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                  <text>•
Y Baroja, cáusticamente: "En muchas afirmaciones Ortega no ha acertado
porque creo que es hombre de más cultura que intuición. Yo lo siento, porque
como he dicho en otra parte, lo consideraba como la única posibilidad de filósofo que había en España en nuestro tiempo (flechazo al Tema, sentimos),
y me parece que esa posibilidad de filósofo no se ha realizado y creo que va
quedando en escritor brillante". (El Escritor según Él y según los Críticos, Ed.
Biblioteca Nueva, Madrid, 1952, p. 152).
Ortega pasará cual literato, no filósofo, ni siquiera pensador de alguna
originalidad, pese a los ditirambos de sus partidarios. Y le preocupa "la pelusidad" mientras Zubiri se encuentra anhelante de esencias. "A Zubiri sólo
le preocupa la verdad y de ahí que no repare en el brillo de las imágenes ni
en la belleza de la expresión del pensamiento". (Julián Izquierdo Ortega,
La Filosofía Española en los últimos años, "Cuadernos Americanos", México,
enero-febrero, 1963, p. 147).
Pocos quieren reconocer lo indudable, y los años se encargarán de probarlo :
Zubiri es un filósofo, mejor, el filósofo español de nuestra etapa, perteneciendo
al pensamiento y no a las letras cual "su" maestro... Ese "discípulo", a diferencia de los demás (Gaos, Recaséns, García Morente) , expone su doctrina
rigurosamente y nunca desciende a divulgador o propagandista, tal Sobre la
Esencia, habiendo allí más meollo que en muchos de los tomos y folletos
orteguianos: "es, quizá, el mejor filósofo, en el sentido canónico del término
que tiene hoy España" (Sciacca, obr. cit., p. 508).
En otra oportunidad hemos practicado con amplitud ese contraste, pero
basta lo anterior para captar cuánto debe Ortega a Dilthey, hasta títulos y
planteamiento. Lo mismo a Scheler, a Hegel. .. en fin. Apenas resta darle
término a estas conexiones mentales con algo de Dilthey, al concluir su Sueño:
"La melodía de nuestra vida lleva el acompañamiento pesado. El hombre se
libera del tormento del momento y de la fugacidad de toda alegría sólo
mediante la entrega a los grandes poderes objetivos que ha engendrado la
historia. Entrega a ellos, y no subjetividad del arbitrio y del goce; sólo así
procuraremos la reconciliación de la personalidad soberana con el curso cósmico".24
belión de las Masas, muestra de microensayismo interjeccionista, cabe en la segunda,
cuando naufragó en meras exclamaciones: ¡ ah, el hombre-masa! ( el bárbaro tecnificado de Keyserling); ¡ oh, el hombre sin la nobleza que obliga!, y por el estilo.
•• Estupendamente expresó Vasconcelos, en el Prólogo a mi Itinerario Filos6fico,
cit.: "Y ya se sabe que, así como un poeta, todo mortal es un poco filósofo. Padecemos todos la inquietud de lo desconocido: afán de poesía, necesidad de filosofia". Dilthey, desde su altura, no representa la excepción, por más que muchos no hayan reparado en el afán por quedarse en la necesidad.

670

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�FILOSOFAR DE LEO GABRIEL SOBRE "HOMBRE Y
MUNDO EN LA ENCRUCIJADA"
Por el DR. AcusTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

I
EL PRoF. DR. LEo GABRJEL ENSAYA, en su obra Hombre y Mundo en la Encrucijada,
una visión amplia de la situación espiritual de nuestro tiempo. Una crítica del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico y un estudio de la libertad desde
la idea cristiana de lo personal, muestra, en todo momento, un serio conocimiento
de la extensa zona del moderno desarrollo de las ciencias naturales y físicas. Sabe
descubrir, con verdadera agudeza, los puntos vulnerables del psicoanálisis, del existencialismo y del materialismo dialéctico. Pero no se trata, tan sólo, de una lúcida
crítica. Se pretende ofrecer andamios para las ideas, apuntar la "lisis" después de la
crisis. Sabe que para el hombre de la actualidad es sin duda algo fundamental no
fracasar en cuanto hombre" (p. 13). En rigor, no estamos ante la nada; estamos en
el todo. Y el todo se centra en el Ser. El pensamiento de la época contrarresta las
tendencias de nihilidad con el sentido por el todo. Para la física clásico-mecanicista el
mundo es materia, compuesta de átomos, que llena el espacio absoluto. Los átomos
se agrupan en moléculas y éstas a su vez en cuerpos de distintos tamaños. Sólo las
partes serían reales. La teoría unitaria del campo, buscada por Einstein, parece haber
sido lograda con la reciente fórmula del universo publicada por Heisenberg. Se intenta una síntesis máxima, contemplando al universo como estructura plástica de espacio-tiempo que se actualiza en los diversos puntos y en formas relativamente distintas.
La teoría de los quanta de Max Planck nos viene a decir que "la naturaleza da saltos". Sommerfeld emplea la imagen del salto del gato, que dispone dirección y fuerza
del salto en orden al fin que ha de alcanzar. No han faltado intentos - fallidos por
cierto- para vislumbrar el primer indicio de libertad sobre el terreno físico. Acaso
pueda decirse que a través del velo que se transparenta en el mundo físico, nos mira
hoy el ojo del Creador, quien con la virtud de su pensamiento y visión transforma
el orden de la naturaleza y de la historia, orientado a la unidad como universo, en el
orden pulsante del Ser dentro del todo que El arrancó --al crear- a la nada. En
todo caso, cabe advertir que el orden del ser es el campo metafísico directivo lo
mismo en la física que en la vida del hombre.
Resumiendo el aspecto de la materia, Leo Gabriel afirma: "el átomo no es una
última porción; es el todo primario. Desde este todo se levanta el nuevo universo. Y

673
H43

�tanto demuestra el átomo la urgencia del todo, que por su desintegración interna en
la fisión del núcleo se provocan justamente reacciones que originan una enorme
destrucción. Es oportuno, en este punto, apuntar al hecho claro de que únicamente
el todo y su orden tiene consistencia y otorga consistencia.
Por la independización del tiempo como cuarta dimensión corresponde también un
momento histórico al cosmos físico, que la astrofísica hace resaltar por su orientación
hacia la cosmología y a los problemas del origen del mundo.
Determinaciones y constataciones astrofísicas, como el desplazamiento del rojo en el
espectro de sistemas celestes lejanos, ponen de manifiesto un movimiento centrífugo
de los cuerpos siderales y asi una expansión global del universo entero, que tiene
que haber recibido un día su comienzo. De este modo se completa la finitud espacial
del mundo de Einstein y de Sitter por la finitud temporal a base de la nueva cosmología" (p. 24).
La esencia de la vida se afianza en el sistemático apoderamiento de la materia en
medio de la multiplicidad de formas especificas de evolución y de estructuras de
ambiente. Trátase de un movimiento inespacial de la configuración creadora de las
formas. Hay una incondicional preeminencia del todo ante las partes y una señera
disponibilidad sobre las leyes de la materia y del espacio. El grado de libertad en el
movimiento creador de la fonna de la vida se hace diáfano y patente. Hemos trascendido la esfera del movimiento de probabilidad del mundo físico.

11
La imagen del hombre es compleja. Estamos ante un microcosmos. Pero cabe decir que estamos también, como lo apunta Gehlen, ante un ser "deficitorio". Su pobreza de instintos, su inseguridad frente a la situación de la naturaleza así lo atestiguan. "El hombre no puede existir desde la inmediatez de un mecanismo de reacción
a los estímulos como el animal, sino apoyado en la mediación consciente, por el
pensamiento y la libre autodeterminación, desde la dimensión de interioridad de su
propio ser sí mismo. Por eso dice el biólogo Portmann con mucha razón: 'el animal
vive su vida, el hombre guía y encauza su existir, todo el conjunto somático-anímico
de la vida del hombre se proyecta derechamente en el marco de sus deficiencias
biológicas al reducido ámbito de la libertad, al área de la autoconfiguración propia
consciente y firme". (p. 42). Max Scheler había llamado al hombre el gran decidor
de "no", el asceta de la vida. Leo Gabriel nos dice ahora que "el hombre" se construye su mundo y se esboza en él asimismo en cuanto hombre. No contradice las leyes
de la naturaleza; las sobrepasa. Al hombre no le corresponde un ambiente, le pertenece el universo. El espíritu transpone espacio y tiempo. El cosmos se precipita hacia
la interioridad del hombre. Y retoma desde dentro a una configuración nueva en las
obras y creaciones del espíritu: arte, ciencia, técnica. Al desligarse del clausuramiento
en el universo, al penetrar en su intimidad y encontrar su verdadera mismidad, el
hombre -ser dialógico-- se toma persona. Pero la personalidad no debe absolutizarse
ni aislarse. El ser es el ultimero e insondable fondo en que se fundamenta el hombre.
Resulta urgente, para un filósofo de la actualidad, la fundamentación del verdadero todo. El mundo de hoy precisa, más que nunca, la unidad densa de una realidad
que abarque al todo. La libertad de la personalidad y del todo universalista de un
orden de la humanidad y del humanitarismo se yergue contra el totalitarismo de los

674

?

ts~emru: _materialista
~ecarucista de _la fuerza. Los fundamentos de la realidad reg:¡oso-etlca son los umcos que garanttzan en su origen toda verdad bondad
b _
lleza_. Hasta aquí las líneas directrices del Capítulo I del libro qu' e comentamos,
y e
dedicad o a la situación espiritual.
En el capítulo 11, "Psicoanálisis -El Problema de la Personalidad-" L
G
b· 1
·
, eo ane emp1~za por_ h~blar~os de los antecedentes en el hallazgo del "subconsciente":
San Agusun, Le1bruz, Bauer. Equivocaciones, sueños, libido, neurosis, instinto de
muerte son puntos clave en la interpretación y crítica del pensamiento freudia
E
· ·, d 1 •
no. s
as~irac10n e ps1co:inálisis ir hasta el fondo de los fenómenos por una consideración
one~~da a ~a totalidad Y teleología por un esclarecimiento del sentido total. La for~ac1on de _cifras en el sueño la pone Freud expresamente en relación con un mecamsmo 3:c:uco de . la _formación de la escritura (jeroglíficos). Esta retroreferencia es
caractenstlca
del 1nstmto
freudiano de remontarse hasta las "primi..:
·
· · d
.,
uvas" f ormas ongmanas e expres1on en la historia. La incursión llega hasta el pasado más remoto
Con resp~cto a la vida, se arri~a a lo~ protozoos. -Con respecto al hombre, llega Freud
ontogenéticamente
hasta
la primera infancia' y filogenéticamente hasta 1os mismos
·
lb
· ••
.
a o~es p~rm1t1vos e mta~tos en la cultura del género humano. En el mundo de los
apetitos Juega la sexuah~ad ~n papel decisivo en la formación de la personalidad
hum~a. La ,5?ltura o aislamiento del apetito sexual en el hombre, respecto a la
func10n específica de la procreación, se irradia a la totalidad de la personalidad M
parece que Leo_ Gabriel omite, en el problema de la líbido, el aspecto esencial. Freu;
post~a dogmátl~ente que la energía afectiva es por esencia sexual. No parece advert1r que el afluJo de la energía afectiva indiferenciada hacia las funciones s peri
del al
ta "
l"
u
ores
es n norma como el que conduce a la líbido hacia la sexualidad. Resulta ridículo pretender dar cuenta de la obra de un Cervantes, de un Goethe, de
un ~hakespeare o de un San Juan de la Cruz, mediante el análisis de supuestos
confli;tós sexual_es ?e sus autores. En Freud, el yo no queda amenazado y sojuzgado
tan ~o.lo por. el_ mstlnto subsconsciente, sino primaria y primordialmente por el super-yo
( es~mtu ob1et:1vo). El desmoro_namiento de la personalidad se produce por el aplas~ento del elemento_ subconsciente y la tendencia represiva del superconsciente. Ademas, no hay que _olV1darlo, Freud habla del retroceso de la vida a lo anorgánico.
Contra
la tendencia de unidad actúa siempre una tendencia de diV1s10n,
· ·' d e d.1sgre.
gación que lleva a la muerte. Hay -freudianamente hablando-- un verdadero apetito
de la muerte.

1?ª,

El capít~~ 111 de la _obra, Marxismo y Existencialismo, se centra, sobre todo, en
la problemati~ de la _libertad. El marxismo es incapaz de comprender la historia
como. ;l despliegue existencial de todo el hombre en las múltiples formas de sú
conexion con el mundo y la circunstancia. "En este proceso dialógico se caracteriza
al hombre, desde ~l ángulo de su creacionismo, como sujeto de la historia -escribe
e~ Pr~f. Leo_ Gabriel,-:-;- Y no como mero objeto. El hombre tiene historia, y no la
hist?na le tiene a el . (p. 87). Contra un sector del existencialismo, Leo Gabriel
advierte que el hombr~ no es todo, que no podemos caer en una totalización del
hombre, en el antropologismo. Sartre, por ejemplo, no traspasa la divisoria de sujeto
Y objeto. Pierde la auténtica dimensión ontológica para quedarse en una perspectiva
psico-fenomenológica-vivencial. Su existencialismo es un materialismo epifenomenístico.
Me parecen especialmente penetrantes las páginas que dedica Leo Gabriel a Martin
Heidegger y a Peter Wust. Peter Wust es el único entre los pensadores existencialistas que toca, en su meollo, el problema crítico del conocimiento. El distingue las

675

�formas de certeza: así la "certitudo mathematica" -la certeza matemática-, la
"certitudo metaphysica" -la certeza filosófica-. Cuanto más se vuelva, desde los
objetos reales del mundo, la naturaleza, el pensamiento hacia el hombre, ta~to más
deberá abandonar la exactitud y certidumbre. La filosofía guarda una especial relación con el hombre. Es la "scientia humana". No puede abstraer del hombre, ya
que sólo él posee filosofía y se puede expresar a través de ella. Por es~ ~o~parte
ella también -y así lo muestra la historia- el destino del hombre en lo hIStonco. E~
espejo de este destino lo fluctuante e inacabado de una constante lucha. De ah1
:; continuo cambio denir'o de los contenidos del pensamiento filosóffco, la lucha de
direcciones y de sistemas, y de ahí la falta de logros (pues la filosof1~ no ~tesora un
do definitivo) lo inconcluso y sin embargo enormemente conf1gurat1vo de sus
resu lta
,
•
'h
conocimientos. La filosofía es de esta forma una imagen de la e~tencia uman_a.
Más aún, no mera imagen, sino ella misma: "con incertidumbre Y riesgo" (Ungew15sheit und W agnis") .
El fenómeno característico de esta existencia es la índ~le de !nseg~dad en todas
las vertientes del existir: la "insecuritas" . Peter Wust persigue la ms~gund~,d Y d ~ paro de la vida, en la esfera racional. ,del conocimiento, en la dimens1on religiosa

¡,

ante la incertidumbre de nuestra salvac1on.
Es una filosofía agustiniana del "cor inquietum" que encuentra su ~o1:11plemento
pleno sólo por la entrega a Dios, al fondo originario del ser. Este conocmue~t~ _debe
ser transido por la reverencia ante el ser. En esto radica la ver~a~era ob¡etlv1dad,
. u· "dad es una cuestión de postura. Por eso en el conocnmento el acto de
pues ob ¡e VI
d"
.,
·
reflexión debe entrelazarse con el acto de devoción. ~sto e':1':esa una 1mens1on eXIs:
tencial del acto del conocimiento desde la postura €t1co-~elig1osa, a la ~ue. ya presto
atención Kierkegaard y a la que Peter Wust dio testimomo ~n forma autentl~ co~ su
ºd
1 (pp 103-104) Séame permitido expresar ----&lt;i1cho sea entre parentesIS-Vl a persona
•
·
afº "d d
· ·
t Wust es el filósofo europeo con el cual siento tener mayor iD1 a espmque P e er
• d f
'f
L
t
h b le
tual, más estrecho parentesco en el estilo y en la acutu iloso 1ca. amen o no a er
conocido antes de escribir mis 3 obras filosóficas fundament:iies. Acaso en el futuro se
ponga de relieve la influencia de Peter Wust en mi pensamiento.

III
'tul IV y V Leo Gabriel se ocupa de enjuiciar críticamente el "diamat
·
hi , ·
E n 1os cap1 os
soviético-ruso" y de proponer una superación del materialismo. ~~ el 0~1~en st_or:co
del "diamat" (abreviatura oficial de los soviets para e~resar, matenali~mo _d1alectico") distínguense 3 fuentes: pensamiento occidental, 1deolog1as revoluc1onar1as rusas, y '1a personalidad de Lenin que funde creadoramente ambas. Marx Y ~~g~ls --con
todas sus raíces- son las fuentes occidentales. Sabemos que Marx p:etend10 1mpl~tar
n cabeza idealista sobre base y pies materialistas. Todo filosofar de la idea
a H egeI Co
. , •
·
'lO na
depende funcionalmente del vivir económico. La d1alect1ca m~sta _no era so ~
dialéctica conceptual (Hegel), sino una dialéctica político-revoluc10na~~- El pens:1nue~to de la ciencia y de la filosofía se ponen al servicio de la transformac1on revoluc1onar1a
de la sociedad.
El leninismo hace evolucionar el marxismo en 3 puntos: 1) el marxismo decimonónico
representa el extremo grado de densidad de elementos y tensiones con polarida~, opuesta
-idealismo y materialismo- en los sistemas de esa época, pero no es absorc1on Y su-

676

peración. 2) La ideología del materialismo dialéctico es la derivación última y el más
consecuente producto de la dialéctica del espíritu occidental en la época moderna. 3)
Se pretende lograr una síntesis de elementos opuestos, sobre la realidad de la materia
con preferencia e independientemente de toda conciencia. Lenin acentúa dialécticamente el punto de vista realista. Pensar es, para Lenin, un acto puesto en obra.
Pensamiento dialéctico significa actualización revolucionaria de una ideología política. Lenin construye el mecanismo de sociedad y de estado que Stalin lleva a cabo
como un ingeniero su máquina. El superhumanismo despiadado niega, con pasión,
la existencia espiritual personal. La voluntad colectiva de transformación se siente
a sí misma absoluta. El ateísmo -verdadera pasión- pertenece esencialmente a
esta concepción del mundo. Apunta Bochenski que el materialismo dialéctico soviético-ruso no es una filosofía en el sentido occidental sino más bien una fe
ideológico-dogmática con alardes filosóficos y científicos infund~mentados. 'En contenido y forma, el materialismo dialéctico soviético-ruso es incomparablemente más
pobre Y más primitivo que los sistemas afines de occidente. No puede negarse su
cariz oriental. Dialéctica es una palabra mágica para la solución de todas las dificultades lógicas y teóricas del sistema. Se combate a la metafísica sin advertir que el materialismo dialéctico mismo es un sistema metafísico, una "religión disfrazada". La disolución colectivista de la libertad y de la personalidad encamina a una existencia de
masa dominada por leyes funcionales.
La concepción materialística es una simplificación física de la realidad, un acortamiento unilateral de la perspectiva de conocimiento y un encogimiento del contenido de realidad en este sistema totali.tario. "Desde un pensamiento integral que
ha logrado adentrarse en las ciencias de la naturaleza y del espíritu, se pone ya de
relieve el primer triunfo sobre el materialismo, el cual no era posible en el ámbito de
la dialéctica por no caber en él. La ley dialéctica es de tal naturaleza, como ya lo
hemos visto, con respecto al principio spinozista, que es incapaz de trascender en su
contenido las antítesis, por afianzarse en un nexo de relaciones puramente formal.
En el dominio dialéctico fue asimismo posible y tuvo de hecho lugar la desmembración de opuestos entre idealismo y materialismo. La síntesis que sigue en el proceso
dialéctico a la tesis y antítesis no es superación de la oposición. Hegel hace "resolver"
( aufgehoben werden), en la síntesis, tesis y antítesis; esto quiere decir expresamente
según él, ser guardado, conservado (conservare), pero al mismo tiempo, de todas ma~
neras, ser quitado formalmente como opuesto (tollere). Lo que con esto se consigue
es una asimilación formal no una existencia yuxtapuesta de los miembros contrarios
sin contrariedad" (p. 143).
El VI y último capítulo de la obra Hombre y Mundo en la Encrucijada, está consagrado al estudio de la "Libertad y personalidad en el ámbito occidental: esencia y
existencia de la libertad". Necesitamos un conocimiento de la esencia y existencia. La
libertad pertenece al hombre, a su el{istencia y no a un sistema, es el modo de existir
humano. La libertad es el hombre. Es indivisible e indivisa en el todo, presente en el
existir concreto no en conceptos abstractos. Por algo ha dicho Kierkegaard: "el hombre no es sino que se hace". La libertad tiene que ser conquistada y a lcanzada por
el hombre comunicando una impronta a su vida personal. La ciencia contemporánea
se aplica a afirmar y mantener segura el área de su libertad. La cumbre espiritual
del existir -y en ella la libertad- está, de continuo, en tensión con el subfondo de
apetitos y de materia en él. El existir, siempre amenazado, se halla bajo el peligro
de una dinámica de antagonismos.

