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                  <text>Sección Tercera

HISTORIA

�FICHAS PARA UNA BIBLIO-HEMEROGRAFfA
HISTÓRICA DE NUEVO LEóN 1960-1969
IsRAEL CAVAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

!.-BIBLIOGRAFÍA Y .ARCHIVOS

Libros y folletos
l. CAVAZos GARZA, Israel, Catálogo y sí11tesÍ.! de los Protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1700. PITESM, Serie: Historia, 4.
Impresiones, S. A., Monterrey, 1966, 350 pp.
2. Hovo, Eugenio del, Indice del Ramo de Causas Criminales del Archivo
Municipal de Monterrey 1621-1824. PITESM, Serie: Historia, 2. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963, 101 pp.
3. NAVA, Pedro R. (ed.) Las más importantes leyes y decretos de las legislaturas constitucionales del Estado de Nuevo León, en el transcurso de
ciento treinta y ~te años de vida Íllstitucio11al. Sistemas y Servicios
Técnicos, S. A., Monterre)', 1961, 120 pp.

Publicacio,ies especializadas
Israel, "índice de reales cédulas relativas a Nuevo
León, 1651-1820". Hum. No. 3 ( 1962), pp. 331-359.
5. CAVAZOS GARZA, Israel, "1nclice de artículos de las ediciones del Almanaque 'Previsión y Seguridad', de 1937 a 1964", P)•S, 1965 (25 pp.
finales del Vol.).
6. MENDUUCRAGA Y CUEVA, Tomás, "Breve reseña del archivo parroquial
de la Catedral de Monterrey". (Cuatro artículos): Hum. No. 3 ( 1962},

4.

CAVAZOS GARZA,

361

�pp. 377-388; No. 4 (1963), pp. 427-444; No. 5 (1964), pp. 413-419;
y No. 7 (1966), pp. 341-351.
7. MENDIRICHAGA Y CmWA, Tomás, "Indice de artículos del historiador
Lic. D. Pablo Herrera Carrillo ( 1895-1957) ", Hum. No. 6 ( 1965),
pp. 329-342.
8. MoNTEJANo v AG\rrÑAGA, Rafael, "Bibliografía de don Ignacio Montes de Oca", AHP, APH, No. 1 (1969), pp. 49-97.
9. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Una colección para la historiografía del Noreste". HM, Vol. XVI, No. 4 (abril-junio, 1967), pp.
636-641.
10. SALDAÑA, José P., "Periodismo, espíritu y acción". En, No. 3 (1969),
pp. 25-32.
11. V1zCAYA CANALES, Isidro, "El Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo León en el Siglo XIX". Hum., No. 9 (1968), pp. 405-415.

Revistas y periódicos
12. CAvAzos GARZA, Israel, "El archivo parroquial de Villaldama", VU,
lo. Abr., 1960, 3a. Sec., p. 13. Reproducido en: EO, No. L (Abr.
1960), p. 2.
13. CAvAZos GARZA, Israel, "El periodismo en los pueblos de Nuevo León",
LVP (marzo, 1960). Reproducido en JF, No. 70 (Abr. 1960) y en
RH, diciembre, 1960.

1961).
26. CAvAZos GARZA, Israel, "Irene Gómez Reina", IF, No. 87 (Sept. 1961).
27. CAVAZOS GARZA, Israel, "Lic. Raúl Rangel Frías", IF, No. 88 (Oct.
1961).
28. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Luis Villarreal'', IF, No. 89 {Nov. 1961).
29. CAVAZOS GARZA, Israel, "Juan José Hinojosa'', JF, No. 91 (Enero,
1962).
30. CAvAZos GARZA, Israel, ''Dr. Eduardo Aguirre Pequeño", IF, No. 92
(Feb. 1962).
31. CAvAzos GARZA, Israel, "Prof. Francisco J. Montemayor", IF, No. 93
(Mzo. 1962).
32. CAVAZOS GARZA, Israel, "Prof. Pedro Rubén Nava", IF, No. 99 (Sept.
1962).

III.-HrsroRIA DE NuEvo

L EÓN

Libros y follctos

II .-BmomuooRAFÍAs
Revistas y periódicos
14. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Lucas de las Casas de la Mota y Flores",
IF, No. 69 (marzo, 1960).
15. ÜAVAZOS GARZA, Israel, "Juan de Dios Villalón'", JF, No. 70 (Abr.
1960).
16. CAVAZOS GARZA, Israe~ "Rafael Nájera", IF, No. 72 (Jun. 1960).
17. C,wAzos GARZA, Israel, "José Flor Navarro", JF, No. 75 (Sept. 1960).
18. CAvAzos GARZA, Israel, "Margarito Alcántara", JF, No. 76 (Oct. 1960).
19. CAvAZos GARZA, Israel, "Luis Barrera Salinas", IF, No. 77 (Nov. 1960).
20. CAvAzos GARZA, Israel, "Dr. Mateo A. Sáenz", IF, No. 79 (Enero,
1961).
362

21. CAvAzos GARZA, Israel, "Gral. Fernando Sánchez de Zamora", JF, 80
(Feb. 1961).
22. C,wAzos GARZA, Israel, "Manuel L. Barragán", IF, No. 81 (Mar.
1961).
23. CAVAZ.Os GARZA, Israel, "Agustín Basave Fernández del Valle", IF, No.
82 (Abr. 1961).
24. CAvAzos GARZA, Israel, "Carlos Medcllín", IF, No. 83 (Mayo, 1961) •
25. CAVAzos GARZA, Israel, "Lic. Manuel Z. Gómcz", IF, No. 84 (Jun.

33. CovARRUBIAS, Ricardo, Gobema11tes de Nueuo Le611, 1582-1961. S.p.i.,
Monterrey, 1961, 179 pp. (Ilust.).
34. FERNÁNDEZ Editores, S. A., Nuevo León. Diccionario ilustrado de geografía general e historia ge11tral. Atlas, geográfico, hist6rico y turístico.
México (S.a.), 72 pp. ( Antecede a un diccionario de la lengua castellana).
35. F!ERNÁNDEZ, Timotco L., Breve Historia de Nuevo León. Ed. Trillas,
S. A., México, 1968, 187 pp.
36. LEÓN, Alonso de, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de Zamora, Historia de Nueuo Leó11, con noticias sobre Coahuila, Tam~ulipos,
Texas y Nuevo México, escrita en el Siglo XVll por . .. Estudio pre•
liminar y notas de Israel Cavazos Gan.a, Biblioteca de Nuevo León, 1,
GENL y CEHUNL, Monterrey, 1961, 283 pp.
363

�37. RooRÍGUEZ MURO, J. Jesús, Estudio geográfico-económico del Estado
de Nuevo León. Tesis para obtener e! grado de licenciado en economía.
UNL, FE, 1964, 91 pp., apéndice y mapas.
38. VIZCAYA CANALES, Isidro, La invasión de los indios bárbaros al Ttoreste
de México, en los años de 184{) y 1841. PITESM, Serie: Historia, No.
7, Impresiones, S. A., 1968, 296 pp.

Publicaciones especializadas
39. CAvAzos GARZA, Israel, "Las incursiones de los bárbaros en el noreste
de México, durante el Siglo XIX", Hum., No. 5 (1964). pp. 343-356.
40. VIZCAYA CANALES, Isidro, "Composición étnica de la población de Nuevo León a la consumación de la Independencia", Hum., No. 10 (1969),
pp. 447-450.
41. MoNTEMAYOR HERNÁNDEz, Andrés, "Factores que influyeron en las
rebeliones indígenas en el norte de México", MC,N, No. 896, p. l.
42. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Las invasiones de los indios bárbaros en el norte de México", M C,N, No. 1017, p. l.

Revistas y periódicos
43. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Los índios bárbaros en el noreslc
de México en 1840", ED, Año VII, No. 2424, 2a. Sec., p. 14.
44. SALINAS ÜANTÚ, Hernán, "Conmemoración del ler. Centenario de Nuevo León". EN, 7 mayo, 1969.

IV.-TEMAS

PREHlSPÁNICOS

Libros y folletos
45.

364

Gabriel de (fray), El cuadernillo de la lengua de los indios
pajalates (1732) y Confesonario de indios en lengua coalmilteca. Ed.
de Eugenio del Hoyo; perfil biográfico por Lino G. Canedo, PITESM,
Serie: Historia, 3. Impresiones, S. A., Monten-ey, 1965, 86 pp.

VERGARA,

Publicaciones espe~ializadas
46. EsPEJO, Antonieta, "Una visita de inspección al abrigo de roca llamado 'Cueva ahumada', en la villa de García, Nue,;o Le6n", Hum, No. 9
(1968), pp. 457-463, ilust.
47. Havo, Eugenio del, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios borrados del noreste de México", Hum, No. 1 (1960). pp. 489-515.
48. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, "Nuestros primeros pobladores no fueron
bárbaros", Ro, No. 1 (Marzo, 1964), pp. 5-8 y No. 2 (Junio, 1964),
pp. 7-8.
49. jlMÉNEZ MoRENo, Wigberto, "El noreste de México y su cultura",
BISCM, No. 15 (Abr. 1962).
50. ToRo, Jaime del, "La Cueva del Cordel", Ro, No. 2 (Junio, 1964),
pp. 9-1 l. llust.: RCtroglifos y mapa del Mpio. de Aramberri.

V.-ÉPOCA

COLONIAL

Libros y folletos
51. CAVAZOS GARZA, Israel, Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León, Biblioteca de Nuevo León, 2; GENL y
CEHUNL, Monterrey, 1964, 257 pp.
52. Eoun.Az DE PRADO, Isabel, Los indios del nordeste de Méjico en el Siglo XV111, PSA, US, Sevilla, 1965, 128 pp.
53. FERNÁ:NDEZ DE JÁ'oREGu1, José Antonio, Descripción del Nuevo Reino de León (173S-1740), Ed. de Malcolrn McLean y Eugenio del Hoyo, PITESM, Serie: Historia, l. Impresiones, S. A., Monterrey, 1963,
115 pp.
54. Gól\tEZ ÜANEDO, Lino, Primeras exploraciones y poblamie11to de Texas (1686-1694), PITESM, Serie: Historia, 6. Impresiones, S. A. Monterrey, 1968, 348 pp.
55. KLADI.WO BENAVIDES, Dionisio, Nómina de gobernadores y tenientes
de gobernadores del Nuevo Reino de León (1579-1821). Tesis para obtener el grado de maestro en historia. ENSL, Monterrey, 1964,
35 más 6 pp. (mimeógrafo) .
56. LADRÓN DE GuEVARA, Antonio, Noticias de los poblados del Nuevo
Reino de León (1739), introducción y notas de Andrés Montemayor
Hernández. PITESM, Serie: Historia, 10, Impresiones, S. A. Monterrey, 1969, 134 pp.
365

�57. LóPEZ-VELARDE, Benito, Expansión geográfica franciscana en el hoy
norte central y oriental de México. Tesis para law-ear en misionología
UPUPF, Editorial Progreso, S. A, México, 1964, 185 pp.
58. MoRPI, Juan Agustín de, Diario y derrotero (1777-1781), PITESM,
Serie: Historia, 5. Impresiones, S. A., Monterrey, 1967, 472 pp., 4
mapas.
59. PÉREZ PANTOJA, Maria Helia, Conquista, población y evangelización
del noreste de México, tesis para obtener el grado de maestro en historia universal. ENSL, Garza García, N. L., 1966, 95 pp.

