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                  <text>sería necesario destruirla para evitar las guerras, cosa tan lejana que parece
imposible. Entre tanto, acaso lo más hacedero sería prevenir la formación
de los complejos de guerra advirtiendo, mediante una investigación y un análisis sociológico profundo, la aparición y el desarrollo de las causas que pueden integrarlas en dos o más países o en un universo de ellos, según las circunstancias geográficas, históricas, económicas, políticas, culturales y sociales
que tiendan a enfrentarlos, a fin de atenuarlas o eliminarlas, materia esta
que, más que a la Sociología de la Guerra, corresponde a la Sociología
de la Paz.

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

756

�UN ESTUDIO DE ALAIN GUY SOBRE JOSt ORTEGA Y GASSET
Por el DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.
Co~ su CARACTERÍSTICA LUCIDEZ, mesura y claridad -tan francesas-- Alain Guy ha
publicado recientemente, en la colección Philosoph,s de Tous les Temps, auspiciada
por Editions Seghers, un magistral libro intitulado Ortega y Gasset ou la raison vitale et
historique ( 1969). La obra contiene 182 páginas y está dividida en una introducción,
siete capítulos y una conclusión. A manera de apéndice se ofrece el "currículum vitae'' de
Ortega, una bibliografía completa de sus obras y una bibliografía !electa de libros y
artículos sobre José Ortega y Gasset. El autor agrupa y organiza sistemáticamente la
vasta producción orteguiana en siete puntos fundamentales: a) la razón vital; b) la razón histórica; c) la lucha contra el realismo ontológico; d) la superación del idealismo;
e) la polémica con la fenomenología y con el existencialismo; f) el hombre en sociedad;
g) la dinámica de la ciudad y del arte.
Hace poco más de cincuenta años - año de 1914- que José Ortega y Gasset invitaba
a los lectores a que ensayasen por sí mismos "posibles maneras nuevas de mirar las cosas",
que el sólo ofrecía "modi res considerandi", para que experimentasen si, en efecto, proporcionaban visiones fecundas y en virtud de su íntima y leal experiencia, probaran su
verdad o su error (Meditaciones del Quijote).
Alain Guy parece haber aceptado la invitación de Ortega. Se apresta a seguirle -vibrando con él al unísono-- en su ágil y brillante trayectoria. Aunque el libro es fundamentalmente expositivo, en las conclusiones se insinúa una crítica -siempre honradaque se hace sobre las huellas, como una operación de segundo grado.
Empieza el profesor de Filosofía de la Universidad de Toulouse por situar a Ortega
en su circunstancia española. Destaca la variedad de sus medios de expresión -revistas,
periódicos, discursos, ensayos filosóficos, conferencias, cursos universitarios-- y sus excepcionales dotes de polígrafo: lo mismo escribía páginas sobre Proust o Dcbussy, que
sobre Toledo o el Tiziano; prologaba una obra sobre caza mayor lo mismo que escribía
un riguroso análisis sobre la idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría
deductiva. La magia de su verbo y el esplendor de sus metáforas ponían un inconfundible encanto en todas sus páginas. Esta perfección formal ha hecho que se olvide,
con frecuencia, la originalidad y la profundidad del pensamiento orteguiano propiamente
filosófico. Alain Guy pretende examinar escrupulosamente la mayfotica orteguiana para
que el lector pueda pronunciarse, por sí mismo, sobre la posible conciliación de dos propósitos frecuentemente antinómicos: el amor de la verdad y la norma de cohesión social,

759

�dentro de esa generosa "claridad, que es la cortesía del filósofo", así como el imperativo
de "l'homme de coeur".
Una cosa es un fragmento del universo. Nada hay autónomo. Cada objeto está ensamblado en uno mayor. Una cosa es lo que es gracias a sus limitaciones y a sus confines.
Dicho de otro modo: cada cosa es una relación entre muchas cosas. La realidad no puede
ser contemplada sino desde el punto de vista que cada quien ocupa, fatalmente, en el
universo. La verdad es la síntesis de un número incalculable de perspectivas, donde cada
uno corresponde a un observador particular. Cada hombre tiene una misión de verdad.
Donde está su pupila no está la del otro, somos insustituibles, somos necesarios. Dios
mismo es la perspectiva y la jerarquía. El pecado de Satán fue un error de perspectiva.
La perspectiva es uno de los componentes de la realidad, una interpretación de la cosa
misma.
A medio camino entre el cosismo y el idealismo, José Ortega y Gasset formula una
célebre frase: "yo soy yo y mi circunstancia". Este pensamiento está escrito antes de
que apareciese, en "Sein und Zeit", el famoso "Sein-in-der-Welt". Si no salvo a mi circunstancia no me salvo a mí. La circunstancia orteguiana no es el "Umwelt" de Uexküll
ni de Husserl, tampoco el contorno psicológico de William James. Se trata de mi situaci6n
en su peculiaridad interna y externa, del contexto geográfico y cultural. Las circunstancias nos limitan en la inmensa perspectiva del mundo.
La realidad radical para Ortega es la vida humana, es decir, el yo frente a la circunstancia, cara al futuro. Trata Ortega de corregir el hiperracionalismo y el culturalismo,
al decirnos que la razón no es mas que una forma y función de la vida. La cultura es un
instrumento biológico y nada más. El tema de nuestro tiempo consiste, precisamente, en
someter la razón a la vitalidad, localizarla en el seno de lo biológico, adecuarla a la
espontaneidad. La razón pura debe ceder su imperio a la razón vital.
Las creencias no son ocurrencias; constituyen el continente de nuestra vida. No son
ideas que nosotros tenemos sino ideas que nosotros somos. Nuestra actividad intelectual
tiene implicaciones latentes en nuestras creencias. La filosofía no es más que un esfuerzo
natatorio que efectúa el hombre para tratar de mantenerse a flote en medio de un mar
de dudas.
Ante la realidad auténtica, enigmática, el hombre reacciona creando, dentro de su
intimidad, un mundo imaginario. Entrar en sí mismo (ensimismarse) es una exclusiva
del hombre. Los animales viven constantemente alterados porque carecen de la facultad
de ensimismarse. Podría hablarse de un autogénesis del hombre, dentro de la filosofía
orteguiana. Nada de lo que es verdaderamente existencial ha sido dado al hombre. El
debe hacerse. Es vida, es acción. No vivimos para pensar; todo lo contrario, pensamos
para sobrevivir. El pensamiento es una lenta conquista del hombre. El problema de Dios
no estuvo ausente en la meditación orteguiana. Ciertamente son escasas las referencias.
No puede hablarse, ni mucho menos, de una teodicea orteguiana. Sin embargo, sería
inexacto considerar a Ortega corno un ateo teórico o práctico. Desde 1926 lanzó su grito:
"Dios a la vista". Sabía que el paisaje intelectual del agnóstico es un paisaje de miopes
y un panorama mutilado. Intuía un elemento misterioso como fundamento, como base
del universo. Dios no tiene fronteras, límites; es infinito. Vivir, para Dios, es flotar en
sí mismo, sin cosa ni persona delante de El ni contra El. De ahí que el atributo más
terrible y más majestuoso de Dios, según Ortega y Gasset, sea su capacidad para ser,
para existir en la absoluta soledad. Que el frío de esta soledad terrible, trascendente, no
hiele a Dios, nos da la medida de su poder de ignición, del fuego que reside en El.
El raciovitalismo presenta desde sus orígenes, la dimensión histórica del hombre. Frente

760

a la razón pura, físico-matemática, hay una razón narrativa. Este hombre y aquella
nación han hecho esta cosa y son así porque fueron de tal otro modo. Según Ortega,
la vida se torna un poco trasparente sólo ante la razón histórica. En frase un tanto
hiperbólica, el filósofo matritense llega a decir: "el hombre no tiene naturaleza sino
historia". Lo que la naturaleza es a las cosas, la historia es al hombre. El racio-historicismo
orteguiano no quiere caer en irracionalismo, pero tampoco en un racionalismo ahistórico. El sujeto de la historia es la generación. Una generación es un sistema de vivencias
encarnado en los coetáneos. Hay generaciones tradicionalistas y hay generaciones revolucionarias, polémicas. Quince años es el término de una generación. Hasta los 30 años
se vive pasivamente, adquiriendo conocimientos. De los 30 a los 45 años se produce el
mensaje personal. De los 45 a los 60 se está en la plenitud del poder social. De los 60
en adelante se vive retirado de la circulación, cara al pasado.
Ortega emprende una lucha sistemática contra el realismo ontológico. Le molesta,
especialmente, la hegemonía de la sensación en Aristóteles. Critica la rigidez de los axiomas euclidianos y el dogmatismo aristotélico de los principios. Celebra, no obstante, el
dinamismo profundo que anida en la teoría del acto y de la potencia de Aristóteles.
Aunque Ortega estuvo prisionero en la cárcel del idealismo, reacciona enérgicamente
contra el subjetivismo y el solipsismo del sujeto cognoscente. Le irritan, sobre todo, esas
construcciones de los postkantianos que él califica de "nabucodonosorisrno". La polémica
de Ortega con la fenomenología y con el existencialismo reviste un mayor interés actual. Alain Guy ha expuesto las contradicciones que Ortega encuentra en Husserl y la
confrontación con Heidegger. Falta, sin embargo, la crítica que Ortega endereza contra
Sartre. El problema del otro y de la sociedad ha preocupado a Ortega a lo largo de casi
toda su obra. Nuestra vida es soledad radical pero aspira, no menos radicalmente, a la
compañía. Quisiéramos encontrar un ser donde nuestra vida se fundase integralmente;
un ser que se interpenetrara con nosotros. Hacemos las tentativas más diversas: amistad,
amor... Porque el amor auténtico no es más que la tentativa de intercambiar dos soledades.
La realidad del ~tro hombre se da en mi vida, en mi mundo. En este sentido, cabe
decir que es una realidad de segundo grado. El hombre se encuentra "a nativitate"
abierto al otro. Para darme cuenta de lo que soy yo mismo tengo que tener la experiencia
de lo que no soy, de los otros. Hay, pues, un "altruismo" fundamental elemental. En el
caso de la mujer, se manifiesta especialmente la heterogeneidad entre mi yo y el suyo,
porque la respuesta de ella no es la de un ego abstracto. Ortega apunta una brillante
fenomenología de la feminidad: ser confuso y crepuscular, siempre secreto; está subordinada al hombre en razón de su debilidad. Su sensibilidad interna se manifiesta en
perfecta consonancia con su cuerpo. Hay una armonía mucho mayor entre el cuerpo y
el alma de la mujer que entre el "soma" y la "psique" del hombre. Pero volvamos al
otro. A los ojos de Ortega el aspecto principal del encuentro con lo otro es el peligro.
De ahí ese complicado sistema de saludos y de convencionalismos.
La gente es una realidad mostrenca, tópica, comunal. Es lo humano deshumanizado
sin espíritu, sin alma. En la colectividad se opera una cierta alienación. Los usos y la~
costumbres nos son impuestos por la presión social. El lenguaje, que es también una realidad social, reviste, en la teoría orteguiana, un sentido ocasional. Se trata de comunicar
dos intimidades en circunstancia, aquí y ahora.

La crisis contemporánea proviene, en el sentir de José Ortega y Gasset, de una subversión fundamental, por la cual los hombres medios se revelan contra el liderato de los
mejores. El retrato del hombre-masa es magistral.
La tensión entre las élites y las masas se reencuentra, nuevamente, en el dominio del

761

�arte. El arte nuevo es impopular por esencia. El hombre-masa confunde lo bello con la
emoción que experimenta ante tal o cual espectáculo. No comprende que el objeto artístico sólo es en la medida en que no es real. Alain Guy se pregunta: en el límite ¿ "es
posible el arte puro"? La respuesta afirmativa es bastante dudosa. Queda, por lo menos,
una tendencia hacia la purificación del arte respecto a sus elementos humanos, demasiado humanos. Con notable erudición, el Jefe del Departamento de Filosofía de la
Universidad de Toulouse apunta y comenta los nombres y las obras de los principales
filósofos españoles y latinoamericanos que han tenido contacto -directo o indirectocon José Ortega y Gasset y que han sufrido su influencia. Antes de terminar su obra,
Alain Guy busca las causas profundas de la irradiación perdurable del orteguismo. Nos
recuerda la simiente de Heráclito -de la que nos hablara Ortega- que está dando
sus frutos, la alergia a la idea del ser, el flujo vital, la evolución incesante... Todo
ello parece expresar el "Zeitgeist". El profesor Guy se duele, con José Gaos, de ciertas
sombras del mensaje orteguiano, como la radical incapacidad de Ortega de comunicarse
con las masas. Apunta, también, el poco lugar que ha dado en su sistema a Dios y al
problema religioso. Pero admira decididamente la personalidad profunda -un tanto
misteriosa y secreta- del filósofo madrileño. Acaso no resulte muy exagerada la frase
de Rodríguez Huesca: "todos los meridianos intelectuales de nuestra hora pasan por
Ortega". Alain Guy ha sabido comprender y expresar, en toda su profundidad y vastedad, la filosofía orteguiana. Ve, ordena y valora. Una vez más muestra su amor a la
filosofía y a la cultura hispánica. Su libro sobre José Ortega y Gasset -el mejor que
se ha escrito en lengua francesa- enriquece la bibliografía filosófica universal.

