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                  <text>Al ver en esta perspectiva la unidad de la lengua y su futuro en todos
los países de habla hispánica, Unamuno llegó a crear el nuevo concepto de
lo que él llama "sobrecastellano", una lengua "en constante evolución, gracias justamente a la colaboración de sus hablantes de todo origen y latitud" .33
Terminamos estos breves apuntes sobre Unamuno y la lengua con un texto que creemos fundamental para la comprensión de su filosofía del lenguaje y que, además, nos expone en forma completa su actitud ante la lengua, instrumento de su vida y de su acción:
"Un idioma -'idioma', originariamente, quiere decir propiedad- ,
un idioma de habla es una raíz, más que depósito, de tradiciones, y lleva eµ sí una vi#ón y una audición del universo mundq, una concepción de la vida y del destino humano, un arte, una filosofía, y hasta
una religión. No sólo se imagina, sino que se. piensa, se sueña y se
siente en un idioma de habla popular. Cuando el Evangelio dice que
el Verbo, la Palabra, lo hizo todo, que en él estaba la vida y que la
vida era luz de los hombres, expresa la concepción -mejor conceptuación- histórica de la historia. Las ideas brotan de las palabras, que
no éstas de aquéllas. Idea quiere decir, en su sentido original y originario, visión. Y palabra, 'parábola', es curva de son que va en soplo, en
espíritu. Y cuando se respiran visiones, cuando se les da vida espiritual,
es con palabras. Bien dice la teología católica romana que el Espíritu
Santo procede del Padre y del Verbo. La visi6n, el ideal del universo,
surge para cada ptleblo en su idioma verbal. En metáforas, estibadas
a peso de siglos, hechas ya expresiones inmediatas y espontáneas, está
la raigambre de la filosofía de cada pueblo. Hasta nuestra concepción
de Dios, del Sumo Creador, que creamos a nuestra imagen y semejanza sus criaturas y creadores, la pensamos, la soñamos más bien, en nuestra habla. Y por algo se dice: 'Santificado sea el Tu nombre'. Su nombre, que es, en nuestro espíritu, su esencia, sea cual fuere su existencia". 84

The Colorado College
Colorado Springs, Colo.

loe. cit., p. 61.
.. "Comunidad de la lengua hispánica" en conferencia radiada a América en 1935
e inchúda en eJ libro Diez maestros, Buenos Aires, 1935. pp. 23-39 y en Obras completas, vol. VI, p. 951.
.. :MANUEL GARCÍA BLANCO,

356

Sección Tercera

HISTORIA

�EL MUNICIPIO DE LOS RAMO ES, NUEVO LEó
ISRAEL

CAvAZos

Universidad de

GARZA

uevo León

TooAS LAS CITAS HISTÓRICAS referentes al origen de la villa de los Ramones, coinciden en señalar como su fundador a don Plácido Rodríguez Vaca,
situando el hecho en el último tercio del siglo XVIII, sin precisar el año.
Fue, efectivamente, don Plácido el fundador del 1ugar, pero existen referencias a sucesos de cien o más años anteriores, y que hasta ahora no han
sido comentados.
El Jugar en que actualmente se halla la cabecera municipal de los Ramones, forma parte de lo que constituyó la primitiva merced de tierras otorgada a favor del alférez José Ochoa de Elejalde. Esta merced comprendía tres
caballerías de tierra y un sitio de ganado mayor, con saca de agua, " ... abajo de la punta de la sierra de Papagayos, de la otra banda del río de la Pesquería ..."; lindando por el sur con el camino de Monterrey a la villa de Cerralvo. Fue autorizada por el gobemador don Agustín de Echeverz y Subiza,
marqués de San Miguel de Aguayo, el 27 de agosto de 1687.1
No hay constancias de que estas tierras hayan sido pobladas por Ochoa de
Elejalde, y sólo se sabe que, a la muerte de éste, en 1708, pasaron a ser de
doña Teresa de Medina Cortés, su viuda, a quien correspondieron en sucesión como bienes dotales. Y fue ella quien, el 3 de abril de 1709, vendió en
180 pesos al alférez Marcos Flores, vecino del real de San Pedro de Boca de
Leones. La escritura pasó ante el sargento mayor Pedro Guajardo, alcalde
ordinario de Monterrey. 2
' MS. Testimonio de la merced en la demanda de Doña Antonia Sánchez de la
:Barrera contra José López de Jaén. Archivo Municipal de Monterrey, Civi, Vol. 74,
Exp. 4.
• MS. Escritura en Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. 9, Fol. 147 v.,
No. 41.

359

�Los Rodríguez Vaca

cía", hizo puentes, estableció rancho y se apropió, en fin, de las tierras; por
lo que pidió ser amparada.
López de Jaén era colindante en la frontera de las Tablas y poblador desde nueve años atrás; poseyendo, además, demasías desde el paso de Santa Fe
hasta el paso Hondo.

Tampoco hay noticias de que el a!Iérez Marcos de Treviño haya logrado
poblar. A su muerte, el capitán Diego de Hinojosa, vecino de Cerralvo, se
mostró vivamente interesado en adquirir estas tierras. Entró en tratos al respecto con doña María Rosa Gutiérrez, 1a viuda, y hasta alcanzó a entregarle
a cuenta 117 pesos; pero pasaron ocho años sin que volviera a entregarle
cantidad alguna. Doña Rosa, entonces, decidió venderlas en 200 pesos al
capitán Juan Rodríguez Vaca, vecino de Cadereyta, con el compromiso de
que éste reintegrara a Hinojosa lo que le tenía dado.
Esta nueva escritura fue firmada en Boca de Leones el 4 de julio de 1739,
ante Pedro González de Paredes, cabo comandante de los soldados de dicho
real y teniente de alcalde mayor, por ausencia del propietario don Alonso Ignacio de Aragón y Avollado. 3
Para entonces se trataba ya de mayor extensión, puesto que,, además de
las tres caballerías y un sitio, en documentos de la época se mencionan otro
sitio de ganado mayor y uno de menor, " ... abajo del cerro, en el paso del
Becerro".
Juan Rodríguez Vaca "Jas pobló con sus ganados y caballada" y a su
muerte, acaecida hacia 1745, Antonia Sánchez de la Barrera, su viuda, continuó pastando en el1as sus ganados y arrendándolas.
En uoa información antigua, existente en el Archivo Municipal de Monterrey, hemos encontrado una declaración hecha en San Juan del Río, Querétaro, el 27 de junio de 1705, en la que Juan Rodríguez Vaca manifiesta
ser "de setenta años, español, vecino de este pueblo, quien lleva a comer las
ovejas de la hacienda de don Francisco de la Peña que entran al reino (de
Le6n) desde hace cuarenta años". Por su edad, sin embargo, pudiera tratarse del padre. 4

En la aclaración de linderos hecha en este pleito, figura el célebre y pintoresco don Antonio Ladrón de Guevara, quien ostentaba el largo y pomposo
título de sargento mayor de las fronteras y conquistas del Nuevo Reino de
León y juez comisario por el Juzgado Privativo de Tierras y Aguas Baldias
y Realengas.
Ladrón de Guevara (y de otras cosas) certifica que conoce a López de
Jaén desde hace catorce años; y que siempre ha estado pronto "con sus armas y caballos y municione~ de boca y guerra". Expresa también que "con sus
deudos ha mantenido el pueblo, donde han combatido los indios, matando y
quemando pueblos... y haciendo cautivos que rescataron luego José y Pedro
López de Jaén ... a su costa .. y los echaron, y poblaron en la Punta, permitiendo el libre tránsito. Y asimismo me consta que el capitán José Lóp•ez de
Jaén tiene todo el cuerpo pasado a flechazos que le han dado en funciones; y
que él y sus hermanos han tenido a su cargo el mando político y militar de esta
frontera ... , por ser de probada conducta, valor y circunstancias, dignos de
que se les honre ..."
Con ínfulas de una autoridad de que carecía, Ladrón de Guevara metió
a López de Jaén en posesión de estas tierras, y concluye su ]arga certificación requiriendo a las justicias " . ..para que no se le inquiete en sus linderos, por convenir a la población. . . y que se mantenga como hombre tan
experimentado"; bajo pena de un mil pesos y multa de doscientos; los primeros por su real título y los segundos por despacho auxiliatorio; más privación de oficio y otros doscientos pesos, por comisión del gobemador. 5

Dificultades

Don Plácido

Muerto Rodríguez Vaca, se ve su familia en serias dificultades. En 1745,
doña Antonia promueve demanda contra José López de Jaén, vecino de las
Tablas, quien abusando del arrendamiento y sin pagarle, "como antes lo ha-

Uno de los hijos mayores de don Juan, don Francisco Plácido Rodríguez
Va~ intervino con gran decisión en el pleito. Independientemente de todas
las informaciones testimoniales, documentos, etc., es tradición en el pueblo
que, aparejando su recua y aviándola lo mejor posible, y provisto de unas cuantas talegas de pesos, emprendió viaje a México, en busca de un fallo favorable.
Y lo consiguió, porque en el expediente del litigio obseivamos que López de

• Demanda, citada en la nota 1.
• MS. Declaración, en lnformaci6n levantada a petición del capitán Luis García de
Pruneda, vecino del valle del Pilón, en el Nueuo Reino de Le6n, sobre perjuicios
que le ocasionan. . . en sitios que fueron del capitán Luis de Zúñiga. Archivo Municipal de Monterrey, Protocolos, Vol. VIII, No. 114, Fol. 383 v.

360

• Demanda, citada en la nota 1.

361

�Jaén acabó por reconocer la propiedad y aún el haber sido arrendatario sin
más titulo que el que le dieron los pastores y Ladrón de Guevam.
El gobernador Pedro de Barrio, en auto de 25 de enero de 1746, ordenó
librarse amparo para lo.s herederos de doña Antonia y de despojo para López
de Jaén; declarando, además, que Ladrón de Guevara tenía comisión muy
distinta Librado el amparo, se ordenó por otra parte al alcalde de Cadereyta, Pedro Regalado de Escamilla, notificarlo a López de Jaén, para que dentro de nueve días dejara libres las tierras. As1 lo hizo el alcalde el 31 de enero,
en el paso del Becerro, procediendo en seguida a dar posesión a don Plácido,
a quien, conforme a la práctica legal antiquísima, " .. Jo paseó, regó la tierra
y arrancó hierbas"; reconociéndose como suyas " .. . desde la punta del ce-rro, río abajo, hasta llegar al lindero de los Hinojosas, al paso Hondo; y al
norte hasta los linderos de los Guajardos".6
De todo ello se deduce, primero, que José López de Jaén, aunque ilícitamente, alcanzó a establecer rancho; segundo, que doña Antonia Sánchez de
la Barrera murió en 1745, sin ver concluido el pleito; y tercero que don
Francisco Plácido Rodríguez tomó a su cargo el litigio y rescató las tierras,
de las cuales, indudablemente por ello o por convenio con los demás herederos, quedó constituido, sin oposición de éstos, en suc~r.
Don Francisco Plácido era, para entonces, casado. Había contraído primeras nupcias en la parroquia de Cadereyta el 26 de noviembre de 1743,
con doña Margarita de los Ríos. Es indudable que este litigio haya dado origen al establecimiento del rancho en forma definitiva, hecho que podemos
situar entre 1746 y 1750.
San José del Capadero

Poblado el rancho, observamos que es llamado San José del Capadero. Y
su dueño logra ensanchar la propiedad con Ja adquisición de diez sitios
de ganado mayor y menor, llamados Charco de la Vaca y Cerrito Colorado,
o comúnmente de las Tablas, en jurisdicción de Cerralvo, por compra hecha a los herederos del general Luis García de Pruneda.
Fue la de don Plácido una familia numerosa. De su matrimonio con doña
Margarita nacieron nueve hijos. Casado por segunda vez con doña ManueJa Leal de León, originaria también de Cadereyta, hubieron una sola lrija; y
de su tercer matrimonio con doña Ana María Rodríguez de Montemayor,
del valle del Huajuc.o, nacieron ocho hijos; de suerte que fueron en total
dieciocho, tres de los cuales murieron en edad pueril.
• Ibid.

362

Para conocer más a fondo la familia así como el estado del rancho, nos
queda un documento sumamente valioso, el testamento del fundador. Sintiéndose enfermo, lo otorga el 25 de octubre de, 1787, a fin de disponer sus
cosas temporales y eternas.7
Entre sus bienes, además de los ya mencionados, figura una casita de
adobe, en Cadereyta, y además dos pedazos de labor., uno en el Cercado y
otro en los Rodríguez, del valle del Huajuco, donde tenía molino de caña.
Al iniciar don Plácido, con su primer matrimonio, la formación de su fa.
milia, sólo tenía trescientas cabras, dos atajos de yeguas, diez caballos, diez
vacas y su ajuar de montar. Doña Margarita, su mujer, había llevado en dote un colchón, dos sábanas, dos almohadas, una caja, un metate, una yegua,
cinco cabras y cinco ovejas.
Como buen cristiano, dispone en su testamento se digan cien mi.sas por su
ánima en el Altar del Perdón, de la catedral de México. Deja cien cabras y
cien ovejas de vientre para que, con su renta, se le digan misas en Cerralvo;
más ciento cincuenta cabras para misas a las Benditas. Animas. Para la fiesta anual al Patriarca Señor San José, patrono del valle, deja cincuenta cabras,
al cuidado del bachiller Juan José de la Gana; y pide, finalmente, ser sepultado en la parroquia de Cerralvo, "bajo la humildad de tercero de San
Francisco".
Era don Plácido hombre de carácter, y por otra parte, uno de los personajes
típicos del noreste de Méxic.o. Entre sus bienes figuran cuatro caballos de su
uso, tres silJas bordadas y su ajuar de montar, escopeta y espada.
Su muerte debe haber acaecido por el mes de noviembre de 1787.
Los inventarios fueron practicados en julio del año siguiente, realizándolos, por comisión del Gobierno, don José Froilán de Mier Nori€ga. Es interesante obseivar que el rancho había progresado. Con solidez de fortaleza, tenía la casa de terrado, de piedra y mezcla, con su cancel de madera; además
de la cocina, "cercada de tablas y techo de cáscara".
El ganado se había multiplicado y existían 2',950 cabras, 1,250 ovejas, 2
reses, 19 vacas, 35 caballos, 12 potros, 48 yeguas y 69 mulas. Poseía, adem·ás,
don Plácido, algunos bienes importantes en Cadereyta y en el valle del
Huajuco.
Hecho el avalúo por don Manuel de Sada, regidor perpetuo de Monterrey
y contador de menores y juez de albaceazgos, ascendió a 6,358 pesos 7 reales. Deducidos 495 pesos de lo,s gastos de entierro, cera, bayeta para los lutos, misas, mandas, etc., se hizo el reparto entre José, Francisco, Juan José,
• MS. Testamento e inventarios .•. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, Vol.
134, Exp. 20.

363

�José Manuel, José Ignacio, José Antonio, José Cristóbal, María Manuela,
María Guadalupe, José Rafael, Mariana Rita, María Josefa, Juan Pascasio,
María Trinidad y María Gertrudis Rodríguez, tocaron 237 pesos 7 reales 9
granos a cada uno. 8
El Valle de los Ramones

El núcleo pastoril formado al abrigo de aquel hombre generoso, fue cobrando vida, merced al incremento, cada vez más importante, de la cria de
ganados mayores y menores.
Consumada la Independencia e iniciada la vida institucional de Nuevo
León, la Honorable Junta Departamental del Estado resolvió, en sesión del
16 de abril de 1831, otorgar al rancho del Capadero categoría de valle, con
el nombre de San José de Los Ramones.
Esta jerarquía política de valle, seguía los mismos lineamientos de las antiguas Leyes de Indias, que concedían a este tipo de lugares un juez subdelegado, dependiente de la villa española: inmediata en el gobierno de la provincia.
La disposición que dio lugar a tal privilegio, expresa que se le impone ese
nombre en memoria de los dos ilustres nuevoleoneses Juan Ignacio y Buenaventura Ramón, fusilados en Chihuahua, en consorcio de las primeras víctimas.
Efectivamente, ambos caudillos abrazan con fervor la causa insurgente.
Don Juan Ignacio es, desde luego, figura más relevante. He aquí algunos datos acerca de su vida.
Nacido en Lampazos, en 1753, sentó plaza como soldado de la Compañía
Presidia! de la Babia, el 30 de abril de 1774. Ascendido a sargento de la
misma compañía el 29 de junio de 1779, le fue conferido el grado de alférez de la Compañía de Saltillo, el 2 de junio de 1784. Pasó posteriormente a
servir a las compañías Primera y Segunda Volantes del Nuevo Reino de
León, con las cuales participó en seis campañas generales contra los indios y
en varias "corredurías", y fue herido en tres ocasiones. Su hoja de servicio
señala entre sus atributos: "valor acreditado, aplicación conocida, capacidad regular, conducta buena, y desempeña con esmero los asuntos que se
ponen a su cuidado". Ascendido a primer teniente en octubre de 1791, ocupó, al año siguiente, la comandancia en la Compañía de Lampazos. 9
• !bid.

R. Au.1.ADA. Diccionario de Historia, Geografía y Biografía Chihua,.
huenses. Segunda .Edición. (lnédüa).
• FRANCISCO

364

En las postrimerías del XVIII, 1797, figura como teniente de gobernador
subdelegado en la Punta de Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicc:,.ón; y
en los albores del siglo XIX, era capitán graduado de la Segunda Compañía Veterana de Lampazos.
En octubre de 1810, al sobrevenir la guerra de Independencia, y al salir
don Pedro de Herrera y Leiva a San Luis Potosí, sustituyó a éste como segundo comandante. Llamado por el gobernador Santamaría para disponer
la defensa del reino, pasó a Monterrey y en una corta ausencia de éste, quedó
en su lugar en d gobierno y comandancia militar, a partir del 10 de noviembre.
Recibida la noticia de la ocupación de San Luis Potosí por los insurgente&amp;, convocó al Ayuntamiento el día 15, acordándose llamar a Santamaría.
En la misma junta nombró a Domingo Narciso de Allende, subdelegado de
la Mota, para reforzar la boca del Pilón y cañón de Santa Rosa, en el sur, y
solicitó asimismo el auxilio económico del Venerable Cabildo Eclesiástico.1.0
Vuelto Santamar:a, comisionó a Juan Ignacio Ramón para reconocer y
precaver la introducción de los insurgentes por el sur, sustituyendo a Do.
mingo Narciso de Allende, quien había muerto en campaña. Juan Ignacio
Ramón se apostó con una pequeña fuerza en Labradores. Desde ahí, impuso
periódicamente al gobernador, de las actividades de Mariano Jiménez, que se
haUaba en Matehua]a, y de cuyos movimientos recibía frecuentes informes
procedentes de las haciendas de Soledad y Albercones.
Poco después pasó Ramón a Pablillo. Inspeccionó las entradas y los Jí.
rnites de la colonia del Nuevo Santander, hasta Vacas., ocupada por los insurgentes, que habían sacado caballada de Albercones, Canelo, Cedral, Raíces,
Santo Domingo y Lobos.
El 19 de diciembre de 1810, le escribió Pedro de Aranda, comandante del
ejército insurgente, invitándole a unirse a ellos; Ramón remitió al gobernador Santamaría este escrito, pero no la respuesta, "por no retardar llegue ésta a sus superiores oídos".
En sus cartas a Santa María, existentes en el Ardúvo General del Estado,
en Monterrey, y publicadas por el Dr. José Eleuterio Gomález,n comunica
el peligro en que se halla por la superioridad del enemigo y del pueblo que
pertenece a las haciendas, "cuyos amos andan en la insurgencia". Y como que
duda al decir: " .. .pareee incomprensible el sistema de estos hombres; pero
ya a mí no se me oscurece respecto de lo que se está observando, que al nativo
del país en nada se le falta, al europeo que se presenta y justifica su honradez,
MS. Ac.tas de Cabildo. Archivo Municipal de Monterrey.
Colección áe Noticias y Documentos para la Historia de Nuevo León. Monterrey,
1867.
1•

11

365

�no se le mueve, queda excento de toda reposición. Conque la prudencia de
v. dirá sobre el particular" .12
Al preguntar oficial.mente a Jiménez la causa que persiguen, éste le contesta categóricamente, en carta de 25 de diciembre: ''mantener independiente
nuestro patrio suelo"; haciéndole una larga explicación y acabando por invitarle a unirse, diciendo: 1' •• . si V. señor comandante, me hiciera la justicia
de dar firme ascenso a cuanto tengo dispuesto, y en virtud de ello tuviese a
bien reunir sus fuerzas con las mías, para recoger a todo europeo y separar los
buenos y los malos, contaré esta conquista por una de las más gloriosas de mi
expedición y su mérito brillará ante los ojos de la Nación".13
Ya para el 31 de diciembre, Juan Ignacio Ramón había pasado a la insurgencia. Es posible que haya asistido a la batalla de Aguanueva y entrado a
Saltillo el 8 de enero de 1811. El gobernador Santamarla, enterado de esta derrota, salió de Monterrey rumbo al Pilón, donde licenci6 sus fuenas y se unió
también a la causa.
Ramón, entretanto, estuvo nuevamente en Monterrey el 15 de enero, en
compañía de los brigadieres Carrasco y Camargo, emisarios de Hidalgo, debiéndose a él el que Santamaría hubiera abrazado la insurgencia. Ambos se
incorporaron a sus filas. Ramón recibió el grado de brigadier. Aprehendido
en Baján, fue conducido a Monclova y de ahí a Chihuahua. Sentenciado a
muerte, fue fusilado el 6 de junio de 1811, en unión de Zapata, Villa, Mariano
Hidalgo y León. En ese mismo año, la Junta Gobernadora de uevo León,
confiscó y remató sus bienes.u
De Buenaventura Ramón, emparentado con él cercanamente, sólo se sabe
que con el grado de capitán, militó en la insurgencia en el uevo Reino de
León, y que, aprehendido también en Acatita de Baján, fue también fusilado
en Chihuahua.

Primer Int ento
Aunque antes de 1912 Los Ramones no obtuvo la categoría de villa, su
intento por alcanzar este título es mucho más antiguo. Existe en el Archivo
General del Estado, la instancia de los vecinos elevada al gobierno en septiembre (sin fecha) de 1833. Asientan en ella que: " ... deseosos de nuestra feliu GoNZÁLEz, op. cit., p. 204.
13 GoNZÁ.LEz, op. cit., pp. 207 ss.

" MS. Expediente sobre secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan
Ignacio Ramón. Archivo Municipal de Monterrey, Causas Criminales, Exp. 646 ( 1811),
87 fojas.

366

ciclad y más la de nuestra prosperidad . ..", anhelan que el valle de San José
de Lo.s Ramones, sea elevado a villa. Comprométense, para ello, a dar los terrenos necesarios; dicen tener ya una capilla edificada; y exclaman que ya
no quieren aceptar su aislamiento, que Jos obliga a vivir " ...semejantes a los
salvajes que viven en las selvas sin roce con gente de lustración".15
Ya desde entonces, presentan el proyecto de comprender en su jurisdicción, los poblados de las Enramadas, Pasito Hondo, La Punta, Los Almacenes, rancho de Doña Ana, Tablas, Macuaniate, Colorado, Sabinitos Altos, etc.
Acompañan a su solicitud
interesantísimo padrón, en el cual observamos
ya los viejos troncos de las familias de esa región: Rodríguez, Ochoa, Barrientos, Quintanilla, Cantú, Pérez, González, Benavides, etc. De cada una, se señalan con prolijidad, el número de caballos mansos, yeguas de vientre, potrancas, vacas de vientre, vaquillas, ganado menor, etc.
Mala época para elevar tal petición, Nuevo León, como todo el país, se
abate ante el tremendo azote del cólera morbo. Por otra parte, Cerralvo no
ve con buenos ojos la desmembración de su distrito, y rinde, por lo tanto, un
informe adverso. El Congreso lo eleva al gobierno, a fin de recabar mformes
de otros distritos afectados, y el expediente se detiene en marzo de 1834, sin
que haya providencia alguna sobre el particular.

un

Jurisdicción de Cadereyta
El valle de San José de los Ramones perteneció originalmente a Cerralvo. Su jurisdicción primitiva, a juzgar por un informe rendido al gobierno
por el ayuntamiento de Cerralvo (23 oct. 1874) comprendía media legua al
poniente, a lindar con el cerro de Papagayos; al norte, aproxnnadamente
cuatro leguas, colindando con el agostadero de Benavides; al oriente, inco
leguas, poco más o menos, hasta el agostadero de Hinojosa; y por el sur el
límite natural del río.
Otro informe del cabildo de Cadereyta define la jurisdicción con mayor
claridad; al sur el río de la Pesquería Chica; al poniente el cerro de Papagayos; al norte, una linea del mencionado cerro al Cerrito Colorado, pasando por una mohonera de piedra, a inmediaciones del charco de la Vaca.
Al oriente, otra linea del Cerrito Colorado, hasta Ja margen izquierda del
río; comprendiendo, dentro de este perímetro, los ranchos de los Ochoas,
Sabinitos, Los Bueyes, Rancho uevo y la Retama.
MS. Expediente relativo a la fundación de la villa de l&amp;s Ramones. Archivo General del Estado, Monterrey, Sección Fundaciones de Pueblos.
15

367

�Con fecha 26 de diciembre de 1872, los vecinos solían separarse de Cerralvo para agregarse a Cadereyta. Arguyen para ello, la distancia a Cerralvo
y lo riesgoso e intransitable del camino. Esta petición es reiterada en octubre del año siguiente, por conducto de Miguel G. Barrientos y Tomás Rodríguez. Ha de pasar un año más para que la legislatura apruebe, por decreto
Núm. 52, de 9 de noviembre de 1874, que "El valle de Los Ramones, con los
terrenos de su comprensión que se hayan acotados, pertenece a la municipalidad de Cadereyta".16
Esta disposición, dictada durante el gobierno del Lic. Ramón Treviño, es
obedecida, no sin provocar serios conflictos jurisdiccionales con la intervención armada de algunos vecinos descontentos y hasta con un muerto y varios
heridos.
Villa de la Independencia

Pero los hijos de este terruño no dejan de acariciar la posibilidad de su
elevación a villa.
El 15 de julio de 1910, presentan nueva solicitud ante el Congreso. Los
fundamentos que ahora argumentan habrán de ser suficientes. Acompañan
un plano "bien delineado" y, en cinco puntos inteligentemente redactados por
el joven abogado Santiago Roe!, proponen los límites.
La suma de los habitantes de la jurisdicción proyectada, alcanza ahora a
5,551; superior a la de cada una de 36 municipalidades del estado. Por cuanto
a sus medios económicos, señalan datos por demás halagadores. Disponen de
2,80q hectáreas de riego y 781 de temporal; cuentan con 5,980 cabezas de
ganado mayor y 23,600 de menor; tienen, además, ocho presas para el riego.
Una circunstancia muy favorable es la de que el ferrocarril MonterreyMatamoros cruza la población y facilita el tráfico de carga y de pasajeros.
El agente de estación Antonio Garza Flores certifica ( 12 de julio) que del
valle cargan constantemente leña, durmientes, maíz, pieles, etc. Además, recientemente se ha observado una creciente demanda de piedra de esta zona,
utilizada en las más importantes construcciones de Monterrey; particularmente en el Gran Hotel Ancira.
La importancia del lugar se manifiesta, además, por el movimiento de
correspondencia, giros, etc. La venta mensual de 50 pesos de estampillas en
Ramones y de 16 a 18 pesos en el Porvenir y el Carrizo, es índice elocuente
"del alto progreso en que se encuentran".
'" Peri6dico Oficial de Nuevo León, Monterrey, 20 de febrero de 1875. No. 60.

368

Cuenta, por otra parte, el valle, con una plaza. Hay un salón de 11 metros de largo, que puede servir provisoriamente como sala consistorial. Tiene
dos edificios cómodos para escuelas, y existe también una banda de música
compuesta de diez plazas y su director.
Pero el argumento más sólido esgrimido por los vecinos es, indudabl~
mente, la lejanía de los poblados del trayecto, doble o triple en relación a su
jurisdicción, y que prueban con un cuadro de distancias magnífico.
La nueva villa es, pues, absolutamente capaz de sostenerse por sí sola, sin
gravar en Jo absoluto al erario del estado. En el remoto caso de que hubiese
déficit, los ciudadanos Simón Rodríguez, Antonio Quintanilla, Tomás Garza
García y Luz Olivares se comprometen a erogarlos de su propio peculio.,
hasta en tanto los presupuestos se nivelen. Con ello, dan a conocer la confianza que tienen en la autosuficiencia económica de la naciente villa.
Acompañan a la petición las actas firmadas por los vecinos de los poblados que han de ser de su jurisdicción. En éstas manifiestan aquéllos su conformidad, «por ser de utilidad y hasta de urgencia" la creación de la nueva
municipalidad.
El entusiasmo de los vecinos de San José de Los Ramones es verdaderamente admirable. Hay, sin embargo, otro dato que revela el fervor cívico
del momento: está por celebrarse el centenario de nuestra emancipación política, y por ello sugieren que su pueblo se llame: Villa de la -Independencia:17
El gobierno del Lic. y Gral. José Ma. Mier turna Ja solicitud al Lic. Salomé
Botello, secretario de la Comisión de Gobernación del H. Congreso.
La Erección

Pero surgen nuevos inconvenientes para el trámite legal. En primer lugar
la convulsión tremenda que ha de sacudir al país, y que iniciara Don Francisco
l. Madero. Después, la natural oposición de los distritos afectados por la
segregación' de su suelo. Dr. González alega ser el municipio de más reciente
creación (1884) y que se le priva de casi la cuarta parte de su población.
Asienta, además, que el fondo de$ 447.50 que tenía en su tesorería destinado
a escuelas y reparación de cárcel, fue tomado con violencia por las fuerzas
de ·celedonio Villarreal, y pasa penurias económicas.
General Terán dice que, de qui~ele el Carrizo y el PoIVenir, pierde 1,970
habitantes y el ingreso de 2,508 pesos anuales. Pesquería Chica arguye que
11

Expediente. . . ( ver nota 15).

369
e H-24

�dejará de percibir 42 pesos mensuales, de impuestos de San Isidro y el Ayancual; y como que duda del optimismo de Los Ramones.
De igual opinión es China, en relación a la desmembración del rancho de
Doña Ana.
Cadereyta perderá 2,455 vecinos y el ingreso de 1,393 pesos. Cerralvo, por
su parte, argumenta que ha verdido, no hace mucho, Los Ramones, La
Manteca (hoy Los Herreros) y San Vicente, y que le afectará perder ahora

Agustín G~~lez Ma~oquín, Eduardo Lozano, Ruperto Treviño y Florencio
Lozano; Smdicos: Alejandro Barrientos y Feliciano Lozano.
Es así como nace esta municipalidad, una de las más jóvenes del Estado·
enge?drada al calor de la Revolución de 1910, movimiento popular qu;
habna de conmover las más profundas entrañas de la Patria Mexicana.

Hidalgo y Mojarras.
El nuevo gobernador, Lic. Viviano L . Villarreal, opina, sin embargo, que
es incuestionable el beneficio que habrá de obtenerse con la creación de esta
nueva municipalidad.
Han pasado ya dos años de las fiestas centenarias. En 21 de octubre, el
vecindario ha estimado no ser ya de oportunidad el nombre de Villa de la
Independencia, y propone mantener el antiguo.
La Comisión de Gobernación de la XXXVI Legislatura Constitucional presidida por el Lic. Antonio de la Paz Guerra, estudia el caso con equidad, y
juzga también 'enteramente procedente" la petición. Uno de los párrafos
del dictamen relativo expresa: "Y si la extensión de la región, el número de
sus habitantes, y las rentas de una y otros son bastantes para dar vida a un
nuevo Municipio, es de equidad y de justicia que esta Honorable Cámara
satisfaga los deseos de ese pueblo, deseos que mucho dicen de su cultura y
de su amor al terruño, y de sus aspiraciones de engrandecimiento, aspiraciones
y cultura que hablan muy alto de Nuevo León, teniendo en cuenta como
debe tenerse, que el pueblo pasa ahora por un contagioso período de agitación".
Con fecha 30 de octubre de 1912, y bajo el número 47, dicta el decreto
creando la municipalidad de Los Ramones, publicado en el periódico Oficial
No. 36, del viernes lo. de noviembre del mismo año.
El Ejecutivo dicta, a su vez, el Reglamento para las elecciones del primer
ayuntamiento. Conforme a esta disposición, el domingo 10 de noviembre, a
]as 9 de la mañana, se reúnen en la casa de Don Nazario Cárdenas, juez
au.'Uliar de Los Ramones, los jueces de cada uno de los poblados. Allí es
electo secretario de 1a Comisión Electoral Filemón L. Lozano, juez auxiliar
del Carrizo, y presidente de la misma Cayetano Garza González, juez de San
Isidro. Son ellos quienes han de vigilar la elección del primer ayuntamiento
de Ramones, el cual toma posesión el lo. de enero de 1913, integrado del
modo siguiente: Alcalde lo., Simón Rodríguez; Alcalde 2o., Merced Rodríguez; Alcalde 3o., Rafael Leal; Regidores: Luz Olivares, Librado Garza,

370

371

�LA PRIMERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN: 1933-1934
ToMÁs MENDIRICHAGA Cu&amp;vA
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística.

I
EL nÍA 4 DE OCTUBRE DE 1931 rindió su protesta de ley y asumió el cargo de
Gobernador del Estado de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Enseguida hizo unas declaraciones a la prensa de Ja ciudad de Monterrey y, entre
otras cosas, dijo: " .. .intentaré allanar el camino para la creación de la Universidad del Norte".1. Su ejercicio constitucional debería expirar el 3 de octubre de 1935~ pero el Congreso local, en sesión extraordinaria, le aceptó su
renuncia el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del Estado, erigiéndose en
Colegio Electoral, designó ese mismo día Gobernador Sustituto, "por unanimidad", al licenciado Pablo Quiroga. En su breve mandato de poco más de
dos años, el Gobernador Cárdenas había iniciado algunas obras importantes
y creado varias instituciones, siendo la más notable la primera Universidad
de Nuevo León.
Antecedentes

El proyecto para la creación de una Universidad en Monterrey se había
manifestado más de una vez en los medios estudiantiles de esta ciudad, pero
el Poder Público no le prestó atención. Fue el licenciado Aarón Sáenz, GoDiez años antes, en 1921, siendo Ministro de Educación Pública el licenciado
José Vasconcelos, se elaboró un proyecto para fundar cuatro Universidades: en las
ciudades de México, Guadalajara, Mérida y Monterrey. Es el antecedente más antiguo
que conocemos.
1

373

�bemador de Nuevo León del 4 de octubre de 1927 al 3 de octubre de 1931,
quien hizo una breve referencia al citado proyecto en el último informe de
su gestión administrativa, leído el 16 de septiembre de 1931 en el salón de
sesiones del Congreso Local: "estamos en posibilidad de que el próximo Gobierno, mediante una detenida y seria consideración, pueda enfrentarse de
manera franca con el estudio de la conveniencia de establecer la Universidad
de Nuevo León . .." 2
A principios de noviembre del mismo año, bajo el nuevo gobierno de don
Francisco A. Cárdenas, Ja Federación Estudiantil de Nuevo León organizó un
ciclo de conferencias sobre la orientación ideológica que se debería dar a la
futura Universidad de Nuevo León, en el que tomaron parte tres intelectuales, dos profesionístas y un estudiante. Se dijeron con mucho valor algunas
verdades y también se incurrió en no pocos desatinos, irero la ausencia de
ideas claras sobre el origen y los fines de la Universidad fue compensada, en
parte, por la buena fe y el entusiasmo de todos.
Evidentemente que el Gobierno dirigía la campaña estudiantil que, a su
vez, solicitaba del mismo Poder Público la creación de la Universidad. En
efecto, en las infonnaciones de la ~rensa local y capitalina aparece claramente
que la iniciativa ahora partía de las esferas oficiales.

A mediados de 1932 arribó a Monterrey el doctor Pedro de Alba, quien
había renunciado como Director en la Escuela Nacional Preparatoria. La
prensa dijo que el doctor De Alba venia "en viaje especial de inspección,
enviado por la Secretaría de Educación . ..", pero lo cierto es que traía, entre
otras, la .importante misión oficial de estudiar Jas posibilidades .relativas a la
creación de la Universidad del Norte. Después de este viaje fue designado
nuevamente en su antiguo cargo.
•
Un paso más se dio en el IX Congreso de la Confederación Nacional de
Estudiantes, celebrado en la ciudad de Toluca en junio de 1932. Los delegados
de la Federación Estudiantil Neolonesa sostuvieron en la asamblea, "como
punto principal, el proyecto de que se funde en Monterrey la Universidad
del Norte".
A fines de octubre del mismo año, las comisiones estudiantiles de las principales Escuelas Superiores de Nuevo León (Jurisprudencia, Medicina, Normal, Colegio Civil y Farmacia), que habían celebrado varias juntas durante
ese mes, enviaron un ocurso al Congreso del Estado sobre el proyecto de organización de una Universidad en la ciudad de Monterrey. La Legislatura
local contestó una semana después afirmando que "desde luego se acoge con
beneplácito tal iniciativa''. El Gobernador Cárdenas afirmó el 6 de diciembre
• Periódico El PoTvenir, jueves 17 de septiembre de 1931, p. 8

374

siguiente que el citado proyecto presentado al Congreso local "merece toda
simpatía de mi parte. .."
Vuelve el doctor Pedro de Alba

En los primeros días de diciembre de 1932 el Gobernador Cárdenas anunciaba que "elementos" de 1a Secretaría de Educación Pública "vendrán a
trabajaT con nosotros" para la fundación de la Universidad de Nuevo León.
En su viaje a la ciudad de México, efectuado a principios de febrero de 1933,
Cárdenas conferenció con el Ministro de Educación licenciado Narciso Bassols
y trató con él sobre la fundación de la Universidad. Unos días después Bassols
le comunicó que "tras de acoger con entusiasmo la idea de fundar en Monterrey la Universidad del Norte, ofrece su decidida cooperación al Estado".
En la mañana de] 22 de febrero de 1933 llegó a Monterrey el doctor Pedro
de Alba, comisionado por el Ministro B~ols para organizar la Universidad
de uevo León. Declaró ese mismo día que su misión era "intervenir y resolver en algunos puntos en que se me crea útil...", añadiendo que "según
lo dispuso la Secretaría de Educación, estará en esta ciudad todo el tiempo
que sea necesario para dar término a la gran obra qu.e se inicia". 8

Declaraciones del doctor D e Alba

En la entrevista concedida al diario El Porvenir de Monterrey, el mism~
día de su arribo a esta ciudad, el doctor De Alba aseguró que la futura
Universidad contaba "de momento'~ con el apoyo moral del Gobierno y, después, quizás "se vea la forma en q,ue la Federación otorgue algún subsidio
económico o comisione elementos para que formen parte del cuerpo docente,
o proporcione algunos recursos materiales para la instalación". También insinuaba la, posibilidad de promover "las visitas temporales o el establecimiento
definitivo de algunas de las personas especializadas ( de la Secretaría de Educación) en las principales disciplinas científicas, artísticas o filosóficas, para
que coadyuven a la exaltación de los más altos valores del pensamiento contemporáneo, y dejen desde luego una simiente fecunda en toda la región, que
es un campo admirablem ente preparado . .." De Alba decía lo anterior al
tratar de los "especialistas", o sea los maestros que tendrían a su cargo las
• El doctor Pedro de Alba traía indicaciones precisas en el sentido de ofrecer al
Gobernador Cárdenas "expertos en determinadas materias que podrán venir en comisión de la misma Secretaría", controlada desde años antes por células comunistas.

375

�"cátedras de especialización", pero sólo tocó de paso este "delicado punto
acerca del funcionamiento de la U Diversidad".
En una junta previa del Comité Organizador de la primera Universidad
de Nuevo León, celebrada el día siguiente en el Palacio de Gobierno, el doctor
De Alba se declaró enemigo de la centralización de la cultura universitaria
en la ciudad de México: ''Da la impresión de algo monstruo-so", dijo. (Sin
embargo, tal parece quei él no se oponía al monop-olio estatal de la educación,
que es aún más pernicioso). Luego afirmaba: " .. .yo también me sentí atraído y sentí deseos de co()perar con todo empeño para crear la Universidad del
Norte; he sido, pues, un espontáneo; por eso estoy aquí". Agregó que el Gobernador Cárdenas, en su viaje a la capital en febrero de 1933, "habló precisamente con él sobre el asunto y le ofreció sus servicios, teniendo que abandonar la dirección de la Escuela Nacional Preparatoria". Y concluyó de esta
manera: "Yo estoy aquí -dijo- para dar mi contingente dentro de la más
absoluta camaradería auxiliando a mis compaiíeros".
Comité Organizador y Comisiones

\

El 25 de febrero de 1933 se iniciaron los trabajos para crear la Universidad
de Nuevo León, nombrándose un Comité Organizador que presidió el Gobernador Cárdenás y del que fue Secretario el doctor Pedro De Alba. Este
Comité Organizador de la Universidad se integró en un principio con los
directores de los planteles educativos superiores y además por un delegado
estudiantil de cada escuela profesional, un representante de la prensa local y
los dos directores de Instrucción Pública: del Estado y Federal. El doctor De
Alba afirmó que dicho Comité Organizador era autónomo y que, asimismo,
como se hallaba "investido de facultades, llamará a aquellas personas de buena
voluntad y de comprobada capacidad que puedan aportar su contingente, pues
se desea que la Univ ersidad sea un fiel reflejo de la cultura de todas nuest-ras
clases sociales, por lo cual se llamará también a los representantes de los elemerntos obreros y agricultores organizados''. Con este criterio tan amplio se
invitó a algunos organismos poüticos, burocráticos y sindicales a que enviaran
sus delegados. Por su parte, eJ futuro Rector licenciado Héctor González
declaró que "las designaciones no se han hecho al capricho. Han recaído e1i
personas calificadas . ..", pero añadió: "los nombramientos extendidos hasta
la fecha no son la totalidad de los que se extenderán . ..", y aún pretendía
que estuvieran "dentro de él ( del Comité Organizador) los comerciantes, los
obreros, los agricultores, los profesio11istas, etc . .."~ Entonces se nombraron
' La política de partido, sectaria, se metió de contrabando en la Universidad al

376

dos conus10nes que reformaron la Ley General de Educación Pública y re-

dactaron la Ley Orgánica de la Universidad. Estas leyes fueron promulgadas
por el Congreso local el 19 y 31 de- mayo de 1933, respectivamente. El mismo
doctor De Alba fue el "consejero" de ambas comisiones y de la Legislatura
de Nuevo León.
Penetración comunista y masónica

En la exposición de motivos de la Ley Orgánica universitaria abundan los
nobles y elevados principios. Decía entre otras cosas que se buscaba ªsustrae,, a la Universidad de influencias de orden político electoral y burocrático,
de contingencias transitorias y de presiones extrañas". Y agregaba más adelante que ''1t0 será una Universidad de Clase ni sustentará una ideología exclusivista". Se pretendía este fin: ªprocurar la educación integral del hombre, en un plano de absoluta igualdad y en justo eq,uilibrio de fu erzas, valores
y actividades. .." {Ley Orgánica, artículo lo.).
Por su parte, los estudiantes de hace treinta años afirmaban románticamente, en el citado ocurso enviado al Congreso local unos meses antes, que
la verdad "sembrada sin distingos ni front eras habrá de luchar contra toda
decadencia humana, y habrá de ser la fu ente de que brote la igualdad entre
los hombres, la libertad de los espíritus y la conaiencia universal". Poseídos
del mayor entusiasmo añadí~ que las aulas ªno serán campo para las luchas
de clases. .." El Gobernador Cárdenas, contagiado del mismo eótusiasmo, exponía su recto criterio en diversas ocasiones.
Sin embargo, a pesar de los buenos propósitos de algunos, la Universidad
nacía con el virus que provocó un año después su prematura mllerte : la
penetración comunista y masó.nica. En efecto, la mayor parte de los miembros
del Comité Organizador actuaban abiertamente como "socialistas". Algunos
de ellos eran reconocidos marxistas, siendo los más sectarios dos médicos:
Angel Martínez Villarreal y Mateo Sáenz, delegados de la Asociación Médica
Mexicana y del partido oficial P. .R., respectivamente. (Ambos habían militado una década antes en la Liga de Estudiantes Nuevoleoneses, que controlaba secretamente la masonería) . Entre los miembros honorarios se enconinclu.irse como miembros del Comité Organizador a los representantes del Gobien:io,
Ayuntilmiento, Congreso y Partido Democrático, apéndice vergonzante del partido

oficial PNR. Estos no eran, ciertamente, los "delegados de organizaciones y sociedades perfectamente preparadas para aportar una, cooperación eficaz", que debían integrar dicho Comité Organizador, como lo había prometido el doctor De Alba. Tambifo se conceilió representación a dos sinilicatos de maestros oficiales: la UnióJl de
Maestros Nuevoleoneses y la Soci.edad Mutualista de Maestros Mexicanos.

377

�I

traba un "rojo" fanático: el ingeniero Plutarco Elías Calles hljo, Alcalde de
Monterrey. De los 21 miembros efectivos del Comité Organizador de la Universidad de Nuevo León, exceptuando uno o dos, todos los demás estaban
afiliados a la secta masónica. Dos de ellos habían sido Grandes Maestros de
la Gran Logia del Estado (los profesores Plinio D. Ordóñez y Joel Rocha) y
otros dos lo serían poco después (el doctor Angel Martínez Villarreal y el
profesor Juan F. Escamilla). De este cómputo revelador excluímos a los 12
miembros honorarios y a los 7 delegados estudiantiles, quienes en su mayoría
también estaban afiliados a las logias masónicas. EJ doctor De Alba era miembro de las dos secciones y lo contamos en ambas.

II
Apertura de la Universidad

La primera Universidad de Nuevo León fue fundada bajo el principio de
la libertad de cátedra y se proyectó con una autonomía relativa.
La Universidad se integró con cinco Facultades (Filosofía, Medicina, Derecho, Ingeniería y Química y Farmacia) y tres Escuelas ( onnal, BachiUeres
e Industrial "Alvaro Obregón"), algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época. Además tres Escuelas anexas a la Universidad : Enfermería,
Obstetricia e Industrial Femenil 'Pablo Livas". Estas Facultades y Escuelas
funcionaron durante muchos años en sus respectivos edificios, hasta la reciente creación de la Ciudad Universitaria. 6
El domingo 24 de septiembre de 1933, en la mañana, se verificó la solemne
apertura de cursos del primer año escolar universitario, en una brillante ceremoJ1ia inaugural en el antiguo !eatro Independencia (hoy Rex) • y bajo la
presidencia del Gobernador de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas. Se
iniciaron las clases al día siguiente.
Los trabajos del Comité Organizador se clausuraron hasta el 3 de octubre.
• Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a la catego•
ría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que se incorporó a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial
'Alvaro Obregón" fue ampliada con una p,reparatoria técnica. Se anexaron a l!!_
Universidad las tres Escuelas ya citadas, quedando las de Enfermtría y de Obstetricia como dependencias de la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las
Facultades de Filosofía ( que no se organizó), Ingeniería Civil y Química y Farmacia y, además, el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y -sostuvo dos escuelas secundarias nocturnas.

Entonces el Gobernador designó al doctor De Alba como delegado oficial
del Gobierno del Estado para que continuara dirigiendo todo lo referente a
"los trabajos técnicos y o~ánicos" de la Universidad. Este "consultor técnico''
de la Secretaría de Educación Pública había sido nombrado por el mismo
Gobernador Cárdenas como primer Secretario General, en funciones de Rector, "con el encargo de abrir los cursos e instalar el Consejo Universitario .. ." 6
EL 4 de ortubre de 1933 el Consejo Universitario tomó posesión en el salón
de actos de la Escuela Normal, entrando en funciones inmediatamente. 7
Pero fue hasta el 17 de diciembre siguiente cuando el Consejo Universitario
eligió primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad
de Derecho y Ciencias Sociales ( antigua Escuela de Leyes) .
El día 20, en la mañana, se inauguró el Aula Magna y se declaró instalado
el primer Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación
Pública licenciado Narciso Bassols, quien había arribado a Monterrey unos
días antes. 8 En realidad, con esta ceremonia oficial fue inaugurada la primera
Universidad de Nuevo León. Por ~in, en solemne sesión extraordinaria del
Consejo Universitario, el licenciado Héctor González tomó posesión como
Rector en la noche del 21 de diciembre de 1933.
Cae el Gobernador Cárdenas

Una semana después, el día 27 de diciembre, el Gobernador don Francisco
A. Cárdenas, creador de la Universidad de Nuevo León, abandonó el cargo.
En el breve texto de su renuncia afirma lacónicamente que toma tal decisión
"debido a mis enfermedades" y para que "los asuntos públicos queden en manos más activas. . ." Sin embargo, en sus declaraciones a la prensa local se
deja entrever el fondo político de la 'renuncia": "Hace meses se me hizo el
' El doctor Pedro de Alba ejerció el cargo de Secretario General, en funciones de
Rector, desde el lo. de octubre hasta el 21 de diciembre de 1933.
7 El Consejo Universitario celebró sesiones semanarias hasta el mes de mayo de
1934. Funcionó bajo la presidencia del doctor Pedro de Alba hasta d 20 de diciembre de 1933 y después fue presidido por el primer Rector licenciado Héctor González.
' Cierto diputado local, en un cliscUISo pronunciado en esos días, hizo hincapié "en
el taso insólito de que rompiendo viejos moldes haya venido (Bassols) hasta las más
apartadas regiones del país ... " Previamente, el Ministro Bassols había enviado varios profesores utraordinario.s para que dirigieran varios ciclos y dictaran algunas
conferencias. La garra comunista se dejó ver desde la primera sesión de un "curso analítico'' dirigido por el doc;tor Siegfried Askinasy sobre "Doctrinas Sociales e Historia
del Arte". Mientras, el doctor De Alba afirmaba rotundamente: "Por cuanto a la posición marxista ya hemos decfarado que no tendrá influencia dogmática en nuestra Institución" (Germen, p. 10) .

�cargo de estar gobernando alejado del Partido Nacional Revolucionario (o
sea el partido oficial PNR creado por Calles), bajo cuyos auspicios llegué
al poder; la intervención oportuna y eficaz del señor Presidente del Comité
Ejecutivo Nacional, logró acabar con las incomprensiones e;,cistentes, lo que
me permite asegurar que sigo afiliado a la Institución Política que normó
en todo momento mi actuación como gobernante". Mas adelante añade:
"siempre. he puesto especial empeño en someter mi actuación gubernativa al
programa del Partido Nacional Revolucionario, colocándome por encima de
mezquinos intereses y caprichos personales..." Alentaba a sus amigos "para
que sigan como hasta hoy prestando su apoyo y lealtad a los postulados del
Partido Nacional Revolucionarion. Enseguida se justificaba aquel gobernante,
quizás temiendo el fallo de la Historia: "A los que vean en mi retirada un
acto de debilidad, q,ue tengan la certeza que lo que he determinado es por
el bien de Nuevo León y para la tranquilidad de su vida orgánica. . . me
retiro a la vida sencilla del ciudadano sin rencores y violencias". Sólo pedía
a quienes lo habían depuesto que "se aquilate sin pasión la actitud de los
fieles amigos de mi administración por ser dignos y merecedores de todo respeto". (Sucedió todo lo contrario: se les obligó a renunciar, siendo reemplazados por jóvenes izquierdistas). Y finalizaba: "Mi última consideración es
que este Estado de Nuevo León, que tiene un vigor intelectual propio, gran
espíritu. cívico y una gran energía creadora, no debe ser trastornado por obra
de la política pequeña e interesada. De todos es el deber de no entorpecer su
marcha pwgresiva, no desmoralizar a sus elementos de trabajo, no sembrar
la desconfianza en los hombres de buena volttntad . .."
La caída del Gobernador Cárdenas estuvo, probablemente, relacionada a
un acontecimiento político: la Segunda Convención Nacion~l Ordinaria del
PNR, celebrada en la ciudad de Querétaro en ese mes de diciembre de 1933,
que aprobó la candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia
de México. Fue en dicha asamblea donde surgió públicamente la idea de
implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a tras-mitir la consigna callista, pero el Gobernador de Nuevo León no anduvo muy
decidido, lo que precipitó su "renuncia". Lo cierto es que este gobernante
bondadoso y progresista prefirió abandonar el cargo antes que servir de
cómplice e instrumento a la "mafia" del callismo en Nuevo León.
El Gobernador Sustituto, nombrado por el Congreso local, fue el Secretario
General de Gobierno licenciado Pablo Quiroga, quien ya había tenido el mismo cargo siendo Gobernador de Nuevo León el licenciado Aarón Sáenz
(1927-1931). El Gobernador Cárdenas, en la siguiente administración, ratificó el nombramiento al licenciado Quiroga.

380

El nuevo orden

En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto hizo los nuevos
nombramientos, que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el
doctor Angel Martínez Villarreal, profesor de la Facultad de Medicina, regidor en el Ayuntamiento regiomontano y miembro activísimo del Partido
Comunista. Este joven profesionista recibió el día 28 de diciembre el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de Meclicina.9 Ya vimos que el doctor Martínez Villarreal había entrado a fines
de febrero de 1933 al Comité Organizador de la Universidad como representante de la Asociación Médica Mexicana, delegación de Monterrey. 10
En la noche del sábado 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal
fue designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de Nuevo León.
Era el hombre escogido para imponer en Nuevo León las consignas emanadas
del Cuarto Congreso Masónico Nacional, celebrado en Tampico a principios
de abril de ese año.
Los primeros meses de 1934 se sucedieron en medio de una extraña calma,
precursora de la tormenta. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el 31 de
enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachillere~ y el
2 de febrero siguiente hicíeron lo mismo el director y el secretario de la Facultad de Medicina, quienes fueron sustituidos por elementos marxistas. Fue
entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva dirección de la Facultad de
Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario,
en representación de los profesores de dicha Facultad, ante el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entró el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa como miembro del Consejo Universitario. (La vieja
guardia liberal y jacobina era reemplazada por la nueva ola de cieno marxista,
aunque ambas militaban en las logias) .
En mayo terminó el primer año lectivo universitario.11 Era patente el
• A fines del año 1921 el doctor Martínez Villarreal, siendo estudiante de la Escuela de Medicina y poco antes de cumplir 18 años de edad, se había iniciado en la
logia Constancia número 2 de MonteJTey, a la cual perteneció hasta su muerte, ocurrida repentinamente en esta ciudad el 5 de enero de 194-5.
10 Un mes antes, el 28 de enero de 1933, se había efectuado el cambio de mesa
directiva de dicha Asociación, recayendo el cargo de Presidente en el doctor Martínez
Villarreal. Mucho le valió, sin duda, a esre profesionista para obtener tantos cargos al mismo tiempo, el alto grado de Diputado Gran Maestro que ostentaba en la
Gran Logia del Estado. ( En 1932 ya había tenido la misma "dignidad" masónica).
Por cierto que esta poderosa influencia secreta no era del conocimiento público.
21 En el primer año lectivo de la Universidad la inscripción ascendió a 1864 alumnos

381

�malestar estudiantil, ocasionado en gran parte por la caída del Gobernador
Cárdenas, a quien los estudiwtes profesaban una gran simpatía por haber
sido el creador de la primera Universidad de Nuevo León.
El ex Presidente Calles pronunció en el mes de julio un violento di curso
que se conoce como "el Grito de Guadalajara", señalando el nuevo rumbo
a la política educativa : "apoderarnos de las conciencias de la niñez y de la
juventud, porque la juventud y la niñez son y deben pertenecer a la Revolución . .."
El nuevo Rector
A mediados de agosto, en el último mes de vacaciones, el Gobernador Quiroga envió una tema al Consejo Universitario para la designación del segundo
R ector. El oficio enviado por el Gobernador Quiroga al Consejo Universitario,
que contenía la terna para designar al nuevo Rector, era una arenga vulgar y
demagógica que redamaba "la socialización y la exclaustración de la enseñanza . .." Por fin, el día 15 de agosto fue "electo" el doctor Martínez Villarreal, cabeza visible de la masonería nuevoleonesa, quien iba a poner en
práctica en la primera Universidad de Nuevo León "la experiencia adquirida
por él como persona prominente en la lucha social. .." 12
El nombramiento violaba Ja Ley O rgánica universitaria, ya que establecía
entre otros requisitos para ocupar el cargo de Rector: "Ser mayor de 35 años
de edad". (Capítulo IV, artículo 14, fracción II) .13 También se violaba el
artículo 53 (CapÚ:ulo XI. Disposiciones Generales), ya que dicho cargo era
incompatible "con cualquier puesto de elección popular", y el doctor Mart'mez Villarreal era regidor del Ayuntamiento de Monterrey que presidía el
ingeniero Plutarco Elías Calles hijo ( 1933-1934). Por otra parte, el nuevo
Rector de ninguna manera llenaba otro requisito que exigía: "Ser persona de
reconocida preparación y experiencia en cuestiones científicas, filosóficas_, artísticas o educativas". (Capítulo IV, artículo 14, inciso IV).
y sustentaron las clases 218 profesores, según el informe de gobierno rendido por el

licenciado Quiroga el 16 ele septiembre de 1934.
u Dr. ENRIQUE C. LrvAs. "Breve reseña histórica del movimiento universitario en
Nuevo León" (Universidad, pp. 71-74).
u El doctor Martínez Villarrcal apenas babía cumplido 30 años, pues nació en
Nadado(CS (Coahuila) el 2 de febrero de 1904. Tal parece que, al principio, la opinión pública no se enteró de esta violación,, debido a que se ignoraba la edad exacta
del nuevo Rector. Pero la ilegalidad seguramente que la conocían aquellos jóvenes
adueñados del Gobiemo. Después los estudiantes exhibieron al flamante Rector publicando en la prensa su acta de nacimiento.

El jueves 16 de agosto de 1934 el doctor Martínez Villarreal protestó como
segundo Rector de la Universidad de Nuevo León. La ceremonia se efectuó
en el salón de actos de la Facultad de Derecho ante el Consejo Universitario
y en presencia del Gobernador del Estado. El joven Rector nombró Secretario General de la Universidad al profesor Abelardo González, quien
tenía en ese momento el cargo de Gran Secretario en la Gran Logia de
Nuevo León.
Por esos días se reunió un grupo de estudiantes de Leyes en el edificio de
su Facultad y se declaró a favor de la escuela socialista, constituyendo un
bloque con otro grupo de estudiantes de medicina y con los maestros de
las escuelas primarias oficiales. La Confederación Estudiantil Socialista, que
tenía -su sede en la ciudad de México, les envió un telegrama de felicitación
por "el gallardo gesto".
Se impone la agitación.
La masonería nuevoleonesa acordó apoyar al Gobierno del Estado para
implantar la reforma educativa socialista. La decisión se tomó en. vista de
que el Gran Maestro doctor Martínez Villarreal, "en su carácter de R ector
de la Universidad, había sido uno de los primeros en declararse públicamente
a favor de dicha innovación .. ,''1• La secta desarrolló una intensa campaña
en tocio el Estado a favor de la "educación" socialista, dirigida tenazmente
por su Gran Maestro y Rector de la Universidad. En esta época el doctor
Martíncz Villarreal era, además, miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado de Nuevo León y "toda la actuación del doctor Angel
es en función de su partido . .." 15
La agitación obrera cundió en la ciudad de Monterrey, auspiciada o tolerada por el mismo Gobierno.
En los municipios se organizaron "ligas socialistas" con los maestros de las
escuelas rurales y dirigidos por los temibles ' inspectores". Se fomentaron las
juntas y conferencias para ''combatir el fanatismo (o sea la Religión) ..."
Se impuso el terror comunista y se difundió el veneno de las ideas marxistas
" Discurso del profesor Manuel Flores en el banquete ofrecido por la logia Chee
Kung Tong, el 2 de septiembre de 1934. Periódico 'El Sol, septiembre 4 de 1934, p. 3.
,. Prof. J. Encarnación Pérez. Discuno pronunciado en la velada luctuosa en memoria del doctor Angel Martínez Villarreal, en ocasión del primer aniversario de su
fallecimiento. Periódico EL Porvenir, lunes 7 de enero de 1946. El proCesor J. E. Pér~ fu~ Secretario del Partido Comunisica local y, años después, miembro del Consejo
Duecttvo Nacional del mismo partido, con residencia en la Ciudad de México.

383
382

�hasta los poblados y las rancherías más distantes, exigiendo a los campesinos
veinticinco centavos semanales para el sostenimiento de las "ligas".
En Monterrey, más de trescientos maestros de escuelas oficiales dieron
su apoyo al Estado para que implantara la "educación" socialista en el siguiente año escolar, que se iniciaría en el mes de septiembre. El Gobernador
Quiroga declaró a los maestros que el socialismo "será la salvación de las
nuevas generaciones". Previamente, el Consejo de Educación nuevoleo~é~ había exigido un juramento socialista a los profesores de las escuelas ofiaales.
(Es sabido que existía una influyente Liga de Maestros ~asones, qu~ a su
vez era hábilmente vigilada y controlada por la Gran Logia y el Gobierno).
En secreto se discutieron y aprobaron los programas de estudi06 que se debían imponer. Así, la educación pública de uevo León se sujetaba al Plan
Sex:enal (comunista) aprobado en la ciudad de Querétaro en diciembre de
1933. El Gobierno del Estado creyó que había conseguido 1a íuerza suficiente
para implantar la "nueva orientación" en la enseñanza.
El lunes 3 de septiembre de 1934 se inició el segundo año lectivo en las
Escuelas y Facultades de la Universidad. Una semana después, el día 10, los
estudiantes de la Escuela de Bachilleres eligieron la nueva Mesa Directiva de
la Sociedad de Alumnos. Se acordó por unanimidad que el primer tema a
discusión sería si apoyaban o no la refonna educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.

III
El movimiento estudiantil

Jueves 13 de septiembre de 1934, en la mañana. Inauguración de cursos
en el antiguo Teatro Independencia (hoy Rex), presidiendo el desorden el
Gobernador Quiroga, el Alcalde de esta ciudad Calles y el Rector Martínez
Villarreal. El primer orador oficial fue el secretario de la Facultad de Medicina, quien entró de lleno a hacer la apología de la "educación" socialista;
varios estudiantes "protestaron a gritos desde las galerías . .." El flamante
Rector intervino y con « aq,uella reconvención arreció la griteríd'. De inmediato un estudiante quiso tomar la palabra, pero fue golpeado y sacado del
recinto por los hampones callistas, a los que nombraban oficialmente "policías". Otra vez intentó hablar el Rector y ya no se le pudo escuchar, siendo
acallado. Algunos estudiantes, imponiéndose al fin, hicieron uso de la pala-

384

bra. Apresuradamente, en medio del ridículo, el Gobernador Quiroga declaró inaugurados los cursos. El movimiento estudiantil se había iniciado.
En la noche del mismo 13 de septiembre, el Consejo Universitario acordó
la expulsión de doce estudiantes. No se pennitió hablar al representante de
la Federación de Estudiantes Universitarios.
La Escuela de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El
mismo día lo secundó la Escuela Normal del Estado. Dos jóvenes de la Confederación acional de Estudiantes arengaron a los alumnos de ambas escuelas.16 Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre". Una comisión estudiantil se dirigió a los centros
de trabajo de la ciudad alentando a los obreros a combatir la nefasta reforma educativa.
El sábado 15 de septiembre, en la mañana, se efectuó un gran m.1tin en el
desaparecido Teatro Imperio, que estuvo frente a la plaza del Colegio Civil,
en la esquina noreste de las calles de Juárez y 5 de Mayo. Los oradores fueron ocho, entre ellos un obrero varios estudiantes locales y los delegados de
la Confederación acional de Estudiantes que, arriesgando la vida, hacían
una gira por todo el país organizando la lucha estudiantil. En ese acto se atacó violentamente al "odioso" P R y se decretó la huelga general universitaria para el lunes 17.
El 17 se lanzó al movimiento la Facultad de Medicina. Otras dos Facultades, Ingeniería y Química y Farmacia, no declararon oficialmente la huelga, "pero de hecho estaban con ella". Los estudiantes de la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" no asi tían a las aulas. En las demás Facultades y Escuelas los universitarios dejaron de ir a clases.17
En el mitin celebrado en el Teatro Imperio el 17 en la mañana, se declaró
oficialmente el movimiento. Se dio lectura al pliego de peticiones, que contenía ocho puntos y sería entregado esa noche al Gobernador Quiroga, como
en efecto se hizo. En dicho documento se pedía, el reingreso de los estudiantes expulsados; las renuncias del Rector y otras personas; la reinstalación de
algunos catedráticos que habían sido obligados a renunciar, ''debido a las
maniobras del Rector"; la independencia eeonómica de la Universidad con
un subsidio manejado por un consejo de administración que diera cuenta
ante el Consejo Universitario; la garantía de la libertad de cátedra; la so" Varios delegados estudiantiles de la C. N. E. sustentaron un ciclo de conferencias en el Teatro Anáhuac ( hoy Cine Palacio), que obtuvo gran éxito.
JJ Las comisiones estudiantiles trataban de entrevistar al Gobernador, pero se les
informaba que era imposib_le "por estar enfermo''. Si se dirigían al Palacio Municipal les decían que el Alcalde "no estaba en su despacho". Así se pretendió "enfriar"
el problema estudiantil durante varios días.