73. MENDIRICHAGA Y CuEvA, Tomás, "Médicos y hospitales en el Nuevo
Reino de Le6n", Hum, No. 2 (1961), pp. 471-494.
74. MoNTEMAVOR HERNÁNDEZ, Andrés, "Factores que influyeron en la colonizaci6n de la frontera del norte, a mediados del siglo XVI y principios del XVTI", Hum, No. 10 ( 1969), pp. 547-559.
75. SALDAÑA, José P., ''Don Martín de Zavala", Hum, No. 2 ( 1961), pp.
453-469.
Rer;istas y periódicos

Publicaciones especializadas

60. CAvAZos GARZA, Israel, "Algunas características de los pobladores de
Nuevo León, en el Siglo XVII". Hum, No. 1, (1960), pp. 467-479.
61. CAvAZos GARZA, Israel, "La obra franciscana en Nuevo Le6n", Hum,
No. 2, ( 1961), pp. 437-452.
.
.
. .
62. CAVAZOS GARZA, Israel, "El licenciado Francisco de Barbad1llo V1tona,
pacificador y fundador de pueblos", Hum, No. 4 ( 1963), pp. 375-390.
63. CAVAZOS GARZA, Israel, "Los primeros vecinos de la ciudad de Monterrey'', PyS ( 1964), p. 535 ss.
64. CAVAZOS GARZA, Israel, ''Un desafío en el Monterrey virreinal", Ro,
No. 2 (junio, 1964), pp. 21-22. Reproducido en RH, No. 29 (abril,
1969), p. 13.
65. CAVAZOS GAAZA, Israel, "Cuatro gobernadores coloniales de Nuevo León",
Hum, No. 9 (1968), pp. 327-338. (Alude a León de Alza, Agustín de
Echever2, Gregorio de Salinas Varona y Pedro de Sarabia Cortés) 66. GóMEZ CANtDO, Lino, "Fray Rafael Verger en San Fernando de México (1750-1782)", Hum, No. 3 (1962), pp. 551-575.
67. Hovo, Eugenio del, "El carácter de la conquista y colonizaci6n española del noreste de México", X-MRA, San Luis Potosí, 1963, 10 pp.
(mime6grafo). Publicado en CuH, EL, ITESM, septiembre, 1969.
68. Hovo, _Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la minería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 4 (1963), pp. 411-426.
69. HoYo, Eugenio del, "Un capítulo desconocido en la obra de don Fernando Sánchez de Zamora", Hum, No. 5 (1964), pp. 399-412.
70. Hovo, Eugenio del, "Evangelización en el Nuevo Reino de Le6n",
Hum, No. 6 (1965), pp. 319-328.
.
71. Hovo, Eugenio del, ''Don Martín de Zavala y la agncultura Y la ganadería en el Nuevo Reino de Le6n", Hum, No. 7 ( 1966), pp. 353-372.
72. Hovo, Eugenio del, "Don Martín de Zavala y el humanismo en el
Nuevo Reino de León", CuH, EL, ITESM, No. 2 (1968), pp. 7-13.
366

76. ARRovo LLANo, Rodolfo, "Tricentenario de Martín de Zavala", EP,
8 agosto, 1964.

77. CAvAzos GARZA, Israel, "Informe sobre los restos de Verger", EN, 11
de diciembre, 1962.
78. CAvAzos GARZA, Israel, ''Hoy cumple trescientos años de muerto don
Martín de Zavala", EN, 8 agosto, 1964.
79. CAVAZOs GARZA, Israel, "Fray Antonio y la epidemia de 1798", He,
mayo-agosto, 1966.
80. CAVAZos GARZA, Israel, "El gobernador don Pedro de Barrio", VU,
8 junio, 1969, p. 10.
81. CAvAZos GARZA, Israel, ''La misión de San Pablo de los Labradores",
VU, 29 junio, 1969, p. 3.
82. MENDIRICHACA Y CuEvA, Tomás, "Efemérides del Nuevo Reino de León.
Siglos XVI y XVII", Pu, Nos. 1 a 9, inclusive, febrero a octubre1 1963.
83. MoNTEMAYOR HEaNÁNDEZ, Andrés, "La encomienda en el norte de
México", SCEP, 15 junio, 1969, pp. 12-13.
84. SAUNAS C.wro, Hernán, "El indio Quems", EN, 18 agosto, 1966.
85. SALINAS CANTÚ, Hernán, "EJ primer cronista de Nuevo Le6n", EN,
20 mayo, 1966.
86. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Formas de morir de gobernantes nuevoleoneses", EN, 22 septiembre, 1966.
87. SAUNAS CANTÚ, Hernán, "Los Tejas", EN, 28 septiembre, 1966.
88. SALINAS CANTÚ, Hernán, ''Febrero trágico" ( referente a la muerte del
Cap. Nicolás Ochoa de Elejalde), EN, 17 febrero, 1967.

367

�101. MoNTEMAYOR HERNÁNDEZ, Andrés, "El pensamiento económico de fray
Servando Teresa de Mier", VU, No. 968 ( 12 octubre, 1969), p. 6.

VI.-LA INDEPENDENCIA
Libros y folletos

89. CovIÁN MARTÍNEZ, Vidal, Xavier Mina y fray Servando en Soto la
Marina (IS de abril de 1817). Cuadernos de Historia, Serie 1967, No.
3, Ediciones Siglo XX, Cd. Victoria, Tamps., 1967, 32 pp.
90. GARCÍA A.LvAREZ, Juan Pablo, La compleja personalidad dd Padre .Mier.
A.lgunos aspectos poco conocidos. SEC, SMGE, Editorial Libros de México, S. A., México, 1964, 61 pp.
91. Mn.LÁN, Marco Antonio, La fantástica realidad de fray Servando. CLP,
SEP, México, 1965, 62 pp.
92. Númz DE LEÓN, Apolinar, Las andanzas de un obispo y la traición de
Baján. (y) Diplomáticos de la insurgencia. Editorial Vallarta., Monterrey,
1962, 61 pp.
93. RoEL, Santiago (Sr.), Fray Servando Teresa de Mier ( Apuntes biográficos). GENL, DPP, Monterrey, 1963, 11 pp. (2a. ed. de la de 1942).

VIL- LA

REFORMA

Libros )' folletos

102. BERRUETo RAl'rlÓN, Federico, Sautiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León )' Coahuila. Seminario de Cultura Mexicana. México, 196j. 21 pp.
103. EPISTOLARIO Zaragoza Vidaurri, 185S-1859, C~rffiGI, SMGE, México, 1962, 140 pp. Prólogo y notas de Israel Cavazos Garza.
10+. MosELEY, Edward H., The public correr of Santiago Vidaurri, 18S51858. University, Alabama, 1963, 387 pp. (tesis).
105. NúÑEz DE LEÓN, Apolinar, Algunos apuntes biográficos del Sr. Gral.
y Lic. don León Guzmán. Editado por la Gran Logia del Estado, Imp.
Hemández, Monterrey, 1967, 12 pp.

Publicaciones espuializadas

Publicaciones especializadas

94. ''DIEZ interesantísimas cartas de fray Servando Teresa de Mier". PyS,
( 1967), pp. 305-328.
95. Númz DE LE6N, Apolinar, "El generalísimo Morelos en Nuevo León",
MSNHCA, SMGE, México 1965, pp. 657-682.
96. Pwz-MALDONADO, Carlos, ''Monterrey durante el primer movimiento
en pro de la Independencia", MAMH, CRM, tomo XIX, No. 3 (julioseptiembre, 1960), pp. 269-276. Reproducido en EN, 16 septiembre,
1960.
97. Sn.VIA HEazoo, Jesús, "Fray Servando Teresa de Mier", CuAm, septiembre-octubre, 1967, pp. 162-169.

106. BERRUETO RA tÓN, Federico, "Santiago Vidaurri y el estado de Nuevo
León y Coahuila", Hum, No. 6, (1965), 407-420 pp.
107. MosELEY, Edward H., "Santiago Vidaurri, Champion of states rights:
1855-1857". Studies in the Social Sciencies, West Georgia Gollege, Vol.
VI, o. 1 (junio, 1967), pp. 69-80.

Revistas y Periódicos

98.

LLANO, Rodolfo, "Natalicio de fray Servando Teresa de Micr
y Noriega", EP, 20 octubre, 1963.
99. BuENTELLO CHAPA, Humberto, "Insurgencia en Nuevo León", (serie
de 3 artículos), EP, 10, 11 y 16 septiembre, 1969.
100. CAVAZOS GARZA, Israel, "El Padre :Mier", EN, 5 septiembre, 1960, p.
ARROYO

7-B.
368

VIII.-lNTERVF.NCIÓN FRANCESA

Libros y folletos
ALVARADO, José, Zaragoza, jefe de e/tinacos, continúa a caballo, GENL,
DPP, Monterrey, 1962, 8 pp.
109. ARROYO LLANO, Rodolfo, Ygnacio Zaragoza, defensor de la libertad y
la justicia, S.p.i., Monterrey, 1962, 179 pp. ilust.
110. BER.RUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, Secretaría de Gobemaci6n, Talleres Gráficos de la Nación, Mé..xico, 1962, 342 pp.
111. BERRUETO RAMÓN, Federico, Ignacio Zaragoza, CLP, SEP, México, 1966,
70 pp.

108.

369
1124

�112. CAvAzos GARZA, Israel, Semblanza de Mariano Escobedo, Editorial Vallarta, S. A., Monterrey, 1967, 18 pp.
113. CoVAIUUJBIAs, Ricardo, .Anal,s de la vida del C. Gral. Ignacio Zaragoza. Notas y acotaciones. S.p.i., Monterrey, 1962, 29 pp.
lH. GóMEZ Manuel Z., La vida del General Ignacio Zaragoza. Secretaría
de Gobernaci6n, Talleres Gráficos ele la Nación, México, 1962, 23 pp.
115. LóPEZ GUTIÉRREZ, Gustavo, Escobedo, republicano demócrola, benemérito de Chiapas, 1826-1902, S.p.i., T1L'rtla Gutiérrez, 1969, 556 pp.
116. Mi;vER, Eugenia W. de, Reseña biográfica de Jerónimo Treviño (18361914), CLP, SEP, México, 1967, 60 pp.
117. ÜRDÓÑEz, Plinio D., Licenciado y general don Lázaro Garza Ayalo,
CC HEGI, MGE, o. 18, México, 1963, 254 pp.
118. RANGEL FRÍAS, Raúl, Gerónimo Treviño. Héroes y epígonos. S.p.i.,
Monterrey, 1967, 107 pp. Ilustraciones de Federico Cantú.
119. RANGEL FR.ÍA.s, Raúl, Gerónimo Treoiño. Héroes y eplgonos. CLP,
SEP, México, 1967, 119 pp.
120. RoEL Jr., Santiago, 5 de Mayo (discurso), GENL, DPP, Monterrey,
1963, 12 pp.
Eú. Roli.L Jr., Santiago, El Cura de Tamajón. GENL, Editorial ccAlfonso Reyes", Monterrey, 1967. Reproducción facsimilar de 14 números de] periódico publicado por Guillermo Prieto.
122. SALCE AR.RwoNno, Pablo, Linares, la primera ciudad nuevoleont1a que
se rebeló contra el imperialir.ta Vidaurri. CCNHEGI. SMGE. No. 27,
México 1963.
123. SALINAS CANTÚ, Hernán La Intervención Fra11ce1a a través de las cartM
de dos nuevoleoneses, Gral. D. Gerónimo Treviño y Lic. Narciso Dávila.
Comentarios. Imp. Lumen, Monterrey, 1969, 90 pp.
124. V.1LLARREAL ., Carlos, Gral. Jerónimo Trcviíío. Gráfica Popular, S. A.,
Monterrey, 1965, 45 pp.

Publicaciones especializadas
Francisco R.. "Hombres d' ue\"0 León y Coahuila en la defensa de Puebla y prisioneros en Francia en 1963", Hum, No. 3, (1962),
pp. 389-414.
126. ARROYO Lu. •o, Rodolfo, ''Diario de campaña del coronel Miguel Palacios. (30 días de acción en el sitio de Querétaro) ". M C,N, 21 mayo, 1967.
127. BALDERA.s, P.S. "La batalla de Río Verde. Escobedo quedó en deuda
con Mejía", PyS, 1966, pp. 691-696.

125.

370

ALMADA,

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XIIL-GENEALOGÍA y lliRÁLDICA

Libros y folletos
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Pérez-Maldonado".
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387

�LOS PRIMEROS AVANCES DE LA COLONIZACIÓN ESPA.ROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPARA

{1519-1528)
EucENIO DEL Hovo
Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

a. Francisco de Garay '.Y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GOBERNANDO LAS INDIAS los frailes jer6nimos, Francisco de Garay, compañero de Col6n en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Ant6n de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida {1513), de Hernández de Córdova (1517) y Juan de Grijalva {1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego Velázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envi6 una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relaci6n enviada por
Garay al Rey, se dice que el prop6sito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, lleg6 Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hernán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�LOS PRIMEROS AV I\NCES DE LA COLONIZACIÓN ESP.AROLA
AL NOROESTE DE LA NUEVA ESPAAA
( 1519-1528)
EucENio

DEL

Hoyo

Instituto Tecno16gico
de Monterrey

a. Francisco de Caray y el Río de las Palmas
(1519-1523)
GoBER.NANDO LAS INDIAS los frailes jerónimos, Francisco de Garay, compañero de Colón en su segundo viaje y gobernador de la isla de Jamaica,
impresionado por los relatos de Antón de Alaminos, el famoso piloto de las
expediciones de Ponce de León a la Florida (1513), de Hemández de C6rdova (1517) y Juan de Grijalva (1518) a la península de Yucatán y costas
del Golfo de México, decidió explorar y conquistar las tierras comprendidas
entre la Florida de Ponce de León y el límite septentrional de las tierras
visitadas por los capitanes de Diego V elázquez, gobernador de Cuba. Garay obtuvo de los frailes jerónimos las licencias necesarias y, a principios del
verano de 1519, envió una pequeña flota, apenas cuatro navíos y doscientos
setenta hombres, al mando de Alonso Alvarez de Pineda, a reconocer toda aquella costa y a levantar un mapa de ella. En la relación enviada por
Garay al Rey, se dice que el propósito principal de dicha expedición fue encontrar algún estrecho o paso, a través del Continente, que permitiera el
viaje directo al Reino de Catay; Pineda debería buscar el famoso estrecho
de Anián que movió tantas expediciones. Después de tres o cuatro meses
de navegación, siguiendo las costas del Golfo de México, desde la Florida,
y habiendo desembarcado a orillas del río Pánuco, donde "rescataron de los
indígenas un poco de oro, llegó Pineda a las cercanías de la recién fundada
Veracruz a principios de agosto de 1519, recibiendo la desagradable sorpresa de que Hemán Cortés se le había adelantado y tomado posesión de
389

�grosar las filas de Hemán Cortés y son los que Bemal Díaz del Castillo
llama los "panzaverdetes''.8
Sin noticias de Camargo y creyendo que éste había logrado establecer la
proyectada colonia, Garay se apre uró a enviar n su ayuda a Miguel Díaz
de Au.-c u con más de cincuenta oldados y treinta y siete caballos, quien,
como dice Bemal D.íaz del Castillo, "no halló rastro, ni hueso, ni pelo de
la armada de Garay" y, como los indios lo recibieron en actitud hostil, abandonó la empresa. buscando refugio, él y sus hombres, bajo la bandera de
Hemán Cortés, '' ... y este fue el mejor socorro y al mejor tiempo que le
habíamos menester ... ,, 10

De este famoso capitán aragoné hacen elogio lo mismo Cer\'antes de
Salazar en su Cr6nico, que Díaz del Castillo en su Historia; dice el primero: " ... fue uno de los mejores conquistadores que hubo. Murió muy viejo e muy rico en México; trajo muy buena gente e caballos".11 Y el segundo:
' ... sini6 muy bien a u Majestad en todo lo que se ofreció en las guerras
e conquistas de la Nueva España" y, entusiasmado en el recuerdo, se explaya contándonos cómo Díaz de Aux se le enfrent6 al Real y Supremo Consejo de 1as Indias defendiendo su pleito contra el sevillano ndrés de Barrios
(a) El Danzador, cuñado de Cortés, por la mjtad del pueblo de Meztitlán.

