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                  <text>Señalo el problema para que un mejor preparado que yo lo resuelva, y urge,
pues simultáneamente con la solución o, mejor dicho, como antecedente para
resolverlo, tendrá que hacerse un estudio a fondo de nuestro romanticismo
que tiene -arriesgaré una opinión- una fisonomía especial entre los americanos.
Confío, eso sí, en que el planteamiento de la cuestión suscite el interés
de nuestros jóvenes investigadores a quienes está llamando con urgencia la
penuria de nuestras investigaciones literarias que, veo con alarma, están remediando, y muy bien, los investigadores extranjeros.

Sección Tercera

HISTORIA

372

�EL LICENCIADO FRANCISCO DE BARBADILLO VITORIA
Pacificador y fundador de pueblos
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Universidad de

uevo Lc6n

A FIN DE TENER UNA IDEA de la situación imperante en el Nuevo Reino de
León, en la época del personaje de que nos vamos a ocupar en este ensayo
biográfico, conviene señalar una de las instituciones que pudo haber sido de
las más benéficas, pero que degeneró en forma verdaderamente alarmante;
la encomienda.
Establecida por las sabias leyes españolas con la sana intención de po·
ner al indio al cuidado del español, al que era encomendada su protección
y doctrina, la codicia y el abuso desvirtuaron su noble finalidad.
Originalmente, en la época de Carvajal, se recurrió aquí a medios violentos para la adquisición de indios, o de "piezas", como se decía entonces.
Pero no con el propósito a que se referían las leyes, sino convertido en un
ilícito comercio de esclavos, que llegó a ser el modus vivendi de los primeros conquistadores de esta régión. Las gentes de Montemayor continuaron
tales actividades, aunque con menor crudeza, y Martín de Zavala recibió la
facultad de repartir, al mismo tiempo que las tierras, las tribus de indios;
con los mismos fines de protección y de evangelización.
Continúan, sin embargo, los abusos. Alonso de León censura acremente a
Martín López, de Coahuila, quien entra a hurtar indizuelos para vender;
pero que acaba su abominable oficio muriendo, dice, a manos de su propio
pecado. 1 En esta insaciable sed, encuentra también Andrés de Arauna, al
morir a manos de los indios "el premio que se saca de semejante vicio". 2
Califica de insaciable codicia la de este y muchos encomenderos, de traer
1 ALONSO DE LE6N. HiJt01ia de Nuevo L16n .. . Centro de "Estudios Humanísticos.
Universidad de uc,-o León. Monterrey, 1961, p. 89.
• /bid., p. 99.

375

�indios a su servicio. Aunque no ,·e en ello más que la ostentación y van:da,/
de saberse dueños de numerosos indios; sin que para ello les importe que
sean ajenos o que tengan cl menor escrúpulo en hacerlos de la nación que
más acuento les está. 3 Justifica las con\'ocaciones de los indios, en determinadas épocas. Al arrebatarles sus hijos, tienen que rebelarse, r defenderlos
como una gallina embestir al milano. Sólo de este modo podían salir del yugo en que vian. •
Ningún juez quiere verse malquisto )' aborrcciclo. Cuando alguno tiene
conocimiento de estos abusos, mejor se abstiene- de intervenir. Tal stá esta
peste infernal -agrega- y la fácil condición dr los indios, e11 seguir lo que
los amos, con dos varas de sayal )' un poco de tabaco, les dicen.•
El gobernador Zavala realiza periódicamente visitas oficiales a las haciendas, vigilando este aspecto. Pero no basta esta vigilancia a contener el abuso.
La actitud oficial se hace a su ve-¿ reprobable, cuando recurre al pretexto d
de tierro o condena a trabajos forzosos a los indios culpables, y verifica
remates de éstos para que purguen sus culpas en los centros mineros del interior de la ueva España.
A la muerte de Za,·ala esta situación se recrudece. Los gobernantes, con
pocos escrúpulos, son pr6digos en otorgar mercedes de rancherías de indios
a los vecinos. Y éstos han extendido su radio de acción a fin de hacerse de
brazos para el trabajo, a zonas alejadas del reino.

Los cronistas de la época y los manuscritos existentes en los archivos, ha.
cen cada vez más sombrío este cuadro. 1\fota Padilla, Santa María, Arlegui,
y otros cronistas religiosos, condenan la actitud de los reineros. Había un
cargo oficial de protector, pero, siendo l!Ste juez y parte, no cumplía su ofi-

cio. La institución de las congren-as! benéfica en el fondo, insistimos, degeneró
en extorsión y esclavitud. "La codicia -dice el P. Santa María- tomó el
lugar de la piedad", y el indio sufre el peso del trabajo continuo, sin retribución alguna. Concluídas sus faenas ha de buscar su alimento en el campo, quedando en rehenes sus mujeres y sus hijos; ellas obligadas también a
labores pesadas, sujetas a servidumbre en haciendas, obrajes o reales de minas. Quien logra escapar de tal situación torna a los montes con los suyos,
y su natural odio al blanco se redobla y los asaltos, las incursiones y la guerra
son constantes.ª
o ,·alen Jas queja frecuentes de los misionero , los cuales elevan a] go-

•
1

/bid., p. 98.

• Ibid., p. 65.
' /bid., p. 98.

• J. Eu:UTERJO GoNZÁLEZ. Colección de Noticias y Documtntos para la Historia
d,I l:'stado de N. Lrón . . . Tip. de Antonio Mier, Monterrey, 1867, pp. 31 y

biemo angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que suelen
hacer viaje a pie a Ja ciudad de México, a presentarse personalmente en el
palacio de los virreyes. Las providencias de aquéllos, y las de los monarcas,
son condenatorias y con reprensiones mu)' severas. La distancia. sin embargo
es aliada eficaz de los culpablrs r no hay remedio posible.
En el último tercio del iglo XVII y primero del XVIII, observamos en
los archivos infinidad de documentos tendientes a mejorar la situación. En
la imposibilidad de analizar cada uno de éstos, baste eñalar algunos de lo!\
títtúos que aparecen asentados en los inventarios: Que la conversión de los
indior Je Jiaaa por prrdicocione.r, co11.nrenándoloí eri pueblos y 1tpa1tiéndol s
ti rrar ( 1672). Que se ordene la reducción y admi11ist1ación de los indios de
Coahuila )' , uei,o Reino de León ( 1675). Prohibiendo averi_rruar por indios a
las p11erlas rle la (f!lesia (sin f erha). Que u /ion(!a remrdio a la rrdurción d(!
los indios drl Nuevo Reino de León (s/f). Que se. at•erÍ!!ÜI' lo maltratados
que son los indios, por los dueños de otras haciendas, de lm provincias de
Río Verde, Tampico y Nuevo Reino dr León (1689). Que se a1,:erigüen los
excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Rei11o de Leó11
(1703). Sobre el modo de castigar a los indios (1705). E11carf!a11do se. cuide
mucho la manutención ,. aumento de los indios y buen tratamiento de los
11atu rales ( 1709} ; etc., etc. 1
Otro factor importante contribuye a 1a grave&lt;lad del problema. El crecimiento prodi~ioso de la ganadería, en Ja5 po trimerías del X"VII · alborc
del XVIII, hace que el abuso de los \·ecinos sea imitado por los mayordomo.
y pastor s que sólo cst..m tt'mporalmcntc c.n cl Tuevo ReinoJ procedentes
del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. u crueldad es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de
ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.

Ju

TA DE GUERRA y IIACU:":NDA

Todos los gobernadores plantean constantemente al virr inato te panorama, p ro con los resultados que dejamos ex-puestos.
Durante la administración del duque de Linares, tiene lugar sin embargo
en la ciudad de México, una de fas junta de Guerra y Hacienda, decisiva
para el Tuevo Reino, y sin precedente en su lú toria.
' Indice d, Rtaltr Cídulas re/atiua., a Nue.10 Ltón, 1651 -1820. En: lfumnnitas.

Univenidad de Nuevo León, Mont ·rt.('y, 1962, pp. 231 ,

376

377

•

�Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el virrey, duque
de Linares, y asisten a ella veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de ~orte, contadores del Real Tribunal de Cuentas; factor, veedor, t sorero Jueces oficiales reales de la Audiencia y Caja; contador de tributo , y el fiscal
1
de • M. de lo civil. La regia sala de la Audiencia se ve poblada de la policromía de los trajes de la época, y de las albas y onduladas pelucas d los
graves doctores, ministros togados y caballeros de las órdenes militares.
Da cuenta el virrey de cuatro gravísimos asuntos, relacionados integramente al Nuevo Reino de León. En primer término, la instancia del gobernador Francisco de .Mier )' Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía ;º!.ante, que
recorra constantemente eJ reino, a fin de sofocarlas. Su mantenumento, habría de correr de cuenta de los anaderos, como más afectados. Da a conoct"r asiini mo S. E., los autos referentes a la fundación de la Villa de an
Felipe de Linare autorizada por él por haberse asffltado en un punto estratégico para la contención de las in\'asione de los_ bárba:os, procedent~s
de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada con mollvo de dicha fundación y que había motivado Ja guerra del pueblo de San
Cristóbal de los Hualahuises, afectado en su jurisdicción. Finalmente, y como lo más importante de todo, un escrito de Fr. Juan de Lozada, presidente
del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lozada el daño temporal
y espiritual de los naturales, a causa de las congre~as '! el extr ~o de ~torsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los md10s no teruan ya libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el hacendado, por la
separación del servicio personal. De ello habí~ sobrevenido ~~chos casos
de concubinato y amancebamiento, tan combatidos por los mJSJoneros. Fr.
Lozada no veía otra solución a esto que la creación de pueblos indígenas,
como tanto lo encargaban los re)·es en sus reale órdenes; dotándolos de úerras suficientes y facultando la extracción de familias tlaxcaltecas del Saltillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la instrucción de los chichimecas en la vida civil.ª
Don José Antonio de Espinosa Ocampo y C~mejo, fiscal de S. M.~ con u
acostumbrada prudencia, e.-cpone que la solución a estos casos reqwere tres
años por lo menos. Tiene una vasta e,..-periencia en ell~ y ~ que las doscientas leguas qu hay al Nuevo Reino harán necesario ese tiempo, que se
iría en expedir despachos, hacer pruebas, expedir informes, oír representaMS. Comisi6n al Sr. Lic. Barbadillo... Archivo General de la
Ramo Reales C~dulas, Duplicados. Tomo 38, f. 192 v.

ación, México.

clones, etc. Estos no eran generalmente suficientes para definir, por las pasiones o encono de los informante ; r. entretanto, peligraba la conseIVación
de la fe. Sugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que:
dada la gravedad del caso, conviene que sea nombrado uno de los señores
ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeci6n";
y al que los gobernadores, no con ideraran su igual.9
Lar~mente deliberadas 1as facuJtades de que ha de ser investido el juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas¡ bien fueran correspondientes a la Capitanía General; a la Junta General; referentes a
la Real Hacienda, o a crímenes y e.'Ccesos; "Jw.gando a como hubiese lugar. aun en lo qu hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido,
temido y respetado". 10
Aunque el propio fiscal había propuesto originalmente a don Pedro de
Castro y Coloma, recién llegado a México de su corregimiento de Zacatecas, el \.'irrey decide nombrar, por decreto de 27 de agosto (de 1714) a uno
de los señores alcaldes de corte de la Real Sala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, "fiado del celo que le asiste del servicio de ambas majestades, y de su literatura''. 11

BARBADILLO EN NUEVO LEÓN

Hechos los dispositivos del caso, emprende el alcalde de corte su viaje "tan
molesto, incómodo y dilatado" (así lo califica él en uno de sus escritos). La
jornada se prolonga por más de mes y medio, pero no hay por fortuna incidentes que lamentar. El "irrey había girado instrucciones terminantes a gobernadores y autoridades del tránsito~ para que le diesen todo género de auxilio, bastimentos y escoltas, "pena de 2,000 p os, aplicados a la obra del
real palacio".
Llega el Sr. Barbadillo a fonterrey el día de los anto Inocentes (28
de diciembre), de 1714. Convoca inmediatamente a cabildo al Ayuntamiento
reinero; presenta al gobernador su despacho, y éste lo besa y pone en su cabeza y en la de cada uno de los presentes, en señal de acatamiento.
Desde el primer in tante sabe imponer su alta invesúdura, y, sobre todo,
la energía de su carácter. Cuando alguien le pregunta dónde había de poner
los pueblos, si todas las tierras estaban cedidas a los conquistadores, dijo:
• lbid.
" lbid.
11 lbid.

378
379

�que buscaría el sitio o que lo hallaría. Dijo, adcmásJ que si el propio gobernador intentara oponerse, le quitaría el bastón y lo echaría del reino; y que
si una mosca fuese capaz de castigo y se opusiera, le daría garrote.12
Por principio de cuentas y con toda actividad, procede a integrar la Compaíúa Volante, a fin de ir personalmente a bajar de Paz a los indios que se
habían remontado en la sierra de San Carlos, de Tamaulipas. En.medio de un
ambiente hostil y de oposición, sordamente manifiesta, pero a la que se muestra siempre indiferente, realiza su tarea. Lo que más exaspera al español es
que el indio que se acerca a Barbadillo, es escuchado con bondad y perdonado, por grave que sea su delito. Aquí priva el concepto de que los indios s6lo

por miedo se sujetarían al rey, al trabajo, a la cristiandad y religi6n y no de
otra suerte. 13 Por otra parte, se tiene también el de que la ley deja de ser ley
cuando es en daño y no e,i utilidad común, ,, que, en tal caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos cjecutarse.i. Esta
actitud está justificada por más de un siglo de completa desvinculación de la
autoridad virreinal, y mucho más aún de la peninsular. Barbadillo habrá de
cuidar, sin embargo, de hacerla cumplir. Cada indio atendido por él, se convierte en portavoz de este inusitado proceder, y pronto se ve el fruto.
Trae de México el alcalde de corte, a Manuel de la Torre receptor y escribano real, y a otras personas capaces que han de auxiliarle. Aquí sólo en-

del Pilón. El 4 de septiembre se practican mte,·amcnte ante Fr. Tomás del
Páramo, y quedan fundados los pueblos de Purificación y Concepción, que
perduraron hasta la consumación de la Independencia, en que fueron incorporados a Montemorelos, y son conocidos ahora como Escobedo y Gil de
Leiva. 16
En cumplimiento de su comisión, interviene en el conflicto de Hualahuises
por la invasión de sus ejidos al fundarse Linares, y se manifiesta absolutamente favorable al pueblo indígena, de acuerdo con las leyes. Tiene escrúpulos para disponer el traslado de Linares; los manifiesta al virrey; la resoluci6n nunca llega y Barbadillo dispone, el 14 de noviembre de 1715, el cambio de la dila a Ja ribera del río de Pablillo. Puede considerársele, por ende,
fundador de Linares, pues aunque Villegas Cumplido había establecido la
villa primiti,·a en la Hda. del Rosario, donada por él, y las nuevas tierras
son también suyas, al alcalde de corte se deben todas las diligencias del traslado, padrones de familias, vigilancia en la nueva traza, apertura de acequias,
etc. El 14 de febrero de 1716, la visita nuevamente, y la encuentra conforme a sus disposiciones; dos meses más tarde, el 16 de abril, le señala terrenos
para ejidos y propios practicando las medidas correspondientes.17 Puede con.
siderársele, insistimos, como fundador de Linares, villa para la cual tuvo
siempre especial afección, como veremos más adelante.

cuentra dos hombres que se entregan íntegramente a su servicio: el capitán
Juan Guerra Cañamar, de quien Barbadillo escnbi6 alguna vez al virrey, que
sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes; 16 y
Fr. Juan de Lozada, iniciador de esta empresa y que jamás ha de darse punto
de reposo. Uno y otro se remontan a la sierra, y logran que los indios les sigan.
Y surge entonces la capacidad del juez en comisión como poblador. Con un
tacto verdaderamente admirable, repuebla las misiones de San Antonio de
los Llanos, hoy Hidalgo, Tamaulipas, despoblada desde tiempos del gobernador Azcárraga ( 1673) ; impulsa asimismo las de Río Blanco y Labradores;
y repuebla las de Hualahuises y Agualeguas.
El 15 de mayo de 1715, había delimitado la legua correspondiente para
la fundación del pueblo de Purificaci6n; pero, viendo la conveniencia de que
no sea un solo pueblo, sino dos, por la comodidad de la tierra, nulifica las
medidas y comisiona al receptor para hacerlas de nuevo, a una y otra banda

Para la fundación de los pueblos indígenas, recurre a la vieja ley que establecía poder utilizar las tierras ya mercedadas, si fuesen necesarias para poblar. Las en que se fundan Purificación y Concepci6n, son expropiadas, si vale el término, a Juan de Le6n. Igual procedimiento sigue para la fundación
de otro pueblo a inmediaciones de Monterrey, por el oriente: registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las antiguas haciendas de Pedro Guajardo, Jo é de Trcviño, los Orhoa de Eleja!de y Doña
Nicolai;a de Escamilla. En febrero de 1715, jnstala allí a más de mil indios
chichimecas, y posteriormente, el 4 de enero de 1716. les da el título de pueblo con el nombre de tra. Sra. de Guadalupe. 1

" MS. R11presentación que /lacen los vuinos dt esta Ciudad, contra el A.lea/de de
Corte. (Testimonio). Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos. 1715, 7 fs.

11 DAVID ALBERTO Cossio. Historia de Nuevo León. J. Cantú Leal, editor,
fonterrey, 1925, t. TII, pp. 30 y u.
17 GoNzÁu:z, op. cit., pp. 41 y 193 .
11 MS. (Testimoruo de las)
dilig,ncias que se prricticaro11 ... (para} la fundación
d11l pueblo d, Ntra. Sra. de Guadalupe. Archi\'O Municipal de Monterrey, cxp. 3, Jeg.

,. lbid.
" lbid.
u MS. Carta del Lic. Barbadillo al Virrey. Cadereyta, 16 de mayo de 1715. ArCorte, (Testimonio). Arcruvo 'Municipal de Monterrey, Protocolos, 1715, 7 fs.

380

Esta medida expropiatoria, provoca la protesta de los vecinos. En escrito dirigido al virrey, dijeron que lo había hecho en menos de tres días, sin darles
más términos ni otras tierras. "Al tercero día -dicen- ven entrar µos españoles] por sus puertas al padre doctrinero [Fr. Sebastián de Torres] )' a los

123, año ] 823.

381

�indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar
tal resolución las lágrimas y llantos de mujeres )' doncellas, huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin rrf ugio alguno, viendo en el campo sus alhajas, sus personas y sus bienes. 111 En el caso de los pueblos del Pilón, decían que quedaron tiradas las familias y sus bienes por ]os
campos, con Lástimas y sentimientos que entemecía11 a los más barbáros, como se puede considerar de unas matronas, señoras y doncellas, que se vetan
arrojadas de las mismas casas donde nacieron y se criaron sus abuelos )' sus
padres, y se criaron ellas, viéndose derrepcnte sin ca.ra, abrigo ni habitación,
arrojadas en los campos, debajo de chaparros y me.zquites.20
No dejaba de ser exagerada la pintura. Todos los españoles afectado
son dueños de buenas casas en Monterrey o en el Pilón y po een, además,
extemiones de tierra muy considerables en distintas regiones del reino.
Claro que con\'iene considerar también a fonterrcy, al \'erse in\'adida de
pronto por tanto indio, que, con la libertad que les ha dado Barbadillo,
entre matorrales y chaparro.t andan de dia )' de noche con toda libertad.
Cuanta mu rte y robo ocurre a partir de entonces es atribuida a los pames
y comcpescados de Guadalupe.
En cada uno de estos pueblos, establece ayuntamientos indígenas a los
cuales entrega un estracto de las leyes que más los fa,·oreccn. En cada uno
deja también, previas gestiones ante la Provincia de Zacateca.s, un misionero franciscano que ha de ,·ciar por la doctrina e instrucción de los indios, y
de protegerlos del español. El misionero ha de ser íntegramente un ap6stol.
Ha de ir tras el arado abriendo la tierra y enseñando al indio a culth·arla.
Cuidará de los implementos agrícolas y otros bienes materiales de la misión;
procurará el aumento de las cabezas de ganado menor y mayor, y habrá de
distribuir, con un sistema absolutamente comunal, las semillas y los frutos cade ocho días, a cada familia, en proporción a su número. Lo misioneros, al
decir de Barbadillo, han de ser cua11do no ángeles más que hombres. 21
Coincide la e tancia del alcalde de corte aquí, con el paso luminoso de Fr.
Margil de Jesús, y colabora Barbadillo con él para el establecimiento del hospicio de Boca de Leones. 22 Estimula y alienta también a los naturales de San
{igucl de Aguayo, y ante él otorga Ana taría, india viuda de Bemabé García,
Sicut, nota 12.
,. lbid.

la donación del Cristo de Tla.xcal a los vecinos del pueblo, el 19 de Dic. de
1715, a cambio de 18 !anegas de maíz, con que sustenta, JU vejez. u
A Barbadillo se debe, de hecho, la restitución de los curatos a la orden
franciscana, de que habían sido desposeídos por el obispo Camacho y Avila
tres años antes y que habia sido causa muy primordial para el estado lamentable en que se encontraba el reino. A petición suya, es nombrado Fr. Lozada
comisario de misiones, a la vez que presidente del convento de Linares. Barbadillo, pues, contribuye notablemente al impulso de las misiones v a la evangelización de los indios.
·
Su obra como pacificador, es verdaderamente importante. Ya le hemos \'isto acudir personalmente con Guerra Cañamar y Fr. Lozada, a bajar de paz
a los indios de la . ierra de San Carlos, que pasaban de cinco mil. Apacigua
a los pamoranos de Ccrralvo, y en menos de seis meses de permanencia aquí
dice que el reino disfruta de cuasi sosiego. (Jun. de 1715). Y es no s6lo el pacificador pero el libertador de los aborígenes nuestros. Diversos historiadores
asientan que decretó la abolición de las congregas. El precioso documento no
ha sido localizado en nuestros archivos, y en nada mengua su mérito el que
tal disposjción haya obedecido al encargo expreso que en este sentido tenía de
la junta general convocada por el duque de Linares, dado el ambiente en que
logró realizarlo."

RETORNO A

México

Pero Barbadillo había venido a1 cumplimiento de una comisión y, realizada
' ta, había de regresar a México. Habiendo llegado a Monterrey, como hemos dicho, en diciembre de 1714, permaneció aquí hasta poco después de
abril de 1716, esto es un lapso de 16 meses muy fructíferos. Es verdaderamente
admirable por cierto que un hombre de ]a importancia de Barbadillo, habituado al refinamiento de la corte y a una vida de grandeza, se adaptara
al medio tan difícil de estos pueblos.
Vuelto a la ciudad de féxico, da cuenta al Virrey del resultado de su misión. Ya lo había hecho por medio de una correspondencia frecuente, señalando, sobre todo, la necesidad de reprender con toda severidad a aquellos vecinos que le fueron hostiles, y aun a1 propio gobernador Francisco Bácz de

11

Carta de Barb:idillo, cita.da en la nota 15.
11
fS. Donación para ,1 hospicio de Boca da Leones . .. Archivo Gtneral de Notaria!
del Distrito Federal. Protocolo de Manuel d la Torre. Vol. 666, 1715-1736.
11

382

u /bid.

,. La Junta de Guerra facultaba a Barbadillo: . , .para r6cibir los indios d, las congr6gos qua hay y se estilan ,n ,l (r,foo) de Ltón, los p6rjuicios )' utorsiones, los quite
lw110 di 11/as, los r,du:ca a poblacion,s, et&lt;. MS citado en la nota 8.

383

�Tre\'iño, quien como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace
así el Yirrey, y obliga además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más
de dos meses de permanencia n ~{é..,.ico: tiene dificultade para sincerarse de
su actitud. Hombre digno r noble, pero envuelto en una situación general
de tal naturaleza, vuch·e a Monterrey notablemente cnfenno; le sobreviene
un achaque de /1trl sía (como ce llamaba entonce a la parálisis), y muere:
~iendo ustituído por don Juan Ignacio Flor
fogollón.
Entretanto que Barbadillo reasume nuevamente su alto cargo en la Alcaldía
de Corte, las cosas en el •uevo Reino toman a empeorar. Renacen la codicia
y la saña de algunos malo españoles, que sin cau a daban sobre los pueblos
indefenso y r~cataban a sus antiguos indio .
La disposición de Barbadillo en el sentido de que salieran del pueblo sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida, y poco a poco
van d poblándo lo lugares sin que valgan de mucho el esfuerzo del miionero ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía
volante¡ vuelven los protector ·s a er instrumento de los hacendados; etc. La
situación tiene algún alivio cuando el obispo Mimbela restituye definitivamente los curatos a los franciscano ; ma el mal requier nuevamente de remedio , el licenciado Barbadillo es nviado una vez más a Monterrey, pero
investido ahora con el título ele gohcrnador y capitán gmeral del uevo Reino
de León.

BARBADILLO GOBERNADOR

En algunos documentos del Archivo General efe Notarías, de la Ciudad de
México encontramos que el 25 de julio de 1719 se halla todavía en la capital
virreinal pró.timo a salir de esta ciudad, dice. Con esta fecha otorga poder a
don Antonio de 'avía, procurador de los de número de la Audiencia, para
todos sus pleitos y negocios: )', posiblcm nte a fines del mismo m , emp ncle su viaje al norte.~ 6 El viaje, en esta ocasión, e menos prolongado. Al mes
justo de su salida, llega a Montcrn.}, La fecha de su posesión como gobernador era ignorada hasta ahora. Encontramo, afortunadamente, una carta suya al marqués de an 1igue1 d A"uayo, fecha 28 de agosto, y le dice: A.ycr
tomé posesi6n del gobiemo, etc.'º
sa , 1S. Podrr ••. Protocolo d Fran&lt;"iS&lt;'o Dionisio Rodríguez. Archivo Gral. de • 'otarías, 73-J. 1719-1722, R 576, f. l.

• M , Carta ol marqués .. . Archi\o Municipal de Montrrrer, Ci\'il, Vol. 46, E~p.
6, 1719, f. 9.

Y llega en circunstancias en que tiene lugar el acontecmucnto más notable de su administración. El propio marqués de Aguayo le pide am,ilios, porque un grupo de franceses al mando de St. Dennis se ha internado en Te:·as
y se ha posesionado dC' las misiones de San José, Corpus y San Antonio, fundadas por los franciscanos.
Con actividad extraordinaria, libra órdenes al alcalde de Boca de Leones,
a fin de que disponga 80 cargas de maíz, e igllal número de bestia~ aperadas,
para su conducción hasta an Antonio. Logra conseguir 130 caballos, a 6 pesos cada uno, y reúne 25 hombres para que mar hen a $altillo. Del mi mo
modo hace traer azufre de Labradores y Río Blanco, para la fabricación de
pólvora, y se manifiesta, en fin, servidor fidelísimo de los intereses rea1c .37
En esta ocasión nos revela también la energía de su carácter. El alcalde de
Boca de Leones, Pedro de las Fuentes y Campos, se muestra poco diligente en
el cumplimiento de las órdenes del gobernador · éste le reprende severamente. En materia de precisi6n ,, el empeño de nuestro Rey, no se me detenf!a e,i

política ni etiqueta: pu,•s todo el aprrslo, en no bastando insinuación urbana,
Vmd. se valga de i1ioln1cia ,, apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se ha~a. 28
No suceden otras cosas notables en su gobierno. Restablece la compañía
volante; restituye a los protcctore ; Fr. Lazada prosigue su labor e,·angelizadora; incrementa las milicias: tiene algunas ausencias de Monterrey, que son
cubiertas por su teniente don Luis García de Pruneda; ·, en fin, se disín1ta
de tranquilidad relath·a.
Dura su gobierno cuatro años. Vuelve a México mediado el año de 1723,
y es sustituido por don Juan de Arriaga r Brambila, tipo funesto que dura poco, por fortuna, en el mando, pues pasados apenas unos meses, es llamado a
México, acusado de violencias con los e pañoles y de igual procedimiento con
los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas, por medio de una escuadra de oldados, a la que
había dado orden de prenderle al pueblo i el misionero se oponía. 20
" /bid.
• Carta de 4 de st&gt;ptkmbrc de 1719. /bid.

" La conducta de- Arriagn motiv6 1 nombramiento de otro juez en comisión: el
Lic. Francisco Antonio de- Bustamante, "quirn pas6 al •. R. de Lc-ón. a harcr a\'eriguación aumaria que, remitida a México y vistas las pruebas, &lt;"omprendian al gobl'rnador en la prohibición de las leyes y digno d su. penas, por haber faltado a la
obligación t'n que lo constituyó el empleo... no "ólo 1•0 la obscn•ancia de lo político y
económico. . . sino aun en lo órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen
amparados de las alteraciones ... le sus¡xndió r le hizo romparecer a tomar la confesión y recibir clcacargos, nombd.ndo e en su lul(ar, durante el tiempo de su proceso

381
385
fW

�QUIÉN ERA BARBADILLO

¿Pero, quién fue el Lic. Barbadillo, aquel "hombre justo, benéfico y de una
energía incontrastable", como lo describe Gonzalitos, y al que tanto debi6 el
Nuevo Reino de León?
Por una Nómina de los Excelcntlsimos Presidentes de la Real Audiencia Ministros Togados, etc., que han servido e-n ella desde el año pasado de 1696,
hasta el presente de 1716, que hemos visto en el tomo 77 del ramo de Duplicados, del Archivo General de la Nación, sabemos que entró a servir como alcalde del crimen en la Real Audiencia de México, el 5 de diciembre de 1712.
De que fue recto funcionario, se desprende de la cédula de 7 de octubre
de 1721, relativa a la visita de ministros efectuada por el oidor Francisco de
Garzarón, visitador apostólico del Tribunal de la Inquisición, en 1719. La
mayoría de los ministros resultó con cuantiosas multas, y aun con privación de
oficio, pues oidores hubo que resultaron hasta con cien cargos ante el Real
Consejo de Indias. Los alcaldes del crimen Don Nicolás de Chirinos, don
Juan de Veguellina y don Francisco de Barbadillo Vitoria, sólo fueron culpados de "varias solturas de presos hechas por su orden, sin noticia de la sala,
de que se les absolvi6".ªº
Pero nos faltaba indagar el origen de este personaje, tan destacado en nuestra historia. Revisando el riquísimo archivo del Sagrario Metropolitano de la
Catedral de México, tuvimos, por fin, la fortuna de dar con la partida de entierro del Líe. BarbadUlo, fechada el 14 de mayo de 1726. En ella, además de
los datos interesantes a que después aludiremos, se menciona el hecho de haber otorgado testamento ante el escribano real Francisco Dionisio Rodríguez.
Acudimos al extraordinariamente rico Archivo General de Notarías, situado en
las calles de Villalongín; localizamos el protocolo correspondiente a este notario y en él el asiento de la disposición testamentaria del alcalde de corte. Co' los' documentos de su género, empieza: "En el nombre de Dios Toroo' todos
dopoderoso, etc." Y luego: "Sepan. . . que yo Don Francisco de Barbadillo
Vitor.ia... , natural de la villa de Ezcara)', en los reinos de Castilla, etc."
Escribimos al curato de Ezcaray, de la provincia de Logroño, en España, y el
R. P. D. Blas Sáis Ruiloba, nos envía copia autorizada del acta de bautizo, en
la cual consta que don Francisco Antonio vio la luz primera en Ezcaray, el 28
de marzo de 1670; que sus padres fueron don Cristóbal de Barbadillo y doña
(Arriaga no volvió más a Nuevo Le6n), a D. Pedro de Sarabia Oortés, el 11 de octubre
de 1724. Arr.h.ivo General de la Nación, duplicados, Vol. 170, f. 262.
• MS. ViJila de ministros . .. Archivo General, duplicados, t. 170, f. 89.

386

Antonia de Vitoria Lecea; y que su padrino fue el Lic. don Ci.rst6bal de Barbadillo, homónimo de su padre.ªi
No conforme el buen párroco de Ezcaray con su servicio, tiene la gentileza
de poner mi carta en manos de Fr. José García de San Lorenzo, agustino recoleto y eruditisimo historiador, quien a la sazón escribe la historia de Ezcaray. Interesado vivamente en la personalidad de su ilustre paisano, de quien tiene algunas referencias, se da con inteligencia a investigar mayores datos, y publica,
haciendo gentiles referencias a las notas enviadas por mí, una magnífica semblanza del Lic. Barbaclillo en una prestigiada revista. española. 32
Da primero el padre García un antecedente histórico de la noble villa, surgida de la fundación del señorío de Valdezcaray, que estableciera don Pedro Manrique de Lara el 20 de septiembre de 1440, y en la que los Barbadillo desempeñaran papel tan importante. Don Cristóbal, padre del Lic. Barbadillo, era alcalde mayor a raíz de su nacimiento. Este pasa allí sus primeros años, al lado
de sus padres. Ya para 1700, aparece residiendo en Madrid, pero disfrutando
de los privilegios de su noble familia y de su estado de hljosdalgo, puesto que,
no obstante su ausencia, en ese año es designado alcalde de la Santa Hermandad. o se le da aún el título de abogado, carrera que estudia en Madrid; pero
en 1710, al conferírsele igual cargo, ya ostenta este grado.
¿ Viene el Lic. BarbadiUo a la Nueva España con alguno de los virreyes?
Nosotros nos inclinamos a creer que haya sido el duque de Linares con quien
llegó a México. El P. García, observa que residiendo acá, (ya en 1714), el
cabildo de su villa natal continúa honrándole con cargos honoríficos, presentándole, en dicho año, para el oficio de regidor.

MATRIMONIO

Era el Lic. Barbadillo al venir por primera vez al Nuevo Reino de León,
soltero, no obstante sus 44 años de edad; y lo era al venir como gobernador y
11 "En tres de Abril de mill y seiscienttos y settenta Yo Franco de Guinea y Muxica
Abad Cura y ~neficiado en esta dha iglessia bapticc un niño hijo legitimo de Dn.
Cristobal de Barbadillo y de Da. Antonia de Victoria Lecea tu legitima mugcr y
puscle por nombre Franco. Anttonio quien nacio a veinte y ocho de marzo. Fue su
padrino el Licdo. Cristoval de BarbadilJo. Testigos Josc de Phalces y Manuel Femández. Y lo finno ut supra. Franco. de Guinea y Muxica.-Crist6bal de Barbadillo. R6bric:u" .-Archivo Eclesiástico de la Parroquia de Santa Maria la Mayor, de .Ezcaray.
Libro de Bautismos, tomo IV, folio 187 vto. -Texto tomado de B1rceo (ver nota
no. 32).

"' Semblanza de otro riojano ilustre. El Lic. Don Francisco Antonio de Barbadillo

387

�concluir su cargo en 1723. En este año, encontramos que contrae nupcias con
una noble y linajuda dama yucateca, Dña. Juana Rosa Bolio Ojeda y Guzmán.
Esta noble señora, nació en Mérida. Allí encontramos, durante una visita nuestra a la catedral yucateca, su partida de bautizo, celebrado el 13 de junio de
1670. Sus padres fueron el Cap. D. Santiago Bolio y Dña. Felipa de Ojeda
y Guzmán. Contrajo primeras nupcias Dña. Juana Rosa, con don Martín de
U rzúa y Arizmendi, conde de Lizárraga, de quien hubo un solo hijo: Martin.
Nombrado el conde gobernador de Filipinas, murió allá sin que su esposa, que
había quedado en México, le viera. Una idea de su posición social la da el hecho de haber recibido en dote, al casarse, 9,000 pesos y 2,000 en arras; y el de
que, al embarcarse el conde en Acapulco, le envió 100,000 pesos con su primo
el conde del Fresno. Este pariente desleal, se quedó con tan enorme fortuna,
y obligó a la condesa y a su hijo a vivir sin lo necesario para su precisa decencia. Residente en México, fue espléndidamente protegida por el Lic. Barbadillo, indudablemente por nexos de amistad con la familia, debido a que
D. Carlos de Tejada y Vitoria, hermano del alcalde de corte, vivió largos
años en Mérida, donde murió.
Pasó la condesa notables privaciones. Poco a poco fue deshaciéndose de
joyas inapreciables. En algún inventario de sus bienes observamos algunas de
éstas: unas pulseras de perlas; un hilo de perlas con una calabacita grande,
de bejuquillo, de resplandor; una cajuela de polvos, de oro; varios ternos de
zarcillos grandes, uno de esmeraldas y otro de diamantes, y un anillo con tm
diamante grande, enviado de Filipinas por el conde. El Lic. Barbadillo, logró rescatar del empeño algunas joyas, y de esta protección amistosa llegó
la conveniencia de celebrar el matrimonio, que aparece asentado en el Archivo del Sagrario de la Catedral de México, pero que tuvo lugar en la
parroquia de San Miguel, de la misma ciudad, en 1723. Uno y otro hicieron,
al casarse, inventario notarial de sus bienes.

Su

MUERTE

Sin hallarse enfenno, dispuso el Lic. Barbadillo su testamento, ante el escribano Francisco Dionisio Rodríguez, el 29 de diciembre de 1724. Sobrevivió,
sin embargo, casi dos años, pues ya hemos dicho que su entierro tuvo lugar
el 14 de mayo de 1726. En esta fecha, se presentó el notario en la casa del
difunto, situada en la calle de los Donceles, probablemente en la esquina con
Vitoria. En: Berceo. Boletin del Instituto de Estudios Riojanos. Logroño, 1956, año
XI, 'úm. 40, pp. 318-328.

388

la actual calle República del Brasil. Se hallaba presente el Dr. Juan Jerónimo
de Ocilia y Rayo, alcalde también de la Real Sala del Crimen, y ante él, la
viuda y numerosos testigos, se procedió a la complicada diligencia legal de la
apertura del testamento. Ante todo, el propio notario asentó una certificación
de cuerpo muerto; he aquí tan interesante documento: Certifico " doy fe
en testimonio de verdad, cómo hoy día de la data, serán las siete horas de
la mañana, poco más, vi al Sor. Lic. D. Franco. de Barbadillo Vitoria, del
Consejo de S. M., su alcalde del crimen y juez de provincia, en esta corte,
tendido en la sala principal de la casa de su morada, difunto al parecer y
sin espíritus vitales, con cuatro velas encendidas y amortajado con su vestidura acostumbrada, y para que conste en cumplimiento de lo mandado pongo la p,rese11te en la ciudad de México, a 14 de mayo de 1726, siendo testigos, etc . .. 38
Inmediatamente después se procede a examipar los testigos firmantes del
testamento cerrado in escriptis, Luis de Benavides, José de Vasconcelos, Antonio de la Gema y otros. Abierto éste, y reconocida la firma del otorgante,
se declara la autenticidad del documento y se ordena su protocolización.
Hagamos una síntesis del testamento, que nos parece sumamente interesante. Primero, dispone ser enterrado en la capilla del Rosario de Santo
Domingo. Esta capilla no tiene en nuestros días la misma disposición de
aquella época, y probablemente los restos de Barbadillo hayan corrido igual
suerte que los de nuestro ilustre Fr. Servando, sepultado en el mismo templo.
Luego la cláusula de las mandas forzosas y la disposición de ser amortajado
con el hábito de San Francisco y de que su entierro se haga sin ostentación
y sólo con una moderación decente. Otra cláusula, para ordenar se digan 500
misas por su ánima. Después la declaración de su matrimonio con la señora
Bolio, de quien no hubo hijos. Otra disposición para que se gestione la
herencia que le dejó D. Carlos de Tejada y Vitoria, su hermano. Luego, una
orden de que se compren y hagan algunos ornamentos de poco costo y se
remitan a las iglesias más pobres de las misiones del Nuevo Reino de León.
Después, otra referencia a este reino, al decir que existe acá una villa nombrada de San Felipe de Linares, que he mirado con alguna afición. Manda
que durante cada uno de los cuatro años siguientes a su muerte, se remita una
arroba de cera bujía buena, para la fiesta de Corpus en dicha villa. Después,
la declaración de heredera universal a su esposa, a quien si algo le sobrare,
lo aplique por su alma. 34
Doña Juana Rosa Bolio, su esposa, le sobrevive hasta 1737. Su testamento,
83
14

MS. Archjvo General de Notarías, R 5 76, 1726, f. 216 v.
MS. Testame11to. Archivo General de Notarías, [bid., f. 216 v.

389

�con muy buenas referencias para la historia del arte, por la descripción de
sus joyas, mobiliario y loza de thina, tiene referencias también al Nuevo
Reino de Le6n. Aplica 500 pesos para que de su rédito de 25 pesos anuales
se compre también cera bujía y se remita cada año a Linares, para la fiesta
de Corpus. A la misma villa destina cuatTo lienzos y un Cristo pequeño de
marfil. El testamento de la señora está fechado el 3 de julio de 1734. Ella
murió tres años más tarde y fue sepultada en el templo del Colegio de Niñas,
(actual parroquia de Nuestra Señora de la Caridad), que existe en Bolívar
y V enustiano Carranza, de México. 35
Don Francisco dijo no tener parientes en España. Su esposa, sin embargo,
mejor infonnada, dispone algunas cosas para don Martín, y para la viuda de
otro hermano del licenciado, residentes allá.
Tampoco dejó el Sr. Barbadillo de añorar su noble solar natal. En 1725,
al visitarle su paisano don icolás de Ocio, envió con él dos arañas de plata

MEMORIAS DEL GENERAL JACINTO B. TR.EVI~O
JosÉ P. SALD~A
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadistica.
Monterrey, Nuevo León.

de extremada grandeza y pulida hechura, y peso de ochocientas y ocho onzas,
para la iglesia gótica de Nuestra Señora la Mayor, de la villa de Ezcaray,
donde había sido bautizado. El Padre agustino Fr. José García, cree, f-undadamente, que una de estas arañas sea la misma que pende aún de la espaciosa nave del templo.
Recientemente, al tener el privilegio de visitar España, escribí con anterioridad al P. García, anunciándoselo. Su ausencia de Ezcaray, hizo que mi
carta le llegara tarde, y a mi regreso, encontré en casa su respuesta, diciéndome amablemente que me llevaría de Madrid a Ezcaray, donde su Ayuntamiento me esperaba para que les hablase de su ilustre paisano. Sentí mucho
no haber tenido ocasión de conocer su cuna.
Tal fue, el insigne Lic. Francisco Antonio de Barbadillo Vitoria; aquel de
quien el cronista Santa María afirma que: sin duda lo dotó Dios de un cierto

espiritu y carácter superior, con cuya virtud, siri recurso de armas y sin agitaciones mayores, hacía que ca{ maran los disturbios y que se serenaran la.r
borra.seas; los vecinos, con su presencia, ocultaban el veneno de sus intenciones, y los indios, o agradecidos o temerosos de que el que les hacía tanto
bien podrfa igualmente castigarlos ::V aniquilarlos, se aquietaban en la mayor
parte, o no desenfrenaban del todo su barbarie. 30
Jurisconsulto notable; juez recto; pacificador y fundador de pueblos; organizador diligente; leal servidor del rey; evangelizador piadoso; gobernante
magnifico, y, más que todo, libertador y padre de los indios, el licenciado
Barbadillo no ha recibido el tributo que Nuevo León debiera rendirle.
"' MS. Testamento. !bid. Protocolo de Feo. Dionisio Rodrtguez. R 576, 1726, f.
60 v.;)' 2o. testamento: en ]bid., R. 576, 1734, {. 307,
• GoNZÁLEZ. Op. cit., p. 46.

390

LA HISTORIA DE u GRAN REVOLUCIÓN MvucANA, que principiando el 20
de noviembre de 1910 se prolongó a través de la Revolución Maderista y de
la Constitucionalista, hasta la promulgación de la Constitución Política de la
Nación, el 5 de febrero de 1917, no se ha escrito todavía.
Tenemos magníficas contribuciones, como la obra del General Juan Ba~
rragán, Historia del Ejército Corutitucionalista, y numerosos libros que presentan la Revolución en forma fragmentaria, sin que se haya llegado a lo que
algún día habrá de ser la historia completa de este movimiento, cuyas reper~
cusiones transformaron a México en sus aspectos sociales, económicos y políticos.
Es necesario que, quienes participaron en la contienda revolucionaria, en
cualquiera de sus actividades, alleguen aquellos conocimientos que puedan
servir de puntos de referencia en el futuro.
Ejemplo para esta clase de trabajos puede significar el libro del General
de División don Jacinto B. Treviño, Memorias, cuya segunda edición acaba
de aparecer. Se trata de un hbro que contiene material de primera categoría,
escrito con sinceridad, con devoción y con un alto espíritu de servir a los
intereses de nuestra República.
El General Treviño inicia su obra con una relaci6n sucinta presentando a
sus antepasados y describiendo con naturalidad sus primeros años, sus inclinaciones, estudios y proyección definitiva hacia la carrera militar. Ofrece una
panorámica de su época para entrar de lleno a las actividades que correspondían al carácter del Teniente Técnico e Ingeniero Industrial, que obtuvo en
el Colegio Militar el 7 de enero de 1908.
Pronto se presentaría la oportunidad en el terreno de los hechos para adies-

391

�trarse en us conocimientos teóricos. Particip6 en la campaña contra el Orozquismo en el Estado de Clúhuahua a principios de 1912, cuando el General
Pascual Oro7.co, caudillo principal de la Re\'olución . faderista, hizo armas
en contra del Gobierno Con. titucional de don Francisco l. Madero. En esta
actuación proporciona el General Treviíio magníficos datos obre las peripecias de una campaña costosa en hombres que tm·o un alto significado posteriom1ente, puesto que el General Victoriano Huerta, Jefe del Ejército Constitucional, al derrotar a los Orozquistas adquirió una relevante personalidad
militar, que fue base para que, posteriormente, le sirviera de escudo para fraguar y realizar la más ignominio a de las traiciones, que llevó a cabo en contra del Gobierno de don Francisco l. Madero.
En esta nue\·a etapa, que principió el 9 de febrero de 1913, con el llamado
''Movimiento de la Ciudadela", encabezado por los Generales Félix Díaz y
Bernardo Reyes, y que culminó con la caída y asesinato del Presidente y
Vice-Presidente de la República don Francisco l. Madero y Lic. José Maria
Pino Suárcz, el General Trcviño inició una importante actuación en su vida
militar y política al sumarse al movimiento que de inmediato se gestó en el
Estado de Coahuila, encabezado por don Venustiano Carranza, que significó
el principio de la Gran Revolución Con titucionalista.
Sería largo enumerar todos los hechos de armas en que participó el General
Treviiio, principiando por situarlo como Jefe del Estado Mayor de don Venustiano Carranza, a partir del momento en que el Teniente Coronel Luis
G. Garfias dej6 ese puesto, pocos días después de haberlo asumido.
Sin embargo. en rápida revista, consigno los hechos más sobresalientes de
una militancia valiente y honrosa, en la que se entrelazan acontecimientos
guerreros y políticos de la más alta categoría.
Firma el General Treviño, en su carácter de Teniente Coronel Jefe del
Estado Mayor de don Venustiano Carranza, el Plan de Guadalupe, el 26 de
marzo de 1913. A partir de esta fecha memorable se abren las páginas de la
historia, en las que habrán de inscribirse epopeyas, derrotas, infidelidades, y
las mil vicisitudes de una lucha que se prolongó por largos arios, y que
parecía no terminaría nunca.
Despu ~s de librar varios combates y organizar las fuerzas constitucional is tas
V en Coahuila, uevo Le6n y Tamaulipas) se emprendió la travesía, desde Candela, Coah., hasta Sinaloa.
Esta jornada larguísima y penosa hecha a caballo, por serranías y desiertos
tenía una siunificación de gran importancia. Fue iniciada el 9 de julio de
1913 y termin6 el 22 de septiembre al llegar a Hermosillo, Sonora.
En el tray cto las fuerzas revolucionarias de Durango, Clúhuahua,

inaloa

y Sonora, se adhirieron al Plan de Guadalupe, reconociendo al señor Carranza

como Primer Jefe. Los riesgos sufridos quedaron plenamente compensados.
La proeza consumada por don Venustiano su E tado Mayor )' escolta, signific6 un vigoroso impulso a la Revoluci6n que ya para esa época había adquirido un impulso invencible.
Durante la permanencia en Sonora y Sinaloa don Venustiano tuvo la oportunidad d • conocer personalmente a los principales Jefes Revolucionarios de
aquella región: Ramón !turbe, Alvaro Obregón, Benjamín Hill, Plutarco
Ellas Calles, alvador Alvarado y Manuel M. Diégucz, que habían logrado
importantes triunfos, al grado de dominar casi por completo tanto Sinaloa
como Sonora. Se emprendió el regreso rumbo a Chihuahua, haciendo la
travesía también a caballo a mediados de diciembre del mismo año de 1913.
Instalados en la ciudad de Chihuahua, desde ahí se dirigieron las operaciones en todo el país marc.1.ndose V!'rtiginosamente los triunfos que alcanzaban las fuerzas con titucionalistas sobre las que obedecían al Gobierno espurio
de Victoriano Huerta.
A fines de febrero de 1914 dispuso don Venustiano trasladar el Cuartel
General de la Revolución a Torreón, punto clave para dominar las comunicacion · hacia el norte y el sur, pues ya se veía con claridad que el impetuoso a\'ance de los revolucionarios no sería contenido por ninguna fuena no
obstante que Huerta contaba con generales de linea, suficientes pertrechos de
guerra y elementos económicos bastantes para una larga campaña. Sin embargo la moral de los federales había decaído en forma notoria, en contraste
con el entusiasmo de los revolucionarios que se traducía en triunfos continuos.
Corta temporada estuvo el señor Carranza en Torre6n, pasando a Saltillo
en donde hizo su entrada triunfal el 17 de junio de 1914. Poco tiempo después
el General Treviño, haciendo valer su carácter de militar, salido del glorioso
Colegio de Chapultepec, obtuvo de don Venustiano la anuencia para separarse del Estado Mayor y ponerse al frente de tropas.

•
En Tampico organizó el pie veterano de lo que con el tiempo sería la brigada Hidalgo, ra con la categoría de General de Brigada que por méritos
propios Je había conferido don Venustiano Carranza.
Los acontecimientos se precipitaron al grado de que el 6 de julio de 1914
se recibió la noticia de la renuncia de Huerta como Presidente de la República y de su inmediata salida al extranjero y a Veracruz. Asumió la Presidencia de la República el Licenciado Francisco Carvajal quien se dispuso desde luego a entregar el Gobierno al Jefe de la Revolución triunfante, a cuyo

392
393

�fm Carranza comisionó al General Obregón para que llevase a cabo los convenios respectivos que se efectuaron en Teoloyucan, Estado de México, compareciendo como representante del Licenciado Carvajal el General J. Refugio Velazco, que desempeñaba el cargo de Secretario de Guerra, acompañado
del General Gusta,·o A. Salas, Oficial Maror.
En esos tratados se estipuló que los efectivos del Ejército Federal y de la
Marina de Guerra fueran licenciados entregando el armamento. Los establecimientos militares, las unidades navales de guerra, y todo cuanto pertenecía
a la Nación serían puestos a disposición del Primer Jefe de la Revolución.
Entre tanto el General Trcviño, con los elementos organizados en Tampico, había avanzado hacia San Luis Potosí, incorporándose a su columna
en Estación Rodríguez los Coroneles Francisco de P. Mariel y Apolonio Treviño. En San Luí~ Potosí se incorporó a la División del Ejército del Centro,
comandado por el General Jesús Carranza. Formando con su brigada el ala
izquierda, aumentada con los contingentes de los Coroneles Azuara, Salazar
y otros jefes, se abrió paso hasta llegar a Pachuca, en donde se encontraba
cuando se rindió la plaza de México.
Correspondió al General Treviño el mando de la división, integrada por
las tres armas, haciendo los honores al Ejército Constitucionalista a su entrada triunfal a la capital de la República, el 14 de agosto de 1914. Con
esto se consumaba el triunfo de la Revolución Constitucionalista y se daba
principio a la ejecución del Plan de Guadalupe.
Integrado el Gabinete del Gobierno Revolucionario íue designado el General Treviño, Oficial Mayor de Guerra, encargado del despacho, procediendo desde luego a la reorganización de todo cuanto correspond1a a su alto
mandato.
Siguieron acontecimientos de carácter político de gran resonancia, como
la Convención de Aguascalientes, que tuvo la virtud de provocar el distanciamiento entre Carra.Jl7.a y Villa, y Carranza y Zapata, presentándose el negro panorama de una contienda, que desgraciadamente resultó más sangrienta y dolorosa que la que se había llevado a cabo entre constitucionalistas y
federales.
A partir de estos acontecimientos la personalidad del General Treviño cobra perfiles especiales, que se acentuaron a medida que los acontecimientos
fueron desarrollándose.

divisiones provocadas por Zapata y por Villa, son los de Torreón, Zacatecas,
Guada1ajara, Guay_i:nas, Celaya, León y .tbano.
La defensa de Ebano, S. L. P. quedó a cargo del General Jacinto B. Treviño; en la encarnizada lucha entre carrancistas y villistas, el asedio de los
villistas duró 72 días.
Atacaron con denuedo los valientes generales villistas Manuel Chao y Tomás Urbina, fuertes en 14,000 hombres, con 21 piezas de artillería, gran cantidad de ametralladoras y abundante parque. El General Treviño disponía
de 6,000 individuos, entre jefes, oficiales y tropa, logrando detener a lós villistas a pesar de su superioridad combativa. Durante 72 d.ías estuvieron incesantemente atacando las posiciones, sin lograr romperlas. Cada operación
significaba un desastre para los atacantes, y cada día que transcurría alejaba la posibilidad de los villistas de tomar Ebano para continuar sobre Tampico, su objetivo principal.
Terminaron aquellas magníficas operaciones el día 31 de mayo de 1915,
mediante la resolución del General Treviño de convertir la defensiva en
ofensiva. Dispuso se llevara a cabo un asalto general. "Fue al amanecer del
día 31 de mayo -relata el General Treviño en sus Memorias-, llevaba el
mando de todas las infanterías en esta operación, el valiente entre los valientes, Coronel Carlos Ozuna, quien durante las tantas luchas armadas de
la Revolución, había dado múltiples pruebas de ser un gran combatiente;
en estas condiciones, se preparaba pues, el último episodio de esta obstinada,
cruenta y encarnizada lucha, que despejaba el camino para el triunfo definitivo de nuestra causa".
En efecto la acción de Ebano significaba para los villistas la posibilidad
de apoderarse del puerto de Tampico. dominando las Huastecas y la línea a
Monterrey, cuya plaza, con Montemorelos, Linares y Ciudad Victoria, estaban
en poder de los villistas a cuya cabeza se encontraba el General Felipe

Angeles.
A eso obedecía la tenaz insistencia de los villistas por apoderarse de Ebano,
y en contra, Ja resistencia increíble del General Treviño por mantener en su
mando la posición, a pesar de la gran diferencia en potencialidad bélica.

•

Debe abonarse al General Treviño la clara visión que tuvo de la importancia estratégica de aquella posición, y reconocerse su cap~cidad indiscutible
para resistir durante lapso tan largo, asaltos continuos a fondo de tropas
aguerridas, acostumbradas a triunfar. Supo asimismo esperar la oportunidad
de atacar, para convertir el asedio de que había sido objeto, en una brillante
victoria.

Los hechos de armas de mayor resonancia que dieron unidad y fuerza a la
Revolución Constitucionalista., y posteriormente a consolidarla al combatir las

Se justifica plenamente que diga: "Considero que estas operaciones que
se llevaron a cabo bajo mi dirección y órdenes directas, constituyen la actua-

394

395

/r

U,)

�ci6n más saliente en mi larga \'Ída militar, en la que me tocó en ruerte tomar
parte en más de cuarenta y cinco acciones de armas, como Jo justifica la
Cruz de Guerra de Primera Clase que obra en mi poder, pues tan s6lo en
Ebano fueron rechazados 37 asaltos del enemigo".
Este valioso triunfo consolidó l05 que había logrado el General Obreg6n
en C-claya, León y Aguascalientes, de tal manera que en el interior del país
el villismo ya no constituía peligro alguno.
Así consider6 la situación el General Trcviño disponiéndose de inmediato
a marchar a Tampico para asistir a la recupe.raci6n de las plazas ocupadas
por el enemigo en la linea hacia Montemy. Se acercaba la derrota final de
Francisco Villa.

•
No hubo tiempo de reposo para el General Treviño, de Tampico marchó
inmooiatamente hacia Monterrey, después de organizar en la mejor fonna
posible las tropas a su mando.
La linea {érrea estaba dcstrouda y fue necesario que se. hicieran reparaciones rápidas, a fin de que los convoyes militares pudieran llegar en el menor tiempo posible a la ciudad de Montener, la que entre tanto, había !ido
abandonada por los \·illistas enterados del desastre de Celaya, de Le6n y
Aguascalimtes, as.í como de Ebano.
Desalojadas las posiciones que ocupaban al oriente de Monterrey y al
norte, se concentraron en Icamole. con el prop6sito de cuidar su retaguardia
y estar pendientes por si las circunstancias favorecían la posibilidad de un
nue\'o avance.
Después de las peripecias de un \iaje accidentado, el Genual Treviño llegó con sus f ucrzas a :\fonterrey el día 20 de junio de ese memorable año de
1915.
C.Omo Jefe del Ejército del Noreste venía fungiendo el Grneral Pablo
Gonzálex, pe.ro, habiendo ~ido llamado a Veracruz por el Primer Jefe para
encomendarle el mando del Cuerpo del Ejército de Oriente, quedó en su
lugar, con la ~nsabilidad correspondiente, el General Trcviño.
El enemigo ~eraba en Icamole el ataque de los c.arrandsta!, o en su
lug,ar.1 su avance ~bre Monterrey. A~í vio la situaci6n el General Treviño, y
ordenó de inmediato un ataque sobre aquellas posicion&lt;'s logrando completo
é.xito. Días después ya reorganizadas las fue17.:is villistas y con refuerzos que
les llegaron de Part'dón, volvieron a posesionarse de lcamole a donde se les
combatió por segunda \'C2 con resultados adversos, hasta que en la tercera

ocasión, dirigiendo las Opt'racioncs directamente d General Treviiio se logró
un triunfo aplastante que signific6 la dispersión del ejército villista y la comunicación hacia el sur, pues al mismo tiempo el General Obregón atac.aba
Saltillo con los mismos resultados halagüeños. Avanzaron las fuerzas de Obregón y las del General Tre\'iño sobre Torreón, cura posición no fue defendida
por los \'illi~tas seguros de que les esperaba la derrota, pues sobre esa plaza
marchaban nada menos que 20,000 hombres de los más fogueados, correspondientes a los cuerpos de Ejérrito del Noroeste y dcl Noreste.
Concentrado d General Villa en Chihuahua, se hicieron los preparativos
para seguirlo, sitmdo dc~ignado el General Treviño para esas importantes operaciones.
No menciono los ponn&lt;'norcs de la marcha hacia la Ciudad de Chihuahua,
porque haría demasiado e.xtcnso este comentario, siendo suficiente decir que
después de varios comhates en los que obtu,·o el General Treviño éxito absoluto, el día 22 de diciembre de ese mismo año de 1915, entró triunfante a
Chihuahua, centro de operaciones del villismo. Se designaron autoridades ci\.-iles y militares )' el General Tre-.iño, en mérito a rus brillantes campañas,
fue ascendido al grado de Grncral de División.
Podía darse por terminada la campaña en Chihuahua, pero incidentes extraños complicaron las operaciones.
El día 10 de enero de 1916 los cabecillas Pablo L6pez y Rafael Castro,
lugartenientes de Villa, asaltaron un tren de pasajeros en Santa Isabel, aprehendiendo a 18 norteameñc:anos mineros que iban al Mineral de Cusihuiriachic, a quienes se les sometió a tortura~ y algunos fu&lt;'ron ejecutados. Poco
después, otro grupo ,illista asaltó la poblaci6n de Columbus de los Estad05
Unidos, cometi&lt;'ndo serias tropelías que en ninguna forma pocHan justificarse.
La indignación de las autoridades norteamericanas puso en tensi6n las relaciones con el Gobierno Comtitucionalista, culminando la situaci6n con el
em·fo de una expcdici6n punitiva so prewcto de perseguir a Vi.JL, hasta exterminarlo.
Como es de suponerse aquella actitud del Gobierno Norteamericano encontró en don Vcnustiano la más enérgica oposición, motivando multitud de
mensajes de protesta exigiendo a la ,-ez el retiro de las íuenas extranjera(,
ya que el ejército mexirano era capaz de cmpH·nder por sí mismo la rampaña de liqujdación de las huestes de Villa, como ~ \-enía haciendo con todo
éxito.
Con este motivo, el General Tm·iño, que había establecido su Cuartel
General en Torreón, regresó a Chihuahua para continuar la persrcución de
las gavillas villistas y enfrentarse a la delicada situaci6n internacional que se
había creado.

396

397

�En vista de que a pesar de las protestas y exigencias del señor Carranza
las tropas norteamericanas continuaban en territorio nacional, previas las
notificaciones del caso, dispuso el Primer Jefe que se evitara a toda costa
cualquier avance de los invasores, procediendo, en caso necesario, al uso de
las armas.
Obedeciendo a estas terminantes disposiciones, en el poblado de Carrizales se trabó un combate entre fuerzas norteamericanas y mexicanas, siendo
derrotadas las primeras, en cuya acción murió el comandante de las tropas
mexicanas General Félix U. Gómez, habiendo perecido también los jefes
norteamericanos Capitán Boyd y Teniente Adair, resultando seriamente herido el Capitán Morey, que pudo huír con los pocos soldados americanos que
se salvaron. Esto sucedía el 21 de junio de 1916.
En la tremenda crisis surgida con motivo de estos acontecimientos, cuando
todavía ]os Estados Unidos consideraban legítimo intervenir en la vida interna
de los pueblos situados al sur de su territorio, le tocó al General Treviño
desempeñar un papel sumamente delicado. Atendiendo a las instrucciones
directas de don Venustiano, con toda dignidad se mantuvo a la altura que
las circunstancias demandaban, dispuesto a llevar las cosas hasta donde fuese
preciso.
En prenda de esa honrosa actitud transcribe el mensaje, que con fecha 16
de junio de 1916, envió el General Treviño al General Pershing, jefe de las
operaciones punitivas, a su cuartel en Casas Grandes, Chih. "Tengo órdenes
de mí Gobierno para detener por medio de las armas toda nueva invasión
a mi país por fuerzas americanas, así como para evitar que aquellas tropas
que actualmente se encuentran en Chihuahua, se muevan al Sur, Este u
Oeste del lugar que actualmente ocupan. Lo que comunico a usted para su
conocimiento y para que tome nota de que sus fuerzas serán atacadas por las
mexicanas si esta disposición no es atendida. Atentamente. J. B. Treviño".
Pocos días después, en Carrizales, se demostró que existía la inquebrantable
decisión de obrar en consecuencia.
Dentro de esta embarazosa situación continuaron las campañas militares
en contra de Villa, quien envalentonado con sus descabelladas provocaciones,
atacó la plaza de Chihuahua, siendo rechazado la primera vez, y evacuada en
la segunda ocasión, para ser recuperada con la ayuda de las fuerzas al mando
del General Francisco Murguía, a quien, por órdenes superiores, entregó el
mando el General Treviño.
Bstaba por finalizar el año de 1916, y se hacían los preparativos para la
promulgación de la Constitución Politica de México, que se discutía en la
ciudad de Querétaro. En la ciudad de México el General Treviño fue aten398

dido de una herida en la cabeza, que sufrió durante el combate efectuado en
Chihuahua el día 23 de noviembre.
Expedida la Constitución el 5 de febrero de 1917, fue electo el General
Treviño por su distrito natal, Diputado al Congreso de la Unión, de la XXVII
Legislatura. Trocaba los arreos militares por las actuaciones democráticas.
En 1919 el Presidente de Ja República, don Venustiano Carranza, lo comisionó para que se trasladara a Europa con la finalidad de llevar a cabo
estudios de carácter militar, a donde salió a principios de abril regresando al
iniciarse el año de 1920, cuando la política enardecía los ánimos con motivo
de la sucesión Presidencial.

•
Relata el General Treviño con viva emoción los preliminares de la continuada política presidencial, en la que figuraban como candidatos los Generales Alvaro Obregón y Pablo Gonzálei, y el Ing. Ignacio Bonillas. Habla de
sus inquietudes, de sus propósitos por evitar una nueva contienda armada, de
su entrevista con don Venustiano en compañía de los Generales Francisco J.
Múgica, Esteban Baca Calder6n y Rafael Vargas; de los Licenciados Alberto
M. González e Isidro Aguilar, y del Coronel Isidro Treviño, entrevista que
no dio los resultados que buscaba.
En acta firmada el 21 de abril de 1920 por las personas que intervinieron
en esta hist6rica entrevista, se hacen constar los incidentes de la misma, en
los que correspondió un papel de importancia al General Trcviño, quien
"emocionado y siempre con valor y respeto, le habló entonces de la imposici6n que se decía venir de parte del Gobierno en favor del candidato Ingeniero Bonillas, imposición que era motivo de las düicultades actuales, que no
estimaba las cosas como el Presidente las veía, pues sin ser partidario político del General Obregón, lamentaba cómo el Gobierno toleraba que una
hoja redactada por un hombre como Barrón, insultara tan soezmente al
candidato Obregón". . . En términos semejantes se produjeron los demás
miembros de la comisi6n, tratando de hacer ver al señor Presidente la justificaci6n hasta cierto punto de los levantamientos en armas de los Generales
Enrique Estrada, en Zacatecas, Plutarco Ellas Calles, en Sonora, Fortunato
Maycotte, en Guerrero, y Amulfo Gómcz, en Tuxpan. Todos ellos con mando de fuerzas del propio Gobierno al que desconocían atribuyéndole preparar
la imposición de Bonillas.
En la misma acta se precisan las palabras del señor Carranza, en contestación a Jas e&gt;..-posicíones que había escuchado. De ellas anotamos las que con399

�sideramos más importantes para el caso. Se expresa en la mencionada acta:
"El señor Presidente replicó que esto no era creíble pues en el Estado de Sonora todo estaba preparado para la lucha después de las elecciones, y si se
habían anticipado había sido porque las autoridades de Sonora, juzgándose
incapacitadas para el caso de que llegaran las fuerzas federales, habían precipitado los sucesos dando lugar a la rebelión. Que no era honrado que cl
C. Obregón poniéndose de acuerdo con los alzados en armas para garantizarse
su candidatura, y que si antes el señor Presidente no se había ocupado de limitarle su acción como candidato -pues no lo hacía- con ninguno, toda
vez que para él eran lo mismo tres que cuatro candidatos, hoy sí estaba
resuelto a defender la entrada a la Presidencia de un hombre que había demostrado no tener aptitudes para ser Presidente de la República, ya que
obraba como lo había hecho el General Porfirio Díaz. . . que se abriera un
libro de Historia Patria y que al doblar las primeras bojas se encontraría
siempre la relación de un cuartelazo, pues no se llaman de otro modo las
rebeliones del ejército, como las que se estaban efectuando, ya que no es el
pueblo el que se rebela hoy, sino el Ejército Federal, como puede verse por
las últimas noticias, pues en Tuxpan y en otros lugares estaban ya combatiendo las fuerzas que deberían haber prestado apoyo al Gobierno, con las
que se mantenían leales al mismo Gobierno. Que él estaba dispuesto a someter a esos rebeldes o a caer con el Gobierno en el caso de no serle posible
sofocar la revuelta".
Para I General Treviño la situación era adversa a los designios del señor
Carranza, dado que "tenía que enfrentarse a las candidaturas de dos hombres
a quienes abonaba tiempo ha el prestigio de sus recientes campañas militares,
cosa que los acercaba al consenso de la opinión pública general, con gra1t
influencia sobre todo el ejército triunfante, a cuya formación grandemente
habían contribuido, amén de que las más grandes unidades militares habían

estado bajo sus órdenes inmediatas".
Sin embargo de esta adversa situación para don Venustiano, por cuanto
a la fuerza annada, que con tan vivos colores pinta el General Treviño, el
pensamiento general de los candidatos Obregón y González y el de sus partidarios, es el de insistir, en contra del señor Carranza, en el cargo de imposicionista.
Con el Plan de Agua Prieta e&gt;.i&gt;edido en onora, la rebelión toma cuerpo,
al grado de queJ en unos cuantos días, la mayor parte de los jefes con mando
de fuerzas se levantan en contra del Gobierno Federal, al que también desconocen los Gobernadores de los Estados, con excepción de cinco, que permanecen fieles, y son rápidamente derrocados.
En unos cuantos días el panorama nacional se obscureció de tal manera

400

que el Presidente Carranza no sabía a ciencia cierta con qué elementos contaba. Momento a momento llegaban mensajes de todos rumbos hablando de
nuevas sublevaciones, Se hizo insostenible la permanencia del Gobierno en la
ciudad de México, resolviendo Carranza su evacuación con la finalidad de
llegar a Veracruz, y comenzar de nueva cuenta la cruzada por los principios
democráticos, y expecialmente por establecer en nuestra vida política el ci-

vilismo.
Se inició la salida el dia 7 de mayo. Largos trenes, asediados continuamente,
formaban el reducido y tambaleante radio de acción de la legalidad. Todo
era adverso, desde la pesada impedimenta hasta el sabotaje de los ferrocarrileros. Los trenes marchaban con dificultades, perdiéndose en unos cuantos
kilómetros varias unidades.
Siete días de fatigosa marcha habían agotado el combustible y el agua.
La desmoralización en completa. Se esperaba, y así sucedió, un ataque general. Guadalupe Sánchez, Jefe de las Operaciones en Veracruz, atac6 el
convoy, con los mismos elementos que había reforzado mediante las órdenes
giradas por el señor Carranza días antes en que recibiera su visita en testimonio de una falsa lealtad.
Antes el General Trcviño había actuado con especial prudencia tratando
de salvar la vida del señor Carranza. El mismo día 7, en el momento en que
se preparaban los trenes del Gobierno en la Estación de Buenavista para la
evacuación de la Plaza, el General Treviño, al frente de una poderosa columna entraba a la Ciudad de México. Figuraban entre los jefes a sus órdenes los Generales Samuel de los Santos, Jesús M. Guajardo, Manuel W. González y Sidronio Méndez.
En estos dramáticos momentos define su actitud el General Treviño en
los siguientes términos: "Hacia las diez de la mañana de aquel 7 de mayo,
mi cabeza de columna hacía alto frente a los cuarteles de San Lázaro y la
Estación del Interoceánico, mientras tanto, en Buenavista, se habían formado los tres que debían conducir al Presidente Carranza, al personal del
Gobierno y a las tropas de escolta hacia el Puerto de Veracruz, pretendiendo
repetir el movimiento que había hecho el Gobierno Preconstitucional en 1915.
Mi intención fue, desde luego, al hacer alto en San Lázaro, dar tiempo al tren
amarillo que ocupaba el señor Caranza, para que pudiera salir libremente.
Así lo hice.

"Ordené al General Jesús M. Guajardo, una vez que juzgué que había
transcurrido el tiempo suficiente para el objeto indicado, que con su fuerza
se trasladara hacia el rumbo de la Villa, con instrucciones precisas de dejar
pasar el tren del señor Carranza y cortar el resto del convoy, batiéndolos en
caso de que hicieran resistencia; así se hizo, se detuvieron varios trenes con

4-01
H26

�impedimenta y todas las plataformas que llevaban la artillería, cayendo pri.:
sioneros, además, los soldados y jefes respectivos. En la Estación de Buenavista quedaron detenidos, asimismo, dos cuerpos de Infantería completos que
no habían logrado embarcarse".
El día 10, comisionado por los Generales Obregón y González salió al mando de 5,000 hombres, con la "artillería necesaria" para atacar los trenes presidenciales, tomando las precauciones necesarias para "salvaguardar Ja vida
del señor Carranza".
De Estación San Marcos envió eJ General Treviño al Presidente Carranza,
que se encont!'aba detenido en Rinconada, un oficio transcribiéndole la orden firmada por Obregón y González, en que se le comunicaba que saliera
"hacia el lugar en que se encuentre el convoy del señor Caranza, y encaminará usted sus mayores esfuerzos para salvaguardar la vida del propio ciudadano".
El documento fue enviado el día 11 "quedando yo, dice el General Treviño, en espera de su contestación, aunque el conocimiento que yo tenía del
hombre, me hacía pensar que él nunca podría aceptar separarse de lo~ suyos".
Al no recibir respuesta repitió el mensaje al día siguiente con el mismo resultado.
El citado día 12 los Generales Obregón y González le enviaron el siguiente
telegrama: "En vista actitud señor Carranza, asuma usted el mando de
todas las fuerzas y disponiendo lo necesario, ataque usted el convoy del propio
señor, rindiendo parte del resultado".
Dispuso avanzar, ordenando al General Guadalupe Sánchez, que procedente de Veracruz se encontraba a corta distancia de Algibes, hasta donde
había llegado Carranza, que atacara de frente al enemigo.
Cuando el General Treviño, llegaba con sus numerosas tropas al lugar de
los acontecimientos, los hechos se habían consumado, concretándose a salvaguardar las pertenencias del Gobierno. La derrota de los carrancistas había sido total.
En medio de la confusión y del más profundo desaliento, don Venustiano,
sin perder un solo instante su presencia de ánimo y su entereza, emprendió,
rodeado de un puñado de fieles amigos, la dolorosa peregrinación que lo
llevaría de la mano a la traición de TlaxcaJantongo, en donde sería cruelmente sacrificado.
Tiene razón sobrada eJ General Trcviño en poner énfasis en estos tenebrosos acontecimientos. Por mi parte no me sentiría satisfecho si no expreso,
con sinceridad y respeto a todas las opiniones, mis puntos de vista sobre la
parte total de esta cuestión: el cargo de imposicionista que se le hace a don
Venustiano Can-anza.

402

•
La causa alegada como fundamento de la insurrección ~ contra del Gobierno Constitucional de don Venustiano Carranza, fue el de la imposición.
Se argumenta que existían dos candidatos a la Presidencia de la República,
los señores Generales de División don Alvaro Obregón y don Pablo González,
hecho absolutamente cierto; y que posteriormente, a iniciativa de don Venustiano, surgió también la candidatura del Ing. don Ignacio Bonillas.
Esto último, en cierto grado, es verídico, pues la candidatura del Ing.
Bonillas se lanzó a iniciativa de un grupo de amigos del señor Carranza, con
su más amplia aceptación.
Estos hechos, que pueden considerarse históricos, por su apego a la verdad,
¿'justifican la asonada militar en contra de un régimen constitucional?
Con apego a las más rigurosas normas democráticas contesto categóricamente que no. Trataré de explicar mi tesis.
El hecho de ser Presidente de la República, en un régimen democrático,
no implica perder los derechos ciudadanos. Tampoco da privilegios especiales para desposeer a los demás ciudadanos de los mismos atributos. Quedan
en consecuencia colocados en un mismo plano, los derechos políticos de los
funcionarios públicos, por alta que sea su jerarquía, y los que corresponden
a los demás ciudadanos, por modesta que sea su condición económica y social.
Si aceptamos estas premisas no es posible negar a don Venustiano el derecho de simpatizar con la candidatura del Ing. Bonillas, como podía haberlo
hecho con la del General Obregón, la del General González, o la de cualquiera otra persona que, en su concepto, reuniese las condiciones apropiadas.
Lo irreprochable de esta tesis salta a la vista cuando, para justificar la
revuelta de Agua Prieta, se echa mano del cargo, no probado, de que don
Venustiano trataba de imponer al Ing. Bonillas.
Dejemos bien clara esta situación. Se habla de algo que estaba por suceder,
y no puede ser de otra manera dado que, no habiéndose llegado a las elecciones, momento culminante de la campaña política, no podia decirse que se
había realizado la imposición.
Faltando pues la consumación de los hechos, es lógico asegurar que no
existió imposición.
Precisemos aún más el panorama. Es necesario, a mi juicio, que un acontecimiento de esta trascendencia histórica, se investigue escrupulosamente,
sin partidarismos, facciones y sin más pasión que la de servir a la verdad.
Las elecciones en que contendían como candidatos los Generales Obregón
Y González e Ing. Bonillas, debían efectuarse el primer domingo de julio de
ese año de 1920. El Plan de Agua Prieta, desconociendo al Gobierno de don

403

�Venustiano, fue firmado el día 23 de abril de 1920, o sea tres meses antes
de las elecciones.
Pero antes de esa fecha los Generales Plutarco Ellas Calles, Amulfo R.
Gómez, Enrique Estrada, Fortunato Maycotte y algunos otros, todos con mando de fuerzas, que el mismo señor Carranza les había confiado para la defensa de la~ instituciones legales, habían vuelto las armas en contra del Gobierno legítimamente constituído.
¿ Puede hablarse justificadamente de imposición con tales hechos? ¿ Quién
trataba, en todo caso, de imponerse? ¿ Quién o quiénes hacían uso de la
fuerza para "imponer" anticipadamente su \'Oluntad en las elecciones? ¿Existían constancias evidentes del propósito de don Venustiano para imponer al
Ing. Bonillas? De existir esos propósitos, ¿ contaba don V enustiano con los
elementos de fuerza suficientes para realizarlos?
Las evidencias para esclarecer los hechos y establecer la verdad histórica,
las encontramos en las mismas exposiciones de quienes participaron en la
asonada.
Si los militares de la más alta graduación, por sí y ante sí, asumieron una
actitud de insubordinación desconociendo a las Instituciones a quienes, por
deber y honor, estaban obligados a servir, con su actitud demostraron que el
Gobierno del señor Carranza no contaba con la fuerza física necesaria para
realizar la imposición.
Esto lo confirma el Gral. Treviño cuando expresa que el Ing. Bonillas
"creaba una situación política muy desfavorable para él, dado que tenía que
enfrentarse a las candidaturas de dos hombres a quienes abonaba el prestigio
de sus campañas militares, cosa que los acercaba al consenso de la opinión
pública en general, con gran influencia sobre todo en el ejército triunfante,
a cuya formación grandemente habían contribuído, amén de que las más
grandes unidades militares habían estado bajo sus órdenes inmediatas".
Efecth,amente tal era la situación. Los más influyentes Jefes Militares simpatizaban con Obregón o con González. Más aún, no ocultaban sus inclinaciones y saliéndose de las nonnas que corresponden a los militares en servicio
activo, actuaban en plan de propagandistas. ¿ Podía contar el señor Carranza
con estos Jefes Militares para la pretendida imposición? No, y él lo sabía.
Si el sei1or Carranza carecía de los elementos necesarios para realizar la
imposición de que se le acusaba, ¿ quién o quiénes resultaban ser los que en
verdad trabajaban por la imposición?
El mismo General Treviño se encarga de decirlo, confirmando así lo que
posteriormente sucedió, después de la muerte del señor Carranza; expresa;
"La forma, pues, en que se presentaba la campaña política con marcados visos
de imposición por parte del Gobierno en favor del señor Bonillas, hizo que

404

de esta tendencia se derivaran persecuciones, muy especialmente contra el
General Obregón, por haberse descubierto por medio de documentos encontrados en que dicho General ya estaba en arreglo con muchos Jefes levantados en armas contra el Gobierno del señor Carranza, tales como los Generales Zapatistas y aun con los llamados Generales Felicistas, quienes nunca
se habían caracterizado como de/ ensores por conuicción de nuestra causa,
sino, tan sólo como despechados por u derrota, pues eran vestigios del antiguo Ejército Federal, que había ido disuelto al firmarse los tratados de
Teoloyucan; como resultado de la actitud de Obregón en relaci6n con estos
señores, rtconocidos siempre como enemigos de la causa constitucionalista,
viose envuelto aquél en el proceso que al punto comenzó a instruírse en
su contra".
Se descubre fácilmente la verdad. El General Obregón necesitaba de un
cargo aparatoso para justificar su actitud y ninguno de mayor efecto que el
de la imposición.
Lo que no aparece claro es la actitud del Gral. Pablo González. Como hombre serio, de honor probado durante largos años de servicio activo en el Ejército Constitucionalista, y antes en el Maderista, no se concibe que se levantara en annas en contra del Jefe a quien había servido con ejemplar lealtad,
y menos aún que hiciera causa común con Obregón, a sabiendas de que sería
fatalmente sacrificado.
En nada le favorece al Gral. González el cargo hecho al señor Carranza
de imposicionista, cuando, al volver las annas en contra de él, las ponía al
servicio de una clara y verdadera imposición. Porque no desconocía, no podía
desconocer el propósito del Gral. Obreg6n de llegar al Poder cualquiera que
fuesen los medios para conseguirlo.
No ignoraba que estaba en arreglos con los rebeldes Zapatistas, Villistas
y Felicistas. Y si, con espíritu amplio, podía acep~ la colaboraci6n de
Zapatistas y Villistas, que al final de cuentas eran en el fondo revolucionarios, no podía decirse lo mismo de los Felicistas, cuya bandera de lucha era
la Constitución de 1857. Sin embargo, Obregón enroló en su plan subersivo
a los más prominentes enemigos de la Revolución, como los Generales Juan
Andrcw Almazán, Higinio Aguilar y Manuel Peláez.
Todo esto lo sabía el General Gonzálcz y sin embargo, lo que constituía
un crimen en Carranza, por meras suposiciones, era un mérito en tratándose
de Obregón.
Las persecuciones de que habla el Gral. Treviño son meros infundios, salvo
que así llame a las investigaciones realizadas por las Autoridades competentes
en relación a las actividades del General Obregón encaminadas a la alteración del orden.

