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                  <text>relacionadas con un fenómeno importante del hombre contemporáneo: el
de sentirse so1o y abandonado en el mundo caótico de hoy. No cabe duda de
que Gálvez se ha mostrado sensible a esta angustia; ni dudamos tampoco de
que la haya reflejado en el ambiente que pinta y en los personajes- que retrata. Pero Gálvez no saca el máximo provecho novelesco del tema de Ja
soledad, como ha hecho Mallea, ni ha intentado hacerlo. Gálvez prefiere no
analizar al hombre como entidad psicológica en sí, sino al hombre metido en
un ambiente que le es antagónico. Gálvez no concibe al hombre tanto en conflicto con fuerzas interiores como en oposición a un determinado ámbito que
le coarta la vida. Reconocemos a Manuel Gálvez como uno de los novelistas
más importantes de la ficción argentina. Reconocemos también que fue uno
de los primeros escritores que sintieron la angustia de la soledad, y la reveló
en su.s novelas. Pero si admitimos una prioridad galvesina respecto a la concepción narrativa de este tema, tenemos que reservar su completo desarrollo
novelesco a otro grupo de narradores de 1a siguiente promoción, en particular
a Eduardo Mallea.

408

Sección Tercera
HISTORIA

�ESBOZO msTúRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY
ISRAEL CAYAZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

QumN PRETENDE CONOCER el pasado del actual Seminario de Monterrey, tropieza con serias dificultades. Primero, su archivo, con las vicisitudes del plantel, o se ha destroi:do, o se ha extraviado; después, la información bibliográfica,
es punto menos que nula. El doctor González, da sólo la referencia de fundación, que repetimos, en más o menos iguales términos, quienes nos dedicamos
a las cosas de la .investigación. 1 Ricardo M. Cellard aporta noticias un poco
más amplias, en su reseña sobre la Instrucción Secundaria. 2 Carlos PérezMaldonado le dedica un breve capítulo en su Ciudad Metropolitana de Nuestra
Señora de Monterrey;3 y andan por ahi algunos artículos periodísticos, más
literarios que histbricos,4 amén de escasos y rarísimos folletos,, tales como discursos e informes de rectores, prospectos de estudios, pastorales, etc., en diversos
archivos parroquiales. Pero todo sin ofrecer una idea general de la importancia extraordinaria que para la cultura del noreste de México representa
este colegio prócer.
Y decimos "para el actual", porque sí hay alusiones a los dos primeros
intentos para establecer un Seminario en Monterrey. Las referencias a éstos,
son más o menos conocidas. Es necesario, sin embargo, referirnos a ellas.

1

Jost ELEUTERlO GoNZÁLEz, Colección de Noticias y Documentos .. . , Monterrey,

1867, p. 135.
• R1cARDO M. CELURD, Instrucción Secundaria, en Reseña de la Instrucción Pública. .. Monterrey, 1894.
• Impresora Monterrey, S. A., Monterrey, 1946, 344 pp., p. 123 ss.
• Uno de los artí.culos más completos lo publicó el P. Carlos Alvarez en El Porvenir, Monterrey, 31 de enero de 1944.

411

�SEMINARIO JESUITA

No existe, en nuestro medio, durante todo el siglo XVII, colegio alguno.
Los nuevoleoneses tienen que ser soldados, mineros, agricultores o ganaderos.
Ello no quiere decir que deje de haber hombres como Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y Femando Sánchez de Zamora, que nos leguen crónicas valiosas; y humanistas como Martín de Zavala, fray Francisco de Rivera y
otros. Pero el privile,gío de seguir una carrera, ha de observarse sólo hasta las
postrimerías de la centuria y albores del siglo XVIII. Vemos entonces a un
Nicolás López Prieto, jesuita que llega a ser rector del colegio de San Borja,
en Guatemala, y del de Mérida; a un Juan de Dios García de Pruneda, ordenado en 1711, y que le toca ser rector del colegio del Espfritu Santo, de
Puebla, en 1737; o a José García de Pruneda, doctor por la Universidad de
México y hombre brillantísimo; o al regíomontano Lucas de las Casas, doctorado también en México y autor de numerosas obras jurídicas y literarias.5
De estos nuevoleoneses que raras veces vuelven a su tierra, el más importante
para Monterrey lo es el P. Jerónimo López Prieto, de los padres oblatos de
Guadalajara, originario del Huajuco, que sí vuelve a estas tierras. En 1702,
pide al gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, un solar para
erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo. Encuentra el apoyo económico necesario y logra I.tvantar el edificio, donde, ya para 1712, el
gobernador Mier y Torre certifica que hay varios colegiales, algunos de éstos
tonsurados.
De este colegio al que Gonzalitos no concede la importancia que en realidad
tiene, hemos logrado recoger nombres de alumnos, maestros y rectores. Nos
limitaremos sólo a estos últimos. Fue primer rector el P. Francisco Ortiz,
maestro de filosofía. Le sustituye el P. Juan Esteban de Areilano, nacido en
1a Estancia de San Nicolás y muerto en H28. Luego, el P. Ignacio de Treviñ.o,
y, finalmente, el colegio se cierra en 1743, en el rectorado del P. José de Nava.
La capilla y el colegio son abandonados.º Por los días de la Independencia,
el comandante Joaquín de Arredondo los convierte en Palacio de Gobierno,
y ahí habrán de estar los poderes del Estado hasta 1901.
• Véanse notas bibliográficas sobre estos personajes en: BERisTÁ:rN v SouzA, Biblioteca Americana Septentrional.
• Sobre la clausura del Colegio existen en el Archivo Municipal de Monterrey (se
citará en lo sucesivo: AMM) varios expedientes. Los más importantes son: "Remate
de la hacienda de San Francisco Javier, de los Padres Jesuít.as, en el Real de las Sabinas" (1746') Civil, Vol. 75, Exp. 4; y "Sobre que los bienes de los Jesuitas -pasen
a la Parroquial" ( 1753) Civil, Vol. 82, Exp. 11.

412

DOÑA LEONOR GóMEZ DB CASTRO

No acaba ron ello el deseo de cultura. Es Ja época de Clavijero, Alzate y
Alegre. El medio ha mejorado en el Nuevo Reino de León, y hay oportunidad
mayor para estudiar. La nómina de bachilleres, licenciados, etc., surgidos de
aquí, es verdaderamente importante. Citaremos solamente a otros dos personajes de la misma familia López Prieto. El doctor Matías, rector del Seminario
de Guadalajara, censor de obras y visitador del Obispado en 174-5 · y su sobrino de igual nombre, que un buen dfa se va de Monterrey con unos arrieros.
a Guadalajara y obtiene la licenciatura en 1776, y llega a ser canónigo del
primer Cabildo Eclesiástico en Monterrey. Y, más importante que ellos, el
Lic. José Antonio Martínez, colegial de San Miguel el Grande, docto,r y maestro por la Universidad de México,, catedrático de la propia Universidad, primer cur-.::1. de Salinas, y nombrado vicario general del Obispado de Guadalajara,
para el uevo Reino de León, $altillo y Mazapil. Es originario de San Antonio de los Martínez, hoy Marfa, y muere siendo canónigo de Guadalajara
en 1797.
Se observa en esa segunda mitad del XVIII, un auge económico notable.
Han sido descubiertos los minerales de la Iguana y Vallecillo. Ello propicia el
arte. Es construido el altar de Sabinas, único ejemplar de chUITiguera. Se está
labrando la fachada de la parroquia, hoy Catedrat y aparee.en po1· vez primera en nuestros templos, cuadros de Cabrera, Alcíbar, Miranda, etc. Ya
ofrecen mayor seguridad el establecimiento de las Compaillas Presidiales; son
creadas las Provincias Internas de Oriente, y es erigido el Obispado de Linares,
en 1777. No nos detendremos en pormenores, de sobra conocidos.
Es necesario hacer aquí una referencia a la mujer. Si el hombre tiene entonces poca oportunidad de figurar, ella sólo está destinada al hogar. En toda
Ja etapa coJonial, no Uegan a cinco las que saben escribir. Destacan, como
quiera, algunas. Doña Josefa Francisca Cantú, mujer del general Francisco
Ignacio de Larralde, es nombrada mayordoma de la parroquia, por el obispo
Martínez de Tejada. Doña Leonor Gómez de Castro, esposa del general Domingo Miguel Guajardo, se ha significado en múltiples aspectos. A sus expensas, ha edificado la capillita de la Purísima, en 1756. Mujer munífica, deja
en su testa.mento, otorgado en 1767, 2,000 pesos para el convento; 500 para
cerrar el cimborrio de la parroquia, entonces en construcción; y su cupé para
el Santísimo. Pero, el legado más importante, lo constituye el de la fundación
de una capellanía con 6,000 pesos -una fortuna entonces-- para el sostenimiento de una cátedra de gramática. Y fa cláusula testamentaria expresa con
claridad el propósito:
413

�.. .para mantener un maestro hábil y capaz que enseñe gramática a
todos los patricios e hijos de esta gobernación, que se apliquen a la carrera literaria. .. ~ para que de este modo se f acilíten ministros hijos de la
patria, cuyo amor les hará conservarse en ella y no habrá inopia de sacerdotes, como al presente se experimenta.1

Muere Doña Leonor en Monterrey, y es enterrada en la capilla de los Dolores, en la parroquial, el primero de febrero de 1768, hace justos 200 años.
La cátedra es establecida en ese año de 68, bajo el magisterio del Br. Juan
José Paulino Femández de Rumayor,S sobrino de la otorgante. Complementando esta cátedra, fray Cristóbal Bellido y Fajardo,9 guardián del convento, enseña filosofía y retórica. Es en esta escuela, que logra sostenerse durante 25 años,
hasta la fundación del Seminario actual, donde inician sus estudios, entre otros,
Servando Teresa de Mier, Miguel Ramos Arizpe y Bemardino Cantú, que
tanto habrían de brillar en los inicios del México independiente. Estos estudiantes pasan a complementar sus estudios al colegio de la Purísima Concepción, de San Miguel el Grande, y posteriormente a México. El doctor Cantú,
los concluye en Guadalajara.

Et.

SEMINARIO

La erección del Obispado viene a dar mayor relieve a esta provincia. Su
segundo obispo, fray Rafael José Verger, trae el proyecto de fundar un seminario, pero no logra su propósito. A su muerte, viene a gobernar la mitra un
ilustre maestro de la Universidad de Salamanca, el Dr. Gaspar Gonzálcz de
Candamo. En su informe de 17 de octubre de 1791, sobre la situación del
Obispado, dice que la parroquia puede servir de Catedral, y que
todo el costo que se había 1de invertir en la fábrica de la iglesia, podría
aplicarse a edificar '.Y dotar un buen seminario, que es lo que más se
necesita y urge más que todo. 10

• MS. "Inventario de los bienes que quedaron por fin y muerte de Da. Leonor G6mez de Castro ... " Testamento, cláusula 26. AMM, Civil, Vol. 98, El&lt;p. 10, fol. 8v.
El expediente comprende 55 fojas.
ª Oriundo del valle de las Salinas. Muri6 en Monterrey el 11 de mayo de 1802.
• Franciscano. Nació en Mor6n, España. Pasó a la Nueva España en misiones. En
1791 era guardián del convenio de Monterrey y comisario de misiones.
JO JosÉ ELEUTERIO GONZÁLEZ, op. cit., p. 128.

414

En julio de 1792, entra a Monterrey el nuevo obispo, Dr. Andrés Ambrosio
de Llanos y Valdés. Es un prelado visionario. Trae consigo a un arquitecto
inteligente, Juan Crousset, y, ante el asombro y protesta de todos, inicia la
construcción de una nueva catedral, así como del hospital y el convento de
monjas capudúnas, al norte de la ciudad, en un sitio entonces completamente
extramuros. Este obispo criollo, nacido en Jerez, Zacatecas, ha sido rector del
Seminario de México y del de San Juan de Letrán, en la propia capital, y
su afán de fundar el de Monterrey lo señala en su petición de solares para las
obras que está realizando, diciendo que ahí había de edificarlo también.u Surgen desavenencias con el gobernador y con el Ayuntamiento, y las obras se
suspenden, privando a la ciudad de tener una catedral del más puro estilo
neoclásico, igual o mayor en proporciones a la de México.

El Real y Tridentino Seminario, como quiera, es canónicamente establecido,
bajo la advocación de la Asunción de Nuestra Señora y de San Antonio de
Pa&lt;lua, el 19 de diciembre de 1792; aunque sus cátedras no han de abrirse hasta
principios de febrero del año siguiente.
Nace la institución en una de las décadas más representativas del enciclopedismo y de la ilustración. Aunque en expresión mínima, se advierten aquí
manifestaciones del nuevo orden de cosas: la confección de los primeros mapas
del reino y planos de la ciudad; la fundación del hospital y la presencia de los
primeros médicos y maestros de botánica; la introducción de la vacuna contra
la viruela, etc. La presencia de personajes franceses y la actitud de algunos
soldados del presidio de Lampazos, acusan el antecedente de algunas rewiiones de carácter marcadamente masónico. Algo hay de todo esto en el fondo,
a nuestro juicio, en la tirantez de relaciones del obispo con el mundo oficial.
Como uno de los recursos económicos para sostener el Seminario, asigna el
señor de Llanos, el 3% anual a los curatos y fábricas de la diócesis. Esta es
vastí.sima. En la lista, aparecen todos los pueblos de Tamaulipas, todos los
del norte de Coahuila, incluyendo Saltillo, y dos de Texas: San Antonio y
" "He pen$lldo que se haga la nueva Catedral en un bello campo que está al norte
de esta ciudad, distante de ella como mil y quinientas varas, en el camino que guía
. para el valle de Salinas. Y porque el dicho campo pertenece a los ejidos de esta ciudad, espero el consentimiento de V. S. para que se tome el terreno necesario para
dicha Catedral y sus oficinas, para el Colegio Seminario y para Palacio Episcopal; a
lo que no dudo condescenderá V. S. como tan amante del culto de Dios, de su servicio, de el del Rey, del bien público y del esplendor y lustre de esta ciudad y obispado.-Dios guarde a V. S. muchos años. Monterrey, 2 de abril de 1793. A¡idrés
Obpo. del No. Ro. de León.-A los Señores del M. Y. Ayuntamiento de esta ciudad de Monterrey". MS. Archivo General del Estado de Nuevo León. Asuntos Eclesiásticos, 1793.

415

�Espíritu Santo.12 Uno de los documentos administrativos más antiguos que
encontramos, es Ja fianza otorgada el 7 de febrero de 1793, por don Manuel
de Sada, nombrado por el señor de Llanos "mayordomo y administrador" del
colegio.13

se /zaya oído ni entendido cosa en contrario; y así es público y notorio,
pública voz y fama. 14

HASTA

PRIMER

RECTOR.

LurPlEZA

DE SANGRE

Como p~er rector, ha sido nombrado el Br. Domingo de U garte y Burgoa.
que ha de e1ercer este cargo durante 11 años, hasta 1803. En los albores del
siglo, obtiene el doctorado, y es nombrado canónigo de la Catedral. Autor
de unas Instituciones de la Gramática Latina, para uso del nuevo eminario,
impresas en México en 1803, escribe también una Historia de la Insurrección . .. , manuscrito del que sólo existe la portada en el Archivo General del
Estado. Nacido en Vizcaya, en España, es en Monterrey canónigo penitenciario, y muere aquí siendo maestrescuela, el 21 de abril de 1825.
Se advierte un interés extraordinario por ingresar al cole_gjo. Conforme al
espíritu de la época, no ha de ser admitido cualquiera; por lo menos hasta la
conclusión del régimen de la colonia. Es requisito indispensable, levantar información de legitimidad y limpieza de sangre, ante la autoridad competente,
y en presencia de testigos que juran su dicho "puesta una mano en el pecho
y la otra en el puño de la espada". Algunos expedientes son muy voluminosos
como el de Joaquín García, de Pesq11ería Grande, que después ha de ser
gobernador de Nuevo León. Es instruido en 1799 y consta de 59 fojas; todo
para probar que sus padres y antepasados
.. .han nacido cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos, mulatos y penitenciados del Santo Oficio de la .Inquisición, '.Y que
no descienden de alguno que haya tenido semejante mácula, ni de los
nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé, ni han sido castigados por
otro tribunal con pena qtte cause infamia, y siempre han estado y están
en reputación de tales cri.stianos viejos, sin que ,en parte alguna jamás
"' MS. Decreto Pastoral, de lo. de enero de 1792. Archivo Parroquial de Salinas
Victoria, N. L. Libro de Gobierno. Esta disposición había de tener efecto retroactivo
desde el 31 de agosto de 1779, fecha de la división del Obispado.
11 MS._ Fianza. AMM., Protocolos, Vol. 22, fol. 35. La fianza es otorgada por el
Br. Dommgo de Ugarte y Burgoa y don Domingo de Aldazoro, y el cargo es de "mayordomo Y administrador de la distribución para los gastos necesarios de este Real y
Pontificio Colegio Seminario ..."

416

1825

El Dr. Ugarte ha de ser sustituido en la rectoría, por el Br. José Antonio
Gutiérrez de Lara, quien sólo obtiene el cargo durante el año de 1804 y la
primera mitad de 1805. Es importante consignar su nombre, por cuanto a que
~e trata de uno de los partidarios más apasionados de la Independencia, y de
los primeros en adherirse a la causa, en unión de don Bernardo, su hermano.
Encontrándose en su visita pastoral, en San Fernando de Tamaulipas, el
Ihno. D. Primo Feliciano Marín de Porras, nombra rector, con fecha 18 de
jwúo de 1805, al Lic. José Vivero, ilustre potosino que desde 1793 ha venido
sirviendo aquí importantes empleos eclesiásticos, vicario general en 93; cura
del Sagrario en 99 y gobernador de la Sagrada Mitra por muerte del señor
de Llanos. Posteriormente, ha de figurar como vocal de la Junta Gobernadora
en 1811; diputado a cortes por San Luis Potosí, va a España en 1813, y muere
en Monterrey en ] 817.
Recibe notable incremento el colegio en esta época, en que observamos
que dispone de vastos recursos que le permiten prestar cantidades a rédito a
personas solventes, como lo demuestran las frecuentes escrituras que hay en
los protocolos de entonces. Hay, por otra parte, benefactores importantes que
le brindan su valiosa ayuda. Uno de los más destacados, lo es, indudablemente,
D. José Santiago de Villarreal, pintoresco alcalde mayor de Salinas, quien,
" MS. Información ... AMM, Civil, Vol. 165, Exp. 3. El expediente fue promovido también para aspirar al beneficio de cierta obra pía fundada por Da. María Catarina Fernández, en el obispado de Guadalajara. En otras informaciones de
limpieza de sangre se hace constar que los deudos del aspirante a co]egial: han sido
reputados por personas decentes y del mayor lustre del fugar. (De José Manuel Lozano, del Real de las Sabinas, 1800). La información de José Antonio de Mjer Noriega,
promovida por don José Froílán, su hermano, dice: "que está inclinadísimo al estado
eclesiástico y para este fin muy resignado a tomar la fatiga de la adquisición de letras que lo hagan digno de aquel estado y deseando yo cooperar a tan distinguidos fines pido... información de ser hijo legítimo. . . y si unos y otros son de claros y distinguidos nacimientos y en qué empleos han visto y oído decir que se constituyeron
y si dkho mi hermano es limpio de sangre, si es noble y sí tiene buenas costumbres,
para que en todo tiempo y en todos tribuna.les se acredite no tener impedimentos por
falta de nobleza para ser constituido en cualquier dignidad eclesiástica ..." !bid. Vol.
150, Exp. 3, l 793. Otros expedientes importantes son los de Santiago Morales, 1794,
Vol. 154, Exp. 3, y Francisco de Treviño, 1806, Vol. 183, Exp. 9.

417
H27

�además, fuera gobernador insurgente de Nuevo León en 1811. En la leyenda
de su retrato existente en el Museo Regional de Nuevo León, en el Obispado,
se hace llamar: Padre Universal de la patria y amparo de la estudiosa jllvenhul, a cuyas expensas han estudiado y merecido subir al sacerdocio más de
doce jóvenes, sin otros ocho que ha apadrinado , con su hacienda.
No nace cl Seminario, como hasta ahora se ha creído, en el vetusto caserón
anexo al sur de Catedral. Cierto que ahí aparece en el plano de Crousset,
de 1798. Pero en la carta que el señor de Llanos envía al rey, pidiéndole, por
su disgusto con el gobernador, trasladar la sede a Saltillo, con fecha 5 de agosto
de 1797, le dice:
El Seminario es muy importante en todos los obispados, y más en éste,
por la escasez de eclesiásticos: por lo que luego que vine, se tomó en arrendamiento una casa en la que se puso provisíonalmente...

No hemos logrado situar la casa a que se refiere el señor de Llanos, quien
en su carta añade, no sin algo de piadosa exageración:
.. .y no logro los efectos que deseo, porque los jóvenes estudiantes quie-

bran notablemente su salud y batallan con ,fatiga poco frnctuosa eu
estudiar los escasos ratos que permite el calor, bochorno, sudor, chinches
y demás pensiones insufribles del país, incompatibles con el desahogo, amplitud y libertad de potencias que necesita el estudio.15

Por los días de la Independencia y hasta 1826, se halla frente a la plaza,
viendo al norte y haciendo esquina con la actual ca11e de Zaragoza, inmediato
al convento de San Francisco.
Desde los inicios de 1810, vemos como rector del colegio, a un hombre que
ha de consagrar exactos 50 años de su vida a la iglesia en Nuevo León: el
Dr. José León Lobo Guerrero. Natural de Saltillo. Ordenado en e1 Seminario
de México en 1801, se doctora en la Universidad. Es cura de Galeana, canónigo en Monterrey desde 1807; vicario general durante 40 años; deán de la
Catedral en 1840 y gobernador de la mitra en las vacantes de los obispos Marín, Arancibia, Belaunzarán y Apodaca. Enterrado en el presbiterio de la Catedral el 8 de abril de 1851. Catedrático de teología moral en el Seminario, es
rector por más de 10 años.

,. GoNzÁLEz,

418

op. cit.

LA

ESCUELA DE LEYES

Asoman días luminosos para el Seminario. Constituido apenas Nuevo León
en Estado Líbre y Soberano, recibe el impulso oficial del gobierno local y pasa
a convertirse en una institución semioficial. El 19 de enero de 1824 y en virtud
de decreto del Congreso General, ha quedado establecida en su seno la cátedra
de derechos civil y canónico. Su catedrático fundador lo es el Líe. José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, oriundo de_ Marín. Se ha~ matric~do Juan
N. de la Garza Evia, Bernardo Ussel y GUUDbarda, Ramon Gregono Guerra,
José Ángel Benavides, Valeriano Borrego, Santiago Montemayor Y Leocadio
Garíbay, quienes para el 8 de enero de 1827 reciben la pasantía.16 De esta escuela salen, además, los licenciados J. Jesús Dávila y Prieto, Domingo :-1ar~
tínez, Francisco de P. Morales, Trinidad y Simón de la Garza Melo y Lazaro
Garza Ayala, todos gobernadores de Nuevo León.
.
En 1824, es rector del Seminario el cura del Sagrario, LiG. Juan Bautista
Valdés oriundo de Linares. Ha hecho una carrera brillante. En 1820 es
nombr~do diputádo a cortes, en Madrid. En 1832 es provisto canónigo de
Monteney y muere aquí el 22 de abril de 1838.
El decreto 104, de 28 de abril de 1826, habilita al Seminario para conferir grados mayores de teología y ambos derechos, sujetándose en todo a las
Constituciones de la Universidad de Guadalajara. Las cátedras impartidas
consisten en lengua latina, retórica y poética, geometría, aritmética, filosofía, teología y derechos. El Estado ha de aportar 1,000 pesos anuales para
su sostenimiento y además ha de crear la dotación de becas para 9 jóvenes.
Otro de los rectores más importantes por su calidad como maestro lo es,
de 1844 en adelante, el P. Felipe de Jesús Cepeda, hijo y profesor del Seminario. Originario de Saltillo, cura de Linares, y director de la escuela oficial de Monterrey. Con fama de agrimensor, traza con habilidad las calles
de la villa de Guadalupe; es autor de varios libros pedagógicos y forma los
primeros profesores de primeras letras.
.
Pasa Ja etapa difícil de la Invasión Americana. La situación se normaliza
con el segundo gobierno de D. José María Parás, a partir del 48. En la década de los 50, llega a tener hasta 163 alumnos, incluyendo, desde luego, menores y mínimos. Y es en esta misma década, cuan~o tiene ma~~r núm~:º
de rectores. En 50 y 51, el canónigo Alejandro Goozález Garza, h1Jo tambten
del propio Seminario. Durante 20 años, es encargado por el Sr. Verea, de la
construcción del templo del Roble. Nacido en Monterrey en 1817, muere
aquí en 74.
'" ÜELLARD,

op. cit., pp. 59 Y 60.
419

�Le sucede en ]a rectoría en 1852 el P. José Joaquín Orozco, potosino
( 1807-1875). Diputado al Congreso de Nuevo León en 1851; cura de Galeana y de Monterrey; canónigo magistral y muchas veces gobernador de la
mitra, por el destierro del Sr. Verea. Interviene en graves asuntos poüticos
durante la Reforma.
En 1853 y 54, rige el Seminario el P. José Guillermo Martínez, de Marín,
prebendado de la Catedral. De la gestión suya, vemos interesantes datos del
colegio, de tipo administrativo. El rector gana entonces 300 pesos al año; el
vice-rector, 150. Los catedráticos de teología, de prima y vísperas, 300 al
año; los de filosofía 200. La cátedra de derecho, es pagada por el gobierno.
No hemos visto constancias escritas, pero, por estos años el colegio se halla
en Zaragoza y Padre Mier, en el desaparecido hotel Iturbide.

DÍAS ACIAGOS

La vida del Seminario como que es reflejo de la situación imperante en el
país. Se adivina marcada inquietud política. Dos ex-alumnos: Simón de la
Garza Melo y Manuel P. de Llano, son diputados por Nuevo León y CoahuiJa al Congreso Constituyente, instalado en 1856. El gobernador Santiago Vidaurri, decreta, al año siguiente, la creación del Colegio Civil, llamado asi
justamente para establecer su diferencia con el eclesiástico. Los conflictos políticos no permiten por entonces su apertura. El interinato violento de José
Silvestre Aramberri, abre Jas cátedras en diciembre de 59. La tirantez llega a
su extremo con la promulgación de las Leyes de Reforma. Muchos párrocos
notables son expulsados del Estado. El P. Lorenzo de León, de la villa de Santiago, es internado en San Juan de Ulúa. El Ilmo. Sr. Verea, sale también de
su diócesis. El gobierno local, retira su apoyo económico al Seminario y cancela las becas de dotación, para trasladarlas al nuevo Colegio Civil. 17 El Seminario suspende, por su parte, la cátedra de jurisprudencia, entretanto su
catedrático el Lic. Garza Evia no se retracte de haber jurado la Constitución. Gobierno y rector intercambian acres comunicaciones, sin que nada se
consiga. El gobierno recurre entonces a la violencia, pero todo es inútil.
Es rector del plantel en 59, el P. José Maria Nuín, quien, en circunstancias
tan difíciles, asume una postura digna y ceñida en todo a la obediencia a su
" El Decreto 406, de 14 de septiembre de 1835, asignaba mil pesos anuales para
el Seminario. El gobierno sostenía, además, la enseñanza de nueve jóvenes, por decreto
número 73, de mayo de 1850.

420

prelado. Cura del Sagrario desde hacía 6 años, pasada esta situación es nombrado canónigo en 61, sin que al morir, 7 años más tarde, sea permitido su
entierro en la Catedral.

EN

LA INTERVENCIÓN FRANCESA

La Ley de Desamortización de Bienes, observada aquí escrupulosamente,
deja a muchas instituciones, y en particular al Seminario, en situación difícil, porque pierde todas las fincas que poseía para su sostenimiento.
¿ Qué fue del Seminario a partir de 1860? Existe el dato de que durante
dos años funciona en Sal tillo. ¿ Pero, en los días de la Intervención Fran-

cesa? No encontramos huella documental sobre esta época. En agosto de
1866, las fuerzas republicanas, triunfantes en Santa Gertrudis, entran a Monterrey que es desalojada por los franceses después de dos años de ocupación.
El Gral. Escobedo ordena la reapertura del Colegio Civil, y encontramos un
Aviso impreso, de que, en diciembre, quedan abiertas las matrículas del Seminario. Se habla de este pliego, de "considerables reparaciones al edificio"
y de admitir, por entonces, sólo alumnos externos. En enero de 67 se abren
las clases. Es ahora rector el Pbro. Antonio Vega, cuyo perfil no podemos esbozar, por .falta de datos. :El personal docente lo constituyen: lo. de filosofía~
el P. Eleuterio Fernández; 2o., el P. Romualdo EÜzondo; de música el P.
Manuel Martínez, y de latinidad, el Pbro. Santiago de la Garza Zambraoo,
que habría de ser segundo Arzobispo de Monterrey.18

P:ru.MEROS PADRES PAULINOS

En la década del 70, el Seminario queda .instalado en el entonces apartado
y ameno barrio de las Quintas, al poniente de 1a ciudad, en la doble manzana comprendida entre las actuales calles de Hidalgo, Bravo, 20 de Noviembre
y P. Mier. Se trata de un vastísimo predio, con amplios edificios, triple patio
de arcos, gran huerta y pila abundosa. Para este tiempo, afronta el Seminario
menores problemas. La apertw-a del Colegio Civil aquí, y del Ateneo Fuente,
en Saltillo, como instituciones oficiales; y la creación del Colegio de San Juan,
de Matamoros, en 1858 y el de San Juan, de Saltillo, así como del Seminario
18

Archivo General del Estado. Asuntos Eclesiásticos, 1866. Impreso.

421

�de Tamaulipas, fundado por su primer obispo el Sr. Montes de Oca, hacen
decrecer ]a afluencia anterior de estudiantes foráneos.
El aspecto educativo, ha progresado indudablemente. Ya desde 1856, el Sr.
Verea, bajo los auspicios del gobernador Vidaurri, había hecho venir a las hermanas de la Caridad, de San Vicente de Paúl. Ellas fundan aquí su Colegio
de Niñas, que, no obstante su expulsión, prevalece bajo el mi.stno régimen
por casi medio siglo, abriendo a la mujer regiomontana horizontes insospechados.
El mismo Sr. Verea hace también verúr para hacerse cargo del Seminario,
a los padres de San Vicente de Paítl. Es nombrado rector el P. Eduardo M.
Montaño, maestro de bien ganada fama. E tá aqw una temporada, y le sustituye un rector intermedio, "joven y capaz, pero que se vio rodeado de circunstancias difíciles" que motivaron la dispersión de los alumnos y el desaliento en los maestros. No hemos logrado identificarlo.19
El 19 de diciembre de 1883, vuelve a Monterrey, para encargarse nuevamente de Ja rectoría, el P. Montaña. Como primera providencia, dec-ide
ofrecer el plantel a todos los niños, no sólo a los que tienen vocación. Para
ello, abre la escuela primaria gratuita. Es un hombre de grandes entusiasmos. u ac-tividad se hace sentir en el medio social. Restablece la Conferencia de San Vicente, de señores, con los más destacados vecinos, y restablece
también la Conferencia de señoras, realizando obras benéficas que le ganan
el afecto general. Brillante orador sagrado, predica a diario en el Roble, y,
en época de ejercicios, los orgarúza hasta en la cárcel. Mejora los planes de
estudio y el plantel recibe, en fin, impulso notable. De esa época logramos recoger los nombres de algunos maestros: el P. Manuel Rodríguez, antiguo cura
de Jalpa y rector del Colegio en Guanajuato; el P. Manuel Corral, que edifica desde sus cimientos, la capilla de San Pedro, en Garza García, recién elevada a villa; y el P. Justo Alejos, vice-rector.

Es la época en que Monterrey sufre una metamorfosis incontenible. El Ilmo.
Sr. Montes de Oca, en su Brindis en verso, a su llegada a Monterrey, la
llama: Reina del norte, Monterrey ilustre. Se advierten ya los inicios de la
industria, y desde el 80 ha tenido lugar exposición industria]. En 82 llega el
ferrocarril, y la ciudad establece contacto con los Estados Unidos. Aparece
el primer periódico diario: La Revista, de Desiderio Lagrange. Angela Peralta, ha venido con su compañía de ópera al teatro del Progreso. Son hechos los primeros ensayos de luz eléctrica. La diócesis es elevada al rango de
EouARDO M. MONTAÑo, Discurso leído POT el Sr. Rector. .. en la solemne distribución de premios .. . el día 4 del a~ual. La Defensa, Monterrey, 13 de noviembre
de 1884.
10

422

arzobispado. Ponciano Díaz hace temporada en la plaza de toros del 5 de
Mayo, a espaldas del templo del Sagrado Corazón, entonces en construcción. Hay afluencia de extranjeros que impulsan lo mi.stno el comercio que
el protestantismo. El turismo incipiente cau a la natural alarma cuando, en
plena misa, una pareja de primos curiose-.an el interior de la Catedral, con el
sombrero puesto. Los gobernado1·es Viviano L. Villarreal, Genaro Garza
García, Canuto García y Lázaro Garza Ayala, exalumnos del Seminario, han
encauzado a Nuevo León por nuevos rumbos. Ha llegado ya en 85 el Gral.
Bernardo Reyes, y se empieza a dejar sentir el seUo poríiriano en todas las
cosas.
El P. Montaña, cuya obra hace que se llegue a decir que sucederá al Sr.
Montes de Oca, deja la rectoría el 13 de junio de 1886, y sale a Guanajuato
para hacerse cargo del Colegio de Santa María, muriendo allá en ese mismo
año. 20 Viene a sustituirlo otro paulino ilustre, el P. Manuel Aguilar y Casanova, guanajuatense, que ha de ser rector por poco más de diez aííos. Su
llegada, coincide con la del nuevo prelado, Ilmo. D. Jacinto López y Romo.
El Seminario vive entonces una de sus etapas más bonancibles.
El P. Carlos Alvarez, en algunos de sus escritos sobre el Seminario, subraya dos características esenciales de éste, la alegría y la disciplina. 21 Nosotros
las observamos, en especial, en esos años finiseculares. La alegría es desbordante en las fiestas del colegio. Son tradicionales, desde luego, las de la Asunción y San Antonio de Padua, sus patronos. El patrocinio y título actual de
San Teófimo, habría de establecerlo monseñor Herrera y Peña, en la década
de los veintes. En julio, la fiesta de San Vicente de Paúl, que concluye con
la veneración de las reliquias del santo; las del mes de Ma:ría y la del Sagrado
Corazón; la de la Medalla Milagrosa y la de Corpus Christi, todas de carácter religioso, pero con mucho de profano, y que concluyen, invariablemente,
con globos y piñatas.
Hay también las fiestas literarias, particularmenle en homenaje al Sr. Montes de Oca, quien impulsa estas disciplinas. Pero, las de mayor tradición y esperadas con ansiedad, son las de fin de cursos y distribución de premios. El
programa comprende catorce o más números. Hay tiempo para todo. Alocuciones, cuadros plásticos, coros de óperas, himnos, recitaciones, informe del
rector, reparto de premios, y finalmente un drama: El puñal del godo, José en
Egipto, Constantino, etc.; y un juguete cómico. Las orquestas de Epigmenio
R. Melo o Nicolás M. Rendón, con más de 20 integrantes, amenizan los ac00 Falleció de 49 años el 6 de agosto, en el callejón de la Cuesta cle Mendizábal.
Acta del Registm Civil No. 2398, obtenida por gentileza del historiador Jesús Rodríguez Frausto, director del Archivo Histórico de Guanajuato.
n Artículo citado en la nota 4.

423

�tos profanos y religiosos. A las fiestas de fin de año, llegan a asistir hasta 2,000
personas. La compañía del ferrocarril urbano, no da suficiente servicio, por
más que pone 8 ó 10 vagones especiales.
El año escolar, hasta 1886, se inicia el 2 de enero, para concluir en octubre. Posteriormente es establecido el de septiembre a junio, por el calor.
Por lo que atañe a la disciplina, los padres paulinos tienen fama de santos,
pero a la vez de severos. El decano del clero en nuestra diócesis, mi venerables paisano el P. Vicente González, que ingresa al Seminario en 1892, nos
cuenta que las faltas a la moral son castigadas con calabozo, y las de insubordinación al maestro, con bartolina. El mismo P. Vicente suspira al recordar los venturosos tiempos en que la cuota mensual del plantel es de 10 pesos; en que alcanza a comprar zapatos con un peso y sombrero en igual
precio, y en que la sotana más fina cuesta 20 solamente. Alguna vez se permite el lujo de comprar en "La Sonora News", un fonógrafo en 15.
El siglo XIX cierra para el Seminario con el nuevo rector, P. Bruno Álvarez, joven español de gran entusiasmo y excelente orador sagrado, quien
llega hacia el 98, y que permanece hasta 1903.

ÜTRA VEZ LOS PAULINOS

Los padres de San Vicente de Paúl se van de Monterrey. Durante su ausencia, la rectoría queda por breve tiempo a cargo del después canónigo Pedro María de la Garza y Garza. En 1904, es designado rector el P. Juan José Trevíño, a quien nos referiremos más adelante y que habría de consagrar
gran parte de su vida al colegio.
Sustituyendo al Ilmo. D. Santiago Garza Zambrano, que ha ceñido ya tres
mitras, la de Saltillo, la de León y la de Monterrey, viene a gobernar la diócesis el Ilmo. D. Leopoldo Ruiz y Flores. Educado en su juventud con los
padres paulinos, se interesa vivamente porque vuelvan a Monterrey. Por los
días del Centenario de la Independencia, en 1910, ya es rector el P. Patricio
Ataún, que más tarde fuera provincial de su orden.
En pos de información sobre estos años, acudimos al P. Guadalupe Garza Martínez, quien deja su empleo burocrático en la Recaudación de Rentas del Estado para matricularse en el Seminario en 1911. Recuerda con
afecto a los maestros Lorenzo Orcajo, Cirilo Morán, Rafael Cabrera, Medardo Pérez y Manuel García Sánchez.
En octubre de 1911 es designado rector el P. Manuel Coello, C. M.,
muerto hace algunos años en Oaxaca, y al año siguiente, el P. Santiago de
las Heras, que había sido abogado antes de ordenarse.

EN

LA REVOLUCIÓN

Sobreviene la Revolución Constitucionalista de 1913. En octubre la ciudad
es ocupada. Hay una etapa de violencia incontenible. Los templos son clausurados. Uno de los más antiguos, el de San Francisco, demolido. Los padres
paulinos españoles son expulsados. Los alumnos se dispersan y el Seminario
desaparece. Su vasto local del barrio de las Quintas, donde ha estado por espacio de más de cuarenta años, es intervenido por cJ gobierno federal. El arzobispo, Sr. Plancarte, ha salido al exilio a los Estados Unidos con numerosos
sacerdotes. Entre ellos va el P. Juan José Treviño. El prelado suaviza su amargo destierro, escribiendo su magistral Prehistoria de México.
Entretanto, ha quedado al cuidado de la diócesis el P. J. Guadalupe Ortiz,
muy ajeno a que después habría de ceñir la mitra. Unos cuantos padres obtienen permiso para abrir algunos templos. El P. Juan José Hinojosa, en el
del Sagrado Corazón, imparte lann al estudiante Garza Mart'mez. Este y el
seminarista David García, reciben filosofía con el Sr. Ortiz. Otros tres estudiantes han logrado ir a Castroville, en Texas, donde ha sido abierto el Seminario Mexicano a iniciativa de monseñor Herrera y Píña, entonces obispo
de Tulancingo, en el destierro. Dos de ellos, Antonio de P. Ríos y J. Trinidad
Ruiz, reciben allá las órdenes sagradas. El tercero, Carlos Ramírez, vuelve a
Monterrey, donde concluye su carrera años más tarde.
Con el P. Hinojosa, que ha logrado en 1918 darle forma y calor al Seminario en el edificio anexo al Roble, puede decirse que reinicia su vida el
Seminario actual. Allí están con él: J. Jes(1s López, Samuel Silva, Juan de
Dios Garza, José y Nabor Vi.llegas y otros. Nacido el P. Hinojosa en Agualeguas, desde su niñez, en el Colegio de San Juan, de Saltillo, ofrece ya las
primicias de su claro talento. Concluye sus estudios en Guadalajara y vuelve
a Monterrey. Secretario de la Sgda. Mitra, es a la vez catedrático de literatura latina y castellana en el Colegio, y por toda su vida director espiritual.
Canónigo y ecónomo de la diócesis, es nombrado deán en 1933. Varón místico y de relevante calidad intelectual, es fundador, director y mantenedor
de la Hoja Dominical y del Boletín Eclesiástico, hasta su muerte, en 1935, y
deja la huella de sus versos, de su modestia, de su silencio, de su dulzura, de
su santidad.

NUEVOS DÍAS DE ZOZOBRA

Vuelven del exilio el prelado y los sacerdotes. Reorganiza la iglesia el Sr.
Plancarte y dedica especial interés al Seminario. El 11 de junio de 1919, ex-

425

424

•

�pide nombramiento de rector, al mismo tiempo que de vicario general, a favor del P. Juan José Treviño. Es la segunda ocasión que rige el colegio. Nacido en Los Lermas, del municipio de Guadalupe, es ordenado por el Sr. Verea. Brevemente administra las parroquias de Candela y Villa de García. Secretario del Cabildo Eclesiástico, canónigo y capellán del Roble, mantiene
también durante más de 20 años su cátedra de teología, incluso en el destierro, en Castroville. "Humilde, retirado, laborioso", al decir de quienes le
conocen, concluye sus días en Monterrey en 1933.

centros de enseñanza, surgidos posteriormente aquí y en los estados vecinos,
y constituye el sólido cimiento del humanismo regional y la más fume base
de la vida espiritual del noreste de México.
Intentar aquí el análisis de sus logros, o el balance de su contribución a
la cultura nuevoleonesa, sería temerario. Baste a nuestro propósito en esta
conmemoración, rendir el tributo de homenaje a sus fundadores y a quienes
lograrnn preservarlo en las borrascas de Ja historia; y el tributo también para quienes, callada y anónimamente, le han tendido su mano generosa. 22

El colegio continúa funcionando en el Roble, de donde pasa a los anexos
del templo de San Luis Gonzaga. Y toca al P. Treviño administrar en una
de las etapas más difíciles. El conflicto religioso del régimen callista tiene
al garete al Colegio en diversos domicilios del barrio de la Purísima. Logra
sobreponerse de la tormenta y, a partir de entonces, con los altibajos de su
vida, que intencionalmente prescindimos de reseñar por conocidos y recientes, encauza sus pasos hasta nuestros días.
El fecundo rectorado del ilustre guanajuatense don Fortino Gómez, puesto en manos del P. José Gómez para ceñir la mitra de Oaxaca, ha de trasmitirse a aquel muchacho humilde de Matehuala, que hace de monaguillo
del P. Lupíto en Mier y Noriega, y que viene a la Apostólica con el P. Correa para alcanzar después el privilegio de realizar estudios en Roma: el P.
Juvencio Gonzálcz.
Y es en sa tiempo cuando nuestro digno pastor el Ilmo. D. AUonso Espino y
Silva, llevando al Seminario "en la niña de sus ojos", conforme al pensamiento de Pío XI, realiza el sueño de su vida y entrega a Monterrey la grandeza del actual Colegio, culminación sin límites de la incómoda casona infestada de bichos, que el Ilmo. Sr. de Llanos y Valdés rentara en el siglo

XVIII.

•
Agradable, pero difícil tarea, 1a de seguir paso a paso la trayectoria de una
institución casi dos veces centenaria, careciendo de fuentes, y, sobre todo, en
nuestra postura de seglares, desconocedores hasta de la terminología adecuada
para hacerlo. Las escasas notas que hemos logrado recoger, huérfanas de
todo aliño retórico y reducidas al apretado marco de esta rápida exposición,
ponen de manifiesto, sin embargo, lo que el Seminario representa en nuestra
historia.
Plantel educativo el más importante en el norte del país durante la primera mitad del siglo XIX, es la forja de los hombres que dan origen a los

426

" Este trabajo fue escrito con motivo del 1750. aniversario del Colegio y leído en
la velada conmemorativa en el teatro Florida, de Monterrey, el 8 de mayo de 1968.

427

•

�TOPONIMIAS AMERICA AS
PROFR.

HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia., Geografía y Estadística
A don Manuel L. Barragán, generoso impulsor de 1a noble causa de la cultura nuevolconesa.

DEFINICIÓN y

OBJETO

DE LA

TOPONIMIA

SE HA DEFINIDO LA TOPONIMIA (de topos: lugar y onoma: nombre) como el
estudio del orjgen o significado de los nombres geográficos de lugares.

Hasta ahora Ja mayor parte de los investigadores de esta novísima rama de
la Geografía han encaminado sus vastos conocimientos en lenguas autóctonas
a traducir a sus respectivos idiomas los nombres indígenas de poblaciones,
montañas, ríos, parajes, cataratas, islas, etc., que aún perduran o desaparecieron, adulterados casi siempre por los conquistadores que descuidaron reproducirlos oralmente o por escrito con la mayor fidelidad posible. En cambio, nadie presta atención al estudio de los motivos que originaron los nombres geográficos de América de procedencia española, inglesa, francesa, portuguesa y holandesa, juzgando, quizá, que su relativa actualidad lo explica
todo. Si oímos hablar de las ciudades de Washington y Morelia, de inmediato sabemos que los nombres aluden a dos libertadores, pero no sacamos
ninguna conjetura inmediata de los de Buenos Aires, Montevideo o Veracruz.
¿ Cuántos de los que leen este trabajo conocen el origen, pintoresco muchas
veces, de las denominaciones de Cotija, Mich., Tijuana, B. C., Doña Cecilia (hoy Villa Madero) Tamps., o de Torreón, Coah.?
La Toponimia es la única rama de la Geografía que trabaja apoyada exclusivamente en el lenguaje. ''La lengua es el principal elemento arqueológico, el monumento único de reconstrucción -dice Volney- y en ella se
429

�halla puesta y conservada toda la esencia de un pueblo. La lengua es una
estratificación que revela al erudito que la estudia filosóficamente en sus diferentes capas, la índole, cultura y diversas evoluciones históricas del pueblo
que hizo uso de ella".
Por lo que atañe al aspecto indígena, Angel Rosenblat, del Instituto de
Filología "Andrés Bello" de la Universidad Central de Venezuela, nos explica: "El estudio de la Toponimia tiene enonne interés científico. De muchas
lenguas desaparecidas sólo quedan los nombres de lugares. Y así como en
Europa se hace paleontología lingüística y se trata de reconstruir una lengua
mediterránea y hasta la lengua de la edad de piedra sobre la base de Ja toponimia antigua, entre nosotros se pueden reconstruir algunos aspectos de
nuestra prehistoria. De los guaiquirícs de Margarita ¿ qué quedan sino los
nombres incorporados a Ja geografía margariteña? Esos nombres comparados
con los de otras regiones pueden resolver el problema de 1a filiación lingüística de los quaiquiríes y aclarar su parentesco con otros pueblos venezolanos".
Por su parte el colombiano Pedro José Ramírez Sendoya afirma: "Actualmente sólo la Toponimia sirve a nuestros historiadores para señalar la
marcha de las invasiones caribes, de las razas que poblaban las Jlanuras orientales y las procedentes de los andes peruanos, todas las cuales dejaron en
nuestro país huellas de su paso sucesivo por llanos, costas, valles y montañas".
Esas tribus a las que se refiere Ramírez Sendoya, de cultura muy inferior a la
de los aztecas o los mayas, no dejaron constancia deliberada de sus desplazamientos conquistadores. Sólo los nombres geográficos que sobreviven, impuestos a los distintos sitios por donde pasaron, han permitido trazar el itinerario
de sus migraciones. Los caribes, familia numerosa que contó entre sus tribus a
los pantágoras, panches, pijoas, colimas, muzos, quimbayas, putimaes, etc.,
tuvo su centro de dispersión entre los ríos Xingú y Tapajoz. De allí marcharon a ocupar el norte de Brasil y los llanos de Venezuela. Invadieron después
Colombia filtrándose por los pasos de la Cordillera Oriental, para dominar
gran parte de la costa y el territorio de los actuales Departamentos de Antioqufa, Chocó, Santander y Tolirna. Cruzaron el mar, pero el arribo de los españoles frustró la terminación de la conquista de las Antillas.
En México el estudio de la Toponimia no ha tenido ningún fin práctico.
Ha sido un alarde de erudición de un grupo muy selecto de investigadores que
encabe?an Cecilio Robelo y el Dr. Antonio Peñafiel, pero nada más. Quizá se
considera que las .migraciones pacíficas o las invasiones bélicas de nuestras
principales tribus han sido controladas por los historiadores en cuanto a desplazamiento geográfico se refiere, y no hay necesidad de seguirlas paso a
paso, como sucede en Colombia y Venezuela. Sin embargo conviene recordar que hasta la fecha no se ha esclarecido la ubicación, más o menos exacta,

del sitio donde estuvo la legendaria Aztlán, tierra de la que partieron en peregrinación hacia el sur, las tribus mexicanas. Se señalan como posibles lugares
el norte de Sonora y Sinaloa, una isla del golfo de California y el estero de
Aztatlán, Sin., cuyo nombre significa "tierra de garzas o tierra de aurora".
Alguna luz se haría en este caso si se Gonociera el nombre indígena que debe
haber tenido el sitio en que se yerguen las ruinas llamadas hoy Casas Grandes,
en Chih., conjunto de edificios de adobe de varias plantas que se supone levantaron los peregrinos en su tercera etapa de marcha. En Sonora y Chihuahua no existen nombres geográficos de procedencia náhuatl que debían haber
sobrevivido, aunque fuera en mínima escala, como prneba del pa o por esos
lugares de las tribus mexicanas. Aunque Féli.x Ramos y Duarte afirma que la
voz Chihuahua se deriva del náhuatl Xicuahua: ' así, seco y arenoso"; de xi:
"así" y cuahua: "seco, arenoso", existen otras cuatro acepciones completamente distintas que hacen muy aventurado seleccionar ésta como la auténtica.
En el municipio de Ibagué, del departamento de Tolima, Colombia, se yergue un cerro denominado Chiguagtta, nombre que se forma del chibcha chia:
"agua" y del quechua guagua: "hijo".

APARICIÓN DE LOS NOMBRES GEOGRÁFICOS

América fue poblada por oleadas sucesivas de hordas pertenecientes al perfodo histórico denominado "cultura recolectora", es decir, que aprovechaban
para su manutención los animales y vegetales que ofrecía libremente la naturaleza. Esas migraciones procedieron de Asia (mongoles y esquimales) y de los
mares del sur ( australianos y malayo-polinesios). La p1wera de ellas utilizó para llegar al continente el istmo que existió hasta hace 7 ó 10 mil años
en lo que hoy es el estrecho de Behring. Se calcula que arribó al final del
pleistoceno 30 ó 20 mil años antes de Cristo. Otra más se produjo 9 u 8 mil
años a.C. y la última, que se hace proceder de los mares del sur, se sitúa
7 mil años a.C. Entre unas y otras no eesó el torrente de inmigrantes en
pequeña escala
Ese modo de subsistir obligaba al individuo a vivir en grupos pequeños, en
constante movimiento, que se interrumpía en determinadas épocas del año
por la migración periódica de grandes rebaños de animales, bancos de peces
y maduración de frutos. Por el tiempo que duraban estos fenómenos penna.
necían en el mismo lugar aprovechando la abundancia. No es factible suponer
que hayan empleado nombres geográficos rudimentarios para designar esos
sitios de breve sedentarismo, dado que los abandonaban definitivamente tan
pronto finalizaban la caza, pesca y cosecha en gran escala.

430
431

�En algunos lugares de América la pesca y la recolección de frutos, no obstante ser factores típicos de nomadismo, permitieron el establecimiento de aldeas más o menos permanentes con habitaciones fijas. En el noroeste del continente los grandes ríos que desembocan en el Pacífico, por &lt;',uyas aguas suben
a desovar los salmones, propiciaron que en sus riberas y en las costas se fundaran poblaciones de pescadores sedentarios. En ciertas regiones de EE.UU. la
abundancia de bellotas, castañas y otros frutos aseguraron el alimento de los
recolectores por mucho tiempo y los obligaron a quedarse definitivamente. En
estos casos sí es posible que hayan surgido los primeros nombres geográficos
tales como '•agua grande", para designar el mar, o "tif'rra donde hay frutos",
para señalar las zonas frutícolas.
De la cultura recolectora el hombre americano pasó a la cultura agrícola.
La mujer que seguía los pasos del cazador recogiendo plantas nutritivas, se
dio cuenta de que las raíces, tubérculos o se.millas que abandonaba a flor de
tierra daban origen a los vegetales comestibles que no pocas veces escaseaban
a Jo largo de la ruta, o que había que buscar a grandes distancias. Ese hecho,
confirmado al regresar después de cierto tiempo a parajes ,ya recorridos, además de asegurar la subsistencia de una manera permanente echó las bases
de la vida sedentaria. El inge1úo del hombre creó el bastón de plantar (coa)
y otros instrumentos agrícolas, úliles no solamente para los trabajos de roza
sino para derribar árboles cuya madera iba a transformar las rústicas viviendas
en algo más seguro y confortable.
Establecidos ya en definitiva llegaron a tener un conocimiento profundo
del medio geográfico que los rodeaba y se hizo necesario designar de alguna
manera los sitios donde se hallaban los diferentes cultivos, las sendas abiertas
en el bosque por los animales salvajes, los rasgos más salientes de la comarca
en que moraban y las regiones desconocidas que se extendían a los cuatro
puntos cardinales. Así nacieron los nombres toponímicos y poco después la
cartograffa que consistió en un principio en toscos dibujos de zonas terrestres
y marítimas trazados sobre el suelo o en pieles curtidas de animales.
Los primeros nombres fueron siempre descriptivos del lugar. El hombre
buscaba algún rasgo característico y de él obtenía la denominación: Acala
(náhuatl) ''donde hay muchas canoas". Acámbaro (tarasco) ''lugar de magueyes". Al tata (mayo) "abundancia de agua". Arizpe ( del ópata aripa)
"donde hay muchas hormigas bravas". Ayacucho (quechua) "rinconada de
muertos''. Babajocori (cahita) "donde se resume el agua". Brabilá (misquito)
"entrada del carriza.1". Caborca (pápago) "objeto o cosa muy pequeña". Comondú ( cochiroí) "arroyo de piedras". Hopelchen (maya) "lugar de los
cinco pozos". Kentucky (shawnee) "tierra pantanosa". Michigan ( algonquino) "agua grande". Algunas veces echó mano de voces onomatopéyicas como

432

Cololó (arroyo del depto. Soriano, Uruguay) para imitar el ruido del correr
de las aguas, del trueno o el canto de los pájaros que abundaban en determinadas regiones. Más tarde aparecieron los nombres que expresaban semejanza.
Atzcapotzako y Chapultepec son dos ejemplos típicos. El primero significa:
''en el hormiguero", no porque abundaran allí esos insectos, sino porque era tal
el número de sus habitantes, inquietos siempre, que daban la impresión de
ser un hormiguero humano. La forma de Chapultepcc o "cerro del chapulín"
semejaba para los aztecas, desde lejos, un saltamontes giganteséo.
Así como el recuerdo de paisajes familiares llevó a los españoles a trasplantar a América los nombres de Granada, Extremadura, Santande1·, etc., anteponiéndoles 1a voz ueva, los aztecas que marcharon a Guatemala con los conquistadores hispanos encontraron en las márgenes del río Selegua una población mame llamada Chinabjuk a la que rebautizaron como Huehuetenango
( lugar de viejos) por encontrar allí muchos sabinos o ahuehuetes cuya vista
les recordó la tierra natal
El alma sensible de los indígenas aplicó nombres poéticos a lugares maravillosos que los impresionaron en su primer vista. Con una sola palabra expresaron todo lo que un soneto podría decir en nuestro tiempo y la denominación
misma suena agradablemente. Tales fueron: Minnehaha: "agua sonriente"
Cupatitzio: "río que canta", ldaho: "gema de las montañas", Tzaráracua:
''cedazo".
Los aztecas llevaron su idioma por todos los rumbos de sus conquistas y
borraron los nombres geográficos -totonacas, olmecas, mixtecas y zapotecas para
que prevalecieran los suyos. En América Central se corrompió la lengua náhuatl originando entre otras variedades el pipil. Las terminaciones toponímicas tepec se transformaron en tepeque: Alotcpec, Alotepeque; Coatepec, Coatepeque; Jilotepec, Jilotepeque; Ocotepec, Ocotepeque, etc. Papaloapan cambió a Papalhuapa. En los estados de Campeche, Yucatán y el territorio de
Quintana Roo las denominaciones mayas constituyen mayoría abrumadora.
En todo Perú, ~l norte de Chile, Bolivia, Ecuador y el sur de Colombia prevalecen nombres quechuas y aymaras. En Paraguay, la región este de Argentina y Uruguay, el guaraní. En Chile, el araucano. En Brasil e.mten miles de
lenguas distintas correspondientes a familias que no formaron unidades tan
compactas como los demás pueblos precolombinos. En grandes zonas de EE.UU.
y Canadá dominan los nombres de todas las ramas de las grandes naciones
algonquina e iroquesa. En las Antillas, e1 caribe y sus derivados. En Alaska,
el esquimal.
A diferencia de la época actual en que el culto a la personalidad es todo
un tratado de servilismo, los indígenas americanos no perpetuaron el nombre

433
H28

�de caudillos o gobernantes con denominaciones geográficas. T enochtitlán y
México son dos de las rarí.símas excepciones del caso.
Los descubridores y conquistadores eurnpeos encontraron a su arribo a estas
tierras una nomenclatura geográfica que rivalizaba en propiedad con la del
Viejo Mundo. Si los españoles abolieron muchos aspectos de las culturas aborígenes, conservaron en cambio las denominaciones de lugares con el añadido
del nombre de algún santo: San Juan Bautista Tuxtepec, Santa Ana Huista&gt;
San Andrés Cuilco, San Sebastián Huehuetenango, Todos antos Cuchwnatán, San Gaspar Ixchil, Santa Fe de Bogotá, Santiago de León de Caracas,
San Francisco de Quito. Ingleses y franceses aceptaron también los toponímicos
de las zonas que dominaron. El 54% de los nombres de los. Estados que fonnan
la Unión Norteamericana son indios. Los de igual procedencia, en México,
constituyen el 65%.

