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                  <text>Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�INTERNACIONALISMO Y UNIVERSALISMO
Lrc.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad de Nuevo León.
La morada del hombre es la tierra . . .

Es POSIBLE OBSERVAR en la panorámica que nos brinda la historia de las ideas
y doctrinas filosóficas y políticas, aplicadas a lo internacional, cómo la casi
totalidad de ellas, de acuerdo con las circunstancias que actualmente privan
en el mundo, se ha venido actualizando gradualmente hasta integrar una corriente doctrinaria que ha recibido el título de Internacionalismo, de acuerdo
con sus tendencias hacia tal objeto.
Las manifestaciones internacionalistas en el campo ideológico que han venido formando la corriente doctrinaria que citamos, provienen de diversas posiciones que van de lo filosófico a lo político, amén de las contribuciones jurídicas, literarias y aún hasta poéticas, que se han producido en el transcurso
del tiempo en varios países.
En otro aspecto distinto y de muy diversa naturaleza, de acuerdo con su
origen, doctrina propia y fines ultraterrenos, pero dirigido también al hombre
mismo, se destaca el hecho singular del Cristianismo, el que da origen a un
Universalismo, en la más adecuada acepción del concepto. Desde luego no es
posible ignorar otras actitudes ideológicas que de por sí tratan de colocarse en
similar proyección universalista, si bien desconociendo la profunda naturaleza
y trascendencia que encierra el contenido del Cristianismo.
Internacionalismo y Universalismo han sido comúnmente empleados en forma distinta por tratadistas y escritores, por lo que hemos creído pertinente,
antes de iniciar nuestro breve estudio, el tratar de hacer las aclaraciones que
convengan respecto a la denotación y significado de ambos conceptos, ya que
al no aplicarlos con la exactitud debida -tomando en cuenta el estado del
533

�planteamiento y estudio en que la cuestión se encuentra- esto acarrea interpretaciones equívocas y confusiones acerca de tales términos.
En realidad el Internacionalismo hasta ahora empieza a interesar, otorgándosele la importancia y categoría que tiene, no ya como un simple concepto
enunciativo, sino como un conjunto de ideas encaminado a integrar una
corriente doctrinal, iniciándose así un nuevo campo de estudio de magníficas
perspectivas cuyos frutos podrán apreciarse en lo futuro.
En lo relativo al concepto mismo de Internacionalismo, es posible decir que
ha sido el mar a donde han confluído no pocos ríos, al que también se le ha
denominado Universalismo. Múltiples ideas de índole filosófica como política
han integrado su acervo, siendo no escasa la literatura al respecto; pero en
forma principal, de acuerdo con su evolución, en el Derecho Internacional
(lnternationes), que aunque tiene sus propios principios, normas, reglas e
instituciones, como ciencia y con técnica ad hoc, no obstante, ha recibido buena parte de esa corriente ideológica.
I. El Internacionalismo ha venido adquiriendo carta de naturalización conforme el progreso del hombre ha dejado sentir sus efectos y es indudable que
la guerra también ha influído con sus funestas consecuencias. Las dos últimas
recibieron, por su naturaleza, el carácter de mundiales y no es difícil inferir
la letal y total magnitud de una posible tercera. En esa encrucijada trágica
de nuestro tiempo, el hombre vuelve angustiosamente su mirada hacia alguna
posible solución, que no solamente alivie la tensión -llamada guerra fríaque antecede al conflicto bélico mismo, sino sea el remedio definitivo y factible
que ponga ·coto a esa terrible eventualidad, tomando en cuenta las experiencias
de los fraca~s de otros tiempos. Mas si en el terreno del progreso material los
adelantos son incontrastables, si nos preguntamos acerca de si ese progreso
se ha obtenido también en lo que al espíritu se refiere, por desgracia, la contestación podría ser contestada por las circunstancias que privan en nuestro
momento histórico, y que muestran signos negativos. De aquí que sean dignos
de todo encomio los esfuerzos de estadistas, que como el presidente mexicano,
Lic. Adolfo López Mateos, luchan en favor de la paz y luchan también por
frenar y evitar una definitiva guerra nuclear, como la situación más compleja
e inmediata por la que atraviesa la humanidad, entre otros problemas de no
menor gravedad, dentro del gran escenario internacional en el que mancomunadamente participan todos los pueblos del orbe.
Los orígenes del Internacionalismo -en primer término- es posible encontrarlos en la naturaleza misma del hombre, la que alberga un anhelo de universalidad, pero paradójicamente, el propio hombre se ha encargado de obstruir, de poner murallas y de sembrar odios fratricidas, con los resultados que
la historia contempla. "La morada del hombre es la tierra", rezaba. el afo-

rismo antiguo y la propia historia se ha encargado de relatar -como comprobación de ese anhelo de universalidad- en brillantes páginas, sus esfuerzos,
obras y empresas en tal sentido, sólo que tal anhelo no ha tenido ni con mucho
una realidad.
El "más allá" terreno no reconoce límites. Así, los grandes descubrimientos
de la época antigua, como los que se antojan temerarios e irrealizables de la
actual, han podido llevarse a feliz término, debido a otras causas, a ese espíritu anhelante de universalidad. La obra de Cervantes, por ejemplo, tiene
proyecciones universales, porque sus personajes encaman al hombre de todos
los tiempos, con sus grandezas y debilidades.
Sin embargo, ese espíritu ha tomado diversos derroteros, como es lógico suponerlo. La diversidad de su expresión es prueba de la riqueza de su contenido,
como así es posible encontrarlo en múltiples manifestaciones a través del tiempo de todos los pueblos; formando ese conjunto de ideas internacionalistas,
con trasfondo universalista, una corriente que la historia de la cultura indudablemente guarda como una de las más nobles aspiraciones del hombre.
Todo lo anterior, aunado al progreso científico, prematuro en relación con
su progreso espiritual, encierra una dinámica que se dirige a abolir -en el
caso de llegar a realizarse dentro de las posibilidades y circunstancias de lo
futurible- las nacionalidades y las fronteras; a acabar con la insensata incomprensión entre los mismos hombres, así como a desterrar la siempre latente
amenaza de la guerra y, finalmente, a eliminar todos los obstáculos y prejuicios
que han servido de barreras a la libre como natural comunicación espiritual
y material de un pleno vivir de toda la humanidad.
La posible verificación de un agrupamiento internacional -vía jurídica-,
de acuerdo con las circunstancias actuales en que vive el hombre, hace pensar
y meditar en determinados hechos de la vida moderna que también, y gradualmente, lo han llevado -vía progreso científico- ya sea consciente o inconscientemente, o bien como producto natural del progreso mismo, a esa aproximación de la que parecen coincidir en sus fines, tanto el Internacionalismo
como el Universalismo; o sea el hecho claramente perceptible de la cada vez
mayor tendencia al agrupamiento, como así acontece en los campos de lo
ideológico; si bien, como es de suponerse, los medios o caminos que han seguido
ambos difieren notablemente, tanto en posición doctrinal, como en sus propios
postulados. Lo cierto es que vivimos en un proceso de internacionalización y
también, por qué no decirlo, de universalización de acuerdo con las exigencias
sociales internacionales. El hombre está más cerca del hombre en nuestros
días, a diferencia de las distancias que lo separaban en otras épocas; ahora el
acercamiento material es un hecho evidente, y en lo que respecta al acerca-

535
534

�miento espiritual, no parece hallarse el elemento genuinamente espiritual o
moral que produzca tal acercamiento.
La validez de los conceptos se ha internacionalizado, como principio de ese
proceso. El valor seguridad, pongamos por caso, ha caído en ese campo. Así,
en los últimos cuarenta y cinco años, el aseguramiento de ese valor seguridad,
como un nuevo concepto nacido de las circunstancias por las que el mundo ha
atravesado, tiene su fundamento en el principio de la universalidad de intereses
entre todas las naciones, principio que, como ha dicho un autor, ha encontrado aceptación y práctica aplicación, primero en la Liga de las Naciones, y
posteriormente en la Organización de las Naciones Unidas.1
Frente a la natural disposición del hombre dentro de lo universal e internacional, que tiene "como morada a la tierra", contrariamente a esto, se encuentra la posición desviada y malévola, cuando la encubre para dar satisfacción a sus apetitos bastardos de dominación o sojuzgamiento; como así ha
ocurrido en determinados períodos históricos el último no lejano a nuestra
época. El meollo del problema podría resolverse si se hace el reconocimiento
sincero de los valores que, tanto espirituales como materiales, componen a la
persona y de la admisión y reconocimiento de este hecho fundamental y necesario, deben derivarse, en ese reconocimiento, todos los atributos que le son
inherentes, como son el derecho a una existencia que merezca el nombre de
tal, para que el hombre pueda cumplir su misión terrenal en la seguridad que
la paz, la verdadera paz, brinda y participar equitativamente de los frutos que
su progreso le ha proporcionado; logrando así una efectiva convivencia. Pero
esta deseable situación para el porvenir --el de un sano internacionalismo-no puede ser la situación utópica de una arcadia, ni la siniestra "lección de
las ruinas"; tampoco la amarga experiencia que el filósofo inglés Bertrand
Russel apuntaba al decir que "el mundo en que vivimos ha sido modelado
por unos seis mil años de guerras organizadas"; como tampoco, por último, la
esclavizante que predican los que, mediante doctrinas inspiradas en la violencia, en el fanatismo ateo y en la simulación, tratan de adueñarse del mundo,
a través de la llamada "coexistencia pacífica", que es, en última instancia, la
antesala de la dominación y del imperio de odio y la opresión; porque otro
es el camino de un posible Internacionalismo y muy otros los medios de
lograr esa posible integración por más que se pretenda revestirlas de un Universalismo o de un Internacionalismo convencional e inoperante.
Con objeto de ir clarificando el tema a estudio, podríamos intentar un
concepto de Internacionalismo, al entenderlo como un conjunto de ideas de
naturaleza filosófico-jurídica, que en el transcurso del tiempo y de la historia

de los pueblos, han venido germinando una doctrina que establece --de
acuerdo con la congénita disposición de universalidad en el hombre- los principios y fundamentos para que la Comunidad Internacional pueda alcanzar su
efectiva integración y, así mismo, mediante los principios que han determinado
las normas del Derecho Internacional, éste pueda adecuarse a las nuevas
exigencias de la Humanidad y hacer factible tal comunidad universal. ¿ Acaso
el concepto anterior nos lleva a la por hoy un tanto utópica creación del Estado Mundial o bien a una Confederación Internacional de Estados?
La idea no es nueva. Ya Francisco de Vitoria, fundador del propio Derecho Internacional, siguiendo a Gayo en las Institutas, así como a otros autores antiguos y alterando el texto, habría de establecer certeramente: " Quod
naturalis ratio ínter omnes gentes constituit, vocatur ius gentium . .." y sobre
esa definición constituye su tesis fundamental de que el Derecho de Gentes
brota de la sociedad internacional: "ex communi consensu omnium et nationum". Por ta11to, el Derecho de Gentes vitoriano surge de la sociabilidad, de
la sociedad m,tural, de las relaciones entre los pueblos; no entre todos los
hombres considerados individualmente, sino entre los hombres agrupados en
naciones, y en esto ha de verse una superación con la doctrina tomista de la
comunidad cristiana, y un positivo adelanto". 2
Posteriormente al pensamiento de Vitoria, otros esfuerzos no ya puramente
teóricos sino políticos, fueron hechos con carácter internacionalista. Francia
en el siglo XVIII, dejaba oír por boca de uno de sus dramaturgos (De Belloy), la aspiración que hemos mencionado acerca del Internacionalismo, al
decir en uno de sus versos:
Je hais ces coeurs glacés et morts pour leur pays
Qui, voyant ses malheurs dans un paix profonde,
S'honbrent du grand nom de citoyens du monde.3

En el terreno de las ideas, o sea la parte que hemos considerado teórica, no
podemos soslayar la influencia de las contenidas en el Enciclopedismo que
habrían de tener -las principales de ellas- su verificación en la propia Revolución Francesa. "Los Derechos del Hombre" habrían de producir otra
revolución, no solamente dentro de la propia Francia, sino hasta en tierras
americanas, como así se observa en la actitud seguida por Thomas Paine, en
lo tocante a la justificación teórica de los insurgentes en sus reivindicaciones,
y además servir a la misma Revolución Francesa, cuando publicó un folleto
2

J.

LLOYD MECHAM. The United States and Inter-American Security, p. 1. University of Texas.
1

536

Lrc. CÉSAR SEPÚLVEDA. Derecho Internacional Público, p. 5.
• THÉODORE RuvssEN. Les Sources Doctrinales de L'Internationalisme, pág. 15. Presses
Universitaires de France.

537

�en Londres, en 1791, intitulado Rights of Man being an Answer to Mr. Burke's
Attack on the French Revolution. 4 También no era novedad la idea de la
Unidad de Europa -sueño largamente acariciado que parece llegará a una
realidad en lo futuro-, lo que empezaba a germinar. En la ,Convención Francesa, el 15 de junio de 1793, el Abate Grégoire, demandaba en la discusión del
proyecto de Constitución que habría de substituir a la de 1791, _una De~la_r~ción de Derecho de Gentes, lo que habría de ser -en la autonzada op101on
del profesor Ruyssen- "la primera enunciación precisa de los principios de
5
Derecho Internacional que se había sometido a una asamblea política". En
efecto, el Artículo Primero establece: "Les peuples son entre eux dans l'etat
de nature; ils ont pour lien la morale universelle".
En los tiempos modernos -aunque por diversas motivaciones- la corriente
internacionalista no se ha interrumpido. El nombre de Roberto Schumann, se
encuentra íntimamente ligado a la idea de una lenta integración de lo que
podrá hacerse andando el tiempo: la fusión supranacional de Europa. El M_ercado Común Europeo, constituye un acabado esfuerzo cuyos resultados han ido
más allá de lo que se había previsto. Ya Winston Churchill había delineado un
plan, el cual debería ser "Una liga realmente efectiva con todas las más p~d:r~sas fuerzas incluídas en su formación, con una suprema corte para dmnur
disputas, y con fuerzas armadas, nacionales e internacionales, o ambas di_s~uestas a imponer sus decisiones y prevenir agresiones armadas y la preparac1on de
futuras guerras". "Después de la elección general británica de julio de 1945,
Churchill continuó urgiendo la creación de unos Estados Unidos de Europa, Y
en Zurich, el 19 de septiembre de 1946, dijo que el primer paso hacia ello debería ser "formar un Consejo de Europa".6
Los anteriores esfuerzos -pese a su índole eminentemente económicaconstituye, no obstante, elocuentes ejemplos de lo que las ideas internacionalistas y Ja solidaridad pueden realizar en el ámbito de ir organizando grandes
agrupamientos, que a su vez, formasen una totalidad de Estados, como en el
caso de Europa, con indudables proyecciones hacia otros campos que no fueran puramente de carácter económico.
El Internacionalismo puede dividirse en dos aspectos: a) teórico, que contiene las ideas previas a la doctrina en germen, cuyo objetivo principal es el
reconocimiento del hombre como miembro de una comunidad internacional,
situado fuera del marco puramente nacional, y con una personalidad cuyos
atributos tienen una proyección internacional también. En sus principios evolutivos esta doctrina aparece coloreada de tintes románticos y utópicos Y
contie~e diversas posiciones intelectuales e ideológicas, de acuerdo con las cir• y• Ibid., pp. 35 y 36.
• ESTEBAN GoNZÁLEZ ARDINES. Integraci6n Supr'aestatal. Tesis profesional, p. 10.

538

cunstancias y el momento histórico determinativo; hasta llegar, por último,
muchas de esas ideas, tanto de carácter filos&lt;Sfico, jurídico, político y sociológico,
dentro de la corriente que señalamos, a constituir verdaderos principios que con
el correr del tiempo -en opinión del profesor T'héodore Ruyssen-, han formado las fuentes doctrinales del Internacionalismo, de acuerdo con su obra.
Como acontece con las doctrinas que nacen, como en el caso que ocupa
nuestra atención, es de observarse que el material que las informa es abundante y disperso, y no siempre tiene la uniformidad que hubiere de desearse.
Para lograr la ordenación de dicho material, se requiere tiempo, y esfuerzo y,
como acertadamente lo apunta el profesor Ruyssen, se señalan tan sólo las
fuentes doctrinales, las que necesariamente habrán de integrar a la doctrina
propiamente dicha del Internacionalismo, mérito indiscutible del maestro galo, que constituye la más, si no la primera, seria e importante contribución a
dilucidar la problemática de esta nueva disciplina, como lo es la Filosofía del
Derecho Internacional.
b) En el aspecto práctico, se observa cómo muchas de esas ideas que han
venido formando las fuentes del Internacionalismo, se han plasmado de acuerdo con las exigencias del momento histórico, tanto en principios como en instituciones, legalmente válidas en el campo jurídico internacional. De los principios se ha llegado a la elaboración de normas, como así es posible contemplarlo en el Derecho Internacional común de nuestro tiempo, hasta llegar a
su consagración en la Carta de las Naciones Unidas, como su más acabado exponente, que en síntesis, no es otra cosa que un tratado internacional inspirado
y con fundamento en el propio Derecho Internacional.
La aparición de la Carta de las Naciones Unidas, para llegar a su realización habría de tener los antecedentes necesarios, como aquel de la Sociedad
de Naciones, el primer gran esfuerzo para agrupar a los Estados dentro de
planos internacionales. Asimismo, están los diferentes convenios y tratados, así
como la existencia de múltiples negociaciones en donde han coincidido todos
los factores, no puramente jurídicos internacionales, para ir integrando ese
acervo.
La profJia Carta de las Naciones, Unidas, es el más claro ejemplo de cómo
la internacionalización se ha venido actualizando, siendo indudablement2 su
expresión jurídica su más elevado exponente. El eterno problema del empleo
de la fuerza como solución para los problemas del hombre, gradualmente le
ha venido imponiendo a éste el imperio del Derecho Internacional, como el
más eficaz medio de hacer más viable las posibilidades de una efectiva convivencia entre los Estados.
En la formulación de la Carta de las Nac:iones Unidas, cuyos antecedentes se encuentran en la Declaración de Moscú, del lo. de noviembre de 1943,

539

�los Estados Unidos, la Gran Bretaña y la Unión Soviética, habían acordado el crear una nueva organización de tipo internacional. En Dumbarton
Oaks se prepararía el material que en la Conferencia de Yalta, de 1945, se
completó acerca de la nueva institución, para llegar, finalmente, a la Conferencia de San Francisco ( 1945), en la que con asistencia de 50 estados nacería
la Carta de las Naciones Unidas, cuyas miras principales están encaminadas al
mantenimiento de la Paz, así como de la seguridad internacionales, los dos
grandes valores que la humanidad había contemplado verse aterradoramente
deshechos.
Aunque ampliamente conocido el documento en cuestión, no está por demás, dado su alto valor, el transcribir tanto el Preám.\ulo, como el Artículo I,
con objeto de poder encontrar los elementos que nos sirven para nuestro propósito a estudio. La Carta de las Naciones Unidas empieza:
"Nosotros los pueblos de las Naciones Unidas resueltos a preservar a
las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles,
a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas, a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia, y el respeto a las
obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del Derecho Internacional, a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad".
Por su parte, el Artículo I, en lo relativo a propósitos y principios, estatuye:
"Los propósitos de las Naciones Unidas son:
1. Mantener la paz y la seguridad internacionales, y con tal fin: tomar
las medidas colectivas eficaces para prevenir y eliminar amenazas a la
paz: y lograr por medios pacíficos, y de conformidad con los principios
de la Justicia y del Derecho Internacional, el ajuste o arreglo de controversias o situaciones internacionales susceptibles de conducir a quebrantamientos de la paz.
2. Fo mentar entre las naciones relaciones de amistad basadas en el
respeto al principio de la igualdad de derechos y al de lai libre determinación de los pueblos, y tomar otras medidas adecuadas para fortalecer
la paz universal.
3. R ealizar la cooperación internacional en la solución de problemas
internacionales de carácter económico, social, cultural o humanitario, y
540

en el desarrollo y estímulo del respeto a los derechos humanos y a las
libertades fundamentales de todos, sin hacer distinción por motivos de
raza, sexo, idioma o religión; y
4. Servir de centro que armonice los esfuerzos de las naciones por
alcanzar estos propósitos comunes".
En el aspecto internacionalista, están, como hemos dicho, la propia Organización de las Naciones Unidas; la Organización de los Estados Americanos
(OEA), que nació de la Carta. de Bogotá; el Consejo de Europa, ya citado;
La Comunidad Europea del Carbón y el Acero, así como los Acuerdos Regionales.
No menos interesante es -dentro del Internacionalismo- la observación
de las funciones de la comunidad internacional organizada, de donde se derivan importantes consecuencias.
"Los actos jurídicos realizados por los órganos de la ONU, al igual
que los actos jurídicos de los Estados, pueden dividirse en varios grupos, siendo los principales los siguientes: la promulgación de normas
generales, la conclusión de tratados, la mediación y resolución en materia de conflictos, la comprobación de hechos, la fijación de preceptos
por vía reglamentaria (instrucciones), la realización de actos administrativos y la ejecución de medidas coercitivas". 1
Sin embargo, dentro de esa panorámica internacionalista que venimos observando, ocupa un lugar preferente un movimiento de tal carácter, sólo que
dirigido al reconocimiento de la persona humana, como elemento básico para
la estructuración de un internacionalismo que pueda fincar, a su vez, nuevos
caminos de inteligencia. Si bien el hombre como individuo no suele ser sujeto
del Derecho Internacional, en cambio éste sí le protege "ya que el extranjero
puede ser protegido por su gobierno. Sin embargo, desde el Congreso de Viena
( 1915) encontramos diversos Tratados colectivos en los que el hombre como
tal comienza a ser protegido internacionalmente".8
Con antecedentes, tanto en la antigua doctrina del Derecho Internacional,
como en forma especial en Vitoria, no obstante, es en la Carta de la ONU en
donde se encuentra un reconocimiento internacional de principio de los derechos humanos. La Carta --como vimos anteriormente-- proclama en el
Preámbulo su "fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de hombres
' ALFRED VERDROSS.

