<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5322" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5322?output=omeka-xml" accessDate="2026-05-18T20:33:51-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3886">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5322/HUMANITAS._1967._Ciencias_Sociales.ocr.pdf</src>
      <authentication>159eed64f01f1735ef992e8a78807f41</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="146731">
                  <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA PERSONA Y LOS DERECHOS HUMANOS
EN EL DERECHO INTERNACIONAL
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Universidad de Nuevo León

INQUIBTUD Y ANGUSTIA SON las características de nuestro tiempo debidas a
la tensión producida por la grave amenaza de una guerra inminente. Por desgracia, los esfuerzos en pro de la paz no resultan equilibrados ante el peligro
bélico. Si el hombre moderno vive confuso es que la época propicia tal confusión. Así, vemos cómo diversas instituciones se tornan inoperantes y la
crisis del Derecho es evidente, como signo revelador de nuestro tiempo y si
en el orden interno tal crisis se agudiza, es natural su reflejo en el campo
internacional, situación internacional que, a su vez, presenta nuevas circunstancias de transformación, de ser y de existir. Algún pensador ha dicho que
el hombre de nuestros días se ha despersonalizado y que sólo la siniestra
presencia inminente de la guerra parece preocuparle. En otro aspecto, es imposible soslayar los nobles esfuerzos y los intentos de la más alta institución internacional, que, como portavoz de la Humanidad, es la Organización de
las Naciones Unidas.
En estudio previo/ dijimos que "en la peligrosa distancia que se ha establecido entre el hombre y el hombre, por la postergación y desdén de los
valores espirituales y por la abstrusa cuanto insensata apetencia del poder
mundial, el hombre constituye el origen del problema de los problemas".
~in embargo, no todo es negativo, ya que también se observa un afanoso
buscar de soluciones en tomo a los problemas cotidianos que por momentos
constituyen la amenaza directa en contra de la paz.
Una detenida observación de las manifestaciones internacionales, habida
1

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

"La Universidad del Porvenir". Humanitas, t. III,

Año 1966. p. 582 y siguientes.

567

�cuenta de que vivimos en una época eminentemente internacionalista, es el
hallar diversas manifestaciones producidas en el seno del propio Organismo
de las Naciones Unidas, entre otras, la proyección cada vez más acentuada
hacia la persona humana, hacia el hombre.
Pero, precísase, antes de entrar al gran escenario mundial, el tener algunas
ideas acerca de lo que el internacionalismo pueda significar, no ya simplemente
como una enunciación doctrinaria, sino como una realidad inmediata que
vive el hombre de nuestro tiempo.
Cabe distinguir entre internacionalismo y universalismo. Del primero podemos decir que es un movimiento objetivamente jurídico -entre otros elementos- que trata, y de hecho lo ha conseguido, de acercar a los hombres
a través de normas y de instituciones para crear un nuevo orden internacional en el que sea posible una mejor convivencia humana. La misma Organización de las Naciones Unidas y su Carta, son los más elocuentes ejemplos de ese internacionalismo. Pero no es un internacionalismo racional o
ideológico --como así lo pretende alguna ideología- , es un movimiento natural que se deriva del progreso y de la dominación de la distancia. Es, tal
vez,' la manifestación más palpable de la cultura, la que no tiene ni límites
ni fronteras.
El universalismo, es una actitud natural en el hombre y, como habíamos
dicho también en otro estudio,2 "el más allá" terreno no reconoce límites.
Así, los grandes descubrimientos de la época antigua, como los que se antojan temerarios e irrealizables de la actual, han podido llevarse a feliz término debido también, entre otras causas, a ese espíritu anhelante de universalidad. La presencia del cristianismo constituye, a no dudarlo, aparte de
su origen sobrenatural, una trascendente realidad que parte de la concepción
de. que todos. los hombres s.omos, iguales. De aguí que el sublime mandato
de "Miraos como hermanos", tenga una trascéndencia que el hombre moderno no alcanza a penetrar y que tal vez por ello, haya perdido el rumbo
y en lugar de acercarse a través de la simpatía y de la caridad, se deje arrastrar por el odio, por la soberbia y por lo puramente racional y materialista del
tiempo en que nos ha tocado vivir.
Así, es de la mayor importancia distinguir que entre la confusión producida por el odio y por la apetencia de lo material, -afortunadamente, la luz
del espíritu empieza a iluminar el panorama, si no pesimista, sí aflictivo y
ahora, se inicia una nueva proyección hacia el hombre, como así es posible
advertirlo ya en el P~eámbulo de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, cuando en él se dice:
• Lxc. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "lntemacionalismo y Universalismo". Humanitas. t. V,

Nosotros los Pueblos de las Naciones Unidas, resueltos a preservar a
las generaciones venideras del flagelo de la guerra, que dos veces durante nuestra vida ha infligido a la humanidad sufrimientos indecibles a
1:afirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la cligmdad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas...

. En la proyección int:rnacionalista -entendida en la forma que dejamos
es en donde eXJSten mayores posibilidades de obtener una visión panoram1ca d_el proble~a del hombre. Porque este cambio de ángulos permite,
no ya la nnrada honzontal, sino la mirada de arriba a abajo.
. Algún autor confiesa que: "no tenemos aún lo que podríamos llamar so- .
ciología de la comunidad internacional; no sabemos casi nada del significado cul_tural y ~ocial de las naciones y de los grupos étnicos que responden
~ un ~smo ~tilo de vida. No conocemos tampoco las causas de las tensi_ones mternac1onales y menos qué repercusiones tiene, en el plano internacional, la estructura defectuosa de las sociedades naturales como la familia
o la empresa".3
·
Vi~t~ la reali~ad, surge el problema de encontrar la fórmula que nos
permitiese el ubi~ar al hombre desde nuevas proyecciones, y no solamente
dentro de los casilleros que nos proporcionan las diversas ciencias relativas
que lo estudian.
. En
época actual, en que la influencia del internacionalismo se de1·a sentir. mas
' vemos como
'
1a cultura en sus diversas
·
·
,
Y mas,
manifestaciones
ha
dilmdo las fronteras, y es innegable el avance obtenido en lo material a través
~e las comunic~~iones, de 1~ transmisión de la palabra y de la imagen, y es
mdudable tam?1en el perfeccionamiento del hombre agrupado desde las hordas,
e~ ?~n Y la tnbu a los Estados modernos. Largo camino, irisado de múltiples
VIcisitu~e.s Y largo recorrido en el que el hombre ha llegado a un término
fatal, vivir o morir.
Sin embargo, el hombre -pese a sus características de todo orden- no
puede variar su naturaleza íntima, su ser tan espiritual como material f;ente
a otr0 se~eJante
·
, a quien
· sólo separa un idioma, tal vez una religión
'
a el,
Y, necesariamente, una colocación de credo político diferente; pero el hombre nace y se hace en el seno de un grupo social.
Así los historiadores y los políticos, más que los filósofos, han tomado el
conce~to del hombre para sus propios fines, fines que en realidad y con frecuencia, han desviado la atención de la verdadera naturaleza del hombre
como "dueno
- de sus destmos,
·
como hacedor de su propia historia, la que cons-'
die~◊--:-

!ª

----

' Carta de la Organización de las Naciones Unidas.

Año 1964, p. 533 y siguientes.

569
568

�truye dentro de un espacio en un medio social_y en una época d~terminada".
Pero el tema del hombre resultaría inacabable, dentro de los límites de nuestro breve estudio, por lo que tenemos que volver hacia la realidad internacional presente y analizar los elementos que nos son dables, para r~cabar el
hecho de cómo el hombre ha caído en la cuenta de que es necesano, frente
al progreso tecnológico y al desdén de las cosas espirituales, e~ volver -muy
lentamente--, por cierto, la vista hacia el hombre de nuestro tiempo.
La Historia Política y Constitucional -como nos dice M. Aguilar Navarro-nos facilita la comprensión de la evolución de estas llamadas -y el término
denuncia lo sospechoso de las ideas- partes dogmáticas de los textos constitucionales. La· generalización y la amplitud de las mencionadas declaraciones nos es de sobra conocida: de los derechos estrictamente políticos hemos avanzado para entrar en la esfera de los derechos sociales, económicos,
etc., y todo ello con el deseo de hacerlos patrimon~o ~e todo hombre, cualquiera que sea. Es la historia del D erecho Cons1:1tuc1onal Interno; de las
distintas formas que los estados adopten para formarse, para estructurarse Y
organizarse ( en el sentido aristotélico) . La organizació~ del Estado ín~amente ligado a la lista de derechos concedidos a sus ciudadanos: es log1c,o.
Cuando los hombres de Weimar discutían los derechos del hombre aleman
vieron, y exactamente, que una constitución puede tener, como un esta~o,
su raíz más honda y personal en el estatuto jurídico que otorgue a sus cllldadanos. De nuevo, y con aire de sugerencia, esta fusión entre el cuerpo
social y sus hombres; de nuevo el perfil de él, un diseñ~ sobr~ el rostro de
los otros. Pero esta misma generalización del tema, la ex1Stenc1a de una auténtica afinidad en las declaraciones de los derechos del hombre (fácilmente
catalogables), permitía pensar que el tema --:-la cosa:- d~sb~r,daba el cuadro particular del Estado: entrábamos en una internacwnalizacion de•la cu~stión. Aquellos derechos del hombre, por otra parte, tenían un rango espe~1al
dentro de la constitución, eran, o podían serlo, preceptos supra-consttt~cionales: base e inspiración de toda la Constitución. Y así fuirn_os apro:nmándonos a las declaraciones de valor internacional: el derecho mtemac10nal mejor sería decir el Derecho de Gentes, se ocupaba del tema y lo hacía
'
. . 14
para resaltar aún más ese carácter supra-constituc1ona .
Decíamos que el ser hombre no se agota ni varía todas sus esencias en una
forma determinada de vivir, como no se ha agotado en una de las grandes
realizaciones que el hombre ha verificado en el decurso temporal de la historia, como así acontece con el hecho histórico de la Revolución Francesa,
• M. Aguilar Navarro. La Protección Internacional de los Derechos ~el Hombre.
Actas del Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho lntemac1onal. t. II,
p. 201.

570

la que ha deslumbrado al historiador y al político, porque si piensa y si cree
que es ahí en donde se podría encontrar el origen del reconocimiento de los
derechos del hombre, sólo que, como un autor lo ha dicho, habría que tomar con cierta cautela tal acontecimiento porque se ha pensado que en la
Declaración de los Derechos del Hombre, redactada en aquellas virulentas
jornadas, estaba el orto mismo del principio de que ahora nos ocupamos.
Ciertamente el hombre-burgués, como tipo social e histórico se forjó en aquel
entonces el estatuto jurídico que más se acoplaba con su manera de ser y de
actuar. No resulta menos evidente que el ser-hombre es invariable en aquella forma de vivir y acaso la realización burguesa no sea la más íntima ni
humana de las que potencialmente laten en el hombre. "Aquella Declaración burguesa estaba amenazada y gravemente en el año de 1793 con el
llamado terror económico, y con la política de Robespierre y Camot; aquella formulación evidenció su precariedad, su fugacidad en el año 1848, año
en que la burguesía siente temor y se resuelve por una actitud estrictamente
defensiva. Resultaba pretensiosa, por lo mismo, la Declaración Francesa, ya
que no se trataba de los derechos del hombre como tal, sino de un tipo
social e histórico del hombre".5
Sin embargo, cuando se habla de un hombre notable, se dice que fue
hombre de su tiempo y en el caso de la Revolución Francesa, se hablaba del
hombre francés, atentos a las circunstancias políticas que determinaron la
generosa proyección de los llamados "derechos del hombre".
En realidad, la historia del hombre -paradójicamente--, nace con el
hombre y toma tiempo la concepción del hombre-persona. Tiempo históricm.
Así, Grecia columbró los temas filosóficos en el instante mismo en que se
hizo el hombre problema de su propio ser y de su mismo destino; "con Sócrates nació el método filosófico y la raíz racional de toda ética. Si los romanos fueron tan dados al derecho y a la ley, su devoción por la legalidad
Y a las formas jurídicas estaba basada en un sentimiento individual de una
exasperada particularidad que casi venía a ser un complejo de seguridad y
privacidad; el griego, a su vez, expuso una teoría del hombre problemático
Y el romano un sistema jurídico del hombre ordenancista. La gran revolución
del cristianismo, la más honda de todas las experimentadas en la historia,
culmina en esa conjugación que es dable, entre el hombre y su Creador, la
Redención, así como la Moral Cristiana se ha plasmado en un perfecto orden destinado a asistir al hombre, a sostenerle en su lucha contra los elementos que tratan de borrar su paso, o desnaturalizar su presencia en el tiempo" .6
El ciudadano, es una nueva concepción dentrp del pensamiento jurídico
' lbid., p. 200.
• lbid., p. 194.

571

�1 '

ro~no y desde luego distinto a la del "hostes", extranjero, desigual, hostil,
no cmdadano romano. El esclavo es considerado por ese derecho como cosa, Y el propio derecho trata de mitigar con la ley la condición del esclavo
como tal.
. L~ concepción del hombre como persona, con dignidad, proviene del crisn:3111smo: al crearse una doctrina que, si bien, con fines ultraterrenales, pred1~ 1~ igualdad de todo~ los seres humanos y señala el camino de engrandecmne~to para el prop10 hombre. El "miraos como hermanos", no solamen:e ttene una trascendencia sublime, sino que constituye la puerta al acercamiento y a la comprensión en caso de que el hombre hiciera de este
precepto un objetivo y una norma.
En la época moderna se llega en el campo del Derecho, al reconocimiento
expreso de la p:rsona y en los terrenos filosóficos v~mos cómo la ontología
del hombre e;11c1erra su más acabada expresión. El Derecho establece una
variedad de normas que protegen al hombre aún en estado embrionario.
Desde luego, muchas son las doctrinas y las corrientes en torno a la persona, a los derechos de la misma, como así es posible encontrarlo en las
constit~ciones del mundo civilizado; pero es comprensible el que los clásicos
y esrudiosos del Derecho no ruvieran en cuenta la situación acrual de la organización internacional, ni de la realidad internacionalista del hombre de
nuestro tiempo. De aquí el que sea imperativo el cambio de orientación en
el J?erecho Internacional, porque nuevas son las circunstancias y nuevas las
realidades de una Era Atómica, las que exigen el frenamiento de una conflag~~i~n bélica que liquidaría fatalmente al hombre, porque ya no es sólo
la mision de regular en forma más o menos eficaz las relaciones internacion~les, si~o el encauzamiento de tales relaciones hacia la búsqueda del mejoramiento mtegral de la substancia de los propios Estados que es el hombre•
,
'
porque, ad emas, este hombre, el hombre moderno, "debe tener conciencia
d_e sus deberes y derechos frente a la Organización Internacional". Y es precisamente en la Organización de las Naciones Unidas en donde se dejó asentado un conjunto de principios acerca de los Derechos del Hombre y se llegó
hasta la creación de la Comisión de los Derechos Humanos, la que a su vez
produjo una Declaración y una Convención acerca de la protección de tales
derechos. Fueron discutidas por la Asamblea General y el 10 de diciembre
de 1948 aprobó una Declaración Universal de los Derechos del Hombre la
'
que esta, compuesta de 30 artículos.
¿ Qu~ fue lo q_ue motivó este movimiento en el seno de la Organización de
las Naciones Umdas? Es indudable que caben varias interpretaciones en torno a tal actitud y podría responderse indistintamente. El hombre se ha percatado de que el hombre acrual padece graves carencias y graves descuidos y
desamparos, en lo individual y en lo nacional. Así, en el campo del Derecho

572

'

Internacional, es posible advertir ya la presencia de las minorías, Y con
su reconocimiento, se da el primer paso hacia una mayor consideración
del hombre como persona, pues no bastaba la consagración moral, ni la
Declaración de los Derechos del Hombre en Francia, como no basta la consagración de las llamadas garantías individuales inspiradas en tal Declaración, porque si bien el hombre no es sujeto del Derecho Internacional, sí
es objeto del mismo.
Verdross, distinguido internacionalista, ha establecido que "más allá. del
Derecho Internacional común a su vez van aquellos principios del Preámbulo y del artículo I (Carta de la Organización de las Naciones Unidas)
que propugnan el respeto general de los derechos humanos, así como una
colaboración de los miembros en los campos económico, social, cultural Y
humanitario".7
Y vemos así, cómo se opera un acercamiento que va del derecho internacional y viceversa, de cómo el proceso internacionalista va acercando a los
hombres, cuando en ese artículo citado se habla de: " ... to preserve human
rigths and justice in their own Iands". . . Reconocimiento tácito de .que a
pesar de las fórmulas jurídicas el hombre no ha alcanzado la plemrud y
perfeccionamiento de su persona, porque, como algún autor ha dicho, "la
personalidad del hombre no se traduce en una lista cerrada e inmoble de
derechos y deberes; es algo cambiante y lo es porque esos derechos y deberes
son los medios distintos en cada situación que se otorgan al hombre para
que pueda defender su auténtico derecho, el de ser y vivir como persona.
Esto explica que los derechos fundamentales del hombre cambian a lo largo
de los años, que surjan unos y se extingan otros". Y por eso, de acuerdo
con las circunstancias de nuestro tiempo, el problema del hombre se ha convertido en un problema internacional. Tal vez, esa declaración de las Naciones Unidas sea producto de la exigencia internacional del hombre como
efecto de ese proceso de integración que gradualmente se ha venido gestando en los últimos tiempos de la vida del hombre.
Es cierto que ese proceso de integl'llción internacionalista encuentra varios
obstáculos: la diversidad de ideas y de doctrinas respecto al problema concreto del hombre en las acruales circunstancias; los nacionalismos, la divergencia de opiniones y las ambiciones que pululan en todos los órdenes, así
como los intereses' los b2Tandes intereses que están en juego, pero es indudable
que los signos de los intentos y de las realizaciones con que acrualmente se
cuenta, son hechos prometedores, reveladores de que en medio de la confusión, en medio de la diversidad de pareceres y de criterios, la razón, la recta
razón principia a imponerse en medio del materialismo sofocante y con el
1

A LFRED VERDRoss,

Derecho Internacional Público, p. 672.

573

�espíritu --como una gran esperanza- hará que el hombre vuelva sobre sus
~aso~,Y reconociendo las sanas doctrinas del pasado, encuentre en la digni-·
f1cac1on de la persona humana el gran principio que le permita reintegrarse
al. campo del derecho como el medio más adecuado para la defensa de sí
rmsn:io, buscando en la paz el medio más conveniente para su perfeccionamiento, al lograr los altos fines que tiene como persona.

EL PODER EN EL ESTADO
Lrc.

JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR

Universidad de Nuevo León
SUMARIO: l. El término "poder".- 2. Necesidad del poder.- 3. Teorías sobre el
origen del poder.--4. Manifestación y fin del poder.-5. Autoridad y fuerza.

1. EL

TÉRMINO "PoDER"

El poder constituye, en el ámbito de las ,relaciones comunitarias, un factor
de orden rector que encauza esfuerzos y actividades hacia el logro del bien
público temporal. Su carácter configurativo y esencial de la estructura estatal,
nos mueve a exponer en forma breve a la vez que concisa, su sentido, significación, trascendencia, justificación y finalidad. El poder, en su unidad de
origen y ejercicio se convierte en el eje o centro sobre el cual giran o convergen las funciones que en vista a su finalidad realiza.
La amplitud terminológica del poder da pábulo, en ocasiones, a equívocos en
cuanto al verdadero sentido y significación del mismo; a fin de evitar situaciones de tal naturaleza en el desarrollo del presente trabajo, describo a continuación los sentidos que el término tiéne según la Real Academia de la
Lengua. Su significación es la siguiente: "lo. Poder (del latín-potere, formado según potes, etc.;) Tr. Tener expedita la facultad o potencia de hacer
una cosa. 2o. Tener facilidad, tiempo o lugar de hacer una cosa. 3o. Impers.
Ser contingente o posible que suceda una cosa''.1
En su empleo el término puede tener algunos análogos como los siguientes:
"Dominio, imperio, facultad o jurisdicción que se tiene de mandar o ejecutar una cosa, autoridad, superioridad, supremacía, gobierno, fuerza pública, representación de la ley, vigor, capacidad, posibilidad, poderío, suprema potestad del Estado".2 Dentro del campo de significación que se .tiene
1

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Madrid, 195 7.
• Diccionario Enciclopédico Salvat, Ed. Salvat, 2a. ed., Barcelona, 1950, t. X, p. 581.

574

575

�del poder, existe y cabe la posibilidad de incluir las más variadas manifestaciones del "imperium" estatal.
Es necesario, antes de seguir adelante, hacer mención de lo que el poder
representa en sí, como facultad o potencia de hacer una cosa. Esto con el
fin de establecer una base firme, libre de errores o prejuicios, que nos sirva
para conectar después un auténtico sentido del poder en relación con la
sociedad perfecta que es el Estado.
El poder es específicamente un fenómeno humano que la vida diaria nos
confirma a cada momento. Las vivencias constantes de las cuales somos
sujetos, nos afirman la veracidad de la existencia de un poder que originado en nosotros mismos -poder de hacer algo propio- se proyecta a otros
seres semejantes, de los cuales también recibimos el influjo de sus respectivos poderes.
El poder es algo de lo que disponemos todos los hombres y que utilizamos ·
efl cada uno de nuestros comportamientos. Así se dice: puedo esto o puedo
aquello. Los actos del ser son siempre ea función de un poder hacer. Claro
que este poder hacer no justifica el ejercicio de actos ilícitos o injustos. El
poder como producto socio-humano, tiene su propio marco de limitaciones,
fuera del cual todo fin es condenable.
En nuestras mutuas relaciones de convivencia somos receptores y transmisores de mando y obediencia. Testimonio de tal hecho puede encontrarse cotidianamente, gracias a )a facilidad con que realizamos dichos actos.
La posición del mando o de la obediencia es tan semejante en cuanto
a su realización, que ya Aristóteles en su obra La Política nos dice: "No es
más justo mandar que obedecer; conviene hacer lo uno y lo otro alternativamente. Esa es la ley; y el orden está en la ley". 3 Así como el mando necesita de justificantes, "la obediencia no debe ser ciega sino razonable" .4
Se ha comentado en multitud de ocasiones, si la fuerza física representa
un concepto igualitario al del poder en cuanto quehacer del ser. La solución a esta duda ha sido ampliamente comentada. El poder cuenta, entre
los elementos que le constituyen, el de la "iniciativa" que sólo el ser humano
posee. El hombre, por medio de esta facultad, orienta y dispone medios a
fin de lograr el ejercicio del poder.
La fuerza de la naturaleza es una energía producida por el principio inmutable de que dada una causa sobreviene un efecto. El fenómeno natural se
nos presenta en forma ciega y fatal. En sentido diverso podemos observar la
acción del poder que es "algo de que se dispone"5 para producir el efecto
La Política, Ed. Iberia, Barcelona, 1954, L. III, Cap. XI, p. 3.
AGUSTÍN, Teoría general del Estado. Ed.
México, 1955, p. 87.
• GuARDINI, RoMANO, El poder, Ed. Troquel, Buenos Aires, 1962, p. 15.

• GUARDINI, ROMANO,

• AR1sTÓTELES.

' BASAVE FERNÁÑDEZ DEL VALLE,

576

deseado. Este fenómeno -el del poder- se nos manifiesta no ciego sino consciente; no fatal sino esperanzado. El fenómeno humano del poder es consciente
porque tiene idea de su iniciativa y de su finalidad. Proyecta su actuar
hacia fines cabales a la vez que precisos. Es además esperanzado porque en
su acción lleva implícito el deseo de la consecución feliz de su aspiración.
La energía se convierte "en poder gracias a la toma de conciencia, a la
facultad de opción que dispone de ella y la adapta según fines precisos".6
El empleo que del poder se hace depende de la rectitud del hombre que
lo tenga en sus manos. El poder es un medio orientado hacia fines justos
-ya se ha dicho-, pero en su materialización cabe la posibilidad de que
éstos se desvirtúen o desvíen hacia posiciones in justas o ilegales. Puede decirse que "el poder no es bueno ni malo, sólo adquiere sentido por la decisión
de quien lo utiliza".7
Al poder no se le pueden aplicar calificativos ya que su esencia no nos lo
permite. El poder "no es por sí mismo, constructivo· o destructivo",8 es manejado por la libertad humana y por tanto puede adoptar los caminos de la
rectitud o las vías de lo prohibido. Representa en su amplio campo de ejercicio una posibilidad de bienestar o una amenaza de destrucción. En el segundo de los casos, aunque la posición es impugnable en todos sentidos, de
hecho puede presentarse. En su magna obra Ensayo sobre el gobierno civil
John Locke nos habla del poder despótico que bien puede encamarse en la
situación que se señala.
El hombre, al transformar en acto la facultad que posee, debe asmnir
la responsabilidad que el acto en su manifestación o exteriorización pueda
ocasionar. "No existe poder que no haya comprometido una responsabilidad... un poder humano del que nadie sea responsable no existe".9
El hombre pone en ejercicio su facultad de iniciativa para obtener de ella
un beneficio, que no lesionando a terceros venga a reportarle un provecho.
Todo ejercicio de poder, debe estar fundado en legal y justa causa para no
llegar a dañar intereses ajenos que colocarían al infractor en situación de responder ante su ilícito proceder.
Todo intento de suprimir la responsabilidad, proveniente del ejercicio potestativo, es sintomático a la sustentación de criterios despóticos o dictatoriales. El poder sólo se concibe como acaecimiento humano y no como proceso
natural. Excluirle de su compromiso es tratar de convertirle en fenómeno
natural, atributo que no tiene ni puede llegar a tener por ser contradictorio
a su sentido mismo. En la energía hemos visto que DO existe la responsa1

Jus,

8

op. cit., p. 13.

lbid. p. 17.

op. cit., p. 17.
op. cit., p. 16.

GUARDINI, ROMANO,

• GUARDINI,

577
e H-37

�bilidad, dada su independencia respecto a la libertad y a la voluntad. En
cambio en el poder este elemento es esencial.
Todo poder despótico que haga caso omiso de la responsabilidad que trae
aparejada el ejercicio del poder, no puede tener bases legales de existencia:
"no hay un solo hombre libre que soporte voluntariamente un poder tal".10
El poder no es un fin en sí mismo, sino un medio adecuado que se aplica
según condiciones determinadas.
El poder posee un carácter universal, todos lo llevamos interiorizado. "Es
evidente que toda acción, toda creación, toda posesión, todo goce, engendra
directamente la conciencia de estar dotado de poder". 11
Los más variados tipos de comportamientos inducen a pensar y sentir la
influencia del poder. Este se hace patente no sólo en los actos positivos o
agradables, sino también en los negativos o tristes. Esa aptitud del ser de
inhibir pesares y exteriorizar comportamientos diversos al sentimiento éxperimentado, son pruebas palpables del dominio que en gran número de
casos y veces el hombre tiene que hacer valer.
Creemos que los elementos principales que constituyen el concepto del
poder son los siguientes: lo. El sentido de la iniciativa que sólo el hombre
posee. 2o La iniciativa convertida en acción y proyectada hacia finalidades
precisas. 3o. El carácter universal que abarca y comprende a todos los seres
humanos. 4o. La responsabilidad en el ejercicio del poder.
La racionalidad en el hombre hace que éste proponga fines y adopte medios adecuados para su cabal realización. De ahí que la presencia del poder
en lo individual sea un fenómeno lógico y natural. La esencia misma del
ser humano está constituida de mando y obediencia.
Nos dice Guardini que "podemos hablar de poder en el sentido propio del
término si se dan dos elementos: por una parte, las energías reales capaces'
de producir modificaciones en la realidad de las cosas, de determinar sus estados y sus relaciones reciprocas, pero además, una conciencia que las habite, una voluntad que proponga fines, una facultad de poner en movimiento las fuerzas que tienden hacia esos fines".12
La acción del poder tiende a obtener la realización del bien común. Pero
por éste, no debe entenderse la suma aritmética de los bienes individuales,
ya que una simple acumulación de biene.s privados no puede constituir al
bien colectivo, y es hasta probable que en algún caso lleguen a estar en
oposición con el bien público temporal. Sin embargo quien aspira al bien
social, propugna también por el fomento del bien individual. Puede decirse
16

AR1sTÓTELEs, op. cit.,
u GuARDINI, op. cit., p.
u

578

!bid. p. 14.

L.

20

VI,

Cap.

VIII,

que el bien público comprende en su amplitud al mismo bien individual.
Es frecuente encontrar, en la aspiración colectiva, el deseo de realizar el bien
general fomentando el bien individual. No debe considerárseles como térIninos antagónicos, sino como conjunción armoniosa en vista del bien total.

2.

NECESIDAD DE LA AUTORIDAD

EL HOMBRE ES UN ANIMAL SOCIAL. Lo dijo Aristóteles y a través del tiempo
esta aseveración ha subsistido con la misma nitidez veraz con que fue dicha
por su autor: el Estagirita. Es tan palpable ese afán del hombre de vivir en
sociedad, que en toda época y lugar el concepto mismo de la sociabilidad
está lleno de cabal y fecunda realización. Este modo de ser y actuar existe
en todo el género humano. Su multiplicidad en el obrar es evidente y real.
Algunos consideran que el origen de las agrupaciones sociales procede de
la necesidad que sintió el hombre de reunirse en sociedad, como único medio
para proteger su vida y subsistencia. La propia limitación humana y la
existencia de una naturaleza hostil indujeron al hombre a convivir en comunidad; en ella encontró la proteccióii y el aliento necesario para su desarrollo y superación. La busca de la seguridad y el bienestar, hacen que el
hombre se agrupe en colectividades más o menos numerosas.
Sin desconocer que la causa mencionada sea motivo de la sociabilidad
humana, es de creerse que en la. misma estructura esencial del ser humano
existe ya la inclinación y proyección hacia la comunicación y reunión social.
Si lo social es revelador permanente del desamparo humano, lo social es
también forma de vida imprescindible al hombre dada su propia naturaleza.
La sociabilidad en el hombre hace que éste se congregue en grupos que,
yendo en aumento, dan lugar a la formación de los grandes conglomerados.
Este impulso social del hombre no es tan sólo producto de un interés propio
de seguridad, sino que se genera en la misma constitución anímica y mental
del sujeto. El ser humano tiende a la convivencia para llevar a cabo en ella
su expresión social. La sociabilidad brinda los medios necesarios y adecuados para que las manifestaciones comunes adquieran la debida planeación
hacia el logro de los deseos y las aspiraciones colectivas.
Podría decirse que la pareja de dualidad existencial: "Desamparo ontológico-Plenitud subsistencia!" 13 obra en todo su rigor para configurar dentro
de su paradójica aunque explicable unión al ser social. La paradoja nos
muestra, por una parte, al ser desamparado reconociendo su propia naturaleza

p. 3.
1J

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, AGUSTÍN,

Teoría general del Estado. Ed. Jus,

México, 1955, cap. II.

579

�,

•

'
;

i

1;

-11 \
i! '
1

deficiente y p0r otra el afán de ese mismo sujeto por lograr su plenitud de
subsistencia que lo redima de sus propias miserias. El análisis detenido de
estos dos elementos ontológicos, hace que se encuentre en ellos el origen de
las manifestaciones sociales. El ser del hombre es consciente de su desamparo a la vez que actuante en vista a su mejoramiento.
El hombre crea lo social. Pero lo social circunscribe en su propio marco
al ser humano. El experimento de tal influjo no es nunca independiente
de la misma esencia humana.
"Lo social forma parte esencial, necesaria, de la vida humana, como componente ineludible de ella, hasta el punto de que un hombre no _social sería
imposible. Un hombre no social constituiría un absurdo del mismo grado
14
· ., d e un crrcu
' 1o cuadd"
que la enunc1ac10n
ra o .
La sociabilidad no es tan sólo la unión de un grupo determinado de seres,
en el que el rasgo distintivo sea únicamente la simple relación humana.
Hay algo más que eso en el fenómeno social; éste se gesta y desenvuelve en
virtud de fines objetivos señalados e indicados de antemano por sus componentes y a los cuales se aspira colectivamente, porque en ellos el grupo organizado ve la fórmula para el establecimiento de una vida más segura Y

1,

1 1' 1

¡

1

h¡:
I■

!

'

11

e .:

1

''

'

i

1

Bu

\!

i

11n

1

1

1

I'

!
1

i

¡

~1
11 '

ll

1

111

1

i

!

1

1
1

1

1

'

¡

ti

1

1

g
'

ie

1

11

M
;

,11 111 1

1

11
'

1

1

1

1

'
1

libre.
La importancia de lo social y ~us repercusiones en las mutuas relaciones
humanas, conducen al hombre a pensar en una sociedad que, colocándose
en un plano de superioridad jerárquica, oriente y conduzca, por los ~d~cuados caminos, los impulsos sociales para obtener de ellos un benef1c10
que se haga extensivo al todo social. Las· múltiples ag~pa~i?nes que constituyen y forman lo social, requieren para su adecuado eJerc1c1O de un orden
rector que estando reconocido como procurador del bien público, emprenda
las medidas y acciones conducentes a tal fin. Ante tal requerimiento aparece
Ja "societas perfecta" 0 sea el Estado, como un impérativo necesario para
el desarrollo y progreso del bien social. El complejo de comportamientos so:
ciales no puede quedar a la deriva, sin un criterio justo y orientador. "fo
son las necesidades de la naturaleza humana las que llevan al hombre a la
sociedad, son los imperativos de la naturaleza social los que llevan la sociedad al Estado".15 Ignacio Gómez Robledo, nos dice parafraseando al gran
jurista español Francisco Suárez: "Una comunidad política sin potestas suprema, 'sería un cuerpo sin cabeza, y una multitud sin orden, que no puede
menos de ser confusa'." 16 Nace pues la urgencia del Estado.
' El Estado se convierte, en virtud de su misma naturaleza, en el medio idó-

1
11

E.
H

m

1

Sociología, Ed. Porrúa, S. A., México, 1956, P· 148.
Política, Ed. Difusión, Buenos Aires, 1942, p. 43.
'
'
' F rancisco
.
Suarez,
'
,. GÓMEZ RonLEDo,
foNACio,
El origen df l poder político segun
14

RECASÉNS SrcuEs, Luis,

1•

DE ATHAYDE TRISTÁN

Ed. Jus, México, 1948, p. 72.