67·7

�El hombre, a: diferencia del animal, no está inscrito ni entretejido_ en un de_terminado reducto de la vida, ni en un determinado contorno. Es un ser abi~to al universo.
No es mundo, pero tiene mundo. Se convierte en sí-mism~ _por e~ propio_ acto en que
se dictancia y se evade del mundo. La libertad no es dehruble _m fara~tizable por un
sistema ideológico. Subsiste en el horizonte abierto del todo. Nmgun sistema es_ capaz
de suplantar al hombre. Sólo el pensamiento abierto puede rebasar, en la m:did~ en
que se abre camino en el mundo, las formas de siste~s ~talitarios en su peligros1s°:10
mortal para Ja libertad. Hoy buscamos de nuevo la mtegndad del hombre :n la eXIstencia. "Sólo merece la libertad y la vida aquel que la tiene que conqwstar todos
los días", afirmaba Goethe.
Leo Gabriel ha pretendido mostrarnos, desde el ángulo de un nuevo deb~t: d~l
hombre con el mundo, la nueva manera de dominar la existen~a, la autosufic1enc1a
y el logro del hombre eterno por su permanencia y ser en_
tl~mpo dei:de . la eternidad. No ha querido separar la profundidad de su superf1c1e, ~u la _verticalidad del
de Ja horizontalidad de su estratificación ramificada en la existencia. El mundo es
ser,
l' .
, .
t
de a
una cuestión de dominio, de logro. La actividad po 1t1ca que umca~en e res~n
las necesidades fortuitas de cada día, a las apetencias pujantes de mtereses, sm sentido ni coordinación con ull todo que esté sobre ese orden, e~ verdaderamente del~znable. ¿Hemos cruzado ya la media noche del nihilismo? Para u de ~ara al nuevo d1a,
que ya clarea desde nuevas riberas, tenemos que o~or~a_r a nuestra libertad un nuevo
sentido para mantenerla. Hemos de saber para que v1v1IDos.
.
Leo Gabriel no quiere ofrecernos un sistema más que sea desbordado por la realidad.
Intenta penetrar en el hombre contemporáneo ~, en la ~ag~n de su mundo._ Apunta
una encrucijada y ofrece criterios de comprension. Nos mvita _a trazar cammos Y a
ejercer una libertad responsable. He aquí los méritos sobresalientes de la obra del

:1

filósofo austriaco y universal.

MARCEL PROUST VISTO POR JAIME TORRES BODET
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

JAIME TORRES BoDET INCURSIONA, con tranquila audacia, en la obra de Proust. Su
meditación de crítico y sus dotes de artista se centran en la temática-clave de los escritos proustianos: tiempo y memoria. Haber reanudado el estudio de Proust, con
nuevos y fecundos aportes, será siempre un saldo positivo -y de gran mérito- que
arroja el nuevo libro de Jaime Torres Bodet. Más que un nuevo método crítico, Torres
Bodet nos ofrece una valoración integral de las categorías estéticas en Marce) Proust.
Su revaloración no surge de una manufactura hechiza de conceptos más o menos abstractos, sino del estudio concreto de los textos de Marce! Proust. El delica&lt;lo encanto
de ese arte enfermizo aparece, en la pluma de Torres Bodet, iluminado con nueva y
penetrante luz. Para muchos, la lectura de este libro permitirá descubrir la formación
mundana y un tanto artificial de Marce! Proust. A otros les llevará a profundizar aún
más el significado de la obra de este gran artista. Jaime Torres Bodet --el poeta y el
crítico- logra una fina captación de la obra de arte proustiana, auxiliada con una
cierta versación filosófica. Yo diría que a Torres Bodet le importa, sobre todo, expresar
una forma de la presencia total del hombre Marcel Proust en el mundo.
Seis capítulos, debidamente articulados, constituyen la estructura del libro que comentamos: 1) El tiempo perdido; 2) La fecundidad del olvido; 3) La lucha contra
el tiempo; 4) Trabajo, composición y psicología en la obra de Proust; 5) La estética
del sueño; 6) Resurrección.
Hijo de un médico distinguido y de una dama de ascendencia judía, Marcelo Proust
fue siempre un ser vulnerable, exclusivo, tierno, exigente y original. Vida aparentemente absurda e irregular pero en el fondo apegada a sus aptitudes. El asma que
sufrió desde niño se halla asociada a conflictos y deseos inconscientes. Esa enfermedad
le marcó singularmente y le permitió -al retirarse del mundo- producir una obra
de gran alcance. De su profesor Darlu aprendió "La importancia de subrayar al lado
de la física de una anécdota, la metafísica de un relato" (Tiempo y memoria en la
obra de Proust, pág. 12, Editorial Porrúa, S. A.). Durante años, Proust fue un voluntario del esnobismo, un espectador del gran mundo. Aunque hoy nos suena un poco
cursi aquello de "la belle époque", es preciso situar a Proust en esa realidad - artificial, egoísta, asfixiante-- que nuestro autor compara con un invernadero lleno de
plantas atormentadas. Marce! Proust, no hay que olvidarlo, era un homosexual que
pensó, allá en su juventud, en "la posibilidad de quién sabe qué amores normales
e irregulares, aunque complejos y elaborados, como perfumes de sabias ev~escencias"

678

679

�( opus cit., pág. 14). Antes de gustar la realidad inmediata, compacta y cruda, Proust
la colocaba primero en "el refrigerador hermético del olvido". Su arte refinado, moroso, no es, en verdad, muy sano. Y sin embargo, quedan algunas lecciones confortadoras, el anhelo de un gran perdón.
Recibió la influencia de Ruskin con el fervor de un discípulo y con la pasión de un
propagandista. Gracias a Ruskín gustó de las iglesias góticas, de Venecia y de la riqueza esclarecedora de la metáfora. En dos años Proust pierde a su padre -a quien
había aprendido a estimarlo y a respetarlo sin comprenderlo- y a su madre -un
extraño sujeto de admiración y acaso de rencor, una consejera y amiga adicta, pero
nunca una auténtica confidenta-. Proust se levantaba después de las seis de la tarde
y se acostaba al amanecer. Odiaba los ruidos y tenía terror al insomnio. Le atormentaban los vicios que padecía y sentíase vulnerable y mortal en grado sumo. Iba a
cumplir treinta y cinco años cuando sintió el imperativo de buscar, con insistencia,
la expresión escrita, para recuperar el tiempo perdido. Estaba cansado de los "salones" desencantado de sus esfuerzos de hombre de letras. Ahora quería escribir su
libr;. La materia prima estaba en su sensibilidad y en su memoria: acumulación del
tiempo; estilo lento, envolvente, musical, sinuoso. Del detalle exacto llegaba a la metáfora repentina y de la metáfora repentina realizaba una nueva ascensión hacia la fantasía. Y allí, en la cumbre de la fantasía, se encontraba con la imprevista constancia
de lo real. Corregía y perfeccionaba continuamente sus manuscritos. Tres años antes
de morir recibió el Premio Goncourt. Murió de pulmonía el 18 de noviembre de 1922.
Trató de rescatar el tiempo perdido, hasta el último instante. "Hay que alejar a todos
los que quieren impedir mi trabajo" le decía a su ama de llaves. Torres Bodet concluye su perfil del hombre con estas palabras: "Así, heroicamente, encadenado a la
vez a la enfermedad y a la poesía, terminó sus horas mortales un escritor para quien
el tiempo fue el supremo protagonista -y el más implacable rival" (Opus cit., pág. 34).
La memoria de Proust -¡ qué duda cabe!- era prodigiosa. Recordaba el tono de
una pregunta, el sabor de las fresas con crema, el matiz de una duda, el olor de una
vieja alcoba, la humedad de un jardín nocturno. . . Mientras la mayoría de los hombres dejan desvanecer y pulverizar los recuerdos, Proust tenía una capacidad, casi
policiaca, de indagación auténtica y minuciosa. Todos los elementos dispersos de la
observación y de la memoria consciente, eran llevados a unidad por la poesía. El recuerdo de Proust ya no parece recuerdo sino visión esencial de la realidad. Todo el
inmenso olvido que protegía, de la deterioración de las horas, la impresión Y la atmósfera del pasado, se descubre, de golpe, por el autor de En Busca del Tiempo Perdido.
Paisajista y retratista se asocian fraternalmente en el arte de Proust. Arte que era
para él la única inmortalidad concebible en vida. La belleza eterniza lo fugitivo, exige
algo indemne a la destrucción de los hombres. Pero el arte -perrnítaseme apuntar mi
distancia de Proust- no hace las veces de la religión. En definitiva no nos salva. La
inmortalidad que nos ofrece es sólo sombra de inmortalidad, como diría Unamuno. Nos
desvía de la amenaza, pero no trasciende la amenaza. Nos libera momentáneamente
del fardo de la existencia para que, fortalecidos, podamos recomenzar el asalto de
la altura.
El tiempo es el verdadero protagonista y el peor enemigo de Marce! Proust. Quisiera
vencer al tiempo, recuperarlo, trascenderlo. "Los verdaderos paraísos -advierte Proustson los paraísos que hemos perdido". Pesimismo, seguramente. Pero creador o recreador, si se prefiere.
Proust, autor de memorias y novelista, nos pinta un mundo vicioso, incómodo, a

menudo ridículo y repugnante. Su incansable relato --difícil, pausado, minucioso-,
e~oca un recuerdo, sin cara al porvenir, que se pierde en la eternidad. "Lo que aproxuna a los seres -escribe Marce! Proust en el libro A la Sombra de las Muchachas en
Flor- no es la comunidad de las opiniones, sino la consanguinidad de los espíritus"
(/bid., pág. 75). La obra de Proust -obrserva Torres Bodet- está imaginada en
tiempos de música: largos, prestos, andantes y rápidos allegrettos. Entre los períodos
lentos, emplea, también, las frases cortas. "El intento de Proust nos demuestra -al
decir de Jaime Torres Bodet- dos conclusiones complementarias y melancólicas: la
'.nu~lidad. de la vida, pues se llega -a lo sumo- al lugar donde principiamos, y la
uoma sutil del arte, que mantiene la vida, inmortalizándola; es decir, privándola de
la calidad esencial que posee la vida. Porque la vida, para cada uno de nosotros es
inevitablemente fugaz, transitoria, perecedera" (]bid., pág. 84).
'
~n un mismo capítulo, el sexto, Torres Bodet analiza trabajo, composición y psicoJog1a en la obra de Proust. Si la vida le trajo desencantos a Marcel Proust, se conformaba pensando que la verdadera vida está en otra parte. No en la existencia misma
ni después; sino fuera de ella. Es el arte como religión que hemos tenido la oportu~
nidad de criticar. Lo mejor de Proust es que quiso trabajar mientras tenía todavía
la luz, y trató de ser misericordioso mientras tenía todavía misericordia.
Su obra tenía que ser, a la vez, una novela realista y una autobiografía idealista.
Es un novelista de la memoria y ur. inventor que se sirve de ella para el trabajo de
su imaginación. Su cortesía, su enfermizo deseo de ser amable, importunaba a sus •amigos y vencía en ocasiones al narrador frente al novelista. Todo es musical en la obra
de Proust. Diríase que su obra crece por intususcepción. Después del "Tiempo perdido" sobreviene el tiempo recuperado, una especie de "eterno retomo". Su ironía
está hecha de veracidad y de piedad. Más que reproducir la realidad, le gusta suscitarla, crearla de nuevo. "La materia -nos dice-- es real sólo porque crea una expresión del espíritu".
¿ Cabe hablar de una estética del sueño? Así lo cree Jaime Torres Bodet en su
capítulo quinto. El sueño es metáfora viva. Proust no fue un discípulo de Freud. La
obra maestra de Proust podría tener como subtítulo las palabras "psicopatología de
la vida cotidiana". Salud y enfermedad de la mente están entrelazadas, sin claras fronteras, en los personajes de Marce! Proust. Pero, ¿ acaso podríamos consideramos nosotros como absolutamente normales? Los más dignos, los más serios, los más normales
poseen en su conciencia cierta ventana por donde suele entrar hasta ellos no sé qué
soplo de inquietud, qué desasosiego, qué enajenación, el relente de una noche inconfesable, el espectro de una vida frustrada, la connivencia con una mentira que no
quería serlo del todo, pero que acabó siéndolo -por miedo de ser verdad" (]bid.,
pág. 122). Así como hay una geometría en el espacio, para Proust hay una psicología
en el tiempo. El narrador nos lleva de la mano a esta psicología del tiempo: "Me preguntaba qué hora sería; oía el silvar de los trenes; y ese silvar, más o menos lejano,
como el canto de un pájaro en el bosque, me señalaba las distancias; me describía
la extensión del campo desierto por donde se apresura el viajero hasta la estación
cercana ... " El tiempo sale fuera del tiempo, si se me permite la paradoja; se fija
en el espacio y se eterniza en la evocación. "Para un especialista del tiempo -escribe
Jaime Torres Bodet-, el sueño constituye una trega y un desafío. Dormir -y dormir
nada más- es la tregua en que estoy pensando. Tregua del tiempo y de la memoria
consciente: abdicación continua e inevitable del narrador, que se ve forzado, durante
horas, todos los días, a suspender esa lucha intrépida contra el tiempo, que es su exis-

681
680

�tencia misma: la lucha en la que suele emplear los ardides más ingeniosos de la memoria, hasta la resurrección poética del olvido" (]bid., pág. 128). Sueños de plomo
a la vera de sueños alados, reino de la libertad con el ego como centro de imputación
intelectual y afectiva. Mientras otros autores ensayan el procedimiento de los monólogos interiores, Proust utiliza lo que Torres Bodet llama la estética del sueño. Sueño
que experimentan no tan sólo los que duermen, sino los que despiertos inventan
mientras viven. Podríamos hablar de ensueños entre penumbras. Proust no es solamente el creador de sus personajes, sino también su cómplice, su hijo, su narrador
siempre. "Al describir un semblante, una flor, una nube, una torre, un árbol, un rayo
de sol, una cualidad o un vicio, se describía. Y, en cierto modo, se confesaba" (]bid.,
pág. 138).
Frente a la sociedad de su tiempo, Marcel Proust sólo puede vencerla, inventándola
nuevamente. Su gloria huele a veces un poco a azufre. No estoy seguro, como parece
estarlo Jaime Torres Bodet, de que Marcel Proust siga siendo el más releído entre los
grandes contemporáneos franceses ( Claudel, Gide, Valéry), ni mucho menos que sea
el de influencia más duradera y el de presencia más positiva. No es esta la ocasión
de señalar nuestras distancias de Proust y nuestras radicales preferencias.
Por encima de la idea de patria, Proust puso el respeto de esa "patria interior".
Ignoró el placer y el dolor del trabajo humilde de los seres humildes. Su yo se ensancha hasta cubrir el mundo de los otros. Pero es, más que un ensanchamiento, una
suave absorción. No hay en él ni despotismo ni misantropía. Anhela suscitar una confesión, descubrir un secreto oculto del universo, vencer al tiempo. Alguna vez declaró
- ¡ cómo olvidarlo!- que "no es posible tener talento si no se es bueno". Proust tenía la simplicidad y el entusiasmo y la pureza del artista. Amaba la belleza que dura.
Su universo artístico nace y muere con él. Pero nos queda como un resplandor "de
tiempo en estado puro, un trozo de vida intacta del que no sabemos exactamente
qué preferir: si el prestigio de los recuerdos, conquistados por la memoria, o el valor
de la realidad, protegida por el olvido" ( Opus cit., pág. 164).
Poeta, ensayista y crítico literario, Jaime Torres Bodet con su libro Tiempo y Memoria en la Obra de Proust, trasciende los límites de la critica o de la historia literaria
en su acepción común y vigente. Torres Bodet renueva el concepto romántico de la
crítica --en su más profundo significado-- como penetración de la obra de arte, como
interrogación respecto a su secreto, como asedio a su más íntima contextura. Yo diría
que la crítica es para él un paso a la filosofía, un órgano o instrumento de la conciencia pensante y sentiente.

A. B. F. DEL

v.

