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                  <text>Sección Quinta

~
NOTICIAS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

�UNESCO

SEMINARIO REGIONAL SOBRE EL DESARROLLO DE LAS
BIBLIOTECAS UNIVERSITARIAS DE AMERICA LATINA
Mendoza, Argentina, 24 de septiembre -

5 de octubre de 1962.

EN LOS DÍAS DEL 24 DE SEPTIEMBRE al 5 de octubre últimos, tuvo lugar en la ciudad
de Mendoza, Argentina, el Seminario Regional sobre el desarrollo de las bibliotecas
universitarias en América Latina, auspiciado por la UNESCO y por el gobierno de
aquella república sudamericana.
Asistieron a este importante evento cultural, delegados de Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chile, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras,
México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Venezuela y
Uruguay, además de algunos expertos, observadores, miembros de organismos internacionales, visitantes, asesores, periodistas y autoridades del Seminario. Este fue dirigido
hábilmente por don Javier Lasso de la Vega, director de la Biblioteca Central de la
Universidad de Madrid, y por la subdirectora, Ma. Luisa Monteiro de Cunha, directora
de la Biblioteca Central de la Universidad de Sao Paulo, Brasil. Estuvieron presentes
asimismo el Sr. Carlos Víctor Penna, Jefe del Centro Regional de la UNESCO en el
Hemisferio Occidental, con sede en La Habana; y el Sr. Ram6n Juan Moruja, secretario permanente de la Comisi6n Nacional Argentina para la UNESCO. A este importante evento asisti6 como delegado de México el Sr. Israel Cavazos Garza, director
de la Biblioteca "Alfonso Reyes" y Jefe de la Secci6n de Historia del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n.
Las actividades se desarrollaron en el recinto de la Honorable Legislatura de la
Provincia de Mendoza, en un ambiente que hizo más propicio el apoyo moral de las
autoridades de dicha provincia y las de la Universidad Nacional de Cuyo.
De la discusi6n y comentario de los puntos señalados en la agenda de trabajo,
surgieron numerosas recomendaciones, entre las cuales se destacan las siguientes:

Tendencias de la educación superior

El Seminario, en su etapa inicial, estudi6 las nuevas tendencias y objetivos de la
enseñanza superior, con previsi6n para los pr6ximos 1O años. En este sentido, se manifest6 de acuerdo en la preferencia que debe darse a la funci6n de enseñanza tra-

701

�dicional reconociendo la existencia de nuevas ocupaciones que deben adquirir dignidad
universi;aria. Para ello, concluyó que el instrumento más eficaz para la realización de
estos fines, es la biblioteca; y recalcó asimismo el importante papel del bibliotecario
en la formación de los universitarios latinoamericanos.

Funciones de la biblioteca
Por cuanto a las funciones de la biblioteca universitaria, considerando el probable
desarrollo de la educación superior, destacó el Seminario el proceso de transformación;
su labor en la enseñanza e investigación, que la constituyen en complementaria de la
misión de la universidad.
Recalcó la necesidad de que la biblioteca esté constituída por un fondo bibliográfico
representativo de las ciencias, las letras y las bellas artes; y de desarro~lar sus servic!os
en forma de docencia, a fin de facilitar la investigación y la formación y perfecc10•
namiento de los profesionales.

Recursos y necesidades
Al analizar el estado actual de las bibliotecas universitarias latinoamericanas, se
observa la insuficiencia de vinculación de los servicios bibliotecarios con el programa
de la universidad, y la falta de representación de la biblioteca en la comisión de
presupuestos. Ello ha originado la provisión de recursos insuficientes, Y la deficiente
utilización de éstos, por fallas de organización.
Del estudio de la encuesta realizada recientemente por la UNESCO en 90 bibliotecas universitarias, se desprenden asimismo serias deficiencias, tales como: baja pro•
porción del presupuesto total de cada institución, destinado a la biblioteca; esca~
de personal técnico; sueldos reducidos; cifras bajas en circulación y préstamos; movimiento mínimo de información documental; carencia de guías o boletines; inicios
vagos de mecanización, y falta absoluta de automatización.
A fin de superar tales deficiencias, el Seminario recomienda: que las universidades
destinen a los servicios bibliotecarios no menos del 5% de su presupuesto total; que
la dirección de la biblioteca integre la comisión de presupuesto; y que la biblioteca
sea informada oficialmente de los movimientos en los planes de estudios, y de la
creación de nuevos organismos de enseñanza e investigación.

Financiamiento
Por lo que se refiere a la remuneración del personal, se hizo hincapié en que el
sueldo del director no sea inferior al de los profesores titulares de tiempo completo,
y que, en proporción a éste, sea señalado el de los demás empleados.
Que para la ampliación de las adquisiciones con economía de recursos, el canje sea
centralizado.
Se señaló la posibilidad de mejorar la situación económica, recurriendo a institu•
cioncs nacionales. El Seminario pide a los organismos internacionales, que en sus programas de ayuda, figure el aporte económico, técnico, etc., para que las bibliotecas

702

actualicen sus fondos bibliográficos; construyan edificios adecuados; adquieran instalaciones y equipos necesarios; preparen su persona, etc. Los directores, a su vez, deben
conocer las fuentes exteriores de ayuda, y formularán programas, que deben figurar en
los programas generales de cada institución. Además se recomienda que las bibliotecas
estén representadas en las juntas nacionales de planeamiento de la educación• y que
para el mejor logro de todo lo anterior, las bibliotecas de cada país instituya~ asocia~
ciones, juntas, etc.

Estructura de las bibliotecas y fondos bibliográficos
Se observó el aislamiento de la biblioteca, dentro de cada universidad, por lo que
ésta carece generalmente de estructura orgánica y de un lugar preciso en el cuadro
de las actividades universitarias.
Hay prolificación de bibliotecas en la universidad y aun en cada facultad; falta unificación en las adquisiciones y de procedimientos técnicos; deficiencia en la distribución
de los fondos y falta de locales adecuados.
Se recomienda que haya una biblioteca central u organismo equivalente, que cuide
del planeamiento, administración y control de actividades; centralización de procesos
técnicos, mantenimiento y utilización de fondos bibliográficos y documentales, y de la
extensión universitaria. Que la biblioteca cuente con un reglamento que señale los
deberes y derechos de los bibliotecarios y la estructura interna. Que el director de
la biblio~e~ forme_ parte del organismo de gobierno de la universidad o facultad, y
que la biblioteca disponga de una comisión consultiva o asesora, bajo la coordinación
del director.
. Por cua~to .ª la deficiencia de textos básicos, obras complementarias o de investiga,c16n; suscripciones a publicaciones; colecciones incompletas; tesis universitarias• material de referencia, etc., se recomienda la elaboración de un programa de incren:ento •
la racionalización de los fondos para su mejor utilización; la selección bibliográfica'.
de acuerdo con los docentes e investigadores; y la incorporación de obras dependientes
exclusivamente del director.

Servicios técnicos y administrativos
. ~a mayoría de las bibliotecas universitarias carece de programa racional de adquismones; hay diversidad de códigos de catalogación y de sistemas de clasificación. El
servicio de circulación o de préstamo, no responde a las exigencias actuales. Ello origina innecesarias inversiones e inconveniente utilización de recursos.
Se recomienda: que en cada universidad la selección y adquisición obedezca a un
plan racional; que en la biblioteca exista un catálogo colectivo de libros y colecciones
periódicas existentes en la universidad; que se utilicen sistemas de clasificación de
reconocida validez internacional. Que el Servicio de préstamos se mantenga debidame~~e organizado y reglamentado; que se disponga de una sección de referencia, que
facilite las tareas de investigación; y que las universidades incluyan en sus programas
de estudios cursos sobre uso de la biblioteca, iniciación bibliográfica y documental y
pn•paración de trabajos de investigación.

703

�Formación del personal

áJ d. , miles formaciones: con experiencia, pero
Hay en las bibliotecas personal de las m . ISI • • d carrera con algunos conoci. .
,
·
ni
título•
umvers1tanos
e
•
sin formación b1bhoteco1ogica
'
"liar carente de formación téc. .
•
título etc El persona1 auiu ,
micntos; bibliotecarios con
.. •
:
.
concurso y es, generalmente, un
.
etc. El director es admitido sin se1ecc16 n o
'
mea,
improvisado.
de bibliotecología a la universidad,
. d 1 incorporación de 1as escue1as
d
Se recormen a: a
. to de licenciaturas o doctorado. Que se en
o la creación de éstas, y el otorg~IIlll.en "6
e se incremente la formación o perdos O de especia 1zac1 n, Y qu
.
cursos d e posgrad ua
,
d" de becas . y que se impartan cur.
d t o o fuera del pa1s por me i 0
'
d
feccionam1ento, en r
.
'
ue los profesores de estas escuelas sean e
sillos al personal. Se recomienda asimismo q
dedicación exclusiva.
d" t
t ngan formación bibliotecol6gica adeEs imprescindible, además, que 1os irec ~6res b~bl" tecol6.,;ca como complemento de
t
de documentaci n 1 10
o• ,
cuada; que se creen cen rO_s
,
. .
de la Escuela de Bibliotecología de
la enseñanza, viendo con Slmpatia la orgamzac16n
la América Central.

Edificios y equipos

.. .
ienda conocerse los fines que ha de cumPara el planeamiento de ed1f1c10s, se ~eco~
ro rama elaborado por expertos.
plir la biblioteca, estableciendo, a contmuac16n un p g ¡"al para el género de labor
.d
. u• el proyecto sea espec ,
.
En éste, deberá cons1 erarse . q ~
1
. t . ter1·or con preferencia al exterior;
.
ifq
,
.
1 e el p aneam1en o m
a que se destina;
que se ver · u · a meros efectos arqu1·tect6n"icos., que sean previstos
..
que no se sacnf1que 1a convemenc1a 6 .
d ·nistraci6n. Se recomienda el sistema
la ampliación, el desarrollo y la econ rmca a ~.
de entrada y salida. el acceso
f1 "b"lidad • el centro umco
'
.
modular, por su gran ex1 i _ . '
1
t o cuando se trata de una ciudad uru•
•
•
la
ub1cac16n
en
e
cen
r
,
libre a las co1ecc1ones, y
1 "6 d 1 obras los arquitectos deberán asesoversitaria. Durante y hasta la conc us1 n _e as
'
"bli
•
los aspectos funcionales.
rarse del b1 otecano, en
. d fl "bili"d d evitando que sean empotrados.
· os se recolillen a exi
ª ,
.
Por cuanto a 1os eqwp ,
b. . . d rable cómodo y de fácil con,
•
t
biable
y
e
mo
1
1
1ano
u
,
1
Q ue la estantena sea m ercam
'
1
b" te acogedor
1
' de colores y e am 1en
·
servaci6n. Debe tenerse en cuenta a armom~
de reconstrucción, y la UNESCO
Tales normas habrán de observarse en e caso
.
prest ará a las Universidades orientación técnica sobre el particular.
Cooperación interbibliotecaria

para
• d establecer y mantener 1a centralizaci6n de las adquisiciones,
.
Se recom1en a
.
personal . para ello se sugiere asomejor aprovechamiento del presupuesto, uempo y
',
.
ro ectos de adquisición planificada, de cada pa1s.
.
ciarse a los P . Y
d a umvers1
.
.da d y la catalogación cooperativa, deben
t
lizada
en
ca
.
6
La catal~ga~61 npcreend~:Unante. Los catálogos colectivos, sobre todo de publicacione$
ser la aspira□ n
• li
·
"6d.
h brán de ser tarea principal de los b1b otecanos.
pen 1cas, a
. . de préstamo, nacional
Debe procurarse la coordinación o centralización del serv1C10
o internacional, de acuerdo con las normas de la IFLA.

Que la UNESCO brinde todo su apoyo para la creación de un centro piloto de
canje, de publicaciones de tipo especifico ( duplicados, tesis, etc.).
Se recomienda asimismo la coordinación de las actividades con las de los organismos
internacionales: UNESCO, OEA, FID/CLA, etc.; asi como la creación de comités
bibliotecarios, dentro de las asociaciones de bibliotecas; y la creación de juntas nacionales de bibliotecas universitarias, con representantes de las diversas j1.1ntas bibliotecarias de cada universidad.

DtCIMO TERCER CONGRESO NACIONAL DE SOCIOLOGIA

BAJO EL PATROCINIO del Gobierno del Estado de Sonora y de la Universidad de dicho
Estado y convocado por la Asociación Mexicana de Sociología, correspondiente de la
Asociación Internacional de Sociología de la UNESCO y del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, habría de tener lugar
el Décimo Tercer Congreso Nacional de Sociología en el marco sereno y acogedor de
la provincia mexicana, como lo es la ciudad de Hermosillo, capital del Estado de
Sonora, de los días 12 al 16 de noviembre de 1962, versando exclusivamente sobre el
tema de la "Sociologla del Desarrollo Nacional y Regional".