580

1 '

!
'

neo por el cual el despliegue social se llevará a cabo sobre cauces de mayor
seguridad y mayor progreso. La obligación de propugnar por el bien colectivo, así como la de fomentar los ambientes propicios a la manifestación pública -todo ello dentro de los lineainientos que la justicia señala- es y debe
ser la mira de constante permanencia en la labor y ejercicio del Estado.
Don Adolfo Posada, el ilustre jurista ovetense, nos dice en la página 69
de su libro: La idea pura del Estado, lo siguiente: "El hombre persona, ser
racional, libre, responsable y por ende, capaz de sentirse y reconocerse obligado. . . el hombre persona, digo, apetece 'nau4-al y rectamente vivir en sociedad'. Y la sociedad que apetece el hombre persona... no es la muchedumbre anárquica, hervidero de luchas en régimen de violencia -bellum omnium contra orones-, ni una 'reunión de hombres congregados de cualquier manera' (Cicerón), sino la sociedad formada bajo las garantías de las
leyes y con objeto de utilidad común (Cicerón), comunidad perfecta (Aristóteles), communitas (Santo Tomás), cuerpo místico (Suárez) ..."
Esta idea de Don Adolfo Posada nos indica que el pensamiento a través
del tiempo ha variado respecto al nombramiento del o~jetivo político-social,
sin apartarse -por ello- del objeto motivo de su consideración. La utilidad común de Aristóteles, la "communitas" de Santo Tomás, el cuerpo místico de Suárez, y otras acepciones semejantes o diversas, pasadas o presentes,
contienen en su todo intencional una proyección al fin que consideran esencial al desarrollo colectivo. Se puede estar equivocado en los medios empleados, pero nunca se puede estar sin objetivo. Los medios serán inoperantes si antes no se les .da un formal enfoque hacia el fin justo y bienhechor.
El objetivo social -general y universal- es uno solo: el bienestar del hombre, sin menoscabo de los bienes ajenos, en todos sus matices de legalidad.
Todo ejercicio desaso~iado de este fin es amenaza constante a la integridad
Inisma del ser humano y, por tanto, condenable en todos sus aspectos.
Si el Estado es necesario para el desarrollo social, el poder o la autoridad en el Inismo es algo fundamental a su vida y ejercicio. El Estado
como máxima organización se convierte en el conductor del obrar social.
Marcando pautas y señalando horizontes, de bienestar, seguridad y paz, el
Estado lleva a cabo su alta misión de propiciar las condiciones necesarias para la permanencia del bien público. "Sin embargo, esta sociedad universal
Y necesaria, el Estado, no podría existir ni alcanzar su fin, sin una autoridad" .17
Un Estado que no tuviera la facultad de ejecutar y organizar actos de
autoridad, sería una representación fantasma, irreal e ilógica, de lo que debe ser un auténtico Estado. El poder se conjuga con los elementos· materiales de pueblo y territorio, para que en unión de su esencia formalista den
" DADIN, ] EAN,

Doctrina general del Estado, Ed. Jus, México, 1955, p. 62.

581

¡
' 1

'

.1

�lugar al Estado, de tal suerte que el poder es uno de los elementos genéticos
que configuran al Estado. El Estado exterioriza su acción positiva por medio
de funciones de poder, orientadas a hacer valer los principios y metas que el
conglomerado requiere para su mejoramiento y superación.
El desarrollo armónico del bien colectivo, aspiración a la cual pwpugnamos y que encabeza en su ejercicio el Estado, está respaldado por la existencia de la autoridad capaz de imponerse en cualquier momento contra
todo aquello que impida o limite su completa realización. "La obra del bien
público temporal no podría .r realizada por los esfuerzos espontáneos de los
individuos y de los grupos... muchos no prestarían su concurso y, por otra
parte, las acciones dispersas correrían el riesgo de contrarrestarse. Se requie18
re, pues, la conjugación obligatoria de los esfuerzos de todos..."
La convivencia social, el -e~cauce adecuado de las aspiraciones generales,
el establecimiento de instituciones idóneas a la evolución social, el afán de
paz y tranquilidad y el logro de los principios inconmovibles del bie~ público temporal, requieren para su existencia -al mismo Estado le es vi~ldel principio de autoridad. El poder es un producto humano necesario al
igual que el mismo Estado. La autoridad se nos pr:5enta. no tan s?}º como
necesidad patente y real de las instituciones colectivas, smo tambien como
emanación auténtica y vital del mismo ser que, en su diario y constante obrar,
en unión de sus congéneres, va dejando la huella de su esfuerzo, labrando
en el devenir del tiempo el futuro de la comunidad.
La dedicación que al bien público hace el Estado, amerita la capacidad
por todos reconocida de hacerse seguir y obedecer. "Toda unidad de fines
19
en los hombres necesita la dirección de una voluntad" . Sin esta condición
el Estado no podría llevar a cabo su misión humana y colectiva. El Estado,
gestor del bien público, adquiere al mismo ti!'!mpo que un compro~so
lítico-social, un atributo autoritario que le hace disponer de los medios JUStos y necesarios para lograr la realización de su tarea. . .
El orden social al cual se desea llegar en el establecimiento de la autoridad no puede llevarse a cabo o constituirse establemente, si antes no se
les d~ a los principios directrices de: legislación, jurisdicción y administración una estructura de normatividad, es decir, si no se les marca la pauta de
un orden normativo general, justo y equitativo. Cuando el contenido de la
norma es legítimo, los actos de poder fluyen favorablemente en el ámbit~
socio-estatal así: las normas jurídicamente legisladas obligan al cumplimiento y observancia; la sentencia de un tribunal contra un delincu~nte o_bjetiviza la política penal del Estado tendiente a mantener en el medio social

?º-

18

Ibidem.

,. JELLINEK, GEORG,

1958, p. 348.

582

Teoría general del Estado, Ed. Continental, 2a. ed., México,

~ clima de _resp~to y seguridad; los procesos administrativos repercuten tambien en la vida cmdadana. La presencia del poder en sus más variadas manifestaciones de funciones, nos indica constantemente que no debemos olvidar su existencia y necesidad. No se debe obrar o actuar contra lo establecido e indicado por él mismo. El poder no es un ser volátil y relativo es
· como un ente fantástico 'que
pa_tent: y perm~ente, " no debe ser concebido
exista mdepend1ente de quienes lo producen o fuera de ellos..." 20
. Todo or~e~ público, establecido para los fines sociales, está en la posibi~dad, al existir, de ser perturbado o violado. Y,s por ello que el orden polítlco está respaldado por el principio supremo de la_ autoridad, que puede,
en caso dado, emplear al servicio del derecho los medios coactivos O físicos
establecidos, a fin de hacer respetar el orden que a todos beneficia. La autoridad es pues derecho o atributo reconocido a la organización estatal para
que, normando y encauzando conductas y acciones, lleve a cabo el fin supremo del conglomerado social que no es otro sino el del bien común.
Toda organización social posee una autoridad relativa a su funcionamiento
que se hace aplicativa a sus componentes. Es imposible encontrar en tales
agrupaciones sociales la ausencia de un principio autoritario -hemos visto
que el atributo radica en el mismo hombre- . Sin embargo, el poder particular de esas. estructuras sociales carece del sentido y significación que en el
Estado se nene del poder. La autoridad en el Estado es según Jean Dabin
un "monopolio de coacción" y es considerada por Georg Jellinek como un
"poder dominante". Aunque las distinciones entre ambos tipos de poder se
encuentren en la suprema jerarquía que el Estado tiene en la sociedad las
notas anteriores nos señalan que, mientras las agrupaciones sociales distintas
del Estado están limitadas e impedidas en virtud de su misma naturaleza
a una accion mas abierta-, el Estado al manifestarse autoritariamente tiene
a su disposición --que emana de una facultad reconocida- un conjunto de
~edio~ _coactivos que puede hacer valer para que se cumplan y respeten las
dispos1ctones públicas.
• I

,

•

3.

)

TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN DEL PODER

~l tocar el punto sobre las diversas teorías que tratan de fundamentar el
o~igen del pod:r en las comunidades políticas, es de sumo grado imprescindible Y necesario, para dejar sentado un auténtico sentido y significado del
poder como máxima expresión pública.
,. HELLER, HERMANN Teor:a del Estado. Ed F d
'
xico,
196 ¡, p.
.
'
•
· on ° d e Cu Itura E conomica,
Mé25 7

583

�Diversos criterios de clasificación -de acuerdo con los ejemplos objetivos
que la historia política nos muestra-, son los que existen al respecto de
explicar el origen de la autoridad en las colectividades humanas, organizadas pctlíticamente. Toda una exposición poliforme de criterios y orientaciones es la que se nos aparece al indagar o tratar de escudriñar el sentido de
cada corriente teórica que trata de fundamentar la potestad pública.
A pesar de la compleja y múltiple enumeración de teorías, trataremos de
indicar nuestro punto de vista respecto a cada una de ellas.
El mundo, en su manifestación social, ha variado a través de los tiempos
y de las épocas. El avance coordinado de los múltiples factores sociales hace
que la evolución del mundo en todos sus aspectos se nos presente lógica y normal. Ese grado de mutación superativa o de retraso, según sea el caso -no
siempre se avanza o se mejora aunque se piense fervientemente en lo contra- .
rio- que se observa manifiestamente, no es ajeno al obrar constante de la
sociedad-Estado. Las ideas y los criterios políticos aportan su tributo al cambio que experimenta y resiente el ente colectivo.
Por todo lo anterior es de explicarse el por qué de las grandes variantes
-en sentido, origen y trascendencia- que nos muestran las diversas teorías
sobre el origen del poder. Las épocas son superadas y el esfuerzo humano
por anular los errores del pasado es manifiesto -aunque los hombr~s no se
puedan liberar totalmente de ellos por ser la finitud, condición de su misma
esencia- en toda expresión pública que trata de conducirse por los carriles
de una auténtica y sincera veracidad. No obstante este plausible deseo, que
responde al sentir popular, veremos en algunas de las teorías "sobre el origen del poder político", aspectos de error o engaño que no obedecen a los
lineamientos de una veraz fundamentación que asegure a la tesis política
que se formula, un normal y firme reconocimiento.
Algunas teorías, a pesar de su pobre y escasa fundamentación, subsistieron
durante un largo tiempo, a base no tanto de su veracidad o legalidad, sino
propiciando su realidad, por medio de diversas medidas, laudables algunas,
condenables las otras. Cuando con verdadera devoción, un sistema político,
instaurado por una determinada teoría se avocaba al fomento del bienestar
colectivo, el pueblo o comunidad aceptaba eso como un beneficio a sus intereses y a pesar de las discrepancias que guardaba para con una posición
teorética, se apegaba al mandato de esa potestad que en el ejercicio le era
provechosa. Contrario a esta actitud, era el tratar de imponer un sistema
dado, de dirección pública, valiéndose para ello de los medios violentos que
la ley civil o en su caso la ley natural condenan expresamente.
Hemos pues de señalar que el auténtico sentido del "origen del poder"
debe quedar plasmado independientemente de la aceptación que algunos sistemas teóricos, falsamente estructurados, puedan llegar a tener. El poder

tiene, dada su naturaleza, un "origen especial y concreto". Es por ello que
al estudiar las diversas teorías, trataremos de tener presente la indicación que
hemos señalado.
Una de las clasificaciones más completas que del terna : "Teorías sobre el
origen del poder político" se han hecho es la que ha formulado el Dr. Eustaquio Galán en su obra: Teoría del Estado y del Derecho. Sirvan pues sus
indicaciones directrices, para analizar el sentido de cada una de las teorías
que describe.
A) Teoría del legitimismo monárquico sobrenaturalista. Esta teoría admite que el poder viene de Dios y la elección del gobernante es directa e
inmediata. Se delega o trasmite por herencia.
B) Teoría del legitimisrno monárquico providencialista. No acepta que
Dios directamente delegue el poder en una persona determinada. Se reconoce sin embargo que en momentos de desastre o apuro El hace aparecer
a un hombre de especiales y extraordinarias facultades, cuya superioridad
revelaría su derecho al poder.
C) Teoría aristocrática del poder. En esta concepc10n una selecta minoría -aristocracia- se considera titular del poder político y se valen de
los siguientes criterios para tratar de fundamentar su atributo o privilegio:
el linaje, la raza, la sangre, la edad, la riqueza. La profesión e incluso el
talento, sirven también como fundamentos de distinción. Esta minoría es
la llamada a gobernar.
D) Teoría territorial del poder. La teoría territorial del poder sujeta el
principio de autoridad al sentido mismo del territorio. Tendrá el poder quien
domine el territorio. Este criterio podría aplicarse a las distintas formas
políticas de organización social, aristocracia, democracia o monarquía. Según que el territorio estuviera dominado por un grupo, por un pueblo o por
un monarca.
E) Teoría de la soberanía de la razón. En esta teoría el poder político
no pertenece al rey, ni al pueblo, ni a una minoría, ni al territorio, sino al
derecho, a la razón, a la justicia, al orden, a la constitución. Esta teoría surgió tratando de superar las dos tendencias en boga: la de la soberanía del rey
-absolutisQJ.o monárquico- y la de la soberanía del pueblo -liberalismo-motivada y fortalecida por la Revolución Francesa.
F) Teoría de la soberanía del Estado. El poder pertenece al Estado y no
al rey, al pueblo, a la minoría, al territorio, a la razón, o al derecho. Se considera al Estado como una persona supraindividual, a la cual corresponde

585
584

�el atributo del poder. Su concepc10n es considerada como producto de los
teóricos fascistas y su idea se halla también en los ideólogos del absolutismo.
G) Teoría laica de la soberanía popular. El poder no sólo pertenece al
pueblo, como a su titular natural, sino que procede también de él, como de
su verdadera causa eficiente, sin anterior derivación.
'
H) Teoría individualista de la soberanía popular. Según esta concepción, el
poder surge de la comunidad, cuando el poder individual de cada uno de
los hombres se agrega y suma en una síntesis potestativa.21

COMENTARIOS

l. Respecto de la teoría del legitimismo monárquico sobrenaturalista, no
estamos de acuerdo con sus principios de sustentación. La doctrina del derecho divino de los reyes es una etapa ya superada dentro de la historia del
pensamiento político. El imaginar tan sólo la intervención directa e inmediata de Dios en los asuntos públicos es ilógico y erróneo. Y lo es, porque
sostener tal posición es contradecir la voluntad que el hombre posee como
rasgo esencial de su persona, así como restar en mucho el atributo que la
comunidad tiene en y sobre la potestad pública.

La delegación del poder político por medio de la trasmisión hereditaria,
además de ser criticable en diversos aspectos, puede traer en su ejercicio el
asentamiento en el poder de personas incapaces para manejar y desarrollar
el programa político social. La posición del poder no se debe concretar a
una familia porque este atributo no es de aquélla sino del pueblo. El poder
debe quedar en manos de las personas que la comunidad designe, tomando
en consideración al hacer la elección ciertos rasgos que el conductor social
debe tener para poder brindar al todo colectivo la seguridad de su esfuerzo
y actuación en aras del bien común.
Nadie viene signado para mandar. Hay una igualdad esencial entre los
hombres, sin menoscabo de sus desigualdades accidentales. En consecuencia,
el poder reside próximamente en la comunidad quien la trasmite a los gobernantes.
11. A la teoría del legitimismo monárquico providencialista se le pueden
hacer extensivas las indicaciones referidas a la teoría anteriormente señalada.
Aunque ésta no reconoce la intervención directa e inmediata de Dios en la
21

GALÁN, EusTAQUIO, Teoria del Estado y del Derecho,

329-356.

586

S/E, Madrid, 1951, pp.

designación del titular del poder, sí en cambio establece criterios específicos
para el otorgamiento del poder, sirviendo de sustentación a estos principios
una voluntad divina. El origen del poder, para esta teoría, aparece cuando
en un momento de gran necesidad o trascendencia social Dios hace surgir
a un hombre de extraordinarias facultades que se hace en el ejercicio de las
mismas acreedor al poder. Esta posición es inaceptable. El origen del poder
surge en virtud de hechos y actos humanos y no de causas sobrenaturales.
El hombre, poseedor de iniciativa, poder y voluntad no puede ser ajeno a
la génesis del poder y mucho menos al nombramiento de sus dirigentes.
III. Teoría aristocrática del poder. Hemos creído siempre que quienes
deben dirigir el desarro1lo de la comunidad política hacia el bien público,
son las personas que por su capacidad, su dedicación y su esfuerzo para con
el conglomerado, puedan cumplir fielmente con el alto compromiso que
representa el ejercicio del poder. El empeño que precede necesariamente
a toda acción de poder no es labor de insensatos e incapaces; todo lo contrario, es jornada para aptos y conscientes. Decimos lo anterior, en la creencia de que sólo las personas dispuestas y capacitadas, podrán hacer formal
realidad los deseos de las mayorías.
El poder d~ decisión electiva radica fundamentalmente en el pueblo. Éste,
al hacer uso de su facultad de designación, nombra frecuentemente a los
más aptos para el desempeño de la función política. Los nombrados forjarán, en el constante esfuerzo por lograr los fines sociales, un provecho que
se aplicará no a un grupo determinado, sino a un todo homogéneo y armónico que es el pueblo. Puede también el pueblo, en virtud de su atributo,
reconocer en un grupo determinado aptitudes provechosas I para la dirección
social y entregarle por ello el mando de la comunidad.
Lo dicho en líneas superiores de ninguna manera nos adhiere a la teoría aristocrática del poder, que trata de fundamentar el origen de la autoridad en la existencia de grupos caracterizados por ciertos atributos de: raza,
linaje, sangre, etc.. , Aceptar que en estas élites, cerradas en sí mismas, se
encuentre el origen del poder, es negar la acción de toda una serie de valores
humanos que laten en la agrupación social y que no se encuentran comprendidos en los estrechos límites de tales estructuras.
Los criterios fundados en: riqueza, sangre, linaje, raza, de esos pequeños
grupos aristocráticos que tratan de convertirse en iniciadores del poder político en la sociedad-Estado, además de parecemos atentarios a los principios
del orden y la razón, nos hacen preguntarnos lo siguiente: ¿ Existe algún
argumento lógico para pensar en alguna prioridad de esos grupos sobre el
derecho del pueblo para determinar su forma institucional de vida? La aristocracia es una forma pura de gobierno, no lo olvidemos, pero su ser y

587

�obrar la inclinan peligrosamente en la realidad a consutmrse en oligarquía,
forma política -impura- que no reúne las condiciones de aptitud legal
para dirigir los procesos políticos del conglomerado. La oligarquía estructura a través de un pequeño grupo, el de "los mejores", el gobierno de los
unos cuantos para los unos cuantos, excluyendo de la participación política
al pueblo.

popular. Los principios abstractos de ley, orden, norma, constitución no valen tanto porque en un momento existan formalmente, sino que valen en
cuanto que su contenido sea expresión auténtica del ser y obrar social. La
voluntad es pues siempre presente en toda constitución de principios directores de la evolución social. El poder es por y para los hombres. De ahí lo
ilógico de pensar en principios desarticulados de su propia manifestación.

IV. La teoría territorial del poder establece que el derecho al poder político se desprende del dominio que sobre el territorio se tenga. Esta posición es inaceptable. Establece un erróneo concepto del ejercicio del poder,
porque ignora al pueblo, elemento vital de toda organización político-social,
como factor creativo de la realidad estatal y por tanto del poder que ésta
posee. Coloca al hombre como una cosa más subordinada o agregada al
territorio, quitándole con ello su atributo y dignidad de ser racional.
El poder tiene su origen en el pueblo; así que el dominio de territorio
de nada servirá para actuar en auténtico sentido de poder sobre la población
del mismo. El consentimiento humano, tomando en cuenta el fin que el
poder debe realizar, es el que da con su aprobación, sentido y proyección a
su existencia.
Sujetar al hombre al territorio, es trastocar la jerarquía de valores que
en todo orden natural existe. Todas las agrupaciones -y en esto no es
ajena la estatal- son medios para la solución de problemas y necesidades
del hombre. La relación humana da sentido a todo lo existente en nuestro
mundo. Por ello, estamos en presencia del más grande de los errores y del
más pasajero de los engaños, cuando alguna corriente teórica, aparece negando la importancia-centro que el ser humano tiene.

"El poder político constituye un atributo que sólo a un sujeto humano, individual o colectivo, se puede atribuir, pero no, desde luego,
a una instancia personal, no a una especie de espíritu objetivo desvincu'lado de toda condición carnal",22

V. Reaccionando en contra de la liberalidad de la voluntad que establecían las teorías de las soberanías: la una la del rey, la otra la del pueblo,
surge la teoría de la soberanía de la razón. Es en el siglo XIX y en Francia donde sus teóricos (Guisot, Constant, Royal-Collard) los llamados doctrinarios, le dan sus principios de fundamentación. Establecen un sistema
fundado no en la voluntad sino en la razón de principios abstractos, que
sirvan de caminos señalados al ejercicio de la manifestación política. Así
sobreponen a la voluntad los principios de : orden, razón, derecho, constitución.

La objeción que se puede hacer a la teoóa de la soberanía de la razón
es que trata de establecer un orden sin asociación con la voluntad colectiva. Todo orden normativo debe ser fiel expresión del deseo y aspiración
popular, pues de lo contrario se convierte en fuente de opresión, injusticia
e incapacidad. La conducta de los pueblos tiene para su cabal desarrollo normas de orden, razón y ley, todas éstas aceptadas y sancionadas por la voluntad

588

VI. La teoría de la soberanía del Estado, surgida en el siglo XIX en Alemania y cuyo principal teórico es Gerber, exalta la personalidad del Estado
calificándola de supraindividual. Coloca al Estado como máxima expresión
del derecho del cual él es su originador y al cual debe someterse. Considera
a la organización estatal como originadora del poder político en la agrupación pública. El gobernante y el pueblo aparecen tan sólo como órganos del
Estado, el cual se coloca por encima de ellos en virtud de la facultad de
ordenamiento jurídico que tiene sobre la agrupación política, G. Jellinek
-suscribiendo esta idea- nos dice :
"El Estado, mediante la ley, requiere a las personas
mo órganos para que hagan concordar su voluntad
que la ley dicta, y como la voluntad del órgano es la
tado, oblígase éste a sí mismo al quedar obligados los

que le sirven code tales con lo
voluntad del Esórganos". 23

La teoría de la soberanía del Estado, absolutiza el concepto del mismo
Estado al querer apropiarle la producción total del fenómeno político.
La personalidad del Estado es reconocida por la mayoría de los teóricos
y tratadistas. Esta condición no sólo le es necesaria sino vital. La falla en
que cae la teoría de la soberanía estatal es la de mostrar a esta personalidad
por encima de la voluntad del pueblo, al considerarla supraindividual. Respecto de considerar al Estado como originador del derecho, es oportuno hacer
mención de que antes que existiera cualquier organización política o forma
de gobierno determinada, el derecho era ya vigente en las agrupaciones humanas. El Estado como medio adecuado que debe ser, atiende los deseos
" GALÁN, EusTAQUIO,
"' ]ELLINEK, GEORG,

T eoría del Estado y del Derecho, S/ E, Madrid, 1951, p. 350.

op. cit., pp. 389-390.

589

�y necesidades colectivas y trata de darles favorable solución mediante la elaboración y aplicación de normas de derecho apropiadas, justas y legales.

El poder existe como atributo del pueblo. El Estado es sólo estructura política. Antes del poder característico del gobierno, estuvo la potestad y el
derecho de la comunidad para constituirlo. Por ello cuando el gobierno
deja de ser expresión auténtica del pueblo, éste puede hacer uso de su derecho -anterior y superior al Estado- para organizarse sobre nuevos cauces de dirección política. El poder político originario del pueblo, puede
hacerse valedero cuando las condiciones así lo ameritan, sin que exista ningún orden o principio cimero que pueda impedirlo o suspenderlo.
El tratar de personalizar absolutísticamente al Estado es otra de las objeciones que se le pueden hacer a la teoría de la soberanía del Estado. Esta
idea propicia el nacimiento de los sistemas e ideas transpersonalistas. El Estado no puede existir sin estar vinculado en estrecha e íntima identificación
con el pueblo. Querer abstraer al Estado y colocarlo en una esfera aislada
de la realidad popular, es quitarle su sentido de origen y funcionamiento.
El Estado puede perfeccionar el ser y obrar social, por medio de políticas adecuadas; lo que nunca podrá hacer, es producir totalmente el fenómeno político. La idea de absolutismo y supraindividualidad que Gerber trata de
dar a la teoría de la soberanía del Estado, no puede ser aceptada, ya que el
Estado en virtud de ser "un instrumento no puede ser omnipotente, porque
siempre es dependiente".24 El pueblo siempre trasciende sobre los falsos encumbramientos que del Estado se hacen. El Estado no puede separarse de
su elemento vital, pues ello significaría su propia negación.
VII. La teoría laica de la soberanía popular, establece que el origen del
poder procede del pueblo, negando que exista una causa anterior que lo
motive.
La objeción que se puede hacer a esta teoría es la siguiente : El poder
-hemos dicho- se encuentra plasmado en la esencia misma del hombre.
Éste en cuanto tal, es un ser contingente y por tanto creado y sostenido por
Uno necesario. De lo dicho, razonable es concluir que de alguioo le viene
ésa su facultad reconocida del poder. Centramos nuestro argumento precisamente en el hombre, porque hablar de pueblo es pensar necesariamente
en agrupación de hombres y todo aquello que es trascendente y válido para
éstos, es también efectivo y vital al cuerpo social que sólo es cobertura necesaria de la manifestación pública del ser humano.
VIII. La teoría individualista de la soberanía popular, reconoce que es
el pueblo en donde se encuentra el origen del poder. Sin embargo, consiu BASAVE FERNÁNDEZ
México, 1955, p. 154.

590

DEL VALLE, AGUSTÍN,

Teoría general del Estado, Ed. Jus,

dera el poder del pueblo, como una suma o agregación de poderes individuales. Todos estos poderes individuales -inconexos- por medio de un
pacto o contrato social, dan origen a la llamada voluntad general, que será
la máxima expresión pública del conglomerado.
La concepción de la teoría de la soberanía popular, es el fiel reflejo de
las ideas liberales que quedaron objetivadas en la "Revolución Francesa".
Rousseau, uno de los más importantes ideólogos de la Revolución, escribió,
en su obra El Contrato Social, lo siguiente:
"Encontrar una forma de asociación que defienda y proteja con la
fuerza común la persona y los bienes de cada asociado, y por lo cual
cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y permanezca
tan libre como antes. Tal es el problema fundamental cuya solución da
el contrato social".2 ~

Las líneas transcritas- de Rousseau nos llevan a señalar: lo. El carácter individualista de la asociación rousseauniana. 2o. La indicación para
unificar los unos con el todo. El contexto mismo del párrafo, así como su
aspecto teleológico, muestran la idea de interpretar el poder del pueblo,
como conjunción de poderes individuales, perfeccionándose luego en la manifestación de la voluntad general. Raymond G. Gettell, confirma lo anterior
al decir:
"Según la concepción de R ousseau, las voluntades individuales entregan sus derechos y poderes en el seno de la comunidad, se fusionan
después dando nacimiento a la voluntad general". 26

Nuestra opinión es la de considerar que el poder radica en el pueblo. Pero
ese poder se encuentra en él en tanto que es comunidad y no en cuanto
mera agrupación de hombres con poderes individualizados. El poder se ejercita por y para el pueblo, de aquí que el origen del poder político se geste
no en el individuo, sino en el pueblo. Un hombre en estado solitario nunca
podrá ser poseedor del poder político por su muy especial posición que le
impide actualizar dinámicamente lo que sólo tiene en potencia. La autoridad
es recibida por el gobernante, del pueblo, y éste al otorgarla, ejercita una
facultad fundada en derecho natural. El poder para existir necesita de las
personas que forman el conglomerado.
"' RoussEAu, JuAN JAcoBo, El Contrato Social, Ed. U.N.A.M., la. ed., México,
1962, p. 20 (L. I, Cap. VI).
,. GETTELL, RAYMOND G., Historia de las ideas políticas, Ed. Nacional, México, 1959,
t. 11, p. 40.

591

�IX. Otras teorías sobre el origen del poder. A) Teoría sociológica. B)
Teoría de la fuerza. Aunque estas teorías tuvieron influencia, en sus respectivos ámbitos espacio-temporales, pasaron luego al olvido por ser errónea
su fundamentación e inoperante su proceso dentro del campo cle la evolución política. No obstante, algo de su germen ideológico pasó a elaboraciones
posteriores, siendo por ello frecuente encontrar en nuestro tiempo, sedimentos e influencias de esas concepciones. Las teorías que señalamos son rechazadas plenamente. Tratan de fundamentar el origen del poder político
en causas que nunca pudieron ni podrán motivarlo en auténtico sentido.
La teoría sociológica fundamenta el origen del poder en el hecho sociológico. El individuo es ignorado, al considerársele juguete del proceso sociológico y víctima de "una imposición cívica contra la cual no puede luchar''.27
Entre sus teóricos se encuentran: H. Spencer, Montaigne, Dukheim. El determinismo que establece esta teoría no puede ser aceptado. El ser humano
armonizado en pueblo, con razón, voluntad e iniciativa no puede ser condenado al servicio de un movimiento envolvente que le limite, imponga o arrebate condiciones de existencia colectiva. El fenómeno sociológico no se da
independientemente del sujeto racional, por tanto es éste el que influye sobre
la realidad para adaptarla a sus fines, y no aquélla la que somete irremisiblemente al hombre. Las mismas normas sociológicas confirman que el ser lucha constantemente en p:ro de su seguridad y no de su sometimiento. Igporar el valor de la decisión humana, gran en-or de la teoría sociológica.
Teoría de la fuerza. Señala la génesis del poder en el hecho de la dominación violenta y coactiva sobre el pueblo y su territorio. Para esta teoría,
el empuje y acción de los más fuertes, dio origen al poder en la comunidad
humana. Son sus titulares los que con el triunfo de su fuerza imponen al
todo comunitario, su voluntad y ley. El engaño que porta esta tesis es completamente inaceptable. El empleo de la fuerza - violenta e ilícita- no puede
originar el poder que por derecho natural se encuentra dentro y al servicio
de la agrupación político-estatal. La opresión y el sometimiento, corno causas originadoras del poder, son falsas e incoherentes. Un pueblo sojuzgado
no puede brindar más que su rencor y odio a los que le dominan y someten;
para aceptar lo contrario sería necesario crear imaginariamente a un hombre sin razón ni sentimientos. Del pueblo surge el poder. Su derecho inalienable al mismo no puede ni debe ser vulnerado. La oposición al tirano y
el derecho a la revolución, son dos de los muchos aspectos que demuestran
en la realidad política la primacía que el pueblo tiene como originador y
sostenedor del poder público.
27 GÓMEZ ROBLEDO, loNACIO,

Ed. Jus, México, 1948, p. 100.

592

El origen del poder polltir.o según Francisco Suárez,

A través del comentario de las respectivas teorías, hemos dado nuestro especial punto de vista tratando de que fuera sintético a la vez que claro.
De tales opiniones es de concluirse nuestra posición respecto al problema
de "el origen del poder" .

4.

MANIFESTACIÓN Y FIN DEL PODER

Como producto humano, el poder es proyectado y orientado hacia las
finalidades precisas y necesarias que el grupo social requiere para su vida
y subsistencia. La comunidad necesita del ejercicio constante de las funciones del poder para conservar y consolidar el ambiente propicio a su mejoramiento. Es pues observable que un gran número de las situaciones o circunstancias~ en las cuales vive diariamente inmerso el conglomerado --dentro de una
realidad estatal siempre presente y dinámica- son consecuencia del funcionamiento y ejercicio del poder estatal, que se nos manifiesta en una serie de
actos concretos, que lleva a cabo en cumplimiento de los altos fines que le
impone su investidura.
El poder es un medio empleado para la realización de los valores queridos
Y perseguidos por la sociedad. Por tanto, éste nunca debe concebirse como
un fin en sí mismo. La sociedad civil es su origen, al mismo tiempo que su
fuente de existencia. La potestad estatal encauza su tarea a fin de realizar,
cabal Y justamente, las supremas metas de la función soberana. El poder
se convierte, a través de su ejercicio, en instrumento adecuado para el logro
Y cristalización de las aspiraciones populares.
_El poder -repitiendo-- en tanto medio para asegurar el bienestar público y la seguridad del conglomerado, exterioriza su ejercicio mediante funciones de poder. Estas típicas y caracterizadas funciones no deben ser empleadas arbitrariamente. Toda actividad pública tiene un marco circunscriptivo que le limita en su ejercicio cuando éste se desvincula o se aparta
de los cánones establecidos para sus expresión. Otro de los motivos para que
la f~~ción del poder sea debida y legalmente expresada es el respeto y proteccron que al ser humano debe de tenérsele en la agrupación política. Den!ro de la escala de los valores sociales, existen algunos sobre los cuales todo
mt~nto de intromisión sería típicamente ilícito, al mismo tiempo que violatono al respeto y dignidad socio-individual. La estructura que sustenta a
la sociedad es el elemento humano y cuando éste es coartado en el ejercicio
de sus derechos o en el desarrollo de su libertad, plenamente reconocida
por los principios supremos del Jus, se está llegando al umbral del caos social y a su posible violentamiento.