CONGRESO INTERNACIONAL DE FILOSOFIA EN VIENA

ACABA DE CELEBRARSE EL XIV Congreso Internacional de Filosofía, en la ciudad de
Viena, del 2 al 9 de septiembre del año en curso. Una gran cantidad de trabajos y
de secciones pusieron de relieve la riqueza temática del Congreso. El lunes 2 de septiembre de 1968, el Sr. Presidente Federal de la República de Austria, Dr. h.c. Franz
Jonas inauguró, en el Teatro de la Opera, el magno evento cultural. El Congreso se
realizó bajo la presidencia del Prof. Dr. Leo Gabriel. Hubo sesiones plenarias: una
de ellas dedicada al tema "Espíritu, Mundo e Historia" y la otra al tema de la
"Libertad: Responsabilidad y Decisión". Han salido ya a la luz pública los dos primeros volúmenes de las actas del XIV Congreso Internacional de Filosofía, que contienen las comunicaciones presentadas en estas dos sesiones plenarias. Las actas están
editadas por la Universidad de Viena, en colaboración con la editora Verlag-Herder;
Wien. Me cabe la honra de haber participado en la segunda sesión plenaria con la
comunicación intitulada: "Liberty: Responsibility and Decision" que está incluida
en el volumen I (págs. 188 a 192).
A más de las sesiones plenarias, el Congreso de Filosofía ofreció 8 coloquios: 1)
Marx y la filosofía contemporánea; 2)Brentano, la psicología filosófica y el movimiento fenomenológico; 3) Wittgenstein, el "Wiener Kreis" y la filosofía analítica;
4) Lógica deóntica y su importancia para la ética y el derecho; 5) El significado de
la síntesis en el pensamiento integrativo en relación a las estructuras integrales; 6)
Cibernética y filosofía de la ciencia técnica; 7) El tiempo; 8) La naturaleza del hombre y el problema de la paz.
Las secciones del Congreso de Filosofía -muchas de las cuales trabajaron simultáneamente- fueron las siguientes: Lógica, Teoría del Conocimiento y de la Ciencia,
Filosofía del Lenguaje, Ontologia y Metafísica, Etica y Filosofía de los Valores, Estética y Filosofía del Arte, Filosofía de la Naturaleza, Filosofía de la Cultura, Filosofía
de la Historia, Antropología Filosófica, Filosofía Social, Filosofía del Derecho, Filosofía de la Política, Filosofía de la Religión, Investigación en Historia de la Filosofía.
En términos generales, puede ' decirse que la organización y la hospitalidad del Comité Organizador del Congreso fueron excelentes. Acaso haya que hacer notar el
excesivo número de participantes en las discusiones y el reducido número de minutos
que se concedía a los que intervenían en ellas. En muchos casos se trataba de monólogos más que de diálogos. Lo más interesante del Congreso es, a mi juicio, el encuentro y el diálogo en la ciudad de Viena con destacadas personalidades en el mundo

682

683

�de la Filosofía. Y también -menester es decirlo- las actas que podremos leer, en
cuyas comunicaciones está lo más avanzado y reciente de la filosofia, lo que todavía
no ha llegado al libro.
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, Apologética historia sumaria. Edición preparada
por Edmundo O'Gorman. México,
UNAM. 1958, 2 vols.
CoN MOTIVO DEL cuarto centenario de
la muerte de Bartolomé de las Casas,
el Instituto de Investigación Histórica de
la Universidad Nacional de México, promovió una nueva edición de la Apologética Historia sumaria que fue preparada en el seminario de historiografía
de la Facultad de Filosofía y Letras que
dirige el Dr. Edmundo O'Gorman.
Esta edición, que presenta cambios
importantes frente a las dos ediciones
anteriores, fue cotejada con el manuscrito original de la Colección Muñoz.
En ella, aun cuando se conserva la numeración corrida de los capítulos, la
manera de dividir la obra ( tres libros y
un epílogo) es ya diferente. Los encabezados de capítulos agregados al manuscrito en las dos ediciones anteriores, aparecen suplidos, en · la edición que comentamos, por títulos en redacción
moderna que indican el desarrollo conceptual del argumento de la obra. Esta
nueva edición respeta integramente las
citas, referencias y "testaduras del manuscrito original, las cuales sirven de fundamento documental a la interpretación
que sobre la Apologética propone el Dr.
O'Gorman. La edición va enriquecida
con un estudio preliminar y seis apéndices, entre los cuales podemos destacar
las noticias biográficas y bibliográficas de
Fray Bartolomé, en los que se agregan
y corrigen algunos datos y fechas referentes a la Apologética; la lista de obras

y autores citados en esta obra, que puede complementarse, en lo referente a
México, con la preparada por O'Gorman para su estudio sobre Los Indios
de México y la Nueva España ( 1966);
por último, los datos sobre la idea de
América como parte de Asia en el pensamiento de Las Casas. Además de todo
lo anterior, el lector tiene a la mano
un índice analítico completo de gran
utilidad.
En el estudio preliminar, O'Gorman
recoge algunas interrogaciones abiertas
por A. M. Fabié y M. Bataillon, se apoya fundamentalmente en el examen minucioso de las testaduras, correcciones
y adiciones de los manuscritos originales
de la Historia de las Indias y de la
Apologética, y después de desarrollar un
ejemplar análisis de estos documentos y
revisar la cronología de las actividades
de las Casas, pone en cuestión la tesis
establecida por Hanke, Menéndez Pidal,
Pérez de Tudela y Giménez Femández
sobre el origen, carácter y significación
de la Apologética Historia en la obra
de Fray Bartolomé. El estudio preliminar
de esta edición se inicia, pues, con el
examen de esos trabajos anteriores, "el
estado actual de la cuestión". Del análisis de esos trabajos y de su crítica se
afirma la hipótesis que propone O'Gorman.
Paso a paso el lector puede ver estructurarse lógica y coherentemente la
concepción primero, la estructura después, de "la articulada argumentación
teórico-histórica en favor de la plena racionalidad de los indios americanos" que
es la Apologética.

O'Gorman muestra cómo del "inci· dental propósito" de incluir descripciones de la tierra y de sus habitantes en
s~ Historia de las Indias, esas descripc10nes se convierten en la básica de una
nueva obra de Fray Bartolomé: la Apologética historia. Explica O'Gorman cómo Las Casas, al vincular lógicamente
dos demostraciones, la primera (a priori)
que considera al hombre en su aspecto
orgánico, y la segunda (a posteriori)
que considera al hombre en su aspecto
histórico y al llevar esa argumentación
a sus últimas consecuencias, establece
la prueba de la perfección corporal de
los indios y de su plenitud racional, después del fracaso ideológico de sus tesis
en Valladolid.
El estudio que sigue al planteamiento
de la hipótesis de O'Gorman y que trata
sobre el sentido y la significación histórica de la Apologética, ilumina también,
con nuevas perspectivas, la vida y la
obra de ese hombre extraordinario que
fue Fray Bartolomé. Hombre medieval
Y moderno, que logra condensar en su
obra, desde el punto de vista antropológico" el esfuerzo más completo y mejor
realizado de cuantos produjo el siglo
XVI frente a la crisis que suscitó la invención de América".
Puede seguirse en el estudio de O'Gorman el pensamiento de Las Casas que
al estudiar la cultura de los indios americanos presiente, en pleno siglo XVI,
que los sacrificios humanos practicados
por los indígenas, son prueba de devoción ( y prudencia) pues "se ofrece a
Dios aquello que más se estima". Puede
comprenderse a Las Casas que, consecuentemente con su universalismo ontológico, su universalismo histórico no
puede -en el momento mismo e; que
se concretan las ideas nacionalistas modernas-- romper con el esquema clásicocristiano de unidad ecuménica y sigue
afirmando, ya tardíamente, que América forma parte de Asia.

Las aportaciones del estudio de O'Gorman son de gran importancia y su Estudio será de lectura obligada para comprender la significación de la obra de
Las Casas. Todo lo anterior, aunado al
valor intrínseco de la Apologética, hacen de esta nueva edición una edición
clásica. Esperamos que a este esfuerzo
le sigan muchos otros y que en todos
ellos predomine el mismo espíritu crítico
que ha enriquecido a esta nueva Edición de la Apologética historia.

ANDRÉS MONTEMAYOR liERNÁNDEZ
El Colegio de México

ALFREDO LóPEz AusTIN, Juego Ritual
azteca. Versión, introducción y notas
de .. : México, UNAM, 1967, 90 pp
( Instituto de Investigaciones Históricas
Cuadernos, Serie documental 5).
'
DENTRO DE LA IMPORTANTE labor que
ha emprendido el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad
Nacional de establecer, traducir y dar
a conocer los textos nahuas, se inserta
este pequeño volumen de Alfredo López
Austin, quinto de la serie documental.
En la introducción, nuestro autor informa sobre las fuentes de que fueron
tomados los textos: el Códice Matritense del Real Palacio, el Códice Matritense de la Real Academia de la Historia, y el Códice Florentino; y pondera
el valor de esos textos recopilados por
Fray Bernardino de Sahagún. Después
se plantea el problema de si los juegos
rituales que acompañaban a las fiestas
que se celebraban en México-Tenochtitlán pueden ser considerados propiamente
como deportes ("¿Existía el deporte entre los Aztecas?"), y para responder
acude, sobre todo, a una comparación
con el deporte griego, del que considera
que depende el actual. La idea que desarrolla López Austin es que los juegos griegos y los mexicanos no tienen

685
684

�prácticamente nada en común, pues si
bien aquéllos tuvieron un origen mítico
y religioso, Jo perdieron más tarde, para
quedar como meros entretenimientos públicos; mientras que los juegos mexicanos,
con excepción tal vez del ollomaliztli o
juego de la pelota, estuvieron siempre
estrechamente ligados a las ceremonias
religiosas de que dependían; a esto agrega otros argumentos menores como el
carácter general a todo el mundo griego,
en un caso, y el carácter local en el
otro. El sentido de su conclusión a este
respecto no llega a ser del todo convincente: estaría por ver si los juegos griegos perdieron tanto y realmente su sentido religioso, y aun así no se trataría,
en última instancia, más que una diferencia de grado ( en el mismo sentido
podríamos decir que no hay arte azteca,
si lo comparamos con el arte griego: las
palabras son comodines que colocamos
a posteriori, y por descontado se debe
dar que implican significados familiares,
pero no iguales), ese peculiarísimo fenómeno de nuestra época, si puede decirse, sin duda, que hay muy pocos puntos en común con los juegos rituales de
los mexicas. En la introducción se hace
también una corta comparación con los
juegos gladiatorios romanos.
Tal vez el mayor valor de esas comparaciones no sea el_de las conclusiones
parciales a que llega, sino el hecho de
irnos dando una imagen de conjunto Y
muy coherente de los juegos mexicanos,
y de su sentido religioso, y al mismo
tiempo el de irnos señalando la gran
variedad de ellos, que van desde el ollomaliztli al sacrificio gladiatorio o a la
carrera del Páinal. Todo lo cual va complementando con un análisis de las palabras nahuas relacionado con esas actividades, que es ampliamente ilustrativo. Por último se hace una breve
referencia justificativa al carácter cruel
-para nuestros ojos- de esos juegos.
La obra de López Austin presenta

diecisiete juegos diferentes. Para cada
uno hay una introducción, ricamente documentada, que describe en su totalidad
el juego de que se trate, lo relaciona con
la celebración religiosa de que forma
parte o con las otras ceremonias ligadas
con él, e indica en cada caso su sentido
religioso. No pocas veces acude al análisis etimológico para enclarecer el sentido verdadero u original de un término.
A esto sigue la traducción de los textos pertinentes: sabidos son los conocimientos del autor en el náhuatl clásico,
y lo cuidadoso de sus traslados. El español de sus versiones no sólo es correcto, sino también armonioso. Cuando la
traducción ofrece algún problema o alguna característica especial, las notas lo
aclaran o muestran en cada caso el criterio seguido.
Por último el libro trae un apéndice
en el que se presentan los textos en su
idioma original. Los Juegos Rituales Aztecas es, pues, una obra cuidadosa, de
altura académica, útil sin duda, que contribuye a formar el corpus de textos
mexicanos, y avanza en el conocimiento
de aspectos particulares de aquella cultura.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
El Colegio de México

FRANCISCO LóPEZ CÁMARA, La estructura Económica y Social de México en
la época de la Reforma. México, Siglo
XXI, Editores, 1967. 244 pp.
EL PROPÓSITO FUNDAMENTAL de este libro es hacer un estudio sobre la estructura económica y social de nuestro país,
referido a los años de 1853 a 1867,
esto esy al período denominado en la historia de México como Reforma.
El autor ha dividido su análisis en tres
partes fundamentales que ha denominado: Estructura tradicional y procesos
emergentes; la vida comercial y las fi-

nanzas y por último la sociedad mexicana. Cada uno de estos apartados es
un tema de investigación por sí solo,
pero precisamente su unificación en un
todo logra formalmente presentar una
imagen más general y de mayor amplitud, que ayuda a la mayor comprensión
del problema. Pensamos que este esquema tiene importancia en vista de la falta
de estudios generalizadores tan necesarios y escasos en nuestro medio.
La síntesis que se obtiene después de
la lectura de esta obra, da una idea
de la situación que vivía el país, en lo que
se refiere a los principales sectores productivos, esto es, la agricultura, la minería, la industria, el comercio interno
y externo, las finanzas; además, caracteriza a la población por su papel económico dentro de la producción.
Plantea cuáles son los principales problemas con los que se enfrentaba el país:
estancamiento del crecimiento de la población, la falta de comunicaciones la
'
carencia de un mercado nacional dado
el predominio de pequeñas economías
autosuficientes, todo Jo cual repercute
en los diferentes sectores productivos. En
relación con la agricultura señala que
la forma de propiedad se había mantenido inalterable desde la Colonia y perseveraba en técnicas de producción atrasadas, y precisamente por la existencia
de economías autosuficientes su papel
productivo --en relación con el comercio
exterior, por ejemplo-- se veía menguado, por no decir casi nulificado.

.

Señala que no se puede hablar de industria propiamente, sino de manufacturas y talleres artesanales que se enfrentaban tanto a la carencia de capital
como a la falta de mano de obra.
La minería es la rama productiva de
mayor importancia en el país, pero este
hecho a su vez produce un desequilibrio
en relación con las otras ramas, dada la
preferencia que se le da a la extracción de metales, pues este sector pro-

porciona los medios para el pago de las
importaciones. A pesar de ello, la falta
de una técnica más desarrollada se empieza a manifestar. Como las otras producciones, la minería se ve afectada por
la falta de comunicaciones internas· se
encuentra, además, en buena parte' en
manos extranjeras.
El comercio se consideraba como ta
mayor fuente de capitalización interna
que a su vez es invertido en otros sec~
tores; el comercio interno se enfrenta al
igual que los otros sectores, a la fitlta
de consumo interno, a la ausencia de
transportes y a una gran anarquía fiscal.
El comercio exterior presentaba una balanza deficitaria; los principales productos de exportación eran en su gran mayoría productos no renovables. Las casas
que controlaban el comercio estaban en
manos de extranjeros, lo mismo el trasporte interno o externo. Por otro lado
el monopolio del puerto de Veracruz er~
casi absoluto en lo que se refiere al tráfico. El viciado sistema fiscal también
tenía fuertes repercusiones en este sector ya que los altos impuestos propiciaban el contrabando en gran escala.
Las finanzas estaban en una situación
deplorable: carencia de capitales con
la consiguiente falta de inversiones ade~ás de la constante salida de éstos,' principalmente de los extranjeros. Gran parte de esta situación era resultado del
desequilibrio que había ocasionado el
movimiento independiente. La inestabilidad política era un reflejo fiel de la
situación que existía en el país; así la
falta de crédito y los déficits presupuestarios aumentaban la deuda pública interna Y externa, y las medidas fiscales
eran incapaces de aliviar la situación.
La carencia de crédito había facilitado
el desarrollo de la especulación y del
agiotismo como una forma rápida de enriqueciiniento, Jo cual, a su vez, empeoraba el estado de cosas.
La sociedad de la época se caracteri-

687
686

I

�zaba por una división de clases marcadas; los grupos coloniales alcanzaron en
esta época su consolidación en sus di~tintos matice~: terrateniente, clero, pres•
tamistas, comerciantes, etc. La burguesía
estaba formada en su mayoría por extranjeros dedicados a distintas actividades
económicas -minería, finanzas, etc.-.
La clase media estaba formada por profesionistas; y en un estrato inferior los
campesinos, sector mayoritario de la población, constituido en gran parte por
indígenas; por otro lado el grupo de
obreros y artesanos, numéricamente inferior al de los campesinos. Por último
se menciona el lumpen proletario integrado por vagos, mendigos, y otros desocupados que se concentraban en las ciudades.
Señala el autor que la Reforma es la
primera gran modificación de la estructura social heredada de la Colonia; se
da entonces la contradicción abierta entre nuevos grupos y los ya existentes.
Pensamos que el libro de López Cámara cumple una función al señalar de
manera general la situación del país en
la época de la Reforma, y al mostrar
a grandes rasgos cuáles eran entonces los
principales problemas económicos y sociales. Pero las conclusiones son un tanto
vagas muchas veces y a menudo poco
coherentes. Tal cosa _nos parece que se
debe a varios motivos: por un lado el
tipo de fuentes utilizadas -archivos diplomáticos de correspondencia francesa
y británica de la época, principalmente-lo que arroja una visión demasiado personal del problema y muchas veces más
una idea que una realidad concreta; las
descripciones y datos estadísticos de los
cónsules, interesados la mayoría de las
veces solamente en determinados problemas, dan una información que debe ser
tomada con reservas y que resulta generalmente incompleta (valga como ejemplo la carencia de datos sobre la agricultura). El uso de este tipo de docu-

688

mentación no deja de ser interesante,
pero hubiera convenido utilizar otro tipo
de fuentes, más variadas, con lo cual la
obra habría adquirido mayor validez e
importancia.
Otras cuestión que conviene destacar
es la que se refiere al método y concepción del estudio, esto es, al esquema
sobre el cual se trabajó basado en la
tipificación de categorías de clases sociales en atención a su función productiva y a los diferentes modos de producción; tal cosa nos parece de suma importancia en tanto que interpretación,
pero en muchas ocasiones se advierte una
actitud demasiado apriorística y que invalida la investigación en ciertos aspectos.
En resumen, pensamos que este tipo
de estudios económicos es de gran importancia para el conocimiento de nuestro pasado y el libro de López Cámara,
independientemente de lo que queda dicho en párrafos anteriores, ayuda particularmente a la comprensión de ese tipo
de cuestiones. Hacer una obra interpretativa es ciertamente meritorio, por
más que de ahí provengan -como el
mismo autor lo indica- no pocas dificultades. Ojalá veamos aparecer investigaciones de este tipo y, quizá, dedicadas a períodos más largos.
ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

Los Bárbaros.
EL TÍTULO de La Invasión de los
Bárbaros al Noreste de México en los
Años de 1840 y 1841, la Biblioteca del
Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey ha editado la publicación número 7, de su serie Historia.
Es autor de ella el Ing. Isidro Vizcaya

CoN

Canales.
He leído la obra con mucho interés,
subrayando en el texto conceptos y pa-

labras y escribiendo anotaciones al margen, cosa que suelo hacer cuando el contenido me apasiona. Considero que para
el estudioso del desenvolvimiento histórico de nuestro Estado y de las causas
reales que originaron la pérdida de Texas, este trabajo, que revela paciencia,
orden y método para investigar, viene a
ser una contribución valiosa y necesaria
sobre un aspecto muy poco conocido y
apreciado de la vida regional: la lucha
constante de hombres y mujeres nuevoleoneses contra los indios, desde 1596
hasta 1882, con su secuela de zozobra,
despoblación y retroceso económico.
Las primeras cincuenta y nueve páginas del libro, que el auto:r titula con modestia "Introducción", ofrecen un panorama general de la guerra permanente
entre españoles e indios: de mediados
del siglo XVI a mediados del siglo XIX.
Trescientos años de pavor en el ánimo
de los colonos que se movilizaban hacia
el norte mientras apaches y comanches
lo hacían hacia el sur. El choque de dos
razas y dos civilizaciones se tradujo en
disparo de arcabuces y silbido de saetas
de pedernal. Cabelleras rubias colgando
como trofeo del cinturón de los "bravos" y trenzas negras presentadas ante
el gobierno a trueque de una prima de
doscientos pesos. Nos describe minuciosamente el funcionamiento de las "compañías presidiales" y las características
que debían reunir los combatientes que
las integraban: individuos de valor a
toda prueba, rápidos para disparar y cargar de nuevo el arma, diestros en el
manejo de su caballo, infatigables y excelentes rastreadores. Vemos asimismo la
tolerancia de los texanos hacia los indios
con objeto de desviar hacia México la
furia guerrera y el papel que jugaron
muchos "renegados" blancos que se unían
a los saqueadores, o cautivos asimilados
que perdonaban a veces la vida de sus
víctimas recordando su procedencia racial. Finaliza describiendo las tres gran-