Las finalidades de este importante evento fueron las siguientes: l. El estudio de
los conceptos sociológicos fundamentales del subdesarrollo y del desarrollo. 2. El es-

tudio comparativo de diversas sociedades en relación con las etapas recorridas y niveles alcanzados con el fin de determinar cuáles son los elementos favorables al desarrollo o capaces de acelerarlo y cuáles los que lo dañan y lo frenan. 3. El estudio de las
relaciones entre las diversas circunstancias y factores físicos· y el desarrollo. 4. La promoción de aportaciones de diversas fuentes, de acuerdo con las distintas especialidades
de los congresistas, para obtener datos y puntos de vista históricos, económicos, psico16gicos, etnográficos, jurídicos, políticos, etc., sobre el desarrollo, con el fin de coordinarlos en una explicación total del fenómeno, de sus constantes sociológicas y de su
dinámica, que sirvan como base científica de posibles aplicaciones pragmáticas. 5. El
estudio especüico de las circunstancias y factores de toda índole que privan actualmente
en el Estado de Sonora y en otras regiones del país y que favorecen o retardan su
desarrollo integral dentro de la comunidad nacional de que forman parte.
El temario del Congreso fue dividido en secciones, correspondiendo a la primera la
"Teoria General del Desarrollo y del Subdesarrollo"; a la sección 11, "El Desarrollo
y los Recursos Naturales"; a la sección 111, "Los Recursos Humanos y el Desarrollo";
a la IV, "El Desarrollo y la Economía"; a la V, "El Desarrollo y las Ciencias"; a
la VI, "El Desarrollo y la Técnica"; a la VII, "El Desarrollo y la Educación"; a la
VIII, "El Desarrollo y la Administración Pública Nacional y Regional"; a la IX, "Los
Sistemas de Explotación, Distribución y Propiedad de la Tierra y el Desarrollo"; a la
X, "El Desarrollo y la Religión"; a la XI, "El Desarrollo y la Raza"; a la XII, "El
Derecho y el Desarrollo"; a la XIII, "Los Trastornos Sociales y el Desarrollo"; a la
XIV, "La Patología Social del Desarrollo"; a la XV, "El desarrollo y la Planificación";
a la XVI, todos los temas referentes al desarrollo social y económico que, estando relacionados con las finalidades del Congreso no figuraron en las anteriores Secciones

704
705
H45

�del Temario y, finalmente, la Sección XVII, que agrup6 a todos los temas de las
Secciones anteriores, referidos específicamente a un país, o a una región determinados
y en particular a México.
Con la asistencia del Gobernador del Estado de Sonora, Licenciado Luis Encinas,
ex-Rector de la Universidad Sonorense y destacado intelectual, así como con la del
ameritado maestro, Doctor Lucio Mendieta y Núñez, iniciador y promotor de esta
clase de congresos, quien con su empeño y experiencia ha podido ver la celebración
del décimo tercero, a su lado estarían también el Doctor 'Moisés Canale, Rector de
la Universidad del Estado de Sonora, el Licenciado Alvaro Molina Enríquez, Director
de Trabajo y Previsión Social del propio Estado y de otras importantes personalidades,
habría de tener lugar la inauguración del Congreso, el lunes 12 de noviembre de
1962, a las 11.30 horas, en una ceremonia solemne en la que la palabra y el pensamiento del digno gobernante sonorense, Licenciado Luis Encinas, fueron clara y cálida
manifestación de bienvenida a los congresistas y de éxito para los trabajos a realizar
por el Congreso. La sede del Congreso sería la Universidad de Sonora, alta mani•
!estación, que en modernísimo albergue, es un simbolo de la fe que pueblo y gobierno
han puesto en los valores de la cultura. Relevantes intelectuales de otros países, como
el Doctor Talcott Parsons, considerado como uno de los mejores sociólogos norteamericanos, el Doctor Germán Guzmán Campos, de Colombia, el Doctor Hans Freyer, de
Alemania, el Doctor Alain Birou, de la Universidad de París, habrían de contribuir
a dar mayor realce al Congreso, para no citar solamente sino a algunos, ya que en
esta ocasión fue muy nutrida la concurrencia.
El número de ponencias que fueron presentadas para su estudio y discusión excc•
dieron con mucho a lo originalmente planeado, así como su calidad e interés científico
dentro de los lineamientos del Congreso, de aquí que las actividades del mismo se
habrían de caracterizar por la intensidad en los trabajos de las diferentes Seccione•,
así como por el valor de las exposiciones obtenidas en tales secciones y en las Plenarias, lo que produciría un clima de apasionante intervención de todos los congresiltal,
con innegable utilidad de aportaciones y de conclusiones generales, habiendo sido óptimos
los frutos recogidos.
Ante la imposibilidad de hacer una relación de todas las ponencias que fueron some•
tidas al Congreso Nacional de Sociología, habremos de citar entre otras las siguientes:
Anaya Monroy, Femando: Aspectos Socio-Jurídicos del Desarrollo en México. Birou,
Alain: La Educación de los Hombres para una Nueva Sociedad. Cornejo Cabrera,
Ezequiel: Conveniencia de un Plan de Desarrollo Armónico para la Totalidad de los
Grupos Indígenas de México. Cuba Jones, Roberto: Algunas observaciones Sociológicas
del Desarrollo. Davis, Kingsley: Causas y efectos de la Primacía de la Primera Ciudad.
Con especial Referencia a Latinoamérica. Femández Bravo, Vicente: La Distribu•
ción del Ingreso Nacional y el Desarrollo. Flores, Ana María: La Magnitud del ham·
bre en México. Formoso de Obregón Santacilia, Adela: La Igualdad de Oportunidades
Educativas para Hombres y Mujeres como Condición del Desarrollo. Freyer, Hans:
La Idea de Progreso. García Gómez, Alberto: El Derecho y el Desarrollo. González
Casanova, Pablo: Sociedad Plural y Desarrollo: El Caso de México. Guzmán Campos,
Germán: Aspectos Positivos de la Violencia en Colombia. Hayner, Norman S.: México en
Transición. Huitrón, Antonio: La Reforma Agraria y la Revolución Industrial, Condiciones del Desarrollo Integral de México. Mac-Lean y Estenos, Roberto: El Latifundio en
el Perú y la Reforma Agraria. Mendieta Alatorre, Angeles: Influencia de la Educa•
ción en el Desarrollo. Moreno, Antonio de P.: El Derecho y el Desarrollo. Olea,

Hécto~ ~-: Fuentes Históricas y Sociológicas del Derecho Constitucional en el Noreste

de Me~co. Parsons, Talcott: Influencia, Poder y Fuerza en los Procesos de Desarrollo
Econó~co. Pompa y Pompa, Antonio: El Valle de Mexicali; Laboratorio del México
del _Manana. Porras. Demetrio: Sociología del Desarrollo del Istmo de Panamá. Ramos
M~ISés: _Influencia del _C~édito Agrícola en el Desarrollo de Sonora. Silva Wiedmann:
L~s Fe~pe: Des~nvolv1m1ento de una Comunidad (Brasileña) bajo la Influencia Técnica. T1b6~,. Gutierre: El Desarrollo y la Alfabetización Escolar y Extraescolar. Uribe
Romo, Ermlio: Necesidad básica del Desarrollo de las Recñones Mexicanas d 1 N rt .
L c
·
l
.
o·
e
o e,
a onqu1sta de Desierto. Desarrollo de las Regiones Mexicanas del Norte: La Con•
quista del Desierto. Yescas Peralta, Pedro: La Administración y el Desarrollo (
Oaxaca), México.
en
ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

F. STOLZ, Historia de la Lengua Latina,
3a. edición revisada por el Dr. Albert
Debrunner, Traducción al español por
el Dr. Juan Bautista Sita-Aquino Anjou.
Manuales UTEHA, No. 64, México,
1961, 174 páginas.
EL CLÁSICO MANUAL DE STOLZ sobre la
Historia de la Lengua Latina ha visto,
por fin, una segunda edición en español.
Hacemos hincapié en lo de segunda edición, pues da la impresión de que la
Editorial Uteha desconoce o quiere ignorar la primera edición española de
1922, cuya traducción fue hecha por
Américo Castro y editada en Madrid por
Victoriano Suárez dentro de la Biblioteca Española de Investigación Científica. Y esto no es todo; supuesto que
Américo Castro tradujo sobre la primera edición alemana de la colección Goschen y anotó inteligente y oportunamente su traducción, nos preguntamos por
qué, si se trataba de hacer una traducción nueva sobre la tercera edición alemana, no se aprovecharon las anotaciones de Castro, que complementan el contenido del texto de manera especial para
el lector de habla española. Es evidente
que la tercera edición alemana, sobre la
que se ha hecho la traducción que comentamos, está notablemente enriquecí-

da respecto de la primera, empezando
por la bibliografía, ya que se han incorporado a ellas los nuevos estudios
lingüísticos que sobre el latín han aparecido en los últimos cuarenta años ; se
han precisado más los datos prehistóricos y etnográficos y, en ocasiones, los
capitulas han recibido nueva reestructuración y enfoque. Pero, de todos modos, echamos de menos las anotaciones
de Castro de la primera edición española.
Dentro de las actuales corrientes lingüisticas se puede decir que desde el
punto de vista histórico y gramatical el
latín ha sido ya estudiado a fondo, incluso se le han aplicado los principios
de la nueva estilistica (Marouzeau ) con
extraordinarios resultados. La historiografía de la leng ua latina se ha enriquecido notablemente, como puede verse
comparando las bibliografías de ambas
ediciones mencionadas. La Historia de
Stolz, manual clásico en los estudios de
filología latina, reúne las cualidades de
un buen manual universitario: claridad,
sencillez y rigor científico en el método
y en la exposición. Sigue la tendencia
de los grandes romanistas, fundadores de
un nuevo estilo filológico, como SavjLópez y Meyer Lübke, principalmente, y
esta nueva edición ha venido a llenar
una necesi.dad esencial, ya que la es-

707
706

�timada traducción de Américo Castro se
había vuelto una rareza bibliográfica imposible de poner a disposición de los
estudiantes.
JUAN ANTONIO AYALA

MARTÍN ALONSO, Evoluci6n sintáctica
del Español. Sintaxis histórica del español desde el iberorromano hasta nuestros
días, Aguilar, Madrid, 1962. 524 págs.
DENTRO DE LOS ESTUDIOS LINGÜÍSTICOS

españoles, que gracias a las investigaciones de los últimos decenios, figuran en
uno de los primeros lugares del mundo,
estaban necesitando que alguien emprendiera un estudio sistemático de la evolución sintáctica de nuestra lengua, ya
que los manuales clásicos de gramática
histórica o de historia de la lengua se
limitaban a abordar este punto en forma superficial y como de pasada, dando,
por otra parte, gran importancia a la
evolución fonética y morfológica. Tal
ocurre con los clásicos manuales de Hanssen, Menéndez Pidal, García de Diego,
Rafael Lapesa y otros. Esta necesidad
del estudio histórico-sintáctico del español fue señalada, no hace mucho, por
Gerhard Rohfls en su Manual de Filología Hispánica (Bogotá, 1957). En este
aspecto han avanzado mucho más otras
lingüísticas, especialmente la francesa y
la inglesa, puesto que en ellas se han
desarrollado con más firmeza los métodos estructurales de análisis y catalogación.
La Evoluci6n sintáctica del Español
de Martín Alonso viene a llenar este
hueco y abrir un camino para futuras
investigaciones; excelente manual de consulta para profesores e incluso libro de
texto para cursos de especialización. Martín Alonso ya nos había dado otras dos
buenas obras de tipo lingüístico: Ciencia del lenguaje y Arte del estilo (que
ha llegado ya a su quinta edición) y

708

Enciclopedia del idioma, uno de los mayores esfuerzos lexicográficos modernos
en los que se han analizado más de tres.
cientas mil palabras, tanto en el plano
histórico como en el etimológico. Para
realizar la obra que hoy nos ocupa disponía Martín Alonso de los medios acle•
cuados y del entusiasmo demostrado en
las obras anteriores.
Evolución sintáctica del español está
dividida en dos partes: l. Sintaxis antigua, medieval y renacentista y II. Sintaxis académica y moderna ( desde 17 71
hasta nuestros días). De especial importancia consideramos, para la comprensión total de la obra, los principios
teóricos expuestos en la Introducción, en
la que se hace un recuento de principios
y de métodos importantes para proceder
al análisis sintáctico. Allí es donde podemos ver todo lo que sustenta al método de Martín Alonso; destaca la importancia para el lingüista moderno del
conocimiento de las lenguas clásicas, en
especial del latín, puesto que éste debe
ser el punto de partida para ulteriores
investigaciones en cualquier campo de la
lengua y, esta es la razón, según M. A.
de las deficiencias que presentan la Gramática académica y todos aquellos trabajos realizados en el seno de esa gloriosa
institución. Asimismo, es de importancia
en esta introducción la valoración de las
dos tendencias lingüísticas que han dominado la escena española en las últimas décadas: Ramón Menéndez Pidal Y
Miguel de U namuno. Destacamos también la importante noción de sintaxis
intemporal, que juega un papel impor•
tantísimo en la formación de las estructuras castellanas.
La edición viene acompañada de bue•
nos mapas, de textos analizados y de ín•
dices que pueden ser de gran ayuda
para su manejo.
JUAN ANTONIO AYALA

FERNÁNDEZ SuÁREZ, España,
Arbol vivo, Editorial Aguilar, 1961.

ALVARO

MUCHO SE HA ESCRITO SOBRE ESPAÑA

con aire de ditirambo y apostura retórica. Y a veces libros desventurados que
se complacen sádicamente en el dolor y
en la tragedia de España. Pero España
permanece, tras larga y penosa labor de
maternidad, "con el espíritu virgen", como apuntó certeramente Angel Ganivet.
De esa "España virgen" nos habla ahora
Alvaro Fernández Suárez. Penetra en su
ser con un enfoque sociológico. Transido
de amor a las gentes reales, al hombre,
a la mujer, al niño, nos vuelve a la realidad española. O mejor, nos devuelve
a ese país viviente. Esfuerzo severo para
comprender la estructura de la sociedad hispana, su despliegue histórico 1 su
querer y su hacer.
España, árbol vivo (Editorial Aguilar,
1961 L es un libro luminoso que reduce
a especies intelectuales el ser y el hacer de España. Precedido de una introducción técnica, está metódicamente estructurado en cinco partes: I. El condicionante básico social. II. El condicionante básico natural. III. El despliegue
histórico. IV. La estructura horizontal.
V. El ser, el querer y el hacer. Contiene
doce capítulos y trescientos sesenta y
tres páginas. Hispania, nos dice el autor,
es la forma ancestral de España. Pero
lo español no "es", sino que se está haciendo. Los franceses -padres titulares
del nacionalismo- inventaron la absur•
da locución que hace de Francia "La
France éternelle" 1 cuando es lo cierto
que ni Francia, ni nadie ni nada es eterno en este mundo. Fernández Suárez no
pretende, por lo menos, que España sea
eterna, Por mi parte confieso haber hablado, en un libro de juventud, de la
España ecuménica y eterna. Con mayor
precisión se puede hablar de la España
esencial o algo similar. Esa, y no otra,

es la intención de quienes usan el vocablo "eterna". El autor nos propone en•
focar lo social bajo dos aspectos: la
resultante --status dinámico, en el tiempo- y las fijaciones -"rocas íntimas,
plantadas secularmente en el alma de
un pueblo, que sólo con lentitud erosionan las lluvias y los vientos y conmueve
algún temblor de tierra"-. Las fijaciones --creencias, rutinas, afectividadesforman el condicionante básico social.
La tierra, el factor geográfico, integran
el condicionante básico natural. Hasta
aquí los prenotandos.
El español presenta "una fuerte integración, un acusado y delimitado sentido de sí". Acoge a los demás, desde
su torre individual, sin alarma, sin miedo, con benevolencia, con cordialidad.
No es "chauvinista", ni xeonófobo; tiene
una idea muy favorable del extranjero.
Tiene un ucomplejo de inferioridad" en
cuan to nación, pero tiene un alto concepto de su valía personal. Es como si
dijera: "Todos mis compatriotas son despreciables, pero yo (y mis amigos) soy
la gloriosa excepción". No se asombra
de estar "arrojado" o "implantado" en
esta "selva obscura" de la vida. Sabe
dónde se encuentra, lo considera natural y se siente seguro del orden del universo y de su posición en ese orden. Su
inseguridad como grupo social, no afecta
su carácter de ser humano bien integrado. Aunque no es unacionalista" y
patriotero, sabe guardar verdadera fidelidad a su grupo. "He podido comprobar
cien veces, siempre, que la amistad es
más robusta en España que el Estado, el
partido o la religión -salvo en trances
de paroxismo o frenesí político o ideológico-·; pero hay más: el español odia, al
parecer, a esas entidades sociales y políticas, y su odio se concreta, frecuentemente, en las personas aun cuando no
sean "personas visibles", sólo por el
hecho de ser compatriotas, sólo por eso.
Es el espíritu cainita que Antonio Ma-

709

�chado puso de manifiesto". No se trata
de "un odio torvo ni oculto, sino al
contrario, vital como un pájaro loco ... "
(págs. 39 y 40). Hay en el español un
deseo subterráneo de aniquilar, de reducir a la nada a su nación. Y sin embargo, en el hombre español encontramos algo hondo y cálido, donde pueden
reconfortarse, como en un hogar todos
los seres humanos. España debe tener
mucha "humanidad" para que provoque
reacciones a la vez tan apasionadas y
contradictorias. Un experto en viajes internacionales observó en quienes visitan
España dos extremadas maneras de reaccionar: o una feroz hostilidad o una
apasionada entrega. Rara vez indiferencia.
El pueblo español trágico y alegre,
es mucho más feliz de lo que él se imagina. Le falta confianza en la nación,
en el gobierno, en la sociedad. Aparece
como una entidad social problemática,
en perpetuas vísperas de desintegrarse.
Siente al hombre, al "otro", con auténtica profundidad existencial, pero no es
capaz de sentir al "conciudadano". Cultiva fundamentales valores morales, referidos a una concepción religiosa, precisamente católica, del mundo. La mujer
es la roca hispana, perceptible desde
siempre. "La mujer española es la madre. Pero no es la madre fecunda de
mera fecundidad material. Es la madre
pura, la madre virgen" (p. 74). España
es una nación mariana. Ninguna otra
nación cristiana tiene tantos santuarios
colocados bajo la advocación de la Virgen y en ninguna parte tantas mujeres
llevan el nombre de María. La ofensa a
la madre tiene, en España, los caracteres formales de la blasfemia. La rígida
moralidad femenina exigida a la mujer
española, concuerda con ese sentido reverencial y exaltador de la mujer que
se profesa en España, como en ningún
otro país europeo.