Derecho Internacional Público, p. 423.

' !bid., p. 442.

541

�y mujeres". Por su parte, se ha creado el "principio nuevo -como acertadamente Verdross lo establece-" de que la protección de los derechos humanos constituye una cuestión fundamentalmente internacional. .. Pero aunque
este principio haya sido reconocido por la Carta de la ONU, su puesta en
práctica se encuentra todavía en sus comienws. Para acometer dicha aplicación, la ONU creó una comisión especial, la Comisión de Derechos Humanos,
que preparó una "Declaración" y una "Convención" sobre la protección de
los derechos humanos. La Asamblea General de la ONU, el 10 de diciembre
de 1948, después de haberlas discutido, aprobó una "Declaración Universal
de los Derechos del Hombre", que consta de treinta artículos.
El Preámbulo de la Declaración parte de la idea de que los derechos humanos fundamentales están enraizados en la dignidad y el valor de la persona
humana. Por eso corresponden a todos los miembros de la familia humana
derechos iguales e inalienables ( Preámb., apart. lo., art. 2o.).
La Declaración universal de los derechos del hombre no tiene un carácter
jurídicamente obligatorio, sino moral, ya que la Asamblea General de 1a ONU,
no tiene, en principio, competencia legislativa, y sólo puede hacer re~o71:e~daciones, de aquí que su reconocimiento sea solamente el de un Pnncip:o,
sentándose así el establecimiento de otro principio más, que unido a otros, irá
formando el Derecho Internacional del futuro.
Por último, múltiples son ya los casos en donde es posible comprobar 1~ expansión del Internacionalismo, como en el caso del Derecho lnternac10nal
Administrativo; el régimen de las comunicaciones, debido al rápido desarrollo del tráfico de personas y cosas y correspondencia, como acontece en los
autobuses que recorren Europa, facilitando la tramitación de requisitos migratorios a las personas que pasan de un país a otro. Hay también el régimen
de la navegación fluvial, especialmente en Europa también, en donde se ha
Ileo-ado a la declaración de ríos internacionales; el régimen de los canales y
b
•
. ,
, •
el de las comunicaciones ferroviarias; el régimen de la navegac10n mantuna
y aérea; de la transmisión de noticias; la telecomunicación y el tráfico comercial. En lo que respecta al internacionalismo, en materia cultural, corresponde a la UNESCO "el promover la solidaridad intelectual y moral de la
humanidad".
Pero --concluye Verdross-, además, con la organización de la comunidad
internacional surgen también nuevos valores. Así el Preámbulo de la Carta
apunta a la buena vecindad y a la tolerancia. Pero sobre todo una coope_r~ción eficaz de los Estados presupone la buena voluntad de todos los participantes de colaborar en la realización de fines comunes, pues faltan~o tal disposición interna no cabe actuación solidaria alguna. _Lo~ Es~dos tienen que
orientarse hacia un fin último, para que quepa una comc1denc1a de sus q~ehaceres. Y este últmo fin no puede ser otro que el bien común de la humanidad,

542

el bonum commune humanitatis. Pero este fin no recibe un contenido concreto mientras no va unido al convencimiento de que todos los hombres son hermanos, por ser todos ellos hijos de una gran familia, unida por Dios y en
Dios, según expresa el conocido dicho: "conjunctio hominum cum Deo est
conjunctio hominum intersese".9

11.

EL UNIVERSALISMO

En primer término, es necesario atender al Universalismo nacido al calor
de un hecho singular: el advenimiento del cristianismo. Anterior a ese hecho
el hombre tenía, entre otras incógnitas que resolver, la realidad de encontrarse ante un gran escenario, con todas las grandes limitaciones que le imponía
no solamente su condición de hombre, sino su estado de barbarie o de semibarbarie, en ese período evolutivo primario. Pero la grandeza de ese mundo
-no comprendido en su magnitud- tenía la compensación de la grandeza
del propio hombre, quien habría de emplear varias generaciones, para empezar a comprenderlo y a conquistarlo palmo a palmo a costa de su sangre. Sin
embargo, la pura conquista de ese mundo ·que le atraía, no era, con mucho, la
gran meta, porque quedaban a la vera de sus caminos y en las horas solitarias de su reflexión múltiples incógnitas cuya contestación no satisfacían las
conquistas y el dominio, ni el avance de una técnica -mayoritariamente bélica y por tanto negativa- y que, en algunos casos, le proporcionaba algunas
comodidades para abreviar sus fatigas para el trabajo. Sus agrupaciones sociológicas, gobernadas por castas privilegiadas, paganas y abstrusamente materialistas, hacíanle la vida sin contenido, hasta la aparición del cristianismo, como el hecho más trascendental que se produjera en el curso de la historia,
produciéndose así el único y verdadero Universalismo; no serían piezas disímbolas de un todo, la prédica del odio, se vería reemplazada por la del amor y
la confraternidad, llegándose así a la formación de una conciencia universal y
religiosa del cristianismo. "Miraos como hermanos..." dicen las palabras de
las Sagradas Escrituras.
"Con toda seguridad el nacimiento de Cristo señaló una de esas encrucijadas en la historia, al introducir, como introdujo, una profunda transformación
espiritual y cultural en el antiguo mundo del paganismo. Su advenimiento
hasta llegó a dividir el calendario en dos épocas del tiempo reconocibles. El
hombre emergió de la masa de la humanidad indistinguible como una personalidad investida de una dignidad individual desconocida para las privilegia• !bid., p. 485.

543

�das castas paganas de las civilizaciones precristianas, a pesar de que Platón y
Aristóteles habían llegado al margen de la revelación. Era el punto en que
cambiaba de curso la historia espiritual de la raza..."lº
Pero no viene a los propósitos de nuestro trabajo hacer el análisis de la
presencia del cristianismo, tema que ha ocupado a profundos escritores, teólogos y tratadistas en general. Interésanos sí, desde el punto significativo de
que crea el único y posible universalismo, fundado, no en las meras conveniencias del "vivero político", sino con elevados y muy superiores fines.
Al valorizar y percatarse de la realidad internacional de nuestro tiempo,
vemos que ha hecho su aparición un documento de la mayor importancia,
que dentro de la proyección universalista de su origen, nuevamente, como
hace siglos, se llama a todos los hombres. Tal es, brevemente dicho, la Encíclica Pacem in Terris, de S. S. Juan XXIII, enseñanza y documento solemne
dirigido a todo el mundo. El valor de este documento, reconocido por cristianos y no cristianos, constituye un faro de luz en esta etapa de tensión y de sufrimiento por un futuro preñado de letales y definitivas circunstancias.
En este trance, la voz serena de la Iglesia deja oír su mensaje a través de
Pacem in Terris, que en su parte primera se refiere al orden entre los seres
humanos, con la definición afirmativa de que: "Todo ser humano es persona,
sujeto de derechos y de deberes''. Al efecto, se declara:
"En toda humana convivencia bien organizada y fecunda hay que
colocar como fundamento el principio de que todo ser humano es 'persona', es decir una naturaleza dotada de inteligencia y de voluntad libre
y que por tanto de esa misma naturaleza directamente nacen al mismo
tiempo derechos y deberes que, al ser universales e inviolables, son tam11

bién absolutamente inalienables".

necer a una det~rminada Comunidad Política, no impide de ninguna
man~ra el ser miembro de la familia humana y pertenecer en calidad
de ciudadano a la comunidad mundial".12
No siendo el propósito de esta parte de nuestro estudio, el hacer un comentario de la Encíclica Pacem in Terris, sino sólo entresacar aquellos punt?s que se refieren al Universalismo: habremos pues, consecuentes, de omitlr -muy a nu~tro pesar-_ los que, pese a su valor, no traten propiamente dicho _tema y refenm~s excl_us~vamente a los que con claridad manifiestan el pensauuento y la doctnna cnstlana a este respecto. Sin embargo, en la panorámica general de la Encíclica, no es posible omitir la cuestión vital del "Desarme"
en la que se afirma:
'
"En sentido opuesto, vemos no sin gran dolor cómo se han estado
fabricando Y se fabrican todavía, en las naciones ec:nómicamente más desarrolladas, enormes armamentos, y cómo a ellos se dedica una suma
inmensa ~e energías espirituales y materiales, de lo cual se sigue que, mientras los ciudadanos de estas naciones han de soportar gastos nada llevaderos, otros pueblos quedan sin las ayudas necesarias para su progreso económico y social".ª

. En la Encíclica no se soslaya tampoco la importancia del Derecho Intemac~onal,..cuan_do en la parte relativa, al hablar de los "Signos de los tiempos", se
dice: Ha ido penetrando en nuestros días cada vez más en el espíritu humano la persuasión de que las diferencias que surjan entre las naciones se han
de resolver no con las armas, sino mediante convenios".1'
No obstante, es en la Parte Cuarta, relativa a las R elaciones entre los Individuos, las Fa"!ilias, las 1sociaciones, y Comunidades Políticas por una
pa_rte Y la Comunidad Mundial por la otra, en donde mejor se percibe el men-

Entre los importantes temas que trata la Encíclica y en donde es posible
encontrar el signo del Universalismo -en su más pura expresión-, lo podemos hallar cuando se refiere al "derecho de emigración e inmigración", entre otros de los pasajes, al decir que:

saje de la Iglesia a lo universal. En esta parte se refiere la Encíclica a la Interdependencia entre las comunidades políticas, diciendo:
El reciente progreso de las ciencias y la técnica, que han influido en
las costumbres humanas, está incitando a los hombres de todas las Naciones a que unan cada vez más sus actividades, y ellos mismos s~ asocien entre sí. Porque hoy en día ha crecido enormemente el intercambio
de las ideas, de los hombres, y de las cosas. Por lo cual, se han multipli-

"Todo hombre tiene derecho a la libertad de movimiento y de residir dentro de la Comunidad política de la que es ciudadano; y también
tiene el derecho de emigrar a otras Comunidades políticas y establecerse
en ellas cuando así lo aconsejan legítimos intereses. El hecho de perte-

!bid., p. 8.
!bid., p. 29.
" !bid., p. 33.
12

,.. Humánitas. De la guerra y de la Paz. Lic.

II, 1961.
11 Pacem in Terris de S.S.

JUAN

ALBERTO GARCÍA G6MEZ.,

p. 535. Vol.

11

XXIII, p. 5.

545
544
H35

�cado sobremanera las relaciones entre los individuos, familias y asociaciones pertenecientes a Naciones diversas, y se han hecho más frecuentes
los encuentros entre jefes de Naciones distintas. Al mismo tiempo la economía de las Naciones se entrelaza cada vez más con la economía de
otras; los planes económicos nacionales gradualmente se van asociando de modo que, de todos ellos unidos, resulta una especie de economía
universal; finalmente el progreso social, et orden, la seguridad y la tranquilidad de todas las Naciones guardan estrecha relación entre sí". 15

/ El bien común universal constituye para la doctrina que la Encíclica sostiene, la gran meta de realización universalista -entre los otros aspectos cuyo contenido se encuentra en otros campos de estudio- por lo que habremos
de considerarla como fundamental. El parágrafo habla de la "Insuficiencia de
la organización actual de la autoridad pública en relación con el bien común
universal".
"Jamás vendrá a deshacerse la unidad de la sociedad humana, puesto que ésta consta de hombres que participan igualmente de la dignidad
natural. De ahí la necesidad, que brota de la misma naturaleza humana, de que se atienda debidamente al bien universal, o sea al que se refiere a toda la familia humana.

Universalismo, sin que, como es lógico suponerlo, tengan ni la naturaleza ni
el contenido del verdadero Universalismo, a la manera en que el cristianismo
lo originara. Aquel anhelo íntimo del hombre frente al universo, queda como uno de sus grandes signos distintivos y nobles.
Tenemos el universalismo de las ideas, ya sean en las grandes obras de todos los géneros y de todos los tiempos, como acontece en las diversas manifestaciones del hombre, cuyo más alto exponente es la cultura misma. En ella
está la huella del hombre como símbolo de su grandeza dentro de lo limitado
de ella. En filosofía, por ejemplo, es posible la afirmación de que la obra de
los griegos -Aristóteles y Platón- no ha sido superada; que crearon sistemas de tal consistencia que han servido para edificar sobre ellos o en torno
a ellos; por tanto, su pensamiento es un¡versal y perenne. Lo prop!o ocurre
con las otras manifestaciones culturales. Las grandes obras de los literatos y
músicos, se han hecho del idioma universal; es decir, las primeras se han
traducido a todos los idiomas y la mÚ5ica es el mensaje suave que va de un
confín a otro. La misma cultura es universal, porque ha venido siendo elaborada a través de los tiempos por generaciones sucesivas, salvando las fronteras, y las nacionalidades, el color de los hombres y su condición, como la más
alta expresión de la presencia del hombre y de su grandeza en ese mundo
magnificente en que nace, vive y muere.

En el pasado los Jefes de las Naciones parece que pudieron atender suficientemente al bien común universal, procurándolo ya por embajadas de su propia Nación, ya por encuentros y diálogos de los personajes más destacados de la misma, por pactos y tratados, es decir, empleando los métodos y medios que señalaban el derecho natural, el derecho de gentes y el derecho internacional. En nuestros días las relaciones mutuas de las Naciones han sufrido notables cambios. Por una
parte, el bien común internacional propone cuestiones de suma gravedad, arduas y de inmediata solución, sobre todo en lo referente a la seguridad y a la paz del mundo entero; por otra parte, los jefes de las diversas Naciones, como gozan de igual derecho, por más que multipliquen las reuniones y los esfuerzús para encontrar medios jurídicos más
aptos, no logran en grado suficiente su objetivo, no porque les falte sincera voluntad y empeño, sino porque su autoridad carece del poder necesario".16

En otro orden de ideas, también se habla de otras posibles acepciones de
1
•
11

546

I bid., p. 34.
Ibid., p. 35.

547

�MISIÓN DE LA SOCIOLOGÍA DEL DERECHO

LIC. VÍCTOR L. TREVIÑO
Universidad de Nuevo León

UBICACIÓN DEL TEMA
Tono INTENTO DE PRECISAR los perfiles de la Sociología del Derecho, con propósitos de establecer ulteriormente la misión de esta disciplina, debe partir de una noción previa y clara acerca de la Sociología General.
Empleamos e,5ta última expresión en sentido provisorio y convencional, ya
que la Sociología, como cualquiera otra de las ciencias de la sociedad, del
hombre o de la naturaleza es, por esencia, general. Sin ese carácter de generalidad, ningún conjunto de conocimientos o de principios puede aspirar a
la categoría de lo científico.
Aunque la observación anterior parezca obvia, no deja de ser pertinente,
si se toma en cuenta que no pocos autores -del pasado y del presente- han
empleado esta denominación de Sociología General, sólo que en un sentido
muy diverso al que nosotros hemos anotado -y que adoptamos sólo en función de la claridad expositiva-. Así el gran maestro de la Sociología francesa, Emile Durkheim, empleó esta denominación con finalidades metodológicas,
al establecer, al par que una transformación radical del positivismo sociológico comtiano, un riguroso método de estudio de las realidades sociales escalonadas, desde la superficie geográfica y demográfica de la sociedad -realidades ecológicas, edificaciones, vías de comunicación, producción agrícola,
etc.- y pasando por las ideas colectivas, los símbolos, los valores, las creencias y los ideales, hasta las realidades profundas que bullen en la entraña misma de la sociedad. Estos diversos tipos de realidades sociales escalonadas deben ser estudiadas -según Durkheim- por tres disciplinas particulares y especializadas, que SO?:

549

�l. La Morfología social, encargada de estudiar las realidades sociales superliciales, susceptibles de medición y cu~tificaci_ón. .
.
2. La Fisiología Social, cuya tarea consiste en mvestJgar -y analizar- el
sentido de las ideas colectivas, de los símbolos y de los valores que éstos representan. Entre tales ideas colectivas y valores están las creenc~as_ religios~ _Y
las morales, los conceptos de la justicia y la equidad, las conv1cc1ones poht1cas, etc.
3. La 'Sociología General, a la que corresponde investigar cómo se integran
y desarrollan los fenómenos profundos, los más íntimos de la realidad social;
es decir, los "fenómenos sociales totales". Se observa sin esfuerzo, entonces,
que Durkheim, con esta tricotomía metodológica, asignó un lugar preciso .ª
la sociología del derecho -al mismo tiempo que a la de la moral, de la religión, de la economía, de la política, etc.- dentro de la sociología; pero no
precisamente dentro de la "Sociología General" sino dentro de lo que él designó como "Fisiología Social".
El propósito fundamental que nos condujo a hacer la exposición anterior
no es, precisamente, el de criticar, ni analizar las críticas dirigidas contra las
concepciones durkheimnianas, sino el de establecer cómo ha sido empleada,
con fines metodológicos, la locución "sociología general" por el maestro de
la sociología francesa, y como sólo con finalidades prácticas hemos decidido
emplear la misma expansión, para situarnos -terminológicamente--, en la
posición adoptada en la parte inicial de este trabajo.
Tradicionalmente, la sociología general ha sido considerada como "la ciencia de Jo social", "la ciencia que trata de la formación y desarrollo de las sociedades humanas" y otras fórmulas definitorias más o menos afortunadas,
que atienden más a una simplista interpretación etimológica del vocablo acuñado por Augusto Comte, que a la compleja función que esta ciencia está
llamada a cumplir. (Comte la definió como "el estudio positivo de todas las
leyes fundamentales relativas a los fenómenos sociales", en su Cours de Philosophie positive, 1843) .

