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                  <text>En estas pocas paginas he querido insinuar que las ideas económicas de
Mora, si no tan profundas y comprensivas como las de otros escritores de su
época, no obstante, son dignas de recordar. Sería difícil precisar la influencia
que haya tenido el pensamiento de Mora, en América o en Europa. Se le
conoció en cuatro países sudamericanos, pero en ninguno estuvo bastante
tiempo para que sus ideas echasen raíces. En Chile hubo un renacimiento
del liberalismo, señalado por la llegada en 1856 del economista francés Jean
Gustave Courcelle-Seneuil. Como catedrático y consejero del gobierno chileno, Courcelle-Seneuil intentó implantar las mismas doctrinas de liberalismo económico y político que Mora quiso ver aceptaclas en 1828. En pocos
años la política de Chile volvió a tomar otro rumbo, Courcelle-Seneuil se
fue, y desde entonces ha sido muy de moda, no sólo en Chile, sino en toda
la América Latina, discurrir sobre los "errores del liberalismo económico". 34

Sección Quinta

COMENTARIOS y RESEÑAS
BIBLIOGR.A.FICAS

•

.. RoBERT M. WILL, "La política econormca de Chile, 1810-64", F,,l Trimestre
Económico, XXVII ( 1960), 238-257 ; LEONARDO FuENTEALBA HERNÁNDEZ, "CourcelleSeneuil en Chile: errores del liberalismo económico", Anales de la Universidad de
Chile, CII (1944), 101-206.

608
H

�DR. VtCTOR E. FRANKL: "LA IDEA PSICOLÓGICA
DEL HOMBRE". EDICIONES RIALP, S. A.
Por el DR. AGUSTÍN BAsAvE FERNÁNDEZ DEL VALLE

LAs BASES FILOSÓFICAS DEL freudismo decansan en el preJwc10 de negar rotundamente la espiritualidad y la libertad. Una pura bestialidad agazapada en el fondo del
hombre, pretende desterrar al "logos" y al libre arbitrio. Lo inconsciente freudiano
presenta, según Jones, estas seis notas: reprimido, activo, bestial, infantil, alógico, sexual. Las actividades superiores del hombre -arte, moralidad religión- quieren ex1
plicarse por un sensualismo radical de tendencia sexual. En "Totem y Tabú", llega
Freud a decir: "Podría, pues, terminar y resumir esta rápida investigación diciendo
que en el complejo de Edipo se encuentran los comienzos a la vez de la religión, de
la sociedad y del arte..." La afirmación gratuita y grotesca nos ahorra todo comentario.
Hace tiempo que en Europa se ha superado el freudismo por diversos caminos.
Hoy desearía ofrecer, a mis lectores, la crítica que Víctor E. Frankl, doctor en Medicina y en Filosofía, ha realizado sobre la doctrina de Segismundo Freud. El Dr. Víctor E. Frankl, discípulo de Freud, Adler, Potzl, Gestermann, Oswald Schwarz y Rudo!I Allers, es uno de los más distinguidos neurólogos y psiquiatras de nuestro tiempo, autor de la logoterapia y su generalización clínica, catedrático de la Universidad
de Viena y profesor-huésped en algunas de las más famosas universidades del mundo.
En la Semana de Escuelas Superiores de Salzburg (Austria), Víctor E. Frankl sustentó tres conferencias que publicó, en 1959, bajo el título: "Das Menschenbild der Seelenheilkunde". En España, Ediciones Rialp S. A. ha traducido ese libro bajo el rubro de "Idea psicológica del hombre".
La contribución de la Psicoterapia al concepto de hombre, hoy vigente, es el tema
capital en las tres conferencias del Dr. Frankl. Freud, pionero genial de la Psicoterapia, quedó enmarañado en "un modelo mecanicista, que no por llamarle dinámico
-usando un eufemismo- resulta un ápice más aprovechable" (La idea psicol6gica
del hombre, p. 13, Ediciones Rialp, S. A.). La proeza histórica de Freud consiste
en haber desvelado el sentido de los "síntomas histéricos", del inconsciente instintivo.
No quiso o no pudo ver que más allá y por encima de todas esas instancias inconscientes se da una espiritualidad, una moralidad y una religiosidad inconscientes. A
Max Scheler le cabe el honor de haber llamado la atención, por primera vez, sobre
la aporía que representa el concepto de "censura de los sueños". "La aporía con-

611

�siste en que la instancia, que durante el sueño inhibe, censura y sublima, no puede
provenir en modo alguno de los instintos, porque éstos son justamente el quod u
objeto de la inhibición y no pueden ser en consecuencia el "quien" o sujeto de la
misma. A los alumnos que asisten a mis clases les suelo aclarar este punto, recordándoles que aún no se conoce el caso de un río -apunta el Dr. Víctor E. Franklquc haya construido su propia presa de contención" (p. 15).
El Psicoanálisis reduce erróneamente la genealogía de la moral a la represion de
lo instintivo. "También ha fallado, advierte Frankl, en lo referente a la teología que
dirige la realidad psíquica, por cuanto el Psicoanálisis reduce el campo visual al suponer que el principio de la homeóstasis, tomado de la Biología, era vigente sin más,
no sólo en el ámbito de la naturaleza, sino también en el de la cultura" (p. 16).
Como si el hombre estuviese orientado constitutivamente y todo se redujese a dirigir los estímulos internos y externos. Freud explica cualquier acción como encaminada al restablecimiento de un equilibrio perdido (homeóstasis). "Sin embargo, la hipótesis de Freud, basada en la Física de su tiempo -observa el Dr. Víctor E. Frankl-,
según la cual la única tend~ncia, fundamental y primaria, del ser vivo sería el relajamiento, no está de acuerdo con la realidad. El crecimiento y la reproducción son fenómenos que se resisten a ser aclarados 'solamente a base del principio de la homeóstasis".
Las estadísticas, en Austria, no son, precisamente, favorables al Psicoanálisis. Si nos
atenemos al precepto. que ordena: "Por sus frutos los conoceréis" resulta que el número de casos curados o mejorados notablemente oscila entre el 45 y 65 por 100
-sin tener en cuenta el método psicoterapéutico empleado en cada caso- y solamEmte, como excepción, se puede consignar un resultado positivo del 75 por 100, como ha sucedido con el tratamiento psicoterapéutico ambulatorio llevado a cabo por
Eva Nisbaeur en la Policlínica Neurológica de Viena, que procede de acuerdo con
los principios de la Logoterapia. Emil A. Gutheil y J. Ehrenwald han demostrado
que los pacientes de médicos freudianos soñaban con complejos de Edipo, los de los
adlerianos con conflictos de poderío y los tratados por los secuaces de Jung con los
arquetipos. Más que en el sentido de una terapéutica causal, el Psicoanálisis actúa a
base de la terapéutica de sugestión. Habría que agregar, también, que el simple
hecho de "comunicar" una pena equivale ya a quitar la mitad de la pena. "Me da
la impresión de que el sueño de medio siglo se ha revelado al fin como lo que era,
un sueño, el sueño de una época que vivía de la ilusión de encontrar la mecánica
de la psiquis y una técnica que fuese capaz de curar sus afecciones; en otros términos, se ha soñado con ofrecer la aclaración de la vida psicoanímica a base de mecanismos y el tratamiento de las enfermedades psicoanímicas por medio de tecnicismos"
(p. 27). En otras palabras, el Psicoanálisis no actúa en el sentido de una conversión dinámico-afectiva y energético-instintiva. En el mejor de los casos, provoca un

cambio de actitud existencial en el enfermo.
El gran mérito de la Logoterapia estriba en utilizar, como pauta del tratamiento
curativo la reorientación hacia algo positivo, como son el "sentido" y el "valor''. En
el curso' de un análisis existencial se aclara la entrega a una misión concreta y personal. "Por cuanto la Logoterapia se dirige, no al síntoma, sino a introducir un cambio en la postura, una conversión personal del paciente frente al síntoma, se puede
decir de ella que es una auténtica psicoterapia personalista" (p. 38). Se trata de
una terapéutica que se dirige a la actitud personal, a conseguir un cambio profundo

de actitud existencial. Sólo as'
d
confianza en la propia e . t . l pue e _lograrse la reinstauración de una primordial
"ed
xis encia. A parbr de esta conf·
si ades. La intención parad,•·
ianza pueden curarse fobias anOJica pone al enfermo
·
•,
'
rar con ironía su propia neuroslS· La di fl . , en sltuacion tal que es capaz de mi.
·
s-re exion p
l · ,
ignorar los síntomas. Ignorar algo
l
. .
one a ps1copeta en condiciones de
a ,
tul
-en e senbdo de curo lir
¡
.
qui pos amos- sólo me es facb"bl
1
•
p
con a &lt;lis-reflexión Que
e en a medida en
·
¡
·
en cuanto ordeno mi vida a otra t· lid d
que VIVO a margen de ese algo
.
ma a • y en este
'
rap1a se transforma en Logoterapia en A áli . E .
. momento es cuando la psicotemente -bajo cierto aspecto-' d n sis xistencial, cuya esencia consiste precisa.
en or enar y encauzar al h b h .
.
e¡ senudo concreto de su exi t .
om re acia la fmalidad y
edi
• s encia personal finalidad
.
~ a~te el adecuado análisis" (p. 47). Ha:ta a , q~e ~n_mero ha de ser aclarada
directrices de Víctor E Frankl
.
qm las rntmciones-madres y las ideash b '
.
' en su pnmera conferencia sob "L 1.d
. ,
om re'. Conviene tener presentes e t hi
'
re
ª ea ps1cologica
del
sllje del ilustre psiquiatra vienés A _s ~s tos, para comprender, en plenitud, el mento del Psicoanálisis a la Logote~pia~istrmos, en nuestros días, a un significativo tránsiE_n una carta de Ludwig Binswanger, confesaba Freud. "
terraneo y en el 'parterre' del dif" .
.
. y o me be parado en el sube icio y no he salido de ali"'
d
1 e
e¡ doctor Franz Jachym arzobispo
d"
d v·
· on .ª gu eza acerada,
'
coa Jutor e iena comentaba "N
b
c1aro por qué razón haya de tener yo acceso a casa solamente
'
: , o aca
o de ver
,
y por qué toda reparación de la misma h
d ef
. por y a traves del sótano
b · ,, Lo
aya e ectuarse siempre co
d d
a ªJº .
s psicoterapeutas olvidan con f
. l
.
menzan o esde
hombre, originada por el alma c , f
recuencra,_ a urudad de la vida psíquica del
As
,
omo orma sustancial espiritual.
egura el Dr. V1ctor E. Frankl que el Psicoanálisis de. .
somatogénesis sino también la noo , . d
f .
Ja sm tocar no solamente la
genes15 e Ias a ecciones neuróticas L N
.
•
• as euros1S no
han d e sustentarse necesariamente en un c
1•
ferioridad. También pueden arrai
orop eJo de Edipo o en un sentimiento de in.
garse en un problema de orden espiritual
·•
•
.
, en un confli cto moral o bien en

~:~d ~

P:;1:;:~ ;~~:::::·n!~

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~~c~l:~:~: ::; : : : : / ;0
0 ~:::
e OIDlruo ' la Logoterap1a nos habla ahora -y con mucha
,
la voluntad de sentido. En el hombre está mucho más
f d
mayor. razon- de
Juntad de bus
¡
.
.
pro un amente arraigada la votambién la fru7traU:' p en~ sen~dlo a su eX1Stencia. No sólo se da la frustración sexual, sino
.,
1011 existencia ' como se llama en la Logoterapia T , t
d
sacion de vacied d
. d
.
· ra ase e una sena o carencia e sentido de la propia existencia "B · 1
·
·
de tal o cual cas d f
•,
·
ªJº a apanenc1a
o e rustrac1on sexual, lo que se esconde en realidad
J f
·,
de la voluntad de sentid . 1
,
es a rustrac10n
Id
. , .
o. so amente en el vacio existencial florece la libido sexual" (La
ea Psicológica del Hombre, p. 51, Ed. Rialp, S. A.).
El tedio puede ,llegar
· "dios no se ongman, en fin
cuentas
. a. ser "mortal". t• Acaso 1os sU1c1
h
.' en el _vacio mtenor, en la frusu·ación existencial? Decía Schopenhauer ue
uma~dad oscila entre dos polos: necesidad y aburrimiento. No basta tener tie q
bre, smo también libre para algo.
mpo

de
la
Ji
•

Hoy· nos
al
d acecha
, el
• peligro de un nuevo homunculismo' esto es, de qu e e ¡ hombre se
m enben a a s1 rntsmo, interprete falsamente su propia imagen como un "nad
,
que: • •" • B"10¡ogismo,
·
•
•
psicologismo,
que presentan una imagen del' hombre desdiba · mas
da
car:ica~ca. El preocuparse por averiguar el sentido a su existencia es Jo que
tenza JUS~dente. al hombre en cuanto hombre. Nunca se h_an preocupado los animales
por su senb o existencial. La Logoterapia, como terapéutica basada en el L ogos, es un

~c~

613

612

�tratamiento orientado (y re-orientador para el paciente) hacia el sentido de su vida.
Para lo cual, no solamente se trata de poner en acción la voluntad de sentido, sino que
ante todo es menester provocarla o evocarla, hacerla aparecer, donde se hubiera perdido, donde lata inconsciente, donde haya sido inhibida. Otra de las tareas encomendadas a la Logoterapia es, además, la de proponer y hacer patentes diversas y concretas
posibilidades de realizar este sentido, para lo que, desde luego, es necesario un análisis
previo de la existencia concreta, personal, del enfermo en cuestión: en una palabra,
un análisis existencial" (p. 60). Por análisis debe entenderse una explicación de la
existencia concreta a través de la biografía del sujeto. La vida es una auto-explicación
del ser personal. Y en esa auto-explicación se pone de manifiesto el ser real del hombre y sus posibilidades. La Logoterapia amplía, hasta donde es posible, el campo visual
de valores en el enfermo. Hay una enorme abundancia de posibilidades de sentido y
de valor que están a nuestro alcance. El problema está en poder percibir todo el espectro de los valores. La verdad de los juicios de valores -verdad del conocimiento---- es
algo que por sí mismo se impone al paciente y que no necesita ninguna imposición por
parte del médico. La Logoterapia educa la responsabilidad. El enfermo debe recuperar
su sentido de responsabilidad personal. La Logoterapia -y esto es lo que de ella más vale- descansa en la estructura vocacional del hombre. "Solamente en la medida en que
realizamos una misión, cumplimos con un deber, llenamos un sentido o realizamos un
valor, en esa misma medida nos realizamos y consumamos a nosotros mismos" (pp.
65-66). La vida -hemos dicho alguna vez- no existe simplemente para ser vivida.
Vivir es extravertirse en la plenaria realidad del Cosmos para cumplir una tarea vocacional y no simplemente para autosatisfacerse.
"Resumiendo: consumación y realización de sí mismo son el resultado de la consumación de un sentido -observa Víetor E. Frankl- y de la realización de un valor,
y así podemos comprender que tergiversación de las cosas significa el obrar como si
la consumación de un sentido y la realización de un valor fuesen simples medios para
lograr el fin de la consumación de sí mismo y de la realización de sí mismo" (p. 67).
El médico se encuentra ante el deber no sólo de hacer a su enfermo apto para el trabajo, para el placer y para la alegría, sino que tiene además otro deber: crear en el enfermo la aptitud para el sufrimiento. "La más alta dignidad del hombre es el sufrir", ha
dicho Hermann Cohen. Y Goethe· decía con toda razón: "No hay situación que no
se pueda ennoblecer bien por la acción positiva, bien por la resignación". Cuando ya
no es posible obrar, hay que salir al encuentro del destino con digno ademán. "Lo que
importa es la postura conveniente, es el recto, valiente sufrir un destino irrevocable"
(p. 68). Saber sobrellevar un sufrimiento es darle un sentido a la vida. "El 'horno
patiens' puede encontrar su plenitud incluso en la mayor falta de éxito, en el fracaso. Por donde se pone de manifiesto que esta plenitud es compatible con el fracaso,
lo mismo que lo es el éxito con la desesperación" (pp. 70-71). En todo caso, la vida
del hombre que sufre ofrece las rnás altas posibilidades de colmar el más profundo de
los sentidos y de realizar el valor de máximo rango.
Observa el Dr. Frankl que "ni toda frustración existencial es patógena, ni toda enfermedad neurótica es noógena". "Llegados a este punto en nuestras consideraciones,
tropezamos - además del peligro del patologismo, del que ya hemos hablado- con
otro peligro: el peligro de noologismo. Significaría caer en los defectos del patologismo si pretendiésemos afirmar que toda "desesperación o falta de seguridad conduce a la neurosis. Y a la inversa: significaría caer en el vicio de noologisrno si afir-