710

El español revela, con frecuencia, un
vivo entusiasmo por "su tierra", por su
pueblo, por sus campos natales. No sólo
cree que su tierra es bella, sino que,
además, la: tiene por fecunda. Lo cierto
es que la tierra española sólo en reducidas superficies ofrece un suelo medianamente fértil. En sus dos tercios predomina la estepa, fría en invierno, tórrida un período corto del verano. En
cambio, abundan los minerales de hierro,
plomo y mercurio. La vocación espontánea de España no era agraria, sino
ganadera en el interior; marinera en todas las costas e industrial en el conjunto del país. Pero el impacto musulmán, sobre todo, desvió al español de
las especializaciones a las que parecía
estar llamado, para concentrar sus energías y aptitudes en la especialización
militar, con un enorme éxito. El primer
renglón de la renta española lo ocupa,
no la agricultura, sino la industria y la
minería. Un 42% de la población activa
se ocupa en tareas agrícolas, pero sólo
produce el 21.83% de la renta. La
"raza" española es un compuesto de todas las razas europeas: se encuentra el
tipo mediterráneo y el tipo celta, el
germánico o nórdico, el alpino, incluso
el eslavo y la mezcla de todos estos tipos.
Es casi ridículo hablar de la influencia
étnica árabe, pues todos los documentos
confirman que los árabes fueron una minoría entre los invasores sarracenos. Hoy
en día no se aprecia una huella árabe
notoria en la etnia peninsular.
España -no hay que olvidarnos- tuvo un éxito escandaloso en cierto momento de su carrera. Sin aquel éxito no
se habría hablado de decadencia. El éxito
produjo la decadencia. Desde la expansión aragonesa-catalana en el Mediterráneo hasta Rocroy -poco menos de cuatro siglos-, España tuvo una indudable
hegemonía militar. Eligió, resueltamente,
ser europea y occidental. Prestó a la
cultura cristiana el servicio de protegerla

contra la ola sarracena. Cumplida su
misión como pueblo de marca, como nación de frontera, "no se detuvo, y no
sólo se expansionó en 1tierra de infieles',
sino que concibió la pretensión de imponer a la zona focal o central de su
cultura, su propia manera de entender
la vida". Es lo que Europa no ha podido perdonarle a España" (p. 151).
Como pueblo de frontera ha suscitado
la duda de si pertenece al ámbito cultural que defendió. Francia quiere ser
amada gratuitamente, sin más, porque
es bella o graciosa, aun cuando no disponga, en tal o cual coyuntura, de un
poder efectivo para hacer valer sus títulos, honores y preeminencias. Es la
inocente convicción de que a Francia se
le debe todo. Un francés preguntará al
extranjero: "Est-ce qu on aime la France
chez vouz ?" El español, contra ciertas
apariencias, está profundamente enamorado de Europa. Pero a España le falta
la virtud o habilidad --que a Italia le
sobra- de adaptarse sin discusión, y sin
poner enmiendas propias, al estilo europeo común. Se desgarra en expresiones
delirantes de su alma. Pasa su etapa di!
decadencia sin llegar a la fosilización de
sus fijaciones. Tiene conciencia de la necesidad de dar una reacción vital. Es
el dato más alentador -cara al futuro-de cuantos ofrece España.
Los extranjeros encuentran caudalosa
a la religiosidad española. La fijación
guerrera y la fijación religiosa van juntas. Lo religioso es, en España, signo de
lo nacional. Pero sucede que el católico
español -en no escasas ocasiones- propende a buscar su salvación, no por las
vías de su conducta personal cristiana,
sino por los atajos de la acción pública.
Tiene siempre la mentalidad del cruzado. Cree poder salvarse por los servicios
que presta a una determinada concepción
política. Hay en el español cierta violencia e inadaptación a lo civil, a las
llamadas virtudes cívicas. Su violencia

--Ocasional, explosiva, rápida- es de
pueblo guerrero, de pueblo que opera
en banda. Se echa al monte para afirmar algo, -para "pronunciarse"- en
defensa de la "justicia". Gusta vivir la
epopeya y cantarla. "Hacer lo que le
dé a uno la gana, sirviendo a Dios --observa Alvaro Fernández Suárez- es el
gran sueño del español" (p. 196). La
mentalidad guerrera española ve en la
guerra sacrificio, ascetismo, con alternativas de sensualidad orgiástica, lealtad
al compañero, una relación de disciplina
y de altivez con el superior, en quien se
tasa altamente, y se agradecen, las virtudes militares y humanas.
La gente -aunque con no desdeñables
diferencias de matiz- es la misma en
toda España. Las "personificaciones" fundamentales de España son: Andalucía,
Castilla, Cataluña, Vasconia, Galicia y
Madrid. Andalucía pertenece al mundo
antiguo; es una supervivencia de las culturas mediterráneas precristianas. "Parece como si el andaluz creyese que, en
el fondo, es inimitable, que retiene siempre un secreto inaccesible para el extraño" (p. 211). Aún así, el andaluz abre
tranquilamente sus puertas a todo el
mundo y se complace en abrirlas. Quiere
que todos sean andaluces. . . si pueden.
Andalucía es misteriosa, pero no esotérica. El cante jondo es "como un grito
inarticulado de pasión, de angustia, como
una fuerza comprimida que no acaba
de salir fuera, y crea, en el alma, una
criatura prisionera que hincha el corazón. "Es como si alguien hubiera encontrado el fondo del fondo de la experiencia humana y careciese aun de
palabras, de conceptos, para expresarse.
Alguien que lo supiese todo y no pudiese decir nada y apelase entonces a
la música, la mudez del mismo Orfeo a
su vuelta de los infiernos" (p. 213). La
danza andaluza en sus mejores formas,
es la misma experiencia trágica final humana. De ahí su contén, su manera apre~

711

�tada de expresar, su presión que no desahoga, la angwtia que no descarga, pero
se transforma, sin descargar, en belleza
plástica y en ritmo. Es una danza existencial y antiquísima. El andaluz vive el
presente -y aquí radica su "filosofía"
de la vida- en una especie de éxtasis
disimulado en el goce de cualquier sensación --el lento beber un vaso de vino
y el lento hablar para no decir nada-.
El arte está en no distraerse de lo esencial, que consiste en verse vivir, sentirse
vivir. De ahí que el andaluz no tenga
prisa. Lo permanente de Andalucía "es
un modo de ser entrañado, un equilibrio feliz entre el hombre y el mundo,
una nota musical perfecta que -al parecer- no puede ser mejorada..." En
fin, el misterio de Andalucía no consiste
sino en una integración muy bien ajustada entre el hombre y el mundo. De
ahí proviene la sensación de haber acertado el andaluz y su oscura conciencia
de superioridad sobre los demás hombres en materia de actitud existencial.
Castilla tiene dureza en la tierra, pero
tiene una tierna elegancia en el cielo
de fino, el más fino esmalte. Es una altiplanicie barrida por los cierzos y abierta a los altos cielos o es montaña verde
y húmeda nuevamente poblada. Hija de
la voluntad real y de la aventura de
un pueblo en marcha hacia el Sur para
conquistar su territorio. Voluntad que
se sostiene invariable hasta agotarse en
un esfuerzo secular. De Castilla emana
una fuerte idealidad, en un mundo proyectado en la región del ensueño y del
espíritu. El idealismo castellano y el misticismo castellano están hechos de una
sustancia compacta como la piedra. "Es
una tierra de fe, pero esta fe no es espiritual en el sentido etéreo, sino una
espiritualización de la materia misma o
una materialización del espíritu sin que
deje de ser espíritu precisamente" ( pp.
225 y 226). El sentido de la forma y
el orden hiro de Castilla una región di-

712

rectora en la política peninsular, porque Castilla es un fijador de ideas y de
voluntades, es voluntad endurecida.
Cataluña es vida que se expande,
brinca, bulle, ríe, llora, brujulea, se proyecta en toda suerte de formas, crea valores culturales y los falsifica. No hay
hombres mejor dotados que los catalanes: inteligentes, despiertos, activos, con
un don de adaptación asombrosa para
ir y venir, entenderse unos con otros,
desentenderse, hacer tratos y romperlos,
inventar técnicas, cultivar viejos saberes
de la religión y la filosofía, el arte y la
ciencia. . . En suma profesan el arte de
vivir una vida variadamente humana.
Se reconoce que el catalán es trabajador.
Sólo que exhibe esta virtud, se complace en estar o aparecer atareado. Su espíritu fáustico -pasión de movimiento-no le impide ser tradicionalista, cultivar
su pasado y sus tradiciones con más
fuerza. Los valores comunales de Cataluña forman un fuerte tejido, de buena
trama, decorado, además con figuras y
colores de tradición. "Cataluña gesta movimientos políticos de alcance nacional,
pero rara vez asume la dirección plena
y responsable de esos movimientos". Tierra mediterránea que se enamora y conmueve con las causas universales.
El espíritu cooperativo de los vascos
está vinculado a la rectitud en los tratos, a una manera peculiar de buena fe
en las relaciones humanas. El pueblo
vasco es sencillo y serio en las costumbres. Su afición a la buena y abundante
comida, no le impide ser un buen consumidor de cultura, como corresponde a
un pueblo de elevado desarrollo y buen
nivel de vida. Vasconia no fue romanizada. La recepción del cristianismo, bastante tardía, es fervorosa y profunda.
Los vascos abrazaron el cristianismo más
incondicionalmente que los pueblos romanizados. El pueblo vasco es el menos
imperialista del mundo, porque no trata
de imponer nada a nadie, ni de enseñar

nada, ni siquiera de ejemplarizar con su
modo de ser. Está orgulloso de su modo
de ser y de sus valores locales, pero no
intenta convertir estos valores en un sistema de validez general humana. El éxito vasco en su adaptación a los valores
de la cultura moderna, suscita en los
vascos una conciencia de superioridad
que se asocia con la más antigua y tradicional conciencia puramente local del
pueblo rústico de Vasconia.
Galicia, la arcaica, es el gran vivero
humano de España y de América. Prados, bosques, suaves humedades, verdes
variados y el canto bronco del mar. Excesiva densidad de población y depresión
económica. Alimenta hombres hasta que
están en edad de trabajar, y luego los
exporta. Actividad antieconómica a todas
luces. "El arcaísmo le da a Galicia su
exquisita fragancia lírica, el suelo umbrío donde nacen algunas finas delicadezas del espíritu galaico, de añejo sabor
medieval. Y también la salmodia humilde
que tiene, a veces, un regusto franciscano, de un suave cristianismo" (p. 266).
Madrid es blanca y roja, con anchas
avenidas; cándida y riente; bella --con
belleza limpia y nueva- y elegante. Se
advierte el cuidadoso vestir de los hombres y la elegancia de las muchachas del
pueblo. La ironía madrileña, respetuosa
con los valores parodiados y también con
el oyente o el espectador, se propone
únicamente reír y hacer reír sin causar
daño. Esta modalidad irónica de Madrid es una de las expresiones más delicadas de la cultura peculiar de una ciudad. Su extraordinaria humanidad le
hizo decir al poeta Antonio Machado:
"y tú sonríes con plomo en las entrañas". Es la gran ciudad del mundo
-lo puedo certificar con mi experiencia- donde uno se siente menos solo.
En 'Madrid el hombre no es una sombra, una apariencia que pasa, un mero
elemento móvil del paisaje urbano. Sigue siendo, a pesar de las muchedum-

bres anónimas, un hombre concreto, apenas entra en relación directa con otro
hombre. En Madrid el hombre no es
"gente". El madrileño se "interesa" por
el sentido de la acción ajena y capta el
impacto real humano de lo que le sucede a su prójimo. El transeúnte es, en
principio --o puede serlo inmediatamente--, un amigo. De cualquier modo es
siempre un hombre. Por voluntad de
servicio y de ayuda, el madrileño llega
hasta meterse en lo que "no le importa".
Cuestión de calor cordial y de temperatura fraterna. El madrileño tiene una aptitud increíble para moverse en ambientes elevados, gusto seguro, buen juicio
estético, receptividad discreta --sin servilismo-- para los valores extraños y
universales. Madrid -acorde musical,
feliz armonía imprevisible, flor acabada
de nacer- es una prodigiosa síntesis de
España.
¿ Será posible abstraer de ese mosaico
de colores que llamamos España algún
rasgo válido para el conjunto? Tenemos,
ante todo, un condicionante de base, la
peninsularidad. Históricamente cabe invocar la solidaridad de los reinos cristianos frente al Islam. Desde esa común
aventura histórica, España se presenta
como algo consistente, como una entidad ideal que, sin embargo, se siente a
la manera de un cuerpo físico. Hay un
modo de dureza hispana, de consistencia de la realidad española. "Es como
si sintiéramos a España entre los dedos
-escribe A. Fernández Suárez-, como
si tocáramos su alma y esta alma fuese
algo sustancial, hecho de una materia cuya firmeza reconforta" (p. 292). Alfonso
Reyes, el mexicano universal, dijo que
"a España le sube la tierra por las raíces como a esos árboles grandes, viejos..." El primitivismo hispano no está
en las creencias ni en las ideas, sino en
la emocionalidad. Un ejemplo: la tauromaquia es un juego de sentido trágico.
El hombre juega con la muerte. El toro

