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                  <text>d) Un proyector de películas,
e) Una planta Diesel generadora de energía eléctrica de 10 kilowatts, y
f) 50 ó 100 receptores de televisión para distribuir adecuadamente.
Para tales transmisores móviles se pueden utilizar canales altos (Ultra High
Frecuency) con receptores adaptados.
Para algunas zonas incomunicadas del país, puede pensarse también en la
utilización de transmisores móviles de radio de 50 watts de potencia y receptores de baterías de una sola banda. Se recomienda para tales casos el uso
de la banda de frecuencia modulada por ser más despejada y por tener mejor sonido.
Hemos querido en este breve trabajo hacer proposiciones de carácter práctico que pueden ponerse en marcha en breve tiempo. Consideramos que el
tema de la educación es el más importante y por ello le hemos dedicado el
mayor espacio. Procuramos explicar en la parte final, el porqué de las proposiciones y sus medios de realización.
El anterior estudio fue presentado
por la Comisión Nacional de Estudio
de la Radiodifusión. Presidente: Lic.
Lurs M. FARÍAs. Colaboraron: Lic.
JosÉ Lurs FERNÁNDEZ, LIC. E. GurLLERMO SALAs, Lic. EMILIO VELAsco,
DR. JosÉ GUADALUPE MAINERO, LIC.
MoxsÉs ÜCHOA CAMPOS, DR. FERNANDO RosANO y Sr. GurLLERMo MoRALES B.

606

Sección Quinta

~
NOTICIAS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

�LA CULTURA MEXICANA POST-REVOLUCIONARIA.
Comentarios al Volumen "MÉXICO. 50 años de Revolución"
IV. La Cultura. (Fondo de Cultura Económica, 1962).

Por el Dr. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

EL INFLUJO DE LA REVOLUCIÓN MEXICANA en la cultura, es tema -y problema- del
IV tomo publicado por la Editorial del Fondo de Cultura Económica, bajo el título de
MÉx1co. 50 años de Revoluci6n. IV. LA CULTURA. El propósito, loable ciertamente, no
requiere discusión. La realización, en cambio, necesita un detenido examen. Ante todo
hay que hacer notar la falta de un coordinador que evite las innecesarias interferencias
y repeticiones de los temas. En los Capítulos LXI y LXII, por ejemplo, se habla de
literatura y de teatro. Y claro está, al hablar de literatura, en el primero de los capítulos citados, no se puede dejar de tocar el teatro. Seis capítulos de los dieciocho que
integran el libro, están dedicados al tema de la educación. Los diversos enfoques del
mismo tema, no han impedido la repetición de problemas y la divergencia de criterios.
He aquí la temática y los colaboradores del denso volumen de 635 páginas: a) Perspectivas de la Educaci6n, por Jaime Torres Bodet; b) Análisis de la Acci6n Educativa,
por Celerino Cano; c) La Educaci6n Preescolar y Primaria, por Víctor Gallo M.; d)
La Educaci6n Media, por Francisco Larroyo; e) La Educaci6n Superior, por Porfirio
Muñoz Ledo; f) La Educación Técnica, por Víctor Bravo Ahuja; g) La Investigación
Físico-Matemática, por Alberto Barajas; h) La Historiografía, por Edmundo O'Gorman;
i) La Antropología, por Eusebio Dávalos Hurtado; j) Las Artes Plásticas, por Antonio
Luna Arroyo; k) Arquitectura y Urbanismo, por Luis González Aparicio, Jorge L.
Medellín, Pedro Ramírez Vázquez y Ricardo Robina; 1) La Literatura, por José Luis
Martínez; m) El Teatro y el Cine, por Antonio Magaña Esquive!; n) El Desarrollo
Editorial, por Antonio Acevedo Escobedo; o) La Música, por Gerónimo Vaqueiro Fóster; p) La Música Tradicional, por Vicente T. Mendoza; q) El Pensamiento Filosófico,
por Emilio Uranga; r) El Periodismo, por Mario Rojas Avendaño.
Una de las más graves críticas que se le podría hacer a la obra, objeto de nuestro
comentario, es la de omitir, casi sistemáticamente, la cultura/ de la provincia mexicana.
En muchas ocasiones, hubiesen sido más exactos, los editores, si en vez de usar la palabra México, escribieran francamente, México, D. F. Tal parece que opera en la mayoría de los colaboradores de la obra, consciente o inconscientemente, aquel refrán lesivo de la mexicanidad: "Fuera de México todo es Cuautitlán". Alguna vez escribí

609
H39

�un articulo, en defensa de la provincia mexicana -tan injustamente postergada, publicado en la misma capital de la República, bajo el título de Fuera de Cuautitlán no
hay verdadero México. Salvo contadas excepciones, el libro adolece de una falta de
perspectiva nacional. El provincianismo del Distrito Federal empaña una visión más
integral, más mexicana de la cultura. emanada de la Revolución.
El estudio del Dr. Jaime Torres Bodet, tiene la intención primordial de apuntar un
tipo de enseñanza, sin discriminaciones y sin prejuicios, que estimule la diversidad de
las facultades del mexicano: comprensión, sensibilidad, carácter, imaginación y creación.
Se trata de preparar un mexicano "dispuesto a la prueba moral de la democracia",
interesado en el progreso de la nación, apto y previsor, sensato y patriota. Se parte de
la necesidad de la instrucción elemental. "Por razones principalmente económicas, centenares de miles de niños mexicanos abandonan la escuela a partir del segundo grado,
cuando no -como muchos lo hacen- desde el primero" (pág. 4). Se habla de las
realizaciones: nuevas aulas, nuevas escuelas normales, nuevos Centros Regionales de
Enseñanza Normal. . . Se advierte la necesidad de contar con maestros capaces que
sean hombres, ante todo, y no compendios de fórmulas pedagógicas. Se destaca, por
su importancia, el problema de la enseñanza .primaria rural. Quiérese eliminar la plétora verbalista, iluminando la enseñanza en su importancia intrínseca, en su valor de
ejecución práctica y en su necesaria interdependencia en la acción y para la acción. Se
recuerda el éxito alcanzado por las 10 Misiones Culturales Motorizadas y se advierte
que la segunda enseñanza no puede concretarse a fabricar candidatos para las Facultades de la Universidad. En otras palabras, se busca, desde Moisés Sáenz, la democratización de la escuela secundaria. Se trata de la formación de la adolescencia. Para ello
es preciso robustecer algunas "constantes": conocimiento de las matemáticas, conocimiento del idioma, adiestramiento práctico, educación física y educación cívica. La
educación secundaria -menester es recordarlo--- es el nervio de todo progreso cívico
y no un paso obligado al Bachillerato.
En el plano de la enseñanza universitaria, se hace notar la autonomía de la Universidad Nacional de México y el régimen autónomo de algunas universidades de provincia. Se dice que la "Federación otorga a las principales casas de estudio en sostén
presupuestorio que crece año tras año y ha empezado a buscar un equilibrio más justo
entre las sumas destinadas a los establecimientos del Distrito Federal y los que trabajan
en los Estados. Urge, en efecto -nos dice Torres Bodet- , luchar contra la centralización excesiva de la enseñanza superior en la capital" (pág. 15). Desgraciadamente -nos
permitirnos advertir por nuestra propia cuenta- la macrocefalia cultural que debilita
a la provincia mexicana, perdura y se acrecienta. Este año de 1963 -válganos como
ejemplo---, la Universidad Nacional Autónoma de México recibió doscientos veinte millones de pesos (presupuesto mayor al de cualquier estado de la República Mexicana)
mientras a la Universidad de Nuevo León, le fue concedido un subsidio de cinco millones. El Secretario de Educación Pública advierte la importancia de robustecer a las
Universidades de los Estados. Y promete consagrar a ella un esfueno mayor en lo sucesivo. Es claro que las Universidades de provincia deben desarrollar sólo ciertas escuelas o facultades, articulándose con otras instituciones de la misma región (geográfica
o económica), para cubrir, en conjunto, la perspectiva de las diferentes disciplinas. Se
requiere una planeación nacional. Para constituir centros orgánicos --de pensamiento
y de acción- que transmitan y renueven la cultura. Nada aprovecha el progreso tecnológico cuando no está presente el sentido del humanismo. No se trata de "técnicas o
humanidades" sino de, humanidades y técnicas a la vez. El ilustre poeta y humanista

nos habla de casos de inteligencia que sean, al mismo tiempo, casos de solidaridad
social. Y concluye su estudio -hondo, luminoso--- con el capítulo de la enseñanza
a~tís~ica. El Instituto Nacional de Bellas Artes mantiene, depura y eleva el gusto del
publico, por una parte; y, por la otra, enseña directamente las técnicas artísticas necesarias. En conclusión, don Jamie Torres Bodet señala el abismo que media entre prometer educación para todos y dar a todos educación. Percatarse del obstáculo, honradamente, es ya una esperanza de vencerlo. La victoria final está en manos de la energía
y del patriotismo de nuestro pueblo.
En Análisis de la Acci6n Educativa, Celerino Cano nos ofrece la obra educativa de
la Revolución en cifras, la acción reguladora del plan educativo y un perfil --demasiado
esquemático- del sistema educativo nacional. En su Introducción pasa una rápida revista a las obras realizadas por los diversos Secretarios de Educación Pública desde
.
'
Justo Sierra hasta nuestros días. Resulta injustificable la omisión de la obra educativa
de José Vasconcelos, la más ilustre de las que se han llevado a cabo en México. La
actual Secretaría de Educación Pública -creación de José Vasconcelos-- la divide su
iniciador en tres departamentos principales: el de las Escuelas, para impartir tanto enseñanza científica y técnica como teoría; el de Bibliotecas, para difundir las lecturas en
todo el país; el de Bellas Artes, para fomentar la cultura artística ( canto, dibujo,
gimnasia Y estudio de artes especiales en las Escuelas). Y con el ejemplo y la devoción
que le habían suscitado los misioneros españoles, crea el Departamento de Enseñanza
Indígena a cargo de un escuadrón de maestros que se debían inspirar en la obra de
los misioneros. El actual Secretario de Educación, Dr. Jaime Torres Bodet, ha tributado,
a la obra educativa de José Vasconcelos, el debido y justo homenaje. Resulta inexplicable el silencio de Celerino Cano.
Asegura el autor que "en el movimiento precursor y en el período de la lucha armada, la revolución consideró a los maestros como fieles representantes del espíritu de
emancipación; y al asumir el gobierno, ha hecho que la integridad de su pensamiento y
de su esfueno se haga sentir al investigar, al planear y al ejecutar la obra educativa"
(pág. 32). No precisa, el señor Celerino Cano, Jo que es ese "espíritu de emancipación".
Se limita a recordar los puntos de aprobados por el Consejo Nacional Técnico de
Educación, en su Segunda Asamblea Nacional Plenaria, para configurar el tipo de
maestro ideal: a) hombre cabal; b) ciudadano ejemplar; c) patriota insobornable;
d) trabajador incansable y valeroso; e) profesional de gran calidad.
La obra educativa de la revolución en cifras está presentada con datos escuetos que
requieren una ulterior interpretación. Se nos dice el número de jardines de niños
(1,040), de escuelas de educación indígena (196), de escuelas primarias (32,000), de
escuelas secundarias ( 845), etc. Se da el dato de los párvulos, niños alumnos y jóvenes
que asisten a esas instituciones educativas, pero no se ofrecen las cifras de los niños y
jóvenes en edad escolar que existen en la República 'Mexicana. El estudio de Celerino
Cano, concluye transcribiendo los datos globales del presupuesto de educación desde
1888 hasta 1962.
Víctor Gallo M. presenta, en el volumen comentado, un extenso estudio de carácter
histórico, primordialmente, sobre "La educación preescolar y primaria". "La Educación de México -nos dice en su Introducción- refleja, de manera directa, las
inquietudes del pueblo a través de las etapas culminantes de su historia" ( pág. 43).
El trabajo está estructurado en cuatro capítulos: l. La época prerrevolucionaria ( características económicas, sociales, políticas y culturales del país; proyecciones de la reforma
educativa; la política educativa del sector progresista, fundación de los jardines de

610
611

�niños, creación de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes. teoría pedagógica
en las postrimerías del siglo X'IX). II. El período armado de la Revolución (precursores
de la reforma educativa; el partido democrático; las escuelas "rudimentarias"; fracaso
de la "instrucción rudimentaria"; Justo Sierra, precursor ele la reforma educativa;
encuesta nacional sobre escuelas rudimentarias; inquietudes pedagógicas de la Revolución; reorganización de la Secretaría de Instrucción Pública y Bellas Artes; el sector
radical del Congreso Constituyente; características de la educación preescolar y primaria hasta el período preconstitucional). 111. A partir de la Constitución de 1917
reestructuración demográfica; principios educativos de la Comtitución de 1917; teoría
educativa; iniciación del sistema educativo de la Revolución, doctrina y política educativas en el período de realizaciones; creación de la Secretaría de Educación Pública,
jardines de niños, maestros misioneros y casas del pueblo; escuelas rurales y misiones
culturales; casa del estudiante indígena e internados indígenas, escuelas centrales agrícolas y regionales campesinas; sistemas experimentales; alfabetización y libros de texto;
demografía y presupuestos; balance general de la obra educativa de la Revolución: a)
satisfacción progresiva de las necesidades educativas, b) déficit en la educación preescolar y primaria, e) medios para la resolución integral del problema educativo; lucha
por el control de la educación. A modo de epílogo, \'íctor Gallo M. nos ofrece un
esbozo -poco afortunado por cierto- de la "Filosofía educativa de la Revolución
mexicana". Y decimos poco afortunado, porque el autor nada nos precisa de la esencia,
fundamentos y fines de la educación revolucionaria. Se limita a señalar corrientes -Justo Sierra, José Vasconcelos, Antonio Caso, Samuel Ramos...- y a apuntar los principales propósitos de la Revolución: Independencia nacional, mejoramiento del nivel
de vida del pueblo y régimen democrático, sin cuidarse de estudiar el modo concreto
de articularse, esos postulados, en el contenido educativo. En unas cuantas líneas se
enuncian, con cierta vaguedad, los fines de la educación revolucionaria -educación
para la paz, conocimiento integral del niño mexicano, sentido de la democracia- y los
métodos -libertad y espontaneidad del niño en un ambiente social. Se advierte, con
razón, la necesidad de contar con maestros que hagan de su magisterio una misión de
vida y se concluye demandando el auxilio de la iniciativa privada.
¿ Cuáles son las disposiciones fundamentales del educando que hay que favorecer?
¿ Cuáles son las normas fundamentales de la educación? ¿ Cómo podremos hablar de
preparación del hombre para la vida si no inquirimos cuál puede ser la finalidad de la
vida? No me corresponde desarrollar, en una reseña como la presente, la temática
implícita en las interrogantes apuntadas. Pero me parece que un capítulo como el de
Víctor Gallo M., que se titula "Filosofía educativa de la Revolución mexicana" no
debería eludir la problemática y la sistemática exigidas por el título enunciado.
En su trabajo "La Educación Media", Francisco Larroyo realiza un estudio serio,
documentado, metódico. Desgraciadamente se carece, en esta investigación, de una
auténtica perspectiva nacional, porque se piensa "que lo que se haga en el Distrito
Federal y Territorios para promover la educación popular revestiri un interés indiscutible para la nación entera" (pág. 81). Nosotros no dudamos del interés ejemplar que
revista, para la nación entera, lo que de educación se haga en el Distrito y territorios
federales, lo que ponemos en tela de duda es la suficiencia de esa tarea. Larroyo
procede, en su estudio sobre la enseñanza media, en plan histórico. Traza, primero,
las primitivas bases sentadas por el Lic. Nemesio García Naranjo -cuando fue Secretario del Despacho de Instrucción Pública y Bellas Artes- para superar el plan positivista: Nueva distribuci6n de materias e incremento de la formaci6n filosófica y de

los estu~os literarios. Se recuerdan los cuadros de en pragmática norteamericana del p f
M . ,
senanza, no exentos de influencia
'
ro esor , 01ses Sá . 1 ·
por don Ezequiel A. Chávez
1 E
• . enz, e sistema de créditos ideado
en a scuela :,i;ac,onal p
.
apuntar las nuevas orientaciones
. d
rcparatona. Se concluye por
, a partir e 1g?? c a d 1 Lº
,.
Pe ano ocupó la Escuela N •
p
~~, u n e ,c. \ 1cente Lombardo
T
d 1,, d
ac1ona1 reparatona. "L
.
os . En mano de 1922 se verificó 1 .
.
a nusma oportunidad para tola República. Aunque el plan de e t de_ primer Congreso de Escuelas preparatorias de
d
s u 10s aprobado en
¡
amente sobrecargado se cstablecic o . d bº
aquc entonces resultó despiada•
'
r n m u 1tablcs proo. )
,,r:sos. a Bases para aquilatar
1a capacidad creadora del educand . b)
en la República; c) medios idóneosº'
nolrm~s para uniformar la segunda enseñanza
·
d
para se ecc1onar el p
1d
c10nes e segunda enseñanza. d) 1
.,
.
ersona ocente de las institu.
,
e evac1on del mvel d ¡
d"
c1endo depender éstos de n· . ºd d
e os estu 10s preparatorios ha
.
u J\ ers1 a es o conse · d
d
.,
,
•
gráfica y estímulo para los autores mexica
d
e e ucac1on; e) consulta biblioque disfrutan de la enseñanza media, haci:º¡'96~ :s de. texto. El número de alumnos
que en la época del presidente p fº . D'
'
proximadamente de 10% mientras
1
or mo ¡az apen
.
11
a tarea de preparar maestros es en extrem d .. as s1 se egaba al 4%. En cambio,
normales de control federal.
o cf1c1ente. Sólo contamos con 92 escuelas

°

r~:s

Hubiese sido deseable que Francisco Larr
pulcritud histórica- con un e
d 1 oyo concluyese su monografía -modelo de
xamen e os probl
d 1
la educación media. Los frecuente
bº d emas y e as perspectivas actuales de
s cam ios e program 1 . d ..
.
b
a, as m ec1SJones pedagógicas
1.as f recuentes y apasionadas discus10nes
so re el b h ·11
,
mgente y agudo problema de la d
.,
.
ac l crato ponen de manifiesto el
. .
e ucac1on media.
Porfmo Muñoz Ledo, autor del estudio sobre "
.,
escapar en lo posible del método hi t . .
La Educac1on Superior", se decide
- '
s oncista que "nos obr
'd
anos cada vez que ensayamos el estudio d
f ,
,ga a ar razón de tres mil
. .
e un enomeno actual" ( ág 107)
unas cuantas e md1spensables referencias históricas d 1
.
.
p .
. Con
Colonia y de la etapa positivista entra de JI
~ as umvemdades mexicanas en la
actual desde la época de Ju to 's·
V eno a a consideración de la universidad
5
1erra. asconcelos al h
d
condena las pretensiones aislacionistas de 1
. ' .d dacerse cargo e la Rectoría,
inteligencia mexicana y sella un pacto d 1·as umvers1 a es, planea el rescate de la
,
e a 1anza con la Revol ·6 "V
sentJa más que nadie la magnitud d 1
bl
.
uc1 n.
asconcclos, que
.
.
e pro ema educativo
b'
. . .
.
' .sa seia que
el pr1v1leg10 de
1a U mvers1dad frente al panorama deso1a dor d e 1a ignorancia
¡
d' .
carse y que ahondar ese contraste sería "in. usto
1
cu ar no po ia Justifique entendía también que el Estad
J , ' Jcrue' y rematadamente bárbaro. Aun.
,
o cometena e más grave d
t .
.
sm razon y sin provecho la voluntad de lo . 1
al
esaca o s1 se ena1enaba,
. .
'
s mte ectu es y q e 1
. l ' para ut e concurso
1e era Uld1spensable para organizar la educaCJº6 n nac1ona
¡ rfº de éstos
e
la
Revolución"
(pág.
112).
Después
de
la
Le
Or
á~i
razar
e
pe il cultural
d
con carácter de transacción transitoria, puesto que
y anuncia
g .ca que
de 1929'
que
se presenta
Ja u ·
"d
. d
mvers1 ad habrá
d e convertirse con el tiempo en una institucºó
ajustar la Universidad a la evolucio'n del ',n P:1va a, urge el problema capital: como
pa1s sm caer en las c dº ·
d
,
Y preservando al mismo tiempo su indepe d ' .
.
on ic1onesL emagogicas
n enc1a acadé mica
La
0
de 1933 otorga a la Universidad su plena a t
,
1 .
. nueva ey rgánica
cional, concediéndole un patrimonio propio yu ::omf,ady da ddie_spoJa. de su carácter naon
e ez millones d
El
autor_ re1ata las diversas peripecias por las que pasa la Universºd d
e ~esos.
creación del Instituto Politécnico Nacional. ofrece las estad' ti i
de México y la
colar de la Universidad de México de 1924
1961
is cas e la población es1
·d·
Y ofrece el presup
t
su b s, ,o del gobierno federal de 1911-1912 a 1959-1960· I .
ues o tota y
e Institutos de los Estados; la población escolar
1 ' os mgresos de la_ Universidad
y e presupuesto del Instituto Politéc-

°

~

ª

613
612

�nico Nacional. Agrupa la totalidad de los planteles universitarios en tres grandes divisiones: los de carácter federal, los estatales y los particulares. Asegura y con razón,
que "la existencia de 24 universidades en la Provincia produce una imagen engañosa,
si se ignora que muchas de estas instituciones apenas imparten educación superior, y
dedican, en cambio, la mayoría de sus recursos, al sostenimiento de otros ciclos educativos. Sugiere una selección rigurosa de los candidatos a ingresar en la Universidad,
el fortalecimiento de las Universidades de Provincia, el establecimiento de Universidades Regionales. De los alumnos con que cuentan las Universidades e Institutos de Pro•
vincia, solamente el 24.2% cursa carreras profesionales, mientras que el 46% pertenece
a ciclos escolares anteriores a la preparatoria. Queda patente, pues, el excesivo número
de instituciones universitarias, su inadecuada coordinación y la dispersión de los recursos.
Uno de los estudios más serios, más rigurosos, más equilibrados que contiene el volumen MÉXICO. 50 Años de Reuoluci6n. IV. LA CULTURA, es el del Ing. Víctor Bravo
Ahuja, intitulado: La Educaci6n Técnica. Nos advierte en la Introducción que "existe
una estrecha conexión entre el desarrollo de la enseñanza técnica y la evolución económica y social de un país" (pág. 139). Por esta razón divide su monografía en los
siguientes capítulos: I. Antecedentes Históricos. II. El Período Revolucionario. III.
Futuras Orientaciones. IV. La Influencia de la Enseñanza Técnica dentro de la Administración Pública. V. Influencia de la Enseñanza. Técnica en la Industria. VI. Influencia de la Enseñanza Técnica en el Desarrollo Económico General.
Tras de hacerles justicia a los ilustres misioneros franciscanos, dominicos, agustinos
y jesuitas, observa que, no obstante el progreso técnico alcanzado en la época colonial,
desde el punto de vista de la educación integral no se cumplió con el cometido social,
ya que sólo determinadas clases gozan de sus beneficios, quedando al margen la inmensa mayoría del pueblo que no tuvo acceso a las escuelas. Con admirable acuciosidad
nos da cuenta de las diversas escuelas técnicas que se establecieron en el México independiente hasta 1910, del esfuerzo educativo en el período 1911-1931 y en el período
1931-1934. Se detiene a examinar la creación del Instituto Politécnico Nacional, en
el año de 193 7, al que fueron incorporadas todas las escuelas técnicas dependientes de
la Secretaría de Educación Pública. "En 1959, casi al iniciar su ejercicio el actual gobierno, expide el reglamento de la Ley Orgánica de dicho Instituto e inicia sus actividades el Consejo Técnico Consultivo General y los consejos técnicos consultivos de las
diferentes escuelas. Con verdadera perspectiva nacional, nos da cuenta pormenorizada
de los Institutos Tecnológicos Regionales, entre los que sobresale -menester es decirlo- el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, fundado en
1943 y con una población actual de 6,000 alumnos aproximadamente.
En el desarrollo de la educación superior, técnica y científica, la labor de la Universidad Nacional Autónoma de México, en los diversos institutos de investigación, ha
sido meritoria. Pero la magnitud de esta Institución no puede hacernos perder de vista
la orientación --extraordinariamente importante para el desarrollo de la economía nacional- de las escuelas de enseñanzas especiales. Gracias a estas escuelas, los alumnos
se instruyen y capacitan en breve término, para una ocupación, arte y oficio que les
permitan incorporarse al desarrollo socio-económico de México. Y todo ello sin mengua
de los aspectos de la educación fundamental.
Víctor Bravo Ahuja propone, como posible encauzamiento del sistema educativo nacional, un plan que condensa en nueve puntos:

l. Nueva orientación de los estudios secundarios para que el alumno pueda incor--