762

LA NUEVA "ENCICLOPEDIA FILOSÓFICA" EDITADA EN ITALIA
Por el DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Los GRIEGOS DABAN EL NOMBRE de enciclopedia al encadenamiento de todas las nociones
que habían de entrar en la educación de un hombre libre, es decir, del que nada debe
ignorar de lo que le concierne. En la modernidad, el mismo vocablo significó el conjunto
de todas las ciencias, la obra en que se trata de materias pertenecientes a diversas ciencias
o artes.
La Enciclopedia Filos6fica -segunda edición enteramente reelaborada- acaba de
salir a la luz pública bajo los auspicios del "Instituto per la Collaborazione Culturale". Se
trata no de un mero diccionario filosófico, sino de una Enciclopedia Filos6fica que implica
una mayor profundidad y una sistemática sustancial que no puede tener un simple
diccionario. La Enciclopedia Filos6fica está construida por conceptos y por autores. Se
orienta hacia una concepción espiritualistica de la vida, pero favorece ampliamente la
convergencia de temas y de intereses diversos, por la colaboración de estudios italianos
y extranjeros. No es que se someta la materia a un principio absolutamente unitario y
unívoco; al contrario, hay una perspectiva multilateral que ilumina disciplinas y autores
no propiamente filosóficos, pero susceptibles de un tratamiento filosófico en sentido amplio.
La Enciclopedia Filos6fica reúne más de 12,000 voces, de las cuales aproximadamente
5,000 se refieren a términos, locuciones, indicaciones de pensamiento etc., y 7,000 vocablos
están dedicados a conceptos de carácter histórico: autores, escuelas, etc. La bibliografía
está particularmente cuidada. Al final de cada artículo se indican al lector las publicaciones
más recientes sobre la materia, en revistas y obras especializadas.
A lo largo de la Enciclopedia Filos6fica campea un espíritu verdaderamente universal.
El Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete no ha querido circunscribirse a la expresión
europea y occidental de la filosofía. Podemos encontrar términos, autores y movimientos
pertenecientes a tradiciones muy lejanas de la civilización occidental. El texto de la
redacción central preparada en Padua ha sido enteramente revisado en Roma por un
grupo de asesores idóneos. El cuerpo de colaboradores de la Enciclopedia Filos6fica es
verdaderamente impresionante. El éxito de la priniera edición hizo necesaria una segunda edición perfeccionada. Podemos calificar, sin hipérbole, a esta nueva edición de
la Enciclopedia Filos6fica, como un instrumento de trabajo irreemplazable, único hasta
ahora. El mundo filosófico de nuestros días puede felicitarse y felicitar al "Centro di
S tudi Filosofici di Gallarete". Ha sido necesario un verdadero despliegue de dinamismo,
de aptitud, de agudeza, de audacia. La claridad -que en el galano decir de José
Ortega y Gasset es la "cortesía del filósofo"- resplandece en todas las partes de la
nueva Enciclopedia Filos6fica. Por fortuna para nosotros, los hispano-hablantes, se prepara

763

�actualmente la traducción al español de la nueva edición de la Enciclopedia Filos6fica.
También la lengua alemana se verá favorecida con una traducción.
La reedición de la Enciclopedia Fifos6fica está concebida con el mismo espíritu que
la primera edición: orden alfabético único, nociones sobre términos, expresiones y adagio, de la lengua filosófica, bibliografía selecta, indicación de fuentes originales. . . Un
nuevo prefacio abre la segunda edición. La Dirección General de esta magna obra ha
estado a cargo del Padre Cario Giacón, S. J., profesor en la Universidad de Padua, Secretario en el Congreso Internacional de Filosofía que tuvo lugar en Venecia y Director
del "Centro di Studi Filosofici di Gallarete". La responsabilidad de la coordinación de
la redacción ha sido repartida ahora en dos secciones: a) sección histórica dirigida por
el profesor Luigi Pareyson, catedrático en la Universidad de Turín, que fue auxiliado
por sus colegas Valerio Verra (Universidad de Trieste) y Gianni Vattimo (Universidad
de Turín) ; b) sección teórica dirigida por el padre Cario Giacón, con el auxilio de los
profesores Andrea María Moschetti, Giovanni Satinello, Fiorenzo Viscidi, Mario Mignucci
y los doctores Livio Pagello y Mario Colpo ( todos de Padua). Revisar toda la primera
edición para poner al día el contenido de los artículos y la bibliografía fue una tarea
paciente, esmerada, rigurosa. Se eliminaron duplicaciones y repeticiones superfluas,
se buscó la conexión de la filosofía y de las ciencias auxiliares, se elaboraron 64 listas de
términos nuevos, clasificados por períodos, disciplinas, países, escuelas. . . Sesenta consejeros, diseminados en el mundo entero, expusieron sus puntos de vista. Hay sectores
importantes de la Enciclopedia en donde se deja ver la impronta de las nuevas corrientes
anglo-sajonas de la filosofía analítica. Me refiero a la lógica simbólica y a la filosofía del
lenguaje. La psicología científica, la sociología, la estética, la economía y la religión
se presentan reestructuradas en esta nueva edición.
Cada uno de los cinco volúmenes de la nueva edición (actualmente han aparecido
cuatro) contiene 1,600 columnas, en vez de las 1,800 que tenían los cuatro tomos de
la primera edición. Con ello se pretende aligerar un tanto los manuales y bellos volúmenes. Algunos artículos han sido parcial o totalmente reescritos (por ejemplo el término
China, los filósofos chinos, Alberto 'Magno, Anaxágoras, absoluto, ateísmo, autoridad,
acto, Blondel, Kant). También la lista de colaboradores ha sido acrecentada respecto a
la primera edición. La colaboración extranjera fue ampliada considerablemente. No obstante, echamos de menos -¿por qué no decirlo?- una mayor colaboración de filósofos
españoles e lúspanoamericanos. Varios de los más importantes y recientes filósofos latinoamericanos no están incluidos en la Enciclopedia Filos6fica. Valdría la pena llenar esta
laguna en la próxima edición.
En los primeros tres volúmenes de la nueva Enciclopedia Filos6fica, existe un buen número de vocablos modificados, ampliados y corregidos. He aquí una lista de los principales términos modificados, ampliados o corregidos:
Abito, Abitudine
Alberto Magno
Algoritmo
Ambiguita.
Analisi
Anassagora
Animismo
Antinomia
Antistene di Atene

764

Aristippo di Cirene
Aristotele
Assoluto
Ateísmo
Atto
Austin J. L.
Autorita.
Baader F.
Barth K.

Bayle P.
Bcda il Venerabile
Bello di natura
Berdjaev N. A.
Bisogno
Bizantina, filosofía
Blondel
Bohm-Bawerk E. V.
Boulainvilliers H.
Brunner E.
Buber M.
Bultmann R.
Cabanis P.J.C.
Caduta
Capitalismo
Caso
Catari
Cattolicismo liberale
Celso
Cervello
Chesterton
Chevalicr J.
Chiesa
Cina
Cinema
Cinici
Cirenaici
Cirillo d'Alessandria
Clauberg J.
Clemente Alessandrino
Clericalismo e anticlericalismo
Cohen M.R.
Comenio G.A.
Commercio
Comte A.
Comunicazione
Comunita.
Conflitto
Conrad-Martius H.
Coscienza morale
Cousin V.
Cremonini C.
Criterio
Dante Alighieri
Definizione
Dempf A.
Descrizione
Deutinger M.

Dinamismo
Dio
Dionigi Areopagita
Donna, educazione della
Economía política
Einstein A.
Epicureísmo, Epicuro
Erodoto
Esistenzialismo
Esperienza
Esperienza religiosa
Essenza
Essere
Estética
Eterno ritorno
Física
Forma
Frege G.
Freud S.
Funzionalismo, Funzione
Gaetano de Thiene
Genética
Gentile Giovanni
Gesu Cristo
Gesuiti, filosofía e pedagogía
Gilson E.
Giovanni Crisostomo
Giovanni Damasceno
Giovanni Evangelista
Giovanni da Jandun
Giurisdizione
Giurisprudenza
Giustino
Gorres J. J.
Grammatica
Guardini R.
Guerra
Haldane J. S.
Hasidismo
Heidegger 'M.
Hülsen A. L.
Idea
Idealismo
Illuminismo
In tuizionismo
Ippolito di Roma
Istinto
James

765

�Lavoro
Lefebvre
Letteratura
Linguaggio

Kant
Laberthonnicre
Laicismo
Lao tzu

Principales voces nuevas
Adler M.J.
Albertisti
Algebra moderna
Analisi funzionale
Antropologia culturale
Antroposofia
Assiomatica
Attimo
Attore
Automazione
Berlamm Calabro
Bastide G.
Bello A.
Bense M.O.
Berger G.
Bergmann G.
Bertalanfly L.V.
Binswanger L.
Bloch E.
Bonaventurianismo
Braithwaite R.B.
Brecht B.
Broch H.
Brutto
Campo
Comprendere
Comunicazione sociale
Conoscenza, fonti della
Conoscenza, sociologia della
Coscienza, liberta di
Costruttivismo
Cullmann O.
Cultura, filosofía della
Demitizzazione

Demone, demonico
Descrizioni, teoria delle
Droysen J.G.
Dufrenne M.
Dumery H.
Economici cicli
Entusiasmo
Epinomide
Europeismo
Filosofía analítica
Filosofia perenne
Finanza pubblica
Fonnalizzazione
Foro
Fuoco
Geiger M.
Giuiidico, ordinamento
Giuspositivismo
Godel, tcoremi di
Gruppi di pressione
Gusdorl G.
HareR.M.
Improvvisamente
Jünger E.
Jünger F.G.
Knight F.II.
Kuhn H.
Lacroix J.
Laico, laicita
L:indsberg P.L.
LaxW.
Liberta della e nella scuola
Liberta religiosa

1967-1968), es un instrumento de trabajo filosófico de primer orden. Informaciones históricas abundantes, concisión, rigor, bibliografias selectas, son rasgos que ponen de manifiesto la excelencia de la Enciclopedia Filosófica en su segunda edición. El hecho de que
los 10,000 ejemplares de la primera edición se hayan agotado en tan pocos años, es ya
de por si elocuente. Las amplias monografías, que aparecen en esta nueva edición, están
firmadas por uno o varios autores. La responsabilidad y la seriedad de los trabajos se
propicia con este sistema. Aunque las exposiciones son, la mayorfa de las veces, didácticas
y objetivas, no carecen de rigor ni descienden al terreno de la divulgación barata. Los
temas sobresalientes de la filosofía, sus representantes más connotados y las ciencias auxiliares que tanto iluminan nuestra disciplina están presentados sin sectarismo, aunque
con escuela. Ciertamente la Enciclopedia Filosófica ayuda, particularmente, a los especialistas de la filosofía; pero aún los lectores cultos no especializados en filosofia pueden
encontrar, en esta magna obra, un arsenal abundante de exposiciones objetivas y ordenadas
de los grandes tem.."\S y problemas de la filosofía. Obra señera y clásica, la Enciclopedia Filosófica enriquece extraordinariamente la bibliografía filosófica italiana y universal.

La lista anterior es simplemente una ejemplificación del criterio que ha guiado la
reelaboración de la Enciclopedia. Este criterio -que ya hemos expuest&lt;&gt;- se encuentra
a untado de la página IX a la X del primer volumen.
. _
.
pEn términos generales, puede afirmarse que la Enciclopedia F1losófic~ ela~orada ~or el
Centro de Estudios Filosóficos de Gallarete y publicada por G. C. Sansom Editore (Firenze

766

767

�LI~GülSTICA Y ESTILO
Lic. EDUARDO GUERRA C&gt;.sTELLA:-os
l. Las dos Perspectivas de la Estilística

DESPUÉS DE DEJAR ATRÁS LAS "Artes de Escribir" tan en voga en los siglos XVIII y
XIX, dos conceptos fundamentales se desprenden del término "estilo".
Por una parte, el contenido afectivo de los hechos de expresión de la lengua; y, por la
otra, la peculiar manera en que un autor o creador literario realiza estéticamente los
hechos de expresión de su habla.
Evidentemente, estos dos conceptos abren dos perspectivas a lo que se llama "estilística".
Hacia el año de 1905, Charles Bally publica una obra de gran impacto en el ámbito
lingüístico: Précis de Stylistique.'
Dicha obra, basándose en la dicotomía Saussureana entre "langue" y "parole", señala,
por vez primera, los elementos emocionales y expresivos de la lengua corriente. Esta obra,
junto con el Traité de Styl1stique Fran,aise, del mismo Bally, abren el camino a lo que
Dámaso Alonso, entre burlas y veras, llama Estillstica sin estilo.
Sin embargo, la corriente estilística de Charles Bally, que inicialmente, tal como se
ha podido ver, se interesa por la lengua, poco a poco incide en la obra literaria, o si se
quiere, en los problemas artísticos. Uno de los seguidores de Bally, Marce! Cressot en Le
Style ,t sts techniques • estudia aspectos tales como "la palabra, símbolo de una noción"
o "Integración de la palabra en el pensamiento" o "El ritmo en la frase", etc. Temas,
todos ellos, de eminente interés estilístico. Aún así hay más conexión con el lenguaje
cotidiano, ya que la obra literaria, según Bally, tiene condiciones diferentes y ante todo
hace un uso de la lengua voluntario y consciente.
La otra perspectiva se inicia propiamente en Alemania, pero cuaja indiscutiblemente
en España.
Karl Vossler, en Alemania, y Benedetto Croce, en Italia, propugnan por un concepto
de estilo que elimina virtualmente la imitación de autores, por considerar a ésta como
una imperfecta falsificación, un artificio externo del que está ausente la misma esencia
del estilo. Esto implica, necesariamente, el apotegma Buffoniano: "El estilo es ti hombre mismo".
Pero de estos inicios -que niegan tácitamente las artes de escribir-, tal vez compara' BALLY, CH. Précis de Stylistique. Edit. Eggimann. Geneve. 1905.
BALLY, CH. Traité de Styfutique Franraise. Edit. Winter. Heidelberg. 1912.
CRESSOT, M. Le Style et ses techniques. Presses Universitaires. Paris. 1947.

1

769
H49

�bles en lo superficial a la corriente representada por Bally, surge, en España, una escuela,
representada por Dárnaso Alonso, cuyo interés específico es la creatura literaria.
~ámaso Alonso, en su ~~ra Poesla_ Españ_ola (ensayo de métodos y límites estilísticos),
deJa muy c_laramente definidas las d1ferenc1as de su pensamiento con respecto a la obra
de Bally. Dice textualmente: "Creemos: lo.) que el objeto de la estilística es la totalidad
de los elcme~tos si~ni~icativos del l~ngua~e (conceptuales, afectivos, imaginativos); 2o.)
que ese estudio es fertil en la obra hterana; 3o.) que el habla literaria y la corriente son
sólo grados de una misma cosa. ( ... ) Estilo es precisamente lo que individualiza un
~:i~la pa_rticula~. Lo que en un habla no es reducible al habla común, lo que señala la
ultima diferencia de la personalidad: ese es el objeto de la Estilística. Para mí la Estilística literaria ha de ser la hermana mayor y guía de toda la estilística del habla usual
Y no s~ Cenicienta. No hay modo de separarlas esencialmente y menos de oponerlas. Ball;
lo cre1a de otro modo y después de definir el 'estilo' en un sentido semejante al nuestro
con curi~sa _in~ongruen_c~a idiomática des~erra de su Estilística. . . ¿ a quién? ¡ Precisa~
mente al estilo ! No le interesa, no es el obJeto de su estudio".•
Por otra parte sustenta Dámaso el hecho de que siempre el acto de hablar es voluntario
con excepción de los reflejos interjectivos de dolor, diciendo: "El hablar es, antes qu;
nada, aún antes de haber transmitido concepto, una afirmación de voluntad. Todo Hablante modifica, en cierto modo, el mundo 'porque le da la real gana'."•
Por lo que respecta a lo consciente del habla literaria, en contraposición a lo espontáneo
-según Bally- del habla cotidiana, Dámaso Alonso no es menos claro. Dice: " ... el
escritor no avanza por su delgado camino de luz de un modo distinto al del hablante
en la conversación. La diferencia consiste en la intensidad, en el frenesí angustioso con
;ue
e~~tor se ~umerge en el bosque. Ese profundo sumergirse le imposibilita la
coDJCJencia, es dear, el ser espectador de su propio drama (... ) El que conversa tiene
a todo 1~ largo de su elocución la consciencia de los efectos de su acto, consciencia que
en el ar~sta sue~e darse sólo cuando, vuelto de su inmenión, suprime, varía, pule, modera".'
La divergencia, en suma, está en el concepto de estilo y que hurgando, va a profundidades tal vez mayores: el concepto de signo lingüístico.

e!