LA

TOPONIMIA A PARTIR DEL DESCUBRIMIENTO DE AMÉRICA

El espíritu religioso que dominaba gran parte de la vida europea durante la
época de los grandes descubrimientos geográficos influyó en la imposición de
nombres que llevaron a cabo españoles y franceses. Los ingleses y holandeses
que habían abrazado poco antes el protestantismo se apartaron un tanto de
esta costumbre y bautizaron sus fundaciones con los nombres de monarcas o
de nobles: Baltimore, en honor de sir George Calvert, primer Lord Baltimore.
Carolina, por Carlos II de Inglatena, aunque existe la duda de que el explorador galo Jean Ribault la haya Llamado así en 1560 en honor de Carlos D{,
de Francia. Delaware, por Lord de la Warr, Gobernador y Capitán General
de Virginia, en 1630. Georgia recuerda a Jorge II. Maryland puede honrar
a la infortunada María Estuardo o a Henrietta María, esposa de Carlos J.
Nueva York alude a Jacobo Estuardo, Duque de York. Virginia fue llamada
así por el galante sir Walter Raleigh para adular a Isabel I la "reina virgen".
Annapolis, Charleston y Jamestown son derivados del nombre de personajes
reales.
Cristóbal Colón impuso el primer nombre religioso en América a la isla
donde desembarcó: an Salvador. Los que tras él Llegaron en son de exploración o de conquista observaron la misma regla. En la fundación de poblaciones o descubrimientos de nuevas tierras se tenía muy presente la festividad
religiosa del día pru:a aplicarla de inmediato. Eso originó, entre otros muchos,
los nombres de Asunción, Paraguay; Florida, EE.UU. y Veracruz, México.
Las deidades católicas favoritas como Nuestra Señora de la Antigua, imagen
434

pintada en la catedral de Sevilla y Nuestra Señora Santa María del Buen
Aire, patrona de los navegantes a vela, dejaron huella en una isla de las Pequeñas Antillas y en la ciudad capital de Argentina.
Los conquistadores, gente ruda que hizo gala de privaciones sin cuento
para añadir a la corona española w1 territorio gigantesco, no se atrevieron a
perpetuar su recuerdo con nombres geográficos. Si aparecieron los de Alvarado,
Valdivia y otros muchos, ello fue posterior o sin un propósito deliberado. La
excepción de inmodestia en este caso la constituye don Juan de Gríjalva. En
cambio procuraron repetir los de sus ciudades o provincias natales. Hernán
Cortés ordenó a su lugarteniente Gonzalo de Sandoval que en su camino a
Coatzacoakos, en son de conquista, fundase una población con el nombre de
Medellín, población extremeña donde había nacido. Así lo hizo en territorio
de lo que hoy es Estado de Veracruz. La villa nunca ha alcanzado las dimensiones del conquistador. Asimismo Nuevo Santander, Nueva Galicia, Nueva
Extremadura, Nueva Granada, etc., son recuerdo perenne que nos dejaron
personajes de la Colonia, nativos de esos lugares.
La incultura de los españoles no concedió mayor importancia a la conservación más o menos fiel de les nombres indígenas que repitieron como Dios
les dio a entender corrompíéndolos hasta lo indecible. Las expresiones Cones
Cotoch y Culúa se convirtieron en Catoche y Ulúa. Cuauhnácuac, en Cuemavaca. Los ingleses no se quedaron atrás en esta tarea y así Quonoktacut sonó
en sus labios como Connecticut. Ah-hee-oo-ba se transformó en Iowa. Mishigamaw en Michigan, Maugh-wau-wama en Wyoming, Iliniwek en Illinois, etc.
Los franceses también hicieron de las suyas.
Navegantes y exploradores como Vitus Behring, Magallanes, William Baffin,
Samuel Champlain, Simon Fraser, Henry Hudson, Alexander Mackensie, George Vancouver y muchísimos otros deJ·aron sus nombres en estrechos mares
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canales, rí.os, lagos, islas y todo tipo de accidentes geográficos.
Después de la independencia un afán patriótico por recordar a los héroes
se hizo patente en todas las naciones americanas y los nombres de ellos se
multiplicaron en las divisiones pol1ticas de los países surgidos de la emancipación. Casi no hay Estado de la República Mexicana donde no encontremos
lOs nombres de Aba.solo, Aldama, Allende, Galeana, Guerrero, Hidalgo, Juárez y Morelos. En Estados Unidos abundan los de Adams, Jefferson, LincoJn y
Washington . .Bolívar dejó el suyo a una nación.
La expansión de Estados Unidos hacia el oeste desató una fiebre coloni1:adora jamás vista. De la noche a la mañana surgían poblaciones que reclamaban un nombre y pioneros desconocidos, mujeres abnegadas, frases triviales,
sucesos escandalosos o individuos pintorescos los proporcionaron. Arizona,
uevo México y California están llenos de ellos.

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�La inventiva se ha visto en apuros para denominar las contadas poblaciones
de habla hispana surgidas a fines del siglo XJX o principios del XX. Con
fines de halago interesado se adoptan los de gobernantes regionales o nacionales en turno o se producen nombres compuestos como Mexicali o Caléxirn.
El acto más irreverente ocurrió poco después de 1930 cuando el dictador
dominicano Rafael Leonidas Trujillo cambió el nombre de la ciudad primada
de Santo Domingo, fundada por el Adelantado don Bartolomé Colón, por el
suyo, pretextando que el pueblo agradecido así lo demandaba por haberla reconstruido a raíz de un ciclón que la devastó. Al ser asesinado el tirano la
ciudad recobró su histórica denominación.

Nor.rnRES DE VARIADO ORIGEN o SIGNIFICADO

En algunos casos no existe constancia veraz del origen de algunos nombres
y conjeturas sin fundamento alguno se repiten hasta alcanzar patente de legi-

timidad. Igual sucede con no pocas denominaciones indígenas de las que se
han dado hasta díez traducciones distintas. Empecemos por:
California. La versión más socorrida achaca a Hernán Cortés el hecho de
que al pisar en mayo de 1535 las ardientes costas de la península las llamó
Callida Fornax, es decir: "horno caliente". Esta versión la hizo suya el historiador Clavijero sin explicar las fuentes en que se basó para ello. El conquistador había estado con anterioridad en regiones tan calurosas como California
y es extraño que con la facultad que le atribuye Clavijero para imponer nombres certeros, no haya llamado así a las tierras del Istmo de Tehuantepec.
El jesuita José Campoy afirma gue California se compone de las voces cala
y fórnix: ensenada pequefia y bóveda, respectivame.nte, aludiendo a una roca
en forma &lt;le bóveda que se localiza en 1a costa occidental de la pequeña ensenada del cabo San Lucas.

El nombre de California, aplicado a la península, apareció por vez primera
hacia 1556 en una obra impresa en Europa por Giovani Ramusio, reproduciendo eJ diario de viaje de Francisco Preciado, de 1539 a 15401 por suelo californiano.

El historiador norteamericano Edward H. Hale llegó en 1862 a la conclusión de que el nombre de California, una isla fantástica poblada de amazonas negras, había sido tomado de la obra de caballería Las Sergas de Esplandián escrito por Garci Ordóñez de Montalvo en 1508.
Estando en Colima el conquistador don Hernando, oyó hablar de una isla
situada muy al norte, rica en perlas y oro, habitada únicamente por mujeres.

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No es dificil pensar que la crédula imaginación de los españoles, lectores asíduos de los libros de caballería, haya visto una segunda California y decidió
perpetuar tal nombre.
C oahuila. Según don Manuel Payno significa: "tierra hennosa, tierra feliz".
Esteban Portillo lo traduce como: "culebra o víbora que vuela", refiriéndose
a la especie conocida vulgarmente como alicante. Se hace también provenir
de Jas voces Coahuilaua: "lugar donde se arrastran las culebras'' y Quahuitlehua: "reverdecimiento de los árboles o donde abundan los árboles".
Chihuahua. Al principio de este trabajo mencionamos la acepci6n que del
nombre nos da Félix Ramos y Duarte. Otras son: "lugar de fábricas", refiriéndose a las haciendas de beneficio de metal establecidas en las márgenes
del río Chuvíscar en el primer tercio del siglo XVIII. La ciudad se fundó con
el nombre de San Felipe de Chihuahua el 15 de agosto de 1705, según unos,
o el 12 de octubre de 1709, según otros. Si ]as haciendas de beneficio fueron
postetiores a estas fechas, el signjficado que pretende dársele al nombre se desvanece por sí solo. El autor de 1a traducción dice que la voz no es tarahumara
pero no especifica de qué otra lengua pudo ser.
La unión de los ríos Chuvíscar y Sacramento en las cercanías de la ciudad
originó este otro significado: "junto a dos aguas"; de cru: "lugar" y hua:
"agua", que por repetición expresa: "dos aguas".
Se menciona además que el nombre pudo formarse invirtiendo las sílabas
de Guaguachí o Guaguachiqui que corre panden a un pueblo del municipio
Urique y que quiere decir: "lugar de la piedra agujerada", refiriéndose a una
curiosa formación pétrea del Cerro del Coronel. En el municipio de Urique
encontré únicamente el nombre de Guahuachic y no es pueblo, sino rancho.
La última acepción es: "costalera o saquería"; de chihuahuira o chihuahuara,
voz gue corresponde a una bolsa de cuero donde guardan los indios el pino]~
y otras cosas que consumen en sus viajes.
Guatemala. El nombre Guatimala se dio a conocer por vez primera, hacia

1527, en un documento geográfico: el Mapa Oficial Español que se atribuye
a don Fernando Colón, hijo del Gran Ahnirante. El nombre ha variado muchísimo hasta quedar en lo que es hoy y algunas de sus variedades y sigrúficados
son: Coctemalán: "palo de leche". Quatemali: "palo podrido". Guhate-zmalhá: "cerro de agua" (probablemente se refiere a Antigua). Guahitemala: "Ju.
gar arbolado". Quahitemallá11: "paraje cubierto de árboles". Guahutimal:
"fuente de donde se extrae betún amarillo". Tecpán Quauhtemallán: "palacio del árbol podrido" y Coatl-montl-lán; ''lugar del ave serpentívora". Dejé
e.xprofeso para lo último la hipótesis más que fantástica y sin pruebas de que
proviene de la voz egipcia Gua-tem-ra: "senda del sol poniente".
Saltillo. Ciudad cabecera del municipio de su nombre y capital del Estado de

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�Coahuila. Se afirma sin mayor base que procede de una voz chichimeca equivalente a: "tierra alta de muchas aguas". Como no se dan las raíces no se
puede aceptar esta versión.
Cuéntase que uno de los fundadores de la ciudad al arribar al sitio en
que hoy se levanta, exclamó viendo un manantia_l y escuchando cierto estruendo: "parece que se nos ofrece al paso un salto mlly profundo". Al comprobar la magnitud de la cascada, que no era con mucho lo que se pensaba,
modificó su opinión con estos términos: "se nos ha vuelto el salto, sallillo".
Otra conseja dice que a] preguntar los impacientes que se disponían a
colonizar esta tierra, si estaba muy lejos, los conocedores de ella, en son de
burla, les infonnaban: "no hay más que un sa1tillo".
La tercera versión que, como las anteriores, obedece a pw·a y simple fantasía, menciona entre los primeros pobladores a un sujeto habilidoso, especie
de pícaro, notable por Ja gracia e ingenio de que hacía alarde, a quien apodaban el "Saltillo".
Realmente lo que motivó el nombre del paraje fue una pequeña caída de
agua.

S011ora. El nombre pudiera dedvarse de la voz ópata sonotl: "hoja de maíz",
material usado por los indígenas de la región para techar sus cabañas. Hay
quien lo hace derivar de las voces zona áurea, atendiendo a las riquezas auríferas del territorio.
Alvar Núñez Cabeza de Vaca y sus compañeros de travesía, en su peregrinar
de la Florida a Sinaloa, se establecieron por breve tiempo en un sitio ubicado
a 4 kilómetros al norte del actual pueblo de Huépac donde la tradición dice
que erigieron una rústica capillita para venerar una imagen de Nuestra Señora
de la$ Angustias que dibujaron toscamente sobre una piel de cíbolo. Los
indígenas ópatas que acudían a curiosear nunca acertaron a pronunciar en
español "nuestra señora", diciendo en cambio "la senora" y por último "la
sonora". Valle de la Señora fue la denominación que impuso Cabeza de Vaca
a este lugar. En un principio se llamó La Sonora a la región comprendida entre
Ures y Arizpe. Más tarde se extendió el nombre a una zona más amplia ya sin
el ''la".
Tegucigalpa, Honduras. El significado más popular que se le atribuye es
el de "cerro de plata", que obedeció sin duda a la topografía del terreno y a
la calidad argentífera de la tierra que hizo posible su explotación en el siglo
XVI hasta agotarse.
Membreño da como nombre correcto Teguycegalpa, que hace provenir del
náhuatl y traduce como: "en las casas de las piedras puntiagudas", -aludiendo
al pedregal que abunda en el cerro de Zapusuca en cuya base se asienta la
población. Lardé y Larín ofrece otra equivalencia: ''la ciudad de las amatis-

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tas" aduciendo que tequci o tewci es el nombre míhuatl de la amatista y

galpa corresponde a: ''pueblo o poblado".
El Dr. Peñafiel lo da como: "en los palacios reales". Scbuller: "en el Jugar
donde está la casa de la amora". Aguilar Paz: ''en la casa de los nobles o
de los señores" y Barrera Vázquez: "en las casas de las piedras amarillas''.

NOMBRES ORIGINADOS POR HECHOS FORTUITOS

Muchas veces curiosos sucedidos con sabor a leyenda determinaron el nombre de una población. Tomemos como ejemplo los siguientes casos:

Rosario. C'..iudad, cabecera del municipio de su nombre, Estado de Sinaloa. El
caporal León Rojas al servicio de un rico hacendado español que vivía en Agua
Verde, salió una tarde a caballo en busca de una res extraviada. Desde lo
alto de la Joma de Santiago divisó el animal Y. al descender al galope sintió
que e1 rosario que llevaba al cuello se le caía. Desmontó para buscarlo, pero la
oscuridad de la noche que se echaba encima no se lo permitió. Decidió entonces
pernoctar en el sitio para reanudar la búsqueda al siguiente día y encendió
una fogata a cuya vera tendió su lecho. Al amanecer (4 de agosto de 1655)
descubrió bajo la hoguera una plancha de plata que el fuego había fundido.
Más tarde se dio un tajo a la loma hasta donde la veta se clavaba en tierra.
Por ello la mina fue llamada del Tajo y al Real se Je denominó del Rosario.
Wetaskiwin. Ciudad de la provincia Alberta, Canadá. El nombre proviene de
una voz cree que signi!ir,a: "colina de paz" aludiendo al tratado de convivencia pacifica que negociaron en este sitio las tribus indias de los Crees y
los Pies Negros.
Payo Obispo. ombre que llevó en un principio la actual ciudad de Chetumal, capital del territorio de Quintana Roo. De acuerdo con una leyenda
que trasmite el mayista Santiago Pacheco Cruz, un obispo protestante que
resiclia en Belice visitaba este lugar frecuentemente con miras a lograr la conversión de los indígenas, que no sólo se mostraron refractarios a la labor evangelizadora sino que lo hicieron objeto de toda clase de burlas, llegando al
extremo de "torearlo". Pay, en maya1 significa: "torear o lidiar". De allí Payo
Obispo.
Modesto. Población del Estado de California, EE.UU. Es una de tantas
localidades surgidas durante la fiebre de colonización. Al contrario de lo que
usua1mente acostumbraban los españoles, el primer paso de la comunidad era
apoderarse del mejor terreno y edificar sus viviendas dejando al último la
tarea de dar nombre al lugar. Por lo que respecta a Modesto, los habitantes
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fueron convocados cierto día para opinar sobre la denominación que convenía adoptar. Se acordó que cada uno de los presentes sugiriera una, que
escrita en una boleta se depositaría dentro de un sombrero. Las opiniones fueron leídas y ninguna obtuvo aprobación. Como la cosa se prolongaba sín llegarse a un acuerdo, alguien sugirió obviar tiempo dándole al pueblo el nombre
del más prominente de los vecinos. El agraciado, como es de rigor hipócrita
en estos casos, se deshizo en cumplidos diciendo que "era mucho el honor
que se Je hacía", que ''.no creía merecer tanto", etc. Un mexicano presente
exclamó: "el señor es muy modesto". El calificativo de modesto sonó gratamente en el oído de todos como para convertirlo en nombre geográfico y
a.sí se quedó.

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Sobre la margen derecha del Tacuarembó Grande, departamento Rivera,
Uruguay, existe una elevación conocida como Cerro de los Ministros. En 1892dos ministros efectuaron una visita al lugar en el ferrocarril que apenas se
construía. Uno de ellos preguntó al jefe politice del departamento e1 nombre
de la elevación y éste respondió: ''Hasta ahora ninguno, s~ñor ministro, pero
en lo sucesivo le llamaremos Cerro de los Ministros".
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PIRATAS QUE DEj ARON HUELLA TOPONÍMICA

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Los piratas fueron un mal endémico de los primeros siglos de la colonización europea. El mar de las Antillas se convirtió en madriguera naval de escuadras bucaneras de todas nacionalidades siempre al acecho de galeones españ.olcs. Veracruz, Panamá y Maracaibo, en tierra firme, resintieron más de
una vez el ataque feroz de los corsarios que incluso extendieron sus correrías
por el Pacífico subiendo hasta Acapulco y las costas de Baja California. Los
nombres de Henry Margan, Thomas Cavendish, Lorencillo, Pedro el Olonés,
sir Francis Drake, Barbanegra, Jean Lafitte, etc., quedaron registrados en
la historia y en la literarura novelesca, pero fueron piratas de tercera categoría los que lograron imponer sus nombres al teatro de sus hazañas.
El territorio de Belice recuerda a un corsario inglés de apellido Wallis,
Wallace o Wallice, que acostumbraba refugiarse en la dc;sembocadura de los
rios regionales. El nombre, muy adulterado, sirvió para denominar a lo que
más tarde se constituyó en posesión de la Corona Británica.
Por las costas de la actual Nicaragua merodeó el pirata holandés Bleeveldt,
apellido que, por ignorancia del idioma, se escribió incorrectamente Blewfields, para terminar en Bluefields que es el que lleva hoy la ciudad capital
del departamento Zélaya.

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En las cercanías de la ciudad de La Paz, capjtal del territorio de Baja California, existe un balneario llamado Coromuel, cuyo nombre es corrupción
del fnglés Cromwell, un pirata que se dice vivió en el siglo XVIII y que entraba a la bahía aprovechando el viento de las tardes de verano. No se recuerda históricamente ningún bucanero así llamado que asolara por esa época el lugar.
El nombre de la bahía de Pichilingue, también cercana a La Paz, corresponde al mote con que fueron conocidos en la Nueva España los piratas holandeses que al mando de Boris van Spilbergen tocaron en 1615 Acapulco, el
puerto de Navidad y el cabo Corrlentes, descubriendo de paso las islas Revillag-igedo.

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EXPRESIONES CONVERTIDAS EN NOMBRES GEOGRÁFICOS

Es curioso que simples exclamaciones provocadas por sentimientos de toda
índole hayan motivado la denominación de los lugares que menciollamos en
seguida:
Arequipa. Ciud. capital de la prov. y depto. de su nombre~ Perú. Cuando
las tropas quechuas regresaban de una expedición guerrera en el año 1134, quedaron tan admiradas del paísaje que se extiende al píe del Mlsti, que manifestaron al soberano inca sus deseos de establecerse en el lugar. El monarca
accedió diciendo: "ari q uepai", es decir "bien, quédense", origen del nombre
que se tita.

Boca Grande de los 1Jragos. Lugar de la costa de Venezuela donde ancló
Colón el 12 de agosto de 1497. Dice el padre Las Casas que el gran navegante
expresó refiriéndose a lo peligros del litoral: "que si de allí se escapaban podían hacer cuenta que se escapaban de la boca del Drago" (dragón) y por
ello se quedó el nombre y con razón.
Brazos. Río que nace en el condado Stonewall, Edo. de T exas, EE. UU. y
desemboca en el golfo de México, cerca de Freeport. El nombre primitivo
completo fue Brazos de Dios que le impuso la expedición de Francisco Vázquez
de Coronado a punto de morir de sed de_spués de la penosa travesía del Llano
Estacado. El encuentro de la corriente los hizo gritar de júbilo: "benditos
sean los brazos de Dios", o cosa por el estilo.

Cotija. Población del Edo. de Michoacán fundada a fines del siglo XVI.
Una leyenda relata que uno de los primeros españoles avecindados en una
aldea cercana decía todos los doming-0s a su hija: "ponte tu cota, hjja, y vamos a misa al valle" ( ?).

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�Gracias a Dios. Depto. de Honduras creado el 21 de febrero de 1957. Cristóbal Colón al doblar en 1502 un cabo de 1o que hoy es litoral nicaragüense,
después de una espantosa tormenta exclamó aliviado: "Gracias a Dios 'que
hemos salido de estas honduras". La última palabra denominó al país.
1guata. Ciud. cab. del mpio. de su nombre, Edo de Guerrero. Refiere cierta
leyenda que en tiempos remotos hubo m1a gran inundación que obligó a los
moradores del pueblo a refugiarse en un cerro ubicado al oeste. Los indígenas designados para bajar y ver el nivel de las aguas regre aron informando:
"yogua la, yoguala" que significa : "ya vino el buen tiempo".
Laguna de T étminos. Internación del golfo de México en la costa del Edo.
de Campeche. Asegura Berna! Díaz del Castillo que al llegar a este sitio la
expedición de Juan de Grijalva se creyó que era la desembocadura de un río
llena de lenguas de tierra, las que según expresión del piloto Antón de Ala.minos "partían términos con la tierra".
Nombre de Dios. Pobl cab. del mpio. de su nombre, Edo de Durango. Nació de una misión fundada a fines de 1561 por fray Gerónimo de Mendoza,
fray Diego de la Cadena, fray Pedro de Espinareda y fray Jacinto de San
Francisco. Según otros la fecha debe ser 1556 o 1560. Dice el P. Torquemada que estos religiosos al encontrarse en el sitio destinado para erigir su misión dijeron: "comencemos esta obra en el nombre de Dios", y se le cho taJ
nombre primero a la misión y luego a la villa.
Orosí. Volcán de la cordillera de Guanacasta, Costa Rica. Debe su nombre al cacique Orosí al que visitó Gil González Dávila en el primer cuarto
del siglo XVI, pero existe una leyenda relacionada con un fraile que ascendiendo al volcán sintió que retumbaba y trepidaba por lo que volviéndose a
sus acompañantes les dijo: "aquí debe haber minas de plata". Una voz misteriosa replicó: "plata, no;_ oro, sí", y desde entonces se le llamó de tal manera.

CONTRJBUCIÓN FEMENINA

La mujer llegó a América poco después del arribo de los conquistadores.
Junto a ellos compartió todas las penalidades de la época y echó con firmeza los cimientos del hogar criollo y mestizo. En las guerras de independencia
alentó insurgentes y bordó banderas. En las guerras de intervención extranjera y en el derrocamiento de tiranos ocupó lugares de avanzada. Por desgracia muy pocos nombres de ellas figuran en la geografía, que se reserva
egoístamente el derecho de admisión. Algunos de tales pertenecen a personas
cuyos méritos no justifican esa perpetuidad.

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Alejandrina. Villa de la jurisdicción de Dolores, depto. Soriano, Uruguay.
El nombre corresponde a Alejandrina de la Sierra, esposa del fundador del
lugar, Domingo Ordoñana.
Angelina. Río tributario del Neches en el Edo. de Texas, EE. UU. La denominación recuerda a una muchacha india de la tribu hanai que al ser convertida al cristianismo tomó ese nombre, desempeñando más tarde un papel importante en el desenvolvimiento de la región.
Angelita. Estación de ff. ce. en el km. 124 del ramal a Tepehuanes, Etlo.
de Durango. S~ llama así recordando a la señora Angela Flores, propietaria
de varias fincas de la región.
Doña Cecilia. Nombre anterior de la actual Ciudad Madero, Edo. de
Tamaulipas. Alude a la madre del Gral. don Felipe de la Garza.
Louisa. Condado del Edo. de Iowa, EE.UU. Se le llamó así en honor de
Louisa Massey, heroína pionera de 1837.
Mariscala, Rincón de la. Dilatada zona ubicada entre los ríos Olimar y
Cebollatí depto. Minas, Uruguay. Perteneció al mariscal de campo y primer gobemador político y militar de Montevideo, José Joaquín de Viana,
del cual lo heredó su esposa la Mariscala, célebre en la historia por su carác~
ter "desenvuelto y despreocupado".

DETALLES CURIOSOS

Antequera, nombre pmmbvo de la ciudad de Oaxac.a, es voz latina derivada de Antiquaria o Anti.karria, que Je dieron los romanos a una población española que consideraron muy anti!$Uª·

Duran go y Cela,,a son términos vascos que significan: "más allá del agua"
y "tierra llana", respectivamente.
Guadalajara es voz árabe que proviene de Wad-al-hid-jara: "río que corre entre piedras" o Wad-il-adjara: ''río de las piedras'' como llamaban los
árabes al Henares.
Guadiana, nombre con que se fundó la ciudad de Durango, se deñva también del árabe. Guadi o Uadi: "río" y Ana o Annas, nombre romano de un
río que corre por España y Portugal.
Valladolid, denominación que llevó hasta el 12 de septiembre de 1828 la
actual ciudad de Morelia; procede del latín Vallisoletum al que se le dan
como significados: "valle de olor", "valle de olivos", "valle de lides" y "valle
de Utit'', aludiendo este último a Ulid Abaplaz, caudillo árabe muerto en
San Esteban Gormaz a manos de Ordoño II.

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�Ea algunas zonas de Dw-ango y de 1a frontera norte del país es común
encontrar denominaciones formadas con nombres o apellidos a los que se les
agregan las terminaciones eño o eña. En Durango tenemos: Man¡ueseña,
por el marqués de Valdivieso. Pedriceña, aludiendo a un capitán español
Pedriza, de fines del siglo XVIII, y Velardeña, recordando a otro militar de
igual grado y nacionalidad, de apellido Velarde. En Vallecillo, N. L., existe
un Ayaleño, en Tamaulipas un Tomas.eño y ha:ce poco debe haber desaparecido dentro del vaso de la presa Falcón la población texana del Ramireño.

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Los apodos han inspirado también nombres geográficos. Perote (Ver.) alude a un soldado de la conquista de elevada estatura cuyo nombre, Pedro,
degeneró por ello en el aumentativo que hoy corresponde a una población.
Cajeme (Son.) fue el mote del cacique yaqui José Ma. Leyva.
Existen nombres desconcertantes. En la parte oaxaqueña de la cuenca del
Papaloapan encontré estas joyas: Dicha Tuerta y Chisme. Hallé otros muy
pintorescos: Arroyo Jolote, Cerro CabaJJo y Pescaditos de Enmedio. Suspire no pocas veces al ver en el mapa dos poblaciones, también oaxaqueñas,
que evocaban tierras lejanas o sonaban a poesía : Flor de Batavia y Camelia
Roja. La decepción que experimenté al conocerlas prefiero no relatarla.

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444

PASTOR.

D'iccionario Geográfico, Histórico y Biográfico del Edo. de Du-

445

�COMPOSICIÓN ÉTNICA DE LA POBLACIÓN DE NUEVO LEóN
A LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tetnológico de Monterrey

de estadística del Archivo General de Gobierno de
Nuevo León, un censo recopilado a fines del año de 1820 y principios de 1821.
Este fue levantado en virtud de una circular, de fecha 2 de diciembre de
1820, en la cual el gobernador y comandante general de las Provincias Internas de Oriente, don Joaquín de Arredondo, ordenaba el cumplimiento de
"Jo prevenido en el capítulo 2, artículo 13 del decreto de las Cortes de 23
de junio de 1813".
El censo consiste en una serie de informes presentados por los diversos municipios o jurisdicciones, como se les llamaba entonces. Estos informes contienen datos que serán comunes en censos levantados posteriormente: número
de habitantes desglosados por edades y estados; actividades a que estaban
dedicados e información económica sobre comercio, artesanías, agricultura,
ganadería y minería. Sin embargo, el censo de 1820-1821 contiene una información que faltará en los que se levantarán después de la Independencia y
es esto lo que especialmente lo hace interesante. Esta información consiste en
que los habitantes vienen desglosados en castas, hecho que permite conocer
la composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la
Independencia.
Desgraciadamente, de las veinte jurisdicciones en que entonces estaba dividida la provincia de Nuevo León, sólo se encuentran en el Archivo los informes de quince, y en el de una de ellas, Cadereyta, no se encuentra la población desglosada en castas. Sin embargo, las catorce jurisdicciones restantes, con un total de 38,909 habitantes, contaban casi con el 53% de la·
población total, que aparentemente tenía Nuevo León en esa época. Además,
aunque el informe de Mont.eITey no se encuentra en el Archivo, existe un
cómputo de matrimonios, bautiws y entierros de esta jurisdicción en el año
EXISTE EN LA SECCIÓN

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de 1820 dividido por castas. Es de suponerse que el número de nacimientos,
casamientos y muertes era proporcional al número total de habitantes de
cada casta, por lo tanto es posible conocer muy aproximadamente la composición racial de la población de Monterrey. Si se considera que esta jurisdicción, con 11,044 habitantes, tenía entonces casi el 15 % del total de la po•
blación de Nuevo León, es posible tener idea de la composición étnica de
casi un 68% de la población de la provincia.
La mayorla de los informes existentes dividen la población en cinco castas:
europeos españoles (peninsulares) ; españoles (criollos)· indios, castas y mestizos; de origen africano y extranjeros. Las jurisdicciones cuyos informes se
conservan no consignan ningún extranjero y la primera categoría puede eliminarse, pues los peninsulares enumerados son muy pocos, la mayoría de ellos
varones de más de cincuenta años.
Tomando en cuenta solamente las otras tres divisiones se pueden obtener
algunas conclusiones interesantes. El pueblo de San Miguel de Aguayo, ahora
Bustamante, poblado desde el año de 1686 por indios tlaxcaltecas, seguía
siendo a la consumación de la Independencia, la jurisdicción más indígena
de la provincia, pues consignaba un 94% de indios, castas y mestizos. Otras
poblaciones con más de 50% de este grupo eran: General Terán 69%, Montemorelos 68%, Villa de García 59% y China 58%.
En cambio Cerralvo, con un 95% de la población clasificada como españoles, resultaba la población más criolla de la entidad. Otras jurisdicciones
en donde predominaban los criollos eran: Marln 79%, Santa Catarina 69o/o,
Vallecillo 64%, Villaldama 61 %, Salinas Victoria 60%, Villa de Santiago
59% y Lampazos 51%.
Resulta interesante que Sabinas Hidalgo sea la única jurisdicción que consigna una población numerosa de origen africano, pues 63o/o de los habitantes aparecen en el censo clasificados en este grupo. Sin embargo, es posible
que en otras poblaciones se hayan incluido bajo esta dominación solamente
a los negros y no a las castas de sangre negra. De Villaldama, por ejemplo
eJciste el informe de los nacidos el año de 1820, y éstos están divididos en
cuatro castas: españoles 40, mestizos 25, indios 19 y mulatos 19. Si el número de nacidos es proporcional al número de habitantes de cada casta, los
mulatos deben haber sido como un 18% del total.
También existe el informe de nacimient-os en Bustamante el año de 1820
y éste está dividido en cinco castas, 1·esuJtando curioso qu~ los tlaxcaltecas
fueran clasificados separadamente de los otros indios. Este cómputo consigna
los siguientes nacimientos: tla."{caltecas 56, mestizos 15, indios 8, mulatos 1
y españoles l.
Respecto a Monterrey, se indicó anteriormente que ba desaparecido el cen-

448

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�so correspondiente a estas fechas, pero existe el informe de matrimonios, bautizos y entierros para el año de 1820, y éste viene dividido en cuatro grupos
raciales; españoles, indios, mestizos y castas. Suponiendo que los bautizos
sean proporcionales al número de habitantes de cada uno de los distintos grupos, éstos indicarían una población de 59% de españoles, 25o/o de indios,
15% de mestizos y 1% de castas. Es indudable que los clasificados como españoles, al igua1 que en las demás jurisdicciones, no se refiere a peninsulares,
sino a criollos.
En resumen se puede llegar a la conclusión de que para la época de la Independencia la población de Nuevo León era .muy mestizada, pues es probable,
como sucedía en otras partes, que aún muchos de los clasificados como españoles fueran mestizos. Los datos con que se cuenta no indican un patrón uniforme en la distribución de las distintas castas, porque predomina la población criolla en Villaldama y Vallecillo en el norte de la provincia, en Monterrey, Marín, Santa Catarina y Villa de Santiago en la parte central y Cerralvo en la oriental. Los indios y mestizos se encontraban en mayor abundancia en Villa de García en el orcidente de la entidad y en China, General
Terán y Montemorelos en el extremo oriental. De5¡,o-raciadamentc no existen
los censos de ninguna de las jurisdicciones situadas al sur de Montemorelos,
que pudieran proporcionar alguna información respecto a la distribución racial en la importante zona del sur de la provincia.
Una revisión de los archivos parroquiales correspondientes a la colonia, en
que se consignaban la casta de los nacidos, casados y difuntos, podrá proporcionar una mayor información sobre la composición étnica de la población
de Nuevo León en los tiempos anteriores a la Independencia.

LA ACTUACió DE LAS DIPUTACIONES DE COAHUILA,
NUEVO LEó
Y TAMAULIPAS EN EL CONGRESO
CONSTITUYENTE DE QUERÉTARO DE 1916- 1917
DR.

E.

VÍCTOR NlEMEYER

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LAs oos FECHAS MÁS IMPORTANTES del movimiento Constitucionalista de la
Revolución son el día 26 de marzo de 1913, cuando rm puñado de mexicanos
determinados a no aceptar la usurpación de Victoriano Huerta firmaron el
Plan de Guadalupe; y el día 5 de febrero de 1917 en que la Constitución de
1917 fue promulgada oficialmente por don Venustiano Carranza. Este último hecho fue el resultado lógico de lo primero. La elimmación de Huerta
y la derrota de Francisco VilJa, cuya defección amenazó con destruir la causa
Constitucionalista, 1·esultó en la reinstalación del gobierno constitucional bajo
una nueva carta magna encarnando los logros socio-económicos y políticos
de la Revolución. Mucho se ha dicho y escrito sobre los valientes generales y
las ensangrentadas batallas de este período de cataclismo y sufrimiento, pero
esos hechos fueron 1·ealmente de menor relevancia. El evento de mayor importancia en la historia de la Revolución fue el Congreso Constituyente de 19161917.1 Como dijera Luis Espinosa, Diputado del 4o. Distrito Electoral de
Oaxaca el 16 de diciembre de 1916 durante los memorables debates sobre el
Artículo 3: " ... la revolución en estos instantes solemnes es este Congreso
Constituyente. La guerra arrnada no fue. no ha sído más que un medio para
llegar a la realización de este Congreso Constituyente". 2
La Constitución que resultó del Congreso Constituyente representó eJ triunfo legal de la Revolución a todas las reformas que han conducido a México
1

~

Peacc by Revolutíon (New York. 1933), p. 166.
Diario de los Debates del Congreso Constituyente, 1916-1917 (México, 1960), I,

FRANK TANNENllAUU,

p. 770.

451

450

�al Siglo XX, transformando así la vida de su gente, las cuales se basaron en
la Constitución de 1917. Sin embargo, estas reformas, algunas radicales en
sí mismas, y la controversia sobre su implantación, han eclipsado a aquellos
ho~res que las formularon, los mismos delegados al Congreso Constituyente.
Es nnportante recordar que la Constitución de 1917 fue el producto de los
constituyentes que poseían ideas reformadoras, ya que los artículos 3, 27, 115, ·
123 y 130 fueron redactados por los constituyentes. Estos no provinieron de
Don Venustiano Carranza cuyos puntos de vista eran básicamente moderados.
Tarnpoc~ provinie_i-on de los consejeros que lo rodeaban y vuelvo a repetir,
que las 1deas detras de estas reformas surgieron de los constituyentes mismos.
Por lo tanto, es necesario determinar qué papel jugaron en el Congreso Constituyente los delegados de estos nobles estados de Coahuila, uevo León y
Tamaulipas, y cuáles eran las ideas que e&gt;q)resaron. Sobre todo, en qué forma contribuyeron durante los debates oficiales y extraoficiales en la redacción
de los artículos más importantes de Ja Constitución de 1917. La lista de miembros de las &lt;lieutaciones de los Estados del oreste que asistieron al Congreso
Constituyente de Querétaro es:

CoAHUILA

Número

Distrito

Diputado Constituyente

Sal tillo

2
3
4
5

Parras
Torreón
Monclova
Piedras Negras

Manuel Aguirre Berlanga
José Rodríguez Gonzá.lez (suplente)
Ernesto Meade Fierro
José María Rodríguez
Jorge Von Versen
Manuel Cepeda Medrano

TAMAULlPAS

Número

1

2
3
4

Monterrey

2

Cadereyta

3

Linares

Lorenzo Sepúlveda (suplente)
Luis Ilizal.iturri

4

Salinas Victoria

Ramón Gámez

5

Galeana

Reynaldo Garza

6

Monterrey

Agustfo Garza González

Pedro A. Chapa
Zeferino Fajardo
Emiliano P. Nafarrete
Fortunato de Leija

Durante las sesiones preliminares de noviembre 21 al 30 de 1916, relacionadas con las credenciales de los presuntos diputados, tres delegados del Noreste desempeñaron papeles importantes: Manuel Ama ya ( lo., Nuevo León),
Lic. Manuel Aguirre Berlanga (lo., Coahuila) y el Dr. José María Roclríguez (3o., Coalmila). Manuel Amaya, un empedernido fumador de cigarros
de hoja de maíz oriundo de Candela, Coahuila, y quien se con irtió en un
próspero comerciante después de su llegada a Monterrey, fue electo Presidente de la Mesa Directiva el día 21 del mes y siete días más tarde se desencadenó una amarga diatriba con relación a sus propias credenciales durante la
cual fue atacado como "Garzagalanista" por no ser revolucionario, sino uno
que había tao sólo vivido de la revolución. Contestando a su acusador, Coronel Juan Aguirre Escobar, miembro de ]a diputación zacatecana pero también oriundo de Coahuila, se ganó la simpatía de todos con las siguientes
palabras:

.. . no nos venga usted con cosas me¡as, agua pasada 110 mueve molino .. (1isas). Preguntan ustedes cuál ha sido mi labor revolucionaria
desde 1913 a la fecha y verán si soy o no revolucionario; en Chihuahua,
señores, cuando la batalla de Tierra Blanca, cuando faltaban elementos
para la lucha, compré trescientos mil cartuchos hipotecando mis fincas
por veinticinco mil dólares. ( Aplausos).3

Manuel Amaya
icéforo Zambrano

Plutarco Gomález (suplente)

Matamoros
Ciudad Victoria
Tula
Tampico

Diputado Constituyente

De los dieciocho diputados propietarios y suplentes que asistieron al Congreso, se sabe que cuatro eran abogados, tres eran médicos, cuatro eran militares ( 2 generales y 2 coroneles) , do eran comerciantes, dos eran profesores,
dos eran periodistas, y uno era empleado federal.

NUEVO LEÓN

1

Distrito

]bid. I, p. 249. Un garza.i;alanista fue partidario del Coml. José María Garza
Galán, gobernador y hombre fuerte de Coahuila entre 1885 y 1893. Cuando sus violaciones de las garantías individuales de la Constitución y la dureza de los jefes pollticos bajo su mando habían provocado una fuerte y abierta oposición en 1893, fue
destituido de su cargo por el representante del Gral. Díaz en el noreste, el Gral. Bernardo Reyes, Gobernador Constitucional de Nuevo León.
3

452
453

�B

Sin embargo, Manuel Amaya no fue considerado por los demás diputados
para el difícil cargo de Presidente del Congreso. Su determinación de aplicar
1a regla de que no se permitiera fumar no le ganó muchos amigos entre los
fumadores que, durante las sesiones prelimmares, terúan que entregarse al
hábito a hurtadillas. Según las palabras de un diputado, Don Manuel, como
buen ranchero, siguió la regla de "aquí se hace lo que yo mando y nada más".
Y como si fueran estudiantes de primaria, les deda "cállese" o "siéntese" al
dirigirse a los diputados oradores, lo cual, como es natural, les irritaba:.¡ En
realidad, Don ~anuel carecía de las cualidades necesarias para desempeñar
un puesto tan importante, en el cual se requería habilidad y conocimiento de
los procedimientos parlamentarios.
Si~ embargo, alguien que fue seriamente considerado para el puesto de
Presidente Permanente del Congreso era Manuel Aguirre Berlanga, nacido
el 28 d_e enero ~e 1887 ~n San Antonio de las Alazanas, Municipio de Arteaga,
CoahUJla. Curso sus primeros estudios en escuelas de Saltillo y en el Ateneo
Fuente _de la misma ciudad y posteriormente pasó a an Luis Potosí para
prosegwr la carrera de abogacía en el Instituto Potosino, donde se tituló.
Como Sub-Secretario de Gobernación, Aguirre Berlanga, un confidente de
Don Vcnustiano, tomó la palabra en varias ocasiones durante las deliberaciones de credenciales para verificar el cumplinüento del reglamento del Congres_o. A él fue a quien el Primer Jefe envió su famoso telegrama del 20 de
~oVJembr~ a nombre de los renovadores de la XXVI Legislatura que habían
s~do elegidos al Congreso Constituyente, pero la posesión de cuyas credenc1ales fue atacada por otros presuntos diputados que pusieron en tela de duda
su lealtad a la causa Constitucionalista. Un poco antes de la elección de la
~!,esa Directiva permanente, el día 30 de noviembre, Aguirre Berlanga anunc10 haber obsen,1~do que él estaba siendo prnpuesto por varias planillas para
el cargo de Presidente, pero que le era imposible aceptar dicho cargo en el
caso de re.sultar electo, porque Jesús Acuña acababa de renunciar como Secretario de Gobernación y Don Venustiano lo había nombrado para substituir
a Acuña en el puesto. Aun así recibió 68 votos para la presidencia, la cual
ganó el Lic. Luis Manuel Rojas ( lo., Jalisco) con 86 votos. Aguirre Berlanga,
a pesar de que no asistió a las sesiones del Congreso, y en su lugar lo hacía el
Prof. José Rodríguez González, su suplente, regresó el 31 de enero de 1917
a firmar la Constitución. Esto dio Jugar a una disputa con Rodríguez González sobre quién debería por derecho firmar y al no lograr llegar a un
acuerdo, los dos firmaron. 5
• Dpm BóRQtIEZ (seudónimo de Juan de Dios Bojórquez), Crónica del Constituye11te (México, 1938), p. 119.
• Entrevista con el Prof. José Rodríguez Goll7.ález, SaltilJo, l de febrero de 1966.

454

Otro Coahuilense que participó notahlemente en las sesiones preliminares
fue el Dr. José María Rodríguez. Como Secretario de la 2a. Comisión Revisora de Credenciales, cuya responsabilidad era dar validez a las credenciales
de 15 miembros de 1a Primera Comisión Revisora; él consideró necesario
hablar en defensa de las decisiones de la Comisión de la que en numerosas
ocasiones fue miembro. Otros diputados de los estados del noreste que hicieron uso de la palabra durante las sesiohes preliminares fueron el Coml.
Pedro A. Chapa (lo., Tamaulipas). Jorge Von Versen (4o., Coahuila), Manuel Cepeda Medrano {5o., Coahuila), Ernesto Meade Fierro (2o., CoahuiJa), Lic. Luis Ilizaliturri (3o., Nuevo León) y por supuesto Manuel Amaya. Hablaron ya sea con relación a Ja interpretación de \llJ cierto párrafo del
reglamento de debates o en favor o en contra de dar asiento a varios presuntos diputados. A pesar de que Meade Fierro atacó al Dr. Ignacio Roe!,
presunto diputado del Territorio de Baja California. llamándolo "porfirista"
y "enemigo formidable de la revolución ccnstitucionalista'' salió entonces en
su defensa Luis Ilizaliturri, quien pensaba que los habitantes de ese distrito
no debían de ser negados del privilegio de representación ante el Congreso
Constituyente. Finalmente, Roe) fue aceptado, pero después de considerable
discusión. Debe hacerse notar que Amaya, Cepeda, Medrano y Meade Fierro
fueron acometidos durante los debates por haber sido elegidos al Congreso
como consecuencia de su amistad con Don Veuustiano. Sin embargo esto
era también cierto de muchos otros delegados. Los norteños se sentían especialmente orgullosos de su amistad con Carranza, como lo admitió Cepeda
Medrano la tarde del 19 de noviembre diciendo: "uno de los grandes defectos
que he tenido en mi carrera política ha sido ser completamente Carrancista.
Lo he gritado a los cuatro vientos y lo he dicho siempre ... " 6 En realidad
un diputado que estaba en posibilidades de conocer la verdad, clasificó a
Nicéforo Zambra.no (2o., Nuevo León), Lorenzo Sepúlveda (suplente de
Zambrano que asistía a las sesiones en su ausencia), Manuel Amaya y el
Dr. José María Rodríguez como "incondicionales y devotos de Don Venustiano" .7
Hacia el fin de la tarde del 30 de noviembre, el Congreso eligió la mesa
directiva para su período único de sesiones que daría principio al día siguiente y terminaría el 31 de enero de 1917, de acuerdo con el Decreto
No. 9 del Primer Jefe fechado el 14 de septiembre de 1916. Como se dijo
anteriormente, el Lic. Manuel Aguirre Berlanga figuró prominentemente
como candidato a la presidencia, pero su nombramiento como Secretario de
Gobernación a fines de noviembre lo forzó a. retirar su nombre de la candi• Diario de los Debatl!s, I, p. 274.
7 B6RQUEZ, Crónica del {:onstituyente, p. 176.

455

�datura. El único otro miembro de una diputaci6n de un estado del noreste
que fue elegido a un puesto en la directiva permanente fue Ernesto Meade
Fierro. Por 80 votos contra 70 de su contrincante, Enrique Recio (2o., Yucatán), Meade Fierro ganó Ja elección para Segundo Secretario. Nativo de
San Pedro de las Colonias, él representaba a Parras en el Congreso Constituyente. Contaba entonces 29 años de edad y siendo periodista de profesión,
había ingresado a la Revolución en 1910. Sirvió como secretario a los generales de la División del Noreste en su junta con los generales Villistas en
Torreón en julio de 1914, en la cual sin éxito se trató de allanar las diferencias entre VilJa y Carranza. Meade Fierro estaba fomemente dedicado a la
causa de la libertad. En la última quincena de enero escribió en el álbum de
su compañero del Congreso Constituyente, Dr. José Pilar Ruiz ( lo., Michoa~
cán), que "sólo el amor a la libertad dignifica el alma de los pueblos".8 En
el álbum del Lic. David Pastrana Jairnes (5o., Puebla) también escribió: "Los
hombres del presente siglo sólo deben tener una religión) la patria• y dentro
de esa religión venerar a un solo Dios: 1a libertad".ª

In taJado el Congreso el lo. de diciembre y habiendo escuchado el discurso
del Primer Jefe en la apertura de las sesiones, e-l Congreso inició sus labores.
Había mucho que hacer en el período de dos meses, el cual contrastaba notablemente con los once meses de sesiones de los Congresos Constituyentes
en los que se redacta-ron las Constituciones de 1824 y 1857. Don Venustiano
abrigó la esperanza de que los diputados al Congreso Constituyente de 19161917 aceptaran su proyecto de reformas a la Constitución de 185 7 con pequeñas modificaciones, pero menospreció la determinación de los diputados
con ideas reformadoras de escribir una constitución más de acuerdo con el
entendimiento de los problemas de México y la forma de resolverlos. El proyecto de Carranza fue profttndamente atendido y un nuevo concepto fue inh·oducido a la ley constitucional mexicana: los derechos de la sociedad en
conjunto tienen prioridad sobre los derechos del individuo. Ahora veremos
cómo los diputados constituyentes de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas
contribuyeron a formular la nueva Constitución.
Los debates de mayor significado se suscitaron durante las primeras sesiones sobre la formación del Artículo 3 relacionado con el papel de la iglesia
en la educación. Mientras que el proyecto de Don Venustiano estipulaba que
habría plena libertad de enseñanza, y laica la que se impartiera en los esta~ Ernesto Meade Fierro en Album del Congreso Cónstituyente de 1917, QuerétaroJPR (Album del Dr. José Pilar Ruiz, Agrarismo 57, Morelia, Micb. ).
• Ernesto Meade Fierro en Constituyentes-1917 (Album del Lic. David Pastrana Jaimes. Propiedad de la Srita. Emma Villaseñor, Palenque 372, Col. Narvarte, México
12, D. F.).

456

blecimientos oficiales de educación, y gratuita la enseñanza primaria, superiory elemental que se impartiría en los mismos establecimientos; la primera Comisión de C-0nstitución bajo la jefatura del dinámico Gral. Francisco J. Múgica ( 150., Michoacán) y compuesta de cinco izquierdistas. produjo un dictamen en el cual se piilió el rechazo del artículo 3 de Carranza y en su
lugar uno mucho más railical que exigía libertad de enseñanza pero laica,
en establecimientos oficiales, así como en establecimientos particulares que impartían educación primaria, elemental y superior. Además, prohibía a corporaciones religiosas, ministros del culto o personas pertenecientes a algunas
a ociaciones semejantes que establecieran o dirigieran escuelas de instrucción
primaria ni impartieran enseñanza personalmente en ningún colegio. Finalmente, pidió que la enseñanza primaria fuera obligatoria para todos los mexicanos. Los debates sobre este dictamen con duración de tres días, fueron los
más acalorados del Congreso, eargados de amargura, ataques personales y
contra-ataques cuando los defensores del Artículo 3 de Don Venustiano trataron de derrotar la radical propuesta de la Primera Comisión de Constitución. Dos carrartcistas leales que participaron en estos debates fueron el Gral.
Emiliano Nafarrete (3o., Tamaulipas) y el Cornl. Pedro A. Chapa (lo.,
Tamaulipas).
Sin lugar a duda uno de los oradores más pintorescos del Congreso lo fue
el Gral. afarrcte, nativo de Sillaloa pero diputado del distrito electoral de
Tula, uno de los más siseados también, quien, según las palabras de un constituyente, frecuentemente ''hablaba sin ton ni son". 10 Era hombre sencillo
pero bueno cuyos conocimientos de política eran tan rudimentarios que ciertamente aprendió más escuchando los debates que lo que logró aportar al
Congreso. Aunque en contra del reporte de la Comisión, no se podía expresar
con coherencia. Por otra parte, Pedro Chapa de Matamoros habló con lógica
Ja tarde del 4 de diciembre en contra del informe radical y diJo que el Artículo 3 de la Comisión de la Constitución era Uila contradicción porque prin~
cipiaba asegurando que habría libertad de enseñanza y continuaba imponiendo
restricciones a esa libertad: el requisito de que la enseñanza oficial y pai·ticular fuera laica; otro que ninguna corporación religiosa fundara escuelas
y "no contento aún con todas estas violaciones a la libertad de enseñanza"
prohibía que miembros de sociedades religiosas, aunque no fueran ministros
del culto, impartieran enseñanza. Para Chapa esta era una restrrcción al derecho más elemental del hombre: el de enseñar y el de aprender lo que se
desee. A pesar de estar de acuerdo en que la enseñanza primaria debiera ser
laica no lo estaba así en la manera de lograr ese fin. Mientras que la ComilD

BóRQU.EZ,

Cr6nica del Constituyente, p. 176.

457

�sión deseaba que el Gobierno se impusiera en todas las escuelas particulares
y clausurara de un golpe las sostenidas por corporaciones religiosas, el diputado Chapa creyó que esto era un "atentado infame contra la libertad de
enseñanza". Reiterando su oposición al Artículo 3 como era presentado por
la Primera Comisión de Constitución, Chapa di jo:
Si cada artículo ck la Constitu.ción se aprueba con el espíritu, las tendencias y el significado del Articulo 3 propuesto por la Comisión, habremos hecho una Constitución de un jacobinismo rabioso. 11
Como transacción propuso que el Gobierno debiera ser el único que impartiera la educación primaria, gratuita y obligatoria de la edad de seis a
doce años y que el P'oder Legislativo fuera el que decretara el plan ele estudios.
A pesar de que la proposición de Chapa no fue considerada, su crítica del
Artículo 3 en la forma que era propuesto por la Corrúsión junto con las c_ríticas de los otros diputados -Alfonso Cravioto de Hidalgo, Félix F. Palavicini del Distrito Federal, Luis Manuel Rojas de Jalisco y José Natividad Macias de Guanajuato- eran suficientes para for7.ar al General Múgica a retirar
su proposición y volver a presentarla el dfa 16 de noviembre con las siguientes modificaciones: eliminación de la disposición prohibiendo a ministros del
culto impartir enseñanza en los colegios y el requisito de que la enseñanza
primaria fuera obligatoria. Durante la tarde del mismo día después de casi
seis horas de debate, la versión modificada del Artículo 3 fue aprobada por
una votación de 99 contra 58 con "aplausos, hurras y voces de: ¡ Viva la
revolución!, ¡ Viva el ciudadano Primer Jefe!, ¡ La patria se ha salvado!"
(Aplausos prolongados) .12
¿ Cómo votaron los diputados del noreste sobre un artículo que despojaba a
la Iglesia de su privilegiada posició.n en el campo de la educación? La votación se efectuó en la siguiente forma: Tamaulipas, dos en favor y dos en
contra· Nuevo León, dos en favor y cuatro en contra; Coahuila, todos los
cinco en contra.
Un diputado que brindó una explicación sobre por qué votaba en la forma
que lo hacía fue Jorge Von Versen, el pelirrojo delegado de Monclova quien
subía a la tribuna durante las sesiones con su larga pistola que siempre parecía estar a punto de salírsele de la funda, diciendo :
Cuando discutimos el Artículo 3o., señores, yo temblaba, no precisa~
mente porque le íbamos a quitar el poder al clericalismo, yo odio a
11

ª
458

Diario de los Debates, I, p. 692.
!bid, I, p. 774.

muerte al clericalismo, hubiera sido partidario de la castración completa de ese partido; pero, señores, temblaba a11te el temor de que miles
de niños se quedarían sin conocer el alfabeto, si11 esa antorcha que los
ilumina en el camino obscuro de la vida, pot eso témblaba. •. u
Como indicio de que no fue aceptable el Artículo 3 tampoco a algunos de
Nuevo León, el día 17 de enero se principió a dar lectura a un memorial de
protesta contra el Artículo 3 enviado por varias damas de la ciudad _de Monterrey que solicitaron la reconsideración del asunto. Al ser anunaada esta
petición, el joven José Rivera (80., Puebla) no pudo decir más que: "ya
nos imaginamos lo que podían decir las beatas: 'Que helDOS hecho muy mal'."
En realidad, la lectura provocó gran confusión y desorden entre diputados
que querían se leyera y los que no deseaban escucharla, tanto que entre murmullos, confusión y toques de campanilla, se suspendió su lectura. 14
Otros dos artículos concernientes a la cuestión religiosa eran lo~ Articulos
24 y 129. El número 24 estipulaba libertad de creencia religiosa y probabl~mente hubiera sido aceptado con poca o nada de resistencia si Enrique Reoo
no hubiera expuesto un informe de la minor'ia solicitando dos cláusulas adicionales: que se prohibiera al sacerdote de cualquier culto impartir confesió~
auricular y que el ejercicio del sacerdocio se limitara a los cíudadanos mexicanos por nacimiento, los cuales deberían ser casados civilmente si eran menores ele cincuenta años de edad. La lectura de este reporte la noche del 27
de enero despertó la atención de los diputados inmediatamente. Toda la discusión que siguió se relacionaba c-on las proposiciones de Recio. Aunque nadie del noreste participó en los debates el record de votación indica sus sentimientos. Podemos asumir con toda confianza que un voto en contra del
Artículo 24 indicaba el deseo de que las provisiones de Recio fueran incororadas y que un voto en pro era señal de rechazo a la proposición de Recio.
ie los presentes y votantes por Coahuila, todos los tres estaban en pro; todos
los cuatro de Tamaulipas en pro; y de los tres presentes y votantes de Nuevo
León, dos en pro y uno, el Gral. Reynaldo Garza (5o., Nuevo León) en contra.
En cuanto a los debates sobre el Artículo 129, que fue más tarde el número
130 de la Constitución, el cual impone restricciones sobre la Iglesia en México
especifica que incumbe a los poderes federales ejercer, en materia de :ulto
:eligioso y disciplina externa, la intervención que designen las leyes; nadie de
"' ]bid., I, 984: "Las leyes fundamentales de un país deben ser tan ~ónicas q~e
respondan a las necesidades del conglomerado social. La falta de armonia en la legislación produce daños incalculables". Jorge Von Versen en Album del Congreso Constituyente de 1917.
&gt;&lt; Diario de los Debates, II, pp. 520-521.