614

porarse a la vida económica del país en caso de d
.,
debe producirse sin menoscabo d 1 f '
.,
eserc1on. Esta nueva orientación
e a ormac1on académ ·
tea genera1 del estudiante.
2• Adaptación y reorganizació d 1
a fin de convertirlas en Secund ~ Teé a~ escuelas prevocacionales de los Tecnológicos
a nas
cn1cas.
,
3. Reestructuración completa de I E
.
1
gencias de la enseñanza superior.
as scue as Vocac1onales, de acuerdo con las exi:· Creac'.ón de escuelas técnicas subprofesionales.
. ~reac1ón de cursos de carácter técnico profesional
pecuaria) en los diversos Tecnológicos Y un·
"d d
(incluyendo la enseñanza agro6 E t bl . .
ivem a es.
. s a ec1m1ento de Institutos de Investi ación
cursos de doctorado.
g
Científica Y Tecnológica, así como
· ·
a:7 Establ
Multi;l~:;;;o d:e l~senct:ost NacdionaEles ~e Capacitación Obrera.
n ros e nsenanza Agr
· F

. ¡· "6
_opecuana undamental.
9. Creación de Cursos breves d e Espec1a
izac1 n a diversos niveles.
. Desp_ués de estudiar concienzudamente la influen .
,
industria -de 1821 a 1876 d 1876 19
eta de la ensenanza tecnica en la
' e
ª
10 Y de 1910 a nue t
d'
·
apunta estos principios: a) la industrialización d
, s ros tas-, el investigador
manos de administradores y técnicos im rov·
e un ~a1s no_ es obra del azar; b) en
estanca; e) el factor humano apto está p d'.~dos,d la industna en todas sus ramas se
con tetona o por la orga · •, "d,
ensenanza técnica. d) no bast h
d
mzac1on, 1 onea de la
'
a acer uso e los adelantos té .
vecharios en forma adecuada al volumen de
.
cmcos; se requiere aprotampoco basta, para impulsar la ind str· ¡· P:?ducc16n y al consumo nacionales; e)
u 1a 1zacron adquirir equipo té •
es percatarse de que los límites d I d
' .
cruco; menester
producción; f) no se pueden d
e a I emanda imponen determinado volumen de
esconocer as condiciones del
d
recursos naturales O fuentes de
t .
.
merca o, el estado de los
ma er1as pnmas· g) el des
¡¡ . d
.
nado y diversificado-- ha d
'
arro o in ustnal -coordi1
e comp1ementarse con la agricultura ¡
d ,
os transportes y el comercio . h)
d b d
' a gana ena, la minería,
escala complementaria de cap'italesno se e e epend~r exclusivamente, sino sólo en
0 empresas extranJeros Meno
•
'
,
.
vertrrse en simples embasadores o ensambladores d
.
s aun_ conviene conComo conclusión el Ing B
Ah .
e productos del extenor.
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· ravo · UJa apunta certeramente. "L d
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accidente
en
la
biografía
del
homb
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·
a¡ e ucac1
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.
re, const era o en Jo individ
¡ n no
. es un
1a erenc1a más fuerte que recibe de la colectividad
u~ y en º. social, sino
sus fases. De la profesión o actividad de d .
_qdue da sent~do a su vida en todas
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ca a m 1v1 uo se den va e
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Alberto Barajas afirma "que México ha alcanzado un nivel de mad:r~:eneta me~~a,
exactas, equiparable, en muchos temas, al de los países más adelantados~'n (~:g~1~;c;;~

d:

615

�Traza la silueta de Sotera Prieto, aquel genio de la enseñanza oral, con mano maestra.
"Fue -nos dice-- un espíritu incandescente, genial y ciego. Generoso y cruel. Poderoso,
apasionado, desadaptado" (pág. 172). Después de la explosión provocada por Sotera
en nuestro ambiente intelectual, sobresalen muchos nombres que registra Barajas.
No resulta fácil delimitar los campos de las matemáticas puras y de las matemáticas
aplicadas. Alberto Barajas nos advierte que ambas se han incluido y tonificado mutuamente. Aún así, opta, para facilidad de los lectores, en seguir dividiendo las matemáticas
en puras "I aplicadas ( física, astronomía e ingeniería). Empieza por ocuparse de las
matemáticas. Nos dice con audacia difícil de justificar: "Las matemáticas son unas de
las bellas artes. La más bella para mi gusto. El matemático es un incesante creador de
metáforas. Se parece un poco al pintor y al poeta, también incansables fabricantes de
imágenes" (pág. 173). Y líneas delante observa: "el matemático es esclavo de la lógica
como el escultor de la piedra; pero las creaciones matemáticas no son hijas de la lógica
solamente, sino de la imaginación, la fantasía y la belleza". Algún cirujano famoso
ha asegurado, por su parte, que la cirugía es la más bella de las bellas artes. Este
tipo de afirmaciones arbitrarias no rebasan nunca el ámbito estrictamente subjetivo de
sus autores. Las matemáticas -ciencia rigurosa- opera con entes que son objetos
ideales. Las leyes esenciales entre los entes matemáticos no dependen de la estructura
de la conciencia cognoscente.
En 1942 comenzó a funcionar el Instituto de Matemáticas que cubre casi todo el
campo de las ciencias exactas. Se han hecho apqrtaciones fundamentales en lógica,
análisis, geometría algebraica, geometría diferencial, ecuaciones diferenciales, topología,
estadísticas y cálculo de las probabilidades. El Instituto de Física se fundó en 1938.
Trabaja en física nuclear teórica, gravitación, radioquímica, rayos X, física nuclear
experimental y electrofísica. En la formación de nuestros físicos nucleares, Alberto Barajas califica de fundamental la ayuda de Eugene Wigner, profesor de la Universidad
de Princeton. De la colaboración de Manuel Sandoval Vallarta con el canónigo Lemaitre, profesor de la Universidad de Lovaina, surgió, en torno a la radiación cósmica
primaria, la teoría Lemaitre-Vallarta, aceptada u~iversalmente.
. . .
Barajas no se limita a damos una mera resena de nombres y de mst1tuc1ones. En
estilo ágil y sugestivo nos habla del estadio actual de la física matemática y de la
astronomía, de las posibilidades del cerebro electrónico y de la investigación en Ingeniería, de la política científica seguida por Guillermo Raro y de los espectaculares
triunfos de Nabor Carrillo en mecánica de suelos.
El siguiente capítulo, "La Historiografía", está a cargo de Edmundo O'Gorman. Su
propósito primordial es ofrecemos el cuadro general "que guardan los estudios historiográficos después de cincuenta años de iniciado el movimiento revolucionario" (pág.
193). Estudia, dentro de los antecedentes, la corriente de nacionalismo como uno de
los resortes vivos de la sociedad colonial. Señala la actitud resentida y a la vez orgullosa
de los criollos, reclamados a un tiempo por el sentimiento de lealtad hacia la Corona
y por el amor y arraigo que los vincula a la tierra donde nacieron. Simplifica~d~ demasiado las cosas nos explica la historia de México por la lucha entre dos tesis ideológicas: "Por un~ parte, el poderoso resorte ~radicionalista, católico, mesiánico y monárquico; por la otra parte, el no menos poderoso influjo de la. atracción que ejercí~
las aspiraciones modernas racionalistas, liberales y republicanos" (pág. 197). En el primer caso se trata de una solución personalista, providencial, "la traducción política
del Redentor", dice O'Gorman irónicamente. En el segundo caso, hay desconfianza en
las personas y confianza incondicional en los sistemas, "la traducción política de la

Razón", para decirlo con las palabras del autor. Lo cierto que estos esquemas por
b:i!lantes ~ue resulten, son desbordados, en forma desmesurada, por la realidad histor'.ca mexicana. Nuestra Historia de México, me parece, no puede asimilarse a una
pehcula de "cow boys" en donde figuran héroes inmaculados en una bandería ideológica, Y_ traidores ;ende-patrias en la otra bandería. El esquematismo simplista de las
dos tesis no se ~;1ene, por lo demás, con el intento de "comprender nuestro pasado a.
la luz de la noc10~ d:! ~:r del mexicano como una posibilidad siempre abierta, siempre
e~ trance de reahzac10n (pág. 203). Nuestro ser nacional depende de nuestras decis10nes Y de nuestras obras. Somos responsables de nuestra historia. "El movimiento
~ev~l~ciona~io ~e 1_910 -nos dice Edmundo O'Gorman-, con su preocupación de
JUStlCla social, rmplica una apertura hacia la comprensión del ser mexicano como un
haz de posibilid~des, o si_ se pre:ie_re como un quehacer, no como un legado; no, pues,
como u~a esp~c_1e de ent1dadt Ill!stlca, respecto a la cual sólo podemos ligarnos con una
lealtad mcond1c1onal, pero pasiva, sino como una suprema responsabilidad común" (pág
202).
.
El capítulo dedicado a "La Antropología", escrito por Eusebio Dávalos Hurtado, consta de una introducción, seis incisos ("La Antropología y la Revolución mexicana" "Características de la Antropología mexicana", "Disciplinas antropológicas" "Los Monume~tos colonia!es", "Los Congresos, Las Sociedades y las Publicaciones"') y unas conclusiones. La riqueza de nuestro patrimonio pre-hispánico, a cargo de El Instituto Nacional de Antropología e Historia, comprende once mil sitios arqueológicos y diez mil
monumentos coloniales. Hasta ahora -hay que reconocerlo-- ha sido muy poco tomada
en cuenta la conservación y cuidado de los sitios de belleza natural. El Instituto tiene
e~c~so personal y presupuesto. El mercado negro de piezas arqueológicas y las expediciones fraudulentas, han estado a la orden del día. Urge prevenir y educar a nuestro
pueblo para que defienda su riqueza arqueológica. No bastan las leyes.
"Las Artes Plásticas", por Antonio Luna Arroyo, ilustrado profusamente con magníficas láminas, es uno de los estudios más extensos -no de los más completos- del
volumen: MÉXICO. 50 años de Revolución. rv. LA CULTURA. La plástica mexicana, podemos decirlo sin cae~ en hipérbole, nos colocó en el gran mapa artístico del mundo. En
todas las épocas de nuestra historia hemos contado con buen arte. Pero en ninguna,
como en la Revolución, México ha podido ufanarse de ocupar un puesto de vanguardia
en la gran pintura mural. Allá por 1905 el Dr. Atl atacaba el academismo y preconizaba
un arte salido de la entraña mexicana. Reclamó los muros para los pintores que aspiraban a plasmar la realidad nacional. Vasconcelos, civilizador y coautor del renacimiento
plástico, en su época de Secretario de Educación, prohijó la edad de oro del muralismo. Más allá de los distingos e incompatibilidades ideológicas, nuestros grandes pintores,
con profundas raíces comunes, prueban "el genio plástico de todo un pueblo, la mexicanidad de temas y colores, el afán de penetrar en el espíritu de una vieja tierra americana" (pág. 255). Orozco -caso aislado de pureza hasta el día de su muerte- es
quien "con mayores dimensiones humanas y más alto sentido dramático ha visto los símbolos entrañables de su pueblo" (pág. 256). Hacía pintura nacional, no nacionalista.
"El 1 de enero de 194 7 se funda el Instituto de Bellas Artes y Literatura, basado en
un plan que revitalizaba muchas ideas técnicas, formales y esenciales del renacimiento
plástico mexicano, y con una robusta dotación de fondos capaz de hacer de artes y
letras una alta definición de cultura y un servicio social de vasto radio" (pág. 261).
El grabado, arte que en México se viene realizando desde la Colonia, ha servido
para hacer sangrientas caricaturas ca~a vez que el pueblo está empeñado en liberarse

617
616

�de sus tiranos. Y México cuenta también con una fabulosa tradición escultórica que
va desde la escultura precolonial hasta las obras de Hoffman y Asúnsulo. Nada nos
dice Luna Arroyo, del ilustre escultor alemán, radicado en México desde hace muchos
años, Adolfo Laubner, cuya obra nos pertenece en gran medida.
En materia de escenografía, los escenarios mexicanos varían desde el espléndido y
ricamente dotado del Palacio de Bellas Artes hasta los modestísimos espacios de la
· veintena larga de salas de bolsillo a las que se debe, en primer término el florecimiento
del teatro en la ciudad de México. En la 'Escuela de Antropología se imparten cursos
de museografía. Desde el siglo XIX no escasean, por otra parte, los historiadores y
críticos de Arte. Tampoco las publicaciones.
Puede decirse, en conclusión, que "las artes plásticas fueron factor y resultante de
esa Revolución; el contenido y el proceso de ambas son paralelos". Tras la búsqueda
de los orígenes, emprendida unilateralmente ---digámoslo por nuestra cuenta- en la
época precortesiana, pero no exenta, a pesar de todo, del espíritu religioso de la época
colonial, se llega a los esbozos de definición nacional en la gran obra de la etapa de
nuestro "Renacimiento mexicano".
De los cuatro arquitectos que colaboraron en el estudio "Arquitectura y Urbanismo",
ninguno parece darse cuenta de que también hay algo de arquitectura y urbanismo fuera
de México, D. F. Algo que hubiese sido justo comentar. ¿Acaso, por ejemplo, no
merecen atención las realizaciones urbanísticas en la ciudad de Guadalajara? ¿ Es que
se puede hacer tabla rasa de todo el desarrollo arquitectónico y urbanístico verificado
fuera del D. F.? Luis González Aparicio, Jorge L. Medellín, Pedro Ramírez Vázquez y
Ricardo de Robina son los cuatro autores responsables de ese lamentable olvido o
preterición de la provincia mexicana. Si el volumen que contiene ese estudio se hubiese
consagrado a la Metrópoli, exclusivamente, nada habría que objetar y sí mucho que
encomiar.
Durante la época porfirista hacen su aparición - ¡ ridícula aparición porque en
México nunca nieva!- los altos e inclinados techos cubiertos de pizarra importada. En
esta etapa de afrancesamiento aparece, como afortunada excepción, el edificio de
Correos que recuerda el Palacio de los Condes de Monterrey en Salamanca. La arquitectura dista mucho de ser, por esa época, sincera expresión de la cultura a que pertenece.
El florecimiento cultural impulsado por Vasconcelos, desde el Ministerio de Educación,
se traduce en centros docentes de gran magnitud, bibliotecas, centros deportivos, teatros,
etc. En 1922, el pabellón de México en la Exposición de Río de Janeiro, organizado
por Carlos Obregón Santacilia y Carlos Tarditi, se gana la admiración, y el aplauso del
Continente. Empieza la tendencia nacionalista y surge, con la obra de Juan O'Gorman,
la teoría funcionalista.
"Si la finalidad de la arquitectura es dar albergue al hombre, crear los espacios abiertos o cubiertos en que desarrolla su vida, la del urbanismo es la/ misma pero en plural,
los hombres, la comunidad" (pág. 295). Las realizaciones del urbanismo, posteriores a
1910 se inician con las obras del arquitecto José Luis Cuevas: apertura de las calles de
'
.
Gante para establecer un eje vial y, más tarde, el trazo técnico --con normas y reglamento-- de la zona de habitación de las Lomas de Chapultepcc. Invitado por el gobierno mexicano, llega a nuestro país Hannes Mayer, colaborador de Walter Gropius
en la Escuela de Bauhaus, quien se hace cargo de los cursos de urbanismo en la Universidad y en el Politécnico. Mayer y Cuevas constituyen los primeros grupos cohesivos
del urbanismo y dejan discipulado. El arquitecto Carlos Lazo "lega un ejemplo de

618

devoción técnica, de honestidad y de cómo organizar la realización de las obras públicas
con rigorismo técnico" {pág. 298).
La capital del país amplía y conserva adecuadamente sus espacios abiertos y parques
públicos, construye rastros y una red de mercados, que resuelve, en un 95 por ciento,
el ~roblema de abastecimiento de víveres; hace escuelas y viaductos, zonifica y regula
debidamente el desarrollo de la urbe. En el intento de crear una arquitectura social en
México, se cayó en el "pobrismo": rudeza expresiva, colores agresivos e hirientes dcsarmonías estéticas. . . Viene después el movimiento de carácter estructuralista '-Feliz
Candela, los hermanos Gargollo-- y la minuciosa búsqueda de fino plasticismo estético
en que se mezcla lo racional y lo sentimental. Figura única en este personalísimo movimiento es el arquitecto jalisciense Luis Barragán. Por su trascendencia internacional
Y por su importancia intrínseca, la Ciudad Universitaria será siempre una de las grandes realizaciones de la Revolución. La calidad de la arquitectura mexicana --dicho
sea en conclusión- "ha entrado, sin propagandas, sin ruido de campanas, en la corriente mundial, como una aportación del espíritu mexicano a la cultura humana"
{pág. 310).
José Luis ·Martínez realiza, con su monografía "La Literatura", un estudio ejemplar
por su rigor, por su estructura, por su perspectiva nacional. Es --qué duda cabe--, uno
de los más serios y mejores estudios contenidos en el volumen comentado. El estudio, bastante extenso por cierto, consta de catorce capítulos que constituyen otras tantas etapas en
la historia literaria de México: I. Del modernismo a la nueva literatura. II. El Ateneo
de la Juventud. III. La generación de 1915. IV. González Martínez y López Velarde. V.
Figuras aisladas. VI. La literatura de vanguardia. VII. La novela de la Revolución.
VIII. Escritores independientes. IX. Españoles en el destierro. X. Las generaciones de
Taller y Tierra Nueva. XI. La promoción literaria 1945-1955. XII. Los escritores jóvenes. XIII. Las revistas literarias. XIV. El rumbo de la joven literatura.
Como ocurriera en 1910, aún siguen disputándose la primacía los últimos modernistas y los miembros del Ateneo de la Juventud. El clima de paz ha permitido volver.
los ojos al tema de la Revolución, preocuparse por los problemas sociales o empeñarse
en conquistas y tareas exclusivamente culturales.
El mensaje espiritual del Ateneo de la Juventud contenía un firme propósito moral
y un amplio repertorio de intereses destacados. Emprender toda labor cultural con una
austeridad que pudo haber faltado en la generación anterior, fue el propósito moral
de los ateneistas. Los intereses pueden resumirse de la manera siguiente: conocimiento
y estudio de la cultura mexicana, interés por las literaturas española e inglesa y por la
cultura clásica, interés por los nuevos métodos críticos para el examen de las nuevas
obras literarias y filosóficas, atracción hacia el pensamiento universal, integración de la
propia disciplina cultivada en el cuadro general de las disciplinas del espíritu. Con
trazos ágiles, certeros, José Luis Martínez nos presenta las figuras de los principales
ateneistas.
La generación llamada de 1915 o de "los siete sabios", como el humor estudiantil los
designaba -Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Vicente Lombardo Toledano, Manuel
Gómez 'Morin, Alberto Vázquez del Mercado, Teófilo Olea y Leyva y Jesús Moreno
Vaca-, sufrió la influencia filosófica del maestro Antonio Caso y la literaria de Pedro
Henríquez Ureña, aunque luego hayan derivado hacia otras disciplinas. Antonio Castro
Leal, ensayista y crítico de nuestras letras, tiene, en su formación intelectual, una importante deuda con la literatura inglesa. Contemporáneos de este gurpo: Francisco
Monterde, Julio Jirnénez Rueda, Ermilo Abreu Górnez y Manuel Toussaint. "Francisco

619

�Monterde, poeta, dramaturgo y novelista, es uno de nuestros más honestos, sabios y
ponderados críticos. Su obra de esta naturaleza está dedicada casi por completo a la
literatura mexicana, de la que es uno de los más competentes autores. Su labor al
frente de la Imprenta Universitaria ha sido benemérita".
Si para la mayoría de los autores adeptos al "colonialismo" se trató de una etapa
pasajera, para Artemio del Valle Arizpe esta tendencia llegó a ser consustancial a
su obra.
Por las páginas de José Luis Martínez surgen claras, luminosas, las figuras de González Martínez -lección de profundidad y continencia del espíritu- y de López Velarde -capacidad para poblar el mundo del poema y expresarlo en un lenguaje en
que los aciertos y las fortunas apenas pueden explicarse-. Se da cuenta de las grandes figuras aisladas -José de J. Núñez y Domínguez, Luis Castillo Ledón, Joaquín
Méndez Rivas, Enrique Fernández Ledesma, Francisco González León, José D. Fríasdel movimiento de simpatía y de interés para Hispanoamérica prohijado por José
Vasconcelos y de la literatura de vanguardia: el grupo "estridentista" y el grupo de
Contemporáneos: Carlos Pellicer, Betnardo Ortiz de Montellano, Octavio G. Barreda,
Jaime Torres Bodet, José Gorostiza, Javier Villaurrutia y Salvador Novo. Este grupo está
caracterizado por su preocupación exclusivamente literaria. En ellos privan las letras francesas modernas, la poesía española posterior a Juan Ramón Jiménez y la estética de
los nuevos prosistas y pensadores de Revista de Occideu"te.
No es extraño encontrar, en la novela de la Revolución, el desencanto, la requisitoria
y, tácitamente, el desapego ideológico frente a la Revolución. A escasa distancia de
esta novela, habría que situar a la literatura proletaria o de contenido social. Ei indigenismo, sin ser una corriente dominante en nuestra literatura, tiene también sus representantes. Y otro tanto cabe decir del popularismo.
Entre los escritores independientes, todos dignos de nota, se destacan, en forma
especial, Agustín Yáñez -novelista y ensayista original y valioso-, Alfonso Junco
-fervoroso poeta y combativo ensayista católico--, Antonio Gómez Robledo -uno de
nuestros pensadores de más severa y ordenada inteligencia-... Los españoles en el
destierro han dejado llegar a su espíritu nostálgico la presencia de la nueva tierra y la
nueva cultura. Las generaciones literarias de Taller ( 1938-1941) y de Tierra Nueva
(1940-1942) surgen en torno a estas revistas literarias y reaccionan contra el esteticismo
de los contemporáneos. "La poesía -escribió Octavio Paz definiendo los objetivos de
su generación- era actividad vital más que ejercicio de expresión". Sensualidad, belleza,
reino secreto de la poesía, todo eso hay en la obra poética de Octavio Paz. En cambio,
"la voz poética de Alí Chumacero --que es asimismo notable crítico literario-- no
es el canto sino el responso y la elegía en los que el sentimiento se expresa con el
hermetismo y el rigor más obstinados. En su libro más importante, Palabras en Reposo
( 1956), culmina y se exterioriza la lúcida pasión de sus anteriores libros. Chumacero
no propone la lección de una poesía espontánea y original sino, por el contrario, la
del mayor rigor" (pág. 353). Jorge González Durán, heredero de la más aérea y fu.
gitiva línea sevillana de Bécquer y Juan Ramón Jiménez, se expresa a través de personales símbolos, ritmos interiores y asonancias opacas permeados de una humedad
lírica siempre atemperada. José Luis Martínez incluye, en la generación Tierra Nueva, a
Leopoldo Zea, quien presenta, a nuestro juicio, un escaso o nulo valor literario. El
puesto de Zea está en la historia de las ideas, más que en la: historia de la literatura.
Uno de los mayores logros de la monografía de José Luis Martínez, La Literatura,
estriba en haber estudiado y clasificado, con método y rigor, las promociones literarias