593
e H-38

�Las funciones que el poder manifiesta, ya sean legislativas, ejecutivas o judiciales, deben apegarse a un orden jurídicamente organizado que concuerde
armoniosamente con las aspiraciones y justos deseos del pueblo. Todo ejercicio de autoridad, para que llegue a ser realizado cabalmente, necesita del
reconocimiento popular que sancione afirmativamente el resultado de su expresión. Cuando existen discrepancias entre el orden autoritario y la aceptación popular, el poder pierde fluidez, efectividad y respeto. Por ello todo
sistema jurídico-normativo que impere en la agrupación debe concordar con
los afanes y anhelos populares.
La autoridad señala criterios de orientación social para que por medio
de su fiel cumplimiento el conglomerado pueda alcanzar los logros del bien
público temporal. La expresión de tal facultad nos muestra toda la gama
de manifestaciones potestativas, que son necesarias para llegar a tal fin.
El poder "se halla concentrado en instituciones y produce normas ordenadas de interacción humana sujetas a principios, códigos y reglas.
El poder es controlado y, a su vez, controla la conducta. .. El poder institucionalizado puede resultar peligroso cuando es demasiado benévolo
o demasiado rígido. La libertad que admite puede significar un movimiento hacia el 'laissez faire' no sometido a dirección alguna, o, en el
extremo opuesto, puede suprimir toda auto-expresión y resultar insoportable".28
En las líneas arriba transcritas, el gran sociólogo Karl Mannheim nos
señala algunos aspectos de lo que él llama "poder canalizado". De su valiosa opinión deducimos que las manifestaciones y fines del poder no deben
caracterizarse ni por la limitación ni por el exceso. Ambas posiciones son
aborrecibles y no recomendables. La una porque atrofia con su quietismo la
realidad política, la otra porque vulnera el sentido mismo del poder, al
ignorar su fundamento: la persona humana. El poder debe enmarcarse en
los principios de un derecho justo y bienhechor.

5.

AUTORIDAD Y FUERZA

Es un error -y por desgracia frecuentemente cometido- el relacionar el
sentido del poder con un comportamiento de violencia física o moral. No
es la fuerza física la que sustenta el poder de las organizaciones, cualquiera
'" MANNHEIM, KARL.

xico, 1953, p. 69-70.

594

Libertad, poder y planificación democrática, Ed. F.C.E.,

Mé-

que sea su grado de desarrollo, ni tampoco la que da legalidad a su ejercicio. El soporte del poder está en la estricta adecuación de sus tareas al
logro del bien social. El poder no debe ser nunca identificado con el ejercicio
injusto de la fuerza física o moral. Ello equivaldría a dar un golpe de muerte
a su misma existencia, a crear- un estado de inquietud social, a instaurar regímenes dictatoriales, sistemas opresivos, desconcierto y desmoronamiento de
los auténticos valores sociales. Aceptar un estado de este tipo sería dar legitimidad a toda la serie de ilícitos que existen, cuando éstos se hicieren con
lujo de fuerza o de presión. Un poder, con esa base de existencia ilícita, jamás será legítimo representante del anhelo social. Será, por el contrario, el
opresor de la libre expresión y el verdugo de las más altas aspiraciones del
ente colectivo.
El origen del poder -ya se ha visto- no procede de la fuerza, sino de la
razón y la voluntad humana. Su ejercicio no debe ser comparado con actitudes que desvirtúan su calidad.
Existe un concepto equivocado del poder, originado quizá, en una falsa interpretación terminológica o en alguna acepción impropia que a la misión
autoritaria del Estado se le ha hecho. El Dr. O. G. Fischbach en su obra:
Teoría general del Estado nos hace una aclaración a este respecto:
Como tercer elemento del concepto de Estado suele comprenderse el
poder del Estado. En muchos casos se emplean para designarlo expresiones poco felices, como dominio, poder coercitivo; términos que recuerdan demasiado situaciones despóticas. En realidad, el concepto 'poder del Estado', guarda m enos relación con la palabra 'fuerza' en el sentido de 'violencia' que con los términos de 'ordenar' y 'administrar'. Lo
esencial para el Estado no es la fuerza, sino la ordenación (organización)
de la colectividad. La coerción política es sólo el último medio para
el mantenimiento de este orden, o sea que no es objeto principal, sino
medio para un fin. Ninguna asociación humana, y mucho menos el
Estado, puede sustraerse por mucho tiempo a semejante poder conectivo.29

El poder en el Estado está nom1ado por el orden del derecho que le señala un campo específico de competencias y atribuciones. La inclinación que
existe de usar indebidamente del poder, así como de excederse en su ejercicio, son aspectos negativos que el derecho pretende evitar. El derecho establece los principios conducentes de seguridad y de justicia para que por sus
vías se revele el acto de autoridad en la sociedad-Estado. La suprema facul,. F1scHBACH, O. G. Teoría general del Estado, 3a. ed., Ed. Labor, S. A., Barcelona,
1934, p. 118

·595

�tad de autoridad reconocida al Estado como medio para alcanzar los fines
colectivos, no puede quedar sin una adecuada reglamentación que asegure el
desarrollo y permanencia del orden legal establecido.
El poder es cuestión de derecho que encuentra su razón de ser en la
institución política misma y cuya utilización por sus detentadores actua10
les no es legítima sino en tanto es ejercida en la línea de la institución.

La autoridad debe vigilar que sus mandatos sean fielmente cumplidos por
parte de sus acatantes, disponiendo, en caso de que aquéllos no lo cumplan,
de las acciones físicas o coactivas establecidas para hacer valer las decisiones
de la autoridad. En muchos casos el empleo de la fuerza es innecesario,
porque voluntariamente los obligados cumplen oportunamente con los imperativos autoritarios del ..Estado. La fuerza no constituye un elemento vital
en el ser y obrar del poder. No obstante, la autoridad tiene a su disposición
y cuantas veces le sea necesario, el uso y empleo de la misma. Es de observar
que la utilización de la fuerza es tan sólo en calidad de medio a fin: hacer
respetar las órdenes emanadas d~ la autoridad, cuando éstas sean objeto de
desobediencia o desacato.
La autoridad como atributo del Estado tiene a su disposición el poder.
Pero no el físico o material sino el legal y jurídico. Este último puede disponer de la coacción cuando las condiciones así lo requieran.
El poder, dada su estrnctura teleológica, nunca debe adoptar posturas ajenas a su competencia y misión. Las acciones del poder deben ajustarse al
orden preceptivo del derecho. El principio o axioma jurídico de que "lo que
no está prohibido está permitido", constituye un índice de contornos claramente visibles que nos señala la posición de individuos y poder. El poder
debe cuidar de no penetrar en esferas de actividad vedadas a su ejercicio.
El poder del Estado no puede ni debe colocarse como simple espectador
impotente y pasivo ante el libre juego de los factores sociales. Como procurador de un orden social debe estar dispuesto en todo aquello que requiera de
su dedicación y empeño. El poder tiene su ámbito de atribuciones, dentro
del cual existe la amplitud necesaria para lograr, con toda autenticidad, las
metas que procura. Tratar de limitar la función autoritaria del Estado, dándole solamente la misión de singular vigilante, es volver a la época del
Estado gendarme que instauró el liberalismo individualista al triunfo de la
Revolución Francesa.
En algunas teorías sobre la autoridad se confunde el sentido de la misma
al igualarla con el ejercicio del poder físico. Tal semejanza es falsa. La
30

596

DABIN, jEAN. op. cit., p. 70.

fuerza nunca podrá constituir un auténtico sentido de poder. El Estado como
mandatario no debe imponer por medio de la fuerza modos de obrar que
choquen contra la integ~-i?ad social y humana de su mandante: el pueblo.
En caso de que así lo hiciera, la calificación de tal proceder podría tener
c1,1~lquier otro nombre menos el de poder o autoridad. La expresión potestativa del Estado es tarea político-social que pretende beneficio colectivo,
dentro de un orden jurídico concreto y determinado.
La fuerza, convertida en auxiliar del poder, presupone imposición del Estado ante todo aquel que, haciendo caso omiso de las normas, lacera la ordenación social. Cuando la fuerza se aplica, estando apegada al derecho, el
pueblo no ve en ella la injusticia o la arbitrariedad sino la necesidad forzosa
de hacer respetar los principios generales que a la comunidad resguardan.
Todo_ lo contrario sucede cuando la fuerza se convierte en rectora violenta y
opresiva de la comunidad política. Es entonces cuando el pueblo, origen y base
del poder, ve en ella no la necesidad del orden, sino el abuso e imposición
~e una ~ictadura o una tiranía. Todo mal llamado poder político que se
mdepend12a de su realidad vital se convierte, desde ese momento, en inauténtica representación potestativa.
El poder de ordenación jurídica responde al deseo expreso de la comunidad
de establecer un Estado armónico, donde las actividades colectivas se conduz~n por caminos de respeto y legalidad. La fuerza representa, en esta
realidad, un factor que no es posible precisar si antes no se manifiesta obrando. La fuerza, si se presenta en su carácter de auxiliar de la autoridad será
un fac~or más q~e contribuye al logro de los fines comunitarios. Si ;or el
contrano, obra aJena al orden y al derecho, será su acción maléfica y condenable.

BIBLIOGRAFIA
ARISTÓTELES, La política, Versión de Natividad Massanés, Ed. Iberia, Barcelona, 1954.
GuARDINI, ROMANO, El poder, Ed. El troquel, Buenos Aires 1962.
BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, AGUSTÍN, Teoría general d~l Estado Ed Jus México
1955.
'
.
'
'
DE AT,HAYD:E, TRrsTÁN, Política, Ed. Difusión, Buenos Aires, 1942.
~CASENS SiCHES, Luis, Sociología, Ed. Porrúa, S. A., México 1956.
GoMJEZ RMOBLEDO, loNACIO, El origen del poder político según Francisco Suárez, Ed.
us, éxico, 1948.
DABIN, ]EAN, Doctrina general del Estado, Ed. Jus, México, 1955.
~LLINEK, GEORG, Teoría general del Estado, Ed. Continental, 2a. ed., México, 1958.
ELLER, HERMANN. Teoría del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica México 1961.
POSADA, AooLFo, L a 1.dea pura del Estado, Ed. Revista de Derecho Privado
'
'
Madrid
1944.
'
'

597

�GALÁN, EUSTAQUIO, Teoría-del Estado y del Derecho, Madrid, 1951.
RousSEAU, JUAN JACOBO, El contrato social, Tr. Everardo Velarde, Ed. U.N.A.M.,
México, 1962.
MANNHEIM, KARL. Libertad, poder y planificación democrática, Ed. F.C.E., México,
1953.
F1scHBACH, O.G. Teoría general del Estado, Ed. Labor, Barcelona, 1934.

INFLUENCIA DE LA POLíTICA EN EL ARTE
(Estudio sobre Sociología de! Arte)
DRA. ANGELES MENDIETA ALATORRE
Contenido: Introducción.- a) La política en las esferas cultur¡iles.- b) Consideraciones sociales en la Historia del Arte.- e) Influencia de la política en el fenómeno
artístico, a través de la historia de la cultura mexicana.

Introducción
POLÍTICA, PALABRA DE SIGNIFICACIONES múltiples, sinonimia de perturbación y
cosa turbia que violenta el limpio concepto en su dignidad aristotélica, porque
político es todo lo que se refiere al bien, según la definición clásica, enlazado con la felicidad que el Estado debe proporcionar a los ciudadanos.
Si ajustamos los conceptos en su acepción exacta, aceptaremos que no existe ningún forzamiento al relacionar los dos terrenos de la cultura como son
el Arte y la Política. En cambio, las vinculaciones de ésta con aquél, son de
tal manera definitivas, que pueden conformar el perfil de una época.
Entre los elementos indispensables de la vida pública se encuentran "las
subsistencias, las artes, armas, renta pública, sacerdocio, gestión de intereses
generales y decisión de juicios".1
En consecuencia, como una de las finalidades de la Sociología es conocer y
estudiar las condiciones y determinantes que enmarcan la vida social y dentro de ellas, se encuentran las artes, el estudio de las relaciones de ambos fenómenos, a través de la historia de la cultura, puede aportar conocimientos
novedosos y enriquecer el estudio de la Sociología del Arte.
Empero, la obra de Arte tiene sus propios campos y sus métodos de evaluación, aunque puede advertirse que, el ambiente social, en términos generales
1

598

ARISTÓTELES, La Política (De la vida política ) .

599

�y de lo político, en áreas más restringidas, presionan o influyen en alguna
manera en la creación artística y el conocimiento de estos hechos exteriores
permite auxiliar, aclarar o dar mayores luces en el conocimiento de la presencia y deterioro del fenómeno social.
Es más, algunas veces el mensaje que debe contener una obra de arte, permanece oculto o velado, hasta que lo situamos en su propio tiempo, como respuesta, crítica o rebeldía a un acontecimiento histórico o social.
Es curioso advertir, asimismo, un proceso de interferencia de planos. Por
ejemplo, nadie desconoce la importancia de los mecenazgos políticos que
protegieron a los artistas; pues bien, cuando el artista tomó conciencia de ese
espíritu, realizó una obra cabal. Pero el genio se cobra su prestigio y con el
tiempo, los planos se invierten y es la obra misma la que adquiere mayor
importancia, con mengua u olvido total del encargo político.
Por ejemplo, qué importan en nuestros días los motivos políticos que influyeron en la lucha de güelfos y gibelinos en Florencia, si lo que pervive es la
estrofa triunfal de Dante; o qué más da que en China la política haya mandado construir una muralla gigantesca, si lo que cuenta hoy. es la pureza
incontaminada del arte de aquellas dinastías.
Conocer pues las interrelaciones de estos dos territorios de la cultura, ahondar un poco más en sus influencias recíprocas, puede ayudar al conocimiento
del fenómeno social.

a)

LA POLÍTICA EN LAS ESFERAS CULTURALES

¿Por qué el intento de conectar las cosas más altas e ideales de la
experiencia con sus raíces básicas, es a menudo considerado como una
traición a su naturaleza o una denegación de su valor? ¿Por qué se
siente repulsión a conectar las altas realizaciones de las bellas artes con
la vida común, la vida que compartimos con todas las demás criaturas
vivientes? Ahora bien, la religión, la moral, la política, los negocios, tienen cada uno un compartimiento en el cual es conveniente que permanezcan, lo mismo el arte debe tener su reino particular y privado, no
obstante, todos ellos forman aspectos variados de la vida humana y de
la criatura y tienen forzosamente interrelaciones e influencias.1

Establecer, pues, sin desvirtuar las causas principales de estos vasos comunicantes, permitirá comprender mejor el fenómeno social dentro de la cir-

• J.

DEWEY,

1949. Pág. 20.

600

El Arte como Experiencia, Fondo de Cultura Económica. México,

cunstancia históricil y política en la cual se originó. El asunto es objeto de la
reflexión sociológica, ya que uno de sus menesteres es precisamente
Estudiar las condiciones y determinantes que enmarcan la vida social y
que influyen sobre ella; es decir, estudiar el contorno o la circunstancia,
las leyes de la naturaleza física, de la biológica, de la concreción geográfica y de mecánica psicológica, pues todas ellas, aunque no se refieran a lo social propiamente dicho, constituyen condiciones, ingredientes y factores que actúan sobre la existencia humana colectiva; 3

Ahora bien, es concretamente hasta el último tercio del siglo XIX cuando
la Sociología adquiere su calidad de ciencia autónoma, lógicamente debemos
colegir lo recientes que son los estudios del fenómeno artístico a la luz de
esta ciencia.
El libro de Guyau, La influencia social del arte es uno de los primeros intentos que buscan métodos propios para evaluarlo, no desde el ángulo estético sino en una dimensión más amplia.
Ahora bien, la crítica tradicional del arte estaba confinada a un dogmatismo tal, que los estudios se concretaban a componer variaciones más o menos
amplias sobre un mismo canon estético. No se aceptaba otro tipo de enjuiciamientos, y con ese miope criterio, las manifestaciones artísticas de otros
pueblos, entre los cuales indudablemente se encontraba el de las culturas
prehispánicas de América, quedaban proscritas o ignoradas.
El mérito principal de Kant, con relación a la Estética consistió en atacar
dicho dogmatismo, para admitir la variedad de manifestaciones artísticas,
de las cuales podría surgir una concepción única y universal de gusto.
También la clasificación tradicional ha sufrido modificaciones. Antiguamente se consideraban como artes mayores a la Música, la Literatura, la
Pintura, la Escultura y la Arquitectura, las cuales fueron divididas en artes
del tiempo y artes del espacio. En nuestros días otras manifestaciones adquieren mayor rango aunque en sus principios fueron despreciadas; tal el caso
de la Cinematografía y la Coreografía, que van adquiriendo validez propia.
Los medios electrónicos de difusión cultural ocupan un modestísimo lugar,
como la Televisión, pero no podemos saber cuáles serán sus máximas posibilidades y con qué criterio serán juzgadas en tiempos venideros.
Hay clasificaciones de dinámica fluctuante que antes estaban sujetas a una
graduación rígida, tal el caso de lo bello, lo sublime, lo gracioso, lo bonito,
lo cómico, lo humorístico y lo feo artístico, cuyas categorías en continuo
movimiento pueden colocar en los primeros planos de consideración, no sola• DR. Lurs RECASÉNS SrcaEs, Notas para la delimitación de los temas sociológicos,
Revista Mexicana de Sociología. No. 4, Año V.

601

�mente a lo feo estético, sino inclusive a lo esotérico, lo grotesco o el "absurdo
poético".
Todo este rodeo reflexivo, deviene en la aceptación de una flexibilidad de
criterio, de la imprecisión de oampos antes muy limitados dentro de sus fronteras y de la buena disposición para admitir que no hay, ni debe haber escándalo en conocer interferencias entre las esferas políticas y las artísticas,
ambas consideradas en su digna significación.
Este posible divorcio de territorios, es en realidad más profundo de lo que
pudiera parecer. Se vincula con el modo de ser del hombre aparentemente
en conflicto con el Estado. Las interferencias pues son muy sutiles, pues si
bien el artista toma conciencia de un movimiento político y social, por otras
partes bien sabemos que la censura o la falta de libertades es el mayor peligro para la obra de arte.
Afirma don Alfonso Reyes en su comentario a la República de Platón:
la política debe ser al Estado, lo que la moral al individuo. Condición
de la ciudad perfecta es el sacrificio de lo particular a lo general. Cada
uno debe desarrollar en sí mismo actividades que sean más útiles a la
comunidad, y prescindir de las que estorban. Como la moral empieza
con la marcha de las facultades humanas, reacias a la razón que acude
a reconciliarlas, así la política tropieza, en naciendo, con las divergencias
entre los individuos.4

Por otra parte, es el artista el que puede, no solamente captar con su sensibilidad, la importancia de su propia época, advertir las corrientes definitivas de su momento histórico, sino que prevé, aquellas que pueden prevalecer. Este pre-sentimiento, o en términos llanos, presentimiento, le permite
obtener una visión anticipada que escapa a la mayor parte de sus congéneres.
Es más, por mucho esfuerzo que hiciera para desprenderse de su propia
realidad social, siempre podríamos descubrir algo que lo delata y lo identifica.
Paradójicamente el arte inexpresivo, esotérico o confinado en sí mismo, como
el que campea en múltiples mánifestaciones de nuestro tiempo, es, precisamente por ese propósito deliberado, un aspecto característico del problema
conflictivo de ciertas décadas.

b)

El concepto de valoración -que es la operación m etódica que corresponde a la apreciación de un acto concreto de la historia con apoyo a un
valor determinado-- no podrá ser otro que el concepto que corresponde
a una tarea de recapitulación, a un resumen de lo hecho hasta ese momento, a un corte parcial, fragmentado e instantáneo, efectuado hasta
un determinado punto del estado de cuentas del fluido acaecer de la
vida del hombre, de un individuo, de un grupo o de la comurndad
humana.'

A esta justificación y limitación que hace el investigador con todos los
antecedentes del caso que estudia, deben aumentarse aquellas que sean idóneas a los territorios de cada valor. Además, la obra deberá ser considerada
dentro del momento social en que se origina, con sus elementos más cercanos
de influencia.
Por otra parte el acervo cultural es tan rico y variado que ha permitido
las clasificaciones más heterogéneas, desde luego en forma independiente de la
relación cronológica. Hegel, con base en los conceptos de fondo y forma,
clasifica al arte en Simbólico, Clásico y Romántico.
La clasificación de José Vasconcelos es más amplia e incluye hasta el gusto
y el olfato, dividiendo a las artes en Apolíneas, Dionisíacas y Místicas.
Las vastas expresiones artísticas son abrumadoras, veamos aquí solamente
unos cuantos aspectos en los cuales se presenta, más ostensiblemente, la influencia de alguna circunstancia social y de preferencia, política, o sea determinada expresamente por el Estado, en una corriente estética.
En el comienzo del arte, está la danza. Es, según sabemos, la madre de
ellas. Puede afirmarse que la circunstancia compulsiva cargada de presagios,
conjuros y embrujamientos forma una carga emocional que el hombre no
puede soportar; es entonces cuando le da salida, la comunica, la expresa
ante sí mismo, como una exteriorización o ante los demás. Su función liberadora es tan perfecta, que subsiste hasta nuestros días.
La danza exigió luego diversidad de temas, lo cual deviene en la fantasía
Y exige a su vez, acompañamiento coral por medio de instrumentos de percusión. De ahí tenemos ya, la danza, la literatura y la música en contrapunto ambivalente. Pero interesa aquí destacar su función social: la danza
es el medio de una comunicación sólida y profunda. La emoción conforma el
alma colectiva. Es más, las danz~ más antiguas son las rondas, o sea el
• ALBERTO

• Revista Cuadernos, julio-agosto, 195 7.

602

CONSIDERACIONES SOCIALES EN LA, HISTORIA DEL ARTE

T.

ARAI,

Ensayo de Valoración de las Artes Plásticas en M éxico (1900-

1950). México, 1953.

603

�círculo sagrado se estrecha y forma una agrupac1on magica, comunal o
simplemente política. Esta forma vital de unión circular, se dejará señalada
en el Kromlech, donde las piedras se yerguen en círculo.
Otro ejemplo, es cuando se presentan ya, consolidadas, las grandes civilizaciones antiguas. Es curioso advertir cómo el pueblo egipcio tuvo, al igual
que el mexica o azteca, un arte que traducía perfectamente las características
de la política estatal.
Atenas y Esparta, los pueblos clásicos, nos informan también de un arte
diverso considerado desde el cambio de la forma institucional de sus gobiernos. Arte sereno, sobrio, de pueblo guerrero, es el de Esparta, en tanto que
en el ateniense lray una suave exquisitez y gran belleza.
Las invasiones o trastornos que sufre el poder público, modifican también
la creación artística.
Cada vez que un pueblo sufre invasión, modifica su arte. La conquista
musulmana de la India, desarrolla el arte Moghul, o sea de los emperadores mongólicos, que dominan la India y le imponen una población
nueva y nuevos modos de artes.6

También la política estatal interviene directamente · en la realización de
algunos géneros artísticos. Platón, pese a su talento, no solamente admitió
la esclavitud, sino pretendió prohibir la comedia y la tragedia, porque eran
aspectos tan maravillosos de la imitación que podrían ser un peligro.
Otro ejemplo, muy preciso, es la forma que adoptan los romanos en la
dominación helénica. Solamente imitan aquello que sirve para su particular
forma de concebir el arte. Aquello que impresione y que dé un aspecto grandioso, es lo que les interesa. No vacilan en sacrificar a miles de esclavos con
tal de llevarse gigantescos monumentos. No pueden romper el canon griego,
pero inventan la superposición de órdenes y sus estatuas adoptan actitudes
solemnes, no graciosas, también con proporciones mayores. El arte debe estar
al servicio del Imperio, y lo logran.
Las invasiones políticas van dejando cicatrices profundas, pero que multiplican las formas expresivas. Por ejemplo, Octavio Paz, al hablar de España,
afirma:
España es palabra roja y amarilla, negra y morada, devorada por los
extremos, al mismo tiempo cartaginesa y romana, católica y mahometana, visigoda y renacentista.7
Estética, pág. 504.
ÜCTAVIO PAz, Introducción a la Historia de la Poesía Mexicana, Cuadernos Ame•
ricanos, No. 3.
• JosÉ VAsCONCELOs,
7

604

El arte cnstiano de los primeros tiempos está proscrito de la política estatal, por eso crece en la oscuridad de las catacumbas y desarrolla un simbolismo oculto que solamente se puede entender entre los iniciados, pero cuando
Constantino abre las puertas a la nueva doctrina, ésta sale y penetra en las
basílicas. Estos recintos civiles, pronto alargan los extremos del cercano ábside,
para formar la cruz latina.
Naturalmente, la influencia mayor y definitiva es la de la religión, cuanto
más que, todas las expresiones del arte antiguo no eran sino formas auxiliares
de la liturgia, el dogma o la teología, pero en aquellos pueblos, la Religión
no está desvinculada de las rawnes de Estado. Podríamos decir, por ejemplo,
que si el Coran prohibe la representación del cuerpo humano y da origen al
"arabesco", la más bella expresión de la geometría poética, también puede
comprenderse que una violación a estas normas daba paso a la sanción del
Estado.
La utopía de un Estado perfecto estimula la aparición de importantes obras
literarias. La política cortesana de los Luises, encerrada en los palacios, inspira, lo mismo que en España, a los poetas que sueñan con la sierra y la
campiña, desde los salones.
Un análisis exhaustivo podría tal vez desmentir en buena parte la siguiente
afirmación que por lo pronto aceptamos como valedera, con las reservas del
caso: con excepción de Grecia -véase la comedia de crítica de Aristófanesen casi ningún pueblo funcionó el arte como crítica social antes del Renacimiento.
La censura de los sainetes medioevales no constituye propiamente un ataque, pero sí, es en los géneros populares donde el pueblo empezará a dar
franco escape a sus enfados.
En los retratos de Goya, aparecen motivos abiertos de censura y el teatro
isabelino en Inglaterra es ya, francamente, una manifestación política que
también presenta el carácter de agencia noticiosa o informativa.
Desde luego, hay géneros o manifestaciones más propicias a la política,
como la literatura - vehículo de las ideas- y dentro de ella, la oratoria y
el ensayo, más que la poesía.

c)

INFLUENCIA DE LA POLÍTICA EN EL FENÓMENO ARTÍSTICO A TRAvÉS
DE LA HISTORIA DE LA CULTURA MEXICANA

También en el campo de la estética y de la ciencia del arte, buena parte
de las discusiones provienen del afán de reducir a un último concepto
la pluralidad de fenómenos. La nostalgia de unidad que quizá alimenta

605

�\

una llama religiosa, llega a casi todos los que se ocupan de problemas
de arte a admitir, cerrando los ojos a la realidad, una raíz única en la
creación artística.
Este prejuicio tan extendido agota el campo de visión de la esfera
del arte dejando oscuro, casi incomprensibles, estilos y direcciones, motivos e influencias que nos aparecen con claridad tan pronto como se
toma una actitud ingenua, comprensiva ante la realidad artística.8

'
Ello es tan cierto que confesamos haber sentido un poco de temor al investigar la influencia de la política en el fenómeno social, como si fuera profanar con instrumentos extraños, la creación artística.
Después, con buen recuerdo de que el hombre es "zoon politikon", admitimos, que, de todas suertes, podía intentarse una visión más amplia del fenómeno social que tomara en cuenta realidades aparentemente ajenas a su
campo particular, pero que estaba amparado por la sociología del arte.
Así podríamos llegar, sin que las premisas estuvieran tiradas de los cabellos,
a conclusiones modestas; empero estudiando "con ingenuidad" o simplemente
con un análisis diferente los hechos, encontramos, para grata sorpresa, la
vinculación que guarda la política con el fenómeno social.
Empero, sí podemos descubrir que esta influencia no siempre fue benéfica,
sino algunas veces fue autoritaria y peligrosa; otras, hizo nugatorios muchos
esfuerzos particulares, pero cabe advertir que su presencia era siempre un
telón de fondo que hacía resaltar, con mayor vigor, la expresión individual.
La última y más espectacular llamarada de actividad artística indígena, tuvo lugar en esta ciudad de M éxico, cuando era Tenochtitlan,
unos cincuenta años antes de la conquista española, es decir antes del
total colapso y muerte de la civilización indígena -afirma Miguel Covarrubias en su estudio sobre las Raíces políticas del arte de Tenochtitlan,
y añade-: el arte monumental azteca está íntimamente ligado al concepto
religioso-imperialista de sus creadores. Es un arte feroz, necrófilo, hecho
para inspirar el temor religioso, para impresionar al pueblo con la grandeza del Estado todopoderoso, con la filosofía de la conquista por la
fuerza de las armas, y la religión basada en el culto de la muerte y de
la sangre. El arte azteca es acentuadamente metropolitano, nació y se
desarrolló en la ciudad de T enochtitlan, que era el corazón, la cabeza y
el cuerpo del Imperio. Siendo un reflejo fiel de la psicología de este
estado, sería imposible comprenderlo sin echar un vistazo a su estruc• JUAN

606

RouRA

PARELLA,

Ralees del Arte, Revista "Filosofía y Letras", \·ol. 6, 1954.

tura política, a su religión y sin antes repasar someramente los hechos
básicos de su historia.9

El desprecio a la muerte, subsiste en los pueblos guerreros y se traduce
en la deificación del guerrero. En la cultura mexicana, las diosas con falda
de serpientes, los Caballeros Tigres y los Caballeros Aguilas, además de la
creación numerosa de elementos para la guerra, como cuchillos, penachos
y emblemas, sirve para dar una impresión de grandeza equivalente al del
dios-sol y a la exigencia de ofrendas de corazones humanos, los cuales deben obtenerse en las guerras floridas, aunque no fueron tantos como las historias cuentan, ni escaparon de estas crueldades casi todas las culturas en sus
tiempos de epopeya.
Sin embargo, pese a lo sombrío que pudiera parecer, la cultura azteca presenta un contraste ambivalente. Las pirámides propician un arte abierto,
espléndido, muy diferente al concepto cerrado y mortuorio del egipcio. La
pirámide no se cierra en punta, sino se abre en plataforma para albergar
la danza y la fiesta cruenta, pero magnífica.
Entre los objetos que se producen para el ceremonial político y sacerdotal,
"se encuentra la palma que tiene la imagen de un sacrificado, el monumento a la Guerra Sagrada en el Templo Mayor, del cual se conserva el llamado Calendario Azteca en el Museo Nacional de Antropología, el Glifo de la Muerte, el relieve del templo con los dioses del
fuego y de la primavera, Xiutecuhtli y X ochipilli; los atlantes, probablemente estatuas de guerreros en Tula, Hgo.; la cabeza de un guerrero,
el relieve de un Caballero Aguila en el antiguo pórtico, el sacerdote en
contemplación en la pirámide de Xochicalco y demás ejemplos".1º

Naturalmente que hay otros muchos aspectos de importancia, que parecen
secundarios y que no lo son, como es el caso de los materiales. Dice Toussaint que en la erección de monumentales cabezas de los olmecas parece haber
un culto a la piedra y a su eterna vivencia y a su esencia inanimada y tenebrosa que se manifiesta en esos solitarios monumentos de rostros impasibles que nos conducen a la belleza no por el camino seguro de la bondad
de la forma sino a través del misterium tremendum. Sin embargo, "en medio de aquellos panteones indígenas de dioses herméticos y terribles, de dioses sangrientos y repulsivos a nuestra mentalidad, las mascaritas sonrientes
• México en el Arte, No. 8, México, 1949.
10 V'
ease: EuCEN KuscH, I mágenes de México, Editorial Hans Car! Nurnberg.

607

�de la Mistequilla forman una isla que rompe con la tradición hierática de
la cultura indígena, ya que supieron expresar la alegría con la más delicada
de sus expresiones psicológicas, la de la sonrisa".10
Frente al mundo tremendum del olmeca, la austeridad teotihuacana y el
dramatismo azteca, el maya conforma su arte dentro de cauces floridos ·¡
suntuosos.
Pueblo de inclinaciones pacíficas, el maya favoreció la aparición de astrólogos y pensadores y en arquitectura, llegaron al principio de la arcada, que
no descubrieron los griegos. Una política pacifista protege la vida de las
artes y permite la creación del hermoso poema del Popo! Vuh.
Sin embargo, es el arte del pueblo azteca en el que se presenta con matices más acentuados la influencia de la política en sus expresiones artísticas.
De su actitud ante la vida, el realismo sombrío derivado de la vida guerrera, se logra el cincelado enérgico de un pueblo dominante y autoritario.
"El arte lapidario de los aztecas es testimonio de severidad implacable, de sensibilidad dramática -casi macabra- y de una concepción austera de la vida. La dureza despiadada de sus dioses, su sobrio
desprecio de la vida, su honda religiosidad y el rigor de su organización, trascendieron a su arte para dejarnos estampada en él, su huella
imborrable".11

Al terminar el año aciago de 1521, la dominación española empieza a imponer sus normas, leyes, costumbres, idioma, religión e ideas. Es decir todos
los aspectos del poder público y la fuerza política.
El arte, con finas antenas capta todos los cambios. La sensibilidad estética es tan sutil, pero al mismo tiempo, tan inteligente que es en las expresiones culturales donde se pueden apreciar con claridad, conflictos, intentos y
éxitos.
Un ejemplo de esta "plasticidad" del fenómeno artístico puede encontrarse también en España. La dominación árabe de siete siglos, no logra modificar el idioma, la religión o las leyes, pero su influencia es definitiva y vigorosa en las artes plásticas y en la literatura.
En América, la conquista arrasa la cultura del pueblo dominado. Pero
en el campo espiritual se produce una escisión que jamás podrá ser olvidada,
los sobrevivientes de aquel mundo destruido no podrán concebir que sea el
mismo Dios el de los misioneros y el de los conquistadores. Ésta será una de
las dificultades para captar la esencia de la nueva cultura y una rebeldía
interna se filtra suavemente, con la inclinación de aquellas notas que apa11

608

MANUEL

ToussAINT, El Arte Antiguo. México y la Cultura. S.E.P. Pág. 150.

rentemente están en su ayuda; es así como el matiz autóctono, ornamental
y brillante al correr del tiempo se perfilará como una de las partes más acentuadas de la fisonomía nacional; el de la forma sobre el dogma, el de la presencia exuberante sobre la sobriedad.
En las expresiones de la arquitectura y ia escultura, pueden advertirse los
pasos de la evolución social y del pensamiento político que domina en determinadas épocas.
Principia la etapa confusa del siglo XVI, con la destrucción de una cultura y la imposición de otra. Hay, naturalmente, un cierto apresuramiento.
Ahí encontramos entonces la erección del templo cristiano sobre la pirámide
semiderruida. Pero el misionero intuye que más que la obra externa conviene saber algo del espíritu y recoge la tradición oral, ésta es precisamente
la que en nuestros días, ha provocado el gran descubrimiento cultural al
.
'
conocer la literatura
de aquellos pueblos.
Las ~ondiciones sociales, derivadas del conflicto político -el indígena, ya
se ha dicho, fue un derrotado, pero nunca vencido-, obligan a levantar los
templos-fortalezas y
"servirán para proteger a los españoles, a los indios conversos e inclusive a los gobernantes contra las sublevaciones frecuentes de los indígenas''.12

Las almenas, los altos muros, inexpugnables en la época, y los servicios
para permanecer dentro mucho tiempo, inclusive años, así como su amplitud para albergar a muchos por la amenaza de los peligros, son las característic~s 1:°ás ostensibles. Tal el caso de los construidos en Cholula, Tepeaca
Y HueJotzmgo aunque no sean precisamente de la misma época.
Los dominicos los levantarán en T epoztlán, Oaxtepec y los agustinos en
Yecapixtla, Acolman y Cuitzeo. Al final, de los tres siglos, el barroco está
en todo su esplendor, hay una libertad plena y el adiestramiento se ha logrado
como en Santo Domingo de Oaxaca, Tlacolula y Santa Mónica.
· La orgullosa pedagogía contemporánea se ufana de haber encontrado dos
fórmul~ felices, para la fijación del conocimiento: la motivación que capta
Y manu_ene el interés como antecedente psíquico del aprendizaje y el aprovechamiento de las inclinaciones, unido a la recreación. Pues bien, los frailes, divirtiendo con los autos sacramentales y cambiando lentamente las finalidades de la danza, obtienen buenos resultados para la evangelización, que
, ". V. CASARRUBIAs, Rebeliones Indígenas de la Nueva España. Biblioteca Enciclopedica Popular de la S.E.P. México. Núm. 47.