385
• H-25

�beranía e independencia de la Universidad en su régimen interior (contenía
cuatro incisos); la baja de cuotas en las Facultades y Escuelas y, por último,
la creación de la Facultad de Filosofía y Letras.18
Mientras esto sucedía, para 'orientar" a los estudiantes acerca de. la "e~ucación" que pretendía imponer el Estado, vinieron de la ciudad de México
varios "intelectuales", entre otros el agitador Luciano Kubli, "poeta Y prosista". Al despedí~ de sus camaradas prometieron volver acompañados de
otro célebre agitador: el licenciado Muñoz Cota.
El día 19 se llevó a cabo una imponente manifestación de due1o por el
asesinato de un e tudiante en Zacatecas.
En la Gran Logia del Estado de Nuevo León, el mismo día 19 en la noche, se celebró una junta que se prolongó hasta las dos de la mañana del.~
siguiente. Los "grados simbólicos" de la masonería aprobaron por unanurudad ratificar el apoyo ofrecido desde antes a su Gran Maestro y Rector de
la Universidad.
El 21 se anunció que la Escuela Secundaria Diurna, dependiente de la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria, apoyaba el movimiento universitario.19
La Gran Logia deploraba la actitud estudiantil y en un manifiesto ~ublicado en la prensa local el día 26, decía que '.rn adhiere a las tendencias de
evolución y al anhelo de socialización".

ria del país y por ello se implantará en el próximo sexenio". Acusó al "clero
y sus aliados" de agitación.
En la Facultad de Medicina, un grupo de estudiantes que no había secundado la decisión de la asamblea general a favor del movimiento, acordó
formar un bloque de estudiantes, obreros y campesinos para apoyar al Gobierno y a la refo1ma socialista. 20 Este grupo de estudiantes entrevistó al
General Cárdenas en la Estación La Leona (Nuevo León) , en 1a mañana
del día 26. Los futuros médicos volvieron envalentonados, con un nuevo
grito de guerra: • ¡ A romper la huelga! Invitaron a los estuwantes de las demás Facultades 'Y Escuelas a que se les unieran, "ya que ese movimiento
--declararon- está fundado en cuestiones meramente personales . .." El futuro Presidente de México sólo se detuvo unas horas en Monterrey y se dirigió al ingenio azucarero El Mante, en el Estado de Tamaulipas, donde le
esperaba el General Calles.
En la noche del núércoles 26 los estudiantes huelguistas se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la niversidad, o sea el antiguo Colegio
Oiv:i1. El movimiento estudiantil tenía grandes simpatías entre el pueblo.
Varias agrupaciones obreras y alguna campesina lo apoyaron públicamente.

En la mañana del viem'es 28 salieron de El Mante los Generales Calles y
Cárdenas, llegando al medio día a la hacienda Soledad de la Mota, propiedad del primero, en el mwúcipio de General Terán (Nuevo León), a 100
kilómetros de Monterrey. A Calles se le temía y los cortesanos le adulaban
nombrándolo "El Canciller de Hierro Mexicano".

Llegan Cárdenas y Calles
D estrucción de la Universidad

El mismo día 26 de septiembre de 1934 llegó a Monterrey el General Lázaro Cárdenas candidato "electo" (por Calles) a la Presidencia de México.
Le acompañaban el Jicenciado Ignacio García Téllez, ex Rector de la Universidad de ![érico, y otros políticos y militares. Cárdenas declaró llanamente: "La escuela socialista es intensamente pedida por la voluntad mayoritalll Tres eran los puntos fundamenta.les, según el criterio estu~til: l_a r~n~cia del
Rector, el r eingreso de los estudiantes expulsados por el ConseJo Uruvers1tano Y la

implantación de la Cátedra Libre.
.
. .
. .,
lll Esta fue la primera Escuela Secundana oficial que eXISbo en Monterre~, fundada en septiembre de 1933 con un plan de estudios de tres años. En el antiguo Colegio Civil, creado por decreto oficial en 1859, ~tia desde el. año 1886 el ~lan de
cinco años, en el que estaban fusionadas las eosenanzas secundana y preparatoua. (La
edu.cación secundaria en tres años también existía en la Escuela Normal). Pero al
crearse la Universidad de uevo Le6n, el Colegio Civil se transformó en Escuela de
Bachilleres y adoptó un nuevo plan de estudios de tres años, quedando segregada de
la Universidad la Segunda Enseñanza o Secundaria.

Los acontecmuentos se desarrollaron rápidamente. En la tarde del mismo
día 28 de septiembre el Gobernador Qu.iroga volvió de la hacienda Soledad
de la Mota, "a donde fu e a saludar'' a Calles y Cárdenas. Inmediatamente
efectuó una junta "de carácter privado" en el Palacio de Gobierno con los
diputados locales. Entregó al Congreso ·del Estado la iniciativa de ley por
la cual pidió la derogación de la Ley Universitaria y de las partidas de egresos para su sostenimiento. En la expo ición de motivos el Gobernador Sustituto acusaba a ,rlos elementos capitalistas y clericales" de la agitación que
alteraba la paz pública.
La citada iniciativa de ley para la destrucción de la Universidad "fue recibida con aplallsos por la numerosa concurrencia", compuesta de incondicio'° Antes, el Gobierno de uevo León y el partido oficial PNR ya habían intentado
organizar los bloques de estudiantes, obreros y campesinos, pero fracasaron.

387
386

�nales del regnncn, y el dictamen fue aprobado "en medio de atronadores
aplausos, con dispensa de trámites''. El Gobernador Quiroga, con el apoyo
de un Congreso cobarde y servil, había derogado la Ley Orgánica de la Universidad, promulgada el 31 de mayo de 1933. La H. Legislatura del Estado,
por su parte, decía que "representando al pueblo de Nuevo Le.ón" decretaba la extinción de la máxima casa de estudios y de inmediato daba los pasos
necesarios para Ja creación de la Universidad Socialista de Nuevo León.
El H. Congreso, por último, otorgó un voto de confiahza al ex Rector Martínez Villarreal, ex directores de Facultades y Escuelas, magisterio y estudiantes "identificados con la educación socialista". En la noche arribaron a
Monterrey los Generales Calles y Cárdenas.
Los estumantes seguían apoderados del edificio central universitario. Protestaron por "el atentado" y afirmaron que su movimiento de rebeldía estaba en pie. Sin embargo, las tropas federales al mando del General Bonifacio Salinas Leal ocuparon los edificios de la extinta Universidad el día siguie11te, sábado 29 de septiembre de 1934. La primera Universidad de Nuevo
León había dejado de existir.

Con.stitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León~ Monterrey, miércoles
7 de junio de 1933. Tomo LXX. Número 45.
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MCMXXXIII.
V1L1.ARREAL CANTÚ, ERNESTO os. El jubileo. Medio siglo en el camino de la luz.
Monterrey, 1954.
Trabajo potente, vida inmaculada. Medio siglo de cultura mas6nica 1905-1955. (Sin
pie de imprenta ni fecha).

BIBLIOGRAFÍA

REVISTAS

Noticia histórica de la Universidad de Nuevo León, en
''Universidad de uevo León. Prospecto General. 1.956-1957" y prospectos de los
años siguientes.
Decreto número 87, por el cual se derogó la Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León de 31 de mayo de 1933, en el Periódico Oficial del Gobierno Connitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo L e6n. Monterrey, sábado 29 det septiembre de 1934. Tomo LX'X.I. Número 78.
GoNzÁLEZ 1-1:ÉCTOR. Historia del Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monte-

Ariel, órgano de la logia Rafael Nájera número 33. Número 339, febrero 15 de 1945.
Director: José Salas. (Número dedicado a la memoria del doctor Angel Martincz ViUarrcal).
Armas y Letras, boletín mensual de la Universidad de Nuevo León. Año II, número
1, enero 30 de 1945. Director: Lic. Raúl Rangel Frías. (Artículos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal).
Ciencia, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres
de la Universidad de Nuevo León. Año 1, número 1, 2 y 3; abril, mayo-junio y julio
de 1934. Director: Albino González.
El Estudiante, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado. Revista mensual.
Año I, número 5, 8, 9 y 10: marzo, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, número 17 y 19-20, mayo y julio-agosto de 1934. Director: Alberto Olivares Jr. (Al
crearse la Universidad, El Estudiante se convirtió en órgano de los alumnos de la
Escuela de Bachilleres) .
Gaceta Universitaria, órgano de la Universidad de Nuevo León. Año I , número 1,
agosto de. 1934, Director: Prof. José Alvarado. (Sólo se publicó este número).
Gennen, revista estudiantil. Año I, número 1, diciembre de 1933. Directo.res: Melo
y Dorantes.
Metrópoli, símbolo del progreso reinero. Revista quincenal. Año I, número 1, julio
30 de 1933. Director Gerente: Miguel Angel García G.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. Revista mensual. Números 1 y 2, marzo y abril de 1934. Director: Allredo V. González.

CAVAZOS GARZA, ISRAEL.

rrey, 1945.
Siglo y medio de cultura nueooleonesa. Ediciones Botas. México, 1946.
Gra11 Logia de libres, antiguos y aceptados masones del Estado de Nuevo León, Breve reseña hist6rica de la masonería en el Estado y memoria de los trabajos realizados en los años de 1936-1937. Monterrey, 1938.
Informe -que rinde el Gobernador Constitucional del Estado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo
durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta y tres y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, Septiembre cüez y seis de mil novecientos treinta y tres.
Informe que rinde el C. Lü:. Pablo Q,uiroga, Gc,bernador de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado sobre /a labor administrativa llevada a cabo durante el
año 1933-1934 y Memoria anexa. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1934.
Ll!y Orgánica de la Universidad de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial del Gobierno

388

389

�Universidad, órgano de divulgación universitaria. Publicación mens~al. Número 1,
abril de I 933. Dirección: José Luis'ce (seudónimo de José Luis Castaneda Escobedo) •
Univenidad, órgano del Consejo de Cultura Superior. Número 1, septiembre de 1942.

PERIÓDICOS

Diarios El Porvenir y El- Sol de Monterrey. Años 1933 y 1934.

APENDICE
Ef.imérides de la Primera Universidad de Nuevo L eón
Año l933

22 de febrero. Llegó a Monterrey el doctor Pedro de Alba. comisionado por
el Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Ba'lSols p·a ra organizar la primera Universidad de Nuevo León.

25 de febrero. Se instala el Comité O rganizador de la Universidad de Nuevo León.
31 de mayo. El Congreso del Estado promulgó la Ley Orgánica de la Universidad.

24 de septiembre. Solemne apertura de cursos del primer año lectivo en el
Teatro Independencia (hoy Rex).

25 de septiembre. Se iniciaron las clases en la Universidad.
3 de octubre. El Comité Organizador de la Universidad concluye sus labores.
4 de octubre. El Consejo Universitario tomó posesión en el salón de actos de
la Escuela Normal.
17 de diciembre. El Consejo Universitario nombró primer Rector al licenciado Héctor González, director de la Facultad de Derecho.
20 de diciembre. Inaguración del Aula Magna de la Universidad e instalación del primer Claustro Uni ersitario, ante la presencia del Gobernador del Estado don Francisco A. Cárdenas, el Rector licenciado Héctor
González, el Secretario General doctor Pedro de Alba y el Ministro de
Educación Pública licenciado Narciso Basw1s.
21 de cliciembre. En solemne sesión extraordinaria del Consejo Universitario tom6 posesión como primer Rector el licenciado Héctor González.

27 de cliciembre. Renunció el Gobernador Cárdenas y fue sustituido por el

390

licenciado Pablo Quiroga, Secretario General de Gobierno, quien hace
nuevos nombramientos que recaen en varios jóvenes marxistas.
28 de diciembre. El doctor Angel Martínez Villarrea1 ucibió el nombramiento de director del antiguo Hospital Civil, anexo a la Facultad de
Medicina.
Año 1934-

27 de enero. Es designado Gran Maestro de la Gran Logia del Estado de
Nuevo León el doctor Angel Martínez Villarreal.
31 de enero. Renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres, siendo reempJazados por jóvenes "socialistas".
2 de febrero. El director y el .secretario de la Facultad de Medicina renuncian a sus cargos. El doctor Martínez ViUarreal entra en el Consejo
Universitario en representación de los profesores de dicha Facultad.
30 de mayo. El primer Consejo Universitario clausuró su período de sesiones ordinarias.
15 de agosto. El Consejo Universitario "eligió por votación unánime" como
segundo Rector al doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de
la masonería nuevoleonesa y miembro de la directiva del Partido Comunista en el Estado. (El nombramiento violaba la Ley Orgánica de
la Universidad).
16 de agosto. El doctor Martínez V-illarreal tom6 posesión de su cargo en
el salón de actos de la Facultad de Derecho.
3 de septiembre. Se inició el segundo año lectivp universitario.
13 de septiembre. Rebelión estudiantil en el Teatro Independencia, al instalarse el segundo Consejo Universitario. Se inicia el movimiento uni.versitario contra la reforma educativa socialista.
17 de septiembre. En sesión celebrada en el desaparecido Teatro Imperio se
declaró oficialmente la huelga general universitaria contra la "educación" socialista.
26 de septiembre. Los estucliantes se apoderan del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio Civil.
28 de septiembre. En la mañana llegan los Generales Calles y Cárdenas. El
Gobernador Sustituto licenciado Quiroga se entrevista con ambos y, esa
misma tarde, envía al Congreso del Estado la iniciativa para derogar
la Ley Orgánica universitaria. El Congreso local decreta la extinción
de la primera Universidad de Nuevo León.
391

'

�NOTAS

1. La primera Universidad de Nuevo León tuvo la breve existencia de un
año y tres días: del 25 de septiembre de 1933 al 28 de septiembre de 1934.
El movimiento estudiantil contra la reforma educativa socialista se prolongó por espacio de quince días: del 13 al 28 de septiembre de 1934.

II. Dr. Pedro de Alba, Secretario General de la Universidad, en funciones
de Rector: lo. de octubre a 21 de diciembre de 1933.
Lic. Héctor González, primer Rector: 21 de diciembre de 1933 a 16 de
agosto de 1934.
Dr. Angel Martínez Villarreal, segundo Rector: 16 de agosto a 28 de septiembre de 1934. {De hecho ejerció el cargo sólo unos días).

VISITAS DEL PRESIDENTE DE LA REPúBLICA
DON BENITO JUÁREZ A MONTERREY
JosÉ P.

SALDAÑA.

De la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

PARA E¿"l'LJCAR LAS oos visitas de don Benito Juárez a Monterrey, la primera de tres días y la segunda durante cuatro meses, es necesario analizar, aun
cuando sea en rápida visión, el panorama que prevalecía en el país.
Debemos remarcar lo que significaba para Juárez la amistad y la cooperación de don Santiago Vidaurri, caudillo absorbente, enamorado de sí mismo,
pero que, a pesar de sus defectos, había contribuido en forma extraor-dinaria
al triunfo de la causa liberal, y constituía un baluarte de inestimable valor
en el noreste, como, en caso contrario, significaría un serio tropiezo para la
defensa de la RepúbJica.

La época, 1864, fue una de las más aciagas por las que ha pasado nuestra
nación. Las fuerzas extranjeras integradas por franceses y austríacos en su
mayo.ría, en número de 70 mil hombres, bien armados, veteranos en el arte
de la guerra, haciendo causa común con el ejército comandado por los generales enemigos del Gobierno liberal, habían logrado dominar la mayor
parte del País.
En la amplitud del territorio nacional se combatía en condiciones desiguales, en cuanto a elementos de guerra. Los invasores disponían del mejor armamento de la época, y del dinero necesario para sostener los gastos de la
guerra. A su lado militaban generales mexicanos valientes y experimentados
jefaturando varios miles de soldados.
En cambio la situación de los republicanos era poco menos que desesperada. Después del triunfo glorioso del 5 de Mayo. acreditado al valor, estrategia y patriotismo del Gral. Ignacio Zaragoza, que tuvo como escenario la ciudad de Puebla, por cada triunfo de los Liberales correspondían varias derrotas.
Obligado el Presidente Juárez a abandónar la ciudad de México, en pe392

393
•H-26

�nosa peregrinación llegó a San Luis Potosí en donde estableció los Poclere.
del Gobierno.
Desde este lugar continuó la guerra con su inquebrantable decisión d
triunfar. ecesitaba disponer de cuantos recursos le fuese posible, y considerando comprometida su situación militar decidió avanzar hacia el norte.
Sobre sus mermados contingentes marchaban tropas francesas y mexicanas bien pertrechadas, ansiosas de aniquilar la fuente misma de la oposición
imperialista.
Preparando el ánimo del
había escrito Juárez. Hacía ti
con la situación delicada de
contestaba con evasivas. o

caudillo fronterizo don antiago
idaurri, Je
mpo que la actitud de Vidauró no encuadraba
la República. A todo requerimiento de ayuda
se podía contemporizar ya con situación tan

ambigua.
En la guerra de la Reforma, Vidaurri había desempeñado importantísimo
papel en defensa de las instituciones liberales, emanadas de la Constitución
de 1857. Sus soldados, comandados por los generales Juan Zuazua, Mariano
Escobedo, Francisco aranjo Jerónimo Treviño, ilvestre Aramberri, Lázaro Garza Ayala, Juan Doria, Julián Qurroga, Pedro Martínez... habían
recorrido a lomo de caballo el interior y el sur del país conquistando triunfos
deci ivos.
La personalidad de don Santiago idaurri adquirió relieves de caudillo
nacional, al grado de ser proc1arnado como uno de los más egregios poüticos.
Asl lo exaltaban en la prensa y en Ja, tribuna del Congreso de la Unión, los
más conspicuos liberales, como don Ignacio Ramírez, don Francisco Zarco

don Manuel Altamirano, don Guillermo Prieto...
Tenía Juárez enfrente un problema serio, que no podía soslayar. ecesitaba saber a ciencia ierta si contaba en la gran empresa de salvar al país
con Vidau.ni- Sus dudas se acrecentaban a medida que transcurría el tiempo. Había recibido instancias de Vidaurri, fundadas en consideraciones que
a su entender eran de gran importancia, para que retardara su visita a Monterrey.

La actitud de Vidaurri s encauzaba hacia una neutralidad impasible. Como gobemador de uevo L 6n y oahuila, había luchado denodadamente
por mantener la paz y procurar el bienestar de la comunidad, y aducía como razón fundamental, que en las pasadas contiendas había sacrificado a la
poblaci6n proporcionando millares de combatientes, y gran cantidad de armas y parque.
Pero no se trataba de discutir si la población y él mismo merecían la tranquilidad y la paz. El enemigo venía en plan arrollador no quedando más

La posición de Vidaurri, al pretender quedar aJ
.
ra ab urda, carente en absoluto d 16 .
p
marg~ de la contienda,
.
.
e giCa. uede e:i..='lica
curso dilatono; pero llegaría fatalm
·r
rse como un recategórica.
ente el momento de tomar una decisión
, sentl•do aquella actitud S
,Para Juárez
.
no tema
.
.
veia perdida la causa repubhcan
. eguramente que V1daurn
bTd
a, mas, como había contribuid
ta i • ad con un excepcional espíritu de fidelidad
. .º. pa~ su esno le era fácil desertar 10
•
b
ª
los pnne1p10s liberales
·
em argo todo h '
·
propósito de emprender una nueva aventura. ac1a presumir que no tenía el

Si pues las presunciones basadas en la i
cia J uárez, lo situaban m~ inclín d al I n-eg_ular conducta de Vidaurri hacado hubiera sido proceder en suªc:ntra

;::~u~;:

a la República lo indi-

Tal actitud no se escapaba a Ja penetración de . ,
.
que tendría que llegar el mo
t d
.
Juarez, Y a sabiendas de
men o e combaur 5
• ·
·
tar los recursos conciliatorios.
a u v1e10 armgo, quiso agoSalió Juarez
' de San Luis Potosí el 22 de di · b d
terrey, a pesar de la opinión contraria de v::~e Le ~63 rumbo a Monba al mando del Gral Manuel D bl d
. a erza armada est.amaban en la comitiva. las Mm.is o
y constaba de 1,500 hombres. Fortián Lerdo de Tejada de R 1 _tros iguel N~ete, de Guerra; Lic. ebas.
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e ac1ones y Gobemac1ón . Ll J , M ,
s1as, de Hacienda. desmedrad M' . .
' y c. ose ana Igle,
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za de Juárez como p...,..;d t
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uerza militar. Más se acery por largas etapas desirticas : : : ~ d por pueblos pobres y abandonado
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u1 a que a una marcha triunfal
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acechaba
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de Juár .
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e batirlo y aniquilar!o. Al f rente el desierto
.
ezdi on a
.
¡
un oasis uatrocientas Iegu h .
' y o que pu era ser
.
as acia el norte era domi d
c1que de quien no podía confiarse.
'
na o por un gran ca-

~-º

La caravana, a pesar de todo
, ad
table decisión del carácter mono;!:ª de ~~obedeciendo a la inquehranEl. día 9 de enero de 1864 h'120 su entrada a ·Sal..:11 0
.
Pr 1dente M · · al
.
""' , Y ese mismo día el
unxc1p comuruca la noticia a Vida . di . , d
butaron a Jua',.,.ez lo 'h
. .
urn, cien ole que se tri,.
s
omenaJes y co "d
·,
puesto que desempeña".
nst erac1on que merece por el aJto
A partir de este momento los acontecimientos se precipitan El 1
una part ' de mantener en vigor el rinci . d
.
.
ce o, por
sobreestimación de me . .
p
p10 e autondad, y por la otra la
salvar.
recam1entos personales, forman una barrera difícil, de

que esta alternativa: guerra o sumisión.

395
394

�Para cuando Juárez IJegó a Saltillo, Vidaurri, con fecha 2 de enero, babia
expedido una proclama llamando al pueblo a las armas, alegando la inseguridad en la paz, las depravaciones cometidas por "bandoleros que bajo el
nombre de guerrilleros intervencionistas, ejercen el robo y toda clase de excesos, con deshonra de su patria".
Pero resulta que esta actitud obedeció, más que a precaverse de los bandoleros, a prepararse contra Juárez.
Una de las primeras providencias de Juárez fue la de comunicar a Vidaurri que en vista de la situación prevaleciente, la administración de las aduana:; de Nuevo León y Coahuila quedarían bajo la responsabilidad directa de
la Secretaría de Hacienda. Esta medida causó enorme disgusto a Vidaurri,
por los perjuicios económicos que Je causaba, y se dispuso a sabotearla.
Hubo cambio de numerosas comunicaciones, sin que cediera en nada Juárez. Las dificultades por supuesto aumentaban, pues Vidau:rri, con insistencia semejante, se oponía al cumplimiento de las órdenes de Hacienda.
En estos y otros pormenores de no menor imp•ortancia se pasó el mes de
enero. Como nada se avanzaba con el cambio de notas escritas, Juárcz dispuso salir rumbo a Monterrey, llegando a Santa Catarina el día 10 de febrero;
Para el efecto de calmar los ánimos el Gral. Doblado pasó a Monterrey,
hablando con Vidaurri, ascgur.ándole que venían en plan amistoso con el
deseo de arreglar todas las dificultades.
Vidaurri se movía en un mar de prejuicios. No sabía qué camino seguir.
I-Iabiaba de la defensa de la Patria, y cuando se le ofrecía un lugar de honor
en 1a contienda lo rechazaba alegando nimiedades. Con tal espíritu, lo que
debía ser sencillo y cordial, Lo transformaba en complicado y enojoso.
Al día siguiente avanzó Juárez hacia Monterrey, reforzada la fuerza armada con 2,000 hombres más al mando del Gral. Antillón. A la altura de
San Jerónimo lo entrevistó el Gral. Doblado, informándole sobre la nueva
plática con Vidaurri, quien insistía en que se aplazara la entrada del ejército
hasta después de los arreglos que tuviesen.
No fue del agrado de Juárez aquella demanda; pero suponiendo que se
romperían las hostilidades de seguir adelante dispuso que pemoctaran las
tropas en San Jerónimo, y él y sus Ministros pasaron la noche en la casa
conocida con el nombre de El Mirador, situada al poniente de la calle Hidalgo, que venía a ser la prolongación de la carretera de San Jerónimo.
Para el caso, y p·or las dudas, Vidaurri concentró en la Ciudadela 22 piezas de artillería. parque y vívetts en abundancia.
Al día siguiente, 12 de febrero, la expectación en la ciudad era enorme.
Habían trascendido las dificultades entre el Presidente y el Gobernador. La

entrada cle Juárez adquiría relieves especiales. El cielo estaba nublado contribuyendo psicológicamente a acentuar la intranquilidad.
A eso de medio día se inició el desfile de las tropas, que resultó deslucido por la lluvia aparte de la frialdad de la gente, que no acertaba cómo
conducirse.
El recuerdo de un testigo presencial de los hechos agrega a este relato una
nota de vivo colorido. Transcribo, de un artículo publicado en Renacimiento
del 25 de marzo de 1906 suscrito con las iniciales F. E. R. la parte tiernamente humana de quien, siendo niño, vio lo que para siempre se grabó en
su corazón: "En esos momentos una griteria atronadora dejóse oír hacia el
lado de la calle de Bolívar, y en el recodo que ésta hace antes de desembocar en la plaza dicha, se destacó una carretela tirada por dos mulas de
grande alzada, a la que seguían como una medía docena de coches. Nos unimos a la multitud y corrimos tras el primer vehículo en todo el trayecto, de
la ealle del Roble a la de Galeana, hasta la casa del señor don Manuel Z.
Gómez, donde hizo alto la comitiva. Como Uegamos simultáneamente con
el coche pudimos observar todo cuanto allí pasó: descendieron de los asientos delanteros dos caballeros en quienes reconocimos después a los señores
don Vidal de la Garza Mireles y don José María de la Cara, ambos regidores del Ayuntamiento y que formaban parte de la comisión nombrada por
este cuerpo para ir basta la casa del señor don Juan López Peña, conocida
comúnmente con el nombre del 'Mirador' y donde había pernoctado el señor Juárez y su comitiva, para acompañarle en su entrada a la ciudad.
«Observamos que estos caballeros al pisar la banqueta de la casa se descubrieron respetuosamente, y eso nos hizo adivinar que tras ellos descende1fa la majestad del señor Juárez, que encarnaba en esos momentos la causa
de la República. Así fue, lentamente bajó del coche un hombre de mediana
estatura, robusto, de color broncíneo, de ojos vivos y p enetrantes, y que con
una mirada abarcó inmediatamente cuanto le rodeaba. No es posible explicar la emoción que todos los corazones experimentamos a la presencia de aquel
hombre, tan modesto en su porte y ademanes, como grande en sus patrióticos
hechos: no creíamos tener a la vista al hombre que desde las flaquezas de
Comonfort había levantado y sostenido con sin igual entereza el estandarte de
la República''.
Ya en la casa del Lic. don Manuel Z. Gómez, Juárez se puso en comunicación con Vidaurri para dar término a la ya muy larga controversia. No cabían taxativas1 explicaciones ni promesas, puesto que las tropas imperialistas
venían rumbo a Monterrey después de pasar por San Luis-Potosí. Alargar la
inestable situación era tanto como perder un precioso tiempo que aprovecha ría el enemigo.
397

396

�Fue así como en recados que van y vienen, de la Ciudadela a la casa ocupada por Juárez, se pasaron los días 12 y 13 y la entrevista no se realizaba.
Por fin el día 14 Vidaurri acudió a la cita después de cumplimentarse sus
deseos de que saliera la tropa armada de la ciudad, que había llegado con
Juárez. Esa esperada entrevista, que significaba la posibilidad de un aneglo,
resultó un fracaso, al grado de que, apenas transcurridas diez minutos, se
levantaron ambos personajes de sus asientos y se despidieron en forma por
demás fria. Juárez expresó a Vidaurri que se retiraba a Saltillo esperando
que las cosas fueran cediendo en su gravedad para ver de encauzarlas de manera conveniente para los intereses de la Patria.
En realidad Vidaurri buscaba motivos para prolongar la situación y posiblemente él mismo no sabía por qué ni para qué, pero era .indiscutible que
no había tomado una decisión firme en su actitud. ¿ Seguiría a Juárez en su
aventura de salvar al país de la invasión francesa? ¿ Echaría en olvido sus
luchas de años y años en las filas liberales en donde tantos lauros había
conquistado, y significaron la admiración y cariño de los habitantes del norte? ¿ Qué conflictos interiores atormentaban el alma de Vidaurri?
Por lo pronto, Vidaurri e peraba acrecentar sus fuerzas con las que traían
los generales Pedro Hinojosa y Julián Quiroga, próximos a llegar a la ciudad.
Y con ello probablemente alimentaba la idea de convencer a Juárez para
seguir usufructuando el Estado de uevo León y Coahuila como cosa propia,
aun cuando, en honor ele la verdad, confundía Vidaurri. sus propios intereses
con los del pueblo, ya que todo lo que obtenía era derramado en el bienestar
de la comunidad.
Por su parte J uárez, con un sentido práctico, que le daba su larga e)l.1&gt;eriencia en el campo de las operaciones militares y sabedor de que llegarían de
un momento a otro fuerzas del Gobernador, tomó la decisión de alejarse de
Monterrey, con la esperanza de regresar pronto en condiciones de obtener la
victoria por las buenas o por la fuerza.
El coche presidencial se alejó por la calle de Bolívar para seguir minutos después ¡iOr la calle Real, hoy H.idalgo. De ahí en adelante continuó por
an Jerónimo, chapoteando en los inmensos lodazales que se habían formado con la Lluvia. Más allá an Pedro, Santa Catarina, la Cuesta de los Muertos, Ramos Arizpe y Saltillo.
Todavía no salvaba Juárez los linderos de la ciudad cuando hicieron su
entrada las tropas vidaurristas, comandadas por los generales Pedro Hinojosa
y Julián Quiroga. Este inquieto guerrillero, famoso por sus cargas de caballería, quena atacar a la columna de Juárez; pero Vidaurri detuvo sus ímpetus.
¿Puede llamarse a esto visita presidencial? En cierto sentido sí, porque
Juárez, en su carácter de Presidente de la República, pisó tierra regioruontana.

Cierto que no se le recibió con los honores protocolarios ni con los festejo
acostumbrados en tales casos; pero ello obedecía a las circunstancias extraordinarias que privaban.
¿ Y el pueblo en general? Su actitud pasiva se explica desde el punto de
vista de los sentimientos. La obra de Vidaurri hasta entonces había sido de
tal magnitud, que no obstante los sacrificios de los habitantes del Estado,
para hacer frente a las exigencias de las continuas guem1s, se le respetaba y
se le quería como a un gran caudillo.
De pronto se presenta el distanciamiento, y surgió la pregunta : ¿ con quién?
Los sentimientos obraron de inmediato para después imponerse el cerebro.
El vidaurrismo rápidamente se eclipsó. Los más adictos militares que habían actuado al mando de don Santiago pusieron sus espadas al servicio de
la República que abanderaba don Benito Juárez.
Con cuánta elocuencia dice al respecto el Lic. emesio García raranjo
(El Porvenir, Feb. 5-1954): "En síntesis, para Lampazos que era vidaurrista,
aquella crisi fue motivo de duelo, un duelo que no obscureció la ruta del deber, pues todos aquellos hombres supieron ser leales a la causa republicana,
con el mérito supremo de que su lealtad significaba un inmenso sacrificio. El
pueblo se cubrió de crespones, pero no por ello dejó de ser patriota. Ningún
otro lampacense se adhirió al Imperio, pero todos ellos vieron el derrumbamiento de su caudillo con sabor amargo en la boca y lágrimas en los ojos. En
aquel momento terrible, debo rendirle un homenaje muy especial a mi abuelo materno, don Felipe Naranjo, el segundo padre de su hermano menor el
general aranjo a quien aconsejó acertadamente para que tomara la debida
orientación".
Quedan pues los campos definidos: Juárez, a nombre de la defensa de la
Patria, en Saltillo; Vidaurri, en su falsa posición de mantener la paz c-n Nuevo León y Coahuila, en Monterrey.
Veamos, en rápida incursión histórica, lo que después sucedió.

•
In talado Juárez en altillo de nueva cuenta, después de cambiar impresiones con sus ministros, tomó la decisión de romper con Vidaurri.
Al mismo tiempo en Monterrey aumentaba la intranquilidad, y en tanto
Vidaurri precipitadamene hacía acopio de elementos de guerra, el pueblo
reaccionaba a favor de Juárez.
El problema para Vidaurri radicaba en mantener fuera de la contienda
internacional a uevo León y Coahuila, lo que resultaba imposible. i lo acep399

398

�taba el Gobierno Republicano, ni Jo aceptaría el Imperio de Maximiliano.
Siendo parte de la Nación el territorio gobernado por Vidaurri tenía forzosamente que sufrir las consecuencias de la guerra.
En esta falsa situación se vio Vidaurri arrastrado hacia la contienda general, y desafortunadamente para él y para el país, por inercia, ocasionada
por un mal entendido principio de neutralidad, su poder, su prestigio, todo,
quedó subordinado a servir a una causa contraria a los ideales por los que
había luchado con denuedo durante toda su vida política y militar.
Su agresividad, contenida en buena proporción por la lucha interna de su
conciencia, le daba ánimo, no muy lúcido, para aumentar sus recursos de
guerra. Envió carta circular a sus amigos y a las autoridades municipales informándoles de los últimos sucesos, y de sus propósitos de hacer frente "a la
ruina que amenaza al Estado de parte de la desmoralización y vandalismo
que acompaña la presencia del gebiemo de la nación".
Ya en esta pendiente ordena a los presidentes municipales que, si algunas
personas acuden a los pueblos a dictar o ejecutar órdenes del Gobierno Federal, sean aprehendidas.
Sin embargo, no muy seguro de sí mismo, envió a Juárez en comisión al
r. Ignacio Basad.re y al Gral. Pedro Hinojosa, portadores de un pliego en
el que Vidaurri proponía su separación del gobierno del Estado, con la condición de q_ue a nadie se persiguiera; que la oficialidad y la tropa quedaran en
libertad de seguir en el servicio o retirarse.
Los comisionados fueron detenidos a las puertas de Saltillo por órdenes
del Gral. Miguel egrete, Secretario de Guerra, quien les comunicó que no
serían recibidos por el señor Presidente. En esa situación hicieron entrega de
la comunicación de Vidaurri.
La contestación la dio por escrito el Gral. Negrete por instrucciones de
Juárez. En tono seco, enérgico, contundente se le decía a Vidaurri 'que habiéndose rebelado contra el Gobierno acional para inodarsc en el crimen de
traición a la patria, y llevar adelante sus inteligencias y maquinaciones con
el invasor extranjero... - no puede oír proposiciones de arreglo, ni aceptar
más que la completa sumisión a la ley, sin condiciones de ninguna clase, que
nunca son admisibles cuando se trata de la causa de la _independencia de la
República". Los comisionado fueron puestos en libertad llevando a Vidauni. la noticia de su definitiva eliminación de la causa constitucionalista.
Hago omisión de los pormenores que tuvieron lugar durante el tiempo transcurrido del regreso de Juárez a Saltillo y de su retomo a Monterrey. Por su
ategoría es de mencionarse el decreto expedido por J uárez el 26 de febrero
disponiendo la separación de uevo León y Coahuila, lo que ocasionó a Vidau-

400

rri una depresión moral tremenda, acompañada de la pérdida económica que
significaban los productos de la Aduana de Piedras Negras.
Como mi propósito es el de hacer referencia a. la estancia de Juárez en
Monterrey, no ahondo en todo cuanto se refiere a la época; pero tampoco
es posible suprimir los elementos informativos que nos coloquen en condiciones
de apreciar el panorama que prevalecía.
El día 3 de abril hace Juárez su entrada a Monterrey. El día anterior había desfilado por las cal1es engalanadas con gallardetes y banderas tricolores,
el general Negrete, al frente de las tropas. El día 29 de marzo evacuó la
plaza Vidaurri al frente de mil hombres armados. Su salida daba la impresión de quien se aleja sintiéndose derrotado. Por Piedras Negras se internó
en Texas junto con Quiroga, dispersando a sus soldados, a quienes se les
decía que estuviesen listos por si se necesitaban sus servicios.
Pero vamos a lo que ya puede llamarse visita, Ja que se prolongó hasta el
15 de agosto.

•
Encuentra Juárez en Monterrey un ambiente acogedor. Su entrada la hace
en med10 de las aclamaciones del pueblo, que ha decidido en forma radical
su simpatía por quien representa la integridad nacional. Se desvanece más
rápidamente de lo que podía suponerse la admiración que existía hacia Vidau.rri. No se escuchan los acostumbrados "mueras" para el caudillo que
huye; pero se acrecienta día a día el divorcio entre él y el pueblo que lo
admiraba.
El licenciado José Ma. Iglesias, ministro juarista, a partir de 1862 redacta
crónicas de cuanto sucede en el pais y en el extranjero sobre la Intervención
Francesa. Bajo el título de "Revistas Históricas'' son publicadas y distribuidas en la m jor y más amplia forma posible. Sobre ]a entrada de Juárez a
Monterrey dice:
"Para reorganizar la administración pública en uevo León, el supremo
gobierno ha venido del Saltillo a Monterrey, donde se le ha recibido con positivo entusiasmo, esmerándose la población en las demostraciones de regocijo con que ha solemnizado 1a llegada del primer magistrado de la nación.
Las autoridades y arios de los pr,ncipales w:cinos salieron a recibirlo a una
legua de distancia de ]a ciudad. Las casas estuvieron adornadas, de día con
cortinas, y con luces por la noche. En el tránsito para palacio, de muchos balcones arrojaron las señoras flores y ramilletes. Los aplausos, los vivas, la alegría popular, demostraron la espuntaneidad de la recepción, bien distinta de

401

�las que proceden de órdenes oficiales. El ayuntamiento y el vecindario dieron al presidente y su mini tros, n el teatro del Progreso, un baile de ob equio, al que concurrieron todas las familias principales de la ciudad. En resumen, nada ha quedado por desear de cuanto pudiera apetecer el más exigente, como testimonio de la satisfacción causada a los habitantes de Ja capital de uevo León por la caída de su tirano".

Se dedica Juárez a planificar y jecutar todo cuanto co1Tesponde a la
alta misión que desempeña. Dicta órdenes para el aprovisionamiento de armas y parque que mantengan en condiciones combativas a los numerosos
contingentes que ostienen en pie la soberanía nacional.
fantiene comunicación constante con los generales republicanos Jesús González Ortega, Podirio Díaz, Patoni, Escobedo, Naranjo y Treviño, con BerriozábaJ, egrete, Cortina, Hinojosa y decenas más de republicanos que combaten denodadamente contra el invasor, unas veces con suerte adversa y
otras en memorable victorias. Todo ello constituye para Juárez una preocupación que llena sus actividades día y noche y alienta su espíritu que jamás
se doblegó ante la defección de algunos de sus amigos y valientes correligionarios, ni ante la sup rioridad numérica y combatí a del enemigo durante
los tres primeros añ_os de la contienda.

•
En las noches veraniegas, de intenso calor, gustaba Juárez pasear en la
Plaza Zaragoza, acompañado de algunos de sus ministros y de vecinos distinguidos de Monterrey.
El clima ardiente, r Crescado levemente por las corrientes de aire escapadas del cañón del Huajuco, apenas si daban un ligero alivio. Se impmúa andar en camisa; _pero J uárez, imperturbable, como si a él no le hiciera mella
el calor, andaba con su pesado atuendo. Saco recto, chaleco, y pantalón de
casimir color negro.
Cierto que la presencia de Juárez no era distinguida por Jo que hacía a su
estatura, garbo, color de la piel; pero tampoco impresionaba por fealdad o
desarreglo en el ve~tir como lo pinta en uno de su · romances don Guillermo
Pri to:

Se. ue al licenciado Juárez
con su figura plebeya,
sombr razo de anchas alas,
raída y grosera chaqueta,

402

pantalones azul claro
que al empeine no le llegan,
con una faja de lana
que los detiene 'Y sujeta
y que valuando con garbo
no valdrían dos pesetas.

Pobr figura la de Juárez descrita en forma tan zahiriente. Le ajustaba
mejor el cuadro a1 mismo romancero. abido es que a Prieto lo tenía sin
cuidado el aliño: era despreocupado tanto en su atuendo como en su físico;
siempre traía la cabellera alborotada, la barba que cubría )as mejillas sin
orden, con los anteojos cabalgando en las narices, los zapatos mpolvados,
todo lo cual le daba la apariencia de un amable vagabundo, de buenas maneras, sonriente, bondadoso y con la frase picante a flor de labio.
Era don Guillermo Prieto de los más asiduos acompañantes de Juárez,
en esos paseos por la Plaza Zaragoza. Alto él, de mediana estatura Juárez,
caminaban lentamente. Para Juárez la compañía de Prieto le era agradable
porque con sus ocurrencias le hacía olvidar aunque fuese por momentos los
graves problemas que afrontaba.
¡ Qué distinta 1a compañía del Lic. José María Iglesias! erío, circunspecto, de magnífica presencia, bien peinado, arreglada la barba de candado, intensamente negra, con sus lentes bien colocados y limpios no daba
reposo a Juárez, hablando de los asuntos hacendarios con machacante insistencia, y no le faltaba razón pues se carecía de todo, y ya lo decía apoleón: para la guerra se necesita dinero dinero y dinero.

En don Sebastián Lerdo de Tejada la conversación debía contener una
buena dosis de filosofía y de historia. o se habían estudiado a fondo, según él, las causas determinantes de la Revolución Francesa, ni se habían fijado los alcances filosóficos de la libertad de creencias, ni de la estructura
social del capitalismo.
Terciaba en estas disquisiciones el Lle. Manuel Z. Gómez, siempre atento a lo que exponían los ilustres acompañantes de Juárez, entre quienes hay
que agregar al Gral. Doblado, Suárez Pizarro, Gamboa y licenciado Pedro
an tacilia, yerno de Juárez.
Solían también agregarse a la comitiva intelectuales de la ciudad y miembros del Ayuntamiento, como el doctor José Eleuterio González, licenciado
Manuel Z. Gómez, don Vidal de la Garza Mireles, don José Ma. de la Garza, don Pedro Elizondo, don José de Jesús Benítez, don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, licenciado Lázaro Garza Ayala, don Juan C. Doria, don Pedro Mar4-03

�tínez. Muchos de ellos se distinguieron posteriormente, combatiendo a los
invasores.
Con más frecuencia de lo deseado se hablaba de Vidaurri. Para Juárez
esas evocaciones le causaban gran molestia. Aún cuando en su semblante no
se reflejaban sus íntimos sentimientos era notorio que prefería cambiar de
tema. Tal parecía que le hacía daño en su espíritu recordar que había perdido más que a un colaborador de altura, a uno de sus más queridos y admirados amigos. No podía olvidar las finas atenciones que tuvo para su esposa doña Margarita Maza y para sus hijas, cuando residían en Saltillo, a pesar de la tirantez de relaciones existentes entre ambos.
En cuanto a su esposa y a sus hijas: Manuela, Felicitas y María de Jesús,
mantenían amistad con familias distinguidas de la ciudad, y especialmente
con las hijas del general don Ignacio Comonfort, Clara y Adela, que Tesidían en Monterrey bajo la atención de Vidaurri.
Puede sintetizarse la estancia de Juárez en Monterrey como el toque más
acentuado de las desventuras, y como el yunque en que se fraguaron los caracteres de quienes, a nombre de Ja independencia de la Patria, se entregaron sm reservas a su serv1c10.

•
La inquietud de don Guillermo se manifestaba especialmente en su sensibilidad poética, de ahí que, apenas apaciguados Jos dolores lumbales, ocasionados poT las intenninables caminatas buscara y encontrara la forma de publicar algún pasquín, que le sirviera de tribuna pública para desahogar algo
de lo que bullía en su cerebro y de lo que destilaba su generoso corazón.
Y salió a luz el periodiquillo El Cura de T amaj6n. Los tiempos eran propios para las tragedias, para las meditaciones profundas; pero en don Guillermo la vida escondía entre las penas motivos de satisfacción, lo que procedía era olvidar lo uno y exaltar lo otro. A la tristeza se le combate con la
alegría, a la nostalgia con la esperanza, al dolor con el estoicismo.
Tales pensamientos nonnaban la mente y la acción del poeta, y en versos
picarescos y prosas incisivas moldeaba dardos venenosos contra los enemigos.
¿ Que venían cediendo terreno a los franceses? cierto, la situación de las
armas así lo exigía; pero a mayor extensión de territorio que cuidar, mejores condiciones para atacar. Además, bien sabido es que los iajes ilustran,
y en el caso, obligadoc; por la presión del enemigo, llegaban a pueblos que
en otras condiciones tal vez no hubiesen visitado, y lógicamente, argumentaba don Guillermo como estribillo machacante, no hubieran tenido la opor-

404

tunidad de estrechar la mano de los amigos, de hablar con ellos, de imbuirles
la fe que irradiaba la persona de don Benito.
Aquí tienen ustedes, decía don Guillermo, en una de esas reuniones de
amigos, opinamos sobre los problemas graves y triviales que nos interesan,
cambiamos impresiones sobre los errores cometidos, y alentamos esperanzas
confiados en los aciertos, que no son pocos, ¿ cómo haríamos cosa semejante a distancia?
El poeta metido a dómine; pues como profesor de, historia y literatura estaba acostumbrado a la cátedra, al grado de que en donde se reunía con más
de dos personas pronto se calaba los anteojos, se pasaba la diestra por la enmarañada barba, y disertaba con tono académico sobre los más disímbolos temas, sin perder las buenas maneras del caballero, ni 1a sonrisa bondadosa
con que adornaba sus charlas.
Este personaje, emotivo, patriota, desinteresado, constituía en la comitiva
presidencial un factor de lne timable valor. Camino a Chihuahua después
de abandonar Monterrey pemoctó Juárez en Noria de Pedriceña, Durango. Vale la pena transcribir un párrafo de las R evistas Históricas del licenciado José Ma. Iglesias. Puede apreciarse en esos renglones, escritos en momentos críticos para el Gobierno Republicano, el alma cristalina y recia de
aquellos varones que jamás pensaron en la derrota:
"En la Noria Pedrizcña se celebró, en la noche del 15 de septiembre, el
fausto aniversario de la proclamación de la independencia mexicana. En la
capilla del pueblo, que servía de alojamiento al batallón de Guanajuato, pronunció un improvisado y elocuente discurso el C. Lic. Manuel Ruiz, y enseguida habló también el presidente de la República, cuyas sentidas palabras
conmovieron a los concurrentes.
"El día siguiente se pasó a la hacienda del Sobaco, donde también se celebró en la noche el aniversario patriótico que recuerda aquella fecha memorable. Fue eJ orador el C. Guillermo Prieto, quien en un corto rato escribió un discurso lleno de poesía y ternura. La solemnidad del acto fue grandiosa por su misma sencillez. Las montañas que limitaban el horizonte se
elevaban majestuosas, como testigos mudos de aquel imponente espectáculo.
La luna, saliendo de entre unas nubes que la habían ocultado poco antes, rielaba sobre el Nazas, que corría a poca distancia. El cuadro de los concurrentes, formado junto a ]a puerta de la hacienda, se componía de1 gobierno, de
la escasa cuanto leal comitiva que lo ha acompañado en su tercera peregrinación, de los soldados del batallón de Guanajuato y l cuerpo de carabin eros a caballo, fiel escolta del supremo magistrado de la nación, y de los
sencillos habitantes de la hacienda, que por primera vez sin duda asistían a
un acto semejante. Después del discurso, entonaron los soldados canciones

&lt;lf

405

�patrióticas, con las que alternaban danzas populares y representaciones alusivas a las costumbres de los indios bárbaros".
El ambiente campirano, el convivir con las gentes humildes, sirvió a don
Guillermo Prieto para afinar aún más sus sentimientos. Habí.a en él todo
cuanto constituye el fondo emotivo, creador y de ensueño del poeta. ació
poeta, y con este trajinar cerca de los pobres, de los que carecen hasta de lo
necesario para la vida, almacenó conocimientos y arraigó en su corazón un
gran amor por lo desvalidos, de donde surgieron sus poemas, y las páginas
sentimentales de sus memorias.

•
Cuando alrededor de una mesa se reunía Juárez con sus ministros cambiaba la ituación. De oyente se convertía en expositor. Era común que en los
graves problemas, después de escuchar las opiniones de sus con ejeros y amigos expresara sus puntos de vista, con la mesura y la energía con que acostumbraba producirse. Se le oía con respeto y se le acataba, no siempre de
buena gana; pero con la convicción de seguir y obedecer a quien acepta sin
reservas la responsabilidad de sus actos, y es capaz de llegar al sacrificio incluso de 1a vida.
Convertido el recinto oficial del Estado en Palacio Nacional -esquina
suroeste de Morelos y Escobedo- cobraba el modesto edificio inusitada categoría. Desde los ministros, funcionarios del Estado y generales, basta los
particulares, al entrar al palacio adoptaban respetuosa actitud, que se acrecentaba en presencia de don Benito Juárez, encamación viva de los más sagrados intereses de la Patria.
En suma, la estancia de J uárez en Monterrey constituyó para él una dura
prueba; pero al mismo tiempo le sirvió para darse cuenta exacta del material humano de aquí. A excepción de Vidaurri y de Quiroga, los más destacados hombres de acción respondieron con firme adhe~ión a lo principios
nacionalistas.
Puede mencionarse en primera línea a los militares: Mariano Escobedo,
Jerónimo Treviño, Francisco 1aranjo, Lázaro Garza Ayala, Pedro Martínez,
Juan C. Doria, José S. Aramberri, Ruperto Martlnez y Pedro Hinojosa.
Pronto se hizo sentir la acción de esto patriotas. Empeñados en una guerra sin cuartel no daban descanso a sus actividades, incursionando por Nu vo León, Coahuila y Tamaulipas, en admirable coordinación que les per-

mitió conquistar grandes y decisivos triunfos.

•
Mi buen amigo y compañero de aficiones históricas don Apolinar unez
de León, me ha referido una sencilla anécdota, que él a su vez escuchó de
personas ligadas a los acontecimientos relacionados con la estancia de Juárez
en Monterrey.
Un estudiante de derecho, de esos con título de 'destripado", se acercó a don
.Benito en súplica para que se le diera una nueva oportunidad.
Juárez lo interroga: "joven ¿ qué es derecho? ¿ Qué es justicia? El estudiante, perplejo, dirigió la vista al cielo como en señal de inspiración para conte tar dichas preguntas. Tardando mucho tiempo en hacerlo, uno de los circunstantes interviene y le dice al señor Juárez: Vea usted, señor Presidente, el joven anda buscando la justicia en el cielo, temeroso de no encontrarla en la
tierra".
Don Benito, dándose cuenta del aturdimiento del estudiante, quiso estimular
su audacia. Con gesto amable ordenó al licenciado Santacilia que procediera
de acuerdo con los deseos del joven a quien, como despedida, le dijo que esperaba saludarlo como compañero en plazo no lejano.

Paseando el Presidente Juárez en la plaza Zaragoza, sin más acompañamiento que la luz de la luna, ensirrusmado en sus pensamientos, se le acercó un individuo de aspecto humilde y caminando a su lado le dijo: señor Presidente, lo
importuno solamente para escuchar su voz, perdone mi imprudencia. Sin detener Juárez la caminata dirigió una rápida mirada al individuo dándose cuenta
de que se trataba de una persona ingenua, pero de buena fe, y sin tardanza
contestó:
·
Mi voz es como cualquiera otra, aunque a veces no se le quiere e cuchar;
pero seguiré hablando a tas conciencias de los hombres para que luchen por
la independencia y por la libertad.
El interlocutor, que resultó ser un modesto impresor, sin salir de su asombro al ser complacido en forma tan elocuente, trató de besar la mano de
Juárez, lo que éste no le permitió diciéndole: no, eso no, usted y yo somos
iguales, bese a su mamá, a su esposa y a sus hijos.
Al día siguiente en la ciudad no se hablaba más que de este incidente.

•
4-07

4-06

�Algunos viejos, testigos presenciales de la estancia de J uárez en Monterrey, a principios del siglo actual referían que en cierta ocasión, cuando discutía con sus ministros sobre la posibilidad de abandonar la ciudad, y dirigirse a Chihuahua, las opiniones se dividían oponiendo como causa principal la enorme distancia que lgs separaría de la capital de la República. J uárez replicaba que, si podían llegar hasta esas lejanas tierras en condiciones
difíciles, con mayor facilidad regresarían al sonar la hora de la victoria.
Cuando las opiniones se inclinaban en favor de Juárez, el geneml egrete1
que había permanecido serio, taciturno, como volviendo en sí después de
una exploración mental, en tono reposado y grave dijo: no olvidemos que
el camino, además de largo, es sinuoso, p-or las montañas, los ríos, los desiertos y los montes que hay que salvar, y puede suceder que nos veamos en la
necesidad de transitar a pie bajo la lluvia y el sol. El señor Presidente ...
Le interrumpe Juárez sin alterar la voz y dice: Señor General Negrete: con
su patética exposición ha despertado en mí dormidas experiencias de mi vida,
cuando descalzo o con huaraches cuidaba de las cabras, no sentía el maltrato
en los pies, ni fatiga en el cuerpo, y en cambio mi espíritu se ensanchaba
ante las bellezas de los montes, de los arroyuelos, de los pájaros, de las
nubes y del sol. Si ahora el destino nos depara una prueba semejante
esté usted seguro de que el solo recuerdo de mi niñez me dará ánimo y fuerzas para vencer toda dificultad ...
Se había transfigurado la figura de Juárez, y al callar, el general Negrete,
cuadrándose militarmente, expresó conmovido: Señor Presidente, con usted
iremos has.t a el fin del mundo.

•
Un hijo más de Juárez, nacido en Monterrey, acrecentó su familia. Con
este motivo la sociedad hizo sentir su adhesión al matrimonfo, t'.specialmente a doña Margarita Maza, que había conquistado el cariño de todos por su
modestia y don de gentes. Se le admiraba por su devoción a los deberes de
esposa y madre, por su patriotismo y por su valor al acompañar al Presidente de la R epública en esa ya larga peregrinación, llena de dificultades y de
peligros. Por ella se hubiera agregado a la comitiva, sin importarle lo que significaba volver a salvar cientos de leguas de desiertos y montañas, careciendo en ocasiones hasta de lo más elemental para la subsistencia.
No podía J uárez aceptar un sacrificio semejante. La familia reclamaba la
atención directa de la madre. Los recursos escaseaban; pero él trataría de
proveer lo necesario. Y la despedida se impuso. La Patria atormentada, des-

408

garrada por la fuerza extranjera y por Ja ignominia de los malos mexicanos
exigía la entrega sin reservas de los leales.
'
Juárez seguiría hasta el final en la guerra, su esposa, .en el destieFro esperaría tiempos mejores.
Como documentos históricos copio el acta del registro civil del niño, y
enseguida la de su, bautizo.
No fue eso todo ya que también nació en Monterrey una hija del licenciado ~edr~ ~antacilia y de doña Manuela Juárez. Un hijo y una nieta de don
Bemto VlllJ.eron al mundo aquí. También transcribo e1 acta de su bautizo.
"OFICIALIA PRIMERA DEL REGISTRO CIVIL. Libro No. 1. correspondiente al año de 1864, foja 2. . ..................... .. ........ .
Al margen.-ANTONIO JuÁREz.-Acta cuadrágesima cuarta.
Al centro.-En la Ciudad de Monterrey, a los veintiocho días del me d
h'
se
oc oc1entos sesenta y cuatro, ante m~ el Juez del Estado Civil
Y testigos que al final se nombrarán, el Presidente de la República, Ciudad:1-°o ,Benito Juá;ez, vecino de México, y residente hoy en esta Capital, ma°!:esto: ~~e el día trece del corriente, ·a las nueve y cuarto de la mañana, na,.
c10 un runo que se llamará ANTONIO, el cual es hijo legítimo suyo y de su
esposa la Señora Doña Margarita Maza. Todo lo cual en cumplimiento de
la Ley hice constar en la presente acta, que leí al declar:mte y testigos los
Ciudadanos José María Arteaga y Francisco Día.z~ mayores de edad y recientemente avecinados en esta Capital, quienes firmaron conmigo: Doy fé.- Anto.
Tamez.-Benito Juárez.-José Arteaga.-F. Díaz. (Rúbricas)" .

Jumo'dmii
e

"LIBRO No. 38 DE BAUTISMOS. PRINCIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A1'l'O DE 1864 A 1865. ..... - ............... - - ..... .. ..... - . - ..... .
I

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERREY.
Página 106.
En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del Superior Gobierno .Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio de mil ochoci&lt;mtos sesenta y cuatro, yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a JosÉ ANTONIO de un mes y once días de nacido,
hijo legítimo del Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENITO JuÁREz, y de
Dña. MARGARITA MAzA, vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. Pedro Santacilia y Dfia. Manuela Juárez a quienes se les advirtió su obligación y pa-

4-09
e H-27

�rente co espiritual; y para constancia lo firmé.

'RAFAEL DE LA GARZA

SEPÚL-

VEDA (Rúbrica)".
o. 38 DE B UTISMO . PRl CIPIA EL 15 DE ENERO DEL
A~O DE 1864 A 1865. : . ..... . .......... · .. · · · · · · · · · · · · · · - · · ·

'LIBRO

PARROQUIA DEL SAGRARIO DE LA CATEDRAL DE MONTERRE ·
Págma

#

106.

En el Palacio de Gobierno, previo el permiso del upcrior Gobierno Eclesiástico del Obispado, a los veinte y tres días del mes de julio d mil ochocientos sesenta y cuatro yo el infrascrito cura, bauticé solemnemente Y puse el Santo Oleo y Sagrado Crisma a MA. JuANA DoLORES, de doce dí~ de
nacida, hija legítima de Dn. P dro antacilia y de Dñ3: MA_NUELA _JuAREZ
vecinos de ésta, fueron sus padrinos Dn. omingo de Go1cou~t.a y Dna. _Carlota Mora re identes en ueva York y por comisión de los rmsmos el Ciudadano Presidente Licenciado Dn. BENTI'O JuÁREz y Dña. MARGARlTA MAZA,
a quienes se les advirtió su obligación y parentesco espiritual; Y para constancia lo firmé. RAFAEL oE LA GARZA EPÚLVEDA (Rúbrica)".
Siguiendo Ja costumbre de la región se festejaron los sucesos con una merienda de chocolate y repostería a la que asistieron las personas de más
confianza. Sirvió aquella reunión de pretexto para a.cercarse más los vecino
de Monterrey a la familia del Presidente Juárez.

•
Cerca el enemigo con fuerzas numerosas y bien equipadas de franceses Y
mexicanos afectos al Imperio de nueva uenta tomó Juárez los caminos polvorientos del desierto, con la fe inquebrantable de los iluminados. A su familia la envió a los ·Estados Unidos vía Matamoros.
Enfiló hacia Chihuahua tratando de alejar al invasor de su centro de
aprovisionamiento. El coche, modesto medio de transporte sal aba increíbles
distancias rodando ntre lodazales, hoyancos, arroyos crecidos, pendientes
que obligaban a los pasajeros a bajar del coche; pero la volwitad de setvir y
de triunfar daba a Juárez un torrente inagotable de energías.
Quien viera aquella desmedrada caravana no podía concebir que en lla
fuesen los funcionarios más ele ados del Gobierno Republicano. Juárez Y algunos de sus ministros en el coche, los demás a caballo. A la vanguardia un

destacamento de soldados de la más absoluta confianza; pero en número tan
limitado que por mucho valor y destreza de que fueren po eedores, al ser
atacados por fuerzas superiores en número y armamento difícilmente podrían resistir.
A la retaguardia otro d tacamento de iguales características, y► en el centro, siguiendo aJ coche presidencial, caminaban en hilera once carretas tiradas por bueyes, llevando 1 valioso cargamento del archivo naciónal. ,
~I enemigo tenía noticias de ese arriesgado y trágico éxodo y anhelaba posesionarse de la documentación. Juárez sentía sobre sí la responsabilidad de
traer consigo aquel voluminoso cargamento, sin contar con los medios adecuados para su conservación, en un caso nada remoto de ataque del enemic:,o.
Decidido a dejar en lugar se.guro los documentos consultó con sus mínis:Os
y estuvieron de acuerdo. Habían llegado a un Jugar llamado El Gatuño del
municipio de Matamoros Coahuila. Era el 4 de septiembre. Habían ~n
currido quince días desde Ja sa1ida de Monterrey, salvando una distancia como de 400 kilómetros. Para llegar a Chihuahua faJtaban 800 kilómetros más
de tierras pelonas, carentes de agua.
Los vecinos de aquella ranchería recihie~on a los maltrechos viajeros con
demostraciones de sincera amistad, brindándoles toda clase de atenciones.
"Después del almuerzo - leemos n el folleto Pueblo H éroe, escrito por ]a
profesora Rosario Femández-, camina el señor Juárez bajo una enramada
que había frente a la casa, Jas manos hacia trás, los ojos clavados en el suelo. Preocupado, se detiene de pronto y pide que llamen a González Herrera
jefe de la guerrilla liberal. Tiene un encargo qu'e hacerle: necesita un hom~
bre capaz de cumplir una misión de importancia suma, de vida O muerte.
e ausenta don J ús y al rato regresa con el hombre, alto, barbado, de complexión atlética. Se llama Juan de la Cruz .Borrego y es agricultor de ]a región.
"Se sientan los tres bajo la enramada. Juárez, con su habitual actitud solemne, les explica: Las once carretas colmadas de fardos traen los archivos
de la ación. Los invasores y los traidores qLLieren apoderarse de esos documentos. Hasta Chihuahua, adonde él se dirige el camino es largo y lleno de
acechanza . Quiere poner en manos de los tulises esos tesoros, seguro de que
sabrán guardarlos a riesgo de sus propias vidas. Don Juan de la Cruz Borrego contesta con un parco 'descuide usted, eñor' e informa que tiene un
puñado de hombres a la altura de tal misión. Es todo. El indio y el norteño
se estrechan la mano fuertemente, sin más palabras".
igue la caravana rumbo a Chihuahua ya sin la impedimenta del archivo, que ha quedado n poder de un puñado de hombres de honor. Tres años
despué~, de regreso Juárcz, amparado por el triunfo de la República, recibe
el archivo nacional de manos del mismo Juan de la Cruz Borrego.

411

410

�•
Para mi objeto, n esta ocasión, dejo a Juárez en el camino qu describe
don Carlos Pereyra: 'En un campo eriazo de la frontera del orte, ulebreaba, una tarde, la fugitiva caravana presidencial. En Ja inmensa llanada
no había un árbol una casa un arroyo: la gobernadora extendia, hasta perderse d vista, su cenicienta alfombra" ...

ORIGE

DE LA CIUDAD DE MO TEMORELOS 1
intesis de una inuestigaci6n históricaProf. Cmo R. CANTÚ
Escuela Normal Superior

A ETENTA v SIETE- kilómetros, hacia el sureste de esta ciudad de Monterrey
se haJJa el ameno Valle del Pilón, "tierra feraz y privilegiada", como la IJamarnn los antepasados que en ella ivieron; feraz por su singular calidad
privilegiada por su inagotable río, factor de su ílorecimiento agrícola durante más de trescientos años.
En un rincón del valle, sobre una especie de meseta recortada por el rlo
en su banda del norte ( diremos asi para emplear el lengua je de los "pobladores y pacificadores") está situada ]a ciudad de Monte-Morelos.
Mo.nte-Morelos es el C nlTO de la prodigiosa comarca naranjera de Nuevo
L eón Ja más importante de México.