614

másemos que toda neurosis tiene s
·
legítimo olvidar Jo mental per tau ongen en una "desesperación" (p. 79). No es
espiritual pero finito limi~do o dir_n~ocod cabe sobrevalorarlo. El hombre es un ser
'
'
, con c10na o Porque sól0
t · 1
condicionado de hecho está ,
.. ·
po enc1a mente es un ser in.
'
Siempre condicionado La
·
••
.
l.lllpone a través de los estratos . f' .
El
.
persona espintual no siempre se
ps1co ISlCOs
organismo . f' .
.
ganas y de instrumentos-d'
·
psico mco -conJunto de óres un me ium densame t turb' (
expresiva) y grandemente pesad (
ne
to en cuanto a su función
o en cuanto a su función instrumental).
Los enfermos llegan al consultorio del 'di
tas. "Toda Psicoterapia --advierte el Dr mFe cok) con sbus problemas. filosóficos a cues. ran - se asa en pre
I' ·
a no ser que el psicoterapeuta no se haya hecho consciente de ~llSas antropo ogicas,
apoya en implicaciones antropológicas" L
.
.
. e o, en cuyo caso se
de Paul Schild
. os propios psicoanalistas -recuérdese el caso
t
er- ~conocen que el Psicoanálisis es una "visión de la realidad" "N
engo reparos en afirmar que en cuanto u
.
.
.
o
acueste en )a camilla
.
n_ pSl~oanahSta ordena al paciente que se
F nkl
. y que cormence a asociar libremente -apunta el Dr Ví t E
ra - ya le sugiere una concreta imagen del hombre ero
'
.
~ or .
:::nho;bre ~ue desatiende la auténtica personalidad del p;ci:nte: 1:d::as;e:~ei~a:::
a sta eV1tar el encuentro personal de hombre a ho b
d
por frente" (La /de p · l' . d l
m re, e rostro a rostro, frente
.
a sico ogzca e Hombre, p. 86, Ediciones Ria! S A ) "
~erap1es have a philosophy, but few are so explicit in treir relation ~ a· hiÍ ·
view ~f the world as is existentia! analysis", asegura el psiquiatra W. ~an
(Amencan Journal of Psychoterapie 11 [1957] 369-370) J
..
ta ·'
d fi , .
'
'
• ustamente esta explicique· en ,e 1muva es honestidad intelectual, constituye, a nues tro Ju1c10
· · ·
decion,
¡
uno
os meJores t1tu1os de superioridad de la Logoterapia Al am li
1 '
visual d 1
1
.
p arnas e campo
e os va ores, nos educa para la responsabilidad.
El profesor ordinarius de Psiquiatría en la Universidad de Bonn Dr H J W ·
brecliza?t,dobserva: "Cuando el psicoanalista asegura que el 'psiquia~a d~, e:cu~la' e~toana
o no puede, por mas
' que 1o mtente,
·
hacer interpretaciones psicológicament
correctas,
entonces
se
ha
llegado
al
punto
en que acaba toda discuS1on
·, c1ent
· íf'1ca ye
eomi
• .,
1
S enza en su ugar una dec1S1on de creencia" (Kritik der Psychosomatik p 79
tuttgart, 1955) . Por su parte, el renombrado psiquiatra austríaco E B St ' · h '
bl · , ·
• .
rauss aa, uorucamente,
de una nueva especie de aristocracia·· los que han s'd
' ·
.
1 o exhausuvamente
analizados,
en oposición a "la nueva especie de proletariado, formad a por 1os
,
q~ntos que aun no han aprendido la instrucción en los cuarteles psicoanalíticos" (D 1·
dntte
Psychiatrie und Religion, pp. 114-115, Salzburg, 1956) • é. se d ara~
¡ Revolution,
,
rea
mente
la
libre
asociación
de imágenes en la mayoría de los pacientes?- El ps1coana·
li
E ·1
sta IIll A. Gutheil (Nueva York) confiesa que la mayor parte de las asociaciones que
;.~odu~~ el enferm~ durante un_ tratamiento de cierta duración son cualquier cosa menos
. libres ; con_ exce_slVa frecuencia están calculadas con el fin de transmitir determinadas
ideas al analista, ideas que el paciente cree serán del gusto del mismo.

°;::::n

Por supuesto, "es muy agradable para el neurótico oír que una cosa como el a
. .
mor
q ued.a reduc1'do a puro mstmto.
Y entonces malentiende y abusa el neurótico del ps1coa·
n.álisis , para huir de una neurosis noógena ,· en resumen·. para huir de una neurosis no?!ena a ~na neurosis colectiva" (Frankl). Freud -hijo de su tiempo que
abso'.b10 el espíritu de esa época- definió a la Religión como "una neurosis de la humamdad", o como una ilusión y a Dios como una imago del padre. La filosofía era tan
sólo "una de las formas más aceptables de imblimación de la sexualidad reprimida y

615

�nada más". Hoy no podemos menos de sonreír ante tamaños dislates. Las nuevas corrientes psiquiátricas ven en la voluntad de sentido un constitutivo de la existencia humana.
El preocuparse por hallar un sentido a la vida es una realidad primaria. "Quien tiene un por qué para su vida -apuntaba Niettsche--, soporta casi siempre el cómo".
El hombre no es un ser accionado exclusivamente por instintos, como cree el Psicoanálisis. La primaria orientación del hombre a un sentido, no puede ser olvidada. Tampoco podemos aceptar que la tendencia a los valores sea sustitwda o reducida a una
estrecha tendencia ciega al placer. He aquí una crítica fundamental a la antropología implícita en el psicoclinamismo.
El instinto sexual queda personalizado por el amor, asumido en el ámbito de lo
personal. La despersonalización de los instintos lleva a la destrucción de la persona.
Espiritualidad, libertad y responsabilidad son tres fenómenos primarios, radicales, irreductibles del ser del hombre. La despersonalización y la desobjetivación de los valores
es un doble error de una antropología unilateral del psicoanálisis. Por este camino se
concluye en ~na inmanentización, en un encerramiento de lo psíquico dentro de sí
mismo.
Nadie está dispuesto a vivir por sus productos de reacción, ni a morir por sus racionalizaciones secundarias. Se vive por un sentido y por un valor. Y hasta se está
dispuesto a exponer la vida por ellos. Una encuesta reciente entre jóvenes franceses
acusa este resultado: solamente un 9 por 100 se atrevieron a dudar que el hombre
necesitase de un algo por amor el cual mereciera la pena de vivir.
Hace varios años lei una valoración del Psicoanálisis, en la "Introducción a la Psicología Científica" el Dr. Oswaldo Robles, que aún no ha perdido su vigencia y que
me parece muy justa y aguda. Permítaseme resumirla, con cierta libertad, para concluir este artículo. El sexo cobra, en Freud, proporciones metafísicas. Equivale al élan
vital en Bergson y a la voluntad en Schopenhauer. Pero el sexo no se limita, para
Freud, a las funciones reproductoras, abarca todas las energías instintivas que se disponen a la conservación de la existencia. Todo está al servicio de la libido sexual.
El sexo evoluciona desde el autoerotismo hasta la relación heterosexual. La succión del
pecho materno produce, según Segismundo Freud, placer erótico, goce concupiscente y
no meramente nutritivo-gustativo. (El Dr. Gaupp afirma - y con razón- que este
placer se debe a la sensación puramente gustativa que tiene el niño en la mucosa bucal al contacto del hilo cálido de la leche materna). De acuerdo con el llamado complejo o conflicto de Edipo, todo niño es incestuoso y parricida en potencia. Todas es•
tas afirmaciones pansexualistas van más allá de la clínica, trascienden el orden de la
comprobación experimental y son fruto de una imaginación hipertrofiada. En sus últimos escritos, Freud nos habla del instinto de muerte que genera la civilización y en
el cual se enraíza la censura.
· Cabe señalar, entre los aciertos de Freud, la estimación que se concede a los factores inconscientes de la evolución psicológica, el apuntamiento de factores meramente
psíquicos -conflictos humanos de orden emocional- en la sintomatología neurótica,
el señalar el efecto liberador (curativo) de la revelación interior hecha por el enfermo a su médico, el destacar la preeminencia de la psicoterapia en el tratamiento de
los padecimientos neuropáticos. Y no deja de tener importancia el llamar la atención
acerca del papel de los instintos y de la causa material en la existencia humana. Desgraciadamente esta causa material - filosóficamente hablando-- se convirtió de factor en
factotum. López Ibor en España y Caruso y Frankl en Austria -para no citar sino tres

616

nombres
ilustres de Ja psiquiatr'1a contemporanea,
.
pretende
tabl
pia "desde arriba" desde el ni 1 . .
d
'
n es
ecer una psicotera.
'
ve espintua1 el ser humano Al ·
'li •
.
.
·
ps1coana sis ( o análisis de
lo psíquico) se superpone el a , li .
..
·
na Sts extstenCJal En definí ti ¡O
.
lisis del ser-hombre de la exi t . Lo
:
va
que unporta es el aná'
s enc1a.
s cultivadores de I
, .
podemos menos de ver con una rof d .
,
ª antropoIog¡a
filosófica no
tes en la psicoterapia.
p un ª Srmpatia eSle esfuerzo por ampliar horizon-

617

�LA METAFISICA DE LA MUERTE DE AGUSTIN BASAVE
Lrc. MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ
Licenciado en Filosofía por la
Universidad de Montreal.

Ponencia presentada ante el Congreso
de Letras y Filosofía en Latinoamérica celebrado en la Universidad de
Houston, Texas, durante el presente
mes de abril.

(Resumen)
EL ALMA LATINOAMERICANA, como la española, es una tercera alma, entre la teórica
del europeo y la práctica del americano. Es esencialmente contemplativa, y por eso,
en vez de crear ciencia y filosofía teóricas o tecnologías prácticas, prefiere expresarse en arte y literatura. No explica ni maneja cosas, las admira. Así, los poetas y
escritores, con los artistas visuales, son los que tienen la misión de descubrirnos el
propio ser. Recorramos la literatura: Al fin del heroico siglo XVI, el Quijote nos
muestra la nobleza del alma española. Al terminar el moderno siglo XIX, Galdós recoge los trozos dispersos de esa misma alma para damos la imagen de una realidad
nacional que los del 98 tratarán de estructurar en forma de concepto. En Hispanoamérica, al término de la colonia, Andrés Bello advierte la supervivencia y unión de
la cultura hispana no quebrantada por la independencia política de las colonias. El
es el primer hispanoamericano. Tras el 98, Darío y Rodó hablan al vencedor en su
propio lenguaje: La Biblia en inglés, y Ariel escarba el alma nuestra hasta su raíz
latina. Rodó es el primer latinoamericano.
La moderna filosofía latinoamericana nació de las letras y no de la crítica interna
de la escolástica. La reacción literaria contra el positivismo cientificista del XIX fue
dando vida a un cada vez más denso pensamiento en nuestro siglo. La propia circunstancia latinoamericana fue hace 25 años un punto de partida para crear una filosofía original, pero en nuestro momento se le ha dejado atrás. Ya no se reclama como original que el pensamiento sea originario de un lugar, sino que su originalidad
se la busca ahora en lo auténtico de una reflexión en que el pensador entregue todo
su ser a lo pensado, y nada más.

619

�Tal es el caso del filósofo mexicano Agustín Basave Fernández del Valle en su más
reciente obra: Metafísica de la muerte (Madrid: librería editorial Augustinus, 1965).
Nacido en Guadalajara México, en 1923, se educó en la ciudad de Monterrey, donde es ahora director d; la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de ~uevo León. Ha publicado más de 12 libros de filosofía; escribe cop~osamente en ~~~
y periódicos; pertenece a la raza hispana de pensadores que prefieren la expresion literaria a la expresión cient'úica. Como buen latinoamericano, no es un consu:u~tor
teórico ni un tecnicista de la filosofía, pero, como buen contemporáneo, lo ongmal
de su pensamiento no está ya en la identificación con su circunstancia nacional sino
que es original por la autenticidad existencial de sus ideas.
.
.
Presento aquí el libro de Basave como una magnífica obra literaria de conte~do ~1losófico y de inspiración religiosa. Con alto sentido religioso, y en forma literana,
Basave desarrolla una auténtica filosofía primera, metafísica,. de _esa realidad ~«:5tructora que es la muerte. y es auténtica metafísica _p~rque la 1rie~~ble desn;u_ccion del
ser natural, físico, queda trascendida en una cristiana concepc1on meta-f1s_1ca de la
existencia en que la muerte rompe, desde adentro, los lazos de la temporalidad para
que el espíritu pueda vivir la vida eterna, única que podrá colmarlo._ En el _desarrollo
de este sereno y firme pensarniento religioso, en que no aparece '.nfluenc1a ~e los
místicos ( no Jos cita en ningún Jugar de su obra)_, nues~r? autor _s1gue m,ás bien
orientación de teólogos, ascetas y directores de la vida espmtual. ~aJo la gwa de Sa •
to Tomás de Aquino, San Agustín, San Alfonso María de Ligo~o Y otros,, se acompaña en el mismo carnino con filósofos y pensadores como ~erdiaeff, Garc1a. Mor~n:
te, Marce!, Sciacca ( cuya influencia reconoce), y. muchos m3:5. En su r~con:1~º fil~
·
sóhco
cruza con agiliºdad van·as lineas de pensamiento que vienen en d1recc1on obhcua O perpendicular, como en el caso de Scheller, Ortega, Una~mno; pero cuando
1 d Octrinas se dirigen por el mismo camino en dirección contraria, las enfrenta con
as
·
1o. Al pnmero
·
1O trata
decisión.
Así es con Heidegger o Camús, por e¡emp
.
,"un. poco
libremente" pero al segundo lo acomete en su propio campo y con sus propios terr_runos le
d truye la' intromisión del "absurdo" en la existencia. Sostiene, a su vez, la 1de_a de
1:smuerte como situación límite de un ser-para-la salvación, idea .capital. d_e. ~u filosofía que él mismo define como "propedéutica de salvación". Esta dehmc1on. _es la
"tesis" de toda su obra; pero en la que comentamos ahora '. la . idea de salvac1on no
sólo es una "tesis" por demostrarse, sino que aquí llega a msp1:~ des?e. adentro su
·
· e la funcionalidad de un principio metafJS1co-religioso
que da
pensarmento
y ad qU1er
.
1
unidad y cuerpo a su filosofía. Nuestro pensador incorpora y hace _girar en torno ª. a
muerte como eje central de Ja existencia, todos los valores y realidades de esta vida
nuestra que tenninará. Igualmente exarnina los posibles modos del pe1:15:1r humano
en torno a la idea central de Ja muerte. Aparte de las filosofías que cntica, destac~
dos modos en particular: la visión pagana y la visión moderna de la no~ela. Te~· ·, de los fundamentos en que se sostiene la idea de la =ortalidad
na con 1a expos1cion

!ª

del alma.
I' .
1I
S estilo es ágil y nervioso. Sentencias breves, precisas, claras. El eXJCO usua o
u·
I nuevo lo forma con desembarazo de señor acadérnico, pues lo es de la
mane¡a Y e
- 1 E
t e len
A d mia Mexicana de Ja Lengua correspondiente a la Espano a. xpues o n
·
gu':jee cordial, su libro resulta la obra más plena de vida que sobre la muerte se haya
escrito.