Charles Bally, como discipulo de Ferdinand de Saussure, tenía como base el concepto
de éste en cuanto al signo. Es decir, la unión de un concepto con una imagen acústica
(significado significante). La Imagen Acústica, para F. de Saussure no es el sonido
material, lo físico, sino la huella psíquica de tal sonido. En otras palab~, la representación sensorial.'
Dámaso Alonso difiere en mucho de este concepto Saussureano -que es demasiado
simplista, ya que no responde a la realidad idiomática.
~n. primer término, para Alonso, el significante es tanto sonido fisico como imagen
acustica, sentando su aserto en la perspectiva de la realidad del que habla.
. Por otra parte, si para De Saussure significado es concepto, a Dámaso Alonso esta
idea le parece demasiado pobre, ya que la realidad idiomática comporta tres dimensiones.
Dice: "Los significantes no transmiten 'conceptos', sino delicados complejos funcionales.
Un 'significante' (una imagen acústica) emana en el hablante de una carga psíquica
• ALONSO, DÁMASO. Poesía Española. (Ensayo de métodos y límites estilísticos). Edit.
Credos. Madrid. 1950, pp. 622-623.
• /bid., p. 624.
• /bid., pp. 624-25.
' DE SA~ssURE, FEllDINAND. Curso de Lingüística Gen,ral. Edit. Losada. Buenos Aires.
1959. Passim.

770

de tipo complejo, formada generalmente por un concepto ( en algunos casos, por varios
conceptos; en determinadas ocasiones, por ninguno), por súbitas querencias, por oscuras, profundas sinestesias (visuales, táctiles, auditivas, etc., etc.): correspondientemente,
ese solo 'significante' moviliza innumerables vetas del entramado psíquico del oyente:
a través de ellas percibe éste la carga contenida en la imagen acústica".•
Ahora bien, si es cierto que Bally, discípulo de F. de Saussure, en un determinado momento se separa del concepto simplista del signo, cuando se avoca a considerar el ángulo
afectivo del lenguaje, por otra parte ignora, consciente o inconscientemente, la peculiaridad "conceptual-imaginativo-afectiva" del habla.
Bally en sus estudios estilísticos examina el habla -ya lo dijimos-- en su aspecto
afectivo. No ignora que existe lo conceptual, y de hecho lo toma como norma o marco
para situar lo afectivo. Prácticamente se acerca a la concepción de la Escuela Española,
pero ignora -aún asi- la obra literaria.
Y aquí pues, la divergencia. A Bally le interesa aquello que es común a diferentes
hablas en el plano exclusivo de la afectividad. A Dárnaso Alonso le interesa lo que es
particular de cada habla y por lo cual se diferencia de las demás, atendiendo no a uno
de los aspectos, sino a la unicidad conceptual-sensorial-afectiva que es el habla.

II. Los métodos de la Estilística literaria
Si analizamos la extensa bibliografía sobre Estilística literaria, en términos muy generales se puede decir que todos los estudios responden a dos enfoques alternativos. Es
decir, la Obra Literaria puede ser atacada estilísticamente o bien desde fuera o bien
desde dentro. O para decirlo con Dáma.so Alonso: Del Significado al Significante o
viceversa.
En ambos casos, necesariamente, se tiene que partir de una intuición Y concluir con
otra.
Es interesante notar, por otra parte, que la inmensa mayoría de las investigaciones
en el orden estilistico, no atienden a un determinado objeto de investigación. Se ha
procedido, y se sigue procediendo por tanteos. Acaso, de las dubitaciones con res~cto al
objeto de investigación, se hayan suscitado diferentes enfoques que merecen conS1derarse
por separado.
A) Psicologismo. Leo Spitzer en su obra Lingüística e Historia Literaria, preconiza
como método a seguir el llamado "Círculo Filológico" que consiste en "operar desde la
superficie hacia el 'centro vital íntimo' de la obra de arte: primero, observando los
detalles en tomo a la apariencia superficial de la obra particular... ; luego, agrupando
estos detalles y procurando integrarlos en un principio creador que puede haber estado
presente en el alma del artista, y, finalmente, haciendo el viaje de vuelta a todos _los
demás grupos de observaciones, para descubrir si la 'forma interna' que se ha construido
provisionalmente da cuenta del conjunto".•
Prácticamente, pues, son tres las fases del proceso analítico:
a). Leer hasta empaparse de la obra y tropezar con la peculiaridad estilística.
b). Buscar explicación psicológica a este rasgo.
c). Encontrar nuevos testimonios que apunten al mismo factor en la mente del autor.
ALONSO OÁMASO. Qp. cit., pp. 22-23.
• SPITZER: LEo. Lingüística e Historia Literaria. Edit. Gredos. Madrid. (Passim).

1

771

�Entre los detractores de Spitzer ha habido alguno que rechaza el "Círculo Filológico"
por subjetivo. Sin embargo, como podemos ver, ningún otro método de ataque estilístico
se escapa a esa fase inicial intuitiva. El mismo Spitzer dice: "El primer paso, sobre el
cual es posible que gire todo, nunca puede ser planeado: debe haber tenido lugar ya".
Acaso el error fundamental de Leo Spitzer, subsanado por él mismo, un poco más tarde,
fue el de conceder una beligerancia extrema al psicologismo. En una ponencia titulada
Les études de Style et les différents pays, el propio Spitzer se desdice afirmando: "El análisis estilístico está subordinado a una interpretación de la obra de arte en cuanto organismo poético por derecho propio, sin ninguna apelaci6n a la psicología".1 •
Esta nueva orientación lo acerca a lo que en la actualidad se ha dado en llamar
estilística funcional cuyo fundamento estriba en un enfoque estructural.
B) Estructura Literaria. La crisis de la investigación estilística ha planteado ya el
problema de la distinción entre el analista del estilo y el crítico literario. Por otra parte,
ya no se cree que el estilo, en cuanto expresión del pensamiento de un escritor, sea un
criterio de donde arranquen los elementos estructurales.
La estructura de una obra literaria, su organización, su caracterización, el orden en
que ha sido compuesta, el género en cuanto condicionante institucional, etc., son elementos que independientes del autor, deben ser tenidos en cuenta, como el lenguaje,
del que forman inseparablemente parte. A esta serie de imperativos responden otra serie
de estudios estilísticos, a los que en cierta medida Spitzer se une.
Hay que pensar, por ejemplo, en la obra deliciosa de Dárnaso Alonso, La Poesía de
San Juan, de la Cruz ( desde esta ladera) publicado en 1942 en el Instituto Antonio de
Nebrija, Madrid, donde el autor analiza, no sólo desde el ámbito lingüístico, sino también y preferentemente desde el ángulo estructural, la poesía de San Juan de la Cruz.
O, así mismo, en la obra de Carlos Bousoño, discípulo de Dámaso, titulada La Poesía de
Vicente Aleixandere. Imagen. Estilo, Mundo Poético. (lnsula. Madrid. 1950), donde,
no limitándose a los análisis de la versificación o de la sintáxis, logra darnos una visión
completa desde el punto de vista estructural. Allí se destaca la superposición e integración del símbolo, la visión y la imagen. Y junto a estas muestras, una infinidad de
estudios en este orden.
C). Aspectos estilísticos aislados. En ocasiones resulta más ventajoso, por la limitación,
estudiar a fondo un solo aspecto de determinada obra. Así, por ejemplo, predilecciones
rítmicas o musicales, estructura de los versos, la correlación, papel de las conjunciones y
negaciones, el vocabulario, símbolos, la adjetivación, el uso estilístico de los tiempos verbales, el retrato, la introducción de personajes, humorismo, etc.
Es interesante en este aspecto el libro de Dárnaso Alonso y Carlos Bousoño Seis Calas
en la Expresi6n Literaria Española ( Gredos, Madrid, 1956), donde se estudian tácticas
de conjuntos semejantes, la correlación poética y los conjuntos paralelísticos. En la Introducción, el propio Dárnaso, hace alusión a la limitación, pero sin embargo, por otra
parte, esta limitación permite un sistema que presumiblemente puede ayudar a la Ciencia
de la Literatura, la cual, en la actualidad, se encuentra aún en sus inicios.
D). Los métodos lingüísticos en la estilística literaria. Hemos visto en los apartados
anteriores cómo a partir de la observación de la obra literaria y precisamente a través
del lenguaje, se estructura el análisis estilístico.
11 SPITZER, LEO. "Les études de Style et les différents pays". Actes du VIIIe. Congres
de la Fédération Internatio11ale des Langues et Littératures Modernes. Fase. CLXI, p. 23.

772

E~ ~onveniente, aun~~e sea de modo muy general, anotar los métodos lingüísticos que
tradicionalmente se utilizan en el análisis.
a)• Análisis fon~tico: A partir de determinadas características en el orden de lo mínimo
en la expresión, como lo podrían ser ciertas vocales o acentos O acaso consonantes
las cuales se presentan en una posición que produce expresividad O determina am~
pliando o sintetizando, los conceptos.
'
b) • An_álisis l~xico: La observación de las características lexicales, por ejemplo vocabul~no r~alista o cos~mb~sta, arcaísmos, neologismos, voces compuestas, etc. A este
ruvel bien se podr1a aplicar el método de análisis semántico, con frutos verdaderamente importantes.
c) • Aná~isis morfol6gico: Elementos funcionales de la lengua que en determinadas situaciones responden a función diversa, constituyéndose en rasgos de estilo
d). An~lisis sint~ctico: Ciertas disposiciones sintácticas que muestran una preferencia
h~cia determmada parte de la frase u oración y que el autor, consciente O inconscientemente, procura destacar por este medio. Aquí hemos experimentado con el
méto~o estructural de Luden Tesniere,11 con resultados sorprendentes. Este método
penrute ver en forma real las estructuras sintácticas y por el medio de comparación
se pueden establecer constantes de una obra y variables que se pueden constituir
en rasgos o no.
e). Mé:odo estadístico: Q~e puede contribuir a veces a la solución de problemas literarios, como la paterrudad de obras anónimas, o la unidad o falta de ella en determinadas obras, o para determinar, en último caso, la cronología de una serie
de obras.
Todos estos métodos, eminentemente lingüísticos, pueden pues, auxiliar y a veces ser
factores decisivos en la problemática del estilo.
'

11

TESNIERE, LucraN. Elements de Syntaxe Structurale. Edit. C. Klincksieck. Paris.
1953.

773

�A PROPÓSITO DE UN DIALOGO CON BORGES
JuAN JosÉ GARCÍA GóMEZ
EN LO QUE VA DE SIGLO, la narración hispanoamericana -abandonando el realismo heredado y su secuela costumbrista- , ha pasado por dos fases importantes. Una es la
correspondiente al Modernismo, cuya continuidad es aún tan apreciable en la mayor
parte de nuestros literatos que bien puede hablarse de un presente externo Neomodernista.
Y otra, más cercana a nosotros en tiempo y problemática, de franca tendencia metafísica
y prácticamente correspondiente a ese "nouveau roman" europeo. Así como Rubén
Darío y Enrique Larreta pueden ser considerados como representantes de la primera,
Jorge Luis Borges y Julio Cortázar lo son de la segunda. Autores-símbolo en toda la
extensión de la palabra, cuyo simple nombre servirá para identificar sus respectivas épocas.
Victoria Ocampo, autora del Diálogo con Borges,1 une al atractivo del entrevistado
el de su personalidad. Testigo vivencia! del período de resurgimiento literario argentino,
parece en esta obra jugar conforme a fórmulas proustianas con JLB para lanzarse, y
lanzarnos, "a la recherche du temps perdu". El material fotográfico -esqueleto y punto
de partida de la entrevista- , es abundante y en su mayor parte inédito: una especie de
álbum familiar borgiano que va desde retratos de antepasados hasta uno bastante reciente del escritor y su madre, pasando por imágenes bonaerenses, carátulas de revistas,
tapicerías familiares, rostros identificables con la intelectualidad contemporánea... A
través de ellos, el diálogo como reconstructor de una esencia: Borges como hombre, como
autor, como símbolo.
"Hablemos de su familia", comienza diciendo la Ocampo. Y rostros olvidados reviven
entrelazando su existencia a los símbolos, traumas y personalidad de su descendiente.
Una de las bisabuelas parece identificarse en esa repetición borrosa de los rasgos de los
personajes del argentino... Otra, "reflejada en un espejo, esos espejos que lo alarmaron
a usted y que están en sus poemas", con el trauma monocorde... La indudable influencia
literaria inglesa arranca de la abuela cuya figura, elegantemente vestida, perdura apoyada en el respaldo de una silla ... El mito heroico familiar ("nunca he dejado de sentir
nostalgia de ese destino épico que las divinidades me negaron, sin duda sabiamente"),
en los de los abuelos Francisco Borges e Isidoro Suárez.. . Y hasta, partiendo de las
fotografías familiares, es posible llegar en el juego-búsqueda a ese Buenos Aires idealizado,
el que tiene una "esquina rosada" y en donde viven "el orillero y el compadrito que
muchos años después aparecerían en los relatos borgianos".
Pasan los años a través de las imágenes. Los padres. El tiempo que se detiene y que,
1

OcAMPO, V1CT0R1A. Diálogo con Borges. Editorial Sur. Buenos Aires, 1969.