La uer.sión oficial. Hace años me propuse escribir la historia de esa tierra,
mi solar nativo.
Para iniciarla acudí a la ecretaría del Ayuntamiento en bu ca de dalos. Allí
me proporcionaron una copia del documento oficial que se habia elaborado
para satisfacer las demandas de las autoridades superiores y de algunos curiosos, amantes de hurgar en el pasado.
El ejemplar que se me entregó dice:

Ciudad de Mont e-Morelos.- El 28 de febrero de 1 701 siendo Gobernador del Nueuo Reyno de L eón, como se llamaba entonces a nuestro Estado, D. Juan Francisco Vergara y Mendoza, a solicitud de los
Sargentos Mayores Carlos Canlú, Alonso de León, Nicolás de Medina
' Trabajo leído por ru autor en la sesión-cena de la Sociedad
Historia, Geografía y Estadística, el 13 de septictmbre de 1966.

412

uevoleonesa de

4l3

�Cortés y Capitanes Cipriano García de Pruneda, Miguel y Mateo de
León y Diego de Peñalosa, se fundó la Villa de San Mateo del Pilón.
Su erección fue confirmada por el R ey de España D. Carlos ]JI en el
año de 1,765 y se. le dio el título de ciudad por decreto número 39 de
28 de mayo de 1,825 a iniciativa del entonces Diputado, ciudadano José Ma. Parás Ballesteros, hijo de este municipio, bajo el nombre de
Monte-Morelos en memoria del invicto Cura, D. José Ma. Morelos y
Pavón, nombre que ha conservado desde entonces con beneplácito de
sus habitantf!s''.
Entre los solicitantes figuran hacendados del Pilón y de la Mota, pues se
consideraban ambos Valles comprendidos en la misma jurisdicción.
Traté en seguida de reunir todos los documentos relativos al proceso histórico que vivió a través del tiempo nuestra ciudad, a partir de aquel lejano
28 de lebrero de 1701 hasta nuestros días.
Durante varios años desempolvé los expedientes que forman el Archivo
Municipal. Encontré el legajo que lleva la fecha de 1701. Se titula "Autos
de la Fundación de la Nueva Villa del Valle del Pilón.-1,701", documento signado de puño y letra de los presuntos fundadores a que se refiere Ja versión oficial.
Es el documento que se publicó y difundió desde el siglo pasado y que posteriormente han reproducido historiadores y periodistas, como lo hace en su
obra el Sr. D. David Alberto Cossío.
Cuando lo leí en la Historia de uevo León, que escribe el Sr. Cossío,
me llamó la atención el comentario que formula después de transcribir los
"Autos" aludidos.
Aunque el Gobernador V ergara y M endoza dio oportuno aviso de
esta fundación al Virrey, Conde. de Moctezuma y Tula (anota el poetahistoriador) la aprobación que se pedía a este gobernante nunca llegó;
no obstante La citada Villa desde aquella fecha, siguió floreciendo y
prestando grandes servicios al gobierno y a todo el reino.
Este concepto priva en todos los escritores, de ayer y de hoy, que se han
ocupado del tema.
¿ Cómo fue la floreciente villa de San Mateo del Pilón en los primeros años
de su existencia? ¿Dónde habitaron los primeros "doce vecinos españoles,
casado.s, con sus familias" a que se refiere el documento de 1701? ¿ Quiénes
constituyeron su primer Ayuntamiento?
414

Estas y otras interrogaciones me llevaron a buscar en el Archivo Mtmicipal las huellas de los hacendados que suscriben los "Autos de la Fundación".
Esperaba encontrar constancia de la actuación, co,mo regidores perpetuos,
de los Sargentos Mayores Carlos Cantú y Nicolás de Medina Cortés, y de los
Capitanes Mateo de León y Diego de Peñalosa, quienes, según los susodichos "Auto", habían pedido por 'recompensa de este servicio que a S. Mgd.
hacían" les hiciera la merced de nombrarlos regidores vitalicios de dicha villa.
Con sorpresa, que aumentaba con cada expediente que leía, encontré que
todos los legajos del ar hivo, sin excepción se referían al Valle del Pilón, ninguno a la villa de San. Mateo del Pilón.
En testimonio de mi aserto reproduzco dos pasajes del testamento del Sargento Mayor D. Carlos Cantú, uno de los hacendados que tuvieron más
destacada participación en los sucesos de 170 l.
El albacea del Sargento Mayor nombrado expresa: " otorio sea a todos
los que el presente vieren cómo yo, el Capitán Juan Diego Gómez de Castro,
vecino de este Valle del Pilón jurisdicción de la villa de San Juan de Cadereyta, Gobernación de este Nuevo Reino de León, en virtud de los comunicados testamentarios que por última voluntad declaró expresamente conmigo, debajo de entera satisfacción manifestada, el Sargento Mayor Carlos
Cantú, mi tío, vecino que fue de este sobredicho Valle'~... Siguen las cláusulas t~stamentarias, pero n ninguna de ellas se hace referencia a la villa de
San Mateo ni al Sitio de ganado menor ofrecido para la fundación; tampoco de su nombramiento de Regidor que solicitó como presunto fundador.
Termina el docwnento con la mención de la fecha y el lugar: "Y es fecho en este Valle de San Mateo del Pilón en veinte y U11 días del mes de noviembre de mil setecientos '.)' die.z y nueve años ante mí el Capitán José de
Ochoa, Teniente de este dicho Valle".
Dieciocho años después de la pretendida fundación sigue el Pilón siendo
valle, jurisdiccionado a la Villa de San Juan de Cadereyta. Y así podría citar
centenares de textos de todos los expedientes de la época colonial que forman
el Archivo Municipal de Monte-Morel~s: publicación de bandos, autos sobre
composición de tierras y aguas, informes· de visitas de Gobernadores; y Obispos;
testimonios de 'limpieza de sangre", escrituras de venta de esclavos constancias de legados piadosos, en ninguno de ellos se encuentra mencionada la villa
de San Mateo; siempre el Valle de San Mateo o del Pil?n, para abreviar
con una rara variante: "Centro del Valle".

.

Acudí al Archivo de la Iglesia. El libro o. 1 tiene una antigüedad que
remonta al año de 1713. En el primer "asiento" legible dice: "Iglesia Pa415

�rroquial del Valle del Pilón.-Trece de diciembre de mil setecientos trece.Isidro' indio otomí, sirviente de la Hacienda de Da., María de León ... murió a manos de los indios enemigos".
En el mismo libro consta que el cuerpo del Sargento Mayor D. Carlos
Cantú fue inhumado "en esta Iglesia Parroquial del Valle del Pilón, en enero
de mil setecientos veinte".
Los archivos particulares hacen la misma -cita: Valle de San Mateo del
Pilón, o simplemente Valle del Pilón.
En conclusión, todos los exp·edientes, oficiales y particulares y todos los
libros de ]a Iglesia, posteriores a 1701, contradicen la versión oficial de que
Monte-Morelos fue fundado en aquel año de 1701 con el nombre de San
Mateo del Pilón.
¿ Qué había sucedido con la floreciente viJla de San Mateo que menciona la versión oficial y citan los historiadores?
Volví a leer los "Autos de la Fundación de la Nueva Villa del Valle de]
Pilón" tratando de interpretar párrafo por párrafo, línea por línea. Esta nueva lectura y otras subsecuentes que hice con propósito de critica me llevaron
a descubrir que el documento de 1701 no corresponde a la realidad geográfica del pueblo que habitamos y que, ni el nombre de la villa, ni la extensión territorial del antiguo San Mateo del Pilón -origen de Monte-Morelos-- se identifican con el coJ1tenido de los "Autos".
Comencemos por aclarar la ubicación territorial que señalan los donadores
de los dos Sitios de ganado menor a la "Nueva, Villa".
Los hacendados del Valle presentaron la solicitud para la fundación en
estos términos:

.

En la Hacienda intitulada Nu estra Señora de la Soledad de la jurisdicción del Valle del Pilón, en veinte y seis días del mes de febrero de
mil setecientos y un años ante el Sr. General D. Juan Francisco V ergara y M endoza, Gobernador y CaJJitán General de este R eino y sus
conquistas por S. M gd., se hizo esta petición por los contenidos en
ella" . ..

Tocante al paraje en el cual, dos de los interesados, ofrecían las tierras para fundo de la villa, y a los ejidos que pedían expresan:
A. V. S. pedimos y suplicamos, como quien tiene el gobierno del territorio ( o del terreno) sea servicio de admitirnos por pobladores y
fundadores de dicha Villa que para ello, yo, el dicho Sargento MaJor
Carlos Cantú y Diego de Peñalosa nos obligamos a dar y desde luego
·:l-16

damos y señaJamos para dicha fundación dos Sitios de ganado menor
de los que tenemos y poseemos en este Valle, de la otra banda del :río...
y se le señala por V. S. los ejidos a la dicha villa y que sean a lindes de
los dos Sitios endonados. .. y es declaración que los dichos ejidos de la
dicha Villa se han de señalar por la parte del sur, de la otra banda de
este Río del Pilón, sin que puedan pasar de esta parte por el perjuicio
que se nos sigue a nuestras labores".
La ubicación de las tierras destinadas a fundo de la ''Nueva Villa" no se
dificulta. Basta tener a la vista un mapa de los municipios de Monte-Morelos y General Terán para orient~e. La petición se presenta en Ja Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad, es decir, de esta "banda del río" y los
dos Sitios se ofrecen en 'la otra banda del río", esfo es en tierras que se extienden sobre la margen sur del Río del Pil6n. Los diez Sitios que solicitan
para ejidos deben quedar a lindes del fundo destinado a la "Nueva Villa",
''por la parte del sur, de Ja otra banda de este Río del Pilón" ... aclaran los solicitantes.
La Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad fue fundada sobre la margen norte del río por el Capitán D. Lorenzo Pérez de León a fines del siglo
XVII, en los Sitios que compró a Miguel de Valdés Noriega, en el Valle de
la Mota (boy General Terán) . La parte sur de las tierras de la Hacienda está
ocupada en la actualidad por la villa de General Terán.
Lógicamente deben buscarse los Sitios de tierra ofrecidos en la margen
opuesta, de "la otra banda del río". En la banda del sur se encuentra el único
paraje donde Cantú y Peñalosa podían hacer la donación en forma mancomunada, porque allí poseían Sitios de agostadero lindantes.
En la " oticia Histórica de Monte-Morelos", que tengo inédita, inserto los
documentos, con todos los pormenores, que prueban mis afirmaciones.
En esta síntesis, me limito a señalar y a comentar, lo más brevemente posible, el contenido de los importantes documentos cüados.
Mapa que refu erza mi tesis. Existe en el archivo oficial un antiguo mapa
de las tierras mercedadas, entre el Río Pilón y el Potosi, a partir del Gobierno de D. Martín de Zavala y sus sucesores durante el siglo XVII, en el
sureste de la jurisdicción de Monte-Morelos, entonces Valle del Pilón y en las
limítrofes del Valle de la Mota ahora General Terán. En ese antiguo documento gráfico aparecen los "tres Sitios de ganado mayor" de Peñalosa contiguos a las tierras de agostadero del Sargento Mayor Carlos Cantú sobre la
ma'rgen sur del Río del Pilón frente a la Hacienda de Nuestra Señora de la
Soledad, río de por medio.

417

�\

En aquellas tierras, junto al Anoyo del Encadenado, estaba la "Vaquería"
del Sargento Mayor. Así lo declara su albace~ el Capitán Gómez de Castro,
ya mencionado.
He repetido, con insistencia, la expresión: " ueva Villa del Valle del Pilón" porque, contrariamente a lo que afirman la versión oficial y los historiadores, en ninguna parte de los "Autos" de 1701 figura el nombre de villa
de an Mateo. Léalos quien dude. Resulta extraño que se adjudique este nombre a la población que se intentó fundar en aquel tiempo, .y más extraño que
personas de reconocida perspicacia en investigaciones históricas no hayan reparado, al leer el documento, en la omisión del nombre.
¿ Cuáles son las causas de estas discordancias entre lo que informa la versión oficial y la realidad histórica que encontramos en los expedientes archivados en el Municipio y en los libros de la Iglesia?
El Hallazgo del historiador don Pablo Salce. Investigador incansable, eterno buscador de documentos antiguos, ha visitado los archivos de todas las poblaciones del país que estuvieron vinculadas con el Nuevo Reino de León en
lo político o en Jo eclesiástico. A ese noble y fecundo empeño de D. Pablo
Salce debemos el conocimiento del e&gt;..-pediente completo, que se formó con
motivo de la petición de los hacendados del Pilón ("Autos de la Fundación
de la Nueva Villa") y que contiene el trámite y los incidentes a que dio origen.
El ~ediente figura clasificado en el 'Ramo de Cédulas Reales.-Vol. 38".
Los puntos que integran el contenido del legajo son los siguientes:

Presentación de la solicitud y gestiones del Sr. Obispo Fr. Felipe Galindo,
el nombre de la "Nueva Villa" ... , ]a escritura de petición y obligaciones

(lo llamados "Autos de la Fundación"), el nombramiento de Cura interino,
el acuerdo de licencia para la fundación y las condiciones bajo las cuales se
otorgaba; la oposición que presentaron los terratenientes favorecidos con mercedes de tierras al sur del Río del Pilón¡ la "contradicción" del Cura de San
Juan de adereyta del Cabildo, Justicia y Regimiento de la misma villa y la
renuencia del tutor de los hijos menores del Capitán Diego de Peñalosa a entregar el Sitio de ganado menor ofrecido por el Capitán nombrado.
Presentaci6n. El Sr. Obispo puso de manifiesto ante el Virrey, Conde de
Moctezuma, "la grande utilidad que se seguiría al servicio de ambas Magestades de la fundación de la Villa del Santísimo Sacramento en el Valle del
Pilón".
Justifica la designación de Cura interino en favor del Br. Lorenzo Pérez de
León "por la mucha distancia'' de Monterrey y Cadereyta al Pilón y por los
numerosos ríos y arroyos que hay en el trayeeto "de que ha resultado 'en
algunas ocasiones ( explica el Prelado) morir algunas personas sin confesión

418

ni los demás Sacramentos... por el dificultoso trance de dichos ríos que tenemos vistos y reconocidos personalmente".
Licencia y Condiciones. Con el valioso informe del Sr. Obispo y el dictamen del Fiscal del Rey se sometió a consideración de las autoridades virreinales Ja petición de los hacendados del Valle. En la Junta General, celebrada
el 22 de abril de 1701, presidida por el Excmo. Sr. D. José Sarmiento y Valladares Caballero de la Orden de Santiago, Conde de Moctezwna, etc. etc.
( leemo en el expediente) se resolvió de común acuerdo, que, respecto a su
allanamiento de observar y guardar literahnente lo dispuesto en la ley sexta,
título quinto, libro cuarto, por ser el paraje cómodo... por el buen temperamento de la tierra, agua y demás que expresa, con que se promete la permanencia y aumento de ella y que se agregarán por su fertilidad muchos españoles y facilitará la reducción de las naciones gentiles, de que se sigue el bien espiritual de todos con la inmediación de Ministro... como se pondera y asegura por el dicho Iltmo. Obispo de Guadalajara, se les concede por S. Excia. la
licencia para la fundación de dicha Villa, otorgándose ante todas las cosas las
. fianzas que ofrecen para que, dentro de los tres años que piden de licencia, den

cumplimiento a las condiciones... admitiéndose, desde luego, las que contiene
dicha escritura, excepto la de que haya de ser y sea para Cura beneficiado propietario de la dicha Villa uno de sus hijos, nietos o descendientes por oponerse
a las disposiciones de derecho que son de la regalía de . M gd. y Real Patronato y con que se remita~ a S. Excia., razón individual de la distancia del Valle
donde se quiere fundar a las poblaciones de españoles y si la distancia del Valle a ellas es de cinco leguas y si será en daño de pueblo de indios o de algún
tercero, para lo cual y que la asignación de territorid sea sin perjuicio se citará
al pueblo o lugar interesados que tuvieren inmediación" ...
Pero no !ue sino hasta el cuatro de septiembre de 1702 cuando se expidió despacho de la licencia concedida a petición del representante de los hacendad0s
del Valle, Sr. D. Juan de Islas Palacios. Sin embargo, parece que los interesados no conocieron oportunamente la resolución que los beneficiaba.
La "Contrndicción". Fundándose en las condiciones que normaban 1a licencia otorgada, instituciones y personas que de alguna manera consideraban
que resultarían p·erjudicadas con la pretendida fundación, emprendieron vigorosa campaña encaminada a conseguir que la licencia se revocara.

El Procurador de Número de la Real Audiencia, D. Domingo de Córdoba,
pidió traslado del acuerdo "para alegar por e~crito" en contra de la fundación en nombre del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de Cadereyta
419

�I

y con la representación de los latifundistas del Pilón, D. Juan de Viilavicencio y D. José Cristóbal de Avendaño, vecinos de la ciudad de México.
Córdoba acusa a los peticionarios del Pilón de haber obrado con malicia
ante el Sr. Olimpo para que ''con su santo celo informara"; adara que "los
llamados pobladores son de los descendientes de la villa de Cadereyta... y
por asistir los más en sus haciendas de campo se halla dicba antigua villa con
sólo tres casas mal formadas y su iglesia, sin tener república, Casas Reales,
ni otras que unos jacales, y fuera más decente (sigue diciendo Córdoba) que
se redujesen a poblar en forma la antigua. .. a vista de su despueble" ...
Incluye el argumento que presentó el Cura de Cadereyta para impedir
en lo eclesiástico, la separación del Pilón, agregando que "no es lo mismo necesitar de Ja división o de que el Doctrinero tenga Teniente de Ministro que
haber necesidad de villa".
Los terratenientes se oponen a la fundación porque con los ejidos que 1os
peticionarios pretenden (diez Sitios de tierra para agostadero) 'cogen muchos Sitios de criadores". Cita el Procurador los parajes: "a] Conde de Peñalba
le quitarán un puesto que nombran la Mesa de Espíndola y parte de otro nombrado las Salinillas" y a D. Juan de Villavicencio "otros Sitios que nombran los
Mohinos" y a D. José Angel de Avendaño 'tierras de sus agostaderos".
El tutor del menor Peñalosa. rehúsa entregar el Sitio ofrecido por el padre
de éste por ser; "dichos Sitios bienes matemos".
De los argumentos presentados el Procurador Córdoba infiere:
Ni hay los dos Sitios para ubicación de la fundación de dicha villa
ni pued e haber los diez que para Propios piden se les señalen por el
p erjuicio t epresentado de p ersonas particulares que se seguirá, en cuyo caso no tiene lugar la capitulación d e dichos v ecinos en la fundación de la villa . ..

Con fundamen to en las razones comprendidas en la cláusula que antecede
el defensor de los intereses de Cadercyta y de los terratenientes pide al Virrey:
Supu esta la contradicción de mis partes digo: que V. E. se ha de servir declarar no debe subsistir dicha fundación y población y que los
que la solicitan se contengan en las tierras que les perten ecieren y en
la asistencia que deben tener en la vüla de Cadereyta.

Y aunque, con fecha 22 de mayo de L703 el Virrey ordena que se notifique a los vecinos del Pilón lo expuesto por Córdoba y lo.s emplaza a comparecer, en el término de treinta días, ante su "superior gobieino", no hay
420

noticia de que los hacendados del Valle conte;taran los escritos ni acudieran a la ciudad de México.
Del examen de los, documentos, tanto de los que se guardan en los archivos del pueblo como del legajo que se conserva en el Archivo Nacional, derivamos las siguientes conclusiones:
Primera. Monte-Morelos no se fundó en el año de 1701.
Segunda. El lugar que ocupa la ciudad de Monte-Morelos no es el de los
dos Sitios de ganado menor que ofrecieron los Sres. Cantú y Peñalosa.
Tercera. La nueva población se !Jamaría villa del Santísimo Sacramento
no villa de San Mateo.
'
Cuarta El vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, jamás tuvo
la categoría política de villa. Fue siempre el Valle del Pilón O de San Mateo del Pilón.
Contra lo que afirman la versión oficial y los libros de historia acerca del
º:igen de Monte-Morelos contraponemos Jo que .informan todos los expedientes del Archivo Municipal y los libros de la Iglesia.
Con el íntimo convencuniento de que en los archivos oficial y parroquia]
encontraríamos la verdadera historia del antiguo Valle del Pilón, hoy MonteMorelos, seguimos hurgando entre los empolvados expedientes. Nos guiaba
el pensamiento del sabio Dr. don José Eleuterio González, quien escribió en
alguna de sus obras éstas o parecidas palabras:
La historia de Nuevo León sólo se conocerá cuando se investigue en

/'os archivos d e sus pueblos.
EL expediente más valioso del Archivo Municipdl. Y por fin, después de
largos años de paciente búsqueda encontramos el expediente que descorre el
velo sobre el verdadero origen de la ciudad de Monte-Morelos. Lleva en la
carátula la leyenda siguiente:
Año de 1,754.-Me.d ida de un Cuarto de Caballería de Tierra para
fundo de Parroquia, Plaza, Casas Consistoriales y asiento de vecinos,
cuyo Cuarto fu e hipotecado por D ..,,]uan de L eón en favor de la Iglesia de este Pueblo, bajo la condición de que si vencie.re el término se
tomare posesión de dicho terreno, como así se verificó en el año de lj116.

Las fechas anotadas marcan el principio y el fin de un apasionado y prolongado "litis'' que los Curas y la feligresía del Valle de San Mateo entablaron en contra de los sucesores del Capitán Juan de León para tomar posesión
del Cuarto de Tierra.
421

�#

En mi « oticia Histórica de Monte-Morelos" consigno todos los documentos del expediente que en esta reseña sólo menciono y que son: la escritura
de hipoteca, las actas correspondientes a los diversos intentos que los Alcaldes Mayores del Pilón y los mayordomos de la fábrica material de la Iglesia
hicieron para de lindar y medir la tierra hipotecada, dos dictámenes de Letrados Asesores favorables al vecindario, las intervenciones del Obispo de
Guadalajara; un singular e interesantísimo escrito titulado la "Cesión de Robles"; el decreto del 2 de mayo de 1815 que autoriza la extensión del vecindario, la gestión del Síndico Procurador de 1816 que promueve la- ocupación
de la tierra, objeto del "litis"; la medida del Cuarto de Caballería, el reparto de solares y el mapa de la primitiva congregación y del nuevo "repueble" trazado por el ilustre sacerdote Br. D. José Antonio Gutiérrez de Lara
(hermano del General insurgente D. Bernardo Gutiérrez de Lara).
De los documentos mencionados considero indispensable la reproducción
del escrito relativo a la llamada "Cesión de Robles". Dentro de su brevedad
y concisión constituye la mejor reseña histórica de nuestro pueblo, pu.es nos
proporciona datos auténticos y precisos acerca de sus humildes principios. Es
una verdadera revelación del modesto origen de Monte-Morelos.
La verdad sobre el origen de la ciudad de Monte-Morelos. Transcribo el
texto del escrito, que a la letra dice: "Sr. Gobernador y Capitán General.
José M. de Robles, vecino de la villa de Santander y residente en esta ciudad,
en nombre de Da. Inés de León, Da. Francisca de León, mi madre, y de
Da. Josefa Femández Vallejo, representando sus propias personas, derechos
y acciones, ante Va. Sa. parezco bajo las protestas necesarias y digo: Que por
cuanto se tiene mandado por el Ilmo. r. Obispo de Guadalajara se viese
a los herederos de Ja Hacienda de Nuestra Señora de Regla para que, con su
consentimiento, se señalare un Cuarto de Tierr:.i para la fábrica de aquella
Santa Iglesia del Valle del Pilón y sitio de vecindad para los vecinos para elfin de que, con su asistencia, se verifique el depósito del Divinísimo y que
éstos sirvan para el acompañamiento del Santísimo Sacramento cada y cuando sea necesario adminjstrárselo a algún enfermo, pagando dicha fábrica el
importe de dicha tierra, en cuya atención y considerando el fin para que
se procura, en nombre de dichas (señoras) y de mi parte cedo y renuncio a
favor de . Mgd., como tales dueños legítimos d dicha Hacienda, la tierra
necesaria para Iglesia y congregación de vecinos que según derecho &lt;;Iebe
haber, con el señalamiento de soláres, advirtiéndo_se que al presente se halla
dicha Iglesia y congregación de algunos vecinos en tierras pertenecientes a
dicha Hacienda, que con nuestro consentimiento se ha procedido a ello, concedido por nosotros, queriéndose introducir en la situación de nuest-ras labores, siendo así que en la tierra que cedemos se considera bastante amplitud

422

para dicha congregación {sin) el grave perjuicio, quedando en uso la Plaza
que se tiene señalada y ha sido costumbre la que está contigua a dicha Iglesia, y si en lo venidero se tuviese por conveniente hacer traslación de la citada Iglesia al sitio que señaló el dicho r. Obispo hago la misma cesión
p'Or ser asimismo tiena que pertenece a dicha Hacienda, con el aditamento
de que no se nos siga perjuicio en nuestras labores. Y para todo ello lo dejo
a la prudente consideración de Va. Sa., pues con su cristiano celo, como que
le consta de vista, determinará lo que hallare por conveniente. Por tanto a
Va. Sa. pido y suplico mandar proveer ·como pedido llevo, como que se me
devuelva este escrito y demás diligencias originales que en virtud de este
mi pedido se practicaren para en guarda de mi derecho. Juro en forma no
llevar malicia. Protesto costas y lo necesario. José Manuel de Robles. Monterrey y julio 15 de 1,762".
Aunque Robles jura que no lleva malicia su oferta de cesión~ el escrito pone de manifiesto que, ante el continuo apremio de los vecinos por conseguir
más tierra para viviendas, pretendía que el Gobernador declarara que la
que ya tenían cedida era suficiente para una congregación parroquial.
Pero lo que interesa es la serie de revelaciones que contiene el escrito de
Robles:
En primer término descubre que el vecindario de San Mateo del Pilón se
estableció, con su Iglesia Parroquial, en tierras de la Hacienda de Nuestra
Señora de R egla, fundada por el General D. Alonso de León, en el siglo XVII
sobre 1a "banda del norte" del Río del Pilón.
En segundo lugar que Monte-Morelos, en sus principios, fue una modesta
congregaci6n parroquial de escasísimos vecinos, los necesarios, únicamente
para acompañar al sacerdote en el "depósito del Divinísimo" y en la "administración de los Sacramentos a algún enfermo".
Tercera y última: que la Iglesia Parroquial del Pilón fue la que auspició
la formación del primitivo vecindario de San Mateo.
A partir de la fecha del escrito de Robles se establece una tregua de muchos años en la lucha entre los vecinos y los dueños de la Hacienda.
Expansión del vecindario. o obstante la resistencia de los propietarios
de la Hacienda el número de moradores aumentó considerablemente en el
lapso de trece años.
A la vera de los dos caminos que salían de la Plaza del vecindario se multiplicaron las viviendas en los pequeños lotes de tierra, inservibles para los
cultivos, que se vendían a precios exorbitantes.

El Gobernador D. Mclchor Vida} de Lorca y Villena que visitó el Valle
en el año de 1775 deja constancia que transcribo:
423

,

�Está poblado el cent-ro del Valle con treinta y nueve familias españolas que habitan eµ las casas de terrado y veinte y siete jacales de
cáscara de sabino.
De la iglesia expone que es "de piedra y cal, nuevamente construida aunque no muy ;grande, de buena fábrica y en ella un colateral de varias imágenes de bulto y los ornamentos y vasos sagrados necesarios".
Medio siglo después. E] año de 1815 el Subdelegado de] Valle, don Vicente Antonio Parás Pereda, gestiona y logra que el Gobernador del Nuevo

Reino dicte el acuerdo que sirvió de base legal al vecindario para entrar en
posesión del Cuarto de Tierra, hipotecado y perdido por D. Juan de León.
En el medio oficial de la época se conoció el comunicado con el nombre de
"Decreto del 2 de mayo de 1,815".
Dos puntos principales forman su contenido: aprueba la elección que los
vecinos hicieron de Síndico Procurador y autoriza al nuevo funcionario para que promuev" "todo lo que conduzca al beneficio de los habitantes ...
procurando la extensión" del vecindario "por la parte más alta para que
gocen de buena salud".
Eficaz gestión del Procurador. Al año siguiente, en 1816, el Síndico inicia
su trascendental tarea con la petición que elevó ante el Subdelegado.
En los dos pasajes medulares del ocurso leemos:
D . José Manuel Cantú, Procurador Sindico del común de este Valle
de. San Mateo del Pilón. .. digo: que siendo conveniente para el bien
público de este Valle se termíne su plantación y delineación en la parte más alta, conforme a la orden del Gobernador de la Provincia . .. se
me hace preciso hacer a V. presente que D. Juan de Ldm, vecino que
fue de este Valle, y marido de Da. Josefa Fernández Vallejo, otorgó a
favor de la fábrica de esta Santa I glesia . .. una escritura de hipoteca
de. un Cuarto de Tierra con su agua correspondiente de la Hacienda
de Nuestra Señora de R egla" .. .
Y después de referir en el curso de su exposición la historia del terreno hipotecado termina pidiendo al Subdelegado que "se s.irva mandar medir dicho Cuarto de Tierra. . . señalándose, primero, el sitio para Iglesia, Plaza,
Casas R eales y Plazuela, con casas de Curato y para la Escuela, se proceda a
la formación de calles y demás con arreglo a las Ordenanzas".
El Subdelegado, un gallego llamado D. Vicente Antonio López Fonseca,
hombre culto, enérgico y progresista, dictó esta breve, pero significativa providencia:

424

Procédase a verificar como pide el Síndico Procurador.
Y para que su auto tuviera inmediato cumplimiento giró cítación a colindantes y compartes, nombró medidor, y el día 27 de marzo de 1816 con la
asistencia del propio Subdelegado, el Procurador, el Cura Párroco y '~muchas
personas" se comenzó la medida del Cuarto de Caballería hipotecado por
don Juan de León en 1754.
El perímetro de la tierra medida debía ser un cuadrado de trescientas noventa varas de l~ngitud por cada lado, pero con la dm,ación de cien varas que
por uno de los linderos hizo la Sra. doña María Petra Gómez de Castro, condueña de la Hacienda de Nuestra Señora de Regla, resultó una figura de rectángulo.
R eparto de solares. Concluido el deslinde y demarcación del Cuarto de
Tierra, el Subdelegado y el Síndico procedieron a la delineación de calles y
cuadras.
La cabecera del Valle aumentó la su¡Jcrficie destinada a viviendas en doce cuadras o manzanas regulares, de ocho solares de igual superficie cada
uno; una cuadra para Plaza y otra para el edificio de la Iglesia, más algunos lotes de diversos tamaños.
La delineación y trazo de la parte nueva del vecindario fue tarea muy complicada porque se trataba de armonizar el primitivo caserío, verdadero laberinto de caminos callejones y senderos, con el "nuevo repueble" que se
caracteriza por lo recto y bien orientado de sus talles y el tamaño uniforme
de las cuadras. El autor y director de esta obra fue el Br. D. José Antonio
Gu tiérrez de Lara.
Las autoridades y los vecinos distinguieron a las personas de más valía social, que titulaban "beneméritos", con la entrega de un solar sin gravamen
ni pago alguno. Gozaron de tal privilegio, únicamente, el Cura D. José Antonio Gutiérrez de tara, el ex-insUigente don Pedro Noseda, el maestro de
primeras letras don Vicente Secundino Pérez Posada y los artesanos que sirvieron de medidores.
El primero porque "gratuitamente se ofreció a hacer la medida del Cuarto de Caballería. . . y porque se ha comprometido a enseñar a los niños la
carrera de las letras" .. . El segundo, puntualiza el Síndico, "es uno de los
sujetos que deben ser preferidos por razón del ministerio que ejerce en utilidad de la buena educación y enseñanza de la juventud". Al Sr. Pérez Posada
"por las mismas circunstancias que concurren en D. Pedro Noseda".
A José Exiquio Silva y José Francisco García "en atención al mérito contraído. . . atendiendo personalmente a medir y demarcar, sin estipendio alguno ... "

425
• H-28

�El primer mapa o plano de San Mateo. El mencionado sacerdote,_Br. Gutiérrez de Lara, levantó el mapa de la población, realizando repebmos, un
verdadero prodigio de agrimensura al armonizar el antiguo con el "nuevo repueble".
Las calles, las primeras que merecen ese nombre en el Valle del Pilón, se
bautizaron con nombres pintorescos y evocadores: los dos viejos caminos que
salian de la Plaza antigua se convirtieron, uno en la Calle Fundadora (hoy
Escobedo), el otro en la Calle de las Chatas {ahora Ju~rez). Un angosto
trayecto de la segunda recibió el nombre de Estrecho de Gibraltar.
Entre las nuevas figuran la Calle de los Sauces, la del Conejo, la de las
Amapolas, la del Camaleón y la de la Gracia que c?rrcspond~ a las que
actualmente Llevan los nombres de Zaragoza, Cuauhterooc, Bohvar, Guerrero y Parás, respectivamente.
El Cuarto de Tierra deslindado representa, en nuestros; días, el primer
cuadro de la ciudad de Monte-Morelos.

•
PARÉNTESIS: Historia de una ficci6n. Abramos aquí un paréntesis en el
relato de esta verídica historia a fin de completar la tarea del investigador.
Nos sentimos obligados, no sólo a exponer la verdad, sino a explicar, a desentrañar el origen de la ficción histórica de San Mateo.
Volvamos al Archivo Municipal, fuente valiosísima y confiable de nuestras investiaaciones. De ella obtenemos datos que nos informan quiénes, Y
cuándo, in:entaron la historia de iina villa de San Mateo del Pilón.

Aparecen los " Autos d e 1701. A más de cien años de distancia de los sucesos de 1701 el vecindario del Pilón tiene noticia, por ptimera vez, de que
existe un expediente intitulado '"Autos de la Fundación de la Nueva Villa
del Valle del Pilón".
Un funcionario del siglo pasado, refiriéndose al descubrimiento d el expedient,e en Monterrey, precisa que " apareció en el archivo de esta capital en
el año de 1821, en que lo arregló el Sr. Diputado actual C. Lic. Juan Bautista de Arizpe" .. .
La lectura de este documento, su interpretación y empleo dan origen a la
Jeyenda de Ja viJla de San Mateo, que oculta y suplanta a la historia del vecindario o congregación parroquial de1 Valle del Pilón.
El Síndico del Ayuntamiento de 1824, D. José Ma. Barbosa, hábil litigante, Secretario perpetuo de Subdelegados, Corporaciones Municipales y del

426

J U2gado Eclesiástico, es el portavoz de-! vecindario y el principal coautor de
la pseudo-historia.
Cómo se. dio vigencia al expediente. Ignorando los vecinos la suerte que
había corrido la petición de los hacendados en el año de 1701 y los graves
tropiezos que la iniciativa de fundar villa encontró de parte de los terratenientes del sur del Pilón, del Cabildo, Justicia y Regimiento de la villa de
San Juan de Cadereyta y del Cura de la misma población, pusieron en práctica un socorrido procedimiento, de aquellos tiempos, para dar validez a los
"Autos" : mediante una peregrina "información de testigos" trataron de explicar la existencia de los "Autos de Fundación" en el Archivo de Monterrey
y las posibles causas por las cuales la supuesta villa de San Mateo quedó «degradada en Valle!' o, p'ara decirlo con propiedad, en congregación parroquial.
Dos metas se proponían alcanzar: la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y la "restitución" de la categoría de villa. El título del expediente
responde a la primera, reza así:
Informaci6n de testigos sobre los puntos y lugares que deberían comprender los dos Sitios de ganado menor donados para la fundación de
la villa de San Mateo del Pilón.
Fue satisfecha a petición del Síndico Barbosa por el Alcalde de Segunda
Elección.
Al común q,u e represento ( expresa el Procurador mencionado) conviene, se sirva la justificación de vos, previa informaci6n de los testigos que presentaré, examinándolos conforme el tenor del documento
que, con la debida solemnidad y juramento de estilo presento y suplico
se me devuelva como también la orden de remisión original para los
efectos que convengan.
El Alcalde haee constav que procede la información "sobre el tenor del
expediente de fundación de esta villa que original tenemos a la vista".
Seis fueron los testigados examinados. Uno de ellos dice: "Lo cierto es
que el que declara nunca oyó ni supo de tal fundación ni erección de villa hasta
hoy o poco tiempo hace que ha entendido se halló ese antiguo expediente
en el Archivo de Monterrey''. Otro, para explicar la -ignorancia del documento, por tanto tiempo, declara: «No es inconcebible el orden de estos sucesos, supuesto que no habiendo habido, hasta ahora, Síndico del común ni
Ayuntamiento que tomasen el interés directo por la prosperidad y aumentos

427

�de este desgraciado vecindario fue consecuencia forzosa la pérdida u ocultación de sus intereses".
La "información de testigos" se completó con una "vista de ojos" al terreno.

Y con tan escasos y vagos elementos de prueba: una información de testigos, una vista de ojos y el cálculo apreciativo de la distancia de la loma de
Mascorro al centro del vecindario dieron validez al documento, actualizaron los "Autos" de 1701, en 1824.

En busca de los dos sitios. Para localizar los dos Sitios de ganado menor
donados en el año de 1701 parten el Síndico Barbosa y sus testigos de una
deleznable premisa, y es ésta: La Iglesia Parroquial y su congregación de
vecinos, de la que ellos forman parte, ocupan el terreno que señaló, según los
,
"Autos", el Fiscal (designado por el Gobernador Vergara) "para que en el
se fundase la Iglesia Parroquial de dicha villa" ...
En consecuencia buscan en las tierras, alrededor de su vecindario, las que
tengan alguna de las condiciones estipuladas en el documento: el punto de
partida de las medidas, la loma de la 'Vaquería", pues los donantes de los
dos Sitios expresan: "los señalamos desde la loma que llaman de la Vaquería el río abajo hasta donde lleguen sus términos y medidas".
¿ Dónde ubicaron los dos Sitios de ganado menor ofrecidos por los hacendados Cantú y Peñalosa?
El acta levantada con motivo de la "localización" nos entera:
"Yo, el mencionado Alcalde y Juez Receptor en estas diligencias. . . me
contraje al auto decretado de la vista de ojos del terreno que se ventila por
pertenencia de esta villa, contenido en los dos Sitios de gana:Io menor que
deben hallarse, según la información, en los términos del contiguo pueblo de
Purificación" . ..

Contrasentidos. Realicemos nuestro examen haciendo notar que los testigos del Síndico Barbosa que hasta 1821 ignoraron el documento y la erección
de villa, tácitamente dan a entender que estaban enterados de que el lugar
señalado por el Fiscal para 1a Iglesia y vecinos quedaba al término, exacto,
de las medidas que comenzaron en la loma de Mascorro (para ellos loma de
la Vaquería), como si de intento los supuestos fundadores hubieran escogido para la "Nueva Villa" el paraje menos adecuado y más insalubre para vivir, pudiendo haber optado por el que catorce años después ( 1715) señaló,
para los indígenas, el Lic. D. Francisco Barbadillo Vitoiia, y el cual puede
considerarse como el mejor de Ja comarca.
En la "información" de 1824 se asienta "y desde dicha loma bajamos para el río en que se nos mostró por el guía e1 punto donde muy antiguamente
debe haber habido una presa y para el más cómodo riego la subieron y mejoraron más arriba donde se halla la Torna de la primera acequia q,ue tienen
en cor'l'iente y disfmtan aún los naturales de este pueblo, cuya acequia, por
lo visto y la constante tradición es la misma que se sacó catorce años antes
de la fundación de este pueble, por los que se constituyeron fundadores y benefactores de la villa del Pilón".
En el documento de 1701, la cláusula relativa a la Saca de agua puntualiza lo siguiente:

La "vista de ojo '. Para comprobar la "información" hace constar el Alcalde y Juez Receptor: "Me dirigí con la comit-iva al punto nombrado la lomita de Mascorro * en su eminencia. Tendimos la vista para el lindero que
citan las medidas de este pueblo de Purificación en los vestigios Y ruinas de
la casa que fue de Bartolomé de Quintanilla, y graduamos, a buen cálculo,
que desde esta loma de Mascorro a las dichas ruinas... habrá muy poco más
de un cuarto de legua ... y siguiendo la vista de ojos por todo el terreno que
comprende la distancia que hay desde la precitada casa arruinada de Bartolomé de QuintanilJa. . . opinamos, confonnes, habrá desde ella al centro del
vecindario de la villa del Pilón una legua, que es la que se sabe por las medidas del pueblo. R esulta que el terreno uisto importa las seis mil setecientas setenta y seis varas que, debe haber, correspondientes a la longitud ~e
Oriente a Ponie11te que contienen los dos Sitios de ganado menor cuestionados".

* Los testigos afirman que la lomita de Mascorro es la "loma de la Vaquería", que
en opini6n de uno de ellos "pudo haber cambiado de nombre, pero no de lugar"•
428

Obligándome yo el Sargento Mayor Carlos Cantú y Sargento Mayor
Nicolás de Medina Cortés a que dentro de año y medio sacaremos del
dicho río Saca de agua a nuestra costa, poniéndola dentro de la dicha
villa y en la parte y lugar que para ello se tomare posesión para uso y
servicio de sus vecinos".

Y en la vista de ojos al lugar donde "caen los dos Sitios" el Fiscal compele a los Sargentos Mayores al cumpl.i.rniento de lo ofrecido: "Dijo: señalaba y señaló por puesto aquel lugar para que en él se fundase Ja Iglesia Parroquial de dicha villa y que en el dicho lugar cumpliesen los dichos Sargentos Mayores .. . el ponerle dicha agua" ...
Saltan a primera vista las incongruencias que hay entre el contenido de
1os Autos de 1701 por una parte y la "información de testigos'' y vista de
ojos de 1824 poi::_ la otra, en relación con el lugar y focha que determinan para Ja Saca de agua: mientras que los Sargentos Mayores Cantú y Medina
429

�Cortés se obligan a poner el agua "dentro de fa dicha villa", el Síndico Barbosa y el Alcalde y su comitiva pretenden localizar la Saca de a,,,aua destinada
a la "Nueva Villa" a seis mil setecientos setenta y seis varas del "centro del
vecindario de la villa del Pilón"; Ja confunden (casi podríamos afirmar que
a sabiendas) con la Toma llamada de Purificación, destinada para el "uso
y servicio') del pueblo de indios del mismo nombre, no para el "uso y servicio" de los vecinos de la congregación parroquial de San Mateo.
El primitivo vecindario del Pilón ocupaba un estrecho terreno entre la acequia de Nuestra Señora de Regla y el Río del Pilón, como lo demuestra el
mapa del Br. D. Antonio Gutiérrez de Lara. De las aguas de esta acequia y
del río hacían uso los moradores del vecindario del Pilón y no de las aguas
del acueducto a que se refieren los funcionarios del siglo pasado.
Si aceptamos la tesis del Procurador tendríamos que convenir en que los
Sres. Cantú y Medina Cortés no cumplieron con su obligación de poner el
agua "dentro de la dicha villa''. Además resulta inconcebible que si el agµa
era para "uso y servicio" de los pobladores de la "Nueva Villa" sus donantes la hicieron pasar a una distancia no menor de cuatro kilómetros, obligando a los vecinos a recorrer tan largo trayecto) río arriba y a tener que pasar por la acequia de Nuestra Señora de Regla para disponer del caudal que,
según el Síndico, les pertenecía.
Los Sargentos Mayores aludidos se comprometieron a sacar el agua y ponerla en corriente ••dentro de año y medio" es decir para mediados de 1702;
pero el Alcalde, el Síndico y sus testigos "los obligan" a sacarla "catorce
años antes de la fundación" del pueblo de indios, esto es en el año de 1701.
Y sw-gen las preguntas: ¿ Por qué aparece el vecindario (la supuesta villa)
junto a una Saca de agua, a una acequia distinta y a una distancia tan considerable de la que según el Síndico y las autoridades del tantas veces citado
año de 1824 lei destinaron los "fundadores''?
Si el agua prometida debía estar a1 alcance de los vecinos "para el uso y
servicio" ¿por qué la localizan, posteríormente, inaccesible a los interesados?
Testamento Clave. La respuesta nos la da el castellano D. Alonso Garrido en su testamento que data del año de 1718. En los pasajes relativos manifiesta:
Yo, D. Alonso Garrido, natural de los Reinos de- Castilla .. . declaro
que al juro dicho Sr. General D. Alonso de L eón, mi suegro, me había
ofrecido dos mil pesos en reales, los cuales se redujeron a. . . y a un
Sitio de tieiTTa que tuve en este Valle, en el cual está puesto, hoy, un
pueblo de indios nombrado Purificacíón por violento despojo que de
él se me hizo . .. Itt.-Que a1 tiempo cuando nos partimos. .. la legíti-

430

ma paterna y materna me cupo a mi .. otro medio Sitio a lindes del referido, del cual, se me despojó también para dicho pueblo.-Asimis.mo
declaro que en el Sitio ::v medio de tierra mencionado saqué una acequia con que hice una labor de pan-coger. .. la cual carteé de mi cauda/, con alguna ayuda que tuve para los bastimentos. de mi hermano el
Sargento Mayor Alonso de León . ..

Las tierras y la Saca de agua que se localizan "en los términos del contiguo Pueblo de Purificación" pertenecieron a don Alonso Garrido, no a don
Carlos Cantú ni a don Diego de Peñalosa.
Los ocursos del Síndico Barbosa. Sin embargo, con los "Autos" de 1701 y
los documentos elaborados por el Alcalde de egunda Elección, el Síndico
Barbosa se presenta ante las autoridades superiores del Estado con objeto de
demandar la "restitución" de los dos Sitios de ganado menor y el título de
villa parn el vecindario del Pilón.
En sus ocursos el Síndico citado escribe una fantástica. historia del Pilón,
una relación de "fueros y derechos" basada en las hipótesis y suposiciones que
contienen la irúormación testimonial y el acta de la vista de ojos.
Se transcriben los pasajes más salientes de los dos escritos del Procllrador Síndico :
Y desde entonces, año de 1715, quedó sofocada mi villa, degrndada
en valle, aunq,ue sólo contenía haciendas y sin Ayuntamiento, gobernada, primero por T enientes de Alcalde y después _bor Alcaldes M ayo res y Subdelegados que con una carta se ponían y con otra se quitaban.

Culpa de la degradación al fundador de las Misiones del Valle: ''D.
Francisco Barbadillo Vitoria, togado de la Audiencia de México. . . fue el
autor, el Nerón &lt;lee: nuestro exterminio", opina temeraria.mente el Síndico,
dando a entender que, en aquel año de 1715, las tienas ofrecidas para asiento de la villa se dieron para fundo de la Misión.
El Síndico sigue creando su historia. Alaba a los hacendados: "Después
de tranquilo el país. . . se congregan con filantropía, en competente número
de hacendados y pretendieron y consiguieron Cura de almas. .. erigiendo, en
seguida su valle en villa. Su gobierno, ingrato, paraliza. sus miras y deseos1
retiene el expediente dándole carpetazo en el archivo de esta ciudad, y a
pocos años los despoja, violentamente y escandalosamente de esas tierras
1aboreadas" ...
En el otro ocurso los denigra y los calumnia: "Los mismos sus filantró-

431

�picos fundadores, dominados de la ambición y sórdida avancra, según entiendo, paralizaron todo el bien de mi villa, retrayéndose de la sagrada promesa y donación que hicieron luego que consiguieron el fin que se propusieron en colocar al sobrino de Cura y aumentar su goce de aguas, con el oneroso pretexto y capcioso artificio de sacarlas del río para mi común. . . sepultando este importante e&gt;..'"p'ediente en el archivo de esta capital en que se
halló".
Disculpamos, en cierta medida, el esfuerzo del Síndico para darle vigencia al expediente de 1701 por el desconocimiento en aquella época, de los incidentes suscitados en la ciudad de México con motivo de las implicaciones
que la petición de los hacendados del. Pilón encerraba.
Mas no justificamos los desahogos que convierten sus ocursos en libelos.
Menos aún que subsista el error acerca del envío de los "Autos", ya que
disponemos de los documentos que se descom&gt;cían en el siglo pasado, los
cuales aclaran Ja existencia del e:x.pediente en el Archivo de Monterrrey.
Regresemos, por un fostante más, al año de 1701. El Escribano que redactó los "Autos de Fundación de la Nueva Villa" descifra el enigma del
original encontrado ciento veinte años más tarde. Cierra el primer capítulo de aquel suceso con estos renglones:
El original de los Autos de 1701.-En la ciudad de Nu estra S eñora
de Monterrey de el Nuevo R eyno de L eón en cuatro días del m es de
marzo de mil setecientos y un años, el General D. Juan Francisco Vergara y M endoz a, Gobernador y Capitán General... dijo: que hacía e
hizo remisión de dichos autos para ante el Exmo. Sr. Virrey de la
Nueva España para que su Excia., en vista de ellos provea lo que más
viere q,u e convenga . .. y Cl$Í lo prvveyó y firmó por ante mí el presente Escribano, de que doy feé. D. Juan de V ergara. Ante mí Ignacio
Guerra, Escribano Público y de Cámara. Concuerda con su original

Las R estituciones. El Procurador Barbosa concluye su historia con las pe-

ticiones siguien tes:
Que se confirme :v apmebe, de momento, la denominación de villa
que obtuvo hact!I ciento veintitrés años el Pilón, el cual se nombre en lo
sucesivo villa de San Mateo :v Allende . ..
Que siendo precepto fundado ~ tradición constante que los dos Sitios
de ganado menor donados para su fundación y la Saca de agua existen
entre las tierras y las aguas de P1trif icación sea restituida mi villa de
una otra como cosa que precedió .al despojo hecho /101 el tirano Barbadillo.*

Ya hemos demostrado con los textos tomados de los legajos del Archivo
Municipal que los funcionarios de 1824 sentaron una premisa falsa. Por tanto las conclusiones a que llegan son érroneas y no justifican la demanda de
"restituciones" que, por otra vía que .iniciaron algunos años antes, hubieron
logrado sin tene-r que recurrir a hipótesis tan infundada.
La Ley del R eparto. El título de villa no se confirmó, como pedía el Síndico pero se le dio una categoría política más alta.
~
La "restitución" de tierras y aguas sí tuvo éxito en gran medida.
Al convertirse los bienes de comunidad . de los indios de Purificación en
propiedad indiV1dual el vecindario del Pilón resultó favorecido como lo demuestran las "proposiciones" que tomo de Ja Ley del Reparto expedida por
el H. Congreso Constituyente del Estado.

que queda en el Archivo de mi cargo, de donde yo, el presente escribano, de mandato de el Sr. Gobernador y Capitán. General de este
Reyno mandé sacar y saqué el presente testimonio que va cierto y verdadero ...

Proposiciones". 2a. Que la Media Saca restante con su tierra correspondiente, o con la que sobre, quede a beneficio del Distrito, con la
calidad de que en las cuadras contiguas al Pilón, que deben delinearse en este, terreno, se adjudique sin la pensión de estilo a cada uno de
los exf11esados cabezas de familia . .. un solar para vivienda . ..
3a. Que de la tierra de agostadero se aplique y reserve la J1arte inmediata a la villa para sus ejidos y las otras dos restantes queden a beneficio común de indígenas y tlaxcaltecas . ..

La constancia del Escribano desvanece los cargos que el Sín~co Batbosa
hace al Gobernador y a los hacendados.
Se remitió al Virrey el "testimonio, cie-rto y verdadero" de los "Autos" de
1701, pero el original que había guardado el Escribano quedó en Monterrey,
y no puede ser otro que el documento que en 1821 encontró el Lic. don Juan
Bautista de Arizpe.

* El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria justifica la expropiaczon de tierras y
aguas de Garrido y demás afectados con la cláusula bajo la cual el Gobernador don
Martín de Zavala. otorgó la merced; "Y en que si en algún tiempo se hubiere de poblar, en dicha parte1 algún pueblo o villa de españoles la deje desocupada, sacando el
ganado Y apero que tuviere y que loS que sucedieren en ellos los hayan y tengan en las
mismas condiciones con que se las concedo al dicho Alonso de León".

432

433

�La Comjsión de Justicia y Peticiones temúna su dictamen con la siguiente, reveladora, consideración:
Con esta medida cree la Cómisión conciliar en lo posible los intereses de ambos pueblos con los del Pilón el que, aunque no queda suficientemente- reintegrado 6'11 virtud de no alcanzar la tierra que se le
aplica a cubrir la que por su fundación le corresponde, queda, no obstante, auxiliado en lo posible concediéndole lo indicado en las pro posiciones 2a. y 3a., siendo igualme-nte benéfica esta providencia a los mismos hijos de Purificación por cuanto ádc.más de conservar la.r propiedades que a virtud de este dictamen se les asignan, suficientes para su
manutención, logran la ventaja de formar como hasta el día un solo
pueblo con el Pilón.

Así fue sancionada, se le dio fuerza legal a la ficción que forjaron el Sín'dico don José Ma. Barbosa y sus testigos; así convirtieron un legajo que era
una mera curiosidad histórica, una simple petición de licencia, en un instrumento de restituciones, pasando por sobre todos aquellos puntos que en el
p'ropio expediente contradecían sus empeños.
El nombre de Villa de San Mateo del Pilón. Seguramente que quienes hayan seguido la exposición sobre el origen de la ciudad de Mont-e-Morelos,
se preguntarán: ¿De dónde. se tomó el nombre del autor de uno de los Evangelios para distinguir al primitivo vecindario del Pilón?
En la merced de tierras y aguas otorgada en 1637 al capitán Alonso de
León, por el gobernador don Martín de Zavala existe agregado un documento sobre ratificación de linderos. En este último encontramos por primera vez el nombre de San Mateo impuesto a la primera Hacienda de labor
que se fundó en el Valle, a márgenes del Arroyo del Pilón, una legua al norte del lugar que hoy ocupa Monte-Morelos.

El general don Juan de Zava!a, juez de Medidas, la menciona en uno de
sus autos:
En la Hacienda de San Mateo que es en el Valle del Pilón del Capitán AlonsQ de. L e6n en veinte y cuatro días del mes de abril de mil
seiscientos y cincuenta y tres años . ..
El nombre de la Hacienda. de San Mateo del Pilón se sustituyó por el de
Pilón Viejo para distinguir la antigua Hacienda del capitán De León de la
que fundó su hijo, el General del mismo nombre, a orillas del río.

434

El Receptor del Lic. Barbadillo y Vitoria al medir las tierras de la Misión
de Purificación aclara que "remató" con noventa y seis cordeladas en uno
de los rumbos "por no pasar a un montecillo de piedras y tierra árida en
el camino que va del Pilón Viejo al Nuevo" ...
El primitivo vecindario parroquial adoptó el nombre de la Hacienda y, no
encontrándose en los "Autos" de 1701 el nombre de la "Nueva Villa'', supusieron las gentes de 1824 que, tácitam1mte, debía entenderse que era el
mismo de San Mateo, fundándose en que "desde un principio lo llamaron
Valle de San Mateo del Pilón por la devoción que a este grande Apóstol
profesaba el Capitán de León". La tradición completó la ficción histórica.
La supuesta confirmación del Rey Carlos III. A mediados del siglo pasado
un Secretario del Ayuntamiento descubre un expediente que lleva esta leyenda:
Títulos de las tierras y aguas qp.e son de los naturales del Pueblo de
San Mateo del Pilón, en la Provincia del Nuevo Reyno de León. Año
de 1765.
Corresponde a la queja presentada por los indios de una de las Misiones del Valle en contra de un español que los perjudicaba con su hacienda
de ovejas.
El Rey se concreta a ordenar que se marquen "en regla los linderos de sus
legítimas pertenencias" al pueblo. No alude a villa alguna ni habla de confirmación de ese titulo.
El expediente forma parte del archivo de los pueblos de indios, cuyos documentos fueron recogidos por el Ayuntamiento del Pilón cuando suprimió
los Cabildos indígenas a fines de 1822,
Guiándose por el título, sin un serio examen del contenido del expediente que trata de problemas de indígenas, el Secretario de aquella época lo
agregó a los "Autos" de 1701, suponiendo que era la confirmación de la villa de San Mateo.
Así se inventó la historia de una Villa de San Mateo del Pilón.
Cerremos él paréntesis y reanudemos la Historia verdadera del vecindario
de San Mateo.

•
La Municipalidad del Valle de!,, San Mateo del Pilón. El Síndico de 1824,
don José Ma . .Barbosa, en ocurso quq eleva el H. Congreso del Estado pidiendo la restitución de tierras, proporciona infonnes sobre la condición política

435

�del Valle, durante más de cien años. En la mezcla que hace de suposiciones y
reAlidades para tratar de explicar por qué San Mateo no es villa, sino Valle,
expone, como se anota en página anterior, que el Valle fue gobernado: "primero por Tenientes y después por Alcaldes Mayores y Subdelegados que con
una carta se ponían y con otra se quitaban" ...
Y así sin Ayuntamiento estuvo el Valle del Pilón basta el año de 1814.
La Constitución de Cádiz ordenaba, en la parte relativa a gobierno de las
provincias y los pueblos, que se establecieran ''Ayuntamientos de elección
popular, eligiendo los vecinos de cada lugar, anualmente, electores de todos
los pueblos que nos los tenían y en que por su población podían formarse" .
Como consecuencia de la disposición citada el Valle de San Mateo eligió su primer Ayuntamiento. Lo presidió el criollo don Pedro José Ballesteros.
Su existencia fue efímera. Restablecido el absolutismo en España, el Pilón
volvió al anterior sistema de gobierno de Subdelegados.
En el año de 1820, restituido el sistema constitucional, el Valle de San
Mateo organiza definitivamente su municipalidad.

rrey, 28 de mayo de 1825. Rafael de Llano, Presidente. Pedro Antonio
de Ez~al, Diputado Secretario. Juan Bautista de Arizpe, Diputado Secretano.
Por tanto, mando se imprima, publique, cirwle y se le dé el debido
cumplimiento. Dado en Monterrey a 28 de mayo de 1825. José Antonio Rodríguez. Miguel Margáin, Secretario.

Esta es la verdadera Historia del origen y desenvolvimiento de MonteMorelos.

De Valle a Ciudad. A moción del Diputado don José Ma. Parás Ballesteros, distinguido estadista nuevoleonés, oriundo del Pilón, la cabecera del
Valle se elevó a la categoría de ciudad.
La trascendental iniciativa toma forma legal en el Decreto No. 39 que a
la letra dice:
"Gobierno del Estado Libre de Nuevo León. El C. José Antonio Rodríguez, Gobernador del Estado Libre de Nuevo León, a todos sus habitantes
hago saber: Qm,: et Honorable Congreso del Estado ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Número 39.-El Congreso Constituyente del Estado de Nu evo León
q,u eriendo se conserve. entre sus habitantes la m(Ís grata memoria de los
grandiosos servicios que por la libertad de la Patria hizo el benemérito
ciudadano José María Morelos, y por los particulares que le mereció
este Estado como su R epresentante en las Cortes de Apatzíngán, ha tenido a bien decretar lo siguiente:
Artículo Jo. Se concede el título de ciudad al lugar conocido en
este Estado con el nombre de Valle del Pilón.
Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominacwn d~ M onte-Morelos.
T endrálo entendido el Gobernador del Estado mandándolo publicar y circular en los lugares comprensivos del mismo Estado. Monte-

436

437

�LA HISTORIA OLMECA
foNA.CIO BERNAL

Director del Museo Nacional de
Antropología e Historia. México.

EL APELATIVO ÜLMEGA HA smo muy discutido y con mucha razón. Significa ' habitante del país del hule" y por ello corresponde a todos los que han
v~vido en esa área. Se aplica concretamente a 1a antigua civilización arqueológica así_ como a otro grupo muy importante que las fuentes históricas llaman olmeca y cuyo centro estuvo casi dos mil años más tarde en e] valle de
Puebla. Para evitar confusiones entre los primeros olmecas, los habüantes
posteriores de la región y los olmecas de las fuentes históricas, se propuso
desde 1942, designar a los más antiguos como "cultura de la Venta" y posteriormente W. Jiménez Moreno, en la conferencia de Mesa Redónda de la
Sociedad Mexicana de Antropología reunida en Tuxtla, había propuesto llamarlos pre-olmecas y ha utilizado también el término tenocelome. Aunque
cualquiera de estas designaciones clarificaría el enredo, la práctica no las ha
aceptado y se han venido llamando "olmeca" entre comillas. Como n este
libro 1 la cultura de La Venta o Tenocelome o "olmeca" jugará un papel
mucho más importante que el de cualquiera de sus homónimos, prefiero llamarla simplemente olmeca por muy justamente criticada que sea la costumbre de dar nombres étnicos a culturas solamente arqueológicas. Además
no hay que olvidar, como ya lo notó Drucker ( 1952), que el término ''La
Venta" no se refiere sino a un sitio y a una época de la cultura Olmeca.
Asimismo llamaré olmecoides a los habitantes de varios sitios (Monte Albán, !zapa, etc.) más o menos contemporáneos que tienen una serie de rasgos olmecas pero cuyo estilo muestra diferencias muy notables debidas a la
mezcla con grupos locales que no son olmecas; !Jamaré olmecas coloniales a
lo sitios donde junto a la cultura local aparece la cultura olmeca no realJ

El Mundo Olmeca, obra en prensa.