•

• "Estando qur: cslábamos en Segura de la Frontera de la manera que en nú relaci6n habrán oldo, vinirron cartas a Cort~s como había aportado un navío de los
que el Francisco de Garay había enviado a poblar a Pánuco e c¡ue venía por capitán uno que se decía fulano Camargo y traía sobre sesenta roldados y todos dolientes y muy amarillos e hinchadas las barrigas, e que habían dicho qut otro capit:!.n
que el Garay habla enviado a poblar a Pánuro, que se decla fulano Alvarez Pincelo
(sic.), que los indios de Pánuco los habían muerto y a todos los soldados y caballos,
que había enviado a aquella provincia, y que los navíos se los habían quemado, y
que este Camargo viendo el mal suceso, se embarcó con los soldados que dicho tengo
y se vino a socorrer a aquel puerto porque bí~n tcn!an noticiaJ que cstabamos poblados allí y que a causa que por rustentar las guerras con los indios de Jamaica
no tcnlan que comer, e ventan tan flacos y amarillos e hinchados, y más dijeron
que el capitán Camargo había sido fraile dominico, e que había hecho profesión,
iuS cuale soldados con su capitán 1e fueron luego, poco a poco, porqut• no podían
andar a pie de flacos, a la villa de la Frontera donde estábamos; y cuando Cortés
los vi6 tan hinchados y amarillos, que no eran para pelear, hnrto teníamos que curar en ellos, y les hizo mucha honra y tf'ngo que el Camargo murió luego, que no
me acuerdo bien que se hizo, e también se murieron muchos de ellos, y entonces
por burlar les llamamos y pusimos por nombre los panciverdetcs, porque traían los
colore, de muertos y las barrigas muy hinchadas .•. " Bcmal: Historia, pp. 459-460.
• Para este apartado véanse: Cervantes de Sala.zar: Cr6nita, p. 564; Ov-iedo:
Historia, Vol. III, pp. 429-442; Demal: Historia., ol. I, pp. 460 y 463; P. F. \'elázquez: Hist. d, S. L. Potosi, Vol I, pp. 136-137.

" Bemal: Historia, Vol. I, pp. 460-463.
11 Cervantes de Sala.zar: Cr&amp;nica, p. 564.

392

Oigamo el pintoresco lenguaje del cronista: " ... a este Miguel Diaz de
Aux fue el que en el Real Consejo de Indias, en el año de 1541 dijo que
a unos daban favor e indios por bien bailar e danzar y a otros les quitaron
sus haciendas porque habían bien servido a su Majestad peleando ... e tendió la capa en el suelo, y puso la daga sobre el pecho, estando tendido en
ella de espaldas e dijo: si no es verdad lo que digo Vuestra Alteza me mande degollar con esta daga e si es verdad haced recta justicia ... " u
Todos los hombres que vinieron con Díaz de Aux y que se unieron a las
huestes de Cortés fueron apodados los ''lomos recios" 11 y se distinguieron
como valientes y esforzados.
En pos de la anterior, envió Garay otra expedici6n al mando de Ramírez el Viejo. De jrmos la palabra a Bemal Díaz del Castillo: 11 • • • y digamos
que desde alU a pocos días que Miguel Díaz de ux había venido a aquel
puerto de la manera que dicho tengo, aportó luego otro navío que enviaba
el mismo Garay en ayuda y socorro de su armada creyendo que todos estaban buenos y sanos en el río de Pánuco (si.e por las Palmas) y venía en
él por capitán un viejo que se decía Ram!rcz y ya era hombre anciano y
a esta causa le llamábamos Ramírez el Viejo porque había en nuestro real
dos Ramírez, y traía sobre cuarenta solda.dos y diez caballos e yeguas e ballesteros y otras armas y el Francisco de Garay no hacía sino echar un virote tras otro en socorro de su armada y en todo le socorría la buena fortuna a Cortés y a nosotros era grao ayuda, y todos esos de Garay que dicho
tengo fueron a Tepeaca a donde estábamos ... y a los que trafa el viejo
Ramírez, que traían unas armas de algodón (escaupiles} de tanto gordor
que no les pasaba ninguna flecha y pesaban mucho, pusímosles por nombre
los de las albardillas ... " 11
Mientras Camargo y los que lo siguieron fracasaban en el intento de establecer una colonia en la desembocadura del río de las Palmas, como primrr apoyo de la "Victoria Garayana", el gobernador de Jamaica, Francisco
dr: Garay, el año de 1520 enviaba a España a Juan L6pez de Torralba con
muestras del oro huasteco y un mapa de la exploración realizada por Alvarez de Pineda, para solicitar el permiso de conquistar y colonizar esas tierras. El Rey le concedió lo que pedía en la real cédula de 1521, atrás mencionada. Con este firme apoyo legal el año de 1522, Caray apresuró sus
preparativos para la formal ocupación del territorio concedido, que incluía
la región de Pánuco, por lo que entró en conflicto con Hemán Cortés, que
'· Bemal: Hütoria, Vol. I, pp. 460-461.
" " •.• y porque lo, soldados que traía Miguel

Día.z de Aux ,·enían muy recios

y gordos les pusimos por nombre los de los lomos recios ... ". Berna~ Vol. I, p. 462.

" Demal: HistorÚl, Vol. I, pp. 461-·162; P. F. Velázquez.: Hi.st. de S. L. Potosl,
Vol. I, p. 137.

393

�se creía con derechos a ella. Cortés se apresuró a alir de la ciudad de
México para dirigir personalmente la entrada a la "Provincia de Cbila
Y Pánuco", haciendo guerra a los huastecos y, como uno de sus actos de
posesión, fundó, no lejos de la desembocadura del río Pánuco, la villa de
Santiestevan del Puerto, como mojón de la a•.-anzada más septentrional de
su conquista; y, dejando en ella una fuerte guarnición, regresó a la ciudad de México. No fue sino hasta fines del verano de 1523 cuando Garay terminó sus preparativos y pudo 7.arpar con una bien pertrechada expedición, compuesta de diez y seis barcos, seiscientos hombresJ ciento cincuenta caballos, doscientos arcabuces, treinta ballestas y un buen número
de piezas de artillería. Imitando quizás a Cortés en lo de la Villa Rica
de 1a Veracruz, desde antes de salir de Jamaica, organizó el ayuntamiento
de la población que pensaba fundar como centro de su conquista y que
se llamaría "Garay"; como dice muy bien Gómara: "hizo un pueblo en
aire que llamó Garay",15 pue nunca llegó a fundarse. Dicho ayuntamiento
quedó integrado por Alonso de Mendoza y Hernando de Figueroa como alcaldes ordinarios; Gonzalo de Ovalle, Diego de Cifuentes y Villagrán como
regidores. Después de muchos incidentes que no es del caso narrar
uí
el día 26 de junio de 1523, dejó Garay la isla de Jamaica rumbo a Cuba:
donde tuvo noticias de la fundación de Santiestevan del Puerto por Cortés,
cosa que mucho lo contrarió y, después de infructuosos trámites. deciai6
fundar, ya no en aire, aquella población en el río de las Palmas, c-omo base
de futuras operaciones; y el día 25 de julio de ese año de 1523, la expedición alcanzó la desembocadura de dicho río y Garay ordenó a Gonzalo
de Ocampo que e)..-plorase río arriba para escoger el lugar más conveniente
para la fundación: " ... envió el río arriba a Gonzalo de Ocampo; con un
bergantin, a reconocer la disposición de la tierra. Subió quince leguas; vio
que muchos ríos entraban en aquél; volvió aJ cuarto día, diciendo que la
tierra era ruín y despoblada; y aunque esta relación no fue cierta, Francisco de Garay la creyó, y sacó a tierra los caballos, y cuatrocientos infantes,
y ordenó que la armada, con cargo de capitán general, llevase Juan de Grijalva, costa a c-0sta; y él se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres días
por pantanos y despoblados; pasó a nado y en balsas, un río que llaman
Montalto, porque corría de grandes sierras. Entró en un gran lugar desierto,
a donde hall6 mucho maíz, y otros bastimentos¡ arrodeó una gran laguna
y, con ciertos indios de Chila que prendió, y sabían la lengua castellana (sic
por mexicana) , envió a un pueblo para que le recibiesen de paz, y así
lo hicieron, y le proveyeron de maíz, frutas y aves que toman en la laguna.
u G6mara: Cr6nfra, Cap. CLIII (en Barcia, Vol. II, p. 158}; P. F. Velázquez:

Hist. d, S. L. Potosi, Vol. I, pp. 137-140, 159-172 (biog.); Meade: "El adelantado Francisco de Garay", BSMGE, Vol. LXIIJ, pp. 403-430.

394

En este lugar intentaron los soldados amotinarse, porque no les dejaban
saquear; pasaron adelante, y en el pasaje de otro río se ahogaron ocho caballos; metiéronse en unos pantanos, adonde pensaron perecer, y si hubiera
alguna resistencia no escapara ninguno. Y después de estos trabajos y de
mucha hambre, y de mucha molestia de los mosquitos y pitos, que pican
y dejan señal como chinches, y suelen causar calentura, y murciélagos que
los ofendían extrañamente porque son grandes y chupan a los dormidos
la sangre de las narices y orejas, manos y pies o de cualquiera parte descubierta. Aportaron a Pánuco, tan deseado, pero por causa de las guerras
de Remando Cortés, la tierra estaba destruída y no hallaron qué comer;
y, porque también los soldados de Hernando Cortés, que estaban de la
otra parte del río. habían alzado la comida; y por ésto, y porque tardaban
los navíos en que venían los bastimentas, los soldados se derramaron a buscar qué comer y Francisco de Garay envió a Gonzalo de Ocampo a saber
qué intención tenía la gente de Cortés que. estaba en )a villa de San Estevan del Puerto". 18 Cuando Cortés se aprestaba para ir a enfrentarse con
su enemigo, recibió una real cédula por la cual se reconocían sus derechos
a la jurisdicción de Pánuco y se ordenaba a Garay no entrometerse en ella.11
Cortés envió a Pedro de Alvarado a mostrarle a ·caray la real cédula y a
pedirle que se alejase de Pánuco; éste, sintiéndose abandonado de sus hombres y por ende perdido, decidió ir a México para intentar algún arreglo
con Hemán Cortés, quien lo recibió con suma cortesía y le ofreció un banquete; pero, en realidad, el desventurado Garay era su pri ionero. Propuso
éste a aquél el matrimonio de sn hijo mayor con Catalina Pizarro, hija natural de Cortés, siempre que le permitiese hacer un nuevo intento de fundación en el río de las Palmas y que Cortés cooperase en esa empresa; éste
llegó a prometer, no sólo la ayuda pedida, sino proporcionar a su futuro consuegro algunos de sus expertos capitanes y de sus soldados veteranos que
ayudasen a Garay a cumplir su intento. 18 Tan amistosa, cuanto acertada
solución, no tuvo efecto por la ines~rada y casi repentina muerte de Garay,
ocurrida en las navidades de 1523; parece que murió de "un dolo1· de costado" (neumonía), awique mucho se elijo que Cortés lo había envenenado
"con una capirotada" .10

" Herrera: Jfotoria, Vol. II, Der. 111, Lib. V. Cap. V, pp. 135-136.
" "Provisi611 de su fajestad mandando a Francisco d • Garay no entrometerse ...
abril 24 de 1523" en Pacheco y Cárdenas: Documentw. Vol. X."{VJ, pp. 71-76.
,. Para ste apartado e pueden consultar: Bemal: Ilirloria, Vol. II, pp. l 76187; Conés: Carla de R,lación d, 15 de .octubre d, 1524; Herrera: Historia, Dec.
III, Lib. V, Cap. VII; P. F. Vclázquez: Hi.it. de S. L. Potos(, Vol. I, pp. 173-189.
1• G6mara: Historia, Vol. II, p. 160; Cortés: Cuarta Carta de Relacwn (en Barcia, Vol. I, pp. 126-165; Oviedo: Historia, Vol. 111, p. 455.