775

�a veces, no es posible recuperar porque "habrá correspondido únicamente al instante
en que se retrataron". La hermana, posible causa de la prácticamente ausente mujer en
su obra y a quien "seguía porque no tenía el valor de decirle que estaba aterrado".
Hasta llegar al escritor-niño. Intencionalmente he empleado la doble imagen. No es
el niño el que aparece primero, sino el escritor: "Sí, yo siempre supe, de algún modo,
que sería escritor". Y el rasgo humorista, tan claro -por aparentemente a veces disfrazado--, que lo caracteriza desde siempre: "Cuando era chico se hablaba mucho de
'ratés' -no se usaba la palabra 'fracasados' sino la francesa 'ratés'-; yo oía hablar
de los 'ratés' y me preguntaba con inquietud: ¿Llegaré yo alguna vez a ser un 'raté'?
Esa era mi máxima ambición".
Luego, la segunda parte de la personalidad: el niño. "Intimamente soy el mismo de
entonces. Apenas si he aprendido algunas destrezas". Pero pronto interviene la obscuridad,
el desdibujamiento de lo concreto, la sombra de la ceguera. Lo abstracto de su mundo
literario no es sino producto de su "creciente ceguera (que) ha colaborado en ese mundo
abstracto". Allí, o desde allí, el niño vive su atemporalidad. Y su arrealidad. Ha pasado
-¿vivido?-, por muchas casas. De algunas apenas si perdura el detalle, "su reja de
hlerro, el :zaguán, la puerta del cancel", "el aljibe, con una tortuga en el fondo para purificar el agua". Las más permanecen en la infantil privación de la realidad, como la
paterna, (contemplada "en sueños y en la realidad, pero como la he visto muchas veces
en una fotografía, creo que la imagen que tengo es la de la fotografia, no la de la
casa que vi"); o la inmortalizada de Androgué, (no en vano allí nace físicamente el
universo fantástico borgiano con su "Tlon, Ucqbar, Orbis Tertius"), "no ( ... ) un
Androgué actual deteriorado por el progreso, por la radiotelefonía y las motocicletas,
sino ( ... ) aquel perdido laberinto de quintas, de plazas, de calles que convergían y
divergían, de jarrones de mampostería, (... ) ese Androgué perdido", al que proustianamente recupera porque no "sólo existe en mi memoria, (sino) en tantas memorias".
Vuelve el escritor y su obra. Envuelto en el desdoblamiento del pasado y de la realidad, en "la presencia de algo sobrenatural y maligno a la vez", "iba a trabajar en
una biblioteca de Almagro, iba al cinematógrafo alguna vez, veía a mis amigos, pero
todo eso era como si ocurriera en un sueño, porque yo estaba viviendo mientras ( ... )
'las ruinas circulares'." Y al mismo tiempo, o precisamente por ello, "la historia podría
trasladarse a cualquier frontera".
La intelectualidad forma también una parte importante en ese conglomerado vital.
Entremezclados con los objetos -las casas, un mate, alguna guitarra...- , Macedonio
Femández, "el mejor conversador que he conocido en mi vida y -lo cual parece incompatible- el más lacónico también", "Alvaro Melián Lafinur, mi primo", la propia
Victoria Ocampo, Ricardo Güiraldes y Pablo Rojas Paz, quienes "habían decidido fundar
una revista que representara a la nueva generación literaria"', nada menos que PROA ...
AdoUo Bioy Cásares, su colaborador, amigo y que "ha sido un maestro, digamos clásico,
del ya viejo Jorge Luis Borges", es mencionado con importancia. De su amistad nace
un tercer escritor, Bustos Domecq, pseudónimo que los identificaría durante una época
Y cuyo nacimiento sucede porque "yo no quería colaborar con él; me parecía que una
colaboración era imposible, y una mañana él me dijo que hiciéramos la prueba: yo iba
a almorzar a casa de él, teniamos dos horas libres y teníamos ya un argumento. Empezamos
a escribir y poco después, esa misma mañana, ocurrió el milagro. Empezamos a escribir
de un modo que no se parecía ni a Bioy ni a Borges. Creamos de algún modo entre los
dos un tercer personaje, Bustos Domecq -Domecq era el nombre de su bisabuelo Bustos
el de un bisabuelo cordobés, mío- y lo que ocurrió después es que las obras d¡ Bustos

776

Domecq no se parecen ni a lo que Bioy escribe por su cuenta ni a lo que yo escribo por
mi cuenta. Ese personaje existe, de algún modo".
¿ Cómo, delante de las imágenes que desfilan, no hablar de autores influenciales? Van
desgranándose los nombres, y los comentarios sobre ellos, de Groussac, Alionso Reyes,
Quevedo, Saavedra Fajardo, Lugones, Shelley, Keats, Wordsworth, Swinbume... Todos, individual y colectivamente, uniéndose a las fotografías.
Siguiendo el juego, reconstruimos SUR. "Rufino de Elizalde ( ... ), Pedro Henríquez
Ureña, Malle1, Norah (Borges), María Rosa Olivcr, Ansermet, Ramón G6mez de la
Serna, Oliverio Girondo, Eduardo Bullrich, Guillermo de Torre", son mucho más que
simples nombres acomodados en la entrevista. Junto con la revista SUR, se recobran
en "uno de los acontecimientos más importantes de la cultura argentina".
La lectura, el teatro, el cinc, son los temas finales. La Ocampo, Borges -y nosotros
lectores-, hemos reconstruido el tiempo-Borges. El termina: "Me gustaría detenerme
en este día". Como Proust, el marcador del juego, habría dicho terminando también su
temps relrouvé:
"Du moins, si elle m'était laissée assez longtemps pour accomplir mon oeuvre, ne
manquerai-je pas d'abord d'y décrire les hommes (cela dut-il les faire ressembler a
des etres monstrueux) comme occupant une place si considérablc, a coté de celle si restreinte qui leur est réservée dans l'espace, une place au contraire plongée sans mesure
-puisqu'ils touchent simultanément, comme des géants plongés dans les années, a des
époques si distantes, entre lesquelles tant de jours sont venus se placer dans le Temps".

777

�MORENO TosCANO, G,o,,ofúa Eeon6mieo ,, Mimo (si¡lo XVI). Mmco,
El Colegio de Mmco, 1968, 177 pp.

ALEJANDRA

Por ANoats MoNTEIIAYOll HuNÁNDBZ
Centro de Investigaciones Econ6micaa de la Univenidad de Nuevo Le6n.

RBY FELIPE II, queriendo conocer au reino, ordenó que ae hiciera una delcripción
universal de sua posiciones de ultramar; asl en 1571, el Consejo de Indias, creó el oficio
de Cosm6grafo -cronista, a cuyo cargo quedó la recopilación y ordenainiento de laa

EL

futuras relaciones históricas y geográficas de las colonias eapañolu.
En 1577, comenzó a circular un cuestionario que ae referla al medio físico, 101 recunoa econ6mic01, la historia de la localidad en cuestión y laa condiciones IOCialea. Eate
cuestionario debla llegar, por conducto de 101 virreyes, corregidora y alcaldea mayores,
a todoa los centros de poblamiento, aun 101 máa alejad01, para aer rapondid01 por encomender011 frailes, indios principales, o cualquier otra persona que poae,era un conocimiento amplio de la región.
Las respuestas al referido cuestionario comenzaron a llegar a España con relativa rapidez -en 1583, habla recibido el Consejo de las Indias 136 relaciones y mapas--. Pronto,
pues, se fueron reuniendo loa materiales; pero, primero la muerte de Felipe II, y después
101 cambios ocurridos en la administración, obstaculizaron la terminación de tan loable
empresa.
Estos papeles fueron depositados en los archivos reales con el nombre de R,loeion,s
g1ográfieas. Al pasar los años, un conjunto de peripecias ( cambios de archlvos, pérdida
de secciones, robo, etc.), facilitó la paulatina desmembración de sua partes; sin embargo,
esto no impidió que fueran publicadas la mayorla de las R1loeio111s (Francisco del Paso
y Troncoso, Pap,l,s d, Nuevo España. Madrid, Est. Tipográfico "Sucesores de llivadeneyra", 1905-1906. Vols. IV, V, VI y VII. Hay que destacar que otros autores como
Federico G6mez de Orozco, Zelia Nuttal y Robert Barlow, se interesaron sobre este
tema, pero sua publicaciones han sido muy dispersas) .
La utilización de estos impresos ha sido muy variada, pero la mayorla de los estudios
se han concentrado en destacar: ciertos aspect01 de la geografla histórica - distribución
de las lenguas indlgenas, toponimias, etc.; cuestiones históricas propiamente dichas - la
conquista y la colonización de ciertas regiones de la Nueva España - y algunos aspectos de la historia económica y social la influencia de la sal en la distribución de los
pueblos indígenas, la emografla, la industria textil y la historia de la minerla colonial.
Alejandra Moreno T01e&amp;no analiza de nuevo laa Reloeionts g101ráfieas, con el fin de
presentar una visión geoecon6mica de la Nueva España del siglo XVI; para lograr au
propósito hace un estudio de estos materiales siguiendo tres métodos diferentes.

779

�Primeramente hace una investigación según "el método de matriz", que consiste en
" ...un procedimiento de análisis gráfico que a través del agrupamiento de datos semejant~s de la !nformación y la combinación de todos los elementos que constituyen un'.l
matnz, pernute establecer concentraciones o grupos homogéneos (por ejemplo: tipos
de pueblos, regiones económicas, geográficas, etc.)".
Los resultados de la utilización de este nuevo método de la investigación histórica
por lo menos en nuestro país es muy satisfactorio, ya que mostró la influencia de los
elementos geográficos sobre la distribución humana y las actividades económicas sin
olvidar los factores históricos que jugaron un papel muy importante ( actitud
los
españoles frente a la minería, la agricultura, la ganadería, etc.).
Con los datos obtenidos por "el método de matriz", se tradujeron, por primera vez
a un espacio geográfico en una serie de sesenta y tres mapas, donde se presentan cierto~
problemas característicos del siglo XVI mexicano: las zonas de cultivo de maíz, frijol,
calabaza, perales, duraznos; así como el avance de la frontera, las misiones, las estancias,
el ganado, etc.
Por último, se hizo un micro-análisis regional: el tipo de poblamiento, la agricultura y
sus actividades complementarias en el Yucatán de 1580; demostrando que la información
que aportan las Relaciones Geográficas permiten también, de una manera precisa y detallada, el estudio monográfico regional.
Esta obra, aparte de ser una excelente investigación, parece presentar dos puntos esenciales: por un lado, se insiste continuamente en la riqueza casi inagotable -como fuente
histórica- de las Relaciones Geográficas; por otro lado, se presentan nuevos métodos de
investigación en el campo de la historia. En este sentido, el libro de Alejandra Moreno
Toscano, Geograf!a econ6mica de México (siglo XVI), es por demás interesante, pero
sobre todo, es sugerente y atractivo, ya que nos señala nuevas rutas y nuevas visiones para
conocer el pasado geoeconómico de nuestra nación.

d;

780

PRESENCIA DE JOSE GAOS EN LA CULTURA MEXICANA
L1c. GENARO SALINAS QuIROGA
EL ONCE DE JULIO DEL PRESENTE AÑO, pagó su tributo a la madre naturaleza, un distinguido catedrático de filosofía: el Dr. José Gaos. Su muerte, asume literalmente el ca_rácter de lo irreparable. Decía José Martí, el apóstol cubano, "el honrar, honra", y nosotros, los universitarios de Nuevo León, al recordarlo, nos enaltecemos a nosotros mismos.
Escribió Guillermo Dilthey, que las grandes doctrinas y los grandes pensadores, son
como fuerzas que actúan y se proyectan sobre toda época posterior. Kant, el pensador
prusiano, expresó que los ejemplos ilustres demuestran la posibilidad práctica de cumplir
con los más altos ideales. La obra de Gaos perdurará muchos años a través de sus libros y
discípulos y será un paradigma de vocación y de cumplimiento del deber en la cátedra y
en los seminarios de su amada disciplina, que profesó con tanta pasión y cariño.
Fue un extraordinario pensador que despreció el poder, la fama y la riqueza, para
entregarse generosamente a la soledad de su cátedra, que prefirió a todos los placeres
mundanos. Tuvo grandes vicisitudes en su existencia, hasta dejar para siempre a su patria de origen -España- para venir "transterrado", como él decía, a México, que lo
cuenta entre sus mejores hijos.
La llegada de este pensador es incuestionablemente uno de los acontecimientos más
notables de la Cultura de México, porque animó y revolucionó nuestro ambiente filosófico. Introdujo la filosofía existencialista, que es la última corriente de la disciplina en
el Siglo XX. Como regalo inapreciable y magnífico nos llegó de Allende los Mares un
filósofo profesional de muchos quilates, con una formación alemana.
En México, su nueva Patria, dedicó toda su vida a la enseñanza, investigación y difusión
del pensamiento filosófico. Al correr de los años, la Universidad de México lo nombra
Doctor Honoris Causa y Profesor Emérito, las más altas distinciones que concede nuestro
más alto Centro de Cultura en la República y que muy pocos catedráticos han obtenido.
Fue un maestro de dimensión internacional, que hizo que los estudios filosóficos alcanzaran un rigor profesional, no de simples aficionados, con técnicas y métodos estrictos y los orientó hacia la realidad mexicana, para encontrar sus valores auténticos y
contribuir a resolver los problemas sociales de México. Modeló generaciones de alumnos,
durante 30 años, que hoy son profesores eminentes de la materia, orientó vocaciones y
escribió y tradujo libros de excepcional profundidad.
El gran poeta mexicano Octavio Paz, dijo de él: "Es el exiliado republicano español,
al que más debe la cultura y las humanidades de México". Fue una figura magisterial
de Europa, de México y de América Latina, porque con el mismo cariño, amor y comprensión, enseñó en ambos Continentes.