405

�Las campañas políticas: publicaciones de toda índole y mitines, se realizaron sin cortapisas. Más aún, la opini6n pública claramente se manifestaba a
favor de la candidatura del Gral. Obregón. De haberse efectuado las elecciones seguramente que el primer lugar correspondería a Obreg6n. El segundo
nada remoto sería que lo ocupara González, y el tercero Bonillas.
¿Por qué entonces Obregón precipit6 los acontecimientos? Lógicamente
debe pensarse en una inquietud desesperante, acicateada por la ambición irrefrenable de conquistar el Poder a tocia costa. Y habiendo contraído compromisos delictuosos con rebeldes al Gobierno, peligraba legalmente su candidatura.
Posiblemente Obregón abrigaba la seguridad de no ser descubierto en sus
maniobras; pero el Gobierno logró obtener documentos irrefutables sobre esas
actividades y se le abrió proceso.
No hubo festinación alguna. Se trataba, más que de castigar al procesado,
de exhibirlo ante la opinión pública. Prueba de ello es que, en el momento
que lo consideró oportuno, se evadió de la ciudad de México, iniciando abiertamente la rebelión.
Queda descartado plenamente el cargo de imposicionista hecho al señor
Carranza. Queda en pie, firme, innegable, el cargo en contra del General
Obregón de haber fabricado toda una serie de intrigas para presentarse ante
la opinión pública como víctima, y como tal, estar en condiciones de provocar una rebelión armada.
La historia, en última instancia cuando las pasiones se extingan, cuando
los actores de nuestra gran Revoluci6n y de sus derivaciones, hayan desaparecido, dirá, inflexible, la última palabra.
Seguro estoy de que entonces, la figura de don Vcnustiano Carranza, cada
vez más grande, resistirá el escrupuloso análisis de los investigadores.

•
Triunfante el Plan de Agua Prieta, "huelga de mili.tares" como le llamó
el Lic. Luis Cabrera, fue designado por el Congreso de la Unión, como Presidente Substituto, el señor don Adolfo de la Huerta, actuando el Gral. Treviño como Secretario de Industria, Comercio y Trabajo. Es del caso mencionar el hecho de que le servía de secretario particular don Adolfo Ruiz
Cortines, que años después ocupara la Presidencia de la República.
Relata el Gral. Treviño los sucesos de mayor importancia de su actuación.
Habiendo sido designado en las elecciones verificadas ese año de 1920, para
el puesto de Presidente de la República, el Gral. Alvaro Obregón, deja la
Secretaría el día primero de diciembre, quedando en disponibilidad como
General de División.

406

No me ocupo de las peripecias correspondientes a las elecciones de esa
época, que justificaron plenamente las predicciones sobre la imposición a
favor de Obregón. En efecto el Gral. don Pablo González retiró su candidatura en vista de la falta absoluta de garantías, y consecuentemente se hizo
un simulacro electoral, del que, lógicamente resultó electo el Gral. Obregón.
Pasaron tres años de un Gobierno incoloro, que tuvo vicisitudes sin cuento
para lograr el reconocimiento de los Estados Unidos del Norte, ·que le hace
expresar al Gral. Treviño: "El movimiento de 1924 fue prontamente sofocado por el Gobierno de Obregón, quien ya para esas fechas había firmado
los tratados de Bucareli. En éstos se estipularon obligaciones para México
en las que no quedaban a salvo el decoro y la dignidad nacionales, toda vez
que esos tratados habían emanado de convenciones previamente celebradas
a iniciativa del Gobierno de México, que solicitaba e1 reconocimiento de
Obregón como Presidente de la República a cualquier precio" ...
Preparación bien planeada de Obregón contra el movimiento que se venía
gestando a favor de don Adolfo de la Huerta, oponente a la candidatura
presidencial del Gral. Plutarco Elías Calles.
Imposibilitado de la Huerta para continuar en una campaña democrática
en la que resultaba apoyado por la opinión pública, se vio obligado a levantarse en armas, a principios de diciembre de 1923. Gran parte del ejército
lo siguió en la aventura; pero, "el movimiento Delahuertista no podía triunfar, dice el Gral. Treviño, pues las opiniones de su caudillo, expresadas con
toda claridad y patriotismo antes de la firma de los Tratados de Bucareli
lo ponían, políticamente hablando, en condiciones desfavorables, de ¡nodo que'
el susoclicho movimiento armado, que vino a iniciarse a fines de 1923, apoyado por más de la mitad del ejército, no podía triunfar por la falta de apoyo
de la política americana" ...
En esta contienda permaneció el Gral. Treviño al margen. Se consumó la
imposición de Calles, quien a.sumió el poder en diciembre de 1924. Continuando así la hegemonía de Sonora, en preparación de lo que ya estaba madurando el Gral. Obregón, su regreso a la Presidencia.
Se ocupa el Gral. Treviño de los acontecimientos desarrollados con motivo
de las nuevas elecciones. Surgen las candidaturas de los Generales Francisco
R. Serrano y Amulfo R. Gómez, en oposición a la oficial del Gral. Obregón,
quien había logrado la reforma de la Constitución para regresar al poder.
Prácticos ya los Generales Obregón y Calles en meneste1·es de esta naturaleza, hicieron abortar la contienda democrática, obligando a los contrincantes a sublevarse. En un hotel de Cuemavaca celebraban una junta connotados políticos simpatizadores de Serrano, entre civiles y militares. No existían preparativos bélicos, y a pesar de tratarse de una reunión abierta todos

'

407

�fueron aprehendidos, por un pelotón de soldados federales. Dejo la palabra
al Gral. Treviño: "Conducidos hacia la Capital, fueron ejecutados salvajemente en Huitzilac, Morelos, hombres que hubieran podido ser útiles a la
Patria. Se les ejecutó sin formación de causa alguna, obedeciendo órdenes
atrabiliarias, contra la Ley y la moral, de gentes que disfrutaban el mando
supremo y pensaban que la Revolución se había hecho para su propio provecho. Las víctimas fueron: Francisco R. Serrano, Carlos A. Vidal, Miguel A.
Peralta, Lic. E. Martínez de Escobar, Lic. Otilio González, Vizcarra y Jáuregui, y otros seis más a pesar de que se hacía gala de que vivíamos en un
período de gobierno constitucional".
Se consumó el golpe gobiernista al ser ejecutado el otro candidato Gral.
Amulio R. Gómez, aprehendido después de una refriega sin importancia
militar¡ pues se encontraba seriamente enfermo.
En esta contienda sí participó el Gral. Treviño aun cuando, por lo precipitado de los acontecimientos no le fue posible actuar con mando de fuerzas.
Peregrinó por gran parte del territorio nacional, sorteando mil peligros, hasta
lograr cruzar el Río Bravo para internarse en territorio Norte-americano.
Habiendo sido asesinado el Gral. Obregón, cuando asistía a un banquete
en el restaurante de La Bombilla, en San Angel, que tenía la significación de
rendirle homenaje, con motivo de haber sido electo de nueva cuenta Presidente de la República, la política quedaba totalmente en manos del Gral.
Calles, ganándose el título de Jefe Máximo de la Revolución.
Para substituir a Calles, que terminaba su período el primero de diciembre de ese año de 1928, fue designado Presidente Provisional el Lic. Emilio
Portes Gil, quien convocó a nuevas elecciones. Contendían, como candidatos
independientes, el Lic. José Vasconcelos y el General Antonio l. Villarreal, y
con el carácter de oficial, el Gral. Pascual Ortiz Rubio.
Surgió de pronto una nueva oportunidad para el Gral. Treviño de hacer
armas en contra de Calles, aun cuando con adversa fortuna. Varios Generales con mando de fuerzas, inconformes con el sesgo que tomaba la cuestión política, acordaron desconocer a las Instituciones encabezadas por el Lic.
Portes Gil, a cuya diestra se encontraba el Gral. Calles, que era el verdadero
mandatario.
Los centros principales de operación se localizaban en Sonora, Veracruz,
Coahuila y Chihuahua. Fue designado Jefe de los rebeldes el Gral. José Gonzalo Escobar, quien de Chihuahua marchó hacia Torreón, que cayó en su
poder, saliendo de inmediato hacia Monterrey, plaza que también tomó;
pero, contra lo que se esperaba, a los dos días regresó a Torreón, abandonando
el proyecto de una rápida marcha sobre la Capital de la República.
El Gral. Trevifio tomó contacto con las fuerzas sublevadas en Cd. Juárez,

408

marchando en seguida a Chihuahua, en donde se le dio mando de fuerzas;
pero habiendo sido derrotado el Gral. Escobar en Jiménez, fue necesario evacuar la plaza. Si a esto se agrega la mala racha que habían sufrido los rebeldes de Veracruz y de Sonora, no quedaba más camino que el de la dispersión. El Gral. Escobar enfiló hacia el Canadá, y el Gral. Treviño, por
Agua Prieta se intem6 en los Estados Unidos, continuando su destierro, que
se prolongó durante ocho años.
Relata el Gral. Treviño sobriamente su estadía en Estados Unidos, de donde regresó durante el Gobierno del Gral. Lázaro Cárdenas, en junio de 1936.
Participó en contiendas democráticas, siendo electo Senador de la República.
En un rasgo de rara sinceridad en nuestros medios políticos el Gral. Treviño dice: "Fui recomendado por el señor Ruiz Cortines para ser candidato
al Senado de la República en la XLII Legislatura, representando a Coahuila,
mi Estado natal. Digo y repito que fui recomendado por el candidato del
Partido Oficial, porque no se conocía otra forma para alcanzar los escaños de
las cámaras, a pesar de que el caso era especial, pues a mí en lugar de favorecerme ser candidato de ese Partido, me perjudicaba por el desprestigio
que había conquistado en el país entero" ...
Relata sus intervenciones parlamentarias, sus convicciones revolucionarias,
que cristalizaron con la formación del Partido Auténtico de la Revolución
Mexicana, y hace mención de diversos acontecimientos hasta los momentos
en que llega a 1a Presidencia de la República el Lic. Adolfo López Mateos.
Cumple así el General Treviño con un deber. Fue actor d&lt;! numerosos acontecimientos de gran relieve. Vivió con entereza momentos de los más dramáticos y expone sus ideas sin rodeos, Seguramente que habrá quienes no estén
de acuerdo con él; pero precisamente aquí está el mérito de estas Memorias,
que se escriben para su crítica y meditación.

4-09

�DON MART1N DE ZAVALA Y LA MINERÍA EN EL
NUEVO REINO DE LEÓN
EuoENTo

DEL

Hovo

Instituto Tecnológico de Monteney

DESDE LA FUNDACIÓN DE LA CruoAO METROPOLITANA de Nuestra Señora de
Monterrey por Diego de Montemayor en 1596 basta los tiempos de don Martín de Zavala el carácter de los pobladores había ido cambiando lentamente:
aqudlos primitivos aventureros, soldados de fortuna y vagabundos, cazadores
de esclavos, iban siendo sustituídos por verdaderos colonos que entraban al
Reino con el deseo de establecerse en él definitivamente y que, por ende,
venían acompafiados de sus familias, sirvientes, ganados, semillas e instrumentos de trabajo. Este nuevo tipo de hombre, que aparece esporádicamente
en el Nuevo Reino desde fines del Siglo XVI, llega a fijarse como tipo general
del poblador en el período que estudiamos; ya para entonces los más antiguos
vecinos del Reino habían ido muriendo y sus hijos, aunque herederos de la
idiosincrasia de sus progenitores y representantes de una afieja tradición
poco a poco, por obra del tiempo y del ambiente, iban encontrándose más
cerca de los nuevos colonos que de la generación anterior.
Hay otro hecho muy notable que debemos destacar aquí: de estos nuevos
colonos muy pocos son españoles peninsulares o extranjeros, el más alto porcentaje es de mestizos y de criollos, siendo también numerosos los mulatos
y los indios "laboríos": mexicanos, otomíes y algunos tarascos, casi todos artesanos. Se desprende también de los pocos datos demográficos que hemos
podido recoger en esta rapidísima investigación, la complejidad del mestizaje
que se va operando en este período, dando origen a aquellas castas tan mezcladas y de nombres tan pintorescos: coyotes, zambos, lobos, barcinos, cambu jos, chinos, moriscos, salta patrás, no te entiendo, tente en el aire, etc.
Es también muy importante el hecho de que los indios "chichimecos", o sea
los "naturales" del Reino, permanecen al margen de esta integración racial
durante el período que aquí estudiamos. Los ejemplos en contrario que hemos

411

�encontrado son tan pocos, que justifican nuestra anterior afirmación. Todos
estos hechos, documentalmente comprobados, destruyen la tradicí6n, muy
arraigada, de que la población del Nuevo Reino de León tenía su origen en
un pequeño grupo de familias españolas que, celosamente, conservaron la
pureza de su sangre y que, por lo tanto, los habitantes de esta región no
habían participado en el intenso y complejo mestizaje que se cumplía en
otras regiones de la Nueva España. Fundándose en esta falsa tradición se
llegó a caracterizar al noreste de México como un "mar hispánico" en contraste del "mar indígena con islotes mestizos" mesoamericano. Nosotros empezamos a dudar de ese carácter, preponderantemente hispánico de la población del Nuevo Reino de León, al ir conociendo algunos aspectos de su
folklore y al descubrir en la toponimia antigua, así como en el habla popular, abundantes nahuatlismos, muchos de los cuales han llegado hasta nuestros días; además, en la investigación de archivo, nos hemos encontrado con
numerosas personas que hablaban la lengua nahuatl y que, por su bajo nivel
cultural, seguramente no la habían aprendido en las escuelas, sino en el ambiente familiar y que, por lo tanto, han de haber sido mestizos o castizos o
de alguna otra casta. Las uniones de mulatos con índias o de éstas con mestizos eran muy frecuentes.
Nos satisface poder señalar aquí ese carácter mestizo, tan "mexicano", de
las gentes de Monterrey, desde los albores de su lústoria.
Para no cansar al lector con múltiples citas en comprobación de lo anterior, sólo mencionaré un dato muy significativo: todos los 28 vecinos fundadores de la Villa de San Juan Bautista de Cadereita, eran nacidos en la
Nueva España, no hubo uno solo peninsular.1
Pasemos ahora a señalar a grandes razgos las diferentes corrientes migratorias en este período, así como la principal actividad de cada grupo:
Las gentes que acompañaron a don Martín de Zavala en su primera entrada al Reino procedían, casi todas, de la zona minera zacatecana y muchos
de ellos habían pasado por San Luis Potosí, en cuya fundación y fomento de
las minas, tanta importancia había tenido la familia Zavala. Entre ellos figuran varios parientes del gobernador, como su tío el General don Juan de
Zavala, su sobrino y homónimo el capitán Martín de Zavala y sus medios
hermanos los García de Sepúlveda, hijos de uno de los primeros pobladores
de San Luis Potosí: Antón García de Reina 2 y de doña Ana de Sepúlveda,
madre de don Martín, la cual también vino al Reino en compañía de sus
hijos. Cabe aquí señalar cierto carácter de nepotismo que tuvo el gobierno
~ "Acta de fundación de la Villa de Cadereita" en JosÉ ELEUTBRIO GoNzÁLEZ,
Lecciones Orales de Historia de Nuevo León, p. 68.
1 PRIMO FELICJANO VEL.ÁZQUEZ, Historia de San Luis Potosi, vol. II, p. 15.

412

de don Martín: Zavalas, Sánchez de Zamora, García de Sepúlveda, todos eran
mineros de abolengo, grandes conocedores de los metales y de su beneficio y, todos ellos, parientes de don Martín. En este grupo de mineros ocupan lugar especial gentes como Alonso Lobo Guerrero que "entra con más de diez mil
pesos de avíos de minas, ropa y otras cosas adherentes de sacar plata, sin los
ganados mayores, esclavos, etc". 8 Andrés de Arauna, inventor, de quien nos
ocuparemos más adelante, o Matías de Silva, oficial de espadero y natural
de SeviIJa. 4 No podemos dejar de mencionar aquí al Lic. don Martín Abad de
Uría, primer cura de la Ciudad de Monterrey s y que interviene en las más
importantes transacciones mineras de la época; estos curas mineros eran ya
una tradición en el Nuevo Reino: ya don Baldo Cortés, primer cura de Saltillo, había trabajado minas en Monclova, antes de la entrada de Carvajal
y fue de los primeros que denunciaron minas al fundarse Monterrey ¡6 en
1599 uno de los mineros más importantes del Reino lo era el Padre Cebrián
de Acevedo Ovalle, socio de Diego de Monlemayor el mozo en la Mina Santa
Ana. 7 Habría que añadir aquí el grupo de mineros que, conducidos por don
Gregario Zalduendo y Evia, se avecindaron en la abandonada Ciudad de
León ( Cerralvo), en 1625, con objeto de repoblarla y trabajar las minas ¡8
así como otros importantes mineros que habían llegado al Nuevo Reino muchos años antes de la entrada de don Martín de Zavala, como Bernabé de
las Casas, Diego de Villarreal, Alonso Díez de Camuña o los Femández de
Castro, todos ellos provenientes también de la zona minera zacatecana.
Con la entrada de don Martín al Reino, la minería recibió vigoroso impulso; nos dice Israel Cavazos Garza, sin duda el más profundo conocedor
de Ja historia local, que "En el Archivo Municipal de Monterrey se conserva
por lo menos un centenar de registros de vetas, en un término menor de
diez años". 9 Diez de la Calle no sólo confirma el dato, sino que eleva has1 !SRAl!L C.wAzos GARZA, "Algunas características de los pobladores de Nuevo León
en el Siglo XVII" en Hu.manitas, Año I, núm. I, p. 468.
• ISRAEL ÜAVAZOS GARZA, Cedulario autobiográfico de pobladores del Nuevo Reino de León (inédito).
• ALONSO DE LEÓN, Relació11 y Discursos del descubrimiento, población y pacificación de este Nuevo Reino de León, México, 1909, p. 108.
1 "Pleito por la jurisdicción de las minas de Nuevo Almadén {"Monclova) entre los
gobernadores del Reino de la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León, año de 1643",
Archivo del Ayuntamiento de Hidalgo del Parral, Chih., Exp. 22, f. 9. (En las siguientes notas haremos referencia a esta importante fuente titulándola Documento del
Parral).
' Archivo Municipal de Monterrey, Protocolo, Vol. I, doc. 1.
• "Acta de fundación del Pueblo de San Gregario de Cerralvo, 4 de septiembre de
1626". PubHcada por David Alberto Cossío, Historia de Nuevo León, vol. I, p. 212.
• ISRAEL CAVAZOs GARZA, "Algunas características, etc.", p. 468.

413

�tan te la cifra: "Su distrito ( de Ccrralvo) es tan abundante de metales, que
en él se descubrieron en breve tiempo 220 minas, las nueve se labraban y
otras nueve las tenían puestas en labor, conforme a las ordenanzas". 1 º En
el memorial que don Martín envió a la Corte con el Capitán Alonso de León
en 1656, informa a su majestad "haber puesto dos (haciendas) de sacar
plata en dicha ciudad (Monterrey); fundando y poblando el real y minas de
San Nicolás de las Salinas, en que hay seis haciendas de sacar plata, muchas
minas; fundó el Real de San Gregorio, junto a la villa de Cerralvo, en que
hay cuatro haciendas de sacar plata", 11 Sin embargo, hubo varios factores
que impidieron alcanzar el auge minero que se esperaba: la guerra constante
que daban los indios, lo despoblado y mal comunicado de la tierra, la falta
de mano de obra suficientemente experta y, la más importante, la baja ley de
plata de los minerales que iban disminuyendo, hasta agotarse, al ahondar las
minas; esto hizo que las esperanzas que en un principio se pusieron en ellas,
pronto se convirtieran en desengaños. Diez de la Calle dice: "Las minas son
tan ricas que aun habiendo pocos que la benefician, se habían sacado y marcado más de 42 mil marcos de plata y más de 50 mil quintales de plomo y
300 mil de greta, cosa muy necesaria para su labor (de la PlataL que con
gran aumento de la Real Hacienda y alcabalas causadas en su venta, se habían
gastado en las minas de Zacatecas, el Parral, Cuencamé y otras de la Nueva
Galicia a donde se habían conducido desde las de San Gregorio, Cerralvo,
Salinas ' y otras del Nuevo Reino de León; con lo cual se proseguía su beneficio" .12 Diez de la Calle torna sus datos de un amplísimo informe de 1584
fojas que don Martín de Zavala envió a la Corte en 1645. En el memorial
de 1656 dice don Martín que han entrado en las Cajas Reales "muchos
marcos de plata, derechos sacados de sus minas, sin grandes cantidades de
plomo y greta que se han sacado y conducido en carros y recuas a Zacatecas, Panal, Sombrerete y otros reales de minas, más de tres millones de
marcos de plata". 13 Pero, como siempre, es Alonso de León el que nos permite, por su sentido de observación y lo valioso de sus datos, adentrarnos en
el fondo del problema:
''Hay en este Reino muchísimos minerales de plata, plomo y cobre; lo que
hay en gran abundancia es el plomo que pudiera, de él solo, sustentarse
todo el mundo, a no haberlo en otra parte; la plata no es tanta en la que
se benefician, que suba a los dueños, ni tan poca, que no lo pasen razonable,. JUAN D.mz DE LA CALLE, Memorial y Noticias Sacras, p. 230.
u "Memorial de Don Martín de Zavala al Rey", publicado por Alonso de Le6n,
Relación y Discursos, pp. 213-216. La cita está en la p. 213.
" JUAN DIEZ DE LA CALLE, Memorial y Noticias Sacra5, p. 232.
' 1 ALONSO DE LEÓN, Relaci6n y Discursos, pp. 213 y 214.

414

mente, si hay gobierno. Lábransc en San Gregorio, donde hay muchas haciendas; han acudido bien; si fueran ahondables, son mantos y, a no ser
tantos los daños de los indios, fuera agradable vivienda con lo que se saca.
El real de las Salinas tiene cinco haciendas con las minas profundas; acuden
bien; hay Alcalde Mayor y Capitán a Guerra. Otras hay en el cerro de las
Mitras que, dicen los antiguos, acuden mucho: }ábranse dificultosamente, porque es la subida muy alía y con riesgo; hay hacienda moliente en Monterrey, a titulo de ellas, hay otra que llaman del Camahán y de 1a Parra, cerros
distantes de las poblaciones, con que no se pueden beneficiar, si no es con
fuer.za de gente; suelen traer de ellas metales, con recuas, para ligas" .14
Tenemos aquí un cuadro completo y preciso del estado de la minería en
el Nuevo Reino de León en el año de 1648; como se puede constatar fácilmente, Alonso de León señala con claridad las causas que impidieron que
el Nuevo Reino se convirtiese en emporio minero: había abundancia de greta
y de plomo; pero no de plata; los yacimientos no eran ahondables por ser
mantos y los indios, en muchos casos, impedían la explotación, especialmente
cuando las minas se encontraban en el despoblado: "no se pueden beneficiar
si no es con fuerza de gente", es decir, con soldados. Es oportuno añadir aquí,
antes de pasar adelante, o~ factor que, a nuestro juicio, intervino en el
poco éxito de la minería en esta regi6n: después de haber estudiado cuidadosamente los pocos inventarios de bienes de mineros que pudimos recabar,
conjeturamos que aquí el beneficio se seguía haciendo exclusivamente por
fundición, es decir, no llegó a establecerse el sistema de patio de Bartolomé
de Medina, tal vez porque las instalaciones eran costosas y por la dificultad
de conseguir y transportar los azogues; y la fundición sólo era aplicable a
unas cuantas clases de minerales y resultaba incosteable para los metales de
baja ley.
De la constante y activa preocupación de don Martín de Zava]a en el fo.
mento de la minería, nos dice el cronista:
"Un cerro está, que llaman de la Caldera, distante como treinta y cinco o
cuarenta leguas (¿de Monterrey o de Cadere.ita donde escribía el cronista?),
y de la Villa de Cerralvo como veinte, al occidente; es copiosísimo mineral
ele metales i tiénense de él muy grandes esperanzas; ha mandado hacer a él
tres jornadas el Gobernador. Su descubrimiento fue el año de treinta, desde
la villa de Cerralvo, con una compañía de veinte soldados, a cargo del Sargento Mayor Jacinto García de Sepúlveda; una recua y arrieros; trujéronla
cargada de metales que, ensayados, mostraron poca plata. La segunda jornada la hizo el mismo Sargento Mayor con otros veinte soldados y otra recua,
,. Ibid., pp. 83 y 84.

415

�que asimismo vino cargada; fue por la misma parte; ensayáronse, mostraron
la cantidad de la vez pasada y rinde mucha liga; fue el año de treinta y dos.
El año de cuarenta y cuatro, salió, con la misma orden, del real de las Salinas, el General Juan de Zavala; vio el cerro, que por donde quiera había
vetas fundadas y metales cuajados en gran abundancia; cargó de los que
le pareció; ensayáronse en las Salinas, mostraron plata como los otros: sin
duda hay en aquel cerro gran riqueza: qwera Dios se descubra para su santo
servicio".
"Un cerro dicen que hay, que llaman eJ de La Plata, incógnito a los que
hoy viven, también lo sería a los pasados; es hacia el norte. Se ha intentado
dos veces jornada por este Reino; 1a primera, el año de cuarenta y cuatro,
ya publicada y dispuesta, a cargo del General Juan de Zavala, que estorbó
algunas conmociones e inquietudes que los indios alazapas tenían; la segunda, este presente año de cuarenta y ocho, a cargo del mismo General, que
también estorbó el alzamiento que está en su mano, tan riguroso, de los icauras, guaracatas, acancuaras, inqueros) camahanes, icuanos y otras diversas
naciones que con tan cruda y cruel guerra tienen infestado el Reino". 16
Acerca del monto de la producción minera tenemos los siguientes datos para
el año de 1648: "El referido año de veinte y seis, que entró el Gobernador,
como está dicho, dio orden a poblar las minas; rcparti6, entre los que se
animaban, barras y otras herramientas, fuelles y alcribises con que hasta el
presente año de cuarenta y ocho, que son veinte y dos, en la Villa de Cerralvo
y real de las Salinas, consta por los libros de la caja, que está de tres llaves
en la ciudad de Monterrey, testimonios e informaciones auténticas que de
ello se han hecho en diferentes ocasiones, haberse sacado más de sesenta mil
marcos de plata, de cuya cantidad han procedido arriba de trescientos mil
quintales de greta y plomo, que han sacado tres o cuatro cuadrillas cada
año, sin muchas recuas; todo lo cual llevan al Parral, Sombrerete y Zacatecas y otros reales de minas, para ligar los metales que en ellos son secos;
conque se han sacado, según buen cómputo, más de dos millones de pesos
en los dichos reales de minas, como con infalible evidencia matemática se
puede probar, lo cual no pudieran, a carecer de tal liga, en que ha tenido
S. M. grandes intereses, relevado de los gastos que tenía". 15
El año de 1643 surgió un serio conflicto entre el Reino de la Nueva Vizcaya y el Nuevo Reino de León por la jurisdicción en las minas de Nueva
Almadén (Mondova) que en ese año fueron repobladas por gentes de Saltillo, siendo nombrado por el gobernador de la Nueva Vizcaya como Jus" Tbid., pp. 84 y 85.
11 !bid., p. 86.

416

ticia Mayor y Capitán a Guerra, el capitán Mateo de Arredondo. Corrió fama
de que las minas eran muy ricas y esto movió a don Martín de Zavala a
intervenir pretendiendo que aquella jurisdicción era del Nuevo Reino y no
de la Vizcaya: se presentaron requerimientos e informaciones por ambas partes; se enconó la disputa; don Martín nombró a su vez como Justicia Mayor
y Capitán a Guerra al Capitán Diego de Villarreal quien aprehendió a Arredondo y preso lo mandó a Monterrey; estuvo a punto de estallar la guerra
entre los dos Reinos; intervino el Virrey poniendo a la Provincia de Coahuila en poder de la Real Audiencia de Guadalajara; se ensayaron los metales que no mostraron ley y con esto el asunto fue olvidado por ambas
partes.17 Alonso de León comenta irónicamente: "Y es cosa de notar que
dos hombres pobres tuviesen tanto ardid, que sustentasen casi seis años un
embuste que bastó a poner dos Reinos ( ueva Vizcaya y ue,•o León) en
armas y otros dos en consultas (Nueva España y Nueva Galicia), para el
remedio del daño que podía acaecer, en que se causaron de daños más de
veinte mil pesos, sin la pérdida del tiempo; y porque su gloriosa memoria
quede a los venideros para escarmiento, pongo aquí sus nombres, que son:
Alonso Guerrero y Pedro López Zurita" .18
El día 14 de mayo de 1636 el Capitán Andrés de Arauna, vecino y minrro de la Villa de Cerralvo, compareció ante don fartln de Zavala solicitando patl'nte de un molino de metales que él había inventado y que tenía
"corriente y moliente" en la hacienda de minas que tomó en arrendamiento
del Lic. Martín Abad de U ría. ¿ En qué consistía dicho invento con el cual,
según su inventor "se ahon-an y suplen muchos gastos que suelen sobrevenir
para sacar la dicha plata"? Desafortunadamente no tenemos la menor idea
al respecto, ya que en la solicitud de la patente no se le describe. Cuando
logramos encontrar e1 inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte
del capitán Andrés de Arauna,19 creímos, con entusiasmo, que en dicho .inventario encontraríamos algunos datos que nos permitirían saber, aunque
fuese en forma vaga, en qué consistía dicho invento; pero, no fue así: en
el inventario sólo figuran varias piezas de molino que nada tienen de extraordinario, on piezas de aquellos antiguos molinos de almadanas usados por
los mineros en toda la Nueva España. Sin embargo, a pesar de no tener la
descripción del invento, creemos que la solicitud de la patente es no sólo
interesante para la historia de la minería en el Noreste de México, sino también dentro de la historia del desarrollo industrial de Monterrey, ya que constituye la primera patente industrial conocida en Nuevo León.
" Documento del Parral.
•• ALo:-.so DE LEÓN, Relaciéin ,, Discursos, p. 89.
11 Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. V, Exp. 6.

417
H27

�He aquí el importante documento:
"El Capitán Andrés de Arauna, minero y vecino de esta Villa de Cerralvo,
en la mejor vía y fonna que más baya lugar en derecho, parezco ante Vuestra Señoría y digo que yo tengo en arrendamiento una hacienda de sacar
plata, en la cual tengo hecho y fabricado, por mi ingenio y artificio, un molino con el cual se ahorran y suplen muchos gastos que suelen sobrevenir para
sacar la dicha plata; porque no solamente está acabado con arte, sino que
es invenci6n nuevamente fabricada, sin que parezca estar en parte alguna de
la manera y forma que actualmente hoy está corriente. Y si es así que a los
inventores de nuevas fábricas hechas con arte e ingenio, y en donde se puede
seguir pro y utilidad de la República y ciudades, según derecho, se les debe
honor y premio; y siendo obra en que con más facilidad se pueden sacar más
cantidades de plata según el artificio, en que su Majestad en sus reales haberes y quintos, puede interesar muchas más cantidades, y así, no solamente
por el provecho de los que quisieren fabricarlo como yo lo tengo en este
Reino, sino también por la utilidad de la República y haber de su Majestad,
se me debe amparar en la posesión de primero inventor del dicho artificio y
porque en todo este Reino y fuera de él no se hallará otra como ella está
hecha; por todo lo cual a Vuestra Señoría pido y suplico que sea declarado
por primero inventor del dicho artificio, haciéndome merced de que por el
tiempo limitado que Vuestra Señoría fuese servido, ninguna persona de todo
este Reino la ponga, sin que por el trabajo e inventiva del artificio, me dé
la .cantidad de pesos que Vuestra Señoría fuese servido de mandar, según el
trabajo de mi ingenio, con justicia que para ello pido, etc.-Andrés de Arauna.-(rúbrica) ". 2 º
Que dicho invento ha de haber sido cosa importante y de consideración,
nos lo dice la respuesta que dio a la anterior petici6n don Martín de Zavala:
"En la Villa de Cerralvo, en catorce de mayo de seiscientos y treinta y
seis años, el Señor Gobernador, vista esta petición, dijo que mandaba y mandó
que cualquier persona que pusiere la invenci6n de la hacienda que refiere la
petición, le pague y dé al Capitán Andrés de Arauna, cien pesos y esto se entienda por el tiempo de seis años, atendiendo a su buena inventiva, ingenio
y artificio. Y así lo proveyó, mand6 y firmó con parecer de Lic. Juan López
Serrano.-Don Martín de Zavala.-El Lic. Juan López Serrano.-Ante mí
Juan de Zavala, escribano nombrado (rúbricas)" .n
La importancia del invento del capitán Andrés de Arauna y los beneficios
que podría reportar a la minería, se ponen de manifiesto por lo cuantioso de
• Archivo Municipal de 'Monterrey, Civil, Vol. Ill, Exp. 11.

" !bid.

418

la concesión: cien pesos de oro de minas, que eran en aquel tiempo mucho
dinero; al famoso Bartolomé de Medina, inventor del método de patio o
de almagamación por azogue, no se le autorizó mucho más en el goce de su
invento: la concesión fue también por seis años y se le autorizaba a cobrar
sus derechos de patente en la siguiente forma:
"Quién tuviere de cincuenta esclavos amoa, 300 pesos de minas.
Quién tuviere de cuarenta esclavos arriba, 250 pesos de minas.
Quién tuviere de treinta esclavos arriba, 200 pesos de minas.
Quién tuviere de veinte esclavos arriba, 150 pesos de minas.
Quién tu_viere de diez arriba, 100 pesos de minas.
Quién tuviere de diez abajo, 60 pesos de minas". 22
Y de todos los mineros que celebraron contrato con Bartolomé de Medina,
el único que pagó los 300 pesos fue el fabulosamente rico don Alonso de
Villaseca en sus minas de Pachuca. 23
El Capitán Andrés de Arauna no pudo disfrutar de los beneficios de su
patente, ni siquiera dejar heredero que los disfrutase, pues el día 13 de junio
de 1637, un año y un mes después de la fecha de la patente, morían él y
su hijo Simón de Arauna, a manos de los indios. Oigamos cómo nos cuenta
la trágica muerte Alonso de León :
''Llevado, pues, de esta insaciable sed (de esclavizar indios), el Capitán
Andrés de Arauna, el año de treinta y siete, salió de la Villa de Cerralvo,
con orden bastante para llamar a su gente: cogióla y puesta en collera, cuando pudo venir gustoso a su casa, excediendo la que le habían dado, dio
orden de pasar a una ranchería nueva y que no le pertenecía. En ella halló
el premio que se saca de semejante vicio, muriendo miserablemente a sus
manos, él y un hijo suyo ... " 24
En el Archivo Municipal de Monterrey, existen los autos de proceso y la
información testimonial sobre la muerte del capitán Andrés de Arauna y
su hijo Simón, documentos llenos de curiosos e interesantes datos que por
brevedad no podemos transcribir. Oigamos siquiera lo que dice el Sargento
Mayor Jacinto García de Sepúlveda en su informe de cómo encontr6 los
cadáveres: c'habiendo caminado como trece o catorce leguas de esta dicha
Villa (Cerralvo) la tierra dentro, en un llano, habían hallado los cuerpos que
fueron del dicho Capitán Arauna y de Sim6n de Arauna su hijo, desnudos
11

F&amp;ANccsco FERNÁNDEZ DEL CASTrLJ..O,

Algunos Documentos nuevos sobre Barto-

lomé de Medina, México, 1927.
'"Ibid.
,. ALoNso DE LEÓN,

Rtlaci6n y Discursos, p. 156.

419

�todos y con muchos flechazos. . . y que estaban muy desfigurados, y el dicho
Simón de Arauna machucada la cabeza y los dientes de la boca quebrados ..." :s
¿Qué fue del invento después de la trágica muerte de su inventor? ¿Lo
adoptaron los mineros de la región y ent:ó a ese patrimonio común de la
técnica minera de la Nueva España o muere al morir su inventor? Es este
un problema del mayor interés y quizá podría llegar a resolverse estudiando
cuidadosamente los im·entarios de las haciendas de minas en el Noreste de
México, comparando lo molinos anteriores a 1637 con los que se construyeron después. Tal vez algún día podremos saber en qué consistió este invento
y añadir el nombre de Andrés de Arauna al de los famoso de Bartolomé
de Medina, Alonso Barba, Juan Capellín o José Garcés y Eguía.
En el Nuevo Reino de León los molinos para moler metales han de haber
sido casi todos movidos por agua, como e desprende de las mercedes y de
algunas informaciones de méritos y servicios: "Matías de ilva ... vecino y
minero de este Real de San Gregorio y Villa de Cerralvo... ; digo que yo
tengo fundada una hacienda para beneficio de metales de plata, con mucho
trabajo, abriendo el cárcamo y acequia personalmC'nte; y lo tengo ya hecho
y las paredes del ingenio voy levantando, etc ..." 2 n y en un inventario de los
bienes de Juan Alonso Lobo Guerrero, encontramos la siguiente partida:
"El casco de la hacienda de minas con su asiento, cárcamo, acequia, rodesno
y chiflón, corriente y moliente". 21 Y en el mismo inventario otras dos partidas nos indican claramente que aquella era una hacienda de fundición y
no de beneficio por azogue: ''Una parada de fuelles, armada en la dicha
hacienda, con sus cañones y alcribís viejo. Otra parada de fuelles de marca
menor con sus cañones ya usados"?ª
El desarrollo minero del Nuevo Reino de León nunca alcan1ó la alta proporción alcanzada en los vecinos Reinos de la ueva Galicia y la neva
Vizcaya; su producción de plata, siempre pequeña. hizo imposible que ftmdamentase su economía en la explotaci6n minera y esto lo hizo subsidiario,
económicamente, de las zonas mineras zacatecana y potosina, ésta epigonal
de aquélla; sin embargo, la alta producción de plomo y gretas, tan importantes
en el beneficio de la plata, que alcanzaron los mineros del ue,o Reino de
León, los convierte en factor decisivo dentro del gran desarrollo minero alcanzado en las zonas circundantes, siendo estos minerales "de liga" transporu Archi\'o Municipal de Monterrey, Civil, Vol V, Exp. 6.
Cedrtlario autobiográfico de pobladores.

,. lsRAEL CAvAZos GARZA,

" "Inventario de los bienes srcuestrados al capitán Juan Alonso Lobo Guerrero,
Monterrey, 1644". Archivo Municipal de Monterrey, Causas Criminales, vol. III, E,cp.
33, f. 67.
H

420

tados en recuas y carretas, hasta lugares tan alejados como Parral o San
Luis Potosí, Sombrerete, Fremillo, Mazapil o Zacatecas.
Como lo había hecho don Mart'm de Zavala durante su largo gobierno,
los gobernadores que lo sucedieron, buscaron por todos los medios fomentar
la minería, esperando poder atraer así una mayor afluencia de pobladores
al Nuevo Reino. Pero, ya lo decíamos atrás, los minerales de plata fueron
todos de baja ley y las minas no eran ahondables, sin embargo la producción
de plomo siguió siendo uno de los factores más importantes para la economía
del Nuevo Reino de León e indirectamente, como va señalado, para las
zonas mineras vecinas, ya que ese plomo era utilizado para la reducción de
los minerales de plata lo mismo en Mazapil, Sombrerete y Zacatecas, que en
Parral o la zona minera de San Luis Potosí. En el año de 1668 salió del Reino
gran cantidad de plomo extraído de las minas del cerro de Camahán; sólo
que la guerra con los indios hacía imposible formalizar los trabajos 'pues,
este mismo año, yendo a poblar las Minas de Camahán dos vecinos de las
Salinas, Alonso Rodríguez y J oseph de las Casas, en un puerto que llaman
El Pozo, les acometió una escuadra y los mataron con harta inhumanidad". 29
En el año de 1671 se hizo descubrimiento de nuevas minas en el puesto de
los Muertos, entre Monterrey y Saltillo. La fama de que las minas eran ricas
hizo acudir a muchas personas deseosas de ell.-plotarlas, y suscitó un conflicto
de jurisdicción entre la Ciudad de Monterrey y la Villa del Saltillo, conflicto
que hizo ce ar los trabajos iniciados.ªº En 1674, siendo Gobernador del Reino
don icolás Azcá.rraga, se registró alguna actividad en las minas del Real
de San Gregorio de Cerralvo, haciéndose nuevos denuncios. 31 En el Sur del
Reino, en la jurisdicción del Río Blanco, se hizo uno de los más importantes
descubrimientos de minas en este período, las Minas del Santo Nombre de
Jesús. Oigamos la narración que hace el General don Femando Sánchez de
Zamora en su Dncubrimienlo del Río Blanco y Co1wersión de sus Naturales:
"Salieron a este descubrimiento (seis españoles y el indio Vicente que fue el
que las descubrió) el día 14 de enero del año de 1675, habiendo dicho el
Padre (Fray Juan Caballero) misa por el buen suceso, prometiendo de ponerle al real el Nombre Santísimo de Jesús, de quien reza Nuestra anta
Madre Iglesia aquel dia. Estm~mos 15 {días) en ir y volver, trayendo tres
cargas de metal, que despachamos a fatehuala, que en la sazón estaba corriente la hacienda, donde se ensayaron por mano de Isidro González, hombre muy experimentado e inteligente, de que sacó diez y ocho onzas de plata
" Jo11N

BAUTISTA

CHAPA,

Historia del Nue vo Reino de Le6n desde 1650 hasta

1690, México, 1909, p. 245.
• Jo~é Euwn.RJO Go . ·zÁLEZ, Leccio11er Orales, p. 81.

u Archivo 'Municipal de Monterrey, Civil. Leg. VI, Exp. 11.

lbid.

421

�y mucha greta. Con este desengaño, hice una hac;ienda de rodezno en esta

labor del Río Blanco".

"En el ensaye y en la fábrica del molino se pas6 el tiempo hasta fin de
noviembre, que fui yo personalmente con algunos amigos y gente que fuesen abriendo el camjno; llegamos a la mina el 25, dia de Santa Catalina, virgen y mártir, cuyo nombre le puse a Ja primera mina y a otra que se descubrió inmeruatamente, la Fernandina, por mí y por mi hijo. Al tiempo que
fuimos llegando, cayéndosele a una mula la carga, partió a correr por la halda
del cerro con tanto estruendo y violencia, que de improviso se desapareció,
de manera que aquel día no la pudieron hallar; el siguiente, la salieron a
buscar, trasegando todo el cerro, donde hallaron tantas vetas de metal, que
ya las tenían en poco, no contentándose cada uno en coger para sí dos ni
tres, sino también para los parientes y amigos ausentes.
"No obstante, aunque corrió la voz, no hubo mucha operación en la tierra
fuera, hasta el año siguiente, que fue el de 76, que, habiendo yo acabado
de poner al corriente mi hacienda y sacado buenos tejos de plata, que despaché a Charcas y a San Luis, a mis correspondientes, como ya vieron la
plata, ya entonces se despoblaban las haciendas por venir al nuevo descubrimiento, de tal suerte, que no cesaba de entrar y salir gente, y en pocos, antes
que pasase el año, andaban ya corrientes, en el mismo real, cinco haciendas:
de ellas han permanecido las tres, sin las de agua que tenemos en el Río
Blanco, en que se han sacado hasta hoy, 20 de diciembre de 1680. seis mil y
seiscientos marcos de plata, manifestada ante mí ( Sánchez de Zamora era
Justicia Mayor y Capitán a Guerra de las Misiones del Río Blanco) , y más
de otros tantos de plomo y de greta que han salido para los reales de rojnas de
Charcas, Zacatecas y Sombrerete". 82
Lástima que esta extraordinaria bonanza alcanz¡¡da en tierras del Nuevo
Reino de León, no lo hubiese beneficiado en ninguna forma: econ6micamente, el Sur del Reino quedaba dentro de la zona de influencia de San
Luis Potosí.
En 1688 se observó gran movimiento en la saca de plomo ,ctierra afuera". 3 ª
Pero el hecho más importante para la historia de la minería en el Nuevo
Reino de León dentro del período que estudiamos, fue la fundación de la
Villa y Real de Minas de San Pedro Boca de Leones. El historiador David
Alberto Cosía nos da una clara noticia de esta fundación: "Administraba el
Gobierno del Nuevo Reino de León don Pedro Femández de la Ventosa, por
'" FERNANDO SÁNCHBZ DE ZAMORA, Dt1scubrimiento del Rlo Blanco y conuersi6n de
sw naturales, 'México, 1909, p. 374.
.. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, Leg. VII, Exp. 63.

422

el año de 1690, cuando se fundó con 200 españoles y mestizos, el Real de
San Pedro de la Boca de Leones, en terrenos cedidos por el capitán don
Juan de Villarreal. Este, en compañía de don Francisco Barbariego y de
don Antonio González, descubridores de las primeras minas de esa comarca
.
'
considéranse
entre los fundadores de lo que hoy es Villaldama".
"Gran satisfacción recibió don Gaspar de la Cerda Sandoval Silva y Mendoza, Conde de Galve, al tener conocimiento por Barbariego, del descubrimiento; y, después por Fernández de la Ventosa, de la nueva fundación de
San Pedro de la Boca de Leones, no solamente por la importancia del hallazgo minero, sino asimismo porque reafirmaba el dominio español hacia ese
rumbo, estableciendo un valladar a los ataques de los bárbaros que tenían
por ese lado en constante vigilia a los españoles.
"Para esa fundación fue comisionado el capitán don Alonso Ramos de
Herrera, Alcalde Mayor de la Villa de Santiago del Saltillo; y entre las
varias razas de indios que se avecindaron primeramente, se contaban apaches
y chatapaches, de los que fueron enviados diez años más tarde a establecer
la Misión de Santiago de Valladares.
Apenas establecido el Real de San Pedro de la Boca de Leones, e inmediatamente acudieron en busca de fortuna o de trabajo, blancos o indios,
no sólo de este Reino y de la Provincia de Coahuila, sino aun de las del Sur,
donde alcanz6 gran resonancia este descubrimiento. He tenido oportunidad
de ver algunos documentos de esa época fechados en la Villa de San Luis
Potosi, en los que consta haberse preparado allá, por grupos de gente hábil
en el trabajo de minas, viaje al nuevo descubrimiento, con el propósito de
intensificar las tareas. Esta fundación puede titularse el principal acontecimiento de la administración de don Pedro Femánde-z de la Ventosa".u En
1693, siendo Gobernador don Juan Pérez Merino, el General Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas (Sabinas Hidalgo),
cerca de Boca de Leones; veinte familias de Candela, Coah., fueron las fun~
dadoras. Maya era vecino de Saltillo. 85
El numeroso grupo de nuevos colonos que entró al Reino a poblar estos
reales de minas, constituyó una de las aportaciones más importantes para
la población del Nuevo Reino de León. Y no s6lo por el número, sino también por la calidad: la mayor parte, como lo dice Cossío, eran mineros expertos procedentes de la zona minera de San Luis Potosí; otros, que entraron por el Saltillo, provenían de la zona minera zacatecana. Y toda era gente
de trabajo y de iniciativa, y muchos de ellos abandonaron las empresas mi11

M

JD&gt;.vro
,
OSE

ALBERTO
ELEUTERIO

Cossfo, Histo-ria de Nueuo León, Vol. Il pp. 237 y ss.
,
GoNZÁLE:z, ~puntamientos para la Historia Eclesiá.Jtha, etc.,

p. 273.

423

�ncras para dedicarse a las labores ¾aricolas o a la explotación ganadera, estableciendo estancias con las que se fue poblando la región. Fue esta una importante conquista sobre el "despoblado". Entre estos nuevos vecinos del Reino hay algunos que ameritan especial mención. Don Francisco Barbarigo,
uno de los tres fundadores, era vecino del Saltillo y Teniente de Capitán
Protector de indios tlaxcaltecas y cuachichiles en el Pueblo de San Esteban
de Nueva Tlaxcala, aledaño a Saltillo, y fue uno de los más decididos y valiosos colaboradores de Fray Juan Larios, el insigne evangelizador de Coahuila. ~8 En 1696 se estableció en Boca de Leones, Antonio López de Villegas,
gran impulsor de la minería en esa época. El 11 de enero de 1700 dice, haciendo relación de sus méritos: "Antonio López de Villegas, Sargento Mayor, vecino de esta ciudad de Santa María de Monterrey, criador de ganados
mayores y menores, labrador, minero en el Real de Boca de Leones. . . digo que yo salí de San Luis Potosí, de la Nueva España, para este Reino, habrá tiempo de cuatro años, con una cuadrilla de gente de tierra fuera, que
se componía de más de trescientas personas; operarios del ejercicio de la minería y todo género de pertrechos de avío conducente a dicho oficio de minería, como es público en este Reino: y registré catas para minas, que cavé
y estoy actualmente cavando; y fabriqué una hacienda en el Real de Santiago de las Sabinas, que es la mejor que hay en todo este Reino, por estar corriente con cuatro hornos y dos vasos de sacar plata; y asimismo ~er dueño
de otra hacienda en el Real de San Pedro de Boca de Leones, en que Su Majestad, Dios Je guarde, es muy interesado en us reales quintos; y aquel Real
y este Reino de mucho aumento por la plata que producen dichas minas y
haciendas; y hallarse, asimismo, con dos labores de pan coger, corrientes y
aviadas de todos aperos; y haber ejercido el oficio de capitán de caballos de
la gente miliciana de este Reino: y hallarse argento Mayor Vivo; ejerciendo dichos oficios a mi costa y mención, con mis armas y caballos, pólvora y
balas y personas que me asistieron, asimismo a mi costa y de mi caudal, en
las jornadas de los Picachos, frontera de las Sabinas, de esta gobernación,
en el alzamiento de los indios de nación queroamas y alazapas; en que estuvimos más de dos meses y medio en campaña; habiendo salido el estandarte Real y el Gobernador de este Reino, que lo era en la sazón el Sargento Mayor don Juan Pérez Merino, su antecesor de vuestra Señoría (Vergara y Mendoza) ; y asimismo haber casado con doña María González Hidalgo, hija de los primeros conquistadores y más principales pobladores de
este Reino, que debo gozar de este privilegio; y de estos servicios no he tenido remuneración ... (pide se le haga merced de tierra) ... para que pueda

conservarse y mantenerse y ampliarse este Reino, y que vaya siempre a más,
como sucede al presente con el Real y Minas de Boca de Leones, que es de
los mejores que tiene esta Nueva España, por la mucha abundancia de sus
vetas y metales; y por hallarme con la labor de Mamulique, cuantiosa para
poder sembrar ma!z, trigo... " 117
Este era el tipo del poblador que vino al Reino a labrar las minas de San
Pedro Boca de Leones: hombres de empresa, dotados de iniciativa y espíritu
de servir a la comunidad y que venían a invertir sus caudales, grande.s o pequeños, en el fomento económico del uevo Reino. ¡ Qué lejos están de los
vagabundos y aventureros de la época de Carvajal!
Por otra parte, como dice Israel Cavazos Garza, "el adelanto relativo de
la minería ( con la bonanza de Boca de Leones), trae consigo el movimiento
comercial. El madrileño Juan de Espíndola es de los primeros en entrar periódicamente con su tren de carretas. Trae a vender efectos que van desde
el chocolate de Soconusco y prendas de la China, hasta esclavos (negros y
mulatos) e implementos de minería. Se le guardan consideraciones por el
beneficio que reporta a esta provincia, y goza de preeminencias de vecino".
"En igual caso está Francisco de Ir:ibe y Vergara. Entra y sale cada año
con mercaderías. No es vecino, pero se casa aquí con una hija de Bias de la
Gana y hasta llega a ser electo alcalde ordinario y teniente de g:obemador;
acudiendo, además a las jornadas contra los indios". 18 Muchos años atrás,
en 1668, encontramos mencionados otros dos mercaderes "que hadan carrera de este Reino". Nos dice Juan Bautista Chapa: "El año de 1668, vino una
escuadra ( de indios de guerra) cerca de la ciudad de Monterrey y, a menos
distancia de media legua de ella, se llevaron cerca de ochenta mulas de recua de dos mercaderes llamados Joseph Canales y Francisco García... " 39
La interminable y asoladora guerra contra los indios impidió el desarrollo
del comercio en el Nuevo Reino durante más de dos siglos. No sabemos con
qué fundamento dice Fray Vicente Santa María, refiriéndose a los años de
1686 a 1688: "Durante, pues, este tiempo de tranquilidad (?), (el gobierno
de1 Conde de Monclova) y de bonanza con los bárbaros, lograron aquellos
nuevos pobladores del mucho tráfico de tejidos de algodón y de lana, con
otras obras de la industria de América y muy poco de las de Europa por
pieles de venado, de berrendo y de dbola, de que los indios se hacían en su
cuantiosa ca7.a de estos animales, y también en abundante acopio de sal, que
los mismos indios conducían de la costa a los lugares poblados por los espa"

ISRAEL

., JsaAEL

u Vrro Au:ss10 RoBLEs, Coahuila y Texas en la Epoca Colonial, p. 221.

424

ÜAVAZOS

GAllZA,

CPdulario autobiográfico de pobladores del

·ueYo

Reino de León (inédjto) .
•

CAvAZos

GARZA, "Algunas caractt"rÍSticas

JUAN BAUTISTA Cn.\PA,

de los pobladores", pp. 469 y 470.

Hútoria, p. 245.

425

�ñoles. Estos se aprovechaban al mismo tiempo de los conoc1ID1entos prácticos de los salvajes para discernir los lugares aptos donde se facilitara la extracción de plata y otros metales en aquellas sierras inmediatas, habiendo
logrado por este medio bonanzas bastante pingües, de que hay todavía reliquias en los Reales de Boca de Leones y Sabinas". -1&lt;1 El cuadro que presenta
el Padre Santa María es muy halagüeño; pero ¿ en qué se basa? Los documentos que conocemos correspondientes a esos años no lo confirman de ninguna manera. Además, decir que los nómadas tenían conocimientos prácticos
para conocer los yacimientos metaliferos, no tiene tampoco el menor fundamento.
El mayor obstáculo para el desarrollo del comercio, sin considerar la escasa población y su general pobreza, era la gran inseguridad de los caminos. El
que unía a Monterrey con Saltillo estaba siempre amenazado por los indios
de guerra, en los años de 1667 y 1668, casi era imposible transitado. En
1674 don Nicolás de Azcárraga prohibió que se transitase el camino de Río
Blanco por las hostilidades de los indios y, a pesar de todos los empeños puestos en la empresa, el camino de la Huasteca no tenía ningún tráfico por la
misma razón. ' 1
Y entramos en un círculo vicioso: la escasa y pobre minería no atrajo a
los mercaderes y no llegó a crearse un activo comercio. Las dificultades que la
guerra contra los indios ofrecían al desarrollo del comercio, fueron un seno
obstáculo para el desenvolvimiento de la minería.

BREVE RESMA
DEL ARCHIVO PARROQUIAL DE LA CATEDRAL DE MONTERREY
ToMÁs MENoIRICHAGA CuEVA
Sociedad N uevolconesa de Historia, Geografía y Estadística
Monterrey, Nuevo León

II
Libros de Bautismos 3, 4 y 5: julio de 1703 - marzo de 1731.
EsTOS TRES UBROS están encuadernados en un solo volumen. En general,
se encuentran en mejor estado de conservación que los dos anteriores.
El libro tercero de bautismos empieza a fines de julio de 1703 y acaba a
principios de marzo de 1716.
El libro cuarto se inicia el 15 de julio de J 711 -ya explicaremos esto-- y
termina a principios de septiembre de 1723.
El libro quinto abarca desde mediados de septiembre de 1723 hasta mediados de marzo de 1731.

LIBRO

3

DE BAUTISMOS:

JULIO DE

1703 -

MARZO DE

1716

En el primer folio aparece manuscrita la siguiente leyenda: "Libro del licenciado don Ger6nimo López Prieto, de su cargo de Cura Beneficiado de
este Nuevo Reino de León, donde se asientan Jos bautismos de las personas
de su feligresía desde el año de mil setecientos y tres''. 1

'" FRAY VICENTE SANTA MARÍA, Relaci6n Histórica de la Colonia del Nue110 Santander y Costa del Seno Mexicano, pp. 445 y 446.

426

1
La última partida registrada en el libro segundo de bautismos es del 19 de diciembre de 1702, como afirmé en el .número 3 de H umanitas. Por lo tanto, faltan los
baut_izos de enero a junio, inclusive, del año 1703. Quizás también falten algunas
partidas de fines de diciembre de 1702.

427

�Este libro tercero de bautismos empieza en el folio 1 y termina en el 144.
Los folios, en general, se encuentran numerados, pero en algunos ya no existe
el número por estar destruidas las esquinas del margen superior derecho. En
otros con dilic.ultad se distingue el número del folio debido al efecto de la
humedad. Los folios 4, 4 vuelta y 10 vuelta están en blanco.
En la numeración de los folios se cometieron algunos errores: el folio 91
fue anotado dos veces consecutivas; el que tiene marcado el número 129 es
en realidad el 128, ya que éste no fue anotado. y el folio 132 tampoco fue
marcado.
El folio 83 fue cortado con navaja, seguramente por haberse deslizado algún yerro al asentar las partidas, dejando tan sólo una fe de bautismo.
Hay cierto desorden cronológico en la anotación de las partidas.
Este libro contiene cerca de 950 partidas de bautismo sin numerar. En
casi todas se anotó la fecha de nacimiento, cumpliendo la disposición que
dio el Obispo don Juan de Santiago de León Garabito a fines del siglo XVII.
Las partidas aparecen firmadas por los curas siguientes: bachilleres Jerónimo López Prieto, Marcos González Hidalgo, Juan de Larrea, Rodrigo de
Arizpe, Juan de Arellano, Miguel Cantú, Antonio Ramón y doctor José Martínez Guajardo.
En este libro tercero aparecen los bautizos de los primeros nuevoleoneses
que ostentaron los apellidos Arizpe, Domínguez, Marroquín, Mier, Morales
y Salinas. También están registrados algunos vástagos de la ilustre familia De
León, que durante más de medio siglo había residido en la villa de San Juan
Bautista de Cadereyta. Otras familias muy antiguas del Nuevo Reino de León,
que habían vivido fuera de los límites de Monterrey, en las villas de Cerralvo
y Cadereyta, se encuentran anotadas en los libros parroquiales de esta ciudad muy posteriormente. En este caso se encuentran las viejas familias de
conquistadores y pobladores que llevaban los apellidos Abrego, Arriola ( así
debe ser y no Arreola), Barrera, Chapa, Guzmán, Leal y Valdés. Hago notar que los apellidos Femández Vallejo y Ramos de Arriola, originariamente
compuestos, se transforman en Vallejo y Arriola.

EN

En el folio 62 vuelta, en el auto de la visita efectuada a esta ciudad a mediados de julio de 1709 por el licenciado don Francisco Santos de Oliveros
Visitador General de la Diócesis, aparece una importante noticia: la capilla'
de San Francisco Javier "al presente sirve de parroquia, por estarse reedificando la (iglesia) principal .. ." (Esta capilla, erigida a principios del siglo
XVIII por el P. Jerónimo López Prieto, se encontraba en la esquina noroeste de las calles ahora nombradas Escobedo y Morelos).
En el auto de visita del Arzobispo Camacho y Avila, en julio de 1712,
todavía se asentó que la capilla de San Francisco Javier "sirve de parrochia" y,
más adelante, en el mismo documento dice que "sirve de parrochia por estarse fabricando la (iglesia) principal..." (Folios 100 y vuelta). En el citado auto de visita, folio 105, se aclara: "la iglesia parroquial de este Colegio de San Francisco Xavier, que sirve de parroquia..."
Desde el folio que aparece marcado con el número 130, y que es en realidad el 129, a partir de marzo de 1715, se comenzó a poner con algunas variantes hasta el 7 de enero de 1716, que los bautizos eran "en la Capilla del
Señor San Francisco Xavier. que hoy sirve de Parroquial de esta Ciudad de
1 uestra Señora de Monterrey ... "; son, precisamente, las 56 partidas que
firmó el bachiller Antonio Ramón. Pero desde el folio 137 vuelta hasta el
140, ya no se anotó el lugar en donde se hacían los bautizos. Por fin, en el
auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, Visitado1· General del
Obispado, en marzo de 1716, que aparece al final del libro, se volvió a asentar que la mencionada capilla "al presente sirve de parroquia por estarse reedificando la (iglesia) principal. . /' 2
Algunos bautizos inscritos en este libro se hicieron en las capillas del valle
del Guajuco (villa de Santiago), La Pesquería (villa de García), Santa

DÓNDE SE HlCrERON ESTOS BAUTIZOS

El primer bautizo, fechado el 30 de julio de 1703, se dice que fue hecho
"en la Parrochial de esta Ciudad", que es actualmente la Catedral de Monterrey, aunque en las demás partidas de ese año no lo aclaren. Las partidas
del año siguiente se inician con esta nota: "Año de mil setecientos y cuatro,

428

del libro de asientos bautismales de este curato de Monterrey". En casi todas aparece que los bautizos se hicieron "en esta Parrochial" o bien
"en la Parrochial desta Ciudad". También se dice solamente 11 en esta Yglesia". En los años siguientes no se tuvo el cuidado de anotar este dato, quizás
pensando que bastaba con la firma del cura, que aparece al pie de cada fe
de bautismo.

' Como hemos visto, la parroquia de Monterrey se i.nstal6 en la C.'lpilla de San
Francisco Javier, por Jo menos, de 1709 a 1716.
El doctor don José Elcuterio González (1813-1888) da, sin precisar, la misma noticia: "Por los años de 1704 a 1710 '"irvi6 esta Capilla de Parroquia, porque se habían
quemado las otras Iglesias". (Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincias que
formaron el Obi.ipadó de Linares. Monterrey, 1887. Página 353).

429

�Catarina, Las Salinas (Salinas Victoria), en el Pueblo de Tlaxcala y el valle
del Carrizal ( Marín) .8

Al.oUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO NOTABLES

En el folio 79 está registrado el bautizo (9 de julio de 1710) del ilustre
nuevoleonés don José Salvador Lozano, hijo legítimo del Alférez don Nicolás Lozano y doña Juana García, a quien también nombran a veces doña
Juana de la Garza. Don José Salvador Lozano fue Alcalde Ordinario de
Monterrey en 1758, ocupó el cargo de Teniente de Gobernador del Nuevo
Reino de León y obtuvo el grado de General en los reales ejércitos de Su Majestad. Contrajo matrimonio en dos ocasiones y procreó dieciséis hijos. Testó
en esta ciudad el 26 de febrero de 1773 y murió el 23 de octubre de 1777.
En una fe de bautismo fechada el 29 de mayo de 1715 (folio 133 vuelta),
aparece por primera vez en estos registros parroquiales escrito el nombre de la
antigua hacienda de Santa Catalina como ahora se conoce, o sea Santa Catarina. También aparece así en otra partida fechada el 20 de diciembre del mismo
año y en el auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, Visitador General del Obispado (marzo de 1716). Pero en el folio 12 vuelta (junio de 1704)
aún aparece escrito Santa Catalina.'
En el folio 135 vuelta hay dos bautizos que hizo el Venerable Padre Fray
Antonio Margil de Jesús, a principios de octubre de 1715, en la capilla de
San Francisco Javier de esta ciudad. Y en el folio 136 vuelta aparecen otros
dos que hizo en la capilla del valle del Guajuco (villa de Santiago), a mediados de octubre del mismo año.
Por último, en el folio 137 se encuentra la fe de bautismo (8 de diciembre
de 1715) de otro ilustre nuevoleonés: don José Joaquín de Mier Noriega,
hijo legítimo del Escribano Real don Francisco de Mier Noriega "hombre
de noble esplendor y natural de los Reinos de Castilla", y de doña María
Margarita Buentello de Morales, "natural de esta ciudad, matrona noble,
descendiente de distinguida ascendencia ... " Don Joaquín de Mier obtuvo el
grado de General en los reales ejércitos de Su Majestad. Ocupó en distintas
• El único bautizo de este libro que fue hecho, con licencia, en el Convento de San
Francisco de 'Monterrey, "por inconvenientes que hubo . .. ", aparece en el folio 39
vuelta.
• El licenciado don Santiago Roel (1885-1957) dice: ''No hay datos para precisar
cuándo comenzó a llamársele Santa Catarina". (Nu,vo Lt6n. Apuntes hi.st6ricos. Primera edición. Monterrey, 1938. Tomo II. Página 37. Asl aparece en las demás ediciones de la obra).

430

ocasiones los cargos de Teniente de Gobernador y Gobernador Interino del
Nuevo Reino de León, habiendo sido además Procurador General del Ayuntamiento reinero en 1746 y Alcalde Ordinario de Monterrey en 1752, 1755,
1763 y 1773. Este caballero contrajo matrimonio tres veces y procreó quince hijos, entre ellos Fray Servando Teresa de Mier Noriega y Guerra. Murió
en esta ciudad a principios de octubre de 1790 y fue enterrado el 4 del mismo
mes y año en el Convento de San Francisco.

EDICTOS Y AUTOS DE VISITA

Desde el folio 40 vuelta hasta el 43 aparece, en testimonio, un edicto del
Anobispo Camacho y Avila, expedido en la ciudad de Guadalajara el 12 de
mayo de 1707.
También en testimonio se encuentra una carta del mismo prelado, fechada en la villa de Jerez (Zacatecas) el 10 de mayo de 1709 y dirigida a los
vicarios, curas beneficiados y ministros de doctrinas, en los folios 61 y 61 vuelta.
A mediados de julio de 1709 se asentó ( folios 62 vuelta a 66 vuelta) el
auto de la visita efectuada al Nuevo Reino de León por el licenciado don
Francisco Santos de Oliveros, Secretario del Arzobispado y Visitador General de la Diócesis. En los folios 65 y vuelta aparecen importantes noticias
inéditas sobre el colegio seminario, anexo a la capilla de San Francisco Javier
de esta ciudad: ''Reconoció dicho señor Visitador que el dicho colegio de
niños inmediato a la capilla de San Francisco Xavier, que está sirviendo de
parroquia, tiene siete cuartos en conveniente forma y un patio grande en
que hay algunos materiales para proseguirlo. Y que el dicho cura interino y
vicario juez eclesiástico ( bachiller Jerónimo López Prieto) vive en el dicho
colegio con veinte colegiales, los cuatro de hábitos clericales y a los seis lee
Teología Moral y a los demás que son catorce lee Gramática el bachiller
Juan de Arellano, presbítero". 5 El licenciado Santos de Oliveros ordenó que
1 El bachiller don Juan de Arellano fue Comisario del Santo Oficio de la Inquisición y de la Santa Cruzada, cura en encomienda de la ciudad de Montcrrry y vicario
juez eclesiástico de ella y de las villas de Cadereyta y Cerralvo. Siendo "cura propio
de la villa del Saltillo", se le dio cristiana sepultura en la parroquia de Monterrey el
21 de abril de 1728 y antes "recibió los sacramentos ... " (Libro 4 de entierros, años
1728-1743, folio 8 vuelta. Mismo Archivo Parroquial de Catedral). Este personaje
seguramente fue hijo legítimo del Capitán Nicolás de Arellano y doña Lucía de la
Gana, nacido en el Nuevo Reino de León el 26 de diciembre de 1685 y bautizado
en la iglesia panoquial de esta ciudad el 6 de enero de 1686 con los nombres de Juan
Esteban. {Libro 2 de bautismos, años 16 79-1 702, folio 46 vuelta. Mismo Archivo).
0

431

�cada dos meses informara el cura "que es o fuere de esta ciudad, habiendo
oportunidad, por carta a Su Señoría Ilustrísima del cumplimiento de todo lo
referido, el estado de la feligresía, iglesia que se está fabricando y todo lo demás que convenga para el remedio que necesitare. Y así lo proveyó y firmó".
(Folio 66 vuelta).
Edicto fechado en Guadalajara el 6 de junio de 1711, en los folios 88,
88 vuelta y 89.
Edicto fechado en la misma ciudad el 22 de marzo de 1711, del folio 90
vuelta hasta el 92.
Edicto fechado en Guadalajara el 3 de junio de 1712, desde el folio 96 hasta el 98 vuelta.
Auto de visita del Arzobispo de Guadalajara Doctor don Diego Camacho
y Avila, en julio de 1712, del folio 99 vuelta al 108 vuelta. En el folio 101
vuelta se encuentran otras noticias inéditas: "Reconoció Su Señoría Ilustrísima que el dicho colegio seminario ( de Monterrey) tiene adelantados más
cuartos de los que tenía al tiempo de dicha visita ( del licenciado Santos de
Oliveros), todo muy decente y en conveniente forma, con algunos materiales prevenidos para proseguir la obra. Y que dicho vicario cura interino como rector vive en dicho colegio con doce colegiales de beca, las seis mercenarias y las otras seis porcionistas, con otros niños estudiantes en hábitos de
secular, que todos pasan de veinte. Y se lee en dicho colegio cátedra de Filosofía por el bachiller don Juan de Arellano y la de Gramática por el bachiller Pedro Regalado Treviño, subdiácono. 6 Visitó Su Señoría Ilustrísima el
cuaderno con las Constituciones de dicho colegio y licencia para su fundación, dada por Su Señorla Ilustrísima, que se halló en conveniente forma".
También ordenó el mismo prelado que le informaran, entre otras cosas, acerca de la "iglesia que se está fabricando". Hay importantes datos de la visita pastoral que hizo a la villa de San Juan Bautista de Cadereyta. Y "por
hallarse Su Señoría Ilustrísima enfermo y haberse reconocido que para pasar
adelante se hallaron los caminos sumamente cerrados de monte y ser necesario mucho tiempo para abrirlos, se volvió a la Ciudad de Nuestra Señora de
Monterrey, cabecera de este Nuevo Reino de León ..." (Folio 103 vuelta).
Luego consultó los libros de bautismos, casamientos y entierros de "la parroquial de indios borrados del Convento del Señor San Francisco de esta
Ciudad de Monterrey...", pero no visitó "la dicha parroquial de indios por
hallarse quemada y sin depósito del Santísimo Sacramento ni pila bautis• El bachiller don Pedro Regalado Báez de Treviño, nijo legítimo del General
Francisco Báez de Treviño y doña Catalina de Maya y Treviño, fue bautizado "de
onsse d1as nacido" en la iglesia parroquial de Monterrey el 30 de marzo de 1701.
(Libro 2 de bautismos, años 1679-1702, folio 132 vuelta. Mismo Archivo).

432

mal, aunque estuvo en el dicho Convento" (Folios 104 vuelta y 105). En seguida se asentó: "El día veinte y seis de este dicho mes de julio, festividad
de la Gloriosa Santa Ana, en la iglesia parroquial de este colegio de San
Francisco Xavier, que sirve de parroquia, celebró Su Señoría Ilustrísima órdenes menores extra tempora y ordenó a los siguientes: de la primera clerical tonsura a don Francisco Vallejo y Francisco Xavier Galván, de la primera clerical tonsura y cuatro menores órdenes a Nicolás Prieto de Villela, José de Zcrtuchc, Matías de Aguirre, Pedro Galindo, José Antonio Vallejo,
José García, Francisco Flores de Valdés, Nicolás de Aguirre, Luis de Aguirre,
José de la Garza 7 y Lucas de la Garza. Todos colegiales de este seminario
del Señor San Francisco Xavier, los seis mercenarios y los otros seis porcionistas. Y el dicho Lucas de la Garza vecino de esta ciudad y todos originarios de este Nuevo Reino de León, villa del Saltillo y Provincia de Coahuila".
Edicto fechado en Monterrey el 27 de julio de 1712, en los folios 109 y
vuelta.
Edicto fechado en esta ciudad el 31 del mismo mes y año, en los folios
109 vuelta, 110 y 110 vuelta.
Por último, auto de visita en marzo de 1716 del doctor don José Codallos y Rabal, Visitador General del Obispado, en los folios 141 a 144. Los
dos últimos folios de este documento, o sean el 143 y el 144, son también los
últimos del libro tercero de bautismos y se encuentran destrozados. Se asentó, entre otras cosas, lo siguiente que ya he citado: "1a iglesia de la capilla de
San Francisco Xavier, que al presente sirve de parroquia por estarse reedif icando la (iglesia) principal..." 8 y, enseguida: "dicha capilla que, como dicho es, sirve de parroquia... " (Folio 141). Se dice, por fin, que "están los
caminos infestados de enemigos, que impiden el paso para los curatos circunvecinos..." (Folio 142 vuelta).
' ¿Será el mismo licenciado don José Garza Falc6n, abogado de la Real Audiencia
de México y Rector del Colegio Mayor de Santa María de Todos Santos de la misma
ciudad en los años 1741 y l 742? ( Gacetas de México. Secretaría de Educación Pública. México, 1950. Volumen III. Página 278).
1
Es muy probable que la construcción de la actual Catedral de Monterrey se baya
iniciado a principios del siglo XVIII. Lo cierto es que existi6 un templo primitivo,
que tenía bautisterio, sacristía, puertas de madera, techo de teja y una torre comenzada; esta pequeña iglesia sufrió constantes reparaciones. En el número 3 de Humanitas publiqué por primera vez la única descripción que se conoce de este templo,
según los autos de visita de 1673 y 1681.
Por lo tanto, no son exactas las afirmaciones del doctor Gonzálcz de que durante el
gobie~o de don Martín de Zavala (1626-1664) "se comcnz6 a hacer la Parroquia que
~oy suve de Catedral ..." Y agrega: "Con tanta lentitud se siguió después, que medio
siglo más tarde aún no estaba en estado de servir..." Así, también es errónea la deducción que hace el núsmo autor: "Tardó en concluirse esta Iglesia, a lo menos, ciento

433
H28

�LIBRO

4

DE BAUTISMOS: JULIO DE

1711 -

SEPTIEMBRE DE

1723

En el primer folio de este libro existía un encabezamiento manuscrito, del
que sólo ha quedado lo siguiente: " .•. año de mili se ... y once".
Desde el folio l hasta el 12 hay en total 102 partidas sin numerar, pero no
son de Monterrey; abarcan del 15 de julio de 1711 al 16 de diciembre de
1716. Estas partidas de bautismo no siguen un estricto orden cronológico y
van firmadas por el bachiller Miguel Can tú del Río y de la Cerda.0 Inexplicablemente, las partidas no aclaran en dónde se hicieron los bautizos. Sin
embargo, en otro auto de visita del doctor don José Codallos y Rabal, que
aparece enseguida, se dice que estos bautismos de criollos, tlaxcaltecas y castas son de los valles de Salinas (Salinas Victoria) y del Carri7.a1 (Marín), en
donde era teniente de cura el bachiller Cantú, "con residencia en el valle de
las Salinas. . ," Debo aclarar que los dos primeros folios están muy deteriorados y algunas partidas no se pueden consultar.
Enseguida, en el folio 13, se encuentra un curioso aviso: "Desde hoy se
comienza en esta ciudad de Monterrey, donde es la cabecera y son las partidas de toda la jurisdicción, como se siguen en )a plana siguiente, asentando
los (bautismos) que se hallan en papelitos, que se han hecho mientras los
libros han estado visitándose".
Por un lamentable descuido tampoco se aclaró en las partidas de esta ciudad. desde abril de 1716 hasta fines de octubre de ese año, en dónde fueron
hechos los bautizos. De ahí en adelante, hasta el final de este libro, se dice
con alguna~ variantes: "en la parroquial desta ciudad", "en la parroquial de
Monterrey'', etc. Pero muchas veces olvidaron los curas anotar el dato.
Algunas partidas de bautismo no fueron firmadas por el cura; varias se encuentran tachadas y otras aparecen inscritas al margen con letra muy pequeña.
A principios de septiembre de 1716 hay un folio mal encuadernado. pero
se encuentra en su sitio.
El folio que contiene los bautizos de fines de noviembre y principios de diciembre de 1718, está desprendido del libro.
Están registradas casi 970 partidas sin numerar, que aparecen firmadas por
dncue-nta años". (.Apuntes para la historio eclerid.stica de las Provincias que formaron
el Obispado de Liruml''. Monterrey, 1887. Páginas 349, 350 y 352).
• El bachiller don Mi~el Cantú fue originario del Nuevo Rl"ino de Lr6n. Hijo
legítimo del Capitán Jet6nimo Cantú y doña Beatriz de Víllarreal. quienc contra•
jeron matrimonio el 8 de mayo de 1680 "en la capilla del real de las Salinas", hoy Salinas Victoria. Nieto en línea paterna de otro Capitán Jerónimo Cantú y de su esposa
doña Juliana de Treviño, antiguos conquistadoTes y pobladores del Nue,;-o Reino de
León.

434

los curas licenciado Jerónimo López Prieto y bachilleres Miguel Cantú, Juan
de Arellano y José Galván. Algunos bautizos fueron hechos en las capillas mencionadas de los valles del Carrizal, el Guajuco, la Pesquería, las Salinas, Santa Catarina y, por primera ,;•ez en estos libros parroquiales, en los valles de
Nuestra Señora de Guadalupe y de la Pesquería Chica. En este libro se encuentran los bautismos de los primeros nuevoleoneses que llevaron los apellidos Del Bosque, Gómez, Melo, Robles, Saldaña y Urdiales.
El libro cuarto de bautismos del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey termina en el folio 113 vuelta. Sólo se encuentran numerados cinco folios. De éstos: nada mis el número 33 está correctamente anotado en el folio
correspondiente.

PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES

En este libro existen los bautizos de una hlja y un hijo del preclaro nuevoleonés capitán Clemente de la Garza Falcón y de su esposa doña Manuela
Guerra, efectuados el 14 de agosto de 1717 y el 27 de julio de 1719. Don Clemente fue uno de los diecinueve hljos leg-ítimos del Sargento Mayor Francisco
de la Gana Falcón y doña Leonor de Rentería y llegó a ser Gobernador de la
Provincia de Coahuila de 1735 a 1739.
El 15 de enero de 1721 fue bautizada María Llzarda ( así dice) , hija legítima del cirujano francés don Pedro de Fee y de su esposa doña Gertrudis Rodríguez de Montemayor, de antigua familia del valle del Guajuco. 10
Varios bautizos fueron hechos. con licencia, en la parroquia de Monterrey
por el nuevoleonés P. Ignacio de Treviño, S. J., Rector del Colegio de la
Compañía de Jesús de esta ciudad. En otros bautizos aparece como padrino.
El P. Fray José Guerra, "misionero apostólico". también impartió con licencia el santo sacramento dc.I bautismo en la parroquia rcgiomontana. Este célebre misionero franciscano era sobrino del Capitán Ignacio Guerra, genearca
o fundador de su apellido en Nuevo León, quien fue originario de la ciudad
de México e hljo legítimo del Escribano Real Antonio Guerra Cafiamar y
doña Luisa Hemández de Riof río. Don Ignacio entró al Nuevo Reino de
León en el año 1659, contrajo matrimonio dos veces, procreó diecisiete hijos y
murió en Monterrey el 7 de diciembre de 1701.
El 25 de diciembre de 1718 aparece registrado un bautizo hecho, con licencia, por el P. licenciado Lucas de las Casas. Este ilustre nuevoleonés fue abo10

Noticias inéditas acerca de éste y otros facultativos, en mi trabajo Médicos y
Hospitales tn el Nutvo Reino de León. Humanitas, núm"ro 2

435

�El primer folio, que contenía la carátula manuscrita, ahora se encuentra
gado de la Real Audiencia de México, canónigo doctoral de la Catedral Metropolitana y consultor del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición de la
Nueva España.U
A fines de febrero de 1718, mediados de junio y fines de julio de 1723 es
mencionada cuatro veces la hacienda de Santa Catarina. Ya no vuelve a aparecer con el antiguo nombre de Santa Catalina, que había tenido desde su origen a fines del siglo XVI.

El apellido Arriola, desde esta época, empieza a ser escrito incorrectamente, como ahora se usa: Aneota. La primera vez que así aparece es en una fe
de bautismo fechada el 20 de agosto de 1717.

AUTOS DE VISITA

Como se ha visto, hay otro auto de visita del doctor don José Codallos y
Rabal, fechado en esta ciudad el 17 de marzo de 1716, en los folios 12 vuelta y 13.
El 7 de enero de 1719 se asentó el auto de visita del doctor don Diego de
Estrada Carvajal y Galindo, primer Marqués de Uluapa, Visitador General
del Obispado, quien reconoció las partidas de este libro cuarto de bautismos
y "las halló en conveniente forma, la cual mandó Su Señoría se observe en
lo de adelante, poniendo en ellas el día en que las criaturas nacieren". Aparece enseguida una breve referencia a la parroquia, hoy Catedral: "por estarse haciendo la iglesia no visitó la pila, por estar el bautisterio embarazado
y mandó que cuanto antes se ponga con toda decencia". Al pie de este documento se encuentra la vigorosa firma del ilustre Visitador: El Marq.s de
Uluapa.

LIBRO

5

DE BAUTISMOS: SEPTIEMBRE DE

1723 -

MARZO DE

1731

Este libro empieza en el folio 2 y concluye en el 90. Los folios están numerados y en orden, pero los cinco primeros se encuentran parcialmente destruídos; no es posible consultar algunas partidas. Los últimos folios, desde el
81 hasta el 90, tienen corregida la numeración.
11 ..A.utores nuevoleoneses. Dr. D. Lucas de las Casas de la Mota y Flores, por el historiador don Israel Cavazos Garza en lnter Folia, órgano mensual de la Biblioteca Universitaria "Alfonso Reyes", mano de 1960, número 69.