SOBRE LAS VARIAS DEFINICIONES DE LA SOCIOLOGÍA

Aunque los sociólogos contemporáneos han adoptado fórmulas definitorias
que engloban los elementos más generales del objeto propio de 1~ cienci~ de
lo social así como la directriz del método adecuado para su estudio, es cierto
,
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que las definiciones de esta ciencia, propuestas a lo largo de algo mas e una
centuria -desde Augusto Comte hasta nuestros días- son tan variadas y
cambiantes como las figuras de un caleidoscopio, y podría decirse -si esto

no cayera en el campo de la hipérbole- que en su abigarrado conjunto, al
través de las diversas escuelas, posturas y doctrinas, el pensamiento sociológico se ha proyectado hacia todos los rumbos de la rosa de los vientos.
Emilio Littré, en su Dictionaire de la Langue Franfaise ( 1872), define
la Sociología como "la ciencia del desarrollo de las sociedades humanas". René Maunier, en su Introducción a la Sociología (Edit. "Pax-México"), tras
de censurar la definición de Littré, concluye diciendo: "Llamaré Sociología
al estudio descriptivo, comparativo y explicativo de las sociedades humanas,
tal y como se les puede observar en el espacio y en el tiempo".
Hemos mencionado a estos dos autores franceses, no por elección al azar,
sino por vía de ejemplificación, ya que Maunier representa una de las más
vigorosas argumentaciones que pueden esgrimirse para destruir una definición propuesta: "La ciencia del desarrollo de las sociedades humanas" según
Littré, provoca la crítica de Maunier (Ob. cit.) con estos argumentos: " .. .la
palabra ciencia es -o era- prematura; y en cuanto a aquello del 'desarrollo' revela una filosofía optimista del progreso. Si se acepta el término ciencia, significa que la finalidad de la Sociología es el estudio de lo que fue y
de lo que es; pero no la previsión de lo que será, ni la suposición de lo que
pudo o debió haber sido". Con tales argumentos, Maunier rechaza uno a uno,
todos los elementos de la definición de Littré...
Si hemos de seguir el orden cronológico de aparición de las múltiples definiciones de la Sociología -y el de las concepciones de la sociedad, que son
la raíz y la substancia nutricia de tales definiciones-, habremos de partir
de los tratadistas de esta materia que identifican a la Sociología con las ciencias Físico-naturales, reduciéndose, desde luego, a los tiempos modernos, sin
otra justificación que la que podría fincarse en el hecho de que la palabra
misma que designa a nuestra ciencia haya aparecido por primera vez al mediar el siglo XIX, en una "tardía aparición", por más que los estudios acerca de las colectividades humanas, sus formas de organización, sus motivaciones y sus finalidades, tengan tan remotos antecedentes y tan esclarecidos expositores como Platón, Aristóteles y Cicerón, en la antigüedad clásica, y hayan alcanzado tan elevadas cimas en San Agustín, en Santo Tomás de Aquino y
una pléyade de filósofos de la Edad Media y de los tiempos modernos cuyas
profundas observaciones y afortunados hallazgos sería imposible esbozar siquiera dentro de los límites de una monografía. Reduzcámonos, pues, al período comprendido entre el mediar de la pasada centuria y nuestros días.
De acuerdo con la concepción de la "física social" comptiana, la ciencia
del hombre que vive en comunidad -que convive con sus semejantes-, la
sociología, comprende tres partes: "El estudio del hombre físico, o 'antropología física' (biología humana) ; el estudio del hombre psíquico o 'psicología

�humana' (antropología psíquica) y, finalmente, el estudio del hombre político o 'sociología humana"' (Maunier, ob. cit.).
Para Edward Westermark (The History of Human Marriage. London,
1901, p. 1), una institución social, tan decisiva y vigorosa como es la del matrimonio, debe ser estudiada a la luz de la historia natural. En un poderoso
esfuerzo por establecer esta absurda identidad, Westermark compara y clasifica las costumbres matrimoniales de los más dispersos pueblos de la tierra.
Es evidente que lo que se obtiene con un estudio de tal naturaleza, más
que una "historia del matrimonio" es una copiosa colección de datos acerca
de la conducta del hombre, toda vez que una historia auténtica, especialmente si se trata de una institución, exige como presupuesto fundamental una
secuencia, una continuidad, un encadenamiento de las diversas etapas por las
que dicha institución ha pasado, y no solamente un recuento de lo que ciertos individuos -o ciertos grupos de individuos- en ciertos lugares y en determinados tiempos han hecho, lo cual, en resumen, representa sólo una descripción de las respuestas instintivas del hombre a una copiosa variedad de
situaciones sociales. Y si a este recuento, a esta descripción multiforme no
puede llamarse "historia" -en el sentido cultural del vocablo- mucho menos podrá considerársele como Sociología.
Criticando la Historia del Matrimonio Humano que comentamos, el Profesor Robertson Smith (Naturaleza, XLIV, p. 270), lamenta que Westermark haya confundido deplorablemente la historia humana con la historia
natural. Dice el profesor Smith (citado por Robert E. Park y Ernest W. Burges. lntroduction to the Sciences of Sociology, 1924) : "La historia de una institución, controlada por la opinión pública y regulada por la ley, no es historia natural. La verdadera historia del matrimonio empieza donde la historia
natural del aparejamiento sexual termina".
Podrían citarse centenares de autores de obras de Sociología naturalista
que -con ligeras o considerables variantes- coinciden en identificar a la
ciencia sociológica con las ciencias matemático-físico-naturales, y que por lo
mismo, han asignado a la Sociología una función puramente explicativa de
los hechos sociales, cuya tónica dominante vibra en todas las definiciones por
ellos propuestas.
Sin embargo, y a partir del primer decenio de nuestro siglo, han surgido
tan diversas y numerosas corrientes del pensamiento sociológico, que han venido provocando no poco desconcierto entre los no iniciados en esta clase de
estudios y aun entre los estudiosos no avezados en estos menesteres.
Antes de llevar adelante una revisión -por superficial que sea- de las diversas direcciones en que se ha proyectado la especulación sociológica de los
últimos años, es oportuno hacer una observación elemental, que sirve de guía

552

inicial para la formación de una noción básica acerca d~ la materia de todo
estudio sociológico, y que revela la insuficiencia de la concepción de la historia natural de las comunidades humanas, cuya visión primordial se enfoca en
encontrar la explicaci6n de los fenómenos sociales.
El obrar humano -individual o colectivo- tiene una explicación; pero
puede y debe, además, ser objeto de una interpretación, o una comprensi6n.
Estas dos funciones cognoscitivas del hombre difieren notoriamente. Los fe.
nómenos naturales tienen una explicación que, cuando es encontrada por el
hombre, satisface a éste, en sus exigencias de conocimiento. (La legitimidad
de la verdad de un principio matemático o de una ley física es problema de la
filosofía pura, que no nos corresponde analizar ahora). Los fenómenos sociales, en cambio, son factura del hombre, y como tales, tienen un sentido,
por virtud de que no se producen -en una amplia proporción- merced a la
relación de causa a efecto, sino en la de medio a fin. El hombre forma parte
de la naturaleza, indubitablemente; pero al mismo tiempo se separa de ella:
Ama u odia; forja propósitos y actúa de cierta manera para realizarlos; implora o maldice, se congrega con sus semejantes, o se aísla: se santifica o se
envilece; y en un extremo o el otro, cuanto más humano sea tal extremo, menos sujeto está el hombre a los dictados imperiosos de su naturaleza física.
El hombre, lo mismo en su individualidad profunda que en su actuación
como miembro de una comunidad, participa de sus dos naturalezas; física -o
biológico-psíquica- y espiritual.
Resumiendo: La explicaci6n es una función mental aplicada exclusivamente a los fenómenos de la naturaleza física. La comprensión, en cambio,
es la interpretación del obrar humano, de ese obrar que se genera y se desarrolla en la aspiración constante del hombre hacia su perfeccionamiento.
El estudio de los hechos y fenómenos sociales y de las relaciones interhumanas debe enfocarse con predilección hacia la comprensión de los
mismos, sin desconocer, desde luego, la importancia de la explicación de las
causas físico-geográficas -ecológicas- o biológicas y psíquicas que intervienen en su gestación y desarrollo.

TENTATIVA DE DEFINICIÓN

Siendo tan frecuente el empleo de palabras de dudosa connotación -como sucede en la sociología al hablar de los "hechos" sociales, sin precisar
previamente la significación exacta de este vocablo- prescindiremos de algunos términos tradicionalmente consagrados, proponiendo designar a la "Sociología General" como la ciencia que estudia las estructuras y procesos de las

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comunidades humanas, así como las relaciones interhumanas, en cuanto a su
motivación, explicación, análisis y comprensión.
Y de acuerdo con esta definición tentativa, mediante una simple inferencia, podríamos anticiparnos a establecer que la Sociología del Derecho estudia las estructuras y procesos sociales, así como las relaciones interhumanas,
en cuanto éstos asumen la dimensión de lo jurídico.
La tarea de precisar qué es lo jurídico, corresponde a la filosofía del Derecho, que en esta posición conceptual, vendría a ser la disciplina más próxima,
inmediata e intercomunicante de la Sociología Jurídica.
El proyecto de definición de la sociología general antes expuesto, reclama
un breve análisis para justificarse.
Si hemos considerado a la Sociología General como "la ciencia que estudia las estructuras y procesos de las comunidades humanas..." debe hacerse notar que la distinción clara entre estructuras y procesos sociales cuenta
con una arraigada tradición. Es tan antigua -aunque formulada en muy
distintos términos- como la diferencia entre la "estática y la dinámica sociales" de Comte, y representa "grosso modo", lo que en los estudios biológicos del organismo humano significan la anatomía por una parte, y la fisiología por la otra. Parecerá chusco advertir que a una comunidad humana
no se le puede dividir con múltiples cortes de bisturí; pero es fácil comprender que no hay necesidad de ello para estudiar cada una de las formaciones
concretas, de las organizaciones particulares, de los círculos sociales, de los núcleos menores, que se forman dentro del cuerpo social, como los sistemas,
aparatos y vísceras que en su conjunto integran un organismo vivo. Importa
también aclarar que la equiparación anterior es solamente una metáfora y
que no entraña tendencia alguna hacia la concepción organicista spenceriana
de la sociedad, ni de ninguna otra clase de concepciones organicistas.
En resumen: Estructuras y procesos sociales designan lo que la sociedad
-cualquier sociedad determinada- es en un momento dado y los modos de
desarrollo o desenvolvimiento de las colectividades humanas.
Estructuras y procesos sociales son dos aspectos de una misma realidad y
ofrecen dos modos de observación e investigación para el estudio del complejo engranaje en que se estructura y se mueve la vida colectiva del hombre.
Otro elemento de la definición propuesta es el que se refiere a las relaciones
interhumanas. Este elemento definitorio encuentra su justificación en el hecho de que de tales relaciones derivan todas las formas y los contenidos de los
diversos tipos de agrupaciones humanas, debiendo observar, sin embargo, que
una relación interhurnana se da desde el momento en que un sujeto se pone
en contacto con un prójimo, y que desde ese momento la conducta de ambos
toma una forma determinada: -de sorpresa, de aversión, de alegría, etc.- ,

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DOBLE ORIGEN DE LA SOCIOLOGÍA

JUIÚOICA

La génesis de la Sociología del Derecho proviene de una doble vertiente: La
que abre la sociología general al indagar cuál es la esencia social del derecho,
y la que brota de la teoría del derecho al proyectarse sobre las realidades sociales que propician el nacimiento del derecho mismo, reclaman su transformación y exigen la permanencia de un sistema de normas de observancia
obligatoria. Por virtud de este doble origen, la indagación acerca del nacimiento y legitimidad de esta nueva disciplina, debe emprenderse desde dos
puntos de partida que al final convergen. Metodológicamente, debe señalarse, por una parte, cuáles son las escuelas sociológicas que tienen mayor acercamiento o tienden con más intensa decisión a acercarse a la Sociología Jurídica y, por la otra, deben precisarse todos aquellos estudios jurídicos o teorías del derecho que fraternizan -o se identifican plenamente- con la Sociología Jurídica, en su temática fundamental.
El pesimismo de quienes han afirmado que los sociólogos y los juristas, actuando en esferas distintas, por la clara delimitación de sus campos de estudio y de sus métodos, nunca podrán encontrarse, ha quedado ya definitivamente purgado. Ante la alternativa inexcusable que los pesimistas establecen
entre el exclusivismo sociológico y el jurídico y que hace imposible -según
ellos-, la alianza de ambas esferas e insuperable el aislamiento de una frente
a la otra, Georges Gurvitch -Elementos de Sociología Jurídica, Edit. Cajica,
1948, p. 12- expone: "Nadie ha descrito mejor la situación que el gran jurista
sociólogo Maurice Hauriou, al proclamar que un poco de sociología nos aleja
del derecho y que mucha sociología nos conduce a él; a lo que debería agre-

555

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y que es preciso reservar a la psicología todo lo estrictamente psicológico, todo ese dilatado campo que forman las vivencias anímicas del hombre, y que
se generan y desarrollan en los diversos estratos del mundo subjetivo, desde
los bajos fondos freudianos hasta las supremas alturas -tan· pocas veces alcanzadas- de la revelación y de la beatitud.
Las "relaciones interhumanas" a que nos hemos referido y que atañen a la
sociología son aquellas que -en su exteriorización u objetividad-, llegan a
formar generalizaciones o "tipos" de conducta, susceptibles de ser comparados, clasificados, analizados y comprendidos.
No requieren un análisis más detenido los demás elementos insertos en la
definición propuesta, en virtud de haber hecho ya, en párrafos anteriores, la
distinción entre esas dos categorías del conocimiento que son la explicación y
la comprensión de los fenómenos sociales.

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�garse, por precisión, que un poco de derecho nos aleja de la sociología y que
mucho derecho nos conduce a ella".
El prejuicio intelectualista acerca de la absoluta independencia que tienen
los preceptos del derecho desde el momento mismo en que son elaborados como "estructuras lógicas" (que la cultura occidental heredó de la filosofía clásica platoniana) ha venido perdiendo terreno en nuestros tiempos, a la vez
que el concepto de una Sociología capaz de englobar en su seno todos los aspectos de la convivencia humana, ha remodelado sus perfiles, abriendo amplias vías de intercomunicación con otras disciplinas destinadas a estudiar, explicar y comprender los diversos modos de la conducta colectiva del hombre.
"Por ello -dice Gurvicht (Ob. cit.)-, actualmente nadie se asombrará, ni
los sociólogos ni los juristas, al comprobar que no obstante tanta desconfianza recíproca, 'al cavar cada uno por su lado sus galerías, han terminado por
encontrarse' -(Bouglé)-, y de que el lugar en que se han encontrado es,
precisamente, la Sociología Jurídica".
Hemos dejado establecido que la Sociología del derecho proviene de una
doble vertiente; que, como consecuencia de ello, su estudio debe emprenderse
desde dos puntos de partida, hasta encontrarse en el punto, precisamente, en
que forman la estructuración de su temática. Estos dos puntos de partida son:
La revisión de todas aquellas tesis sociológicas que otorgan importancia especial al fenómeno jurídico como hecho social específico y, por otra parte, el
examen de todas aquellas teorías del derecho y la jurisprudencia que tienden
a buscar la esencia social del derecho.
Es tan amplio el repertorio de doctrinas, escuelas y teorías elaboradas por
el pensamiento sociológico de nuestros tiempos, que hace casi imposible lograr una revisión completa de todas ellas en unas cuantas ~ágin~s, y e~ intentarlo además de ser una empresa temeraria, entraña el nesgo melud1ble de
incU:rir en omisiones lesivas para un estudio formal. Quede establecido, entonces, el camino señalado, con propósitos metodológicos solamente, para un
estudio amplio y exhaustivo.
Los criterios de selección y clasificación de las escuelas y proyecciones del
pensamiento sociológico que mayor relieve han alc~zado durante los últimos
decenios, también son múltiples. En forma tentativa, proponemos establecer una primera distinción entre las escuelas naturalistas y las filosóficas, de
acuerdo con el siguiente diagrama:

Positivismo
Escuelas
Naturalistas

y

Evolucionismo

Escuelas Filosóficas:

J Ensayos fundados en la idea de una

1 física social.

Darwinismo social, malthusianismo;
Biologismo social. Organicismo. Ra{ cionalismo (Ratzel, Gumplowicz,
etc.).

lntuicionismo,
Historicismo cultural,
Hegelianismo,
Humanismo, etc.

Es de estimarse que en una forma más atenta a las con-:epciones sociológicas que distinguen entre la forma y el contenido de lo social, entre fuerzas
primarias y secundarias de la evolución de los conglomerados humanos, podría
establecerse un cuadro clasificador distinto al enunciado y .así determinar cuáles son las corrientes del pensamiento sociológico que toman como base de
sus diversas proyecciones el factor determinante y modelador de la sociedad,
entre cuyas proyecciones encontraríamos, en primer término el instintivismo o
psicologismo fundamental; el economicismo de sello marxista; el contractualismo, con Juan Jacobo Rousseau y sus discípulos; el idealismo dialéctico
(Georg Wilhelm Hegel y sus numerosos prosélitos) , etc. Frente a estas concepciones fundamentales acerca de la génesis y las formas de desarrollo de
las sociedades humanas, se situarían todas aquellas otras escuelas sociológicas
que enfocan su atención preferente en otra consideración: La relativa a cuál
es la esencia de lo social y entre ellas encontraríamos el formalismo (Toenies,
Simmel, Von Wiesse y otros destacados investigadores y brillantes expositores
de esta corriente) : la teoría de la interacción y de las relaciones interhumanas (Max Weber, Leopoldo Von Wiesse, etc.).
Una exposición tan sintética como la anterior no puede tener -y no tiene- más pretensión que la de marcar un rumbo, señalar el derrotero por
donde debe encaminarse una selección de las más destacadas corrientes del
pensamiento sociológico, que propicie la indagación de todas aquellas escuelas que se identifiquen con los presupuestos fundamentales de la sociología
jurídica.
Tal indagación debe ser concomitante con la otra dirección señalada anteriormente. Es decir, con el examen detenido de todas aquellas teorías esencialmente jurídicas que hacen referencia a las realidades sociales como fuentes
generadoras del derecho.

556

557

�SOBRE LA MISIÓN DE LA SOCIOLOGÍA JUIÚDICA

Debemos señalar, en primer término, que la Sociología del Derecho ha venido a dirimir una vieja pugna provocada entre sociólogos y juristas, particularmente entre los sociólogos comtianos y los conceptualistas del derecho de
la Escuela de la Exégesis y sus herederos supervivientes, pugna derivada de
viejas concepciones acerca del purismo de los campos de estudi~ y d~ los_ métodos de investigación entre las especulaciones jurídicas y las mvest1gac1on_es
sociológicas, que vinieron a producir una honda escisión y una profunda discordia entre los cultores de ambas disciplinas.
Llegado el momento de establecer los íntimos nexos y las amplias vías de
intercomunicación entre las investigaciones lógico,.,jurídicas , y los estudios
científico-sociológicos, se ha llegado a reconocer que ambas tareas tienen algunas funciones coincidentes que, partiendo de una base común, aspiran a
cumplir una misma misión.
.
Fenómenos sociales de tanta magnitud y de tan dolorosas repercusiones para la humanidad, como las guerras, son la caldera hirviente donde se destila el derecho internacional público. Las guerras son procesos sociales, a no
dudarlo -especialmente las guerras modernas-, porque no las hacen solamente los ejércitos, sino Jas naciones. La economía de un pueblo que combate se trastoca desde sus cimientos: con el abandono de la agricultura, con
las ~uantiosísimas inversiones en industrias de guerra, con la destrucción de
ciudades enteras, con los transportes aéreos, marítimos y terrestres que movilizan los ejércitos, la industria de la impresión se canaliza hacia la propaganda y la información bélica, y así, tanto la economía,, :orno el derecho
(suspensión de garantías, leyes marciales, etc.) sufren grav1simos trastornos.
Procesos sociales como Jas emigraciones masivas de seres humanos (nuestro país no ha podido contener esa salida de sangre me:°cana joven, vigoro~
y sana que represen ta el "bracerismo", hacia N orteaménca) , son.fuente _de. diversos pactos internacionales que son parte del Derecho Internac10nal Publico.
y aun dentro de cada nación, las distintas estratificaciones sociales, resultantes de esa fuerza incontrastable que es la división del trabajo, han venido
produciendo diversos tipos de norrnaciones jurídicas, que pueden ser enunciadas brevemente, sin otro propósito que el de confirmar que toda concepción y elaboración jurídica, tiene un basamento soci~l, y e~e~~e de él, nutriéndose de su propia savia. Así, por virtud de la diferenciacion depredatoria se establece el fuero militar, que cristaliza en un Código de Justicia Militar y en una Ordenanza; en concomitancia con el establecimiento de las
rel~ciones internacionales, surge el fuero diplomático; del mismo modo, Y por
la necesidad inmanente que tiene cada una de las clases sociales --en el sen558

tido gramatical del vocablo y no en el que pretenden darle los racialistas ni
los marxistas-, todos los sistemas de derecho actuales, reconocen un fuero
eclesiástico, un fuero parlamentario, un fuero de menores, etc.
"El régimen jurídico actual constata las desigualdades, inevitables por ser
naturales, en los diversos estratos de la sociedad. La evolución social consiste en hacer el derecho igual para todos y en hacer a todos iguales ante el derecho" (Dr. Mac-Lean y Estenos. Monografía presentada ante el VII Congreso Nacional de Sociología, 1957).
El desiderátum de esa concepción del derecho expresada por el distinguido catedrático de la Universidad Nacional de San Marcos, Lima, y Nacional Autónoma de México, se constriñe a formular un aspecto del ideal de la
Justicia social; nuestro propósito, sin embargo, es el de señalar que la misión
de la Sociología del Derecho, es contribuir con la valiosa aportación de sus
indagaciones, observaciones y análisis, a que esta suprema aspiración que consiste en hacer "el derecho igual para todos y en hacer iguales a todos ante
el derecho" llegue a ser una espléndida realidad.