713

�representa las fuenas ineluctables que
amenazan la vida humana y, al mumo
tiempo, a la vida impetuosa y sana. El
torero hace frente a la violencia y a
la muerte, convirtiendo su miedo en forma bella y en arte. El destino se transforma en arte. Arte puro en la medida
en que el peligro es cierto. Arte impuro
en cuanto el torero - a diferencia de la
tragedia griega- puede escapar de la
muerte. Es arte y vida y muerte, todo
fundido. El torero habla así en nombre
de la criatura humana: "Soy débil, soy
mortal, estoy a merced de ti, fuerza desconocida, y no comprendo nada, aquí
estoy, solo, y tengo miedo; pero no quiero descomponer mi figura. Soy un hombre" ( p. 301 ) . El torero, profesional
mercenario en un juego de muerte está
solo y se exhibe ante el público como
objeto, en un espectáculo sanguinario.
Se le exige que sea valeroso, digno, elegante. Tiene que mantener y afirmar
el estilo aun en el dolor. ¡ Senequismo
hispano, estoicismo español! Las corridas de toros aluden, claramente, a la
victoria del espíritu y a la alta dignidad
humana frente a las contingencias adversas y aun favorables o afortunadas.
¡ He aquí una de las más agudas y magistrales interpretaciones de la tauromaquia!
También la literatura aporta testimonios expresivos de las fijaciones de un
pueblo. España tiene una literatura de
primer rango y de insuperable originalidad. Don Quijote, Sancho, Don Juan
y la Celestina son personajes de la literatura española que se han escapado del
molde de la letra y que se confunden,
fácilmente, con seres humanos.
El español tiene una gran avidez de
espectáculos, y en particular de espectáculos religiosos. Es "un devorador y
devorado de emociones". Su simplicidad
psicológica es patente. Inevitablemente
sincero. Extravertido. Rasgos comunes a
los españoles de todas las regiones: a).

714

Primitivismo; b). Enterización de la persona solidarizada con su creencia; e) .
Emoción como realidad vital; d) . Sencillez psicológica; e). Falta de profunda
peculiaridad individual combinada con
una "persona" muy definida. En la época en que la cultura occidental no había
cuajado aún, el pueblo hispano se negó
a aceptar una cultura -la islámicamuy rica y evolucionada. Para España
en definitiva, "sólo Dios importa porque existe o porque no existe", como ha
dicho Unamuno. ¿ Cuál será el ideal de
España? ¿ Qué quiere verdaderamente
España?
España nunca deseó, de veras, una
vida sencilla, colmada y satisfactoria.
Anheló, y sigue anhelando oscuramente,
librarse de sí misma, amputarse, vivir al
filo de su aniquilamiento o de su desintegración; aunque deseó, también, afirmarse y conservarse. El español parece
desear, a veces, la desintegración y ruina
de su comunidad. Femández Suárez no
explica el sentido de este anhelo de aniquilamiento o desintegración. Se limita
a apuntar que el deseo profundo del
español oscila entre la sensualidad y el
ascetismo. Habla de una sensualidad
mística española, sin llegarla a precisar.
Observa el gusto de los españoles en revolcarse en las emociones, en abrazarse
con ellas. Los españoles quieren ser grandes o convencerse a sí mismos y convencer a los demás de esta grandeza y de
esta fuerza. Desean, para España, una
misión universal. Y por ser una sociedad misional -y no una nación de rostro manso como vaca lechera- están
dispuestos a pagar su precio de fracaso
y de catástrofe.
Hoy en día cobra primordial impor•
tancia la tarea de salvar al hombre, de
preservarlo de ser destruído. España nunca ha roto con la tierra, "por ser un
pueblo árbol, arraigado, por sentir la
rotativa alegría de las fiestas, de la vuelta de las estaciones y de los astros, por

amar Y odiar fraternalmente a los hombres Y gozane en el calor de sus corazones reales, por un intento desesperado
o exasperado de afirmar la propia personalidad y erigirla como una roca contra las fuenas que la cercan y la amen~, por una percepción apasionada y
persistente de que sólo Dios importa..."
Re~ultado: buen estilo, sensualidad viva,
deJo sabroso de la vida. "Lo que vale
la ~na de salvar de España es -¿ cómo
decirlo?- su sustancialidad, esta alma
consistente, este espíritu que se toca como si fuera materia, esta verdad que es
España._ Este fuerte sabor... en España la Vida parece más real que en ninguna otra tierra" (p. 355). Hasta aquí,
en apretado resumen, las grandes líneas
directrices y las ideas capitales del libro
España, árbol vivo.
El esfuerzo de Alvaro Femández Suárez por reducir a categorías intelectuales el ser histórico y el quehacer inconcluso de España, es uno de los más serios y rigurosos en lo que va de siglo. No
todos los conceptos -lo hemos visto-está~ llevad?s a su cabal desarrollo. Algusas ideas -interesantes, por cierto-- quedan en el aire por falta de fundamentación. El capítulo VII, "La religión de
los españoles y sus fijaciones", nos parece particularmente débil y ligero. Pero el terreno para nuevas investigaciones queda desbrozado. El autor, que tiene escuela y estilo, ha prestado un valioso servicio a la cultura de la lengua española.
AousrlN BAsAVE FERNÁ!\"DEZ DEL VALLE
ALBERTO CATURELLI, América Bifronte,
Editorial Troquel, Buenos Aires, 1961.
AMÉRICA ES, EN BUENA PARTE, un desgajamiento de Europa en un paisaje virgen e indómito, en que el hombre viejo
Y refinado llega a una tierra nueva; donde bártulos, ideas e instrumentos son

pronto arrojados ante una sensación de
facilidad y de prepotencia, de tiranía de
la selva y de dramática rebelión. Prevalece lo telúrico. Se siente una dualidad
violenta y dramática entre lo primitivo y
lo refinado. Se advierte una peculiaridad
fison6Inica del Continente, evidenciada
~n una serie de rasgos. Con estos rasgos
msoslayables del hombre americano se
han hecho, a menudo, caracterologías
culturales, pero muy pocos son los que
han acometido la tarea de ofrecemos
una visión esencial y fundamental una
metafísica del ser de América. Entre
ellos se encuentra, en lugar señero, Alberto Caturelli.
América Bifronte (Editorial Troquel
Buenos Aires, 1961) es el último libr~
de una lista de obras -todas dignas de
nota- que pasa de la docena. Su autor, el joven filósofo Alberto Caturelli
ha sentido el dolor de América en car:
ne argentina, pero no ha querido revolcarse en ese dolor para entonar quejas
estériles. Su búsqueda de la consistencia
americana es netamente ontológica. Tras
los indispensables fundamentos metafísi. del ser", "cocos - " e1 ser'', " presenCJa
municación del filósofo con el 'tú' " plantea el problema de América, aduce
-en unidad de propósito y de sentidolos testimonios de Hegel, Ortega y Gasset, Keyserling. Ante todo, se advierte
la radical inmadurez de América. Hay
que empezar por tomar conciencia de
ese carácter imperfecto, inmaduro, primitivo, no realizado, de lo americano puro. La desolación del filósofo se explica:
"él escuchó el llamado, él se ha puesto
en actitud de solicitud respecto del
'otro', pero su propio llamado al tú ha
sido una voz en el desierto. El 'otro'
está vertido hacia afuera, ya sea en una
actitud de huida a todo llamado esencial o simplemente, porque para él, el
ser ha sido siempre una presencia muda ; el 'otro' es cosa en las cosas, se ha

715

�cosificado con ellas, y las cosas le han
trasmitido algo de su absoluta clausura;
por eso no puede ni oír ni responder. Es
hostil frente a este dis-locado; y le es
hostil al máximo con la hostilidad más
cruel porque su absoluta primitivez y
clausura no implica la respuesta: en realidad, una respuesta contradictoria mitigaría la hostilidad; la crueldad reside en
su sordera absoluta, pétrea, inconmovible, mineral. El no responde nada".
( Opus cit., pp. 43-44). En este medio
de la "proté hylé" (materia prima), hostil a las creaciones de la inteligencia, las
universidades, al romper con la tradición
europea clásica, se han convertido en
1
ºfábricas de profesionales sin teología
ni metafísica". Florecen los monstruos
espirituales, "proliferan los pseudos y
los fanatismos que se ciernen sobre el
filósofo como bienes prontos a despedazarlo y en los cuales habita la envidia
de la impotencia para la meditación, el
resentimiento producido por la sola existencia del filósofo, el temor al desenmascaramiento de su 'camuflage' intelectual,
la natural rabia que le produce la soberana libertad del fil6sofo en comparación
a su miserable esclavitud a las cosas que
terminan por comunicarle su absoluta
clausura" (p. 45). Y sin embargo no
queda otro camino que la lucha perseverante y la porfiada consagración al
llamado. El argentino -reconoce el autor- suele ser una vocación frustrada,
por falta de respuesta a la vocaci6n y
por temor al sacrificio.
América tiene todos los caracteres de
una pura presencia en bruto. Individualista, clusa y muda en contraste con la
clara inteligibilidad de Europa, se manifiesta nuestro Continente como si no
fuera para nosotros; como si nada, como
pura posibilidad de ser. Todo participa
de esta primigenia y originaria oscuridad
entitativa de América. "Des-cubrir Amé•
rica significa entonces romper su originalidad primitiva y abrir el camino de

la América nueva, de neoamérica". América pre-colombina es un estadio puramente telúrico y como tal mudo, ce•
rrado, virgen, a-espiritual. "l\.mérica es
de-velada cristiana y debe emerger así
del seno oscuro de su originariedad. No
en vano el Descubridor llevó a cabo su
acto en cuanto cristiano. Fue descubrí•
miento cristiano" (p. 60). Del triunfo que
suele parecer perdurable sobre la Amé•
rica originaria se pasa a la sensación de
haber sido deglutido por ella cuando menos se espera. Y es que ºAmérica conserva casi intacta la originariedad de la
tierra. El hombre se encuentra en ella
a la intemperie, como sin casa, sin aposento, no como ocupando el centro de
una mansión cósmica, sino siendo un áto•
mo de ese mundo indefinido, puro espacio" (p. 70). La sensación de intemperie que produce la pampa no es la de una
simple intemperie física, sino la de uuna
intemperie ontológica y radical que desgarra por dentro". Mientras el hombre
griego concluyó por humanar a la naturaleza, la naturaleza ha cosmosificado
al hombre americano, comunicándole a
éste su silencio.
¿ Cuáles son las determinaciones concretas sobre lo americano? Caturelli
apunta cuatro determinaciones: 1) Sociedad de Agregación. Cada hombre es
un islote de aislamiento completo. Puede
hablarse de una pseudo sociedad, en el
sentido de una suma de individuos en
los que no logra penetrar el amor socie•
tatis; las relaciones sociales, faltando la
relación social profunda, son negativas y
mentirosas pues el término predominante
de semejante relaci6n no es el otro yo
sino el mismo transformado en Yo omnívoro pues todo debe ser y es referido
al mismo. 2) Pseudo Cultura. Las formas culturales europeas, cuando son importadas en bruto, se transforman en apariencias porque no engarzan con el pre•
vio descubrimiento de la entidad muda.
En América, lo auténticamente culto de-

be ser defendido arduamente y con pocas probabilidades de éxito para que no
sea derrotado por el medio. 3) Pseudo
política. Por debajo de las apariencias de
relaciones políticas se desliza una hostilidad esencial del yo al tú, del yo al vosotros, y cada ciudadano se ve como una
mismidad cerrada y egoísta. Las mentiras y las formas bastardas se vuelven sistema. Los partidos, pletóricos de apetitos se disputan el bien común como un
botín personal. 4) La ciudad bastarda.
Buenos Aires, en Argentina, se ha constituido en centro de irradiación de los
pseudos. Lo porteño es lo no-auténtico,
lo sin raíces. Lo bastardo se manifiesta
11
en cl hombre a la defensiva" que reduce su vida a la estúpida contemplaci6n
de sí mismo.
La conclusión de Alberto Caturelli, en
su América Bifronte, es clara y sensata:
"Buscar el propio ser, descubrirle y sostener ese acto de descubrimiento, es haber hallado lo grandioso por modesto que
pueda parecer, es ser grandes desde el
principio o, lo que es igual, es ser originales y permanecer como tales hasta el
fin". Hay que librar un imprescindible
~mbate contra "lo bastardo", que se
mterpone como una capa aisladora entre el Ser y el espíritu que es capaz de
penetrarle. Es necesaria una previa actitud de humildad frente a la realidad.
El capítulo XI, ºAlgo sobre la Univenidad" y la última parte del libro,
"Cinco nuevas meditaciones sobre el ser
americano" -casi todas ellas reseñas de
obras de Mays Vallenilla, Wagner de
Reyna, Marías- hubiese sido más pro•
pio reservarlas para un Apéndice. La informaci6n del autor y muchas de sus reflexiones conciernen a Argentina más que
a todo el Continente americano. Su visi6n y su bibliografía no nos parecen su•
ficientes. Alguna vez asoma un cierto
"chauvinismo" de argentino ( cuando
afirma que Argentina, principalmente,
está llamada a ser 11el único país del

mundo que puede cumplir en el Conti•
nente Americano el papel que Europa
cumple en el viejo mundo"). Y en alguna otra ocasión afirma que Argentina,
Uruguay, Santiago de Chile y parte de
México, (¿ cuál parte?, podríamos preguntar) revelan un conato de auténtica
cultura siempre en peligro de zozobrar.
América Bifronte es una colecci6n de
ensayos -publicados, la mayoría de ellos,
en la Revista Sapientia- agrupados bajo un título común. Tienen unidad de
prop6sito y de ejecución, las más de las
veces. Carecen del rigor I6gico y sistemático de un tratado filosófico, pero no
pueden ser tomados como pura literatura. Por eso, precisamente, son ensayos,
tanteos. Tienen el atractivo del estreno.
Están escritos con limpia y ardiente pa•
si6n. Con ellos, el autor muestra su desinterés, su elevación. Y se gana -¡ no es
poca cosa!- el respeto y la simpatía
de los lectores de buena voluntad.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

AooLFO MuÑoz ALONSO, Presencia in•
telectual de San Agustín, Librería Editorial Augustinus, Madrid, 1961.