436

casi totalmente destruido.
Este libro consta de cerca de 640 partidas de bautismo sin numerar, que
firmaron los curas bachilleres Juan de Arellano, José Galván, José de la
Garza, Matías de Aguirre y Bartolomé Molano. 12
Los bautizos fueron hechos, en general, en la parroquia de Monterrey, hoy
Catedral. Otros se hicieron en Jas capillas de las haciendas mencionadas en
los libros anteriores y uno fue "en la capilla de arriba del valle de las Salinas . .." (Folio 35 vuelta). También aparecen registrados dos bautizos que se
efectuaron en la hacienda de San Pedro (Garza García) a principios de septiembre de 1727.
El nuevoleonés P. Ignacio de Treviño, S. J., Rector del Colegio de la
Compañía de Jesús de esta ciudad, de quien ya hemos tratado, impartió el
santo sacramento del bautismo, con licencia, en distintas ocasiones. (Folios 4,
4 vuelta, 11, 11 vuelta, 12 vuelta y 26).
Aparecen registrados en este libro los primeros nuevoleoneses que llevaron las apellidos Padilla (folios 10 vuelta y 20 vuelta) y Vela (folio 18). El
apellido compuesto Rodríguez de Quiroga, que es más antiguo, se transforma en Quiroga.

ALGUNAS PARTIDAS DE BAUTISMO INTERESANTES

En estos registros parroquiales aparecen varios bautizos de hijos de indios
otQmites ( otomíes).
Otro hijo legítimo del capitán Clemente de la Garza, futw·o Gobernador
de la Provincia de Coahuila, y doña · Manuela Guerra se encuentra anotado
en el folio 4 ( noviembre 23 de 1723) .
La palabra rancho se menciona por primera vez en una fe de bautismo
fechada el 17 de noviembre de 1724 (Folio 16). 13
EJ bautizo de otro vástago del cirujano don Pedro de Fee y doña Gertrudis Rodtíguez de Montemayor se encuentra registrado en el folio 47 vuelta
(27 de noviembre de 1727).
Por último1 en el folio 6 aparece registrada la fe de bautismo de una niña,
12
En los folios 57, 57 vuelta y 73 vuelta aparecen tres partidas de bautismo que
firmó, además del cura Aguiue, el bachiller don Juan Báez de Treviño, que fue quien
impartió el santo sacramento.
u Esta palabra rancho aparece, además, en los folios siguientes: 27 vuelta, 31
vuelta, 61 vuelta, 62, 65 1 68, 69, 69 vuelta, 76, 77, 78, 78 vuelta, 79, 82 , 83 vuelta
Y 86 (dos veces).

437

�hija de una india borrada de nombre Jacinta, a quien se bautizó con los
nombres de Ana María en la parroquia regiomontana (hoy Catedral) el 2
de febrero de 1724, "en atención a que no carezca dicha criatura del beneficio espiritual del bautismo... ", ya que habiendo solicitado al P. Fray Cristóbal Jarana, "doctrinero de los indios neófitos de esta jurisdicción", para
que le impartiera el santo sacramento, se supo que había salido de ella "dejando su iglesia desierta de ministro... " Esta fe de bautismo se asentó mediante una diligencia ante el Capitán Juan Bautista de Zaldúa Maguregui,
Notario Público. En los folios 7 y vuelta se encuentra una "providencia" del
bachiller don Juan de Arellano, referente al mismo asunto.

EmCTos

Y AUTOS DE VrsrrA

El incidente anterior dio motivo para dejar asentado en este libro de bautismos (folios 7 vuelta a 10) un "testimonio auténtico" del auto proveido casi ochenta años antes, el 20 de agosto de 1648, por el doctor don Juan Ruiz
Colmenero, Obispo de Guadalajara. en la hacienda de San Francisco (hoy
A podaca, u evo León) . Este valiosísimo documento inédito y la "providencia'' del bachiller Arellano van como apéndice al final.

por número sino por letra. Y que las partidas las firme el cura aunque haga
los bautismos su teniente y los que no hiciere éste sino otro con licencia de
dicho cura los firme éste y el que hiciere dicho bautismo y no el teniente sino
en caso de legítimo impedimento. Así lo proveyó, mandó y finn6. '' Enseguida aparece un minucioso "Inventario de alhajas y ornamentos" de la sacristía
de la parroquia de Monterrey, hoy Catedral (Folios 52, 52 vuelta y 53).
Se encuentra inmediatamente un c.xtenso "Auto de Visita de la Iglesia Parroquial" (Folios 53 a 56), donde se asienta que el Obispo Gómez de Cervantes "halló estar todo en conveniente forma. .. " Se cita por primera vez
el campo santo, que ya no existe: "en el cementerio, en el lugar que pareciere
conveniente al dicho cura, haga un osario en donde se recojan los huesos que
se sacaren de las sepulturas y se trasladen a él. Y en un día de los de la Octava de los Difuntos se entierren en sepultura" (Folio 54 vuelta). Se menciona~ solamente de paso, sin dar mayores detalles, "la parroquia de indios
de esta ciudad", o sea el convento franciscano de Monterrey, y "la iglesia de
Nuestra Señora del Nogal", o del Roble (Folio 55 vuelta).

APENDICE I
Partida de Bautismo de Do1t José Joaquín de Mier

En el folio 14 aparece un "despacho" del Deán y Cabildo Sede Vacante
de la Santa Iglesia Catedral de Guadalajara. fechado en esta ciudad el 21
de marzo de 17N.
Carta Pastoral del Ilustrísimo Sr. Dr. don Nicolás Carlos Gómcz de Cervantrs. Obispo de Guadalajara fechada ahí mismo el 13 de octubre de 1727.
(Folios 49 vuelta a 50 vuelta).
Auto de visita del mismo ilustre Obispo Gómez de Cervantes, fechado
en Monterrey el 16 de febrero de 1728, en los folio 51 vuelta y 52. Ordenó
que ''en las (partidas de bautismo) de adelante se ex-prese el origen y calidad de los bautizados y el día que nacieron, el domicilio y vecindad de sus
padre . Y que en todas las dichas partidas se exprese haberse advertido a 1os
padrinos 1 parentesco y obligación de enseñar Ja doctrina cristiana a los
ahijados. Y que Juego que se acabe cada bautismo
asiente Ja partida, con
que se evitará el inconveniente de que se a ienten después partidas entre (espacios) blancos que quedan entre partida y partida y en los márgenes y el
gravísimo de que se olviden algunas y de omitir y dejar en blanco el nombre
de los bautizados... Y mandó, asimismo, Su Señoría Tiustrisima no se dejen
blancos en los libros sino que se asienten las partidas consecutivamente. Y que
las fechas de los días y años en que se hicieren los bautismos no se pongan

oriega

t

Al margen: José Joaquín, español legítimo.

En la capilla de Señor San Francisco Javier, en ocho de diciembre de
setecientos y quince años, el Reverendo Padre Francisco Ortiz, Rector de la
Sagrada Compañía de Jesús, con mi licencia bauti26 solemnemente (y) puso
los santos (óleos) y crisma a José Joaquín, de diez y ocho días nacido, hijo
legítimo de don Francisco de Micr Toriega, Escribano Real, y de Margarita
BoteUo, españoles y vecinos de esta ciudad. Fueron sus padrinos don Francisco García Soberón y doña Lui~ Flores, a quienes se advirti6 el parente co
y obligación de la doctrina cristiana. Y para que conste lo firmé. Hecho ut
supra
DoN ANTO

t

no RA

IÓN

Libro 3 d Bautismos, años 1703 - 1716, folio 137.

438

439

�Auto de Visita del Ilmo. Sr. Dr. D. Juan Ruiz Colmenero,
Obispo de Guadalajara

APENDICE II
Auto del Bachiller Don Juan de Arellano. Monterrey, febrero 9 de 1724
En la Ciudad de Nuestra Señora de Monterrey, en nueve días del mes de
febrero de mil setecientos y veinte y cuatro años.
El señor Bachiller don Juan de Arellano, Comisario del Santo Oficio de
Ja Inquisición y de la Santa Cruzada, Cura en encomienda de dicha ciudad,
Vicario Juez Eclesiástico de las villas de Cadereyta y Cerralvo en el Nuevo
Reino de León.
Sin embargo de la providencia dada el día dos del corriente .P?r la ausencia del Reverendo Padre Fray Cristóbal Jarana del _Real, _mm1stro ~octrinero, quien salió con pretexto de empadronar los indios dejando. desLerta
Ja cabecera sin encargarla a Su Merced (el Bachiller Arellano) ro a otro
sacerdote alguno, por cuyo motivo dio Su Merced p~vi~encia de q_ue se
bautizase una párvula india de nación borrada en la (1gles1a) parroqwal de
esta ciudad, para que no careciese del beneficio del bautismo ni cesase la
propagación espiritual, dijo que por cuanto_ ~ch~ ~everendo Padre_ ha vuelto de su viaje y pretende advocarse más 1unsd1cc16n de la que tiene: pretendiendo la administración de los indios naboríos estantes en las haciendas
de los españoles, malentendido de las determinaciones de los Ilustrísimos Señores Obispos y especialmente del auto proveído a los veint; de agosto del
año pasado de mil seiscientos y cuarenta y ocho ~or el senor Doctor don
Juan Ruiz Colmenero, Obispo que fue de GuadalaJara, que por no ( estar)
derogado por ninguno de los Ilustrísimos Señores Obispos sucesores de Su
Ilustrísima antes sí vigorizado por muy expresamente y por todos mandado
observar ~ la cláusula general que se acostumbra, tiene fuerza de estatuto.
y por estar distintamente e."&lt;presa y con gran claridad puesta la distinción
de feligreses de este territorio, mandaba y Su Merced ~and6 que ~l presente
Notario ponga a continuación de este auto en este libro de bautismos, testimonio auténtico de dicho auto y, puesto que sea en toda forma, saque otro
desde el principio de esta providencia para dar cuenta a Su Señoría Ilustrísima el Muy Ilustre Señor Venerable Deán y Cabildo Sede Va~te para
que en su vista mande lo conveniente. Así lo proveyó, mandó y f mnó, por
ante mí el presente Notario de que doy fe.
DON JUAN DE AR:ELLANO

Hacienda de San Francisco (ho,y Apodaca, Nueuo Le6n),
agosto 20 de 1648
En veinte días del mes de agosto de mil seiscientos y cuarenta y ocho años.
Su Señoría el señor don Juan Ruiz Colmenero, Obispo de Guadalajara, Reinos de la Nueva Galicia y (Nuevo) León, del Consejo de Su Majestad, prosiguiendo su Visita General de dicho Obispado, llegó a esta hacienda de San
Francisco, que es del Capitán Blas de la Garza y dista tres leguas de la ciudad
de Monterrey, y visitó la capilla de su advocación, sita en la dicha hacienda,
la cual halló estar con la debida decencia para la celebridad de la misa, administración de los otros santos sacramentos y entierros de los indios naboríos de ella. Y vista la licencia del Ilustrísimo señor don Leonel de Cexvantes
'
su antecesor, 1 con las otras confirmatorias del Padre Maestro Fray Miguel de
Alvarado, Juan Magano y don Pedro de la Cerda, Visitadores, y la Composición de Cruzada que le fue exhibida con todos los papeles de lo demás referido, dijo que confirmaba y confirmó en todo la dicha licencia como en
ella se contiene por el tiempo de su voluntad y sin perjuicio del derecho parroquial del cura beneficiado de la cabecera. Y que para evitar los pleitos que
se suelen ocasionar de la confusión, se notifique al cura beneficiado e interino que al presente es, cumpla con las Constituciones Sinodales nuevamente
publicadas, en lo que toca a la debida administración de todos los estantes
y habitantes en la dicha hacienda de cualquier estado y calidad que sean y,
particularmente, en cuanto a hacer cada mes su visita, decir misa por lo
menos una vez en la dicha capilla, reconocer la doctrina y acudir por su
misma persona siempre que sea necesario a los demás efectos de su ministerio. Y que si, por hallarse impedido o por otra legítima excusa, hiciere
algunos con la intervención de otro ministro secular o regular, cuide mucho
de escribir en su propio libro los autos que hicieren, para que siempre conste
haberse hecho por conrisión o permiso del dicho cura beneficiado, porque
parece haber habido descuido en esto y en cuanto a la celebridad de las fiestas, después de los dichos decretos de visita y publicación primera de dichas
Constituciones.
Item, que asimismo se notifique al dicho Capitán Blas de la Garza, en
cuanto es parte como dueño de la dicha hacienda y patrono de la dicha

Ante mí
JUAN BAUTISTA DE Z.uoÚA MAoUREGUl

Notario Público.

1

El Obispo don Leonel de Cervantes vino al Nuevo Reino de León en su visita

pastoral, en eJ año 1635.

441

440

�capilla, cumpla y haga cumplir en todo lo determinado en el dicho auto de
visita del dicho señor Doctor don Leonel de Cervantes y en el de los otros
Visitadores y último de Su Señoría, no dando lugar a que ninguna otra persona secular ni regular, con ningún pretexto ni color que tenga, administre
en la dicha capilla y hacienda a ninguna persona en perjuicio del derecho
cierto del dicho cura beneficiado, antes siempre le reconozca por tal para
la debida administración. Y si por alguna causa de las referidas o las que
pueden suceder se valieren para algunos actos de administración, celebridad
de misas y los demás, sea y se entienda con la dependencia y beneplácito del
dicho cura beneficiado y acudiéndole como a tal con las debidas obvenciones,
según derecho, cédulas de Su Majestad y arancel común público, con apercibimiento que lo contrario haciendo se procederá a la exclusión de las penas
impuestas en dichas Constituciones y a las demás que tengan lugar en todo
rigor de derecho.
Item, por cuanto al padre cura regular del convento de San Francisco
de la dicha ciudad de Monterrey y al de la villa de Cerralvo y al de la villa
de Cadereyta, por otro nombre la Villa Nueva, les toca la administración
de los naturales, vecinos de la dicha ciudad y villas, y de las rancherlas de
indios que no están agregadas ni asistentes como irvientes o laborantes en
las casas, haciendas, estancias de labores o ranchos t de españoles, negros,
mulatos o mestizos, cuya administraci6n toca al dicho cura beneficiado, según y como la tuvo siempre el propietario en la primera cabecera de este
Reino, en cuanto a lo eclesiástico, en la villa del Saltillo, y la disposición
de los Breves Apostólicos y Cédulas de Su Majestad y según que aparece en
lo expresado en el dicho auto de visita del Ilustrísimo señor don Leonel de
Cervantes y confirmaci6n de los demás.
Su Señoría mandó que, sucediendo el caso de haber en el contorno de esta
dicha estancia de San Francisco alguna ranchería o rancherías o jacales de
indios que no sean pertenecientes, como laborantes ni en otra manera, a la
dicha estancia ni a otra, ni sirvientes de españoles, negros o mulatos o mestizos vecinos de la dicha ciudad o de algunas de las dichas villas y que para
su c6moda administraci6n y entierro de los que murieren se halle muy distante alguna de las iglesias de los dichos padres curas regulares y pr6xima la
de esta dicha estancia u otra que tenga licencia para enterrar indios, cualquiera de los dichos curas regulares a cuyo partido toque el rancho o jacal
en que se hallaren los que como dicho es fueren sus feligreses, les pueda administrar y administre los santos sacramentos y enterrar a los que murieren
' En este documento de mediados del 1iglo XVII ya apartce mencionada una vez
la palabra "rancho", en singular, y tres veces en plural.

442

en l a ~ de esta dicha estancia o en otra más vecina, como queda declarado, 11D ~ue sea ~ perjudicar en manera alguna al derecho de dicho
cura beneficiado, a qwen propiamente toca el administrar en las pillas d
,
ca
e
dichas
. . estancias a sus p~pios feligreses españoles, mulatos, negros, mestizos
e mdios naborios pertenecientes en cualquier manera a la asistencia
· ·
d las baci das
.
y SCJ'VlClO
e
en , estancias Y ranchos y labores propios de españoles negros
mulatos o mestizos como dicho es.
'
'
Así lo decreto y mando y que, todo lo dicho tocante a la dich admin'
'6
la ..1:~- •
a
istraCJ n Y ~
ummc16n de los feligreses que tocan al dicho cura beneficiado
Y a los dichos curas regulares, sea y se entienda por la misma raz6n y fundamento y los demás que están expresados en los tocantes a las ._,. ·
d
las · 1 •
•
... .....ciones e
tg ~ . ~arroqmales d~ _este dicho Reino, que reconocieron por cabecera
en el eJ~1c10 de _la admin~6n de t~os los dichos feligreses a la iglesia
parroquial de la villa del Saltillo, en la dicha ciudad de Monterrey y villas de
~ v o y Cadereyta y haciendas de labores, estancias y ranchos de los espan~les, negros, ?1ulatos o mestizos del dicho Reino. Juan, Obispo de GuadalaJ~ Ante m1, don Francisco de la Rosa, secretario.
~ dicho dia, por la tarde, hizo Su Señoría el auto pontifical de las conftrmaaones Y. confinn6 ciento y cincuenta y cinco personas de la dicha estancia
y otras veanas a ella

En veinte Y. uno de dicho mes dijo Su Señoría misa en la dicha capilla y
acabada, volVJ6 a hacer confinnaciones y confinn6 en ella cincuenta
·'
hab. d dad
y se1S
personas,
ien o
o orden para que el Padre Fray José Sánchez conven~al de San Fz:ancisco de la ciudad de Monterrey, que se hall6 p~te,
bau~ a las mas de ellas que eran indios, hijos de padres gentiles, en el
intenn. que el cura beneficiado le asistía a Su Señoría en otros ministerios.
~ dich~ dia, por la tarde, confirmó Su Señoría nueve personas en esta
~cha hacien~a, ~e que doy fe. Don Francisco de la Rosa, secretario. En el
, mes Y ano dichos leí y notifiqué el auto de estas fojas al bachiller José
cura beneficiado interino de este dicho Reino, y al Capitán Bias
, a Garza, en sus personas a cada uno por lo que les toca. Y habiéndolo
oido Y entendido dijeron que lo guardarán y cumplirán como en .1¡
ti
T •
e se coneDf:. es~os d?n _Marcos Ruiz Colmenero, don Jacinto Beltrán y Vega y
don ~rancisco Rmcon, estantes en esta dicha hacienda, de que doy fe. Don
FrancJSCO de la Rosa secretario.
. Concuerda
d
con su on'ginal, que se halla en la licencia de capilla de la hacienrcfi
a de San F ~c1SCo,
·
Y corre d esde la tercera hasta ]a cuarta foja a que

:: tceves,

me . ero, de donde yo el presente Notario lo saqué. Va cierto y verdadero
~ o = Y concertado Y a lo \'er sacar, corregir y concertar fueron testigo;
ler don José Galván, teniente de cura de esta (iglesia) parroquial,

443

�José Rodríguez y José Blas de la Garza, presentes y vecinos de esta ciudad, en
donde es hecho en once días del mes de febrero de mil setecientos y veinte y
cuatro años, de que doy fe.
En testimonio de verdad
JuAN BAUTISTA oe ZAr.oÚA MAoUREGUl

Notario Público.

Tic. C01. Tranquilino Cortés.

444

�DIARIO DE OPERACIONES DEL SITIO DE PUEBLA
TENIENTE CoRONEL TRANQtm.lNO CoaTis

( 1827-1869)

A LA BIBLIOGRAFÍA SOBRE EL Smo DE PUEBLA ( 16 de marw-17 de mayo de
1863), episodio de los más brillantes de la Intervenci6n Francesa, pueden
sumarse los innumerables documentos existentes en los archivos oficiales, así
como los epistolarios de algunos de los jefes y oficiales participantes en éste,
Entre los nuevoleonescs que concurrieron al sitio, figura el teniente coronel
Tranquilino Cortés Quiroga, soldado que, aunque de no muy vasta cultura,
tuvo el acierto de tomar nota diaria de las acciones de annas tenidas en
este lapso,
El interesante manuscrito, integrado por 6 folios tamaño oficio, escritos
en apretada caligrafía, tuvimos la suerte de localizarlo entre algunos papeles
familiares, pertenecientes a don Tranquilino Cortés, nieto y hom6nimo del
soldado republicano, residente en la ciudad de Galeana, Nuevo León.
En esta misma población del sur de nuestro estado nació Tranquilino Cortés, el 8 de julio de 1827. Fueron sus padres: Gregorio G. Cortés y Juliana
Quiroga. Durante la Guerra de Reforma, militó bajo las 6rdenes de Mariano
Escobedo y José Silvestre Aramberri, hasta alcanzar el grado de mayor, que
el presidente J uárez le ratificara en septiembre de 1861.
Durante la intervención francesa militó en el Ejército de Oriente, y con
fecha 3 de diciembre del mismo año de 61, pasó a formar parte del estado
mayor del General Ignacio Zaragoza. Como ayudante de éste, asistió al combate de las Cumbres de Acultzingo y a la gloriosa batalla del 5 de mayo de
1862, en Puebla.
A la muerte del General Zaragoza, pasó a servir a las órdenes del General
Domingo Gayoso, con quien concurrió al sitio de Puebla, en 1863, y particip6 en la defensa de los fuertes de Guadalupe y Loreto.
Rendida la plaza y hecha prisionera toda la oficialidad mexicana, el ma-

445

�yor Tranquilino Cortés fue deportado a Francia y confinado en la ciudad de
Tours, durante más de dos años. Al obtener su libertad, después de innumerables penalidades, logró regresar a su patria, por la via España-Nueva York;
presentándose inmediatamente al Gral. Escobedo, quien le confirió el ascenso
a teniente coronel.
Con este grado participó en las operaciones del Ejército del Norte, hasta
la caída del Imperio. Con la restauración de la República, le fue concedida
su baja y pudo volver a su pueblo natal, del cual fue electo alcalde constitucional en 1868. Allí murió el 2 de marzo de 1869.
El Diario de Operaciones escrito por Cortés, contiene observaciones y datos
de gran importancia; extendiendo sus notas hasta algunos de los días vividos
en el exilio. Por ello y por conmemorarse en 1963 el centenario del Sitio de
Puebla, Humanitas acoge en sus páginas el precioso manuscrito.
IsRAEL

CAvAzos

caballerías del Gral. Aureliano, que, en tiradores, cargaron hasta meterlos al
Rancho Colorado y a San Pablo, frente a Santa Anita. A las cuatro de la
tarde llegó el grueso del enemigo a esos puntos, y avanzó para el cerro de
San Juan, hasta tomarlo. Posesionados ya ellos de él, se pusieron [a] hacer
trincheras en el acto, y pusieron la bandera. Tuvieron algunos muertos y heridos. Cerró la noche sin más novedad que de ellos se pasaron 5.
Día 19. Pasaron muchos trenes de artillería y víveres, por el camino de S.
Aparicio, S. Pablo y Rancho Colorado, donde tienen un campamento como
de 41000. Protegiendo la pasada para el cerro de San Juan, hubo lijeros tiroteos y algunos cañonazos. Ya tiraron con sus piezas algunas bombas al Carmen, que solo alcanzaron 2. Cerró la noche y ya ellos quedaron fuertes en
San Juan, con bastante artillería. Por el lado del Sur movieron un tren como
de 60 carros con fuerza, y se replegaron a la garita de Amozoc. Sin novedad.
Se pasaron 3.

GARZA

DIARIO DE OPERACIONES
Puebla de Zaragoza, mar,:o 16 de 1863.

Día 16. Llegó el ejército francés a las goteras de Puebla. A las nueve de la
mañana se acampó en medio del cerro de Amaluca y la hacienda de los
Álamos, sobre el camino; y luego tomaron las alturas y comenzaron [a] hacer
trincheras. A las 12 avanzó un grueso de fuerza por San Aparicio, como de
ocho mil hombres y alguna artillería. A las cinco de la tarde se arrimaron
cuatro columnas hasta cerca del cerro de Guadalupe, que permanecieron hasta en la noche. No hubo novedad.

Día 20. Siguen pasando por ambas dos partes sus trenes, y siguen las caballerías nuestras tiroteándolos por todas partes, y sigue la deserción de ellos
metiéndose a la plaza. No hubo novedad, mas se pasaron 60 de los argelinos
de caballería a Comonfort y 13 suavos.
Día 21. A las 9 y media hubo un tiroteo y cañonazos por el camino de
Teotimihuacán, frente al Fuerte, con los que protejían el paso de sus cerros.
A ~as tres de la tarde siguió el tiroteo y cañonazos a una fuerza que intentaba
atrincherarse en el llano. Y por el fuerte de Santa Anita se les hicieron varios
muertos, con nuestra artillería, a una fuerza que vino [a] hacer reconocimientos. Para volver corría para atrás a su primer campamento. Por la
noche salieron nuestras caballerías fuera del sitio.

y alguna artillería, quedando en el alto multitud de carros, piezas y bastante
fuerza que [es] infantería y caballería. No hubo novedad.

Día 22. [Ha] habido tiros de cañón en Ingenieros, en el Carmen, al cerro
de San Juan donde nuestros artilleros metieron algunas granadas causándoles
muertos. Lo mismo por e.l Parral y San Javier ha durado el tiroteo todo el
día. A las 6 de la tarde subió una fuerza como de 500 franceses a las lomas
de Tepozúchil. Hoy se pas6 un clarín de los franceses. En la noche Ilovió y
todo quedó en silencio. Sin novedad.

Día 18. Avanzó una fuerte columna, atravesando el llano de Puebla, frente
al fuerte de Zaragoza y el de Ingenieros, por el camino de Teotimihuacán.
A las 10 del día se dieron una tiroteada con nuestras caballerías, en el llano.
Hubo algunos heridos y muertos de unos y otros; y se acamparon los enemigos en el llano, donde está una lagunita. A las dos de la tarde las fuerzas
que avanzaron por el Norte intentaron tomar el cerro de San Juan, que está
por el camino de Méjico, y f ueroo rechazados por algunos cañonazos y las

Dla 2~. Toda la línea enemiga ha estado quieta hasta ahora, que son las
12 del d1a, que han estado cañoneándose por el Carmen y el Parral. Se obse~an movimientos de tropas de San Juan para Amaluca, con carros; y lo
mismo por el poniente. El cañon~o duró toda la tarde de San Javier para
San Juan, Y siguió toda la noche para San Matías, donde estaba posesionado
parte del _enemigo. Hoy mismo entró el Gral. Carvajal y Cuéllar a Cholula,
dond e fusilaron porción de traidores.

Día 17. Avanzaron una fuerza a la hacienda de Álamos, parte de carros

446

447

�Dla 24. Ha seguido el cañoneo en los mismos puntos, basta las 6 de la
tarde, que hubo noticias que el Gral. Comonfort había derrotado 5,000
franceses.

las 5 rompió el fuego de fusilería, que duró hasta las 8 y 25 minutos de la
noche muy nutridísimo. Este ataque lo dieron con cosa de 16 mil hombres,
sobre los fuertes San Javier, el Parral y San Pablito. Ha seguido el bombardeo

Día 25. A las tres de la mañana se rompió el fuego de cañón y fusilería
por San Javier y el Parral, que duró hasta las 4 de la mañana, que por el
Norte, al frente de Loreto, se arrimó una columna enemiga que fue tiroteada por el 3er. Cuerpo de Toluca. A las 5 de la tarde hubo otro cañoneo
en los mismos puntos, y cayeron dos granadas en la plaza de armas sin causar
ningún mal. En la noche, por caminos cubiertos, se arrimó el enemigo a los
fuertes de San Javier, el Parral y el Carmen con piezas. Hoy se cogió un
sargento de los traidores por los exploradores¡ ha declarado varias cosas.

tocia la noche, habiendo logrado el enemigo, por medio de caminos cubiertos,
asaltar el fuerte de San Javier, por medio de un puente que pusieron. Fueron
rechazados muchas veces con bastante pérdida. Quedó allí el enemigo, sin
cogemos ni una pieza ni parque. El ataque fue brnsco.

Día 26. A las 4 de la mañana se rompió el fuego de artillería del enemigo,
por los mismos fuertes, y fue contestado por nosotros. Este duró una hora,
nutrido; y sigue pausado. Como a las cuatro de la tarde rompió el enemigo
el fuego de artillería de San Matías y del camino de Méjico y por la Garita
de Cholula, con cosa de 18 piezas sobre los fuertes de San Javier, el Parral
y el Carmen. tste duró hasta las 6 y media de la tarde, muy nutrido, habiendo echado la mayor parte de ·sus bombas a la ciudad. Y siguió el tiroteo
de cañón, y a las siete de la noche se rompió el fuego de fusilería y piezas
ligeras, una columna enemiga, que intentó asaltar esta misma línea, y fue
rechazada por nuestra reserva, haciéndoles muchos muertos y heridos en
media hora; a más se les hicieron bastantes prisioneros.

Día 27. Amaneció {el) enemigo en el Molino de Morales, siendo éstos de
los que estaban en AmaJucan y los Álamos.. En el día ha habido sus cañonazos por todas partes. A las cinco de la tarde hizo el enemigo un fuego
de cañón, muy vi\'o, sobre San Javier y el Parral y Santa Anita; y siguen
trabajando sus caminos cubiertos, con direcci6n a Santiago. A las once de
la noche se echaron sobre los mencionados fuertes cosa de 5,000 hombres,
los cuales fueron rechazados haciéndoles muchos muertos y heridos y quedó
frustrado su asalto. Esto duró hora y cuarto.
Dla 28. Apareció un campamento enemigo por Reventería, y fue tiroteado
por los Exploradores de Zaragoza a las 10 del día, que con unos tiros de
cañón que de Guadalupe Ies dispararon, corrieron los traidores y invasores,
caballerías y infantería. El tiroteo de cañón duró todo el día en San Javier
y el Carmen. A las 9 y media de la noche intentaron asaltar y fueron rechazados de la trinchera a puros tiros de fusil, que hizo nuestra fuerza muy vivo
fuego.

Día 29. Sigue el bombardeo. A las cuatro de la tarde fue más nutrido. A
448

Dfa 30. Siguió el bombardeo en la ciudad. A las 5 de la tarde salió una
columna del campamento de Agua Azul, y, unida con los de San Juan,
intentaron otra carga. y fueron flanqueados por 2,000 infantes y 400 caballos de nosotros y se les estorbó. Solo sigue el cañoneo toda la noche.

Día 31. Siguen los fuegos por el mismo punto asaltado, siendo éstos cañón
y fusilería. Hoy salieron los ministros americano y el inglés a ver a Forey,

por las bombas que estaban causando muchos males en las casas, y volvieron
desairados del gabacho, diciéndole que todos eran bandidos, en el supuesto
de que todos le hacían la guerra; esto contestó el "civilizador".

Día Jo. de Abril. Sjgue el cañoneo y el enemigo que estaba en San Javier
ha comenzado a horadar para Guadalupe, y se dirigen a la Merced, Plaza de
Toros y el Hospicio. Hoy vino uno, con los americanos, de Forey.

Día 2. Jueves Santo. Ha seguido el fuego en las líneas, de fusil y artillería;
y se prepara un ataque por los invasores. A las 11 de la noche lo dieron,
logrando meterse hasta el hospicio, donde fueron rechazados por nuestras fuerzas, que mandaba el Gral. Porfirio Díaz; haciéndoles gran número de muertos y heridos. Se les quitó el punto y quedaron ellos en las líneas que antes
tenían.
Día 3. Viernes S. Siguió el cañoneo. A las 9 de la mañana se preparaba
una columna del cerro para atacar a las fuerzas del Gral. Comonfort; no

supimos el resultado. Como a las cinco de la tarde llegó un grupo de caballería a las lomas de Tepozúchil. Se les tiraron tres cañonazos del fuerte de
Zaragoza. En la noche siguió el tiroteo y bombardeo.

Dia 4. A las 5 de la mañana. Hizo un fuerte tiroteo el enemigo de fusil y
artillería, de San Javier, el Parral y Guadalupe, para nuestra linea, que estaba a cien metros de donde ellos están, y nada ha logrado el enemigo. No
avanzó. Sigue el fuego. A las siete y media de la mañana hubo un incendio
en el convento de San Agustín, por una granada de los que se titulan civilizadores (?) esto causó alguna alarma, porque por todas las ventanas del
convento salían llamas de fuego. Se apagó a las ocho y tres cuartos, hora en

449
H29

�que ya el enemigo había formado sus columnas para dar Ja carga y asaltar
nuestros parapetos, creyendo que nos asustaba el incendio. No efectuaron
su asalto, viendo nuestra serenidad y que no dejábamos de hacerles fuego.
Algunos franceses quedaron alü donde fue el incendio, unos a bala y otros
que los tapó una pared que se cayó. Siguen ellos echando bombas de incendio.
A las once pasó una fuerza como de dos mil franceses por el llano de Totimehuacán, como para el Tcpozúchil y cosa de 400 caballos y algunos carros.
A las tres de la tarde se cogieron a unos franceses que andaban robando
puercos gordos de la tocinería de la esquina de Miradores. Dejaron en nuestro
poder cosa de 60 carabinas con ma.rrasos y algunas cosas más. A las seis de
la tarde cesó el fuego.

Dia 5. Siguen las horadaciones y el fuego graneado con el enemigo que
está en el Hospicio; y éste ha sido sitiado allí mismo por nuestra fuerza.
Dicen que ha fusilado a Márquez en Cholula, Comonfort. A las dos de
la tarde bajó una fuerza de infantería y caballería del Tepozúchil y la corrimos a cañonazos. En la noche no hubo nada, por haber llovido.

Dla 6, a las cinco de la mañana. Se avistó una fuerza de caballería enemiga

ciudad, y principalmente para San Agustín; cesó éste a las seis y media de
la tarde. En la noche siguió el tiroteo de fusil y algunos cañonazos en la linea,
y no logró avanzar el enemigo. Hoy les quitamos trescientas mulas.

Día JO. Comenzó el bombardeo a las siete de la mañana; duró hasta las
nueve. En la noche hubo un tiroteo con unas fue~s que se dirigen al Cannen
poniendo sus paralelos.
Dia 11. Están quietos. A las cinco de la tarde hubo un tiroteo en el Carmen. En la noche siguieron los tiros de cañón, como siempre.
Día 12. A las seis de la mañana hubo un fuerte tiroteo de cañón y fusilería
por el Carmen; éste duró dos horas. En la noche, toda la noche, hubo tiros
de cañón y se logró desmontarle al enemigo tres piezas por Santiago, y ellos
nos desmontaron una. Dícese que el Gral. Comonfort les ha hecho algunos
muertos ayer.
Día 13. Están silencios. A las doce han comenzado a echar algunas bombas y .siguieron la noche. Hoy a las ocho de la noche salió O'Horan con las
caballerías fuera del sitio.

por el llano de Reventería, la que fue tiroteada por los Exploradores de la
Frontera, hasta las ocho de la mañana; y en la plaza seguían el bombardeo y
fusilería. A las cinco de la tarde cayó un aguacero con granizo, que cargó
más en sus campamentos el granizazo. Como a las siete o las ocho de la noche, emprendieron su asalto sobre la plaza, y después de tres empujes que
hicieron, de los cuales fueron rechazados por nuestros valientes soldados, fue
hecha prisionera la Primera Ciompañía de Suaves que tenía cuarenta hombres, y su capitán; con lo que hubo para que los invasores se retiraran sin
avanzar ni un palmo de tierra sobre la plaza.

Día 14. Siguen los tiroteos. Hoy se supo que Milán les tomó a Orizaba
y les ha quitado todos los víveres que allí tenían. A las dos de la tarde están
pasando cuadrillas de carros, del rumbo de Amozoc, por el Tepozúchil atravesando el llano de T otimehuacán. Hoy han reforLado los campamentos
de los Atamos y lomas de Tepozúchil. En la noche han estado quietos y sin
avanzar. Se dice que piensan irse ya.

Dia 7. Están tranquilos y parece que se preparan para otro empuje. Pas6
la noche y nada hicieron; hubo algunos tiros de cañón y fusil dutante la noche.

artillería y fusilería, del punto de San Baltasar para el Carmen e Ingenieros.
Se situó nuestra fuerza en el Molino, y con el fuego graneado de artillería
que se les hizo fue bastante para que los gabachos corrieran, dejando el punto
de San Baltasar. Toda la noche hubo cañonazos. A las siete de la noche se
supo que Comonfort había derrotado a ocho mil gabachos por Cholula y
les quitó catorce piezas y doscientas reses.

Dfa B. Ha habido por Rcventería tiroteos con las caballerías enemigas por
las nuestras. A las once y media hubo algunos cañonazos de Loreto y Guadalupe a las caballe_rías enemigas y corrieron. A esta hora están pasando
carros por la haciertda de Los Álamos, con dirección a San Juan. Toda la
noche han estado echando bombas y granadas a la ciudad y al fuerte del
Carmen.
Dfa 9. Siguen los tiros de cañón. A las doce pasó una caballería y un ganado de mulas por el llano de Totimehuacán, con dirección a los Álamos.
A las cuatro de la tarde comenzó un fuerte bombardeo del enemigo para la

450

Día 15. A las cuatro de la mañana comenzaron a echar bombas y algunos·

tiros de fusil, hasta las seis de la mañana. A las doce comenzaron otra vez
de la misma manera, y a las cinco de la tarde se trabó un combate reñido de

Día 16. Ha seguido el bombardeo. A las doce y media del día hubo un
ataque muy reñido en los Fuertes de San Agustín, el Carmen, San Baltasar
y los Redientes del Carmen. tste duró basta las dos de la tarde y fueron

rechazados los gabachos. Ha sido el cañoneo de unos y otros muy nutrido,
así como la fusilería. A esta hora están llegándoles carros a los invasores
al Cerro de San Juan. Por la noche hubo otros tiros.

451

�Día 17. A las seis de la mañana hubo un cañoneo del fuerte del Carmen
para San Baltasar. A las ocho empezaron a llegar carros y caballería de Amozoc para la hacienda de Álamos. Serán víveres del enemigo. Siguió el cañoneo
hasta en la noche, toda la noche, en el que salieron mal los gabachos.
Dia 18 de Abril. Ha seguido el fuego de cañón y fusilería casi general. A las
dos de la tarde se entabló otro combate del Crumcn Totimehuacán y el Parral
para San Baltasar, que es donde el enemigo está y por los lados donde traen
sus paralelas; éste duró hasta las cinco de la tarde. En Ja noche siguió el enemigo arrojando bombas y granadas sobre la plaza y a los fuertes. Hoy ha
habido noticias de que el Gral. Comonfort ha derrotado a una división enemiga, en medio de Atlixco y Cholula, quitándoles todos los víveres y cuatrocientas reses.

Dia 19. A las 4 de la mañana rompió el enemigo sus fuegos por San Javier,
el Hospicio y San Baltasar y de sus paralelos que dirigen por el Carmen y
Totimehuacán, el que fue contestado por nuestros soldados, haciéndolos correr, como siempre lo hacen, a las siete de la mañana, y siguieron arrojando
proyectiles. A las 12, hubo otro tiroteo de fusiles. A esta hora se supo que el
4o. Eocuadr6n de Zacatecas, que iba a hacer su salida anoche de la plaza, el
enemigo lo había batido por las barrancas de San Pablito, que habían hecho
la maror parte prisioneros. A las 3 de la tarde se trabó un combate casi general, pero donde cargó más, fue por el mezón de La Abeja, que había logrado avanzar algo el enemigo; pero, gracias al General Negrete, que con
una fuerza de las de reserva acudió pronto y logró echarlo fuera, en la noche
siguió el tiroteo de fusil y algunos cañonazos, alguna fuerza perdimos y lo
mismo el enemigo tuvo muchos muertos y heridos.
Día 20. Ha segLtido el fuego por todas partes, de caiíón y fusil. A las 2 de
la tarde ha sido más nutrido por San Agustín, el mesón de la Reja y toda la
manzana. Hoy se ha notado que pasan carros como para Amozoc. En la
noche hubo pocos tiros. Se advertía que trabajaban en las paralelas, porque
no salen a pecho descubierto. Sólo pelean como las tuzas, debajo de tierra.
Día 21. Hoy se cree que harán algún empuje, porque han de estar hoy más
borrachos que otras veces, por ser dia del Santo de Napoleón. A las cinco
de la mañana había un incendio en la pla-La de toros y la manzana que ocupan los gabachos. Son las 9 y nada han hecho; están borrachos. El incendio
les causó algunos males pues han perdido más de 100 gabachos, que se quemaron y se logró desalojarlos de los puntos que ocupaban. A las 12 del día
arrojaron algunas bombas, y han seguido sus disparos de piezas y tiros de
fusil, por San Javier y San Baltasar. Por el rumbo de Reventería hubo un

452

tiroteo con las avanzadas de caballería. A las 6 de la tarde hubo otro tiroteo
de Totimehuacán para San Baltasar. En la. noche hubo pocos tiros; estos
fueron por San Javier.

Día 22. A las 2 de la mañana hubo un tiroteo de cañones de Zaragoza
para la paralela de San Baltasar; y lo mismo de Tcotimihuacán para el mismo
rumbo; duró una hora. A las 6 de la mañana salió un batallón de nosotros
del fuerte de Ingenieros, para la Hacienda de Santa Marta, donde había
cosa de 500 gabachos; y llegaron los soldados de nosotros hasta la Hacienda
y se trabó un combate que duró hasta las ocho y m~dia de la mañana, que un
grueso de caballería enemiga venía en auxilio de los suyos, y ésta fue deshecha a los cañonazos del Fuerte de Zaragoza y el de Ingenieros, que eran
hien dirigidas sus punterías. Se retiró el enemigo a la carrera. Siguieron los
disparos de cañón por los alrededores de la plaza, aunque pausados, que
duraron toda la noche. Se observó que trabajaron mucho en sus paralelas.
Día 23. A las 5 de la mañana comenzaron los fuegos de cañón de Zaragoza
para el rancho de casa del Arroyo, y de Totimehuacán para San BaJtasar. Y
de las paraJclas de ese mismo rumbo también había tiros de cañón y fusil,
por la calle de San Agustin y la de Tecali, para San Javier. A las 6 de la
mañana salió una compañía de infantes de nosotros, a tirotear al enemigo
que está en esa casa del Arroyo, como a mil metros de los Fuertes de Zaragoza y de Ingenieros. Como a la media hora se trabó el combate, que duró
hasta las nueve de la mañana en que se retiraron nuestros soldados a sus
posiciones. Los invasores están alu aCO!,;idos y no salen; están entre agujeros
y paredones. A las 2 de la tarde hubo otro tiroteo para evitarles el que
avanrcn sus paralelas. Este duró hasta las 7 de la noche. Dícese que llrgaron
2,500 argelinos hoy; pero también dicen que son unos negros muy cobardes,
nomás ladronrs.

Día 24. A las 4 de la maiíana comenzó el cañoneo de Zaragoza para el Arroyo de las Lomas de Tepozúchil y la Hacienda de Santa Marta. A las 8
de la mañana se presentó por la garita de Amozoc, una fuerza y se observó
como que medían con cordeles. Ésta fue desalojada a cañonazos del cerro de
Guadalupe, en menos de media hora. A las once el tiroteo era casi general
por todas partes. A las seis de la Larde fue más nutrido el fuego por todas
partes. El enemigo arrojó sobre la plaza y sobre los puertos bastantes bombas
de 14 pulgadas y multitud de granadas, principalmente para San Agustín,
por Santa Inés, y para el Carmen. A las 7 de la noche cayó un aguacero y
cesa.ron los fuegos. A las 10 de la noche se trabó un combate frente al fuerte
de Zaragoza, y tuvieron que batir con la artillería y los fuertes de Guadalupe,
453

�Independencia y Zaragoza, logrando apagar sus fuegos de rifle a las 3 de la
mañana. A las 11 de la noche intentaron el asalto por San Agustín y el Carmen. El fuego era muy nutrido, tanto de cañón como de fusilería. tste duró
hasta que amaneció y han defendido nuestras tropas los puntos heroicamente.
El enemigo tuvo mucha pérdida y nada logró, pues hasta una mina que ellos
pusieron en Santa Inés, obró sobre ellos. En esto se conoce que el Dios de las
Batallas nos proteje y a ellos los castiga.

Día 25. Sigue el ataque a la plaza bastante fuerte, desde las 5 de la mañana que comenzó por tercera vuelta, a las 6 de la mañana salió una columna
del cerro de San Juan para el puente de México; a esa misma hora se nos
presentó otra columna por el rumbo de Amozoc, entre la Garita y Amalucan;
ésta fue rechazada a cañonazos del cerro de Guadalupe, a las 8 de la ma,í\ana.
A esta hora, están pasando carros del enemigo por el llano de Totimehuacán,
y el fuego sigue bastante fuerte en el convento de Santa Inés. Por último, el
enemigo se apoderó del punto y nuestros soldados los rechazaron, echando
abajo las paredes; y sobre los escombros los siguieron, haciéndoles multitud de
muertos y heridos, y haciéndoles a más 120 prisioneros y 4 oficiales. Esto fue
a las 11 del día y siguió el combate con más fuena hasta las doce y media,
que se desengañaron que las tropas de México pelean y defienden con entusiasmo su independencia. A las 6 de la tarde salió el Gral. Negrete con su
División, rumbo a Tlaxcala. Ha vuelto sin novedad en la misma noche y
todo ha estado en silencio.
Día 26. Comenzó el tiroteo de cañón a las 6 de la mañana. A esta hora,
están entrando al Hospital algunos franceses heridos, que están trayendo
nuestros soldados, de los que han quedado en Santa Inés, heridos en el asalto de ayer y no se pueden recoger todos los muertos por que no dejan de
hacer fuego los franceses, y se puede asegurar que hay más de 300 muertos
en la huerta de Santa Inés, todos franceses. A las nueve de la mañana ha
llegado por el camjno de Amozoc, una fuerza enemiga que tom6 el rumbo
para el cerro de San Juan; a la misma hora se presentaban algunas guerrillas
enemigas por Reventcría y San Aparicio, y a cañonazos del cerro de Guadalupe se han hecho contramarchar. El enemigo parece que se prepara para
otro ata.que. Se pasó el día y no lo efectu6. En la noche han estado quietos;
arrojan una que otra bomba a la plaza.

Día 27. A las 8 de la mañana han salido algunas guerrillas de franceses
por el camino de Tlaxcala y otras por Tepozúchil, las que han tiroteado las
guerrillas nuestras de San Javier, han arrojado algunas bombas para el centro y se observan algunos movimientos, como que se preparan para atacar

454

ahora. A las 2 de la tarde atacaron por tres partes que fueron San Agustín,
el Hospicio y Santa Inés, y fueron rechazados por nuestras fuerzas. El fuego
de cañón y de fusil era muy vigoroso, que duró dos horas. Por los demás
fuertes había cañonazos a esa hora, porque se creía ya sería general el ataque.
El enemigo tuvo alguna pérdida porque él pens6 sorprender, y él fue el
sorprendido. A las 5 de la tarde pasaban carros de Cholula para San Juan, y
para el rumbo de Amozoc, por el llano de Totimehuacán. En la noche no
hubo nada. El Gral. Negrete salió con una División al llano; volvió luego.

Día 28. A las 6 de la mañana han echado algunas bombas a San Agustín y de Ingenieros. Se les está haciendo fuego con piezas a los que están en
San Baltasar. Así ha seguido todo el día; en la noche, silencio.

Día 29. Al amanecer se han visto trenes que pasan rumbo a Amozoc y
bastantes carros custodiados con caballería. El enemigo sigue trabajando en
las paralelas y echando algunas bombas de a 14 a la plaza de Armas y al
~ospicio. Hoy corre la noticia de que mañana van a dar los franceses la
carga última. Nuestros soldados ya están preparados y con entusiasmo para
resistir y cargar sobre ellos. A las 6 de la tarde hubo un fuerte cañoneo, que
duró hasta las siete y media. La noche pasó s.in atacamos.
Día 30. Desde las 6 de la mañana comenzaron las bombas, hasta las
8 de la mañana. En el día hubo algunos cañonazos y tiroteo de fusil. El enemigo sigue trabajando fuertemente en las paralelas, de día y noche.

Día 1o. de mayo. A las 6 de la mañana hubo algunos cañonazos de Zaragoza para Santa Rosa y en la plaza, y así fue todo el día. Hoy ha comenzado
el enemigo a platicar con nuestros soldados cada cual en sus trincheras y
así oficiales ya son amigos. En la noche hubo fuertes tiroteos de fusil por
Santa Inés, el Hospicio y por la Merced. A este punto le echaron algunas
bombas.
Dla 2. En la mañana de hoy, han pasado para San Juan algunos carros
que vienen de Amozoc; parece que van de vacio, pues van ligeros. El enemigo sigue echando bombas a la ciudad. Hoy se ha dicho que Forey se fue
para Amozoc un poco malo y que atacarán el día 5. El día ha pasado con
pocos cañonazos. En la noche no ha habido nada.
Día 3. A las 4 de la mañana hubo algunos tiros de cañón casi en todos los

íuertes. A las 8 se acercó una fuerza enemiga a la Garita de Amozoc y se

hizo retirar a cañonazos del cerro de Guadalupe. Todo el día han estado
echando bombas los enemigos para la plaza y a los fuertes que están al frente
de ellos;
omo no han cesado los tiradores de rifle y de fusil por una y

455

�otra parte. Como a las cuatro de la tarde llegaron a la hacienda de los
Alamas unas partidas de carros del rumbo de Amozoc y éstos pasaron para
San Juan. Tocia la noche ha habido tiros de cañón y fusil.

Dfa 4. A las 5 de la mañana ha habido algunos cañonazos por San Baltasar y Totimehuacán, y en Santa Inés y el Ho picio. A las 10 hubo algW10s
caí1onazos de anta Anita y San Pablito, a los que vienen trabajando las
paralelas de la Garita del Pulque. A las 4 de la tarde pasaron como l 50
carros por los Alamos, rumbo a Amozoc. En la noche no hubo novedad.
Dfa 5. Al toque de diana_. han tirado lo fuertes 21 car1onazos cada uno,
celebrando el 5 de mayo del 62. El enemigo está quieto, como de luto. A
las 9 de la mañana sali6 una clh-isión de nosotros para el llano, que va a
Tla.-.:cala, llevando 18 piezas. Todo el día se han tiroteado con el enemigo
que está en Rancho Colorado, en San Aparicio y otra fuerza de traidores que
estaban en Reventería. ucstra f ucrLa se retiró a las 6 de la tarde. Hoy a
la 12 del día, ha ido el canje de nuestro .soldados, dando también a los
gabachos. Mucho se empeñó Forcy en el canje. Lo más del día ha habido
tiroteo en la ciudad. Hoy se esperaba el con\'O}' y al Sr. Comonfort y que
avanzara pero no entró. A las 11 de la noche han dirigido algunas bombas al
cerro de Guadalupe los franceses, y no lograron echar en la fortaleza ni una.
No hubo novedad.

Día 6. A las doce del día salieron dos brigadas y 12 pie.zas, al mando del
Gral. egretc para el llano, por donde pasa el camino para Tla.xcala y los
campamentos que tiene el enemigo en San Pablo, an Felipe y Reventería,
frente al fuerte de Loreto y el de Guadalupe. Luego que el enemigo vio la
columna nuestra, comenz6 a batirla con sus piezas rayadas, pero eran tan
mal dirigidas sus punterías que no los ofendieron en nada. uestras fuerzas 1
a más de los cañonazos que di pararon, les pusieron varias lineas en tiradores, Yi avanzando sobre ellos hasta las 6 de la tarde que se coooci6 que
el enemigo no abandona sus atrincheramientos para batirse en campo ra~o,
· e mandó retirar la columna nuestra. Se calcula que el enemigo arrojó sobre
nuestra fuerza como 300 bombas y granadas, sin utilizarlas. Hoy, como a
las 9 de la mañana, pasaron por Totimehuacán 4,000 hombres, con direcci6n a Amalucan. Esta fuerza salió del cerro de San Juan. En la noche hubo
algunos cai1onazos. Cayó una agua y todo quedó silencio.

Día 7. El fuerte de In enieros tiró algunos cañonazos al campamento que
tiene el enemigo en an Baltasar. A las 4 de la tarde t.iró el fuerte de Guadalupe algunos tiros a la iglesita de . anta Bárbara, donde está una fuerza
enemiga. El enemigo ha estado echando algunas bombas a I
laza, y a

456

las 6 de la tarde se dirigieron 8 granadas al cerro de Guadalupe y ninguna
de ellas llegó. En la noche hubo pocos cañonazos. Hoy se ha notado ya la
necesidad que hay.

Día B. Desde las dos de la mañana se oyó un fuerte tiroteo de cañ6n y
fusiles. con dirección a San Pablo del Monte. Este era de las fuerzas del
Gral. ·comonfort, que batía a un fuerte grueso de gabachos~ que le querían
impedir el paso con el convoy que traen a la plaza. El fuego duró hasta las
6 de la mañana. A c.~ hora .se preparaban dos divisiones, con bastante artillería para salir de la plaza en auxilio de nuestros hermanos, los del centro.
Todo el día ha habido tiro de cañón de los fuertes de Guadalupe, Loreto,
Independencia, Zaragoza e Ingenieros. A la plaza no le han tirado. Son [las]
8 de la noche y no se sabe nada de los resultados del combate de hoy. A
las 7 de la noche cayó una agua y toda la noche ha estado quieta.
Día 9. A las 6 de mañana ha comenzado a disparar algunos cañonazos el
fuerte de Ingenieros, sobre el pueblo de San Baltasar, campamento del enemigo. A las 8 de la mañana salió una fuerza francesa como de 8,000 ho~br?s,
por el camino de México, con un tren de carros como de 80, y artillena.
Estos se vieron llegar hasta Ocotlán. Creemos irá a batir al Gral. Comonforl
A las 12 ha tirado el enemigo, que está en San Miguel, como de 15 a 20
granadas, para el cerro de Guadalupe, y solo una cayó causando la muerte
de un soldado y dos capitanes heridos, uno de artillería y el otro de un cuerpo de Oaxaca. Son las 8 de la noche y no se sabe que haya vuelto la fuerza
enemiga, que salió esta mañana rumbo a México.

Dia JO. Hasta las 10 del día no hay ni un tiro. A las 12 comenzaron a
tirar de San Baltasar algunos cañonazos a Ingenieros, y de San Miguel echaron los franceses algunas granadas al fuerte de Loreto. A las 7 de la noche
comenzó a llover hasta las 8. A esa hora tiraron los franceses al fuerte de
Guadalupe algunas granadas.

Día 11. A las 7 de la mañana salieron uno carros de

an Juan, por el
camino de México, y a las diez y mt.'Clia contramarcharon en unión de los
que habían salido anteayer y una fue17.a grande otra vez a San Juan. Desde
las 12 d I día han hecho fuego de artillería los fuertes de Guadalupe, Independencia, Zaragoza, Ingenieros, El Carmen, Santa Anita y Lorelo1 sobre los
puntos donde están trabajando sus paralela.11 y atrincheramientos los franceses.
Este fuego duró hasta las 6 de la larde. De San Javier y San Miguel han
echado al~unas bombas y granadas a la plaza los franceses.

Día 12.

as 8 de la mañana ha comenzado otra

\."CZ

el cañoneo en todos

457

�sus fuertes en general, a los que pocos ha contestado el enemigo. Hoy, a
las 12 del día, ha dado orden el Gral. de artillería, para que cada media
hora se le tire un cañonazo al enemigo. Esto es general en todos los fuertes. En la noche ha seguido el fuego de artillería. A las 8 de la noche atac6
el enemigo los fuertes de Santa Anita, La Merced, San Javier y el Carmen,
toda esa línea, y a pesar de estar la noche tan oscura y lloviendo, salieron
nuestras fuerza.~ de los fuertes y fueron rechazadas las columnas enemigas a
las 2 horas. Toda la noche hubo tiros de cañ6n y de fusil.

Día 13. A las 8 de la mañana sali6 una fuerza de nosotros del fuerte de
Ingenieros a atacar una fuerza enemiga que estaba en Santa Marta y las
paralelas que están en el llano de Totimehuacán. El fuego de artillerla y
fusilería fue muy nutrido, por unos y otros, hasta las 11, que de todos los
campamentos enemigos venían fuerzas en auxilio de los franceses, se replegó
nuestra fuerza a sus posiciones haciendo fuego en retirada y con bastante
orden, dejando el punto donde habfan desalojado antes al enemigo. Por nuestra parte hubo alguna pérdida, por estar en un llano y el enemigo en vallados.
Siguió el tiroteo hasta las 5 de la tarde que comenzó a llover. A las 10 y
media· de la noche hubo una catástrofe en el fuerte de Independencia: al
sacar un cabo de artillería, un cohete de luz, de un cuarto donde había
parque de artillería, se le incendieron los cohetes y el parque, volando tres
piezas del ediiicio. Causó la muerte de un sargento, dos cabos, un soldado y una mujer; habiendo quedado en los escombros tapados de tierra
cuatro soldados y una mujer que a las dos horas se sacaron vivos y muy golpeados y más 12 soldados descalabrados.

Día 14. A las 8 de la mañana hubo algunos tiros de cañón del fuerte de
Guadalupe y el de Independencia, a una fuerza enemiga que exploraba el
campo por la garita de Amozoc. Ingenieros está echando cañonazos a cada
media hora al campamento de San Baltasar. En la noche no cesó el cañoneo,
basta las 11 y ¾•

Día IS. A las 8 de la mañana atravezaba una columna enemiga por el
llano de Totimehuacán con frente al fuerte de Ingenieros. Esta llevaba el rumbo
de Tepozúchil, no para Amozoc. Luego que se descubrió en el llano les rompió el fuego de artillería el fuerte de Ingenieros y Zaragoza. Como a las dos
de la tarde se puso un campamento del enemigo en la garita de Amozoc, de
cosa de 2,000 hombres y cosa de 18 carros. A las 4 de la tarde corrían voces
de que el general francés iba a entrar a la plaza, a conferenciar con el Gral.
Ortega mañana. Los fuegos no han cesado hasta las 7 de la noche. A las 10
empezó el fuerte de Ingenieros a disparar algunos tiros de cañ
bre unas

458

�trincheras que el enemigo ha estado poniendo a su frente. Eso fue toda la
noche.
Día 16. A las 6 de la mañana rompi6 el enemigo el fuego de artillería,
con 48 piezas, sobre el fuerte de Ingenieros, los Redientes y el Carmen. El
fuego fue muy nutridísimo, como si hubiera sido de fusil E\te dur6 hasta las
10 y ½, habiendo caído prisionero un coronel francés y cinco soldados, además de los muertos y heridos que tuvieron en la segunda línea o trinchera,
donde el enemigo tenia una baterla que apag6 sus fuegos e.l fuerte de Zaragoza. Siguen echando de San Javier granadas a la plaza de armas y algunas

bombas de incendio. A las 12 del día sali6 el Gral Mcndoza, cuartclmacstrc,
al campamento enemigo, a tener conferencia con el general francés. A esa
hora se volvió a romper el fuego de artille.ria en los mismos puntos que en
la mañana, con más que ahora batían a Zaragoza también el fuerte de lngmieros ha sufrido mucho el edificio. La fuerza que allí está se ha portado
muy bien. El fuego ha sido muy nutrido y cesó a las 6 de la tarde, que fue
cuando volvió del campo enemigo el Gral. Mendoza. A esa misma hora
pasaban cinco columnas del enemigo a reforzar la línea que han estado ellos
ocupando hoy, y se acamparon en el molino de Guadalupe, a\-anzando dos
de ~ columnas hacia donde tienen las baterías con que baten a Ingenieros.
Cerró .la noche. Hubo algunos tiros de caiión de Zaragoza.

Dfa 17. A las 2 de la mañana se comenzaron a llamar a los jcfes de los
puntos, para que recibieran 6rdent'5: y fue que para las 5 de la mañana estuviera roto el armamento, y nos presentáramos en palacio a las 8 de la
mañana. Así cerr6 el día 17 de mayo, }' fuimos prisioneros de guerra a las
8 de la maiiana 1,500 jefes y oficiales.
Dla 18. Estuvimos con guardia en palacio.
El 19 se entregó la plaza y entro el general francés.

El 20 nos sacaron de Puebla, a pie, a Amozoc.
El 21, a Acatzingo, a pie. Nos conducían turcos.
El 22, al Palmar. La posada fue un corral.

El 23, a Ixtapa, a otro corral.
El 24, Acultzingo. Otro corral y a pie.
El 25 llegamos a Orizaba. La posada fue el hospital de San Antonio. De allí
desertaron los generales.

El 26, alli en la noche se fueron 200. La población se port6 bien.

459

�El 27, a Córdoba.
28, 29, 30, 31, lo., 2 'Y 3, allí encerrados.
El 4 de junio, día de Corpus, salimos a Paao del Macho. Día de Corpus.
(sie). El 5 a Palo Verde. El dfa 6 a la Soledad. El 7, allí, y fuimos pagados
a 10 reales diarios, hasta el día 8. El 8, a la Tejerla.
De allí salimos el 9, a las 5 de la mañana, en ferrocaniles, hasta Veracruz,
al muelle. A las 8 de la mañana embarcamos en el vapor Dariln. Dormimos

en Sacrificios.

El 10 salimos en la fragata Ceres, a las 12 del día. El IS pasamos por
Campeche. El 17 por La Habana se vio el Morro y la farola. El 24, día de
San Juan, llegamos a la isla de las Bermudas. Perdimos seis días para hacer
carb6n de piedra y víveres frescos. De alU escnoí a mi casa por el (testado),
y salimos el 30, a las 12 del dia.
El dia 3 de julio murió uno de los compañeros, teniente, y fue echado al
mar el 4, a las 5 de la tarde, yo iba malo de fiebre amarilla, después de 25
diu de navegación. El d1a 5 murió un capitán, este caus6 mucha impresión
su muerte entre todos DOIOtroe.
El 17 pasamos las islas de las Azores, y el 17 entramos al canal de la
Mancha. En la navegación nos extravió un viento en la mar, cosa de setenta

Cont·ento de las Damas Bla,u as ) Pu ente. T ours, 1863.

leguas. Sufrimos muchas hambres todos. El 21 muri6 un teniente coronel,
a las 8 del día El 22 Uegamos a Brest, puerto. A las 3 de la tarde vimos
tierra y tuvimos gusto. El 27 desembarcamos en Loria, después de haber
pasado la cuarentena de costumbre que tiene todo buque por los enfermos.
Esta fue de 5 días. Allí dejamos 4 de los compañeros, en la isla del Muerto,
enfermos. A las 12 del día que saltamos a tiemi, entramos a los ferrocarriles,
para conducirnos a la ciudad de Toun, por orden del emperador, quien nos
mandó dar allí mismo 120 francos, como una gratificación. Esto fue a cada
uno de nosotros. A la una partió el ferrocarril. Pasamos por Nant&amp;, ciudad
muy bonita, a las 8 de la noche, y llegamos a Tours a las 12 y ½ de la
noche. Ese mismo día anduvimos como cosa de cien leguas. Por el gobernador
de la ciudad fuimos destinados a varios hoteles, donde se nos ha recibido
muy bien, como no lo esperábamos.
El 28 amanecimos como locos, mudos o sordos, porque ni a nosotros nos
comprendía nadie, ni nosotros comprendíamos lo que nos decían. Nomás decíamos güi güi, que en francés es sí. Era un papel de comedia. La multitud
de hombres, mujeres y muchachos, se aglomeraban cuando nos veían, como

Palaciu rlc: Ju ticia. Tuur , I BG3.

�cuando hay una cosa rara. Nos hablaban y nosotros nomás decíamos güi güi.
Para comer, por señas pedíamos como es el agua, cubiertos, el pan o vino.

El 30 dimos traza de comprar gramáticas francesas para enseñamos a
pedir siquiera lo más necesario. Esto no era todo en lo general. Algunos
compañeros parlaban francés y la mayor parte no. Ya tuvimos que estar en
la escuela. La mayor parte de los particulares nos han dado tarjetas y nos
han ofrecido su casa y se reúnen con nosotros. Nos llevan a los cafés; nos
tratan muy bien y con respeto. La tropa y oficiales de la guarnición nos
hacen los mismos honores que nuestros soldados; en todos somos distinguidos.
Aquí hay muy buena policía, buena educación, muy bonitos paseos y todo es
muy hermoso. No nos falta más que dinero para poder disfrutar de todos
los placeres. 'Estamos en absoluta libertad, nomás sin salir ni una milla fuera
de la ciudad. Ver los paseos, el lago y diversiones me entristecen, por no
estar con mi familia. El 29 de julio aboné en el hotel de Inglaterra por cien
francos por mes. [Por esas] condiciones se me da cuarto amueblado, desayuno
a las 8 de la mafiana, almuerzo a las 11 y comida a las 6 de la tarde; una
muda de ropa lavada a la semana, vino y fruta en las mañanas j 5 francos
por el garzón, el mozo para que baga el mandado y dé bola a las botas y
asee el cuarto; que estos ciento cinco francos serán pagados al fin del mes,
que se nos paguen cuarenta pesos en la Comisaría de Gendarmes, que es el
sueldo que se nos ha asignado.
El 15 de agosto hubo una gran función en París y en todas las ciudades
de Francia, que es el día en que el emperador Napoleón cumple 10 años de
estar en el imperio. En Tours hubo gran función y concurrieron algunos jefes
de los prisioneros al Te Deum.
Día 17 de agosto. En Tours se supo que los subalternos habían hecho un
escándalo en eJ punto donde están y que habían matado a uno de los compañeros, a más algunos golpeados; que los del escándalo serían metidos a
los calabozos.

El 18 comenzaron las aguas.
El 5 de septiembre llegaron otros prisioneros mexicanos, 22, y una mujer:
La Barragana.

El 10, a las 11 de la noche, llegó el empel·ador a Tours. Estuvo 20 minutos y se fue.
El 1o. de octubre se nos pagó en la gendarmería con 200 francos a cada
uno, con lo que abonamos algo de lo que debíamos de comida y ropa que
nos mandamos hacer.