781

�Fue un maestro en toda la extensión y plenitud del término. Ejerció su magisterio fe.
cundo con un sentido socrático: partero de almas. Pensó que no hay enseñanza más alta
que la de sembrar inquietudes. En los últimos años de su vida, gestionó y obtuvo la nacionalidad mexicana. Fue pues compatriota nuestro, por adopción y por destino.
Completó y dio a conocer al mundo la obra docente de Antonio Caso, de José Vasconcelos y de Samuel Ramos, que nosotros mismos teníamos olvidados. Murió en pleno
trabajo, el 11 de junio pasado, después de examinar a un alumno que obtuvo el Doctorado
en el Colegio de 'México. Sucumbió como los grandes generales, en el campo de batalla.
La presencia en sus funerales del Ministro de Educación Lic. Agustín Yáñez, significa
simbólicamente el homenaje de nuestra Patria a este prominente intelectual. La tierra
mexicana recogió amorosamente su cuerpo y México ya había recogido su obra cultural.
Ya se ha dicho, que el águila no es originaria de la roca donde nace, sino del infinito
donde vuela. Nació José Gaos en tierra hispana, pero es nuestro, auténticamente nuestro
porque aquí vivió, enseñó y murió.
A Monterrey vino en dos ocasiones, en 1939 y 1940, durante la Administración Municipal que encabezó el Profesor Manuel Flores. Después lo invitó la Escuela de Verano
de nuestra Universidad, donde sustentó Conferencias con un desbordante éxito, que nadie ha tenido.
¡ Descanse en paz, para siempre, el ilustre maestro José Caos, gloria del pensamiento
de España y de México!

SOCIOLOGIA DEL PODER

EL AMERITADO MAESTRO UNIVERSITARIO Doctor Lucio Mendieta y Núñez, acaba de dar
a la luz pública otro libro más que se agrega a su fructífera labor de investigador y tratadista, bajo el rubro de "Sociologla del poder''. Pulcramente editado por el Instituto de
Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México el Maestro
Mendieta y Núñez estudia en esta ocasión el fenómeno del Poder, al que co:isidera como
de capital importancia en las sociedades humanas. Así, nos dice, la historia de todos
los países del mundo gira en torno de las relaciones sociales de Poder, de las que se derivan
lo mismo la grandeza que la miseria de los pueblos.
Después de la Introducción, en la que el maestro Lucio Mendieta y Núñez presenta el
por qué de la existencia de este fenómeno y de su naturaleza, se refiere a su definición.
En el capítulo I, trata precisamente de esta definición; en el capítulo II, estudia El Origen Y la Evoluci6n del Poder. En el III, la Lucha por ei Poder; en el IV, la Concentraci6n
del Poder; en el V, Las Diversas Clases del Poder; en el VI, la Legitimaci6n del Poder;
en el VII, el Poder y el Estado; en el VIII, La Burocracia como Poder; en el IX, Las
Diversas Clases de Ejército; en el XII, El Poder Militar; en el XIII, El Poder como
Complejo Social; en el XIV, Las Estrategias del Poder; en el XVI, Las Tácticas del Poder; en el XVIII, La Conquista del Poder; en el XlX, la Pérdida del Poder; en el XX,
Los Mitos del Poder, y, por último, en el XXI, el Poder, un Mal Necesario.
He aquí, en breves lineamientos, el contenido de los muy bien elaborados capítulos de
que está compuesta esta obra, ciertamente original, no sólo por el tema a estudio, sino
por el nuevo ángulo de enfoque que recibe el Poder, el que ha sido motivo de especulaciones por diversos filósofos, tratadistas y estudiosos en general, obra que una vez más
pone de manifiesto la inteligente y valiosa contribución del maestro Mendieta y Núñez
a la cultura de México, especialmente en el campo de la Sociología.
LIC. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

RENÉ CuÉLLAR BERNAL. Tlaxcala a Través de los Siglos. Prólogo de SALVADOR
Novo. B. Costa-Amic, Editor. México,
1968, 274 pp.
RENÉ CuÉLLAR BERNAL, Licenciado en
Ciencias Diplomáticas, catedrático, perlo-

782

dista e historiador, ha experimentado el
goce de la paternidad de la obra Tlaxcala
a Través de los Siglos, recién nacida en la
Editorial B. Costa-Amic. Padrino de bautizo lo ha sido Salvador Novo. Desde su
refugio sagrado en Coyohuacan dedicó
esta opinión a su altijada: "La extensa bi-

783

�bliografía consultada por el joven autot
del libro da fe de la serena solidez de la~
investigaciones que vertebran la realización, cabalmente cumplida, de su empeño de dar al fenómeno de la historia del
pueblo tlaxcalteca la esclarecida conti-nuidad que resume en catorce documentos y claramente expuestos capítulos".
Participa la feliz nueva al público el Boletín Bibliográfico Mexicano correspondiente a enero-febrero de 1969 que edita
la librería de Porrúa Hermanos.
Desde los idos tiempos de Berna! Díaz
del Castillo hasta la fecha se ha escrito
mucho sobre Tlaxcala. Cronistas, historiadores, bibliógrafos, artistas, eruditos, etc.,
han aportado capítulos aislados que nunca formaron un todo. Cuéllar Bernal se
echó a cuestas la tarea de unir el material disperso con hilo cronológico y devoción de entrega a su tierra natal, para valorar el contenido de las 274 páginas que
forman la obra, hace falta sufrir alguna
vez el suplicio paciente de la investigación.
Al tocar la hipótesis sobre el origen del
hombre americano salta la discutida Atlántida y con ella, un hecho que conduce a
reflexionar: las pintaderas o sellos de barro toltecas y aztecas son iguales, en muchos casos, a otros similares encontrados
en las islas Canarias, lugar donde se supone que se iniciaba el continente citado
por Platón.
Los primeros habitantes del actual territorio de Tlaxcala fueron los olmecas denominados también xicalancas que fundaron las poblaciones de Cacaxtla, Mixco,
Xochitecatl, Tenanyecac, Xiloxochitla y
Xocoyucan. Al arribo de los chichimecas
o tlaxcaltecas, una de las siete tribus
nahuatlacas, los olmecas, fueron expulsados y sus poblaciones ocupadas por los
arribistas conquistadores.
La forma de gobierno de la nación tlaxcalteca fue el de una república dividida en
cuatro señoríos gobernados cada uno por
un tecutlato o senador, funcionario autónomo dentro de sus dominios que acordaba

784

con los restantes cuando la naturaleza del
asunto afectaba al pueblo en general.
De que fueron un pueblo ilustre lo
prueba el hecho de haber triunfado en un
certamen poético a que convocó el reino
de Texcoco durante el gobierno de Netzahualcóyotl. Manejaron el idioma náhuatl
con elegancia y corrección, distinguiéndose por ello de las demás naciones del mismo tronco.
Cuéllar Berna! se extiende ron minuciosidad en los diversos aspectos que atañen
a la cultura tlaxcalteca: religión, comercio, esclavitud, la familia, educación, oratoria, música, danza, etc. Entre los detalles
curiosos afirma que el matrimonio era
obligatorio al llegar a los 22 años de edad.
Quien se resistía a cumplirlo era trasquilado. Fueron excelentes actores y se guarda memoria del "auto" de Adán y Eva representado en lengua náhuatl el día de
Corpus de 1538. Motolinía lo descubrió
diciendo que era "un primor de colorido
y de ingenua gracia".
Viene la conquista y con ella el estigma
que muchos historiadores arrojan sobre los
tlaxcal tecas calificándolos de traidores por
haberse aliado a Cortés. Salvador Chávez
Hayhoe en su Historia Sociol6gica de México, citada por Cuéllar Bernal, asienta
que: "fue la consecuencia de un estado
político-social muy característico del momento en que llegaron los españoles".
Después de vencer a duras penas a las
huestes de Xicoténcatl, Cortés se cuidó
mucho de dar a Tlaxcala el trato de pueblo vencido. Esta conducta diplomática
no observada por el conquistador con nación alguna, Je valió una alianza nunca
deshecha.
A extramuros de la ciudad de Tlaxcala
se yerguen las ruinas de la ermita de San
Buenaventura, gemela en sitio y construcción, de los trece bergantines que sirvieron para el asedio de Tenochtitlán. El
proveedor de la madera utilizada fue el
capitán Texinqui y los encargados de dirigir el transporte hasta Texcoco de los

pequeños navíos fueron los de igual rango
Teotepil, Chichimecatl y Acxotecatl.
Los tlaxcaltecas se desplazaron por todos los rumbos de México, Centro, Sur
América y las Filipinas, en unión de los
españoles. Parte de Sal tillo, Parras y otros
núcleos de Zacatecas, San Luis Potosí y
Nuevo León fueron poblados por ellos.
Don Crisanto Cuéllar Abarca, padre dei
Lic. Cuéllar Berna!, asegura que los tlaxcaltecas llevaron a Saltillo "sus pequeñas
industrias, entre ellas los sarapes polícromos que mejorados allá, se han convertido
en los famosos sarapes de Saltillo".
La colonia se desborda en joyas arquitectónicas religiosas como los conventos, monasterios e iglesias de San Francisco, Topoyanco, Atlihuetzia, Hueyotlipan, Calpulalpan, San Juan Totolac, Ocotlán, etc.
El hambre originó motines como el de
1692. Diversos acontecimientos originaron
la decadencia de lo que antes fuera próspera tierra.
Vicente Gómez, Antonio Guerrero y
Antonio Arroyo son tres de los insurgentes tlaxcaltecas que mayor combatividad
ofrecieron a los realistas. El Domingo de
Ramos, 16 de abril de 1821, Nicolás Bravo hizo su entrada triunfal a la plaza nunca tomada de Tlaxeala.
A raíz del derrumbamiento del imperio
iturbidista la provincia de Tlaxcala representada por su jefe político don José
Joaquín de las Piedras inició gestiones
para que el antiguo territorio alcanzase la
categoría de Estado. La entonces reducida
extensión geográfica, más intereses bastardos de comerciantes, ricos hacendados y
ganaderos y el peregrino argumento de
que era necesario "disgregar a Tlaxcala
porque ésta había apoyado a los conquistadores españoles", impidió durante muchos
años que se realizara tan justa aspiración.
Incluso llegó a proponerse su anexión al
Estado de Puebla. Por decreto del 18 de
noviembre de 1824 fue declarada territorio y hasta el 9 de diciembre de 1856 pu-

do alcanzar el rango de Estado Libre y Soberano.
Durante la invasión norteamericana los
tlaxcaltecas combatieron heroicamente al
mando del general Nicolás Bravo y de los
coroneles Ignacio Ormachea y Felipe Santiago Xicoténcatl. Este último sucumbió
con estoicismo después de que su Batallón
de San Bias fue aniquilado.
Al estallar la Guerra de Reforma, ni el
Congreso del Estado ni la guarnición militar aceptaron el golpe de Comonfort. El
guerrillero Antonio Carbajal, originario de
Apetatitlán, derrotó numerosas ocasiones
y trajo eternamente en jaque a los conservadores hasta el triunfo de Ualpulalpan.
Este caudillo y sus paisanos los generales
Antonio Rodríguez Bocarda, Doroteo León
y otros muchos jefes, oficiales y soldados,
batieron más tarde a los franceses y contribuyeron al derrumbe del segundo imperio.
El gobernante vitalicio impuesto por el
porfiriato fue el coronel Próspero Cahuantzi, indígena de raza pura que ejerció
el poder del 15 de enero de 1885 al 2 de
junio de 1911. Su administración positiva
en contados aspectos se vio opacada por
el terror que desplegó desde 1905 para
aplastar el descontento contra la dictadura. Juan Cuamatzi, fusilado el 26 de febrero de 1911, fue el más destacado luchador maderista.
Discrepo del autor cuando dice en su
Introducción: "No pretendo escribir la
historia de Tlaxcala, pues eso me sería realmente imposible''. El Lic. Cuéllar Bernal
ha realizado lo imposible: una historia
muy completa de Tlaxcala que merece el
reconocimiento fervoroso no sólo de sus
conterráneos, sino de todos los mexicanos.
HuMBERTO BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística.

785
Hj()

�Iswao VIZCAYA ÜANAU:s. Los Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey
(1867-1920). Publicaciones del Instituto
Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey. Serie: Historia, Núm. 9. Prólogo: Luis Asnv V. Primera Edición,
1969, pp. 188.
Poco TIEMPO DESPUÉS de haber aparecido
su obra: "lnuasión de los Indios Bárbaros
al Noreste de México", el hlstoriador Isidro Vizcaya Canales ofrece ahora "Los
Origenes de la lndustrializaci6n de Monterrey".
R~sponde el libro con sereno juicio a
una mterrogante que suelen hacerse y hacemos quienes viven fuera de nosotros a
la que siempre contestamos con excesivo
orgullo localista pero sin bases firmes: ¿ a
qué se debe la industrialización de Monterrey? Tres preguntas que el autor se hace.ª sí mismo y satisface a mitad del trabaJo, ~omplementan el valioso contenido
del llllsmo: ¿ qué fue lo que provocó la
repentina indwtrialización de la ciudad?
¿ por qué ocurrió el fenómeno precisamente del año 1890 en adelante y no antes 0
después? ¿ puede dane cuenta del desarrollo de la industria regiomontana en función de una sola causa como frecuentemente lo pretenden ciertas explicaciones
simplistas?
Todo hecho histórico -y la indwtrialización de Monterrey lo es- obedece a una
trinidad de factores vinculados irremediablemente unos con otros, que se subdividen
a su vez: hombre, medio 'Y circunstancias.
Soslayar cualquiera de los dos últimos en
favor del primero es hacerle a la antihistoria. Mientras las condiciones de la naturaleza no cambien, el hombre seguirá
actuando según el medio y de acuerdo con
las circunstancias.
El apacible y buc6lico Nuevo Reyno de
Le6n y su metrópoli, 'Monterrey, vivieron
durante la Colonia de la agricultura y la
cría de ganado. La minería fue un chispazo de bonanza que tuvo la duración de