395

�b. Hernán Cortés y Nuño Beltrán de Guzmán

(1523-1528)

La muerte de Francisco de Garay no puso íin al problema de Pánuco,
ya que sus hombres habían quedado en aquella región y que, divididos
en pequeños grupos, asolaban la tierra sublevando a los indios que acabaron
matando a todos los sobrevivientes de la expedición de Garay y que, decidido a limpiar la tierra de españoles, sitiaron a Santiestevan del Puerto y
destruyeron las demás fundaciones. Al enterarse Cortés de lo ocurrido, envió inmediatamente a Gonzalo de Sandoval con cincuenta hombres de a caballo, cien infantes, cuatro piezas de artillería y quince mil (?) indios aliados, para que restableciese el orden sofocando la rebelión; en rápida, vigorosa y cruel campaña, los huastecos fueron de nuevo sometidos.20
Encontrándose Sandoval en la pacificación de Pánuco, Cortés recibió instrucciones de la Corona, de fecha 6 de junio de 1523, para que explorase
las costas de los dos océanos en busca del tan deseado estrecho de Anián
que acortarla la navegación a las islas Molucas.21 Cumpliendo dichas instrucciones, envió Cortés, el año de 1524, dos expediciones, una de cuatro
navios para explorar las costas del Mar del Sur (el Pacifico) y la otra,
de sólo dos, para trazar un mapa de la costa del Golfo de México, des~
Pánuco a la Florida, y de la del Mar del Norte (Atlántico), de la Florida
al Labrador. 22 Y fue entonces cuando Cortés consideró muy seriamente la
conveniencia de colonizar en el rlo de las Palmas, haciendo suyo el proyecto de Garay; pero una serie de problemas que no es del caso reseñar aquí,
le impjdieron cumplir su prop6sito de tomar posesión en el río de las Palmas y las tierras situadas más al norte. Cortés, desde el conflicto con Garay, había estado insistiendo ante la Corona que la región de Pánuco 1 hasta
el lejano río de las Palmas, debería quedar bajo la jurisdicción del Reino
de la Nueva España y sujeta a él. El Rey accecli6 a esta demanda; 23 pero,
las muchas intrigas que se movían contra Cortés, hicieron que el mismo
año ( 1525) que Cortés lograba ser confirmado en su jurisdicción sobre la
Provincia de Pánuco hasta el río de las Palmas, el contador, Rodrigo de
Albornoz, declarase, en un largo i.nfonne12 • la necesidad de separar las provincias de Temistlán (sic), Pánuco, Guatemala y Cuazacualco (sic.). Apa• Cortés: Cuarta Carta de Relaci6n (en Gayangos, pp. 299-303); Oviedo: Histuria, Vol. III, pp. 457-458: Gómara: Crónica, pp. 160-161.
" G6mara: Crónica, p. 165.
'"" Cortés: Cuarto Carta de Relación (en Gayangos, pp. 314--315).
ª Herrera: Historia, Dec. Ill, Lib. VII, Cap. IV, p. 213; Meade: La Huast«ca,

Cap. "La Conquista", pp. 263-277.
"' "Carta del Contador Rodrigo de Albornoz .•. , 15 de diciembre de 1525", en
Pacheco y Cárdenas: Doc. Intd., Vol. XIII, p. 74.

396

yándose en el informe de Albornoz y en las muchas quejas presentadas contra Cortés durante su viaje a las Hibueras, se acordó residenciar a don Hernando así como la separación de la provincia de Pánuco de la Nueva España
y se nombro gobernador de ella a Nuño Beltrán de Guzmán. 25 Por brevedad no queremos ocupamos de las actividades esclavistas de don Nuño ni
de sus confJictos con las autoridades de la Nueva España, sólo hablaremos
de sus intenciones de colonizar en el río de las Palmas, tal vez movido por
las noticias de las gentes de Garay que hablaban de muchos pueblos y de
montañas con minas de plata. " ... deseando Nuño de Guzmán por todas
partes ensanchar sus límites, envió a Sancho de Caniego (su pariente), aunque nuevo en la tierra, con la mayor parte de la gente que pudo, a conquistar el río de las Palmas, pensando de hallar grandes riquezas; no ignorando que estaba dado aquel distrito a Pánfilo de Narváez, tomó la posesión en nombre del Rey: y en cuarenta leguas la tierra adentro, no hallaron
poblado, ni camino, y pocos indios, y aquellos tan salvajes, que no se sustentaban sino de cazas, comiendo las carnes crudas, y langostas, lagartijas y
culebras, y otras tales bascosidades. Detúvose cinco meses en la jornada,
awique tuvieron noticia que la tierra era rica, y poblada: por las espesuras
de los bosques, no pudieron pasar, y por faltarles mantenimiento y otras
cosas se volvieron ... " 28
Esta expedición de Sancho de Caniego a la región del rio de las Palmas)
tiene para nosotros especial interés; desafortunadamente los datos de que
disponemos son demasiado vagos y es absolutamente imposible reconstruir la
ruta de esta expedición. El pasaje de Herrera, arriba transcrito, sugiere
cosas muy interesantes; pero, entiéndase bien, sólo sugerencias, ni siquiera
podríamos hablar de conjeturas. Suponemos que Sancho de Caniego sigwó,
hacia el norte, el camino de la costa, varias veces recorrido por las gentes
de Garay. Después de tomar posesión, a nombre de Nuño de Guzmá.Jt, del
río de las Palmas, "en cuarenta leguas la tierra adentro" y durante "cinco
meses", exploró la región. Por lo que sabemos de otras expediciones muy semejantes, muy amplio debió ser el territorio explorado en tan largo tiempo.
Las cuarenta leguas ¿ fueron hacia el norte o hacia el occidente? No podemos saberlo; nos inclinamos por lo segundo al saber que uno de los fines,
tal vez el principal, de la e:iqredición era buscar metales preciosos y así es
muy posible que las sierras de San Carlos y de Pamoranos, en Tamaulipas,
los _hayan atraído con sus posibilidades mineras; además, lo que se dice
,. Herrera: Historia, Dcc. III. Lib. VID, Cap. XIV, pp. 215-217; Oviedo: Historia, Vol. IU, p. 559; G6mara: Historia (en Barcia, Vol. II, p. 38); Zumárraga;
"Carta a su Majestad'' en Doc. lned., Vol. XIII, p. 117; Toussaint: La Conquista
de Pánuco, pp. 115-123; Castañeda: Our Catholic Heritage, pp. 32-38.
"' Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. 111, Cap. VII, p. 293.

397

�respecto a los naturales "tan salvajes, que no se su tentaban sino de cazas,
comiendo las carnes crudas ... " conviene más a los nómadas situados al
occidente de la rota, que a los indios pescadores de las marismas de que
nos habla Alvar Núñez Cabeza de Vaca, que habrían encontrado de haber
seguido rumbo al norte. Sin embargo, cuando dice Herrera que "por las
espesuras de los bosques no pudieron pasar" pensamos en la posibilidad, muy
remota, d que hayan cruzado el río Bravo y, siguiendo hacia el Norte, hayan lle~do ha ta las cercanías del río de las Nueces que es donde empiezan los grandes bosques; aunque tal vez, al hablar de "bosques'' el cronista,
se esté refiriendo al monte alto y espeso, al intrincado chaparral que bien
pudieron encontrar hacia occidente. Llenos de dudas e in eguridades sugerimos la posibilidad de que Sancho de Caniego }' sus hombres hayan explorado tierras de Nuevo León, tal VC'?. por el rumbo de Cerralvo o los Aldamas. Que en realidad nada pod mos saber de cierto sobre esta importante expedición que tuvo lugar en el verano ele 1528.
De todo lo anteriormente expueslo se desprende la gran importancia del
río de la Palmas dentro de los diez primeros a1íos (1518-1528) de la historia de la Nueva España, así como los muchos pro)'ectos y serios intentos
para colonizar cerca de su desembocadura. Impresiona pensar que en varias ocasiones estuvo a punto de fundarse dicha colonia, hecho que hubiese
cambiado completamente la historia del noreste de México y sureste de los
Estados Unidos; de haberse logrado su establecimiento, Tejas seguiría siendo mexicana.

r. 1de11tif icació11 del rio de las Palmas
La correcta identificación del tantas \"e&lt;'es nombrado río de las Palmas,
es un problema histórico del mayor interés y que creemos haber resuelto definitivamente.
Todos los "cronistas primilivos de Indias" hablan de él y de la reñida
y prolongada disputa sobre la conquista y gobernación del tcnitorio por él
uominado o limitado. Su nombre aparece en multitud de documentos de
fecha muy temprana; y su desembocadura era una de las más importantes
referencias para la navegación en el Golio de México. El río de las Palmas
es uno de los accidentes geográficos más destacados en la antigua cartografía americana, figurando en casi todos los antiguos mapas de nuestro
Continente, como se puede comprobar por la lista que damos a continuación:
Aparece ya en el mapa de Alberto Cantino ( 1501-1502) como Río de
las palmas; en e] de Nicolás de Caneiro ( c. 1503) se le llama Rfo de las
J1armas; el de Martín de Waldseemüller (1513) lo registra como Río de la
parma; el de choner (1515 ,6 1520) como Río de las parmas; en el mapa
398

del Golfo de México, conocido como el de los pilotos de Cortés (fines &lt;le
1520) se lee R. la Palma; en el de Turín (c, 1523) aparece Río de lq palma;
en el del vizconde de Maggiolo ( 1527) figura la Provincia de las Palmas;
otra carta anónima de ese año ( 1527) anota las palmas; en el "Globe Doré"
(1528?) leemos R. de la Parma; la carta de Diego Ribero (1529) lo llama R.
de Palmas; en el Atla, de Kaufmann (1529) aparece en la carta IV como
las palmas, en la VII también las palmas, en la X R. de Palmas y en la
XIII R. de Palmas; en el Globo de Oronlius ( 1531) encontramos R. d.
Palmo; en el mapa de Alonso de Chávez (1536) se le menciona como Río
de las Palmas; en el de Alonso de Santa Cruz (1536) se llama Rlo de Palmas o Río Solo; el "París GilL Globe" o "De Bure Globe" (1536?) registra
R. D. Palma; en el mapa de la expedición &lt;le Moscoso (1539-1543) aparecen dos ríos diferentes con la anotación R. de Palmm · en el de Santa Cruz
( 15·:¡.2) también R. de Palmas_; en los portulanos de Dattista Agnese ( 154215+3) se lee las palmas; el planisferio &lt;le Sebastián Cabot (1544) anota palmar Y, más al sur, río de palmas; el portulano de la "Ayer Col!ection"
(1554), R. de palmas; en el mapa de Ortelius (c. 1584-) encontramos R.
Palmar; en el de Wytfliet (1597) se lee R. de Palmas; en el de Purchas
(1625) R. de Palmas; el Plano de Laet (1633) recistra R. de Palmas y el
de Turba Ardiente (1680) R. a Palmas. 21
Que el problema de localización ha existido y que aún no ha siclo resuelto, podemos demostrarlo con unas cuantas citas de diversos historiadores. Tocios los antiguos cronistas son muy vagos al respecto y sobre sus datos no puede basarse la correcta localización; casi todos, al hablar de las
expediciones ele Garay. lo confunden con el río Pánuco; resulta muy ilustrativo el hecho de que Bemal Díaz del Castillo en un pasaje de su obra
comete ese error mientras que en otro habla de ellos como de ríos · muy
diferentes y proporciona datos muy importantes para la correcta localización del río de las Palmas.28 G6mara dice: " ... y hablaremos de Pánfilo
de Narváez que fue a poblar y conquistar. . . el río de Palmas, que cae
treinta leguas encima de Pánuco, hacia el norte .•. " 29 Oviedo es aún más
vago: " ... el río que llaman de las Palmas en cierta parte de la costa del
Norte ... ", &gt;·, más adelante, e.,.,_-plica: " ... se trata del río de las Palmas,
que está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hermoso) subiendo por la
dicha costa la vuelta de la provincia que llaman la Florida ... " ªº Herrera
- Las obras que pfincipalmente nos ayudaron a formar esta lista, fueron: T/ie
Discovtry of North Am«rica de Harrise; Spaniih Voyag,s, ,te. de Wagner; A Book
of Old Maps de Fite y Freeman; y NarraliLt and critico/ llístory o/ Amsrica in Maps,
Austin, 1961.
'"Be.mal: Historia, Vol. I , pp. 461~162 y Vol. TI, pp. 179-LB0 (cd, García) .
"' Gómara: Húto,ia, Cap. XLVI, p. 36 (ed. Barcia).
• Oviedo: Historio, Vol. III, p. 579.