620

NETIIE LEE BENSON, ed., México and
the Spanish Cortes, 1810-1822: Eight Essays. Latín American Monographs, No.
5, Institute of Latin American Studies
The University of Texas Press, The Univ~
ersity of Texas, 1966.
UNA DE LAS ÉPOCAS de la historia mexicana mal estudiadas e interpretadas ha sido la de 1810-1822. Se ha dedicado mucha atención a la labor de los insurgentes,
al Congreso de Anáhuac y a la efímera
Constituc:ión de Apatzingán y muy poca
atención al papel de los diputados mexicanos en las Cortes Españoles que se
reunieron durante el mismo período.
Este libro, de 243 páginas y que consiste en introducción y conclusión por la
Dra. Nettie Lee Benson, Bibliotecaria de
la Colección Latinoamericana de la Universidad de Texas y destacada historiadora de México, en ocho ensayos por
estudiantes post graduados de la rnisma
institución y una amplia bibliografía, desrniente lo que ha sido escrito anteriormente por muchos lústoriadores tanto
mexicanos como norteamericanos sobre
los años críticos inmediatamente anteriores a la fundación de la Nación Mexicana.
Específicamente, los ocho ensayos titulados The Election o/ the Mexican Deputies to the Spanish Cortes, 1810-1822,
por Charles R. Berry; Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,
por David T. Garza; Mexican Municipal
Electoral Reform, 1810-1822, por Roger
L. Cunniff; Freedom of the Press in New
Spain, 1810-1820, por Clarice Nea!; Effect o/ the Cortes, 1810-1822, on Church
Reform in Spain and Mexico, por James
M. Breedlove; The Army of New Spain
and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes, por Neill Macaulay; The Role
of the Mexican Deputies in the Proposal
and Enactment of J1easures of Economic
Reform Applicable to Mexico, por John
H. Hann; and Reform as a Means to

Quell Reuolution, por W. Woodrow Anderson demuestran la influencia de los
setenta diputados mexicanos que participaron en los debates de las Cortes que
redactaron la Constitución de 1812 y
reflejan el ambiente de la época en la
cual trabajaron. Más que esto, este libro
indica sin lugar a duda que estos diputados contribuyeron grand~mente al principio de las reformas liberales en un
territorio español de ultramar que en breve dejaría de ser Nueva España y empezaría su vida nacional como la República de México. Fueron ellos quienes por
sus propios esfuerzos establecieron a grandes rasgos las bases ÍUJ).damentales del
derecho constitucional mexicano y el sistema bajo el cual iba a comenzar su operación.

E.

v.

NIEMEYER ]R.

]EAN VIET, Les Méthodes structuralistes
dans les sciences sociales. Editions Mouton
Co. Paris La Haye 1965. (La Edición
1965).
CONJUNTAMENTE CON su introducción
en las diversas ciencias, los ensayos críticos sobre los métodos estructuralistas y
su alcance, se han multiplicado.'
La obra de Jean Viet constituye el
más valioso intento hasta la fecha de sintetizar en una misma unidad, las primeras conclusiones de varios analistas sobre
la introducción de los métodos estructuralistas en la rama de las ciencias sociales.
Su principal mérito reside probablemente en haber subrayado en la intro' Ver igualmente: E. LEVY, Methodologie economique et analyse structurale.
LEvr STRAuss, en sus diversas obras, y G.
G. ÜRANGER en Cahiers de l'Isea; JAKOBsON R. Essais de Linguistique générale, etc...

621

�•
ducción, desde un punto de vista genético,
la filiación de las diferentes tendencias y
corrientes. Los métodos ya no están contemplados como un conjunto auto-comprensible, sino más bien explicados, con
base en sus orígenes más remotos: en la
Fenomenología, la Gestaltheorie (Teoría
de la forma) y el Marxismo.
Esta introducción, meramente histórica, lleva al autor a distinguir tres corrientes básicas del método: estructuralismo fenomenológico, de los modelos, Y
dialéctico genético.
Con base en estas categorías establecidas a priori, el análisis comparativo
posterior se empeña en distinguir las influencias, a veces conjugadas e interdisciplinarias y, por lo general unilaterales,
de estas corrientes en las diversas ciencias humanas: psicología, etnología, sociología, economía. El análisis se ve aquí
bastante desigual y se limita a veces a
un número reducido de autores. (Notamos, por ejemplo, que el estructuralismo
en Economía se limita para Jean Viet,
prácticamente al libro de André Marcha!).
Por fin lo más interesante de la obra
descansa ~n el último capitulo, el cual
constituye un intento de resolver las oposiciones entre las diferentes corrientes. El
resultado es espectacular por lo que · se
refiere a la relación entre estructuralismo
de los modelos y estructuralismo fenomenológico, mucho menos por las otras dos
tendencias.
Satisfactoria a medias, la conclusión,
hubiera difícilmente podido ser diferente,
ya que presupone un análisis profundo
de la significación de la idea de estructura que Jean Viet no pretendió realizar Y
sobre todo, porque parece imposible lograr una visión comprensiva de los métodos estructuralistas, aplicando a su vez,
en la crítica, un método típicamente hipotético, deductivo y apriorístico.
Tal método hubiera sido valioso sola-

622

mente en la medida en que se hubieran
podid'o resolver los principales problemas
que afectan todavía a la idea de estructura y a los métodos que se derivan de
ella.
JEAN-PmRRE VmLLE

Varios autores: Problemas del estructuralismo, presentación de Jean Pouillon;
Trad. al español de J. Campos., G. Esteva, y A. de Ezcuderia; Primera edición
en español. Edit. Siglo XXI. Editores, S.
A.; México 1967.
EL EsTRUCTURALISMO, se afirmó desde
su aparición como una reacción en contra de los métodos de pensamiento analítico, departamentalista e hipotético-deductivo. Al contrario de éstos, hizo énfasis
en la necesidad primera de la percepción
y observación de conjuntos globales, y en
las relaciones estrechas susceptibles de establecerse en el objeto, entre el contenido
y la forma del mismo. Las relaciones y
afinidades entre la Gestalttheorie ( en psicología), la Fenomenologia y el Estructuralismo han sido subrayadas en varias ocasiones.
Los problemas inherentes a la introducción del método estructuralista en las
ciencias humanas, así como en las ciencias físico-matemáticas aparecieron muy
rápidamente como obstáculos decisivos
aunque no imposibles de superarse. Podríamos resumirlos a tres fundamentales.
El primero se refiere a la significación
misma de la idea de estructura, traduciéndose en una pluralidad de acepciones en
las diferentes ciencias y, a veces, dentro
de una misma. Aparece, en segundo lugar, la necesidad de precisar mejor el nivel o grado de realismo de la estructura:
modo de ser de la realidad en sí, o del
objeto de conocimiento, o al contrario:
forma impuesta por el observador analista a una realidad de por sí heterogé-

nea e informe; este problema se manifestó ante todo en la oposición expresada
claramente por Gurvitch ( estructura de
lo real) y Levi Strauss (estructura de los
modelos) . Por fin, el problema de las dimensiones espacio-temporales de la estructura, o mejor dicho, el problema de las
relaciones entre estructura, funcionamiento y evolución, sincronía y diacronía.
"Problemas del estructuralismo" aparece ante todo como un intento más de
resolver las oposiciones sobre estos problemas.
La Introducción de Jean Pouillon y el
ensayo de 'Marc Barbut se refieren a la
noción de estructura y a su conceptualización o expresión matemática. El significado propuesto, así como las relaciones
con las nociones de "sistema" y de "funcionamiento" parecen definitivamente establecidas.
Menos bien resuelto es el problema del
grado de realismo de la estructura como
'
aparece en la discusión de Jean Pouillon
sobre estructura y modelos. (pp. 14 y siguientes).
Los ensayos de Maurice Godelier y de

J. Greimas constituyen un esfuerzo más
para ligar mejor la estructura a la dimensión histórica de los sistemas, así como para aclarar mejor la oposición entre sincronía y diacronía. (pp. 61 y 124).
El resto de la obra está constituido por
dos ensayos: intentos de aplicación del
método al análisis literario ( Macherey)
Y a la sociología del conocimiento (Bourdieu), los cuales no aportan mucho a la
crítica del método.
La obra interesa más por la manera
típicamente estructuralista de plantear
los problemas, que por las soluciones propuestas sobre las cuales siguen existiendo
serias dudas.
JEAN·PrERRE VIELLE

Varios autores. Coloquios de Royaumont.
El Concepto de Información en la ciencia contemporánea. Introducción de Marcial Guéroult. Trad. al español de Florentino M. Torner. Primera Ed. en español. Siglo XXI Editores S. A. México
1966.

LA CIBERNÉTICA HA perdido su carácter
superficial y particular de ciencia de las
máquinas computadoras, invadiendo poco a poco muchos campos del saber en
los cuales su utilidad podía parecer inicialmente reducida. Responde en eso al
deseo de universalidad expresado por sus
fundadores e igualmente a la significación inicial y profunda de su denominación: "cibernética, disciplina encargada
del gobierno de la acción" en los múltiples sistemas posibles de la realidad: organizaciones humanas, hombres, animales,
máquinas etc. . . La cibernética aparece,
pues, en la actualidad, ya no como una
disciplina más del saber científico, sino
más bien como una "técnica de técnicas"
o "metatécnica", íntimamente ligada a
la filosofía de las ciencias, a veces denominada "metaciencia".
La función de "información" en los
procesos de acción ha sido siempre el
meollo de las preocupaciones y de las especulaciones cibernéticas. Su importancia
es evidente, tanto en la actividad científica que lleva a la construcción de modelos comprensivos y explicativos, como
en las técnicas que elaboran modelos de
acción sobre la realidad y a partir de
ella.
La penetración del concepto de "información" en casi todas las disciplinas, se
vio acompañada de fenómenos de "entropía" (para utilizar un término de la misma teoría) o de pérdida del contenido
significativo. La multiplicación de las
acepciones posibles, hace necesario el regresar al "buen sentido" de la palabra,
lo cual se confunde a veces con el "sen-

623

�tido común". La noción necesita pues ser
precisada en su sentido más general e
intersubjetivamente comparable.
Tal parece ser el primer objetivo de
los "Coloquios de Royaumont" sobre la
noción de "Información", reuniendo a
filósofos, científicos, técnicos, así como a
los más prestigiados representantes de la
cibernética: Couffignal, Bellert y N. Wiener, considerado como el fundador de la
disciplina.
El "diálogo de sordos", sin haberse visto acentuado en el Congreso, parece por
lo menos mantenerse firme, si juzgamos
por la imposibilidad de llegar a u~ significado básico y común del concepto de
Información.
Este fenómeno de incomunicación se
puede sin duda atribuir a la gran diversidad de opiniones filosóficas expresadas
y a la falta de consenso general sobre ciertas opciones básicas, ligadas a la naturaleza del objeto de conocimiento, de los
modelos, de su "grado de realismo" (Ponencias de Jiri Zeman, Ladislas Tondl, Y
G. G. Granger) 0 también, a la falta de
definiciones claras de conceptos más fundamentales que el de "información", 0
sea: Sistema, Estructura y Funcionamie~to (Ponencias de Couffignal Y de _s~las Bellert), y en particular las d1scus10nes que provocaron.
Los mismos problemas de incomunicación se produjeron en el pasado Congreso del "Centre Intemational de Synthese"
sobre "La notion de Structure et Structure de la Connaissance" 1 llevando a resultados similares ( falta de acuerdo general )
y a la misma declaración de impotencia.
Cabe, empero, subrayar la gran imp~rtancia de este tipo de encuentros, vahosos preludios a la elaboración de una nue1 Centre
Intemational de Synthese.
XVe Semaine de Synthese. Notion ~e

Strocture et Strocture de la Connaissance. Edit. Albín Michel, París 1957.