459

�las diputaciones de Coahuila, Nuevo León, ni Tamaulipas, partIC1paron en
los debates. Se puso a votación el artículo muy de madrugada el día 28 de
enero en votación nominal, pero nunca se anunció el Tesultado ni en qué
forma votaron los diputados. Sin embargo, a juzgar por el índice de votación
de los diputados del noreste sobre los Artículos 3 y 24, con excepción de
Reynaldo Garza. no estaban inclinados al radicalismo anti-clerical. Todo lo
contrario, mostraron una completa actitud de rechazo.
Los artículos más trascendentales de la Constitución de 1917 se consideran
los números 27 y 123. Ellos son los que han transformado la vida mexicana
proporcionando las bases fundamentales para el cambio socio-económico ocurrido desde 1920. En qué forma se redactaron los artículos es en sí una historia interesante. No pro,-rinieron de Don Venustiano, resultaron del Congreso,
mejor dicho de dos pequeños comités {pétits comités) de diputados que redactaron ex.ira-oficialmente y en forma preliminar los dos artículos que posteriormente fueron aprobados por el Congreso.
En lo que se refiere al proyecto del Artículo 27 que fue redactado por un
comité bajo la jefatura de Pastor Rouai'C ( JOo., Puebla) y asesorado por el
Lic. Andrés Malina Enríquez, que aunque no era diputado había escrito un
resWI1en bastante penetrante sobre el problema agrario mexicano, Los Grandes Problemas de México, un diputado de Tamaulipas, el Cor-onel Pedro A.
Chapa, fue uno de los que contribuyeron mayorn1ente "con sus luces y su
~1)eriencia" a la redacción. Otro que partici:¡:,ó en las discusiones del pequeño
comité (petit comité) y aportó sus conocimientos, fue Jorg Von Versen, el
fogoso diputado laboral y periodista de Coahuila.15 Chapa, sin embargo, fue
el único diputado del noreste de los dieciocho que fim1aron la iniciativa sobre
el proyecto del Artículo 27 que fue presentado al Congreso el 25 de enero de
1917. El mencionado proyecto fue aceptado por la Comisión de Constitución
con pocas modificaciones.
En las discusiones que se entablaron durante Ja sesión permanente del 29,
30 y 31 de enero, Manuel Cepeda Medrana de Piedras Negras, fue el único
norteño que objetó el proyecto. Con treinta años de edad y habiendo cw·sado
sus estudios primarios en Sierra Mojada, Coahuila, posteriormente inició la
carrera de maestro normalista, la que se vio forzado a abandonar por causas
de enfermedad; se dice que estuvo en contacto con los precursores de la Revolución, los hermanos Flores Magón y que había actuado como orador en
la campaña presidencial de Francisco l. Madero. Sabemos que él se unió al
Plan de Guadalupe y subsecuentemente colaboró con Don Venustiano en el
'-' PASTOR Rou.ux, Génesis d~ los Artículos 27 y 123 de la Constituci6n Política
de 1917 (México, 1959), p. 153.

460

gobierno de Coahuila. 16 En la madrugada del 30 de enero durante la discusión del Artículo 27, Cepeda Medrana objetó el párrafo tercero de la fracción VII declarando nulas todas las diligencias, disposiciones, resoluciones,
etc. que habían privado de sus tierras, bosques, o aguas a los pueblos, congregaciones, tribus, etc., que existían todavía desde la ley del 25 de junio de
1856, la cual for.ro a la Iglesia a disponer de sus bienes agrícolas. De acuerdo
con su opinión, la .redacción del artículo era muy confusa y pidió que esta
importante fracción no fuera aprobada en la forma como estaba. Especialmente molesto para él era la cue~tión de indemnización, ya que la fracción
no especificaba si el gobierno o los primitivos dueños debían pagar a los
tenedores del terreno. Sería una injusticia, dijo, esperar que los desventurados
indios tuvieran que pagar por las tierras que les habían sido arrebatadas.
Asimismo, el gobierno no estaría en posibilidad de pagar porque no poseía oro
y los dueños actuales rehusarían los infalsificables casi sin valor.17 Cepeda
Medrana tenía un aigurnento muy legítimo sobre este punto. Para contestarlo debemos analizar las intenciones de los forjadores. La iniciativa sobre
el Arúculo 27 declaraba que las tierras serían pagadas por aquellos que las
obtenían, el Estado solamente garantiw.ría el pago. Aparentemente los forjadores creían que al final el Estado tendría que asumir esta obligación financiera porque el General Múgica aJ contestarle a Cepeda Medrana, aseguró enfáticamente que el gobierno y no los grupos comunales (congregaciones) pagarían la indemnización. En cuanto a la clase de dinero que se
emplearía para pagar al propietario, eso era una cuestión secundaria que no
correspondía al Congreso tocar. 18 Aparentemente Cepeda Medrana quedó
satisfecho con la contestación al no presionar el punto y la fracción completa
quedó a reserva de votación sin ningún cambio. Para esta fecha, la Prestdencia observando que algunos de los delegados se habían dormido, les tirgía a permanecer despiertos: de lo contrario no sabrían cómo votar cuando
llegara la oportunidad. A las 3: 30 de la mañana del día 30 de enero, el artículo más importante de la Constitución, el número 27, fue aprobado por
unanimidad de votos de los 150 delegados presentes, de acuerdo con el expediente oficial. Sin embargo, el Lic. Andrés Malina Enríquez nos dice que los
"' 50 Discursos Doctrinales en el Congreso Constituyente de la Revolución Mexicana, 1916-1917 (México, 1967), p. 421.
n Los infalsificables eran billetes autorizados por el decreto Carrancista del 21
de julio de 1915, como dinero respaldado por reservas en metálico. Durante algún tiempo tuvieron un valor de 20 centavos (oro) por cada peso de papel. Sin embargo,
cuando las prometidas reservas metálicas no llegaron a materializarse, los billetes se
depreciaron prontamente y hacia fines de 1916 tenían un valor menor a un centavo.
,. Diario de los Debates, IT, p. 1113.

461

�primeros quince votos fueron en contra.19 De cualquier manera, probablemente hubo muchos que votaron sin estar totalmente enterados del significado del artícuJo por el cual estaban votando.
El Artículo 123, el cual era lo suficientemente importante como para justificar una sección completa de la Constitución, Título VI, "Del Trabajo y
de la Previsión Social", tuvo su principio en el Artículo 5, el que fue discutido por primera vez el 26 de diciembre de 1916. Las deliberaciones de
dicho artículo, relacionadas con trabajos personales, servic.ios públicos obligatorios, contratos de trabajo y la jornada máxima de trabajo. principió el
26 de diciembre de 1916. Pronto fue evidente, a juzgar por las discusiones
de este artículo, que muchos de los diputados con una actitud pro-laboral
consideraban que el artículo no concedía suficientemente al trabajo los derechos que le correspondían. Uno de los que compartían esta opinión era
Jorge Von Versen. En nn dramático discurso pronunciado el día 26, pidió
que la Comisión de Constitución reconsiderara s.u proyecto del Articulo 5,
diciendo:
Esos millones de obreros que forman la mayoría de la patria, esos millones de hombres que han asegurado nuestra i11depen.dencía, esa mayoría de hombres que deben ser la base en que descanse nuestra independencia y nuestra nacionalidad, deben tener mayor número de garantfos, deben tener asegurado su porvenir.

Refiriéndose a la cláusula en los contratos laborales con duracióa no mayor de un año, él temía que Jos capitalistas se aprovecharan del contrato laboral por un año, comprometiendo a los trabajadores por un sueldo bajo,
cuando sabían que el precio del producto manufacturado aumentaría, de esta
manera evitando a los trabajadores, en el caso de la manufactw-a de ropa,
la posibilidad de poder comprar ni siquiera "un metro de manta con que
cubrir sus desnudeces". El pedía un Artículo mucho más enérgico diciendo :
... que no teman a lo que decía el señor Lic. Liz.ardi / quien había declarado anteriormente que a causa de las contradicciones el Artículo iba
a parecer un Santo Cristo con un par de pistolas / .. .porque si es
preciso para gara11tizar las libertades del pueblo, que ese Santo Cristo
tenga polainas y 30-30, ¡bueno! (.Aplausos) ... pero que se salve a nuestra
,.. ANorls MouNA · ENRÍQUEZ, Esbozo de la Historia de los Primeros Diez Años de
la Revoluci6n .iJ.graria de MA:i:ico (México, 1936), V, p. 179.

462

clase humilde, a nuestra clase que representa los tres cofores de nues~
tra bandera y nuestra futuro y nuestra grandeza nacional. ( Aplausos).20

Los debates del Artículo 5 continuaron durante tres días y en este período
se hacía cada vez más evidente que los diputados deseaban un código laboral
más detallado, encamando todas ]as diferentes proposiciones que se habían
formulado sobre el trabajo y el bienestar de los trabajadores. Como el capítulo sobre las garantías individuales, el cual contenía el Artículo 5, no era
el lugai: apropiado para este códígo, la única alternativa posible era índuirlos
en un lugar separado de la Constitución. El discurso de Von Versen deJ 26
de diciembre fue una alocución que hizo cambiar el sentimiento de los diputados constituyentes sobre el bienestar laboral, además del Artículo 5, como
una eJi.+presión más completa en la ley 1:onstitucional~ lo cual más tarde se
convertiría en el Artículo 123. Sin embargo, otro diputado de CoahuiJa jugó
también un papel en este pWito. El 28 de diciembre el Congi·eso recibió una
proposición solicitando que no se votara sobre el Artículo 5 mientras no se
firmara el capítulo conteniendo las bases del problema obrero. La proposición
estaba rubricada pm· tr~ diputados, uno de ellos el Dr. José María Rodríguez
y fue aceptada.
Una vez más al Ing. Pastor Ro.uaix le corresponde el honor de haber encabezado otro comité pequeño de constituyentes que formuló el proyecto
preliminar del Artículo 123, conteniendo las bases para la solución al problema laboral, tanto el presente como el futuro. Junto con el Artículo 27
forman el aspecto más significativo de Ia Constitución de 1917. Rouaix dice
que entre los cato,rce diputados que "con más eficacia laboraron en la realización de la empresa" estaba Pedro Chapa. Cuando el proyecto fue presentado al Congreso el 13 de enero, estamparon en él su firma Rouaix y otros
seis diputados. Sin embargo, quince más firmaron en carácter de "conforme
en lo general". Entre estos últimos estaban Chapa y Ernesto Meade Fierro.
Todavía existía otro grupo más compuesto por 46 diputados que firmaron
bajo la siguiente declaración: "apoyamos el presente Proyecto de Reformas".
Entre este último grupo encontramos a Reynaldo Garza, José Rodríguez
González, José Ma. Rodríguez y Jorge Von Versen.:11
El debate sobre el Artículo 123 tuvo lugar dw·ante las se:¡iones de la tarde
y noche del 23 de enero. A medida que se daba lectura a cada una de las
fracciones, solamente el Dr. Rodríguez de los miembros del noreste objetó.
Con relación a la Fracción XXVIII sobre los bienes que constituirían el patrimonio de la familia, bienes que serían inalienables y que no podrían suje,. Diario de los Debates, I, p. 984.
RoutúX, Géiusis de los Artículos 27 y 123, pp. 107, 106.

21

463

�tarse a gravámenes reales ni embargos, Rodríguez inquirió si esta fracción
trataba de la casa morada del trabajador, porque ra de u conocimiento
que en algunos estados de los Estados Unidos de América, la casa habitación
no era embargable bajo ningún concepto. Solkitó que las casas moradas, los
muebles y todo lo que constituye el menaje de casa no fuera embargable y
que todo eso fuera respetado. Sin embargo, recibió una contestación del General Múgica en el sentido de que la fracción XXVIII estaba lo suficientemente clara en la forma presente y que todo lo que el Dr. Rod1íguez solicitaba ya aparecía en ella. Esto puso fin a la discusión. Obviamente Ro&lt;lrígue-¿
estaba considerando la institución del homestcad, o sea patrimonio familiar,
conocida en las leyes sobre derechos de propiedad rural en los Estados Unidos, una palabra que Ja Comisión de Constitución había usado en ese párrafo sobre el mismo tema en la iniciativa que introdujo el Artículo 123. Es
suficiente decir que los Artículos 5 y 123, dos grandes actos de justicia social,
fueron aprobados conjuntamente a las 10: 15 P. M. del 23 de enero mediante
el voto afirmativo de 163 diputados. No existe ningún dato de que alguno
haya votado en contra.
Para Jorge Von Versen es el honor de luchar por la intrusión de una provisión en el Artículo 28, Ja cual beneficiarfa el desarrollo del sindicalismo en
México. Como se dictaminó el 12 de enero y se ventiló el día 16, este artículo concerrúa a los monopolios, cuáles serían permitidos y cuáles no lo
serían. También estipulaba que todo acto o procedimiento que evitara o tendiera a evitar la libre concu1Tcncia en la producción, industria o comercio o
servicios al público sería contra Ja ley. Von Versen alegó cu contra de esta
provisión porque en elJa vio una amena;,;a al derecho de declararse en huelga.
Si los trabajadores emplazaban a huelga reclamando salarios más altos o mejores condiciones de trabajo, las autoridades podían interpretar esto como un
acto que evitar'ia. la libre concurrencia en la producción y por Jo tanto actuarían de una manera contraria a los intereses de los trabajadores. Su mayor
interés era proteger el derecho a huelga. Contestando a Von Versen, el Gral.
Heriberto Jara ( 130., Veracruz) dijo que la omisión no tenía importancia,
que nada se decía en el artículo en el sentido de negar el derecho a huelga.
El era partidario de que la libertad de asociación era concedida por la Cons.
titución en su Artículo 9 y que por lo tanto era innecesario incluir este derecho en el Artículo 28, específicamente con referencia a los sindicatos de
trabajo. No obstante esto, la objeción de Von Versen aparecía razonable a
los miembros de la Comisión de Constitución ya que en la sesión del 17 de
enero el General Múgica anunció que Ja Comisión había reformado su informe añadiendo e.l siguiente párrafo: " o constituyen monopolios las asociaciones de trabajadores formadas para proteger sus propios intereses".

464

Von Versen, por mucho que estu iera satisfecho aún no había concluído.
Habiendo obtenido lo que deseaba para proteger el sindicalismo, su siguiente
ataque fue contra la parte del artículo que declaraba que las asociaciones de
productores que vendían sus productos en el mercado extranjero las cuales
constituían 1a principal fuente de riqueza de una región en partirular, no
debían ser consideradas como monopolios. Aunque la delegación yucateca habló en términos halagadores del trabajo de la Comisión Reguladora de Henequén, particularmente bajo la administración de Salvador Alvarado, Von
Versen explicó que otras organizaciones similares de productore.s no siempre
podían esperar contar con oficiales honestos. Estos, dijo él, podían actuar
fraudulentamente para dañar la nación. A manera de ejemplo cit6 el caso
de los ferrocarriles:
¿Quién de ustedes, señores, no sabe que muchos generales, sin tener
accfones en los ferrocarriles, twnen más carros y locomotoras que los
ferrocarriles mismos? ¿Quién de ustedes, .seííores, si sois de veras representantes de la revolución, no sabe que el ixtle que se produce en la
República no va a la bolsa de los dueños del terreno donde se produce
el ixtle, sino a la bolsa de ciertos políticos que les ha tocado en suerte
haber sido gobernadores ,, haber llegado a ministros? 22

Fara Von Versen era necesario eliminar cualquier organiz:;tción con olor a
monopolio o interés especial. Como otro ejemplo citó la Comisión Reguladora
de la Laguna, la cual, di jo, no estaba formada por los verdaderos productores
de algodón, pero por políticos que la usaban para provecho propio. En su
opinión, el Artículo 28, como estaba redactado, favorecía a los intereses especiales y esto debía ser evitado. Tan tempestuosos eran los debates sobre
este artículo, con frecuentes alusiones personales, varios oradores tratando de
hablar al mismo tiempo, el presidente teniendo que llamar a orden constantemente, murmullos y desorden general· que fue un alivio llegar a la conclusión de que ya se le había prestado suficiente atención y se debía votar
sobre el mismo la. tarde del 17 de enero, siendo aprobado por rma. mayoría
de 120 sobre 52 votos. Von Versen perdió la partida y ni siquiera votó, perp
su coterráneo, el coahuilense, Prof. Rodríguez González, quien votó probablemente en forma negativa, expresó sus sentimientos al decir:
"Ahora pido que se haga constar que los que hemos votndo por la afirmativa (sic) en esta ocasión el Artículo 28, lo hemos hecho únicamente
" Diario de los Debntes, 11, p. 548.

465
H30

�po, la última parte, donde se habla de que no constituya monopolio lo
que realmente Lo es . .. " (aplausos) 2 ª

Uno de los artículos más importantes de la Constitución, el 115, que versa
sobre el municipio libre, despertó considerable interés por parte de dos miembros de la diputación coalmilense y un tamaulipero que participaron en los
debates. Siendo presentado la tarde deJ 24 de enero, estipulaba que cada municipio sería administrado por un ayuntamiento de elección popular directa·
que los municipios administrarían libremente su hacienda, recaudarían todos
los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del Estado en la porción
y término que señalaría la legislatura local. También proveían que los conflictos hacendarios entre el municipio y los poderes de un Estado serían resueltos por la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Para el Prof. José
Rodríguez González, buen sabedor de los problemas educativos de México, esto significaba una gran concesión de libertad a los municipios. Introduciría, dijo él, política en el sistema educativo de cada municipio, colocaría
maestros imptcparados en las escuelas y obstaculizaría la centralización de control por el Estado. El incitó a que se suprimiera la palabra "libremente" y
que se agregara un inciso declarando que en lo relativo a la enseñanza se
sujetarían los municipios a las leyes de los estados. Temía él que los municipios, si teman completo control de su hacienda, no proveerían el dinero
necesario para educación 1·ecomendado por eJ estado y no podrían ser forzados
a hacerlo. Sin embargo, sus compañeros delegados no simpatizaron con su
opinión.
Manuel Cepeda Medrano también habló en contra de la fracción II del
Artículo 115 que establecía que los municipios recaudarían todos los impuestos y contribuirían a los gastos públicos del estado en la porción y término
que señalaría la legislatura local. El dudaba seriamente que los municipios
pudieran recaudar su parte de los impuestos y la correspondiente al Estado.
Como uno que había desempeñado los cargos de visitador, agente fiscal, recaudado( de rentas, inspector de oficinas públicas y últimamente Tesorero
General del Estado de Coahuila, conocía el terreno que pisaba. Dijo que en
Coahuila había observado que la "inmoralidad fue grande, la torpeza fue inaudita, y la contabilidad no se conocía por parte de los empleados ... Nosotros
hemos visto en todas las tesorerías municiP.ales el desbarajuste y desorden".
Consideraba que la fracción II robustecería al municipio a costa del Estado
y que esto era un error. Aún más, opinaba que la provisión en el sentido de
que la Suprema Corte de Justicia debería resolver los conflictos hacendarios
entre el municipio y los poderes del estado, era absurda. Dijo entonces:
" lbid., II, p. 556.

466

Esto, sencillamente, señores, es contrariar todo sentido común, porque
nosotros no podemos admitir que dentro del Estado, un presidente municipal, porque se le antoje quejarse a la Suprema Córte, tan sólo por-que
no se le aprueba u11 pr-esup11esto, venga o impo11erse al ciudadano gobernador o la Legislatura del Estado. 24

Concluyendo su ataque al artículo, dijo que "si nosol.ros llegamos a aprobar el dictamen de Ja 2a. Comisión, sencillamente habremos firmado la sentencia de muerte de la mayor parte de los Estados de la República Mexi&lt;-aoa".
No obstante que la fracción del Artículo 115 estipulando la administración
de cada municipio por un ayuntamiento de elección popular y la que trata
de su personalidad jurídica, fueron aprobadas fácilmente, la fracción II, el
blanco de oposición de Rodríguez y Cepeda Medrano, fue rechazada la noche
del 25 de enero por votación de 110 a 36. Los coahtúlenses habían ganado su
argumento. Presentada una verz más por la hostigada 2a. Comisión de Constitución Ja noche del 29 de enero, cuando los exhaustos delegados se apresm·aban
a dar por terminado su trabajo, decía como sigue:
Los mu11icipios administrarán libremente .su hacienda, la cual se formará de las contribticiones mu11icipales necesarias para atender sus díversos ramos, y del tanto que asigne el Estado a cada municipio. Todas
las controuersias que se susciten entre los poderes de u11 Estado y el municipio, serán resueltas por el Tribunal Superior de cada Estado, im los
términos que disponga la ley respectiua. 25

Aunque esto era más aceptable, todavía no estaba acorde con los deseos del Congreso. A último momento, Pedro Chapa sugirió que la fracción
pertinente del proyecto del Primer Jefe fuera aprobada, pero esto solamente
awnentó la confusión. Finalmente Gerzayn Ugarte {3o., Distrito Federal), un
constituyente que también desempeñaba el puesto de secretario del Primer
Jefe, propuso la siguiente substitución como un compromiso que daifa la
autonomía económica al municipio sin otorgarle mucho poder:
Los municipios administrarán libremente su hacienda, la cual se formará de las contribucio11es que señalen las legislaturas de los Estados, y
que, en todo caso serán Las su/icientes para atender a sus necesidades. 26

u lbid ., II, p. 892.
,. lbid., II, p. 1129.
" /bid., II, p. 1135.

467

�11

¡1

Esto fue aprobado por una votaeión de 88 a 62. U nicamente existe constancia de los votos negativos y entre ellos encontramos el nombre de un solo
diputado del noreste: Ramón Gámez (4o., Nuevo León). Aparentemente los
demás que votaron lo hicieron en favor.
Le corre5Eonde al Dr. José María Rodríguez el honor de haber luchado
por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República en la Constitución de 1917. Contando con ruaren ta y seis años y
siendo nativo de altillo, él también había cursado estudios en el Ateneo
Fuente, habiéndose titulado en la Escuela Nacional de Medicina como Médico-Cirujano en 1895. Uno de los fundadores del Partido Liberal de Coahuila, había respaldado a Madero y en ocasión de la Decena Trágica, se
unió a Don Venustiano quien le otorgó el cargo de Cónsul en San Antonio,
Texas, y comprador de armas y materiales de guerra para las fuerw.s Constitucionalistas. Más tarde como Jefe del Consejo Superior de Salubridad de la
ciudad de México, llegó a conocer a fondo los problemas de salubridad pública en la capital, así como en todos los estados. Pugnando por el establecimiento de un Departamento de Salubridad General de la República que
dependiera del Poder Ejecutivo y cuyas disposiciones serían obligatorias por
parte de los gobiernos estatales, el Dr. Rodríguez pronunció un largo discurso
la noche del 18 de enero de 1917 en defensa de sus ideas. Recordando a su
auditorio que "el grado de civilización de una nación se mide actualmente por
la perfección de la higiene", subrayó la necesidad de formar un departamento
con suficiente autonomía para resolver los problemas de salud del país. Al
mismo tiempo, snlicitó una campaña en contra del alcoholismo y la venta
de substancias que envenenan al individuo y degeneran la raza. Era una súplica, un discurso pleno de estadísticas aterradoras sobre la criminalidad en
relación con el alcohol que claramente clamaban acción. El artículo 90 sobre
la creación de departamentos ejecutivos, fue finalmente aprobado por el voto
unánime de 137 diputados durante Jas primeras horas del 19 de enero, proporcionando flexibilidad en la creación de dichos departamentos al no especificar los nombres y dejando a elección del Congreso el ní1mero que sería
creado. Esta era la misma redacción que la del proyecto de reformas de
Don Venustiano.
Sin embargo, la tarde del mismo día, el Dr. Rodríguez dio a conocer su
proposición relacionada con la creación del Consejo de Salubridad General
en forma positiva, como una adición a la fracción XVI del artículo 73 en
el sentido de que se facultara al Congreso para dictar leyes sobre ciudadanía,
naturalización, colonización, emigración e inmigración y salubridad general
de la República. La adición estipulaba el establecimiento de un Consejo de
Salubridad General que dependería directamente del presidente de la Repú468

blica, sin la intervención de ninguna Secretaría de Estado; que un DepartamJen~o de Salubrid_ad estaría obligado a controlar todas las enfermedades epidermcas que ocumeran en cualquier lugar de la Rep6Wica; y que las medidas
que e1 Departamento de Salubridad pusiera en vigor en la campaña contra e]
alcoholismo serían más tarde revisadas por el Congreso de la Unión. E] Dr.
Rodríguez logró crear tan magnífica impresión entre los asistentes sobre el establecimiento del propuesto Consejo y Departamento de Salubridad, que ninguno arguyó en contra de tal cláusula y fue aprobada por votación de 143
contra 3. Esto representaba un monumento al Dr. Rodríguez, el noble médico
de Coahuila, quien veía en este logro la realización de un sueño acariciado
toda su vida. 27
Como ~onsecuencia directa de la firme posición del Dr. Rodríguez contra
el alcoholismo, un grupo de setenta y un diputados con ideas puritanas presentaron el día 22 de enero una iniciativa demandando acción. Específicamente prop~nían que en el Articulo 117 que enlista los derechos negados a los
estados, se incluyera la fracción prohibiendo a los Estados, el Distrito Federal
y Territorios, el derecho de elaboración y venta de pulque, alcohol de magu~y _Y de ~a de azúcar para la preparación de bebidas embriagantes; la
practica ~e Juegos ~e ~ ' las corridas de toros, las peleas de gallos y toda
clase de Juegos o d1vernones en que pudiera haber ineludible derramamiento
de sangre; así como la venta de drogas cuyo uso fuera perjudicial a la salud.
Entre los que firmaron la anterior proposición, encontramos los nombres de
tres de los cuatro tamaulipecos ( todos excepto Chapa); de Coa.huila Rodríguez González y Von Versen; y Reynaldo Garza y Ramón Gámez de Nuevo
León. Los demás miembros del noreste eran tal vez menos abstemios.
Es de sorprender que cuando la adición fue deliberada la tarde cid 25 de
enero, el principal orador en su contra fue el mismo Dr. Roddgut&gt;z. Anteriormente había enumerado los beneficios que resultaron de la prohibición de
venta de pulque en México mientras desempeñaba el cargo de Director de
S~l~bridad Púb!i~;, sin embargo, ahora se oporúa a la enmienda de prohiblC!on que restnngma la venta de bebidas intoxicantes en toda la República.
Como lo señaló el Dr. Rodríguez en fonna realista, aunque él estaba contra
el alcoholismo, era necesario extirparlo poco a poco. En primer h1gar, estando
el país al borde de la bancarrota después de una sangrienta guerra civil y
con muchos estados dependiendo de los impuestos erogados de la venta de
• 21 "La higiene es la base de vivir bien y de vivir mucho; por eso el Congreso Constituyente ha dado grandes prerrogativas al Consejo de Sanidad de la República consecuente con los más altos principios de la ciencia moderna". Dr. José María Rodríguez en Album de Aut6grafos y Retratos de los Constituyentes de 1917 coleccionado
en Querétaro por José AJvarez y Alvarez, Constituyente Miclioacano.

469

�licor como gran parte de su ingreso, no sería atinado en términos económicos
eliminar esta fuente de entrada. Además, hizo notar que más de cuatrocientas mil personas de la Mesa Central vivían de la industria del licor y un número mayor todavía se alimentaba con los productos obtenidos del maguey.
¿ Qué harían estas gentes entonces? No podían recurrir a la agricultura porque sus bueyadas, mulas, arados, etc. habían sido destruidos dw·ante la revolución. La mejor forma de combatir el alcoholismo, sugirió él, era que el
Consejo Superior de Salubridad General de la República estudiara el problema y tratara de eliminarlo paulatina y progresivamente, no solamente en
la Mesa Central pero en todo el país. El primer paso a dar sería establecer
una ley prohibiendo la venta de bebidas embriagantes en las calles. Esta sería
seguida por otras prohibiciones de venta dentro de las cantinas, restaurantes,
casinos, pulquerías, etc., con d resultado final que se habría "acabado de
una vez para siempre con los corrillos que traen siempre como consecuencia
la corriente a la ebriedad consuetudinaria". Otra ley, por ejemplo. que podría dar el Consejo, sería una prohibiendo la fabricación de pulque con intervención del fermento pútrido, la venta del producto en lugares desaseados, no
refrigerados, etc. Al parecer del Dr. Rodríguez, esto resultaría en un aumento
considerable al precio del pulque y la disminución de la cantidad que los individuos con pocos ingresos podrían tomar.
El Doctor también alegó contra la prohibición de las corridas de toros por
considerarla fuera de lugar dentro de la contextura de la Constitución. Aún
más, dijo él lo siguiente:
.. . es una fiesta de la raza; una fiesta a la que concurre lo mejor y más
.,gran,ado de todas las sociedades; es tLn sport verdadero, el primero ,µe
todos los sports, en do,ide se ve11 los derroches de valor, e11 donde el arte
tiene sus más grandes y bellas manifestaciones y en donde se adunan el
arte y el valor; el único sport donde se ve la concurrencia de la inteligencia, del valor y del arte dominando la fuerza bruta . .. 28

¿Por qué, preguntó, esos que desean la prohibición de las corridas de toros
por considerarlas como el sacrificio de un bravo animal, no piensan en los
millares que se sacrifican diariamente en los rastros? "Estos recuerdos no les
vienen a la mente cuando todos los días llevan a su boca los sabrosos bistecks
que comen con placer". Tampoco había escuchado él ninguna protesta contra actos aún más desagradables todavía que la muerte misma del toro. "¿ Por
qué no se pone aquí en la Constitución también que queda prohibida la cas"" Diario de los Debates, ll, pp. 941-942.

470

tración de los animales?" Para el Dr. Rodríguez era "mil veces peor, mil
veces más doloroso, mil veces más inicuo este acto que la misma muerte".
En cuanto al sacrificio de los caballos en las corridas de toros el Dr. Rodríguez consideraba que eran animales de desecho cuya muerte en las plazas de toros era mejor que en el campo en donde perecían de "hambre y sedientos o agobiados por las enfermedades''. Reiterando su opinión de que
tales prohibiciones no deberían aparecer en la Constitución, el Dr. Rodríguez
concluyó su crítica de la adición diciendo que si deseaban evitar a los nobles
brutos sus sacrificios, esto
... vendrá obteniéndose con la ilustración, con el cambio paulatino también de este género de sport por otro; si queréis, cambiadlo por el turkeytrot o baile americano; cambiad entonces, si queréis, nuestra fiesta de
raza por la inocente fiesta del civilizado del Norte. Copiadle desde sus
bailes hasta sus cinematógrafos, en donde se enseña al piíblico a burlar
a las autoridades, a asesinar, a matar para robpr;. . . pero no pongáis
por pretexto que la corrida de toros es una fiesta inmoral, llamándola
fiesta bárbara. 20

Se pregunta uno cuánto más enfático hubiera sido el Dr. Rodríguez si además del cine, ¡ la televisión hubiera existido también en aquella época! Aún
más, a la acusación de Federico E. !barra (3o., Jalisco) de que el Dr. Rodríguez había demostrado ser partidario de las corridas de toros por ser dueño
de una p.laza de toros en Saltillo, no hubo contestación.
A pesar de un elocuente ruego del Gral. Francisco Múgica de que se aprobara la adición,, el punto de vista del Dr. Rodríguez prevaleció. En la noche del
25 de enero por votación de 98 contra 54 la adición fue rechaza.da. Contra
la cláusula votaron tres de Nuevo León (Amaya, Plutarco González e Ilizaliturri), dos de Coahuila ( el Dr. Rodríguez y Cepeda Medrano) y Chapa de
Tamaulipas. Del noreste solamente votaron Fajardo y de Leija afirmativamente.
Con referencia a varios otros artículos de la Constitución, los diputados del
noreste participaron en debates al respecto en los siguientes términos: La
tarde del 22 de diciembre, Pedro Chapa, Jorge Von Versen y Zeferino Fajardo (2o., Tamaulipas) tomaron parte en los debates sobre e1 Artículo 9
como era prese¡itado por la Comisión de Constitución, Chapa en oposición
y Von Versen y Fajardo en pro. Este artículo, relacionado con el derecho de
asociarse o reunirse pacíficamente, que en el proyecto de Carranza enumeraba en un párrafo por separado una lista de las circunstancias bajo las cuales
"" lbid ., 11, p. 943.

471

�una rewuon podía ser considerada ilegal, siendo una de ellas el que hubiera
individuos armados que rehusaran entre.gar sus armas, o el hecho de abandonar la reunión si se los pedía la autoridad. La Comisión de Constitución
procedió a eliminar este párrafo y Chapa objetó. Alegando que él se en.contraba en el Congreso para defender los intereses de los obreros, Von Versen
dijo que había sido necesario omitir el párrafo en cuestión porque su observancia durante el Rorfiriato bahía perjudicado a los trabajadores a] tratar
éstos de unirse en defensa de sus derechos. A esto, dijo Von Versen, se le debe
poner un alto. 'Los trabajadores deben tener el derecho de asociarse sin temor de que sus reuniones sean disueltas por las autoridades. Fajardo estuvo
de -acuerdo con Von Versen y pidió al Congreso aprobar el Artículo 9 como
lo proponía Ja Comisión, porque les daría a las reuniones la libertad que necesitaban y "no habrá motivo ninguno, no habrá farsa alguna que justifique
alguna autoridad para poder disolver a los que pacíficamente se reúnan para
tratar los asuntos de su país (aplausos)". Finalmente, Chapa pidió una vez
más que el informe de la Comisión fuera desaprobado. Dijo, refiriéndose en
parte a la necesidad de retener la provisión del proyecto del Primer Jefe que
especificaba que una junta no sería disuelta solamente cuando hubiere algw10s
hombres armados en ella:
No debemos penniti.r a ningún obrero que . .. por la fuerza o por la
violencia haga que otro abandone su trabajo, porque se va a coartar
una de las libertades, precisamente una de las garantías que sanciona
esta Constitución: la libertad de trabajo, y eso es lo que han hecho
todos los obreros y es lo que 110 deben hacer; sí tienen derecho y deben
asociarse y formar sindicatos para las huelgas. La huelga es muy saludable, pero cuando se lleva en orden; no tienen derecho los obreros
para impedir que los que quieran ir a trabajar lo hagan. 80

En realidad las fuerzas opositoras deseaban la misma cosa pero diferían
en Ja forma como debía ser obtenida. Como lo dijera Chapa: "todos somos
liberales; unos pardos y otros negros ... " Finahnente, las ideas de Von Versen y Fajardo prevalecieron. La versión de Don Venustiano fue rechazada y
a su vez aceptada la de la Comisión por 127 votos contra 26. De los diputados
del noreste, nueve (Fajardo, Gámez, Garza, Leija, Nafarrete, Rodríguez, Rodríguez González, Sepúlveda y Von Versen) habían votado
pro y cuatro
(Amaya, Cepeda Medrano, Chapa y Meade Fierro) lo hicieron en contra.
El Dr. José María Rodríguez, padre de la proposición sobre el establecimiento del Consejo y Departamento de Salubridad, no siempre era muy afor-

"n

tunado en lograr que sus ideas fueran aiíadidas a la Constitución. En la discusión sobre el Artículo 18 pertinente a los castigos y el sistema penal, consideraba él que se debía especificar que a los Estados les fuera dado el derecho
de poseer colonias penales para castigar a sus reos encarcelándolos en ellas,
pero con la obligación de enviar a dichos reos a colonias penales de la nación
cuando el estado en particular careciera de estos establecimientos. Su sugestión
no fue ace~tada. Ya finalmente aprobado, el párrafo en cuestión simplemente
establecía que "los Gobiernos de la Federación y de los Estados organizarán,
en sus respectivos territorios, el sistema penal --colonias, penitenciarías o presidios-, sobre la base del trabajo como medio de regeneración". El Dr. Rodríguez también participó en los debates alrededor del A1tícu.lo 21 sobre la
imposición de las penas y el papel de la autoridad judicial y de la autoridad
administrativa a ese respecto. Solicitó facultades fuertes para la autoridad sanitaria en imponer castigos a los que faltaran al reglamento del Código Sarútario, pero el Congreso no simpatiw con su idea y fue él uno de los que
votaron en eontra del artículo cuando por último se aprobó el 13 de enero
por 158 votos a 3.
El Artículo 124 examinado el 25 de enero, produjo comentarios de Zeferino
Fajardo, el abogado de Cd. Victoria, quien solicitó una cláusula al mismo.
Dicho artículo decía como sigue: ''Las facultades que no estén expresamente
ooncedidas por esta Constitución a los funcionarios federales se entienden
reservadas a los Estados''. Fajardo entonces solicitó que el artículo fuera
enmendado para estipular "se entienden reservadas a los Estados y al pueblo
respectivamente", lo cual era similar a la redacción de la décima enmendatura de la Constitución Americana. Fajardo deseaba evitar la repetición de
cualquier desapropio de territorio nacional, como Santa Anna lo había hecho
en 1853 con La Mesilla, por otra parte de un jefe del ejecutivo sin antes
consultar con el pueblo quien nunca consentiría en tal traslado. La soberanía
descansa en el pueblo y es él quien debe ser inquirido en tau importante
asunto. El opinaba que la Constitución debía ser explicita sobre este punto
de las facultades reservadas, pero nadie más estuvo de acuerdo con él y el
artículo quedó reservado para votación.
Cuando constó a todos que la acosada Comisión de Constitución nunca
podría rendir un informe sobre cada artículo constitucional en las cinco semanas restantes, la Mesa Directiva nombró el 23 de diciembre la Segunda
Comisión de Constitución para la consideración del Congreso. Esto se aprobó
de inmediato. Entre los cinco miembros de esta Segunda Comisión estaba el
Dr. Agustín Garza González (60., Nllevo León), cuyo nombre aparece entre
los firmantes de 35 artículos redactados por la Comisión sobre la soberanía
nacional y la forma de gobierno, las partes integrantes de la Federación, la

• Ibid., I, pp. 886-887.

473
472

�elección e instalación del Congreso, la iniciativa y formación de las leyes, las
facultades del Congreso, la Comisión Permanente, y el Poder Ejecutivo. Con
cerca de 43 años de edad y titulado de la Escuela de Medicina de Nuevo León
en 1899, había sido electo Presidente Municipal Suplente de Monterrey en
1911 y un año más tarde lo fue en calidad de propietario. Al estallar la "decena trágica" abandonó Monterrey para ingresar al movimiento revolucionario y cuando no encontró ningún grupo armado al que pudiera unirse, se
trasladó a San Antonio, Texas en donde fue designado por comisionados del
Primer Jefe para desempeñar el cargo de Cónsul Constitucionalista en Brownsville. Es muy probable que mientras se encontraba en Texas conoció al Dr.
José Ma. Rodríguez quien estaba allí en una misión similar. Lamentablemente,
el Dr. Gar7..a González contrajo una .infección intestinal durante su estancia
en Querétaro y aparentemente no pudo continuar como miembro de la Segunda Comisión después del 8 de enero. S.in embargo, nunca fue substituido
en la Comisión y su lugar permaneció vacante durante el resto de las sesiones.
A pesar de que los Constituyentes de Nuevo León dejaron muy poca constancia escrita de su participación en el Congreso, sí conocemos algo de su manera de pensar cuando se redactaba la Constitución por sus pensamientos
escritos en }os álbumes de cuatro diputados compañeros, quienes, en la última
quincena de enero, tuvieron la previsión de anotar para la posteridad las opiniones de varios de sus colegas, incluyendo a miembros de la diputación de
Nuevo León.
Para Manuel Amaya, era una cuestión de derechos y deberes. A su amigo,
David Pastrana JaÍIDesJ diputado de Puebla, le escribió:

La revolución constitucionalista iniciada por el ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista Encargado del Poder :Ejecutivo de la
Unión, dorz Venustiano -CarranzaJ ha enseñado a los Ciudadanos a ser
e.rforzados y viriles en la defensa de sus derechos y espontáneamente
e.'(actos en el cumplimiento de sus deberes. 31
Ramón Gámez parece haber tenido algunas dudas acerca de la efectividad
de 1a Constitución, al menos como una solución al problema sociológico de
México. Lo que la Constitución no podía bacerJ pensaba él, la naturaleza lo
haría. Su pensamiento completo~ escrito el 30 de enero de 1917, se cita como
sigue:

comprender que hoy llamamos patria al territorio en que hemos nacido
esclavos: esclavos e11 la conciencia, esclavos en la razón, esclavos en la
libertad. Entretanto, y ya que nuestra obra redentora en este Congreso
Constituyente trascienda poco al fondo del problema sociológico dejemos a la Naturaleza que obre por sí misma. Ella al menos, no es transgresora de sus leyes. 32
0

Al Dr. Lorenzo Sepúlveda le tocó escribir sus pensamientos sobre el patrimonio y el progreso. Dijo él: "En la Constitución están escritas las leyes.
El patriotismo consiste en cumplir con ellas".33 También dijo: "El origen del
patriotismo es el hogar. Hay que darles hogar a los Mexicanos pa' hacerlos
muy patriotas".:kl A Pastrana Jairnes también le expresó el sentimiento que
sigue:
En la Constituá.ón están escritas las leyes, pero hay una ley, la de{
progreso, que la dicta cada ciudadano en su es/era de acción. Nuestro
deber es ser progresista. El progreso no es sino un simple mejoramiento.35
No cabe duda de que el diputado Sepúlveda vio claramente el nexo entre
el progreso y e] mejoramiento si México se reconstruía. 36
Después de analizar los debates en el Congreso Constituyente en los que
participaron los diputados del noreste, debemos concluir que se trataba de
un grupo de personas de término medio; que si no hombres brillantes, cierta•
mente algunos no eran impreparados para la gran responsabilidad que asumieron. Tal vez los más bien documentados, de acuerdo con nuestro estudio
en lo que quedó escritoJ eran el Dr. José Maria Rodríguez, Pedro Cha:pa,
Manuel Cepeda Medrano, Jorge Von Versen, el Dr. Agustín Gara González
y Zeferino Fajardo. Estos habían estudiado la historia y eran ilustrados. Eran
conocedores de los enormes problemas que habían provocado la Revoluci6n
y la necesidad de formular una Constitución realista y proveedora de bases
para resolver esos problemas. Otros, como Luis Ilizaliturri, poseedor de una
considerable experiencia como abogado consultor dd ayuntamiento de Mé" RAMÓN

Ghn;;z en ibid.
en AJbum de Autógrafos y Retratos de los Constituyentes

" LORENZO SEPÚLV&amp;DA

de 1917.
en Album del Congreso Constituyente de 1917.
en Constituyentes-1917.
• En cuanto a los pensamientos de los demás diputados de Nuevo León, véase E. V.
NIEMEYER, JR., "La Presencia de Nuevo León en el Congreso Constituyente de Querétaro de 1916-1917", Humánitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, No.
9, Universidad de Nuevo León, 1968, p. 401.
" LORENZO SEPÚLVEDA
'"LORENZO SEPÚLvw11

Cuando el pueblo mexicauo llegue a tener verdadero carácter nacional -carácter del que hoy carece- entonces, y sólo entonces, podremos
"

474

MANUEL AMAYA, en

Constituyentes-1917.

475

�x:ico y quien ciertamente estaba preparado para cliscutir problemas municipales, simplemente no tomó parte en los debates. Exceptuando a Chapa y
posiblemente a Ramón Gámez, los militares no estaban capacitados para intervenir en la redacción de la carta magna.
Para orgullo de los norteños, debe decirse que generalmente ellos se reprimieron de atacar en Jo personal a otros dentro o fuera del Congreso, como lo
comprueba el Diario de los Debates, a diferencia de los diputados de otros
estados que .sí lo hadan. En efecto ellos deploraban las pequeñas divisiones y
la amargura que tendía a separar el Congreso en grupos. En dos ocasiones
Chapa y Von Versen trataron de calmar los ímpetus de sus compañeros y
ante una de estas situaciones, Van Versen dijo durante las deliberaciones sobre el Artículo 20:
.. ..si queremos más divisiones todavía, podemos amontonar aquí más leña
para que arda esa pira; todavía, señores, se puede herir el cuerpo de la
patria, se puede derramar la sangre de la patria, pero los hvmbres libres,
los hombres que no tenemos compromisos 11i con la izquierda ni con la
derecha, ni con Dios ni con el diablo, nosotros, señores, vamos a decir
la verdad pura y a laborar .sincera )' honradamente por la patria
( aplausos). 31

Un indicio más de esto se encuentra en el Manifiesto a la Nación firmado
por 94 diputados del ala izquierda del Congreso el cual formuló acusaciones
contra los lideres de la derecha, los diputados J. Natividad Macías, Luis Manuel Rojas, Félix F. Palavicini y Gerzayn Ugarte, calificándolos como "retardatarios", ''aduladores" y "obstruccionistas". Este Manifiesto fue el último
brote de amargura en una serie que había estallado desde los primeros días
de.l Congreso entre los dos grupos de diputados. De los 94 firmantes, sola~
mente se encuenti:an entre los diputados del Noreste los nombres de Reynaldo
Garza y Ramón Gámez, los dos de la diputación neoleonesa. 38
El récord de votación indica que algunas veces los diputados formulaban
su voto en contra o por los diferentes artículos del proyecto del Primer Jefe.
En otras ocasiones lo hacían en favor o en contra de los informes de las dos
Comisiones de Constitución sobre los artículos cuando no estaban conforme
al proyecto. Bien puede decirse que a pesar de la amistad personal que muchos sostenían con Don Venusliano, estaban dispuestos, de acuerdo con el
dictado de sus respectivas conciencias, a votar por lo que creían era Jo mejor
para México.
., Diario de los Debate&amp;, II, p. 97.
3" BóR.QUEZ, Crónica del Constituyente, pp, 555-562.

La sesión permanente que había dado principio el dfa 29 concluyó el 31 de
enero de 1917 con la rubricación de la Constitución. Este acto fue desarrollado
por los miembros de las diputaciones en orden alfabético, de tal manera que
los propietarios representando los estados de Coahuíla, Nuevo León y Tamaulipas firmaron, así como dos suplentes de Nuevo León, el Dr. Lorenzo Sepúlveda y Plutarco González, y uno de Coahuila, el Prof. José Rodríguez González.39 Agregando a la emoción que representaba el acto, Don Venustiano envió por medio de Gerzay,1 Ugarte la misma pluma que había sido usada para
firmar el Plan de Guadalupe. Era el fin apropiado para la lucha reivindicadora que comenzara el día 26 de mar.to de 1913. De los Estados de Aguascalientes hasta Hidalgo, los diputados firmaron con esta pluma, y cuando
Gaspar Bolaños ( 7o., Jalisco) firmaba, la pluma se rompió. El resto de los
miembros continuaron rubricando con la pluma de Bolaños,-4° de tal manera
que de los tres estados del noreste solamente la diputación de Coahuila tuvo
oportunidad de usar la pluma del Plan de Guadalupe, lo cual como es natural,
representaba un honor especial para ellos, tomando en cuenta que la Hacienda de Guadalupe se encuentra en Coahuila.
El acto concluyó entonces con la sesión solemne de clausura que principió
a las 4:00 P.M. Primeramente el Presidente y luego los diputados protestaron
guardar y hacer gµardar la nueva Constitución. A continuación de este dramático evento llegó el Primer Jefe, siendo aclamado entusiastamente por todos.
Después de dirigir unas breves palabras él a su vez tomó la protesta en medio
de fuertes aplausos. Para este terco norteño, el momento constituía un triunfo.
El Congreso Constituyente se debía a él. Durante los dos meses que tomaron
las sesiones su presencia no dejaba de sentirse y el respeto que Don Venustiano inspiraba a todos era profundo. El había aportado el proyecto de re~
formas a la Constitución de 1857, pero algunos de sus artículos habían sido
modificados radicalmente por un grupo de revolucionarios con ideas reformadoras.
Es encomiable que Carranza aceptara la nueva Constitución sin ninguna
protesta. El que la Carta Ma_,ona fuera aceptada por un jefe del ejecutivo
que podía o no poner en vigor sus provisiones no es tan importante como el
hecho de que hubiera sido formulada, que existiera como un monumento al
hombre en su lucha por la vida, la libertad, la justicia social, y la búsqueda
111 "Si perdura en los Constituyentes de 1917 el mismo espíritu patriótico que los
animó en las sesione.o¡, la patria mexicana dará un gran paso hacia el progreso". José

Rodríguez González en Constituyentes-1917.
'° Entrevista con Emma Villaseñor y Juan José Manzano, hijos de constituyentes,
México, 27 de marzo de 1965.

477
476

�del biene.c;tar, La Constitución Mexicana de 1917 es la base para alcanzar
estos objetivos y el Congreso Constituyente que la formuló puede con toda
razón sentirse orgulloso de esta magna labor. Los diputados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas brindaron su perdurable contribución. Habían
cumplido con sus compromisos ante sus respectivos estados, su patria y la
humanidad.

COMPOSITORES NUEVOLEO ESES
MANUEL NEIRA BAAAAG.ÁN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

"Los ORÍGENES DE LA MÚSICA son tan misteriosos como los orígenes de la
misma vida humana -dice nuestra nunca bien llorada musicóloga, Alba Herrera y Ogazón- en Historia de la Mú,si.ca, y continúa: seguramente, porque la música es la emanación privativa del alma y participa, necesariamente,
de su arcano insondable. Si el sentimiento del arte --como todas Jas facultades anímicas- ha existido siempre, siquiera sea en estado latente, la tendencia musical debe haber aparecido, a modo de presentimiento, con el uso
de la voz, en la entonación mudable del habla, en las modulaciones que expresan toda la escala de la emoción, en la necesidad instintiva de declamar en
medio de un arranque de dolor, cólera o alegría, declamación que posee, ya,
ruclimentos rítmicos y melódicos".
Y Clemente Cimarra, en su interesantísimo libro El Cante fondo expresa:
"El grito humano, la canción, la melodía. . . A veces uno se pregunta con
cwfosidad e interés acendrados, desde cuándo canta el hombre, y piensa que
el hombre canta desde que existe sobre la tierra y articula el sonido maravilloso de la palabra. Más aún; cuando la palabra y el vocabulario del hombre
eran -no eran apenas- balbucientes, es de creer que cantaba disciplinado
de un modo tosco sus gritos semibestiaJes. Y la canción acompañaría a la
danza cuyos principios se pierden -usando la imagen vulgar, la certeraen la noche de los tiempos.
"Tan pronto como los antiguos pobladores de la tierra domaron el grito,
comenzaron a modular las expresiones de sus sentimientos, sus quejas y sus
alegrías, sus .furores bélicos y sus iras de venganza, su.s apetitos de cazado.res
y su dolor, hasta llegar e] ritmo, a la melodía, a Ja diferenciación de los tonos, las tonadas, que caracterfaándose en parentescos diversos e inconlundi-

478

479

�bles, perfilaban, acusaban, fijaban la modalidad de cada zona y cada grupo
de habitantes".
Así a través de los tiempos sucedidos sobre la vieja piel del mundo, fueron ~aciendo tonadas rudimentarias primero: bifónicas y tr.ifónicas, hasta
alcanzar la perfección de lo que se llama Música, que como arte y como cien-

cia tiene dimensiones infinitas.
La música es un movimiento perpetuo. Como la naturaleza, vive en eterna
evolución. Cada vibración es tma nota arrancada milagrosamente del pentagrama del cosmos que nos mueve las fibras del alma.
Si todo vibra, en todo hay música: en el viento en su paso verti~oso; la
brisa en su suave correr; el agua al brotar de los límpidos manantiales, ,al
correr por sus pequeños cauces entre las pie(:h-ecitas hasta llegar a ~os nos
que en su eterno caminar hacia el océano van murmurando su salvaJe canción. Canta tarobién el Océano su tremenda sinfonía en el rumor de sus olas
y en los estmendos que hacen sus montañas liquidas cuan~o lo azo~ la
tempestád; vi"bran los árboles y las flores, y hasta las rocas ttenen su VJbración, para los profanos~ imperceptible.
De alli, de la natw·aleza misma, han captado los semidioses del arte musical sus mejores obras.
No cabe duda: la música es el más hermoso regalo que brindó Dios al
hombre para deleite de su espíritu.
México tiene un acervo musical prodigioso, y en particular Nuevo León
dentro de su gernrrafía ha tenido y tiene músicos que le han dado fama,
Compositores qu/han contribuido fecundamente a engrandecer "E1 Folklore
de las Ciudades", como lo llama Rubén M. Campos.
Bien merecen un recuerdo de todos los nuevoleoneses aquellos bohemios,
los inspirados cuanto humildes maestros que nos legaron un bouquet inmarcesib1e de encantadoras melodías y canciones que siempre serán nuevas,
porque entrañan añoranzas sublimes, pasajes íntimos de nuestra, vida y que,
cada vez que las escuchamos sentimos 1-enacer en nosolrns los días azules _&lt;le
la juventud y para los jóvenes de hoy y de mañana siempre .tendrán un mterés y sugestión de misterio, porque añoran a sus seres queridos cuando en
su infancia fueron arrullados con esas melodías y exclaman llenos de emo:
·, . "ese vals lo tocaba mi abuelita en el piano; esa canción la cantaba lill
ClOD.
·~ ,,
abuelita"; 0 bien: "a mi padre le escuché esa canción cuando yo era runo .
Vamos a remontamos a los años postrimeros del Siglo XIX cuando la
vida era quieta, romántica, sin las inquietudes propias de estos años en que
nosotros vamos viviendo ahora, cuando las charangas, las orquestas de pueblo
0 un dueto compuesto por una arpa y un violín bastaban para amenizar

480

aquellos bailes que era cosa corriente se verificaran en alguna casona particular de las que abundaban en aqueJlos encantadores años.
Me concretaré a estudiar con amplitud a cuatro compositores que se destacaron por sus obras no sólo en esta tierra, sino en toda Ja república y en
todo el mundo, pues sus composiciones traspasa.i·on las fronteras más lejanas
con éxito clamoroso.

Ellos son Alfredo M. Gana, José Mauro Garza, Belisario de Jesús García
de la Garza y nuestro Armando Villarreal; claro que nos referiremos de paso
a ot:J:os aedas que nos regalaron con seductoras obritas melódicas que hoy
como ayer siguen escuchándose en las orquestas de la .radio, de la televisión
y aun en las películas cinematográficas.