559

�CULTURA, MERCADERES Y CONTABILIDAD
EN LOS SIGLOS XIII-XIV-XV
DR. GIORGIO BERNI
Sumario: l. Preparación del contador y el mercader medieval.-2. Los textos.-3.
Mentalidad y obra de los mercaderes medievales.-4. Desarrollo de la contabilidad y partida doble.-5. Bibliografía.

l. PREPARACIÓN DEL CONTADOR

Y

EL MERCADER MEDIEVAL

EL DESENVOLVIMIENTO DE LA actividad mercantil y ciudadana hacen nacer
la necesidad de sistematizar las más complicadas relaciones sociales y políti• cas; nacen los estímulos hacia el estudio del derecho, que representa el primer y más importante campo de investigacioón científica después del siglo
XI. De un sentimiento religioso más humano y sereno, de la pasión política
y del amor hacia la comunidad, a la que los ciudadanos se sienten ligados como a una familia, del espíritu corporativo y de la potencia financiera de las
Artes Mayores, del aumentado sentido de estabilidad y continuidad de la
vida y de la ambición familiar de las nuevas aristocracias urbanas, nacen grandes obras de arquitectura, en un primer momento sacras, posteriormente profanas, que junto con el derecho, son uno de los signos del Renacimiento Mercantil. En este período el mercader, al mismo tiempo que está haciendo negocios en el campo internacional, crea monumentos y ciudades maravillosas
que a lo largo de los siglos aún despiertan interés y admiración. Toma arraigo
la costumbre escrita, al servicio de las relaciones comerciales que deben ser
claras y rápidas, de la legislación, que debe ser conocida, del pensamiento y
de los nuevos sentimientos.
Por el hecho de que el deseo de la lectura desinteresada ha aumentado y
que también la razón ha llegado a ser más exigente y ya no queda satisfecha con lo acostumbrado, sino que quiere entender además de creer, mejor
dicho quiere entender para creer, nacen las primeras enciclopedias que bus-

561
H36

�can dar unidad a la sabiduría. Los Clásicos se leen de otra manera, se admiran en forma distinta de como se había hecho con anterioridad. Se abre el
camino hacia los primeros esfuerzos de una especulación filosófica más concreta y profunda.
En este marco general, la práctica de la actividad mercantil exigía un conjunto de nociones que por lo referente a la cultura situaba al mercader en un
nivel muy superior al promedio de su época.
Clara apreciación de la evolución y de la función de la escuela se encuentran en una magistral exposición de Fanfani:
"Estas pruebas de substancia aseguran que desde el siglo X, refloreciendo los tráficos, el mercader advirtió la necesidad de educarse para
dominar el mercado. Tal educación, sobre la escritura y el cálculo, primeramente fue impartida en los monasterios y en las escuelas eclesiásticas y posteriormente en las escuelas públicas. Por este camino fue alcanzada una preparación, adecuada a las necesidades del continuo desarrollo de la vida económica.
La escuela laica y privada nacía no para repetir la enseñanza de la
eclesiástica, sino para integrarla. Estaba hecha por laicos, para laicos:
así que muy prontamente, según la propensión de los artífices, abandonó el latín por el vulgar, integró los ejercicios de lectura con los cálculos. Cálculo, o mejor 'cómputo', se había cultivado aun en las escuelas
eclesiásticas de los siglos pasados, pero la finalidad era distinta: dirigida a cómputos de calendario y de fiestas primeramente, a cálculos de
tráficos después: por esto cambiaban los problemas y cambiaban también los métodos y las notas.
En el siglo XIV la escuela de los laicos se afirmó como escuela técnica, o profesional, con finalidades de practicidad. Mientras que la escuela de los eclesiásticos continuaba como escuela clásica, teológica Y
- por conocidos desarrollos- universitaria.
En los siglos XIV y XV, exigencias de artificios y evolución de las
funciones de las administraciones municipales concurren a transform_ar
las escuelas de los laicos de privadas en públicas; mientras que las influencias de los hombres del Humanismo y del Renacimiento integran
la escuela profesional de los laicos, como la escuela clásica, completando de una parte el esquema de las escuelas no eclesiásticas, y de la otra,
orientando las élites de una manera ya no tanto conforme a los intereses
del desarrollo de la economía italiana.
Con base en estas premisas se puede, pensar como cosa cierta que entre los siglos XIV y XV cualquiera que quisiera dedicarse a una ac-

562

tividad económica cualquiera, con una mmima probabilidad de éxito,
considerando el estado de la cultura y las exigencias del tiempo, debía
recurrir a una determinada carrera escolar y cumplir un determinado
aprendizaje post-escolar". 1

Las grandes ciudades mercantiles tuvieron cuidado de favorecer la educación facilitando el abrirse de escuelas de carácter profesional. La escuela ciudadana fue siempre objeto del interés de la autoridad municipal, lo que permitió a grandes masas ejercer con dignidad y provecho general, los codiciados derechos de ciudadano y facilitó que muchos pudieran prepararse para
la vida de los negocios enmarcando la educación de todos en el marco común
de espíritu religioso y de amor patrio. A los empresarios de esta época que
favorecieron estas escuelas se debe reconocer este crédito: que aún favoreciendo la enseñanza en propio beneficio, lo que cabe siempre en una finalidad altamente loable, por su eficacia extensiva, en todos los tiempos y por
todas las actividades. humanas, favorecieron el desarrollo de sus ciudades.
Si consideramos la cultura, en el sentido limitado del vocablo y la escuela,
vemos que es verdaderamente determinante el irrumpir del ansia de saber
de los estudiantes, que empiezan a desquiciar todas las construcciones del pasado. A este ímpetu creativo, se liga el nacimiento de la Universitas Magistrorum et Discipulorum, que en su origen, instituto internacional con base
en el pensamiento de Aristóteles, cimentó la unidad de cultura en u11 mundo
que se dirigía a la unidad bajo otro aspecto, como por ejemplo: el de la economía. Posteriormente la universidad pasó a una involución: ya no respiro
internacional, ya no autonomía, sino nacional y regional al servicio de los
príncipes, y siempre más desarraigada, aristocráticamente, del conjunto de
la sociedad.
Desde el punto de vista de la ciencia podemos tomar como punto de partida la mentalidad ordenada y racional del mercader, que empezó a pensar
en términos de cantidad, dio significado al número; y el número, anteriormente instrumento de intereses económicos, llegaría a ser medio de especulación propio de la investigación científica. Entre los síntomas reveladores de
una completa revolución mental y práctica podemos recordar, como hace el
Prof. Sapori, el nuevo concepto del "tiempo" -ya no propiedad de Dios,
como quería la Iglesia, sino de Dios puesto a la disposición de los hombres
como afirma la nueva sociedad mercantil- y la medición del "tiempo" ya
no indicado, según las estaciones, por los cuadrantes solares y/o por los repiques de las campanas, sino precisado en .el cuadrante del reloj, dividido en
1

FANFANI AMINTORE: Preparazione all'attivitá economica nei secoli XIV-XVI in
Italia, pp. 6-8. Milano, Instituto Editoriale Cisalpino, 1952.

563

�doce sectores perfectamente iguales. Es ésto, como dice el gran historiador
Marc Bloch: "Le progrés de la mésure de l'heure; Une des révolutions les
plus pro/ondes que se soient accomplies dans la vie intelectuelle et pratique
de nos sociétés". 2

El conflicto del "tiempo" de la Iglesia y del "tiempo" de los mercaderes se
afirma como uno de los más grandes acontecimientos de la historia mental
de los siglos en los cuales se elabora la ideología del mundo moderno. En este
conflicto se pone en causa, por lo tanto, todo el proceso de laicización de los
capitales dominios humanos, de los mismos fundamentos y de los cuadros de
la actividad humana: tiempo de trabajo, dominio de la producción intelectual.
También en este campo Florencia se adelanta y supera a cualquiera otra ciudad y país. Alrededor del año 1330 Florencia tenía 90,000 habitantes, de los
cuales 10,000 frecuentaban las escuelas primarias; de éstos, un número variable
entre 1,580 y 2,000 pensaban dedicarse al comercio; en Florencia, como en
Venecia, las escuelas mercantiles eran frecuentadas también por jóvenes de
otros países, particularmente alemanes.
Estas escuelas son conocidas bajo el nombre de Escuela de Ábaco. Debido a
que la palabra Ábaco, ha cambiado de significado con el transcurso del tiempo,
para comprender lo que se enseñaba en tales escuelas, y por lo tanto lo que de
ella se difundía por medio de los Manuales de Ábaco, es necesario precisar su
significado.
El material originario del instrumental empleado en los cálculos se encuentra en la obra de Leonardo Fibonacci Liber Abbaci de 1202; este título indica el verdadero significado: Aritmética Mercantil. Entre otros aspectos esta
obra sobre la base de una gran experiencia mercantil da un gran golpe a fa
teoría de la moneda-signo, equiparando el numerario a cualquiera otra mercancía y vinculando su valor a la cantidad de fin que contiene. La aritmética general tomó el nombre de "Algoritmo"; el instrumento introducido por
el mismo matemático y que ha llegado hasta nuestros días: es decir la pluma.
De esta obra-prototipo de todos los manuales y de todos los instructivos
aprendemos con exactitud el sentido del substantivo: Ábaco. Ábaco era toda la preparación matemática de los que aspiraban al empleo de contador
o de los que en una forma u otra querían dedicarse a la actividad mercantil
con sólidas bases culturales. De las operaciones aritméticas se pasaba a las
reglas de sociedad, a las operaciones sobre los números complejos ( todos los
sistemas de medición y monetarios), nociones de geometría, potencias y radicales y a aquella parte que hoy llamamos cálculos mercantiles y matemática financiera, desde los cálculos del interés y descuento simple y compuesto,
• Nrno VALERI: La polemica sul Rinascimento nell'opera di Armando Sapori in
Nuova Rivista Storica anno XLVII, gennaio-aprile 1963. Fascicolo 1-II, p 192.

564

a la amortización y a la capitalización; es decir, la escuela de Ábaco daba a
los jóvenes los indispensables conocimientos aritméticos, con las aplicaciones
a las distintas cuestiones económicas: dicha escuela era frecuentada también
por empleados.
Se tienen múltiples pruebas de la eficacia de esta enseñanza: en muchos
c,asos,_ el mercader se muestra rápido y honrado en los cálculos, llegando a
smtes1s extremas.
Fanfani justamente escribe:
"La preparación escolar normalmente se desarrollaba en tres momentos:
Primer tiempo: alrededor de los siete años de edad los jóvenes iban
a la esrnela para aprender a leer y escribir, en dos o tres años.
Segundo tiempo: aprendida lectura, escritura y gramática elemental,
los que no estaban destinados al latín, pasaban a la escuela de cálculo.
Este era el destino de los futuros artífices y mercaderes.
Donato Velluti escribe acerca de su hijo: avendo apparato a legge-

re, di ché, in poco tempo, fu bono gramatico... puosilo a l'abaco.
El ábaco era la escuela para los futuros hombres de negocios, como
se puede advertir, entre otros ejemplos, de dos deliberaciones del Consejo General de Lucca de 1382 y de 1386 (28 /V/ 1382): 'Cum in civitate
Lucana maxima Per Mercantiis indulgeatur. Quod quidem male fiert
potest nisi arismetrica et abaco mediante' y 4/IV/1386: ' ...magíster

arismetrice qui pueros doceat uti in mercantionibus ind sint et subtiliores et cautiores'.
En este sentido es el testamento del médico veneciano Simón Valentinis, que en el 1420 prescribe que sus propios hijos, después de la escuela elemental, se pongan ad abacum, ut discant ad facere mercantias.
En este segundo tiempo el joven aprendía la aritmética, es decir, prácticamente aprendía a resolver las operaciones que podían presentarse en
la práctica cotidiana de la actividad económica.
Terminados los cursos susodichos, el joven debía dar prueba de sí
mismo, practicando en el taller de un artesano o en el almacén de un
mercader. Esta práctica se refería al mismo tiempo al manejo del arte
o del oficio y a la teneduría de libros contables"/

Y si Pacioli en 1494 pudo teorizar la partida doble, esto pasó porque
en dos siglos los discípulos de las escuelas de Ábaco, con fatiga desconocida
pero fecunda, día tras día habían substituido a los primeros recuerdos regís• FANFANI AMINTORE: Preparazio11e all'attivitá... obra citada, pp. 8-9.

565

�traciones en las cuales se supo desde el 1300 enfrentarse a los difíciles problemas de la contabilidad industrial. La escuela de ábaco no desarrolló la sola facultad dirigida a obtener el beneficio: esto fue el temor de los últimos
escolásticos, como el beato Giovanni Dominici, como de los primeros y de
los últimos humanistas, como Matteo Palmieri, Battista Platina, León Bautista Alberti.
Preocupación religiosa por la virtud, estímulo clásico hacia la temperancia o moderación cultivaron el temor de que fuera peligroso educar a los jóvenes para los negocios.
Pero, o por la bondad y el equilibrio de la escuela o los antídotos antes de
las prédicas y después del ejemplo de las aristocracias del Renacimiento, o el
espíritu de los italianos, o el estímulo de las riquezas acumuladas para ser
gozadas, está el hecho de que el estudio preparatorio a los negocios no pudo
dañar las otras aspiraciones de los discípulos. Esta afirmación es válida por
los pequeños y modestos discípulos artesanos que entrelazaron los negocios
con viajes y veraneos, y las cuentas con interesantes diarios.
Pero con mayor razón podemos afirmar que esto valió por los grandes: ya
que Compagni, Sacchetti, Villant, Boccaccio, etc. pasaron con gran éxito en
el campo del comercio y que de las bodegas supieron levantar el vuelo para
más eficaces afirmaciones en el campo de las letras.
Antes que por fuerza las letras entrasen en las escuelas de Ábaco, los mercaderes pasaron con facilidad a las letras, comprobando así que las escuelas
técnicas, preparándolos· a la actividad económica, no habían agotado su espíritu y deformado sus facultades.
Así contadores, cronistas, cuentistas, poetas, salieron de las escuelas que
preparaban a los negocios. Pero de estas escuelas salieron sobre todo operadores de cuya capacidad son pruebas las fortunas de muchas empresas y en su
conjunto, por lo menos hasta la mitad del siglo XIV, el florecimiento de la
economía italiana.
No debemos olvidar que la actividad económica tomó empuje en Italia en
el 1200, alcanzó su máxima expansión a mediados del siglo XIV, y declinó
en el siglo XV. Así que como afirma Fiumi: " ...el Renacimiento no fue el
amanecer sino más bien el atardecer de una de las más felices páginas de la
civilización humana". 4
Es extraño afirmar que el multip1Jcarse de las escuelas de Ábaco, de los libros de ábaco, de los maestros de ábaco, de los discípulos de ábaco, en una palabra de los hombres preparados por la vida económica, coincide con un cier• ENRICO F1uM1: Fioritura e decadenza della economia fiorentina in Archivio Storico Italiano, anno CXVIII, dispensa IV, p. 502.

566

to encogimiento de la actividad econom1ca italiana, apenas disfrazado a los
ojos distraídos por el esplendor de la actividad literaria y artística.
Es a este propósito que lógicamente Fanfani afirma: " ...nos parece que
exista vitalidad en una época no cuando se comprueban amplios y generosos
consumos, sino cuando se verifican gran espíritu de empresa, elevado pionerisrno, empuje en los tráficos y en las inversiones, cuidadoso planteamiento
de balances empresariales, familiares y sociales hacia objetivos de ahorro Y
por lo tanto de nuevas inversiones".5
•
Desde los primeros años del siglo XIV en adelante se ven nacer y multiplicar las escuelas de Ábaco, en un primer tiempo privadas, después públicas.
Desde estos años el Líber Abacci de Fibonacci ( 1202) tiene desarrollos en
vulgar. En el mismo tiempo se compilan los manuales de comercio, Y en el
siglo XV siguen los distintos manuales técnicos.
Desde los principios del 1400 empiezan las advertencias de los pedagogos
para que los jóvenes sean bien adiestrados, es decir, como indica León Battista Alberto, condensando cualquier otro consejo anterior, a no hacerl~s sólo
administradores enseñándoles malas artes y obscuros oficios ("Non farli mas-

sai insegnando arti bructe et vili esercitii") .6
Lógicamente en estas escuelas se enseñaba también teneduría de libros;
de otra manera no sería posible explicarse la unidad de tantos libros y registros que han llegado hasta nosotros.
Como conclusión de la importancia de las escuelas de Ábaco podemos aceptar las palabras de Fanfani:

"De la eficacia de las escuelas son testigos, junto con los maestros que
ella f armó, los sin número de discípulos, conocidos o no, que día tras
día dirigieron o siguieron en las grandes compañías y en los pequeños
almacenes la actividad económica, recordándola tal vez en simples claras notas, tal vez comprobándola con múltiples registraciones y complejas cuentas, de las cuales, a pesar de fáciles ironías, ha sido demostrada
la absoluta exactitud.
El mercader italiano de la Edad Media, y con mayor razón el del Renacimiento, sabía leer, escribir, hacer cuentas, llevar libros en partida
simple y doble. Además tuvo, por conocimiento directo _YI o por ~~ _lectura, amplias nociones sobre los mercados europeos, africanos, asiaticos,
• FANPANI AMINTORE: Nuove vedute sulla decadenza di Venezia in una Storia
economica della Serenissima; p. 59 in Economia e Storia, n. I , 1962, pp. 56-61.
.
• LEÓN BATTISTA ALBERT!: Iprimi tre libri della famiglia, testo e ecommento d1
F. C. Pellegrini, riveduti da R. Spongano, con una nuova introduzione p. I-I-35. Firenze-Sansoni Editare, 1946.

567

�y sobre las reglas e instituciones que tenían. Cultivó nobles pensamientos de religión, de patria, de cultura, como muestran sus escritos, tal
vez rudimentarios, el cuidado de utilizar los ahorros para obras sociales o monumentos de arte.

Y a nadie se maravilla al saber que de los bolsillos del mercader italiano haya salido el dinero para llevar a terminación célebres obras
maestras, que de su pluma hayan salido 'Cronache' o 'Nove/le' inmortales, que de su sutil prudencia hayan brotado maravillosos principados.
Y si estos fueron los resultados de tanta actividad, la preparación a
ella tuvo que ser considerable. Diremos de inmediato que fue eficaz, así
como rápida y práctica. Se puede añadir que tal preparación en parte
fue común a todos los jóvenes destinados a obrar en la vida económica,
sea como artífices que como mercaderes''.7

Todas las notas y las cuentas se hacen con la pluma, como atestiguan las
numerosas hojas llenas de cifras, con las más distintas conexiones operativas,
entre los variados legajos de situaciones de cuentas. Como demostración de
la habilidad de los egresados de estas escuelas podemos llamar la atención sobre los empleados del grupo de empresas de Francesco di Marco Datini que
calculaban precios unitarios que dependían al mismo tiempo de variables positivas ( costos al origen y costos accesorios) y de variables negativas ( ejemplo: tara).
Los jóvenes terminada la escuela iban a completar su propia educación en
la empresa, en contacto directo con la vida. En este trabajo el joven tomaba
práctica de los complejos sistemas monetarios y de medición, aprendía a distinguir calidad y proveniencia de las mercancías, calculaba descuentos, intereses, registraba los acontecimientos, redactaba las cartas, etc., escuchaba a los
mensajeros y agentes que traían noticias y relaciones de cuenta de los lejanos
mercados de Flandes, de Siria, de España, de Inglaterra, etc., así se afinaban sus cualidades para los difíciles juicios acerca de los hombres, de los acontecimientos, de las elecciones.
'En este trabajo de preparación, necesariamente aprendían idiomas, afinaban su manera de escribir, adquirían sensibilidad artística y elevado nivel de
cultura técnica y una adecuada base de cultura general. Sombart erró al juzgar la cultura del mercader de la Edad Media, error que fue consecuencia de
generalizar un poco la situación existente en los territorios del Sacro Imperio
Romano, situando en primer plano la perspectiva de lo que aparenta ser
grandioso pero que en realidad es efímero, y en segundo plano la realidad
1

568

AMINTORE FANPANI:

Preparazione all'attivitá .. . obra citada, pp. 6-7 y 29.

substancial (no sólo económica) de las Comunas italianas, por el hecho de
ser de reducidas dimensiones. Una era la realidad de la Europa Central, políticamente caracterizada por el Sacro Romano Imperio y social y económicamente por el Feudalismo; otra era la realidad de Italia, donde en lo político había nacido la Comuna, y en el aspecto social y económico se había
tenido el nacimiento y la afirmación de la burguesía: es decir que Italia ya
había superado la etapa del precapitalismo. Justamente el gran Henry Pirenne afirma que en Italia la cultura del mercader del siglo XIII aparece totalmente desarrollada y superior a la que existía en el Norte de Europa y por lo
tanto lógicamente se debe admitir que se apoyaba sobre una larga tradición.
Podemos también afirmar, como claramente lo hace Luzzatto: " ...él (Marc
13loch) demuestra la falta de fundamento de la afirmación muchas veces repetida de que la Edad Media fue, a lo largo de toda su duración, un período de desoladora pobreza de espíritu inventivo y de incontrovertible dominio del tradicionalismo".8
Del siglo XII al siglo XV los grandes humanistas fueron juristas, políticos,
poetas, hombres de gobierno y hombres de negocios que operaron diariamente en su propia ciudad y se consideraron como factores de la historia;
de todo esto podemos afirmar con fundamento que los mercaderes fueron
mensajeros de civilización.
Por lo que se refiere a la contabilidad podemos tomar como lema de los mercaderes-banqueros de la Edad Media lo que Dino Compagní escribió en su
crónica Serivere bene la ragione e non errare (registrar bien los acontecimientos
y no cometer errores) .
Terminado el aprendizaje emprendían largos viajes a lejanos países con el
objeto de aplicar sus conocimientos en las sucursales y en las agencias que
mantenían con la matriz estrecho contacto.

2. Los

TEXTOS

El prototipo de los textos que se usaban en las escuelas de ábaco es el famoso, ya mencionado, Liber Abaci de Fibonacci.
Esta obra incluye 15 capítulos que distribuyen la materia como sigue:

I. Capítulo trata de los números arábigos;
II.
,,
explica la multiplicación;
' MARC BLOCH: Lavoro e tecnica nel Medioe vo prefazione di Gino Luzzatto (p. VII).
Editare Laterza-Bari¡ 1959, pp. XXIII-245.

569

�III. Capítulo explica la suma;
IV.

v.
VI y VII.
VIII y IX.
X.
XI.
XII a XV.

,,
,,
,,
,,

"
"
"

explica la resta;
explica la división;
enseñan a operar con los quebrados;
las anteriores teorías se aplican a los actos de compra
y venta;
trata de la repartición de las utilidades entre los socios de sociedades mercantiles;
trata de las operaciones de cambio;
se explican los problemas teóricos sobre las progresiones, raíces cuadradas o cúbicas y proporcionalidades.