•

des invasiones llevadas a cabo de septiembre de 1840 a enero de 1841. Tres
mapas muy detallados acaban de completar el panorama.
Don Isidro seleccionó, después de prolijas búsquedas en archivos, una serie de
comunicaciones de autoridades civiles y
militares que informan con vivos colores,
con expresiones arcaicas y con impotencia, las depredaciones que llevaban a
cabo con aterradora frecuencia bandas
de "gandules" que iban de cuatro o cinco comanches, a cientos y cientos de feroces guerreros.
Atacaban rancherías y poblaciones mayores, desfilaban con insolencia frente a
Saltillo, merodeaban por las cercanías
de Monterrey e incursionaban hasta San
Luis Potosí, Durango y Zacatecas dejando a su paso una huella sangrienta.
Cosechas destruídas, hatos de ganado
arreados a fuerza rumbo a Texas, comercio agonizante por inseguridad en los
caminos y éxodo de familias, eran el horizonte uniforme de aquella época.
Dos factores hubieran podido frenar
las invasiones de los "bárbaros" : la colonización de la frontera y la evangelización de los indios. La frontera norte del
México colonial y del después independiente la constituyó el río Bravo. Aunque en teoría nuestro territorio se prolongaba muy al norte de este sitio, en
realidad Texas, Nuevo México, Arizona
y California eran solares de nadie. San
Antonio de Béjar, Bahía del Espíritu
Santo y Nacogdoches naufragaban de
mexicanidad en un océano de indios salvajes y treinta mil emigrantes de raza
blanca. La población del México de principios del siglo XIX ascendía a poco más
de seis millones de habitantes para cubrir una superficie mayor de cuatro
millones de kilómetros cuadrados. Si los
habitantes, escasos de por sí, se aglomeraban en el centro y sur del país ¿de
dónde iba a sacarse el material humano

689
H44

�Luego se llega al soborno con dinero, regalos, subsidios o regalías, o creación ~e
incondicionales, corrompidos en su dignidad, que siempre respondan "sí" a
todo. Algunos detalles a simple vista son
anodinos: invitaciones a comidas, viajes
de fin de semana, estancias en casas,
etc., pero que en el trasfondo se proponen la presión por el soborno o compromiso. También se recurre al sabotaje
de las actividades que traigan entre manos las autoridades ante quienes se trata
de influir. Finalmente se echa mano de
la acción directa que es ya una prueba
de fuerza o confrontación y lucha sin
cuartel. La más comúnmente usada es
la huelga que se ha generalizado a todos
los campos" (pp. 53-61). El autor no
deja de advertirnos que ya cuando se
llega a estas alturas es normal que un
sentimiento de inquietud por la pérdida
de las instituciones democráticas se apodere de nosotros, y que "tales lineamientos son graves si se considera que la negociación y el compromiso siguen siendo
los rasgos sobresalientes o características
más destacadas del funcionamiento de
una sociedad democrática" (p. 62).
En cuanto a los resultados de la lucha son muy difíciles de evaluar, por
muchas razones, entre las cuales la falta
de documentación es, por el momento, la
más poderosa. Por otra parte, como nos
Jo dice el autor, dada la variedad de intereses en la vida socio-económica de un
pueblo, no puede negarse "que toda
reivindicación de cualquier grupo de presión siempre repercutirá en contra de
otro sector de la Comunidad" (p. 100);
de allí que ¿ bajo qué criterios podríase
apreciar el monto de los resultados ... ?
Sobre todo cuando se sabe que quien
más soporte las consecuencias nocivas es
el consumidor de raquíticos ingresos, que
está por completo desorganizado.
Y termina el autor haciéndonos una
exhortación a la toma de conciencia del
hecho incontestable de que "en nuestras

692

grandes sociedades industrializadas, la
organización constituye la única puerta
abierta al ciudadano y el único recurso
para hacerse oír en sus inquie~u~es Y
preocupaciones y exponer sus opm10nes.
Ni por mal pensamiento podemos creer
en una sociedad individualista ... " (p.
118).
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

lliNRI, La Psychiatrie Sociale.
Presses Universitaires de France, collection "que sais-je?", París, 1958.

BARUK

XX se ha
caracterizado por multitud de fenómenos
o hechos a cual más trascendentales.
Cada uno por sí mismo podría arrogarse el privilegio de simbolizar a su tiempo. Pero tal vez ningún título para representar con mayor propiedad a la fase
histórica que iniciamos, que llamarle
"La Epoca del reino de las ciencias sociales'', dado el auge que ha venido tomando cada vez más su aplicación. Lo
más probable es que no nos percatemos
del alcance de semejante acontecimiento
que significa, entre otras cosas, el tránsito de la Humanidad de su etapa de
niñez y pubertad analítico-individualista,
a la de su juventud y madurez sintéticosocial en la que habrá de alcanzar la plenitud de desarrollo.
El hombre, en una primera etapa de
su existencia, intentó aprehender la realidad de las cosas y saberlo todo, en una
forma un tanto anatómica y Ininuciosa,
parte por parte, siendo egocéntico e individualista; mientras que en esta segunda etapa de su devenir histórico, intrigado por la cantidad de interrogantes
e insatisfacciones encontradas en su progresión desmenuzante, se lanza en busca
de una interpretación científica del conjunto, de una proyección sintético-social
generalizada que Je permita comprender
la realidad de las cosas globalmente. Ya

LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO

no Je bastan los conocimientos unidimensionales ni parciales, mucho menos unicausales que al fin y al cabo le deforman
tanto lo aprehendido como lo ignorado.
Ahora prefiere abarcarlo todo y explicárselo así en la vasta complejidad de sus
interrelaciones. Pretenderlo captar en sus
partes es un equívoco falso, porque de
hecho el todo no es igual a la suma de
sus partes.
Es en este afán de macro-visión del
hombre de ahora, que se inquieta de
abarcarse a sí mismo y de explicarse en
toda su magnitud la sociedad a que pertenece y en la que es y se mueve, como
han surgido las llamadas ciencias sociales: La Antropología Cultural, la Política, la Economía, la Psicología Social,
la Demografía, la Historia en cierto modo
y la Geografía Humana, así como la Sociología, la Ciencia Social por an tonomasia. Viene a sumarse a las mismas,
aunque cavilosa y titubeante, la Psiquiatría Social, cuyo campo o dominio está
todavía un tanto impreciso; opinión que
se fortalece aún más después de la lectura meditante de la obra que a continuación se examina y comenta.
El profesor Baruk comienza disertándonos acerca del cambio semántico experimentado por la palabra "social", a lo
largo de la historia que hace remontar
como todo buen judío hasta el Pueblo
hebreo. Sin embargo pronto abandona
esta empresa para advertimos que lo social que antes decía lo concerniente a la
Comunidad de todos, ahora se constituye
en una entidad separada de los demás,
que se protege y guarda por sí misma,
gobierno o estado. Y dedica toda la primera parte de su libro que es la más
amplia, a explicaciones de orden moralizante, cuando no condenatorio de los
acontecimientos registrados durante la
Segunda Guerra mundial -relativos naturalmente al Pueblo judío y a su tragedia-, bajo el estado hitleriano.
Es una tentación grave en que suele

caerse muchas veces al abocarse al estudio de las Ciencias Sociales: constituirse en moralista o ferviente predicador de
valores. Escollo demasiado peligroso que
debe a toda costa evitarse, porque las
Ciencias Sociales de sí no pueden ser
axiológicas o normativas, si no, ¿ cómo
podrían ser objetivas? Muy al contrario,
el científico social para mayor garantía
de sus constataciones, hasta de sus propios valores deberá hacer caso omiso en
sus observaciones investigadoras.
Indiscutiblemente el autor posee muy
amplios conocimientos y experiencia no
menor, en medicina psiquiátrica, que nos
deja entrever por la multitud de casos
de enfermos mentales que nos relata, pero
que a pesar de lo numerosos que sean, no
constituyen en sí el objeto de estudio de
la Psiquiatría Social que permanece muy
vago. Con todo, en el trasfondo se deja
vislumbrar un contenido socio-psiquiátrico de gran interés, cuando enuncia la
ley psicológica de que "todo hombre
tiende a transferir sobre los que le rodean y sobre su medio social los sentimientos de inferioridad o de culpabilidad que resiente para consigo inismo" y
nos la ejemplifica con suma claridad (p.
55) . De donde se colige que "el complejo de perseguidos" tan connatural al
Pueblo judío, hinca sus raíces históricopsicológicas ep esa su "conciencia moral" como Pueblo, culpable de deicidio
y que los judíos han logrado "transferir
sobre los demás que los rodean". De suerte que ya "no se sienten culpables, sino
víctimas y de una inocencia y pureza
tales que rayan en lo sublime". En esta
forma eliminan como Pueblo su propio
sentimiento interno de culpabilidad, designando a todos sus vecinos que no sean
de su raza, como a sus propios perseguidores, a quienes a partir de ese momento
les declaran la guerra (muy grave caso
de Psiquiatría Social) .
En la segunda parte el autor vuelve
de nuevo a intentar un acercamiento y

693

�un frente decisivo y eficaz de lucha por
el equilibrio).
Ahora bien
. , "La Política de los
. Ingresos persigue dos objetivos princ1pa1es:
1 ) man tener la estabilidad de los precios a la par que asegurar un desarrollo
económico acelerado y el pleno em~leo
de la mano de obra naciopal; 2) realizar
una repartición más equitativa de los
frutos del crecimiento" (p. 45) ·
En cuanto al primer objetivo, .resulta
.
sobremanera difícil, por no decir imposible, conciliar los tres puntos, . ya
inflación por Jos costos precisaque 1a
.
la
mente repercute en los precios, con
diferencia de que su remedio no está
una reducción de los créditos o en
en
.
lo
un aumento del impuesto, srno por
contrario parecería estar en una fuerte
inyección de moneda, -~on Jo _cual se estará atisando la inflac1on, amen de otras
.
repercusiones
en e¡ comercio interna. .
cional. y si no se hace, se prop1c1a
la recesión fuente de desempleo. ¿ Entonces .•. ?
De allí que muchos economistas acet
ten que el mundo occidental dado s_u s1st ma no puede subsistir sin inflaciones,
e '
• .
y
so pena de menguar su. crec~ento.
hasta se defiende que la inflac10n es provechosa. El único camino posible para
llegar a lograr el equilibrio s~ría el control de los intereses de los diversos gr~pos en juego moderándolos en sus ~Xlgencias, así como la c~nc~~ción debida
entre las aspiraciones rnd1viduales y las
necesidades colectivas. Pero pretender semejante control y conciliación ~~ un
.
toma de dec1s1ones
mercad o lib r e, Sm
centralizada y sincronizada, resulta pura
utopía.
En efecto, dado el divorcio d~ ~~et~nsiones o competencias entre la m1c1auva
privada y la pública, aquella se lanza
a la inversión productiva en los renglon es qu e le Parecen los más rentables,
invadiendo luego los mercados con sus
artículos, sin parar mientes en las con-

secuencias ni mucho menos pr~veer p~r
cierto a las necesidades colecuvas suscitadas por su acción en el mercado: ~or
.
1o, un fabricante de automoviles
eJemp
,
al programar su producción, to1:1ar~ ~uchos factores en cuenta, pero Jamas mcluirá en sus planes de inversión alg~na
partida destinada a carreteras, ~osp1tales alojamientos, educación, med1~as de
' ·dad, etc·, tan íntimamente ligados
segun
,
con el funcionamiento de sus articu1
pero que en cierto modo afectan s~s mtereses egoístas y los rehuye. De alh que
el estado tenga que subvenir a tales pr~videncias mediante un enorme gasto publico que ha de financiarse naturalmente, o con un déficit presupuesta! o por
el impuesto indirecto, ambos ca~nt~s
de desequilibrio. y hay que advert1: que
a todo el ajetreo económico anterior se
nos pasó añadir el abuso exagerado qu_e
se hace en nuestros países, de la pu~~cidad, abortadora de necesidades artificiales, con la única divisa de aumen~r
las ganancias de una empresa determinada; Jo que agudiza aún más e~ problema, ya que por el ansia de satisf.acer
aspiraciones individuales, hasta el IDJsmo
impuesto debido se anda buscando es.
qmvar
a toda costa · Lo que favorecen
las mismas instituciones privadas con tal
de congraciarse con sus súbditos, sin e~pacho de las perniciosas consecuencias

?s,

(pp. 70 y SS.)•
En cuanto al segundo objetivo, también parece incompatible dentro del mundo neo-capitalista, con los demás pu~tos, más directamente con el mantemmiento de una tasa de expansión acel~rada. Porque una repartición más eqmtativa de la riqueza producida, tendiente
a disminuir las desigualdades de ingr~os,
estimularía el consumo, puesto que iba
a las capas más necesitosas, Y por ende
se coartaría el ahorro, fuente de la inversión. Excepto naturalmente en caso
de recurrirse a medidas de ahorro for-

zado, pero entonces se lesionaría precisamente a quienes se trataba de beneficiar.
Por otra parte, hay que reconocer sin
género de duda que ninguna política de
ingresos que tenga como única meta conseguir la estabilidad de los precios o -un
freno a los salarios, podrá rendir los
efectos deseados o pretendidos, si no se
propone al mismo tiempo y logra un
control severo de las ganancias e ingresos del capital y recursos n aturales.
"Esto significa que una verdadera política de los ingresos no puede concebirse
independientemente de una acción innovadora sobre las estructuras. . . Las
rentas de situación de ciertas categorías
profesionales, la importancia del fraude
al fisco, la especulación en terrenos e
inmuebles, la carga de los intermediarios,
son otros tantos problemas que están urgiendo cuanto antes reformas de estructuras capaces de eliminar el carácter crónico de la inflación" en los países occidentales -termina diciéndonos Jacques
Lecaillon.
JUAN SANDOVAL TRUJILLO

ANTONIO SÁNCHEZ BARBUDO, Los Poemas de Antonio Machado, Los temas.
El sentimiento y la expresión. Colección
'Palabra en el tiempo', Editorial Lumen,
Barcelona 1967. 473 páginas.
UNA NUEVA OBRA de análisis y de crítica
de extraordinario valor viene a sumarse
a la ya abundante bibliografía sobre Antonio Machado y su poesía. Se trata,
en nuestra opinión, si no de una obra
definitiva, sí de algo que se acerca a !o
que sería el libro clave para la interpretación de la obra poética del Autor de
Campos de Castilla: su autor el profesor
español de la Universidad de Wisconsin,
en M adison, Antonio Sánchez Barbudo,
uno de los críticos más objetivos y más
perspicaces de la literatura contemporánea española y, especialmente, de los
hombres del 98. Sus obras anteriores so-

bre Unamuno y Juan Ramón Jiménez
asentaron su sólido prestigio como uno
de los mejores conocedores de esta porción de la literatura española. En la
obra que hoy nos ocupa, Sánchez Barbudo ha cimentado este prestigio con
una base mucho más amplia y definitiva. El autor, por otra parte, además
de trabajar con un material hacia el que
siente una profunda simpatía ( esta es
la base auténtica y real de toda crítica),
conoció íntimamente tanto a Unamuno
como a Machado, de modo que puede
develamos muchas veces el secreto personal de las circunstancias que contribuyeron a la creación de estos autores.
Lo importante de esta nueva obra
crítica sobre la poesía de A. Machado,
es que el autor no se ha limitado a estudiar una temática o la forma poética
de acuerdo con esquemas generales previamente trazados. No se trata, como en
el caso de otras obras que consideramos
valiosas, de encajar las realizaciones poéticas especiales y peculiares de Machado
dentro de un sistema o de estudiar la
ideología que domina en los poemas y
la sensibilidad general que muestra ante
el fenómeno vital y poético. Sánchez Barbudo ha seguido un método muy especial
y, también, muy simple. En primer lugar, su atención se hfl fijado en los poemas mismos. En todos y cada uno de
los poemas, sin entrar muy detalladamente en las generalidades. "Esto -afirma el autor- permite decir algunas generalidades, no sólo sobre estos libros
vistos en conjunto, sino también a veces
sobre determinados grupos de poemas.
Pero inmediatamente después de las generalidades, se pasa, y esto es lo principal, a considerar los poemas aisladamente -unas veces con más extensión
que otras-, claro es sin tener ya muy
en cuenta el carácter o valor que tengan o puedan tener los otros poemas
que siguen o preceden".
Lo importante de la técnica seguida,

697
696

�na. Antonio Sánchez Barbudo definitivamente nos asegura de la real existencia
de Guiomar y del tipo de relaciones ( algo
más que platónicas) que sostuvo con
A. M. entre los años de 1929 y 1934.
Quién era la dama y demás datos personales que puedan ayudar al lector a identificarlo, no es de tanto interés para un
estudio poético. "Lo importante para
nosotros -afirma S. B.- es saber que
Guiomar fue el segundo y último gran
amor de Machado" (p. 419). Lo importante es, cómo a partir de un sentimiento básico en la vida de Machado, el
amor, se plasma una poesía auténtica Y
sentida que tiene todos los visos de haber sido inspirada en la realidad de una
relación íntima y personal. El análisis de
S. B. es penetrante y fino y nos va descubriendo, plasmado en formas poéticas,
cómo Machado elaboró estos poemas que
formaban, ya de antemano, parte de su
vida.
De importancia también, aparte del
análisis a que los somete, son también
las páginas dedicadas a los poemas escritos por A. M . durante la guerra civil
española de 1936-1939. Sánchez Barbudo
tiene testimonio de primera mano, para
explicarnos el qué de esos poemas, escritos en terribles momentos de depresión
y desconsuelo: su trato personal de Machado. Su nota en la página 459 es un
testimonio de biografía que no nos resistimos de transcribir para nuestros lectores: "Le vi yo en Barcelona, acabado
de llegar de Valencia, en el hotel Majestic, en el mes de abril de 1938. Estaba mal instalado allí, provisionalmente
hasta que se encontró casa, en un piso
alto, con toda la familia. Hablamos de
pie, junto a unos baúles. Yo iba, además
de a saludarle, a llevarle unos cigarrillos, que agradeció mucho y comenzó a
fumar inmediatamente. Nos acercamos a
una ventana. Era un día de mucho sol.
Se oía fuerte el zumbido de los aviones
que venían, otra vez, a bombardear. Ma-