Alfredo M. Garza
Principiaré por hacer una semblanza del primero: Alfredo M. Garza; cuya
popularidad fue inmensa, pues por su inspiración, por su dilicil facilidad para
crear sus melodías y por lo accesible de las mismas, eran las predilectas de
todos los saraos, tertulias, días de campo, fiestas, ferias, loterías, "gallos", serenatas en las plazas- y en todas partes.
A Alfredo M. Garza, ya lo asentamos alguna vez, por su popularidad, por
el crecido número de sus composiciones, pues pasan de mil, lo podríamos
llamar "el Agustín Lara de principios de siglo". Nació en Sabinas Hidalgo,
N. L., el 11 de noviembre de 1877, de familia humilde. Cursó su instrucción
primaria en la escuela "real" de su pueblo natal y desde pequeño acusó te~
ner grandes facultades para el arte musical.
Fueron sus padres don Espiridión Garza y doña Salomé González de Garza.
Muy pequeño tuvo que lamentar la muerte de sus padres y lo criaron sus
abuelos don Jesús González Mart'inez y doña Beatriz González de González.
A los 12 años ya ejecutaba violín, instrumento que él escogió y aprendió
solo. Recibió clases de solfeo de un maestro, que era tío suyo. A esta edad
ya principiaba a tocar en las charangas. La precocidad del violinista Uam.aba
mucho la atención a los sabinenses y éste era motivo para que el conjunto
donde él tocaba~ fuera el preferido de todas las clases sociales.
A los 13 años compuso su primera melodía, una mazurka, y más luego un
vals, cuyos nombres no he podido recordar. Desde entonces se le despertó
el anhelo de seguir componiendo, habiendo llegado a reunir más de cien
composiciones para el año de 1899.
En este año compone un vals para despedir al Siglo XIX y saludar al XX,
que tituló: ~iglo Viejo y Siglo Nuevo, que fue estrenado la noche del 31 de

481
H3l

�diciembre en el tradici6nal baile de fin de año en una de las principales
casas de Sabinas.
En 1901, cuando principiaban a ponerse de moda los two-steps, que. nos
llegaban de los Estados Unidos, compone Rasgos de Buen Humor, e~ ,ntmo
de seis por ocho, el que alcanzó un auge estupendo pues se esparcto esta
melodía por todo Mé.--rico y por Estados Unidos. Con este two-steps Alfredo cobra fama en todas partes, lo edita la Casa Wagner y rec;ibe por la
propiedad cincuenta pesos ¡ todo un capital! pues la Wagner tiene una his~oria tan dolorosa para los compositores de México que vale más no mencionarla. En 1905 compone el vals Quiero Verte, que dedicó a la Srita. Conchita de los Santos.
En 1906 abandona su pueblo y se va a la tierra de promisión que lo era
entonces
región minera de Coahuila (Las Esperanzas, Palaú El Menor, El
Nacional, Nueva Rosita, La Agujita~ El Mezquite, San Felipe y Hondo -estas últimas fueron las fundadoras de la minería carbonífera de México-) .
Se establece en Sabinas Coahuila y es aquí donde compone a diario, una, dos
y más melodías; valses, marchas, flamencas, danz as, mazurkas, " sehoti ses" ,

b

two-steps cake-wal.ks, polkas, paso-dobles y toda aquella serie de ritmos bailables de la primera decena del siglo XX.
Los clubes de Sabinas, Agujita, Rosita, etc., se disputan su orquesta, todos quieren que amenice sus fiestas y bailes; Alfredo es el hombre del día,
es el compositor de moda, es el consentido de la sociedad.
Era Alfredo de mediana estatura, blanco, de pelo castaño, casi rubio, usaba
crran melena descuidado en el vestir, estupendo flautista, pues para esta fe:,cha era su instrumento
'
preferido, y el que ejecutaba con delicad eza.
Existía en Sabinas una cantina a la que concurrían los altos jefes de las
compañías y los señores adinerados de la región. Tenía por nombre "La
Central". Allí al medio día y en la noche tocaba la orquesta de Alfredo.
Tiene u.na bonita marcha que se llama precisamente La Central, dedicada
al dueño del establecimiento, la que se tocó hasta la saciedad.
Allí los jóvenes se daban cita para gozar de la magnífica música que tenía
Alfredo el autor del vals No me Olvides, que bacía más de tres años era el
preferido de la juventud.
Se acercaba al fecundo compositor algún joven y le pedía que le compusiera una pieza a la dueña de sus sueños y Alfredo, con aquella amable sonrisa que fue de sus caracteósticas más peculiares, contestaba: "¿ Lo quieres
'ahorita' 0 para después? Si es para escucharlo 'ahorita', ya sabes: te cuesta
tres cervezas, y si para después ... pues ... entonces hay que hablar. ¿No te
parece?"
-Para "ahorita", maestro, porque quiero llevar gallo a mi novia esta no-

~e. -Y Alfredo, sacando. de su bolso unas hojas de papel pautado que él
~smo rayaba, se senta?a Junto a una mesa y escribía la melodía. Luego la
instrumentaba, en media hora más o menos. La orquesta estrenaba aquella
mazurka, v:115 o tw°-:steps ... ¡ Qué facilidad tan asombrosa tenía para escribir!
Fue _aqm en Sabinas donde compuso ese bellfaimo vals titulado: Manuel
,, A:arma, estrenado en el enlace de esta pareja; en 1908 compone La Fronteriza, paso-doble
que dedica a la Cía. Cervecera Sabinas, S. A., maugu·
_
d
ra a ese ano.
En 1909 su numen c«:a el inmortal vals Cuánto te Quiero, que ha sido
escuchado en todos los rincones del mundo; también en este año compone
el flamenco Amor de Torero, que con Cttánto te Quiero y Quiero Verte
rompe _todos los récords musicales de la época; nos regala también el va~
Montanas de Anáhuac, con letra de Amado Nervo, el ~\'o-steps Amor por
Amor, los valses Alma del Alma, y el paso-doble-flamenco Más Vino.
En_ ~910 se t~lada a Cuatro Ciénegas donde se hace cargo de la Banda
M~cipal_ Y allí compone una preciosa danza titulada Ven, con letra de
Ol~a "?nbe. Su estancia en esta villa es breve. De allí va a estaWecerse a
Muzqwz.
:ara esta fecha ya se había casado y tenía varios hijos, entre ellos Alfredo,
~1en hered6 de su padre el sentido musical pues a los diez años era un buen
eJecutante de cornetín }' violín. Este digno hijo de su padre, falleció en Villa Acuña en 1965.
En Múzquiz se hace cargo de la Banda Municipal; organu:a una orquesta
de cuerda que pronto se hace popular, tanto por su acoplamiento cuanto
por su vasto repertorio, abun~ando en él las composiciones de Alfredo que
para esta fecha ya. pasaban, sm temor de equivoqi.rme, de seiscientas. Ojalá
Y ~ste_ acervo 1;1~1cal de nuestro biografiado pueda obtenerse algún día.
Sena 1mport&lt;}nt1Suna su recuperaci6n.
Aqui en Múzquiz v~_elve

ª. romper

un récord con su two-step Muchachas

M_odernas, el q~e como parejas en popularidad con aquel que se llamó Tres
Pie~r_as, de Velino M. Presa. También Múzquiz entre otras muchísimas compos1oones nos obseqlúó con un vals menor muy hermoso que se titula: 'Siempre te amaré.

La Revolución le sorprende en Múzquiz y cuando Jas fuerzas federales al
~do ~e Joaquín Mass se acercaban a este lugar, Alfredo M. Garza se dirige a Piedras Negras donde nos obsequia, para estar a tono con el momento, ¡ Viva Carranza.' y Ejército Constitucionalista, que ~e pusieron de moda
en unas semanas y siguieron siendo las obligadas en tocias las fiestas.
En novi~bre de 1913 se va a San Antonio Texas y allí vive algunos años
hasta el tnunfo de Ja Revolución. Entonces regresa a México y es nombrado

483

482

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I mártir asesinado
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de ban das militares
mspector
. , ~por don Jesus arranza, e
por el traidor Manuel Santibanez.
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En 1920, muerto on e
,
1 Estados Unidos y estando res1. d d 1 p . er Jefe regreso a os
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d d Amarillo Texas, lo sorpren io un
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La muy noble y leal ciudad de Cadereyta Jiménez, tamG iensu o adentrar
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los corazones por caminos de ensueños.

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que forma an
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1 l en uno de los departamentos,
estableció un puesto de frutas, en cuyo oca ' -

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hacían escoleta
484

Prestó sus servicios al magisterio durante los años de 1896 y 97, como ayudante de los queridos profesores Rosendo Gana y Bruno VV. Leal.
Contrajo matrimonio en ocrubre de 1898 con la señorita Elisa Garza Fox,
pero su felicidad fue breve, pues esta su compañera falleció al año siguiente
en una terrible epidemia de viruela.
Para esta fecha, ya don José Mauro había compuesto varias pjczas que tocaban los grupos de aquella ciudad y se habían avecindado en Monterrey y otros
lugares de Nuevo León y Coahuila.
Solo, triste, desalentado por la pérdida de su fiel compañera, decidió trasladarse a Monterrey, como lo hizo, y, en 1904 compuso su marcha two-step
Gran Purmio.
En esta misma época arrancó a su inspiración su precioso vals Feliz Cumpleaños, que seguimos escuchando hasta la fecha; éste cobró simpatías grandísimas y era podemos decir, Las Mañanitas Nuevoleonesas. En 1908 cuando
vinieron aquellos aviadores franceses a Monterrey les dedicó un two-step que
llevó sus nombres: René-Simón y Santos Dumont; por este último año lanzó
sus valses Consuelo 1, las danzas Risas y Rizos, las polkas Siga la broma y Qué
te importa, la pollea Topo Chico, su encantador vals Sueño de Amor, todo un
poema musical repleto de sensibilidad.
Nos olvidábamos decir que en 1903 se hizo populatisimo su two-step Chaqueteros, que compuso con motivo de aquella famosa justa eleccionaria que
culminó con los trágicos sucesos del 2 de abril de ese año.
También por estos años publicó en el Arte Musical, cuadernos mensuales
que se editaban en Ciudad Victoria, Tamaulipas, sus valses María y Elvira:
este último dedicado a su prima hennana la Sra. Margarita Ibáñez de Ruiz,
madre del periodista José Ruiz lbáñez, quien fue a morir a San Antorúo, Texas.
Debe de haber sido por 1909 cuando compuso su inmortal vals Violetas,
el que, como Cuánto te quiero, de Alfredo, Sobre las Olas de Juventino Rosas
y la marcha Zacatecas, de Genaro Codina, volaron en alas de la fama por
todo el orbe.
Compuso también en 1909, El Pájaro Cautivo. que dedicó a mi culto amigo, el nunca bien llorado escritor y periodista don Eduardo Martínez Ce-Jis,
que gustó mucho y era tema de conversación en todos los bailes y fiestas, no
sólo aquí sino en toda esta región. Violetas, sirvió de tema a Ja película "El
Globo de Cantolla", y cuando su hija, única superviviente de su familia, doña
Josefina Garza Viuda de Mier, reclamó los derechos de autor, le dijeron que
la propiedad era de una casa musical . . . y. . . punto.
Otras lindas composiciones son sus valses Juar1ita_, Julia, Nunca te Olvidaré,
Tuya hasta la muerte, y otros más, schotises, two-steps, marchas, destacándose

485

�en éstas Viva Madero y Viva la Paz, compuestas en 1911. Entre los twosteps se distinguieron entre otros Julieta y Alma de Oro.
Y aquí, permítaseme que deje a mi estimado amigo don José NavatTOj ese
emotivo escritor y periodista regiomontano, ese hombre que es como un patriarca del Círculo Mercantil Mutualista, describir al inspirado compositor

cadereytense:
A fines del siglo pasado - dice José Navarro- se estableció en Monterrey un joven alto, delgado, blanco, de ojos cafés y pequeño bigote
castaño. Nervioso y ágil, dentro de su pronunciado tipo provinciano, a
la legua se notaba ser un hombre soñador, de aspiraciones; en rus profundas ojeras, en su frente alta y despejada, en su melena acicalada y
en su corbató11 negro, anudado con cierta displicencia, se adivinaba al
artista. Era José Mauro Garza el inolvidable compositor del vals Violetas, que andando el tiempo habría de convertirse en el más popular de
los compositores de estas tierras y cuyas obras llenaron, no sólo aquí,
sino en todo el país, toda una época.
Fue con su two-step estrenado en 1903 y que tituló Chaqueteros, con
el que José Mauro .se dio a conocer como compositor de altos vuelos.
Chaqueteros fue una genuina expresión del sentimiAnto popular que
apttntQ-ba hacia una renovación de hombres y sistemas imperantes en
el país por aquellos días y, rápidamente, inconscientemente se co_nvirtió
•en la rúbrica de los bandos políticos, que incipientes auunciaban fa
transformación social que pronto habríamos de experimentar. Y en plazas, y fiestas íntimas, en r&lt;gallos" y serenatas, el two-step de José Mauro
Garza era t-0cado siempre.
Al principio José Mm1,rn, que había venido a Montérrey en busca de
mejores horizontes, formó parte de varios conjuntos orquestales, ganando apenas para el diario sustento con su flauta. Más tarde, aprovechando sus conocimientos y su vocación inició stts estudios de piano.
y así, el artista, el "Músico de Rancho", como envídiosamente mucho
le llamaban, se convirtió de la. noche a la maña11a en el compositor y
maestro de piano má.s en boga en la ci1tdad, aunque sin mejorar mucho su sit'Uación económica.
El inesperado éxito de su primera pieza sirvió de aliciente para que
José Mauro Garza aguzara su ingenio y produjere más composiciones,
siendo la Casa W agn.er la encargada de im{J'fimir y distribuir su música
"iyo diría de explotar".
La épo~a a que nos referimos abarcó de 1907 a 1913, cuando su fJOpularidad era mayor y sus obras eran ejecutadas por todas las bandas,

486

por t?das las or~tt~stas y por todas las cluuango.s; pero sin que su popularidad y ~us ex1t~s /~eran suficientes a envanecerlo, pues él más que
na~a, prefe~ia seguir siendo maestro de sus discípulos y discípulas, a
quienes dedicaba todo o la mayor parte de Slt tiempo, haciendo a un
lado lisonjas y felicitaciones.
. La inspiración_ de nuestro músico era inagotable ,, así siguió compomendo nuevas piezas, siendo las que más pegaron y vinieron a enriquecer nuestro acervo de música popular las marchas Viva la Paz y Viva
Madero, estrenadas en 1911 durante los turbulentos días del derrocamiento d~l General Díaz y que gustaron muchísimo; también su polka
Topo Chico y los val.res Pájaro Cautivo y Violetas hicieron furor en
aquellos años, el que traspuso la.s fronteras pues fue conocidísimo en
varios ~aires de América. Otras de sus composiciones fueron los valses:
Nostalgia, Juanita, Sueño de Amor, Ernestina, Minerva Picaruela y
Preludios de Amor.
'
·

En los últimos años de su vida, José Mauro Garza, adelgazó mucho,
presa de desconocida enfermedad, pero aún así, todavía a fines de
1913, se le veía por las calles de Monterrey en su constante it y venir
para. dar clases )' asistir a conciertos. Era un luchador incansable y un
apasio":,ado de su arte y jamás tejó en su propósito, hasta que lo sorprendio la muerte trabajando.
Hasta aquí nuestro querido amigo José Navarro.
Aquella terrible enfermedad que lo atacó fue inmune a la ciencia y por fin
el 23 de marzo de 1914, salió de este mundo habiendo sido sus funerales una
verd~d~ra manife~°:ción de ~u~lo pues asistieron todos sus compañeros filannomcos, sus discipulos y dismpuJas y numerosas amistades que,. supo captarse . por su modestia; por su sencillez y por su ahna de artista sensitiva, y
emoc10nal hasta ]as lagrimas.
Belisario de Jesús García de la Garza

Presentaré ahora la figura gallarda, varonil, elegante, del compositor montemorelense Belisario de Jesús García de la Garza, uno de los cuatro maestros del pentagrama y de la clara inspiración que ha dado Nuevo León y
quien dejó grabado su nombre con letras de oro en esa su meloclia inolvidable, ~se vals que es todo ternura, un dechado de sencillez melódica titulado:
Morir por tu Amor. ; Quién no conoce esta melodía, saturada de romanticismo
toda ella! Y su letra, del propio Belisario lo enmarca a la perfección: Morir
por tu amor . .. .' Qué bello ha de ser. . . Morir por t1,.r ojos divinos. . . que

487

�/

son la expresión del placer ... Morir, sí, morir ... canta el ruiseñor .. . que
todo en la vida es amor. . . Amor, etc.
y su canción .mexicanísima, un pedazo arráncado del agro mexicano, una
queja, un lamento ... un desamor del campesino que ve rotas sus ilusion~ ...
toda su vida ... ¿que cuál es? ¿Que cómo se llama? Pues las Cuatro Milpas,
la que se han querido apropiar varios ••tíos vivos" de esos que hoy se hacen
llamar "geniales compositores" ...
Nuestro amigo y compañero de armas durante la Revolución tle 1913, Belisario de Jesús García de la Garza, vio la luz primera en la risueña ciudad
de Montcmorelos, en ese paraíso donde el ambiente se embalsama con flores de azahar, y cuyas huertas se nos antojan Ínlllensos vestidos nupciales que
lucen las novias cuando van al altar. AlH nació el día 13 de noviembre de 1894.
El atildado compositor de Morir por tu Amor, hizo sus primeros estudios
en la ciudad que antaño fuera San Mateo del Pilón.
Allí lo sorprendió la Revolución de 1913 y, cuando las íuenas del general
Eablo González llegaron basta la región cítrica, el joven García se incorporó
al ejército Constitucionalista con el grado de teniente.
En las noches de vivac, mientras se asaba un pedazo de carne y se saboreaba
un café caliente con uno que otro traguito de. mezcal de San Carlos, el teniente Jklisario de Jesús García, acompañándose de una guitarra propiedad
de un sargento, cantaba las canciones que había compuesto en su adolescencia. El muchacho apuntaba admirablemente en esta actividad. Sus compañeros lo animaban, lo conminaban para que continuara escribiendo y que llegando a México, al triunfo de la causa, ellos le ayudarían para que fueran

editadas sus canciones.
¡ Cuántas veces fue interrumpida su canción de Las Cuatro Milpas, por
los disparos del enemigo en una emboscada, cuando aprovechando las sombras de la noche llegaron a atacarlos!, cambiaba el teniente su guitarra por
la 30-30 y ¡ a echar bala!
Así se deslizó parte de la juventud del delicado compositor de Morir por
tu Amor.
En el año de 1916, triunfante la causa, dedicó una marcha militar a su
jefe don Pablo González, la que fue editada por cuenta del pro~io don.
blo. Ento¡1ces principió a sonar mucho su nombre como compositor; dedico
una danza y una marcha al Gral. Alfredo Rodríguez, Jefe de Estado Mayor
del Cuerpo del Ejército de Oriente, otra danza con letra de él mismo A
veces pienso que no me quieres, que dedicó a mi hermano, el mayor Y profesor Félix Neira Bárragán. Continuó produciendo con una fuer-a sorprendente, al grado que siempre que nos encontrábamos le preguntaba: ¿ Qué

~ª:

488

has compuesto ahora, mi Capi? Y respondía: ¡pues ésta! y tarareaba la
nueva melodía.
El número de sus composiciones es muy elevado. Ignoro en realidad cuántas sean. Voy a citar algunas solamente de cuyos nombres me acuerdo: La
Canción de las Novias, con letra de Adolfo León Osorio; El Charro Enamorado, El Vals París, Gracia, otro primoroso vals: Marcha de los Cazadores,
la marcha
Acapulco;
otra estupenda marcha titulada: Piedras Negras) é•Por
,
•
que no me Quieres? danza, el vals Tenue, Reliquia de Amor, vals con letra,
muy popular también, en su tiempo casi tanto como Morir por tu Amor·
Aroma Tropical, Danzón; La Mañana está de Fiesta, canción con letra suya:
el popularísimo Tango Negro y el otro tango que estuvo en voga much~
tiempo: Como Prin.cesa de un Cu.en.to Azul; El Caballo Criollo; una marcha
El Primer Jefe, en homenaje a don Venustiano Carranza; y otras muchas
gue se pierden en el laberintQ de los años.
S~ -~~ón Las Cu~ro Mi/,pas, sirvió de tema para una película que se
exhibm mas de dos anos en la República y en los países de habla española.
Desp~és de 1~ tragedia de Tla.xcalantongo, Belisario de Jesús García, que
ya babia obterudo el grado de Mayor, continuó en el ejército pero en su
verdadera actividad, por donde lo inclinaba su vocación; primero fue director de una o dos bandas militares y después inspector de bandas del Ejército.
El año de 1949 sus compañeros de armas y de arte le rindieron un homenaje. el que se v_erificó en el Hemiciclo "Juventino Rosas", del Bosque de
Chapultepec, habiendo estado eJ programa musical a cargo de la Banda del
Estado Mayor Presidencial, que a la sazón dirigía el Mayor Silverio Prieto Pérez.
En el año de 1951, en el mes de septiembre partió para el viaje sin regreso en medio del dolor de los suyos y de sus numerosos amigos y compañeros que todavía lanientamos su partida. Falleció ostentando dignamente el
pado de Coronel.
Morir por tu Amor, es otra de nuestras glorias mundiales que han paseado
exitosamente por todos los ámbitos del mundo y sigue en cartel.
Otros Compositores

Nuevo León si no ha sido muy pródjgo en compositores, sí podemos decir
que los pocos que ha tenido han logrado una popularidad bien definida.
Contamos por ejemplo a Pomposo Caballero, oriundo de Marñn, a quien
bastó su marcha Tierra Blanca, dedicada a Francisco Villa, para fijar su nombre definitivamente entre los más distinguidos compositores de música popular de México.
489

�,Don Casimiro Rodríguez, de Cadereyta Jiménez, quien durante su juventud dio al acervo musical sus bellísimos valses: Dicha Perdida, en 1910; Rayo
de Luna y Susana Grandais en 1911 y 12, este último dedicado a la famosa
estrella del cine francés Susana Grandais, que fue de tentadora belleza algo
así como las estrellas de hoy, la ·Pampanini, la Taylor. Esta trilogía de vaJses
colocan a don Casi.miro en un digno lugar entre los compositores nuevoleoneses.
Su obra que vale muchísimo más que ésta, permanece inédita. Toda ella
muy copiosa, por cierto, se concreta a música sacra y juguetes musicales in-

fantiles.
Conozco sus misas, una de Requiero, admirables· motetes un Ave María;
Las Sietes Palabras y una cantata a seis voces y coro, que bien pudieran ser
firmadas por cualquiera de nuestros mejores creadores de este tipo de música.

Gabino Calderón: oriundo de Monterrey. Perteneció también a los años de
1895 y falleció en 1932. Tuvo escuela conservatoriana; un buen violinista
llegando a ser concertino de la Cía. de De la Vega. Dejó entre otras muchas
composiciones sus valses: Amor Sublime, Rebeca, Ramo de Azucenas, Anita,
Violetas y un tango titulado Lamento de Amor y la música de la Revista
Monterrey al Día, con letra estas últimas de su propio rujo el vate Humberto
Calderón Navarrete.
Don Miguel F. Martínez. El famoso flautista y catedrático de la Escuela
Normal, por quien lleva el nombre dicho plantel. Es fama que don Miguel
fue un notable flautista y compositor de obritas musicales para las escueJas.
Cuentan que cuando Luisa Tetrazzini visitó Monterrey, el flautista que le
acompañaba no pudo ejecutar la cadencia del Aria de la Locura de la ópera
Lucía de Lamermour y lo hizo don Miguel, y lo hizo de tal manera que la
gran cantante italiana, aquella excelsa diva rival de, nuestra Angela Peralta,
lo subió al foro, lo abrazó y le besó felicitándolo plena de entusiasmo.
Tenemos también a Lucio M. Dávila, que allá por 1908 ó 9 compuso su
vals Pensando en Ti, y más luego A.sí te Quiero, otro hermoso vals; su mazurka Ausencia, que frecuentemente la escuchamos en la radio y en las orquestas de música antigua.
y gara no hacer más larga esta lista recordemos a Jesús Gar~a Galindo, que
hacía una y dos composiciones (valses por lo general) por semana y los dedicaba a las parejas que contraían matrimonio. A Garza Galindo lo he perdido de vista, hace tiempo, parece que abandonó Monterrey, en busca de mejores
horizontes. Otros dos compositores muy queridos fueron nuestros maestros Antonio Ortiz y Gustavo Quiroga.
A 11 tonio Ortit, fue violinista de concierto, organizador de la primera Sinfónica que tuvo Monterrey Ja que él mismo dirigió; uno de los fundadores de la

490

Aeademia Musical Beethoven, de la que fue director el maestro Daniel Zambrano, notable pianista y catedrático musical.
Inició sus actividades musicales desde niño al lado de su padre. Andando
los años se fue al Conservatorio donde hizo buenos estudios, regresó a Monterrey figurándo como primer violín en las orquestas de teatro.
Es autor de la danza Tus Miradas, con letra del poeta potosino David Alberto Cossío que principia: De la divina luz de tus miradas . .. tomaron las
estrellas resplandores . .. ; y de una serie muy interesante de canciones de finísimo corte, de esas que gustan mucho, pero que por su refinamiento musical
y lit&lt;!rario no llegan a hacerse populares. Su marcha Unión y Adelanto, dedicada a la Sociedad Filarmónica Nicolás Rendón, fue muy popular.
Falleció hace pocos años cuando todavía estaba en plena producción, cuando era un maestro que podía rendir muy ricos frutos. Lástima grande que
tan pronto se apagara su vida.
Gustavo Quiroga, el bohemio incorregible, el incansable maestro Quiroga,
violoncelista magnífico, director de bandas y orquestas y delicado compositor,
llevó una vida propia de estos seres que están predestinados para las cosas
del espíritu. Se encastilló en su arte y así vivió siempre. Su danza Guadalupe,
preciosísirna; su vals C onchita, encantador; y podemos citar otras obras como
éstas: Beatriz, vals; Lindo Monterrey, marcha; Los Refugiados, schotís; Ca11to
a Mo11terrey, Por tu Gracia, bulerías y un popurrí con temas de canciones
mexicanas.
Su Sinfonía, que fue estrenada por la banda .deJ municipio de Monterrey,
bajo su dirección el 5 de febrero de 1953 es toda una obra que merece ser
conocida por los amantes de la buena música. Hizo su tránsito, el 28 de febrero
de ese mismo año, esto es, veintitrés días después de haber estrenado esta
Sinfo11ía, Sus composiciones citadas, están editadas en un álbum que todavía
puede conseguirse en los repertorios de música de Monterrey.
También Leonorcita Flores y su hermano político Juan Montemayor Escamilla crearon varias obras de música popular que en su tiempo fueron muy
apreciadas. Con toda intención he dejado para el final de este ensayo, la semblanza de nuestro tan estimado compositor, el maestro

Armando Villarreal
El estupendo autor de Moren ita Mía, esa canción que es orgullo de Monterrey. Armando Villaneal nació en Sabinas Hidalgo, la tierra de Alfredo M.
Garza, el 9 de agosto de 1900, siendo sus padres don Guadalupe Villarreal y
doña Porfiria Lozano de VillaiTeal. A Ja edad de cuatro años trasladaron sus

491

�padres su residencia al mineral de las Esperanzas, Coah. donde casó su hermana María con un violinista de nombre Manuel Calvillo,
Armando había nacido para ser músico pero músico de los buenos. Allá por
el año de 1905, una noche, después de estudiar el Sr. Calvillo unas obras
que estaba poniendo, dejó su violín fuera del estuche. Toda la fanúlia estaba reunida en el comedor haciendo sobremesa y Armando, de puntillas entró al cuarto de su cuñado, cogió el violín y comenzó a tocar la primera parte
de un viejo vals que se llama La Noche. ¿Quien toca el violín? ... interrogó
su hermana, si aquí. está Manuel. Y la otra hennana, Francisca, gritó: ¡ es
Armandito, mamá, es Annandito!
Eumeclio de gran expectación familiar aquel chiquillo mbio, avergonzado,
dejó el instrumento y echó a correr; pero su madre dijo con énfasis: "Mañana mismo me le.encargan a Armando un violín para que lo enseñe Manuel".
Y así fue. Días después recibía las primeras lecciones de su entonces hermano politico Manuel Calvillo.
Cuando supo que el maestro Alfredo M. Garza estaba radicado en Múzquiz, Armando fue a vivir allá para terminar su instrucción primaria y tomar
clases de soHeo y violín con el compositor de moda en aquellos tiempos.
Alli permaneció hasta el año de 1913, año en que se trasladó a Piedras
Negras porque las fuerzas federales venían persiguiendo a los constitucionalistas que eran dueños de esa región.
Llegó Armando a Piedras Negras, al mismo tiempo que Alfredo M. Garza
y con éI tocaba en la orquesta a la que yo mismo tuve el honor de incorporarme, tocando violín. Allí nos hicimos amigos, nuestro celebrado compositor y yo.
En Múzquiz había compuesto varias melodías: La Reina d~l Baüe, una
elegante mazurka; varios valses, entre otros: Amor con Amor se Paga y Cuquita, un two-step; Club Popote, El Barrililo Aquel, polka llena de alegria,
muy jacarandosa; entre otros valses Caricias y besos, Amelia, fox-trot y otras
muchas que me confiesa haberlas perdido en los cambios de domicilio y de
ciudad a ciudad.
En noviembre de 1913 marchó a San Antonio donde siguió figurando en
la orquesta de Alfredo M. Garza y en la filarmónica de esa ciudad.
En Piedras Negras compone General Jesús Carranza y Ejército Constitucionalista que muy pronto se pusieron de moda. Armando iba ganando terreno como compositor a pasos agigantados. El chico prometía. Ya el tiempo
nos convencería que había en realidad nacido para ser maestro de música.
En 1919 regresa a Múzquiz y en 1919 hace su primer viaje a Monterrey
para inscribirse en la Academia Musical Beethoven, de la que eran dire~
tores los maestros Daniel Zambrano y Antonio Ortiz.
492

Admitido, vino a radicarse desde entonces a esta ciudad siendo uno de
los más destacados discípulos del maestro Ortiz, quien además de la técnica del violín le enseñó composición, contrapunto y armonía. Con estas
armas, Armando pronto .se colocó en primera. fila entre sus compañeros. En
1920 nos regala con su fox-trot TonnJ• Fuentes, dedicado a aquel célebre
boxeador de El Paso, Texas; en seguida Monle:rrry-Blues, y poquito después el fox-trot Melenitas, cuando se puso de moda el pelo corto en las
damas, fox que ganó simpatfas por millares. En 1921, Garage Modelo, otro
fox, y luego el &lt;lanzón Tenía Dinero en el Banco y. . . su obra cumbre. . . la
que le ha dado fama, satisfacciones y pesos, su romántica canción Morenita
Mía, que dedicó a su novia la Srita. María Guadalupe Salazar, con quien
contrajo nupcias el año de 1926. ¿ Qué más puede pedir un a.i'tista que ver
su nombr~ viajar por todos los paí.ses aureolado por las luces de Ja gloria?
Todo el dinero del mundo no vale para el artista de corazón tanto como esa
satisfacción de ver su obra coronada por el éxito.
La más tierna, la más sensible es esa canción que va todavía regando amoIes, despertando emociones y creando ideales en los corazones de Ja juventud
actual del universo, porque la canción de Armando ya no pertenece solamente a Monterrey, a Nuevo León y a México, sino que ya como todas
las grandes obras, es mundial.
Tras de Morenita Mía, vinieron Dos Almas en una Sola, el fox Celaje, Morelos 88-90 que dedicó a la Wagner y Levien; Merito frente de tu Ventana,
una canción mexicana con letra de mi hermano el Profr. y Mayor Félix t&gt;ira
Barragán, que es la que le sigue en popularidad a Morenita Mía; Entre Naranjos, un tango al que yo le puse letra y lo estrenamos en la premier de
aquella pelkula del cine mudo del mismo nombre, de la novela de Vicente
Blasco Ibáñez y que interpretaron Greta Garbo y John Gilbert; Mis tristezas
Y Tu retratito querido, ambas tienen letra de quien esto relata; Serenata de
Amor, La Pastorcita, dos romanzas de corte semiclásico; los valses María Luisa,
Dos Corazones, Bodas de Plata y El Milagro de un Sueño; unas cazardas, una
danza sueca, su célebre marcha Canto a la Reuolución con letra del poeta
David Alberto Cossío; Elba y Grata Remembranza, dos valses; y otras obritas más cuyos nombres no reruerda en el momento de entrevistarlo.
Funge como primer violín en las orquestas de Teódulo Velázquez y Gustavo
Quiroga, organiza un sexteto en el Hotel Ancira y también forma parte de la
inolvidable orquesta del teatro salón Variedades de la que era director el
maestro Alberto Barrón, quien todavía a los ochenta y pico de años, fue maestro de capilla en el templo del Roble.
Figuró también como violín concertino en las temporadas de ópera, de ope493

�retas, y zarzuelas de aquella época de oro del Circuito Rodríguez del 29
al 1940.
Desde 1927 en que el cine dejó de ser mudo, cuando ya llegó el vitáfono y
que fueron desp.laia,das las orquestas de los teatros, Annando Villarreal principió a dar clases en varios colegios así como a ser el maestro pianista del
Círculo Mercantil Mutualista en las clases de gimnasia. Es autor también del
Himno Deportivo del mismo Círculo donde todavía presta sus servicios musicales.
Armando ha recibido varias preseas: medalla de oro del Gobierno del Estado de San Luis Potosí por su canción Potosina en un concw'SO en que se
disputaron el primer lugar cerca de cuarenta compositores. Esta canción tiene letra de la distinguida maestra María Valdés; medalla impuesta por el
Ayuntamiento de Monterrey en las bodas de plata de su canción Morenita
Mía; medalla del Círculo Mercantil Mutualista y varios pergaminos que le
han otorgado sus discípulos por sus triunfos con la misma canción, que está
por cumplir sus bodas de oro, para lo cual algunos de sus compañeros y amigos Je están preparando un homenaje digno de tan distinguido compositor;
y por último medalla por su canción Monterrey con letra del que habla, en
el concurso del 3500. aniversario de la fundación de Monterrey.
Al perder a la amada de su corazón, a la mujer que le inspiró su melodía
inmortal, Armando se vio agobiado por tan justo dolor, pero hombre de
buena fe, buen creyente, se armó de valor; haciendo un esfuerzo sobrehumano supo sobreponerse a este doloroso trance y continuó sembrando estrellas melódicas en el pentagrama de Monterrey.
¡ Qué deuda tan grande tiene nuestra ciudad con estos hombres que le han
dado fama! Con cuánta justicia el Ayuntamiento de Monterrey ha impuesto
a una plaza el nombre de "Armando VillaITeal".
Si Santa Cruz, Gto., tuvo un Juventino Rosas, que dio a México la gloria
de su vals Sobre las Olas; si así también Zacatecas es cuna del célebre arpista
y compositor Genaro Codina, auloJ de la marcha Zacatecas, considerada como el Himno Popular Mexicano; Cadereyta dio un José Mauro Garza que
ofrendó su vals Violetas, que junto con Cuánto te Quiero, de Alfredo M.
Garza y Morenita Mía, de Armando Villarreal, forman la trilogía musical
que es emblema de Nuevo León, porque han Uevado el nombre de esta tierra,
orgullosamente por todos los más apartados rincones del mundo y que son
una bandera que va pregonando en todas partes: ¡México. . . México ...
México!
Noches de embrujo, de ensueño y esperanzas; noches románticas bañadas
de luna y aromadas a flores de azahar; noches pasadas al pie de la reja de
la bien amada; coloquios amorosos repletos de promesas ; todo un caudal

de ensueños desfilando por el pensamiento que nos hace suspirar hondo, muy
hondo al ver Ja realidad tremenda de la vida, esto y otras añoranzas de los
años juveniles de inefables sencilleces, pero inolvidables parn quienes las vivimos ; ideales truncos, días de embriagante alegría, de esperanzas sublimes, de
quimeras que se esfumaron entre las gasas diamantinas de los dieciocho años.
Todo esto y más todavía envuelve nuestro ser cuando volvemos a escuchar
melodías que fueron mensajes de amor en las noches de aqueJlos "gallos"
en que gemían los cellos y arrullaban los violines el dulce sueño de la bien
amada ...
Melodías que son gajos del alma y el corazón de esos bohemios que supieron plasmar en el pentagrama, sus sentimientos más puros, más bellos.
Es por todo esto que no quiero concluir este artículo sin hacer un elo!ri.o
muy merecido para una persona modesta, sencilla, un hombre que no obstante haber alcanzado un triunfo muy digno en los negocios, sigue siendo el
mismo bohemio de ayer; no ha podido olvidar por un momento, nunca jamás,
su primera profesión y nos deleitó con el encanto de las melodías de ayer;
primero lo encontrábamos en los tradicionales bailes del Círculo Mercantil
Mutualista allá por los 20 y los 25 y durante treinta y un años domingo a domingo nos regaló un maravilloso bouquet de rosas musicales con todo el perfume antiguo, que nos envolvía el alma en w1a azul espiritualidad. Me refiero a mi gran amigo don Fidel Ayala Jiménez, quien con su conjunto orquestal mantuvo viva esa rama de nuestra música popular. Don Fidel Ayala
Jiménez, merece el respeto y cariño del Monterrey que todavía sueña, porque
Monterrey vibra al más ligero toque del espíritu, porque así son sus hijos.
Por algo dijo el bardo alguna ve-.t: "Monterrey ciudad de acero, con eJ. alma
de poeta, que en silencio adora a Dios mientras su brazo golpea".
Vaya nuestro recuerdo y reconocimiento para toda esa insigne pléyade de
compositores populares que tan agradables momentos nos han proporcionado
en la vida y que sin quererlo fueron amables intérpretes de nuestros amores,
porque, ¡ cuántas veces llevaron a la novia, en sus melodías~ un tierno mensaje
que no pudimos decir con palabras!
~

BIBLlOGRAFIA

Historia de la Música. ALBA HERRERA Y ÜOAZÓN
Antología Biográfica de Cadereyta. CARLOS VJLLAJUH!AL A.
Revista Hemisferio (Monterrey, N. L.), Artículo de José Navarro.
Laureles. Poemario de IRENE GóMEZ REYNA .
El Cante Jondo. De CLEMENTE CIMORRA.

'
494

495

�LAS DOS CHINAS POBLANAS
EXÉGESIS DEL TRAJE NACIONAL

DR. GUTIERRE TIBÓN

¿ QUlÉN ''INVENTÓ" LA LEYENDA de la China Pohlana? No es ningún secr.eto.
Lo hizo el coronel Antonio Carreón, en su Historia de la Ciudad de Puebla
( 1896). Can-eón estaba "avezado a estas flaquezas", es decir, a las falsificaciones históricas, según apunta el doctor Nicolás León; no sólo inventó a la
China Poblana, princesita del Celeste Imperio, sino a un religioso dominico,
fray Martín Durán, quien trató de introducir en México la reforma protestante y fue sacrificado por la Inquisición. José María Vigil "pulverizó" esa
mentira en 1888.

•

La de la china encontró, por lo contrario, el apoyo del mitómano licenciado Ramón Mena ( a quien todavía alcancé a conocer en Córdoba, ya muy
entrndo en años). Mena aceptó como verdades las fantasías ("impudor histórico", dice el doctor León) del coronel, y les añadió otras de su cosecha:
"Con la desaparición de la China Poblana acabó el ángel bueno de las clases
desheredadas de la Puebla de los Angeles, pero el pueblo, siempre grato,
siempre noble y siempre grande, conservó la memoria de la santa, la imitó en
el vestir, y de ahí cl origen de ]as chínas". Ni el propio coronel Carreón se
había atrevido a afirmar tal eosa. Sólo sugirió que "tal vez' se debiera a
Cata.rina de San Juan "el origen de las enaguas llamadas castor poblano ( tejido de lana rojo) y el apodo de chinas poblanas que se da a las hermosas
criollas de Puebla".
La venerable Catarina de San Juan, uno de los más singulares personajes
de la Puebla virreinal, es una mística y asceta nacida en Ja India hacia 1613
y muerta en olor de santidad en la Angelópolis a principios de 1688. Apresada por corsarios portugueses cuando tenía nueve o diez años, fue llevada
a Cochín, en la costa de Malabar ("otro puerto ya muy lejos de mi tierra",
según declaró a su confesor), y bautizada por los jestútas, con el nombre de

497
H32

�Catarina de San Juan. En el mercado de esclavos de Manila Ia compró el
agente del capitán poblano Miguel de Sosa; ]legó a Acapulco, según parece,
en enero de 1625.
En Puebla vivió algunos años en la casa del capitán Sosa y de su mujer,
Margarita de Chávez; muerta Ia pareja al poco tiempo, Catarina pasó a casa
del sacerdote Pedro Suárez, donde llevó una vida casi conventual. Se casó
con otro esclavo chino, es decir, también procedente de Filipinas, pero "con
separación de lechos": entre su cama y la del esposo colocó una imagen de
Cristo. De esta suerte conservó su virginidad. Al enviudar se retiró a un
"aposentillo" en una casa de vecindad. .Entregada a una vida de penitencias
y ayunos, recibía la visita de Dios y de los ángeles. En una de sus alucinaciones vio a Cristo sentado en la cabecera de una mesa puesta c-on exquisitas
viandas, y oyó que le decía: "Quiero que comas conmigo". Rehusó Catarina:
"Yo, Señor, de tales mercedes no merezco: ¿qué dirán si saben que una
bozal china, que un caballo, ha comido con vuestra Divina Majestad? Vuestro convite es muy bueno para los justos, no para una bestia y pecadora
como yo".
Durante muchos años, hasta su muerte, Catarina de San Juan l:UV'o visiones
celestiales, hizo profecías, realizó milagros. Fue ~pultada en la Iglesia de la
Compañía. En la lápida de tecali de su tumba se lee: "Condidit hic tumulus
venerandam in Christo virginem Catharina de San Juan, quam Magore
( el Mogol) mundo, Angelopolis coelo dedit". Los pobJanos la consideraron
santa. Sus retratos se multiplicaron, y según la Inquisición, recibieron veneración excesiva.
A los trece años de muerta la "china", los inquisidores prohibieron "cualquier retrato del obispo Palafox y de Catarina de San Juan, so pena de excomunión mayor". Había estampas en que ambos taumaturgos, Ia esclava
india y el humanista español, aparecían juntos. En un edicto de 1691 el T1ibunal de.l Santo Oficio mandó recogerlas. Nunca prosperaron las causas de
canonización de las dos más eximias figuras de la Puebla del siglo XVII.
Hay constancia de un caso en que la fe en la santidad de Catarina se vuelve más fuerte que la amenaza del Santo Oficio: tengo en mis manos su
retrato, que me ha prestado el historiador poblano José Miguel Quintana. Es
probable que Pedro de la Rosa, el grabador, haya conocido a la anciana. Los
rasgos de Catarina no son por cierto orientales. Lleva en sus manos juntas un
rosario; su atuendo es el sayal que describe uno de sus confesores, Castillo
Grajeda: "no salió de un vestido pardo de lana ... El manto con que modestamente se cubría fue siempre el más grosero, el más tosco". Vestía, pues,
como las monjas capuchinas; el traje de la china poblana -'"enaguas con
lentejuelas, hasta media pierna, dejando ver su pie sin media, calzado por
498

Án,1tÍJ,\/,,.~1L

' rH~.fir.,t,

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RETRATO DE CATARINA DE SAN JUAN

"La venerable Catarina de San Jua11~ natural de Gran Mogol, m,urió de
edad de 82 años a 5 de enero de 1688 en la Puebla de los Angeles. Enterróse
en el Colegio del EspEritu Santo de la Compañia de Jesús".

�un zapato de raso verde; ceñida la estrecha y mórbida cin~ra por .una ban~~
carmesí. mal cubierto el provocativo seno por una camisa de li~dnzotiis~ ,
bordada• caprichosamente con sed as d e co¡ores. . . ,,- no
. se. puede 1 en 1car,l
a la buena volwitad del coronel Carreón y deJ licenciado Meo~, con e
pesel d Catarina de San Juan. La descripción que precede es de N1cet? .Zasaya e
.
d la Pl
d S Juan en MeJOCO.
macois ( 1855) • y se refiere a las chinas e
aza e an
'
'
. duda pero en el sentido que se daba entonces a la palabra en
bl
po anas, sm
,
• d1
bl
toda la América hispana: aldeana, pueblerina, mu1er e, pue .º·
.
El confesor Castillo Grajeda sama que la rcli?iosa habia nacido en ~1 :un. d I Gran Mogol la India. sin embargo dice que hablaba como todas
peno e
,
'
•
" hin
.,
hina" La propia Catarina se define como una c a
las que son d e nacion e
•
. , 1 •d tifca
bozal". China, y de Puebla: esto es, china poblana. De, ~qUI a a l en i ción con la elegante y salerosa pueblerina, el paso es facil.
, .
La " untada" del coronel prosperó, pese a la completa fa~ta de logica :_
. pd 1 chi es de fines del XVIII o de principios del siglo XIX, casi
el traje e a
na
hind' El
dos siglos después de la llegada a Puebla de la pequeña esclav~
u.
tosco sayal de la religiosa se ha metamorfoseado en el castor TOJO,

"bello firmamento
de lentejuelas de plata".
Una burda mentira se repite tanto que se vuc1ve,una verdad generalmente
Ceptada Yo mismo recién llegado a México, ca1 en la tre~. Poco antes
ªhabía visitado
·
' ded
el puerto
Cochín, don e se emb ar~'Ctannarumboa
a
M nil . me seducía la idea de la princesita oriental, luJa de un Gran Mogol
a a'
, .
. il
t
aquí se vuelve taumade Delhi que llega a MeXIco casi m agrosamen e, y
.
.,
tur a fundadora del traje nacional. Me desengañé al leer la af~rmacion de
M g yl T O ~ t : "Nada tiene que ver este traje de nuestra China Po~lana
anue
, •
·
'
cubnr su
de ho con la .indumentaria paupernma que Catanna uso para . . .
y,
C o esclava ningún lujo o gala puede haberse perrmb.do. y,
desnu aez... om
,
n·
t d
m
.
p ebla, esclava de sus amos y esclava
de ms ante o o, su ya muJer en u
.,
t ca
dumento 'se reducía, como dice su confesor y b1ografo, a saya, ~a~ta y o. .
Com árese esto con el castor rojo bordado de le~tejuelas, la prodiga _carrusa
pd . d" . ar la opulencia del seno, las medias blancas, las zapatillas, ~l
que eJa ivm
d d
los opuestos li. ºtante ' y convendremos en que se trata e os po
re bozo lDCl

ª

gados por un guión misterioso".
Para volver a los mitómanos responsables de la difusió~ de 1~ "ley~da"
de la china poblana, hay que recordar que la presun~ prmcesa m~a, ata. roa una mitómana de primera fuerza; mocente,
rina de San Juan, era ella nus
.,
. ,
por histérica, pero dotada de un singular poder de sugesuon. Sm este, sus

500

confesores no hubieran escrito los libros que describen las fantasías de Ja antigua esclava china. El padre Alonso Ramos, S. J., publicó 3 tomos de 400
páginas cada uno, que la Inquisición prohibió "por contenerse en él revelaciones, visiones y apariciones inútiles, inverosímiles, llenas de contradicciones
y comparaciones impropias, indecentes y temerarias, y que sapiunt bJasphemiam ... sin más fundamentos que la vana credulidad del autór''. Del tercer
tomo quedó su único ejemplar, que fue joya inestimable de la biblioteca del
lústoriador Pérez Salazar (ignoro su actual paradero). De la biografía compendiada, escrita por otro confesor, el ya mencionado padre Castillo Grajeda, S.J., se han hecho tres ediciones: una a raíz de la muerte de la venerable Catarina; otra en 1767 y una tercera, prologada por Manuel Toussaint,
en 1946.
¿ Cómo se explica que un hombre culto como el padre Ramos creyese verdad el cuento de la pobre esclava inda, bija de un "príncipe dueño absoluto
de algunas tierras del Gran Mogol" y nieta, por parte de madre, del emperador del Oriente, Maximiliano? ¿ Cómo creyó que durante el bautismo de
Catarina, en Coclún, asistieran Ja Virgen, San Joaquín y Santa Ana, dando
muestras del más grande regocijo? Es un misterio tan inquietante como el de
que, al cabo de sesenta años de vida en Puebla, la "china" no logró hablar
el castellano ni medianamente.

Lo cierto es que todos los autores serios, desde hace medio siglo, están concordes en negar cualquier relación entre el traje de Catarina de San Juan,
la mística del siglo XVII, y el de la china poblana del siglo pasado, esa linda
y eterna- compañera de las aventuras, de las penalidades y de las alegrías del
mexicano del pueblo. El deslinde de las dos figuras antitéticas: la pobre religiosa que sufre martirios y la mujer descocada y algo equívoca, es imprescindible. Un infundio, aunque sea simpático, no se puede pe1petuar.
He aquí otra referencia a la china poblana, no menos fehaciente que la
de Zamacois: la que dejó la marquesa Calderón de la .Barca (1840). Tanto
le gustó el traje que quiso asistir, ataviada en él, a un baile de disfraces.
Al mediodía recibió Ja visita del ministro de Relaciones, el de la Guerra, el
de Gobernación y otros personajes, que la disuadieron de presentarse en ese
traje: "they assured us that poblanas generally were femmes de rien" y que Ta
esposa de un ministro español no debía ponerse semejante traje ni por U11a
sola noche. La señora Calderón de la Barca dio las gracias al consejo de ministros por su oportuna advertencia. En ]a tarde recibió iliia carta confidencial de un viejo caballero, José Amáiz, quien insistía: "The dress of a poblana is that of a woman of no character" : el traje de poblana es el de una
mujer de reputación poco envidiable.
Manuel Payno, en su Víaje a Vemcruz ( 1844), dice de la china que era

501

�"una mujer del pueblo que v1v1a sin servir a nadie y con cierta holgura a
expensas de un esposo o de un amante, o bien de su propia industria. Pertenecía a la raza mestiza y se distinguía por su aseo, por la belleza de sus formas, que realzaba con su traje pintoresco, harto ligero y provocativo, no
menos que por su andar airoso y desenfadado ... "
Al cabo de un viaje a Puebla en 1849, Guillermo Prieto se refiere a las
chinas que el pintor Arrieta representaba en sus cuadros junto a otras figuras del pueblo :

"Son las chinas salerosas y provocativas; son los muchachos juguetones y
audaces; son los léperos taimados y astutos. Hay una china con un plato de
mole en la mano, que sería a la vez el tormento de un hambriento y de un
enamorado, porque no se sabe si brinda con un refrigerio o con un mal pensamiento ... "
Prieto espera con ahinco el jueves que "se considera con el pretexto del
mercado, el día de los cuchicheos, la congregación de las chinas. La china,
añade, es el sueño del oro y el ciprés de la plata para el natural y para el
viajero ... "
''A aquel lugar concurren en tropel ya las criadas viejas de los señores
canónigos, de armador y zorongo, zapato adusto y media de los indios, ya la
señora de casa con sus chicuelos y una criaduela minúscula con un enorme
canasto, ya en fin, la china primitiva con su camisa calada, con su descote
subversivo, con su refajo malicioso y con todo ese aquel y aquella endenidá
que confieso francamente, que me ataca los nervios ... "
"El tráfico del mercado dura toda la mañana, alegrando corazones, derramando el contento, atrayendo algunos pisaverdes que van a una distancia
respetuosa a formar corrillo y cosechar dengues y miradas expresivas.
- No se canse usted -me decían en uno de esos corrillos--. Esto no sirve,

se acabaron las chinas.
-Los americanos las perdieron, ahora todas quieren túnico y soguillas de

rango! i Fuera las majas y manolas de Es aña
.
porque ahora sale mi china.
hi. d P , . Y las gnsetas de Francia!
· esa Jª e Mexrco tan lind
azul ... Apenas cuenta veinti•--'
•
.
.
' a como su cielo
... es anos Y ya bene veinti h
•
el tendero de la esquina y el hi" d l .
oc o amantes, mcluso
viera desde luego pensaría q
JO ~ mspector. . . No conoce el corsé: si lo
. .
ue semeJante aparato f
d
.
que suvieron para martir. d
ue uno e los mstrumentos
10 e santa U rsula y
•
fuerte de la china es el as
sus once m1l compañeras. . . El
eo, Y tanto en su perso ·ta
muebles ostenta Ja mayor lim ieza
. ru c~mo en sus vestidos y
Jo interior, cosa que no sucedep , . correspondiendo siempre la fachada a
.
en ciertas Evas
E ta
.
ciendo. . . Triste es decirlo. ho
,.
. . . s muJer va desaparepera en Querétaro la tag."'"";: enconDtrarelS la elaniz.ada en Oaxaca, la lé.
'
_,.,..,a en urangoyM t
l
,
G ua d alaJara. . . pero la chin
.
on errey, a tapatía en
ya no la verélS com
·
paseo de la Retama o en la pl
I d p
o en otros tiempos en e]
· azue a e acheco ni
¡
Ani ta. . . La china esa Iind hi" d 1
'
en as canoas de Santa
excelente, dentro d~ pocos
Jª ,e pueblo, de bondadosa índole y corazón
anos sera un ti
Rivera nos presenta a la hi d 1
po que pertenece a la historia".
apellido. "Por parte de mi ~drna e anVteillde la_autoridad; ésta le pregunta su
.,
e soy
a M1 padre
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Rivera atribuye tal apellido
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aldea, del pueblo, o sea de la villa. L a 11 ama aderayai
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plebeya, hija del pueblo: esto es, pobJana.
'
mas, a p ebeya china":

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Poblana, no angelopolitana p tualiz.a
del traje llamado de chin f . un I
el doctot Nicolás León: ''La área
a ueron e Distn·to Fed eral, Puebla Oaxaca q . ,
y un poco G dala.
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Jara. El centro de irradiación d be
' .
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de México y en su mayor aug
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a 1a convergencia de las palab as " W
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.
trampa en que
propios poblanos a los cuales d d 1
arca, el pmtor Carlos Nebel y los
.
'
, es e uego les hala J •d
nacional se haya originado en su ciudad '
ga a I ea de que el traje

ámbar y cinturones y pañoletas.
- Y eso cuesta un sentido; siendo indispensable la china.
-Vea usted, un poblano sin china, es como un barbero español sin guitarra, como un partido sin periódico. Aquí tiene todo el mundo su china.
-Cuestan mucho, y aniquilan a los cristianos para el pago del mercader

Carlos Nebel, arquitecto alem, aut
cado en París y México en 1840an,
del famoso Viaje pintoresco publifamoso cuadro titulado p bl , coDn pro!lago de Humboldt, nos ha dejado el
.
o anas. e as tres
U
l
baJo las enaguas de dos asoma el r .
u~a eva_ a falda de castor;
tas enchiladas" L .... f
. efaJ~ que termina en picos, llamados "pun. as ._.es uman cigarnllos.

o de la mercadera''.
El auge de la china en Puebla es indiscutible; con todo, hay otros autores
que se refieren a la china en la Ciudad de México años después del viaje de

En tanto que las Poblanas de Nebel son f
cés de la misma época cas·
amasas, las de Fossey, pintor fran• ,
,
1 no se conocen Las im rimi ,
,
lirografo a quien se deben las JI .
d
.
p
~ en Pans el mismo
blanas de Fosrey son tres.
ammf as e Nebcl: Lemerc1er. También las po.
' una urna; olra luce el clásic
f . .
1o smgularmente importante de las lit
r,
d
o re ªJº picudo. Pero
ogra1-1as e Fossey es su titulo bilingüe,

Guillermo Prieto a la Angelópolis.
José María Rivera hizo esta p_icaresca descripci6n de nuestro personaje el
mismo año en que lo retrató Zamacois ( 1855): "¡ Fuera la gente de alto

º:

503
502

�modesta piedra de Rosetta para la interpretación de la voz "poblana". Dice:
Poblanas (Paysannes). No se trataba de Femmes de Puebla, sino de pueblerinas, campesinas. Junto a las chinas poblanas aparece un ranchero (fermier)
y, a caballo, un cavalier mexicain y una dame mexicaine que reeresentan la
clase al ta en opasición a la baja: el ranchero y las poblanas.
Luis Castillo Ledón recuerda que la ''especie" de la china poblana empezó
a formarse durante la guerra de la independencia, a favor del relajamiento
que ésta vino a producir en la austeridad religiosa y en las costumbres. "Las
muchachas del pueblo, no bien cumplían los 15 años y se daban cuenta de
sus atractivos, ardían en deseos de lucir el ostentoso vestido, que arrebataba
la mirada de los hombres".
A mediados del siglo pasado, como hemos visto, la ''especie" y la indumentaria de ]a poWana estaba en decadencia; sólo sobrevivió su atuendo usado
como disfraz carnavalesco o en las tablas, por bailarinas o cantantes folclóricas;
la más conocida entre ellas es Julia Gamica.
No hay duda de que el traje de la china poblana es adaptación de wio
español; deriva ta1 vez del de la maja andaluza o la lagarterana. La china
es la pareja indispensable del charro, cuya indwnentaria es de origen salmantino. Los de china y charro se consideran hoy trajes nacionales. El "guión
misterioso" al que alude Toussaint no es más que la "leyenda" debida a la
fantasía del aludido coronel Ca.rreón y aceptada hasta nuestros días. Se han
adueñado de clla los maestros normalistas que en ciertas fiestas escolares pre•
sentan, corno antepasada de la china poblana, a una "princesa" vestida a la
usama del Celeste Imperio.
"China" es voz quechua; significó en origen "hembra de los animales",
luego pasó a denominar una sirvienta, una india o mestiza, una mujer del
bajo pueblo. La primera documentación de esta palabra es de 1553 : Santillán, en sus Tres relaciones (página 98) refiere que los soldados españoles
en Perú tenían "para chinas de sus mujeres y a veces por man&lt;;ebas de eJlos
y de otros".

En 1673, Pineda y Bascuñán, en su Cautiuerio feliz, se refiere a "dos chinas, chin.illas o cbinuelas". Juan y Ulloa, en su Relación histórica del viaje
a la América MeridionaJ, describe su visita a Quito hacia 1740 y dice de las
chinas "que así llaman a las indias mozas solteras, criadas de las casas y
conventos" ( tomo I, página 368) . En el lenguaje bogotano del siglo pasado,
china, según Rufino Cuervo, equivalía a chica, muchacha, rapaza; el ilustre
lingüista confirma el origen quechua de la palabra.
¿Cuándo y cómo llegó a México la china? La versión de Castillo Ledón es
plausible. Conocemos, además, las características de la china mexicana .gracias a los autores, todos dignos de crédito, que hemos citado: la marquesa
504

�La china poblana,

ei1

Lo.s mexicanos pintados. por sí mismos, México, 1855.
Litografía de H. Jriarte.

D_egeneraci6n del traje de la china poblana F
,
dr.rfraz de seudo china poblana en
fena
. popular
. otograf1a
de una muchacha en el
(C a 1emaco, 16 de Juli-0
•
F una
.
de 196B)
oto. Ruth D. Lechuga.
.

�Calderón de la Barca, Payno, Prieto, Zamacois y Rivera. También Joaquín
García Icazbalceta afirma que alcanzó todavía a conocerla. Ya que nació en
1825, probablemente aludía a las últimas chinas de la Ciudad de México,
en los cincuentas: "Sus trajes y modales -se queja- han desaparecido por
completo". Supone García Icazbalceta que después de su desaparición en
México las chinas permanecieron algún tiempo en Puebla : de ahí los cuadros de Arrieta y la descripción &lt;le Guillermo Prieto. A su auge y supervivencia en Puebla, según nuestro autor, les vino el nombre de poblanas.
García lcazbalceta escribía en 1893; su interpretación de "poblana" aplicado a la china es, desde luego, sujeta a seria discusión. Sabemos que poblano,
en Hispanoamérica, equivale a pueWerino, campesino, lugareño, habitante
de aldea. Esta acepción se conserva todavía en Yucatán. Por la convergencia
de poblano-pueblerino y poblano-gentilicio de Puebla, se ha creado una evidente confusión, que ha señalado, a justo titulo, el jurista Roberto Molina
Pasquel ( actualmente embajador de México en Australia). El mole poblano
era, en origen, un mole al estilo campesino y no al estilo angelopolitano; en
otras palabras, un mole poblano podía ser del Bajío o de Jalisco. Análogamente, una china poblana podía ser de cualquier región de México. Al leer
la Musa Callejera, de Guillermo Prieto, parece manifiesto que el poeta, que
tan eficazmente describió las chinas por él conocidas en Puebla, y ya curado
de los ataques de nervios que le producían, usa ''poblano" con el valor de
"pueblerino" y no de "angelopolitano":
Y viva lo de la tierra,
castor, sombrero jarano
y penca y mole poblano . ..
y jarabe hasta rabiar.

