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                  <text>· Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�EL PRIMER TRATADO DE DESNUCLEARIZACióN
EN LA AMÉRICA LATINA
Lic. ALBERTO GARCÍA Gór.rnz
Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad de Nuevo León.

A. LA HISTORIA MODERNA de los tratados internacionales conocidos como multilaterales, es, en cierta manera, la historia moderna del Derecho Internacional, los que han ido reemplazando a la costumbre como fuente principal
de derecho, si bien la sociedad internacional está aún en una fase embrionaria, en lo que a una internacionalización propiamente dicha se refiere.
De acuerdo con Friedmann, las normas sustantivas de conducta que regulan )as relaciones entre los países son todavía reducidas y débiles. 1 Así, no
es posible ignorar la marcha ascendente de la función de los actuales tratados, notándose el aumento creciente de su alcance y valimiento dentro de
la evolución del Derecho Internacional en la constitución de órganos internacionales permanentes. Tal acontece con el P¡;zcto Constitutivo de la Sociedad de las Naciones y con la Carta de las Naciones Unidas, para comprobar la importancia cada vez mayor de este tipo de tratados a escala
mundial.
Así, la propia Carta de la Organización de las Naciones es el documento
legislativo internacional más importante de nuestro tiempo, siendo posible
observar cómo en la sociedad internacional, siempre cambiante, juega un
papel muy importante ese grado de adaptabilidad que tienen las normas jurídicas internacionales a esos frecuentes cambios sociales que se operan cada
vez en mayor extensión en el seno de la comunidad internacional.

Es necesario recordar una vez más, las nuevas circunstancias determinadas
por el inicio a la Era Nuclear lo que significa en el campo del Derecho
Internacional un nuevo planteamiento a esas circunstancias, especialmente
F'RIED.MANN, WoLPGANo, La Nueva Estructura del Derecho Internacional.
155. Editorial F. Trillas, S. A. México, D. F.
1

Pág.

503

�,, •

en lo que se refiere a la presencia de la energía atómica, no solamente
en el campo meramente científico -para su aprovechamiento---, sino en la
posibilidad de la verificación de una guerra de tipo nuclear, tomando en
cuenta la destrucción masiva de ciudades y naciones, cuyos alcances sobrepasan cualquier cálculo y cuyos daños tienen tal poder de destrucción que
no está lejana la posibilidad de que el hombre mismo desaparezca de la
tierra.
Con el descubrimiento de la energía nuclear y de su primer aplicación,
el primero de julio de 1952, se inició el sombrío capítulo de la moderna
época termo-nuclear. La multiplicación de tal fuerza se ha ido extendiendo
gradualmente más y más y al presente varios países cuentan con ella, predominando el empleo bélico de tal energía.
La llamada "experiencia local" de Hiroshima y Nagasaki, es un llamado
de atención bastante elocuente para que el hombre de todas las latitudes
concentrara su atención acerca de la protección del propio hombre. Desde
entonces han pasado ya más de una veintena de años y ha habido momentos
en que parecen ser los últimos del linaje humano.
La Asamblea General de las Naciones Unidas -decía U Thant el 5 de
agosto de 1963-, ha señalado más de una vez el peligro de la amplia difusión de éstas armas (las nucleares), a la vez que invitan a los gobiernos
a hacer todo lo posible, por llegar a un acuerdo internacional fijo, que prevea la inspección y el control con el fin de evitar la propagación de las armas de exterminio masivo. No deja de ser significativo el hecho de que
mientras las resoluciones de la O. N. U. cargan una responsabilidad especial sobre las potencias poseedoras de armas nucleares, las invitan a no confiar en el control de las mismas a los países que no las poseen. Dichas resoluciones reconocen al mismo tiempo que los países que no poseen armas nucleares se hallan, igualmente, interesados en esta cuestión y pueden jugar un
importante papel en la regulación de este problema, absteniéndose de esta
producción, mediante la renuncia a su adquisición de cualquier otra manera,
así como negándose a la cesión de sus territorios para el emplazamiento de
dichas armas.
En lo referente a tratados multilaterales es de observarse que algunos autores les denominan "legislativos", los que no son propiamente equiparables
a las leyes del Derecho Internacional. Otros autores, como Kelsen, les llaman
tratados "creadores de derecho". 2 Fenwick, estima que algunos de esos tratados se ocupaban de los intereses políticos de los Estados y tratan de solucionar diversos conflictos, definiendo derechos y deberes, y estableciendo
• KELSEN, HANs, Principios de Derecho Internacional Público, pág. 273. Editorial
El Ateneo. Buenos Aires.

504

nuevos princ.tp1os de Derecho Internacional, como así acontece con el Tratado de Desnuclearización de la América Latina, que constituye el tema de
nuestro estudio.
En la trágica secuencia rítmica de la guerra, posteriormente a todo hecho
bélico se presenta una reacción condenatoria de tal hecho. Reacción natural que se ha venido traduciendo en esfuerzos, que dirigidos principalmente en el campo del Derecho Internacional, han tratado de prevenir y
de evitar su repetición, pese a que tales hechos han venido siguiendo siempre
una línea ascendente. Lo anterior es posible observarlo en la historia de
las grandes reuniones internacionales, convocadas precisamente con el fin de
evitar los conflictos bélicos y tomar toda clase de medidas, que -como acontece con el Sistema Interamericano--, pudiesen proporcionar los medios procedentes para la solución de problemas que pudieran conducir al hecho
bélico mismo. Tal es el caso que se dio en el Acta Final del Congreso de
Viena en 1815, la que a consecuencia de la posición dominante de los países
signatarios, llegó con el tiempo a convertirse en ley para toda Europa, y en
cierta medida, para todo el mundo, a efecto de evitar la guerra. Asimismo,
la Declaración de París en 1815, formalizada entre un pequeño grupo de
Estados, la que llegó a adquirir carácter legislativo gracias a la adhesión de
un conjunto más numeroso. Es posible citar varios esfuerzos en pro de la
paz y del desarme. En 1921 tuvo lugar la Conferencia Naval de Desarme
en Washington. La de Génova en 1927. En 1930, en Londres. Ya en 1933,
Hitler abandonaba la Liga de las Naciones.
Dentro de la perspectiva que brevemente señalábamos., tenemos ya un avance significativo dentro de esos esfuerzos por eliminar la guerra: el Pacto de
la Liga de las Naciones, el que constituye un tratado multilateral, con características de universalidad, pese a que muchas de sus obligaciones no tenían un matiz definido. Lo que, por otra parte era lógico, si se toma en
cuenta que las circunstancias y la disposición de los Estados no era comparable a las que actualmente privan.
Hemos llegado -siguiendo la cronología de este tipo de tratados multilaterales- a la Carta de las Naciones Unidas, la que vino a reemplazar
al Pacto de la Liga de las Naciones y que es actualmente el documento legislativo internacional de mayor importancia, y que presenta singulares características. Bastará recordar su contenido para comprobar su objeto y naturaleza comprendiendo principios y normas como nunca antes se habían plasmado jurídicamente en lo internacional.
En América, tenemos las sucesivas Declaraciones, las Conferencias y Reuniones Interamericanas de Cancilleres, de acuerdo a las cuales se han afirmado, con cierta periodicidad, principios de Derecho Interamericano.
505

�Las Repúblicas Americanas han considerado que estas Declaraciones tienen
fuerza de ley para el grupo regional.3
Acerca de nuestro tema resulta interesante recordar -ya dentro de nuestra América-, que en el Preámbulo del Acta de Chapultepec, adoptada en
la Conferencia sobre Problemas de la Guerra y de la Paz, celebrada en la
Ciudad de México en 1945, se dijo que, "a partir del 1890, los Estados
Americanos han ido incorporando a su derecho nacional, por medio de Convenciones, Resoluciones y Declaraciones, los siguientes principios..." No se
hace ninguna distinción con respecto al carácter jurídico de los principios
incorporados a las Resoluciones y Declaraciones, lo que, por otra parte, es
una tarea que debería realizarse, tomando en cuenta que el Derecho Interamerioano ha venido cobrando una importancia cada vez mayor. La Resolución XXVI, de la Conferencia que hemos citado, convoca al Comité
Jurídico Interamericano para que informe a los Gobiernos Americanos sobre
la esencia de las distintas Conferencias y Reuniones de Cancilleres de las
Repúblicas Americanas.
Por último, ya en el terreno de la prevención del empleo bélico de la
energía nuclear, en Polonia se elaboró el llamado Plan Rapaki, el que, sin
prejuzgar acerca de su motivación política, aparece como el primer intento
de desatornización y, necesariamente, constituye un antecedente en la historia
de esta clase de instrumentos internacionales.

B. México y el Problema Internacional de la Paz.
B. En lo que respe&lt;;ta a la actividad de México en materia internacional,
es a no dudarlo, una de las más dignas y elevadas que aparecen en la historia universal. Aunque México no ha tenido ni tiene las características de
una gran potencia, _,; sus recursos son para calificarlos aún de país desarrollado, de acuerdo con la concepción economista, no obstante, sus presidentes,
juristas y diplomáticos, en su conjunto, han realizado una obra que revela
una vocación, una fe, de profunda raigambre humanista y, por ende, pacifista por excelencia; lo que pone de manifiesto el amor del Pueblo Mexicano
por la paz.
Varios son los aspectos de la presencia internacional de México, resultando
prolijo el hacer la enumeración de todas las fases de su política internacional;
sin embargo, para los fines de nuestro estudio, nos interesan en particular,
los esfuerzos realizados en favor de la paz y en ese plasmar en realidad jurídica internacional, ese espíritu pacifista, como así se advierte en el primer
Tratado de Desnuclearización que, si bien está referido solamente a límites
• FENWICK G . CHARLES, Derecho Internacional, p. 489. Bibliográfica O mega. Buenos Aires.

regionales, tiene, amén de su valimiento jurídico intrínseco, la significativa
trascendencia de servir de modelo y ejemplo para futuros tratados semejantes,
lo que se traduce en una serie de realidades jurídicas internacionales que
pueden frenar la expansión de uso de la energía atómica con fines guerreros
a escala universal.
Como uno de los más significativos esfuerzos realizados por México y que
sirve de antecedente, podemos observar cómo en la Conferencia Interamericana de Consolidación de la Paz, celebrada en Buenos Aires, del lo. al
23 de Diciembre de 1963, México presenta un Código de la Paz. Un primer
esfuerzo concreto dentro del Derecho Intemamericano.
En el artículo 5o. de dicho Código -que pone de manifiesto la actitud
y el credo pacifista de México-, se establece: "En caso de incumplimiento,
por cualquiera de las Altas Partes en conflicto, de las obligaciones contenidas
en los artículos anteriores, los Estados contratantes se comprometen a emplear
todos sus esfuerzos para el mantenimiento de la paz. A este efecto, prohibirán
la exportación con destino al agresor de armamentos terrestres, navales, aéreos,
materiales de guerra, petróleo, carbón y acero, así como cualquiera otros
materiales susceptibles de ser utilizados en la guerra. .." 4
También se encuentra la presencia de México, en diferentes reuniones
internacionales de desarme efectuadas en diversas ocasiones y lugares, hasta
llegar a un florecimiento que da el más alto testimonio del credo y de la
doctrina pacifista dé México, en la brillante actuación internacionalista de
un ex-Mandatario mexicano: el Licenciado Adolfo López Mateos. Su condición de abanderado persistente de la paz y del desarme general y completo,
mueve a López Mateos a encontrar fórmulas prácticas y hacedoras que conducen progresiva pero firmemente, a alcanzar esas metas, tan anheladas por
los hombres de todas las latitudes.
Dada la relevante importancia del documento en el que el Presidente
López Mateos inicia su cruzada a favor de la paz, y de su interesante contenido, en el que se aparecen las ideas matrices de su doctrina, cuando se
dirige a la "Primera Conferencia Mundial de la Paz por el Derecho", lo
transcribimos a continuación :
"Me complazco en enviar un cordial saludo, por vuestro digno conducto, a
los distinguidos delegados a la Conferencia, así como mis fervientes votos
por el éxito de sus meritorias labores.
La política internacional de México a lo largo de su historia como nación
independiente, coincide en sus grandes líneas y en sus propósitos fundamentales,
con el ideario que inspira a vuestra Asociación; y me satisface registrar el
' GARCÍA RoBLES ALFONSO, El Mundo de la Postguerra. Secretaría de Educación
Pública. México. p. 431.

�,

hecho indubitable de que en ese orden de ideas no ha habido, de nuestra
parte, la menor solución de continuidad.
Para nosotros también, la paz, en su sentido más profundo y auténtico,
no puede ser apenas ni un dispositivo mecánico contra la agresión, ni menos
aún, el aquilibrio siempre precario entre los armamentos, sino que resulta del
acatamiento sincero al orden jurídico estructurado sobre la base insustituíble
de los derechos y deberes fundamentales de los Estados.
La más alta expresión de esta ideología pacifista de mi país, creo encontrarla en aquella palabra que el presidente Benito Juárez dirigió al pueblo mexicano el 15 de julio de 1867, el mismo día en que regresó a la capital de la
República, al término de su larga y victoriosa lucha contra la intervención
extranjera: 'Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz'. En verdad, no puede haber una correspondencia más
perfecta que la que se da entre aquella sentencia del gran estadista mexicano
y el lema que habéis adoptado como emblema de vuestro noble movimiento:
'La paz mundial por el derecho'.
La Doctrina Juárez sobre la paz, fue promulgada por su autor como el
jurista consumado que era; como quien había pasado, sin otro tránsito, de
la Presidencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación a la Presidencia de la República. Por esta razón, su mensaje, recibido con respeto por
todos los mexicanos, tiene resonancias más profundas aún en todos aquellos,
que educados en las mismas disciplinas jurídicas hemos sido habituados a
concebir toda la realidad humana y extrahumana, en absoluto, bajo el imperio del Derecho. A todas las comunidades humanas hasta la gran comunidad mundial que engloba todas las demás, se extiende la majestad de la norma
jurídica; y más allá aún, empieza a proyectarse sobre el silencio infinito del
espacio ultraterrestre.
El mismo terrible auge que en nuestros días han alcanzado los medios de
destrucción ha contribuído, a lo que me parece, a poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz, y tan sólo de la paz. Si en otros tiempos pudo
pensarse en la guerra como eft, la instancia última para la solución de los
conflictos internacionales; si pudo hablarse por ello como lo hicieron nuestros
clásicos, del derecho de la guerra y de la paz; actualmente, por el contrario,
es un enorme despropósito el pretender que la guerra puede ser un medio
idóneo para resarcir el derecho violado ya que a éste bien particular superan
con mucho los males sin cuento que en todo el mundo causaría el empleo de
las armas nucleares e incluso el de las que se han dado en llamar convencionales.
La Convicción de que tales daños serían de inmensa magnitud e irreparables, es lo que mueve a México a apoyar las reuniones internacionales, los
esfuerzos bien intencionados en pro del desarme: ella me ha inducido a pro-

508

poner junto con los señores Presidentes de las Repúblicas de Bolivia, Brasil,
Chile y Ecuador, que la América indolatina sea siempre una zona donde
estén proscritas la instalación y la utilización de las temibles armas nucleares.
De la fe cunda e indestmctible simbiosis entre el derecho y la paz es vuestro
movimiento, señores miembros de la Conferencia, una encarnación viviente.
Lo será aún más, en beneficio de la humanidad entera, merced al progreso
de los trabajos confiados a vuestra sabiduría. Por que así sea, recibid mis mejores augurios".5
AnoLFo LóPEz MATEos
"Presidente de los Estados Unidos
Mexicanos"

De la transcripción que antecede, es posible establecer los principios rectores de la Doctrina Mexicana de la Paz, manifestados a través del pensamiento del Presidente López Mateos, quien hace resaltar el imperio del Derecho, cuando estatuye terminantemente el "poner el Derecho irrevocablemente al servicio de la paz".
Sin eínbargo, es en abril de 1963, cuando la Doctrina Mexicana de la Paz,
en el significativo actual del Presidente López Mateos, alcanza una máxima
expresión. Al dirigirse a los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador,
propuso que se declarara a Latinoamérica, "Zona Desnuclearizada". Así culminó uno de los más importantes esfuerzos realizados por país alguno en el
plano de no utilizar la fuerza atómica para fines de guerra.
Entre los párrafos más notables de esa comunicación a los Presidentes de
las Repúblicas Americanas que se citan, el Mandatario Mexicano afirmó:
"Cuando México tuvo por primera vez la oportunidad de hacer oír su voz
en el Comité de Desarme de las Dieciocho Naciones pedí al señor Secretario
de las Relaciones Exteriores expresar los siguientes conceptos:
"A nuestro modo de pensar, la desnuclearización podía, puede, y debe hacerse, en tanto se consigue un acuerdo mundial, por decisiones espontáneas
de los Estados.

"Es así como el gobierno de México ha resuelto no poseer ni admitir en
el ámbito del territorio nacional armas nucleares de ninguna especie ni los
medios que pudieran ser utilizados para transportarlas. Claro que no tenemos posibilidades técnicas o económicas para ello, pero aún cuando las tuviéramos, nuestra actitud sería la misma. Igualmente hemos acompañado con
nuestra opinión nuestro votq, aquellas resoluciones que se han presentado
con objeto de evitar la difusión de las armas nucleares.
• Presencia Internacional de México. México 1963. pp. 620 a 62 l.

509

�"Me llevó a dictar instrucciones al jefe de la delegación mexicana, no sólo
la congruencia de su contenido con la vocación pacifista del p1ieblo de
México, sino la firme convicción que tengo de que nos encontramos viviendo horas dramáticas: horas que exigen de todos y cada uno de nosotros
-pero de manera especial de aquellos que hemos recibido el mandato de
interpretar a nuestros pueblos-- una conducta decidida y constante, en favor
de la preservación de la vida misma.
"Fue pues con singular complacencia que advertí -y paso con ello a referirme al segundo de los antecedentes a que antes hice mérito- que las delegaciones de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador al Decimoséptimo Período Ordinario de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, copatrocinaron un Proyecto de Resolución destinado a satisfacer un anhelo tan caro
al hombre latinoamericano como lo es la desnuclearización de nuestra región.
"Reconociendo a un tiempo la bondad y la importancia del aludido Proyecto, oportunamente dispuse que se instruyera a la delegación de México
para que le prestara todo el apoyo posible. Desafortunadamente surgieron
elementos de índole meramente circunstancial, que usted sin duda conoce
tan bien como yo, que aconsejaron a las delegaciones patrocinadoras posponer
la discusión de dicho documento, cuya altura de miras fue por todos reconocida.
"A mi vez, y con ello terminó esta exposición preambular, estimé conveniente dar nuevo aliento a los esfuerzos hasta ahora realizados y manifesté
públicamente que el gobierno de México está dispuesto a firmar el compromiso, si un grupo importante de repúblicas latinoamericanas, o todas ellas,
aceptan de consuno --ya sea por medio de declaraciones unilaterales o de
un convenio multilateral específico- 1JO adquirir a ningún título, ni permitir
por ningún motivo que en territorio nacional se almacenen y transporten
armamentos nucleares o se instalen bases para su lanzamiento.
"Llego así, señor Presidente, al problema que ahora se presenta a los gobernantes latinoamericanos: el de la selección _de los medios adecuados para
el logro de la aspiración que, a la luz de lo antes expuesto, no vacilo en
calificar de común a usted y a mí.
"Tras de meditarlo detenidamente, he creído oportuno llevar a la atención
de los ilustres gobernantes de los Estados patrocinadores del Proyecto de
Resolución antes referido, la necesidad de no dejar truncas las medidas encaminadas a la desnuclearización de la América Latina. A ella me impulsó
la convicción de que es a esos cuatro países junto con el mío, a los que de
manera más directa incumbe ahora tomar nuevamente la iniciativa.
"Me dirijo en Usted, señor Presidente, al estadista que tantas pruebas de
madurez política ha dado al frente de su pueblo, con la seguridad de que
510

la experiencia que tan singularmente le distingue, habrá de resultar de especial valía en la tarea de selección que nos confronta.
«un método que a mi juicio presenta posibilidades de éxito en esta empresa, sería el que de los Presidentes de Bolivia, Brasil, Chile y Ecuador y
México, hiciéremos conjuntamente una Declaración por la que anunciáramos
nuestra disposición para afirmar un acuerdo multilateral con los demás países de América Latina, en el cual se establezca el compromiso de no fabricar,
recibir, almacenar ni ensayar armas nucleares o artefactos de lanzamiento nuclear. Dicha Declaración destacaría el anhelo de que a ella pudieran eventualmente adherirse el resto de las naciones latinoamericanas, a los fines de
que llegará a constituir, para nuestros pueblos, una especie de carta libertadora de toda amenaza nuclear. No creo pecar de un excesivo optimismo,
si manifiesto a -usted ahora que tal documento, vendría a tener, así mismo,
muy saludables efectos en los esfuerzos que tanto en la Asamblea General
de las Naciones Unidas, como en el Comité de Desarme, se vienen realizando en favor de alejar para siempre el espectro de una guerra nuclear.
"Las generaciones que nos han precedido lograron para nuestra América
títulos especiales de los que puede justamente estar orgullosa; entre ellos no
es el menor el de haber constituído el grupo de Estados que por primera vez
emprendió con éxito esa gran aventura de convivencia pacífica que es la
colaboración multilateral a través de los organismos internacionales. Si nuestra
generación logra, a su vez, la desnuclearización de la América Latina -como
un primer paso hacia la de todo el orbe y ulteriormente hacia el desarme
universal y completo- podrá descansar en la seguridad de que no ha de
serle adverso el juicio de la historia. Cierto es que son muchas las dificultades
a vencer, pero quiero creer -y para ello me apoyo en la experiencia que
brinda nuestro pasado como naciones amantes de la paz- que no son menores
ni vuestra voluntad ni nuestra habilidad para superarlas. Una forma muy
concreta de iniciar esta superación podría consistir, según mi modo de pensar,
en que hiciéramos a la brevedad posible la declaración que me he permitido
sugerir en esta carta.
En la seguridad de que tendrá usted a bien prestar a esta causa las luces
de su experiencia y su saber, le envío, señor Presidente, mis más cordiales
saludos y la expresión de los votos que formulo por su bienestar y ventura
personales" .6

• Op. cit., p. 624.

511

�C) El Tratado para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América
Latina.

Una vez que hemos citado los antecedentes anteriores, es de hacerse notar, tanto en la actuación del Presidente Mexicano Adolfo López Mateos,
así como en la autorizada opinión del Doctor Alfonso García Robles,
el hecho de que la política independiente de México en materia internacional no obedece a cuestiones fortuitas o circunstanciales, sino que es el fruto natural y espontáneo de nuestra experiencia histórica, es garantía de su
inalterable continuidad. Así, por ejemplo, en lo que atañe a la cuestión
de que vamos a ocuparnos, al lado de las declaraciones por el Presidente
López Mateos cuando hizo pública su iniciativa para la desnuclearización
de la América Latina y que ya tuve ocasión de citar al principio, conviene
colocar las palabras que pronunció el ciudadano electo por el pueblo de México para ocupar, la semana entrante, la presidencia de la República, al
aceptar su candidatura para ese elevado cargo el 17 de noviembre. El señor licenciado Gustavo Díaz Ordaz se expresó en esa ocasión en los términos
que a continuación repito y que resultan en extremo pertinentes en relación
a la tarea que tenemos encomendada:
"Luchamos por la Paz a sabiendas de que la autodestrucción del género
humano, no es én nuestros días hipótesis remota, sino posibilidad que debe
ser combatida; somos partidarios del desarme, empezando por la desnuclearización, pues estamos convencidos de que, o el mundo acaba con las armas
nucleares, o las armas nucleares acaban con el mundo. (Gustavo Díaz Ordaz: Pensamiento político, México 1964. T.I.P. 17)" 7
Iniciamos, pues, el estudio del

TRATADO PARA LA PROSCRIPCIÓN DE LAS ARMAS NUCLEARES
EN LA AMÉRICA LATINA 8

Dicho Tratado consta de 31 artículos distribuidos de la siguiente manera:
El Preámbulo, en el que se manifiestan los anhelos y aspiraciones de los
pueblos de la América- Latina y que refleja también los anhelos y propósitos
contenidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas, pero
sobre todo cuando se declara "la prohibición total del empleo y la fabricación de armas nucleares o de todos los tipos de armas de destrucción en ma7

GARCÍA RoBLES, ALFONSO. La Demuclearizacíón de la América Latina. El Co-

legio de México, p. 52.
• Ver Apéndice.

sa", relativo a uno de los tres puntos de un programa coordinado de desarme,
aprobado en la Asamblea General de la O.N.U. en su resolución 808 (IV).
Interesante también resulta en dicho Preámbulo la declaración de que:
"la América Latina, fiel a su tradición universalista no sólo debe esforzarse
en proscribir de ella el flagelo de una guerra nuclear, sino también empeñarse
en la lucha por el bienestar y progreso de sus pueblos, cooperando paralelamente a la realización de los ideales de la humanidad, o sea a la consolidación de una paz permanente fundada en la igualdad de derechos, la equidad económica y la justicia social para todos, de acuerdo con los Principios
y Propósitos consagrados con la Carta de las Naciones Unidas y la Carta de
la Organización de los Estados Americanos.
Tomando en cuenta que en el apéndice se incluye el Tratado, nos concretamos a hacer únicamente una glosa de lo que a nuestro juicio resulta
de mayor interés. Así, vemos cómo el artículo lo. en sus incisos a y b, las
Partes Contratantes se comprometen a utilizar exclusivamente con fines pacíficos el material y las instalaciones nucleares sometidos a su jurisdicción
y a impedir en sus respectivos territorios:

a) El ensayo, uso, fabricación, producción o adquisición, por cualquier
medio, de toda arma nuclear, por sí mismas, directa o indirectamente,
por mandato de terceros o en cualquier otra forma, y
b) El recibo, almacenamiento, instalación, emplazamiento o cualquier forma de posesión de toda arma nuclear, directa o indirectamente, por sí
mismas, por mandato de terceros o de cualquier otro modo.

2. Las Partes Contratantes se comprometen, asimismo, a abstenerse de realizar, fomentar o autorizar, directa o indirectamente, el ensayo, el uso, la fabricación, la producción, la posesión o el dominio de toda arma nuclear o
de participar en ello de cualquier manera.
El artículo 2o. se refiere a la definición de Partes Contratantes. El artículo
3o. hace la definición de territorio y el artículo 4o., la zona de aplicación
del mismo.
El artículo So. está referido a la definición de las armas nucleares, entendiendo por "Arma nuclear" todo artefacto que sea susceptible de librar energía nuclear en forma no controlada y que tenga un conjunto de características propias del empleo con fines bélicos. El instrumento que pueda
utilizarse para el transporte o la propulsión del artefacto no queda comprendido en esta definición si es separable del arte/acto y no parte indivisible
del mismo.
El artículo 7o. estatuye lo relativo a la Organización, y para tal efecto el·
Tratado establece un Organismo Internacional denominado "Organismo para
513

512
H

�la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina", señalándose
la sede del mismo en la Ciudad de México. Por su parte, el artículo 80.
dispone los órganos principales del Organismo:
Una Conferencia General, un Consejo y una Secretaría.
El artículo 9o. establece, ya en particular, las funciones previstas por el
artículo anterior y el l0o. establece la forma de integración del Consejo.
El artículo 11 dispone de la organización de la Secretaría, compuesta por
un Secretario General y el personal necesario.
El artículo 12 establece el sistma de control destinado a verificar especialmente:

a) Que los artefactos, servicios e instalaciones destinados a usos pacíficos
de la energía nuclear no sean utilizados en el ensayo y la fabricación
de armas nucleares;
b) Que no llegue a realizarse en el territorio de las Partes Contratantes
ninguna de las actividades prohibidas en el artículo lo. del presente
Tratado, con materiales o armas nucleares introducidos del exterior, y
c) Que las explosiones con fines pacíficos sean compatibles con las disposiciones contenidas en el artículo 18 del presente Tratado.

El artículo 31 habla de los Textos Auténticos y Registro, finalizando con
un artículo transitorio.
Es de hacerse notar, la resolución 26 (IV) que se refiere a un voto de
gratitud que la Comisión Preparatoria para la Desnuclearización de la América Latina hizo en el sentido de reconocer el apoyo brindado por el Presidente de México, señor Licenciado Gustavo Díaz Ordaz y el Secretario de
Relaciones Exteriores señor Licenciado Antonio Carrillo Flores• en los propios t~rminos, dicha Comisión resolvió a hacer patente su ap:ecio al señor
Embajador, Dr. Alfonso García Robles, por su destacada actuación como
Presidente de dicha Comisión, sin olvidar tampoco, el voto de reconocimiento para el señor Licenciado Adolfo López Mateos, voto que se convierte en el reconocimiento para su generosa iniciativa y su decidida contribución a la causa de la Paz.

El artículo 13 está referido a las Salvaguardias del O.1.E.A. (Consultar
Apéndice).
El artículo 14 habla de los Informes de las Partes y el artículo 15, se refiere también a los informes especiales a solicitud del Secretario General.
El artículo 16 establece las Inspecciones Especiales, o sea la facultad que
tiene el organismo Internacional de Energía Atómica, así como el Consejo
creado por el Tratado, en los caso_s previstos por dicho precepto.
En el artículo 17 establece el uso pacífico de la Energía Nuclear y el 18
de las explosiones con fines pacíficos.
El artículo 20 habla de las medidas en caso de violación del Tratado.
En el artículo 21 se establecen las relaciones entre la Organización de las
Naciones Unidas y la Organización de los Estados Americanos. El artículo
22 está consagrado a las prerrogativas e inmunidades.
El artículo 23 trata de la notificación de otros acuerdos, y el artículo 24
prevé la solución de controversias.
El artículo 25 versa sobre la firma del Tratado.
Lo relativo a ratificación y depósito, se consagra en el artículo 26.
El artículo 27 establece lo relativo a reservas, en el sentido de que dicho
Tratado no podrá ser objeto de las mismas.
·
El artículo 28 establece las reformas al Tratado.
La Vigencia y la Denuncia del mismo queda estatuido en el artículo 30.
514

515

�CONSIDERACIONES SOCIOLÓGICAS EN TORNO
AL DESARROLLO*
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

INTRODUCCIÓN

Lo SOCIAL POR LO SOCIAL, dentro de los objetivos del desarrollo, es francamente un fenómeno de reciente aparición. Lo social dentro de las preocupaciones de economistas y pensadores de ayer y de hoy no tenía por qué existir, a no ser en función de lo económico. No era pues, por razones de ignorancia, ni mucho menos de olvido, sino tan sólo por cuestiones de método
y valores de un contexto socio-histórico-económico dado: que dichos economistas todo lo visualizaran en función de lo económico y siempre teniendo
como única finalidad lo económico.
La consideración de lo social y su integración dentro de lo económico y
para lo mismo económico en función de lo social, es una exigencia que el
mismo sistema que se está estructurando ante nuestros ojos nos impone como asunto de vida o muerte. Porque de la misma manera que ya los postulados del liberalismo económico resultan obsoletos y que sus circunstancias
determinantes de la oferta y la demanda ya desaparecieron y ahora son bloques de solidaridad y de fuerzas, o leyes de otra índole e intereses distintos,
quienes deciden las pautas a seguir; así tampoco ya no es posible esperar que
nuestro desarrollo vaya a surgir en medio de nuestro individualismo y egoísmo y que el mejoramiento social de nuestras gentes vaya a brotar como
una lógica secuela y automática del parodiado desarrollo económico nuestro. ( 1)
Más todavía, podemos afirmar que así como el hallazgo de la rehabilitación del hombre como persona social y no como otro factor cualquiera de
la producción, fue un hecho incidental y surgido por razones inminentes pa-

* Algunos puntos de la conferencia de este título, dictada por su autor en la
Facultad de Economía de la Universidad de Nuevo Le6n, el 30 de mayo de 1967.
517

�ra la vida de la empresa, así también la integración de fo social dentro de
los objetivos del desarrollo es un hecho que se ha impuesto por coincidencia tal vez, en vista de los obstáculos que han confrontado economistas y técnicos en general al poner en marcha sus planes de desarrollo dizque económico y ante su descalabro al constatar que muy a pesar suyo hay factores
de índole genuinamente social que determinan el éxito o fracaso de los objetivos previstos.
La planificación del desarrollo socio-económico nuestro urge que se haga
desde al plantearse los objetivos, si es que queremos subsistir en el concierto
internacional de la Humanidad, donde ya no son individuos aislados los que
buscando su propio y antojado interés, van a construir el mejor orden que
automáticamente nos lleve al bien común de la humanidad; no, jamás, porque ahora se trata de bloques que se autoprotegen y buscan autodesarrollarse internamente en solidaridad para todo su pueblo y recurriendo para ello
a cuantas medidas a su alcance se presenten, sin importarles, fuera de sus
áreas, quiénes sufran el rigor de sus medidas.
Lo social siempre interfiere y por lo mismo puede frenar o favorecer el
desarrollo. De allí que el conocimiento del medio o contexto de que se trate,
siempre se impone como prerrequisito necesario al éxito de todo plan de desarrollo.
Veámoslo en ciertos aspectos.

I. INTERFERENCIA OMNÍMODA DE LO SOCIAL: Cuantas veces se habla de
problemas de países en vías de desarrollo, siempre se alude al círculo vicioso
en que los mismos se encierran: Su bajo producto per cápita, por falta de
cap.ita!, su falta de capital y bajo poder de compra por su falta de ingresos,
sus bajos ingresos por ¡u baja productividad por falta de capital. Técnicos
y economistas como planificadores, a quienes esto les preocupa, jamás mencionan variables sociológicas que posiblemente intervengan en este círculo
hermético.
No es que se les reproche su tal proceder. De hecho no hacen más que
estarse ajustando a aquel principio fundamental de la socialización de la
cultura. Según este principio, cada persona internaliza los fenómenos d e
distinta manera, porque cada quien los visualiza a través de sus propios centros de interés que, a su vez, son diferentes para cada quien. Nada pues,
tiene de extraño que tanto los economistas como los planificadores y técnicos en general, concentren toda su atención en sus propios centros de interés que en el caso están constituidos por las tres fases importantes del hacer
económico: producción, distribución y consumo, con sus respectivas demandas que implican: fuentes de abastecimiento, canales de comunicación y hábitos del consumidor, en cuanto sirven a los fines económicos de que se trata.

i ~ué variables sociológicas, ni qué cosas por el estilo que puedan a ellos
vemrles en mente dentro de tales ámbitos de sus intereses! Sin embargo
trate~o~ de desglosar algunas de ellas, en cada una de las fases del hace;
econormco.