624

va sistemática del conocimiento y de la
acción, cuya base descansa probablemente en los métodos estructuralistas.
JEAN-fuRRE

VIELLE

Apuntes sobre el libro de CLAUDE LEviSTRAuss: Le Cm et le Cuit. Mythologiques l. París, Pion 1964.•
HASTA LA FECHA, LA etnolog1a era una
ciencia, cuyos métodos y resultados !ºs
• entendía el hombre culto sin ser espeoalista en la materia. Pero el "estructuralismo", que transformó hasta la lingüística en una especie de ciencia oculta, de
difícil comprensión para los "no iniciados", por sus modernas ponencias Y su
terminología complicadísima, parece ya
querer posesionarse de esta disciplina. Por
un lado es de lamentarse ésto, porque el
lector interesado ya no podrá, sin bastante labor, enterarse de los últimos descubrimientos y digerirlos mentalmente como
antes ( conocemos, en la arqueología, un
caso paralelo que produce, por las mism~
causas, especulaciones superficiales del t:1po periodístico) ; por el otro lado no vemos ningún camino fuera del de la extrema especialización, de cuya senda no
se escapará ninguna rama de las ciencias
por varias décadas venideras.
Cuando empecé, hace poco, a leer la
obra de Claude Lévi-Strauss Le Cru et
le Cuit. Mythologiques I, anticipé una
lectura sin complicaciones, a raíz de algunas palabras del prólogo en que el autor
ruega no tomar demasiado en serio sus
"symboles d'allure logico-mathématiques"
(p. 39 ), de cuyos "símbolos" se encuentran en el libro, una cantidad enorme.
Sin embargo, se me dificultó la_ lectura,
precisamente por tales formulaoones.
Cuando oí hablar, hace apenas 10 años,
a Leroi-Gourhan, Stresser-Péan, Soustelle
y Bastide, en ocasión de sus conferencias
y seminarios en París, a L évi-Strauss se

le consideraba como a un solitario poco
notable. Sabía yo que era Vice-Presidente de la "Societé des Américanistes", de
cuya sociedad me honro en ser miembro
desde hace tiempo; desde 1958, sin embargo, y con su obra Anthropologie Structurale, conquistó interés y admiración.
Pero como cuesta un esfuerzo extraordinario seguir la senda de sus ideas, no tuvo, de inmediato, éxito con un público
menos especializado. Hoy se puede decir
--casi exagerar- que está por suceder a
Sartre en el "trono de los papas sin
corona" de la intelectualidad francesa. ·
Claude Lévi-Strauss nació en Bruselas,
en el año de 1908; estudió primero fil0sofía, dedicándose a la etnología mucho
más tarde. De 1935 en adelante pasó algún tiempo en el Brasil tomando parte
en varias expediciones al 'Matto Grosso y
a las selvas del río Amazonas, para estudiar los mitos, costumbres y modos de
pensar de las tribus indígenas de aquellos
lugares.
Las regiones silvestres del noreste del
Brasil con su sinnúmero de tribus, enemigas entre sí y dedicadas al canibalismo
( cuya práctica ya está desapareciendo últimamente) siempre han sido puntos principales de atracción para los franceses,
desde el siglo XVII. Y fueron los franceses, quienes buscaron contacto íntimo
con los indígenas de los E.U.A. y del Canadá, mandándoles misioneros, fraternizando y hasta ligándose con ellos por la
sangre, también fueron los franceses los
que pelearon, en unión de los mismos
indios, contra los portugueses, y que supieron distinguirse como emisarios de la
iglesia. De esta manera, Lévi-Strauss continúa, con sus investigaciones, una tradición ininterrumpida de varios siglos.
Son los mitos de las tribus Bororo, Ge
y de los afamados Tupi Guaraní los que
investiga en Le Cru et le Cuit y analiza
a través de experimentos -que, según él,
"lleva a su laboratorio". Su manera de

escribir presenta, para el lector habi tu1l
de los resultados de la investigación etnológica, dos dificultades más, aparte
de la que ya se mencionó, y eso a pesar
de su modo ingenioso y, hasta a veces,
gracioso de escribir: evita toda clase de
exposiciones filosóficas directas y construye su obra al estilo matemático-musical,
casi como una canasta de Bach --cosa
que a mí, en un principio, me molestó
bastante. Veamos, por ejemplo, su "Table de Matieres" (Indice de Materias):
Empezando con la "Ouverture", el libro
se divide en cinco partes principales, que
a su vez se componen de sinfonías, sonatas, fugas, cantatas, con "récitatifs", "variations", "rondeaux", "interludes", etc.
Toda la terminología se deriva, en fin, de
la ciencia de la música (la dedicatoria
de la obra: A la música es, de por sí,
significante) .
La primera leyenda de los Bororo que
relata, es, en términos generales, la siguiente (p. 43-45) : Las mujeres de un
pueblo van a la selva para juntar hojas de
palma. Un muchacho las sigue secretamente, sorprende a su madre y la deshonra. Esto lo llega a saber el padre del
muchacho, quien intenta eliminarlo mandándolo al "Campo de las Almas", donde le encarga robar fetiches en el curso
de tres aventuras de ladrón. El padre ordena esto esperando que las almas matarán al hijo. Pero éste logra cumplir su
encargo gracias a la ayuda de una abuela
astuta. Luego, el padre lleva a su hijo a
unas rocas muy altas, donde tienen sus
nidos las aras, con el fin de que les robe
la cría. Obliga al muchacho a subir y
después quiebra la escalera. Más tarde, y
habiendo pasado, nuevamente, por muchas aventuras, el hijo vuelve a su pueblo. Allí se venga cruelmente, matando
al padre y sus varias mujeres, entre ellas
a la propia madre que había deshonrado.
Después de haber analizado, en un
"récitatif', este mito, que no es sino una

625
H

•

�•

variación del antiguo mito de Edipo, Lévi-Strauss continúa con otros mitos de la
misma tribu, sobre el origen del agua (pp.
56-58), sobre el mundo post-diluvial (p.
59) y sobre la raíz de las enfermedades
(pp. 67-68). Siguen, en el segundo capítulo, seis mitos de los Ge sobre cómo
nació el fuego ( hasta la p. 81 ) . Los
análisis que agrega el autor, son más largos. El lector, que prosigue con cierta cautela, descubre algunas relaciones transversales; estructuras básicas análogas se presen tan como fórmulas matemáticas; desaparecen los detalles superficiales.
En el caso del presente libro, no consideramos que sea nuestra tarea recapítular su contenido. Lo que únicamente interesa, son los métodos y resultados; el
mismo autor dice que lo mismo da empezar con una disección de mitos de los
indios sudamericanos que comenzar una
serie de análisis sobre la anatomía de mitos de otros pueblos. Lévi-Strauss compara su modo de proceder con el que se
usa en la física moderna. Como ésta analiza las relaciones, entre sí, de los elementos físicos, él "aísla" o separa ciertos hechos sociales e intenta presentarlos como
modelos del comportamiento humano; no
siempre, por ende, considera los conceptos
mismos, sino sus relaciones recíprocas.
Este modo de razonar ha despertado· la
ira de Sartre y sus secuaces, porque resulta, si existen -romo Lévi-Strauss lo quiere demostrar- estatutos para el pensamiento y la conducta, independientes de
la voluntad humana, resulta entonces, una
visión mecánica del mundo. La libertad
patética de Sartre se sustituye, en este caso, por ingenio sobrio, que acepta los hechos científicos como fundamentales.
Como resultado, Lévi-Strauss encuentra estructuras estables, moderadamente
transformadas a través de los tiempos y
de pueblo a pueblo; encuentra leyes que
también observa, con toda claridad, en
la sociedad moderna. En Jo personal, yo

626

sigo esta senda con todo interés desde
hace años. Los expertos en asuntos del
comportamiento humano, los psicólogos,
sociólogos, juristas y en últimas fechas
hasta los filósofos ( me refiero, p.e., a la
Dialéctica Negativa de Theodor Adorno;
Francfort, Suhrkamp, 1957) han presentado sus dudas -algo flacas, por lo pronto- en cuanto a la forma tradicional del
pensar, cuya forma presupone "a priori"
la libertad de la voluntad humana. La
consecuencia, quizá, será una especie de
Neo-Agustinismo en la filosofía; el inmenso pensador Aurelius Augustinus puso
en duda, ya hace más de 1,500 años, el
"liber arbitrium" del hombre.
Sea esto como quiera, Lévi-Strauss despierta actu:;ilmente mucho más interés con
sus tesis -sobriamente presentadas-- que
nunca lo había logrado antes la etnología. No pasa, desde hace doce meses, casi
1únguna semana sin que la prensa - la
europea, por lo menos-- hable de los "estructuralistas". Refiriéndonos, p.e., a la
revista parisiense Are a un "faillite du
sartrisrae", pregunta con su mirada cínica dirigida a Sartre: "¿ Qué se hace,
cuando uno rehus:i dejarse enterrar?" El
Times L iterary Supplement, de Londres,
previó, hace un año, la sustitución del
existencialismo por el estructuralismo. Y
"Der Spiegel", de Hamburgo, ante todos, compara a Lévi-Strauss con un regicida que se acerca al trono bamboleante del "directeur de conscience" : Sartre.
Sigamos en alerta:
De todos modos seguirá la lucha entre
los defensores ''barbudos" de la libertad
como esencia de la voluntad humana, y
los estructuralistas más secos y realistas
de nuestros tiempos, porque Lévi-Strauss
acaba de publicar una nueva obra voluminosa Du .Miel aux Cendres. Mythologiques ll ( París, Pion 196 7) . Este libro seguramente atizará las llamas de la controversia , juzgando por la reacción de la
p rensa. Pierre Achard, quien intentó me-

diar entre ambas partes a través de un.a
discusión de la nueva obra en la revista
francesa A.tomes, probablemente no logrará su fin. Los innovadores suelen ser en
el principio, muy agresivos.
'
D1ETRICH HAucK

FRAY JuAN AGUSTÍN DE MORFI, Diario
'Y Derrotero 1777-1781, Publicaciones del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Serie: Historia,
Monterrey, 1967.
EL DÍA 4 DE AGOSTO de 1777 salía de la
Ciudad de 'México una expedición que
durante cuatro años, había de recorrer
gran parte del norte de México. Esta expedición estaba encabezada por don Teodoro de Croix, nombrado por el monarca
español Carlos III, gcbemador y comandante general de las Provincias Internas
de la Nueva España, convirtiendo a esta
inmensa área en una unidad gubernamental virtualmente independiente del Virreinato de la Nueva España. Acompañando
al caballero de Croix, iba el franciscano
Fray Juan Agustín de Morfi, el cual redactó un diario del viaje.
Con anterioridad se había publicado
una versión de este diario que comprende
menos de la mitad del recorrido, pues termina a la llegada de los viajeros. . . "a
la cuesta de Berroterán en los límites de
la provincia de Coahuil~ con el Reino de
Nueva Vizcaya, el 24 de febrero de 1778".
El Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monte1Tey, ha publicado
ahora el diario completo del viaje del
Padre Morfi. Es sin embargo, éste, una
versión distinta a la publicada anteriormente, pues el diario de las primeras ediciones está cuidadosamente preparado y
redactado elegantemente, ya que iba destinado a ir a la Corte, mientras que la
publicación actual es el diario de bolsillo

del Padre Morfi y comprende el viaje
completo, desde la salida de la ciudad de
México el 4 de agosto de 1777 hasta el
regreso a la misma población el 1o. de
jurúo de 1881.
El manuscrito original de este diario se
encuentra en la biblioteca de la Universidad de Texas y la publicación que ahora
h.!ce el Instituto Tecnológico de Monterrey se debe al empeño del Dr. Malcolm
D. McLean, quien ha escrito una pequeña historia del manuscrito que se incluye
en la nueva edición.
La preparación del documento para su
public3.ción es obra del profesor Eugenio
del Hoyo, quien además de la labor de
paleografía, redactó el prólogo y preparó
todas las notas, índices y una serie de
excelentes mapas de la ruta seguida por
el Padre Morfi.
El recorrido de la expedición de la cual
Morfi formaba parte, es realmente formidable: México, Querétaro, Zacatecas, Durango, Mapimí, Parras, Saltillo, Moncl0va, San Antonio de Béjar (San Antonio
Texas) a donde llegó el lo. de enero d;
1778. De San Antonio regresó a Santa
Rosa (Múzquiz, Coah.), siguiendo hacia
el norceste, pasando por la zona en donde colindan Chihuahua, Coahuila y Texas
y desde allí hasta la ciudad de Chihuahua a donde llegó el 12 de marzo de
1778. En esta ciudad estuvo Morfi hasta
el 30 de septiembre de 1779, en que salió rumbo al noroeste recorriendo la zona
en que los estados de Chihuahua y Sonora hacen actualmente frontera con los
Estados Unidos. Desde allí siguieron los
expedicionarios rumbo al suroeste hasta
Arizpe, Sonora, que había sido designada
cabecera de la nueva gobernación y a
donde llegaron el 13 de noviembre de
1779. De esta última población no sale
Morfi hasta el 6 de febrero de 1881 y
siguiendo la costa del Pacífico pasa por
Alamos, Culiacán y Tepic, de donde con-

627

�tinúa rumbo a Guadalajara, Lagos, León,
Guanajuato, Querétaro y México.
El diario está lleno de interesantes, aunque breves, observaciones de los lugares
por donde va pasando. Sin embargo las
informaciones que con más frecuencia
aparecen son sobre depredaciones de indios bárbaros, que en aquellos años era
el principal problema que afrontaban las
provfocias del norte de la Nueva España.
El diario, que ahora se publica, no es de
fácil lectirra, pues consta de una serie de
notas escuetas, que Je habrían de servir
luego a Morfi para elaborar un informe
mejor redactado. Se caracteriza por una
profusión de nombres de personas y lugares: . . ."Dije misa por N. Me fui a
bañar a casa de Iribarren, que con Borica, Campo, Tesorero, Urquidi, Mariñalarena y otros, salió a recibir a Mendienueta que entró a la oración y entre el
Sauce y Sacramento le salieron como veinte apaches. Fui a confesar a Loyola. Vino el Padre Martínez y Benavides hiiblé
largo con ellos. Recibí el correo con noticia del Capitulo. Saludé a Mendienueta.
Disputa con Campo por los indios". Esta entrada correspondiente al 29 de mayo de 1778 es típica de lo que encontrará el lector en casi todo el diario..
Por lo tanto, no es el diario de Morfi,
una obra que resulte atractiva para el lector general, pero para el especialista o
investigador, constituye una de las obras
indispensables para enterarse de la situación que guardaba el norte de la Nueva
España en las postrimerías del régimen
colonial. La labor de éste ha sido facilitada grandemente, debido a la extraordinaria tarea que se echó a cuestas el profesor del Hoyo al identificar a casi todos
los personajes y Jugares mencionados en
el diario.
lsIDRO