un aerolito. El medio natural que favoreció
las primeras debe haber variado con los
siglos porque de las descripciones de ayer
a la realidad de hoy existe enorme diferencia.
En 1753 Monterrey contaba apenas con
3,334 habitantes. Cincuenta años más tarde - n 1803- aument6 de población en
un 189%, es decir, tenia 6,412. Un siglo
d~pués -l853-, contado a partir de la
pnmera fecha, el ascenso fue de 803%,
26,795 habitantes· Para 1900 f ueron
72,963 Y en 1910, 86,294. En un lapso
de 15 7 años la ciudad aument6 en 82 960.
un promedio de 528 anuales. Esto, si~ em'.
bargo, no es signo inconfundible de progreso ya que las poblaciones crecen muchas veces por inercia. Monterrey anduvo
algún tiempo dando tumbos hasta asentar
su posición definitivamente. En 1891 ocupa~ el octavo lugar entre las ciudades
mCXIcanas, en unión de San Luis Potosi.
En 1895 subió al quinto mientras San Lui
lo hacía al cuarto. En 1900 obtuvo el cuar~
to sobrepasando a su competidor y en
1910 volvió a caer al quinto.
. Durante los primeros cincuenta años del
siglo pasado Nuevo León produjo y exportó productos agrícolas en gran escala.
~ 1850 a 1880 Monterrey se convirtió en
importante eje comercial que se apoyaba
en el puerto de Matamoros para dar salida
y entrada a numerosos efectos. La guerra
norteamericana de secesi6n contribuyó al
auge mercantil ya que el algodón confederado salía a través de México y los sureños reciblan por el mismo conducto todo
10 que necesitaban. Terminada la contienda el comercio empezó a declinar y la llegada del ferrocarril deshizo el binomio
Monteney-Matamol'OI. Lejos de acrecentar la potencia mercantil de la ciudad este
medio de transporte, al unir los centros de
consumo que se abastecían en Monterrey
con otras poblaciones, esparció la corriente de compradores por otros rumbos. El
excesivo rigorismo de la corporación fiscal

denominada "contrarresguardo", aument6
los ingresos' del gobierno federal por concepto de ingresos aduanales, pero asestó un
golpe de muerte a la economía de muchos
pueblos tributarios de Monterrey que vivían del contrabando. La crisis económica
empezó a manifestarse y alcanro su período
crítico en 1885 obligando a muchos de sus
habitantes a emigrar.
Fue entonces cuando las circunstancias
plantearon la gran disyuntiva: ¿debería
seguir siendo Monterrey un centro distribuidor de productos de importación para
la zona norte del país, o debería convertirse en un centro indwtrial? La opinión
general se inclinó por lo segundo. El informe rendido por el gobernador Lázaro Garza Ayala en 1889•selló el caso. Dijo en él:
"Floreció el comercio en un tiempo no
lejano, de que se conserva tradición. Fue
bonanza efímera, que acaso no vuelva ya,
porque se debió a la concurrencia de causas excepcionales".
Del comercio, ahora agonizante, salieron
los capitales y los invenionistas que iniciaron la industrialización de Monterrey:
Isaac Garza, Francisco G. Sada, Manuel
Cantú Treviño, Valentín Rivera, José A.
Muguerza, Mariano Hernández, Patricio y
Daniel Milmo, los hermanos Maíz, Francisco Armcndaiz, Tomás Mendirichaga y
José Calderón. La mano de obra necesaria
para la eficaz marcha de .)as fábricas la
proporcionó el artesanado competente y
con experiencia que provino de la pequeña
industria.
El ingeniero Vizcaya Canales sitúa el
período que denomina de "la gran industria" de 1890 a 1910. Una cervecería y
una fundición de corta vida fueron el preludio de las dos factorías que con carácter permanente vinieron después. De 1890
. a julio de 1892 ya se contaban 14 grandes
fábricas cuya invenión en conjunto ascendia al millón y medio de pesos y daban
trabajo a ocho centenas de obreros. El establecimiento en 1854 de la fábrica de hi-

lados y tejidos "La Fama" no marca el
arranque de nuestra vida industrial. Fue
un hecho aislado que como acertadamente
dice don Isidro: "no desencadenó el establecimiento de otras" ni siquiera dentro
de la misma rama. Tampoco pueden aceptane como antecedentes industriales las
artesanías que en Monterrey, como en el
resto del país, privaron hasta el segundo
tercio del siglo XIX.
Vizcaya Canales apunta once factores
responsables de la indwtrialización de
Monterrey: cuatro de carácter externo y
siete de carácter interno. Los expone con
meridiana claridad, los analiza sin apasionamiento localista y al rodearlos de una
descripción que abarca todos los aspectos
materiales y culturales del medio para mejor comprensión del fenómeno, convence
como investigador y ahuyenta a la critica
malintencionada. A la exención de unpuestos gubernamentales la califica de
"factor psicológico importante" porque fue
señuelo de buena voluntad para atraer al
invenionista. En realidad la tributaci6n
local era leve.
Lástima grande que de esta obra indispensable de consulta y única en su género,
no se hayan tirado más de 500 ejemplares.
PitoFR. HullBERTO

BuENTELLO CHAPA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Ceografia y Estadistica.

GARCÍA DE D1E00, V1cENTE. Diccionario de
Voces Naturales. Edit. Aguilar, 1968, pp.

XV+ 723.
DE VEaDADERO PRODIOIO de investigación,
en donde cariño y sabidur!a son las constantes, es como s~ podría calificar al Diccionario d, Voces Naturales del eminente
romanista don V~ente García de Diego,
que la Editorial Aguilar ha lanzado a la
luz pública.

787
786

�lo que Sé cree patrimonio es obra propia
de los que se consideran herederos suyos".
Un poco más adelante García de Diego
profundiza en el origen del lenguaje y
apoyándose en el Génesis, en el Cratilo
platónico y en Renan llega a la afirmación
de que "los movimientos y sonidos de su
boca ( del hombre) le sirvieron de modelo
para comprender y representar movimientos y sonidos externos, sintiendo una relación de su pronunciación con las voces y
ruidos extraños ... El hombre oyó vocales
y consonantes semejantes a las suyas en las
voces de los animales y de las cosas y vio
fácil interpretar con su propio sistema de
ktras la vida de los seres animados que
veía en su contorno".
Analiza nuestro autor en este apartado
el "simbolismo literal" haciendo notar que
la aplicación del sistema simbólico en forma ciega ha traído consecuencias desastrosas, desacreditando al mismo simbolismo.
Sin embargo, de mayor trascendencia, es
el estudio -prácticamente ~xhaustivoque hace de la "Onomatopeya" ya que fsta srrá fundamentalmente la base de su
diccionario.
Dice Vicente García de Diego: "La onomatopeya no es exactamente una simple
imitación de los sonidos naturales, sino la
conversión de éstos en palabras con una
alfabetización de los sonidos naturales ajustados al alfabeto de cada idioma" y más
adelante, concluyendo: "Onomatopeya es
toda palabra que se formó imitando un
mente humana''.
sonido, sea sentida o insentida por la maPor otra parte, al enfrentar la etimología
sa de los hablantes".
patrimonial a la natural, apunta nuestro
Entre los diversos aspectos de la onoautor a la solución de uno de los problematopeya resalta una primaria distinción
en la "Onomatopeya Simbólica" la cual
mas serios rn las investigaciones lingüísti"intenta representar, no ruidos o sonidos,
cas: el campo indoeuropeo, el cual se verá
sino sensaciones múltiples y hasta percepdrsaloj:ido -con rste nuevo enfoque- de
ciones afectivas".
elementos que se han supuesto patrimoAsí mismo destaca nuestro autor la seniales de tal manera que "el supuesto imrie de onomatopeyas oscurecidas o desvirperio indoeuropeo, real y a la vez fantastuadas por el natural cambio de la lengua,
mal, tendrá que admitir que gran parte de

El Diccionario está presidido por un
estudio serio del Lenguaje Natural, acaso
uno de los pocos trabajos que sobre el tema
se han publicado en el campo de la lingiiística. Y esto -dice García de Diego"no... por desconocimiento, sino probablemente por la Jabialidad de su material
y por la desestimación de su importancia".
Lingüistas señeros, como el propio Fcrdinand de Saussure, el maestro ginebrino,
l1an lanzado su anatema en contra de esto
que tal vez constituya una importante parte de h realidad de la lengua.
Dice García de Diego: "Ha contribuido a detener la marcha a fondo de la nueva
investigación el sentido de aventura que
veían rn ella los sabios y prudentes maestros de b. etimología románica e indoeuropea. no bien percatados de que la etimología natural ofrece firmes principios y de
que la etimología indoruropea carecía de
firmeza al indagar la genealogía de una
masa ingente de voces sin genealogía, como
son las naturales".
Parte el estudio liminar del Diccionario
de una definición y centramiento del Jlamado Lenguaje Natural que es "historia
viva de 1:1 hum3nidad; pero además, es historia más gráfica y expresiva que b. historia de las lenguas heredadas, y, por añadidura, es más amplio, porque es el idioma
común de la humanidad" ya que "frente a
hs divis:ones étnicas de las raz1s y patrias
l'1 lrnguaje natural descubre una comunidad universal de la psicología y de la

788

ya que éstas son naturales en su origen mas
heredadas por el habla común Y con el
transcurrir del tiempo dejan de' ser inmunes a la fonética. Esta natural mutación
puede acabar Y de hecho acaba con el
bvalor onomatopéyico de las voces. s·m cmargo un poco más adelante afirma: "La
ley de la resistencia no es falsa, porque
la on_omatopeya sólo cae en la evolución
f~nétJca cuando deja de ser onomatopeya
viva en la conciencia popular y se ha borrado la idea de su formación".
Finalmente, en este apretado estudio
h~ce una clasificación -en función de s~
ongen- de las onomatopeyas y así: onomatopeyas de voces de los animales de
ruidos de las personas, de ruidos d~ las
cosas.
~tro apartado del estudio liminar está
d,ed1cado .ª la interjección, a la cual Garc1a de Diego no dedica mucha atención
para luego finalizar su estudio con tr~
grupos: Voces de trato a las pe111onas, Voces de trato a los animales y Voces infantiles, en donde destaca por su acuciosidad
el segundo grupo: Voces de trato a los
animales. ESte grupo, nuestro autor lo subdivide en varias categorías tales como:
De las voces que ellos emiten, De fonemas
breves inventados, De los nombres que
ellos tienen, De los adverbios de lugar-;-ñ'e
Verbos en imperativo, Voces para llamar
a cada especie de animales, etc., etc.

Y ya con toda esta serie de indicacione~,
nuestro autor da comienzo al Diccionario
propiamente dicho, en el orden alfabético
acoStumbrado, pero haciendo anotaciones
de gran valía para cada una de las voces
constatadas y en infinidad de ocasiones remitiendo a multitud de lenguas en donde
aquella vm; tiene sus asientos.
Está, pues, ante nuestra vista una obra
de inmenso valor Y de verdadera consistencia científica.
RICARDO

ALA:-.ís G.

ALEJAND~O DE HUMBOLDT. (1769-1969).
lnter Nauones. Bad Godesberg 1969
181.
'
' pp.
lNTER NATIONES, conmemorando el segundo centenario del nacimiento de Alexande~ von Humboldt, ha publicado un
maravilloso volumen que contiene cuatro
apar~'\dos. Los dos primeros con sendos
estudios de los investigadores Adolf ~f .
Alº h
nqe~
~1c y Cedric Hentschel, dedicados c·l
pnmcr~ a una extraordinaria biografía del
naturalista
.. , alemán, y el scgundo a una
exposi_oon muy centrada y parca de la obra
del mismo. El terC'er apartado nos presenta las Cartas de Viaje de Alejandro de
~umboldt Y el cuarto, las tablas cronológica~, notas, bibliografía y una pequeña
rescna de la Fundación Ale:tander von
Humboldt.
Nuestro propósito en la presente reseña
es ocuparnos exclusivamente del tstudio

del Sr. Meyer-Abich por las naturales limitaciones de espacio.

Es interesante notar cómo en rl señero
estudio de Adolf Meyer-Abich destaca la
particular querencia de América por Hum.
~oldt. Dice: "Dentro de la historia cspintual alemana continúa simdo ( von Humboldt) el mayor naturalista de la época
de Goethe. A la vez, es el último letrado
universal en el campo de las ciencias n;iturales que dominó a la perfección los resultados alcanzados por éstas en aquel entonces, no sólo en sus ideas y teorías generales sino hasta en sus últimos detalles.
Alejandro de Humboldt signific.,. rmpero
,
'
mcomparablementc más dentro de la vida
espiritual amrricana: allí continí1a siendo
una tradición viva e in[)uyente hasta nuestros dias'".
Esta particular querencia se ohsrn:a fácilmente cuando se palpan Ja multitud de
monumentos conmemorativos regados en
América, los topónimos humboldtianos
etc.
'

.

El punto de partida del señor Meyer-

789

�Abich es la afirmación de que vida y obra
deben considerarse como unidad indisoluble en el caso de Humboldt, ya que éste,
por dos causas llega a dicha fusión: en primer lugar por tener una independencia
económica absoluta y en segundo lugar
porque la gran obra de su vida fue el
viaje de investigación por América.
La vida de Alexander von Humboldt,
dice Meyer-Abich, tiene tres etapas fundamentales: la primera, época de preparación del viaje de investigación a América, que comprende tres decenios; la segunda, el viaje mismo con duración de
cinco años; y la tercera, época de valoración de los resultados del viaje, que llena los cuatro y medio decenios restantes
de la vida de Humboldt.
El estudio de 'Meyel'-Abich, pues, está
dividido en estas tres etapas, cada una de
ellas correspondiendo a una parte del mismo. La primera parte titulada "Familia,
educación, profesión y preparación del
viaje" nos hace recorrer los años de juventud de Alexander, en donde cabe destacar
fundamentalmente su período universitario
donde cobrará su inclinación hacia los estudios de la naturaleza. Fue en Berlin
donde Humboldt conoce al botánico Karl
Ludwig Willdenow quien tanto influiría
sobre él.
Posteriormente, en Gotinga recibirá el
influjo de otro cicntííico ilustre, el médico
y zoólogo Johann F. Blumenbach, quien le
inicia en el interés por los viajes de investigación.
En el año de 1791, en Berlín de nueva
cuenta, Alexander decide su futuro inmediato, el estudio de la Administración de
Minas. Estudio que tanta importancia tendría durante su estancia en México. Von
Humboldt se inscribe en la Academia de
Minas de Freiberg. Continúa el Sr. Meyer•
Abich centrando datos para la formación
de Humboldt. Hace notar cómo para 1792,
Alexandcr perteneda ya al Departamento
de Minas de Prusia y que para 1796 era