Posteriormente -1223- el mismo Fibonacci en la Practica Geomatriae explicó los problemas relativos al cálculo de superficies y volúmenes.
Este tratado tuvo muchos imitadores, orientados ta.I}to a servir de textos
en las escuelas, como a guías prácticas en las empresas. Consecuencia de todo
esto fue que se uniformaron las reglas que se usaron a los principios de la
aplicación de la Partida Doble.
El líber Abaci de Fibonacci y sus imitaciones fueron el texto en las escuelas y en las empresas hasta el siglo XIV, pero con el desarrollo de los tráficos
se tuvo necesidad de pasar de estos textos a otra forma de preparación: nacieron así los que podemos llamar, con terminología moderna, manuales o
instructivos y que entonces se llamaron Practica di Mercatura.
Los tratados de Practica más conocidos son el Francesco Balducci Pegolotti, dirigente de la Compagnia de los Bardi de Florencia que en su Practica di
Mercatura describe en formas magistrales las costumbres mercantiles, las medidas, las monedas, los impuestos y los cálculos relativos a las muchísimas ciudades y países que visitó por cuenta de la misma compañía. Leyendo este texto nos damos cuenta de la cantidad de conocimientos y de experiencias mundiales en materia mercantil que tenían estos viajeros del comercio; a ellos se
debe en gran parte la fama y el prestigio que gozaron la industria, la banca
y el comercio de Florencia en el mercado mundial.
Otro interesante texto es el de Giorgio di Lorenzo Chiarini que empieza
afirmando "aquí empieza un libro de todas las costumbres, c"ambios, monedas, pesos, medidas y uso de las letras de cambio, modalidades de dichas letras como se acostumbra hacer en distintos países y ciudades".

En un texto de Paulo de Certaldo "El Libro de las buenas Costumbres" se
lee: "Es bella y grande cosa saber ganar el dinero, mejor y más bella aún es
saberlo gastar en la forma más conveniente".

570

La influencia de las escuelas de Ábaco y de los textos resulta clara y evidente para todos los que llegan a tener en sus manos documentos mercantiles
de l_a época considerada. Aunque estos documentos no pertenezcan a una sol~ cmdad o a una sola región, se encuentra una gran uniformidad en su graf1a, lo que no se encuentra en las actas públicas y notariales. En la documentación contable no siempre es fácil ver las distintas manos que la escribieron lo
que hace pensar -lógicamente- que todos se educaron en una fuente única
frecuentando escuelas que tenían todas las mismas fuentes pedagógicas.
'

3.

MENTALIDAD Y OBRA DE LOS MERCADERES MEDIEVALES

El mercader, según un antiguo documento de 1271 es el que lleva normalmente las mercancías y los bienes de un lugar a otro ( Mercatores, qui de loco ad
locum merces et necessaria deferre consueverunt) .

No debemos olvidar que la base de la economía de las ciudades de la Edad
Media estaba constituida por la industria y el comercio; comercio que prevalentemente se desarrolló en escala mundial con mercancías de lujo. La. lana inglesa era la base de la mayor parte de la industria continental, el meollo vital de
las ciudades era el comercio con lejanos países. A un estudio posterior es importante remitir el examen de las distintas fases técnicas, organizativas y económicas de la industria de la lana, en particular si pensamos que fue con el
ejerci:io de esta actividad que el capitalismo italiano sacó gran parte del
empuje y de la fuerza por su actividad mercantil y bancaria, asegurando al
país aquellos medios financieros que posteriormente facilitaron, de manera
particular, el progreso cultural y artístico, determinando así la primacía italiana en Europa.
El pensamiento que rige en ellas no es el de una política localista sino un
pensamiento que se dirige hacia grandes horizontes;, el lema de todos los mercaderes-banqueros de la época es Vivir en lo pequeño, pensar en lo grande.
Por ello el mercader es el alma y el sostén de la economía de la Edad Media.
Fueron los mercaderes quienes llegaron a ser los primeros portadores de la
cultura.
Según Sombart el mercader de la Edad Media no tenía la aspiración a la
utilidad en el sentido de la empresa moderna, ya que por el contrario toda su
actividad estaba subordinada por completo a la idea de la nutrición y del
gasto.
Esta afirmación está errada: es una de las numerosas hipótesis explosivas
del economista alemán quien sin embargo ha permitido muchos adelantos en
la investigación de la historia económica.
571

�Bajo todos los puntos de vista, el comercio medieval presenta profundas diferencias respecto al comercio actual. Hoy la mayor parte de las mercancías se vende antes de ser transferida del lugar de producción. Por el contrario, el comercio medieval decayó -excepto pocas excepciones- precisamente
cuando se lanzaba en el riesgo. En esa época, distintas mercancías eran despachadas para lejanos destinos, con la esperanza de que fuesen vendidas a
precio conveniente, de manera que el mismo mercader alcanzaría a transportar, en el viaje de regreso, mercancías demandadas de su patria. Los mismos
criterios técnicos dominaron desde los orígenes hasta los últimos tiempos del
comercio medieval. En realidad, no _debía de haber existido una grall) diferencia entre la época en la cual las mercancías estaban confiadas a un mercader
girovago y aquella en la cual un consignatario o corresponsal comercial tenía
la responsabilidad de acaparar una plaza por cuenta de mercaderes.
Por lo tanto cualquiera transacción implicaba un elemento de especulación
y en un determinado sentido, se resolvía en un riesgo. Justamente los exportadores de paños ingleses se llamaban mercaderes de azar, desde el momento que
compraban paños, esperando encontrar compradores en las ferias de Brabante.
Por esto podemos afirmar que, generalmente, el riesgo era la forma mental
de los mercaderes medievales. Esto explica en gran parte la difusión de la
cuenta/riesgos: es decir la costumbre muy difundida de abrir unas cuentas
separadas por cada carga de mercancías al embarque: con este sistema se
podían determinar cuáles riesgos producían utilidades y cuáles se resolvían
en pérdida.
Los mercaderes del Renacimiento económico de Italia se afirmaron individual, familiarmente y por grupos, y supieron dar la formalidad a la vida
económica, cuya dirección, así como la de la vida política, tuvieron en sus manos. Fue de estos mercaderes la iniciativa de una estructura financiera y tributaria que partiendo de las formas del mundo antiguo y bárbaro, se elevó a
base de novedosas experiencias a un grado tal que nos permite concluir con
Luigi Einaudi que aún hoy día podemos encontrar antecedentes de las estructuras tributarias y financieras modernas, incluyendo el "incometax". Fueren estos mercaderes quienes promovieron la acuñación de moneda de oro en
el momento en el que la plata ya no era apta, debido a la amplitud y a los
valores en continuo incremento del comercio internacional.
Los mercaderes piensan en términos de cantidades y esto es la expresión
más clara de la manifestación de los nuevos tiempos. Estos personajes que
tenían en sus manos la riqueza acumulada con inteligencia y gran experiencia, eran al mismo tiempo los dirigentes de la vida política de la ciudad. Casi
podemos afirmar que el mercader italiano de los siglos XII, XIII y XIV correspondía, en el campo de los negocios, al inglés del final del siglo pasado y
principios del actual.

572

Los numerosos exponentes de los hombres de negocios que, en los siglos
XIII y XIV, habían pasado físicamente los Alpes y los mares y que mentalmente habían superado las fronteras de la patria chica "che un muro ad una
fossa serra", fueron organizadores de las finanzas, de los ejércitos, de las flotas de los grandes soberanos del tiempo y también sus representantes diplomáticos; estos mismos hombres de negocios fueron signos de- renacimiento, participando a la formación del hombre universal.
Pirenne afirma que el patrimonio cultural conquistado conscientemente por
el hombre de negocios de la Edad Media, fue la premisa moral de su fortuna material.
El mercader continuaba trabajando hasta la edad madura, incansable en
sus viajes entre los puertos de oriente y su ciudad, entre ésta y las ferias de
Flandes y de Francia, vigilante y trabajador también, durante sus permanencias
en la Patria, durante las cuales recoge nuevos capitales, hace mejores y nuevos
convenios, prepara nuevas empresas; sólo la vejez lo obliga a abandonar los
largos viajes llenos de peligros y de molestias, sólo entonces se retira definitivamente a su ciudad, empieza a participar en forma activa y continua en
las reuniones públicas de las cuales es miembro, sin alejarse por completo del
mundo de los negocios, ya que sigue trabajando junto con las fuerzas más
jóvenes, en la empresa familiar o más simplemente empleando activamente
su patrimonio.
En la sociedad, la figura de primer plano es el mercader a cuya obra está
ligada cualquier ciudad de la Edad Media. Estas ciudades, de los Países
Bajos a Italia, de Alemania a Cataluña, tienen una única matriz: la del mercader. Pero siendo creaturas vivientes como el hombre, como el hombre presentan características que las diferencian desde su origen.
A la prosperidad de las ciudades contribuyó en forma decisiva la clase de
los mercaderes-banqueros, distintos en su origen social, pero unívocos y unidos
en la constante voluntad de multiplicar -donde quiera se presentasen- las
ocasiones de lucro.
Fueron estos mercaderes-banqueros, o, si se quiere, mercaderes-capitalistas,
quienes, después y antes de prestar a los príncipes y a los señores, habían acumulado grandes fortunas financiando los procesos de elaboración de los productos en cuya venta estaban interesados. Industria y comercio se unían y
se integraban en el decurso de una generación, contribuyendo a consolidar
las fuerzas de la burguesía en marcha.
Al dinamismo del mundo mercantil de esta época se debe la progresiva formación de los notarios y de los abogados, y por consecuencia del estudio del
derecho.
Pero la función del mercader es la misma ya que los ha llevado al apogeo

573

�de su fortuna económica y de su grandeza bajo todos los aspectos de la civilización. A todos estos mercaderes de la Edad Media se les pudiera aplicar
una frase del gran Leonardo da Vinci: Como un día bien aprovechado da un
feliz sueño, así una vida bien usada da una buena muerte.
El mercader es una gran figura: Pittón afirma que los mercaderes italianos han dado un desarrollo a la ciencia, la tradición a la materia financiera,
a la contabilidad. Estos mercaderes son patriotas, solidarios con su compagnia
y con todas las de su ciudad y de otras, tienen espíritu de asociación muy desarrollado.
Para estos mercaderes existía el Honor familiaris entendido en el sentido
más amplio de la palabra que según la definición del gran León Battista Alberti -amigo y protector de Luca Pacioli- consiste en nunca romper la palabra y en comerciar con honradez. Del mismo Alberti podemos recordar lo
que afirma haber sido la filosofía mercantil de los mercaderes-banqueros de
Florencia: "Cuando recuerdo los daños y las pérdidas de muchos mercaderes,
veo que de cada seis accidentes, cinco se deben a defectos de los que dirigen
las cosas, de lo que se puede deducir que ninguna cosa hace un buen dirigente cuanto la diligencia del maestro, y que ninguna cosa hace un mal dirigente como la negligencia del maestro". 9
Los mercaderes-banqueros introducen una nueva mentalidad económica;
admitiendo el concepto de previsión voltean la anterior teoría tomista, instauran la regla de que los gastos deben ser inferiores a los ingresos, y por lo tanto
hacen nacer el problema del ahorro. Los bienes y la riqueza ya no son un
medio para la salvación eterna, sino más bien para una mejor vida terrenal.
Abandonan el concepto de lo superfluo en el sentido escolástico; los bienes
están a disposición de los hombres para que los usen para su gloria y poderío. Los esfuerzos dirigidos hacia nuevas actividades económicas se hacen más
racionales con el objeto de obtener una cantidad siempre mayor de riqueza.
Se pierde el concepto de la socialidad de las riquezas y se sustituye con un
concepto edonista y utilitarista.
Pero cuando se investiga la vida, se leen las cartas, se consultan los registros de un mercader de la época considerada, es bueno, como lo aclara Barbieri, " ...volver a pensar al iter biográfico de los viejos mercaderes, que,
después de decenios de febril actividad adquisitiva, con frecuencia ignorantes
de cualquier escrúpulo ético-social, sabían terminar sus días con gestos de
generosa redistribución de las riquezas acumuladas".10

Así leyendo las últimas voluntades de los miembros de la compagnia de los
Iprimi tre libri. . . , obra citada, pp. I-2-58.
Grno: Origini del Capitalismo lombardo, Casa Editrice dott. GiuffréMilano-1961, p. 158.
• LEÓN BATTISTA ALBERT!:
•• BARBIERI

Bardi -recogidas en el archivo de Biagio Boccadibue, notario de la sociedad-,
aparece claro y dramático el contraste entre la práctica de la vida de aquellos
hombres audaces y tenaces constructores de inmensas fortunas, y el terror del
castigo eterno por haber creado una riqueza con medios poco escrupulosos,
por lo menos considerando la moral del tiempo. . .
.
.
A pesar de todo esto Francesco di Marco Datm1 e~ la primera hoJa ~~. todos sus registros contables escribía: "En nombre de Dios y de la ganancia
Distinto ejemplo de la mentalidad de los mercaderes, es una c~rta que un
representante anónimo envía de Creta el 18-IX-1347 a su matnz en ,Venecia: "A mí no me parece gran inteligencia saber vender una mercanc1a qu:
todo el mundo demanda, que tiene gran aceptación, ya que se ,vende por s1
misma; por el contrario es gran inteligencia vender una mercanc1a rr_iala, peor
que las otras, y en particular, una mercancía que se echa a perde~ s1 se guarda". Esta manera de razonar explica otro aspecto de la mentalidad de los
mercaderes ya que para los florentinos el cliente, el "amigo de neg~cios", era
el que en régimen de libre competencia adquiría la mercancía meJor
~recio más bajo. Necesitaban que el cliente estuviera contento de la adqu1s1C10~:
sobre esta base se podía planear un comercio duradero. Por ~s.to Florenc1_a
daba gran importancia al respeto escrupuloso de todas las cond1c1ones: medidas calidad, términos de entrega, buena moneda, etc.
contrario pasaba en lo que se refería a los principios sobre los cuales se
fundamentaba el comercio de Venecia y Génova.

.ª!

Lo

En el período 1100-1350 la distinción fundamental ~ntre grande y pequ:ño mercader no consistía en el comercio al mayoreo m tampoco en la cantidad de la mercancía, sino en la diferencia de apreciaciones de hombr:s cuya
mentalidad era profundamente distinta. El pequeño merca~er e_ra aun, por
su manera de vivir, por la falta de iniciativa y por la parsrmorua, un ho_~bre con la mentalidad de un artesano: era observante de la reglamentac1on
de su arte, evitaba el riesgo y no esperaba elevadas ganancias.
La peste negra de 1348 marcó el final de un largo pe~odo de incremento
demográfico y desarrollo económico y el inicio de una deslizante secular cu~a
caracterizada por el cierre de los mercados, por continuas guerras y contracción
en el volumen de los tráficos.
Pero desde este punto de vista está fuera de duda que aq~el regr~so económico no se explica con la incipiencia de la técnica mercantil. L?s ~1glos ~IIXIV vieron el reflorecer económico del occidente en la reconstituida u~1dad
del Mediterráneo, dando origen a una renovación de la sociedad, _de los ideales económicos, de la actividad productiva, de circulación de los bienes, de las
ganancias y de los consumos.
FJ tipo cambiario de la letra de cambio, por ejemplo, aunque conocido

574
575

�antes de 1350, llegó a ser de uso general después de esta fecha. Las experienr.ias de seguro marítimo y la misma contabilidad mercantil tuvieron completo
desarrollo alrededor de 1400, como por ejemplo, se puede comprobar parangonando los libros mercantiles de la "compagnia" Peruzzi (que quebró en
1343) con los de la "compagnie" de Francesco Datini (1410).
Otra novedad técnica es el tipo de sociedad comercial, similar a la moderna sociedad en participación. El ejemplo más importante es la banca de los
Medici, constituida en 1397; clara es la fundación de institutos similares que
se originan en los siglos XII y XIII.
Quizás se pueda observar que la flexión secular de la técnica mercantil, que
nos lleva a la época de la peste negra, haciendo más fuerte la competencia y
reduciendo los márgenes del beneficio, incitó a los mercaderes a tentar nuevos métodos, a incrementar la eficiencia de su propia capacidad, a reducir los
costos, con resultados que sólo los más listos y los más preparados sobresalieron. Por otra parte, se debe observar que ninguna empresa mercantil, tampoco el banco de los Medici, alcanzó el esplendor de las famosas compagnie de
los Peruzzi y de los Bardi que quebraron ambas antes de la peste negra.
Por el contrario el gran mercader, fuera socio de una gran compañía, como
la de los Alberti, o de una pequeña, como la de Datini, había conservado el
espíritu de independencia y la osadía de sus antepasados vendedores ambulantes y estaba como ellos dispuesto a enfrentarse a grandes riesgos, de los que
se defendía distribuyéndolos en muchos sectores distintos. Aprendía el idioma y las costumbres de otros países, se adaptaba a las exigencias de los mercados extranjeros; era al mismo tiempo mercader, banquero y contador, vendía
al mayoreo y al menudeo.
Claramente resulta de los libros contables que los mercaderes sólo excepcionalmente, se especializaban en un determinado tipo de mercancías y trataban de explotar todas las ocasiones de ganancia que podían encontrar. El
mismo comercio crediticio no fue una especialización: sin grandes excepciones, las grandes compañías bancarias italianas asociaban negocios de banca
internacional y de comercio extranjero.
Como los Bardi, que mantenían abierto su tendajo en la calle de Calimala, aun cuando compraban trigo en Apulia como para alimentar a una ciudad, y financiaban las guerras inglesas en Francia, así también Datini, aun en
el momento más próspero del sistema de sus empresas, nunca cerró su pequeña tienda de telas en Por Santa María.
Los italianos jugaron un importante papel en el comercio internacional:
mercaderes flamencos e ingleses llegaban hasta Génova para intercambiar especias y seda por telas.
A los inicios del siglo XIII, los mercaderes italianos más emprendedores
habían penetrado, a través de Flandes, en Inglaterra como banqueros papales,
576

pero el problema del cambio los obligó a orientarse hacia el comercio de la
lana, en vista de la prohibición de la exportación de moneda y por el hecho
de que la lana inglesa tenía gran mercado en el continente. También París
pareció ser otro gran centro de atracción y las compañías italianas empezaron a fijar agencias mercantiles en esta zona, muy cercana a la de Champagne.
Este desarrollo del comercio fue un simple componente de los cambios sumamente intensos que transformaron profundamente la fisonomía de todo el
comercio medieval.
Claramente Raymond de Roover aclara la transformación y la función
del mercader italiano:

"Al contrario de ir y regresar de las ferias, algunos mercaderes italianos, particularmente los de las ciudades internas, Siena y Florencia,
empezaron a orientar sus negocios con criterios de empresa contable,
asegurando una permanente representación al extranjero, basada sobre
el capital de los socios, agentes y corresponsales. El antiguo mercader
giróvago se fue transformando en un administrador de negocios mercantiles que ocupaba la mayor parte de Stl tiempo, sentado al escritorio para leer relaciones in/ormativas o para dictar instrucciones. La más grande preocupación para este tipo sedentario de mercader debía ser la de
hacer marchar bien las casas de representación en el extranjero, así que
el éxito comercial o el fracaso dependían con frecuencia de la selección
de representantes honrados e inteligentes".
En cuanto el mercader terminó de ir personalmente al extranjero,
otorgó poderes a los que le inspiraban confianza y se empeñaban en
ocuparse de su comercio.
El nacimiento de este nuevo aspecto de la organización mercantil,
fijada por correspondencia o por representación al extranjero, está íntimamente ligado a la rápida declinación de las ferias de Champagne,
después de 1300. Para los mercaderes italianos ya no existía la necesidad
de asistir a las f erías, cuando sus compañías comerciales organizaron sucursales permanentes en París, Londres, Brujas, etc.
Como pioneros del nuevo sistema, los italianos obtuvieron las ventajas más notables de la iniciativa. Durante los siglos XIV y XV dominaron el comercio y el movimiento monetario de toda el área de
Constantinopla y Alejandría al este, hasta Brujas y Londres al oeste. En
este amplio radio, la supremacía italiana se confirmó en el campo de
la organización mercantil, mientras que la potencia militar de las pequeñas repúblicas de la Península no superaba los confines de los Alpes". 11
u

RAYMOND DE

RoovER: Economic organization and Policies in the Midle age in

577
H37

�Lógicamente esta organización, esta estructura mercantil de los mercaderes?~q~eros italianos tuvo como consecuencia una mejoría en las instituciones
Jund1cas y en la vida de sus empresas.
Por lo que se refiere a las instituciones jurídicas Manca afirma:
"Dondequiera las commendé fueron las primeras farmas de sodalicio a
través del cual se procedió, de parte de los más emprendedores a la
movilización de los capitales por el comercio.
'
Posterior.mente, andando el tiempo, con actividades más robustas, con
acumulaciones progresivas del ahorro, se iniciaron y siempre más se
extendieron las f armas asociativas en las cuales todas las partes contribuían con una cuota de capital, en unión, obviamente a una distinta
Y más conveniente participación en las utilidades. Por esto grandemente se desarrolló el instituto de la 'societas', es decir, de la sociedad en
nombre colectivo". 12

4.