628

VrzCAYA CANALES

IBARGÜENGOITIA, JoRGE. La Ley de Herodes. Serie El Volador, primera edición,
Ed. Joaquín Mortiz, S. A., México 1967.
154 páginas, altura 18 eros.
REcIENTEMENTE APARECIÓ en las librerías
el último libro de Jorge Ibargüengoitia
La Ley de Herodes, autor que hace muy
poco nos diera su novela Los Relámpagos
de Agosto, obra satírica muy bien lograda. Es muy probable que el éxito que
Ibargüengoitia obtuvo con esta obra, lo
haya llevado ahora a publicar esta serie
de cuentos que reflejan pequeños matices
humorísticos pero que, desgraciadamente,
son de muy escaso valor literario.
Es notoria en nuestro medio intelectual la ausencia de un escritor humorista.
Quizá el que más se acerque a esta denominación y logre algunos destellos en
esta linea, sea lbargüengoitia. Hablar del
humorismo en nuestros escritores, es algo
así como predicar en el desierto debido a
que no tenemos uno solo al que se le pueda aplicar, "en la honrada acepción de
la palabra", el término de humorista.
Es realmente una lástima que esta inclinación humorística de Jorge lbargüengoi tia, entrevista en estos sus cuentos y
por demás advertible en casi toda su obra,
se derrumbe porque -al igual que ocurre
en casi la mayoría de nuestros "valores''
de la creación literaria-, cae con demasiada facilidad en la vulgaridad, en los
detalles de mal gusto. Y no es que pretendamos catalogamos de puritanos, no. Sólo pedimos una cosa: calidad literaria, o
sea el valor estético en lo literario.
Una obra de arte (y la literatura cae
por su propio peso dentro de esta clas1ficación), por el simple hecho de serlo, puede tratar los puntos más extremos de la
vulgaridad sin que por esto pierda su valor. Nada más que para 'ello es preciso un
requisito: darles el justo y preciso valor
estético que les es indispensable. En La
Familia de Pascual Duarte, el novelista

español Camilo José Cela nos da la descripción de una violación en la que concurren todos los agravantes de vulgaridad
posibles. Pero Cela, manejando con singular maestría el tema y el idioma la
impregna de valor estético, de un gran' valor poético, factores con los que logra
una auténtica obra literaria. Otro caso
éste cinematográfico, es el de las escen~
"de la cama" en la película Un Hombre Y Una Mujer. En ninguno de los dos
casos se cae dentro de la vulgaridad porque todo es justo, n1da sobra, tiene un
por qué: un por qué que fácilmente podremos entender si de verdad sabemos
apreciar el valor estético.
La Ley de Herodes es un libro de
cuentos, trece, del segundo de los cuales
toma el título. De estos cuentos se puede
decir mucho. Y, a la vez, poco. Mucho,
en cuanto a su flojedad literaria. Y poco,
porque desgraciadamente son pocos los
detalles interesantes que advertimos.
La técnica usada por el autor, no es
nada nuevo. La narración no es aburrida
pero, ¡ cómo decaen los finales de todos y
cada uno de los cuentos! Por ejemplo, en
el primero de ellos, titulado El Episodio
Cinematográfico ( tres jóvenes pretenden
hacer un argumento para el cine): las
veinte primeras línea:fl&gt;son una especie de
introducción a la materia narrativa, preparación que perfectamente puede mutilarse sin afectar en lo más mínimo ni al
tema ni a la estructura primaria del
cuento. Lo mismo puede hacerse con las
diez últimas líneas. Y con esta supresión,
el cuento resulta más compacto, el final
se levanta al suprimir todo lo innecesario,
que lo único que hace es restar valor.
El segundo cuento, La Ley de H erodes, ( dos jóvenes de nivel universitario,
llenos de pavor ante los exámenes médicos
indispensables para obtener una beca en
los Estados U nidos de Norteamérica... ) ,
es el úniao cuyo final casi se sostiene. Casi también está logrado en su conjunto. Y

toda una promesa de humorismo se advierte en los muy personales y regocijantes puntos de vista del autor respecto a
la religión y a la clase burguesa norteamericana.
El sexto, Cuento del Canario, las Pinzas Y los Tres Muertos, es sin duda el
más interesante de todo el libro. El tema
ya había sido usado por Ibargüengoitia
en aquellas pláticas que, a través de Radio Universidad, pronunció en la ciudad
de México aproximadamente en el año de
1965. Está formado por tres partes: la
primera, en la que narra el increíble robo de un canario. . . con todo y jaula; la
segunda, la historieta de un pordiosero
agradecido; y la tercera, en la que tres
pebres muertos juegan a vivirse engañando a los "vivos". La narración está manejada con gran habilidad. El ambiente y
los personajes, reales. Creemos que éste
sea el cuento más interesante del libro,
en el que mejor estén manejados los recursos literarios.
Aunque tmnbién aquí se advierte la falta de pulimento en los finales.

!f

En cuanto a
hat Became of Pampa
Hash, La Mujer que No, La Vela Perpe.
tua y ¿Quién se lleva a Blanca?, cuentos
que giran casi alrededor de un único ambiente, agota el autor en ellos los detalles
vulgares que no son necesarios para hacernos comprender que su intención fue la de
la originalidad ... no conseguida. No es
éste el camino de la auténtica creación.
Hay que crear, si. Pero para provecho
de todos, no únicamente del vulgo.
Es advertible, en general, en este libro
de Jorge Ibargüengoitia, el "yoísmo" del
autor: está, quiere estar presente en todos los cuentos. Y advertible es también
su atéISmo, ("Soy ateo, gracias a Dios",
que diría don Aquiles Elorduy). Y, ¿ qué
podríamos decir de ese temor a la muerte,
de ese pánico a envejecer, que lo obliga a
insistir en situar su obra en un nivel de
edad universitario, ambiente por el que

629

�el autor pasó hace ya muchos años y del
que, idealmente, se niega a salir para seguir siendo UJ\ niño prodigio o niño terrible de otras épocas?
Todos los cuentos nos dan la impresión
de haber sido vividos por el autor, de
pertenecer a esas "pequeñas cosas" que
forman la vida diaria de cualquier hombre. Esto, en sí sería loable: el construir
un mundo sobre lo pequeño, lo anecdótico, lo en apariencia superficial. Sólo que
se olvidó de Jo más importante: una obra
literaria que no tiene valor estético, no
es obra literaria.
Creemos sinceramente que todos los escritores tienen un compromiso grande con
la humanidad: el de crear obras con el
objeto de despertar el gusto por la literatura, el gusto por el auténtico valor estético. El crear no consiste en hacerlo para el creador mismo ni para una pequeña
"élite", sino para todos.
Sólo nos queda una cosa: remitirlos a
La Ley de Herodes de Jorge Ibargüengoitia.
FIDEL CHÁVEZ

P.

RuBÍN, MoRDECAl S.: Una poética moderna. Muerte sin fin de Jos:É GoROSTIZA.
Análisis y Comentario. Universidad- Nacional Autónoma de México. México,

1966.
LA UNIVERSIDAD Nacional Autónoma de
México, en cooperación con la University
of Alabama Press, University, Alabama,
U.S.A., ha publicado este valioso estudio
de Mordecai S. Rubín. Valioso, porque
sirve como guía tanto al aficionado a la
poesía moderna, como a l profesor en la
cátedra de poesía mexicana contemporánea. El profesor Rubín divide su obra de
investigación y análisis en cuatro capítulos: Capítulo I , El Fondo; Capítulo II,
La Explicaci6n de Texto; Capítulo III,

La Forma y la Substancia del Poema; Capítulo IV, Ecos y Correspondencias.
El Capítulo I, El Fondo, trata de la
dirección e ideales de los Contemporáneos, entre los que se encuentra Gorostiza
con su preocupación por la comunicación
poética, la vida interior, la problemática
de la vida y la muerte; así como también
una relación entre el poeta y su obra.
El Capítulo II, La Explicaci6n del Texto, es la parte central de la obra y el
objeto de la misma. Divide y analiza el
autor el poema de diez partes o secciones,
de acuerdo con la división original de la
obra. Se reproduce cada sección completa
con la numeración de los versos al margen. En seguida desmenuza cada parte en
un verso, dos, tres o cuantos expongan
una idea. Por ejemplo a la primera parte
que incluye los versos 1 - 49 y que dice:

tema del vaso y el agua. En la primera
parte desarrolla un paralelismo entre vaso-agua-hombre. Nos dice cómo "El poeta
descubre un paralelismo entre la esencia
de la existencia y lo informe del agua".
Cómo ve Gorostiza en el agua la imagen
de sí mismo; cómo el agua realiza y aclara su naturaleza fundamental en un vaso.
Más adelante nos explica cómo el vaso
" es como el mund o del hombre, y el agua
como el alma" (p. 36). En el verso 53
que dice: "aunque se llama Dios, ..."
anuncia Rubín el panteísmo de Gorostiza
que va a aparecer a través de todo ei
poema. Y sigue investigando la relación
entre el hombre y el universo en los versos.

( 1) Lleno de mí, sitiado en mi epidermis,
( 2) por un dios inasible que me ahoga,

"El alma es informe, como el agua, y
encuentra su realización en el universo.
En la analogía con el vaso, las limitaciones que siempre ha sentido el hombre
sus 'alas rotas', corresponden al aprisio~
namiento del agua dentro del vaso que le
da una forma. Y entonces el cuerpo del
hombre será una forma temporal e inadecuada que oculta en vez de hacer resaltar al alma, tal como la cascada, la nube, el mar, las formas naturales del agua
ya examinadas. El alma, por no tener forma, por no percibir su forma realizada en
el universo, quiere o parece perderse" (p.
41). En esta segunda sección se examinan
varios conceptos tradicionales e históricos
del universo. Trata Gorostiza de explicar
a Dios como un dios del universo, algo
que el hombre necesita, que lo rodea
"acunándolo", parte de él, para pasar al
tiempo que como el agua es símbolo de ·
fluidez, de informidad.

( 3) mentido acaso
( 4) por una radiante atmósfera de luces

sigue la Explicación:
"Como punto de partida, el poeta
anuncia el problema que, en alguna forma, ha preocupado al hombre desde aquel
día lejano en que, por primera vez, se dio
cuenta del fenómeno de su existencia:
( 1) Lleno de mí, sitiado en mi epidermis,

(2) por un dios inasible que me ahoga . ..
Gorostiza está agobiado por la complejidad de su ser, por la contradicción de
percibir lo universal sin poder superar los
Hmites frustratorios de su mortalidad física. Siente que a algo o a alguien responde su condición humana, pero al decir
"dios" con minúscula, se abstiene de dar
nombre al secreto imprecisable del universo. Y no quiere contentarse con las
"apariencias" (p. 30). Siguen aquí los versos 3, 4 y 5 con su correspondiente explicación hasta llegar al verso 49. A través del poema va explicando Rubín el

( 54) no sea sino un vaso
( 55) que nos amolda el alma perdidiza,

Con Rubín seguimos a Gorostiza hasta el verso 110, donde nos ha dado la
explicación de la existencia humana a
través de tres metáforas: el agua que

adquiere formalidad en el vaso; el alma
humana amoldada por el universo hueco·
Y el flujo del tiempo, contenido en la eter~
rúdad (el minuto madurado). (p. 48)
Expone la preocupación por la muerte
Dios, el tiempo, en Gorostiza, su preocu~
pación por la insuficiencia del lenguaje
como comunicación entre los hombres:

(280) que escucha ya en las estepas de
sus tímpanos
(281) retumbar el gemido del lenguaje
(282) y no lo emite; .. .
"Oye la comunicación, comprende el
concepto del hablar, pero no puede expresarse. Una vez más sentimos el problema de la comunicación exacta como la
intensa preocupación de Gorostiza. 'Gemido' es más que el sonido que requiere el
sentido del verso; se relaciona con el 'd0lor' del verso 279". (p. 76) Más adelante del verso 557 vuelve Gorostiza a otra
consideración del lenguaje del hombre, la
ansiedad de comunicarse y la incapacidad
de hacerlo.
Explica Rubín apoyándose en versos
correspondientes, las metáforas, analogias,
imágenes y comparaciones de los que está lleno el poema; Las fuentes bíblicas,
orientales, místicas que están a la vista
o implicadas. Por ejemplo el "circularismo" que se encuentra en la filosofía y
religión budistas lo encontramos en los
versos 227 y 228 y más adelante donde
dice:

(239) y sueña que su sueño se repite,
(240) irresponsable, eterno, ...
"Imagina una repetición de la vida. El
sueño, que también ha aparecido antes
en el verso 215, no tiene ni fin ni control
es un eterno marchar en el círculo, qu;
por soñarse repetido hace de la vida una:

( 241) muerte sin fin de una obstinada
muerte, ...
La existencia es un continuo morir tan
repetido, tan circlular, que hasta el mis-

631
630

�mo proceso de morir se está muriendo" ...
(p. 67) Y al analizar los últimos versos
del final de la segunda parte en el verso
(722) con un llanto más llanto aún que
el llanto

sugiere Rubín una analogía con Edgar A.
Poe en un verso de Annabel Lee, que dice: "But we loved with a )ove that was
more than love" (p. 148). Lo anterior
es sólo una breve exposición de la precisión y profundidad de este análisis que
tiene por objeto dar una idea del trabajo
llevado a cabo por el Profesor Rubín.
El Capítulo III, La Forma y la Substancia del poema, está dividido en dos
partes: La estructura musical y El ideario oriental. Da Rubín una explicación de
la estructura musical de la obra, afümando primero el perfeccionismo en cuanto al
lenguaje y estructura no sólo de Gorostiza sino de los parnasianos y cómo la repetición de frases y de ideas abund,.nte es
imprescindible en una construcción musical extensa, cosa que no sería propia
en una obra literaria puramente filosófica.
El poema de una simetría admirable, está
dividido en dos partes principales que
se corresponden, un intermezzo lírico entre las dos y un vivace con percusión como coda.
Dice Rubín: "La primera parte ·de la
obra trata de la vida, la substancia en
busca de la forma" (p. 160) y explica
cómo la expresión "Lleno de mí", introduce el tema sin preludio, recordando
esas cuatro sílabas los cuatro acordes que
inician la quinta sinfonía de Beethoven.
De esta manera, la segunda parte del poema es la inversión del tema de la primera
parte. Es interesante seguir la investigación de este aspecto musical. Vemos cómo las dos secciones terminan con bailes y cómo ambas están vaciadas en el
molde musical del "rondó", analiza el
intermezzo y la coda y señala las diversas recurrencias. Observamos también ba-

jo la guía del Profesor Rubín el manejo
de las vocales, que comunican tempo y
volumen al poema, resultando así que
las dos partes principales son largos o
andantes, debido a los versos largos, sonidos extendidos y el intermezzo un alegro por sus versos cortos y melifluos. En
cambio en la coda encontramos acentos
agudos, versos severos, rápidos, acumulación de imágenes y repetición de fórmulas sintácticas que dan al vivace con percusión un crescendo final. (p. 162)
Ejemplo de largo o andante:
Temprana madre de esa muerte niña
qtie nutre en sus escombros paulatinos,
Ejemplo de allegro:
Sabe a luz, a luz fría,
sí, la manzana.
¡ Qué amanecida fruta
tan de mañana!
Ejemplo de vivace y crescendo:
¡Tan-Tan! ¿Quién es? Es el Diablo,
es una muerte de hormigas
incansables, que pululan
¡ oh Dios! sobre tus astillas;

migajas, borra, cenizas
de ti, que sigues presente
como una estrella mentidci
como una hoguera encendida,
por el canto, por el sueño,
por el color de la vista. (pp. 162-63).
Cito estos ejemplos para dar una idea
de lo acertado del análisis.
En El ideario oriental se indican las
influencias de ideas y filosofías orientales que impregnan el poema y explica
el investigador por qué no se puede
abstener de citar filósofos de diversas culturas y épocas al interpretar la obra, a
pesar de la oposición de José Gorostiza a
hacer lúncapié en el aspecto intelectual