461

�El día 8 hubo unas carreras muy concurridas. Corrieron caballos árabes

~~~

,

El día 12 corrían rumores de que ya nos iban a mandar a México en clase
de canje y salió nulo.
'
El día 13_ se pres_entó en Tours, un ayudante de Estado Mayor del emper~dor, con mstrucciones y algunos artículos escritos, para hacemos proposicmnes para volver a México, siempre presos, con tal que no nos habíamos de
mezclar en cosas políticas.

NUESTRA PRIMERA PtRDIDA TERRITORIAL

El 14 nos llamaron a todos y nos presentamos a las 8 de la mañana a la
casa del general. Allí se nos leyeron las proposiciones y se comenzó a llamar
a uno por uno. La mayor parte de nosotros no aceptamos, y unos cuantos
las aceptaron y se juramentaron.

El 1S nos citaron a las 8 de la mañana a la misma casa...

ALBERTO

MARL\

CARREÑO

t

que lo quitado a México por el tratado
de límites de 1848 con los Estados Unidos como consecuencia de la injusta
guerra que éstos nos hicieron para ampliar su territorio, fue la primera pérdida que sufrimos, desconociéndose que Inglaterra fue el invasor que aprovechó para sí lo que el gobierno virreinal habla descubierto y paseido.
ESTAMOS HABITUADOS A CONSIDERAR

En efecto: una serie de expediciones marítimas iniciadas por Cortés en
pleno siglo XVI habían extendido los límites de la Nueva España a lo largo
del Océano Pacífico, entonces conocido como Mar del Sur; y una de esas
expediciones descubrió Nootka, que escasamente conocemos por el estudio
formulado por el Br. D. José Mariano Moziño al finalizar el siglo XVIJJ,
a pesar de que existen valiosísimos documentos en el Archivo General de la
Nación respecto al descubrimiento del lugar y de su pérdida años más tarde
en favor de Inglaterra. Veámoslos siquiera en parte.
Fue el Alférez de Fragata don Juan Pérez el designado por el Virrey don
Antonio Bucareli y Ursúa para explorar las costas del Pacifico a partir de
Tehuantepec hacia el Norte, tocando Monterrey, el puerto que perdimos a
causa de aquella guerra.
Bucareli Je pidió que formulara un proyecto de expedición y con fecha lo.
de septiembre de 1773 lo rindió, proponiendo salir de San Blas, tomar altura
hasta los 45 ó 50 grados y de allí, al retroceder, hacer la exploración detallada, pues siete viajes que había hecho en aquellas aguas le habían hecho
comprender que era la mejor manera de practicar aquella exploración.
Aceptó el Virrey la idea, se emprendió el viaje, pero al avistar las costas
de Califomia se descubrió que se había roto el timón de la nave, y Pérez
resolvió regresar y tocar el primer puerto que encontraran para efectuar la
reparación necesaria. Un año después, en 24 de enero de 1774 partirían de
nuevo los exploradores desde el puerto de San Blas y el haberse frustrado el

462
463

�primer viaje dio ocasi6n a Fr. Junípero Serra para tomar parte en este segundo aunque sólo en una porci6n de él.
Efectivamente, en 4 de diciembre de 1773 el Virrey se dirigió al Guardián
de San Femando, Fr. Rafael Verger, anunciándole que se organizaba una
expedición de San Blas al Norte, y como en el astillero de dicho puerto no
había sacerdote para que fuera con los navegantes, le pidió que fuera alguno del Colegio de San Fernando.
En 15 del mismo mes de diciembre, el P. Verger anunció que el P. Lector
Fr. Pablo Mugartegui había sido el designado capellán del barco, y agregaba:
" ... escribí el correo inmediato al P. Presidente Fr. Junípero Serra, en cuya
compañía se halla en Monterrey dicho P. Fr. Pablo, para que puntualmente
practique éste su superior orden, embarcándose el P. Presidente para San
Diego, y el nominado Fr. Pablo 1 de capellán para el nuevo descubrimiento .. .''
(MS. en el ramo de Historia, vol. 396, Archivo General de la Naci6n).
El Virrey entonces en 24 de diciembre se dirigi6 a Fr. Junípero, indicándole
lo acordado con el Guardián, e indicándole que si por enfermedad u otra
circunstancia no pudiera ir el P. Mugartegui, designara a otro, y he aquí la
respuesta que con letra clarísima y firme respondió Serra:
'Va. Jhs. Ma. Jph. Excellmo. Señor: Muy Sr. mío Excellmo. con sumo
gusto y aprecio he recibido en este pueblo de Tepic recien buelto del de
San Blas la de V. E. con fha. de 24 de Deziembre en la q. se sirve ordenarme
el q. haga lo q. es de mi parte para que el P. Fr. Pablo Mugártegui vaya
de capellan en la expedici6n de descubrimiento q. V. E. tiene fiada al Alferez de fragata Dn Juan Perez con la nueva fragata San-tiago alias la Nueva
GaJicia, según lo tiene V. E. acordado con el P. Guardián de nro. Colegio
de Sn. Femando, salvo enfermedad y otro acontecimiento en dho. Religioso,
q. impossibilitasse su viaje en el qua) caso se dexa assi pr. V. E. como pr.
dho. P. Guardian a mi cuydado al señalar otra de aquellas Missiones pa. q.
no falte capellan a la tal expedición.
"Assi como V. E. lo ordena puntualm.e se hara con el favor de Dios y
me es de especial consuelo el tener ese poquillo de influxo en vna obra tan
de mi gusto y de V. E. Solo suplico a V. E. me permita vna addicionsile
pido al R. P. Guardian en la carta respuesta sobre el propio asswnpto. Al
thenor q. me he alegrado tanto de la idea, y resolución de V. E. deseo su
feliz exito y q. tengamos la mas exacta noticia de quanto se fuere descubriendo
de nuevo. Vn Religioso solo, y el más robusto en vnos climas tan avanzados
y differentes puede enfermar; ahun quando tal no suceda ira con mucho
mas consuelo acompañado, y tendrá V. E. dos fieles testigos de aquellas nuevas tierras. Si assi le pareciesse a V. E. estimare se dexe a mi cargo el nombram.o de tal segundo capellan, no desde aca, sino despues de llegado a

464

Monte Rey desde donde dare a V. E. pronta noticia de su nombre y circunstancias supuesto que en vista del atraso del Príncipe tengo resuelto embarcarme en la misma Fragata. V. E. en el particular y en lo demas que gustare
determinara, como siempre lo mejor.
"Dios N. Sr. guarde a V. E. los muchos años que mi fina voluntad desea.
"De este Hospicio de la SSa. Cruz de Tepic y enero 7 de 1774 años.
"Excellmo. Señor. B(esa) las ms. de V. E. su mas affmo. y humilde siervo
capellan, Fr. Junipero Serra.
"Excellmo. Sr. Baylio y Virrey Frey Dn. Antto. María Bucareli y Ursua".
Y veinte días después, ya en plena expedición, escribió esta otra:
"Va, Jhs. Ma. Jph. Excellm. Sr. Muy señor mío Exmo.: Ahunq. se q. los
Sres. Pilotos escriven a V. E. de este propio puesto junto a las Islas Isabelas
en donde nos hallamos esta mañana día 3.o de nra. navegación, no omito el
añadir con esta, q. el P.e coro.ro y yo vamos buenos, y gustosos, a Dios gracias, a nrs. destinos, y que de la nueva fragata reconosco que por instantes
van haziendo buen concepto ahun del q. e&gt;.l)resan p. q. reselosos ahun de Ja
corta C.'Cperiencia no se atreven a expresar tanto quanto reciben.
"Espero en la D.a Mad.d q. las santas ideas de V. E. assi en el fomento de
los nuevos establecim.s como los del Descubrim.o de nuevos Reynos salga
con toda felicidad, p.a nuevo lustre de su nobiliss.a persona y Familia, para
dilatación de la S.ta Fe Catholica y mayor gloria de Dios, cuya infinita Bondad Guarde a V. E. 1os m.s a.s que mi tan obligada voluntad desea en su
S.to amor y gracia. Mar, a la vela, cerca Islas Isabelas, y enero 27 de 1774.
"Exmo. Señor. B. L. M. de V. E. su mas affo. y rendio siervo y capellan
que le venera, &amp;
Fr. Junípero Serra".
En la fragata Santiago, alias ]a Nueva Galicia, aJ mando de Pérez, embarcaron rumbo a Monterrey 23 pasajeros, más 89 personas que fonnaban
la tripulación, en la forma siguiente: el jefe, don Juan Pérez, primer Capitán
Y Piloto, con el enorme sueldo de $70.00 mensuales; su segundo, don Esteban
Martínez, con $50.00; el Capellán, Fr. Mugártegui sin remuneración alguna;
el cirujano, Pedro Costtan y Hoyos, con $30.00; el contramaestre, Manuel
L6pez Insúa, con $24.00; el Guardián, Pascual de Esa, con $20.00; el segundo Francisco Hernández~ con $16.00; el carpintero Manuel de Rojas,
con $19.00; el segundo Diego Nicolás, con $15.00; e] galafate Francisco Rúa,
con $19.00; el segundo, José Mateo, con $15.00; el despensero José Angleda,
con $19.00; el segundo Crist6bal Rodríguez, con $12.00; el Condestable
Ram6n Padilla, con $10.00; el patrón de lancha Carlos Ortega, con $14.00;
catorce artilleros, cada uno con $12.00; diez y nueve marineros, cada uno con
$10.00; treinta grumetes con $8.00, y seis pajes, cada uno con $6.00.

465
H30

�El viernes 10 de marzo de 1774 llegaron al puerto de San Diego en donde
se pusieron en contacto con Fr. Vicente Fuster; fondearon el 11 al 12 de
marzo y de allí partieron para Monterrey el 6 de abril siguiente, llegando un
mes más tarde, el domingo 8 de mayo.
Continuaron la navegación al rorte, llegaron a Nootka y estuvieron en
contacto con los indígenas, pero el capitán de la expedición no llegó a posesionarse del lugar. Quedaba esto reservado a Esteban Martínez en una
segunda expedición ordenada por el Virreinato.
Pero entre aquella primera encabezada por Pérez y esta segunda mandada
por Martínez varios otros navegantes habían llegado al lugar; portugueses,
norteamericanos e ingleses, y los últimos se quedaron definitivamente en la
isla, pretendiendo que el célebre navegante Capitán Cook la había descubierto, aunque esta pretensión resultara infundada, puesto que Pérez había
estado en ootka en 1774, y James Cook cuatro años después, en 1778.
De todas maneras, debe decirse, que Martínez tomó posesión del lugar 15
años después de que las primeras embarcaciones españolas habían estado en
él: el miércoles 24 de junio de 1789, según aparece del acta que levantó, y
cuyo tenor es el que sigue:
''En el nombre de la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo,
tres personas distintas y un solo Dios verdadero, que es principio, hacedor y
creador de todas las cosas, sin el cual ninguna buena se puede hacer, comenzar
ni conservar; y porque el principio bueno de cualquiera cosa ha de ser
en Dios y por Dios, y en él conviene comenzarlo para honra y gloria suya,
en su santísimo nombre, sea notorio a todos los que el presente testimonio,
instrumento y carta de posesión vieren, como hoy, miércoles, que se contaron
veinte y cuatro días del mes de junio de mil setecientos y ochenta y nueve
años, habiendo llegado esta fragata nombrada Nuestra Señora del Rosario
( alias la Princesa), y el paquebot San Carlos el Filipino del muy poderoso, muy esclarecido y católico Sr. don Carlos 3o. Rey de Castilla, de
León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña,
de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algecira,
de Gibraltar, de las islas de Canaria, de las Indias Orientales y Occidentales,
islas y tierra firme de Mar Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y Milán, Conde de Apspurg, Flandes, Tiro! y Barcelona.
Señor de Vizcaya y de Molina &amp;; de por mando del Excmo. Sr. D. Manuel
Antonio Flores Maldonado Martínez de Angulo y de Bodquin, Caballero de
la Orden de Calatrava, Comendador de Molinos y Laguna Rota en la misma,
Teniente General de la Real Armada, Virrey, Gobernador y Capitán General de Nueva España, Presidente de su Real Audiencia y Subdelegado

General de Correos en el mismo Reino, salió del puerto de San Bias, uno de
los de la Mar del Sur, de la comprehensión del mismo Virreinato el día diez
y siete del mes de febrero del corriente año para los descubrimientos, siguiendo
la costa de Monterrey al Norte y encargado por Comandante en Jefe de esta
expedición don Esteban José Martínez, Alférez de Navío de la Real Armada
y estando anclado en el puerto de Santa Cruz uno de los muchos que en-'
cierra en sí el de San Lorenzo de Nuca, con la referida fragata de su mando,
y paquebot San Carlos de su conserva, habiendo desembarcado en tierra
dicho Comandante con los oficiales de ambos buques, la tropa de ellos y parte
de la gente de mar, asociado por los PP. Capellanes, Br. José López de Nava,
don José María Díaz y los cuatro religiosos misioneros del Orden de N. P.
S. Francisco del Colegio Apost6lico de San Fernando de México: P. Severo
Pateno, Presidente, Fr. Lorenzo Socier, Fr. José Espí y Fr. Francisco Sánchez, sac6 una cruz, la cual adoró de rodillas devotamente con todos los que
le acompañaban; y los capellanes y religiosos entonaron el Te Deum Laudamos, y concluídos el cántico, en alta voz dijo: que en el nombre de S. M.
el Rey don Carlos 3o. Nuestro Señor, que Dios guarde muchos años, con
acrecentamiento de mayores estados y reinos para servicio de Dios, bien y
prosperidad de sus vasallos y de los muy poderosos señores reyes, herederos y
sucesores suyos que por tiempo fueren, como su comandante de estas clichas
embarcaciones y en virtud del orden e instrucciones que en su real nombre
le dio el expresado Excmo. Sr. Virrey de Nueva España, tomaba y tomó,
aprehendía y aprehendi6 Ja posesión de esta tierra donde al presente está
desembarcado, la cual la ha descubierto primeramente en el año de mil setecientos setenta y cuatro y ahora nuevamente, para siempre jamás, en dicho
real nombre y de la real corona de Castilla y Le6n, como dicho es, y será,
Y que realmente le pertenece por razón de la donación y bula del muy santo
Padre Alejandro 60., sumo Pontífice Romano, que expiclió motu proprio en
donación a los muy altos y católicos señores Don Fernando 5o. y Doña Isabel
su mujer, Reyes de Castilla y León, de gloriosa recordación y a sus sucesores
Y herederos de la mitad del mundo, dada en Roma a cuatro de mayo del año
de mil cuatrocientos noventa y tres, en virtud de la cual son estas tierras pertenecientes a la clicha real Corona de Castilla y León; y como tal toma y tomó
la referida posesión de estas suso dichas tierras y sus comarcas, mares' ríos, ensenadas, puertos, bahías golfos, archipiélagos y en este dicho puerto de la
Santa Cruz, que es isla, nombrada de Martínez, de las muchas que abraza
el puerto de San Lorenzo de Nuca, el cual se halla situado en la latitud Norte
de 49º, 33' Y en Ja longitud de 20° 18' al Oeste del meridiano de San Bias a
donde el presente se halla anclado con la referida fragata y paquebot de' su
mando Y las subrogaba y subrogó debajo del poder, posesión y dominio de

�la dicha real Corona de Castilla y León, como dicho es, c-0mo cosa suya propia que es; y en señal de posesión de él, echando mano a su espada, que tenía en la cinta, con ella cortó árboles, ramos y yerbas, mudó piedras, paseó
los campos y playa, sin contradicción alguna, pidiendo a los presentes que
de ellos fuesen testigos; y a mi Rafael de Cañizares que soy el escribano nombrado por el Comandante en jefe de esta expedición, se lo diese por testimonio
en pública forma. Y luego incontinente tomando una cruz grande a cuestas
y puesta la gente de la fragata y paquebot en orden de guerra, con fusiles y
otras armas, la llevaron en procesión, cantando los referidos capellanes y religiosos la letarúa de rogación, respondiéndole todos; y acabada la procesión
dicha, plantó la cruz e hizo un mojón de piedras al pie de ella misma para
eterna memoria. y señal de la posesión que tomaba a nombre de Su Majestad Católica, el Sr. Rey de las Españas, Don Carlos 3o. (que Dios guarde)
de todas estas tierras, mares y sus términos, descubiertas, continuas y contiguas y puso nombre a este puerto de la Santa Cruz, como dicho es; y luego
que la cruz fue plantada, la adoraron segunda vez, e hicieron oración todos, pidiendo y suplicando a uestro Señor Jesucristo fuese sen~do que todo
esto sea para honra y gloria de su santo nombre y para que nuestra santa fe
católica sea ensalzada, aumentada y sembrada la palabra del santo evangelio
entre estas bárbaras naciones, que hasta ahora han estado desviadas del verdadero conocimiento y doctrina, para que las guarde y libre de los engaños y
peligros del demonio y de la ceguedad en que están, para que sus almas se
salven; y luego los capellanes y religiosos entonaron el himno Vexilla Regis.&amp;
Seguidamente en un altar que había mandado hacer el Comandante, se celebró una misa cantada por el padre capellán de nuestra fragata, el Br. Don
José López de ava, a que asistió el capellán del paquebot, Don José María Díaz y los cuatro religiosos ya citados, siendo la primera que en esta tierra se ha dicho, a honra y gloria de Nuestro Señor Dios Todopoderoso, y
para e.~tirpación del demonio de toda idolatría. Predicó el M. R. P. Presidente Fr. Severo Patero, misionero apostólico del citado Orden de nuestro
seráfico padre San Francisco y del Real Colegio de San Femando de Propaganda fide, de la ciudad de México. Concluida esta función, el referido Comandante para más perpetua señal de memoria y posesión, hizo mondar un
árbol, en el cual formó una cruz, grabando en ella el santísimo nombre de
Nuestro Señor Jesucristo, con más cuatro letras iniciales: I. N. R. I. y al pie
de la cruz puso Carolus T-ertius Rex Hispaniarum. Y para que así conste lo
firmaron el Comandante y como testigos el Capitán del paquebot San Carlos, Don Gonzalo L6pez de Raro; el primer piloto de Armada don José Tovar, los referidos padres capellanes Br. don José L6pez de Nava, don José
María Díaz y los cuatro religiosos misioneros del referido Colegio de San

468

Femando. Y yo _el ~ribano nombrado por dicho señor Comandante doy fe
y verdadero testnnomo de que así pasó como dicho es.
·
Estebtl11 Josef Martínez. Gonzalo L6pez de Haro. ]ose¡ Tobar y Tamariz.
Br. Jph. Alexandro L6pez de Naua. José María Díaz. Fr. Severo Patero. Fr.
Joseph Espí. Fr. Francisco Miguel Sánchez. Ante mí. Rafael de Cañizares"
Al llegar Martínez al puerto de ootka encontró que estaba en él la fra~
gata Columbia y la balandra Washington, al mando del capitán John Kendrick, de los Esta~~s Unidos, y el paquebot Eugenia Nubiana, portuguesa,
al mando del cap1tan Francisco José Biana, natural de Lisboa, y del sobrecargo William Douglas.
Interrogado Kendrick por qué estaba en el puerto, informó que Bias González, "Sargento Mayor de Caballería de los Ejércitos de S. M., Gobema1or Político y Militar de las Islas de Juan Femández" le otorgó permiso pa~ entrar en el puerto, y con ello se conformó Martínez; pero respecto de
Biana, respondió que había entrado en virtud del pasaporte que les había
dado el Gobernador de Macao, el cual presentó junto con las instrucciones
finnadas por Juan Carvalho, negociante del mismo Macao. Que ignoraba
que se tratara de dominios de España, por no haberse publicado en las cortes europeos; y que estaba en la inteligencia de que esas costas habían sido
descubiertas por eJ Almirante Fon te, portugués; a lo que Martín.ez respondió
que en 1640 Portugal estaba bajo el dominio de España.
En las instrucciones que tenia Biana se le decía que "en el caso de encontrarse en e~ puert~ de Nuca o en la costa septentrional con algunos navíos
rusos, espanoles o mgleses y reconociese que Ja fuerza de cuaJqujera de éstos
es mayor q_u~ la suya, los tratara con toda amistad y liberalidad, permitiéndoles sus ,'lSltas,. pero procurando evitar toda sorpresa... " Debía informarse
del. objeto del ~aje de tales navíos, del valor de su carga y mandar una reIac:6n a Franosco José Banderas y Ger6nimo de Never Riveyra, y otra semejante a 1facao, para que su soberano fuese informado.
" Pero si esto decía el capítulo 18 de las instrucciones, el 19 prevenía que
en el caso de hallarse con la superioridad -esto es, con la fuerza- pasara
ª _t~ar posesión del navío y de su carga y llevará tanto al navío como a I0s
ofic~al~s a ~~acao para que sea condenado por presa legal y los oficiales y
eqwpaJe castigados como piratas". (Fol. 11 del proceso Ramo de Historia
Vol. 65).
'
'
Y no valieron las explicaciones ni las protestas; Martínez hizo arriar la
b:indera portuguesa, apresó la embarcación, recogió todos los docwnentos
hizo que .se formara un inventario y obligó a Biana y a Douglas a firmar
comprollllso'.. como apoderado del dueño de la embarcación a pagar el importe que ÍIJaron peritos como valor de la embarcación y de su carga.

W:

469

�El 25 de mayo entró una goleta perteneciente al mismo Carvalho y fácilmente se comprenderá que corrió la misma suerte del paquebot; como éste
iba annada y procedía también de Macao.

casabe, ~ue para la navegación hacen los inglesas el mismo uso que nosotros
con el b12cocho o galleta y a mi me parece que sea un gran antiescorbútico''.
En el párrafo 6o. añade:

Pero las dificultades con Inglaterra iban a aparecer unos dias después,
cuando se presentó el paquebot inglés Argonaut al mando del Capitán James
Colnett, quien viajaba con una autori1.aci6n del Almirantazgo inglés, fechada el 7 de septiembre de 1786 "para salir a un viaje con objetos mercantiles
a los mares del ur y Océano Pacifico con licencia de las Compañías de las
India )' ~far del Sur".

"~an ~.ersados están los ingleses con los naturales de todas estas tierras inmediatas_ nucstrasJ que a~enas habrá uno en Londres que aunque no haya
emprendido
esta navegación ignore el idioma de todos ellos, como se verif'1,
co en el pueno de ooka por la primera embarcación que apresamos pues
por las conversaciones que los ingleses tenían con los dichos naturales 'todos
ellos nos tr~taban de Piceki, que significa hombre ladrón y malo.
'
Por el mismo! paquebot prisionero que ha venldo a mi cargo, me informé
totalmente en _Nooka, que su capitán Mr. Colonet venía con destino de Gobe~ador de ~cho puerto a posesionarse y fortificarse para no dejar entrar ni
salu. emba~a.et6n al~na de otra nación, y que seguramente soy de sentir lo
hubiera venf1cado s1 no en aquel puerto, en uno de los muchos que posee
aquella costa, para cuyo efecto traían ya la casa y el martinete para la estacad~~ punto reducido, como creo que el Comandante de ooka se Jo habrá
renutido a V. E. con el mismo buque que \ino a mi cuidado. Está dich
Colonet
tra'
a
b
'6
•
_t en s~ em arcac1 n, a más de la goleta que ya di pane a V. E.
°:mla Y cmco_ cfonos sangleyes con diferentes oficios, engañados, como ellos
mismos lo confiesan, pues los sacó diciéndoles que los Uevaha para la costa de
Bengala Y después vieron ellos se hallaban en Nooka y él se quedaba con
ellos después de fortificados, despachando su paquebot a las islas de Sa D
am
·
n ~
. mprar una muJer para cada uno y de este modo poblarse con el tiempo
~n valerse de los naturales del país. e igualmente aguardaba para este mism~
ecto ?ºs fragatas de guerra para el año venidero que salen de Londres a
conducule socorro''.

Marünez aprehendió a Colnett y decidió enviarlo prisionero a San Blas1
recomendando al primer piloto de la Armada José Tovar r Tamariz un buen
tratamiento para los prisioneros, que serían consignados al Virreinato. Poco
después, el día 13 de julio, entraba la balandra inglesa Princesa Real al mana
do del Capitán Thomas Hudson; de igual manera fue aprehendido y enviado a San Bias bajo la vigilancia del segundo piloto Jo~ Narváez.
Existe en el Archivo General un informe trunco del piloto José Tovar y
Tamariz, el conductor de Colnett a San Blas, en que se babia de las actividades de los ingleses en aquella regi6n de Nootka, quienes por pedazos de
cobre obtenían ricas pieles y hace este comentario:

" ... a la verdad me es doloroso que hallándose nue tra nación con esta
riqueza no se aproveche la Real Hacienda y los particulares de ella; y que
unas potencias tan extrañas, emprendiendo una na,·egaci6n tan dilatada se
aprQvechen de esta ocasión¡ y nosotros hallándonos tan inmediatos a esta
prosperidad, no sólo dejamos emprender esto, sino que exponemos a perder
nuestra América, pues en toda ella sabe muy bien V. E. que no hay más fortaleza que el pequeño castillo del puerto de Acapulco, y los ingleses en el día
se hallan más prácticos de estas cosas hasta la isla de Onalaska ..•"

Y los siguientes párrafos son de un interés enorme. Dice el So.:
"La mejor empresa que los ingleses hacen es arribar a las islas que por Jacobo Cook se llaman en el día, sin razón alguna, de San Duy, cuando su primer descubridor fue nuestro español Juan Gaytán, que tuvo a bien el año
de mil seiscientos y tantos el nombrar a todas ellas las islas de la Mesa, las
que se hallan totalmente pobladas de naturales situados por los veinte grados
más y menos de latitud . y de longitud como mil leguas al Oeste del meridiano de San Bias en donde por materia de un clavo, machetillo o pedazo
de hierro venden un cerdo de incomparable magnitud y con la abundancia
de sal que tienen estas islas lo benefician los citados ingleses para emprender
sus navegaciones por estos mares; y al mismo tiempo compran una fruta o
raíz que en este reino se llama namen, como en la isla de Cuba se llama

470

°

1~ra aquel un momento de transición en el gobierno del virreinato porque
sa 1ª don Manuel Antonio Flores y entraba el Conde de Revilla Gigedo • y
por esto Flores, todavía desde México dirim6 una nota al ~"gund
,
b
'
b'
""
o, que ya
esta ª en Vcracruz, en 27 de agosto de 1788, dándole cuenta de lo hecho y
agregando:
"El
d _stas novedades de 1a mayor gravedad exigen muchas v delicadas pro,·isee.n.~as par~ a~ertar con el más exacto cumplimiento de lo que S. M. se ha
nido pre~ emrme en la reservada real orden que recibí en el penúltimo
correo. Y de que acompaño a V. E. copia adjunta.

. Y pienso ~asta ahora dictar aquellas disposiciones que preparen la ejecucion más fácil Y pronta de las acertadas de V. E. en los puntos de mayor
8:'ªve dad, pues por mi parte no me atrevo a tomarlas, hallándome tan pró:amo ª entregar este mando, y V. E. dentro del distrito del Virreinato
Creo que este asumpto es preferente a todos, y si V. E. lo gradúa del. mis-

471

�mo modo, espero se sirva acelerar su venida a Guadalupe, donde e.xpondré
a V. E. especialmente mis conceptos sobre la materia a que se contrae esta
carta, para las subsesivas disposiciones y para cuanto pueda yo contribuir
al obsequio del mejor servicio del Rey y de V. E,, cuya vida pido a Dios
guarde muchos años''. (Ramo de Historia, Vol. 65).
Grave asunto, en verdad, era el primero que se presentaba a la consideración del nuevo Virrey; pero más grave que él no viera el caso como el Virrey
Flores, según se desprende de su respuesta, fechada en Veracnu tres días más
tarde: el 30 de agosto, lo cual revela que Flores .mandó su informe con verdadera actividad, con indudable premura.
"A todo este contenido -respondi6 Revilla Gigedo refiriéndose al informe--- debo responder a V. E. que vengo enterado por la Superioridad de
todas las representaciones y providencias tomadas por V. E.; de la aprobación que merecieron de la Junta de Estado, y real orden que en su consecuencia se pasó a V. E., cuya copia me mcluye; que conservo muy bien en la
memoria, que una de las oportunas y prudentes advertencias que hizo V. E.
en sus instrucciones a dicho (Esteban Jose) Martínez es el artículo que en
adición dictó V. E. de 1a prevención en orden que por el Almirantazgo de
Londres se dió al Capitán Cook para que no entrara en puertos, ni establecimientos de nuestras costas, si no es en el caso que por temporal o falta de
víveres se viese obligado a ello, y que no se detuviese más días que los precisos para remediar su urgencia¡ que este modo de pensar de aquel sabio tribunai me parece poco conforme al haber enviando ahora su ministerio las
dos embarcaciones referidas a posesionarse de dicho puerto; que como V.
E. me asegura que han sido apresadas con justa razón, estoy desde luego por
este dictamen, aunque el mío hubiera sido decir a sus capitanes se volvieran
cuando quisieran a los puertos de donde hablan salido; y aun ahora me parece que estaba en tiempo de hacerlo, a no concurrir las circunstancias de ser
contrabandistas o piratas; que infiero de no expresarme V. E. son de la Marina Real, que pertenecen a lá mercante; y que es creible que el Gabinete
de Londres les diese una comisión de esta naturaleza; que por esto y por su
pequeño porte, es de pensar también proceden no de Europa, sino de Bahía
Botánica, o de algún establecimiento en la India, sin más orden ni instrncci6n superior para cometer semejante atentado; que las noticias que algunas
embarcaciones rusas han hecho a dicho puerto, y de la espedición que anunciaban de las cuatro fragatas de la misma nación que vendrían este año a to•
mar posesión de él, lo que no se ha verificado, y quisieron anticiparse a este
procedimiento, el cual njnguna potencia podría aprobar, y la misma agresora se avergonzaría en el caso de querer disculparlo, particularmente cuando
corre con la mejor armonía y correspondencia con la insultada; que de todos

472

modos m~ p~ce que V. E: no necesita aguardar a mi vista para tomar aquella., proVIdenc1as que le dicte su prudencia y profundo conocimiento en el
asunto, que no l~ creo muy p~~~so por lo pronto, pues los ingleses no pueden _proyectar nmguna expedicmn desde Europa, estando a tan grande distancia, y nosotros podemos brevemente facilitar cuantos auxilios se necesiten,
que íundadamente puede discurrirse que no se empeñe wi Gabinete tan instnú~
do en empresa que no es fácil conseguir y sí que pierda su buena reputación de
muc~os _modos; y por_ último que lo que puede resultar de este inesperado
acaecuruento es la debida reconvención que hará nuestra corte a la de Londres, instruida de que como es regular lo sea por V. E., comunicándole lo
ocurrido ... ''
Informaba luego, que los oficiales destinados a San Blas al mando del capit~ de Navío_ d~n Juan Francisco de la Bodega y Cuadra, partirían para
Me,.aco en 1.a s1gu1ente semana; que creía que no debían emprenderse nue•
vas exploraciones hasta enero siguiente y que él, Revilla Gigedo se detendría
aún en V~rac~ hasta t~mar todos los informes acerca del ~ismo puerto,
a lo que dio la importanaa merecida.
Singular buena fe del nuevo Virrey, quien había de recibir aun severísima
lección ·de los procedimientos de 1a Cancillería y del Almirantazgo de Londres, que llevaba dos siglos de intervenir en el comercio marítimo de diversos ~áISes; igno~ba también que el capitán Colnett, aunque disfrutando Jicei:i-c1a del AlmJrantazgo, seguía percibiendo sueldo del mismo, y que sólo
deJaría de recibirlo, si dejaba de dar cuenta de sus actos o dilataba en renova:_debidamente _su licencia; desconocía probablemente también que la Compama de la India y Mar del Sux de que directamente dependía, era igualmente una institución oficial inglesa.
El -~irrey Flores le respondió en 2 de septiembre, demostrando una com~rer)Slon mucho mayor de los hechos, y agregando a su infonnación ante~or: "El capitán inglés dijo terminantemente a Martínez, que traía órdenes
e su soberano el Rey de Inglaterra para tomar, como Gobernador, posesión
del puerto de Nootka, fortificarse y establecer íactorlas, conduciendo al efecto Ja gente necesaria y 29 sangleyes chinos; pero Ia resistencia de aquel comand~te y el conocimiento de la superioridad de sus fuerzas obligaron a
que d1ch~ capitán inglés prescindiese de su empresa, disponiéndose a ejecutar su sahda de Nootka con permiso o sin él".
Llama luego la atención de Revilla Gigedo acerca de que todos los barcos
apr,esados pertenecían a la Compañía del Comercio Libre de Londres y que
teman pa~en te_ del Ministerio para comerciar en todas las costas españolas,
Y en segmda dice: "Tenga o no parte en el designio de ocupar a Nootka la
Corte de Inglaterra, hemos visto muchas veces que han fundado derechos

473

�de posesión a puertos y territorios ocupados por negociantes o vasallos de su
nación, y no hay duda que ésta tiene en el Asia fuerzas navales incomparablemente mayores que las que podemos oponerle desde el Departamento de
San Blas. Allí no existe en el día otro buque del Rey que la fragata Fevorita,
dispuesta para darse al través; otra fragata titulada la Concepción está en
el viejo anual de transporte de previsiones para los presidios y establecimientos de Californias, y en Nootka se hallan la fragata Princesa y los paquebots el Aranzazú y San Carlos el Filipino".
"Estos son los buques de la actual dotación de aquel Departamento, y no
me atreveré a asegurar que su corto número y actual estado alcancen a desempeñar todas las atenciones graves y ejecutivas de sostener la Península
de Californias, conservar el puerto de Nootka y oponerse a los intentos ambiciosos de las naciones extranjeras; de suerte que no es tan fácil, como pueden haber supuesto a V. E. la remesa de auxilios oportunos, ni juzgo tampoco que deben postergarse, aguardando el mes de enero para su envío, pues
en todos tiempos deben navegar los buques del Rey, cuando haya urgencias
que obliguen a determinarlo así".
Le hace ver que precisamente iba a mandar en el mismo paquebot apresado, luego de concluída su carena, los auxilios para la subsistencia de Martínez y su gente, y aun tropas para su defensa y la de las costas; pero encontrando que son opuestas sus opiniones a las de Revilla Gigedo, concluye:
". . . suspendo mis providencias relativas a los asuntos de Nootka, hasta que
V. K me diga su última determinación sobre la liberta.el. o retención del paquebot inglés existente en San Blas, y de la balandra que quedó en aquel
puertoª.
Revilla Gigedo insistió en su parecer y las embarcaciones y sus tripulantes fueron puestos en libertad; pero iba a ser el mismo nuevo Virrey quien
hiciera entrega de Nootka, pues las gestiones hispanas sólo trajeron como
consecuencia la firma de la convención firmada de San Lorenzo el Real a
28 de octubre de 1790, y consigo la pérdida del puerto de San Lorenzo de
Nootka.
¿ Qué gestiones se hicieron? El Virrey comisionó al notable marino don
Juan Francisco de la Bodega y Cuadra para que defendiera los derechos de
la Nueva España y de España ante el Comandante inglés Jorge Vancouver,
representante de Inglaterra, y lo hizo con tanta energía como habilidad; pero el Conde de Florida Blanca inició gestiones con la Gran Bretaña cuyo resultado fue la pérdida territorial.

474

LA CULTURA EN EL NUEVO MUNDO
DR. Sn..vIO ZAVALA
UNESCO, Par1s

l. Generalidades

INTERPRETACIÓN AMPLIA DE LA CULTURA

Es coNVENlENTE AOLARAR, en primer término, cuál es el significado que
atribuimos al concepto de cultura.
Hay una acepción restringida a las creaciones intelectuales y artísticas de
valor perdurable, que cabe aplicar naturalmente al estudio de la experiencia histórica americana; dentro de esta connotación, se ha discutido mucho
en tomo a la existencia, la posibilidad o la originalidad de la cultura del
Nuevo Mundo.
Antes de entrar en el estudio de esas polémicas, cabe advertir que existe
otra acepción amplia que emplean los antropólogos y conforme a la cual
todos los pueblos, aun los más primitivos, poseen una cultura; es claro que
en semejante sentido no podían carecer de ella las sociedades coloniales euroamericanas. Creemos que el examen por extenso de las manifestaciones intelectuales y artísticas, de la índole de la sociedad en que surgen, de las contribuciones populares o del folklore, de los desarrollos lingüisticos, ofrece posibilidades inmejorables para llegar a comprender las bases de la historia cultural del mundo euroamericano. La ejeeución de dicho plan reclama el análisis no sólo de las ideas e inspiraciones que se encuentran más cerca de la
cultura original europea, sino también de la influencia que sobre la cultura
colonial ejerce el conjunto de la experiencia americana; ésta abarca los problemas de la emigración y la adaptación al ambiente ultramarino, las con-

475

�fluencias entre las varias corrientes procedentes del Viejo Mundo, más las
aportaciones de indios, negros y orientales. 1

•
2. La emigraci6n de la cultura europea
El parangón entl'e la cultura de Europa y la de América ha llevado a establecer, en algunos casos, conclusiones de identidad, y en otros, diferencia absoluta. Nos parece que ambas tesis son exageradas y que se apoyan en apreciaciones parciales de los resultados de la emigración de Ja cultura europea
a través del Atlántico.
No faltan ejemplos en la historia universal de culturas que se han e.xtendido más allá de sus marcos de origen. En tales situaciones suelen encontrarse fenómenos de proyección y conservación de rasgos originales junto a las
novedades que imponen la distancia, la adaptación a otro ambiente, la confluencia con corrientes procedentes de distinto origen.
El cuadro que hemos de examinar, y esto no debe olvidarse en ningún momento, es el de una cultura llevada por los emigrantes a tierras extrañas, que
ha dejada por ello de ser exclusivamente europea para convertirse en euroamericana en el caso que estudiamos, o en términos más generales en transoceánica si se abarca la expansión por los varios continentes. Es cierto que,
a pesar de la distancia, los pobladores de los territorios ultramarinos siguen
recibiendo inspiraciones fundamentales del foco de origen, puesto que se trata de una emigración colonizadora y no de una ruptura o exilio; pero la diversificación transoceánica nace precisamente del hecho de que la cultura
de los emigrantes se adapta a un ambiente nuevo, y, en buena parte también, entra en combinacione.s con elementos procedentes de varios continentes (distintos grupos de Europa entre sí, Indoamérica, Afroamérica, inmigrantes de Asia), que no se dan en 1a misma proporción, ni en las mismas circunstancias y tiempo, en el suelo de origen.
Los espíritus cultivados del Viejo Mundo, algunas veces sin salir del mismo y otras en contacto directo con América, participan de manera substancial en la interpretación de la experiencia relacionada con la expansión co1
La interpretación extensa de la cultura ha prevalecido asimismo en el proyecto
de una Historia dtl Desarrollo Cientlfico y Cultural de la liumanidad que patrocina
Ja UNESCO. En el documento SCH/ Mcmo. No. 557, de SO de marw de 1954, se
han incluído entre los temas que abarca los relati\'OS a la cultura intelectual y material,
las ciencias y las técnicas, la organizaci6n educativa y las estructuras sociales, las orientaciones subjeth•as y las formas de la expresión artística.

476

Ionizadora Por ejemplo, algunos europeos (Mártir de Angleria, Gómara,
Montaigne, Feijóo, Raynal), escriben obras, y los artistas difunden imágenes sobre el Nuevo Mundo (v.g., en los grabados), sin haber salido del antiguo continente. Otros europeos cultivados visitan América y dejan creaciones literarias o artísticas como fruto de tales contactos directos ( v. g., el doctor Francisco Hernández, encargado por Felipe II de estudiar las plantas
de Nueva España; Franz Post, llevado por Mauricio de Nassau al Bras.il holandés para pintar los paisajes; Alejandro de Humboldt, a lo largo de su
magno viaje científico por regiones de la colonización española). Por último,
hay europeos que emigran al Nuevo Mundo por períodos largos o definitivos,
y cuyas creaciones quedan integradas a la cultura ultramarina, ya sea por su
contenido o por sus repercusiones o destino (entre ellos, Berna! Díaz escribió sobre la Conquista de México, en la que había participado; fray Pedro
de Gante abre escuelas y talleres para enseñar a los indios, siendo su memoria olvidada en su ciudad natal, mientras vive fresca entre los mexicanos,
quienes al fin la retoman a Europa; fray Bemardino de Saha.,aún emprende
estudios sobre Ja etnología precolombina como parte de sus labores evangélicas; Manuel Tolsá edifica el Palacio de Minería y funde en bronce la famosa estatua del "Caballito", obras que van a contribuir a fijar la fisonomía
urbana de la capital del virreinato mexicano; en Lusoamérica cabe recordar
la obra de Ant6nio Vieira, nacido en Portugal, pero vinculado íntimamente
al Brasil, al que dedica algunas de sus más inspiradas páginas). Estas creaciones dan realce tanto a Jas culturas europeas de origen, como a las coloniales que sirven de marco a la obra meritoria: de manera semejante reciben
doble loa las obras de los nativos de una región americana cuando se realizan
en otra comarca del Nuevo Mundo ( v.g., la del jesuíta guatemalteco Rafael
Landívar, Rusticatio Mexicana, publicada en Modena, en 1781).
Entre los asuntos tratados por los hombres cultos de origen europeo se
encuentran, desde luego, los relacionados con el conocimiento de ]a naturaleza y el uso de los recursos americanos de minería, botánica, medicina, zoología¡ otros autores abordan la historia de la expansión temporal o la evangelización, o bien las peculiaridades de la sociedad o los problemas administrativos, o contribuyen a enriquecer el patrimonio de las letras y las artes
ultramarinas. Mas también se hallan las obras de quienes transmiten formas y
valores de Ja cultura del Viejo Mundo que tienen un alcance general, que no
está vinculado directamente con América, como suele ocurrir con los profesores de Retórica o de Teología, los pintores de asuntos religiosos, los impresores de libros, los maestros de arquitectura, aunque ocasionalmente aparezcan temas o matices de origen americano en medio de este trasplante más
amplio del patrimonio de la cultura europea. En todo caso, existe desde el

477

�principio, al lado de las tareas culturales relacionadas con la realidad americana, otro campo distinto de creación, o cuando menos de aprendizaje y
mantenimiento de las tradiciones de la cultura europea; es decir, una salida
hacia la universalidad occidental que se conserva abierta hasta el presente.
Ciertos temas ultramarinos penetran en el ambiente intelectual y artístico
de Europa, y esta presencia aumenta a medida que la riqueza, el poder y la
cultura de los pueblos americanos se fortalecen; sin embargo, mucho más
caudalosa es en la época colonial la corriente de los elementos culturales europeos (técnicosJ intelectuales, artísticos, lingüísticos) que se proyectan soore
el mundo americano. 2
Al .quedar la cultura de origen proyectada fuera de su marco anterior, se
constituyen en el Nuevo Mundo peculiares situaciones y combinaciones de
elementos, y los ritmos de desarrollo presentan variantes a uno y otro lado
del océano; por eso el análisis de la expansión transatlántica permite lleaar
. .
o
a un conocun1ento más pleno de la cultura occidental en su conjunto. Un
observador europeo ha seguido con interés "apasionante" las modificaciones
que experimentan las jerarqulas sociales del Viejo Mundo cuando pasan al
otro lado del océano y adquieren una disposición y fluidez nuevas en América, junto a las complicaciones que ofrece la composición racial de las colonias a reunir a los hombres procedentes de varios continentes; la expansión
de las religiones y el nacimiento de la práctica y la doctrina de la tolerancia
en el Nuevo Mundo contribuyen a ilustrar temas vitales de la historia de
la cultura europea; un estudioso de la poesía iberoamericana, como adelante explicaremos, ha señalado anacronismo y adaptaciones originales que no
pueden dejar de interesar a quienes cultivan las lenguas y las literaturas de la
Península Ibérica; otro crítico piensa que las literaturas de lengua francesa
de América constituyen compartimientos interesantes que no deben ser ignorados por los estudiosos de la cultura de la antigua metrópoli. En suma, la
extensión de las lenguas europeas a otras tierras, el cultivo en común de las
tradiciones literarias, el trasplante de las instituciones1 la filiación de las religiones, la escritura de historias que abarcan las experiencias de los pueblos
colonizadores en varios continentes, las ramificaciones artísticas, vienen a
ofrecer nuevas avenidas y horizontes más vastos para el estudio de los fenó• Repárese, aun en nuestros días, en el crecido número de nombres célebrrs europeos que los americanos honran en su.s escuelas y ciudades, y en el escaso tránsito de
los recuerdos por el camino inverso. Es un signo de la dependencia cultural anterior
pero también un exponente de la universalidad de la mente americana. La situació~
ultramarina fortalece los hábitos de recepción y admiración de los valores mundiales·
al mismo tiempo mantiene la amplitud de criterio y alienta las promesas creadora;
de los hombres del Nuevo Mundo.

478

menos culturales de Occidente. La emigración da nacimiento no sólo a las
ramas ,coloniales euroamericanas de cultura, sino a una transformación o posición distinta del tronco original europeo, a una reforma de la pauta intelectual correspondiente a un mundo anterior más estrecho, y en definitiva, a
una fase nueva, espacial e intelectual, artística y lingüística, de la civilización
de Occidente, y de la historia de las otras partes de la tierra a las que extiende su irradiación.
Aún existe entre ciertos europeos la propensión a reducir la historia de su
cultura al marco del antiguo continente o bien a considerar este segmento
central como el único valioso; en otros términos, asoma una especie de provincialismo metropolitano, si esta calificación paradójica fuera admisible.
De otra parte, se encuentra la resistencia sentimental de ciertos americanos
a reconocer el carácter provincial o marginal que tiene en sus orígenes la
cultura del Nuevo Mundo. Todo ello ha contribuido a encender las polémicas en torno al valor de la cultura americana, a las que adelante haremos referencia. Aquí nos limitamos a recordar que también existe una serie de juicios de europeos notables que han sabido vislumbrar el verdadero alcance intelectual de la expansión geográfica. 8
En caso anterior mejor estudiado, y que acaso presente una mayor coherencia interna, el de la historia del imperio romano, no se excluye el examen de las aportaciones de las provincias de España, Africa o el Oriente,
que afectan incluso a la historia del centro. El pensamiento o la creación artística en las áreas marginales, aunque no lleguen a sobrepasar fácilmente
un nivel de relativa modestia, pueden ilustrar los caminos de las expansiones históricas, y el estudio global de éstas beneficia al conocimiento de cada
civilizaci6n.

' Alejandro de Hun1boldt advirtió en su Examen Critique de l'lfoloire de la
Glographie du Nouveau Contintnt, I, pp. VIIl-IX y IV, 21-22, 37 (-conceptos a loa
que nos hemos referido en nuestro capítulo primero, p. 4-) que hay una coincidencia
entre la expansión del mundo geográfico y la del saber científico desde fines del siglo
XV. Nota que la filosofía concede un rango más alto a los descubrimientos de la inteligencia humana que a los espaciales o geográficos (p. e., "la découverte de l'analyse
transccdante, de cet autre monde nouveau d(l au génie de Newton et de Leibnitz");
pero al mismo tiempo percibe que los grandes descubrimientos marltimos producen
innovaciones intelectuales, y que: "C' est seulement depuis l'époque que nous ve.nons
de signaler que l'uruté homérique de l'océan s'est fait sentir dan son heureuse iofluence sur la civilisation du geore humain. L'élément mobile qui baigne toutes les cotes en
cst devenu le lien moral et politiquc, et les peuplcs de l'occident, dont l'intelligence
active a créé ce bien et qui ont compris son importance, se sont élevés a une universalité d'action qui détermine la prep6ndt!rance du pouvoir sur le globe", p. 22.

479

�LAS CULTURAS EUROAMERICANAS, SUS RAÍCES, SUS DESAJUSTES,
SUS RASGOS ORIGINALES

Las ramas de la cultura europea que emigran a través del océano se enfrentan a los problemas del arraigo en tierras nuevas y distantes ( primum
vivere deinde philosophare) quedan desprovistas de momento de muchos elementos de la cultura de origen (monumentos, universidades, bibliotecas, galerías de arte, en fin, alejadas de la solera cultural del área metropolitana de
Europa); sólo una parte limitada de esos valores puede pasar con los emigrantes a través del océano, y sólo relativamente y a distancia sigue siendo
suyo ese patrimonio de origen; desde este punto de vista, la emigración empobrece culturalmente a los grupos que la practican. Aun cuando el nivel
de educación de los emigrantes no sea comúnmente alto, dejan atrás muchos elementos que antes podían serles familiares y que no pueden disfrutar
ahora con igual plenitud. Sin embargo, esto no obsta para que mantengan su
admiración por esos bienes culturales y traten de imitarlos o intenten el traslado parcial de los transferibles (esa transferencia puede alcanzar en nuestros
días, gracias al adelanto técnico y económico, la magnitud que implica la instalación de un claustro medieval en los alrededores de Nueva York, patrocinada por Rockefeller; o de los castillos que atraviesan el Atlántico con las
piedras numeradas e incluso el "fantome a vendre"). Estos aspectos de imitación o continuación -unas veces educativos, como en el Metropolitan Museum de Nueva York, otras patéticos o ridículos por su falta de autenticidadcolocan naturalmente a la cultura americana en una posición de segundo orden o marginal. Es exacto que en cierta medida esa cultura participa de la
misma herencia y tiene tradiciones tan viejas como las de Europa ; pero es
"nueva" por todo lo que deja atrás, por haber salido de sí; y también lo es
por sus tareas de adaptación al ambiente ultramarino y por sus facultades de
rejuvenecimiento ante otros horizontes; atrás queda no sólo lo admirable sino
lo que limita y oprime. Las restricciones e impedimentos ( v.g., la Inquisición hispánica) pueden seguir al colonizador a través del Atlántico, mas la
marcha puede tener en ciertos casos un efecto libertador y abrir nuevas perspectivas naturales y humanas.
El deseo de seguir participando en el disfrute de los tesoros culturales de
Occidente es bastante general entre los colonizadores establecidos de un extremo al otro del continente (admiración por los primitivos italianos y flamencos, por las obras literarias y plásticas de las épocas del renacimiento, el
barroco, la ilustración, el romanticismo). Los euroamericanos no son los creadores de esos valores, pero los aprecian o los miran como suyos, y cuando

480

pueden los copian o procuran incorporarlos a su vida de una manera más íntima que la asequible a los asiáticos o africanos que viven en sus respectivos
continentes de acuerdo con formas de cultura originalmente ajenas o más
distantes de la occidental. En América también hay indios, negros y orientales, pero viven al lado o bajo la influencia gradual de la cultura de los inmigrantes europeos, de sus descendientes y mezclas, que arraigan y se multiplican en las tierras colonizadas.
La base general greco-romana de la civilización de Europa y el cristianismo
se extienden al continente americano por conducto de las varias ramas coloniales euroameiicanas. Ese conjunto de principios y conocimientos sustenta
la enseñanza en los colegios y en las universidades que llegan a fundarse en
el Nuevo Mundo. El empleo de la lengua latina para fines educativos y de
redacción de obras científicas se encuentra en todos los casos (v.g., cuando
sabios holandeses describen la naturaleza brasileña). Esa lengua permite la
comunicación eventual entre los marinos, militares y religiosos de distintas
nacionalidades europeas en las costas y fronteras de América, hasta el siglo
XVIII por lo menos. Es el idioma de los estudios, a pesar de la preferencia
que existe en el área protestante por la lengua vemácula para la difusión de
la re1igión. Las iglesias y los conventos contribuyen a mantener las tradiciones
de la cultura y de] arte en el mundo latino de ultramar, como ya lo habían
hecho en la edad media en Europa, según la observación sagaz de Paul Rivet.
La universalidad de la religión y el principio político de ]a asimilación jurídica de los habitantes de metrópolis y colonias facilitan el fomento de la
educación superior colonial en el Nuevo Mundo. Por ejemplo, en Hispanoamérica, así como se establecen catedrales, conventos y otras formas de la vida
religiosa y civil a imitación de la metrópoli, comienzan a abrirse los seminarios, los colegios y las universidades desde el siglo XVI. Esos establecimientos
coadym·an al enraizamiento en la tradición cultural europea en el Nuevo Mundo y abren a los descendientes de los colonizadores el acceso a la educación
superior sin tener que trasladarse a Europa. Las primeras universidades reales y pontificias hispanoamericanas gozan de estatutos similares a los de Salamanca; los cursos y textos siguen de cerca las tradiciones imperantes en la
metrópoli. No hay una pol1tica cultural que restrinja el ingreso de los criollos
hispanoamericanos a la educación superior colonial o a la metropolitana.
Los colegios de jesuítas y la Universidad de Cohnbra ofrecen oportunidades educativas a los descendientes de los colonos lusitanos, pero no llega a
instituirse un establecimiento universitario formal en el Brasil.
Tampoco lo hay en las colonias francoamericanas, aunque los canadienses
cuentan desde el siglo XVII con el seminario de Québec y otros colegios de

481
H31

�religiosos, habiendo servido el primero de antecedente a la universidad que
mucho más tarde se abriría en esa antigua capital del Canadá.

burguesía comercial creció en algunos litorales al amparo de las actividades
portuarias.

Los hijos de los colonos holandeses obtienen su educaci6n superior en la
metr6poli.

Los cargos de la Iglesia y del Estado estuvieron vinculados más estrechamente a una educación superior. No en vano la teología, la filosofía escolástica, la gramática latina y el derecho eran los estudios principales en metrópolis y colonias, y de hecho los más prácticos junto a los contables, hasta el
ad\'enimiento del auge considerable de las ciencias matemáticas y de la naturaleza en el siglo XVIII. Entonces esos nuevos conocimientos tuvieron aplicación en establecimientos roetropol.itanos navales y militares, y en alguno
colonjal, como el Colegio de Minería de México.

Colegios como los de Harvard, Virginia, Yale, Princeton, Nueva York, más
las enseñanzas de preceptores y los viajes a la metr6poli, hacen posible la
educaci6n superior de los angloamericanos en el curso de los siglos XVII y
XVIII.
La presencia en América de Europeos cultos, el acceso de los hijos de los colonos a la educación superior colonial o a la metropolitana, los viajes ocasionales de los americanos al Viejo Mundo, que en el siglo XVIII y principios del
XIX se extienden a veces a países distintos de la metrópoli, son factores que favorecen la iniciación de la alta cultura en América.
Algunos americanos van a estudiar o a residir en Europa, se compenetran
más o menos profundamente de su saber y de su arte, y crean obras con temas
o reminiscencias de América o bien de interés general (Juan Ruiz de AJarcón,
nativo de Nueva España, el Inca Garcilaso, del Perú; los jesuítas expulsos de
varias regiones de América, el doctor John Morgan de Filadelfia).
Varios de los americanos que visitan Europa llegan a destacar en los anales
del Nuevo Mundo por méritos culturales o políticos (Franklin, Jefferson, Miranda, Bolívar, San Martín, Bello, José Bonifacio de Andrade e Silva).
Hay, por fin, americanos que, sin haber salido de su continente reciben ins' relacionatrucción o inspiraciones de origen europeo y c_rean obra propia, ya
da con América o con temas generales (Sor Juana Inés de la Cruz, Sigüenza y
Góngora, Espejo, etc.) .

Estos americanos son por lo común descendientes de europeos, mas también
hay indios, mestizos, mulatos que alcanzan distinci6n como escritores o artistasl
( el indio Caspicara en la talla, en Quito; el ya citado mestizo peruano Garcilaso de la Vega, quien llega a brillar en la literatura española; el mulato Aleijadinho, famoso en el Brasil por sus obras de escultura).

•
Una parte del clero estaba compuesta de gente nacida en el Nuevo Mundo. Los europeos podían obtener con mayor facilidad los cargos eclesiásticos,
civiles y mifüares; pero no estaban cerradas por completo las puertas de tales
funciones a los americanos. Estos ocuparon también posiciones dirigentes en
varias ramas económicas, como la minería, 1a agricultura, la ganadería. La
482

Limitadas fueron las posibilidades de indios y negros para gozar de la
educaci6n colonial.
En Hispanoamérica llegó a ensayarse la educaci6n superior del indio, que
se enfrentó a la resistencia que a ella opuso el ambiente colonial; sin embargo, los proyectos continuaron hasta el siglo XVIII aunque con escasas
consecuencias prácticas.
En cuanto al negro, la exclusión fue la regla general, y sólo al fin de las
colonizaciones, bajo las nuevas ideas ilustradas, comenzaron a ponerse en
cuestión las barreras que le impedían el acceso a la educación superior.
La enseñanza primaria y de oficios llegó a impartirse en ciertos casos a
razas distintas de la blanca. En general, se facilitó esta tarea educativa donde
estuvo unida a la enseñanza de la doctl'ina y a las actividades misioneras.
La educación popular ganó terreno en Angloamérica en el siglo XVIII,
era impartida a los colonos y llegó a extenderse a los nuevos emigrantes de
Europa, como parte de las tareas de americanizaci6n, pero la polttica general
con respecto al indio y al negro no favorecia la inclusión de ellos en los beneficios de la docencia.
Con la llegada de las primeras imprentas a las colonias españolas desde el
siglo XVI y a las inglesas desde el XVII, y con la formación de las bibliotecas que atesoraban el saber de Europa y las primicias de los estudios sobre
la geografía, las lenguas y la historia de América, puede decirse que algunas
regiones del Nuevo Mundo comenzaron a entrar en posesión de los instrumentos formales de la cultura de Occidente; otras siguieron careciendo de
ellos hasta muy tarde o vieron llegar el fin de la colonizaci6n sin poseerlos.
En el siglo XVIII y a principios del XIX aparecieron bibliografías que servían de testimonio a la existencia de una producci6n literaria de América que
cubría campos muy variados. Ya veremos que ellas fueron utilizadas como instrumentos probatorios en las polémicas de la época acerca de la existencia y
la calidad de la cultura americana.
483

�En lo que respecta al patrimonio artístico, conviene tener en cuenta, entre
factores varios, cuáles eran las clases que patrocinaban el arte; las inclinaciones de los creyentes de diversas religiones; el desarrollo del medio urbano;
la aparici6n de mecenas cultos, como Mauricio de Nassau en la colonización
holandesa del Brasil; el interés o la falta de él en coronas, virreyes, gobernadores eclesiásticos y conventos, clases pudientes de mineros, comerciantes y
armadores de los puertos, y amos de plantaciones; en suma, las circunstancias
que influían en la adquisición de obras artisticas europeas, t&gt;n la atracción de
artistas del Viejo Mundo o en la formación de artistas americanos.
Ciertas bases económicas y psicológicas eran necesarias para que pudieran
prosperar las manifestaciones más altas de la vida creadora del espíritu. Y
aparte de ella, habfa que contar con oportunidades para la fonnaci6n de
los artistas, talleres y academias, buenas obras para distinguir las calidades y
acendrar el gusto, estímulos y medios de vida, aprecio o prestigio social para
promover el adelanto de los talentos naturales, y con la critica educadora de
las formas de la expresión.

En el campo de la cultura popular, las aportaciones de los europeos y de
sw descendientes, de los indígenas, de los africanos y de los orientales, pudieron crear más pronto combinaciones y términos nuevos. En ese estrato los
requisitos de la educación formal eran menos exigentes, y los varios elementos
de la población americana llegaron a expresar sus sentimientos y aportaron
sus propias creaciones (propagaciones populares de música, danza, canciones,
cuentos, romances, etc.).

•
El arraigo de los europeos en el ambiente del Nuevo Mundo pone de manifiesto ciertos desajustes entre la sociedad y la cultura.

Las sociedades americanas se encuentran en contacto inmediato con el
ambiente geográfico con la explotación de los recursos naturales con la
composición heterogénea de la población, de suerte que adquieren pronto un
carácter distinto al de las sociedades europeas. Entretanto, las culturas coloniales, por la uni6n derivada del idioma y por la complejidad de la herencia
de ideas, creencias, scnt~ientos y gustos, siguen Jas inspiraciones que llegan
de las metrópolis. Así se constituyen sociedades o pueblos nuevos en América,
y sus naciones independientes, mientras subsiste la dependencia de sus minorías cultas con respecto a los centros de procedencia. El lenguaje escrito
por los autores instruídos que imitan a los de las metrópolis difiere mucho

484

del hablado por el pueblo. Cuando en el estudio de _la ~toria de ~érica
• presta atención mayor a las influencias. filosóficas, ~teranas o artísticas, ~

.resultados tienden a ser europeizantes, baJo las m~alidades _que luego explicaremos. En cambio, si se miran de cerca las condiciones sociales, pueden adverlinc sin tardanza las particularidades americanas.
0 es extraño, por ello, que exista en algunos momentos cierta divergencia
entre las tendencias de la cultura y el carácter de la sociedad. De una parte,
influye el legado de la civilización procedente de Europa; y de o~r~ se hace
tir Ja presencia de un ambiente geográfico y humano que se dtstmgue del
en varios respectos ( por ejemplo, a causa de la experiencia del trasJante emigratorio y de sus combinaciones, las condiciones de vida en las f ronla presencia del indio, el traslado en masa de los african~ y _algunos
contactos con los orientales) ... No se trata, sin embargo, de un d1vorc10 completo, ya sea porque la cultura -incluso en sus i:eflejos políti~ y de organizaci6n de las clases- tiende a influir sobre la sociedad de vanas maneras, ya
porque es difícil que una sociedad deje de dar color local a la cultura, especiahnente en sus aspectos populares.

~

!:ru,

Veamos con mayor detalle algunos de los factores que contribuyen a sinuevo Mundo.

gulam.ar los desarrollos culturales en el

El influjo del ambiente natural en la literatura es prominente y contribuye
a poner de relieve la originalidad americana y a escapar de la simple copia
de los europeos, aunque algunos críticos señalan que los grandes bosques y
los desiertos no bastan para crear grandes poetas. La atracción que ejerce la
naturaleza del uevo Mundo es perceptible desde la busca de los ''secretos
maravillosos de las Indias" en la época de los descubrimientos, hasta las expediciones científicas del siglo XVIII y el romanticismo literario del XIX .
Otro factor que contribuye a singularizar el folklore americano, y hasta

cierto punto las creaciones de cultura más elaboradas, es la composición he~ a de la población en varias regiones.

Las comarcas donde se habían concentrado las civilizaciones indígenas sedentarias de la Améñca precolombina, aunque llegaron a ser conquistadas
• Acuo pudiera cxtcndcne a e.ta aituaci6n histórica alguna parte de la, ob~rva-

cioncs que loa etn6logos han hecho ante los fenómenos de dif115ión cultural en au
propio campo: "au cours de l'cxpan5ion des civilisations les divers domaincs culturels
partiela ne rcstent pas touj115 conncxcs (JOit, d'une part l'ergologie et l'économie;
d'autrc part, la sociologi • et ]e domaine apirituel) et .• des lors ils n'~oluent pas
néceaaircment dans la meme Jignc ni selon le meme rythme .• ," Wilhtlm Koppen,
"Autour du Problemc: Ethnologie et Histoire Unh·cnellc", en Miscel/an,a Paul Rivet
Octogenario Dienta, México, I, 140.

485

�por los colonos de origen europeo, no se occidentalizaron sin ofrecer resistencia, y a través de los contactos culturales y del mestizaje dejaron huellas
profundas de una vasta zona del hemisferio colonizado. La importancia de
la población indígena en el imperio español, por ejemplo, explica muchos de
los rasgos lingüísticos, etnográficos, históricos y artísticos de Hispanoamérica,
que no existen en la metrópoli.º
En las islas Antillas y en algunos litorales del continente, por ejemplo los
del nordeste brasileño y los de Virginia, la convivencia de los colonos con lo~
esclavos de origen africano crea otra zona de diversificación cultural. Ya hemos visto que el negro, a diferencia del indio americano, es otro emigrante
de época moderna; no cuenta, por ello, con un sedimento cultural de largo
arraigo en esta parte del mundo; pero las influencias que trae consigo pueden llegar a sobrevivir o mezclarse con las de europeos e indios y a introducir en cierto matiz de exotismo en la cultura del Nuern Mundo, como se
observa particuJarmente en el folklore de Brasil, Haití, Cuba, el sur de Angloamérica.
La literatura gauchesca rioplatense se apoya en los valores criollos, y toma
en cuenta los contactos con indios, y algunos negros, en la frontera.
Hay, por otra parte, el cosmopolitismo derivado de la inmigración europea
de varias procedencias, sobre todo en los litorales atlánticos de ingleses y
holandeses, más tarde en los del sur del Brasil y el Río de la Plata de origen
español; se trata del trasplante y la adaptación de grupos de colonos al suelo
estraño del Nuevo Mundo, donde conviven con europeos de distintos orígenes,
lenguas y tradiciones de cultura.
La distribución geográfica y las rutas de las colonizaciones hacen sentir
también su influjo en la fisonomía de la cultura de las regiones de América.
Las influencias europeas llegan con más facilidad a la costa atlántica de
América y a las ciudades ligadas con el comercio transatlántico. El europeísmo -sea en el Canadá francés, Angloamérica, Brasil o el Río de la Plataes habitualmente un fenómeno del litoral; y a medida que la colonizaci6n
avanza hacia el interior, comienza a predominar un mayor nativismo americano, unido a la rudeza y la peculiaridad de la vida en la pampa, el sertao,
la frontera o los bosques (es la base de los escritos de Sarmiento en la Argentina, Euclides da Cunha en el Brasil, F. J. Tumer sobre la civilización del
oeste de los Estados U nidos, Albert Fecland ante el paisaje canadiense). No
Deda Simón Bollvar en su Discurw de Angostura, 15 de febrero de 1819: ' ·o
somos c·uropeos, no somos indfos, sino una especie media entre los aborígenes y ]o!
rspañoh·s" Cit. por Magnus Momes, El Mestitaje 111 la Historia de Jbero-.Ambica,
Ms. Estocolmo, 1960, p. 4. La frase puede int.crprctnrsr tanto en nn sentido biológico
como cultural.
1

486

se trata tan sólo de una dualidad entre el medio urbano y el rural, entre la
corte y la aldea como e.xiste en Europa, sino también de un cambio de la vida
europeizada a otra que presente condiciones singulares de avance fronterizo,
a menudo en lucha contra indios nómadas; así aparecen notas de e.xtrañeza
y aun de barbarie que no han dejado de llamar poderosamente la atención
de los escritores que han descrito tales circunstancias. Algunas de las peculiaridades más llamativas de la vida del ue\'o Mundo aparecen m esos ambientes de frontera en los que el medio y la Sociedad de América llegan a ser
particuJannente distintos, aunque se trate a ,·eces de una fase pasajera a la
que suceden formas de civilización más afines con las de origen europeo.
En el litoral del Pacífico, Lima constituye un centro de influencia urbana
europea que, a través del Puerto del Callao, se comunica con Panamá y con
la línea de comercio del Atlántico; tiene hacia el interior -aquí situado al
este- la sierra habitada por densa población indígena, y ésta introduce variantes muy apreciables con respecto al género de vida que prevalece en la
costa europeizante; mas también en las tierras altas del interior se encuentran
ciudades pobladas por españoles como Cuzco, Potosí, Chuquisaca.
En el sur de Hispanoamérica, una corriente pobladora española desciende
del Alto Pen'.i, y establece una serie de ciudades en Tucumán; otra atraviesa
los Andes, desde Chile, y funda la provincia de Cuyo; mientras una tercera
llega por el Atlántico y arraiga en el Litoral del Plata; con el tiempo, el puerto
de Buenos Aires queda abierto a la comunicación transoceánica y se distingue
del interior argentino y paraguayo, que aparece como más replegado en sí
mismo, más provincial y "americano".
Los cambios en la fortuna económica de las regiones y en la dirección o el
rumbo de las corrientes de tránsito dejan su huella en la fisonom1a cultural
de las poblaciones del Nuevo Mundo, como es visfüle en la evolución de la
grandeza y decadencia de Potosí, relacionada con la suerte de sus vetas mineras.

Fondo común, diuersidades, paralelismos y relaciones culturales
entre unas y otras áreas de América.
En virtud de que las colonias de América dependían de metrópolis europeas
diversas y a menudo rivales, de que ocupaban territorios e:i..-tensos y por lo
común escasamente comunicados entre sí, de que su vida política, económica
y religiosa estaba vinculada a los centros de los imperios, existió una orientación cultural transatlántica más bien que interamericana.

487

�No era fácil, dentro de la organización colonial, que una influencia extranjera, por ejemplo, la francesa, se hiciera sentir en Hispanoamérica sin pasar ante.s por España. Hubo algunos casos de ello, por efecto del contra6ando
o de contactos esporádicos (por ejemplo, cuando a comienzos del siglo XVIII
llegaron navíos franceses a comerciar a las costas de Chile y Perú); pero, en
general, las relaciones de cultura entre unas y otras áreas de América, dentro
de las reserv~ políticas y religiosas que mediaban entre las metr6polis y entre
]as colonias mismas fueron más ,~ables cuando ocurrieron a través de Europa.
De ésta provenía un fondo común de cultura que se extendía a las varias
áreas euroamericanas y que engendraba ciertos desarrolJos paralelos aunque
no mediaron conexiones directas.

La Biblia representa una unidad de fondo y al mismo tiempo una diversidad
en cuanto al uso de las versiones; en esto las colonias de América no hacían
sino reproducir el panorama de la cristiandad europea después de la escisión
de la Rcfonna.
Otro de tales elementos comunes es la recepción de la tradición escolástica
europea en los primeros colegios y universidades de América; cabe comparar
los géneros de enseñanza anteriores al racionalismo que no parecen estar
desprovistos de algunas corrientes y autores comunes. Es claro que las doctrinas de Lutero y de Calvino no eran enseñadas en las colonizaciones católicas, ni las de Loyola en las protestantes; pero un examen detenido de las
cátedras y bibliotecas de la época permite descubrir supervivencias de la
tradición cristiana común, a pesar de las disensiones religiosas (por ejemplo,
en tomo al estudio de las doctrinas paulina, agustina y aun tomista) . ·
Los clásicos: Platón, Arist6teles, Cicerón, son estudiados en todas las áreas.
El derecho romano aporta otro campo común fertilizado por el mantenimiento del latín como lengua de cultura. El estudio de Heinecio parece haber
go1.ado de una difusi6n americana bastante general. Es de notar que Ja influencia de la tradición jurídica romana es aparentemente mayor en Jas colonizaciones de España, Portugal y Francia que en la de Inglaterra.
Algunas influencias literarias del Renacimiento italiano llegan a las varias
metrópolis y áreas coloniales.
La vecindad de las metrópolis peninsulares y la unión temporal de las coronas de España y Portugal explican la influencia que llegaron a ejercer
varios escritores españoles en el Brasil, por ejemplo, Lope Quevedo, Góngora.
Hubo correspondencia literaria entre la ran figura del mundo lusitano Antonio Vieira, y la notable poetisa de Nueva España Sor Juana Inés de la

Cruz.• Algunas de las historias de la expansión portuguesa fueron escritas
m castellano.
Descartes, Newton, Puffendorf, Montesquieu, Rous.,eau, son nombres europeos que se difunden por varias colonias cuando surgen las nuevas corrientes
del racionalismo y del derecho natural.

Los estudios acerca de la naturaleza adquieren mayor rigor científico en
el siglo XVIII. Sabios europeos participan en las expediciones transatlánticas,
que son organizadas desde las metrópolis; algunos americanos colaboran en
las investigaciones de botánica, mineralogía, medicina. La curiosidad del siglo
se hace presente en cada colonización y se proyecta sobre el escenario natural
deJ Nuevo Continente, que ofrece vastos horizontes, apenas comenzados a
explorar.
Cabe apuntar la presencia de judíos en varias áreas euroamericanas y las
contribuciones de cultura que pueden aportar, por ejemplo, en la ciencia
mblica.
En lo que respecta al arte, la presencia en común de estilos, ya provenga
del renacimiento el barroco o el neoclásico, obedece habitualmente a la difusión de influencias provenientes de los países de Europa, si bien es peculiar
el desarrollo en cada una de las áreas coloniales y regiones.

La pintura italiana se halla representada en las igle ias del Canadá francés
y de Hispanoamérica.

Es amplia la presencia en América del arte pictórico de los Países Bajos:
en la colonización española por efecto de las relaciones históricas de España
con Flandes; en la colonización del ordeste del Brasil a consecuencia de la
invasión holandesa; en Norteamérica con motivo de la presencia de los colonos bátavos en Nueva Amsterdam; y, en todos los casos, gracias a la influencia que ejerce esa misma pintura sobre las escuelas de las varias metrópolis europeas.
Ciertas influencias que se advierten en la arquitectura y la ornamentación
de los establecimientos iberoamericanos (por ejemplo, el gusto por los azulejos) provienen de las e.-cperiencias comunes de los pueblos de la Península
Ibérica ante la invasión árabe. Y si los desarrollos barrocos tienen personalidad distinta, tanto en España y Portugal como en Hispanoamérica y Brasil,
también es cierto que los retablos del mundo ibérico guardan mayor parentesco entre sí que con respecto a las manifestaciones arústicas coetáneas de las
colonias francesas, inglesas y holandesas del uevo Mundo.

El mecenazgo artístico de las iglesias es más amplio entre los colonizadores
' Véase
1948.

RoB!RT

R1CAJtD, António Vieira

,1

Sor Juana lnís de la Cruz, Coimbra,

�católieol que entre b protestantes. Al mino tiempo puede ebiavane q•
la auberancia y la magnificencia IDD las notas salientes de b principan
delam&gt;Doa artiaticol iberounericanol (por ejemplo, en el banoco de México,
en la eeaaltura de Minas Genia) ; en tanto que el reatiPDO y la simplicidad
caracterizan al movimiento artistico puritano.
La influencia litenria y artútica francesa es notable en varias áreas de
América en el siglo XVIII.
Existe en el uevo Mundo, desde la época de las colonizaciones, una actitud ecléctica con respecto a la recepción de las corrientes europeas de cultura
y arte.

Se mira a Europa como la fuente habitual de inspiraciones, y cuando los
pueblos americanos obtienen la independencia politica, si bien de una parte
tienden a subrayar sus diferencias nacionales, de otra hacen uso de su libertad para elegir entre los varios estímulos exteriores con más amplitud que
la acostumbrada anteriormente cuando cada metrópoli era el conducto prin•
cipal de la recepción de tales influencias. Es lo que explica, por ejemplo, la
sustitución de la influencia española por la francesa en HispanoamErica durante el siglo XIX.
Loa problemas que derivan de esta situaci6n comienzan a perfilarse deade
la qx,ca colonial. Las áreas de América reaccionan ante un estbnulo dado,
lo adoptan, lo rechazan o lo modifican; ¿ qué J&gt;OS1"bilidades de comparación
ofrecen estas respuestas que las corrientes generales de Europa provocan en
laa distintas áreas de las colonizaciones americanas?; ¿ qué particularidades
comienzan a señalarse en el estilo, tiempo y carácter de cada reacci6n?; ¿ cuándo puede hablane de desarrollos propios, v.g., en el arte barroco de M6xico,
ligado indudablemente al español, pero no carente de pcrlQllalidad original?
Antes de llevar a su término este análisis, notemos que las observaciona
anteriores bastan para comprender por qué son los estímulos culturales de
origen europeo los que gozan de mayor relieve y difusión en América en la
época de las colonizaciones. Las formas para expresar en ciencias o en artel
los mensajes del Nuevo Mundo se encuentran al comienzo en manos de lOI
hombres europeos o de los americanos educados de acuerdo con las tradicio,,
nes de la cultura metropolitana. Las obras de los descendientes de los colonizadores ofrecen una calidad más refinada a medida que las concentraciones
urbanas, la riqueza y la madurez de las nuevas sociedades, el contacto con
los creadores europeos, se van afirmando con el transCUrso del tiempo. Y, coá
mayor o menor rapidez, según los casos, las épocas y los talento! naturales;
comienzan a nacer los frutos ultramarinos valiosos o simplemente interesanta
por su peculiaridad.
La cultura euroamericana no era tan distinta de la europea de origen COo

lérlo ll aaiMica, la ahicaDa, o la anerindia de ll fpoca anterior

...... delcubrimimtoe madtimoL Las lmguas, el alfabeto, el calen,. religi6n, permidan mantener a travá del cdano "el 1uo moral"
llablaba Humboldt. Y uf podtan loe europeo1 contribuir a la forma~ de la cultura americana, y b hombres del uevo Mundo acudir al an...,, ea bmca de elementos de formación intelectual o artútica. F.Atretanto,

a..-

poseer rugos propios y a valorizar
dejar de mantener su antiguo vinculo con la civima-

_, nmaa transatlánticas comenzaban a

u pecuJiaridades, sn
dde de Ocddente.'

•
La frecaencia de loa contactos entre las áreas y regiones de cada continente,
d como el número y la calidad de los hombres de estudio y los artistas, eran
lilúy distintos en Europa y en América durante los siglos coloniales.
Los maestlOI italianos influyen en la arquitectura y en los trabajos de talla
en Inglaterra en el período del Renacimiento. o parece que haya existido
aiaguna relaci6n entre los artistas de ucva España y los de Quebec o la
Nueva IJlglaterra, y fue escasa la que hubo entre los del Perú y los del Bralil Ya hemos visto que la penetraci6n de influencias extranjeras de cultura en
las áfflll de América suele ocurrir a través de las respectivas metrópolis (por
ejemplo, cuando España recibe los influjos de la pintura flamenca en el siglo
XVI o de las ideas y las modas francesas en el XVIll, y a través de ella llega al mundo hispanoamericano). Mas el contrabando y las licencias concedidaa a ban::os neutrales comunican asimismo las ideas y los gustos del exterior. La relativa lejanía o falta de tráfico entre unas y otras áreas de coloniadlm, así como el limitado desarrollo inicial de SUI creaciones del intelecto
y de las artes, no favorecian al contacto cultural directo interamericano. Era
IIIÍI ficil en los siglos coloniales que un país como Inglaterra ( la patria de
Sbakespeare, Milton, ewton, Locke) llegara a influir sobre las áreas americaaaa de distinta soberanía, a que éstas intercambiaran entre sí IUS propios
nlores de cultura; o descubrieran afinidades entre sus situaciones y mostraran
inter&amp; por compararlas; sin embargo, la incomunicación no era absoluta, aun
' A. Gaua. La Dis¡,utt1 ,M N11ovo Mondo, Storia di 11u ,olnnit:11, 1750-1900.
~ apoli, P.. llicciardi, 1955, p. 173, caracteriza ast la situación: "L' America
aa figlia d' Europa ( como non lo erano, evidentemente, né l' Asia né l' Africa; come
lo ..-l l'Oceania, ma in tanto minore scala), -era l'Europa, e insicme era la non•
linpa--, rantitcsi gcografica, física, e preato anche política, dell' Europa".

491

490

�en este orden de fenómenos culturales, ya sea entre las regiones de un mismo
imperio, ya entre áreas de distinta soberanía.
Entre las provincias mexicana y peruana del imperio español, entre México
y Venezuela, entre México y Centroamérica, entre las Antillas españolas y el
Continente, entre el Río de la Plata, Chile y el Perú, mediaron no sólo
algunos vínculos de comercio, sino también influencias religiosas y culturales.
La devoción a imágenes del culto mexicano, como la Virgen de Guadalupe,
o de la Iglesia peruana, como Santa Rosa de Lima, se extiende más allá de
las regiones de su 01igen. El arte pictórico cuzqueño conoce una irradiación
bastante amplia. Los estudiantes del Río de la Plata frecuentan la universidad
del Alto Perú. Los funcionarios de la administración y los eclesiásticos, en sus
traslados de unas provincias a otras del imperio español, trasmiten usos legales, prácticas administrativas y costumbres, como la de beber el chocolate.
El invento de la amalgama del mercurio para extraer el mineral de plata
llega de México al Perú en la segunda mital del siglo XVI. El peso fuerte
acuñado en las casas de moneda hispanoamericanas goza de valor general en
América, Europa y Asia. Es atribuido a un artista de Nueva España, José
Luis Rodríguez Alconedo, el túmulo erigido en Puebla a la memoria de los
soldados muertos en la defensa del puerto de Buenos Aires frente a los invasores ingleses de principios del siglo XIX. 8 Las gacetas no dejan de anunciar
los acontecimietnos que ocurren en las varias provincias de la monarquía.
El comercio entre el Brasil y el Río de la Plata aporta algunas influencias
culturales brasileñas a Buenos Aires, especialmente por la vía del contrabando,
que desempeña en todas las áreas un papel destacado cuando las comunicaciones legales no son permitidas entre colonias de distintas metrópolis europeas o entre colonias y naciones europeas diversas de su metrópoli. Asi los
muebles del Brasil llegan al Río de la Plata español; la técnica azucarera
peruana influye en la brasileña, y ésta en la de las islas antillanas de varias
naciones de Europa.
En 1791, los comediantes del Cap Fram;ais, refugiados de Saint-Domingue,
abren en Nueva Orleans el teatro de la calle Saint-Pierre. En 1794, otro refugiado, Duclot, funda el Moniteur de la Louisiane. Oeillard d' Avrigny, nacido en Saint-Pien·e de Martinica, hacia 1760, escribe Mexique Co1zquis,
poema heroico según el gusto del Abate Delille (París, 1812). Nueva Orleans
queda como un centro abierto al interés por el mundo hispanoamericano.
En 1816, el teatro Saint Philippe presenta una pieza que lleva por título:
Pizarre, ou la conquete du Pérou par les Espagnols. En 1827 es impresa la