En El tímido y el zagalejo el poeta pregunta:
Por Dios~ ¿ quién sufre embudo
de lienzo? l Una linda china
a quien el cielo destina
al aire libre, al amor?

Esas cárceles de lienzo
sirvan a la aristocracia;
pero a las chinas la gracia
y la enagua de castor.

505

�,

FUENTES PRINCIPALES

Dos veces, en el poema, la china es llamada "poblana":
La linda chfoa poblana
más linda que las estrellas . ..
Era la china garbosa,
la linda china poblana
sobre la nube de grana
de su enagua de castor.

JosÉ DEL CAsTILLO GRAJEDA, Compendio de la vida y virtudes de la venerable Catharina de San Juan, Puebla, 1692 y 1767; México, 1946.
CARLOS NEBEL, Viaje pintoresco y arqueológico por la República Mexicana, 1829-

1834. París y México 1840.
Lífe in Mexico, Londres, 1843, p. 63.
Viaje a Veracruz en el invierno, en el Museo Mexicano, México,
1844, t. 111, pp. 166-167.
Gun.LERMO PRIETO, Ocho dlas en Puebla (1849), Bibliófilos Me-xicanos México 1967.
,,.
,
,
'
JosE MARÍA RIVERA, La china, en Los mexicanos pintados por sí mismos, México, 1855,
pp. 89-98.
N1cETO Zu!:Aco1s, México y sus alrededores México, 1855.
MANO.EL PAYNo, Tardes 11ubladas, México, 1871, p. 343.
GUILLERMO PllmTO (Fn&gt;EL), Musa Callejera, Biblioteca del Estudiante Universitario,
México, 1942, pp. 69-73.
Gun.LERMO PRIETO (Fmn), Semana Santa de antaño, en La Colonia española, México, 14 abril- 1879.
La República Literaria, pp. 683-691 y 731-736, GuadaJajara, 1888.
Lms CASTil,LO LEDÓN, La China Poblana, en El Universal, México, 15-II-1924.
Da. N1coLÁs LEÓN, Catarina de San Juan y la china poblana. Estudio etnográfico
crítico. México, 1924.
RAMÓN MENA, La China Poblana (apunte hist&amp;rico).
RAFAEL CAR.RASGO PUENTE, Bibliografía de Catarina de San Juan y de la China Poblana, México l950, p. 73.
MARTÍN ALoNso, Enciclopedia del idioma, Madrid, 1958, tomo 111, pp. 3326, 3327.
MARQUESA CALDERÓN DE LA BARCA,

MANUEL PAYNO,

.

En otra estrofa el poeta alude a
los encantos soberanos
de los piecitos poblanos.

Nunca, en la lectura de esta apasionada defensa del atuendo tradicional
de la clúna, se encuentra una alusión a la ciudad de Puebla. "Viva lo de la
tierra'', o sea, lo genuino, lo lugareño, lo de ]a costumbre consagrada.
Por otra parte Payno, en tres de sus libros, sólo usa la palabra "china", s,in
la añadidura de "poblana", y Somoano escribe:
Es la trigueña chinita,
la mujer más resalada
que en el suelo mexicano
naciera de sangre hispana.
FJ doctor Molina Pasquel duda de que varias conocidas expresiones injuriosas se refieran a los poblanos en tanto que angelopolitanos; más bien se
relacionan con el sentido originario de poblano, o sea pueblerino, tosco, burdo, grosero: exactamente como el vecino de la aldea o villa se porta como
un villano, en contraposición con el habitante de la ciudad, de Ja urbe, bien
educado, cortés, esto es: urbano.
Si los habitantes de la Puebla de los Angeles no se llamaran poblanos, sino
poblenses, como los de Puebla de Don Fradique, o poblanchinos, como los
de Puebla de la Calzada, no se habría presentado la confusión con poblano,
aplicado a la china y al mole, ambos pueblerinos y no angelopolitanos. Desde
luego, la convergencia de P.Oblano, aldeano, con poblano, gentilicio de Puebla, lleva a la anfibología, que se aprovecha con fin agresivo, y para la cual
se buscan incluso justificaciones históricas.
Lo que es cierto y positivo es que el traje de china poblana ha sobrevivido
y que forma, con el del charro, la popular pareja que se ha depurado, estilizado y dignificado, hasta volverse el traje nacional de México.
·

506

507

�LA COLONIZACIÓN ESTANCIERA
EN NUEVA ESPA.&amp;A
JEsús RooRÍouEz FRAUSTo
Universidad de Guanajuato

Proemio
1949 no habíamos advertido la presencia de este
singular sistema de colonización, que coadyuvó a la conformación territorial
del llamado Reino de Nueva España. Todavía un año antes, cuando inic"iábamos la carrera de maestro en historia de México, en la Escuela de Filosofía
y Letras de la UNAM, no tuvimos inconveniente en 1·edactar una tesis escolar, sugerida de antemano por el maestro, sobre la Evangelización en Guanajuato, sustentado en las normas establecidas por los medios de colonización
hasta entonces conocidos. Mas, a1 tratar de confirmar el contenido de un articulo histórico publicado en El Sol de León, diario de la ciudad de León,
del estado de Guanajuato, México, el 20 de enero de dicho año de 1949 y
suscrito por Eduardo Salceda López, hoy licenciado en Derecho y gran amigo nuestro, descubrimos con no poco desencanto que de aquella tesis escolar
sólo tres cuartillas, el prólogo y las conclusiones, tenían aJgún interés. El resto, en cuanto fueron avanzando nuestras investigaciones, se fue desmoronando
poco a poco.
Del sustancioso contenido de aquel artículo de Salceda L6pez, lo que más
Hamó nuestra atención fue la mención que hace de los colorrizadores de lo
que más tarde sería la alcaldía mayor de León. "Los primeros españoles que
emprendieron la conquista y colonización de la parte geográfica que riega el
río Turbio hasta sus fuentes en el Valle de Señora o de Huastatillos, pequeña
porción territorial de la vasta y desconocida Provincia de los Chichimecas
-afirma de inmediato Salceda López- fueron en el orden de su interven,.
ción, el encomendero Villaseñor: el conquistador compañero de Cortés~ don
Juan Jaramillo y el cabaUero Juan de Jaso.
HASTA LA PRI.MAVERA DE

509

�, d
de los imprescindiJuan de Villaseñor personalmente y va li en ose
.'
'Don . .
.
d Ibarra desde el año de 1527. . . explo10 la
bles sel'VlClOS de don Diego. e
b.', la sierra de Comanja. Fueron los
del Turbio y tam xen
.
d
expresa a cuen_ca ..
los indios taraScos, los que prunero
hombres de Villasenor, auxiliados por
hasta ahora se había afirpisaron el suelo del Valle de ~e~ora, y nJo co~;o esposo de La Malinche,
.
1 .
P dro Alméndez de Chirinos. . . aranu '
mado e
. . ,
d
. d pero en la primera rwtad de s1también expedicrono en fech~=nocx a,el 25 de octubre de 1550, el virrey
glo XVI, por el país de los _e.
ecas,
do.le oficialmente la propiedad de
• b us servtcios reconocten
Mendma preD11a a s ,
'. dad
habérselos ganado en guerra a los
once sitios que ya tema en
i:iguido lo fue el andariego Juan de
indios nómadas. . . Otro co omza or
dos con los nombramientos de Co. •0 le fueron remunera
Jaso ... sus servici s
1 . . 1 Yuriria y Comanja y con abundanrregidor y Akalde ma'!or de Xot ~:°de Señora -suya fue la estancia de
tísitnas mercedes de uerra ,en :a f:ndar León- siendo de esta manera como
este nombre que se despoblo pa
., Vill Jaramillo y Jaso -insiste
. . , dcl BaJIO
asenor,
coadyuvó a la coloI11Z~1on
."
ue conquistaron el territorio leonés
Salceda- son las tres figuras guerre1as q
. dios guachlchiles . • •
.
d los IIl
e
· d ad de bastís1ma comard C tilla obtuvo 1a prop1e
"Den Pedro Lorenzo e as_
bleció el ueblo de San Franca, desde el valle donde pos_tenormdenFte, se es~olaños po~ medio de mercedes
.
dcl Ri 'n hasta la hacienda e nas Y
•
CISCO
co
.
bº, por compras que hizo. . . suf
los vtrreyes y tam ien
otorgadas a su avor. por S ti o La Concepción, La Sauceda, Frías, Boyas fueron las estancias de . an, ag '
ll trabajaron gran número de valaños y la Estanzuela del Rincon, y en e as"
- 1 · dios negros y mulatos ...
queros espano es, m
'
.
, af
"ba transcritos caímos
Empeñados en verificar el conterudo de lo~ pai:r os _am., histórica' que se
.
da
sosteru:da mvestJ.gac1on
. y
d
- de 1949 y que habría de
Poco a poco en una apasiona
¡
prunavera
e ese ano
,
dich0
inició como hemos
,
al cabo de los cuales
'
ºbl
or espacio de vanos anos,
prolongarse insensi emente p
.
todavía ahora no hemos
t . 1 que recog1.IDos, tanto que
copioso fue el ma ena
"dad s·
bargo sí lo hemos aprovechado
u totali . . m ero
,
.
1 1
podido contro ar o en 5
ta ·ón de artículos y estudios
P:""ci~lmente desde el ~o de~:~~=~::: p:o a poco se han v~nido
históricos, cuyas conclusiones
J • tifi" d
a:un ampliándolas cooclus1ones
'
pedecciouando, ya ratificando ' rec can Y · hi ~ ·
sumen al final del presente estudio stonco.
que ahora se re
. d haberse mercedado por
Con el pretexto de celebrar el ~uar~ cen:n~::o :1 20 de marw de 1551,
el Virrey don Luis de VelascoSa - on u~ eque ~ás tarde se despobló para
.
llamaría de enora, IDJSma
la estancia que se
tudio t..:stórico que titulamos pre.
d L , redactamos un es
m
fundar la villa e eon,
l dian·o El ~ol de
.
cfunos a la estampa en e
cisamente IV Centenario y que
'

'!,

r~pl~

ª

.

.

°

-

Le6n, dividido en varias partes a las que dimos diferentes subtítulos. La primera de estas partes se publicó el 17 de noviembre del mencionado año de
1951, con el subtítulo de: "¿Dónde se fundó León?"; pero de todas esas
partes, ocho en total, la sexta y sé,Etima subtituladas "Avances Coloniales" y
"La Estancia de Señora", respectivamente y publicadas el 13 de diciembre
de 1951 y lo. de enero de 1952, son las que recogen ]as primicias de nuestras observaciones sobre la colonización estanciera en Nueva España.
Como el tema era específico o sea el recordar las circunstancias en que
había sido creada la población estanciera conocida geográfic.amente por de
Señora, cuatro centurias antes, hecho un tanto singular, pues nunca antes
se había realizado celebración semejante, no pudimos e:&lt;..1:endemos todo Jo
que hubiéramos deseado, teniendo que esperar algunos meses, los necesarios
para dar un paso más en las observaciones que sólo habíamos dejado apuntadas en el trabajo anterior. El lo. de julio del mismo año de 1952 publicamos en El Sol de León también, un artículo que intitulamos "Las estancias
chichimecas". Su extensión fue la suficiente para señalar un número mayor
de poblaciones guanajuatenses que habían tenido por antecedente histórico
a una estancia de ganado mayor o menor, así como la de hacer notoria la
gran diferencia que existió entre la estancia que surgió en el Valle de México y la que se estableció al norte del río Grande o Lerma o sea en los dominios chichimecas.
Para entonces ya habíamos recibido el aval del ilustre antropólogo e investigador leonés Wigberto Jiménez Moreno, quien, al visitarlo el J2 de junio de 1952 en su gabinete de trabajo en el lastituto Nacional de Antropología e Historia y conocer a grandes rasgos nuestras observaciones sobre el
desconocido sistema de coloni7..ación, nos instó a que profundizáramos Jo más
que fuera posible y publicásemos cuanta novedad fuésemos descubriendo sobre
el tema. Semanas más tarde de esta entrevista, de la cual conservamos como
recuerdo, un ejemplar de su estudio intitulado La colonizaci6n y evangelizaci6n de Guanajuato en el siglo XVI que tuvo la gentileza de dedicamos,
dimos a la estampa el mencionado artículo "Las estancias chichimecas", precisamente con motivo de unas conferencias que tuvieron lugar en la ciudad
de León, organizadas por la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana. Fue entonces cuando el doctor Jiménez Moreno, uno de los conferenciantes, conoció en letras de molde lo que días antes le habían expuesto verbalmente, constituyéndose desde entonces en un entusiasta y constante propagandista de la colonización estanciera en Nueva España. Un conato de
divulgación nacional se produjo en el verano de 1953, cuando en , el diario
de la capital de la República Excélsior en su sección dominical "Diorama de
la cultura" se publicaron sólo dos artículos sobre el particular con el título

511
510
\

�"Colonización estanciera de Guanajuato", gracias a la colaboración del profesor Antonio Pompa y Pompa; pero, repetimos, aquello fue sólo un conato.
Hasta entonces todas nuestras actividades habían tenido por escenario a
la ciudad de México. Llegados a ella en 1933, allí realizamos parte de nuestra instrucción primaria, la secundaria, la preparatoria y la profesional, y
sobre todo, allí despertóse nuestra vocación con inclinación hacia la investigación en historia, iniciándonos en esta apasionante y bellísima actividad
en 1943, o sea que estamos ce.lebrando en el presente año nue.stras bodas de
plata como historiógrafos. Asi que todos nuestros estudios históricos se originaban en la capital de la República, pero se publicaban en la ciudad de
León, nuestra tierra natal, del mismo modo en que el presente estudio sobre
la colonización estanciera en Nueva España, se ha originado aquí en León al
calor de unas vacaciones, y sale a la luz en la progresista ciudad de Monterrey, gracias a la gentileza de los realizadores de Humanitas.
Interesados profunda y exclusivamente en e1 pa ado poco menos que desconocido de Guana juato, nuestra entidad prócer, fue para nosotros un singular privilegio el que se nos llamara para organizar y dirigir el Archivo Histórico de la ciudad capital de nuestro Estado. Radicados allí el 3Q de abril
de 1954 y en un ambiente ciento por ciento propicio a nuestras inquietudes,
continuamos investigando sobre la colonización estanciera en Nueva España, logrando a poco recoger nuevas e insospechadas noticias, que vinieron a
sustentar la ponencia intitulada Lo mexicano en la Constitución de Apatzingán y que presentamos en el Symposium Nacional de Historia sobre la
Constitución de Apatzingán convocado por la Sociedad Mexicana de Geografia y Estadística y que tuvo lugar en la ciudad de México entre los días 13
y 16 de octubre de 1964. La ponencia no obstante haberse salido del temario,
se le premió con diploma y medalla de oro.
Tal es a grandes rasgos la forma como se originó, desarrolló y ha llegado
al umbral de su culminación el lema que ahora eJC2onemos a la consideración
de eruditos y estudiosos, a través de estas páginas de Humanitas, de Monterrey, Nuevo León.
La Profecía

Humeantes aún y chorreando sangre nativa e hispana en macabra conjunción se encontraban las ruinas de la antigua TenochtitJán, cuando los tentáculos insaciables de la conquista europea comenza1on a extenderse por todos
los ámbitos de la tierra por conquistar. Un lustro sólo había sido suficiente
para que los antiguos reinos de los meshica, de los purépecha, de los m.ixtecozapotecas, de los mayas, de los totonacas, etc., cayeran al golpe espectacular

512

del• invasor,
que impulsado por su sed de pode no
, Y nqueza,
.
, eJ te.
recorna
rntono en todas direcciones, ho1lando con sus plantas 1 s 1
,
tado D t d
'l 1
.
o ugares mas apars. e ~ o, so o e centro y el norte permanecían inexplorados.
~o fue smo hasta ·el año de 1526 cuando, después de atl'avesar el inm
oce~o, el nombre de los chichimecas, habitantes de las regiones í11timamen:
menc10nad:5, res~nó por primera vez en el recinto mismo de la o
Corte espanola, siendo el propio capitán extremeño don Remando pC l'
el que los presentó ante su sacra católica majestad al .
.
or es
descorría el cortin .
b ,
.
'
mismo bempo que
aJe que cu na el clilatado y maravilloso escenario dond
se gesta y se desarrolla nuestra hístoria.
e
Precisamente es, en )a carta e1wn
· ta de sus ce1ebérnmas
, .
Cartas de Relación
en la que . despues de
hablar
largamente
de
la
extensión
y magru·r·1cenc1a
. d,e
,
, -

ul::~

su~ conq~s~, Cor~ revel~ al monarca Carlos V que "entre la costa norte
y
provincia de Michoacan hay cierta gente y poblacilm que llaman chichimecas,
. . son gente muy bárbara --dice- y no d e tanta razón como estas
Provtncws ... "

.ª

En segw
. "da, con ese aire de alta suficiencia, peculiar en él a la vez q e
una b e d . d . f
.
'
u con
u na OSlli e ma cli~lomacia, anuncia al rey que para que "no haya
cos~ superfl~~ en toda la tierra, ni que deje de servir ni reconocer a vuestra
ma¡estad.
. . ,« promueve ya la conquista de estas tegiones,
. .
.
.
.,
para continuar
d1c1endole que entre estas gentes he sabido que hay cierta parte muy poblada
de muchos y muy grandes pueblos y que la gente de ellos vive l
d
los d
,
l
a a manera e
e aca,_ aun a gunos de estos pueblos se han visto por españoles. Tengo
por ,_nuy cierto --concluye con grave acento profético-- que poblarán aquella tierra porque hay grandes nuevas de riqueza de plata".
Aunque ignoraba lo que en realidad era esta gente, el victorioso conquistador no estaba del todo mal informado. Cortés al comunicarse con el emperador
.. , conocía de. los. chichimecas lo suficiente tamb·'
1en como para laD.Zal',
con v1S1on extraordmana, su profética expresión.
¿_Que cuánto tiempo fue necesario para que lo dicho por el soldado cxtremcno se cu~pliera? Mucho, mucho más de Jo que se supuso en un principio.
Po~emos afmnru: que la colonjzación de los dominios chichimecas comenzó
ab mtentaJ·se,
segun. los datos histórícos que tenemos a la vista, desd e Ios a1
d
_ores e la conqutSta de Nueva España y se prolongó por un lapso de varios
siglos. Para
encuentro entre chie¡11mecas
·
. nosotros el primer
.
y ew·opeos tuvo
Jugar hacra el mes de agosto o septiembre de 1520, en aquella ocas10n
·, en que
id d
so b a. os del entonces gobernador de Jamaica don F rancisco
·
d e G aray, descu neron y desembarcaron en la costa con intenciones de poblar, a la altura

513
H3]

�del río Pánuco. 1 La hostilidad de los indios y la rápida ínten:ención de Cortés frustraron los propósitos de aquellos invasores, siendo al fin el propio don
Remando, quien, al advertir el pcligro que corrían aquellas tierras lejanas,
establece en 1521 un pueblo de españoles que denominó San Esteban del
Puerto, el primero y e1 más al septentrión que fwtdó en la Nueva España.
Consumado lo anterior, las expediciones colonizadoras y conquistadoras se
sucedieron basta cercar a los chichimecas. En 1522 un tal Parrillas descubre la
hermosa y fértil provincia de Michoacán, que en seguida explora basta Colima el inquieto capitán don Cristóbal de Olid. A los finales de 1529 tuvo
lugar la famosa expedición del sanguinario Nuño de Guzmán que recorre y
conquista una porción del rico y amplisimo territorio que más tarde se denominaría Reino de Nueva Galicia. dejando como remate a su grandiosa obra
el pueblo de españoles de San Miguel de Culiacán ( 1531} .

Delirios de Conquista

Cuando don Remando con pasmoso optmusmo afumaba que el llamado
País de los Chichimecas no quedaría al margen de los vastos dominios de su
rey y señor, lo bacía con un perfecto conocimiento de causa. Como pocos él
sabía que habiendo plata estas tierras no permanecerían inexploradas. Lo
que sí, ta1 vez, no presintió fue que su colonización costaría "mós gente española en número que costó ganar toda esta Nueva España . .. ",2 que tal
empresa se prolongaría por espacio de varias décadas y que los medios para
lograr dicha colonización, serían bien distintos a los conocidos.
En efecto, si observamos a través de lo que nos refiere en sus cuatro estupendas Cartas de Relación, nos encontraremos con que Hernán Cortés
promovió la conquista y colonización entre los totonacos, meshicas, purépechas,
mixteco-zapotecas, mayas, etc., utilizando idénticos procedimientos. Las formas más usuales, las que más prndigó, fueron las siguientes: Cuando él estaba interesado en la conquista de una determinada región, aderezaba su
armada, escogía entte sus capitanes al de mayor confianza para que con antelación recorriera la ruta por seguir, era "el adelantado". De$pués, perfectamente informado de las tierras recorridas, emprendía la marcha espec;ta.cular con sus huestes preparadas regularmente para la guerra. Venía en seguida 1a aparatosa toma de posesión y siempre en nombre de su majestad .. ~or
otra parte, si Cortés no era el que actuaba directamente, armaba expedic101. HER.NÁ.N CORTÉS, Cartas de Relación áe la Conquista de México, Espasa Calpe,
Argentina, S. A., Buenos Aires. México, 1945, p. 376.

1

nes que ponía bajo las órdenes de uno a varios capitanes a los que invariab_l:mente encargaba avanzaran lo más que fuere posible y trajeran una relacion amplia y eicplícita de todo lo que se mostrara a sus ojos O conocieran a
través de veraces informaciones.
En cuanto a la colonización, muchas veces se efectuaba sobre la marcha
en ~ugare~ que se consideraban propicios, regularmente en los pueblos que
hab1an ca1do y~ por ]a f~e17.a de las armas o por propia voluntad. En algunos casos los DlISlllos caciques o reyes indígenas se llegaban hasta el conquistador pa:ra entregar las tierras dominadas por ellos. En este último caso sólo
se levantaban brigadas colonizadoras que se dirigían al Jugar O Jugares señalados. Por lo antes expuesto, no es de extrañarnos que Cortés y con él todos
los que lo e~~a~on, desarroUaran sus actividades conquistadoras y colonizadoras con 1dent1co mecanismo.
As~ cuando el conquistador de México tuvo noticias sobre )os chichimecas
procedió de igual manera al enviar a "sesenta de caballo y doscientps peones,
c~n ~uchos de los natural.es. . . amigos, a saber el secreto de aquella provmcza _~gentes .. .'~ ordenando que si encontraban en ellos "alguna aptitud
o habilidad para vi~i:, como éstos viven, vivir en conocimiento de nuestra fe
Y reconocer el servicio que a vuestra majestad deben, los apaciguar y traer
al ~go de ~uestra majestad y pueblen en ellos en la parte que mejor les pareciere; y sz no lo hallaren. . . y no quieren ser obedientes~ les hagan la guer~a Y los tomen como esclavos . .. "} esto es, lo mismo que había prescrito al
disponerse a dominar los dominios de Michoacán, Oaxaca, Vera.cruz, etc.,
con la única diferencia que si en éstas foe todo un éxito, en los chichimecas'
por el contrario, fracasó rotundamente, lo cual nos revela que el audaz conquistador no conocía todavía a estas gentes un lustro después de haber tomado
la gran Tenochtitlán.

Pero esta deficiencia no era propia de don Remando. Tres años más tarde
el entonces presidente de la Real Audiencia de la Nueva España uño d;
Guzmán, tratando de superar ]as hazañas del capitán extremeño, 'se dispuso
a emprender una fabulosa expedición. Para esto, según informó el mayordomo
de Cortés a su amo, en carta fechada el 30 de julio de 1529, envió a "un
Godoy que fue arriero de Renando Alonso Herrero, porq,ie llevó la.s nuevas a Nuño de Guzmá11 a Pánuco, como venía por presidente", para agregar
renglones abajo que Nuño de Guzmán "entiende ahora a mwy gran priesa en
aderezarse para ir a pacificar a los teoles chichimecas '.Y llevar por su teniente de capitán al veedor Pedro Almíndez Cherino y hace prcgo7lar que
• liERNÁN CORTÉS,

Cartas de Relación, p. 376.

Actas de Cabildo, Libro LX, p. 32.

515
514

�todas las personas que tienen i1ldios vayan c~n él so pen~, de suspemión de
que había de qúedar la ciudad sola .. .
ellos, por manera
. . d
uista y coJon:izaci6n
Castillitos en el aire en medio de aquel de~m e conq os autores prohiplanes fantásticos que sólo las me~tes calentu:1en~s ?e ~~ar que Nuño de
.
1 dre fray Antomo Tello, quien ego a
~ron, _co1~':o:q~:tó a Querétaro, Gua11ajuato, Pénj_m~o el ~randcd Apyos y
uzman_
de uerra
que le recibieron bien y e az y
Huastatillos, que era gente
g
.· · ·
algunas personas graves se
tomó posesión de ellos por su conqu~ta, _aunqdu_e . d que era de su enco..
t' l rmente Villasenor, icum o
lo contradi¡eron, par icu ª
.
,
bstante eso lo metió e11 su
. d a, por la provincia de M1choacan, y no o
,
nuen
.
t
JJ 5
co11quis a .. •

Una Triste Realidad
instrucción rubricada por el
. .
Cl. erto día se recibió de allende los mares una
, tulos mandaba que se recogieran noticias
rey de España, en uno de c~yos cap1
t tierra /)a Nueva España) está11

'' l ( as y provincws que en es a
\
sobre . as ierr
,
d .d
. t ídas al servicio de Dios y de su
e no estan re uci as m ra
·¡.
de guerra y qu
. .
y ,; sería provechoso que se paci ,.
d
, ti as y provmcias son
••
ma7esta y que err
d l
te ·. el señor licenciado Juan Salmed .
" Enterado e o an nor
.
casen y re u¡esen .
,
.d d l Real Audiencia de México, dio pnnrón, presidente a la sazo~ y o~ or_, e ªha.e. do comparecer a graves testigos
·d dosa 10vest1gac1on
ien
c1p10 a una cm a
'
· titubeos proportanto engolada a veces y otras con notorios
,
que con voz un
.
. .
clonaron aJgunas interesantes noticias.
.
d 1
don Juan de Sabcedo, vecmo e a
Entre los testigos nos encontramo~ c~n d
d laró '·que .. . puede

, .
. con conoclIIllento e causa, ec
ciudad de MeXIco, qUien
d
isitador que era visitando la
.
h
eses
andan o ..• como v
.
,
.
haber siete u oc ·º 111
•• •
á
.6 desde Xalisco a la dicha
, Nt'tño de Guzm n enui
d M.h
provincia e
ic oacan,
.. ,
A t . de Godoy para que con
.I
,
provmon a 11 omo
,
provincia de Mic ioaca11 u~a i b
, pañoles como indios, fuese a apallí pudiese ,ta er, as, es
,

toda la gente que a
.
d d' h provincia de Michoacán estan, que
. l
p eblos que cerca e ic a
1 lá
ciguar cier os u
l dº h Godoy fue al dicho zt n con
, C .
y otros
el cua ,e o
. l
dicen Iztlan, umao
...
l
l d. h Iztlán está a cinco o seis e- l
. dios de paz e cua &amp;e o
ciertos espano es e tn
,
..
f
l dicho Godoy por ver la
. d" d paz y este testigo ue con e
guas de los m ios e_ h
bl de Jztlán medio de guerra y medio de paz,
tierra y hallaron al dtc o pue o
• FRANClSCO DEL PASO

142 y 148.
• GARCÍA lcAZllALCETA,

Y

España' tomo I, PP·
T RoNcoso, Epistolario de N ueva

eoleccL'ófl

HistoTia de México, tomo
de Documentos pa'l'a 1a

II, p. 345 (Historia de la Nueva Galicia, L650).

516

porque álgunos de ellos se defendieron y l&lt;&gt;s demás se ausentaron a las

sierras ... "
Don Juan de Sabcedo al continuar en su relato nos informa que de ese
lugar se fueron a unos peñoles y pueblos "que está11 en unas lagwzas )' alrededor de ellas que son cuatro o cinco leguas adelante del pueblo de Jztlá11
y los hallaron de guerra '.)' los indios de él salieron de guerra con canoas . ..
y de alU fueron por otros pueblos comarcan os y los hallaron que 110 estaban
de paz y que 110 sirven a nadie y como viero11 a los españoles se de(endieron
algunos )' otros fueron a los montes y al presente no hubo remedio de poderlos conquistar ni apaciguar, porque hay muy grandes lagunas y en ellas peñoles y fuerzas donde se meten por razón de lo cual, se acordó de los dejar .

ªJ' que asimismo a la sazón tuvieron in/ ormación y noticia de muchas provincias '.)' pueblos que cslán por toda aquella tierra, en mucha cantidad que
no se ha visto 11i conquistado y que están de guerra y que no sirven a nadie
)' que toda la tierra que. este testígo vido es mu,, buena tierra ,, muchos ríos
y aguas J' fértil para labranzas y ganados'.}' muy poblada. En especial tuvieron
noticias de las dichas provi11cias de Cuinao, de otra provincia que se dice
Cuinato ,, otra Cuino y Acámbaro y del Valle de Milpa '.)' la província de
Acuicua )' de otra provincia que se dice T axi.maroa y otras muchas. . todas
las cuales . .. caen en medio de la tierra entre la costa norte y sur, desde el
camino que ha llevado el presidente Nuño de Guzmán hasta la tierra de
Pánuco~ la cual que así no se ha conquistado ni visto. . . La dicha tierra de
guerra comie11za diez y ocho o veinte leguas de esta ciudad . . . '
Lo anterior fue confirmado por el testigo AJvaro de Santisteban, al declarar que "puede haber treinta días poco m&lt;Ís o menos que ( el) y Godoy, Francisco de Perwya y Mateo de Vera fueron desde la ciudad de Michoacán a un
p1,eblo que se dice lztlá11 a la ti.erra de los chichimecas, el cual dicho pueblo
está quince o diez y seis leguas de la ciudad de Michoacán, y qu,e cuando
llegaron a dicho J&gt;Ueblo y a ciertos peño/es comarcanos en él no hallaron indio
11ingu110 porque parece, todos huyeron y ausentaron viendo a los cristianos . ..
La tierra que este testigo vid o y anduvo es muy fértil y buena para labranzas
y ganados y es muy proveída de mantenimientos . . . "
Muy importantes datos aporta también don Jerónimo López al afirmar
que desde la villa de Colima camino arriba a la banda del norte, está todo
de guerra "porque cinco o seis leguas del dicho camino a la mar del sur ha
pasado con temor, porque ha oído decir . .. se le han quejado españoles que
el dicho camino les han salido los indios de guerra a darles grita y flechar/os,
los cuales les han hecho huir y en el dicho camino españoles y se han sabido
que los dichos indios los han muerto y a este testigo le faltó un criado que
le. mataron en el dicho cami110. Y que este testigo entró por aq'l,lel/a tierra
517

�de guerra con gente, conquistando y pacificando mttchas provincias de la
parte de la costa de la mar del sur, cerca de ellas. . . hasta el pueblo que le
pusier-0n de Palmas ... Toda la otra tierra hasta la costa del mar del norte,
está de guerra. . . hay gran población y muy buenas y la tierra fértil. .. abu11dosa de maíz y algodón que son las cosas más principales de la tierra y la
tierra de muchas insignias de minas, y entre los indios se trata plata y oro . ..
los indios hacen raya con los de paz de la provincia de Michoacán .. ,''

Los testigos de oídas

Hasta estos momentos hemos presentado solamente el testimonio valioso de
personas que en alguna ocasión y en circunstancias diversas, estuvieron muy
cerca del país de los chichimecas. Ahora conoceremos lo que declararon dos
testigos más y que bien pueden representar al pueblo, a esa parte del pueblo que discute y comenta con entusiasmo todas las noticias que llegan a sus
oídos y hasta se atreve a opinar, sugiriendo solucíones a todos los problemas,
aun los más difíciles. Nuestros hombres no interviniernn en expedición alguna
contra los chichimecas, ni había visto sus dom.iJ1ios, pero eso no obsta para
que hablen con todo lujo de detalles y expongan sus puntos de vista sobre
los "indios que estaban de guerra".
Escucharemos pues a don Antón Caycedo, quien como los anteriores rindió
su declaración el 27 de febrero de 1531. Don Antón dijo sobre el particular
que "desde que se dice Macuilsuchil que comarca con Mestitán, que es treinta
leguas de esta ciudad ( de México) hacia Pánuco en adelante va liiscu,rricndo
la tierra por unos pueblos de ( don Juan) / aramillo y hasta dar con otros
pueblos de Villegas y de allí a Michoacán y hasta aquí que es veintisiete leguas poco más o menos de esta ciudad, está de paz. . . Y de allí en adelante,
por la tierra de los chichimecas. . . hasta dar con la provincia de Pánuco,
sabe este testigo que hay mucha cantidad de tierra y provincias que no están
reducidas ni traídas al servicio de su majestad y que la dicha tierra toda
está de guerra y lo sabe porque . .. ha visto parte de la dicha tierra ... los
dichos indios de guerra dan guerra a los que así están de paz. . . Muchos de
l-0s indios comarcanos que sirven (a su majestad) se pasan a las dichas tierras
de guerra por no servir y de los tres años a esta parte. . . han muerto en la
dicha tierra de guerra a legua y media de la tierra de paz siete españoles . ..
Es tierra fértil -termina Caycedo-- de grandes poblaciones y aparejado para
labranzas y crian.zas . .. "

Alonso Lucas en el nombre de otro de los testigos y al contestar las pre-

guntas concspondientes, puntualizó que usabe que la provincia y tierra de

toda , la .tierra que está entre d;,.zl
. .
..,,, a provincia
y la d p ,
demas tierra que está adelante de l d" J
. : • • d M'
e .anuco
a ic ia provinci
, y toda la
de ahora va Nuño de Guzmá
.
a e
tchoacan, por donn con.quistando hasta el p . d .1 ,
d e mar a mar y por toda aq ll e·
d
ara1e e1, no Palmas
, .
ue a ierra a e/ante hast
l
.
,
Espirit-u Santo y hasta la Florida ha estado .
a e para7e del no del
de ello está pacífico según las
....: .
siempre de guerra y que lo que
,
no~.cias que al p
t
dad, por donde ahora va
.
d
resen e se tienen en esta ciuconquistan o ,,, pa if'
d
.
Guzmán...
J
c ,can
el dicho Nuño de

°

"Al parecer de este te,rtigo y según lo qu t d d'
Núño de Guzmán conquistar t d l .
e o os, icen, no puede el dicho
.
o a a tierra que esta de g
la d icha provincia de Michoaca'n l
. .
uerraJ porque entre
. .
Y a provzncta de Pán
1
l
c/nchimecas a los cuales el d" h N _ d
uco aay mue zos teules
'
zc o uno e Guzm , p 1
no ha podido lleuar y esto s b
,
.
an or a parte que ha ido
_
ó'
a e es,e testigo porque z t ·
.
Nuno de Guzmán partió de esta ciudad
~ tempo que el dicho
capitán en la provincia de p '
l
,
Jo proveido de un teniente de
anuco e cual es fa t d
.
está, para que entrasen conquistando por l d. Jc or_ e su maJe-stad que allí
. h
a ic ia tierra de guerra
p
aque l Para¡e asta ¡·untarse con el d'te Iio N uno
- de Cuz ' l
... y . or
f actor 110 ha podido hacer po
d'
.
man, o cual el dicho
y termina Al
L
_rq~e- uque no ha tenido posibilidad de gente
,,
onso ucas ms1sbendo en que s , di
«
• · •
eón y tierra larga por aquella parte para od egun . cen, hay grande rinsu majestad serían muy servid
p er conquistar de lo cual Dios y
póblada, había dónde poblar espos, _Plorque, hallándose como dizque ha)' tierra
ano es y riace7 rep rt · ·
d
que fuesen remediados y q
. .
.
. ª zmumtos e pueblos para
.
ue asimismo, se dice tiene por
.
cilmente y sin riesgo de espa110
- l es ye1l d o con
muy
cierto muy fábl
.
a caballo y de pie se podría
' .
".°-:-º 11 e cantidad de gente de
,
conquistar y pacificar . .. ,,

de.,

ª

Así pensaban dominarlos

Como vemos, nada de lo que acontecía más 11'
escapado a la perspicaz observ . ,
a
del grado veinte había
de Guzmán y sus fallidas ~~~ popular. Todo lo que se decía sobre Nuño
e.... J:A-'-llc1ones sobre los chichim
captado con admirable fidelid d. Has 1
ecas todo lo había
conquista de esta tierra salva. a . .dta os planes para la colonización y
.
Je, comCJJ en con los propuestos hasta entonces
Ef
ectivamente• basta exammar
·
l as declarac1ones
.
·
de los testi
pasado ante nosotros, para tener una idea li
d l
gos que han
el particular Don Alvaro S tisteb
gera e o que se pensaba sobre
si seria prov~choso que se p:rt.casenan, pord ~jemplo, cuando se le preguntó
Y re uJesen las tierr
b
guerra' contestó que "Ant,on G odoy que estaba en Michas que
esta
an de
,
. b

ª

!-

esta Real Audiencia por provisión ara OT
• •
oacan, envza a a
testigo vido y le parece
que
h p . ello pacificar. y que lo que este
...
a ic a tze,rra se podría pacificar y traer al

¡'

los teules chichimecas que confinan con la provincia de Michoacán, que es

519
518

�. . d
ma1·estad fácilmente por estar cerca de esta tierra y que por
servicio e .su
,,
t el dicho Godoy se ofrecía hacerlo. • •
P
este res ec o,
.
, .
,
''será gran serRatificando la opi1úón antenor, Jerommo López JO que t
ntendida
. . de D.
conquistarlos y pacificarlos. . . porque es gen e e
victo
tos· · ·
l h ,
si un pueblo pro, de
omo este testigo vida que o acian, que
.
,
y vendnan ¿·paz c , de paz y que la dicha pacificaci6n y conquista serta
baba pelea, I iez uen;:ntierra an.sí para su majestad, como para remedio de
mU)' provee iosa en
, N
E p -a
porque se harán poblaciones,
h
t
e hay en esta ueva 's ª 11 • · •
mue a gen e qu
.
.
ll
,, Alonso de Avil a insiste en que
porque la tierra es muy buena
e o . . : lar , traer al tervicio de su ma"la tierra es muy grande, se podria co11qws
'
..
la dicha
.
el principio serían menester muchas costas, porq1u
1estad, y para
.,
d st ciudad ~• e11 esta ciudad mucha gente ,,
t'
de guerra esta cerca e e a
J
ierra.
.,
se lo susodicho, se evitaría de matar, como por
apare10 para ello, y ~a~umdo
nas lean muerto españoles los dichos
aquella tierra y provincw de paz comarca

ar

Pª;ª

· dios de guerra. • •"
in

.

muestra don Antonio Caycedo al deter-

En un tono francame~te belicoso se

. • de su ma¡·estad la dicha tierra,
"para reducirlos y traer a servicio
d
minar que
ar ser la tierra, como es, mucha y mtl'.}' pobla a
es meneste~ gente de guerra, ~ lo demás podría hacerse fácilmente por ser,
y que habiendo gente Y arm '
d l . d d
Asimismo sería provechoso
.
b
~, muy cerca e a ciu a . • .
como es, tierra uena J
¿· h .
de guerra los i11dios comarcanos
a de esta ic a tierra
,
hacer porque a c~us
, f
·a para cometer cualquier cosa contra
que sirven a espa1tolesbesta11 avo¡eci ::ado estos españoles en algunos de dilos españoles, y aún sa e que no wn . .
,
,, s
•os
pueblos
porqite
a
causa
de
lo
susodicho,
se
temia11
.
.
.
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propuso una ae-

.

do Cortés planteó la reducción de los e ic
ecas.' .
. ~u~
. tó
us emisarios a que primero los invitaran a ace?tar
non nnxta, esto es, ms a s
. .
1
debían . mas, Sl no
la li 'ón católica y reconocer el servicio que a rey
, 1 . U
a
re gJ
. .
1
erra y los tomaran por ese a\OS. n
querían ser obedientes, l: lncte:; v:r gutal concepto continuaba en completa
lustro después, como ac~ ~mos b., 1' . se ;nelinaban por un plan paci.
.
. d • de ensur tam 1en os que
~
vigencia, sm eJar
.d
d 1 padre Fray Pedro de Gante,
1
.
l
taban acordes con as t cas e
fista y os que es
. .
"dad español entrase a ellos, p-or
.
,
• pidiera "sin extrema necest
qtuen sugena se un
, alborotarlos así porque les piden o toman
vía de estar en ellos, porque sena
•
,, 7
lo que tienen . ..

,

El enigma chichimeca

Dos ideas fundamentales sobre cómo controlar los dominios chichimecas
hemos conocido: Una que preconizaba la violencia, sostenida generahnente
por los militares o integrantes del gobierno virreinal, y la otra. difundida por
los religiosos que pugnaba por la ocupación pacüica. sin alardes y exenta de
todo acto que provocara a los indígenas. La primera se puso en práctica desde un principio y casi siempre dio resultados negativos, no así la segunda
que. aunque de efectos más lentos y menos aparatosos acabó por imponerse
en forma absoluta
Por otra parte, un impresionante e ininterrumpido festín de sangre fue en
realidad la vida inquieta de los nómadas chichimecas. Quienes han pretendido fijar la fecha o la época en que comenzaron a realizar sus incursiones
devastadoras, se engañan rotundamente. El modo de ser los chichimecas, en
nuestro concepto, llevaba ya algunas décadas en estas latitudes. El hecho de
atacar a los europeos desde los primeros momentos en cuanto los tuvieron
a su aJcance, no fue sino la continuaeión de lo que antes habían hecho con
los pueblos indígenas circunvecinos. Un simple cambio de color en la piel
de sus víctimas y nada más ...

En 1o único que sí encontramos diferencias y que es motivo de nuestro estudio, es en los resultados1 en las consecuencias que trajeron algunas de sus
correrías, principalmente cuando comenzaron a caer al golpe feroz de ]a macana y de la su flecha hombres venidos de allende los mares.
La primera sangría española que provocaron los chichimecas fue en los
soldados de don Francisco de Garay, en la fecha que en su o_portunidad hemos señalado y, lo más importante, fue entonces también cuando se suscitó
la primera controversia sobre el derecho de colonización en dominios bárbaros. 8
A partir de entonces, los asaltos se sucedieron con variantes de intensidad y
de resultados. De las entrevistas violentas o pacíficas que se produjeron entre
chichimecas y españoles, son tres para nosotros las que tuvieron mayor trascendencia histórica,
La primera fue cuando cautivos de los inclios "Alonso del Castillo Maldonado, natural de 'Salamanca, hijo del doctor Castillo )' de doña Aldonsa Maldonado . . . ; Andrés Dorantes, natural de Béjar . . . ; Alvar Núñez de Cabeza
de Vaca, hijo de Fra11ci.sco de Vera y nieto de Pedro de Vera, el que ganó
a Canarias, y su madre se llamaba Teresa Cabeza de Vaca, natural de Jerez
de la Frontera y . .. Estebanico, negro alárabe, natural de Azamor", náufra-

gos de aquella aparatosa armada del infortunado capitán Pánfilo de Narváez,
• FRANCISCO D&amp;L

P-"SO

y

T RoNcoso ' Epistolario de Nueva España,

tomo

II.

~ Cartas de

Relación, p. 42.

, Carlas de las Indias, tomo I, p. 101.

521
520

�recorrieron el norte, siocruiendo en parte la cuenca del río Bravo. Nimbado
por la traclici6n y la fantasía ha pasado a la historia ese viaje trascontinental
que iniciaron en un lugar cercano a la desembor.adura de! dicho río Bravo
hasta el pueblo de San Miguel de Culiacán, a donde llegaron en 1536, nueve
años después de sentir en carne viva el impar.to de una vida completamente
salvaje. De ellos se recogen las primeras noticias sobre los chichimecas y que
magníficamente registra el padre Motolinia en su Historia de los indios de
Nueva España, fechada en 1541, mismas que años más tarde amplió extraordinariamente don Gonzalo de las Casas, cuando escribi6 su estudio que conocido por La guerra de los Chichimecas. La segunda corresponde a la famosa
incursión que se realizó en contra de los alzados de Jalisco y que trajo como
consecuencia, entre otros hechos importantes, el principio de la colonización
de Jos dominios chichimecas y tercero, los frecuentes ataques que durante toda
la segunda mitad del siglo XVI se hicieron más frecuentes y sangrientos'. pe~o
que influyeron extraordinariamente para que surgieran a la luz de la lustona
pueblos, villas y ciudades de españoles que trasformadas, aún subsisten. .
Por muchos años la región de los chichimecas fueron para los conqwstadores un indecifrable enigma. Todavía en 1534, cuando por real cédula fechada en Toledo el 20 de febrero de dicho año, en virtud de la cual quedó
dividido el Reino de Nueva España en cuatro provincias y en cuatro obispados, al señalar los límites entre los obispados de México y Michoac,~ se
indica que "se vuelve a tomar la mojonera desde J.fichoacán, donde comien;ra
desde tierras de A.cámbaro, de esa otra parte del río hacia la parte del norte
y va a dar la dicha mojonera por tierra de los chichimecas, que no se saben
los nombres de ellos y ha de salir a la ra}'ª y términos de o:-:itipan ... " 9
"Estos chichimecas. . . digo los g11amares, guachichi/es antes ni al tiempo
del visorrey don Antonio de M e11doza, de buena memoria, hicieron la guerra
a la provincia de Jalisco, que fue por los años de 41 y 42 -dice d~n Gonzalo de )as Casas-- no eran co11ocidos ni su tierra tratada de espanolcs, m
poblada con estancias de ganados, porque solamente había algunas empezadas
a poblar en la Sabana de San Juan. ¿El cómo fueron cono~idos? de e~ta manera: De los esclavos que se hicieron en la guerra de Jalisco se tra¡eron a
Taxco y otras minas de Nueva España y de ellas se hu!eron algu~os . .. se metieron en los zacatecas. . donde como diestros en mmas, conocieron los metales y los mostraron y dieron a los españoles y este principio tuvieron aquellas
minas nombradas de los zacatecas . . . " &gt;º

• MANUEL

O&amp;ozco

y BERRA,

México, 1881, p. 127.

'º

522

GoNZALO DE LAS CASAS,

Apuntes para la Historia de la Geografía en México,

La Guerra di! los Chichimecas, p. 41.

Al conjuro del oro
i a~timos que toda obra que se emprende debe necesariamente qu6
pe~u- un fin ~eterminado, según el concepto que se tenga de la vida, en
r~lidad la colomzación del corazón de los chichimecas parecía no tener
º~!eto alguno, ya que, de acuerdo con las ideas de los conquistadores, la region no aportaba ~neficio notorio y sí, en cambio, bastantes perjuicios, porque la muerte casi segura de los que por aquí se aventuraran, hubiera sido
del todo inútil. La necesidad, entonces sí se puede decir que imperiosa de
explorar la zona de los chichimecas, se \/UlO a sentir cuando surgieron a la
l~ -~e la historia los minerales de Guanajuato, Zacatecas, Comanja, etc., convJitiendola en algo tremendamente atractiva.
Bien sabido es que de no haber sido por el oro, quién sabe cuántos años
se h~biera retar?ado la exploración de lo que hoy es nuestra República
Mexicana. Aménca misma no hubiera sido asaJtada verdaderamente por tan~os ~ventureros, como sucedió, de no haber sido por el áUJ"eo metal que tanto
mqwetaba a los hombres de la época. Cierto que la humanidad siempre ha
d~lirado en la riqu~, pero el medio para obtenerla no ha sido siempre el
~mo. Hoy, por eJemplo, la mayoría sueña con ascender a un puesto público, a tal punto privilegiado que le permita amasar millares de pesos con
la mayor impunidad y ho1ganw posibles. Inglaterra en el siglo pasado impuso la moda de las industrias, teniéndose a éstas como un medio infalible
para enriquecerse; pero antes, durante los siglos A'VI, XVII }' XVTII no
había más alJá de una mina en bonanza a cuyo conjuro se podía alranzar riqueza, poder y títulos nobiliarios.
Dado este peculiar concepto de la existencia, no es de extrañarnos que
apenas descubiertas las fabulosas minas del centro y norte, un mundo de gente
se despla1.ara hacia estas regiones con intenciones de poblar y de ese modo
disfrutar de los incalculables beneficios que proporcionaba W1 venero de metales preciosos y que el camino que bosquejara de de 1542 el más tarde beato
Fray ebastián de Aparicio, entre México y Zacatecas, se viera constantem nte
hollado por las plantas de audaces aventurero que in mf'dir los peligros,
se lanzaban en busca de la fortuna o ... de la muerte.
"Tratándose el camino de esta ciudad de .México y de la de Michoacrfo
y Guadolajara a las dichos mi11os -dice De las Casas-,.-.. fue 1lecesori.o pasar
por las tierras chichimecos, y a los principios se mostraron conversables con
los españoles . .. y los españoles viendo la tierra desembarazada y apta para
estancias, porque ellos no siembran ni cultivan. LA EMPEZARON A POBLAR DE
ESTAJllCfAS DE GANADO POR LA
11

DIVERSAS .PARXES Y A.SI TRATANOOSE LA TIERRA.

Op. cit.

523

�SE :EXTENDIA LA POBLACION DE LOS

cmcHIMF.CAS
'

y darles doctrina
con todo
.
[

calor~ porque los padres de la orden de Señor S~.n Francisco, _tomaron 4
mano de ellos e hicieron monasterio en ellos en la villa de. San Miguel, donde
·untó mucha gente de estos chichimecas guamares y con ellos po~laron
se J
•,
bl, p.,. - mo de lor pmneros
otros indios otomíes y tarascos y tambien se po o en 1a
.
guam.ares . .. ,,
.
· b
J'
"Hasta entonées --dice por su parte nuestro ilustre paisano vV1f§ er~o iménez Moreno-- había sido costumbre otorgar merce~es par() estancias de
anado en la región de Zumpango -al norte de la capital-_, en el Valle de
}oluca Pero vencida la resistencia de los cazcanes y de sus alt~dos,_{ue posto~e
la colo~ización del oriente de Guanajuato, lo que sólo adqwere importancia
desde 1542 cuando se dan las primeras mercedes en la comarca de dApo.seo
,
.., de los colonos y hasta
se . a una
y Chamacuero
atrae entonces la atencion
.
d

Provisión a Juan Jaramillo en 1542 para que vaya a descubrir las ti.erras e

, dd
''' .12
que algunos indios le habwn
a o razon
.
don Gonzalo
p ebas fehacientes de 1o que nos d icen
. de las Casas
. Y el
mae:ro y doctor Wigberto Jiménez Moreno se encuentran en el :11-chivo Gel de 1a Nación ;n Ramo de Mercedes. Allí se registra~ las pnmeras ;er::~: en las tierra: colindantes con los chichimecas, por cierto no muy a
.
dantes
lo que nos revela la extraordinar··ia cautela con que se [ue preparan
.
if' o,
.
ómadas
y
que
se
m
tens
1co
1
d
la colonización de Jos dominios e os ameos n

t:-

al conjuro de los metales pre&lt;:iosos.
Avanzadas de colonizaci6n
Ya consignamos de acuerdo con De las Casas y Jiménez Moreno: q~e no
.
l
d ' , de la sangrienta guerxa dirigida contra los UJdígenas
fue smo iasta espues
edir con cierta profusión mercedes
de Jalisco cuando se comenzaron a exp
,
• para ganado mayor
o menor,
en los chich.imecas
para sitios d e estancias
.
·.
d para
1
¡
cual
dio
lugar
-a
edif
an0
t
b Ilerías de tierra sitios para ventas, etc., e c.,
ca a.
b ' .,
a un tipo de colonización completamente
eternos nuestra O servacionde acuerdo con
rente a la empleada por Cortés y los que lo emularon, y muy

las tendencias pacifistas de los 1·eligiosos.
. ,
Lar ión de los chichimecas, a diferencia de otras ocupadas por mdíge~,
eg
colonizarse propiamente con la llegada de los europeos. Aqm n_o
:::n;~::1: de naturales con una cultura suficiente como paca reconstrwr
u W
Jtld.ÉNEZ MoaENO, La Colonizaci6n y Evangelización de GtJ~1:aju.atlo944en
IGBERTO
A
.
,, A~ III No 1 Mexico,
,
el siglo XVI. Sobretiro de "Cuadernos mencanos ' n 0
,
. .
pp. 15 y 16.

524

algo de su pasado. En los chichimecas y demás regiones del norte, la vida
propicia a ser historiada se inicia con el establecimiento de un real de minas,
una estancia de ganado mayor o menor, un sitio para venta, un presidio, una
misión o cuando mucho con un pueblo de indios 'importados', a los que se
daba el nombre de un santo, del dueño de la estancia o venta, o bien, de
alguna provincia de España. Estos rudimentarios núcleos de población aparecían en el territorio del Reino de Nueva España sin gran aspaviento, tímidamente, como aquello que se intenta sin determinar sus resultados.
No obstante su simplicidad; estos avances de coloni7.ación tenían sus caracterlsticas perfectamente definidas que señalan, en cierto modo, su importancia
y categoría. De todQS el real de minas era .indiscutiblemente el que gozaba
de mayores atenciones y preferencias por parte de todos los sectores sociales,
pues, como lo vimos en su oportunidad, para los hombres de la décima sexta
centuria no había más allá de una veta de metales preciosos a cuyo .influjo
se podía conseguir Lodo. . . Después vienen las estancias de ganado mayor
o menor que,. con las tierras que se medían en caballerías de tierra, constituían
una importante unidad agropecuaria, proveedores de granos, semillas y ganados de todos tipos. Las ventas, que desempeñaban un importantísimo papel
dentro de la organización caminera de la Nueva España, pues era.11 sitios de
descanso y de refrigerio para los trajinantes, instalados de acuerdo con un
breve, pero riguroso reglamento.
Los presidios que, lejos de tener relación con los lugares de reclusión para
criminales, eran entonces \Illa especie de campamentos militares, que se estableáan en sitios estratégicos para la defensa de los caminantes que iban
de la capital del virreinato a algún lugar del septentrión y las misiones, centros de población destinados normalmente a la evangelización, atendjdos por
uno o varios religiosos. Como es fácil suponer, Jas misiones fueron las que
menos atenciones recibieron de parte de 1a corona y las autoridades de ]a
colonia que todo lo calificaban de acuerdo con el oro que se podía obtener;
no obstante, estos centros de población en cierne~ fueron antecedentes históricos de lo que hoy son grandes y prósperas ciudades que se extienden al centro y norte de nuestra actual República Mexicana.
Dado e] tema de nuestro estudio histórico y para no divagar demasiado,
fijaremos nuestra ateneión desde ·estos momentos en las estancias, en esos sitios de estancia de ganado mayor o menor que tanto coadyuvaron a la colonización de la extensa región que se localiza más allá del río Grande o Lerma,
y que por esas rarezas de la vida, no ha merecido de parte de nuestros historiadores la más breve observación, estudio que ahora nosotros intentamos,
convencidos de que con él sentaremos las bases de futuros estudios sobre la

525

�colonización de nuestro Estado de Guanajuato y demás que se encuentran
al septentrión de nuestra nación.

U na merced no conocida
En el transcurso de los capítulos precedentes hemos estado mencionando con
cierta frecuencia a las estancias y hasta hemos señalado algunas de sus características. Dijimos que, como los reales de minas, los presidios y las misiones, las estancias habían sido avances de colonización en las provincias
septentrionales. Señalamos también entre sus particularidades el haber sido
centros agropecuarios, proveedores de elementos necesarios para la subsis-

tencia. Pero
¿ Qué origen tienen las estancias?
Desde que el hombre conoció el arte de domesticar a los animales, tuvo la
necesidad de paseer tierras eseecialmente destinadas a la cría de ganados, par
lo mismo, no debe extrañamos el que al planear la fundación de poblaciones,
tomara este hombre especial cuidado el proponer y señalar las tierras ganaderas necesarias.
En América, donde los naturales no habían tenido el cuidado de observar
a los animales susceptihles de ser domesticados, la colonización ganadera adquirió caracteres de obsesión a tal punto, que no hay plan para organizar un
pueblo que no contenga uno o varios incisos relativos a los sitios para ganados. El plan del cardenal Cisneros, el primero quizás que se elaboró
las
Indias, propone. según la síntesis que hace el ilustre jurisconsulto leonés, dori
Toribio Esquivel Obregón "que para poner en práctica lo ordenado, podían
tomar las tierras y el ganado necesarios para establecer pueblos con sus
tiuras y ganados ... El ganado debía estar al cuidado del cacique principal (y)
que cada pueblo de 300 habitantes había de tener, si era posible, 10 ó 12 yeguas, 50 vacas, 500 puercas y 100 puercos, mantenidos en común hasta que
los indios aprendieran a tenerlos en propiedad".1 3
"Como casi todo lo que a la cultura occidental se refiere, ----dice Esquivel
Obregón- la ganadería m ereció atención especial de Cortés, quien cuidó de
propagar los animales domésticos y familiarizar a los naturales con su crianza. Y hay un rasgo con este m otivo que reuela la visión del conquistador, su
propósito de crear la nacionalidad en M éxico, y de defenderla económicamente contra las otras provincias de las Indias. En su Cuarta Carta de Re-

para

EsQUIVEL OsREOÓN, Apúntes para la Historia del Derecho e11

ª

º,

1:

.?