399

�lo menciona en repetidas ocasiones, pero sin dar el menor dato para su
localizaci6n. 31 El notable ge6grafo Juan López de Velasco en su Geografía
y descripción universal de los Indios (1571-1574) nos da la latitud de su
desembocadura: "Río de Palmas o río Solo: en veintiséis grados y medio
de altura".3!! Entre los cronistas del siglo XVII citaremos al padre Torquemada que dice: " ... de Pescadores (Río de Guadalupe, Tex.) basta el río
de las Palmas, por cerca del cual pasa el Trópico de Cancro. Del río de
Palmas, al río Pánuco hay más de treinta leguas ... " 33 Pero, dejemos a los
viejos cronistas para citar a los modernos historiadores: don Manuel Orozco y Berra en su Historia de la Geograffa en México, dice: " .•. el río de
las Palmas, no obstante haberse hablado de él con frecuencia, no está bien
determinado, y las opiniones vacilan entre los ríos Bravo, Conchas y Santander", y sigue diciendo: "De luego a luego descartaremos de la competencia al río Bravo, porque en cartas, desde muy antiguas, constan pu tos
conjuntamente éste y el río Palmas".34 Y después de una muy larga Y muy
erudita disquisición, termina identificándolo con el río Soto la Marina. El
notable ge6grafo don Antonio García Cubas, con apoyo en no sabemos qué,
extrañamente lo identifica con el pequeño arroyo del Chamal que cruza
la hacienda de su nombre unos pocos kilómetros al norte del río Soto la
Marina. 35 Nos desconcierta mucho esta identificación porque todas las fuentes hablan de un río muy grande y caudaloso. Pasaremos revista a las opiniones de los historiadores tamaulipecos: Alejandro Prieto lo identifica con
el Soto la: Marina; 88 Blas Rodríguez, siguiendo a García Cubas, con el arroyo del Chamal; 3 1 Candelaria Reyes, 38 Garza Treviño,39 y Gabriel Saldívar iO
están por el Soto la Marina, al igual que tres notables investigadores_ de
la historia del noroeste de México, don Vito Alessio Robles,'1 don Pnmo
Feliciano Velázquez quien, apoyando su opinión, dice: "Debe quizás aquel
río su nombre al cerro de Pahnas, uno de los puntos cuhninantes de la
n Herrera: Historia, Dec. IV, Lib. III, Cap. IX, Vol. II, pp. 196-197; Dec.
IV, Lib. IV, Cap. II, Vol. II. p. 302 y p. 304 (ed. l728).
L6pez de Velasco: Geografía, p. 182.
Torquemada: Monarqufa, Vol. 1, Cap. VI, p. 17 (2a. ed.).
.
.. Orozco y Berra: HiJt. d, la Geog. en Mixico, pp. 94 y 95. El mapa más antlguo que nosotros pudimos encontrar en que se mencionan_ conjuntamente el río Bravo
y el de las Palmas (Soto la Marina) es el de Turba Ardiente fechado en 1608, fecha
•
mucho muy tardía. En mapas del siglo XVI aparece un cabo ~ravo, ~ero no un no.
• García Cubas: M,moria para la carta general del Imperio Mexicano, p. 37.
• Prieto: Hist. d, Tamaulipas, p. 14.
" .Rodrlguc-z: Tampi,o, p. 22.
• Reyes: Apuntes, p. 26.
• Garza Treviño: Hist. de Tamaulipas, p. 19.
• Saldívar: Hist. Comp. de Tamaulipas, p. 49.
º V. A. Robles: Coah. y Tex. E¡,. Col., p. 56.

vecina sierra; hoy se llama de Soto la Marina y forma la barra de Santander ... " 12 y don Joaquín Meade/3 este último apoyándose en la autoridad de fray Andrés de Olmos.º Es muy significativo que don Manuel
Toussaint en La Coriquista de Pánuco lo mencione varias veces y no proponga ninguna identificación, creo que se dio cuenta del problema y que,
no habiéndolo resuelto, prefirió no tocarlo. 45 De los historiadores norteamericanos que se han ocupado del terna, citaré a Bancroft que habla vagamente de la "Provincia de las Palmas", situada al norte de Pánuco; •• pero,
en la misma página de la referencia, aparece un mapa en que se lee "Las
Palmas" a la altura del río Soto la Marina; Bolton •r habla del río Grande
y el de las Palmas como de dos ríos diferentes y distantes, situando al Bravo al
norte del de las Palmas y, aunque no lo dice, parece referirse también al Soto
la Marina. Hodge,•8 como conjetura, propone el Soto la Marina. Lowery •0
señala la latitud 23°48' norte, que corresponde exactamente al Soto la Marina. Hay dos apasionados campeones de la tesis que identifica al río de
las Palmas con el Tío Bravo: Carlos E. Castafi.eda l!O y Paul Horgan. 81 Pero
las pruebas 'que aducen no son en ninguna manera concluyentes y, por lo
mismo, la identificación no es satisfactoria Horgan ni siquiera la discute,
da como un hecho plenamente comprobado el que el antiguo río de las
Palmas y el río Bravo son uno solo. Castañeda, tratando de demostrar la
tesis, comete garrafal error, ya que según ]os datos que aduce, el río de las
Palmas no puede ser otro que el Soto la Marina oigamos su argumento:
" ... Gómara, who declares that the distance from the Panuco River to the
Rio de la Palmas is thirty leagues. It so happens that the actual distance
bctweetl the two rivers is approximately ninety miles, which is the equivalent
of the number of leagues indicated".112 Cuando en realidad las noventa
millas náuticas, partiendo de la desembocadura del Pánuco, caen exactamente en la desembocadura del Soto la Marina. La distancia real, siguiendo un meridiano, que hay entre el Pánuco y el Bravo, son 340 millas náuticas. Por todo lo anteriormente t!Al)Uesto, creemos justificado el presente trabajo.

0

ª

400

ª P. F. Velázquez: llist. de S. L. Potosi, Vol. I, p. 174 .
•• Meade: Doc. Ined. Tampico, p. 91 (nota) e índice analítico.
.. Olmos: "Carta al Rey, 25 de no\iembre de 1556" en Cartas de Indias, p. 127.
.. Toussaint: La ConquiJta de Pánuco, pp. 79, 94, 96, 120, 159 y 172.
.,. Bancroít: Obras, Vol. XV, p. 11.
•• Bolton: Spanish Expl., p. 348.
'"Hodge: Spanish Expl., p. U (nota).
ª Lowery: The Spanish Sett., p. 153 (nota 2}.
• Castañeda: Our Catholi~ H tritage.
11 Horgan: Greut Rfo,r.
° Castañeda: Our Catholic Heritage, Vol. I, p. 13.

401
H26

�Antes de entrar a nuestra demostración, queremos d jar muy claro que

•

vamos a referimos al rio de las Palmas de las expediciones de Pineda, Camargo, Díaz de Aux, Ramirez el Viejo, Garay, Ocampo, Narváez y Sancho
de Caniego; al río de la$ Palmas que en la primera mitad del siglo XVI
estaba considerado como la frontera scptentrio11al del virreinato de la Nueva
España y que fue el límite meridional de la gobt'rnación concedida a Pánfilo de Narváez y cuya desembocadura, después de la Florida, iue el punto
más remoto, hacia el norte, en que se intenl6 colonizar en fecha tan temprana (1519) y que, dramática fatalidad, vendría a ser un punto de nuestra
frontera actual con los Estados Unido . Creemos necesario hacer esta aclaración porque, como veremos más adelante, el nombre de las Palmas se
aplic6, desde muy antiguo a dos ríos diferentes, el Bravo y el Soto la Marina,
hecho que explica muy bien la gran desorientacjón de lo historiadores; además, y_a desde fines del siglo XVII se habían fijado los nombres de río Grande del Norte o Bravo para el antiguo de las Palmas, y río de las Palmas
para el actual Soto la Marina.
Hay ciertos datos que a primera vista parecen concluyentes, tales las distancias y las latitudes; pero, tratándose de fuentes del siglo XVI tales datos resultan casi inútiles por su vaguedad; tomemos como ejemplo la des-

cripción del Golfo de México en Oviedo:

53

Al río Hermoso (Barbcrena)

le da una latitud de 23°30', anadiendo que por él pasa el Trópico de Cáncer, cuando la latitud real es de 22°34'; al río de las Palmas (Soto la Marina en este caso) lo pone en 24°20'1 cuando la real es de 23º45'; al río
de Pescadores (Guadalupe), le da de latitud 28º20' siendo en realidad de
28º; al río del Espíritu Santo (Mi~issippi), 39°40' cuando sólo es de 30°.
En las distancias hay aún más inexactitud y anarquía, pues casi siempre
eran estimadas a ojo de buen cubero, por ejemplo, en tierra, lo que se andaba en una hora o en un dia, o en el mar, calculando 17½ leguas en un
grado de círculo máximo de la tierra; de donde la distancia venía a depender de la estimación de las latitudes o, lo que era entonces realmente
imposible, de Jas longitudes. Creemos que el {mico camino a seguir es el
análisis cuidadoso de la cartografía y el estudio crítico de las crónicas y
documentos.
Para no cansar al lector y no excedernos de los límites de nuestro trabajo,
sólo estudiaremos unos pocos mapas, cuidadosamente seleccionados de la
abundante cartografí.a que logramos registrar en el curso de nuestra investigación.
El primero de ellos será el mapa que el mismo Garay envió a la Corte
apoyando sus pretensiones a la gobernación y demarcando las tierras por él
'" Ovfodo: llistoria, Lib. XXI, Cap. VIII, Vol. II, pp. 142-143.

402

descubiertas; el original se cansen-a en el Archivo General de Indias,º y
existe una copia, un tanto defectuosa, en el tomo 76 de la Colección Muñoz
en la Real Academia de la Historia; de esta copia publicó Navarrete el
mapa que ilustra su Colección de viajes, etc.u En 1900 don Pedro Torres
Lanzas describió el original del AGI en su obra Mapas de México y Florida.56 Y en 1914 don Francisco del Paso y Troncoso publicó una magnífica fototipia de dicho original en su edición de la Crónica de Cervantes de
Salazart que será la que utilizaremos aquí. Desafortunadamente, entre las
pocas inscripciones del mapa, no figura el nombre del río de las Palmas¡ figuran los del río del Espíritu Santo (Mississippi) y del rlo Pánuco, y entre
ellos estún dibujadas cuatro desembocaduras de ríos que no llevan nombre
-en la copia de la Academia sólo figuran tres- la tercera~ después de la
del Espíritu Santo, al sur, debe ser la del río de las Palmas, ya que en el
dibujo coincide su altura sobre el Ecuador con la del extremo sur de la
Florida; 68 el mapa no tiene señaladas las latitudes. Don Francisco del Paso
y Troncoso dice: "Entre la boca del río del Espíritu Santo y la del Pánuco
hay, a partir de aquel río y rumbo al sudoeste, otras cuatro bocas, dos anchas arriba que a mi entender corresponden a las entradas de dos bahías en
Texas y que probablemente son la de Galveston y la de San Bemardo; más
al sudoeste hay otras dos bocas angostas que corresponden: la septentrional
a nuestro do Bravo del Norte, y la siguiente a la barra de Soto la Marina ... " 10 Como se ve, este mapa, tan interesante por otros muchos conceptos, no resuelve nuestro problema.
Otro de los mapas que examinaremos es la carta de Diego Ribero ( 1529),
cuyo original se encontraba en la biblioteca del Gran Ducado de Weimar,
y publicada, en edición facsimilar y con magnífica introducción) por J. G.
Kohl 60 en 1860; y en 1894 por don Justo Zaragoza en su edición de la Geografla de L6pez de Velasco,61 en un gran desplegado al final de la obra,
que es la que nosotros utilizaremos en nuestro análisis. En esta carta están
anotadas las latitudes y, en lo que nos importa, con bastante exactitud: el
extremo sur de la Florida está a los 25º y, un poco más al norte, en 26°,
•• AGJ, Patronato, Est. 1, Caj. 1, Lcg. 1/26 (notación antigua).
• Navarrete: Colección de los Viajes, etc., Vol. III, frente a p. 148.
" Torres Lanzas: Map(l.I dt México y Florida, ficha 5, Vol. I, p. 19.
" Pa10 y Troncoso {cd.): Cr6nica de C. de Solazar, Vol. 1, frertte a p. l.
'" Es interesante señalar que casi en todos los antiguoll mapas el rlo de las Palmas
se encuentra dibujado a la altura del extremo sur de la Florida que está a 25º de
latitud norte. La latitud de la desembocadum del río Bravo es de 25º57', menos de
un grado de diferencia.
• Paso y Troncoso: Crónica de c~antes de Sala.1.ar, Vol. 1, p. 352.
• J. G. Kohl: Die beidtn 4lttsten General-Karten von Amerika, Weimar, 1860.
ci L6pez de Velasco: Geografía, Madrid, l89l.