SAN

AGUSTÍN, MAESTRO DE ÚCCIDENTE

y maestro de nuestro tiempo, está presente en la trayectoria y en la vida misma
de la filosofía del siglo XX. Es uno de
los raros fi16sofos cristianos cuya grandeza y vigencia reconocen hasta los no cris•
tianos. Máximo introspectivo, coloso de
la intuición y de la especulación metafísica, padre de la filosofía de la historia,
místico señero y teólogo genial.
Adolfo M uñoz Alonso ha profundiza.
do en San Agustín por temple y voca.
ción. "La elecci6n de una filosofía quiero recordar ahora las palabras de
Fichte, sin ningún resabio de idealismodepende de lo que se es como hombre
porque un sistema filos6fico no es mue~
ble inerte, que se puede llevar y traer

716
717

�a capricho, sino que está animado por
,.
el espíritu del hombre que Io posee .
Muñoz Alonso es, en su contextura de
hombre, un agustiniano. Un agustiniano
español de fina inteligencia y elegante
estilo. Alguna vez me he permitido trazar los rasgos esenciales de su personalidad. Ahora me importa destacar Y comentar las ideas-madres -que fundamen•
tan y dan sentido a las ideas-subalternas- de su nuevo y último libro Presencia intelectual de San Agustín (Librería
Editorial Augustinus, Madrid, 1961),
En la ]ntroducci6n nos habla del hombre que no fue a Dios harto de carne,
sino que comenzó a ser auténticamente
hombre cuando, parando en Dios, am6
las cosas en El. Entregó su voluntad a
la Divinidad no para anonadarse, sino
para reencontrarse. Porque ''ser para
Dios es la única forma de ser el hombre
para el hombre" (p. 14).
l. El camino intelectual del alma.
Desterrado del amor, peregrino del amor,
corazón en preocupaciones de amor, fue
el hombre -verdadero, transparenteque nació en Tagaste y se llamó Aurelio Agustín. En su ascensión intelectual
renunció a la belleza de las creaturas
para mejor rezar a Dios. Anduvo entre
las cosas con presura "para que el aire de
su gracia no enturbie la mirada o apague la voz de la pregu~ta" (p. 19~. Realista extremado -la verdad es Dios- a
la par que idealista mayor -ninguna
realidad tan ideal como Dios-. Vive para la verdad y sabe que es capaz de
aspirar a la sabiduría porque fue la sabiduría la que le creó. Filosofía para lograr el sumo bien y para ser feliz. Cada
vez que conoce, participa de la verdad
y la recrea. El hombre como morada. ,de
la verdad, participa de ella en comuru~n.
Duda de todo porque no puede, ni quiere, dudar de sí mismo.

II. Presencia intelectual en el conocimiento de las cosas. Sensación no es la

718

paston del cuerpo patente al alma, sino
la pasión del cuerpo conocida, por sí misma por el alma" (p. 47). Al cuerpo
le ~orresponde, tan sólo, determinar qué
acciones ejercita el alma algunas veces.
El modo de unión del alma y el cuerpo
-sorprendente, misterioso-- no puede
ser entendido del todo por el hombre.
Los sentidos nos ponen en trance de verdad, pero "el juicio de la verdad no está constituído en los sentidos".

se torna plegaria intelectual a Dios, porque con el ejercicio de la actividad espiritual participamos de la verdad. Trátase de un esclarecimiento de la verdad,
de algo así como la verdad de la verdad. Pero hay algo más importante:
"¿ De qué nos servirá saber dónde hemos de enderezar nuestros pasos, si nos
falta o si no sabemos por dónde hemos
de caminar con ellos?", se pregunta el
Santo Doctor.

III. Presencia intelectual en la uida
del espíritu. La duda no es más que el
recurso -metódico, dramático-- de penetrar con claridad más pura en la verdad. Más que hablar del descubrimiento
de la verdad, cabe decir esclarecimiento del hombre en la verdad. El espíritu
dialoga consigo mismo. Su tristeza
"nostalgia operante"- es un santo temor de perder el amor y la verdad. En
este sentido, su tristeza le asegura la fidelidad de sus pasos hacia Dios.

V. Presencia intelectual en la afirmaci6n de la libertad. Se puede existir, sin
vivir, vivir sin entender; pero no se puede entender sin ser y sin vivir, poniendo la inteligencia como fundante. San
Agustín advierte, palpa, encuentra la libertad en sí mismo. La libertad es la condición de la libertad. O mejor, la libertad es la pasión de la voluntad. El mal
voluntario es mal precisamente por ser
voluntario, es decir, por ser obra de la
voluntad por gracia de la libertad. Y la
libertad es el dinamismo esencial de la
voluntad. Lo cual implica: lo. Naturaleza y libertad no se oponen necesariamente. 2o. Indeterminismo y libertad no
son nociones coincidentes. Lo propio y
peculiar de la voluntad y, por consiguiente, de la libertad, es únicamente el
bien. El mal es desorden, privación, ruptura, desrrealizaci6n indebida.

IV. Presencia intelectual en la concepción de la filosofía. "San Agustín
-apunta Muñoz Alonso-- no acepta la
resolución conclusiva del pensamiento de
ningún sistema, no sólo porque la fe le
entregara verdades más altas, sino porque el pensamiento en sí mismo y por
sí mismo no descansa en la seguridad
dogmática de ningún sistema cerrado de
afirmaciones. El pensamiento es teoría
teorizante Y, por tanto -y no es paradoja vana- acción y contemplación, si
es que las dos expresiones no son sinónimas en su más honda raíz" (pp. 9G
y 97). La tradición es básica para la
filosofía, pero la pura tradición sistematizada anquilosa y corrompe a la filosofía. En el agustinismo no hay náusea
ni angustia, sino inquietud como saludable melancolía, como inmortal nostalgia. Aunque platónico en la exposición,
San Agustín es extraplat6nico en la fundamentación. En sus manos, la filosofia

VI. Presencia intelectual en la idea
de catolicidad. San Agustín se muestra,
sobre todo en la "Ciudad de Dios", como
un misionólogo. La Iglesia misma es, por
naturaleza, misionera. No sólo para aumentar el número de fieles, sino para
asegurar la fe de los que viven en ella.
Y es que la fecundidad interna de la vida de la fe y de la gracia es o se desarrrolla de manera distinta, más sublime, que la fecundidad de la vida terrena. San Agustín habla -en la Epístola 187- de una como esperanza lejana, de un como deseo innato en los hom-

bres en súplica callada e inconcreta de
la fe.
VII. Presencia intelectual en el pensamiento de Menéndez Pelayo. El estilo
del pensar, en Menéndez y Pelayo, merece
el calificativo de agustiniano. Para el
maestro santanderino, San Agustín traba, enlaza y vivifica los restos de la sabiduría pagana, principalmente los platónicosi y aquellos otros que suponen
una elevación hacia las ideas primeras.
"Ha cristianizado la concordia de los
números pitagóricos". Nos ha enseñado
que sólo la nada carece de hermosura,
y lo que no sea nada, alguna belleza ostenta, aunque sea un eterno grito de dolor. Nos ha distinguido 1 profunda y sutilmente, la belleza del mundo sensible
y la del mundo inteligible. Y es "autor
del primer libro íntimo de las literaturas modernas".
VIII. Presencía intelectual en la obra
de Ortega y Gasset. En José Ortega y
Gasset, la referencia agustiniana es más
bien escasa, pero la temática y la problemática de San Agustín es muy amplia. Las Confesiones de San Agustín, dice Ortega, no son otra cosa que la guía
de su itinerario hasta Dios. Y sin embargo, a Ortega se le ha escapado el
hondo sentido de la intimidad agustiniana. Cuando aduce el nombre de San
Agustín -asegura Muñoz Alonso-- habla de oídas.

IX. Presencia intelectual en la vida
social. "Podríamos escribir --expresa el
autor- que san Agustín valoró a los
hombres, y se valoró a sí mismo, no por
la carga de soledad que podrían soportar, sino por el gozo de compañía que
eran capaces de revelar en su vida...
El amor de Dios, en diálogo íntimo, no
nos aparta de los hombres, sino que ennoblece la convivencia fraterna" (p.
207). La sociedad humana, única que
merece este nombre, no es s6lo una ex-

719

�pansividad por multiplicación de los
hombres, sino una atracción hacia la unidad original. A veces, por una paradoja desconcertante, el hombre utiliza a los
hombres para deshumanizarse. Pero la
vida social es, por naturaleza, vida de
paz. Y la paz es la tranquilidad del orden. Las cosas todas son relativas, y en
su relatividad temporal se consumen; al
paso que el hombre, ser relativo también, se consuma no en su relatividad
temporal, sino en la eternidad.
CONCLUSIÓN
Sinceridad vital, presencia real, autenticidad personal para con la verdad descubierta, todo ello encuentra Muñoz
Alonso en la esencial configuración de
la filosofía agustiniana. "San Agustín,
de cara a la verdad, ve su alma, con los
ojos de la inteligencia, como un comienzo de Dios". La presencia de la gracia
culmina en la verdad como beatitud.
11
San Agustín es el filósofo de la interioridad en la verdad, de la gracia en la
libertad, de Dios en el alma, de Cristo
en el coraWn" (p. 232).
He querido presentar a mis lectores,
en estilo casi telegráfico, una visión esencial de la última obra del Prof. Dr. Adolfo Muñoz Alonso, porque me parece que
las altas cualidades de ese libro -Presencia intelectual de San Agustín- resplandecen con sólo mostrar su contextura. El agustinismo vivo tiene en Adolfo Muñoz Alonso a uno de sus más egregios representantes y la bibliografía agustiniana de lengua española se ensancha y
se enaltece al contar, en su seno, con la
"Presencia intelectual de San Agustín".
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

720

foNACIO ZARAGOZA, Talleres Gráficos de
la Nación; Secretaría de Gobernación;
México, 1962. 342 pp. Ilust.
LA PERSONALIDAD DE foNACIO ZARAGOZA era, por decirlo así, absolutamente
desconocida. Salvo el estudio biográfico
editado a raíz de su muerte por el Lic.
Manuel Z. Gómez -accesible por su antigüedad únicamente a los eruditos- lo
demás publicado en torno a su figura no
bastaba para forjarse una idea siquiera
de la grandeza del héroe.
Ha tocado a la pluma de un distinguido maestro coahuilense, don Federico
Berrueto Ram6n, realizar la empresa de
perfilar con rasgos precisos la vida del
vencedor de Puebla. Y la tarea no ha
sido producto de la euforia del fasto
centenario, pero de largos años de inteligente investigación en fuentes fidedignas. Dos lustros por lo menos de hurgar
en documentos originales, han sido necesarios al maestro Berrueto para entregarnos en magnífico volumen salido de
los Talleres Gráficos de la Nación, 342
páginas de relato ameno y desapasionado de los hechos del valiente soldado
norteño; y que van desde sus antecedentes familiares, en Texas, hasta su glorificación en Puebla.
Y no se limita el autor a puntualizar
hechos de armas o episodios en los que
participara el biografiado, sino que logra
que el personaje mueva en toda aquella
etapa decisiva para los destinos de México, a partir de la Revolución de Ayuda hasta los inicios de la Intervención
Francesa.
Demuestra, con argumentos irrefutables, la calidad humana de Don Ignacio, y su abnegación y entrega absoluta a cuanto pudiera constituir el triunfo de una causa. Analiza asimismo la
participación de éste en graves asuntos
de la vida política nacional, y que le llevaron a convertirse en figura central entre los personajes de entonces.

Es la obra de Berrueto Ramón un perfecto estudio sobre una época. Sujeto al
rigor de 1as disciplinas de la historiografía moderna, desecha lo tradicional para
ceñirse a lo estrictamente histórico. Bajo esta norma, emite juicios, describe sucesos, analiza personajes, desenvuelve situaciones, y nos da, en fin, un cuadro
fiel del tiempo vivido por el héroe. Sabe,
sin embargo, con su maestría en el manejo del lenguaje, ser ameno y hacer
del suyo un libro que se lee con positivo
deleite y aprovechamiento.
Para la historia de Nuevo León y Coahuila, donde Zaragoza pasa lo mejor de
sus años, la obra reviste singularísima
importancia. El acopio de información
para el pasado regional, y en particular
para la etapa del régimen de Vidaurri,
es valiosísimo.
Con la aparición de este libro, Ignacio Zaragoza deja de ser un héroe mexicano desconocido.
ISRAEL CAVAZOS GARZA
RODOLFO ARROYO LLANO: y gnacio Zaragoza. Defensor de la Libertad y la Justicia. (S. p. i.); Monterrey, 1962. 179
pp. Ilust.
LA CONMEMORACIÓN DEL CENTENARIO de
la batalla del 5 de mayo, ha dado ocasión a interesantes descubrimientos, en
torno a la vida del Gral. Ignacio Zaragoza.
Por lo que atañe a Nuevo León, el
esfuerzo más apreciable lo constituye, indudablemente, la edición hecha por don
Rodolfo Arroyo Llano, destacado médico regiomontano.
En un volumen de 179 pp., nos presenta los aspectos principales de la trayectoria militar del vencedor de Puebla, basándose, en su casi totalidad, en
la biografía escrita por el Lic. Manuel
Z. Gómez, secretario del Gral. Zaragoza y bisabuelo del autor. Recurre así-

mismo a raros documentos de familia,
que le permiten enfocar esta faceta del
héroe tan poco estudiada, y que le dan
al libro cierto aire local de no escaso
interés. Los familiares reciben estudio especial en el apéndice del libro j y especialmente doña Rafaela Padilla, la espo•
sa.
Las referencias a ella son más extensas, por cuanto a que el autor inserta
su discurso pronunciado en el Panteón
de San Fernando, de la ciudad de México, el 13 de enero último, centenario de
la muerte de tan abnegada mujer nuevoleonesa.
El material gráfico es de lo mejor. Las
reproducciones fotográficas de Jerónimo
Treviño, Tomás '.Mejía Modesto Arriola
Mariano Escobedo, El;na Zaragoza,
J. Eleuterio González, doña Justa de la
Garza y doña Rafaela Padilla, son magníficas.

n/

El libro del Dr. Arroyo Llano es una
aportación excelente para el conocimiento de uno de los más esclarecidos mílites mexicanos.
lsRAEL CAVAZOS GARZA
Ivo HOLLHUBER, Michele Federico
Sciacca -ein Wegweiser abendliindischen Geistes; Verlag Anton Hain. Meisenheim Am Glan, 1962.
EN su LIBRO Michele Federico Sciaca.
Un guía del espíritu occidental, que este
año ( 1962) fue publicado en Austria,
nos presenta Ivo HOllhuber a uno de los
más destacados filósofos italianos de hoy.
Esta publicación posiblemente sirva para que, dentro del espacio del habla alemana, finalmente se llegue a conocer la
filosofía de Sciacca y que se abra la discusión acerca de ella. Esto sin embargo
dependerá mucho de que Íos círculos fi~
losóficos estén dispuestos a asumir crítica y objetivamente una filosofía existencial-idealista que se desenvuelve en