790

ya Primer Consejero de Minas, puesto inmediatamente inferior al de 'Ministro de
Minas de Prusia.
Sin embargo, la carrera politico-administrativa no le seduce. En su mente ya palpita el Viaje de Investigación, el cual es
madurado y puesto en marcha a la muerte
de su madre. El 19 de noviembre de 1796
renuncia a su puesto y pone su empeño en
la idea.
Es importante resaltar el influjo de
Goethe sobre Alexander, sobre todo en lo
que concierne al pensamiento morfológico
sobre la Naturaleza. Dice Meyer-Abich:
"Unicamente en base a la morfología de
las plantas de Goethe fue posible la Historia de las Plantas de Humboldt".
A finales de abril de 1798, en plenos
preparativos, estando en París conoce
Humboldt a Aimé Goujaud Bonpland, joven botánico francés quien será su acompañante en el importante viaje a América.
"Bonpland fue infinitamente más que un
asistente; él fue para Humboldt, precisamente, el amigo absolutamente leal y un
cientííico de la misma categoría".
De París a España y de allí el inicio de
su viaje por América. La segunda parte
del estudio de Meyer-Abich se dedica a
seguir a Humboldt en su gran aventura de
investigación. El viaje lo divide en tres
etapas: la primera, el viaje del Orinoco
(estadía en Venezuela) que dura un año
y medio; la segunda, el viaje intermedio
(Cuba, Colombia, Ecuador y Perú) con
una duración de dos años; la tercera, 8U
estancia en México y la culminación de
sus investigaciones para luego salir de
América por Filadelfia hacia Europa. Eta•
pa, esta última, que comprende un lapso
de un año y cuatro meses más.
El viaje tenía como propósito "servirle
para pintar el cuadro natural cósmico de
la tierra y sus estructuras".
La tercera parte, titulada por MeycrAbich "El tiempo de la cosecha y plenitud" nos lanza a la tercera etapa de la

vida de Humboldt, cuando ya de vuelta a
Euro~ empieza por estudiar el material
~opilado para culminar con la publica.
oon de su magna obra, su período de dece~ón, su intento de volver a México para siempre, su viaje por Rusia&gt;· su Muerte
Destaca el señor Meyer-Abich en es~
última parte el influjo grande que ejerce
Alexander von Humboldt sobre sw coetáneos. •Influjo
que no se reduce a la Slmp
, 1e
•
ex~os1oón de su personalidad, sino a su
calidad de mecenas. Menciona el autor entre 0 ~ a Justus von Liebig, fundador de
1~ quuruca moderna en Alemania; Heinnch Brugsch, egiptólogo muy destacado.
la expedición panameña de Moritz Wag~
ner; el Zoólogo H. C. K. Burmeister quien
por iniciativa de Humboldt va a radicar a
la Argentina, fundando el Museo de Ciencias Naturales.
El estudio de Adol( Meyer-Abich concluye con una meditación sobre el Cosmos
Humboldtiano, el cual es uno de "los cuadros totales
del mundo· · •" que "s6lo pue.
den pintarse para períodos determinados
acabados en sí, de la historia del espíriU:
que se representa en ello,"
Es pues digna de menci6n la labor desarrollada por lnter Nationes al presentar
al lector hispanohablante obras que como
la reseñada ahora, dejan una huell~ en el
espíritu y abren caminos para el conocimiento.
Br.RTIIA AURORA SÁSCHU DE LA GARZA
FuENT~s, CARLOS. La nueva novela hispanoamer,cana. Cuadernos de Joaquín Mortiz/4 Ed., Joaquín Mortiz, México, 1969.

l. T. E. S.M.
"E s YA UNA COSTUMBRE sacrosanta - que
por ningún motivo deseo violar- iniciar
toda reflexión sobre la novela latinoamericana con la cita de un famoso lugar común
de Luis Alberto Sánchez: 'Latinoamérica
novela sin novelistas' " ... Con estas líneas',

e?1pieza Carlos Fuentes su pequeño estudio sobre la novela hispanoamericana con.
t~mporánea, donde, por principio, no hace
smo dar una visión muy general de la nov~la tanto indigenista como de la revolu.
c1ón. Posteriormente, en el apartado: Un
N_~evo _Lenguaje, nos muestra una ligera
visi~n lingüíStiCo-cstructural. El nuevo lenguaJ~ empleado por los escritores hispano.
amencanos; en función de estructura· d
•
,
' e
smcronia y diacronía.

"Nu~stra _literatura es verdaderamente
revoluc1?nana en cuanto le niega al orden
establecido el 16áco que éste quisiera Y
le ~pone el lenguaje de la alarma, la renovaoón, el desorden y el humor. El lenguaje,
en suma, de la ambigüedad: de la plurali.
dad. de significados, de la constelación de
alusiones: de la apertura. ( ... )
"Los latinoamericanos -diría ampliando un acierto de Octavio Paz- son hoy
contemporáneos de todos los hombres. y
p~eden, contradictoria, justa y hasta trá.
gicamente, ser universales escribiendo con
el le_nguaje de los hombres de Perú, Argenb~ o México. Porque, vencida la universalidad
t
. ficticia de ciertas razas, o·eras
c1ases, ciertas banderas, ciertas naciones
el escritor y el hombre advierten su comú~
generación de las estructuras universales
del lenguaje".
Indudablemente que la visión de Fuentes en este apartado no es errónea pero sí
bastante sistemática y lacónica. H'ay ac1er.
'. '
tos e~ sus juicios; pero falta profundidad
esenoa.
'
Son varios los escritores a los que el au.
tor mexicano hace referencia: Vargas Llosa, García Márquez, Cortázar, y agl'ega uno
más, español; Goytisolo. En realidad
trata de estudiar a esos autores partiend~
de lo que ya citábamos antes: de lenguaje
Y estructura, pero sucede, que dentro de
todo esto, Carlos Fuentes se inclina demasiado hacia lo político; el aspecto literario
es mero aparato. Es decir, que lo poco que
puede apuntarnos sobre el valor literario

791

�en los autores mencionados, no es nada
nuevo. No descubre un solo aspecto original. Simple y sencillamente todo es una
repetición de lo que ya dijo Luis Jlarss,
en su libro: Los Nuestros; publicado en
1966 por la editorial sudamericana.
En mi opinión, creo que no hay, hasta
la fecha, otro estudio sobre novelística hispanoamericana que pueda superarlo. Ojalá que Fuentes valore más conscientemente
el fenómeno hispanoamericano, o que lo
estudie más en relación con estructura; sin
apasionamientos de otro tipo. Es imperdonable, que un autor como él publique estudios tan mediocres. Pero claro está, que
lo último de su producción literaria ha
estado a la par.
El bosquejo de Fuentes, sobre la nueva
narrativa, no es nada sorprendente ni original. Ni siquiera como bosquejo se le puede juzgar, es bastante general y sin mesura.
Para terminar, sólo quisiera aclarar, que
lo más interesante del librito de Carlos
Fuentes, es el enfoque hacia lenguaje y
estructura: el escuálido enfoque lingüístico-estructural. Creo que este solo aspecto
puede darle para otro cuadernito de cien
páginas; con la seguridad absoluta de que
Mortiz se lo publicará ipso facto, y que
puede ser, de hecho, más importante para
los estudiosos de la literatura.
FIDEL CHÁVEZ

P.

l. T. E.S. M.
TARJO, FRANCISCO. Una violeta de más.
Ed., Joaquín Mortiz, S. A., México, diciembre, 1968.
DEsruÉs DE VARIOS años de mudo misterio, ha aparecido a la venta un nuevo libro de Tario: Un'a violeta de más; libro
de cuentos, catalogados de fantásticos.
Podríamos preguntarnos si la esencia
del libro es lo sobrenatural, el misterio, o
lo fantástico. Pero nada y todo responde a
la vez. El cuento fantástico para Tario es

792

una visión personalísima, tan personal, que
no nos causa la misma impresión que al
leer cualquier otro autor de cuentos fantásticos, p. ej., en los cuentos de Borges
hay angustia; en los de Tario, intriga, misterio, sadismo algunas veces.
Desde el punto de vista de la unidad,
podemos decir, que aparentemente, son
relatos un tanto disparejos; sin embargo,
todos ellos conservan de alguna manera el
asombro; y algo más: conservan a Tario.
Los cuentos son él mismo y son problemática. Sus narraciones son fantásticas, pero poseen un elemento fantástico muy personal y característico; de aquí, que antes
hayamos dicho que sus cuentos son "problemática".
En total son diez y seis cuentos. En cada uno hay un enigma que nos lleva siempre al desconcierto final. Este desconcierto
final es un elemento que quizá nos pudiera servir de enlace en los relatos, y de algún modo darles sentido unitivo.
Dentro de ellos, sobresalen: El mico;
que no deja de sorprender con su rarísima
trama. Asesinato en do sostenido mayor,
donde a la visión fantástica se le puede
anotar la de un personaje desequilibrado
psicológicamente. En La mujer en el patio,
hay un interesante juego entre tiempo y
muerte. Ragú de ternera, impresiona y quizá hasta llega a causar náusea, tanto por
lo extremista como por lo detallado de la
situación planteada -el vegetariano que
se vuelve caníbal-. En Fuera de Programa, hay un bonito juego entre el símbolo,
el amor y lo fantástico.
El relato más trabajado es el final: Entre tus dedos helados; realidad, sueño,
irrealidad, problemática sexual. .. ; Indos
estos elementos y nada es el último cuento
de Tario. Hay un estupendo manejo de
situaciones, el paso del sueño a lo real, de
lo real a lo fantástico, de lo cierto a lo
incierto, a la duda, a la intriga. Una perfecta fusión de todos estos elementos está
en este último cuento fantástico.

En todos sentidos parece ser el cuento
más logrado; sin embargo, se puede hacer
notar la presencia de la muerte en cada
relato -esto también puede verse en función de unidad.
La muerte para el autor es problemática. Es obsesión, no la peculiar que el mexicano siente, sino otra muy particular y
personal.
Francisco Tario, en este nuevo libro, no
se aparta de su especial manera de escribir. Sus relatos son a veces complicados
pero tienen algo que atrae y emociona; algunas veces se deleita en detalles grotescos
que lo ponen en un plano algo sádico; algo
naturalista.
En Tario, hay problemática, hay enigma. Y lo que es más importante: originalidad en el relato. Es de los autores mexicanos que vale la pena leer, tanto por
su especial manera de presentar el elem1;_nto fantástico como por sus intrincados temas y situaciones, que tal vez, sean la pauta para conocer su enigmática personalidad.
FIDEL CHÁVEZ P.

lsRAEL CAvAzos GARZA, Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal
de Monter~ey, 1599-1700. Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1966 ( serie de historia,
4), 350 pp.
EL INSTITUTO TECNOLÓG1co y de Estudios
Superiores de Monterrey ha iniciado desde hace varios años el trabajo de recopilar en microfilm un Fondo de Documentación para la historia del Noreste de México; esta labor se está complementando
con un conjunto de publicaciones que
abarcan algunos impresos referentes a esta
región, ya publicados pero difícilmente
accesibles para el investigador, y otros
hasta ahora inéditos. Aparte de esta clase
de publicaciones hay otras, que son gene-

ralmente índices de ramos o colecciones
de documentos del Archivo Municipal de
Monterrey.
La finalidad de estas ediciones es la de
presentar un testimonio de la situación que
vivía el Nuevo Reino de León -hoy estado
de Nuevo León- a finales de la época
colonial y principios del siglo XIX.
Un ejemplo de esta actividad cultural
es el libro que reseñamos; en éste, el autor
seleccionó y sintetizó la sección de protocolos del Archivo Municipal de Monterrey,
que consta de cuarenta y dos volúmenes y
que ab:i.rca desde el año de 1599 hasta el
año de 1825. Desgraciadamente este libro
no agota el ramo, sino que parte de 1599
y llega hasta principios del siglo XVIII,
esto es, que comprende sólo veinte y cinco
volúmenes (actualmente se trabaja en el
período que falta -1700 a 1725- y muy
pronto se publicará por la misma institución y el mismo autor) .
A través de este catálogo se advierte
un conjunto de problemas muy interesantes: por una parte se destacan los nombres
de los otorgantes, los motivos de los documentos, las autoridades ante quienes pasaron, los nombres de los testigos, los lugares y fechas en que los documentos fueron otorgados. Por otra parte -la más interesante-, se puede notar y palpar el
desarrollo económico de esta región, en
lo que se refiere a la agricultura, la ganadería y la minería. Al mismo tiempo, se
puede analizar la transformación de las
clases sociales a través de la colonización
de esta comarca, así como la élit11 territorial y gobernante.
Otro de los puntos que se pueden destacar en esta obra es la evolución de la
distribución de la tierra, la posición social
y política de los indígenas, esclavos, mestizos y castas; también se puede estudiar
en este trabajo cuáles eran las instituciones
políticas y religiosas, los cargos, los oficios
y las dignidades de esta comarca en el
período estudiado. En fin, se puede decir

793

�que se presenta una visión muy clara
-objetiva en lo que cabe serlo- del desarrollo socio-económico, político y religioso del Nuevo Reino de León en la época
en que se establecen los fundamentos del
gobierno español en estas fronteras que
se antojaban infinitas.
Este manuscrito, está complementado
por índices de actos, geográficos, onomásticos, de cargos, de oficios, dignidades,
instituciones, castas y naciones -todos
hechos por la profesora Lilia Villanueva
de Cavazos Garza-, trabajo que facilita
de una manera insubstituible el manejo de
estos documentos.
Este libro marca -por lo menos en la
provincia- un nuevo derrotero en la investigación histórica, ya que se olvida del
individuo legendario y se presenta un conjunto de hechos escuetos, pero interesantes que nos señalan los cambios de una comunidad. Por otro lado, esta obra y la
institución que la patrocina presentan un
ejemplo que puede ser imitado en otras
partes de la república y que pueden crear
con el tiempo un conocimiento más real
de la historia de Méxi.co.
Por ANDRÉS MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ
Centro de Investigaciones Económicas
delia U.N.L.