700

chado estaba muy deprimido. Sabia bien
que la guerra estaba para nosotros perdida. Pero me habló entonces, mientras
se oían las explosiones, de la necesidad
de adoptar hasta el fin una actitud numantina. Me fui yo días después de Barcelona, y ya nunca más volvi a verle".
Repetimos que creemos que éste es
uno de los libros fundamentales que se
han escrito sobre la poesía de A. Machado y que viene a sumarse a la bibliografia tan rica que existe sobre nuestro poeta. Creemos también que cada comentario aislado de cada poema o grupo de
poemas, es una lección de sinceridad,
de honestidad y de apreciación humana de una de las más humanas poesías
de nuestra literatura.
JUAN ANTONfO AYALA
GAETANO Rma1, Historia de la Filología
Clásica, Nueva Colección Labor, No. 41,
traducción de J. M. García de la Mora,
apéndice de José Alsina, Barcelona, 1967.
260 páginas.
LA EDITORIAL LABOR a través de su
"Nueva Colección Labor" ha emprendido una tarea cultural en la que se combinan la modernidad de los temas con
el prestigio de las firmas de los autores
que colaboran en la misma. La antigua
Colección Labor, una de las más prestigiosas publicadas en lengua española,
durante muchos años cumplió con una
función educativa y cultural que llenó
positivamente el vacío que existía dentro de las publicaciones españolas durante los años 20 y 30. Esta Nueva Colección Labor viene a modernizar y a
superar el contenido de la antigua, sin
que por eso venga a sustituirla definitivamente. Uno de los titulos de esta nueva Colección tiene especial interés para
nosotros, en primer lugar por nuestras
preferencias personales y, en segundo lugar, porque a pesar de tratar de un tema
más bien relacionado a épocas pasadas,

sin embargo nos abre una amplia perspectiva para comprender las presentes. Se
trata de la Historia de la Filología clásica de Gaetano Righi, en excelente traducción de J. M. García de la Mora, y
con un Apéndice sobre la filología clásica en España por José Alsina.
La novedad de esta nueva historia de
la filología, aparte de la magnifica aportación de datos, reside en la valiosa introducción, en la cual se tratan asuntos
generales sobre la naturaleza de la filología y su posición dentro del cuadro general de las ciencias. Existe, incluso entre
la gente educada, un falso concepto sobre
el objeto y la función de la filología;
vagamente sospechan que tiene cierta
oscura relación con la literatura y con la
historia, con la interpretación de viejos
manuscritos, pero no logran desentrañar
en qué consiste exactamente su posición
dentro de los estudios literarios e históricos. "El titulo de filólogo -afirma el
autor- hace pensar en una persona capacitada para descifrar, leer, interpretar,
examinar con sus propios ojos y reconocer la integridad de un documento, para
dar razón del mismo, juzgarlo, valorarlo
o determinar con precisión su forma original" (p. 12).
Sin embargo, es esta una definición
simplista de la función de la filología y
que no tiene en cuenta ninguna de las
profundas implicaciones y relaciones que
la constituyen como una ciencia de valor excepcional. Sus limites son extensísimos, ya que comprende en su espectro
las técnicas de diversas ciencias. "El filósofo -añade el autor-, el historiador,
el lector de textos literarios y el entendido en poesía propenden a limitar lo
más posible los dominios y la potencia de
la filología, dejando de este modo mayor espacio para lo que más les interesa:
para la historia propiamente dicha, para
el pensamiento filosófico, para el buen
gusto literario y la agudeza interpretativa o crítica, que son sus aptitudes y ocu-

paciones peculiares. La aptitud o especialidad filológica atribúyensela fácilmente los historiadores, los filósofos y
los críticos literarios a aquellos de quienes dan por averiguado que poseen menos dotes y no tan alta categoría intelectual como ellos mismos" ([bid., p.
12). También, por parte de los cultivadores de la filología, ha habido repetidos
intentos de poner su disciplina por encima de todas las demás y de asignar al
filólogo un papel imprescindible e insustituíble dentro de los estudios filosóficos, históricos y literarios. Es necesario,
pues, antes de entrar en la descripción
histórica del curso que ha seguido la filología, determinar exactamente cuál es
su especialidad, cuál es su importancia
y cuál es el papel que le corresponde
desempeñar. El autor nos dice que: "Las
extremas divergencias en la valoración
que de la filología hacen sus cultivadores, y los diversos conceptos en que la
tienen los que no la cultivan, tampoco
impiden el que cuantos discurren acerca
de ella o emplean el término que la designa o sus derivados, o la practican,
tanto al hablar como al escribir o al leer
den por supuesto un sentido inequívoco:
el de que la filología es ese interés por
conservar los textos, ese afán por fijar
con exactitud los documentos, por establecerlos y documentarlos para poderlos
describir fidedignamente y reproducirlos
de un modo sensible como depósitos de
la sabiduría cierta del pasado" (p. 13).
Antes de deslindar este campo, el autor expone cómo dos de los máximos
exponentes en el campo de la filología
no se ponen de acuerdo en la definición
de la ciencia que constituye su quehacer. El profesor Gino Funaioli la define
en la forma siguiente: "La filología es
y quiere ser comprensión crítica e histórica, interpretación de la palabra, de los
sentimientos, de las ideas de un escritor,
exploración de su personalidad, conocimiento científico, íntima compenetración

701

�f

te de los fenómenos históricos, que, como tal, interesa a todo hombre culto;
2) hacer transparente al pensamiento lo
que significa el multisecular trabajo de
la filología, de modo que los profanos
puedan comprender su función histórica
cognoscitiva, como obra del pensamiento de seriedad intelectual, a la que se
h~n dedicado determinados hombres.
Cumpliendo con estas funciones, la filología se convierte prácticamente en una
liberación de los espíritus y en una ampliación de los horizontes culturales de
cualquier hombre que se sienta como
una prolongación necesaria y nueva de
un pasado y de una herencia cultural
de la que es producto y prolongación.
Para afinar aún más el concepto verdadero de lo que es la filología, el autor
expone el juicio que ésta le mereció a
Wagner y el concepto contradictorio de
Benedetto Croce. El compositor alemán,
en una carta dirigida a su amigo Nietzsche, expresa "una antitesis profunda entre el reino de las Musas que se ;actaban
de promover ciertos filólogos y la real
y 'entristecedora miseria de la ciencia
filológica'. Era la venganza del autor de
Tristán e !solda, desengañado de sus juveniles entusiasmos clásicos e irritado
contra la infecunda pedantería de las citas y de las notas y de 'todo ese monstruoso aparato erudito', que denunciaba,
en la casta de los filólogos clásicos, una
actitud de lo más ajena al 'espíritu de
la Antigüedad' y al reino de las Musas"
(p. 26). También Benedetto Croce, años
más tarde, señala este carácter degenerante de la filología, "cuando les negó
a los filólogos, basándose en ciertas manifestaciones suyas, aquella cualidad de
hombres que sí poseen, en cambio, en
la conversación con los demás hombres,
y juzgó que sus actividades eran dispares o indiferentes con respecto a la verdadera inteligencia de la literatura y de
la poesía" ( Letture di poeti, p. 258).
Sin embargo, Croce, en muchas ocasio-

704

nes expresó su opinión sobre la filología
y esto lo hizo en forma altamente contradictoria, lo cual acredita muy poco
su papel de filósofo y de hombre de honda penetración intelectual. El autor dedica varias páginas a exponer todas las
opiniones de Croce, a contrastarlas entre sí y a hacer una crítica profunda de
las mismas.
El paso fundamental que debe cubrir
toda investigación filológica es de la crítica textual a la comprensión del texto,
que es precisamente donde se muestra
el poder creador o recreador del filólogo. El autor afirma: "La búsqueda de
la lección correcta del texto se convierte
así, sin más, por necesidad intrínseca y
espontáneo impulso, gracias al pensamiento filológico que se busca a sí mismo, en comentario hermenéutico. Es la
crítica textual la que provoca y exige
la interpretación cuando, de pensamiento implícito, debe o quiere convertirse
en pensamiento explicito" (p. 34).
La filología así concebida requiere de
quien la practica una serie de pasos integrados y de capacidad reconstructiva.
Partiendo de la veracidad e integridad
de un texto y dependiendo de la potencia intelectual, creadora y evocativa de
quien lo maneje, el filólogo lo va interpretando, va reconstruyendo todas las
implicaciones histórico-filosóficas que contiene, hasta llegar a una síntesis de
forma y contenido que es precisamente
la gloria de la verdadera filología. Esto
"dependerá del vigor de su espíritu. Su
calidad de especialista no implica que
el filólogo se haya de detener necesariamente en un punto determinado o en la
primera etapa. . . Más propio sería preguntar: ¿ Este avance lo hace el filólogo
como tal o como crítico, historiador o
filósofo? Claro que la pregunta es ociosa.
Quien, sin dejar de ser filólogo puro,
se salga de su campo, podrá responder
bromeando que es porque siente inflamársele en su interior e iluminársele una

{

segunda alma; pero que él es siempre él,
igual a sí mismo: Aliusque et idem ..•
La reconstrucción cognoscitiva requiere,
repetimos, intuición y sensibilidad adecuadas a la altura de la inspiración o del
contenido del autor . .. " (p. 35). De
aquí, pues, que la filología no sea sólo
erudición, constituye y debe ser una sensibilidad en acción. Evidente que la filología es una técnica, pero debe convertirse en una técnica humana interpretativa, en una verdadera humanitas
para que tenga pleno significado en nuestro tiempo, en que vivimos de revisiones
fundamentales de nuestras bases en el
pasado. Reducirla al mero manejo de
los textos y a su escrupulosa fijación, sería
apartarla del torrente vital dentro del
cual tiene que moverse y con el que no
puede perder su contacto.
De aquí que Righi, al finalizar su valiosa introducción define y fija los rasgos
propios de la filología tal como debe
entenderse y practicarse en el momento
presente. Dichos rasgos son los siguientes: I) Requiere y atestigua, suscita y
mantiene el esprit de finesse; 2) necesita el apoyo de una forma sensible y
representativa, esto es, surge y se realiza en presencia de la certeza textual;
3) educa el sentido positivo de lo concreto, evitando las generalizaciones, la
superficialidad, el dilettantismo del que
habla de oídas o por boca de ganso y,
a la vez, evita igualmente la pura especialización, que tiene un no sé qué de
incivil y de mentalmente trunco, pues
no siente la necesidad de una ulterior
integración de su ser y de su saber y
4) el sentido filológico es condición necesaria e impulso para la precisa evocación y percepción de un hecho, de una
idea que eduquen la mente y la habitúen
a gustar el placer que produce el ir
aumentando nuestro propio patrimonio
espiritual.
El cuerpo de la obra va desenvolviendo por etapas históricas el desarrollo de

la filología desde sus incipientes balbuceos en Grecia hasta los más modernos
desarrollos de esta ciencia. Señalamos
también como de capital importancia el
Epílogo del autor, y sentimos que la extensión de esta nota nos impida comentarlo en detalle. Dado que la traducción
de la obra está dirigida al público de habla española, el Apéndice añadido por
José Alsina tiene particular interés por
describirnos rápidamente el desarrollo de
la filología clásica en España, en un
panorama completo y necesario en esta
clase de obras. Lástima que el autor no
dedique espacio alguno a los estudios clásicos en Latinoamérica que cada día,
también, 'Van cobrando mayor importancia y amplitud.
JUAN ANTONIO AYALA

JosÉ CELA, Diccionario Secreto,
Tomo I, Series Coleo y afines, Colección Hechos e Ideas, Alfaguara, Madrid,
Barcelona 1968. 348 páginas.
CAMILO

y de
todos aquellos que cuidan celosamente
el convencional 'buen decir', consideramos que estamos ante el libro más importante publicado en lengua española
en este año de 1968. El Diccionario Secreto de Cela, además de estar magníficamente pensado y realizado, viene a
llenar dentro de los estudios de lexicografía española una necesidad urgente
y perentoria. Muchos habrán tomado la
publicación de este Diccionario como la
escalada definitiva hacia el tremendismo del autor de La Familia de Pascual
Duarte y de La Colmena. Para otros
será sencillamente un libro sucio; sin
embargo, lo primero que se puede decir
es que se trata, en esta ocasión, de un
libro serio, de un profundo estudio lingüístico de una de las zonas del idioma
en que la expresividad ha dado sus mejores frutos y en la que es riquísimo el
CoN PERDÓN DE LOS TIMORATOS

705
H45

�español. Hasta hace poco tiempo, los
convencionalismos sociales, esa especie
de calvinismo intelectual que ha dominado en muchos campos de la literatura,
habían impedido que se estamparan en
letras de molde ciertas palabras que estaban permitidas en las conversaciones
entre hombres pero que eran 'tabú' ante
las damas. Incluso en el campo de la
filología académica esas palabras 'irregulares' se evitaban en virtud de un pacto
tácito dentro de nuestra sociedad. El traductor inglés del Satiricón, de la colección Loeb, todavía no se atrevía a traducir ciertas expresiones referentes a la
actividad heterosexual y las conserva en
latín; el traductor francés de la misma
obra, en la Colección Les Belles Lettres
designa al órgano viril como 'esa parte
del cuerpo'; en un Manual de Teología
Moral para Seglares, publicado en 1942,
el sexto mandamiento es tratado en latín
por aquello de.. . Cela fue de los primeros que llevaron a la literatura española esas expresiones escatológicas que,
sin razón alguna, habíamos desterrado de
nuestra lengua literaria a partir de la
colonización francesa del siglo XVIII.
Nuestros clásicos no le tenían miedo al
lenguaje 'secreto', que hoy nos descubre Cela en todo lo que pudiéramos llamar su limpio y puro esplendor.
Camilo J. Cela en el Preámbulo nos
ha expuesto una interesante teoría sobre
la forma del lenguaje en general y sobre
el vocabulario escatológico en particular.
Partiendo de la teoría platónica del lenguaje expuesta en el Cratilo, el autor
señala las alternancias fundamentales
que ha habido en el devenir del uso
del lenguaje y los cauces por los que
ha seguido la corriente de la formación
lexicográfica. Y señala, acertadamente,
el papel que, tanto a la Academia como
al pueblo, le corresponde en el proceso
lingüístico. Señala el autor el siguiente
punto que consideramos de suma importancia para el tema que nos ocupa:

706

"El problema de las Academias está
determinado por los dos ejes sobre los
que fluctúan: su tendencia conservadora,
que les lleva a no admitir muy ilustres
voces con el inválido y acientífico argumento de su convencional grosería, y el
miedo a que se les eche en cara esa su
tendencia conservadora, que les fuerza
a admitir nada ilustres voces con el ingenuo y también acientífico supuesto de
su uso ( que habría que demostrar, en
cada caso, con autoridades)".
Un segundo problema planteado por
el autor en este Preámbulo, y básico, pues
5e va a tratar de la 'lengua secreta', que
todos y cada uno de los hablantes usamos a diario, es el de las 'voces válidas
y no válidas, de palabras pronunciables
e impronunciables, artificiosa clasificación que repugna al buen sentido y atenta, cuando menos, al histórico espíritu
de la lengua'. En este punto teaemos
que luchar, una vez más, contra ese colonialismo del buen gusto francés que
se nos impuso arbitraria y solapadamente en el siglo XVIII; de aquí es de
donde parte la artificiosa dicotomía de
que unas palabras pertenecen a la poesía y otras a la prosa, de que haya palabras 'feas' y palabras 'no feas', etc., etc.
Y sin embargo esas palabras existen y
las usamos, las usamos en momentos de
suprema expresividad y vitalidad. El
autor, por supuesto, toma una actitud
clara: "¿ Existen o deben existir, realmente, dicciones admisibles y términos
que no lo son? En el probable -y nada
científico-- supuesto de una respuesta
afirmativa, ¿ quién es, en saludable derecho, el encargado de deslindar la frontera entre unas y otros?: ¿ La Academia,
que regula la lengua y la encauza?, ¿ los
escritores que la fijan y autorizan?, ¿el
pueblo, entre la que nace y se vivifica?
De otra parte: ¿qué destino debe darse
a las palabras condenadas?, ¿por cuáles
otras han de ser sustituidas?, ¿qué garantía de permanencia podrán brindar-

rros, y qué garantía de legitimidad podremos exigir a las palabras que h:1yan
de suceder a las rechazadas? Pero ¿ a
qué todo esto? El problema, no más planteado, amenaza ya con escapársenos de
la mano, ágil como un pez vivo. ¿ Es admisible la suposición de que pueda haber meras palabras -abstracción hecha
de las ideas que quieran señalar- a fas
que pueda colgarse el sambenito que las
aparte de su función? Caminemos con
suma cautela sobre tan movedizos arenales".
Vivimos, obviamente, en un mundo
de eufemismos, las más de las veces inexpresivos, para evitar y dar un rodeo alrededor de esas palabras que cumplen
una función designativa y que ocupan
un lugar, como cualesquiera otras, en el
registro del idioma. Muchas veces se trata, nos dicen, del 'buen gusto'; otras, se
implica un falso concepto de la moral.
Y todo lo que logramos es engañarnos,
pues sustituimos por un término a otro
término y acabamos designando a la cosa por lo que es, claro dando un rodeo
que quita expresividad, función de señalamiento y que viene a convertirse
en lo mismo que se trataba de evitar. Por esto Cela nos dice: "Ya no
es tan admisible, sin embargo, la actitud de huir de la palabra conservando la idea que la palabra proscrita
quiere señalar y para cuya expresión se
busca, cuando no se inventa, otra palabra. Pienso que, invalidado el concepto,
no es admisible el recurso del eufemismo aplicándose a la substitución de la
palabra que no fue descartada, al menos en principio, como fonema o grupo
de fonemas sino como expresión de un
algo concreto. Confundir el procedimiento con el derecho, como tomar la letra
por el espíritu, no conduce sino a la
injusticia, situación que es fuente- y a
la vez secuela- del desorden".
En la discriminación ejercida sobre el
uso del vocabulario 'secreto' o 'escatoló-

gico', hay implícita una buena dosis de
hipocresía, pues nunca podremos vetar
las ideas, lo que se veta es, únicamente,
una serie de fonemas señalativos de las
ideas; pero éstas subsisten, existen y están ahí siempre presentes esperando el
acto del señalamiento. Hay en esta proscripción del lenguaje secreto una quiebra moral injustificable y cruel. Los moralistas más exacerbados no tienen más
remedio que recurrir a nuevas formas
lingüísticas para el acto del señalamiento, si no ¿ cómo iban a denunciar, condenar y estigmatizar aquello que subsiste
aun después de que la palabra ha sido
eliminada? "Insisto -afirma Cela- en
que podría invitarse a diálogo a los gramáticos moralistas, esto es: aquellos que
preconizasen un lenguaje de trasfondo
moral o, lo que es lo mismo, un lenguaje
en el que se desterrasen las voces señaladoras de los conceptos vulgares, tras
haber borrado de las cabezas -y por la
persuasión, que es la única goma de borrar que la cabeza admite-- esos conceptos vulgares. Ya no podría decir lo mismo
de los paladines del lenguaje afinado o
distinguido: que se regodean en el concepto aunque se desgarren las vestiduras
ante las palabras, y que llaman -ignorando que con azúcar está peor- cocottes, a las putas, y popis, al culo. Aquel
lenguaje moral sería respetable, sin duda,
aunque ajeno, claro es, a la expresión
científica literaria y coloquial, ya que pudiera abocarla al peligro del anquilosamiento. Sobre este otro lenguaje afinado
o distinguido, ni merecería la pena insistir, de no ser evidente el grave riesgo
que supone para la necesaria lozanía de
nuestra herramienta de comunicación".
Riquísimo como es el español en su
expresividad, ha sido amordazado y limitado, en primer lugar, por la pudibunda vergüenza de los paladines del
buen gusto y el refinamiento académico
que ha sido el obstáculo permanente para
un crecimiento más frondoso del idio-

707

�ma. Añádase a esto las enormes variantes regionales en el léxico tanto dentro
de la misma España como entre los países
hispanohablantes de América, y el problema se nos complica aún mucho más.
Es peligroso, mucho más peligroso de lo
que se cree, el plurivalismo de la lengua
entre nuestros hablantes. Muchas veces
la experiencia lingüística de América es
traumática para un peninsular, y viceversa. Muchas veces quien esto escribe
se ha visto en la penosa situación social
de usar inocentemente una palabra con
la semántica peninsular en un medio ambiente en que la mb=a pertenecía a la
lista del lenguaje 'secreto'. Por eso,
creemos que una de las funciones de este
Diccionario Secreto de Cela será el de
una maravillosa terapéutica en el uso
diario de las palabras 'feas', en cualquier latitud de la geografía hispanohablante. "No se me oculta -señalaque se precisa cierto valor para enfrentarse, cara a cara, con el toro violento
de la lengua, pero entiendo que alguien
tenía que echarse, con todas sus consecuencias, al ruedo, ya que los llamados
a pr:econizar una lengua amplia y eficaz
(los escritores) de raíz tradicional (la
Academia) y de base científica (los gramáticos), sí cabe exigirles, como al torero en la plaza, el valor necesario para
que puedan, si no llevar a último buen
fin su cometido, sí al menos ponerlo en
el camino que a él pudiera conducirle. . . No vale agazaparse con la cabeza
debajo del ala al tiempo de hacer tablarrasa, no ya de palabra sino también
del concepto, ya que cayendo por tan
violento despeñadero corremos el peligro
de legar a quienes nos sucedan una jerigonza que, lejos de nombrar, proceda
por aproximativas paliaciones".
Aparte de estas consideraciones de carácter general, en la segunda parte del
Preámbulo, el autor analiza y explica
el por qué del título de secreto a su diccionario. En primer lugar la acepción

de secreto usada por él no está admi•
tida por la Academia (bueno, esto no
importa, pues la Academia no admite
muchas, muchísimas voces que usamos
a diario). La acepción usada por Cela es:
"venéreo, perteneciente o relativo a la
venus, al deleite sensual considerado, da•
ro es, en su más vasto sentido. Esta
acepción que propugno puede encon•
trarla viva cualquier paseante por las
ciudades de España, sin más que prestar
atención a los rótulos de las consultas
de determinados médicos especialistas;
en letra impresa y con el significado que
aquí conviene, veo esta voz en Gregorio
Marañón (Vocación y ética, p. 77).
"Hay aún enfermedades que se llaman
secretas . .. " De otra parte, el adjetivo,
en el valor que ahora cobra, tiene escaso parentesco con los conceptos oculto,
ignorado, escondido, callado, silencioso,
reservado, que le da el diccionario de
la Academia ya que -sigo con Marañón- "son justamente (aquellas enfermedades) las que se anuncian con carteles en el balcón de los doctores, de
suerte que el enfermo pierde su secreto
con sólo atravesar el portal". En mi
diccionario o, al ménos, en mi propósito, caben en consecuencia todas aquellas voces que, de un modo u otro,
ostentan una filiación venérea, mayor o
¡nenor, directa o indirecta, expresa y aun
tácita; algunas coinciden con los turpia
dictu, de que habla García de Diego, y
otras en cambio se nos presentan diáfanas y como recién aseadas; declaro
que ni la mugre de aquéllas ni el jaboncillo de éstas ha pesado en mi voluntad ... "
Desde el punto de vista metodológico,
Cela se detiene para explicamos su especial concepción de la teoría de la
sinonimia, que juega un papel tan importante en el vocabulario 'secreto'. El
sinónimo, según Cela, no enriquece al
lenguaje; todo lo contrario, lo empobrece
paulatinamente, con lo que desaparece

la función prevista para el sinónimo en
el momento de su invención. "Mi idea
general -afirma Cela- pudiera expresarse en muy breves palabras, aunque
su argumentación no cuadre demasiado
a este lugar: los sinónimos, pese al concepto que la etimología de esta voz quiere señalar, no existen ya que, considerándolos con una mínima exigencia, no
hay dos palabras que profundamente alcancen a significar lo mismo y que, en
el lenguaje, pueden comportarse como
piezas en todo valor intercambiables . . .
por debajo del aparente igual significado
late un matiz diferencial que escapa, por
ahora, a la ciencia".