403

�el río de las Palmas, latitud que corresponde a la boca del río Bravo (25º58').
Aquí la identiücacibn es de asombrosa exactitud.
El tercer mapa que usaremos para nue~tra demostración es el de Moscoso
( 1543) y es, sin duda, el más importante para nuestro intento. El original
se conserva en el Archivo General de Indias; 12 lo publicó Harrise 63 y lo
reprodujo Hodge. 64 Nosotros usaremos la lámina de Harrise. El mapa -o
las dos reproducciones mencionadas- no tiene anotadas las latitudes; pero,
también en él, el río de las Palmas e tá dibujado un poco al norte del
extremo sur de la Florida, lo que autoriza a identificarlo con el río Bravo;
pero hay otros datos mucho má valiosos: siguiendo la línea que representa
al río de las Palmas, hay una inscripción que dice: "desde que vira (sic.
por Quivira) hasta aquí hay gl.'andíslma manadas de vacas". El dato es
de gran valor, ya que sabemos que para principios del siglo XVI el río
Bravo era el límite- austral del habitat del cíbolo o bisonte; y aunque hemos podido recoger algunos datos de su presencia en la margen sur de dieho
río,6~ no existe la más remota posibilidad de que, en esa fecha, liega.sen
hasta el Soto la }.ifarina y mucho menos en "grandísimas manadas". El dato
me parece definitivo, pero además, siguiendo la costa hacia el sur, y después de anotar Cabo Bravo,66 anota el río Solo, 67 que nosotros identificamos con el San Femando, y un poco al sur de él y algo alejado de la costa.
hay una inscripción que dice: "en estas montañas nay minas de plata", y
las montañas no pueden ser otras que las de la sierra de San Carlos, cuyas
estribaciones orientales están a menos de cien kilómetros de la costa y cuyos más altos picos son visibles desde el mar; y, confirmando lo anterior, un
poco al sur, casi pegada a la costa, se lec la inscripción: "montañas", que
viene a corresponder con la sierra de los Maratines, que corre paralela a la
costa como a cuarenta kilómetros de ella y de la que dice don Alejandro
Prieto: " ... la sierra de los Maratines ... que es t'ntre todas (no tomó en
"' AGI., ln4i/mmt~ General, Est. 145, Caj. 7, Leg. 8 (antigua notación).
• Henry Harrise: The Discovcry o/ North America, Londres-París, 1892. Lam.
XXIII, frente a p. 6H.
"' Hodge: Spanish Explorers, frente a p. 132 .
.. Por ejemplo: en el Diario de Aloruo de León ( 1690) en lo corrcsponclientc al
martes 4 de abril, se dice: "Salimos rumbo del norte en demanda del río Grande.
Par6 el real a orillas de ~I, y se hallaron algunas dbolas ... "
• No identificado. Otros mapas, entre ellos el de Ribero, lo colocan entre el río
Magdalena (Nueces) y el de las Palmas (Bravo). Por el lugar en que aparece dibujado en el mapa de Moscoso, podría i;er una loma en los médanos, llamada el
Divisadero, y que está como a 40 kilómetros al norte del rí.o Snn Femando.
•• El nombre de río Solo se dio a ríos diferentes y en algunos mapas parece corresponder al Bravo. En el mapa de Alonso de San t..'\ Cru1. de 1536, leemos: Rlo
de Palmas o Río Solo.

404

cuenta la sierrita de las Rucias) la que se encuentra cercana al mar".ªª
Siguien~~ haci~ el ~~ encontramos "playa delgada" que debe corresponder
a un sil.lo no 1de.ntiúcado de la larguísima linea de médanos que limitan
hacia el oriente l~ Laguna Madre. Al sur de "playa delgada" figura, por
segunda vez, uu. no de las Palmas, que aquí, sin duda ninguna, corresponde
al Soto la 1arma y que, además de ser otro dato definitivo nos da la
clave de la dcsorientaci6n de¡ los historiadores, ya que en reaÍidad desde
muy antiguo, se_ dio el. n~mbre de río ele las Pahnas lo mismo al Br;vo que
al Soto la Marina. S1gwendo adelante encontramos el "río de montañas"
que en los mapas modernos se llama del Carrizal 89 y que; baja de la sierrita
de San José de las Rucias, que se levanta a menos de 20 kilómetros de la
costa. Más al sur está el "río de Siba" --en otros mapas se le llama San
Benito, ahora llamado rio Tigre o río Cachimba. Y más al sur el "río formoso" que conesponde al Barberena y, por fin, el río Pánuco. La correspondencia de los diversos accidentes geográficos del mapa de Moscoso con
los mapas modernos es exacta si identificamos el primer río de las Palmas
el más septentrional, con el río Bravo y el segundo con el Soto la Marina'.
en cambio, tomo lo puede comprobar fácihnente el lector, no hay corres~
pondencia posibla y todo se vuelve confusi6a, si identificamos el primer río
de las Palmas cnn el Soto la Marina como lo han venido haciendo casi todos
los historiadores, como lo vimos algunas páginas atrás.
Aunque consideramos plenamente demostrada nuestra tesis, queremos rob~stecer más la demosti-ación analizando algunos pasajes de antigua erómeas o de documentos coetáneos. Tomaremos en primer lugar la Historia
Verdadera de Berna! Díaz del Castillo en un pasaje en que la descripci6n
de la costa entre el río de las Palmas septentrional y el río Pánuco se ciñe
a&lt;lmirablernonte aJ mapa de Moscoso, dice así.: " ..• y los pilotos 'que llevaba (Garay) subieron más arriba, hacia el río de las Palmas (Bravo) ...
l~s na,·íos ... envi61os costa a costa ... y él y todo su ejército se vino por
tierra, costa a costa, cerca de la mar y anduvo dos días por malos despoblaJos que eran ciénegas ... ", descripción que conviene perfectamente- a las
márgenes occidentales de la Laguna Madre en su tramo entre el río Brav6
}' el rfo San Fernando, y de ninguna manera se podría aplicar a la regi6n
situada al sur del Soto la Marina que abunda en terrenos montuosos y corrientes ele agua r que se e:-..1:icnde a la falda oriental de la sierrita de .San
José de las Rucias. En 1747 escribía don José de Escandón, refiriéndose a
ese tramo de costa entre el San Femando y el Bravo: « .•. Convenían in' Alejandro Prieto: fJ ist. de T ama.ulipas, p. 230.
.. El rto del Carrizal desemboca. por la barra del Tordo. Al describir esta parte
de la costa el Derrotero de las Antillas, citado por Or1nco y Berra: Hi.st. Geog. },fi"ico,
pp. 94-96, dice: " ... se avistan las sierras de Tamaulipas ... ·•

4-05

�dios y españoles en que la distancia {desde el rio San Fernando) al río del
Norte era muy grande, de unos llanos interminables, sin agua ninguna, y
que s6lo podrían encontrarse algunas lagunas saladas".70 El soldado cronista sigue diciendo: "pas6 un río (San Fernando) que venía de unas sierras
(la de Pamoranes) que vieron desde el camino, que estaba allí obra de cinco
leguas, y pasaron aquel gran río en balsas o en unas canoas que hallaron
quebradas; luego, en pasando el río, estaba un pueblo despoblado de aquel
día y hallaron muy bien de comer maiz y aun gallinas e había muchas guayabas 71 muy buenas, y rodeó una ciénega ( los grandes esteros que se extienden al occidente de la barra de Jesús María y que son como una entrante de la Laguna Madre) . . . otro día fueron su camino con guías, llegaron a un gran río ( Soto la Marina) , no lo podían pasar sino con canoas,
salen de aquel río, dan en unas malas ciénegas (la Laguna de Morales) y
con mucho trabajo llegaron a tierra de Pánuco". 72
Don Antonio de Herrera, en su Historia de las Indias, siguiendo a Gómara, hablando de la misma expedición, dice: "(Gayar desde el río de las
Palmas) ... se encaminó por tierra a Pánuco, anduvo tres dias por pantanos y despoblados ( don José de Escand6n, hablando de su viaje de reconocimiento por la costa, dice que salió de la barra del río de Conchas o San
Femando el día 21 de febrero de 1747, a las ocho de la mañana, y que
llegó a la orilla del río del Norte o Bravo el día 24 a las nueve del día; 73
lo que da exactamente los días de que habla el cronista) ... pasó a nado
y en balsas un río que llaman Montalto (San Fernando) porque corría de
grandes sierras (las de Pa.moranes y San Carlos). Entró en un gran lugar
desierto J a donde halló mucho maíz y otros bastimentas; arrodeó una gran
laguna ... pasaron adelante, y en el paraje (sic. por pasaje?) de otro río
(Soto la Marina) se ahogaron ocho caballos; mcliéronse en unos pantanos
(la laguna de Morales o la de San Andrés) a donde pensaron perecer ...
•• Escand6n: Reconocimien10 de la Costa del Seno Mexicano, cd. de G. Saldiva,r,
México, J946, p. 59.
11 De acuerdo con el Mapa de vegetación
dtl Su, de Tamaidipas, aún inédito,
del Dr. Paulino Rojas, el guayabo silvestre, cerca de la costa, se encuentra al sur del
rió Soto la Marina, cultivado puede llegar mucho más al norte, y este debe ,er el
caso que nos interesa. Hay un ranchito llamado Guayabas, pegado a la costa, un
poco al norte de la desembocadura del lU'l'Oyo del Chamal, en 2-lº de latitud.

u

Berna!: Historia, Vol. 11, pp. 179-180.

'* Escand6n: Recono,imiento, ,te., 60; G6mara: Crónica, Cap. CLIII ( en Barcia, Vol. II, p. 158), dice: "Anduvo tres dfas por dcspo~lados y po~ ~alas ciénegas ... "; ver también: Andrés del Pex: Diario de 1687 (v1emes 4 de Julio a sábado
12), pp. 115-120, interesante descripción de la cost.a.
406

Y 'después de estos trabajos, y de mucha hambre, y de mucha molestia de
mosquitos y pi tos, . . . y murciélagos ... H aportaron a Pánuco, tan deseado. 16
En la Relación Verdadera del Caballero de Elvas, se describe el mismo
tramo de costa, pero desde el mar: "That night they (Moscoso y sus compañeros) ran aut, and in the morning they saw palmtrees rising above the
water,• 0 the coast trcnding southwarc!Jy; and from midday forward great mountains (sierra de an Carlos) appeared, wich had now here been scen uatil then;
for to tbat place from the port of Espiritu anto, where they had entered
Florida (en efecto, la sierra de San Carlos es la primera que puede verse
desde el mar viniendo desde la desembocadura del Mississippi), was a low,
leved shore, not discovcrable at sea until very ncar. From what they observed, they thought that during the night they had passed the río de Palmas
(Bravo), sixty leagues dístant f rom Panico ( sic. por Pánuco )i in New
Spain ... " 71 Este último dato es muy importante, calculando la legua náutica tal como la define el Diccionario de Autoridades: " ... de las leguas
españolas entran diez y siete y media en un grado de círculo máximo de la
tierra ... ', la ijistancia real entre el rio Bravo y el Pánuco son exactamente
las 60 leguas de la Relaci6n; del Pánuco al Soto la Marina sólo hay 26 leguas. 78 En la misma Relación Verdadera, en dos pasajes diferentes, se dice
que Juan de Añasco dijo a Luis de Moscoso que desde el río de las Palmas
la costa ya corre al sur. 79 Y si bien es cierto que el más notable cambio de
rumbo en la costa del Golfo de México, viniendo de la Florida, se advierte
en la Bal1ía de Corpus Christi, el río Bravo está más cerca de esta inflccción
que el Soto 1a Marina.
Ya sólo espigaremos unos pocos datos aislados: Dice Oviedo que el "río
de las Palmas está más al oriente (que los ríos Pánuco y Hennoso o Barberena) subiendo por la dicha costa la vuelta de la provincia de Florida ... " 80
" Dice Escand6n: Reco11ocimienlo. tic .. p. 83: "A las veinte leguas al norte de
Tampico, corno entra ya la Zona Templada, da princiµio un bello, saludable, be•
nigno temperamento, de que nace no haber hallado hasta e) cío del Nonc, IUO$•
quito, nigua, garrapata, ni otro animal que diese pet'juicio ... " Tenemos noticia de
que los vampicos son especialmente abundantes al sur del río Soto la Marina.
'" Herrera: Historia, Dec. III, Lib. V, Cap. V, Vol. n, pp. 135-136.
•• En el Derrotero diario, etc. de Alonso de León ( 1686), el domingo l4 de julio, dice que siguiendo la costa al sur de la d~'llembocadura del rio Bravo "hay rn
su oriHa muchos sabinos, pinos, palmas, y otates gruesos como una pierna y otros
más, que ha echado la mar'' en Israel Cavazos (ed.): Hist. de Nu,vo Lt.ón, p. 200.
" Caballero de Elvas: R,la&amp;i&amp;n Verdadera. . . Lewis ( cd.), pp. 264-265.
'' La equivalencia en kilómetros de un grado de me1-idiano entre los 22º y 26°
de latitud es, muy aproximadamcntt:, de 110 ki16mctros; por lo tanto b. ll•gua náutica española, dentro de esas latitudes, es de 6,285 metros, más o .menos.
'" Caballero de Elvas: R,lación, pp. 260 y 264.
• Oviedo: Historia, Vol. III, p. 579.