620

Y las revistas de pr~vincia. Nos da cuenta y razón, por ejemplo, de Adalberto Navarro

Sánchez, "animador de revistas literarias jaliscienses y buscador constante de nuevos
caminos para su e&gt;q&gt;resión poética" ( pág. 354), de las revistas Armas y Letras ( 1944-.. . )
Y Trivium ( 1948-1951), así como de los ensayistas e investigadores que hemos colaborado en esas publicaciones. Resulta justo y reconfortante encontrar comprensión y
estímulo en un recuento de nuestra cultura nacional, cuando se suele carecer del mínimo
de comprensión y del natural estímulo en la tarea cultural emprendida desde la provincia aunque no sea, exclusivamente, para la provincia.
"La última promoción literaria, la de los jóvenes escritores que han aparecido después de 1955, es una de las más activas o interesantes de nuestra literatura moderna.
De su múltiple y renovada producción acaso pueda anticiparse que está creando un
renacimiento literario, aunque todavía no pueda preverse cuáles van a ser sus alcances" ( pág. 361). Carlos Fuentes, el más notable de los nuevos novelistas -al decir
de José Luis Martínez- llegó armado con todos los secretos de la técnica narrativa
moderna y con una rica experiencia acerca de opuestas zonas de la sociedad capitalina
y de sus peculiares costumbres y lenguaje. Me parece que Juan Rulfo, con su novela
Pedro Páramo, debería haber sido objeto de especial consideración de parte de José
Luis Martínez. El sentimÍento de nuestro suelo y los afanes aldeanos de un puñado de
misérrimas creaturas que se agrupan en torno a la voluntad de un cacique: Pedro Páramo, han sido transfundados por Juan Rulfo en una "poiesis" de la desolación. Obra
que sabe a ceniza y a sangre de México. Obra que deja un rastro de pesimismo y amargura, es verdad, pero obra ardiente y viva, aunque su argumento se desarrolla en una
aldea desaparecida, Comala, cuyos muros guardan persistentcmente los rumores y las
preocupaciones de sus antiguos lugareños. Lenguaje austero, preciso, ajustado, telúrico... Argumento de la tierra mexicana con todo su colorido y con toda su alta temperatura. Personajes que son reminiscencias de la sangre, "vivencias" de antepasados remotos, que no destruye el tiempo, y que retumban en nuestra alma, arrancándole gritos
silenciosos. Realismo y fantasía, realidades crudas de la vida diaria y evocaciones poéticas con sabor cósmico, se entretejen en la vigorosa novela de Juan Rulfo. La muerte
está siempre a un paso, cobijando la vida, cubriéndola finalmente con su sombra y su
silencio.
¿ Cuáles son los nuevos rumbos que ofrece la joven literatura mexicana? "Considerada
en conjunto, la literatura mexicana reciente -apunta José Luis Martínez a guisa de
conclusión- da la impresión de encontrarse en uno de los períodos más activos y fértiles
en la historia de nuestras letras" (pág. 368). ¿Nos librarán los nuevos escritores del
provincianismo y del aislacionismo que hasta ahora no hemos podido superar? Muchos
moldes anquilosados y muchas perezas mentales han sido barridas. Se advierte una
mayor coherencia intelectual y un rigor crítico más acerado. Pero no es tiempo aún de
aquilatar la significación y la trascendencia de nuestra joven literatura.
"El teatro y el cine", agrupados en un solo capítulo son dos estudios yuxtapuestos,
escritos por Antonio Magaña Esquive!. De las 40 páginas consagradas a ambos estudios,
sólo 1O páginas se dedican al cine. El estudio sobre "El teatro" está dividido en una
introducción, en la que se apunta la decadencia teatral durante el porfiriato, y cuatro
títulos: I. La tendencia nacionalista. II. El movimiento renovador de los grupos experimentales. III. El Instituto Nacional de Bellas Artes. IV. Las temporadas de la Unión
Nacional de Autores.
El contacto fertilizador con los hechos, con la realidad ambiente, se expresa en la
segunda década del Siglo XX, iniciada ya la revolución o adelantada por sus caminos, a

621

�través de las obras de género chico que no obstante la superviviente tutela española en
cuanto a la forma acogían tipos y escenas costumbristas. No tardarían los autores en
enriquecer su temática al desembocar el sainete costumbrista en el sainete político" (pág.
3 73). Con estas palabras inicia Antonio Magaña Esquive! el examen de la corriente
nacionalista que enriqueció el caudal temático y temperamental, gracias a la emancipación del espíritu cívico. En la pléyade de escritores costumbristas y autores de sainetes
líricos, no figuran intelectuales de tipo académico, sino periodistas de índole nacional.
El teatro de género chico se acerca con sentido humorístico a las figuras y los problemas
de la Revolución. Poco a poco se van destacando los tipos escénicos: el payo, que inició
el autor Anastasio Otero y perfeccionó Leopoldo Beristáin, la borrachita que inventó
la escritora Emilia Trujillo y recreó, más tarde Lupe Rivas Cacho, el ranchero socarrón que encarnó Roberto Soto y, posteriormente, el pícaro de barrio capitalino que
descubrió, genialmente, Mario Moreno Cantinflas. En 1921 se inaugura, bajo el patrocinio del Estado, el teatro regional; en 1924 funda Luis Quintanilla el Teatro del Murciélago. La Secretaría de Educación Pública inicia en 1929, con el Teatro del Periquillo,
un tipo de teatro escolar aplicado al servicio de la pedagogía. Apenas si se representa,
en la segunda década del Siglo XX, teatro de comedia y drama. Sobresalen, en este
campo Federico Gamboa, Carlos Noriega Hope, Víctor Manuel Díez Barroso, Ricardo
Parada León y los hermanos Lázaro y Carlos Lozano García. En la temporada del
Teatro Municipal se estrenan obras de Jiménez Rueda Lo que ella no pudo prever y
de María Luisa Ocampo Cosas de la Vida. Monterde ( 1894. .. ) se había revelado como
dramaturgo con En el remolino (1923) y luego produciría En la esquina (1925), Oro
Negro (1930), Proteo (1931) y La Careta de Cristal, entre otras; en su teatro se advertía un franco, talentoso, prudente de lo mexicano, muy limpia composición y carácter
realista en torno a temas de comportamiento moral y conflicto amoroso. Su Proteo aparece como la excepción, pues su fuerza dramática no está en la acción exterior sino
en su configuración, en el sueño detrás de la máscara del protagonista" ( pág. 3 75).
Acaso Díez Barroso ( 1890-1930) sea el dramaturgo más interesante del Grupo de los
Siete. Amalia Castillo Ledón con Cuando las Hojas caen ( 1929) y Carlos Díaz Dufoo,
con Padre mercader se revelan como dos nuevos valores dramáticos en el grupo denominado la "Comedia mexicana". Julio Jiménez Rueda pasa del r.!alismo sencillo, ~obrio,
de sus primeras obras, al drama.
Salvador Novo y Javier Villaurrutia agrupan, con su revista Ulises a los escritores
más jóvenes, de formación universitaria. Hay en este grupo, un pacto de inconformidad
y de cultura. No se trata simplemente de hacer teatro mexicano, sino de hacer buen
teatro en términos generales. Se unen al grupo José y Celestino Gorostiza, Enrique Jiménez Domínguez y Rafael Nieto. Son espíritus disidentes. Durante las dos primeras
temporadas de teatro, el repertorio no registra ninguna obra de autor mexicano. En la
tercera temporada en cambio, aparecen dos obras: Parece mentira y La escuela del
amor de Xavier Villaurrutia y Celestino Gorostiza, respectivamente. El primero traduce
obras del teatro universal y compone inteligentes esquemas, dibujos de caracteres.
Rodolfo Usigli -aislado, solitario-, se enfrenta al ambiente de discolería. La paciente espera que impuso a su producción dramática descubre su verdadero sentido de
responsabilidad profesional. Otros grupos irán surgiendo en esta etapa, con actividades
inconexas, con fidelidad al principio teatral, y con influjo decisivo de los grupos Ulises y
Orientación. Destácanse el grupo Proa dirigido por José de J. Aceves, el grupo La
Linterna Mágica, fundado por Ignacio Retes, el Teatro Estudiantil Autónomo fundado
por Javier Rojas, etc.

622

Por la ley promulgada el 31 de diciembre de 1946, surge el Instituto Nacional de
Bellas Artes. Persigue el fortalecimiento del carácter y de la personalidad nacionales la
aportación del talento y el genio creador de los artistas y escritores mexicanos al ~atrimonio cultural universal, el desarrollo de actividades representativas del arte universal. El teatro Infantil que venía funcionando desde 1924, desarrolla una magnífica
labor. Habría que recordar, así mismo, el teatro guiñol, iniciado por la Secretaría de
Educación Pública y la Escuela de Arte Dramático, fundada en 1946. "A la enseñanza
académica, la escuela vinculó la práctica escénica otorgando a los alumnos la simultánea
oportunidad de participar en las temporadas de teatro mexicano y universal organizadas
o auspiciadas por el INBA" (pág. 390). Carballido, Sergio Magaña, Federico S. Inclán,
triunfan en concursos y obtienen premios. Los nuevos dramaturgos presentan una diversidad de cargas psicológicas y materiales, traen experiencia de humanidad o de lecturas. No se excluye la revisión de temas históricos.
El fenómeno de la multiplicación de los teatros y el apoyo o reedificación de los
antiguos, se produce a partir de 1946. Una nueva etapa se ha abierto, al parecer, con
la inauguración de los primeros teatros del Instituto Mexicano del Seguro Social, en
1960. Termina así este rápido recorrido del teatro mexicano, sin dedicarle una sola
palabra al teatro de la provincia.
El ingeniero Salvador Toscano, introductor del cine en México, creó escuela. Escuela en el cine mudo que no tuvo continuación en el cine hablado. Aunque la primer
película de nuestro cine hablado haya sido Más fuerte que el deber ( 1930), la industria
cinematográfica mexicana prefiere contar sus aniversarios a partir de Santa. En la historia de nuestro cine aparecen algunos sucesos aislados y notables, dignos de memoria:
Allá en el Rancho Grande, Tormenta sobre México, Redes, Janitzio ... "El indio Fernández pone la muestra de lo que puede ser el buen cine mexicano, de calidad estética,
con su clásica película La perla ( 1945), en la que supo expresar los valores dramáticos
y humanos de la historia fraguada por el norteamericano John Steinbeck, y que significó también el gran triunfo de Figueroa" (pág. 406). Luis Buñuel, auténtico creador, produce Los olvidados y Nazarín. Antes, Roberto Gavaldón, uno de los directores
mejor preparados y con más sentido de la imagen en acción, dirige La barraca ( 1944),
película premiada, El niño y la niebla, La escondida, El rebozo de Soledad.
Ni la Ley de cinematografía, ni la Dirección Nacional de Cinematografía, ni la
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas -apuntémoslo por nuestra
cuenta- han impedido la decadencia innegable de nuestro cine. Hemos desperdiciado,
lamentablemente, nuestras mejores posibilidades -directores, actores, argumentistas,
fotógrafos, etc.- para hacer buen cine. Era de esperarse que Antonio Magaña Esquive) hubiese afrontado, valientemente, el problema de la crisis del cine mexicano,
en vez de entonarle inútiles loas. Si comprende la necesidad de revisar la parte artística
de nuestro cine, para salvarlo "del endurecimiento de sus células mercantiles", ¿por
qué no se decide a emprender el examen riguroso de las causas que han provocado
el lamentable descenso del cinc nacional?
Antonio Escobedo Acevedo, autor de la monografía intitulada El Desarrollo Editorial,
divide su tema en una introducción y ocho capítulos: l. Impulsos iniciales. 11. Creación
de nuevas editoriales. 111. Cambios favorables. IV. Derechos de autor y aspectos del
libro. V. Exportación e importación. VI. Las ediciones. VII. La defensa del libro.
VIII. Conclusiones. El orden es bueno. Sobre este punto, nada hay que objetar. Los
reparos provienen de otras causas: se silencia el nombre de algunas importantes editoriales (Editorial Jus, Editorial Polis, etc.) y se soslayan problemas acuciantes.

623

�En 1912 contábamos con ochenta libreros y tres editores. Cuatro de los libreros
aludidos también publicaban libros. En la ciudad de México -macrocefalia tradicional- se encontraban cinco de los editores y setenta y cinco de los libreros. En 1914
surgen dos importantes firmas editoriales: Porrúa Hermanos, y Andrés Botas e Hijo.
En 1916 aparecen los pequeños libros -pulcros, sobrios--- de la Colección Cultura.
Entre los años de 1921 y 1922 ocurre el significativo episodio de la aparición de los
clásicos (los célebres libros, verdes) decidida por José Vasconcelos. Por aquel entonces,
"si un escritor aspiraba a que su obra circulase con amplitud en los países latinoamericanos, le era indispensable hacerse publicar en Madrid". El 3 de septiembre de
1934 se inauguró lo que ahora es el Fondo de Cultura Econ6mica, la más importante
editorial de Hispanoamérica en la actualidad. Pronto se superó -por fortuna- el
designio de limitarse a obras de carácter económico. En lo que respecta a volumen de
producción, la Imprenta Universitaria está a punto de pisar los talones al Fondo de
Cultura Económica.
La piratería de las editoriales ha disminuido entre nosotros. Las ferias del libro han
representado una eficaz propagan~a popular para la industria del ramo. El Instituto
Mexicano del Libro "ha solicitado promover una política de protección al libro mexicano en el mercado exterior, ampliando los beneficios de crédito y protegiendo mediante otro género de medidas las exportaciones de libros que México efectúa (pág.
428). Se habla de la censura en España -lamentable ciertamente- pero nada se dice
de las trabas -verdaderas trabas a la cultura- que nuestro gobierno impone a los
libros provenientes de España. Las estadísticas de exportación e importación no arrojan,
por deficientes, datos definitivos. "En cuanto a la producción en la provincia, 'Monterrey va a la cabeza, pero sus libros llegan a la capital tan raramente como los
libros que el Perú o el Ecuador aportan a México", asegura Antonio Acevedo Escobedo.
La verdad es que los libros si llegan a México, D. F. -tenemos distribuidores en la
Metrópoli- pero los capitalinos no quieren enterarse de lo que se está haciendo en
provincia. Su ignorancia en materia de libros publicados en nuestras provincias casi
iguala a la que padecen con respecto a los libros editados en Etiopía.
El Instituto Mexicano del Libro ha prohijado la idea del constituir una Unión Iberoamericana de Cámaras del Libro, para defender la libre circulación de los libros, establecer normas de conducta comercial e industrial, participar en campañas de difusión
cultural, publicar un órgano de información bibliográfica y gremial. Pero hasta ahora
no ha cuajado -&lt;¡ue yo sepa- tan encomiable idea.
La Música, colaboración de Gerónimo Baqueiro Fóster, abarca una introducción y
cinco capítulos: 1) Los sinfonistas y la música sinfónica. 2). Las grandes orquestas. 3).
La ópera. 4). La enseñanza técnica y escolar. 5). El concertismo. En la introducción se
lamenta el autor de que los musicógrafos hayan descuidado el estudio de la canción
popular que estaba en pleno auge cuando se inició la Revolución de 1910. Los poutpourries representan el paso inicial en materia de música nacional. José Briseño, poseedor
de amplios conocimientos de armonía y contrapunto, es el primer compositor que rinde
tributo a la Revolución con sus bellas rapsodias. Manuel M. Ponce, con su alta cultura
musical alcanza la tercera fase evolutiva: la del sinfonista. José Rolón y Silvestre Revueltas,' sobre todo, son músicos de aptitudes extraordinarias que expresan el sentimiento
de nuestro pueblo. Pero es Carlos Chávez el compositor más completo de la Revolución, el más profundo, el de variedad mayor y el de técnica armónica más positiva y
mejor precisada.
Miguel Berna! Jiroénez, compositor, organista y musicólogo, llega, en nuestro medio,

624

a la máxima perfección formal arquitectónica con su Cuarteto Virreinal. Basándose en
la tradición religiosa compone su ópera Tata V asco, que nos ofrece el bellísimo género
de los "alabados". Desgraciadamente Gerónimo Baqueiro Fóster se inhibe de tratar las
obras que Berna! Jiménez compuso "para su mundo religioso", porque dice no tener
autoridad para juzgar ese tipo de obras, acaso las mejores del insigne músico moreliano.
El capítulo de "Las grandes orquestas" se dedica íntegramente al Distrito Federal.
Nada se dice, por ejemplo, de la Orquesta Sinfónica de Xalapa, que es digna de nota.
En el capítulo "La ópera" se habla de las nuevas temporadas en el Bellas Artes sin
mencionar las temporadas de ópera italiana en Monterrey, que han precedido ~ las
de 'México. Una vez más nos vemos precisados a señalar el desprecio o la ignorancia de
un capitalino -o por lo menos de alguien que vive en la capital- hacia las manifestaciones culturales de la provincia.
Los concertistas forman legión en todos los instrumentos. Es lamentable que el Conservatorio haya hecho tan poco por desarrollar esta actividad, controlada, casi en su
totalidad, por la enseñanza particular.
La Música Tradicional es un estudio especial, en capítulo aparte, realizado por Vicente T. Mendoza. Se examina, con agilidad y con gracia, medio siglo de realizaciones
musicales populares. Se empieza por apuntar los antecedentes prehispánicos y la mÚ$ica
en el período novohispánico. "Todos los cantos y las formas bailables en los que el
pueblo en armas se veía retratado fueron buenos y legítimos, toda la gama sonora de
esos días tomó cuerpo en la memoria de los combatientes y aún de los habitantes
de las ciudades empezando a ser patrimonio de la colectividad, sin discriminación, sin
distingos. De este modo se amalgamaron las diversas formas de canción tradicional a
una, dos o tres partes; con estribillos, exclamaciones y coletas; lo mismo las de verso
de arte menor que las rancheras del Norte o del Bajío, de metro irregular, junto con las
surianas de verso sobreabundante; y entraron a,la palestra las que se apoyan en ritmo
de vals, de polca o de mazurca, entremezcladas con las de ritmo de habanera, de pasodoble o de marcha" (pág. 488). Fusión de elementos tradicionales ya enraizados -el
jarabe, el son, las coplas y cantares- con los tonillos sandungueros teatrales desprendidos de revistas políticas de moda. Vicente T. Mendoza selecciona cantos -síntesis del
México revolucionario-- de acerada picardía, de conmovedora belleza, de inigualable
frescura.

En los escritos de Emilio Uranga se refleja, casi siempre, un estilo intelectual acerado,
preciso, diamantino. Podrá faltar arquitectura, pero nunca agudeza. Sería injusto juzgar
la obra de Uranga por uno de sus escritos menos afortunados: El Pensamiento Filos6fico (publicado en el volumen IV del libro México: Cincuenta Años de Revoluci6n).
La colaboración de Emilio Uranga debió de llamarse, de atenemos a su contenido,
La Filoso/la del Mexicano. Y no deja de resultar extraño que el profesor 'tfranga
haya centrado sus reflexiones sobre un tema que considera definitivamente liquidado.
La filosofía mexicana de nuestro medio siglo -nos advierte Uranga- culmina en la
creación de humanismo. Trátase de un gran anhelo de comunidad y de comprensión
de nuestros prójimos. Del laberinto de la soledad hemos pasado al laberinto de la
comunidad. ¿ Qué tipo de hombre ha producido la Revolución mexicana? "La filosofía
de lo mexicano ha tenido que hacerse en medio de luchas y controversias. No se trata
de una ideología reposada y calmosa, ha surgido el filo de los hechos y aunque es un
descantado de muchas elaboraciones intermedias, su condición terminal no ha podido
preservarle de la caducidad ... Tuvo su momento de florecimiento, de consagración, de

625
H40

�moda y de atenci6n. Pero la historia de su vigencia ha sido más bien efímera y fugaz"
(pág. 526).
Asegura Uranga que "siempre será discutible hablar con propiedad de una filosofía
mexicana1 como discutible es hablar de una filosofía griega o alemana pese a apariencias
en contra rio" (pág. 527). A mí me parece que lo discutible, más bien, es hablar de una
filosofía del mexicano. La filosofía rs simplemente filosofía, aunque aquí, en México,
tengan que replantearse probkmas filos6ficos "para" nuestros pueblos. Todos los intentos de construir una filosofía mexicana o específicamente del mexicano no han pasado de ser, como se ha dicho con raz6n, una mera Antropología psicologista y culturalista. No podemos dejar de lado los principios de la metodología general y los principios metodol6gicos especiales para cada tipo de disciplina, la 16gica moderna Y sus
conquistas, para inventar una 16gica y una metodología mexicanas. Tampoco vamos a
efectuar una reducci6n semifenomeno16gica de todo elemento extra-mexicano para
quedarnos en una desnudez intelectual de nivel pre-occidental. ¿ Es que acaso el ~er
mexicano es el ser ontol6gico por excelencia? Porque siempre me ha parecido absurdo
la provincializaci6n de la filosofía, estimo que la pretensi6n de forjar una filosofía del
mexicano es un despropósito. Cosa diversa es que nuestra filosofía, aunque verse sobre
Jo universal en cuanto universalizable, tenga su característico acento mexicano. Pero volvamos al estudio de Uranga.
El tema de la filosofía del mexicano proviene, según Uranga, del problema de la
"ciencia española" suscitado por don Marcelino Menéndez y Pelayo. Se pretende dar
cuenta del mundo a partir del yo, de la raza, del carácter, del estilo de vida o como
se le quiera llamar al término subjetivo desde el cual se intente iluminar la realidad. Y
a renglón seguido la emprende Uranga, fuera de lugar, contra don Américo Castro y
su teoría de la "vividura". Para analizar el ser del mexicano se partió de la vivencia
cotidiana de lo mexicano. Importaba el quién más que el algo. Peroi al quebrarse nuestra "vividura" hemos quedado en disponibilidad humana.
No nos entretendremos en reseñar las presentaciones, o casi siempre brillantes, que
Emilio Uranga hace de Antonio Caso, José Vanconcelos, Samuel Ramos y el grupo
Hiperión. La semblanza de Vasconcelos es, de todas, la más pobre e injusta. ~- su
maestro José Gaos, Emilio Uranga le hace un grave reproche: "En Gaos hay un itmerario de pensador que tiene algo de dramático y a ratos mucho de trágico. A los que
hemos sido sus discípulos predilectos nos ha innoculado un virus mortal de escepticismo.
No nos ha matado la gana de informarnos o de exponer cualquier sistema filosófico,
lo que ha hecho morir en muchos de nosotros es la pasi6n por los principios, el af~rrarse a una convicci6n, el sentar los reales en un credo. Gaos no es un maestro fácil.
Y no aludo con esto a su carácter rudo y tajante. Esto puede pasar. Lo que forma un
escollo casi insalvable en el trato con él, es un último reducto de su personalidad que
nos enfrenta con un peso insoportable de desilusión" ( pág. 554). Ignoro hasta qué
punto acierta Uranga en sus juicios sobre Gaos. Yo no he sido discípulo de Jo~é Gaos.
Le he escuchado varias conferencias y algunos cursillos. Pero eso no basta. Mis maestros, en materia de Filosofía, están en Madrid. De ellos obtuve los mejores estimulos
y casi toda mi disciplina. ¡ Tienen la palabra los discípulos de Gaos! Uranga, aun~ue
sinti6 en su primera juventud los atractivos de la idea de la filosofía como confes16n
personal, se ha decidido ahora por la idea de la filosofía como_ ciencia.
Muchas cosas habría que decir sobre el periodismo en México; entre otras, que no
siempre, mejor dicho, que casi nunca ha estado a la altura de su ~ión. Natu'.almentc
que se puede hacer una reseña fría, neutra, sin compromiso de nmguna especie, sobre