Tanto la sinon~a como el disfemismo operan sobre el problemático campo
del lenguaje 'secreto' y es aquí donde
la imaginación popular, el pudor, el deseo de ocultamiento, han operado en
forma intensiva, de modo que, en la actualidad muchos sinónimos se han apartado de su intención primitiva y han
venido a crear nuevos campos significativos, de donde se ha derivado cierta
obscuridad en el lenguaje. "Resumiendo
-afirma el autor- por cuanto antecede
Y porque pienso --como más o menos intento explicar- que, a veces, el excesivo afán de claridad no acarrea sino
obscuridad mayor, incluyo en el grupo
nombrado la lista que reúne, por el orden del abecé y sin otra indicación que
las distinga, las formas de expresión que
atrás fueron señaladas y aquellas otras,
pocas ya, que ahora indico: las homonimias metafóricas {arrancada a huevo
cojón ) ; las metonimias (seno, teta, qu;
sobre galicismo es, por su origen etimológico, metonimia: un bello seno una
bella sinuosidad) ; las sinécdoque: (las
hembras, las mujeres); los parónimos
(cojín, cojón); los que me permito Hamar piadosismos ( diez por Dios, para
evitar la blasfemia) y que, en realidad,
no son sino eufemismos por motivación
respetuosa o tabú religioso; los nonismos,

que implican un absoluto cambio en la
expresión (¡ cáspita! o ¡ córcholes! por
cualquier otra interjección tenida por
malsonante) ; las hablas, esquina que en
mi propósito abarca tanto a los gitanismos ( magué, pene) como a las voces
de germanía (iza, puta), el lunfardo
( cafisbio, proxeneta), etc., y por último,
los provincialismos ( coyol, cojón) y dialectismos ( coyón, cojón), con no poca
frecuencia de muy ilustre antigüedad y
limpia prosapia literaria".
Este primer volumen del Diccionario
Secreto está dividido en seis apartados
que facilitan su manejo y que siguen un
orden perfecto de clasificación: 1. Serie
coleo, -onis; 2. Serie 3. Serie testis,
-is; 4. Voces de origen prerromano o
precolombiano, creaciones léxicas, dialectalismosJ provincialismos y jergalismos, y
casos por semejanza y contigüidad; 5.
Los nombres de las partes constitutivas
del testículo y 6. Voces en algún modo
relacionadas con el tema.
La Bibliografía que acompaña al volumen es completa y exhaustiva, así como la Tabla cronológica de Fuentes. En
la bibliografía se ha dado cabida a toda
clase de fuentes, desde el diccionario de
origen académico hasta las obras más o
menos clandestinas que han estado fuera
de la circulación por mucho tiempo, así
como las obras clásicas en las que no
operó jamás el prejuicio contra el vocabulario 'secreto'.
En suma, creemos que este primer
volumen del Diccionario Secreto de C.J.
Cela tan cuidadosamente preparado y
planeado, abre, por fin, una perspectiva
nueva sobre una zona del lenguaje que
estaba virgen y que los estudiosos habían cuidadosamente evitado durante
tanto tiempo. Repetimos una vez más:
no se trata de un libro sucio, se trata
de un libro serio y definitivo.
JUAN ANTONIO AVALA

709
708

�Vmorr.ro MARÓN, Bucólicas, Introducción, versión rítmica y notas de
Rubén Bonifaz Nuño, Coordinación de
Humanidades, Centro de Traductores de
Letras Clásicas, Universidad Nacional
Autónoma de México, México, D. F.,
1967. CXXVIII
47 páginas.
PuBLIO

+

LA 'Bibliotheca Scriptorum Graecorum
et Romanorum Mexicana', una de las
más valiosas contribuciones en lengua
española al cultivo y conocimiento de
la filología clásica, nos ofrece periódicamente nuevos volúmenes de particular
interés para los amantes de las letras
clásicas y el público en general. La última publicación de esta serie que llega
a nuestras manos es las Bucólicas del
poeta latino Virgilio en una excelente e
inmejorable versión rítmica del poeta Y
filólogo mexicano Rubén Bonifaz Nuño.
Hace cinco años R:B.N. publicó en esta
misma colección su traducción de las
Geórgicas, que, a nuestro juicio, constituyó un verdadero hito en los estudios
virgilianos en lengua española. En su
publicación de las Bucólicas R.B.N. ha
seguido la misma dirección y principios
establecidos en las Geórgicas. El sentido
auténtico de una verdadera filología no
sólo es interpretar un texto ya fijado de
antemano: su labor verdadera consiste
en situarlo dentro de un medio cultural,
social histórico y filosófico para darnos
la ve~dadera interpretación de obra Y
autor· en ese sentido la filología es una
'
,
auténtica creación que está mucho mas
allá de la mera técnica en el manejo
de los textos. Bonifaz Nuño, partiendo
cuidadosamente del análisis del texto
virgiliano nos da una nueva y original
interpret:ción del sentido de las Bucólicas, obra escrita en un momento de crisis en la historia de Roma y que refleja
las inquietudes de los hombres ante el
cambio político que se estaba operando
ante ellos.
Después de las crueles guerras civiles

710

que habían acabado por destruir la República romana, el ideal perenne del
ciudadano no había cambiado, es más,
se había afianzado más poderosamente
en el programa de la vida civil: la libertad, que constituía el eje de todo el
derecho y de la vida política. Según
R.B.N.: "según la tradición romana, la
libertad es un bien que el hombre disfruta por el solo hecho de ser hombre.
La misma libertad lo convierte en un
ser autónomo, con capacidad para hacer cuanto le plazca, fuera de lo que le
prohiban la ley o la fuerza". (Intro., p.
VII). Las doctrinas epicúreas, que estaban en gran boga en la época de Virgilio, vienen a ampliar, según B.N., y a
confirmar este concepto de la vida que
tradicionalmente había tenido el romano, por eso "es comprensible y claro
cómo la filosofía de Epicuro, al encontrarse con la tradición del pensamiento
romano que colocaba la libertad sobre
todas las cosas, como un ideal necesario
a la plenitud de la vida, viene a coincidir con ella en el espinazo esencial. La
vida sólo se justifica por la felicidad que
tiene por fin, en el hombre concreto, y
la felicidad se identifica con la libertad.
Sólo es verdaderamente deseable pues,
en la vida, el hecho que conduzca a la
libertad, a la única salud del alma".
( loe. cit., p. VIII). Con estos presupuestos sobre la libertad, es como Bonifaz
Nuño se aproxima a las Bucólicas, para
tratar de demostrar que la emoción dominante que está presente en ellas, es,
por encima de todo, la libertad individual como ideal político y humano.
El proceso intelectual de Virgilio para
llegar a plasmar en formas poéticas este
ideal de la libertad, esencia de la vida
romana, es simple y complicado al mismo tiempo. Simple, porque se basa en
un sentimiento único, el de la libertad;
complicado, porque el ejercicio y la consecución de la libertad está condicionado
a otros factores importantes de la vida

y del proceso social e histórico. Pero lo
que trata de demostrar Bonifaz Nuño al
asediar las Bucólicas es, precisamente,
este punto fundamental en la creación
de los poemas. "Así pues -nos dice- el
hombre busca la libertad, y se encuentra
con el muro que le tienden en torno el
deseo y el miedo. El deseo, porque no
pudo cumplirse plenamente, ya que lo
que se alcanza deja de ser deseable, al
no ser ya lo que se deseaba, y el temor,
porque destruye la paz del alma. Salvado del temor y del deseo, el hombre es
libre. Por lo tanto, para ser feliz ha de
lograr primero la libertad por medio de
la independencia moral. Pero el hombre,
haya nacido libre o no, está sujeto por
cadenas que pueden nacerle de sí mismo, o venirle de las circunstancias exteriores. Las primeras pueden ser, por
ejemplo, las que originan el amor o la
ambición; crea las segundas la injusticia
de los hombres que tienen el poder de
ejercerla" (loe. cit., p. VIII-IX). Enfocado así, el problema de la libertad, puede ya verse claro que el Amor no es el
sujeto central de las Bucólicas como había venido sosteniendo la crítica tradicional, basada equivocadamente en expresiones del mismo Virgilio. Con innumerables testimonios sacados de los mismos poemas, Bonifaz Nuño demuestra un
punto cardinal en su crítica, esto es, que
"en las Bucólicas el amor es lo que no
debe ser", sino que es un peligro que
amenaza Jo más valioso que hay en las
vidas humanas y que limita peligrosamente la libertad del individuo. Los testimonios son demasiado numerosos para
que nos detengamos en ellos; pero revelan, eso sí, un cuidadoso examen de
lo que Virgilio dice entre líneas y que
hasta ahora no se había comprendido. El
amor, concluye el traductor, no es en
forma alguna el motivo central de estos
poemas: "Y entonces -afirma- ¿ es posible o lícito afirmar que esto es una
apoteosis del amor? ¿No, más bien, se

trata de la mera aceptación de un hecho no querido que se impone por la
fuerza, violando lo más precioso de la
vida humana} "Todo lo vence el Amor''
no es más que la expresión de un hecho,
y no la postulación de una norma de
contenido moral; es nada más que la admisión, a medias resignada, de algo negativo, dañino y pernicioso: el amor demencia, el amor placer que arrebata, el
amor que tuerce los rectos sentidos del
espíritu, el amor que coarta y encarcela
y sujeta e impide el desarrollo armonioso de las potencias del hombre; el amor
concupiscente, en fin, opuesto al ideal
de libertad que profesaba el epicureísmo"
( loe. cit., pp. XI-XII).
Otro de los temas recurrentes de la
poesía latina y que puede también ser
un obstáculo para la libertad, es la ambición. Esta, como el amor, somete el
alma a una serie de esclavitudes y servilismos que crean necesidades exteriores
y dependencias sociales y "el hombre íntegro, para ser libre, sólo de sí mismo
tiene necesidad". La Egloga IV es básica para la comprensión de este principio de la filosofía virgiliana y Bonifaz
Nuño hace un extenso análisis para demostrar este papel limitador de la libertad que juega la ambición en la vida
del hombre. Este mismo contraste entre
la serenidad natural del alma y la violencia limitadora de las pasiones, se encuentra también en la Egloga VI, en la
que en dos partes claramente definidas,
Virgilio contrapone "el remolino oscuro
del alma y la serenidad emancipadora
de la naturaleza".
En la búsqueda de una respuesta a la
pregunta de cuál es el sentimiento que
dirige la creación de las Bucólicas, al
eliminar el amor, Bonifaz Nuño vuelve
al análisis detenido de los poemas para
descubrirnos su sentido de interpretación
romana de la libertad, fecundada por las
ideas del epicureísmo. Desde la Egloga I, en que Títiro proclama que la

711

�libertad ha sido el móvil que lo ha llevado a conocer a Roma, "esta sola palabra es bastante a abrir la puerta a una
comprensión más cabal o más exacta.
Porque, efectivamente, el sentimiento de
la libertad constituye, a Jo menos así Jo
creo, el esqueleto orgánico de las Bucólicas" ( loe. cit., p. XV). El Virgilio
que escribía estos poemas, aparentemente siguiendo una tradición de poesía eglógica, era un hombre atormentado que
había presenciado cómo las guerras civiles, el ansia del poder de unos cuantos
políticos ambiciosos iban limitando pau. ·latinamente las libertades individuales y
creando el instrumento de un Estado poderoso y monolítico; es el Virgilio que
nos ha pintado Bloch, agonizante y derrotado, que muere obsesionado en un
ansia de libertad. "Es necesario pensar
-afirma Bonifaz Nuño-- que el espíritu
de Virgilio, expuesto al choque de las
circunstancias de toda índole que lo tocaban y lo herían, tuvo que reaccionar
y conmoverse desde el fondo por los
acontecimientos que se desenvolvían frente a sus ojos. Virgilio ha sufrido los trastornos sociales de su época, y ese sufrimiento lo inclina hacia los demás seres
humanos. De este modo advierte al hombre, poseedor precario de una libertad
combatida por cadenas internas y externas" (loe. cit., p. XV).
En un análisis certero y definitivo
R.B.N. analiza el contenido político y
social de las Eglogas I y IX. Su análisis
no solamente refleja la profunda penetración en el significado de los temas virgilianos, sino que como auténtico poeta
y filólogo, recrea un sentimiento profundo que atormentó el alma de Virgilio por
los temas fundamentales que conforman
la vida y la tragedia del hombre: la injusticia de la organización social, el desarraigo involuntario de la tierra, el
amargo destino colectivo de todo un pueblo, el alejamiento de la felicidad constituída por unas pequeñas posesiones y,

712

en una palabra, el despojamiento de la
dignidad interior por un vencedor militar, cruel y pragmático. Saltan los temas
a la vista y las visiones particulares de
un tiempo histórico; pero todo ello, todo
irremisiblemente está condicionado por
la libertad que es la única fuente y fundamento de la felicidad. Y aquí es donde también cobra significado la esperada
y deseada "edad de oro" que, nostálgicamente, proclama Virgilio. Para R.B.N.
"la edad de oro viene a ser entonces, el
símbolo máxímo de libertad. Durante ella
es creado un mundo en que el hombre,
dueño de una naturaleza dócil y servicial,
adquiere mediante ella el dominio de sí
mismo, y con éste la sabiduría, la templanza y la paz". (loe. cit., p. XXI).
Después de haber demostrado con plenitud de pruebas este tema central en las
Eglogas, Bonifaz Nuño hace una breve
explicación exegética a cada una de ellas,
explicando el contenido y las circunstancias en que fueron escritas, y hace proceder a cada una de ellas de un esquema que facilita su total comprensión.
Unas pocas palabras acerca de la traducción. Bonifaz Nuño no se ha dejado
llevar en esta traducción por la tentación
de "imitar los ritmos latinos en español",
tentación a la que han sucumbido otros
traductores de los poetas latinos. La tra•&lt;iucción que tenemos ante la vista es,
ante todo, fidelísíma al texto latino; el
principio que ha guiado al traductor ha
sido símple y básico: " ... pienso que la
literalidad en el traslado de un clásico es
el mejor camino para alcanzar la fidelidad, y que la traducción fiel de la palabra incluye naturalmente la fidelidad en
la traslación de la idea"; en segundo lugar es una traducción rítmica en la que
se ha escogido el verso variable entre las
trece y las diecisiete sílabas ( tradicional
en español desde los primeros balbuceos
de nuestra literatura), con sólo dos acentos obligatorios, con lo que la perfección
rítmica del hexámetro virgiliano se ha

reflejado en la forma más aproximada en
nuestro verso cualitativo. De aquí que se
haya conservado en la traducción la límpida virginidad de la lengua de Virgilio
Y su exactitud formal. Creemos que, en
nuestra opinión, Bonifaz Nuño ha superado y perfeccionado a todos los ilustres traductores anteriores de Virgilio
poeta querido y aquerenciado y con lar~
ga tradición en la vida cultural de MéXIco.
JUAN ANTONIO AYALA

FRANcrsco LARRoYo, El Positivismo Lógico. Pro Y Contra. Editorial Porrúa México, 1968.
'
EN MARZO DE 1968, la Facultad de Filosofía Y Letras de la Universidad de
Nuevo León inauguró la cátedra honoraria "Alfonso Reyes" con tres ciclos de
conferencias sobre Ja palabra, desde las
pe1;P_ectivas filosófica, literaria y psico~og¡ca; el doctor Larroyo ocupó el
p~ero la cátedra, con una serie de
cmco conferencias cuyo texto editó co
1 ,
n
e titulo de El Positivismo L6gico y que
salió de las prensas de la Editorial Porrúa, en noviembre del mismo año.
En el mismo e&gt;,.-pone el doctor Larroyo, en líneas esquemáticas la corriente filosófica que algunos co:isideran como "expresión viva Y consecuente de
nue5tra época" Y que suele designarse con
los nombres de positivismo lógico análi~i~ lógico del lenguaje, fisicalism~, empmsmo, filosofía analítica y otros.
Al situar la corriente Larroyo la señala
como característica de un tipo de filoso{~ señalable en forma muy aproximativa, a la región angloamericana. Esquemáticamente se pueden entender
actualmente cuatro tipos de filosofar correspondientes a otras tantas regiones
geográficas: Una filosofía de Oriente inspirada por un saber de salvación · una
filosofía cultivada en Rusia y
do-

s:s

minios: el marxismo o, mejor, la línea
Marx-Engels-Lenin; una variedad la
más rica Y compleja, de corrientes' filos~ficas en la Europa continental y, espectalmente, el empirismo lógico en la región angloamericana.
Se caracteriza este nuevo movimiento
~ositivista ( el tercero; después del compuano Y del "neopositivismo" de Poincaré
Y Mach) por su tendencia a llevar la
mente científica al campo y problemas
de la filosofía, por el rechazo de toda
consideración especulativa y su intento
de ser un pensar analítico y crítico.
Según Larroyo el punto de partida·
de esta corriente es el movimiento de
la crítica de la ciencia iniciada a vuelta
del siglo por Poincaré y Mach Y, más
tarde, en cuatro momentos integra su
actual estructura:
. a) Con Bertrand Russel, pensador casi _centenario, suyo estilo de filosofar
aspir~ al rigor y exactitud de la ciencia
Y_ qwen propugna una reforma de la lógica que lo lleva a identificar a ésta
con la matemática. Su doctrina de las
prop~siciones atómicas y moleculares es
especialmente importante para el desarrollo del positivismo lógico.
b) La segunda etapa la cubre el pensador austríaco Luis Wittgenstein cuyo
Tractatus logicus philosophicus, saludado
por Russell como un acontecimiento de
suma importancia en el mundo filosófico, trata de hacer ver, en una serie
de proposiciones concisas y numeradas
mediante los principios del simbolism~
Y de las relaciones necesarias entre las
palabras y las cosas, que la filosofía anterior es errónea.
c) El círculo de Viena constituye la
tercera etapa del desarrollo de la nueva
corriente. No es extraño que allí se constituyera. Perduraba allí la influencia
de Mach Y de los positivistas alemanes
Ernesto Laas y Eugenio DiilÍring y una
fuerte, ~radición ,antirracionalista y antimetafmca. El circulo se integró a fi-