407

�Las diferencias de longitud entre las barras de los ríos Pánuco v Barberena
con el Soto la Marina son mucho muy pequeñas; la longitud~ al oeste de
Greenwich, de la barra del Pánuco es aproximadamente 97º50' y la del Soto
la Marina 97°4-3', apenas cinco minutos entre este y el Pánuco; en cambio,
siendo la longitud de la desembocadw-a del río Bravo 97º09' la diferencia
con el Pánuco son 39º', más de medio grado. El mismo autor nos da para
el río Bravo la latitud de 26°30', que aunque errónea, se aproxima más a
la verdadera tratándose del Bravo que del Soto la Marina: la latitud real
de la desembocadura del Bravo son 25º58' y la del Soto la Marina ªPt'.nas
23º45'. Pineda y Camargo encontraron muchos pueblos indios cerca de la
desembocadura del río de las Palmas, y son muchas las fuentes que hablan
de las numerosas hordas de n6madas que merodeaban por ambas márgenes
del río Bravo, cerca de su desembocadura. 81 En el Diario derrotero de Alonso de León (1686) y en otros documentos se mencionan muchos objetos de
procedencia española o europea encontrados cerca de la desembocadura del
Bravo y que, algunos, bien pudieran ser restos de las expediciones de Garay.
Hernán Cortés en su Segunda Carta de Relación, dice que el cacique de
Pánuco Je irifonn6 que los barcos de Garay se encontraban en un río a
cinco o seis jornadas de Pánuco,u distancia que se ajusta muy bien a la que
media entre éste y el Bravo, si calculamos jornadas entre 10 y 12 leguas.
Por último, no hay que olvidar los indios que Sancho de Caniego encontró
en su ex'J}Cdición 83 y que, de ninguna manera podrían ser huastecos sedentarios y agricultores, que eran los que vivían entre el San Fernando y el
Soto la Marina. Podríamos seguir mencionando datos, pero lo creemos innecesario amén de fatigoso para el lector.
Crcemo que el nombre de río de las Palmas se le dio el Bravo por las
palmas que, dominando el paisaje, había cerca de su desembocadura y que
todavía se encuentran al lado de los Estados Unidos. Ya s6lo citaré el Report,
et,. de Emory: "Thus, whilc UpPn thc lower portian of the Río Grande,
we haYe the sub-troRical character of its v etation indicated by the presenrc
of the arborc ·cent palms of the "tierra caliente", we have at the same time the
Texas livc-oak, the type of a more northern flora". Y en otro lugar dice:
"The vegetation is of a semi-tropical cliaracter, and the margin of the river,
which js e:-..-posed to overflow, abouods in reed (carrizo), canebrake (caña
brava), palmetto (palma tropical), willow (sauce) and water-plants, ... ;, 1 •
1 Como ejemplo podmos citar el Diario derrotero de Alonso de
León (1886);
Reconocimiento, etc. de Escandón y, muy especialmente, el mapa que p11blica Gabriel Saldívar en su estudio sobre Los Indios de Tamaulipas.

ª Ver nota 7.
.. Ver nota 26.
,. La primera cita se encuentra en Emory: R,port, Vol. II: Botany o/ tht IJoundary, p. 10 y la segunda en el Vol. I, p. 59.

408

Nos. apoyamos en esta cita, porque . algunos historiadores mencionan la presencia de Palmas en el Soto la Manna como argumento decisivo de su identificación con el antiguo río de las Palmas.

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410

411

�EL GRAL. DON PORFIRIO DfAZ EN MONTERREY

JosÉ P.

SALDAÑA

Cronista de Monterrey

I
de una persona que ocupa un lugar en la
historia, es necesario estudiar el medio ambiente en que haya actuado y
desprender de ahí su verdadera personalidad.
La figura del General Díaz en la historia de México tiene la alta significaci6n de haber actuado con relevante posici6n como guerrero y como esPARA AQUILATAR LA CATECORÍA

tadista.
En la primera etapa de su acluaci6n pública dedic6 largos años a la
azarosa vida de las armas, conquistando el grado más alto en el ejército
que era el de General de División.
Principi6 su carrera en circunstancias difíciles, cuando el país era invadido por las tropas de los Estados Unidos del Norte. Después, afiliado al
Partido Liberal, no dio reposo a sus actividades durante más de 20 años,
conquistando la admiración del pueblo mexicano por su valentia, su honradez y sus dotes extraordinarias de soldado.
Había participado en la gloriosa batalla del 5 de mayo de 1862 contra
fas tropas francesas. Sufrió seria derrota en Puebla en 1863; fue hecho
prisionero por los franceses, y evadido en condiciones no,·elescas, continuó
combatiendo a los invasores hasta conquistar la capital de la Repí1blica
1
después de obtener triunfos resonantes como los' de Miahuatlán, La Carbonera, Puebla, el 2 de:! abril, los Llanos de Apam y por último, en medio de
la t."&lt;pectaci6n general, hacerse dueño de la Ciudad de México el 21 de
junio de 1867, cuando a su vez e] General Mariano Escobedo rendía la pla1.a de Querétaro haciendo prisioneros a Ma.i&lt;lmiliano, Miram6n y Mejía.
Su figura se agiganta durante las guerras de reforma y de Ja inter\'enci6n francesa; se empequeñece al enfrentarse al Presidente Juárez jefatu-

413

�rando una revolución impopular; vuelve a crecer con el triunfo de la revolución de Tuxtepec que produce el derrocamiento de don Sebastián Lerdo
de Tejada; afianza su personalidad de estadista a partir de 1877 al establecer sólidamente la paz, crear una moneda firme, y sentar las bases del
progreso. Con los ferrocarriles, que despiertan el interés por la minería,
la agricultura y la industria, impulsa las inversiones y se abren las perspectivas de un México activo, capaz de enfrentarse a la miseria y a la ignorancia.
Su habilidad como gobernante despierta la admiración de sus contemporáneos. Logra atraerse a valiosas personalidades de los bandos políticos
contrarios; atempera los impulsos bélicos de los más distinguidos correligionarios, sortea con éxito la ambición de viejos amigos que cuentan en su haber con méritos para disputaile la Presidencia. Pasan por su memoria los
nombres de los Generales Mariano Escobedo, Jesús González Ortega, Ramón Corona, Francisco Naranjo, Jerónimo Treviño, Donato Guerra ... y
deja que la visión se aleje. Debe, en conciencia, proceder como lo demanda la Nación.
Paz, paz, es lo que se necesita. Un cambio en el gobierno puede acabar
con este don inapreciable. Así piensa el General Díaz y obra en consecuencia.
Ha ocupado la Presidencia con mano firme y con don de gentes. Ha
sabido administrar la hacienda pública con intachable honradez, ha impulsado el orden dentro de la justicia, y ha logrado conquistar en el mundo un lugar de prestigio para México.
Se explica, con tales antecedentes que, cuando visit6 a Monterrey, su figura deslumbrara, y fuese recibido como corresponde a quien ha realizado
obras de excepcional categoría.
Los militares de su época le reconocían sus méritos y se resignaban a
ocupar puntos secundarios. Los ciudadanos de la nueva generación todavía
no se forjaban la personalidad suficiente para enfrentarse al héroe de la paz.
Se explica de esta manera que el ambiente en Monterrey JJegara a la euforia pues iba a conocerse de cerca al invicto soldado y al luminoso estadista.
Nuevo León era gobernado a partir de 1885 por el Gral. don Bernardo
Reyes, cuya administración se había distinguido por su dinamismo y honradez y por su entrega en beneficio de.l Estado. De esta manera se conjugaban dos personalidades que unían su talento y su esfuerzo para hacer
cada quien en el radio de acción que le correspondía un México mejor.
Aprovechando el General Reyes la tónica que existía en el Estado, hizo
formal invitación al General Díaz para que visitara Ja ciudad de Monterrey,
enviándole el siguiente oficio: "Gobierno del Estado Libre y Soberano de
414

Nuevo León.-Este Gobierno, la Autoridad Local, la Militar de esta Zona
y la Comisión de Obsequio de la Banca, el Comercio e Industria de e"5ta
Ciudad, cuya lista va anexa a la presente, se honran Señor Presidente en
diri.gir a Ud. esta invitación atenta, para que con la Comitiva que dem~nda
su ilustre persona y representación altísima, se sirva hacer una visita a Monterrey, Capital del Estado de Nuevo León, favorecido como los demás de la
República_ con la .gestión gubernamental de Ud., símbolo de paz, progreso
y prospendad nacionales.
"Si con semejante visita se sirve Ud. ilustrar los fastos de esta Ciudad
el Gobie~o que repi:esento y las Autoridades y Comisión a que al principi~
hago rnénto, quedaran a Ud. profundamente obligados.
. _"Adjunto a. esta nota ~ incluye el programa acordado para la recepc10n de Ud., s1 hemos de tener la grande satisfacción de que esta invitación
sea aceptada, y en ese anhelado caso, Ud. se servirá reformarlo como mejor
lo juzgue.
"Tengo el honor, Señor Presidente, con este motivo, de hacer a Ud. ]as
protestas de mi adhesión y consideración respetuosa.
"Libertad y ?ons~tución. ~ontcrrey, 9 de diciembre de 1898.-B. Reyes.
Ramón G. Chavam, Secretario. Señor Presidente de la República General
don Porfirio Díaz.-México".
'
Cuatro días después contestó el General Díaz en los siguientes términos:
"México, 13 de Diciembre de 1898.-Sr. Gobernador, General don Bernardo Reyes.-Monterrey.-Mi querido compañero y amigo:
Si~cerameote reconocid? al Gobierno que con tanto acierto Ud. p{'Csidc,
Jo mismo que a las Autoridades local y militar de esa Zona y a la Comisión
~e _Ob~:quio de la Banca, el Comercio e Industria de esa Ciudad, por Ja
mvitaCJon que bondadosamente se sirven hacerme para visitar Monterrey,
1~ acepto ~on ~erdadera. y gra_nde estimación y le suplico que al recibir para
s1 los 1esbinomos de mt gratitud, la haga extensiva a las honorables personas que tan señalada distinción me dispensan.
De Ud., Afmo. compañero, servidor y amigo.-Porfirio Díaz".
Las Comisiones designadas con anticipación desplegaron sus actividades siguiendo el paso acelerado que en todo sus actos imprimía el General Reyes.
La Comisión principal qued6 integrada en la siguiente forma: Presidente,
Gral. Bernardo Reyes: Secretario, don Adolfo Zambrano; Tesorero, don Tomás Mendirichaga; Vocales: don Francisco Armendáriz, don Antonio V.
Heruández, Dr. Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentíu Rivero
Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffcnbach, don Vicente Ferrara, don Manuel Cantú Treviño.
415

�El programa original comprendía ocho días de ac ividade que posteriormente
redujeron a cinco, del 19 al 23 de diciembre.
Cumplidos los requisitos protocolarios de invitación y aceptaci6n, y de
nombramiento de las Comisiones, lo demás quedaba a disposición del tiempo, que no se detiene devorando los minuto , y los siglos.

11
LA

RECEPCIÓN

Aceptada en pnnc1p10 por el Gral. Díaz su v1S1ta a Monterrey, se procedió a revisar el programa de atenciones, para llegar al final de numerosas
reuniones y cambios de opinión con funcionarios de México, a fijar la duración de la visita en cinco clias, principiando el día 19 del mismo mes de
diciembre. · Por principio de orden y precisión histórica, transcribo íntegro
el programa.
"Programa de Fiestas acordado por el Gobierno, Autoridad Local, Autoridad Militar y la Comisión de Obsequio, en honor del Presidente de la
República, para los cinco dias de estancia, con que honrará a esta Capital;
y cuyo programa, s6lo sufrirá las modificaciones que sean más convenientes
a nuestro ilustre huésped.

Día 19:
I. Recepción del Sr. Presidente y procesión cívica, conforme al ceremonial que se ha publicado.
TI. Si la llegada del señor Presidente es por la mañana, en la tarde pa•
sarán las corporaciones de que se habla en el citado ceremonial, a saludar
al señor Presidente; de lo contrario, esto se efectuará hasta el dia siguiente.
III. Si se dispone de la tarde, después de la recepci6n de que habla el
anterior inciso, se visitarán edificios públicos.
IV. Por la noche, paseo en la Alameda 'Porfirio Díaz'.

Día 20:
I. Si el día 19 no tienen efecto los incisos TI y III de ese dia, lo tendrán en la mañana del 20; de otro modo se aprovechará esa mañana para
comenzar la visita a establecimientos industriales.
II. A mediodía se dará un banquete en 1 Teatro Juárez.

III. Por la tarde, se harán otras visitas a industrias.
IV. Serenata en la Plaza de Zaragoza.

Día 21:
I. Visitar a 'La Fama' y 'Jesús María' yendo en el ferrocarril nacional
11. Por la noche se verificará un baile en el 'Casino Monterrey'.
·

Día 22:
l. Visitar al ferrocarril minero y Excursi6n en él a la Gran Ladrillera y
varias negociaciones mineras.
II. Banquete al pie de la sierra a inmediación de las negociaciones dichas.
III. Por la noche procesión industrial, frente al alojamiento del señor
Presidente.