439

�;

mente confundida, sobre todo al principio, sino anexa es decir, que sugieren
lugares colonizados por los olmecas pero habitados también y sobre todo por
los pueblos locales (sitios de Veracruz, Tlatilco Chalcatzingo, Guerrero).
Post-olmecas entonces serán los habitantes de la región, herederos directos
o no de los olmecas, en donde ya no predomina la cultura olmeca (Cerro de
las Mesas, Tres Zapotes Superior). finalmente olmecas históricos serán los
de las fuentes escritas, término que en realidad no tiene mayor valor 'tnico
ya que parece haberse aplicado a diferentes pueblos en varias épocas.
E evidente que cualquiera que sea el tiempo que baya tardado la cultura olmeca en nacer, crear y morir, hubo etapa en llo y que no todo corresponde al mismo período. Una cultura nunca es estática. Entonces es necesario discutir las épocas por las que pasó el mundo olmeca y las fechas de
esas 'pocas.
La época que llamo Olmeca I (véase tabla } procede inmediatamente al
inicio de la civilización y es su antecedente directo. Pero está basada en un
larguísimo período durante el cual fueron lentamente vencidos los retos originales: el hombre domesticó las plantas y supo aprovecharlas; ya vivía en
comunidades permanentes formadas por aldeas y caseríos; ya fabricaba cerámica, tejía telas de algodón y de fibras, bacía canastas y petates, pulia la
piedra; lo regía una organización social basada en el parentesco y finalmente practicaba la magia.
Esta cultura baja que había tardado milenios en formarse, ocupaba vastas
regiones del continente americano. En algunas áreas limitadas, hacia el fin
del primer milenio antes de Cristo, empezaron a surgir avances más importantes que podemos reconocer por la aparición de estilos regionales. El área
olmeca fue una de aquellas donde comenzó una especialización que había de
distinguirla de las demás. Esto ocurre a partir de 1200 a. . Entonces se
empieza - modestamente- a forjar el estilo que florecerá en esa área desde
el año 800 a. C.
P ro existe el problema de que este estilo y hacia esa fecha no sólo se encuentra en el área olmeca sino en diversos sitios como Tlatilco en su fase
transicional. Entonces parecería como si el estilo olmeca no hubiera nacido
en el área donde después se desarrolló sino n una región muchísimo más
vasta, de hecho en toda la que siglos después será Mesoamérica, o tal vez aún
en una región distinta como Guerrero o Oaxa a ya que de allí provienen muchos objetos característicos del stilo. Por otro lado las fechas de Carbono 14
sólo se conocen desde hace poco, por lo que era imp~sible juzgar la antigüedad de los varios sitios. Por todo llo Covarmbias pensó (y originalmente
también Piña), que el estilo s originó n otro lado y que la zona olmeca era
más bien una área de refugio. hora es difícil defender esta posición porque

440

las fechas de C. 14 indican una onsiderable anli::,aü dad para La V nta y sobre todo porque mientras en la zona 0lme a el estilo que lleva su nombre
• el únicu que aparece -lo que indica no está mezclado a influencias extrafias- en las demás regiones los objetos de estilo olmeca son esporádicos y
están asociados o cuando menos precedidos por otros objetos obviamente local• y p rteneciente a una tradición distima.
Pero hay toda ía más. Los objetos de tipo olmeca que aparecen en este
período on principalmenle figurillas de barro -bab)' face mujer bonita o
figuras huecas. Todas éstas más bien parecen el resultado de la fusión de dos
estilo : el oJmeca y el local.
fgualm nte importante es que nt:re los rasgos olmecas que encontramos
c·parcidos en varios itios de Me oamérica antes d 800 a. O., niuguno nos
autoriza a pensar en civilización sino n una cultura avanzada pero que no
ha Jleo-ado al nivel de civilizada. Son rasgo cerámicos, formas de figurillas,
molí os decorativos, el jaguar, etc. . . pero no Ja planificación o la gran esultura. Así e ta primera difusión corresponde a una época anterior al auge
de La Venta.
Más probable es que aún antes del apogeo olmeca ya algunos de sus rasgos culturales se hayan difundido hasta el aUe de México y otras áreas. o
podemos pensar que e ta difusión
haya hecho en las mismas formas que
la ocurrida durante la época 800-400 a. ., ya que no pensamos qu antes
de esta fecha hubiera un poder olmeca ni una organización seria de co.
merciantes o guerreros. P ro hay otra forma que creo fue la que jugó y que
es típica n muchos otros lugares del mundo. La difusión de una idea religíosa, en este caso del culto del jaguar. En efecto las figurillas baby face y las
huecas están relacionadas con el jaguar y nos parece sorprendente que este
animal baya sido importante en el vaUe de México o en cJ Altiplano en
general, donde no es conocido. Podemos p nsar en que durante lo años
1200 a 800 a. C., 1 culto del jaguar ya e taba formado en el mundo olmeca
y así se difundió como una idea religiosa. De hecho e seguro que ya estaba
pre nte en el ,u-ea puesto que desde 800 tenemos en La Venta sus manifestaciones, no como primeros balbuceos de un arte, de una religión, sino
en forma total, indudablemente significando un período pr vio de laboración tanto ritual como artística.
Pero para afirmar este punto de i ta es n cesario comprobar si en los sitios del área olme a existen desde el año 1200 a. ., los antecedentes de la
ultura que florecerá después. Esto pare.ce ser exactamente lo que ocurre en
lo dos únicos sitios olme a e&gt;.'])lorado , La enta y Tres Zapotes. En ambos J1ay r Los indudabl d un periodo anterior al del auge, y restos qu
l:)

441

�,

con-espond n al p ríodo 1200-800 a. C.· n ellos ya aparece el
que no la técnica que predominará despu' .

tilo aun-

En La enta, el período Olmeca I, tá establecido por más que todavía
no se conozca bien. e reconoc tanto porque lo habitantes de la época 01meca II, empl aron barro que removieron de edificios onstruidos ant de
ella, orno porque lo primeros dificios de ta ~p a Olmeca II contenían
materiales cultural obviamente más antiguos y que por tanto tienen que
corresponder a los readore del período lmeca I. Además Piña Chán (1964:
18), encontró e te período aún 'in situ' n los pozos que excavó debajo d
una capa de arena y que produjeron en tre ni eles e tratigr-'afi os materiale es ncialmentc cerámi o y srguram nte anteriore a lo edificio y anteriores al año 800. on, pu , muchas las probabilidade d que ya n la
época olmeca I hubiera existido un entro ccr monial que más tarde fuera enteramente destruido hacia el año 800, por los habitan
del período olmeca II (Base I).
Lo mismo ocurr en Tr -Zapotes. AJ xca ar la trinchera 26 se encontró
una capa de ceniza vol ánica debajo de la cual había cerámica que necesariamente e anterior. El período repte ntado por esta cerámica se ha nombrado Tr Zapotes Inferior. obre la capa de eniza, s decir, posterior
a ella, hubo abundante cerámica. orrespond a la época Tres Zapotes Medio. Por comparación e vid nte que este período Tres Zapotes Medio resulta ontemporáneo a La Venta Il, es decir po terior al año 800. Entonces el período Tr Zapotes Inferior ti ne que r anterior al año 800 y contemporáneo, por tanto al período 1200-800 a. C. que llamamos Olmeca I.
Además es evidente por su tipología qu la cerámica Tres Zapotes Medio
es una continuación cultural d Ja cerámica Trc Zapotes Inferior, lo que indica que se trata de cambios ocunidos dentro de una cultura d bidos al paso
del tiempo, y no a influencias e.xtemas o a Ja llegada d pu blo diferent .
Entonces podemos, en ambos sitios, demo trar que l p ríodo Olmcca J
es anterior al Olme a II. También puede a e&amp;rurarsc que te período II es
una ontinuación cultural del anterior. Por ello, e correcto si llamamos 01mcca al período II, llamar también olmeca al período I ya qu se trata del
mismo pueblo sólo que en distintas etapas de su hi toria.

í, a se antiguo patrón anc tral" he llamado Olrn ca I. La época Olm ca II que vamos a er ahora, significa no un ambio de habitant sino
una elaboración ·traordinaria del tipo aldeano de la época anterior. De
aquí el prin ipal argumento para rechazar la idea de que la cultura olmeca
se haya creado en otro lado. us raíc
stán en su propio territorio.
Si la época Oltneca II no conlien tod s los el mentos de una civilización, tán presentes cn ella muchos rasgos qu universalmente se aceptan

como constituyentes de una civilización: scultura monumental, ciudades
planifi adas y orientadas, organización social ompJ ja con sacerdot , comerciantes y trabajador s sp ializados, un excedent conómico y tal v z
un poder imperial que impone su stilo sobre áreas dif rentes. Muchos de
estos elementos van a caracterizar las civiliza iones herederas de los olmecai.
La época Olmeca II corresponde al apogeo de La V cnta. En est sitio
han podido hasta ahora distingui
uatro f asc pero deb quedar laro que
estas cuatro fases no son épocas sino ubdivision s de una sola ~poca. Corresponden a las cuatro recdificacion
ampliacion de los monumentos componentes del centro cer monial de a
nta, y n toda las onstruc ion s
se hizo una ofrenda masi a. Aproximadament ada fa dura 100 años. R unidas Jas cuatro dan unos 400 años par el p ríod Olmeca II en conjunto.
omo se ini ia hacia 800 a. . debe terminar hacia 4-00 a. C.
Todas las fases corre ponden pues a la misma 'poca cultural que sólo va
ampliándose a trav's de clJa. Durante todo el período II, La Venta fue
ocupada y conservada n perf etas ondicione .
La primera fase s inicia hacia 800 a. . E la fo ha
aproximadamente
exacta gracias a una serie de lecturas de Carbón 14, obtenidas en La enta.
En su tiempo el entro fu totalmente planifi ado y probablem nte e hizo
una de las ofrendas masivas. Poseían ya jades exquiqtos en ambos colores
gris-azuloso y verde esmeralda y se usa el inabrio.
~a idea d I entierro ofr~nda (que
casi seguram nte sólo ofrenda y no
obJcto acompañando a un mu rto) po iblem nt e té ya desde esta fase.
E probable que la difu ión y tal ez onquista olmeca iniciada -como hemos i to- en el período anterior,
haya consolidado en esta fase y de hecho sea su causa. Ello explicaría que lo olmecas hayan podido realizar tan
grandes trabajos así como importar tantas cosas. orno resultado de llo
Y~. los_ olmecas no tuvic-ron que vi ir cxclu ivamente de su propia p'roduccmn mo del tributo de otros y del comercio, lo que permitió I auge y el
g_ran desarrollo cultural. Entonces pudieron ya n gran escala, onstruir su
crndades, esculpir sus monolitos y rear u ivilización ceremonial.
~n- la fase JI se ini ian los mo aico d jaguar, hay más jades, aparecen
º~Jetitos de cristal d roca y naturalmente se recon truye el centro eremonial.
in ser seguro es probable que algunos de Jo monolitos pertenezcan a Jla.
Las do f~s final son las más rica ya que a ellas pertenec n la mayor
parte de los Jades y muchas de las s ulturas monolítica.. orre ponden al
gran apogeo de La enta, sobre todo la fase IV, cuando se construyen las
tumbas. Para entonces la ciudad estaba n I cenit y como la fruta madura, li ta para c-aer.
En coajunto este gran p ríodo llamado tradicionalmente La

enla-Tr s

442
443

�Zapotes Medio y qve llamo Olmeca lI corresponde al apogeo de estos dos
sitios y también el apogeo de la escultura en los sitios del Rfo Chiquito. Este es, evidentemente, el resultado de la evolvción intema de la ociedad olmeca y de su propio arte, aunque u extensa difusión haya traído contactos
directos con otros pueb1os, particularmente en lo lugares colonizados por
los ohnecas. Esta difusión se basaba ya no sólo en ideas religiosas sino en un
poder político unido a un auge económico en la región.
Es posible que la época Olmeca II en Rfo Chiquito y sobre todo en Tres
Zapotes se haya prolongado uno o dos siglos más que en La Venta. Piña Chán
piensa que debe llevarse hasta el año 200 a. C. En efecto el período siguiente
en Tres Zapotes, el Superior, es en part olmeca corno hemos venido definiendo esa cultura, y en parte posterior. Hay necesidad, por tanto, de interpretar los hallazgos de1 período Tres Zapotes Superior más bien tipológicarnente, lo que es peligroso.
Se ha dicho que en Tres Zapotes hay continuidad cultural. Esto es evidentemente en los períodos Inferior y Medio como hemos visto, pero el Período Svperior ya no cabe sino en parte dentro de esa continuidad. En el resto del período aparecen una serie de elementos nuevos, faltos de antecedentes locales, cuya filiación del Altiplano es irrefutable. Estas influencias extranjeras se hacen sentir fuertemente y el mundo olmeca deja de ser el predominante y el creador de ideas y cae al nivel de tantos grupos culturalmente dirigidos por otros. Creo pvede aceptarse quet allí todavía vivieron olrnecas descendientes de los originales, y que conservaban algo de su vieja
cultura, pero en tal forma transf01mada por ap01taciones extranjeras, que
ya ni podemos llamar a esa ép·oca olrneca. En La Venta ocurre 1o mismo. Esto parece suceder a partir' del primer siglo antes 'de Cri to.
Pero antes de este eclipse final hay un período que pienso va de 400 a. C.,
fin de la gran época, a 100 a.C., y que he llamado Olrneca III. Es una etapa
progresivamente decadente en la que todavía se fabrican objetos tardíos que
no encajan en ninguna otra cultura y aisladas supervivencias de la antigua
espléq,dida civilización.
Pero no sólo hay supervivencia sino que es en el período Olrneca III
cuando este pueblo inicia su postrera y tal vez más grande contribución a la
civilización: la cuenta larga.
Es curioso que al principio del descubrimiento del arte olmeca y cuando
por su perfl"Cción se consideraba ten:ía que ser un arte de la época clásica, la
estela C, primera aparición segura del Cero parecía demasiado temprana.
Ahora la juzgamos exactamente en sentido contrario. Dentro del apogeo olmeca considerado entre 800 y 400 a. C. resultaría demasiado tardía aun empleando la correlación A, y tiene que colocarse, por tanto, en el período 01-

444

meca III. Pero no sólo por este motivo pensamos que sea tardía. Tanto los
lados norte como sur de la estela tienen una especie de dragón con el cuerpo formado por volutas. Ahora bien, 1a voluta no es un elemento olmeca y
ya hemos mencionado cómo la caja de Tres Zapotes, que sí las tiene, es probablemente también tardía. Las volutas tal vez representen nubes y posiblemente evolucionaron en la serpiente emp:lumada, que tampoco es un elemento olmeca. Drucker da aún otros argumentos a favor de que la estela
sea tardía y señala que el mascarón mismo del jaguar no parece haber sido
bien entendido por el artista que lo esculpió, mostrando así que sólo copió
un elemento sin saber exactamente lo que era, tal vez porque había desaparecido de su cultura.
Pueden esgrimirse argumentos similares por_ lo que respecta a la estatuilla
de Tuxtla, la otra única cuenta larga encontrada en el área olmeca. Aquí
también, aunque la escultura es olmeca, las inscripciones calendáricas no son
ni mayas ni propiamente caben dentro del período olmeca clásico.
o hay que olvidar además que en La Venta, el centro principal, no se ha
encontrado ninguna inscripción calendárica, lo que hace sup·oner que las que
aparecen en Tres Zapotes y Tuxtla son p"osteriores a ella. Por tanto, la estela
C sería tardía en Tres Zapotes, probablemente del principio del Superior o
fines del Medio, cuando más antigua, si es que el período Medio duró allí
más que en La Venta.
Llegamos a la conclusión de que entre los olmecas tardíos y los olmecoides
se usó, aunque no con frecuencia, inscribir fechas con el sistema de la cuenta
larga, que implica necesariamente el conocimiento del cero. Resulta evidente
que estas dos fechas son anteriores a las fechas de las estelas mayas, ya que
la más antigua de éstas sólo se inscribió poco antes del año 300 d. C.
Resulta entonces que todo el sistema de la cuenta larga -ya en piedracorresponde al período Olmeca III, aun cuando, como debe haber requerido siglos para su desarrollo, pudo ha~er empezado - en madera- en la época II. Todo nos lleva a aceptar la feliz expresión de Jiménez Moreno ( 1959:
1031): ''la estela C de Tres Zapotes representaría algo equivalente al testamento de la cultura de La Venta".
En resumen creo válido pensar que el período final Olmeca III, se extiende
desde el año 400 tal vez hasta el año JOO. Empero ya para el fin la cultura
olmeca no es un foco irradiante para toda Mesoamérica, si bien, todavía queden luces aisladas capaces de inspirar grandes obras. Algunos monolitos descritos por Weyerstall o Medellin ( 1960) cabrían en esta época así como las
célebres fechas de cuenta larga. Es evidente que aun perdida su preeminencia cultural los olmecas no habían muerto y ocasionalmente creaban alguna
maravilla dentro del viejo estilo. No parece que estas supo iciones sean tan

445

�irracionales ya que tenemos numerosos ejeJ]lp1os en la historia demostrando
que las civilizaciones moribundas producen en esé. instante algunas de sus
flores más bellas, como es por ejemplo el caso de Aristóteles. Son las efímeras reanimaciones de las civilizaciones moribundas. Además esta cronología
y este punto de vista se adaptan bastante bien a las fechas obtenidas en otros
sitios contemporáneos de Mesoamérica.
Sólo así podemos aceptar las conclusiones relativas al florecimiento de La
Venta y por ende de Tres Zapotes Medio, como terminando hacia 400 a. C.
Pero si tuviéramos que incluir en esa época a la estela C, y peor aún a la estatuilla de Tuxtla sería ineludible continuar a los olmecas hasta después de
los comienzos de '1a era cristiana. La posición, aun más exagerada, que los
lleva hasta el Clásico, fue el error fundamental de las cronologías primeras
del área, y Jo que obligó a ima:.:,o"inar aislamientos culturales y otras peculiares situaciones no demostradas por la arqueología.
¿ Qué motivos ocasionaron la decadencia olmeca? Es imposible contestarlo
a ciencia cierta, pero podemos pensar en la, presión de otras áreas ya para entonces muy desarrolladas y en una evolución que despojara de su poder al
sacerdocio ya convertido en un grupo opresivo. Esto parece indicar el exceso en que cayó La Venta IV al construir las tumbas monumentales. El paso
de grupo creador a opresivo y sus resultados tal vez sea una causa de la disolución de los grandes imperios de Mesoamérica. Los olmecas, que en tantos
aspectos son ya verdaderos mesoamericanos, posiblemente ~bié~ lo hay~n
sido al iniciar el tipo de sociedad que a lo largo de toda la h1stona, produJo
esas elevaciones y caídas de estados. Caídas cíclicas, que tal vez expliquen el
por qué del concepto de la historia que tenían los mesoamericanos. Pero este tema para más tarde.
Para resumir, p'arece demostrado que los olmecas fueron los primeros en
tiempo, que alcanzaron un grado de civilización y que de ellos derivan numerosos rasgos que serán en el futuro característicos de Mesoamérica. No
es necesario repetirlos aquí, ya que Jos hemos venido mencionando a lo
largo de este capítulo, pero quisiera recalcar que se dividen en dos grupos.
Primero, todos aquellos rasgos ya no discutibles en la actualidad, como las
estelas, los altares y su posible asociación; el sistema de la cuenta larga Y el
cero; la escultura monumental, el tallado del jade, los atlantes, las cabezas
sin cuerpo, los sarcófagos de piedra, las tumbas faraónicas, los grandes adobes, los cráneos de cristal de roca, la idea de colocar ofrendas bajo las estelas, las plataformas en terrazas, las pirámides las ciudades alineadas astronómicamente, etc. Los del segundo grupo son elementos que inferimos de la
arqueología como el comercio a la mesoamericana el ejército, el estado y el
imperio, las clases sociales, la religión ceremonial.

446

Es muy posible que al tratar primero a los olmecas hayamos exagerado su
importancia o cuando menos dado esa impresión. Creemos que los olmecas fueron -los primeros en alcanzar el nivel que podemos calificar de civilizado, pero hubo otros grupos contemporáneos o casi contemporáneos que
aportaron elementos importantísimos, tan importantes como la escritura {Monte Albán), que aparece allí antes que en el .mundo Olmeca. Por otrn lado en
otras áreas surgieron grupos que también iniciaron tradiciones que luego
serán clistintivas y que si bien tomaron elementos olmecas, los llevaron mucho más lejos, o bien paralelamente iniciaron otros rasgos que desarrollaron
por canales separados a las de la corriente olmeca. Así explicamos, por ejemplo, al mundo maya. Adelante nos ocuparemos de estos pueblos.
Al desaparecer esta cultura de que hemos hablado la primera dejó un legado inmenso que fue una de las p"rincipales columnas sobre las que se había de edificar la gran civilización posterior.
Con el fin del período olmeca III~ se acaba la cultura olmeca, y el área
en la que floreció ya nunca vuelve a tener importancia. El gran foco cultural, se vuelve luz tan sólo marginal. Por ese motivo ya no intervendrá en
el curso de esta obra, puesto que ya nada aportará a la historia cultural de
la civilización Mesoamericana. Por ello, antes de abandonarla definitivamente, vamos a resumir brevemente la arqueología posterior pues aunque, repetimos, es marginal, indica -como es obvio- que la región fue habitada permanentemente, como sigue habitada en nuestros días, aun.que con una densidad muy inferior.
En La Venta, se han enconlrado entierros posteriores a la fase IV. Se piensa que el sitio fue abandonado durante el tiempo suficiente para permitir que
la arena y la vegetación re ubrieran la ciudad. Luego fue reocupada por
gente anónima que movió y mutiló los monumentos (cuando menos 24 de
los 40 conocidos) e hizo agujeros tal vez en busca - felizmente sin éxito-de los jades de las ofrendas. Cierta evidencia del área del pavimento norte
sugiere que estas gentes pudieran ser olmecas tardíos o herederos suyos, no
gente extraña venida de fuera. Más tarde parece haber una pequeña reanimación cuando dentro de la arena que ha cubierto los monumentos se hacen
modestas ofr ndas de cerámica. Parecen indicar un cambio de actitud: en
vez de espoliadores los nuevos habitantes vuelven a honrar al viejo sitio y a
respetar al antiguo dios. Luego afluyen una avalancha de influencias clásicas de Teotihuacán y de Veracruz aunque el territorio olmeca no perdió
enteramente su identidad. En el Cerro del Encanto, en el sitio Torres y en
la capa superior que encontró Piña Chán (1964: 18) hay cerámica policroma
contemporánea del clásico Veracruzano. Casi no hay, curiosamente, influencias mayas.
447

�En Tres Zapotes, también hay pruebas irrefutables de ocupac~ones p~s·
de hecho eJ Tres Zapo·tes Superior es sobre todo eso, con influencias
t «mores,
y
, •
d y,
claras de Teotihuacán y presencia de elementos del da.si~ e eracruz.
Weiant (1943: 118) encontró hachas, yugos y figurillas sonnentes. El complejo Soncautla es aún más tardío. En el resto_ del área se encu~tr'.111 cerámicas y objetos de Ja 'poca clá ica tolteca, y finalmente lo que d1stmgue la
histórica ocupación azteca.
,
.
En resumen llamamos po t-olmeca a todos estos p-enodos,, sm pensar en
secuencia genética sino ultural. La secuencia total será:

EL HÉROE TEPOZTECO
Sicoanálisis de, un mito universal

SECUENCIA DE CULTURAS EN EL ÁREA ÜLMECA

Da.

GuTIERRE

TmóN

México, D. F.

Per.íodos

Años

Segím Berna]

Post-O )meca

400-100 a. C. Olmeca III
800-400 a. C. Olmeca II
1200-800 a. C. Olmeca I

hasta el año 200.

Según Drucker, Heizer,
Squier, Weiant, etc.

EN 1909 SIGMUNDO FREun sugirió a Otto Rank, uno de sus disdpu}os, que

Según Piña Chán

Lirios, S. Marcos, Soncautla,
Tres Zapotes Superior
l (en parte) y II
Post La Venta-Tres Zapotes
uperior I (en parte)
La Venta fases I-IV. Tres
Zapotes Medio
Pre-La Venta. Tres Zapotes
Inferior.

La Venta III
La Venta II
La Venta I

escribiera un libro sobre "El mito del nacimiento del héroe".1 Por vez primera un sicoanalista estudiaba la asombrosa semejanza de las versiones que
de tale leyendas surgen en los pueblos más distintos y alejados. Los rasgo
comunes se pueden reducir a este esquema:
El héroe es hijo de padres de alta alcurnia· a menudo su progenitor es
el rey. Su concepción se verifica en circunstancias anormales · y a veces milagrosas. Un sueño o un oráculo previene al padre que el nacimiento del niño encien-a p·a ra él graves peligros. P-or consiguiente el padre ( o quien lo
representa) ordena que el recién nacido sea muerto o expuesto a un peligro
mortal: generalmente se le coloca en una canasta y se abandona a las ola,s
de un río.

El niño es salvado por animales o gente humilde. Al crecer, se entera de
su noble origen; al cabo de muchas extrañas aventuras, se venga de su padre. Su pueblo lo reconoce; y él logra fama y grandeza. 2
Esta es la historia aproximada de Moisés y de Rómulo y Remo, y literal
del Tepozteco, héroe epónimo de Tepoztlán.
Joseph Campbell, quien sicoanaliza los mitos cua1·enta años después que
Rank, en su ya clásico libro El héroe de las mil caras,3 se enterará con gusto de la leyenda arquetípica entre los pueblos civilizados de la América Media. Aquí no pueden suponerse contactos culturales; las raíces del mito es,. OrTo RANK, Der Mythus von der Geburt des Helden, en Schriften zur angewand/en Seelenkunde, Hef t 5, Viena, 1909.
' SJGMUND FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947, pp. 7-11.

• Primera edición en Nueva York, 1949. Edición española co México, 1959.

448

449
e H-30

�tán en el hombre como tal. Los difusionistas, que se basan en semejanz.as

entre las columnas mayas de Sayil y las de Bakong en Camboya 4 o de ciertos trípodes de Teotihuacán con cerámicas chmas de la dinastía Han 5 para
"demostrar" las antiguas relaciones entre Mesoamérica y Asia, tienen aquí
un nuevo motivo de meditación.
El más antiguo de los p:ersonajes históricos a quien atañe este mito es el
fundador de Babilonia, Sargón, en el siglo XXVI antes de nuestra era. Freud
reproduce el relato atribuído al propio rey, escrito en primera persona y conservado en cierta inscripción cuneiforme: 'Yo soy Sargón, el poderoso rey ...
Mi madre fue una vestal; no conocí a mi padre ... Mi madre me dio a luz
secretamente; me colocó en una canasta de juncos y me bajó en el río (Éufrates) . La corriente no me ahogó, sino me llevó a Akki, el agricultor. Akki,
por la bondad de su corazón me sacó del agua y me crió como a su propio
hijo ... Mientras trabajaba como jardinero, la diosa Istar se enamoró de mí.
Me volví rey -y durante cuarenta y cinco años he gobernado como rey".
La serie continúa con Moisés (siglo XIV a. C.), Rónmlo (siglo VIII a.
C.) y Ciro (siglo VI a. C.). También Rómulo fue hijo de vestal, sometida
al voto de castidad; le crió Acca Laurencia, mujer del pastor Fáustolo. La
semejanza de Akki y Acca es coincidental. Asimismo se atribuye a una loba el haber amamantado los mellizos fundadores de Roma.
Dos siglos después de Giro, nace en la India Chandragupta, fundador
de una ilustre dinastía, y le abandonan en un tiesto de loza a la puerta de
un establo. Allí lo encuentra nn pastor y lo cría como a su propio hijo hasta el día en que el héroe descubre su noble origen.6
En el sexto siglo de nuestra era viene al mundo, de la unión incestuosa de
dos nobles mellizos, el que será el Papa Gregorio M~ano. La madre, arrepentida, lo echa al mar en una cajita de madera; pero lo hallan unos pobres
pescadores y, naturalmente, se encargan de criarlo y educarlo. Ya adulto,
llega por un raro azar al país de sus padres, y se casa con la reina. Como la
Yocasta de Edipo, esta rnsulta ser su madre. El desdichado expía su pecado
durante diecisiete años, encadenado a un farallón en medio del mar, hasta
que lo liberan, lo conducen a Roma y en la ciudad santa lo eligen Papa.-.
• R. HEJNE·GELDER , Trqces of Indian and Southeast Asiatic Hindu-Buddist influences in Mesoamerica, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanistas,
México 1962, pp. 97-54.

• GoRDON F. EKBOLM, The possible Chinese origin o/ Teotihuacan cylindrical tripod and certain related traits, en Memorias del XXXV Congreso Int. de Americanis-

tas, México, 1962, pp. 39-45.
• RANK ,

' lbid.

450

Op. cit.

Gregorio Magno tiene un lazo mistico co M, .
,
su adoratorio particular cierta im en mil n
exico. ~s el quien tenía en
San Leandro de Sevilla · ·
ag d agrosa de la Virgen que obsequió a
· Jmru:ren que ebía conoc
d
,
Señora de Guadalupe y cu "
b ha
erse espues como Nuestra
yo nom re
bía de p
tu
Rank y Campbell
erpe arse en el Tepeyac.ª
enumeran muchos otros hér
, .
yo nacimiento y juventud se
oes llllsbcos y legendarios cuKrishna, Gilgamesh Paris Tpearelf ee ptotal o parc_i~en.te al arquetipo citado:
'
'
e o, erseo Anf10n y z t
H, ul
Del Tepcrzteco, héroe y dios todavía viv~ en 1
~ os, ere es... ,
el curso de este traba1·0· ant
.
a actualidad, me ocup"are en
,
es conviene recordar un
•sodi d
cia de Sor Catalina de San J
h ,
. .
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uan, eroIDa religiosa qu 1 · 1
salvados de las aguas".
'
e a vmcu a con los
Heroína fue Sor Catalina de S J
por haberse casado "con separa:n ~:nl~:o:~s muchos años de penitencia,
e~tre su cama y la del esposo, el esclavo Domki :nse~ando su -~dad;
co una imagen de Cristo.s La niña hind,
g !uarez_, la rehgiosa coloCatalina de San Juan y más tard
~ que_ habna de convertirse en or
cayó cierto dí d
'
, e, co . undirse con la 'China Poblana"
,
.
a e su cuna, alla en el remo del Gran Mo I "
'
acerto a m;e a una puerta r d ond e pasaba
, ,, E go ' y gateando
confesor, y él el bachiller J , d 1 C ·u
un no . sto se lo contó a su
en su libro p'ublicad
p osbel e asb o Grajeda, nos lo relata a su vez
_,
o en ue a en 1692 c t
- d
de Sor Catalina "Asom d
'
' ua ro anos espués del tránsito
.
a a pues en aquellas orillas
1 d 1·
y cayendo sin ser vista la
"b'
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, se e es izaron los pies
, rec1 1eron emgnas sus corri t
1 ánd
hasta los confines de la ciudad" En
en es, e ev
ola sus olas
asiera de una rama de las q
.
unl re~so del río "Dios quiso que se
ue se sue en cnar en ribe
d aJ
pasó asida tres O cinco días
.,
.
ras e t es sitios; allí
Providencia".
, manteruendose xml¾arosamente con la Divina
p
·
o

. El instrumento d&amp; esa Providencia que "salva de las
"
,
cierne es una pobre lavandera, io h ennana del campesin
aguas a la heroma
en
, .
1os pastores romano e h" d, d 1
.
o mesopotám.I o, de
m u, e pescador 1talian
brador tlahuica de Tepoztlán.
o y, como veremos, del laLa leyenda del Tepozteco tien
sés salvado de las ruas
e ~tos puntos de contacto con la de Moiblico al cabo de ~ ' que _se podna suponer una influencia del relato bi
'
casi cuatro siglos de en . .
•
sin embar
al
senanza cristiana
en Tepoztlán Ha
vado de 1!º'agu~o~~~s qule ~oincide~ más con la leyenda de otr~ "si, om o, y a mfluencla de la historia romana en T e¡mzª G. Tmó Aventuras de Gog y M agog, México, 1946, pp. 145-147
• MANUEL '-r
l
_
OUSSAlNT, La verdad-era Chi
p bl
·
a vida y virtudes de la venerable Catalina de n;an ~ ana, prólog~ del cor:ipendio de
(1 ~82), México, 1946.
uan, por Josc del Castillo Grajcda
DEL CASTU.LO GRAJALES,

pp. 35-36.

451

�dán es todo menos probable. Nos encontramos en presencia del hfao_e . ~quetípico intuido por Freud y estucliado por Rank y Campbell, cuy~ _vic1S1tu_des
en el nacimiento y durante la infancia obedecen a un mundo IIDtJco Y s~bólico común a muchos pueblos. Lo notable es que la leyenda de Sargon,
Moisés Rómulo, Ciro y Gregario Ma,::,crno se reproduce en sus rasgos esenciales también en nuestra América, entre los tlahuicas del valle de Morelos.
El mérito de haber recogido la leyenda del héroe Tepoztécatl, relatada por
ancianos del pueblo en su lengua original, es de Pablo Gonzále~, Casanova.
El notable investigador la publicó en 1928, junto con la traducaon caste~ana. Otra versión, recogida en 1942 por un excelente nahutlato de Tepoztlan,
Baldomero Flores, se encuentra en Ja Historia antigua del valle de Morelos,

he aquí que el niño lloraba". Estas son, por supuesto, las palabras bíblicas,
y se ajustan igualmente a la hija del faraón y a la del tlaroani tlahuica.
Aquí nos alejamos de la Biblia. La princesa lleva al niño al palacio y el
rey, "aconsejado por sacerdotes que juzgaban el acontecimiento como un
presagio funesto", 01·dena que se arroje el niño a la selva, para que lo devoren las fieras.
En tanto que Rómulo y Remo son amamantados por la loba, el Tepozteco
tiene un prodigioso protector vegetal: un maguey, que cerrando sus pencas
como brazos, resguarda al niño del frío y de los animales feroces. Una penca
se ha inclinado sobre su boquita; la pÚ&lt;\. es un pézón y el niño mama el aguamiel como si fuera leche. En esta forma maravillosa fue alimentado también
el hermano mellizo de su padre, Xólotl.

de Florencia Müller.
El Tepozteco es hijo de un dios y de una virgen. Esta es una vestal, como
la madre de Sargón y la de Rómulo: o sea, una sacerdotisa que hace, voto
de castidad y cuida el fuego sagrado en et templo. El padre ~e Sargon es
desconocido• el de los mellizos fundadores de Roma es Marte, dios de la guerra; el del Tepozteco es Ehécatl, dios del aire, frecuente advocación de Quet-

Cuando el rey se entera del portento, manda echar al infante a un hormiguero. La princesa llega por la mañana al lugar de] sacrificio, pero en Jugar
de encontrar al niño devorado por los voraces insectos, es testigo del nuevo
milagro: ve cómo las hormigas, en .interminable procesión, llevan a la boca
de ta criatura migajitas de fruta silvestre.

zalcóatl.
Marte tuvo relaciones muy humanas con la vestal Rea Silvia; en tanto que
Ehécatl quiso que Ja vestal concibiera por la intervención so~r~atural de
un r5ajarillo. Este espíritu santo tlahuica se aparece a la -~ceroot1sa, que le
da abrigo en su seno; luego desaparece por arte de prod1g10.
, otros informantes la vestal quedó en estado interesante a1 cabo de
S egun
'
.,
un baño en cierto manantial. González Casanova recogió una tercera vers1on,
todavía más significativa por su analogía con la concepción pur~ de Que~alcóatl. Sabemos, gracias a fray Juan de Torquemada, que Chímalma andando barriendo halló un chalchihuite (que es una pedre-t.uela verde) Y que
la tragó, y que de esto se empreñó";, en tanto que la madre del Tepo~eco recoge en el campo un idolillo de piedra verde al que guarda en su fap; con

al Tepozteco como si fuera su propio hijo. Después de fabulosas aventuras
en Xochicalco, parecidas en ciertos pormenores a las de Moisés y de Teseo, el
Tepozteco se vuelve rey de Tepoztlán y gobierna sabiamente su pueblo du~
rante muchos años.

esto queda embarazada.
Cuando la vestal dio a luz al niño se apresuró a ponerlo en una canasta Y
a llevarlo a Ja ribera del río Atonco, donde lo abandonó. El río de Atonco
es sin duda algo menos caudaloso que el Éufrates, el Nilo o el Tíber, pero
igualmente cligno de mecer en sus aguas al hijo de un dios: fluyB_ en un valle dominado por fantásticos peñascos que parecen moradas de mgromantes,
y adornan sus orillas majestuosos sabinos.
Al día siguiente la hija del rey de Tepoztlán "descendió a lavarse al río, _Y

.:am-

paseándose sus doncellas p·o r la ribera del río, vio ella 1a -~~s13: en el
zal, y envió una criada suya a que la tomase. Y como la abno, v10 al runo; y

El rey ya no se opone a lo que es, visiblemente, el designio divino y adopta

La versión recogida por GonzáJez Casanova se acerca más a la leyenda de
Rómulo que a la de Moisés: el niño no es recogido por la hija del rey sino
por una p·areja de gente humilde ya entrada en años, que deseaba un hijo y
ya no podía tenerlo. Como la mujer hindú que salva a ]a futura Sor Catalina de San Juan, de Puebla, también la anciana de Tepoztlán baja al río para lavar la ropa y encuentra al infante que llora en su canasta de bejucos.
Permítase:me que añada unas reminiscencias personales. He vivido un mes,
con m.i madre, a orillas del río Atonco, y nos hemos impregnado de la atmósfera mágica del valle de Tepoztlán: uno de los raros puntos del planeta
donde una virgen ha dado a luz un dios. Y o me he bañado en el remanso del
río Atonco donde encontraron al Tepozteco. Todavía se venera en Tepoztlán
a su héroe epónimo, deificado como los romanos deificaron a Rómulo.

•
Ignoramos cómo llegó a México la primera sirena. La trajeron los españoles, y la figuración de Ja mujer-pez sedujo a la gente de aquí, que la adop-

453
452

�taron en los primeros decenios de la conquista. Desde entonces pertenece al
arte popular mexicano: plasmada en barro pintada, esculpida.

lacio real, y allí empieza su prodigioso destino, que la hace esposa del rey
ino y ama y señora del Imperio Asirio.

La madre de la sirena se encuentra en Grecia; todos sabemos que el héroe
Ulises casi fue víctima de la terrible dulzura de su canto. La abuela de la
sirena, es útil saberlo, nació en Asiria, y hasta conocemos su nombre: Derceto.

•

Nos ha conservado su trágica historia Diodoro de Siciüa. Derceto era una
diosa tan hermosa que se atrevió a ofender a •Venus, y ésta se vengó inspirándole una pasión violenta y pecaminosa por un hombre. Nace una niña, pero
Venus metamorfosea los sentimientos amorosos de Derceto en la más glacial
indiferencia. Derceto se arrepiente de su culpa, hace matar al hombre, abandona su hija y se arroja al agua. En lugar de morir ahogada-¡ oh prodigio!se transforma en el más extraño ser anfibio, mitad mujer, mitad pez: esto es,
se convierte en sirena.
En tanto que Rómulo y el Tepozteco son hijos de un dios y una mujer, la
niña aban.donada por Derceto tiene por madre a una diosa y por padre a un
simple mortal.
No creo que Freud, Rank y Campbell se hayan fijado en la contraparte
femenina de los héroes y fundadores; lo que, desde luego, implica una interpretación sicoanalítica diferente del mito. Ya me refería a Sor Catalina de
San Juan "salvada de las aguas". La hija de la diosa-sirena Sem.íramis, fundadora del Imp'erio Asirio y heroína de mil batallas; a ella se ,debe la reconstrucción de Babilonia, sus suntuosos palacios y jardines pensilcs, maravillas
del mundo; es Semíramis quien e&lt;lificó el puente sobre el Eufrates y conquistó Egipto, Etiopía y Libia de un lado~ Persia, Armenia y Arabia del otro, y
hasta organizó una invasión de la India. Los escritores griegos atribuyen a
e:,ta reina sobrenatural las hazañas más maravillosas jamás llevadas a cabo
en el Oriente.
En la leyenda de Semíram.is y del Tepozteco hay analogías que aprecia tanto el sicólogo como el poeta. La bija de la sirena, abandonada en 1mas rocas desérticas; es salvada por las palomas torcaces, que la cobijan con sus
alas y la alimentan con la leche que van a buscar en los apriscos. Las dulces
aves vuelan con el buche lleno del precioso líquido, que luego vierten, gota a
gota, en la boquita de la recién nacida. Las palomas ejercen el papel que la
loba desempeña con Rómulo y Remo y las hormigas con el Tepozteco. Cuando Semíramis, ya crecida, necesitó un sustento más fuerte, las palomas iban
a robar queso y se lo 1levaban. Los misteriosos picotazos en los formajes alertaron a los p-astores, que siguieron el vuelo de las palomas y así, cierto día
venturoso, descubrieron a 1a niña.
Como en el caso de Moisés y del Tepozteco, la criatura es llevada al pa-

454

Freud recuerda que el héroe mítico es un hombre que se opone virilmente a su padre y que logra por fin dominarlo. "En la leyenda esta lucha se
remonta al principio &lt;le la vida del héroe, puesto que éste nace contra ]a voluntad del padre y se salva pese a sus inicuos propósitos. La exposición de
la canasta simboliza la matriz; el río o el mar, el agua del alumbramiento.
En innumerab1es sueños la relación de hijos y padres está representada por
el acto de arrojar a las aguas y salvar de ellas. Cuando la imaginación de
un pueblo atribuye este mito a un personaje famoso, es para indicar que lo
reconoce como héroe ... La íntima fuente del mito es la · llamada 'novela
familiar' del niño en la que el hijo reacciona al cambio de sus relaciones profundas con los progenitores, máxime con su padre. Los primeros años del
niño se caracterizan por una desmedida sobreestimación de su padre ; reyes
Y reinas en los sueños y en los cuentos de hadas representan siempre a los
padres. Más tarde, bajo 1a influencia de la rivalidad y de los desengaños, se
establece una actitud crítica hacia el padre. Las dos familias del mito la
noble y la humilde, son imágenes de la familia propia como aparece al ~iño
en períodos sucesivos de su vida. Estas explicaciones aclaran plenamente la
semejanza entre las distintas versiones del mito del nacinúento del héroe y
la abundancia de eUa:s".u
Difusión, añadiré, que incluye el mundo indígena americano ya que los
arquetipos míticos emergen del mar nocturno de ]a siquis común a todos
los seres humanos, y su coincidencia no se debe a contactos culturales.
.La semejanza del mito del Tepozteco y los de Sarg6n, Semíramis, Moisés,
C1ro y Rómulo no se limita, desde Juego, a nacimiento e infancia, sino a sus
hazañas como guerreros. Ya que el Tepozteco es el rujo de un dios, las empresas que lleva a cabo en Xochicalco y en Cuemavaca son una suma de fábula
y milagro.
Lo que sí distingue al Tepozteco de los demás héroes, es su sobrevivencia
hasta nuestros was.
Del mismo modo en que nosotros usamos como nombres de pila los de
Jesús y la Virgen, los de arcángeles y santos, también los mexicanos antiguos
establecían un lazo místico entre los humanos y las potencias sobrenaturales
mediante la magia sutil del nombre. Así encontramos un Quetzalcóatl entre
]] SmMo

D

FREUD, Moses and Monotheism, New York, 1947 pp. 7-11.

455

�los principales tlaxcaltecas 12 y otro que era señor de Chalco a la llegada
de Cortés.13 Xólotl (bennano de Quetzalcóatl) es el nombre del famoso can1dillo chichimeca y de un cacique de Tehuantepec; l.4 entre los muchos h0m0nimos humanos de Mixcóatl, dios de las estrellas y de los números,n se
encuentran el senor de Tlatelolco,1 6 el tercer hijo del rey conquistador Iztcóatl 1.7 y cierto antiguo hechicero del Val.le de México. 18 Hasta el nombre genérico Teotzin, diosito", era usado en el México prehispánico.19
No extrañe, pues, encontrar un Tepoztécatl humano entre los cinco señores que por encargo de Moctezuma pidieron a Cortés, presunto Quetzacóatl,
que tomara posesión del imperio azteca. 20 Otro Tepoztécatl es uno de los
cuatro señores de Cholula que recibieron a Cortés en Jalapa y se volvieron
sus fieles amigos. Tepoztécatl, el principal de ellos, demostró su fervor cristiano tmtregando al Conquistador un grupo de idólatras.21
El culto del dios epónimo de Tepoztlán estaba tan difundido que peregrinos de Centroamérica 22 venían a venerarlo. Le ofrecían sacrificios humanos
en el cuadragésimo edificio del templo mayor de la Ciudad de México, consagrado a los Cuatrocientos Conejos, dioses de la embriaguez. 23 Tepoztécatl
era uno de ellos, y de los principales porque fue el inventor, junto con otros
tres, del arte de hacer el pulque. 24 u templo principal estaba en Tepoztlán;
se le llama todavía la "Casa del Tepozteco", y la noche del 7 al 8 de septiembre la gente del pueblo sigue llevando a cabo, en la pirámide vertiginosamente encaramada en lo alto del.cerro, ceremonias en honor de su antiguo
'rey". 25 EJ teponaxtle que se conserva en Tepoztlán desde Ja época prehi' pánica tiene grabada una imagen del Tepozteco con el hacha de cobre ~e
" MuÑoz CAMARGO, 90.
14 IXTLILXÓCHITL 11, 415 .
" Residencia de Alavarado, 97.
~· VAILLANT, 74.
16 lxTLILXÓCHITL l ,
103, 137, 448.
" Cróni.a Mexicáyotl, 193.
18 Anales de Cuautitlán, 79.
10 -MuÑoz CAMARco, li3; Títulos p incipales de la Magda lena Mixihu ca
31.
"" TORQUEMADA I, 3i9 ; d. SAHAGÚN .
"' FREDERIGK STARR, The Map of Cuauhtlantzinco or Codice Campbell, The Universíty of Chicago Press, Chicago, 1898 · Selcr I 352.
= RoBERT REDFIELD, Tepoztlán, a M exican Village, Chicago, ] 930, p. 28.
""' SAHAOÚN I, p. 238.
,. SAHAOÚN

III, 210.

,. Según el nahuatlato Cecilio A. Robelo el poema que r ecitan en náhuatl los dan7,antcs durante esta fiesta (lo he oído en varias ocasiones) fue redactado durante la
Colonia por algún sacerdote.
,.. EDUARDO

-1-56

OGUERA,

Tallas prehispánicas en madera, México, 1958.

(tepoz en náhuatl) en la mano derecha, que lo identifica también con su jeroglífico. 27
Tepoztécatl, inventor del pulque, es dios de la embriaguez como Jos demás "Cuatrocientos Conejos", y dios lunar porque el conejo, dechado de
fertilidad, gobierna desde el astro nocturno la fertilidad humana (en el ciclo
lunar) y la de la vegetación que aliinenta al hombre. Lo de "dios del pulque" o "de la borrachera" debe interpretarse a la luz del pensamiento prehisp"ánico; la -embriaguez era ritual. El "'vino" se tomaba con fin religioso, como se acostumbra en cierta ceremonia del culto cristiano. El intérprete del
códice Magliabechi dice textualmente: "Cuando los indios tenían segado y
cogido sus maíces se emborrachaban y bailaban invocando a este demonio
o a otro de estos cuatrocientos".28 Resulta claro que Tepoztécatl y los demás dioses conejos eran deidades de la fettilidad y de las co echas.
En la leyenda conservada en Tepoztlán, el Tepozteco es un héroe comparable a los de los mitos griegos, y un taumaturgo cuyos milagros se verifican
por encima de todo límite.
El pueblo de Tepoztlán fue, durante el auge de Xochicalco, tributario
de la ciudad sacerdotal. En la leyenda, el señor de Xochicalco se vuelve un
monstruo caníbal que se alimenta con Ja sangre de sus vasallos; cada año, se
le debe el tributo de un varón de la nobleza tlahuica. 29
Cuando le toca el turno a Tepoztlán, resulta que debe sacrificarse el propio
rey: así lo pide el dios Ometochtli, por boca de sus sacerdotes. Tepozteco
el hijo de la virgen y del dios del aire, decide salvar a su padre adoptivo: se
presentará en lugar de él al señor Xochicálcatl. Este acepta la sustitución.
Sa1e el Tepozteco para combatir al monstruo, con cuya muerte cesaría el tributo· y -¡ significativa coincidencia!- tiene una idea análoga a la de Teseo cuando sale a Creta para luchar contra el Minotauro. "Observa el horizonte en dirección de Xochicalco", le dice al rey: "Si ves que se levanta una
columna de humo blanco, regocíjate, ya que habré matado al monstruo.
es negra, habré muerto".
Pasa el héroe por Cuernavaca y Alpuyeca, recogiendo -sólo él sabe por
qué-- los pedernales que encuentra en el camino. Sube al cerro de Xocb.icalco, donde lo espera impaciente el rey Xochicálcatl, completamente borracho.
No hay cliscusión ni lucha entre el héroe y el monstruo: éste agarra al
Tepozteco y se lo traga de un solo bocado. ¿ Qué hará el héroe en la oscuridad del gigantesco estómago? Con los pedernales recogidos destroza las
r. Códice Magliabechi XIII, 3, foja 49.
"' Códice Magliabe chi (Florencia, Biblioteca Nazionalc ), apud Seler II, 924.
"' MÜLLER , 43 .

457

�entra.ñas del rey, que ni siquiera se da cuenta de lo que le pasa, tanto es el
pulque que ha .ingerido.
El Tepozteco logra por fin perforar su vientre "Y vuelve a la luz. ¡ Xochicálcatl ha muerto! El vencedor celebra su triunfo con una danza macabra sobre
los despojos del monstruo. Entre tanto se eleva una columna de humo blanco en el cerro de X-0chicalco; el rey de TepoztJán la atisba desde la atalaya
del palacio y exulta.
Después de vencer al monstruoso rey de Xochicalco, libertando a Tepoztlán el tributo de víctimas humanas que cada año le exigía el héroe Tepoztécatl emprendió el viaje de regreso. Fortalecido por su triunfo en Cuemavaca, se apoderó del teponaxtle del rey tlahuica. En esta empresa le ayudó
su padre Ehécatl, dios del aire, levantando un ventarrón que cegó a todos.
Los de Cuerna.vaca se unieron a los de Xochicalco en la persecución, pero
al igual que los egipcios al acosar a Moisés, fueron aniquilados. Tembló la
tierra, se abrió un hondo precipicio y el Tepozteco arrojó a sus enemigos unas
frascas que al instante se convirtieron en matorral espeso e intrincado. Allí
quedaron aprisionados los perseguidores, y por arte de magia se transforma,.
ron en coyotes. Han pasado muchísimos años y todavía, en ciertas noches de
luna, la gente del valle de Morelos los oye aullar lastimosamente.
T epoztécatl, con su fama de sobrehumana hombría y de hacedor de milagros, no sólo sobrevive en su antiguo reino de Tep·oztlán sino vive - es Ja
palabra- en una cueva del Valle de México, transformado, necesariamente, n diablo. Así lo exigen los tiempos nuevos; pero su nombre se ha quedado intacto. Los vecinos de Metla, no lejos de Tlalmanalco, han visto más
de una vez a Tepoztécatl salir de su cueva: montando un caballo (homenaje
a los aludidos tiempos nue os) o cabalgando un conejo, lo que es justo, por
tratarse de un dios (o demonio) lunar y conejil. 30 Hasta lo han visto salir
de la cueva a pie, como un simple mortal.
En los árboles del cerro de la Joya de Xixqueme, cerca de la cueva, Ja gente de Metla acostumbra colgar los cordones umbilicales de los varones, ofrendándolos a Tepoztécatl. El rito es "para que los niños se hagan muy hombres" ,31 es decir, para que no tengan miedo, para que sean valientes.

to de partida de su indagación fueron los bultitos umbilicales amarrados en
los ahuehuetes del Sacro Monte de Amecameca. Carmen Cook se enteró de
que también cerca de Metla se acostumbra colgar los ombligos en los árboles; y en Metla conoció a un grupo de claro.antes religiosos, llamado tlahuepoches, que el 3 de mayo, día de la Cruz, celebran frente a una cruz fálica
'
cie11a ceremonia para invocar la fertilidad de la milpa.
Fray Alonso de Molina traduce la voz "tlaue]e" con "señudo, iracundo y
bravo"; en "poche" Ca1men Cook ve una corrupcción de Tepoztécatl: los
tlahuepoches serían "]os bravos de Tepoztécatl"; lo que correspondería a las
ofrendas del ombligo de los varones "para que se hagan muy hombres". 32
Por cierto esta motivación para uno de los usos mágicos del ombligo está
difundida en todo México. En ocasiones anteriores he examinado el aspecto
de la fuerza que el árbol fuerte por excelencia, el ahuehuete, sagrado en la
altiplanicie como lo es la ceiba en tierra caliente, debe transmitir al niño a
través de su doble umbilical. Carmen Cook, al abrir ios bultitos de Sacro
Monte, descubrió otro aspecto de la magia umbilical: los trocitos del cordón
están envueltos en una yerba llamada "ángel", olorosa a nuez moscada. Además, fuerte de sus descubrimientos en Metla, pudo establecer que también ]os
ombligos colgados en los ahuehuetes de Amecameca están ofrendados a Tepoztécatl.33
Algún foll&lt;lorista, de ser posible~ conocedor del náhuatl, que fuera de pueblo en pueblo, recogiendo de los ancianos leyendas, creencias y consejas, podría descubrir todavía, entre muchos otros, datos referentes al Tepozteco.
Tal vez se conserven incluso en el Distrito Federal, en Oztotepec o en Milpa
Alta. Lo importante es llevar a cabo esta labor sin más pérdidas de tiempo:
porque la vida se moderniza en todas partes y las tradiciones se pierden in·emediablemente cada día que pasa; y con ellas se pierde mucho de lo más
recio y entrañable del alma nacional.

Este h,allazgo, cuyo valor no necesito subrayar, se debe a una de nuestras
más activas investigadoras del México antiguo: Carmen Cook, arqueóloga,
antropóloga, poliglota y policribiente; digna hija del fabuloso Karl R. Cook,
muerto en nuestra Capital, más que centenario, a principios de 1965. El pun00 CARMEN CooK DE LEONARD y ERNESTO LEMOINE,
Materiales para. la geografía histórica de la región Chalco Amecameca, en Revista Mexicana de Estudios Antropológicos, 1954- 1955, p. 293.
" lbid.

458

"'!bid.
"' lbid.

459

�EL DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL DE MÉXICO
MmsÉs GoNzÁLEz NAVARRO
El Colegio de México

EN VÍSPERAS DE 1910 LA propiedad agraria correspondía a 4 tipos principales: 1) las tierras nacionales; 2) los latifundios (mexicanos y extranjeros);
3) los parvifundíos,ly 4) 1a propiedad comunal de los pueblos. Según una de
las más fidedignas estimaciones, los 200 millones de hectáreas del territorio
nacional estaban distribuidos de Ja siguiente manera: un 10% de tierras na..
cionales; un 54% de latifundios; un 20% de parvifundios; un 6% de tierras comunales de los pueblos, y el restante 10% de tierras eriazas. Los latifundistas mexicanos eran dueños del 44o/o del total, las compañías deslindadoras, principalmente en manos de extranjeros, de un 10%. 1
La cuarta parte de las tierras estaban en poder de extranjeros. 2 Tal vez el
punto más difícil de precisar sea el número de pueblos que, p'ese a la &lt;lesa..
mortización, conservaron su propiedad comunal. Francisco Bulnes lo estima
en cerca de un 15o/o del total.3 En suma, el liberalismo, principalmente Porfirio Díaz, venció, aunque no aniquiló totalmente, la propiedad comunal
de los pueblos e incrementó la individual.
Las haciendas de la altiplanicie central fueron favorecidas principalmente con la desamortización de las tierras de las comunidades indígenas, Jas del
Norte y las del Sur con la enajenación de los baldíos. Estas últimas se utilizaron, principalmente, en la ganadería y en la agricultura de exporta.ción; las
del Centro, ubicadas en tierras de temporal, se basaron principalmente en
la agricultura de subsistencia, en el tradicional cultivo de los cereales. La exF. GoNzÁu:z RoA, El Problema ferrocarrilero y la Compañía de los Ferrocarriles Nacionales de México, México, 1915, pp. 65-67.
• M. GoNzÁLEZ NAVARRO La Colonizacién en México, México, 1960, p. 93.
• F. BuLNEs, The Whole lruth about Mexico President Wilson's responsability,
1916, p. 85.
1

461

I

�cepción más notable fue el Estado de Morelos, donde se desarrolló una próspera industria azucarera capitalista, aprovechando la coyuntura de la guerra hispano-americana. En esa región el despojo de las tierras comunales fue
mayor. En suma, en el Centro predomina el hacendado criollo, ocupado en
la tradicional agricultura de subsistencia (salvo la excepción de Morelos) .
En el Norte se desarrolló una economía capitalista, especialmente en la ganadería, en él coexistieron criollos y extranjeros, especialmente norteamericanos. También en el sureste coexistieron criollos y extranjeros en la agricultura de exportación: henequén, café, tabaco, etc.
A cada tipo de tenencia .de la tierra correspondió uno de producción agrícola y de sistema de trabajo. En el Norte predominaron aparceros y peones acasillados; el trabajo forzado en el Sur. El henequén yucateco, el tabaco del Valle Nacional y el café de Chiapas recurrieron al trabajo fonado
de vagos y criminales, a los vencidos indios yaquis y aun a pacíficos ciudadanos. En el Centro, en general, el trabajo fue más suave, los anticipos a los
peones acasillados fueron menos frecuentes y cuantiosos, probablemente por
la mayor abundancia de mano de obra en contraposición al resto del país
donde escaseaba. Los trabajadores libres relativamente abundaban porque
subsistían algunas de las propiedades comunales que les permitían trabajar
sólo parcialmente en las haciendas. Aparcería y arrendamiento fueron frecuentes en la región central, pero sobre todo la primera se prestó a muchos
abusos porque los propietarios se llevaban la parte del león. De acuerdo con
el censo de 1910 había 3.123,975 peones, el 88.4%, de la población agrícola·
830 hacendados, el 0.02% y 410,345 agricultores (pequeños y medianos
propietarios, arrendatarios, aparceros, comuneros y trabajadores libres), o
sea el 11.6% del total de la población agrícola. 4 Ese censo es, obviamente,
impreciso, registra 830 hacendados; pero 8,431 haciendas, y bajo el rubro de
agricultores mezcla propietarios y trabajadores libres, lo que significaría que,
a contrario sensu, a quienes se censó como peones debiera considerarse acasillados, lo que representaría una cifra muy elevada. En suma, la población
agrícola representaba en 1910 el 64% del total de la fuena de trabajo. 5
El movimiento natural de la población del Porliriato es
nómico, elevada mortalidad general (32.6 al millar en 1910)
al millar en 1905) y natalidad (33.5 al millar registrada
ambos casos en 1910). La raíz del mal se encuentra en la
• M. GoNzÁI.EZ

del tipo antiecoe infantil (304.46
y 42.5 calculada,
habitación insufi-

AVARRO, Estadísticas Sociales del Porfiriato, México, 1956, pp.

40-217 .
' Estadísticru Econ6micas del Porfiriato Fuerza de Trabajo y Actividad Económica
por sectores, México, s. f., p. 45.

462

ciente, el vestido harapiento el magro sustento el alcohol abundante y l
agua escasa. 6
Sea de eso lo que fuere, la sociedad porfirista puede caracterizarse como
latifundista, con una industria incipiente que empezaba a desplazar la economía artesanal y una minería aún más dependiente que las dos actividades
anteriores de los trusts internacionales.
Por otta parte al restaurarse la república el 12% de 1a clase media vivía
del gobierno, el 16% al triunfo de Porfirio Díaz, y el 70% al final del Porfiriato.7 Independientemente de la exactitud de estas cifras de Francisco Bulnes, lo importante es que ese incremento fue posible gracias a la paz porfiris~ paz de la que sacaron la mejor parte los "científicos", representantes
de los intereses industriales y financieros, o criollos nuevos según la terminología de Andrés Molina Enríquez. Simultáneamente a la maduración de 1a
oligarquía "cientilica" y de la clase media burocrática se fue formando una
clase media intelectual independiente, de la que salió el grup·o más resuelto
del Partido Antirreeleccionista, a los qut, más tarde se unieron individuos de
mayor relieve social y personalmente más adictos a Francisco l. Madero, o
sea quienes posteriormente fueron las figuras más prominentes del Partido
Constitucional Progresista. 8 umerosos pro{esores de instrucción primaria destacaron en la clase media dependiente como enemigos del régimen porfirista. El grueso de los contingentes revolucionarios se reclutó entre la plebe "e tólida, semidesnuda y pestilente'', al decir de Bulnes "enemigos más indomables del jabón y de los merolubios que de la funesta dictadura". 9
La revolución constitucionalista propugnó fortalecer la pequeña industria
para formar una clase media autónoma, que siendo simultáneamente capitalista y trabajadora disminuyera los conflictos entre las demás clase sociales y corrigiera los defectos de la economía nacional. 10 Esta clase media intelectual constitucionalista propugnó la formación y fortalecimiento de una clase media autónoma (industrial con Venustiano Carranza y rural con Plutarco Ellas Calles) exaltándola como el "báculo en que se apoya la p·atria para camin&amp;r por los mejores senderos del progreso", la única que daba al país
• M . GoNzÁLEZ NAVA.RRO, El Porfiriato. La Vida Social ( tomo IV de la Historia
Moderna de México), 1957, 88-102.
1

F. BuLNES, El Verdadero Díaz y la Revolución, México, 1920, p. 42.
B. URREA, Obras Políticas, México, 1921, pp. 6-23 xiv-xviii.

• Diario de los Debates de la Cámara de Diputados (en adelante se citará por las
siglas DDd) XXVI I 13 de septiembre de 1912, p. 19. F. BuLNES, El Verdadero
Dlaz y la Revoluci6n. México, 1920, p. 423.
1• El Pueblo, 22 de julio de 1915. DDd XXVII JI primero de septiembre de
1917, p. 20.

463

�'existencia como nación perfectamente independiente", con sus calladas virtudes de "honradez, abnegación y saGrificio", "generosa y sufrida siempre".11
Lázaro Cárdenas promovió Ja organización de campesinos propietarios, pequeños comerciantes, pequeños industriales, artesanos, cooperativistas, profesionales, empleados del gobierno, etc., dentro del sector popular del Partido
de la Revolución Mexicana. Pero excepto los artesanos, casi todos los demás
miembros de la clase media, tanto autónoma como dependiente, se mostraron indiferentes y aun hosfles a Cárdenas, si bien por düerentes razones:
los trabajadores de "cuello blanco" para no identificarse con el trabajador
manual; los burócratas por el aumento del costo de la vida; pequeñoS' industriales y pequeños comerciantes porque el temor a la revolución social fue
mayor que su nacionalismo.12 Pese a este retraimiento de la clase media (al
que acaso no fue ajena la política anticlerical ) , Cárdenas insistió en que, de
acuerdo con su clasificación económica, la clase media debía estar al lado de
los trabajadores.13 Sin embargo, recientemente artesanos, pequeños comerciantes, trabajadores semicalificados, mineros, petroleros, etc., emergieron de
las clases populares para alcanzar, en varios importantes aspectos, el rango
social y económico de la clase media constituyendo un grupo de transición.14
La dotación de tierras a los ejidatarios, el fortalecimiento del parvifundio, la
mejoúa económica y el ascenso social del grupo de transición, la creación de
una dinámica y poderosa dalle media autónoma explican en buena medida
la estabilidad política de los últimos 25 años. 1 5 También explica la estabiliu In/ orme que el general Salvador A.lvarado gobernador y comandante militar del
Estado de Yucatán rinde al Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, encargado
del Poder Ejecutivo de la Nación, C. Venustiano Carranza. Comprende su gestión
administrativa desde el 19 de marzo de 1915 al 28 de febrero de 1917, Mérida,
1917, p. 14. Diario de Debates de la Cámara de Senadores (en adelante se citará
por las siglas DDs ) XXVIII I 28 de diciembre de 1918, p. 6. J. CovARRUBIAS; La
Reforma A graria y la Revolución, México, MCMXXVIII, p. 43. DDd XVII II 8
de noviembre de 1917, p. 28 DDd XXIX 21 de septiembre de 1920, p. 22. DDs
XXX 111 20 de noviembre de 1923, p. 3. In/ orme que el C. gobernador c.onstitucional del Estado, coronel y doctor Enrique Osornio, rinde a la H. Legislatura, de
con/ormidad con la fracción 11 del articulo 41 de la constitución política del estado,
y contestación del H. CongreJO del Estado, por conducto de su presidente, C. Dip.
J. Jesús Guerra L ., Aguascalientes, 1933, p. l.
u N . y S. WEYL, "La R econquista de México (los días de Lázaro Cárdenas) "
en Problemas Agrícolas e Industriales de México, México, Vol. VII, Núm. 4, octubre-noviembre-diciembre de 1955, pp. 316-317.
u DDd XXXV1ll I primero de septiembre de 1940, p. 23.
14 H. F. CLmE, Mbtico
Rev olution to Evolution 1940-1960, London, 1962, pp.
113-125.
» P. RouAJX, Génesis de los artículos 27 y 123 de la constitución politica de 1917,
Puebla, 1945, 227. O. LEWIS, "Mexico since Cardenas" en R. A:DAMS , Social Change

464

d,ad el logr~ de la aspiración de Garran.za de crear una clase industrial autonoma nativa (media hace 50 años, superior ahora, por cuanto ha desplazado, en parte i~corporando a algunos de sus miembros, a los terratenientes)
Y en ~enor ~e~d~ _que en el Porfiriato vicaria del capitalismo internacional'.
La m?us~ializaaon arfclllca de los años finales del Porfiriato (de acuerdo
con un_ ~dice d~l volumen físico de la producción de la industria de transformac1on que tiene a 1939 como año base, aumentó de 28.3 en 1899 a 43
~ _1911), decae casi continuamente durante la década de mayor violencia
~~lica (a 3~ en 1912 y a 27.2 en 1918). A partir de entonces aumenta casi
~terrump1damente, salvo una corta contracción poco antes de la crisis mundial de 1929, en el primer año del gobierno de Alemán y en el receso de
1951,_ h~. alcanzar 370 en 1959. Favorecen la industrialización la reforma
agrana. 1D1c1ada por Obregón, la política de obras públicas de Calles y el
nuevo nnp~lso a la reforma agraria y 1a política obrerista de Cárdenas. Al
mod~do mcremento de la industrialización durante el gobierno de Cárdenas, sigue el fuerte impul o de Avila Camacho, de acuerdo con el slogan de que 1a industrialización era el medio por excelencia para logra 1
d
ll
, .
i:e
esarro O econonnco ~el país ~ a~entar el nivel de vida de su población. La
segunda guerra m~ndial contribuyo a acelerar la industrialización con el aumento
de los ·precios,
la inmigración de capitales y la disminuc1on
., d e Ia erm·
·, d
•
g¡ac1on e divtdendos. La sujeción política del movimiento obrero
J '
t
t
di
se ogro,
en re. o ros me os, con el argumento de que estando el cap"tal
1
ya en manos
mexicanas los o~reros no debían esperar el mismo apoyo que cuando lo deten~an extranJer?s. El punto máximo de 1a industrialización se registra en
1~ epoca de Aleman, en buena medida gracias al incremento de las invers1.~nes extranjeras, a la política de obras públicas y a la creciente capitalizac10n l~grada con el ahorro en favor de los industriales y en perjuicio de los
asalanados de ingresos fijos.
,L~ diversificación de la industria es otro buen reflejo del desarrollo econorruco del p•aís. La· industria de la alimentación absorbía en 1930 el 40.3%
del valor total de la producción manufacturera, en 1940 d escendi,o levemen te0
a 38.,5% Y en 1955 a sólo el 24.5%. La textil se mantuvo casi estacionaria en
la decada 1930-1940 (29.8%-30.16%) , pero disminuyó a sólo 18.52% en
l955. _En ~bio, en el período 1930-1955 aumentó la proporción del valor
de la mdustl'la de construcción (2.29%-19.7%) y de las armadoras de ebí
1 fáb.
d
cuos,
e ma~uinaria y artefactos eléctricos (2.34%-15%). Corrobora
la ~plicacion antenor el menor incremento relativo del personal ocupado en
la industria textil (53,347 en 1930 y 248,568 en 1955) y en ]a alimentación

.º~:

in Latín America today its impluations for United States Poli=
334-337.
• J.,

ew York, 1960, pp.