DESARROLLO DE LA CONTABILIDAD

v

PARTIDA DOBLE

Desde la aplicación del método, investigadores, historiadores y profesionales son atraídos por el método de la Partida Doble debido a su elegancia, su
precisión matemática y su simetría.
El desenvolvimiento del "arte" representa una óptima aplicación para los
matemáticos desde Pacioli.
Entre 1202 y 1494 -y mejor dicho entre 1250 y 1350- brotan de la viviente práctica de la empresa las "estructuras contables" principales del ~egistro de las cuentas basado sobre el método: el inventario, el balance y la situación de cuenta; aparece ya claramente esbozado el otro proced~i~nto, el ~el
presupuesto, al cual faltan, para ser completo, determinadas condic1on:s Y circunstancias, que por el contrario ya se habían manifestado en su plenitud por
lo que se refiere a los primeros.
.
En poco menos de un siglo, se cristalizan las grandes conqmstas de la Contabilidad:

Por lo que se refiere a la organización y estructura contable lógicamente al
ampliarse los negocios se necesitaba una organización y por lo tanto se tenía, en
las empresas de mediana importancia para arriba, una división del trabajo contable. Así que cada empresa, según las dimensiones y el conjunto de sus neo-o0
cios, tenía libros principales y accesorios.
Para el manejo de la empresa estos mercaderes tuvieron que buscar ayuda
de personas ajenas a la actividad de los negocios, y dedicadas casi exclusivamente al control de ellos.
Los distintos libros estaban bajo el cuidado del Scrivano (Tenedor de Libros), que también redactaba las cartas, ayudado por los Garzoni que copiaban las cartas. Estos tomaban los primeros contactos con la Contabilidad copiando del "Borrador" las notas y transformándolas en forma epistolar -cuentas de costo y gasto, y utilidad neta- para su envío al corresponsal.
En el escalafón superior estaban los "Fattori" que pertenecían a dos categorías: Ragionieri y Abachini ("Contadores y Cajeros"). Los primeros se dedicaban exclusivamente al cuidado de los libros principales y los segundos a los
movimientos del dinero.
Normalmente el libro de la Sociedad Libro segreto estaba al cuidado de uno
de los socios o más frecuentemente del director.
The Cambridge Economic History of Euro pe, III tomo pp. 42-46. Cambridge, 1963;
traducido en Economía e Storia n. 2, 1963, pp. 245-246.
12
•
CIRo MANCA:Nuove prospettive sulla storia economica della Sardegna pisana dalla
fine del secolo XII all'inizio del XIV, p. 191, in Economia e Storia, n. 2, 1963, pp. 178-

200.

578

_ método de la Partida Doble, método genial con el cual se siguen todos
los hechos de la empresa y la dinámica empresarial vista en sus efectos
sobre los elementos reales.
_ la contabilidad de los costos (de los más complejos: los industriales) por
los cuales se entra en el aspecto más delicado de la gestión; la gradual
adquisición del producto.
- la contabilidad de la amortización.
_ el inventario y el balance por medio de los cuales se determina el elemento mismo en la supuesta fase estática y se define así el resultado
económico.
_ el informe de cuenta con el cual se presentan partida por partida los resultados de las operaciones efectuadas.
_ el presupuesto, con el cual se indica la conducta futura de la empresa,
frenándola o vinculándola.
Todo lo dicho, promovido y potenciado en el marco más propicio: la empresa capitalista, sobre la cual vuelca sus beneficios ? efe_ctos y de la cual r~
cibe profundamente gravada la huella de aquel rac1onahsmo que es la esencia del capitalismo.
La Partida Doble es el Método contable que basándose sobre una doble
consideración analítica y unitaria de la riqueza que actúa en la empre5:1. (no
debemos· o1v1'dar que el patrimonio ha sido
. el único objeto de
. la. ,Contabilidad
.
· 1os ) s·e traduce en dos senes de cuentas (denvacion directa de
por muehos sig
579

�tales aspectos) y que por cada hecho económico se realiza invariablemente en
dos distintas partidas de cuenta de igual valor pero antitéticas en el signo.
Este método fue el resultado de una larga serie de dificultades originadas
por el muy complejo crecimiento del comercio. Su origen pertenece a la época del Renacimiento Mercantil, (aunque nació de humildes orígenes). En un
primer tiempo las transacciones mercantiles, junto con otros acontecimientos
sociales y políticos, se registraban en lo que podemos llamar borrador; pero con
el crecimiento del comercio este simple método de recordar las cosas tuvo que
desembocar en un sistema más eficiente.
Como ya se ha dicho, en una época no exactamente precisable, pero que
podemos situar en el trienio 1250-1280, y seguramente en Toscana, se inicia
la primera fase del proceso evolutivo de la Contabilidad, que desde entonces marcha velozmente y sin dificultades hacia la meta: la partida doble.
Este paso está estrictamente condicionado y ligado en el tiempo a la fase
económica que representa el tránsito de la forma artesanal a la que podernos
llamar capitalista, en el cual, como justamente afirma Doren: "se ajusta una
serie de formas intermedias; con frecuencia se trata del solo hecho de un artesano que, disponiendo de un determinado capital, da trabajo a otros artesanos independientes y vende el producto de ello resultante; pero con más
frecuencia es un mercader que financia a los artesanos, anticipándoles dinero,
materias primas, medios e instrumentos de_trabajo y poniéndolos así en una
posición de dependencia económica, sin que por esto vean limitada su independencia industrial puramente exterior".
Desde los orígenes los requisitos del método, es decir las condiciones que
debían satisfacer los registros, son :
-

unidad de la Moneda en cuenta.
constante referencia a la contrapartida.
terminación completa de las dos series antitéticas de las cuentas y particularmente de las dedicadas a los factores del resultado económico.

Los primeros registros en Partida Doble son del siglo XIV, las escrituras
que figuran en ellos representan en forma eminentemente descriptiva las relaciones del "Debe" y del "Haber" entre la empresa y los terceros, determinadas
por la gestión. Registros, hasta. la fecha completamente desconocidos, de los
que es imposible indicar el lugar y la fecha exacta de su aparición, por el hecho sencillo de que la documentación es fragmentaria o falta por completo.
Pero podemos afirmar, como ya se ha dicho, que la partida doble es producto de la Toscana, y de esta región pasó a Venecia, Génova, y a toda Europa, a lo largo de los caminos comerciales.
580

Unos libros de la ciudad de Siena han hecho intuir que la Partida Doble
era conocida y aplicada en esta Ciudad desde la segunda mitad del siglo XIII.
Los primeros registros Florentinos son los de Giovanni Gianfigliazzi, del 25 de
febrero de 1292, y el libro privado de Giotto dei Amoldo que va de 1308 a
1336.
Anteriormente se había afirmado que la partida doble era de origen genovés, por efecto de los "Cartulari". del municipio de Génova que empiezan
en el 1340; otros afirman que el origen era milanés, por los registros del Banco Giussano 1356-1358 y por el archivo de la fábrica de la Catedral; otros
hablan con insistencia de un origen veneciano, por los registros de la Casa
S~ranzo ( 1406 y 1434) y por los de la Casa Barbarico de 1430 en adelante y,
además, por el nombre de "Veneciano" que se da a la Partida Doble.
Respecto a esto último queremos aclarar que la indicación "a la Veneciana" que tanto recurre en los registros contables erróneamente fue atribuida por los estudiosos al Método de la Doble, ya que en todos los casos comprobados -incluido en lo afirmado por Pacioli: modo di Vinegia- resulta
clara la exclusiva referencia a la conformación de las cuentas. Además tenemos
el caso del mercader florentino Palliano de Galeo con estas palabras: "Lo redactaré a la Manera Veneciana, es decir en una hoja el Debe y en la otra el
Haber". Ahora bien, este libro no obedece a las reglas de la partida doble, y
esto es bastante para comprobar que la alusión a Venecia no tiene ninguna
referencia con el Método.
En Florencia en un primer período se usó el sistema de las cuentas verticales, pero después se afirmó el uso de las cuentas laterales que siempre se había usado en Venecia.
El primer libro del Método de partida doble que se usó fue el Mayor con
cuentas horizontales y/ o verticales y con muchos registros de memoria. Quizá la razón del desarrollo del Mayor haya sido la necesidad de registrar las
relaciones del Mercader con sus deudores y acreedores. En apoyo de esta afirmación podemos ver que los registros usados en Génova para la Contabilidad O Contabilización de las Finanzas consistían en dos Mayor, uno usado
por los Massari, es decir los ejecutivos del tesoro de la Ciudad, y otro, al cuidado de los Magistri Rationari cuyo deber era vigilar y controlar la obra de
los M assari.
El método, en la obra de los "Massari", desde sus orígenes, tuvo el nombre
de escritura doble, desde 1300, y se le definió también como Libro Doble con
referencia a los libros en los cuales se redactaba por largo tiempo; después de
la publicación de los tratados del siglo XVI se llamó, fuera de Italia, hasta
1800 MÉTODO ITALIANO. Pero en el año 1755 Pietro Paolo Scali de Liorna introd~jo el término PARTIDAS DOBLES, que es el más exacto, escribiéndolo en el
581

�título de su obra: Tratado del modo di tenere la scrittura dei mercanti a partite doppie, cioé all'italiana (Stamperia di G. P. Fantechi E. Ci. di Livorno).

BERTOLINO ALBERTO, ll testamento politico-economico di W. Sombart. Firenze, Sansoni Editore, 1943.

En el siglo pasado se comenzó a usar el nombre en singular. Como curiosidad histórica cabe indicar que los más antiguos documentos que han permitido las modernas investigaciones proceden de tres distintas clases de fuentes:

BoccARDO GERÓNrMo, Historia del comercio, de la industria y de la economía política. Buenos Aires, Editorial Impulso, 1942.

Públicas: Se refieren a los inventarios patrimoniales de las Comunas, a las
cuentas municipales de ingresos y egresos, etc.

CANTIMORI DELIO, 1l problema rÍ11ascimentale proposto da Armando Sapori, pp.
935-948 in Studi 011ore di Annando Sapori. Milano, 1st. Editoriale Cislapino, 1957.

Privadas: de los banqueros, de los mercaderes y de las situaciones de cuenta de
los monasterios e instituciones religiosas.

CAizzr BRUNO, Compendio di storia economica dal medio evo ai nostri giorni. Milano, Giuffré Editore, 1952.

CAROSELLI MARIA RAFAELLA, Recenti studi sul capitalismo in Problemi economici dall'antichita ad oggi, pp. 340-346. Milano, Giuffré Editore, 1959.
DoBB MAURICE, Proólemi di Storia del capitalismo. Roma, Editori Riunitti, 1958.

Judiciales: que se refieren a los documentos de los jurisconsultos, sentencias, etc.
Ejemplo de esta última es el U sus Mercatorum según el cual, faltando disposiciones de ley, los contratos de sociedad se redactaban según la costumbre y
ningún socio podía separarse de la Compagnie hasta el Saldamento.

DOREN ALFREDO, Le Arti Fiorentine. Firenze, Le Monnier, 1940.
- Storia economica dell'Italia nel medio evo. Traduzione di Gino Luzzatto. Padova,
CEDAM, 1937.

Terminamos esta parte con una breve reflexión sobre el significado del nacimiento de la Partida Doble para cosechar y reordenar la enabería, así desparramada.

liAMILTON EARL J., El florecimiento del capitalismo. Madrid, Revista de Occidente,
1948.

El contador, antes de registrar en forma definitiva en el
nuevo registro, el DIARIO.

MAYOR

escogió un

Se impuso una regla, que le sería de ayuda en la síntesis, que era substancialmente la que le permitía el registrd definitivo; el diario exteriormente repetía
las similitudes de las escrituras en orden cronológico del libro de los ingresos y
egresos, del cuaderno de los cambios, etc.; en esta forma el contable dio prueba de haber alcanzado madurez; el largo aprendizaje de la partida doble lo
había llevado a la reflexión, a la crítica, obteniendo con acción espontánea e
inconsciente, característica de las etapas iniciales del desenvolvimiento de los
fenómenos, la uniformidad de los principios inmutables. Este es el profundo
significado del nacimiento del Diario en Partida Doble.

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-

EMILIO DURKHEIM; EL ESTADO Y LA DEMOCRACIA
Lucxo

MENDIETA Y

NúÑEz

Doctor en Derecho, Director del Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad
Nacional Autónoma de México

multiplicidad de significaciones que se dan a la palabra Estado, es una de las causas que dificultan el estudio científico de esta
entidad jurídica y sociológica, pues ha influído en la propia terminología de
los tratadistas de la materia hasta el punto de que en ella se advierte una
"discordancia inaudita".1
Sin embargo, es posible clasificar los diversos conceptos que sobre el Estado se han emitido desde la Grecia antigua hasta nuestros días para llegar,
por medio del análisis crítico, a definirlo con precisión y claridad. Esto es lo
que logra el eminente jurista y sociólogo brasileño Pinto Ferreira, con gran
acierto, en su Principios Generales de Derecho Constitucional Moderno.
KELSEN AFIRMA QUE LA

Los elementos que, según la teoría clásica son la esencia del Estado, se empezaron a distinguir por los filósofos griegos. Para Aristóteles, esos elementos
son : la comunidad y la independencia, es decir, un grupo social organizado,
que goza de absoluta autonomía para desarrollar su propia existencia. El concepto aristotélico fue precisado más tarde por Bodin que consideró como característica fundamental del Estado, la soberanía. Partiendo de estas ideas, la
mayoría de los autores concibieron al Estado como "una colectividad humana fijada sobre un territorio determinado y dotada de poder soberano" ,2 definición jurídica que subsiste en la actualida,d con sus tres elementos constitutivos: la población, el territorio y la soberanía, pese a las críticas que se le
han hecho. Es un concepto esquemático, simplista, que no explica suficiente1

DR. HANS KELsEN , Teoría General del Estado. Traducción de Luis Legaz Lacambra. Editorial Labor, S. A. Barcelona, p. 3.
' PINTO FERREIRA, Principios Generais do Direito Constitucional Moderno. 1955.
Jesi Konfino Editor, Río de Janeiro, t. II, p. 719.

584

585

�mente la verdadera naturaleza del Estado. Para explicarla diversos autores
expusieron teorías filosóficas y sociológicas.
Como ejemplo de las concepciones filosóficas del Estado, puede citarse la
de Hegel, para quien "el Estado es el material en que se verifica el fin último de
la razón", porque "con el Estado la libertad se hace objetiva y se realiza positivamente". Sólo en el Estado tiene el hombre existencia racional, el hombre
debe cuanto es al Estado. Sólo en éste tiene su esencia, el Estado es la vida
moral realizada". 3
Influído por Hegel; pero en un sentido sociológico, Smend considera que
el Estado es una realidad dialéctica integrante. La integración, afirma, es la
esencia de la realidad estatal y está constituída por una gran cantidad' de procesos empíricos que clasifica en tres clases: a) Jntegración personal que es la
que se advierte entre los caudillos, los jefes del Estado, la burocracia; b) Integración funcional, o sea todas aquellas manifestaciones de la vida colectiva:
elecciones, parlamentos, etc.; y c) Integración real que es la participación de
los individuos en los valores que encama el Estado, tales como ceremonias,
fiestas nacionales, etc!
Sin embargo, es evidente que dentro del Estado existen agrupamientos que
tienen la virtud integradora en los tres aspectos señalados por Smend, como por
ejemplo, la Iglesia. La teoría de este autor es valiosa solamente si se considera que el Estado es el único que posee la fuerza de integración total de las
organizaciones sociales y de las manifestaciones de la vida colectiva en una
gran unidad a la que representa y domina.
Tismascheff formuló la teoría de la diferenciación social que Pinto Ferreira resume así: toda comunidad humana se presenta polarizada en un
centro activo de dominación constituido por los gobernantes y una periferia pasiva formada por los gobernados.
Esta idea fue expuesta mucho tiempo antes, por Santo Tomás de Aquino: "si pues -dice el aquinatense- es·hasta tal punto natural al hombre vivir
en sociedad con muchos, debe haber entre los hombres algo por lo cual se rija
la multitud. Porque en todas partes donde hay una pluralidad ordenada a
5
una unidad, vemos un principio director".
La diferenciación social no es propia únicamente del Estado porque se observa en toda organización que para serlo tiene que estar constituída por un
grupo dirigente que domina a los dirigidos, o que ejerce, cuando menos, cierta autoridad sobre ellos en todas las cuestiones relacionadas con la organización.
*

H EGEL,

Lecciones sobre la Filosofía de la Historia Universal. Edición, Revista de

Para Marx Y Engels, el Estado es un simple instrumento de las clases poseedoras sobre las desposeídas.
"El_Estado no es una fuerza exterior impuesta a la sociedad ni la realidad
d~ la idea moral como pretendía Hegel. Es el producto de la sociedad en determmado período de su evolución. El Estado equivale al reconocimiento de contradicciones internas insolubles, de antagonismos irreconciliables causa de inevitabl_es complicaciones d~ las que la sociedad es impotente par; librarse. A fin
de evitar que esas contradicciones y esas clases con intereses antagónicos se devoren entre sí y lancen a la sociedad a una lucha estéril fue necesaria una fuerza aparen_t~mente colocada sobre la sociedad, fuerza que moderando el ímpetu
de las colisiones mantuviese a la sociedad en los límites del orden".
Otras muchas teorías más o menos afines con las que hemos transcrito tratan
de hallar una definición del Estado como la de Hermes Lima, para quie~ el Estado representa a la sociedad a través de sus clases dominantes; a la de Openheimer, q~e o~~na también que el Estado es un Estado de clase y que surgió por
la dorrunacion de un grupo sobre otro".6
~ntre los _conceptos modernos sobre el Estado se destaca el de Jellineck,
quien lo defme como un fenómeno socio-cultural, resultado de factores complejos de diferenciación y de integración social, o como "un poder originario de dominación".
Con Kelsen y la escuela de Viena, se nota, en la actualidad, un retomo a
la conc:pción jurídica del Estado. En efecto, Kelsen considera que lo que
~aractenza al Estado es la autonomía constitucional y el derecho de gentes;
ide~ que expo~e ~u~z casi_ literalmente: "el Estado se caracteriza por dos
atnbutos: la SUJecion mmed1ata al derecho de gentes y la autonomía constitucional". Pinto Ferreira resume estas opiniones en una breve definición: "El
Estado es la co~unidad humana fijada sobre un territorio determinado y
dotada de capacidad de autonomía constitucional". 7
En este concepto se trata, como se ve, de enlazar la naturaleza social del
~st_ado cuando _se dice que es "una comunidad humana", con su aspecto jundico que consiste en la facultad que tiene esa comunidad de constituirse libremente de acuerdo con propias determinaciones.
Fue, sin embargo, el gran sociólogo francés Emilio Durkheim quien expresó con mayor claridad y precisión una idea de carácter sociológico sobre el
Estado en la serie de lecciones que publicó en 1915, como una colaboración
con el gobierno de su país en los años aciagos de la primera guerra mundial
para reafirmar en la conciencia de sus compatriotas y de los pueblos de cu!~

Occidente, Buenos Aires, Argentina, t. I, pp. 88 y 89.
op. cit., p. 722.
GRABMAN , Santo Tomás. Col. Labor, S. A. Barcelona, p. 137.

• PINTO FERREIRA,

• PrNTO FERREIRA,

' MARTÍN

' PINTO FERREIRA,

586

Op. cit. t. 11, p. 723.
Op. cit., t. 11, p. 727.