721
H46

�gran parte a base de demostraciones altamente especulativas.
El método de la interpretación minuciosa de Ivo Hüllhuber, es el de la descripción y formulación directas de la
ideología Sciaccense, usándose la terminología metafísica que frecuentemente
sólo le es accesible al experto en la filosofía. Lo que dificulta el entendimiento en
algunos pasajes, es el uso muy variado
de términos básicos, como pasa, por ejemplo, con el término central del "ser".
En vista de la minuciosidad del autor
podríamos imaginarnos que la filosofía
de Sciacca, tratando de combinar distintos aspectos filosóficos, se encuentra aquí
en una problemática fundamental. Ella
es, en el fondo, la problemática de integrar una filosofía existencial a las difíciles exigencias de una doctrina filosófica del ser, o sea de una ontología que
avanza, en cierto sentido, hacia la teología.
A pesar de los análisis ordenados, según puntos de vista cronológicos, Hüllhuber sabe repartir los acentos de manera que siempre se descubre una faceta
nueva de la filosofía Sciaccense. No obstante la interpretación fenoménica, se
nota que el autor está muy interesado
en aclarar y destacar la esencia de los
pensamientos de Sciacca. Quizás pueda
decirse que Hüllhuber en sus interpretaciones abordó un tema personal. Se comprende el hecho de que Sciacca, en una
carta dirigida al autor por motivo de la
publicación de su libro, le pudo confirmar a Hüllhuber que su estudio forma
también "por sí solo una contribución a
los problemas especulativos" (Carta reproducida al final del libro). Ha de constar que los análisis de Hüllhuber no persiguen fines críticos, sino especulativos e
interpretativos, queriéndose prestar, en
primer lugar, un servicio al sistema filosófico de Michele Federico Sciacca.
Una filosofía nueva, o sea un nuevo
sistema de pensar hoy en día, es cada

vez más críticamente acogido por nuestra conciencia que ha pasado experiencias históricamente relevantes. Es sabido
que la demostrabilidad de las filosofías
ya no es absoluta y· objetiva. Las filosofías, y eso es casi una convicción general,
tienen que confirmar su "rectitud" en
la intensidad y confiabilidad existenciales. Esto es uno de los resultados que nos
sugiere la historia de la filosofía misma.
Tal es, al parecer, el caso de la filosofía
de Sciacca: aunque ella se sirva en gran
parte de demostraciones especulativas, se
confirma y justifica, en último término, a
través de una trascendente inquietud
existencial y moral. Si no se pueden llamar convincentes a todas las complicadas
deducciones, sí ha de decirse esto de la
urgencia personal y moral del objeto filos6fico de Sciacca.
En tanto que al principio de su carrera Sciacca estaba cautivado por el
idealismo absoluto, su pensamiento sufrió una transformación notable a través
del estudio y de la interpretación de la
filosofía de Arturo Rosmini. Según Hüllhuber, constituye un "mérito indiscutible" de Sciacca "el haber llamado la
atención del Occidente sobre uno de sus
pensadores más grandes" ( p. 19) . Para
Sciacca, se reveló adecuada y determinante la manera de pensar de Rosmini.
Apreciaba en el filósofo italiano del siglo pasado el gran intento de liberar la
filosofía de las restricciones que le fueron impuestas por parte de la teoría del
conocimiento. Interpretó Sciacca a Rosmini como vencedor de la filosofía de la
inmanencia iniciada por Kant, y se comprende que aquella tendencia de devolverle a la metafísica un valor propio y
general, bien podía influenciar y fortalecer el pensamiento idealista de Sciacca.
La metafísica liberada del idealismo crítico significaba para Sciacca acceso directo a una ontología, la cual, por su
parte, ya se hubiera desatado de la actitud crítica frente a la inmanencia, dila-

tándose necesariamente a una filosofia
compleja e integrada. En el centro de la
filosofía Sciaccense se encuentra como
motor espiritual un concepto importante, que originalmente forma la respuesta crítica a la experiencias de los sistemas
de la inmanencia. Este concepto clave
de Sciacca que se anticipa ya en su obra
Líneas básicas de un espiritualismo crítico" (1936) y que seguía, hasta en sus
más recientes publicaciones, siendo analizado y profundizado, se designa "interioridad objetiva". Aunque el concepto
aisladamente posea, aparte de su carácter contradictorio, una escasa fuerza de
alusión, ocupa en los pensamientos de
Sciacca el punto decisivo con el cual se
define la ontología existencial-idealista.
La deducción especulativa de este concepto no puede descartar el hecho de que
se trata de la premisa básica en la filosofía de Sciacca. Es un concepto que implica y trasciende la inmanencia, abriéndose con él un camino hacia la comprensión idealista del ser. Pero la onto-teología, a la que llega el filósofo italiano,
tiene como base la ontología de la existencia, y es ella a la que, en primer lugar, se refiere ontológicamente el concepto clave de Sciacca.
lvo Hüllhuber considera como obra
central el tratado L'intériorité objetive,
publicado en el año 1952. "Interioridad"
se interpreta por medio del concepto de
la "intelligentia", o sea de la facultad intuitiva humana mediante la cual se percibe el ser de una manera primitiva y directa. Así pues, con miras a la filosofía
misma, constituye la "interioridad" el
factor pre-ontológico, ya que es la base
natural de toda contemplación sistemática del ser. Según la profunda interpretación de ese concepto, el hombre se distingue fundamentalmente de todo lo que
quiera existir, principalmente a través de
su "intelligentia" o de su ºinterioridad"
que lo pone en contacto directo con la
idea del ser. (El ser aparentemente es

definido por Sciacca como idea). El acto
fundamental de la interioridad es el "Yo
soy". Con ese acto se confronta el ser
humano con la idea del ser. El ser llega
a manifestarse como objeto interior de
la conciencia humana. Por tanto, la interioridad, teniendo• como objeto el ser
mismo, trasciende siempre lo inmanente
que implica. En este sentido, la existencia humana se caracteriza exclusivamente por su interioridad, mejor dicho: ella
es interioridad y, por consiguiente, se
trasciende la existencia hacia el ser mismo siendo en último término, "interioridad objetiva".
La existencia humana, y únicamente
ella, está encima de todo lo que s6lo es
real. A través de ella, lo real asume realidad o, dicho de otra manera, el mundo
real no existe sino en cuanto el hombre
como existencia lo percibe. De aquí
se aclara que lo finito del mundo fenoménico, al igual que toda contemplación inmanente, está superado mediante el concepto de la ºinterioridad objetiva". Sciacca formula en estos términos
•Un idealismo existencial, poniendo al
hombre en el cruce de lo finito y de lo
infinito. Pero implica la definición del
hombre como existencia su participación
en el ser mismo.
Siendo el ser la idea más general a
la que no se puede comparar nada, se
presenta a la vez como idea del ser supremo, de lo infinito, de Dios. En tanto
que el hombre necesariamente concibe la
idea del ser absoluto de manera teísta,
la contemplación del ser es la contemplación de Dios. Desemboca en este punto la ontología Sciaccense en la ontoteología.
En la consecuencia de sus pensamientos básicos, el filósofo italiano llega, sobre todo en sus interpretaciones de la
muerte y de la inmortalidad, a un amplio
análisis existencial-idealista del hombre.
La ética se funda directamente en la
interpretación ontológica del ser humano.

723

722
H47

�La actitud moral humana ha de ser adecuada a la verdad de la idea suprema.
En el libro de Sciacca L'Uorno - questo
Squilibrato (1956) el hombre fue de•
finido como síntesis contradictoria de lo
finito y de lo infinito. En esta discrepancia se le presenta a Sciacca el desequilibrio ontológico del hombre. Sólo mediante la realización total y la consumación de la vida puede el hombre zanjar
este desequilibrio. La inmortalidad ya no
es para Sciacca sólo una cuestión religiosa, sino se puede abordar en la filosofía,
ya que es un problema meramente ontológico. La reflexión especulativa es capaz de demostrar, hasta cierto punto, que
la inmortalidad ha de ser una certeza, la
cual se comprueba por la concepción ontológica misma. La muerte, en este conjunto, no es el enemigo del hombre, sino
su servidor, porque sólo a través de la
muerte la existencia se aproximará definitivamente a su meta que es el ser.
Para llevar a cabo esta interpretación,
Sciacca, en su obra Muerte e !mortalidad (1959), ha de recurrir a la dialéctica de los conceptos de "vida" y "existencia". La "vida" es la parte mortal
del hombre en tanto que la existencia
como interioridad es inmortal. La "vida"
misma no es de ningún interés metafísico, sino que a través de su muerte se
libera la existencia de lo finito.
A estas alturas de la filosofía sciaccense se hace evidente lo problemático
de una combinación de dos dimensiones
distintas, o sea de la filosofía y de la
creencia religiosa. Esta, en ningún momento, puede ser substituída por una certeza especulativa. Es indiscutible que el
alto valor irracional de la religión sigue
oponiéndose a la concepción racionalista
filosófica.
Dentro del espacio de la filosofía de
Sciacca aparentemente no hay cabida
para lo fenoménico de la realidad. Lo
existente, el mundo objetivo, hasta la
vida misma no son.considerados sino fon-

724

ciones del ser humano, siendo, por consiguiente, el hombre el centro de todo. Lo
objetivamente real carece de un propio
valor ontológico. El mundo se nos presenta explicable mediante las tradicionales categorías. Es indudable que el idealismo existencial de Sciacca constituye un
gran intento filosófico. Deshaciéndose de
todo lo real y finito, va más allá de los
límites que, por lo general, son característicos para la ontología. Ivo HOllhuber
está convencido de que la filosofía de
Sciacca tiene una trascendencia general
para nuestro tiempo y para el futuro. Sin
embargo sólo en una discusión crítica del
sistema Sciaccense podría justificarse lo
que el autor dice al final de su trabajo:
"La obra de Federico Michele Sciacca
presentada hasta la fecha, obliga a un
cambio de pensar, a partir del ser y de la
verdad. Esto podría conducir tanto a una
alteración del acento en la historia de
las ciencias filosóficas, como a una aclaración cada vez más profunda de la
interioridad objetiva dentro del margen
de la filosofía sistemática, confirmándose
con ello su infatigable intérprete como
verdadero guía del espíritu occidental"
(p. 150).
HANs-GÜNTER PoTT

A. E. TAYLOR, El pensamiento de Sócrates (Col. Breviarios, No. 161), tra•
ducción de Mateo Hemández Barroso,
revisada por Elsa Cecilia. Fondo de Cultura Econ6mica, México, 1962, 151 pp.

LA BIOGRAFÍA ES HISTORIA y también en
cierta forma literatura. Se le ubica en
la primera porque se orienta hacia la
interpretaci6n de un pasado individual
pero dentro de su marco social, y además se le considera obra literaria porque
quien la escribe maneja hasta cierto punto la ficción para integrar la personalidad. En definitiva, quizá deba considerar-

se solo como obra histórica, aunque utilice procedimientos literarios.
El presente libro, que aparec10 ong1nalmente en lengua inglesa hace treinta
años con el título Sócrates, se presenta
ahora en traducción española como El
pensamiento de Sócrates, modificando el
título original para informar con más
exactitud sobre el contenido de sus pá•
ginas. Una biografía, concebida más como la recuperación de la figura intelectual que como el conjunto de hechos
y actividades de un individuo, en el plano meramente anecdótico, cae por entero en el terreno histórico, si aceptamos
para el caso las afirmaciones de Colling•
wood en torno al sentido de la tarea histórica, cuyo fin primordial, según este
claro filósofo inglés, es la recuperación
y actualización del pensamiento humano.
Desde este punto de vista, el libro de
Taylor es eminentemente histórico.
Taylor se plantea las dificultades de
la empresa que se propone, pero abre
sus páginas con el procedimiento --el
único- que debe manejarse en el estudio biográfico de figuras remotas: "La
vida de un gran hombre, particularmente
cuando pertenece a una edad remota,
nunca puede ser un simple registro de
hechos indiscutibles. Incluso cuando esos
hechos son muy numerosos, la verdadera
tarea del biógrafo reside en su interpretación i debe penetrar más allá de los
simples acontecimientos hasta el propósito y carácter que descubren, y sólo
puede hacerlo mediante un esfuerzo imaginativo" (p. 9). Pero esta imaginación,
claro está, se encauza por las vías que
indican las fuentes de que se dispone.
A falta de biografías o estudios sobre
Sócrates y su época, echa mano de los
testimonios de sus contemporáneos: Aristófanes, Platón y Jenofonte, Es en la
Introducción donde Taylor expone sus
ideas a propósito de las fuentes, su valor,
y las posibilidades que le ofrecen para

la reestructuración de la figura de S6·
crates.
Así pues, sin considerar esta Jntroducci6n, en la que, como ya se dijo,
se señala aquello que puede utilizarse
como testimonio válido sobre la vida de
Sócrates, el libro se divide en tres par•
tes: "La juventud de Sócrates"; "Ultimes años de Sócrates: su proceso y su
muerte" y "El pensamiento de Sócrates",
que a su vez se subdivide en "Etica" y
"Teoría del conocimiento y método científico".
Fuera de las referencias meramente
anecdóticas que sirven para recoger la
figura del joven Sócrates en un perfil de
tiempo y espacio, y en las que indirectamente se pueden recoger referencias
sobre su carácter como individuo y su
conducta como ciudadano, lo más importante del capítulo II, que es donde se
traza la juventud del filósofo griego, es
lo relativo al ambiente cultural y "humanista" de Atenas, el desengaño de
Sócrates con el libro de Anaxágoras, la
posición que había alcanzado antes de
cumplir los cuarenta años, en los círculos intelectuales de Atenas, su relación
con Arquelao y la conjetura de que ocupó su lugar al retirarse éste, aun cuando siempre negó (Platón, Apología)
tener "discípulos" o haber sido "maestro" de ningún hombre.
En el comentario a la Apología de
Platón, en relación con el oráculo de
Delios ( que fue dado a Querefón como
respuesta a su pregunta: "¿ Hay alguien
vivo más sabio que Sócrates?"), de que
"ningún hombre viviente era más sabio
que Sócrates, dice Taylor: "Desde luego
es evidente que existe un elemento de
humorismo en la manera en que se emplea, en este relato, la historia del oráculo; sin embargo, para que tenga algún
sentido, debe de haberse querido que
fuera el relato de un hecho histórico
de acuerdo con su supuesto principal;
que Sócrates, hacia la mitad de su vida,