11. LA PRODUCCIÓN: Entre los factores relativos a esta fase _.
r
qué
no
reconocerlo
que
también
a
las
dos
restantes?
al
d
·
c.
y
po
1
•
.-, se u e siempre a
os tres ya_ consabidos: recursos naturales, capital y trabajo. A ellos añadamos expl~c1tamente y quizás tomando parte del primero, el talento O espíritu
empresanal.
Examinemos cada uno separadamente:
a) El capital: formación de capital necesariamente dice O implica ah
I
h b , d .
.
orro,
que uego a ra e mvert1rse, pero invertirse en tal forma que puedan esper_arse frutos del mismo,. a corto o a largo plazo, y frutos con repercusiones
sociales_ favorables. En la iniciación del desarrollo, tan importante es conocer
la cantidad de riqueza que se escape del consumo, como los objetos O fines
en los que tal ahorro se invierta.
. Nadie puede negar la influencia tan decisiva que ejercen en este caso vanable~ .tal~: como el . sistema de valores, de las relaciones sociales y de la
estratrf~cac10n que remen en un medio dado. Ellos, en efecto, nos van a
dete~ar, tanto _el ahorro como la inversión productiva. Resulta claro,
que si :_n una sociedad determinada, el prestigio y el poder se miden por
el ta.mano del coche que se use, por el lujo o amplitud del terreno O edificio
en qu~ se habite, o_,qué sabemos nosotros, quizás por el rumbo de la colonia
Y los mtereses que allí se jueguen; lógicamente todo cuanto se ahorra -sin
ponemos a investigar aquí en detrimento de qué capas se amase- en vez
de canalizarlo hacia _n~evas fuentes productivas, se va más bien a congelarlo en bo~to o prestigio, a pesar de que las mismas funciones vitales podían
haberse satisfecho con otro edificio en condiciones menos costosas. No dudamos que sea un ahorro, que si bien significativo para la familia interesada, resulta por completo intrascendente desde el punto de vista social.
~entro de esta misma línea podemos también hacer nuestras, las observa~10nes que el profesor Piet Peters ponía en entredicho alguna vez al refenrse, a la p~oductividad del trabajo y del capital en México. El frenesí que
~ tema por mcrementar el capital a expensas del trabajo, derrochando capital Y tr~bajo en equipos técnicos los más modernos, montados en fábricas
a todo luJO de oficinas y edificios, sin parar mientes en la abundancia de
mano de obra que se condena, con graves consecuencias a la vez.(2)
Po~que nadie duda de la grande necesidad que tenemos de fuentes de
trab~JO ~ no de gastos o ahorros que se congelan con derroche y sin ninguna
conc1enc1a social.

519
518

�Las relaciones sociales, usos y costumbres o ceremonias y rituales que se
estilen dentro de cada clase social, ¿ quién no reconoce el influjo que tienen
en función del ahorro y su destino? Qué de sorpresas nos aportaría una investigación realizada dentro de nuestro medio, para llegar a calcular la cantidad inimaginable de ahorros que se frustren en más o menos grado, según
las capas sociales de que se trate, en regalitos y objetos cuyos lujos no podemos permitirnos nosotros, mientras a nuestro alrededor haya tanta miseria.
Y nada digamos de las ostentaciones ceremoniosas por parte de cada uno
de nosotros, quemadas, bien en aras de un prestigio social malentendido, bien
en loor del santo de nuestra devoción, o en fin, en gestos filantrópicos bajo
la bandera de algún club o asociación sofisticados que suenen mucho en
nuestro medio.
¡ Qué mejoras se lograrían y qué de fuentes de trabajo pudieran crearse nuevas, si todos estos ahorros así dilapidados, pudieran canalizarse con
conciencia de nuestras necesidades, hacia la satisfacción de las mismas!
¡ Cuántos capitales ahorrados que se hayan venido quemando o sacrílegamente congelando, en orgías y bacanales, en muebles lujosos y joyas y en
tantas otras exageraciones de la vida social, cuando por todas partes nos
azuzan la miseria y el hambre desde cada rincón o cuchitril y por las calles
andan siempre mendigando caras lánguidas!
b) El Trabajo: Pululan teorías diversas acerca de las variables determinantes de este factor y de su oferta y demanda en el mercado del empleo.
No vamos a detenemos de ninguna manera en leyes que ya perdieron su
vigencia desde todos los puntos de vista. Las excepcione¡ que nuestro medio
ofrezca todavía, no vienen más que a confirmarnos las incongruencias del
sistema que las engendró.(3)
Todos sabemos que con la aparición del sindicalismo en el mundo y con
el surgimiento de los grupos de presión, nuevas leyes han sentado su dominio;
con los avances tecnológicos del momento histórico que atravesarnos otras
condiciones se han establecido. (4)
Consideremos únicamente dos variables sociológicas concernientes a este
factor. Ellas se refieren: una, a nuestro sistema familiar mismo y la otra,
a nuestra herencia religiosa. Ambas a nuestro modo de ver revisten gran
influencia en nuestro medio, con respecto al valor atribuido por nuestras .
gentes al trabajo y sus "bríos" al emprenderlo.
El sistema familiar nuestro, tan fuertemente cerrado y de tanto arraigo al
medio o clan a que se pertenece, protege al niño hasta el exceso desde los
pechos de nuestras madres y cuántas veces aún más allá de la escuela. Todo
este rol tan integrador de la familia que todos creemos uno de nuestros grandes valores, tiene, sin embargo, sus nocivas consecuencias. Nos crea una sensación de seguridad bendita y nos tira toda actitud de lucha y de esfuerzo

520

por el éxito en el trabajo. Más todavía, nosotros creemos que en este sistema familiar tan agasajante está también hincada corajudamente la raíz
maldita de nuestro individualismo. Y lo creemos, no por fe, sino con base
en estudios sociológicos que se han hecho en otros medios y en el nuestro.
Se ha demostrado ya que hasta la misma forma de envolver al niño en sus
pañales le va delineando su comportamiento en la sociedad a lo largo de su
vida.(5)
A toda esta vida de mimos y de complejos de seguridad y superioridad
pasiva, viene a añadirse nuestra herencia fatalista indígena. AL través de ella
i~ternalizamos las concepciones cristianas acerca del trabajo, ajustándolas
siempre naturalmente a nuestra superstición y fatalismo heredados. El trabajo para el mexicano es cruda sanción por esa falta que le costó un paraíso
de delicias. El trabajo asesta un rudo golpe a esa su seguridad personalista
de familia y en cada esfuerzo que le exige, él siente perder jirones de su
misma existencia bendita. Todo el valor sublime del trabajo que transforma
Y crea y a través del cual el hombre somete a sí a la naturaleza y la humaniza, a la par que él mismo logra su plenitud de perfección en síntesis con
ella; todo este misticismo real del trabajo queda por completo muerto en
la visión prismatizada de la mentalidad del mexicano. Por ello mejor prefiere la vida fácil y ligera -que al fin, ·estamos de paso-, y si después de
todo existe al cabo esa felicidad eterna, pues más vale no preocuparnos y
esperarla cruzados de brazos. ( 6)
c) El talento empresarial o espíritu de lucha: A diferencia del factor trabajo, que, acabamos de verlo, ha sido despojado de su significación auténticamente humana de acto creador, instaurándose en su lugar esa sensación
~e seguridad expoliada de todo esfuerzo; el talento empresarial, en cambio,
IIllplica arrojo, riesgo, tanto más intensos cuanto mayor sea la distancia, tiempo y espacio para alcanzar los frutos y mayores sean los esfuerzos que la
empresa pida. Así, que tal parece que talento empresarial y mentalidad o
"coraje mexicano", son dos polos diametralmente opuestos y si se sabe que
el primero (talento) no surge de la noche a la mañana, mucho menos puede esperarse que se genere en condiciones tan antitéticas.
El mexicano empresario es ciánico, egocéntrico e individualista y engreído
de su "seguridad", no arriesga ni se lanza. Prefiere más bien presumir y
rodearse de importancia, reforzando así su complejo que en la familia le
crearon. Si acaso tiene iniciativas, lleva el ansia de enriquecerse de la noche a la mañana, sin importarle en detrimento de quienes lo haga. Ferviente devoto de la providencia infinita, la misma explotación que de su
prójimo hace, la juzga protección divina, porque todo lo espera de Dios,
como si Dios fuera sacrílegamente cómplice de sus vicios de pereza y de
usura.(7)

521

�Siempre a la caza de dádivas y ayudas -violentando así la providencia-,
jamás le son suficientes los recursos con que cuenta y tiembla y se espanta
de sólo pensar que deba restringir su tren de gastos superfluos y lo que es
peor, desplegar mayores esfuerzos.
Y, sin embargo, siempre se ha creído que el porvenir de nuestra patria
debe estar en la gran empresa capitalista y en nuestra decantada industrialización a la fuerza. Y si algunas empresas han crecido, no es por causa
de nuestra vocación capitalista, sino más bien por la vena extraña a nuestra
mentalidad que allí anida. Pero nacidas en nuestro medio, están marcadas
por nuestro individualismo dánico, egoísta y por eso con qué lentitud vamos
penando hacia el soñado desarrollo, recelosos del éxito de los demás y llevándonos frentazos ante los mercados internacionales, donde el individualismo y la competencia desleal están condenados desde hace años. Ya lo
hemos dicho que ahora son bloques, grandes mercados internos que se autoprotegen y buscan desarrollarse de por dentro y para los suyos propios.(8)
Aquí aparece toda nuestra tragedia: el mexicano empresario carente de
todo espíritu o talento empresarial, ha pretendido lograr nuestra industrialización de por fuera y para los de afuera. Con ello, primero sembró de víctimas el agro, luego desgarró a nuestras gentes de su tierra donde se cifraba
fundamentalmente nuestro porvenir, a pesar de lo avaro que ella nos parezca. Porque nadie va a negar que en todos los países, la tierra ha sido
la clave de la industrialización. Por el incremento de la productividad de
la población agrícola, se desarrollaron los mercados internos. Mientras que
ahora, con el procedimiento seguido por la mexicana empresa industrial y
la avalancha demográfica que confrontamos, las gentes seguirán hirviendo
por todos los centros urbanos, atraídas por las expectativas industriales, sin
que la mexicana industria dánica y ahogada en su aislamiento, pueda todavía satisfacerle sus demandas de fuentes de trabajo y de poder de compra.
Y la empresa a su vez tendrá que rogar afuera que le compren sus productos. Lo cual siempre es traición y contrasentido, porque se está produciendo y exportando, mientras nuestras gentes carecen de lo necesario.
El problema que en otro tiempo se habría resuelto con la introducción de
técnicas agrícolas tan incipientes y con un gasto insignificante de entrenamiento, logrando así la fijación de nuestras gentes a sus tierras que tanto
amaban, con el aumento consiguiente de su poder de compra; cuán duro
nos costará ahora resolverlo y con premura, porque de todos modos nuestra
salvación comienza aquí en la tierra y después de todo, la industria nos llegará por añadidura. Pero dejemos de llorar y de echar coronas sobre los
muertos. No neguemos el progreso, pero como decimos progreso o crecimiento, porque ése ha sido para ciertos grupos e individuos, pero de ninguna

522

manera es desarrollo para todo el hombre y para todo el pueblo mexicano
que sigue hambriento en su gran mayoría.
2) La distribución o cambio: Si bien económicamente siempre se ha aludido a un solo sistema de cambio y distribución, al través de un mercado en
que los precios se fijan de acuerdo con las leyes de oferta y demanda · sociológicamente y en realidad podemos referirnos, de hecho, a tres siste:nas de
distrib-nción o cambio. Los otros dos son: el de distribución o cambio redistributivo, donde todo se concentraba a un organismo único o mercado centralizador de, bienes y servicios, de donde todos recibían o cogían según sus necesidades tal como en el antiguo imperio de los Incas del Perú, sistema que
en mucho se emparenta con el de los antiguos cristianos y con el practicado
en algunas órdenes religiosas; y el de distribución o cambio reciprocativo que
se da entre algunas tribus o clanes y, en cierta medida, entre muchas de
nuestras familias y en determinadas clases sociales, consistente en un intercambio de dones o bienes o servicios recíprocos, sin fijarse ni precios ni otras
leyes que los solos usos y tradic_iones. ( 9)
El sistema de intercambio, con base en precios que se fijan por leyes de
oferta _Y de demanda en un mercado de concurrencia, día tras día, va desapareciendo, condenado por contextos socio-histórico-políticos con otras exigencias y otras leyes que los rigen. En su lugar se van instaurando los dos
últimos sistemas de redistribución y de reciprocatividad. ¿ En qué otra forma si no, podrían visualizarse los sistemas de redistribuci(m de los países socialistas y de los que poco a poco parecen acercarse algunos países europeos que
al menos buscan crear entre ellos el sistema de distribución o cambio reciprocativo en un Mercado Europeo cada vez más integrado, en un Benelux
tan compacto, y en tantas otras concentraciones de familias gigantes que se
intercambian y protegen recíprocamente? ¿Adónde vamos a ir nosotros a
mendigar con nuestros contados y raquíticos productos y dónde podremos
tener cabida con nuestro individualismo, en ese magno concierto familiar
donde no son las leyes antiguas de oferta y demanda las que rigen, sino las
conciencias colectivas de solidaridad social que se protegen y que se han
venido creando al través de crudas experiencias juntas de triunfo y de derroSi queremos subsistir, tenemos necesariamente que buscar proyectarnos
socialmente, aquí entre los mismos nuestros y no esperarlo todo de fuera ni
~uerer producir todo para fuera, sino desarrollar nuestros propios mercados
mternos a través de sistemas de redistribución o reciprocativación, al través
de mejoras políticas de salarios y prestaciones bien planeadas, que constituyen uno de los medios más eficaces para difuminar un tanto las disparidades sociales y aumentar el poder de compra de nuestras gentes y claro su
productividad y su ahorro.
'
3) El consumo: Ya Marshall, con gran acierto, había establecido que el

tas'.

523

�consumo de las gentes estaba determinado por la estructura social misma
a la que se pertenecía. Dentro de tal estructura cada estrato o capa social
tiene sus mentalidades y valores y escala de preferencias que predeterminaron
el consumo. Ahora bien, nadie ignora el desenfrenado consumo que priva entre los miembros de determinadas capas sociales, sobre todo en lo que
respecta a sus gastos discrecionales o marginales. Ellos absorben, no pequeñas cantidades, ya que sus ingresos están demasiado sobrados. Es eb estos
gastos o consumos donde la publicidad frenética se nutre y es dentro de tales capas sociales donde naturalmente encuentra su mayor número de presas. ( 10)
Sólo una planificación de desarrollo social puede fijar prioridades de consumo de los bienes sociales sobre los económicos y lograr contrabalancear debidamente la acción de la publicidad. Esta las más de las veces crea necesidades artificiales que tienden a satisfacer los intereses reducidos de una u
otra firma, más bien que necesidades humanas.
La publicidad parece mismo haber cambiado las leyes de la moralidad.
Si antes se invitaba a la moderación y al ayuno, ahora tal parece que
entre las gentes de tales clases sociales la ley es: enguye todo lo que veas
y compra todo lo que quieras. Mientras a su alrededor se zarandean caras
lánguidas y andrajosos seres humanos.

111. CONOCIMIENTO DEL MEDIO: Siempre se creyó que todo desarrollo
económico se traducía espontánea y automáticamente en el desarr&lt;,llo social
de los pueblos.
La experiencia ha demostrado de hecho que tal desarrollo no brota si de
antemano no fueron fijados los objetivos sociales que pretenden lograr en
toda acción de desarrollo económico. Porque justamente de tales objetivos
sociales van a depender las preferencias en la clase de inversiones, su lugar
y modo, las preferencias en la clase de medios, técnicas o recursos a ponerse en práctica para ir mitigando las disparidades sociales y regionales
o para un desarrollo social verdadero; y las preferencias en el destino que se
vaya dando a la riqueza creada que tiene que surgir necesariamente de todo
proceso productivo.
De donde resulta que para poderse fijar los objetivos sociales que han de
integrarse dentro de todo plan de desarrollo, es urgente que anteceda un
estudio acertado del medio social al que se destine el plan: así podrán descubrirse las prioridades sociales que deben perseguirse, con base en los caracteres sociológicos del medio, las posibles reacciones a las técnicas nuevas que
el plan presupone, y los medios más adecuados o técnicas aconsejables para
aumentar o crear la receptividad de la población frente a las innovaciones
previstas. Asimismo se podrá dirigir mejor la utilización que las gentes va524

yan haciendo de las inversiones planeadas. Todos estos y otros parecidos aspectos forman parte de la labor o funciones del sociólogo. Concretemos cada
uno de los enunciados. ( 11)
. 1) Lo~ CARACTERES socroLÓGICos DEL MEDIO: Constituyen, por así de~lo, la _infraestructura informativa necesaria para poder precisar los objetivos sociales a perseguir; asimismo nos alumbran ya las medidas más adecuadas para el logro de los mismos.
Bajo este título se inscribe toda la gama de hábitos y comportamientos
de las g~nte~, s~s valore_s y sistema de relaciones. No se pueden pasar por
alto sus mclinac1ones e mtereses, ni sus habilidades en materia de actividades ocupacionales: agricultura, pesca, artesanía, etc.
Tampoco pueden ignorarse los gustos de las gentes en lo que concierne a
formas de habitación y casas, alimentación y condiciones de salud distribución o preparación de los presupuestos familiares, etc., etc.
'
Ni mucho menos se van a echar a un lado sus costumbres y tradiciones
usos familiares y creencias, las formas de autoridad y cohesión de los grupos'.
Deben conocerse las fuentes de sus ingresos y del consumo así como sus
h~bitos ~n materi_a de uso o destino de sus salarios. Revisten ~an importancia las mterrelac10nes que mantengan con otros grupos o comunidades vecinas, los medios de comunicación que se usen, sus hábitos comerciales y
tasas de interés, sus formas de intercambio y monto de autoconsumo.
Toda inversión o proyecto de mejoramiento en cualquier comunidad 0
medio, en tanto surtirán buenos resultados en cuanto su procedimiento de
ej~cu~ión v,aya guiado por la estrategia que nos dicte el sistema social que
allí nJa. Solo las gentes del medio mismo saben (aunque tal vez no lo comprendan) el funcionalismo de sus hábitos, actividades y demás que han tenido que poner en práctica para poder subsistir en tal contexto geo-sociohistórico dado.
2) PREVISIÓN DE NUEVOS COMPORTAMIENTOS: Comprendidos los caracteres _sociológicos del medio, el siguiente paso consiste en sondear las posibles
reacciones de las gentes, a raíz y en función del nuevo tren de vida y de las
técnicas que se llevarán al cabo al ponerse en marcha el programa. En este
campo urge conocer:
a) La escala de sus preferencias al aumentárseles sus ingresos. Con ello
se vislumbrarían las formas y monto del consumo y la parte que podría
sustraerse para ahorro o inversiones.
b) Los cambios de estructura en los presupuestos familiares, a raíz de
los nuevos empleos o simplemente por aumento de salarios.
c) Los movimientos migratorios hacia los centros o fuentes de empleos:
Grado de movilidad de la mano de obra que se prevé según el arraigo que
muestran las gentes a su medio y tradiciones; posibilidades de que se aven-

525

�gan y fijen ep los sitios de trabajo. Todo esto constituye una base para programar construcciones de alojamientos colectivos, no sin antes habernos cerciorado de la aceptación que tal nueva forma de habitación pudiera tener
entre la población estudiada. Este punto reviste suma importancia.
El fracaso que se tuvo acerca de los hábitos de los recogedores de papeles en la ciudad de México y el destino que les dieron a las casitas que
se les habían construido obedecen al caso omiso que se hizo de sus hábitos y
a la falta de previsión de sus reacciones.
•
3) Los MÉTODOS: Previstos los futuros comportamientos, habrá que determinar las técnicas más adecuadas o los medios mejor aconsejables para promover en la población la receptividad o asimilación de las nuevas formas de
vida y el aprovechamiento máximo de las inversiones presupuestadas.
El sociólogo en esta parte tendrá que establecer los pragramas de educación, información y vulgarización a llevar al cabo en el medio conocido. Las
áreas que abarque serán de acuerdo con los requerimientos: Zona rural y
campesinado, fabril o industrial.
Se estudiarán las formas de información e intervención que mejor se adapten al mayor aprovechamiento de los ingresos entre las famili~ y para la
colectividad, ajustando los presupuestos familiares, a fin de evitar los desperdicios o gastos injustificados. Sólo así se estimulará el ahorro: con un
consumo juicioso. Cuántas veces nuestras gentes, al verse con dinero, no
saben medir la utilidad de los artículos y adquieren los más costosos, cuando
cualquier otro a mitad o menor precio aún, les rinde el mismo servicio.
Claro que aquí vemos el mal que en tales medios hace la publicidad mercantilizada, nociva a los intereses de la comunidad.
Viene, finalmente, con base en todos los datos anteriores la fijación de un
presupuesto correspondiente de gastos para el programa educativo.
De lo anterior se desprende que: el desarrollo no constituye en sí una
meta que se fije o proponga, sino más bien es la resultante de un proceso
dinámico de cambio social, en el cual tienen que intervenir y están comprometidos todos los hombres y todo el hombre con sus estructuras e instituciones respectivas. Ello implica un convencimiento pleno de todos y un
anhelo social de cambiar, porque es necesario como única forma de seguir
subsistiendo en el gran concierto de la humanidad, o de otro modo estaremos
en peligro constante de perecer.
Cuán sencillo y, sin embargo, qué difícil de convencerse de que es el
hombre socialmente comprendido el único ente, origen y finalidad del desarrollo y que en tanto lo habrá conseguido, en cuanto que todos los hombres
y todo el hombre lo vayan disfrutando y no tan sólo unos cuantos como es
nuestro caso mexicano. ( 12)

526

BIBLIOGRAFIA

A fin de que los interesados se orienten más concretamente sobre algunos puntos
esbozados en esta colaboración, se creyó prudente, no tan sólo indicar la fuente,
sino además reseñar muy brevemente el contenido de la obra o artículo.
( 1) FROIDEVAUX P., Pour une planification socio-economique en milieu industriel
E~onome &amp; Humanisme, No. 166, 1966, pp. 52-62; publicación del Centre Econ;
Illle et humanisme. Lyon, Francia.
El autor nos demuestra con base en investigaciones recientes que "a toda acción
~e desarrollo económico deben fijársele de antemano objetivos sociales a lograr, a
fm de no parar en la pura finalidad de producción por el consumo y el lucro" como
lo pretende el sistema capitalista con sus perniciosas consecuencias y desigualdades
socio-económicas.
Dentro de esta misma línea pueden también consultarse con provecho los artículos
siguientes;
CAZES B., "Finalité de -l'economique", Economie &amp; Humanisme, No. 158, 1965,
pp. 22-36.
AusTRUY J., L'economiste et les civilisations, Economie &amp; Humanisme, No. 124,
1959, pp. 9-17.
(2) PIET PETERS, Comparación Internacional de la productividad de la mano de
obra y del capital, conferencia dictada como parte del ciclo de Economía Industrial
organizado por el departamento de Economía del Instituto Tecnológico y de Es~
tudios Superiores de Monterrey, durante los días 10-11-12 y 13 de Abril de 1967.
(3) SELIER ET TrANO, Economie du Travail, Presses Universitaires de France edi~ 1%~
'
El autor nos hace una exposición completa de dichas teorías y nos muestra varios
métodos para llegar a medir la parte imputable al trabajo dentro del ingreso nacional.
Así, también nos habla de la influencia del sindicalismo en la productividad del trabajo.
(4) SANDOVAL TRUJILLo, JUAN, Syndicalisatión et salaires horaires conventionels
dans quelques industries belges, thesis presentée a l'Institut Superieur du Travail de
l'Université Catholique de Louvain (Bélgica). 1965.
( 5) DE BIE, PrnR.RE, C ours de S ociologie genera!e, U niversité Catholique de Louvain
1963 (Bélgica).
'
( 6) En lo que respecta a la significación humana del trabajo y su misticismo,
consúltense: VIALATOUX J., Signification humaine du travail, Editions Ouvrieres, París
(Francia) 1962.
V. CoUESNONOLE, Signification Chretienne du Travail, Economie &amp; Humanisme
No. 128, 1960, pp. 3-18.
(7) Ya MAX WEBER demostró la influencia de las ideas religiosas en el desarrollo
del capitalismo.
(8) Se puede demostrar que todas las empresas florecientes en nuestro medio tienen
una vena religiosa mosaica (judía) o de otra índole, claro que con algunos matices
contagiados del contexto.
(9) SMELSER NEIL J., The Sociology of economic lije, Prentice Hall Inc., Englewood
Cliffs, New Jersey, Third Printing 1965.
El autor nos da primero un bosquejo del desarrollo de la sociología económica;
luego nos demuestra la íntima relación entre la sociología y la economía y la necesidad

52i

�de una economía más sociológica. Finalmente, nos ofrece un análisis detallado de los
procesos económicos desde el punto de vista sociológico.
, .
Esta obra acaba de aparecer en español en los manuales U T E H ~, Me~co,_ 1966.
Dentro de esta misma linea pueden leerse con provecho los art1culos ~1gmente_s:
Bmov A., Jntegration des sciences de l'homme et Sciences Sociales et devenir humain,
en Economie &amp; Humanisme Nos. 114, 1958, pp. 414-422; 164, 1965, pp. 2-12 respectivamente.
OuETTRE A., A la recherche de l'economie humaine, en Economie &amp; Humanisme,
No. 120, 1959, pp. 15-24.
.
.
( 10) GERVASI, S., Publicité et creation de besoins, en Econom1e &amp; Humarusme, No.

166, 1966, pp. 12-40.
. .
..
Donde el autor nos demuestra la serie de abusos que causa la pubhc1dad mercantilizada y mal dirigida en un sistema capitalista.
.
( 11) VELLAS P., Connaissance du milieu social et deueloppement econom1que, en
Revue de l'Institut de Sociologie, Université Libre de Bruxelles (Bélgica), 1964-2,
pp. 239 SS.
•
• •
,
"d d ·
El autor nos habla largamente con abundancia de b1bliograf1a, de la neces1 a rmperiosa de conocer los medios sociales en todos sus detalles, anfes de lanzarse a
emprender cualquier acción de desarrollo. .
.
( 12) WEISSK0PF A., Croissance econom1que et bien-etre.
.
.
ALB..ERTINI J. M., La fausse croissance. Ambos artículos en Econonue &amp; Humarusme,
No. 163, 1965, pp. 2-15 y 16-27 respectivamente. Los autores nos d~mues~ en lo
que consiste el desarrollo económico y cómo el desarrollo debe tr~duc1rse en bienestar
social ara todo el hombre y para todos los hombres. Porque s1 engendra mayores
d · ~dades tal como nos dice PAULO VI en su última encíclica: Populorum Proesigu
,
b"
t
sse
gressio, "en que los ricos se hacen más ricos y los_, pobres mas po res , en once
trata de un falso crecimiento, a base de la explotac1on.

...t
SOCIOLOGIA DEL ARTE
DRA. ANGELES MENDIETA ALATORRE
Academia Mexicana de Sociología
Contenido. Estudios sobre sociología del arte.-Didáctica de la materia.-Proyecto
para elaborar un programa de enseñanza. a) Finalidades y definiciones b) Temas
de estudio c) Lecturas.

A.

528

ESTUDIOS SOBRE SOCIOLOGÍA DEL ARTE
EN LA ANTIGÜEDAD, EL ARTE cumplía una función social, no fue creado con
fines estéticos. En nuestros días, el arte vuelve a estar cargado de mensajes
sociales, pero sus símbolos esotéricos, las corrientes espirituales de influencia,
los conflictos humanos que conmueven al artista y las reacciones de los grupos, hacen necesaria una revisión bajo nuevas luces para comprender e
interpretar este fenómeno cultural con todos sus disímbolos aspectos, tarea
que en gran parte, compete a la sociología del arte.
El estudio debe fincar su arraigo en la historia de la cultura, interpretada
por Weber como una sociología de la cultura e inserta, según él, en el campo
de la misma, para confrontar la historia y el presente y para que aquélla y ésta
se iluminen recíprocamente. Es la cultura el producto más precioso del hombre,
y el arte, la forma que parece reflejar con mayor acierto, la fisonomía particular de los pueblos. Tal circunstancia se debe, quizá, a la particular intuición de los artistas para ofrecer y crear una imagen de aquello que más los
conmueve e impresiona. Sus obras, elaboradas según sus particulares inclinaciones, se insertan y nutren en las raíces profundas de su vinculación social
y les permite develar en ellas, los caracteres dominantes de su grupo social al
que pertenecen.
Ahora bien, la historia de la cultura como ciencia autónoma es nueva,
también lo es la Sociología y más aun la sociología del arte. Pero cabe mencionar que desde un principio, la sociología consideró el fenómeno cultural

529
H

�y artístico como uno de sus capítulos más importantes. Si tomamos al azar
cualquier tratado de Sociología, advertiremos la inclusión de estos temas,
por ejemplo en Economía y Sociedad de Max Weber; en Social and cultural
Dynamics de Sorokin, así como en los estudios sociológicos de Agramonte,
Simmel, Bouglé, Recaséns Siches, Antonio Caso y Medina Echavarría.
La Sociología del Arte se inicia propiamente a fines del siglo pasado con los
estudios de los franceses Hipólito Taine (1828-1893) y de Jean-Marie Guyau ( 1854-1888). Posteriormente aparecen estudios más relacionados con esta
materia como El arte como experiencia de John Dewey y Arte y Sociedad de
Roger Bastide.
En México' inicia los estudios
sobre Sociología del Arte, el Dr. Lucio Men.
.
dieta y Núñez, fundador de. la Academia Mexicana de Sociología Y ex-director del Instituto de Investigaciones de la U .N.A.M., con sus artículos en la
Revista Mexicana de Sociología en el año X, No. 3 y posteriormente con su
obra Sociología del Arte de 1962.
Los estudios más recientes son ya de tipo monográfico, debido a la amplitud
misma del panorama general, como los siguientes: Introducción a una sociología de la música, de Silvermann, La Sociología del teatro de Jean Duvignaud así como el estudio de determinadas épocas muy importantes en . la
historia del arte, como la Sociología del Renacimiento, de Alfred Von Martm.
Finalmente cabe citar en cuanto al tema de esta comunicación, las notas
'
.'
sobre la enseñanza de la sociología en América, concretamente en Argentina,
-Panamá, Santa Fe y Tucumán- y las Notions de Sociologie apliquée a la
Moral et a l'Education, y Los Principios de aprendizaje en Ciencias Sociales
en la Psicología de la Educación de Skinner, así como los Fundamentos de
la educación estética de Domingo Tirado Benedí.
Si bien, muchas de las ramas clasificadas tradicionalmente en cierto campo
del conocimiento humano se han modificado, otras, como la sociología del
arte, ajustan sus linderos para adquirir prestigio propio.
Por ejemplo, la psicología rompe sus asideros con la filosofía tradicional y
se adentra en la ciencia con aplicaciones en el campo del derecho, de la
pedagogía y en la eficiencia personal para el ejercicio de los negocios; la
etiología después del célebre simposium que puso nerviosos a los sociólogos
por advertir las implicaciones del compartimiento animal con los cuadros de
la conducta humana,1 ha abierto nuevos campos de exploración, el fenómeno artístico ha sido estudiado por la reflexión estética, la historia del arte
y la sociología en general, pero pretende recoger con mayor disciplina sus
fronteras para profundizar más estos asuntos.
Entre sus finalidades está precisamente la apuntada ya, o sea la compren1

sión y explicación del arte bajo nuevas interpretaciones y concretamente del
arte contemporáneo, para descubrir sus oscuras manifestaciones.
Como ciencia nueva, la sociología del arte necesita estudios de la materia,
investigador~s que enriquezcan sus acervos, aumenten la visión del panorama conocido, descubran los elementos de interpretación más apropiados y
expliquen la inciencia de ciertos fenómenos para determinar sus leyes.
La Sociología del Arte se estudia como materia obligatoria en algunos
planes de estudios superiores, como en la especialidad de la Sociología, las
Ciencias Políticas o como parte de la historia de la cultura en estudios comparativos o en seminarios de investigación. Apenas cabe suponer que si tenemos descubrimientos nuevos, éstos requieren diferentes explicaciones y diversas formas de interpretación.
Mi entusiasmo se apoya -y éste es un modesto testimonio del mismo-porque preveo el incremento de esta ciencia que ofrece puntos de esclarecimiento e interpretación muy particulares y sabe captar las influencias
mutuas de cultura y sociedad. Para bien o para mal, el artista tiene la palabra en la crítica de su propio siglo.
La movilidad social, los cambios y ajustes, las ale.,crrías y el sufrimiento,
ofrecen en nuestro tiempo una visión caótica y confusa que es necesario interpretar y comprender. Temas de singular importancia es la reflexión desde
el punto de vista del arte, del conflicto social, el descubrimiento precoz del
desplome por el deterioro de la cultura, el drama hacia el encuentro de un
futuro que hoy se encuentra más cercano y amenazante que nunca por la
dinámica de la evolución humana, las reacciones ante el cambio de la tradición y la descomposición de cánones de belleza que se han reblandecido.
Por otra parte, la sociología tiene a mano el estudio del fenómeno artístico
desde el punto de vista de los materiales, el cambio de los procedimientos
por mutación de la economía, tan importantes en la pintura y la arquitectura
y tan desconcertantes en la música.
La sociología del arte puede revelar y develar los rumbos misteriosos de
un arte cifrado, descubrir las zonas de influencia, buscar las constantes y
señalar las leyes de esta ciencia nueva.
Se incluye, pues, una noticia general de los estudios sobre la Sociología del
Arte en forma de sugerencias para lecturas comentadas y no como una
fría nota bibliográfica, sino como parte de la función didáctica y se presenta
un programa flexible, con finalidades, definiciones y temas que pueden ser
\
enriquecidos con la particular interpretación del maestro -cual corresponde
a una auténtica libertad de cátedra- pero dentro de normas obligadas en
los estudios superiores organizados.