del poema, descuidando así otros, como la
estructura y la musicalidad. Expone la
base autodidacta de Gorostiza y su simpatía por las filosofías orientales que
,
'
segun el autor, eran "apropiadas para un
joven silencioso, preocupado por la búsqueda de la tranquilidad del entendimiento en un mundo desorganizado". (p.
164) Como base para el análisis filosófico cita: l. La Rigveda, 2. Las Upanishadas, 3. Escrituras budistas de la India
China y Jap6n, y 4. El libro de Lao-Ts;
y el Libro de Chuang-Tse. En breves trazos apoya Rubín su investigación o interpretación de estas influencias, con citas
apropiadas a cada religión o filosofía.
El Capítulo IV, Ecos y Corres/Jondencias, aborda ampliamente los par.tlelismos
y analogías entre José Gorostiza por un
lado y T. S. Eliot, Paul Valéry, Góngora y Sor Juana, por otro. Subdivide el capítulo en los incisos siguientes: Algunos
críticos; Gorostiza v la preocupación de
Paul V aléry; Gorostiza y los temas de 1".
S. Eliot; Gorostiza y el lenguaje de Luis
de Góngora; El desvelo de Gorostiza y
el Sueño de la ''Décima Musa" y A modo de breve comentario final.
En el primer inciso indica brevemente
el autor, el error de muchos críticos de
querer ver sólo plagios o influencias directas, error muy frecuente en la búsqueda de fuentes y préstamos y expresa su
propósito de buscar analogías o afinidades sin por ello perder de vista la originalidad de Gorostiza.
Gorostiza y Valéry no son poetas oscuros, sino más bien difíciles y esa dificultad está en las ideas expresadas. Ambos
dan como causa de su "hermetismo" una
insuficiencia de la lengua para la expresón poética, complicándose el problema
más en el caso de la poesía filosófica,
aunque ninguno de los dos se preocupa
por la inaccesibilidad de sus poemas al
público general, afirmando Gorostiza que
"la poesía siempre ha sido objeto de los

afanes de una minoría que la crea o que
simplemente, posee preparación p;ra dis:
frutar de sus placeres" (p. 177) y Valéry
que "tout se qui compte est bien voilé".
(p. 177) Además de lo anterior tanto
Gorostiza como Valéry coinciden en otras
preocupaciones, entre ellas el valor del
silencio, lo musical en la poesía, la muerte. En ésta ve Gorostiza "la realización
de la existencia del hombre y su lucha
por la permanencia Valéry", reconoce
la muerte como meta de la conciencia .
del hombre y cree que "des que notre
pensée monte vers sa lucidité, elle se rapproche de la mort" (p. 178). Y los dos
buscan una comprensión de lo absoluto
por medio de una inteligencia "que se
quiere conocer".
Pero Rubín hace ver al lector cómo
no sólo hay semejanzas generales de tono en los dos poetas, sino también detalles paralelos. Apoyándose en los tres
poemas más célebres de Valéry La Jeune
Parque, Fragments du Narcisse y Le Cimetiere M arin y en Muerte sin Fin de
Gorostiza, señala por ejemplo, el empleo
frecuente de la rosa, "como símbolo de
belleza o placer pasados y pasantes;" (p.
178) el canto de Gorostiza a la inteligencia abstracta del hombre y la inteligencia personificada de Valéry; tanto uno
como otro sienten una "parálisis del tiempo", despliegan los temas del narcisismo y
del agua. Aunque La Jeune Parque podría
haber sido muy bien el modelo para
Muerte sin fin en cuanto a construcción,
dice Rubín, que pasando de la intención
inicial, las técnicas se parecen poco. En
Gorostiza recordaremos a Góngora, en
Valéry a Corneille y a Racine, siendo la
obra de Valéry más personal y la de
Gorostiz:i metafísico-alegórica. En esta
forma continúa el investigador dándonos
un análisis ágil y muy interesante de la
obra de estos dos poetas.
Pasando a analizar las analogías con
T. S. Eliot, tomó de éste The Waste

633
632

�Land, The Love Song of J. A. Prufrock,
Four Quartets, Preludes y Gerontion.
Considera a Gorostiza otro poeta de la
soledad intelectual igual que Eliot, estribando esa soledad en Eliot, en la banalidad de la vida cotidiana de nuestra sociedad y en Gorostiza en la imposibilidad de
comunicación y del fracaso del hombre
para encontrar su significado universal.
(p. 189) Los dos buscan el secreto de la
creación. En ambos hay obscuridad en la
técnica, uso de comparaciones y paradojas inesperadas. Se da también lo bello
alternando con lo miserable, lo trascendental con lo trivial, una progresión de lo
abstracto a lo concreto. Tienen la preocupación por un lenguaje poético renovado,
el problema del hombre y Dios y en ocasiones coinciden curiosamente en sus versos; por ejemplo cuando Eliot dice, repitiendo con insistencia: ''Distracted from
distraction by distraction", y Gorost:i7.a:
"Siente que su fatiga se fatiga / se erige
a descansar de su descanso". (p. 192) La
preocupación del tiempo fe encuentra en
estos dos poetas y así como en Muerte sin
fin se da el tema del morir continuo
de la vida, tanto en el título como en el
verso que dice: "Este morir a gotas",
aparece en Eliot en: "We who were living are now dying / With a little patience", (p. 193). Por todo lo expuesto en
el análisis se llega a la conclusión de que
hay una correspondencia estrecha en ambos poetas. Pasando a examinar los paralelismos entre Eliot y Gorostiza, afirma
Rubín que existen varias diferencias. Respecto a los vocablos hay una diferencia
importante. Eliot prefiere palabras arcaicas regionales, Gorostiza usa un lenguaje
más opulento, vocablos especializados Y
expresiones exactas. Sugiere un análisis o
comparación más cuidadosa entre Four
Quartets y Muerte sin fin, creyendo que
puedan encontrarse correspondencias más
interesantes entre estos dos poemas que
entre The Waste Land y Muerte sin fin.

634

Sin embargo advierte que hay que tomar
en cuenta que lo expuesto en los Cuartetos esté más cerca de Muerte sin fin, por
continuar las ideas y estilo ya fijados en
The Waste Land, obra que probablemente
sirvió de inspiración a Gorostiza.

Gorostiza y el lenguaje de Luis de Góngora.
Sigue una breve evaluación de la influencia gongorina en Gorostiza. Señala
primero en la obra conocida hasta hoy
de Gorostiza y la obra total de Góngora,
semejanzas coincidentales y de sumo interés y afirma que hay inspiración de Góngora en Gorostiza más cuando el propio
poeta expresa entusiasta admiración por
"la opulencia, la nobleza y la emoción del
lenguaje gongorino" en conversaciones
con Rubín. (p. 200). Algunas características comunes son las metáforas complicadas por recuerdos personales, antítesis,
endecasílabo xnusical; aunque al querer
recrear la atmósfera culta y pura de Góngora, Gorostiza ha usado métodos más
aceptables al oído y genio españoles.
Dámaso Alonso r.n Lengua Poética de
Góngora, enuxnera las cinco dificultades
principales típicas de ese autor español,
y Rubín las toma para comparar la obra
de Góngora y Gorostiza. 1) El período
largo, existe en ambos, pero es menos
largo y coxnplicado en Gorostiza. 2) Prolificaci6n de palabras que hacen difícil seguir un trozo de Góngora. Esto ocurre
también en Gorostiza pero con un efecto
contrario debido a la repetición. 3) Interposición de aposiciones u oraciones absolutas que rompen la continuidad del discurso aunque en Gorostiza se limitan a
breves expresiones parentéticas. 4) El hipérbaton, aspecto más criticado en Góngora, está ausente en Gorost:i7.a. 5) La anfibología, considerada por Dámaso Alonso como fallo del sistema gongorino, está
hábilmente cultivado en Gorostiza. Y re-

sume nuestro autor que aunque .Muerte
sin fin es un poema más claro, en cuanto a sintaxis que las últimas obras de
G6ngora, sí las excede en cuanto a complicación de ideas.

El desvelo de Gorostiza y el Sueño de
la "Décima Musa". Trata Rubín aquí la
posibilidad acertada de una comparación
del Primero Sueño y Muerte sin fin, advirtiendo que se encontrarán más diferencias que semejanzas. Tienen en común,
dice, el aspecto filosófico y la extensión.
Sin embargo Sor Juana acude a la mitología y Gorostiza usa símbolos de uso
diario: el agua y el vaso. En cuanto a
la forma, Primero sueño está escrito en
silva latina como Las foledades de Góngora. Gorostiza además de la forma musical, usa una forma moderna y original.
Pero en cuanto a los temas, Sor Juana
está más cerca de Gorostiza que de Góngora. Las preocupaciones de ambos son
Dios, el hombre, la muerte, aunque con
divergencias y conclusiones diferentes. El
oxíxneron, ~e encuentra /tanto en Sor
Juana como en Gorostiza. En resumen, las
correspondencias entre los dos poemas son
"algo superficiales." Concluye Rubín este capítulo con un breve comentario fi.
nal. Finalmente en el Apéndice se incluye 1) una Sinopsis Biográfico-Política de
José Gorostiza que da al lector los datos
principales acerca de este autor y la serie
de cargos que ha ocupado hasta el de
Presidente de la Comisión de Energía
Nuclear en 1965. 2) Las Condecoraciones que Je han sido otorgadas por las diversas naciones de Europa, Asia, América
y Airica. 3) Bibliografía Somera, 4) Prólogos o Coxnentarios, 5) Traducciones, 6)
Poesías no recopiladas, 7) Obras en prosa
no recopiladas, 8) Antologías en las que
figuran poemas y 9) Algunos estudios
acerca de la obra de Gorostiza. Todos
estos datos valiosos para el estudiante e
investigador literario.

Lic.

EusABETH

K.

DE HINOJOSA

BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, AGUS·

Visión de Andalucía. la. edición.
( Col. Austral No. 1391) Edit. EspasaCalpe Mexicana. México. 1966. 147 págs.
TÍN.

HAY LIBROS CON duende diríamos. Uno
de ést::&gt;s es el que nos ha llegado de la
pluma sabrosa de Agustín Basave. En él
concun-e un elemento o una faceta nueva
-por lo menos para nosotros-- de su personalidad intelectual: lo intimo. . . lo
emotivo, tan alejado de lo que ha sido
su quehacer formal y rectilíneo: la filosofía.
Basave logra en su libro una verdadera
visión. Y toda visión es intuición de una
imagen en la que concurren elementos intelectuales, sensoriales y afectivos, los cuales son maravillosamente captados por
nuestro autor, como una totalidad absoluta de lo ensencialmente andaluz. Y ¿ cómo dar una visión totalizadora sino a
través de una antropología concreta? Dice
Basave: "Trataremos de hacer, en otras
palabras, una antropología concreta de lo
andaluz que no niega lo universal, áunque no se detiene allí. Una antropología
tipológica como vía de acceso a las realidades andaluzas, edificada sobre el reino continuo y heterogéneo de lo español" (p. 13).
Inicia pues su libro con una meditación del pasado andaluz, porque "sus
grandes hombres, su cultura y sus glorias
comunes pueden indicarnos algunas condiciones esenciales del estilo andaluz'' ( p.

13).
En esta visión de Andalucía lo primero
que considera Basave es el paisaje. "Todo nos place y deleita en este paisaje; todo es bienestar, sedancia, voluptuosidad. . . y sin embargo, hay espiritualidad
en todas partes ( ... ) La espiritualidad
se corporaliza, se hace plástica; el cuerpo
se espiritualiza, se fuga al cielo" ( p.
15) o bien "Andalucía es paisaje para la

635

�contemplación y la fantasía, pleno de iniciativas para el ocio fecundo" (p. 18).
Mas Jo esencial -a nuestro parecerno radica en esto que sería huequería si
no estuviese cercado por un tono íntimo
y vivencial. Agustín Basave siente el paisaje. Lo vive y así nos lo trasmite. "Andalucía -nos dice- es la tierra más
próxima a nosotros, los mexicanos" y es
próxima porque en nuestra patria la
campiña reproduce aquella "atmósfera
sutil y transparente".
Pero junto al marco que rodea todo
el edificio de lo andaluz, hay otros elementos que considerar... la lengua, porque "lazo de unión e imagen de una
concepción del universo, la lengua nativa refleja el modo de ser de una nación" ( p. 21) .
Basave, sin pretender acaso, nos deja
un cuadro muy revelador del habla de
Andalucía. Marca en un apretado, pero
no por ello menos claro, capítulo los
rasgos distintivos más salientes del dialecto andaluz. Pero no para ahí, sino que
incidiendo aún más, nos presenta una
verdadera estilística de la lengua. Dice:
"Se trata de algo más que de una estética
del diminutivo. Una necesidad de virtud
y de intimidad, de humildad y de familiaridad, mueve la simpaúa del andaluz
hacia las cosas diminutas. Sabe, COJl!.O
fray Luis de Granada, que la sabiduría y
la providencia de Dios resplandece más
en las cosas pequeñas que en las grandes"
( pp. 23-24).
Pero la lengua no pára en el hablar.
Recorre toda la gama de los medios expresivos: canto y baile. Donde los cuerpos se convierten en palabra y van más
allá de ella...
Los capítulos IV y V de este libro maravilloso nos llevan junto con el autor a
sentir la nostalgia del cante jondo y a
vivir la plasticidad increíble de las "bailaoras". Afirma Basave: "El cuerpo de la,
bailarina andaluza se convierte en lengua-

je -metafórico, candente, alucinantede ritmos y de formas. Una emoción medular -casi telúrica- emerge de la bailaora que nos contagia un ansia infinita
de liberación (p. 35), "ritmo de voluntad
y de amor -podríamos añadir- que tiene como el ala, un:i misión aerostática:
elevar hacia lo alto todas las humanas
pesadumbres, liberarnos de la esclavitud
de la tierra" (p. 37). Mas junto a todo
esto -paisaje y dialecto, cante y baile-existe otro elemento que configura de manera absoluta la cosmovisión de Andalucía: las coplas del bardo anónimo. Y es
explicable, porque la poesía -más la popular, anónima, pero siempre palpitante-es visión totalizadora de Mundo.
En ella encuentra nuestro autor la cosmovisión andaluza. "El andaluz -nos dice- se proyecta supra-mundanamente.
Parece que ya viene ,de vuelta de todo,
que ya nada le es extraño" (p. 42). Siempre obra o se abstiene de obrar porque
tiene la convicción de que sus facultades
de conocimiento le llevan a la verdad.
Nuestro autor, toma de la tradición andaluza una serie de coplas que reflejan
de manera muy clara una "totalidad plástica, dinámica" de la vida. Ahí encuentra
que son el desengaño, la angustia y la esperanza los elementos que forman la concepción del universo del hombre-pueblo
de Andalucía.
El capítulo VII, estudia el estilo andaluz, cuyas notas constitutivas son: elegancia, personalismo, primacía del ocio sobre el negocio, armonía con el contorno,
barroquismo, religiosidad peculiar y sentido del humor. (pp. 55-89).
Otros cinco capítulos completan la Visión de Andalucía del Dr. Agustín Basave. En ellos, toca puntos esenciales en la
tipología del andaluz. Va a centros concretos: Juan Ramón -con su Platero-y Federico García Lorca, goznes ciertos
de una palpitación honda de la tierra y
el hombre de Andalucía. En todos ellos