• M. ToussAJNT, Arte Colonial en Mhico, México, Imprenta Universitaria, 1948,
p. 429.

492

obra: Lettres sur le Mexique par un citoyen de la Nouvelle Orléans. El francés P. Pérennes escribe una tragedia en cinco actos en la misma ciudad sobre
Guatimozin ou le demier jour de l'Empire mexicain (1839). El puerto acoge
refugiados políticos hispanoamericanos, como lo hace Burdeos en el Viejo
Mundo.'
La relación entre las colonias continentales inglesas y las Antillas es bastante
activa en el siglo XVIII, y no sólo toca posesiones insulares de Inglaterra,
sino también de España, Francia y Holanda. Así unas regiones de América
saben de la existencia de otras. En el siglo XVIII, el interés científico llega a
poner en comunicación a sabios de Nueva España, como Alzate, con los de
Angloamérica.10 A fines de esa centuria, la literatura poütica de los Estados
Unidos proyecta la primera influencia cultural importante del área angloamericana sobre las otras zonas de América de distinto origen.
Ya veremos que en ciertas regiones hay contactos, vecindades y sustituciones
de unas lenguas por otras.
Las influencias interamericanas aumentan después de la independencia,
aunque el vínculo cultural transatlántico creado en la época de las colonizaciones no deja de existir y aun de robustecerse a lo largo del siglo XIX.

•
Ya sabemos que los elementos integrantes de las culturas de América no
proceden solamente de Europa. Veamos cómo los factores no europeos se
proyectan sobre las varias áreas de colonización.
El Continente africano también se encuentra en una posición exterior que
permite el paso de algunas influencias generales y simultáneas a las varias
áreas de América; sus habitantes llegan a todas las colonizaciones a través
del comercio de esclavos. A pesar de las diversidades de origen en África y
del defecto destructor del traslado ultramarino, varios elementos comunes de
la religión, la danza, la música, las creencias mágicas, supersticiones y hechicerías, las tendencias lingüísticas, sea de varios grupos africanos entre sí, sea
de alguno de ellos que se reparte por varias regiones de América, se proyectan a la vez sobre distintas áreas de colonización europea, como el Brasil,
Haití, Cuba y el sur de Angloamérica. Los emigrantes africanos en los territorios coloniales de los varios imperios sin despertar las sospechas que persi• Cf. A. VIATTE, Histoirt Littlraire de l' Amérique Franraist, París, 1954, pp. 224,
262, 484.
" Cf. H. BEttNSTEfN, Origins of Inter-.dmtrican Interest, 1700-1812, Philadelphia,
1945.

493

�guen usualmente a los blancos extranjeros. De ahí que la aportación de África,
cualquiera que sea el valor que en cada caso tenga, alcance en la época de
las colonizaciones una difusión continentaJ bastante extensa.
Las influencias orientales que llegan en la época colonial a través del Pacífico, repercuten particularmente en México y el Perú. Al Brasil y Angloamérica arriban a través del comercio que las metrópolis europeas respectivas
sostienen con el Oriente, más bien que por una relación directa entre Asia
y América, aunque estos intercambios no faltan del todo en Brasil y comienzan
a fines del siglo XVIII en los Estados Unidos. El gusto por los objetos y
artes del Oriente, existe en todas las áreas de América a fines de esa centuria.
El indígena americano ejerce influencias en el orden de la cultura material
en varias áreas coloniales, por ejemplo, mediante la difusión del maíz, del
tabaco, etc. Sus lenguas, religiones y conocimientos anteriores al hallazgo europeo se extienden a veces por regiones bastante dilatadas; los colonizadores
dotan a ciertos rasgos culturales indígenas y africanos de un radio más extenso de difusión, gracias a los medios de transporte de que disponen al ocupar el Nuevo Mundo. Así como los navíos europeos permiten que algunas
manifestaciones del folklore de África arriben simultáneamente a Norte y
Sudamérica, también ayudan a que voces indígenas, en particular las antillanas, alcancen una irradiación notable en varias regiones continentales, gracias
a la movilidad de los colonizadores. La presencia del indio sedentario en distintas áreas coloniales crea en mayor o menor escala, una convivencia cultural y biológica con el europeo, y Ja peligrosa vecindad del nómada de las
regiones de frontera, imprime su marca en las costumbres de los colonos. En
este sentido el indio engendra situaciones de alcance bastante amplio en el
mundo americano. En todas las colonizaciones hay, según hemos visto, una
política hacia el indígena; pero presenta rasgos distintos en las varias áreas y
épocas, aun dentro de una colonización dada, no sólo por motivos provenientes del carácter de la civilización de las naciones europeas, sino también
por la diversa índole de las culturas indias y de las situaciones regionales.

LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE DURA GO

Ltc.

JosÉ

loNACIO GALLEoos

Universidad Juárez, Durango, México.

AÑo DE MJL QUINJENTos cincuenta y cuatro marca una nueva etapa para
el norte de la Nueva España. En este año se inician las expediciones de don
Francisco de !barra que habían de traer como consecuencia el descubrimiento
de esa gran parte del país.
Para ese entonces lo descubierto llegaba basta Zacatecas, que como se sabe
había sido fundada en mil quinientos cuarenta y seis y seguramente la fundación de esta ciudad sirvió para despertar el interés de descubrir nuevas
tierras al norte.

EL

Uno de los que más interés tomó en descubrir dichas tierras fue uno de
los fundadores de Zacatecas, don Diego de !barra, que se encontraba casado
con una hija de don Luis de Velasco, a la sazón II Vmey de la Nueva España.
Es fácil comprender, pues, la influencia que cerca del Virrey tenia don
Diego de Ibarra; le iba a ser fácil arreglar el descubrimiento de la región ya
dicha.
Hubiera querido don Diego ser el descubridor y conquistador de dichas tierras, pero se encontraba inválido debido a que había perdido una pierna en
la guerra del Mixt6n, por tal motivo creyó que lo indicado era va1erse de una
persona de su absoluta confianza para que hiciera los descubrimientos y conquistas.
Hacía poco que había llegado a la Nueva España su sobrino don Francisco,
quien se encontraba, seguramente, por recomendaciones suyas, de paje en la
corte del Virrey de Velasco y éste fue el instrumento de que se valió don
Diego para iniciar las conquistas a que nos hemos referido ya.
Era don Francisco de !barra un mozalbete, para la época en que iniciara
las conquistas tenía de diez y seis a diez y siete años, pero tenía todo el carácter, la energía y el talento que en tales causas se necesitan: cualidades que

494

495

�el mismo don Diego ignoraba, puesto que creía que su sobrino no iba a dar
un paso sin consultarle. Resultando que iba a ser enteramente lo contrario
pues don Francisco para lo único que iba a necesitar a su tío era para
le costeara las expediciones.

qu;

Don Francisco de lbarra era originario de Durango, Vizcaya, hijo de Pedro Sánchez de !barra y de María Aranclia. De. este matrimonio nacieron
Martín Ibáñez de Ibarra, Juan y Francisco de !barra.
La casa de Ibarra de la que descendía don Francisco, era de las más viejas
Y nobles de Guipuzcoa. Se dividía en tres ramas: La más antigua estaba en
Hergueta, la segunda en la Villa de Ybar y la última en Durango, Vizcaya.
Ignoramos cómo transcurrieron los primeros años de !barra, sólo sabemos
que por el año de mil quinientos cincuenta vino a la Nueva España, bajo 1a
protección de su tío don Diego, con quien peonaneció los primeros años.
Después aparece como paje en la corte del Virrey de Velasco; también creemos
que por recomendaciones de su tío don Diego.
Cuando éste pensó en hacer las conquistas al norte de Zacatecas, dándose
cuenta de que él no podfa hacerlas dado su estado de inválido, y como deseara
que todo quedara en familia, fue por lo que pensó en su sobrino don Francisco, que previo acuerdo con el Virrey de Velasco, lo puso al frente de la
expedición que andando los años iba a traer como consecuencia la fundación de la ciudad de Durango.

En el ~es de septiembre del año de mil quinientos cincuenta y cuatro,
don Franasco de lbarra salió de las minas de los zacatecas rumbo al norte
llevando al P. Juan García como capellán, más treinta soldados, a fin d~
descubrir nuevas tierras, minas y poblaciones de indios; descubrieron el Río
Grande que no es otro que el Río Aguanaval, el cual pasaron a nado por
haber ido muy crecido; descubrieron también el pueblo de Saín y otro pueblo que se encontraba como a ocho legua.$, al que se le puso por nombre
El Bautismo, en virtud de que el P. García bautizó muchos indios habiendo
sido don Francisco de lbarra el padrino de todos ellos. Después 'llegaron a
San Miguel, lugar que recibió este nombre por haber llegado el propio día
veintinueve de septiembre. Este sitio se llama hoy San Mi¡uel del Mezquital.
De ahí pasaron a otro lugar que resultó ser un rico mineral al que pusieron por nombre San Martín; éste nombre fue puesto porque había en la
expedición cuatro capitanes de este mismo nombre. De ahí fueron a dar a
otro sitio llamado Mazapil, en donde encontraron nuevas minas y descubrieron otros pueblos ; luego volvieron a atravesar el Río Grande y fueron a sitios
donde no encontraron agua; así anduvieron por espacio de ocho días descubriendo poblaciones de indios.
Andando por estos lugares encontraron una india que había huído de Ju-

496

chipila en tiempos del Gobernador Nuño de Guzmán, llegando hasta ahí
con su marido y su hijo, los que fueron muertos por los inclios. Ella sirvió
de intérprete, acompañándolos y siguiendo rumbo al norte en demanda de una
región muy rica llamada Copala, descubriendo en su camino Valle de San
Juan. Después descubrieron el Valle de Guatimapé, fueron a Capinamaiz,
Ocotán, Cacaria y el pueblo de la Olla.
Tuvieron un encuentro con los indios en el cual salieron heridos once o
doce soldados y fue muerto otro llamado Domingo de Villabona y también
herido en un pie don Francisco de !barra.
Después fue descubierto el Valle de Guadiana donde estuvo la expedición
una temporada; para entonces los soldados se encontraban en muy malas
condiciones, porque ropa y calzado se les habían terminado. lbarra mandó
a Zacatecas por todo lo necesario para revestirlos, regresando a este lugar, a
fin de prepararse para iniciar otra expedición que había de traer descubrimientos de nuevas tierras.
El lugar escogido por Ibarra para residir y continuar sus descubrimientos
fue San Martín, donde estuvo algunos años, continuando en sus expecliciones
logrando descubrir sitios donde hoy se levantan Sombrerete, Chalchihuites,
Ranchos, Las Nieves, Avino, San Juan del Mezquital y otros lugares.
Tan importantes fueron los descubrimientos hechos por !barra, que el Virrey se dio cuenta de su actuación y comprendió que había que premiar su
obra, por lo que Jo nombró Gobernador, según se desprende de su nombramiento que transcribimos en su parte relativa a continuación: " ... Y desde
entonces durante los pasados pocos años, he aprenclido que más allá de las
Minas de San Martín y Avino que están más allá de las Minas de Zacatecas,
hay ciertas colonias de indios y ricas provincias como una llamada Copala y
otras que hasta ahora no han sido descubiertas por españoles, y puesto que
los nativos de esos lugares, estaban sin la luz de nuestra fe católica, yo
concedí una comisión a Francisco de Ibarra, de manera que con ciertos
religiosos de la Orden de San Francisco y españoles que fueron en su Compañia, ellos pudieran entrar al país más allá de las Minas de San Martín y
Avino a descubrir las colonias que fueron reportadas estar en esa región; y
por lo concerniente a lo que ellos pudieran ver, descubrir, o oír, fueron ordenados reportarme para que provisión hecha también se les ordenó que mantuvieran en paz el dominio real de los mencionados nativos y puesto que en
el presente tiempo de acuerdo con las carlas del mencionado Francisco de
lbarra y un reportaje de los mencionados religiosos, yo supe que en prosecusión al descubrimiento, ellos hicieron unos viajes por tierras más allá de las
Minas de San Martín y Avino, y descubrieron ciertos valles y buenas tierras
irrigadas y algunas colonias que basta ese tiempo nunca habían sido vistas y

497
H32

�ahí ellos oyeron que más adelante había grandes colonias de gente que no
~saba ropas, pero que estaban sin ningún conocimiento de la Doctrina Cris~ a por eso conforme a la voluntad y deseos de su Majestad, después de
d!scu:11' el ~unto con la audiencia real y personas de importancia y expenencia cons1derando lo que debería ser hecho para traer a los nativos a las
men_cionadas tierras a la paz, y conocimiento de Dios Nuestro Señor, para que
pudieran ser :3-Ivados. P?rque ellos están sin la luz de 1a fe, fue decidido que
algunos espano]es debenan ser despachados bajo el mando de una persona
con c?mpleta autoridad para gobernarlos, y puesto que usted el mencionado
Fran~~sco de _!barra para servir a Dios Nuestro Señor y a su Majestad, se
ofrec1_0 para ir con algunos jinetes españoles, para descubrir y tratar a ]as
mencionadas gentes, nosotros adquirimos gran confianza en usted y creemos
que u~ted es una persona de confianza, capaz de desempeñar el cargo que
yo deposito confiadamente en usted.

!

"En nombre de su Majestad, y por virtud de autorización Real, aquí incorporada,
yo designo,
ordeno y doy poder a usted Francisco de !barra con
. ..
.
cen JJnetes a qmen usted seleccionará y religiosos de la Orden de San Francisco a quienes escogerá usted para que lo acompañen a entrar libremente al
descubrimiento de tierras y colonias ya mencionadas más allá de las Minas
de San Martín y Avino, exceptuando esas que están en la provincia de Chiametla, porque su descubrimiento ha sido confiado por su Majestad Doctor
Morones, Alcalde Mayor de la Real Audiencia del Nuevo Reino de Galicia
en nombre de su Majestad, nombro y desirno a usted Capitán y Gobernado;
de la gente a qujen usted guiará y yo le concedo a usted una licencia y poder
para_ emprend~r el ya mencionado descubrimiento por todas las maneras y
med10s necesanos para mantener en paz nuestra fe católica y obediencia a su
~ajestad, a los nati~os de esas mencionadas tierras. Usted verá que los religiosos no sean detemdos cuando prediquen el Santo Evangelio. A usted se le
dará poder para fundar colonias donde a usted le parezca mejor de acuerdo
a la situación, fertilidad de las tierras y cualidad del sitio, res~ecto a esto
ust:d me rendirá cuentas, esa provisión puede ser hecha para su perpetuidad
Y s1 los mencionados nativos resisten las predicaciones de los mencionados
religiosos, su gente no los dañará; sin embargo, tomarán todo el cuidado para
ganar una libre entrada. Respecto a esto todo lo demás que usted tendrá que
hacer, usted seguirá la lista de instrucciones incluída, firmada por mi mano
y por los miembros de esta Real Audiencia. Usted las guardará y las cumplirá
p~rque ellas contienen sin cambio las obligaciones de un Gobernador y Capitán General, las cuales son parecidas a las de usted. Por ellas usted, es guiado en la administración de justicia y en todos casos y causas civiles y criminales, las cuales pueden ocurrir. En todo esto yo le concedo a usted completa
)

498

autoridad y mande todas las personas quienes le acompañan a usted, a obedecerlo como su Gobernador y Capitán y a cumplir sus órdenes y a obedecerlo
sin excusa o reservación, sujetos a cualquier pena que usted desee imponerles.
"Puesto que en la mencionada lista de mstrucciones están declaradas y especificadas todo lo concerniente al ejercicio de su oficio, y puesto que mucho
de esto está incorporado en esta comisión, usted debe adherirlas como si ellas
estuvieran aquí contenidas.-México veinticuatro de julio de mil quinientos
sesenta y dos: Don Luis de Velasco.-Rúbrica".
Al ser nombrado !barra Gobernador y Capitán Geenral, se le invistió de
grandes poderes ordinarios, comisionándolo para explorar y colonizar tierras
descubiertas y como la empresa debería ser emprendida por su propia cuenta,
se le concedieron obviamente privilegios y exenciones de que no gozaba nin-

gún otro Gobernador.

.
Conforme a su nombramiento tenía poder para explorar y colonizar las
tierras más allá de la frontera española y para poner bajo su gobierno todos
]os pueblos que no estuvieran provistos de una Iglesia y un Misionero, pero
este trabajo debería ser emprendido sin la ayuda del Gobierno y además no
recibiría ningún sueldo.
En las funciones administrativas, estaban aquellas de otorgar a los indios en
encomienda, con el objeto de explotar su trabajo y darles instrucción religiosa.
El Poder Legislativo del Gobierno, incluía el hacer ]os reglamentos para el
gobierno de su provincia: Este poder era restringido solamente por la expedición de que estos decretos no deberían ser contrarios a la justicia Y a las
órdenes reales. Su autoridad judicial dependía de la Audiencia de México;
también el tributo real debería ser enviado a la Caja Real en la Ciudad de
México.
Como Capitán General, con el objeto de explorar y conquistar nuevas provincias, !barra estaba investido de considerable autoridad militar. Todos los
hombres que lo acompañaron en la expedición tenían el deber de obedecerlo
y de no desertar bajo pena de muerte.
También tenía nombramiento de Alguacil Mayor o Alto Magistrado.
Además del privilegio de otorgar encomiendas, Ibarra disfrutaba de ciertas
franquicias. El y sus compañeros estaban exe.ntos de la alcabala o impuesto
sobre la renta durante un período de veinte años. También en el lugar del
pago acostumbrado de la Cuenta Real, de todo el oro o de los metales pre~
ciosos sacados de las minas o encontrados por otros medios, los fundadores
de la Nueva Vizcaya debían pagar al Tesorero Real un veinteavo.
Cuando !barra recibió su nombramiento de Gobernador, que fue en el mes
de enero de mil quinientos sesenta y tres, estando en San Martín, estuvo
indeciso sobre si debería aceptarlo o bien rechazarlo, pero finalmente, siendo

499

�"nfluenciado grandemente por el hecho de que Velasco lo había escogido para
tal cargo, y de que dependía de su tío el cumplimiento de la empresa, acab6
por aceptar el cargo.
El cargo otorgado a !barra, dice Baltasar de Obregón, Cronista de la expedición, era merecido: se mostró como un caballero capaz, honrado y prudente. Sus actos, su vida, sus costumbres, justificaron su nombramiento.

AJ tener !barra noticias de su nombramiento, fue a Zacatecas y empezó a
organizar la gente que iba a formar parte de su pequeño ejército. Poco antes
de la Navidad marchó con sus hombres a San Martín para darles la organización final y ayudado por su tío don Diego, se proveyó de todo lo necesario para iniciar la primera expedición que con carácter oficial iba a emprender.
El Cronista de la expedición sigue hablando de la organización dada por
!barra. Dice: " ... Empezó a formar y a elegir los oficiales de su campo, empezó por Martín de Gamón a quien dio el cargo de Maese de Campo, el cual
fue el más valiente soldado que hubo en el viaje; por su Alférez Mayor a
Martín de Rentería, buen soldado; por sus capitanes a Pedro de Quezada,
Andrés de IbarraJ Martín de Arana, buenos y escogidos soldados; por Oficiales de la Real Hacienda, a Martín López de !barra a su primo, Bartolomé
de Arriola, Juan de Heredia, vizcaíno, caballeros virtuosos, a Alonso de la
Mancha por Alguacil mayor del campo. Escogió ciento setenta buenos soldados, la mayor parte vizcaínos, los cuales han aprobado en esta Gobernación muy bien".
En cumplimiento de su nombramiento de gobernador, !barra procedió a
reunir los cien hombres de rigor, y además llev6 tres Misioneros Franciscanos, que fueron Fr. Pablo Acevedo, el hermano Juan de Herrera y un tercero
cuyo nombre desconocemos.
Corno aquel ejército debería tener su Estandarte, don Diego lo confeccionó y se lo entregó a don Francisco, que era de damasco azul bordado y
labrado de oro y plata, en cuyos lados estaba esculpida la imagen de Cristo
y de la Virgen; a su alrededor había letras de oro y seda y en los cabos las
reales armas. Este Estandarte fue bendecido en la Iglesia de San Martín,
después del acto !barra se lo entregó a su Alférez Martín de Rentería.
El veinticuatro de enero de mil quinientos sesenta y tres, Iban-a abando.
naba San Martín, siendo despedido con grandes muestras de afecto por su tío
don Diego y por el Alcalde Mayor Diego de Colio, penetrando, desde luego,
a las tierras de las que iba a ser Gobernador.
Al llegar a los límites de ellas, por orden de !barra ahí se celebró una
misa, a fin de implorar la ayuda de Dios al principio de sus actividades.

500

Antes de que Ibarra fuera nombrado Gobernador, no hizo ninguna fun•
dación de pueblos, se limitó únicamente a recorrer el territorio.
Pasó por Nombre de DiosJ donde un año antes había sido fundada una
Misión Franciscana y alrededor de ella había ya un pueblo que era de mucho
Porvenir. !barra vio grandes esperanzas en él y lo fundó, aunque después iba
a venir su fundación oficial.
Seguramente que en sus distintos recorridos, !barra buscó sitios para fundar una ciudad o villa, que fuese la capital de la provincia de la que era
Gobernador y escogió un sitio en el Valle de Guadiana, que no podía estar
mejor elegido, dada la situación en que se encontraba el Valle. Sus tierras
eran muy feraces y había gran cantidad de agua, por lo que resultaba de gran
porvenir, ya que la población que en él se fundase podía tener mucha espectativa.
Escogió, pues, el sitio donde quedase la cabecera de su provincia, se lo comunicó a sus capitanes, mientras se fue a radicar a Valle de San Juan donde
estuvo atendiendo algunas expediciones, entre otras la de Tapia o Topiamé,
que él consideraba ser la base de sus expediciones.
En el mes de abril !barra mandó al Valle de Guadiana a su capitán Alonso de Pachcco, con el fin de que viniera a echar los cimientos de la nueva
1-·illa, de acuerdo con las instrucciones dadas por el propio lbarra.
Alonso de Pacheco llegó a Valle de Guadiana y se hospedó en alguna casa
del pueblo de indios de Analco y desde ahí comenzó a hacer la traza de la
nueva población.
Es bien sabido cómo se hacia la traza de una nueva ciudad; en primer
término se escogía el lugar donde fundarse, después se señalaba un rectángulo
que era el sitio para la plaza de armas, luego se señalaban sitios para el
templo, casas de cabildo, casas de los vecinos y a cordel se tiraban las calles.
Podemos afirmar que según J.a traza hecha por Alonso de Pacheco, la Villa
de Durango quedó, en el momento de nacer, de la siguiente manera, to•
mando como centro la plaza de armas: Al norte, la Iglesia. al sur el Palacio
de los Gobernadores; por lo pronto no se señaló sitio para las casas de Cabildo;
al oriente y poniente, los solares fueron repartidos entre los primeros vecinos
que hubo en Durango. Al norte del sitio donde se iba a construir la Iglesia,
con calle de por medio, !barra señaló otro sitio donde quedó su casa particular.
Llevaba Alonso de Pacheco dos meses de estar haciendo la traza de Durango, cuando se presentó en ella don Francisco de !barra, siendo en los
primeros días del mes de julio. La presencia de éste iba a acelerar los tra-

501

�lbajos de construcción, declarándola solemnemente fundada el ocho de julio
de mil qu.inientos sesenta y tres.
Pacheco la llamaba Guadiana, seguramente por encontrarse en los llanos
de este nombre, pero Ibarra le cambió su nombre y desde la fecha de su fundación le llamó Durango.

No hemos encontrado documento alguno que hable cómo fue la fundación
de nuestra ciudad, pero nos imaginamos que aquel ocho de julio desde temprana hora hubo un gran movimiento en ella.
La tradición señala un lugar próximo a la Plaza de Armas como el sitio
donde ese día a temprana hora se dijo una misa a la que asistieron Ibarra,
sus capitanes y los primeros vecinos que se establecieron en ella. Después tuvo
lugar el acto de la fundación.

La etimología de la palabra Durango, es la siguiente: Su nombre es síncope•
de URAS-ANGO que significa en castellano "Allende el Agua".
Como hemos visto en este trabajo Analco y Durango, quedaron inmediatos, los dividía únicamente el arroyo conocido por "Acequia Grande". La
palabra Analco es nahoa, y significa "Allende el Agua", es decir tiene el
mismo significado que Durango.

La ceremonia tuvo lugar en el sitio escogido como la Plaza de Armas,
en la que el Escribano Sebastián de Quiroz, levantó el acta de fundación correspondiente, estando a su lado el joven Capitán don Francisco de Ibarra
que apenas contaba con veinticuatro años de edad. Vestía su uniforme de
gala, junto a él estaba el Alférez Martín de Rentería portando el Estandane
que los había acompañado en sus conqu.istas. Estaban los Capitanes Alonso
de Pacheco, Martín López de lbarra, Bartolomé de Arreola y Martín de
Gamón, quienes lucían sus brillantes corazas, en las cimeras que llevaban aparecían vistosos penachos, en su cuello aparecía la gola, petos de cuero y al
cinto relucientes espadas de acero. Junto a ellos se encontraba doña Ana de
Leyva, esposa de Alonso de Pacheco, que fuera la primera mujer blanca
que viniera a Durango, así como los primeros vecinos pobladores de la Villa,
que fueron Pedro Raymundo, Agustín Camello, Pedro Morcillo, Juan de
Heredia, Juan Sánchez de AJanís, Domingo Hernández, Lope Fernández,
Alonso González, Femando de Requena, Gonzalo Martínez de Lerma, Gonzalo Corona y Esteban Alonso.
La Administración qued6 integrada de la siguiente manera: Gobernador y
Capitán General, don Francisco de !barra; Teniente de Gobernador, Hartolomé de Arrcola; Tesorero, Martín López de Ibarra; Factor y Veedor Juan
de Heredia; Escribano de Cabildo Sebastián de Qu.iroz; Oficiales Reales, Bartolomé de Arrecia y Juan de Heredia.
Los nombres que no conocemos son los de los primeros Alcaldes que tuvo
la Villa de Durango, y que forzosamente fueron nombrados por !barra el día
de su fundación.
Durango nació como Villa¡ pues según las leyes de indias en vigor el
pueblo que para el día de su fundación tenia menos de cien habitantes era
una Villa.

502

503

�INEVITABILIDAD DE LA DICTADURA DEL GENERAL
D1AZ DESPUÉS DE LA CA1DA DE LERDO
JORGE FERNANDO lTURIUBARRÍA

Universidad de Oaxaca.

DEsoE QUE INICIÓ EL GENERAL DÍAz su régimen, en 1877, comenzó ya a gobernar como un caudillo. Cuando ese caudillaje se hizo permanente, condujo
al país a la autocracia. De caudillo militar que toma el primer puesto de la
nación a merced de una cuartelada, pasó a convertirse, al paso del tiempo,
en una especie de monarca europeo como cualquiera de las cabezas coronadas
que lucían sus arrestos en las cortes del viejo Continente.
A su estilo personal de gobierno convenía aplicar convencionalmente la
Constitución de 1857, la carta vigente que con su espada había ayudado a
restablecer, con lo que queremos decir que promovió tal número de reformas en ella, que, de hecho, la Constitución resultó acomodada a la voluntad
del caudillo, y no éste subordinado al mandato y a la majestad de la ley; de
otro modo, el general Díaz no hubiera sido un autócrata.
A este convencionalismo político se debió que en el transcurso de las tres
décadas y fracción del régimen tuxtepecano, el estatuto jurídico del 57 haya
llegado a las postrimerías del porfiriato tapizado de parches. Y esto no se
crea que fue consecuencia de la actitud revisionista que toda legislación requiere con el andar del tiempo, sino inspiración de la poütica amañada que
un gobierno de tipo personal necesita para ocultar su fachada tras la máscara
de la legalidad y ofrecer, dentro y fuera, el aspecto de régimen de instituciones.
¿ Pudo el general Dias haber gobernado con los principios aprobados por
nuestros teóricos del 57, que llevaron al articulado de la Constitución liberal,
con más generosidad que conocimiento del país, sus férvidos anhelos transidos de romanticismo político y de la más sublime mística libertaria? ¿O
compartía en el fondo la objeción de Comonfort, cuando éste se coludió

505

�con los conservadores de Tacubaya declarando que: "con la Constitución
de 1857 no era posible gobernar''? ¿Por qué Juárez sí pudo, .incluso con
la Leyes de Reforma, pese a que haya tenido que recurrir a las facultades
extraordinarias en Guerra y Hacienda para enfrentarse a los problemas de
orden militar de su tiempo, entre ellos la cuartelada de la Ciudadela y la
revuelta de La Noria? El pasado nos revela que Juárcz, por temperamento
y por su educaci6n legalista, fue uno de los presidentes que supo cohonestar
el cumplimiento de la ley con la realidad política y social del país; su formación jurídica y su respeto a la majestad de la ley Jo relevaron del peligro
de caer en Ja dictadura sistemática.
¿Fue sincero el caudillo de La oria y Tuxtcpec al proclamar que la
reelecci6n era la causa principal de nucstrns males nacionales, e inscribir
en su bandera de rebelde el principio contrario? ¿ O fue que con su espada, en Tecoac, abri6 por fin la puerta, antes cerrada de su aspirantismo
presidencial, en eso días en que toda\'ía taban frescos en sus sienes los
laureles de Miahuatlán, La Carbonera y Puebla, para disputar a Juárez
-y más tarde a Lerdo- el sitio que sentíase con derecho a ocupar como
copartícipe ameritado en la caída del Segundo Imperio? La prudencia con
que procedió al dejar abierta la puerta de la presidencia para su retorno al
poder, dejando proscrita sólo la reelccci6n continua de presidente y gobernadores, pero no la absoluta, en la reforma constitucional vigente desde el
5 de mayo de 1878, demuestra que no campeó la idea de un radicalismo antirreeleccionista en ninguno de sus planes políticos.
No es posible negar, con ejemplos casi actualesJ que los obstáculos legales
a la voluntad de un presidente, siempre han podido ser remo\idos en México por el ministerio de Congr sos serviles y dóciles; lo que vien a reiterarse que, sobre Ja majestad de la ley estuvo y ha estado el interés polftic o
del momento, considerando éste en su sentido peyorativo.
Así hemos vivido desd la Independencia; y aun en los tiempos d Juárez,
menos .inescrupuloso en el respeto a la ley, el ilustre patricio hubo de violar
,·irtualmcnte la Constitución, al prorrogarse el período presidencial, contra
)aq demandas del general González Ortega, con derecho legal al puesto
como su tituto juridico de la presidencia. Empero la prórroga acordada por
Juárez se justificó, de hecho, por las condiciones de emergencia del país, con
ocupación militar del extranjero.

•
Uno de los argumentos que más se han usado contra el general Díaz, es el
de haber retenido el poder demasiado tiempo. Esta retención del poder a

506

cuando menos de las primeras cuatro reelecciones sucesivas, es decir,
'
d1 . 1
basta 1900, tiene explicación si la enfocamos dentro ~el marco e s1g, o _pasad0 si consideramos el ambiente político que pnvaba en las repubhcas
Y
latinoamericanas.
¿ Por qué México había de ser, en ese senn'do, diferen te a
esos otros países hennanos, teniendo una tradición común de dictadur~ constantes, si no es que de satrapías -salvo escasas y honrosas exccpc1ones-,
desde los tiempos de lturbide, hasta los de Santa Anna?.
.
En México, como en las demás repúblicas latino~encanas, la dictadura
se implant6, ya fuere hipócrita o abi~rtamente, casi ?esde el momento en
ue se organiza el régimen independiente, con Iturb1de emperador y con
~ta Anna; en la Gran Colombia, con el propio Bolívar; en Chile, con Bernanlo O'Higgins; en Paraguay, con el doctor Francia.
La explicación que más se acomoda con la_realidad es ~ue, al q~edar a~tomiticamente abolida la monarquía con el tnunfo de la insurgencia, falto_ al
sistema republicano de estos pueblos un principio de legitimidad reconoodo
universalmente. Quedó de golpe extinguido un poder político que, bueno o
malo, estuvo legitimado por siglos de tradición, sin cnco~trar un sustituto ~ue
pudiera presentarse cubierto con ese esplendor de majestad que tanto impresiona al pueblo, y al que aquellos países estuvieron habituados desde los
tiempos prehispánicos.
.
.
En lo sustancial, la diferencia entre una dictadura y una democracia radica
en que, en la dictadura) la autoridad política es indivisible -lo que l~ asemeja mucho a la monarquía absoluta-; y, en cambio, en la dem~c1a,_ ~u
miDila estructura radica en la dispersi6n del poder a través de diversas instituciones -división de poderes- y en la efectiva independencia de esos
• ..t.-

trave1,

órganos entre sí.
Hábitos de siglos determinaron en los pueblos indolatinos que, al faltar ese
tipo de gobierno emanado de un principio de autoridad universalmente reconocido y, habiendo tanto parecido, d hecho, entre un re~ ab~luto -desde
Carlos V a Femando VII, salvando la época del despottsmo ilustrado- y
un dictador, era inevitable que tuviera que surgir la figura de éste c~mo ~a
del sustituto del régimen fenecido. El caso actual de España con la ~11g~c1a
de una dictadura que ha rebasado ya los veinte años antes de ~xtin~1rsc,
para ir a desembocar probablemente y de nuevo en la monarqwa, viene a
demostrar que en los pueblos de larga tradición autocrática el sist~a de g~
biemo sólo ha cambiado en apariencia. cuando se supone que funciona bajo
el amparo de una Constitución, como ha ocurrido en las dictaduras hispanoamericanas del siglo anterior y en las que aún padecen esos pueblos.
Para el México de mediados del siglo pasado, la ley no babia podido sustituir al rey. Desde el Acta de Independencia del Imperio Mexicano, de 1821,

507

�hasta la Constitución de 57, varias hubo. 1 Un golpe de Estado o una cuartelada desconocía la ley vigente e implantaba normas como las de las llamadas "bases orgánicas", que estaban su jetas a modificación más o menos
constante, según que sus postulados fueran barreras más o menos accesibles
al capricho del mandamás. Tanta veleidad y tan punible falta de respeto
a los principios fundamentales impidieron que la ley fuera en México, como
lo es en otras partes, el mejor instrumento para disciplinar la conducta político-social de un pueblo.
En la Constitución de 57 fueron tantos los remiendos durante el porliriato,
que sólo pudieron salvarse determinados principios tabúes del liberalismo, considerados como símbolos irrevocables. Así llegó desconocida a la primera década del siglo actual, mostrando las heridas que Je infirieron quienes hicieron
de ella un adminículo para el uso personal del dictador. ¿ Iba el fin a justificar los medios?

•
La insurgencia victoriosa abolió Ja monarquía en los países indolatinos,
pero conservó sus más eficaces fuerzas: el autoritarismo absoluto el centralismo y cierta especie de aristocracia sustitutiva de la nobleza. 'Los nuevos
mandatarios, creados dentro de la tradición española no pudieron -ni habrían
podido- crear de golpe, improvisar hábitos sociales ajenos a las formas de
vida heredadas al país en el transcurso de largo coloniaje.

Y aunque no se perpetuó en Hispanoamérica la esclavitud, como sí, en
cambio, en los Estados Unidos, hasta Lincoln; se le conservó, de hecho, con
formas equivalentes, como la hacienda y el peonaje, los servicios forzosos del
campo, la leva y la consignación al ejércitol la tienda de raya, etc., etc.
A esa situación heredada a los países indolatino~ se debe lo que podría
llamarse una predisposición habitual a la dictadura. De Iturbide a Santa
' Leyes qu, rigieron desde la consumación de la Independencia a 1856.
1821. Acta de Independencia del Imperio Mexicano.
Feb.-24-1822. Bases constitucionales.
En.-31-1824. Acta constitutiva de la federación.
Oct.-4-1824. Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos.
Oct.-2 7-1835 . .Bases constitucionales.
Dic.-15-1835. Bases orgánicas.
Sep.-28-184 l. Bases orgánicas.
Ma-y.-21-1847. Acta Constitutiva y de Reforma.
Abr.-22-1853. Bases orgánicas.
May.-15-1856. Estatuto orgánico.

508

Anna -salvo fugaces interrupciones en que el espíritu liberal ensayó formas
libertarias frustráncas- la dictadura degeneró hasta la satrapía, como en
las postrimerías de "Su Alteza Serenísima'1 • Después de la Revolución de
Ayutla, muerto Juárez, la dictadura retoñó con Lerdo y, caído el régimen en
Tecoac por la revuelta triunfante de Tuxtepec, el caudillo victorioso, tan
pronto como logra manumitirse de las inteligencias rectoras de Benítez, Tagle
y Zamacona, comienza a ejercer el mando con un estilo militar, dueño como
era de una fuerte voluntad, profundo conocedor de los resortes que mueven
a los hombres y con la experiencia adquirida como jefe político y militar del
Istmo de Tehuantepec y, más tarde, en su carácter de jefe de la famosa
División de Oriente, con jurisdicción en todos los Estados del Sur y Sureste;
es decir, en casi media república.
La capacidad de dictador, el dictador en potencia que había en el general
Díaz, se revela, entre otros casos, en su primera acción de armas, en Ixcapa,
en 1858, y después, en la batalla del 5 de Mayo de 1862, cuando, en ambos
casos, desobedece órdenes expresas de sus jefes y hace, con buen éxito, lo
que cree mejor. Esta capacidad se acentúa en Tehuantepec y en la jefatura
de la División de Oriente, cuando, en las dos situaciones, puede dictar acuerdos, sin restricci6n, que van desde la ocupación precaria de la propiedad,
h~ta la ejecución militar sumaria.
Y no sólo se revela y acentúa esa natural predisposición; se convierte en
una actitud ya inseparable del mando. Por eso, poco después de que el general Díaz es designado comandante militar de Tehuacán, ya restaurada la
República, y cuando empieza a encontrarse limitado en su acción de mando,
y hasta vigilado -principal.mente por su paisano el Gral. Ignacio Mejía, a
la sazón Ministro de Guerra, que siempre estuvo celoso de sus aptitudes de
soldado-, termina por resignar ese mando, y regresa a Oa.xaca para embrazar el arado -Cincinato se hizo decir-, en espera del momento en que va
a disputarle el puesto a Juárez, si el patricio da el pretexto de la reelección,
como lo hizo.
Conseguida la presidencia, después de su primer fracaso en 1872, y a punto
de concluir en igual forma la segunda intentona, que le deparó peligros sin
cuento -como aquella travesía marítima de Brownsville a Veracruz, en que
tuvo que fingirse médico cubano y loco y estuvo en inminente peligro de
ahogarse-, el general Díaz encuentra que los cuatro años de su presidencia
se van pasando en intentos reorganizadores y en largos escarceos diplomáticos
con los Estados Unidos, porque los indios texanos perseguidos se refugian en
México y los mexicanos invaden la frontera del vecino; años que son corto
Y fugaz premio a sus afanes de caudillo republicano y a los sacrificios sin
cuento con que, al 6n, pudo escalar el poder.
509

�Esta amargura de la fugacidad sorprende su ánimo cuando, conforme a
la costumbre y, apenas doblada la primera mitad del cuatrienio) el ambiente
político empieza a agitarse en busca del sucesor. Se habla de los generales
Mariano Escobedo y Ram6n Corona -con quienes había compartido la vic.
toria militar contra el Imperio- como los probables candidatos de la oposición; pero también, y mucho, se habla de su íntimo amigo y paisano: el
licenciado José Justo Benítez, y de los también abogados Vallarta, Tagle
y Zamacona.
¡ Horror! Han transcurrido dos años en puros acomodos y tanteos, escaramuzas diplomáticas, colocación de los amigos y partidarios en el presupuesto,
sin que nada efectivo apunte como programa, y ya tiene que ir pensando
el general Díaz en el intruso que ha de venir a ocupar su puesto, tan largamente conocido y duramente peleado. El fantasma del presunto sucesor empieza a desvelarlo sin que pueda rehuirlo, porque la no reelección ha sido
inscrita como norma constitucional. Menguado le va pareciendo el premio
frente al sacrificio. Examina, con celo de moro, el panorama de los presidenciables; mira de reojo la nómina de los generales de la oposición; vuelve
airado la hoja, y escudriña en el alma de los fieles compañeros de lucha política: allí están esos tres abogados que ya han conquistado celebridad en el Foro
y cuyo prestigio no deja de ser peligro para hacer con cualquiera de ellos el
puente que le permita volver a andar el camino desandado; pero sospecha
que ellos no le devolverían la dorada silla, porque les sobrarán argucias legales
para impedírselo. Queda el amigo fraternal: José Justo ... Sin embargo, no
tarda en enterarse de que su excondiscípulo en el Instituto de Oaxaca, valido de la influencia que se le atribuye ante él, ya ha comenzado a hacer
"benitismo" futurista en el Congreso para comprometer la sucesión en su
favor, forzando Ja situación, y eso no es leal. Cree el general Díaz que, en
estas condiciones, fortalecer su aspirantismo es jugar un albur. Benítez pre.
sidente sería capaz de mandar reformar la Constitución para borrar el prin•
cipio antirreeleccionista en su personal provecho, porque no tiene compromisos con la opinión pública en ese sentido, ni responsabilidades ante la Historia. Y, si como amigo Benitez es intransigente, como enemigo sería intolerable. Entonces ... ¿quién? Necesita un tipo sin dobleces, de una pieza, incapaz de perfidias, de los que al comprometer la palabra comprometen el
honor y la vida. ¡ Su compadre Manuel González! ... El, porque a costa de
su manquera, de su valor y de su oportuna presencia en el campo de batalla,
decidió el triunfo en Tecoac, y tiene probado ser hombre de palabra.
Y entonces se da el caso de que, por primera vez en México, un presidente pueda nombrar sucesor y entregarle pacíficamente el gobierno. Se ha
producido un hecho nuevo en la historia del país. Pero, el que ha podido

510

hacerlo, ¿no podrá intentar empresas más audaces? ¿Convertirse, por ejemplo, en un patriarca político, en una especie de gran cacique? Muchos ya lo
presagian, sobre todo los desahuciados, que parecen decir en coro: "¿ Quién
lo duda? ¡ Porfirio volverá!" Y volvió el primero de diciembre de 1884, para
pennanecer veintisiete años más en sucesivas reelecciones, pegado a la presidencia como lapa a la roca marina, hasta el 26 de mayo de 1911, en que, a
los 81 de edad, dimite, forzado, el poder.
Este hombre con un don e&gt;..'traordinario de mando, con predisposición innata a imponer su voluntad, que de hecho ejerció la dictadura civil y militar en el Istmo, y la política y militar durante los dos periodos en que desempeñó la jefatura del Ejército de Oriente; que por el ministerio de las armas,
muerto Juárez, abate el poder civil de un presidente impopular y entroniza
su régimen en un país con larga tradición monárquica y con frecuentes reincidencias en la dictadura, tenía que ir derechamente a la autocracia.
Dos condiciones concunentes operaban, además de las ya señaladas: la
situación personal temperamental del caudillo, y el ambiente dictatorial que
seguía privando en las repúblicas indolatinas del Continente durante el último tercio del siglo pasado, con las solas excepciones tan ilustres de Rocafuerte, en el Ecuador, y de Mitre y Sarmiento, en la Argentina.
Y cuando vuelve por primera vez al poder, en 1884, el general Díaz reconoce que la devolución que ha recibido no obedeció exclusivamente a la lealtad del general González, sino a que su personalidad ha impuesto su retomo,
porque él ha logrado operar en la opinión de tal manera, que su segunda
presencia en el poder se está considerando seriamente como un caso de necesidad pública o algo por el estilo, a causa de las grandes inmoralidades administrativas ocurridas durante el régimen de Gonzálcz, que prohijaron el rápido
enriquecimiento del propio presidente y de sus paniaguados.
Aquí entró el genio político del general Díaz, genio que ha de seguir operando después, de modo parecido, para que cada nuevo caso de reelección
sea considerado como un imperativo de conveniencia nacional, hasta que el
procedimiento concluye por gastarse, hacerse rutinario e ineficaz.
Imposible soslayar que México entonces, como antes y después, estaba acostumbrado al proceso político que iba de la dictadura a la rebelión, para nuevamente recaer en la dictadura, y así sucesivametne. En estas circunstancias,
resulta claro que si el orden impuesto por el general Díaz, con todos sus grandes defectos, tenía la rara virtud de haber suprimido el hábito de las revueltas, los desórdenes y la anarquía que periódicamente padecía el país, con
sus consecuencias lesivas para la economía general, aun no simpatizándose personalmente con el caudillo, el resultado era que cada reelecci6n suya iba
siendo vista con explicable disimulo en los sectores capaces de iniciativa política.

511

�Sin comparar al general Díaz con el dictador Juan Manuel Rosas, de la
Argentina, pero ayudándonos de su caso para entender cómo se entronizó en
México el porfiriato, sabemos que el régimen del político sudamericano -pese
a sus procedimientos no s6lo dictatoriales, sino tiránicos-, ha sido reconocido
por muchos historiadores contemporáneos como un instrumento providencial
de la unidad nacional argentina. Algo semejante sucedió entre nosotros, y
por eso muchos suponen, con razonamiento no escaso de lógica, que el general Díaz llegó al poder cuando el país lo necesitaba. El caso puede ilustrarse con esta pregunta: ¿Nos asisten motivos fundados para suponer que
en 1884 México se había ya curado de caer en futuras rcweltas? Es todo lo
contrario. Lo probable es que, de no haber surgido en la vida política del
país la \'Ígorosa personalidad del general Díaz, se hubiera continuado con el
hábito de las cuarteladas, como ocurrió en este siglo, desde el Plan de Agua
Prieta hasta la revuelta de los hermanos Cedillo en San Luis Potosí; es decir,
durante más de veinte años.
Buscando una interpretación de los motivos del general Díaz para establecer una forma personal de gobierno -aparte de las causas temperamentales ya vistas- se advierte que, cuando menos, a partir de su segunda reelección, gobernó con su sola presencia. Sus indicaciones eran órdenes, porque
sabía que si delegaba su autoridad en segundas manos, éstas y no las suyas
se acreditarían con el prestigio del mando, y podrían llegar a disputárselo
con el derecho que da el compartir algo con otro, y así, aun con el ímprobo
esfuerzo que requiere multiplicarse para atender!o todo, pudo cuidar y conservar su prestigio de caudillo enérgico y vigilante, celoso del poder y de la
autoridad, hasta que su senilidad lo invalidó y el "grupo científico" tomó
prácticamente el mando.
En efecto, ya en el siglo actual, comienzan a declinar sus facultades y la
dirección pasa, de hecho, a las manos de Limantour, que empieza a suplantarlo y a imponerle su voluntad en casi todo, menos en lo imposible: que eJ
general Díaz se avenga a dejar la presidencia. Pero, esta resistencia suya, lejos ya de revelar cualidades positivas, denuncia una intransigencia obsesiva,
casi patológica, que lo obliga a recurrir a todas las artimañas, aun a las de
mala ley, sin omitir la represión sangrienta, para burlar a sus presuntos rivales y no soltar el poder.
A Limantour lo hizo e.'Chibir públicamente como extranjero, para desahuciarlo
en sus pretensiones presidenciales, y aunque después lo habilitó oficialmente
con la ciudadanía mexicana, esto fue bajo la condición irrevocable de que
jamás osara sucederlo; y ni aun como aspirante a la vicepresidencia, cuando
se instituyó el cargo -a iniciativa del propio Limantour-, le permitió pretender a él. Todo lo contrario: lo desautorizó mediante una circular pública,

512

cuyo texto resultaba oficioso e inconducente al decir allí, sin haber motivo,
que su Ministro de Hacienda había resuelto, con carácter irrevocable, no aspirar a ese cargo: el punto neurálgico del general Díaz.
Al general Bernardo Reyes, por haber autorizado la formación de un partido que le era afecto, inducido a ello por las enfáticas declaraciones de don
Porfirio al periodista norteamericano Creelman -publicadas en marzo de
1908-, en el sentido de que el país ya estaba maduro para la democracia,
y que vería como una bendici6n que en México se formaran partidos políticos,
lo mandó perseguir en Nuevo León -el Estado que gobernaba- con fuerzas
del general Jerónimo Treviño, su enemigo personal, y poco después le ordenó,
como militar que era Reyes, su salida a Europa en comisión oficial, desterrándolo prácticamente.
Sobre la fobia contra el general Reyes, que fue con don Porfirio de una
lealtad ejemplar, refiere el doctor Francisco Vázquez Gómez una anécdota
que pinta con vivos colores el celo africano que en el presidente causaba que
se le hablara de un sucesor, y del encono que por ese aspirantismo le tomó al
gobernador de aquella entidad fronteriza.
Dice que, conversando con el general Díaz en Chapultepec, el caudillo le
confió que consideraba al general Reyes como su enemigo político y personal.
Siendo su interlocutor partidario del general Reyes, trató de convencer al
general Díaz de lo contrario, y aun le insinuó --con la confianza que le permitía haber sido su médico de cabecera-- la conveniencia de que aquél ocupara la vicepresidencia y no don Ramón Corral; pues que, ocurriendo como
el doctor lo sugería, el general Díaz podría emprender tranquilo el viaje que
proyectaba hacer con su esposa a Europa. No así, en cambio, si quedaba
Corral, porque su impopularidad podr'ia ser causa de desórdenes públicos.
Añade el doctor Vázquez G6mez, que lo interrumpió el general Díaz con
esta observación:
-"Pero si Reyes no sale electo se pronuncia".
A lo que objetó el doctor que no lo haría porque era un leal amigo del
presidente.
Entonces éste prorrumpió en tono e,,¡:altado:
-"Es que usted no conoce al general Reyes, es un hombre de unas pasiones
terribles, y si él fuera el electo vicepresidente sería capaz de mandarme asesinar para quedarse de presidente". 2
Atribuye el doctor Vásquez Gómez el estado de ánimo del general Díaz
a una larga y bien premeditada intriga de los "científicos'' para frustrar la por
ellos tan temida admisi6n del general Reyes como candidato de parte del
1

Da.. FMNc1sco VÁsQUEZ

GÓMEZ.

Memorias PoUticll.f, p. 16.

513

�caudillo, porque su ascensión al poder habría significado la liquidación de
ese grupo político, que atisbaba el momento de suceder al general Díaz, como
lo pretendió Llmantour con el pacto secreto que tuvo con Madero1 pacto
que fracasó en Ciudad Juárez, en mayo de 1911, gracias a la actitud vigi•
lante y enérgica del propio doctor Vázquez Gómez.
Estas actitudes del general Díaz, ocurridas bien avanzado el primer de.
cenio del siglo actual, cuando ya había cumplido los 70 años y 24 de ser
presidente, denuncian que eJ caudillo había llegado a la senilidad y estaba
incapacitado para seguir siendo el jefe de la Nación.
El aparato cortesano y el oropel que brillaba con luces falaces durante las
postrimerías del régimen, contribuyeron a engañar al caudillo respecto de
su verdadera posición interior y exterior, como se verá que ocurre al visitar
México, en septiembre de 1906, el ministro norteamericano Mr. Elihu Root
Vino aparentemente para estrechar las relaciones de amistad entre los dos
pueblos; pero en verdad actuaba como enviado confidencial del presidente
Roosevelt, de los Estados Unidos. Pensando el mandatario yanqui intervenir
en los conflictos suscitados entre Guatemala, Colombia, Venezuela y El Salvador, buscaba ofrecer su mediación a los beligerantes, pero con la cooperaci6n
del gobierno mexicano, y enviaba a Root contemplando el proyecto de llegar
a dominar a Centroamérica valiéndose de México, por ser esta nación latina
vecina a los países en dificultades y con cierta prestancia como de hermana
mayor.
Preocupó entonces mucho a don Porfirio que Mr. Root se llevara de México la mejor impresión posible, y mandó arreglar el escenario. Algo de lo
mucho que para ese fin se hizo fue mandar confeccionar miles de panta.
Iones de mezclilla, y regalarlos a los indios transeúntes en la Capital, con aper•
cibimiento de multa o arresto menor si no los lucían mientras durara la per•
manencia del político yanqui.
Hubo en su honor una tertulia nocturna o garden party, en Chapultepec,
de la que The Mexican Herald dijo: "El acontecimiento sobrepujó a todo
cuanto hasta hoy se había hecho en honor de Mr. Root, y eclipsó por
completo a todo lo que hasta el día ha llegado a realizarse en cualquiera de
las dos Américas".ª Además, los banquetes y brindis consabidos y recepción
en el Congreso, en los que nuestro huésped dijo, entre otras cosas, para ha•
lagar al general Díaz, después de referirse al progreso nacional: "Señor pre,
sidente: el pueblo de los Estados Unidos sabe que la humanidad debe este
gran cambio principalmente a vos ... " " ... esa constancia y valor que ha elevado al soldado y al estailista que ahora ocupa la primera magistratura de
1

514

RIOAJWo GARCÍA

GRANADOS.

Historia de Mlxico, t. II, p. 84.

México a un lugar en la Historia, superior al de tantos reyes y emperadores
con aparatosos títulos y sin otros hechos en su vida que los dictados por s~
ambición personal".'
Pero, días después, cuando Root regresó a los Estados Unidos y los periodistas le preguntaron: "-¿ Qué ha visto usted en México?", contestó: "-He
visto a todo un pueblo de rodillas y a un solo hombre de pie..."
Rodeado de aduladores, y a despecho de su reconocido talento natural ,
quizás nunca llegó el presidente a conocer esa situación falsa y, consecuentemente, jamás también pensó en abdicar, haciéndolo hasta que su renuncia
fue condición impuesta en los tratados de paz de Ciudad Juárez y cuando
frente a su casa de las calles de La Cadena, el pueblo, con C.'&lt;J)resión de
impaciencia, le gritaba que se fuera.
Sin ser ya prácticamente él quien gobernara en el período 1904-1910, sino
Limantour y el grupo científico, tuvo la satisfacción de presidir en 1910
'
,
mostrando en su aspecto físico el color blanco sonrosado de su piel -ayer
broncinea-, en su indumentaria ceremonial de corte europeo y en la etiqueta
palaciega, con el atuendo de un monarca del Viejo Continente, las solemnes
conmemoraciones del Centenario, siendo entonces saludado y felicitado por
delegaciones diplomáticas de los países más acreditados del orbe.

•
Este hombre extraordinario, en ocasiones genial, que llevaba en las venas
sangre de cacique, de caudillo, de dictador y de autócrata; de un individualismo férreo, que desarrolló sus facultades y aprendió a dominar sus impulsos
~ mo~tañas y valles, siempre en plan de dirigir a otros hombres, ya fueren
cien, cmco mil o treinta mil, nunca, que se sepa, codició el dinero o los bienes que con él se compran. Sólo le interesaron la gloria y el poder.
. Su inclinación a ser obedecido se reveló en su juventud en varias ocasiones.
Siendo muchacho y viviendo con su madre viuda y sus hermanos en el "Solar
del toronjo", en el barrio de Jalatlaco, de la ciudad de Oaxaca, capitaneaba
chusmas de muchachos de las calles de Cordobanes -después llamada de
"Los l'eperos,, y mas
' tarde, de Libres, pues allí se reclutó un batallón liberalque armaba pedriscas con otros mozalbetes del barrio de "Los Príncipes" co~
~~ contrariedad del obispo Domínguez, padrino de bautismo y tío de' Porfino; posteriormente, siendo estudiante del Instituto de Ciencias y Artes del
E5tado de Oaxaca, al obtener la clase de gimnasia impartiéndola con aparato mirttar¡ Y, más tarde, desertando de la carrera' de Leyes por haber te• lb. 1b., p. 85.

515

�nido que incorporarse a u.na partida antisantanista al estallar el Plan de Ayuda: y ya triunfante la revolución liberal aceptando la jefatura política del
distrito de Ixtlán, en donde antes que otra cosa, se constituye en instructor
militar de los serranos y logra formar con ellos una especie de batallón de
reclutas que, poco después, fue utilísimo para conjurar en la ciudad de Oaxaca u.na cuartelada conservadora contra la "Ley Juárez".
Fue el general Díaz tan temperamentalmente inclinado al poder, que a
veces se puede cometer con él la injusticia de pensar si este desconcertante
soldado buscaba la gloria como medio para encontrar el poder, o si fue hasta
el 2 de abril de 1867, después de la caída de PueblaJ cuando le hablaron al
oído las brujas de Machbeth ... Creíble también que algo le hayan insinuado
desde Miahuatlán y La Carbonera... El sentido de esta revelación pudo haber
tenido concreción en su mente el 20 de junio de ese mismo año, al caer en
su poder y quedar transitoriamente bajo su mando e.xclusivo la capital de
la restaurada República. Debe haber sentido el todavía joven militar de 37
años, desde las terrazas del Castillo de Chapultepec, o en el austero recinto
de la sala de acuerdos del Palacio Nacional, el halago del poder, como un
guiño de la veleidosa fortuna. Su pecho atlético debe haberse expandido y,
al tiempo en que su corazón latía aún más rápidamente que cuando avisoraba el peligro en la batalla, su fuerte voluntad pudo haber respondjdo a
las brujas de la tragedia shakesperiana: "-¡ Sí. Yo seré rey!''
Resulta interesante ver cómo al tomar e1 general Díaz el poder concurren,
conjugándose, dos elementos fundamentales: por u.na parte, la personalidad
del hombre con fuertes hábitos de mando, que no s6lo ha codiciado largamente la presidencia, sino que ya ha hecho de su tenencia una cuestión de
amor propio; y por la otra, la tradición de un país que, salvo breves lapsos,
ha vivido bajo regímenes de un poder absoluto, llámense monarquía indígena, virreinato, imperio de lturbide, dictadura o satrapía de Santa Anna,
autocracia de Lerdo de Tejada, etc.
Por lo demás, el panorama que ofrecían las repúblicas hermanas del Continente, salvo las honrosas excepciones de Rocafuerte, en el Ecuador, y de
Mitre y Sanniento en la Argentina, con dictaduras militares en casi todas, y
la permanencia de Cuba y Puerto Rico bajo el régimen colonial de España,
daba la apariencia de hacer plausible, si no es que necesario, el advenimiento
de un régimen afín a los otros.
Hay dictadores de dictadores; mas en el general Díaz reuníanse dos condiciones que no fueron comunes en sus émulos contemporáneos: sus brillantes
antecedentes de caudillo republicano y su extraordinaria personalidad. Sintomática de su tiempo resulta esta situación entre Porfirio Díaz, la tradición
regimenta) de México y el ambiente político de aquellas naciones hermanas,
516

salidas todas del coloniaje y pugnando por aprender a vivir con autonomía,
pero siempre o casi siempre bajo principios constitucionales con valor teórico o especulativo, y en franco y permanente divorcio entre el ideal democrático y las prácticas políticas tal y como se imponen en la realidad.
La combinación de estos factores estaba llamada a producir en México otra
dictadura, aunque diferente, tanto por la calidad del dictador, corno porque el ·país necesitaba estar en nerviosa espectativa de las reacciones de su
vecino del Norte, siempre inducido por cierta casta de políticos a esperar
la oportunidad, si no es que a crear las condiciones necesarias de discordia,
intranquilidad y desorden -como en los tiempos de Poinsset-, propicias
para intervenir y dar el siguiente zarpazo sobre Baja Califomia y Sonora.
La vuelta a la dictadura era, pues, fatal, por las condiciones internas del
país y por las externas, en relación con las cuestiones de frontera. Analicemos
unas y otras.
Prácticamente, México había estado en guerra, ya fuere civil o intemacional, desde 1854, en que estalla el Plan de Ayutla, hasta 1876, en que es
derrocado Lerdo. Es decir: en sólo veintidós años había pasado por la revolución de Ayutla, la Guerra de Reforma, las luchas contra la Intervención
Francesa y el Imperio, y las revueltas de La Noria y Tuxtepec. El país se
había desangrado y arruinado económicamente. El retorno a la paz y al orden
tropezaba con el licenciamiento de miles de hombres que habían tenido que hacer de la violencia y el desorden un modus vivendi, apenas ayer arrancados de su
hogar y de su trabajo honesto, y que hoy veían desaparecidas, por los efectos
destructores de la guerra, las fuentes naturales de sus ingresos. La sustracción
de varias comarcas o regiones a la autoridad, por los mismos motivos, creó
Y consolidó fuertes cacicazgos del tipo Lazada, en Tepic, o de Treviño, en
el Norte.

El vandalismo, la depredación y el pillaje se extendieron por el territorio
nacional, y las bandas de forajidos, formadas, muchas veces, por auténticos
héroes anónimos ameritados en las luchas contra el invasor, asolaban los caminos y asaltaban haciendas y poblaciones tomando más angustiosa la vida
y más dura la miseria.
Esta fue la situación interna que encontró el general Díaz al tomar el poder, situación que de sobra conocía y a la que él había contribu.ído grandemente a empeorar como caudillo de revueltas y de la que en buena parte
,
'
'
deb1a sentirse directo responsable.
)

~ esta situación deben agregarse los diversos brotes rebeldes y Jas conspiraciones promovidas por los partidarios del régimen caído, como tentativa de
recon~uistar el poder, a las que no fue ajeno el general Mariano Escobedo,
coludido, según se afirma, con las tripulaciones de los barcos "Independencia"
517

•

�.

y "Libertad", caundo ocurrió la espantosa masacre de la madrugada del

25 de junio de 1879, en Veracruz.
La situación e.xtema no era menos grave y, como es de suponerse, la tensión tenía que producirse hacia el lado de nue.stro vecino del 1orte. La Casa
Blanca subordinaba el reconocimiento oficial de nuevo régimen a una pacificaci6n completa de la frontera común. Resultaba que de ·de 1848 -en que
se trazó la nueva división con el límite natural del Bravo- los norteamericanos fronterizos habían venido teniendo dificultades porque los indio texanos, perseguido por los blancos en las inhumana cacerías que éstos acostumbraban, e\·adían a sus victimarios y se refugiaban 11 nuestro territorio, en
dond , igualmente, solían burlar a las autoridades mexicanas. "'uestros vigilantes resultaban incapacc de patrullar una línea tan e.xtcnsa, y esta incapacidad provocaba una falsa y calculada indignación del gobierno norteamericano, siempre dispu sto a e.xagerar nuestros defecto y a culpamos de vivir
en p rpetuo desorden, propicio al refugio de asesinos, abigeos y maleantes.
ucedía también que aquellos indios texanos que escondían en nuestras f ronteras, no tardaban en organizar de nuevo sus incursiones sobre T~·a , en donde
ejer ían represalias contra sus perseguidores.
·
Durante la primera presidencia del general Díaz esta situaci6n continu6,
pero agravada por las anteriores luchas intestinas, detenninó que el president norteamericano Rutherford B. Rayes autorizara la formación de varios
batallones de rangers; éstos, sin permiso del gobierno me.xicano pasaban la
frontera per iauiendo a los indios texanos. Cuando se reclamaba, la respuesta
invariable era que los Estados Unidos e veían obligados a hacer lo que Mé-

r

xico no podía.
La tendenciosa presión yanqui era muy fuerte, y durante la primera presi-dencia del general Diaz llegó a ocupar la atención de importantes diarios
norteamericanos, los que en tono a~resivo proclamaban la nec idad de privar a México de su soberanía, como único recurso de liquidar el problema
de frontera: "Lo mismo el r.·mes, el Herald Tribune o el World, de ueva
York, que el Republican de Washington o The Press, de Filadelfia publicaban
noticias v comentarios sobre un tema ostensiblemente monocorde: México
jamás lo~aría estabilidad política y progreso econ6mico; sólo lo alcanzarla
a la sombra bienhechora de los Estados Unidos, al con\'ertme en un ~
teclorado suyo".ª
Pero no fue este el único problema con los Estado Unidos. Para encauzar
su gobierno, el general Díaz se había visto obligado a solicitar un préstamo
de medio millón de pesos a las fuerzas activas del paí , incluyendo a los el•
• DANIEL

Cos.ío

VrLLECAS.

tranjeros y sin omitir, naturalmente, a os norteamericanos. Estos últimos se
quejaron, a través de su ministro, al Secretario de Estado, Mr. Evans, y el
gobierno yanqui trató de impon r la excepci6n favorable a sus conciudadanos·
para lo que se propu o anular el Tratado de 1836, firmado con nuestr~
país sobre ese particular, haciendo de la buena disposición que México mostrara en servir a los intereses de los norteamericanos una nueva e intransigente
condici6n para otorgar el reconocimiento.
te caso y el de los problemas de frontera, los licenciados Matos de Ministro de Relaciones, de Embajador de México en Washington y de enviado especial, después de una larga batalla diplomática llegaron a ablandar la calculada &gt;'
fria resistencia de la Casa Blanca, que sólo buscaba pretextos más O menos
viables para mantener un ambiente de inseguridad internacional con México.
prop~&lt;:_io a la in~ervcnción. Por fin, con la designación del general Jerónim~
TreVIno, como Jefe de las fuenas mexicanas con destino permanente a patrullar la frontera. y la del teniente coronel Shafter, designado jefe supremo
de las f~eral s d_e _los Estados nidos en el Estado de Texas, entró en proceso
soluet6n el v1eJo problema de la inseguridad fronteriza. Así quedó conjurado, por entone , el peligro latente de la interv nción yanqui en México.
No cabe dudar que el conseguirlo fue un triunfo de la diplomacia mexicana.•
Enfocados

riscal Romero y Vallarta, en sus respectivos pu

?e

Examinada la situación interna del país, la perspectiva posible consistía
o en una serie alternativa de dictaduras y ren1eltas -como antes desde el
golpe ?e Estado d Iturbide, hasta el triunfo del Plan de Ayutla-' 0 en una
90la dictadura, con mano de hierro, capaz de cortar de rafa la rutina de
las cuarteladas.
Pudo haber v~ios hombres que ofrecieran a fé,dco esta segunda posibilidad, pe~. a nadie favorecían tanto las circunstancias g nerales del país y
las condic1ones personales, en ese momento histórico, que al general Día2.
e Empero, 1~ que sí resulta e:idente es que si la dictadura establecida por
l _genera! D1az. pudo tener VlSOS de ser conveniente a la nación en determinado tiempo su prolongación indefinida, hasta provocar la e.xplo. ión popula_r, carece de justificación, revela falla de ~cntido político y sólo puede
explicarse como una obsesión enfermiza, como un grave síntoma decante.
Al finalizar el siglo anterior, la regeneración de los viejos males del país
:us dolencias orgánicas o constitucionales -hablando en términos de fisio~
ogi_a comparada- al amparo de la dictadura, estaba lograda: abolidos los
cacicazgos, sofocadas las revueltas -por más que no el espíritu de rebelión-,

te

Estados
de' abril
d U ni·dos_ reconocen al general Díaz romo pre3idente constitucional el 9
e 1878, siendo John W. Foster ministro norteamericano en México.

Estados Un.idos conlra Porfirio DEaz., p. 91.

519
518

�exterminado eJ bandidaje, nonnalizadas y acrecentadas las actividades productivas del campo y la ciudad, comunicado el país por ferrocarril y telégrafo, equilibrados los presupuestos y consolidado el crédito interior y exterior.
Como consecuencia de estos logros pudo alejarse más y más el peligro de
una intervención extranjera, y bien puede decirse que la obra de la dictadura estaba concluida. Concluida, claro está, como dictadura; con los defectos de todo régimen personal y a pesar de la sana y aun patriótica intención
con que esta dictadura haya sido establecida.
La actitud más inteligente y hábil del general Díaz habría sido, sin duda,
su retiro voluntario del poder el 30 de noviembre de 1900, en que concluía su
cuarta reelección; actitud de soldado prócer que contribuyó a salvar la soberanía nacional y que, después, como civil, había sabido consolidar la paz
y encauzar al país por los rumbos de la prosperidad material, dejando el fu.
turo de México en otras manos, que él mismo pudo haber elegido como dignas herederas de su testamento político.
Es lamentable su terca continuación en el poder durante toda la primera
década del siglo actual, pero ya resulta absurda desde el momento de su
sexta reelección, en 1904, y monstruosa su admisión a un nuevo período de
seis años, en 191 O, cuando el caudillo oaxaqueño iba a cumplir ochenta de
vida. Esto no fue sino prolongar innecesariamente una época que estaba concluída con decoro, aparte de que, por su avanzada senectud, no era ya el
general Dfaz quien gobernaba.
Por inercia, por cansancio, por debilidad mental fue dejando que muchos
asuntos pasaran a la consulta de Limantour, que los resolvía siguiendo máa
o menos el estilo acostumbrado por el presidente. Su obsesión, ya enfermiza,
de seguir teniendo en la presidencia de la República una especie de objeto de
uso personal, y la adulación de los cortesanos, extremada por el temor de
que el poder pasara a otras manos extrañas al grupo científico, impidieron que
el general Díaz entrara a la posteridad con la resplandeciente gloria de un
héroe militar y civil, tal vez sin paralelo en la historia interna de la América
Latina.

520

LA VISIÓN DE MtXICO Y LOS MEXICANOS EN
ALGUNOS INTERVENCIONISTAS
ERNEsTo

DE LA ToRRE

VJLLAR

LA INTERVENCIÓN FRANCESA en México produjo una serie de consecuencias
muy diversas e importantes: políticas, sociales, económicas y culturales. En
Jo político consolidó las instituciones republicanas y la forma de gobierno
más apta para nuestra nación y aniquiló aun las añoranzas de toda regresjón
monárquica. Acreditó a México como país soberano respetado, respetable y
con pleno derecho a gobernarse libremente y ser tratado en un plan de igualdad. En lo social reestructuró la sociedad, afectó a las tradicionales clases
conservadoras, las privó del poder político, les restó fuerza económica y arrancó de ellas la dirección anquilosada que habían impreso al país. Hizo surgir
a la clase media burguesa de ideas liberales y consolidó el sentimiento de
unidad y de nacionalismo que a partir de 1847, en la época de la otra intervención, la americana, se había manifestado. Provocó la cohesión de diversos grupos, antes inconscientes de que formaban parte de una comunidad
social, política y cultural. En lo económico produjo grandes transformaciones: puso en marcha los principios reformistas de nacionalización y desamortización que afectaron fundamentalmente a la Iglesia, pero que desgraciadamente hirieron la economía de los grupos indígenas. Se favoreció el ingreso
a la dirección económica del país a extranjeros y se colocaron las bases para
la introducción a México de) capital extranjero que tanto va a influir en la
política posterior. Surgió un principio de industrialización. El problema del
campo, pese a muy loables intentos no se resolvió y la situación de los campesinos se agravó con ello. Culturalmente el país se abrió de plano a las corrientes e influencias europeas. Ideologías muy diver~as penetraron y algunas de
ellas como el positivismo se convirtieron en banderas de gobierno. Se impulsó la europeización y principalmente el afrancesamiento en las costumbres.

521

�La instrucción pública se tomó del todo en laica y el pensamiento se secularizó. El agnosticismo manifestó~e con mayor amplitud. Arústicamente sufri.
mos la influencia del academis.mo en la arquitectura y la pintura. El roman.
ticismo y las nuevas expresiones poéticas influyeron en nuestros escritores,
quienes al salir de una crisis tendieron también hacia ciertas formas nacionalistas.
Fuera de estas consecuencias que no son todas, la intervención francesa
produjo en el aspecto cultural otras manifestaciones, tales como una enorme
literatura destinada a mostrar a este nuevo país que se había rebelado del
tutelaje poütico europeo y también a justificar la actuación de las fuerzas
armadas en él. A más de esta literatura a posteriori que no nos interesa por
el momento, durante la intervención misma se produjo una literatura muy
peculiar, muy característica de fenómenos semejantes desde las épocas clásicas, destinada a narrar el desarrollo de la contienda. Esta literatura que
en buena parte no tuvo pretensiones históricas, hoy ha adquirido ese valor
y más aún un valor historiográfico auténtico, puesto que describe e interpreta hechos del pasado vividos por sus autores.
Entre esas obras, unas puramente históricas, otras históricas e historiográficas, se cuentan los diarios, la correspondencia epistolar, las memorias, los
informes, los partes militares y políticos cuyo número es infinito. Nutridas
bibliografías han recogido numerosas obras de estas, más otras muchas, aún
inéditas, aguardan al investigador paciente y cuidadoso que las saque del olvido, las estudie y proporcione sobre ellas el juicio de valor que merecen.
La literatura formada a raíz de la intervención, por parte de los invasores franceses, austriacos y belgas, es bastante importante y es necesario conocerla, por cuanto ella nos da una impresión extraña, no comprometida, de
nosotros mismos, esto es, nos muestra tal como otros nos percibieron y no
como nosotros nos veíamos. La visión personal tiende en ocasiones a conver•
tirse en narcisista, cuando no se ejercita suficientemente la autocrítica, o bien
si ésta se excede puede restamos va1or, opacar un tanto nuestra imagen. La
visión ajena es por ello útil, porque nos dice cómo nos ven los demás, cómo
nos aprecian por los cuatro costados. Puede ocurrir que a veces no concuer•
den esas opiniones y más aún que nos choque la descripción que de nosotros
hacen los extraños. Si esto ocurre, hay que analizar, antes de desechar esa
opinión, objetiva y seriamente, la razón del desacuerdo. Observar con espíritu científico si Io que nos ha molestado no son sino nuestras propias fallas,
nuestros defectos, lo negativo que existe en nosotros, lo cual pudo muy bien
ser observado por ojos ajenos más que por los propios acostumbrados a esa
deficiencia. La buena o la mala fe del observador puede jugar también
en este caso un papel preponderante, así como las circunstancias e intereses

522

que le rodean, mas esto es posible observarlo y tomarlo en cuenta en el momento de utilizar sus apreciaciones. De toda suerte, para poder configurar
un día la imagen del mexicano a través del tiempo, es necesario no casarse
con las propias opiniones y figuraciones, sino utilizar la visión que nosotros
produjimos en diversas épocas y aún producimos sobre hombres de otras latitudes, de distintos temperamentos y grados culturales que nos obsen,aron y
observan.
La intervención francesa, repito, dejó afortunadamente numerosas descripciones tanto del país como de sus habitantes. De estudiarlas, clarificarlas y apreciarlas me ocupo en un trabajo vasto que realizo, del cual esta comunicación sólo es un pequeño anticipo.
,En él voy a presentar brevemente algunos testimonios escogidos, los que
me han parecido más pertinentes: Ellos son, en primer lugar el de un joven
soldado, un zuavo inteligente y zagaz observador, quien deja en una serie de
cartas escritas a su padre, una visión muy interesante de Méx.ico.1 En seguida
me ocuparé del testimonio de un coronel del segundo regimiento de caballería africana; 2 y finalmente de los recuerdos de otro militar de alta graduación quien dejó en una obra fina y bien escrita, muy apreciables datos
sobre México. 3
He escogido estas tres obras entre cientos de ellas, porque hay en las
mismas un sentido de unidad. Las tres proceden de militares de diversa graduación. Uno de ellos es un hijo del pueblo, un soldado raso, los otros dos
son de mayor jerarqwa y ambos alcanzan a obtener el generalato. La extracción de estos últimos procede de la clase burguesa.
Importa destacar que pese a su condición de militares, existe en ellos una
gran sensibilidad hacia el mundo exterior. Los tres tienen antes de venir
a México una c.xpeóencia de roce y trato social con las poblaciones y el mundo afócano, que rompe en ellos la primera barrera de incomprensión europea y de extrañamiento hacia Jos países de costumbres y mentalidad diferente. Los tres tienen apreciable preparación cultural. Menor el soldado,
quien por cierto no carece de instrucción ni de finura para percibir los roa~
tices culturales de México y sus pobladores. Ninguno de ellos por otra par• ERNESTO DE LA TORRE Vtt.LAR, La Intervención Francesa y su Bernal Dí/1,?. Revista de la Universidad de 'México, mayo 1962. Las cartas de Roie se encuentran
en el Archivo Histórico de la.J)efen~a. Vincennes, Francia.
1 GEN"ERAL [F] Du BARRA.!L. Mes Souuenirs 2 Vs. Tome Premíer 1820-1851; Tome
Deuxie.me 1851-1864. Paris, Librairie Pion, 1894-95. 113.
1
GV.TERA.L VANSON. Crimle, Italie, Mexique, Lettres dt Campagnes 1854-1867.
Precedées d'une Notice biographique. Paris, Berger Levrault et Cie. Editeurs, 1905, s.
XXXIX-325 pp. Tu.

523

�te es político, esto es, ninguno pertenece a la categoría de los azuzadores de

aventuras y rebelde a las convenciones, sin perder por ello la consideración

la intervenci6n, sino que tan s61o son hombres de servicio, leales disciplinados~ con un espíritu militar bien arraigado. Esto importa porque de esa ma.
nera, sin estar comprometidos políticamente, juzgan a la intervención alejados de todo interés inmediato. Los tres son francos y no vacilan en enjuiciar
la conducta de sus superiores cuando les parece reprensible. Militares en servicio, viven preocupados por su actividad, mas no son autómatas ciegos que
no pueden juzgar el fondo de la intervención, sino que lo hacen abiertamente, &gt;" alguno de ellos con ex-u-a.ordinaria visión, pues observa con atingencia los
diversos factores que la pro\'ocaron.
A más de referirse a la finalidad de la guerra que hacen, también se ocupan de sus dirigentes, los propios políticos y militares franceses, así como ~e
los mexicanos que son los que en este momento nos interesan. A los intervencionistas se refieren en numerosas ocasiones y en formas diversas, como
también a sus contrincantes políticos, los liberales que con Juárez a la cabeza defendían la República. El pueblo, actor y víctima de la tragedia de
esos años es contemplado por los testigos franceses y descrito con curiosidad,
con simpatía unas veces y otras con desconocimiento de su real esencia. Sus
costumbres, su manera de ser, totalmente opuestas a las de los europeQS,
están pintadas con \;vos colores, con trazos firmes y seguros, aun cuando en
ocasiones no muy justos. La forma de ser del mexicano asombró a los f ranccscs como sigue asombrando a todos los extranjeros a quienes, muchas veces sin entendemos a fondo, les gustamos. En las descripciones que de las
costumbres nacionales hacen podemos observar una linea de continuidad, pues
muchas de ellas aún las practicamos.
Si el hombre de {éxico asombra a los franceses, la naturaleza, la geogra•
fía mexicana le parecen completamente extrañas; les asombra el paisaje, los
contrastes entre una y otra región, los accidentes naturale, y principalmente la forma como el pueblo domina y aprovecha su territorio.
De todo ello vamos a presentar algunos testimonios breves pero elocuentes, representativos de una manera de ser y apreciar diversa de la nuestra y
los cuales nos proporcionan la visión que los militares franceses tuvieron acerca de México y sus hombres hace un siglo.

y el respeto hacia su familia a la que siempre permaneció entrañablemente
ligado. Mucho debió pesar en él su espíritu inquieto para darse de alta, forzado tal vez por su familia, en la milicia y, sobre todo entre los zuavos, donde se enrolaban los entonces llamados "cabeza dura".
Su condición de soldado no le privó de su carácter sensitivo y ob~ervador
y de sus inclinaciones literarias y filosóficas manifestadas en un francés ágil
y expresivo. Ya en el ejército lamenta la carencia de buenos libros y su tiempo libre lo ocupa en escribir a su familia, a su padre principalmente, numerosas cartas en las que además de las preguntas rituales sobre la salud de sus
parientes y amigos y los recuerdos de rigor, nos deja asomarnos dentro de él
y contemplar no s6lo su alma, sino todo aquello que veía: lugares y hombres

El primer testigo a tratar es Auguste Roze.
Paul-Fran~ois Auguste Roze, mejor conocido por su último nombre, Auguste, es nuestro personaje. Nació en Tonnerre el•8 de junio de 1842. Educóse en su villa natal y en el Liceo de Sens en donde adquirió el gusto de
la lectura, la capacidad y la voluntad para la composición escrita, características de la educación francesa. Inteligente y decidido y de temperamento
vivo y travieso, mostr6se en su juventud ligero, indisciplinado, amante de las
524

extraños.
Antes de los 17 años ingresa al ejército y sus primeras armas las practica
en Argelia a partir de 1859. :Miembro del Segundo Batallón, Tercera Compañía del Regimiento de Zuavos, parte a México en el año de 1862. Desde
Argelia en\'Ía a su padre diversas cartas en las que pinta la vida penosa y
dura del soldado. En México continúa esa costumbre que le liga con los suyos ya tan distantes y le permite mantener a través de esa unión un mayor
interés por la vida. Es en ellas en donde encontramos expresada la experiencia de un joven de apenas veinte años en México y la visión que de este país
obtuvo.
En una carta escrita en Corutantine, Argelia, el 18 de junio de 1862, es
en donde habla por vez primera de su próximo viaje a México, al que ve con
entusiasmo. "Plegue a Dios que así sea", escribe, y adelante agrega: "el rumor de esa partida y las promesas del Capitán han detenido mi intento de
cambiar de cuerpo".' En otra dice: "Querido padre, no temas nada. El destino obrará para mí como para otros. La expedición que vamos a emprender será dura, la temperatura bastante cálida, pero después de haber hecho
treinta días de marcha en Africa en medio de terribles calores, creo podré
soportar el calor mexicano".

Al alejarse del Viejo Mundo siente que la distancia que le separará de su

familia será más penosa, y para mitigarla pide a su progenitor un retrato de
familia y él a su vez le remite uno excelente suyo, diciéndole: "pues si yo