725

�pasó por un período de cnsis, cuyo resultado fue el surgimiento de un hombre
con una clara conciencia de una 'misión', y que la respuesta del oráculo tuvo
un papel en la provocación de aquella
crisis. No puede carecer de significación
el que Platón lo presente haciendo el
intento de 'convertir' a un joven prometedor, Cármides, tío del propio Platón,
inmediatamente después de la campaña
de Potidea, durante la cual había experimentado el 'rapto' o 'trance' de veinticuatro horas descrito en el Banquete.
Si supiéramos más acerca de los hechos
quizá veríamos que su 'vocación' de profeta le vino durante aquella visión, y
Burnet puede muy bien haber tenido
una feliz inspiración al sugerir que esto
explica por qué, en Platón, lo encontramos tan frecuentemente usando el lenguaje militar para expresar el sentido de
la vocación que Dios le impuso. Parece
claro, por lo menos, que según el relato
de Platón, la convicción de ser un hombre elegido, con una misión especial hacia la humanidad, databa en él del principio de la Guerra del Peloponeso, si
no de antes. Si pensamos en él como
debió de ser antes de que Querefón hiciera su importante pregunta a Apolo,
veremos que el cuadro trazado por Platón en las primeras páginas del Parménides, la referencia a sus primeros días
en el Fed6n, las memorias de origen desconocido en las que se basó Jenofonte
para hablar de las relaciones entre Sócrates y Antifón y la divertida frase de
Las nubes, armonizan admirablemente
entre sí" (pp. 67-68).
Los últimos años de Sócrates, la parte
biográfica final del libro, nos presenta
las circunstancias en las que se desarrolla
el proceso del filósofo; Taylor afirma
que no se conoce con exactitud la acusación contra Sócrates, tal como debió
de formularla Melito (portavoz de Anito), aunque en el diálogo Eutifr6n S6•
crates dice que Melito lo acusa de "in-

726

ventar dioses nuevos". El autor se inclina, en definitiva, por la acusación que
aparece en Diógenes Laercio, al parecer
una transcripción del documento respectivo tal y como se conservaba en el siglo
II d.C.: "Melito, hijo de Melito, del
deme de Pita, acusa a Sócrates, hijo de
Sofronisco, del deme de Alopece, bajo
juramento, al siguiente efecto. Sócrates
es culpable: 1) de no rendir culto a los
dioses a quienes rinde culto el Estado,
sino de introducir prácticas religiosas
nuevas y poco conocidas; 2) y además,
de corromper a los jóvenes. El acusador
público pide la pena de muerte" (p. 88).
Taylor se aplica a una interpretación de
los términos en que se hace la acusación,
refiriéndose, con respecto a la primera
parte, a su oscuridad y a la amnistía de
los años 404-3, que podría explicar esta
oscuridad. Sobre la segunda parte, los
cargos por "corrupción de la juventud",
nos dice que esto se refería a las críticas
de Sócrates sobre la incapacidad de políticos como Anito, lo cual repercutía
sobre los jóvenes, que harían suya dicha
crítica. Según J enofonte, se le acusaba
de enseñar a los jóvenes a no respetar
a sus mayores.
Sócrates no se impuso la pena del destierro, como pudo haberlo hecho, y en
su lugar habló de su misión. Su actitud,
según Taylor, provocó la ira de los jurados: "Es muy natural que los jurados
se irritaran por aquel discurso que no
presentaba posibilidad de acuerdo y votaron la pena de muerte por una mayo•
ría más grande que la que había pronunciado el veredicto de culpabilidad"
( p. 100) . Las últimas páginas de este
capítulo nos narran con detalle los momentos postreros del filósofo.
La parte final, "El pensamiento de
Sócrates", se divide, como quedó dicho
antes, en dos partes, "Etica" y "Teoría
del conocimiento y método científico",
en las que se muestra cómo la verdad,
concebida por Sócrates como interés su•

premo del alma, "resulta en el principio
de una teoría tanto de la ciencia como de
la conducta moral".
"Sócrates --dice Taylor en la p. 107
de su libro- debe la inmortalidad de
su fama como mártir de la filosofía no
a una melodramática explosión de sentimiento popular en una democracia emocional, sino a la Providencia que le dio,
como amigo más joven y discípulo, al
único hombre en la historia que ha combinado la grandeza suprema como pensador filosófico con una grandeza igual
como maestro del lenguaje, y por ello
ha sido, directa o indirectamente, el
maestro de todos los hombres de pensamiento desde sus días".
ALPONSO RANGEL GUERRA

FRANCO FOR.TINI, El movimiento surrealista (Col. Manuales Uteha, No. 123123a). Traducción al español por Carlos Gerhard. Unión Tipográfica LatinoAmericana, México, 1962, 201 pp.
ESTE LIBRO, ÚTIL PARA LOS ESTUDIOS de
los movimientos literarios que han surgido en el siglo XX1 nos ofrece un panorama general del surrealismo, su cronología, sus contradicciones, sus relaciones con otros movimientos, etc., y una
antología final, no desdeñable, que incluye nueve precursores (Rimbaud, Lautréamont, Jarry, Apollinaire, Jacob, , entre los principales); nueve poetas surrealistas; manifiestos y documentos del sunealismo, así como algunos juicios sobre
éste.
Reconociendo el autor las dificultades
para encontrar una definición del surrealismo, distingue estos tres aspectos: "a)
un movimiento de ideas sobre la naturaleza, las posibilidades y futuro del
hombre, que se desarrolló sobre todo,
pero no exclusivamente, en Francia du•
rante el tercer decenio de nuestro siglo
Y, desde entonces1 con fortuna diversa,

en otros países; b) un método para la
indagación de algunas experiencias psicológicas particulares ( sueños, visiones,
alucinaciones, crisptoestesia, estados de
pasión intensa, etc.) y para su exprisi&amp;n
mediante el empleo de técnicas califi.
cadas tradicionalmente como literarias o
artísticas, y c) un conjunto de comportamientos prácticos, o sea morales y po•
líticos" (p. 4).
De todo esto se desprende que intervienen en el surrealismo -principal•
mente- intentos de expresar, en formas
no premeditadas, el subconsciente (lo
onírico, las asociaciones de ideas gra•
tuitas, etc.); frente a esto, el orden discursivo-racional, que origina la tensión,
de la cual surge el deseo de unir los
contrarios para que el hombre pueda
restituirse a sí mismo. Además, el propósito de dejar de lado toda fórmula,
principio o legislación, tabú social, patriótico o religioso, que son los obstáculos
para alcanzar esa restitución del hombre
a que se hizo mención antes. Por último,
interviene una orientación hacia la política, pero en sentido inverso, es decir,
hacia la destrucción de las formas diver•
sas de la hipocresía, que se mueven en
los campos de la ética y de la política.
Señalados estos cuatro aspectos, For•
tini los presenta después dentro de la
cronología del movimiento surrealista, ya
que pertenecen a épocas diversas. La
primera etapa comprende de 1919 a
1925, y en ella se establecen los fundamentos teóricos del movimiento. La segunda, que es la etapa de la madura•
ción, va de 1925 a 1930; el momento
en que se interviene en política (activaron esta intervención diversos acontecimientos, como la represión marroquí
dirigida contra Abd-el-Krim, en 1925;
las ligas con el Partido Comunista; el
exilio de Trotzki en 1929). La tercera
y última etapa corresponde a la difusión
del surrealismo por el mundo. Los sucesos surrealistas más importantes que

727

�señalan su marcha serían los siguientes,
empezando con los precursores del Primer Manifiesto:
1916: Surge en Zurich el movimiento
Dada, encabezado por Tristán Tzara.
1917-1918: El espíritu nuevo, manifiesto programa de Guillaume Apollinaire; Nord-Sud, revista que dirigió Pierre
Reverdy.
1919: Publicación, en la revista Literatura, que dirigían Aragon 1 Breton y
Soupault, de las Cartas de guerra, de
J acques Vaché.
1919 a 1922: Experimentos de Breton
con la ºescritura automática".
1922: René Crevel1 con Robert Desnos y Benjamín Péret, dibuja en estado
semi-hipnótico.
1924: Primer Manifiesto del surrealismo, publicado por André Breton. Desde
esta fecha, hasta 1929, se publicó también una revista por Pierre Neville y
Benjamín Péret: La revoluci6n surrealista.
1925: Se inicia el período que Nadeau
llamó heroico, en el que se intenta una
existencia surrealista. Relaciones con el
Partido Comunista, y con la revista Cla·rté, también comunista.
1927: Publicación de A plena luz,
opúsculo en el que se recogen las discusiones sobre las posibles relaciones entre
el surrealismo y la actividad revolucionaria.
1928: Publicación de Nadja y El
surrealismo y la pintura, de André Breton. Tratado del estilo, de Aragon. Se
realiza el film Un perro andaluz, de Luis
Buñuel y Salvador Dalí.
1929: Polémica en torno al exilio de
Trotzky, y redacción del segundo Manifiesto del surrealismo, por Breton.
1930: Un cadáver, libro escrito contra
Breton por un grupo de surrealistas que
abandonaron el movimiento. Surge la
nueva revista surrealista El Surrealismo
al servicio de la revolución. Se publica
la Inmaculada Concepci6n, escrita en

728

colaboración por André Breton y Paul
Eluard.
1931: Salvador Dalí desarrolla su teoría de la "paranoia crítica". La edad de
oro, segundo film de Dalí y Buñuel.
1931-1934: Participación de Louis
Aragon y G. Sadoul al II Congreso Internacional de los escritores revolucionarios, que se celebró en Jarkov.
Acusación judicial de Aragon por su
composición poética Frente Rojo, libro
en el que se pedía la intervención armada contra la social democracia. Louis
Aragon se separa del movimiento.
1935: Ruptura del Movimiento Surrealista con el Partido Comunista.
1938: "Exposición Internacional del
Surrealismo".
A partir de entonces, sólo se perciben
movimientos aislados, como los de las publicaciones de Breton en Estados Unidos,
la exposición colectiva celebrada en París
en 1947, y en ese mismo año1 la publicación del volumen El surrealismo en
1947. Entre los desaparecidos, Desnos y
Max Jacob, muertos en un campo alemán de concentración. "Dalí, dice Fortini, había pasado ya desde hacía tiempo a la extrema derecha franquista y
pseudo religiosa" (p. 17).
El Capítulo "Surrealismo y política' 1
es de los más importantes en el libro.
En él se estudia el problema del surrealismo en su función transformadora de
lo social. Tres preguntas recogen la problemática que el surrealismo se planteó:
¿ En qué medida tiene un organismo político revolucionario derecho y facultad
de intervenir en materia filosófica y literaria? ¿ Cómo se concilia la libertad de
la creación artística con las finalidades
superindividuales de la lucha política?
¿ Cuál ha de ser la actitud de una cultura revolucionaria frente a las herencias culturales burguesas? Según Fortini, los surrealistas fueron los primeros
que se plantearon estas interrogantes. La
negación, siguiendo las palabras de An-

dré Breton, los envolvió. El surrealismo
se organizó en cierta manera imitando
los partidos políticos, aunque la participación política era desdeñada por los
surrealistas. Varios acontecimientos de
trascendencia internacional propiciaron
relaciones políticas de los surrealistas
con organismos1 partidos y personas,
siendo la más notoria la que iniciaron
con el Partido Comunista. Estas ligas
terminan en 1933. Después, dice Fortini,
"No obstante todos los intentos de Breton, ya no se puede hablar de una posición política surrealista sino sólo de
actividades individuales" (p. 25).
Posteriormente a un estudio de las
contradicciones y límites de este movimiento, Fortini presenta el capítulo final: "Conclusiones", en el que hace un
balance minucioso de lo que ha quedado del surrealismo. Recogemos aquí la
última página que nos ofrece una visión,
uná valoración y un análisis del movimiento que agitó el primer cuarto de
siglo, y en el que después de todo, se
reconoce la expresión de algo que, por
existir todavía aquello contra lo que luchó, puede alcanzar en el futuro sus
prop6sitos: "Por una paradoja que sólo
es tal en apariencia, la lucha contra el
irracionalismo y contra la literatura y
la ideología de la decadencia, de la que
el surrealismo es una de las expresiones
más avanzadas, en nombre de un humanismo revolucionario, se encuentra
incluir -por lo menos entre las perso•

nalidades más conscientes- entre las
libertades y las verdades que quiere ver
reconocidas y encarnadas en la historia
y en las instituciones, una gran parte precisamente de aquellas libertades insostenibles y de aquellas verdades negras que
la labor de nuestras sociedades ha formulado en términos de arte y de literatura y, por consiguiente, también en
el surrealismo. En este sentido el error
surrealista es o puede convertirse en verdad, como ya lo han demostrado, al precio de palabras y de sangre, los poetas
surrealistas más genuinos. Ninguna sociedad, ninguna relación humana que se
pretende libre podrá ignorar o desconocer, hoy o mañana, que hay una parte
entera del hombre injustamente condenada -el deseo, el eros, el sueño, el
delirio-, que ha de integrarse a la luz
diurna, transfiriendo a otras partes del
hombre los signos negativos que hasta
ahora la han acompañado. Y que estos
postulados sean o no combatidos por las
sociedades actuales en nombre de dogmas religiosos, sociales o políticos, o bien
perseguidos, adulterados o sustancialmente mistificados por 12.s 'libertades
controladas' concedidas por quien detenta los poderes de la industria cultural
moderna, todo ello no es más que una
prueba de su autenticidad y, a pesar de
todo, de la victoria que lentamente van
conquistando a través de los últimos
decenios".
ALFONSO R.ANOEL GUERRA

729

�CANJE

PUBLICACIONES RECIBIDAS*

(1962)
ALEMANIA:
Jnstitut für Auslandsbeziehungen, Stuttgart, Stuttgart, Año 12, Cuadernos 2-3, 1962.

ARGENTINA:
Bibliografía argentina de artes y letras, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, No.
8, octubre-diciembre de 1960; No. 9, enero-marzo de 1961; No. 10-11, abril-septiembre de 1961.
Boletín de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos
Aires, Año III, No. 12, noviembre de 1961. Año IV, No. 13, marzo de 1962; No. 14,
mayo de 1962.
Boletin informativo, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 18, 2a. Serie, septiembre--octubre de 1961; No. 20, 2a. Serie, marzo-abril de 1962.
Co11ADRAN Rutz, JoaoE, Bibliotecas cu.yanas del siglo xvm (Cuadernos de la Biblioteca, No. 2), Biblioteca Central, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, 1961,
143 pp.
Cuadernos de Historia de España, Instituto de Historia de España, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, B. Aires, XXXIII-XXXIV, 1961.
FALCIONELLI, ALBERTO, Tentativa de bibliograf!a razonada de la Rusia contemporánea,
(Cuadernos de la Biblioteca, No. 1), Biblioteca Central, Universidad Nacional de
Cuyo, Mendoza, 1961, 125 pp.
Philosophia, Revista del Instituto de Filosofía, Mendoza, No. 25, 1962; No. 26, 1962.
Sapientia, Organo de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina, Santa
María de los Buenos Aires, Año XVI, No. 62, octubre-diciembre de 1961. Año XVII,
No. 63, enero-marzo de 1962; No. 64, abril-junio de 1962.
Universidad, Publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 49,
julio-septiembre de 1961; No. 51, enero-marzo de 1962; No. 52, abril-junio de 1962.