609
e H-39

r

�era uno de los motivos que justificaban la conquista, desde el punto de vista
de la política de la Corona española.
Así encontramos también las bellísimas capillas abiertas de Cuernavaca,
Tlalmanalco y Tepozcolula, esta última en opinión de los críticos, la más
bella.
Cuando la estructura política y social parece consolidarse , un estilo artístico que delata esa armonía, comienza en la vida nacional; es el plateresco
de bellas proporciones, sereno y suave, con algunas notas del templo fortaleza.
Al finalizar el virreynato, el barroco se impone con toda su exuberancia.
Las dos culturas encuentran en la ornamentación una inclinación propia,
que será definitiva ya en nuestro panorama. Es así como en Tonantzintla,
hay un cielo indígena de angelillos de tez oscura. Es la vieja raíz, que todavía no será evaluada, pero cuya presencia no podrá negarse en la historia
de la cultura.
La evangelización, protegida por el poder público, tiene libertad para llegar a todos los sitios, hasta en aquellos donde se realizan las actividades comunes. Por ejemplo:
"en lugares donde había ctianguis', mercados, se erigían chapiteles, ermitas abiertas por todos lados, en donde se decía misa, que podían oír
lbs comerciantes sin desatender sus puestos. Tal acontece en Huejotzingo y Cuernavaca, según los estudios de don Manuel Romero de T erreros".13

Desde el principio de la Colonia, la estructura social sigue mandatos políticos y divide al país, de ahí también la diversidad de estilos.
"Don Antonio de Mendoza, hábil político y primer virrey convoca a
las órdenes provinciales para fortificar al país, y los distintos estilos se
ven sujetos a este ordenamiento estatal dentro de la iglesia. Todo -advierte Toussaint- por culpa de la política que en todo se mete'~.

&lt;

Y henos también nosotros levantando iras y rescatando aciertos para encontrar asideros y precisar la influencia de la política en las expresiones artísticas del arte nacional.
'
Cambia la vida nacional, se modifica la estructura política y un nuevo arte
aparece con proporciones gigantescas. Al son de la humilde campana de
Dolores, el pueblo toma las armas y todo el país va en pos de su independencia política. En principio, las manifestaciones plásticas se suspenden.
u Arte en México durante el Virreynato. Porrúa. México, 1951.

610

"Durante el largo espacio de tiempo que media entre 1867 y 1910,
México sufrió hondas transformaciones en los órdenes político; económico y social. Por lo que hace a las letras, la situación creada las afectó en varios aspectos. Señalamos tan sólo uno, el principal: habiendo
dejado de absorber la vida pública al escritor, la labor intelectual se
desarrolla aparte de la acción política, que, por lo demás, casi no existía.
Al amparo de esta paz prolongada, la literatura mexicana alcanza su
máximo florecimiento".14

Así nacerán liceos y academias que hablarán de crear una literatura con
fisonomía propia. Esta inclinación de la voluntad para crear una corriente
ideológica tardará mucho tiempo en llegar hasta la verdadera posición de la
creación literaria, cuando don Alfonso Reyes afirme que su ser mexicano
se verá en su obra sin que él deliberadamente se lo proponga.
Hacia fines del XIX, don José Guadalupe Posada (1852-1913) creará su
"circo político", y sus grabados y calaveras se impondrán como otra línea
de manifestaciones muy típicas, como es el escarnio, en la vida mexicana.
Además, la política propicia el desarrollo de ciertos géneros. Desde la
guerra de Independencia y a todo lo largo del siglo pasado la literatura de
combate toma los primeros planos.
/

"La persuasión o la cólera, cuando no minuciosas argumentaciones,
llenaban estos documentos que pretendíam señalar a los mexicanos los
tremendos peligros a que los arrastraban las luchas civiles o la necesidad de que el pueblo, arrastrando todas jas amenazas y penalidades,
emprendiese la defensa de su libertad. Poco después aparecería el periodismo insurgente al que seguirían proclamas, discursos, ensayos así
como la aparición de una poesía épica y cíuica".15

Los escritores son militantes políticos y éstos, a su vez, se sirven de las
letras, para sus actividades políticas. Pero frente a la picardía popular la
frese.
ura mgenua di
e os romances y las proclamas, persiste y se acrece de ' vez
en cuando, un arte cerrado de corte. Éste se inclina por la pintura de caballete con los ~ncantadores "niños de la Colonia" en el siglo XVIII los
de la época del efímero imperio de Maximiliano y que se convierten e~ influencias italianas y francesas durante el Porfiriato.
. Un nuevo movimiento social volverá a modificar la agitada existencia mexicana.

" Y "' eARLos GoNZÁLEZ PEÑA, Historia de la Literatura M exicana. Ediciones Cultura Y Polis. México, 1940.
611

'

�"As' como la época del modernismo se sustentó en el hecho político
t
,
d
y social del gobierno del general Díaz, el período contempora~e~ e
nuestra literatura nace y se apoya en la realidad de otro acontecimiento
. , M exicana
·
,,.1s
histórico, la Revol ucwn

Dice también Agustín Yáñez:
"que la Revolución impuso el tema de la realidad mexicana como categoría reflexiva y ejecutiva de la vida nacional".

Un arte de proporciones gigantescas, de asesoramiento político,_ de colorido
violento y materiales autóctonos, aparece en los murales con f1gur~ ?oderosas cadenas que se rompen y gritos que estallan. Los grandes movui:uentos
de J~dependencia, Reforma y Revolución, la abo~ción de la esclaVItu~ Y
las Leyes Agrarias aparecen representados por medio _d_e esc_lavos que ~1tan
bajo los látigos O conquistadores de acero, las caras VISionanas de los heroes
se levantan sobre banderas o relámpagos de fuego y las letras o las fechas,
señalan rutas y dejan constancias.
Un solo tema, basta y sobra para la inspiración genial de ,vari?s artis:as·
Por ejemplo, la figura de Hidalgo, se representa desde los m~ diversos angulos. Es también la visión del caudillo desde un p~to _de _VIsta de la estructura social dominante. En la impresora de Claud10 Lmat1 --el que trajo la primera maquinaria para litografía en 1826-- Hidalgo parece u_~ guerrillero francés de cruz y espada, con sombrero de pluma y complex.ion robusta, es el destructor que cambiará el curso de la hist~ria: En las Galerías
de Chapultepec, el retrato de Hidalgo, frente a su escntono, presenta a un
hombre que reflexiona y recurre a sus pensamientos para dar las causas de
la Independencia, es, digamos, el teórico del movimiento; después está la
figura del sacerdote, con vestidos oscuros y el estandarte guadalupano, es ya
el hombre que dentro de su ministerio toma la resolución de una causa. P~p Diego Rivera, es el hombre-histórico, que forma parte de un grupo ~ef1nitivo; para Chávez Morado, constituye el redentor del esclavo, que sostiene
las figuras moribundas, ante las cuales se inclina su rostro conmovido con
incomparable gesto de ternura, mientras señala con la otra rn~o, la luz
blanca de la libertad. Best Maugard pintó un Hidalgo de ojos lummosos dentro de órbitas oscuras que delatan su decisión inconmovible. Para Orozco,
no es solamente el legislador que junto con Morelos sostiene la reforma agraria, sino

-a JosÉ Luis MARTÍNEZ, ver:

612

La Literatura Mexicana en el Siglo XIX.

"el visionario que con la mirada aguda y las pupilas sin tiempo, se perfila encima del grito delirante de los esclavos''.11

La política de los regímenes tiende a buscar la dignificación de la familia, de ahí la multiplicidad de grupos escultóricos y de "maternidades".
Aparece la novela de la Revolución, en la cual se narran simplemente los
hechos y con ello basta, porque la trama es tan abrasadora que la realidad
cumple todas las posibilidades imaginativas. En la danza folklórica el tipo
de la mujer mexicana, con amplias enaguas y pies desnudos irrumpe en los
escenarios o en la coreografía de masas, con temas sociales como en "Las
Coronelas", "Tierra", "Zapata".
El movimiento de la Revolución, de contenidos políticos y posiblemente
con razones sociales propicia un arte que no puede sostener por mucho tiempo sus niveles; no se deteriora, pero deviene en varias corrientes.
Si "el arte nacional revolucionario se gestaba en , el fondo mismo de
las dictaduras, en los movimientos populares y en los primeros inicios
de la búsqueda de lo nacional",

en nuestros días, hay nuevos horizontes abiertos a la esperanza y propicios
a la aventura.
"Cada generación da lo suyo por sensibilidad y espíritu de contradicción -espíritu de creació11r-; por juzgar la realidad con nuevas relaciones con el medio y sus problemas y por un entendimiento distinto
de lo que es la pintura. Algunos pintores aún se hallan como inhibidos
por el pasado inmediato; otros, por la novedad misma que imaginan es
novedad. El tema, grande o pequeño, tiene la dimen.sión del pintor,
que vale lo que vale su pintura".18

Concluimos, la influencia política es un factor presente en la mayor parte
de las expresiones artísticas, como nota particular dentro del ambiente social; ella es benéfica, decisiva o nefasta, pero muchas veces, su fuerza ideológica ha sido propicia. En los grandes mecenazgos históricos, el arte, el
volver por sus fueros logra un prestigio de primeros planos y deja a un lado
la consigna que lo protegió.
17

J usT1No FERNÁNDEZ, Arte Moderno y Contemporáneo de M éxico. Publicaciones
de la U.N.A.M. Ver, Renacimiento político y literatura.

ª

ÜARDozA Y ARAoÓN,

A~gentina, 1965.

México, pintura de hoy. Fondo de Cultura Económica. México-

613

�Los contenidos sociales ejercen a veces influencias definitivas· en una época;
en otras ocasiones solamente en un grupo de pueblos y, a veces, se limitan
a áreas más estrechas. Por ejemplo,
"hay en nuestros días un arte soviético definitívamente vinculado a su
razón social, no obstante su fuerza ideológica no ha ejercido ninguna
.
,.
d
t t. p ,, i9
influencia en las corrientes estetic as e nues ro iem o .

El factor político, dentro del fenómeno artístico, puede ser estudiado· sin
que el mismo intervenga para nada en la evaluación estética, sino solamente
como una presencia que puede o no estar en el modo de expresarse. Esta
finalidad es uno de los diversos objetivos de la sociología del arte, la cual es
'"el análisis de la participación social en la aparición de los estilos,
el estudio de las influencias que éstas ejercen en la sociedad Y lo que
2
puede hallarse de colectivo en un estilo". º

La conclusión se alarga un poco; empero no puede quedar en la frialdad
de un estudio, la problemática del fenómeno artístico de nuestro tiempo.
Intentar una interpretación de lo que acontece, puede ofrecer alguna luz
en el desconcierto de voces que inquieren y preguntan.
Claro está que no es una respuesta, sino una interpretación. ¿ Quién' osará
arriesgar una opinión definitiva sobre un tiempo movedizo? Un gran vaivén, como el de la marea, nos sobrecoge: rompe por un lado las fronteras
de los pueblos para llevar los conflictos a las zonas internacionales y, luego,
arremete con fuerza el espíritu.
Más allá de la rompiente de las olas, se encuentra el artista. Ha tomado,
sucesivamente, las posiciones más ridículas, en opinión de sus congéneres,
para ser escuchado. Acaso se le ha ocurrido protestar, gritar, zaherir, tomar
partido o lanzar proclamas, pero su lenguaje es hoy desconocido para la mayoría .de los hombres. Su voz se pierde con el estruendo de las máquinas
y su pluma se ha enajenado o se ha vendido al mejor postor. De todas suertes es un proscrito.

1

~s plásticos? No. :ero, ¿sabrá usted que es Cibernética? Tampoco, senor, pero. • • -a~"!esgará con timidez- sé algo del ruido que hacen
las alas de los pa1aros, de la claridad de la luz y del temblor callado
que delata el sufrimiento del hombre. . . Y la respuesta no se hará esperar: - ¡ Vaya usted a otra parte, con su fardo devaluado de tesoros"!

El artista se ha marchado silencioso y abrumado. Ellos los señores pod _
,
'
e
~º~·
La ciencia no lo ha conmovido,
la máquina
n~ le asombra, el descubruruento era demasiado concreto para su imaginac10~. Él podía manejar el misterio de la gracia y era dueño de poderes extranos para encontrar ocultas voces en las palabras; pero la sensibilidad no
contaba ya.
Fue ento~ces cuand.o empezó a labrar una nueva obra, a tejer los hilos
de su poes1a, . a combinar colores extravagantes y producir extraños ritmos
sonoros._ El diablo en un rincón, también reía. Entonces, el artista fue otra
vez dueno de su mundo esotérico y ha recobrado, hoy, su gran prestigio de
mago.
El diálogo se ha trocado:
·
'
ros_os de la berra
teman

"lQué expresa usted en ese cuad ro.~ ¿ Q ue' significan
·
esas figuras?
¿Es música ese ruido?"

El artista sonríe; el juego de la imaginación ha triunfado sobre el mundo
!uro que pretende ignorar la fantasía. Su lenguaje es cifrado y no pue:~ penetrar en él. Algunos suponen que solamente lo entienden los ini~1ª os; los au~ac~s, se aprovecha de esos instrumentos y los vanidosos alaan Y queman mc1enso.
la Nad!e ha develado el misterio, solamente el artista sabe hasta dónde es bury dond~ ha dejado caer el gran tesoro. El círculo se ha cerrado y la venganza esta cumplida. ¿ Dónde está el Arte;&gt;
Es tiempo de sombras.
·
"Adivinad, está en alguna parte, pero se ha ocultado, solamente el
talento podrá descubrirlo".

Se ha sometido, voluntariamente, al diálogo de su tiempo:
'&lt;¿Qué puede decirnos del comunismo? No tomo partido. ¿Conoce
la teoría de Einstein? }{o la entiendo. ¿Le conmueve la creación de
,, ARQUELES VELA,
"' LuCio MENDIETA

Fundamentos de Historia del Arte.
y NÚÑEz, Sociología del Arte. Revista del Instituto de Investiga-

ciones Sociales. U.N.A.M. Año XVIII, enero-abril de 1965.

6l4

615

�ÉPOCAS

PREHISPÁNICO

(X a 1520)

,

( 1520-1810)

EPOCA COLONIAL

A

1966)

CUADRO SINOPTICO

ALGUNAS DE SUS

b ) guerrero

a ) IMPERIALISTA

c) Impresionante

b ) Técnico

a) Grandioso

d)

c)

b)

a) Pirámides

MANIFESTACIONES

c) necrófilo

d ) Unión de Iglesia y Estado. Arte al servicio del
ci.alto y de la guerra.
e)

EXPRESIÓN ARTÍSTICA

d) religioso

e) Busca lograr un alarde
de fuerza.

Arcos, flechas, escudos,
penachos, etc.
Dioses de la guerra.
Huitzilopochtli.
Coatlicoe, diosa de la
muerte.
Danzas, esculturas de
Caballeros-Tigres,
Caballeros-Aguilas y
sacerdotes.
Consolidación de un lm•
perio de vastas propor•
ciones. ( Cantos, ritos,
templos, casas reales;
etc.)

la

a) Movimiento social para
obtener la independencia
ideológica.

a) Ideas políticas en transformación. Pugna de
partidos.

b ) La búsqueda por encontrar una fisonomía propia se detiene en la imitación de la cultura
francesa.

b) Literatura doctrinaria.
Inclinación para formar
una fisonomía propia.

a) Se debilitan o desaparecen las Bellas Artes y
aparece la literatura de
combate.

b) Didáctico

c) Edificios de carácter
neoclásico.
El movimiento de la literatura moderna en las
letras.

c) Las manifestaciones culturales al servicio de las
causas sociales.

a) Proclamas, actas, ensayos. Caricatura política.

b) Teatro misional.

a) Templo-fortaleza.
Sirve para la evangelización en la capilla abierta; el templo, para el
culto; y el interior para
guarecerse.

a) Establecimiento
paz pública.

c) Arte avasallador, poderoso. Revaloración de las
culturas antiguas.

Arquitectura, Pintura,
Escultura, Grabado y
Letras, con marcada influencia de los contenidos sociales.
a) Efervescencia constructiva, Aceleración del proceso d e maduración.

de

a) Cambio de ideas políticas. Búsqueda de la justicia social. Doctrina que
influye en los temas culturales.

c) Vasta riqueza artística.
Heterogeneidad. Arte civil con que protege las
expresiones de la belleza.

,

a ) Unión de las dos fuerzas a) Arte religioso y civil.
organizadoras del Virreynato: la Iglesia y el'
Estado

e) dominante

E INFLUENCIA SOCIAL

CARACTERÍSTICAS DEL ESTADO

Notas para el análisis de la influencia política en el fenómeno artístico.
Historia de la cultura mexicana.

ÉPOCA DE LA INDEPENDENCIA

( 1810-1857)

( 1857)

LA REFORMA

(1876-1910)

PORFIRIATO

1917

( 1810-1917)

REVOLUCIÓN

( DE

b ) Libertad, Paz pública.
Expresión abierta de
múltiples y heterogéneas
manifestaciones. ( Peligro
de un arte híbrido)

�BIBLIOGRAFÍA

l. ARisTÓTELEs, La Política. (De la Vida política).
2. DEWEY JoaN, El arte como experiencia. México. Fondo de Cultura Económica.
1939. Pág. 20.
3. RECASÉNs SmaEs, Luis, Notas para la delimitaci6n de los temas sociol6gicos.
"Revista Mexicana de Sociología". No. 4, Año V, Vol. V.
4. REYEs ALFONSO, "La República" de Plat6n. Revista Cuadernos del Congreso
por la libertad de la cultura. París, Francia. Julio-agosto, 1957.
5. ARA! ALBERT T., Ensayo de valoraci6n de las artes plásticas en México. ( 19001950). Méx., 195!1.
6. VAsCoNCELOS JosÉ, Estética. Méx. Ed. Botas. 3ra. Ed. 1945. Pág. 405.
7. PAZ OcTAVIo, lntroducci6n a la historia de la poesía mexicana. "Cuadernos Americanos", No. 3, Año X, Vol. LVII. Mayo-junio 1951.
8. RouRA PARELLA, JUAN, Raíces del arte. Revista "Filosofía y Letras", Vol. 6, Méx.,
1954.
9. CovARRUBIAS MIGUEL, Raíces políticas del arte de Tenochtitlán. México en el arte.
No. 8. México, 1949.
10. Kusca EuGEN, Imágenes de México. Ed. Hans Car! Nuremberg.
11. ToussAINT MANUEL, El arte antiguo. México y la Cultura. Méx., Sría. de E. P.
Talleres Gráficos de la Nación. 1946. Pág. 150.
12. CASARRUBIAS VICENTE, Rebeliones indígenas de la Nueva España. Bibl. Ene.
Popular. México. S. E. P. No. 4 7.
13. RoMERO DE TERREROS, MANUEL, Arte en México durante el Virreynato. México.
Ed. Porrúa, 1951.
14 y 15. GoNzÁLEZ PEÑA, CARLOS, Historia de la literatura mexicana. Méx. Ed.
Cultura y Polis, 1940.
16. MARTÍNEZ JosÉ Luis, La expresi6n nacional. Méx. Imprenta Universitaria, 1955.
17. FERNÁNDEZ JusTINO, Arte Moderno y Contemporáneo. México. Pub!. de la
U.N.A.M. Ver "Renacimiento político y literatura".
18. CARDOZA y ARAGÓN, Luis, México, pintura de hoy. Méx.-Arg. Fondo de Cultura Econóinica, 1964.
19. VELA ARQUELES, Fundamentos de la Historia del Arte.
20. MENDIETA y NÚÑEz, Lucm, "Revista del Instituto de Investigaciones Sociales".
Sociología del Arte. México. U.N.A.M. Año XVIII, enero-abril de 1965.

\

LA ADMINISTRACION DE LA POL1TICA
EXTERIOR NORTEAMERICANA
DR.

RICHARD

A. JoHNsoN

Trinity University

¿PoR QUÉ ESTUDIAMOS LA administración de la política exterior norteamericana? En mi concepto hay dos motivos predominantes: Primero, porque en
el mundo bi-polar de hoy el papel de los Estados Unidos, y por eso la manera en que lo ejecuta, tiene un interés muy grande per se. Segundo, porque
la administración de su diplomacia se diferencia en muchos aspectos importantes de la de otros estados. Cuando no se reconocen esas diferencias administrativas, la política sustantiva queda incomprensible y muchas veces suscita
malentendimientos peligrosos. Por eso no voy a analizar la política sustantiva
de los &amp;tados Unidos sino a describir la maquinaria que la produce y ejecuta.
Históricamente la administración de la política exterior no interesó ni a los
norteamericanos ni a otros pueblos antes de la primera guerra mundial. Fue
monopolio aristocrático de un puñado de gente. En 1790, el personal del
Departamento de Estado, inclusive el Secretario Jefferson, consistía de ocho
empleados, más un traductor quien trabajaba medio día. Cuando estalló la
Guerra Civil, solamente :SO empleados trabajaban en el Departamento, y en
1914 su personal apenas pasó de 200, aunque subió hasta 44-0 durante la
primera guerra mundial. Hasta 1920, el Departamento de Estado ejerció un
monopolio casi completo sobre la administración de la política exterior porque .el asunto no estimuló ni el interés ni la envidia de otros burócratas.

Después de la primera guerra mundial, el envolvimiento creciente de los
Estados Unidos en las relaciones exteriores y el aumento enorme en su importancia internacional produjeron una expansión muy rápida del Departamento de Estado y la entrada de otros departamentos ejecutivos en el campo
diplomático. En 1938 el personal de ese Departamento casi llegó a mil personas; vino a ser cerca de 3,000 en 1943; y, en 194{), había subido hasta
7,623, sin incluir empleados del Servicio Exterior que trabajaban en el De618

619

�1

1

partamento. Así es evidente que en el período desde el estallido de la segunda guerra mundial la administración de la política exterior tenía que transformarse. Además surgieron o adquirieron importancia en ese período las
diferencias mayores entre la administración norteamericana de ese ramo y los
métodos de otros países.
Un factor primario fue, desde luego, el alcance de los compromisos internacionales es~dounidenses. Después de 1941, el país adquirió obligaciones
de una extensión verdaderamente mundial. Esa característica de su diplomacia ya impone sobre sus administradores la tarea ( poco envidiosa) de distinguir entre estados actual o potencialmente amistosos mientras persiguen el
interés nacional. Además, un sistema de compromisos mundiales no deja a
un administrador alternativas buenas o malas, blancas o negras. Tiene que
elegir entre varios grados de lo malo o entre varios matices de gris.
Cuando Indonesia pidió su independencia, por ejemplo, los Estados Unidos hubieran invocado su política antigua y honorable de promover la autodeterminación de los pueblos coloniales para justificar una decisión para ayudar a Indonesia. Pero los Estados Unidos estaban ligados íntimamente con
los Países Bajos y con otros poderes coloniales de Europa en la Nato y su
interés nacional y la del mundo libre, indicó claramente que el oeste de Europa
tenía que ser negado a las fuerzas agresivas soviéticas. No existía aquí una
alternativa clara, buena o fácil. Los funcionarios que eligieron el tratar de reconciliar a los dos contrincantes sobre la base de la autodeterminación de
Indonesia, no oyeron aplausos de los Países Bajos o de su adversario, pero
evitaron romper enlaces con ambos.
Otra diferencia importante proviene del carácter extraordinario del gobierno federal y sus elementos políticos constituyentes. En primer lugar, el.
gobierno federal, auque ejerce un poder inmenso y tiene la responsabilidad
constitucional de las relaciones exteriores, no tiene poderes ilimitados para
controlar los 50 estados de la federación ni mucho menos. Los estados, en
su tumo, tienen constituciones que reservan poderes importantes a los gobiernos locales. En oodos los niveles gubernamentales, además, existen divisiones de responsabilidades, balanzas entre los poderes ejecutivos, legislativos
y judiciales, y cada uno de esos poderes, en cada nivel, posee prerrogativas
que afectan directa o indirectamente la administración de la política exterior.
Un buen ejemplo reciente del poder ejercido por un funcionario local
se ve en 1a negativa del alcalde de Nueva York a ofrecer un banq1,1ete al
rey Feisal de la Arabia Saudita. De la misma manera, reglamentos municipales que establecen zonas y restricciones residenciales en las ciudades cerca de Washington, D. C., han complicado el problema de encontrar casas y
despachos por parte de diplomáticos de raza negra.
Algunos pocos de los 50 estados han demorado mucho la ejecución de la

620

integración escolar y de otras leyes federales para proteger los derechos civiles de los ciudadanos negros. El papel mundial de los Estados Unidos y
sus declaraciones repetidas en pro de los derechos civiles lo han expuesto a
mucha crítica a causa de las acciones de esos estados recalcitrantes, probablemente más de lo que merezca, porque sus críticos frecuentemente no entienden las dificultades de sus administradores ni la complejidad de su sistema
político.
Las políticas educacionales·de los 50 estados y sus dependencias determinan
lo que influye en los cerebros de sus ciudadanos. Ese acondicionamiento puede
ser liberal, es decir, hacia una interpretación amplia del interés nacional, o
puede inclinarse hacia un nacionalismo estrecho. Pero, generalmente, las actitudes de las autoridades locales son menos cosmopolitas que las de Washington. En cualquier caso, el punto que quisiera subrayar es que el gobierno
federal no tiene nada que ver con la educación básica de la ciudadanía.
Tiene que trabajar dentro del campo de decisiones que la mayoría del público apruebe, y está prohibido por el Congreso emplear fondos públicos para
montar programas de educación pública en relaciones internacionales.
Por uso y tradición, ayudado por su Secretario de Estado y otros oficiales
del Ejecutivo, el Presidente ha llegado a descargar la responsabilidad primaria para la formulación y ejecución de la política exterior. Pero el Congreso
retiene un control importante sobre la política básica y a veces sobre la política administrativa por medio del ejercicio de sus poderes de apropiar fondos, legislar e investigar y revisar los actos del Ejecutivo, y por el derecho
que tiene el Senado de aconsejar y de aprobar nombramientos y tratados.
Los tribunales federales, aunque no tienen un papel específico en la administración de la política exterior, ejercen a veces mucha influencia por su
derecho de revisar los actos del Congreso y del Ejecutivo. Los tribunales
también cambian y restringen las acciones de esos poderes porque interpretan y aplican en sus juicios los tratados, los cuales constituyen la ley suprema del país; porque enjuician extranjeros y porque introducen en sus
juicios tanto la ley internacional como municipal.

Así es claro que la administración de la diplomacia por el Ejecutivo tiene
que tomar en cuenta los prejuicios y pareceres congresionales y la probabilidad de una revisión subsecuente por el Congreso o los tribunales o ambos.
En muchos casos, hay que tener una autorización congresional previa para
empezar cualquiera acción, por ejemplo, para inaugurar un nuevo programa
de ayuda exterior. Además, todos los departamentos ejecutivos trabajan bajo
~I sistema de presupuestos anuales, y esto da al Congreso una arma fuerte y
lista para imponer su voluntad. En otros casos, los funcionarios tienen que administrar leyes adoptadas por el Congreso en oposición a sus consejos o aúñ
protestas y casi todas las leyes incorporan secciones poco al gusto de los ad621

/

�ministradores. Cito aquí, como ejemplo muy conocido, ·ras leyes de neutralidad que el Congreso impuso antes de la segunda guerra mundial.
Dentro del Ejecutivo, el problema de administrar la política exterior se
complica por la multiplicidad de departamentos e intereses que ya están enredados. A veces, además, ciudadanos -privados, funcionarios y aún departamentos, te mezclan en la política exterior sin autorización previa. El Coronel
House influyó mucho con el Presidente Wilson, por ejemplo; y 'el Secretario
de la Tesorería Morgenthau, aunque no tenía responsabilidad alguna formal
para planear la reconstrucción de Alemania después de la segunda guerra
mundial, preparó un plan que el Presidente Roosevelt adoptó en gran parte
y que ejerció una influencia enorme sobre la política de post-guerra inmediata hacia Alemania.
En 1949, unos 40 y tantos departamentos del ejecutivo federal tenían intereses importantes en la administración de la política exterior. Como el
brazo de la Presidencia encargado específicamente de la política exterior, el
Departamento de Estado ejerce una influencia mucho mayor que su tamaño
o presupuesto indicarían, pero ha perdido definitivamente el monopolio qu_e
gozó hasta la primera guerra mundial.
Al nivel más alto del esfuerzo coordinativo y en la formulación de los planes
básicos de acción política, el Departamento ya tiene que repartir su autoridad con el Consejo Nacional de Seguridad, el personal de la Casa Blanca,
el Buró del Presupuesto, la Oficina Central de Inteligencia, la Oficina de
Informaciones, la Oficina de Desarrollo' Internacional, la Oficina para el
Control de Armas y Desarme, el Cuerpo para la Paz, el Consejo de Asesores
Económicos, y tales consorcios del Presidente, funcionarios y particulares, que
gocen de oportunidades para expresarle a él sus puntos de vista sobre problemas internacionales.
El Secretario de Estado es un miembro del Consejo Nacional de Seguridad
que tiene la responsabilidad de coordinar la política básica global, con la
política de seguridad nacional; pero el Departamento de Defensa, sus departamentos constituyentes del Ejército, Marina y Fuerza Aérea, la Comisión
de Energía Atómica y la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio,
tienen la responsabilidad primaria de formular y administrar la política de
seguridad nacional. Esa responsabilidad significa, desde luego, en esta época
de guerra fría, que consideraciones militares entran con mucho más frecuencia
y peso en decisiones políticas que en períodos más pacíficos.
Varios departamentos y oficinas comparten con el Departamento de Estado
la responsabilidad de la política económica. Los Departamentos de la Tesorería, Agricultura, Interior, y Comercio, el Banco de Exportaciones e Importaciones, la Comisión Aduanal, la Junta de Gobernadores del Sistema Federal de la Reserva Bancaria, las Comisiones Federales de Comunicaciones,

Electricidad, Asuntos Marítimos y Comercio, y la Oficina Federal de Aviación: todos ejercen influencia importante sobre la política exterior en sus
áreas de especialización.
Cuatro departamentos comparten con el Departamento de Estado la responsabilidad por la política social; los de Trabajo, Salubridad, Educación y
Bienestar, Justicia y Correos. No tenemos espacio para enumerar otras dependencias del ejecutivo que tienen menos, pero todavía sustanciales responsabilidades en áreas muy especializadas; pero cualquier lista incluiría al Gobierno
de la Zona del Canal de Panamá, la Comisión para Controlar las Bolsas y
Emisiones de Acciones y Bonos, la Institución Smithsoniana y, por lo menos,
una veintena de otros departamentos, juntas, comisiones y comités. La tercera y final diferencia importante en la administración de la diplomacia estadounidense surge de la heterogeneidad del país y de su pueblo. Los varios y
muchos intereses opuestos que existen entre las regiones y localidades complican sustancialmente las decisiones políticas, económicas y sociales de los
administradores federales: Por ejemplo, si los oficiales que administran el
programa de importaciones del azúcar quisieran aumentar los cupos de ciertas
naciones exportadoras, probablemente no podrían hacerlo, porque el Congreso, consciente de los intereses regionales de los productores de caña dulce y
de la remolacha, no podría autorizar tal acción.
La heterogeneidad de la población ejerce aún más influencia sobre la diplomacia norteamericana. Todas las gr&lt;l:Ildes fuentes demográficas, raciales y
nacionales, de Europa, contribuyeron generosamente a esa población y recibió fuertes contingentes africanos, mexicanos, puertorriqueños y canadienses.
En ciertos estados y ciudades, minorías sustanciales de antecedentes japoneses,
filipinos, kore~os y chinos, contribuyeron también a la mezcla sorprendente que llamamos el pueblo norteamericano. Claro que ahora no sería
correcto considerar a ese pueblo como anglo-sajón, porque tiene elémentos
demasiado grandes de antecedentes eslavos, latinos, judaicos, negros, indios
y orientales. La pr~dominancia anglo-sajona que existía en las 13 colonias
inglesas nunca fue completa y ya es muy atenuada.
Desde luego tal mezcla de contribuciones étnicas y nacionales también
implica una diversidad enorme, en las actitudes y las perspectivas religiosas,
filosóficas, ideológicas, sociales, morales e internacionales. Aunque el país
es predominantemente cristiano, por ejemplo, tiene muchos ciudadanos que
no declaran ninguna fe, y el elemento cristiano está fraccionado entre una
mayoría protestante de docenas de sectas, unos pocos feligreses griego-ortodoxos y una minoría católica muy grande. 6,000,000 de norteamericanos profesan la fe judaica y las grandes religiones del Cercano y Lejano Oriente,
islam, budismo e hinduísmo, reúnen contingentes modestos de creyentes.
No es necesario ilustrar en detalle las dificultades que esa heterogeneidad

622

623

,

�demográfica crea para los administradores de la política exterior. La atracción
de los orígenes nacionales y étnicos de esos elementos diversos ha dejado una
huella profunda en la historia diplomática. El sentimiento contra Inglaterra
que existía entre los Irlandeses, el amor por la madre patria que sentían los
ascendientes de los colonos ingleses y las actitudes pro-Israel de los Zionistas,
ilustran las influencias ajenas a veces al interés nacional que surgen de esas
atracciones a otras naciones. Recientemente, el sentimiento racial entre ciudadanos de ascendencia negra ha condicionado la política norteamericana
hacia los nuevos estados africanos y hacia los pocos enclaves de supremacía
blanca en Africa. Al fin del siglo pasado, muchos ciudadanos blancos, en
cambio, sintieron el peso del llamado "fardo de las responsabilidades de la
raza blanca".
Para sumar, la administración de la diplomacia estadounidense, aunque
tiene por su meta oficial la promoción y protección del interés nacional liberalmente interpretado, se desvía frecuentemente y se tergiversa a veces por
corrientes y mareas de una fuerza y diversidad enorme. El alcance de vista
global de los compromisos, el carácter del gobierno y la heterogeneidad rara
del país y del pueblo se combinan a complicar extraordinariamente la administración de su diplomacia y a darle un carácter singular. Un entendimiento
de esas complicaciones es esencial entonces para comprender su política
sustantiva y su historia. Esto no quiere decir que el entendimiento traiga
aprobación, pero por lo menos prevendrá la condenación basada en las premisas falsas.
Espero que mi trabajo haya contribuido en una manera modesta para mejorar la comprensión de un proceso que tan frecuentemente se me ha frustrado. Tal comprensión la considero esencial para el crecimiento continuo de
la amistad ya impresionante que existe entre nuestras dos grandes naciones.
¡ Que crezca esa amistad! ¡ Que florezca nuestro ente~dimiento mutuo!