destaca, como en lo anterior, el sentido
íntimo que lleva a nuestro autor a la creación de esta obra, la que concluye con
una frase que nos hace penetrar en su
honda ensoñación: "Andalucía -antídoto para la angustia metafísica ante la nada- es un descanso y un consuelo en el
atribulado mundo de nuestros días. Con
su puro estar ahí, en el espacio y en la
historia, enaltece y fecunda la vida. Su
estilo y su cosmovisión han vencido, por
el arte, la destrucción y la muerte. Cuando
vuelvo a ella mis ojos advierto una existencia más libre y más aproximada a los
anhelos de plenitud" (p. 144).
Aquí tenemos pues un libro -con
duende como decíamos-- que nos abre
una mirilla hacia lo que es Andalucía.
¡ Muchas gracias, Dr. Basave!
Lrc. EDUARDO GuERRA CAsTELLANos
DmTRICH HAucK: Die Staedte des mexikanischen Hochplateaus und ihre Wirtschaft uon den Anfaengen bis zur Conquista ( Las ciudades de la Mesa Central Mexicana y su economía desde los principios
hasta la conquista). Dos volúmenes ler.
vol. texto, 2o. vol. ilustraciones anotadas). Universidad de Saarbruecken, Instituto de Historia de la Economía. 1961/
62.
LA HisTORIA DE LA Economía y la Estadística demográfica de los nativos de nuestra patria han sido hasta hoy, hijastras de
la investigación especializada. Hasta la fecha la historia se ocupó en primer lugar
de problemas de índole arústico, religioso, político, histórico y social, dejando de
lado el ''árido" problema económico y estadístico. Así se produjo una laguna deplorable que no ha sido todavía llenada
por las escasas publicaciones de algunos
artículos dispersos y de dos trabajos más
extensos ( me refiero a: Cook and Simpson "The Population of Central Mexico

in the Sixteenth Century"; Berkeley-Los
Angeles 1948, y a: F. Katz "Die sozialoekonomischen Verhaeltnisse bei den Azteken im 15. und 16. Jahrhudert"; Berlin
1956).
Me parece que algo aportaría a llenar
dicha laguna la tesis de Dietrich Hauck
en opción a la maestría en historia que
desafortunadamente no ha sido publicada sino como tesis hasta la fecha. Ella trata de una región geográfica que se limita a la Mesa Central, pero que abarca
una amplia cronología.
Hauck principia su exposición con un
estudio de los factores económicos ( artesanía, agricultura y comercio) de la cultura
de Ticomán ( 1, p. 22 y ss.), y hace aparecer a Cuicuilco ya como un centro de
carácter w·bano. Es en Teotihuacán donde él encuentra los primeros vestigios
palpables de comercio de "largo alcance"
( l. p. 38), aunque ya antes en la Mesa
Central se pueden comprobar importaciones esporádicas de conchas marinas, hachas de pórfido y piezas de jade.
La investigación prosigue desde los
centros urbanos de Tula (1, p. 41 y ss.)
y Tenayuca ( 1, p. 52 y ss.), hasta los sistemas económicos del período post-tolteca
que tienen un fundamento más claro y
son relatados con una amplitud de detalle más vasta por el autor.
"Los productos cerámicos de los Cholultecas y los productos de su industria de
piedras preciosas y ricos plumajes eran
considerados como verdaderas obras de
artesanía por los pobladores de la Mesa
Central y eran además los objetos más
codiciados, lo cual puede ser comprobado
si se analizan las listas de tributos de los
Aztecas" ( 1, p. 67). Para el cotejo de
esta afirmación el autor remite al Volumen de Ilustraciones (11, 46 y 47). Cholula era un centro de comercio de primer
orden, pero también lo eran Tlaxcala ( 1,
p. 68 y ss.), Huexotzinco ( 1, p. 72 y
ss.), Tlacopan (1, p. 76) y Texcoco (1

637

636

•

�I

p. 77 y ss.) ; tenían un papel que se puede subestimar en el comercio y la artesanía. Además se lee con interés algo sobre
un mercado especializado para esclavos en
A.zcapotzalco.
Corno es natural el tratamiento de la
capital del "Imperio" Azteca, Tenochtitlan-Tlatelolco, ocupa la parte más ponderada del estudio. Basándose en los códices, cronistas y viejos planos, resucita
el autor ante el lector esta gigantesca
aglomeración urbana (para esa época)
con sus templos y palacios; con sus canales, carreteras y calles; con sus barrios y
sus tianguis.
Uno de los valores fundamentales del
trabajo de Hauck consiste en un análisis
exacto y una enumeración de los "calpulli" (barrios), en los cuales todavía Bandelier quería ver clanes exógamos y patri lineales, tesis que ya fue refutada en
1931 por Manuel Moreno. Hauck dice:
"Nunca hubo dudas sobre la existencia
de cinco grandes unidades urbanas, Tlatelolco, Cuepopan, Azacualco, 'Moyotlan y
Teopan, como lo mencionan todos los
cronistas y como encuentra su expresión
a principios del siglo XIX en los nombres
de las cinco parroquias principales. Pero
cada uno de estos núcleos era a su vez
subdividido en un gran número de los
llamados calpullis" ( 1 p. 85). "Cada
uno de estos calpullis tenía su propio templo pequeño, una escuela para los jóvenes
solteros ( telpochcalli), un dirigente ( calpullec), y sus propias festividades. Era el
calpulli la representación de una unidad
militar, económica y administrativa, en
breves palabras era la célula. básica; de
un conjunto muy grande de ellas se edificó el estado entero" ( 1, p. 86).
Es de particular interés que Hauck pudo ampliar el número de calpullis calculado por Alfonso Caso en la capital
Azteca ( "Los barrios antiguos de Tenochtitlan y Tlaltelolco"; México, 1956) a
través de estudios minuciosos hasta un

número no menor de 90 y no mayor de

108.
Después de investigaciones acerca del
comercio "local" y de "largas distancias"
de los Aztecas; acerca de sus tribu tos, sus
impuestos y el empleo de estos recursos;
acerca de compañías de artesanos, de
comerciantes; acerca de los transportes,
de los métodos de comercio, etc., el autor llega a una de sus pre-0cupaciones
princip1les: La estadística de la población ( 1, p. 146 y ss.), El refuta los resultados de Cook y Simpson, porque considera que se apoyan sobre un fundamento demasiado endeble, y después de
servirse de un método utilizado para
cálculos demográficos sobre ciudades del
medioevo europeo, cuando se carecía totalmen •e cte fuentes, y que conduce a valores muy aproximados ( deducciones del
número de habitantes de un congÍomerado urbano, en función de su superficie), cree él que la capital de los Aztecas en los años cercanos a la conquista
contaba con no menos de 100,000 y no
más de 150,000 habitantes. Esto significa que Tenochtitlan era comparable a
las más grandes aglomeraciones urbanas
de la Europa del siglo XVI.
En su luenga parte final se permite el
autor unas opiniones muy personales de
contenido histórico-filosófico, en las cuales yo no quisiera entrar porque se alejan
mucho del marco del México pre-cortesiano. Pero sería deseable una vez que su
tesis fuera traducida al español entrar
en ella, porque se puede suponer que más
bien aquí que en Alemania se puede
abrir un1 polémica que podría ampliar
en aigo nuestro propio campo histórico.
Mo1sÉs

GARY

EDMUND S. URBANSKI. Angloamérica e
Hispanoamérica. Análisis de dos civilizaciones.
EDMUND STEPHEN URBANSKI es un escritor americano que se ha hispanoame-

ricanizado, d;ce Ramiro Lagos en su
prólogo a Angloamérica e Hispa11oamérica, análisis de dos civilizaciones, libro que
el autor de habla inglesa escribió directamente en español.
En esta obra, publicada por la Editorial Studium, de Madrid, en 1965, Urbanski se propone demostrarnos de un
modo factual y objetivo que, a pesar de
las diferencias histórico-sociales que dividen a las dos Américas, en el fondo laten semejanzas espirituales que pueden
llevar a un mejor entendimiento a estos
dos pueblos del Nuevo Mundo: la América Inglesa y la América Hispana.
Las ideas de comprensión son urgencia
de nuestro ti.empo. Por eso tal vez, por el
apremio del presente, la ob,a que comentamos no se detiene mucho en el pas:ido
histórico de las ya desaparecidas culturas
indígenas, culturas que hubieron de ceder
al impulso dominante de lo español aun
en la formación de la civilización mestiza
contemporánea. Sin detenerse, pues, en la
época prehispánica, su estudio arranca del
período colonial. Tomemos algunos puntos
en que se destacan varios contrastes en la
historia colonial de los Estados Unidos y
de la América Latina.
Sobre el fondo de nuestra común fe
cristiana y nuestro igualmente enérgico
espíritu de libertad e independencia, el
autor va apuntando aquí y allá diferencias singulares. Primero, la raza, que es
un factor básico en la diferenciación de
los modos de ser americanos. Luego, las
dos religiones en su primera etapa de evolución como movimientos divergentes: un
catolicismo de inquisición y un protestantismo puritano. Finalmente, dos circunstancias culturales: el humanismo renacentista de las cultivadas minorías de colonos
españoles y la falta de una tradición
cultural entre los colonos angloamericanos. Humanismo y Renacimiento artístico,
a los que yo añadiría el posterior movimiento barroco, fueron la mejor inspira-

ción creadora de literatura y arte coloniales en Hispanoamérica. En la América
inglesa, Urbanski no encuentra ningún
movimiento importante y productivo hasta la aparición del iluminismo, entrado
ya el siglo XVIII. Por lo que ve a los
propios colonos, éstos se distinguen en dos
tipos sociales característicos: por un lado aventureros que no tienen el propósito de establecer un hogar ni radicar en
América definitivamente, sino alientan la
idea de volver a España, y por otro lado
inmigrantes religiosos, peregrinos que salen de su patria en busca de una tierra
prometida para crear un nuevo país, pues
ellos no volverán.
Esta diferenciación, que constituye un
punto de apoyo en la conciencia histórica norteamericana, para nuestro autor representa un factor determinante en la
dedicación liberal y desorganizada de los
españoles a la agricultura, ganaderla y
explotación minera, y en la organización
del trabajo que propició la expansión
industrial de la economia angloamericana.
¿ Cómo explicar la desproporción de los
dos resultados?
Nuestro escritor sostiene que los españoles llegaron acá con aspiraciones en que
alentaba el espíritu de aventura personal
y el común ideal de evangelizar a los indios, mientras los ingleses venían desalentados de la situación religiosa en su
país y no buscaban más que una nueva
vida, personal y colectiva, que les perteneciera por entero, sin tener que compartir nada con nativos ni extraños. Estos
objetivos intencionales explican la formación de una mentalidad anglosajona fundada en conceptos egocéntricos y en la
conciencia del propio poder. Los colonos
anglo-nórdicos llegaron aquí para fundar
un hogar y crear medios de vida. De esta
manera surgió una clase media que fue
creciendo hasta llegar ahora a constituir
el tipo común del hombre americano; en
cambio los conquistadores españoles que

639

638

•

�no vinieron con la idea de quedarse permanentemente, no legraron afianzar una
estructura social completa y firmemente
organizada. Los que habían nacido en España constituían aquí sólo un pequeño
grupo y sus hijos, americanos, formaron
una minoría con ambiciones de mando
que sus padres no les querían ceder. La
población más numerosa en Hispanoamérica fueron los hijos de indios y españoles, o sea, los mestizos. Estos quedaron
durante toda la colonia relegados a la clase más baja de las ciudades, correspondiente a la de los indios en el campo. La
educación del mestizo en nuestros días ha
logrado elevarlo a una clase media económica y espiritualmente fuerte en casi todos los países latinoamericanos.
Cualesquiera que hayan sido las causas
de la mezcla de sangre indía y española,
ahora se le considera en general favorablemente, mientras la separación racial
del indio y del negro en Estados Unidos
ha sido bastante criticada.
Urbanski ofrece la siguiente explicación
de la segregación de los indios. Dice que
no pudo haber convivencia alguna que
propiciara los matrimonios interraciales
porque la vida "pacífica" de los colonos
"no desanimó a los indios en su hostilidad". Tal explicación, que apunta al lado
de otras más serias, parece casi inspirada
en una película del oeste. De cualquier
modo, desde un principio españoles e ingleses formaron dos tipos de razas: mezclada y no mezclada.
Un comentario:
En repetidas ocasiones nuestro autor
habla de los Estados Unidos como un
"crisol de razas", pero creo que le da a
este término un sentido muy lato. Esta
denominación, con el apoyo de varios escritores, la presenta aplicable aun a los
europeos. Pero una cosa es la unión de
varios grupos dentro de una misma raza,
y otra la mezcla de dos razas distintas, como la blanca y la negra o la india. Lo que

640

se halla mezclado en Estados U nidos son
diferentes ramas de una sola raza: la raza
blanca. El gran crisol americano no es
de razas sino de culturas; en él se han
fundido elementos culturales de varios orígenes, incluso ritmos africanos. Por eso,
mientras la verdadera fusión de distintas
razas en América Latim dio por resultado
una nueva ra7.a, mestiza, la blanca Angloamérica no se ha fundido aún en una tercera raza pero sí ha creado una nueva
cultura y civilización claramente diferenciada de la original europea.
Diferencias idiosincráticas.
En nuestra época se han acentuado las
diferencias mientras van ampliándose, a
su vez, las semejanzas. Si tomamos como
punto de partida el hecho de la Independencia, vemos que Estados Unidos se adelantó en ella a Latinoamérica en casi medio siglo. Después, mientras en nuestra
América siguieron por todo el siglo diecinueve una serie de luchas políticas y sociales, en el país del norte lograron sentar y estructurar las bases económicas de
su desarrollo tecnológico. Los hábitos económicos heredados de Inglaterra y España
produjeron lo que podría resumirse, respectivamente, como el sistema de compañías mercantiles anónimas e impersonales
y el que Vasconcelos llama el estilo de
"señores" o personas de la más alta responsabilidad. Este último no es realmente
un sistema económico, ni siquiera es un
sistema sino simplemente una idea magnificada de la persona. En cambio, las
compañías colectivas e impersonales de los
ingleses fueron el origen del complejo sistema económico conocido ahora como capitalismo americano. Sin verdadero sistema ni organización, la economía latinoamericana no ha podido desarrollarse
efectivamente. Desorganizada desde su
-base, que es la agricultura, su desenvolvimiento industrial se ha limitado hasta
ahora, en términos generales, a la producción improductiva, consumible, de