* Se

recogen por orden alfabético libros y publicaciones periódicas.

731

�Universidades, Unión de Universidades de América Latina, Buenos Aires, Año 1,.
No. 4, abril-junio de 1961; No. 5, julio-septiembre de 1961; No. 6, octubre-diciembre
de 1961.

s/n. Informes sobre el proyecto de creaci6n de las Escuelas Latinoamericanas de Economía y Administraci6n Pública, Editorial Universitaria, Santiago, s/f, 203 pp.
Teologia y vida, Revista trimestral, Publicación de la Facultad de Sagrada Teología de
la Universidad Católica de Chile, Santiago, Año III, No. 2, abril-junio de 1962.

BELGICA:
Courrier du Centre lnternational d'Etudes Poétiques, Maison Internationale de la poésie,
Bruxelles, No. 37-38.

GANADA:
Annales de l'Acfas, Association Canadienne-Fram;aise pour l'avancement des Sciences,
Montréal Vol. 27, 1961; Vol. 28, 1962.

COLOMBIA:
Estudios de derecho, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de
Antioquía, Medellín, Año XXIII, 2a. época, marzo de 1962, Vol. XXI, No. 61.
Thesaurus, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, t. XVI, No. 3, septiembrediciembre de 1961. T. XVIII, No. 1, enero-abril de 1962.

CUBA:
FEIJÓo, SAMUEL, Azar de lecturas, Departamento de Estudios Hispánicos, Universidad
Central de las Villas, Santa Clara, 1961, 378 pp.
FEIJÓo, SAMUEL, Sobre los movimientos por una poesía cubana hasta 1856, Dirección
de Publicaciones, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1961, 193 pp.
GONZÁLEZ, MANUEL PEDRO, Indagaciones martianas, Dirección de Publicaciones, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1961, 273 pp.
Islas, Revista de la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Vol. IV, No. 1,
septiembre-diciembre de 1961.
MARINELLO, JUAN, Ensayos martianos, Dirección de Publicaciones, Universidad Central
de Las Villas, Santa Clara, 1961, 216 pp.
RivERO MuÑ1z, JosÉ, El movimiento obrero durante la primera intervenci6n. Dirección Central de Publicaciones, Universidad Central de las Villas, Santa Clara,
1961, 223 pp.
Varios, Teatro bufo. Siete obras, Dirección de Publicaciones, Universidad Central de
Las Villas, Santa Clara, 1961, tomo I, 255 pp.
CHILE:
Anales de la Facultad de Teología. Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago,

No. 13, 1961.
Revista chilena de historia y geografia, publicada por la Sociedad Chilena de Historia
y Geografía, Santiago de Chile, No. 129, 1961.

732

ECUADOR:
Anales de la Universidad de Cuenca, Cuenca, T. XVII, No. 3, julio-septiembre de 1962;
No. 4, octubre-diciembre de 1961. T. XVIII, No. 1-2, enero-junio de 1962; No. 3,
julio-septiembre de 1962.

ESPA/,A:
Augustinus, Revista Trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
vol. VI, No. 22-23, abril-septiembre de 1961; No. 24, octubre-diciembre de 1961.
Vol. VII, No. 25, enero-marzo de 1962; No. 26, abril-junio de 1962.
Archivo Ibero-Americano, Revista de Estudios Históricos, publicada por los PP. Franciscanos, Madrid, Año XXI, No. 84, octubre-diciembre de 1961.
Conviuium. Estudios filos6ficos, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Barcelona, No. 8, julio-diciembre de 1959.
Revista de Indias, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Instituto Fernández
de Oviedo, Madrid, Año XXI, No. 83, enero-marzo de 1961; No. 84, abril-junio
de 1961.

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Alliance for progress, Official Documents emanating from the Special Meeting of the
Inter-American-Econamic and Social Council at the Ministerial Level. Held in Punta
del Este, Uruguay, from August 5 to 17, 1961, Pan American Union, Washington,
D. C., 1961, 49 pp.
CosTA, CRuz, Panorama of The History of Philosophy in Brazil, Pan American Union,
Washington, D. C., 1962, 111 pp.
DEMAR, CARMEN, Alturas del silencio, Ediciones Rumbos, Barcelona, 1960, 135 pp.
Doors to Latín American (Recents Books and Pamphlets). Issucd Quarterly by The
Inter American Bibliographical and Library Association, University of Florida Library, Gainsville, Florida, Vol. IX, No. 4, octubre de 1962.
Fichero bibliográfico hispanoamericano, Catálogo trimestral de toda clase de libros en
español publicados en las Américas, R. R. Bowker Company, New York, Vol. 1,
No. 2; No. 3; No. 4.
H andbook of Latín American Studies, prepared by The Hispanic Foundation in The
Library of Congress, University of Florida Press1 Gainsville, Florida1 No. 22, 1960.
Hispanic Reuiew, A quarterly journal devoted to research in the hispanic languages
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Humanistic Studies (Six studies in ninetheenth-century english literature and thougth),

733

�edited by Harold Orel and George J. Worth, University of Kansas Publications 1 Lawrence, Kansas, No. 35, 1962.
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JEGP, Journal of english and german philology, published by The University of Illinois
Press, Urbana, ILL., Vol. LX, No. 3, julio de 1961; No. 4, octubre de 1961. Vol.
LXI No. 1 enero de 1962; No. 2, abril de 1962.
JournaÍ 0 f ]~ter-American Studies, School of Inter-American Studies, U~versity of
Florida, Gainsville, Florida1 Vol IV, No. 1, enero de 1962, No. 2, abril de 1962;
No. 3, julio de 1962; No. 4, octubre de 1962.
La nueva democracia, Nueva York, N. Y., Vol. XLII, No. 1, enero de 1962; No. 2,
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LINKLATER, ERIC, El señor Byculla (Col. Grandes novelistas), Emecé Editores, Buenos
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Part III: Geography and Geology: Vols. XXXVI, XXXVII, XXXVIII, XXXIX,
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Philosophy of Science, Official joumal of The Philosophy of Science Association, Department of Philosophy, Michigan State University, Vol. 29, No. 1, enero de 1962;
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Revista Iberoamericana, Organo del Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana, Department of Romance Languages, State University of lowa, lowa City, Iowa,
Vol. XXVIII, No. 53, enero-junio de 1962.
SÁENZ, GERARD0, Luis G. Urbina. Vida y obra (Col. Studium, No. 31), Ediciones de
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SALCEDA, JUAN ANTONIO, Anfbal Ponce (Col. Pensamiento Argentino. No. 1). Ed.
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Symposium, a Quarterly Journal in Modero Literatures, published by Siracuse University Press, Siracuse, Ney York, Vol XV, No. 4, invierno de 1961; Vol XVL,
No. 1, primavera de 1962; No. 2, verano de 1962; No. 3, otoño de 1962.
The Journal of Aesthetics, published by The American Society for Aesthetics of _The
Cleveland Museum of Art and Western Reserve University, Vol. XX, No. 3, prima•
vera de 1962; No. 4, verano de 1962; Vol. XL, No. 1, otoño de 1962.
The Hispanic American Historical Review, published quarterly by The Duke University Press, Durham, N. C.,Vol. XLI, No. 1, febrero de 1961; No. 2, mayo de 1962;
No. 3, agosto de 1961; No. 4, noviembre de 1961. Vol. XLII, No. 1, febrero de
1962; No. 2, mayo de 1962; No. 3, agosto de 1962; No. 4, noviembre de 1962.
The Personalist, an International Review of Philosophy, Religion and Literature, The
School of Philosophy, U niversity of Southem California, Los Angeles, Vol. XLII,
No. 2, primavera de 1961; No. 3, verano de 1962; No. 4, otoño de 1961. Vol.
XLIII, No. 1, invierno de 1962; No. 2, primavera de 1962¡ No. 3, verano de 1962;
No. 4, otoño de 1962.
.
.
The Philosophical Review, edited by Toe Sage School of Philosophy, Cornell Umversity,

734

Ithaca, New York, Vol. LXXI, No. 1, enero de 1962; No. 2, abril de 1962¡ No. 3,
julio de 1962; No. 4, octubre de 1962.
The Psychological Record, a Quarterly Joumal in Theoretical and Experimental Psychology, Denison University, Granville, Ohio, Vol. 12, No. 1, enero de 1962; No. 2,
abril de 1962; No. 3, julio de 1962; No. 4, octubre de 1962.
Tulane Studies in Philosopy, Tulane University, New Orleans, Vol. III, 1954; Vol.
IV, 1955; Vol. V, 1956; Vol. VI, 1957; Vol. VII, 1958; Vol. VIII, 1959; Vol.
IX, 1960; Vol. X, 1961.
FRANCIA:

Annales de l'Université de París, Revue Trimestrielle, Sorbonne, Año. 31, No. 3, julio-septiembre de 1961; No. 4, octubre-diciembre de 1961. Año 32, No. 1, eneromarzo de 1962; No. 2, abril-junio de 1962; numero hors-série (Monsieur Jean Sarrailh,
Recteur Honoraire de 1' Academ.ie de París), noviembre de 1961.
Les cahiers du nouvel humanisme, Puy-de-D0me, 3a. serie, Nos. 5-6-7, febrero de 1962.

HOLANDA:
Stichting "Het Spaans, Portugees en [bero-Amerikaans lnstituut", Utrecht, Verslag,
over Het Jaar 1961, 11.

ITALIA:

Atti, Instituto Veneto di Scienze, Lettere e Arti, Venezia, Anno Accademico CXXIII,
1960-61.
Giornale di Metafísica, Revista Bimestrale di Filosofia, Universidad di Genova, Genova,
Año XVII, No. 1-2, enero-abril de 1962; No. 3, mayo-junio de 1962; No. 4-5, juliooctubre de 1962.
MEX!CO:

Abside, Revista de Cultura Mejicana, México, D. F., XXVI, No. 1, enero-marzo de
1962; No. 2, abril-junio de 1962; No. 3, julio-septiembre de 1962; no. 4, octubrediciembre de 1962.
Boletin del Archivo General de la Naci6n (Segunda Serie), Secretaría de Gobernación,
Palacio Nacional, México, D. F., Tomo II, No. 2, abril-mayo-junio de 1%0; No. 3,
julio-agosto-septiembre de 1961; No. 4, octubre-noviembre-diciembre de 1961; Tomo
111, No. 1, enero-febrero-marzo de 1962.
Historia Mexicana, Revista Trimestral publicada por el Colegio de México, México,
D. F., Vol XI, No. 3, enero-marzo de 1962; Vol. XII, No. 1, julio-septiembre
de 1962.
Istmo, Revista del Centro de América, México, D. F., No. 18, enero-febrero de 1962.
La palabra)' el hombre, Revista de la Universidad Veracruzana, Xalapa, No. 21, eneromarzo de 1962¡ No. 22, abril-junio de 1962; No. 23, julio-septiembre de 1962; No.
24, octubre-diciembre de 1962.

735

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Revista de la Facultad de Humanidades, Universidad Autónoma de San Luis Potosí,
S. L. P., Tomo 11, Nos. 3-4, julio-diciembre de 1960.
Revista de la Universidad de Yucatán, Mérida, Vol IV, No. 19, enero-febrero de 1962.

Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Caracas, 1962.
VENANZI, FRANCISCO DE, Palabras para una gestión universitaria, Discursos, 19581961, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1961, 299 pp.

PERU:

URUGUAY:

fuRTH-TERRÉ, EMILIO, Filosofía en el urbanismo, Lima, 1961, 142 pp.
Perú indígena, Organo del Instituto Indigenista Peruano, Lima, Vol IX, Nos. 20 y 21,
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ANCHIERI PÉREZ, Luis, Cielobajo, Ediciones Agón, Montevideo, 1958, 18 pp.
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'
MoNcADA, Juuo, La pena desnuda, Agón, Montevideo, 1958, 11 pp.
POTTIER, MME., H., Argentinismos y uruguayismos en la obra de Enrique Amorím Agón
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'
'
RODRÍGUEZ URRUTY, Para la bibliografía de Amorim, Agón, Montevideo, 1958.
s/n, Alfonso Reyes traducido, Noticia bibliográfica, Agón, Montevideo, 1957, 36 pp.
ToRREs Y CASTRO, SANTIAGO, El amor en el pueblo y otros poemas, Ediciones Agón,
Montevideo, 1960 43 pp.
VALÉRY, PAUL, El cementerio marino, versión castellana de Américo Vidal. Ediciones
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PORTUGAL:
Miscelanea de Estudos a Joaquim de Carvalho, Figueira da Foz, No. 8, 1962.
MoNTEZUMA DE CARVALHO, JoAQUIM DE, Panorama das literaturas das Americas (De
1900 a actualidades), edi«;áo do Municipio do Nova Lisboa, 1958-1959, 3 Vols.,
1341 pp.

PUERTO RICO:
Asomante, Revista Trimestral de la Asociación de Graduadas de la Universidad de
Puerto Rico, San Juan, Año XVIII, Vol. XVIII, No. 2, 1962; No. 3, 1962.
V1ENTÓS GAsTÓN, N1uTA, Indice cultural, Tomo I, 1948-55 y 1956, Ediciones de la
Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, 1962, 290 pp.

VENEZUELA:
Catálogo bibliográfico de las obras publicadas por el profesor Edoardo Crema, Fac.
de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1962.
Catálogo de obras ingresadas, Universidad Central de Venezuela, Departamento de
Servicios, Ediciones de la Biblioteca, Caracas, enero de 1961; febrero-marzo de 1961;
abril-mayo de 1961; junio-julio de 1961; agosto-septiembre de 1961; octubre-diciembre de 1961.
Cultura universitaria, Revista Trimestral, Organo de la Dirección de Cultura de la
Universidad Central de Venezuela, Caracas, Nos. LXXVI-LXXVII, julio-diciembre
de 1961; Nos. LXXVIII-LX:X!X, enero-junio de 1962.
NuÑo MoNTES, JUAN A., La dialéctica platónica, Facultad de Humanidades y Educación, Instituto de Filosofía, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1962, 207 pp.
Episteme, Anuario de Filosofía, 1959-1960, Instituto de Filosofía, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela, Caracas, 1962.
Guia de estudios universitarios, Universidad Central de Venezuela, 1961-1962, Caracas,

•

1961, 244 pp.
NuÑo JuAN ANTONIO, La revisi6n heideggeriana de la historia de la filosofía (Separata
del Anuario Episteme, No. 3), Caracas, 1962.
s/n, Catálogo bibliográfico de las obras publicadas por el profesor Edoardo Crema,

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�Acabóse de imprimir el día 20
de abril de 1963 en los Talleres de la Editorial Jus, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero, México 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ejemplares.

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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