626

l.:: historia del periodismo mexicano. Se nos darán todos los pormenores de las fechas y
nombres de los periódicos surgidos en la Colonia, en la Independencia, en la Reforma,
en el Porfiriato y en la Revoluci6n. Pero no se habrá emitido un solo juicio decisivo
sobre la trayectoria de la prensa mexicana a la luz de la misión y dignidad del periodismo.
El extenso estudio de Mario Rojas Avendaño, intitulado El Periodismo, es un apreciable esfuerzo de investigación histórica que nos brinda un arsenal inmenso de datos
que exigen una ulterior interpretación. Sus conclusiones, rayanas en un optimismo color
de rosa, nos parecen insostenibles: "Justo es reconocer -nos dice- que desde hace
tiempo se desterró del periodismo mexicano el partidarismo político y el sistema polémico. Prevalece la diversidad de opiniones, pero ningún gran Diario adopta posiciones
militantes en los eventos electorales, por mucho que cada uno de ellos sustente opiniones particulares respecto de los hombres que aspiran a gobernar a l país" ( pág. 629).
¿ Será posible tanta belleza? Respondan los lectores mexicanos de acuerdo con su propia experiencia. ¿ Acaso no hay partidarismo político -preguntamos nosotros- en peri6dicos o revistas como El Nacional, La Nación, Siempre, Política, Señal, R espuesta,
etc.
Lo grave no es que haya partidarismo político; esto resulta natural y --en cierto
modo- aconsejable. Lo grave es que la prensa confunda la libertad con el libertinaje;
lo grave es que en determinados momentos --como en el caso de Vallejo y de los ferrocarrileros- se reprima drásticamente la libertad de prensa; lo grave es que no se
oponga coto al sensacionalismo de la nota roja; lo grave es que los periódicos defiendan
intereses espurios de sus anunciantes en abierta pugna con el bien común. Pero de todas
estas realidades lacerantes de nuestro periodismo mexicano, nada nos dice Mario Rojas
Avendaño.
Sigamos examinando sus conclusiones: "La libertad ha creado en el periodismo nacional un mayor sentido de responsabilidad, pue$ se ha adentrado en la conciencia del
periodista profesional una verdad que el actual presidente de la República Adolfo López
Mateos, expresó con claridad prístina al afirmar que: "no se concibe la libertad sí no
se sabe ejercerla como compromiso de actividad fecunda". "La libertad absoluta de
prensa y de expresión, así como las condiciones económicas y culturales do México, han
permitido la multiplicación de los 6rganos de publicidad y su evolución progresista
(pág. 629). ¡ Vayámonos con cuidado! Yo no sé hasta que punto la libertad ha creado
en el periodismo nacional un mayor sentido de responsabilidad, pero de lo que sí estoy
seguro es de que no hay, de que no debe haber una libertad absoluta de prensa y de
expresi6n. Para nadie debe existir la libertad omnímoda de expresión. Para nadie la
libertad de mentir, de incitar al crimen, de calumniar, de injuriar. Si este libertinaje
es insostenible es porque insostenibles son sus principios. Corresponde al Poder Legislativo dictar leyes que fijen los límites de la libertad de escribir. Por cartcer de una
idónea reglamentación de prensa, el presidente Francisco I. Madero fue ridiculizado e
insultado hasta la villanía. Si eso pasó con un presidente de la República, ¿ qué podemos esperar los hombres del pueblo, los hombres que carecemos de investidura política?
Nada significa que las grandes rotativas lancen a la circulación millares de periódicos
y que sus ediciones sean agotadas unas trás otras, si sólo dejan en los lectores la confusión
y el desaliento.
"La técnica del periodismo actual de México -escribe Mario Rojas Avendaño- es
informativa y da a la noticia una preferencia sustancial. En ocasiones, la prescntaci6n
de una información trascendental tiene una repercusi6n política más efectiva que un
editorial" (pág. 629) . Pero un periódico, comentamos nosotros, no puede reducirse a la

627

�categoría de gaceta de información o de cartelera de anuncios y edictos. Está muy bien
que en sus páginas tengan cabida las noticias del día y los anuncios de la semana, pero
está muy mal que a esta finalidad secundaria se le pretenda convertir en primaria. En
su origen, la prensa ha sido maestra de hombres y pueblos. Y sin embargo, es preciso
reconocer que a la mayoría de los periodistas -y hasta de los editorialistas-- mexicanos
les seduce la improvisación y se desgastan lamentablemente en miniaturas intrascendentes. Un seudo-periodismo ramplón y formal ha succionado la mayor parte de las
vitaminas creadoras de nuestros intelectuales, para volcarlas en panegíricos a los viajes
del mandatario en turno, en satiritas que acusan un resentimiento de la más baja estofa,
y en almíbares de salón. Flota así un periodismo de mampostería, con vitrinas relucientes y joyante exhibicionismo, pero carente en absoluto del hálito profundo que brota
de la auténtica misión de la prensa; que suscita problemas esenciales contribuyendo a
au esclarecimiento; que forma opinión sobre cuestiones cardinales; que desbroza incógnitas; que traza grandes líneas normativas sin temer a la opinión en boga o equivocada,
y sin inclinarse incondicionalmente a las pasiones incontroladas y ciegas de las masas.
Tócame concluir mi comentario al libro MÉxico. SO Años de Revoluci6n. IV. LA CULTURA. (Fondo de Cultura Económica). Ante todo cabe preguntar, como lo hizo el Lic.
Luis Cabrera en ese famoso opúsculo La Revoluci6n de Entonces ( y la de Ahora): ¿ A
cuál revolución se refieren? ¿ A la Revolución de Entonces o la de Ahora? En rigor,
sólo ha habido una Revolución: la que inició Madero y consumó Carranza. La que
culminó en la Constitución de 1917. Si Revolución significa un cambio violento en las
instituciones políticas de un Estado, resulta excesivo hablar de 50 años de Revolución.
Cosa diversa es que los ideales del movimiento armado se proyecten en la era postrevolucionaria. Por eso he preferido, en aras de la precisión conceptual y terminológica,
usar como titulo de mi reseña: La Cultura Mexicana Post-Revolucionaria.
Cualesquiera que sean los reparos que suscite la obra comentada, es preciso reconocer
el magno esfuerzo de sus autores por poner en claro, ante nosotros mismos, el sentido y
las posibilidades de nuestra cultura nacional en sus varias manifestaciones. Las futuras
investigaciones sobre la misma materia encontrarán, en este volumen, a más de su punto
de partida, una buena porción de materiales aprovechables para un orden arquitectónico
más logrado y cabal.
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

ALFONSO REYES, Antología, Prosa, Teatro, Poesía; Fondo de Cultura Económica,
Colección Popular 46, México 1963. 64
págs.
EL FoNDO DE CULTURA EcoNÓMICA ha incluído en su estimable Colección Popular
una antologia básica de Allonso Reyes
que viene a llenar una necesidad en el
ámbito popular: conocer más e interesar
al público en la obra de nuestro gran escritor. Para aquellos que, por sus escasos

recursos económicos, no pueden adquirir
los volúmenes de las obras completas u
otras ediciones también caras, esta Antología puede servirles de introducción a
una lectura y conocimiento más amplio
del polifacético Alfonso Reyes.
Indudablemente el gran acierto del antologista -mantenido en el anonimato
por la casa editorial- ha sido la acertada
selección que se incluye en este volumen.
Visi6n de An4huac, La Cena, Apolo o de
la Literatura, De la Lengua Vulgar, lfi-

genia Cruel y Poemas Selectos son los títulos incluídos en la Antología. A través
de ellos se presenta una verdadera imagen
de Alfonso Reyes que encierra, en la vastedad de su producción literaria, todas las
gamas y escalas de la creación: visión y
reconstrucción históricas, creación en la
prosa de ficción, teórico literario y lingüista; autor de un teatro poético de elevada
categoría y, finalmente, poeta, su título
más preciado y entrañablemente querido:
un Alfonso Reyes integral en su obra y en
su vida. Por otra parte, se presenta también al Allonso Reyes mexicano y universal, doble dimensión ésta que Jo convierte
en la figura literaria más importante del
México moderno. Un Alfonso Reyes enamorado de México en su Visión de Anáhuac, en busca de las raíces próximas a
flor de tierra, de las esencias de su pueblo y de su historia. La imaginación cabalgando sobre una realidad que está más
allá del espacio y la cronología: La Cena.
El espíritu abierto y alerta a lo teórico
del fenómeno literario en Apolo o de la
Literatura. Tampoco podía faltar la discusión helénica, fuerte y raíz de su vida
intelectual, en este caso forma de revitalización trágico-poética en la que se
funde una doble experiencia allonsina: la
intelectual y la vital: esto es la lfigenia
Cruel.
"La lfigenia -afirma A. R.-, además,
encubre una experiencia propia, usando
del escaso don que nos fue concedido, en
el compás de nuestras fuerzas, intentamos
emanciparnos de la angustia que tal experiencia nos dejó proyectándola sobre el
cielo artístico, descargándola en un coloquio de sombras". Con la también reciente publicación de la Oración del Nueve
de Febrero se ha aclarado totalmente esta vivencia trágica que A. R. llevó y cultivó ansiosamente en su conciencia hasta
el último día de su vida. Y finalmente, la
dimensión política en una acertada selección de aquellos fragmentos que nos llevan más directamente a su inferioridad y

a sus temas predilectos: Glosa de mi Tierra, evocación madrileña de sus recuerdos y de su solar; Golfo de México, geografía lírica del desterrado; Yerbas del
Tarahumara, con la mirada tendida hacia
el indio irredento en soledad de tierras y
de hombres y, en fin, ese poema Los Caballos, en el que lo autobiográfico se funde, en un esfuerzo único, con la historia
y las vicisitudes del México a quién siempre amó.
Siempre hemos dudado del valor selectivo que pueda haber en las antologías;
aquí, sin embargo, nos reconciliamos con
la idea de que una antología, bien hecha,
puede convertirse en una biografía. La
imagen de A. R. que se nos entrega es
cabal y completa; captamos, en forma integral, las dimensiones exactas de su mundo intelectual y sentimental. Allonso Reyes es, en México, una lección de honestidad cívica e intelectual; au imagen debe
ser una norma y un aliciente que impregne y oriente la vida del México nuevo que
despierta a categorías vitales de alcance
insospechado. Ojalá esta Antología tenga
la amplia difusión que su contenido merece.

JUAN ANTONIO AYALA
CHARLES V. AunuRN y otros, El Teatro
de Lope de Vega, artículos y estudios;
prólogo, selección y revisión técnica de
José Francisco Gatti; Colección Ensayos.
Eudeba: Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1962. 220 págs.

LA EDITORIAL UNrvERSITARIA de Buenos
Aires que, a los pocos años de fundada,
ha logrado ponerse a la cabeza de las
editoriales universitarias de América Latina, tanto por la calidad intrínseca de
los volúmenes editados como por su presentación tipográfica, añadido todo esto
al magnífico sistema de distribución, hace
que sus ediciones sean accesibles en tocio
el continente. La Universidad de Buenos

628
629

�Aires no podía estar ausente en los homenajes brindados el año pasado al Fénix de los Ingenios y ha presentado el
volumen que hoy reseñamos para adherirse a las conmemoraciones del mundo
de habla española.
José F. Gatti, profesor de literatura española de la Facultad de Filosofía y Letras y del Instituto Superior del Profesorado de Buenos Aires, ha seleccionado
para este volumen un grupo de ensayos de
las firmas más acreditadas en torno al tema de Lope de Vega. Son ellos: Charles
V. Auburn y José F. 'Montesinos, Edward
Wilson, G. W. Ribbans, Leo Spitzer, Marce! Bataillou y Amado Alonso. Esta lista
de nombres constituye ya de por sí una
garantía para el lector y el estudioso de
un tema tan apasionante como el del Teatro de Lope de Vega. El acierto inicial de
agrupar estos estudios en un solo volumen
consiste en haber puesto a disposición del
público un material que, por encontrarse
disperso en revistas especializadas ya raras, era de difícil acceso.
El recopilador José F. Gatti señala en
su breve Pr6logo la importancia de los estudios reunidos por él en este volumen de
homenaje. Destaca acertadamente la importancia de los estudios lopescos de Menéndez Pelayo, al mismo tiempo que la
limitación de los mismos en algunos aspectos fundamentales, limitación condicionada por su ideología y por la sensibilidad de la época en que los escribió. Conservando muchas de las intuiciones geniales del gran polígrafo santanderino, los
estudios del teatro y de toda la obra de
Lope de Vega han pretendido, con bastante éxito, el apreciar esa obra dentro
del ambiente estético, político, religioso
y moral del siglo XVII. El brusco viraje
dado a los estudios literarios desde la
aparición de la nueva metodología de
análisis estilístico ha influido notablemente en este campo: el mismo prologuista menciona el libro fundamental de
Karl Vossler, Lope de Vega und sein Zei-

630

taltcr (Munchen, 1932) y los estudios de
José F. Montesinos.
Charles V. Auburn y José F. Montesinos estudian Peribañez,' tocando puntos
importantes de la obra tales como: fecha
de composición, fuentes y fondo histórico,
las comedias de "Comendadores", Fuentes
posibles de "Peribañez". Su fortuna en el
teatro, Psicología y moral de los dram:is
de Lope. El amor, algunos personajes secundarios, Estilo y versificación. Es básico en este estudio el esfuerzo hecho por
sus autores para fijar la fecha exacta de
la composición de Peribañez (1613), dato sobre el que se había dudado bastante
y que es ·esencial para su comprensión.
Las fuentes y el fondo histórico parecen
remontarse a "la tradición oral" tal como señalan los autores; parece ser que
existió un romance sobre el tema, aunque
sobre este punto también existen muchas
dudas, pues "una tradición podía reducirse a un nombre proverbial, y el poeta que
quisiera dramatizarla debía inventar todo
lo demás. Proverbio, copla, personificación, no son, en sentido propio, fuentes
de una obra dramática; cuanto más, pueden ser su pretexto" (p. 15). "De aquí
que Lope puede moverse libremente en
el campo de la invención y la poetización
dramática al no tener que prestar atención a una realidad histórica concreta;
aunque también es cierto que no pierde
nunca ese sentido de realidad histórica ni
ambiental popular tan característica suya,
sobre todo en lo que se refiere al aspecto
folklórico del Peribañez. De gran importancia consideramos en este estudio el enfoque de la psicología y la moral de los
dramas de Lope, punto sobre el que nuestros autores tienen juicios acertados, sobre
todo el que se refiere al de la aclaración
o puntualización de lo popular y lo democrático. "Una literatura popular -afirman- puede ser la expresión de un ideal

aristocrático. Es suficiente para ello que
el contenido de la conciencia moral de un
pueblo coincida con el modo de ser y de
vivir de sus superiores. Entonces el noble, que es el mejor entre los buenos, goza
de veneración universal y aparece al mismo tiempo como señor y héroe popular.
En este sentido, ejerce influencia duradera sobre las gentes de su raza que ven en
él sin duda un modelo, y más aún la
proyección muy ampliada de su propio
ser, de sus aspiraciones y de sus deseos"
( p. 24). Sigue un certero análisis de algunos ideales y de las normas morales de
la época y de la sociedad en la que Lope
de Vega produce sus obras: respeto a la
monarquía absoluta, exaltación del honor
caballeresco, culto a la justicia dentro de
cada orden social y castigo ejemplar a
quien viola las normas morales establecidas.
El tema del amor también es estudiado
en cuanto "el antiguo teatro español presupone una ética, un sistema moral coherente compuesto de elementos muy diversos cuyo conocimiento es muy necesario
para comprender las acciones y reacciones de los personajes de sus dramas. El
amor es el centro de este sistema. A pesar
de lo que comúnmente se cree, es la pasión más unida, en cada uno de sus avatares, a la vida del momento, a la actualidad histórica. Por lo tanto, en Lope y
en sus discípulos presenta aspectos que
hoy nos sorprenderían" (p. 31).
El segundo ensayo recogido en este volumen y debido a Edward M. Wilson se
refiere también a Peribáñez' y, en cierto
sentido es una crítica o rectificación de
algunas de las opiniones de Auburn y
Montesinos. El propósito del estudio está
bien fijado por el autor: "Trataré, pues,
principalmente de las imágenes, aisladas o
repetidas, y de ciertos motivos más generales a fin de ver si influyen en la inter-

pretación de la obra en su conjunto" (p.
51). Tal es el propósito y la metodología
que sigue el autor al tratar de demostrar
que Peribáñez es esencialmente una obra
en la que se trata de un problema de relación entre las diferentes clases sociales.
Equilibrio intenso dentro del mundo villanesco y dentro del mundo aristocrático:
ruptura violenta cuando chocan ambos
mundos, aun a pesar del respeto hacia la
norma moral vigente. Wilson dedica gran
parte de su trabajo al estudio de las imágenes empleadas por Lope para crear el
clima de tensión recíproca entre ambos
mundos y también el clima poético tan
característico de este teatro: "Imágenes
ingenuas, familiares, cada una de ellas está vivificada por detalles específicos. Es
la poesía misma de la vida cotidiana. Lope hace hablar a sus místicos amantes de
una manera muy natural y les presta vivas imágenes adecuadas a sus trabajos y
a sus placeres. Sus frases se adaptan fácilmente a los ritmos de los versos, sin que
sea necesario alterar considerablemente la
sintaxis" (p. 55). Significado y Estructura
de "Fuenteouejuna" por G. W. Ribbans •
es el tercer estudio incluido en este volumen. El autor intenta demostrar que
Fuenteouejuna "es a la vez más profunda
en su significado y más coherente en su
construcción que lo que generalmente se
supone" (p. 91). Los pasos que sigue son:
a) Investigación exhaustiva de las fuentes
con referencia a las alteraciones lopescas
respecto a sus fuentes históricas, alteraciones de lugar y tiempo que exige la acción
dramática y la propia técnica de Lope.
b) El "contraste fundamental entre el
modo de vida de la nobleza y el del pueblo" (p. 92), con sus consiguientes implicaciones morales y psicológicas, que
forman el cuadro de valores de la época :
"La clase noble y la comprensiva, la ciudad y el campo, quedan asi contrastados

1
Prólogo en: LoPE DE VEGA, Periba•
ñez y el Comendador de Ocaña, París,
Hachette, 1943, págs. XV-XLVIII.

' Imágenes y Estructuras en "Peribáñez", en Bulletin H ispanique, Burdeos,
1949, LI, 125-159.

' Bulletin of Hispanic Studies, Liverpool, 1954, XXXI, 150-170.

631

�1

I'

por sus diferentes modos de vida; ambos
son igualmente necesarias para el bienestar público y, moralmente hablando,
ninguna es por naturaleza superior a la
otra" ( p. 94). c) Referencia básica a las
ofensas sexuales cometidas por el comendador. Aquí señala el autor la actitud de
Lope respecto a la lujuria, tema ampliamente tratado por él en diferentes comedias y siempre con la misma objetividad y
rectitud. Otro aspecto interesante señalado por Ribbans es el de "la alteración de
las escenas populares y aristocráticas...
Las cortas escenas políticas son un recuerdo constante de una faz del cuadro; proporcionan la contraparte aristocrática a
las escenas rústicas de Fuenteovejuna y
forman una rama del contraste básico entre el villanaje rural y la nobleza" (p.
109).
Leo Spitzer, el gran maestro de la nueva estilística, está presente con un estudio dedicado a "un tema central y su
equivalente estructural en Fuenteouejuna".' Para Spitzer el aspecto básico de
Fuenteovejuna es el "tema central que domina toda la comedia: La relación entre
el amor y la armonía musical" (p. 125).
Spitzer señala en la comedia una serie de
tópicos que están relacionados con ia tradición pitagórico-platónica en el mundo
occidental y traza acertadamente las coordinadas de esta relación, amor-armonía
musical, a través del tema central de la
obra y sub-temas que van surgiendo en
el curso de su desarrollo. Estudia diversos
motivos básicos y su aparición rítmica
tanto en los parlamentos, imágenes, ambientes como en la misma música aldeana
y termina afirmando: "La comedia que
empieza y termina en armonía, está influída en toda su extensión por aquella
nostalgia de los sueños primitivos de paz
de Nietzsche (en sus Orígenes de la Tragedia) reconoció como rasgo característico
• Hispanic Review, Universidad de
Pensilvania, Filadelfia, 1955. XXII, 274292.

632

de la 'ópera del Renacimiento' y, en verdad, la superestructura musical de nuestra
comedia participa de la naturaleza de la
ópera (pp. 140-141).
El ilustre hispanista francés Marce! Bataillon estudia El Villano en su Rinc6n.'
Su estudio toca los siguientes puntos: l.
Una Singular "Alabanza de Aldea". II.
Obra de Circunstancia. 111. El Rústico y
El Rey de Francia. IV. El Epitafio de
Juan Labrador. V. Y 21 Estábase al Rinc6n. VI. El Villano y el Rey del Cielo.
VII. El Tema Fundamental Resiste. Para
Bataillon El Villano en su rinc6n "se distingue a primera vista por ciertas extravagancias que bien pueden desconcertar al
lector" (p. 148). Anacorismos, confusiones de lugar, alteraciones en el curso de
la acción, etc. Bataillon da una explicación de estas irregularidades al explicarnos el fondo histórico creado por los casamientos franco-españoles de 1612 y el
impacto que tienen en la vida dinástica
española; por otra parte, influye también
en la obra la reticencia oficial y la censura respecto a las alusiones a Francia después de la paz de Verirns. Señala también
el autor otra clave que él llama "española": el duque de Sessa (p. 160) y todos
los intereses políticos y personales por parte de Lope que existían en tomo este
personaje. Es importante señalar, también, en este estudio, el punto dedicado
al Epitafio de Juan Labrador ya que en
él se abordan aspectos básicos sobre la génesis y la estructura original de la obra.
Sobre este aspecto Bataillon señala una
guía metodológica importante que puede
tener una validez universal en estudios de
este tipo: "Debemos considerar como
fuente, en el sentido estricto de la palabra, no cualquiera de los elementos utilizados, sino el que guía la actividad creadora, no el elemento que ocupa un lugar en la obra como un ladrillo en la

construcción, sino aquel que obra como
un fermento en toda la masa. Ningún arte
muestra mejor que el de los poemas dramáticos de Lope lo vano de una investigación de fuentes que consista en espigar
un rasgo de carácter por aquí, una peripecia por allá, y un triunfar cuando se
encuentra una "intriga" vagamente coincidente con la obra estudiada" (p. 161).
La fuente, d tema motor de El Villano
en su rincón es, como señala Bataillon,
el brindado por el folklore o sea el epitafio que Juan Labrador procedente de
diversas fuentes populares y literarias. Son
también importantes. y decisivas las páginas dedicadas al "villano" y a sus relaciones con el "Rey del Cielo", con las implicaciones de tipo religioso por el terna,
simbolizan que responde a las exigencias
de la época de Lope.
El último trabajo del volumen Lope de
Vi!ga y sus Fuentes se debe a la pluma
del maestro Amado Alonso.• Básicamente
se estudian en este trabajo los recursos intelectuales propios de Lope y su actitud
personal ante el espíritu de la época en
que le toc6 vivir y que fueron determinantes esenciales en la gestaci6n de su
obra. Afirma el autor que: "No obstante
su genialidad y su carácter único, Lope
es eminentemente representativo de su
pueblo en su época. También lo son los
guerreros y estadistas, escritores y pintores, místicos y santos citados: encamaciones culminantes de las distintas direcciones que tomó el espíritu de un pueblo en
su punto de saz6n. Pero Lopei es 'el' representativo por autonomasia. Hasta quiso
el destino que su vida estuviera especialmente ligada a los grandes acontecimientos de aquel siglo extraordinario" (pp.
194-95). Y de aquí parte Amado Alonso
para demostrar cómo Lope de Vega fue
el representativo nato en todo acontecimiento nacional de su época, sea cual fue-

• Bulletin Hispanique, Burdeos, 1949.
LI, 5-38, LII, 397.