Revista de Occidente. ECO. Enero de 1967 Bogotá. Colombia.

531

530

�DIDÁCTICA DE LA ENSEÑANZA

\

Sorprende la falta de rigor pedagógico en muchos aspectos de la docencia
superior. Si bien hay programas elaborados y planes de estudic,s dentro de
los diferentes sistemas, éstos se modifican con una facilidad desconcertante;
el cambio no es censurable en sí, ya que la pedagogía requiere de revisiones
periódicas para su mejoramiento, sino que, las reformas obedecen a motivos
ajenos a las necesidades educativas.
Por otra parte, la falta de un cuerpo doctrinario, más relacionados con los
ideales de la educación superior, motivan cierta superficialidad de los estudios por falta de una fuerza cohesiva de impulso general. Hay en cierto
modo una dicotomía entre las finalidades tibiamente esbozadas y la realidad
exigida: por ejemplo, mientras el servicio social no sea de carácter obligatorio y reditúe realmente la inversión popular en la formación de profesionales, como que carece de sentido esta donación privilegiada.
Por otra parte, los métodos y técnicas de la enseñanza tradicional, siguen
siendo los mismos: el verbalismo, la repetición sin aliento, el repaso sin interpretación particular y la trasmisión mecánica del legado cultural, son
aspectos rutinarios e inveterados de la docencia superior.
Pocos maestros de las universidades, institutos y escuelas superiores poseen
realmente el "eros" pedagógico necesario para hacer grata la transmisión
de los conocimientos; otros, carecen de habilidad didáctica y no llevan métodos precisos en sus exposiciones, pocos son los que alientan el mejoramiento
personal, la investigación y la aventura del descubrimiento individual. El
maestro, sobre todo en los grados superiores debe conmover y entusiasmar,
promover el impulso hacia actividade_s más ambiciosas que la mediocre aplicación profesional.
No pueden desoírse las experiencias modestas de la didáctica elemental,
como es la armonía entre la exposición teórica y la práctica adecuada, la
importancia del Diario de Clases, como base de organización mental y como
fuente de experiencias y mejoramiento personal.
Algunos también menosprecian los recursos auditivovisuales, los cuales deben ser considerados como auxiliares, pero sirven para hacer más efü;,az el
proceso del aprendizaje.
La educación, ya se sabe, contiene dos fuerzas aparentemente bipolares,
una de ellas es su sentido de conservación que le permite salvaguardar y
apreciar los valores de la, tradición espiritual, cultural, científica y técnica
para entregar el precioso legado a las generaciones nuevas y, otro, es el
impulso hacia adelante, no solamente para tomar conciencia de la realidad
de la propia época sino para profundizar y orientar la marcha, de tal suerte

532

que ambas, paradójicamente, se completan en el fenómeno educativo, ya
que aquélla preserva, mientras ésta invita al mejoramiento.
Del conoci~ento de tal proceso puede advertirse lo necio que es considerar como me1or todo lo nuevo, sólo por el hecho de serlo, actitud bárbara
que deso~e
exper~enc'.a, como también es objetable 1a actitud que confina
los conocllllientos e rmp1de la renovación.
La di~áctica especial ~ebe tomar en cuenta lo valioso de las experiencias
Y los meto~os pero relacionarlos con acierto a los recursos de la pedagogía
contem~or~ea. Concretamente, la enseñanza de la sociología es difícil en
cu~to implica un triple dominio, esto es, el de la sociología del arte, la histona del arte y las normas de la docencia superior.
Los métodos propios del estudio de las ciencias sociales se completarán
~on la t~~nica de, 1~ investigación social, ambos pueden e~iquecerse con la
~ormac1on es~d_1~t1ca, los métodos comparativos, no para realizar simples
!uegos de erud1c1on, ya que el contraste ofrece múltiples posibilidades de
mterpretación, sino para la búsqueda de puntos básicos en la sociología del
arte.

!ª

&lt;=:a~a sesión d~ . ~abajo docente debe estar organizada con anticipación,
advirtiendo las d1vis1ones que ha señalado la tarea docente, como las unidades, marcando el desglosamiento, las actividades y la bibliografía de consu!ta; o las áreas, con precisión de temas, tópicos y cuestiones relativas,
~1 c?mo el . uso del material didáctico. El maestro deberá llevar, por expenenc1a propia a la elaboración de su propio método de trabajo, pero después
de acatar las experiencias de los que han pasado ya la aplicación. Como
regla gener~, se recomienda rechazar la simple exposición verbal, ya que
to~~ las s:s10nes deben ac?mpañarse de muestras o diapositivas, películas 0
gráficas as1 como comentanos de los alumnos a las excursiones culturales el
análisis de ciertas películas y la lectura de algunos textos.
'
Particularmente prefiero analizar un capítulo breve de algún autor, que
recomendar la lectura superficial de toda la obra a estudiantes poco pre~arados o ajenos todavía por inmadurez, a la dura tarea de la atención
mtelectual.
Cada año, el maestro aprende más de sus errores que de sus aciertos, por lo
tanto es bueno registrar unos y otros en la parte final del Diario de Clases
para superar los primeros y prestar mayor atención a los segundos.
'
Es recomendable, volver una y otra vez a los temas de exposición para
obtener la fijación definitiva del conocimiento según las indicaciones de la
psicología del aprendizaje. El asunto de la evaluación, tan difícil siempre
en la sociología del arte, puede presentar mayores problemas, pues no sola~
~ente tomará en cuenta las inhibiciones del estudiante frente a las pruebas,
smo que será conveniente evaluar su aprovechamiento con diversas explora-

533

�dones didácticas ya sean trabajos dirigidos, investigaciones de taller, excursiones, prácticas realizadas y cuestionarios tanto objetivos com~, subjetivo~.
Las pruebas, ya lo sabemos, deben ser solamente la comprobac1on del cnterio del maestro, pero no hay que sobreestimar la suficiencia del ma:stro
creyendo que puede ser infalible en el conocimiento, hasta de fracciones
decimales, de la capacidad retentiva de sus alumnos.
Cuadro sinóptico de los objetivos de la enseñanza de la sociología del arte.

.AnQUIRlR

aptitud

APRENDER

habilidad

APLICAR

Inteligencia

CREAR
Talento

534

La capacidad de observación pata conocer la realidad social,
la forma de la recreación estética y lo que algunos sociólogos
han llamado el juego art'JStico.
la intuición de los elementos, factores y campos de estudio que
permitan descubrir la influencia del medio social en el que
vivieron los grandes artistas.
el conocimiento de la historia del arte para descubrir los cambios sociales.
a incorporar el conocimiento al modo personal de pensar, para
poder formular por medio de la reflexión, las hipótesis más
acertadas de la sociología del arte.
a clasificar los grandes movimientos para advertir las constantes incidencias y concordancias.
a ~xaminar el fenómeno estético a la luz del conocimiento de
la sociología, para conocerlo, evaluarlo y obtener conclusiones.
las leyes sociológicas generales a las formas particulares de la
expresión.
.
estudiar las teorías, corrientes de opinión e interpretaciones de
mayor prestigio para su revisión y conocimiento.
conocer las leyes de la sociología y aplicarlas adecuadamente a
determinadas épocas.
Saber orientar a los estudiantes para formar el cuerpo de investigadores de esta especialidad de las Humanidades.
Descubrir ante los alumnos el campo interesante de la sociología del arte para estimular su interés y que lleguen a
encontrar elementos más idóneos de la interpretación de la
cultura histórica y la de su propio tiempo.

PROYECTO PARA ELABORAR EL PROGRAMA DE ENSEÑANZA

El programa de Sociología del Arte se ofrece aquí en forma abierta con el
objeto de permitir la libre exposición de la cátedra, haciéndose solamente el
enunciado de los cuerpos básicos de estudio que el maestro podrá desglosar
desde su particular punto de vista, subdividiéndolo en las sesiones necesarias,
pero dentro del ritmo de trabajo señalado en el calendario escolar.
El programa pretende alcanzar los siguientes objetivos:
a) Estudiar solamente los temas que pertenecen rigurosamente a la Sociología del Arte.
b) Presentar una exposición sistemática de los grandes temas, para aplicar diversos métodos con el objeto de despertar el interés personal de estos
estudios para formar cuerpos de investigadores y docentes.
c) Señalar en la exposición didáctica las correlaciones necesarias con otras
disciplinas como la historia del arte, la historia de la cultura, la estética y
el estudio socioeconómico de los materiales.
d) Hacer llegar a los estudiosos de las Humanidades, los conocimientos de
la Sociología del arte, como instrumento de interpretación sociocultural.
Como finalidades concretas y formativas se enumeran: la capacidad de
adquirir dotes de observación; aprender a reflexionar sobre el fenómeno artístico para observar en el mismo, las leyes generales de la sociología; aprender
a incorporar los conocimientos adquiridos a la cultura personal; conocer
los cambios, transformaciones, deterioro, aculturación y mestizaje de la culo
tura en general y del arte en particular.
Una vez que los estudiantes conozcan las finalidades del programa, es
conveniente pasar a estudiar los grandes temas principiando, después de las
consideraciones de las finalidades, a fijar la definición y los conceptos básicos.
La ubicación de la Sociología del Arte, en el cuadro de la cultura podrá
relacionarse según las diversas teorías o posiciones sociológicas, como las de
Wundt, Guyau, Taine, Jager y Lamprecht.
El segundo cuerpo de enunciados pueden ser las relaciones e implicaciones
de la Sociología del Arte con otras disciplinas o ciencias, señalando límites
y haciendo un obligado "deslinde" como quería don Alfonso Reyes para otros
aspectos de las Humanidades.
El tercer asunto será forzosamente el conocimiento de los métodos adecuados para el estudio de la materia en general y de las unidades en particular.
Como temas relacionados, pero que deben estudiarse a través del enfoque
de las particulares interpretaciones socio-culturales, será la revisión de las Cla-

535

�sificaciones del arte.2 Los factores de influencia en ciertos géneros y las expresiones más características de los pueblos según su proceso de desarrollo.
Define más a los pueblos, la obra maestra de sus artistas que muchas aclaraciones prolijas. Como cuarto capítulo será acertado considerar los diversos
aspectos del arte, como las Uamadas tradicionalmente BeUas Artes, así como
las artes menores o artes aplicadas. Se observarán las peculiaridades sociales
. de la expresión, la evolución de los diferentes conceptos de belJeza -tema
de singular importancia en nuestra época cuando han empezado a admitirse
otras formas de arte, inclusive el Uamado feo-estético- la actitud de la sociedad ante la obra de sus artistas, los géneros que logran la cohesión social
de los grupos por las leyes de la sinergia, así como el estudio de las obras
artísticas que se consideran como valores permanentes de la cultura universal.
Un capítulo más será adentrarse en la sociología del arte, considerando
la regularidad de ciertos procesos colectivos, el análisis de los símbolos y de
los procesos asociativos y las leyes de la imitación. Entre los primeros considerar los contactos, acercamientos, ajustes, acomodamiento, transculturación y
mestizaje.
Algunos aspectes del examen del arte contemporáneo revisten particular
atención, por ejemplo, si Weber afirma que la moda imperante hoy día es
querer comprender el destino histórico partiendo de la prehistoria y de los
primitivos porque tienen mucha parte de razón y la tiene en cuanto trata
de descubrir las más soterradas raíces de las cuales brota la sabiduría, con
mayor razón interesa a la sociología del arte explorar la creación artística
en un tiempo en que está preñada de contenidos sociales. Hoy como ayer,
en el cantar, en la flor de poesía, en el dibujo extraño o en la pintura
que delata el miedo pánico -antaño frente a la fiera, ogaño frente a la
destrucción controlada- se advierte el sufrimiento humano o el grito de alegría.

Dentro de la historia del arte los ejemplos pueden ser múltiples, por ejem' Se recomienda revisar la Clasificación de las artes. Por ejemplo, la división de
Hegel que se basa en el predominio o equilibrio del fondo y la forma para dar lugar
al Arte Simbólico, Arte Clásico y Arte Románico. Los puntos de vista de José Jordán
de Urríes y Azara: los Artes del Diseño como la pintura, escultura, arquitectura, decoración y Jardinería y Artes de las Musas como la Mímica, la música, y la poesía. 2o.
Artes del tiempo y Artes del Espacio. (Su clasificación tiene varios puntos de vista).
Mendieta y Núñez, propone Gran Arte, Arte Popular, Arte Folklórico y Arte Industrial. José Vasconcelos en su Estética que considera hasta el olor y el sabor, divide a las artes en Apolíneas (Dibujo, Talla, Pintura, Escultura, Canción y como
Auxiliares las artes Decorativas y la Arquitectura Civil). Artes Dionis'iacas como la
Danza, la Poesía, el Teatro, la Tragedia, la Literatura, la música y como Auxiliares
el Ceremonial festivo, patriótico secial. Finalmente, considera a las Artes Místicas,
subdividiéndolas en Danzas Religiosas, Música Sacra, Arquitectura Religiosa, Poemas
Universales como la Divina Comedia y La Bil,lia y, finalmente, el Arte Litúrgico.

536

plo, conocer la toma, a sangre y fuego, de la cultura griega por los romanos,
comentada burlonamente en la Edad Media por el Arcipreste de Hita en su
célebre "disputa de griegos y romanos", para emplearla en el servicio de
su pPderosa dominación; partes curiosas de este estudio será conocer la habilidad sorprendente para distorcionar el canon griego de la figura humana
de proporciones naturales para crear esculturas solemnes que tuvieran como
finalidad impresionar a los pueblos subyugados; no se podían romper las
dimensiones de los órdenes griegos, pero los antiguos romanos superpusieron
las mismas, como en el Coliseo, para albergar a las multitudes y presentar
un recinto de proporciones grandiosas. La gracia sustituye a la fuerza, pero
tiene una finalidad social.
El Renacimiento, aunque sorprenda, no crea un arte original sino que por
imitación y transculturación, logra la armonía de las expresiones más hermosas de muchas de las culturas antiguas y merced a las nuevas ideas logra
un desenvolvimiento magistral. "El triunfo del espíritu es la máxima expresión del arte románico", intención que se manifiesta en los relieves, las
bóvedas imperiales y la ornamentación europea del siglo X.3
Será conveniente precisar de qué manera influyeron las grandes guerras
mundiales en la aparición de las escuelas de arte contemporáneo, y dentro
de ellas el fenómeno de evasión del artista como una dramática protesta a
pintar o descubrir el horror; cómo, herida la sensibilidad del poeta, se amuralló en la creación hermética y sellada y cómo la danza y sobre todo la música,
vuelven al .ritmo estridente para desfogar el grito.
Para lberoamérica, tiene particular importancia el estudio de las leyes
sociológicas de la imitación en el arte. La actitud típica de los pueblos
colonizados que insisten en conservar el modelo de la metrópoli como
ideal de belleza, fue durante mucho tiempo una fuerza compulsiva que
detuvo la expresión espontánea, vigorosamente persistente en el arte popular. También puede observarse la ley de la resistencia al cambio que
se encuentra significativamente endurecida en aquellas sociedades en
las cuales los grupos que detentan los cuadros del poder político y económico, mantienen estructuras que parecen inconmovibles.

Finalmente, se recomiendan los estudios monográficos, por ejemplo, las
raíces sociales del muralismo mexicano y las manifestaciones de los pueblos
antiguos. Dice al respecto Miguel León-Portilla: "quien piense en la estructura
del Pueblo del Sol, reconocerá al mismo tiempo su profundo sentido social.
' Arquitectura del Románico en Europa por lIAROLD BuscH y
Ed. Castilla, S. A. Madrid, 1965 ( Orig. en alemán, 1959).

BERNARD LoHsE.

537
\

�En la tensión de los polos extremos, individuo y sociedad, la cultura de Anáhuac halló el justo equilibrio".
Algunas manifestaciones de nuestro mundo, podrán ofrecer particular importancia. Dice Sheldon Cheney: "and yet the artist should be prophet as
well as reflector spokesman of a society in the fonning. With his special sensitivity and his profounder awrensess he should preceive before others and give
expression in his formal fashion. If there is to be meaning in paiting, it should
be eloquent of these things of which I have spoken. Perhaps it is not too
much to ask of the artist that he be the fist focusing agent, the perceiver and
the heard of a new world order, nearer to the 'spiritual type, underling all
stil-caotic surface manifestations".4
Y bien, todo estudio tiene una obligada limitación como es la visión acertada o deformada, que le entrega su propio tiempo. Consideramos que existe
un interés creciente por este campo de las Humanidades y dentro de esta
consideración el maestro de la especialidad posee su pequeña verdad que
transmite como dueño de elementos más generosos de interpretación. Dilucidar
frente a tantos símbolos, las c;:..orrientes más caudalosas de la expresión humana, advirtiendo en ellas sus contenidos sociales es parte del quehacer que
se impone la docencia. En servicio del maestro y como auxilio a sus tareas,
han sido elaboradas estas notas.
LECTURAS
(Se señalan las páginas para el comentario docente)

1 BASTIDE RoGER, Arte y Sociedad. Fondo de Cultura Económica, p. 48.
2 CARDOZA Y AAAGÓN Luis, México, Pi!ltura de hoy. Fondo de Cultura Económica.
México Buenos Aires, 1964, pp. 183-184.
3 CAso, ANTONIO, Sociología. Ed. Porrúa. México, 1939, cap. XV, "El arte como fe•
nómeno social", pp. 179 a 188.
4 CoRNEJO, MARIANO H., Sociologla General. México 1934, tomo segundo, cap.
III El Arte, Tatuaje, Escultura, la ley de la frontalidad. La pantomina.
5. DEWEY, JouN, El Arte como experiencia. Prólogo y versión de Samuel Ramos.
Fondo de Cultura Económica. México-Argentina 1947.
6 DuvrGNAUD, JEAN, Sociologia del teatro. Fondo de Cultura Económica. México

Córdoba, Alfredo Poviña.
América del Sur, Carlos Echánove Trujillo.
Santa Fe, Ayala Francisco,
Tucumán, Renato Treves.
Panamá, Genta Jordán B.
Boletín del lnst. de Sociología. Buenos Aires, 1942.
GuAYAU, JEAN MARm, L'art au point de vue sociologique. Trad. español Ed. Jorro.
MAYER SERRA, ÜTTO, Problemas de una sociología de la música. Estudios Sociológicos.
lnst. de Inv. Sociales. México. UNAM. 1950.
MENDIETA Y NÚÑEZ, Lucro, Revista Mexicana de Sociología. Año X, No. 3, "Sociología del arte".
- "Sociología del arte", México. U.N.A.M., Instituto de Inv. Sociales.
- La enseñanza de la Sociología. Ed. Porrúa, ler. C-ongreso Nacional de Sociología,
1950.
REcASÉNs S1caEs, Luis, Sociologia. México, 1963. Ed. Porrúa. Capítulo XXXIV
Sociología del arte, pp. 638-652.
'
REYES, ALFONSO, Obras completas. Fondo de Cultura Económica. Tomo XIV, p. 416.
México 1962. La experiencia literaria.
VoN MARTIN, ALFRED, Sociología del Renacimiento. Fondo de Cultura Económica.
Colección Popular No. 40.
SILBERMANN, A., lntroduction á une sociologie de la musique. Presses Univ. de France,
París. 1955 ( Cita de Recaséns Siches) .
SKINNER, CHARLES D., Psicología de la Educación. Biblioteca Uteha. Clásicos y
Modernos de Educación. Aprendizaje de las artes y las Ciencias Sociales. México
1946.
TIRADO BENEDI, DOMINGO, Los fundamentos de la educación estética. Anuario de Pedagogía. Facultad de Filosofía y Letras. UNAM. México 1962, p. 83.
TAINE, HYPOLITE, Philosophie de l'Art. Traducción al español de la Ed. Jorro.
VELA, ARQUELES, Fundamentos de la Historia del Arte. Ed. Patria. México 1955.
Ver arte socialista y arte nuevo, pp. 163-167.
WEBER, ALFRED, Historia de la Cultu_ra. Séptima edición. 1963. Versión española
de L. Recaséns Siches. Fondo de Cultura Económica. México.
YÁÑEz, AGUSTÍN, El contenido social de la literatura iberoamericana. Jornadas. 14
El Colegio de México. ( Agotado, buscarlo en las bibliotecas).

1967.

7 EucER Rurz, JoRGE, " La lucha por la expresión". Revista de Cu,ltura de Occidente. ECO. Enero de 1967, pp. 234-250.
8 GAUTHIER, JosEPH, Historia gráfica del arte. Ed. V. Lenu. Buenos Aires, 1944.
"Fórmulas particulares de ciertos estilos", p. 235.
9 Notas sobre la Enseñanza de la Sociología en América y en la Argentina.

'

• "Expresionism in art" Socially Significant Art. by SHELDON CHENEY, Liveright
publishing corporation. New York. p. 353.

538

539

�LAS BASES RACIONALES DEL ESTADO Y DE LOS ACUERDOS
ENTRE LOS ESTADOS
l'RoF. GIORGIO DEL VEccmo

y los fines del Estado han sido escritos innumerables
tratados; ellos pueden reagruparse en tres especies; algunos atribuyen al Estado funciones de carácter universal, reduciendo al mínimo la libertad del
individuo; otros limitan las funciones del Estado a la sola tutela del derecho,
sin ningún objetivo de utilidad social, dejando el más amplio margen a las
iniciativas individuales; otros, en fin, tienden a superar ambas concepciones,
con una síntesis racional, que estimo, en general, aceptable.
De la primera especie de teorías continúa siendo clásico ejemplo la República de Platón; en la cual la actividad humana en todas sus manifestaciones
está regulada por el Estado con normas rigurosas y precisas. Con ciertos temperamentos, una análoga tendencia ideológica se ha manifestado aún en la
edad moderna, por ejemplo en el sistema de Fichte (Dergeschlossene Handelsstaat), según el cual el Estado debe ser organizador y distribuidor del trabajo, regulador de los cambios (hasta con una barrera de frente al extranjero), moralizador y director de la cultura. Superfluo resultaría citar otros
ejemplos de doctrinas aún más recientes y bien conocidos.
Contra esta tendencia, se ha hecho valer una opuesta, por una especie de
reacción a la invasión del Estado. Spencer, por ejemplo, en su obra The man
versus the State sostiene que el Estado debe abtenerse de cualquier obra de
beneficencia, porque ve en ello el peligro de que eso quite lo que justamente
toca a algunos para darlo a otros. Solo oficio del Estado es, en su opinión,
la defensa de los derechos individuales, esto es la represión de los delitos;
una obra que, sin embargo, debe volverse siempre menos necesaria. El Estado debe, en suma, tender a desaparecer. De igual manera otros autores,
de diversas naciones, se expresan en igual sentido; mientras que no faltan algunos que, trayendo esta tesis al extremo, propugnaron directamente la abolición del Estado.
SOBRE LAS FUNCIONES

541

�..
Una síntesis superior de estos opuestos motivos está representada por la
moderna concepción del susodicho Estado de Derecho ( que mejor pudiera
llamarse Estado de Justicia). Según esta doctrina, que ha tenido una cierta
actuación en las Constituciones de los Estados más civilizados, el Estado debe
reconocer como propio fundamento el valor de la persona humana, con sus
naturales derechos; debe, pues, respetar la libre explicación del pensamiento
y de la actividad de cada individuo, ya sea en el campo religioso, o en cualquier otro campo: una explicación que encuentra su límite solamente en el
respeto de la igual libertad ajena. Las leyes para ser válidas no deben ser
mandatos arbitrarios, sino deben resultar del ejercicio del derecho de sufragio, por el cual cada ciudadano concurre a la formación de los órganos
legislativos, así como a la de los administrativos.
El Estado, según esta concepción, no tiene por único fin el derecho, sino
que debe operar sobre el fundamento del derecho, de manera que en sus
mismos órdenes se refleje la libertad de todos. Siempre que se sujete a esta
condición fundamental, el Estado puede y debe promover el bien universalmente, y no limitarse a combatir la delincuencia; puede y debe proteger l_a
vida y ayudar al desenvolvimiento del espíritu humano en todas sus a~tItudes y direcciones. En esta vasta y continua acción, deben permanecer mconcusos los derechos esenciales de la persona humana; y porque estos derechos en los Estados civiles están garantizados por sus Constituciones, una
ley que le violase podría ser impugnada con un recurso a la respectiva Corte
Constitucional o, donde ese falta, con cualquier otro medio, no excluyendo
en extrema hipótesis, lo que Locke llamó el "llamado al Cielo".
No obstante el gran valor de estas máximas, no son suficientes para resolver todos los problemas de la vida social. En su aplicación se encuentran
numerosas dificultades, y divergencias no leves se manifiestan no sólo en las
disputas doctrinales, sino también en las legislaciones de los varios Estados,
que sin embargo han acogido aquellos principios fundamentales. Recordemos, con una rápida ojeada ejemplificadora, las principales cuestiones todavía vivas.
¿ Reconocer y garantizar en todos los individuos la igual dignidad de la
persona humana, significa tal vez que deba hacerse a todos igual tratamie~to?
Es obvio que esto conduciría a las consecuencias más absurdas. La nusma
idea de justicia impone tener consideración con las diferencias de capacidad
y de actividad de cada individuo por separado. Una evalución de la edad,
para los efectos de la capacidad jurídica, ha sido establecida por todas las
legislaciones, aunque no de modo uniforme; y no sin razón se hace también
a menudo una distinción entre la capacidad civil y la política, distinción que
es de cualquier modo necesaria con respecto a los extranjeros, a los cuales
542

..

puede concederse la primera pero no la segunda, mientras existan diversos
Estados.
Así, aunque admitido el princ1p10 de la universalidad del sufragio, pueden establecerse exclusiones y limitaciones, en parte inevitables, y en parte
objeto de varias disposiciones legislativas y de disputas de jure condendo
sobre las cuales no podemos ahora detenernos.
La dignidad de la persona humana es ciertamente igual en los dos sexos•
pero esto no quita que a favor de las mujeres se decreten especiales norm~
por la tutela de la sagrada función de la maternidad, mientras se han reservado a los hombres funciones para las cuales están naturalmente más adaptados, por ejemplo, las militares.
La condición jurídica de la mujer tiende progresivamente a elevarse; pero una absoluta equiparación no parece posible, ni siquiera en el ámbito de
la familia, al menos mientras valga el principio, hasta ahora generalmente
admitido, de que la vida familiar demanda una dirección unitaria, que compete en primer lugar al marido y padre. Algunas reformas son por otra
parte posibles en este campo: pero también sobre esto nos abstenemos de
entrar en discusiones particulares, hoy bastante debatidas.
Entre los derechos fundamentales de la persona humana, está sin duda
la libertad de asociación; una libertad que en el Estado moderno se ejercita en múltiples formas, y especialmente en las organizaciones profesionales,
de las artes y de los oficios. ¿ Puede esta libertad ser ilimitada o debe más
bien estar sujeta a normas que la subordinan a la legítima ;oberanía del
Estado? En general, los intereses de las varias profesiones y clases sociales
no deberían jamás impedir la continuidad de los servicios públicos que al
Estado compete asegurar. Aquí, como en cualquier otro campo, libertad no
puede significar arbitrariedad, pero debe encontrar su límite en su misma
elevación universal.
Esto vale también respecto a las asociaciones de carácter político, o sea a
los partidos, que en un Estado de derecho no deberían jamás convertirse
en instrumentos de subversión.
Por lo que concierne a la religión, las relaciones entre el Estado y la Iglesia han estado reguladas en Italia y en otros Estados, atribuyendo a los dos
entes una propia y distinta soberanía, mientras, en homenaje al principio
de la libertad de conciencia, el Estado ha reconocido los derechos de las
diversas confesiones religiosas. La interpretación y la aplicación de estos
conceptos presentan, sin embargo, no pocas dificultades, que obviamente son
mucho mayores allá donde el Estado no reconoce la libertad de conciencia.
Uno de los principales oficios del Estado es, sin duda, la lucha contra la
delincuencia. Pero cómo en esta lucha se pueda mantener el debido respeto
a la persona humana, es un arduo problema, todavía no resuelto por los
543

�'
sistemas penales en vigor. De hecho, perdura la errónea opinión que se deba
pagar mal con mal, y que sea justo hacer sufrir al autor de un hecho delictuoso, considerando el sufrimiento como una reparación. La verdad es, por
el contrario, que el mal se repara sólo con el bien, y que la reparación, según
la justicia, debería consistir en el reconocimiento del daño ocasionado del
delito no sólo a las víctimas inmediatas de él, sino también a la sociedad
entera. Por eso a los culpables debería serles impuesto un trabajo, con las
consiguientes restricciones más o menos graves de libertad, a establecerse por
ley. En una augurada reforma de los vigentes sistemas penales, a una especial magistratura debería serle confiada la competencia de vigilar sobre el
tenor de vida de quien no haya satisfecho su deuda ex delicto.
No se me oculta que estos conceptos, aquí enunciados sumariamente, puedan fácilmente suscitar objeciones. Pero creo que toda recta conciencia debe
al menos formularse la cuestión de si fuera justo que a un ser humano se
quite, por largo tiempo y hasta de por vida, la posibilidad de comunicarse con
sus propios semejantes, ocasionando con esto un grave daño y dolores también a sus familiares inocentes. Por otra parte, es superfluo advertir que
están del todo fuera de cuestión la institución de la legítima defensa (que
tiene exactamente en la mira de la defensa su razón y sus límites) y las
susodichas medidas de seguridad, que tienden, no a castigar, sino a prevenir
los delitos, y se aplican también a los locos, evidentemente sin la intención
de hacerlos sufrir.
Sin embargo, si se quiere dejar aparte el problema de la justicia penal o
buscar para ello otra solución, debe tenerse fijo el principio de que el Estado, racionalmente concebido como Estado de justicia, no tiene una potestad ilimitada y arbitraria. Su soberanía debe ser, en breve, una soberanía
constitucional. Como ello no puede eximirse de reconocer los derechos naturales de las personas solas, así tiene que reconocer los otros Estados legítimos, aceptando coordinar con ellos su actividad en un sistema de pacífica
coexistencia. La antigua máxima: exendum esse a statu naturae vale tanto
para los individuos como para los Estados, y significa exactamente que a
ninguno es lícito rehusar toda relación con los propios semejantes. La relación de sociabilidad, fundada sobre la común naturaleza, es un corolario de
la ley ética, válida para toda la Humanidad.
Sin embargo, debe reputarse errónea la tesis según la cual el Estado estaría reducido a observar solamente las normas a las cuales haya dado el concurso de su propia voluntad: tesis que, privando el ordenamiento jurídico
de cualquier fundamento racional, abandonaría virtualmente el mundo civil al arbitrio y a la anarquía. Un Estado que se considere libre de la
obligación de respetar los derechos fundamentales de sus ciudadanos y no
544

los de los otros Estados, no es un verdadero Estado• es un ultra ·e a la ra, h
'
J
zon umana y una permanente amenaza contra la paz del mundo.
El postulado _ideal de una sociedad que comprenda a todo el género humano e~pera aun una ~lena actuación; pero ya en los tiempos antiguos se
ha. marufestado _un se~trdo a veces oscuro, pero siempre profundo, de la necesidad
de relac10nes mternacionales y de la validez de los comprormsos
·
.
relativos. _El principi~ pacta sunt servanda, ha estado en toda época prácticamente ~1empre_ en vig~r, como costumbre generalmente observada; sin la cual
no h~b1eran sido posibles aquellos cambios comerciales entre varios pueblos,
qu~ s~ duda sucedieron mucho antes de que fueran reguladas por normas
legislativas y por tratados internacionales.
. -~elaciones de diversa especie ( y no solamente de naturaleza económica
1~c1a~as hasta en_los principios de la historia y podremos decir de la pre~
~stona, natura dtctante et humanis necessi tatibus, se han venido desenvolVIendo Y cons~lidan~o en el curso del tiempo con un proceso espontáneo.
Se ha establecido as1, de hecho, una comunidad jurídica internacional que
:º~ta de reglas elementales, que responden a los más simples motiv;s del
~ o ~umarto Y están consagrados por el uso. Tales reglas no requirieron
~ requieren formal:s declaraciones, pero no pueden ser refutadas por ningim pueblo que qmera entrar en comunicación con otro. Es evidente por
0~
parte, que la adhesión a ciertos principios comunes no basta a c~nstituir . un cumplido sistema de derecho internacional, y mucho menos a garantizar la positiva eficiencia.
1:entativas d~ dar un estable arreglo a las relaciones internacionales, sometien_do los diversos pueblos a un régimen unitario, fueron hechos, como
es sab~do, muchas ve:es. El Impe~io Romano, en el tiempo de su mayor
potencia, puede considerarse en cierto modo como inspirado en tal concep~. Pero el Imperio debía d&amp;aer y disolverse por su carácter autoritario
habiendo estado lejos de satisfacer las resurgentes aspiraciones a la auto~
nomía. Más tarde, sobre la base de una común fe religiosa, se intentó instaura~ una res publica christiana, que hubiera debido comprender, bajo la
autoridad del Papa, a todos los pueblos cristianos. Pero sea por la discordia
entre la Iglesia y el Imperio, sea por la sobrevenida Reforma protestante
sea po~ o~as causas, aquella tentativa tuvo efectos bastante limitados, y n~
pudo Jamas completamente realizarse.
!nútil recordar otros designios y otras empresas con las que, en siglos
mas cercanos .a nosotros, se intentó asegurar establemente la paz entre todos
1?s pue~los. En v~o fi~ósofos humanitarios sostuvieron el ideal cosmopolítico. Si su voz hubiera sido escuchada, graves desgracias hubieran sido ahorrad_as al género humano. Pero prejuicios y bajas pasiones han ofuscado demasiado a menudo la luz de la razón; y guerras siempre más mortíferas han
545
H