624

EL HUMANISMO DE LAS CASAS
PROF. ANTONIO POMPA

y

POMPA

Instituto Nacional de Antropología e Historia

México, D. F.
La persona y su personalidad.-Su ambiente y circunstancia.-La encomienda (El
Repartimiento) .-Los fundamentos de su humanismo.-Su doctrina le lleva a la
defensa de los derechos del hombre.-Polémico, polémica.-Los corolarios de la
política lascasiana.-Las leyes nuevas.

FRAY BARTOLOMÉ ES PERSONA insenescente que con su dinámica provocó discusiones y reacciones así como transformaciones entre los hombres de su tiempo,
cuando su vivencia en las Indias planteó cuestiones y tesis de auténtico humanismo, que a pesar del tiempo, sigue enhiesto en la figura y en la doctrina
defensora de los indios. En nuestro momento, en nuestra circunstancia, el
espíritu de Fray Bartolomé sigue sosteniendo con vigor y doctrina las tesis rigurosamente humanísticas que defendió en pleno siglo XVI.
El padre Las Casas es polemista y es polémica, y es polémico, así lo preconizan sus nueve tratados y todos sus escritos; recuérdese su Tratado tercero, aquel que consigna la controversia con el doctor Juan Ginés de Sepúlveda, alatere del Emperador, quien sostuvo que las conquistas e invasiones en las Indias eran licitas en Derecho, contra la opinión de Las Casas,
quien sostuvo ser tiránicas e inicuas. Las Casas se convierte en polémica y es
polémico desde el siglo XVI, y así actúa en su devenir y con quien pretenda
o conculque el derecho de gentes. Recuérdense las discrepancias de criterio
con el padre Motolinía que algunos más por ignorancia que argucia tratan
de justificar una tesis negativa, éstos ni han leído la Historia Eclesiástica Indiana, ni los Memoriales de Fray Toribio, en que habla desconsoladoramente
de las persecuciones y plagas en la Nueva España, como lo pudo hacer Las
Casas, sólo que Benavente discrepó acerca de los medios de salvación de los
indígenas vejados, provocando esto, queriendo o sin querer, una leyenda ne-

625
•H-4-0

�/

gra que a manera de columna de humo ha envuelto a Fray Bartolomé Y
le ha entregado pardo ante las especulaciones de la historia. En pleno siglo
XX, en nuestros días, al estudiar el erudito don Ramón Menéndez Pidal la
doble personalidad del padre Las Casas, está manifestando a ojos vistas que
vive, y vive como tema polémico dentro de la dinámica histórica de España
en las Indias.
La recia personalidad del padre Las Casas, jurista y teólogo, abarca ampliamente el ámbito de la historia de la invasión y protocolonización de
Mesoamérica como Protector de los indios, decidido, enérgico, sin tregua ni
reposo como un poseso, hasta no satisfacer la noble defensa de la causa cuyos
derechos son la- dignidad del indígena de América, en una palabra, de los
Derechos del hombre.
La personalidad del padre Las Casas tiene muchos ángulos, es múltiple en
su tiempo, en su medio, en su circunstancia. Es la revancha de la nobleza de
espíritu, española, ante fo. negación al respeto de la dignidad humana, y esto
en el vértice de medievalismo y renacentismo, en la estrujante y violenta
mentalidad aún viva de la Reconquista, y de la Conquista, he allí su circunstancia.
España, patria de Las Casas, ha sido una nación con sentido de libertad.
Esto que para muchos no pasa de ser una paradoja, es para nosotros _u~a ~ealidad de España, si por libertad entendemos el deber, el honor y la dtsc1plina;
más si la confusión y el libertinaje fuesen las bases de la verdadera libertad,
nunca los hombres hubiesen salido de su estado primitivo, y en vez de sociedades civilizadas, se agruparían en glebas de esclavos con ineludible acceso
a un grado infrahumano; el definitivo y eterno progreso de los pueblos se
funda precisamente en su libertad; pues, ser libre quiere decir, ser dueño
de sus propios actos para elegir y practicar el bien; o para elegir Y practicar
el mal, somos libres; pero en el caso primero, libertad es sinónimo de perfección, entidad, progreso, mejoramiento; más el segundo, es igual a imperfección, retroceso, aniquilamiento.
Esta libertad de progresar en la línea del bien que es la verdadera fase
y el verdadero sentido de la palabra libertad, fue el prisma por donde el
sano espíritu español se reflejó en los diversos grupos humanos de Indoamérica, aunque repetidas veces antójase que la maldad de los hombres la
hicieron paradoja.
El espíritu medieval-renacentista, aventurero y conquistador, brutal de soldadesca, ávido de apetitos, es también pacífico y humano en algunos misioneros, quienes imprimieron en los pueblos invadidos una semejanza suya Y
de la auténtica España, con el énfasis reciente de la Reconquista al mundo
musulmán, y esto sólo demuestra las esencias del alma española que es Quijote y Sancho, temperamento moral y amoral histórico, cuya tendencia más

626

espec'rlica es ía independencia, la libertad con degeneración asáz del libertinaje; pero también el señorío con que se les define por propios y extraños.
Corrientes encontradas, paradojas continuas, eso forma y constituye el ethos
de España. Y ese español salido del medievo en brote de renacimiento, fogueado en la Reconquista de la España invadida por los moros y mestiza de
moro que le vuelve mudejar va a las tierras nuevas que hallara Colón y donde
éste implantara las primeras encomiendas de hombres.
El uso del término "encomienda" con el sentido que siguió al organismo
del repartimiento antiguo, fue de Nicolás de Ovando, comendador de Calatrava, institución, la encomienda, que modificó el concepto de la española,
pues además de los objetivos políticos y económicos se agregó a ésta el reliligioso, lo que para algunos teólogos justificaba su establecimiento, pues si
una Bula, de Alejandro VI, concedía a España territorios, era para adiestrarlos en la fe y Religión, sólo que esta Institución, la encomienda, cayó
en manos de truhanes y soldadones aventureros y pocas gentes de razón,
y fue tal el cambio de la institución que de "comendador" se hizo "encomendero".
Viene a cuento aquí el Requerimiento de Juan López de Palacios Rubios
(Juan López de Vivar), jurisconsulto y teólogo, acerca de la Tierra firme,
escrito cuando se llevó al cabo la expedición de Pedrarias Dávila y que actualizó la discusión entre su teoría y la tomista. El Cardenal Cayetano, Fray
Antón de Montesinos, Fray Pedro de Córdoba, Fray Bartolomé de las Casas,
Fray Domingo de Soto, Fray Francisco de Vitoria, Fray Domingo Bañes y
el sacerdote Francisco Suárez, fueron los más notables contradictores del
Requerimiento durante el siglo XVI.
Si tuviéramos que expresar con una sola palabra, con una sola frase la reacción de los españoles cronistas y relatores ante la naturaleza americana,
sólo podríamos decir que :;intieron asombro, pasmo, incredulidad ante lo
que sus ojos contemplaron, tierras tropicales, islas exhuberantes de clima cálido y vegetación profusa, y seres humanos como los ojos no habían visto según el decir del propio Cristóbal Colón.
Don Francisco de las Casas, padre de Bartolomé, acompañante en el segundo viaje de la empresa marina de Colón, llegó a la Española, y por sus
servicios se vio obligada la Corona a darle una encomienda, esa institución
puesta ya en práctica en las Antillas, allí donde los perfiles jurídicos de la
institución dieron principio a esta etapa en América y cuya experiencia influyó en el desarrollo posterior de la encomienda en el Continente.
Cabe decir que el padre Las Casas es un historiador de la encomienda,
como actor, por herencia de su padre, y como quien tendió después a luchar por la desaparición de esa institución que por el abuso y la voracidad

627

�de los encomenderos se trocó en organismo negativo para los indígenas de
América.
Cuando la institución que el padre Las Casas había vivido y criticado en
las Antillas pasó al Continente, por uno de sus trasmisores que fue Hernán
Cortés, el Defensor de los indios luchó ante la junta reunida en Valladolid
en 1542 presentando los "Remedios" para este mal social y político en que
se había convertido la encomienda; más, cabe ahora preguntar: ¿cómo el
padre Las Casas combate la encomienda si él mismo antes de ser sacerdote
dominico, cuando sólo era licenciadQ en derecho, regenteaba la encomienda
heredada de su padre, y según él da a entender, le producía emolumentos
más que satisfactorios? Su contacto con los dominicos llegados a las tierras nuevas le transforman en adversario de la institución de la encomienda, y en
protector decidido de los indígenas que primero en repartimiento y después
en encomienda, habían puesto en manos de los invasores de las tierras de
América. Sus bases jurídicas, pues era abogado, y la savia teológica que iba
adquiriendo en su vida eclesiástica, modificaron sus estructuras y le llevaron a una concepción distinta dentro del derecho y de la teología; sus múltiples tratados, sus nueve Tratados, tienden notablemente a la liberación de
los esclavos, y es tal su lucha, desesperada a veces, que lo revela en su estudio
acerca de la Destrucción de las Indias y no sólo lo hace ante las autoridades
de la Corona, sino que ésta constante la aplica en sus A visos y R eglas para
los Confesores y la pone entre las V einte Razones para el remedio de los
males que ocasiona la encomienda y más que todo en el Tratado en el que
pide y justifica la necesidad de la pronta libertad de los indios, y así lo vemos
en el corolario de su petición al Rey, o en el de su petición a los Obispos,
o en el que hace a los religiosos dominicos, agustinos y franciscanos; su monumental estudio con treinta proposiciones muy jurídicas que sitúan dentro
de la doctrina de la Iglesia católica la situación de los infieles y por ende
la situación de los habitantes de las Indias occidentales, ante los reinos de
Castilla y León, y después la disputa con el doctor Juan Ginés de Sepúlveda sobre las conquistas de las Indias, que Ginés sostenía ser lícitas y Las
Casas tiránicas, injustas e inicuas; polémica que se verificó y disputó en
presencia de letrados, teólogos, juristas, en una congregación que suscitó el
Emperador. Su monumental Apologética-Historia y toda esa selva de escritos lascasianos, nos está diciendo, nos está indicando, qué es lo que mueve
a su autor en esa lucha desesperada y desesperante por la defensa de los
grupos humanos de las Indias, invadidos, vejados, vilipendiados por los conquistadores.
La Apologética, a notable diferencia respecto a la Historia - nos dice Edmundo O'Gorman- , _no fue concebida como una obra independiente que
respondiera a propósitos bien definidos desde un principio; por lo contrario,

628

se gestó en un largo proceso de titubeos y atisbos que se desarrolló dentro
del texto de la Historía, y que sólo cobró independencia cuando Las Casas
l?g~ó advertir ~ue las vacilaciones digresivas en que se había empeñado constltman en realidad, la materia de un extenso tratado digno de formar una
obra separada de gran envergadura. Fue entonces, en efecto, cuando comprendió que le había salido al paso la oportunidad de organizar de una manera sistemática su contención favorita o sea, la de que los indios gozaban
de ~l~nitud de entendimiento, el supuesto básico en sus tratados polémicos
Y m1S1oneros, ,en_ sus proyectos y peticiones de reforma y pacificación y en
sus debates publicos entre los cuales destacaba vivamente el recuerdo reciente del que había sostenido con el más famoso de sus adversarios Juan Ginés
de Sepúlveda. Se trataba por lo tanto -asevera O'Gonnan- 'de la mayor
oportunidad que le era dable en el orden de sus afanes, y no ~uede sorprender que, cuando se le presentó, se haya decidido a abandonar, o por lo menos a suspender, la Historia, para entregarse de lleno con su fervor característico al aprovechamiento de aquella oportunidad y cuasi revelación. Desglosó de la Historia cuanto había escrito al respecto como digresión dentro
de ella; hizo los ajustes necesarios para utilizarlo como parte del nuevo libro,
Y echando mano de las fuentes de información que estaban a su alcance y
de su extensa erudición clásica, acabó por organizar y redactar la mo~umental obra que hoy conocemos como la Apologética.
De lo anterior se habrá advertido cuál es la índole principal de esa obra.
Se trata, según ya lo indica su título, de una "historia", pero a diferencia de
1~ ?tr~ cuyo ~rácter polémico acabamos de subrayar, es una historia "apologeti~a , es decir, un relato consagrado a poner de relieve y exaltar las excelenci~ ~e los habitantes naturales del Nuevo Mundo; pero no como simple
~anegm~o a base de un inventario de elogios, sino como un alegato científico des~ado a demostrar que esos hombres gozaban, no por accidente, sino
por -~ecesidad, no sólo los de más alto nivel civilizado, sino todos sin excepcion, de plena capacidad de entendimiento para gobernarse por sí mismos. La otra gran diferencia, pues, entre esta historia apologética y la de
las Indias, estriba en que ahora la defensa del indio se emprende de un
modo dir:cto demostrativo, dentro de un sentido antropológico y por ello
la obra nene un carácter teórico que excluyó de su texto las diatribas de.
'
n~ncias Y acusaciones que tanto abundan en la obra y en lo más de los escritos lascasianos.
Su corriente humanistica, no a la manera del humanismo del Renacimiento, que se ocupa del estudio de las lenguas y de las literaturas de la antigüedad, sino de ese humanismo que brota de la escuela Aquinatense de la Suma
T.eoI'ogica
. en sus Tratados de la Creación Corpórea, de la Ley, de
' la Prudencia, de la Justicia; de ese humanismo integral que posteriormente preconiza

629

�Jacques Maritáin; de ese humanismo cuyas profundas raíces encontramos en
Aristóteles y cristianiza Tomás de Aquino, y que se vuelve un movimiento
filosófico que tiene como fundamento la naturaleza humana y por límite los
intereses del hombre, quizás en el laicato, fundado en el viejo apotegma de
Protágoras, de que el hombre es la medida de las cosas, y que muchos, entre
ellos Friedrich von Schiller enfoca en su estudio del humanismo y Jean Paul
Sartre califica dentro de su escuela existencialista como humanismo, y los
exegetas de Karl Marx, Juan David García Bacca y Rodolfo Mondolfo preconizan como humanismo las raíces del materialismo histórico; sólo que el
humanismo de Las Casas es de raíz medieval, de la Suma Teológica que preconiza el Jus divinum, quod est ex gratia non tollit Jus humanum quod est
ex naturali ratione (Div. Thomas, 2. 2, 2. 10, a 10).
Las Casas, tomista por su estructura dominicana, acepta el origen de la
creación cotpórea por la primera Causa, tal como la preconiza el Génesis, Y
la acepta como artículo de fe, es decir, con el asentimiento de la voluntad,
pues según San Agustín, creer es pensar con asentimiento; y pensar no es otra
cosa, sino discurrir e investigar por medio de la razón e iluminada por el
Espíritu Santo; y el hombre, creación cotpórea, es hijo de Dios, y con San
Pablo no importa que sea hebreo, romano o de cualesquiera otro grupo, sino
que es hijo de Dios. Igualdad preconizada desde el Génesis.
Respecto al Tratado de la Ley que hace suyo Fray Bartolomé, lo bebió
en Santo Tomás, en cuanto a lo que es la esencia, las clases de leyes, sus efectos, lo que es la ley natural y la ley humana, así como las mutaciones de
ésta, pero bajo el concepto de ser el movimiento de la creatura racional hacia Dios, y en el amor de los unos a los otros, el amaos los unos a los otros,
evangélico, la regulación de las acciones humanas.
Para el padre Las Casas el orden y plan del Tratado de la Justicia, es tal
y como lo preconiza Santo Tomás, viene impuesto por Aristóteles en su
Etica Nicómaca, cuando examina por inducción la noción de justicia y su
negación que sintetiza en esta sentencia: lustitia est rectitudo ani@i propter
se servata.
Y sobre la Prudencia, la entiende Las Casas dentro del espíritu del Aquinatense, como él la emplaza en sus Tratados: De Veritate; De Regimine
principum; La Suma Contra Gentiles y la Suma Teológica, como una virtud
que reside en la voluntad y en el entendimiento.
Y así, de esta manera Fray Bartolomé de las Casas, pertrechado con esta
doctrina humanística se lanza como don Quijote a romper lanzas y a desfacer entuertos en defensa de unos pueblos a quienes les han sido conculcados sus derechos, a quienes se les ha privado de la libertad y se les ha entregado en repartimiento o encomiendas a sus enemigos.
Toda la fiereza de conquistador, del guerrero fogueado en la escuela de la

630

Reconquista, ávido de honor, lujuria y riquezas, con el temperamento peninsul~r, se ha vaciad~ por las viejas columnas de Hércules, del gran crisol grecolatmo, al gran cnsol mesoamericano, para crear una nueva expresión, un
nuevo hombre que no sería ni europeo ni americano sino universal y al lado
,
'
'
de este
vendría la contrapartida española, la expresión de la nobleza de espíritu, española, que no ha querido entender don Ramón Menéndez Pidal
la de la revancha de la justicia, del derecho apasionadamente también e~
.
'
agr~1~0 contraste, muy particularmente representada por los dominicos;
¿ QU1en no recuerda los sermones del padre Antón de Montesinos, o las tremendas acusaciones y defensas de Fray Bartolomé?
Se ha dicho en repetidas ocasiones como lo ha expresado José M. Chacón
Y Calvo, que la Teología es la clave de la historia de España. En el proceso
d;e _la conquista y civilización de América no hay duda de que una idea teologica Y una concepción ética explican lo que hay de valor permanente en
ese gr~n capítulo de la historia de la humanidad. El mismo Chacón y Calvo
despues de ponderar la valentía del padre Antón de Montesinos en sus célebre,s sermo~es, y la posterior y dramática entrevista entre Diego Colón y
&lt;lemas autoridades con el padre Pedro de Córdoba y restantes dominicos de
la Española, se atreve a escribir:
"en aquellos momentos solemnes, en la humilde residencia de unos
obscuros frailes surgía un derecho nuevo. Un derecho de profunda raíz
teológica" El Derecho de gentes.

~ Es~ e~, la ra~ y la razón que movieron a Las Casas, que a los cuarenta
anos smtio apasionada vocación en la Isla de Cuba -nos dice Ramón Menénd~, Pi~al:-: entregó su vehemente espíritu ansioso de justicia, a una preocupac1on 1und1ca, la del indio despojado de su dominio libre y selvático
sob;e el exuberante Mundo Nuevo y, al dar libertad a los indios que él
t~ma en~omendados, se sintió investido de una grandeza moral, según él dec'.a, eqwparada por las gentes -a la santidad. Dios le había dotado de un
"mcreíble conato", Dios le había elegido para salvar las Indias devolviendo
a los señores indios la soberanía usuipada o coartada.
'
Y dentro de este espíritu, dentro de esta doctrina humanística, que reconoce ese gran misterio que reside en cada uno de nosotros, según lo afirma
Jacq~es Maritáin, tiene como base y fundamento la dignidad de la persona
humana, como lo preconiza la filosofía de la edad media estructurada en las
proposiciones evangélicas; en consecuencia, este humanismo se basa en una
co~cepción teológica del hombre y estudia el camino que éste ha de recorrer
b~Jo un :once~to trascendental de hijo de Dios. Ya no hay roman~ ni judio, espanol m maya, chamula ni lacandón, sino todos hijos de Dios, debe

631

�haber sido una premisa de Fray Bartolomé de Las Casas para luchar denocl,adamente, oportuna e importunamente por la justicia, dentro de la ley, prudente e imprudentemente, como lo propone San Pablo, para lograr el reconocimiento de los derechos del hombre por la Corona española, conculcados
por los hombres de mala levadura que detentaban la institución de la encomienda, haciendo negativo el precepto humano y por ende humanista de
la dignidad de la persona.
Por ello Las Casas suscita la polémica y su rectitud dinámica de poseso,
de místico, le lleva a la discusión incansable. Posee su verdad y la defiende
heroicamente por ser la verdad, y esta postura le vuelve polémico hasta
nuestros días.
Fray Bartolomé de las Casas, hombre del pasado, es hombre del presente
y será hombre del futuro por la doctrina perenne que preconiza, su Humanismo.

BIBLIOGRAFÍA

l. ALONSO, MARTÍN, Enciclopedia del Idioma. Madrid, 1958. Humanismo. Su Doctrina de los humanistas del Renacimiento que se han ocupado del estudio de las
lenguas y literaturas antiguas 11 2 Fil. Culto de la Humanidad 113 Fil. Doctrina
pragmatista contemporánea debida a Schiller, profesor de Oxford, según la cual
todo conocimiento humano está subordinado a la naturaleza humana, y a sus necesidades fundamentales, restaurando así, hasta cierto punto, el principio de · Protágoras, de que el "hombre es la Medida de las cosas".
2. AQUINO, ToMÁs DE, Suma Teol6gica. Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid.
Cfr. Tomo 111. Tratado de la Creación Corpórea
,,
VI. Tratado de la Ley
,, VIII. Tratado de la Prudencia
"
Tratado de la Justicia.
3. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, Del único modo de atraer a todos los pueblos
a la verdadera Religión, Fondo de Cultura Económica. México, 1942.

4. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, Historia de las Indias, Vols. I, 11 y 111. M. Aguilar,
Madrid, s/f.
Vol. 11. Trata del Repartimiento de las Indias, que llamaron después Encomienda,
que han destruido las Indias. Encomienda que los españoles tomaban tan sólo
para servirse de ellas y aprovecharlas.
Vol. 111. Contiene la Instrucción que llevaron los frailes Hieronianos acerca de lo
que debían hacer para la libertad de los Indios.
5. CASAS, BARTOLOMÉ DE LAS, ( lo.) Tratados. Brevísima Relación de la destrucción
de las Indias. Argumento: Todas las cosas acaecidas en las Indias desde su maravilloso descubrimiento, proceso con sus hazañas. . . entre éstas las matanzas y estragos de gentes inocentes y despoblación de pueblos, provincias y reinos... y todas las
otras de no menor espanto.

632

6. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (2o.) Tratados. Fragmentos de un relato que consigna los horrores hechos con los indios, a lo que pide se ponga remedio.
7. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (3o.) Tratados. Contiene la disputa o controversia
entre el Obispo Las Casas y el Dr. Ginés de Sepúlveda, cronista del Emperador,
sobre las conquistas de las Indias que Ginés decía ser lícitas y las Casas no, sino
tiránicas, injustas e inicuas, la cual se ventiló y disputó en presencia de letrados,
teólogos, juristas en una Congregación que mandó su Majestad juntar en 1550.
12 Objeciones de Sepúlveda. Replica de Las Casas.
8. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (4o.) Tratados. Treinta proposiciones muy jurídicas que sitúan dentro de la doctrina de la Iglesia católica la situación de los
infieles y por ende la situación de las Indias occidentales ante los reinos de Castilla
y León.
9. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (So:) Tratados. Fr. Bartolomé por Comisión del
Consejo Real de las Indias compuso este tratado sobre la materia de los indios que
han hecho esclavos, con razones de autoridades, y jurídicas.
Pide y justifica la libertad de los indios.
Cfr. p. 595, Corolario lo. Rey
,, ,, 605,
,,
2o. Obispos
,, ,, 635,
,,
3o. Relig. Dominicos, Agust., Franciscanos.
10. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (60.) Tratados. Entre los remedios que propone
po_r mandato del Emperador para la reformación de las Indias, en que se dan
vemte razones por las que prueba no deberse dar los indios a los españoles en encomienda ni en feudo ni en vasallaje ni de otra manera alguna si Su Majestad quiere
libertar de la tiranía y perdición a los indios.
11. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (7o.) Tratados. Aquí se contienen unos avisos y
reglas para los confesores que oyen confesiones de los españoles que son o han
sido en cargo a los indios de las Indias del Mar Océano, Colegidos por el Obispo
de Chiapa don..., de la orden de Santo Domingo.
12. CASAS, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (80.) Tratados. Comprobatorio del imperio soberano y principado universal que los reyes de Castilla y León tienen sobre las Indias,
compuesto por el obispo don..., de la Orden de Santo Domingo, 1552.
13. CAsAs, FR. BARTOLOMÉ DE LAS, (9o.) Tratados. Algunos principios que deben servir de punto de partida en la controversia destinada a poner de manifiesto y defender la justicia de los indios, /colegiados por el obispo.. .
14. CARRO, O.P. DR. P. VENANCIO D., La Teología y los Teólogos Juristas españoles ante
la Conquista de América. Vols. I y II. Escuela de Estudios Hispanoamericanos de
la Univ. de Sevilla. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid, 1944.
(Indispensable la consulta de los dos volúmenes particularmente el II Vol.).
15. CANGAS, lvEs, Humanismo Cristiano y Eficacia Temporal. Ediciones Humanismo,
Buenos Aires, 1959.
16. DÁVILA, VICENTE, Encomiendas. Caracas, Tipografía americana, 1927-30. V. 1 y 2.
17 • DEMPF, AL01s, Metafísica de la Edad Media. Biblioteca Hispánica de Filosofía,
Editorial Gredos, Madrid, 195 7.
18. GARCÍA BACCA, JUAN DAVID, Humanismo te6rico, práctico y positivo según Marx.
Fondo de Cultura Económica, México, Buenos Aires, 1965.
19. GoNZÁLEz CALZADA, MANUEL, Las Casas, el Procurador de las Indias. Obra premiada en el Certamen Cultural de la Cooperativa Talleres Gráficos de la Nación,
México, 1948.
20. lliNKE, LEWis, La lucha por .za justicia en la Conquista de América. Editorial
Sudamericana, Buenos Aires, 1949.

633

�21. MENÉNDEZ PIDAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. Su doble personalidad. Espasa
Calpe, S. A., Madrid, 1963. Cap. l. El Clérigo Las Casas, colonizador, 1502-1523.
Las Casas encomendero. Las casas defensor de la Encomienda. Algunos párrafos
finales de este capítulo.
22. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. 11. Las Casas escritor. Dos
tendencias conjuntas: Apología y acusación. La Encomienda, clave de la actitud
lascasiana. La segunda vocación de las Casas; nueva misión acusadora. Las Casas
extrema en oposición a la Encomienda.
23. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas ... Cap. III. "La Destrucción de las
Indias" por los Conquistadores y encomenderos. ( 10) El Título jurídico sobre el
Nuevo Mundo, Bula de Alejandro VI. Los 16 remedios de la "Destrucción" 15411542. Las Casas profetiza la destrucción de España. Vitoria disconforme con Las
Casas. Ocho títulos de justo dominio en Indias. El Imperio, según Vitoria y
según Las Casas. Vitoria y las Casas sobre la guerra del Perú.
24. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. IV. Carlos V reajusta su
título de dominio en Indias (hacia 1541) ¿Influjo de Vitoria? Las Casas y Vitoria
ante Carlos V. ¿Son lascasianas las Leyes nuevas?
25. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas... Cap. V. Las Casas y Ginés de
Sepídveda. Todo el capítulo es interesante. Esclavitud. Sacrificios humanos. "Apologética historia". Cf. a la vez O'Gonnan, Edmundo. "La Apologética Historia''
Universidad de México. Junio, 1966.
26. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas.. . Cap. VI. Las Casas, Motolinía y
Carranza. l. Motolinía frente a Las Casas. "Historia de las Indias". El indio en la
realidad, según Motolonía. Alegato franciscano. El mal trato de los indios, iregún
Motolinía. Utopía franciscana, político religiosa. Carta de Motolinía al Emperador,
1555. Justificación del Imperio. Motolinía condena a Las Casas.
27. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas . .. Cap. VII. Las Postrimerías.
Ocultación de "La Historia de las Indias". Los últimos escritos de Las Casas.
28. MENÉNDEZ PmAL, RAMÓN, El Padre Las Casas. .. Cap. VIII. Ideario Medieval de
Las Casas.
29. MARITAJN, JACQUEs, Los derechos del Hombre y la Ley Natural. Editorial "Dédalo",
Buenos Aires, 1961.
30. MARrTAJN, JACQUES, Humanisme intégral. Problemes temporels et spirituels d' une
nouvelle chrétienté, Nouvelle édition. Fernand Aubier. Editions Montaigue, 13
quai de conti, París.
31. MoNDOLFo, RoooLFO, El Humanismo de Marx. Fondo de Cultura Económica,
México, Buenos Aires, 1964.
32. N1coL, EDUARDO, La Vocación Humana. El Colegio de México, México, 1953.
33. PFEIL, fuNs, El Humanismo ateo de la actualidad. Ediciones F A X., Madrid, 1962.
34. ZAVALA, SILvro, La encomienda indiana. Madrid, Imprenta Helénica, 1935. A la
cabeza del título; Junta para amplificación de estudios e investigaciones científicas.
Centro de Estudios Históricos. Sección Hispanoamericana, 11.

ASPECTOS DEL LIBRE COMERCIO Y PROTECCIONISMO
EN LA ECONOMÍA ESPAAOLA. 1800- 1850
DR. RoBERT S. SMITII
Duke University

I
EL CONCEPTO MODERNO DE industrialización como prerrequisito del desarrollo
económico en áreas atrasadas, tiene incontables antecedentes históricos. Podría demostrarse, por ejemplo, que la cuestión de las tarifas para estimular
la "sustitución de importación" se debatió ampliamente, antes de que el término técnico llegara a convertirse en una expresión de lugar común. Una de
las más vivas controversias acerca del papel de la industria en el desarrollo
nacional tuvo lugar en España hace cerca de un siglo. En la mayoría de
las veces la demanda para la protección corrió parejas con una fuerte subjeción de liberalismo económico.
La economía de Adam Smith y otros economistas "clásicos" llegaron a
España tan prontamente como las nuevas ideas se diseminaron en cualquier
país de no habla inglesa. Naturahnente, resultaría imposible ,citar al primer
español que hubo de leer la Riqueza de las Naciones, ya sea en inglés o en
alguna de las numerosas traducciones francesas. Está claro que Cohneiro fue
mal interpretado creyendo que el texto publicado en 17791 mostraba una influencia smithoniana. En otro extremo Vicente Alcalá Galiano, al escribir
acerca de tributación, en 1778, mencionaba al "político Smith" y aceptó
1

MANUEL CoLMEIRO, Biblioteca de los economistas españoles de los siglos XVI,
XVII y XVIII (Madrid, 1880), p. 78. Colmeiro pensó que BERNARDO JOAQUÍN DANVILA
Y VILLAGRAsA, Lecciones de economía civil o del comercio (Madrid, 1779) tomó ideas
de Condillac, Smith, y otros autores extranjeros, pero el profesor Fabián Estapé ha
demostrado concluyentemente que Danvila fue un plagiario de Cantillon ("Algunos
comentarios a la publicación del Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general,
de CANTILLON", Moneda y Crédito, No. 39 (1951 ), pp. 60-70).