• Thesaurus, Boletln del Instituto Caro
y Cuervo, 1952, VIII, i-24. (Esp. sobre
"El castillo sin venganza").

a

re su carácter: "Lope -afirma- está
presente con su certera musa popular para hacerlas más tristes y más alegres, como si Lope fuera la f acuitad poética del
pueblo español" (p. 195). Al mismo tiempo, señala Alonso un aspecto básico de
Lope en el que se habían fijado muy poco los críticos a excepción de Vossler: Lope poeta de la conformidad nacida de la
identificación total con su pueblo, y llega
a afirmar: "Lope vivía en afirmación
constante de su vida y de sus bienes, y
con genialidad poética prolongaba y
exaltaba las líneas que el mundo en que
nació le ofrecía, y daba forma decisiva a
multitud de anhelos, valores y motivos del
vivir nacional" (ibid.). De aquí para
Amado Alonso a estudiar el caso concreto de El castillo sin venganza, cuya fuente
específica es un cuento del Bandello, es•
cabroso como narración característica del
Renacimiento del cual Lope, en su ancianidad, hace "una de las más hermosas y
tensas tragedias del teatro español, El
castillo sin venganza" (p. 201). Partiendo
de esta fuente, fácilmente localizable,
Lope de Vega realiza la proeza de nacionalizar un tema extranjero y de darle el
verdadero "pathos" dramático que exigía
el género y el ambiente social del momento. Aquí, en esta adaptaci6n y transformación de una fuente, es donde se muestra el genio de Lope y su permanente vinculación con el espíritu de su pueblo. "En
la nacionalización del drama -afirma
Alonso-- en su constitución misma, y lleva consigo el trasplantarlo y elevarlo de
aquel tono de ameno y licencioso pasatiempo que tenía en el cuento del Bandello al tono de la gran tragedia" ( p.
204). . . "Y más cuando el poeta es como
Lope de Vega el genio de la comunión
con su pueblo. Debido a esta alegre y
productiva conformidad con su destinatario, Lope de Vega, ha cumplido con el
tema italiano una profunda nacionalización, no sólo en el final, donde es evi-

633

�dente, sino en la concepción e!ltera y en
la entera realización" ( p. 205).
JUAN ANTONIO AYALA

Ge6rgicas, Introducción, versión rítmica y notas de Rubén Bonifaz Nuño, Biblioteca Scriptorum
Graecorum et Romanorum Mexicana,
Publicaciones de la Coordinación de Humanidades, Universidad Nacional Autónoma de 'México, 1963 - XCI + 92
págs. texto Bilingüe.
PuBLIO VIRGILIO MARÓN,

LA CooRDINAC1ÓN DE HUMANIDADES de
la U.N.A.M. a cuyo cargo está la publicación de la Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana ofrece
un nuevo volumen que consideramos importante y necesario dentro de esta valiosa serie; Las Ge6rgicas de Virgilio, en
traducción debida a la pluma del poeta
mexicano Rubén Bonifaz Nuño, de quien
son también la introducción y las notas.
La importancia de Publio Virgilio en
el mundo occidental ha sido puesta de
relieve desde hace mucho tiempo por los
estudios que han seguido las huellas de
su influencia en nuestra civilización de
factura romana o románica, si se quiere;
con razón se ha calificado al poeta del
Mantua de Padre de Occidente. Poetas
excelsos como Antonio Machado expresa.ron su admiración por este poeta del Imperio, en los siguientes términos:
"Si me obligaran a elegir un poeta,
elegiría a Virgilio. ¿ Por sus Eglogas?
no ¿ Por su Eneida? no.
lo. Porque dio asilo en s~s poemas
a muchos versos bellos de otros poetas,
sin tomarse el trabajo de desfigurarlos.
2o. Porque quiso destruir su Eneida,
¡ tan maravillosa!
3o. Por su ¡;ran amor a la naturaleza.
4o. Por su gran amor a los libros.

631-

( Los Complementarios, Losada, Buenos
Aires, 1957, p. 32).
A nuestro juicio, el mérito de Virgilio
como poeta reside en su calidad de poeta
civil e incluso político en un momento
histórico en que Roma, habiendo salido
del caos de las crueles y prolongadas guerras civiles, se iniciaba en la disciplina
nueva del Imperio. Nacido en las agonías
republicanas, educado en medio de luchas
fratricidas y despojado por ellas, alcanza
a ver cómo, la honda transformación política iniciada por Augusto devuelve a
Roma el _sentido de su misión política
rectora. Virgilio ante esa serie de fenómenos y de experiencias asume la voz poética
para cristalizar el verdadero sentido ecuménico y vital del Imperio naciente. La
voz de Virgilio es la de la paz, la del
retorno al cultivo de las antiguas virtudes
romanas, a la tierra y a su cultivo en el
que se afincaba el sentido de la austeridad
y de donde dimanaba la verdadera categoría de la nobleza. Esta es la grandeza
de Virgilio; su identificación con la tierra, con el señorío que viven en unión
con la naturaleza. Sobre él y su obra ha
afirmado Alfonso Reyes en forma definida y definitoria: "¡ Con razón Virgilio
parece, siempre y para los hombres de todas las tierras, una voz de la patria! .. .
La lectura de Virgilio es fermento para
la noción de la patria, y a la vez que modela su ancho contorno, la llena con el
contenido de las ciudades y los campos,
la guerra y la :i.gricuitura, las dulzuras de
la vida p.ivada y los generosos entusiasmos de la plaza pública, dando así una
fuerte arquitectura interior al que se ha
educado en esta poesía. Llevando un Virgilio, se puede bajar sin temor a los infiernos".
Las Ge6rgicas, en especial, constituyen
una de las obras de más hondura dentro
de la producción total de Virgilio. Obra
de encargo, sabe en ella el poeta superar
los imperativos y los gustos de Mecenas

y crear algo que trasciende toda circunstancia. "Or, dans les Géorgiques, nous
apprenons qu'il est pour l'homme une
autre maniére d'etre en équilibre harmouieux avcc l'univers, et c'est le travail.
Le poéte découvre la possibilité de s'intéreser á autre chose qu'á la poésie. La
composition poétiquc cesse d'avoir pour
seul objet concevable l'entreprise méme
de poésie" (Jacques Perret). Rubén Bonifaz Nuño precisa aún más este punto
de vista: "Es preferible, si se cree en el
influjo de la literatura sobre la vida humana y en la obligación que tiene el escritor de ponerse al servicio del desarrollo
de la sociedad, secundar la tradición, en
último término apoyada por lo que dice
el mismo Virgilio, y ver una exaltación
de la poesía donde otros hallan un rebajamiento. Le dirá, tal vez, que Virgilio
fue un instrumento de los proyectos imperiales de Augusto. Pero en verdad, el poeta, ha excedido con mucho ese interés, y
por encima de él ha servido, al celebrar
la responsabilidad de la paz conquistada
por medio del trabajo libre, los intereses
que dan cimiento y cima a la existencia
de los hombres" (p. XIII).
La empresa de traducir a los poetas latinos al castellano no ha sido siempre tan
afortunada como hubiera sido de desear.
Son escasas y de valor dudoso las que poseemos. El arte de traducir a los poetas
ha sido siempre un tema apasionante y sobre el cual todavía no se ha dicho todo
lo que se debería decir y se ha dicho, por
otra parte, demasiado. Yacques Perret en
su obra Virgile ' ha dedicado un capítulo
a este tema que no podemos menos de resumir en esta breve nota dada su utilidad
y su meridiana claridad. Es de sobra conocida la señorial traducción que hiciera
Paúl Valéry de los Buc6licas y que señaló en la "historia póstuma de Virgilio un
acontecimiento extraordinario". En fran' PERRET, YACQUES, Virgile, "Ecrivanis de toujours", Editions du Sevil, Paris,
1959.

cés como quizá en castellano, nunca un
gran poeta de la categoría de Virgilio había sido traducido por otro gran poeta,
dado que las traducciones habían estado
siempre a cargo de filólogos o de los aficionados de buen gusto. "Los filólogos
-afirma Perret- podían ser hombres de
gusto, pero la conciencia de sus tareas
pedagógicas, su timidez en el campo literario, una minuciosidad cultivada con
demasiada asiduidad al servicio de la
exactitud verbal, casi siempre los ha condenado a darnos traducciones bastante
insípidas" ( p. 163) . Los aficionados de
buen gusto y de mejores intenciones casi
nunca contaron con el instrumento preciso y necesario del dominio de la lengua;
en el mejor de los casos, los resultados de
su trabajo no pasaron de ser relámpagos
pasajeros condenados obviamente al olvido, pues "en el curso del último siglo, el
aficionado que se puso a traducir a Virgilio era, normalmente, un hombre con
prejuicios, poseído por los delirios y las
fórmulas de moda. . . no esperamos de él
una imaginación creadora de formas una
ambición aún desproporcionada, un~ mirada que vaya algo más allá" (pp. 163164). Virgilio, un poeta, irredento, en estas lenguas vernáculas que han dado lecciones de poesía, esperaba su traductor,
esperaba y aún espera a otro gran poeta
viviente que le tienda una mano fraternal. De aquí la gran importancia que
supone el hecho de la traducción de un
gran poeta; ser traducido por otro gran
poeta, he ahí el problema. "S'il n'est de
poésie que par la communication d'une
expérience strictement personelle en son
origine, si l'élément d'inspiration cordiale
l'emporte de fac;on d écisive sur tout ce
qui est ajustement de mots on fabrication, l'idée de couler des mots dans les
empreintes d'autrui ne peut etre quí insensée" ( p. 164). Partiendo del supuesto
básico de que una poesía es una forma
en su esencia, la traducción encierra la
dificultad real de encontrar cintos equi-

635

�valentes de forma que en alguna manera,
aunque sea débil y lejana, reproduzca la
forma original. Es evidente que entre la
forma concreta de la poesía clásica grecoromana y la de las lenguas románicas ( tal
el caso del español) median dos tipos de
versificación radicalmente distintos. ¿ Hasta qué punto se puede dar en lengua vernácula una aproximación a la fonna latina? ¿Hasta qué punto se han aprovechado o se han descubierto en las lenguas
romances los recursos métricos internos
dejando de lado la rima? Marce) Pagnol
opina al respecto: "Las lenguas en las
que el acento tónico ocupa un lugar variable y que hacen una diferencia clara
entre las breves y las largas, pueden prescindir de la rima puesto que cada verso
contiene su propia música. Un verso latino, aislado del poema, sigue siendo un
verso, en virtud de su constitución. Un
verso francés aislado es decir, bien entendido, un verso que no especifica su pertenencia a un sistema de enunciados rimados -no es más que una frase, frecuentemente armoniosa y poética, pero
nada permite afirmar que se trate de un
verso". De aquí que la traducción en verso de la poesía latina tenga que estar normada por nociones prosódicas y métricas
claramente definidas, al mismo tiempo
que se capte el tono básico y fundamental de la emoción poética transmitida en
esa forma. De aquí que el traductor ideal
del poeta sea otro poeta. El caso se da
a la perfección en Rubén Bonifaz Nuño,
poeta, traductor en este caso, de la gran
poesía virgiliana de las Ge6rgicas. Nada
de malabarismos métricos ni de contorsiones idiomáticas. Su traducción en verso
-y aquí está precisamente el acierto-ha captado el espíritu de esa forma poética de Virgilio que hasta ahora parecía
intraductible, en una expresión clara y
precisa. ¡ Qué lejos afortunadamente de
la oscuridad -y hasta de la pueril pedantería- del Méndez Plancarte que, en
mala hora, puso sus manos en Horado!

636

Bonifaz Nuño traduce verso por verso,
conservando un ritmo interno que se impone alegremente desde el primer momento y que refleja con bastante proximidad
el ritmo métrico del exámetro: "El mérito de la edición que presento ahora,
dentro de la Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, suponiendo que algún mérito tenga, creo que
deberá buscarse no en la introducción o
en las notas explicativas, donde reconozco
mi insuficiencia y mi falta de una habilidad siquiera mediana, sino en la honradez del trabajo de la traducción de un
poema considerado invariablemente como obra maestra, y que, por lo mismo, es
difícil de trasegarse a un idioma distinto
a aquél en que tan proporcionadamente
nació". Su esfuerzo no ha sido vano; entre manos tenemos su traducción y un
Virgilio íntegro, fundamental, poético en
una traducción poética. Ojalá, Rubén Bonüaz Nuño sorprenda, en breve, con las
Buc6licas y si se nos permite el entusiasmo, casi una Eneida, tan necesitada en
castellano.

Lic.

JuAN ANTONIO AvALA

TULIO CICERÓN. Catilinarias.
Prólogo, traducción y notas de Rafael Salinas, Biblioteca Scriptorum Graecorum et
Romanorum Mexicana, Universidad Nacional Autónoma de México, Dirección
General de Publicaciones, México, 1963.
CXLII
80 págs.
MARCO

+

LA Biblioteca Scriptorum Graecorum et
Romanorum Mexicana ha incorporado a
su catálogo la valiosa traducción de las
Catilinarias de Marco Tulio Cicerón debida a la pluma de Rafael Salinas, quien
junta en sí las valiosas cualidades de filólogo, historiador y traductor. Por otra
parte, la urgente necesidad que nos apremia de contar, en lengua castellana, con
los textos de la literatura clásica grecoromana, con un auténtico sentido de mo-

dernidad y seriedad científica, hace que
estas nuevas ediciones sean recibidas y
apreciadas, en todo su valor, en los medios académicos universitarios.
La importancia de estos cuatro discursos de M. Tulio Cicerón, conocidos desde
la antigüedad como Catilinarias se deriva, primordialmente, del planteamiento
político-social que provocó, en la Roma
republicana decadente y anárquica, la
conspiración de Lucio Sergio Catilina. Es
preciso deshacemos de una falsa configuración histórica sobre este personaje y los
móviles que lo impulsaron a la conspiración. Recordemos que en este caso, como
en otros muchos, la historia fue escrita
por los vencedores. No es posible, en el
caso de Catilina, simplificar el problema
y reducirlo a la mera ambición o corrupción de Catilina y de un grupo de despechados; toda simplificación peca de unilateral y, en consecuencia, no puede menos de representar una mendacidad o una
injusticia. La conspiración de Catilina no
puede ser contemplada de espaldas a las
circunstancias histórico-políticas predominantes en Roma desde la guerra de los
aliados latinos y su recrudecimiento a
partir de la dictadura de Sila. Mezclados a las ambiciones políticas y a la gradual corrupci6n existen verdaderos problemas de tipo económico, político, jurídico y social; de Catilina lleva implicados muchos de estos problemas que desgastaron a la Roma republicana. De aquí
la necesidad de un nuevo enfoque de este
problema hist6rico y de una valoración e
interpretación de las Catilinarias, tal como lo ha hecho Rafael Salinas en su prólogo a esta nueva edición.
La conjuración de Catilina es uno de
los exponentes más signüicativos del estado de crisis casi permanente en que
vivió la República romana y que se acentuó en sus últimos años. "En la historia
de Roma -afirma Altheim- las crisis
son períodos que alternan con los de conquista y expansión. Ascenso y decadencia,

vida y muerte del Imperio, opónense así
en forma inmediata. . . Porque la crisis,
lo mismo que una grave enfermedad, se
graba en el cuerpo de la entidad estatal,
y cada nueva crisis refuerza las huellas
de la precedente. Lo mismo, pues, que
las enfermedades, así también las crisis
son imágenes de la muerte, constituyen
anticipaciones f antasmáticas de la ruina
que ha de vivir y vendrá, necesariamente.
Incluso una crisis superada representa un
paso más hacia el fin. La primera crisis
que hubo de atravesar la comunidad romana exhibe características que habían
de resultar signüicativas para los demás.
Ya ésta quedó profundamente grabada".
En esta época de crisis concurren una
serie de problemas de tipo político-económico heredados de etapas históricas anteriores y que nunca habían sido resueltos: las soluciones provisionales dadas
por los grupos oligárquicos jamás conciliaron los planteamientos más urgentes; únicamente, los fueron pasando de una generación a otra sin darse cuenta de que
iban creciendo y minando los cimientos
de las instituciones. ¿ En qué forma llegó
a culminar esta crisis y cuáles fueron los
factores de su planteamiento? El más importante, a nuestro juicio, consiste en los
términos de desigualdad social, política y
económica, privativos de la República Romana desde la época de los Gracos. Veamos, brevemente, en qué consisten dichos
planteamientos. La política romana presenta como c¡iracterística el haber estado
dominada permanentemente por la aristocracia, que no pudo ni quiso solucionar los graves problemas planteados
por la ampliación territorial, los carn\&gt;ios económicos y la madurez política del pueblo. La ampliación territorial de las fronteras del imperio trae
como consecuencia inmediata la necesidad de la creación de un sistema militar
eficiente cuya estructura y funcionalismo
chocará a la larga con la concepción civilista republicana; lentamente, la estrue-

637

�tura militar va produciendo fisuras en el
cuerpo político hasta que llega el momento en que éste es ya imperante debido
a las presiones y a las ambiciones de los
caudillos militares. Esta misma ampliación
territorial produce cambios económicos
profundos que van a acentuar mucho más
la lucha de clases dentro del seno de la
sociedad romana; el paulatino empobrecimiento de la agricultura italiana, la formación consiguiente de los latifundios y
la masa campesina desprovista de suelo,
pan y auténticas ambiciones hacen que
la auténtica vida política de la República
derive de sus cauces normales a un remedo de democracia, manejada, sin solución
de continuidad, por la aristocracia. Una
institución tal como el tribunado de la
plebe, creada originalmente como un instrumento de defensa democrática, llega a
ser inoperante desde el momento en que
patricios y caballeros la manejan a su antojo valiéndose de triquiñuelas legalistas.
De aquí parte, indudablemente, la demagogia, populachera ejercida perfectamente por personas originarias de la nobleza.
Y aquí es donde debemos situar a un Lucio Sergio Catilina, demagogo muy distanciado, en estatura política e intenciones, de los Gracos, aunque tome de éstos
porciones desvirtuadas de su plataforma
política.
A nuestro juicio, el mérito del traductor de Las Catilinarias, ha sido destacar
en su valiosa introducción algunos de los
factores que llevaron al planteamiento de
la conjuración de Catilina, aunque no estamos de acuerdo en su interpretación
dialéctica de determinados y particulares•
hechos históricos. Sin embargo, creemos
que el procedimiento es legítimo y hasta
aleccionador.
JUAN ANTONIO AYALA

JEAN CousJN, Los Estudios Latinos, trad.
Leda füui de Costa, Editorial Universitaria de Buenos Aires, Colección Guías,
nuenos Aires. 1963. 156 pp.
EL PRÁCTICO MANUAL de Jean Cousin Les
études latines, publicado originalmente en
1944 y que ha sido recomendado ampliamente en las cátedras de lengua y literatura latinas, llega por fin a nuestras manos, traducido al castellano, con diecinueve años de retraso, lo cual constituye, de
por sí, una auténtica señal o de nuestra
proverbial pereza o de nuestra inefable
ignorancia frente a las auténticas realidades del mundo cultural. Y, por otra parte,
el hecho se agrava si consideramos que
carecemos totalmente de obras originales
de este tipo para iniciar al estudiante en
los estudios de filología clásica. Pensamos,
al hojear la obra de Jean Cousin, en otro
libro, casi un folleto, de igual o mayor
importancia: Textual Criticism de P.
Maas, y esperamos, quizás en vano, su
pronta traducción al español.
La obra de Jean Cousin es un "corpus",
sabiamente organizado, de introducción al
tema de la filología latina tal como tradicionalmente se desarrolla en los centros
de cultura superior. Uno de sus aspectos
más aleccionadores y orientadores lo constituyen bs páginas que sirven de Introducción a la obra; en estas páginas se
trata de revisar el significado que pueden
tener los estudios latinos en el mundo
actual y, en concreto, del concepto "cultura" en relación con la mente latina. Para el romano la cultura es una diversificación; al acuñar Cicerón el concepto de
liumanitas, pretende agrupar bajo esta
denominación todas esas diversificaciones
del campo de la cultura: "Humanitas
-afirma Cousin-, es cierto, iba acompañada en el uso cotidiano por doctrina y
disciplina, que tienen generalmente un
sentido escolar; pero se orientan, doctrina,
hacia la idea de un estudio científico de
todo objeto de ciencia, y disciplina, hacia

!a idea de un método de educación o de
una regla moral. ¿ Tratábase de designar
el conjunto de ciencias que componían la
cultura antigua? Se empleaba disciplinae;
a veces studia o litterae servían de sustitutos. En fin, erudi1io aporta un matiz complementario, y viene a agregar a la idea
de instruir la de 'modelar', llegando aun
a definir al conocimiento adquirido por
el estudio, es decir, la 'cultura' " (p. 9).
Estos son, según Cousin, prepuestos básicos para abordar los estudios latinos, pero hay, sin embargo, una serie de técnicas que es preciso dominar para llegar a
resultados concretos y objetivos y tal es el
objeto básico de la presente obra. Tal
técnica, aunque no en detalle, es expuesta en los capítulos que vamos a reseñar a
continuación.
La preparación y cultura elementales
supone, en principio, el acceso al dominio de la lengua latina, en todos sus aspectos. Lamentablemente es éste un punto
de partida que ha sido descuidado en las
universidades latinoamericanas y cuya discusión podría ocuparnos demasiado: el
hecho objetivo es que en la Facultad haya necrsidad de comenzar desde los principios elementales de la lengua latina, lo
cual indudablemente supone una pérdida
de energías y la oportunidad de acceder
a los textos, despreocupados maestros y
alumnos, de las dificultades de orden puramente gramatical. El estudio fundamentado y serio de la lengua latina debe
comenzar en la etapa preuniversitaria y
el ideal sería que el alumno de Filología
clásica contara, al entrar en la Facultad,
con este instrumento. A quienes todavía
nos preguntan asombrados sobre la utilidad de estudiar latín en el bachillerato,
sentimos a Ch. B:illey (El Lenguaje y la
Vida) o al genial Antoine Meillet, de
quien son las siguientes palabras: "El
latín nos interesa precisamente porque representa una civilización, y esta civilización sobrepasa ampliamente el dominio
de lo que se ha convenido en llamar el

mundo latino". Como este manual fue
escrito para estudiantes de lengua francesa, los manuales de lengua latina que
se recomiendan son también de origen
francés, aunque según creemos, el traductor pues no se advierte al lector, en las
referencias recomienda algunos manuales
en lengua que pueden ser de utilidad.
Hubiéramos deseado, en este punto, más
que una traducción una adaptación a las
disponibilidades materiales de aquellas
obras con que contamos en español, y
que son de fácil acceso a los estudiantes
de lengua española.
Después de dominado el conocimiento
de la lengua latina, el segundo paro consiste en la Preparaci6n general y formación técnica, a través de la cual entramos
en contacto con los instrumentos que integran la cultura latina: textos manuales
de filología, repertorios bibliográficos, historia de la literatura, etc., son descritos
por el autor, añadiendo a ello una valoración exacta de los mismos. Echamos de
menos la referencia a dos valiosas colecciones bilingües de lengua española, en
proceso de publicación; son éstas: la Biblioteca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, editada por la Coordinación de Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México y la
Colección Hisp.ínica Clásica, publicada
bajo el auspicio de las Universidades Españolas. Se reseñan también las principales historias de la literatura latina, aunque también echamos de menos un manual, muy completo en lo que a bibliografía se refiere, en lengua española; se
trata de la Historia de la Literatura latina de A. Millares Cario (Fondo de Cultura Económica México). Dentro de todo
este instrumental y manejo técnico de los
elementos de cultura se estudia la historia,
la historia política, los estudios relativos
a la civilización ( Filosofía, ciencias, instrucción, vida material), instituciones políticas y jurídicas, economía y las ciencias
auxiliares que, coordinadas, constituyen