�•

continuado enfureciéndose. Más que las amonestaciones de los filósofos, las
luchas tremendas ocasionadas por las dos guerras mundiales indujeron a los
pueblos de hoy en día a crear organismos supernacionales capaces de resolver las controversias en conformidad con los principios generales del derecho, o sea del derecho natural. Tal fue el programa de la Sociedad de
las Naciones y de la Corte Permanente de Justicia Internacional, instituidas
al término de la Primera Guerra Mundial. Pero la reluctancia de muchos
gobiernos a reconocer la autoridad supernacional del nuevo ente ( tanto que
varios Estados, después de haberse adherido, se separaron) pronto evidenció
que la Sociedad no tenía en realidad medios adecuados para alcanzar el
propio fin esencial.
El estallido de la Segunda Guerra MWldial señaló prácticamente el fin
de la Sociedad de las Naciones, que sólo por algunos oficios menores sobrevivió todavía por algún tiempo. Pero la guerra no estaba aún terminada, y
ya se ponían las bases de una nueva organización, que debía tomar el puesto
de aquélla ahora en el ocaso. En la Conferencia de San Francisco se deliberó el Estatuto de la Organización de las Naciones Unidas, que afirmó
nuevamente el valor y la dignidad de la persona humana y el respeto de
las libertades fWldamentales para todos, sin distinción de raza, sexo, lengua
y religión: esto es, exactamente, los principios ya especulados de la Filosofía. Y estos principios tuvieron una expresión aún más detallada en la Universal Declaration of Human Rights, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.
Ninguno puede desconocer la importancia de este programa, y de la misma existencia de la Organización de las Naciones Unidas que, aún con las
limitaciones de sus medios, ha dado ya algunos servicios a la causa de la paz.
Pero no se puede dejar de notar que la estructura de ella no está inmWle de
defectos. Contrariamente a su mismo Estatuto, que afirma la igualdad jurídica de todos sus miembros, la Organización ha atribuido a cinco de ellos
un poder preponderante como miembros permanentes del Consejo de seguridad, poniendo así a los otros Estados, a pesar de ser civilizadísimos y provistos de Constituciones legítimas, en condiciones de grave y permanente inferioridad. A la par de éstos, en los últimos años han sido admitidos a formar
parte de la Organización numerosísimos Estados privados del todo de ordenamientos que garanticen los derechos fundamentales. Se presenta por esto
el peligro de que el voto de estos Estados, al cual podría tal vez unirse cualquiera de los Estados privilegiados, pueda paralizar la acción de los otros
y de entera Organización.
Una reforma racional, que eliminase este peligro, podría consistir en establecer una distinción entre los Estados constitucionales o "de derecho" y
los que no son tales, aunque pudiendo, como es predecible, llegar a serlo

en breve.. Sin _embargo, los primeros deberían tener la facultad de expresar
votos de~berat:J.vos, al menos sobre las materias más importantes. No debemos, sm embargo, ilusionamos con que tal reforma puede ser fácilmente
actuada en las presentes circunstancias.
Otro problema es el de que si sea justo atribuir igual valor al voto de
todo~ los Estad~s, grandes y pequeños, o se deba tener en cuenta de sus respect:J.~~ poblac10n~s- _Tal vez un perfecto sistema debería tener en consideracion ambos cntenos. Pero prescindiendo de ésta O de otras cuestiones
menores, permanece en duda una más grave: é· Puede la O •N •u ., en su actua1
&lt;:'tructura, alcanzar plenamente sus altos fines? Como es sabido ella no
t:J.:ne una potes~ legislativa; puede hacer recomendaciones y pre~arar disenos de convenci~nes, que sin embargo, deberán luego ser ratificadas por
cada Estado; n~ dispone de fuerza propia, pero puede, sin embargo, invitar
a los Estados miembros a poner a su disposición fuerzas armadas, como acuerdos_ que deberán ser aprobados por los Estados según las respectivas constituciones. Ella no tiene, pues, bases bastante sólidas para asegurar la paz
del m~do. Y cada uno sabe demasiado que la paz está hoy amenazada
por vanas partes.
~e gran importancia es por esto la adhesión a aquellas organizaciones internac10nales que, aunque coligando un menor número de Estados son efectivamente más válidos defensores de sus seguridades porque son má; homogéneas,
0 sea, fundadas sobre una real comunidad de ideas y de propósitos.
No sólo por el estallido de la defensa contra peligros bélicos, sino también
por todos los otros fines de la vida es sumamente útil que los Estados que
teng~ _interese~ e. ideales comunes se pongan de acuerdo para coordinar
su actividad e mstituyan los correspondientes organismos.
Esta. tendencia, que ya había comenzado a manifestarse en el siglo XIX
(por eJemplo, con la Unión Postal Universal, la Oficina Internacional de
los P:sos y las Medidas, l&lt;t Unión para la Protección de la Propiedad Industnal Y de las Obras Literarias y Artísticas, etc.), ha tenido un desarrollo
much? mayo~, en tiempos_ recientes, por ejemplo, con la Organización para
la Alunentacion y la Agricultura, la Organización Mundial de la Salud la
~rganización .Educativa, Científica y Cultural; y recordemos aún como ~arti~ular¡nente rmportantes, la constitución del Consejo de Europa, la Comurudad Europea del Carbón y de Acero, y los tratados firmados en Roma diez
años ha, por una Comunidad Económica Europea y por la Comunidad Europea de la Energía Atómica. Análogas instituciones surgieron también en
otros continentes, entre las cuales es especialmente notable la Organización
de los Estados Americanos.
•
Todo esto muestra abundantemente en qué sentido procede, bajo el impulso de profundas energías, tanto espirituales como económicas y técnicas,
547

546

\

�la evolución del consorcio humano. La gran meta de una perfecta organización ,cosmopolítica está todavía lejana; pero los pasos que se ~enen haciendo hacia ella son innegables. El enorme progreso de los medios de_ co. · 'n, por los cuales las distancias están hoy prácticamente abolidas,
mUD1cac10
.
facilita este procedimiento. Así, pues, no la vecindad geográf~ca, srn~ las
afinidades morales, son el factor preponderante de los acuerdos mternac10na, si es por ahora imposible la deseada unificación de todos los Esles. As1,
tados de Europa, son actuales y fructíferas entre aquellos Esta?os_ ~uropeos
y no europeos que tienen los mismos ideales de libertad, de JUStlCla Y de
caridad.

LOS ASPECTOS HUMANOS DE LA LUCHA ENTRE
LA EMPRESA PRIVADA Y LA PUBLICA
DR. c. A. CANNEGIETER
Profesor de Economía de la Universidad
Americana en El Cairo
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez).

HA.v EN NUESTRO TIBMPO una enorme lucha entre las empresas pública y
privada. Por una parte, están los países socialistas y comunidades, así como los grupos en los que la empresa pública ha sido empujada para hacer
de ella una meta política; mientras que, en otro aspecto, hay grupos, particularmente en los Estados Unidos de Norteamérica, los que están eñ favor
de la empresa privada como la única manera de obtener una saludable y
útil economía nacional.
Esta lucha tiene también sus aspectos humanos. Para ser capaces de entender esto mejor, es necesario tener primero un punto cercano de vista
a las raíces de la lucha entre la empresa pública y la privada. ¿En qué
campos económicos se está librando esta lucha? ¿ Cuáles son las ventajas y
desventajas de la empresa pública y la privada?
Las ventajas y desventajas de la empresa pública y la privada.
Permítasenos considerar primeramente las ventajas de la empresa pública.
Se mencionan muchas. No obstante, acerquémonos y hagamos una crítica
mirada hacia ellas:
l. Obtener un mayor crecimiento económico. Hasta hace poco se vio
como si esto fuera una importante ventaja, lo que así fue confirmado por
los países en los que un sistema de empresa pública es dominante: Rusia y
China. El país que quiera darle realce a esta ventaja, señala el hecho de
que gráficas recientes indican que la Unión Soviética dedica casi el 33%
de su producción total para aumentar la inversión doméstica, comparada
con el 19% de los Estados Unidos. Más aún, la composición de la inversión
de la Unión Soviética ha puesto énfasis sobre aquellas industrias que re548

549

�sultan más cruciales en el proceso del desarrollo. Los análisis cuantitativos
están sugiriendo, por consecuencia, que la economía soviética ha alcanzado
un alto grado de crecimiento económico durante los años de post-guerra.
Tal acontece con China. Mucha gente señala al sistema de la China Roja
para obtener un rápido desarrollo económico: las estadísticas oficiales muestran que el producto neto doméstico de China, aumentó desde el año de 1953
al de 1959 a una tasa anual de 14%.
Sin embargo, en términos de tasa media del desarrollo, la Unión Soviética ha
dejado recientemente escapar la segunda más alta posición entre las principales naciones industrializadas, después de Alemania Occidental, para pasar a la quinta posición, después de Francia. Más recientemente, desde 1961,
la Unión Soviética ha quedado atrás de los Estados Unidos, en lo que concierne a las tasas anuales de desarrollo. Los problemas crónicos de la agricultura y el lento desarrollo de la productividad laboral, han contribuido a
la caída lenta en las tasas de la economía de expansión. La insatisfacción
en el desarrollo dirigido por el gobierno con relación a la planeación profunda de los problemas económicos, es reflejada en una variedad de propósitos para la reforma económica. En China Roja vemos lo mismo: allí querían apresurarse e ir más allá en el desarrollo económico por medio del movimiento hacia adelante del Gran Salto. Pero este movimiento creó un gran
número de problemas: serios desajustes inter-industriales determinaron una
retención del desarrollo económico. En Rusia Soviética, quieren estimular
el desarrollo económico proporcionando más incentivos personales. Así, en
China, en donde aun se ha estado regresando de la empresa pública a la
empresa privada, se ha llegado a cierto punto: por ejemplo, regresando las
porciones privadas de tierra a los campesinos.
No solamente comparando las tasas del desarrollo, sino también haciéndolo con resultados por la vía del desarrollo económico, se alcanzó un absoluto nivel del desarrollo económico, uno llega a la conclusión de que
un país con cincuenta años de empresa pública, no está compitiendo exitosamente con países de empresa privada.
Y así, la experiencia más reciente debilita el argumento de que la empresa pública estimula el desarrollo económico a un punto considerable.
2. Una segunda ventaja de la empresa pública que se menciona, es de que
ésta sería más satis/actoria para el consumidor. A primera vista, llega uno
a la conclusión de que hay algo que pueda interesar en este argumento. Toma, por ejemplo, a los Estados Unidos, el país en donde casi todo es producido por la empresa privada. Pero, ¿qué se produce? No lo que el consumidor desea, sino lo que el productor piensa que él desea. El productor
no produce solamente el producto mismo, sino también el deseo de tenerlo.
Tómese, por ejemplo, la cerveza o la pasta dentífrica. Puede suceder que
550

en realidad nadie las desee. En cierta ocasión un dentista probó toda clase
de pas~s dentífricas y llegó a la conclusión de que lo mejor para los dientes
era cep1llarlos con agua linipia. Pero en los Estados Unidos ve uno tanto
en la televisión que el público está alegremente tomando cerveza O usando
ciertas marcas de pasta dentífrica, que uno verdaderamente tiene que hacerlo, y así los deseos de los consumidores son creados y producidos con los
productos. Puede uno extrañarse si un sistema de empresa pública pudiera
no parecer mucho mejor, después de los verdaderos intereses del consumidor
en lu~ar de que el consumidor tenga que suscribirse a las ganancias de lo~
negoc10s como acontece en los Estados Unidos.
Pero, ¿ qué es lo que hace a uno ver en los países donde se produce más
por la empresa pública? ¿ Qué es lo que vemos en China Roja? · Será acaso
el movimiento hacia adelante del Gran Salto que enfatizó mucho«:en la cantid~?'. deteriorando la calidad del producto? En Rusia lo mismo: los dirigentes
sov1et1cos se han quejado de la calidad de su sistema de producción. ¿ Qué
~emos en Europa Oriental, otra área en la que se produce por la vía del
sistema de empresa pública? El doctor Oliver H. Radkey, un especialista
en ~a historia de Rusia, hizo dos viajes hacia Europa Oriental. Reportó que
hab1a un gran número de mercancías en las tiendas pero la calidad de
,
'
estas era dudosa. Los alimentos son uniformemente pobres en calidad. Los
pueblos se ven en la miseria.
3. Un tercer argumento. De que la empresa pública sería mejor con "rendimientos crecientes", no es tampoco muy sólido. De seguro cuando ahí hay
producción con "rendimientos crecientes", lo mejor sería tener un gran productor a bajo costo, el que podría ser manejado por una empresa pública
con monopolio, que por la empresa privada con muchos productores, todos
con costos de los más altos, ya que ninguno de ellos podría usar totalmente
las posibilidades de sus "rendimientos crecientes". Pero en tal caso la em.
'
presa pnvada podría también conducir a un monopolio: la firma más grande
llevaría a todos los demás fuera del mercado, usando las posibilidades de los
"rendiniientos crecientes" a su máximo punto.
Los países en favor de la empresa pública, pueden, sin embargo, seguir
ade(a~te con el argumento de que en algunos casos los monopolistas producman hasta que su costo marginal sea igual a su rendimiento marginal,
Y~ que la siguiente unidad les costará más de lo que les da (el costo margmal o costo extra para producir esta unidad es más alto que el ingreso
marginal que le dará esa unidad ) . Tal vez podría ser que la comunidad
fu~se mejor servida por una larga producción, en contra de un precio más
h~Jo, el que podría alcanzarse por la vía de un monopolio de empresa púb~ca. Esto es, sin embargo, un no muy sólido argumento como el que podna obtenerse por la vía de la empresa privada y a un precio fijado por
551

�el gobierno a un nivel de bajo costo. Aunque hay algo en este argumento,

no obstante, estamos llegando a los puntos más fuertes:
4. En casos particulares la empresa pública podría dar un mejor servicio
a la comunidad, como por ejemplo, en lo que se refiere a los ferrocarriles.
Este punto llega a ser más claro cuando comparamos, por ejemplo, a los
ferrocarriles de los Estados Unidos ( empresa privada), con los de Europa,
los que son manejados por la empresa pública, llevándonos esto al siguiente
y más fuerte punto:
5. Esta es la única manera concebible de asegurar el funcionamiento de
ciertas tareas vitales económicas: obtener la dirección social de capital, así
como cosas iniciadas, por las cuales la empresa privada no está interesada
todavía, tales trabajos en el campo de la transportación y de las comunicaciones. Proyectos específicos pueden ser, diques marinos, líneas de ferrocarril,
teléfonos, telégrafos, bienes locales públicos, como el agua, el desagüe y la
electricidad, así como escuelas y hospitales. También los variados propósitos
de aplicación en esquemas de ríos, como el proyecto del lago Yssel y los
trabajos en el Delta, en las islas Netherlands; el Valle de Tennessee, en los
Estados Unidos, el High Dam, en Egipto, etc.
Como las dos primeras ventajas arriba mencionadas pueden resultar dudosas, hay tres todavía:
1. Más bajos precios cuando hay una producción con rendimientos crecientes, aunque la fijación del precio con la empresa privada en este caso
no siempre trabaja muy bien.
2. En algunos casos un mejor servicio a la comunidad.
3. Obtener primacía de capital social y conseguir cosas iniciadas por las
cuales la empresa privada no se haya interesado todavía.
En contra de estas ventajas hay también desventajas que necesitamos menc10nar:
l. Ineficiencia en la producción. En Cuba, Fidel Castro se quejó de que
algunas de sus empresas estatales fracasaron por ineficiencia y por condiciones caóticas de trabajo. En una planta pasteurizadora, por ejemplo, el
ausentismo se había incrementado en un 150% más que el año anterior.
Recientemente, 167 nuevos miembros de la organización, fueron sorprendidos
en la flagrante violación de las leyes burocráticas en contra del país. Lo
mismo está sucediendo en otros países.
Los dirigentes soviéticos se quejaron acerca del declinar del rendimiento
añadiendo al producto de las inversiones de nuevo capital y acerca del
crecimiento lento de la productividad laboral. En Europa Oriental también
ha habido las mismas quejas, con la consecuencia de que los gobiernos están
tratando de reducir costos y usar recursos más racionalmente, introduciendo
mayor libertad para las firmas productoras. En el Reino Unido hay otro

ejemplo de ineficacia en la empresa pública: los ferrocarriles británicos reportaron una pérdida de 132 millones de libras esterlinas en 1965, lo que
ni siquiera permitió la depreciación a niveles del precio corriente.
2. No hay cambios dinámicos de mejoras, nuevas técnicas y nuevos productos. En Rusia los dirigentes se quejaron de la negligencia de las ramas
modernas y procesos de producción; de la indiferencia general entre los
gerentes de planta para obtener mejores y más baratos materiales; de la
resistencia general a las innovaciones al nivel de la empresa. Esta desventaja
se sintió no solamente en Rusia, sino también en otros países que aplicaron
un sistema de empresa pública como en Yugoslavia. Allí el gobierno )legó
a suplir a esta desventaja con una reforma económica, aceptando el mercado
como rector, en lugar de los burócratas. El gran volumen de las decisiones
económicas se descentralizó y se ofrecieron más incentivos en las manos de
los trabajadores, lo que dio mucho más flexibilidad al sistema.
3. Mala calidad de productos. Hay en la producción de la empresa pública una tendencia a enfatizar la cantidad, y no hay, sin embargo, mucha
preocupación para la calidad, cuando no hay competencia, como sucede con
la producción bajo la empresa privada. Por consecuencia, la calidad se deteriora. Se afirma que el 5% de la producción industrial en países comunistas es de tan baja calidad que nadie puede usarla más. En China Roja
los mismos efectos nocivos de calidad han operado a través de toda la
economía.
La producción de acero sub-standard se sujetó a los efectos de los standards
de calidad de lingotes de acero y productos similares. También, el pobre
ingreso del carbón de mala calidad, como factor de producción, causó paros
frecuentes en las plantas termo-eléctricas a las cuales se suministraba. Tales
dañosos efectos podrían trabajar acumulativamente, llevando arriba al mencionado 5% de la producción industrial.
4. Algunas veces, mal servicio, en virtud de que la gente no está interesada personalmente en ello. Un ejemplo de esto lo da el servicio público en
países latino-americanos. A través de la inflación, los empleados del gobierno se preocupan por el hecho de que los precios subieran por el elevador
Y las compensaciones y salarios por la .escalera.
Los salarios de los sirvientes civiles se están quedando atrás. En virtud de
este bajo pago, los empleados no tienen mayor interés en hacer su trabajo y
tampoco se inclinan a dar un buen servicio. El público tiene que tomar esto
como si no hubiera competencia. Con la empresa privada, no sería éste el
caso, ya que las recompensas y salarios se moverían con mucho mayor flexibilidad y, por consecuencia, serían ajustados más rápidamente. Los empleados
pueden ser pagados mejor, y es posible dar un mejor servicio. Por ejemplo,
en los bancos privados, esto de los problemas de inflexibles escalas de re-

553

\

�compensa, no existen en el mismo grado, y el serv1cio que se proporciona
es mejor. Este último punto, sin embargo, está compensado por ese hecho
como una de las ventajas de la empresa pública, misma que también es
mencionada, y que, en algunos casos, permite un mejor servicio a la comunidad. Esto depende del sector de la actividad económica, del país y
de las circunstancias. Debido a lo anterior, es mejor dejar este punto fuera,
lo que entonces reduce las desventajas a las primeras tres mencionadas.
Kindleberger en su Desarrollo Económico, menciona también las siguientes
desventajas:
l. Sobrecentralización de decisiones de hacer.
2. No intentar mucho: como en China Roja y en Pakistán, en donde
los gobiernos llegaron a la conclusión de que no podían realizar lo que
querían, por haber intentado mucho.
3. Interés a proyectos monumentales. Hirschman llama a este punto una
debilidad, particularmente de gobiernos "fuertes". "Particularmente", pero
no siempre. Tenemos un ejemplo en Australia (la que no tiene un gobierno
fuerte), en donde se gasta el dinero, ya sea en la Opera en Sydney, o como
en un proyecto a largo plazo, en el del río Ord, al norte de Australia Occidental.
4. Aumentando el error variable, como por ejemplo, el capital en lugar
del trabajo.
Todas estas cuatro desventajas, no obstante, están conduciendo a una
ineficiencia de producción, lo que entonces acorta las desventajas a tres:
l. Ineficiencia en la producción,
2. No hay mejoras dinámicas,
3. Mala calidad de productos.
En otro aspecto, la empresa privada tiene, no obstante, también ventajas
en contra de sus desventajas. Empezaremos con las ventajas nuevamente:
l. La producción, vía empresa privada, significa producir para obtener ganancias. Aunque en países no desarrollados estas ganancias se tienen como
antiestéticas, indecentes u obscenas, de acuerdo con Kindleberger (en su Desarrollo Económico), sin embargo, tienen una importante función económica:
la de atraer los recursos adicionales a un uso que es valioso. Estas ganancias,
cuando los inversionistas ahorran y reinvierten, sirven a un futuro desarrollo.
Desde luego, puede discutirse lo anterior, ya que de acuerdo con él, esa
formación de capital a través de las ganancias privadas es menos penosa a
la sociedad, que todos los impuestos del gobierno, ya que las compras de
productos están hechas sobre bases voluntarias, mientras que los impuestos
oficiales son forzosos. Entonces, así como en la empresa privada se desarrollan
más recursos, el sistema de la empresa privada estimulará el desarrollo económico. Como un ejemplo de que esto sucedió así, se puede mencionar Aus554

tralia, la que se ~e~arrolló por el capital extranjero atraído por las posibilidades
de obtener beneficios.

2: Otra ventaja es

que la empresa privada puede ajustar sus precios Jll.ás
flexibleme~te sin presión oficial, que la empresa pública. Esto tiene como
consecu~ncia, el que,. bajo el régimen de la empresa pública los precios son
en ocas_10nes muy baJ~S para reemplazo del equipo y también ese mucho es
consuIDido, muy relativamente para el verdadero nivel de costos. Esto nos
lleva a1 los sobrecargados
·
Io, y a
· •
, ferrocarriles de la India, como por e1emp
un rna ~erv1c10, como as1 lo acabamos de mencionar antes, al hablar de las
~esventaJ~ de la empresa privada, de mejor calidad de productos y servicios,
si el eqmpo se ree1:1plaza a tiempo, lográndose entonces que el personal
pueda ser pagado meJor, ya que los precios pueden ajustarse más flexiblemente
Q.ue ahí ha habido un cambio de empresa privada a éste respecto, es lo qu~
se . pro~uso por A._ H. Cole, en la publicación conjunta, Exploraciones en la
H7:torza E7r:presarial. En la primera etapa del desarrollo privado, la empresa
prr:ada está, de acuerdo con él, orientada hacia la comunidad, la que vigila
su rm~acto en los mercados locales en relación con el trabajo y los productos.
Posten?rment~, los empresarios están llegando a tener una mayor conciencia
d,e s~ mdustna particular como un todo y están interesados en su progreso
tecruc?, en su beneficio de producción y en su permanencia. En una etapa
poste~or, llegaron a tener una mayor orientación nacional y fueron más
c~~sc1entes de su producción, de la calidad de los productos y de los serVICIOS a su nación.
Así, la empresa privada tiene dos ventajas, que pueden ser probadas en
el mundo de la realidad:
. 1. Estimulando el desarrollo económico: ésto lo podemos comparar con el
mg~eso_ nacional per-cápita en los diferentes países, los que indican que el
meJor mgreso se da en los países donde la empresa privada es predominante.
2.. Una mejor calidad de productos y servicios, lo que podemos comprobar,
analizando los artículos que son producidos en países en los que la producción está basada más en la empresa privada, que en aquellos países en los
que se produce predominantemente más por la empresa pública. La diferencia es, sin embargo, mínima, lo que podemos comprobar en países en
los que dos sistemas trabajan uno al lado del otro; como por ejemplo, en
Australia, en los campos de la banca y de la transportación. Así, podemos
concluir, con Kindleberger, acerca de que: en donde el interés público, así
como el privado, están siendo adecuadamente servidos por la empresa privada, existe una buena razón para que el gobierno deje la organización en
manos privadas.
La empresa privada, no obstante, tiene también sus atrasos. Cuando to555

�mamos a los Estados Unidos como un país en el que se produce principalmente por la empresa privada, entonces advertimos que también ésto tiene
sus desventajas:
.
l. Que ahí la producción no es para el consumidor, sino para las ganancias
de la empresa privada. Esta empresa privada no siempre está de acuerdo
con los intereses del consumidor, como así puede ser claramente visto desde
la forma en que la empresa privada trata con alguien que desee ver más
allá de los intereses reales del consumidor. Por ejemplo, alguien que desee
publicar un libro acerca de la inseguridad de los vehículos de _motor: "Inseguridad a cualquier velocidad". Esto no fue en favor de los mtereses ~e la
empresa privada y así el autor fue verdaderamente acosado por una fuma
privada productora de los inseguros vehículos de motor, ª. ~l ~ad? que
éste demandó a esa compañía por la respetable suma de vemtitres ID11lones
de dólares. Desde luego, que el demandante tuvo que vérselas con varias
contrariedades, entre otras, se le trató de seducir con muchachas ~ue habí~
sido contratadas con el propósito de atraparlo. Cuando no hay nrnguna uhlidad posible no hay servicio, como acontece en Europa,
donde los ferrocarriles están manejados sobre las bases de la empresa publica.
En la empresa pública vimos, sin embargo, dos desventajas similares: ~unque la producción pueda ser más dirigida a los deseos reales del consllillldor,
la calidad de los productos no es muy buena. Y aunque puedan dar_ ~n
principio mejor servicio, como la producción está basada en dar serv1C10,
en lugar de obtener gananci&lt;lS, el servicio dado es en muchos casos de_ una
calidad mucho más pobre. Y entonces la lucha entre las empresas pública Y
privada está llegando muy cerca a la carrera de precios. Sin embargo, hay
una diferencia:
l. En general, la empresa privad_a está adelantánd~se y g~nando Y puede
ser que por ésto en Austria, por ejemplo, haya habido recientemente una
tendencia a desocializar la industria nacionalizada. En Octubre de 1966, el
gobierno austriaco propuso una relativa al establecimient? de una ?ompa~ía
administradora para manejar líneas estrictamente comerciales: las mdustnas
que habían estado en poder del Estado desde 1946. , .
,
.
2. Pero en los campos particulares la empresa publica está_ ga~ando. en
donde los costos y precios pueden se,r llevados a un más baJo ruvel, o en
donde un mejor servicio a la comunidad es requerido, . o en d?nde es_ n~cesario obtener capital social o donde es necesario obtener objetos principiados para los cuales la empresa privada no está aún interesada.
Ger~chenkron encontró que el mayor atraso de un país se produce c~a~do
éste embarca en el desarrnllo, dejando lo más pesado a la empresa publica.
En otro aspecto, hay también una tendencia a que con e~ amn~nto del
nivel de ingreso, los gastos del gobierno, como un porcentaje nacional de

:n.

ingreso está subiendo, indicando que en el país más desarrollado hay también
una tendencia a un aumento en importancia del sector público.
Estas tendencias a resolver la lucha entre la empresa pública y la privada,
vía compromiso, en el sentido de combinarlas y llevarlas juntas, nos lleva a
los sistemas que comprenden los elementos, tanto de la empresa privada
como de la J?Ública, a los sistemas mixtos:
Formas mixtas: La lucha entre la empresa pública y la privada nos ha
conducido a una mezcla de las dos, a formas mixtas de los dos sistemas.
Como un ejemplo de ésto, puede contar el sistema de transporte público en
Nouméa, en Nueva Caledonia. Hay ciertas y muy detalladas reglas establecidas para este sistema (lo que le da un carácter público), dentro del cual
el inversionista está operando. Las reglas son: los pasajes y las rutas para
las líneas de los autobuses están dispuestas de acuerdo con un horario. La
regla consiste en que el autobús tiene que partir cuando está lleno, o diez
ininutos después de que el primer pasajero esté a bordo.
Hay una pequeña forma general para los autobuses establecida por ese
sistema.
Las ventajas de este sistema, que trabaja muy bien en la práctica, son:
El sistema es muy flexible y conveniente para el público.
No hay problemas de salarios o de impuestos de seguros, ya que el empresario toma sus propios riesgos e ingresos como un operador de taxi quien
conduce por :m propia cuenta y no muchos pagos al gobierno.
Mucha gente se inclina a pensar acerca de que variadas economías del
mundo están siendo agrupadas más cerradamente alrededor de los polos
del sistema americano de empresa privada y del sistema ruso de empresa
pública.
Más aún, dentro de los países, extremos mismos, hay ya una tendencia
hacia cada uno de los sistemas del otro.
El sistema americano de empresa privada, está basado en
- Descentralización de hacer decisiones, vía las firmas privadas.
- Libertad económica.
- Utilidades.
Hay una tendencia hacia el otro sistema. La creciente importancia del sector
público y el de una interferencia del gobierno en la economía, indica que
hay una tendencia a centralizar las decisiones de hacer, menos libertad económica y una producción dirigida hacia el interés público. El gobierno presionó a la empresa privada a mantener los precios bajos, en lugar de altas
utilidades. El incremento de la intervención del gobierno limita la libertad
económica más y más, de tal manera que mucha gente se queja de ésto. El
profesor Regan aún afirmó que la sociedad americana se ha movido hacia
un patrón socialista. ( Alguien diría socialísticamente).