634

635

�muchas de sus ideas, si bien, como sugiere Colmeiro, él no siguió a Smith "paso
a paso".2
El erudito Gaspar Melchor Jovellanos fue ciertamente uno de los que
más prontamente, como cualquiera de los otros españoles, en adecuarse él
mismo con los trabajos de los intelectuales y extranjeros. Sus escritos no
publicados, incluyen un "extracto de la obra de Mr. Smith", y en 1796 hizo
notar en su diario que él había leído la Riqueza de las Naciones cuatro veces. En el Informe en el expediente de ley agraria, el más conocido de los
trabajos de Jovellanos, se refiere a Smith en apoyo de recomendaciones para
las propiedades de los campesinos de la tierra, mejoras de los métodos .agrícolas, y un comercio irrestricto en la producción agrícola. El tono anticlerical
de sus escritos, costó a Jovellanos su puesto como Ministro de Justicia y
en forma póstuma el Informe fue colocado en el Indice de los libros prohibidos.ª
Valentín de Foronda que en alguna ocasión fue cónsul general y encargado
de negocios en los Estados Unidos, fue un prolífico escritor en cuestiones económicas, quien tomó prestadas ideas, sin gran cantidad de discriminación,
de los mercantilistas, de los Fisiócratas y de los escritores clásicos. Pensó
que Smith había proporcionado una clara explicación de la fisiocracia, a la
que Foronda llamó un "sistema profundo", a pesar de su error al clasificar
a los artesanos, manufactureros, y compradores como trabajadores improductivos. Siguió a Smith al condenar el monopolio y los privilegios del gremio,
así como en su invocación hacia el libre comercio y el laissez faire. 4
La odisea de la Riqueza de las Naciones en la traducción española empezó
con el Compendio de Carlos Martíne~ de Irujo la que fue una versión expurgada de la sipnósis de Condorcet acerca del trabajo de Smith.5 Publicado
el Compendio en 1792, Martínez de lrujo escapó de la atención del censor
al omitir mencionar a Smith por nombre; pero dos años más tarde la Inquisición permitió a José Alonso Ortiz publicar una traducción expurgada del
original inglés.6 Alonso Ortiz también escribió un tratado sobre el papel mo• "Sobre la necesidad y justicia de la tributación, fondos de donde deben sacarse, y
medios de recaudarlos", Acta y memorias de la Real Sociedad Económica de los
Amigos del Pais de la Provincia de Segovia, T. IV (Segovia, 1793), pp. 269-359.
3
Juuo SoMOZA DE MoNTSORIÚ, Inventario de un jovellanista (Madrid, 1901) , 81-125;
Obras de D. Gaspar Melchor de Jovellanos: Diarios (Memorias íntimas). 1790-1801
(Madrid, 1915), p. 304 Edith F. Helman, "Sorne Consequences of the Publication of
the Informe de ley agraria by JovELLANos", Estudios hispánicos (Wellesley, Massachusetts, 1952), p. 253-273; lndex librorum prohibitorum (Roma, 1877).
• RoBERT S. SMITH, "Valentín de Foronda, diplomático y economista", Revista de
Economía Política, t. X, no. 2 (Madrid, 1959), pp. 425-464.
• Compendio de la obra inglesa intitulada Riqueza de las naciones hecho por el
marqués de Condorcet (Madrid, 1792 and 1803, and Palma de Mallorca, 1814).
• Investigación de la naturaleza y causas de la 1riqueza de las naciones (4 vols., Valladolid, 1794; revised edition, Valladolid, 1805-1806).

neda, en el cual se apoyó en Hume, Smith, Genovesi y otros economistas extranjeros. Concluyó que "el único apoyo y el verdadero fundamento en que
estriba la solidez y consistencia" del papel moneda es el "crédito público".7
Obviamente, tras la mutilación de la Riqueza de las Naciones por Alonso
Ortiz, Ramón Lázaro de Dou y de Basols, usaron la segunda edición de su
texto como las bases para un comentario extensivo sobre la obra de Smith.8
Dou hubo prontamente de pagar sus respetos a Smith en un estudio de Derecho Público General. El advirtió la superioridad del inglés en "Especulaciones Económicas", y llamó a Smith el "Newton de la economía política".9
Mucho de la economía smithoniana encontró su camino hacia España a
través de las numerosas traducciones de las obras de Juan Bautista Say. En
general, los traductores encontraron la teoría de Say superior a la de Smith.
De acuerdo con Pascual, Say evitó "los frecuentes tropiezos y errores en que
habían incurrido todos los economistas que le precedieron, sin exceptuar
en algunas cosas al célebre Smith".10
Fray Eudaldo Jaumeandreu publicó sus Rudimentos dé Economía Política
en 1816 para usarse en la cátedra de economía, organizada por la Real Junta
Particular de Comercio de Barcelona. Beltrán la llamó "una obra poco original que expone, con claridad y sencillez, las doctrinas de Smith y Say".
Veinte años más tarde Jaumeandreu sacó su Curso Elemental de Economía
Política. Esto también, de acuerdo con Beltrán, "revela poca originalidad, pero,
en cambio, conocimiento de la literatura económica antigua y moderna española y extranjera" .11
Aunque José Canga Argüelles fue más hacendista que economista, su Diccionario de Hacienda, publicado primeramente en Londres entre 1826 y 1827,
tributa sus respetos a algunos economistas contemporáneos. La Riqueza de
las Naciones, dijo~ mostró la falacia del argumento de la balanza favorable
de comercio, explicó las ganancias del empleo del capital tanto en el comercio doméstico como en el extranjero, y demostró el "prodigioso incremento"
en la producción total como resultado de la división del trabajo.12
En sus Elementos de Economía Política, el marqués de Valle Santoro intentó sintetizar el trabajo de Smith y de Say. Aunque Smith era frecuentemente
' Ensayo económico sobre el sistema de la moneda papel y sobre el crédito público
(Madrid, 1796).
8
La riqueza de las naciones, nuevamente explicada con la doctrina de su mismo
investigador · (2 vols., Cervera, 1817).
• Instituciones del derecho público general de España (9 vols., Madrid, 1800-1803).
'º AGUSTÍN PASCUAL, in the Prólogo to Cartilla de economía política (Madrid, 1816).
u LuCAs BELTRÁN, Historia de las doctrinas económicas (Barcelona, 1961), p. 102.
n Diccionario de hacienda para el uso de los encargados de la suprema dirección de
ella (5 vols., London, 1826-27), tomo I, p. 263, t. 11, 146 y 374, t. V, 97-98 y 109.

636
637

(

�incomprendido, "nadie podrá quitarle la ~loria de h~b;r sido ~l fund~or
de la economía política". Por desgracia, Snuth caractenzo deternunados ti.pos
de actividad económica como improductivos; así, "dividiendo los hombres en
clases útiles o productivas y estériles o improductivas fue muy fácil enc~nar
a los unos como a los otros, considerándoles como otras tantas sangmJUe•
las que vivían a costa de su sudor y les robaban el sustento". C~mo p~ra
Say Valle Santoro concluyó que los economistas franceses merecieron la
gloria de elevar la economía política a ciencia metódica y e~acta" -13 En ~
siguiente centuria, con la publicación de la Riqueza de las Naciones, los escn·
tores españoles no hicieron más que Alvaro Flores Estrada ~ ~anuel Col.
meiro, al difundir y defender la economía de la Escuela Clasica. ~l curso
de Economía Política, la obra más conocida de Flores ~strada, ha sido_
mado el "primer tratado sistemático sobre economía escn:o por _u:° espanol •
Publicado primero en Londres, el Curso alcanzó hasta siete edici~n:s, entre
1828 y 1852 y se tradujo al francés. La doctrina d_el Curso ~s. ?asicamente
acerca de Smith, Say y Ricardo, pero en lo relanvo al ~alisis so~re los
efectos de la propiedad privada de la tierra, llevó a conclusiones relativ~ al
pago de la renta, con lo que se anticipó a las ideas de John Stuart Mill Y
Henry George. Flores Estrada consideró a Srnith "el verdad~ro fundador
del moderno sistema de economía política", y pensó que la Riqueza de las
Naciones "debía colocarse entre las obras que más bienes han traído al género
humano':. Pero encontró al economista inglés escaso de ideas en muchos as·
pectos: su "error capital", fue su insistencia en el relativamente estable valor
del trigo y en el "natural" ajuste de salarios al nivel del precio" .14
•
•,
Aunque la fama de Colmeiro descansa principalmente en s~ _co?t:1bucion
a la historia de la economía española, es indudable que se familianzo con la
economía clásica. En la Introducción a su traducción de Economie politique
de Droz, Colmeiro declaró que "Adam Smith fue el primer at_leta qu~ . ~
presentó a luchar con el apóstol de la escuela agrícola"
dec,rr~ los fisio•
cratas) . "Sagaz en sus investigaciones, vigoroso en sus anahsis, logico en s~s
razonamientos, el profesor de Glasgow ha llegado a descubrir una clave mas

ll:·

!~-

13

Elementos de economía política con aplicacifm particular a España (Madrid 1829;

2 ed., Madrid, 1833).
.
.l S ·
1• G. BERNACER, "Alvaro Flores Estrada", in Encyclopedia of the Socia
ciences, t.
VI (New York, 1931), p. 285; Lurs ALFONS? :'1ARTÍN~z CACHERO, Alvaro Flores.E;:
trada: su vida, su obra política y sus ideas economicas (Ov1edo, 1961) • ADoLPHE BLAN~
(Histoire de l'économie politique en Europe, t. II (París, 1837).' pp. .2_99-300) p~ises
FLORES ESTRADA in the following terms: "Ce livre (L'économie polit_iq~e eclec:iqu~~
peut-etre consideré comme le complement necessaire de tous ceus qw 1~nt precede·
methodique avec Say, social avec Sismondi, algebriste avec Ricardo,, expen~ental .ª:e:
Adam Smith, il differe a beaucoup d'égards de tous ces grands ma1tres et il particip
de leurs qualités san tomber dans tous leurs défauts".

638

general en la ciencia".15 Tal vez el primer español que se llamó a sí mismo
ecléctico, Colmeiro afirmó que el economista "debe en una palabra no espi•
ritualizar demasiado ni materializar tampoco la ciencia. Tan fuerte para
repeler el misticismo de De-Maistre y el escepticismo de Ferrier, como vigoroso para rechazar el austero dogmatismo de Ricardo, las tendencias ere.
matísticas de Smith y de la escuela inglesa, o las doctrinas radicales de
Bentham, de San Simón, y de Pecquer".16
Muchos escritores aunque no tan prominentes en la primera mitad del
siglo XIX compartieron con Flores Estrada, Valle Santoro y Cohneiro una
predilección por el liberalismo económico. De seguro, el mercantilismo no
desapareció del todo completamente y la influencia de los fisiócratas contó
en las disquisiciones de la agricultura y la tributación. En las universidades los
textos principales de economía fueron los de Say, Flores Estrada y Colmeiro;
y en las Cortes los legisladores más influenciados fueron hombres que aceptaron los principios del laissez-faire del sistema económico. Sánchez Rivera,
uno de los traductores del Tratado de Say, recalcó sobre la influencia de la
nueva economía en las Cortes de 1820-23: "¡ Cuánto honor resulta a nuestra
nación y cuánta felicidad debemos prometernos para nosotros mismos, y aún
más para nuestros hijos, de un gran número de leyes y disposiciones de la
legislatura... fundadas todas en las ideas luminosas de Say, Smith, Ricardo,
Steuart, Filangieri, Becaria y otros escritores célebres, que han consagrado sus
talentos a ilustrar esta parte esencial de los conocimientos humanos!"17
Aún entre aquellos que se consideran a sí mismos como liberales hubo una
tendencia persistente a poner en duda la aplicabilidad no calificada de las
economías clásicas a los específicos problemas de la economía española. Muchos españoles demandaron más excepciones a la regla del libre comercio que
Smith hubiera permitido; y algunos pensaron que el atraso de España justificaba la prohibición de ciertas importaciones y aún exportaciones. A través
del período a estudio, el tema del libre comercio versus proteccionismo, fue
de lo más debatido y la legislación del período refleja compromisos prove•
nientes de diferencias ideológicas, así como de aquellos impuestos por los
intereses creados.

,. J.

1842).

DRoz, Economía política, o principios de la ciencia de las riquezas ( Madrid,

16

MANUEL Cournmo, Tratado elemental de economía política ecléctica (2 vols.,
Madrid, 1842).
" JUAN SÁNCHEZ RrvERA, en el Prefacio al Tratado de economía política (Madrid,
1821).

639

�II

tico del trigo excediera de 80 reales por fanega y el precio de la harina de
trigo, de 120 reales por quintal. La exportación de granos se declaró "libre
absolutamente".21

La demanda para una protección agrícola, fue una fase de la agitación
para la reforma agraria y de otros proyectos para alentar el progreso agrícola.
Ramón Lázaro de Dou fue presidente de las Cortes que durante el cautiverio de Fernando VII, se reunieron en Cádiz y promulgaron la Constitución
de 1812. A la muerte de Jovellanos, en 1811, las Cortes elogiaron al autor de
la Ley agraria y resolvieron que este célebre tratado "se tenga presente en la
Comisión de Agricultura de las Cortes, para que acerca de su lectura en escuelas o estudios públicos proponga lo que crea más conveniente a la misma
agricultura". 18 Dou, quien en el avanzado año de 1831 publicó un opúsculo
acerca de la tenencia de la tierra "fundada principalmente en una autoridad
del doctor Adam Smith", desaprobó varios de los propósitos para disponer
de las tierras públicas, el rompimiento de los mayorazgos y redistribución de
las tierras de la Iglesia. Urgió un más amplio uso del contrato de enfiteusis,
creyendo que los campesinos que podrían adquirir títulos de tierra en lo general carecerían de los medios para introducir capital para mejoras. El Conde
de Toreno, quien se describe a sí mismo como un arrendatario, dedujo de
la Riqueza de las Naciones que la agricultura inglesa había florecido porque
los rentistas no pudieron ser desposeídos cuando la propiedad de la tierra
cambió de manos.19
Como en Inglaterra, antes de la abrogación de la Ley de Cereales en 1846,
el comercio de grano fue un tema perenne en la legislación y en la literatura
económica española. La opinión en las Cortes de 1810-1814, partía de la
creencia del Diputado Aner, en el sentido de que "es un principio de los
economistas que en el comercio de los granos no haya trabas jamás", a la
denuncia del Conde de Buenavista acerca del permiso para importar granos
como medida "antipolítica. Dígase lo que se quiera, en España hay granos
para toda ella''.2º Las Cortes de 1820 adoptaron una ley de cereales similar
a la legislación británica de 1815: Ni trigo, cebada, centeno, maíz, avena y
demás granos y harinas podrían ser importados a menos que el precio domés-

El debate sobre la ley española de cereales siguió un patrón familiar. Flores
Estrada proclamó el caso en favor del libre comercio. Aunque era un miembro
de la comisión de tarifas, dijo: "el sistema prohibitivo es tan eminentemente
injusto. . . que es poco menos que vergonzoso que el Congreso se detenga a
oír las razones en que se apoya esta doctrina". El Diputado Freire también
denunció la prohibición de la importación de comestibles, "como si nos propusiésemos determinadamente que no siendo ellos muy baratos, las familias
muy pobres no tengan qué comer y nos colmen de sus bendiciones". Pero el
Diputado Priego, con una apología en favor del abandono de "la doctrina de
los mejores economistas", dijo que la agricultura española fue excesivamente
sobrecargada con alcabalas y otros impuestos, que "nos veremos obligados a
abandonar la agricultura, o será indispensable impedir por algún tiempo la introducción de granos". Moreno Guerra tachó el argumento en favor del pan
barato de "error muy perjudicial en política y una piedad muy mal entendida";
pero el Conde de Toreno llamó la atención sobre la legislación inglesa, la que
fue un compromiso entre las demandas de los agricultores y los manufacturistas.
Finalmente el argumento de la defensa se impuso : era tan importante para un
país el poderse alimentar a sí mismo, para ser suficiente en alimentación como
fue para producir sus propios cañones y la fuerza bélica.22

,. Colección de los decretos y órdenes que han expedido las Cortes Generales Y
Extraordinarias, t. 11 (Cádiz, 1813), p. 67.
,. Diario de las discusiones y actas de las Cortes, t. XVIII (Cádiz, 1813), pp. 380-381.
"' Diario de las Cortes, t. IV (Cádiz, 1811 ), p. 298. En marzo de 1811, las Cortes
no solamente prorrogaron el permiso para importar grano, sino que permitieron importaciones libres de impuestos: "géneros prohibidos de extraer que se saqúen del reino
en cambio de los granos introducidos". La medida debía expirar en agosto, pero en
octubre, las Cortes la renovaron "para abastecer completamente los ejércitos Y los pueblos". Colección de los decretos y órdenes, que han expedido las Cortes Generales Y
Extraordinarias, t. I (Cádiz, 1811), p. 105 y t. 11 (1813), p. 18.

640

Flores Estrada enfáticamente declaró: "Jamás podrá progresar la agricultura
de un país que no tenga una libertad absoluta para exportar sus productos territoriales del modo que más acomode al propietario". Otro diputado en las
Cortes de 1820 alabó la política inglesa de pagar impuestos sobre exportaciones de granos, en una medida que "fue bastante (según los economistas) para
llevarla (agricultura) al mayor estado de prosperidad".23 H abía muy poco apoyo para el pago de impuestos de cualquier exportación agrícola; por el contrario, muchos diputados aceptaron el argumento de Dou en el sentido de que
las exportaciones de materias primas debían ser sobrecargadas de impuestos,
si no es que prohibidas "para que se trabajen con ellas las manufacturas, y éstas
se lleven por los nuestros a países extranjeros".24 El Diputado Villanueva
" Colección de los decretos y órdenes generales de la primera Legislatura, 1820-21,
t. VI (Madrid, 1821), pp. 28-29.

" Diario de las actas y discusiones de las Corles: Legislatura de los años de 1820 y
1821, t. I (Madrid, 1820) , pp. 164, 314-319, y 367-376; Diario de las sesiones de
Cortes, Legislatura de 1821, t. 11 (Madrid, 1873), pp. 1873-77.
.. Diario de las sesiones de Cortes, 1821-22, t. 11, p. 831.
" RAMÓN LÁZARO DE Dou, Instituciones del derecho público, t. V, p. 247, y La riqueza
de las naciones, t. 11, pp. 269-277.

641
• H-41

�preguntó a las Cortes acerca de "coartar la expo~ción (de seda) por ahora,
para que no quedasen defraudados nuestros fabn~tes de la ~e~a que necesiten para sus talleres". El Conde de Toreno nego el que prohibi:ndo las exportaciones de la seda en bruto pudiese ayudar a los manufactunstas; por el
contrario, "arruinaría" a los productores españoles de la seda.25 ~n 1820 l~s
mercaderes de Málaga se quejaron de que el impuesto de expo~ion de!_aceite era excesivo; y en las Cortes de 1821 la Comisión de Comercio,;con~e:o una
reducción del impuesto sobre exportaciones de corcho para conciliar los
intereses de la agricultura con los de la fabricac!~n de tapo~es".26 La conciliación de intereses fue con frecuencia el proposito de los llllpuestos sobre
importación. "Consultando el interés de los f~bricantes y co~binándolo con
el de los labradores", "las Comisiones de Hacienda y Comercio ( 1820) propusieron el mismo impuesto (25% ad valorem) en seda en rama como en
seda torcida. En respuesta a las demandas de los culti~ad?res, las_Cortes
de 1820 prohibieron la importación de algodón en rama, si_ bien el D1puta~o
Corominas afirmó que cualquier impuesto arriba del existen~e 10% ~ena
"antieconómico y ruinoso a la industria nacional. . . Es un axioma e~ economía", dijo, "que se debe facilitar la importación de p~eras matenas para la manufacturación, cuando el país no produce las suficientes para el curso de las fábricas". El Conde de Toreno, quien dijo que el cáñ~~º.,español era tan bueno como el ruso, se levantó para defender la prohib1c1on de
importación de ese producto, aduciendo como razón: "sería _útil proveerse
de un producto nacional y en caso de guerra no estar sometldos a los extranjeros".27
Sin embargo la mayoría de los temas vitales de segur~ fueron ü;v~cados por
demandas acerca de la protección de los manufactunstas domestlcos de la
competencia extranjera. En las Cortes de 1820 Flores Estrada exclamó: "Ojalá
que por lo que a mí toca, pudiese persuadir al Congr~o a acabar _desde hoy
mismo con todas las aduanas"; 25 años más tarde su actitud fue tan Justa como
enfática: "El hombre que dé a España el libre cambio habrá hecho un ma,. Diario de -los actos y discusiones de las Cortes, 1820-2I, t. I, p. 128 : 164; D_iario
de las sesiones de Cortes, 1820, t. I, p. 693-694. Flores Estrada se burlo de la idea.
Prohibiéndose la exportación de seda no se ayudaba a los manufactureros, por el contrario, "desde la Guerra de Sucesión. . . no tenemos fabricantes de se~a; los cos~cheros han reducido sus cosechas al último extremo, porque dentro del remo no habia
consumidores, y estaban imposibilitados de llevar sus manufacturas a los mercados extranjeros" (Diario de las sesiones de Cortes, 1821. t. III, p. 1877).
"' Diario de las sesiones de Cortes, 1823, t. III, pp. 1838-1839.
21
Diario de las actas y discusiones de las Cortes, 1820-21, t. I , p. 413; Diario de las
sesiones de Cortes, Legislatura Extraordinaria, 1821-22, t. I, pp. 255, 373-375, Y 613,
685-86, y 711.

642

yor beneficio a su Patria que Colón enseñándole el camino de América''.28
Estrada fue de los menos compremetidos de aquellos que se habían opuesto
a las tarifas proteccionistas; como podremos ver, otros economistas difirieron
con el asturiano, algunos moderadamente, pero muchos en el extremo.
Muchos argumentos acerca de la protección habían echado raíces en
diferentes conceptos de los respectivos papeles de la agricultura y de la industria en la economía nacional. Aunque el Conde de Toreno culpó a sus
colegas, quienes bajo la influencia de la fisiocracia, consideraron la agricultura como la "verdadera riqueza de las naciones", no convenció a muchos
de sus colegas diputados y economistas contemporáneos. En la opinión del
Diputado Verdú, "las naciones, al menos en el principio de su prosperidad,
no pueden ser a un tiempo agricultoras, comerciantes e industriosas. Es menester dedicarnos a un ramo principalmente, si no queremos ser aprendices
de todo y maestros de nada". Mariano José Sicilia, quien tradujo el Diccionario de Ganilh, declaró que si una nación es "fecunda de artículos de riqueza
territorial, poco importará que la industria fabril haga por entonces menos
progresos... teniendo productos abundantes con que pagar al extranjero la
suya, y quedar ganancioso, lejos de perder no hará más que enriquecerse".
Entre muchas de las opiniones opuestas estaba la declaración del Diputado
Aner en las Cortes de 1812 sobre que "ninguna nación compuesta de solo
agricultores se ha reputado por rica hasta ahora". Su ideal fue "hermanar"
las tres fuentes de riqueza: agricultura, industria y comercio. José María Aurrecochea, que escribe en 1841, razona también en el sentido de que un país
estrictamente agrícola estaría destinado a ser "siempre pobre" y "expuesto
a la mayor miseria". Una explicación de esto fue el encubierto desempleo de
las haciendas: "en un país fértil la labranza no necesita la mitad de los habitantes ni que éstos trabaja,sen la mitad del año para abastecer a todos". El
establecer factorías era e! "medio más poderoso para adelantar la misma
agricultura" .29
Alonso Ortiz fue, posiblemente, el primero en España en expandir el argumento de la naciente industria. El comercio libre fue "una verdad indudable" para "un país en que florezca ya la industria en sus varios ramos",
pero la correcta política para el apoyo industrial de un país era "un justo
monopolio con la prohibición de las mercaderías extranjeras. .. a lo menos
,. Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. II, p. 1064; Biblioteca de Autores españoles, t. CXIII, p. XIV.
,. Diario de las Cortes, t. XIII (1812), p. 61, y t. XXI (1813), p. 260; C. GANILH,
Diccionario analítico de economía política, t. I, pp. 251-253; José María Aurrecochea,
"Observaciones político-económicas sobre la hacienda pública de España", en El Amigo
del País, t. II ( 1844) , p. 172.

643

;

�hasta que lQs progresos nacionales constituyan a la nación en un estado de
competencia igual con la de los países extranjeros".30
•
,
Esta doctrina había de ser reiterada. Juan de Balle, un diputado catalan
en las Cortes de 1820, declaró sería "un axioma económico político, que los
pueblos nacientes en índustria no pueden concurrir y comerciar con ?tros
que la tienen muy adelantada". El "sistema prohibitivo" adoptado baJO el
reinado de Carlos III fue la razón de que Cataluña en 1808 tuviera 2,000
fábricas de algodón.31 Andrés Borrego, Ministro de Hacienda en 1840, creyó
que la adopción del libre comercio era una cuestión d~ tiempo y lug~r; invocó tarifas para "favorecer y recompensar a los que mtentan los primeros
ensayos de fabricación" .32 Colmeiro, también, quiso restringir las importaciones, siempre y cuando llegase a ser su efecto el "ahogar en la cuna una
industria naciente, débil y moribunda en sus primeros días, a pesar de todas
aquellas ventajas locales que propiciaran su desarrollo, y le darán con el
• " .33
tiempo tal grado de fortaleza y robustez, que ya no tema la concurrencia
Respecto a si los fabricantes de maquinaria deberían ser tratados como
pequeñas industrias fue un punto de debate. El Diputado Gisbert, en las
Cortes de 1820, propugnó por la "introducción libre de máquinas, por ahora
e interinamente"; y la mayoría de los diputados pensó que la demanda para
la protección de los productores de maquinaria española era prematura aún.
Así el Diputado Alemán consideró no prudente el imponer impuestos a la
máquina de vapor importada, "el alma de la industria inglesa", "porque no
se ha comenzado todavía a construirlas ( en España) , ni es fácil que se construyan en mucho tiempo". Borrego favoreció la libertad de impuestos para
importaciones de maquinaria, pero en el año de 1840 las demandas para la
protección llegaron a ser en alguna forma ruidosas. La voz más insistente ~ue
la de Juan Güell y Ferrer, el inteligente y enérgico orador en pro de la mdustria catalana en general. La Junta de Comercio de Barcelona caracte"' Investigación ( 1805-1806 ed.), t. II, pp. 520-522. Spain, Alonso said, was backward
for two reasons: "la una, aquella desidia que desde el tiempo del Señor Felipe III
ocupó a sus moradores engreídos con la riqueza de sus Indias,. que p~diero~ conservar
mejor, y aún aumentaría considerablemente manteniendo la md~stria nac1~nal Y un
método más acertado en el comercio; y la otra, aquella preferencia que tomo sobre la
nuestra la industria de las demás naciones, que se valieron de nuestra insensibilidad a
nuestros propios intereses, y llenándonos de manufacturas extranjeras arruinaron casi
enteramente las fábricas nacionales".
31 Discurso pronunciado... en la sesión del 5 de noviembre de 1820, para apoyar el
dictamen de las comisiones ordinarias de hacienda y de comercio sobre prohibiciones de
géneros y frutos extranjeros {Barcelona, 1820).
"' Principio de econom!a política con aplicación a la re{orma de aranceles de aduana,
a la situación de la industria fabril en Cataluña, y al mayor y más rápido incremento
de la riqueza nacional ( Madrid, 1844), p. 111.
33 Tratado elemental de economía política ecléctica t. II (Madrid, 1845), pp. 117-144.

644

rizaba a la c~nstrucción de máquinas como "una industria sin porvenir, por
faltarle las primeras materias". Sin embargo, Güell insistió acerca de que los
m~ altos im~uestos en 1~ ~portaciones de maquinaria deberían ser prefenbles a los unpuestos mas baJos de sobre las materias primas para la fabricación de máquinas.34
Muchas de las medidas para proteger la industria española se invocaron
como una defensa en contra de la "desleal" competencia de la industria británica. España, no obstante, debería inquirir acerca del proceso por el cual
I_~glaterra adquirió su superioridad. El Conde de Toreno, pensó que la admisio~ de ~les factores como la forma de gobierno, había contribuído a la preemmen~ia de Inglaterra y declaró que la tarifa proteccionista "principalmente
ha ocasionado su prosperidad". La protección, dijo el diputado Corominas
que fue una "máxima política", la cual "nos la enseñan prácticamente en
Inglaterra y la Francia, que tanto han sabido hacer prosperar sus fábricas". 35
La industria, declaró Manuel Gutiérrez, "se ha perfeccionado en todos los
países del mundo por medio de un sistema restrictivo y protector". El profesor Gutiérrez, que renunció a su inmadura aceptación del libre comercio,
llegó a ser un decidido partidario del proteccionismo catalán y encontró en la
industria textil un ejemplo de la supremacía de Inglaterra "sobre las demás naciones de Europa, a las cuales no podrán transportars; sino como una
planta exótica de difícil, lenta y penosa aclimatación".3 6
De esto s~ dedujo el que Inglaterra, y por extensión Francia, conspiraron
para preverur a España de la protección de su industria, considerando que
por lo ~en?s llegaría a ser un competidor en el comercio de exportaciones.
Baile af~o, en 18:0, que los "agentes diplomáticos de Inglaterra, y hasta
sus escntores de mas fama, no han perdonado diligencia para fascinar a
los Gobiernos y desalentados en este punto, y en tanto que declaman contra
el sistema prohibitivo. único escudo de la industria, apoyan todo el edificio
de la suya en. las mismas trabas y restricciones que califican de tan opresivas,
fun:'tas y r~osas a las demás naciones". 37 Casi dos décadas antes, Canga
Arguelles habia protestado que "los tratados ajustados hasta aquí con la
" Diario de las sesiones de Cortes, 1821-22, t. II, pp. 1034-1037; Escritos económicos
del Excm~. ~r. D. Juan Güell y Ferrer (Barcelona, 1880), pp. XI-XII, y 1-23. La ley
del 22 de Junio &lt;le 1821 permitió las importaciones libres de impuestos de "máquinas e instrumentos que se necesiten para beneficiar las minas". Colección de los decretos y
ór~ene~ g_enerales exp~didos por las Cortes, t. IX ( 1822), p. 7).
Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. 111, p. 2189; Diario de las sesiones de
Cortes: Legislatura extraordinaria, 1821-22, t. I, p. 459.
,. MANUEL MARÍA GuTIÉRREZ, Impugnación a las cinco proposiciones de Pebrer sobre los ~randes males que causa la ley de aranceles a la nación en general, a la Cataluña
en/articular y a las mismas fábricas catalanas (Madrid, 1837), pp. 64-67 y 94.
Diario de las sesiones de Cortes, 1820, t. 111, pp. 2096-2097.

645

�Inglaterra, consultando sólo a sus intereses, arruinan nuestra industria y paralizan nuestro comercio".38 Colmeiro, quien había dicho "me adhiero al sistema prudentemente restrictivo", expresó una desconfianza igual: "hallándose ahora [Inglaterra] con una producción exuberante, con capitales inmensos
y una población obrera, pretenden sus escritores y estadistas más ilustrados
atraer las naciones bisoñas en la industria a una concurrencia libre" -39 Richard
Cobden visitó España en 1846 y fue suntuosamente atendido por los abocrados del libre comercio en Málaga, Cádiz, Sevilla y Madrid. De acuerdo
~on su biógrafo, después de la repulsa de la ley de cereales Cobden "se sintió
libre de comprometerse sobre cualquier intento directo para fortificar la política del libre comercio de su país (Inglaterra) para ayuda exterior".4 º Indudablemente, ganó la aclamación de los librecambistas españoles. Pero para los
proteccionistas, Cobden fue un símbolo de la conspiración de Inglaterra para
dominar a los países menos avanzados industrialmente. Güell, aunque encontró un punto débil en uno de los discursos de Cobden, pensó que éste
podría justificar la adopción en España del libre comercio solamente "cuando
·
nuestras circunstancias sean iguales
a las de Inglaterra en su estado actual""
•
Esta idea de la relatividad de la política económica había sido expresada
antes. De hecho, Beltrán dio crédito a Jaumeandreu por haberse anticipado a
List en un cuarto de siglo. El profesor catalán concluyó que ya fuera el
libre comercio o el proteccionismo, la mejor política depende del "estado
en que se encuentra la industria respectiva de las naciones manuf~ctureras.
Si la perfección y baratura de los artefactos es igual en a~bas na:1~n~, no
puede haber ningún inconveniente en dar al comercio una libertad ilimitada;
pero si de las dos naciones la una tiene su industria naciente o atrasada en
parangón de la otra, la libertad absoluta del comercio exter!o~ no podrá menos
de perjudicarla, y su gobierno debe establecer leyes restncttvas o fundar su
legislación sobre el sistema prohibitivo".42 En 1817, Dou censuró a los economistas españoles por abrazar la "ilusión o delirio" del libre comercio, "escudándose con la autoridad de Smith, a quien presentan como un Aquiles
38
"Memoria que el ministro de hacienda de España pasó al de estado en 1802, sobre
las bases del tratado que debería ajustarse con la Gran Bretaña en el Congreso de
Amiens", in Diccionario de hacienda, t. I , pp. 89-152.
.. Tratado elemental de economía política ecléctica, t. 11, pp. 127-128.
40
J. A. HoBSON, Richard Cobden, the lnternational Man (New York, 1919), PP·
43-45.
" Escritos económicos, p. 35.
e L . BELTRÁN, op. cit., pp. 102-103. Even earlier, Jovellanos said: "acomodar a
un tiempo y a un país lo que en otro país y otro tiempo ha probado bien, es la manía más frecuente de los políticos, como si fuese lo mismo una nación libre, rica, industriosa, comerciante y navegadora, que otra de circunstancias enteramente diversas"
(Informe de la ley agraria [Madrid, 1795), p. 94).

646

de su opinión". Dou pensó que, "cuanto más lejos esté una nación de igualar
o superar a las otras en industria, tanto más lejos debe estar de adoptar el
sistema de Smith".43 La idea volvería a presentarse en varias formas. Balle
creyó_ que el sistema prohibitivo había incrementado la agricultura y la industria en tod~ las naciones ilustradas "al grado de perfección en que las
vemos. Es preciso pues imitarlas".44 Borrego, quien pensó que "nada es absolut? en economía política", se quejaba de que nadie, con excepción del Marques de Valle Santoro, había hecho de las condiciones peculiares a nuestro
país, el objeto de una investigación dirigida a aplicar a nuestro estado los
remedios científicos que reclama". 45 En realidad, Valle Santoro no fue tan
rigurosamente cientüico. Lo mejor que pudo decir acerca de la doctrina del
libre comercio, fue "que nadie ha demostrado que fuese falsa". Sus once
reglas de política comercial, incluyeron el "principio... que la mutua libertad
de comercio arruinará infaliblemente la industria de la más atrasada y así
pueden adoptarla las más adelantadas".46 En un ensayo laureado publicado por la Sociedad Económica de Madrid, en 1844, José María Ibáñez
debatió la cuestión, "sobre si es o no conveniente a una nación celebrar
tratados ~e comercio con otras más adelantadas en industria". Su respuesta
fue negativa: La consecuencia sería "una concurrencia fatal".47 Colmeiro,
co_mentando acerca del movimiento del libre comercio promovido por el ConSCJO de comercio inglés, declaró: "en cuanto de las doctrinas de Mr. Huskisson, yo también las profesaría si fuese inglés, o si mi patria estuviese tan
ade~antada en la carrera de la industria como Inglaterra".48 Pero Pastor, quien
escribía en 1856, afirmó que no había economista "de regular celebridad que
no reconozca la exactitud de las doctrinas de Smith respecto al libre cambio";
ya que para el economista alemán, "todo el libro de List está reducido a
una reproducción ingeniosa de los argumentos usados en favor de la protección de la industria".49

só!o

Aunque muchos escritores apreciaban que el comercio extranjero representa el principio de la división del trabajo aplicado en una escala intern~cional, no recomendaban su inmediata adopción. Canga Argüelles encont'.o apoyo en Say al creer que, a pesar de las "incontestables ventajas del
sistema de absoluta libertad mercantil, apoyadas en la razón y en la expe"' La riqueza de las naciones, t. 11, p. 131.
"' JUAN DE BALLE, Discurso.
.. Principios de economía política, p. XXXII.
.. Elementos de economía política ( 2 ed.), pp. 169-170.
"El Amigo del país, t. I (1844), pp. 193-223.
: In the introduction to J. DRoz, Economía política (Madrid, 1842), p. 136.
Luis MARÍA PASTOR, La ciencia de la contribución, t. I (Madrid 1856) pp.
163-176.
'
'

647

�...

riencia no deberá establecerse de un golpe".5° Carballó, también, creyó que
"las r:formas arancelarias deben, pues, ser lentas. . . una nación en donde
el sistema protector ha dominado por mucho tiempo no debe pasar de una
vez de un sistema a otro" _51 Como podremos ver, España, de hecho, nunca
estuvo en el límite de adoptar el libre comercio de un golpe.