638
639

�los auxiliares necesarios para la interpretación filológica: geografía, epigrafía, papirología, numismática y arqueología, así
como también la referencia necesaria a
revistas y publicaciones periódicas.
La traducción latina ocupa un lugar
importantísimo en este "corpus" orgánico
de los estudios de filología clásica. Aquí
se nos replantea el eterno problema de la
traducción en el que, por desgracia, muy
pocas han sido las mentes que han pensado con lucidez. Cousin (p. 47) lo plantea en la forma siguiente: "Pero ¿ de qué
manera hay que traducir? La soluci6n
ideal del problema no existe: los distintos
dialectos no pueden unificarse, puesto que
pertenecen a distintas etapas de la civilización". No existe, es verdad, la solución ideal ni creemos que jamás pueda
existir, dado que las actitudes lingüfsticas
conforman definitivamente toda manifestación del espíritu de los hombres, a quienes no podemos arrancar de su ambiente,
de su historia, de su época, de su medio
de educación. El hombre es esencialmente
"palabra" y, privado de ella o llevado
forzosamente a otros esquemas lingüísticos, queda mutilado en una parte esencial de su ser: es precisamente esa "energeia" que Humbolt veía en la palabra,
inasible y ligada inexorablemente a un
ser concreto, situado en una circunstancia
concreta y condicionado por innumerables minucias que se entretejen con su
esencia. Sin embargo, la traducción es
posible y hasta cierto punto, si se respetan ciertas reglas, puede aproximarnos al
original. Cousin sigue, en este punto, las
reglas de J. Marozeau (La traduction
du latin, París, Belles Lettres, 1937), que
de tanto, nos han servido a quienes hemos
dedicado parte de nuestra actividad académica a estos menesteres.
Para traducir el problema debe ser parcelado con el objeto de llegar a resultados
positivos: la palabra, la construcción sintáctica y el estilo. Todos los consejos y
observaciones, tan bien resumidos y ex-

puestos por Cousin, nos llevan a la conclusión práctica de que el mejor método
y el que lleva a resultados apreciables es
traducir sin descanso, traducir bajo la vigilante mirada de un maestro competente.
La traducción, en el campo de los estudios latinos, es necesaria y, diríamos, en
nuestro medio, urgente. He aquí la afirmación final de Cousin: "¿ Quién ha pensado jamás que la versión era un ejercicio
ocioso? Hace mucho que le han reconocido las virtudes de una verdadera prueba:
implica un esforzado trabajo alrededor de
las palabras, de las frases, del enunciado,
de la sintaxis, del estilo, y presupone gusto y cultura; se pretende a veces que enriquece el conocimiento de nuestro idioma; ¡ hermoso sofisma! 1Coma si no fuera necesario conocer admirablemente éste
para poder confrontar con el latín y sus
exigencias las posibilidades infinitas pero
diversas de nuestra lengua y encontrar
las más justas equivalencias y las más
completas armonías entre dos épocas, dos
civilizaciones y dos mundos!" (p. 79).
Complemento de la traducción en este
mundo de los estudios latinos lo es el desarrollo del tema, capital, en todos sus
aspectos para llegar a Jo más hondo de
los elementos constitutivos del latín. Viene a ser un ejercicio inverso al de la traducción, pero con grandes implicaciones
en el campo de la cultura pues "aunque
exteriormente es un ejercicio de gramática, el tema debe ser en realidad una forma de cultura" (p. 81). Los pasos a seguir en este entrenamiento y ejercicio
constante son también claros y precisos:
t&gt;lección de las palabras, equivalencias, estructura del enunciado, orden de las palabras y de las oraciones, ritmo y, finalmente, la cláusula. La importancia del
tema latino, según Cousin, puede resumirse en los siguientes términos: "En primer término es elemental, frente a un
texto a traducir al latín, tratar de tomar
conciencia de su exacto valor: un ejercicio de tema debe comenzar por una ex-

plicación del texto, y no necesitamos repetir aquí los principios que deben guiarla, pues si es necesario darse cuenta del
valor de las palabras y del arte de las frases, es necesario también analizar su alcance y restituir al texto el sentido que tiene
realmente en su ambiente literario, p5icológico, filosófico, histórico; un texto, cualquiera que sea, es una resultante" (p.
81 ).
Base y núcleo de los estudios filológicos
lo constituye la explicación de textos, método practicado generosamente en todos
los niveles de la enseñanza francesa y cuyos resultados son bien patentes. El comentario de textos despierta en el espíritu
una atención especial y una agudización
en cuanto al fenómeno literario. De aquí
la importancia de este método que, como
los anteriores, tiene aspectos muy definidos: traducción del texto para su cabal
comprensión, comentario gramatical, comentario estilístico y comentario humanista. "Un comentario bien llevado -afirma
el autor- debe resucitar, entonces, una
época y hacer revivir un alma; no tiene,
sin embargo, que degenerar en conferencia y caer en el verbalismo; crítica ante
todo, debe procurar poner en evidencia lo
específico y medir tanto los "defectos"
como las "perfecciones". Esto es pretender, quizás, demasiado ; pero, por querer
ser modesto, se da a menudo la impresión
de timorato y mediocre. Le dirá que ello
es difícil. ¿ Quién lo duda? De todos los
pueblos es ésta la más delicada y también
la más decisiva" (p. 118) .
Completa el presente manual una bibliografía práctica bastante completa y
orientadora ; lamentamos, una vez más,
que el traductor no se haya tomado la
molestia de completar la bibliografía original con la de lengua española puesto
que nuestros estudiantes, en la mayoría de
los casos, no disponen de más instrumental de investigación que la lengua propia.
Sin embargo, consideramos el gran acierto
de la presente traducción y creemos que

ha de ser de gran utilidad en las cátedras
de filología latina, cuya importancia es
indubitable como señala el mismo Cousin:
"¡ Ojalá no olviden nuestros estudiantes
que, al abordar los estudios superiores de
latín, tocan el punto de convergencia de
todas las civilizaciones mediterráneas, desde donde el latín las difundirá más tarde,
luego de haberlas repensado! ¡ Ojalá puedan formarse así una idea exacta del genio romano, para comprender su irradiación a través de sus grandes escritores!"
(p. 121).
JUAN ANTONIO

AYALA

MANUEL GÁLVl!Z, Las Dos Vidas del Pobre Napoleón, edited with introduction,
notes, exercises and vocabulary by Myron
l. Lichtblau. The Scribner Spanish Series,
Charles Scribner's Sons, New York, 1963.
278 pp.
Es UN HECHO l!VIDl!NTI! el interés que va
cobrando en los medios intelectuales y
académicos de los Estados Unidos la importancia de la literatura iberoamericana
y el incremento del estudio del español
como lengua de cultura y de intercambio
en el mundo actual. La comunidad hispanohablante ocupa, en los momentos
históricos por que atravesamos, un puesto
sobresaliente en hechos políticos y económicos de primer plano. En los Estados
Unidos -por no hablar en este caso, de
los innumerables institutos europeos que
dirigen su atención a Iberoamérica- proliferan las publicaciones dedicadas a
nuestro tema: traducciones de las producciones sobresalientes y numerosos estudios y libros en inglés.
En el plano académico mucho se ha
hecho y los indicios son alentadores. Una
de estas realizaciones positivas en el campo de la didáctica es la llevada a cabo
por el Dr. Myron l . Lichtblau, profesor
de Literatura Hispanoamericana en la
Universidad de Syracuse, N. Y. y desta-

640

641
H41

�cado especialista en el campo de la novelística argentina: autor de un libro básico
sobre este tema: The Argentine Nouel in
the Nineteenth Century (Hispanic lnstitute in the United States, New York,
1959), Ha seguido publicando valiosas
monografías en torno al mismo tópico
(Cfr. Humanitas, núms. 1, 2, 3 y 4 y Armas y Letras). Como un resultado de sus
experiencias a través de la cátedra, el Dr.
Lichtblau public.1 ahora una magnífica
edición provista de notas, ejercicios y vocabulario de la novela del escritor argentino Manuel Gálvez: Las Dos Vidas del
Pobre Napole6n.
Lichtblau, en su Introducción, presenta
en forma esquemática e informativa, algunos de los aspectos de la personalidad literaria de Manuel Gálvez, fallecido hace
menos de un año (noviembre de 1962).
Gálvez, uno de los esc;i tares más fecundos y valiosos de Argentina, vivió una carrera literaria en su sentido más intenso
y conoció éxitos de popularidad no sólo
en su patria sino en el mundo entero. En
cierta ocasión Eduardo Barrios afirmó de
él: "Gálvez me parece hoy el maestro
argentino. Alcanza, como pocos en América, la talla continental. Debemos conocerlo y propagarlo. Las novelas de Gálvez,
sólidas, observadas con exactitud, escritas
clara y varonilmente, fieles al espíritu de
la raza, compuestas con maestría, forman
ya un macizo y que abarca dh·ersos ambientes argentinos". Una prueba de esta
personalidad literaria de Gálvez nos la
proporcionan sus éxitos editoriales; Nacha Régules ( 1919) fue traducida a once
idiomas; Miércoles Santo a sietP. idiomas;
de esta novela se agotaron diez ediciones
francesas. Fue Premio Municipal de Literatura y Premio Nacional de Literatura.
En 1930 fue propuesto para el premio
Nobel.
Gálvez destaca en la novelística argentina por su preocupación en los problemas
sociales de su patria. Además, una de sus
más intensas preocupaciones -la fe reli-

642

giosa- encuentra amplio cauce en la temática de toda su obra literaria. Según
pasaron los años, Gálvez evolucionó hacia
las firmes convicciones del catolicismo, religión de su infancia y de su educación.
No estamos de acuerdo con el Prof. Anderson Sewbert quien afirma que esta
acentuación de la fe católica de Gálv·~z
"achabacanó" su obra creadora de novelista; la afirmación, además de sectaria,
nos parece injusta y muy parecida, por
otra parte a la que críticos jacobinos hicieron sobre G. K. Chesterton. El problema religioso en Gálvez constituye, evidentemente, uno de los más sólidos temas de
su obra. Escritor de tesis, jamás podrá ser
catalogado como escritor religioso. Como
afirma el mismo Lichtblau: "Too many
rays of light and hope, too much optimism and faith, and tood great a !ove
of humanity peer trough the novels to
brighten the gloom and despais of the
naturalistic elements. Within the framework of this basic realism and limited naturalism is an undescurrent of psychological probing and analysis that seeks to
show man at adds with his enviromment
man in constant struggh to adapt himself
to the grim reality of the world about
him". (lntrod., p. XXIII).
Las Dos Vidas del Pobre Napole6n,
una de las últimas obras de Gálvez (Losada, 1954) es un feliz intento por entrar en el mundo interior del personaje
y someterlo al experimento del desdoblamiento de la personalidad, para escudriñar hondamente en lo que Lichtblau llama: "a metaphysical inquiry into the
meaning of human existence" (Itrod. p.
XXVIII). Aparentemente, es ésta una
de esas "novelas" de entretenimiento, fáciles de lectura y que pueden no dejar
una interrogación en el ánimo del lector;
equivocadamente, algunos críticos la consideraron en tal forma. Cualquier lector
atento encontrará en ella planteado su
grave problema metafísico muy parecido
al que presenta Yean Can en La Compa-

sión Diuina. Recordemos aquel pasaje final en el que los compañeros de celda y
confinamiento perpetuo deciden nombrar
Dios al Doctor y comparémoslo con este
pasaje de Gálvez: "Se ríen porque he afirmado la existencia de Dios. Pues sepan señores majaderos, que Dios es el único ser
que realmente existe. Este es mi gran descubrimiento. Ustedes, el doctor y yo, no
tenemos existencia real auténtica, propia
de nosotros. Nuestra insignificante existencia es puramente fantasmal, como la existencia de Alejandro Magno Pacheco".
Napoleón Machuca vive un penoso desdoblamiento para llegar a alcanzar, en su
demencia una verdad final en la que
afincar su pobre existencia. "The protagonist, in the solitude of a mental institution, finds God and believes that in
Him resides the only true existence" (Introd., p. XXX'I).
Lichtblau, al escoger esta importante
novela de Gálvez como texto didáctico,
ha puesto al alcance del estudiante norteamericano de español, una de las novelas
más significativas y elaboradas del autor
argentino. Sus ejercicios y su vocabulario
complementan este valioso trabajo que no
dudamos ha de ser de gran éxito y modelo
para otras publicaciones de este tipo.

L,c. JuAN ANTONIO AYALA
RÉms JoLIVET, Les activités de l'homme
et la sagesse; Centre d'Etudes de Carthage (Cahier No. 2), Emmanuel Vitte Editeur 3, place Bellecour, Lyon-2, 1963.
RÉms JOLIVET ES UNO de los grandes
clásicos de la filosofía francesa contemporánea. En sus obras -traducidas a
varias lenguas- resplandece el orden, la
claridad, la jerarquía, la objetividad .. .
Lo que es, causa en su espíritu la verdad
-luz y alimento- que comunica, tras la
posesión, a sus discípulos y lectores. Toda su vida ha estado empeñado en la indagación de la verdad. Y cuando la des-

cubre amorosamente en el silencio de la
meditación, se le adhiere al alma y le infunde vida interior. Formado en las exigencias perennes del tomismo, pero abierto a las nuevas posibilidades que ofrece la
fenomenología, explora filosóficamente la
totalidad de la existencia. Ha escrito tratados de lógica, cosmología, psicología,
moral y metafísica. Se ha ocupado -con
singular penetración- del problema del
mal de San Agustín y de las doctrinas
existencialistas desde S. Kierkegaard hasta
J. P. Sartre. Su inquietud espiritual le ha
llevado a precisar las relaciones entre el
pensamiento griego y el pensamiento cristiano, lo mismo que a determinar el sentido de la sinceridad. En cerca de una
veintena de libros ha probado sus altas
dotes de filósofo cristiano. El "Centre
D'Etudes de Carthage" (Cahier No. 2)
acaba de publicar, en la editorial de
"Emmanuel Vitte Editeur, 3, place Bellecour, Lyon-2. 1963", el último libro de
Régis Jolivct: Les actiuités de l'homme
et la sagesse.
En 1956, Régis Jolivet dictó, bajo los
auspicios del "Centro de estudios de Cartago", un ciclo orgánico de conferencias
en la sala de fiestas del liceo Carnot en
Túnez, que ahori recoge, reclabora, completa y desarrolla en el libro Las actividades del hombre y la sabiduría. Hagamos
votos porque sea traducido, en breve, al
castellano. Mientras tanto quisiera ofrecer, a mis lectores de habla española, las
ideas -madres del último libro de Jolivet y sus méritos sobresalientes. El libro
está dividido en un prólogo, una introducción ( "definiciones y problemas") tres
capítulos: l. El trabajo. 11. El juego. 111.
La contemplación; y una conclusión: La
sabiduría. Se trata de tres tipos de actividad humana -trabajo, juego, contemplación- que se entrelazan solidariamente en la existencia concreta y cuya jerarquía de nobleza es desigual. Por eso conviene precisar su naturaleza, determinar
sus relaciones mutuas y situarlas, por así

643

�decirlo, en funci6n de la sabiduría que es
el fin o la regla de todas las actividades
del hombre.
La distinción que Jolivet establece en
las actividades del hombre -trabajo, juego, contemplaci6n-, no corresponde
exactamente, a la conocida división de
Arist6teles: obrar (poiein), actuar (prattein) y contemplar (theorein). Trabajo
es una actividad en vistas a producir una
cosa sensible, como tal. El juego es algo
muy diferente. Se presenta como un gasto
de actividad que no tiene otro propósito
que él mismo. Trátase de una actividad
que se ejerce para el placer y que no
produce nada fuera de sí misma. En caso
de que algo se produjese, sería accidental y carecería de valor y de sentido teleológico. La contemplaci6n es el goce de
un objeto inteligible o de lo que de inteligible tiene un objeto cualquiera. Los tres
casos suponen una tensi6n particular. En
el trabajo, tensi6n hacia el objeto que
se va a producir, para vencer la resistencia
de materiales, adaptar los instrumentos y
obtener la más grande eficacia posible. En
el juego, tensión hacia el despliegue de
actividad armoniosa y ordenada que supone reglas al menos implícitas. En la contemplación, tensión pujante a lo inteligible: sistema e ideas, sentido de imágenes,
relación entre las cosas, orden y plan del
conjunto. Mientras el trabajo es penoso,
por esencia, el juego y la contemplación
sólo por accidente puede presentar pena
y fatiga.
El destino del hombre se cumple, comúnmente, por el trabajo. ¿ Cuáles son
los componentes de esta actividad y cuál
es su valor espiritual? Síntesis de una operación vital -orgánica- y de una operación intelectual, el trabajo es una actividad que se ejerce, sobre la resistencia de
una materia para producir una cosa. Actividad ubicada en la frontera de lo biológico y de lo espiritual. No es el cuerpo
el que trabaja, sino el hombre quien trabaja por su cuerpo. Todo trabajo es obra

644

de un pensamiento inteligente. La mano,
por su maravillosa flexibilidad, es el útil
universal o para decirlo con una frase clásica "el instrumento de los instrumentos".
Puede afirmarse que es la inteligencia
misma. El elemento de goce que existe en
el trabajo, proviene de que es una actividad creadora, inteligente. La pena y la
dificultad resultan de la naturaleza misma
del trabajo. Pero la civilización, inspirada
y dirigida por el cristianismo, tiende a
transformar progresivamente las condiciones, materiales y morales, del trabajo. Se
trata de disminuir -no de abolir- la
pena y la fatiga. Se trata de repartir mejor las cargas, en vista de crear, hasta
donde sea posible, un mundo sin miseria
y sin injusticia donde el trabajador no
sea un extranjero en su propia patria y
en su propio oficio. Se trata de que el
trabajo no aparezca más como la obra de
un esclavo, sino como el esfuerzo común
de hombres libres, para el bien y para la
felicidad de todos. Adviértase, en fin, un
último aspecto del trabajo: su aspecto de
actividad social. El hombre no trabaja en
soledad. Su labor es colaboración. Las
naciones, conscientes de su estrecha solidaridad, buscan en la unión las condiciones
de su progreso y de su supervivencia. Hasta aquí el análisis de los elementos esenciales del trabajo. El autor examina, a
continuaci6n, la función de esta actividad
específicamente humana.

convertirse en una actividad al servicio de
la comunidad humana. El hombre reconoce al hombre por una especie de solidaridad corpo-espiritual. Nos sentimos
unidos por la vida y por la muerte. Formamos parte de un solo e inmenso cuerpo
que no puede subsistir y desarrollarse sino
por la armoniosa colaboración de todos
sus miembros. Al humanizar y universalizar la naturaleza nos humanizamos y nos
universalizamos nosotros mismos. Exaltar
el trabajo, como lo han hecho los regimenes materialistas, sin esforzarse en dar al
trabajador otro ideal y otro fin que el
aumento de la producción y el acrecentamiento de las riquezas, es restar la lógica del sistema y es arruinar, con un solo
golpe, al hombre en el trabajador. El
hombre no vive solamente de pan. "Car
Je travail n'est une oeuvrc humaine que
dans la mesure ou il permet favorise et
condittione l'avenrmcnt d'un ordre spiritucl, ou l'hommc s'affirme et se conquicrt
de plus en plus dans se pleine verité, qui
est d'abonder dans le sens de l'cxigence
irrecusable de son destin, qui passe toute
la nature et tout l'univcrs" ( Opus cit.,
p. 54) . A la luz de estas consideraciones,
resulta comprensible que en el liberalismo
y el marxismo -hermanos enemigos- el
trabajo esconda y -valga la expresióndevore al trabajador. Pensando en el trabajador es como Jollvet -cristiano "ex
veritatc"- nos habla del trabajo.

El mundo aparece, cada vez más, como
una materia transformable a voluntad de
los humanos. Bajo esta luz, el trabajo
aparece como el instrumento de una inserción, cada ve:i: más eficaz del espíritu
en el seno de la naturaleza. El mundo en
su totalidad se encuentra poco a poco
modelado por el espíritu. El hombre obedece a la naturaleza para mandarla; se
enajena en el trabajo para librarse del
trabajo. El carácter social del trabajo se
manifiesta doblemente: requiere el concurso de otros hombres y sobrepasa la
necesidad inmediata del trabajador para

A diferencia del trabajo y de la contemplación, el juego no es una actividad
específica y exclusivamente humana. Los
animales, aunque no jueguen como rl
hombre, también juegan. ¿ Cómo explicar
el juego? Los psicólogos han propuesto
diversas explicaciones. Unos han pensado
que el juego es una manera de librarse
de un excedente de vitalidad. Otros estiman que el juego pone de manifiesto una
propensi6n innata a la imitación. Otros,
aún, lo consideran como destinado a satisfacer una necesidad de escape nervioso.
Régis Jolivet centra su atención sobre el

aspecto "placentero" del juego. Por una
parte, el juego carece de ese elemento
"serio" del trabajo; por otra parte, no es
racional, en el sentido de una actividad
intelectual. Es inteligente del mismo modo que decimos del instinto que es inteligente. No compromete a nada, fuera de
sí mismo. Es una totalidad que se cumple
en sí misma. La gloria y el dinero no son
exteriores al juego: le integran y le particularizan. El elemento aleatorio, con su
coeficiente de incertidumbre, engendra en
el juego -especialmente el de competencias- esa tensión característica. Es
preciso advertir, no obstante, que el juego crea un orden, o mejor dicho es el orden mismo.
Hay tres formas o categorías principales de juego: juego puro, juego de azar,
juego deportivo de competencias. En el
juego puro no interviene ningún elemento
extraño al juego mismo. Es en los niños,
sobre todo, donde descubrimos este tipo
de juego. Juego puro que es libertad y
ejercicio de la libertad. Nuestra civilización moderna tiende a eliminar el juego
auténtico en provecho de juegos ambiguos y discutibles. Las danzas evolucionan hacia la violencia y la sexualidad.
Los deportes se convierten en una especialización muscular del juego. Necesitamos, por momentos, volvemos niños para
encontrar la dichosa libertad de los niños.
Pero la desgracia de nuestro tiempo es
que los niños nacen adultos. Nuestra civilización -se ha dicho- es triste. Es
menester que el juego recapture la dicha.
El juego de azar, en la medida en que el
azar es todo, no será sino un juego degradado y de último nivel. En su mejor
acepción, el juego no excluye el azar. La
contingencia y la imprevisibilidad dotan
de encanto el juego y provocan la habilidad del jugador. Pero el azar, en este
caso, no constituye el juego; se limita a
crear las condiciones. Los juegos de competencias deben mantenerse entre determinados límites. Se trata de que la coro-

645

�petencia favorezca la actividad del juego; no de que la transforme en su contrario. El hombre se da todo entero en todas y cada una de sus actividades, debiendo servir a una más alta perfección
de su ser. Nuestro juego de hombres
-asegura Jolivet- es nuestra puesta de
jugadores, es nuestra existencia, las reglas
del juego son suministradas por las luces
de la razón y las exigencias de la conciencia. Jugar así es una cosa bella y exaltan te. Es la obra de la libertad en la que
nos damos todos enteros. Más el juego así
comprendido es lo que tiene de más serio.
Hasta aquí la asimilación de la existencia
humana el juego, expuesta brillantemente
por J olivet. Pero la verdad es que esta
asimilación por brillante que resulte, no
deja de parecernos inexacta, extraña, criticable. Si el juego tiene un aspecto placentero y carece de ese elemento "serio"
del trabajo y de la existencia humana
¿ por qué decir que nuestra existencia es
un juego? Mientras que el juego es un
gasto de actividad que no tiene otro propósito que él mismo, la vida humana se
vive para realizarse vocacionalmente, para
salvarse. No me parece posible identificar
el carácter placentero del juego con el
carácter serio -a veces trágico- de la
existencia del hombre.
La contemplación es la actividad primera, puesto que sostiene todas las otras
actividades del hombre. Y es, también, la
más alta y la más rica actividad del hombre. Contemplar es ver, pero ver las ideas.
La idea es siempre el término de la actividad espiritual. La contemplación no es
pasiva. Trátase de un acto que produce
ideas. Ideas que no están hechas de antemano. Contemplar es una forma de
existir. "L'expression n'est pas un accidcnt: elle est l'essencc de la pcnsée qui
est verbe, c'est-á-dire generation d'un
terme en Jeque! elle s'achéve et qui doit
devenir parolc, á savoir oeuvre ou chese,
et sans legue] elle ne serait qu'une simple
puissance et non un acte" ( Opus cit., p.