materias primas. No hay, pues, puntos de
comparación proporcionada entre las dos
economías. Sin embargo, sí podemos confrontarlas en sus implicaciones sociales.
Así, mientras en nuestra agricultura perduran todavía algunos rasgos de conservatismo colonial, en la vida industrial en
desarrollo se ha logrado crear una conciencia social más progresiva que en Estados Unidos. Por ello me permito disentir de Urbanski cuando habla de un tradicionalismo social en América Latina
tierra de revoluciones. Los trabajador~
son más rebeldes y el gobierno está, al
menos en teoría, de su lado. Las leyes
del trabajo les son más favorables, les conceden más prestaciones colectivas (para
subsanar los deficientes salarios) y los
protegen más. No se puede desocupar a
alguien sin indemnizarlo. Los contratos
no son libres, individuales y temporales,
sino obligatorios por tiempo indefinido y
colectivos. Un periódico neoyorquino no •
pudo entender la participación de los trabajadores mexicanos en las utilidades de
la empresa, porque no había también una
participación en las pérdídas. En su criterio, la justicia social está supeditada
a las exigencias económicas y no a la inversa, como se piensa en Latinoamérica,
donde la socialización de la economía es
mucho más decidida y audaz que en Norteamérica.
Costumbres sociales:
Entre las diferencias de costumbres que
Urbanski señala atinadamente como parti:ularidades de cada sociedad están, por
eJemplo, la mecanización y motorización
de la vida norteamericana; la unidad moral de la familia latina frente a la autosuficiencia del individuo en la anglosajona; las ideas de matrimonio y divorcio;
la cortesía con los mayores y la libertad
de trato entre los jóvenes de ambos sexos·
el predominio del hombre en la Améri~
Latina y de la mujer en Estados Unidos;
la televisión y las diversiones públicas; la

estimación del trabajo como un bien maravilloso o su resignada aceptación como
un mal inevitable; la moralidad sexual; la
amistad como una relación social o como
un sentimiento personal, etc., etc.
·
La política:
En este campo, el autor que comentamos reduce nuestras diferencias a dos términos: democracia y despotismos, es decir,
el gobierno de todos y el de un hombre
o un grupo. El gobierno de un solo hombre, dictador civil o militar, se ha considerado muchas veces como el único o al
menos el más eficaz remedio para la anarquía. En Estados Unidos, dice Urbanski,
por lo menos supuestamente sigue el pueblo primero al partido y después al candidato, pero en Hispanoamérica se sigue
ante todo al hombre, a la persona. El peroonalismo viene a ser la simbolización o
encarnación personal de una idea política.
Cita ejemplos como éstos: peronismo, trujillismo, carrancismo. . . que en España
han tenido equivalentes como nombres
de: primorriverismo, azañismo, franquismo, etc. Respecto al poder presidencial,
en nuestros países es casi absoluto, mientras que en Estados Unidos•se halla sometido a la constitución y limitado en su
ejercicio por los otros dos poderes. Las
constituciones latinoamericanas son hermosas, pero inefectivas. La política de
dos partidos allá y de un partido oficial
• aquí, particularmente en México, es otra
característica bien visible. Nuestro concepto de democracia, que Urbanski llama
"autoritaria", no corresponde ni a la europea ni a la norteamericana. Podría resumirse en pocas palabras la definición de
tal concepto: es una democraea de minorías, no de mayorías.
La educación y la religión:
Nuestro crítico analiza igualmente estos dos factores culturales. En el campo
educativo nos da esta síntesis comparativa: "Algunas veces, la cultura hispanoamericana cualitativa se o~ne a la cul-

641
H

�tura cuantitativa de Angloamérica". Calidad versus cantidad, muy bien, pero eso
significa que en Latinoamérica hay solamente pocos individuos que disfrutan de
esa educación selecta dentro de las grandes masas de iletrados. En Estados Unidos la educación no es selectiva, no forma "élites", sino es general e igual para
todos. Es más beneficiosa. Estas ideas se
pueden representar gráficamente: Educación en línea vertical para Latinoamérica y en un plano longitudinal y de gran
amplitud para Estados Unidos. El defecto de aquélla es la ignorancia de muchos
y el de ésta es la falta de originalidad
creadora, pues la cultura general americana es de todos y de nadie, es una cultura anónima.
En la educación superior, las diferencias
más notables se encuentran en la organización de las universidades y en sus metas académicas. La universidad latinoamericana opera sin fondos económicos suficientes. Anda en el aire. La universidad
norteamericana, con los pies en tierra, no
se mueve sino sobre presupuestos anticipados para todos sus programas y actividades, y estos presupuestos le permiten
siempre adecuar sus planes a sus ambiciones. Las metas académicas son de complementar, en nuestros países, las tradicionales carreras humanlsticas con nuevos
estudios científicos y tecnológicos, y de
darle, en los centros universitarios americanos cada vez más importancia a las
humanidades, aunque sin otorgarles la
dignidad de materias básicas en una estructuración cultural, pues las ciencias Y
técnicas se van desplegando en abanico
de especializaciones, a nuestro parecer,
excesivamente dispersas. Para terminar su
estudio de la educación con una nota sobre su aspecto social, nuestro autor dice:
"En nuestra valoración llegamos a la siguiente conclusión: mientras Angloamérica llega a su desarrollo cultural a través de la prosperidad económica y bien-

642

estar social, Hispanoamérica desarrolla su
vida cultural independientemente, utilizándola como base para el mejoramiento
económico y social".
El último tema del estudio antropocultural que comentamos es la religión,
y ésta, según Urbanski, sigue en Hispanoamérica un lineamiento dogmático y en
Estados Unidos está animada de un espíritu liberal. Respecto a la inspiración
religiosa de las dos culturas, indica que:
"La tradición puritana de los primeros
inmigrantes dio a la civilización angloamericana cierto sello de identificación
con su progreso económico-social y su
liberalismo en el sentido intelectual. Adheridos a su fe protestan te, los angloamericanos encontraban tal vez en ella
menos inspiración para su vida cultural
que los colonos españoles, cuya literatura,
Bellas Artes y arquitectura giraban alrededor de la religión católica".
La cultura latinoamericana moderna ya
no es• eclesiástica, pero la religión sigue
siendo una fuerza popularmente colectiva,
no un asunto personal y privado como en
Estados Unidos. La religión común es la
católica. En Norteamérica no hay una
religión dominante, común. Entre nosotros, el culto adquiere caracteres de fervor local, regional o nacional, en múltiples ocasiones. Las fiestas religiosas reúnen más gente del pueblo que las fiestas
cívicas y las dos tienen un espíritu totalmente diferente. En Estados Unidos, en
cambio, existe un secularismo espiritual
que ha dado origen a lo que han llamado
una "religión cívica", religión oficial inspirada en el cristianismo, pero distinta de
él, independiente. Sus ritos son de carácter cívico secular, como las celebraciones
del "día de gracias" en que se come pavo, o el "domingo de pascua" en que se
estrena ropa nueva y los niños juegan con
unos "huevos de coneja", o aun la Navidad con su comercio de regalos y simbolismos no cristianos. Religión oficial, por-

que se acostumbra invocar a Dios de
oficio, ya sea en los tribunales, fiestas escolares o institucionales o aun en discursos
de políticos.
Este espíritu de secularización liberal
permite una tolerancia que no es posible
donde la religión mueve pasiones y creencias fundamentales con las que nos identificamos decididamente. Al apasionamiento con que se defienden como cosa
propia las ideas religiosas, nuestro autor
lo considera ''dogmatismo" y a lo que pudiéramos tachar de despego o falta de interés vital en la religión, el autor lo llama "liberalismo".
En mi parecer, la comparación última
de las dos culturas tiene que completarse
desde adentro, esto es, desde los puntos
de vista de los actores y consumidores,
digamos, de esos modos comunes de ser
y pensar. El punto de vista externo de
un imparcial, y extraño, observador y
juez, es insuficiente; no importa lo bien
documentado que esté. Por eso, los resultados observables desde afuera -y afuera
quedan aun las obras de investigadores
nacionales, pues los libros no dialogan-,
tienen que confrontarse en choque íntimo,
dialéctico, con las experiencias y puntos
de vista subjetivos de los que actúan y
sufren el fondo vital de una cultura. Esa
confrontación es lo que buscó nuestro
autor. Desde la Universidad de Notre
Dame varios profesores "latinos" estuvimos dialogando con él sobre el contenido
de su libro Angloamérica e Hispanoamérica, y como me indicó en carta personal,
algunas de nuestras "ideas" le parecieron
bien para emplearlas en el texto. Sigo yo
en diálogo con él sobre este libro que le
han pedido adapte a texto universitario
para cursos sobre las dos grandes civilizaciones de América. Esperarnos con verdadero interés su aparición, pues sin duda
será un buen paso en la búsqueda de un
entendimiento que convierta la dialéctica

o sintesis lógica de hechos contrarios en
dialógica o cordial acuerdo de ideas 'afines.
MANUEL MENDOZA SÁNCHEZ

•

Nacogdoches, Texas, junio de 1967.

JI¡Ns KELSEN. Principios de Derecho
Internacional Público.

KELSEN, PROFESOR Emérito de la
Universidad de California y Miembro Honorario del "Institute de Droit Internacional" y una de las más brillantes figuras en el campo de los estudiosos del derecho, ve ahora su interesante obra Principios de Derecho Internacional Público
vertida al castellano en traducción de los
Profesores Hugo Caminos y Ernesto C.
Hermida, en obra publicada por la editorial "El Ateneo" de Buenos Aires, obra
que en su versión original llena el título
"Principies of lnternational Law".
De acuerdo con el propio Kelsen, "este libro se ha compuesto como una introducción al estudio del Derecho Internacional", examinándose su naturaleza y sus
conceptos básicos, así como su estructura
y la posesión que cuenta en el campo del
Derecho General.
Kelsen elabora una teoría del Derecho
Internacional, al hacer tal análisis. Nos
habla de la costumbre acerca de la división tradicional del Derecho Internacional en dos partes principales: el derecho
de paz y el derecho de guerra.
De acuerdo con el autor, establece que
en primer lugar, "es al Derecho Internacional general al que se re/ieren los principios''. El Derecho Internacional particular creado por los tratados, solamente
se examina con el fin de demostrar las
posibilidades de desarrollar el Derecho
Internacional de una manera técnicamente progresiva.
Así, en el capítulo primero se conteroHANS

643
H

�pla la naturaleza del Derecho Internacional: actos ilícitos internacionales y sanciones internacionales.
En el capítulo segundo se estudian las
esferas de validez del Derecho• Internacional.
En el capítulo tercero se trata de lo
relativo a la función esencial del Derecho: la determinación de las esferas ge
validez de los órdenes jurídicos internacionales por el orden jurídico internacional ( existencia jurídica del Estado).
En el capítulo cuarto se estudia lo re-

lativo a la creación y aplicación del Derecho Internacional, y por último, en el
capítulo quinto se establece la diferenciación entre Derecho Internacional y
Derecho Nacional.
A través de sus 385 páginas el nutrido
contenido de esta obra, pone de manifiesto la profundidad del pensamiento del
maestro creador de la Teoría Pura del
Derecho y su aportación al Derecho Internacional no menos significativa.

CANJE

PUBLICACIONES RECIBIDAS
Lrc. ALBERTO GARcÍA GÓMEZ
ALEMANIA
lnstitut für Auslandsbeziehungen, Stuttgart, 1966.
Problems of the peoples o/ the USSR, Munich, Gennany, No. 26 Winter 1966.

ARGENTINA
· ALBERINI, CoRIOLANO, Problemas de la Historia de las Ideas Fílos6ficas en la Argentina,
Instituto de Estudios Sociales y del Pensamiento Argentino, Departamento de Filosofía,
Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, 1966.
Bibliografía Argentina de Artes y Letras, Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires,
Nos. 24, 25-26, 27-28, 29-30, 31.
Estudios, revista argentina de cultura, información y documentación, Buenos Aires, Nos.
580, 581, 582, 584, 585.
MuR, MANUELA, Luz entre sueños. Buenos Aires, 1966.
Philosophia, revista del Instituto de Filosofía, Mendoza, No. 31, 1966.
Revista de Literaturas Modernas, Universidad Nacional de Cuyo, Facultad de Filosofía y
Letras, Instituto de Literaturas Modernas, Mendoza, No. 4, 1965.
Sapientia, Universidad Católica Argentina de Santa María de los Buenos Aires, Dirección y Administración Seminario Mayor San José, La Plata, Año XXII, No. 85, 1967.
Universidad, publicación de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, Nos. 67, 68.
Versión, revista de la Biblioteca Pública General San Mart'm, Mendoza, No. 5, 1966.

COLOMBIA
Colegio de Bibliotecarios Colombianos, Editorial Universidad de Antioquía, Medellín,
No. 4, Enero-Diciembre, 1966.

DÍAz DÍAz, OswALDO, Teatro, Publicaciones Editoriales Bogotá. Bogotá, 1963.

645

644

�Estudios de Derecho, Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de
Antioquía, Medellín, Nos. 70, 71.
Franciscanum, Colegio Mayor de San Buenaventura, Bogotá, Año IX, No. 26, MayoAgosto, 1967.
Thesavrvs, Boletín del Instituto Caro y Cuervo,,Bogotá, Nos. 1, 2 y 3 correspondientes
a 1966.

COSTA RICA

Revista de Ciencias Jurídicas, Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 8, 1966.

CUBA
BruTo, FEDERICO, Venezuela Siglo XX, Casa de las Américas, La Habana, Premio Ensayo 1967.
Casa de las Américas, La Habana, No. 45, 1967.
GRANDE, FÉLIX, Blanco Spirituals, Casa de las Américas, La Habana, Premio Poesía
1967.
Islas, revista de la Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Cuba. Vol. VIII,
No. 3, 1966. Vol. IX, No. 1, 1967. No. 2, 1967, No. 3, 1967.
IZNAGA, ALCIDES, La Roca y la Espuma, Dirección de Publicaciones: Editora Universitaria Universidad Central de las Villas, Santa Clara, Cuba, 1965.
ORTIZ, FERNANDO, Africania de la Música Folklórica de Cuba, Dirección de Publicaciones Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas, Santa Clara, 1965.
RoA, RAÚL, Escaramuza en las Vísperas y otros engendros, Dirección de Publicaciones
Universidad Central "Marta Abreu" de las Villas, Santa Clara, 1966.

ECUADOR

Anales, Universidad de Cuenca, No. 2, Abril-Junio de 1967, No. 3-4, Julio-Diciembre.
Boletín de la Academia Nacional de Historia, Quito, Vol. XLIX, No. 108, Julio-Diciembre de 1966.

ESPAlil'A
Archivo Ibero-Americano, revista trimestral de estudios históricos, publicada por los
pp. Franciscanos, Madrid, Año XXVI, No. 104. Octubre-Diciembre de 1966, Año
XXVII, No. 105, Enero-Marzo de 1967, Año XXVII, No. 106, Abril-Junio de 1967.
Avgvstinvs, revista trimestral publicada por los padres Agustinos Recoletos, Madrid, Nos.
45-48, Enero-Diciembre de 1967.
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Revista de Indias, Instituto Fernández de Oviedo, Consejo Superior de Investigaciones
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103-105, 406-108, 109-111, correspondientes a 1953, 1954, 1955, 1956, 1957, 1958,
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649

�Terminóse de imprimir el día
29 de marzo de 1968 en los Talleres de la Editorial Jus, S. A.,
Plaza de Abasolo número 14-,
Col. Guerrero. México 3, D. F.
El tiro fue de 1,000 ejemplares.

N~

0383

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Humanitas, Sección Comentarios y Reseñas Bibliográficas, 1968, No 9, Enero</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>García Gómez, Alberto</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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