permanezco allá para cultivar el tabaco o cosechar racimos de plátanos, tú
me podrás ver siempre y te ·figurarás estar viendo a tu hijo a los veinte años",
y añade: "Adiós, querido padre, antes de separarme aún más lejos de ti, te
beso mil y mil veces, así como a mi pobre madre que va a estar consterna• Carta de Auguste Roze a au padre, Constantine 18 junio de 1862.

525

�da de tristeza al pensar en mi lejanía y en los peligros que me van a rodear;
pero que ella recuerde que el junco se dobla pero no se rompe, y que un
zuavo joven es como él". 5
A bordo del "Moselle" arriba a México. En el estuario del Río Jamapa, cerca de Veracruz se efectúa su desembarco y su primera noche la pasa añorando su hogar distante, rascándose las picaduras de los zancudos y admirando, extrañado, los cocuyos que volaban continuamente en torno suyo.
Veracruz ofreci6 a Roze el primer contacto con una ciudad mexicana.
Describe en una de sus cartas, sus calles, sus plazas y sus zopilotes. San Juan
de Ulúa le hace recordar, pues todo francés tiene una precisa conciencii
histórica, el bombardeo con que sus compatriotas le afligieron en 1838. Lamenta también, que la obligación de estar en el campamento a horas pre.
cisas, le impida no contemplar a las veracruzanas, "quienes como las mujeres
árabes no salen de sus casas o lo hacen tarde, luego que la frescura de la
tarde y el perfume de la brisa marina les conducen a pasearse por las bellai
calles".
Pocos ellas permanece Roze en las tierras cálidas. El clima malsano y
temor a la fiebre amarilla y al vómito negro forzaba a las tropas intervenl
cionistas a alejarse pronto de la costa. Así después de fatigantes marchas ~
las sabanas venía el ascenso por el camino de Jalapa y Perote, hasta llegar
la meseta poblana. En una carta escrita en Perote, informa del número
siderable de compañeros enfermos que le acompañaban, y a los pocos d{a\
ya frente a Puebla, la ciudad que había quebrantado el orgullo francés,
dacta otra carta que empieza por las siguientes palabras: "Al fin henos p
delante de la famosa Puebla, la cual según los mexicanos debe ser la tu
6
de los franceses. ¡ Desdichados cuyas esperanzas se quebrantarán!"
A partir de ese momento adquieren sus cartas un relieve excepci
En ellas vuelca su entusiasmo y también su falta de comprensión al
los fenómenos mexicanos, mas pese a todos sus prejuicios, México le en
siasma y atrae. Sus pueblos y ciudades tienen para él algo de incomp
ble y las costumbres de sus habitantes más aún. Su largo recorrido por n
tra patria, pues va hacia el Norte y hacia el Sur, le permite apreciar el
y admirar no sólo su vastedad y di.f erencias, sino también su sentido de
vida y forma de expresarla. Refiere a su padre la indumenta y el pr
de "los pelados" y la conducta y manera de ser de la "gente bien".
Con deleitable paciencia describe los monumentos de México y lleno
juvenil entusiasmo a las "señoritas mexicanas", a quienes encuentra una
• D11 u. ToRRB VtLJ.AR, op. cit., p. 14.
' Ibidem.

526

cia ~liar y muy notables atractivos. Habla de los mi .
.
defendían a. su país, así como de los colabo racionistas
. .
li~s me,ocanos
v pmt
• que
1ores, muy unportantes acciones gu
' ' , a con Vivos
.
erreras en 1as que to
. codeJa en sus epístolas familiares un t t'
. f
. mo parte. En fm, nos
.
.
es 1IDomo resco y y 1cr
d 1
intervención,
sin que en él actúe ni el odio, ru. la pasion
. , ºoro~
, .
ru I e . a guerra de

matisttcos de sus dirigentes Su . . .
,
os mtereses ere•
JUJC10 es e1 de un soldad
0
beres, y el cual en Ja tregua de 1
.
que cumple sus de•
ª guerra entreuene
sus
·
silenc10 a los suyos a través d
b 11
.
ocios, narrando en
.
'
e una e a escntur
f
impresión que el México intervenido
las
: Y un ragante estilo, la
clan en él, le produjeron.
y
campanas que los franceses haVuelto
.
· a Francia en 1866' retoma las cartas escntas
J 1
no stalgia y en algunas de ellas intercala b
d
' as ee con amorosa
·
,
·
a ase e numeros l
ciones mas pensadas y ampli
as ecturas, descrip.
as, aun cuando no tan
,
p_nm_eras. México había ganado su simpatía 'l
espontaneas como las
eta ligero e injusto que le hubiera brotad S}'. e trataba de borrar algún jui.
.J:
º· 1, en sus carta s encontramos opiruanes
wversas
a las nuestras, CScO
. • Se de be
mas a 1
.,
l
a comparac1on que él estab Ieee con un modo de se
.
r comp etamente dif
al
tena prejui~iado. El valor de su obra se a uilaeren te
suyo y no a un ericen en su mtegridad y no en f
f q
ta_ cuando sus cartas se conoPoc
,
orma ragmentana.
o mas que maduro se retira
.
Saint Florentin, impropia para 'l ' penSionado, a una casa de descanso en
larse en un modesto hotel. Seten~ y ~an 1~ era q,ue sale, de ella para instara Guerra Mundial. Por entonces d~ os anos tenia en visperas de la Primeve a saber de él. La guerra q e , p3:ece de esa localidad y nada se vuelnil aventura que emprendio' uen vMe1éxa;emr, ndada tenía de común con la juve.
.
1co y e la e J •
b
ru g1ona, tampoco sac, h 'd 1 .
'
.
ua ' s1 no o tuvo ascensos
o en a aguna grave sm
.
entrañables, que le hacían revi .
' . o una sene de recuerdos muy
cuales soñaba en convertirse VIrl sus ay! bien pasados veinte años, en los
de plátanos.
en p anta or de tabaco y cosechero de racimos

á

De una de sus primeras cartas mexi
.
de 1862, ofrecemos algunos , af
Acanas escota en Pcrote en
·
·
parr os.
través de e1)
d
tmpreSión que el México d
,
os po emos
·
.
e
entonces
ofrecia
·
msta y escntor:
a un Joven zuavo,

la Navidad
saborear la
.
mtervencio-

"Finalmente nosotros nos ununos
.
con el G
1B .
hermosa ciudad
enera azame y su Brigada en
toros hasta lo alto de la
pued_es comparar con Lyon, desde la plaza de
"D
ruz RoJa.
·
.esdemas
el se
pmner
momento1 sus habitan tes creyeron en las proclamas del
enemigo
figurab

Jalapa,

it

el pillaje y matar y de: que ~s zuav~s eran árabes que no conocían más que

':1':r;es

entrábamos a esa hermas:; :ellas
y a los niños. Así, a medida que
a cm a ' las puertas y las ventanas se cerra-

527

�han delante de nosotros, pero nuestra conducta durante los pocos días que
ahl estuvimos les convencieron por completo de nuestra manera de ser. De
ahí en adelante se "-eía a todos sus habitantes pasearse por los campos. Te aseguro que el bello sexo no falta y que nmguna potencia puede aquí rivafu.ar.
Yo no había visto nunca tantas mujeres bellas, ni tampoco varones tan bien
parecidos. Aquí se encuentra todo lo que es necesario, aun cuando bien caro.
"Aquí fue donde encontramos al general Márquez con las tropas bajo sus
órdenes, enemigos feroces y sanguinarios de Juárez, y quienes recíprocamente han puesto a precio sus cabezas". 1
De algunos de los monumentos de Perote y de la opinión pública escribe:
"Es imposible, querido papá, describirte el edificio grandioso, sólido y
magnifico de esa fortaleza hoy en ruinas, incendiada y minada por diversos sitios. Tan pronto entramos en ella, trabajamos en reparar sus defensas
para impedir el acceso por las brechas, en limpiar la cisterna llena de una
verdadera masa de mugre, reemplazar el puente levadizo y adaptar las habitaciones que deberían servir de hospital y almacenes. En cuanto a la población, no es nada. De sus 99 habitantes, 90 son nuestros enemigos y han dado muerte a dos o tres soldados del 510. que venían de ahí al fuerte. Todos
los días hay arrestos y nos combaten. Ayer esperábamos un ataque nocturno
de las guerrillas que querían recobrar a toda costa a uno de sus jefes detenido y herido en el incidente del 18 delante de Perote. Hoy el enemigo lleg6
a tres kilómetros de la población en un reconocimiento. Seis compañías de
dos piezas de artillería partieron en caso de ataque y nosotros también deberemos partir.

Tú podrás ver que hemos avanzado bastante -a doce horas de Puebla y
ya muy lejos de Om.aba-. Esperamos la brigada Douay que viene de Orizaba, la cual empuja al enemigo. Nuestras pérdidas del 17 y del 18 son mínimas, no tenemos sino un caporal herido. En fin, esperamos y aguardamos
el día en que debamos dirigirnos sobre Puebla. En los muros del fuerte y en
todos lados han escrito: "Puebla. Muerte a los Franceses. Muerte a Napoleón Ill y a la Emperatriz su madre". 8

•
El segundo testigo es el general Du Barrail. Nacido en Versalles en 1820
de una familia de militares, toda su infancia la pasó rodeado de armas, de
libros de táctica y estrategia y principalmente adiestrado en ejercicios y dis-

ciplina por su padre, quien trató de hacer de él y de su hermano, brillantes
émulos de Marte, como él mismo lo era. Sus primeros estudios los cursó en
el Liceo Rollin y a los quince años con toda su familia pasó al Africa en
donde estuvo veinte años seguidos. Ahí ingresó a la milicia hasta alcanzar el
grado de teniente coronel de Cazadores de la Garde. Brillantes campañas
realizó en Africa, que le valieron numerosos ascensos. Vuelto a Francia a los
treinta y cinco años ingres6 como oficial especializado en asuntos árabes en
la Guardia Imperial y en ella obtuvo el grado de coronel. En 1860 regresó a
Argelia de donde salió en septiembre de 1862 para México comandando el
primer regimiento de caballería. El 4 de noviembre desembarcó con sus hombres en Veracruz y a partir de ese momento tomó nota de cuanto vio y oyó,
observó con inteligencia el desarrollo de la expedición y reflexionó sobre ella
y sobre cuanto le impresionó. En México obtuvo el ascenso al generalato
y el mando de todas las fuerzas de caballería del ejército expedicionario. La
intervención afectó su salud, y "pálido como un muerto y flaco como un cla~
vo", volvió a Francia a principios de 1864. Mis Recuerdos, como tituló sus
testimonios, están bien escritos, con la fluidez del hombre que sabe expresar
sus pensamientos y emociones en un lenguaje claro y apropiado.
Du 13arrail era un hombre de inteligencia abierta. La e.'-periencia que tuvo en Argelia y más tarde en México le convencieron de que para tratar a
otros pueblos y a otros hombres era preciso despojarse de los prejuicios europeos. Así ante los primeros fracasos de la intervención, reflexionó sobre la
necesidad de aprovechar las lecciones que los pueblos de América han dado
a los europeos, "tan infatuados --escribe--- de nuestra ciencia y de nuestra
pretendida superioridad". 9
Al ocuparse de la intervención y de sus causas observa lo complejo de las
mismas y admite que a más de tratar de contener el acrecentamiento del poder sajón y evitar el dominio del mundo por é~ influyeron los esfuerzos de
las clases reaccionarías ligadas en todo el mundo para que al reinar la paz y
el orden en México, la Iglesia mantuviera su situación y los grupos conservadores sus privilegios, y también, de manera principal, los intereses económicos
que se movían en tomo a México apoyados en las reclamaciones de Jecker
Y sus amigos banqueros.10
Destaca el papel que numerosos mexican06 pertenecientes a las clases
poderosas jugaron para decidir a los soberanos europeos a intervenir en México: el general Almonte, el Arzobispo Labastida, Gutiérrez de Estrada, José
Ma. Hidalgo, los Errazu, "refugiados de lengua dorada", como les llama,
quienes "pertenecían a la facción clerical vencida y despojada" y los cuales

' Ibidem.

• [F] Du BAUAtL, op. cit. II-289.

• Jbidem. Rdiérese. al Castillo de San Carlos de Perote.

'º lbidem. II-292-93.

528

529
H3+

�influyeron en la Emperatriz, y "como ella era devota a la manera española,
.
,
1 . 1 ,,
propició la guerra a causa de sus sunpaüas c enea es .11
De Almonte nos dejó una semblanza perfecta y en ella una explicación de
su conducta: "Había sido republicano -escribe- y en 1840 como Ministro
de ]a Guerra suscribió proclamas netamente republicanas, pero expulsado de
su país, regresó a él presa de una profunda e irreductible ~rritación contra ~
Gobierno de Juárez. De talla pequeña, pero de complexión robusta, habia
pasado ya la edad madura y estaba aún en plena ?ose_sió~ de sus facultades
mentales y físicas. Representaba perfectamente al tipo md1gena y era, se decía, hijo natural de uno de los primeros mártires de las G~~rras de Independencia... Almonte que era clerical por espíritu de familia, encontraba
en la persecución ( de la Reforma) , la justificación a su cambio de opiniones" .12
Dubois de Saligny, el Ministro de Francia, el ave negra de la época merece a Du Barrail poca simpatía y así le juzga con acritud, llamándole el verdugo de Jurien de la Graviere, Lorencez, de Forey y del Ejército. Sus medidas políticas le parecieron espantosamente reaccionarias por lo cual aprove•
cha toda ocasión para atacarlo. Confiesa que Saligny tuvo gran parte de
culpa de esa aventura y de su fracaso.
El "duro" de la intervención, el general Márquez mereció una semblanza
como Almonte, en la cual se contrastan sus caracteres. No es Márquez hom•
bre simpático para Du Barrail, mas le hace justicia al observar su firme línea
de conducta: "El General Márquez era un hombre pequeño, nervioso, seco,
alerta v aún en toda la fuerza de la edad. En él se acusaba muy bien el tipo
españoÍ, y sin la dureza de su mirada que alejaba la simpatía, me habría ~
cardado de lejos al General Yusuf. El no había jamás cambiado de partido. Había siempre pertenecido al de la reacción y había soportado todas SUI
•.. vicisitudes. Prestó su ayuda al General Lorencez durante el primer sitio de
Puebla y nos dio sus servicios durante el segundo. Se le tenía por muy va•
liente pero fanático, poco inteligente y sin piedad. Se le había apodado el
Tigre de Tacubaya, porque destruyó todo y masacró a todos en esa en_canta•
dora población en donde se encuentran situadas las vill~s de los habitantes
ricos de México. También se le llamaba Leopardo, equivocando su nombre
que era Leonard o,i .13
Junto a ellos, que eran los dirigentes del partido que apoyab3:11 las armas
francesas, observa Du Barrail se encontraba un grupo de extranJeros descla·
11
11
11

530

Ibidem.
Jbidem. II-297-98.
Ibídem. 11-397.

sados, seres que habían perdido en Francia una posición honorable por sus
faltas y quienes llegaban a México decididos a hacer carrera y fortuna en
medio de la confusión general, disputándose los principales grados de la armada que se trataba de formar, y ocupándose de negocios, palabra que es
muy elástica y que encubre numerosas maniobras.
El alto clero, personificado en la figura del Arzobispo Labastida, no escapa
a los juicios de los intervencionistas. Desde Lorencez, Forey y Bazaine, los jefes del ejército expedicionario, hasta los soldados más humildes del mismo, no
dejaron de advertir los defectos de que estaba revestido. Du Barrail, católico
convencido, enjuicia al Arzobispo con severidad cuando se ocupa del Gobierno Provisorio formado en México, constituido por Almonte, Salas y La.
bastida. De este último escribe:
"Aún joven, grueso, la cara rosada y brillante, encuadrada en un triple
mentón, con una pequeña barriga que no hacía sino crecer, Monseñor Labastida era el tipo de eclesiástico hipócrita, untuoso, dulzón y falso. Cuando se
le escuchaba hablar podría tomársele por un liberal, y se le hubiera creído resignado a hacer todas las concesiones, pero en el fondo era un hombre fijo
en sus viejas ideas, una mula obstinada en la inmobilidad y quien soñaba en
el Tribunal del Santo Oficio y los autos de fe. El fue la gran piedra de choque para el éxito de nuestra intervención y un obstáculo invencible para la
consolidación de los partidos. El conflicto entre el General Bazaine y él estaba por entonces en estado latente y se refería al problema de los bienes del
clero.
"Es justo afirmar que nuestros peores enemigos han sido las gentes cuyo
triunfo veníamos a asegurar. Monseñor Labastida era el hombre más impopular y más justa.mente impopular. Yo que soy un admirador del clero francés, un católico convencido y un adversario irreductible de los que se dicen
anticlericales, debo en verdad coniesar que el clero mexicano que conocí estaba tan desmoralizado, ignorante y comprometido en todas formas, que justificaba hasta cierto punto las pastones anti-clericales de los liberales". 14

El Ejército Aliado, encabezado por Márquez, y el cual fue subestimado
por los oficiales franceses, merece duros calificativos, tanto por su conducta y
disciplina como por su formación y composición. En un ejército formado a
base de leva, las virtudes castrenses no podfan desarrollarse extraordinariamente; de ahí los vicios que se patentizaban en él y que nos describe Du-

Barrail:
"La armada, de cuyo reclutamiento se había ocupado tanto el General Forey, contaba con cerca de 2,000 hombres en total, y aun cuando seguía las
,. lbidtm. II-487.

531

�costumbres militares aceptadas en América del Sur, tenía por así decirlo, máa
generales, coroneles y ofociales que soldados. Sus cuadros eran insuficientes
y su administración nula, sus costumbres siempre en contradicci6n foonal con
las nuestras y su fidelidad más que dudosa. Ofrecía gran analogía con aquella
que el Rey José se ocupó en reclutar en España. Daba piedad ver en las
marchas estas tropas, compuestas en su mayor parte de jinetes, mal vestidos,
mal equipados, de aspecto enfermizo, seguido por un conjunto igualmente
numeroso de mujeres casi todas a caballo, quienes al llegar al campamento
estaban encargadas de todos los cuidados de f amma. Hacían la comida, pastaban a los caballos y cepillaban los trajes de sus señores )1 dueños, cuyas caras repulsivas se velaban a través de las nubes azules de sus cigarros" .1 ~
Su juicio coincide con el del general Vanson, quien de la milicia mexicana escribe lo siguiente:
"La mezcla es bastante completa en el ejército combinado dirigido por el
Mariscal; desgraciadamente los mexicanos no son nada bellos. No carecen de
una presencia pintoresca, pero para ello hay que verlos fuera de México. Loa
de la capital están demasiado hechos a la europea y no constituyen sino caricaturas. Por otra parte hay muy pocos, puesto que el Emperador, y es lo
que me mortifica, no tiene ni un solo centinela mexicano en la puerta de su
palacio. Se da como razón para ello el que los soldados mexicanos son demasiado sucios en sus costumbres y que serla necesario barrer y lavar los pa•
tios todo el día. Sin embargo, ser-á. necesario que Su Majestad Imperial se
acostumbre a su pueblo o bien que le eleve a costumbres más digna~. Ell
tanto, el Emperador de México está custodiado por zuavos, austríacos y belgas alternativamente. Esto ocurre un poco por todas parte.e¡ y hay que confesar que no es posible tratar con más caballerosidad a una nacióo ni encontrar una que tenga el orgullo mifüar menos desarrollado; así los soldados
me.~canos nos saludan, pero jamás un oficial de esta nación es saludado por
un soldado o un oficial europeo. Se le trata aún peor que a los turcos quiens
por otra parte tienen la ventaja de preocuparse poco y miramos ~n un soberano desprecio y de continuar imperturbablemente a nuestro lado.

"Esto no está demasiado bien, pero así es. Por lo demás, hay que decir que
en México el ejército no goza entre la población de la misma consideraci6a
que en Europa. Bandido y soldado a menudo se identifican aquí. Aparte de
algunos oficiales de ordenanza del Emperador, a quienes mantenemos un tanto apartados como a los otros, no acostumbra un oficial mexicano frecuentar
lo que aquí se llama la buena sociedad mexicana".ta
" Jbidem. D.
u VANSON.

532

Op. cit., p. 248.

Del campo contrario, la estimación que obtienen sus caudillos no es poca.
Convencidos los militares de la injusticia de su causa, de las fallas del partido a quien apoyan y del verdadero espíritu público y opinión política que reina en México, no tienen más remedio que confesar que aun en medio de la
derrota militar, el partido liberal marchaba como un solo hombre en tanto
que los conservadores se dividían y perdían el terreno que las fuerzas francesas les otorgaban.11
Ante ese hecho, Du Barrail declara lo que ha visto y percibido y deja en
su testimonio una alta apreciación de las virtudes de Juárez, al afirmar: "La
verdad es que en México se es generalmente hostil a los clericales y se simpatiza con el partido liberal, encamado en Juárez, un indio de pura sangre, pero un indio inteligente, instruído y dotado de verdaderas cualidades de
gobemante".18

•
El pueblo mexicano mestizo en su esencia, produjo a los inten•encionistas
diversas reacciones. Uno de ellos dirá: "la población es una especie de olla
podrida (Pout pourrie) de todas las razas humanas, mezcladas, cruzadas, desde el piel roja más auténtico hasta el blanco más puro, por tanto ella no tiene un tipo particular y causa la desesperaci6n o el gozo, esto depende de
que sea uno etnógrafo. Sin embargo, en el fondo es de raza india. lo que la
hace en general dulce, inofensiva y aun tímida".
Las costumbres del pueblo, las encuentra muy diversas a las francesas.
Considera que aun las del clero que debían ser universales, son bien distintas en México. Así de su estancia en la casa de un párroco nos deja la siguiente descripción:
"Mi orden de alojamiento me condujo a casa del cura. El padre no sentía
entusiasmo alguno por el ejército francés. Me puso una cara larga y me
envió a donnir en la pieza más triste de su casa, un cuartito que daba hacia
la calle y no tenía comunicación con el interior. Como yo era sin embargo
el más discreto y el menos exigente de sus huéspedes y también e1 más tranquilo, se dulcificó, y un día que delante de él el general me reprochó mi
discreción y me dijo que había hecho mal en no ocupar toda la casa, el
padre me dio la más bella recámara de su curato.
"Ahí, si no hubiera tenido otras ocupaciones y otros cuidados, hubiera po" Du

BARRAIL.

Op, cit. Il-495.

u lbidem. Jl-365.

533

�dido escribir una monografía completa acerca de las costumbres del clero
mexicano. Creo que no sería demasiado afirmar que sus costumbres en nada
se parecen a las de nuestro buen clero francés. Había en la casa no sé cuántas mujeres, jóvenes, viejas, criollas, indias y jamás pude determinar exactamente la naturaleza de sus funciones. En la noche escuchaba a todo ese mundo charlar en una pieza vecina a la mía, y de tiempo en tiempo, la voz baja
del padre dominaba en la velada, pues al bravo hombre no le disgustaba
mezclarse en la conversación. Yo me dormía acordándome de una vieja historia de un capellán: este capellán tenía a sus órdenes dos sirvientas, una de
veintidós años y la otra de veinticuatro. Como el Obispo le indicara que deberla conformarse con tener sólo una con la edad canónica requerida, el
capellán le respondió: Monseñor, yo estoy dentro de las normas, solamente
que mi sirvienta está en dos volúmenes.
"¡ Y no eran dos volúmenes los que tenía el buen padre de Cholula, sino una
biblioteca completa!" 19
Nota que en México existe una gran desigualdad de fortunas y por ende
también social Que en el trabajo de las minas, los propietarios se enriquecen
súbita y extraordinariamente con un golpe de suerte, en tanto que millares
de hombres padecen miseria y enfermedades sin límite. El juego es, como la
desigualdad social, algo innato al mexicano, algo que no le abandona y vicio
que causa muchos estragos.
Así como Roze admiró la belleza de las "señoritas mexicanas", Du Barrail
no es tampoco insensible a sus encantos, de los que deja una descripción completa, en la que mezcla su espíritu galano y fino con un ligero dejo de
escepticismo:
"Suave, graciosa, pequeña, mona, jovial, espiritual con su color mate, sus
ojos de diamante negro sombreados de grandes cejas, sus labios carnudos y
rojos que descubren dientes blancos como perlas, su abundante cabellera de
ébano, cuyo cuidado es una de sus grandes preocupaciones, sus formas a la
vez opulentas y delicadas y su pie arqueado, la mujer mexicana puede pasar
por una de las maravillas de la creación. Ella es coqueta, lánguida, sí se le
juzga del exterior o a través de su correspondencia amorosa. Sus miradas son
provocativas y juraríamos que ella guarda en la sangre todo el ardor del sol
bajo el cual ha nacido. Sin embargo, aquellos de mis camaradas que han
tenido más tiempo o temperamento para entregarse a estudios comparativos
sobre ese tema, me afirman y yo les creo, que sus pasiones no son sino super·
ficiales y que ella lo sacrifica todo al exterior". 2º

Finalmente diremos cómo el paisaje mexicano conmovió a este gallardo militar. A partir de su ingreso en el territorio advirtió la maravillosa geografía
mexicana que le impresionó grandemente, y de sus recorridos por el país nos
dejó diversos cuadros, algunos de los cuales no me resisto a mostrar:
Al hablar del ascenso a las tierras templadas escribe:
"Desde que el sol nace, camina uno en medio de una multitud innumerable
de pájaros cantores o gritones, cubiertos de plumajes de colores maravillosos
que gorgean, pían y welan, y tan numerosos como granos de arena levantados por el viento. Nadan ahí en la abundancia, pues además de las bayas y
frutas silvestres de todo género, tienen a su disposición miles de insectos,
algunos brillantes, otros casi siempre desagradables, a los que se comen, mas
par desgracia muy poco. Las aves devoran a los msectos y éstos al hombre,
con lo cual todos están contentos salvo el hombre". 21
De una de las poblaciones tropicales dice:
"Córdoba es una pequeña y hermosa ciudad, compuesta de largas y estrechas calles y construida a más de 900 metros de altitud, en el límite de las
tierras calientes y las templadas, en medio de plantaciones de café, tabaco, plátanos y deslumbrantes jardines que la rodean como un cinturón verde y florido
y cuya frescura es mantenida por una gran cantidad de fuentes de agua viva.
Al salir del infierno de las tierras calientes, Córdoba es un verdadero paraíso
y el hombre agotado por las enfermedades, siente ahí renacer sus fuerzas al
contacto de ese aire más vivo, más puro y más ligero". 22
Y finalmente, ya con cierta experiencia del país, describe el altiplano y el
contraste entre ciudad y campo.
"Guadalajara es una gran ciudad de cien mil almas, edificada sobre el
mismo plano de las otras. Tiene 6 ó 7 bellas calles, algunas iglesias lujosas,
numerosos conventos muy sólidos abandonados o transformados en cuarteles
Y una infinidad de casuchas construidas de adobes cocidos al sol como las casas de los árabes. Lo que apenas es el estado de vetustez y degradación de los
monumentos recién terminados. Estas ciudades mexicanas que podrían ser
bastante bellas nos producen una impresión análoga a la que se experimentaría
viendo a un joven de 25 años herido por la decrepitud senil. Alrededor de
Guadalajara, en un espacio de cerca de una legua se encuentran jardines y
plantíos; después, nada, sino el desierto. Esta es una cosa de las que más
asombran en México. Se viaja a través de un país completamente abandonado, en el cual los caminos, generalmente destrozados, muestran apenas
el paso del hombre. Ni una casa, ni un pueblo, ni un cultivo. Después, de
lbidem. 11-361 y ss.
,, lbidtm.

11

,. Ibídem. II-422-23.
,. lbidem. II--467.

534

535

�pronto, se arriba, sin precedente alguno, a una ciudad de 50, 60 6 100 mil
almas".28

caballeros se yerguen y en los coches los ojos negros brillan bajo las mantillas.
Los abanicos esparcen en el aire el perfume de las flores clavadas en las

Las ciudades también le impresionan; de varias realiz6 muy logrados re,.
tratos, como son el de la ciudad de México y la del Paseo de la Alameda.

cabelleras de ébano, pe.rf ume que se mezcla con el humo azul de los cigarros.

"México que comencé a recorrer y a conocer, tiene positivamente el aire
de una capital por el lujo que reina y el movimiento que la anima más que
por sus monumentos que no ofrecen nada particularmente notable. Su mát
bello edificio es su Catedral construida en uno de los costados de la gran
plaza, así como el Palacio de Gobierno, especie de inmenso Cuartel que
contiene todo el mundo oficial: Cámara, Ministros, Casa de Moneda, etc., 'f
también su Palacio Municipal, el Ayuntamiento. Los otros lados de la Plaza
están formados por casas cuyas bajas arcadas constituyen sitio de paseo frecuente, abrigado del sol y de la lluvia. En la noche, esos pórticos son como
nuesh·o antiguo Palais Royal, el lugar de reunión de las bellezas fáciles. En
esta plaza desembocan algunas grandes calles, en las cuales se concentra toda
la actividad y riqueza de la ciudad. Las casas hermosas son raras y se pueden
contar las que tienen 3 pisos. Casi todas ellas están edificadas en estilo español derivado del estilo morisco: un patio interior adornado con azulej01
alrededor del cual se encuentran las habitaciones. En tomo de estos barri01
del centro, vastos suburbios acogen en sus calles bordeadas de fábricas y de
casuchas en donde se mueve, una población de criollos, mestizos e indios ~
dosos, pero dóciles. Ese mundo se pelea frecuentemente en sus cantinas, en
donde abunda el pulque, pero como hay la costumbre de cuidarlos severamente, la vía pública está tranquila. Esas barriadas están muy mal cuidadas,
mal pavimentadas, o sin pavimento. En ellas durante las lluvias se hunde uno
en un lodazal profundo y durante el estío se entierra uno en medio de un
polvo intenso y nauseabundo. El servicio de limpieza está confiado a 101
forzados y las cárceles están generalmente llenas por trabajadores más que
mediocres". 24
"Una verdadera curiosidad en México es el Paseo de la Alameda, especie
de explanada muy amplia, en donde de las 3 a las 6 de la tarde acostumbra
la sociedad reunirse, aun durante la estaci6n de lluvias, en la cual se emplea
la menor iluminación. Las mujeres vienen en carrozas jaladas por mulas con
sus arneses guarnecidos de cascabeles y pasamanería. Los j6venes a caballo,
vestidos a la europea o con sus graciosos trajes nacionales, bien apoyados ell
sus sillas mexicanas incrustadas de plata. La zona central está reservada a los
caballeros y las carrozas circulan a su alrededor. Los caballos caracolean, los
11

11

536

Ibídem. II-501.
Ibidtm. II-464.

Entonces es fácil ver que un flirt loco representa el fondo de la vida social
en México. Durante la Cuaresma este paseo diario deserta de la Alameda
para ir a las riberas de los canales de Texcoco, último vestigio de las lagunas
de antaño en los que cruzan embarcaciones cargadas de flores, legumbres y
frutas, lo cual es muy pintoresco".25
Unida a esta última hallamos la narración de una fiesta popular en Cholula
en la cual hay manifestaciones religiosas que a él le producen una viva reacción.
"Tuvimos para distraernos el espectáculo de numerosas fiestas y de innumerables procesiones que celebraron nuestros triunfos. Fueron las fiestas de rogación, las de los indios, las de los labradores en las cuales se compartía el entusiasmo entre el invasor y el buen Dios. Durante 3 días las iglesias arrojaron
a las calles un mundo de reliquias, de estatuas de santos, de papas, de abates,
de confesores y de mártires, escoltados por nubes de querubines con trajes de
danzarines de la época. Era casi un martes de carnaval, pues todo el mundo
estaba vestido con trajes de los siglos XVI y XVII. La Procesión terminaba
con la imagen de un Cristo representado con un naturalismo espantable: la
figura convulsa, cubierta de sangre que corría desde las heridas de las espinas, las rodillas destrozadas y sangrantes y un vestido de señor hidalgo en
pedazos. El clero dirigía todo eso con un aire de compunción y de beatitud
inenarrables y los indios se prosternaban en el polvo golpeándose frecuentemente el pecho. Esto era emotivo, pero un poco c6mico. ¡ La música: clarinetes, comos de pistón, trombones, oficleidos, grandes tambores, símbalos
que gangeaban, chi11aban, rugían, mugían, tomaban siempre valses, polkas
y scottish que los músicos ejecutaban de memoria sin ver la partitura no
demasiado bien, es verdad, pero sí bastante seguido.
"Esta música acompañaba la procesi6n, pero otra orquesta pennaneda en
el atrio de la Iglesia y con gran sorpresa, en ésa encontré los instrumentos, los
aires y motivos, las melocilas de la música árabe que me era tan familiar.
Por la tarde la fiesta volvió a iniciarse con acompañamiento de cohetes y
luces de artüicio, pues los indios son maestros en el arte de la pirotecnia. Los
músicos ahogados en pulque siguieron tocando toda la noche tanto y también que al tercer día el General de Mirandol al comenzar a escuchar ese
-cliariva-ri- que ponía sus nervios en un estado abominable no aguantó más y ordenó saliera un piquete de cazadores de África para detener a los
11

lbidem. ll-464.

537

�músicos y arrestarlos hasta el día siguiente. Los pobres diablos huyeron en
todas direcciones a la aparición de los jinetes y fue preciso buscarlos por todos
los pueblecitos vecinos. Esto fue un tanto excesivo, pero era necesario perda.
nar esto al pobre General que tanto había sufrido". 26

•
Nuestro último testigo es el General Vanson, quien en una serie de cartas
escritas a sus padres y a su hermano hizo una descripción de México, de
enorme in teres.
Vanson naci6 en Luneville en 1825 y realizó en Nancy sus primeros estudios. Como sus colegas, Vanson también sirve en la armada en África, participa en las campañas de Crimea de 1854 a 1856, posteriormente en la de
Italia en 1859 y en la de Mé.xico en 1864 a 1867, de donde salió casi en
vísperas de que el Imperio se delTUDlbara. Ocupa más tarde numerosos pues.
tos, dirige varias revistas militares y museos y en plena actividad muere el
año de 1900, este testigo y actor de la intervención de Francia, en la vida
me.'Clcana.
Dotado de grandes aptitudes artísticas y de interés por la historia, junto
con su carrera de annas cultivó el clibujo y la historia militar. Sensible a la
belleza en grado sumo, muestra en sus comunicaciones esa calidad que le
permite destacar lo valioso de entre la paja. Su sensibilidad le lleva en ocasiones a fijarse por contraste en lo grosero, en lo caricaturesco de una situación, como aquella en la que narra la recepción ofrecida por el pueblo de
México a los Emperadores:
"Finalmente la multitud, descosa de aclamar a sus soberanos, o como
dicen los perióclicos oficiales 'los salvadores de México', estaba representada
por todos los barrenderos, los aguadores, todos los empleados revestidos de
su traje habitual y de su profesión, lo cual no es ni propio ni elegante, y en
fin, por los niños de todas Las escuelas, todos ellos llevando sus pendones Y
una infinidad de grandes ramos con pañuelos de color en un extremo, a na•
nera de bandera. Unidos a ellos 3 6 4 bandas con la misma vestimenta y al
final medio ciento de soldados de la caballería mexicana con sus trajes de
gala, que como en Turquía se les quita al momento en que tennina la
ceremonia". ~1
Después de leer este testimonio, ¡ cómo nos surge el recuerdo de lo que
ocurre en numerosas ceremonias oficiales de nuestros días!
'" Jbid11m. II-447.
., VAN soN,

538

op.

c;iJ, , p. 256,

Sus aficiones estéticas le llevaron a buscar las obras de arte en México y
de ellas deriva este juicio generalizado pero muy realista:
"De todos los lugares grandes, o pequeños que hemos atravesado, los únicos edificios importantes son las iglesias; en ocasiones se encuentran hasta
tres de grandes dimensiones en un poblado, con sus grandes atrios cerrados y
muros ~esos. Desgraciadamente casi todos ellos han sufrido enormemente
con el último temblor de tierra. El interior y el exterior están casi siempre
cargados de ornamentos y en su interior hay sorprendentes retablos de madera dorada. Las pinturas son numerosas, algunas curiosas, pero generalmente
mecliocres. Las estatuas son muchas y todas vestidas y pintadas, lo que pro~
duce un efecto singular. Las más ricas están encerradas en nichos de cristal.
Ciertas iglesias parecen un verdadero museo de cera. Cristo y los mártires
están cubiertos de llagas y de sangre, sus cabezas están cubiertas de cabellos
naturales, lo cual algunas veces produce un efecto atroz". 28
La ciudad de México en los días de la Semana Mayor le merece un comentario revelador de viejas costumbres en el cual sus juicios sobre la belleza y
la fealdad sobresalen :
"Estoy reducido a lo que veo en las calles y en México. El aspecto es mucho
muy europeo para ser bien interesante. Los barrios indígenas son tan sucios
que no es posible ir a ellos. Sin embargo, como es costumbre loc,al, vi las ceremonias de la Semana Santa. Son muy curiosas: Las iglesias están llenas y las
calles y los alrededores de las iglesias están iguahnente repletos de gente que al
parecer se divierte tanto como durante el carnaval. El Jueves Santo, día en
que se visitan los altares, que entre paréntesis, son lujosos, sin ser curiosos, todas las avenidas se llenan de tiendas improYisadas, en donde se vende toda
suerte de refrescos y de dulces, de los que se hace un gran consumo ese día.
La Plaza de la Catedral presenta el aspecto de un lugar de feria. Los inclios
duermen sobre el pasto, después de haber comido y bebido. El Viernes Santo
es el día en el cual se toma mayor número de helados en los cafés, es la
costumbre. Se ofrecen también comidas y aún se dice que baile. Por otra parte,
durante el tiempo que las campanas enmudecen, no se puede circular a caballo ni en coche, lo que origina que las mujeres aprovechen esta ocasión muy
rara para los ricos, para recorrer las calles con magníficos trajes, con los cuales
arrastran estupendamente muchísimas cosas. En suma, en ese tiempo, como
en general, el pueblo sorprende, pero no seduce nada. El arzobispo tiene una
gran prestancia, algunos canónigos tienen buena fisonomía, pero el resto del
clero tiene un mal aspecto bajo todos conceptos y los escándalos aun pú,.
:. Ibídem. P. 239 .

539

�blicos no son raros. Yo mismo tuve un ejemplo innoble. ¡ El Emperador Maximiliano tiene mucho quehacer: es el grito general!" 29

Y de una de Jas ceremonias más excepcionales nos proporciona la siguiente
impresi6n:
"La ceremonia religiosa que vi el 12 de diciembre en nuestra Señora de
Guadalupe fue distinta. Creo haberte dicho en mi última carta que la fiesta
de Nuestra Señora de Guadalupe es la solemnidad religiosa más popular del
país. Lo que la hace más curiosa, es en efecto, la multitud de indios o mejor
dicho, de familias indígenas que vienen a vivir alrededor de la iglesia durante
2 ó 3 días. Te aseguro que viédolas no parecen haber obtenido de la presencia de los europeos en México la menor noción de civilización, salvo su catolicismo, el cual es un catolicismo de una especie bien particular. No se tiene
idea de sus mentes. Es un pueblo que permaneció o volvió al estado de infancia, lo cual se explica en él, con el embrutecimiento resultante de la miseria, así como de la opresión y de e&gt;..-plotación de las cuales no ha cesado de
ser objeto. Debe ser inferior a las tribus salvajes que no tienen en medio de
ellas sino a los misioneros, puesto que aquéllos al menos poseen un verdadero
clero para instruirlos y nadie para oprimirlos y reducirlos a la miseria del
indio mexicano.

menos grandes. Cuando digo carrillón no estoy en lo justo, pero a eso parece

sonar durante

' ' Jt 80
la elevacion
. •
,
,
El paisaje como a Du Barrail, le sorprende, pero mas aun las costumbres
de los mexicanos, sobre todo aquellas en las que se mezcla lo prof_ano con lo
religioso. En esas tres pequeñas descripciones que hemos recogido de sus
uede observar la extrañeza que le produce la conducta del pueblo
cartassep
.
I ó ·
cla ta piedad con la diversión, lo dramático y trágico con o c m1co,
que mez
. .
l
· il ·
y el espíritu de resignación con un sentmuento de competo ~qu 3.llllento.
Estos testimonios dejados por tres militares franceses, s~n un eJ~mplo de la
visión que sobre el México y los mexicanos de b~c~ un siglo,, tuvieron buena
parte de los intervencionistas. Muchas otras opllllones podnan presentarse,
corroborando y ampliando las hoy presentadas. Por el momento baste con

ellas.

"El Emperador Maximiliano decretó que la fiesta de Guadalupe será en el
futuro una de las 3 fiestas nacionales de México y este año, para comenzar
fue acompañado de toda su corte, salvo la Emperatriz que en ese momento
viajaba en Yucatán. Yo fui por mi parte y como es una fiesta popular a la
cual el gran mundo no oficial no asiste, pude, gracias a mi uniforme, introducirme a la Iglesia, la cual no es grande. La ceremonia religiosa no tuvo
nada de extraordinario, no obstante que ofició el arzobispo y el clero era
numeroso; lo que me pareció excelente fue la música. La Iglesia de Guadalupe que tiene un Cabildo separado, es muy rica y sostiene una capilla musical permanente que efectivamente es muy buena. Además de los órganos
hay toda una orquesta de violines con un solista magnífico y si las selecciones no todas eran del gusto más puro, me parecieron a mí, que soy profano,
muy bien ejecutadas. Los cantos de los niños del coro fueron también muy
importantes. Como efecto de órgano se produce un canto de pájaros que
imitan el gorgeo de una multitud de pequeñas avecitas y que es lo que yo
he escuchado más hermoso en ese género. Otra costumbre de las iglesias mexicanas que produce también un efecto tan feliz, es la sw;titución de la campanita única que se toca en Francia dw:ante la elevación, por una especie
de carrillón, compuesta de una veintena de campanillas argentinas más o
18

540

Ibidem. Pp. 246-247.

" Ibid,m. P. 284.

�URDI~OLA EN SINALOA
ANTONIO NAKAYAMA

A.

Museo y Biblioteca del Estado,
Culiacán, Sinaloa.

Los ABUSOS COMETIDOS POR LOS MINEROS ESPAÑOLES entre los indígenas de
la sierra que limita a Durango con Sinaloa, hicieron que los Acaxee iniciaran
un sangriento movimiento de insurrección, que, secundado por los Sobafüos,
puso en peligro la estabilidad de la conquista en esa región. Los castellanos
obligaban a los nativos a trabajar en forma animal, y muchas veces les haclan esclavos a sus mujeres y niños. Esta actitud iba contra las leyes españolas que establecían que los indios no podían estar sujetos a trabajos forzados, y que debía pagárseles razonablemente por sus servicios, pero para los
mineros, estos ordenamientos, al igual que los conflictos que por los mismos
motivos tenían con los misioneros de la Compañía de Jesús, no eran obstáculo
que detuviera sus desmanes, pues a los aspectos morales y legales del asunto
anteponían su apetito por el oro. Cansados los indigenas de tantas tropelías
y vejaciones, optaron por la violencia como medio de defensa, estallando la
rebelión el 8 de septiembre de 1601.
En San Hipólito mataron a treinta personas, de las cuales cuatro eran españoles y el resto negros esclavos. En Topia, San Andrés, el Real de las
Vírgenes y Las Vegas, los dueños y operarios huyeron ante la amenaza de
perder la vida, y los alzados inutilizaron la maquinaria y destruyeron las instalaciones de madera. Los blancos pidieron auxilio a Culiacán, distante ochenta
kilómetros al oeste de las montañas; a Durango, a distancia de doscientos cuarenta kilómetros al este, y a la ciudad de México donde a la sazón se encontraba el gobernador de la provincia, pero a pesar de los esfuerzos que se
hicieron, la rebelión se prolongó hasta el año de 1603 en que el capitán Francisco de Urdiñola tomó posesión del gobierno de la Nueva Vizcaya en substitución de don Rodrigo de Vivero, siendo su primera atención como gobernante enfrentarse a la insurrección de los Acaxee y los Sobaibos. Con su

543

�1 •

gran e&gt;.."J)eriencia de soldado fogueado en numerosas campañas en la frontera
del norte, y con la valiosa ayuda del obispo de Guadalajara don Alonso de
Mota y Escobar, Urdiñola terminó rápidamente con el alzamiento. Sin em..
bargo, al concluir las operaciones militares no se devolvió a Durango, sino
que atravesando la Sierra Madre tomó rumbo a la provincia de Sinaloa "por
ser informado que de veinte años a esta parte no ha entrado en ella ningÚ1'
gobernador', habiendo llegado a la villa de San Felipe y Santiago de Sitia.
loa en los primeros días del mes de diciembre.
Esta villa había sido fundada el año de 1585 por el capitán Antonio Ruiz,
Bartolomé de Monclragón, Tomás de Soberanes, Juan Martínez del Castillo
y Juan Caballero en las márgenes del río Petatlán, hoy conocido con el nombre de río Sinaloa. Estos esforzados castellanos eran sobrevivientes de la que
con el nombre de San Felipe y Santiago de Carapoa fundara el capitán Pedro
de Montoya en las riberas del río Fuerte de 1583, y que fue destruída por
los cahitas al poco tiempo de su fundación.
Montoya había conseguido autorización del gobernador de la Nueva Vía.
caya Remando de Bazán para fundar el poblado, empresa que llevó a efecto
con treinta soldados, pero los feroces indígenas atacaron la villa y tenninaroa
con los colonos, muriendo entre otros el propio Montoya, y los pocos que es.
caparon pidieron socorro a San Miguel de Culiacán de donde salió Gaspar:
el Osario con algunos refuerzos, pero al ponerse en contacto con los derro,
tados, tras de cambiar impresiones con ellos decidió que era más conveniente
dejar abandonado el pueblo y ordenó la marcha hacia el sur. En el río Peta.
tlán, el grupo se encontró con Juan López de Quijada quien había sido nombrado comandante de Sinaloa por Bazán y llevaba veinte soldados que constituían la avanzada de la e&gt;."J)edición punitiva que encabezada por el mismo
gobernador iba a castigar a los aguenidos nativos que habían destruído a
San Felipe y Santiago. L6pez intimó a los fugitivos la orden de Bazán de
que nadie debería abandonar la región so pena de muerte, por lo que en
Petatlán se pusieron a esperar que llegara este último, quien acompañado
de un grueso de tropa se adentró en el territorio de los cahitas, los que le
dejaron pasar adelante para después ejecutar en la retaguardia una espantosa matanza de soldados españoles al mando del capitán Gonzalo Martin,
de la cuaJ escaparon solamente dos de ellos. Bazán llegó hasta las márgenes
del río Mayo, donde descargó su furor en algunos infelices indigenas, y despechado e iracundo retomó a Durango llevando el estigma de la derrota.
La villa de San Felipe y Santiago era un punto perdido en medio de la marejada de las tribus cahitas, y sus moradores llevaban una vida misérrima y llena
de privaciones, habitando en jacales de vara y lodo al igual que los nativos, y
siempre en espera del ataque de los indígenas, como les habia sucedido a

544

los cinco fundadores en San Juan de Carapoa, la villa fundada por Francisco de !barra en las márgenes del Fuerte el año de 1564, y como se dice
arriba, como también les había pasado en San Felipe y Santiago de Carapoa,
pues )os cinco eran veteranos de las dos fundaciones. En los años de 1589 a
1591, la situación de los colonos no podía ser más precaria, pues los nativos,
siempre en estado de guerra, no permitían que ningún blanco les quitara el
maíz, ni mujeres, ni hijos. Vivían allí nueve españoles que eran: Juan Martínez del Castillo, Juan Caballero, Juan Pablo, Francisco Martín Redondo,
Antonio Ruiz, Bartolomé de Mondragón, Tomás de Sobcranes, Juan Ortiz,
y uno apellidado Belmar, pero la situación había llegado a tal grado, que
Antonio Ruiz y Martínez del Castillo habían decidido irse a otros rumbos.
Sin embargo, la diminuta y mísera villa estaba señalada para altos destinos, y
el acontecimiento que determinó su porvenir fue la llegada de los PP. Jesuitas Gonzalo de Tapia y Martín Pércz, quienes arribaron el 6 de julio de
1591 para fundar la misión de Sinaloa, y con esto, cambió la situación de
los habitantes y de toda la regi6n, pues el esfuerzo de los misioneros -que
fueron auxiliados militarmente por Diego Martínez de Hurdaide- llevó la
civilizaci6n a los aguerridos cahitas que desde la entrada de Diego de Guzmán en 1533, habían estado defendiendo su libertad contra las acometidas
de los conquistadores españoles.
El principal acto de Urdiñola durante su estancia en la villa, fue levantar
una información jurada sobre las condiciones de la provincia de Sinaloa
"por convenir así al servicio de Dios Nuestro Señor y de Su Magestad y para
le informar del estado de la tierra'' ordenando que "los habitantes más viejos
de la villa o de fu era de elld' fueran examinados sobre el particular. La provincia comprendía so1amente lo que hoy constituye la región norte del Estado, ya que la parte central quedaba bajo la jurisdicción de la provincia
de Culiacán, y la zona sur bajo la de Chametla, reconquistada por Francisco de
!barra a pesar de las protestas de la Audiencia de Guadalajara.
Existe una relación de Culiacán del año de 1582, suscrita por Gaspar de
Osorio, tesorero de la villa de San Miguel, pero la información de Urdiñola
es en realidad la primera que se levant6 para conocer las condiciones del
tenitorio que hoy ocupa Sinaloa. Las personas que se presentaron como testigos fueron: Bartolomé Muñoz, Diego Rodríguez, Tomás de Soberanes, Antonio Ruiz, Hemando Alvarez, Pedro de Robles, Francisco de Llanes, Juan
de Grijalva, Juan Pablo y Diego Martín. Todos conocían perfectamente la
región, pues como se ve, algunos eran fundadores de la villa y habían venido
con Francisco de Ibarra, y otros llegaron formando parte de diversas expediciones militares. Las declaraciones se iniciaron el 5 de diciembre de 1603,

545

�terminándose el 10 del mismo mes, y aunque con ligeras variantes, los testigoa
coincidieron en sus respuestas al siguiente interrogatorio:

l. D scriba el testigo el carácter de la región, su clima y \'egetación;

2. Describa las co tumbr

de los nativos )' sus hábitos;

3. Diga cuántos indios \;ven pacíficamente en poblados· si son obedientes a
su . fajestad, y si tienen relaciones con los religiosos de la Compaiiía de Jesús
y con los habitantes de la villa;

4. Diga qué pueblos de indio· ti ne a su cru-go la Compañía de J_esús¡
cuántos indios han sido bautizados o están siendo preparados para el bautlSIDO,
y qué tan lejos de la villa e tán esos pueblos nativos;
5. Diga si hay otros pueblos de indios m:1, allá de lo mencio~ados; cuAI
es su población, y si sus habitantes tán de paz o de guerra, y s1 a los que
están de paz puede dárscles instrucción religiosa;
6. Di a si la tierra que en el presente está en contacto con los religioa
v con los pañoles de este poblado, y la que e extiende más allá, hacen CODcebir esperan.zas de pro\'echo, y c6mo;

7. Diga si hay minas d oro y plata en la pro,·incia, y si están cercanas

o lejos;
8. Diga cómo se sustentan lo nati\'os y qu' plantas cultivan para aJi.
m&lt;'ntarse;

9. Diga si la dicha provincia tiene puertos sobre la Mar del Sur; si blJ
indicaciones de pesquerías de p •rlas, y con qué partes pueden comunicas
dichos puerto ;

10. Diga si en la provincia hay alguna di posición para stablecer otni
\'illas y poblados e~pañok·s. Diga d6nd y con qué ,·entajas;
11. Dil!'a si la raz6n por la qu u Maje tad mantiene en e te presidio veinticuatro ~!dados a 450.00 pesos anuales cada uno, y un capitán con li000.00,
es solamente conse1 ar en la fe a aquello- a quienes los religiosos de la C'.ompañía de J ús han bautizado, sin e. perar fmtos adicionales de la c_o~veniclll
de las almas o ventajas más amplias, o si es que ellos esperan bencf1aos;

12. Diga si en el caso de que el presidio se suprimiese los padres de la
Compañía y los residentes en la villa pueden mantenerse por sí solos en esa.
provincia;

13. Diga si con menos soldados de los que hay en el presente y con salarios más bajos puede pr venirse la despoblaci6n de la provincia.
Encabezado por Bartolomé Muñoz empezó el desfile de los testigos ante
la persona de Pedro Hemández de Villanuño, secretario de gobernación del
gobernador Urdiñola, y todos fueron acordes en manifestar que la provincia
gozaba de un buen clima que no era ni muy caliente ni muy frío; que contaba con grandes y caudalosos ríos en los que había mucha liza, bagre, robalo
y otras variedades de peces, y que la tierra producía diversidad de frutos nativos y de Castilla, contándose entre los primeros: ciruela , zapotes, vainas
de mezquite, tunas, pitahayas, maguey y algodón, y entre lo5 segundos: uvas,
higos, granadas, naranjas, limas, limones, caña de azúcar y verduras.

Mota y Escobar, en su "Descripción Geográfica de los Reinos de Nueva
Ga/icia, Nuei•a Vizcaya r Nuevo León", dice que dábanse ''en esta tierra muchas legumbres ,, frutas de mata, como son melones, pepinos, cohombros y
calabazas", y que "el ganado ma)'OT vacuno" se daba "escasamente y algo
desmedrado" atribu}'indolo "a los grandes calores de la tierra".
La referencia a las característica· de los indígenas no fue muy amplia, ya
que los testigos se concretaron a manifestar que aquéllo se mataban constantemente unos a otros; qu estaban aco tumbrados a comer la carne de
las piezas que cazaban, y que bebían una cla d ,ino que elaboraban y
con el cual se embriagaban. Este ,·ino lo sacaban del mezquite, de las tunas
y del aga"e.

Los indios de la provincia eran de mediana e.stat11ra y mu}' lampiños, pero
los que habitaban en lar zo,ias costa11eras tenfan mayor estatura "cosa que
maravilla ver que hazc esta diferencia tan conocida esta tierra en JO tÍ 12
leguas de distancia". Los hombres andaban demudas, )' las mujeres waban
una falda de cuero de venado que les cubría de la cintura abajo. Aquellos
que ya estaban reducidor, sallan en cuadrillas de la prouincia y por lo regular S'- dirigían a Culiacán donde trabajaban semanas o mesrs /)ara ganar lo
suficiente para vestirse. De ellos dice Mota )' Escobar que andab~n todos
desnudos )' eran mmamet1te haraga11es. El vicio de la embriague;: estaba muy
arraigado entre las tribus qrte poblaron lo que ahora es el te"itorio sinaloense,
Y es fácil comprender que e11 los pocos año.r que contaba de misionar entre
e~las la Compañía de j,.rús, no le era posible quitar al indígena esa perniciosa costumbre. Con el tiempo, los misioneros fu eron desterrando el uso del
~•in? en los pueblos por ellos controlados, pero cuando vino su r.xpulsióti, los
indigenas volvieron a sus prácticas viciosas.
Tomando en cuenta la escast:'7. de dato que tenemos sobre el movimiento
d~ográfic~ en el norte de Sinaloa durante la época prehispánica y en los
pnmeros anos de la colonizaci6n española, la declaración rcferent a los indí-

547

,..

�genas pacíficos que poblaban la provincia y que estaban en relaciones con
los Padres de la Compañía, es muy interesante para ir integrando ese conocimiento, pues los testigos los calcularon entre 14,000 y 20,000, incluyendo en
estas cifras a las mujeres y los niños, y a los españoles que vivían en esa zona.
Los pueblos de indios que los Padres tenían bajo su cuidado y en los que
impartían instrucci6n religiosa eran veintiséis, y se habían bautizado unas
seis mil almas. Al declarar lo anterior, los testigos hicieron hincapié en que
lo sabían porque casi siempre acompañaban a los misioneros en sus viajes,
pero por otro lado, manifestaron ignorar si existían más indígenas con necesidad del bautismo. Los pueblos mencionados se encontraban a una, dos, tres
y doce leguas de distancia de la villa, con excepción de dos que estaban a
veinte leguas.
La quinta pregunta es también de gran importancia para el conocimiento
de la densidad de la poblaci6n que habitaba desde el río Mocorito hasta la
parte sur de Sonora, ya que los testigos declararon que a más o menos unas
dieciséis leguas de la villa, sobre el río Sinaloa --que asi se denominaba entonces al río de El Fuerte- donde estuvo asentada la villa de San Juan de
Carapoa, estaban los pueblos de los Zuaques, Tehuecos y Sinaloas, y otros
más que se agrupaban a un numeroso conjunto de gente, y que según pen·
saban ellos, en los dichos pueblos vivían más de 8,000 almas que tenían rela..
ciones con los Padres y los habitantes de la villa, cosa que se comprobaba
con el hecho de que muchas veces los habían visto con los misioneros requiriéndolos para que fueran a bautizarlos e instruirlos y a construir iglesias en
sus pueblos, y porque estos indios estaban impuestos a considerar a los moradores de la villa como si pertenecieran a sus propios pueblos. Añadieron que
a quince leguas adelante del mencionado río Sinaloa habían visto otro rio
muy grande llamado Mayo, donde existía un gran número de populosos poblados, pero que no podrían decir su número con exactitud. Pero no ob~~te
que ellos habían visto esos pueblos y el rlo cuando entraron a esa provmaa,
era público y notorio que más allá del río Mayo, y de acuerdo con lo que
estaban tratando había muchos poblados en otros sitios llamados el Valle
'
de la Señora y Los Corazones, y que era positivo que en toda esta provm~
había más gente en proporción a la superficie que en toda 1a Nueva Espana,
y que esto lo sabían porque habían oído decir que en las llanuras y en las
márgenes de los ríos los pueblos eran tan populosos como los otros que ha-

..

bían visto.
No puede caber duda alguna de la gran densidad de la población que SI
agrupaba en la provincia de Sinaloa. Los testigos no eran hombres de _g,41
imaginación, y por otra parte conocían la zona en forma muy amplia 'I'
que todos la caminaron formando parte de las expediciones de ]barra, de M~

toya 'Y del gober~ador Ba:án. Los que acompañaron a don Francisco llegaron hasta la región del no Sonora para después ir hasta Paquimí, en Chihuah~a, y d~sde luego vieron los pueblos del Valle de la Señora, es decir del
Yaqui superior, y los de la región de Corazones en la tierra de los Pim L
"6 d
as. a
aseueracz n e que en proporción a la Nueva España estaba más poblada
la provincia de Sinaloa, aparentemente parece exagerada, pero hay que tomar
en cuenta el hecho de que. el, t~rritorio sinaloense estaba densamente poblado ~urante la época prehtspanica, y qtie los cronistas, tan sólo al señorío
de Cultacán le dan una población que pasaba de los 250,000 habitantes. Las
matanzas ef cctuadas_ por l~s españoles, el tráfico de esclavos, y las enfermedades europeas, casi _terminaron con los indígenas de Culiacán, pero en el
norte, donde los ca/utas se conservaron independientes durarite casi setenta
a~os después de la llegada de Beltrán Nuño de Guzmán, los poblados no su~neron merma de habitantes, antes bien, el movimiento demográfico tuvo que
ir en as:cnso. Tenemos el testimonio de Lázaro de .Arregui, quien manifiesta
2ue segun un censo que se hizo en 1620, en La provincia de Sinaloa había
200,0~ Yndios subjetos a la rreal corona y los 80,000 cristianos''.
L~ m~ería fue la espina dorsal de la economía de la colonia, así que todo
espanol cifraba sus esperanzas en el hallazgo de una rica veta, y esto se comprueba con el hech_o de que _no existe en México una mina de metales preciosos que no baya sido trabajada por los conquistadores. Urdiñola, que unía
e~ _5~ persona al español y al gobernador de la provincia, quiso saber qué po:,b:dad~. había en el aspecto minero de esta parte de su gobernación, y los
es gos d.i1eron que estaban ciertos de que había muchas vetas de plata en las
m?ntañas cercanas a los poblados, y que ellos habían hecho muchos descubrirrnentos
d e mrnas
·
•
.
en Jas s1erras,
pero desde que todos los residentes en la provin~ eran g~te pobre e inadecuadamente provista del equipo necesario no podían trabaJar1as. Manifestaron tamb1en
•, que como la provincia se extendía
'
a lo
largo del golfo de Califomia, tenía en el mar que estaba a doce leguas de )a vi:~• ~des cantidades de camarón y otra clase de peces, pero que como todos
b habitantes d~ la villa eran muy pobres, no podían conseguir los medios para
0 tener ganancias de las pesquerías de dicha costa.
:ocos años después de que se levantara la información se descubrieron las
mmasd
·
_ e S ant,ago
de los Caballeros, Cara11tapa, Baymoa' y Tecuciapa y los
espanoles
como
z uo laron a esos lugares empujados por la fiebre
'
. ,
era nal ura,
de
oro
olvidando
l
p
6d"
·
,
•
d"d
ª r zga riqueza marztima que hasta hoy en día no hemos po1
explotar los mexicanos.
.En. el aspecto de la suh sis
· t encia
· de Los mdígenas
. ,
•
de la provmcia,
los testigos

°

mdanifestaron que plantaban maíz, frijol y calabazas; que del maíz levantaban
os cosechas en el añ0 , Y que asurusmo
· ·
cosechaban considerables cantidades de

�algodón del que hacían ropa, y que de la miel (cera) hacían candelas con el
propósito de alwnbrarse.

Estos cultivos eran comunes a todas las tribus del noroccidente mexicano, 7
solame11te es de 110/arse la cantidad de algod6n que cosechaban los indígenas n
el tiempo en que se leiant6 la inforrnación, ya que en la época prehispánica los
cahita.s lo sembraban en baja escala dado que no usaban ropa, y las mlljeres
hacían faldas de. piel de venado. El señorío de Culiacán estaba considerado como la frontera más septentrional del cultivo d,l algodón, y sus habitantes eran
hábiles tejedores, "die.st,as en ob,as de agujas, así en costuras como labor.es".
En lo relacionado con los puertos, los deponentes dijeron que sabían por haberlo visto, que cerca de un pueblo que era llamado Baibachilato distante unas
doce leguas de la villa, había una grande y profunda ensenada que a ellos les
parecía admirable para usarse como puerto, y que asimismo, en Totoaca y en
el río Sinaloa había puenos de mar adecuados para rvicio de los barco.. Manifestaron también que habían oído decir que don FrancLco de !barra había
construído dos navíos para emplearlos en el mar, pero que los indígenas los habían quemado. Además testificaron que esos puertos podían poner en comunicación a la provincia con Acapulco, La Na,;dad y otras partes del far del
Sur, y también con las pesquerías de perJas de las que tenían \"arios informes.
Añadieron que a lo largo de la costa había abundancia de sal que podía obtenerse fácilmente, r que era bien conocido que toda la nación (provincia)
se proveía de ella, y que esto era lo que sahfan.

La f!ran cantidad de poblados indígenas que desaparecieron a raíz de I.
conquista, hace punto menos que imposible identificar los puertos que mtlcionaron los testigos. Tal vez Baibachilato se haya ubicado frente al canal u
la Isla de Alta mura, que fue un fondeadero muy usado por las primeras npe.diciones marítima.s, entre otras la de Hernán Cortés en su viaje a las Califomias. En cuanto al puerto e11 el río Siflaloa el río Fuerte, es mu,, probable que Stl trate del estero dr Las Piedras, que hasta el siglo pasado .siroi6
como puerto de cabotaje.
u, de los barcos mandados comtruir por Francisco d,, [barra y que fuerOI
qttemados por los natiuos, la Relación de Antonio Rui.: lo ratifica cuanlo
dice que al regreso del r aqui, el gobernador "dio 6rdcnes que algunos oficiales que traían en su compañía, de hacer nabios, labrasen y fabricasen dos
barcos grandes y otros dos botalejos y a.sí se pasó luego por obra y se labr,,.
ron y fabricaron .. . y un e;dranjero que se decía Maese Pedro ... fue 11111
de los que fabricaro11 los barcos o nabíos", y cuando los colonos abandont110I
Carapoa, "a una legua volviero1, los ojos atrás )' vieron grande humaretU di
las casas y nabíos que los enemigos quemaban".
Todos los testigos estuvieron de acuerdo en que debía fundarse otra

villa

de españoles, ya fuera en el río inaloa, 0 en el Ma .
, ..
ideales para ello como lo ten1'an b
d
• )O, donde habia sitios
o ser\'a o con agua
t
d
· d"
'
' pas os, ma era, llanos
Y tierra fértil , y con algunos m
to en 1os alrededores Vari d
.
ron Ja com·eniencia de restablecer la vieja villa d S. J o e ellos urg1cU11 año despul d
U ·d'.
e an uan de Carapoa.

s e que r mola hizo levantar esta iriform ti,
.
Martlnez de Hurdaide inició la co11.struccíón del F t d M a on, Diego
las proximidades del sitio do1lde. estuvo C p
~e~~ e ontes~laros e11
16/0. Este f uc el segundo núcleo de pobt'~óoa,bl ,a ,éndolo terminado e11
• • sirvió
•
que pcrdu ro' en ¡a
provincia.
como base para las p d. ac,
. '' anca
..
b al
ex e rcrones militares que salier
o n~rte., y fue el origen de la actual población de El F
on rum.
La villa de San ¡
d C
uerte.
d" los lcstigos, fu , fu:::dae po;';!:ªFr:;;:c:es~:b~tmiento ~edían algunos
las margenrs del rio Fuerte /bar
.
. arra d a,10 de J564 en
.
·
ra no era part,dari d [ ·
mrendas. pero para no debilitar la moral de los lo ~ e mtema de enco1 m res que le acompañaban desde ZacalecM r"parti'ó 10
.
.._., "
a unas ~• des,g ' ¡ bU
la prot'incia, nombr;ndo capitán "'' . st: .
no a ca , o gobernador de
jórquez. Los color.os se dedicaro11 ~ ~uus;c1a m_ayor a Es!e~an Martín de BoTehueco.s que poblaban la re ió i I ar mina~ )', a vwzr a expensas de los
tar ama actitud
.
g n, I or o que Los tndigenas empezaron a adopagreswa que fui• aume11tando a
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po, j' Ueg6 el día en qu" los bl
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a ntuacton de los colonos se
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par,o/e..s, los indínenas ¡
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u iacan. Al salir los erCarapoa,
ormaron una ho~uera con la villa de San Juan de
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Contestando a la pre&lt;runta num'
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que e1 presidio de veinticuat
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oga ono, manifestaron
tenía en la villa prm-incia : : a os .un capitán que Su . Iajestacl mande Jesús no solam nte h ,
J~dpenn1udo a los religiosos de la Compañía
.
acer con J erablcs progr
1
•,
llSmo de los natívo sino
b"'
. .
esos en a conversJOn y baulos indios que estal;an
,taJ:Jn. ien para ant1c1par progresos más amplio entre
,
.
mas CJanos Que com
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.
tenia a los dichos soldad
al .. ,
prcn ian qu Su . faJestad sostizar a aquellos que ten1'anos y cap1tan para ayudar a los religiosos en bau.
a su caigo y q e
d' mulados a la provincia
.
'
u en a ic1 6n a los beneficios acuranza de considerable : , ,·irtud d~. esas conversiones, había una gran espemuchas almas ser'
bp . echo demado de las razones arriba dichas y que
ian au t12adas pa
1
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su Majestad.
ra e serv1CJ0 e Dios nuestro Señor y de

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A la llegada de los mision
.
litar que les diera pr t "6 eros ¡csulias a la villa no había dcstacame11to mi.
o l'Cc1 n, )' solamn1le contaban con el auxilio de. los mo-

550
551

�radores del poblado. La muerte del P. Gonzalo de Tapia, asesinado por
hechiceros el JO de julio de 1594, oblig6 a los vecinos a pedir refuerzos
Culiacán, por temerse un levantamiento general de los nativos, habi~?do •
lido rumbo a San Felipe: Alonso de Galarraga, Juan Carlos :Y su hi10, ]
Pérez Roacho, Diego Rodr!guez, Pedro de Robles, Juan de Aco.sta, Martia
de Armen,a Baltasar Quintero, Pedro Ochoa, Francisco Llanes, Pedro de FJ.
gueta, Ger6nimo de Berriarza y Baltasar de Tapia, y con _este auxilio:
moradores pudieron tranquilizarse un poco. Sin embargo, se mst6 al gobie~
virreinal para que estableciera un presidio, el cual se instal6 en 1~95 pon~
do como capitán a Alonso Díaz, quien entre otros soldados traJo a Diepr
Martínez de Hurdaide. En 1600, este último tom6 el mando del presidio e.-.
el cargo de Capitán de 'Sinaloa que desempeñó durante veintiséis años, en lat
cuales a base de valor, astucia :Y habilidad llev6 la conquista hasta el Y •
superi~r, estructurando sólidamente la seguridad del sistema misional de 1#
Padres de la Compañía. Por sus grandes hazañas, los historiadores nortea
ricanos llaman a Hurdaide "El Gran Capitán''.
Conocedores de las circunstancias que normaban la vida de la región, b
testigos manifestaron que comprendían y sabían de cierto que si el presidió,
era cambiado, los pobladores no podrían sostenerse y la villa se despoblada.
a causa de su extrema pobreza, y porque los nativos eran belicosos, en ~
parte sin reducir y no pagaban tributos, y además los residentes no estabal
capacitados para separarse unos de otros para explotar los recursos que li

*

tierra proporcionaba.
Para la tranquilidad de los pobladores de la villa, el presidio no fue ,.
primido, pues al edificarse el Fuerte de M ontesclaros, este fue dotado de..,guarnición, y no fue sino hasta casi a mediados del siglo XVIII ,.uando l
presidio de Sinaloa fue cam.biado a Baroyeca, Sonora, '.Y para ese tiempo, k
población se había consolidado al igual que la obra misional, la que no t,fP
daría en desaparecer debido a la expulsión de los jesuitas.
Contestando a la última pregunta del interrogatorio, los testigos dijed
que sabían de cierto porque lo habían observado, que los veinticuatro soJdJ.
dos y el capitán que había en el presiclio, no eran suficientes par~ ~
las conductas y para defender la villa, a causa de los muchos mdtos de M
provincia que no estaban bien reducidos, y que de haber más soldados •
taban seguros de que los poblados se desarrollarían y que muchos otros. di
los que tenían informes, serían descubiertos y Su Majes~d _sería ~
También expusieron que habiendo poca gente en la provmcia (esp~
.
b
d
.
-4desde luego) naclie se arriesgaba a aventurarse leJOS en usca _e i:runas
las cuales habían testificado haber muchas- ya que como se designaba a ~
pocos de soldados para acompañar a los religiosos, los restantes y el

552

proporcionaban una protección insuficiente, así que para facilitar el bautismo y la instrucción solicitada por los indios, se necesitaban más soldados y
que esta necesidad iría aumentando a medida que pasara el tiempo. En lo
que respecta a los salarios, dijeron que los que los soldados habían
venido recibiendo eran insuficientes porque las cosas estaban muy car~
en esta tierra, el costo de la ropa muy alto, así como el de las armas y otros
equipos de guerra que necesitaban.
Con esta última declaración terminó la información, y pocos días después, el
capitán Francisco de Urdiñola, gobernador de la Nueva Vizcaya, salía para la
capital de su gobernación llevando consigo un valioso testimonio de las concliciones que privaban en la provincia de Sinaloa, para ponerlo en conocimiento
del rey.
Cuando Urdiñola vino a estas tierras, la provincia era apenas una débil
plantita que amenazaba secarse con el cúmulo de problemas que sobre ella
se cernían. Años después, la provincia se extendía hasta las tierras de Arizona,
y la pequeña villa fundada por cinco desesperados que caminaban errabundos
por las vegas del río Petatlán, era ahora la capital de esa enorme gobernación
y tenía como galardón haber sido el núcleo de donde irraclió la obra civilizadora más gigantesca que se viera en América durante la época colonial.

BIBLIOGRAFIA
Información hecha por el Gobernador Hordiñola acerca del estado de la Provincia de
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la versión en inglés, en poder del autor.
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ToRRE

REVELLO

Buenos Aires, Argentina

LA EXTENSIÓN DE LA PRIMITIVA GOBERNACIÓN del Río de la Plata planteaba
difíciles problemas de gobierno a quienes ejercían el mando, por la imposibilidad de realizar la visita que estaban obligados a efectuar a las ciudades y
pueblos de su distrito, así como otros actos de gobierno en los que su presencia era necesaria. Esto explicaría por qué en distintas circunstancias autoridades y personas destacadas que habitaban el distrito de la gobernación
elevaron memoriales y cartas al Rey y al Supremo Consejo de las Indias,
solicitando que la misma fuera dividida en dos o más gobernaciones. Justifi11

Tras los viajes de exploraci6n en las regiones del Plata, fue otorgada la conq_uista Y colonizaci6n de su inmenso territorio, a Pedro de Mendoza, por capitulación
extendida en Toledo el 21 de mayo de 1534. El flamante adelantado, entre el 2 y 3
de febrero de 1536, estableci6 el pueblo y puerto de Nuestra Señora Santa María de
Buenos Aires. En 15 de agosto de 1537 cstablecia Juan de Salazar de Espinosa la casa
fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, la que después de despoblarse a Buenos
Aires, en junio de 1541, erigi6 Domingo Martínez de lrala en ciudad, concentrando
en ella a los diezmados pobladores de la expedición de Pedro de Mendoza, convirtiéndola así en centro de la conquista. De ella partieron los contingentes de españoles y
mestizos que fundaron las poblaciones que subsistían al efectuarse en 1617, la división
en dos gobernaciones: Buenos Aires y :Paraguay. La integraban los centros urbanos
que mencionaremos a continuación: diudad Real del Guairá (fundada en 1557),
Villa Rica del Espíritu Santo (1570) y las ciudades de Santa Fe (1573), Trinidad
d~ pueno de Buenos Aires (1580), Concepci6n del Bermejo (1585), Vera de las
Siete Corrientes (1588) y Santiago de Jerez (1593). Es interesante señalar que, siendo
la Asunción capital de la gobernación antes de su división, sin embargo, a partir del
B~iemo de Remando de Zárate ( 1593-1595), los titulares fijaron su sede en Buenos
Aires, por ser puerto de arribada de las naves proceqentes del Brasil y de España y
que ya habla sido amagada por navíos piratas. Desde allí partían las caravanas terrestres que se dirigían al Tucumán y Alto Perú.

554

555

�caban el pedido, alegando grandes dificultades materiales, teniendo en cu
los precarios medios de transporte de que se podía hacer uso para que
solo gobernante pudiera visitar y contemplar las necesidades que expe ·
taban los vecinos radicados en centros urbanos, tan distantes unos de o
Gregorio de Acosta, en un memorial, sin fecha, del óltimo tercio
siglo XVI, que elevara a la Corte, manifestaba la conveniencia de di ·
en tres distritos la gobernación del Río de la Plata, debiendo tener cada
su titular para una más fácil administración de tan dilatado territorio.1 Igua(
opinión manifestó Hcmando de Montalvo, tesorero del Río de la Plata 1
cronista de la expedición de Juan Ortiz de Zárate, en memorial que D
cribiera en la Asunción, a 15 de noviembre de 1579, en el cual abogaba paf
la repoblación del puerto de Buenos Aires, manifestando que de " ~
sustentado hasta hoy en día fuera el mejor puerto de las Indias", e indicandoat
reierido lugar como sede de uno de esos gobiernos. Esas expresiones, fnm
de la experiencia vivida, volvió a reproducirlas en otros escritos suyos, '1585, 1587 y 1590, asentando que a "un gobernador es imposible gobemarlíti
por poderoso que sea'' debido a que tenía "más de ochocientas leguas •
longitud y latitud a donde en cada una se tiene noticia de haber minas de oro
plata en abundancia". Según el proyecto de Monta1vo, la primera de las ~
bernaciones debía ocupar la costa del Atlántico, desde la Cananea hasta
Río de la Plata, penetrando por el Paraná hasta el Guairá; otra desde d!
estuario hasta el estrecho de Magallanes, teniendo al oeste por límite a 1'
cordillera de los Andes y entrando hacia el interior hasta el Río Paragutly
y la tercera desde la boca de este óo, siguiendo a ambas márgenes, hasta ~
puerto de los Reyes, abarcando la tierra de los indios Jarayes, Chiquitos,
noticia de las Amazonas". 2 Sumamente interesante por las descripciones 4'11'
Memorial de Gregario de Acosta, sin fecha. A G I (Archvio General lndilstí
Secci6n I, Patronato, est. 2, caj. 2, leg. 1 /6, ramo 12. En carta 5 de marzo de 1~
el oficial real Pedro Dorantes se dirigía al monarca proponiendo que la región di
Plata se dividiera en dos conquistas y gobernaciones "que las parta --decía- 111
Paraná e río Ypity (Bermejo) una a la banda del estrecho e otra a la de Slllli
Catalina". Desidia o incomprensión geográfica echaron al olvido tan interesante ~
puesta, que de haberse llevado a cabo hubiera asegurado para España todo el llid.
atlántico desde Santa Catalina hacia el sur, del que Alvar Núñez Cabeza de Vál
había tornado posesión al desembarcar en esa zona en 1541 FvLOENClO R. Moa-.
La ciudad de la Asunci6n. Buenos Aires, 1926, pp. 163-164.
1 Memoriales del T,sorero del Rio de la Plata, Hernando de Montalvo, ~
15 de noviembre de 1579; Buenos Aires, 12 de octubre de 1585; Buenos Aira, tl
de agosto de 1587; y Buenos Aires, 20 de mano de 1590. Originales en A G 1,
V, Audiencia de Charcas, legajo 38. Sobre Hernando de Montalvo y sus memo•
véase ENRIQUE A. PEÑA, Fragmentos hist6ricos sobre temas coloniales dejados 1º' ,ique Peña, Buenos Aires, 1935.
1

S••

556

ilustró con un curioso mapa, relacionadas con cada una de las tres zonas que
debían convertirse en gobernaciones, fue el escrito que suscribiera el franciscano fray Juan de Rivadeneira en 1581. 8 Sólo consideraba que debía dividine en dos zonas la gobernación el famoso arcediano Martín del Barco Centenera en memo¡ial sin fecha, pero de 1587, manifestando que la primera,
teniendo por capital a Buenos Aires, debía ser integrada por Santa Fe y la
Concepción del Bermejo "pueblo nuevo en el río Ipiti, que suena tanto como
Bermejo" y la segunda con sede en la Asunción, "llamada del vulgo Paraíso
de Mahoma" y la ciudad Real del Guairá y la ViUa Rica del Espíritu Santo. 4
La conveniencia o no de dividir en dos o más gobernaciones el dilatado
territorio del Río de la Plata, fue plática corriente entre las autoridades y
vecinos que se radicaron en las ciudades de su distrito. Entre las personas
que ejercieron funciones de gobernador y que dieron opinión al respecto, se
destaca el famoso criollo Hemandarias de Saavedra, que conoció mejor que
otros la inmensa región que le tocara gobernar. En carta que elevara al
monarca y que se fecha en el puerto de Buenos Aires, a 18 de junio de 1607,
expresaba que la defensa de dicho lugar requería la presencia de un castellano, mejor dicho, de un jefe para el castillo y gente de guerra en número
conveniente que el Rey considerase necesario destinar. Pero separar a Buenos
Aires de las otras ciudades de la gobernación lo consideraba de suma inconveniencia, porque, argüía a favor de su propuesta, en muchas ocasiones sería
necesario que Buenos Aires, para su defensa, requiere se la gente de las otras
ciudades y no estando éstas bajo el mando del gobernador local, "no se
podrá hacer sin muy gran dificultad, y así ~resaba- cuando algo se
haya de dividir o quitar a esta gobernación será acertado y aun me parece
1
Relación de fray Juan de Rivadeneira, A G I, Seccwn I, Patronato, Papeles de
Ultramar, legajo 294. Se reprodujo en Biblioteca del Congreso Argentino, Papeles Eclesi~t~cos del Tucumán, Buenos Aires, 1926, tomo II, pp. 258-270. Sobre el ilustre
religioso franciscano pueden conBuJtarse los siguientes trabajos: JosÉ TORRE REvELLO,
El franciscano fray Juan de Rivadeneira, su acci6n misionera y su vida ej11mplar, en
la obra Los Santos Patrones de Buenos Aires y otros ensayos hist6ricos, Buenos Aires,
1937, pp. 65-74; FRAY ANTONIO S. C. DE CÓRDOBA, El R. P. Juan Pascual dtJ
Rivaden11ira, en Archivum, Buenos Aires, 1944, tomo II, cuad. 1, pp. 109-130 y MoNs.
Nicoús FASOLINO, P. Fray Juan Pascual de Rivadenei.ra de lá Orden de Menores,
Santa Fe (Tirada aparte de la Revista Oficial de la Junta Provincial de Estudios
Hist6ricos, 1950, No. 20).

' _Relación del arcediano Martín del Barco Centenera. Original, A G I, Secci6n V,
lndi/emite General, legajo 1092. Se reproduce en la Revista Patriótica del Pasado
A.rg,ntino, Buenos Aires, 1890, tomo IV, -p. 74. Con respecto al famoso cronista
poeta véase la lnformaci6n levantada en Buenos Aires en 1593 sobre Los Servicios
t;~:rcetliano Barco de Centenera, en Revista de la Biblioteca N~cional, Buenos Aires,
' tomo I, pp. 407,428.

557

�forzoso sea lo que a V. M. tengo avisado, que son los tres pueblos de
provincia de Guairá, Ciudad Real, Villa Rica del Espíritu Santo y [
tiago de] Jerez, por las causas de que a V. M. he dado cuenta que no
de poca consideraci6n". Agregaba incluso el nombre de la persona que d •
ejercer esas funciones en el último distrito -Manuel de FrJ-as-- quien
pués sería designado gobernador del Paraguay al efectuarse la división •
1617.&amp; La proposición de Hernandarias, como se deduce por la carta &lt;l1I".
arriba hemos comentado, ya había sido expresada en otras oportunidadi!i;I
Tan es así que, cuando su carta iba de viaje a la Corte, el monarca expedl(
en Leima una R. C., a 5 de julio de 1608, dirigida al Virrey del Perú, en la
que se le pedía que informara si era conveniente separar la provincia del
Guairá del distrito del Río de la Plata y formar gobierno independiente.ª 1)
haberse seguido el criterio sustentado por Hemandarias, la historia de esa
zona fronteriza indudablemente hubiera tenido fases bien distintas a las qlii
luego se cumplieron. Los medios lentos de comunicación y la incomprcnsi41,
y desconocimiento geográfico de la región permitió el avance de Poi-tupi
sobre tierras que correspondían a España y que habían sido ganadas cm
el constante esfuerzo de sus hijos. La respuesta del Virrey, marqués de ~
tes Claros, fue en realidad rapidísima, de acuerdo con la época. Se fedi
en el Callao a 18 de marzo de 1610. Si bien el Virrey aceptaba la propuesM
de Remandarías, introducía modificaciones que eran sustanciales. Por ejentr:
plo, admitía el proyecto pero con la condición de que a las tres ciudades cW
Guairá se les agregara la Asunción, así cada gobernación contaría con cuaflf
ciudades cada una. 7 Ese mismo año, desde la Asunción, el arcediano Pecht:
• Cartas de Hernandarias de Saavcdra al Rey, Buenos Aires, 5 de mayo y 18 de
junio de 1607. Originales en A G 1, Secci6n V, Áudiencia de Charcas, legajo 27. la
la primera de las cartas mencionadas proponía por gobernador de los pueblos cW
Guairá a Antonio Añasco. Se reproducen en Revi'sta de la Biblioteca Nacional, Bueall
Aires, 1937, tomo I, pp. 153-154 y 169-170. Sobre el ilustrado gobernante criollo¡
\'éase RAÚL A. MOLINA, Hernandarias, el llijo de la Tierra, Pr6logo del R. P. G1II'
LLERMO FutU.oNo, Buenos Aires, 1948.

• R. C. al Virrey del Perú, Lerma, 5 de julio de 1608. A C 1, Sección V. Audid

de Buenos Aires, legajo 2, tomo V, foL 33.

a•

' Carta del 11irrey del Perú, ma.rqub de Montes Clarns al Rey, contestando
R. C. fechada en Lem1a a 5 de julio de 1608. A G I, Secci6n V, Audiencia de .Liid,
legajo 35. FuLOENCIO R. MORENO, La ciudad de la Asunci6n, cit., p. 169. El 1111t