465
• H-31

�(45,598 y 294,191) frente al de la .industria de la construcción (3,910591,522), química (2,026-87,776) y artefactos eléctricos (120-53,220), en las

yor desarroUo econormco, registra un incremento anual por habitante de
3.8%, fundamentalmente gracias a Ja inversión pública.18

mismas fechas.
En sumaJ mientras el olumen de Ja producción industrial ha aumentado
8.6 veces en el período 1910-1959 la población ~.5; en otras palabras, en
los años más recientes la formación de capitales fluctúa entre 5% y el 10%
de su ingreso nacional y la población sólo crece anualmente un 3%, esto significaría que podría dejar un margen suficiente para mejorar el nivel d .
vida de la población en el supuesto de que la riqueza se distribuyera uniformemente entre los habitantes. 16
Por otra p·arte, con capital extranjero se desarrolló la moderna industria
textil del algodón, en substitución de los productos importados, hecho ~uc
corresponde al período anterior al impulso inicial del desarrollo econÓfilco.
El fomento del Estado a la infraestructura ha permitido que la burguesía nacional lleve a cabo el impulso inicial del desarrollo económico, disminuyendo
la elevada proporción de la población agrícola, mejorando las primitivas
técnicas de la agricultura y, consecuentemente, elevando la productividad
agúcola, diversificando la economía, en fin promoviendo la industrialización. 1 '
El desarrollo económico se inicia en los últimos quince años del Porfirialo,
se interrumpe con la década de la lucha armada, la reconstrucción sufre los
efectos de la crisis mundial de 1929, y toma nuevo impulso a partir del gobierno de Cárdenas con el reparto agrario, la p·oütica de óbras públicas, la
recuperación de los países industrializados que aumentó la demanda de las
exportaciones y con la segunda guerra mundial que permitió a la industria
manufacturera aumentar su producción en un 161 &lt;fo en el período 1934-1945.
Durante el gobierno de Cárdenas el principal motor del desarrollo económico
fueron las obras públicas, y como la política social de Cárdenas retrajo a la
iniciativa privada, el desarrollo económíco adquirió un caráctei: inflacionario, en parte aminorado por la reforma agraria y los aumentos de salarios.
Con Manuel Avila Camacho se acentúa el desarrollo económico gracias a la
industrialización, pero su carácter inflacionario también se acentúa por los
muy favorables saldos de Ja balanza de pagos y por un gran aflujo de capitales a causa de la segunda guerra mundial. El período 1939-1950, el de ma-

A partir de 1950 el crecimiento de la actividad industrial fluctúa entre el
7 y el 10% anual, sobre todo en los fertilizantes (20% anual). productos
químicos ( 15%), acero ( 15%), etc.19 Al finalizar el gobierno de Miguel
Alemán se inicia una contracción en la economía, se agudiza en el primer semestre del gobiemo de Adolfo Ruíz Cortines a causa de la sequía y una reducción en los gastos del gobierno federal, hechos que tuvieron el desenlace
de la devaluación monetaria de abril de 1954. 20 En suma, e1 producto por
habitante registró un crecimiento de 3.5% en el período 1951-1955, de 2.5%
en 1956-1961, disminución que se explica en buena medida por el rece.so
económico norteamericano de 1958, el mayor después de la segunda guerra mundial, que originó el descenso de Ja demanda de productos mexicanos en el mercado de Estados Unidos y, sobre todo, por la acentuada baja
de los precios internacionales de esos productos. De cualquier modo, los incrementos reales en la producción, el ingreso y el gasto nacionales continuaron siendo superiores al crecimiento anual de ]a población, en buena medida
gracias a la abundancia de lluvias que permitieron aumentos en la produeción agrícola y ganadera.:u Se ha atribuido la meteórica elevación de México
al rango de nación industrial a la considerable inversión en la infraestructura
sobre todo a partir de la segunda guerra mundial. En el período 1946-1955
la quinta parte de los gastos en la infraestructura correspondieron a la irrigación, el 18% a la industria petrolera, el 17% a los ferrocarriles, el 14% a
las carrete.ras, el 13% a escuelas, hospitales y viviendas etc.22

" DDd XXXIX I primero de septiembre de 1.944, p. 10. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Decimooctava asamblea general ordinaria de accionistas,
México, 1952, 49 51. W. P. GLADE y CRARLES W. ANDERSON , The political economy
of Méxwo, Madison, 1963, p. 6. J. J. JoHNSON, Political Cltange in Latin America
The e.mergence of the middle sectors, Stanford, 1961 144-152. E. LÓPEZ MALo, Ensayo sobre localización de la industria en México, México, 1960, 81-82 191. México
Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-)961, I, pp. 197-198, 271-284.
11 W. w. RosTow, Las etapas del crecimiento económico, México, 1963, pp. 53-70.

466

El producto na6onal bruto aumentó levemente, a precios de 1950, de
$ 13.429,000 ~ 1910 a$ 14.733,000 en 1930 extraordinariamente en 1954

,. J. F. NoYOLA VÁzQUEZ, Desequilibrio fundamental y fomento econl,-mico en
México, México, 1949, p. 19. Nacional Financiera lnstituci6n Nacional de Crédito
Decimooctava asamblea general ordinaiia dtt accionistas, México, 1952, p. 44.
13
bis México Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961, I, pp. 523, 574577. J. F. OYOLA VÁZQUEZ, op. cit., 29-30.
'" Oficinas Técnicas y adminlstratiuas de la' Junta de Gobierno, de los organismos
México, s.
f., p. 12.

y empresas del Estado. Memoria 1960. Secretaría del Patrimonio Nacional,

10
Nacional Financiera Vigésima asamblea general ordinaria de accionistas, M éxico, 1954, p. 25. Nacional Ffoanciera Vigésima primera asamblea general ordinaria
de accionistas, México, 1955, p. 33.

" Reformµs Institucionales y desarrollQ social en América Latina, Washington, 1963,
p. 240. Nacional Financiera Vigés:imaquinta asomblen general ordinaria de accionistas,
1959, p. 141.

= P. L.

YATES,

El desarrollo regional de México, México, 1962, p. 221.

467

�a $ 47.800,000 y a $ 63.400,000 en 1959. 2:t i se analiza por períodos presidenciales la tasa de desarrollo del ingreso nacional, awnenta de' 4 en la época de Cárdenas ( 1937-1940) a 9 con Avila Camacho, y desciende a 5 con
Alemán y con Ruiz Cortines. Los años más bajos corresponden a 1938 (1.8),
1940 (1.4), 1947 (1.6), 1952 (-0.25) y 1953 (-1.25), o sea a la e&gt;..-propiación petrolera, al comienzo y al final de la guerra munclial y a la crisis de
Corea. En cambio, los años más elevados son 1941 (12.8), 1942 (13.7), 1950
(10.7) y 1955 (9.6), o sea corresponden al aflujo de capitales con la segunda guerra mundial, el c1ímax de la industrialización de Alemán y la recuperación con Ruiz Cortines gracias a las buenas cosechas y a la iniciación de actividades de plantas y equipo fruto de inversiones anteriores. 24
Por otra parte, una de las mayores ventajas del desarrollo económico mexicano es que no ha dependido de un solo producto. En 1939 el gobieroo
colaboró con cerca del 40% de la inversión total, en 1952 con el 45%. 25 La
ccntribución del sector público fue total en el petróleo en 1959 y paco después en la industria eléctrica; del 44.4% en los transpartes. En cambio, fue
total la contribución del sector privado en la agricultllta, en la industria de
la construcción, de 96.4% en la industria manufacturera, de 94.6% en Ja
minería, etc. 26
El extraordinario incremento de la inversión nacional lía recaído sobre
las grandes mayorías de menores ingresos, en provecho de "las minorías privilegiadas". En efecto, disminuye, ininterrumpidamente, la participación de
salarios, sueldos y suplementos de 30.5% en 1939 a 21.27% en 1946; a partfr del régimen de Alemán hay una recuperación, lenta pero constante, hasta
alcanzar el 29% en 1955. 27 Por eso se dijo en 1956 que, pese a 45 años de
lucha revolucionaria por la justicia social, la distribución del ingreso en México era tan desequilibrada.28 Las autoridades al iniciarse el gobierno de Ruiz
Cortines justificaron esta inequitativa repartición de la carga en el desarro-

"° México Cincuenta Años de Reuolución, México, 1960-1961, I, pp. 599-600.
" W. P. GLADE y CHARLES W. ANDERSON, op. cit., ]Janco de Méicico. Trigésimacuarta asamblea general ordinaria de accionistru y décimotercera asamblea general extraordinaria de accionistas, Mbcico, l 956, p. 11.
20 H. F. CLlNE
op. cit., p. 253. Memoria de la Secretaría de Economía pr65entada
J.d H. Congreso de la Unión por el Secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a
..~·iembre de 1952, enero a diciembre de 1953, México, 1964, p. 7.
~ ,R. VERNON, Tlur dilema of Mexico's deuelopment, Cambridge, 1963, p. 7.
;, México. Cincuenta Años de Revolución, México, 1960-1961 1 I, p . 527. E. LóPEZ
M.uo, op. cit., p. 60. G. RlVERA MA'RÍN El Mercado de Trabajo, México, 1955, pp.
139-141. Memoria de labores. Secretaría del Trabajo y Previsión Social, enero a dicíem,b,e de 1956. 1957, -p. 142.
:s O. LEW1S, op. cit., pp. 322-323.

468

llo económico del país, como un "sacrificio necesario a la evolución económica de México",• gracias al cual "gran número de emnresas
industriales, a!ITÍ'.r
o
colas Y comerciales reforzaron visiblemente la situación productiva del país". 29
Otros aceptaron como normal que el desarrollo capitalista del país e haya
hecho obteniendo el capital mejores beneficios que el trabajo porque "eso
ocurre en todos los ciclos de expansión", pues la repartición de las utilidades
disminuía la posibilidad de capitalización y allll).entaba la capacidad de consumo creando otra causa de desequilibrio. Manuel Moreno Sánchez también
defendió al gobierno de Miguel Alemán porque era iiTelllediable que las obras
públicas produjeran beneficios inmediatos a los contratistas· desdeñosamente
calificó d~. "~timiento patriótico" la oposición al capital extranjero, explicó
el deseqmlibno entre la producción agrícola y la industrial por el absurdo deseo de mantener los problemas de la tierra dentro de los lineamientos feudales, po,r tanto, el ejido sólo debería tener un carácter transitorio entre el
latif~dio y la propiedad privada productiva. En fin, consideró normal que el
porfinsmo y el alemanismo tuvieran algunos perfiles comunes, "porque siempre se parecen mucho entre sí las épocas de promoción económica y de desarrollo material" _so
Sea de eso lo que fuere, el incremento de la participación de Jos trabajadores e1;1- el ingreso nacional durante Ruiz Cortines tuvo en algunos años de
ese gobierno, el contrapeso de cierta desocupación. 31 Un estudio de 1957 sobre la distribución del ingreso y el desarrollo económico de México surriere
,
que este
se h a logrado empobreciendo más al pobre y enriqueciendo ºmás
al rico, como lo probaría el hecho de que el 46% de la población en ese año
~enía un ingreso mensual inferior a 500 pesos, o sea sólo recibía el 14% del
~greso nacional, ~entras el 5% de la población con ingreso mensual supenor a $ 3,000 reubía el 37% del ingreso nacional. Pero se ha señalado que
para dar una idea más exacta del salario real es preciso tomar en cuenta la
Asistencia Social, el Seguro Social, los desayunos escolares, etc. porque el
aument~ d~ las ventas de los bienes de consumo y de los espectáculos públicos
parece md1car un aumento del ingreso real de la población.ª2
,. Memoria de la Secretaría de Economía presentada al JI. Congreso de la Unión
Por el secretario Lic. Gilberto Loyo, septiembre a diciembre de 1952, enero a diciembre
de 1953, México, 1954, p. 9 .
00 M. MoREN~ SÁNCHEZ, :Más alJá de la Revolución Mexicana" en Problemas Agrícolas e Tndustnales de México, México, ol VII
úm. 2 abril-junio de 1955 pp
242-243.
'
'
.
_•~Nacional Fí11anci~ra. Vigésima Asamblea General Ordinaria de Accionistas, MéXlco, 1954, p. 36.
a: ':-· F. CoRWIN, Co11temporary mexican altitudes toward population poverty and
public opinion, Gainesville, 1963, p. 3. O. LEwrs, op. cit., p. 325. W. P.'GLAOE y CH.

469

�En este punto puede recordarse que la población amparada por el Seguro
Social ha aumentado de 763,000 personas en 1946 ( empezó a funcionar tres
años antes) a 6.270J)OO en 1964, o sea del 3% al 16% de la población total. 39
La beneficencia privada fue más importante ha ta el Porfirialo, Ja pública a
partir de la RevoJución Mexicana; ésta la considera no como obra de caiidad, sino como un servicio social al que tiene derecho el indigente y como
un servicio social complementario de la seguridad social. De acuerdo con
esta idea, a partir de los cuarenta se difundió la práctica de cobrar módicas
cuotas de "restitución" por el uso de los serv;cios asistenciales, pero algunos
gn:pos indígenas son tan miserables que se ha optado por aceptar el pago
de esas cuotas de "restitución" en especie y las autoridad de la propia capital del país decidieron que sean gratuitos los servicios de los recientemente terminados hospitales infantiles porque "eliminar la cuota de recuperación es eliminar una mecánica de selección antihumana".31 Los deSa1/fillOS escolares recibieron un extraordinario impulso con la creación del Instituto de
Protección a la Infancia n 1961, tres años después se proporcionaban tre
millones de desayunos diarios, satisfaciendo en casi las tres cuartas partes de
los municipios la nece idad de estos servicios, estimada en el 30% de la
inscripciones escolares.35 Por último, la Compañía aciona1 de Subsistencias
Populares, además de cumplir con su función de operar marginalmente en
el mercado de alimentos, en 1961 creó una filial destinada a vender en cerca de 250 "colonias" proletarias de la capital, en beneficio de unos dos millones de personas, en 54 tiendas móviles bajo e1 sistema de "todo a peso". 36
Un sistema fiscal más equitativo también ha contribuido a aminorar la
desigual distribución del ingreso nacional. En efecto, el impuesto sobre la
i-enta aumenLÓ del 21.3% de los ingresos totales en 1948 a 22.3% en 1949
y a 28.2o/o en 1953, de ese modo los impuestos sobre importaciones y exportaciones dejaron de ser los más importantes, lugar que ahora ocupa el impuesto sobre la renta.31 En 1955 se aumentó la progresividad del impuesto seW. ANDEnso. , op. cit., p. 206. BancQ de México TTigésimaoc/ava Asamblea general
ordinaria de accionistas México, 1960, 36.
" DDd XLI I primero de septiembre de 1946, p. 24. El E::cél5ior, 2 de septiembre
de 1964.
.., La ciudad de México Departamento del D istrito Federal 1952-1964·, México,
1964·, p. 265.
.., El Excélsior, 2 de septiembre de 1964.
"' Sei;retaría de hu!ustr;a y Comercio Memoria de labores presentada al H. Con;:,eso df; {a Uni611 por el C. Secretario del ramo Lic. Raúl Salinas Lozaiw, M-éxico,

1961, p. 45.
"' Banco de México VigésimasePtima Asamblea genual ordi1iaria de accionistas, Mé. ·co, 1949, 3 l. Bancü de México Vigésimano uena Asamblea general ordinaria de a-ccio-

470

bre la renta para ingresos mayores de $ 14,050, y se amplió el mínimo de exención de $ 200 a $ 300 mensuales para 1os causantes asalariados. Sin embargo,
con el propósito de estimular la inversión privada se establecieron exenciones
de impuestos a la reinversión de utilidades. 38 Ya en 1957 el jmpuesto sobre la
renta representó una tercera parte del total de los -ingresos efectivos orrunarios
del gobierno federal; cinco años después de nueva cuenta se reformó el impuesto sobre la renta para que las personas de altos ingresos contribuyeran en
forma más equitativa al financiamiento de la actividad gubemamental. 39
Pero aun suponiendo un reparto equitativo del ingreso nacional, el ingreso
anual per cápita sería muy bajo aunque haya aumentado de $ 1,166 en 1949
a $ 1,734 en 1952 y a $ 11818 en 1953 pues a mediados del siglo el ingreso
per cápita mexicano (121 dólares) sólo superaba al de ]os países latinoamericanos más pobres y a la India (57 dólares) pero era muchísimo más bajo que
el de Jos países rná,; desarrollados como Estados Unidos (1,453 dólares) Canadá (870 dólares), Inglaterra (773 dólares), etc., aunque ha progresado con
un ritmo superior al de la mayoría de 1os países (5.4% anual). 40
El ingre o nacional también está muy desigualmente repartido según las regiones, como lo revela un estudio sobre el bienestar utilizando varios indicadores (mortalidad general, número de personas que saben leer y escribir,
razón niños/prot ores, número de viviendas con agua corriente, salarios mínimos horarios, consumo de azúcar, consumo de electricidad' con umo de oaasolina, y número de automóviles autobuses y camiones) con los que se elaboi-ó un determinado índice . .Salvo algunas excepciones, los estados pobres
(Guerrero, Tlaxcala, Oaxaca Querétaro, Aguascalientes, etc.) han progresado más rápidamente que el promedio nacional y los ricos (Distrito Federal
uevo León, Baja Calilornia Norte, etc.) . Pese a que esta mejora relativa e
muy pequeña en términos absolutos, revela que el progreso económico y el
bienestar social son indivisibles. Aunque este estudio hecho a base de promenistas, 1951, p. 55. Banco de México Trigésimap.,imera asamblea general ordinaria de
accionistas México, I953, p. 38.
"" Banco de México Trigésimálcrtera asamblea general ordinaria de acc·onistas, México, 1955 p. 67.
"' Banco de México Trigésimasexta asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1958, p. 17. Banco de Mé:cico Cuadragésima asamblea general ordinaria de ac-cioni.rlas, México, 1962, p. 22.
._. Banco de Méxic o Vigésima11ouena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1951, p. 13. Natiional Financi¿ra fostitución 111icional de crldito décimanovena asamblea general ordinaria de accionistas, México, 1953, p. 27. Memoria de la Secretaria
de Hacienda y Crédito Público 7953, México, 1957, I, p. 356. Nacional Financiera Institución Nacional de Crédito Décimaseptima asamblea general ordinaria de accionistas,
México 1951, pp. 49-50.

471

�dios no muestra la distribución del ingreso, de cualquier modo, al parecer, el
desarrollo económico del Distrito Federal ha engendrado tanto la riqueza más
extremada como la pobreza más acentuada. En las dos áreas de prosperidad
relativa, la zona metropolitana y las entidades fronterizas del norte, existen diferencias muy notables: la población de la zona metropolitana es un 50%
mayor que las 7 entidades norteñas en su conjunto; el volumen del producto
nacional bruto que genera la zona metropolitana está locafüado y la población y la actividad económica están ampliamente dispersas en el orte: en rigor éste no es una verdadera región industrial; la inmigración es más importante en la zona metropolitana (el 37% de la p·oblación en 1960) que en el ·ortc
( 14%) . Sobre todo, la zona metrop-olitana tiene casi la tercera parte del poder adquisitivo del país· Monterrey, el mayor centro urbano del orte, ólo representa el 3% del mercado nacional. En suma, la producción industrial de la
zona metropolitana está formada por bienes de consumo que ella misma absorbe, en el orte se producen principalmente materias primas que se exportan. De cualquier modo, el orte, pese a su clima desfavorable, continua
penuria de agua (salvo Sonora, Tamaulipas, La Laguna y Mexicali) y la falta
de zonas mrales densamente pobladas en las cuales reclutar una fuerza de
trabajo industrial es la segunda 1.ona de bienestar. Probablemente el auge de
la zona metropolitana ha estancado a las entidades próximas a ella, pese a sus
buenas comunicaciones, clima templado y mano de obra abundante, convirtiéndolas en tributarias de la zona metropolitana. La pobreza sureña se e.'Cplicaría por la topografía y hostilidad del clima. 4 1.
Por otra parte, un muestreo sobre los ingresos y egresos de las familias de
las 16 ciudades principales de la república, que en 1950 tenían más de 50 000
habitantes y en 1960 más de 100,000 (todas del orte, del Pacífico orte y
del Centro, salvo Veracruz y Mérida), y que en conjunto representan la
cuarta parte de la población total del país, muestra que las familias pobres y
de clase media "mejoraron significativamente u nivel de vida", si bien esta
apreciación se basa en incrementos no deflacionados. Esas familias tenían un
promedio de 5.2 miembros y un promedio de ingreso familiar mensual de
$1,878; Tijuana ($ 2,617 ), Mexicali ($ 2,140), Distrito Federal($ 2, 136),
Tampico ($ 2,002), etc., registraron los más elevados promedios; los más bajos Morelia ($1,091) y Guadalajara ($ 1,139). El ingreso nacional per cápita en 1960 fue de $ 289 mensuales, de $ 360 en estas 16 ciudades.
En el 77% de las familias de "=,011ascalientes los ingresos fueron iguales o
mayores que los egresos, en el restante 23% menores. Las probabilidades de
des quilibrio se reducen en Aguascalientes arriba de los $ 751, en Torreón
41

472

P. L.

YATES ,

op. cit., pp. 98-117.

arriba de los mil pesos, o sea a medida que aumenta el nivel de ingresos, aunque todavía entre las que ganan más de $ 2,000 hay un 14% de familias con
déficit en el Distrito Federal. El Distrito Federal (31 % ) , Chihuahua (24%)
Aguascalientes, Morelia y Torreón (17% cada una), fueron las ciudades con
una mayor proporción de familias deficitarias. Este dato corroboraría que el
desarrollo económico del Dist11.to Federal ha engendrado tanto la riqueza
más e.,xtremada como la pobreza más acentuada En efecto una quinta parte
de la población del Distrito Federal (con ingresos superiores a $ 3,000) tenía
una ventaja considerable frente a las restantes cuatro quinta partes.
Por otra parte, estas ciudades gastaban el 41.69% en alimentación, el 14.64%
en alojamiento y el 7.80% en vestuario. Existe una relación inv rsa entre el
aumento de ingreso y la proporción de éste gastado en alimentos; por ejemplo
el nivel inferior (hasta $ 200) en Aguascalientes absorbe las dos terceras partes del ingre o familiar en alimentos, en tanto que las familias con más d
$ 3,000 sólo gastan la quinta parte por ese concepto, aunque sin tomar en cuenta Jas percepciones en especie y las prestaciones adicionales al salario. De cualquier modo, la parte del ingreso que se destina a ropa y calzado aumenta cuando aumentan los ingresos.
Poco más del 55% de la población de Aguascalientes recibe .ingresos inferiores al promedio total, eso explica que el 15% viva en muy malas condiciones
( con ingresos familiares de hasta$ 400), el 40% viva mal (de$ 401 a$ 1,000)
el 35% en regulares condiciones (de$ 1,001 a$ 3,000) y sólo el 10% tenga un
alto nivel de vida en comparación con el resto de Ja comunidad. En Torreón el
43% de la población (con un ingreso ;medio per cápita de$ 258) vive mal y
percibe el 24% del ingreso total; ~l 32% de las familias, o sea el 34% de la población e igual participación del ingreso global, vive medianamente (con un ingreso que fluctúa entre $ 1,001 y $ 2,000); el restante 17% de las familias y
23% de la población vive bien, con más de dos mil pesos de ingresos mensuales y el 41 % del ingreso de la ciudad de Torreón. Esto en parte se debe a que
las familias más numerosas tienen una menor proporción de personas ocupadas
con remuneración, porque en ellas predominan los menores de edad, y porque
dada su baja escolaridad más del 70% de la población ocupada con remuneración difícilmente puede desempeñar trabajos calificados.~ 2
Poi- otra parte, la explosión demográfica ha complicado los problemas tradicionales de casa, vestido y sustento. En efecto, gracias a la mejoría de ciertos
grupos y, sobre todo, el desarrollo de la salubridad, el coeficiente general de
mortalidad ha disminuido a 10.5 en 1963 y el de mortalidad infantil a 7 en
1963, mientras la natalidad se mantiene casi estacionaria frente al Porfiriato,
'º Las 16 ciudades principales de la República Me~icallD, Ingresos y Egresos familiares 1960, Inuestiga:ci6n por muestreo, México, 1962, pp. 11, 34, 57, 117-119, 320-324.
473

�45.7 en 1963. El Instituto Nacional de la Vivienda se creó por 1a urgencia de
solucionar el problema de la habitación para una población con un crecimicn.to de 3% anual y un déficit anual de unas 45,000 viviendas más unas 16,000
que anualmente se inutilizan. 43 En el período 1946-1958 el gobierno federal
construyó 31,048 tasas y departamentos, los particulares (sólo en el Djstrito
Federal) 79,381, en total 110,429.44 Adolfo López Mateas aceleró la construcción de casas para personas de pocos recursos, destaca la construcción de
10,000 casas unifamiliares en San Juan de Atagón. 45 Adelantos espectaculares pero, obviamente, insuficientes.
La política de desayunos escolares a que se ha hecho referencia revela que
un importante sector de la población padece hambre, pese a que recientes
investigaciones revelan que la dieta mexicana, a base de tortilla de maíz, e
adecuada en ácido asc6rbico, fósforo, calcio y tiamina. Deficiente en riboflavina, niac;inamida y proteínas.' 6 En cambio, según datos dtd Instituto acional de Nutriologfa la marcada pobreza de algunas vitaminas y minerales
y el claro deseqwlibrio en los aminoácidos origina la corta estatura, en caso
extremos la muerte por desnutrición, la pelagra y diversos trastornos funcionales que limitan la resistencia frente a las enfermedades. En rigor, el
problema no es sólo económico, sino educativo, pues frecuentemente familias de elevado nivel económico adquieren bienes superfluos en detrimento
de su alimentación.-17 Hecha la salvedad de que la posibilidad de comp"arar
las personas que comen pan de trigo en 1940, en 1950 y en 1960 está limitada porque en el primero de esos años se tomó en cuenta el total de la población y en los otros dos sólo a los mayores de un año, en 1940 el 45%
de la población comfa pan de trigo en 19509'!1 54.38% y en 1960 el 68.56 o.
En 1960 las tres cuartas partes de la .población comían habitualmente carne, pescado, leche y huevos. El porcentaje de quienes calzan zapatos aumentó de 54.28% en 1950 al 62.28% en 1960. A juzgar por el incremento de
quienes mejoraron su alimentación e indumentaria, aumenta la riqueza, pero también el abismo entre la ciudad y el campo: En 1960 el 87.25% de la
población urbana come pan de trigo, sólo la mitad de la rural· el 87.41% de
la población urbana come carne, poco menos de las dos terceras partes de la
DDd XLII III 26 de diciembre de 1954, pp. 42-49 .
,.. DDd XLIII I primero de septiembre de 1952, p. 22. DDd XLIV I primero de
septiembre de 1958, p. 8. Estadísticas Económicas de Mé~ico, México, 1962, p. 66.
" La ciudad de México Departamenlo del Dist-rito Federm 1952-/964, México, 1964,
p. 189.
""' N. L. WHETTEN, "México rural" en Problemas Agncola.s e Industriales de Méxi00, México, Vol. V, Núm. 2, abril-junio de 1953, pp. 212, 218-219.
" México Cincuenta Años de Revolución, II, pp. 420-424.
u

-1-74

rural; el 84.35% de la población tubana usa zapatos1 pero sólo el 40% de
la rural. En atrnbio, el 37.87% de 1a población rural usa huaraches&gt; sólo el
9.379'0 de la urbana; mientras el 22.54% de la población rural anda descalza,
sólo el 6.28% de la urbana. Esto sin contar con que, en general, en el Distrito Federal y en el orte ( suma de Pacifico orte y Norte) es may01· ~a riqueza que en el Centro (sin el Distrito Federal) y en el Sur (suma de Golfo
de México y de Pacífico Sur) .4
Por otra pru.1e, el análisis de la distribución del ingreso nacional ayuda a
precisar hasta qué punto es realmente "abierta" la sociedad contemporánea,
no porque existan barreras legales o prejuicios raciales o sociales ( que desde la independencia desaparecieron), sino impedimentos económicos y culturales, pues la dualidad de México impiilió hasta el Porfiriato movimientos
amplios. En cambio, en el México contemporáneo ha desap·arecido una clase, los terratenientes, cuyo lugar ocupa la clase media industria! y ha ascenilido el muy amplio grupo de 'ºtransición''.~º El número de ejidos aumentó
de 7,049 en 1935 a 14,680 en 1940, a 17,579 en 1950 y a 18,301 en S60, o
sea más del doble en la época de Cárdenas. Los ejidatarios mismos de 898,413
en 1935 a 1.222,859 en 1940, l.378,326 en 1950 y a 1.512,125 en 1960, o sea
a casi el doble en 25 años. Los ejidata.rios ilismmuyeron de un tercio de la
población agrícola en 1930 a una cuarta parte en 1960. De cualquier modo,
constituyen el caso de un movimiento social horizontal masivo, la liberacién de
los peones, a partir de Cárdenas incluso los "acasil]ados", movimiento que no
siempre ha sido vertical porque el éxito del ejido más bien debe medirse en
función de su propósito de protección social que econ6mico, aunque en el
orte y en Pacífico orte su éxito también ha sido económico. Además, la superficie total de los ejidos aumentó de 8.344,651 hectáreas en 1930 a 44.497,075
en 1960, o sea del 6.3% del"total de la superficie censada en 1930 ( 131.954,550)
al 26.3% en 1960 (169.084,207). En particuJar la superficie de labor de los ejidos aumentó de 1.940,468 hectáreas en 1930 a 10.329,247 en 1960, o sea del
13.3% en 1930 de la superficie de labor ( 14.617 769) al 43.4% de la supe::ficie de labor en 1960 (23.816,911) .50
.,. 60. Censo de Población 194-0 Resumen general, México, 1943, pp. 34-7 l. An.uario
Estadístico de los Estados Unido, Mexicanos 1958-1959, México, 1960, p. 53. Anuario
Estadístico de los Estados U nulos Mexicanos I 960-1961, México, 1963, pp. 30-32.
" Aspecto¡; sociales del desarrollo econ6mi~o en América Latina, Líeja, 1962, 1, 233238. J. ERA EsTAÑOL, La Revolución Me:xicana Orígenes y Resultados, México, 195 7,
p. 12. H. F. CLINE, op. cit., p. 125.
"' Primer Censo Agrícola Ganadero 1930, México, 1936, p. 40. Anuario Estadístico
de los Estados Unidos Mexicanos 1951-1952, México, 1954, p. 514. IV Censos A grlcolaGanadero y Ejidal 1960, México, 1965, pp. 1, 85, 128, [60, 163, 169, 187, 190, 193,

475

�Pero actualmente es muy claro que la remuneración del trabajador, por
tanto su posibilidad de ascenso, está en función de sus años de escolaridad
problema más grave en el campo que en la ciudad, pues en 1962 por cada
persona que en la población rural terminó su instrucción primaria aproximadamente 5 lo hicieron en la población urbana, y por cada persona de la zona
rural que tiene 7 o más años aprobados, los tienen 9 de la urbana. 31 Aunque
el porcentaje de anaUabetos disminuyó i;lel 50% (mayores de 10 años) en 1910
al 38% (mayores de 6 años) en 1960, y los monolingües indígenas del 13%
{del total de la población) en 1910 al 3.79% (mayores de 5 años) en 1960,
todavía en este año subsisten 10.573,163 analfabetos y 1.104,955 monolingües
indígenas, masa inerte de la sociedad tradicional que, prácticamente, no tiene posibilidades de moverse en la sociedad industrial, "abierta" por definición. En efecto, la población indígena (monolingües y bilingües), la décima
parte del total de ]os habitantes del país, sólo recibió el 0.9% del ingreso nacional en 1960, por lo que no es de extrañar que sólo del 2 al 3% de los niños
de las comunidades indígenas puedan cursar hasta el cuarto grado escolar y
no llega ni al 1% quienes terminan la escuela primaria. 52
En suma, aunque comerciantes, industriales y banqueros no forman un sector propio en el Pa~do Revolucionario Institucional, participan en forma
creciente en él a través del sector popular, que desde su fondación en 1943 ha
ido adquiriendo una importancia decisiva en ese partido, desproporcionada
frente a la mayor fuerza numérica de campesinos y obreros. La fuerza de la
burguesía en el propio gobierno es cada vez mayor, a partir de que Avila
Camacho les dio representación en los ferrocarriles, y desde que con Alemán algunos de sus miembros han llegado a formar parte del gabinete presidencial.33
Sea de eso lo que fuere, más o menos a partir del.régimen de Ruiz Cortines
comerciantes, banqueros e industriales públicamente cortejan a las autoridades y éstas cada vez con mayor franqueza aceptan sus homenajes y ensalzan
su "responsabilidad y diligencia, su importante función reguladora en e1 equilibrio social", por eso el grueso de ]a iniciativa privada ha abandonado al
214, 217, 220, 241, 244, 247, 250, 286, 415, 460, 476, 488, 504, 508, 510, 511, 524,
528, 536, 545.
" Las 16 ciudades principales de la República M exicana. Ingresos y Egresos familiares
/960, Investigación por muestreo, México, 1962, p. 118. In vestigación Nacional de la
Vivienda Mexicana 1961-1962, México, 1963, p. 51.
"' Memorias, Realidades y Proyectos 16 años de trabajo, México, 1964, pp. 46-69.
.. R. VERNON, op. cit., pp. 75-76, 129-130. Memoria de labores Secretarla del Trabajo y Previsión Social Septiembre de 1940-Agosfo de 1941 Presentada al H. Congreso
de la Unión por el C. Secretario Lic. Ignacio García Téllez, México, 1941, 1, p. 77.

476

Partido de Acción Nacional y dado su confianza y apoyo al Partido Revolucionario Institucional. 54 La política anterior ha culminado en el público apoyo de lo miembros más prominentes de la burguesía al candidato del Partido Revolucionario Institucional en las elecciones de 1964. 55

" El Excélsior 17 de s ptiembrc de 1955. Quinto Informe de Gobierno Román Cepeda Flores 1955-1956 Estado de Coahuila de Zaragoza, s. 1, s. f., p. 16. Cuarto informe
rendido por el C. Gobernador constituciona, del Estado Lic. E/rain Aranda Osario al
pueblo de Chiapas a través del H. Congreso del Estado, Chiapas, 1956 p. 16 DDs
XLIV 1 19 de agosto de 1958, p. 8.
.. México-Highlights, México, Spring 1964, Vol. 1, No. 1.

477

�MADERO Y HUERTA
La trágica decena de febrero de 1913

Lm. Cm.o R.

DE LA GARZA

Universidad de Tamaulipas

SI EL PASADO ES HtSTORIA, y la h.istmia es Patria, sin ésta, se asegura, el
hombre sería un punto perdido en medio de los azares del tiempo y del espacio, por ello, son pueblos suicidas aquellos que no aman su pasado y es
alto deber cívico la exaltación de los ciudadanos que de uno u otro modo,
concurrieron a forjar la nacionalidad, nuestra idiosincrasia y nuestro modo
de ser y de vivir: El Presidente Madero con todo y su buena fe, ayuno de
toda maliciosa pasión, tiene ese privilegio.
Liquidado el "porfiriato" que no el 'porfirismo" en mayo de 1911, el señor
Madero fue electo Presidente de la República, en unas elecciones mode1o
de limpieza, recibiendo el poder del señor licenciado don Francisco León
de la Barra (substituto del señor general Díaz) hacia el últímo trimestre de
1911. La duración de su gobierno fue breve, y habiendo conservado el ejército y Ja maquinaria "porfirista"; fueron estos los más serios obstáculos para iniciar las reformas sociales, que eran tan inaplazablemente urgentes en
aquellas circunstancias, agravadas por la iniciación de nuestro telurismo político (1910-1929). Haciendo una somera referencia a la "ii;,.quietud" concomitante a su gobierno deben apuntarse:
A) La desilusión de Emiliano Zapata que derivó a rebelarse contra de la
Barra primero, sosteniendo después esa inconformidad durante Madero y lanzando luego el "Plan de Ayala", grito perenne de 1a gleba de México, por
la posesión de la tierra, plan que se dice redactado por el profesor Otilio
Montaño, a quien después, Zapata mandó fusilar.
B) El distanciamiento de Pascual Orozco, a quien las b_rujas de Macbeth
(reacción) habían soplado al oído "tú serás rey'' llegando a ser un problema
militar en Chihuahua, hasta que fue destruido por el general Victoriano
479

�Huerta, con la selecta División del Norte (Federal). Huerta fue designado
para el mando, después del fracaso y swcidio del señor general José González Salas, Mi.rustro de la Guerra "maderista", como consecuencia de su
derrota en "Rellano", resolución hasta cierto punto lógica, en un hombre
de honor como lo era.
C) La rebelión del señor general Reyes hacia diciembre de 1911, en la
frontera norte del país, que terminó coJ1 su rendición la noche del 24 del mes
y año en cita, en Linares, uevo León, por ante el humilde cabo de rurales
Plácido Rodríguez, siendo Reyes conducido y procesado en la ciudad de
México, donde fue confinado en la prisión .militar de Santiago Tlaltelolco.
D) La rebelión deJ general don Félix Díaz, sobrino del Dictador, alzándose en armas en el puerto de Veracruz en 1912, apoyado por el jefe de la
guarnición, coronel José Díaz Ordaz, siendo sometido y tomado preso por el
señor general don Joaquín Beltrán, y quien estando a punto de ser fusilado
(Félix Díaz) por un consejo de guerra en dicho puerto, consiguió ser trasladado a la ciudad de México mediante habilísimo amparo, formulado por
el licenciado don Rodolfo Reyes ( era hijo de don Bernardo y maestro de
Derecho Constitucional, por oposición de la Facultad de Leyes de la Universidad Nacional, y amparo del cual conoció en parte como juez de distrito, el talentoso abogado tamaulipeco licenciado don Matías Ochoa), siendo recluído en la penitenciaría del Di~trito Federal
E ) El desenfreno de la prensa abusando de una libertad que jamás había disfrutado, pues la historia de México, no registra un caso ni antes ni después de él, de un jefe del Ejecutivo que hubiese sido tan injuriado, tan befado y tan escarnecido como el Presidente Madero y su familia.
F) "BI Cuadrilátero Parlamentario" (licenciados José María LO'Lano, Querido Moheno, Nemesio García aranjo y Francisco M. de Olaguíbel), tribunos de reconocido 'fuste' , cuya dialéctica contribuyó de modo especial y señalado al despcestigio del régimen, y a su final hundimiento.
Unos cuantos días antes del fatídico nueve de febrero de 1913, una numerosa comisión del "Grupo Renovador" de la Cámara de Diputados del
Congreso de la Unión, cuya alma era el visionario licenciado don Luis Cabrera ( aunque él no estuvo presente con dicha comisión) hablaba en ]a terraza del Castillo de Chapultepec con el Presidente, urgiéndole con impreionante angustia la necesidad de iniciar las reformas sociales, acallar la prensa y eliminar de "la casa" el enemigo enquistado (porfirismo); pero el señor
Madero, permanecía ciego y sordo. El historiador don Ricardo Calderón (revolucionario) describe aquellos días así: ''La situación se ponía cada vez más
tirante, los revolucionarios desilusionados, los 'maderistas' tratando inútil-

mente de salvar un gobierno que amenazaba ruina. La prensa recrudeciendo
sus ataques. La conspiración en pleno apogeo. El gobierno ciego y demasiado confiado en sí mismo no veía la tempestad que se cernía a su alrededor", y precisamente bajo tan sombrío vaticinio llegamos al

NUEVE DE FEBRERO DE

1913

Con efecto, el día de hCc&gt;y, estalla en la ciudad de México, un motín militar que toma desprevenido al gobierno no obstante que el señor licenciado
don Juan Sánchez Azcona, secretario particular del Presidente Madero, fue
informado de la conjura, tanto por el general José Delgado (asesinado por
Francisco Villa, en la estación de Chihuahua en 1915, cuando habiéndolo
~utorizado [ya vencido el "vifüsmo"] para que se fuese a los Estados Unidos,
lo acompañó a 1a estación y al levantar el genera] Delgado uno de sus velices
que llevaba lleno de oro amonedado se desfondó, y Villa furioso lo mató
en el acto) ; como por el comandante de rurales don Francisco Cossío Robelo, así como por el mayor Emiliano López Figueroa, inspector general de
Policía de la ciudad de México, quien Jo informó al Secretario de la _Guerra,
general Angel García Peña y al comandante militar de la plaza, general
Lauro Villar alias "El Rernington" (tainaulipeco) por el coronel Rubén Morales, quien Jo hizo saber al propio Ejecutivo, y motín que da al traste con
la administración del bondadosamente ingenuo Presidente Madero.
La asonada encabezada por los generales Bernardo Reyes y Félix Díaz
(presos) y el general Manuel Mondragón {del arma de artillería) en libertad, a qwen poco después se unió el general Gregario Ruiz, habían logrado arrastrar a la aventura al primero y al segundo regimientos de Artillería a las órdenes del coronel Aguillón, al Primer Regimiento de Caballería mandado por el coronel Salvador Anaya, acuartelados todos en Tacubaya, y a casi todo el a1umnado de la Escuela de Aspirantes de Tlalpan,
algunos de los cuales, a las órdenes del capitán Antonio Escoto, se dirigieron
en unión del señor licenciado don Rodolfo Reyes (hijo de don Bernardo,
qwen le llevaba su caballo ''Lucero") y otros civiles a la prisión militar de
Santiago Tlaltelolco, donde liberaron con relativa facilidad al general Reyes,
preso allí por rebelión, pues el director de la institución, señor coronel Sardaneta, y la guardia del establecimiento penal castrense, estaban de acuerdo
con los sublevados, como también las fuerzas que se encontraban en el cuartel
anexo a la precitada prisión militar ( Primer Regimiento) no obstante la
oposición del sub-director, señor mayor Mayol.
El señor general Reyes, salió de la prisión portando traje de paño negro,
481

480
e

H-32

�sombrero gris. botas militares de charol y llevando una capa de capitán general español, que le había sido obsequiada por el rey don Alfonso XIII,
acompañado del capitán Manuel Romero López.
..
En el jardín de Santiauo (frente a la prisión), lo esperaba su h110 Rodolfo y cerca del lugar el 1:&gt;mayor Jesús Zozaya guardaba el caballo "Lucero"
que montana el preso, a quien esperaban también los civiles licenciado Ramón Cossío González ( tamaulipeco) , Víctor J. Velázquez, Dr. Samuel Espinosa de los Monteros, Rafael de Zayas Enríquez, Cecilio Ocón, José ~onales Sandoval y Juan Pablo Soto y un regimiento de caballería, pues la infantería se había ido en varios n·anvías sobre palacio, desde la Escuela de Aspirantes de Tlalpan, a las órdenes de los oficiales instructores García Armiño y Zurita.
Inmediatamente después se pm;o en movimiento la columna mandada en
persona por el general Reyes, a cuya vanguardia iba el precitado ~eneral
Gregorio Ruiz (diputado federal en ejercicio) con una -~olta de aspirantes;
después el general Reyes escoltado por el coronel Aguillon, los mayores Jenaro Trías y Jesús Zozaya. y el capitán Manuel Romero López, cerrando
la columna el citado general Manuel Mondragón; la cual tomó rumbo ~ ~a
penitenciaría del Distrito Federal, para poner en libertad al general Fehx
Díaz, también preso y procesado por rebelión. Al pasar _ror el Cuarte~ ~e
"Teresitas" el señor General Reyes, arengó a la tropa allí acuartelada IDVItándola a la rebelión, uniéndosele unos 200 soldados del 240. Batallón, Cuartel de donde hacía poco el General don Lauro Villar, había sacado unos sesenta hombres, que mandó a las órdenes del Mayor Casto Argüelles al cuartel de "Zapadores".
.
.
Al llegar al reclusorio el director del penal, señor don Octaviano L1ceaga,
entregó al reo, permitiendo que su hijo ( de Liceaga), quien i~~ en
col~na rebelde, pasase al interior del establecimiento a sacar a Fefuc D1az, quien
se negaba a salir, suponiendo que se trataba de una celada, p,ues _que. aunque estaba en "autos'' del complot no sabía, ya que no babia sido rnformado, qué día estallaría.
.
Del penal de Lecumberri, se dirigió la columna rebelde a palac10, encontrando la misma en el camino al joven Alejandro Reyes, quien informó
a don Bernardo que palacio aún seguía en poder de los alzados; pero de allí
a poco dos aspirantes que iban al penal (buscando ~ sus compañero~ de caballería) rindieron parte al general Reyes en el senado de que palacio ya se
encontraba en manos del general Villar, comandante militar de la plaza Y
quien ya había tomado dispositivos de defensa.
El general Reyes siguió sobre palacio, y haciendo alto en la calle d~ la
Moneda (hoy Emiliano Zapata) destacó al coronel Salvador Anaya, prunero para que al frente de un pelotón de caballería, avanzara sobre dicho edi-

!ª

482

ficio, por Ja plaza de Ja Constitución (frente) y se cerciorara de lo ocunido.
Este no regresó a informar de su comisión (pues fue detenido), por lo que
ya frente a la puerta de la Secretaría de Guerra (de la citada calle de la
Moneda), el general Reyes ordenó, disponiendo al general Gregorio Ruiz
que avanzara, procurando hablar personalmente con el general Lauro Villar, para atraerlo a 1a causa rebelde.
Con ~fecto, había ocurrido, que al tener noticias en la madrugada el general V1Uar, comandante militar de la plaza, de la sublevación de algunas
de las corporaciones del Ejército, pues el inspector general de Policía mayor
Emiliano López Figueroa, le había informado a las dos de la mañana, de Ja
inusitada actividad que se observaba en los cuarteles de Tacubaya, se fue al
cuartel de San Pedro y San Pablo, puso a la fuerza sobre las armas, y élispuso que el coronel Pedro C. MoreJos, con unos sesenta hombres del 280.
Batallón se fuera al cuartel de Zapadores, ubicado en la calle de la Corregidora, cuyo jefe lo era el mayor Juan Manuel Torrea (tamaulipeco también )
para que por el llamado Jardín de la Emperatriz (lado sur) entrara al Palacio Nacional, rompiendo la puerta interior de acceso de uno a otro local
.
'
~rprendiendo a los rebeldes (aspirantes) por la retaguardia y quienes precisamente por un golpe de audacia, se habían apoderado del recinto del
Ejecutivo Federal, ocupando además las torres de la Catedral· ( uno entre
tantos de los aspirantes de la "cuartelada", lo era el capitán segundo Andrés Zarzoza Verástegui, asesinado ya siendo general en Monterrey en 1940,
cuando terminada la campaña política del general Juan Andreu Almazán,
se decía que éste iba a sublevarse) . De allí siguió al cuartel de Cerritos donde se encontró al general Manuel P. Villarreal sobre las armas, pues éste
había tenido noticias de la "cuartelada ' despachándolo a la Ciudadela para
evitar que fuera a caer en poder de los rebeldes. El coronel Morelos, fue a
Zapadores; pero considerando difícil el cumplimiento de la orden que recibió (derribar la puerta de acceso) prefirió entrar por Ja puerta de la Secretaría de Guerra (calle de la Moneda) . Cuando el coronel Morelos se
había dirigido a esta última calle, llegó a Zapadores en un coche con dos
soldados el general Lauro Villar (quien estuvo a punto de caer en manos
de los aspirantes) y poco después de él, al mismo lugar, el mayor Casto Argüelles, con unos sesenta hombres del 24o. (parte de este cuerpo se había
sublevado).
El general Villar, forzó la puerta interior que daba a paJacio. y sorprendió imponiéndose a los rebeldes "aspirantes" a quienes desarmó comenzando por la guardia de la Puerta de Honor (lado sur) y así sucesivamente,
cambió la guardia y colocó fuerzas que le eran adictas (parte del 24o.) tanto en la azotea del edificio, cuanto en la calle frente a palacio, pecho a
tierra. Dispuso igualmente que el mayor Juan Manuel Torrea, que se en483

�,I

contraba en Zapadores, dejara alli un retén y que él se situara en la esquina
de "La Colmena" quedando en actitud de espera. En tales momentos, hizo
su aparición el general Angel García Peña, Ministro de la Guerra, quien impuesto de las novedades y cerciorado de que palacio estaba en poder de
fuerzas leales se fue a Chapultepec a informar al señor Presidente Madero
de los acontecimientos. Poco después, de que el edificio de palacio era controlado por el comandante militar general Villar (quien puso presos a los
'aspirantes'' rebeldes en las cocheras de palacio) , llegó una columna de caballería rebelde (descubierta de la del general Reyes) ; que éste había despachado fuerte en 160 hombres, a cuyo frente iba el general Gregorio Ruiz
(diputado federal en ejercicio), y quien desprendiéndose de la misma, :e
acercó al general Villar, éste avanzó unos tres metros, y al encontrarse, Rmz
invitó a Villar a defeccionar. El general Villar se negó y tomando violentamente con su mano izquierda las riendas del caballo de Ruiz, en tanto que
con la derecha sacaba su pistola, le intimó rendición requiriéndolo para que
se diese preso, Ruiz resistió y aún pretendía sacar su arma corta; pero Villar,
auxiliado por sus ayudantes, lo desmontó, y lo condujeron detenido al interior del Palacio Nacional, por la puerta del centro, entregándolo el general Villar en calidad de preso, para su custodia, a la responsabilidad del
general Eduardo Cáuz (después gobernador de Veracruz), proporcionán~ole
Villar diez soldados para la vigilancia del reo. José C. Valadez, en su libro
Historia de la Revoluci6n Mexicana, pág. 219, afirma que quienes tomaron
preso a Ruiz, fueron los generales Manuel García Hidalgo y el ya citado
Eduardo Cáuz. Cuando poco después, Huerta fue designado por el señor
Madero, comandante militar de la plaza, su primera providencia fue mandar. fusilar a Ruiz, no obstante u fuero; pero seguramente era uno de tan•
tos aspectos de su plan, para desprestigiar al gobierno, acarreándole odios
y enemigos. Como no regresaran ni Anaya ni Ruiz: ambos como ya se ha
dicho habían sido detenidos circunstancia que ignoraba el general Reyes,
aunque seguramente lo supuso, éste, dejando como reserva en las calles del
licenciado Verdad a los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón, se dispuso a avanzar sobre palacio, desembocando por la Moneda y aunque Villar
lo instó para que se abstuviera de avanzar, aquél lo hizo, hasta hablar con
el comandante militar, quien se encontraba entre la puerta central y la de
honor. En tales momentos don Bernardo, agresivo siempre, sin atender las
prudentes indicaciones de su hijo Rodolfo (seguramente para quitarse el "sambenito" de cobarde [que no lo era] con que se le motejaba después del fracaso de la revuelta que intentó organizar en Nuevo León y Tamaulipas)
trató de disuadirlo para que desistiera del ataque (habida cuenta de los preparativos de defensa) contestándole: "me matarán, pero no por la espalda".
Reyes todavía pretendió que Villar se rindiera, y al negarse éste, don Ber-

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nardo, que quería apoderarse del edificio, clavó espuelas a su caballo retiñto
("Lucero") entablándose un tiroteo, muriendo el general Reyes, el coronel Pedro G. Morelos, jefe del 280., y siendo- heridos el doctor Samuel Espinosa de los Monteros, que acompañaba al general Reyes, el general Villar
(en un hombro) y el mayor Malagamba, ayudante de Villar. El licenciado
Reyes, pudo escapar ocultándose en el kiosko, que entonces tenía en el Zócalo
la Compañía de TranV1as eléctricos. Así terminó la vida de aquel viejo luchador, ex-gobernador de uevo León, quien seguramente estaba llamado
a más altos de tinos, si sin apartarse del camino del deber ( le rindió siempr
fervoroso culto), no hubiese puesto oídos a quienes dentro de la prisión envenenaron su espíritu. El general Reyes, a quien el Senado había otorgado
dos grados en un ascenso, por méritos en campaña, quien creó la prosperidad
de uevo León con sus reconocidas dotes de organizador, creador de la popular Segunda Reserva del Ejército, murió como un agitador de barricadas.
La herida del general Villar, motivó la designación del general Victoriano
Huerta, como comandante militar de la plaza y la suerte del régimen. Dirigiéndose el señor Madero a palacio, protegido por los cadetes del Colegio
Militar~ a las órdenes del rector del plantel, coronel Víctor Hernández Covarrubias, yendo a la altura de San Juan de Letrán, se escuchó un tiroteo,
por lo que el señor Madero se resguardó en la fotografía ''Daguerre", juntamente con el Ministro de la Guerra, general Angel García Peña, Hilario
Rodríguez Malpica y Pedro Antonio de los Santos; presentándose allí en
aquellos angustiosos momentos el general Victoriano Huerta poniéndose a
las órdenes del señor Madero.
Y aquí un paréntesis para hacer algunas consideraciones del milite descalificado. En Huerta el constante uso del alcohol había matado todo sentimiento generoso, todo sentido de la lealtad, y del cumplimiento del deber,
si bien un buen soldado práctico, desconocía el honor militar, y ello lo condujo a un doble juego de traiciones (con Madero y con Félix Díaz) y a macular el Ejército Federal, maculándo.se él mismo.
Corre por allí la versión de que Huerta, ya en el destierro, después de su dramática renuncia en julio de 1914, narró a algunos de sus parciales, que cuando el general Díaz dispuso que fuera él (Huerta) quien le diera protección
con un tren militar para llevarlo a Veracruz y al destierro, de regreso a la
ciudad de México, se tomó durante el trayecto una botella de coñac y se di jo
a sí mismo: ''Ha desaparecido el único obstáculo que me impedía ser Presidente". Claro que ello es una conseja; pero que pinta al hombre. Con el señor Madero estaba resentido, porque después de acabar con la rebelión de
Orozco, el Presidente, haciendo uso de sus indiscutibles fatultades constitucionales, lo privó del mando, y rencoroso como caribe estuvo acechando la
oportunidad para el desquite, que captó con certera visión en tan trágicos

485

,

�momentos, y en cuanto a temperamentos de aquellos hombres, en tanto que
el lugar de Huerta era la Centuria Romana, el del Presidente Madero, habría sido el Agora Ateniense.
Justamente, cuando el señor Madero esperaba en la fotografía "Daguerre",
regresó su ayudante Gustavo Garmendia (muerto en Sinaloa a principios
de la Revolución Constitucionali ta como soldado de ésta) , informando al
señor Presidente que palacio estaba en manos del general Villar, que el general Gregorio Ruiz estaba preso y muertos el general Reyes y el coronel Pedro G. Morelos. De allí siguieron a palacio y al momento de llegar, Villar
se encontraba en la azotea dando órdenes lugar hasta donde subió el señor
Madero, quien al ver al general Villar se dice que le dijo: -"qué hombrote
es usted, mi general"- , replicando el núlite tamaulipeco: - "los hombres
son aquellos que están allí''- (señalando a los soldados). Al ver el señor
Madero herido al general Villar dispuso que se hospitalizara, ordenando de
jnroediato (por poco meditada sugestión del Mini tro de la Guerra, g1meral
Angel García Peña) que el general Victoriano Huerta se hiciera cargo de la
comandancia militar de la plaza, y al percatarse Villar de tan importante
e imprudente designación, dijo dirigiéndose a Huerta ( muy sentenciosamente) : - "¡ mucho cuidado, Victoriano!"- " ¡ Hay ituacion , afirmaba el Cardenal de Ratz, en las que sólo se pueden cometer errores!", y ésta del señor
Madero fue definitiva. Después del fracaso del genera] Reyes, frente a palacio Félix Díaz y Manuel Mondragón, ya sin jefe, se wrigieron a la Ciudadela, lugar a donde el general VilJar había despachado para que tomara
providencias de defensa al general Manuel P. Villarreal, y herido éste gravemente (murió poco después) en los primeros disparos, su segundo el general
Dávila, entregó el lugar resistiendo sólo un ligero tiroteo, y después de haberse puesto en inteligencia con el capitán rebelde Insunza. Hasta aquí lo
ocurrido el nefasto nueve de febrero.
Desde aquel momento, Huerta estableció un doble juego, engañando a todo mundo y como el único obstáculo para que él llegara a la Presidencia
(don Porfirio Díaz) había desaparecido según su propio juicio, todas sus
calculadas actitudes las condujo hacia e e fin.
Con efecto, ni Huerta, ni Mondragón ni Félix Díaz podían olvidar su común extracción ni el ' espíritu de cuerpo" que tanto alentaba en los miembros del antiguo Ejército Federal, disuelto en Teoloyucan en agosto de 1914;
sólo les faltaba la aglutinación (pues Huerta no había estado en la conjura)
y de ello se encargó el cínicamente trágico wplomático embajador de los
Estados Unidos Henry Lane Wilson, sirviendo de marco al entendimiento
nada menos que la Embajada de lo&gt;'l Estados Unidos (entonces por la avenida de los Insurgentes): con cuyo 'Pacto de la Ciudadela" acabaron con
el gobierno legítimo y con el que Huerta, el "arcabucero de la desvergüenza'

486

engañó al Presidente Madero y se "tanteó" a Félix Díaz, al licenciado Rodolfo Reyes, al general Manuel Mondragó,n; se "tanteó" al Embajador Wilson, a su primer gabinete inclusive, entre quienes se encontraba el ingeniero
Alberto García Granados Ministro de Gobernación, quien había dicho "que
la bala que matara a Madero salvaría la República" y cuya frase le costó
la vida cuando las fuerzas constitucionalistas ocuparon la Capital de la República, pues el general Pablo González, lo mandó fusilar en agosto de
1914.
Huerta hizo llamar I lO de febrero, de Toluca, al general Aureliano Bianquet, haciéndolo defeccionar ( de éste circula la conseja que fue de la escolta que fusiló al Emperador Maximiliano de Hapsburgo en 1867, en Querétaro, pero es falsa) , quien comandaba el 290. Batallón ( de negro historial )
y quien también tenía a sus órdenes el cuerpo irregular "Carabineros de
Coahuila'' creado por el señor Carranza como milicia local del Estado, y
fuerzas éstas que si eran insospechablemente "maderi tas" entre cuya oficialidad contaban hombres cuyos nombres nos son tan familiares en el "constitucionalismo ' como el jefe teniente coronel don Gregario Osuna ( tamaulipeco), el sub-jefe mayor Francisco Murguía, el capitán Ildefonso V. Vázquez, Macario Arreola, Alfredo Elizondo, Encamación Aguilar Farías y otros,
todos del Segundo Regimiento. Parte de este cuerpo se le destinó a dar guardia a palacio, y la otra con diversos cuerpos rurales, los lanzaba Huerta a
caballo por la calle ancha (Balderas) contra las ametralJadoras felicistas emplazadas en los edificios de la Cuarta Delegación de Poliéia, de la Asociación
Cristiana de Jóvenes y la propia Ciudadela, cobrando así muchas víctimas de
fuerzas que dentro de su diabólico plan deseaba "diezmar".
Huerta el "pretoriano descalificado', hizo venir el día 12 de Oaxaca al
general Rivera, jefe militar de aquel E stado, con us fuerzas; lo fue a esperar
a la estación de San Lázaro, lo condujo al centro, lo tomó preso (informando
al señor Madero que venía "volteado") e hizo a su plan a los oficiales. Afirma el licenciado Rodolfo R eyes en su obra De mi Vida que comisionó oficiales que contarafl los disparos de los cañones de la Ciudadela para computar
las granadas consumidas y presionar a su favor, cuando ya las hubiesen agotado; concedió un lugar muy secundario al general Felipe Angeles (maderista ) , gran artillero, y finalmente comenzó a darle dilatorias al ataque formal a la Ciudadela, mientras maduraba su plan y tendía los hilos de su
traición, intrigando para que el Senado de la República "echara su cuarto
a espadas ' en aquel desconcierto, pues sus miembros en su mayoría enían
del "cientificismo '.
Con efecto, habida cuenta de la anormal situación que prevalecía en la
Capital, se reunieron el día 14 de febrero en la casa del Senador don Sebastián Camacho (se afirma que en ello andaba oculta la mano de Huerta)

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�un grupo de senadores quienes después de cambiar impresiones, acordaron
reunirse el día 15 para procurar una entrevista con el señor Madero y plantearle su renuncia. En efecto, al día siguiente se reunieron hasta veinticinco senadores (no era quórum) en la casa del senador Ricardo Guzmán,
y acordaron designar una comisión para que viese al señor Madero y se le
dijera que vista Ja angustiosa situación de la ciudad, y el amago de una
intervención extranjera (Wilson, el Embajador de los Estados Unidos, había
hecho circular la especie de que estaban saliendo barcos de guerra de los Estados Unidos con tropas de desembarco hacia los puertos mexicanos, en defensa de la vida e intereses de los ciudadanos de dicho país) , presentaran
su renuncia, tanto él como el Vice-Presidente José María Pino Suárez y :;u
gabinete. Esa comisión estuvo formada por los senadores licenciado Guillermo Obregón ( tamaulipeco) y Gumersindo Enríquez. Al presentarse en palacio y conocer su negocio, no fueron recibidos por don Francisco, sino por
el Secretario de Hacienda, don Ernesto Madero, quien les informó que el
señor Presidente se negaba a recibirlos y no estaba dispuesto a renunciar.
Éste, para tranquilizar a los inquietos, cursó el día quince un mensaje al
Presidente de los Estados Unidos, W. H. Taft, sobre los rumores de intervención propalados por el embajador norteamericano, mensaje que fue contestado algunos días después por William Howard Taft, negando precisamente el propósito de intervenir.
Como el señor Madero se babia negado a recibir oficialmente la comisión
del Senado, los senadores Pimentel (por Oaxaca) y licenciado Guillermo
Obregón (por Tamaulipas) oficiosamente ocurrieron el día 16, al general
Aureliano Blanquet (ya estaba en la conjura "huertista") y quien tenía acantonadas sus tropas en la Tlaxpana, exponiéndole lo acontecido, así como que
consideraban como prudente que el general Huerta hablara de la renuncia
al Presidente, replicando Blanquet que aquél acababa de estar allí y que lo
buscaran en la Comandancia Militar. ¡ Los días del eñor Madero están
contados, el gobierno se tambaleaba y la profecía de los "Diputados Renovadores" se cumplia!
El día 18 por la mañana, el general Huerta recibe en la Comandancia
Militar (Palacio Nacional) a los senadores del grupo 'científico" que gestionan la renuncia del señor Madero, habla ante Huerta a nombre del grupo
(integrado por los senadores Juan C. Femández, Emilio Rabasa Rafael Pimentel Carlos Aguirre, Gurnersindo Enríquez y José Castellot), el representante por Tamaulipas, li enciado Guillermo Obregón y le solicitan les gestione una audiencia con el señor Presidente (Huerta, que de eso quería sus
'pilones", se dejaba querer). Éste opinó que era prudente que el Ministro
de la Guerra, general Angel García Peña, los escuchara y lo mandó buscar,
quien se presentó poco después acompañado de los generales José Delgado

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Aureliano Blanquet y Alberto Yarza. Explicado el objeto de la visita de los
senadores, el general García Peña, manifiestamente irritado y violento replicó: "El Ejército es el símbolo del honor nacional, y lo que se está proponiendo lo prostituye' . Intervino Castellot, pidiendo al Secretario de la
Guerra, que fuera el conducto para obtener una audiencia con el Presidente,
a lo que accedió, yendo a hablar con el señor Madero y regresando poco
después para informarles que el Presidente los esperaba en el "Salón Verde".
Poco tiempo después de estar allí los senadores, apareció el Presidente Madero inquiriendo el objeto de la visita, y el senador tamaulipeco licenciado
Guillermo Obregón, comisionado al efecto, dijo:
"Señor Presidente: la grave situaciótL en que se encuentra el país y el
movimiento de revolución que se ha verificado en esta capital; los combates que diariamente se están sucediendo, con la mayor alarma para
todos los habitantes de México, sin que se domine el movimiento, y además los hechos que el señor ministro de Relaciones ha puesto en nuestro
conocimiento por acuerdo de usted y el haber veni-do barcos americanos
de guerra a Veracruz, y estar próximos a llegar a Tampico; venir transportes de g?.J.erra, conduciendo algunos miles de soldados americanos con
intenciones de desembarcar y venir a México, y el examen de la situación del gobierno, que hace ver que no puede dominar a los pronunciados, y que éstos no ceden a ninguna de las consideraciones que se les
han presentado quienes han hablado con ellos, hasta en nombre del gobierno''

( como hasta este momento y según el parecer del ecretario de Justicia, licenciado V ázq uez T agle, el orador nada concretaba y era difuso) lo interrumpió diciéndole: "Hable usted claro", Obregón continuó:
"motiva que los senadores hayan opinado en las juntas celebradas, que
la solución en bien de la patria, es apelar al patriotismo de usted, indicándole la conveniencia de que haga usted su dimisión del cargo de
Presidente de la República buscando el mejor resultado que evite todo
género de dificultades y males al país".