587

�tura occidental la confianza y la fe en su organización política y en la democracia.
Al eminente sociólogo Raymond Lenoir se debe la publicación en la R evue
Philosophique, de un manuscrito de Durkheim que contiene la lección sobre
el Estado. En ese interesante, brevísimo ensayo, se dice que ei "Estado es
propiamente el conjunto de los cuerpos sociales que tienen ellos únicamente,
la cualidad para hablar o para obrar en nombre de la sociedad''.
Coincide Durkheim en cierto modo con la idea marxista del Estado pues
afirma que surgió porque "en la sociedad hay diversas fuerzas que tratan de
subordinar al individuo: sociales, económicas, familiares ; son fuerzas que
establecen situaciones de desigualdad entre los hombres. Para ponerles freno
a estas desigualdades, a estas injusticias, es necesario que haya "sobre todos los
grupos secundarios y todas las fuerzas sociales particulares, una fuerza ~gual,
soberana, más elevada que todas que sea capaz de contener y prevenir sus
excesos. Esta fuerza es el Estado".
Pero en tanto que, como ya se ha dicho, para el marxismo el Estado es un
simple instrumento de las clases dominantes, Durkheim se aparta de toda consideración demagógica dcformante de la realidad y analizando las funciones
estatales encuentra que por medio de ellas "se coordinan las diferentes corrientes sociales, pone orden en lo que sin su intervención sería desorden". De este
modo, el "Estado es ante todo, un órgano de reflexión, es la inteligencia colo8

cada en el lugar del instinto obscuro" .
Durkheim después de una breve reseña histórica de las Funciones del Estado advierte que en un principio tenía por objeto acrecentar el poder bélico para extender su dominio sobre otros pueblos y ocupado en esa tarea, no concedía atención a los intereses individuales y colectivos.
Aparecía como una entidad subordinadora con vida propia. Pero a medida que pasa el tiempo, la guerra que era en un principio casi la función e~pecífica del Estado, se vuelve cada vez menos frec~e~te ~ entonces su actividad se orienta hacia el interior, sus órganos adm1mstrat1vos se desarrollan
a medida que toma a su cargo una serie de atribuciones jurídicas y de orden
social en servicio de la colectividad.
Este concepto sociológico del Estado que se basa en el proceso histórico de
las sociedades y en la observación de la realidad es, entre los conceptos de
otros autores, el más aceptable. Como órgano de reflexión social no puede ser
instrumento de un solo grupo o de una sola clase, su función consiste en mantener un equilibrio de intereses; cuando se apodera de la dirección del Es• EMILIO DuRKHE IM, L'Etat. Revue Philosophique de la France et de L' Etrangere.
Núm. 4, 1958. Octobre-Decembre. Presses Universitaires de France. Parls.

tado un grupo_o una clase, entonces "también tiene que ser contenido por
las fuerzas sociales que subordina para no excederse, para no volverse tiránico".
En tanto que se m~tiene dentro de los límites precisos de su misión, el Estado es para Durkheun, como para Hegel, una institución grandiosa. "A menudo, dice, se le presenta como antagónico del individuo, como si los derechos del Estado no pudiesen desarrollarse sino en detrimento de los del individuo, cuando en realidad progresan paralelamente. Mientras el Estado se
vuelve más fuerte y activo, el individuo se vuelve más libre. Es que el Estado lo libera".
Pero .para comprender bien, en toda su profundidad, el pensamiento de
Durkh~un sobre el Estado, es necesario conocer sus ideas respecto de la democracia expuestas en una de las lecciones mencionadas al principio de este
ensayo y que fue proporcionada a la Revista Mexicana de Sociología por
Raymond Lenoir. 9 Pues en efecto en esa lección se esclarecen las rela;iones
entre el poder públicd que representa al Estado y la población del mismo · relaci~~es que hacen posible su función de órgano de reflexión integrad~r y
equ1librador de las fuerzas y de los intereses sociales.
Generalmente se considera a la democracia según la célebre definición de
~incoln como e~ gobierno del pueblo por el pueblo y para el pueblo. Es dec1r el pueblo mismo, por medio de sus representantes, dirige soberanamente
sus destinos. Para que esto fuera posible sería necesario un total acuerdo entre todos los individuos que integran a un_pueblo; pero como tal acuerdo nunc~ se produce, resulta que, según otras definiciones, la democracia es el gobierno de las mayorías. Durkheim demostró que contrariamente a estas ideas
p_olíticas, lo cierto es que "todo gobierno es una minoría, aun cuando sea de
cierta importancia numérica". Pues en efecto, en todo país hay un gran número de personas que por su edad o por otros motivos están impedidas de
votar, y de los capacitados para hacerlo, un gran número se abstiene de acudir
a las urnas electorales a depositar su voto. "Si por lo tanto, nos atenemos a
las consideraciones numéricas, habrá que decir que no hay democracia".
Para demostrar este aserto, Durkheim recuerda que "en 1893, de 38.000,000
de franceses no había sino 10.000,000 de electores. De estos 10 millones, sólo 7
millones hizo uso de sus derechos y los diputados electos representaban ...
4.512,000 votos, o sea, un poco más de la novena parte de la población, un
poco menos de la mitad de los ciudadanos".
• Revista Mexicana de Sociologia. Año XXI. Vol. XXI. Núm. 3. Septiembre-Diciembre de 1959. Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México.

589
588

�En apoyo de las ideas del autor citado sobre la democracia fundada exclusivamente en el voto electoral tenernos, actualmente, el caso de los Estados
Unidos de Norte América que suele presentarse como ejemplo democrático,
pues el sociólogo Stein Rokkan en un trabajo escrito en colaboración con
Agnus Campbell, afirma que "en las tres elecciones presidenciales que tuvieron lugar después de la segunda guerra mundial, la participación media bruta de electores fue de 58%"Según los mismos autores, la situación en este importante aspecto de la vida social y política de los pueblos es casi idéntica, de acuerdo con las cifras
de votantes que obtuvieron, en Inglaterra, Finlandia, Francia, Israel, Nueva
Zelandia y Noruega. 1 º
Ante estos datos resulta evidente que la democracia no puede descansar
nada más en las funciones electorales. El desconocimiento de este hecho es la
causa de que se susciten agitaciones trágicas en muchos países, principalmente
en la América Latina, porque los partidos o grupos que pierden en las elecciones alegan que fueron víctimas de fraudes. Indudablemente que aun cuando no sea la mayoría de los ciudadanos la que vota, es necesario respetar la
voluntad del mayor número de votantes; ese respeto es, sin lugar a duda, uno
de los principios esenciales de toda democracia; pero no el único. Suponiendo que los poderes de un Estado sean electos por la totalidad de los
ciudadanos, si quienes ejercen esos poderes lo hacen de manera tiránica, allí,
a pesar de la legalidad absoluta de las elecciones y de la universalidad del
voto, no hay democracia.
Emilio Durkheim, en un breve y penetrante análisis, reafirma su idea de
que el Estado es el órgano de reflexión social; pero

"esto, dice, no significa que todo pensamiento social emane del Estado.
Hay una actividad psíquica colectiva que se forma obscuramente y se
traduce en hábitos, en costumbres, en corrientes de opinión que no se
sabe con exactitud cómo se forman. En cambio, en el gobierno hay una
serie de órganos, de comisiones de cuerpos deliberantes que son los que
después de considerar las cosas de su incumbencia deciden lo que se debe hacer.
Pero hay pueblos en los que el órgano del Estado es sustraído celos~
mente a las miradas de la multitud. Las masas profundas de la sociedad reciben sus acciones sin asistir ni siquiera de lejos a las deliberaciones que se realizan, sin percibir los motivos que determinan al gobierno a adoptar las medidas que decreta. Por su parte, el gobierno no
siente sino de manera confusa lo que ocurre en la extensión del organis-

'º

Revue Internacionel de Sciences Sociales. UNESCO. París. 1960.

mo social, los sentimientos que se experimentan los males que se sufren, las necesidades que se manifiestan".
,
En otros pueblos, por el contrario

'

"una _Parte cuando menos de las gestiones del Estado se hacen a la luz
del dia. Todo el mundo se percata, entonces, de los problemas que se
pla~tean; de las razones por lo menos aparentes que determinan las soluciones ado_ptadas. Todo el mundo participa de la vida del Estado,
puede examinar los problemas que examina el Gobierno. Las reacciones que producen influyen en el pensamiento gubernativo".
~s. esta interacción entre gobierno y pueblo, esta participación popular en la
~obtrca del poder Y l~ participación del gobierno en los sentimientos, en los
ideales _Y en las necesidades colectivas, otra de las características de la democracia, acaso la fundamental, puesto que es la que le da vida y realidad aun
en aquellos países monárquicos en donde los titulares del poder no son electos.

. "Un Estado, afirma certeramente Durkheim, es tanto más democrático cuanto que la masa de la sociedad se encuentre en estado de vigila~ Y de c,ontro~ar a~, órgano gubernativo y que el órgano gubernativo
mismo este en situacwn de percatarse de todo lo que ocurre en la
de la sociedad".
masa
La interacción entre gobierno y pueblo no es suficiente para configurar
cabalmente
· t enores
·
d 1
· a la democracia; se requiere' además, que "los as un t os m
~ a sociedad ~cupen un sitio considerable en las preocupaciones y deliberaciones gub~~at:J.vas., E~ a ellos, en los países democráticos, a los que se aplica
toda la actividad publica".
E:a acti~idad, en la democracia, está guiada por la justicia y la razón. He
aqui esta idea fundamental expresada bellamente por el propio Durkheim:

"Una democracia debe, ante todo, consagrar lo mejor de sus fuerzas a organizarse en el interior de conformidad con la idea de justicia
que se manifiesta en las conciencias.
La. democracia
se pondría en contradicción con ella misma
·
.
si· no
convirtiese en regla primordial la de profesar por la razón un verdadero culto. ;ues la razón es 1la forma más alta de la reflexión y la ciencia
es la razon en acto".

591
590

�Una característica final de la democracia, señalada por Durkheim, es la
constante evolución del Estado. Pero para que evolucione perfeccionándose
cada vez más, es indispensable que "no se confunda con la masa: debe tener
su función propia y su autonomía".
Esta lección escrita por Durkheim en 1915, durante la primera guerra
mundial, como decimos al iniciar este ensayo, con la finalidad de reafirmar
la fe en la democracia, tiene un valor actual indudable, diríamos un valor
eterno porque sus ideas nos llevan a establecer una comparación objetiva entre los Estados totalitarios y los democráticos. En aquéllos, el Estado es todo,
omnipotente y único, se eleva sobre los individuos en una actitud de dominio absoluto. En las democracias, por defectuosas que sean, se advierte una
tendencia hacia la participación cada vez más intensa del pueblo en las actividades del poder público. Por medio de la prensa, de la radio, de la televisión,
se difunden los acontecimientos nacionales y universales, los proyectos y las
medidas que el gobierno adopta para resolver situaciones y problemas interiores de carácter colectivo y por esos mismos medios publicitarios, los diversos sectores sociales dan a conocer sus opiniones y sus críticas ante las
decisiones gubernamentales, o presentan sus demandas y hacen valer sus aspiraciones, en un ambiente de libertad que cada día se establece con mayor
amplitud y firmeza, a pesar de todas las vicisitudes políticas y de todas las
regresiones contingentes, en los países que aún no alcanzan la madurez democrática.
La participación del pueblo en las actividades gubernamentales, hace que
el Estado perfeccione cada vez más por medio de la ciencia y de la técnica,
sus órganos y sus instrumentos de acción, hace que viva en un progreso constante.
En los países democráticos el Estado se reafirma, así, en el interior y deja de
aspirar a extenderse en el exterior, se perfecciona para servir mejor al pueblo
y no para subyugar a otros pueblos. Su acción sobre éstos se deja sentir, en la
actualidad, en las organizaciones formadas por todos los países del mundo
para prevenir la guerra y extender los beneficios de la ciencia y de la técnica
hacia los más débiles. En esta comunidad de naciones se advierte, también,
un clima de libertad porque las deliberaciones entre ellas se hacen a la luz
del día y con la participación de todas, estableciéndose así, una interacción
que parece conducir a lo que bien pudiera llamarse la democracia internacional.

LA RADIODIFUSIÓN Y SU ASPECTO EDUCATIVO
Por el Lrc. Lurs M. FARÍAs
Universidad Nacional Autónoma de México

l. ENTENDE~os POR RADIODIFUSIÓN la emisión de sonidos, signos O imágenes por medio de ondas electromagnéticas y que es destinada a ser recibida
por el público en general.

~- La ~adiodifusión comprende estaciones de radio y televisión de los siguientes tipos: comerciales, culturales, oficiales, de experimentación y las escuelas radiofónicas.
~- L~ radiod_ifu~ión tiene una función social que cumplir que abarca tres
obhgac1ones prmc1pales, a saber: la informativa, la cultural y la recreativa.
En esas tareas deberá contribuir al fortalecimiento de la integración nacional
Y al m:~oramiento de las formas de convivencia humana, por lo que en sus
transm1S1ones procurará:
a) Afirmar el respeto a los principios de la moral social, la dignidad humana y los vínculos familiares:
b) Evitar influencias nocivas o perturbadoras al desarrollo armónico de la.
niñez y la juventud.
c) Contribuir a elevar el nivel cultural del pueblo y a conservar las caracterís~i~as nacionales, las costumbres del país y sus tradiciones, la propiedad
del 1d10ma y a exaltar los valores de la nacionalidad mexicana y,
d) Fortalecer las convicciones democráticas, la unidad nacional y la amistad Y cooperación internacionales (Art. So. de la Ley Federal de Radio y Televisión en vigor) .
4. La radiodifusión deberá aprovechar su tremenda fuerza de alcance y
penetración en las clases populares del país para:

592

593
H38

�l. Difundir el pensamiento de la Revolución Mexicana y,
II. Desarrollar una amplia tarea de educación masiva.
Para dar cumplimiento al punto I, las radiodifusoras comerciales, coordinadas por el Consejo Nacional de Radio y Televisión (Ley F. de R. y TV.
artículo 91), desarrollarán una campaña permanente y de tenaz publicidad
para explicar y llevar a la conciencia nacional los puntos sustanciales de la
Revolución.

l. La mexicanización de los recursos naturales no renovables.
2. La distribución de la tierra y la aplicación de las técnicas más adecuadas para mejorar las condiciones de vida del campesino, el mejor aprovechamiento de la producción y la transformación inicial de los productos del agro.
3. Mejoramiento de las condiciones de vida del trabajador de la ciudad y
sus derechos y garantías.
4. La política fiscal con un sentido de justicia distributiva, fomento del
ahorro productivo con miras a la capitalización nacional y mejor aprovechamiento del ingreso familiar.
5. Nutrición, sanidad e higiene.
6. Educación y cultura.
7. Seguridad social.
8. Valor de la democracia, derechos y obligaciones del ciudadano.
Para poder dar cumplimiento al punto II (educación masiva por radio),
que es a nuestro entender el problema de mayor trascendencia, se requiere
efectuar varias campañas a fin de cubrir los diversos aspectos que presenta.
Así la radiodifusión en general, hará campañas de:
a. Carácter social.
b. Carácter cultural.
c. Carácter didáctico.
Las dos primeras podrán ser hechas por las radiodifusoras comerciales, las
oficiales, culturales y las escuelas radiofónicas. La tercera campaña, o sea la
estrictamente didáctica, para su mejor logro y debido manejo deberá ser
efectuada, principalmente, a través de las Escuelas Radiofónicas.
Las campañas de carácter social, deberán dirigirse a cubrir necesidades de
594

la vida familiar como: el ahorro, la nutrición, la limpieza y la higiene, el óptimo aprovechamiento del salario, el cuidado de los niños, etc.
Las culturales, a despertar el interés por las formas superiores del conocimiento y del arte, elevar el gusto estético y enseñar al ciudadano a utilizar
mejor su tiempo libre.
Las campañas didácticas deberán enderezar su interés hacia tres puntos
fundamentales: castellanizar, alfabetizar y capacitar técnicamente al trabajador.
Esto implica programaciones especiales dirigidas a niños y adultos; a personas que ignoran el español y la lectura; seres que conocen el idioma, pero
carecen del arte de leer; y, por fin, a adultos que sabiendo español así como
leer y escribir, necesitan una mejor preparación para elevar su ingreso y su
capacidad de elemento actuante en la vida nacional.
Para la eficacia de estas últimas tareas se requiere: crear una extensa red
de Escuelas Radiofónicas en el país, previo estudio de las zonas de mayor necesidad, según el punto que se quiera atacar, todas en una misma frecuencia.
Para ello proponemos:
l. Que se reserve la frecuencia de 530 kilociclos de la banda normal de radiodifusión para tareas educativas ya que así se facilita la fabricación en serie de transmisores y receptores de frecuencia fija: y que se reserve en televisión el canal 11 (que en la capital está otorgado a la Secretaría de Educación y maneja el Politécnico Nacional) en todo el país, para los mismos fines
didácticos.
11. Que se prepare, por parte de la Secretaría de Educación Pública el
personal especializado necesario así como el material didáctico apropiado.
111. Que se dé un entrenamiento especial de carácter elemental a grupos
del Instituto Nacional de la Juventud para la formación de Teleclubes y Radioclubes en las zonas rurales y barriadas de escasos recursos en las ciudades.
Estos clubes servirán de centros de reunión para recibir la educación radiada o televisada y que requiere la . elaboración de tareas y prácticas bajo la
supervisión de un dirigente de actividades.
IV. Que se establezca un centro productor de programas educativos de
radio y televisión en donde puedan irse formando la fonoteca y videoteca,
necesaria para una campaña de alcance nacional en esta importante materia
de la educación masiva, por los potentes medios que la ciencia y técnica modernas ponen al alcance del hombre.

595

�EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Es la radiodifusión el medio más eficaz de información que se conoce por
cuanto ve a su alcance e inmediatez. Por otra parte en una nación como la
nuestra de tan elevado índice de analfabetismo, es el único medio de hacer
llegar noticias y entretenimiento a buen número de seres. ~o tiene, como_ ,el
periódico, el problema de la distribución, ya que su medio de propagacion
es el espacio abierto. Los radios de baterías permiten que aun en !~~ares que
carecen todavía de energía eléctrica puedan escucharse las transmisiones.
Existen en el país :
384 difusoras comerciales en la banda normal (onda larga).
16 difusoras comerciales de onda corta.
7 difusoras culturales de onda larga.
8 difusoras culturales de onda corta.
2 difusoras culturales de Frecuencia Modulada.
23 televisoras comerciales (incluyendo repetidoras).
1 televisora cultural.
10 difusoras comerciales de Frecuencia Modulada.
9 difusoras repetidoras de estaciones del D. F. en el interior.
En pequeña escala existen Escuelas Radiofónicas sirviendo a comunidades
indígenas en Chihuahua, Hidalgo, Oaxaca y Chiapas. . ,
.
.
.
Si bien el desarrollo de la industria de la radiodifusion ha sido 1mpres10nante y muy rápido en nuestro país, poco se ha hecho por lo?rar s~s metas
sociales más importantes, por cierto ya señaladas con toda atmgenc1a en la
Ley Federal de Radio y Televisión publicada en el Diario Oficial de la Federación el 19 de enero de 1960.
No podemos negar que mucho de lo que se transmite por las _difusoras es
chabacano y pobre en el orden cultural; pero tampoco puede deJar de reconocerse que realizan muchas tareas de interés social. La . ~nformación, _por
ejemplo, es importante y ha servido para dar mayor cohes10n a los mex1~nos que se enteran -al minuto podríamos decir- de lo q~e- ocurre en el. pa1s
y especialmente reciben información oportuna de las actividad;~ del E~ecutivo Federal. Ha permitido dar a conocer los valores de la mus1ca nac10~,al
con un alcance· antes insospechado (desde luego que no toda la producc10n
musical transmitida es valiosa: pero esto puede corregirse y algo se viene haciendo en este sentido). Muchos son los programas de interé~ cultural. Jue se
transmiten, no sólo por las difusoras dedicadas a esa tarea smo tamb1en ~or
las estrictamente comerciales: música sinfónica, ópera, opereta, conferencias,

596

dramas clásicos, lectura de pasajes famosos de la literatura, etc.; en televisión
no son infrecuentes los programas de instituciones culturales, los documentales de viajes, de pinturas, de desarrollo industrial, programas de ballet y de
teatro, etc... Importante también es la colaboración que la industria del radio ha prestado a muchas campañas de interés general tales como: los censos, empadronamiento, vacunación, prevención de enfermedades, conservación del a,,,aua, reforestación, reparación de escuelas, etc.
Con todo, forzoso es reconocer que hay mucho por hacer y que la radiodifusión no se ha utilizado debidamente para Ja educación del pueblo: Es
por ello que hemos creído conveniente señalar como dos tareas importantes
inmediatas la de dar a conocer el pensamiento de Ja revolución y la educación de las masas.
De que el radio y la televisión son medios eficaces para educar, no nos
cabe la menor duda. En Italia, Francia, Rusia, Inglaterra, Australia, Nueva
Zelandia, Estados Unidos, Canadá, Colombia y el Japón se han hecho experimentos de gran significación. Por algo el legislador instauró las Escuelas Radiofónicas en la Ley que rige la materia.
En la obra Nuevas Tendencias de la Educación de Adultos de A. S. M.
Hely, publicado por UNESCO, leemos en la página 140: "La Universidad
de Toronto y la Canadian Broadcasting Corporation hicieron de consuno un
interesante experimento con un grupo de estudiantes universitarios de antropología, para ensayar diversos métodos de enseñanza, y entre ellos la radio y
la televisión. Se dividió a los estudiantes en cuatro grupos, según la calidad
de su labor académica, situándose cada grupo en un aula separada. El primer grupo escuchó una lección en forma de conferencia, el segundo la oyó
por radio, el tercero la vio y escuchó por televisión y el cuarto la estudió en
forma impresa. Acto seguido se sometió a los estudiantes a un examen escrito de media hora... se trataba de responder a preguntas de elección múltiple y de tratar una de ellas en forma de ensayo. Los que habían visto y oído
la conferencia por televisión obtuvieron las mejores notas. Ocho meses después se les sometió de nuevo a examen y aunque las calificaciones merecidas
fueron más bajas que las anteriores, del resultado obtenido se desprendía que
los ~studiantes que habían oído la conferencia por televisión y por radio no
sólo habían aprendido más sino que además recordaban mejor que los estudiantes que habían escuchado la lección o la habían estudiado por los procedimientos habituales".
Estimamos que las campañas de divulgación del pensamiento de la Revolución se deben efectuar a través de las estaciones comerciales, pues éstas tienen conquistado su auditorio y pueden lograr el mayor alcance para ese propósito. Desde luego los programas respectivos habrán de elaborarse por ele-

597

�mentos profesionales a fin de no hacerlos aparecer como propaganda descarada, que en lugar de ganar simpatías acumule opositores.
Hemos creído que el tema de la revolución es importante porque estimamos que no hay aún la suficiente conciencia del significado positivo del movimiento revolucionario para el pueblo. Hemos considerado que la Revolución es no un hecho en la historia, sino un continuo quehacer, un estado de
espíritu, una aspiración incesante de mejoría de las condiciones de vida del
pueblo, una norma de conducta, un inagotable venero de oportunidades para el hombre que trabaja y se esfuerza. Creemos tambien que los punto;; señalados al principio de este trabajo son los de más interés para el pueblo dentro del pensamiento y la acción revolucionaria.
l. La mexicanización de los recursos no renovables por constituir el patrimonio común que debe destinarse a la _elevación de los niveles de vida de
nuestros nacionales y ser base y fundamento de la industrialización del país.
Es, pues, imperativo que el pueblo entienda las razones y las ventajas de tal
política y se despierte en la conciencia popular la esperanza de mejores niveles merced a tal conducta gubernamental.