qués de Montes Claros desempeñ6 el cargo de ,•lrrcy del Perú entre los año, de 1601
y 1615. La memoria de su gobierno se reproduce en Memorias de los virrey,s pi
han gobernado al Perú, durante el tiempo del coloniaje, Lima, 1859, tomo L

558

Manrique de Mendoza, se dirigía al Rey, informándole sobre la conveniencia

de establecer un gobierno y obispado en la región del Guairá. 8
Al siguiente año, el gobernador del Río de la Plata, Diego Marín de Negrón, en carta fechada el 25 de abril, insistía en 1a conveniencia de constituir
un distrito independiente en el Guairá, al cuidado de un corregidor que debía
ser integrado por las tres poblaciones principales allí constituídas: Ciudad
Real del Guairá, Villa Rica del Espíritu Santo y Santiago de Jerez, alegando
a favor de la propuesta que por hallarse muy distantes no habían sido visitadas por gobernador ni obispo alguno. Tierra pobre, asentaba, porque no
tenían salida sus producciones y era además sumamente enfermiza.º Reflexionando más despaciosamente sobre lo expresado, volvía el gobernador Marm
de Negrón a dirigirse al Rey con carta que fechó en Buenos Aires en el siguiente año, en cuyas circunstancias proponía la inclusión de la ciudad de
Córdoba y la plantificación de tres gobernaciones en el siguiente orden: primero, una integrada por Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba "que todas tres
están en triángulo -exponía- ochenta y cien leguas uno de otro gobierno";
segundo, ceder a la gobernación de Tucumán, a cambio de la ciudad de
C6rdoba, la ciudad de Concepci6n del Bermejo "porque está -expresabaen acomodado puesto para ello"; y tercero y último, formar un gobierno
con las ciudades de Asunción, Corrientes, Santiago de Jerez, Real del Guairá
y Villa Rica del Espíritu Santo. 10
Pero el mismo gobernador, que tan acertadamente había expuesto lo que
antecede, volvió en ese mismo año a rectificarse, desorientando así a quienes
debían dictaminar, al proponer la división de la gobemaci6n del Río de la
Plata en dos, dada la inmensa extensión de su distrito y teniendo en cuenta
que el gobierno debía residir forzosamente en el puerto de Buenos Aires ocho
meses del año y los cuatro restantes -asentaba- eta imposible acudir a las
otras ciudades del mando y atender a sus necesidades. 11 Al siguiente año
-1613-, el visitador de la Audiencia de Charcas, Francisco de Alfara, se
• Carta del arcediano Pedro Manrique dt Mendo1,a al Rey, Asunción, 18 de enero
de 1610. A G I, Audiencia de Charcas, legajo 14.
' Carta del gobernador Diego Marln de Negrón al Rey, Buenos Aires, 25 de abril de
161 l. A G I, Secci6n V, Au.diencia de Charcas, legajo 27. En 1628 expresaba el procurador de la Villa Rica del Espíritu Santo que en sesenta años no había entrado un gobernador a visitar la zona. R. P. Pt.BLO PASTELLS, S. J., Historia de la Compañía de
}tsu{Ls en la Pro11iru:ia del Paraguay, cte., Madrid, 1912, tomo I, p. 422.
Carta del gobernador Diego Marln de Negrón al Rey, Buenos Aires, 8 de enero
de}612. A G I, Seccién V, Audiencia de Charcas, legajo 112.
Cartas del g"bernador Diego Marln de Negr6n al Rey. :Buenos Aires 8 de mayo
3 ~e julio de 1612 y 31 de mayo de 1613. A G I, Secci6n V, Audiencia' de Charcas,
y
leCll]O 112,

559

�pronunciaba sobre la conveniencia de dividir en dos gobiernos el dila
distrito del Río de la Plata, pero planteaba la duda en lo que se rclacion
con la ciudad de la Concepción del Bermejo, sobre si debía incluírsela en
del Tucumán o bien en el gobierno del Paraguay que se erigiera.u Tan
informes, no obstante su urgencia y necesidad de solución, permanecían
carpetados en el Consejo Real de las Indias, a pesar de llevar los trámi
más de un cuarto de siglo de iniciación.
Con la llegada a España del procurador del Río de la Plata, Manuel
Frías, el problema readquirió actualidad. En un memorial, sin fecha, pero '1614, el nominado representante suplicaba al Rey&gt; después de enumerar Ja,.
gestiones realizadas por los gobernadores Hemandarias de Saavedra y Diego
Marín de Negr6n, que conocemos a través de lo expuesto, y de señalar lol
perjuicios que causaba a la administ.ración el hecho de que los gobemanlé#
se vieran impedidos de visitar el distrito de su mando por las largas distan ·
que separaban a las ciudades entre sí, solicitaba que se dividiera en dos ~
biernos la región del Plata. Señalaba asimismo lo e."-pucsta que se hallaba 11
región del Guairá por los agravios que los portugueses del Brasil infcrían -'
los naturales, cautivándolos y vendiéndolos como esclavos en los ingeniott
azucareros.ª
Con motivo de la consulta que los togados indianos elevaron al Rey ea
11 de marzo de 1614, proponiendo para el gobierno del Río de la Plata i
Hemandarias de Saavedra, se recordaba que este personaje y Diego
de Negr6n habían expresado en diferentes oportunidades la imposibilidad
de que un solo gobernador pudiera administrar debidamente el distrito, teniendo en cuenta el gran número de indios infieles que había que reducir 'I
evangelizar, a quienes también debían amparar y defender de los portuguese&amp;
por las razones que señalara el procurador Manuel de Frías.u
Cinco años de infructuosas gestiones llevaba hasta entonces este últimq,
cuando se recibió en la Corte la carta del gobernador Hernandarias de Saavedra, de 28 de julio de 1616, en la que daba cuenta de los daños causadClf
en el Guairá por los lusitanos, con sus atrevidas incursiones) diciendo que

Mana

u Carta del visitador de la Audiencia de Charcas, Francisco di Alfaro al R,y, Plallt
15 de febrero de 1613. A G I, Secci&amp;n V, Audiencia de Charcas, legajo 112.
" Memorial del procurador genunl del Rlo dt la Plata, Manuel de Frias al laJ.
Sin fecha (1614), A G 1, Sección V, ,fodiencia dt Charcas, legajo 27. Se rcpxoduJo
en MUNICIPALIDAD DE BUENOS AIRES, Correspondencia de la Ciudad de Bu,ul
Aires con los R,:,,es d1 Espaiía, Buenos Aires, 1915, tomo T, pp. 364-370. Véase MAN1111o
RtoARDO TRELLES, El capitdn Manuel dt Frfas, en Revista del Archivo Oe111ral 11
Bu1nos Aires, Buenos Aires, 1869, tomo I, pp. 106-110.
'' Consulta del Rtal Con.s,jo de las Indias al Re¡, Felipe III, Madrid, 17 de m.,a
1614. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 1.

560

los tenientes que tenía destacados en dicha zona, le daban noticia de los
agravios y robos que contra los indios de su jurisdicción efectuaban, c~utivándolos por millares para llevarlos a vender a los pobladores del Brasil .y habiendo llegado a tanto la crueldad de aquellos malhechores que, según le avisaba el teniente de la ciudad de Santiago de Jerez, se habían llevado "de
cuajo un pueblo que estaba cerca de ella en servidumbre y de paz". El conocimiento de esa grave noticia promovi6 al Consejo Real de las Indias a
dirigirse al monarca con consulta del 14 de septiembre de 1617, poniendo
en evidencia la delicada situación del Río de la Plata.10
Recordaba el Consejo que hacía un lustro el procurador general del Río
de la Plata se hallaba gestionando importantes asuntos atinentes a dicha gobemaci6n y señalaba que los indios guaicurúes y payaguas amenazaban constantemente a las ciudades cercanas a los lugares en que moraban, a lo que
se agregaba la difícil situación de la zona del Guairá, que por dificultades
insalvables no había sido jamás visitada por las autoridades civiles y religiosas. Seguidamente recordaba los informes, cartas y memoriales que se
tenían acumulados sobre la materia y exponía que por la gran extensión de
su distrito, se dividiera la gobernación del Plata en dos sectores independientes entre sí. La propuesta del Consejo se identificaba con el informe del
virrev deJ Perú, marqués de Montes Claros, haciendo caso omiso del parecer
de 1~ gobernadores de la zona, que tenían un conocimiento más ajustado
a la realidad geográfica. Una gobernación debia integrarse con las ciudades
de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes y Concepción del Bermejo, y la otra
con las ciudades de Asunción, Real del Guairá, Santiago de Jerez y Villa
Rica del Espíritu Santo. Al mismo tiempo proponía que el sueldo de 4,000
ducados anuales que en la fecha tenía el titular, se redujera a 3,000 para el
que ejerciera el mando de Buenos Aires y a 2,000 para el que se designara
para el Paraguay. Para el gobierno de Buenos Aires, el Consejo proponfa
una lista de candidatos en el siguiente orden: Diego de G6ngora) capitán
Gregorio Rico, Francisco de Prado y Pedro Cortés de Monroy. A la vista
de la referida consulta, el rey Felipe III decretó: "Está bien lo que toca a
la división de este gobierno, y para el principal nombro a don Diego de
Góngora". 19
En la misma fecha se designaba por decreto real, para gobernador del Pa11 Carta dtl gobernador Hernondarías d11 Soavedra al Rey, Buenos Aires., 28 de
julio de 1616. A G I, Audiencia de Charcos, Sección V, legajo 112. Se reprodujo en
R,uuta da. la Biblioteca Nacional, Buenos Aires, 1938, tomo IJ. p. 147.
'" Consulta dtl R11al Coruejo da. las Indios el Rey Felipe III, Madrid, 14 de septiembre de 1617. A G I, S11cci6n V, Audienúa de Charcas, legajo 112. El título se
expidl6 en Madrid a 16 de diciembre de 1617. Se reproduce en Archivo de la Naci6n

561

�raguay, al que hasta entonces fuera procurador general del Río de la P
Manuel de Frías, cuyo nombre había propuesto Hernandarias de Saav
al solicitar, en 1607, la desmembración del Guairá. 11
La decisión del Rey venía a satisfacer una necesidad experimentada
quienes moraban en la región, desde mucho antes de fundarse las ciu
de la Trinidad del puerto de Buenos Aires, Corrientes, Concepción del
mejo y Santiago de Jerez, dada la inmensa extensión que tenía bajo su 1mmtlilll. ,.
el gobernador de la primitiva gobernación del Río de la Plata, cuya a ·
se entorpecía por falta de medios adecuados de comunicaciones, en una •
gión donde los problemas fronterizos estaban siempre latentes por el continuo
avance de los portugueses, que restaban a España importantes zonas 411
había conquistado con el esforzado trabajo de españoles y criollos y que .lii
correspondían en virtud de tratados vigentes. No obstante, agreguemos ~
en esa época un solo monarca regía los destinos de España y Portugal. Ní
menos grave era el problema que suscitaba el cautiverio de gran número dj
indígenas que eran vendidos en las factorías e ingenios del azúcar del B~
Al tener noticia Hemandarias de Saavedra de la decisión real, en DC8'
que dirigi6 al Presidente del Real Consejo de las Indias le expresaba que •
resultado había sido de mucho gusto para él, dando a continuación de flli
manifestado, amplias noticias sobre el gobierno que había desempeñado ba11iJ
entonces.18

II
Después de plantificada la división, comenzaron a llegar a manos del R,if
y de los consejeros indianos diversas quejas. El primero que hizo presente
su protesta al respecto fue el gobernador Diego de Góngora, con motivo de
una informaci6n que mand6 levantar en las ciudades de su distrito. En elfi
figura Pedro Ramírez, procurador de la ciudad de Santa Fe, en donde
constancia, a 28 de septiembre de 1621, de que el Rey y el Consejo Real c1ii
las Indias, habían sido muy mal informados con respecto a la divisi6n de

deJ

Argentina, Epoca Colonial, Reales Cédulas y Provisiones, 1517-1662. Buenos AÍIIIJ
1911, tomo I (único publicado), pp. 110-112.
" Con.su/ta del Real Consejo de las Indias al Rey Felipe 111, Madrid, 14 da
septiembre de 1617. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 112. El título le•
expedido en 22 de abril de 1618, en Renacimiento, Buenos Aires, 1912, tomo I¡

la primitiva gobernación. Agregaba a sus manifestaciones que la ciudad de la
Asunción debió incorporarse al distrito de Buenos Aires, o en su defecto que
)as de la Concepción del Bermejo y Corrientes integraran la del Paraguay,
pues, alegaba, no se habían tenido en cuenta las distancias y dificultades que
se presentaban en caso de tenerse que auxiliar mutuamente. El Cabildo de
Corrientes expresaba en 21 de octubre que hubiera sido más conveniente su
incorporación al distrito de la Asunción, por la larga distancia que la separaba del puerto de Buenos Aires, afirmando que las tres ciudades del Guairá
debieron formar un solo gobierno y las cinco restantes otro. A su vez, el Cabildo de la Concepción del Bermejo manifestaba que se hallaba en un todo
de acuerdo con lo expresado por su igual de Corrientes. 19 Años más tarde,
el gobemador de Buenos Aires Francisco de Céspedes, en 15 de julio de
1629, se dirigió al Rey, manifestándole que no podía dejar de advertir el
daño que se había causado con el desmembramiento del Paraguay del gobierno de Buenos Aires, asentando que en el tiempo en que se encontraban
unidas ambas zonas era más fácil su administración y los indios más sujetos,
pudiéndose efectuar los socorros con facilidad. Señalaba que desde la Concepción del Bermejo hasta la Asunción, había una distancia calculada en
60 leguas que era recorrida en seis días y podían enviarse tropas de una a
otra parte fácilmente. Antiguamente, aseguraban, existía entre el vecindario
mue.ha voluntad por estar debajo de un solo gobierno, pero por entonces
no, porque en caso de enviarse algún socorro debía hacerse con autorización
del gobernador titular y no por los tenientes de ciudades que no estaban
autorizados a hacerlo por su propia voluntad. 20 En carta sin fecha, pero de
1637, el gobernador de Buenos Aires Pedro Esteban Dávila calificaba de
siniestro el informe que se había hecho para que se efectuara la división de
la gobernación. Aseguraba que la unión de ambas divisiones, como lo había
demostrado el tiempo, permitía mejor la defensa de los centros urbanos contra los enemigos y los belicosos indios que las poblaban. Señalaba que por
dichas causas, tres ciudades de la gobernación del Paraguay habían sido destruidas y que en la de su mando ocurri6 otro tanto con la Concepción del
Bennejo. Manifestaba que al distrito de su gobierno debía incorporarse la
,. Información levantada por el gobernador Diego de Góngora. Anexa a la carta

del mismo al Rey, Buenos Aires, 6 de junjo de 1622. A G I, Sección V, Audiencia de
Cha"as, legajo 27.
11

Carta d,Z gobernador Francisco de CJspedes al Rey, Buenos Aires, 15 de julio

pp. 273-277.

de 1629. A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, kgajo 28. Se reporduce en ENRI·
12~ PEÑA, Don Francisco de Céspedes, Noticias sobre su gobierno en el Rio de la

11 Carta de Hernandarias de Saavedra al Presidente del RtJal Consejo de las Iulll.
Buenos Aires, 13 de mayo de 1618. A G I, Sección V. Audiencia de Charcas, legajo llli.

Plata (/624-1632). Buenos Aires, Universidad Nacional de Buenos Aires, Anales de
la Academia de Filosofía y Letras, 1916, tomo V (primera parte), pp. 186-187.

562

563

�ciudad de Córdoba, en donde se había establecido la Aduana seca, lugar
por donde, según manifestaba, se escapab~ los. pasajeros y ~os_ negros, no
obstante el cuidado que había puesto para impedirlo, dando asumsmo cuenta
de todo ello a la Audiencia de Charcas. Señalaba igualmente que la gente
que por allí se introducía ilícitamente, era cristi~a nueva y clérigos y f~les
ap6statas. "Yo soy solo y no lo puedo remediar como :eo que conv~ene
-asentaba compungido- porque los ministros no son confidentes, que dicen
,, 21
que el gobernador se va y e11os se qu edan .
.
.
No fue menos quejoso en su juicio el obispo de Buenos Aires, fray Cnst6bal
de Aresti que en ese mismo año trató el tema de la división de la gobernación ~ateria que consideraba muy importante, aconsejando que debíaa
unirse 'las dos fracciones como lo estaban anteriormente, porque además de
otras razones consideraba que cada gobierno no podía por sí solo defendene
de los indios rebelados. "Cada gobernador -manifestaba- se alza con Sil
gobierno sin querer ayudar el wio al otro", de manera que después que se
efectuó la división, los naturales ensoberbecidos asolaron ciudades a su voluntad "sin ser señores los gobernadores de remediarlo", situación que no
ocurría antes, cuando uno solo era el gobernador, que podía socorrer los centros atacados con gente de guerra y con libertad de acción. 22
Siendo gobernador de Buenos Aires Jacinto Laríz, se dirigió éste al monarca con oficio de 9 de junio de 1649, expresando la conveniencia de volver
a unificar la primitiva gobernación, estableciendo la sede del obispado en la
Asunción, para evitar, aseguraba, las controversias que s_e planteaban_ entre
gobernadores y obispos. Se le respondió por R. C. expedida en Madrid a 2
de septiembre del siguiente año, expresándosele que el monarca no, accedla
a su pedido. Lógica era la respuesta porque 1as razones que exporua Lañz
., de la gobem.ac1on.
" 23
eran en un todo ajenas a la defensa y conservaeton
11 Carta del gobernador Pedro Esteban Dávila al Rey. Sin fe~ [163?1 A G ~
Sección V Áudiencia de Charcas, legajo 56. Véase la documentac16n publicada soblc
dicho gob~rnador por MANUEL RtcARDO T1tELLES, con el título Don Pedro Est,bll
Dávila en Revista del hchivo, cit., tomo I, pp. 229-352.
.. c:,ta d1l Obispo de Buenos Aires, fray Cristóbal de Aresti al Rey. Sin fecha
(1637] A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, ~egajo 56._
.
u A G I Sección V Audiencia de Buenos Aires, lega¡o 2, libro VI, fol. 35. Slbe
tan curioso' como inte~pestivo personaje, véase el documentado estudio de ENa!QVI
PEÑA, Don Jacinto Lariz, turbulencias de su gobierno en el Rfo de la P!ata ( 16:;
1653), Madrid, 1911. MANUEL RICARDO TuLLES, con los títulos
1~f01m 1
gobernador Lar!z y Absolución de excomuniones, en Revista del Ar~hivo, c1t., tomo I.
pp. 358-369 aporta referencias de interéa para conocer la actuaci6n de este - ~
nante. En ei tomo II, de la misma revista, se inserta la Visita general de Mas~,
]647, en pp. 36-142, dando a continuación importantes documentos sobre su gobierlllli

_un

A tantos clamores se unió el del gobernador del Paraguay, Juan Blázquez
de Valverde, que en 18 de abril de 1657 remitió al monarca una información
que había ordenado levantar para hacer constar que desde que se dividiera
la gobrmación, las ciudades se habían despoblado o fueron arrasadas por indios rebeldes y otras invadidas por los portugueses de San Pablo.u
Señalaba que la gobernación del Tucumán, debido a que sus ciudades
habían permanecido unidas, subsistía floreciente. En vista de noticia de tanta
gravedad, con fecha en Madrid a 31 de diciembre de 1662 se circuló una
R. C. al Virrey del Perú,, a la Audiencia de Charcas y al tribunal que se
mandaba fundar en Buenos Aires, para que informaran sobre las causas reales de los males que se denunciaban y si se podían evitar uniendo nuevamente las dos fracciones en lo temporal y en lo espiritual. 25 No conocemos
las respuestas que pudi.eron dar las autoridades consultadas, pero ateniéndonos
a los hechos, no produjeron efecto alguno.

Los desastres causados por la división fueron tan graves, al decir del gobernador del Paraguay Antonio Vera Muxica, que desde el momento que
se efectuó, el distrito de su mando había perdido cuatro ciudades y m~ de
cuarenta mil indios y en la gobernación de Buenos Aires se había despoblado
la ciudad de la Concepción del Bermejo, a causa de las continuas amenazas
de los indios del Chaco. 28
Si bien los informes que se archivaban en el Real Consejo de Indias, que

hemos expuesto anteriormente, atribuyen la despoblación de ciudades a la
circunstancia de haberse dividido la gobernación, también consta en otros documentos que las ciudades del Paraguay, fronterizas al Brasil, fueron asoladas y destruídas por los ''bandeirantes" con el fin de cautivar indios y en,_"' "Para el Brasil, lejos de ser funesta [la circunstancia de que los reyes de España

cmeran la corona de Portugal], fue grandemente ventajosa la desventura de la madre
patria: los españoles pasaron a ser de enemigos, aliados, y los paulistas entraron en
~u• tierras, ya que las fronteras -el meridiano de Tordesillas- habían desaparecido
Junto con la independencia portuguesa..." PEDRO CALMON, Historia de la Civilización
Brasileña, Buenos Aires, 1937, pp. 76-77 .

• 1:'3

información, A G I, Sección V, Audiencia de Charcas, legajo 33. La R. C.,
~adnd, 31 de diciembre de 1662, en ]bid., Audiencia d, Buenos ÁÍres, legajo 2,
libro VII, fol. 205.
11
Carta del gobernador Antonio de Vera y Muxica al Rey, Santa Fe de la Veracruz, 18 de marzo de 1686. A G I, Sección V, .Audiencia de Charcas, legajo 283.
Sobre la despoblación de la Concepción del Bermejo, puede consultarse JosÉ To1tRE
~VEuo, Erttco Y Concepción del Bermejo, dos ciudades desaparecidas, Buenos Aires,
_acuitad de Filosofía y Letras. Publicaciones del Ihstituto de Investigaciones Hist6ncas, número LXXXV, 1943.

pp. 145-199.

565

564

�sanchar los dominios de Portugal al rebasar los límites establecidos por
tratado de Tordesillas. 27

el

Con respecto al estancamiento de las ciudades del Plata, otras fueron las
causas. La despoblación de la Concepción del Bermejo se debió al continuo
amago de los indios del Chaco. En cuanto a la pobreza a que se alude cons,.
tantemente en los escritos del siglo XVII, su causa principal se debió al ciene
del puerto de Buenos Aires, absurda política que ahogaba todo progte10,:
al condenar al vecindario de toda la región a vegetar casi en la indigencia¡
poseyendo fértiles praderas en donde el ganado se multiplicaba en fonna prodigiosa y extraordinaria. El puerto de Buenos Aires era el cauce natural para
comunicarse con España las regiones circundantes al Plata, que fue cerrado
en defensa de intereses económicos de otros lejanos sectores, y que caus6
lógicamente, el desamparo de sus vecinos. Lo expresado se agravaba si ae
tienen en cuenta las continuas amenazas de los naturales en ciertas zonas de
ambas gobernaciones y la acción constante y destructiva de enemigos exteriores, que hacían valer el peso de su osadía en depredaciones y vergoDZOIII
escenas, cautivando indígenas que habían sido ganados para la civilización.•
"' Un autor brasileño, recordando la acción de los bandeirantes, expresa que el "avaace hacia el oeste y hacia el sur" resume la entrada de los paulistas ¡ "gracias a la
penetración de los cazadores de guaraníes ('sertanistas' los llamaban los misioneros),
perdió España Santa Catalina, las misiones jesuitas del Paraguay, que llegaron a tener
como límite el Paranápanema, y el Mato Grosso, por la línea del Cuaporé. Y fue ell
virtud de esa ocupación que, en 1750, Alej;¡mdro de Gusmao estableció el criterio da
uti possidetis para los tratados de limites de América". PEDRO CAu10N, Historia ü
la Civilizui&amp;n Brasileña, cit., p. 71. Refiriéndose al acontecimiento anotado, escribe
un historiador paraguayo: "Tanto estas reducciones como villas españolas fueron d•
truída.s y pilladas por los mamelucos del Brasil, por causa de la incapacidad e incuria
de los succ.sores de lrala, quienes nada hicieron para defenderla ( ?). De esta manera
perdimos la provincia del Guairá. .." CECILIO Bh:z, Resumen de la Historia 4,1
Paraguay, Asunción, 1910, p. 12. Sobre la acción de los ba.ndeirantes ha pub}i.c:adi,
en forma documental una extensa obra ALFONSO DE E. TAUNAY, Historia. Geral ÜI
Bandeíras Paulistas, Sao Paulo, 1924-1950.
"' Si vergonzosa fue la acción de los bandeirantes cautivando y esclavizando in6
genas en la zona fronteriza del Brasil, rebasa los límites de esa maldad la actitud del
gobernador del Paraguay, Luis de Céspedes Xeira. En 1628 al trasladarse a la aecle
de su mando por la vía de Río de Janeiro cas6 en esa ciudad con doiia Victoria ~
rrea de Sáa, entrando en negociaciones con los "bandeirantes" a quienes permitió al
ejercicio vandálico de su infame comercio en la gobernación de su mando. Se calcula
que por tolerancia de Céspedes Xeira, fueron cautivados entre 1628 y 1629 m.ú do
60,000 indios guaranks. En esa circunstancia, fueron destruidas las ciudades froallOrizas de Villa Rica del Espíritu Santo, Real del Guairá y varios pueblos, de indios iJDÍsionados. Las denuncias contra el perjuro gobernante llegaron hasta la Audiencia ció
Charcas, donde se le hizo comparecer en 1631 para juzgarle. Fue condenado a la~

566

Sabemos que al practicarse la división, no primó un criterio ajustado a la
realidad geográfica. Ese desconocimiento hubo de tener fatales consecuencias
en el futuro. La corona de España perdió un extenso litoral en el Atlántico
y los indígenas de esas regiones que le fueron arrebatadas hubieron de ser
reducidos a esclavitud, junto con la destrucción de ciudades y pueblos, debido a las irrefrenables acometidas de los vandálicos "bandeirantes" que llenaban de terror los lugares por donde pasaban. No podrá decirse que quienes
vivieron y conocieron la región en los siglos XVI y XVII no advirtieron a
tiempo las fatales consecuencias que para el patrimonio de la corona española
podría acarrear, el legislarse sin conocimiento de la realidad geográfica y
hasta debe recordarse que en múltiples ocasiones, se señaló cuál era el punto neurálgico, que pasó inadvertido para quienes debían remediar la situación,
por variadas causas, algunas de las cuales han sido expuestas en el curso de
este trabajo.

dida de su empleo, inhabilitación por seis años y al pago de costas y multa por 12,000
pesos, por sentencia de 22 de agosto de 1636, confirmada en 7 de octubre del propio
año. "Castigo siempre inferior a sus delitos", como escribió el Deán Gregorio Funes. El
gobernador interino Martín Lcdesma Balderrama, que reemplazó al indigno gobernante Céspedes Xeira, reunió a los vecinos sobrevivientes de las dos ciudades destruídas
Y los concentró en un nuevo asiento, que en 1635 pobló en Caraguatí y que bautizó
con el nombre de una de aquellas poblaciones asoladas: Villa Rica del Espíritu Santo. Dl!ÁN GRP.GORIO FuNEs, Ensayo de la Historia Civil de Buenos Aires, Tuoumán 'JI
P~raguay. Buenos Aires, 1856. Segunda edición, tomo, I, pp. 228-230. Con carta del
\·ll'rey del Perú, conde de Chinchón, de 24 de mayo de 1632, se daba noticia al Rey
de que la Audiencia de Charcas había ordenado comparecer a Luis de Céspedes Xeira.
R. P. PABLO PASTl!LLs, S. J., Historia de la Compañía de Jesús, cit., tomo I, p. 471.
Puede verse en esta obra las referencias que aporta sobre los ataques de los "bandeirantes" a las misiones jcnúticas.

567

�LOS PRIMEROS DISCURSOS DEL GENERAL GUADALUPE
VICTORIA, PRIMER PRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LOS
ESTADOS UNIDOS MEXICANOS, ANTE EL CONGRESO
NACIONAL. 1824-1826
lcNACIO

Ruino M~ÑÉ

Director del Archivo General de la Naci6n, México

PARA DARLE FORMALIDAD LEGAL al orden político que emanó del triunfo del
Ejército Trigarante, conquistador de la consumación de la Independencia
Nacional, se instaló en la Ciudad de México el Congreso Constituyente Mexicano el 24 de febrero de 1822, aniversario del Plan de Iguala.
Las labores de dicho Congreso, presididas por don Hipólito Odoardo, fueron interrumpidas por la aclamación popular de la noche del 18 de mayo
del mismo año, que reclamaba la coronación de Agustín de Iturbide como
Emperador de México. Al día siguiente se reunió dicho Congreso y proclamó por decreto el sistema imperial. El 21 de junio siguiente fue coronado
solemnemente Agustín I y el 31 de octubre de ese mismo año el flamante
Emperador de México disolvía ese Congreso.
Un mes después se inició en Veracruz la revolución republicana, el 2 de
diciembre, proclamada por el Brigadier Antonio López de Santa Anna; movimiento que pronto fue secundado por José Antonio Echávarri, Nicolás Bravo, Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y otros jefes militares. El 20 de
marzo de 1823 abdicó el Emperador ante el Congreso Nacional que había
disuelto y se había reinstalado el 7 de ma.r:zo de dicho año.1 Este Congreso, así
reinstalado, estaba decidido a apoyar la revolución republicana. El 21 de
mayo se declaró convocante a un Congreso Constituyente que celebró cons1
El 2 de noviembre de 1822 el Emperador form6 otra representaci6n nacional instalando una Junta Instituyente, que trabaj6 hasta el 6 de marzo de 1823, preparando
la reinatalaci6n del Congreso.

569

�tantemente sesiones hasta el 30 de octubre siguiente, bajo la presidencia de
don Francisco Manuel Sánchez de Tagle.
El nuevo Congreso Nacional declaró el 29 de marzo de 1823 que_,había
ado el Imperio estando presentes ciento tres diputados. En la ses1on de
ces
,
1
'd!C
ese día se acordó "que el número de noventa y dos era a rnayona e ongreso". Se presentaron las proposiciones siguientes:

Se turnó a una comisión especial compuesta de los diputados Sres. don Francisco Tarrazo, de Yucatán; don Valentín Gómez Farías, de Zacatecas; don
Francisco Fagoaga, de México; don Manuel López de la Plata, de Guatemala y don Bonifacio Femández, de Chiapas. 2
El dictamen presentado por esa comisión, presentado en la sesión del día siguiente, 30 de marzo, concluyó proponiendo:

la. "Se declara que el Congreso se halla reunido en su mayoría, en ~lena
y absoluta libertad de deliberar, y por consiguiente en estado de contmuar

lo. "El Poder Ejecutivo del Estado lo ejercerá provisionalmente un cuerpo
con la denominación de Junta Gubernativa".

sus sesiones,,.
2a. "Se declara haber cesado el Gobierno de México hasta ahora existente''.

2o. "Esta se compondrá de tres miembros que alternarán cada mes la presidencia, por el orden de su nombramiento".

3a. "En consecuencia se depositará el ejercicio del Poder Ejecutivo en indi-

3o. "La Junta Gubernativa tendrá tratamiento de Alteza y sus miembros
de Excelencia".

viduos nombrados por el Congreso".
4a. "La denominación de este cuerpo, el número de las perso~as de que se
ha de componer, su tratamiento y lo demás que pueda ser necesano para el desempeño de sus atribuciones, lo fijará una comisión nombrada al efecto, presen•
tando sus trabajos el día de mañana".
Esas cuatro proposiciones fueron aprobadas en lo general y sólo fue discutide
el punto de hacer constar la presencia de ciento tres diputados en la alegada
mayoría.
,
El diputado por Oaxaca don Carlos María de Bustamante declaro en esa
misma sesión del 29 de marzo de 1823: "que habiendo reprobado todas las provincias el gobierno del Sr. Iturbide, el Congreso debe poner otro Y declarar
que ha cesado aquél".
Don Lorenzo de Zavala, diputado por Yucatán, observó que había confusión en hablar generalmente de gobierno, porque "se puede entender respecto
a los tres poderes que componen el gobierno de un Estado".
Expusieron luego el Pr~sidente, don Juan Francisco de Castañiza, Marqués
de Castaruza y Obispo de Durango, y el Diputado yucateco don Manuel CttJcencio Rejón: "que no había la confusión que supone el Sr. Zavala, porque la
voz gobierno explica comúnmente el Poder Ejecutivo¡ ni es creíble que en nuestras circunstancias se extendiese a todos los poderes"•
.
. ,,
El presidente propuso "que en lugar de gobierno se diga Poder EJecutivo ·
El diputado por Guatemala don José Vicente Orantes presentó las propasiciones siguientes:
,

4o. "Estos no podrán ser elegidos del seno del Congreso".

So. "Se regirá este cuerpo por el último reglamento que para la anterior Regencia se presentó al Congreso para su aprobación, menos en lo tocante Generalisimato, mientras se arregla otro con arreglo a las circunstancias del día".
Fue muy discutido el dictamen en los aspectos de fijar el número de individuos de la Junta Gubernativa que por lo menos se necesitaba para el despacho del gobierno, "porque podría suceder muy fácilmente que alguno se
enfermase y los demás en este caso tendrían un embarazo para obrar hasta
consultar al Congreso"; sobre ''las calidades que se requerían en un individuo
para poder ser electo"; y "que para evitar algunos inconvenientes, era indispensable prefijar las circunstancias o cualidades de los que pudiesen ser elegidos, tales como las de edad, propiedad, naturaleza, domicilio, etc."

Asimismo se debatió mucho sobre la denominación de Junta Gubernativa.
Se propuso darle el nombre de Supremo Gobierno del Estado, o el de Supremo ~oder. Otro, que se le denominase Directorio; y así fueron surgiendo otros
ténrunos. El Sr. Tarrazo atinadamente observó que "el mal no está en el nombre, sino en la realidad de las cosas''. Al fin, quedó aprobada la denominación
de Supremo Poder Ejecutivo.
Continuó la discusión sobre el punto de "cuál de los tres, o si todos eran
responsables de los actos del gobierno", que observó el Diputado por Nuevo
León, don Servando Teresa de Mier. Se aprobó la proposición de don Cayetano !barra, de México, en el sentido de "hacerse responsable el que por tumo

"

la. "Que el Poder Ejecutivo se depositase en tres personas y no mas ·

1
JUAN A. MATEos, Historia Parlamentaria de lor Congruos Mexicanos Il (México, 1878), pp. 160-4.
'

2a. "Que éstas no sean individuos del Congreso".

570

571

�tenga la presidencia, quien se aconsejará y ayudará de los otros dos, porque
en las actuales circunstancias es de suma importancia concentrar el poder to,
do lo posible; lo que no se lograría cargando la responsabilidad sobre tocb
igualmente, porque e.ntonces no podrían obrar, sino muchas v ~ sería difl.
cil su reuni6n con la velocidad que algún caso demandara".
Respecto al cuarto punto, fue objetado por el Diputado Teresa de Mier ea
el sentido de permitir la designación de algún miembro del Congreso para el
Supremo Poder Ejecutivo. El Sr. Rejón advirti6 que "todos conocemos quiénes
en el Congreso tie.nen el acopio de virtudes y luces necesarias para ser individUOI
del Supremo Poder Ejecutivo. ¿ Quién dudará que el General Victoria, Diputado por la provincia de Durango, reúne estas prendas apreciables? ¿ Y por quE
a este benemérito ciudadano lo hemos de inhabilitar para un destino en que
pueda ser más útil a la patria que sentado en este salón? No hay recurso, es
preciso reprobar el artículo por las consideraciones expuestas".
A pesar de esos argumentos, se coosider6 "que nada alteraría más a los enemigos de la libertad como la desaprobaci6n de esta parte del dictamen, pues que
ella daba motivos fuertes a la maledicencia para desconceptuar al Congreso",
para aprobar ese cuarto punto. Ma&lt;i, se propuso exceptuar al Sr. don Guadalupe
Victoria, "por sus relevantes circunstancias y la confianza que en él tiene la ación".
11
El diputado por Durango, don Florentino Martínez, observó que había empeño de que se pueda nombrar al Sr. Victoria individuo del Supremo Poder Ej.
cutivo, y en mi concepto no aciertan con los medios". Y refirió hechos para dtmostrar que dicho Sr. Victoria no era diputado y consecuentemente "estatn()6 en
absoluta libertad para elegirle para el Supremo Poder Ejecutivo, por no ballar·
se comprendido en la prohibici6n hecha por los Señores Diputados".•
El 31 de marzo de 1823 celebró el Congreso cuatro sesiones, tres públicll.
una en la mañana y dos en la tarde, con otra secreta después de la primera, •
las once y media del día. En la segunda sesión pública, a las tres y media de la
tarde, se anunci6 que "los individuos que han de formar el Supremo Poder Ejecutivo son: don Nicolás Bravo, don Guadalupe Victoria y don Pedro Celestino
Negrete, electos el primero por 57 votos de 101, el segundo por 51 de 98 Yel
tercero por 73 de 104". Y en la sesión de las seis de la tarde se discutió y aprob6
la fórmula del juramento que deberían prestar los individuos así electos.'
En esa última sesión de la tarde hizo el juramento el Sr. Negrete, a pesar de
sus reiterados deseos de renunciar, que no le fueron aceptados. 1
• M&gt;.nos, Op. cit., 11, pp. 164-76.
• De los tres individuos asi electos, Negrete no era mexicano sino español. Nació d
San Esteban de Carranza, Vizcaya, España, el 17 de septiCDlbre de 1785.

En la sesión del lo. de abril siguiente fueron el .d
premo Poder EJ'ecutivo s d •
egi os los suplentes del Su. e es1gnaron a don Mar.
M'
Miguel Domínguez.t'
iano
ichelena y a don
~ diputados por Guatemala, Sres. don Tomás Bel
Cehs, don Manuel Ignacio Gutié rrez, d on Isidro
.
Mont' f tranena,
d
Ldon Pedro
gueroa, don Juan José Quiñones d
, .
u ar. on uciano FiLópez de la Plata, pidieron su retiroº~
Vicente Orantes y don Manuel
mes de abril, alegando que com
t e ongreso en sesión del 11 de dicho
tentes .el Plan de Iguala y Tratad:s: : g~ngreso h~ía declarado "insubsisno anterior había invitado a las p . . . ordoba, baJO cuyas bases el Gobieruna sola .sociedad ya la nac'6 rovmcias de Guatemala a formar con éstas
1 n guatemalteca d b'
'
d
bcrtad para constituirse en la forma d
b'
e ia que ar en absoluta ¡¡_
puesto que en el mismo caso se halla: g~ iern~, que ~ás le acomodara, suHab'
.
a a nacion mexicana" r
ia mantemdo la unión de Centro Am, .
.
centc Filisola, napolitano al servic' d 1 . enea con México el general Vide 1os tn"unfos de la revolución re 10 bl'e unperio. mexican
.
o; pero las noticias
piraciones de los guatemaltecos
i':1a lo h1CJeron ser liberal con las asen la capital centroamerican .
e marzo de 1823 publicó un decreto
in tal,
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El 24 de junio se
s O esa asamblea y el lo a,deconvocando
. ¡· . .
greso.
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JU io SJgu1ente se
I ab
m ependencia absoluta de las p
. .
proc am a por un decreto
se constituyó en República Federalrovmc1as Unidas de Centro América, que

fo;

Ef~9

1 Los g:;"erales Bravo y Victoria n~ se hall b
.
a elecc1on de los tres individuos ue f
a, an en México, cuando se hizo
vo. Bravo había salido para custoo1ar a or;:_an.an el Supremo Poder Ejecuticruz. En la fragata mercante in 1 •
~b1,~e y verlo embarcar en Veradel río de la Antigua el 11 d g esa ;:-owlms y frente a la desembocadura

:~y~

ropa el efímero emp;rador d:
e 182~, se _hizo a Ja vela rumbo a Euatcndiendo la deie
d
extco. y V1ctona permanecía en V
d I
nsa e ese puerto am
d
eracruz,
e a fortaleza de San Juan d Ul, •
enaza o por la guarnici6n española
El
e
ua.
general Nearete era el , . d
Ejecutivo que se hall b
umco e los tres miembros del upremo Pod
1823 " se pasaron lo a ra ·entonces en Méxaco.
. El mismo
.
dfa lo. de abril der
general
s o rc1os correspondientes a lo
b
e
,
egrete, para que se presentasen desd s nom ~dos, por medio del
este los acom etluego a Jurar p · • d
de
panara para mayor solemnidad del
"
' r~vlillcn o a
ese lo. de abril en el C
"
acto . y en la misma sesi6n
sciío
'
ongreso se pre t
1S
S res suplentes nombrados (M'ch I
sen aron e r. Negrete y los dos
upremo Poder Ejecutivo y fue~n e=·J Domínguez) para componer el
'
'
i os con la ceremonia prescrita en
M.\nos •
,M
ATEOS,

n,

pp. 181-6.
JI, p. 252 _

• M&gt;.nos, 11, pp. 177-81.

572

573

�el reglamento; y habiendo prestado los dos últimos el debido juramento, pa•
saron todos al trono con el Sr. Presidente ( el Marqués de Castañiza y Oi».,.
po de Durango), quien les dirigió un discurso análogo y conciso; y desp•
de contestarle muy oportunamente el Sr. Michelena, se retiró todo el cuerpo
con el acompañamiento de estilo" .8
Conforme acuerdo del Congreso, en sesión celebrada el 3 de dicho mes de
abril, don José Ignacio Garda Illueca quedó como Ministro Universal del
Supremo Poder Ejecutivo, quedando así encargado de los despachos de R~
ladones Exteriores e Interiores, de Justicia y Negocios Eclesiásticos, de Guerra y de Hacienda. 0
En la sesión del 14 de abril se dio cuenta con un oficio del Sr. García Illu&amp;!
ca, acompañando otro del General Victoria. Decía éste:
"Excmo. Señor: He recibido los decretos del Soberano Congreso y del Supremo Poder Ejecutivo, comprendidos en los nú~eros de uno a si~te, que V.
E. me dirigió con fecha dos del corriente. No bien llegaron a IIl.lS manos f1
día de ayer, cuando fueron solemnemente publicados en la ciudad, en medio de las demostraciones del más exaltado patriotismo y regocijo universal,
"Los pueblos y tropas de la provincia de Veracruz celebran como el colmo
de sus más ardientes votos la reinstalación del Soberano Congreso y nombr,.,.
miento del Supremo Poder Ejecutivo provisional; ellos renuevan con esta
ocasión las protestas de sostener a todo trance las libertades del cuerpo reptesentativo, y obedecer pronta y cumplidamente todas sus deliberaciones.
"Síxvase V. E. presentar al Soberano Congreso el homenaje de respeto c:dl
que los jefes y tropas de esta provincia, unidas en sentimientos con todas las
demás del Ejército Libertador, declaramos recompensados todos nuestros ~
vicios y fatigas al ver reintegrada la Naci6n en la plenitud de sus derecho\
suplicándole se digne aceptar la respetuosa felicitación que elevamos a Su
Soberanía.
"Dios y Libertad.-Veracruz, 9 de abril de 1823.-GuADALUPE V1CT()IIA.
Excmo. Sr. Ministro de Estado don José Ignacio García Illueca".10
El mismo 14 de dicho mes de abril se dio cuenta en el Congreso con una
comunicación del Supremo Poder Ejecutivo, participando haber nombrado
a don Lucas Alamán como ~ecretario del Despacho de Relaciones. El 16 tom6 posesión. Un cÜa después se informaba en el Congreso, avisando el Su.premo Poder Ejecutivo haber nombrado "para Secretario del Despacho di
II, pp. 184 y 186.
• MATEos, U , p. 190. 'MANUEL ORozco v BERRA , Diccionario Universal d, H~
ria y de Geogra/!a. Tablas de los Ministerios de Relaciones, Justicia, Guerra, ~
da, Fomento y Gobemaci6n, años de 1821 a 1854, Vol. V (México, 1854), PP· 41
,. MATEOS, II , -pp. 259-60.
• MATEOS ,

574

Hacienda a don Francisco de Arrillaga, vecino hacendado de la provincia de
Veracruz, de cuyas luces y otras buenas circunstancias ha tenido las
·
··
h
.
.
me Jores
1
1
~ot1C1as, e cua a ofrecido venir a la mayor brevedad posible". Tomó poseStÓn el 2 ?e mayo. En la sesión del 28 de este mes se comunic6 al Congreso el
nomb~aroi~to favor d~ d_on ~ablo de la Llave, hecho por el Supremo Poder E1ecutivo, para servir mtennamente el Ministerio de Justicia N
·
· " T
,
.,
.
y egoc10s
Ecl~siásacos
. orno poses10n el 6 de Junio. Todos estos nombramientos se
debieron
· e·¡
. a la enfennedad del Sr• García Illueca, qw·en mun·'o en M'ex.1co
7 de dicho mes de junio de 1823, después de haber desempeñado diligentemente todas esas secretarías. El 7 de julio siguiente se dio cuenta en el Congreso de haber sido nombrado don José Joaquín de Herrera como Min' tro
de ~ue~ra Y Marina, sucediendo así al Sr. García Illueca. Tomó posesió: el
11 S1guicnte. 11
Los ~a ~enci~nados diputados centroamericanos continuaron insistiendo en
sus asp1ra~ones mde~endicntes. En la sesión del Congreso, que se celebró el
16 de a~ril- de ese mismo año de 1823, se leyó su representación "sobre que
las provmCJas de Guatemala queden en libertad de constituirse como les acomode".

,7

. Dos de ellos: los Sres. Orantes y Montúfar, presentaron en la misma se516n ~a exposición, advirtiendo haber firmado 1'la anterior proposición porque JUZg~ que así como México se ha declarado en libertad de constituirse
como me1or le convenga, el mismo derecho tiene y en el mismo caso se halla
Guatemala; Y que no atendieron a lo que se alega en dicha proposición de
haberse declarado por el Congreso nulos el Plan de fauala y Tratado~ de
0
Córdoba''
. . · Se acord o, turnar estas proposiciones a sus antecedentes y a una
comisión encargada de las cuestiones guatemaltecas.ª
J~n di~ sesión del 22 de abril expresó el diputado centroamericano don
mal e Valle,_ con un extenso razonamiento, cómo se había unido Guatecon~ Impeno Me~cano Y refirió los sucesos posteriores. El Sr. Orantes
. d 6 esas referencias Y recordó su petici6n de declarar "que las provincras el que se llamaba Reino de Guatemala están en libertad de constituirse
como
xico les acomode" , Y su brayo, "l o acaec1ºdo en ellas desde su unión con Mé: ~ara probar que ésta no fue espontánea ni libre". Pasó todo a la d'ch
com1st6n especia
· 1 encargada de asuntos de Guatemala 18
1 a
Animada fue la discusión del 6 de mayo de 1823

~

el Congreso, sobre

u MATEOS II
Munu:
G • • pp. 259, 268, 382 y 434. ORozco y BERRA Op . cit. PP 4¡3.8 DR
.
HIOLIAZZA, Op. cit., pp. 11-2
'
'
'
•
•
Arrillaga,
el
Ministro
de
H
·
d
•
.
,. MAT
I
acien a, no era mexicano, sino español.
u MA EOS, I, pp. 267-9.
nos, II, p. 291.

575

�En la misma sesión "se recibió juramento al Sr. don Nicolás Bravo, confoime a todo lo prevenido en el reglamento interior, para que entrase a fun-

.. , d Puntos Constitucionales, respecto a los suelun dictamen de la Com1S1on e
l
del Supremo Poder Ejecutivo,
·
·
sup entes
dos de los individuo~ propietarios y e la Real Audiencia, seis mil pesos anuaasignando el que teruan l~s regentes d
d
Fernando del Valle, de Yucales. Arguyeron algunos diputados, comoh º~tendentes del régimen virreinal
tán que era poco ese sueldo, pues mue os b'
~ lado 25 000 pesos sin
'
.
lturbide "se le ha ian sena
'
, .
tuvieron esa cantidad y a
d
]ose' del Valle de Centro Amenca,
al
a" . y corno on
'
al
que sirviese en cosa gun ,
,
60 000 algunos capitanes gener es
los Vureyes teruanl
~ bryos del Supremo Poder EjecuPara recordar que
,
·
10 000 a os xmern
10 000, y propcma asignar '
.
, 1 dictamen ''alegando la es'
lb
de México, apoyo e
'
tivo. Don Cayetano arra,
1eado s están careciendo de tres
lo
cual
los
emp
11
casez en que nos ha amos, por . . .
d las tropas". Al fin, se aproa cuatro meses de sueldo y se dificulta el pago e
b6 ese dictaroen.H
f ch 14 de dicho mes de mayo, se dio cuenEn la sesión del Congreso, de e a f. . d los Sres Bravo y Victoria, en
. . . Al án "con un o 1c10 e
·
lista por el rrumstro
aro
, d 1turbide acompañando la
. .
1 mbarque de don Agustin e
'
leh" 1s
que particip~- e e .
omandante de la fragata, Jacobo Zue
. ,
ta de su f aro1ha y recibo del c
1N
te y los Sres. Michelena y Domm•
. .
f
·nando el genera
egre
d l
S1gmeron uncio
.
.
l d , !timos como suplentes e os
Poder Ejecutivo os os u
fi
ITTICZ como el Supremo
e1' b d 1 27 de mayo se leyó un o •
º
'6 d 1 Congreso c e ra a e
'
ausentes. En la seSI n , e
d~ h S remo Poder Ejecutivo hacía precio del ministro Alaman, en que~ ic o 'éup l 28 al seno del Congreso con
estilo
disp t asar manana rru reo es
sente "haber
ues p,
f de que preste el juramento de
.
el Excmo. Sr. don Nicolás Bravo, a in
d' entregase el Señor Prem..
empleo y se acor O
• ,,
para entrar a desempenar su
' le declaró benemérito de 1a patria .
dente al Sr. Bravo ~~ decreto en ~ue tdictamen de la comisión especial que
En la misma ses1on se presento e
l N rete y la cuestión del suplente
veía el problema de la renuncia del general Beg o Dicho dictamen quedó en
,
1 llegada del genera rav ·
que deb1a cesar por a
l
l t ' ,l timamente nombrado, par seel artículo siguiente: "Que cese e sup en e u
os aprecio de las virtudes y
b
· en tos y no por rnen
,....
guir el orden de los nom rarru ,
b "que salga por suerte uno de ~
buen porte del mismo". Se acordo ~pro _ar
a ue ueda tornar posesión
dos suplentes del Supremo Poder6 ~1ecut1vdi!~un~ le/para el modo de proel Sr. Bravo". y además se aprob que se

?

•

" 16

el

ceder en casos semeJante_s . .
d
o "se procedió al sorteo par
En la sesión del día s1gwente, 28 delmSay '
Poder EJ' ecutivo para que
.
d l suplentes e upremo
"
cual debía salir uno e os
1 , d b salir el Sr. Domínguez .
entrase a funcionar el Sr. Bravo, y res u to e er

cionar en el Supremo Poder Ejecutivo".11
El general Negrete insistía en renunciar. En la sesión del 5 de junio
siguiente se leyó y discutió el dictamen de la comisión especial que veía este
asunto. El Congreso acordó resistirse a aceptar esa renuncia. Y se aprobaron
las proposiciones siguientes: la.) "que a los generales Victoria y Negrete se
les declare beneméritos de la patria"; 2a.) "que por la falta de alguno de
los nombrados del Poder Ejecutivo, por enfermedad u otro motivo semejante, asista por el impedido al despacho de los negocios el suplente que fue
don Miguel Domínguez"; y 3a.) "que por la Gaceta y demás papeles públicos se haga saber la renuncia del Sr. Negrete y la negativa del Congreso".18
En la sesión del 25 de junio de 1823 el ministro Alamán "leyó un oficio
del general don Guadalupe Victoria, dirigido a él sobre las conferencias habidas con los comisionados del Gobierno Español, la contestación de éstos y
las actas de cinco sesiones celebradas sobre el particular; y concluyó exponiendo al Congreso que habiendo llegado hasta aquel territorio las negociaciones, el Gobierno esperaba sus disposiciones para continuar conforme lo
tenía acordado el mismo Congreso". Se acordó turnar esta información a la
comisión especial respectiva. 19
En la del 2 de julio siguiente se puso a discusión el dictamen de la comisión sobre el nombramiento de suplente para el Supremo Poder Ejecutivo;
Y leído el Art. lo. que dice: "Se autoriza al Gobierno para que pueda comisionar a los individuos del Supremo Poder Ejecutivo cuando considere que
así lo exige la conveniencia pública, no pudiendo ejercer durante su comisión las funciones que le competan como miembro de este Poder'', se añadió
lo siguiente: "sin que durante la comisión pueda ejercer las funciones de tal
individuo del mismo Poder".
Se agregó también a ese dictamen, como artículo 3o.: "habrá tres suplentes
pennanentes del Supremo Poder Ejecutivo, siguiendo de permanente el actual suplente temporal, y eligiendo los otros dos el Congreso".
Este artículo 3o. fue desechado en cuanto a la elección de los otros dos suplentes permanentes por el Congreso. Se acordó que el Sr. don Miguel Domínguez quedase como suplente perpetuo y se nombrara a un tercer suplente.
En la sesión del día siguiente, el 3 de julio "entró a prestar el juramento
de estilo el general don Vicente Guerrero, suplente del Poder Ejecutivo ..." 20
n MAnos, II, pp. 382 y 383.
" MATEOS,

'MATEOS, II, p. 341.
u MATEOS, II, p. 368.

11

14

MATEOS,

• MATEOS,
• MATEOS,

II, pp. 390 y 391.
11, p. 419.
II, pp. 430 y 432.

,,

II, p. 381.

577

576
H37

�Se discutió en la sesión del 8 de julio el grado que correspondía dar al
general Victoria, "sin perjuicio del que le toque con arreglo a la ley general
de premios". Se consideró de preferencia despachar "la moción hecha por
algunos Señores Diputados en solicitud de que se declaren beneméritos de la
patria a los CC. Guerrero y Victoria". Que "cuando éste se presente a prestar el juramento como miembro del Supremo Poder Ejecutivo se le entregue por el Presidente la declaración del empleo que deba obtener, lo mismo
que la de benemérito de la patria, y si es posible se practique lo mismo con el
general Guerrero". 21
El dictamen de la Comisión de Premios se vio en sesión del 23 de agOSID,
relativo "a la declaración que han pedido varios señores diputados en favor
de los generales Guerrero y Victoria". Se aprobaron sus tres artículos, como
siguen:
"Art. lo. Se declara beneméritos de la patria a los ge11erales don Guadalupe Victoria y don Vicente Guerrero en premio de sus servicios patrios, y recibirán el decreto de manos de Vuestra Soberanía.
Art. 2o. Para esas declaraciones en lo sucesivo se instruirá expediente Cml

justificación.
Art. 3o. El Gobierno señalará el grado y empleo del general don Guadalupe Victoria". 22
Mientras tanto el general Victoria se mantenía en Veracruz. En el Congreso se informó, en su sesión del 30 de septiembre, "de las medidas toma,,
das por conducto del Excmo. Sr. don Guadalupe Victoria para rechazar las
hostilidades que rompió ya el Castillo de San Juan de UJúa". 23
En la siguiente, la del lo. de octubre, se dio cuenta con un oficio de Ja
Secretaría de Guerra "en que inserta el que recibió del Excmo. Sr. don Guadalupe Victoria, dando gracias al Congreso por la declaración de benem&amp;ito
de la patria..." 2 '
Del general Guerrero se dio cuenta con una representación, en la

sesilli

A pesar de que en la sesión del 5 de junio se había aprobado que el Sr. Domillguez quedase como suplente para los casos de falta de alguno de los miembros DCIIII"
brados para integrar el Supremo Poder Ejecutivo, se continuó debatiendo el_ IIUIIIO
en las sesiones de 16 y 27. Al fin se turnó el iuunto a una comisión dictaminadod,
que informó en la sesión del 2 de julio.
.
En la sesión del 17 de junio se propuso que el General don Vicente Guerrero ~
declarado benem6rito de la patria. Se turnó la proposición a la Comisión de preJDiOI,
M&gt;.TEOS, II, pp. 408, 409 y 423.
n M&gt;.TEOS, II, p. 438.
" MATEOS, II, pp. 485-6.
,. 'M.A TEOS, II, p. 531.
.. MATEO&amp;, 11, p. 532.

578

celebrada el 11 de octubre, solicitando "se le releve del encargo que sirve en
el Supremo Poder Ejecutivo, y se le permita retirarse a su país u otro análogo, con el objeto de curarse". 2 ~
Del Ministerio de Guerra, en sesión del 16 de dicho mes, pidiendo "se le
faculte para que en lugar de los doce generales de División mandados nombrar por el decreto de Vuestra Soberanía, pueda elegir catorce". Además,
"para que las dos plazas de aumento puedan ocuparse por los beneméritos
de la patria, ciudadanos Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, que por sus
distinguidos servicios cree acreedores a los primeros puestos de la Nación".
Se turnó a la Comisión de Guerra. 26
Desde el 12 de junio, en sesión extraordinaria, se había visto en el Congreso el dictamen de una comisión especial que estudiaba el caso de los
diputados centroamericanos, quienes solicitaban ,iu retiro. Estos continuaron pidiéndolo en sesiones sucesivas y se turnaban sus peticiones a esa comisión. Al fin, en la del 18 de octubre se puso a discusión ese dictamen, que
contenía los dos artículos siguientes:
"Art. lo. En virtud del pronunciamiento de independencia, acordado en
acta de 1o. de julio por el Congreso de Guatemala ( cuyos derechos respeta
éste de México) pueden retirarse los Señores Diputados de aquellas provin-

cias".
"Art. 2o. No se comprenden en esta medida los Señores Diputados de Chia,.
pas por ser provincia de las que componen la Nación Mexicana".
Se continuó discutiendo ese dictamen en las sesiones siguientes, del 20 y
21. Siguió la discusión en las del 23 y 25. Al fin, se aprobó con la enmienda
del Art. 2., que se redactó de nuevo así: "No se comprenden en esta medida
~ Diputados de Chiapas, ni los de aquellas otras provincias que no concumeron al pronunciamiento de su independencia en el Congreso de Guate-

mala". u
El 3 de octubre de 1823 se instaló el nuevo Congreso Constituyente, habiendo quedado cerrado el anterior veintisiete días después. 28 En la del 21 de noviembre, en el flamante Congreso Constituyente, se dio cuenta con un oficio
del Ministerio de Guerra, acompañando "una felicitación del general don Nicolás Bravo, jefes, oficiales y tropa de su mando, por Ja instalación de este
Soberano Congreso, la que fue oída con agrado". 29
Del general Negrete también se recibió felicitación. Se hallaba en Zamo• MATEos, II, p. 542.
11
MATeos, II, p. 549.
: MAnos. II, pp. 398, 429, 552, 553, 555 y 560.
• MAnos, II, pp. 563 Y 567.
MAl-110s, II, p. 589.

579

�ra. Se hicieron constar sus expresiones de enhorabuena en la sesi6n del lo.
diciembre y de la manera siguiente: "Del mismo Ministro [de Guerra)
pañando con oficio del general del Ejército Libertador don icolás B
el poder que le confirieron para íelicitar al Soberano Congreso por su
lación el general don Pedro Celestino Negrete y los demás oficiales y
que se hallaban en Zamora el 8 del pasado ..." ªº
· Las felicitaciones del general Victoria no se dieron a conocer sino en 11
sesión del 5 de diciembre, con las de la división de su mando. Y en la del
don Francisco de Arrillaga, ministro de Hacienda, leyó de orden del Sup
Poder Ejecutivo "la comunicación que le hace el general don Guacu~•
Victoria, incluyéndole oficio del capitán de la fragata 'Baulini', en que la
avisa haber llegado el 2 de agosto anterior al puerto de Liorna, teniendo
su bordo a don Agustín de Iturbide y su familia, que llegaron sin ningult
novedad, • ." u
El general Guerrero tuvo que ausentarse y dejar vacante su cargo en
Supremo Poder Ejecutivo en tres ocasiones. Estuvo en Tepecoacuilco con
jeto de pacüicar esa región y as1 lo informó el ministro de la Guerra,
ral Herrera, el 16 de diciembre en sesión del Congreso, afirmando que
partes de dicho Guerrero "ha quedado tranquilo el territorio de Tepec:oM:ulll
co, después de haber puesto en libertad a los españoles que había preso. el
ronel don Luis Pinzón". El 6 del mismo mes se leyó en el Congreso, "una
cia del General don Vicente Guerrero en que solicita licencia de un mes
.
. "
ra pasar a Cuemavaca a tomar unos baños que necesita con urgencia.••
en la sesión del 19 de enero de 1824 el mismo ministro, general Herrera,
''un oficio del general Guerrero en que participa al Gobierno haberse f
los disidentes" de una sublevación en Cuernavaca; como también se dio
ta con un oficio del ministro Alamán, en que "participa haber dispueslO
Supremo Poder Ejecuti\'o que el general Guerrero saliera para el sur&gt;
motivo de las nuevas inquietudes que amenazan" .u
El mismo ministro Alamán infonnó en la sesión del 15 de diciembre de 1
participando "la noticia que hoy ha tenido por conducto del general
G~~=~
ria de la llegada a Veracruz de la legación inglesa cerca d e nuestro
no, y de haber librado las órdenes oportunas para que con el decoro Y
dad conveniente pueda trasladarse a esta capital".as
'El general don José Joaquín de Herrera había estado de ministro de
Guerra desde el 11 de julio de 1823. Renunció y en sesión del 9 de r·---•·..
• MAnos, 11, p. 603.
., MATios, 11, pp. 604 y 607.
11 MAT•OS, II, pp. 608, 616-7, 634 y 635.
• '?.IATEOS, II, pp. 616-7.

580

de 1824 se leyó un oficio del Ministerio de Hacienda, en que

5U

titular, don

Francilco de Arrillaga, "participa que el Supremo Poder Ejecutivo ha admitido la renuncia que del Ministerio de su cargo hizo el Sr. don José Joaquín
de Herrera; y que interinamente está encargado del despacho de aquella Secretarla el Oficial Mayor de la misma".
En esa sesión del 9 de febrero el Ministerio de Estado comunicó también
"que de orden del Supremo Poder Ejecutivo se pone en el conocimiento del
Soberano Congreso el nombramiento que S. A. ha hecho en el Sr. don Pablo
de la Llave para Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de la
República cerca de Su Majestad Británica,,."
En la del día siguiente "se leyó la exposición en que el general Guerrero
pide se le admita la renuncia que hace como individuo del Supremo Poder
Ejecutivo y que se le conceda licencia por seis meses para retirarse a cuidar
de IU salud". Que "se mandó unir al e.xpediente, adonde hay antecedentes,
para que se tuviera presente en el tiempo de la discusión sobre renuncias de
los individuos que componen el Supremo Gobierno..." 11
El n~bramiento de don Pablo de la Llave fue aprobado por el Congreso

en su SCSlÓn del 13 de febrero, conforme lo pidió en su dictamen la Comisi6n de Relaciones. Se confirmó esa aprobación el 17 siguiente...
&lt;:'°n las licencias concedida al general Guerrero, el Supremo Poder Ejecutivo quedaba en manos . d~ ~os suplentes, Sres. Michelena y Domínguez,
ya que el general Negrete msist1a en renunciar. En la sesión del 18 el dipu~ yucateco, don Manuel Crescencio Rejón, impaciente con esta situaci(m p~puso: "Pido a la comisión especial enca,gada de informar sobre las
ffll~as ~echas por las personas en quienes está depositado el Supremo Poder EJecubvo, presente su dictamen sobre este punto en el término de veinticuatro horas".

Se turnó el asunto .ª esa :°misión especial, y mientras tanto los Sres. dipu-

~ don Ju_an de D10s Canedo, don José María Covarrubias y don Epigmede las Piedras, los dos primeros de Guadalajara y el último de México
la pro~ici~n de Rejón, proponiendo "que sean llamados inme~
. • te el Sr. V1ctona y el Sr. Bravo a desempeñar sus funciones de propietarios en el Supremo Poder Ejecutivo".

:::!:º
D10

~n

José

Ignacio Espinosa, Diputado por México, presentó en esa misma
~ la proposición siguiente: ''Suplico se nombre otra comisión que entienda en el asunto de las renuncias de los individuos del Poder Ejecutivo".
: lúnoa, II, p. 673.
• MAnoa, 11, p. 6H.
MATaos, II, pp. 682 Y 689.

581

�Después de ser discutida esta moción, "se mandó

pasar

a la comisión de Le,.

gislaci6n" .37

La Secretaría de Guerra informó al Congreso, en su sesión del 19 de fe-

brero, con "copia del oficio que dirigi6 el general don Pedro Celestino Negrete al general Bravo, manifestando la disposición en que está él mismo J
su divisi6n, en orden a sostener los Supremos Poderes con motivo de las ocu-

rrencias del próximo pasado enero...".88
En Cuernavaca y en la misma ciudad de México hubo, a fines de 1823 f
principios de 1824, revueltas de carácter militar que pedían violentamente
el retiro de los españoles de los puestos públicos. El general veracruzano Jo-,
sé Maria Lobato, conspiraba en la capital y en enero de 1824 emprendió la
rebelión con mucha tropa. Las enérgicas resoluciones de los generales BnnQ
y Guerrero hicieron que Lobato y su gente depusieran las annas. 311
El Sr. Michelena, uno de los dos suplentes del Supremo Poder Ejecu ·
tuvo que dejar ese cargo y aceptar un alto empleo diplomático. En la •
del 3 de marzo se dio cuenta con "un oficio del Ministerio de Relaciones, pal"
ticipando que el Supremo Poder Ejecutivo ha nombrado al Excmo. Sr. dca
Mariano Michelena para Ministro Plenipotenciario cerca de Su Majd
Británica, en lugar del Sr. de la Llave que no podía marchar con la pronitud necesaria..." Se acordó turnar el asunto a la Comisión de Relaciones.
En la misma sesión se leyó e] dictamen de esa comisión, que fue favorabll
a ese nombramiento y se aprob6. 4 º
Los generales Bravo y Guerrero se debieron suceder uno al otro en atendlr
las cuestiones del Supremo Poder Ejecutivo, desde los últimos meses de 182:I
hasta los primeros del año siguiente. En la sesión del Congreso, de fecha 1
de mano de 1824, e informó de "una exposición del general don Viceoll
Guerrero participando que después de la llegada del general Bravo se •
a San Agustín de las Cuevas [flalpan] para atender a su salud, cuyo DIII
estado comprueba con una certificación de cuatro facultativos''.•1

En la sesión del día siguiente '"se dio cuenta con un oficio de la ~
ria de Relaciones, participando estar ya sirviendo su cargo en el Poder ¡·
cutivo el general Bravo y que ha cesado en el que tenia el Sr. Michel.eoa P'
su nombramiento de Enviad.o a Londres''. 42
n MATEOS, II,
•
•

mes ae informó al Congreso con oficio de la Secretaría de Relaciones.«
De la licencia solicitada por el General Guerrero, que fue turnada a una

comisión especial, ésta propuso, en sesión del 22 de marzo, que se le conceda
~ la condióó~ _de que "siempre que sea llamado por el Supremo Poder EjecutJ~ ~ de~wones de asuntos graves a juicio del mismo, deberá ponerse en

cammo mmediatamente para reunirse a sus colegas". 44
En la de 31 .~e. ~ano se dio cuenta con una exposición del general don
1colás Bravo, p1d1endo se le exonere del cargo de individuo del Sup
• •
remo
:I"'
cr E1ecuttvo".º
El general Victoria continuaba en la plaza de Veracruz, atendiendo los
p~lemas ~e defensa en ese puerto, constantemente amenazado por la guar1UCJ6n espanola que retenía la fortaleza de San Juan de Ulúa. En la sesión
del 9 de abril "se dio cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones
~pañando otro del general don Guadalupe Victoria en que participa ai
gobierno que el 20 del corriente estará en Jalapa con objt&gt;to de instalar el
Congreso del Estado de Veracruz, y le asegura que de aill continuará su marcha para esta ciudad a desempeñar sus funciones". •is
. ?ootinu6 d~n Pabl~,d~ la Llave en el desempeño de la Secretaría de Justicia ~ egoc1os Eclesiasticos. Más tarde se encargó interinamente de la Se_de Relaciones. En la sesión del 22 de abril "se leyó un oficio del
Ministmo d_e la Guerra en que participa que el Sr. don Pablo de la Llave
no s6_1° ha 11do nombrado Secretario de Justicia y Negocios Eclesiásticos, sino
q~eda t'llcargado del Ministerio de Relaciones". El 24 de dicho mes
dio O posesión de este otro cargo. Y en la sesión del 17 de mayo sigwente "se
cuenta con un oficio del Secretario del Despacho de Justicia, participando
que e! Supremo Poder Ejecutivo ha tenido a bien volver a encargar la Secre~a de Relaciones a don Lucas Alamán. El 15 de dicho mes de mayo
:.,~ cargo Alamán, otra vez, de ese ministerio. Estuvo ausente tres sema-

ºod

°:~

=~ién

:a

licencia fue concedida al general Bravo. En la sesión del 18 de mayo
. . cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones, "poniendo en
noticia del Congreso que el Supremo Poder Ejecutivo ha dispuesto que el
lC

p. 691.

MATEOS, 11, p. 692.
ENRIQUE ÜLAVAlltÍA

v FD.MJU, Mlxico lndep,ndiente, 1821-1855, en

a Travls de los Siglos, IV, p. 102.
• ?.{Anos, II, pp. 703, y 704-5.
· " MAuos, ll, pp. 713-4.
• '?.fanos, II, p. 714.

582

El 11 de marzo de 1824 tomó posesión de la Secretaria de Guerra y Marina don Manuel de Mier y Terán, ayudante general del Estado Mayor como sucesor de don José Joaquín de Herrera. En la sesión del 13 de dicho

JIIM

Oaozco v BtUA, D tccionario,
· •
• nt.
. V. pp. 413-8. MAnos II p 716
..• lfA
•
T!OI, II, pp. 723-4.
' ' .
.
• MAnos, 11, p. 733.
• MAnos, 11, p. 745.
O.ozco y BURA, 1oc. cit.
. MAnos, ll, pp. 754 y 779.

�general don Nicolás Bravo salga a desempeñar una comisión del servicio
cional".
La situación en Guadalajara y Zacatecas era en aquellos días de re
a las disposiciones del Congreso. El gen~ral don
Joaquín ~e Herrera
destinado al mando militar de Guadala1ara y asi tuvo que deJar la Secret;►ría de Guerra y Marina. El general Herrera no pudo reprimir a esos reW,.:
des y fue necesario que los generales Bravo y ~egrete acudi esen ah'1.' 9
Por oficio de la Secretaría de Guerra y Manna, entonces a cargo del 8';
neral Mier y Terán, se dio a conocer en sesión del Congreso, a ~O de maJllt
"una e&gt;..-posición del general Victoria, participando su n~m?ram1~n~o- de ,►.
bemador del Estado de Veracruz, cuyo cargo dice aceptó sm per1mc10 de Js!
que se le prevenga por el Supremo Poder Ejecutivo". 50 •
En esa misma sesión los diputados por Yucatán y Chihuahua, don Man-'
Crescencio Rejón y don José Ignacio Gutiérrez, promovieron "que se UIII
b'
"51
al General Victoria para que venga a hacerse cargo d el Go 1emo .
Se informó en la sesión del 15 de junio que "con motivo de saberse IP.J.
el General Victoria está para llegar a esta ciudad, en cuyo caso tendrá qa
otorgar el juramento correspondiente como individuo del Supremo Podlit
Ejecutivo, la _secretaría presentó la fórmula siguiente, compuesta de las •
0

!ºsé

dadas por el Congreso:
"¿Reconocéis la soberanía de la Nación Mexicana, representada por•
Diputados que ha nombrado para este Congreso General Constituyente?
"Sí reconozco.
"¿Juráis a Dios obedecer y hacer ejecutar el acta constitutiva que está•
gente, la Constitución que se decrete y las demás _leyes,. decretos y 6 ~
soberanas• conservar la independencia, libertad e mtegndad de la N~
la Religi6n Católica, Apostólica, Romana, sin tolerar el e~ercicio ~e olli
alguna, y promover en todo el bien general de los Estados Unidos MexicaDIIIII
"Sí juro.
"Si así lo hiciereis, Dios os ayude; y s1· no, os 1o d emand e"r.
.2
Al fin el tan esperado General Victoria acudió al Congreso. De la seill
del 16 d~ junio de 1824, el cronista Mateos hace constar que después de lilli
reunión secreta "se abrió de nuevo la pública cerca de las dos de la id
se presentó el Supremo Poder Ejecutivo con el General don G ~
~ictoria, quien prestó el juramento correspondiente como miembro de di#
II, p. 779.
• OuvA.llÍA Y FERll.ARI, op. cit., p. 102.
"' MATEOS, II, p. 782.
11 MI.TEOS, 11, p. 783.
a 'MAffOS, 11, p. 810.

,. MATEOS,

Supremo Poder. El señor Presidente [del Congreso, don José Mariano Marín
Diputado por Puebla] le hizo un breve discurso y le entregó el decreto e;
que el Congreso le declaró benemérito de la patria. El señor Victoria cont.estó dando gracias, y ofreciendo su obediencia a las leyes y cuantos sacrificios le mande la representación nacional". 53

Pocas semanas después regresaba de Guadalajara el General Bravo. En la
sesión del 29 de julio "se dio cuenta con un oficio de la Secretaría de Relaciones, consultando cuál de los dos suplentes del Supremo Poder Ejecutivo
que se hallan en ejercicio, deberá salir para el ingreso del Sr. Bravo". s~
acordó que el asunto se turnase a la Comisión de Gobernación.u
En la sesión del día siguiente se leyó el dictamen de dicha comisión, "acerca
de cuál de los dos suplentes que hay en el Supremo Poder Ejecutivo debe
salir por el ingreso del Sr. Bravo. Se acordó tomarlo desde luego en consideración".

Se aprobaron sus dos puntos: lo.) "Que quede en el Gobierno el General
O~errero". 2o.) "Que en caso de usar de la licencia que tiene pedida para
reararse a curar, lo reemplace el Sr. Domínguez".~5
. El Ministro de Relaciones don Lucas Alamán inform6 al Congreso, en sesión del 7 de agosto, "de la salida del General Victoria a una comisión importante, Y _que _en su lugar queda desempeñando sus funciones en el Supremo
Poder E1ecut1vo el Excmo. Sr. don José [Miguel] Domínguez".ffB
En Oaxaca había entonces una rebelión contra los españoles, promovida
por los hermanos León, Antonio y Manuel, que llegaron a extremos criminales. A sofocar esa sublevación acudió el General Victoria. n

Don Francisco Arrillaga renunció a la Secretaría de Hacienda. El g de

~ost?

~

t~m6 posesi6n el sucesor, don José Ignacio Esteva, veracruzano. Al

~gwente informaba sobre ello el Ministro de Justicia y Negocios Ecle-

stasticos, don Pablo de la Llave.68

En sesión secreta del mismo 9 de agosto se aprobó "el nombramiento que
el Supremo P~er ~j.ecutivo ha hecho en don José [Juan] Pablo Vázquez
para Agente d1plomatico cerca de la Silla Apostólica". 59
De la misión del General Victoria en Oaxaca se supo en la sesión del 19
de agosto. El Ministro Alamán informó "haber depuesto las armas don An: MAnos, II, p. 812.
• MATEos, II, pp. 862-3.
• MAT!os, II, p. 868.
n MAnos, II, p. 874.
• ÜLAVARRÍlt. y fll.RRAlU,

p. 112.

• ?.~ozco Y BERRA, loe. cit.
MATEOS,

ll, p. 877.

MATEos,

II, p. 877.

�. cond"1cton
. , nin
. guna, como constaba del ofici«&gt;
.
h
ano sm
.
tomo León y su errn '
v·
.
de una carta particular del m.tSDIO
del E.....cmo. Sr. don Guadalupe ictona y
•• ,
de
1 6,,04)
que ey ·
de la Com1S1on
1 dº

•, n del 20 de agosto se aprobó e 1ctam~ .
.
d ,.._
En 1
a sesio
.
d . de las Provincias Umdas e '-'OIRelaciones para reconocer la tn~cpen enoad b' m' cluirse entre ellas la de
,.
tro Amcnca,
cwºd an d o advertir que no e 1a

Chiapas.m.

. .
,
eraciones en Izúcar y luego en
1d
El General Victoria UlStalo su cuarte Le o6np al rden El 15 de septiembre
.
eter a los hermanos e
o
.
Hua1uapan para som
,
f . cliriaido al Ministro de la Guerra.•
de 1824 se bailaban en Puebla, segun o ic10
t,•
,
N
, M, . 11 y d s semanas despues el Congreso a.
El 17 siguiente regreso a exielco.
p º·dente de los Estados Unidos Mecional lo declaraba legalmente ecto reSI
xicanos.
6 di tir n el
Desde la sesión del 14 de julio de 1824 se comenz a scu
e
•

MATEOS,

~

II, p. 888.

MATEos, 11, pp. 889-90.
.
20 de septiembre de 1824, PP· 389.
El Sol, Año 2, Núm. 4~, M~co \64 México a sábado 25 de septiembre de
• En .Aguila Mticieaita, Aiio 2, Num.
'

e

e

1824, p. 4, se public6 lo siguienteguila:. M
S s mios· Desde 18 del corrienll
,
· ·¿ -5
Editores del A
. - uy re ·
•
. __,L d
'Rem1u o.
res.
1
. ºd
e acompaño para su J.DJCruuft
pasé a los Sres. Editores del Sohl e alire.:•tl ~~u el dla tal vez por las ocupacioao
O
'ódico· ..,..ro como no aya s
'
uH
W'VIII!
l
aquc pcn
, rretendo averiguar, suplico a v .,. ., se
de la imprenta o por otras causas que no p tu bran en esta clase de asuntos. Lo qao
insertarlo en el suyo con la brevedad que acos m
estimaré sobremanera.
.
cneral Guadalupe Victoria de ttgrac&gt; 1k
"Al llegar ayer a su posada el _c1uda~ano_ G_ d lo que un poeta a la llegada del
au viaje dijo un amigo mio de unpro,·ts0, urutan o
General' Berth.ier, en Madrid, la siguiente:
OCTAVA

LJ,g6 de Mart1J tl hijo m~ amado,
y de Minerva el más /avo,1c1do:
Ll,g6 de la. República el d,chad~,
En lo constante, htrofro 'Y lo lucido:
Lltg6 tl que ha sido s~nnpr, respetado,
. 1
Lleg6 ,1 Gran G1n1Jtal ¡qui _dulc~ gloria.
Lleg6 d hiro, mayor, ll,g6 Vu:toruz.

y ¿1 sus enemigos tan temido:

. ·· a VV ., suplic:illdotro héroe americano, la dmJo

.
Yo como justo apreciador de n:i diario· quedando a la disposi.ci6n de VV" •
les le den un lugar en su aprec. e
' Wamet"
atento servidor q.s.m.b.-El americano Jobn
.

586

greso eJ proyecto de Ja Comisión de Corutituci6n, en lo relativo al Poder
Ejecutivo. Se aprobó el Arl lo. como sigue:
"El Supremo Poder Ejecutivo de la Federación residirá en un solo individuo,
que se denominará Presidente de los Estados Unidos Mexicanos". 6 '
Siguió la discusi6n en las sesiones del 15 y del 16. En la primera de estas
sesiones se aprobó que cuatro años durase el ejercicio del Presidente. En la
RgUllda se aprobó la forma de elegirlo: que el día lo. de septiembre del año
próximo anterior al de la renovación presidencial las legislaturas de los Estados
elegirán a mayoría absoluta de votos a dos individuos, uno de los cuales, por
lo menos, no sería vecino del Estado que elige. Los resultados de esa elección
se enviarían en pliego certificado, que se leerían el 6 de enero próximo en
presencia del Congreso Nacional.º

En la del 17 siguiente continuó la discusión. Se aprobó que la Cámara
de Diputados calificase Jas elecciones y enumerase los votos; que sería el
Presidente quien ganase la mayoría absoluta de sufragios; que en caso de
ser dos los que obtuvieran esa mayoría, la Cámara elegiría de los dos uno
para Vice-Presidente; y que si ninguno hubiere obtenido mayoría, la misma
Cámara elegirá al Presidente y al Vice-Presidente de los que ganaron mayor
número de sufragios en cada elección parcial de las Le!!islaturas de los

Estados...

iguió la discusión en las sesiones del 19 y 20. e aprobó en la primera el
requisito de ser ciudadano mexicano por nacimiento, mayor de treinta y
cinc.o años de edad y residente en el país para ser Presidente y Vice-Presidente; que s6lo podrá ser reelecto el Presidente después de cuatro año de
haber cesado en sus funciones anteriores; que el Vice-Presidente asumiría la
Presidencia en caso de imposibilidad física y moral del Presidente; que el
Congreso Nacional detenninaria de llenar provisionalmente esos destinos, en
caso de imposibilidad de ambos; y que el lo. de abril de cada cuatro años el
Presidente y el Vice-Presidente electos, deberían hallarse presentes en la residencia de los Poderes Supremos de la Federación para prestar el juramento y
hacerse cargo de su alto empleos. En la segunda se acordó publicar los artículos ya aprobados. 81
Continuó la discusión en las sesiones del 21, 22, 28 y 29 del mismo mes de
julio. En la última se aprobaron los artículos siguientes: "el Presidente no
mandará en persona las fuerzas de mar y tierra, sin previo acuerdo del Congreso General, y cuando las mande con el requisito anterior, el Vice-Presidente
., MAnos, 11, pp. 840-1.
• MATWS, ll, pP. 842, 843 y 1084.
• MAnos, II, p. 845.
• M4 TEos, U, pp. 847, 848 y 850.

587

�se hará cargo del Gobiemo"; "el Presidente y Vice-Presidente no podrán
del territorio de la República durante su encargo y un año después, sin ~
miso del Congreso"; se determinó y redactó el juramento que debia hacs
"por Dios y los Santos Evangelios" de ejercer fielmente el alto encargo J
guardar la Constitución, las Leyes Generales de la Federación y las Leyea
de los Estados; que "no podrá el Presidente privar a ninguno de su liber1111
ni imponerle pCIU alguna; pero cuando lo exija el bien y seguridad de 1ft
Federación, podrá arrestar, debiendo poner a las personas detenidas en ti
término de cuarenta y ocho horas a disposici6n del tribunal competente"; J
"el Presidente sólo podrá ser acusado, durante su cargo, por los crímenes da
traición a la Independencia acional, o la forma establecida de Gobierno".•
En la sesión del 7 de agosto se acord6 agregar que el Presidente podrá •
acusado asimismo "por cohecho y soborno". El Diputado por San Luis Potml,
don Luis Gordoa, propuso que "por un articulo constitucional se prevenat.
que el Pre. idente Consútucional de los Estados Unidos Mexicanos sea cW
estado secular". Se discutió y se acordó turnar la cuesti6n a la Comisión da
Constitución.º
En esa misma sesión del 7 de agosto propuso el Diputado por Coahuila,
don Miguel Ramos Arizpe, que los sueldos que gozaría el Presidente {ued
"por vía de indemnización, de cincuenta mil pesos anuales, que recibirá prf
mesadas o trimestres anticipados"; que el Vice-Presidente, doce mil . anuales, "en los mismos términos que el Presidente,,· que "estas asignaciOIIII
no podrán aumentarse ni disminuirse durante el tiempo de las funciones •
los destinos de Presidente y Vice-Presidente"; y para cada uno de los cUlllt
Ministros "una indemnización anual de seis mil pesos". Se nombró una f»t
:misi6n especial, compuesta por los Diputados de Yucatán, don LorenJO c1't
Zavala, el mismo Ramos Arizpc, don Juan de Dios Cañedo, de Jalisco; dGI
Rafael Mangino y don José Rafael Berruecos, ambos de Puebla. DictaJIIÍl6
esa comisión en la sesión del 31 de agosto, pidiendo para el Presidente ".renta anual de treinta y seis mil pesos, por mes.a.das o trimestres anticip--,
para el Vice-Presidente, "ocho mil pesos en los mismos términos"; que ,.,_
asignaciones s6lo podrán aumentarse o disminuirse por el Congreso 0d
al tiempo de la renovación de ambos empleados"; y en cuanto a los cUlá'O
tinisLrOs seis mil pesos a cada uno. Se aprobó, menos lo relativo al Viflí
Presidente.10
Los sueldos del Vice-Presidente se discutieron en sesiones del lo., 2 Y 9 dt
• MAnos, 11, pp. 851, 8~2, 860, 861 y 862.
• MAnos, 11 p. 875.
" MATZOS, 11, pp. 875 y 901.

588

septiembre. Al fin se acordó el sueldo de d'
iJ
mil cuando funcionase como p-. "d
tez m pesos Y el de diez y ocho
.....i ente, quedando ést
Que en casos de enfermedad u otro .
.
e con el suyo ínt&lt;&gt;,gro.
cera parte de su sueldo para el v·c pllllP_Cdimdento suyo, se aplicaría una ter-

.La .
1 e- re I ente 11
odifi5e516n del 17 de dicho septiemb re estuvo· mu
d
m . icar y aprobar artículos constitucional
y _ocupa a en oír, discutír,
Naaonal. Se estableció la forma de I l ~ relativos al Poder Ejecutivo
sidente de Ia República por las 1 • as e ecc1ones del Pres'd
1 ente y Vice-Pre1
1_
egis aturas de lo E d
- votos. Se aprobaron los arti' ul
. .
s sta os y el cómputo de
e os s1gwentes rnocl.if d
propuso la Comisión de Constitu .6 .
'
ican o anteriores que
..5.
CJ n.
1. por cualqui er motl\'o
· las elecciones de Presid
estuVleren hechas y publicadas para I dí
ente y Vice-Presidente no
cane l
e
a lo. de abril
d
.
e reemplazo, o los que no se hallar
, en que eba verifide su destino cesaran' .
en prontos a entrar en el e. . .
'
, sm emban!o los anti
.
Jeretcto
premo Poder Ejecutivo se depositari '.
. guos en el mismo día y el Subrará la Cámara de Diputados votanmdterinamenE te en un Presidente que nom0 por
"En caso
.
'
stados.
que el Presidente y Vice-Presiden
.
mente, se hará lo prevenido en el ~-, J
te_ estén unpedidos temporalambos
.
cu uCU o antenor·
. l .
.
~aeoe.re no estando el Con
reun·
, y SJ e unpedtmento de
~ depositará en el Presidente de 1~
ido, el Supremo Poder Ejecutivo
viduos que elegirá a pluralid d da
rte Suprema de Justicia y en los indi--i...c_
· de Gobierno. Estos no
I:""""'•
ser de los miembros d I Coe votos el eonseJo
dades que se requieren para
p ~dgreso Genera] y deberán tener las cuali"Mientras h
res.i ente de la Federación
se acen las elecciones d
·
el_ Presidente de la Corte Su r
e qu~ _hablan los dos artículos anteriores
EJecutivo.
p ema de Jusbcta se encargará del S upremo Poder'

ª

:r

11

.
'b'ü
1 dad perpetua del Presid
ConEn caso de unposi
•
.
greso, y en sus recesos el Co . d
. ente y V1ce-Prestdcnte el
mente -·,n
.
nseJo e Gobierno
rán
'
. ~"'-· se previene en los artícul
[1
, provee
respectiva..
~Clonados], y en seguida dis ndrán os... os _dos primeros recientemente
ción de Presidente y Vicc-P~ent qu; las legislaturas procedan a la elec"EJ Presidente nomb d
. e, segun las formas constitucionales
lidad
ra o constit · naJm
·
d
perpetua del Presidente
V-ua~ . ente a consecuencia de imposibi~te ~ la elección ordinari/ ~::a:esidente, _no podrá ser elegido Presipo mas de dos años continuos" u
a, cuando haya servido este destino

Los Diputado5 por los Estados· de Jalisco
mero
"

.

y don Epigmenio de la Piedra
f México, don Juan
, propuSJeron en esa misma

MAnos JI
' • pp. 903, 905 y 919

ª MA

nos, II, pp. 928-930.

José

Rod
sesion el
.•

·

589

�17 de septiembre: e-pedimos al Congreso que inmediatamente después de
verificada la elección de Presidente y Vice-Presidente, pasen al salón a pffilo
tar el juramento que previene la Constitución, si estuvieren presentes, y no
estándola que el Supremo Poder Ejecutivo disponga que cuanto antes ves,
gan a prestarlo".'ª
En la sesión del 20 de septiembre se continuó la discusión sobre las atribuciones concedidas al Presidente y Vice-Presidente. En las del 21, 23, 25 y
27 siguió la misma cliscusión. En esta última se pidió "que hoy mismo, me,
diante estar aquí el voto de más de las tres cuartas partes de las legislaturll
de los Estados, se abran los pliegos de la elección de Presidente y Va,
Presidente, y se califiquen sus elecciones, reservándose el juramento y p&lt;&gt;esión para cuando la comisión lo dictaminare y Vuestra Soberanía lo apruebe",
Se acordó dejarlo para el dia siguiente.u.
En la del 28 de septiembre se aprobó el ceremonial del juramento y pll'
mulgación de la Constitución Politica de los Estados Unidos iexicanos¡ y
después se procedió a la apertura de los pliegos que contenian las actas di
la elección de Presidente y Vice-Presidente de la ación Mexicana.
taron haberla verificado las legislaturas de los Estados de Tabasco, Zacatfdt
Oaxaca, Veracruz, Puebla, Jalisco, Coahuila, Michoacán, Nuevo León, Guanajuato, Chihuahua, Tamaulipas, Durango, México, San Luis Potosi y ~