1. Que si algún vecino o morador o otra
.
sitio señalado por el die/ o
.
cualesquiera persona tuviere
i
conse¡o para trancas de pu
dar alguno otro en media l
la
ercos, que no se pueda
egua a
redonda y q
· al
.
d entro de este término el P .
,
ue si gu110 puszere sitio
,
rimer poseedor no p d
l
d ,
dole la primera uez ante testigos
ue a ec iar e el y requiriénhaciéndolo, lo mande matar al di;;e saque su !'l1~ado ~el dicho sitio y tlO lo
22 Q
.. l .
o ganado mi incurrir e11 pena alguna
. ue si e dicho fuere para ganado vaci:no u
.
.
dado terreno de una legua y
d' l
ove¡uno este le sea guardicha pena. . .
que na ze e entre en el dicho terreno, sin la

23. Que si
• algún traedor de puercos quts'.tere mu d a, su tra d
Par te que ninguna p ersona pueda entr
..
ar eu el sitio
d:,•· na oh a otra
.
meses primeros siguientes
, .
.
. . . que e7a1e asta sets
. . . y ast mismo ninguna p
d
montear el dicho sitio
s p
d h
ersona pue a entrar a
•· · 0
ena e urto ...
24. Que ningún sitio de ganado de cualquier
. manera q e
poner media legua a la redond d
.
u sea, se pueda
a e ninguna labra
, d
de naturales I\J que ..; lo p .
l
nza., aSz e espanol como
, .,
~• s usiese y a gún daño
'b.
.
que el dueño de ello sea obligado a l p
reci u:re del dicho ganado,
o agar . . .
25. Que
, si
- algún quisie re liacer a zguna labra11za de11tro del sitio t' .
que esta senalado que ha de te.ner. los a.s1.entos
.
. .
y criadores.
de los y ermino
d
que lo pueden hacer sin que el señor del dicho an d
~ana ~s,
con tal que la tenga cercada no le pueda hace; d o se llla pueda z~pedirJ
ano a e a y que si se lo

ª_

lación, dice a Carlos V:
" Ltc. ToRIBlO

"A . .

simismo, muy católico señor, he sido inform
uan de las islas, que los jueces y oficiales d
ado de !ºs navíos que ahora
Española residen han prov,,,:d
d e vuestra ma7estnd que en la Isla
'
.,. o Y man ado prego
l
.
todas las otras que no saqu
.
nar en a dicha Isla y en
en yeguas ni otras cosas q p d
. .
por esta Nueva España so pen" d
ue ue an multiplicar
'
«
e muerte hanl h h
¡·
pre tengamos 11ecesidad de cou p l
,
o ec o a tn de que siem1 rar es su ganado y b 1.
venden por excesivos precios. y t l d b .
es ias y ellos nos los
deservicio qu.e a vuestra maJ~ t dw
e ieran hacer por estar notorios del
..
s
se iace excusar q
t
·
y pacifique, pues saben cuanta necesidad ha d
t
ue es a ~r_ra se pueble
Un ,
d
y e es.o que ellos defienden
,, H
.
ano mas tar e, en 15251 encontrándo
,
,
.. .
vidad en su trágicamente célebre exp di . ' se Heman Cortes en plena actie cion a las "H'b
" di
ordenanzas, las que r irían lo
.
I ueras '
eta algunas
tividad de Nuestra s=:ora y
:es;os..~e- las recién fundadas villas de Naras, y para "todas las demás
e ~Jl o, en el puerto y cabo de Honduordenanzas Cortés desp , dquel aquz_ en adelante se poblaren". En dichas
,
,
ues e os pnmer
·
. .
siguientes:
os veinte .mc15os, redacta así los

Mé-

" Op. cit.

~ico, tomo I, México, D. F., 1937.

526

527

�hiciere, no le pague pena ninguna por ello, ni pueda hacer ningún daño al
dioho ganado y que si lo hiciere, pague con las sentenas ...
26 Que todos los tenedores de cualquier género de ganado que sea tengan
.
. •
•en-al el cual ret1istre11 ante el escribano del cabildo y no lo puedan
Ju.erro
o"
, ·
º
•
l d' ¡ / ·
.
. d e d;cho
cabildo, y el que no tuviere e te io iwrro y
mudar sin l.icencza
•
•
,, 15
señal que pierda las reses que tuuiera . ..

Medidas para Tierras

Sabemos perfectamente que al surgir a la historia el _Reino de Nueva Es.
metido a una serie de leyes generales dictadas desde la mepana. se VIO so
.
.
uxili d de inmediato por
tr, poli leyes que como hemos visto, se vieron a
a as
.
u:a serie de ord~zas, con las que se procuró regular la vtda ~e ~ pue•
t e Y por cauces de mqu1etante
blo que se desarrollaba extraord.manamen
originalidad.
se dictaron en
Como fácil es suponer. muchas fueron las ordenanzas ~ue
E - Se puede asegurar sin caer en exageraciones que no hubo
ueva spana.
.
rf"&lt;Tida por solemnes ordenanzas. De eJlas
actividad humana que no se viera --~. . E
·a
1
dictadas
por
Cortés
que
extraña
a
don
Tonb10
hemos conoci o ya as
'
· d d ds,
.
en
las
actas
de
Cabildo
de
Ja
cm
a
e
q uivel Obregon no se mencionen
,
.
seguramente
no
advirtió
que
tales
ordenanzas
fueron
expeM
exico y es que
. .,
''flib
" · en
elidas ara las villas fundadas durante la exped1c1on a 1as
ueras , ~
se .d~ r-esentaremos algunas en su parte substancial, las cu~~ nos Jlus~ !bre Ja forma cómo se fueron sucediendo los aconteclllllentos que
traran s
.
do rnavor O menor
llevaron a la creación de los sitios de estancia para gana
' .
.
Entre los primeros acuerdos que los señores del Cabildo de la cmda! d~
México tomaron para mercedar tierras, lo tenemos en 1~ acta levanta e
. b d 1524 cuando al referirse a la medida de las huertas,
16 de septiem re e
,
midieren para las dichas
« dichos señores (acordaron) que los pasos q1ie se
l d. h
h uertas, sea ca da Paso de tres pies de hombre, por manera que os ic os
cien pasos han de ser trescientos pies• • •"
.
d
1537
ya
se
habían
concedido
algunas mercedes
Aunque para el ano e
~ b b' die
·u· d estancia para ganados e inclusive el rey de Espana a ia , para Sl os e
1527
1 veremos mas

d l
disposiciones sobre el particular en
, como o
:1:n:e~ algunos detalles que nos hacen deducir que p:ira entonces~:
meseselida
era usua1 conced er t Odavía. esa. clase de mercedes. En los. pnmeros
• ,
ese año de 37, por ejemplo, después de advertir que no eX1st1a una me
D. LucAs Al.AMÁN, Dise1taciones so b te la Historia de la República Mexicana,
tomo I, Apéndice II.
10

528

fija para otorgar tierras, el virrey don Antonio de Mendoza "manda hacer
una medida así para esta ciudad (de México) como para toda la Nuevo.
Espaiía porque toda la medida sea igual, manda. . . que se midan todas las
tierras que se hubieren de medir así en esta ciudad como fuera de ella l'
que esta ciudad lo tenga por patrón y que el número para suerte de tierra,
sea y se dé por cabezada 96 varas de la dicha medida por largo doblada,
que son 192 varas. . . por cabezada y doblada de por el largo que son 384
varas de la dicha medida. Y así al respecto, vidose y midiose la dicha medida de ella y tiene cada vara de medir, menos una ochava ... "

Días más tarde, el 9 de febrero del mismo año, los señores de1 Cabildo
acordaron que "los dichos solares que en el principio de del fundamento de esta
ciudad ( de México) se mandaron y dieron por medida de 60 pasos en cuadra, 1° según el tamaño y medida cada paso el primero de tres pies y los
demás de dos, que son en los dichos 60 pasos 141 pies de la cual medida y
como hay diferencia ... acordaron y mandaron que los solares que de aquí
en adelante se dieren ,, los que estuvieren por labrar y edificar que hubiere
de medir, se den y midan de tamaño de 150 pies de marca en cuadra . .. "

Como vemos, en estas ordenanzas sobre "medida de tierras", no se incluye
las destinadas a estancias y que estas mercedes todavía en 1540 seguían siendo
poco solicitadas. Los ganados, aún en contra de las ordenanzas, seguían haciendo destrozos en ejidos y huertas, destrozos a tal punto cuantiosos que los
señores del Cabildo, tuvieron que tomar medidas bastante drásticas, y sobre
la marcha, eJ 21 de marzo de ese año, suscribieron la siguiente ordenanza:
"Por cuanto en la ordenanza que en esta ciudad se tiene hecha de los ejidos
y de los ganados que en ellos han de andar, ordenaron y mandaron que
cualquier ganado que hiciese daños en heredad de ot,ro. . . o en huertas que
estén fuera del ejido, paguen de pena, además del daiio, por cada cabeza
de ga11ado menor que es ovejuno, cabras y puercos, un cuartillo de plata por
cada cabeza hasta SO cabezas, si el daño se hiciese de día, y si ... fuere o se
hiciere de noche, sea la pena doblada. Y si fueren de 50 cabezas arriba, tenga
de pena tres pesos de oro lo que corre y siendo de noche seis p esos. . . y por
cada cabeza de ganado mayor, así como yeguas, vacas, novillos y mulas y
machos de arrias y otras cualesquiera bestias, tenga y pague de pena por cada
cabeza que hicieren daño, siendo de día dos reales y de noche por cada cabeza, cuatro realés . .. "

Advirtiendo también los señores del Cabildo que "sobre la guarda y umservación de los ejidos. . . no hay ejecución, estando los ganados en los dichos ejidos que solían estar a causa de 1zo haber persona que se encargue de
la guarda de (la ordenanza) ... mandaron . . . que los regidores .. . visiten

529

�los dichos ejidos . .. ",16 extremando de esta manera la \'igilancia para que
se cumplieran las ordenanzas arriba insertas y que en nuestro concepto coadyuvaron extraordinariamente a la propagación de los sitios de estancia para
toda clase de ganados más allá de la "raya" o "frontera de indios".

Se habla de Estancias

En realidad, antes de 1527, no encontramos por ninguna parte aplicado
este término. En los albores de este año, precisamente el 7 de enero, los señores del Cabildo de la ciudad de México hacen 1ncrced a Alonso Dávalos,
vecino de la misma ciudad, de un terreno con "lice11tia ¡,ara que pueda hacer
de él estancias para puercos y esclavos, en lo despoblado de Zacatula, co,i
tanto que 110 sea en perjuicio de españoles )' naturales de esta tierra y con
que no dañe la propiedad y señoría de ella . .. "
Un año y medio más tarde los mismos señores capitula.res con fecha 14
de agosto de 1528, hacen merced a Ruy González de "un sitio y asien to para
sus gmiados que está en el camino que va a Tncuba a las sierras· de Matalzingo, por donde se pasó el río que viene por bajo de la Ermita de Nuestra
Señora, que se llama dicho río Tepezalaque '.Y el dicho sitio se llama Techa-

choli". El mismo día también don Pedro Sánchez Farfán consigue que se le
coneeda una merced semejante a la anterior, consistente en "un asiento para
sus ovejas que es a media legua abajo del sitio que se hizo merced a Ru)1

~-~ más adelante, el 19 de diciembre de 1
"
,
peticwn para lo cual pide
pz·
. . 530, Juan de C111ares dio una
.
.
)1 su tea le l11czesen
d
d
la proumc1a de Michoacán d d .
merce
e uno estancia en
' on e tume sus ganad
l b
comarca de indios que t •
os '.1-' a ranza, cerca y en
b
ienen encomendados l
l 'd
ca allerías a los dichos se1íores (del Cabil
, o ~u_a pt e le diesen por
estancia para que tenga en l'do) [e hicieron merced de dicha
e w sus ganados
d.
y haga lo que quisiere com
.
.' que izqtte se llama Rotuero
.
o cosa propia si p · · ·
tierras ni labranzas ni d
t
, n er7uicw de indios ni de sus
.
e o ro tercero . .. " 1s
En
estas merced es, absolutamente aislad
.todas
.
,
concesiones para solares 1
as en aquella vorao-ine de
Y iuertas, no se especifica J
·,
"'
don d e estaban los puercos y
1 , d
,
a extens1on de los sitios
ese a\ os e Da va los y J
d

González v Sánchez de F f'
d·
.
,
aran y e
rios. En 1o único que sí se. ob

·os gana os de Cásares
mo· pe
'
. , . ro creemos que fueron arbitra.
serva uniiorrrudad
l d
nenas, pues, aunque en la ..
es en e estino de dichas
pllmera merced se ha
.,
puercos, debemos recordar que p
,
ce me. nc1on de esclavos y
tuab
ara esta epoca escla
.
a exactamente igual.
vo Y amrnal se concep-

Sin duda
·
"Hib
,, que las. .orden anzas expedidas
por Cortés d
ueras sobre sitios para ganados tu .
.
urante su viaje a las
•
.
,
vieron
Vlªencia
1 .
del nrremato y sus alrededo
'
;::,
en a cmdad capital
res,
pues
en
tooo
1
q
h
.
a 1go d e su espíritu y ma's e
d
o ue emos ,,sto sentimos
'
uan o vemos q al f I
Actas del Avuntamiento co
d'
ue
ma del Libro U de las
.
,
rrespon tente a 1530
contraJ]los registrados ciento y p' d hi
y anos subsecuentes, en.
ico e erros que clisf
,
cnadores de ganados.
mgwan a otros tantt'&gt;s

Go11zález, junto a la acequia de agua que viene del moli110 de don Fernando Cortés''.

Para entonces los ganados que se guardaban en las estancias ya habían
comenzado a provocar dificultades entre los habitantes de Nueva España. Días antes a la concesión de las mercedes anteriores, el 3 de julio,
los señores del Cabildo dijeron que "por cuanto que por vista de ojos hallan

y parece que la estancia de ovejas y sitios donde ahora tiene Domingo Niño
su ganado es 11wy perjudicial y está dentro de la h-uerta y pue.blo de indios
de Tacuba)ia y les impide y les ocupa mucha tierra y muy buena gue no
puede labrar y sembrar y los diputados de la ciudad, no miraron bie11 lo
que seií.alaron1 por tanto que le mandaba y mandaron que 11Q tenga allí las
dichas ovejas y estancias y que lo busque en otra parte, so pena de cíen pesos
de oro, la mitad para la cámara de su majestad y la otra mitad para las
obras públicas, lo cual, )'O, dicho escribano, notifiqué al dicho Domingo
Niño ... "

17

" Actas de Cabildo de la Ciudad de México. Libro IV, pp. 71, 73 y 199.
11

530

Algo que re.partir

Al verse seriamente amenazados l
.
des virreinales y propensos a
fuos pnme~~s estancieros por las autorida.
una erte sanc10n en caso d
cometieran destrozos en algun' e11··a o lmerta o he ed d
e.
1 que sus ganados
menzaron a soliri.tar con mas' . ' .
r a ' ta es pobladores ca.
wgencrn que nunca ti .
.
tmadas a la cría de sus cabezas d
d
e1 ras especialmente des.
e gana os al mis
t'
las tJerras disponibles.
,
mo iempo que escaseaban

Un día don Gonzalo Mejía vecino
. •
nuxtitán", en nombre de ]a J'.,..; .
y re_gidor de la "gran ciudad de Tcu.,ucia y regidores de l
.
h'
ante su majestad el rey de España
«d d
a rrusma. IZO relación
el pueblo de Cu)'Oacán lzay t e l que
es e el pueblo de T enayuca hasta
r s eguas en. las
l
,
y hay distosición para ser repartidas y .dadas
es esta~ rmuhas tie~raJ
de esta ciudad, conquistadores de
t N
p
c~ba!lenas a los vecinos

::ª

es a

uet.to Esparta y se les podía ansí

,. Op, cit. Libro II, tomo I, p. 78.

Op. cit. Libro II, tomo I, l&gt;P· 116, 181 y 178.

531

�mesmo encomendar los naturales de las dichas tres leguas, viven para que
los dichos vecinos pudiesen tener labranzas y crianzas, la cual redundaría en
mucho servicio de vitestra majestad y bien y provecho de dichos vecinos y
conquistadores y de los naturales de la tierra que les estén encomendados . .. "
Termina fejía suplicando a S.M. les hiciese la merced de mandar repartir
las dichas tierras y los naturales que en ellas viviesen.
A tal petición el rey suscribió, en Valladolid el 23 de agosto de 1527, la
siguiente cédula real: "El Rey. Nuestro presidente y oidores de nuestra audiencia ,, cancillería real que hemos mandado proveer para la Nueva España, Gonzalo Mefia, vecino y regidor de la ciudad de Tenuxtitlán, México,
en nombre de los conquistadores y pobladores de Nueva España, m.e hizo
relación que desde T enayuca hasta Cuyoacán puede haber tres uguas. . . y
que se hiciese merced de él a dichos conquistadores donde tuviesen sus caballerías, harían en ellas sus esta11ci.as y heredades y redundaría en bien general
y provecho de la dicha tierra. Y me pidió por merced, hiciese merced de
dicho término, donde tuviesen sus caballerías, sementeras y otras granjerías,
como se hacen en las Islas Española, San Juan y Cuba, y que los indios que
en dicha comarca viviesen, se encomendasen e11 las dichas caballerías y las
personas que les cupiesen, paro que en cuenta de sus regimientos porque
dizque son en poca ca11tidad y con ellos harían sus haciendas y labranzas y
crianzas y ellos se estarían en sus casas y serian muy bien tratados y administrados en las cosas de Nuestra Santa Fe Cat6lica, y la tierra se poblarían de
cristianos y todo redundaría en servicio nuestro y provecho de ella . .. '' 19

Carlos V termina mandando que se baga una información sobre el particular, pero por causas que ignoramos, no fue síno hasta casi dos años después cuando tuvo lugar lo indicado por su majestad y entre los días 10 y 26
de julio de 1529, comparecieron varios testigos para ratificar -tenía que
ser así- lo referido por Gonzalo Mejía. Ya hemos expresado que originalmente no era frecuente Ja concesión de estancias; mas ante la presión de
los que en alguna forma habían servido a la corona, se vieron obligadas las
autoridades a expedir algunas mercedes con tales características.
No vamos a repetir los no,mbres de los que podríamos conceptuar como
los primeros estancieros que en Nueva España hubo. Más interesante es que
aumentemos la lista con aquellos que consiguieron una merced para sitios
de estancia y que son el índice que marca el grado de auge a que había
alcanzado la ganaderia en estos dominios. El 8 de junio de 1537, los señores
del Cabildo de la ciudad de México, "dieron lice11cia a FranGi.sco Santacruz,
'
regidor, para que tenga sus estancias que tiene e11 términos de Tepeapulco
lll

532

Epistolario de Nueva España, tomo I, pp. 123 a 135.

:,z SU.S: ga_nados en ellas. . . a Bernardino V ázquez de tma estancia que tiene
. l , para que tenga una es
t terminas
.
.de Tenayuca . .. a A11toni.o Carba¡a
a11cuz que tiene en términos de Zacatlán
al alcalde J , .
R .
La Mata (
)
. · ···
erommo uiz de
. para que tenga una estancuz en términos de Xilotepec CI .
a un cerrillo que. es mojón de los dich p bl
y
uapa,
en ella
a Ju
.
os ue os y para que tenga sus ganados
de Zac~;ldn a r~bner de :aldebi:so, para que tenga una estancia en términos
y f lm,
as e un no y que tenga sus ganados en ella . .. ,,
ma ente, en 1542 se hito merced a don Gonzalo de S 1
.,
llegado y nombrado factor « ,
.
.,
a azar, recten
términos de Tecito h'lp
' a su supbcaczon, de u11 sitio de estancia en
.
c t a, que es en el valle donde nace un o ·o d
que tzene ganado ovejuno ,, ad . f d
J
e agua,
,.; P . . . d
···
vrr ien
como a los demás con que "sean
y co n que guar d e las ordenanzas de esta
'
Ia,n er¡uicto e tercero
.
ciudad ue
1ablan sobre el asiento de estancias . .. ,, 20
q

°,

Ordenanzas sobre Estancias

y cabe preguntarnos ¿ qué ordenanzas son las que hablan
tos de estancias?
sobre los asienhe~~=st !:h~ordena~~ se pueden deducir perfectamente de lo que
gna
ta aqm; sm embargo, no se había advertido hasta
to~~ sobre lo perjudicial que resultaba el que entt·e estancia , ta . eneXIStiera una fa· a d ·
lib
Y es ncia no
tonio de Mend~za ;
ª~~:ria~e
los señdores virrey don An"p
XICO, acor aron en 1536 que
or cuanto los que tienen y toman estancias
.
'
cas )' yeguas y ovejas están y se ponen una a oi:t,::;s/:,:~i!an;:Tos;a::
de la cual se hacían da~os los unos a los otros y reciben perjui;ios de ue
muc~as personas _se que¡an. Para remediarlos ordenamos que los qu t' q
Y asientan estanetas par
d
, .
e tenen
d
a gana os en terminas y comarca de esta dicha ciuad, las pueden tomar, tener y asentar para vacas y yeguas, una de otra
30 pasos, los cuales lian de tener 5 pies de marca y n 0
té
.
d
t
· #•
,
e.s n m pue an
omar ni .ener nt poner estancia alguna, a menos cantidades n; te' . . d
l
d' I
• rminos e
0 que
ic to es, porque de esta manera cesará el dicho perjuicio
·
pena a./. que de otra manera tuuiese, toma.se estancia o asient/ qlue¡as, so
derribe
't
d l
a guno, se
. y qui e a costa e a persona o personas que fueren en cont d l
que dicho es".21.
ra e as

1!e7:1

m:r~v~,

De indiscutible trascendencia es la determinación que arriba tr
'b'
·
U 1
.
.
asen rmos,
graetas a e a as autoridades vrrreinaJes se encontraron en posibilidad

pues

"' Actas de Cabildo. Libro IV.
" Ordenanzas de tierra.s j' aguas, por

MAfuANO GALVÁN.

México, 1885, p. 154.

533

�de contar con una franja de tierra suficiente para trazar un camino, sin tener que solicitar la anuencia a los dueños, ni tener que recurrir a ]a expropiación, a la vez que impedía que se confundieran los linderos,. en perjuicio
de los respectivos dueños. Una interesante ordenanza más tenemos y se
refiere a los que trabajaban en las estancias. e expidió en enero de 1537
y en su contexto, dice así:
"Viviendo a saldada algunos españoles. . . con uecinos y criadores, los
dichos mozos )' por tener mandado, sin tener ganados señalados y toman
estancias para ganados, se aprietan e11 el pasto, como pMque los dichos mozos hacen lo que dicho es tan notorio el perjuicio practicado en ello . .. "
Ante tal proceder y «por bi,m de la República", los señores del Cabildo
acordaron y mandaron que "ninguna persona que estuviere o viuiere con
otro por sí, ni por sus mozos ni en olra manera alguna, durante el tiempo
del dicho servicio 11i un año después cumplido el primero siguiente, 110 J,ueda
señalar, tomar ni tener directa o indirectamente en manera alguna sitio de
estancia de ganados. Y si los se1ialare a tomare, no valga, o que cualquier
vecino o criador de esta ciudad se prefiera a ello J lo pueda tomar y se11alar
para sí, guardadas las ordenanzas que cerca de las dichas esta11cias y ganados que esta dicha ciudad tiene hechas o hiciese. Y que en lo que e.stá aqui
se ha señalado y tomado J,or los dichos mozos, se e11tienda lo mismo si no
estuvieren las tales estancias pobladas y con ganados en ellas de la persona o
persona.r que tuvieren y para que lo contenidí&gt; en esta ordenanza a la que antes
de esta se guarde y halla e/ ecto, pidieron y mplicaron (los vecinos criadores de ganado de la ciudad de México) al ilustrísimo señor don A:1tonio de
Mendoza. . . que apruebe }' confirme estas dichas ordenanzas }' confirmadas,
se pregonen y guarden. Pregóne.re en la plaza pública de esta ciudad en 22
de enero por voz de monterilla, pregonero en haz de gente . .. " 22
Repetimos que las demás ordenanzas se pueden deducir de lo que hemos
visto hasta -ahora y por lo que veremos más delante podremos advertir otras
más. En lo que sí tenemos que hacer hincapié es en la importancia que tienen las disposiciones sobre los sitios o asientos para ganados mayores y menores, importancia que aumenta considerablemente en cuanto las estancias
aparecen colonizando los dominios de los irreductibles chichimecas. Cabe
hacer notar que las ordenanzas de Nueva España, a diferencia de las leyes
venidas de allende los mares, tuvieron Ja maravillosa virtud de estar inspiradas en los problemas y las necesidades apremiantes de un pueblo que. se
encontraba en pleno desarrollo ...

,. Acta.s de Cabildo de• .. Libro IV, tomo I, p. 67.

534

Hacia los dominios de los bárbaros

Saturada ya la campiña novohispana en su comprensión del Valle de México, Michoacán, etc., y ante el apremio a veces .inconsecuente de los ambiciosos conquistadores que exigían la debida remuneración por los servicios
prestado al rey, principalmente después de la victoria alcanzada sobre tos
alz~dos de Jalisco, las autoridadt",s virreinales se vieron agobiadas por um
sene d: problemas que sólo pudieron resolver hasta que pu ieron sus ojos
en las tierras que se encontraban más acá del río Grande o sea más acá ele lo
que se conocía por "Frontera de indios".
Efectivamente, Ja casi promiscuidad en que vivían ganados y naturales del
pueblo de Cuautitlán, obligó a doña Leonor de AJvarado a trasladar sus
de~esas al valle de Chamacuero, previa merced que le hizo el virrey don Antoruo de Mendoza, el año de 1543, surgiendo así la estancia de San Francisco
Chamacuero, que dio lugar al pueblo del mismo nombre, hoy ciudad de
Comonfort, en el Estado de Guanajuato. En el Ramo de Mercedes dcl Archivo General de la Nación encontramos también varios testimonios ---entre los
muchos que se pueden tener como ratificación de nuestra observación sobre
la trascendencia de la colonización en Nueva España- relativos a estancias
q~e surgieron en tierras colindantes con los chichimecas. La merced, por
eJemplo, que ~e le ~to~ó a don Juan Sánchez Alaniz, personaj~ cuya vida
en~e legendana, e ~~t6nca se desarrolló entre los indios bárbaros, ocupando
vanos. P~~tos ?ubhcos y aca~an~o por vestir el hábito franciscano, para una
estancia en tierra de los clnchimecas en la Gobernación de Nueva Galicia
entre los pueblos de Nicachúa y los Chichimecas . .. "; la que se dio a AJons;
Dávila, para un sitio de estancia en "el lado que dicen Chichimecas ... en
l~ ,ladera de la cordillera que se dice lramoco, sobre el arroyo que sale de La
cumega .. . "
También en el mismo año de 1543 se inició la colonización estanciera en
el valle de P~~jamo, con una merced que en noviembre, se otorga a "Diego
de Orozco, lu¡o de Juan de Villaseñor, en Cuerámaro, linde a la parte una
estancia que dicen Tupá-taro y al poniente otra que dicen Tétaro y al medio
día una sierra que dicen Cuerámaro y hacia el norte una estancía de chichimecas que dicen Coma11jani .. . " Un año más tarde don Juan de Villaseñor alcanzó una merced más, aledaña a la anterior, de parte del presidente
de la gobernación de Nueva Galicia, tierras que con el tiempo se convirtieron en pueblo y hoy son el asiento de la actual ciudad de Cuerárnaro Gto.
cabecera del municipio del mismo nombre. 23
,
'
" Archivo General de la Naci6n. Ramo de Mercedes, tomo II, Frs. 147 vta. y 230,

535

�En la imposibilidad de señalar todas y cada una de ]as poblaciones estancieras que coadyuvaron a la colonización del centro y norte de la ueva
España, para lo cual remitimos a nuestros lectores al Ramo de Mercedes
del Archivo General de la Nación, como fuente primordial, nos limitaremos
a llamar la atención sobre las que fueron antecedentes históricos 'de varias
ciudades en el actual Estado de Guanajuato, que otros investigadores se encargarán de señalarnos ejemplos en otras entidades y que será confirmación plena del tema que nos ocupa.
Los ríos han sido siempre rutas de conquista y colonización. o pocos son
los pueblos y regiones que en su historia no lleven unido a su nombre el ~
tórico y legendario de una corriente de agua o el de un lago. Su denommación suelen tomarla del lugar por donde corren, pero no es extraño el caso
en que un río haya dado su nombre a varios centros de población. Un eje~plo Jo tenemos en Guanajuato, nombre purépecha o tarasco, como me1or
les parezca y que originalmente lo llevó, y lo lleva todavía, el río, lo tomaron
más tarde algunos poblados estancieros y al Iin vino a inmortalizarse en las
minas fabulosas que a su paso se descubrieron, en una ciudad, en una imagen taumaturga y al fin en una entidad de nuestra República.
Los documentos que nos hablan del río Guanajuato no van más allá de

1546, que quizás marca el año en que se inicia la colonización de su cuenca.
Se puede afirmar que el primer jirón donde nacieron guanajuatenscs fue en
una estancia de ganados, mercedada por el "irrey don Antonio de Mendoza
a don Rodrigo Vázquez, el 3 de julio de 1546. Poco tiempo después encontramos a esta pequeña población estanciera, en el incipiente mapa novollispano, nominada Guanajuato. Por un tiempo creímos que esta estancia había
sido el antecedente histórico de la actual ciudad de Guanajuato, pero por los
registros que se hicieron para asientos de minas para el beneficio de los metales [undamento del Real de Santa Fe de las Minas de Guanajuato, no hay
tal, ~ues se asentaron sin contradicción alguna. Poco antes, ~1 _13 de roa.y~ . el
mismo virre}', había hecho merced a don Juan de Jaso el vieJo, de dos s1bos
para que tuviera sus ganados en los Chichimecas, 'en un sitio que se dice '.)!
nombra Comanja, donde hay dos lagunas que la una seca en verano y la otra
tiene muého atole y entra en ella el río que viene de Comanja y hay ojos de
agua caliente en ella . .. " El encuentro de minas dio lugar al Real de Comanja,
que aún subsiste precariamente.
El 4 de junio de 1547 se hizo merced de una estancia de ganado mayor a
Miguel alcedo~ en el "valle de Jalpa, al oriente, junto a la cié11ega grande,
en medio de dos sitios, el uno de Pedro Salcedo y otro de Miguel López, . . "
Esta propiedad agropecuaria Salcedo la vendió a don Francisco de Velasco y
a su vez éste a don Pech-o Lorenzo ele Castilla, cuyos herederos dejaron las tie-

536

rras sin labrar, lo que fue aprovechado por un grupo de quince indios otomíes
para fundar el pueblo de San Francisco del Rincón. Sobre tierras de la misma
estancia, a media legua de San Francisco, se fundó también el pueblo de Purísima del Rincón, Ambos son ahora ciudades con el mismo nombre la primera
no así la segunda que hoy lleva el nombre de Purísima de Bustos.
Un caso interesante son las actuales ciudades de San Miguel de Allende y
Huanímaro. La primera Iue fundada el año de 1542 con indios otomíes y chichimecas pero no pudiendo sostenerse desmantelaron a poco el pueblo, reduciéndose a una ranchería que lleva el nombre de San Miguel Viejo, muy cerca
de la hoy ciudad de San Miguel de Allende antes el Grande. Huaiúmaro fue
autori7ado por el virrey en 1548 para que allí se fundas~ un pueblo de indios
chichimecas; mas dicha población no prosperó, pues a poco la encontramos
convertida en estancia, propiedad de un español, subsistiendo así por \'arias
décadas hasta hoy que la vemos como una ciudad cabecera del municipio de
Huanímaro.

Las estancias en los chichimecas
Con lo visto basta aquí bien podemos afirmar que las estancias en el Reino
de Nueva España surgieron en el Valle de México, al conjuro de los grandes
centro~ d~ eoblación. Aparecen como complemento, como prolongación, como
un apendice de ellos. Las estancías en tales condiciones nacen, crecen y se desarrollan como un hijo mimado, al cuidado eficaz y constante de sus dueños
Y ~~jo la _pr~tección inmediata de las autoridades virreinales. Las estancias primit1v:15, s1 bien se extendieron en el campo un tanto lejos de la ciudad, siempre
estuvieron conectadas con la zona urbana, cuyo calor y mimos se proyectaba
constantemente, creando ese ambiente de unidad que siempre prevaleció en
las grandes ciudades novohispanas.
Consecuentemente, las estancias que se extendieron en el Valle de México
Michoacán, Nueva Galicia, etc., se caracterizaron por su homogeneidad. Lo:
que poblaban estas unidades agropecuarias eran en gran parte tan española
como la de 'banqueta'. Entre el opulento criador de ganado y su mozo asalariado sólo existía una diferencia de carácter económico, diferencia susceptible
de desaparecer en cualquier momento, pues las mismas posibilidades que había
tenido el primero, atesoraba el segundo. Si hoy era un vulgar aventurero que
se apoder~ba ilícitamente de "estancias para ganado en los baldíos y pastos",
en cualqwer buen momento se podía convertir en un español tan rico como
el patrón ...
Debernos hacer notar que, dada la situación tan especial de esas estancias
pudieron convertirse en poco tiempo en seguros centros recreativos, en Jugar~

537

�- como para sus amistades
de divertimiento, tanto para sus duenos
.
, advirtiéndose
,
ésta y las demás características en todos los sitios de estancia que se extendían
hasta la frontera de los indios nómadas y aun en muchas que se encontraban
mordiendo ya tales dominios.
.
.
En los Chichimecas, el nacimiento y desarrollo de las, p~Waciones estan~~eo prolonganon
ras f ue cosa b 1·en distinta · Aqui no surgieron como apend1ce
.,
·d d
de ~na ciudad que por su importancia absorbía toda la atenc~on de auton a es
y habitantes sino como un vital elemento geográfico, no ~ lado desde luego
porque tcní~ relaciones con otras estancias, sí bastante aleJado de 1~ grandes
centros de población. En tales condiciones, al crearse una pohlac1on estanciera en los Chichimecas, se le lanzaba a la vida para que luchara contra los
más variados y hostiles elementos y se bru;tara a sí mi~.
su
La estabilidad y fuerza de una estancia en estas lat~tudes ema~aban de
propia energía. Situadas en una región preñada de ~ligr~s y aleJada mue~
1 as de la tutela de sus dueños y las atenciones 11uned1at:as de las autonegu virreinales, tenían que subststrr
· · atena·id a por .un personal completadades
te diferente al de las estancias suburbanas perdiendo por completo la
men
,
, • ¡·
q e
homogeneídad racial que advertimos líneas alTiba. Aqu1 1o umco ~spano u
· en el nombre del propietario·' fu era de esa referenc1a,
se hace notono
, • en
d todo
lo demás palpita con fuerza incontenible un espíri~ nuevo, el espmtu e una
orresponde ni a la conquistadora m a la subyugada, era una
raza que no C
.
rbe .
raza que fatalmente se habría de impregnar de ideas • rtanas. . . .
Si observamos, nunca tierras destinadas a la crianza ~e ganados situadas
1 Valle de México y sus alrededores llegaron a evolucionar. Generalmen~e
e 'ti de estancias eran absorbidos por las ciudades o por los pueblos, dios si os sus caractensticas
, .
luyendo
en un todo que favorecía invariablemente
.
, a los
.

t

grandes centros urbanos, o, cuando mucho conservaban su propio caracter sm

llegar a más.
En los dominios chichimecas no:
.
Aquí, lejos de los tentáculos de las grandes ciud~d_es los siti~s de estancia
d lando al ritmo original de sus múltiples necesidades Y que
se Í ueron mo e
.
d
tal f rma
los hacían suscepnbles de evolucionar en sentido aseen ente, Y en
o
,
que SI LAS ESTANCIAS PRIMITIVAS SURGIERON AL CONJURO DE LOS GRANDES,
CENTROS DE POBLACION, AQUl, POR EL CONTRARIO, PUEBLO~, VILLAS Y. CllJD~-

hecho rigurosamente_ vendico del que los historiadores, en forma inexplicable, no han parado Illlentes.

DES SURGIERON .AL CONJURO DE LAS ESTANCIAS,

Dentro de la organización general del Reino ~e Nueva España, la tras~dencia de las estancias en los Chichimecas se ag1ganta ~ta alca~r- altwas
·
had~.rea1mente UlSOSpec
...,_ Desde el punto de vista geográfico estos
, sinos eran
_1
rencia.
Económicamente
hablando,
solo
los Reé:Ll.es
un preciso punto de refe
538

de minas les aventajaban. Llama la atención el gran celo con que los obispados se disputaban el derecho a los diezmos estancieros. Como centros de
pobJación, estas tierras agrícola-ganaderas, según lo hemos asegurado ya,
fueron auténticos avances de colonización que mientras tanto hicieron las veces de Jas grandes ciudades. Y, por si todo lo anterior fuera poco, los poblados estancieros fueron, según nuestras personales obsen·aciones, los que abrieron las puertas de oro del centro y el septentrión de la Nueva España.

La conversión de la estancia
Aqu~ y siguiendo los dictados del concepto historiográfico moderno, abordaremos un asf&gt;ecto que no titubeamos de conceptuar de importante en cualquier estudio de carácter histórico-geográfico. Para esto, nos trasladaremos
hasta el momento en que recibió las riendas del virreinato don Luis de VeIasco. primero de este nombre, el año de 1550. Don Luis en relación a la
colonización de los Chichimecas. continuó con la misma política de su antecesor, sólo que perfeccionándola, pues fue el primero en realizar la primera
conversión de poblados estancieros en pueblos o villas, este primer ensayo se
realitó con San Felipe, popuJarmente conocido por 'torres mochas', en el Estado de Guanajuato.
El año de 1551, don Luis de Velasco otorgó varias estancias y caballerías
de tierra a don Juan de Jaso, el viejo, sobre los ríos de San Miguel y Comanja. Cuando se determinó la fundación de San Felipe, fueron ocupadas
en 1562 las propiedades estancieras de Jaso, las de los hermanos Lope de Sosa
y Alonso de Estrada, hijos y herederos de don Juan Alonso de Sosa, así como
las de don Luis de Castilla. En la e tancia que se extendió sobre el río de
Coman ja y que llevó el nombre de eñora por espacio de un cuaito de siglo,
se fundó en 1576 la entonces villa, hoy ciudad de León, también en el Estado
de Guanajuato.
El ai1o de 1556, el mismo virrey Velasco, mcrced6 a Francisco Hemández
la estancia de Irapuato, misma que después di idió en tres partes, de dos
de las cuales hizo graciosa donación a sus compadres don Pedro Hemández y
don Jerónimo Jiralde. Precisamente esta última párte o sea la de Jiralde, ya
en manos de doña Isabel Hernández, su nieta. su marido don Juan Pérez
Quintana propició la fundación de w1a congregación al donar a descendientes suyos y a otras personas, solares con el compromiso de poblar, construir casa y aun la iglesia prfocipal, hacia los setentas del siglo XVI, según
testimonios que se guardan en el Archivo Histórico de Guanajuato, a nuestro
cargo, y que viene a echar por tierra la versión de que frapuato se había
fundado el año de 1547.

539

�y continuando en Jos ejemplos, el año de 1562, el 28 de julio, don Luis
de Velasco, encontrándose a la sazón en el pueblo de ~an Agus~ de 1~
Cuevas, hoy Tialpa11, mercedó al Br. don Alonso Mart:1nez, vecu:1"? de a
· d d d México Ja estancia de Cuitzeoy que más tarde se conoc10 por la
ciu a
e
,
.
· , al
·
hacienda de Cuitzeo de los Naranjos, en cuya capilla se baut:17..o
pnmer
libertador de América, don Miguel Hidalgo y Costilla, el ~ ~e mayo de
1753. Hoy es la ciudad de Abasolo, cabecera de mismo muruc1p10, en ~l Estado de Guanajuato, desde el 12 de enero de 1~50, salvo ~gunos anos, a
tir de 1953 en que se le llamó Cuitzco de Hidalgo. El ano de 1564, el
par
'
· · d M' .
6 de octubre, el presidente y oidores de la R~I Aud1enaa e exico, m~rcedó a don Gaspar Salvago, una estancia para ganado ~yor Y ~os ca~lenas
de tierra, un herido y sitio de molino de pan, a la orilla del r'.o (LaJa) _que
viene de San Miguel. Aprovechando el ámbito de esa población estanciera,
así como la de Juan de Illánez, se fundó la actual ciudad de Celaya.

!

Conviene recordar que la ceJebérrima hacienda de Corralejo,_ lugar donde
naciera el libertador don Miguel Hidalgo, inició también su vida como un
poblado estanciero el 11 de agosto de 1565, cuando fue .mercedada p~r el
presidente y oidores de la Real Audiencia, a don Alonso _Angulo Montesm~.
Re,sulta interesante observar también que las grandes haciendas de labor'. originadas en las mercedes agropecuarias que venimos consid~rando, estuv1ero~
constantemente amenazadas de ser convertidas en congregacmnes, puebl~, villas O ciudades como lo revelan los numerosos expedientes que se reg:is_tran
en el Ramo de' Tierras del Archivo General de la Nación: Tenemos un e1emplo en la famosa hacienda de Jaral de Berrio que en non:mbre de 1857, por
decreto del Congreso constituyente del Estado de GuanaJuato, se le ele~6 a
la categoría de pueblo, con el nombre de Mina, pero por razones que ~~oramos no llegó a prosperar como tal. Por cierto que en conc:p~o del distmeuido investigador potosino don Joaquín Mea.de, en los d~mm10s de la hacienda de Jaral y sus aledaños, se originó la cbarrerí~ nactonal,, ~on todo el
carácter de sus costumbres, el peculiar colorido de su mdumentana y lo bra-1
, de su espectáculo. Por algo se dice: 'Para los. toros de Jaral,
VIO
. , l los ,caball~s
de allá mismo'. En síntesis, en territorio guanaJuatense nacio o mas mexicano de todo lo mexicano.
Legalizando una colonización

Si bien es verdad que desde el primer momento en que se dictara~ las primeras ordenanzas sobre el particular, el establecimiento de. estancias p~ra
ganado mayor O menor adquirió personalidad j~rídica. propia,_ no fue smo
hasta después de muchos años cuando tal personalidad vmo a afmnarse, ador-

nándose con matices netamente mexicanos o, si se quiere, novohíspanos. Buscando Jas primeras condiciones impuestas a los estancieros, advertimos que
no difieren en nada de las señaladas a las mercedes de tierras para otros deS6
tinos: "Con tanto que no sea en perjuicio de españoles J' naturales de esta
tierra y C01l que no dañe la propiedad y señoríos de ella . .. " decía la premisa
general, alrededor de la cual se imponían otras condiciones, como estas: "Que
dentro de un año las tengáis pobladas con dicho ganado y si pasado dicho
año no las poblades, en tal caso la puedan pedir por despoblada. . . dentro
de seis años no la podréis vender so pe1¡.a que esta merced será en sí ninguna
y de ningún valor y efecto y crimpliendo lo susodicho sea vuestra y de vuestros herederos y sucesores. . . con tanto que no sea a Iglesia, monasterio ni
otra persona eclesiástica . .. "
Tal parece, de acuerdo con estas condiciones, que desde el siglo XVI ya
se trataba de restringir el poder temporal de Ja Iglesia, aunque infructuosamente, pues precisamente la fuerza económica del clero novohíspano se sustentó en estas unidades agropecuarias. Tale$ condiciones no variaron en lo
absoluto para los primeros estancieros que colonizaron el 'país de los Chichimecas'; mas, pasados algW1os años, los problemas se sucedieron y con ellos
Jas disposiciones virreinales que trataban de resolverlos, disposiciones inspiradas en el eaisaje y en las grandes posibilidades de la región.

Entre las disposiciones que se dictaron para los pobladores de los chichimecas, tenemos esta que eJ virrey don Luis de Velasco dirigió en noviembre
de 1563 a Bias Mejía, Teniente de Alcalde mayor de Jas Minas de Guanajuato, en la cual le dice que le hiciera merced a 13emardino Santa Cruz de
una estancia en los Chichimecas, siempre y cuando "no sea en perjuicio de
su rnajestad ni de otro tercero alguno y con que guarde los términos de las
estancias y tierras comarcanas, y con que no hayan quitado y denegado [(l.$ dichru tierras a ninguna persona, ni sea 81' térmÍTlos de Querétaro, Xichú, San
Miguel ni con ocho leguas en torno de la villa nueva de San Felipe . .. " al
mismo tiempo que ordenaba al Alcalde mayor de dichas Minas que ratificara o rectificara las medidas de las estancias que se encontraban desde las
Minas de Guanajuato al río Grande, pues sabía que algunas personas tenían
ª con un título dos o tres sitios y labran más tierras de las que les p ertenecen. .. "N
Pero sin duda que la disposición más trascendental y que vino a propiciar
la conversión de las estancias en otros centros de población, es esta que el
año de 1567, el virrey don Gastón de Peralta, dejó en la merced que suscribió a favor de Juan Ruiz, para un sitio de estancia para ganailo mayor
y dos caballerías de tien-a en los Chichimecas, "con cargo y condici6n que si
u Archiuo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo VII a Fs. 191 y 202.

540
541

�dentro de los límites y términos de la dicha estancia y tÍJJrras por su majestad y por mi real nombre se mandare hacer alguna pob!ación ~ villa de
,spañoles ,, fuere necesario para este hecho dar por repartir las tierras por
ella, se puede hacer libremente sin _cargo de e~a _m~rced . .. ,_. 25
En esta forma, -inteligentemente dispuesta se bqmdo el proble~ del regateo entre las autoridades virreinales y los dueños de las estanc1aS, que . en
no por-as ocasiones presentaron fuerte resistencia a d~ar sus pertenencias,
para la fundación de alguna población o villa de cspanoles.

Hombres para las estancias

Al señalar ahmnas
de las características de las estancias
enclavadas en
;:,
.
los dominios chichimecas, decíamos que por haberse situado en una reg1on
preñada de peligros y alejada muchas leguas de _la tutela de los dueñ~s Y
las atenciones de las autoridades virreinales, tuvieron que estar atendidas
por un personal completamente diferente al de las estancias suburbanas.
Ahora bien · a qué clase social pertenecía dicho pctsonal?
Para co~t~tar esta pregunta, no nos remontaremos más allá de los albores de la segunda nútad del siglo XVI, pues, aunque el problema de estos
personajes se observa antes, creemos que no es_ sino hasta _entonces cuando se
define y se hace más propicio para su estudio. Es precisamente cuando el
segundo virrey don Luis de Velasco toma posesión de su cargo. Para entonces el Reino de Nueva España era ya una tierra de tremendos contrastes
desde el punto de vista social y económico. Aparecen con perfiles definid~s
y grotéScos ]as fatídicas castas frente _al es~~ol ~~tivo y pedant;_ que se cr:ia
con derecho a todo, menos a trabaJar, d1stmguiendose entre estos el calificado como "conquistador" _ Seguía en rango el criollo, cuya única preo~pación inicial fue la de conservar los privilegios lograd~ por sus progenitores. Más abajo tenemos a los indígenas y allá en los sedimentos del estrato
social a los mestizos y demás castas.
En cuanto a la distribución de la población era sumamente desproporcionada, pues mientras que el Valle de México '. otras provincias se encontraban pobladas al máximo, en las vastas regiones del noreste y noroeste,
había unos cuantos colonos que luchaban por su supervivencia, incrustándose
dolorosamente en el corazón mismo de la naciente colonia, los enigmáticos
domirtios de los cbichimecas, que apenas si se comenzaban a poblar con estancias. Problema que se agravaba con unas leyes que trajo consigo Velasco
y que re&lt;limían a los indios de la esclavitud, las cuales produjeron, según las
,. Archivo General de la Nación. Ramo de Mercedes, tomo L'(_ a Fs, 14-5.

542

propias palabras de don Luis, "en los españoles ... gran descontento y mucha pobreza y en los indios más soltura y regalo. . . Con sospecha estoy que
de parte de una nación o de La otra han de suceder inco11uenie11tes malos de
remediar porque está la tierra tan Llana de negros y mestizós que exceden
en gra11 cantidad a los españoles. . . y esta mala nación júntase han los que
se revelan, ahora cou españoles o indios . .. "
"México Y sus comarcas --dice eu otra parte en carta que fecha el día
pos~re~o de agosto de 1562- está tan cargada de gente que faltan los mantenimientos _y con gran dificultad se proveen las provincias de Miclwacán
Coli'1}-a, Zacatula
la villa de Purificación de Pánuco, que son lugares
espa11oles, se ua11 desj&gt;oblando a causa de ser /Jarte de tierra caliente y haber pocos indios . .. " ~6

y

a:

Ya .antes, don L'."s de Velasco, había hecho patente al i-ey su temor de que
esta berra se perdiera, y para evitado le proponía entre otras cosas, "mandar proveer• · - el repartimiento que tiene ofrecido a los conquistadores y
~obladores - •.. Que V. M. mande que se entresaque parte de la gente espanola ~ mestzz~ ~ negros, que hay sobrada en la tierra, para hacet alguna
conquista, )' si esta 110 se Ita de hacer, que mande V.M. cerrar las puertas
con tod~ manera de españoles, para que no pasen a esta Nueua España, y
los mestizos q_ue _s~ pudiera llevar en los naufos que. fueren a España, porque
son muy per1udzciales a los indios . .. 4 ' -:i 7
Ratificando lo anterior, un grupo de conquistadores antiguos pobladores y
encomenderos, suplican al rey en carta fechada el 17 de febrero de 1564
"dar asiento }' perpetuidad a esta tierra, porque los españoles de ella ere~
cen Y s~ multiplican muc!io y si los españoles que aquí nacen y uienen de
es~s Reinos: hay gran numero de mulatos y me.iti.-!os, gente muy mal inclmada, pero valiente JI determinada para cua/q1áer desvergüenza . .. "2s e
insiste el Dr. Ceynos, uno de los oidores de la Real Audiencia, al afirmar
que "los que hacen más daños son casi forzados por naturaleza, que son
españoles que vagan por la tierra, mestizos, 11eg-ros, mulatos Ubres y esclavos,
hombres Y mujnes, 110 tienen qué comer ni co11 qué sustentar ni hay quién
los haga servir por la mayor parte. Y son como las yerbas y crecen y se
aumentan de cada día esta inicua e infiel gente . .. " 29

= Cartas

de lr1dias_. p. 275.
: Op: cit. ~ta al Rey de D. Luis de Velasco. fechada el 4 de mayo de 1553, p. 269.
Epistolario de Nu.eua España, por FRANCISCO on. PASO y TRoNcoso. Tomo X

~lt

'

" Colección de Dornmentos para la Historia de México, por JOAQUÍN GARGÍA ICAZBALCETA. Tomo II. México, 1866.

543

�El imperio de lo mexicano
, .
bre I modo de ser de cierto sector de la poEl clamor era unarume so
e
.
. ta a las castas es el
.,
.
.
ro sin duda el que meJor pm
"
blaaon novohispana' pe
d dice al rey que una
. e don Martin Enríquez de Almanza, cuan o
. •
no lo
VUT y
d'
oniéndose e11 peor estado y si Dios y V.M.
.
sola cosa va cada ia p
d" . , de esta tierra y es el crecit
e venga a ser la per icwn
d.
reme ian, emo qu
.
d los mestizos no hago cau.
d
e van los mulatos, que e
miento grarz e en qu
..
, nse riempre con las ma-

Los mulatos que son hi1os de negros, cria
.
dal. . .
.
d
~ueden tomar buenas costumbres, y como
dres ,, ni ellas ni de los pa res J
d"
y muy pocos se aplican a ofih en de sí lo que pu wrerz
bº
l .b
personas i res, ac
se deja creer la ha iios y donde anden con libertad, y es cosa que n O
la fuerza que tienen universalmente. . .
,
i a
y
. .
tinúa diciendo don Martín- por
"Siempre andan entre los indios -c,on 1
de los cuales los indios
ll
•
de que mas se wnran,
la parte que de e os tumen .
tidad de negros a esta tierra
.
h t d cada ano vume gran can
reciben ar o ano. . .
h
ella otro servicio así para
h
d
· porque no ay en
'
y que forzoso an e venir
Las indias son gente muy flaca . ..
las minas, como para otras cosas. . .
llas antes que con otras neLos negros se casan con e ,
d
1
por os negros. . .
.
I . . l"b
pues viniendo tanta suma ca a
,
.
.M
P r razón de de1ar a sus u¡os i res,
g~as d o
los mulatos yéndose multiplicando tanto, mire V ... son
ano e negros y
.
ll
·ados son hombres que osan
señores los indios como nacidos ent:_ele ohs y cri el :.nundo pues, si los in.
b ·,
mo cuantos es pano es ay en
'
morir tam ien, co
.
ll s
sentencia solemne/
' t
¡untasen con e O dios viniesen a ma ear y es os se ,
e sería parte para resistirlos . .. ,,
te Enriquez de Almanza- no se yo qu

;.d d

meo
.
las rovidencias que había tomado para remeIntercala en lo antenor
e "en las estancias de ganados mayodi.ar lo que él advertía, entre e as qu
d
I lla lista de los que

iJ

I
que es donde ellos acu en. . . ta
res, que son mue ias,
l d - s de las estancias señalen los que cada
¡ b·
y que os ueno
.
en ellas tu zere.. .
f
d 'st s se hallare en las estancias, sea
. . d
t Y que el que uera e e o
uno a menes er
d. d drástica termina p1clien o
. ad
a abundo ... " y como me J a
'
castzg. o como v g
. .,
rohiba los matrimonios entre negro

al rey que, previa autor~zac~on pap~ pe declarando esclavo al hijo mulato.
. dia y que su desobediencia se cas gu
.
e lil
.
o con
e se nutrió la colonización estanciera
Tal fue el matenal h~an
qu
, b'to que hoy corresponde al
E
pr.inCJpalmente en e1 am 1
en Nueva spana
. . .,
l libertad es evidente, así como
Estado de Guanajuato. Su mclmac1on a a
.
de las ar1 desempeño de menesteres camptranos,
su ~uena y valor pa~ e ara debilitar a la esclavitud, etc. . . Lo extraordiguc~as de q~et se sanvalt1:
todo esto es que esta gente asi fue y casi durante
nanamente m ere
los tres siglos de dominación española.

cie

544

El J1ombre que se encaminaba hacia el norte, atravesaba el río Grande o
Lerma y se internaba en los dominios dúchimecas, alcanzaba en rigor un
pasaporte a la libertad, se despojaba de todo complejo para respirar a sus
anchas. Tal parece que prefería luchar contra el indómito nativo que soportar una condición inferior ante el que había venido de ultramar. Para
el conquistador el único atractivo que tenían las tierras chichimecas era
poseerlas, pero nunc.a habitarlas. En cambio, para el hombre de casta constituía un medio de vida que ninguna otra región podía ofrecerle, &gt;' no sólo
a él, sino también al indígena culto, en un principio, y finalmente a] mismo criollo.
La porción mayor de nuestro actual Estado de Guanajuato, que es el
ejemplo mayor de nuestro tema, se colonizó fundamentalmente con indios,
negros, mulatos, mestizos y crio11os, todos emigrantes semicristia1úzados procedentes del Valle de México, de Michoacán, de Tiaxcala, etc. Eran emigrantes en los que los efectos de la conquista estaban poco concentrados y
sólo el establecimiento muy posterior de monasterios y la creación de villas
con sus ayuntamientos, vinieron a detener la absoluta desaparición de dichos efectos.

En la porción que antes habían ocupado .los dúchimecas, no se conocieron jamás las encomiendas; la esclavitud siempre se sintió como algo
extraño. Ante el impacto del medio, eran frecuentes los casos en que un
moribundo dejara como herencia a sus esclavos, su libertad. No obstante
que la colonización estanciera en los chichimecas, se inició en la última década de la primera mitad del siglo XVI, no se conservan monumentos eclesiásticos de esa centuria, lo que revela la nula influencia del evangelizador
y del encomendero.
Originalmente, por el simple hecho de encontrarse en zona de guerra, el
poblador de las estancias en los chichimecas fue susceptiWe de que se le
permitiera usar arma y e.aballo para su defensa, detalle que lo equiparaba
en cierto modo con el aventurero europeo que osaba internarse en estas
latitudes o a la soldadesca recluída en los campamentos militares llamados
presidios. Todo Jo anterior, unido a la distancia a que se encontraba el dueño
de la población estanciera, único que podía provocarle complejos, fue lo
que modeló el carácter altivo y fuerte del guanajuatense, por ejemplo, síntesis de los mexicanos, y le encauzó desde siempre por el camino luminoso
de Ja libertad.
El sentimiento de independencia fue el crisol gigantesco que tuúó a aquellos emigrantes, procedentes de todos los puntos cardinales. El mismo español aún, que no fue abundante, tuvo que diluir su insolencia y su altivez,

545
H35

�· d ad , en Ia que n o se conocían la despara poder convivir en aquella socie
criminaci6n ni los complejos.
.
.
.
Hasta ahora se había creído que solamente las fuertes cliferen~ias sociales
·ca hab'ian lanzado a los mexicanos a luchar por su mdcpendeny econ6 nu s
,
.
d 1
·
cia, porque se ignoraba que en el centro, en el corazon nns~~ . ,e a pa~,
· ·
, ¡eo d e pohlación , que desde que se 1IllC10 la colorue,ushera
un f uerte nuc
zación estanciera había venido cultivando con esmero un mundo en el que
0 se conociera :n ninguna de sus formas la opresión, un mundo en el q;e
:i·de O temprano se habría de gestar un movimiento p~-~ alcanzar ºº, ~olo
•
d enCla,
· sino
·
Ja igualdad, principio de todo. regimen democratico.
la mdepen
fu
,
·
las
dilerencias
sociales ni el despilfarro
Aqu 1 no cupieron
. .
li de
• es erzos en

beneficio exclusivo de una. comunidad, ya fuera etvil º. re. !1osa.
.
Tales son las características que presenta Ja co1oruza.c1on est:mcrera en
Nueva España, vista desde el ámbito guanajuatense; ~uevas e i~ahnente
trascendentales facetas deben advertirse desde otras latitudes, tan dignas . ~e
consideración como las que nos han dado motivos para el presente estudio
histórico.