646

93). El primer grado de la contemplación
es el arte; hacer una obra. Esta obra puede ser bella. En tonces hablamos de bellas
artes. Pero la belleza también implica una
relación del ser a la inteligencia. En ella
se manifiestan la integridad, la proporción y la emoción estética. El artista es
un buscador de formas o de ideas, más
en la naturaleza misma. Por eso es un
oficio. Aunque el arte comporte una parte de juego, la belleza expresada en formas sensibles es cosa grave que inspira un
respeto sagrado. Por encima del arte está
la ciencia, que tiene por objeto lo verdadero. Lo verdadero sobrepasa lo bello,
puesto que lo bello supone lo verdadero
y sobre todo, porque lo verdadero tiene
más universalidad y más inteligibilidad
que lo bello. Las ciencias tienen por objeto propio lo que es universal y necesario, escapándose a las contingencias de la
sucesión temporal. Se distinguen entre
ellas por el grado mayor o menor de los
principios que aplican. La ciencia que
porta el principio supremo de todo lo que
es o puede ser, será la ciencia perfecta, a
la cual le damos, por excelencia, el nombre de Sabiduría. La ciencia se origina en
la necesidad de conocer y de comprender.
De todos los instintos del hombre, el de la
verdad -y de la verdad por ella mismaes el más profundo y el más insoslayable.
Sabiduría es saber unificado. Conocimiento y fruición de lo absoluto. Visión
de la unidad en los principios o en el
Principio supremo de todo lo que es. El
trabajo - actividad transitiva por esencia- enajena al hombre y le convierte ~n
una suerte de esclavo de la cosa sobre la
cual ejerce su labor. El juego --comparable a la contemplación por la inmanencia de su fruto- es inferior a la teorÍ:l
por toda la actividad corporal que implica y que lo grava de servidumbres análogas a las del trabajo. Sólo la contemplación tiene el valor de fin. Sólo ella puede
ser considerada como el término último de
la actividad espiritual. Pero entiéndase

bien: la sabiduría teorética es fin de la
inteligencia, no fin último del hombre.
La sabiduría teorética debe favorecer la
vida según la virtud y la perfección humana.
Si el hombre no es un espíritu puro,
sino un espíritu encarnado, su actividad
propia es una actividad compleja que
comprende cuerpo y espíritu y que estipula, en cierto modo, el concierto solitario
de las tres actividades fundamentales:
trabajo, juego y contemplación. El trabajo
es la actividad normal y común que llama y asocia óptimamente todas las funciones del hombre. El trabajo conduce al
hombre -mejor que el juego y la contemplación- hacia los hombres. Pero el
trabajo abre al hombre -y en ello estriba
su máxima dignidad- la vía normal hacia su perfección, esto es hacia Dios, principio y fin de todo lo que es y puede ser.
De nada serviría al hombre saber y ser
capaz de la más alta contemplación ~i
perdiese su alma. Ciencia sin conciencia
-decía Montaigne- sería la ruina de las
almas. Así entendida la sabiduría está al
servicio de la vida según la virtud. O para
decirlo con las palabras de nuestra propia
tesis: el saber se agolpa en última instancia, hacia la estrechez de lo "único
necesario": Una filosofía como propedéutica de salvación.
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE.
Teorla de la Democracia. Fundamentos de
Filosofía Democrática. Centro de Estudios
Humanísticos de la Universidad de Nuevo
León, 1963. 278 p.
EL DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL
VALLE, ocupa un lugar de honor en el
panorama del pensamiento filosófico contemporáneo, en lengua castellana.
Su misma vocación, preparación y dedicación a los estudios filosóficos, le han
hecho penetrar con sabiduría e interés en

el análisis y exposición de la doctrina política. Los hechos políticos forman un
sector muy importante de la realidad. El
filósofo que aspira a obtener una comideración total del hombre y el Universo
en que se encuentra, no puede ignorar a
ese sector de la actividad de los seres humanos que realizan los fenómenos de convivencia que son las sociedades políticas.
Por ello, los grandes filósofos son siempre en forma necesaria, a la vez, figuras
de primera importancia en la Historia del
pensamiento político. Aristóteles y su Polltica, Platón y su República, Santo Tomás en la Suma Teo/6gica, Hobbes en el
Leviatan, Locke en sus Dos Tratados sobre el Gobierno, son apenas ejemplos al
azar de la larguísima, casi interminable
lista de obras capitales en el panorama del
pensamiento político elaboradas por los
filósofos en el devenir histórico.
Por ello, Agustín Basave se encuentra
en el camino adecuado para producir óptimos frutos al elaborar doctrina política.
Prueba de ello la constituye su magnífica
Teorla del Estado, aparecida en 1955, y
su Teoría de la Democracia, cuyo comentario es objeto de estas líneas.
Pero el pensamiento filosófico por la
libertad ontológica del hombre, libertad
que lo coloca en la cima de los seres de
la creación al conferirle una dignidad y
una jerarquía resultantes de tener la
"imagen y semejanza" del Ser Absoluto,
está abierto a múltiples direcciones, a
una gama tremendamente diversificada
de matices, de ahí la originalidad del pensamiento a través del tiempo y el distinto
tratamiento de los mismos temas en el
transcurso de la historia.
Por esa misma diversificación resultante de la libertad y a causa de ella implica
también la necesidad de coincidencias. El
motivo condicionante del pensamiento filosófico es la búsqueda de la verdad, la
elaboración de principios universalmente
válidos de explicación del Universo y los
seres que en él se encuentran.

647

�1

1

Por ello, en el pensamiento filosófico
y filosófico-político de Agustín Basave encontramos originalidad y coincidencia. Su
originalidad proviene de su investigación
enfocada hacia el estudio de los fenómenos políticos que no son contemporáneos,
de la claridad, concisión y elegancia de su
estilo y de la hondura, entusiasmo y convicción de su pensamiento político. Las
coincidencias en su pensamiento político
se derivan de su recia raigambre en la filosofía tradicional, en la línea de oro del
pensamiento de la "filosofía perennis", de
Aristóteles a Santo Tomás y del Aquinatense a la áurea floración de filósofos y
teólogos españoles de los siglos XVII y
XVI y de ahí a las nuevas y vigorosas ramas del pensamiento filosófico que provienen de ese tronco secular y alientan en
forma cada vez más potente y significativa
en nuestros días.
El libro objeto de este comentario, Teoría de la Democracia, tiene como tema
uno de los problemas fundamentales tanto
de la teoría política como de la vida política misma.
Desde que aparecieron las primeras sociedades humanas, esto es, desde la aparición del primer grupo de hombres en la
superficie de la tierra, hecho que coincidió con su presencia en la misma tierra,
pues ni siquiera racionalmente al estilo
rousscauniano es posible concebir al hombre aislado de sus semejantes, hubo una
parte de ese grupo que impuso sus decisiones a los demáJ, esto es, apareció lo que
León Duguit habría de llamar "el proceso de diferenciación entre gobernantes
y gobernados". Ahora bien, ¿ cómo seleccionar a ese grupo gobernante? ¿ Quiénes
dentro del grupo tendrán esa facultad
maravillosa de poder imponer su voluntad
a la de los demás? ¿ Cuál será el alcance
de sus decisiones? ¿ De dónde proviene,
dónde reside y en qué consiste ese poder
decisorio? A ese planteamiento general y
elemental de la teoría de las formas de
gobierno corresponde en particular el

648

planteamiento de la Teoría de la Democracia que es una de las múltiples formas
de gobierno.
Este planteamiento lo efectúa Basave
con gran claridad con el simple enunciado
de los temas 2o. y 3o. de su libro: ¿ Qué
es la Democracia? ¿ Cómo es la Democracia? y completa el análisis que efectúa de
la democracia, en el desarrollo de su libro: Fundamentación Ontológica de la
Democracia, Estado Social de Derecho,
La Democracia y las Ideologías. El Concepto de la Soberanía y el Poder del Pueblo. El problema de la representación y
de las élites en la democracia. Educación
para la democracia sin riesgo. Justificación de la democracia.
Ese temario tan interesante, recibe un
adecuado desar~ollo en las páginas de este
volumen, y como expresa el autor en el
subtítulo del mismo la orientación del trabajo se dirige a proporcionar los "Fundamentos de Filosofía Democrática".
En todo este libro campea el entusiasmo del autor por la forma de gobierno
democrático, por C:stimar que es el sistema
político más adecuado para lograr los fines de la sociedad política y en consecuencia los fines del hombre.
Sin embargo estima Basave, en sana
doctrina política, que no en todas las circunstancias es aconsejable un sistema democrático, lo cual es correcto en el sentido
de integración del grupo gobernante, pues
hay ocasiones históricas en las que transitoriamente se justifica la autocracia ( desórdenes graves, guerra civil o internacional, etc.), pero siempre con la tendencia
a volver a la normalidad del régimen
democrático. En cambio en cuanto al
contenido teleológico de la democracia,
el gobierno para el pueblo, no hay motivo
ni circunstancia alguna que pueda justificar la desviación de ese objetivo.
Por ello y como ligera discordia entre
tanta y tan cordial concordancia me atrevo a discrepar de la afirmación del autor,
por otra parte muy generalizada en la

doctrina aún colocada en la misma posición ideológica, que es la mía, comentando la cita que hace de Vitoria: "desde el
momento en que la república tiene el derecho de administrarse a sí misma, lo que
hace la mayor parte, lo hace toda ella.
Por lo tanto puede aceptar la forma política que quiera, aún cuando no sea lo
mejor" y agrega Basave, "es cuestión de
libertad humana. El derecho natural no
prescribe terminantemente la democracia".

Colocados en la línea del derecho natural de la escuela aristotélico-tomista, el
orden correspondiente al mismo, es independiente y superior a la voluntad del
hombre pues su misma objetividad jus
est in rebus, confirma Domingo de Soto,
así lo impone, es así que la sociedad política es una realidad objetiva, luego en
la misma sus estructuras normativas adquieren esa misma calidad y en consecuencia su orden natural se impone a la
voluntad humana. Si se ha demostrado
por el propio Basave que la democracia
es el orden más conveniente para estructurar las comunidades políticas como forma de Gobierno que recoge precisamente
en normas positivas los lineamientos de
ese orden natural subyacente a las mismas, en consecuencia la conclusión es evidente: la democracia es de derecho natural prescrito de manera terminante,
pues no podría contradecirse el orden
por un apartamiento del mismo o desorden.
No impide lo anterior las excepciones
anotadas respecto a la posibilidad transitoria de existencia de regímenes autoritarios, pero ello equivale a un remedio
medicinal para un organismo enfermo, y
así como no requiere terapéutica el cuerpo sano, la comunidad política normal
habrá de vivir dentro de su orden natural
que es el de la democracia.
Y punto final, pues la glosa o comentario de un libro tan magnífico y sugerente en un tema de tanta actualidad y

trascendencia harían rebasar el propósito
de estas líneas de ser una elemental reseña bibliográfica. A los lectores queda
completarla.
EUSEBIO CASTRO

PuNio D. ÜRDÓÑEZ. Licenciado y General Don Lázaro Garza Ayala. Colección
del Congreso Nacional de Historia para
el estudio de la Guerra de Intervención.
No. 18. Sociedad Mexicana de Geografía
y Estadística. México, 1963. 254 p.
No EXISTÍA ESTUDIO alguno acerca de este ameritado personaje neoleonés, salvo
la semblanza publicada por don Santiago
Roe! en 1927, mfocada bajo el aspecto
puramente militar.
Es el trabajo del Prof. Ordóñez el más
amplio de que ahora se dispone. Aunque
no se trata de una biografía, sino de una
recopilación de material abundante sobre
los aspectos más importantes de la vida
del general.
Se inicia con la transcripción literal de
los apuntes biográficos de Ignacio Zaragoza, por Francisco Sosa. Analiza luego
la vida militar de Garza Ayala, en su
larga trayectoria de 56 años, ciñéndose
absolutamente al trabajo de Roe!, y transcribiendo la hoja de servicios y la parte
oficial de la batalla del 5 de mayo. Se
ocupa, en seguida, de la política educativa de éste, durante su actuación como
gobernante de Nuevo León.
En el Capítulo XV, vacía el texto de
las Lecciones Orales de Legislación Comparada, escritas por Garza Ayala, para
dar idea de la filosofía jurídica del biografiado. En el V, transcribe también el
texto íntegro del folleto publicado en
1873, sobre la desavenencia política entre
éste y el Lic. Genaro Garza García.
Pasa luego a transcribir la parte esencial de la Memoria de gobierno, de Garza
Ayala, con su discurso a la Cámara, los

649

�rasgos geográficos de Nuevo León, y los
capítulos de los más importantes ramos
administrativos. Para concluir con el Capítulo VII, llamado Garza Ayala, Historiador, y en el cual vierte el texto del
estudio sobre la fundación de Linares,
hecho con motivo de las disensiones de
aquella ciudad con Hualahuises.
Como se ha dicho, es una serie de documentos con cierta continuidad, utilísimos para conocer la vida del héroe.

I. C. G.

M onograf!a del Municipio de Higueras,
Nueuo Le6n. Primer centenario de su
erección en Villa. 1863 - 1963. Imp. Villarrubia; Monterrey, 1963. 60 p.
LA BIDLIOORAFÍA SOBRE los municipios de
Nuevo León es muy escasa. Pocos pueblos
cuentan con estudios particulares, y difícilmente se encuentran datos sobre los
diversos aspectos de su evolución.
La celebración de algún aniversario notable, ha dado origen a que, en algunos,
se hayan intentado ensayos más o menos
importantes: Cadereyta, Zuazua, Allende,
etc., tienen este tipo de publicaciones.
Acaba de aparecer una sobre Higueras,
con información geográfica, económica e
histórica, así como con semblanza &lt;le sus
hijos notables.
No se trata, desde luego, de una obra
erudita, ni de una investigación exhaustiva. Es, sin embargo, una aportación buena para la difusión del pasado, casi siempre desconocido, de estos pueblos. Los
perfiles biográficos del coronel Ruperto
Martínez, Gral. Teodoro Elizondo, Gral.
José V. Elizondo, etc., así como la lista
de hijos distinguidos del Jugar, ofrecen
datos muy valiosos para la historia de
Nuevo León.
Aunque el trabajo aparece anónimo, se
consigna en una nota muy discreta que

650

mos alguno de los interesantes capítulos
de este primer tomo: la fuente Griega; la
fuente Romana, para llegar a la fuente
Cristiana, principiando por el Nuevo Testamento y de éste hasta San Agustín, incluyéndose la cuestión de los primeros
cristianos y el problema de la guerra. Prosigue con Constantino y la Alianza de la
Iglesia y el Estado. San Agustín y la
Ciudad de Dios. En el capítulo primero,
de la décima parte, se estudia el Agustinismo Político en la Edad Media; el Cristianismo, como primera comunidad internacional; el Cristianismo y su influencia
en la vida internacional; la Paz de Dios
y la Tregua de Dios, el Arbitraje en la
Edad Media y Las Cruzadas; las Universidades; la Escolástica y la Teocracia;
Santo Tomás de Aquino, San Buenaventura; Roger Bacon; la Reacción AntiTeocrática; las Influencias Modernas; los
Arabes; Aristóteles y "De Monarchia".
En el capítulo cuarto se trata de los Utopistas y los Irenistas, tanto en la antigüedad como en la Edad Media; Platón y
la "Atlántida"; la Edad Media Cristiana;
Pierre Dubois y la "De Rccuperatione
Terrae Sanctae".
En el capítulo quinto de este primer
tomo, se hace un estudio del Derecho Internacional en la Edad Media; las Escuelas de Derecho; la Noción Cristiana de
Derecho Natural; la Teoría de la Guerra
Justa, en San Agustín; los compiladores :
Isidoro de Sevilla; Gracián; Tomás de
Aquino.

éste fue realizado por los profesores J uanita González y Rogelio Villarreal.

l. C. G.
LAs PRENSAS UNIVERSITARIAS de Francia han dado a la luz la interesante obra
del Dr. Théodore Ruyssen, Profesor honorario de la Universidad de Burdeos, la
que ha sido incluida en las publicaciones
de la Facultad de Letras de la Universidad de Grenoble, en Francia.
Escrita en francés, esta obra lleva el
título de Las Fuentes Doctrinales- del Internacionalismo ( Les Sources doctrinales
de l'Internationalisme) y consta de tres
bien nutridos volúmenes, el primero aparecido en 1954, el segundo en 1958 y el
tercero en 1961. Las Fuentes Doctrinales
del Internacionalismo, constituye uno de
los estudios más importantes que actualmente se hayan hecho en torno a este importante movimiento, que "en nuestros
días sirve de punto de partida a todas
las naciones del mundo, a efecto de establecer entre ellas cada vez más amplias
y más diversas relaciones en el orden económico, cultural y político", en las propias palabras en el prefacio de la obra
del Profesor Ruyssen.
Resultaría imposible en los límites de
una reseña bibliográfica señalar el valioso contenido de esta obra en la que intervienen, para su estudio, los factores
espirituales, económicos, jurídicos y políticos, que con profundidad nos muestra
el doctor Ruyssen a través del bien dispuesto y nutrido material. Asi, el tomo
primero de la obra, comprende desde los
· orígenes del Internacionalismo o sean sus
más antiguas fuentes, partiendo desde la
fuente biblica, hasta la Paz de Westfalia.
A través de este primer tomo desfilan
por sus páginas los más altos exponentes
del pensamiento filosófico, jurídico y político, analizados desde el ángulo internacionalista, asi como sus diversas contribuciones en el correr de la historia. Anota-

(

En lo que se refiere a los Tiempos Modernos, se estudia lo relativo a la Edad
Media en esta etapa, con el nacimiento
de los grandes Estados; el Descubrimiento
del Nuevo Mundo; las Grandes Exploraciones; el Humanismo del Renacimiento;
el papel desempeñado por la Imprenta; la
Reforma Protestante y las Sectas Pacifistas; U na Antítesis del Internacionalismo;
Maquiavelo; Tomás More; la Utopía;
Erasmo: el Humanismo Pacifista; Rabeláis; Montaigne; Campanella; Sully y el

"Gran Designio"; "La Nueva Atlántida",
de Francisco Bacon; los Juristas; la Evolución del Derecho Internacional; la crítica Dominicana de la Cotonización: Las
Casas; los Juristas Católicos: Francisco
de Vitoria; la Comunidad Internacional;
la Colonización; el Derecho de Guerra.
Francisco Suárez: Origen y naturaleza de
la Ley Civil; el conflicto de soberanías; la
Iglesia; la Comunidad Humana y la Guerra; un jurista neutral: Juan Bodino; Alberico Gentili; Hugo Grocio; los Economistas; el mercantilismo; el nacimiento
de la economía política y, para finalizar,
la Paz de Westfalia.
En el tomo segundo se estudia desde la
Paz de Westfalia a la Revolución Francesa, y como en el tomo precedente, se
hace un profundo estudio de los diversos
aspectos del Internacionalismo a través de
las literaturas, de la diplomacia, de la
guerra y de las doctrinas políticas y filosóficas, así como la contribución de los
juristas y de los economistas.
En el tomo tercero, y último, se estudia
desde la Revolución Francesa hasta mediados del siglo XIX, incluyéndose un índice general y dándose asi por terminada
la magnífica obra que pone los cimientos,
perfectamente bien cimentados para iniciar estudios no solamente dentro del
campo mismo del Derecho Internacional,
sino en otras disciplinas de no menos interés, y constituyendo, por último, esta
obra una brillante aportación en el terreno de las nuevas ideas en torno a la nueva corriente que es, en nuestros días, el
Internacionalismo.
Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

GmvANNI PREVITALI, Vida y Obra de Ricardo Güiraldes. Edición de obsequio.
(Trad. del inglés. Pablo Max Ynsfran).
Edit. William R. Grissom. St. Petersburg,
Flo. U.S.A. 1963.
LA VIDA

Y ÜBRA

DE RrCARDO GÜIRALDES

651

�del Doctor Giovanni Previtali, en parte
se basa --como él mismo lo confiesa en
el prólogo- en su disertación doctoral
que presentó en la Universidad de Yale.
De allí que encontramos un estilo directo,
sin retoricismos vanos en el contexto de
la obra. Desde el punto de vista externo
la obra de Previtali está constituida por
273 páginas mecanografiadas en tipo
grande que nos dan un total de veinticinco capítulos.
La edición estuvo revisada por Adelina
del Carril de Güiraldes. La traducción
del inglés corrió a cargo de Pablo Max
Ynsfran, profesor de Estudios Hispanoamericanos de la Universidad de Texas.
Y la obra viene presentada y autorizada
por una carta-prefacio del gran escritor
argentino Jorge Luis Borges.
El doctor Previtali -nos dice Borgesha ejecutado una doble labor de investigación fatigosa y de lucida recreación y
adivinación. Y ciertamente asi lo es.
Inicia Previtali presentando a Ricardo
Güiraldes desde su niñez y, paulatinamente, nos va adentrando en la problemática vital del escritor argentino.
En cierta manera nos muestra cómo
hacia 1900 empieza a gestarse el Don Segundo Sombra, con la aparición de Segundo Ramírez, que para Güiraldes personificó al gaucho de las gestas pampeanas.
El autor de Vida y Obra de Ricardo
Güiraldes nos hace ver cómo en la adolescencia de éste, empieza a notarse el
influjo de los Modernistas, con Rubén a
la cabeza, y como consecuencia natural
el influjo de los poetas simbolistas y parnasianos franceses. En fin, hasta el capítulo XIX, Previtali nos va incluyendo
- por así decirlo- dentro de la parábola
vital del autor de Don Segundo Sombra.