557

�Y lo mismo puede verse en los países que están basados en un sistema de
empresa pública, sólo que en dirección opuesta. Aunque el sistema económico allí, estaba basado originalmente en:
- La centralización de decisión de hacer, vía el planeamiento central.
- Menos libertad económica, ya que todas las decisiones fueron tomadas
por la autoridad central de planeamiento.
- Producción para el interés público.
Hay, ahora, tendencias para incorporar en esos sistemas, elementos del
sistema de empresa privada:
- Descentralización de la decisión de hacer.
- Mayor libertad económica.
- Un mayor papel dado a las utilidades e incentivos personales.
Esto es de tal manera, que "El Economista" preguntó: ¿ Quién usa tal:'
sombrero en nuestros días? Los socialistas usan un sombrero capitalista, los
capitalistas un sombrero rojo. O, de hecho, los dos sistemas están creciendo
1
más cerca uno del otro.
Pero también dentro de los dos sistemas, hay formas mixtas. Permítasenos
considerar primero las formas mixtas dentro de la economía basada en la
empresa privada:
l. Tenemos las formas de propiedad mixta. Las compañías mixtas, pertenecientes en parte al sector público, en parte al sector privado, existen en
muchos países con sistemas económicos basados en la empresa privada, como
en Holanda y Australia. Existen en toda clase de variedades. El gobierno
tiene una participación de la propiedad y uno o algunos comisionados, en
la compañía. Esto puede ser aplicado para ayudar a las compañías privadas
en dificultades, cuando hay un interés público en conservar a la con_ipañí,a
operando, o establecer compañías con interés público por las cuales el mteres
privado no está muy interesado, o -mantener la vista pública en compañías
en las que hay también importantes intereses públicos en juego.
2. Encontramos otro sistema mixto en Francia. Hay dos formas de empresa
pública:
_ Las empresas públicas que están organizadas más o menos como el
servicio público, gas y electricidad, el sistema ferroviario; los trabajadores
son corno sirvientes civiles.
- Lo que ellos llaman régie autonome: administración autónoma. .
El director e5 completamente libre dentro de cierto marco de trabaJo. De
seguro, tiene que tomar en cuenta ciertamente el interés del público, pero
aparte de éso, disfruta de una gran libertad. Es responsable y cuando las
cosas no rtiarchan bien, podrá ser despedido.
Muchas ernoresas trabajan bajo este sistema: los automóviles Renault, los
grandes banc;s, Air France, la televisión francesa, etc. Esto se hizo en la
558

lucha contra el comunismo y para mantenerlo alejado e impedir su entrada.
Estas firmas fueron nacionalizadas y socializadas para dar cierta forma comunista, pero guardando las grandes libertades democráticas.
En la cima de ésto, el Presidente De Gaulle propuso en octubre de 1966,
los siguientes pasos en la misma dirección:
- Dar a los trabajadores voz en el manejo de las empresas.
- Darles una parte de las utilidades.
3. Otra clase de sistema mixto lo encontramos en México, que tiene una
economía basada en los principios del capitalismo y del socialismo.
Allí, el sector público incluye un número de empresas cuya propiedad es
parte pública y parte privada, pero cuyo control es público. Más aún, los
fondos del sector público encontrarnos también que se usan a menudo para
asistir esencialmente a las firmas privadas.
La Nacional Financiera, o institución nacional de financiamiento, es típica, en esta clase de asistencia. El Doctor Calvin P. Blair, dice en la publicación: La política pública y la Empresa Privada en México, que es una
"Compleja institución, la cual combina los elementos hábiles de la influencia
privada y pública. Sus deberes incluyen el desarrollo económico nacional, intervención estatal en la industria, control social de negocios y protección
general del interés público. Toma los capitales privados como sus socios y
frecuentemente los libra de una mala conducción o una equivocada dirección y regularmente presta dinero a firmas privadas y públicas dentro de la
misma industria.·
•
La "mexicanización" de la industria y la adelantada política mexicana, llevaron una entremezcla de intereses públicos y empresa privada, que pueden
contar como un ejemplo de cómo estos dos, pueden llevarse juntos de una
nueva y especial manera:
4. Otro sistema mixto, basado en el sistema de empresa privada, es el del
movimiento "sociocrático": Las Comunidades del Trabajo en Francia y en
Canadá. Estas empresas son firmas privadas, pero con muchos aspectos sociales y públicos, que están más cerca de lo mismo, corno así lo encontramos
en el otro lado de la Cortina de Hierro: Yugoslavia. Lo "sociocrático", indica el principio, que cada grupo o sociedad debe ser gobernado por los
que verdaderamente viven en esa sociedad: esto está determinado, no por
un democrático recuento de votos, sino por la discusión en el grupo. Otro
principio de estas empresas privadas, es que sus propósitos no son el de
hacer ganancias, sino hacer lo más de la mayoría de las vidas de los participantes, incluyendo muchos importantes aspectos públicos y sociales. Y ésto
es porque deberían considerarse aquí corno especiales entre los sistemas mixtos.
La meta de estas empresas para desarrollar las vidas de los participantes,
tanto como sea posible, realizando entre otras, son los siguientes:
559

�l. Incluyendo al trabajador en la dirección, (las empresas son propiedad
de los participantes), y mediante ésto interesándolos verdaderamente en la
empresa.
2. Las empresas llamadas Comunidades del Trabajo, procuran romper la
separación fatal entre el trabajo y la familia, incluyendo la vida familiar
también en la Comunidad del trabajo.
3. Aparte del trabajo profesional, se pone mucha atención a las otras secciones de la vida: deportes, juegos, teatro, educación general, etc., organizados
por el "Servicio Social".
Gracias a los principios arriba mencionados, la relación de los trabajadores
en la vida, llega a ser diferente y en el más alto sentido de la palabra,
pueden llevar a cabo una existencia más humana. Cuando visitamos las Comunidades del Trabajo, es sorprendente que los trabajadores causen mucho
mayor impresión humana y mucho menos que la de un asalariado fatigado
en la empresa puramente capitalista.
Por otra parte, dentro de la economía basada en la empresa pública, hay
también formas mixtas. Como un ejemplo, puede contarse el sistema Yugoslavo de dirección, por sí misma. Este sistema trabaja como sigue: uno
puede estar en el sector privado, si no emplea más de cinco personas. Por
encima de ese número, los negocios pertenecen al sector social, y las empresas están gobernadas en principio, por la decisión de los trabajadores.
No hay confrontación entre "propietarios" y "trabajadores", ni tampoco hay
problemas de relacioles laborales. Las decisiones de los trabajadores gobiernan el alcance y la escala de la corriente de producción. Tiene que juzgarse
acerca de los méritos de los nuevos proyectos para la expansión. El principio
básico es de que nadie puede estar tan interesado en la disposición racional
de los recursos, o e¿ inversiones a largo plazo, para aumentar la producción,
a tal grado como los productores directos, desde que su vida, trabajo y

•

futuro, depende de ellos.
Estas empresas prefieren tener algún elemento de pago como resultado y
así tienen todos los elementos de firmas de empresa privada: descentralización
de decisiones por )lacer, más libertad económica e incentivos personales.
Tienen consejos de trabajadores, sacados de diferentes departamentos. Tienen también, un consejo de gerentes, con el gerente general como presidente,
tomando decisiones por mayoría de votos; algunas de ellas regresan al consejo
de trabajadores para su confirmación.
Los consejos de trabajadores tienen voz principal en todo, también en el
nombramiento de nuevos directores.
La idea es que esas fábricas deberán producir más dinero, no principalmente para mayores salarios a corto tiempo, sino para la expansión que
traerá un mayor aumento en un término a largo plazo. Es en este sentido

560

que desean capi~lizar más; son más como empresas privadas que Comunidades
del Trabajo. Lo principal de estos dos ~pos
d e empresas es que
t'
u
ienen mucho en co~ún.. Ambas son casos fronterizos en sus sistemas pero
en la yugoslava, la direcc1ón por sí misma, el caso fronterizo en el
d'
d 1
'bli
mun o
~ a empresa pu . ca, ~s más parecida a la empresa privada que las Comum~ades del TrabaJo, rruentras que éstas, siendo un caso fronterizo, enfatizan
m~ los aspectos humanos, y es más "pública" en este sentido. y así ambas
están cruzando la línea divisoria en cierto sentido. Esto nos lleva al 'cor '
d
tr t' .
L
azon
e_ nues o ~pico: os aspectos humanos de la lucha entre la empresa pública y la privada.
, El resultado_ de la lucha entre la empresa pública y privada, es que de
e5ta ha em_ergido u~ compromiso, en el sentido de un nuevo fenómeno: la
empresa privada se identifica más a los intereses públicos, y la empresa pública
con los elementos de la empresa privada. En esta lucha los aspectos humanos
han llegado a ir más adelante. Ambos, en la empresa pública y en la privada.
En Alem~i~, por ejemplo, el trabajador ya no se asemeja a un tornillo
0 ~ '.-111ª maquma, ah~ra es más un ser humano, quien comparte la responsabilidad. en las políncas administrativas, desde que está representado en
e_l Cons~JO del Trabajo o Betriebsrat. Este principio de control conjunto ha
sido ~plicado por la Ley en Alemania, tanto en la empresa pública, como en
la privada.
Lo~ consejos de trabajadores en firmas con más de 100 obreros, están
:utonzados_ para nombr~r a 1/3 de los directores, y en algunos casos, aún
asta la rmtad de los directores. Estos consejos son elegidos por los trabajadores por una boleta secreta, y con provisiones democráticas para discutir
el ar~ento Y ~ontrarreplicar. Trabajan uniformemente, previenen huelgas,
Ydan_ nnportancia a la voz de los trabajadores, como los empleados alemanes,
que si:nten que hay que dar a los aspectos humanos, una alta valoración.
Su ~ctitud es: "Hemos aprendido que en una situación de empleo completo,
se nene que mantener a los trabajadores alegres, o ellos se irían rápidamente
con su competidor".
Lo mismo vernos en otros países. En Inglaterra se menciona en las leyes
de. ~acionalización que las industrias nacionalizadas, deberán atender a la
fehc1dad de sus empleados porque:
l. Los trabajadores contentos son más eficientes que los trabajadores descontentos.

~- La alegría de los trabajadores deberá ser un fin en sí mismo. Del
P~er argumento, particularmente, esta idea ha sido tomada en la empresa
privada, en forma especial en los países más desarrollados. Sin embargo no
mucho en los países menos desarrollados, en los que el gerente de la em;resa

561

�privada es muchas veces oscuro en sus políticas de personal, como los capitalistas del siglo XIX, en Europa y América.
Esto significa que en los países menos desarrollados, la empresa pública
tiene la tarea especial de poner un ejemplo al sector de la empresa privada,
observando y considerando las relaciones humanas más en sus políticas de
dirigentes. Esto se hizo, por ejemplo, en Turquía. Allí las empresas de la
Sümerbank y Etibank han proveído los servicios sociales de diversas clases
en una escala considerable. Cada empresa estatal, tuvo que establecer un
Departamento de Bienestar Social. En la mina de Zonguldak, los costos diarios per-cápita de estos servicios fueron considerablemente más de la mitad
de los salarios diarios de los mineros. De acuerdo con el director del Departamento de Bienestar Social, esto fue hecho así, ya que de otra forma los
mineros no irían jamás. Pero esto no puede considerarse como la única razón.
Las plantas pertenecientes al Estado también se consideraron como la mejor
forma de traer mejoras sociales a ciertas regiones.
Las críticas a dar mejores relaciones humanas a los trabajadores en las
empresas públicas, han señalado el hecho de que no es justo dar "bienestar''
a una parte de la economía, la cual dará "malestar" a las otras partes, a
los grupos, por ejemplo, que tienen que pagar por esto, tanto el consumidor
a través de los precios altos, o el contribuyente en general, que tiene que
pagar más altos impuestos. No piensan que sería correcto echar a perder
a un grupo de trabajadores a costa de otros grupos.
Contra esto, sin embargo, se ha sostenido que los beneficios del desarrollo
económico, nunca han sido extendidos sobre toda la población de un país.
Pocos, criticarían al gobierno del Sudán por destinar grandes sumas de
dinero en el proyecto de Gezira, en los terrenos en los que ciertos campesinos se aprovecharían más de éllos.
Pero este mejoramiento de las relaciones humanas por la empresa pública
en países menos desarrollados, debería ser como un proyecto piloto; algo que
debería ser seguido por la empresa privada en esos países. Y aunque esto
resultara anti-económico en un corto plazo, llegaría a ser económico a largo
plazo: si pudiera conducir, a largo plazo, a una más alta productividad.
Así, aunque el economista pudiera ver que los argumentos estrictamente económicos en contra de la prosecución de una política de "empleador modelo",
lo que está mejorando las relaciones humanas de los trabajadores, es por
todos los medios concluyente.
Pero aceptando que aquí hay una tarea para la empresa pública en los
países menos desarrollados, también está el otro lado de la moneda: aquel
de esos aspectos humanos conduciendo a un muy alto nivel del costo de los
productos. Esto nos lleva a la siguiente cuestión: "¿ Qué tendremos que ha-

cer p:rr~ dar una valorización correcta al factor humano, 0 qué tan lejos
debena rr ~~ ,empresa pública en este dar a los aspectos humanos?"
La Oorrus1on
Gh
dio
., Preparatoria para el Proyecto del Río Volta,enana
una contestacion a estas preguntas al afirmar que la empresa pública 'tuvo
que elaborar aluminio a precios que son competitivos en el mercado mundial
humanas de la producción deberían estar en anti·cipo
• '
dperoI las condiciones
di •
e ~ con c10nes prevalecientes en el país y que llevarían a mejores niveles
de ~da. Esto fue elaborado en el sentido de que los trabajadores quedaron
en libertad de llevar a sus familias con ellos, aunque esto fuere un tanto
cost~so . para una !ase de construcción de ocho años. En otro aspecto ha
las siguientes ventajas:
'
y
l. En otra _forma, habría una alta ineficiencia en el tumo del trabajo,
como se menc10na en el Proyecto del Río V olta.
Hanson menciona también que esto prevendría los males socia!es, tales
como la prostitución a larga escala.
3. Y que esto da un ejemplo al resto de Ghana.
Otra, guía de cóm~ la empresa pública debería aplicar esta regla de oro
Y de co~o dar un ejemplo de mejoramiento a las relaciones humanas con
los trab~}adores. en una forma que no aumentara mucho el costo de la
producc1on, o bien que no acarreara "males a los contribuyentes" como así
lo encontramos ~n la U.A.R. Allí, las reladones humanas con los trabajadores se han mejorado, manejando el personal una parte de las ganancias
hechas en 1-as compañías del sector público. La mayor ganancia es hecha
en una empr:~ª, en la que. se maneja más por su personal. Por ejemplo,
en 1~ comparuas que obtuvieron ganancias en el año de 1965 al de 1966
e~;edieron las ganancias del año anterior en cerca &lt;le un 10%, la distribu~
cion _al personal será a~entada e~ . un porcentaje de la mitad de las gan~ncias sobre ese 10%; s1 los beneficios fueran iguales a los de los recientes
an~s .º menos altos que el 10%, la distribución sería la misma; y si los benefici?~ resultaran menos que en los años anteriores, la distribución de los
ben:ficios sería reducida de acuerdo con el mismo porcentaje de reducción
de estos. Casos de compañías las cuales han fallado en repartir utilidades
por razones exteriores al riesgo de su responsabilidad son encomendadas aÍ
plan de Comité de Producción.
En esta fo~ma, las relaciones humanas pueden ser mejoradas, en tanto
qu,e lo~ ~rabajadores se interesen más personalmente en su compañía y sean
mas eficientes sus ~fuerzas para levantar el nivel de la producción, en lugar
de ser una herramienta o una máquina, pero en una forma que no aumente
el costo de la producción y que no traiga "malestar" en lugar de " bienestar"
a los otros grupos de la comunidad: el consumidor o los que pagan impuestos
en general.

563
562

�Conclusión:

Hemos visto que la lucha entre la empresa privada y la pública, ha conducido a nuevas formas de estructura económica: la empresa privada se
preparó más al interés público (como por ejemplo, en Francia donde las
industrias privadas están entrando en contraste, a un plazo largo con el
gobierno, observando la asignación de las ganancias productivas, entre salarios, dividendos, inversiones e investigaciones) y, por otro lado, la empresa
pública, incluyendo los elementos de la empresa privada: más libertad económica, incentivos personales y decisiones más detalladas. Esto es algo
que puede ser visto en todo el mundo; así como en los países con una economía principalmente basada en la empresa pública, como Rusia, Yugoslavia
y Egipto, como en los países con una economía basada principalmente en
la empresa privada como en los Estados Unidos, Alemania, etc., y en los
países donde existe un sistema mixto como México, Francia, etc.
Con estas nuevas formas, los aspectos humanos han venido mejorando
más, tanto en las empresas públicas como en las privadas. En la empresa
privada, dando a los trabajadores más responsabilidad, reparto de las ganancias, etc.; excitando que los trabajadores vayan con sus competidores. Esto
es particularmente válido para una economía de empleo total, en que Veynes
escribió su libro: La Teoría General de la Ocupación, el Interés y el Dinero,
y tuvo su influencia en política económica.
En la empresa pública los aspectos humanos son un fin en sí mismos, en
los países más desarrollados, como en el Reino U nido. En los países menos
desarrollados, los aspectos humanos, son de ser posibles los más importantes;
así las empresas públicas tienen que dar un empleo a la empresa privada
hasta cierto punto. La empesa privada en esos países puede llamársele,
algunas veces, como parecida, -todavía a la del siglo XIX en los sistemas
capitalistas de América y Europa, y entonces la empresa pública en los
países menos desarrollados, no solamente no debería de considerar las técnicas
productivas, sino también los problemas de relaciones humanas y políticas
personales, en los aspectos humanos. Si estos aspectos humanos fueran negados, entonces mucho daño sería hecho y los recursos muy valiosos para el
desarrollo económico, serían mal gastados y su productividad sería baja. La
gente insatisfecha, no produce tanto como la gente contenta, así los aspectos
humanos y la economía mejorarán las relaciones personales yendo mano a
mano, ambas en los sectores públicos y privados.

•

EL PENSAMIENTO ACTIVO DE MASFERRER
DR.

JosÉ

SALVADOR GuANDIQUE

San Salvador, C. A.

BAJO EL ~~To AMPARO DE HuMANITAs, tribuna continental auténtica, que
nos pemut1era desarrollar el año pasado "Vasconcelos y Gavidia", vamos
ahora a enfrentarnos al otro gran autodidacto salvadoreño, Alberto Masferrer, mucho más conocido internacionalmente que el amigo de Daría, porque debe manifestarse algo relevante: entre nosotros la cultura no ha salido
d_e los círculos universitarios ni de los grupos académicos, sino de las redacciones de los periódicos y de los hombres hechos por sí solos, a golpes de
esfuerzo y ~e perseverancia. Gavidia, Masferrer -no olvidemos a Miguel
A?g:l Gama, autor de un Diccionario Histórico Enciclopédico de la Rep~blica de El Salvador, con unos 50 tomos, entre los publicados y los inéditos- demuestran hasta la saciedad lo afirmado. Y entre Francisco y Alberto cabe establecer no sólo coordenadas y abscisas sino el inevitable paralelo -Plutarco enfermó con éste a los historiadores- y a veces la continuidad
o el contraste.1
Si Gavidia fue serenidad; Masferrer resulta antorcha. Y caminan bas~nte armónicos, también cronológicamente: V ersos por Gavidia ( 1884). Páginas_ de Masferrer ( 1893) . Arturo Ambrogi, el benjamín del Modernismo,
a qwen Lugones lanzara aquel fuetazo sangriento de "señorita azul", viene
des~ués, siendo indispensable remarcar cierta alergia de Masferrer para convert1rse en bardo de ésos, abundantes, en nuestras latitudes tropicales, quizá
por cumplir aquello de Baroja: "los poetas gustan mientras no se complican
1

P~ra muestra basta un botón: "Se encargó al señor Académico Honorario don
Gavidia la biografía de don Juan Lindo", - Revista La Universidad, enero a
J~io 1917, M emoria, p. 515. "Nueva Cultura", discurso por don Alberto Masferrer,
leid~ en la apertura de clases universitarias del año lectivo de 1924, siendo Gavidia
~residente del _noveno jurado de oratoria forense en la Facultad de Jurisprudencia.
1Los dos autodidactos orientan así la enseñanza superior!
!~CISCO

564

565

�hasta lo oscuro; porque ser poeta es muy fácil o imposible". Oigamos al
propio don Alberto : •
"Haréis mal en pensar que mis versos son absolutamente malos. No, varios tengo que pudieran entrar en docena con los de poetas contemporáneos
afamados. Siendo así ¡ qué santo me tuvo de su mano para que no los imprimiera! Siempre será un gran mérito mío haber librado al mundo, de
mis versos; tanto más, cuanto que tuve periódicos a mi cargo en épocas en
que verseaba de lo lindo". (Obras, t. II, p. 175, Universidad Autónoma de
El Salvador, 1949).
Esto contraprueba que ostentó aguda autocrítica, no exenta de saludable
sentido del humor; desde el Bravo hasta la Patagonia muchos ocultan, como pecado inconfeso, cuando llegan a la madurez, pésimos versos publicados,
irreflexiblemente, durante los ardores juveniles.2
Masferrer y Gavidia, Maestros, con mayúscula, aunque siguiendo sus personales caminos. En general se llama maestro (con minúscula) , al simple
profesor -primaria, secundaria, preparatoria-; catedrático al universitario,
al de enseñanza superior... Pero es Maestro quien enseña a los pedagogos,
cualquiera que sea su nivel. Ni uno ni otro eran oradores elocuentes ni
doctrinarios con el verbo, pero su magisterio escrito suplió tal falla. No ostentaron atractivas efigies, ni imán para frívolos o superficiales -oh, los
ademanes de Ortega y Gasset; ah, la piel nacarada y la blanca cabeza de
Irureta Goyena; sí, los gestos casi teatrales de nuestro Antonio Caso, depositando su bastón como de plata sobre el escritorio, mas los 2 salvadoreños
ilustres supieron estar a la altura de su mensaje, pese a criterios en contra.ª
Ambos contribuyeron a elevar el nivel ideológico y mental del Istmo, en
medio de los ataques bajos y de la indiferencia cretina, debiendo asentar
esta verdad amarga, a la letra del i.psoslayable Darío, en su madrileña Crónica Literaria:
"En Centro América no ha habido jamás cultura intelectual. . . Hemos
tenido, sí, y en abundancia, dómines pedantes, bachilleres atrevidos, vejigas
de ignorancia, que revientan de admiración o de envidia". Y ese apóstrofe
rubeniano todavía subsiste, si bien algo hemos adelantado. . . Y retornemos
al binomio egregio, muy eurítmico, por encima de diferencias, contadas las
En el Repertorio del Diario del Salvador - lo. enero 1906-- a p. 1356: Gracias
(versos) por Francisco Gavidia. Clemátide (ídem) por Vicente Acosta. _Rísa Ne~ra
(prosa) por Alberto Masferrer, refractario a las musas, al menos a publicar sus mspiraciones, según fiel testimonio.
• "Yo comparto la opinión de los jóvenes en lo relativo a que ninguna de las
figuras del pasado (ni Gavidia, ni Masferrer) tiene la talla de un verdade~o . ma~stro"
(Juuo FAUSTO FERNÁNDEZ, Patria y Juventud en el Mundo de Hoy, M1msteno de
Cultura, San Salvador, 1956, p. 185).
2

simpatías, ya que no faltan miopes pregonando rivalidades entre ellos cuándo se respetaron y estimaron, cada uno en su peculiar órbita desde' el co~enzo masferreriano, mejor, del espaldarazo como escritor, 'el cual corrió
a cargo del gr~ . pipil, si, bien muchos lo ignoren, tal vez debido a que
Masferrer y Gavid1a son mas fecundos que tantos anquilosados doctores. Todavía hay aquí -asentó el primero- quienes se sacan el revólver al oír
la palabra cultura. Y Castelar:. "esos países, esos países, están aún en estado
primitivo..."

lNICIACI6N

Calzada con las iniciales F. A. G. -no Francisco Antonio Gavidia sino
Francisco A. Gamboa, literato y preceptista colombiano, avecindado e~ San
Salvador por entonces-- en el Tomo V de Biblioteca Económica a su cargo
en los albores de esta centuria atómica ( 1900), al margen de 'Prosa Líric~
(ojo al matiz distintivo) leemos, con unción, un enjuiciamiento profético:
"Siete años hace que Francisco Gavidia dijo: ALBERTO MASFERRER tiene
la resolución, la conciencia plena del escritor que conoce sus fuerzas: más
aún, del hombre que analiza el medio social en que vive, mortífero para
el cultivador de las letras, y se sacrifica sonriendo. Es muy joven; su estilo
está, por consiguiente, en formación; con todo, su personalidad tiene ya sobrados contornos, líneas perfectamente claras, acento sincero, para que se
deje de comprender que está sobre los prosistas de la antigua escuela redundante e impersonal, anti-estética y anti-artística de los prosistas prosaicos".4
Y por si faltase: "Añádase a lo dicho, dos cualidades que difícilmente
se hallan en la América Latina: sensibilidad generosa y sinceridad intelectual. No hace concesiones a la moda y no cede sino ante dos poderes:
la belleza artística y la verdad trascendente. Tales comienzos aseguran un
futuro escritor que ejercerá atracción directa sobre la sociedad e influencia
poderosa en sus derroteros. No necesita tomar por guía las modas literarias:
tiene conciencia de la vei:dad estética: asido a esa áncora suyo es el porvenir".5
• Y el mismo I(ubén en sus Dilucidaciones al Canto Errante, latigueando a los farsantes, a propósito de Raimundo Lulio: "¿ Creéis que este fénix resucitado contenga
menos que lo que puede dar la percepción filosófica de hoy cualquiera de los reportes
usuales en cátedras periodísticas y más o menos sorbónicas del día?" (Poesías Completas, Edición, Introducción y Notas de ALFONSO MÉNDBZ PLANCARTE AGUILAR
Madrid, 1954 p. 795).
,
,
• Con posterioridad aparecen valori2aciones: "He oído decir reiteradamente que
Alberto Masferrer es superior a Francisco Gaviclia. Afirmar esto es revelar desconoci-

567
566

�Los acontecimientos respondieron a tal presagio. Puede aplicarse a Masferrer, a partir de la presente admonición, el epíteto de poeta del conocimiento con que Thomas Mann -el demiurgo de La Montaña Mágica- enjuicia a Federico, inmenso Nietzsche, solitario de Sils-Marías, otro poeta del
conocimiento, con o sin Zaratustra.6 Y Masferrer al igual que Ambrogi traspusiera mejor que Gavidia las fronteras centroamericanas, gracias a saber
viajar a su hora. Aquél a los Países Bajos y Sud-América; éste a Chile.
Francisco Antonio se quedó aferrado al San Salvador de sus amores, a su
polis cuzcatleca, con excepción de su efímera estancia en París, objeto de
versiones o anécdotas.7

lNQUIBTUD

Nació Masferrer -24 julio 1868- entre la montaña y una laguna: Alegría se llama dicha población, diríamos aldea, hijo ilegítimo de Leonor Mómiento de la obra de uno y de otro. No es posible un parangón entre ambos. Gavidia
está a muchos metros de altura sobre Masferrer. No hay paralelismo ni en sus vidas,
ni en sus obras. Masferrer es un gran escritor y un periodista insigne, pero carece de
la profundidad filosófica y científica de Gavidia". (NAPOLEÓN RooRÍouEz Rurz,
Gavidia y su Obra, Revista de la Facultad de Humanidades, Universidad de El Salvador, enero-marzo 1959).
• Dejemos la palabra nada menos que a Claudia Lars, poetisa cuzcatleca consagrada: "Tengo que confesar que como expresión estrictamente poética don Alberto
no me cautiva. Prefiero su más sencilla prosa al mejor de sus poemas. Es un buen
versificador, a la manera de ciertos poetas románticos ( no los mejores de la escuela).
Sus versos carecen de fluidez, seguridad y gracia sorpresiva, cualidades literarias
que le sobran cuando escribe en prosa. Sin embargo, es necesario afirmar que la
esencial expresión de Masferrer fue· la del verdadero poeta, aunque para comunicarse
con sus semejantes usara con menos frecuencia las formas de la poesía que las de
la prosa. Hasta en páginas que tratan exclusivamente de realidades amargas, luminosas señales del poeta se encienden aquí y allá, alumbrándolas mejor". (La Prensa
Gráfica, San Salvador, 26 abril 1967). Lo dicho: Masferrer, poeta del conocimiento,
no al uso.
' Con foto y muy bien adornado al estilo de la época, la vera efigie de Alberto
Masferrer en la Revista La Quincena -15 diciembre 1906-- acabado de desempacar
de los Países Bajos, donde fue Cónsul de El Salvador. Esa publicación era dirigida
por Vicente Acosta y colaboraban Gavidia, Román Mayorga Rivas, iniciador del
periodismo centroamericano moderno con su "Diario del Salvador"; Santiago l. B~rberena, ingeniero y abogado, matemático e historiador; Calixto Velado, poeta Y ~urista; y Francisco A. Gamboa, pedagogo y literato colombiano. Enviaban trabaJOS
Díaz Mirón, Dacio, Lugones, Ortega, Rufino, José Cuervo, en fin. Sus lectores se
arrebataban los números, no cual ahora, cuando las llamadas páginas culturales son
arrojadas al cesto. ¡ Ocupados los compatriotas en leer sus tiras cómicas!

568

nico. Años más tarde, ya adolescente, lo protege, al modo criollo, su padre,
Enrique Masferrer, quien lo mandara a un colegio de San Salvador para
hacerlo, siquiera, bachiller, si no doctor. ¡ Ambición de tantos y tantos señores provincianos! Pero Alberto no era para las aulas ni el memorismo. Tampoco sufría los recintos cerrados, fríos, inhumanos. Lo atrajo el bosque, la
!:anura, los horizontes. Y pronto abandona los estudios -vanos estudÍos
formales- para irse a rodar tierra, alto el corazórt y claras las pupilas, al
lado de un tío pintoresco, Miguel Mónico, errabundo y aficionado a las
peleas de gallos, digno de la pluma de José Rubén Romero, el de Pito Pérez.
Las montañas de Honduras le impregnaron el alma de silencio y grandeza,
azules, enhiestas. Los maravillosos lagos nicaragüenses, ésos del azul suave
y acogedor, a diferencia del azul cortante de Cuzcatlán que Rubén se llevara dentro, justamente para Chile, también contribuyeron a formar a Masferrer, en humano, no a lo técnico, destacándose rasgo importante: de esas
correrías no resultó ni gallero, ni bebedor, como si el moralista que ya iba
surgiendo en él, estuviese preservado de esas miserias.
Al regresar a sus lares apunta Claudia Lars -"Tolstoi, Carlyle y Henry
George son sus directores espirituales, y en ciertas doctrinas religiosas del
oriente va encontrando, poco a poco, su camino interior''. ( Algo Sobre Alberto Masferrer, La Prensa Gráfica, San Salvador, abril 1967). Mis posee
la lección del peregrinar -y no equivale al vagabundaje sin meta- ésa capaz de llenar el vacío, el ansia indescriptible que aflora, prístina, no la prefabricada de los existencialistas. Masferrer sí supo -al contrario de Gavidia- de ese temblor extraño que dejan los caminos, por decirlo con Barba
Ja~ob, mientras perfilara: "sobre todo aquellos viajes fecundos, mil veces
mejores que los libros; habló con el lirio del campo sobre la belleza y gratuidad de su vestido; habló con la raposa sobre la vida fácil y libre de quien
se contenta con una madriguera; habló con la golondrina y el vencejo, sobre la paz que infunde el aire a quien frecuenta la cima de los montes;
habló con las rocas y los arenales, con los espinos estériles y con las higueras prolíficas, con el árbol y el musgo, con la lluvia y el trueno; con todas
las cosas que se contemplan en la vida errante, si quien ambula es un poeta,
Y cada una le enseñó alguna verdad y alguna parábola" (Estudios y Figuraciones sobre la Vida de Jesús).
Las producciones literai:ias masferrerianas trasuntan acercamiento a la naturaleza, virtud infantil, y de nuevo Barba Jacob nos remarca cómo el héroe algo de niño debe de tener, ello en armonía con su sed de lontananzas,
al grado que, en San Vicente --ciudad salvadoreña, cabecera del Departamento de idéntico nombre- puso en circulación una hoja volante excitando
569

�al pueblo para organizar una Liga Nacional Defensora del Pájaro. Así era
8

Masferrer.
Va don Alberto a Chile, a Nueva York, a San José y dejó tan honda
huella que se le alinea entre los ideólogos anarquistas costarricenses, Y te~dremos ocasión de verlo, recorre Italia -país del arte, clamara Blasco I~añez- y Suiza, enviando de Ginebra colaboraciones a la Revista ~a Quincena, ágora del pensamiento centroamericano, que en 1906 anuncia s~ !legada a San Salvador, luego de habe~ sido Cón_s~ en Holand~ Y Bel~ca,
cátedras abiertas para el eterno investigador, decidido a revolucionar socialmente a este pulgarcito dinámico, varón del Istmo, independientemente de
avatares sensibles.9
No obstante, por encima d~ turbulentos recorrido_s _juvenile~ y asen~dos
periplos adultos, prosiguió su trayectoria re~elde, iruc1ada a f~es ,~el siglo
pasado, al texto de un marginal de Ambrogi, el _orfebre delJeton: Cuando
el golpe militar de los Ezeta (derrocaron al Presidente Menendez; promulgador de la histórica Constitución de 1886, apostillamos) se cr_ey~ ~as:errer
en el imprescindible deber dy hacer ostensible su protesta: ermgro, si~end_o
la huella de Gavidia de Rubén Darlo, Acosta, Castañeda..." ( El Silencio
sobre Masferrer, "D~rio Nuevo", San Salvador, 4 diciembre 1935).
y jamás olvidará nuestro paisaje -no a lo pintoresco, sino en l~ entr~ñable- el cual encierra, entre cerros y volcanes (ininterrumpido des!ile, baJo
un cielo que parece desplomarse sobre las cabezas con sus esn:ellas) si~os del
proceder estremecido que vincula lo~, f~ctores natur~les, al ntm_o s~:1al, Y el
terrible fustigador de "Patria" -penodico que era el, el-"se -~~o, fuerz,a
telúrica en contra de las lacras imperantes, a tono con su M1S1on de America":
¡ Hombres nuevos de América! Alcémonos
• El poeta y periodista Quino Caso, salvadoreño, ha laborado "Masferrer Y l?s
Páºaros", relatando este luminoso incidente. (En Torno a Masferrer. D~to. Edit.
Minist. de Cultura San Salvador, 1956, p. 153). Agregaremos, referencialmente:
p·
Salvadoreñ:S según José Salvador Guandique: "Alberto Masferrer, pensador;
igur~ G "d"a h'umarus·ta·, Juan Cotto, poeta", Diario Latino, 20 noviembre 1943,
F ranc1sco av1 1 ,
palabras liminares de Rafael Heliodoro Valle.
.
.,
• Pasados varios lustros continuaban unidos: "En segiuda aparec10 en San Salvador
el Centro Intelectual Salvadoreño (octubre 1921) co~tituido ~o~ Alberto_ Masfe~re_r,
·
Gav1·d·1a, Arturo Ambroui
o·, Juan Ramón Unarte {tnllllStrO
,
,plelllpotenc1ano
.
C F ranc1sco
en México, y allí murió, entrelineamos) , Manuel Castro Ramírez, Raul_ Andm~, a
mino Campos Jorge y Enrique Lsrdé. Dicho grupo procuraba el estudio de diversos
aspeetos cultu,rales. . ." (Valle, obr• cit -, p • 27). Nos interesa el registro de_ estasy entidades por relatores de la estirpe de Rafael Heliodoro, más allá del terruno. _ ~o
olvidaremos cómo Gavidia postuló en La Quincena ( 1903) el Ensayo de una ftlosof,a
propia o sea latinoamericana.

570

formemos en fila de combate, ensanchemos
el pecho, absorbamos poderosamente el aire
de la vida y que surja y resuene el grito de batalla.
¡ A luchar por América!
¡ A sufrir por América!
¡ A triunfar por América!