III
Tres marcas de la historia de la legislación arancelaria anterior a 1850
-los términos arbitrarios de la presente discusión- pueden ser revisadas brevemente. La tendencia liberalizante de las leyes de tarifas promulgadas por las
Cortes de 1820-23 fue nulificada por el decreto real del lo. de octubre de
1823; y el arancel recomendado por una reorg~nizad~ junta ?,e aranceles Y
promulgado en 1826 fue "fuertemente protecto~. La ~~ortac10n de 500 artículos fue prohibida y en otros impuestos de rmportac1on, y en otros aranceles de importación excedió del 15% al 25%. 52
_
Mientras los librecambistas agitaban por más bajos impuestos, especialmente después de la publicación del Curso de Flores Es_t~ada, en 1828, .l~s
proteccionistas organizaron intentos frustrados para debilitar la p~otecc10n
otorgada por la tarifa de 1826. La m~s fuerte ~~z en pro de la tarifa, provino de la Comisión de Fábricas de Hilados, Tejidos y Estampados de ~lgodón del Principado de Cataluña, la que, en la M emoria sobre la necesida~
del sistema prohibitivo ( 1834), intentó demostrar el grave error de la ~plicación en España de políticas derivadas de las teorías de. los econormstas
ingleses. Pero los proteccionistas no se encontraban solos
mvoc_ar la refo,rma de la tarifa. En las Cortes de 1837, el Diputado Beltran de L1st, declaro:

:1

" Los aranceles que en el día rigen son el producto, o más bien un~
miscelánea ridícula de las diferentes disposiciones u órdenes de los _diversos administ-radores de aduanas; y lo son tanto, que puede decirse
que no existe un cuerpo de aranceles aprobado por el gobierno desde
el tiempo de Don Carlos JI. Basta esto para probar el estado de desorden y desorganización en que este ramo interesante. debe de hallarse, y la imperiosa necesidad de que se forme una tarifa general, aco~
Diccionario de hacienda, t. IV, pp. 117-124.
Curso de economía política (Madrid, 1855),
pp. 272-273.
_
.. JosÉ M. TALLADA PAuu, Historia de las finanzas españolas en el siglo XIX {Barcelona, 1946), pp. 240-251.
50

., BENIGNO CARBALLÓ WANGÜEMERT,

648

modada al estado del comercio del país, que arreglando los derechos
que deben pagar los efectos ponga trabas a la arbitrariedad". 53

La junta de aranceles y otros cuerpos oficiales, estudiaron la cuestión de
las tarifas y la administración de aduanas intermitentemente, y en 1840, la
junta revisora de aranceles propuso un proyecto de ley que el gobierno había
puesto a la consideración de las Cortes. Al año siguiente, después de haber
debatido las enmiendas propuestas por una comisión ad hoc, el Congreso
de Diputados aprobó la nueva ley de tarifas. Aunque el Diputado Sánchez
Silva, en un reporte de la minoría, protestó por el "absoluto y monstruoso
sistema prohibitivo. . . atendiendo los sofismas mercantiles de muchos comerciantes y fabricantes de Cataluña", la ley de 1841 representó un retraso, considerando la alta protección de 1826. Por ejemplo, de las 237 prohibiciones
recomendadas por la junta revisora, solamente 94 permanecieron en el acta
final. 54
De acuerdo con Tallada, el arancel de 1841 fue "bien visto por los elementos
industriales. . . Sólo más tarde, cuando las tendencias librecambistas ejercieron mayor influencia en sucesivas reformas arancelarias, fue atacado el arancel de 1841". Se levantaron críticas de todos lados. Borrego denunció los
impuestos proteccionistas, "respecto a una multitud de artículos, por el mero
hecho de que se elaboran en el país" y especificó 56 productos prohibidos,
de los cuales pensó deberían estar en la lista libre.55 Otra crítica caracterizó
los precios de los impuestos como "moderados", pero se quejó de que los
avalúos ficticios usados por la administración de aduanas hizo los precios
efectivos muy altos. 56 Gutiérrez resumió sus más agrios ataques en los librecambistas: Cuando no abogaba por una ilimitada prohibición de ciertas importaciones, argüía por impuestos proteccionistas, para "nivelar el precio venal
del producto nacional y extranjero" -un argumento muy en boga en los
debates de la tarifa americana, aún en el siglo XX. Negando que estuviese
favorecido por el industrialismo catalán, Gutiérrez dijo no avergonzarse si
fuese empleado para defender los intereses de esa región. 57
Tallada describe el arancel de 1849 como una medida que contenía " declaradamente tendencias librecambistas". Aunque los impuestos en algunos
., Diario de las sesiones de Cortes, 1837, No. 14 (15 de enero de 1837), p. 138.
"Diario de las sesiones de Cortes: Congreso de Diputados, 1841, Apéndice al No.
63 {junio) ; Tallada, op. cit.
"" Principios de economía política, p. 229.
,. Boletín de empresas, año 1, No. 25 (Madrid, 14 de mayo, 1845) , p. 198.
" Nuevas consideraciones sobre libertad absoluta de comercio (Madrid, 1839), pp.
77-78; Contestación a un artículo sobre libertad de comercio del Excmo. Sr. Don
Antonio Alcalá Galiano (Madrid, 1843), p. 21.

649

/

�artículos llegaron a ser tan altos como del 55% ad valorem, solamente 14
productos permanecieron en la lista de las importaciones prohibidas. A principios de 1840 los algodoneros catalanes, los trigueros de Castilla y los metalúrgicos bilbaínos, "formaron un frente único" para asegurar una mayor
protección; tuvieron que contender con una "pléyade de brillantes oradores
y escritores que en Madrid trataron de impulsar el predominio del liberalismo manchesteriano". Esos brillantes oradores y escritores estuvieron influidos hasta más allá de 1848, pero los proteccionistas estaban destinados a
ganar la batalla antes de que terminara el siglo. No pasó mucho tiempo antes de que los manchesterianos quedaran desacreditados en su propio país.58

EN TORNO A LAS IDEOLOGÍAS JURíDICO-POLíTICASFILOSóFICAS DE LA O.N.U. Y DE LA U.N.E.S.C.O.
DR. I vo H0LLHUBER

EL ÚNrco CAMINO QUE SE OFRECE a la humanidad contemporánea para alejar
el peligro de guerra, como método para la solución de conflicros, es el establecimiento de instituciones internacionales que dispongan de una autoridad
suficiente -tal como Juan XXIII ya lo había dejado entender al mundo
entero en su encíclica "Pacem in terris"-.
Por la variedad de sus atribuciones y el número de sus miembros, la Organización de las Naciones Unidas es la más importai;ite entre todas las instituciones internacionales, y es el1a por consiguiente la que se encuentra en el
centro de la vida internacional, dado que la mayor parte de las naciones del
mundo la integran actualmente. Dicha institución trata de reunir a las diferentes naciones de nuestro globo con vistas a obras de paz y de progreso.
No importa por ahora entrar en los detalles de
esta institución mundial'
.
sino saber si la Carta de las Naciones Unidas ha sido inspirada en una
ideología determinada y cuál es el espíritu trascendental que sirve de fundamento a esta ideología.
Si se atiende al preámbulo y a la declaración de objetivos y de principios
de la O.N.U., puede decirse que nos encontramos frente a una Carta inspirada en los más sublimes y magnánimos sentimientos que jamás hayan alimentado a seres mortales, a tal punto que debiera parecer normal la afirmación de que "no se puede concebir nada más elevado en el plano natural dentro de la construcción ideológica de la humanidad" ( Paulo VI ante la Asamblea de la O.N.U. el 4 de octubre de 1965).

" For the period after 1849 see particulary: TALLADA, op. cit.; GÜELL, op. cit.;
G. MoRQUECHo, La controversia económica en 1859 (Madrid, 1960); MANUEL PuoÉs, Cómo triunfó el proteccionismo en España (Barcelona, 1931).

650

Vale la pena atender a lo dicho y dejarse impregnar de ese encanto sublime:
La Carta del Atlántico de agosto de 1941 -es decir la madrina de la Carta
de la O .N.U.- había preconizado ya solemnemente los principios democráticos
que, en número de ocho, deberían prevalecer después de las hostilidades en el
dominio de las relaciones internacionales. Los que susc1iben la Carta no debe-

651

�rán buscar ninguna ampliación territorial; ninguna modificación territorial
deberá ser hecha sin el consentimiento de los pueblos interesados; cada pueblo
podrá escoger libremente la forma de su gobierno; la paz futura deberá garantizar la seguridad internacional, la reducción general del equipo bélico,
la libertad de los mares, el libre acceso a las materias primas; todas las naciones deberán cooperar para promover el progreso económico y social.1
Séanos permitido hacer notar entre paréntesis, que si reclaman proceder del concepto de "democracia" regímenes tan diferentes como los
de la "democracia" americana, las "democracias" occidentales, las "~mocracias" populares y las de algunos países de América Latina, de
Africa o de Asia que se acercan al de regímenes más o menos dictatoriales, esta es una de las razones por las que este concepto tan delicado no figura en la Carta de la O.N.U., sino más bien en el estatuto
del Consejo de Europa. 1

La reunión en San Francisco, el 26 de junio de 1945, de los pueblos de
las Naciones Unidas fue inspirada en el espíritu de la Carta del Atlántico del
14 de agosto de 1941, la cual había sido estipulada como expresión del derecho natural; en consonancia con tal espíritu, aquellos pueblos se declaraban "resueltos a preservar las generaciones futuras de la plaga de la guerra...,
a proclamar de nuevo su fe en los derechos fundamentales del hombre, en
la dignidad y el valor de la persona humana, en la igualdad de derechos de
los hombres y de las mujeres, así como de las naciones, grandes o pequeñas
(sic!) a crear las condiciones necesarias al mantenimiento de la justicia..., a
favorecer el progreso social y a instaurar mejores condiciones de vida de
acuerdo a una libertad mayor, y, para estos fines a practicar la tolerancia
(sic!), a vivir en paz unos con otros en un espíritu de buena vecindad, a
unir sus fuerzas para mantener la paz y la seguridad internacionales..."
Ahora bien, en contradicción aparente al principio de la igualdad tan solemnemente estfpulada se encuentran sobre todo:
a) La admisión restringida de los miembros.
b) El veto privilegiado de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.
c) Las disposiciones excepcionales tomadas en perjuicio de los " pueblos
enemigos".
1
Cf. PIERRE GERBET, Les Organisations lnternationales, Presses Universitaires de
France), 4e. éd. 1960, p. 57.
2
Cf. CHARLES CBAUMONT, L'O.N.U.", (Presses Universitaires de France), 4e. éd.
1964, p. 16.

652

ad a) Fueron invitadas a la Conferencia de San Francisco en 1945 solamente las naciones que habían efectivamente luchado bajo el nombre de las Naciones Unidas o "las que hubiesen declarado la guerra al enemigo común antes
del lo. de marzo de 1945". Se trataba pues ante todo de una manifestación de
seguridad de las Potencias que combatieron contra el Eje. Se trataba de
mantener en tiempo de paz la alianza establecida en tiempo de guerra --decía
Pierre Gerbet- ( 1 p.c. 58) siendo las Potencias victoriosas las que debían
perpetuar su solidaridad para asegurar la defensa de la paz. La O.N.U. fue
creada por los vencedores, para que rehusase ocuparse de la liquidación del
conflicto mundial por no ser de sus atribuciones la redacción de los tratados de paz.

Aunque el principio de la vocación universal de la 0.N.U. pida una participación total de las naciones en las organizaciones internacionales, exigida
además por el reconocimiento del derecho que tiene cada nación a entrar
en una organización con vocación universal, que quiere "ser un Centro en
el que armonicen los esfuerzos de las naciones" (Haft 1, 4), la carta de la
O.N.U. abandonó este principio al someter la emisión de nuevos nombramientos a una serie de condición y de forma. Según el artículo IV de la carta,
"pueden hacerse miembros de las Naciones Unidas todas las naciones pacíficas que acepten las obligaciones de la presente Carta y, a juicio de la Organización, sean capaces de cumplirlas y estén dispuestas a hacerlo"; "la admisión, como Miembro de las Naciones Unidas de toda nación que llene estas
condiciones se hace por decisión de la Asamblea General bajo recomendación del Consejo de Seguridad". Es pues el Consejo de Seguridad el que
decide; es el mismo órgano el que -como lo veremos más tarde- se encontrará condenado a la inercia por el veto de un solo miembro permanente
Y podrá excluir a todo nuevo miembro según las vicisitudes siempre cambiantes de la política internacional.
ad b) En oposición al principio de la igualdad, la Carta de la O.N.U. había
concedido un poder extraordinario a las grandes Potencias, con lo que, en
el caso de un desacuerdo entre ellas, toda actividad de la O.N.U. se encontrará paralizada y condenada a la inercia.

En conformidad al artículo XXIII de la Carta, el Consejo de Seguridad se
compone de once Miembros de la Organización: cinco miembros permanentes, designados por la Carta misma -China, Francia, la URSS, el Reino
Unido y los Estados Unidos- y seis miembros no permanentes, elegidos
cada dos años por la Asamblea General. El Consejo no podía decidir sino
en el caso de una mayoría de siete voces, de las cuales cinco eran necesariamente las de los miembros permanentes. Por consiguiente, un solo miembro
permanente podía por su veto bloquear la decisión de la mayoría del Consejo.
653

�En particular, era la resolución llamada Acheson del 3 de noviembre de 1950
la que servía de medio para sortear las dificultades debidas al veto de las
grandes Potencias y la que marcaba una evolución tendiente a subrayar, en
el ámbito del mantenimiento de la paz, el papel de la Asamblea General en
detriment~ ~el Consejo de ,?eguridad. La resolución intitulada "unión para
el mantenmuento de la paz , del 3 de noviembre de 1950, estipuló que: "si
el Consejo de Seguridad, por falta de unanimidad, no llega a cumplir con
~u respo~sabilidad principal en el mantenimiento de la paz y de la seguridad
mtemac10nales, la Asamblea examinará inmediatamente la cuestión a fin de
dar a sus miembros las recomendaciones apropiadas sobre las medidas correctivas que hayan de tomarse, inclusive el empleo de la fuerza armada para
mantener o restablecer la paz y la seguridad intemacionales".4 El papel de
la Asamblea General, la cual toma sus decisiones por mayoría simple de
votos (salvo para las cuestiones importantes, en las que se exige una mayoría
de dos tercios) , ha prevalecido sobre el papel del Consejo de Seguridad a
pesar de la disposición de la Carta según la cual (art. II, § 2) "toda cuestión
de este género" ( de paz y de seguridad ) que requiere una acción es remitida
al Consejo de Seguridad por la Asamblea General, antes o después de una
atingente discusión".
. Es precisam~nte la Asamblea General la que asegura a las pequeñas y medianas Potencias un cierto predominio. Pero este predominio es falaz si se
considera el hecho de que las pequeñas y medianas Potencias han terminado
agrupándose en tomo a una u otra de las Potencias-Coloso, Estados Unidos y la Unión Soviética.

De acuerdo con una modificación de la Carta, hecha el 3 de agosto de 1965,
desde el lo. de enero de 1966 el número de los miembros no permanentes
del Consejo de Seguridad fue aumentado de seis a diez, lo cual cambia un
poco en este cuadro, la relación de las fuerzas. Un órgano restringido -el
Consejo- debe ser el motor de la institución; de esta manera el principio
de las grandes Potencias se acusa claramente y toma un relieve vigoroso.
Se había dado aquel poder a las grandes Potencias para hacerlas dueñas
de la guerra y de la paz y para hacer más eficaz la actividad de la Organización misma, dándose como un hecho por tiempo ilimitado la conditio sine
qua non de todo funcionamiento, a saber la unanimidad permanente de los
vencedores sobre el Eje de 1945. "Pero la eficacia de la nueva Organización
se fincaba en definitiva sobre un postulado: el del acuerdo entre las grandes Potencias. Si los Grandes permanecen solidarios, la O.N.U. será todopoderosa ante los medianos y pequeños países. Si los Grandes se desunen, la
0.N.U. quedará paralizada. Ello postulaba también que una gran Potencia
nunca intentaría turbar la paz, puesto que toda acción de la O.N.U. contra
ella quedaría bloqueada por su veto" (Cf. Pierre Gerbet l. c.p. 60) . Permitir a cada Estado paralizar el esfuerzo común por su veto era condenarse
a la impotencia.
No hay que extrañarse por consiguiente ante el hecho de que se haya
acariciado la esperanza de que fuera precisamente la Unión Soviética la que
hubiera de proteger eficazmente el "status quo" en Europa. En este sentido,
es ya representativa la opinión de un escritor de 1945 que nutría una esperanza que, en esta época, era común en la mayor parte de los políticos: "En
la Europa de mañana, la URSS constituirá el muro de sostén de todas las
construcciones orientales... Fundándose en este axioma, el pacto anglo-soviético de 1942 y el pacto franco-soviético de 1944 son pruebas de un realismo de buen talante... Si el dispositivo de la seguridad europea debe reposar en el Este sobre la Unión Soviética, en el Oeste será, Inglaterra y Francia quienes habrán de ser llamadas naturalmente a formar la pieza clave".ª
Con esta condición, se podría estar tranquilo ante el hecho de que el Consejo de Seguridad será siempre el pivote del sistema de la O.N.U. y mantendrá
en sus manos todos los hilos.
Sólo cuando empezó la guerra fría a inquietar las conciencias europeas y
americanas se cayó en la cuenta de las desastrosas consecuencias de lo que al
principio no era sino una pesadilla.
Para poner fin a la parálisis del Consejo de Seguridad se esforzaba en hacer
pasar a la Asamblea General la responsabilidad del mantenimiento de la paz.

La O.N.U., de hecho constituida en escenario de vana rivalidad de dos
hegemonías, en lugar de ser el cuadro de las conciencias nacionales para
modelar la conciencia de la comunidad humana, no se contenta de ninguna
manera con permanecer como un máximo tribunal para todos los Estados

ª Cf. MAURICE
1945, p. 150.

ternationales, p. 67.

654

BoURQUIN,

Vers une Nouvelle Société des Nations, Neuchatel (Suisse),

ad c) En virtud del Art. II, § 6 (La Organización procede de tal suerte
que los Estados que no son Miembros de las Naciones Unidas actúen en conformidad a estos Principios en la medida que sea necesaria al mantenimiento
de la paz y de la seguridad internacionales), la O.N.U. dispone de medios
de acción que la autorizan a tomar medidas aún en el caso de Estados que
no sean miembros en circunstancia en que la paz y la seguridad internacionales estén en juego, a pesar de que según el Derecho Internacional General
las disposiciones de un tratado no deben ser susceptibles de oposición a las
de los Estados no incluidos directamente en aquél. ( Cfr. Ch-Chaumont, l.
c. p. 62) .

' Cf. Cn. CnAUMONT,

L'O.N.U., p. 58

ss.

y 75; y P. GERBET Les Organisations In-

655

�no-miembros, sino que se precia de pedirles que actúen en conformidad con
los principios de los que es depositaria en la medida que sea necesaria al
mantenimiento de la paz y de la seguri&lt;;lad internacionales {Art. II § 6).
Entran en esta categoría todas las disposiciones enumeradas en los §§ 3, 4 y 5
del Art. II (sobre todo la obligación de arreglar sus malentendidos internacionales por medios pacíficos, de abstenerse de recurrir a la amenaza o al
empleo de la fuerza, y de abstenerse igualmente de prestar asistencia a un
Estado contra el cual la O.N.U. emprenda una acción preventiva o coercitiva). Los Estados no-miembros están obligados además a tolerar cualquier
pesquisa en sus territorios cuando ésta haya sido ordenada por el Consejo
de Seguridad en conformidad con el artículo 34 de la Carta que dice:
"El Consejo de Seguridad puede investigar sobre todo malentendido o
sobre toda situación que pudiera acarrear un desacuerdo entre naciones
o engendrar otro malentendido, a fin de determinar si la prolongación
del malentendido o de la situación puede convertirse en amenaza del
mantenimiento de la paz y de la seguridad internacionales".

La situación más delicada y más penosa que pueda ofrecerse a un Estado
no-miembro es sin duda la decisión tomada por el Consejo de Seguridad según el Art. 39 de la Carta, a saber que existe en tal o cual país aun nomiembro de la O.N.U. una amenaza contra la paz aún si según la opinión
del Estado no-miembro una tal amenaza no existe de ninguna manera; el
texto del Art. 39 precisa:
"El Consejo de Seguridad nota la existencia de una amenam contra la
paz, de una ruptura de la paz o de un acto de agresión y dicta recomendaciones o decide qué medidas han de ser tomadas. .."

La aplicación del artículo 39 contra los Estados no-miembros tuvo una importancia mundial por ejemplo cuando las Naciones Unidas en la Guerra de
Corea tomaron medidas coercitivas contra un Estado no-miembro (Corea del
Norte).
A pesar de que la compatibilidad con el Derecho Internacional General
de la actitud de las Naciones Unidas hacia los Estados no-miembros, se encuentra todavía vivament'e discutida, la no-compatibilidad con el Derecho
Internacional, de la actitud de la O.N.U. hacia los Estados que en el curso
de la segunda guerra mundial habían sido enemigos de los miembros de la
O.N.U., se hace evidente a los ojos de cualquiera que haya guardado una
pequeña idea de lo que es la justicia internacional.
Se atenta contra bases fundamentales de todo derecho de gentes en los
656

textos de los artículos 53 y 107, los cuales preconizan una ley excepcional
contra los Estados-enemigos de la segunda guerra mundial y descargan a los
~stados v:~cedores de la obligación general de paz, considerada por lo demás
rmportantis!Illa:
Art. 53 : § 1 "El Consejo de Seguridad utiliza, si hay lugar para ello, los
acuerdos u organismos regionales para la aplicación de las medidas coerc~t~vas tomadas bajo su autoridad. Sin embargo, ninguna acción coercitiva. podrá s~r emprendida en virtud de acuerdos regionales O por
organis:nos regionaJ_es sin la autorización del Consejo de Seguridad; se
exceptuan las medidas contra todo Estado-enemigo en el sentido que
propone la d~fin~~ión tomada en el § 2 del presente artículo, y previstas en la . ap_licacz_on del Art. 107 o en los acuerdos regionales dirigidos
contra reincidencia, por un tal Estado, en una política de agresión, hasta
~l momento en que la Organización pueda, a petición de los gobiernos
interesados, encargarse de la tarea de prevenir toda nueva agresión por
parte del mismo Estado.

Art. 53: § El término estado-enemigo, empleado en el § J del presente
artícu~o, se a~lica a to~o Estado que, en el curso de la segunda guerra
mundial, ha sido enemigo de cualquiera de los miembros de la presente
Carta".
Art. 10~; "Ninguna_ disposició~ de la presente carta afecta o prohibe
una acezan _emprendida. o autorizada, como consecuencia de esta guerra,
por los gobiernos que tienen la responsabilidad de tal acción, en contra
de un Estado que, en el curso de la segunda guerra mundial ha sido
enemigo de cualquiera de los miembros de la presente Carta".'
Ana~ados a la luz del derecho de gentes, estos 2 artículos constituyen un
acto ~nilateral de fuerza frente a los Estados vencidos de la segunda guerra
mundial, los cuales en su calidad de no-miembros son considerados sin embargo como sumisos al Art. II, § 6 de la Carta y por consecuencia están oblio-ados
a actuar en conformidad con los principios de la misma Organizació:, la
cual detennina su situación de parias según los artículos 53 y 107. Y sin embargo, en virtud de los mismos artículos, numerosos miembros de la O.N.U.
son simultáneamente declarados libres de emprender una acción coercitiva
contra un "Estado-enemigo", según la terminología del Art. 107.
Te~endo en cuenta la posibilidad de agresión de un Estado vencedor, por
c_u~q'.11er razón, y bajo pretextos difícilmente verificables, esta agresión revestira S!Illultáneamente de un carácter legal a todos los actos dirigidos contra
657
e H-42

�las potencias coaligadas con un Estado vencido y comprometidas a auxiliarlo
(véase por ejemplo los pactos de las potencias del Oeste con Alemania, por
una parte, y los pactos del bloque del Este por otra parte) , de suerte que en
caso de una hostilidad soviético-americana cada uno de estos dos estadosmonstruos podría hacer valer que su acción estuviese dirigida, según el artículo 53, parágrafo 1 de la Carta, "contra la reincidencia de una política de
agresión" por un estado-enemigo (Alemania) o que fuera tqmado según el
artículo 107 como consecuencia de esta guerra. 5
Los artículos 53 y 107 de la Carta atentan también contra el Pacto Kellog
sin que se pueda remitir al artículo 103 de la Carta ("En caso de conflicto
entre las obligaciones de los miembros de las Naciones Unidas en virtud de
la presente Carta y las obligaciones que tuvieren en virtud de cualquier otro
acuerdo internacional, serán las primeras las que prevalecerán"). Lo cual hace
prevalecer las "obligaciones" de la Carta solamente frente a obligaciones l!SUmidas en virtud de otro Pacto, pero no frente a los derechos excepcionales que
preceden absolutamente a las obligaciones generales del derecho de gentes.6
¿¿Para qué sirven por consiguiente (podríase preguntar) todas las protestas
y solemnes afirmaciones de paz, si a causa de la exclusión de la ley a propósito de los "Estados-enemigos" de tiempos pasados se llegara a una situación que cubra simultáneamente la "legalidad" de una agresión contra "Estado-enemigo" de otro tiempo y "la legalidad" también de una agresión ejeº"de antano.
-;,
cutada contra los Estados que se ligaron con tal " Estado-enenugo
De esta manera se ha introducido el Caballo de Troya en el sistema de las
Naciones Unidas7 y también de esta manera ha perdido para siempre su
importancia toda discusión sobre el término ambiguo de "agresión", después
• Cf. STONE, Legal Controls of lnternational Conflict, 1954, p. 252: "This division
makes it like!y that in any hostilitics which might 3.!"ise between the Sovjte Union and
the Western States, each could plausibly allege that its actíon was diected, under article
53, paragraph 1, against 'a renewal of agressive polícy' by an ex-enemy (a German )
State, fighting on the other side; or was 'action ... tal;:en ..." as a result of "the Second
World War under Artícle 107" et p. 303: "Insofar as these enemies become disposed
as allies of rival blocs of Membres, warlike acts may be cloaked with more or less
legal effect as 'action' against the particular ex-.enemy State".
FR. BERBER, Probleme der Illegalisierung des Kricges durch die Satzund d er Uno"
in "Zeitschrift für Politik", Munich 1961, II, p. 118: "Damit verstossen diese Bestim-

mungen in eklatanter Wei eggegen den die gesamte Volkerrechtsordnung beherrschenden
und die Volkergemeinschaft konstituierenden Gleichheitsgrundsatz, da nicht ihre konkrete
Gefahrlichkeit sondem nur die historische Tatsache ihrer ehemalígen Zugehorigkeit zur
Gegenseite der wichtigeren UNO Mitglieder den Mabstab für diese Diskriminierung
liefert''.

• Cf. Fn. BERBER, Lehrbuch des Volkerrechts, Bd. I., S. 208 ss.
Cf. FR. BERBER, Probleme der Illega/isierung.. .", p. 119.

7

658

de que el problema de su definición retuvo la atención de los hombres de
estado y de los juristas durante un medio siglo.
Lo que se encuentra comprometido y corre el riesgo de perderse es el
espíritu mismo de la Carta de las Naciones Unidas, ya que los artículos 53
y 107 contienen disposiciones incompatibles con los principios fundamentales
de la equidad de derechos fijados en el preámbulo de la Carta ("igt¡aldad de
las naciones, grandes y pequeñas" - "equal rights of nations large and small").
Aún cuando una "debelatio" haya tenido lugar bajo la forma de una "reddition inconditionée" ( "unconditional surrender") el derecho de gentes no
soporta de ninguna manera un tratado prejuicioso en menoscabo de los Estados vencidos por tiempo ilimitado.8
Una de las pruebas más fatales del desconcierto que dejaba entrever este
"Caballo de Troya" introducido en la Carta por medio de los Arts. 53 y 107
fue dada por los Soviets en 1948 al hacer valer la perspectiva de que si quisiera el Consejo de Seguridad intervenir en el problema del bloqueo de Berlín,
ello constituiría una violación directa del artículo 107 de la Carta de las
Naciones Unidas.
Tomando en consideración un tal estado de cosas, se comprenderá fácilmente que una invalidación de estos dos artículos en cuestión surge como una
de las tareas más urgentes que las Naciones Unidas deberían considerar propia de su deber inmediato.
Juan XXIII en su encíclica "Pacem in terris" subrayaba la importancia
de la O.N.U. y expresaba vivamente el deseo de "que la Organización de
las Naciones Unidas puede adoptar cada vez mejor sus estrncturas y sus
medios de acción al amplio terreno y al alto valor de su misión". Y Paulo
VI aumentaba este elogio opinando que "no se puede concebir nada más
elevado, en el plano natural, dentro de la construcción ideológica de la humanidad" .
Ahora bien, nosotros hacemos también el elogio del programa de la O.N.U.
encerrado en su preámbulo, pero consideramos que ello no nos impide de
ninguna manera criticar su espíritu de realización que, por ejemplo, no le
pudo impedir (y esto apenas unas semanas después de su constitución) legalizar por medio del documento de Potsdam ( 17 de julio de 1945) la e&gt;qmlsión de unos quince millones de cristianos de origen alemán.
¿Quién tiene la culpa?
Juan XXIII tuvo cuidadosa precaución en distinguir entre las falsas doctrinas filosóficas y sociológicas, por una parte, y los movimientos históricos
ampliamente influenciados por el curso de los acontecimientos, aún cuando
8

Cf. JosEF SoDER, Die Vereinten Nationen und die Nichtmitlgieder Bonn, 1956,
p. 164 y 227.

659

�estos últimos hayan debido su origen y tomen aún su inspiración de aquellas
teorías, por la otra; él deseó
que una nueva energía venga a animar a los gobernantes, la cual pueda
ayudarles a creer en la presencia de Dios en la historia y a aceptar su
ley, hasta en sus últimas consecuencias lógicas, hasta en las aplicaciones
concretas que comporta, así como que sean llevados a hacer absolutamente todo con espíritu de obediencia a un deber que los trasciende,
que trasciende la vida de los individuos, y que, con este espíritu, no
descuiden nada de lo que puede favorecer al desarrollo de la persona
humana y asegurar aquí abajo una vida en sociedad que tenga por
9
sólidos fundamentos la verdad, la justicia, la paz y la libertad.

La exigencia más urgente en nuestros días para alcanzar y garantizar una
paz fundamentada en la verdad, la justicia y la libertad, será pues el tomar
conciencia por parte de la O.N.U. y de sus organizaciones sucursales (de las
cuales la más importante a la luz del clima espiritual del mundo es sin duda
la UNESCO) de la necesidad de una filosofía teísta acorde con los intereses
de un humanismo cristiano: "Si el mundo se siente extraño al cristianismo,
el cristianismo no se siente ajeno al mundo", así hablaba Paulo VI en Belén
el día de la Epifanía en el año de 1964; con ello aprobaba la verdadera
palabra bien conocida de los escolásticos: coniunctio hominum cum Deo est
coniunctio hominum inter sese, et celle du grand Leibniz: existentia entis
alicuius sapie_ntissimi seu Dei est juris fundamentum ultimum ( § 76) . Las
grandes verdades constituyen el más fuerte y aún único lazo social y étnico;
tan luego como se les abandona las naciones quedan próximas a la ruina.
La unidad religiosa e intelectual es la más sólida base de las unidades sociales
y étnicas.
Ahora bien, vista con esta óptica, ¿ cuál es la filosofía adoptada o recomendada por la UNESCO encargada por la O.N.U. de vigilar la Educación,
la Ciencia y la Cultura del mundo?
El preámbulo de una de sus más importantes instituciones especializadas de
envergadura mundial, a saber de la Organización de las Naciones Unidas
para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO ), es digno de una alabanza igual a la del preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.
En efecto, gracias a una inteligencia verdaderamente sagaz y global, se cayó
en la cuenta "que, puesto que las guerras nacen en el espíritu de los hombres,
es en el espíritu de los hombres donde deben ser levantadas las defensas
9 Cf. el discurso que Juan XXIII dirigió a los miembros del cuerpo diplomático en
la ceremonia celebrada el 11 de abril de 1963 en la Capilla Sixtina.