A partir del capítulo XX Previtali empieza a realizar un estudio de forma y
contenido en la obra de Güiraldes. De
nuevo aquí nos hace ver la gran influencia que recibe éste de ios autores franceses. Importante es el capítulo XXV, úl-

652

timo de la obra de Previtali, donde con
un análisis casi fenoménico, ataca la obra
más importante de Güiraldes: Don Segundo Sombra. Inicia esta interpretación
planteando la temática general, la observación estructural y la colocación de la
obra dentro de la ficción literaria ( Dichtung) . A esto, sigue un análisis particular
de los personajes centrales y secundarios
-menores-, de las costumbres de la
pampa, para, por último, plantearnos el
problema del simbolismo, estilo y ubicación de la obra Don Segundo Sombra
dentro de la literatura.
U na de las características más valiosas
de la obra de Previtali es su acervo bibliográfico donde nos da desde las distintas
ediciones de la obra de Güiraldes hasta
los estudios crítico-literarios que sobre el
mismo se han realizado.
"Todos debemos alegrarnos -nos dice
Borges- de que se haya escrito este libro
que será indispensable para el estudio de
la vida ejemplar y de la perdurable labor
del poeta que cierra y corona, con una
suerte de relato elegíaco, el largo ciclo de
la literatura gauchesca".
Lic. EouARDo GUERRA CASTELLANOS
SAMUEL RAMos, Estudios de Estética,
Instituto de Investigaciones Estéticas,
Universidad Nacional Autónoma de México, México, 1963.
SAMUEL RAMOS FUE, en su larga vida de
estudios, un hombre interesado siempre
en los problemas del arte y de la estética.
Sus trabajos sobre estos temas que ocuparon su. pensamiento, aparecen publicados en diferentes fechas, como testimonios
de esta preocupación hacia la que dedicó
su esfuerzo y su tiempo. Por ello, esta
edición del Instituto de Investigaciones
estéticas de la Universidad Nacional Autónoma de México es un magnífico homenaje a la memoria del ilustre maestro
y pensador desaparecido.

Con una Advertencia del Director
del Instituto, Justino Fernández, en la
que se nos dice que con este libro se tendría una "visión completa de las ideas
estéticas del filósofo y humanista", y una
Biografía de Samuel Ramos, escrita por
Juan Hernández Luna, se abren las páginas de este libro, donde se reúnen trabajos y ensayos dispersos aparecidos originariamente en revistas o prólogos de
libros.

El volumen se divide en cinco grandes
partes: I. Estética idealista: ( l. El concepto griego de lo bello ( 1956). 2. La
estética griega ( 1954). 3. La teoría de
Kant sobre el placer estético (1938). 4.
La estética de Benedetto Croce ( 1925).
II. Estética contemporánea: l. La estética de G. W orringer (inédito) . 2. La estética de R. G. Collingwood (1959). 3.
La estética de J ohn Dewey ( 1949). 4. La
estética de Martín Heidegger ( 1958). 5.
La estética de Nicolai Hartmann (inédito,
1956). III. Estética de la música: l. Estética de la música en los filósofos románticos ( 1929). 2. La música y el sentimiento ( 1929). 3. El caso Stravinsky ( 1929).
IV. Estética de la pintura mexicana: l.
Estética de la pintura (1927). 2. Diego
Rivera ( 1958). 3. Veinte años de pintura
en México ( 1949) . 4. Julio Castellanos
( 1926). 5. Santiago Rebull ( 1926). 6.
Manuel Iturbide (1926). V. Estética mexicana: l. La estética de Antonio Caso
(1952). 2. La estética del arte indígena
antiguo de Justino Fernández (1954). 3.
Estética de la ciudad de México (inédito).
Este índice, que hemos reproducido
aquí con las fechas de publicación, nos
orienta y auxilia para seguir los derroteros de Samuel Ramos en el campo de la
estética. Ordenando este material por
asuntos, se agrupan trabajos de épocas
diferentes, antecediendo a otros de años

posteriores, todo con el propósito de presentar un orden interno y no meramente
cronológico.
A Samuel Ramos se debe la presentación en lengua española de tres obras fundamentales en la estética contemporánea,
de las que son autores Croce, Dewey y
Heidegger. Las traducciones de Ramos
permitieron así la introducción y el manejo de las ideas de estos filósofos, y la
más temprana, o sea la de Croce en 1925,
es prueba fehaciente de que la estética
fue una de las primeras, y más permanentes, ocupaciones del pensamiento de Ramos.
El valor que tienen las páginas de estos
Estudios de estética lo encontrarán fácilmente los estudiantes de humanidades,
quienes tienen aquí una guía magnífica
del pensamiento occidental en torno a los
problemas estéticos. La exposición de Samuel Ramos, sencilla y abierta, se ubica
fácilmente en el nivel de iniciación, pero
sin que por ello pierda profundidad y
calidad.
"La estética idealista" y "La estética
contemporánea" son quizá los dos apartados más interesantes de todo el volumen, el primero por los estudios dedicados a la estética griega y al concepto griego de lo bello, donde se sintetizan, con
precisión, las líneas principales de la concepción griega del arte ( techne) y de lo
bello, así como por la parte dedicada a
Kant; y el segundo, por la presentación
que se hace del pensamiento de cinco
grandes filósofos modernos sobre la estética.
Estudios de estética, de Samuel Ramos,
será sin duda un libro que se manejará
por muchos lectores; cumple un alto fin
pedagógico y se le puede citar, con justicia, entre las grandes aportaciones del
pensamiento filosófico mexicano moderno.
ALFONSO RANGEL GUERRA

653

�CANJE

PUBLICACIONES RECIBIDAS *
( 1963)
ALEMANIA:

Institut für Auslandsbeziehimgen, Zcitschrift für Kulturaustansch, Stuttgart, Año 13,
Cuadernos 1, 2, 1963.
Problems of the peoples of the URRS, editcd by a Comittce of Thc Leaguc for thc
Liberation of the Peoples of thc URRS, Munich, No. 16, diciembre de 1962; No.
17, marzo de 1963; No. 18, junio de 1963; No. 19, otoño de 1963.
Universitas, Revista alemana de letras, ciencias y arte, edición trimestral en lengua
española, Stuttgart, Vol. I, No. 2, junio de 1963.
ARGENTINA:
CAFFESE, MARÍA E. y CARLOS F. LAFUENTE, Mayo eri la bibliografía, Facultad de Filosofía y Lrtras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1962, 278 pp.
Cuadernos de Historia de España, Instituto de Historia de España, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, XXXV-XXXVI, 1962.
Bibliografía argentina de artes y letras, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
No. 9; No. 11; No. 12; No. 13; No. 14; No. 15.
Bolet!n de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Santa María de los Buenos
Aires, Año V, No. 18, mayo de 1963; No. 19, agosto de 1963.

Boletin del In stituto de Historia Argentina "Dr. Emilio Ravignani", Buenos Aires,
Año VI, Tomo VI (Segunda Serir), No. 10, 1961.
Boletín informativo, Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 23, 2a. 5erie,
octubre-noviembre-diciembre de 1962.
Blanco sobre negro, Ed. Losada, S. A., Buenos Aires, No. 29, agosto de 1963.
FERNÁNDEZ DE VroAL, S. M., Bibliografía argentina de artes y letras, Compilaciones
especiales, Roberto J. Payr6, Fondo Nacional de las artes, Buenos Aires, 1963, 74 pp.
Ficci6n ( Cuentos - ensayos - cine - música - libros - teatro - crónicas - artes plásticas),

*

Se recogen por orden alfabético libros y publicaciones periódicas.

655

�Panorama de un siglo y medio de cultura argentina, Nos. 2-1-25, mano-abril-mayo-junio
de 1960.
KovAcc1, OFELIA, La pampa a través de Ricardo Güira/des, Instituto de Literatura
Argmtina "Ricardo Rojas", Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos
Aires, Buenos Aires, 1961, 167 pp.
LAGWANOVICB, DAVID, Bibliogra/la argentina de artes y letras, Compilaciones espe-

CANADÁ

Repor~ o/ T_he Principal o/ Queen's University to the Board o/ Trustees, Qucen's Univers1ty, Kmgston, Ontario, 1961-2.
COLOMBIA

ciales, Bibliogra/la de la página literaria de La Gaceta, de San Miguel de Tucumán
( 1956-1961), Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, s/f., 48 pp.
LEVY, MAT1LDE, El extranjero en. el teatro primitivo de Buenos Aires, Instituto de Literatura Argentina "Ricardo Rojas", Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de
Buenos Aires, Buenos Aires, 1962, 52 pp.

Nordeste, Revista de la Facultad de Humanidades, Universidad Nacional del Nordeste,
Resistencia, Chaco, No. 4, diciembre de 1962.
PAZ, MARTA LENA, Bibliogra/la argentina de artes y letras, Compilaciones especiales,
Carlos Mauricio Pacheco, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires, 1963, 96 pp.
Philosophia, Revista del Instituto de Filosofía, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacion¡l de Cuyo, 'Mendoza, No. 27, 1963.
Revista de literaturas modernas, Instituto de Lenguas y Literaturas Modernas, Facultad de Filosofia y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, No. 2, 1960.
s/n. May&lt;&gt; documental, t. I, Advertencia y prólogo de Ricardo R. Caillet, Bois, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1961, 293 pp.
SALVADOR, NÉLIDA, Revistas argentinas de vanguardi&lt;4 (1920-1930), Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires, Buenos Aires, 1962, 108 pp.
Sapientia, Organo de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica Argentina, Santa
María de los Buenos Aires, Año XVII, No. 66, 1962, fJio XVIII, No. 67, 1963;
No. 68, 1963.
TJARKS, GERMAN O. E., El Consulado de Buenos Aires y sus proyecciones en la historia
del Rlo de La Plata, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires,
Buenos Aires, 1962, 971 pp.

Universidad, publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 53,
julio-septiembre de 1962; No. 54, octubre-diciembre de 1962; No. 55, enero-mano
de 1963; No. 56, abril-junio de 1963.
Universidades, Unión de Universidades de América Latina, Buenos Aires, (Segunda
Serie), Año II, Nos. 7-8, enero-junio de 1962; Nos. 9-10, julio-diciembre de 1962;
No. 11, enero-marzo de 1963.

Bt.LGICA

Courrier du Centre International d'Etudes Poétiques, Maison International de la Poesie,
Bruselas, No. 40; No. 41; No. 44.

BRASIL

Boletim Bibliogra/ico, Universidade de Minas Gerais, Belo Horizonte, Minas Cerais,

Anuario ~olombiano de Historia social de la Cultura, Sección de Historia d,· Colombia
Y América, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Colombia Bogotá, Vol. I, No. l, 1963.
'
Estudi~s ~e derecho,, Facultad de Drrecho y Ciencias Políticas de la Universidad de
Anuoquia, Medellm, Año XXIII, Vol. XXI, No. 62, septiembre de 1962. Año
XXIV, Vol. XXII, No. 63, marzo de 1963.
The.iaurus, Bolrtín drl Instituto Caro v, Cuervo, i&gt;Vlj
ll~,otá, Tomo X\'II, ...
,,o. 2, mayoagosto de 1962; No. 3, septiembre-diciembre de 1962. Tomo XVIII , No. J, l'neroabril de 1963.
COSTA RICA

Revista de Ciencias Jurídicas, Escuela de Drrccho, Universidad de Costa. Rica, Ciudad
Universitaria, No. 1, mayo de 1963.
s/n. L_ista de tesis de !{rado de la Unfoersidad de Costa Rica, publicaciones de la Universidad de Costa Rica, serie bibliográfica No. 14, Ciudad Universitaria "Rodrigo
Facio", 1962, 131 pp.
CUBA
ALVAR_EZ, _CHEO, El trot·ador cancionero, Los poetas del pueblo, Departamento de InvestJgac1ones Folklóricas, Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1962,
130 pp.
BENET Y CASTELLÓs, EDUARDO, Birin, novela, Din·cción Central de Publicaciones Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1962, 185 pp.
'
fEIJÓO, SAMUEL, Caminante montés (1955-59), Dirección de Publicaciones, Universidad
Central de Las •Villas, Santa Clara, 1962, 174 pp.
Gu1LLÉN, N1coLÁs, Prosa aprisa, cr6nicas, Dirección de Publicacionrs, Universidad
Central de Las Villas, Santa Clara, 1962, 343 pp.
Islas, Revista de la Universidad Central de Las \'illas, Santa Clara, Vol. IV, No. 2,
Vol. V, No. l.
s/n. Cuentos populares citbanos, t. II, Recopilación de Samuel Feijóo, Departamento
de Investigaciones Folklóricas, Univel"idad Central de Las Villas, Santa Clara, 1962,
225 pp.
SuÁ.REZ SoLÍs, RAFAEL, Un pueblo donde no pasaba nada (novela de tiempo quieto)
Dirección General de Publicaciones, Universid.,d Central de Las Villas, Santa Clara'.
1962, 212 pp.

Año 1, No. 1, julio de 1962.
Revista da Universidade de Minas Gerais, Bclo Horizonte, Minas Cerais, No. 12, enero
de 1962; No. 13, julio de 1963.

657
656
1142

�CHECOESLOVAQUIA
Acta Universitatis Carolinae, Philosophica et Historica I, 1962; 2, 1962, Aesthctica
3; 4, 1962. Philologica 1, 1962, Germanistica Pragensis II; 2, 1962, Orientalia Pragensia II; 3, 1962, Slavica Pragensia IV, Universita Karlova, Praga.

CHILE
Anales de la Facultad de Teología, Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago,
No. 14, 1962.
Revista Chilena de Historia y Geografía, publicada por la Sociedad Chilena de Historia
y Geografía, Santiago, No. 130, 1962.

ECUADOR
Anales de la Universidad de Cuenca~ Cuenca, Tomo XVIII, No. 4. Tomo XIX, No. l.
Boletín de la Academia Nacional de Historia, Quito, Vol. XLIV, No. 100, julio-diciembre de 1962.

EL SALVADOR
La Universidad, Revista trimestral de la Universidad de El Salvador, San Salvador,
Año LXXXVI, Nos. 3-4, julio-diciembre de 1961.

ESPA~A
Archivo Ibero-Americano, Revista trimestral de Estudios Históricos publicada por los
PP. Franciscanos, Madrid, Año XXII, Nos. 85-86, enero-junio de 1962; Nos. 87-88,
julio-diciembre de 1962. Año XXIII, No. 89, enero-marzo de 1963.
Augustinus, Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Vol. VII, Nos. 27-28, julio-diciembre de 1962. Vol. VIII, No. 29, enero-marzo
de 1963; No. 30, abril-junio de 1963.
Convivium, estudios filos6ficos, Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Barcelona, Barcelona, Nos. 9-10, enero-diciembre de 1960.
Revista de Indias, Instituto Fernández de Oviedo, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, Año XXI, Nos. 85-86, julio-diciembre ele 1961. Año XXII,
Nos. 87-88, enero-junio de 1962.

ESTADOS UNIDOS
ALEJANDRO, S. I., JosÉ M., Estudios gnoseol6gicos, Libros "Pensamiento", Juan Flores, Editor, Barcelona, 1961, 309 pp.
BRUCE, FRANKLIN, H., The wake o/ the Gods, Melville's mithology, Stanford University Prcss, Stanford, California, 1963, 236 pp.

658

CARPEAUX, ÜTTO MARÍA, Hist6ria da Literatura Occide11tal, Edic;;óes O Cruzeiro, 1961,
465 pp.
DYNNIK, M. A., Historia de la filosofía, desde finales del siglo XIX hasta la Revoluci6n Socialista de octubre de 1917, t. V, Ciencias Económicas y Sociales, Juan Grijalvo, Editor, México, 1963, 783 pp.
Handbook of Latin American Studies, prcpared in The Hispanic Foundation in The
Library of Congress, University of Florida Press, Gainesville, Florida, No. 23, 1961;
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Hispanic Review, a quarterly journal devoted to research in the hispanic languages
and litcratures, The Dcpartment of Romance Languages, University of Pennsylvania,
Philadelphia, Vol. XXXI, No. 1, enero de, 1963; No. 2, abril de 1963; No. 3, julio
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Historical Abstracts, Santa Bárbara, California, Vol. 6, No. 1, marw de 1960; No.
2/3, septiembre de 1960; No. 4, diciembre de 1960. Vol. 7, No. 1, marzo de 1961;
No. 2/3, septiembre de 1961; No. 4, diciembre de 1961. Vol. 8, No. 1, marzo de
1962; No. 2/3, septiembre de 1962; No. 4, diciembre de 1962. Vol. 9, No. 1, marzo
de 1963, No. 2/3, septiembre de 1963.
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Journal o/ lnter-American Studies, published quarterly Ior The School of Inter-Amcrican Studies, University of Florida, Gainesville, Florida, Vol. V, No. 2, abril de
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The Philosophical Review, edited by The Sage School of Philosophy, Comell, Univcrsity, Ithaca, N. Y., Vol. LXXII, No. 1, enero de 1963; No. 2, abril de 1963; No. 3,
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HOLANDA
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ITALIA
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No. 1, enero-abril de 1963.

JAPÓN
Bigaku ( Aesthetics), published quarterly in collaboration with Bijutsu Shuppan-sha, by
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MÉXICO
Ábside, revista de cultura mexicana, México, Año XXVII, No. 1; No. 2; No. 3; No. 4.
Anuario de Letras, Revista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional
Autónoma de 'México, México, Año I, 1961.
Boletín del Archivo General de la Nación, Secretaría de Gobernación, Archivo General
de la Nación, Palacio Nacional, México, Segunda Serie, Tomo III, No. 2, abril-mayojunio de 1962; No. 3, julio-agosto-septiembre de 1962; No. 4, octubre-novicmbrediciembre de 1962. Tomo IV, No. 2, abril-mayo-junio de 1963.
FERNÁNDEZ DE JÁuREGU1 URRUTIA, DoN JosEPH ANTONIO, Descripción del Nuevo
Reyno de León (1735-1740), edición de Malcolm D. McLcan y Eugenio del Hoyo,
Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie: Historia, 1, Monterrey, N. L., 1963, 115 pp.
Historia Mexicana, El Colegio de México, México, Vol. XIII, No. 2, octubre-diciembre de 1963.
HoYo, EUGENIO DEL, Indice del ramo de causas criminales del Archivo Municipal de
Monterrey, publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie: Historia, 2, Monterrey, N. L., 1963, 101 pp.
La palabra y el hombre, Revista de la Universidad Veracruzana, Xalapa, No. 25, eneromano de 1963. No. 26, abril-junio de 1963. No. 27, julio-septiembre de 1963.
LE!VA, RAÚL, Imagen de la poesla mexicana contemporánea, Centro de Estudios Literarios, Universidad Nacional Autónoma de México, Imprenta Universitaria, México, 1959, 373 pp.
Memoria de El Colegio Nacional, Editorial del Colegio Nacional, México, Tomo V,
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Mirador cultural, Revista de la Universidad Iberoamericana, México, No. 1, agostodiciembre de 1962.
PERALES OJEDA, ALICIA, Asociaciones literarias mexicanas, siglo XIX, Centro de Estudios Literarios, Universidad Nacional Autónoma de México, Imprenta Universitaria, México, 1957, 275 pp.

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�PORTUGAL

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PUERTO RICO

Asomante, Revista trimestral, la edita la Asociación de Graduadas de la Universidad
de Puerto Rico, San Juan, Año XVIII, No. 4, octubre-diciembre de 1962. Año XIX,
No. 1, enero-marzo de 1963. No. 2, abril-junio de 1963. No. 3, julio-septiembre
de 1963.

nischen Sprachen, mit besonderer Berücksichtigung des Altprovenzalischen, Abhandlung zur Erlangung der Doktorwürde der Philosophischen Facultat der Universitat
Zürich, Buchdruckerei Winterthur AG-1960, 59 pp.
PLozzA, PIERA, Buoni incontri di Antonio Baldini, Tesi di laurea presentata alla Facolta
di Lettere dell'Universita di Zurigo, Tipografía Bettini, Sondrio, 1962, 155 pp.
ScHLOCKER-SCHMIDT, lIILDEGARD, ]ean-]acques Ampere ein Begründer des Komparatismus in Frankreich, Abdhandlung zur Erlangung der Doktorwürde der Philosophischen Faultat I der Universitat Zürich, Mikropie GmbH, 'Munich, 1961, 136 pp.
WEBER, MARCEL, Contributions a l'étude du dimutif en franfais moderne, essai de systematisation, These présentée la Faculte des Lettrcs de l'Universite de Zurich, pour
l'obtention du grade de docteur, lmprimerie Otto Altorfcr Co., Zurich, 1963, 41 pp.

a

URUGUAY
SUECIA
GossELMAN, CARL AuGusT, Informes sobre los Estados Sudamericanos en los años de
1837 y 1838, Biblioteca e Instituto de Estudios Ibero-Americanos de la Escuela de
Ciencias Económicas, Estocolmo, 1962, 172 pp.
Memoria correspondiente a los años académicos de 1960-1961 y 1961-1962, Biblioteca
e Instituto de Estudios Ibero-Americanos de la Escuela de Ciencias Económicas,
Estocolmo, 1962.

ANCHTERI PÉREZ, Lms, Ahora siempre, Ed. Agon, Montevideo, s/f., 22 pp.
Boletín, Agrupación por la Formación del Adolescente, Montevideo, No. 3/4, marzojunio de 1963.
RELors, EuGEN, Locura y siete antifábulas, Ediciones Humanidad, Montevideo, 1961,
31 pp.
RELGIS, EuGEN, En un lugar de los Ande.r y otros poemas, Cuadernos Julio Herrera y
Reissig, Montevideo, 1960, 62 pp.
RELms, EuGEN, La paz del hombre, Ediciones Humanidad, Montevideo, 1961, 141 pp.

SUIZA
VENEZUELA
BILLETER, REGULA, Les valeurs spectaculaires dans l'oeuvre de Moliere These préscntée
a la Faculté des Lettres de l'Université de Zurich, Imprimerie Maleva, Boulogne
( Seine), 1962, 43 pp.
BLASS, JoACHIM, Der Ausdruck der zeitlichen Unmittelbarkeit, mit besonderer Berücksichtigung des Franzosischen, Dissertation zur Doktorwürde der Philosophichen Fakultlit I der Universitat Zürich, Buchdruckerei Winterthur AG-1960, 28 pp.
GROTZER, PETER, La conscience du temps dans l'oeuvre de Gabriel Marce!, Essai de
critique littéraire, These présentée a la Faculté des Lettres de l'Université de Zurich, pour l'obtention du grade de docteur, Steicht Zürich, 1962, 188 pp.
KuHN-METERHANS, DoR1s, Le curé de Tours, Studie zur Macht und Ohnmacht des
Menschen im Werke von Honoré de Balzac, Abhandlung zur Erlangung der Doktorwürdc der Philosophischen Fakultat I dcr Universitat Zürich, Juris-Verlag, Zürich,
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KuNDERT, HANS, Romancerillo Sanabrés, Memoria doctoral presentada a la Facultad
de Filosofía de la Universidad del Zurich para obtener el grado de doctor, Talleres
Gráficos Bermejo, Madrid, 1962, 100 pp.
LICHTENHAN, La storia di ove dove onde donde di dove da dove, Tesi di laurea presentata alla Facolta di Lettere dell'Universita. di Zurigo, Tipografía Ameba, Basilea,
1951, 45 pp.
MATTA, SVETLANA, Existence poétique de Bacovia, Th~se présentée a la Faculté des
Lettres de l'Université de Zurich pour l'obtention du grade de docteur, Edition P.
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1962; LXXXII, enero-marzo de 1963; LXXXIII-LXXXIV, abril-septiembre de 1963.

663

�Acab6se de imprimir el dia 30
de abril de 1964 en los Talleres de la Editorial Jus, S . A.
Plata de Abasolo número 14,
Col. Guerrero. México 3, D. F.
El tiro /tte de 1,000 ejemplares.

Ejemp l ar

0434

�</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Humanitas, Sección Noticias y Reseñas Bibliográficas, 1964, No 5, Enero</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>Rangel Frías, Raúl, 1913-1993</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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