Luis GoNZÁLEZ, Pueblo en vilo, microhistoria de San José de Gracia. México, El
Colegio de México, 1968, 365 pp.
LA PARROQUIA o TENENCIA de San José
de Gracia se encuentra en el estado de
Michoacán. Su superficie es de doscientos
treinta y un kilómetros cuadrados, un poco mayor que los principados de Liechtenstein y Mónaco, la república de San
Marino y el Stato Della Cittá del Vaticano.
En esta parte de la república. . .
"nunca ha tenido lugar ningún hecho de
los que levantan polvareda más allá del

794

contorno de la comarca. No se ha dado
allí ninguna batalla de nota, ningún "tratado" entre beligerantes, ningún "plan
revolucionario". La comunidad josefina no
ha producido personalidades de estatura
nacional o estatal; nada de figuras sobresalientes en las armas, la política o las letras. No ha dado ningún fruto llamativo
ni ha sido sede de ningún hecho importante. Parece ser la insignificancia histórica
en toda su pureza, lo absolutamentt indigno de atención, la nulidad inmaculada;
tierras flacas, vida lenta y población sin
brillo. La pequeñez, pero la pequeñez tf-

pica".
Este es el marco de estudio; este es el
pueblo de Luis González, que con amor y
simpatía descubre en su terruño lo durable
y lo efímero, lo cotidiano y lo insólito, lo
material y lo espiritual.
El estudio abarca desde 1521 -año de
la conquista de los señorios occidentales
del Imperio Tarasco-- hasta el 9 de agosto de 1968 -día en donde se integra en
primer Ayuntamiento, pasando por la división de la hacienda de Cojumatlán y la
pintoresca fundación del pueblo: " ...Sería bueno ponerle nombre de un santo, pero la corte celestial estaba muy poblada.
Doña Refugito, la hermana del señor cura, dijo: 'Pónganle San José; hoy es 19
de marzo ( de 1888), día del patriarca José'. Todos estuvieron de acuerdo, y sepa
quién le agregó a San José el de Gracia ...
En esta obra se encuentra un poco de
todo: demografía y economía retrospectivas. Ciertos aspectos de la vida social como la familia, los grupos, las clases sociales, el trabajo, la ociosidad, la matonería,
el machismo, el alcoholismo y el folklore;
la vida política se presenta como una actitud antipolítica generalizada con ciertos matices de "coqueteo del pueblo con
la vida pública". Se mencionan las peripecias militares y se destaca en forma marcada el fenómeno religioso que ha sido el
eje de la existencia de San José de Gracia,

ya que " .. .los directores de comunidad
han sido casi siempre hombres de sotana,
y por ellos y la institución que representan,
los josefinos se han tirado a matar".

autor a través de las anécdotas y de los hechos comunes.

Todos estos temas están salpicados de
una tipicidad extraordinaria, representada
por personajes comunes, pero a la vez peculiares, como Doña Gertrudis, Don Juan
Chávez, el inventor; Don Andrés González, el fundador; el coronel cristero Anatolio Partida y muchos otros.
Este libro está escrito con una prosa narrativa -por poner una etiqueta- amena, picaresca y sarcástica, donde se presenta la evolución de un pueblo de la meseta mexicana en unión con los cambios
del país, llegando a mencionar que "A pesar de tantos como han llegado todavía se
vive al margen de la industria, la cibernética, el arte abstracto, el existencialismo,
el marxismo, el sicoanálisis, la neurosis, la
sicodelia, el racismo, el yoga, la filosofía
de Teilhard de Chardin, el muralismo mexicano, los tests, la energía nuclear, el surrealismo, la música concreta, los rebeldes
sin causa, la relatividad y demás formas
del humanismo contemporáneo".

Centro de Investigaciones Económicas
de la U. N. L.

Por la temática del estudio, por la problemática acordada, por el estilo en que
está escrita, la obra de Luis González
llena todos los requisitos para ser un excelente libro de historia. Sin embargo,
Pueblo en Vito va más allá, porque se pre-

senta por primera vez en México un estudio microhlstórico en donde los personajes
importantes se unen con los anónimos y
se entremezclan con las costumbres, las
creencias y los efectos sociales, económicos,
políticos y religiosos. Es decir, se presenta
la existencia de una aldea que a lo lejos
puede verse como rutinaria; en vn punto
intermedio puede ser vista como lenta,
pero mirada desde adentro es tan cambiante como el vivir regional, nacional o mundial, y esto nos lo marca continuamente el

Por ANDRÉS MoNTEMAYOR lliRNÁNDEZ

REYES, ALFONSO. Obras Completas, Vol.
XIX. Los poemas homéricos. La Ilíada.
La Afición a Grecia. Col. Letras Mexicanas. Fondo de Cultura Económica, México, 1968. Ilustraciones de Elvira Gascón.
441 páginas.
LA PUBLICACIÓN del volumen XIX de las
Obras Completas de Alfonso Reyes, largo
tiempo esperada por la ya extensa familia
de "reyistas", creemos que viene a completar la serie de obras de tema helénico,
que ocupó persistentemente a Alfonso Reyes durante una gran parte de su vida. Y
también creemos que este volumen representa, en forma excepcional, la cualidad
de ese helenismo, de esa Grecia interior e
ideal, geografía de maravilla y asombro,
que él habitó gozosamente desde las Tres
Electras hasta la última trabajosa versión
de los versos de la Ilíada. El testimonio
de "su" Grecia ocupa muchos cientos de
páginas en la serie de las Obras Completas;_ pero en éste, el testimonio es excepcional y altamente significativo, tal como
lo ha señalado su editor, Ernesto Mejía
Sánchez, en las palabras con que abre su
"Estudio Preliminar": "En este volumen
se pone a prueba el helenismo fundamental de Reyes". No se podían haber empleado palabras más precisas que éstas Y,
también, como el mismo editor señala, tenemos en este volumen a la mano los tres
aspectos básicos de la obra helenística de
A. R.: "La teoría, la historia y la práctica
( de R.) en el campo más acendrado de
sus múltiples vocaciones". La vocación a
Grecia, que A. R. la califica demasiado
modestamente de afición, es tema dominante en su obra y en sus intereses.

795

�En la noticia de la Filosofía Helenística,
A. R. echando mano de la modestia que
siempre lo caracterizó, se llamó "un especialista en universales" que, a mi modo de
ver, es la frase que mejor expresa su vocación humanística, ya que la ejerció apasionadamente sobre la universalidad del legado helénico que, en definitiva y afortunadamente, forma la sustancia de nuestra cultura. Señalé en 1960, en una conferencia de homenaje a A. R. que "una
auténtica vocación humanística es algo
más que un mero llamado a la erudición
y al saber.. . , sino que supone el apasionamiento y la consagración perpetua, con
todo lo que esto conlleva de sacrificios, renunciaciones e incomprensión. Un humanismo que esté más allá de la erudición,
¿ qué puede ser sino una constante búsqueda de esencias y realidades, de equilibrio
y simultáneamente de pasión? Aquí estamos ya ante el humanista puro, aquí estamos ya ante ese milagro mexicano-universal que es Alfonso Reyes, definido, sobria
y exactamente por Eugenio D'Ors, como
el hombre que 'trabaja y juega' y que nos
deja un legado en el que tenemos que sumergirnos si nos lo queremos apropiar".*
Humanista total, A. R. vivió profunda
y seriamente las esencias de la cultura griega y, a través de ella, interpretó muchas
de las experiencias más importantes de su
vida y de su carrera de escritor. Y queremos hacer especial hincapié en lo de "seriamente", porque si algo tomó seriamente A. R. fue su helenismo y su dedicación
a la exposición de la cultura griega como
un fenómeno total; aun en aquellas páginas en que deja correr la pluma con una
facilidad extraordinaria, hay profundidad,
hay agudeza, hay una "burla veras" que
le deja a uno la semilla para la meditación

y la reflexión o que ilumina un punto en
el que no se había caído en la cuenta.
A. R. se había asimilado íntimamente la
lección de Grecia, en todos sus planos, no
como una lección aprendida y una experiencia puramente intelectual; fue mucho
más allá del puro ejercicio de la filología
y de sus tecnicismos, a wces tan tediosos;
lo cual no quiere decir que no los manejara con la habilidad y la maestría. del
mejor de los expertos. Lo importante es
que supo asimilar e incorporar a esencias
vitales esos conceptos trasmitidos, elaborados por la historia, fijados por esquemas
culturales y los vivió en plenitud de "gracia intelectual". Su testimonio propio es
terminante a este respecto y, por más que
se haya repetido, hay que volver a él de
nuevo: "Por el año 1908 estudiaba yo
las 'Electras' del teatro ateniense. Era la
edad en que hay que suicidarse o redimirse, y de la que conservamos para siempre
las lágrimas secas en las mejillas. Por ventura el estudio de Grecia se iba convirtiendo
un alimento del alma, y ayudaba a
pasar la crisis. Aquellas palabras tan lejanas se iban acercando e incorporando en
objetos de actualidad. Aquellos libros, testigos y cómplices de nuestras caricias Y
violencias, se iban tornando confidentes
y consejeros. Los coros de la tragedia griega predican la sumisión a los dioses, y ésta es la única y definitiva lección ética que
se extrae del teatro antiguo. Hay quien
ha podido aprovechar su consejo. La literatura, pues, se salía de los libros y, nutriendo la vida, cumplía sus verdaderos
fines. Y se operaba un modo de curación,
de sutil mayéutica, sin la cual fácil fuera
haber naufragado en el v6rtice de la primera juventud. Ignoro si éste es el recto
sentido del humanismo".** Añadimos nos-

* JUAN ANTONIO AYALA, El Pensamiento Clásico e1t la obra de Alfonso Reyes, sobretiro de la revista Armas y Letras,
enero-marzo de 1960. Año 3. Segunda
Epoca, Monterrey, N. L., p. 33.

** 1/igenia Cruel, "Comentario de la
Ifigenia cruel" en Obras Completas, ~'
Constancia Poética ( Colee. Letras MeJOcanas, Fondo de Cultura Económica, la.
edic., México, 1959), p. 351.

:n

otros: esta es la dirección recta y honesta
del verdadero humanismo y fue el que
practicó Alfonso Reyes durante toda su
vida. No podemos entenderlo en otra forma; sólo como substancia incorporada a
la propia vida y a las propias experiencias;
lo contrario no dejaría de ser un saber intelectual más. No creemos que el binomio
de Newton haya cambiado a nadie ni le
haya hecho interpretar la historia y la
vida en una forma más humana, mucho
menos que le haya enseñado a enfrentar
con entereza y filosofía los hechos de la
vida. Algo de esto, y quizá mucho más de
lo que creemos, sacó A. R. de la lección de
los clásicos: una lección vital y humana.
No repetiremos en esta oportunidad lo
que hemos dicho tantas veces. Dejemos
sentada la primacía de Reyes en su helenismo que domina "regiamente" en la
cultura mexicana contemporánea. Su Afición a Grecia y los comentarios de los
poemas homéricos son un modelo de reinterpretaci6n, de crítica textual, historia,
valoraci6n literaria y filos6fica. Nuestros
ensayos preferidos, en el libro primero,
siempre han sido La insolencia jonia y Las
agonlas de la razón. El primer ensayo, uno
de los más originales de Reyes, penetra
sutilmente en la mecánica del pensamiento jonio y su avanzada para preparar los
verdaderos logros de la cultura griega en
la filosofía especulativa, principalmente.
El juicio de A. R. sobre estos precursores
del esplendor griego es certero y defini tivo. La "insolencia jonia", es decir el valor
de enfrentarse a una naturaleza misteriosa
y sellada, fue la que se adelant6 al pensamiento filosófico y puso al hombre heleno
en capacidad de conquistar los secretos del
mundo físico para remontarse, después,
más certeramente, a las especulaciones de
la ciencia de las ciencias, la filosofía. Por
eso "es el arranque del pensamiento científico, del cual en estos momentos aún nos
estamos beneficiando". En Las Agonías de
la razón, A. R. explora el proceso de la

excesiva racionalizad6n de la mente gnega y que, según algunos especialistas, fue
la causa directa de la decadencia de Grecia. En este mismo ensayo. Reyes nos recuerda sus palabras finales de La antigua
retórica, palabras aleccionadoras y ejemplares, sobre todo en estos momentos en
que nuestra civilización, en ciertos segmentos y, desgraciadamente en los más influyentes, ha llegado a un excesivo grado
de racionalizaci6n: " ...un día, grande y
trágico para los destinos del alma, los
griegos se volvieron locos con la razón".
El análisis es tan certero, tan sencillo en
su planteamiento, que puede ser considerado como uno de los más extraordinarios
logros de Reyes y que, por sí solo, le hace
ocupar un puesto de preferencia entre los
intérpretes de la cultura clásica y el humanismo moderno, "viejo vino en odres
nuevos" como dijera el humanista norteamericano Mosé Hadas.
Unas breves consideraciones acerca de
la traducción de la Iliada. De ella nos
ocupamos en su oportunidad y no resistimos la tentaci6n de repetir algunos de los
conceptos que entonces mencionábamos.
Señala Mejía Sánchez que "su ejercicio
( de A. R.) ha sido puesto tan en duda"
y, con pruebas más que suficientes, demuestra el total dominio que él tenía del
griego clásico. Quienes llevamos ya gran
parte de nuestra vida dedicados afanosamente a esos ejercicios, podemos atestiguar
fidedignamen te que esta afirmación es totalmente cierta. Quienes pusieron en duda
este conocimiento de A. R. no fueron, en
realidad, los expertos; fueron los periodiqueros escandalosos que cada día machacaban sistemáticamente la lengua propia y
cuya cultura literaria no iba más allá de
Vargas Vita o de Pedro Mata o los profesores (contadores) de filosofía que no pasaron de las pedestres e inexactas traducciones ( o traiciones) de Don Patricio de
Azcárate y cuyo dominio del griego no iba

797

796
I

�más allá de la frase hecha "el alfa y el
omega", acuñada para los oportunos concursos de oratoria. El profundo conocimiento de A. R. de los poemas homéricos y de la literatura griega lo acreditó al
mismo tiempo como un experto de la lengua griega; quienes nos aproximamos por
primera vez a Homero en la "traición" de
Segalá, descubrimos después la belleza del
texto original y A. R. nos brindó la oportunidad de redescubrirlo en el esplendor del
alejandrino español. La traducción de A.
R . es bella, es exacta, es apasionada, es ho-

mérica, es, en una palabra, "homérica".
¿Qué más puede decirse? Quien esto afirma, repite una vez más, que sabe de textos
clásicos y lo único que lamenta es que nuestro querido D. Allonso no diera término a
lo que hubiera sido la más bella traducción
de Homero al castellano. Y respecto al helenismo de A. R. sólo nos resta repetir aquí
aquello del inefable Rubén: "Poeta, cuando una musa te dé un hijo, queden las
otras ocho encinta. ¡ Bufe el eunuco!"
JUAN ANTONIO

AVALA

CANJE

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lnstitut für Auslandsbeziehungen Stuttgart. Zcitschrift für Kulturaustausch, Jg. 19, No.
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798

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•
'
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801
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el 24 de julio de 1970, en los
Talleres de la Editorial Jus,
S . .A.., Plaza de .A.basolo 14, Col.
Guerr,ro. Mixico 3, D. F. El
tiro fue de 1,000 ,j,mplar,s.

0637

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>García Gómez, Alberto</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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