rétaro. Inmediatamente se nombró una comisión que debía revisar esas acWi
que debía componerse de un solo individuo por cada Estado y el&lt;'cto a plai
ralidad de votos del Congreso. Resultaron electos los siguientes: don Erud
Seguín, por Coahuila; don Antonio Eloniaga, por Durango; don Juan Jt
nacio Godoy, por Guanajuato; don Juan Rodríguez, por México; don Jlit
nuel olórzano, por Micboacán; don Servando Teresa de Mier, por NLcón: don Vicente Manero Envides, por Oaxaca; don José Mariano Md.
por Puebla; don Félix Osores, por Querétaro; don Luis Gordoa, par SIiLuis Potosi; don Manuel Fernández Rojo, por Sonora y Sinaloa; don~
Paredes, por Tamaulipas; don José Miguel Guridi y Alcocer, por Ti,.it.111¡;
don Manuel Argüelles, por Veracruz; don Juan Cayetano Portugal, por Jlo
lisco; don Lorenzo de Zavala, por Yucatán y don Santos Vélez, por Zacatd
En las sesiones del 29 y 30 de septiembre se siguió el debate sobre el d
del juramento y promulgación de la Constitución, y asimismo la revisi6n •
su texto. También se discutió sobre facultades al Poder Ejecutivo. Y dlll
Luis Gordoa insistió en su proposición del 7 de agosto, que el Presiddll

Rm-

fu~ del estado secular, habiendo dictam·

admitirse".Td

I

•. ,

Al fin, en la sesión del lo. de octubre la
..
.
la votación de. las leuislaturas d 1 Es'
co~~ón refenda
. para examinar
, ul
o·
e os
tados nnd16
d'
tic os: lo.) "Que debe tenerse po p 'd
su ictamcn en tres arcanos al General D. Guadal
v·r r_es1 ente de los Estados Unidos Mexiupe tetona por habe
'd
soluta de los votos de las legis
. 1aturas., • ' 2o ) "Q r re1.1.n1 o la mayoría ah •
General [don Manuel Gómez] Ped
'
.
ue es nula la elección del
que se vcrific6" • 30 ) "Q
raza por haber estado procesado al tiempo
,
.
ue con arreglo a la Consti .
greso al Vice-Presidente de la R , bl'
tuCJ6n, nombre el Conepu ica, entre los G
1 B
rrero, que on los que resultan con
,
enera es ravo y Gue'd
.
mayor numero de .
.
reunt o ninguno la mayoría ab I
.
, otos, no habiendo
50 uta en las eleco
•
d
1
Se hizo constar que "llegad 1 h
ones e as legislaturas".
.
a a ora de levantai
1
•,
SI se prolongaría por una hora .... ~~ 1
'6
:se a ses1on, se preguntó
sest
"
= ª
n y hab énd
d
gaoon, se pasó a la votación del Vice p '.d
I
ose vota o su prolonley que reglamentaba su elección
lió- lres1 ente, conforme lo previene la
e tr d
, YG
sa e ecto el Sr. Bravo, por qumce
.
on a os, que obtu,·o el Gen ra1
votos
-o·
e
uerrero"
Q
,,
114'1
iputaciones de los Estados . .
• ue votaron por el primero
51
GuanaJuato,
·
.
·
Yucatán
San L . pgwentes·
, . Cbili uahua, Coahmla,
Durango
Oaxaca, Puebla, Tam~ulinas ;!axis oltosiV, Sonora, Michoacán, Nuevo León'
.
·r ,
ca a
eracruz y z t
V
,
tegun d Queretaro y Jalisco".n
'
aca ecas. otaron por el

°,

En la sesión del día siguiente, 2 de octubre
.. ,
los resultados de la votac·, S
.
, se repttio la discusión sobre
del G
ion. e reiter6, la votación
ánim
eneral Victoria; la nulificación d 1
., un
e por la elección
draza, fue aprobada por once vot
e a el_ecc1on del General Gómez PeBra\'o como Vice-Presidente
contra Siete; y la elección del General
Cayetano !barra por Mé . qu
aprobada, salvando su voto el Sr don
'
x1co, en cuan to al
• u)
.
En la sesión d 1
artíc o tercero. 1s
d
e 4 de octubre de 1824
f ,
e los Estados Unidos u
.
se umo ya la Constitución Política
p 'd
n.a.CXJcanos En la d ¡ 5
hi
resi ente del Congreso don Lo .
d e
se zo el juramento por el
'
renzo e Zavala, los cuatro Secretarios d
ftM
, oo

ed;s

ATl!os, II, pp. 953-7.
E MAlaT~s, II, pp. 959-60.
,
loe •111
•ndivid1scu&amp;i6n
aobre e1 aro.culo
scgund
1 .
duos de la comisi6n dict . d o, e ecCJ6n nula del gcnrral Gómez Pcdraza
IIU IDCOnformidad. Salvara
ammn ora, Sres. Zavala, Gordoa y Vélcz e
•
"

~=

~':!'t.:~po~;:.::,t.!:-a.::,.,~•~=:~~dy ~:~, ~~

Potosí; don José M r;s Cy Armas, por Yucatán¡ don Tomás Varg g o, por
án· don J
•
aria astro por Jafuc
as, por San
lé
Jesú, ~ María Jerónimo
por
don Tomás Amaga, por Michoa,. M
Huerta, por Jalisco, Y don José 1
.' don. Juan José Romero Y don JoATJtos,
p. 961.
gnac10 Gut1énn, por Chihuahua.
llU

Anac'.

de

" MATEOS, II. p. 931.
,. MAttOS, 11, PP· 933-4, 935-40, 944, 948-9 y 950.

d

m.a o a comwon "que no debe

co1mi:i.

n.

" MAnos, ll, pp. 950-2.

590

591

�Manuel de Villa y Cosío, don Epigmenio de la Piedra, don José María C..
tro y don Juan José Romero, y luego los ochenta y nueve diputados."
Se anunció, luego, que el upremo Poder Ejecutivo acudiría a prestar el
juramento. Se designó una comisión para recibirlo. Juraron, entonces, Jea
individuos de ese Supremo Poder Ejecutivo.to
En la del 6 de octubre se dio cuenta con el acta de la elección de la legi,latura del Estado de Yucatán, a favor del General Victoria para Presidente
y del General Guerrero para Vice-Presidente. En la del 8 la del Congn!IO
de Sonora y Sinaloa con votación favorable a los Generales Victoria y Bravo.
En la sesión del 6 se acord6 adelantar la fecha de la toma de posesión cid
Presidente y Vice-Presidente de la República. En vez del lo. de abril ele
1825, el 10 de octubre de 1824. Que cesarían el lo. de abril de 1829. Y •
designó una comisión especial para arreglar el ceremonial.
Esta comisión rindió su dictamen en la sesión del 8 de dicho mes de octubtl;
"Se acordó tomarlo desde luego en consideración y fueron aprobados todér.
sus artículos, que son los siguientes:

''lo. El Presidente y Vice-Presidente vendrá al Palacio del Congreso •
esta vez, sin comitiva oficial y entrarán al salón acompañados de los SeclW
tarios del mismo Congreso.
"2o. En seguida ambos se acercarán a la mesa, y prestarán uno despd
de otro, el juramento prevenido en la Constitución; concluído este acto, el
Presidente de la República subirá al solio, acompañado del [Presidente} cW
Congreso [don Miguel Ramos Arizpe], a cuya izquierda tomará asiento. 1
Vice-Pr sidente ocupará una 5illa que se colocará fuera del solio en el mi,
mo piso.
"3o. Si el Presidente de la República dirigiere las palabras al Con~ i
Presidente de éste le contestará en términos muy breves y generales.

"4o. Una comisi6n del Congreso, compuesta de diez individuos y dol
sus secretarios, los cuatro del despacho, el Estado Mayor General, los O.
rales del Ejército y los Jefes de las Oficinas de la Federación. conducirán
Presidente y Vice-Presidente desde el Palacio del Congreso a la Catedral, •
la que se cantará un solemne Te Deum, con asistencia de todas las c ~
dades religiosas y demás corporaciones de esta capital, estando antes f o ~
en la carrera las tropas de la guarnición, que les harán los honores ~
pondientes, así en la Iglesia como en la carrera.
" MAnos, II, pp. 962-3.
• MAnos, II, pp 964 y 966.
11 MAnos, n, PP· 964 y 967.

592

"5o. En el ingreso del Presidente a la C t d 1
el ceremonial '' todo lo que p
. 1
a e ra ' se observará por esta \'ez
reventa a Ley 10 L'b
1
Recopilación de Indias.
' 1 ro 3o. del título 15 de la
"6o. Así en la Iglesia como en la carrera
forma siguiente:
' el lugar que ocupen ser.í en la
"El Presidente de la Federación en
di
del Congreso. El resto de la comiti , me o; a ~u. d~echa el de la comisión
, a se mezclara mdistintamente
"7o. Concluida la ceremonia li .
mismo orden y con la ...,; ma
re_ ~10sa, pasarán al Palacio
....
comitiva.

.

acional en el

"So. LI egan do al salón del upremo Pode E'
.
comisión del Congreso pond ,
r Jecutivo, el Presidente de la
ra en sus manos un decreto
l
reconocer y publicar en toda la F d
.
por e cual se manda
de los Estados Unidos Mexican e eracid6n al Presidente y Vice-Presidente
ti p
os, cesan o en su fun .
1
vo rovisional y disohiéndose en el
1
• • c1ones e Poder Ejecu'
acto a com1s16n del Congreso
~El·
.
: , mismo Poder Ejecutivo Provisional antes
expedjra un decreto que arreale las so
'.
de cesar en sus funciones,
en toda la Nación la posesión del p 'dlemrudadcs con que debe celebrarse
res1 ente de la República

"lOo
·
. . El
.. tratamiento
del Presidente será el d
.·
caci6n of1c1al y por escrito se
á
e Excelencia en la comuniante-firma.
usar con él sólo del mismo tratamiento en la
"llo. Una comisión cspec1'al arreglará con m, d
. .
, bli
.
as eterum1ento la etiqueta
pu co el Presidente de la Repúbli ca.
,, z

con que debe presentarse en

roa MAnos, II, pp. 964 Y 967.
Conforme
al
de"Y
la .R
. Art · 101 de la Constit11ci6n el ·
cpública al tomar posoi6n era el ' . _Juramc-nto qu debla hacer el Presidente
o, N., nombrad p .
ugw&lt;'ntc:
0
•
rc.udente ( \ ' ' Pr •
~~por Dios y los Santos Ev:n~:s cs1den~e) de l_os Estados Unidos Mexicala Co . lados Unidos me han confiado ' que CJCrceré fielmente el encargo que los
llltítución y L
• Y que guardaré y haré
d
El cere
'al . cycs Generales de la Federación"
gua.r ar exactamente
moni establecido por 1a le)· 10, Libro 3o. del
·
de "A
Indias, dice a.si·
Título I 5 de la R
1
•
·
ccopt·1 ac1'6 n
. os V1rreve1 de las Ind'
\'anca de l:u mismas
i~ por su cargo Y dignidad es debido el
de nucitra Ca ·¡
' Ct'rcmoruas que ae bacen a nue tra Real
uso y la obserPrcsadas en I paf la. \
que tengan noticia de las que
Persona dentro y fuera
Quando a orma 11gu1ente:
!Dn, mandamos que ean cx-

~~

\'llmOs ª alguna Ciud d
·
rttib~ primera
vei que entramos\~ ~¡~1~, dtde

gia)

o aielc : ~ ~o i;:rrnitimos que sall(an fuera ~:
e

puerta principal está el Obi

);;:~Id~

~ubicrc Iglesia Catedral, o Cole-

de_ la Iglesia con Cruz alta a
aa, smo que dentro de ella seis,
spo con Capa y Cru.: en la mano, y se

593
H38

�El Presidente del Congreso, Sr. Ramos Arizpe, dispuso en la sesión del
de octubre que al día siguiente, a las once de la mañanaJ fuese el acto
juramento y de la p&lt;&gt;SCSi6n del Presidente y Vice-Presidente. Se designó
comi ión del Congreso que había de acompañarlos en la ceremonia y q
compuesta de los Sres. don Tomás Vargas, de San Luis Potosí, don M
Argüclles, de Vcracruz; don Manuel Crescencio Rejón, de Yucatán;
Luciano Castorena, de México; don José Mariano Marín, de Puebla¡
Demetrio del Castillo, de Qaxaca; don Luis de Cortazar, de México; don
dro Paredes, de Tamaulipas; don Pedro de Ahumada, de Ourango; don M
tos Vélez, de Zacatecas, y dos de los cuatro secretarios del Congreso.
Asimismo se leyó y aprobó la minuta del decreto que había de expedirle
día siguiente sobre esa toma de posesión y de la cesación del Supremo
Ejecutivo Provisional.89
Tenía treinta y ocho años de edad el General Victoria cuando tom6
sesión del mando presidencial. ació en Tamazula, juri dicción de la N
Vizcaya, en el hoy Estado de Durango, el 16 de septiembre de 1786, hijo
don Manuel Femández y de doña Alejandra Félix. Recibió los nombres
José Miguel Antonio Ramón Adauto. Su tlo, don Agustín Fernánde:z, era
Cura Párroco de la población, y fue quien lo protegió por haber qu
buérfano a muy temprana edad.
Inició estudios en la Real y Pontificia Universidad de México, el Sl
agosto de 1807, para cursar la carrera de Leyes. En 1812 los abandonó
actuar en el campo insurgente, en las filas del Cura Morelos. Estuvo e-.
toma de la plaza de Oaxaca, el 25 de septiembre de 1812, y en las d
sufridas en las lomas de Santa María de Valladolid, de Micboacán. Luego
destin6 Morelos para las campañas de la provincia de Veracruz. Ahí
durante algunos años con evidente heroísmo. Simpatizó con el Plan de
y en los primeros meses de 1821 colaboró con Iturbide, siempre en la
vincia de Veracruz, donde pennaneci6 oculto durante cuatro años, resi'illlll
dose a pedir el indulto virreinal. Como aborrecía el sistema monárquico,
tuvo diferencias con lturbide y combatió sus ambiciones de coronarte
perador. A fines de 1822 se adbiri6 a la revolución republicana.
Desde que comenzaron sus actividades insurgentes, troc6 su nombre
pone una aUombra y almohada, donde nos arrodillamos para besar la Cruz dt
del Obispo, o Prcaidente, y de allí va el Cabildo cn procesión, llevando Cruz alta
ta el Altar ..."
Este ceremonial se usaba cuando los Virreyes baclan 1u entrada en la C ~
ocasión de la toma de powión de su cargo. El mismo se debla obsn--,-ar en la

de posesión del Presidente Victoria.
• 'MATEOS, II, p. 968.

594

Antonio Femández Félix como finnah
Victoria, que consideró simbo'lico d a antes de 1812, por el de Guadalupe
e sus aspira ·
v
Bravo y Guerrero era, en 1823 , d e Ias r·1guras ciones.
l
con ]os Generales
, d
los antiguos insurgentes.
mas estacadas del grupo de

Publicamos los cinco primero disc
dl
.
C,ongreso Nacional: lo.) el 24 de di .ursobs e Presidente Victoria, ante el
las ·
aem re de 1824
¡
SCSIODes del Congreso Constitu ·ente. 2 )

' en e acto de ceITarse

apertura del Primer Congreso Co:stitu;ion~. lo. de enero de 1825, en la
en la apenura de sesiones c..xtraordinarias d' 3o.) el 4 de agosto de 1825
de diciembre de 1825, en la cla
d
el. Congreso Nacional; 4o.)
gmo Naci al
usura e las sesiones extraordin .
.
on ; y 5o.) lo. de enero de 1826
1
., . . . anas del Connanas del Congreso acional corr
. ' en a sesron mtctal de las ordiEn todos estos di
,
espoodien tes a dicho año de 1826
scursos se observa el t .
.
de la vida nacional, expresado con euf . en usras~o evidente de la iniciación
del J&gt;resid
• .
ona Ycon cierto sentim talism

19

ente Victona que revel, .

en

o propio

a la patria, ya libre e i~dcpcndi~es1emp: en todas sus actividades.

El amor
festaciones. No hay declaraciones ex~lse _P pa en cada concepto de sus manimod ·
·
·r osivas en tod
d'
i • eraci6n Y hasta suavidad para las d 1am
. os sw tSCUrsos, sino cierta
liibCo.
ec
ac-ones de algún impulso enSu inclinacion
' a 1as lllnO\"acioncs
•
politi

,

cuno, cuando dice que eran " . d
esta exp~da en su primer dis
cales
º' an es suscassenti
.
•
' porque se hallaban ligados "con l fb rruentos por la reformas radi. Expresa sus ideas rcvolucionari
as t ras del corazón,,.

~ : "Aquellos días de tiniebla~ ~ara re~~lsar al régimen virreinal, die onente ..." A Hemán Gortés le ded' e oscun ad en que eJ sol se puso baJ·o
clara l
1ca este párraf . "1
¡ .
e aventurero de Med 11'
,,
.
o. as co omas que fun"la ~ - . . J
•
e in. • • ; califica a la admini
•,
--:'IS''""ante indolencia de los be
strac1on española:
tres S1gl f
.
go rnantes españoles'' " ¡
os uera SUJeto a una adm' .
'ó
y e pueblo que por
rable ".
1rustrac1 n mezq ·
.
· ·: , Y llama a Ja política
·a1
wna, a un gobierno misemezquma"
comerc1 de Españ "
.
•
y a sus diligencias "
a suspicaz y también
qwnto discurso llama a Arnenca
, . rateras especulaciones''. Sin embarg
" 1 f ¡·
o, en su
Para Estad U .
e e iz hemisferio de Colón"
.
os nidos de Amé ·
•
·
giando SUB instituciones r·
nea uene frases colmadas de admiración elo
siguieii . "
Y iguras políticas E
·
•
'
·
ti d te. Los Estados Unidos d I N . n su qumto discurso confiesa lo
en~ mora~ progresan bajo el sis:ema
de virtud política y reccon la00$0~ por el acto más espontáne dcp ica Federal, que adoptado
,._r. patria de Washington robust . do e que hay memoria, nos nivela
-.uaumantcs" ·
'
ecien o la unión cnt re Ias d os naciones
•

o:,;~~

Demuestra su repu
·
CXpresiones: "se.
~aa
contra la demagogia y el clericali
imaginan que para ser lib
..
smo con estas
res es sufJCtente el estar amotinadosu ·

'

595

�que ''jamás se tome del altar la espada santa para degollar sin misericordia
a nuestros hermanos"; y que "no rasgue la licencia el velo que corrieron diet
y ocho siglos sobre las ,·crdades de la fe".
En su segundo di cm o comienza a xaminar los resultado. de su admt.
ni tración y declara sus anhelos de instalar el Poder Judicial con la erccci6a
de la Suprema Cort · de Justicia. Confi sa en su tercer discurso que ''en 111
territorios no se 1egulariza todavía la administración de justicia'' y otras falla
iniciales del Gobierno que presidía.
Infonna sobre la entrada al territorio mexicano de innumerables extia
jera~. dc.sde la consumación de la independencia nacional. Dice: "mudlllt
han elegido una patria en este manantial de riqueza y abundancia, ofrecieode
en garantía y recompensa su capitales, su industria r sus sudores".
eñala algunos problemas surgidos por la lib rtad de prensa, que alguDGI
abusaban de dla para desahogar pasiones personales, degradándola hasta d
libertinaje.
Su quinto discurso es todo un informe amplio del primer año de su administración. Se demuestra francamente optimista; apreciando sus resultadlil
con este vaticinio eufórico: "será. marcado en !"uestros fastos como el mis
abundan te ..."
En todo ese bosquejo de los resultados del año de 1825. consagra espedll
atención a la iniciación de relaciones con varios países. Cuando mencion&amp; ti
caso de Inglaterra, consídéralo un truinfo, porque desconcertó "los planta 1
las maquinaciones de los enemigos exteriores". Va citando cómo se babfd
iniciado las relaciones con Francia, los Países Bajos, Prusia, Suecia Dillll'
marca, Rusia, Roma, Estados Unidos de América. Colombia, Perú, Proviacias Unidas del Río de la Plata, Chile y Centro-América. Cuando refiere ti
caso con Roma cuida advertir que serán relaciones "en objetos exclusivameDWreligiosos y ecle iásticos"; y en cuanto a Rusia afirma, considerando la •
cindad de California y Alaska que "México es de todos los nuevos ~
el que más se acerca a las po!-e iones rusas". Y anuncia que el Ministro Plsipotenciario de los Estados Unidos de América en Mé."&lt;Íco estaba ya plll
celebrar tratados y e.'-:clama: "Es demasiado urgente el arreglo definitivo di
1~ límites de ambas naciones".
De la convención anfictiónica convocada por Bolívar en Panamá, refiert rfl'
ya habían salido los comisionados ro xicanos y aprecia a reunión interaml'
ricana como "un suceso que recomendará la Historia como el dl' mayor •

cendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo XIX".
Refiere sucesos muy importantes acaecidos en e año de 1825, cOIIIO 41
de la capitulación de la escuadra española del Pacífico, en Monterrey (~
lifomia), el lo. de mayo de dicho año. Que con ella se aumentó la _,.

596

mexicana y estima el evento como de valor incalculable "en l
I' .
n
I
ra1
'd
•
o po 1ttco y
supo e en o mo
cons1 eraciones altamente honoríficas M, .
'd
od I
a
exico, que fue
e1egi o entre t os os Estados que dan frente al G
O ,
. .
1 'l.
d
.
ran ceano, para rec1brr
os u nrnos espoJos del moribundo poder español en los mares de la Am, . "
De la rendición española
enea ·
.
, de San Juan de UI,ua, acaec1.d a el 18 de noviembre de 1825 aprecia
la celebre hazaña del manno
·
,
d
campechano don Pedro
Saenz
e
Baranda,
en
esa
acción
como
''at
'd
. .
.
b
.
re,, o mov1m1ento
de 'nuestra marina so .re la del enemigo que impulsó una mano d'les tra., ,
Menciona los. progre
os de la marina y que "b uques d e a1to bordo que se
,
esperan
aumentaran sus fuerzas brevemente" En cuanto al E'é . M .
1
•
b ..
.
·
J rc1to cxicano
o equipara a con los meJores del mundo".

Examinaba el problema indígena del norte que tantas rcoc
.
al réi!:imen virreinal en el siglo XVIII Af' 'ah
l p
_upac1ones causó
h , ..
• irm a que e cambio de la liti
ac1a esos desgraciados individuos de Ja raza humana, 1 f 'li , 1 po ca
·a1
h
·
es aci tara os goces
!OCJ es, a U}'Cntando por siempre la bárbara política del Gob'
.
que
¡
·
1emo espanol
front= reg a;e~tos IDlpresos y circulares a los Jefes militares de aquella;
'.m:1° a a provocar la guerra para conseguir la destrucción''.
El
monm1ento
legislati\'o en 1os Estad os, redactandose
,
tit •
.
con éxito sus con
uc1ones regionale , le merecía elogios. Decía: ''son asomb
1
sos de la moral en la Re , bl'
.
.
rosos os progrey suaví ima índole de pu ica_ y ellos te tunonian n~ menos el carácter dulce
adoptadas " su anal , los mexilcanos que la regulandad de las instituciones
'
og1a con as costumbres nacionales"
Informa de us esfuerzo
.
.
.
forajidos acosados e l Epa; perseguir el cnmen. Que "los ladrones y
merced '
. n os sta os, se habían refugiado en la capital
a
y a Ja lu~e ;~ :umd_erods~ pobl~ción perpetraban en las sombras de la nibe
e 10 ia sus mfames atentados"
El optimismo en el
b'
d
.
·
dente Victoria a
am ,ente e las f mafi7.as es sorprendente en el Prcsicarias europ~ p ~ de los muc~os empréstitos contraídos con casas baoque con el ro.•ectta una ~erspectJva halagadora del comercio, advirtiendo
.
. , ~ } o de cammos se procura su mayor fomento M .
1
anunac1on \'!gente
• ,
• enc1ona a
1
industria.
en a mmeria y en la agricultura, como asimi mo en la

Manüi ta que se estud'
.
.
el Istmo de T h
- ia un pro}ecto para una meJor comunicación en
e uantepec.
En cuanto a la ilustrac·, d 1
10~• ~e ª~ª q~c había un proyecto para crear un
instituto pcrfeccionad
crear col .
or en a ciencia, hteratura y artes. Que se trataba d
la doccn!~ en los d:stados. Que ya funcionaba el sistema de Lancaster
el Museo
~
iaba un plan CJ'tenso de educación. Que ya se formaba
• ac1ona y la Academia de Bellas Artes de an Car!os segu1a
, sus

cstu

e:

597

�actividades. Y, finalmente, afirmaba que "el libre pensamiento del mexi
hace sudar las prensas hasta en los confines de la República".
Y ante panorama tan halagador decía: "mi imaginación apenas alcam.a
colmo de felicidades que se preparan a la patria". Y hacía escarnio de
que un año antes lamentaban la suerte de la Nación Mexicana, con el nuevo
sistema político instituído, que suponían a los mexicanos como "incapaces
ser regidos por el más sublime de los sistemas conocidos".
El Presidente Victoria no verificó cambios, en los primeros meses de
administración , en los ministerios. Don Lucas Alamáo continu6 siendo
nistro de Relaciones hasta enero de 1826. Don Pablo de la Llave tam
sigui6 siendo Ministro de Justicia y Negocios Eclesiásticos hasta novi
30 de 1825, fecha en que le sucedió don Miguel Ramos Arizpe. El u..........• "
don Manuel de Mier y Terán dejó la cartera de Guerra y Marina el 11
marzo de 1824 y le sucedió el General don Manuel Gómez Pedraza, quien
mantuvo en ese ministerio hasta el 5 de diciembre de 1828. Le sucedió
General Vicente Guerrero. Don José Ignacio Esteva continuó en el ·
terio de Hacienda hasta el 5 de mano de 1827. Puede, as.í, afirmarse que
mismo ministerio del Supremo Poder Ejecutivo Provisional continuó si'
del Presidente Victoria basta fines de 1825 y principios de 1826.8~

.

I
DISCURSO PRONUNCIADO EN EL ACTO DE CERRARSE LAS
SESIONES DEL CO GRESO CO STITUYENTE,
24 DE DICIEMBRE DE 1824
Señor:

En obedecimiento de la ley que me manda concurrir por la calidad
Presidente de. los Estados Unidos Mexicanos, al acto importante en que
ceITarse las sesiones del Congreso Constituyente de la Federación, he
a deelarar sinceramente que para mí y para el Pueblo Mexicano, V
Soberanía ha fijado irrevocablemente el honor y los destinos de la Patria.
Si recordamos, señor, aquellos aciagos días en que el choque de las
niones y el espíritu de partido habían aflojado los lazos de la frate
y de la armonía¡ aquello días de tinieblas y de oscuridad en que el d
puso bajo el oriente y se alejaban nuestras esperanzas a términos ind •
" 0ROZCO

598

v

BERRA,

loe. ciJ.

c,oafemmios Y confesarán los enemigos más obstinados de nuestras glorias

que la escogida porci6n de ciudadanos a cuyo lado me acabo de sentar co~
tanta satisfacción mía, nos ha salvado del fondo del abismo a donde se nos
condujo por los incansables perseguidores de la felicidad americana.
efecto, Señ~r, que los menos a-.-isados políticos, esos nombres que por
la ligera observación de los sucesos ejercen el monopolio de la crítica extra~ sus _cálculos por apariencias dudosas y fallaron que la anarq~ nos
iba conduc1~do ~radualmente a la ruina de las libertades y a la caída de la
misma que estimaban incierta y precaria.
~ histon_a de las revoluciones acaecidas en todas las partes del globo,
en di~ tiempos, pudo convencerlos de que los fen6menos se reproducen en
ellas 1111 cesar Y de que el entusiasmo por las reformas radicales cuando se
liga con las fibras del corazón, es fecundo en prodigios y empl:a útilmente
hasta ~ - que no alcanzó la prudencia humana. Bastará para no equi~ los JWCJOS Y no desesperar del éxito el conocimiento del carácter nacional Y de tantos heroicos ejemplos de constancia y de civismo que ilustran
los fastos de Mé.xico.

".°

~den?ª

Ellos por el análisis, estado de las circunstancias que han marcado nuestras
luchas, abandonarán _sus principios esencialmente falsos, si el orgullo y los
errores de_ los pret~d1~0~ maestro~ Jo~ dejasen volver sobre sus pasos y pagar
un 11&gt;lo tributo de JUstloa y admiraCJón a las virtudes y a la energía de un
pueblo grande.
·
d Uno de los medios más poderosos Y ef'icaces de que se \'alieron
nuestros
etractores para hallar el momento en que sistemado el orden asegur d 1
paz interi
f
,
a a a
col
or y ~n _onn~ los ánimos en sostener la unión, como la principal
. ~ del ~ c10 social, se hallase esta naci6n en el caso de aparecer con
dignidad,
· 1rreS1s·
·
tibie a losfue sm duda el de suponer en los mexicanos una tendenc1a
este
.. tumult?s _Y a las insurrecciones. ¿ Y para qué? Es sabido que por
su . ~ arb1tno se forman las sediciones, y la Europa que ha pasado
mcansab)~ sobre nosotros concebirá la idea de que los facciosos y los
,.... ....
uadom
dispon'tan a su antoJo
· d e los intereses y de la suerte de los
.
IDelacanos.

:..1..

Nada más fácil a la consolidación de la Independencia y Libertad de

goz&amp;mos que

l
• .
que
e conocmucnto de que pertenecíamos a aquellos pueblos envique en exp ., d ¡
•
amotinar
_resi~n e gemo creador de la ciencia de gobierno, s dejan
de ella por partid anos, se atreven a hablar de libertad sin tener aún ·d
que Y con _el corazón lleno de todos los vicios de los esclavos se
para ter libres es suficiente el estar amotinado
Yo concedo f
·
una d
. rancamente a los que pretendían ahogamos en Jas olas de
emagogia turbulenta y desorganizadora que señalaran con de,,¡treza y
L...,,.¡_ '

ltQ._,

im~:
599

�oportunidad el punto más débil de defensa, y que cuando se vacilaba en la
adopción de forma de gobierno existía alguna predisposición para ensangrea,
tar las opiniones, robustecer los celos y los odios¡ y lacerar nuestra fraternal
benevolencia.
El fanatismo y la intolerancia política, esas ideas que tanto multiplican sus
cabezas, vinieron al apoyo de los malvados, y las mutuas recriminaciones turbaron la paz de las f anúlias.
El puñal de la venganza traspasó los corazones y se vio con sentimiento
de los buenos que algunos de los mexicanos sirvieron a las detestables maquinaciones de los comunes enemigos.
En estas difíciles y complicadas circunstancias los pueblos, usando del im,;
tinto que los llama a su felicidad, remitieron a vuestra soberanía sus deseos y
sus querellas, y le impusieron el sagrado cargo de afianzar nuestra mudama
política con una constitución liberal en sus principios, exacta en la distribución de los poderes, que combinase la seguridad de las libertades con la energía, y previniese hasta los medios de conseguir y enmendar sus propios defec;.
tos en el caso remoto de contener algunos.
La Nación Mexicana, agitada por la consideración de sus peligros y por
los temores de perder en un solo día los sacrificios de muchos años, convocó
a sus hijos predilectos y en sus manos puso dos remedios de los males presentes y los elementos de nuestra futura grandeza.
¡ Gloria sea al Soberano Congreso Constituyente de la Nación Mexicana,
que en nuestros desgraciados disturbios, desvaneció las razones de. todos loe
partidos y formó de ellos mismos el espíritu nacional!
Yo tomo en mis manos y acerco a mi pecho el acta constitutiva de nuestro pueblo; y venero en ella la expresión de la sabiduría y de la voluntad
nacional.
Ceda, Señor, en alabanza vuestra y la repitan cien generaciones. ¡C&lt;ll
cuánta satisfacción observarán los amigos de México el grandioso espectáculo que ha ofrecido a los tiempos, pasando sin trastorno ni violencia a la ~
roa libertad, desde el fango de la esclavitud! Vengados estamos del degradante concepto con que se nos vilipendia en Europa, y ella que por miles di
años nos precede en la carrera de la civilización, envidiará nuestros progresos y las felices aplicaciones de la política a la verdadera legitimidad de •
gobiernos.
Restaba, Señor, para el complemento de la obra que en 31 de enero de
1824 lisonjeó todas nuestras esperanzas que recibiésemos de vuestra mano la
gran carta, en que consignados todos los derechos y las obligaciones se UJI"
nifestase el respeto más profundo a los principios.
Así es, Señor, que el artículo fundamental que declara la perpetua ~

600

pendencia de la Nación Mexicana, será el consuelo de la posteridad como es
la divisa grabada en nuestros corazones y sellada antes de ahora por la sangre de millares de victimas.
La benigna religión de Jesús, la creencia que heredarnos con ternura y
sostenemos con ardor va a ser, como fue siempre, el apoyo más finne de la
moral, de la obediencia y de todas las relaciones dulces y estimables. , Que
1
. ' se torne de1 altar la espada santa para degollar sin misericordia
1amas
a
nuestros hermanos! ¡ Que no rasgue la licencia el velo que corrieron diez y
ocho siglos sobre las verdades de la fe!
Los pueblos, Señor, cuyas costumbres son diversas, a la par de los climas
que habi~~n, de la natura_leza de los terrenos, del estado de los espíritus, de
la poblaoon y de los habitantes, no pueden ser regidos por unas mismas leyes¡ puestos a grandes distancias del asiento del poder, no son atendidas las
necesidades del momento y su débil voz llamaría apenas la atención de un
congreso dedicado a organizar un gran todo y darle existencia.
Vuestra Soberanía adoptó una forma de gobierno, que revistiendo a los

poderes generales de la energía necesaria para el desempeño de las arduas
atn1mciones de su cargo, deja a los Estados la facultad de decidir libre e ind~pen~ente_ sobre aquellos intereses que, tocando a su administración y gobierno intenor, no dicen relación alguna con los de la federación mexicana.
Una -~olorosa y constante experiencia ha hecho conocer a los pueblos que
la reuruon de poderes en una sola mano dista poco o nada de la arbitrariedap, Y que sus libertades no dejarán de ser precarias hasta que instituciones
fundadas en la soberanía nacional fijen su extensión, señalen sus límites y demarquen su naturaleza respectiva.
Un congreso de elegidos del pueblo decidirá soberanamente sobre sus inPoder Ejecutivo, revestido de la firmeza y energía necesarias, hará cumplir unas leyes dictadas por el bien de los pueblos mismos· y el Poder Ju d"1c1·a1 , obrando con total independencia de los otros, fallará
' con la
balanza de Astrea en la mano, sobre las acciones de los ciudadanos.

tereses:

e!

No es bastante haber depositado en manos distintas el querer y el ejecutar; es necesario todavía garantizar a la Nación el buen uso de estos poderes
La prudencia de Vuestra Soberanía estableciendo la división del Congres~
en dos cámaras, ha salvado a la Nación de los peligros a que podría e,,.-ponerla el acaloramiento, Ia supereh ena
, d e un sof.1sta y la elocuencia
. conquistadode los aplausos; y haciendo que pese sobre los individuos que lleven las
~endas del poder, una justa y legal responsabilidad, asegura a los mexicanos
e los combates de las pasiones.
Mas, lo que conc1T'
10 a Vue5tra Soberanía el reconocimiento de la generación

r:1

601

�presente es haber estampado en la ley fundamental las admirables bases
la administración de justicia, esas fórmulas protectoras de la inocencia.
La infamia de un delito no recaerá sino sobre el que lo cometa.
U~a :sposa y un~s hijos inmaculados no germinarán en la orfandad y ezi
la nusena, los desaetertos de un padre o de un esposo delincuente.
Los dolores y angustias del tormento no arrancarán de la boca de la inocencia confesiones de delitos no cometidos, ni pondrán a prueba el valor y su,.
f rimiento de los criminales.
No ~narán ya l~s calabozos con los gemidos de las víctimas del furor 1
las acciones de los cmdadanos serán sólo calificadas por sus jueces naturales
y en virtud de leyes dadas con anterioridad al hecho.

P~o el mayor, el verdadero, el más expresivo elogio deJ libro inmortal,
de! s~t~a razonado que ha organizado nuestra sociedad y es también su
pnnc1pio conservador, me atrevo a decir que debe buscarse en el entusiasmo con que lo han acogido los pueblos. Ellos, calculadores de su conveniencia, desprec~ Jas viles y aun las miserables arterías de que se valen algunos
para anunciar futuros trastornos y Ja necesidad de revoluciones. Por la hon~dez de que blasono y por el respeto que en toda mi vida pública tributi
siempre a la voluntad de la Nación sober:ana, protesto, Señor, a la presencia
de sus legítimos mandatarios, que esas páginas sagradas habrán de sostenerse a costa de mi existencia, si necesario fuese, y con todo el poder que las
leyes depositaron en mi mano.
A nuestros ojos aparecen los felices resultados que ha producido la ley fon.
dam~n.tal. Compárense tiempos con tiempos, y las lágrimas de gozo y las
bend1~ones de ~dos los que sienten con vivo anhelo las dichas de su patria,
reducirán a su Justa infamia las críticas abominables de los enemigos de la
libertad y de la raz6n.

_He dicho,. ~~ñor, ~ identificado mis votos con los de todos mis compatnotas; los dinJo al Cielo para que se conserve siempre inviolable el sagrado
~epósito de la libre Constitución que nos habéis dado, y os procure la glona de recomendarla al aplauso y a la admiraci6n de todas las naciones.
JuAN A. MATEOS, Historia Parlamentaria de los Congresos Mexicanos
(México, 1878), pp. 1072-5.
'

II

11
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA APERTURA DEL PRIMER
CONGRESO CONSTITUCIONAL, lo. DE ENERO DE 1825

No podrá ya dudarse, como se afectó dudar en algún tiempo, si las modernas sociedades establecidas para la libertad del hombre son el resultado
necesario del progreso de las ideas justas y benéficas, o si ellas existen momentáneamente por la subversión escandalosa de los principios y por el avance tumultuario de las pasiones.
Los partidarios de la envejecida tiranía, aquellos que del seno de las nubes hacen descender los pactos y las obligaciones, desconocen la legitimidad
y vigor de los gobiernos que han nacido del pueblo soberano.
Para ellos los particulares en las naciones libres no tienen freno ni garantías, unos a otros se acometen y se devoran; y en esta reñida contienda, la
crueldad y la ira despiadadas de las facciones aniquilan la esperanza de algún sistema regular de legislación.
No se crea, Señores, que para la confusión de los enemigos del pueblo he
de conducirlos a las ruinas de Cartago, he de excitar las memorias de Roma
libre o de abrir los fastos de aquella Grecia, donde las letras, las artes generosas y la sublime filosofía dieron principio a instituciones que se han admirado en todos los siglos.
No; la América, nuestra adorada patria, elevando la cabeza sobre los días
antiguos, ha resuelto el problema más interesante a la especie humana y ha
desgarrado los velos que cubrieron el origen, el fin y el objeto del poder.
El profundo legislador de la Carolina y Guillermo Penn, el amigo del
hombre, plantaron en el suelo virginal de América las semillas preciosas de
la libertad, que cultivadas con esmero por Washington y Franklin, se hallan
hoy depositadas con los frutos que produjeron en ese Capitolio que levantó
la sabiduría en las márgenes del Potomac.
De alli se lanzan rayos desoladores sobre el despotismo y de allí aparece
la generación de pueblos soberanos. ¡ Cuánta es la gloria del Nuevo Mundo! ¡ Cuánta es la grandeza de sus destinos!
Asombra, Señores, que las luces hayan penetrado hasta en las colonias
que fundara el aventurero de Medellín.
Ello es cierto, que el genio se sobrepuso a las resistencias, que la moral regularizó el calor de los partidos y que los sentimientos de la filantropía vinieron a reemplazar los hábitos y los errores que consagró el tiempo.
Pero, yo he venido aquí, Señores, a congratularme con vosotros, porque
los tiempos de la opinión y de las doctrinas sociales os han reunido bajo los

602
603

�fundamentos de un pacto creado por nosotros y para nuestra felicidad. ¿Quis
podrá disputar a los representantes que dejaron estos asientos, consagrados al
mérito y a la virtud, la satisfacción incomparable de ser reemplazados por ciu.
dadanos igualmente ilustrados, igualmente ansiosos del engrandecimiento na,
cional?
La unión, la seguridad y el bienestar de los Estados se han confiado a b
prudentes varones que, por el uso de los consejos de la sabiduría, atraj~
alderredor de sí las miradas de un pueblo que sabe calcular la justicia y ~
talento.
Dichosos nosotros en haber normado las elecciones por el aprecio del bien
público; veremos realizados en el primer Congreso Constitucional los plana
del legislador y los votos uniformes de los mexicanos.
Mi corazón se dilata por los bienes que gozamos y por los que se esperan
todavía.
El magnífico edificio de las libertades que antes fueran una bella perspectiva ideal, se asentó sobre bases indestructibles y su recinto brilla con las instituciones que mereciera un pueblo grande.
Los altos atributos con que la ley y la voluntad de mis conciudadanos quisieron revestirme en razón de depositarlo del Poder Ejecutivo, me pusierai
en el caso y feliz disposición de emplearlos todos en su utilidad.
Una ojeada, aunque rápida, sobre el estado y existencia progresiva de b
negocios os convencerá, señores, de que he procurado hacer el mayor bim
posible, según la esfera de mis luces, en el brevísimo período de mi gobierno.
¡ Dichoso yo si he acertado a llenar el extenso círculo de mis obligaciones
para con la patria!
El Secretario del Despacho de Hacienda manifestará al Congreso que li
no es ventajosa su situación, ni por sus ingresos, ni por sus obligaciones, he
logrado al cabo de multiplicados y penosos esfuerzos vestir, armar y aumentar
el ejército y la marina, socorrer al Nuevo México, Californjas y todas I»
fronteras, acallar los clamores de los empleados de la República, atrasad01
en sus sueldos, y cubrir en todas sus partes las atenciones de la administración con el uso sobrio y arreglado de los préstamos extranjeros.
La organización de la Hacienda en lo económico ha obtenido considerables mejoras por la última ley de la materia y avanza sin duda a su perfección.
¡ Ojalá, y los arbitrarios que se consultarán a la sabiduría de la Cámara de
Representantes, merezcan su aprobación tan urgente!
La seguridad de la República demanda sacrificios, pero siempre compatibles con el estado, fuerzas y patriotismo de sus heroicos ciudadanos.
Careciendo de existencia el Poder Judicial de la Federación e inhibido el
Gobierno de la intervención que antes disfrutaba en el de las antiguas pro-

604

vincias, su acción en esta parte ha sido casi nula y lo será hasta que la Suprema Corte de Justicia se instale, luego que se designe por una ley el número
y ubicación de los Juzgados de Circuito y de Distrito, y se proceda al arreglo
de los Tribunales en los Territorios y en el Distrito Federal
Sin embargo de este vacío, se han atendido en lo posible los objetos de la
administración de Justicia y los ciudadanos sólo podrán quejarse de los vicios de la legislación y de los que se introdujeron en la forma de los juicios,
por la degradante indolencia de los gobernantes españoles.
Las cárceles y los establecimientos de corrección han corrido la suerte de
los tiempos; mas, yo no desespero de hacerlo servir a la seguridad, sin aumentar las aflicciones y miserias de los delincuentes.
El Ejército Mexicano, que ciñó tantos laureles, ha adelantado notablemente su disciplina. Está para completarse su fuerza y hoy la que existe
cuenta con buen armamento, al paso que se contrat:a[9n armas suficientes
para levantar todo el Ejército, conforme exige nuestra situación política. El
Secretario de Guerra y Marina pondrá en claro mis trabajos en estos ramos.
El sistema felizmente adoptado confía la administración interior de los
pueblos a sus autoridades provisionales. El Gobierno, dentro de su órbitaJ se
ha empeñado en cortar abusos envejecidos y en que las leyes patrias comiencen a desarrollar su actividad benefactora. Así lo expondrá el Secretario de
Relaciones Exteriores.
En todos los países libres del Wliverso se forman votos por la consolidación de la independencia mexicana, y luego que se hallen en el caso de calcular los extranjeros el inmenso valor que la unión ha dado a nuestra prosperidad colectiva e individual, me persuado, Señores, que nos admitirán al
rango de las naciones independientes y soberanas.
¿Y este es el pueblo que por tres siglos fuera sujeto a una administración
mezquina, a un gobierno miserable? Privados los mexicanos de las ventajas
de un sistema equitativo, rompieron sus relaciones con la metrópoli, después
de sufrir más allá de los límites de la paciencia humana. Nuestras poblaciones incendiadas, nuestras propiedades invadidas, las cárceles siempre llenas, el
dolor, la desesperación, la muerte amenazando sin cesar nuestras cabezas, éstos fueron los títulos, éstos los caracteres que marcaron con fuego y sangre
la libertad de que gozamos.
Al recuperar nuestros derechos ultrajados y cuando se alzó el fuerte brazo para la gloria de la patria, hemos dado ejemplos insignes de moderación.
Confúndanse nuestros detractores y admiren, si por una sola vez quieren

llamarse justos, el imperio de la suavísima índole mexicana y el sistema más
filantrópico que se conoce de legislación y gobierno.
¡Ciudadanos de ambas cámaras de la heroica Nación Mexicana! ¡ Que

605

�tro las conquistas de la Revolución 1 ¡ Que lol
no sean perdipod'das p~:sotrib:ten a las ideas del siglo y a los ~delantos ~
secuaces del
er
.
.
. de su fonado y tard10 arrepenti. il' •6
América los testunoruos
la CI\.' izaCJ n en
l C tituci6n que vuestro com•
1 Q
vuestro ardiente celo por a ons
'
,
miento. 1 ue
•
.
d ue vuestra previsión y energia os fatante amor a la patna Y ª la ltberta ' q U 'd Mexicanos al alto puesto
cilite el dulce placer de elevar l~s !stad:do
~:bitro supremo de los desde prosperidad y grandeza que a ecre

:1

tinos!
JUAN

A.

MATEOS,

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 11-13.
111

APERTURA DE SESIONES
DISCURSO PRONUNCIADLOCEO~:;~O ACIONAL, EL 4 DE
EXTRAORDINARIAS DE
AGOSTO DE 1825

Señores:

·

extra

.ó
ocar al Congreso a SCS1ones
•
Facultado por la Const1tuc1 n para c:on_v
debo con atularme con vosgr
b '6n o
rd . anas· en el caso que lo crea conveniente,
.

o in
•
· para la apro ac1
con la Nación de que n1 para este paso, m .
. ....li..
otros y
•
. o se han ofrecido motivos de angustia, Y-acuerdo del ConseJo de Gobtem '
.
.
•¡ ·6n en la marcha de 111
alarmantes sobre las costas o el mtenor, vac1 ao
..
a tor•
gros
'dad
·unpen'osa
que
os
llamase
a
d1s1par
un
. ºtu .
s o alguna necest
'd
J.DSh cione
1 torbellino de las pasiones conmov1 as.
O
menta desoladora a e~renarpodc ,. t mar el uso y ejercicio de vuestras taAfortunadamente, Senores,
eis o
.
,
avanza sin obf.
eas en los momento en que la República, qweta y prospera,
r
.
táculos en la carrera de sus destinos.
.
raz6n
a los votos de loa
Yo he querido satisfacer a los deseos de nu co
yl
rf ción de loa
ueblos
que
demandan
urgentemente
el
complemento
y
a
pe
ec
P
'
•a1
zaron
a
plantearse.
beneficios que en el orden SOCt comen
de un modo
Los au;ores de la Constitución Uen.aron su augusto ,encargdo
tribudo. tras asar una linea e sus a
tan admirable y circunspecto&gt; que sm
p
lid .6n y hennOldfl
nes dejaron levantado el edificio que para su conso ac1
f erzos
' 'ta de vuestros trabajos y de la continuación de vues,tros es u
. necesi
.
anifi ta ineqw,•ocamente su &amp;·Ahora que la Nación, siempre Justa, ~. _1esd 1 .
periodo constifll, .
¡ ·
empleo que hiwteis e pruner
titud por el util y g onoso
.
l obra de la sabiduría sea consdl"
cional; ahora, conciudadanos, exige qu_e a
da por los consejos de vuestra prudenoa.

606

Vuestra previsión y mis ojos se han fijado en las grandes cuestiones que,
recomendadas a vuestro celo, no podrán dejarse a la ventura o e perar su
resolución para tiempo más distante.

En los movimientos tan complicados de la máquina política, la falta de
una rueda es bastante a pararla o a causar tal vez un fatal retroceso, que
cuando las resistencias se multipliquen sólo un sistema fuerte y armonioso contervará el vigor )' el equilibrio en los di\'ersos órdenes de la sociedad.
Por lo que a mí toca, no desempeñaría satisfactoriamente los deberes de mi
situación si no cooperaseis conmigo a superar los embarazos que la inexistencia de ciertas leyes, y mi profundo respeto a la salvadora división e independencia de los poderes sociales han de oponer al ejercicio de la autoridad que
la Nación quiso confianne.

Los depositarios de un poder que falla sobre las acciones y la conducta de
los más altos funcionarios de la República, que establecidos vigilantes sobre
el wo de nuestras respectivas facultades deben hallarse expeditos en todos
momentos para condenar al criminal y absolber al inocente, no serán responsables, ni se cumplirán los designios del código fundamental, entre tanto no se
arreglen por una ley orgánica las funciones de su in. tituto. Sin los Tribunales
de la Federación, ella será un caos: en esta parte, eñores, nada hay hecho.
En los territorios no se regulariza todavía la administración de Justicia y las
precisas garantías del hombre en sociedad, interesadas en este asunto, reclaman su pronta resolución.

La inestimable libertad de la prensa no se ha. colocado en el punto de que
no es conveniente en nuestras corcunstancias avanzar ni retroceder.
La hacienda nacional, esta sangre vivificante del Estado, exige consideraciones, reformas y establecimientos importantes. El de Ja dirección del
crédito público nos nivelará con las naciones que por su religiosidad en lo
pactos han afianzado irrevocablemente su existencia.
La moral del Ejército llama la atención del legislador para que se regenelffl el carácter y las costumbres, nacida en la guerra. Por más que los cla-

mom

de los pueblos hayan resonado cerca de Jos tronos absolutos de Euro-

pa, han prevalecido desgraciadamente unas máximas no menos fatales al ro~rcio que al reconocimiento de nuestros derechos. La disciplina, el completo, la organización de las fuerzas de mar y tierra nos pondrán, Señores, a
cubierto de las asechanzas y aun de las agresiones del universo entero, si se
conjurase para perdernos. El Gobierno se ocupa del sistema de defensa. La
República es invencible: todos sus hijo,. con la unánime aprobaci6n de los
hombres libres, sostienen denodadamente los fueros de su patria.
. Abierto para las naciones mercantiles este rico mercado, que la poütica susY también mezquina del Gobierno de España tenía reservado a sus ra-

picaz

607

�teras especulaciones, nos hallaremos tal vez en el caso de formar trawk.
que los mismos intereses comerciales requieran.
Todos los acontedmientos relativos a nuestro país se suceden y aun se
atropellan, y para negocios de tanta importancia vuestras facultades no ae
han limitado. La curiosidad, el espíritu de industria, la sua\idad de nuestra$
leyes y costumbres, la reputación de la opulencia mexicana todos est&lt;&gt;s iJn.
pulsos conducen a nuestros puerto un sinnúmero de e.xtran je ros. Para su
admisión, libre tránsito y establecimiento en los Estados y territorios de la
Federación, son urgentes leyes de policía que combinen a nuestra seguridad
con el buen trato de los que vi iten nuestro suelo. Para animar la industria
daréis, señores, a los privilegios exclusivos las consideraciones que se merezcan.
Estas materias de conocida gravedad y otras de no menos influencia en la
administración, se han sometido a los acuerdos del Congreso, que en perfecta consonancia con los designios del Gobierno, ocurrirá a todas las necesidades públicas en el tiempo y con la oportunidad que ellas indicaren en sus relaciones recíprocas.
En el momento, Señores, que vais a entregaros a nt1evos afanes, en oble.
quío de una patria de que sois el apoyo y ornamento, el1a en su marcha siem•
pre progresiva se le\'anta con dignidad en medio de todos los pueblos de la
tierra. Gloriaos, conciudadanos, de estar al írente de una nación que en los
primeros pasos de su infancia ya se concilia el respeto y la admiración del
mundo. México, por sentimientos de generosidad y benevolencia, desea la
paz y las más francas comunicaciones con el resto del globo. México, fuerte
y opulento, libra su existencia y su conservación a sus propios rrcursos.
¡ Ciudadanos, la patria ha vuelto a fijar sus ojos sobre vosotros!
JuAN

A.

MATEOS,

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 231-233.

IV

ru

Dl CURSO PR01
CIADO E LA CLAUSURA DE SESIO ES
EXTRAORDI ARIA DEL CONGRESO NACIONAL. EL 19 DE
DICIEMBRE DE 1825

eñores:
Un d eo tan ardiente en vosotros como en mi pecho cl que se perfeccionase el sist roa y la organización de la República, os reunió a principios de
agosto, después que fuisteis convocados a sesiones extraordinaria , en u!IO de
la facultad que me concede la Constitución Federal y de acuerdo con el Col&gt;-

608

~jo de ~biemo, para que deliberaseis sobre los negocios de alta importanaa que senalé, en c~plimi~to del Art. 72 de nuestro C6digo.
En pocos d1~. habéis analizado con ojo muy penetrante las relaciones de
moral Y_ de ~huca q~e _envuelven las materias sujetas a decisión. Si un anhelo o mqu1etu~ patnóttca parecía demandaros la expedición de diferentes
leyet, ella ~ sausface con la sabiduría de las que habéis dado, con el adelanto de trabaJos
ha1 .. _quedanuncian obras completas en el orden social y con Ja espe~
~ena e. que pronto Yolveréis al ejercicio de vuestras augustas
funciones,
mterrump1das
un breve espacio de tiempo, para s61 o marcar el
.....(od
. . a1
t"'.. o const1tuc1on .
~ Cámaras han manifestado designios y miras muy profundas en la discusión que prepara una ley orgánica para la Corte Suprema de Justicia. Se
han desarrollado teorías luminosas que suponen el perfecto conocimiento del
corazón del hombre.
Se ~ta nada ?1enos que de someter al fallo inexorable de la lev a los que
ella
coloco en los puestos más elevados de la República. E,
ció misma
il
,
sa corporan ~ reune en un seno ciudadanos íntegros y patriotas¡ pero las leyes
no con51de~ personas cuando establecen garantías. La sabiduría del legisla~ se extiende a todos los casos posibles¡ vosotros no dejaréis vacilante la
vida, el hono~ Y la propiedad del ciudadano. Vosotros salvaréis a )a República
en el santuano de la Je)'.
El arreg~o para la administración de Justicia en el Distrito y Secretarias de
la Federación, cuya urgencia recomendé a las Cámaras no tardará en d
mar sus ben f ·
,
erra.,
e 1cios en los pueblos, que esperan todo de los altos poderes de )a
~on. En esta_ parte jamás serán quiméricas las ideas de perfección: al
re se d_ebe irrevocablemente su seguridad y su reposo.
La desem6n que arruma
· 1os eJcrc1tos
·.1. •
y ha plagado desgraciadamente el
nuestro, porque las revoluciones producen males necesarios, ha excitado vuesque desaparezca de las filas de los hijos de la victoria.
.
cion apetece con ansia el establecimiento de su créd1'to la cl--=,·c
a6n li 'd ,6
,
= 1 ada
~ui. ª~ ~- de la deuda, _que se afecten intereses a su pago y se difun.
pnncapio '- 1lal en los capitales que animaron la industria· ella se lisonjea con
' pueblos en
la la ~esperan za que .hab''
e1s fun dado de nivelamos con los
qu~ ensenanza es el meJor apoyo de las instituciones
aumenta incesantemente la confluencia de ext~jero a nuestro país
quMcchse apresuran a visitarlo para cultivar relaciones de utilidad recíprocas'
u os han elegi'do una patna
· en este manantial de riqueza y abundancia ·
of: •
rtaendo
en
garantía
.
"'- Sea al
Y recomp~sa sus cap1tale.~.
su industria y sus sudo-•
especulador, sea al v1aJcro, sea al colmo infatigable a todo
J&gt;rometc el aro
d
.
.
,
s se
tau .
paro e 1eyes hosp1talanas que sabrán combinar con las preetoncs que demanda la seguridad del Estado.

tro~e~:~~
u:

609
H39

�El mundo civilizado ha fijado la vista sobre estas medidas de salud en que
briJlarán a la par la seguridad y la previsión del Congreso mexicano.
La libertad de la prensa es de esencia vital en las naciones que se gobiernan por máximas y principios liberales; pero ella se acomoda a las circ\Illlo
tancias peculiares de los pueblos, porque el más y el menos en esta delicada
materia son relativos a las creces de la ilustración y a las mejoras del sistema
moral. Vosotros os habéis ocupado de un asunto el más grave para los hombres de Estado, y las ideas anunciadas y debatidas en la Cámara de Diputados prometen, sin dejar lugar a la duda, que saldrá de westras manos una
ley eminentemente conciliadora de la libertad con el orden y el respeto público.

El ejercicio del Patronato en toda la Federación, este negocio que hada
más y más necesaria la especial atención del legislador, llamó la westra y nada restará que desear a los pueblos, tanto tiempo inciertos, sobre la natura-leza de sus relaciones con la Silla Apostólica.
¿ Para qué, Señores, caminar con vosotros en los detalles de los afanes que
habéis impendido en obsequio y bien de la patria? Apenas se citará una sola
de las cuestiones marcadas en la convocatoria que no haya merecido de VOiotros consideraciones importantes.
El Supremo Poder Ejecutivo, depositado en mi persona por el sufragio de
los pueblos, que tanto han empeñado mi tierno reconocimiento, os impondd,
en el tiempo en que manda la ley, de sus tareas y de los resultados que han
producido.
Os anticipo, Señores, que mi voz excitará en vosotros sentimientos de júbilo,
porque os gozáis en la felicidad y engrandecimiento de la República.
¡ Ciudadanos Diputados! ¡ Ciudadanos Senadores! La Patria os reconoce el
útil y glorioso empleo de vuestras luces y de su confianza.
JuAN A. MATEos, Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 342-343.

V
DISCURSO PRONUNCIADO EN LA SESION DEL lo. DE ENERO
DE 1826, lNICIAL DE LAS ORDINARIAS DEL CONGRESO
NACIONAL CORRESPONDIENTES A DICHO ~O DE 1826

Señores:
Multiplicándose los sucesos prósperos de la patria más allá de lo que nOI
ofrecía la halagüeña perspectiva del año anterior: adquirida en todo su
610

cur•

so una consideración eterna, que ha satisfecho nuestras esperanzas; alimentándose su colmo y la idea de una felicidad sin término, en el desarrollo progresivo de tantos recursos y elementos de poder y de grandeza, que abundan
en la nación afortunada; cosechando fielmente el fruto de quince años de
trabajos y heroicas fatigas; México al nivel de los pueblos grandes del univeno, prometiendo avances gigantescos en la carrera de la ilustración; este
conjunto maravilloso desenvuelve el magnífico plan que trazó la Providencia, arreglando con sabia mano el orden, los medios y el complemento de los
destinos de la República.
La augusta ceremonia que me ha rodeado, con inexplicable placer mío,
de los representantes del ilustre pueblo mexicano, hoy que vuelven a entregarse a sus preciosas tareas legislativas, me conduce a presentar a las Cámaras y a la Nación entera el bosquejo del año de 1825, que será marcado
en nuestros fastos como el más abundante, a los que pasarán hasta aquí en
favores que nos ha dispensado el Dios de la naturaleza y de las sociedades.
Cumplo al mismo tiempo con el grato deber de hacer públicos los actos
todos de mi administración, entre tanto los Secretarios del Despacho llenan
la obligación que la Constitución les impuso de dar cuenta al Congreso, al
principio de cada año, del estado de los negocios en sus ramos respectivos.
El mes de enero del año que acabó ha merecido una grande celebridad,
por haberse en él manifestado a los agentes diplomáticos reunidos en Londres
la disposición en que se hallaba el Gobierno de Su Majestad Británica de
entrar en relaciones amigables y reconocer la independencia de los nuevos
estados americanos.

Este golpe decisivo de la profunda política del Ministerio inglés ha desconcertado los planes y las maquinaciones de los enemigos exteriores, sorprendiendo a los gabinetes de las potencias coaligadas. Así se ha revelado el
arcano de sus intenciones ulteriores y se les ha precisado a confesar que para
más adelante renuncian a toda intervención a mano armada en los asuntos
de las Américas insurreccionadas .
. Tratábase de extender y consagrar más acá del Océano el absurdo principio de legitimidad y de arruinar en el Nuevo Mundo las ideas liberales. Protestas, actos reiterados, correspondencia misteriosa en la corte de Madrid, todo esto conspiraba a fundar sospechas de que España para salvar las reliquias
de su dominación detestable procuraría ser asistida pór los ejércitos y marina de otras naciones.
La invasión de la península de 1823 encerraba el fatal designio de poner
ª ~emando VII expedito para emprender la reconquista de sus antiguas colonias. Proclamando a los españoles el Generalísimo francés, quiso significar
ser éstas las miras de su augusto tío. Concédase a la Nación Británica el ge-

611

�neroso sentimiento de volar al socorro de la causa de la razón, de la justicia
y de la libertad, y de haber redimido a las Américas de los males y d ~
tres de la guerra por la interposición de su tridente. Es tanto más lisonjera.
la deuda de nuestra gratitud, cuanto que la resolución del Gabinete de San:-James se ha apoyado en el voto unánime de los ingleses interesados en toda
sus relaciones por el triunfo de la independencia americana.
Una nación eminentemente industriosa, en la cual la política y el comer,,cio dan vuelta sobre un eje, participa de los adelantos y estabilidad de otrat
naciones que poseen las materias que el lujo y las costumbres han hecho D6ó
cesarías. Acontecimiento de tamaña importancia ha abierto la puerta a la
comunicación de dos mundos. México, llamado por su feliz localidad a figu.
rar notablemente en el nuevo orden de cosas, se envanece con la riqueza inagotable de su suelo. Nuestro agente en Londres disfruta desde entonces a
rango diplomático, con que ha sido anunciado por nuestro Gobierno. En la
capital de la República reside el Encargado de Negocios de Su Majestad Bdtánica y asociado a Mr. Morier, que arribó a Veracruz el 15 del mes anl8rior, entenderá dentro de breve en la conclusión de los tratados, que espeso
confiadamente llegarán a conciliar los intereses de ambas naciones. Las 06,.
maras, en desempeño de la facultad 13 del Congreso General, se ocuparán ea
sus sesiones de este grave negociado, que tiene suspensa la atención de Europa.
La Francia ha pronunciado solemnemente sus vivos deseos de afianzar d
relaciones mercantiles con ésta y las otras Repúblicas modernas de la Amrica, bajo garantías nacidas de su Gobierno. Será de apetecer, más bien para la utilidad de Francia que para la del Nuevo Continente, que en su Gabinete prevalezcan los clamores de esos franceses que anima siempre el cJa.
mor de la gloria y que solicitan con ansia un nuevo y rico mercado para dar
salida a su abundante industria. Cuaquiera que sea la verdadera faz del »
to original en la diplomacia, por el que se ha reconocido la independencia
de Haití, él ha justificado incontestablemente el derecho de insurrecci6n llll
los pueblos y elevado el principio de la conveniencia del triunfo sobre el
otro principio que no distingue a las sociedades de hombres de los rebaiol
de pastores.
Sin temor de equivocarme, considero este hecho como un paso avanzado
de la Francia, que la conducirá gradualmente a imitar el glorioso ejemplo
de su diestra rival. Este juicio se apoya recientemente en el acuerdo de 1t
corte de Versalles para enviarnos un agente de comercio y admitir otro au.
torizado por el Gobierno de la República. No es fuera del caso la oh~
ci6n de que esta misma marcha fue la de Inglaterra, antes de consumar •
proyectos en el Nuevo Mundo.
Por más que se quiera alejar el momento de una revolución definitiva par

612

parte de la Francia, es cierto y de gran complacencia para los amigos de la

humanidad que sus actuales disposiciones no sean de modo alguno alarmantes contra la República.
El Rey de los Países Bajos, descendiente de aquel Orange, ilustre propaga&lt;for de las libertades, que rige a sus pueblos con equidad y justicia, ha reconocido un cónsul provisional de México, que funciona expeditamente en la
nación que levantó sobre pantanos disecados el genio activo y emprendedor
de sus habitantes. Mr. D'Cuartel, Comisionado del Rey en la República me
.
b
,
expreso a nom re de su Gobierno, la adhesión que profesaba a los principios filantrópicos de nuestra existencia.
El Presidente del Consejo de Gobierno de Prusia ha comunicado el nombramiento de un agente comercial en la República, que se halla en esta capital de la Federación. Los progresos de la Compafiía de Comercio del Rhin
han empeñado sin duda al Gabinete de Berlín a abrir a su paso esta senda
desconocida para el centro de Europa.
Algunos periódicos extranjeros han comunicado noticias satisfactorias de
las ~tuaciones de Suecia y Dinamarca, y si bien carece de datos y despachos
oficiales p~ as~los a las Cámaras, considera muy puesto en razón que
dos ~tencias mantunas que no se hallan al inmediato alcance del influjo
extraño y pueden reemplazar algunos artículos de comercio que mantenía
España, se apresuren a amistarse con las naciones americanas.
En 13: conducta del Emperador de las Rusias no se descubren prevenciones hostiles contra la admirable Revolución de las Américas, y como México
es de todos los nuevos Estados el que más se acerca a las posesiones rusas, tarde O temprano se establecerán comunicaciones con el Gobierno de San Petersburgo. Nuestra consideraci6n se fija desde ahora en el memorable úkase de
2!I de septiembre de 1821, que prohibe a todos los que sean rusos todo comerClO, pesca e industria con las islas y costas del N. O. de América, desde el Estrecho de ~ehring hasta los 51 grados de latitud N. y en las Islas Aleutianas y
la costa onental de Siberia y de las Islas Kuriles. Las reclamaciones de los Estad U n1'dos del Norte explicaron
·
bastante lo que esta ley importaba a la soberanía del mar.

?5

El Santo Padre, que reúne la doble investidura de Soberano de Roma y de

cabeza de la Iglesia Católica, excita la veneración y ternura de los mexicanos
~ue aspiran con ansia a relacionarse con el Padre de los fieles en objetos excluBIVamente religiosos y eclesiásticos. La benévola carta que me ha dirigido a 29
del último julio el Sr. León XII, manifiesta sus ideas de justicia y hace creer
que nuestro enviado, que llegó a Bruselas en agosto del año pasado sea paternalmente recibido a tributar homenajes al legítimo sucesor de
Pedro.

sar:

Y viniendo a las naciones que habitan el feliz hemisferio de Colón, la justi613

�cia y la gratitud me obligan a mencionar antes que a todas a la más antigua
de América y la pómera del mundo civilizado que proclamó solemnemente
nuestros derechos, después de habemos precedido en la heroica revolución de
sacudir la dependencia de la metrópoli. Los Estados Unidos del Norte, modelo de virtud poütica y rectitud moral, progresan bajo el sistema de Repúbli,.
ca Federal, que adoptado entre nosotros por el acto más espontáneo de que
hay memoria, nos nivela con la patria de Washington, robusteciendo la uni6n
entre las dos naciones confinantes.
Un Ministro Plenipotenciario acreditado cerca de nuesro Gobierno es el
comisionado para celebrar tratados que no tardarán en someterse a la deliberación de las Cámaras. Es demasiado urgente el arreglo definitivo de loe
límites de ambas naciones y el Gobierno prepara trabajos que facilitarán la
conclusión del negocio sobre las bases inalterables de franqueza y buena fe.
La República de Colombia, para jdentificar sus principios en paz y en
guerra con la nuestra, concluyó un tratado de unión, liga y confederacilm
perpetua, que ratificado solemnemente es el apoyo inviolable de la armonía
de dos países amigos y aliados naturales. La escuadrilla de Colombia se hallaba pronta a dar la vela para nuestras costas en cumplimiento de uno de los artículos de la convención; pero el Gobierno contempló innecesaria su venida
por los sucesos de nuestras armas.
Las grandes virtudes del Presidente Bolívar en el Perú apresurarán su or•
ganización apetecida. La independencia de aquella RepúWica fue reconocida
en tiempo del protectorado del General San Martín y después no se ha presentado en México ministro caracterizado por alguno de los varios gobiemol
provisorios del Perú.
El jefe de las Provincias Unidas del Río de la Plata me ha protestado la
amistad más firme y más cordial de aquelJa nación con la mexicana.
La República Crulena, no exenta de oscilaciones momentáneas no podrá
dilatar su comunicación más íntima y más frecuente con México.
En el año pasado han tenido lugar algunas contestaciones con la República
del Centro (Centro-América) para salvar la integridad del Estado de las
Chiapas, y el Gobierno, en consonancia con las intenciones del Congreso, dará la preferencia a los medios de paz y amistad, entre tanto sea p0sible Y
basten a garantir el deseo de la nación. Se halla nombrado un Encargado
de nuestros negocios en Guatemala, que marchará tan pronto como obten•
ga la aprobación constitucional de la Cámara de Senadores.
No tardará en reclamarse la suspirada unión de los representantes de todas las naciones americanas de [en] Panamá para consolidar el pacto Y la
amistad más franca de la gran familia, que multiplicando los prodigios del

614

valor y los esfuerzos de la constancia, rechazó para siempre el dominio español. Los plenipotenciarios de México se hallarán en el mar en todo el mes
que hoy comienza. Felicito a las Cámaras y al Continente Americano por la
aproximación de un suceso que recomendará la Historia como el de mayor
trascendencia que acaso podrá ocurrir en el siglo XIX.
Y volviendo la cara a la brillante situación del interior, nuevos e importantes triunfos han sublimado la gloria de la República. La Escuadra Española del Pacífico, que entretenía las esperanzas del Gobierno de Madrid
aun después de la campaña de Ayacucho, capituló a lo. de mayo en Mon~
terrey de las Californias, aumentándose nuestra marina con el navío Asia
hoy Congreso Mexicano, y el bergantín de guerra llamado Constante. Es in~
calculable el valor de este hecho en lo político y supone en lo moral consideraciones altamente honoríficas a México, que fue elegido entre todos los
Est3:dos que dan frente al gran Océano para recibir los últimos despojos del
monbundo poder español en los mares de la América. Empeñada la generosidad de la República para con los desgraciados que adoptaban una nueva y mejorada patria, les ha pagado todos sus alcances al Gobierno Español,
que falta a todos sus empeños cuando demanda sacrificios.
Las Cámaras participan en estos momentos del gozo que me enajena, record~~º que al cabo de cuatro años de tentativas y afanes inútiles para la
rend1c1on del famoso Castillo de San Juan de Ulúa ha abatido el pabellón
q~e a_lzó Cortés en las aguas mexicanas. Ha resultado de las anticipadas combma~1~nes del Gobierno, del vigoroso asedio por mar y tierra, y del atrevido
~ovimiento de nuestra marina sobre la del enemigo que impulsó una mano
d~estra: ocu~aron nuestras tropas el 21 de noviembre la posesión que se apellidaba el Gibraltar de América, que podía decirse la llave de América y que
conservaban los enemigos jurados de la Independencia a las puertas de la
Re~ública. Un suceso de tanta magnitud y que ha sido objeto de los más
~ientes votos de los patriotas, bastaría a indemnizar a la Naci6n de sus pérdidas en largos años de lucha, a lisonjear al Congreso y al Gobierno del logro de sus tareas, encaminadas todas a beneficio de los Estados Mexicanos.
~a R~pública se ha colocado en la altura de consideración que explican
:~amos repetidos &lt;:1da día y se h~ _impreso el último sello al triunfo de
,,ran causa de la libertad de Amenca, radicalmente identificado con la
suerte de México. El Gob'temo que ve sentado al Congreso Nacional en el
trono de la Justicia, reclama de su augusta munificencia las recompensas de
que son merecedores los valientes soldados de la patria.

La H_ac~en
· da que en todos los países es el bar6metro de su riqueza y en~an?,ecuniento, prepara un aumento el más ventajoso de ingresos. La amortizacion de ca 1.tal ha 'nf did
P es
1 un
o en los acreedores la confianza que consti-

615

�tuye la magia de nuestros recursos. El crédito nacional en los mercad01
tranjeros adelanta a proporción que se observa nuestra religiosidad con
casas prestamistas. La de Barclay, Richardson y Co., de Londres, n ~
ventajosamente el préstamo para que fue comisionada por la República. tt.:
chosamente se ha usado muy poco de él para gastos comunes. El apresto ff:
buques, annamento, vestuario y remontas para el Ejército, recoger v ~
y productivas cosechas de tabaco, amortizar parte muy respetable del pit,.
tamo contratado en 1823 con la casa inglesa de B. A. Goldsmith y Co., 'f 4
puntualísimo pago de dividendos de intereses y amortización ordinaria, ha
sido el objeto de su producto liquido; pero con la utilidad que se admira íii
el Ejército, en las creces de la Marina, en la adquisición de Ulúa, en la sep.
ridad interior y exterior que disfrutamos y en otras mejoras.
Satisfaciéndose la mitad de los productos de las aduanas marítimas en ellíl
mismas y la otra en México, por acuerdo del Gobierno se han dado 6 ~
muy estrechas para que se deposite la mitad de aquéllas, que es la cuarta
parte del total de su valor, en Veracruz, Alvarado, Pueblo Viejo de Tampiat,
Tampico de las Tamaulipas, Soto la Marina y Refugio para emplearla n1giosamen te en el completo y pronto pago de dividendos y amortización ordiDJ,
ria, sin necesidad de ocurrir para este empeño al resto del último empr&amp;titó
que se halla en Londres a disposición del Gobierno.
El urgentísimo arreglo de aranceles marítimos imprimirá en el comercio
el mayor impulso de que acaso necesita, y la balanza venidera mostrará \11111tajas, comparada con la de 1824 y aun con la de 1825 que será más general
y perfecta, las aduanas marítimas meses ha que caminan a su total organizaci6n y la tendrán sin duda por el plan designado al intento. Los Estadas
de las Chiapas, Querétaro, Puebla, Tabasco y Yucatán han recibido los 111xilios en numerario a que no alcanzan sus arbitrios del momento. Ellos •
harán productivos y cesarán las remesas. Los situados a Béjar, Coahuila, aihuahua y Tejas se han atendido oportunamente. A las Californias se •
viaron socorros de toda especie. Los almacenes generales de la capital se
llan abastecidos con abundancia de vestuarios y armamento para el Ej&amp;citoi
lo que asegura su decente permanencia.
El comercio, canal de comunicaci6n entre el que consume y el que produce, progresa de un modo superior a todo cálculo en los puntos litorales de
México, y ni el monopolio, ni la rivalidad han podido alterar los mercadal
Empero, la prosperidad del comercio exige una breve y cómoda circu)aci6ll
interior a que las Cámaras darán la última mano, considerando en su »
tual reunión el proyecto de caminos. Apenas se ofrecerá un asunto en qut )a
opinión se haya expresado más terminantemente.

»

El sistema de Hacienda, adoptado por la soberanía de la Nación se ha pJaa,

616

teado eficaz y cumplidamente por el Ejecutivo. A beneficio de constantes esfuenos y para colmo de nuestra ventura, puedo anticipar a las Cámaras el grato anuncio de que es probable sean cubiertas las obligaciones del año que comienza con los productos natW"ales de nuestro suelo. Aquiétense los pusilánimes que desconfiaron de los inmensos recursos de la naturaleza, del genio y de
la industria de nuestra patria bienhadada.
El Ejército ha restablecido la moral, principio de su vida, y la disciplina ha
adelantado en un año, sobre toda ponderación en los cuerpos de línea y también en los de milicia activa. La brillantez de los equipajes, la excelencia de las
annas contribuye en gran manera a equiparar nuestro Ejército con los mejores
del mundo. Ha llegado a la República más de la mitad del cuantioso armamento encargado a Europa y se está recibiendo paulatinamente el resto para llenar
sobradamente las atenciones de la Nación. Ella cuenta con artillería para los
puntos fortificados de las costas y servicio de campaña. En Perote se ha mandado formar un abundante depósito de municiones para resguardarlas de la intemperie de la costa del norte, y con otras miras de notoria conveniencia. A las
Compañías Presidiales se les ha dado forma provisional mientras las Cámaras
resuelven en la consulta de 23 de marzo último, cuidando de proveerlas de vestuario, armamento y municiones para imponer a las tribus no civilizadas. La
de indios yaquis en la Alta Sonora se alzó, cometiendo algunos asesinatos; pero la actividad del jefe militar y de las autoridades políticas los han puesto en
disposición de pedír la paz y de evitarse la repetición de semejantes atentados.
El Congreso, acordando medidas análogas a sus sentimientos filantrópicos y
a la compasión que inspiran esos desgraciados individuos de la ~aza humana,
les facilitará los goces sociales, ahuyentando por siempre la bárbara política del
Gobierno español, que por reglamentos impresos y circulares a los jefes militares de aquellas fronteras, mandaba provocar la guerra para conseguir la destrucción. El Gobierno ha procurado atraer a los caudillos por todos los medios
d_e paz y lenidad, y la espada no se desenvainará si no es para castigar sublevaciones. Los puntos de aproximación al enemigo se han resguardado con el oportuno envío de tropas.
. ~ estado de defensa en Yucatán es muy respetable y el Gobierno por in.me~ a Cuba se ha empeñado en atenderlo. No están por demás las precauª?"es, aun en el caso de que sea evidente la importancia física y moral del enenugo. Los menoscabos y descomposiciones de la importante fortaleza de San
Juan de Ulúa han comenzado a repararse a fin de que el primer puerto de la
República en el océano se mantenga en perfecta seguridad.

Nuestra armada, después de haber hecho su deber en la rendición de Ulúa
se halla expedita para guardar nuestras costas de las incursiones de los piratas ;
contrabandistas. Buques de alto bordo que se esperan aumentarán sus fuerzas
617

�brevemente y protegerán el comercio en el Golfo mexicano. Tienen iguales atenciones dos bergantines de guerra y lllla goleta en el Mar del Sur. La correspondencia con California que estaba paralizada por falta de buques, ha vuelto
a tomar incremento con dos goletas correos, construidas en San Blas. El navío
"Congreso Mexicano", en estado de armamento, zarpará de Acapulco denm,
de un mes, a más tardar, para el Mar del Norte, donde prestará los útiles servicios que la Nación le confiera.
Encargado el Supremo Poder Ejecutivo de vigilar la pronta y cumplida ad.
ministración de Justicia de la Federación, ha dirigido sus conatos a que las Je,.
yes existentes a favor de la propiedad, del honor y la vida de todos los ciudadanos, no sean brillantes quimeras, ni los juicios otras tantas redes para el ino,
cente o el fundamento de la impunidad de los culpados. Las Cámaras conocen
hasta dónde se extiende el resorte del Gobierno y la generalidad con que se afecta esta parte complicada de la organización social. Hay trabajos del Congreso
para que el alto Poder Judicial emprenda su marcha; los adelantos para el arreglo de la administración de justicia en el Distrito y Territorio de la Federación
acabarán de afianzar a los beneméritos ciudadanos que las componen las inettimables garantías del hombre en sociedad.
Examinadas las constituciones publicadas en los Estados se advierte el ti•
no y circunspección con que las Legislaturas han establecido las bases en este
ramo, bajo las formas de la Constitución Federal y los principios lumin~
de la ciencia de la legislación. Son asombrosos los progresos de la moral en
la República y ellos testimonian no menos el carácter dulce y suavísima Ín•
dole de los mexicanos que la regularidad de las instituciones adoptadas y su
analogía con las costumbres nacionales.

Academia de San Carlos tiene abiertas las puertas de la formación del buen
gusto en las artes que sirven a Ja comodidad de la vida.
Ha empezado a formarse el Museo Nacional, que será el depósito de Jo
más raro y precioso de nuestro suelo para la ilustración del joven aplicado y
la admiración del viajero. En los Estados se crean colegios para el estudio
de las ciencias físicas y morales, comprendiendo la económica, la legislación
y los demás conocimientos que volvió exóticos para nosotros la pusilanimidad de la administración española. MuJtiplícanse las escuelas de primeras
letras y se va generalizando el sistema de Lancaster por las tareas de la Com.
pañía de México, atL'"&lt;iliada por el Gobierno. Varias sociedades y academias
secundan el movimiento rápido de la ilustración. Los más de los Estados han
adquirido imprentas y el libre pensamiento del mexicano hace sudar las prensas hasta en los confines de la República. El Gobierno se ocupa en meditar
un plan extenso de educación, que merecerá de la Cámara la atención que
reclama la primera de sus facultades exclusivas.
El laboratorio de minas ha dado empleo a crecidos capitales extranjeros,
ha vivificado 1a población del interés y ha animado su agricultura y comercio. La ociosidad ha desaparecido, los brazos hallan ocupaciones útiles y reviven las esperanzas de familias que de la opulencia pasaron a la mendicidad. Una noble competencia reina en los ingenios de moneda y la circulación de los signos de valor se aumentará a la par que la riqueza pública. La
introducción de máquínas para el beneficio de los metales, la venida de artistas consumados difundirán aquí las luces que se envidiaban a Ja Europa:
mi imaginación apenas alcanza el colmo de felicidades que se preparnn a la

Los ladrones y foragidos, acosados en los Estados, se habían refugiado
en la gran capital y a merced de su numerosa población perpetraban en las
sombras de la noche y a la luz del medio día sus infames atentados. Ellos ex•
citaron la ener&lt;Yía del Gobierno, que apoyado en la saludable ley de 3 de OC•
tubre ha logrado hacer desaparecer los crimcnes, castigarlos y prevenirlos.
El jurado para los delitos atroces, ensayado en el Distrito Federal, podría conducimos al agradable descubrimiento de haber llegado la República al estado
de perfección que supone este género de juicios.

La industria que secundariamente pertenece al fondo de nuestros recursos,
~ejora visiblemente. Fábricas de papel, ferrerías, hornos de vidrio, bilandenas de algodón, todo esto comprueba la actividad y el genio emprendedor
de los mexicanos. Aunque hasta ahora aparece como problemática la comunicación de los dos mares por el Istmo de Tehuantepec, mediante la apertura de un canal, ha desaparecido toda duda sobre la facilidad de abrir costas
Y_ ~uy buenos caminos carreteros para eJ comercio del mundo. La expedicio~ _que el Gobierno mandó a aquel país, ha regresado confirmando estas
noticias Y dejando satisfechos en gran parte sus designios. El Secretario del
D~acho de Relaciones detallará a las Cámaras los incansables afanes del
~obierno para no dejar un solo vacío en los importantes objetos de la creaci6n, fomento y adelanto de la organización interior.

La ilustración se difunde por todas las clases de la sociedad. El Gobienio
se complace en la mejora de los establecimientos de educación, en la fonna
de otros y en el empeño que se manifiesta por hacer inextinguibles las luces
en el pueblo. Una reunión escogida de ciudadanos amantes de la gloria de
la patria concibió y ha realizado el designio de crear en la capital un institu·
to para la perfección de la ciencia, de la literatura y artes. El Ejecutivo aprobó los estatutos y ocurrió a las Cámaras para el señalamiento de fondos. La

618

patria.

~ennítaseme distraer a las Cámaras en esta serie no interrumpida de prospendad, con el triste recuerdo de las víctimas que ha arrebatado la peste, segando las cabezas de la niñez y de la tierna juventud. El Gobierno ha visitado

619

�las mansiones del dolor y sus auxilios se reprodujeron tanto como los
y sus lamentables efectos, que felizmente no existen ya.
Mas, un consuelo sin límites nos fija nuevamente en el desarrollo díl
germen de nuestras libertades, que formando por instantes un árbol feam,;
do y lozano, extiende los elementos de vida en el cuerpo federativo.
Un año ha que se lamentaban de nuestra suerte los que nos infirie.nm él
tamaño agravio de suponemos incapaces de ser regidos por el más subliaw
de los sistemas conocidos.
El Código de la Nación se reputaba una teoría vana en sí misma y quie
el desengaño vendría a ser su último resultado. Creíase que nuestros 1egi111,
dores distinguidos, destituídos de previsión, o arrobados si se quiere de ia
torrente de ideas peligrosas, envolvían a los pueblos en los desastres de la
anarquía, cuando los llamaba a la perlección social. Los mexicanos, oonna,.
turalizados con lo bueno, lo grande y lo perfecto, burlaron estos vaticiniol i,
la ignorancia y tal vez de la mala fe. El contento universal, la adhesión a .lat
leyes, el respeto a las máximas conservadoras de nuestra existencia ~
todo viene al apoyo de la sabiduría y del profundo cálculo de los legis]adoi
res mexicanos.
La patria, coronada de gloria, ostenta a la presencia del universo, q1l8
abriga en su seno la paz, la filantropía y las virtudes.
Desde este punto las armas remontan su nombre a los siglos distantes aa
la majestad de sus principios y la inmensidad de sus recursos.
Las Cámaras del Congreso Mexicano, en la plenitud de su poder, llevará
a su complemento la grandeza y felicidad de la República.
JuAN A. MATEOS,

620

Historia de los Congresos Mexicanos, III, pp. 347-3M.

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Nuevo Reino de León</name>
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      <name>Tranquilino Cortés</name>
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