El señor Madero, visiblemente irritado, se negó a renunciar considerando
aquella actitud de los senadores como una maniobra del Partido Científico;
les hizo un severo reproche y los despachó sin obsequiar su gestión, manifestándoles que no le extrañaba su actitud ya que eran representantes impuestos por el general Díaz {Porfirio) y no electos por el pueblo, y en vfa
de informe, negó enfáticamente lo del desembarco de soldados extranjeros·

489

�pero ese mismo día ( 18 de febrero) se derrumba el régimen "maderista'' y
uno después ( el 19) el citado grupo de senadores se tomó una fotografía en
la Ciudadela con los generales Félix Díaz y Manuel Mondragón. Al referirse calificando a los senadores, el general Huerta, al citar al de Tamaulipas, licenciado Guille1mo Obregón, dijo de él: "que fue el más audaz,
y el más enconado en sus odios contra Ma ero".
El día 18 por la mañana, por órdenes de Huerta se cambiaron las fuerzas irregulares que daban protección al palacio y al Presidente, e hizo venir
para suplirlas el fatídico 290., que comandaba Blanquet, y hacia el medio
día, pretextando que había invitado a comer a don Gustavo Madero (único
de la familia que tenía sensibilidad política) y al diputado coronel Romero,
para agasajar a éste por haber sido designado presidente de la Cámara por
ese mes, salió de palacio dejando instrucciones al general Blanquet para que
aprehendiera al señor Madero y a sus ministros. Con efecto, ya con don
Gustavo y el oronel Romero en el restaurant "Gambrinus", pretextando una
llamada telefónica salió del restaurant, llegando casi simultáneamente el jefe
de los guardabosques de Chapultepec, con algunos de sus hombres, quienes
por orden de Huerta desarmaron a don Gustavo, Jo detuvieron y confinaron
en uno de los reservados.
Por su parte, Blanquet al medio día del 18 mandó un piquete de soldados
al mando del teniente coronel Jiménez Riverol y al mayor Izquierdo (el
"Pacto de la Ciudadela" se estaba realizando) del 290., para que aprehendieran en las oficinas del jefe del Ejecutivo a éste y sus ministros, como
pretendieron hacerlo. AJ llegar frente al Presidente Madero, Jiménez Riverol, tomándolo de la solapa del saco lo conminó para que se diese preso.
S~aún se afirma, el ayudante del Presidente, Gustavo Garrnendia, sacando
la pistola y dirigiéndose a Jiménez Riverol, le dijo: - "Al Presidente nadie
lo toca" y le dio un tiro en la frente, rodando el teniente coronel Jiménez
Riverol muerto. Otro tanto hacía otro ayudante del señor Madero, capitán Federico Montes ("El Samurai") con el mayor Izquierdo. Eo aquella confusión, los soldados disparan y matan a don Marcos Hernández, primo hermano del Presidente. En tal situación alguno de los acompañantes
de Madero (militar) ordena a los soldados bajar las armas, dar media vuelta
y salir del salón, lo que hicieron mecánicamente. El Presidente, ministros,
ayudantes y acompañantes, dicidieron abandonar palacio bajando por el ascensor. Si el señor Madero sale por la puerta del ascensor que da a la
calle de la Corregidora y logra llegar hasta la Moneda, donde estaba el 210.
Cuerpo Rural a las órdenes del comandante J. Agustín Castro (fuerzas "maderistas") quizá habría salvado la vida y aún el régimen, pero repetiremos
aquí las palabras del obispo de Ratz: "Hay ocasiones en que sólo se pueden cometer errores". El señor Madero y su comitiva, infortunadamente,

490

abando~ó el a censor sobre el patio de palacio y apenas si habían caminado
uno_s veinte metros, cuando fue a su encuentro Blanquet con algunos soldados y oficiales del 290. ( quien había sido informado por el pelotón del
290. que había descendido momentos antes de lo sucedido a sus oficiales
Jiméncz Riverol e Izquierdo) y conminó al Presidente y al grupo para que
se diesen presos. Sólo Garmendia, Urquiza, Montes y algunos otros, logran
escapar. El señor Madero, el Vice-Presidente Pino Suárez y algunos de los
ministros fueron de momento confinados en la Comandancia Militar, y éstos últimos puestos en libertad en término más o menos breve, y poco después llegó al mismo lugar en calidad de preso el general Felipe Angeles, a
quien Huerta no le tenía confianza. Se dice que ya estando detenido el señor Madero, se presentó Huerta, y habló con él iniciando el diálogo así:
- "Señor Presidente". Don Francisco lo interrumpió diciendo: - "conque
todavía soy Presidente". Huerta le replicó: -"Sí, pero mi prisionero". El
señor Madero, molesto, le contestó: -"La historia lo juzgará a u ted como
un traidor" . Huerta dio fin a aquella situación embarazosa y le dijo: - ' A
mí me juzgará la historia, pero a usted lo juzgaré yo ' y dio media vuelta,
saliendo del lugar.
El mismo día 18, por la noche fueron entregados a los hombres de la
Ciudadela y asesinados (fusilados) : El señor N. Oviedo, prefecto político
de Tacubaya ("maderista") quien al parecer tenía alguna querella con el
general Manuel Mondragón. Al valiente marino campechano Adolfo Bassó,
intendente de las residencias presidenciales, de quien se afirmó que era quien
había disparado frente a palacio la ametralladora que privó de la vida al
general R eyes, y quien al momento de ser fusilado pidió se le diese muerte
con la frente hacia la estrella Polar. Se dice que esta víctima la cobró don
Rodolfo Reyes, y final.mente se asesinó ( no fusilado) al diputado don Gustavo Madero, quien como se recordará sólo tenía un ojo ( el otro era de vidrio) el cual (el ojo bueno) se le hizo saltar de un bayonetaw, y murió
junto a la estatua del gran Morelos entre alaridos de dolor y carcajadas frenéticas de la plebe (la misma que aplaudía por igual a Madero y a Huerta
-indistintameo te), asesinato éste organizado por Cecilio Ocón.
Durante los días que el señor Madero y el Vice-Presidente estuvieron presos, algunas noches les hizo compañía ( temiendo un atentado) , don Manuel Márquez Sterling, embajador de la República de Cuba (autor del libro
Los últimos días de Madero) a quien don Francisco alguna noche comentó:
"Señor Embajador: tendrá usted que informar a su gobierno, que los diplo:máticos en México, andan con la cama en la bolsa". El mismo Márquez Sterling consigna la noticia en su libro mencionado: que la noche que
supo don Francisco del asesinato de su hermano don Gustavo, al acostarse se
cubrió con las cobijas hasta la cabeza, y que al parecer, lloraba en silencio.
491

�Huerta comenzó a presionar para que los señores Madero y Pino Suárez
renunciaran, a lo que acabaron por ceder, con el ofrecimiento de que sus
vidas serían respetadas, y Márquez Sterling ofreció para el viaje el crucero
"Cuba' que estuvo fondeado durante algunos días en Veracruz. Sin embargo, y aunque al parecer el ánimo de Huerta fue al principio sólo desterrar
a los ilustres presos, complicó la situación la actitud del general José Refugio
Velazco, comandante militar del estado y puerto de Veracruz, quien mandó
un telegrama a Huerta diciéndole que seguía considerando al señor Madero
como Presidente de la República. Ello puso desconfiado a Huerta y cambió de táctica. Al conocer de la renuncia de Madero y Pino Suárez, sólo
hubo en la Cámara de Diputados seis votos por la negativa, de otros tantos
miembros del Grupo Renovador, siendo uno de ellos el del Doctor Alarcón
diputado por Guerrero, y quien vivió muchos años en Tampico, donde fue
muy conocido. Aceptada la renuncia, protestó como presidente interino el
Secretario de Relaciones Exteriores del señor Madero, licenciado Pedro Lascuráin a quien le correspondía por Ministerio de la Ley, nombró Ministro de
Gobernación al general Huerta, y acto seguido., renunció Lascuráin correspondiendo la Presidencia por Ministerio de la Ley (no había Mini tro de
Relaciones) al general Huerta, quien al efecto protestó. Toda esta farsa
duró cuarenta y cinco minuto sin salir el licenciado Lascuráin del recinto
de la cámara.
México tiene al efecto entre todos los estados de la América Latina., el
poco envidiable récord de los presidentes que más y menos tiempo han ejercido el pader público. El general Porfirio Díaz desde el lo. de diciembre
de 1876 al 30 de noviembre de 1880 y del lo. de diciembre de 1884 al 25
de mayo de 1911 (treinta años, cinco meses y veintiún días) · en tanto que
Lascuráin, sólo la ejerció y tuvo ese carácter durante cuarenta y cinco minutos.
¿Fue decidida la muerte del Presidente Madero y del Vice-Presidente Pino
Suárez en consejo de ministros? Así se ha afirmado siempre, no obstante la
negativa de los imputados. Se dice que en el consejo de ministros que tuvo
lugar el sábado 22 de febrero por la tarde, para resolver su suerte., inclinó
la balanza el licenciado Rodolfo Reyes, Secretario de Justicia. En efecto, en
el mismo, Huerta el pretoriano dijo: -"Que él había ofrecido respetar ]a
vida de los pre os y que tenía empeñado su honor ( ?) militar" y se retiró
del consejo; seguramente ya estaba convenida esta actitud con Elanquet ( quien
sin ser ecretario de estado estaba presente) . Alberto Robles Gil, Secretario de Industria, opinó: - 'Que la oportunidad para su sacrificio ya había
pasado". El licenciado Toribio Esquivel Obregón (de Hacienda) no dijo
nada. El licenciado Rodolfo Reyes (de Justicia) opinó: -"Que era necesano su sacrificio para evitarle bandera a una contrarrevolución" ( olvidó

492

que Madero muerto, sería invencible, parque ya no podía cometer errores);
el taimado Blanquet, apoyó al licenciado Reyes agregando que: -''Ello debería hacerse en ignorancia del Presidente, general Huerta'. En lo personal,
siendo el licenciado Reyes un Q.ombre de leyes, yo no creo que esa haya sido
su opinión, pero en caso afirmativo, el dolor que le causaba la muerte de su
padre general Eernardo Reyes, lo había ofuscado y obnubilado su clarísimo
talento.
La selección de los asesinos materiales, los cabos de rurales Francisco Cárdenas y Rafael Pimienta, fue hecha por los generales Manuel Mondragón
y Aureliano Blanquet, Secretario de Guerra y comandante militar de la ciudad de México, precisamente en las oficinas de la Secretaría. Circula la
versión de que Cárdenas se resistía, diciéndole Mondragón: ' o ha de ser el
primero que despacha", replicando Cárdenas: - 'Pero no de ese tamaño",
concluyendo Mondragón: -"Pues bien chaparro que es". La organización
del falso asalto ( cuando los reos fueran conducidos a la penitenciaría) por
un grupo de supuestos "maderistas'' que pretendían liberarlos quedó en manos del sicario Cecilio Ocón. Así las cosas, el 22 de febrero por Ja noche entre
las once y once media, cuando ya los presos descansaban, se presentaron
en la Comandancia Militar en dos automóviles Cárdenas y Pimienta ( con algunos oldado ) : uno, alquilado por un señor de apellido Murphy, con Ja orden de trasladar a la penitenciaría del Distrito Federal a los señores Madero
y Pino Suárez~ no así al general Angeles que debería permanecer allí. Entregados que les fueron los reos, partieron hacia el penal por las calles de Lecumberri; y al llegar a él, en lugar de parar por el frente, que era lo normal
y rutinario, torcieron por el lado sur, dizque para entrar por la puerta que
da hacia el oriente. Precisamente, cuando iban más o menos a la mitad
del muro sur, apareció un grupo de personas, que sin acercarse a los coches
gritaban ¡ viva Madero! Los asesinos ordenaron a los detenidos que bajaran
de los coches y en ese momento (ya abajo) Cárdenas hizo un disparo por
detrás de la cabeza del señor Madero quien se desplomó sin vida. Pimienta
hizo tres disparos sobre el licenciado Pino Suárez, quien también murió instantáneamente. Se cuenta que algún tiempo después, Cárdenas, que llevaba
una bala de plomo a manera de adorno en la leontina de su reloj de pecho, se jactaba que esa era la bala con la que había matado al señor Madero.
El licenciado José Vasconcelos, afirma en alguno de sus libros ( La Flama
y en realidad que quema todo lo que toca), que siendo el licenciado .Portes
Gil secretario del tribunal federal donde se substanciaba el expediente que
se incoó con motivo de dichos asesinatos, se prestó a que las actuaciones fueran alteradas para favorecer a los presuntos.
Cuando el 26 de febrero una comisión de vecinos de la colonia Santa
María (donde vivían los Reyes) encabe7.a.da por el licenciado Francisco Es493

�cudero ( uno de los Diputados Renovadores que votaron por la negativa la
renuncia de los señores Madero y Pino Suárez) hizo una visita al licenciado
Rodolfo Reyes, Ministro de Justicia, para hacerle presente el pésame por la
muerte del general don Bernardo su padre, el licenciado Escudero comentó:
-"El asesinato de los señores Madero y Pino Suárez, traerá aparejadas serias consecuencias', y que don Rodolfo replicó: -"Lo que se hizo era necesario hacerlo. El país está sobre todo, y la vida de un hombre nada vale
ante los intereses generales de la Nación. La historia nos justificará". De
ello don Ramón Prida concluye que don Rodolfo fue el autor intelectual de
los asesinatos. Don Francisco Bulnes, demoledor vocero del "cientificismo'
afirma que en el consejo de ministros en el que se trató la suerte de las ilustres víctimas 'los más crueles y sanguinarios fueron el ingeniero Alberto García Granados y el licenciado RodoJfo Reyes".
En cuanto a los asesinos intelectuales y materiales corrieron diversa suerte,
así por ejemplo el general Huerta murió preso en el fuerte militar "Bliss '
del ejército de los Estados Unidos en el Estado de Texas; paradójicamente
yace en un país que él tanto odió; Aureliano Blanquet murió despeñado
(para no caer preso) en la barranca de Chavaxtla, Veracruz. "Tío Lupe"
(el general Guadalupe Sánchez, que hizo armas en diciembre de 1923 en
Veracruz, a favor de don Adolfo de la Huerta, y contra el Presidente, general Obregón) le mandó coitar la cabeza para exhibirla; el general Manuel
Mondragón murió tuberculoso en San Sebastián, España, en 1922; y el general Félix Díaz murió hace algunos años y como decían los cronistas del
tiempo de la Conquista: "de su muerte y en su cama". Por lo que hace a
los asesinos mat-eriales, cuando vino 1a debacle de Huerta ea julio de 1914,
Pimienta se escondió y Cárdenas, que operaba por Michoacán, huyó a Guatemala. Cuando a petición del gobierno del señor Carranza, se gestionaba
su extradición ( 1918) , al ser aprehendido, en aquel país, se dio un tiro en
la cabeza suicidándose, aunque pudo declarar sobre los pom1enores del plan
para asesinar a los mandatarios legítimos. En 1921, Pimienta, protegido del
general don Benjamín Hill, Ministro de la Guerra, apareció reingresado al
ejército con el grado de general. El incansable abogado yucateco Calixto
Maldonado R., presidente del comité para procurar el castigo de los asesinos,
dirigió una tremenda requisitoria al Presidente de la República, general Obregón, y éste ordenó que causara baja. ¡Sic transit gloria mundi!
Aquellos bochornosos hechos hicieron estremecer al país. Carranza el roble, Carranza el de carácter de granito en Coahuila, y Maytorena en Sonora
se manifestaron inconformes y se rebelaron contra el nuevo orden de cosas;
aunque Maytorena poco después se expatrió, con el pretexto de su salud.
Carranza llamó al pueblo a las armas lanzando el "Plan de Guadalupe"
de contenido esencialmente político (no social) el 26 de marzo de 1913,

494

para reivindicar los derechos conculcados, pues su propósito inicial era volver
el país a la "constitucionalidad" rota por Huerta, y México como un solo
hombre, ~udió a su llamado iniciándose la Revolución Constitucionalista que
en poco tiempo y como inmensa hoguera abrasaba todo el país y de cuyas
ce~as, cual nueva Ave Fénix resurgió el México de nuestros días, libre
umdo, fuerte, grande y generoso, con la seguridad que da Ja fe en el por~emr.

495

�CUATRO SIGLOS DE VIDA DE UNA CIUDAD
SÍNTESIS HISTÓRICA DE LA CIUDAD DE DURANoo

Lxc. JosÉ foNAc10 GALLEGos
Universidad de Durango

FuE .FUNDADA HACE Poco más de cuatrocientos afios por el joven Capitán
don Francisco de Ibarra, llamado por su juventud el Fénix de los Conquistadores. Su amor a los indios hizo que la conquista de la provincia de la
que fue gobernador y que él llamara de 1a ueva Vizcaya, se hiciera en
forma pacífica y así vemos cómo muy pronto quedó formada por los hoy
estados de Durango, Chihuahua, Sonora, Sinaloa y la parte austral del de
Coahuila, de Saltillo al sur.
Fue Ibarra el que gestionó ante el virrey de Velasco, que los naturales no
pagasen ningún tributo como se acostumbraba en el resto de la Nueva
España.
Al fundarse Durango, nació con el título de Villa, los primeros documentos que conocemos fueron extendidos en ella y son las mercedes reales que
Ibarra extendió el ocho de julio de mil quinientos sesenta y tres, en favor de los
que iban a ser los primeros vecinos de la nueva Villa. Después conocemos 1a
Información de Méritos promovida por el propio Ibarra, donde nos habla del
descubrimiento del valle de Guadiana y el porqué de su nombre, así como
el origen del nombre de la villa de Durango.
Desde su fundación, Durango se perfiló como una ciudad original en
cuanto a su construcción. El obispo de la Mota y Escobar que visitara nuestra ciudad cuarenta años después de fundada, nos dice que esta villa

.

" tiene cuatro calles principales que corren de oriente a poniente y otras
tantas de norte a sur. Hay cincuenta vecinos españoles; sus casas todas
son de adol,!e, sin altos, de moderado edificio y capacidad. .."
Pocos años después de fundada la villa de Durango, estuvo a punto de
desaparecer. Al norte de la provincia de la Nueva Vizcaya se localizó una

497
e H-32

�mina muy rica que hizo que la mayor parte de los

ecinos de Durango, la
abandonaran. Hubiera desaparecido nuestra ciudad entonces, a no ser por
la oportuna intervención de don Francisco de !barra, que desd.~ S~~oa le
ordenó al alcalde de la villa, baclúller Parada de Angule, que unp1diera el
éxodo de los vecinos. Así se hizo y fue el escribano público Antonio Rodríguez quien se encargó de notificar a cada uno de ellos la,enérgi~ orden de
!barra, quienes fueron- amenazados con perder sus caballenas de n~rras y sus
encomiendas. Por esta notificación hecha a cada uno de los vecrnos de la
villa de Durango, sabemos el número de habitantes que. tenía.
Al finalizar el siglo XVI la villa de Durango seguía siendo pequeña. Su
población era de ochenta vecinos españoles, más indios y negros que también había. Los españoles se dedicaban a la agricultura, pues no era otra
la fuente económica que tenían.
A1 finalizar este siglo, la villa de Durango tenía su templo parroquial de
la Asunción, que se encontraba frente a la Plaza de Armas, los templos de
San Francisco, San Juan de Dios y el de la Compañía a cargo de los padres de la Compañía de Jesús. Inmediato al templo de San Juan de Dios
se encontraba el Hospital de la Santa Veracruz. Anexa al templo de la Compañía había una escuela a cargo de l~s mismos pa~es jesui~,. dedicada a
ta enseñanza de los niños hijos de vecmos, y de laün y gramat1ca para los
mayores.
.
· EI siglo XVII es un siglo de muchos problemas para la villa de Durang~.
- Dice el P. Cuevas en el prólogo que escribió para la obra La Nueva Espana
en el Siglo XVII, de la que es autor Fray Antonio Vázquez de Espinosa,
que "la centuria más nuestra, la más feliz y constructiva fue la dé:ima séptima". Creo que esto no tiene aplicación por lo que hace a la cmdad de
Durango. Posiblemente sea una excepción.
Este siglo es para Durango un siglo de atraso. Fue en él cuando tuvieron
lugar las grandes rebeliones indígenas de los tepehuanes, que obligaron al
virreynato a cambiar la capital política de la provincia de Durango al Parral Este hecho perjudicó profundamente a Durango, que casi se extinguió.
Pero hubo algunos hechos que la favorecen y que cabe reseñar en este
trabajo.
Ya desde fines del siglo XVI se venía gestionando la división del enorme
territorio que ocupaba el obispado de Guadalajara. No fue sino hasta el
año de mil seiscientos veinte, en que Paulo V definitivamente lo dividi6, naciendo el obispado de Durango, por bula del once de octubre del ya dicho
año de mil seiscientos veinte. Con motivo de Ja fundación del obispado de
Durango, el templo parroquial de la Asunción se transformó en catedral,
trayendo esto invívita la transformación de villa de Durango en ciudad del
mismo nombre.

498

Dice Sol6rzano y Peréyra en su obra Política Indiana, que sólo dos ciudades en América alcanzaron el título de ciudad en esta forma, y fueron: Durango, en la Nueva España, y Arequipa, Perú.
Al ser cambiada la capital de la provincia al .Parral, en la ciudad de Durango solamente quedaron la catedral y la caja real.
En este siglo tuvimos gobernantes tan notables como don Francisco de
Urdiñola, que en mil seiscientos cuatro levantó el censo más completo que
se conoce de la Provincia de la Nueva Vizcaya. Después de Ibarra, Urdiñola está considei;ado como el gobernante más progresista de aquella época.
Señalamos también a don Gaspar de Alvear que gracias a -sus dotes militares, supo terminar con la sangrienta rebelión tepehuana de mil seiscientos
dieciséis.
AJ ser cambiada la capital de la provincia al Parral, los gobernadores
venían únicamente a la ciudad de Durango a prestar su juramento ante el
Cabildo Justicia y Regimiento, después seguían para aquella ciudad.
Así como subió 1a ciudad del Parral al quedar como capital de la provinciaJ así decayó la de Durango. Uno de sus gobernadores en carta dirigida al rey de España, le dice que:

"la ciudad de Durango está casi acabada, que lo único que la sostiene
es su Catedral; que la ciudad de Pan-al es el cent-ro de la provincia y
por consiguiente toda su atención está puesta en ella y pide que la Caja
R eal que está en Durango, sea trasladada a esta dicha ciudad".
Años después, el gobernador don Bartolomé de Estrada en carta que dirige al rey de España en núl seiscientos setenta y nueve, le dice que:

"la ciudad de Durango se encuentra en un estado de atraso tal que
apenas cuenta con quince vecinos españoles~ siendo el motivo de su poca
vecindad la continua hostilidad de los indios enemigo/'.
Por supuesto que hace caso omiso de los mulatos libres, de los indios vecinos y de las castas.
En efectt&gt;, la continua hostilidad de los indios enemigos, como apunta el
gobernador Estrada, impedía su desarrollo. Venir a ella era empresa de romanos. Cuando los gobernadores de la provincia se resolvían a visitarla venían precedidos de una fuerte escolta.
Me imagino que en estas mismas condiciones vino a esta ciudad a fines
del primer tercio del siglo XVII, Fray Antonio Vázquez de Espinosa que
en su obra La Nueva España en el Siglo XVII, a la que ya me referí, nos
hace una breve descripción de nuestra ciut1ad.

499

�No obstante la situación tan difícil en que Durango vivía, cabe apuntar
dos hechos que mucho honor Je hicieron: en mil seiscientos diec~ueve ~
funda el Cole!!i.o de la Compañía de Jesús, que hasta entonces solo hab1a
sido una escuela para niños. De aquí en adelante iba a ser el famoso colegio
único en el norte de la ueva España; el segundo consistió en que en mil
seiscientos cincuenta y siete e1 obispo Barrientos Lomelín, funda la Capilla
de Música de la Catedral, que funcionara con mucho éxito por más de doscientos años y que sirviera de base para la grandeza musical de Durango.
Con el advenimiento del siglo XVIII un gran cambio se opera en esta
ciudad. Mucho contribuyó a ello el establecimiento de la capital política de
la provincia de nuevo en la de Durango. ~s precisamente en est~ siglo_ c~ando Durango define su personalidad. Afortunadamente las rebeliones md1g~nas vinieron a menos, hubo paz en los campos y se pudieron emprender diversas industrias, siendo la principal la minería. Riquísimas minas que estaban' abandonadas fueron puestas nuevamente a trabajar y aunque muchas
de ellas quedaron lejos de Ja ciudad de Durango, en ella se establecieron los
hombres que las movían, españoles vascos por lo general. Desde entonces
Durango aparece como una ciudad económicamente . muy fuerte Y aunque seguía viviendo aislada, sus moradores buscaron 1a forma de que tuviera vida propia. Llama la atención el carácter férreo de esto~ hombr~s
que gracias a su esfuerzo hicieron de la ciudad de Durango una cmdad onginal en sus costumbres y en su arquitectura. Demasiado sabemos lo que
significan las costumbres en un pueblo, así también es muy elocue~te su arquitectura. Esta es, "desde su origen, la historia de los p~eblos escrita en sus
construcciones... " Los siguientes datos demuestran el cambio que hubo en Durango en este siglo: principia con setecientos habitantes y termina con siete mil
aproximadamente. Muchos años después, y tomand~ ~ c~enta. ~~unas de las
pocas casas que aún quedan del siglo XVIII, el distmgmdo enoco de arte,
don Francisco de la Maza, dice que:
"las casas durangueñas del virreinato consistían en un solo piso cast
siempre, con una gran puerta enmarcada por dos pilastras molduradas
y un arco muy rebajado, de cuyo centro cae una piña a modo mozárabe
mudéjar. . . Estas puertas suben más allá del pretil de la azotea y se
lanzan al espacio por medio de vigorosos copete.s, fuertemente moldurados y coronados con caprichosos remates; en medio de los copetes
van medallones de diversos dibujos, algunos de los cuales ostentan escudos e iniciales. A los lados dt! la puerta, grandes ventanas clarean los
muros, mu-ros que terminan siempr~, sin excepción, en una cornisa ondulante que recorre toda la fachada y que muere en ambos lados enroscándose en forma de caracol; a veces este caracol sube más de la

cuenta y se recorta en dos interrogaciones audaces, como una avanzada
hacía un frontón que no puede llegar a cerrarse. Esta original cornisa
ondulatoria suele ser una moldura delgada y discreta, pero también llega a ser gorda y tremenda, como un alero que se quedó a medias; casi
siempre se repite en los patios interiores y hasta en. las caballerizas. Tal,
es la persistencia de esta cornisa que se incrusta en las casas neoclásicas
de mediados del siglo XIX, y en forma más sencilla la recuerdan las casas
porfirianas; tal es la gustosidad con que los durangueños barrocos recordaron a las serpientes o el juego de las olas en las azoteas de sus casas
que debe considerarse este elemento arquitectónico como una originalidad de la ciudad de Durango. Estas comisas y los copetes sobre los
recios portones de las casas, en cuyas desorbitadas molduras juegan la
luz y la sombra al escondite, dan lo 'lípico', el tono el sabor inconfundible de la arquitectura civil de- Durango".

En su interior estas casas son muy extensas. Tienen cuatro grandes y anchos corredores y en medio de ellos está un patio cuadrangular. Poseen numerosas habitaciones. Tienen un segundo patio comunicado con el primero
por un pasadizo, luego su corral y finalmente su huerta. Actualmente son
pocas Jas casas que de este estilo quedan en Durango, de las demás Ja piqueta
demoledora ha dado cuenta, pero las que aún quedan sirven para darnos
una idea de lo que fue esta ciudad de Durango en el siglo XVIII.
Gratas reminiscencias de este siglo guardan los edilicios de la catedral,
del palacio del Conde del Valle del Súchil, del palacio del capitán don Juan
José de Zambrano hoy Palacio de Gobierno, y del edificio de la Compañía
de Jesús, después Seminario Conciliar de Durango, Instituto Juárez por muchos años y hoy edificio central de la Universidad.
En este siglo nue$tra ciudad fue visitada a fines de su primer tercio por
el brigadier de los Reales Ejércitos, don Pedro de Rivera, en su viaje de
visita a los presidios de la Nueva España, visitando los de la provincia de
la ueva Vizcaya. Estuvo en esta ciudad y de ella nos dejó un breve comentario en su obra Diario y Derrotero de lo caminado, visto y observado
en la visita que hizo a los Presidios de la Nueva España Septentrional.
Otro personaje distinguido que visitó nuestra ciudad en e] año de mil setecientos se~enta y seis, fue el ingeniero don Nicolás de Lafora, que acompañando a don Cayetano María Pignatelli Rubí Corvera y San Climen, Barón
de Llinas, y obedeciendo instrucciones del virrey Marqués de Croix, vinieron
a visitar los presidios jntemos. En su viaje era paso obligado visitar esta ciudad, y de su visita a ella encontramos una interesante descripción en su
Viaje a los Presidios Int ernos.
Pero más interesante y llena de profundas observaciones, es la descripción

500
501

'

�que de nuestra ciudad de Durango hace el P. Agustín Morfi, en el diario
que llevó en su recorrido hacia el norte del país, para la fundación de la
Comandancia de las Provincias Internas, acompañando al Caballero de Croix,
el que tituló Viaje de Indias y Diario del Nueuo México.
En el siglo XVIII poca es la industria que existe en Dul'ango, la más popular era la de la artesanía. Todavía en las halconerías de nuestras casas
podemos admirar el bellísimo encaje de fierro, producto del esfuerzo de nuestros artesanos. En la casa de la Haceduría de la Catedral, existe una reja
forjada en este siglo, que por su belleza es única en el norte del país. Pocos
ejemplares se conocen en el país como éste, que es un orgullo para la artesarúa de Durango.
Otra indu tria que se popularizó mucho en Durango fue la del obraje. Se
inició con la aportación económica de un particular al donar de s-us propios
recursos la cantidad de cincuenta mil pesos. Los tejidos de lana hechos en
Durango a fines del siglo XVIII y en el siguiente, fueron famosos.
Lo sucedido en Durango en el siglo XVIII lo conocemos a trávés de la
Gaceta de México, pues como aún no había llegado la imprenta, no existió
ningún periódico.
Fue en este siglo cuando la provincia de la Nueva Vizcaya se redujo.
En el año de mil setencientos treinta y cuatro perdió los hoy estados de Sonora y Sinaloa, y en mil setecientos ochenta y cinco, la parte austral de
Coahuila, quedando reducida a los hoy estados de Durango y Chihuahua, siguiendo la capital en la ciudad de Durango. Al fundarse las intendencias,
surgió la de Durango, formada por los mismos estados de Durango y Chihuahua con su capital en el primero.
En el último tercio de este siglo se formaron dos padrones de nuestra
ciudad: uno en mil setecientos setenta y siete, mandado levantar por el
Obispo Antonio Macarulla Minguilla de Aquilanin, acatando la real orden
del diez de noviembre de mil setecientos setenta y seis. El otro fue hecho
por el sargento mayor de las milicias reformado, don Andrés José de Velasco
y Restán. La población de la ciudad de Durango conforme a dichos padrones era de seis mil cuatrocientos cincuenta y ocho habitantes, de los
cuales el cincuenta por ciento de la población era de mulatos libres, y el otro
cincuenta lo formaban en su mayoría los españoles, y en su menor proporción los indios. Las castas las había en ínfima proporción.
Al finalizar el siglo XVIII la población de la ciudad de Durango, era
aproximadamente, como ya se dijo, de siete mil habitantes.
Señalamos los nombres de algunos de los gobernantes más notables que
hubo en este siglo: Antonio de Deza y Ulloa, que fundara el Real de an
Francisco de Cuéllar, hoy ciudad de Chihuahua; Manuel de San Juan de
Santa Cruz, que fundara la importante ciudad de Nazas; José Carlos de

502

Agüero, que construyera la casa más bella que hay en la ciudad de Durango
y que fuera el primero que pensó resolver el problema del agua en esta

misma ciudad· Felipe Díaz de Ortega, primer gobernador de Ja intendencia
de Durango y que rindiera al virrey un extenso e interesante informe sobre
la provincia de la Nueva Vizcaya.
El siglo XIX sigue adelante la obra cultural de Durango. El cuatro de
febrero de] año de mil ochocientos, se inaugura el primer teatro que hubo
en esta ciudad, que era el teatro particular del capitán don Juan José de
Zambrano, de quien ya hablamos, y que fue conocido con el nombre de
El Coliseo. Este teatro debería ser con los años el escenario en el que brillara
tanto artista de fama internacional.
Al parecer dw11nte la primera década de este siglo no hubo ninguna novedad en nuestra ciudad; solamente a fines de ella, las noticias de la insurrección de Dolores, inquietan a los vecinos; el teniente asesor letrado don
Angel Pinilla Pérez, que se encontraba en funciones de gobernador, porque
el propietario se encontraba ausente, tomó todas las precauciones necesarias
para que en la ciudad el orden no se alterase.
Sin embargo, la ciudad de DLLrango fue testigo del proceso incoado contra los sacerdotes compañeros del P. Hidalgo, que junto con él fueron aprehendidos en Acatita de Baján, siendo traídos a esta ciudad y finalmente fusilados.
Los durangueños guardamos grata memoria y gratitud para ellos. Carlos Medina, franciscano; Bernardo Conde, franciscano; Pedro Bustamante, mercedario, y Gregorio de la Concepción, carmelita, y los clérigos Mariano Balleza, francisco Olmedo, Nicolás Nava, Ignacio Hidalgo y Muñoz y Antonio
Belán fueron procesados resultando condenados a muerte únicamente Ignacio Hidalgo y Muñ.oz, Mariano Balleza, Pedro de Bustarnante Carlos Medina~ Bemardo Conde e Ignacio Jiménez, sentencia que se ejecutó el diecisiete de julio de mil ochocientos doce. Sus cuerpos reposan en el templo de
Guadalupe. Los demás, años después, alcanzaron su libertad.
Durango alcanzó su mdependencia el nueve de septiembre de mil ochocientos veintiuno y de aquí en adelante se suceden hechos, que aunque originados en otras partes, tienen profundo eco en nuestra ciudad. Así sucede
con el Plan de Casa Mata, de Zavaleta, con las luchas del Federalismo y el
Centralismo, en la Guerra de Reforma o de tres años, y en la Intervención
Francesa.
Con motivo de la Guerra de Independencia, en el norte de la Nueva
España se interrumpieron las comunicaciones con el centro del país.
Una de las ciudades que más sufrieron por este motivo fue la de Durango,
que sintió una gran escasez de dinero. Entonces el gobernador de la provincia pidió al comandante general de las Provincias Internas de Occidente
don emesio Salcedo y Salcedo, que residía en Chihuahua, autorizara la

503

�crnac1on en esta ciudad de una casa de moneda. La autorización fue concedida el ocho de octubre de mil ochocientos diez y al año siguiente se hizo
la primera acuñación de monedas de plata. En el año de mil ochocientos
treinta y dos se ruzo la primera acuñación de monedas de oro. Así por largos años se acuñaron en la Ceca de Durango monedas de cobre, de plata y
de oro, hasta el treinta de junio de mil ochocientos noventa y cinco en que
1a casa de Moneda de Durango cerró sus puertas.
Lo que vino a incrementar la cultura de la ciudad de Durango, fue el
establecimiento de la primera imprenta en el año de mil ochocientos veintidós,
debida al interés que para ello tomó un fraile de la Orden Franciscana de
nombre Buenaventura Cuevas. Con la aparición de la imprenta surgen los
primeros periódicos y los primeros libros y folletos impresos en Durango.
Desde entonces se multiplkaron los .impresores y los talleres de impi'enta.
Cabe recordar a través de estas columnas a a\gunos de los hombres que
implantaron en Durango la tipografía, como Dolores Olea, Manuel González
José Isabel Gallegos, Francisco y Manuel Vera, Pomposo Castañeda Miguel
Góntez, Carlos Gómez y Severo Blanco.
Por decreto del veintidós de mayo de mil ochocientos veinticuatro el Congreso Federal funda el estado de Durango. En el año de mil ochocientos
veintisiete aparecen en la ciudad de Durango los primeros periódicos, uno
de ellos fue El Democrático Federal. De alli en adelante iban a aparecer
una serie de periódico en nuestra ciudad~ muchos de lo cuales eran la voz
del desbordamiento de las pasiones políticas. Otros eran la expresión de la
serenidad en los días tormentosos de nuestras luchas intestinas. El periodismo
en Durango es la mejor prueba de ]a inquietud que vivió en los espíritus de
los durangueño en el siglo pasado.
Y al hablar del periodismo en Dmango, hablemos de los partidos políticos
que también en Durango lo hubo, aunque bajo estas denominac;iones: "Cu, chas" y "Chirrines". Estos nombres o motes fueron impuestos por ellos mismos entre sí.
Los del partido Cucha eran los liberales, y los Chirrines los conservadores.
Los significados de estos nombres nos los da don José Fernando Ramírez en
sus Noticias Históricas y Estadístú;as d~ Durango. Ambos usaban las columnas de los periódicos que tenían como órganos, para lanzarse agudas s~etas,
pero llenas de ingenio. La aparición del periodismo en Durango, vino a fortalecer estos partidos.
Si durante el siglo XVIII la ciudad de Durango vivió de la agricultura,
de la minería, de la ganadería y del comercio, en el siglo XIX tres industrias
vinieron a enriquecerla más todavía. Por primera vez se iba a aprovechar
la inmensa riqueza del fierro que contiene nuestro Cerro de Mercado. También por primera vez se iban a emplear las aguas del río del Tunal al esta-

504

blecerse en el Pueblito una fábrica de tejidos de algodón. Por último mucho
contribuyó a aumentar su economía una fábrica de cigarros que se es~bleció.
En el afio de mil ochocientos veintiocho la Compañía Unida de Minas
de origen inglés, acogiéndose a las facilidades que dio el gobierno del Estad~
de Durango, al frente del cual se encontraba don Santiago Baca Ortiz estableció la primera fundición que hubo en Du.rango, la que quedó e~ • la
margen derecha del 1fo del Tunal, a fin de aprovechar su fuerza hidráulica.
Por temporadas funcionaba esta fundición pero no siempre pudo trabajar
en forma halagüeña por circunstancias especiales. En este Jugar estuvo hasta
el año de mil ochocientos noventa y dos, en que llegó a la ciudad de Durango el Ferrocarril Internacional, por lo que Ja Ferrería de Flores que así
se llamaba, se vio obligada a clausurar sus trabajos, por haberse es~blecido
una nueva al pie del Cerro de Mercado.
V~ias fueron las com?añías que explotaron el mineral del cerro, aunque
no siempre en forma brillante, por lo que uno de sus propietarios, el señor
James Callanan la vendió a la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de
Monterrey, representada por el señor don Adolfo Prieto. En el año de mil
novecientos treinta y cuatro, ésta traspasó la explotación del Cerro de Mercado a una nue a compañía, filial de aquélla, que se llama "Compañía
Cerro de Mercado, S. A.", que es quien la explota actualmente.
La Fábrica de Tejidos de Algodón fue fundada en el año de mil ochocientos cuarenta por don José Fernando Ramírez y don Germán Sthalknecht, en el hermoso paraje llamado El Pueblito, ubicado en ]a margen del
río de~ Tunal, siendo movida por sus aguas. Por largos años trabajó ininterrumpidamente. Después lo hada por temporadas. Actualmente, después de
p_ermanecer inactiva por largos años, ha empezado a trabaj¡¡,r con beneplácito de los durangucños, que vemos una industria de mucho porvenir. Sus
actuales propietarios han tenido que poner nueva maquinaria y su transformación ha sido completa.
La fábrica de cigarros fue también muy importante en la ciudad de Durango en el siglo pasado. Hace muchos años desapareció esta industria.
Ya dije que Dmango no había podido quedar al margen de los movimientos
revolucionarios que sacudieron al país en el siglo pasado, pero no obstante
esta situación, la gente de Du.rango trabajaba por elevar su nivel económico
y cultural.
El comercio cobró mucho auge gracias al puerto de Mazatlán. Hubo en
esta ciudad fuertes capitales invertidos en el comercio, siendo uno de los
principales el de los señores Delius. Cuando el puerto de Mazatlán fue clausurado el comercio de Durango resintió muy fuertes perjuicios.
A un grupo de durangueños se debe la fundación de la Biblioteca Pública del Estado, a la que sirvió de base la particular del Lic. don José

505

�Fernando Ramírez, que la vendió al estado junto con su casa habitación
cuando fue nombrado Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. A este grupo de durangueños se debe la creación del Colegio Civil
del Estado, después Instituto Juárez, hoy convertido en Universidad Juárez
del Estado de Durango; y finalmente a ellos se debe la fundación del Instituto de Niñas, primer establecimiento educativo que se creara en Durango
para la educación de la mujer. Son los durangueños los que en toda época
se han preocupado por la elevación moral y cultural de su ciudad.
No podemos seguir adelante sin dejar de rendir homenaje a dos ilustres
durangueños. La primera una mujer, su nombre es Dolores Guerrero, de la
que un crítico de la época dijo: "Exceptuando a Sor Juana Inés de la Cruz
no tenemos idea de otra poetisa mexicana superior a Lola, por la verdad,
sencillez, sentimiento y ternura, verdaderamente femeniles, que hacen deliciosas todas sus composiciones".
El segundo es don Francisco Gómez Palacio, patriota, humanista, poeta,
abogado internacionalista, diplomático, dos veces gobemador del estado, y
el mejor traductor de La Jerusalén Libertada.
Y junto con ellos a esa pléyade de hombres de ciencia, oradores como
José Loreto Barraza; poetas como Antonio Gómez Palacio y Cayetano Cacareñas; periodistas como Ignacio Borrego, Justino Herrera y Honorato Espeleta; músicos como Manuel Herrera Alvarez, Ricardo Castro, Velino M.
Preza y Alberto M. AJvarado.
En el último tercio del siglo pasado la ciudad de Durango recibe los beneficios del progreso, al llegar los servicios de los telégrafos ( 1870) ; la luz
eléctrica (1890) · el de los teléfonos, y el del ferrocarril ( 1892), con el que
quedó comunicada con el resto del país.
En el año de mil ochocientos noventa y uno, el obispado de Dm-ango fue
elevado a la categoría de arzobispado, siendo la ciudad de Durango la sede
episcopal.
También a mediados de este siglo la casa colonial de Durango sufre algunas modificaciones, con la llegada del neoclásico, nuevo estilo arquitect6nico. Muchas de nuestras casas coloniales desaparecieron para ser sustituidas
por casas de este estilo. A fines de este siglo y principios del actual hubo otro
nuevo estilo arquitect6nico, el que se ha llamado porfiriano, y nuestra ciudad se llenó de casas de este estilo. Pero estos estilos no alteraron el ya tradicional de nuestra ciudad que sigue teniendo sus casas de un solo piso.
Al finalizar el siglo XIX la ciudad de Durango tiene una población, según
el censo del año de mil novecientos, de u·einta y un mil noventa y dos
habitantes.
Entre los gobernantes que más se distinguieron en este siglo podemos mencionar los siguientes: Bernardo Bonavía y Zapata, que expidiera unas orde-

nanzas para el gobierno interior del Ayuntamiento de la ciudad de Durango;
Santiago Baca Ortiz, que lúciera algunas mejoras a la ciudad y que por
eso una plazuela lleva su nombre; don Juan Antonio Pescador, que está
considerado como uno de los gobernantes más honrados del siglo pasado;
José Patricio de la Bárcena, íntimamente vinculado con la ciudad de Durango y que diera el decreto de fundación del Colegio Civil del Estado;
Francisco Gómez Palacio, Benemérito de] Estado, dos veces gobernador, para
quien el cumplimiento exacto de la ley lo era todo; Juan Hemández Marín,
el primero que se preocupara por la educación de la mujer y fundó un Instituto de Niñas; mencionamos también al general Juan Manuel Flores, porque en su largo gobierno tuvieron lugar hechos de mucha importancia para
la ciudad de Durango. Fue reelecto tres veces consecutivas.
Llega el siglo XX, nuestra ciudad disfruta de los beneficios de la época
porfiriana. Muy a principios de este siglo ocupa la gubernatura del estado,
un hombre de carácter recio, de amplio talento: el señor Lic. don Juan
Santa Marina que se preocupa por el adelanto de la ciudad-capital del estado
que gobierna. Es él quien promulga los Códigos Civil y de Procedimientos
Civiles; Penal y Procedimientos Penales, y emprende la construcción de tres
grandes edificios, que por su magnitud el vulgo denominó "los tres elefantes",
que Iueron el hoy Teatro Principal, la Penitenciaría y el Hospital de la
Colonia ''Silvestre Dorador". Tocóle terminar únicamente el segundo, pero
los otros quedaron aventajados en su construcción, siendo terminados años
después.
Bajo el gobierno del Lic. Esteban Femández, se verificó el año de mil
novecientos ocho, la IV Exposición Comercial, Industrial y Ganadera de Durango, que fue todo un éxito. Fue este mismo gobernador a quien le tocara
celebrar en el mes de septiembre de mil novecientos diez, con inusitado esplendor, las fiestas del primer centenario de la iniciación de nuestra independencia nacional.
Dos meses después se inicia en la ciudad de Gómez Palacio, y precisamente
el veinte de noviembre, la revoJución mexicana, con el levantamiento de Jesús
Agustín Casb·o, acatando lo dispuesto por el Plan de San Luis.
Es Durango uno de los estados más afectados por el movimiento revolucionario; los contingentes que Durango manda son decisivos en el triunfo
de la revolución. Los nombres de Francisco Villa, Jesús Agustín Castro, los
Arrieta, Severino Ceniceros, Tomás Urbina, Calixto Contreras y otros, muestran por sí solos la importancia del movimiento en Durango.
Bajo el gobierno del Ing. Pastor Rouaix, se dio en Durango la primera Ley
Agraria, adelantándose en este aspecto nuestro estado a otros muchos.
No obstante la inquietud que vivía en los espíritus en aquella época, en
Durango se pensaba en 1a educación del pueblo: así, el día siete de agosto

506
507

�de mil novecientos dieciséis, se fundó la Escuela Normal del Estado, que
tanto ha servido en el incremento de la cultura en nuestra ciudad, y los
egresados de sus aulas han hecho un brillante papel en el magisterio nacional.
AJ promulgar e la Constitución Política del país, el cinco de febrero de
mil novecientos diecisiete, el estado de Durango entra por los cauces de la
normalidad y el pueblo es convocado a elecciones de gobernador y diputados
locales. El primero de agosto de dicho año toma posesión del gobierno del
estado el Gral. Domingo Arrieta.
Con motivo de la revolución surgida con el Plan de Agua Prieta, el Gral.
Arrieta no concluyó su período, siendo nombrado gobernador interino el
Gral. Enrique R. Nájera, quien le entregó el poder al Gral. Jesús Agustín
Castro, que gobernó el estado de 1920 a 1924; al término de este período,
ocupa la primera magistratura del estado, el Gral. Enrique R. Nájera, electo
para el período 1924-1928. El período lo concluyó el Sr. José Aguirre Salas.
El período 1928-1932 estuvo a cargo del Gral. Juan Gualberto Amaya,
pero como se vio envuelto en Ja revolución escobarista que principió el tres
de marzo de mil novecientos veintinueve, fue sustituido por el Lic. Alberto
Terrones Benitez, y un año después fue nombrado en su lugar el señor José
Ramón Valdés, quien fue desconocido por la Federación el siete de agosto
de mil novecientos treinta y uno, siendo nombrado el Lic. Lorenzo Gámiz,
que no llegó a tomar posesión, pues en su lugar quedó el lng. Pastor Rouaix
que por segunda vez ocupó el cargo de gobernador.
Lo sucedió el año de mil novecientos treinta y dos el Gral. Carlos Real,
quien fue desconocido por la Federación el quince de diciembre de mil novecientos treinta y cinco, nombrándose como gobernador provincial al Gral.
Severino . Ceniceros.
La contienda electoral para suceder al Gral. Ceniceros fue muy reñida.
Por un lado figuró el coronel Enrique Calderón R., completamente desconocido en el estado, pero que tenía el apoyo personal del entonces presidente
de la República; y por el otro el señor Alfonso Burciaga, que contaba con el
apoyo del gobierno local." Era natural que triunfase el primero, no obstante
que con ello se violase ]a Constitución Política del Estado, que exige que
para ser gobernador del estado de Durango, sea e] candidato originario del
estado. Su gobierno fue muy discutido.
Le sucedió el Gral. Elpidio G. Velázquez, que se significó por ser amante del
orden y del respeto a la ley.
El Gral. Bias Corral Martínez le sucedjó, no terminando su período por
haberlo sorprendido la muerte, siendo sustituído por el señor José Ramón
Valdés, que por segunda vez ocupaba este cargo. Fue en esta época cuando
la ciudad de Durango quedó comunicada con la carretera interoceánica
que corre de Matamoros, T amaulipas, hasta Mazatlán ; y con la Paname~

ricana, que va de la ciudad de México hasta Ciudad Juárez. Nuestra ciudad
de Durango vino a que.d ar en el cruce de dos magníficas carreteras.
Fue en e ta misma época cuando el estado de Durango adoptó una nueva
legislación, tanto civil como penal, quedando por lo mismo derogadas todas
las leyes dadas con anterioridad y que se opusieran a lo dispuesto por éstas.
Durante los gobiernos de los señores Líes. Enrique Torres Sánchez y Francisco Gon7.ález de la Vega, y el actual lng. Enrique Dupré Ceniceros, Ja
ciudad de Dw-ango ha seguido recibiendo los beneficios de la civilización y
el progreso.
Un hecho que no puede pasar inadvertido es la fundación de la Universidad Juárez de Durango. El 21 de marzo de 1957 nació esta institución
cultural, la que cuenta con las siguientes dependencias: Secundarias Diurna
y Nocturna; Preparatoria Diurna y Nocturna; la de Derecho, la de Medicina,
la de Enfermería y Obstetricia; Escuela Comercial Práctica; Escuela Superior
de Comercio y Administración; Escuela de Pintura; Escuela de Escultura
y Artesanía; Escuela Superior de Música; y Escuela de Medicina Veterinaria y Zootecnia. Más de dos mil alumnos están en sus facultades.
Desde el año de mil novecientos cuarenta, se inició en nuestra ciudad un
rápido crecimiento. Por todos los rumbos de ella se han fundado nuevas
colonias, lo que demuestra su vigor y pujanza.
Es de lamentarse el cambio habido en la arquitectura de las fincas de
nuestra ciudad. Los viejos estilos están desapareciendo. De nuestra clásica
casa colonial apenas si queda una que otra. Esa misma suerte están corriendo
las fincas del estilo neoclásico y si no se expide una ley que tienda a conservar nuestros monumentos artísticos, muy pronto nuestra ciudad habrá perdido el sello de ciudad antigua que tanto la distinguió y le dio una fuerte
personalidad.
Según el censo de mil novecientos sesenta, la ciudad de Durango tenía
noventa y siete mil trescientos cinco habitantes.
Es así como en esta síntesis histórica q~eda la historia de la ciudad de
Durango, que en el presente año ( 1967) cumple cuatrocientos cuatro años
de haber sido fundada.

508
509

�COMONFORT Y LA REVOLUCION DE AYUTLA
DR. RAv F. BRoussARD
Universidad de Georgia

FUE CON UNA CRAN ESPERANZA, que los dirigentes del pueblo de México llamaron del exilio aJ general Antonio López de Santa Anna, eJ año de 1853,
y le ofrecieron la presidencia de la República. Las continuas disputas y
guerras civiJes habían fraccionado tanto al _país, que llegó a pensarse que
solamente un gobernante fuerte podría restablecer el orden. Sus esperanzas,
sin embargo, estaban condenadas aJ desencanto, ya que Santa Anna hizo
pronto a un lado una administración responsable y moderada y escogió el
camino del absolutismo. Las medidas represivas, tales como la censura de
prensa y el exilio a los críticos de su gobierno, se sucedieron con angustiosa
frecuencia. Los empleados de gobierno probos y capaces, fueron desalojados
de sus puestos u obligados a renunciar por medio de amenazas, y sus Jugares
fueron ocupados por otros hombres más semles, ansiosos de cumplir los deseos
del presidente. Por medio de decretos Santa Anna amplió indefinidamente
sus poderes dictatoriales temporales, aumentó el tamafío del ejército y finalmente, el 16 de diciembre de 1853, adoptó el título de Su Alteza Serenísima.l
Una de las regiones del país en donde surgió la resistencia a la nueva
dictadura, fue la región montañosa y costera de Guerrero, estado de reciente
creación. El gobernador don Juan Alvarez, héroe de 1a Guerra de Independencia, permaneció exteriormente fiel a Ja administración pero hubo reuniones
secretas en su finca "La Providencia" para decidir qué debía hacerse respecto al creciente totalitarismo del gobierno central. A medida que se formularon los planes de acción, se fueron armando y adiestrando grupos de
' Wn.PR J;:D CALLCOTI, Santa Anna: The Story of an Enigma Who Once Was
Mexico (Norman, Oklahoma; Imprenta de la Universidad de Oklahoma, 1936), 287294.

511

�hombres en regiones aisladas de la Costa Chica y empezó a correrse el rumor
en la ciudad de México de que Alvarez estaba planeando una revolución. 2
En Acapulco, el puerto del Estado de Guerrero, Ignacio Cqmonfort el
Administrador de la Aduana, también estaba alarmado con la dirección y
cambios en el gobierno nacional. Hijo de una prominente familia criolla,
había ingresado al ejército a una edad temprana y luchado a principios
de los treintas en el movimiento revolucionario liberal encabezado por Santa
Anna, que en el año 1832 llevó al poder al Partido Liberal. Al retirarse luego
del ejército, ocupó varios puestos en el gobierno de Puebla, su estado natal
siendo electo en varias ocasiones al Congreso Federal. Comonfort había sido
nombrado para el puesto de Administrador de la Aduana el año de 1850,
por el presidente don Mariano Arista, debido fundamentahnente a su reputación de honestidad e integridad. 3 Ahora tenia frente a él, el dilema de:
apoyar una administración cada vez más corrompida o renunciar.
Comonfort, que en la década anterior había sido un protegido político de
Alvarez, cu:mdo los dos juntos lucharon para pacificar a los indios de las
regiones montañosas de Guerrero y Puebla, estaba definitivamente en la lista
de funcionarios destinados a ser purgados por Santa Anna. Sabiendo de la
confrontación próxima con el gobierno nacional, es razonable creer que el
Administrador de la Aduana debe haber asistido a algunas de las reuniones
consp~torias que se efectuaron en 'La Providencia" en el otoño de 1853.

El 15 de noviembre de 1853, Santa Anna hizo el primer intento para
desalojar a Comonfort, cuando a este último se le ofreció el puesto de administrador de la aduana del Puerto de Mazatlán. Conociendo Comonfort las
causas de la oferta y no queriendo abandonar el escenario cuando los planes
para la revolución estaban a punto de fructificar, rehusó aceptar el puesto
substituto que se le ofrecía. El siguiente paso se dio poco después, ya que
el 23 de enero de 1854, fue despedido. Comonfort, que había estado esperando esta acción desde hacía dos meses, tenía sus cuentas preparadas y entregó su puesto a don Librado Salas, auditor de la aduana, el lo. de febrero
de 1854. 4
• ToMÁS SÁNCBEZ HER ÁNDEz, '"'Las operaciones militares como consecuencia de la dcclaraci6n del Plan de Ayutla hasta el triunfo de la revoluci6n liberal", MARIO DE u. CUEVA
(ed.) Plan de Ayutla: conmemoraci6n de su primer centenario {México: Universidad
Nacional de México, 1954), 144; Clyde Gilbert Bushnell, "The Military and Political Oareer of Juan Alvarez, 1790-1867", Tesis Inédita, Universidad de Texas, Austin, Texas, 1958.
1 RAv F. BRoussARD, "Mocedades de Comonfort", Historia Mexicana XIII, 380388.
• José Francisco Alvarez a Ignacio Oomonfort, J.1éxico, 15 de noviembre de 1853,
Colecci6n Comonfort, legajo 16A, .Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Te-

512

Sin embargo, pronto corrió el rumor en la ciudad de México, que Comonfort había sido despedido de su puesto por malversación de fondos. Este intento de destruir su reputación de honradez e .integridad n transacciones
públicas y privadas, era más de lo que Comonfort podía soportar y envió
una carta colérica de protesta al Ministro de Hacienda. Señalaba sus largos
años de servicios públicos sin mancha y exigía que si había algunos cargos
contra él, que ésto debían hac;erse públicos y que debía dársele la oportunidad
de defenderse en un juicio público. 5
En lugar de esperar un juicio ordenado por la administración de la ciudad
de México, el 23 de febrero de 1854, Comonfort presentó una demanda para
que ése se llevara a cabo. En el interrogatorio resultante, el juez de hacienda, José María Oliver, quien fue el que presidió el juicio, llamó a funcionru-ios de gobierno, clérigos, comerciantes y otros ciudadanos prominentes
de Acapulco que habían tenido amplias relaciones con la figura principal del
juicio. Las declaraciones recibidas por la corte fueron unánimes en su elogio
a la política administrativa, honestidad y eficacia de Comonfort. Los comerciantes y hombres de negocios particularmente insistieron en declarar, que
como Administrador de la Aduana, había sido escrupulosamente honrado en
el desempeño de sus obligaciones. Señalaron que había impuesto multas aún
por las más pequeñas infracciones a los reglamentos aduanales. La decisión
de la corte fue la esperada; se decidió que no habfa ninguna prueba de malos
manejos de fondos, ni desfalco de ninguna clase durante la administración
de Ignacio Cornonfort en la Aduana de Acapulco. 6
La persona acusada en esta investigación judicial, sin embargo, ni siquiera
estaba en la ciudad en los días en que se efectuó el juicio; estaba en Tuxtla
teniendo una importante entrevista con AJvarez. El propósito de Comonfort
era convencer al gobernador de que había llegado el momento de desafiar
abiertamente al presidente Santa Anna, indicando las medidas hostiles tomadas por el Presidente, tales como destituir a funcionarios que se sabía apoyaban a A1varez, señalando, sin duda, su propio caso como ejemplo. Otra
señal de alarma, fue el anuncio que se hizo en la ciudad de México de que
se mandarían refuet7..os militares a Acapuko, aparentemente para fortalecer
xas, Austirt, Texas; Alvarcz a Comonfort, México, 24 de enero de 1854, Colecci6n
Comonfort, legajo 16A.
' Comonfort al Jefe de Sección de la Aduana Marítima, Acapulco, 1 de febrero
de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A, Comonfort a Ministro de Finanzas Acapulco, 8 de febrero de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.
'
• José María Oliver a Ignacio Comonfort, Acapulco, 7 de marzo de 1854, Colección Comonfort, legajo 17; Documentos relacionados con la conducta de Comonfort
como adminl!;trador de la aduana de Acapulco, certilicados por el Juez Especial
de Hacienda, José María Oliver, Acapulco, 11 de mano de 1854, Colección Comonfort, legajo 16A.

513
e H-34

�las defensas del puerto contra una posible invasión por ia expedición filibustera del cond Raousset de Boulbon que en aquel momento se estaba preparando para salir d
an Francisco
alifornja. Comonfort inrucó, que de
hecho estos movimientos de tropas anunciados eran solamente una finta
para invadir Guerrero y tomar a Alvarez prisionero. Los argumentos fueron
aparentemente eficientes, pues J 24 de febrero de 1854, el gobernador Alvarez,
desde su finca «La Providencia" lanzó una formal declaración de guen-a
contra Santa Anna y su gobierno ilictatorial.7
Al siguiente día Alvarez nombró a Comonfon gobernador y comandante
de Acapulco. 11 Esta ciudad portefia era un punto estratégico para la revolución, pues aislada de la capital y centro del país por dos formidables cor-

dill ras, proveía a la revolución con una ventana hacia el mundo exterior.
En esta forma, los abastecimiento y refuerzos harían posible al movimiento
revolucionario, establecer un antuario y base fuerte desde la cual con el
tiempo, podría lanzarse a la conquista. del resto del país.
El siguiente paso era formular una declaración de las causas d la revuelta.
Para tener éxito, la revolución debía tener un propósito positi o. o era
suficiente derrocar a la dictadura· había que presentar al pueblo de México un programa para que pudiera juzgar la honestidad y sinceridad del
nuevo movimiento. En la reunión en la cual se preparó el plan, estuvieron
Comonfort, Alvarez, su secretario, Trinidad Gómez y su hijo Diego. También estuvieron presentes, el general Tomás Moreno comandante de las tropas de Guerrero, el coronel Florencio Villarreal y Eligio Romero, un liberal exilado por anta Anna y que hacía poco había regresado al país ecretamente. El grupo delineó un plan revolucionario que reflejaba. tan fielmente los puntos de vi ta del liberalismo moderado de Comonfort, que éste
ha sido aceptado como su autor. 9
En seguida, siguiendo el patrón tradicional del protocolo revolucionario
mexicano, el plan t nía que ser proclamado por alguien que no estuviera
.íntimamente asociado con la jefatura. Tenía luego que ser adoptado por
varias guarniciones militares y el pueblo, en un esfue17..0 que diera la apariencia del apoyo popular. Finalmente, lo jefes tenían que aceptar el plan
' CALLCOTT, Santa Anna, 387-394; Siglo XIX, 15 y 23 de febrero de 1854;
A, SELMO DE PORTILLA, Historia de la reuoluúón de México &amp;Qntra la dictadura del
General Santa Anna 1854,.1855 (México: Vicente García Torres, 1856, 41-44).
• Alvarez a Comonfort, La Providencia, 25 de febrero de 1854, Colección Comonfort, Legajo 16A.
• PORTU.LA, La revoluci6n contra Santa Anna, 43-48, 51-52; Siglo XIX, 2 de marzo de 1854, RictJARD jOHl'/SON, The Mexican Reuolution of Ayutla (Rock Island
Illinois, Agustine Book Co., 1939), 42: Felipe Tena Rodríguez "Comonfort; los m~
derados y la rcvoJuci6n de Ayutla" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 302.