PROLEGÓMENO

Nos resolvemos por dicho titular, dada la cuestión archico~ocida: megase
a los latinoamericanos, la categoría de filósofos. Ni siquiera nos admiten como pensadores. Actitud asaz desdeñosa de tratadistas e investigadores europeos, provocando -¿verdad Adler?- un creciente complejo de inferioridad,
síndrome anunciador de graves dolencias.
Basta echarle una vista al Prólogo para Españoles (los de la raza cósmica:
Vasconcelos, Caso, Vaz Ferreira, Gavidia, no cuentan, menos Masferrer) de
La Filosofía, Hoy, por Michele Federico Sciacca -muy elogiable en otros
aspectos- pese a que desea amenguar el escozor causado por su restricción,
mediante un reducidísimo capítulo VIII, "La Filosofía en la América Latina", pp. 513-29 (Ed. L. Miracle, Barcelona, 1955), 16 parvas cuartillas
en comparación con el rico contenido de las restantes. ¿ Seguirán creyendo
allá los vituperios de Papini o los desahogos barojistas? Por mi parte, prefiero el Husserl de Caso al de Gurvitch; el Pitágoras de Vasconcelos al de
Robín; el Mínimum Vital de Masferrer al de Cathrein; el Fedón de Gavidia
al de muchas editoriales dizque prestigiosas; el Deslinde de Reyes al "Breviario de Estética" croceano... Entre paréntesis, don Alberto ostentó su
veta también de esa filosofía en pequeño, el humorismo - tal sostuvimos en
Humanitas en 1966, p. 509- y el ingeniero José María Peralta Lagos le
dedicara: "Y amable supiste esgrimir la burla fina y la ironía sutil contra
el poderoso egoísta y engreído, y manejaste con tu maestría habitual el género festivo ennobleciéndolo" (Masferrer Humorista, de "En Torno a Masferrer", op. cit., p. 191).
A quienes todavía propalan que los dedicados a empeños con la sophía en
estos meridianos -y la Sociología emerge tangencial- andamos definitivamente perdidos: "Por el contrario, como hemos indicado, la América Latina,
superada la fase preparatoria y habiendo abordado a la filosofía, manifiesta
una verdadera sensibilidad filosófica. En este sentido, repito, tiene una madurez especulativa que por ahora le falta a los Estados Unidos de América.
Desde este punto de vista, la América Latina está más cerca de la cultura

571

�occidental y más próxima a alcanzar el nivel europeo, pese además a sus mgenuidades" .10
Semejante reconocimiento del citado Sciacca -obr. cit., p. 514-- admite modalidades y temperamentos. Pero el tema a desarrollar es Alberto
Masferrer y sus proyecciones, no la querella multicomentada.
Masferrer llegó a la filosofía social, a la sociología -y son distintas: la
primera pretende reformar, y la segunda explicar descriptivamente realidades colectivas- por que le dolia su pueblo, así a Unamuno, España; vía muy
diferente que la de Caso por el derecho, como Vasconcelos; y Gavidia a través de las letras, nunca de las letrillas. De ahí que el cosmos masferreriano
o la sublime figura de Jesús, surjan un tanto exóticos para quienes se han
iniciado en las conocidas corrientes europeas, racionalistas o intuitivas, de
Kant a Bergson. Todavía en el estilo -integra al hombre, según Boileau-,
Masferrer desconoció el preciosismo, a la manera de los videntes -Pascal,
Nietzsche- porque los calculadores pulen y repulen -Sartre, Ortega-, saben
iluminar tipográficamente sus párrafos, utilizando sustantivos y verbos de
acuerdo con su peso atómico y, artífices supremos, llegan hasta teatralizar
variados recursos, labor practicada ante la admiración de los lectores, subyugados bajo la relojería azorinesca cuando huyen de las aceradas admoniciones de don Alberto. Bien apunta José Luis Martínez: "Su mensaje esencial de civilizador no sufre mella ni pierde vigor por los tropiezos de su pluma
y aún con ellos nos hace admirar más al hombre que, haciendo violencia
"' a sus propios recursos y a su tiempo, pudo legarnos un fermento de justicia
social y un impulso educativo que constituyen una lección perdurable para
nuestra América". (Introducción a Masferrer, de "En Tomo a Masferrer",
Depto. Ed. Minist. de Cultura, San Salvador, 1956, p. 78).
Dicho a la llana, sin ambages: el Maestro salvadoreño orla a los escritores vivíparos y no ovípar~s. Nunca logrará empollar por meses, pues le
urgía lanzar su mensaje, frente al cual resultan de más las coqueterías retó11
ricas. Para ser estilista le faltaron holganza y vanidad, sin olvido de que
mucha de su producción, brota de ese acoso cotidiano, del agobiante que'º "Otra característica del pensamiento latinoamericano es una fuerte necesidad de
independencia: no quieren reducirse al papel de productores de materias primas Y
de consumidores de productos espirituales. Evidentemente se trata, más que de una
realidad, de una aspiración..." (G. FRANCOVICH, La Filosofía en Bolivia, Buenos
Aires, 1945, p. 155).
11 Así trataba Masferrer a sus contemporáneos, él, a quien cobardes enemigos motejan de yoísta: "Ayer fueron dos años que falleció Don Calixto Velado. Hubo un
tiempo en que el título de Don campeaba por encima de todos. Calixto Velado era
Don. Siempre que recordamos su nombre, instintivamente, y dándole toda su romántica expresión a la palabra, decimos Don Calixto". ( Obras, ya cit., t. II, p. 22) •

572

hac:r perio~ístico: la neces~dad del editorial, esa presión de la nota inforn;anva y ~nentadora y --digámoslo pronto- el imperativo de llenar el vac10 de ~l~ redactor que no se presenta a trabajar. No alcanzaría Masf
el narc1s15:110 de recopilar sus Obras Completas, ni siquiera las Selectaserr~
su modestia llegó a admitir las censuras d I h
.
.
S b li N
e umarusta y rector de verdad
ar e o avarrete, sobre la toma de la Bastill
.
.'
· t l
¡ 12 A
a en memorable mtercambm
m e ectua .
penas sus gratuitos adversarios se atrevieron
pavorreal.
a decir que era
la llanura sin cargos públicos ni condecorac1ones
.
EnMasferrer
tr luchó desde
.
1 l;ues das. mercunal:s repúblicas, que no democracias, los exponentes d~
~ ama a ~telectua_lidad llevan agua a su molino valiéndose de la polinea o de la diplomacia o, al menos de la rectoría de la Universidad
V
c~nc~los encontró. resonancia para su prédica de la Secretaría de Ed~~aci::
Pubhca a la candidatura presidencial, pasando por la rectoría de la UNAM
Y_ ~onste que le debo un prólogo para mi "Itinerario Filosófico" (Cuarta edi~
c~ 1!63, Impr. Gute_~ber~, Santa Ana, El Salvador), siendo su rendido
a
~a or. Caso tamb1en figuró, rector del Alma Mater mexicana y dese~penara fugazmente la representación diplomática de México en Chile
N_rnguno de, esos honores le dieron a Masferrer, especie de bestia negra se~
gun
cuzcatlecos y a quien pretenden cap1ºtalizar en sus man10' ·
b los
1 retrogrados
.
ras os extrerrustas. Masferrer, con su magisterio y su acción, se mantuvo
:ntre_ dos fuego~, de car~ a todos los peligros, víctima de cualquier embosada . los de amba le odiaron por su evangelio social; y los de abajo muchas
v:ces c~eye~on que no les defendía con la suficiente entereza. En tales condiCIO~es _Jamas sabremos aquilatarlo considerándole un profesor tranquilo O un
periodista adocenado. 13

COSMOGONÍA y

ANTROPOLOGÍA

Será tarea estéril intentar la exégesis de aquel m 51gne cuzcatleco en perenne Y enconada lucha contra la mediocridad -y cuánto pesa ahora, 1967,, V
er En los Jardines de Academo por Sarbelio Navarrete Talleres G áf
e·
neros
'
r reos
ISl ' San Salvador, 1942, p. 3 5O• Por cierto Navarrete corrigió
a Ortega
allí
e mal uso del verbo periclitar, según desarrollamos en "Gavidia el Ami
d D ,p~r
t. I, not. 13, pp. 28l-2.
,
go e ano ,
13

Tal influ!ó en lo expresado por Martínez -obr. cit., p. 65-: "Al
O de
:~u~llos a qwenes llamamos Maestros de América, debe sumarse el nomb::UXe un
gmal Y profundo pensador y apóstol salvadoreño, Alberto Masferrer cuya ob
pesar de . habe
· d o h ueua d ecmva
• • en su propio país y en toda 'Centroamérica
ra, a
. r d eJa
no es suI1c1entemente conocida en el resto del Continente".
'

573

�aplastante, desconociendo: "nuestro saber es como la sombra de una nube
que el viento arrebata. Que si alzamos los ojos, ya no hay nube; si los bajamos, ya no hay sombra". Masferrer construyó su lógica, a kilómetros de la
aristotélica, de la neokantiana, de la fenomenológica, por decirlo a su giro:
"Según la pureza de tus ojos así verás. ¿Enalteció tu entendimiento y purificó tu corazón? Entonces, era verdad".
En personal vía ( Las Siete Cuerdas de la Lira, "Casa América", México,
D. F., p. 13) instaura un perspectivismo moral, por encima de críticos a
la violeta o de mentores aferrados a sus libracos, en un ambiente donde
lo preferible, en la obstusa mentalidad de los sanchos pueblerinos, radica en
repetir lo ya dicho por rutinarios catedráticos, ahitos de folletería extranjera. ¡ Inconcebible tanto coraje afrontando panurgos y fenicios! Entre datos orientalistas y modernos, cabe es Lira, flota, radical y angustioso, el problema de Dios. Masferrer, ante el Universo, persigue sus arcanos, abordando
seres y cosas exhaustivamente, emprendiendo el dilatado camino que conduce a los orígenes, en pos de las primigenias iluminaciones.
"Nada es aquella substancia única y total que llenaba los espacios antes
de que fuesen los mundos". En esa nada -acotamos--- concebida positivamente, al viso de Jaspers y no mera negación del ser, aparecen, bajo el influjo divino, dos fuerzas antagónicas: una, constructiva, que trata de multiplicarse; y otra, unitaria, pugnando por la integridad plena. Aquélla tiende
a la movilidad. Ésta a la quietud. La dualidad expuesta - recordemos al
Zoroastro nítido, fuera d~l vociferante nietzscheano-- en actividad energética convierte el Caos en Cosmos.
Este florece en 7 manifestaciones esenciales: Tierra, Agua, Aire, Fuego,
Energía, Atracción y Luz. Tales fluídos son facetas del mismo movimiento,
etéreo vibrar, "las 7 Cuerdas de la Lira Divina en la cual un artista supremo
tañe la sinfonía del Universo". Y ya sabemos, con o sin Heidegger, cuánto
en los poetas del conocimiento palpita honda y definitiva entraña.
Tan multifacético esquema rememora a los presocráticos o elementistas,
sintetizados por Empédocles de Agrigento al ofrecemos su cuádruple teoría,
simbolizada, a maravilla, sobre la cúpula del Hospicio Cabañas -Capilla
Sixtina de América- por José Clemente Orozco en Guadalajara. Masferrer desenvuelve reflexión eidética, poesía trascendente, proclive a es_s:.uelas
orientales, llegadas a Grecia bajo la avizorante guardia de Pitágoras, mejor
ritmo que número, si creemos al Ulises Criollo. Semejante intento de explicar el mundo -de Caos a Cosmos--, nada tiene ni tendrá que ver con
ningún materialismo, debido a su intocada espiritualidad.
La cosmogonía masferreriana analizada a fondo -huecas las interjecciones de hermeneutas improvisados que apenas tartamudean párrafos del salvadoreño enhiesto, incansable lapidador de los figurones que padecemos-, en

vez de. q~edar_se en una topografía cosista, llega al hombre
angustia iluminada ad1'etivó Gonz'l
' crucial aporética,
.
'
a ez y C ontreras.14
. ~oncebunos la forma del hombre -aclaró Masferre
viviente, compuesta por el cuerp
b
.
. r- Y la de todo ser
tancia anímica y por la mente o o bsu s~nc1a material, por el Alma o subs'bl
o su stanc1a lumínica El .
1
s1 e; la segunda implica
t
f
.
primero es o senun rans armarse· y la t
al b
.
tualmente hablando. O sea.. d e Ia Cosmogonía
'
a la ercera
Ant
1um, ra ilmtelec, .
en su propia senda U nam
,
ropo og1a F osofica
.
uno apoyase en la tragedia de lo p d K.
gaard, vivencia teológica, a partir de la cul a ori .
. asa o. ierk_econ su nadalogía. Masferrer luch
p
gmal. Heidegger, en brega
Iván y mucho de Aliocha h
a enKtre ellos, atormentado, con algo de
' ermanos aramazov. y por ello
p~ en su ascensión, irrequieto incurable hasta ue
' ensaya otro
desberro después de un dif' ·1
'd '
q ' al regreso de penoso
.
'
1ci recorn o entre San Marco L
c~p1ta!, desde Honduras, traidora dolencia acalló aquella v;z yer::ppa , y _esta
.
.
aso cmco
d,1as sm poder expresar, teruendo
mtactas sus facultades p
d
.
c1pulos, dos o tres, lo vieron, le hablaron. Los conoció 1:~os e_ ,s~ d_1shablarles, pero la enfermedad le hab'a
. d 1
:
sonno, quiso
El . . I '
I
qwta o a memoria de las palab
Ro;e10 "eon, ve~cido, l~oró, lloró. Prometeo estaba encadenado". (Alfo::
ac, Los Ultunos D1as de Masferrer" de En t orno a M asf errer, p. 278).

MÍSTICA

El :"'1aestro también sucumbiera a la tentación de buscar
1 . .
de Cnsto aunqu
f
.
en e misteno
. '
e en orma extraordmaria, muy distante de Renán Pa ini
Maunac.
vez cabría acercarlo a Miró, sólo que éste fue pl, f '
pd '
Alberto existencial.
as ico Y on

:ªI

"F.studios y Figuraciones so~re la Vida de Jesús" contiene --en el sentir
del pedagogo cuzcatleco Francisco Morán- "en equilib .
íf
las cualidades forro I d
.· .
. _no magn ico, todas
..
a es el escntor. su don de expres1on poética 1 dif' ·1
facilidad
de su estilo y su 1enguaje, la diafanidad de cristal que es, debe
a
1c1
.
repebrlo, su 1'deal de poeta y escritor".
.
,
,
mos
y transcribe, en apoyo de sus asertos esta luminosa estampa de María:
""D~n Alberto. Masferre~, a través ?e sus más fértiles ensayos y disquisiciones
brind,
• 0
a oporturudad ergw.da de ser siempre un inconforme de mante
r· '
y smce
· d" d ¡
,
nerse ll'llle
hitos ro, nn ien o e culto_ a la verdad -a su verdad que tenazmente contradijo háy costumbres predommantes en el medio en que le t ' · ·
nerse desa
d
, ·
.
.
oco vivir-, Y a mante'
arroJando al viento y al surco mucha simien te, que apenas ahora ngra·,o Y agoruco,
•
~
rec1en germma, y florecerá, fructificando en no leJ·ana estaci'o' d ¡
anos venidero
,
n e os
. s" • (GILBERTO GONZALEZ
Y CoNTRERAS Hombres Entre L
'
ava y Pinos,
eosta-Amic, México, 1946).

575
574

�"Por el camino polvoriento iba la joven galilea, sueltos al viento los bucles
de oro y seda, con más luz en los ojos que los zafiros del azul, más leve Y
grácil que las espigas del trigal, más jubilosa y cantarina que los mirlos, más
juguetona que la brisa, más extasiada que las alondras. Emergían de todo su
ser la sonrisa y el canto, cual si la bienaventuranza de todas las cosas tuviera en ella su manantial; como si toda aquella claridad y aquella gracia
fueran sólo el reflejo de su corazón", agregando: "no es un comentario bíblico más; es una novedosa, revolucionaria interpretación del Hijo del Hom15
bre, al nivel de la cultura y la experiencia social del siglo
•
Presionados por un Mínimum Vital muy pocos paran rmentes en este IDISticismo activo, orientador, si bien ( 1927) Julio Enrique Avila, salvadoreño
de nota, aeda, exalta la última producción: Estudios y Figuraciones 'Sobre
la Vida de Jesús. No se vaya a suponer que este volumen, por el tema que
trata, tan sugestivo y por lo mismo tan explotado, sea un libro más sobre
Cristo no • es un libro nuevo sobre el Mesías. La divina tragedia, y el esce' de evocaciones, siempre serán los mismos; pe_ro ~~y una def1nario, ' mago
nida personalidad en las apreciaciones, en el concepto filosofico, y, ~obre
todo en el estilo. Virtuoso estilo que sabe ofrendarnos lo profundo, aun lo
turbio con la fresca y diáfana sencillez de un sorbo de agua. El libro, antes
que t~do es una obra de amor. La metafísica no ha entumecido la agilidad
'
•
•
' " 16
de su pensamiento,
hondo a fuerza de comprensiva
simpatia
.
Avila insiste en el contraste entre Juan y Jesús, cuando, en las márgenes
del Jordán éste "se encuentra con el áspero asceta que predicaba pe~~encia, prescribía la repartición de los bienes y amenazaba con el externuruo a
quien no se purificara", lo que nos trae reminiscencias de la severa pelícu~a
de Pasolini, donde un marxista revive a Cristo, de acuerdo con el Evangelio

?CX" .

de Mateo.
Inmersos en la obsesión social, socialista (no comunista) de Masferrer, esta
mística, preludio de su mensaje reformador, pasa punto me~os que inadv~rtida. Desde el Bravo hasta la Patagonia, se precipitan encrrna de cualqmer
escritor de segunda o tercera fila, con tal que sea europeo, norteamericano
ruso, valgan las tendencias imperantes. ¿ Cuántos salvadoreños, no digam~s
0
centroamericanos han meditado en ese Cristo autóctono? Ya sostuvo Gavi'
, .
dia en alguna oportunidad: Hay dos peligros amagando a la Amenca nues-

1• Alberto Masferrer o La Conciencia Social de un Pueblo por FRANCISCO MoRÁN
en "En Tomo a Masferrer'', ya cit., pp. 13-50, lleva un liminar del autor glosado:
"De milenio en milenio los hombres necesitan una palabra nueva. Es la palabra renovadora y purificadora. Es como una llama que viene a con~umir todo lo que es
desecho y escoria. Es como un viento que viene a secar y airear todo lo que es
pantano y miasma,,.

1• Con

576

el título del libro, de "En Tomo a Masferrer", ya cit., pp. 177-181.

tra: "el dogmatismo, que la hace muy unitadora sin que lo sea con acierto·
desconocimiento del principio de identidad, que la hace no ver lo qu~
tiene de bueno en sí misma, y tomar como bueno todo lo de las otras razas
aunque s~a inferior a lo suyo, y aunque sea malo". Mientras tanto, el Jesú~
masferrenano duerme el más injusto de los sueños en los estantes de las bibliot_ecas, ocupados cual viven aquí por el último cuadernillo firmado por
algwen con no1;1~re y apellido difíciles de pronunciar. ¡ No faltan adoquines
que a esas estenles lecturas las consideran última palabra! Qué le vamos
a hacer...
Y_ el

_Sin em~argo, el cristianismo, por su esencia universal, animó el pensa~ento activo de Masferrer, activo porque palpita creador, no como los ponnficadores que, validos de una cátedra o de un renombre manufacturado
se llenan la b~ca rindiendo culto al extranjero sin volver jamás los ojos ~
los autores nacionales. Y éstos no facilitan la tarea: sus ediciones son parcas.
no dejan Diario -qué daríamos por uno a lo Gide o Papini, sin el deta~
llisrno de Amiel- ni correspondencia, ni conversaciones -¡ oh, fiel Eckerman! con su Goethe- ni menos Memorias. Estudiar a Masferrer como a
Gavidia ofrece múltiples incógnitas, casi irresolubles. ¡ Los centroamericanos
somos así. .. !

SOCIOLOGÍA

La disciplina bautizada por Comte confronta, desde sus inicios, peligrosas
encrucijadas. Al no encontrar compartimiento adecuado, inmediatamente se
recurre a la ciencia nueva. . . Por tanto, sus impugnadores han llegado a
vociferar que a ella arriban, sin dificultades y con elegancia, los problemas
que no admiten cabida dentro de las otras materias sociales. En Latinoamérica el confusionismo crece peor merced a esos apresurados catálogos, hechos cual si fuesen directorios telefónicos en los cuales encontramos a sujetos elevados por la politiquería o las influencias al lado de serios investigadores de esas relaciones objetivas, organizadas y activas que constituyen el
meollo de lo colectivo.17
11

En su documentada excepción a tanta bisutería -Nueva Historia de -la Sociología Latinoamericana, ALFREDO PoVIÑA- y no necesita presentació¡i - lmP,renta de
la Universidad de Córdoba, 1959, tres lustros después de haber publicado en el FCE,
México, "Historia de la Sociología Latino-Americana", encontramos un panorama bastante completo, sin rendir tnouto a oportunismos, raro caso entre los deleznables
catálogos a que nos referimos en el texto. Y, curándome en salud, agradezco las referencias a "Datos de Sociología" y a mi labor pedagógica, pp. 311-13. ¡ Los latinoamericanos vivimos tan aislados!

577
H

�Entre nosotros ciertos pedantes que ni se han asomado a los enciclopédicos -Comte, Spencer, Tarde, Gurnplowickz- y menos a los analíticos
-Durkheim, Tonnies, Simroel, Wiese- despotrican, con la audacia que da
la ignorancia, alrededor de cuestiones muy complejas, aún p~ra los entendidos. Entre estos acabados de llegar priva el menguado sentir de que don
Alberto corresponde a los parasociólogos y lo dicen a grito abierto, despectivamente lejos del oleaje socioeconómico en este continente.
Sabido 'tienen quienes bregan hace décadas entre tales escollos cómo el
drama de nuestra sociología, de la sociología centro o latinoamérica, implica
encontrar salida al dilema: O continuamos la ruta teórica europea, preocupada excesivamente de la fundamentación y del 1:11étodo_ -a veces fi~oso~ía
social normativa y no fáctica- ahora que el enc1cloped1smo e~ _Yª histona,
verificamos una serie de inquisiciones prácticas, ayunas de ambiciones meta0
físicas, estadísticas a veces, tal en Norteamérica. Así tócanse las profundidades
del debate sociológico, no sólo en su naturaleza sino en la sue~e futu:a de
la disciplina por lo menos en el aporte que es viable ofrecer, s1, sacudiendo
'
•
18
coyundas extranjerizantes, emprendembs nuestra pr?p1a ~ta. ,
Falta anotar dato evidente: en ocasiones hay meJor soc10log1a, de la constructiva, en autores que no están "profesional ni vocacionalmente" dedica~os
a dicho estudio. Ejemplos a la mano: Sarmiento, Martí, Masferrer. .. Nmguno de ellos presumió, ni le importaba, de sociólogo; tampoco ocuparo~
cátedras ni redactaron esos tristes apuntes con que muchos llenan el reqmsito pr:tendiendo ser mentores. Por consiguiente, los denominados parasociól~gos atesoran mayor alcance y agudeza que los "tratadistas" o "titulares",
incansables asistentes a mesas redondas o reuniones (sobre todo en el e~erior) entre notas publicitarias, y nunca informa~ a qué fueron, permaneciendo años y años en su teatro, inéditos sin remedio.
El Maestro no se suma a ·los ideólogos aferrados al puro conocimient~, Y
adversos a la acción• ni a los tecnócratas, que no logran dar un paso s1 n_o
van acompañados d¡ ayudantes, estadígrafos, cuadros sinópticos y demás. Oigamos a Francisco Morán --obr. cit., p. 37-: "Sorprende que. a~uel hombre sencillo sin usar estadísticas y sin asistir a congresos de especialistas, haya
alcanzado 'a golpes de amor y de intuición, no sólo una visión amplia del
'del analfabetismo en América, sino la situación exacta del homproblema
.
.
•
'd
bre, marginal de la civilización: "El que nene OJOS y no ve; nene 01 os Y
,. Amplio esto• en "Datos de Sociología" -Tipografía "La Nación", S~n S~vador,
1947, capítulo "Noción Actual de la Sociología", pp. 40-8, la cual_ ha ,sido ~1en ca. d
e
Ló EZ NÚÑEZ Horizonte Doctrinal de la Soc1olog1a Latinoamelibra a por ARLOS
P
,
His
•
1953
·
--S villa Publicaciones de la Escuela de Estudios
panoamencanos,
,
ricana
e
'
'
T bº, 1 d ta , p VIN-A So
pp. ¡ o1-4 calificándola cual "síntesis afortunada' .
am 1en a es co o
,
ciología. Assandri, Córdoba, t. I, p. 245.

~y~'::

no
Ma~ expongamos su credo social, pues lo anterior es de "Leer y
Escnbir , me1or localizable en el hacer pedagógico, aunque todo ello repres~~ta, dolorosamente, lo que Mendieta llamó la enfermedad de Centro
Amerzca,
reseñar a Pedro de Alba .• "La educac1on,
·' como f,or. y es del caso
.
mula Vltal, se volvió
cruzada
apostólica
en
la
mente
de
Alberto
Masf errer,
_
.
1vadoreno a qmen el Continente americano debe noble
maestro
sa
_
p
.
.
s ensenanzas;, ens~~or mqu1~to ,: gene~o~ dio forma a su mensaje en la proclama
sobre El M~um Vital , manifiesto revolucionario a despecho de su títul~, de ~pa~encia académica". (En Torno a Masferrer, op. cit. "La Educac1on Vitalista de Masferrer", p. 53). El 10 de agosto de 1928 un viernes
sa~to,_ apareció el Mínimun Vital. Su definición y Alcances e~ la sección
editonal del diario "Patria". Y el 15 del mismo mes, la ú!tun'a tirada.
masferreriana aflora espiritualmente, no fruto de matena·
li La sociología
,
smos mas o menos dialécticos, endemia imperante en estas latitudes, bastante agravada por los que buscan, servilmente, elogios de la izquierda. Preocupado por la lamentable situación de las clases humildes, don Alberto plant~a su mínimum vital: "La satisfacción constante y segura de nuestras necesidades primordiales", postulado básico desenvuelto en dos órdenes: derecho
P~~ el necesitado; deber para el rico. Derecho de vivir para el primero.
~mute del a~orar para el segundo. Todo sin amarguras, sin resentimientos,
sm encono, sm lucha de clases, sin barbas ni metralletas.
. Tal tesis no resulta novedosa pero el salvadoreño la defiende con brío e
lilp~lso: "El_ Estado, la Comuna, tienen como finalidad y obligación pri~anas, trabajar ante todo para que las necesidades del país sean procuradas
igualmente a todos los habitantes del país". Allí esbozó lo que rubricamos
~orno derecho al trabajo, no derecho del trabajo. En ese sentido, su vitalismo, cuya ~énesis fue cosmogónica -Las 7 Cuerdas de la Lira-, reaparece
ostentando mdudable eficacia, adquiriendo tonalidades humanitarias:
"Tratándose del niño, asegurarle el mínimum vital es apenas devolverle
el centés_imo de lo que es suyo". Y por otra vertiente: "El obrero que da
su trabajo; palabra que expresa brevemente este hecho complicado e inconmensurable: dar a cada uno la vida acumulada en sí". El trabajador ---0brero o campesino-- debe gozar antes que nadie del mínimum vital, no por
maostalinismos importados, sino, simple y sencillamente, porque hay que hacerle justicia. De esas directrices los fariseos -piénsese la época y la situación- infirieron que Masferrer era "comunista", y los que sí lo son han
contribuido a ese infundio para usufructuar su memoria, valiéndose de ella
en la tarea de cubrir múltiples penurias mentales.19
19

"En 1920, amigos de varios departamentos de El Salvador iniciaron colectas para ayudarlo ( a Masferrer) . Al saberlo, en carta fechada el 18 de agosto de aquel

579

578

'

�El Maestro -muy al contrario de tantos seudolíderes o ideólogos portátiles, que se quitan y ponen sus "convicciones" al vaivén de las convenienciasviviera y murió pobre, pobrísimo. Jamás hubiese agachado la cabeza ante
las estúpidas consignas del partido comunista, ahíto de tarados o genuflexos.
Su sociología libre, antiacadémica, espontánea era de liberación y paz, espiritualizada, no digestiva como la de tantas magdalenas arrepentidas que hoy
niegan cuanto ayer afirmaron, que hoy se someten a cualquier "orden superior", cuando ayer pregonaban la revolución mundial. El Maestro queda
infinitamente alto para las turbias maquinaciones presupuestívoras de mediocres, incapaces de pergeñar siquiera unas líneas dedicadas a su mensaje
social. 20
Lo reiteramos: la doctrina no aparece original en su fondo, mas es suya
la fuerza persuasiva, el anhelo de superación. Don Alberto luchó por volvernos menos injustos, cosechando amarguras y exilio, y superando a generaciones de literatos, se transformó en reformador, en censor. De ahí que, a
veces, salga agrupado con distinguidos anarquistas... 21
Constantino Láscaris, acucioso investigador, español que imparte extraordinaria cátedra filosófica por la Universidad josefina, en su voluminoso libro
"Desarrollo de las Ideas Filosóficas en Costa Rica", nutrido de orientaciones
valiosas, 631 páginas -1964- bajo el rubro "Alberto Masferrer en Costa
Rica", dedícale lo siguiente a p. 249:
"Ya en el siglo XIX se hicieron presentes en Costa Rica las ideas anarquistas de manera clara. Zambrano y Masferrer las dieron a conocer, y Elías
Jiménez aunque lo estudiamos en el XX, las siguió en el XIX. Pero es de
señalar una característica peculiar del anarquismo en Costa Rica: su pacifismo. Los anarquistas que vamos a encontrar fueron todos ellos hombres
año y publicada en Diario del_ Salvador, después de afirmar que estaba apto, declinó afirmando: "Yo no necesito ni puedo aceptar sino aquello que todo país debe
dar a sus hijos de buena voluntad, trabajo honesto y remuneración equitativa". JUAN
FELIPE ToRuÑo, Diccionario de la Literatura Latinoamericana. Unión Panamericana, Washington, 1963, t. I, p. 74. Ese acto, relatado por el crítico y poeta nicaragüense, doctor Toruño, gran conocedor de la literatura latinoamericana, pinta a don
Alberto cabal. Así exigió Masferrer, a ~u hora, el mínimum vital. ..
20 Ver "El Anarquismo de Masferrer" por Guandique, publicado en La Prensa Gráfica (3 artículos) mayo, 1966, y reproducido por la Revista de Filosofia de la Universidad de Costa Rica, enero-junio, 1966, pp. 183-8, donde analizamos el calificativo de anarquista pacifista que el profesor Láscaris, de dicha Casa de Estudios, atribuye al Maestro.
21 El doctor Juan Felipe Toruño, tan exacto en sus fechas, en su Desarrollo Literario de El Salvador: "El Caso de Masferrer. Alberto Masferrer ( 1868-1932) Perteneció a tres generaciones y se sobrepuso a ellas pero la de él, por la coetaneidad,
fue la que salió del 1890 al 900 y al 10" (Dpto. Ed. del Minist. de Cultura, San
Salvador, 1958, p. 337) .

580

rectos, desinteresados, embebidos de sentido social hombres convencidos de
la bondad natural del hombre".
'
Por otro _lado agrega: _"El salvadoreño Alberto Masferrer ( 1867-1932),
en su recorndo centroamencano pasó por Costa Rica donde fundó el Diario
de Costa Rica en 1885. Pero, además de esta estancia, su influencia fue
grande a ~r~vé~ de sus libros". Y cita a Rogelio Sotela: "A él se le puede
dar un calif1cativo, un atributo singular, un nombre que hace tiempo no puede
sonar: el de Apóstol. Esto fue el Maestro querido: un Apóstol del idealismo".22
Y Láscaris remató : "Varios de sus libros fueron publicados en Costa Rica
Y muy leídos. Su ideología puede verse concentrada en la siguiente frase: 'L~
palabras soberanía, independencia, autonomía, carecen de sentido para los desmedrados, para los miserables, para los mendigos'. Y claro que se ponía de
parte de los mendigos" (pp. 251-52).
Cuando, a~~ por el lo. de marzo de 1945 redactamos un trabajo, con su
nombre, y salio en Letras de México, no se nos cruzara por la mente la connotació~ que conecta a Masferrer con Calicles y Trasímaco por el anarquismo antiguo y Stomer o Bakunin en el moderno; y, con toda la estimación
merecida por el doctor Láscaris, no estamos de acuerdo. Caracteriza a unos
Y otros, individualistas o socialistas, el repudio absoluto a las normas vio-entes
-en "Dios y el Estado, el rival de Marx en la II Internacional manti:ne la
animalidad humana y la rebelión mientras Masferrer enjuicia a los poderosos,
no con afán destructivo sino reformista. Nunca hubiese concordado el cuzcatleco con los vituperios bakuninianos ("todo lo existente en el mundo
no_ es otra ~sa que un producto de la vil materia"), lanzados por aquel'
agitador terrible. Es probable: el Maestro y sus amigos, adentrándose en los
panfletos que llegaban entonces a nuestras playas, oxigenaran el ambiente,
~as dos Alberto persigue un mundo mejor, mediante la armonía, la generosidad y el bien, léxico condenado por Storner en "El Unico y su Propiedad". 23
Ello no implica debilidad, al contrario, cual inferimos de un enfoque:
Gavidia idealizaba la capital de El Salvador, San Salvador, su polis cuzcatleca, y en el famoso Panegírico la describe situada en un abismo de aire y
de luz. En cambio, Masferrer le aplicó el termocauterio del análisis realista

'

" Editara Masferrer en la patria de Juan Santamaría: "En Costa Rica" ( 1900) ;
"Pensamientos y Formas" y ''Notas de Viaje" (misma ed., 1921). Ornar Dengo, destacado educador costarricense, le dedicó "Palabras sobre don Alberto Masferrer" (La
Tribuna, No. 189, 1920); y Rogelio Sotela: "Carta..." (1933).
"' Pov!ÑA, en "Nueva Historia de la Sociología Latinoamericana", ya cit., p. 426,
Programa de Sociología Americana, Universidad de Nariño, 1947, por el profesor
IGNACIO RoDRÍGUEZ GUERRERO: "Alberto Masferrer y su obra; Francisco Gavidia y
su influjo cultural en Centro América. Sus ideas sociológicas". Pero los ignaros que
niegan a ambos ni se enteran. . .

581

I

�a través de sus protestas airadas, duras: "ésta San Salvador, ciudad de mesones, donde criaturas humanas por lo menos viven suciamente oscuramente
' (casa de vecindad)
' amaga si-'
odiosamente". Porque para el Maestro el mesón
nónimo de tuberculosis, alcoholismo, corrupción familiar. Gavidia adoraba a
esta capital como Heine a su París y tal saltó en El Encomendero. Masferrer
quizá la amó más, pero denunciando sus lacras, sus injusticias, sus lobregueces,
sus tristezas, sin que para ello echara mano del inflado lenguaje, tan grato
a quienes se autodenominan conocedores de la sociología urbana, apoyados
en el único "mérito" de pasearse cotidianamente por sus calles tripulando
raudos automóviles, a veces en amables compañías. . . Ambos dioscuros ostentaron opuesta manera de querer. Váyase lo uno por lo otro.24 Para muestra
basta un botón: en Anaqueles, Revista de la Biblioteca Nacional, San Salvador, mayo 1952 a abril 1953, conviven en dos páginas contiguas, Gavidia,
con 13 títulos y Masferrer -imperdonable- con 6, exposición que, con exigua,
nada distinguió ni a uno ni a otro. (Para el primero ver Bibliografía, en
Gavidia, el Amigo de Darío, t. II, pp. 319-412, Ministerio de Educación, San
Salvador, 1967, último libro del suscrito) .