FACTORES QUE INFLUYERON EN LA COLO. IZACióN
DE LA FRONTERA DEL NORTE A MEDIADOS DEL
SIGLO XVI Y PRINCIPIOS DEL XVII
ANDRÉS MONTEMA YOR HERNÁNDEZ

El Colegio de México

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOL!\. se extendió paulatinamente hacia el norte desde
mediados del siglo XVI, dejando atrás una región favorecida por su situación geográfica y por el estado cultural de sus habitantes indígenas. Climatológicamente, esta zona estaba caracterizada por sus bosques de coníferos y
por su clima húmedo y templado. La hidrografía y la orografía de esta altiplanicie era exuberante. Este medio geográfico tan agradable había favorecido en cierta forma el desarrollo de una cultura indígena superior.
La civilización sedenta.iia que vivió en la altiplanicie de Mél!ico tenía
como peculiaridades generales una economía basada en la agricultura y en
el comercio; socialmente había creado una división de dases muy jerarquizada; su religión era poligámica con rasgos muy complicados; su técnica le
había permitido desarrollar un planeamiento de edificios -tanto públicos
como religiosos-- y de ciudades, así como una explotación más racional de
la agricultura por medio de terrazas y de chinampas y la utilización de instrumentos de labranza.1
En fin, esta sociedad sedentaria favorecida ell parte por un medio geográ1
Sobre este tema en general se pueden ver los siguientes libros: ALFONSO CA.so,
Cultura Mixteca y Zapoteca. México, 1941; ALFONSO CAso, El pueblo del Sol. México, Fondo de Cultura Económica, 1953; JnrÉNEZ MORENO, Not.as de Historia
.d.ntigua de México. México, Ed. Mimeogr. American School, 1961; JU.Ó:NE:Z MORENO
y ÜARGÚ. Rmz, Historia de México. México, l. de A. e H., 1962; KiucKEBBRO, Las
antiguas culturas me.ricanas. México, Fondo de Cultura Econ6míca, 1961; Mo&amp;LBY,
La civilización Maya. México, Fondo de Cultura Económica, 1956; THOHPSON, Gran•
deza y decadencia de los mayas. México, Fondo de Cultura Econ6mica, 1959; VAILLANT,
La civilización .d.zteca. México, Fondo de Cultura Económica, 1944.

546

547

�fico casi ideal, permitió al conquistador español, cuando la dominó, utilizar
sus progresos -principalmente en lo social y en lo económico-- para establecer su cultura hispánica.
Sin embargo, el colonizador se clirigió a otras zonas del virreinato cuyas
características geográficas eran diferentes y cuyos habitantes aborígenes no
tenían el desanollo cultural ele los indios de la altiplanicie.
Este desplazamiento de la población ~lle a mecliados del siglo XVI era
europea, mestiza, indígena, negra, etc.- se orientó hacia el norte que era,
y es, una zona que pierde poco a poco huellas de to,da humedad; don?e la
vegetación, más a.Uá del Bajío, se reduce e~ las serranias y, !~anos a cactáceos,
magueyes n arbustos espinosos; donde la hierba crece raqwtica y rala Y luego
desaparece excepto en los lugares donde hay algo de agua. El suelo, a menud~
calizo y permeable, agrava todavía más la aridez y la de.mudez de estos paisajes; después vienen los desiei:tos ~el bolsón de_ ~a~imí donde los arroyos
casi no existen y la arena domma siempre el prusaJe.
.
. ,
En esta región en donde el paisaje natural es hostil y poco atractivo, vivtan
indios nómadas reunidos en numerosas tribus y con multitud de dialoctos. Se
puede decir que se alimentaban con bayas silvestrf'.s y raíces, pero sobre todo
de tunas. Su Status cultural les pemútía el conocimiento de arcos y flechas
rudimentarios, con que se dedicaban a ca7,ar venados, liebres y ?tros anima~es.
Los hombres andaban generalmente desnudos, mientras las mu1eres no tratan
otra cosa que un pedazo de cuero o hierbas colgadas de un cinturón con que
cubrían sus partes verendas. Debido a la situación geográfica y a su estado
cultural viajaban constantemente en una trashumancia que nunca sobrepasaba una región determinada; dormían a ~a intemperie: y mientras no tuvieron contacto con los españoles no conoaeron la agncultura. Eran muy
belicosos y representaron más tarde para el coloniza~or un gra~e- problema,
Porque atacaban constantemente sus convoyes, sus villas, sus JDlSlOnes Y SUS3
., una zona de "Guerra v·va"
reales de minas, haciendo de toda esta region
1
•
• Entre las descripciones coloniales se pueden ver los siguientes libros: N1c01...Ás DE
LAFORA, Relación del uinje que hizo a los presidios intern~s. situad~s e~ la frontera de la
América Septentrional perteneciente al Rey de España. Mexico, Ed1tonal P~dro Robredo,
1939· ALoNso DE LA MOTA y EscoBAR, Descripción geográfica de los remos de Nueua
Gali;ia, Nueva Vizcaya y Nuevo Leó11. México, Pedro Robre~o, 1940; Pw~o luvEAA,
· ,·0 y Derrotero de lo caminado, visto y observado en el dm:urso de la vista general
D ,a
i
~
M' .
B C ta
de presidios, situados en las provincias Ynternas de Nueva E_spana.
~co'. • os Amic, 1945; Jos:É ANTONIO DE Vn.LASEÑOR, Theatro .A":er?ca_no, desc~t~cifm general
de los reynos y provincias de la Nueva España y sus 1unsd1cctones. ~einco, Ed. Na. al 1952 2 vols Para un estudio moderno véase: JoRGE A. Vrvo, Geograf-ía de
c1on '
,
.
( T"
F.
N 37)
México. México Fondo de Cultura Económica, 1948
1erra urue o.
•
, Para ana~r mejor la situación cultural de los indios nómadas se puede ver los
siguientes libros: JosÉ DE Aru.Eou1, Crónica de las provincias de N.S.P.S. Francisco

548

Este eonjwito de indios nómadas fue ]Jamado en un principio por los españoles "Chichimec.as" que en lengua náhuatl significa "Linaje de _perros" :1
Pero al poco tiempo empezaron a tomar nombres muy peculiare.s según
]a región donde viYían, como Gua.chichiles, ]forrados, Hualalmises, Rayados,
Boca Negras, etc. Estos indios. aparte de su belicosidad, no podían ser para
el colonizador un medio e.stable de conseguir tributo o de sumirústrarse mano
de obra suficiente como en el centro de la colonia. Pero sin embargo, a pesar
de todos estos obstáculos, el colono seguía introduciéndose a esta zona que
no tenía límites, que se extendía hacia el infinito.
¿ Por qué el colonizador se dirigió a esta región desde mediados del siglo
XVI y en el XVII? ¿ Cuáles fueron los incentivos que empujaron al español
a expandirse en esta Nueva España septentrional? Indudablemente no existió
un factor determinante que interviniera en una forma decisiva en 1a conquista. de estas .fronteras consideradas infirutas, sino un conjunto de factores
que se entrelazaron entre sí y se ayudaron muLuamente, convirtiéndose en
fuerza impulsora de la colonización.
Entre los muchos y diversos estímulos que recibió el colonizador para decidirse a ir a esta zona del virreinato, podemos reconocer los factores económicos, el agente social, el religioso, el poñtico y hasta la leyenda, que jugó
W1 papel muy importante; todos en primer plano, todos formando una unidad, todos atrayendo una población, todos creando una situación favorable
para la expansión.
Lo que pretende este trabajo es desmembrar un poco este núcleo heterogéneo pero compaclo, y presentar cada uno de estos factores en forma individual, separados e independientes, pero sin olvidar q_ue son part~ de una
gran urudad.

de Zacateca,. México, Ed. Cumplido, 1851; ALoNso DE LEÓN, JuAN BAUTlSTA CuAy FERNANDO SÁNc1IEZ DE ZAMORA, Hisloria de Nuevo León, con n-0ticias sobre
Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escritas en el siglo XVII. Escrito preliminar y notas de Israel Oavazos Garza. Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos de la Universrdad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 1961 (Biblioteca NL.
No. 1). Se puede ver también los trabajos de W. J1MÉNEZ MORENO y de PAUL KmcHHOFl', titulados TribUJ e idiomas del norte de Mb:ico y Recoleclores cazadores de
México. En la Tercera Reunión de Mesa Redonda de la Sociedad Mexicana de Antropología, México, 1944, pp. 121, 133 y 133-144.

l'A

' Sobre este tema se puede consultar a PRILrP WYNE PowELL, "Spanish Warfare
Against the Ohíc.himecas" y "The Chichimeca Scourge of che silver frontier in Sbrteenth
Century in Me.xieo", The Hispanic American llistorical Review, tomos XXIV y XXV,
1944 y 1945, pp. 580-604 y 315-338.

549

�Factores eco11ó111icos

La economía de la rueva España tu,·o fuertcmcnt • iníluida por las
ideas mercantilistas, cara tcñzadas, en fom1a general, por con iderar el oro
y la plata orno las riquezas fundamental s; la prosp rielad de un país se
medía por la cantidad de numerario cir ulante y icndo l oro y la plata
los denominadores comunes de todos los valor :s, aquel país que tuviera más
oro y plata sería más próspero; por tanto, se tendía a arnmular mu hos metales pre iosos. 5
Estas ideas mercantilii;tas que imperaban en el ambiente de la época hacían que la minería fuera \'ista como esencial y decisiva para la vida económica de la ueva España; así por ejemplo, Gómez de Cervantes nos dice
en sm esuito que ''los meta.les preciosos son el sustento del gobierno. de la fe
y de mercaderías, heredades de la tierra, casas y otras posiciones no tuvieran valor". 11 Como podemos notnr. los metales prcci,,:o eran el rec1u.i ito
indispensable para estructurar la prosperidad económica, social, poHtica y
religiosa.

Esta concepción influirá grandemente para justíficar la ne esidad de xpansiones y descubrimientos en bw.ca de metales preciosos. Al porn tiempo
de habe1se dominado la altiplanicie mexicana, t.&gt;mpe7.aron a organizarse e.,pedieioncs por mar a la Florida a las Californias, a las Filipinas. Pero por tierra
y hacia d norte casi no hubo intentos de descubrir o colonizar en fonna sistemática, debido a que ta zona no aparecía atra ti,·a a cau a del medio
geográfico y lo · indios nómada,;. A mediados dd siglo • ~I ( 1546) con los
de ubrimiemos de las minas de la plata de Zacatrcas, los e pañol , p ído·
de la "fiebre de la plata'' se dirigieron a esta zona del virreinato, pues la atracción de la riqueza minera fue tal, que para 1550 - a dos años de la fundación de aqu Ua ciudad-, Zacatecas era el r&lt;'ntro demográfico más grande
• Claro que esta explicación sobre el mercantili. mo t~ muy general y para comprender la complejidad de este tema se puede ver lo libros: J.
auy, An lnlroduction to Eriglish Economic History. London, Ed. Longmans, 1929 · HERBE.RT lhTON,
Eco11omic Ristory of Europt. London, Harper, 1936; E.F. HECKSCDP.R, La época Mtrcan1ililla. México, Fondo de Cultura Económica, 1943; Gv.sTA
CHMOLL.E.R, The
Mercantil System. London, Macmillan, 1940.
• GONZALO GÓIUZ Cuv"-NT'"s, La vida económica y Social d~ Nutua España al
/inalizar ti siglo XVI. México, Antigua Librería Robredo de José Porrúa e hijos,
1944, p. 139. Tambifo se puede ver al respecto en el Arc.hivo General de la aci6n,
Reales Cldulas, volumen 12, Ep. 148, "lnfom1c sobre los bienes en la Nueva España;
paguen los derechos por el. .. que produren". 8 de mayo de 1628.

después de la ciudad de México, y se cuenta c¡ue había cinc
cuenta explota iones mineras.r

i ,le-~ias y cin-

La producción minera de Zacatecas creció rápidamenl •.
ún 1 fota y
1
E cobar a finales del siglo XVI, de "un qtúntal de tierra ( equivalente. a 46
kilos) salían dos arrobas (cada arroba eran 11 kilo } dt· plata, p ro gen ralmente acudían a los principios a diez, quince. \'CÍJlt }' treinti marcos (230
gramos cada marco) por fundidón de cada quintal" ;8 o sea, que la producción de -i5 kilos mezclados con otros el 'mento·, daba un promedio de do· a
seis kiJos de plata despué de la amalgama ión, rendimi ·nto muy considerable
tomando en cuenta que las minas de a..'Cco producían un promedio de uno
a cuatro .kilos de plata después del proceso de amalgamación -1583-. 11
Esta producción tan considerable en w1a t"ttión en que e caseaba todo lo
necesario para la ·ubsistencia, hizo que los precios de los productos de consumo inme&lt;liato -animales domé ticos, trigos maíz, etc.-. fueran muy altos. Esto, a su vez, hizo que una gran parle de la población se empei.ara a
dedicar a la ganadería y a la agricultura; por otra parte surgió Ja necesidad
de
uir adelante, en busca d nuevas tierras para desarrollar estas actividades y poder abast cer a los rea le· de minas: así, poco a poco, ·t,. fuentes ele
riqueza fueron un medio de atracción para atraer a nuevos colonos a estas
fronteras.

En los alrededores de la iudad de Zacatccas se emper.1.aron a dcsarrolhr
centros mineros-ganaderos como an Martín, Aviño, ombrerete, ieves, Chalchihuites, Fresnillo, Bonanza y Mazipil. Estos nuevos centros de población
formaban una cxll'l1sa e importante zona ·conómica, y fueron a su yez apo ·o
y punto de partida para nuevos tlescubrimientos y colonizaciones¡ así, de estos
sitios salieron las expedicion que fundaron con el tiempo la UC\ a Vizca}-a,
el uevo México y el Nuevo Reino de León. Tocias e tas nuevas exploraciones estu ieron influidas en la búsqueda de rique-,.as mineras tan fabulosas
como la de Zacatecas.

' itado por FRAN~o1s CnF.VALll!R, La fo,mació11 de los grandn / .nti/undios en
México. iéxico, Probl m:u Agrícolas e Industriales de México, 1959, pp. 36-37. También se puede ver a Mom:sTo BAROALLÓ, La Mineria y la Metalurgia tn la América
española durante la /poca colonial. México, Fondo dt" Culwra Económica, 1955, pp.

206
1

a

209.

ÍOTA y ESCOBAR,

op. cit., p. 149.

Archivo G neral de la ación. Reales Cédulas, t.
V. Exp. 418. "Infonne de
Agusún de Casares, :i.l Presidente de la Audiencia de Méxiro, Don Pedro Forlán,
- 1583-".

550
5jJ

�•
A1 mismo tiempo, a esta corriente migratoria se unieron muchos infractores
de la ley que buscaban refugio en los territorios que eran prácticamente incontrolables por 1a Corona. Así llegaron a estas r~giones deudores, hombres
"llovi~os" -llamados así por haber entrado ilegal.mente a la Nueva España-,
extranJeros, solteros recalcitrantes, casados que dejaban a sus esposas y familias en España; todos ellos condenados al castigo y a la deportación inmediata,15 también llegaron a esta frontera del norte los persegµidos por la Inquisición por blasfemos, sacrilegos, bígamos, herejes, judaizantes, etc. y jWJto
ton todos ellos, criminales fugitivos de las cárceles o con juicios pendientes.la
Se puede decir que casi todas las personas desarraigadas de la sociedad colonial se dirigieron a estas fronteras en bmrca de nueva vida
Sin embargo algunos historiadores han idealizado basta el máximo a estos
emigrantes que se dirigieron al norte y los presentan como seres escogidos y
privilegiados que se dirigieron a estas vastas fronteras con el fin de llevar
a todos los rincones la civilización hispánica. Pero parece que no fue así, ya
que los documentos comprueba.u que hasta los descubridores más destacados
de estas regiones tuvieron conflictos con la ley. Asi Joannes de Tolosa descubridor de las minas de Zacatecas, tuvo un juicio de amancebamiento; a Francisco de UrdíñoJa, colonizador de Coa.huila, se le acusó de uxori~idio; Antonio
de Espejo, descubridor de Nuevo México, fue procesado por asesinato; Alberto
del Canto, fundador de Saltillo y de los primeros establecimientos en el Nuevo
Reino de León, fue acusado de muchos crímenes y delitos; Diego de Monternayor, fundador de la ciudad de Monterrey, fue perseguido por haber dado
muerte a su mujer. Todos ellos, sin haber ninguna excepción, fueron acusados
después de hacer esclavos a los indios y ele venderlos en los reales de minas.17
En su conjunto la población errante no fue en un princiJ1io la base de la
colonizaci~n de las fronteras norteñas, ya que su propio nomadismo, su anhelo de nquezas y su situación de fugitivos de la ley, la lanzaba a aventuras
y a la busca de nuevo$ territorios. Llegaban a un lugar y permanecían en él
mientras les convenía a sus intereses y después, al desaparecer el imán que
los retenía, salían poco a poco a otros lugares, sin ninguna organización, sin
ningún rumbo y casi siempre en forma individual. Alonso de León nos relata
que en el Nuevo Reino de León los soldados de Carvajal se dedicaron a cazar

El Factor Social

•

La toma de Granada en 1492 puso fin a las campañas de Reconquista y
dejó libres a muchos hombres, que marcharon a Italia, las Antillas y más
tarde a "Tierra Firme".
Estas personas provenían de las zonas pobres de la península, como las
Sierras de Extremadura, las tierras altas de León o de Asturias y sobre todo de
las dos Castillas. 10
Los hombres que llegaron a estas tierras de la Nueva España no querían
seguir en su antiguo Status social y deseaban sobre todas las cosas privilegios
y honores; ya que el español que llegaba a América se sentía por el hecho
mismo de pertenecer a la raza dominadora un conquistador y esto significaba pertenecer a la más alta jerarquía social y merecer, por tanto, toda distinción y halago. Frente al indio se sentía superior por el hecho de ser soldado de un rey poderoso y al mismo tiempo se sentía señalado por la Providencia como un ser superior ante un pueblo conquistado; u esta situación tan
peculiar es vista claramente en una carta de fray Jerónimo de Mendieta a1
rey Felipe II en 1565, donde le dice: "hasta el más vil y desventurado quieren ser señores y vivir por sí y no servir a nadie sino ser servido .... " 12
Esta mentalidad social permitió que una gran parte de la población estuviese presta en busca de aventuras, rique;,.a y posición bonoríiica y que fuera
una fuerza disponible para ir a colonizar las fronteras del norte. En busca
de hacer realidad todos sus anhelos esta gente formó una población Dotante
en todas las nuevas villas o reales de minas que surgían en las fronteras. Fray
Antonio Tello nos dice al respecto: " ... de un pueblo a otro sin pensamiento
de permanecer ni poblar ningw1a tieITa. . . andan como corcho sobre el
agua ... ,, 1:1
La colonización en la zona septentrional del virreinato reclutó a este.tipo
de personas que eran generalmente gente ''valdía, viciosa, vagabunda i tahura,
que por la abundancia de las provincias en qualquiera parte de ella hallaban
de comer, sin trabajos ... "u

'º NoRMAN F. MARTIN, Los uagabundos en la Nueua Espaiía. México, Ed. Jus,
1957, pp. 9-10-11 y 14.
.u JoSÉ Du.RAND, La transformaúón social del aonquistador. México, Pon:úa y Obregón, S. A., 1953 t. I, pp. 45-46-47.
" JOAQUÍN GARCÍA. lcAZBALCHTA, Carta de religiosos. Mé,cico, Ed. Salvador Chávez Hayhoe, 1941, pp. 117-119.
" FRAY ANTONIO TELLO, Crónica Miscelánea. Guadalajara, Ed. Josl Cornejo Franco, 1942, p. 325.
" NoaMA.N f. MARTIN, op. cit., p. 42.

552

I

" Se puede consultar la ponencia del profesor Eugenio del Hoyo, titulada "El carácter de la conquista y colonización española en e1 nore.ste de México (siglos }l...'Vl y
XVII)". San Luis Potosí, Décima Mesa Redonda de Antropología, 1963. Y también,
en el Archivo General de la NaGi.ón, Reales Cédulas, Volumen 27, exp. 156, "Retorno
de los delincuentes que se encuentran en la Nueva España". 2 de julio de 1637.
" EuoEmo DEL Hovo, op. cit., p. 5.
11
Ibitkm. Sobre Antonio de Espejo, ver en el Archivo General de la Nación, Provincias Internas. Vol. XLIX, Exp. 236.

553

�•
indios y venderlos después a los reales de minas. Esta actividad lucrativa
reunió en la villa de León -hoy villa de Cerra1vo-- a más de doscientos soldados, pero la Corona prohibió estos abusos y al poeo tiempo estos soldados
que "no tenían otro entretenimiento ni de qué comer, se iban saliendo fuera,
ya cuatro, )'ª diez ... " 18
Paulatinamente esta gran masa de vagabundos, delincuentes y aventureros
empezaron a dejar remanente de familias e individuos que formaron una
base estable para constituir el núcleo principal de la población. Estos hombres que por diferentes causas -familia, nueva vida, etc.- abandonaron
su vida errante, volvieron o empezaron a dedicarse a distintas actividades
para las cuales la zona era más propicia, como la ganader'ta, la agricultura, la
llllllería y más tarde el comercio. Precisamente esta transformación es constatada por Mota y Escobar cuando dice: "se convierten los soldados en labradores y tienen haciendas y heredades ... " 19

La Reconquista española a través de sus ocho siglos de lucha contra los
infieles, dio al español una gran bandera de unión y de combate: la fe católica y su expansión en el mundo de los infieles. Aparenteme.nte por este
ideal se luchaba y por este ideal se moría. Toda la expansión tenitorial española, primero en la península, después en las Antillas y más adelante en
América, fue justificada por este anhelo. No hay cronista que no mencion~
esta misión; así, Bemal Díaz del Castillo afirmaba que la conquista era para
llevar la doctrina de Dios a esta parte del mundo ; 20 también Gómara n0-s
dice textualmente: ''la causa principal a que venimos a estas partes es para ensalzar y predicar la fe de Cristo ... " n
Como podemos ver, la conquista se justificaba por el fin de extender los
dominios de Dios y llevar su doctrina basta los puntos más recónditos. En la
expansión hacia las fronteras del norte esta actitud religiosa siguió vigente;
no hay fundación de cualquier villa que estudiemos en la que en una de las
partes de los documentos no se diga: " ... con intento de que el Santo Evangelio se propague ... "; 22 tampoco hay colonizador de esta región del virrei'-' ALONSO DE LEÓN,

EscoBAR,

554

Dí.-.z

op. cit., pp. 195-96.
op. cit., p. 136.

Historia de la co11quista de la Nu,va España. México, Ed. Porrúa, 1962 (Sepan Cuántos ... 5), p. 85.
21 FRANCISCO LÓP&amp;Z DE GÓMARA, Historia de la conquista de México. México, Ed.
Pedro Robredo, 1943, t. I, p. 63.
" Archivo Municipal de Monterrey, Rollo IV. Sección de Originales; de la selec'" BERNA!.

La lucha y la extensión de la fe en esta zona de la colonia, según lo entendían entonces,, sin duda ennoblecía en grado sumo a estos aventureros, ya
que ella parecra borrar todos sus malos procederes anteriores y daba un fin
nohle a todos sus actos. Por ello no había ninguna expedición que no llevara
un estandarte con Wla Virgen o un santo como símbolo del avance de la fe.
Al tener contacto con el indio el conquistador le decía que su tarea era llevar
l~,fe a su _co~ocimicnto y práctica y más adelante la explotación y la dominaCion del mdJgena eran justificadas en parte, para darles oportunidad de
cono_cer
Santos E~gelios. _En fin, todo acto de expansión, colonización,
dommacron y extenruruo, fue siempre envuelto en el velo de la religión que
justificaba Y explicaba, por lo menos en forma aparente, tocios los actos del
perpetrador.

~?s

Factor religioso

,. MoTA Y

nato que no destaque que ha luchado por la fe y su extensión entre los indi~en~. Exist~n un sinnúmero de documentos en que se dice: " ... reduje al
mdio Y_ le_ di ~ conocimiento de Dios Nuestro Señor ... "2a La propia lucha
Y el ~quilanuento de la población indígena eran justificadas por este ideal.
Por eJemplo, fray Antonio de Arreola, decía al respecto: " ... si se le da religión Y policía a estos moros (indígenas) y nos siguen atacando ... no sólo es
un deber sino una obligación aniquilarlos ... " 2~

DEL CASTILLO,

Factor político

Este factor siempre acompaña al religioso: se hace todo y se permite todo
"para engrandecer la fe y los dominios de ]a Corona".25 Por un Jado se enarbolab~n ideales ~versales, como es la propagación de la religión, y por el
otro, ideas de la epoca como el de una nacionalidad cuyo símbolo era la Corona ~pañola. ~~~os dos estí:°1ul~s dan el toque necesario para empr.ender
cualquier expedic1on de dommac10n en estas &amp;onteras norteñas.
La Corona por su parte no dejaba sin protección a sus coloniz.adores en el
avance_a ~u destino; así, en el norte para proteger de los constantes ataques
de los mdios se creó un sinnúmero de presidios -fortalezas-- en puntos estratégicos desde San Miguel el Grande hasta Zacatecas, San Luis Potosí
Nuevo Reino de León, Coahuila, Nueva Vizcaya, Nuevo México, etc. y cad~
una de estas regiones a su vez construía otras. Su misión era proteger los cación. d~ documen_tos microfilmados del estado de Nuevo León, que se encuentra en
1a Btbhoteca Nac10nal de Antropología e Historia.
" Archivo Municipal de Monterrey, Sección Encomiendas, op. cil.
" Archivo G~neral de la Nación, Provincias Internas, vol. 138, Exp. 57. "Informe
de•.Fray AntoDio de Arreola sobre matanza de indios Guachichiles", 1645.
- DURAND, op. cit., t. I, p. 81.

555

�minos, las villas, las haciendas y los reales de minas, dentro de sus muros se
protegían los viajeros y los convoyes que transitaban esta zona. Como podemos
ver, su tarea era facilitar en lo má.ximo la e.,-pansión, protección y comunicación en esta frontera.
Las misiones de religiosos fueron otro instrumento que utilizó la Corona
para e:&gt;rpander su dominio; reunían indígenas nómadas por intermedio de
los soldados de los presidios y los congregaban en pueblos para enseñarles religión y al mismo tiempo, artes manuales. Por este medio se lograba una pacificación aparente ya que se reunía a todos los indios en un lugar determinado
donde podían ser mejor controlados y se daban facilidades para que el nuevo
colonizador se pudiera movilizar- con mayor facilidad sin el peligro que pudieran representar los indios nómadas sin ningún control.
Pero aparte de dar protección militar y dar medios de dominación por intermedio de las misiones, también dio cosas que atraían más al español a
estas fronteras: privilegios, honores y poder. Felipe II, dictó una promulgación en 1573, que era muy atractiva para fomentar nuevos descubrimientos,
ya que otorgaba eJ derecho de obtener encomiendas, solares y tierras y conservarlas ellos "y sus sucesores perpeluamente,, ; esta ley preparo en par te
que conquistadores como Francisco de IbaJTa en 1563 organizara las incursiones a la Nueva Vizcaya; Francisco de Urdiñola en 1582, iniciara sus penetraciones a Coahuila; en 1580, Luis de Carvajal empezara la exploración del
Nuevo Reino de León; Juan de Oñate a finales del siglo saliera a Nuevo
México y Sebastián Vizcaíno pasara a las Californias.
J

Todas estas e.'Cploraciones fomentadas por la Corona y protegidas por lo
menos en teoría por ella, daba a la colonización de las fronteras del norte una
salida decorosa a estos advenedizos que se concentraban en zonas ya pobladas
y permitía que todo colono encontrara un aliciente para dejar su "mala vida"
y dirigirse a una tierra que era su única esperanza de mejorar su ucrte e
imitar en cierta forma a los primeros conquistadores en sus grandes hazañas
de dominación y de adquisición de riquezas.
Factor que jugó la leyenda

La leyenda, al igual que los factores anteriores, tuvo un papel importante
en 1a colonización de la frontera; en ella se encuentran en última instancia
todos los deseos, anhelos y ambiciones de los colonizadores, ya que ella refleja
sus afanes de riqueza, de poder y de honores. Las leyendas incitaron a seguir más adelante en busca de tierras desconocidas donde se localizaban lugares extraños e inverosímiles, por su riqueza insospechada, que solucionarían
las necesidades, no de uno, sino de todo el que deseara emprender esta aventura.

556

La mayoría de las leyendas que se desarrollaron en la Nu va España y en
América del Sur tuvieron sus orlgenes en la Antigüedad o en la Edad Media.
Estas ideas se entrelazaron con ideales renacentistas íbéricos donde se destaca
el ideal caballeresco, representado por Amaclis de Gaula, que reunía en él el
honor militru· y el deber caballeresco; todo este pensamiento se entremezcló
con ideas religiosas de encontrar el paraíso y, al mismo tiempo, de encontrar
otros fines más terrenales, que eran el de satisfacer todas sus necesidades materiales por intermedio de una riqueza fabulosa; aparte, estos ideales fueron
siempre reforzados por Jos indios que fomentaban sus deseos fantásticos diciéndoles dónde se encontraban sus imaginarios deseos, comentándoles que
ese lugar que tanto buscaban se localizaba "más allá". 26
Entre las leyendas más famosas que fomentaron en crear un ambiente favorable para e."\.-plorar nuevas zonas del virreinato destaca la de Jas Amazonas•
su origen se encuentra en la cultura griega y desde estas épocas se creía que'
estas mujeres guerreras se amputaban un seno para poder usar mejor sus
arcos y flechas. Estas creencias se sostuvieron en la Edad Media y en el Renacimiento con las versiones que dieron viajeros como Marco Polo, MendivilJ
y Pedro Tafus.
En un -principio, las localizaban imaginariamente en Africa, después en Finlandia, más adelante en Asia y por último en América; en estas tierras se
pensó gracias a los textos de Las Sergas de Esplandidn ( novela de principios
del siglo XVI) que 1as tie1Tas de estas mujeres guerreras se encontraban en
una isla de las Californias " ... a mano derecha de las Indias cerca del paraíso
terrenal'' ;27 pero aquí· estas amazonas adquirieron otras caracterlsticas complementarias como, por ejemplo, que nunca tenían contacto con hombres excepto una vez al año, y después de dar a luz, los bi jos varones eran muertos
de inmediato, pero aparte de ser tan belicosas, sus armas y vestiduras eran de
oro debido a que este era el único metal que existía en esa isla. Conquistadores como Diego de Velázquez, Hemán Cortés y Nuño de Guzmán, se preocuparon por encontrar esta región imaginaria; ahora bien, los indios por su
parte, fomentaban esta idea al máximo y aseguraban que esta clase de mujeres se encontraba en Cihuatlampa -"hacia el país de las mujeres"- 28 y
que poseían casi todas las características mencionadas en un principio.
.:o Sobre este punto se puede ver el libro de IRVING A. LEONAJW, El libro del Conquistador. México, Fondo de Cultura Económica, 1954. Y H.E. BoLTON, Wider Horizont o{ American History. Nueva York, 1939.
.., Citado por CnEVALll!R, op. cit., pp. 29-30.
_:s Sobre este tema se puede ver a lRVING A. LEONARD, "Conqueros and Amazonas
in Mexico", The Hispanic Americ@ HiJtorical Reoiew, l. XXIV, 1944, pp. 561-580.
W. JwiNEZ MORENO, "Cilutla1npa". Cuaderno.s Americanos, t. III, 1944, p. 130.

557

�Otra Jcyenda que .influyó como la anterior al avance hacia la frontera
del norte fue las "siete ciudades de oro"; su origen es desde la época medieval
y en este virreinato los indios Ja situaban aJ N.O. de México y se decía que
ahí se encontraban fas siete cuevas de donde surgieron las siete tribus nahuas.
Su fuerai de atracción hacía que los españoles estuvieran muy interesados en
encontrarla; así, el inglés Enrique Hawks dice al respecto: "los españoles tie•
nen noticias de siete ciudades. . . y han puesto y ponen todos los días gran
diligencia en buscarlas ... "; 20 la riqueza que se decía que poseían estas ciu•
dades eran fabulosas ya que todo estaba hecho de metales preciosos.
Aparte de estas leyendas que eran conocidas y comentadas por lodos los
colonizadores y conquista&lt;lores fronterizos de la Nueva España, se clesanollaron con gran ímpetu leyendas locales que fomentaban la expansión en esa
zona, un ejemplo muy ilustrativo fue el "ceno de la plata" en el uevo Reino
de León, que " ... era un incógnito a los que hoy viven ... es hacia el norte" ;30
se organizaron dos expediciones entre 1644 y 1648, pero ambas fracasaron.
Ahora bien, cada una de las expediciones en busca de estos lugares imaginarios donde se encontraban riquezas fabulosas según decían, fueron fracasando, no debido a su no existencia, sino debido a fuerzas sobrenaturales y
diabólicas que impedían a toda costa la localización; así Hawks dice que es
"tanto el poder de los indios heclúceros -de las siete ciudades de oro- que
cuando los españoles pasan cerca de esas ciudades, las ocultan aquellos con
una niebla, de modo que no puedan ser vistas" ;31 aparte de estas fuerzas misteriosas e inexplicables, hubo otras más raci.onales como la belicosidad de los
indios, así Alonso de León nos dice respecto a los Cracasos de las expedí·
ciones al "cerro de la plata" " ... que estorbaron algunas conmociones e inquietudes que. los indios Ala.zapan tenían ... " 32

rado o considerarse como principal; la minería creó un medio propicio para
el de.sai:rollo de otras actividades como la ganadería y la agricuJtura que osci•
!aron sm lugar a dudas alrededor de los reales de minas• estas fuentes de
t~abajo_ fueron_ esen~iales para la atracción de la población,' pero esto no hubiera stdo posible stn tomar en cuenta la situacíón social a que pertenecía
el colono que facilitaba sobremanera la movilización de esta masa desarraigada ~ qu_e P~~tía una ~pansi_ón casi continua sobre un territorio que se
extendía sm límites. Al nusmo ruvcl que los factores económicos y sociales
se desarrollaron los agentes religiosos y políticos, que permitieron una unidad
religíosa Y nacional, que les daba las banderas para la lucha contra el indígena, que les permitía crear el ideal y la razón para seguir adelante en busca
de nuevas tierras y so?re todo, les abría el camino hacia el ennoblecimiento y
1~ aseguraba ~onsegurr lo que en la PenínsuJa les estaba negado por su propio ~~atus social: hon_or~ y privilegios. Junto con todos estos factores importantJsunos la leyenda Jugo un papel de la misma relevancia que los anteriores
porque permitió eJ despliegue de la fantasía en la mente de] colonizador y~
que todos sus anhelos se encuentran casi a la mano "más allá" en un territ~rio
que es necesario descubrir y colonizar.
En fin, estos factores entremezclados enb·e sí y formando un núcleo com~acto: unidos con el medio geográfico de esta zona de la ueva España y la
s1tuaCJÓn cultural de los indios nómadas, crearon en esta frontera características muy peculiares de colonización.

A manera de co11clusión
Todos los factores mencionados son de una importancia vital para la colonización de las fronteras del norte y ninguno de ellos puede verse por sepa:o ENJUQt.re HAwKs, Relación de las producciones de la Nueva España y costumbres
de sus habitantes; hecha por . .. , mercader que pasó cinco años en la dicha tierra, 'Y
escribió a instancias de Mr. Ricardo Halrluyt de Eiton en el condado de Hereford,
15 72. Ed. por Joaquín García Icazbalceta, Opúsculos Varios, IV. México, Ed. ?
1898, p. 57. Este problema también lo trata RoBERT RtCARo, "AzemmoUI et Sali en
Amérique" Hesplris, t. XVII, 1933, pp. 92-95.

"°
11

:a

558

At.oNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.
HAWKs, op. cit., p. 57.
ALoNso DE LEÓN, op. cit., p. 51.

559

�LAS RECLAMACIONES DE PATRICIO MILMO
RoNNIE C. TYLER
Texas Christian Uruversíty

1

1

PARA 1864, PATRICIO Mn.Mo había acumulado un tremendo imperio financiero y se decía que poseía ''la casa de negocios más grande" del noroeste de
México. Con la ayuda y la cooperación del gobernador Santiago Vidaurri,
había establecido una red de sucursales en Matamoros, Piedras Negras y otras
ciudades importantes, manteniendo su base en Monterrey. Su prestigiosa firma dominaba el próspero comercio fronterizo rivalizando con famosos financieros texanos como Charles Stillman, Richard King y Miffin Kennedy, que
utilizaban a Brownsville como su centro de operaciones.
Por varias razones afortunadas, Milmo acumuló rápidamente su capital.
Arribó a México en diciembre de 1848, e inmediatamente entró en negocios
convirtiéndose en poco tiempo en uno de los financieros más influyentes en
la frontera. Después de que Vidaurri anunció su plan de Monterrey y se
apoderó de la capital de Nuevo Leó,n, Milmo prosperó más al casarse con
la hija del gobernador ya que se asoció con su suegro (así pues, se encontraba en una posición ideal para fomentar un comercio activo) . En abril de
1861, cuando los Estados Confederados de América entraron en lo que sería
con el tiempo la Guerra Civil americana se encontraron afectados por un
bloqueo marítimo en las costas del Atlántico hecho por los Estados de la
Unión; ante esta situación se fomentaba el contrabando -en especial el algodón- a través de la frontera Noroeste de México. La posición neutral de
este país evitó que los estados de la Unión bloquearan los puertos de Mata.moros y T ampico. Así pues, México le dio al Sur una vía segura para su
comercio. Milmo comerció con el Sur casi desde el principio de la. guerra,
firmando un contrato en septiembre de 1862, para entregar harina a cambio
de algodón.
La participación de Milmo en este negocio crecía continuamente hasta el
punto de verse en la necesidad de presionar a los Confederados en 1863, en
561
H36

�esta fecha reclamaba a los estados del Sur 500,000 toneladas de algodón que
le debían y les exigía que le pagaran $16,000.00 en papel confederado Y que
le fueran puestos a su nombre en Piedras Negras. Mientras tanto él confiscaría cualquier carga de algodón localizado en la ruta entre Oasia y Piedras
Negras. Forzados a tomar una decisión drástica para mantener su vía de comercio abierto, el Sur suspendió todos los cargamentos a México hasta que
las reclamaciones de Milmo fueran arregladas satisfactoriamente. Los comisionados sureños encargados de este asunto le entregaron a Milmo todas sus
peticiones• este incidente puede considerarse como un mal augurio pan Milmo. Sin d~da él visualizó con gran acierto los eventos que sucederían en 1864.
Los franceses estaban en proceso de establecer un imperio regido por el
joven príncipe Ma.ximi.liano de Hapsburgo. Los invasores ya habían conquistado Puebla y México y seriamente amenazaban a ]as ciudades de Matamoros
y Monterrey. El presidente :Benito Juárez presionado por este gran avance
había abandonado la capital y se establecía en San Luis Potosí, después en
enero 9 salió a Saltillo esperando establecer en esta z.ona una base firme para
reconquistar su patria. En el mes de febrero el presidente indieó su deseo de
establecerse en la capital reinera, encontrándose con un firme obstáculo de parte de Vidaurri.
Las presiones que recibía e1 gobernador neolonés eran muy fu~rtes, por
un lado Juárez lo intimidaba en Saltillo, y por el otro, el general Aquiles Francisco Bazaine le demandaba en una carta que decidiera qué partido tomaría
el estado de Nuevo León: guerra o paz, Francia o Juárez. Nunca hubo una
decisión tan importante; Vidaurri trataba de hacer tiempo, contestando que
sólo los eiudadanos podían tomar tan importante solución. Para tal fin, proclamó un Referendum y antes que se supieran los resultados huyó a Texas
con los Archivos y el tesoro del Estado, no se sabe si porque no quería o no
podía decidir entre la República y el Imperio.
El presidente Juárez afrontó graves problemas cuando él y sus ministros
entraron en ]a ciudad de Monterrey en abril. o siendo la menor la lealtad
de los norteños influyentes y comerciantes que se habían enriquecido con las
relaciones muy cercanas que Vidaurri bahía mantenido con la Confederación.
Así pues, sus oficiales tomaron medidas en contra de estos amigos del ex-gobernador; el primero que atacaron fue a Patricio Milmo, el irlandés yerno Y
socio de Vidaurri.
Los documentos siguientes hablan sobre el arresto de Milmo, el tratamiento brusco y la detención, así como sus esfuerzos para usar su ciudadanía británica como un medio para asegurar su libertad y su arreglo eventual de
pagar 50,000 pesos para conseguir su liberación; las reclamaciones de_ este
personaje se alargarán por casi un cuarto de siglo con el apoyo del gobierno

562

británico que lo apoyaba en una reclamación total de $ 1.721.857.67 en contra de México.
_Por daños a su persona y negocios ---causados en su arresto y cncarceJa$855,857.67, siendo la reclamación más grande. Estas
p~~c1ones no fueron aceptadas porque el general Felipe Berrio7..ábal -el corrus10nado mexícano- insistió en que Milmo había renunciado a.nterionnente
el derecho de hacer cualquier reclamación cuando obtuvo su libertad en
1864, arguyendo que este arreglo no había sido anulado por ningún "tribu~al competente". La segunda reclamación ascendía a $ 279,000 pesos por los
mtereses que Milmo había perdido en sus mercancías y propie&lt;la&lt;les coníiscadas (en algunas de eUas él sólo poseía el 50%) . .Esta· también fue rechazada por el general Berriozábal, declarando que este asunto ya había sido resuelto por una comisión en 1871 y que por tanto no podía ser reexaminada de
nuevo. Finalmente, Milmo reclamó que le habían quitado 20,000 pesos a
la fuerz,a durante los años de 1864 y 1872. Die7.. diferentes artículos compre~día esta lista. El comisionado británico, Lionel Carden y Berriozábal estuvie~on de acuerdo que cuatro de las reclamaciones que sumaban 5,890 pesos
debenan de ser pagadas, y que cuatro de las peticiones que sumaban 5,742.52
pesos deberían de ser disueltas, pero no pudieron ponerse de acuerdo en
las dos últimas que ascendían a 8,367.48 pesos.
IDI~n~o- demandaba

Estos documentos demuestran clara.mente las dos actitudes, así como la
r~gnación de Milino de rendirse al gobierno al tener noticia de no poseer
mnguna ayuda e inclusive a pagar 50,000 pesos para obtener su libertad.
Pero quizás lo más importante fue la preocupación demostrada por varios
oficiales britáiúcos por el bienestar de tmo de sus ciudadanos. Hay que hacer
notar que en el siglo XIX los ciudadanos británicos usaban su ciudadanía
con _mucho orgullo, y se sentia.n protegidos por el gobierno de Su Majestad,
no unportando cuan duro fuera su problema; esta actitud se puede notar
claramente en el caso de Milmo donde el comisionario británico estuvo siempre de su parte aunque sólo pudo obtener una sola reclamación.
Los documentos siguientes son seis cartas y dos informes de los comisionados y comprenden ochenta y una página de treinta y uno y veinte centímetros; localizadas en la Colección de la Oficina Foránea que están depositadas en el ''Public Records Office", en Londres; hay que mencionar que
sólo las puntuaciones menores y algunos párrafos han sido cambiados para
asegurar la claridad.

563

�(F. O. 50/383).
Monterrey, abril 22 de 1864.
Señor ( Cónsul Británico en Matamoros) .

permitido hablar con ninguna persona ni siquiera con mi esposa y mis pequeños hijos.

Deseo rogarle y p1·esentarle a usted las siguientes afirm~ciones, q~e como
súbdito británico demando que tome las medidas necesarias para liberarme
de la persecución y el robo.
El 29 último, a las 9 a.m. me encontraba en mi oficina, cuando fui solicitado por el Ministro de Guerra del presidente Juárez, el
~M~el!
Negrete; cuando me encontraba en su despacho ,me ,Pre~to, s1 terna mis-~bros comerciales en mi oficina a lo que conteste: s1 senor; el entonces diJo
"yo los requiero y usted se los entregará a estos caballeros" apuntando a
caballeros que me acompañaron hasta mis oficinas; al llegar les pregunte Sl
tenían una orden escrita, pues supuse que ellos la debían de traer. Me contestaron que no traían ninguna orden. Les dije que consideraba que una orden
era muy necesaria. Ellos estuvieron de acuerdo en que. ~a orden era necesaria y uno de estos señores regresó de _nu~vo con el, numstro ~e Guerra para
solicitarla. En ese tiempo yo me comunique con el consul espanol --en ause~. del cónsul británico- para que hiciese las consideraciones necesarias baJo
aa
'd
tales circunstancias. A los pocos minutos el caballero que había sali o a conseguir ]a orden regresó diciéndome que el ~ t r ~ ( egrete! quería ve~e
otra \'e't.. Esta petición no me gustó y consulte al Cónsul espanol para decirle
que si sería mejor entregar los libros sin la o_rde.n escrita. _El cónsul me aconsejó que sería más prudente ir, y por consiguiente lo hice .. Al ~ntrar a 1~
oficina del Ministro de Guerra me demandó en una forma rrasc1bJe porque
no entregaba mis libros sin ]a orden escrita y que si me negaba él me oblig~ía
a hacerlo ya que tenía noticias que en mis manos se encontraban muchos mtereses de e&gt;..i.ran jeros y que sólo mis libros serían las únicas pruebas contra
ellos. Ante esta petición me negué y dije que no lo haría a menos que fuera
obligado a hacerlo. El ministro replicó que me fusilarla en el acto y que me
quedaría sin ningún interés como el traidor (Santiago) Vida~ri, Y_ que era
un ladrón. Yo respondí finnemente que podía mandarme fusil~ s1 e~e era
su deseo y que era un ciudadano britárúco y que no le tenía rmedo ~ a la
muerte ni a él. Entonces él dijo que yo me estaba burlando y empezo a pegarme varias veces con su mano y con un bastón que lo rompió en mi brazo
amenazándome con golpearme Ja cabeza. Después de este incidente llamó a
varios soldados y ordenó que fuera mandado a las barracas donde sería fusilado. Ahí permanecí dos días y después fui trasladado a la prisión de esta
ciudad, donde aún estoy encerrado. Durante diecinueve días no se me ha

g:ne.ral

?º~

Después de dieciocho días fui mandado con el director del penal y ahí
declaré; al día siguiente este funcionario vino a mi celda y me dijo que había
reportado que no existía ninguna causa para que yo estuviera encarcelado y
que cuando estaba presto a liberarme en cuanto recibiera orden del general
en jefe de ponerme bajo las órdenes del ministro de Hacienda.
El día 18 del actual fui conducido a través de las calles a la oficina del Juez
de Distrito, como un vulgar delincuente, entre un sargento y cinco soldados.
El juez me preguntó algunas cosas y me dijo que permanecería en la
cárcel por falta de respeto al Ministro de Guerra, por desobediencia a Jas
órdenes del Supremo Gobierno y por ser cómplice de don Santiago Vidaurri
y por último me permitió que recibiera amigos en mi celda.
He hecho una solicitud por mis libros (que fueron tomados en el momento
de mi arresto) y a] mismo tiempo solicité dar una fianza suficiente y que
me presentaría en cualquier momento que lo solicitaran, pero estas dos peticiones no fueron aceptadas.
Con respecto a los cargos en mi contra son infundados pues yo demostré
claramente que no he hecho ninguna ofensa al Ministro de Guerra y mucho
menos negarme a entregar mis libros a menos que no fuera por una orden escrita.
En referencia al cargo de "Desobediencia a las órdenes del Gobierno", como
no recibí ninguna, ni desobedecí ninguna, todo lo que yo pedía era una orden escrita, pues una verbal no constituía ninguna prueba para mí.
Respecto a ser cómplice de don Santiago Vidaurri, esto es infundado. He
hecho varios préstamos en varias ocasiones al Gobierno del Estado y en este
caso he hecho solamente lo que cualquier comerciante estaba obligado hacer,
exceptuando que generalmente yo daba la suma más grande.
También tengo que reportarle que este Gobierno ha tomado y vendido
ciento sesenta y cinco mil (165,000) yardas de telas Imperial bajo las siguientes circunstancias. El Administrador de la Aduana de Piedras Negras exigió
a mi agente unas letras de cambio y éste se las dio a la vista a favor del Administrador que a su vez las endosó al jefe de la Tesorería Federal y esta oficina las endosó a la Tesorería del Estado que las presentó para su pago. Al
exigirme este pago lo hice puntualmente; Ja cantidad era por 22,904 pesos,
_eero el Ministro de Hacienda o Tesorero del Presidente Juárez demandó el
repago porque el gobernador estaba en rebelión. Yo me negué a pagar ya
que esas letras habían sido pagadas en sus propias oficinas ( el jefe de la
Tesorería Federal) en esa ciudad; y me negué a pagar de nuevo esta deuda
y por consecuencia las 165,000 yardas de Imperial fueron tomadas y ven-

564
565

�elidas ayer a 14½% para cubrir ]a cantidad de $ 22,100 y el resto de $ 8?0.00
fue tomado de la caja de mi oficina. El valor del mercado del Impenal es
de $41,250.00.
Copias de lo anterior y de las letras con el procedimiento y la toma y
venta del Imperial le serán mandadas cuando usted lo requiera induyendo
los papeles relativos a la recolección a la fuerza de mis libros.
Todos estos procedimientos son ilegal€S y ... es muy probable que continúen
mientras yo tenga ... cualquier propiedad que el gobierno de Juárez pueda
poner sus manos a menos de una rápida protección del gobierno de Su
Majestad ...
(firma)
PATRICIO MJLMO

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, abril 12 de 1864.
Señor (Capitán E.V.B. Von Donop, H.M.N. Jason off the Río Grnnde)_He sido en forma veraz informado que Patricio Milmo, ciudadano británico y rico comerciante de Monterrey que por sus negocios y relaciones
familiares con don Santiago Vidaurri ( el depuesto gobernador de Nuevo
León) desde la entrada de las fuerzas del Presidente Juárez en Monterrey ha
sido tratado brutalmente y puesto en prisión, por la mera sospecha de que
oculta propiedades o dinero perteneciente al dicho Vidaurri y como consecuencia de negarse a pagar una cuenta de veinte y cinco mil dólares en efectivo ( por cuya cantidad ninguna seguridad ofrecida por sus amigos fue
admitida).
He sido requerido por el socio del señor Milrno que reside en Matamoros
a extender inmunidad consular a su amigo y que reclamara el injusto tratamiento a un ciudadano británico, pero temo que por no tener comunicación con el Supremo Gobierno, é.sta sería completamente desatendi~a Y no
tendría el efecto deseado; así pues pongo el asunto ante usted, de1ando a
su consideración, si a su juicio su interferencia en este caso, tomando en
cuenta su comunicación directa ron el Gobiemo de Juárez en Monterrey,
sería propio y aconsejable para el efecto. Yo remitiré debida y prontamente
el citado despacho a su destino tan pronto sea recibido de usted.
Tengo el honor de ser suyo.
señor
su más obediente, y humilde servidor
PAUL ZURN

Vice-Cónsul de Su Majestad.

566

(F. O. 50/380).
Monterrey, diciembre 14 de 1864.
Señor (John. Walsham, Encargado de los Asuntos Británicos en México).

Tengo el honor de acusar recibo de su carta del 30 del pasado y poner
ante usted el siguiente pequeño bosquejo de mis perjuicios.
El 29 de marzo último, a las nueve a.m., fui notificado que el Ministro de
Guerra, don Miguel Negrete, requeria mi presencia en el paJacio y yo fui
inmediatamente, pregwitándome si tenía en mi posesión mis libros de ofic.ina, y yo le contesté que sí; entonces apuntando a dos hombres me dijo que
se los entregara y les or!;lenó que me acompañaran. Al regresar a mi oficina
yo les pedía (a los hombres) una orden escrita que suponía que tra!an, pero
no traían ninguna y uno de ellos regresó a la oficina de Negrete para conseguirla ... Mientras tanto, temiendo alguna ~cultad me comuniqué con
el vice-cónsul de España, para que me diera un consejo. La persona que
fue con Negrete regresó y me dijo que eJ Ministro de Guerra deseaba que me
presentara de nuevo con él. No me gustó presentarme nuevamente ante él y
Je propuse al Vice-Cónsul si no sería más prudente entregar los libl'os inmediatamente&gt; pero me dijo que no los entregara a menos que fuera obligado a ello o con la orden del ministro, y me recomendó que fuera de nuevo
con Negrete y pidiera la ordtm. Así lo hice, me presenté ante él y me preguntó
que por qué no entregaba mis libros, y yo le dije que tenía en mi poder
muchos intereses de comerciantes que residían ~n Inglaterra y en Los Estados Unidos; que mis libros eran la única prueba de sus inversiones, y no
pensaba entregárselos a menos que me obligara a ello y exigía por esta razón una orden escrita para mi protección. El me contestó muy ex:citado que
no estaba interesado en mi propiedad sino por las del traidor Vidaurri y
que yo era un ladrón, un miserable extranjero que mataría como a un perro.
Yo le contesté calmadamente que no le tenía miedo a la muerte, y que no
tenia derecho de insultarme de esa manera en su oficina. Entonces él me
pegó con su mano y después con su bastón . . . siendo rodeado por su guardia
estaba impedido de hacer nada excepto quital'me los golpes, lo mejor que
podía; ordenó que me llevaran a las barracas y que alú daría la orden para
que me fusilaran. Ahí estuve dos días y de ahí me llevaron a la cárcel, estando incomunicado hasta el día 16 de abriJ, cuando fui llevado al juzgado
del Distrito, rodeado de una guardia de soldados. Allí respondí a varias preguntas y fui notificado que estaría en prisión "por irrespetuoso con el Ministro de Guerra, desobediencia a las órdenes del gobierno y cómplice de don
Santiago Vidaurri".
Desde esa fecha, 6 de mayo, he podido ver a mi familia en la prisión. Desde
567

�el 6 de mayo he estado de nuevo incomunica.do hasta el 26, que mandé una
carta al cónsul de Su Majestad en Matamoros ( copia de esta carta está en
mi oficina). El 18 de junio me fue permitido hablar con mis amigos en la
prisión.
Habiendo sufrido ochenta y dos días en prisión, la mitad de este tiempo sin ver algún ser humano y sin poder hablar con mis hijos y convencido de que sólo podría conseguir mi libertad comprándola resolví hacerlo
de mala gana, ya que mi salud estaba cada vez más delicada, por esto estuve
de acuerdo en pagar $ 50,000 -$ 46,300 al gobierno: un tercio al contado,
1/3 en 30 días y 1/3 en 60 días; el resto de $3,700 sería para el corredor
del. . . Ministro (José Maáa) Iglesias. Los pagos finales serían después de
la salida de Juárez de esta ciudad. Pero el poseedor de la nota me demandó
y apelé al general Tomás Mejía que ordenó que el procedimiento quedara
suspendido; este asunto se turnará al Emperador. Hasta ahora no se ha
dado ninguna solución.
El día que fui encarcelado mis libros fueron tomados de mi oficina por la
fuerza armada e incluyendo las copias de mis cartas desde el año de 1855
y éstas fueron entregadas a los interventores nombrados por el gobierno que
debería de llevar adelante mi negocio. Objetos con valor de $41,000 pesos
fueron tomados de mis bodegas y vendidos en subastas. Mi sucursal en Piedras Negras, con gran cantidad de mercancías y 840 pacas de algodón fueron
tomadas· también mi sucursal de Matamoros, con grandes conspiraciones de
artículos' procedentes de Londres y destinados a Texas y una gran cantidad
de algodón fueron sustraídos por los interventores del Gobierno nombrados
para que continuaran mis negocios. Mi socio el señor Thomas Giligan fue
encarcelado, pero liberado bajo palabra por (Juan N.) Cortina.
La cantidad de 13,000 pesos en oro que se encontraba en mi caja de seguridad desapareció cuando los interventores tomaron posesión, varias vasijas que estaban a consignación en mi casa de Matamoros tuvieron que
regresarlas de nuevo a Nassau, los papeles y la consignación cambiados allá,
para poder salvar estos bienes.
Todos mis negocios fueron suspendidos desde el 29 de marzo hasta el 6 de
julio, ya que hasta ese día entré de nuevo en posesión de mis negocios y libros en virtud de los arreglos con el ministro Iglesias y por consejo de amigos, me retiré a Texas en donde permanecí hasta el arribo de los franceses.
Pruebas: estoy casi preparado para probar todas mis declaraciones y pérdidas de las cuales no se me pueden objetar.
No apelé a la Legación de Su Majestad con anterioridad esperando tener
noticias de si el Imperio había sido reconocido; además no quería molestarlo

hasta poder presentarle a usted una declaración completa con las pruebas
necesarias.
No tenía yo conocimiento que era necesario apelar al Cónsul de Su Majestad para un certificado de nacionalidad y por esta razón nunca hice aplicación y no tengo documentos que mandarle como pruebas, excepto un poder de un abogado que tenía yo de mi padre y mi certificado de bautismo
"Cartas de Seguridad". Siempre he sido reconocido con estos documentos
por el Gobierno del Estado, ya que no hay cónsul aquí.
Nací en la parroquia de Ballysodare, condado de Higo, Irlanda el 27 de
septiembre de 1826 y llegué a este país en diciembre de 1848 y he residido
desde entonces, excepto durante el verano de 1861 que estuve en Inglaterra
e Irlanda por negocios.
Puede usted escribir al Vice-Cónsul de San Luis Potosí el señor George
L. Chabot con relación a mis derechos de reclamar protección británica; sí
ésto no fuera suficiente le suplico tenga la bondad de aconsejarme qué tengo
que hacer para probar mi nacionalidad.
Siento mucho que la duda de la obligación del presente Gobierno de compensarme de mis injurias y pérdidas infligidas por el Gobierno del Presidente
Juárez. No tengo deseos de hacer reclamaciones exorbitantes, pero quedaría satisfecho en recibir la cantidad especificada que me fue tomada en
efectivo, en bienes y que la persona que me trató en esta forma tan bnital
sea castigada.
Sin embargo, insertaré un presupuesto de las pérdidas que tuve por la
suspensión de mis negocios, para que 1a injusticia que se me hizo sea estimada en lo que vale.
Mi suegro, don Santiago Vidauni, ahora en la capital, es de opinión que
en primer lugar debo de hacer una apelación al Emperador para una compensación siempre rese.tvando mi derecho de ciudadano británico.
El señor Vidaurri quiere que actúe condescendientemente, con el deseo de
evitar en todo lo posible la necesidad de poner el problema en manos del
Gobierno británico. Yo mismo prefiero arreglar el problema como él propone
y le he pedido al señor Vidaurri que le visite con relación a este asunto.
Debo de disculparme por escribir tanto, pero no podía darle una idea de
mis problemas en pocas palabras.
Tengo ( el honor) etc.
Firma.-PATRICio Mn.Mo

568
569

�estuvo en prisión aJ gobierno de Juárez y que se refugió en Texas, y que se
encuentra en San Antonio ...