14

que ellos mismos habían preparado. El coronel illarreal fue el cogido
para proclamar d plan al público en la villa de Ayutla el lo. de marzo
de 1854.1 º
El Plan de yutla empezaba con tl!l preámbulo enumerando las queja
del fue~lo de México contra Santa Anna. El dictador en múltiples ocasiones,
babia VIOiado los derechos peISOnales y los de los Estados, y arruinado Jas
finanzas del país. Lo peor de todo, sin embargo, era que el presidente había
iniciado negociaciones para vender territorio mexicano a un país extranjero
Y por lo tanto había transferido sin su consentimiento a miles de ciudadanos
a otra soberanía.
El preámbulo era seguido por nueve artículos. Santa Anna y su gobierno
eran declarados fuera del poder público por haber perdido la confianza del
pu blo. Para reemplazarlo, el jefe de la revolución convocaría a una asamblea
representativa que eJigiría al presidente provisional tan pronto como ]a mayoría de la gente hubiera aceptado el plan. En seguida la asamblea serviría
de uerpo consulti o al presidente hasta que se pudiera establecer un gobierno
constitucional. Mientras tanto el presidente tendría poderes dictatoriales. Se
conservaría el sistema federal~ y los jefes 1·evolucionarios establecerían gobiernos provisionales en cada uno d los estados tan pronto como sus fuerzas los hubieran dominado. u
Uno de los artículos, abolía las contribuciones restrictivas y reglamentos
del régimen de Santa Anna, mientras que otro pedía el apoyo del ejército.
Los defensores del gobierno y todcs los que no apoyaran el plan eran declarados "enemigos de la independencia nacional" .12
El último artículo invitaba al general icolás Bravo, al general Al arez
y al general Moreno para que encabezaran lo ejércitos libertadores y llevaran a efecto las refonnas administrativas sugeridas. Estas eran muy vaga
y obscuras. Se dejó fuera toda referencia a problemas religiosos y agrarios
sin embargo estas rcformas se convertirían en las piedras angulares del sistema de refonnas eventualmente llevadas a cabo bajo la autoridad del Plan
de Ayutla. o obstante, el propósito era claro ya que enfatizando los males
de la dictadura y prometiendo una nueva constitución sería posible con eguir
W1 má'OJilo apoyo para el primer paso de la reforma, el derrocamiento de la
dictadura. 13
Aunque el plan fue proclamado por el coronel illarreal el lo. de marzo
de 1854, todav.ía no tenía su forma definfriva. Unos cuantos días después

'º Fui-:crsco ZARco, Hi.sloria del Congreso ExtraQrdinario Constituyen/e, J856-1857
(México: El olegio de México, 1956), 7-8.
u !bid.
"' lbid.
11 lbid.
515

�fue corregido por Comonfort para ponerlo aún más de acuerdo con sus ideas
de liberalismo moderado. A pesar de que se suponía que sólo Alvarez, Bravo
y Moreno eran los únicos a los que se permitía hacer cambios en el Plan de
Ayutla, Comonfort Jo hizo, y el respeto con el cual fueron recibidos estos cambios indica que era uno de los jefes más influyentes de la rebelión.ª
Los cambios que hizo Comonfort cuando aceptó formalmente el Plan de
Ayutla, son ocasionalmente conocidos como Plan de Acapulco. La intención
más obvia era hacer el plan todavía más obscuro con relación al tipo de gobierno que debía establecerse. Se eliminó toda mención de federalismo o
sistema federal, más bien, todo debía esperar los deseos del congreso constituyente que sería electo. 15
Con estos cambios Comonfort logró desligarse de la posición federalistaliberaJ, mientras que, al mismo tiempo aseguraba al pueblo que no habría
vuelta al status quo. La fórmula para someter la decisión a la asamblea representativa indica el carácter de Comonfort. Hombre de principios poco
firmes, podía aprovechar la corriente de la opinión pública por cualquier
lado que ésta se inclinara. Si el pueblo apoyaba las ideas de los liberales extremistas y deseaba una República Federalista, descentralizada, Comonfort
estaba listo para concederle su deseo. Si había una reacción contra el federalismo y el pueblo quería un régimen centralista, también él estaba de
acuerdo. Esto era claramente evidente en el artículo décimo de sus modificaciones en el cual prometía que los líderes de la revolución serían guiados
siempre por la voluntad popular.16
Aunque en sus modificaciones no demostró ningunos principios políticos,
hubo un cambio hecho por Comonfort en el artículo relacionado con los
poderes del Presidente que indicaba una posición auténticamente liberal. En
el plan original no había ninguna limitación a Jos poderes del Presidente
Provisional. En el Plan de Acapulco modificado por Comonfort el poder
del Presidente no podía usarse para violar los derechos individuales.
Otra indicación de la postura liberal de Comonfort, fue el cambio en el
preámbulo al afinnar que la:s "Instituciones liberales" serían las únicas. adecuadas para el país.11 El plan anterior había usado la palabra republicana
en lugar de liberal. Para los liberales extremistas, esta frase fue interpretada
como significando que sus ideas eran las indicadas para el nuevo gobierno
que se p.royectaba establecer, mientras que los hombres de opiniones más
moderadas creían que sus ideas de liberalismo en el gobierno eran las indi" lbid.
"'Jbid.
11

/bid.

u /bid.

516

cadas en el Plan de Ayutla, debido a la tradicional posición moderada de
Comonfort en asuntos políticos.
El Plan de Acapulco fue enviado a Alvarez y el 13 de marzo de 1854,
aceptó formalmente el mando de la revolución que se le ofrecía en el Plan
apoyando el Plan de Ayutla y sus modificaciones en el Plan de Acapulco.
Alvarez informó a su comandante en Acapulco que intentaba llamar a sus
fuerzas: El Ejército Restaurador de la Libertad.18
En la ciudad de México, Santa Anna estaba alerta a cualquier amenaza
a su poder. Sabía los peligros que para su prestigio implicaba, si dejaba impune una declaración de guerra del gobernador de un Estado. El 2 de marzo
había tomado medidas vigorosas para contrarrestar los esfuerzos de los de
Ayutla. El puerto de Acapulco fue cerrado y se ordenó a dos barcos de la
marina mexicana que lo bloquearan. Además se ordenó a una poderosa fuerza
militar que estuviera lista para marchar sobre Guerrero a aplastar la rebelión.19
Fue solamente lo remoto del cuartel General de Alvarez, separado de la
ciudad de México por dos cordilleras, lo que dio a los hombres de Ayutla
tiempo para prepararse para Ja confrontación con San ta Anna.
Mientras tanto en Acapulco, empezó la carrera para preparar la ciudad
para el asalto esperado. La importancia estratégica del viejo puerto colonial
era bien conocida para ambos antagonistas. Mientras los rebeldes retuvieran
Acapulco, tendrían acceso al mundo exterior y no podría cortárseles una
fuente de abastecimientos y de refuerz;os con la cual podrían continua.t la
guerra indefinidamente. Con el objeto de preparar la defensa y también de
poner la lucha sobre bases financieras sólidas, Alvarez como jefe de la revolución, nombró a Comonfort como principal agente financiero del mo.,;miento y lo autorizó para negociar un préstamo de $ 500,000. También fue
comisionado para comprar materiales de guerra y contratar artilleros experimentados, esto es, mercenarios extranjeros si fuera necesario, para la defensa del puerto. El antiguo administrador de la Aduana también fue autorizado para rebajar los derechos aduanales y las cuotas portuarias en AcapuJco en un intento de aumentar el comercio extranjero. Alvarez firmó el
nombramiento como comandante en jefe del Ejército Restaurador de la libertad.20
ill Alvarez a Comonfort, Venta Vieja, 13 de mano de 1854, en PORTILLA, La reuolución contra Santa A1zna, 56-5 7.
»&gt; Manuel Dublán a José María Lozano, Legislación mexicana; o colección completa de las disposiciones legislativas expedidas desde la indtpendencia de la república
910 vol., México: Imprenta del Comercio, 1877-1879), VII, 58-59: Siglo XIX, 4
de mano de 1854.
"' Alvarez a Comonfort, La providencia, 17 de mano de 1854, Colección Comonfort, Legajo 17.

517

�A pesar de todo ninguna de las medidas mencionadas pudo llevarse a cabo,
porque no había tiempo. Era aún dudoso que cualquier esfuerzo pudiera
preparar la indefendibJe fortaleza para Ja batalla. Era dominada por el lomerfo circundante y podía ser obligada a someterse por un bombardeo de
artillería bien situada. Había sido capturada y recapturada tantas veces que
era considerada insostenible. Una inspección reciente había revelado que costaiía 72,000 pesos renovar la fortaleza. Comonfort, en menos de un mes,
cerró las grietas que había en las murallas ocasionadas por el tiempo y los
daños de batallas anteriores. Montó los viejos cañones, no utilizados por
mucho tiempo, los probó y entrenó a las cuadrillas que debían operarlos. También construyó una pequeña fábrica para la manufactura del parque y Ja
pólvora necesarios. No teniendo tiempo para el cobro de impuestos o la
imposición de préstamos forzosos, Comonfort comprometió su fortuna personal, vendió algunas de sus propiedades próximas y gastó 50,000 pesos obtenidos de esa venta en la preparación de las defensas de Acapulco.~1
El Dictador, lejos en la ciudad de México, se mofaba abierramcnte del
levantamiento de Ayutla. Lo llamaba un disturbio de amotinados y lo eñalaba como un ejemplo del oportunismo político más bajo de parte de AJvarez.
Su hábil equipo de propaganda afirmaba que Alvarez había hecho un trato con
el filibustero francés Raousset de Boulbon, que se estaba preparando para
invadir México desde los Estados Unidos. Pero, aunque e mofaba de la
revolución e intentaba desacreditarla, Santa Anna tenia demasiada experiencia para subestimarla. Se preparó una fuerza de cinco mil hombres bien
equipados y el 16 de marzo de 1854, el presidente personahnente encabezó
la marcha hacia el estado de Guerrero para aplastar la rebelión.
Al acercarse el ejército del gobierno a las tierras bajas tropicales del Sur,
encontró su primera resistencia, escaramuzas con guerrillas, en los cruces de
los ríos Mescala y Papagayo. Los rebeldes no pudieron detener el gran ejército y los soldados continuaron su marcha llegando frente a Acapulco el
19 de abril, después de casi un mes de marcha. Las condiciones de la fuerza
atacante no eran buenas, pues los soldados estaban exhaustos después de la
larga marcha y los abastecimientos necesarios eran escasos. 23
Esperándolos dentro de las murallas de la fortaleza de Acapulco estaban
el coronel Ignacio Comonfort y 500 hombres recién entrenados. Las defensas
exteriores habían sido fortalecidas con la construcción de. cuatro fortines p equeños, llamados por los jefes de la revolución: Alvarez, Comonfort, Solís
La. revoluci6n contra. Santa. Anna, 71-75.
"' Siglo XIX, 16 de marzo de 1854 ; Hypolite Coppey, El Conde Raousset de
Boulbon en Sonora (México: Librería Porrú.a, 1962), 36-49.
,. PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 65, 70-71; JonNSON, Reuolution o/
Ayutla, 47.
"- PoRTJLLA,

518

y Moreno. Santa Anna intentó imponerse por medio de amenazas y farsa
antes de la acción. Exigió la rendición de la guarnición. La respuesta de
Comonfort fue declarar un estado de sitio, urgir a la gente a luchar hasta
la muerte y ordenar a los cañones de los fortines exteriores que iniciaran el
fuego.:u
AJ día siguiente, antes de amanecer, Santa Anna ordenó un ataque por
orpresa al fortín Solís por 900 hombres de la brigada de la Costa Chica.
Los defensores, a pesar de ello, no fueron sorprendidos y la lucha fue muy
reñida desde las tres hasta las ocho de la mañana. Comonfort estuvo enmedio de la lucha y en cierto momento él y su ayudante manejaron el cañón
del fortín Solís cuando habían muerto todos los artilleros. La batalla dio un
giro al amanecer, cuando Comonfort ordenó a una fuerza de 50 hombres que
se colocaran en la retaguardia de la fuerza atacante. Este ataque repentino
en la retaguardia desmoralizó tanto a las cansadas tropas de Santa Anna que
iniciaron una retirada precipitada, que pronto degeneró en desbandada. Los
defensores, encabezados por Comonfort, hicieron una salida en su persecución hasta que las fuerzas asaltantes llegaron a su campamento principal
en el lomerío arriba de Acapulco.
Después del fracasado intento de asaltar los fuertes, Santa Anna intentó
otra vez un parlamento. Envió al general Manuel Céspedes para que exigiera la rendición de la ÍOJ'taleza y de la ciudad. El verdadero propósito del
parlamento fue, no obstante revelado, cuando se sugirió que 100,000 pesos
podrían ser una compensación adecuada a Comonfort a cambio de su rendición. Comonfort rehusó la tentadora oferta, sosteniendo que había comprometido su lealtad a la causa de Ayutla y su honor no le permitía rendirse ni desertar.
Después del parlamento y su rechazo, los golpeados defensores de la ciudad se prepararon para otro asalto de las muy superiores fuerzas de Santa
Anna. Pero no se hizo ningún intento por principiar el sitio. No se emplazó
artillería, ni se enviaron patrullas para probar el estado de alerta de los defensores. De hecho, Santa Anna demostró poco interés en asaltar la ciudad,
después de su fracaso de comprar a Comonfort. EJ 24 de abril se informó
de movimientos de tropas, pero el Presidente en lugar de atacar simplemente
retir6 más el campamento sobre Jas colinas. Esa noche, una patrulla encabe7.ada por el capitán Juan Hernández perdió el contacto con las tropas de
Santa Anna y Ja siguiente mañana, al amanecer, descubrió el campamento
del enemigo abandonado. En el campamento estaban los cuerpos mutilados
de dos infortunados prisioneros que habían sido tortw·ados y ejecutados la
noche anterior. 25

La revolución contra Santa Anna., 74.
.. Comonfort a Alvarez, Acapulco, 17 de abril de 1854, Documentos Misceláneos,

~• PORTILLA,

519

�Con la batalla de Acapulco, se dio el giro favorable a la revolución de
Ayutla. Comonfort, haoia rehusado ser intimidado, amenazado y cohechado
por el poderío superior de Santa Anna. Con su ejemplo y espíritu había infundido en sus hombres la voluntad de resistir, luchar y morir si fuera necesario, por la causa de la revolución. u victoria, en cierta forma comunicó
el mismo espíritu al resto del país, pues probó que Santa Anna no era invencible. Su prestigio había strlrido un golpe mortal y otros hombres en otros
lugares del país se animaron a retar el dominio del dictador. Luis García de
Arellano al escribir a su amigo Valentín Gómez Farías le informaba que
algunas gentes en la capital comparaban la proclamación de Santa Anna de
victoria en Acapulco con la conquista de Moscú por Napoleón. Fue el primer paso en la destrucción del Presidente-dictador.26
El descubrimiento de los prisioneros ejecutados en el campamento abandonado de Santa Anna provocó la ira de los hombres de Ayutla. Como represalia, planeaban ejecutar dos soldados del gobierno que estaban prisioneros en una isla cerca de Acapulco. Sólo una voz se levantó en contra. Comonfort se opuso a 1a idea de hacer a hombres inocentes rehenes por un
comportamiento wbre el cual no tenían influencia. Hizo viaje especial para
ver al general Alvarez y rogarle por la vida de los prisioneros. Señaló que
era un acto de barba1ismo puro ejecutar hombres sin ninguna razón y le
hizo ver al viejo revolucionario, que para que el movimiento tuviera éxito
tenía que atraerse el apoyo de la gente respetable de todo el país. Insistió
en que este tipo de apoyo no toleraría derramamientos de sangre vengativos.
Como Alvarez estaba renuente a dar la orden contraria, Comonfort recurrió
a un chantaje moderado y exigió que los hombres fueran liberados como
un favor que se le debía por la exitosa defensa de Acapuko. Alva.rez finalmente aceptó de mala gana y los hombres con el tiempo, regresaron a la
ciudad de México en donde difundieron por todos los rumbos la fama del
hombre responsable de su escape casi milagroso. 27
Para entonces, la revolución que había comenzado tan bien, empe7.Ó a
Volumen 396 Biblioteca acional, México, D. F.; PoRTILL.~ La revoluci6n contra
Santa Anna, 77-83; CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 154; Jo:a-NSON, Revolution of Ayutla, 48 ¡ L. G. de Arellano a alentín Gómez Farías, México, 26 de mayo de 1854,
Colección Gómez Farías, legajo 56, Biblioteca Latinoamericana, Universidad de Texas,
Austin, Texas.
'" L. G, de Arellano a Valentín Gómez Farías, México, 17 de mayo de 1854, Colección Gómez Farías, legajo 57.
r. PORTil.LA, La revolución contra Santa Anna, 110-112, 176-178; Siglo XIX, 4 de
agosto de 1854; NtcETo DE ZAYACOIS, Historia de México; desde .su tiempo más remoto hasta nuestros días, escrita en vista de todo lo que de irrecusable han dado a luz
los más caracterizados historiadores... (23 vols., México; F. J. Ferres, 1878-1902),
XIII, 764, XIV, 13.

520

perder su empuje. Las dificultades financieras eran el principal problema.
Como dominaba solamente una zona pequeña del país y como esta región
estaba poco poblada, los impuestos potenciales no eran muy grandes. Además los abastecimientos que se habían capturado al iniciarse la revuelta, ya
se habían agotado. En una conferencia. precipitada con Alvarez, Comonfort
decidió ir a los Estados U nidos a tratar de negociar un préstamo para la
revolución. Salió de Acapulco en junio rumbo a San Francisco, California.
En esta ciudad que había servido de punto de organización para tantas expediciones filibusteras contra territorio mexicano, había hombres deseosos de
adelantar dinero a cambio de la promesa de grandes extensiones de tierra
libre cuando el movimiento tuviera éxito. Ya que Santa Anna había sido
criticado severamente por transferir territorio nacional, los hombres de Ayutla
no podían, en conciencia, hacer la misma cosa.
Como en San Francisco no pudieron consegtúr dinero bajo condicioneshonorables, Comonfort y su compañero de viaje, don Mariano Ortiz de
Montellano, hicieron viaje a Nueva York donde creían tener una mejor oportunidad de éxito. Al llegar en agosto, se desalentaron al descubrir que la
propaganda de Santa Anna los había precedido. Se habían circulado rumores que la revolución estaba encabezada por un jefe de bandidos cuyo único
propósito era la anarquía, el robo y el pillaje y los prestamistas rusponibles
habían creído estos rumores y se rehusaron a poner fondos a la disposición
de Comonfort y Ortiz.
Entonces, en el momento sicológico, cuando su misión parecía haber fracasado y que tendrían que regresar a México con las manos vacías, los agentes
de Santa Anna se pusieron, otra vez, en contacto con Comonfort y le volvieron a ofrecer un cohecho para que abandonara la causa de Ayutla. En
esta ocasión la oferta no era dinero, sino un puesto diplomático en Europa
en el lugar que él escogiera. La propuesta fue acompañada por las seguridades de crédito suficiente para que llevara a su familia con él y la estableciera en condiciones confortables. Comonfort rehusó esta segunda y más tentadora oferta de Santa Anna y se negó a seguir tratando con él. 28
El rehuir el cohecho pudo haber sido gesto vado, ya que hasta entonces
Comonfort y Ortiz no habían podido conseguir el préstamo necesario para
salvar la revolución. Cuando estaba a punto de abandonar la empresa y
regresar a México, Comonfort se encontró con un amigo personal, don Gregorio Ajuria, el cual pronto puso el dinero a su dispo ición. Para evitar la
confiscación de sus extensas propiedades en México, Ajuria hizo arreglos
para que el préstamo fuera a través de un intermediario, Juan Temple. Con
el dinero fue posible compra1· armas, municiones, uniformes y otro abas"' PORTILLA,

La revolución contra Santa Anna, 155-156.

521

�tecuruentos necesarios para los presionados revolucionarios en Guerrero. Un
barco cargado, fue enviado casi inmediatamente y enseguida Comonfort rentó el Bustamante, lo cargó con abastecimientos y zarpó rumbo a Acapulco. 29
Antes de salir de Nueva York, Comonfort, por medio de una hábil maniobra, logra para la Revolución de Ayutla un apoyo mu,y necesario y significativo de un grupo de exiliados liberales que residían en Nueva Orleans. Nombrando a Miguel María Arrioja como su representante personal, Comtmfort
lo envió a Nueva Orleans para ponerse en contacto con los exiliados y explicarles Ja estructura y propósitos de la revolución. El intento parece tuvo
éxito, ya que la mayoría del grnpo de Nueva Orleans, encabezados por Benito Juárez, aceptaron formalmente la Revolución de Ayutla y decidieron it
a México para tomar parte en Ja lucha y derrocar al dictador.ªº
El obtener el apoyo de tan importante sector de la opinión liberal extrema fue una proeza de un valor considerable para la revolución, ya que hasta
entonces, los extremistas o puros, com9 se les llamaba ocasionahnente, no se
habían unido al Plan de Ayutla. Tanto en México, como en el extranjero,
los liberales, consideraban que el movimiento de Ayutla era una aventura de
parte de Alvarez y estaba en alguna forma conectada con la expedición filibustera de Raousset de Boulbon. El tono moderado del plan no había interesado a los liberales, pero aparentemente sus conversaciones con Arrioja los
convenció de las posibilidades de éxito del movimiento. Es razonable suponer,
si se consideran sus actos subsecuentes, que éstos creyeron las seguridades que
les daba Comonfort, por medio de Arrioja, que ]a Revolución de Ayutla
podía convertirse en una verdadera reforma progresista para su país, si los
líderes intelectuales del partido liberal se unían a ella pronto y la ayudaban
a obtener la victoria que les diera derecho a estructurar el nuevo gobiemo.:n
Dos miembros del grupo de ueva Orleans, Melchor Ocarnpo y Ponciano
Arriaga, que se habían trasladado en el• mes de junio anterior a Brownsville,
Texas, con el fin de estar más cerca de México y ayudar a la revolución
desde ese sitio, recibieron de Arrioja un préstamo de 25,000 pesos. Ocampo
y Arriaga debían ponerse en contacto con el conocido filibustero, José Maria
"" Documentos registrados por Comonfort explicando el destino del préstamo obtenido de Juan Temple, Acapulco, 1 de febrero de 1855, Colección Comonfort, legajo
17; New York Times, 5 de septiembre de 1854; Contrato entre Comonfort y Hichcock
and Company, Nueva York 7 y J 1 de noviembre de 1854 ; Colección Comonfort, legajo 17; PoRTTLLA, La revolucwn contra Santa Anna, 150, JoHNSo , Revolution o/
A.yutla, 81-82.
"' Poder otorgado por Ignacio Comonfort al Lic. don Miguel Marfa Arri.oja, Nueva
York, 4 de noviembre de 1854 Colección Comoniort, legajo 17; JosÉ VALA.DÉs, Don
Melchor Ocampo: reformador de México. México: (Editorial Patria, 1954), 275.
"' Benito Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Londres, 30 de abril, 18 de
mayo, junio 30 de 1854, Colección G6mez Farías, legajo 5 7.

522

Carbajal, el cual encabezaría una expedición que invadiría a México desde
el norte. Este esfuerzo tenía como objeto distraer la atención de Santa Anna,
mientras Comonfort y Alvarez planeaban un intento para salir de Guerrero
y mover el centro de operaciones de la revolución a Michoacán y la región
central del país.32
Habiendo terminado exitosamente sú tarea en los Estados Unidos, Comonfort llegó a Acapulco el 7 de diciembre de 1854, con cinco mil rifles, varios
cañones y suficientes municiones y pólvora para levantar el ánimo decaído
de ]os hombres de Ayutla. 3 ~ Su llegada no pudo ser más oportuna, pues las
fuerzas del general Alvarez estaban retrocediendo ante los golpes de la nueva
ofensiva del gobierno, consistente en 10,000 hombres encabezados por el
hábil y experimentado general Félix Zuloaga. Ya el general Moreno había
perdido ]a batalla de El CalvarioJ cuando se agotaron las municiones de los
rebeldes y fueron obligados a retroceder.
Refuen:os encabezados por el general Alvarez y recién equipados con los
abastecimientos traídos por Comonfort, ayudaron a inclinar la balanza en
favor de la revolución. La brigada de Zuloaga fue rodeada en Nuzco y las
tropas veteranas resistieron un mes de sitio, pero el 8 de enero de l 855 decidieron desconocer al gobierno de Santa Anna y ponerse a las órdenes del
general Alvarez, comandante del ejército Restaurador de la Libertad. Con
este solo golpe, las fuerzas de Ayutla adquirieron 1,500 hombres, cinco piezas de artillería y muchas municiones. Zuloaga, que recientemente había sido
ascendido a general brigadier por Santa Anna, rehus6 seguir a sus hombres
y permaneció como prisionero de guerra. 3 -1
Con la defección de la brigada Zuloaga, terminó la segunda invasión del
gobierno al Estado de Guerrero, y las tropas regresaron a la capital sin su
jefe. Ahora era posible realizar una nueva y dramática acción. Las tropas de
la revolución eran suficientemente fuertes para iniciar la ofensiva. Ya no permanecerían a la defensiva, pues ahora teruendo seguros abundantes abastecimientos, amplios recursos financie.ros y una ola creciente de apoyo popular,
atacarí~ a las fuerzas del gobierno fuera de su centro de origen y extenderían 1a revolución. En el momento en que los líderes de la revolución
discutían cuál sería la mejor estrategia para invadir Michoacán en la región
central del país, fue por una coincidencia afortunada que representantes
de los clistinto grupos revolueionarios en ese Estado se pusieron en contacto
" CUEVA (ed.) Plan de Ayutla, 301, 307-308; Valadés, Melchcr Ocampo, 290.
"' Documentos que detallan l.as compras de Comonfort en Nueva York, Colección
Comonfort, legajo 17; Comonfort al Pueblo de Acapulco, en PORTILLA, La reuolución
contra Santa Anna, 160.
" PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, 161-164; Acta de Adhesión, Nuzco,
18 de enero de 1855, en ]bid., Apéndice XIV.

523

�con Alvarez y le pidieron que les mandara un comandante. Había habido
tanta desconfianza entre ellos que ]es era imposible ponerse de acuerdo sobre
un comandante salido de ellos mismos. Por lo tanto, solicitaron que un fuereño uniera las fuerzas dispersas para la revolución. Comonfort se ofreció ansiosamente, pero en un principio Alvarez se rehusó, prefiriendo conservar
su hábil lugarteniente seguro en Guerrero ya que el movimiento de Michoacán todavía estaba desunido y débil y casi no habría posibilidad de abastecerlo desde Guerrero. Discutiendo largamente, Comonfort logró por fin imponerse a las objeciones del viejo jefe de guerrilleros~ haciendo ver que Michoacán, un estado rico y densamente poblado en el centro del país, podría
convertirse en nuevo centro de operaciones y entonces la guerra podría pele;use en dos frentes. Alvarez dio su consentimiento con pocas ganas. 35
Mientras Comonfort se estaba preparando para su expedición a Michoacán,
hubo un incidente que le permitió, una vez más, intervenir en favor de prisioneros condenados. A la gente de la brigada Zuloaga, que había abandonado el gobierno y dado cuando menos una alianza nominal al Plan de
Ayutla, le terúan desconfianza los hombres de la revolución. Se pensaba que
los antiguos soldados del gobjerno habían cambiado de bando sólo para salvar
sus vidas y que no eran realmente leales a los principios de la revolución.
Resentidos por la creciente dureza y crueldad con que Santa Anna trataba
a los rebeldes que caían prisioneros, muchos de los soldados de Alvarez empezaron a ver a los antiguos hombres del gobierno más como rehenes que como
compañeros revolucionarios. Como J"ebeldes podían 'stos, por lo tanto, ser fusilados en represalia por las bárbaras ejecuciones de rebeldes o sospechosos de
rebeldía por Santa Anna. Comonfort actuó rápidamente para evitar tal acto.
Llamó a los antiguos soldados del gobierno y les pidió que escogieran otra
vez entre Santa Anna y la revolución, asegurándoles que no tenían por qué
temer por el resultado de su acción. Más o menos la mitad de los hombres
indica.ron que no tenían ningún deseo de luchar contra sus antiguos camaradas que todavía estaban en el ejército aunque ya no sentían ninguna lealtad
hacia Santa Anna. Comonfort hizo arreglos para que se les liberara y pagó
su pasaje a San Francisco. Los hombres restantes fueron incorporados en la
división que, llevaría Comonfort en su campaña hacia el interior. 3 6
Por orden especial del general Alvarez, el general Zuloaga también acompañó a Comonfort a Michoacán como prisionero de Guerra. El oficial del
.. Alvarez a Díaz Salgado, Texca, 10 de abril de 1855, en GENARO GARciA (ed. )
La revolución de Ayu.tla segán el archivo del General Doblado. Vol. XX I de Documentos para la historia de México, XXVI, 71-72 ; PORTILLA, La revoluci.6n contra
Santa Anna, 205-207.
• ZAMAco1s, Historia de México, XIV, 14, 25-27 ; PoRTu.u, La revolución contra
Santa Anna, 110-112, 176-178.

524

gobierno fue puesto bajo palabra de honor por Comonfort y se le permitió
acompañar y mezc)arse con el estado mayor del comandante de la campaña,
más con el carácter de invitado de honor que como prisionero. Este tratamiento amable seguramente impresionó a Zuloaga, pero lo que le causó más
impacto fueron los esfuerzos de Comonfort para llevar normas civilizadas a
la guerra y eliminar las carnicerías sin sentido de prisioneros indefensos,
cortando las actividades de las bandas de guerri!Jeros que recorrían la campiña michoacana. El antiguo soldado del gobierno también decidió cambíar
de bando y el 26 de mayo de 1855 ofreció sus servicios a Comonfort y a 1a
Revolución de Ayutla. 3 '
Los esfuerzos de Comonfort para limpiar la campaña eran una verdadera
necesidad. En los estados de Michoacán y Guanajuato no había habido una
cabeza reconocida de la revolución y los préstamos forzosos, el pillaje y los asesinatos por venganza se realizaban sin ningún freno, pues había personas
que se aprovechaban de las condiciones inestables para implementar sus
propósitos inconfesables. Muchos de los jefes rebeldes eran poco menos que
bandidos- que se aprovechaban de las condiciones -inestables para saquear
las zonas rurales. No tenían deseos de abandonar su libertad como guerrilleros
independientes y mover sus fuerzas a las posiciones requeridas por la estrategia de la campaña final. Comorúort tenía que hacer frente al problema de
unrticarlos en un ejército bien disciplinado o cfuigir su pequeño ejército contra
ellos y ayudar a eliminarlos para que el movimiento de Ayuda no manchara
su honor con sus atrocidades y actos de violencia. Sin embargo su actuación
fue prudente y conciliatoria y el resultado final fue un éxito limitado al copvencer a los jefes individualistas que dominaran a sus hombres y acepta1-an
la disciplina del ejército Restaurador de la Libertad. 38
En una proclama al pueblo de Michoacán, e1 26 de mayo de 1855, el
jefe revolucionario los exhortaba a apoyarlo, en lo que profetizaba sería Ja
lucha final. A cambio de su cooperación, Comonfort empeñaba su palabra,
que los comandantes revolucionarios serían lo más cuidadosos posible en sus
demandas de alimentos y dinero y que todo aquel que hiciera donativos a la
revolución, recibiría un pagaré que podría ser cambiado por efectivo una
vez que hubiera terminado la guerra y los hombres de Ayutla hubieran establecido un gobierno provisional. 39
.,. Copia de la conversación entre Zuloaga y Comonfort, Tejamanil, 28 de mayo
de 1855, se encuentra en PORTILLA, La revolución contra Santa Anna, Apéndice XXIV .
.- Comonfort a Díaz Salgado, Las Balsas, 22 de mayo de 1855, Tejamanil, 1 de junio
de 1855, en GA'RCÍA (ed.)Documentos para la historia de Mb,ico. XXVI, 76-78,
82-84.
'" Comonfort al Pueblo de Micboacán, Ario, 26 de mayo de 1855, en PORTILLA,
La uvolución contra Santa Anna, Apéndice XXIII.

525

�En la ciudad de México, Santa Anna se inquietó una vez más por el aumento de la actividad rebelde de Michoacán, y decidió encabezar una expedición hacia ese Estado como lo había hecho el año anterior hacia Guerrero. Por lo tanto en Mayo, avanzó hacia territorio rebelde con un poderoso ejército. En lugar de hacer frente y luchar en condiciones muy desventajosas, los rebeldes utilizaron las tácticas evasivas de guerrillas que tan
bien conocían, desbandándose simplemente e infiltrándose hacia la campiña.
Sus concentraciones militares se disolvieron y no quedó ninguna señal del
ejército que Comonfort había organizado. Santa Anna no pudo encontrar enemigo con el cual luchar y particularmente a Comonfort, que era su objetivo primordial. Después de visitar algunas de las regiones amenazadas, ineluyendo el abandonado cuartel general rebelde en Ario, el dictador no pudo
hacer más que dejar guarniciones en las poblaciones mayores y regresar a
la ciudad de México el 8 de junio de 1855, sin haber hecho contacto con el
enemi_go ni haber peleado una sola batalla. Sin embargo, en un verdadero
estilo napoleónico, proclamó ruidosamente victorias sobre un ejército rebelde
al cual no había ni siquiera visto mientras que empC'laba secretamente los
preparativos para huír del país."°
En Michoacán , en donde la amenaza inmediata de la ciudad de México
e había evitado, Comonfort volvió a reunir sus fuerzas y procedió a la realización de su plan de acción. Su primer paso fue intentar agrandar su centro
de operaciones de Michoacán hacia el vecino estado de Jalisco. Llegando
frente a Zapotlán, el 21 de julio de 1855, Comonfort encabezó personalmente
el ataque a la ciudad fuertemente defendida, a las primeras horas de la
mañana del día siguiente. La guarnición hizo una resistencia valiente y decidida, pero sus esfuerzos fueron en vano, pues fue pronto abrumada por el
gran número y empeño determinado de los soldados rebeldes. Comonfort fue
el primero en llegar a la plaza principal y se dio cuenta del peligro para
la ciudad y para los soldados del gobierno supervivientes si sus todavía desordenados e indisciplinados hombres no eran dominados. El je[e revolucionario se situó fr nte a los rifles de sus propios hombres y evitó que asesinaran
a los prisioneros. Por medio de esta rápida acción, no sólo salvó sus vidas,
sino que salvó al pueblo de er saqueado por sus propios soldado .11

a Pátzcuaro con un ejército para detener la invasión de Comonfort al Estado
de Jalisco. El jefe militar santanista también llevaba otras órdenes más secretas. Tenía instrucciones de intentar ponerse en contacto con el jefe rebelde y tratar de negociar con él para que transfiriera su lealtad a Santa
Anna. La cantidad del soborno en este tercer intento no se conoce pues
toda la misión de Blanco fue un fracaso. Las deserciones en el ejército del
gobierno fueron tan numerosas que perdió su efectividad como fuerza de
combate. Sintiendo que el gobierno de Santa Anna se estaba desintegrando,
hasta los oficiares comenzaron a desertar, como las ratas proverbiales del
barco que se hunde:12
Mientras tanto, acontecimientos en el norte ayudaron a acelerar el final
de la lucha. Comonfort había planeado una distracción el otoño anterior
cuando arregló el préstamo para Ocampo y Arriaga, pero antes de que éstos
pudieran llevar a cabo sus planes, Santiago Vidaurri inició una revolución
contra Santa Anna en Lampazos, el 13 de mayo de 1855. Ocampo y Arriaga, habían enseguida hecho viaje a Monterrey a reunirse con Vidaurri y
ayudarlo a redaGtar su Plan de Monterrey, pero pronto regresaron a Brownsville, pues se dieron cuenta que no podían influenciar a Vidaurri en favor
de Ayutla. Pero el movimiento de Vidaurri, de todas maneras, sirvió par-a el
mismo propósito que el que había planeado Comonfort. El Ejército del orte.
como llamaba Vidaurri a sus fuerzas, pronto encerró a todas las fuerzas del
gobierno en el norte en Matamoros y Santa Anna perdió el control de la
mitad Septentrional del país.48

Con el objeto de encubrir sus preparativos para dejar el gobierno y abandonar el país, el Presidente envió al ministro de la guerra, Santiago Blanco,

El mes de julio fue realmente el principio del fin para la administración
de Santa Anna. La revolución que se había iniciado en el sur y se había extendido al centro y el norte, ahora estalló en el Este. Levantamientos en
Orizaba y Jalapa cortaron la comunicación carretera entre la ciudad de
México y Veracruz. El 7 de agosto de 1855 se detuvo al correo y se retiraron
despachos del gobierno. Aunque los funcionarios en la ciudad de México parecían no preocuparse, se iniciaron rápidamente medidas para facilitar el escape de Santa Arma y su familia. El fin llegó el 8 de agosto de 1855, cuando
el general mismo con una pequeña escolta de caballería abandonó la capital
y tomó el camino hacia Veracruz y el exilio. Antes de salir, Santa Anna escribió una carta de renuncia, nombrando a dos generales y un civil para tomar
su. lugar. Estos eran Ignacio Pérez y los generales Mariano Salas y Martín

'" Siglo XIX, 5-9, 15-16, 20, 23 de mayo, 5, 15 de junio de 1855 '. Po~TILLA, La
revolución contra Santa Anna, 215-219· MANUEL RlvERA CAMBAS, Histona moderna
y antigua de Jalapa y de las revoluciones del estado de V cracruz (5 vols .. México:
l. Cumplido, 1869-1871), IV, 542.
41 PoRTD..LA, La revolución contra Santa Anna, 225-227.

.e Siglo XIX, 3, 31 de julio, 1 de agosto de 1855; Valcntín Gómez Farías a Benito
Gómez Farías, orias, julio de 1855 Colección Gómez Farías, legajo 57.
" CtrEVA ( ed.) Plan de Ayutla, 309; Siglo XI X, 1, 5 de agosto de 1855; Casimiro
Gómez Farías a Valentín Gómez Farías, Matamoros 24 de julio de 1855, Colección
Gómez Farías, legajo 58.

526

527

�Carrera. Si por alguna razón no les era posible servir, los generales Rómulo
Díaz de la Vega e Ignacio Mora y Villamil los reempJazarían. 4J
Santa Anna había desaparecido, la Revolución de Ayutla había triunfado.
Pronto los ejércitos encabezados por Alvarez y Comonfort entrarían a la capital, el Congreso se reuniría y primero Alvarez, y después Comonfort serían
escogidos como presidentes. Se iniciaría la obra de redactar la constitución
progresista de 1857 y empezaría una nueva era en la historia de México. Esta
sería conocida como la Era de 1a Reforma, e Ignacio Comonfort, un administrador de aduana de Acapulco, relativamente desconocido, que había encabezado la revolución que dio origen a esta nueva era, jugaría uno de
los papeles más importantes en su desarrollo.

EL

1no FIDENCIO: UN ESTUDIO DEL CURANDERISMO
EN NUEVO LEÓN
DRA. BARBARA }UNE MACKLIN,

Traducido por Isidro Vizcaya Canales.
Instituto Tecnológico de Monterrey.

Connecticut College,
New London, Connecticut, US.A.

INTR0DUCCIÓN

ENFERMEDAD, POR DEFINICIÓN lleva un valor negativo y - sea cual fuere su
génesis- ha causado inquietud a todas las sociedades en todos los tiempos. Nuestros antepasados no tuvieron suficiente conocimiento empírico para controlar o eliminar el mal y no obstante los avances de la medicina moderna, la causa y cur~ de muchas angustias de Ja humanidad permanecen
eri el misterio.

.. Cartas escritas por Valentín Gómez Farías, México, 31 de julio de 1855, Colección Gómez Farías, legajo 57; Rafael Iglesias a Valentín Gómez Farías, México, 11 de
agosto de 185-5, Colección G6mez Parías, legajo 58; Siglo XI X, agosto, 7, 9 de 1855;
DUBLÁN y LoZANO, Legislación mexicana, VII, 552-553.

528

Cada sociedad debe preocuparse por la salud de sus miembros -los practicantes médico-religiosos, o como dicen los antropólogos, el Shatnan- fue
el primer especiali.s'ta que surgió en la historia de la humanidad. El conocimiento científico y la creciente secularización no han eliminado a tales
practicantes. Ellos continúan manifestando en todas las sociedades, una cultura nniversal. Esto podemos explicarlo en parte por lo siguiente: 1) . La
idea de que fuerzas desconocidas pueden intervenir para causar y curar enfermedades es muy vieja y persiste en los tiempos y culturas modernas. 2). El
conocimiento cientüico es a veces incapaz para diagnosticar con exactitud
padecimientos; o para prescribir curaciones efectivas. 3). Hay un importante
factor emocional en muchos padecimientos y ésta es la "región capital de
operación" del curativo religioso.1
Entre los casos considerados como milagrosos realizados por los santos principales y aún por los secundarios, ocupan lugar prominente los curativos. Hay
1

FaANR, JEROME

D., Persuari6n and Healing, New York: Schocken Books, 1961,

p. 37.

529
• H-34

o

�muchas curaciones oficialmente aceptadas y la fé curativa está generalmente
gozando un renacimiento, no solamente dentro de las religiones cristianas,
sino en todas las religiones establecidas y aún fuera de ellas. z

de la investigación científica. Pero deberemos principiar con una descripción detallada de nuestro sujeto, porque como Jo ha señalado William Blake:

o obstante, el practicante médico-religioso es encontrado universalmente
en las sociedades humanas, las técnicas U5adas, materia médica; y la procedencia del poder milagroso varía de grupo a grupo. Lo histórico, socio-psicológico y el medio ambiente económico influenciará el surgimiento de un
practicante, sus técnicas y prácticas y la respuesta de otras gentes a él. En
la América Latina, ha habido varias de esas personas, que captan la atención regional, nacional e internacional

Las formas ge1ierales tienen su esencta en particulares; y cada particular es un hombre.

A pesar de la enorme extensión geográfica cubierta por la rúbrica "América Latina' , muchos eruditos concuerdan en que es una sorpresa la homogeneidad cultural que se encuentra en ella. Por lo que, los curanderos latinoamericanos ( desde Tierra del Fuego hasta el sur de Texas en los Estados
Unidos) comparten algunos elementos en común, y no es sorprendente encontrarse con actitudes, creencias y prácticas circunstantes a los curanderos
en la América Latina, reflejando ciertas clásicas y populares creencias europeas -principalmente españolas- sobre medicina.
Algunas de estas personas notables, como San Martín de Por.res, han
alcanzado oficialmente su canonización. Otras son veneradas con las reverencias que se rinden usualmente a los santos, se refieren a él como tal, y
son tratados de esta manera. Tales individuos tienen referencia en la literatura antropalógica como "santos populares' .
Para enfocar y profundizar un poco más, es posible considerar el sur de
Texas, Nuevo León y Coahuila como una unidad, cultural e históricamente.
Encontramos que esta área, ha producido tres curanderos verdaderamente so-.
bresalientes durante el último siglo: Pedro Rojas ( "Tatita"), ?-1861 ; Pedrito Jaramillo, 1830-1907 · y Fidencio S. Constantino ("El iño Fidencio")
1898-1938. Practicantes con los más o los menos grados de efectividad y
reputación funcionan hoy en esta región y se cuentan por centenares.
Es en este contexto, en el que me gustaría examinar un famoso taumaturgo
de uevo León, El iño Fidencio. Por lo que le compararé brevemente con
otros del área cultural de Nuevo León-CoahuiJa-sur de Texas, además de
otras partes de la América Latina. Finalmente, trataré de mostrar qué comparte en común con )os géneros universalmente encontrados, curandero médico-religioso o shaman, para resumir generalizaciones válidas que es eJ objeto
• Por ejemplo, GEORG"&amp; DucA , "Lulherans Back Healiog by Faith", ew York
Times, 22 de octubre de 1966. El señor Dugan dice: "Sin publicidad, muchos clérigos
protestantes han estado practicando curaciones espirituales en la quietud de sus ca•
pillas y san tu arios".

530

Fidencio Síntora Constantino.
Como es de suponerse por los detalles acerca de una persona que durante
su propia vida es como una leyenda, hay muchas versiones contradictorias
sobre Fidencio, circulando impresas, así como en la tradición oral. Hay una
concordancia aparente en que nació en Yuriria, Guanajuato, el 17 de octubre de 1898; a la edad de seis o siete años, en compañía de su madre, se
trasladó a Irámuco, Guanajuato. El reportero J. de Bañuelos Macías 3 cita
a Fidencio como diciendo que: "él no era capaz de decir con precisión
dónde había ·nacido". Fidencio decía que su madre se llamaba Fidencia, y
que murió poco después de haberle dado a luz. En la misma entrevista Fidencio dijo: "yo no sé quién es o quién fue mi padre". Su padre permanece
como una figura en las sombras y los informes sobre éJ son muy variados.
Tradicionalmente, se considera a Fidencio como un "huérlano".
• El Sol, Monterrey, N. L. 30 de enero de 1928, p. 6. El Sol incluyó una carta
supuestamente firmada por Fidencio en Ja que él dijo: "Por medio de la presente hago
constar que el único periodista que hasta la fecha me ha platicado es el enviado especial
del periódico de Monterrey denominado El Sol.. . he plaócado con él por media hora".
Ya en prensa este articulo, la autora obtuvo el documento siguiente: "Al Margen.
Acta número 86 ochenta y seis. Derechos $ 0.25 cs. veinticinco centavos.- AI Centro.Constantino Ridencio.-En Irá.muco á las 3 tres de la tarde del día 18. diez y ocho de
Noviembre de 1898 mil ochocientos noventa y ocho. Ante mí Ciudadano Filibcrto
avarretc Agente del Estado Civil de este Pueblo compareció en la Oficina el Ciudadano Socorro Constantino oo indígena de 40. cuarenta años casado jornalero originario del rancho del Monte de los Juárez jurisdicción de Yuriria y vecino del rancho de las Cuevas de esta demarcación y dijo: que como a las 5. cinco de la tarde
del día 13. trece del actual naci6 un niño que lleva por nombre Fidencio Constantino
el cual presento vivo procede de Matrimonio Civil y Can6nico habido con su esposa
María Tránsito Síntora no indígena de 31 treinta y uno años originaria de Yuriria
Y vecina como el exponente. Es nieto el nacido por línea paterna de Rafael Constantino Y María Andrea f1ménez finados, y por la materna de Ignacio Síntora como
de 70 setenta años, casado jornalero y María Petra Ramírez finada. Fueron testigos
de este acto Tomás Delgado viudo y Luis López soltero ambos mayores de edad jornaleros vecinos de este Pueblo y sin parentesco con el registrado. Leída la presente
acta á los que en ella intervinieron con su oontenid.o fueron conformes firmando el
que supo. Doy fé.-Filiberto avarrete.-Luis L6pez.-Rubricados.- Es copia.-Filiberto Navarretc".-Rúbricas.-(Dirección General del Registro Civil y Prevención Social. Guanajuato, Gto., libro duplicado del Registro ivil de Irámuco, Gto.).

531

�I
{

Fue en Irámuco donde Fidencio conoció a Don Enrique López de la
Fuente, quien más tarde aparece como "padre adoptivo" de Fidencio. Don
Enrique declara que el nombre de la mamá de Fidencío era María del Tránsito Síntora de Constantino, y que Fidencio usaba la inicial S., del apellido
de su madre, antes que Constantino, en señal del amor y admiración tan
especiales que tuvo hacia ella.
Es evidente que Fidencio siempre se comportó como un niño. Don Enrique
dice que Fidencio pudo predecir con acierto el futuro de sus compañeros
, de escuela. Varios informantes hacen notar que después de obtener fama, Fidencio a menudo contaba acerca de los días de su niñez:
Fidencio decía que siendo él aún muy jouen, quedó con la completa
responsabilidad sobre un hermano -quien tenía tres o cuatro años de
edad-. En una ocasión que su hermano estaba muy enfermo y con una
temperatura muy alta, y Fidencio afligido y sin saber qué hacer, se
abrió la puerta y apareció un hombre. Este hombre le dió un libro,
diciéndole que ese libro contenía muchas curaciones y recetas que podían hacerse de plantas y hierbas. Indicándole a Fidencio que usara el
libro para curar a su hermano y no se preocupara. Buscó las hierbas y
las usó según las instrucciones, habiendo obtenido éxito en la curación
de su hermano. Más tarde se dio cuenta que el hombre que se había
aparecido ante él, tenía la posición del Sagrado Corazón de Jesús y que
era, sin duda, Jesucristo. Como mucha gente no cree en revelaciones
como ésta, Fidencio siempre que se encontraba entre extraños les refería como un "señor" en vez de llamarle Cristo.

Es por esto que los informantes opinan que empezó a curar desde muy
temprana edad.
Don Enrique expresa que él siempre sintió lástima por Fidencio cuando
ambos eran niños de escuela ( aparentemente, ellos cursaron el segundo o
tercer grado) . Parece ser que Fidencio era motivo de hostilidad por parte
de otros estudiantes, por razones no muy claras, y don Enrique repetidamente le defendía en contra de "un montón" de muchachos. Fidencio y don
Enrique salían siempre "muy mal librados". Don Enrique msiste en que Fidencio no era un cobarde sin recursos para atacar a otros o para defenderse
él mismo.
Durante los años 1905-1914, Fidencio acompañó a don Enrique a Michoacán, donde más tarde fue a parar por un tiempo en un ranchito de
su familia. Subsecuentemente, cuando don Enrique fue a Michoacán a trabajar, Fidencio le acompañaba y trabajaba como cocinero.
Por el 1914, la Revolución fue abarcando toda la República. Don Enrique
532

alrededor del 19, se unió a las fuerzas revolucionarias, dejando a Fidencio
en casa de lo~ López de la Fuente, en Guanajuato. La información del
período transcurrido entre 1914 y 1923 (cuando Fidencio apareció en Estación Espinazo, Nuevo León ) es particularmente vaga. Doña Trinidad, hermana de don Enrique, que estuvo en Guanajuato durante este tiempo, cuenta
que a Fidencio no solamente le gustaba cocinar y estar en la cocina, sino
que también se entretenía en otra clase de trabajos pero usualmente destinados al sexo femenino. Dos informantes expresan que durante este período
de nueve años, Fidencio se hizo a la mar como cocinero pero cada vez que
regresaba de un viaje iba a casa de los López. Doña Trinidad refiere que
su madre algunas veces se aburría de las continuas presencias de Fidencio
en su casa.
Le gustaba hacer todas las cosas propias de las mujeres, no solamente
cocinar. Hacía excelentes tortillas de mano.

Muy significativo de una consideración psicológica, es el comentario:
A él le gustaba mucho lavar las ropas de partera, muy sucias.

A principios de 1920, Fidencio recordaba a su viejo amigo de la escuela
Y preguntaba acerca de don Enrique, dónde se encontraba. Don Enrique
dijo que porque:
Allá en Gudnajuato todos los que estaban llegando, que habían sido
ubalternos míos, los estaban poniendo presos y los mandaban a la leuita
yo por gusto me deuoluí. (Es decir, a Espinazo, pertenecí nte al Municipio de Mina, uevo León).

De acuerdo con don Enrique, él mismo se estableció en Espinazo en 1916
ó 1917. Por la época en que arribó Fidencio en 1923, él dijo:
Yo tenía mis fábricas de mezcal, de uino, y en esos lugares, tenía yo
25 ó 30 familias trabajando.

Don Enrique también establece que él tuvo "varios negocios" en Ramo
Arizpe Y Reata (un pueblecito cerca de Espinazo). En este tiempo, don
Enrique aparentemente actuaba como admirustrador de la hacienda de Espinazo, propiedad de don Teodoro Von Wemich, un alemán con quien se
había encontrado en la Revolución. Voltaire ha dicho:
La Historia es únicamente, después de todo, la Opinión de los autores,
Y una montaña de injurias hacia aquéllos muertos.

533

�y ordinariamente los seres humanos no son inmunes a observaciones parcia-

les. Hay muchas discrepancias en las referencias dadas a la escritora. Don
Facundo de la Garza, qúe fue Diputado por el Distrito al que correspondía
Mina, demanda que Fidencio y Enrique no eran más que unos de tantos
trabajadores de Von Werních, y de donde vinieron, luego, a trabajar en sus
viñedos entre el 1923 y 1925. Fidencio, continúa este informante, trabajó
c-0mp cocinero, pero le gustaba mucho ocuparse como veterinario y curandero.
Curaba los animales con yerbas ( como la gobe,rnadora y el hojasé) y
tizne, miel de colmena y jabón. Todo eso hecho una cqtaplasma. Lo
aplicaba a los animales en la parte que tuviesen afectada y encima les
ponía una manta caliente.

Otros informantes han mencionado no sólo el cariño de Fidencio hacia
los animales, sino, también, su habilidad para curarlos. Es claro, entonces,
que Fidencio tuvo . una considerable experiencia práctica curando animales
antes que a seres humanos o indudablemente, al fin, tuvo algún conoéimiento empírico de medicina popular. Don Enrique deja establecido que
Fidencio secretamente había estado curando a las familias que vivían en los
alrededores de Espinazo, y que especialmente era solicitado como partero.
Esto parece que fue su especialidad, "su fuerte", y que él fue quien trajo al
mundo a todos los niños López de la Fuente (así como a muchos otros)
nacidos antes de su muerte.
Un día del 1925, don Facundo cerró su negocio cercano a Espinazo. Entonces, Enrique y Fidencio regresaron a trabajar a la hacienda de Von
Wernich. Sin embargo, Jas conexiones causales entre los eventos que dieron
fama a Fidencio no son inequívocamente claros, pues da la casualidad que
por este tiempo,

Fue en este tiempo, probablemente en el 1927, cuando se hizo la fotografía formal de Fidencio que es hoy profusamente distribuída. Ataviado con
un traje, camisa blanca y corbata, sus manos al frente, apoyadas en la
cabeza de un bastón, y el labio inferior caído en forma característica, Fi~
dencio aparece casi brusco por su entrecejo. De este tiempo en adelante,
Espinazo -así llamado por la apariencia de la sierra en frente de 1a cual
está situado-- ya no podría ser referido como "ese olvidado pedaw de
tierra nuevoleonesa".
No es cierto que el señor Von Wemich tuviera motivos suficientes para fomentar la carrera de F-idencio. Lo que es cierto es que sus esfuerzos por hacer
promoción hacia Fidencio fueron extraordinarios. Está bien establecido que
la hacienda tuvo ( por lo menos) una hipoteca y algunos informantes (tanto como los periodistas) creían que don Enrique y Von Wemich, los dos,
definían la situación como potencialmente lucrativa. Posteriormente, VOQ.
Wernich perdió la posesión de la hacienda.
Fue más o menos en este tiempo en que también Fidencio sufrió una decaída aparentemente considerable -aunque el origen de su padecimiento
no es enteramente claro-. Bañuelos Macías informa que Fidencio le dijo:
. . .presté mis servicios como peón de la hacienda de Espinazo, '.)I en
amplio perímetro encontré todo mi mundo . .. ¡Ya te podrás imaginar
lo que fué para mí que el dueño de Espinazo me "corriera" del trabajo
hace siete meses, solamente porque no pude desempeñar una faena
superior a mi.s fuerzas . . .! Me fuí por ahí, lleno de tristeza, pensando en
que me moriría de hambre, sin un amf!aro, sin un amigo, absolutamente solo en la vida. Precisamente el día en que me "corrieron" tuve
una alucinación: un señor alto, barbado, con un limbo luminoso en rededor de su venerable cabeza, se me apareció y me dijo: "Fidencio, ,
tú estás llamado a muy altos destinos. Y o pongo en tus ojos y en cuanto
sea tuyo un maravilloso poder curativo que servirá para aliviar a los que
sufren dolores físicos. Y o te un jo este poder divino solamente para hacer
bien a la Humanidad; solamente para que cures a los que sean dignos
de seguir viviendo, solamente para que cumplas con el sagrado precepto de 'consolar al que sufre', nunca para que medres con él ni mucho
menos para que beneficies a quienes beneficios no merezcan." Desaparecido el venerable anciano yo estoy seguro de que a partir de ese instante quedó en mis manos el poder curativo de q1ie he dado tantas y
fehacientes pruebas. 4

Stt

Se le mandó a Fidencio como unos quince o diecisiete mutilados por
una caída que había habido en una mina, La R eforma. Fidencio los
curó casi a todos y empezó la fama. (López de la Fuente).

Fidencio estuvo también atendiendo a Von Wémich para curarle una
fístula que padeció desde niño. El padre de Von Wernich que fue un doctor,
no lo pudo curar. (Variación: Von Wernich había sido herido en la Revolución y hubo testigos que vieron a Fídencio sacarle la bala que le ofend'r.a.)
Para mostrar su gratitud, don Teodoro le elijo a Fidencio:
T.e voy a regalar una propaganda en todo el mundo, que sepan lo
que tú eres.

534

~

Ibid.

535

�Es común que para tener validez el poder de curar, el llamado que viene
al elegido es en forma de una visión o sueño. Aparentemente esta fue, al fin,
la segunda vez que Fidencio había sido visitado por un ser sobrenatural, y
aunque él no lo identificaba en esta entrevista y se refiere a la figura sólo
como a un viejecito, Fidencio iba a tener encuentros con Jesucristo durante
su vida. Otra vez, en común con muchos líderes religiosos, sobresalientes,
su visión vino cuando estaba sin recursos, destituído, sin amigos o familia. Al
menos, como el mito avanza y siempre hay mucha más ficción, que en realidad sirve al lider carismático.
El pirul, árbol cerca del cual esta peculiar visita visionaria ocurrió, fue
considerado como una señal sagrada muy ligada a la creencia en Fidencio y
se le ha nombrado como "la catedral de Espinazo". "El Pirulito", la visita
y el sufrimiento de Fidencio han sido inmortalizados en muchas alabanzas5
compuestas para él. Así como el ciclo de historias que son repetidas siempre
que un devoto tiene la oportunidad de hablar de Fidencio. El árbol del pirul
es probablemente hoy la señal más venerada en Espinazo, aparte de la tumba
de Fidencio.
Hay una evidencia más de que Fidencio sufría, viene del famoso reportero
Femando Rarrúrez de Aguilar, mejor conocido por el seudónimo de Jacobo
Dalevuelta. Entrevistando al señor López de la Fuente casi en febrero de
1928, Dalevuelta le preguntó:
Dice la gente que ustedes le ( es decir, a Fidencio) golpeaban sin piedad;
que lo trataban como a un "arrimado", y que de allí viene su mansedumbre.
Don Enrique se desconcertó ante mi pregunta. Por algunos instantes
sólo produjo monosüabos. Después, reaccionando, dijo: "No es cierto.
Algunas veces lo castigábamo~; no lo golpeábamos".
l Y la historia del azote que hasta hace poco tiempo estuvo al pie
del pírul de la estación donde está la gente arrodillada?
"¡ Eso es m entira! ¿Cómo íbamos a pegarle al Niño con ese chicote?"
Porque cue1úan ahí las malas lengu(tS que Fidencio sufrió franciscanamente la crueldad de sus protectores.0

En cualquier caso, el sufrimiento es una parte integral de las leyendas relacionadas con Fidencio. Los cognoscenti dicen que si uno quiere entender
la labor del Niño, uno debe esperar y estar preparado para soportar también el sufrimiento. Los creyentes hoy repiten frecuentemente:

El camino del Niño es muy d-uro, muy duro. El Niño sufría y todos
los que quieren seguir su camino, tienen que sufrir.

Este aspecto de la vida de Fidencio se hizo notar en 1929 por la notable
antropóloga Anita Brenner:
Con mucha frecuencia se dice que el poder de Fidencio provenía
de su mismo Lugar del Dolor. El árbol bajo el cuµ/, lloraba y oraba,
donde le fue concedida la gracia de curar, ahora es como una reliquia
y un altar. V elas enterradas a su alrededor y suplicantes arrodillados
en sus raíces. Pero Fidencio no tuvo estas explicaciones. Él dijo: '"Aquellos que sufren tienen la Gracia de Dios. Por sufrimiento, la salud es
alcanzada y es necesario que así sea, porque aquellos que desean estar
bien, deben estar fortalecidos por penas y dolores". 7

De cualquier manera, aparece que por el 1926 ó 1927, Fidencio estaba
convencido de que había sido elegido por Dios, dándole el regalo divino
para curar a aquellos a quienes se debía dedicar.
Aunque el primer periódico con noticias acerca de la habilidad de Fidencio no aparece hasta cerca de enero de 1928, se refiere a él como "el famoso
realizador de milagros" (afamado, prodigioso, prestigiado) y claramente implica que sus aptitudes curativas ya le habían reportado prestigio. Una informante que aún vive en Espinazo, dice que ella había venido allí por vez
primera en junio o julio de 1927, acompañando a su padre, quien sufría de
una enfermedad en el esófago, y el Niño le alivió de esta enfermedad. El
siguiente artículo aparecido en El Porvenir también infiere que Fidencio era
ya bien conocido y estaba ejerciendo considerable influencia en el norte de
México:
"En esta época de fiebre por mnos prodigiosos, no podía quedarse
atrás esta región y a los niños 'Juanito' y 'Marcelito' de quienes se
ha hablado últimamente, viene a sumarse 'Niño Manue/ito' surgido en
esta ciudad hace pocos días, que ha empezado a curar a sus enfermos
emulando al afamado 'Niño Fidencio' de Espinazo". 8

Para fines de 1927, entonces, es claro que a los veintinueve años de edad
de José Fidencio Síntora Constantino, sus milagros y curaciones se han ve1

• Estas fueron compuestas durante su vida y otras nuevas se han venido adicionando al repertorio.
• El Universal, México, D. F., 20 de febrero de 19280 p. l.

536

BRENNER, ANITA,

Idols Behind Allars, New York; Payson and Clarke, Ltd., 1929,

pp. 20-21.
8

Entre líneas: San Pedro, Coah., 23 de enero de 1928. El Porvenir, Monterrey, N. L.,

25 de enero de 1928, p. 7.

537

�•

nido publicando ampliamente y su "don' válido por la visita divina. Él
ha desarrollado sus famosas técnicas de curación. Sin embargo, probó ser
un gran botánico, y sin ningún e~tudio, él conocía las propiedades efectivas
de muchas plantas y hierbas y parece ser que usó las mismas "medicinas"
para una gran diversidad de enfermedades. Evidentemente él consideró que
sus hierbas hervidas en agua (gobernadora es la que se menciona con más
frecuencia) surtían efecto para casi todo, pero especialmente para enfermedades internas; hizo una pomada a base de jabón, manteca y substancias de
plantas, para ser usada en heridas y problemas de la piel, así como para
otros casos; erigió un gran columpio en el cual mecía a los dementes, los
paralíticos y los mudos a fuerza de violentas sacudidas. Sus "curaciones generale • consistían en tirar desde lo alto -de una plataforma situada sobre la parte superior del sostén del columpio-- !ruta (manzanas, plátanos,
naranjas, tomates), tortillas y huevos a la masa de gente agrupada para la
curación. Cualquiera que fuese alcanzado por los desperdicios que él arrojaba se consideraba estar curado. Parece ser claro que aún cuando Fidencio
probablemente tuvo algún conocimiento empírico de curaciones, pronto tuvo mucha más confianza en su "regalo", y el poder de Dios trabajando a
través de él, que en su conocimiento. Conoció I poder de la fe y era freuente que preguntara a un paciente: ¿ tú crees que yo te pueda curar? y
a una 1·espuesta afirmativa, él replicaba: ' entonces tú te curarás". Sus cliagnósticos eran rápidos e intuitivos, con mucha confianza en sí mismo. El
paciente influido por ella y por su esperaD7.a, hacía esfuerzos de los que no se
hubiera creído capaz.
La influencia de Teodoro y Von Wernich. no se puede considerar mínima.
Es bien sabido que el alemán fue un espiritista muy instnúdo y que más
o menos desde 1900 tuvo mucha inclinación a las prácticas espíritas. Había estudiado las obras de Allan Kardec y Joaquín Trincado. El señor López
de la Fuente también asegura que don Teodoro fue un conocido de Francisco I. Madero y que juntos escribieron un libro sobre espiritismo. 9
Una informante afirma que Von Wemich venía muy seguido -casi diariamente-- a conversar con Fidencio. Aun cuando todos concuerdan en que
• Actualmente no tengo independientemente de esta versión, una evidencia para
sostenerla. Sin embargo, Madero estuvo muy influido por el pensamiento de Kardec. Después de su regreso de Francia, en 1890, Madero organiz6 grupos para
el estudio del espiritismo en CoahuiJa (esper.ialmente en San Pedro de las Colonias
y sus alrededores) habiendo sido él un representante en 1906 ante el Congreso de
Espiritistas en México, D. F. En 1925, Fidencio fue a San Pedro a visitar la tumba
de su hermano Buenaventura. Francisco l. Madero, "M.is Memorias", en An~es
del Museo Nacional de Arqueología, Historia y Etnografía, Ciudad de México, 1922.
Citado en STANLEY R. Ross, Francisco l. Madero: Aportle o/ Mexican Democracy,
ew York; Columbia Univcrsity Press, 1955, p. 19.