PEDAGOGÍA

I

Dejemos el preámbulo a Rafael Heliodoro Valle: "Minoría con Voz, pero
sin Voto. Si es discutible que hay una cultura americana, con caracteres específicos, lo es más la existencia de una cultura centroamericana. Ha habido,
sí, una minoría con el anhelo de abrir las ventanas del espíritu hacia el mundo; una minoría con voz, per9 sin voto, porque -a pesar de que las constituciones políticas afirman que la república es democrática y representativala realidad ha sido la hegemonía de una casta militar o de una oligarquía".
(Historia de las Ideas Contemporáneas en Centro América, FCE, México,
1960, p. 29). Contra esos obstáculos, mejor factor, pelea, incansable, heroico,
don Alberto, en un magisterio que tantos calibraron utópico, si no descabellado. Gavidia reclamaba con urgencia desde 1903 - y lo subrayó al venir
24
Masferrer y Gavidia lucharon juntos por múltiples y generosas causas, entre ellas
el ideal de la Patria Grande. En la Primera Convención del Partido Parlamentario
(centroamericanista), el 18 de noviembre de 1894, en San Salvador, se eligió la Junta
Directiva para la Convención del año siguiente: Gavidia, jefe del partido y Masferrer, miembro de dicha Directiva. Para mayores detalles, "Gavidia el Amigo de
Darío", t. II, pp. 264-65, Guandique (Ed. Direc. Gral. de Publicaciones, Minist.
Educ., San Salvador, 1965).

582

por vez primera Vasconcelos a Cuzcatlán- una filosof'1
.
.
,
ª propia• o sea
Iatmoamencana; don Alberto encaro el asunto en otro giro dir t
b 25
"
,
,, "
,
ec o, verte ral.
Que Debemos Saber . Cartas a un Obrero" salió en 1910
·
' ·
"Por ganarse la vida
. eJ·erciendo' un r· ·
, en¡ cuyas
pruneras
pagmas:
0 ~~moore
.
destruye ru se adultera la naturaleza
mental del hombre· L os pod eres mentales
.
de un obrero son substancialmente, los mismos que los d
•
. .
e un artista o de un
hombre de c1enc1a. Tampoco se destruye ni se adultera J
a naturaleza moral
del hombre, por el hecho de ser
obrero.
En
otros
té
1lllll·
.
1
.
os, en nada re rebaja
un hombre porque gane su vida con el trabaJ·o de sus
A,
.
.
manos. s1 es que el
derecho de los obreros a mterverur en el manejo de la com 'd d
'd
,,
26
p
d
•
•
urn a no puede
ser discutI o . ¡ ue en rmagmarse el escándalo caus d 0
.
.
ª por esas admorn-.
ciones en aquellos dichosos lustros, dada la mentalidad reinante!
. Leer y Escribir. ( 1915 ) , iba dirigido tanto a los obrei,os como· a los campesmos y en especial
a los analfabetos
,
.
' pues tan candente problema obsed'1a al
Maestro.
Moran
--ob.
cit.
p.
35-: "produj·o una conmo ·,
.
non que se fue
extendiendo
como
ondas a lo
.,
.
. largo y a lo ancho del Istmo. s·m embargo la
emoc10n
colectiva no produjo
'
.
. . hechos eficaces ni movimien tos cuItura1es coordinados para amenguar s1qwera la mancha afrentosa de est
b'
.
m~a~
figuran en
d
. la zona negra del mayor índice de analfabe•:sm
..., o enel muno
No fue smo hasta 1945, tres décadas después de la primera bli •, d ·
"L
E 'b' "
d
. .,
pu cac1on e
eer y sen .ir , cuan o se ermtto la .,Ley .de Alfabetizaci·o'n, en Guatema1a,
punto de partida
y norma de una acaon sistemática de cultunz' ·, d
.
moo em
1
grupos margmales".
Educador popular y no dómine cabra ni el horrendo Mr Bla k d ·
, M •
"I
.
·
c , escrito por
uan
•
J R amon ohna: a rmtad de los salvadoreños no saben leer. . .,, gritara
l
e Maestro
sacudiendo
el yermo
.
,
. cultural de entonces, y Je debe h aber atra1'do
las iras de
algun
subsecretano
.
. .
. celoso de sus funciones· Aquel!a voz se apago,
en el
desierto
y
todo
s1gu1era
igual.
No' no todo' pues abundan Ios metecos que
.
reruegan de Masferrer, alegando que era un ignorante, que rn· s1qwera
· •
se
doctoró,
que no tuvo "cartón" de bachiller cuando Barcos, Heliodoro V alle
.
TeJera lo enumeran entre los Maestros de relieve continental. El
d'
.
"
. .
segun o
-ob. cit., p. 102- : Al contemplar el paisaJe de la educación en Centro•• Hu.manitas - 1967"Vasconcelos y Gavidia" pp 69 70 do d
.
.
. .
'
· · ,
n e re1atamos el
encuentro del Ufues Cnollo con el gran p1pil. Entonces Gavidia re d, 1 b .
fil oso'f'1co 1atmoamencano
•
•
d e La Quincena, concomitante con uno dcorI o e · tra ªJº
.
· d ¡ Fil f'
H.
, .
e ngerueros en
s~ H ~t~r:'1 e a
oso ,a e~ ts~anoamerica. En la Revista Abside -1942- todavia dmg¡da por don Gabnel Mendez Plancarte habíamos ya tratad
fundamental.
o este aspecto

"" El suscrito
presidió la
, .
. J?rimera comisión elaboradora del Proyecto para promu1.
gar
un
Cod1go
del
TrabaJO
( 1947-8) que no llegaría a los hechos • Hasta hace pocos
_
.
anos tiene El Salvador tal cuerpo de leyes. ,

583

�América entre los educadores que escribieron se divisan cinco de primer
orden: los salvadoreños Juan Ramón U riarte y Alberto M asferrer; los costarricenses Roberto Brenes Mesén y Ornar Dengo; y el guatemalteco Juan
José Arévalo". 27

'

Y Tejera -Masferrer y el Mínimum Vital, de "En Tomo a Masferrer",
p. 233-: " El maestro salvadoreño Alberto Masferrer fue el apóstol en América del movimiento para asegurar a todo trabajador un mínimum vital".
En Gavidia, el Amigo de Daría, t. I, Cap. "El Clamor de la Sangre", p.
278, sugerimos un programa de filosofía latinoamericana, destacando principalmente a los mentores que dejaron obra escrita. Bajo Concepciones Autóctonas, enunciamos: La Filosofía Propia o sea latinoamericana por Gavidia.
Espacio-tiempo histórico en Haya de la Torre. Este Pueblo de América, según Germán Arciniegas. La ideología de Carlos Mariátegui. El Mínimum
Vital de acuerdo con Alberto Masferrer. El Perfil de la Cultura en México,
'
a cargo de Samuel Ramos. Y desde pronto la Raza Cósmica de Vasconcelos.
Sería interesante que los estudiosos volvieran los ojos a estas abandonadas
regiones, dando una tregua a sus continuos escarceos alrededor de pensadores
extraños.28
Luis Alberto Sánchez, ¿Tuvimos Maestros en Nuestra América? Raiga!,
Buenos Aires, 1956, p. 157, emite opinión sobre aquel asunto de poeta o
prosista, ya examinado: "Si juzgamos con cuidado caeremos en la cuenta
de que la prosa de Darío, Nervo, Gómez Carrillo, Ventura. García Calderón,
Díaz Rodríguez, Barrios, Prado, Reyles, Reyes, Zaldumbide, Rodríguez Mendoza, González Martínez, Arévalo Martínez, M asferrer, Larreta, y -last but
no least- Vargas Vila, la prosa posee un encanto único y menos imitable
que el verso. Los cuentos de esa generación no tienen par en el idioma; en
r. A diferencia de la mayoría q"ue se la pasan muy a gusto, Masferrer aprovechó
su consulado en la Revista de la Enseñanza (enero 1915); está "Leer y Escribir",
Roma diciembre 1913; y Florencia, enero, 1914.
28 '
En su renombrada Columna de Humo, RAFAEL HELIODORo VALLE: "Hay un
pequeño gran país: El Salvador. Tierra natal de pensadores como Alberto Masferrer
y Salvador Guandique y de poetas como Francisco Gavidia, Alberto Guerra Trigueros
y Claudia Lars. Es el país más trabajador que hay en Centroamérica y uno de los
más poblados en el hemisferio. (De ABC, México, D. F., 24 de julio de 1956. Reproducido por Opiniones, Ministerio de Educación de El Salvador, 30 de octubre de
1962).
Guerra Trigueros sustituyó a don Alberto en la dirección de "Patria": Resistir,
muchachos de eso se trata, que en Patria siga viviendo Masferrer. Que siga vibrando
en nosotro~ el temblor estelar de su esperan2a, que en nosotros siga ardiendo la viva
llama de su fe, que fluya siempre en nuestras venas la roja sangre de su unive~al
amor. (Guerra Trigueros, "Masferrer se ha ido", de En Torno a Masferrer, ya cit.,
p. 263.

584

cambio, las poesías sí". Tal juzga a los arielistas. Figura Masferrer; se le
olvidó Gavidia, cual les pasa a casi todos los exégetas, sin mengua que en
otra ojeada, el crítico peruano atribuye la abundancia de cuentistas en ~tas
latitudes a pereza mental. ..

PERIODISMO

Comenzaremos por pie de grabado: "Don Alberto Masferrer, quien tan
brillantemente ha representado a El Salvador, con el cargo de Cónsul general en los Reinos de Bélgica e Italia y que dentro de breves días estará
entre nosotros, después de más de dos años de ausencia". Era la bienvenida
al futuro Apóstol, de acuerdo con Sotela. Y no podemos menos que evocar
el consejo dado por Paul Valéry a Miguel Angel Asturias: "vuélvase para
su tierra, sólo allá logrará escribir sus obras verdaderamente grandes", comprobando la necesidad del arraigo para el escritor de estirpe, no el cronista
volandero, ni el snob de las letras o el diarismo, y cuántos de ellos sufrimos
bajo vistosos disfraces.
El Maestro era lobo viejo en achaques periodísticos, mas fue en "Patria"
donde encontró su instrumento divulgativo. A cinco centavos ejemplar, se
agotaba el tiraje: la gente quería leer su editorial. Allí vio la luz, un viernes
10 de agosto de 1928, su Mínimum Vital. Cedamos la palabra a Rafael Antonio Tercero: "Desde el primer número Patria produjo acaloradas discusiones, en las Ciatensas -los viejos autobuses-, en los intermedios de las
funciones teatrales, en el mesón y en las iglesias, en el profesor de instrucción
elemental y en el catedrático universitario, en la señora del mercado, en la
matrona de los comités benéficos, en el ministro de Estado y en el Agente
de Policía. En el Valle de las Hamacas, el pueblo estaba sintiendo uno de
aquellos temblores destructores (San Salvador es ciudad de sismos, agregamos, relatados por Darío, Barba Jacob, Barón Castro). El asombro solamente dejaba su lugar a otro asombro por las múltiples campañas emprendidas en Patria". ( Masferrer, Un Ala contra et Huracán, Dpto. Ed. Ministde Cul~a, San Salvador, 1957, p. 80-1). De ahí una nota póstuma: "Patria es Masferrer y Masferrer es Patria".
A pocos cabe aplicarle lo de Bernard Shaw a Frank Harris: "La querella
de las proezas personales queda para los chicos de las escuelas. Para el hombre adulto, el interés de la lucha reside en las absurdas vicisitudes de la campaña". Nadie más empeñoso en batallas ganadas y perdidas que don Alberto.
Y Patria, en sus manos, transformose en defensor de las causas populares,
justas, gran creyente en la humanidad, si bien cedió en cierta coyuntura al
585

�escepbcISmo: Nadie en la vida -ni aún la madre-,/ nos llega nunca a
contemplar/ en el secreto inexpresable/ de nuestra íntima verdad./ Y es
porque nadie se desprende/ para internarse en nuestro yo/ de su interés m
de su orgullo/ de su amistad ni su rencor. ..29
El pensamiento activo halló fórmula mágica en su periodismo -y éste
muscula el estilo, según Gallegos Valdés- cuando, paradójicamente, el doctor Raúl Andino: "hombre manso y de pocas fobias, tuvo un franco y sincero
horror por el per;odismo, sobre todo por el periodismo profesional, Y sin embargo quizás a pesar suyo, como otros grandes escritores y pensadores de su
talla, un gran periodista ocasional, apostólico y romántico, que no conceptuaba a los periódicos como empresas comerciales o políticas de publicidad. .."
(Maestros Salvadoreños-Alberto Masferrer, Periodista, de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 249) Don Alberto, mosquetero del periodismo, periodismo
de luminoso combate; evangelizador, no politiquero; ético, no mercantilista;
ideológico, no publicitario, aunque en sus primeros ímpetus redactara El
Indice ( 1893), defendiendo la candidatura del general Rafael Antonio Gutiérrez para la presidencia de la República.
Al redactar sus editoriales, acosado por las exigencias de las rotativas, carente del "archivo maravilloso" con que contó Heliodoro Valle, señor más
del espíritu que de la letra, amo de las ideas, nunca lugar de citas, hombre
de todas las horas, a lo Gracián, luchó con su demonio interior, con sus ideales
redentores, sin lograr dominarlo por completo. Alentó en él querer poner de
pie lo que andaba de cabeza. Y por eso idolatraba al cíclope de Ambato: "Yo
quiero los genios a lo Hugo, a lo Cervantes, a lo Montalvo, sobre todo a lo
Montalvo".
Pero el diarismo masferreriano articuló algo trascendente -lo aprobaría Salvador Borrego--, no ese otro, efímero, estupendamente descrito: "Captar el
momento en que el hombre solemne dijo una perogrullada, sorprender esa
mariposa instantánea que riega tesoros áureos en el aire de la noticia volandera es una aptitud sólo ganada por quienes captan el matiz nuevo de las
cosa: y lo entregan sobre el papel para deleite de los que cultivan el jardín
milagroso de lo que pasa y se borra con la emoción del siguiente día". (He.. El fino aeda Serafín Quiteño: "Hay algo más importante y más hondo. Lo
que nosotros llamamos conciencia poética. Lo que otros llaman hechizo, _inspiración
-en un sentido de acatamiento a las voce$ de lo alto. Y no sólo en el mstante de
ponerse a la obra, sino en todos y cada uno de los actos d~l vivir.. En ~te sentido
Masferrer fue es, un auténtico poeta. En primer lugar, advierte ba¡o el signo de la
palabra viva. 'En segundo, usa de preferencia los recursos del sentimiento. En_ t:rcero:
Masferrer siempre dice algo. Esto es fundamental. Nunca se puso. a escn~1: para
ser glorioso ni con esa ambición infantil de dejar obra". ( "Personalidad_ Poetica de
Alberto Masferrer; Maestro y Apóstol", de En Torno a Masferrer, ya cit., p. 163).

586

liodoro Valle, Columna de Humo, "Dario de Yucatán" abril 17 de 1956)
Don :Alberto. radiografió un pueblo, todo un pueblo, el s;lvadoreño, el centro~
~encan~, sm detenerse en burilar entrevistas-retratos, a lo Gómez Carrillo,
So~ Redly Y el mismo Rafael. Los atormentados, los obesos, tales místicos
~ac1dos para d~senca~en~r- tormentas sociales, carecen de momento para exquis~teces, en ocasiones s1banticas. Su periodismo no era entretenimiento ni lucro
sm~ cruzada. Hacía ~~lí su ~t~ratura salvadora, no como aquellos que apen~
sostienen la colaborac1on cotidiana, fatal grillete.
Alguna .v~ Vier~. Altamirano, director de El Diario de Hoy, comentando
uno ?e rms li~ros d1Jo que allí salía el pensador atropellado por el periodista.
Pense para m1 sayo: ¡ qué bien! Nada más aburrido que el escritor almidonado, siempre de etiqueta, buscando la palabra bonita. En eso Masferrer
con sus_ con~uos anatemas en contra de los pedantes, ha sido guía de l~
generaciones mtelectuales salvadoreñas.
Por 1912, lo encontramos escribiendo en La Reforma, Santa Ana, dirigida
por el doctor Est~~slao Pérez, médico de muy buena ilustración, gran conocedor de
clas1cos; desde 1915, ya en la capital, en Actualidades, que
cubre 20 anos, a cargo de Salvador Martínez Figueroa; también en San
Salvador, en Revista Científico-Literaria, timoneada por Rafael García Esc~b~r, 1929; en_ La Simiente, Zacatecoluca, a cargo del doctor Ramón López
Junenez, en~c1and? ,algunas de sus incontables actividades en ese renglón,
mas en Patna localizo su verdadero púlpito: "A don Alberto Masferrer se
debe, sin duda alguna, la discusión y planteamiento del escabroso tema soci~l. Desde las columnas de Patria señaló con valentía, los desajustes económicos de las clases salvadoreñas y algunas soluciones que, aunque no fueron
de carácter técnico, sí fueron expresión de un nuevo humanismo social"
(Italo López Vallecillos, El Periodismo en El Salvador, abundante en re~
feréncias3º acerca del Maestro, Ed. Universitaria, San Salvador, 1964, p. 297).

!ºs

Y así: Los Obreros Unidos, Redactores y Editores Alberto Masferrer y
Salvador R. Merlos -26 mayo 1918- Impr. y Encuadernación J. B. Cisneros, donde el segundo analizó "Los Fines del Actual Movimiento Obrero"
Lumen _:_lo. Agosto 1926- conducida por Quino Caso, el de la Liga e~
defensa de los pájaros donde tanto colaboró don Alberto. Y de nuevo Lónez
Vallecillos, obr. cit., p. 346: "Los más grandes periodistas salvadorefios ~ertenecen al diarismo comprendido entre 1873 y 1924. Con las proyecciones y
30

Muchos de esos conflictos sociales provienen aún de la colonia, cuando no hubo
clases sino estamentos, es decir, grupos cerrados, herméticos, sin capilaridad social ni
oportunidades para intercambios: chapetones, criollos, mestizos, ladinos, indios v negros. Tal tesis sostengo en "Presbítero y Doctor José Matías Delgado" -el Hidalgo
salvadoreño y centroamericano-, Ministerio de Educación, San Salvador, 1961, cap.
Estamentos, pp. 77-106.

587

�los raros casos casi actuales, de Alberto Masferrer, Alberto Guerra Trigueros
( sucediera a ~quél en Patria, interlineamos) , y Carlos, B~uer Avilés que, hicieron diarismo de magnífica factura, concluye el mas mteresante penodo
de la prensa salvadoreña. Lo que produce después, con todo y el caso e~traordinario de Napoleón Viera Altamirano, es periodismo de naturaleza diferente". Notable fue la labor masferreriana en Diario del Salvador Y Su
Repertorio, animado por aquel insigne periodista y poeta, Román Mayorga
Rivas, y allí editorializó Barba Jacob, todavía Ricar~o Arenales. .
,
En 1921, se reúnen Masferrer y Juan Ramón Unarte para editar El Dia.
Patria tendrá perennemente una significación muy restringida y muy concreta: significará en primer lugar y sobre todo, la Vida de los Salvadoreños
que viven actualmente. El escudo, la bandera, los próceres, los antepasados,
las guerras con los vecinos, Atlacatl, la mitología india y todo lo demás que
forman el "ayer", pasará a segundo término, por interesante que parezca.
Sin duda, no negaremos el pasado, ni olvidaremos que es la semilla de que
ha nacido el presente. Sólo que, urgidos por la necesidad, y dándonos cuenta
exacta de que estamos viviendo horas de peligro y de dolor, se~ros ~e. que
no nos importa más que nada "ser nosotros mismos, como realid~d viviente
y actuante", concorde con las modalidades e inspiraciones del ambiente mundial nos veremos obligados a concentrar todas nuestras fuerzas en torno
del 'momento que se llama hoy, y a enfocar todas nuestras luces sobre los
hombres, "sobre los salvadoreños que están viviendo en ese momento".31
Esto representa su manera de practicar sociología concreta desde la red~cción. A diferencia de lamentables desorbitados, enfermos por numerosas mfluencias extralógicas puntuadas, al rojo vivo, en las imitaciones de Tarde.
Allí encontrarán los investigadores y también los egresados de la Escuela
de Periodismo materia digna de sus afanes, en vez de dedicarse a encuestar
-valga el terminajo- dóciles cual algunos de sus p~ofesores_ a los patrones
importados, no para adaptarlos ni mejorarlos sino copiando, eJemplo, penoso,
de manía extralógica.32
n Estos enfoques activistas nada tienen en común con la campaña desatada por
1 antipatria en El Salvador pugnando por desprestigiar a nuestros próceres -:-Delado, Ar ce, Can-as, Menéndez, los Ao,1ilar
los Villacorta- tildándoles •como añileros
0 ga
'
d ·
ambiciosos bajo el pretexto de una interpretación sociológica de 1~ mdepen ene•~·
Masferrer 'siempre estuvo lejano a las maquinaciones de los apátridas que todav1a
hoy pretenden usufructuar su nombre Y prestigio.
.. En el Centenario de la muerte del Padre Delgado, la Universidad de El _Salvador
celebró una sesión pública el 12 de noviembre a las diez horas en el_ Paran~~: II.
Síntesis Histórica, política y social de Centro América por do~ Francisco GaV1~1a. Y
hay luto universitario por la muerte de los doctores R~ael V1ctor ?astro, Gu'.11e~o
González y don Alberto Masferrer. Este "siempre lucho por la eqwdad Y la Justicia
entre los hombres". (Rev. La Universidad, junio 1933, pp. 149-50).

588

PRODUCCIÓN

Están por hacerse las Obras Completa de Masferrer, las cuales abarquen
siquiera sus libros y folletos. La recopilación de sus microensayos y artículos
periodísticos sería labor de romanos. Regístranse dos intentos: Obras Completas, San Salvador, Tipografía la Unión, 1945 (2 Tmos); y Obras de Alberto Masferrer, San Salvador, Universidad Autónoma de El Salvador, Talleres Gráficos Cisneros, mismo año (3 Tomos), pero ni éstas ni aquéllas
cumplen a cabalidad, si bien las últimas agrupan sus trabajos publicados
en Costa Rica libros o folletos, nada de diarismo, que es donde anida el
pensamiento activo del Maestro. La bibliografía anexa a En Torno a Mas!errer, consistente en 27 títulos, tampoco resulta acabada.
El reconocido crítico mexicano José Luis Martínez distribuye, obr. cit.,
p. 70, lo publicado por Masferrer "en las siguientes seccit&gt;nes, de muy diversa calidad y significación: a) doctrina social o programas civilizadores;
b) escritos filosófico-religiosos; c) obras literarias, y d) artículos misceláneos.
Sus escritos más importantes y a los que debe Masferrer su prestigio intelectual son los de carácter social. El primero de ellos, ¿Qué debemos hacer?
( 1910), es también el primer esbozo de la doctrina social y cultural que
desarrollara en su obra posterior, penetrado -como lo ha señalado Moránde las ideas tolstoyanas acerca de la justicia social, de la educación y del sentido religioso de la vida. Es particularmente notable este ensayo por cuanto
coincide con el programa que hacia los mismos años perseguía la Revolución
Mexicana ( 1910) y se anticipa a un objetivo que ha venido a intentarse en
otros países años más tarde, la afirmación que formula Masferrer de la urgencia que existe de emancipar la tierra, ya que esta liberación vendrá a
complementar la abolición de la esclavitud, infecunda hasta ahora y mientras no sea abolida la esclavitud de la tierra" Obras, ya cit., t. I, p. 102).
Y destaca enseguida el Programa de Masferrer para alfabetizar a esta América nuestra, en proceso de desarrollo, no sub-desarrollada: "formulado en
1915, desgraciadamente no va a ser escuchado desde luego y sólo comenzará
a convertirse en tarea nacional para varios países hispanoamericanos a partir
de la iniciativa mexicana de Jaime Torres Bodet ( 1944) , y aún será adoptado,
posteriormente, como uno de los objetivos educacionales básicos de la UNESCO. Masferrer advirtió toda la magnitud y todos los aspectos del gran problema, insistiendo sobre todo, en que no será posible la regeneración y la
justicia sociales de los pueblos hispanoamericanos -y especialmente de El
Salvador- mientras no se dé al pueblo el mínimum del pan y de la letra.33
33

Cuando Torres Bodet difundió a los máximos autores iberoamericanos en aquella trascendental Biblioteca Popular, durante el régimen del General Avila Camacho,

589

�Y Humberto Díaz Casanueva -considerado por León Felipe uno de los sobresalientes poetas chilenos contemporáneos: "Junto a Rodó y su generación
de arielistas hay en América otros hombres dilectos menos elegantes pero más
esenciales. Puedo citar entre ellos a Carlos Vaz Ferreira, Alejandro Korn,
Alberto Masferrer. Todos ellos identificados por una común aspiración ética,
ordenados por la misma independencia de espíritu, obsedidos por los múltiples
problemas de su medio". (El Pensamiento vivo de Masferrer, de "En Torno
a Masferrer'', ya cit., p. 157).
En el primer rubro señalado por Martínez, Claudia Lars enuncia: "¿ Qué
Debemos Hacer? (Cartas a un obrero"), Leer y Escribir, La Cultura por medio del libro, El Dinero Maldito, El Libro de la Vida, La Doctrina del Mínimum Vital; y en el segundo: Estudios y Figuraciones sobre la Vid(l de
Jesús, Helios, Las Siete Cuerdas de la Lira, Ensayo sobre el Destino. (La
Prensa Gráfica, San Salvador, 26 abril, 1967).
Lo reiteramos: sus Obras, por verse, aunque las antologías de Martínez
y de Morán indican el rumbo, que ojalá llegue a puerto durante 1968, el
de Alberto Masferrer en El Salvador, pulgarcito de América, pueda que recuerden su inédita labor.. .
Era el cuzcatleco muy apreciado por los ideólogos aztecas: "En 1930 fue
nombrado socio del Ateneo el ilustre pensador mexicano don José Vasconcelos. . . El 12 de diciembre de 1933 fue honrada la tribrma del Ateneo con
la presencia de don José Vasconcelos, uno de los pensadores y escritores
más famosos del continente. Habló acerca de su lejana juventud en el México de la Revolución y tuvo frases de encomio para los Ateneos y Universidades... Cuando terminó su interesante disertación, manifestó que desearía contestar cualquier interrogación que le fuera formulada en relación con
los temas tratados. Uno de los_oyentes le pregrmtó su opinión sobre Alberto
Masferrer, contestando Vasconcelos que nuestro don Alberto pertenece al
grupo de pensadores que trabajan por humanizar la cultura y el arte, extendiéndose en otras consideraciones relativas a la obra de Masferrer". (Ramón López Jiménez, Síntesis Histórica del Ateneo, Rev. Ate1teo, diciembre
1962, p. 34).

DESENLACE

Dej~emos para otro minuto los tremendos reveses acaecidos al Maestro
ª p~ur_ de la campaña en favor del ex-presidente Araujo, de quien fu~
pa~ti~a~~o, Y
le~antami.ent~ comunista de ingrata recordación. Rodríguez
Rwz. Despues ~o la orgia sangrienta de 1932, que todos conocemos.
Masf~~rer, desengan~do, mordido por la soledad y sus recuerdos, está en
el exilio. Se ha rendido en la lucha, pero siempre grande sabe aceptar la
?errota". (Ob. cit.~. Ya la ~arca lo rondaba, y tal vez en aq~ellos días aciagos
~petrara, a lo Rilke, monr su propia muerte, una muerte derivada de su
vida. ..

ª;

Inolvidable testimonio al fallecimiento del ,salvadoreño rebelde:
"San Salvador, 8 septiembre de 1932. Señor Ministro: Tengo la honra
de _e~resar ~ Vue~tra Excelencia, por instrucciones especiales que acabo de
recib1: ?e rm Go~1emo, los sentimientos de condolencia de México por el
falle~~ento del ~u~~e salvadoreño señor don Alberto Masferrer, cuy~ desapanc10n tanto s1grufica en los anales de la vida social de esta herma
R. epu'blica. ~l rogar a Vuestra Excelencia se digne aceptar estas manifestana
c1on~ de pesame, aprovecho la oportunidad para reiterarle las seguridades
de nn más alta y distinguida consideración. Alfonso de Rosenzweig Díaz".
. Oigamos~ Claudia, en s~ Responso: "Diré por fin tu voz, tu voz clamante,/
siempre abnendo la _luz, siempre adelante,/ ¡ cristiana voz de ríos infinitos!/
Voz que suena perdida y dolorosa,/ que no encuentra silencio, ni reposa¡
y está sufriendo en un ciprés de gritos.
'·

BIBLIOGRAFIA
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Económica", tomo V, San Salvador, 1900.
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23 agosto 1956.
'
'
AMBROGI Arturo, El Silencio sobre Masferrer, "Diario Nuevo", San Salvador 4 diciembre 1935.

siendo aquél Secretario de Educación Pública, hubo el proyecto -auspiciado por Rafael Heliodoro Valle- de que el suscrito formulara el prólogo, las notas e hiciera la
selección para dedicarle un volumen al artífice del Mínimum Vital, pero no se llevó
adelante dicho proyecto...

590

591

�PROLEGÓMENO

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593

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GuANDIQUE José Salvador, Presbítero y Doctor José Matías Delgado, MllllSt. de Educación, San Salvador, 1961.

EL PENSAMIENTO ECONOMICO DE
JOSE JOAQUIN DE MORA
DR. ROBERT s. SM!TH
Duke University
Durham, North Carolina
Estados Unidos de Norteamérica.

I
EL FENÓMENO QUE EN LA actualidad se denomina "brain drain" (drenaje intelectual) tiene antecedentes en la España del siglo pasado. Por falta de
oportunidad de contribuir con sus luces a su propio país, los emigrados españoles se fueron a enriquecer las letras y las ciencias en otras partes. Hoy
día la emigración intelectual se debe a la disparidad de la remuneración
económica entre un país y otro. En las primeras décadas del siglo XIX,
el español emigró por discrepar coh el sistema político, mayormente cuando
-como en el reinado de Fernando VII- el quedarse en casa hubiera significado la ejecución de una sentencia de encarcelación o de muerte.
El destierro de José Joaquín de Mora no es un caso excepcional, bien que se
trata de una odisea que le lleva a seis países en Europa y América. En todas
partes dejó las huellas de su incansable afán de escribir, redactar revistas y;
fundar colegios. Mora, dice su biógrafo, "vivió y murió con la pluma en
la mano". 1
Nacido en Cádiz en 1783, Mora salió de España por primera vez como
prisionero de guerra; y, casándose con una francesa, vivió en Francia hasta
1814. La Crónica Científica y Literaria de Madrid, fundada en 1817, representa su primer ensayo de periodista. Aunque fue comisionado por el rey a
Liorna para estudiar el mecanismo de un puerto franco, en 1820 vio con
' MIGUEL Lms AMUNÁTEGUI, Don José Joaquín de Mora: A.puntes biográficos
(Santiago, 1888), p. 11.

595

594

•

�agrado la resrauración de la Constitución, intitulando a su revista El Constitucional. Pero ésta terminó su vida breve en 1823, cuando Mora en unión
de tantos otros perseguidos huyó a Inglaterra.
Ya en Londres, se encontró con José María Blanco White, redactor de
El Español (1810-1814) y luego colaborador de Rodolfo Ackermann en la
publicación del periódico Variedades, o Mensajero de Londres ( 1823-25) .
Mora entabló amistad con Blanco White y Ackermann, y los tres se dedicaron
a divulgar a lo largo de las antiguas colonias españolas los conocimientos
útiles a su desarrollo político, científico, y cultural. Mora, con el apoyo de
Ackermann, inauguró el Museo Universal de Ciencias y Artes ( 1835-26) y
redactó el Correo Literario y Político de Londres ( 1826), periódico éste iniciado para reemplazar a Variedades. 2 Entre muchos escritos de Mora en
este período cabe destacar su Catecismo de Economía Política,ª uno de la
serie de catecismos concebidos por Ackermann "a fin de propagar los rudimentos del saber en la América Española".
A fines de 1826, Mora se marchó de Londres con rumbo a Argentina, invitado por el Presidente Rivadavia. A poco de llegar, se encargó de la
Crónica Política y Literaria de Buenos Aires, siendo su colaborador el italiano
Pedro de Angelis. Suspendida esta revista por suprimirse la subvención gubernativa, Mora salió para Chile. Ya había recibido del Presidente Pinto una
bolsa de viaje y la oferta de ayuda financiera para dos proyectos, la fundación del Liceo de Chile y la publicación de El Mercurio Chileno. Mora
redactó el periódico, con la colaboración del Dr. José Passamán; escribió en
gran parte la Constitución de 1828; y fue declarado ciudadano chileno · por
voto del Congreso.
El Mercurio Chileno sobrevivió poco más de un año (lo. abril de 1828
a 15 de julio de 1829), y cuando la guerra civil derrocó a los liberales, Mora
fue preso y desterrado al Per6. En este país ganó la cátedra de filosofía en
el Colegio Militar y participó en el programa de enseñanza libre del Ateneo.
La oposición del partido conservador fue motivo de otra emigración. A invitación del Presidente Santa Cruz se trasladó a Bolivia para ocupar una
cátedra en la Universidad de San Andrés y tomar la dirección del Colegio
Normal de la Paz. De nuevo los elementos conservadores lograron desterrarle,
y en 1836 se encontró otra vez en Lima, en donde redactó El Eco del Protectorado. Volvió a Bolivia en 1837, y después de servir de secretario particular al Mariscal Santa Cruz fue nombrado cónsul y agente confidencial de
2 Sobre la plétora de publicaciones españolas en Londres en esta época, véase Vicente
Llorens Castillo, Liberales y románticos: una emigraci6n española en Inglaterra (Mé-

xico, 1954) .
• Londres, s. f., 1826.