660

~e la paz; que la incomprensión mutua de los pueblos es lo que ha sido
siempre, ~n el curso_ de la historia, el origen de la sospecha y la desconfianza
entre naciones, habiendo degenerado a menudo sus desacuerdos en guerras•
que la gran Y terrible ~erra que acaba de terminar se hizo posible a cau~
de haberse renegado el ideal democrático de dignidad, de igualdad y de respeto
a la_ persona h~~~na y por la voluntad de sustituirle, explotando la ignorancia y el preJwc10, por el dogma de la desigualdad de las razas y de los
hombres; q_~e, dado que la ~gnidad del hombre exige la difusión de la cultura
Y la educac10n de todos en Vistas de la justicia, de la libertad y de la
·t
ara t d l
.
d
paz exis en,
P, . o as as naciones, eberes sagrados que deben cumplirse con un esp:nt~ de mut~~ asistencia; que una paz fundada sólo sobre los acuerdos econoffilcos y pohticos de los Gobiernos no podía acarrear la adhesión unánim
duradera y_ smcera
·
de los pueblos y que, por consiguiente, esta paz debe
e,
ser establecida sobre el fundamento de la solidaridad intelectual y
l
d I h
.d d" ( p , b
mora
e a . umam a • ream ulo de la Convención de la UNESCO del 16
de noviembre de 1945).
El obje~v~ sublime _de 1~ UNESCO, a saber "la libre búsqueda de la
v~rdad ob¡etw~ y el libre intercambio de las ideas y de los conocimientos
(ib.) , es lo nns~o. qu~ cada filósofo, cada sociólogo, cada pedagogo debe
reconocer Y segwr s1 qmere aspirar a ser fiel a su alta vocación
El objetivo -~eneral de la UNESCO se encuentra precisado. en el Art. I
de la Convenc1on del 16 de noviembre de 1945 que se expresa como sigue:
La Organi~ación se propone contribuir al mantenimiento de la paz y
de la seguri~~d estrechan~o, por la Educación, la Ciencia y la Cultura,
la colaboracwn entre nacumes, con el fin de asegurar el respeto universal de la justicia, de la ley, de los derechos del hombre y de las libertades fundamentales para todos, sin distinción de raza de sexo de
lengua o de religión, que la Carta de las Naciones Unid-:is recono;e a
todos los pueblos.

Ciertamente, na~ie puede poner en duda que la UNESCO se ha preocupado.mucho del bienestar de la humanidad en una escala mundial. Ha favor:c1do el c?nocimiento y la comprensión mutua de las naciones ha dado
un rmpulso vigoroso a la educación popular y a la difusión de la cuÍtura y ha
ayudado al mantenimiento, al progreso y a la difusión del saber. Además
ha ayudado mucho al mejoramiento de las instituciones culturales en los país~
devas~dos ! ha constituido un gran número de fondos de socorro facilitando
el meJorarruento de la alimentación para la conservación de los recursos naturales y por muchos otros medios.
La UNESCO ha fomentado el espíritu internacional e inculcado a todos el
661

�respeto de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y reafirmado por todas partes el profundo apego a las libertades fundamentales que
constituyen los cimientos mismos de la justicia y de la paz en el mundo.
Pero, ¿ cuáles son las últimas bases fundamentales sobre las que está edificado todo el edificio y todo el sistema de la UNESCO? ¿A qué sostén de
su poder ejercido sobre todas las culturas del mundo se remiten sus directivos?
Es sin duda de gran importancia conocer lo que el primer Director General y su sucesor pensaron acerca de esto.
En su discurso de adiós que el primer Director General de la UNESCO,
Dr. Julián H uxley, pronunció con ocasión de la tercera sesión de la Conferencia General de la UNESCO en Beirut el lo. de diciembre de 1948 (el
mismo día que la Declaración Universal de los Derechos del Hombre era
proclamada por las Naciones Unidas) subrayaba la necesidad de la UNESCO
de reducir las distancias psicológicas de las naciones porque ninguna paz
podrá ser permanente si no está basada sobre la cooperación en los asuntos
cient'úicos y culturales. El segundo Director General, Jaime Torres Bodet,
ex-ministro de México, trató de poner en evidencia la universalidad de la
verdad llamando a la UNESCO la conciencia de un mundo nuevo cuyo cuerpo político está formado por las Naciones \Jnidas. La paz como la guerra,
decía, es antes que nada un estado del espíritu humano. Por esta razón debe
ser fundamentada sobre "la solidaridad intelectual y moral de la humanidad"
(Cfr. el preámbulo de la Convención de la UNESCO) . Vista la importancia
de las declaraciones hechas con ocasión de la sesión de Beirut, el cuadernillo que las resume bajo el título "This is our Power..." goza pues de una
importancia marcada en la propaganda de la UNESCO y es frecuentemente
citado. El poder de la sabiduría o de la verdad ( the power of ,'t'isdom or
10
truth), he ahí las bases a las que ha de referirse cualquier crítica seria.
10 "This is our Power..." (UNESCO publication 273) p. 1:
"there is the power
oí war, or trite power which considers that the way to lead men is to know where they
should go, and to tell them, explaining to them as if they were rational beings why it is
the right way'';
p. 3 : "Unesco has the authority of the human conscience. It has the power over
men their own consciences- no more and no less;
p. 6 "no peace will be permanent unless it is based on co-operation in scientific and
cultural affairs";
p. 13: "Truth is universal. Those who deny that first principie and found their hegemony on biased and incomplete reasoning preach lies. Hence the importance of
Unesco's task, because Unesco, truth, and peace, constitute essentially a single enterprise. The United Nations are the body politic of a new world, and Unesco is its
conscience". (Bodet) ;
p. 15: "Peace, like war, is above all, a state of mind... this was our fundamental
idea".

662

Desd~ el moi:nento en que la UNESCO aspira a una identificación de
su p~op1~ doctnna con la sabiduría o la verdad misma y pretende ser "la
conciencia del nuevo mundo", no puede más evitar que se someta a sus b·
ases
f1·1oso'f.icas a una contraverificación.
Ahora bien, no basta que la UNESCO proteste y obligue que el volumen
que
. trata
D.sobre El objetivo y la filosofía de la UNESCO 11 publicado por su
p~er 1rector ?e~eral, el Dr.. Julián Huxley, es de orden puramente in0_ficial Y por consi~ente no obligatorio; de todas maneras este libro seguirá
siendo una fuente magotable para poner a descubierto el fondo metafísico
de la UNESCO Y para echar una mirada por detrás de su escenario espiritual
Ya ~n ~l, texto publicado en Londres por la "Comisión Preparatoria de 1~
Orgamzac10n de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la
Cultura"
el 15 de septiembre de 1946 (UNESCO /C/6) J'uli,an H ux1ey re1·
. .
vmd1ca . para la UN~SCO "a working philosophy, a working hypothesis12
c_oncerrung human eXIStence and its aims and objects" que sólo "an evolutlo~ary "".orld h~,anism" de orden científico "on a truly monistic, unitary
philosophical basIS puede ofrecer (ib.p.6/7). Se trata por consiguiente de
~ue la ?NESGO adopte como punto de partida de su filosofía no un dualismo, smo una base filosófica verdaderamente humanista, buscando la unida?. de todos lo~ pueblos del mundo en un humanismo científico universal,
unif1ca~do los diferentes aspectos de la vida humana e inspirándose en la
~volucion, desde un punto de vista evolucionista; de esta manera, el destmo del hombre puede resumirse muy simplemente así: Realizar el máximo
de progreso en un mínimo de tiempo (ib. p. 12) . Porque la filosofía de la
UNESCO debe apoyarse sobre el evolucionismo, y por ello el concepto de
progreso debe encontrarse en el centro mismo de esta filosofía.
En ~os ?~minios de la filosofía, de las humanidades y de las artes, el método científ1c~,. au~que. necesario, no es suficiente. Ya no es suficiente porqué
aquellos dommios implican juicios de valor a la vez que cuestiones de hecho
Y de comprensió~ intelectual ("because in them value-judgements are involved
as well as _questions of fact and of intelectual comprehension"; ib. p. 39) .
presencia de valores rivales la UNESCO no puede permanecer neutra
( UNESCO cannot be neutral in the face of competing values"). y la
UNESCO no es neutra de hecho; "aún si debiera rehusar llevar a cabo entre los valores una elección consciente, descubriría que las necesidades de

~?

u Cf. D r.
1947.

Ju¡-tán Huxley~ "Unesco: Its purpose and its philosophy", Washington

e ~ La traducción del té~o """.ork~g philosophy'' · por "filosofía del trabajo" es
~onea porqu~ el autor del ;d1oma mgles no tiene aquí en cuenta una filosofía que explicara el sentl~o del trabajo, sino más bien una filosofía que explota toda la virtualidad
que le es propia.

663

�acción suponen esta elección, de suerte que sería llevada, al fin de cuentas,
a adoptar inconscientemente un sistema de valores". ¿Cuál? Es aquí donde
la filosofía del humanismo evolucionista le servirá de guía. La UNESCO
conformará sus valores éticos a las direcciones discernibles en la evolución
fundamentándolos en el hecho del progreso biológico y formando con ellos
una superestructura adaptada a los principios del progreso social ("It ~11
accordingly relate its ethical values to the discernible direction of evolut1on,
usino- the fact of biological progress as their social advance"; ib. p. 40) .
Sob;e esta base, no existe nada inmutable o eterno en ética, aunque subsistan valores éticos generales y duraderos, a saber los que favorecen una
organización social de naturaleza tal que pueda dar a los individuos todos
los medios de desarrollar o de expresar su personalidad de una manera compatible con el mantenimiento y el progreso de la sociedad.
Quedan como inadmisibles para la UNESCO, sobre todo, los modos del
pensamiento juzgados dogmáticos, sean éstos del dominio de la filosofía o
del de la teología. Para Huxley se trata pues de evitar todos los dogmas sean
cuales fueren, ya sea que se trate de un dogma teológico, marxista, filos_ófico
0 de cualquier otra naturaleza: "we must eschew dogma -whether 1t be
theological dogma or Marxist dogma or philosophical or any other form of
dogma"; para Huxley todo dogma no es sino la cristalización de algún sistema de ideas que han dominado una cierta época: "for that is what d~gmas
are- the crystallisation of sorne dominant system of thought of a particular
epoch" (ib. p. 61).
La tarea principal consiste en ayudar al nacimiento de una cultura mundial
única que posea una filosofía propia, una estructura ideológica y un vasto
programa de acción.
En fin es la idea de un régimen mundial y único el que inspira la moral
última d~ la UNESCO. Esta debe considerar una forma cualquiera de unidad política mundial (sea gracias a un gob_ierno mundial ~ico, sea de _otra
forma) como el único medio seguro de evitar la guerra: 1t must env1sage
sorne forro of world political unity, whether through a single world government or otherwise, as the only certain means for avoiding war", (ib. p. 13) •
De manera tópica, en su programa de educación, la UNESCO puede hacer
resaltar la necesidad última de la unidad política mundial y familiarizar a
todos los pueblos con todo lo que implicaría la transferencia de la plena
soberanía de las naciones separadas a una organización mundial: "Specifically, in its educacional programme it can stress the ultimate need for world
política! unity and familiarise ali peoples with the implications of the transfer
of foil sovereignity from separate nations to a world organisation" (ib. p. 13) ·
Aunque este libro del primer Secretario General de la UNESCO, el Dr.
664

Julián Huxley, no aspira de ninguna manera a ser interpretado como la expresión oficial de la filosofía que nutre a esta organización mundial, no por ello
es menos importante para darse cuenta del clima espiritual que allí reina.
Ahora bien, nadie podrá negar que es la filosofía positivista la que, con exclusión de todas las metafísicas fundamentadas sobre verdades y valores de orden
objetivo, priva sobre las demás interpretaciones filosóficas del mundo y del
hombre. Además, la terminología que pone de relieve al humanismo fue de lo
más proteico que se puede imaginar.
Es estrictamente necesario tomar conciencia de los numerosos "fideísmos
científicos" de muchos filósofos contemporáneos que se colaron en ese "adogmatismo dogmático". El problema del hombre como tal en los últimos años de
nuestra época ha vuelto a ser el problema central de la filosofía. La antropología
filosófica es una de las denominaciones modernas de un giro de espíritu tan
viejo como la filosofía misma. Lo que es nuevo es la tendencia marcada a escamotear la trascendencia que le fue propia durante tantos siglos; lo que es
nuevo es la tendencia a dejarse absorber por el juego de una nueva interpretación que se llama "humanismo" y que no es menos dogmática que aquella interpretación a la que se pretende reemplazar. En efecto, no se trata de sustituir la fe por una ciencia, sino más bien una fe "positivista" a la fe "trascendente". La problemática milenaria de interpretación de lo que se comenzó a
llamar humanismo puede ser reducida a un doble antagonismo de dos posieiones fundamentales, según que se trate del hombre autónomo o del hombre
teótropo. Según el concepto del hombre autónomo el humanismo se identifica
con el existencialismo ateo. Es así como el ateísmo militante pretende ser una
de las filosofías más humanas después que ya Carlos Marx había identificado
en sus primeras publicaciones al comunismo con el naturalismo acabado y
este último con el humanismo también acabado. 13
Ahora bien un humanismo enraizado en la filosofía positivista como el del
primer Secretario General de la UNESCO (Julián Huxley) no está a medida
de ofrecer la base sólida para una organización mundial porque, por su intolerancia frente a las verdades y valores objetivos de otras filosofías, adopta
la misma intolerancia que había descartado precisamente por ser intole10

Cf. HANNS Ln.JE, Atheismus, Humanismus, Cristentum, Hambourg, 1962, p. 37 ss.
Cf. Ivo HOLLHUBER, Philosopher c'est apprendre a ·etre homme, Actes du Xleme
Congres International de Philosophie, Bruxelles 1953, vol. XIV, p. 9 y ss.
Ivo H&lt;iLLHUBER, La Cita del hombre Moderno consigo mismo, Memorias del XIII
Congreso Internacional de Filosofía, México 1963, vol. II, p. 179 ss.
KARL MARX, Frühschriften (ed. A Kroner), Stuttgart, 1953, p. 235.
] EAN PAUL SARTRE, L'existentialisme est un Humanisme, París 1946.
]ACQUES MARITAIN, Principes d'une Politique Humaniste, París 1945.
LEOPOLDO PALACIOS El mito de la Nueva Cristianidad Madrid 1952.

665

�rancia. Con mucha razón, pues, Heinrich Kipp en su volumen "UNESCO",
Munich 1957, plantea la cuestión de que si se podrá alguna vez tener éxito
en el intento de salvaguardar suficientemente la fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, rechazando el reconocimiento de su fundamento último en la trascendencia
divina.14
Cualquiera que juzgue nuestras aprensiones demasiado lúgubres y sin la suficiente fundamentación en el texto de 1946 o 1947 publicado por el primer
Secretario General de la UNESCO, es remitido a un volumen de fecha mucho más reciente del mismo autor que nos muestra los frutos maduros de los
brotes de entonces: El agnosticismo de antaño ha dado en un ateísmo profesado francamente en los "Essays of a Humanist'' del mismo autor. Aquí Dios
ya es transformado por Julián Huxley en "una hipótesis construida por el
hombre para _ayudarlo a comprender el sentido del ser", y la afirmación de
que Dios es la realidad fundamental y última es "un engaño semántico de
una constatación tan vaga que va a perder toda clase de sentido" .15
Pero hay más. En demérito de la UNESCO no faltaban voces que expresaron dudas y aprensiones siniestras que no queremos dejar en silencio, aun
cuando, en algunos puntos por lo menos, nos encontremos distantes de su
significado.
En un artículo muy sucinto -"¿Debería morir la UNESCO?" 16- el conocido filósofo y pedagogo italiano de envergadura mundial Benedetto Croce, hacía suya la opinión de que la falta de fuerzas eficazmente aptas para
formar una verdadera comunidad era sin duda la causa de que la obra concebida por un tal humanismo y realizada con un despliegue de tales fuerzas
como lo había sido la UNESCO, debía ya rápidamente resbalar hacia una
crisis tan grave que hacía surgir la cuestión de si debiera o no continuar
" Cf. HEINRICH KlPP, Unesco, Munich (Isar Verlag), 1957, p. 132-159.
15
JuLIAN HuXLEY, Essays o/ a Humanist (ed. Chatto 5 Windus, Ltd, Londres); Cf.
también la traducción alemana bajo el título de !ch sehe den künftigen Me:ischen,
Munich (List-Verl. ) 1965, p. 222: "Gott ist in Wirklichkeit eine von Menschen konstruierte Hypothese, die ihm helfen soll, in Sinn des Daseins zu verstehen"; p. 223: "zu
behaupten, Gott sei die letzte Realitat, ist, genau genommen, ein semantischer Betrug,
eine so vage Feststel Jung, dass sie jeden Sinn verliert".
J ulian Huxley se muestra además ignorante con respecto al dogma católico al hablar
de una "verdadera deificación de María" en el catolicismo (p. 222: "der eigentlichen
Vergottlichung Mariae im Katholizismus").
1
• Cf. BENEDETTO CRoCE Should Unesco Die?, en "The Manchester Guardian" del
18 y 19 de julio de 1950; también.
W. G. CARR, He Conditions Necessary for the Success of Unesco en " Reflections on
Our Age" ed. by D. Hardman, 1948 p. 299 ss.

666

subsistiendo. Fue Benedetto Croce quien -según la oprmon del sociólogo
austríaco Johannes Messner (Wien y Birmingham)- puso en fin el dato
en la verdadera razón del porqué la UNESCO estaba atorada.11 Aunque
Croce recibió cuatro veces Ja invitación de adherirse a ella, rehusó su colaboración a la UNESCO por juzgarla privada del indispensable lazo espiritual que hubiera sido el único capaz de fundamentar una comunidad y sin
el cual ni siquiera un justo término jurídico podía ofrecerse para designar
adecuadamente la estima que todos los miembros de la UNESCO deben cultivar para el hombre y sus derechos natural~s universalmente obligatorios.
Aún desde el punto de vista político surgieron sospechas graves frente al
papel que la UNESCO desempeña en el transfondo del escenario de la historia mundial. El general Sumpter L. Lowry había sometido a un comité del
senádo americano las siguientes aprensiones: La UNESCO le apareció como
un medio inventado por las Naciones Unidas para alcanzar su objetivo, a
saber la conquista del gobierno americano convertido en un gobierno mundial. Su tarea consistía en cultivar en los ciudadanos americanos el orgullo
vanidoso de ser ciudadanos de un Estado Mundial para que acepten un gobierno mundial como Ja cosa más natural del mundo. Con el fin de propagar
la idea falsa de una UNESCO como medio de alcanzar la paz mundial, el
"State Department", según él, debería ser constreñido a estigmatizar a la
UNESCO y a llamarla lo que ya le parecía ser de hecho: U na conspiración
para la creación de un Gobierno Mundial y para la conquista del gobierno
de los Estados Unidos.18
Sospechas aún más lúgubres atormentaban a Cristof Norborg, antiguo colaborador de la UNRRA, y a quien parecía que había llegado el momento de mirar la verdad de frente (por más penoso que ello sea): "Las Naciones Unidas
sirven únicamente al Kremlin y a su esfera de influencia".19
Ahora bien, la historia ha progresado desde el año de 1947, fecha de este
enunciado, y uno se puede convencer, una vez más, de que el peso de la
historia se carga sobre el de las doctrinas.
Douglas Reed, el antiguo colaborador bien conocido de T imes, estimó que
ya no estaba muy alejado el tiempo en el que, por los esfuerzos de la
"WARWG" (Organización Mundial de Parlamentos de un Gobierno Mun" Cf. JoHANNEs MESSNER, Widersprüche in der Menschlichen Existenz Vienne-Innsbruck-Munich (Tyrolia) 1952, p. 289.
18

Cf. SuMPTER L. LoWRY en The Tablet del 24 de julio de I 954, citado por Emmanuel Reichenberger, Wider Willkür und Machtrausch, Graz y Goettingen, 1955, p. 501.
18

Cf. CRISTOF NoRBORG en The Catholic World, septiembre de 1947, citado ibid.
p. 502.

667

�dial) se prepara un cambio de la Carta de la ONU de suerte que esto poco a
20
poco llegaría a transformarse en un gobierno mundial de orden dictatorial.
Recuérdese en fin el tono llano de las opiniones ilusionistas que W ende[
Wilkie ofrecía al gran público americano en su libro One World imitando la
táctica de Roosevelt.
Ahora bien, según Emmanuel Reichenbergen, viejo ciudadano americano,
ya no es un secreto que en los Estados Unidos círculos de gran influencia
( existen más de 200 organizaciones sin contar a los grupos lecales) colaboran
en la creación de un Gobierno Mundial, que se han propuesto alcanzarlo como
objetivo último. Reichenbergen hace recordar la relación ideo-histórica entre
los designios de las sociedades secretas en tiempos de la Revolución Francesa,
la entrada de los "Iluminados" en América, la ideología de Louis Blanc concerniente a un super-estado y la "Revolución Mundial", así como las construcciones
de Edward Mandell House, originario de Texas, quien gozaba de una influencia enorme durante los dos períodos electorales del Presidente Wilson,
sobre el cual en particular su influjo era eficaz así como sobre el Ministro
Inglés de Relaciones Extranjeras Sir Edwrd Grey. Siempre privaba la idea
principal de una autoridad superior a las naciones, sostenida por la fuerza.
Se hablaba de una unión de todos los pueblos formando una liga para obtener la paz por la fuerza. Creando una "General Association of Nations" sólo
se hubiera intentado fundar una liga de las naciones para mantener una especie de tiranía. Reichenberger no veía en todo esto sin una sola línea que
iba desde los iluminados hasta Louis Blanc; Philippe Dru y, más lejos, hasta
la WAPWG del año de 1953. Era por consiguiente de temerse el que un buen
día el regimiento de los ciudadanos unimundiales, tal vez aprovechando la
ocasión de una nueva guerra mundial, llegase a erigir una tiranía aún más
21
nefasta que lo que sería la tiranía ejercida por los comunistas. Al querer
descubrir las fuerzas más secretas de que se nutre el pensamiento íntimo de
la UNESCO, uno se enfrenta a una gran dificultad que surge tan luego como
se toma en cuenta la ambigüedad de los tres conceptos bases de la UNESCO
cuyas letras iniciales constituyen parte de su denominación: Educación, Ciencia y Cultura, las cuales pueden interpretarse de manera muy diversa:

Ciencia

Aunque la filosofía del primer Director General de la UNESCO Julián
Huxley no sea obligatoria sigue siendo verdadero que la UNESCO toma sus
Cf. DouGLAS REED en When World Government Moves In, escrito para el "Economic Council Letter", No. 312 del lo. de junio de 1935, citado ibid., p. 503.
"' Cf. EMMANUEL REICHENBERGER, Wider Willkür und Machtrausch, p. 504-506.
20

/

668

dis_rai:1cias _( como ya lo vimos) ante toda especie de metafísica y de verdades
ob3et1vas sm que sea un óbice para ello el compromiso de "la libre bús d
de la, verdad objetiva" concertado en el preámbulo de la Convenc1on,
. , que
a
conte~tandose con un hum~nismo :•~ui generis" de carácter científico y espiritual.
Mientras que el humamsmo clas1co, según la opinión de la UNESCO, había
quedado_ encerrado en la región , del Mediterráneo, el humanismo moderno
en cambio no conoce ni limites ni fronteras. La sublime tarea de la UNESCO
es ayudar al n~cirniento de ese nuevo tipo de humanismo.22 Se sobreentiende
~ue ~l h~amsmo es más propicio a la filosofía positivista y se deleita en
descnstahzar nuestros dogmas de toda especie". 23 Por consiguiente es congruente _que, en el programa de la UNESCO, la filosofía como tal no figure
·
. , ba30 . el título de "ciencia"
.
, sino baJ·o el título de "cultura " , en opos1cion por e3emplo al uso mveterado de la mayor parte de los países occidentales
los cuales no desconocen a la filosofía su carácter científico. No es de extra~
ñarse. por consiguiente el que la metafísica sea juzgada adecuadamente por
los rmembros de la UNESCO que han reconocido al materialismo dialéctico
como la filosofía oficial de su país. Desde un punto de vista positivista el
caráct~r de "ciencia'' es negado, como se sabe, a ·todas aquellas disciplinas
que no proceden según un método matematicoide y que no tratan de algo
mensurable o calculable. El problema de la ciencia como tal sigue siendo
uno. de_ los prob!emas m~ delicados e importantes al mismo tiempo y, por
consiguiente, tsta muy le3os de ser definido de una manera unánime.u
Cultura

tal como es visto por la UNESCO, se encuentra
b Eldconcepto de
D la cultura,
h
asa o en 1os erec os del hombre sin que exista una op1ruon
· ·' unarume
acerca de los_ supuestos espirituales y morales de tal base, lo cual ha sido
puesto de relieve entre otros por H. Kipp en su profundo estudio sobre 1
UNESC0.25
ª
~~s-~ún, !ª dificultad para encontrar un denominador común para una
def1mcion mas o menos adecuada del concepto de la " cult ura" crece por el

_= Cf. JAJME ToRRES BoDET, l. c. p. 16: "Classical humanism was at one time restn~ted to th? Mcditerranean region. Modem humanism must know no limit or frontiers.
Unesco s supreme task to help to bring this new type of humanism to birth".

It::

. Cf. JuLIAN HuXLEY, "Unesco, Its purpose and philosophy", p. 61: If we are to
ach1eve progress, we must leam to uncrystallise our dogmas":
:• Cf. p. e. un estudio muy profundo del conocido filósofo italjano Michele Federico
Sc1acca, "La Filosofia Oggi", Milán 1958, Vol. II, p. 173-277.
"' Cf. HEINRICH K!PP, Unesco, Munich (lsar-Verl.) 1957, p. 138 ss.

669

�hecho de que las terminologías empleadas para tratar sobre la cultura o
sobre la civilización difieren mucho en las lenguas, por ejemplo, francesa,
inglesa y alemana. Tomado rigurosamente, la traducción exacta que corresponde a la noción francesa de la "cultura", no podría ser en alemán "kultur",
sino más bien "bildung", mientras que al término alemán "kultur" correspondería en las lenguas romances y anglosajonas más bien la noción "civilización" .26
La cultura, lejos de ser unánimemente reconocida como la realización de
los valores objetivos y universales y como la esfera en la cual el hombre
puede desarrollar plenamente lo que hay en el más humano, corre el riesgo
de verse degradada al nivel de los usos y de las costumbres.27 Para nosotros
la cultura se identifica con la objetivación de una conducta espiritual frente
al sentido más íntimo del ser.28 (Para Gerbet).
"la ambición de los primeros años de la UNESCO era a poner fin al
amurallamiento intelectual del mundo y buscaba un denominador común a las diferentes culturas. La Organización hizo suya la Declaración
Universal de los Derechos del H ombre, pero experimentó algunas dificultades en definir lo más indisp~nsable de una doctrina intelectual
que fuera más que un acto de fe en los beneficios de la instrucción. Después de haber aspirado a convertirse en el 'Vaticano del pensamiento
racionalista', la UNESCO se volvió hacia tareas más concretas y más
fecundas: El desarrollo de la instrucción elemental en los países desprovistos de escuelas, las facilidades al intercambio de libros y de informaciones, las becas de estudios, los trabajos bibliográficos, la organización
29
de investigaciones colectivas sobre ciertos problemas importantes".

Ahora bien, este análisis sagaz nos prueba nuevamente que la UNESCO
ha fracasado en los esfuerzos que se impuso para echar las bases ontológicas
de su propio sistema en tanto que un nuevo humanismo, contentándose con
abarcar la declaración de los derechos del hombre a la manera de una última
•• Cf. ANTON HrLCKMAN, Wesen und Bedeutung der Wissenschaft von den Kulturen
en la "Zeitschrift für Ganzheits-Forschung", Viena 1961, p. 11/ 12 y en
Ivo HoLLHUBER, Sprache-Gesellschaft-Mystik, Munich 1963, p. 119/120.
Cf. JoHANNES MESSNER, Kulturethik, Innsbruck-Vienne-Munich (Tyrolia), 1954,
p. 336: "Was ist Kultur? Zunachst: Offenbar das, worin der Mensch die Vollentfaltung
des wahrhaft Menschlichen findet".
&gt;s Cf. Ivo HOLLHUBER, Sprache-Gesellschaft-Mystik, 1963, p. 118: Für uns ist Kultur
der objektivierte Niederschlag seelischer Haltung letzten Sinnzusammenhangen gegenüber".
,. Cf. PIERRE GERBET, Les Organisations lnternationales, p. 95.
21

670

medida ~ara el _comportamiento obligatorio de sus miembros, pero ha acertado
en ~~10 al eJecutar un gran número de las tareas de orden práctico y ha
contn?wdo ~on. ello, en una medida digna de la más alta aprobación, a
redu_c1r la rmsena humana y a animar a los hombres para el proareso
del
0
medio material e instructivo para todos.
Educación

Nadie podrá negar que la UNESCO ha conquistado grandes méritos por
su labor en los gigantescos progresos escolares del mundo entero sea tratándose del mejoramiento del medio material, sea tratándose de Ía conservación y utilización de los recursos naturales de los pueblos O bien de la inform~ción mundial por medio de encuestas y de documentaciones sobre el estímulo
de u~ espíritu internacional y sobre la coordinación de investigaciones y de
tr~b~JOS en favor de un patrimonio universal de la humanidad entera. Las
multiples y sobreabundantes contribuciones en todos estos dominios que ha
hecho la UNESCO en favor de las naciones grandes y pequeñas le rendirán
honor para siempre. Sin embargo algo falta. ¿ Qué cosa? Desdichadamente
lo más importante desde el punto de vista espiritual del hombre. El hombre
por su naturale~a no
saciará jamás por medio de una vida fácil, por más
~ductora_ Y satisfactoria que pueda parecerle en un cierto momento de su
VId~ pa~cular o de su vida nacional. El hombre, por su naturaleza misma,
es msaciable y está hambriento de infinito. En vano puede quererse satisfacerlo po~ m~dio del bienestar material y cultural y por el perfeccionamiento
de las ciencias naturales y morales. No basta inculcarle el respeto a los Derechos del Hombre de los cuales ni siquiera puede hacerle ver de manera
no equívoca, las últimas bases fundamentales. En efecto los ~onceptos-columnas que ,!und~me~tan cualquier manera de ver el mundo, sea que se
trate ~e. la_ conc1enc1a", de la "justicia", del "derecho", sea que se trate
de la digrudad del hombre", se encuentran muy lejos de poseer en nuestros
días una sola signi~icac_ión; más bien se han hecho proteiformes hasta llegarse
a prestar a cualqmer tipo de molde o cuño, mismo que llegan a sufrir a menudo en sentido contrario al sentido primario que se les ha hecho perder
poco a poco.
De esta manera, unos reconocen la justicia como fundamentada en verdades objetiv~ e invariables que derivan de una ley natural y que se encuentran :11ra1Zadas en último término en la voluntad divina mientras que
otros, habiendo resbalado hasta un colectivismo absoluto identifican la misma
. ..
'
Just1c1a con la utilidad colectiva.30

s:

30

Cf. HEINRICH KlPP, Unesco, p. 131-159

671

�De esta manera se puede limitar la educación a ser el arte pedagógico
de trasmitir a las generaciones futuras un saber estandardizado de orden
más o menos técnico así como un saber de las disciplinas intelectualizadas sin
cultura de espíritu y de corazón, mientras que la virtud pedagógica estará
siempre dispuesta a asumir la gran responsabilidad de hacer crecer en las almas de la generación futura, en conformidad con un proceso orgánico, lo
que ella ha enseñado intelectualmente y lo que constituiría su verdadera
cultura.
Permítasenos invocar la memoria de un enunciado del pedagogo internacional Eduard S pranger quien tenía costumbre de definir la cultura como
"Bildung" en un sentido análogo.31
En lo que concierne al programa especializado semblanteado por la
UNESCO, habrá que mantenerse en guardia ante todo, desde el momento
en que se trate de revisar y de preparar manuales de historia contemporánea.
Por más justificada que pueda ser la tarea de evitar en la enseñanza, primaria y secundaria sobre todo, lo que, sea directamente, sea indirectamente,
podría inculcar a los estudiantes un odio nacional, sin embargo es peligroso
presentarles como un dogma indiscutible lo que no podría ser sino el resultado de las encuestas objetivas que están muy lejos de verse terminadas. En
otros términos, se corre el riesgo de pecar contra este precepto cada vez
que por ejemplo se presenta a Alemania como la única responsable de la
segunda guerra mundial, o bien a Roosevelt, sepulturero de Europa, como el
"genio político" por excelencia.
¿ Qué resulta de todo esto?
La gran interrogante que entraña todo el futuro es la de saber si la página que la historia ha vuelto después de un tan largo y tan ensangrentado
período de luchas y de combates, abriría al mismo tiempo la puerta a una
aspiración común a los valores obligatorios y unificadores de las normas de
orden objetivo que sirven de base a la comunidad mundial.
Constatamos, desgraciadamente, la desaparición casi total de la fe religiosa
y el abandono de toda responsabilidad moral. Es el fruto tardío de una ciencia
"positiva" e intrínsecamente atea que sembró su grano en el siglo de la
luz. La paz sobre la tierra puede ser instaurada y consolidada sólo a condición de que el orden moral establecido por Dios sea respetado (Cfr. el
preámbulo de la encíclica "Pacem in terris" de Juan XXIII). Sería necesario volver a transformar el espíritu mundial tan ampliamente "desteolo-

gizado"
desde
lim
· • el "siglo de las luces" que ha llegado a establecerse como
c , a espmt_ual de _las organizaciones internacionales de nuestra época, y
sena necesano orgamzar de una manera o de otra una especie de "Cruzad
Teísta"
al servicio de un "apostolado de la verdad" para Poder estar a me-a
d"d
1 a de volver a dar al mundo entero la única base que puede ser capaz de
soportar bamboleos gigantescos que lo amenazan todavía.

n Cf. EDUARD SPRANGER, Psychologie des Jugendalters, 17me ed., Leipzick, p. 269:
"Bildung ist das Organischwerden dessen, was man intellektuell aufgenommen hat" (la
formación cultural se efectúa por el proceso orgánico de lo que se ha aprendido intelectualmente) .

672

673
• H-43

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="305">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3234">
                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479096">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142708">
            <text>Humanitas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142710">
            <text>1967</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142711">
            <text>8</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142712">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142713">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142714">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="142732">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142709">
              <text>Humanitas, Sección Ciencias Sociales, 1967, No 8, Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142715">
              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142716">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142717">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142718">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142719">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142720">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142721">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142722">
              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142723">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142724">
              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="142725">
              <text>García Gómez, Alberto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142726">
              <text>01/01/1967</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142727">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142728">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142729">
              <text>2017264</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142730">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142731">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142733">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142734">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="142735">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="13786">
      <name>Derecho internacional</name>
    </tag>
    <tag tagId="13835">
      <name>Derechos humanos</name>
    </tag>
    <tag tagId="13834">
      <name>Persona</name>
    </tag>
    <tag tagId="13836">
      <name>Poder en el Estado</name>
    </tag>
    <tag tagId="13837">
      <name>Política en el arte</name>
    </tag>
    <tag tagId="13838">
      <name>Política Exterior Norteamericana</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