538

Fidencio no fue, estrictamente hablando, un espiritista, él tuvo considerable
contacto durante toda la última mitad de su vida con gente interesada y
bien informada a este respecto. Un hombre que conoció personalmente a
Fidencio elijo que él advirtió que El Niño era sumamente sugestionable y
que on Wemich fue un instrumento para convencerle de que él tenía un
poder extraordinario para curar. Otra persona que estuvo muy cerca de
Fidencio por años (de 1926 en adelante) advirtió que Fidencio tuvo la rara suerte para "ver' a Jesús Nazareno, y que:

"Una noche, como a la una o más tarde, cuando la mayoría de las
gentes se habían ido a dormir, Fidencio estuvo hablando con ms más
cercanos colaboradores, sus ayudantes. Él cabeceaba como si estuvíera
durmiendo, y cuando volvió en sí, dijo: ';esle lugar está bendecido,
especialmente, todos nosotros estamos bendecidos!' Nosotros conformes:
'Sí, Niñito, pero por qué dice usted eso, ahora'. 'Porque Jesús acaba
de pasar desde la puerta de la cQCÍna hasta esa ventana', respondió el
Niño Fidencio".
Una cerca de rejas marca ahora 1a ventana arnba mencionada en el amplio corredor que íue la clínica formal de Fidencio. L.a familia López de la
Fuente indica que Fidencio con frecuencia ahí se comunicaba con Jesús. Se
reporta que Fidencio decía que él no dormía mucho porque "se estaba comunicando con los espíritus", y directamente con Dios, durante las noches,
a fin de recibir el poder de curar y para que el que ya tenía, se renovara.
Mas después, Fidencio evidentemente estaba convencido de que su espíritu
podía dejar u físico y viajar a, otros espacios:

"Muy seguido Fidencio /1arecía dormitar ( cuatido estaba con un paciente o cuando estaba hablando con sus ayudantes, por las horas de
la madrugada), sus ojos cerrarlos, su cab.eza caída, entonces se despertó con un sobresalto, con un temblor, viendo a su alrededor como
para orientarse y dijo: 'Benditos H ermanos, perdónenme, tuve que salir para ayudar a fulano de tal'. Él diría que su espíritu andaba viajando y que, por ejemplo, tuuo que ir en auxilio de un marinero que
le había llamado para que le ayudase. Fidencio añadiría qtle el marinero 1:cndría a pagar su promesa. Y, seguramente, en tm mes o
algo así exactamente como Fidencio lo predijo, el marinero aparecw
en su traje típico~ a pagar su promesa al Niño'!.
Luego_ me referiré a las diversas influencias históricas que se apreciarán,
convergentes en un punto del tiempo, personificando en un ser como Fidencio. El espiritismo del siglo XIX es solamente uno de éstas .

539

,

,

�EJ Niño carismático estuvo haciendo sentir su influencia en todo Méxiet&gt; y
desde luego, Espinazo fue cambiando dramáticamente. Como la Dra. Brenner Jo indica:
" .. .un mesías, encarnación de los Dioses, otra vez ha aparecido. Cuando por el tiempo en que Obregón principió su última campaiia, vino
de ahí, de las montañas del norte, un indio quien toma sobre él otra
carga nacional... Una ciudad ha venido levantándose en el desierto,
al rededor de él en la hacienda de un alemán . .." 1 0

Por el 24 de enero de 19281 los milagros de Fidencio fueron ocupando los
encabezados de muchos de los más importantes periódicos en México. El
Sol llamó a Fidencio el Hipócrates rústico, y continúa que " tocado por la
mano de Dios, sigue haciendo estupendas curaciones y mitigando los dolore
de los enfermos" ..n
Un representante de El Sol estuvo entonces enviando diariamente historias
de la vida en esta "Meca fyiexicana'', reportando no solamente sus observaciones actuales sino también rumores de los éxitos de Fidencio. Ya antes los
reporteros imaginativos estuvieron refiriéndose a Fidencio como el vidente,
el taumaturgo, el Elegido por el Hacedor.
El 30 de enero de 1928, El Sol corrió Ja consabida 'única entrevista con
el taumaturgo"., incluyendo la ahora famosa fotografía encargada por Von
Wernich. Macías Bañuelos de El Sol asegura haber sido éste "el único retrato del célebre curador, publicado hasta la fecha". El lo. de febrero, se
estimó que 7,000 gentes estaban en Espinazo esperando recibir atención de
Fidencio y más enfermos estaban llegando diariamente. Su reputación se
fue elevando por los rumores de que altos funcionarios de todas partes de la
República estaban esperando consultarlo. Se dijo también, que el Rey Alfonso XIII de España estaba planeando un viaje para conferenciar con este
mesías de la actualidad. Estos rumores no pudieron ser ni confirmados ni
denegados, ya que estos dignatarios vendrían viajando de incógnito. Pero los
visitantes famosos de Fidencio no iban a permanecer en la región del rumor
y la fantasía
El 8 de febrero de 1928, ocurrió el evento más importante en la famosa
carre¡a de Fidencio. El Presidente de la República, Gral. Plutarco Elias
Calles, visitó Espinazo.12 El Gobierno, así como también el público en ge1
• ANlTA BRE NER,
"Mexican Messiahs", The Nation, vol. 127, p. 267 ( 19 de
septiembre de 1928) .
ª El Sol, 25 de enero de 1928, p. 6.
11 La Prensa, San Antonio, Te,c., 18 de febrero de 1928
p. 3. Este periódico en
la lengua castellana, tomó la ocasión para criticar al Presidente de México, diciendo

540

neral, se intranquilizaron por el número de gente enferma que se congregaba en Espinazo desde todas partes de México. Los encabezados de los
periédicos anunciaron: "el charlatanismo es alannante en Coahuila" 13 y
habfa mucho temor por la viruela y otras epidemias en el norte del País,
inducidas por la situación. El Porvenir u reportó que "los enfermos están
regresando decepcionados de los dones curativos del Niño de Espinazo", y
que la inquietud crecfa por la rapidez con que va aumentando la proporción
de muertes en la población. El Porvenir y El Sol publican que Fidencio pidió una audiencia con el Presidente:
"Constantino, el lunes de esta semana, telegrafi6 al señor Presidente,
rogándole que si sus ocupaciones se lo permitían, pasara a Espinazo en
viaje de visita". 16
y

"Estuvo en Espinazo el Sr. Gral. Calles. El famoso 'Niño Fide11cio'
aprovechó su presencia para solicitar 'garantías'." 16 (Es decir, para que

no se le fuera a aprehender por sus prácticas curativas).
Un oficial del municipio de Mina, quien formó parte de la comtSion de
recepción a Calles, informa que después de que Fidencio y Calles conferenciaron por un rato en el famoso "tren olivo presidencial", Calles fue con
Fidencio a la escuela, la cual servía como su cünica. Evidentemente, los dos
estuvieron a solas por algún tiempo, y el Presidente, cuando volvió a salir,
no estaba vestido con sus propias ropas, sino que portaba una de las largas
y amplias túnicas de las que el mismo Fidencio prefería usar.
Un testigo ocular 17 nos dijo que Calles y sus acompañantes: Gral. Juan
Andrew Almazán, el Gobernador Aarón Sáenz y "ob·os militares", tomaron
el brebaje medicinal que Fidencio les brindó. (Aunque el oficial antes mencionado cree que aquellos acompañantes de Calles en esta visita no dieron
ningún crédito a Fidencio con sus cu.raciones, y bebieron sus preparaciones
que "El Presidente Calles, de cuya pobrísima cultura ya nadie podrá dudar después
de su viaje a Coahuila. . . ha elevado basta lo indecible el prestigio de este rudo
curandero. Muy grande debe ser el poder misterioso que ese ser sobrenatural tiene
para curar toda clase de enfermedades, cuando el mismo Presidente de la República
ha ido a ponerse en sus manos".
1&gt;
,. El Porvenir, 16 de enero de J928, p. 7.
0
'"' El Porvenir, 9 de febrero de 1928, Sección TI, p. l.
" El Sol, 9 de febrero de 1928, p. l.
J ,. El Porvenir, 10 de febrero de 1928, p. 5.
" El Sol, 10 de febrero de 1928, p. 6: "Yo lo divisé por una ventana".

541

�como por broma, es de interés notar que subsecuentemente, una hija y una
hermana de Calles vinieron para ser tratadas, al igual que una hermana
del Gral. Obreg6n, y otras prominentes personas).
Por supuesto, la visita de Calles dio aún más prestigio a Fidencio, proveyéndolo con mucha publicidad. De la estimación de 7,000 personas en Espinazo en febrero, el número de peregrinos que venían a la Meca del Dolor
ascendió en marzo a un máximo estimado en 30,000. La gente vino por diversas razones. Algunos vinieron para ser curados, acompañados por uno
o más miembros de la familia; un observador estimó que alrededor de 10,000
eran enfermos y la mayoría de los otros 20,000 eran acompañantes de ellos. De
seguro unas pocas gentes llegaron solamente por curiosidad, meramente para observar. Pero cuando una villa crece casi de la noche a la mañana de
100 o algo así de habitantes a 30,000 o más, inevitablemente, muchos problemas acompañan tal crecimiento. Todavía para el fin de enero de 1928,
había un verdadero río de gente fluyendo en Espinazo. Algunos ya tenían
ahí hasta quince días 1 8 sin que les fuera posible consultar personalmente con
él, pero sí habían sido tratados en una "curación general", sesiones por las
cuate ya era famoso Fidencio. Luego la gente hubo de esperar semanas para recibir atención personal. La paciencia de Fidencio era asombrosa; permanecía curando por espacios de 40 a 60 ó 70 horas sin tregua, en su intento
de hacer frente como un principio individual con su siempre creciente clientela.
Él suplicaba a través de artículos periodísticos que ya no vinieran más
gentes a Espinazo. Tal fue el éxodo desde otras áreas de la República que
un corresponsal apunta:
"En las principales poblaciones del nOTte se han clausurado últimamente uarias droguerías y bóticas, pues sus dueños, han estimado muerto el negocio de hace tres m eses a la fecha. Algun0s médicos también
han experimentado la falta de enfermos".19

Fidencio, el indiuiduo.

¿ Quién era Fidencio en sí mismo, cuya meteórica carrera dio lugar a este
éxodo? Cuando se pregunta a los miembros de su familia adoptiva y a tantos que le conocieron en persona, uno oye más de Fidencio el de leyenda
que Fidencio el individuo. ¡Ellos han hablado tanto de él! Hay muchas
fotografías interesantes y cientos de éstas son favoritas entre la gente y ven.,. El Sol, 1o. de febrero de 1928, p. 6.
•• El Porvenir, 15 de febrero de 192'8, p. 7.

542

elidas por millares en Espinazo durante las fiestas anuales celebradas en honor de Fidencio. A las fiestas de octubre (son para conmemorar sus aniversarios de nacimiento y muerte, el 17 y 19, respectivamente) aún acuden cerca de 5,000 gentes durante el período de cuatro días, y hacen que Espinazo
aparezca como lo fue en 1928. (He sido informada que este número fue
ligeramente aumentado en octubre de 1966, probablemente como resultado
de una serie de artículos sobre la vida de nuestro sujeto, aparecidos en el
magazine semanal Alarma, de México, D. F., durante los meses de junio
y julio del año que se menciona). Unos cuantos menos vienen el 19 de
marzo para celebrar el día de San José, patrón de Fidencio, y un día de
gran celebración durante la vida de él.2°
Todo parece indicar que Fidencio era de una naturaleza pasiva y dependiente. Ya he mencionado que un informante describe como que él era altamente sugestionable. Siempre se le presenta como "rústico, sencillo e inocente' . Por Jo que parece no haber duda sobre su bondad y sinceridad,
aún entre aquellos que son completamente incréduJos acerca de su habilidad
para curar. Siempre se hace mención del hecho de que él nunca hizo distinciones de clases sociales y las_ historias repiten Ja forma en que humillaba
a las personas ricas a quienes consideraba que tenían un orgullo mal fundado en sus posesiones materiales. Él es supuestamente, el autor de la expresión emblasonada sobre la puerta de la que fue su clínica:
"No son pobres los pobres; no son ricos los ricos; sólo son pobres los
que sufren un dolor''.

Tres observadores, por separado ( todos con instrucción profesional en medicina o leyes) aplicaron la palabra "retrasado" al describir a Fidencio. La
mayoría concuerda en que no era un locuaz. El Lic. Guajardo es de la
opinión de que Fidencio casi siempre tenía una expresión de abstraído porque estaba seguro de su don divino. Era infatigable en su devoción de curar, haciendo esfuerzos sobrehumanos en su empeño de cumplir con la que
creyó su misión. Cuando se sentía muy cansado o disgustado, Fidencio lloraba. Muchas veces dijo que él había sido ordenado por Dios para curar,
y que no podría hacer nada más. Pero que deseaba morir y no moría.
El poder de Fidencio para adivinar es muy discutido y es asegurado en
muchos casos. Un caso muy conocido establece que un empleado de gobierno
venía trayendo un frasco de veneno para Fidencio. Cuando ya se aproxi'" Fue el fracaso de Fidencio el no aparecer para la "curación general" a la que
se había hecho una amplia publicidad y que debi6 de celebrarse el 19 de marzo de
1928, eso contribuyó a una pérdida inicial de confianza en su poder. Esta desaparición se ha inmortalizado en una alabanza muy popular.

543

�maba, Fidencio dijo a la gente : "hagan lugar para que pase el señor Fiscal,
él trae un frasco de veneno para mí". Fídencio le pidió el frasco, tomó de
él y nada pasó. El empleado quedó sorprendido de que Fidencio supiese quién
era él, y advinara la misión por la que había venido. Le pidió perdón a Fidencio y éste le dijo: "Estás perdonado".
Una descripción de Jacobo Dalevuelta es- notable por sus detalles y objetividad:
"Su aspecto es el de un sencillo muchacho, el de un pastor de chivas,
de aquellos que no conocen ni el bien ni el mal; que han vivido bajo
el sol y bajo la lluvia. Cuando le vi por la primera vez, estaba intensamente pálido y tenía sus ojos hundidos. A cada instante dejaba caer
el lado izquierdo del labio inferior . .. tiene un aspecto de hombre bueno.
Su mirada es de infinita bondad y de dulzura. Vive como los niños,
habla como los niños''. Y agrega que: "él es un muchacho de pocas palabras, musculoso, amarillo de color, con una vista sencilla". 21

Sin embargo, muchas son las explicaciones que circulan acerca de por
qué se le llamó siempre El Niño. Está allí, otra vez, la concordancia general
de que en todas sus actitudes, conversaciones, juegos y bromas, Fidencio
era como un niño. Él mismo dijo que nunca había "conocido" una mujer,
y que su misión era auxiliar a toda la humanidad; añadía que perdeóa
su poder si no permanecía puro, o si cobraba por sus curaciones.
Claramente fue muy aficionado a la actuación y era algo así como un
'
.
músico autodidacta.
Preparaba funciones para presentarlas en el escenano
que aún existe en el salón que era su clínica. Todas las noches durante
la Cuaresma, con un grupo de sus asistentes, presentaba la Pasión de Jesucristo, asumiendo el papel princpial. Para estas presentaciones, se elaboraban disfraces y los participantes usaban pelucas hechas a mano con cabello
de personas, estos atavíos aún se conservan y están bajo el cuidado de la
familia López de la Fuente. Ellos tienen también algunas de sus largas y
amplias túnicas hechas de terciopelo y seda de calidad muy fina, decoradas
con lentejuela. 22
" El Universal, 19 de febrero de 1928, p. l.
" Varios miembros de la familia adoptiva han dicho que, aún cuando Fidencio
~vo órganos sexuales masculinos, éstos no fueron muy desarrollados. Si este es realmente el caso he ahí un elemento primordial orgánico para su falta de madurez
en su persona1idad, así como otras manifestaciones de comportamiento extraordinario.
Muchas de las fisonomías de su desarrollo físico y social se adaptan a la llamada
sindromia de Klinefelter, descrita en un artículo por ]AMBS N. KvALI!. Y JACOB R.
FrsHMAN, "The Psychosocial Aspects of Klinefelter's Syndrome", Journal of the

544

Su pueril sentido del humor se conoce por las siguientes anécdotas:
'Ocasionalmente Fidencio apenas tomaba un par de tijeras y le cortaba el cabello al primero con que se encontrara y con completo descuido. Algunas veces las mujeres estaban muy apenadas por la forma
en que se les miraba el cabello, que mejor usaban turbatites hasta que
les volviera a crecer'' .

Por lo visto a él le divertía mucho que se le tomaran fotografías y hay
literalmente, cientos de fotografías asequibles, de las cuales en muchas se
puede inferir acerca de su vida durante la famosa década. A Casasola, el
fotógrafo acompañante de Dalevuelta, le fue permitido tomar fotografías de
Fidencio, quien después le advertla: " ...si no me das una; una por una serán borradas '.23
El señor Carrillo cuya negociación de fotografías aún existe en Saltillo,
y cuya madre fue y es muy devota de Fidencio, tomó muchas fotografías
durante esta época, incluyendo algunas dw-ante el proceso de embalsamamiento después de la muerte de Fidencio. Él aclara que la mayoría de las
poses fueron ideas de Fidencio. En algunas Fidencio está posando como
Jesús: cargando con la cruz, usando su peluca de cabello largo, simulando
la crucifixión. Fidencio evidentemente se creía él mismo muy semejante
a Jesús, y muchos de sus seguidores le veían como completamente idéntico.
Varias de las alabanzas se refieren a él como el Niño de José y María.
Predijo que m01iría cuando completara la edad a la cual Jesús murió, pero
él vivió por varios años más.
Su identificación con Jesús quería ser profunda. Hasta la fecha, la mayoría
de las gentes en Espinazo y aquellos que asisten a las dos fiestas anuales insisten en que, de no haber sido por la intervención de don Enrique, quien
ordenó se embalsamara el cuerpo de Fidencio, éste habría resucitado después de ti-es días. Dos personas que alegan haberse e.scondido para poder
ser testigos oculares de la "autopsia' declaran que sangre tibia y roja fluía
del cuerpo de Fidencio cuando se le hundió el cuchillo para principiar a embalsamarlo.
Otro aspecto de su personalidad es de interés: el grado de identificación
femenina observado en la vida de Fidencio es notable. Algunos insisten que
ésta fue más parecida a la de un niño, que femenina, pero permítasenos
examinar los hechos: siempre le gustó hacer trabajos propios de las mujeres,
American Medica{ Association, 193 : 97-102, 16 de agosto de 1965. Hasta dond e yo pueda
determinar, de cualquier modo, nunca hubo oficialmente un examen físico de Fidencio, antes o después de su muerte, y uno, sólo puede especular sobre este punto.
" El Universal, México, D. F ., 16 de febrero de 1928, p. l.

545
e H-35

�como hemos visto, y lo hacía extraordinariamente bien. López de la Fuente
dice que Fidencio no sólo fue un buen cocinero, sino que cuidaba de la
limpieza y arreglo de la casa, la cual dejaba flamante. Ulises, el hijo de
don Enrique, dice que cuando su propia madre murió poco tiempo después
de su nacimiento en 1922, don Enrique le puso bajo el cuidado de Fidencio.
Ulises continúa: que el término familiar que él siempre usó para Fidencio
ft\e "mamá". Otra irúormante confirma esto, independientemente, y dice
que la respuesta de fjdencio fue siempre: " sí, mi hijo".
Un relato posterior asienta que en 1937, hubo dos jóvenes de aproximadamente 16 y 17 años, a quienes Fidencio recogió y que ellos siempre se
refirieron a él como "mamá". 24
Todos lo aceptaban como una partera excelente, un papel de Jo menos
usual para un hombre. Una de las más famosas fotografías de Fidencio
es en la que él asume la pose del S¾orado Corazón de Jesús, vistiendo una
túnica y enmarcado por los rayos de luz usualmente asociados con la Virgen de Guadalupe. El título de esta fotografía que circula comerciahnente,
es "El Niño Guadalupano". . . Cuando Fidencio necesitaba ausentarse de las
masas de gente que esperaban ser atendidas por él, tenía que disfrazarse,
pero siempre usaba vestidos de mujer para su escape. Varias gentes q~e le
conocieron dicen que tuvo una propensión a vestirse con atuendos fememnos.
J. de M. Bañuelos Macías nos dice:
"es de estatura más que mediana, posee un timbre de voz atiplado ·
y punto m enos que femenino; a primera vista parecen amanerados sus
ademanes y sus posturas, pero siguiéndolo de cerca como lo he seguido
yo, se llega al convencimiento de que es un hombre sencillo, humilde. .." 2s

El artículo de Hoy publicado en 1937 también habla de una conversación con Fidencio, indicando que tenía "voz atiplada", no obstante sus años.
Otro informante, que no consideró que los gestos o acciones de Fidencio fuesen afeminados, asegura que su cabello siempre estaba bien arreglado y perfumado, y en varias ocasiones usaba una flor sobre una oreja. Que los "peinados" y flores eran resultado de las atenciones que le brindaban algunas
de sus admiradoras, pero desde luego, él lo permitía. La mujer que ocasionalmente actuó como su peluquera por casi un año, recuerda que muchas veces él puso un peine en peróxido de hidrógeno y agua, y luego arreglaba su pelo con esta solución. El color de su cabello fue cambiando, apa" Hoy, 1937, México, D. F., p. 60.
:11 El Sol, 30 de enero de 1928, p. 6.

546

reciendo más claro. La gente diría, "mira, como un santo", y él estaría conforme pero esto sólo era una broma para la "gente tonta''.
En 1928, estaba muy delgado, pero cerca del 1930 ya había ganado un
considerable peso; 26 y para su muerte en 1938, pesaba 93 kilogramos.
Aunque su certificado de defunción dice exactamente que murió de "fiebre" es claro de muchos cuentos que para 1935, Ja gran cantidad de horas
de trabajo, comidas y sueño irregulares, le estaban causando un gran perjuicio. El Dr. Chapa (de quien más adelante haré referencia) retornó a
Espinazo en 1936 y dice que había un cambio muy marcado en la apariencia
de Fidencio:
"En este tiempo me identifiqué como un doctor, y le advertí que
consultara, para él mismo, con un doctor. Su apariencia era completamente la de una persona gravemente en/erma. Aún cuando no tuve
la oportunidad para examinarle, me pareció que sufría una profunda
anemia. Fidencio respondió que él comía y dormía bien, y que se sentía
perfectamente".

Es la creencia de muchos, que Fidencio comía con dificultad, y prefería
líquidos a comida sólida, que porque la figura de un crucifijo estaba incrustada en su paladar. La gente q1,1e supo de esto, le pedía a Fidencio presionara un pedacito de cera contra su _pal~, a fin de tener como una
reliquia esta marca de suilivina elección.
Esta característica física tiene un significado muy raro, como podremos
ver. También se me dijo que algunas veces uno podría distinguir un cáliz
en uno de sus oios I. en el O!;rQ ~ - custodia. Pero ¿qué hay sobre la
"Meca Mexicana" creada por este extraño hombre?
Espi,nazo, 1928.

Chozas mal construídas de sábanas, madera y cartón de cajas, se levantaban para alojar a los enfermos. Muchos traían consigo sus propias tiendas de lona, y muchos otros estuvieron viviendo en los quicios de las puertas.
Un grupo de hombres de recursos formaron la "Compañía Constantino de
Esp.inazo" , comisionada para levantar cien habitaciones en un mes y acordando que éstas serían rociadas dos veces diarias con creosota. 27 Eso fue
un optimismo considerable en lo referente a negocios; algunos creyeron que
finalmente s-e convertiría en una ciudad de real importancia en el norte.
,. Esto es también en relación con el progreso de la sindromia de Klincfelter.
" El Sol, 4 de febrero de 1928, p. 6.

547

�El Reportero continúa que: la gente comía tan bien como en los mejores restaurantes de Monterrey, pero lamentaba no haber podido conseguir
una Carta Blanca o Bohemia para mitigar su sed. (Fidencio no permitfa
cantinas).
Más tarde se reportó que para los miles de gentes, no se disponía más
que de diez regaderas (las cuales eran rentadas al público por el precio de
tres pesos e1 baño) .211
Se abrieron calles con nombres, la más amplia y principal de estas arterias fue nombrada Fidencio S. Constantino; otras fueron ]]amadas: Oaxaca,
Monterrey, etc. "La gente bautizó según su apariencia, los barrios que se
fueron formando en la Ciudad del Dolor. Había Barrio de Peralvillo, Barrio de Balbuena, y también hubo Colonia Roma". 29 Una película fue hecha por Pathe, con tomas en Espinazo, y fue titulada "El Campo del Dolor".
Anunciada como ,tla sensacional película de gran actualidad", con fotografías "que describían la vida y curaciones de este prodigioso taumaturgo",
la película ocasionalmente -y algo incongruente- fue exhibida en unión
de "La Reina de la Moda" y "La Flama Mágica", cuyas estrellas eran aquellos favoritos de Una Noche de Amor, Ronald Colman y Vilma Banky.
Según el espectador, Espinazo producía las más diversas impresiones.
Algunos se referían a él como la Meca de la Salud, al mismo tiempo,
otros estaban describiendo la situación como verdaderamente "dantesca", el
ambiente viciado, "en ese montón de miserables barracas".
En general, El Porvenir concede menos espacio a los eventos en Espinazo
y tiende más a hacer crítica de la situación, que El Sol. Don Teodoro Von
Wernich demandó en El Universal la ruda actitud de El Porvenir al atacar
a Fidencio; y agradecía a El Sol fuese capaz de "rectificar" estas incorrectas
informaciones.
Muy pocos crímenes ocurrieron en Espinazo durante el reinado de Fidencio, en parte por la devoción a él y en parte por temor a su clarividencia.
Como un informante observó, "Fidencio fue el sacerdote, el policía, el padre y todas las cosas para la gente allí. Todo lo que tú tienes con una familia, él lo representaba; ellos no necesitaron de un policía, porque todos
le obedecían". Dalevuelta confirma esta opinión:
"No hay crímenes en Espinazo porque todos los habitantes atribuyen
al Niño Fidencio poder sobrenatural, y creen que él sabría de cualquier ofensa y no sólo rehusaría wrarles, sino también exponerlos públicamente".30
"' La Prensa, San Antonio, Tex., 6 de abril de 1928, p. l.
'" El Universal, 16 de febrero de 1928.
., F,t Universal, 9 de mar7,0 de 1928, p. 6.

548

La presencia de Fidencio promovió la actividad comercial en todo el norte
de México y no podrá ser negada. Un observador agriamente afirmó: "Se
calcula que el número de gente enferma residiendo en dicha Villa es solamente el diez por ciento del número de mercaderes que han establecido
sus negocios. Hay 82 vendedores de carne al por menor, el doble de ésos
en tiendas de abarrotes al menudeo y numerosos almacenes donde diariamente reciben furgones cargados con los artículos antes mencionados". 31
Como la fama del taumaturgo estaba creciendo cada día, el Gobierno
no intervino en forma negativa, dado que el movimiento de gente de todas partes de la República así como también de los Estados Unidos, no sólo
estimulaba los negocios de la región, sino que traía grandes ganancias al
Gobierno por el tráfico ferroviario. Alü mismo en Espinazo, había 20 empleados ferrocarrileros, los cuales no eran suficientes para atender al público, y además de los tres trenes diarios, hubo docenas de pullmans y carros especiales llenos con los enfermos, los creyentes y los curiosos, estacionados frente a la estación. 32
La columna satírica de El Sol, "Caleidoscopio", astutamente sugirió que:
"Lo ferrocarriles habían hecho su agosto, y estaban pensando en buscar unos
cuatro niños más para distribuirlos alrededor del País y así resolver la bancarrota de las líneas".33
La Década del 1920 fue un período de ansiedad acerca de la salud en
t-0do México. Hubo especial temor por las epidemias de viruela y el sarampión. Comprensivamente, la Federación y el Estado estuvieron interesados
sobre la movilización de tanta gente en todo el País como un resultado de
la fama de Fideocio. La concentración de los enfermos en Espinazo avivaba estas ansiedades generales; y el 3 de febrero, Fidencio declaró al reportero de El Sol:
"Puede estar usted seguro que este temor es absolutamente infundado, porque nada va a suceder. Ya estas gentes enfermas han permanecido juntas aquí. por largo tiempo, y ya lo ha visto, nada ha sucedido".34

El so~tení~ que sus curas generales servirían para librarse de cualquiera de
esas epidermas. o obstante la ansiedad persi tió y los periódicos comenzaron a dar a conocer el número de muertes registradas en Espinazo. Aunque
n
"'
..
"

La Prensa, 6 de abril de 1928, p. 1.
Hoy, 16 de octubre de 1937, p. 25.
El Sol, 21 de mayo de 1928, p. t.
El Sol, 3 de febrero de 1928, p. 6.

54·9

�hubo exageración uno podrá ver por las siguientes estadísticas que había
causa para alarmar:
Año:

No. de muertes ..
reportadas en
Espinazo:

Año :

o. de muertes ""
reportadas en
Espinazo:

1923
1924
1925
1926

o

1933

120

4

1934

5

1935

71
73

o

1936

1927
1928

34
534
116
115
106

1937
1938
1939
1940
1941

124

1942

1929
1930

1931
1932

Enero
Febrero
Marzo
Abril
Mayo
Junio

No. de ..
Muertos :

35
50
101
112
73

53

Mes:

Julio
Agosto
Septiembre
O ctubre
Noviembre
Diciembre

87
88
43
9

12

15
15

No. de"
Muertos:

16
26

22
19
15

Causa de
Muerte:

o conocida ·
Fiebre
Sarampión
Pulmonía
Estómago
Parálisis
Hígado, bilis, vejiga
Hidropesía
Reumatismo
Paludismo
Epilepsia, alforecía
Bronquitis

No. de•
Muertos:

96

53
50
46

30
14
18
9
8

8

7
7

Causa de
Muerte:

Tuberculosis
Asma
Disentería, diarrea
Corazón
Tumores
Deposiciones
Ataque cerebral
Lepra, lazarino
Infección de la vía
urinaria
Infección de la garganta
Miscelánea36

13

(Total en 1928= 534)
Una cuidadosa lectura de las estadísticas vitales de Espinazo revela una
elocuente y trágica historia: pues al levantar el acta de defunción, a menudo
el Juez hubo de apuntar:
• Registro Civil, Defunciones, Espinazo, 1923-1942, Archivo General del Estado
de Nuevo León, Sección Histórica.

550

Desde luego, muchas de estas muertes fueron resultado del hecho de que
la gente que venía a Espinazo era porque ya estaba muy enferma y desbauciada aún por los más eminentes médicos.
Para poder apreciar~ con más realidad, el pavor a las epidemias debemos
examinar las causas de los fallecimientos -especialmente durante 1928según dan fe los jueces civiles. Debe enfatizarse que sólo unos pocos de estos
fallecimientos fueron certificados por médicos con licencia para ejercer; y
varias de las frecuentes categorías a que se recurrió -como hidropesía y fiebre-- en realidad se refieren a los síntomas más que a la causa de la fatal
enfermedad. Aún cuando, los records de mortalidad en Espinazo durante el
año de 1928 fueron estudiados en detalles, esbozados como están, se recopiló
la siguiente tabla:

El ascenso y el declinar de la carrera de Fidencio están trazados en estos
cuadros.
Un análisis más profundo de los meses de 1928, el año de su apogeo, indica la correlación entre febrero que fue cuando la visita del Gral. Calles y
la tremenda afluencia de enfermos y el resultado de un aumento en la mortalidad.
Mes :

"un individuo; de nombre de,sconocido, sin deudos en este lugar, se ignoran su lugar de origen ó residencia y demás detalles concernientes".

No. de "
Muertos:

25

23
23
19
14
12

9
6
6

5
44

534
Por el estudio de esta tabla, se pueden percibir las siguientes generalizaciones concernientes a las muertes registradas en Espinazo durante 1928 ;
40% fueron por ,enfermedades infecciosas; 30% se debieron a enfermedades
degeneradas; 10% resultó de causas misceláneas; y el 20% restante no quedó
establecida la causa en los records oficiales y es presumible que no se conoció.
• Gangrena, neuralgia, espanto, cólico, resfrío, quebrado de espina
"hemorragia, anemia, úlcera, parto, fístula, etc., etc.

agotamiento,

551

�El Pqrvenir insinuó obscuramente, que el gran número de no conocidos:
"pudiera clasificarse como envenenados por efectos de la llamada 'medicina' y otras impurezas''.1tt

Sin embargo, no hay necesidad de estar acorde con esta conclusión para
que claramente se considere que realmente allí hubo una base de interés público sobre las condiciones higiénicas y sanitarias en Espinazo, y que no obstante, las ''curaciones generales" de Fidencio, las enfermedades contagiosas
iban en aumento. Esto es aún más claro cuando nos enteramos que de los
534 fallecimientos en 1928, 141 fueron niños de aproximadamente cuatro
años de edad. Estos inocentes indudablemente fueron acompañando a sus familias - pero no precisairnmte en calidad de pacientes-- habiendo contraído
allí la enfermedad de. la cual murieron. (Más de las dos terceras partes (102 )
de los 141 niños, murieron de "fiebre", sarampión, neumonía, bronquitis, o
"estómago', todo esto pudo haber resultado del viaje y residencia en Espinazo).
S:in embargo, a la fecha, Ja ausencia de epidemias durante esta época es
citada como evidencia del poder milagroso de Fidencio.
Fidencio no tomó a la ligera estas muertes, y frecuentemente parte de su
tiempo lo dedicaba para condolerse de ellos. Hay demasiadas fotografías de
cuerpos o tumbas Tecién cubiertas, rodeadas por dolientes y Fidencio al centro_
El Gobierno del Estado {de Nuevo León), suficientemente preocupado de
tal situación, envió a un grupo de médicos titulados para que llegaran de
incógnito a Espinazo y examinaran su estado. Uno de ellos, el Dr. Telésforo
Chapa, radicado en Monterrey, recuerda vívida.mente los detalles de su viaje
a las Meca del Dolor: el hedor, dice, era temible, un olor combinado de heridas
suporosas de aquéllos que no teruan atención médica o sólo las curaciones
que ellos mismos se procuraban, el olor de la comida putrefacta, había tan
poca que la gente tenía que conservarla aún estando en tal estado, y el humor de las gentes que no se aseaban debidamente, pues apenas si tenían agua
para tomar mas no para bañarse.
El Dr. Chapa discutió sus entrevistas con la gente de allí. Un paciente,
dice Chapa, que desde hacía quince años había quedado ciego, pero que
ahora estaba muy aliviado. Continúa el Dr. Chapa:

-

---

" Pasaba mi mano frente a los ojos de este hombre al eiempo que le
preguntaba si podía ver algo. Me contestó que no. Entonces le pregunté:
lY cómo es que dices que estás muy aliviado, que ya estás mejor? É/
:n

552

El Poruenir, 1 de marzo de 1928, p. 5.

me dijo: 'porque antes todo estaba obscuro, pero ahora -aquí con el
niño-- ya veo claro'."

El Dr. Chapa concluyó, simpáticamente, que este paciente al fin ya estaba "muy aliviado", en un sentido psicológico y simbólico, pero no orgánicamente. El Dr. Chapa opina que la etiología de muchas de las enfermedades que observó en esa visita en febrero de 1928, eran nerviosas (psicosomáticas), y añadió que fueron muy pocas las personas que pudieron decir
que estaban completamente curadas. Casi todos decían: "estoy mejor, estoy
aliviado". Es decir, que si un paralítico, con gran esfuerzo tuvo éxito al
poder mover las manos, él diría que ya estaba muy mejorado. Desde luego,
como estas historias van de boca en boca y en los periódicos, los hecho se
van exagerando: "curado" fue substi tuído por "aliviado" y "mejor". Chapa
atribuyó estas curaciones a "sugestión colectiva" y la moral se conservaba muy
alta porque toda la gente en la Meca Mexicana tenía mucha fe en Fidencio
y que ésta era "contagiosa'. Un breve estudio "p icológico social" realizado
por el periodista Oswaldo Sánchez y publicado como un panfleto38 por El
Porvenir, comparaba "La ueva Constantinopla" (así llamada por el nombre de Constantino) , con Lourdes, y también atribuídos los milagros de curación a "sugestión colectiva". Aunque Sánchez tuvo la pretensión. de que
el Gobierno debería intervenir para poner fin a la afluencia de gente a Espinazo, los doctores Chapa, Villarreal y Cantú, rindieron por escrito su informe al Estado, en el cual opinaban que, como Fidencio no estaba causando
daño directamente, y casi todos se sentían "muy aliviadosº' por sus ateneion ,
se le deberla permitir continuar con su trabajo.
Sánchez asegura que los orígenes de muchas de las enfermedades, por
ejemplo: padecimientos del estómago y enfermedades de la piel, se podían
considerar como psicosomáticas, y por lo mismo particularmente susceptibles a
sugestión. Las qu~jas de doctores en contra de Fidencio eran continuas, y sin
embargo, hay evidencias fotográficas de que practicaba operaciones. (Aún
existen muchas de esas fotografías, y ampliaciones de ellas están prominentemente dispersas en el salón de su tumba). EJ 18 de febrero de 1929, el
E fado de Nuevo León estableció un caso formal en contra de Fidencio S.
Con tantino por el cargo de práctica ilegal de la medicina. El famo o abogado
José F. Guajardo, "El Abogado Dinamita", de Monterrey, decidió defenderle. Hoy dice el señor Guajardo: "siempre he tenido un gran interés en
el estudio de las ciencias ocultas '. Que había estudiado espiritismo y que los
que integraron el comité de defensa pro-Fidencio, Y?- sabían que el Lic. GuaSÁNCREZ, ÜSwALDo. Espinazo, La Nueva Constantinopla: un estudio psicológicoso.tial, Monterrey, N. L., 1928. (Foto por Refugio Z. García ).

553

�jardo sería el único hombre eapaz de defender exitosamente a Fidencio. El
espiritista Von Wernich así como López de la Fuente, fueron miembros de
este comité.
El Lic. Guajardo dice que tiene conocimiento de que Fidencio recibió su
"don" en el árbol de pirul en Espinazo, pero cree que él pudo curar porque
poseía gran "magnetismo", por lo que solamente pudo tratar a aquellos que
tenían una enfermedad nerviosa y no problemas orgánicos.
Por un singular interés y habilidades, el Lic. Guajardo también defendió
a otros "taumaturgos" muy conocidos en Nuevo León, como Sauro y Silas,
Zulema Muraira y Eva Caotú.
Nuevamente y debido a este caso, Fidencio vuelve a ocupar los encabezados de los periódicos por un breve periodo durante el año de 1929, elocuentemente y con humildad declaró: "estar desprovisto, en lo absoluto, de
todo conocimiento científico, ya que sólo había sido un pobre huérfano que
no tuvo la oportunidad de recibir 'el pan de la instrucción'. Él tenía la fortuna
de servir a aquellos que lo favorecieron con su confianza".
. . .pues siempre me he limitado y todos los tratamientos que he dado
son a base de cocimientos de hierbas inofensivas como la gobernadora
y la mejorana, esto no podrd considerarse como práctica de medicina.39

Convenientemente no hubo mención en su defensa, de las muchas operaciones que él practicó.
El caso continuó hasta agosto de 1930. El Vice-Presidente del Consejo de
Salubridad en el Estado, Dr. Francisco Vela González, aún estaba profundamente preocupado por el descuidado contacto de los visitantes a Espinazo con
los leprosos y tuberculosos, y porque:
.. .tendrán que abandonar el campamento de Fidencio, van a propagar
dichas enfermedades y otra.$ que puedan haber adquirido allí, a otras
partes del País. 39

Evidentemente la ley sobre el ejercicio legal de la medicina bajo la cual se
hizo a Fidencio tal cargo, no surtió efecto en esta vez. En ningún caso el
trabajo de Fidencio fue interrumpido por interveoci6n oficial. Guajardo nos
ínforma que él recibía "miles" de cartas durante su defensa de Fidencio, todas expresándole su agradecimiento. Pero, para este tiempo, la influencia de
Fidencio estaba menguada. El número de gentes en Espinazo había disminuído
considerablemente y así, poco a poco, continuaba disminuyendo.
'" Juzgado 3o. de Letras del Ramo Penal, Exp. No. 1515 Archivo General del Estado de Nuevo León, 1929.

554

En 1935, Fidencio empezó a estar enfermo, pero continuaba curando -desde
una silla y algunas veces desde su cama Tuvo alguna recuperación y siguió
con su trabajo, pero para 1937 de sus seguidores en Espinazo sólo se contaban alrededor de 700. La salud de Fidencio seguía fallando, finalmente sobrevino su muerte el 19 de octubre de 1938. Un obituaño de El Porvenir dice
que aunque:
su noble corazón y su vehemente deseo de servir a la humanidad no dejaron disminuyera el gran número de simpatizadores que en vida si.empre
tuvo en aquella región, por lo que la noticia de su desaparición fue motivo de duelo entre los habitantes de Espinazo y lugares circunvecinos}º

Se obtuvo el permiso para que Fidencio fuese sepultado en el salón en el
cual él había hecho muchas de sus curaciones. Para los creyentes, probablemente, este lugar es el más sagrado en Espinazo.
Estación Espinazo, 1966 .

Espinazo, 1966. Ahora ejido, Espinazo vuelve a ser una tranquila y más
o menos típica villa rural norteña. La mayoría de sus 350 habitantes viven
en casas de adobe, y ganan su sustento trabajando en la agricultura: maíz,
frijol, trigo y lechuguilla, con un salario diario de ocho a diez pesos. No hay
iglesias y un sacerdote viene una vez cada dos años para administrarles los
sacramentos religiosos. El salón donde se encuentra la tumba sirve para
velar, pero aún cuando la mayoría de los habitantes tienen diversos grados
de fé en su poder, sólo alrededor de veinticinco son asiduos visitantes y permanecen muy ligados a. la capilla donde reposan los restos de Fidencio.
Los niños del lugar solamente pueden obtener instrucción hasta el tercer
año de primaria, pero la nueva escuela que constaba de cuatro salones, construída en 1965, fue destruída por un tomado unas pocas semanas después
de haberse concluido su edificación y los 45 estudiantes volvieron a estar
apiñados en un cuartito. Hay dos tiendas de abarrotes y don Enrique L6pez
de la Fuente abre su propia tienda durante las fiestas de marzo y octubre.
Desde enero de 1966 está operando una planta de electricidad por tres horas
diarias, de las- 7 a las diez de la noche, y sólo disfrutan de la misma aquellos
que pueden pagar este servicio.
La marca de Fidencio en este pueblo es indeleble. Muchos residentes vinieron para ser curados por él, durante su vida, ó aún después de su muerte,
con la esperanza de ser tratados por su espíritu y allí han permanecido. Hay
.. El Porvenir, 20 de octubre de 1938, p. 7.

555

�siempre un anhelo de hablar acerca de él, repetir lo pasado y escuchar las
nuevas historias de su poder milagroso. Casi cada domingo practicant-es y
peticiona1ios, llegan en el tren por la mañana y salen en el de en la tarde,
pudiendo disponer de cuatro horas entre llegada y salida del tren, para la
meditación o la súpliea de cmación.
Las dos fiestas anuales, ya mencionadas, convierten a Espinazo en un animado centro de actividad, reminiscente de su pasado. Muchos de sus habitantes obtuvieron ganancias económicas de la afluencia de peregrinos, tanto
de la República como de los Estados Unidos· se pueden rentar lugares para
dormir o vender comida y sodas. Bailes, matachines, penitentes que van de
rodillas o en sus espaldas, desde el "Pirulito" hasta 1a tumba de Fidencio,
constantes cantos, procesiones y posesionados por espíritus (principalmente
el de Fidencio) , pero también los hay por otros espíritus "buenos" y "malos";
combinación que forma una excitante mixtura de lo secular, lo religioso y
lo extraordinario.
Se ha hablado mucho de una carretera que unirá a Espinazo con la carretera Monttrrrey-Monclova, y que se construiría en parte con la contribución de los fieles de Fidencio, a quienes les gusta venir con frecuencia, y
encuentran el viaje muy arduo. Hasta en tanto, el pueblecito yace somnoliento y aparentemente pacífico entre e1 tiempo de fiesta a fiesta, quizá, como
dicen algunos, esperando al nuevo y omnipotente mesías cuya llegada fue
predecirla por El Niño.
Análisis comparativo.

Hemos examinado detalladamente una especie de shaman, curandero ampliamente conocido en el área cultural del norte de México y el sur de Texas.
No solamente se hará mención de Fidencio, Pedro Rojas "Ta.tita" y Pedrito
Jararnillo, sino también de "Santa" Teresita en la frontera de Chihuahua y
Sonora, que se destacó en 1890; 41 El Niño de Chipinque (Villa d.el Carmen, N. L.) que tuvo nnportancia a principios de 1900; Cayetano Hernández de Villagrán, Tamps. 42 y otros a quienes se les ha venido reconociendo
como "santo!&gt; de la gente". Desafortunadamente, hay muy pocos estudios
cuidadosos sobre estos excepcionales individuos. Porque ellos atraen a muchos simpatizantes, y gente como ésa es el foco de atención de los periódicos

ª Bou=, joHN G., ''Notes on_ the Language and Folkusuage of the Rio Grande
Valley'', The ]ournal of American Folklore, LX, 1896, pp. 81-116.
" MAiteo ANTONIO PuLIDO, "Dios en Tamaulipas", Contenido, México, D. F., enero
de 1965, pp. 90-96.

556

sensacionalistas y muchas veces éstos constituyen el único medio de información.
Unos pocos son los que han recibido una atención más detaHada y objetiva. Sólo comparando y contrastando estos individuos "excepcionales" con
Fidencio S. Constantino, podremos aprender algo de ]a "forma general" del
carismático practicante médico-religioso, que es la meta que nos hemos fijado. Desde luego, hubo una serie de eventos insólitos que contribuyeron
a la ascensión de este peculiar hombre, Fidencio, en el tiempo precjso en que
apareció en la escena estatal y nacional. Él fue una persona insólita; evidentemente tuvo una excelente propaganda con Von Wernich. No solamente
esto, sino que las técnicas de comunícación ( la llamada masa media en
nuestros días) estaba bien desarrollada para 1920. Había periódicos no sólo
en México, sino también en lo.s Estados Unidos (incluyendo al prestigiado
New York Times) "3 y revistas para propagar su fama a millones de gentes.
Hubo una industria cinematográfica para hacer una película y promoverla
vigorosamente; una jndustria fotográfica para captar y comercializar los retratos de Fidencio. La perpetuación de la influencia de Fidencio depende
principalmente de dichas tecnologías. C~da año los periódicos dan noticias
sobre las fiestas. Los ferrocarriles programan las fechas de las fiestas en Espinazo para promover viajes de excursión a un precio más bajo que el ordinario. Una serie de 30 capítulos sobre su vida, apareció recientemente, en
1964;14 en un periódico nacional, y como se mencionó con anterioridad, las
publicaciones de Alarma de 1966. En enero de 1965 se vio una ·serie de
libros de historietas tratando de una manera gráfica publicar la vida de Fidencio.
En esta misma década, también, el espiritismo -15 empezó a ganar más ímpetu en el norte. Se organizaron grupos para estudiar esta aproximación de
las relaciones humanas con espíritus desencarnados. Otros no estudiaron formalmente, pero sintieron que ellos podían comunicarse con el mundo espiritual; donde antes no había la actual difusión de ideas y técnicas, hubo
una "difusión estimulante". Así que un grupo vino a Espinazo, "llamados"
espiritualmente por Fidencio (dicen ellos) , y permanecieron allí la mayor:
• 3 Toe New York Times, 22 de febrero de 1928, p. 6 aparece una historia de Fidencio. El Porvenir de Monterrey fue fundado en 1919, y El Sol en 1922.
... Novedades, Diario de la Tarde, México, D. F., julio y agosto de 1964.
.. Un movimiento que se inició en los Estados Unidos de Norte América en 1848,
rápidamente se extendió a Inglaterra y al Continente Europeo, siendo introducido posteriormente a Centro y Sur América, así como a México, primeramente a través de
escritos del francés León Hipólito Deni:zar Ríwail (mejor conocido como A!Jan Kardec). Véase HERBERT TauRSTON, S. J. The Church and Spiritualism, Milwaukec,
1938.

557

�parte de su último año de vida. Ahora, los que han estudiado formalmente
(espiritistas, quienes dicen comunicarse no solamente con el espíritu de Fidencio, sino también con otros) ; y los que no tienen ningún estudio y que
solamente pueden tener comunicación con Fidencio (llamados "fidencistas")
asi$ten a las fiestas. Cada uno, "Caja" o "Cajón" (Caja se llama a la mujer
y Cajón al hombre) usualmente traen consigo un grupo de creyentes llamado "columna". Probablemente de 100 a 150 de estos individuos y sus
columnas vienen a Espinazo aún de partes lejanas como lo es el Estado
de Indiana en los Estados Unidos, de México, D. F., pero la mayoría proceden de los Estados del norte del País y el Sur de Texas. Estos misioneros
ayudan a propagar la fe en Fidencio en forma verbal.
Hubo fortuitamente un carril para trenes entre Monterrey-Saltillo y Piedras Negras, para llevar a los desesperados y a los curiosos. Fídencio geográficamente no estuvo aislado, lo estuvieron San Martín de Porres, Jaramillo y Tacita.
Si principiamos a analizar los elementos vemos que él fue no sólo el
producto de los eventos específicos del pasado inmediato, visto genéricamente
puede parecemos como uno en una sucesión de tales fenómenos, y él -como
aquellos anteriores a él- personifica mucho de lo que México fue y de lo
que México es.
Hay tres de esos "santos populares" que reúnen suficientes datos para una
comparación, incluyendo "Tatita", Jaramillo, y ahora Fidencio.4'6
Las vidas de estos tres, cuando se comparan con San Martín de Forres,
'" Fuentes de información para la siguiente discusión; Por Ta tita, MANUEL NEIRA
BARRAGÁN, "EL TAmA'', Hemisferio, Monterrey, N. L., mayo-agosto, 1966, p. 19;
Boletín No. 17, Periódico Oficial del Gobierno del Estado Libre y Soberano de Nuevo
Le6n y Coahuila 21 de marzo de 1861; Lle. SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes
Hist6ricos, Undécima Edición, Monterrey, N. L., 1963, pp. 169-170. Por Pedro Jarami!Jo, Ruth D'odson, "Don Pedrito Jaramillo, The Curandero of Los Olmos", en
Wu.soN M. HunsoN, (ed. ) The Heale,- o/ Los Olmos and other Mexican Lore, 1951.
( Primera publicación en Español, San AntQnio, Texas: Casa Editorial Lozano, 1934 ).;
ÜCTAVTO ROMANO, Don Pedrito Jaramillo: The Rise of a Folk Saint, Tesis para el
Doctorado, University of California, 1962 ; ARTHUR J. Ru11EL: Across the Tracks:
Mexican-American.s in a Texas City, Austin; University of Texas Press, 1966, pp.
154-200. Por el Niño Fidencio: BARBARA JuNE MAcKu , The Curandera and Structural Stability in Mexican American Culture; a Case Study; artículo presentado ante
la American AnthropologicaJ Association, Chicago, 1962. BARBARA JuNE MACKLIN,
Culture Change and Structu1al Stability in a Mexican Ámerican Comunity, Tesis
para el Doctorado, University of Pennsylvania, 1963. ARTHUR RUBEL, ob. cit., pp.
185-192. Por San Martín de Porres: STANTSLAS FUMET, Life of St. Martín de Porres;
Patron Saint of lnternational Justice, Garden City, N. Y. ; Doubleday &amp; Oo., Inc.,
°1964; J. C. Keams, O. P. The Life o/ Blessed Martin de Porres; New York; P . J.
Kenedy &amp; Sons. 1937.

558

canonizado en 1962, y famoso por sus milagrosas curaciones en toda la América Latina, revelan puntos extremadamente similares. Sociológicamente hablando los tres -Tatita, Jaramillo y Fidencio- eran forasteros en las comunidades en las que ellos curaban, originarios de otros lugares. Todos eran
huérfanos, o tuvieron orígenes obscuros. San Martín era un forastero en el
sentido de que fue hijo ilegítimo, y rechazado por algunos por ser mulato.
No hay datos comparables para Tatita y J aramillo, pero Fidencio y San
Martín ambos, desde su niñez, fueron considerados como raros, una característica general del "clásico" shaman, así como de muchos practicantes actuales. Se dice que el Niño Fidencio tenía un crucifijo en. su paladar, y que
el Niño de Chipinque supuestamente habló dentro del útero de su madre.
El destacado antropólogo que desde hace mucho tiempo se ha interesado
especialmente en las Culturas Española y Latino Americanas, Dr. George
F oster, dice :
"En España la clase más importante de curandera es el saludador,
que tiene un don especial, una gracia, que caracteriza a los individuos
con circunstancias especiales alrededor de su nacimiento ( tal como)
aquellos que lloran antes de haber nacido, con la condición de que
la madre a nadie se lo diga. . . Personas no nacidas en días ( especiales), pero con las marcas distintivas (como una cruz en el paladar)
también obtienen. el dor¡"Y

Continúa diciendo que los curanderos con dichas marcas no se han reportado en algún País Latino Americano, salvo Chile. Estudios de los Niños de Nuevo León, mucho contribuirán a la teoría sobre la permanencia
y variación en la cultura.
Ninguno de los tres en consideración -Tatita, Jaramillo o Fidencio- fue
casado, al menos durante el tiempo de su carrera. Se ve que ninguno de
estos hombres tuvo obligaciones sociales opuestas, se pudieron dedicar de lleno y con energía a servir a la humanidad. Don Pedrito, Fidencio y San Martín explícitamente rechazaron cualquier compromiso personal con una esposa o parientes. Jaramillo_, Fidencio y San Martín fueron muy conocidos
por compartir sus pocas pertenencias materiales con los pobres. (Casi todos
los datos sobre Tatita han sido proporcionados de fuentes que no simpatizaron con él; a quienes no les gusta hacer mención de sus virtudes_, aún en el
caso de que las haya habido). inguno cobró por sus servicios.
., GEORGE M. FosTER, "Relationships between Spanish and Spanish-American Fol.k
Medicine, /ournal of American Folklore, 66, 1953, pp. 20l-247.

559

�Todos no solamente vinieron de orígenes muy humildes, sino que también
no hicieron discriminaciones entre las clases sociales; de hecho, parece que
preferían la compañía de la gente humilde. Este es un imp?rtal'lte punto de
partida en países donde tradicionalmente las clases sociales han tenido una
separación muy marcada entre los que ' 'tienen" y los que "no tienen". EJ
ciclo de historias siempre incluye uno o más en el cual el "santo" ignora
a una llllportante persona para estar y cumplir con los pobres y humildes.
En el caso de Fidencio así sucedió, cuando Calles le visitó Fidencio le abandonó ara ir a comer con otros -pobres e insigñili'cañtes_:- y casi
olvidó
de su famoso visitante. Tamoién nombres específicos, fecha y lugar son con
frecuencia incluídos en Tas historias, las cuales le dan un aire de veracidad
irrefutable. Particularmente se incluyen nombres si los pacientes son gentes
de prestigio. Todos, incluyendo a San Martín, creyeron haber sido elegidos
por Dios para curar, para servir como instrumentos de él en este mundo
profano. Su extrema confianza en sí mismos, proviene de la profunda fe
de que su Dios no les abandonarla. Concomitantemente, ellos vieron la necesidad de Ja fe por parte del paciente. Aunque todos usaron medicinas,
1a fe era realmente en el curandero y no en la m edicina ( en contraste con
el médico titulado) . Mas si hubiera un fracaso en el tratamiento, ambos, el
taumaturgo y sus clientes tuvieron una pronta explicación: el paciente carecía de la fe suficiente.
Todos mantuvieron una relación mística con Dios, y pudieron actuar entonces - y hoy especialmente-- como su intermediario entre la gente común
y corriente y su Dios. Ta.tita y Fidencio, los dos, impartieron los sacramentos
de la misa, el bautismo, la confirmación, la confesión, la comunión y el mauirnonio, y la bendición de todos esos santos populares, siempre fue solici-

se

tada.
Los tres y San Martín podían adivinar, y el ciclo de historias incluye referencias a este poder con notables similaridades. Sabían, por ejemplo, que
fulano de tal traía veneno para ellos; ellos lo tomaron y no tuvieron ninguna
manifestación de envenenamiento y absolvieron al malhechor. Vaticinaron
que otro fulano iba a morir y l~ anunciaban cuánto tiempo tenía para arreglar sus pendientes, etc. A todos se les llamó santos durante su vida, fotografías de Jara.millo y de Fidencio ( así como imágenes de yeso) se distribuyen ampliamente para colocarse en altares de casas particulares, tanto durante su vida como en la actualidad. 18 La gente les trataba como santos,
" Brasil produjo un individuo muy semejante, y hay un análisis muy interesante,
W1LLIE Ms, "A forma&lt;,ato da santidadé; lnvestig3910 colectiva sobre o caso de Antoninho da Rocha Marmo''. Sociología, 2, 1940, pp. 278-293.

escrito por EM1uo

560

besándoles las manos, pies y las bastillas de sus ropas. Tatita y Fidencio (y
desde luego San Martín) prefirieron usar una bata suelta o una túnica más
que la ropa típicamente masculina. En el caso de San Martin, él usaba
el hábito de la orden a la cual pertenecía. Todos estos santos recibieron y
aún continúan recibiendo peticiones de actos milagrosos, los que se ofrece
compensar con figurillas que vulgarmente son llamadas Milagros y con otras
cosas como Retablos y Testimonios, como una demostración de Ja eficiencia
de sus poderes.
Especílicamente, para curar, todos recurrieron a un extenso uso del agua
( como 1a usaron también los Aztecas y los Celtas pre-cristianos en España) ;
tomada al natural o hervida con yerbas, en baños, sin adulterarla o con yerba.
El charco en el que Fidencio curaba, es uno de los lugares "sagrados" en
Espinazo y las gentes se bañan en sus aguas lodosas, y sacan de esa misma
agua en botellas para llevar consigo. El agua con que Fidencio se bañaba
se consideraba saludable, lo que es común del agua de los santos verdaderos.
Tatita, Jaramillo y Fidencio practicaron operaciones actuales y se dice
que operaban sin causar dolor. Los tres tuvieron una destreza para extraer
dientes sin molestias. A pesar de estas cualidades tan especiales, pudiet:0n tratar cualquier enfermedad, en contraste con algunos curanderos de menos
reputación ( quienes son especialistas en curaciones con yerba, de susto y del
mal de ojo, etc. ) ; todos ellos y San Martin usaron aceite para. curar ( otra
técnica antiquísima), y su propia saliva cuando no tenían alguna otra cosa
disponible. Se ha creído que los espíritus de Fidencio y San Martín abandonan sus cuerpos para viajar ampliamente. Y los espíritus de Fidencio, San
Martín y Ja.ramillo vienen o ''bajan" a los practicantes modernos en diversas
partes de México y Estados Unidos. San Martín y Fidencio tuvieron en común el cariño por los animales y la habilidad para curarles. Estos tres ''santos" de Ja gente tuvieron dificultades con las autoridades seculares, resultando de esto, la muerte de Tatita y casos formales en contra de los otros dos.
Se ve que el asunto del curanderismo es complejo. Se tiene que estar de
acuerdo con Martínez Cortés cuando dice:
ªUna cosa es la enfermedad humana
biológico, con su causa bien determinada
malÍ(lS funcionales, y otra la concepció1i
mo un proceso que involucra, además de

considerada como fenómeno
así como sus lesiones y anodel fenómeno patt&gt;l6gico colo somátii;.o, a lo psíquico y

lo social. Puesto que el hombre es un ser biopsicosocial, .ru enfermedad tiene estas mismas características" .•0
" FMNANOO MARTÍ.NEz CoRTÉs, Las Ideas en la Medicina Nahuatl, México; Li!l
Pre1}sa Médica Mex.ican&lt;¼ 1965, p. l.

561
e H-36

�Conclusión:

De este examen comparativo, fácil se ve•por qué Pedro Rojas "Tatita",
.Pedrito Jaramillo y Fidencio S. Constantino -entre otros- se les ha venido considerando "santos" por las gentes y el por qué individuos como tales, continúan apareciendo. Ellos aún sienten que la gente les necesita. A
falta de espacio para discutir en detalle todos los elementos pi-ecedentes. 50
Uno puede ver a la vez que estos tres santos populares ejemplifican el conciliamiento característico de muchas de las culturas mexicanas. Encontramos muchos elementos precortesianos,51 conceptos antiguos y clásicos como
la medic~a y la farmacopea 52 popular Europea. Todos estos elementos estáp combinados entre sí, y algunos reinterpretados para ser acomodados al
espiritismo del siglo XIX (con su énfasis en posesión y comunicación espíritas). Finalmente, esto se haya en conjunto con conceptos médicos del siglo XX,5ª y el uso de medicinas de patente.
Todos estos elementos, eclécticamente seleccionados de los presentados al
individuo practicante por su medio ambiente, han sido combinados y reinterpretados e_n términos acordes con la estruchlra de su propia personalidad,51
y lo que le parece más apropiado para sus clientes. Se puede estar de acuerdo con el Dr. Foster cuando observa:
.. Tengo en preparación un estudio más amplio para examinar las interrelaciones
entre .estos elementos.
•• Por ejemplo: La combinación de religión y medicina ; masaje; el uso del agua;
miel de colmena; farma,copea extensiva; el uso de las pomadas; cirugía diestra y el
llamamiento de espíritus. Véase RERNARDINO DE SA:a:AGÚN, Historia General de las
Cosas de Nue va España, México D. F., Editorial Pornía, S. A., 1956 (4 tomos);
Da. FERNANDO MARTÍ, EZ CORTÉS, Las Ideas en la Medicina Náhuatl, México, D. F.,
Editorial Foumier, S. A., 1965; MANUEL G. NoouERA, Mitología, Cultura y Medicina en el Méxieo Precortesiano, México, D. F., 1954; DR. foNACio C:a:ÁvEz, 'México
en la Cultura Médica", en México y la Cultura, México, D. F., Secretaria de Educación Pública, 1961, pp. 843-913.
"' FosTER, ob. cit., el uso de "milagros" y retablos evidentemente viene de Grecia
y Roma; de clásicos y regionales de España; el uso de animales para cataplasma,
como Ja gallina negra; y la farmacopea española de extenso uso por curanderos en
México, por ejemplo: sábiJa, ruda, romero, mejorana, rezos y oraciones son usados
en ambos lados del Atlántico. Véase especialmente: Go ZALO AcuIRRE :BELTRÁN,
Medicina y Magia, México, D. F., Instituto acional Indigenista, l 963 .
.. Una "fidencista" conocida mía, siempre usa penicilina con la pomada, una combinación muy efectiva de la nueva y la antigua.
" Por ejemplo: Es muy raro que un hombre sea partero. En la medicina precortesiana nwica hubo este caso y actualmeute aún es raro. Esto era, yo creo, apropiado
a la personalidad de Fidencio, y tal aberración fue aceptada por sus clientes como

"Todo lo que los procesos y las razones metclan, en Hispano América,. indígenas nativos, populares de España y conceptos antiguos y
medievales formales de medicina, se han combinado para formar un
vigoroso cuerpo de medicina popular que juega un papel funcional en
la uida cotidiana de la gente y que resistirá las incursiones de la ciencia médica moderna. por muchas generaciones".55
Traducción de Adela Liduvina Mancilla Gallardo.
Monterrey.

"FosTER, ob. cit., p. 217.

apropiada.

562

563

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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