2. La distribución de la tierra, por ser la Reforma Agraria parte esencial de
la acción revolucionaria y el mejor camino para una justa distribución de la
riqueza patria.
3. El mejoramiento de los trabajadores y sus derechos, como una expresión
de la justicia de la Revolución y un método eficaz para lograr el equilibrio
entre los factores humanos de la producción, y por ende para la paz social.
4. La política fiscal, para hacer notar la necesidad de las medidas impositivas del Régimen Revolucionario, si hemos de lograr el progreso y el Gobierno ha de atender a los servicios públicos eficazmente.
5. Las medidas de salubridad e higiene por las que la Revolución propugna, por considerar que la mayor riqueza de la nación es el hombre mismo.
6. Educación y Cultura, para destacar el esfuerzo que en ese orden tan importante han venido realizando los Gobiernos emanados de la Revolución,
hasta dedicar más de una quinta parte de su presupuesto total para la educación del pueblo, por estimar que el hombre con preparación puede hacer
frente a la vida con mejores perspectivas para sí y para su familia.
7. La Seguridad Social por ser esto un aspecto que da confianza al hombre
y le permite trabajar mejor en be~eficio de la nación.
8. Por la necesidad de que el pueblo conozca el significado de la Demo-

598

cracia, como la mejor forma de organización política, así como los derechos
Y las obligaciones que entraña el vivir en un medio social democrático. Hacer
resaltar las ventajas de un régimen de derecho.
Creemos sinceramente que, mediante estas campañas, hábilmente dirigidas, habrá mejor ambiente y una mayor comprensión para las tareas y propósitos de los Regímenes Revolucionarios y se podrá contar con una más franca y
decidida participación de la iniciativa individual y de los grupos privados.
Abrigamos plena confianza en la eficacia de la radiodifusión para ejecutar esta tarea de interés colectivo.
Por lo que respecta a las campañas de carácter social, pensamos también
que la radiodifusión comercial puede prestar una colaboración de relevante
importancia. Estimamos que las empresas anunciantes y las agencias de publicidad no negarán su concurso para llevar adelante tales campañas. Los planes deberán encaminarse a combatir problemas nacionales, permanentes o
transitorios, cuya resolución dependa fundamentalmente del grado de convencimiento que se logre llevar a las masas. Así: el sentido de responsabilidad del mexicano; el ahorro por sus ventajas para el individuo y como medio de capitalizar al país; la prevención de accidentes en los talleres, las calles y las casas; el cumplimiento de los deberes cívicos; las medidas de prevención de enfermedades, la limpieza y la higiene; la necesidad de saber manejar el presupuesto familiar para un mejor rendimiento; el aprovechamiento
de los alimentos baratos y nutritivos (como el garbanzo, la harina de pescado y el pescado seco tipo bacalao) ; el cuidado de la ropa y los muebles, etc.
En cuanto a la difusión cultural, tomando en cuenta que las difusoras comerciales fueron creadas por sus concesionarios corno negocios con fines de
lucro, no puede exigirse que dediquen toda su programación a dicha tarea;
pero por ser la radiodifusión un servicio de interés público, sí podemos demandar de la industria un mejor cuidado en su programación de manera
que, en forma paulatina, eleve la calidad de sus trasmisiones y procure depurar el gusto estético del oyente medio y estimule las mejores condiciones de
la niñez y la juventud. Debernos, para esto, pensar en las capas sociales más
necesitadas de esta elevación cultural, las de menores posibilidades económicas, ya que las minorías selectas, en México como en el resto del mundo,
tienen acceso a todas las oportunidades del cultivo intelectual.
Hemos pensado que por lo que hace a las tareas propiamente didácticas,
por requerir de personal especializado deberán quedar a cargo de las Escuelas Radiofónicas que la Ley de la materia considera en su Capítulo Cuarto.
Una Escuela Radiofónica es un sistema de emisora y receptores especiales en
una sola frecuencia para los fines de "extensión de la educación pública, en
los aspectos de difusión cultural, inspección técnica industrial, agrícola, al-

599

�fabetización y orientación social". La propia Ley señala que las Escuelas Radiofónicas se regirán por las disposiciones que dicte al respecto la Secretaría
de Educación Pública.
Podemos considerar, sin embargo, que en las campañas de capacitación
técnica de trabajadores, es decir en una tarea de "educación para adultos",
sí puede participar en forma activa y eficaz la radiodifusión comercial, utilizando las primeras horas de la mañana, y, de manera especial, la televisión
por ser un medio mucho más apropiado que el radio para tales fines. Así, pueden grabarse en video-tapes, clases especiales de los Institutos de Capacitación que el régimen está instalando y ser difundidas por las televisoras en cursos sistemáticos. Carpintería, mecánica, electricidad y otras especialidades
pueden ser enseñadas por este medio en todos los lugares del país que cuenten
con estaciones de Televisión.
Las ventajas de emplear el radio y la televisión para la educación son evidentes. De cualquier manera, nos permitimos enumerar algunas a continuación:

I. Su alcance: puede extenderse a todo el país, aun a las más lejanas rancherías.
II. 'El ahorro en personal magisterial: la voz, o la voz y la imagen, de un
mismo maestro puede proyectarse a millares de estudiantes en todo el país.
III. La calidad del profesorado : puede seleccionarse a los mejores profesores y técnicos con que la nación cuente para que impartan los cursos.
IV. La perfección de las clases: una vez grabadas en cinta magnetofónica
o en video-tape, no habrá errores posibles del maestro mismo.
V. El aprovechamiento repetido del mismo material: una misma clase puede ser utilizada cuantas veces sea necesario y en tantos lugares como se quiera.
VI. Ahorro de material complementario: mapas, diagramas, documentos,
diapositivas, fotos, cintas documentales con que se cuente en la mejor institución de cada materia, pueden reproducirse en todo el país.
Todo lo anterior lo consideramos de la mayor importancia, pues a nadie se
escapa que el presupuesto para Educación con que cuenta México resulta insuficiente para satisfacer las necesidades crecientes del país. Los métodos propuestos significan un positivo ahorro.
Veamos ahora específicamente las campañas didácticas propuestas.

600

•

CASTELLANIZACIÓN

Se calcula en aproximadamente un millón el número de personas indígenas que no hablan el español. Son grupos tribales dispersos en diversos lugares del territorio nacional. Así tenemos en México quienes hablan las siguientes lenguas o dialectos:
Nahua, Maya, Otomí, Zapoteco, Mixteco, Totonaco, Tzetzal-Tzotzil, Mazahua, Mazateco, Mixe-Zoque, Tarasco, Huasteco, Yaqui Mayo, Tarahumara, Chinateco.
Este millón de seres que es preciso castellanizar, ofrece problemas de no
fácil solución:
a). Encontrar un método práctico que se aplique a los diversos idiomas;
b). Buscar los símbolos apropiados para ajustarlos a los conceptos de los
diversos grupos, que no son afines entre sí ni social ni lingüística.111ente; y
c). Contar con el número suficiente de traductores y profesores que desarrollen el método.
Se cree que el método más apropiado es el que actualmente se usa para la
enseñanza de lenguas extranjeras, llamado aprendizaje natural. Es decir, enseñar palabras y significados sin atender a los problemas de gramática que sólo se enseña cuando ya se domina el habla.
Habrá que reconocer que aun así será mucho más fácil para la Secretaría
de Educación que intentarlo de manera directa, lo que implicaría utilizar un
personal mucho más numeroso.
El sistema de Escuelas Radiofónicas que se establezcan para tal fin, una
vez dominada la etapa de castellanización podrá aprovecharse para alfabetizar,
impartir enseñanza elemental y capacitación técnica.

ALFABETIZACIÓN

Para alfabetizar se enfocarán las campañas hacia las zonas en que hagan
más falta. A priori, consideramos que deberá prestarse especial atención al
campo, ya que en las ciudades es de presumirse que la tarea se facilita más
para la educación ordinaria directa.
Al efecto se instalarán en los lugares convenientes plantas trasmisoras de
bajo costo, como eje de Escuelas Radiofónicas, y se distribuirán receptores de
una sola frecuencia para los alumnos.
Los trabajos de los educandos deberán ser supervisados por un dirigente,

601

�que no necesita ser maestro, sino simplemente una persona alfabetizada, que
los guíe con las indicaciones de las cartillas respectivas y las explicaciones verbales de los maestros. Es por esto que proponemos la creación de Radioclubes en todos los centros de población rural y de Teleclubes en aquellos lugares electrificados y en que se puede recibir la imagen de las televisoras.
En Francia se hizo el primer experimento con Teleclubes y sus resultados
fueron muy satisfactorios. En el Japón con asistencia de la UNESCO, se
adoptó el plan francés y se logró mejorar el sistema, dando resultados asombrosos en los medios rurales. Debemos advertir que ni en Francia ni en Japón
se pretendía alfabetizar. Lo que allá se buscaba era elevar la condición del
campesino, y en Japón, merced a un programa inteligentemente llevado con
el nombre de El Progreso en la Aldea, se obtuvieron frutos excelentes que superaron las esperanzas de quienes elaboraron el plan (La Televisión en las
Zonas Rurales del Japón, Informe sobre un Experimento de Educación de
Adultos. UNESCO. 1961).
La idea del Teleclub -lo mismo podemos decir del radioclub-- es organizar grupos reducidos de personas que presencien juntas las emisiones culturales de televisión, o las clases especiales que se impartan, y que al término
de la transmisión debatan sobre lo escuchado y visto. Por ello se requiere
nombrar "dirigentes" para que encabecen cada Radioclub o Teleclub y lleven
la discusión, así como para que ayuden en sus tareas a los miembros del club
y los asistan a entender mejor la:s explicaciones del profesor.
Para local de los Teleclubes en el Japón se usan las salas del Municipio,
nosotros podríamos utilizar las Alcaldías, las escuelas (donde las haya), las
oficinas del Comisariado Ejidal, las sedes de los sindicatos, las salas cinematográficas, teatros, los centros del Instituto de la Juventud, los Centros de
Bienestar Social, etc.
El reporte de UNESCO dice que en Japón los dirigentes se encontraron
con cierta resistencia en un principio, ya que las mujeres y los jóvenes, por
fuerza de la tradición, no se animaban a hablar y participar en las discusiones; pero que con sólo no presionarlos, paulatinamente fueron perdiendo el
miedo y hoy son miembros muy activos en los Teleclubes.
Sobre la campaña de Alfabetización por radio, debemos informar que ya
la Cámara Nacional de la Industria de la Radiodifusión, con la asistencia
técnica de las Direcciones de Alfabetización y de Educación Audiovisual de
la Secretaría de Educación ha elaborado un proyecto de Cartilla y tiene programada una campaña que, como experimento, se enfocará hacia tres Estados de la República, a saber: Hidalgo, México y Oaxaca.
Por lo que ve a la urgencia de atacar el problema por radio, baste considerar que desde 1947 en que se ha trabajado en una campaña directa de

602

Alfabetización, el número de analfabetos es hoy mayor que entonces debido
a la explosión demográfica que el país viene sintiendo en los últimos años. De
no intentarse el sistema de educar por radio el problema en lugar de reducirse aumentará con cada año que pase.
Hemos propuesto que se instale una vasta red de Escuelas Radiofónicas
en el país, porque lo consideramos necesario y porque sabemos que el costo no
es un problema insuperable. No podría realizarse el esfuerzo a través de una
serie limitada de emisoras de gran potencia dadas las condiciones orográficas y topográficas del país; las cadenas montañosas vienen a ser barreras infranqueables. Por otra parte los canales despejados de radiodifusión ya están ocupados por las difusoras comerciales y están sujetos a convenios internacionales; la utilización de la onda corta tiene el inconveniente de un difícil manejo de los aparatos receptores y una deficiente recepción. Desde 1959,
al ampliarse la banda normal, México obtuvo para sí la frecuencia de 530
kilociclos, que no ha sido entregada a ningún concesionario o· permisionario.
Tenemos la seguridad de que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes la entregaría gustosa para fines educativos. Utilizando emisoras de baja
potencia, puede emplearse la misma frecuencia para toda la República sin temor de sufrir interferencias. Los aparatos receptores pueden ser construídos
a bajo costo, siendo de una sola banda y para una sola frecuencia, si se hace
a las fábricas un pedido de importancia. Además los aparatos en el mercado
pueden adaptarse a dicha frecuencia mediante un simple ajuste. También
puede pensarse en establecer cinco difusoras de regular potencia en cinco zonas del país, para cubrirlo todo, actuando una como piloto y las demás como
repetidoras (los técnicos de Comunicaciones lo estiman posible).
Proponemos también que se reserve, en televisión, el Canal 11, exclusivamente para fines culturales en todo el país. Es cosa bien sabida que la televisión tiene un alcance limitado y que para llevar la imagen a grandes distancias se requiere de estaciones repetidoras como las instaladas en Paso de Cortés y en el Cerro del Zamorano. Luego, no hay temor de interferencias si se
concede un mismo canal en diversas ciudades de la República. Proponemos
que sea precisamente el 11, en virtud de que ya en esta capital está funcionando ese canal bajo la dirección del Instituto Politécnico Nacional de la Secretaría de Educación Pública.
Creemos que la Televisión pueda usarse principalmente para la enseñanza de adultos en capacitación técnica. Desde luego que esos canales habrán
de servir también para todos los aspectos de la Educación y la cultura. Creemos
con muchos pedagogos, que la educación no termina en la escuela, que es
tarea de toda la vida y que debe ser " ... un proceso de adaptación del individuo al mundo en que vive. Y puesto que ese mundo está en constante evo-

603

�lución y el individuo es uno de los agentes potenciales del cambio, la adaptación debe constituir un proceso continuo y no algo que se dé por terminado
para siempre con los años de la infancia y la adolescencia" (Robert Peers,
Adult Education, Londres, 1958). Creemos también con Jaime Torres Bodet que "el contenido de la educación consiste en liberar". En. liberar _al
hombre del bajo salario por falta de capacidad y del temor por 1gnoran~1a.
(Ver Torres Bodet, Jaime, L'Education des Adultes: Tendances et Real1sations Actuelles, París, UNESCO, 1949).
Hemos propuesto que se establezca un centro productor de programas educativos para radio y televisión, desde el cual se envíen a las difusoras de radio y televisión de todo orden en el país, los programas sociales, culturales Y
didácticos que se consideren convenientes para cada región en el momento ~ue
se requieran, y en el cual se vayan formando una fonoteca (programas en cmta magnetofónica) y una videoteca (programas registrados en ~ideo-Tapes
y en cinta cinematográfica), que almacenen los programas realizados, tanto en ese centro como los que procedan de fuentes particulares y originados
en otros países y que sean considerados de interés cultural y educativo. No ~e
pretende con esto una centralización absorbente, sino simplemente un medio
de control y supervisión, para la mayor eficacia de los planes propuestos.
A todo lo dicho queremos añadir que el Estado por disposición de la Ley
de la materia en vigor, cuenta con "30 minutos continuos o discontinuados"
diariamente que deberán proporcionar gratuitamente las estaciones de radio Y
televisión (Art. 59), y que pocas veces ha utilizado. La Secretaría de Educación ha venido haciendo uso de esos treinta minutos para transmitir algunas
clases de cultura' general en ufl¡ centenar de difusoras de la provincia con resultados satisfactorios; pero por desgracia, no se utiliza cabalmente el tiempo
disponible. La Secretaría de Gobern~ción utiliza una h~ra por s~:nana para
transmitir cada domingo la Hora Nacional, programa de mformac1on Y propaganda del Gobierno Federal. Ocasionalmen~e la S_ec~taría de ~alubridad y
Asistencia hace uso del tiempo para campanas san1tanas y lo mismo hace la
de Agricultura para enviar mensajes a los agricultores y campesinos.
Para hacer un uso debido de ese tiempo de que se dispone por ley, es urgente crear el centro productor de programas. Las emisiones respectivas deberán
ser coordinadas por el Consejo Nacional de Radio y Televisión (Art. 59 de
la Ley).
Consideramos también que complementariamente a lo propuesto, se puede solicitar la colaboración de las Agencias de Publicidad, establecidas en el
aís para la elaboración de programas especiales de interés colectivo así cop
.
mo para que en sus anuncios comerciales se procure elevar 1as cond'1c10nes
de vida del pueblo. No nos parece de poca importancia lo que ya hacen

604

-quizá sin pensarlo con ese fin-, cuando digamos, anuncian un jabón y dicen en su anuncio comercial: "Para·su baño diario use el jabón tal o cual".
Porque así están obligando, mediante la repetición incesante, al pueblo, a pensar que el baño. es algo que debe hacerse cotidianamente. Lo mismo que
cuando al anunciar un dentífrico apuntan: "Límpiese los dientes dos veces
al día Y para mejores resultados use tal producto". En la misma forma, pensamos, pueden inculcar hábitos sanos en la conciencia popular, lo mismo pue- ·
den hacer respecto a la comida y otras prácticas diarias de todas las clases
sociales. Pensamos, pues, que es posible dar una orientación social al anuncio comercial; que deben los publicistas dirigir sus campañas según la zona
a la cual enfoquen su publicidad y ayudar al pueblo consumidor a la vez
que a sus clientes, dando en la publicidad los precios de los productos que están al alcance del pueblo; ya que muchas veces hay personas de escasos recursos que no consumen productos buenos y útiles, por creer que los precios
están fuera de su capacidad de compra. También pueden muy bien, en sus
anuncios comerciales, propiciar la exaltación de las mejores costumbres y las
más bellas tradiciones mexicanas.
México es un país en vías de desarrollo. El paso de una economía agrícola
a una economía industrial no se concibe con un alto índice de analfabetismo
y una impreparación técnica. No debemos pensar sólo en las fuertes inversiones -los especialistas hablan de la necesidad de un 10% o más de la renta
nacional en inversiones efectivas para el desarrollo industrial-. Es preciso
que pensemos en una masa trabajadora y en fuertes núcleos directivos que
cada día tengan más preparación. El esfuerzo que se hace en la escuela es
insuficiente. La necesidad de utilizar los modernos medios de difusión masiva como medios de educación masiva, se impone por sí sola.
Los avances de la técnica electrónica nos proporcionan una pluralidad de
medios que facilitan la importante labor propuesta:
Un plan de siete años de la Dirección General de Telecomunicaciones, prevé la instalación de una vasta red de microondas, en la que podrá instalarse
el equipo necesario para transmitir desde esta ciudad programas de televisión
a todas aquellas regiones que por su importancia económica queden comunicadas con ese medio. Tal sistema puede utilizarse para la media hora de
que dispone el Gobierno.
Se pueden instalar asimismo, para servir a los centros de población no comunicados, pequeñas estaciones móviles que pueden constar de:
a) Un transmisor de 10 a 100 watts de potencia,
b) Una antena de alta ganancia,
c) Una cámara de televisión,

605

�d) Un proyector de películas,
e) Una planta Diesel generadora de energía eléctrica de 10 kilowatts, y
f) 50 ó 100 receptores de televisión para distribuir adecuadamente.
Para tales transmisores móviles se pueden utilizar canales altos (Ultra High
Frecuency) con receptores adaptados.
Para algunas zonas incomunicadas del país, puede pensarse también en la
utilización de transmisores móviles de radio de 50 watts de potencia y receptores de baterías de una sola banda. Se recomienda para tales casos el uso
de la banda de frecuencia modulada por ser más despejada y por tener mejor sonido.
Hemos querido en este breve trabajo hacer proposiciones de carácter práctico que pueden ponerse en marcha en breve tiempo. Consideramos que el
tema de la educación es el más importante y por ello le hemos dedicado el
mayor espacio. Procuramos explicar en la parte final, el porqué de las proposiciones y sus medios de realización.
El anterior estudio fue presentado
por la Comisión Nacional de Estudio
de la Radiodifusión. Presidente: Lic.
Lurs M. FARÍAs. Colaboraron: Lic.
JosÉ Lurs FERNÁNDEZ, LIC. E. GurLLERMO SALAs, Lic. EMILIO VELAsco,
DR. JosÉ GUADALUPE MAINERO, LIC.
MoxsÉs ÜCHOA CAMPOS, DR. FERNANDO RosANO y Sr. GurLLERMo MoRALES B.

606

Sección Quinta

~
NOTICIAS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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