(F. O. 50/383).
Vice-Cónsul Británico.
Matamoros, mayo 10 de 1864.
Señor (Capitán O.

J.

Yo soy

J.

Ü.

Jones, H.M.S. Shannon, of llio Grande).

jONES

Capitán

El e.aso del señor Thomas Giligan4 representante de la casa Milmo y Compañía, que está en estrecha conexión con Patricio Milmo en Monterrey, bajo
cuyo cuidado el capitán (E.V.B.) Von Donop ha mandado una comunicación al Presidente Juárez que a mi conocimiento no ha sido contestada. La
propiedad de Milmo y Com:pañía en Monterrey está a mi entender, bajo el
mando del gobierno de Juárez con vías de ser confiscadas. Yo creo que
eJ procedimiento que se lleva en contra de él está fuera de toda justicia. La
01·den de proceder contra Milmo y Compañía, vino del Supremo Gobierno
en Monterrey y fue ejecutada. . . en presencia del ministro de Hacienda, el
señor (José María) Iglesias, que retomó a Monterrey esta mañana; el general J. N. Cortina, Comandante Militar y Gobernador de Tamaulipas, residiendo en Matamoros, puede usar su poder para hacer justicia a pesar que
el problema no pertenece a su autoridad inmediata, y tengo entendido que
está inclinado favorablemente hacia el señor Thomas Giligan, ya que lo
tomado en su custodia en vez de ponerlo en prisión como demanda el juez ...
Tengo el honor de permanecer, señor, como su más obediente humilde
sirviente
PAUL ZORN

H. M. Vice-Cónsul Activo

(F. O. 50/383).
H. M. Barco Shannon.

Señor ( Secretaría del AJmirantado) .
Con referencia a su comunicado del 13 y 17 de mayo de 1864, tengo el
honor de poner en su conocimiento la información de Lores Comisionados
del Almirantazgo que una carta recibida de Paul Zum Vice-C6nsuJ en Matamoros de la 16a. instancia que dice "que el señor Milmo en Monterrey fue
puesto en libertad después deJ pago de 45,000 pesos al gobierno". También
he sido informado hoy por el señor Lancaster de la casa Milmo, que fue
ordenado fuera del país, que el señor Milmo pagó 50,000 pesos mientras
570

(F. O. 50/380).
México, 28 de dieíembre de 1864.
Mi Lord (Russel).
C',on referencia al despacho No. 35, del 26 de octubre tengo el honor de
h·asmitir una copia de la carta que recibí antier del señor Patricio Milmo.
Previamente había yo llevado el caso ante el Gobierno mexieano en w1a
forma no oficial, pero me ha sido imposible hacer una reclamación directa
en favor del señor Milmo por la evidencia contenida en los documentos acompañados en los despachos de Su Señoría, le escribí y le rogué que me diera
una declaración sobre su caso desde la fecha de su encarcelamiento hasta la
entrada de las tropas francesas a Monterrey.
El señor Milmo no ha mandado ninguna opinión donde exprese sus esperanzas, ni me ha sido posible hablar con el general Vidaurri; asl que por
el presente, no me ha sido posible intervenir más adelante en este asunto,

inclusive en uno de los párrafos concluyentes de la carta del señor Milino
del día 14 me he enterado que no requiere mi asistencia inmediata.
Parece que sería muy difícil para el gobierno de Su Majestad insi$tir sobre el pago de la suma precisa que la firma Milmo y Giligan puede haber
perdido en consecuencia de lo que ocurrió en Monterrey y Matamoros cuando estos pueblos estuvieron en posesión de los partidarios de Juárez, a pesar
que quizás se puede pedir alguna moderada indemnización y el señor Vidaurri debería consultarme sobre este asunto, yo no pondría ninguna objeción para hablar sobre el particular.
Mi Lor, el más obediente y humilde sirviente
JonN

WALSHAM

571

�(F. O. 97 /516).
Rt-damaciones de Patricio

filmo (CXVI).

o. 244. lnjustificable arresto y encare !amiento.
Embargo de sus propiedadl's y negocios.
Pérdidas y daños . . . . . . • . . . . . . . . . . . . . , 855,857.67
Reclamación No. 244. Desaprobada:
El reclamante en este caso era el señor Milmo, qu era eJ hombre más
rico y propietario indudablemente de la casa de negocios más grand del norte de México. HabiéndOf.e rasado ron la hija de Vidauni gobernador del
estado de uevo León, incurrió en d error de ponerse en mano del Partido
Liberal y en negocios donde ·e demo tró mala voluntad en •I cobro de unas
letras de cambio cuando él defendió la causa del Impt.:rio sin tomar parte
activa en la política.
Cuando el Gobierno Liberal tomó po~ ··ión de ~ fontcrrcv en 1864, él fue
hecho víctima de unos arbitrario· e injustificables procedimientos que e -tán
completamente detallado. en la siguient opinión, } es solamt&gt;nté' nec •sario
agregar que, a pesar de la gran cantidad de reclamaciones qu apare&lt;"en como
muy grandes sus negocios en la c-ompra de algodón a los ·tadns sureño· de
los Estados Unidos era muy xtensa, y en C'Íecto. que cuando lo· precios
del algodón empe7.aron a bajar como consecuencia de los 1&lt;&gt;vese· que tenía
el ejército Confederado, él e·tuvo en prisión y no podía atender personalmente su negocio que tenía en distintos puntos de la frontera y to prO\'OCÓ
pérdidas de gran magnitud.

O pi11ió1i drl Comisio11ado Británico
El ornisionado en México deniega esto basado en que un arreglo del asunto principal de fa demanda se había turnado al Gobierno a solicitud del
mismo demandante y sobre su anterior renuncia formal de la demanda él
ahora sale con que el arreglo que fue hecho hace veinte y cuatro años sólo
podrá ser anulado por un tribunal competente y que hasta que e.5to se haga,
los perjuicios que reclama no se pueden investigar.
El que firma, omisionado de S.M.B. se encuentra obligado a diferir radicalmente con el señor (Felipe) Bcrrio7.ábal en este caso, basado en que
la cantidad que Milmo tenia que pagar en virtud de tal convenio del 19 de
junio de 1864 fue forzado mientras él estaba en prisión y este punto fom1a
parte de las reclamaciones y sólo forma la parte mínima en comparación
572

con las otras pérdidas que él sufrió injustificadamente en la rárceJ y por habérsele embargado s11 propiedades también en forma injustificable.
La sustancia de e le arreglo ( la nulid:id del cual basado en la intinúdación se reS&lt;'rva para ser tratado en su propio lugar) fué Ja retractación que
el propio Milmo expresa en una carta dirigida al Vic-e-Cónsul de fatamoros, consid rada por el gobierno como ofensiva y su compromiso de pagar
46.239.2·1 ; en considcraci 'u de lo cual el gobierno condonó su pretendidas
responsabilidades finanderas a la tesorería y abandonó la demanda en su contra.
na referencia al documento mismo ... , demuestra que no hay men ión
en ella sobre ninguna reclamación que Milmo a su \'e'.l pudo haher hecho en
contra del gobierno por las pérdidas y sufrimientos que había pasado los
cuales con ·ecu nlcmente no pueden con iderarse parte del dicho arreglo, las
bases real · de la pn sentc redamación son como siguen:
1. En marzo 29 d 186·1-, el demandante fue injustamente arrestado por
orden del linistro d • Guerra ( ~eneral . figucl egrct ) ( confirmado wios
días después por el Presidente de la Repúbli a) }' confinado a una cárc 1
como un malhe hor común por 82 días, durante Jos c-uale , la mitad tuvo
incomunicado y no se le pem1itió conferenciar ni con su abogado o su familia.

2. Que ·n abril 26 us propiedades f uernn tomada· por la corte )' puestas
a (·argo de dos íntervcntores nombrados por I jue-✓, el reclamante fue notificado ubsccuentemcute "c1u podía nombrar una persona que lo representara en su rasa de negocio, sobrentendiéndose que la administración de
los negocios continuaría siendo conducida por Jos interventor judiciales,
pero bajo la exclusiva responsabilidad de Mihno y por sus pérdidas, así que
en túngíin tiempo puede él alegar alguna excusa que lo exon re de esta
responsabilidad ó fundar una reclamación de cualquier clase''.
3 Que las únicas bases para infligir estas penas fueron: 1) pretendida
falta dt' re·pcto al Ministro de uerra. 2)
r.galiva de entregar a los oficiales con una orden verbal los libros de su negocio. 3) Responsabilidad por
alegar fraude a la Tesorería del Estado en pago d los Impuesto Aduana.les.
•1 . Que aparte de sus penas J&gt;éI ~ na) •s, ru encar elamicnto y embargo de
sus propiedades produjeron una confusión en sus negocios debido a lo extenso
y ornplicado de su naturaleza, en especial por la transacción del algodón,
le provocaron pérdidas direc-tas de gran magnilud.

LDI&gt; factor

en el caso son como sigu n:

l. El 29 de marzo de 1864

filmo fue Uamado por el general egrete,
fi.nistro de Guerra, }' le ordenó que le entregara los libros comerciales de
sus negocios. rgrete acordó que dos prrsonas lo acompañaran, , a estando
en su casa, Milmo, pidió una ord ·n crita para poder entregar sus libros y
pidió que por favor fueran a conseguir esa orden. egrete mandó de nue\'O

!&gt;73

�por él amenazándolo con castigarlo si no obedc ·ía. Allí Jo insultó y lo castigó en fonna corporal, amenaz.índolo con fusilarlo: tilmo le co11t tó que
no le tenía miedo a él ni al gobi 1110 es por é·to c¡ue consideramos que la
reacción de nue:;tro drmandante era natural y creemo · que no comc&gt;ti{, ninguna ofensa y sin embargo fJ recibió un trato poco amable, ya qul• fue
mandado prisioncro a unas banacas militares.

El tr de ab1 il fue trasladado por órdenes cld PrC'. ident · a una prisión
com1111 r pue to en disposición del jt1l'Z de Distrito, ·on lo· car~os de falta
ele re.·peto al !iuilitro d Guerra y de negar la rntr ·ga de sus libro·.
El quince e.Je abril se dictó su fonnal prisión sin nin"una acusación en :u
contra.
Aunque no existía ning(m cargo en su contra Milmo estuvo en prisión hasta
el 19 de jw1io.
Al referirse a la evidencia, rn razón de lo cual E'J reclamante fue rnnminado
a pri ión, nos mue tra que los alegatos de us acusadore · no contenían cargos
on la suficirnte gravedad que lo ameritara.
De las personas que dieron una evidencia: el Ministro de Guerra. declaró
que Milrno "me contestó en un tono de burla y me dijo que no me tenía
miedo ni a mí ni al gobierno. tratando de ridiculizar no a mi persona sino
aI Ministerio ... obligándome a mandarlo a pri ión". Ramón Cuéllar dC'daró
que Milmo 'replicó en un lenguaje irrespetuoso descouO&lt;'iendo toc.Ja autoridad
(la deJ .Ministro) ... " Francisco de la Garza en su c.alidad de juez declaró 'que
Milmo elijo que no entregaría sus libros i no re&lt;:'ibía una ord n escrita o sólo
si los tomaban a la fuer;.a deseando en esta forma poner al iini tro en
ridículo".
Esto constituye todos los cargos.
El reclamante argumenta al enseñar la ilegalidad de los prO&lt;'edimicntos
como sigue:

J. Es ilegal que c1 grneral , egrete demandara que le entregara los libros
( la única prueba de sus propios interf! · s y Je la de los otros , en una orden
verbal, (El Título I, ección I,) artículo 16 de la Constitución (de 1857)
especialmente dice que ningún pap I o propiedad de nadie pueden ser intervenidos "e:uepto c1i virtud de w1a orde11 escrita por una autoridad t'l&gt;mpetn,te".

11. Así pues, es ilegal que el general

egretc amenazara a filmo rnmo
aparece en u declaración y que lo castigaría si no le entregaba los libros
bajo w1a orden verbal.
III. Fue aprobac..lo el te ·úmonio de tre testigos oculares -uno de lo males fue el juez GaI7.a-, que ·egrete golpeó a Milmo más de una vez, lo cual

es induclablement · iJ 1 aJ n vista de la posición del oficial, lo cual se deduce
que fue brutal cobardía en vista d la posición indefensa del otro.

IV. La detención ele Milmo d ·I 29 ele mar1.0 al 15 de ahril cuando e
declaró su fonnal p1isic'.in, fue una violacié&gt;n al artículo 19 de la .onstitución.
pro\'ocando a,;í que todos los concernientes en e·te ca o son responsable·.
V. En I enjuiciamiento no se especifica ningt'm car(To y en la comunicación
del Ministro de Guerra aJ juez se menciona c¡11e la única ofrnsa infligida fue
la de faltas de respeto al Mi11istro y la rcsi tenria de entregar ciertos libro ;
run w10 de esto· cargo: se raJ tiga con la cárc •l.
I. El 'ttcarcclamiento fue un agra,·io a todos los prncc•Jimiento · lega le_·_
2. En la comuni ación hecha por ¡ 'egrete al Juez de Distrito el 13 de
abril de 1864, aparecen unas introducriones rlc tomar Jos libros de filmo
porlJUC el gobierno «fut· pnsuadirlo'' que la mayor parte de las propiedades
qu pertenecían al trnidor \'i&lt;laurri ) por esta fonna se 1• podrian confiscar
todas u· tierras; aparte "aa notorio'' que ~filmo había tomado parte en
\'arias transaccione fraudulentas l'll perjuicio de lo· intrrcses pí1bli, os.
Despurs de un concienzudo examen de los libros, demostr6 c¡ue las sospe&lt; has del gobirrno no tenían fundamento, en relación con el primer punto;
c1 fücaJ fonnuló el 25 de abril de 186-1 una acusación en contra de lfilmo,
donde :;e le mencionaba que. había "/untes i11dicncio11cs'' que filmo junto
con Vidamri había defraudado el erario; además, se sabía que había ayudado financiando uua rebelión contra el gobierno, exponiéndose asimi ·mo a
la confiscación de todos su· bienes, bajo la previsión de la ley del 10 de
julio de 1863. Así pu se dispuso que un interventor debería de ser designado por la corte para que tomara a su cargo la asa de negocios de Milmo
y también debería d s r sancionado por la falta de timbres fiscaJes que faltaban n algunos re ihos.
En conformidad con esta &lt;lrden &lt;los inten·entores fueron designados por la
cort }' se publicaron varias circulares, enviadas a las personas que tenían
relaciones con • filmo para que tu, ieran const'lncia del cambio; asimismo se
les decía que ninguna transacción tendría valor si no estaba firmada por
ellos: mientras rl juez le notificaba a 1i1mo ste cambio como se ha mencionado anteriormente.
in entrar en mu ho detalle en los argos de acusación es en contra de
Milmo que ya son tratados exhaustivamente por el s iíor (¿, evero?) del Ca:tillo, es suficient enumerar que e ·tán pecificado en el llamado arreglo del
19 de junio, que demuestran que no está envuelto en ningún acto criminal.
Primero: Milmo obtuvo una reducción de impuestos en algunos bienes
importado· por él en Tam¡,ico en virtud de un adelanto de din ·ro que le

574

575

�había hecho a1 gobierno del estado, y del que el gobierno federal alegaba que
el gobernador del estado no tenía ningún derecho de hacer esta reducción.
Segundo: Que en el momento que el gobierno tuvo necesidad urgente de
dinero ( abril de 1863) Milmo adelantó 10,000 pesos, con 1a condición de que
esa cantidad y una deuda de 25,000 pesos en la cual él tenía un gravamen,
fuera incluída en la SUSEensión de pagos, deberla de ser pagada por impuestos
aduanales como fue; tercero, que W1os recibos pagados por él no llevaban
timbres fiscales.
A las primeras dos acusaciones se puede contestar que desde tiempo inmemorial la reducción de impuestos en consideración de adelanto fue una forma
reconocida por el gobierno, que muchos otros comerciantes de Monterrey le
habían prestado dinero a Vidaurri, pero ninguna responsabilidad había contra ellos; y, finalmente, que Vidaurri había sido designado en 1862 Comandante en Jefe del estado de Tamaulipas con autoridad para disponer de los
ingresos aduanales de esa entidad y, que por lo tanto tenía derecho de hacer
esta clase de arreglos. En relación con el tercer cargo se puede decir que el
gobierno federal debido a su retirada de la capital no había mandado a los
estados fronterizos los timbres fiscales que según la ley del 9 de febrero de
1863 deben de tener ciertos documentos y debido a esta carencia de timbres era una ley muerta en esta ciudad y aún más, que los retiros y el monto
de los timbres en los que constituyeron una ofensa fueron retirados por faltas del gobierno.
En esta forma no había ni siquiera el más mínimo grado de criminalidad
que se pudiera alegar en relación con estas transacciones.

3. El otro punto en que puede haber procedimiento es si se puede considerar que hubo realmente una ofensa, es si se toma en cuenta la acusación de
insultar al gobierno.
Milmo tiene una carta privada donde el gobierno le solicita 25,000 pesos
para que saliera libre de la prisión. El gobierno mismo acepta este trato,
como lo demuestra la carta del general Manuel Doblado dirigida al señor
George L. Cabot, el Ministro de Guerra dió instrucciones para demandar esta
suma a Milmo, en cuenta de las posesiones que él tenía y que pertenecían a
Vidaurri y como esto no ha sido probado es necesario devolverse. Sin duda
esta es una acción muy impropia del gobierno de demandar 25,000 pesos
a Milmo para lograr su libertad; como también es impropio considerar que
tenía propiedades de otro señor y esto es claro porque nunca ha sido probado. Exigir este dinero fue un procedimiento ilegal por parte del gobierno,
ya que fue exigido bajo presión.
En resumen:

I. Que es injustificado e ilegal el arresto y el encarcelamiento durante 82
576

días, acompañado de un brutal tratamiento recibido de parte de Negrete,
la incomunicación durante 40 días y 1a amenaza coñstante de ser fusilado,
que son demostradas por varios testigos.
II. Como se ha demostrado por la corte no puede haber ningún cargo
criminal en contra suya y sólo cabría una acusación civil si acaso se comprueba algo.
III. Que sus negocios y lransacciones fueron totalmente paralizados en su
ausencia, haciendo que perdiera grandes cantidades de dinero. Por esto y
sus sufrinrientos personales pide una recompensa.
Es por esto que considero que fue .ilegal el procedimiento que se llevó con
lilmo; el llamado acuerdo con el señor Berriozábal, tiene una referencia
muy pequeña y de escasa importancia; y que es para el gobierno un deber
demostrar que las pérdidas alegadas por el señor Milmo no son suficientemente probadas o son exageradas.
Firmado por
LroNEL CARDEN

(F. O. 97 /516).
Reclamaciones de Patricio Milmo ( C:XXJX) .
No. 280. Sus intereses en propiedades son, junto
con las de Vidaw·ri confiscadas por el
gobierno ...................... . ... . . . $ 279,000.00
No. 281. Préstamo forzoso desde 1864 a 1872 .. . $ 20,000.00
Suma total reclamada . . . . . . . . . . . . . . . .

$ 299,000.00

RecJamación No. 280. En desacuerdo.
El siguiente reporte, es el acuerdo mandado por el Gobierno Mexicano,
conteniendo el material del general Berriozábal y algunos puntos de este caso.

Opinión del Comisionado Británico
El comisionado mexicano no toma en cuenta esta reclamación, bajo las bases de haber sido rechazada en el año de 1871, por el departamento de finanzas con el cargo de revisión y liquidaciones de las reclamaciones que bajo la
cláusula III del artículo 17 de Ja ley del 22 de junio de 1885 donde se menciona que las reclamaciones ya negadas no podían ser reexaminadas.

577
H37

�El firmante comisionado de S.M.B. se encuentra asimismo obligado en este
caso a diferir con el señor Be.rriozábal en los tétmínos que una administración
adversa no puede excluir toda posible esperam.a de reexaminar este caso.
Este precedente puede ser encontrado en las reclamaciones que han sido de
nuevo abiertas bajo las leyes existentes, aunque anteriormente fueron detenidas
en revisiones previas y como prueba muy conocida está la de Abra Mining Co.,
para demostrar que inclusive en los casos de una decisión formal por un tribunal internacional el gobierno mexicano opinaba que debería de ser reexaminado y así lo hizo.
Si entonces el gobierno mexicano sostuvo este argumento en contra de la
decisión de un tribunal internacional, no puede en ningún grado declinar o
admitir este caso puramente administrativo una decisión Cómo la presente en
la que ellos y solamente ellos fueron los jueces.

A consideración de los siguientes argumentos en 1a opinión del -firmante,
demuestra claramente que la equidad se inclina al examen, por segunda vez,
de las reclamaciones de este caso.
Los factores en este caso son :

1. En 1857, don Santiago Vidaurri compró, en sociedad con don Luis Zepeda, una considerable extensión de tierra conocida como la "Mesa de Catujanos".

2. Con fecha 27 de noviembre de 1858, Zepeda vendió su parte al seño1
Patricio Milmo.
3. En 1864, la propiedad de Vidaurri fue confiscada por el gobierno y entre
otras cosas tomaron la Mesa de Catujanos, con todos sus edificios y animales,
por orden suprema de junio 16 del mismo año, y poco después se anunció su
venta por medio de un remate público.

4. El 8 de julio de 1864, Milmo, a través de su abogado, (Lic. José de Jesús)
Dávila y Prieto, pidió al gobierno que restringiera la venta anunciada a la

mitad, que era la que pertenecía a Vidaurri, presentando el original del contrato que demostraba Ja compra de Zepeda.

5. A esta petición el Ministro de Hacienda, general (Ignacio) Mejía, replicó
que el 11 de junio de 1864 el presidente había aceptado esta petición y que
su parte comprada a Zepeda no sería afectada.

6. No fue hasta el 25 de noviembre de 1867 que el agente encargado de
~ta. confiscación escribió desde Monclova al señor Manuel Rodríguez, depos1tano gubernamental de la Mesa de Catu janos comunicándole el acuerdo tomado por el presidente de que se restituyera la propiedad con todo, bajo inventario al señor Milmo o su representante ...
La presente reclamación es debida a la .retención ilegal de esta propiedad

578

por más de tres años y por la falta de gran cantidad de caballos, mulas y ganado que no había al ser entregado de nuet·o a su dueño.
La sustancia del informe que los dos oficiales del Ministerio de Hacienda
hicieron en 1869, es la siguiente.
l. E] jefe de la sección de la liquidación recomendó que la suma de
16,500.00 pesos debería de se.r donada, por el hecho de que la propiedad de
Mibno había sido intervenida por el gobierno y administrada por éste y que
consideraba el valor mucho menos que el alegado.
2. El contador general opinaba que debería ser negado completamente, porque la sociedad del reclamante con Vidaurri en esta propiedad no había sido
legalmente probada.
3-. Porque el certificado presentado en su reclamación no había sido por
actos de hostilidad al gobierno y que no había sido retirada por el Ministro
de Relaciones Exteriores.
A estos argumentos, las contestaciones fueron las siguientes:
l. El jefe de la sección de liquidación, al formar su valor estimativo del
ganado existente en la propiedad al momento de su confiscación valuada con
el testimonio dado ·por el señor Pascual Lecea, que declaró que en el año de
1865, había ofrecido comprar todo el ganado de 1a "mesa" por 26,000 pesos,
pero que Vidaurri había pedido 41,000.00 pesos. La discrepancia entre estas
dos cifras y las del inventario firmado por Vidaurri que formaba las bases de
1a reclamación fue aceptada por el jefe de la sección, como prueba de Ja naturaleza exagerada de la reclamación y que, basándose en esto, se trabajaba
bajo un error. Como bien se puede ver por el certificado del general (Francisco) aranjo, la propiedad fue intezvenida en abril de 1864 y en octubre
del mismo año las tropas federales se retiraron y Vidaurri y Milmo gozaron
de nuevo de estas tierras; en marzo de 1865, las tropas francesas en su retirada la ocuparon de nuevo.

Así pues, el ganado fue ofrecido por Vidaurri a Lecea en 1865 no era en
la cantidad que había en 1864, sino lo que había quedado después de seis
meses de hall.arse en manos de sus enemigos.
Un testimonio más acertado sobre la cantidad de ganado existente en esta
propiedad dice que en 1864 fue llevado enteramente por las tropas del gobierno y esta cita se encuentra en la comunicación al jefe de Hacienda de
Coahuila mandada al jefe de la sección de liquidación el 15 de diciembre
de 1869 ...
2. La primera razón aludida por el contador general donde se niega la
reclamación es una directa oposición a la evidencia de que Milmo, había
sido fonnalmente reconocido por el gobierno como el dueño de la mitad de
esta propiedad y esto es probado por el despacho original del Ministerio de

579

�F.inanzas el 11 de julio de 1864 y si mayores pniebas son ctesc.adas pueden

encontrarse en la orden mandada al agente el 25 de noviembre de 1869 donde
se le dice que debe regresar toda la propudad con todas .sus cosas, bajo inventario de Milmo.
3. La segunda razón dada por el mismo oficial es que el certificado demostraba que Milmo no había viciado su reclamación por actos de hostilidad al gobierno y que no había sido presentada por la oficina foránea, en
vista de este factor de que el requerido certificado fue hecho por las autoridades locales es escasamente increíble que la omisión de la confonnidad de
pasarla por la oficina foránea deberla ser aducida seriamente bajo los terrenos
de una absoluta negación a la reclamación y en vista de este punto eqwtativo no se puede considerar como perjudicial a los derechos del reclamante.
En resumen se puede probar claramente:
I. Que el gobierno tomó posesión de la propiedad de Milmo bajo el falso
concepto de que pertenecía a Vidaurri.
II. Que después de haber admitido que les pertenecía a Milmo no se la
entregaron hasta tres años después, sin ninguna razón.
III. Que no había sido intervenida en forma legal y bajo inventario, sino
simplemente le fue anebara.da por los soldados.
IV. Que el gobierno habiendo confiscado la propiedad, que se admite-que
era de gran extensión, sin hacer ningún inventario, es probahle que acepte
el inventario del reclamante, a menos que se prnebe con evidencias de que
la cantidad manifestada es exagerada.
V. En entendimiento de estas razones la administración sigue manteniendo
la misma opinión contra el reclamante que dio en 1871 y que no es aceptable, ya que no refleja la evidencia; que el reclamante ha sufrido considerables pérdidas, por lo cual el gobierno es directamente responsable, y, finalmente, que falta que al gobierno demuestre que la cantidad pretendida
es excesiva.
Firmado
LroNEL CARDEN

Reclamación No. 281.
Esta fue hecha por diez diferentes términos, algunos de los cuales fueron

bien establecidos.
Por mutuo consentimiento cuatro de éstos sumaban el monto de 5,890.00
pesos, y fueron permitidos y otros cuatro fueron negados, pero no estando
de acuerdo con los restantes que suman la cantidad de 8,367.48 pesos ale-

gando a la decisión de mandar .infoones E&lt;)r separado sobre este asunto. El
reporte es el siguiente:
Opinión del Comisionado Británico

El comisionado mexicano está permitiendo que ciertos elementos de la
reclamación sean base para declarar una insuficiencia de evidencia.
El firmante, comisionado de S.M.B., mientras admitía la fuerza de esta
reargumcntación en contra de algunas cantidades del reclamante se encuentra obligado a estar en desacuerdo con el señor Il9fl"iozábal en dos puntos que
incluyen la suma de $8,361.58.

l. El 27 de julio de 1869, el reclamante entregó al jefe de Hacienda de
Matamoros seis documentos valuados en la cantidad de $7,867.48 bajo diferentes cuer,tas al Gobierno Federal en los años de 1864, 1865 y 1866. De
acuerdo con el artículo 14 ele la ley y artículo 1 de la circular del Ministerio
de Hacienda de 29 de enero de 1869 se establece que los jefes de Hacienda
tenían que recoger dichos recibos en su liquidación o decisign de la reclamación, por lo cual los documentos habían sido entregados. El hecho de que
el recibo era presentado en su orighlal por el reclamante demuestra que la
reclamación no ha sido adjudicada y que los documentos deberían de estar
en poder del Gobierno.
El argumento de pruebas insuficientes no puede ser aducido en contra del
reclamante, que, después de esperar veinte años, no tiene más que mostrar
excepto de un recibo de oficina y el gobierno deteniendo estos documentos
evita que estas pruebas sean aceptadas para soportar el caso y aparece como
dararnente responsable por la suma reclamada, fracasando naturalmente en
la presentación de documentos y el establecimiento de su insuficiencia.
2. En e] año de 1872, el señor Milmo fue obligado a pagar quinientos dólares para obtener una orden de viajar hasta Linares. La comunicación del
Comandante :Militar de Montemorelos, Rayones -y Allende ad:rrute que dará el
permiso con la condición de lll1 pago por la suma mencionada y el recibo
firmado por el mismo ha sido presentado como prueba.
No se necesita ningún argumento para demostrar la ilegalidad de esta
acción: el reclamante es un hombre libre y como tal tiene derecho de viajar
libremente por el país y esto está asegtU"ado por el artículo II de Ja Constitución: o está detenido bajo un cargo civil o penal y sujeto a dar una fianza y
sobre esto se sabe que ninguna autoridad judicial tiene conocimiento de algún caso reciente en contra del demandante.

En cualquiera de los dos casos la acción del Comandante militar es un

580

581

�innegable abuso de podér, por Jo cual el gobierno que lo nombró y lo mantuvo en ese cargo es claramente responsable.
El firmante es así pues de la opinión de que las anteriores razones sumadas a la cantidad de 5 890.00 pesos en la cua1 el Comisionado mexicano tuvo
que ver y la suma posterior de $ 8,367.48 debería de ser reembolsada al señor
Milmo a cuenta de su reclamación.

LIBROS

FUENTES

MAR.Es,

JosÉ, Juárez

OwsLEY,

FRANK

LAWRENCE,

Jus, 1962.
King Cotlon Diplomacy: Foreign Relations o/ the
Con/ederate Stales of America. And. ed. Rev. Cbicago, University of Chicago Press,
1959.
RowER, RALP, Juárez and His Mexico. New York: The Viking Press, 1947. 2 vols.
RoEL, SANTIAGO, Nuevo Le6n, Apuntes Hútóricos. lla. ed. Monterrey, 1963.
y la Iritervención. México. Ed.

Firmada
LIONEL CARDEN

(Traducción de Andrés Montemayor. FJ Colegio de México).

Tests

INÉDITAS

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Harvard University, 1942, 2 vols.
MosLEY, EDwA.R.O HoLT, "The Public Carccr of Santiago Vidaurri, 1855-1858".
University of Alabama, 1963.

BIBLIOGRAFIA

MANUSCRITOS

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Monterrey.
Despachos del Consulado Norteamericano en Monterrey, México, 1849-1906: registro,
1849-1906 y volumen II, noviembre 15 de 1849-diciembre 9 de 1869. Registro general del Departamento de fütado, Grupos de registro 59, Archivos Nacionales,
Washington, D. C. Copia microfilmada en la biblioteca de The Texas Christian
Universily.
Papeles de la Oficina Exterior. 50/380, 50/383, 97/516 ; Registro Público, Londres,
Inglaterra.
Papeles de John T. Píckett; Biblioteca del Congreso. Washington, D. C.

DocUMENTOS

RoEL,

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del Estado de Nuevo Le6n (1855-1864}. Monterrey, Universidad de Nuevo Le6n, 1947.

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Con/ederate Armies. Washington: Government printing Office, 1880-1901. Series
I, vol. LIIL

PERIÓDICOS

Boletín Oficial, Monterrey, 1864.
The Houston Daily Telegraph. 1864.
El Pájaro Verde. Ciudad de México, 1864.

583

�ESTUDIOS PREVIOS PARA UN TRABAJO SOBRE LOS REQillSITOS
AL TÍTULO DE PROCURADOR Y SOBRE LOS ORÍGENES
SOCIALES DE LOS PROCURADORES EN EL
IMPERIO ROMANO

PRoFR. DR. DmTRicR lIAuGK B., M. A.

A mi amigo Arturo Ordóñ~
EN EL TRANSCURSO DE MI CLASE SOBRE "Problemas fundamentales de la gramática histórica española", que yo imparto desde enero de 1968 en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Nuevo León, me percaté
frecuentemente, de lo e,,•draordinariamente débil que es el acervo de conocimientos que poseen los estudiantes sobre el Imperio Romano. Desgraciadamente no cabe dentro de mi responsabilidad el ocuparme en forma. intensiva sobre los problemas históricos al impartir una clase de lingüística. Sin
embargo es necesario referirse una y otra vez a problemas sobre la organización administrativa de las diversas provincias del imperio Romano, ya que
solamente así se llega a comprender claramente la distribución lingüístic.a de
la Romania.
Afortunadamente hay una larga lista de buenos manuales históricos - también en español- cuya lectura puede recomendarse a los estudiantes.
Asimismo las obras especializadas en filología contienen con mucha frecuencia una introducción que proporciona al principiante una información
amplia. escrita en forma sencilla, sobre las circunstancias históricas.1
1 Recomiendo con gusto las siguiente; obras clásicas: WARBURG, W. vóN, La fragmentaci6n lingüí.tlica de la Romanía. Madrid, 1952; Vmos, B. E., Manual de lingiils•
tica romdnua. Madrid, 1963; wusBERG, H., Lingül.stica románica. Madrid, 1965;
Cosmuu, E., La geografía lingüística, en: PLU&gt;ls. del Depto. de Lingüística 11. Montevideo, 1956; MEant H., Die Entstehung der romanischen Sprachen und Nationen.
Frankfurt, 1940; Roaus, G., Die lexiléalische Differenzierung der rnmanischen Sprachen, München, 1954; Rom~ G., Manual de filología hispánica. Bogotá, 1957; TA-

585

�Por este motivo no hay aquí un vacío que llenar, es decir, sería como "llevar trigo a un granero" si se quisiera agregar a los ya existentes, otro trabajo
del mismo tipo o ensimismarse para producir un librito sintético sobre el
desenvolvimiento de las P.rovincias romanas; Mommsen se retorcería en su
tumba.
Sin embargo se tropieza uno con frecuencia con problemas de detalle,
también en la historia romana, que comparada con otras épocas de la historia
de la humanidad, puede considerarse como algo verdaderamente bien estudiado. En -tales casos hay todavía vados que llenar y enigmas por resolver.
Tomé conciencia de este hecho cuando tomé otra vez hace poco en mis
manos el libro del conocido hlstoriador antiguo parisino, HG. Pflaum, que
tiene por titulo: Les procurateurs équestres sous "le Haut-Empire romain. 2
Pues aunque la obra se ha escrito con gran erudición y extensión -haciendo
gala de la típica predilección francesa por los detalles- no se puede evitar
hacerle a Pflaum el reproche de no haberse ocupado suficientemente de dos
problemas: en primer lugar de los prerrequisitos del curriculum de procurador en el Imperio Romano y en segundo lugar de los orígenes de las personas que podían llegar a serlo. Evidentemente este reproche sería vano si
existieran otras investigaciones que dedicaran a estos problemas la atención
que yo creo merecen. Sin embargo no existen. Incluso en el artículo "Procurator" en la RE XXIII, 1 del mismo autor da poca información extra; y
las indicaciones que aparecen eon bastante poca frecuencia en otros e.studios
especializados 3 tienen que ser consideradas como superficiales. Por ello creo
yo que no es superfluo hacer algunas observaciones al tema, las que quisiera
considerar como estudios previos.
Para tener una base inicial, indicaremos los siguientes detalles sobre la
procuraduría: cuando Augusto se enfrentó como primer funcionario romano
a ]as extraordinarias responsabilidades que traía consigo su cargo, tuvo que
percatarse de la necesidad de conseguir ayudantes que le hicieran posible
hacer frente a los :emblemas administrativos que se le presentaban. Para este
objeto tienen que haber parecido especialmente capaces los "equites" en contraste con las demás capas sociales.
C., Le Migini delle ling1u neolatine. Bologna, 1959; GRANDGENT, C. H., An
introduction to uulgar Laiin. New York, 1962; WARTBURG, W. VON, Les origines des
peuples romans. París, 1941; l.APBSA., R., Historia de la lengua española.. Madrid,
1962; MENÉNDBZ PmAL R., o~ígenes del español. Madrid 1962; Enciclopedia lingiií-stica. hispánica.; 2 tomos; 1960-62, etcétera.
s París, 1950.
1 Véase por ejemplo el trabajo de Dor.tASZEWSKJ, Die Rangordnung des 1omischen
Heeres que apareció en 1908 en los "Bonner Jahrbücher" o el libro de HmscBl"BLD,
Die kaiserliclien Ver1.11a{tungsbeamten bis auf Dioclttian; Berlín, 1905.

GLIAVJNI,

586

Entre ellos se encontraban por supuesto los capitalistas romanos, que ya
desde hacia un siglo, se habían apropiado de todo el poder ejecutivo en la
administración, que poseían la rutina de los negocios, que se encontraban
distanciados de los senadores por barreras muy difíóles de romper y que solamente podían aspirar a satisfacer su ambición y deseo de lucro mediante una
conexión estrecha con el ''Princeps". El problema parece claro y yo me pregunto por qué Pflaum al referirse al origen de 1a procuraduría opina que eJ
problema es discutible y difícil de resolver.
Los "equites" estaban entonces, como también en tiempos de la República,
organizados jerárquicamente en "turmas", probablemente eran seis (sobre esto
no sabemos nada con exactitud). En el nivel más alto se encontraban los llamados "serviri equitum Romanorum". De estos círculos en sí cerrados, pero
como veremos más adelante, siempre capaces de crecimiento, surgió la nobleza ecuestre administrativa, que se adquiría por investimiento de altas procuradurías.
¿ Qué eran entonces estas procuradurías, cómo se distribuían y en qué fo1ma
era expuesto el cargo al cambio a través de los siglos?
El título de "procurator Augusti" era tomado por personas de la casa imperial privada Jo cual demuestra que estos funcionarios no debían ser considerados como magistrados, sino solamente como ayudantes del emperador,
sío tener verdaderamente un puesto oficial y que podían ser nombrados por
cl emperador mismo cuando éste lo desease.si El mencionado Hirschfeld opina, que ya desde C]audio este título llegó a ser prácticamente el de los servidores directos del emperador.

Las funciones de los procuradores: 5
Estas fueron (principalmente desde Adriano, en que ya se pueden reconocer normas más fijas) :

1. Administradores del tesoro privado del emperador (procw-atores patrimonii, rationis privatae);
2. Jefes de la cancillería imperial y de la hacienda en Roma ( a memoria,
ab epistulis, a libellis, a studiis, a cognitionibus, a declarationibus Latinis,
a rationibus, procuratores sununarum rationum, ad bona damnatorum,
etcétera);
• Este punto de vista es defendido mediante convincentes argumentos por A. V.
en su trabajo: Von Wesen und Werden des Prinzipats; München, 1935.
' En lo sucesivo me adhiero estrechamente a un artículo de RENÉ ÜAGNAT, referente al mismo tema, que se encuentra en el Dictionna.ire des Ánliquités IV, editado
por Darcmberg y Saglio,
PREME:RSTl.\lN

587

�3. Directores de diversos ministerios en Roma (procuratores hcreditatiwn,
lucli magni, ludi mah1tini, aquarum, monetae, operum publicorwn. ab
silices, etcétera) ;

gos de algún emperador que vivió mucho, permane ieron durante decenios
en sus puestos.

4. Administradon.-s de la caja imperial en la· provincias imperiaJe y en

personas lo cual in embargo era tan poco hereditario como el mismo pu to.
Por ejemplo para el título superior se usaba "vir cminentissimus", para I sigui&lt;&gt;ntc "vir ¡x·rfoctissirnu " y a rontinuación "vir egrcgius". AJ entrar ahora
al primer problema que debe ocupamo , que
I d los prerrequisitos
que conducíat1 a la procuraduría quisiera indicar que mi conceptos no se
pueden generalizar en forma absoluta, ya 4ue se presentaban e- 11 tante y

Jas provincias deJ senado;
S. Gobernadores de las llamadas provincias procuratoriales: Judaea, Ractia, oricum, fauretania, Ca sarie, • , Mauretania Tingitana, Thrada,
Epirus, Alpes Cottiae, Alpes faritimae, AJpc Graiac, Sardinia, Con;ica,
Osrhoene y Liburnia;
6. Dirc tores de secretarías de finanzas y administración fuera de Roma
(procuratores bercditatium, publici portarü annonae portus} alimentorum, malallorum, etcétera).
Como estos funcionarios solamente eran responsables ante el emperador,

ran nombrados directamente por él mediante diplomas de contratación llamados "codicilli"; en contraste con ello para las patentes de ofiriales era su-

ficiente una '"epistufa". Aunque el príncipe podía nombrar a quien él quisiera (excepto esclarn ), sin embargo jugaba un papel importante el "suffragium": w1a C'Specic de carta de re omendación.
Los rangos se clisti11guían entre sí según los sueldos, lo que se r flejaba por
el título correspondiente. Bajo Claudio que -como post riormentc indica-remo~ lle\"Ó a cabo una rdonna, había dos clases, e dC&lt;"ir dos niveles ele
ueldo • lo "&lt;lucenarii" y los "cenlenarü" . .Esto correspondía a sueldos de
200,000 y 100,000 sestercios por año respectivamente. Bajo Adriano había
ya cuatro; ya se habían fonnado •·trect·narii" y "sexagenarii". Los "uc cnarii"
t nían sin excepción su sede en Roma y di ·frutaban en el siglo III dt'l título
de "magistri''. En lo referente al nt"w1ero total de procuradores (Jo d talles
se pueden leer en el artículo ya mencionado de la RE, ya que no qui ·iera
sobrecargar te orto trabajo con material estadístico) se puede decir, que
éste estaba constantemente Ct ciendo hasta S ·ptimio c,·ero. Dajo Augusto
había 23 bajo Domiriano 63, bajo
ptimio Severo, 170.

far o Aurelio 124, y bajo el emperador

Los requi ilos para el ascenso de una clase a la inmediata superior son
difíciles de conocer para la carrera ccue tre, porque nw1ca hubo nonnas
para ella como las que hubo para la de lo senadores. ólo desde Adriano se
formó algo parecido a una clasificación de rangos; aunque ningún emperador
estaba obligado a r petarla. En la mi ma forma la duración de cada una
de las funciones era indeterminada; ésta dependía también libremente del
emperador. Alguno procuradores que habían ganado prestigio o eran ami-

588

Poco a poco surgieron tambi tn ciertas

:presiones para dirigirse a estas

frccuentemcnle excepciones que depcndí~n &lt;'seuciálmente de la característi as prrson le de &lt;'ada emper.tdor; no había a e te respecto lUJ reglamf'nto
C tri&lt;'tO.

"in &lt;·mbaJ1.;o se pueden rc&lt;'onocer al no puntos que son dign de interé·:
antes de Claudia la actkidad de ofi ial ra I punto de partida d cada caTICra ecuestre eJ vada. Así según la c turnbr de la Roma antigua omenzaba una carrera ecu tre on el servicio en 1 efrcito. Ya Au usto pare e
haber con\'ertido en condic-ión I t·a,go del tribunato militar tanto para la
ac ·ptación a la "quae tura" por parte de los •nadores corno para las funrione d , la pr uradnría por parte d Jos equit . Las demá íuncion
militares todavía no estaban ordenadas de acuerdo con su importan ia, pero
casi Lodo los procuradores eran romanos.
El primer reglamento se hizo bajo Clandio. Cito como prueba d ello a
uetonio en su biografía del emperador Claudio: "Equ ·tri militias ita ordinavit ut post cohortcm alam post alam tribunatum legionis daret". 8 O sea
se comenzaba con la prefectura sobr una cohorte auxiliar de 500 hombres,
se tomaba de pu · una "ala" de 500 caball ros y se avanzaba entonrc a tlibuno de una cohorte de legionario de J,000 hombres o también de una auxiliar de 1,000 hombr .
Este ordenamiento no es siempre atestiguado por Jas insnipciones; 7 el orden pare e haber estado vigente durante poco tiempo.
pesar de elJo las
tres categorías de oficiales mencionadas representaban frecuentemente el escalón previo para la c:arrera de procurador. sin r1ue por ello fuera obligatorio
el dt"SCmpeño de los tres grados. Sólo desde Trajano se hizo regla que los
procuradores fueran previamente prefectos de caballería.

A este respecto se expresaba Mommsen en la siguiente forma: "Está comprobado que las 'tres tnilitae ec¡uestres', tal como s nos muestran en su des.a• De Vita Caesarum; st'gundo tomo de la "Colle tion des Universités de France".
Parí., l957.
' Inscripciones inttres..1.ntes de las que se pueden sacar inwcaciones contrarias se
encutntran distribuidas en pequeño número en todos Jos tomos del CIL y del ILS.

589

�U total en el siglo II no habían existido romo tales hasta Claudio, asi

~o
~
t
que antes de este emperador los tribunatos d~ las legiones y ev1 enternen
también los tribunatos urbanos tienen que cons1d rar

como verdaderos pu •

tos de oficiale en el sentido d c1ue eran inacc ·ibles para los !iOldados rasos.
La barrera de separación que en tiempo de la rcpúblira representaba un ,_erdadcro abismo entre oficiales y soldados fue ero -ionándose ~ . lo largo el 1. u~. . un soldado raso ,--·
nn,-Jía entone escalar desde el ser.·1c10 de 1un 'pnnc1pcno,
,
1

palis' (subofi ial) a través de I diversos e nturionatos hasta e ~as ~ to
d un 'primuspilus'. y en algunos ca&lt;;OS era esta situación de pnmuspilus
. "ª
ele primer escalón en la esc.alera para ingresar entre.1os equ1tes
,
D pués de la gran reforma d Adriano. el empuJ · ~~ la rual, ':ee ade~_ru.
Pflaum haber encontrado principalmente n la habilidad pohttco-admmtS-trativa de Domiciano, se Je dio w1a importancia mucho mayor que antes a
la prestaci6n del servicio militar. Ahora un primuspilus podía ~ dificultad
ser ascendido a procw·ador. Pero también se abría ahora por pnmera vez 1
camino hacia altos puestos para los funcionario civiles, los "advocati fisci".
e produjo una separación entre las carreras militar y c~v~.
puestos ~
funcionarios se multiplicaron. Para las persona· que se d1stmgu1an no hab1a
más obstá ulos en su ascenso. Había dos catt•gorías de ''aclvocati fisci":
J. Los que había ontratado personalmente el emi,erador con un determi-

u:s

nado sueldo;
..
.,
2. Aqu U.os a los que se había co1úiado sin sueldo f1J , la 1epresen~c10~
del fisco en diven;os casos, probahli:mente dep.i:ndiendo de procuradore.; md.ividuaks.
Estos cargos eran llenados preferentemente con ~·rsonas \'ersadas ~n le~
y que ya tenían experiencia como abogados. El trabajo de esto func1onanos
civiles, que proc •&lt;lían de gentes que por cual~uier r~ón_ no habían hecho el
servicio militar, se aracterizaba por desemp 11arse pnnc1palmentc en Roma.
Así creó Adriano un tipo &lt;le funcionarios qu&lt;' poseía preparación y conocía
la rutina de su trabajo y que era independiente de la carrera militar.
Los primeros puestc para estos hombre eran de muy diwrsos tipos. _e
les ocupaba por ejemplo con la administración de las carreteras, con la_ adrmni traci6n de lo impuestos · bre la herencia, con las
uelas de gladiadores
urbanas con Ja reclutación de legionarios, etcétera. E importante que ellos
solamen,te llegaban a ~ cquitcs por el nombramiento de la procuraduría,
mientras los otro ya de de antes eran equites, ya que el v r&lt;lad ro cques ?ebía tener Jas "tres militae" . .. Bajo Adriano el 82 procuradores 20 proveruan
de la carrera civil. Esto es la cuarta parte, lo qu no necesariam nte se puede
considerar como revolucionario.
• MOJIWSEN,

T., Romischts Staatrrecht; 3 tomos. 4a. ed. Tübingeo, 1952.

Hasta el comienzo del reinado de ptimio Severo no parecen haber tenido
lugar cambios esenciales. in embargo, entonces se produjeron modifitacionc
n la estro tura social, qu hadan cada \'ez todavía más fácil a las personas
de los más bajos rangos d tacarse a través de méritos militares. Incluso la
misma carrera militar se había transformado: la "prael tura fabrum'' d aparece de las inscripciones; el antes romún avance de la "pra!'foctura cohortis'' a la "prat-fc-ctura ala " aparece al1ora sólo n pocas inscripciones lapidarias de procuradores del siglo III.
Para esta época resumiendo, se puede decir lo siguiente: Antes era el scr\'Ício d los equites eu el ejército considerado como preludio t'Sencial de la
c.arrera Í\ i1; ahora las procuradurías son la coronación a un largo servicio
militar }' se conceden como recompensa para oficiales de grandes méritos.
Esta personas se en uentran a menudo como gobernadores de provincias
ecu ·tres más pequeñas. n ascenso suplementario es raro, ya que en la
ma&gt;oría d Jo· casos al tomar su nu ·o puc to estas personas se encontraban
ya en edad avanzada. Esta situación se mantuvo esencialmente hasta el tiempo ele Diode iano.
En relación a lo que he indicado hasta ahora teóricamente, quisiera incluir
aJgunos ejemplos de inscripcion ·, para que no dé la impresión de que b
inventado lo anterior. Al mismo tiempo se pued anali7.ar nu tro · gundo
problema; ¿ de qué apas social s se complementaron l · equite romano ?
l. De la clase de lo · libertos: esto era especialmente típico para la époc.a
de los Julios y los Claudios, en c-uyo servicio abundaban antiguos esclavos.
El siguiente ejemplo procede sü1 mbargo d I tiempo de Antonino Pío. • e
trata en él de un liberto de Luciu · eliu Caesar, qu había sido elevado hasta
la clase ecuestre por Pío. D la in ripción falta una parte:
" ... a divo Antonio Pio eguo publico et sa erdotio Caeninien i, ítem pontificatu minore exornalu ·, ab eodem procurator ad silices et praefectus vehicuJorum factus . .. " 0
De esta inscripción lapidaria se desprende, además, que ta persona reconocía abiert.am ole su orig n, lo ual era caso raro; al contrario, e sabido
qu se procuraba ocuJtar lo mejor posible un nacimi nto no libr'. En raro ·
caso este tipo de personas parecen haber ido gent con fuerte personalidad,
ya que Stein opina que los "liberlini" que esc.alaron a lo largo del imperio
el puesto de procurador, habían pertenecido en su mayoría a Jo más bajo
entr la población romana de origen oriental.'º También Pílaum compart
este punto de vista e incluso so:.ticne: " e pued • decir, que t odas laf reformas
• C[L VI, 1598
pletadas por mi.
,. STEtN,

.,

= 1740. Las abreviaturas incluidas en e.ta inscripción fueron com-

Da romische Ritterstand; München, 1927.

590

591

�del imperio tenían como fin, ir sustituyendo a los procuradores libertos de sus
puestos por personas de nacimiento ecuestre". Esto me parece algo ex~gerado,
sin embargo la tendencia en alguno~ períodos fue d~ ha~, pretendido, ~na
disminución de la influencia de los libertos. Que esta mtenc10n no tuvo muto,
lo demuestra el ejemplo citado por mí, que proviene del siglo II Y no era
m1a excepción.

Seguiremos ahora con el problema antes planteado sobre la constitución
de los equites. Esta se completaba además:
..
, .
2. Por extranjeros prominentes, especialmente por hCJOS de pnnc1pcs galos
y geimanos, que todavía en el siglo I recibie~on, co~o comandantes, de sus
propios contingentes de tropas nacionales, la cm_dadan1a romana, el titulo d~
"eques" y un rango correspondiente como oficiales. Merece destacarse aq~
el caso especialmente marcado de Tiberius Julius Alexander, de ascendencia
judía procedente de Alejandría, y que llegó a alcanzar ,los más :Utos cargos
ecuestres y el mayor prestigio. En el año 42 d.C. todavia ei·a epistratega de
la Tebaída, desde aproximadamente el año 45 a 48 era procurador de la
Judea además se invistió de un alto cargo militar bajo Corbulo en la guerra
contra'. los Partos y después e1 de prefecto de Egipto del 66 a 70. Tomó parte
en la conquista de Jerusalén en el generalato bajo Tito.H
La casta de los equítes tenía además otro complemento:

5. Legionarios que habían comenzado su carrera militar sin ningw1a graduación y que a través de méiitos extraordinarios habían alcanzado altos rangos de oficial, lograban también algunas veces el ingreso en la casta de los
equites. Para esto quisiera yo indicar un ejemplo que corresponde a la primera mitad del siglo I y gana por eso eu interés para nosotros, pues parece
que en tal época esto era verdaderamente una excepción:
"Puhlius Palpdlius Publii filius Maecia Clodius Quirinalis primuspilus
lcgionis XX, tribunus militum legionis VII Claudia pia fidelis, procurator Augusti, praefectus classis, dedit''.ª
En tiempos posteriores la casta de los eq1útes fue siendo completada por
un porcentaje cada vez mayor procedente de la casta de soldados rasos, lo
que encuentra una explicación clara, dadas las circunstancias políticas de
la época.
Son entonces dos problemas que según mi punto de vista requieren aún un
extenso estudio, y que se refieren al complejo histórico "equites-procuraduría".
Lo que yo aquí ofrezco, debe ser considerado solamente como un esqueleto,
como el núcleo de un estudio más profundo que fundamente mejor cada uno
de los puntos mencionados y que incluirá en especial bastantes ejemplos epigráficos. Es probable que incluso se introduzcan varios cambios en Jo aquí
esquematizado; y quizá se agreguen también algunos puntos suplementarios.
Creo que este tema es digno de un esfuerzo científico.

3. Por ciudadanos romanos que habían comenzado su carrera en el servicio civil estatal o imperial y que habían logrado franquear su situación en
puesto de funcionarios subalternos para ingresar en los equites. Un ejemplo

del tiempo de Adriano:
"Dis manibus. Lucio Domitio Lucü filio Quirinali, rogato pontifici minori,
procuratori Augusti provinciae Dalmatiae, procuratori monetae Augus~i, ab
epistulis Lucii Aelii Caesaris, praefecto egues~ alae I _Aravaco~m, tnbuno
militum legionis VI Victricis, praefecto cohortls I FlaVlanae eqwtatae, praefecto co11ortis I Dalmatariae, accenso velato, Domitia Venusta marito optimo
et sibi".12
4. También personas de la élite municipal de las provincias y ciu~des
de derecho romano podían algunas veces ascender a la casta de los eqwtes.
Entre éstos cabe por ejemplo un cierto Titus FJavius Germanus, que ~abía
tenido a su cargo en Praeneste una serie de oficios municipales antes de mgresarse como procurador. Al final de su vida fue él "curator triumphi" del
emperador Cómodo en eJ año 180 d.C.13
" Para más detalle.s véase en la RE X, 1 (pp. 153-l57) .
Un "accensus velatus" era un típico funcionario subalterno. Yo completé las abre-

.u

vjaturas.
11

11 Las abreviaturas fueron
completadas. De gran utilidad para la epigrafía sigue
siendo la obra de RENÉ ÜAGNAT, Couts d'Epigraphie Latine; París, 1914.

V~ en el ClL XIV 2922=DI 1420.

593
592

H38

�</text>
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        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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            <description>A name given to the resource</description>
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                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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