596

la Confede:~~ión Perú-Bolivia en Inglaterra y Francia. Llevado a la Euro a
por esta nns1on, Mora no se encontró en Sud América cuando I d
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o uc1on de la Confederación En 1839 estando
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en nres
ernuno e m1tivamente sus relaciones americanas.
,

~Después de una ausencia de veinte años, Mora regresó a España en 1843
ano en
que se public'o D e la z·b
. su princ1·pal b
z ertad del comercio
b ,
cues...
, ·
,
orasore
wones econonucas.4 Con la colaboraci, d p d d
redactó la R .
.
.
on e e ro e Madrazo, Mora
euista Hupano-amerzcana, cuyo único tomo se publicó
M d 'd
en 1848. Se le nombró cónsul español en Londres en 1856
~~ a n
drid en 1864.s
, Y muno en Ma-

Las, principales fuentes para . estudiar el pensamiento económico de José
Joaqum de Mora son: el Catecismo de economía política varios artí'cul
El M
· Ch·¡
,
os en
ercurio
z eno,6 y De la libertad del comercio. Cabe decir que esto es
• Sevilla, 1843, y México, 1853.
• Para los datos biográficos y bibliográficos de Mora he consultado las · ·
obras. M GU
L
A
,
'
s1gu1entes
•.
I
EL UIS MUNATEGUI, Don José Joaquín de Mora: Apuntes biográficos
(SantJago, 1888); DOMINGO AMUNÁTEGUI SoLAR, Mora en Bolivia (Santia O 1897).
EsTuARDo
' d e Mora en el Perú: cartas al Mariscal
g ' Santa'
. NÚÑ EZ, D on Jose' ,Joaqum
~;uz (~una, 1961); C~~ FEux TRioo, "José Joaquín de Mora, secretario privado
1 manscal Santa Cruz , Kollasuyo: revista mensual de estudios bolivianos, año II
(enero,. 1940), :5-59; PEDRO PABLO FiouEROA, Diccionario biográfico de Extranjeros
en C~1le (Santiago, 1900J, pp. 15~-154; JosÉ DE MESA y TERESA GISBERT, José
Joaq~m de Mora, secretario del Mariscal Andrés de Santa Cruz (La Paz, 1965); Epistolario: ca_rtas_de Don José Joaquín de Mora a Don Florencio Varela", Revista Chilena de Histona y Geografía, L (1926 ), 35-64· RoBERT M WILL "T.h e Int d 1·
f CI ·
.
'
·
,
ro uc 10n
0
assical Economics into Chile", Hispanic American Historical Review LXIV
( 1964), 1-21. Otros apuntes biográficos y una crítica de la carrera lite;aria de
Mora se encontrará en Billy David Trease, "José J. de Mora a Spaniard Abr d"
(Ph. D. dissertation, University or Michigan 1953 )
'
oa
• L
,
,
.
os artículos sobre temas económicos publicados en El Mercurio Chileno son
los siguientes :
Núm. l (abril, 1828), pp. 5-25: "Economía política: del crédito público, de su
naturaleza, de sus ventajas y de sus principios".
Núm. 2 (~a~o, 1828), pp. 53-62: "Economía política: de los sistemas de hacienda".
Núm. 3 (Juruo, 1828), pp. 101-116: "Economía política: contribuciones".
Núm. 4 (julio, 1828) , pp. 149-171: ''De los bancos de descuento y circulación"
Núm. 5 (agosto, 1828), pp. 197-207: "Aduanas: artículo primero".
Núm. 6 (septiembre, 1828), pp. 245-268: "Aduanas: artículo segundo".
Núm. 7 (octubre, 1828), pp. 327-331: "Banco nacional".
Núm. 9 (diciembre, 1828), pp. 389-408: "Puertos francos" y "Crédito público".

597

�sólo una pequeña parte de los libros, artículos, traducciones y obras literarias
que se deben a la pluma fecunda del ilustre gaditano. Mora no era un economista de profesión, pero tuvo el mérito de comprender la senda que seguían los economistas más destacados de su época y el don de poder organizar
sus ideas en la forma apropiada a su amplia divulgación. Además, destaca el
fin didáctico de sus escritos económicos. Dijo a los chilenos que el motivo
de los artículos sobre economía "no ha sido tanto ilustrar sus principios como
propagar su afición" .7
Mora llama a la economía "la ciencia social por excelencia y antonomasia".
No obstante, siendo una ciencia "nacida casi en nuestro tiempo, no posee
todavía sino un reducido número de reglas fijas y seguras". En otro lugar
trata de la economía política y la estadística comercial ("lo que antes se
llamaba aritmética política") como dos "ciencias que todavía se hallan en
su cuna". En 1929 esbozó un plan para recopilar la estadística geográfica,
demográfica y económica de Chile, la cual podía proporcionar al gobierno
y al pueblo las mismas ventajas que recibieron los ingleses de los datos publicados por la Board of Trade. En otro lugar, lamenta la falta de datos
sobre la agricultura y dice que lo que necesita Chile es un investigador como Arthur Young para "reducir a cuadros metódicos la estadística rural".
La ciencia de las cosas, "he aquí, pues, el gran tópico de la medicina social
moderna".8
En el Catecismo Mora hace hincapié del fin práctico de la economía y censura a los que dudan "que se debe dar el título de ciencia a una colección
de documentos para cuya inteligencia basta sólo la facultad de raciocinar".
Está convencido de que en el mundo económico, igual que en el físico,
hay "fenómenos que preceden a otro, y cuyos resultados pueden calcularse
con más o menos exactitud". El Catecismo lleva un apéndice sobre la enseñanza de la economía, y la "prueba de las ventajas que produce el estudio
Núm. 11 (febrero, 1829), pp. 521-527: "Del comercio de libros en la América del Sur".
Núm. 14 (mayo, 1829), pp. 662-668: "Economía política: bancos" y "Comercio:
interés del dinero".
Núm. 15 (junio, 1829), pp. 677-684: "Comercio".
Núm. 16 (julio, 1829), pp. 725-761: "Economía política: aplicaciones de algunas
verdades de esta ciencia a la situación de Chile" y "Comercio".
Los artículos sobre "Comercio" en junio y julio de 1829 reseñan el libro de ALEXANDRE Mo&amp;EAU DE JoNNES, Le comerce au dix-neuvieme siecle (2 vols. París, 1825).
1
El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829.
• liJl Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829. Adam Smith, dijo. Mora,
"no hubiera podido formar una sola idea exacta sobre el asunto que su geruo profundo abrazó. . . si no hubiese hallado un conjunto inmenso de noticias verídicas
sobre todos los resultados que habían producido en su país los diferentes ramos de
trabajos útiles".

598

de la economía" se refiere al "profundo economista Ricardo, que supo ganar
medio millón de libras esterlinas, empleando el fruto de sus meditaciones
en las especulaciones de la bolsa".
Este encomio de David Ricardo fue superado por su elogio de otro economista inglés, Jonh R. McCulloch. En Londres Mora tuvo la oportunidad
de conversar con McCulloch, quien "pasa por el mayor economista de la
épo~ presente". Inglaterra, "tan fecunda en hábiles economistas", ha producido a Adam Smith, "el padre de la economía política", a Malthus, a
James Mill y otros de la "escuela liberal económico-política", distinguidos,
"no sólo por sus vastas y laboriosas investigaciones, sino también y aún en
más alto grado, por la agudeza, vigor y exactitud de sus argumentos, lo
que se entiende fácilmente al considerar la formidable masa de abusos y
preocupaciones que han tenido que combatir". Por su papel en el movimiento
librecambista en Inglaterra, el "inmortal Huskisson" se cuenta "entre los
más ilustres bienhechores de la humanidad".9
El pensamiento económico de Mora es ecléctico. En el prospecto de un
curso de economía política para el Liceo de Chile propuso un temario basado en las obras de Smith, Say, Ricardo, Storch, McCulloch y Jovellanos.
Además de este famoso asturiano, Mora cita a Pablo Pebrer,1º uno de los
"más profundos y liberales economistas" de España; pero parece singular la
falta de una referencia a Flores Estrada, Canga Argüelles y otros emigrados
españoles que se encontraron en Londres con Mora en 1823-26.
Para Mora la ciencia económica está dividida en cuatro ramos: producción, distribución, cambio y consumo. En cuanto a la producción, los factores
más importantes son el capital y la acumulación de ahorros, "sin los cuales
no puede haber capital". Aunque, según Mora, la prosperidad de la agricultura es inseparable de la de los demás sectores de la economía, la tierra
es el "manantial inagotable de toda riqueza que existe y circula en el globo".
Sigue no sólo a Quesnay sino a Smith al declarar la superioridad de la
agricultura: "si pasamos a examinar las ventajas de la agricultura respecto
a los otros géneros de trabajo, y en cuanto a la cantidad de sus ganancias
líquidas, hablando en general y prescindiendo de las excepciones ocasionadas
por una prosperidad hija del momento, no hay duda que la primera de las
• De la libertad del comercio, pp. 78-79.
Por la referencia en uno de sus escritos a la Casa de Comercio de P. Pebrer y
Cía., parece que Pebrer fue un comerciante residente en Inglaterra; pero hasta ahora
no he encontrado otros datos biográficos. Publicó en Londres varias obras, en inglés
y en español; pero su Coleccwn de memorias y documentos sobre la situaci6n econ6mica de la nacwn española, sus rentas, recursos interiores y exteriores aplicables a
la extinción de su deuda total con aumento de la riqueza pública. . . se publicó en
París ( 1834).
10

599

�artes es igualmente la más pingüe en retornos. Adam Smith, cuyas opiniones
pueden ser controvertidas o modificadas, pero que raras veces se engaña en
materias de hecho, calcula el valor de la renta territorial en una cuarta parte
cuando menos del producto del trabajo empleado en el cultivo. Jamás...
ha dado ni dará tan rica reproducción la misma cantidad de trabajo empleado en las manufacturas".11 Pregunta Mora, a qué se debe el crecimiento
económico tan rápido de los Estados Unidos, y contesta: al "producto neto
mucho mayor que en el país más rico de Europa". Fue un error suponer
que la agricultura no es susceptible de adelantos tan "importantes e ingeniosos como la industria" .12
Por otra parte Mora, lo mismo que Jefferson en los Estados Unidos, está
convencido de que los ciudadanos de un país agrícola son inmunes de los
vicios de una sociedad industrial. Así, "bajo el punto de vista moral" debe
preferirse la agricultura. ''Debemos, pues, contar entre las más felices prerrogativas de nuestro país el que la mayoría de su población pertenezca a la
clase menos expuesta a corromperse ...y sería doloroso que los intereses de
esta preciosa mayoría se sacrificasen a las quimeras impracticables de los
fomentadores de 1a industria..." .13
En cuanto a Chile, Mora declara que su "verdadera riqueza. . . está y
estará por muchos años consignada en la agricultura". Pronosticó una gran
expansión de la exportación de productos alimenticios y de materias primas, a condición de que el gobierno y los hacendados implantasen las mejoras precisas para salir de la "situación presente de atraso y rutina".14
Mora encuentra en la obra de Moreau de Jonnes la explicación de la superioridad de la agricultura inglesa sobre la francesa: en aquel país la agricultura emplea más capital que en éste, y la exportación de los productos
agrícolas produce el capital necesario.
Sobre el régimen de tenenciá de la tierra eI pensamiento de Mora parece
equívoco. Entró en una polémica con Juan Egaña, portavoz de los ricos
hacendados y defensor de los mayorazgos chilenos. El mayorazgo, según Mora,
fue el "único resto que habremos conservado de nuestra antigua 'Servidumbre". Siendo la falta de población el "gran vacío de la prosperidad de Chile",
n El Mercurio Chileno, 1 julio 1828.
España, por desgracia, realizaba un producto neto de la propiedad territorial
mucho menor de lo que debía esperarse de "una tierra tan fértil y de tanta variedad
de frutos preciosos" ( De la libertad del comercio, p. 54). Más adelante Mora reconoce la "falsedad" de un principio fisiocrático, ya que es cierto que "la naturaleza
ayuda tan eficazmente al manufacturero y al comerciante, como al propietario y al
labrador" (pp. 58-59).
" El Mercurio Chileno, lo. septiembre 1828.
" El Mercurio Chileno, lo. de julio de 1828.
12

600

el remedio. obvio, sería el aumento del número de propietarios, "cuya primera
conse:uencia sena la concurrencia de vendedores y la haja de los precios"
Efe~tJ.~amente, la Con~titución_ de 1828 abolió los mayorazgos, pero el re~
sen~en_t? de los duenos de tJ.erras vinculadas fue uno de los motivos de la
expatnacion de Mora.15
. Eg¡m~ sostuvo que los fundos de mayorazgo "eran los que se hallaban meJ~~ cultivad~s" en Chile. Mora no lo negó, pero declaró que "la acumulac10n_ de la nqueza territorial en p ~ manos... sólo puede ser útil cuando
c~a de ~r~nte con la acumulación de la riqueza mercantil O industrial".
Asi, no vacilo en encomiar al Duque de Northumberland el mayor hace _
dado del Reino Unido, que "cultiva sus tierras con el :Uás sabio esmer:
~ ha ga~ado premios en las sociedades científicas, por la perfección que h~
mtroduc1do en muchas operaciones de la labor".16 Luego en 1843 ll
1 "di
..
,
,aIDaa
~s . ar entes panegmstas de la subdivisión de propiedades territoriales"
v1c_t1mas_ d~' una "~al ent:ndida filan~opía". Aunque en algunos países el
latifundio ha servido a vmcular la nqueza en manos improductivas y estéril~", la agri_cultura en gran escala es, por regla general, preferible. "Cien
fracciones contiguas ~e terreno, distribuidas en cien distintos propietarios, no
prod~cen t~ta cant~dad de frutos, ni frutos tan varios O perfectos, corno
reuru~as baJo un rmsmo propietario". Le faltan al pequeño campesino la
capacidad de hacer experimentos, perfeccionar los instrumentos de labor
emplear ~áquinas, y aprovecharse de otros "poderosos estímulos", que sir~
ven a meJorar la explotación agrícola. En fin, recomienda "un sistema de
inquilin~to puramente feudal, más preservado de aquellos abusos", que dice
haber visto en algunos países sudamericanos. En este sistema "el inquilino
posee todas las ventajas del propietario pequeño, sin ninguna de sus desventajas".11 ¡ Parece que habla Egaña!
En la economía de Mora la población juega un papel tan importante como
el capital. Consta por "regla conocida que la población crece a medida que
crecen los medios de subsistencia". Además, según Mora, es una "ley constante de la fuerza procreadora del hombre", que la población crece en razón
de su aglomeración. Las ventajas de una nutrida población se encuentran en
la frecuencia y estrechez de relaciones, los estímulos de un continuo roce y
comunicación, y la comunidad de intereses y necesidades. Al contrario, en
las poblaciones esparcidas a grandes distancias "los estímulos del trabajo se
desvirtúan, la acción del trabajo y de la inteligencia se aísla, se debilita y
'º RicARDo DoNoso, Las ideas políticas en Chile (México, 1946), pp. 81-84 y 131-135.
He buscado sin éxito la Respuesta a la memoria sobre los mayorazgos de Chile, obra
de Mora citada por Donoso.
16
El Mercurio Chileno, 15 de junio de 1829.
11
De la libertad del comercio, pp. 45-51.

601

�se entorpece... y aún la religión misma se pervierte y se enfría". La sociedad
que ofrece la mejor posibilidad de asegurar la estabilidad política es la que
"cuenta entre sus súbditos numerosas clases de gentes acomodadas". Es fácil
deducir de estas y otras páginas de De la libertad del comercio que la filosofía de Mora es lejos de ser igualitaria.
Dándose cuenta de la controversia maltusiana, Mora opina que "Irlanda
y España bastarían para que se pusiesen de acuerdo los antagonistas sobre la
imposibilidad de explicar con una palabra enigmas tan oscuros y enredosos.. .
Por más que digan Mr. Malthus y sus sectarios, el principio productivo de la
especie humana está muy lejos de inspirar el menor recelo en la Península;
y por más que argumenten sus contrarios, este mismo principio se opone a
la felicidad y a la riqueza de los Irlandeses". Mora fue movido a deplorar la
mortandad infantil "verdaderamente extraordinaria" en algunas regiones americanas debida a "la escasez y mala condición de los alimentos"; sin embargo, '"los matrimonios son allí notablemente fecundos". En el Museo Universal, comentando el aumento de la población inglesa (14.5 por ciento de
1801 a 1811, y 18.0 por ciento de 1811 a 1821) llamó esta estadística "el
barómetro indudable de la prosperidad de una nación". En fin, si el censo
registra un aumento demográfico, "no hay duda que hay aumento en los
productos. Si se prolonga la duración media de la vida del hombre, claro es
que hay mejora en su condición, en los alimentos, en las habitaciones, en
todo el mecanismo del orden social".
Denunciando la preocupación mercantilista de acumular los metales preciosos, Mora observa que su mayor o menor abundancia en una nación
"no la hace más rica ni más pobre, que la abundancia de algodón, de cueros
0 de cacao". Es la doctrina que le enseñó Smith: "no hay cosa más común
en todas partes que aquel coi:itinuo clamor de que no hay dinero. La moneda es como el vino, que no puede menos de parecer poco y escaso a todos
aquellos que no tienen con qué comprarlo, ni crédito para que se les
dé fiado". También cita un autor francés para el efecto de que "deplorar
la escasez del numerario... es una necedad".18
En El Mercurio Chileno Mora expone cinco "reglas generales sancionadas
por el consentimiento uniforme de los más sabios economistas", a saber:
1) una nación no debe desear una mayor suma de dinero ci:culante que
lo necesario para sus cambios interiores; 2) la falta de numerano puede suplirse por la mayor actividad [ejemplo: velocidad] de. la moneda exist~nte ;19
la mayor velocidad es efecto del aumento de trabajo, que trae consigo el

~umento de la pr~duc~i~n y la mayor frecuencia de cambios; 4) una cantidad de moneda msufic1ente llega a ser suficiente por su repartición entre
los_ que más la necesitan para "fecundar empresas productivas"; 5 ) este
f~liz re~~ltado "puede obtenerse fácilmente con la creación de bancos de
cuculac1on, descuento y depósito''.
, Pe~~ en seg~da Mora ase~a a sus lectores que las reglas son aplicables
solo para naciones que han cunentado su riqueza pública, y que han tomado el puesto que les corresponde en el mundo fabri.l y comercial". Chile
todavía se halla en la primera de las dos etapas en la vida nacional O sea
en la etapa en que "el dinero fecunda todas las fuentes productivas". Prueba
de l_a condición primitiva del país fue la "escasez dolorosa" del dinero (en
sepqembre de 1828), que "condena al reposo y a la parálisis de capitales inmensos, terrenos fecundos y minas inagotables". Y en mayo de 1829 Mora
escri?ió: "la escasez de numerario ha llegado a un punto increíble". Así, se
admite. que la. escasez ~one~a es al~o diferente de la escasez del vino, y
que bajo las circunstancias Chile necesita "el gran arbitrio del crédito" sea
en la?orma de billetes de banco o por préstamos. "No hay duda que p~ada
la cns1s actual el papel tendrá un giro mucho más seguro y frecuente".
Luego, informó a los "especuladores" chilenos de la baja del tipo de interés en Europa, protestando, sin embargo, que la economía continuaba en
auge. "Si el interés baja, no es porque faltan modos de especular, sino porque todas las especulaciones hallan alimento". Por desgracia, persistía ]a
diferencia "enorme" entre el tipo de interés en Europa y en América.20
En fin, Mora no tiene una teoría monetaria coherente. Dice que el dinero
puede ser un "instrumento peligroso" si circula en "mayor cantidad de la
que necesita para fecundar el trabajo"; pero, ¿ qué cantidad es demasiada?
Una menor cantidad se necesita si hay "mayor actividad de la moneda existente"; y, según Mora, "una de las verdades más luminosas de la economía
política", es la relación entre la cantidad del dinero y los precios agrícolas.
Debido al influjo del tesoro americano a España, los productos industriales
"no experimentaron una notable subida de precio, pero la de los frutos de
la tierra fue desproporcionada". Pero Mora descubre que el alza de los
precios favorece el ritmo de la producción, un factor que puede contrarrestar la tendencia hacia la inflación.21
Hay casi la misma contradicción en la doctrina de Mora sobre la libertad del comercio. En el Catecismo declara que "si una nación importa más
que exporta, ganará ; y si exporta más que importa, perderá en el comercio
exterior". Aquel feliz éxito ha de realizarse por la abolición de los derechos

,. El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828.
,. Sobre este punto Mora ofrece el ejemplo de Inglaterra, en donde las transacciones
mercantiles suman .e 132 por cada libra de numerario circulante.

20

:n

El Mercurio Chileno, lo. septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
El Mercurio Chileno, 15 de mayo, 1829.

603

602

I

�sobre la importación. La libertad del comercio es un axioma fundado en
las "propensiones irresistibles del corazón humano" y representa el "triunfo
de la inteligencia sobre los intereses torcidos". Después de referirse al "célebre filósofo" norteamericano, William E. Channing, quien recomendó que
se cerrasen de una vez todas las aduanas desde Maine hasta Luisiana, Mora
propone que "quémense en la plaza pública los aranceles". También secunda
el optimismo del mismo Channing, cuya opinión en 1841 fue que "la libertad del comercio, que tanto progresa actualmente en la opinión, es otra
gloriosa prueba de la tendencia de nuestro siglo a la universalidad".22
La política librecambista proporciona el mayor beneficio a la agricultura,
respecto de la "imposibilidad de fomentar la agricultura cuando no se franquea la importación, para que en cambio se franquee la exportación de sus
productos". Para Mora el comercio exterior, igual que el interior, es nada
más que la extensión del benéfico principio de la división del trabajo. El
trueque de los productos de dos países significa que en ambos el trabajo
queda mejor remunerado. La salida del oro y la plata del país que los produce sólo significa que dicho país tiene una ventaja comparativa en la explotación de sus recursos minerales.
Mora censura a los industrialistas de Cataluña por su "espíritu hostil" al
librecambio, prueba de la "incompatibilidad de los intereses de los catalanes
con los de la mayoría inmensa de la nación". Refiriéndose a los "colosos
de industria" en Europa, opina Mora que sería difícil demostrar si crecieron
a causa de la protección aduanera o a pesar de ello.23 No pasa por alto las
repercusiones fiscales de la política aduanera. En primer lugar, llama a las
aduanas "el ramo más costoso del sistema de hacienda", ya que una alta
proporción de los derechos cobrados ha de gastarse en mantener una administración costosa, si se incluye al personal necesario para descubrir el fraude
y perseguir al contrabandista. ·(De paso Mora observa que "el mismo Smith,
que con tanta vehemencia ha combatido la severidad de las leyes fiscales,
no desdeñó aceptar un empleo en las aduanas de Escocia"). Además, "el
principio de los derechos altos es nocivo al tesoro", es decir, los ingresos tienden a hajar con el alza de los derechos. 24
" De la libertad del comercio, pp. 32-33. Los discursos del teólogo Channing citados
por Mora son los siguientes: "The Union", publicado en 1829, y "Address on the
Present Age", escrito en 1841. Se encuentran reimpresos en The Works of Wm. E.
Channing, D.D. (11th ed., Boston, 1849) , I, 333-367, y VI, 147-182.
" Mora anticipó que los derechos ingleses sobre la importación de cereales desaparecería "ante los universales clamores de la nación" y los "gigantescos embates de
la Liga de Manchester", tal como efectivamente se realizó en 1846.
u De la libertad del comercio, pp. 29-31. Curiosa es la apología de Mora por el
contrabandista, "un buen miembro de la sociedad si los reglamentos de su país no

604

C~~do entra a tratar de la política comercial de Chile Mora
modificar
su doctrina profundamente. El M ercurio
. Ch·¡
' d
tiene que
. .,
i eno a opta una pos1c1~~ actua~ente muy defendida por los países en vías de desarrollo. cada
nac1on " neces~t a de una economía política peculiar a su existencia". 2s· Pero
en el pensamiento de Mora la solución no es la industrialización. Pese al
costo de .transp?rte, las manufacturas europeas han de resultar más baratas
Y de ~eJor _calidad que las producidas en el país. Se ofrece por eJ·empl0
las teJas chilenas, " porosas Y 1lenas de materias heterogéneas"
'
de mod0,
que
'
d no •sirven .a "preservar las casas de las lluvias" • El " vergonzoso
atraso"
sta
e e _m~ustna, es ?tra ,~rueba de cómo la falta de competencia, nacida del
P:?tecciorusmo, suprune la propensión natural del hombre hacia la perfecc1on .~e su~ facultades". En cuanto al paro de las operarias de los "toscos telares , ~uJeres que ganan "un jornal mezquino", Mora declara que el ensanchamiento de los ramos de exportación abrirán nuevas oportunidades de
empleo. 26
La ~icultura será la f~ente d: la mayor parte de las divisas que han
~e realiza1:5e en el comercio exterior de Chile. Pero no se olvidará de la
nqueza mmeral, sobre todo el cobre, que "ha empezado y continúa prosperand~ en su carrera". Calcula Mora que la demanda del cobre es "muy
sup~nor a l~~ medios ~c~ales de satisfacerla" y que "el comercio extranjero
de unportac1on es la uruca causa del incremento que ha recibido esta mercadería". En cuanto al cáñamo lino lana harinas vino hierro y "otr
. . .
'
'
'
'
'
os
mfm1tos ramos de exportación", Mora piensa que se ha demorado su desarrollo por falta de capitales. Dedica dos artículos en El Mercurio Chileno a
~,ª crítica del _libro de Moreau de Jonnes para recalcar la idea de que
solo el comercio puede conducir a Chile al alto grado de prosperidad".21
E~ vis~ de lo e~u~to arriba, resulta extraño que Mora quiera "preser:ar' a C~le de la nvalidad ~xtranje~~ en el mercado de productos agrícolas,
por m~d10 de derechos de rmportac1on que, sin embargo, no comprometan
la sub.sIStencia pública en tiempos de escasez y malas cosechas". Además
se~ Mora, es preciso mantener las aduanas y tarifas de géneros indus~
tnales, "como un mal necesario, preparando la época en que esta parte de
hubieran convertido en crimen la acción que sin la declaración del fisco no podría
merecer tal nombre".
"' El Mercurio Chileno, 15 de julio, 1829. En una nación puede haber hombres estudiosos y aplicados que entienden a fondo "todas las doctrinas que se han imaginado
desde Smith hasta Macculloch, y sin embargo es cierto que no habrá en ella un solo
economista capaz de redactar un decreto útil al país". Claro está que Mora no está
hablando de Mora.
"' El Mercurio Chileno, lo. agosto y lo. septiembre, 1828.
21
El Mercurio Chileno, 15 de junio y 15 de julio, 1829.

605

�las contribuciones públicas ocupen un puesto secundario en la escala de
nuestros ingresos". Hace falta un "hombre público bastante ingenioso y entendido, para reemplazar las sumas que producen al erario los derechos de
importación por otras contribuciones menos erizadas de peligros y menos
fértiles en desastres y miserias". En todo caso, los derechos deberán ser
"suaves", no excediendo del 15 por ciento, sobre "aquellos objetos que hacen
agradable y cómoda la vida, y que nuestras circunstancias no nos permiten
elaborar".
Tratando del sistema impositivo en un principio, Mora acepta los preceptos de Smith, aunque trató de añadir "otros preceptos no menos justos"
de Sismondi: que el impuesto recae sobre la renta y no sobre el capital;
que la renta se distingue del producto mismo; que siendo la contribución el
precio de los goces que el gobierno asegura, el que nada goza, nada debe
contribuir"; y que la contribución sea más moderada sobre "riqueza fugitiva".28 Le pareció que la mejor forma de tributación sería por impuestos
sobre la renta de la tierra o bien sobre el arrendamiento de las fincas urbanas. Se refiere, con aprobación, a la "única contribución" que "no estuvo
lejos de ponerse en práctica" durante el reinado de Femando VI. Desgraciadamente, a causa de las "vastas e imperiosas necesidades" de la hacienda
española en 1843, no bastaría "ningún sistema de contribuciones exclusivamente directas". Así, llega Mora a concluir que la "riqueza mercantil contribuye, como todas las otras, al sostén de las cargas públicas". Recomienda
la exención de los jornaleros "porque disminuyendo las ganancias de la clase
más pobre de la sociedad", disminuye el ahorro -lo que parece ser una perspectiva demasiado optimista de la contribución de los trabajadores a la formación de capital. 29
Utilitarista como Bentham, Mora creyó que el fin de la sociedad es la
mayor felicidad del mayor número. Pero la felicidad sólo se consigue bajo
un régimen de libertad. En un artículo sobre "Jurisprudencia", declara que
"la libertad purifica unas instituciones, de las que saca toda su fuerza vital.
No es posible concebir un régimen libre en que estas funciones se envilezcan
por la ignorancia, por la codicia, por la pasión, o por la mala fe". Aquí
está hablando de la libertad política, pero la aplicación del principio a la
economía es lógica. La prohibición de las importaciones, por ejemplo, re.. El Mercurio Chileno, lo. de mayo de 1828. "Nada es más sencillo", dijo Mora,
"que determinar en un cuerpo social los individuos a quienes será men~s pe~oso sostener el peso de los gastos públicos" : son "los más ricos". Pero es preciso evitar que
el impuesto sobre la riqueza no sea "justo" y "conveniente".
'" De la libertad del comercio, pp. 57-59.

606

sulta en un "sitema de privaciones tan opuesto a los fines de la civilización
como atentatorio al derecho de propiedad".3º
E_l Cateci:m~ ~racteriza 1~ libertad económica como la "facultad de produc~, de dis~n~tur, ?e camb1~ _Y de consumir los productos que componen
la i:1Jueza publica, sm otros límites que la seguridad del Estado, la conservac1on ,,del orde~ y de las buenas costumbres, y la seguridad de los particul~es • Mora nene muy poco que decir acerca de las circunstancias en que
la libertad se debe c~artar con 1:1otivo de la seguridad del Estado, pero es
de suponer que hu~1era consentido al famoso aforismo de Smith, de que
la defensa es prefenbJe a la opulencia. El Estado no tiene el derecho de
tasar el interés. Sobre este punto Mora sigue a Bentham: el contrato lla~~d~ de usura es "conforme al derecho de la naturaleza... No puede haber
rmqw~ad e~ un contr~to? cuando sus condiciones convienen a ambas partes".ª1
El liberalismo econormco de Mora, igual que el de Smith y de otros de la
escuela inglesa, no es una doctrina de laissez faire inflexible. El gobierno
debiera "contribuir por medio de empresas útiles a la mejora de nuestra
condición social"; pero Mora no dice cuáles son estas "empresas útiles".
Sólo hay referencias pasajeras al papel del Estado en el desarrollo del transporte, las comunicaciones, y otras obras públicas que hoy día se conocen
por la infraestructura económica. La educación del pueblo se debe fomentar,
Y sobre este punto el pensamiento de Mora se acerca a la teoría moderna
de la educación como una forma de inversión pública. La educación diJ·o
" suaviza
. 1as costumbres. . . enseña a respetar los derechos ajenos. . . por
'
el'
influjo directo, eficaz y constante que ejerce en la producción de las riquezas
fS favorable a la prosperidad pública".
Hasta ahora la obra de Mora se ha apreciado desde el punto de vista literario o político. Dijo Amunátegui Solar en 1897: "Mora ha sido, sin disputa,
uno de los españoles más notables que han pisado este suelo de América,
después de la revolución de la independencia".82 La opinión de Mesa y
Gisbert tiene casi la misma fuerza: "Mora es uno de los emigrados españoles más activos, cultos y emprendedores que ha tenido el siglo XIX. Quizá fue el español que más hizo por Sudamérica en los años inmediatamente posteriores a la Independencia. Debido a que su obra se desarrolló en
Inglaterra, en cuatro países de este Continente y luego en la misma España, es que no se le ha considerado como peculiar de ninguna &lt;;le estas naciones, habiendo sido de todas, pues en cada una de ellas dejó algo".33
30

El Mercurio Chileno, lo. de septiembre de 1828 y 15 de mayo de 1829.
Curso de derechos del Liceo de Chile, por D. José Joaquín de Mora, director de
aquel establecimiento (Santiago, 1830).
31
Mora en Bolivia, p. 4.
33
José Joaquín de Mora, p. 14.
31

607

�En estas pocas paginas he querido insinuar que las ideas económicas de
Mora, si no tan profundas y comprensivas como las de otros escritores de su
época, no obstante, son dignas de recordar. Sería difícil precisar la influencia
que haya tenido el pensamiento de Mora, en América o en Europa. Se le
conoció en cuatro países sudamericanos, pero en ninguno estuvo bastante
tiempo para que sus ideas echasen raíces. En Chile hubo un renacimiento
del liberalismo, señalado por la llegada en 1856 del economista francés Jean
Gustave Courcelle-Seneuil. Como catedrático y consejero del gobierno chileno, Courcelle-Seneuil intentó implantar las mismas doctrinas de liberalismo económico y político que Mora quiso ver aceptaclas en 1828. En pocos
años la política de Chile volvió a tomar otro rumbo, Courcelle-Seneuil se
fue, y desde entonces ha sido muy de moda, no sólo en Chile, sino en toda
la América Latina, discurrir sobre los "errores del liberalismo económico". 34

Sección Quinta

COMENTARIOS y RESEÑAS
BIBLIOGR.A.FICAS

•

.. RoBERT M. WILL, "La política econormca de Chile, 1810-64", F,,l Trimestre
Económico, XXVII ( 1960), 238-257 ; LEONARDO FuENTEALBA HERNÁNDEZ, "CourcelleSeneuil en Chile: errores del liberalismo económico", Anales de la Universidad de
Chile, CII (1944), 101-206.

608
H

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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