713

�nes de los años veintes y en el mismo se
destacaron Moritz Schlick, Philip Frank
y Rodolfo Karnap; más tarde_ se fortaleció con los lógicos Hans Re1chenbach
y Tadeo Kotarbinski. Desde 1929 el
círculo celebró una serie de congresos
en Viena Konigsberg, Copenhague, Praga, París' y Cambridge con lo que_ ~egó
a representar un importante movmuento internacional y a relacionar a notables
investigadores de los países escandinavos,
de Inglaterra y Norteamérica; pero a
mediados de la década de los treintas
el círculo mismo se disolvió y sus miembros, que tuvieron que emigrar principalmente a Estados Unidos e Inglaterra,
fueron suavizando en gran parte sus actitudes más radicales. En líneas generales el círculo de Viena propugnaba una
oposición a toda concepción filosófica
especulativa; una oposición a las corrientes que signifiquen una ruptura de
la unidad de la ciencia; una nueva lógica y una filosofía científica con un
lenguaje riguroso.
El positivismo lógico rechaza toda
metafísica a la que considera como integrada por conceptos y proposiciones
sin sentido: pseudoconceptos y pseudoproposiciones. En el fondo, dicen, la
metafísica no es sino una concepción
emotiva de la vida.
En cambio cultivan y desarrollan en
varias direcciones la Lógica mediante la
inclusión de un lenguaje técnico altamente desarrollado, la inclusión del concepto de polivalencia lógica y su semiótica que distingue distintos niveles de
lenguajes y metalenguajes.
Larroyo, al término de su exposición
asume una postura en relación con la
corriente expuesta no sin antes referir,
en líneas esquemáticas, la autocrítica de
sus mismos cultores. El propio Reichembach rectifica su empirismo radical en
atención a la imagen del universo de
la ciencia moderna. Poper, por su parte,
hace serias objeciones al método de ve-

714

rificabilidad propugnado por la escuela.
Por su parte Larroyo objeta a los neopositivistas su confusión en la concepción de métodos, y en particular en referencia a la actitud asumida por éstos
con relación a la metafísica, aunque manifiesta compartir con éstos una actitud
antimetafísica, señala empero la pobreza
de la "superación" neopositivista de la
metafísica, basada en Proposiciones protocolarias que, según él, están muy lejos de ser verdades absolutas. Para él,
más bien hay que rechazar la metafí~ica
por la vía de la crítica epistemológica.
BENJAMÍN MoRQUECHO GUERRERO
MuGICA LAINEZ, MANUEL, Crónicas Reales. Editorial Sudamericana, S. A. Buenos Aires, 1967. 332 pp.
LA HERENCIA APORTADA por la Literatura Anglosajona a la actual Hispanoamericana, es algo indudable. Y también reciente, la más reciente de todas aquellas que, a manera de legado, hemos
recibido. Bien podría añadir que es lógica teniendo en cuenta la trayectoria
influencia! que las letras en español de
esta parte del Atlántico han venido adoptando en el transcurso de las generaciones.
De la Española -tan esencial en nues. tras raíces y cuya duración efectiva se
extiende durante varios siglos- , hemos
pasado por la Francesa - primero filtrada por la Española, después directamente
desde sus fuentes de origen-; la Inglesa
-Scott durante el Romanticismo, Poe
cuando el Modernismo-; para llegar
nuevamente, dentro del panorama anglosajón de nuestra época, a James Joyce,
Virginia Woolf, William Faulkner ...
Estas influencias han sido decisivas Y,
de hecho, han ayudado efectivamente a
marcar épocas.
Sin descartar en lo más mínimo las
intrusiones de otros autores, los anglosajones nos han heredado uno de sus te-

soros, algo de lo cual carecíamos puesto
que los únicos puntos a destacar en este
respecto eran simples puntos y no logros
definitivos: la Literatura Fantástica.
Manuel Mugica Lainez es uno de los
autores que con mayor notoriedad han
recogido este interesante aspecto literario. De los Hispanoamericanos que actualmente cultivan el exitoso género fantástico, es uno de los que lo hacen de
una manera más personal. No el más
perfecto, desde luego, sino el más personal. Porque este sello de distinción es
advertible más por sus defectos -un poético afrancesamiento del que nunca ha
sabido despojarse. . . un escapismo de
"vieja ola" . . . - , que por sus cualidades. Pero en esta forma queda más al
descubierto el andamiaje neomodernista
que sustenta la obra. Porque MML, al
no abandonar del todo el suntuoso vestuario heredado de los modernistas -hasta el romanticismo lo recibe de ellos-,
y complementarlo con una especie de
capa anglosajona, ha podido dar a sus
obras un sello característico de su tiempo
y persona.
Con Crónicas Reales se inicia lo que
podríamos definir como una tercera época fantástica dentro de su trayectoria.
La primera estuvo marcada por aquellos sus volúmenes de cuentos -Aquí
vivieron, Misteriosa Buenos Aires ... - ,
en los que intentó algo muy rara vez
usado por los escritores hispanoamericanos: dar unidad novelística a la obra
partiendo de unos cuentos. Estos, independientes entre sí, formaban sin embargo una trama mediante la cual quedaban enlazados unos con otros: algo
como capítulos de novela, pero con la
independencia del cuento. Y lo fantástico surgía desde aquellos sus temas muy
Siglo XVI (La Sirena ... ), XVII, (El
Lobisón. . . El Cofre . •. ) , o muy siglo
XVIII ...

La segunda época fue privativa de la
novela. Un poco como continuación de

la primera, los iniciales cuentos parecieron perder su esencia. Así llegaron: L&lt;JS
[dolos, La Casa, Los Viajeros, Invitados
en el Paraíso. Con estos cuatro títulos,
MML dio un paso adelante. Fue como
si los cuentos priinitivos se agrandaran
hasta convertirse en novelas, pero guardando aquella estructura particular de
unión e independencia al mismo tiempo.
En cuanto al elemento fantástic9, subió de categoría. Abandonó aquel su
aspecto de anécdota histórica, se hizo
más actual, más argentino, más poético, más universal. Y más neomodernista. Había en él un poco del "quiero y
no puedo" del elemento que einigra sin
lograr, por más esfuerzos que hace, liberarse del origen.
En estas dos primeras épocas se anticipa lo que precisamente habrá de caracterizar a Ia tercera y que será una herencia faulkneriana en cuanto a temática se refiere: la creación de un Joenapatauwah, hijo de las Literaturas Anglosajona y Francesa, pero apadrinado por
la Argentina. Una perfecta muestra del
Neomodernismo.

Crónicas Reales está formada por doce
cuentos colocados por su autor bajo la
advocación de Rubén Darío ("¿Cuentos
quieres, niña bella? / T engo muchos que
contar ... ") , como si desde las primeras
líneas advirtiera el seguir dentro de la
estética del nicaragüense. En los mismos
títulos de los cuentos es advertible este
aroma: "El Rey Artificial" ... "La Gran
Favorita" ... "Monsignore" ... "La Princesa de los Camafeos" ...
Imagina MML, para esta su obra, un
faulkneriano reino situado -por otra
parte muy lugonescamehte-, en una no
exacta posición geográfica mediterránea.
El tal reino tendrá tantas características
parnasianas, que podríamos situarlo en
la Grecia mítica de cualquier modernista. Y en esas latitudes, conoceremos
la fantástica historia del reino partiendo
de las historias de sus soberanos, los des-

715

�huestes fascinados- para conseguir que
cendientes de su fundador el mítico Concada uno volviese a su tarea• • · Las vade B-enno Von Orbs zu Orbs, también cocas eran insultadas y azotadas y retornocido con el nombre de el Demonio.
naban a sus praderas, deteniéndose a
Como detalle característico --de MML
menudo para mirarlo con añoranza mepero en especial de esta obra-, una trelancólica; los pedruscos, eliminados a
menda y cortesana ironia que en ocapuntapiés, quedaban como recargados
siones llega a la violenta sátira. Sobre
de oscuras tensiones, a la vera de los
todo en el capítulo-cuento titulado "San
caminos O en el seno de los arroyos; Y
Eximio".
las mujeres y los hombres, empujados en
Es uno de los más logrados de todo
rebaños hipnóticos hacia su cotidiana
el volumen. San Eximio, nieto del Conobligación de placer o fastidio,, cumplían
de Benno con una sintaxis y léxico digdurante una semana sus monotonas tanos del n:ejor dariísta, nos es descrito en
reas, con rigidez de autómatas. El, enla siguiente forma:
tre tanto, ausente del descalabro Y_ de
"Las palabras que San Zeón de Carla maravilla que provocaba, se ale1ab~
en medio de un extraño fulgor y de ditago dedica a la hermosura de S~n
Eximio la definen mejor que cualqwer
vinas músicas y perfumes" (p. 28).
tentativa elocuente. 'Era tan peregrina su
La sátira va en aumento conforme
belleza --dice el africano fervoroso-avanza el relato de la vida del santo.
que los animales, los árboles Y hasta las
Su fama se extiende por los cuatro punpropias piedras la advertían'. Añade el
tos cardinales y Eximio vuela hacia la
hagiógrafo detalles de los cuales se deperfección a pesar de los obstáculos del
duce que cuando Eximio andaba por los
mundo. Entonces, como en una vida de
campos de Wurzburg, las vacas lentas lo
santos, aparecen los primeros y desconescoltaban como matronas, fijos en él
certantes milagros, se agrandan los raslos ojos pensativos; los ágiles conejos
gos personalistas del santo, co~enzan las
brincaban alrededor, como juglares; las
peregrinaciones desde los mas re~otos
mariposas tejían aureolas trémulas a su
lugares Y, como sucede en seme~an!es
frente· se apresuraban los escarabajos, a
casos, pasando por el tráfico de_ reliquias
fin de' no perderlo; las flores acompañaEximio alcanza la rotunda santidad graban su marcha girando y abriéndose,
cias al martirio obtenido de manos de
como si Eximio fuese otro sol fecundo;
sus propios familiares, quienes nunca lolos pinos entrelazaban sus ramas, fo~gran comprenderlo en su marcha hacia
mando una bóveda encima en su clarila perfección y santidad.
dad ; se estremecían, soñadoras, las peLa tercera y última época de MML.
ñas; y los guijarros se echaban a rodar
tiene muchos puntos en común con las
para seguirlo". (p. 27).
dos primeras. Pero también grandes
O sea, algo así como un 'Flos Sancavances en lo que a técnica narrativa se
torum' neomodernista, con el detalle
refiere. La estructuración de la . obra
característico de la ironía, personal de
--demasiado ligada a la de la primera
lo fantástico en MML. Sigue:
como para olvidar este dato-, vuelve
"El les sonreía, desde aquella la soa tomar como elemento primario al cuenledad de su hermosura, como desde un
to, pero adquiere mayor fluidez y homotrono, y se requerían serios esfuerzo~ po·
geneidad. y si es cierto que en los 3:5liciales - a veces inútiles, pues los IJ11smos
pectos netamente modernistas -~ xonspolicías, con ser más inquebrantables
mo, advetivación, cosmopolit!Smo ...
que las rocas, solían desprenderse de polenguaje--, no ha evolucionado mucho,
rras y silbatos Y se incorporaban
sus

ª

también lo es que su sentido satírico se
ha agrandado hasta no hacer tan notorio el defecto.
Porque es precisamente en el manejo
de la sátira en donde reside la originalidad del libro. Podría intentar definirla
como una sátira-poética-fantástica.
Tiene, además, la "meditada composición" -tan anunciada por los editores-, propia de este autor, digno de
ser tomado en cuenta en la lista de sus
contemporáneos de primera fila por el
agudo sentido crítico que lo caracteriza
y por la ironía que aporta al género literario tan de actualidad de la Literatura Fantástica.
DR. JuAN JosÉ GARCÍA GÓMEZ

Escuela de Letras.

ITESM.
UNDURRAGA, ANTONIO DE, Autopsia de
la Novela. Teoría y Práctica de los Narradores. B. Costa Aroic, Ed. México,
1967, 238 pp.

No ES PRECISAMENTE Costa Aroic un
editor que se caracterice por su descuido
ni por su error al elegir los textos que
imprime bajo su rúbrica. Sin embargo,
cuando en esta ocasión llega una obra
como la Autopsia de la Novela, surge
de inmediato una duda que desemboca
en tres posibilidades de solución. Primera: ¿ Se tratará de un texto cuya edición fue forzada por recomendaciones
de peso? Segunda: ¿ Es que acaso --con
un agudizado y personalísimo sentido
irónico--, se quiere poner ante nuestros
ojos una muestra de lo que no debe_escribirse? Tercera : ¿ Comienza a fallar
la visión crítica de un editor?
No sé por cuál de las tres decidirme.
El libro está tan lleno de errores críticos;
tiene una visión tan apartada de la realidad literaria hispanoamericana; sostiene unos postulados tan avejentados
sobre lo que debe ser la obra literaria,

que no puede tomarse sino como una
aberración.
Pero comencemos por el principio. La
obra viene precedida ( en hoja aparte,
sin paginación, pero cuidadosamente pegada al original), de una nota en la
que se nos comunica: "Antonio de Undurraga ha publicado". Luego, las muy
envidiables cifras de: veintitrés títulos
de obras -entre originales y antologías-; una traducción; y la noticia de
un libro crítico sobre ADU.
El indice, para estar de acuerdo con
lo anterior, es también prometedor respecto a los nombres de los capítulos. Y,
para cerrar con broche de oro, una
"Entrevista con ADU ... " y dos textos
de 'creación' del multicitado autor: La
mano de Carlota Pau y Ultimo viaje
a Jeric6 y presencia de Zaqueo.
Todo, pues, parece indicar un texto
respetable. Pero .. •
El libro comienza por unas palabras
del autor, bajo el título de "Prefacio
para los Amanuenses del Lugar Común",
del que entresaco las siguientes lineas.
Pero antes debo de hacer la aclaración
de que me voy a limitar, casi exclusivamente por hacer la presente, a citar párrafos de ADU ya que considero que
por sí solos se explican ( ?) perfectamente. Comienza:
"Estos ensayos han sido escritos en
la bella marcha forzada de la inspiración, apoyada en muchos estudios que
suponen sacrificios y en medio de la luz
de corazones puros. Rehacerlos, eliminar las repeticiones que de uno a otro
se pasan como cuerdas de alpinistas que
vuelven a enlazarse al mismo clavo, habría sido quitarles su frescura, sus gotas
de rocío o fuego. Finalmente, no olvidemos que la gran pedagogía vive de
insistencias, de pasos sobre la misma huella descubridora. Estamos seguros de que
Thot, en el tribunal de Osiris, reconocerá la integridad de nuestros corazones,
cuando sean pesados en su balanza"
(p. 8).

717
716

�Luego, pocas líneas para echar por
tierra años de discusiones sobre la poesía y la prosa y llegar a conclusiones que
nada tienen de práctico ni original:
"En suma, cuando labora el poeta
hay poesía y ella puede expresarse en
seis géneros diferentes: poesía lírica,
cuento, teatro, novela o epopeya, ensayo y crónica ( que incluye los diarios
íntimos y la historia tratada por poetas).
Al eliminarse la nomenclatura de poesía
y prosa, tenemos que escoger otra: escritura poética y escritura servicial, que
sería la de los gobiernos, la de los códigos y las leyes, la de los textos escolares, etc., etc." (p. 12).
Ahora, una serie de opiniones, variaciones reiterativas sobre un mismo tema que, por lo visto, obsesiona al señor ADU:
"Ahí están los casos de Joyce con su
Ulyses, el de Proust y muchos otros que
caminarán con los años, irremediablemente, al olvido" (p. 13). "El telón de
fondo de esta decadencia artística que
rompe los límites de los géneros y los
anula, es la obra de Dostoiewski, Proust
y Joyce, alrededor de los cuales se han
forjado mitos de injustificada adoración.
Dostoiewski, a todas luces, pierde los
hilos de sus personajes, la mayoría abrumadora de las veces, en su tinglado novelesco. Es posible que a la sombra de rawnes políticas y románticas, se haya pretendido darle tan cabal importancia. Otro
tanto -y con mayor razón aún- puede
decirse de Proust y J oyce ... " (pp. 4950). "He dicho en diversas tribunas que
la decadencia de la narración en el Siglo XX procede de Dostoiewski, Proust
y Joyce .. . " (p. 77).
La única aclaración que puede hacer,
es que los subrayados son míos, y esta
'Otra, digna de ser puesta toda ella en
subrayado:
"A los hombres de hoy 'La Iliada'
nos cansa y no nos dice nada. Es posible que se siga leyendo por aquello que
he llamado la superstición sobre la in-

718

superable calidad de los clásicos. Su misión ya debe estar cumplida... Nosotros nos quedamos con el poeta de 'Sin
novedad en el frente'. Es nuestra 'lliada'. Sin embargo, los guionistas y cineastas norteamericanos que filmaron
'Helena de Troya' hicieron una creación
original y maravillosa ... " ( p. 15) .
Y así van transcurriendo las páginas
y los capítulos brindándonos cada uno
de ellos sorpresas semejantes a las descritas, tales como la de negar, en los
medios culturales y editoriales hispanoamericanos actuales, la importancia que
se concede al cuento:
"Tejemanejes egoístas, unidos a la
mezquindad humana de algunos creadores del cuento latinoamericano de hoy,
han llevado al género al bloqueo editorial casi absoluto, pues el negocio de
esta índole ha quedado casi aislado"
(p. 51).
Con lo cual ignora -es tan fácil ignorar, después de todo--, a Carlos Fuentes, Macedonio Fernández, Julio Cortázar, Julieta Campos, Horacio Quiroga,
Juan Rulfo, Gabriel García Márquez ... ,
etc., cuyos cuentos han sido editados y
reeditados en múltiples ocasiones durante
los últimos años.
El resto del libro, es semejante a lo
anterior.
Aunque la respuesta sea obvia, ¿ qué
es lo que ADU entiende por auténtica literatura hispanoamericana? Dos respuestas podía encontrar: la teórica y la
práctica. Creo que dará mejores resultados la segunda. Tomaré algunos párrafos de uno de los dos 'cuentos' mcluidos al final de la Autopsia ...
"Cuando ella tenía sólo quince años
y pasaba sus vacaciones en la finca de
sus padres en Catemu, en una tarde de
verano en que el sol irrumpía violento
y las amapolas rojas del jardín parecían
heridas gloriosas, oyó en el corredor de
la casa, muy a lo lejos -pues Carlota
tenía un fino oído de garza- que su

tío Vicente le decía a su interlocutor:
'Carlota es tan bella, que desnuda parece una potranca belga que fuese de
oro ... ' La frase la encendió, y la excitó,
le dio una inmensa alegría... Eso de
compararla con una potranca la inquietó un poco, pero cada cual -se dijo-compara como puede y evocó su lectura del Cantar de los Cantares en que
el poeta del texto bíblico dice que su esposa se asemeja a 'las yeguas del carro
del Faraón ... ' ' ... Hay que ser muy
vigorosa -meditaba Carlota- para dar
la sensación de una rubia potranca belga ... ' De seguro es preciso ( cómo decirlo pulcramente), pensaba enardecida,
para sí, 'nalgas de super diosa' . . . para
despertar esas figuras tan ásperamente
poéticas ... " ( "La mano de Carlota
Pau", pp. 215-216).
Y cerraré con una frase, la última,
tomada de la entrevista citada al principio:
"Realmente, debo dar gracias a
Dios. . . por no haber tenido tiempo para fracasar" (p. 212).
Creo que es cierta. ADU ha ocupado
el tiempo en Autopsias que no merecen
ni el fracaso.
DR.

JosÉ GARCÍA GóMEZ
Escuela de Letras.
ITESM.

JUAN

La Lingüística Estructural desde el punto de vista europeo: La Escuela de Ginebra y el Círculo de Praga. (Algunas
notas a propósito de "La Lingüística
Strutturale" de G. Lepschy).
1.1. En La Europa de hoy persisten dos
tendencias en la lingüística:
A). La lingüística trascendente: con
base en postulados ajenos a la esencia
del lenguaje. Predominio de logicismo,
psicologismo, fisicismo y fisiologismo. No
se determina lo que es el lenguaje. Se
permanece en las fronteras de su esencia.

B). La lingüística inmanente: considera al lenguaje como fin en sí mismo.
Se le estudia con una metodología apropiada para el fenómeno mismo.
Esta última tendencia surge a partir
de F. de Saussure, y es la base de las
escuelas estructuralistas europeas.
1.2. Presupuestos básicos: En el Cours
de linguistique generale establece Saussure una tajante división metodológica:
"La lengua puede ser considerada o bien
como un estado de fenómenos simultáneos, o bien como una evolución de fenómenos sucesivos; en el primer caso,
la simultaneidad origina necesariamente
una organización sistemática de los fe.
nómenos; en el segundo, la sucesividad
no requiere de dicha organización". Tenemos pues dos lingüísticas:
A). Lingüística Sincrónica, semejante,
aunque con métodos renovados, a la gramática tradicional.
B). Lingüística Diacrónica: transformación de la tradicional Gramática Histórica.
Por otra parte distingue Saussure entre lengua y habla.
A). Lengua: Patrón de normas para
comunicarse que reside en la masa de
los hablantes. Entidad supraindividual
que se impone a todos los miembros de
una misma comunidad idiomática. Totalidad en sí y principio de clasificación.
B). Habla: Acto individual de voluntad y de inteligencia en donde se deben
distinguir:
1. Las combinaciones por las que el
sujeto hablante utiliza el código de la
lengua con miras a expresar su pensamiento personal.
2. Mecanismo psicofísico que le permita exteriorizar esas combinaciones.
Al separar lengua de habla, se separa
a la vez:
A ) . Lo que es Social de lo que es
Individual.
B). Lo que es esencial de lo que es
accesorio y más o menos accidental.

719

�1.2.1. Principios generales: El signo
lingi.i!stico.
El Signo Lingüístico es para Saussure,
una entidad psíquica de dos caras: Concepto e I magen acústica (Significado Y
Significante).
La Imagen Acústica no es entendida
como sonido material, cosa meramente
física, sino la huella psíquica, la representación que del concep to nos da testimonio de nuestros sentidos.
Los elementos constitutivos del Signo
están íntimamente unidos y se reclaman
recíprocamente.
1.2.2. Caracteres del Signo Lingi.i!stico:
En la concepción de Saussure el signo
lingüístico posee dos caracteres principales:
A). Lo Arbitrario del signo: El lazo
que une el significante al significado es
arbitrario.
B). El carácter Lineal del significante: el Significante por ser de naturaleza
auditiva, se desenvuelve en el Tiempo
únicamente y tiene los caracteres que
toma del tiempo:
1. Representa una extensión.
2. Esta extensión es mensurable en
una sola dimensión: es una línea.
1.2.3. Inmutabilidad y mutabilidad
del Signo Lingi.i!stico:
A). Inmutabilidad: Con relación a la
comunidad lingüística que utiliza el signo éste no es libre, es impuesto. A la
m.:Sa social no se le consulta si el significante elegido por la lengua podría ser
reemplazado por otro.
Factores que hacen al signo ínmutable:
l. El carácter arbitrario del signo.
2. La multitud de signos necesarios
para constituir cualquier lengua.
3. El carácter complejo del sistema.
4. La resistencia de la inercia colectiva a toda innovación lingüística.
B). Mutabilidad: El tiempo que asegura la continuidad del signo, ~Itera
más o menos rápidamente a los mismos,
de modo que, en cierto sentido, se pue•

720

de hablar a la vez de mutabilidad e inmutabilidad de los signos. ( A pesar de
que F. de Saussure se muestre paradójico, en realidad subraya una gr~ verdad: la lengua se transforma sm que
los sujetos hablantes puedan transformarla. Se puede decir que la lengua es
intangible, pero no inalterable).
1.2.4. Proyecci6n del pensamiento
saussureano: A la muerte de Saussure,
le sucederá en la cátedra de lingüística
Charles Bally quien, junto con A. Sechehaye, H . Frei y S. Karcevskij, fundan
la Escuela de Ginebra. Posteriormente,
en Praga, y siguiendo en cierta medida
los postulados de De Saussure, V. Mathesius, J. Mukarovsky, B. Trnka, J.
Vachek y M. Weingart, fundan el Círculo Lingüístico de Praga cuya principal
ocupación será la fonología. Influjo más
directo se verá en la Escuela de Copenhague cuyos fundadores son: Brondal Y
Hjelmslev, quienes trazan una línea lógica en la metodología lingüística. Hay
que mencionar también el influjo Saussureano en R. J akobson y A. Martinet,
quienes representan la tendencia Funcional en la Lingüística.
2.1. La Escuela de Praga: Tal como
se ha afirmado antes, el Círculo Lingüístico de Praga toma algunas bases de
Ferdinand de Saussure. Sin embargo lo
inlportante radica en su visión estructuralista que se deriva de su proyección
fonológica.
El Círculo Lingüístico de Praga fue
fundado en octubre de 1926 por iniciativa de V. Mathesius. Participaron activamente Havranek, Mukarovsky, Trnka,
Vachek, Weingart, el holandés De Groot,
el alemán Bühler, el yugoslavo Belic, el
inglés Jones y los franceses Brun, Tesniere, Vendryes, Benveniste y Martine_t.
Sin embargo fue de mayor trascendencia
la participación de los lingüístas rusos:
S. Karcevskij, R. Jakobson y N.S. Troubetzkoij, quienes, al presentar una tesis
de gran resonancia en el Congreso In-

ternacional de la Haya en 1928, hicieron
que los de Praga pusieran su atención
y empeño en la Fonología.
En 1929, en el Congreso de Filología
Eslava, el Círculo de Praga presentó el
prinler volumen de los "Travaux", el
cual contenía nueve tesis fundamentales
-C-Obra colectiva del Círculo- dedicadas, las tres primeras a una exposición
programática de los intereses del Círculo
Y, las otras seis, a la señalación de búsquedas orientadas hacia la Eslavística.
En l 930, tiene lugar en Praga una
reunión internacional de fonólogos y se
funda una Asociación Internacional para el estudio fonológico. Esta Asociación
es autorizada en el Segundo Congreso
Internacional de Lingüística, celebrado
en Ginebra en 1931. Es importante mencionar que, en el discurso de apertura,
J. Van Ginneken reconoce que la fonología no obstante su origen autónomo
" n,est autre ch ose que Je couronament'
de L'oeuvrc entiere"; ella sintetiza el
resultado de toda la ciencia fonética.
De esta manera la Fonología era rápidamente afirmada y entraba, oficialmente, a formar parte de los estudios lingüísticos.
2.2. Las tesis del Círculo de Praga:
Es interesante notar que las tesis del
Círculo, sobre todo las tres primeras antes citadas, derivan de ciertas posiciones
metodológicas.
2.2.1. La primera tesis propone el examen: a). "AJ problema de método que
se deriva de la concepción de la lengua
como sistema" así como el "sistema funcional" porque la lengua, producto de
la actividad humana tiene un carácter
de finalidad, es un sistema de medios de
expresión apropiados a un fin; el fin
consiste en la realización de la intención del sujeto de expresar y comunicar.
b) . El análisis sincrónico del hecho actual --el cual ofrece material completo
y del que se puede tener un sentimiento
direc~ es el medio mejor de conocer

"la esencia y carácter" de una lengua.
Esto sólo es posible no poniendo barreras infranqueables, como lo ha hecho
la Escuela de Ginebra, entre el método
diacrónico y el método sincrónico. c). El
método comparativo debe ser utilizado
no sólo para fines diacrónicos sino también para sincrónicos usándolo para descubrir las leyes de la estructura de los
sistemas lingüísticos. d). Estas leyes contribuirán a la substitución de la teoría
del cambio aislado y producido casualmente con la teoría de un encadenamiento de hechos evolutivos según ciertas leyes ( monogénesis) ; con respecto
a la hipótesis de la evolución convergente
se acuerda la preferencia hacia ésta en
lugar de la de expansión mecáni~ y
fortuita.
2.2.2. La segunda tesis afirma: a).
Respecto al aspecto fónico de un sistema
lingüístico es necesario distinguir el sonido como un hecho físico, objetivo, la
representaci6n (acústica) y el elemento
de sistema funcional. El principio estructural del sistema fonológico atribuye aJ
hecho físico, objetivo, una conexión indirecta con la ciencia de la Lingüística
así mismo, a las imágenes ( acústico-roo~
toras) una importancia relativa a su
función diferenciadora de significado.
Cuentan más s11s relaciones recíprocas en
el seno del sistema que su contenido sensorial.
El campo de acción de la Fonología
será así:
I. Caracterizar el sistema fonológicogracias al repertorio de los fonemas y
a la especificación de sus relaciones.
II. Determinar la combinación de fonemas realizados en relación a sus posibilidades.
III. Determinar el grado de uso y la
densidad de realización de los fonemas
y de sus combinaciones en su "Carga
Funcional".
IV. Describir el uso morfológico de

721
H46

�1

'!

las diferencias fonológicas (Morfofonología).
b) . Respecto al estudio de la palabra y de los grupos de palabras se
tiene:
l. La teoría de la denominación lingüística, por la cual la palabrn: es el
resultado de la actividad denominadora
( que descompone la realidad en elementos lingüísticamente captables).
2. La teoría del proceso sintagmático
( esencialmente del acto de la predicación).
3. La teoría del sistema de la forma
de palabra o grupo de palabras, o Morfología, que no se alínea a las dos precedentes, pero interesa a ambas.
2.2.3. La terura tesis examina las
diversas funciones lingüísticas en cuanto
que modifican la estructura fónica, gramatical y léxica de una lengua.
En ppmer lugar interesa distinguir el
elemento intelectual del afectivo, el punto de vista social del individual, la función de la comunicación de lo propiamente poético.
En la función de la comunicación se
distingue una dirección de gravitación
sobre el lenguaje práctico ( de situaciones) que toma en cuenta mucho de elemento extra-lingüístico, y una dirección
de gravitación sobre el lenguaje teóri~
(de formulación) que tiende a consh·
tuirse tanto como es posible, utilizando
"f
. . . ,,
"palabras-términos" y rases-Ju1c1Os .
Naturalmente no se cometerá el error
de confundir la lengua intelectual con
la lengua y la lengua afectiva con el
habla.
Mientras en la función de comunicación el lenguaje está directamente mon·
tado sobre el significado, en la función
poética está sobre el signo, '!1-ismo; 1~
descripción de la lengua poebca d_ebei;a
tener en cuenta el hecho de que, smcronicamente, el lenguaje poético tiene la
forma de habla y es un acto creador
individual que toma su valor del fondo

de la tradición poética actual (Lengua
poética) y también de la len~ua d~ comunicación contemporánea; smcrómca y
diacrónicamente el lenguaje poético tiene con estos dos sistemas una serie de
relaciones extremadamente complejas Y
varias. La obra poética es estudiada como una estructura funcional, cuyos elementos no son comprensibles fuera de
su relación con el conjunto.
2.2.4. Conclusiones: Con esta sumaria
exposición se podría tener una falsa i~ea
de la actividad y, sobre todo, de la m·
fluencia del Círculo de Praga. Pero, a
pesar de que Troubetskoij y i_nucho~ de
los miembros del Círculo tuvieron intereses más amplios, tanto culturales co·
mo literarios -tal como se desprende
del número de investigaciones en este
orden en los "Travaux"-, el argumento
que tiene mayor desarrollo e impulso
en su estudio es la Fonología.
Lic. EnuARDO GuERRA CASTELLANOS
Centro de Estudios Humanísticos
U.N.L.

The problem of inductive logic, proceedings of the Intemational Colloquium in
the philosophy of Science, editado por
Imre Lakatos, Amsterdam, North-Holland, 1968, VIII. 418 pp.
EN LOS ÚLTIMOS AÑOS, la lógica inductiva ocupa un lugar cada vez más
portante en los trabajos de un gran numero de autores.
Estos trabajos conciernen a un dominio vasto de cuestiones ligadas a la problemática de los fundamentos o de la
"justificación" de la inducción y a las
diferentes dificultades que se encuentran
en el desarrollo de la lógica inductiva
propiamente dicha.
Se puede decir que, en gran parte, es
la obra de Rudolf Camap -Logical
foundations of probability (cuya ?rirnera edición apareció en 1950 segwda de

m:·

w1a segunda en 1962, ligeramente modificada)_y la controversia CamapPopper en torno a la noción de confirmación, ligada a la de la probabilidad, las
que se han constituido en factores decisivos para el desarrollo de este movimiento cada vez con mayor amplitud.
Las concepciones de estos dos autores
están presentes a todo lo largo de casi
todas las comunicaciones y discusiones
respectivas, tales como las que se han
llevado a cabo en una de las tres secciones del Coloquio de filosofía de la ciencia, verificado en Londres del 7 al 17 de
julio de 1965 y que han sido publicadas
en la obra que analizamos.1
Los autores de los artículos reunidos
en The problem of inductive logic son:
H. FREUDENTHAL ( Realistic models in
probability), W. C. SALMON (The justification of inductive rules of inference),
H. E. KY11URG JR. (The rule of detachement inductive logic), R. C. JEFFREY
(Probable knowledge), J. IlmTIKKA (lnduction by enumeration and induction
by elimination), M. B. HESSE (Consiliense o/ inductions) e I. LAKATOS
(Changes in the problem of inductive
logic). Muchos otros intervienen en las
discusiones, entre ellos K. Popper y también l. Hacking, Y. Bar-Hillel y W. C.
Kneale.
Para no tener que analizar el contenido de todos los articulos, y dado también el lugar especial que ocupa Carnap
en este dominio, fijamos especialmente
la atención de nuestros lectores en su articulo lnductive logic and inductive induction, señalando los aspectos más importantes de su contenido.
Carnap afirma ahí que pretende discutir "algunas cuestiones sobre la naturaleza de la lógica inductiva, el papel
de la racionalidad en los fundamentos de
la lógica inductiva y, finalmente la cues-

tión epistemológica de la fuente de nuestras concepciones sobre la validez en lógica inductiva: una fuente que propongo se llame 'intuición inductiva'." (p.
258). Estas cuestiones tienen relación
con dos problemas importantes de la lógica inductiva: el problema de la justificación y el problema epistemológico.
En lo que concierne a la justificación,
Carnap reafirma su convicción de que
la determinación de los valores de la
probabilidad ( entendida en el sentido de
la "probabilidad lógica") constituye el
problema esencial del razonamiento inductivo, puesto que la lógica inductiva
es la teoría del concepto inductivo de
probabilidad. Al reanudar de la suerte
con el punto de partida de sus Logical
foundations of probability, recuerda también que su probabilidad inductiva, acerca del grado de creencia de Ramsey, pero
afirma que es necesario distinguir bien
entre las dos teorías del grado de creencia: una de ellas que es empírica y que
pertenece al dominio de la psicología y
la otra que tiene por objeto el grado
razonable de creencia. Los grados razonables de creencia deben ser buscados en
relación con la teoría normativa de las
decisiones: la cual " ... determina los
grados de creencia razonables como siendo los que llevan a decisiones razonables"
(p. 260).
Camap discute en seguida las exigencias de racionalidad a las cuales debe
obedecer una función de creencia ( es decir un sistema de grados de creencia para
un determinado dominio de proposiciones).
En lo que concierne a ll). cuestión
epistemológica de la validez del razonamiento inductivo, también debe ser entendida al fin de cuentas en relación a
la de la racionalidad de las decisiones.
Se han invocado varios factores para jus-

' Los trabajos de las dos otras secciones han sido publicados en la misma editorial:
Problems in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, 1965 y Problems
in the philosophy of mathematics, editado por l. Lakatos, y A. E. Musgrave, 1968.

723
722

�tificar esta racionalidad en el curso de
la historia: la lógica deductiva o razonamiento deductivo, el razonamiento inductivo, la experiencia pasada y los principios sintéticos generales tales como el
principio de la uniformidad del mundo.
Carnap afirma que, en este artículo,
se interesa sobre todo al segundo factor
y nos dice que: " ... no solamente es legítimo sino indispensable hacer un llamado al razonamiento inductivo para defender este mismo razonamiento" (p.
265). ¿No hay ahí un círculo vicioso?
Carnap mismo responde que él cree que:
" . .. todos los procedimientos de autoclarificación, son de cierta manera circulares, si es que deveras aclaran cuanto
tenemos en la mente" (p. 265). Concretamente, según él, no podríamos aprender nada acerca del razonamiento inductivo sin la habilidad de la intuición inductiva ( el término de "intuición" no
debe sin embargo ser interpretado aquí
como una fuente infalible de conocimiento). Si esto puede parecer una base
muy frágil para la construcción de una
lógica inductiva, Camap nos recuerda
sin embargo que lo mismo acontece en
la lógica deductiva: alguien que fuera
"ciego" en lo que concierne al proceso
inductivo jamás podría comprender la
validez del "modus ponens". Ello equi-

1

vale a decir que también se tiene muy en
cuenta la "intuición deductiva".
Camap toma la precaución de declarar que este artículo no tiene la pretensión de trascender el plano de las "sugerencias preliminares".
A nuestro parecer, la vía que Carnap
trata de abrir en este artículo puede revelarse muy fecunda para su pensamiento. Recordemos que en los Logical foundations of probability él justificaba la
inducción a partir de la noción de "grado de confirmación" y por el principio
de la uniformidad del mundo, posición
que había sido ya varias veces criticada.•
Creemos que se podría tratar de aproximar este artículo de Camap a las afirmaciones que Nelson Goodman hace sobre la validez de las reglas deductivas e
inductivas en su obra Fact, fiction and
f orecast: • "los principios de la inferencia deductiva son justificados por su conformidad con la práctica deductiva corriente" (p. 63) y "las predicaciones
quedan justificadas si son conformes a
los eánoncs válidos de la inducción y los
cánones mismos son válidos si codifican
con exactitud la práctica inductiva corriente" (p. 64).

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732

V

733

.

�T erminóse de imprimir el día 8
de marzo de 1969, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0856

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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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