Día 23:
I. Por la tarde, simulacro de guerra, en el campo de instrucci6n que se
halla al suroeste de la Estación del Ferrocarril Nacional.
II. Por la noche, velada literaria en el Teatro Juárez.
111. Acompañamiento de despedida del señor Presidente para el que se
citará con toda oportunidad.
'
Monterrey, Diciembre 17 de 1898.
El Secretario de la Comisi6n de Obsequio, Adolfo Zambrano".
Las diversas comisiones encargadas de atender los detalles se apresuraron
a cumplir su cometido echando mano de todos los recursos a su alcance.
Encontraron un ambiente propicio que les permitió con largueza dar cima
a sus proyectos. Todo quedó en condiciones tales que acusaba una perfecta organización.
Llegó el esperado día 19 poniéndose a prueba la recepci6n corno primer
número del programa.
La Comisión principal, integrada por funcionarios estatales federales y
hombres d~ negocios, a cuya cabeza se encontraba el General' Reyes, ocupaba el pnmer lugar en el andén norte de la estación · cubriendo una ex~6n de doscientos metros, frente a los rieles, en f ~ ó n de firmes, luc1an un centenar de soldados los fusiles con las bayonetas caladas.
Fu~a de la estaci~n los j6venes estudiantes del Colegio Civil, en posición
marcJal, formaban vistosa valla, y extendiéndose la columna por centenaru de metros alumnos de años superiores de las escuelas oficiales y particulares permanecían a uno y otro lado de la calle conversando sin alcanzar
a comprender la importancia de aquel acontecimiento.
Y llenando la plazoleta de la estaci6n, y las banquetas, numeroso público

417

416

H2i

�bullicioso y gritón esperaba el momento de dar expansión a su entusiasmo.
En tanto los señores que integraban la Comisión de recepción consultaban
sus relojes, dejando al descubierto las gruesas cadenas de oro pendientes del
chaleco, un estridente y largo silbido de la máquina, que arrastraba el tren
presidencial, estremeció el ambiente.
La muchedumbre que esperaba ansiosamente, se movió como gigantesca
serpiente. Salía de su letargo de dos horas, y oh·idaba el cansancio. Se acercaba el momento de ver al Gral. don Porfirio Díaz.
Eran las tres de la tarde cuando el tren, arrogante, triunfal, avanzaba
parsimoniosamente frente a la estación del Golfo. La máquina, resoplando
como león cansado, fue disminuyendo la velocidad hasta detenerse, obligando a los carros a la quietud, después de originar chirridos destemplados.
En uno de los estribos del pullman apareció el General Díaz. Erguido,
cabeza y bigotes blancos, ojos obscuros, vestido de militar, constelado el pecho de medallas y condecoraciones, daba la impresión de una estampa heroica, algo familiar, pero poco vista al natural.
Mientras el Himno Nacional imponía sus notas marciales, y los cañones
saludaban al Primer Magistrado con 21 salvas, él, finne, sereno, seguramente conmovido, permanecía en el mismo lugar. Después, al segundo de extinguirse el Himno, tocó al pueblo encender el entusia mo. Aplausos, vivas,
exclamaciones de alegría, todo ello fonnando un marco en el ambiente digno del visitante.
La comisión atendiendo a sus deberes protocolarios inicia la recepción:
en primer lugar el Gral. don Bernardo Reyes, Gobernador del Estado, recibe con un abrazo al General Díaz. Siguen por su orden los señores don
Adolfo Zambrano, don Tomás Menclirichaga, don Francisco Armendáriz, Dr.
Melchor Villarreal, don Juan Weber, don Valentín Rivero Gajá, don Francisco G. Sada, don H. M. Dieffenbach, don Vicente Ferrara y don Manuel
Cantú Treviño.
A paso lento, parsimonioso, atraviesan la sala de espera de la estación
escoltando al señor Presidente; salen por la puerta del lado sur y se encaminan hacia los carruajes que esperan frente a la plazoleta que ofrece agradable verdor.
El primer carruaje, un landó con la capota baja, tirado por dos troncos
de vistosos caballos, es ocupado por los Generales Díaz y Reyes. Les siguen
muchos más conduciendo a los funcionarios del gobierno del Estado, representantes de la banca, la industria y el comercio.
Se inicia el desfile de acuerdo con el itinerario fijado, enmedio del entusiasmo de las gentes que forman compacta valla. Llegan a la Cal7,ada
Unión, hoy Avenida Madero; caminan hacia el poniente, tuercen a la iz.
quierda para seguir por la Calzada Progreso, hoy avenida Pino Suárez; avan-

.

418

zan hasta la altura de la calle Washington, y continúan los carruajes hasta
dar vuelta al sur por la calle del Roble, hoy Juárez, volteando al poniente
por calle del Comercio, hoy Morelos, hasta la Plaza Degollado frente a la
residencia del General Reyes.
La procesión cívica abrevió el recorrido, torciendo de W ashiitgton al sur
por la calle del Hospital, hoy Cuauhtémoc, siguiendo al oriente por Hidalgo, para desfilar frente al domicilio del Gobernador.
Durante el largo trayecto es saludado el General con nutridos aplausos,
confetti, serpentinas y flores, sin faltar los estentorios vivas, que le hacen recordar seguramente las entradas triunfales a diversas poblaciones durante su
larga y azarosa vida militar.
De trecho en trecho los arcos mostraban leyendas alusivas a la personalidad del visitante, proclamando su carácter de soldado de la República, de
héroe de la paz y de propulsor del progreso nacional.
Una compañía de dragones formaba la vanguardia seguida de la banda militar, que tocaba marchas alegres, despertando el entusiasmo del público.
Aun cuando en las Calzadas Unión y Progreso eran muy poco los edificios
que existían, la concurrencia venida de todos los rumbos de la ciudad, formaba nutrida valla.
Largo caminar combinado con el sincronizado trotar de los caballos y
con el estrépito ininterrumpido de las aclamaciones. El día claro, de invierno benigno, que alivia un sol tibio, da el toque de bienestar y complacencia.
Se detienen los carruajes frente a la casa del General Reyes, que ostenta
el No. 220. Bajan de ellos y se instalan en los halcones para pre enciar
el desfile, integrado por burócratas, estudiantes y pueblo en general. Bandas de música intercaladas entre los manifestantes dan la nota de alegria.
A la cuadra siguiente, a la altura del Mercado Colón, se dispersan cansados
y muchos de ellos roncos de gritar.
El primer acto termina entre entusiasmo general, satisfacción justificada
de los organizadores, agradecimiento del homenajeado, y tal vez, con algo
de amargura de quienes, allá en su fuero interno han venido alimentando
la idea, un poco imprecisa, sobre un cambio institucional de la política general, cambio que los viejos veían casi imposible, y los j6vencs mantenían
dentro de las posibilidades que nadie puede precisar cuándo y cómo se realicen. (Ese cambio se oper6 radicalmente doce años después).
Pero, por ahora, la primera jornada histórica había concluído.

419

�m
PRIMEROS FESTEJOS

Reducido el programa a cinco días era necesario no perder tiempo alguno.
La tarde se aprovechó en las obligadas atenciones sociales.
De pie el General Dfaz, con su comitiva a uno y otro lado, atendía cortésmente los saludos. El salón era amplio, aunque no lo suficiente para
contener a la copiosa concurrencia. Alto techo, lámparas colgantes, muchos
focos eléctricos despidiendo una luz amarillenta y vacilante, cortinas de terciopelo, gruesa alfombra y los muebles indispensables para lograr la mayor
capacidad, constituía el escenario de aquel ex-traordinario acontecimiento.
Doña Aurelia Ochoa de Reyes, esposa del Gobernador, con aire de gran
dama como correspondía a su jerarquía, fue la primera en presentar sus
.respetos al General Díaz, expresando en breves palabras la complacencia
con que se le recibía. La contestación la dio el General Díaz, concisa, impregnada de agradecimiento y cortesía. Desfilaron rápidamente las señoras
más cercanas a la amistad de la anfitriona.
Bien podía pasar aquella escena como de vistosa exhibición de modas.
Por supuesto que la época imponía un patrón, del que se desprendían
colores, telas diversas, adornos, pero en todos los casos: blusa amplia a la
altura del pecho, ajustándose en la cintura formando un círculo estrecho.
La falda en cambio ampliaba las caderas, con ayuda del polizón, bajando
en tablones hasta el ºhuesito". La crinolina, usada con moderación, daba
a los movimientos gracia produciendo leve susurro. El peinado a la "pompadour" y los zapatos con tacones altos y algo gruesos.
Allí se encontraban doña Carolina Madero de Villarreal; doña Francisca
Treviño de Gana; doña Guadalupe Zambrano de Treviño; doña Guadalupe González de Naranjo; doña Carlota G6mez de Berardi; daña Adelaida
L. de Muguerza; doña Consuelo Sada de Garza y, como se acostumbra decir en las notas sociales, otras distinguidas damas que daban realce a la
deslumbrante recepción.
Encabezó el desfile de los caballeros don Ramón García Chávarri, Secretario General de Gobierno. Serio, desenvuelto, austero, sin llegar a la chocante altivez, se colocó discretamente cerca del General Díaz, mencionando
los nombres de los personajes, agregando el dato de su posici6n: Magistrado, Diputado, miembro del Ayuntamiento, banquero, industrial, comerciante, ganadero, agricultor, ingeniero, abogado, médico ...
Se acab6 la tarde en el ceremonial. Cansancio seguramente que lo ha420

bía; pero el programa no terminaba aún. En la noche se efectuarla una
fiesta en la alameda Porfirio Díaz, hoy Mariano Escobedo.

•
Una o dos veces al año en la Alameda se realizaban "jamaicas". En España se les llama romerías o verbenas y en los Estados Unidos del Norte,
kermes.ses, cuyo origen procede de los Países Bajos. Se aprovechaba un día
de la primavera o del otoño, respetando el verano y el invierno, que no son
muy amigos de los saraos al aire libre.
Como el festival organizado en honor del General Díaz, debía efectuarse
en pleno mes de diciembre, cuando el invierno suele presentarse con todo
rigor, es muy aventurado cualquier evento de esta naturaleza. No había ni
hielo, nieve, ni siquiera esa menuda llovizna que le llaman "chipi-chipi";
pero hacía frío, lo suficiente para invitar a la gente a quedarse en casa.
Cuando los coches en que se acomodaron los ilustres visitantes hicieron
su entrada a la Alameda, una concurrencia, calificada justamente de escasa,
irrumpió en vivas y palmoteos, lanzando flores, confetti y serpentinas.
El frío congelaba el entusiasmo, y lo que en otras ocasiones climatéricas
pudo ser noche de esplendor, se redujo a tres vueltas de los coches por la
calzada que circunda la alameda.
La banda de música tocaba lo mejor de su repertorio, tratando de clistraer a la concurrencia para que se olvidara del frío. Pero el aire se encargaba de recordar que era noche de invierno.
Con la salida de los coches la concurrencia abandonó la alameda lamentando no hubiera el lucimiento que se esperaba.

IV
CoNTINÚAN LAS FIESTAS

Amaneció el día 20 con un clima agradable. Antes de las nueve horas
estaban dispuestos diez coches frente a la casa del General Reyes. El movimiento a esa hora se intensificó: las personas integrantes de la comitiva
fueron ocupando los carruajes para seguir sin dilaciones al del General Díaz.
Se omitieron las ceremonias ac.ostumbradas en el Palacio Nacional a la
llegada y salida del Presidente de la República. En plan modesto, dem6crata, el General Díaz subió al coche acompañado del General Reyes. Los solda•

421

�dos apostados en la banqueta obedeciendo las notas de un clarín presentaron armas en tanto que el oficial que los mandaba hacía el saludo de rigor
con la espada. El coche salió seguido por los demás enfilando por la calle
Morelos para voltear al norte por Zaragoza hasta llegar al Palacio de Gobierno en construcción. Como lo edificado no era suficiente para apreciar
la magnitud de la obra, se le mostraron al General Díaz los planos dándosele las explicaciones del caso. Recibió el General Reyes palabras de aliento
por lo que calificó el General Díaz de un proyecto de gran categoría.
La conversación se fue por los espinosos caminos de los números e&gt;.1)resando el General Rf."'yes que el costo total del edificio significaría una erogación no menor de 700 mil pesos. Como mostrara el General Díaz interés
por conocer los recursos del Estado, le explicó que eran muy reducidos pues
apenas si en el año que estaba por concluir se habían recaudado 186 mil
pesos. Pero, siguió informando, "he logrado que los Municipios cooperen mensualmente con cantidades de acuerdo con sus ingresos, que a excepción de
Monterrey son reducidos; pero además contamos con los excedentes de nuestro Presupuesto dado que hemos reducido los gastos al mínimo. Además
existen otras aportaciones que, como la del permiso para juegos de azar se
han canalizado a este fin, y por último con frecuencia recibimos donativos
de empresas y particulares". En resumen, afirmó el General Reyes, "si hasta
el momento se han invertido algo más de 250 mil pesos en tres años de
labores, tengo confianza en que durante los cuatro a cinco años venideros
las inversiones aumenten considerablemente hasta terminar el Palacio con
la prestancia que corresponde".
En tanto los canteros proseguían su labor labrando con alegría las piedras
que darían belleza al edificio, se dirigieron al Palacio de Gobierno en funciones, situado en la esquina suroeste de las calles Morelos y Escobedo,
advirtiendo el General Reyes que ese edificio había sido vendido en la cantidad de 70 mil pesos, que se aplicarían al nuevo Palacio en construcción.
Pasaron después a visitar el Ayuntamiento, en donde se les esperaba en
sesión solemne. El Presidente Municipal, Dr. Pedro C. Martínez, adelantándose hasta la puerta del recinto saludó de abrazo al General Díaz y al
General Reyes, y al franquear la entrada, los integrantes del Ayuntamiento
puestos de pie dieron la bienvenida a tan ilustres visitantes, saludándolos
con nutridos aplausos.
Sentados los altos funcionarios, el Doctor Martínez a nombre del Ayuntamiento expresó altos conceptos en homenaje al General Díaz, declarándolo huésped de honor de Monterrey.
Se procedió en seguida a mostrar al General Díaz las d~pendencias ?el
Ayuntamiento, informándole que los departamentos del poruente se hab1~n
construído un año antes con costo de nueve mil pesos. De buena memona
422

el General Díaz elogió la mejora diciendo que con ella se había logrado
integrar el edilicio, que no obstante su arquitectura sencilla era muy atractivo.
Como nota complementaria e,q&gt;resó el Doctor Martínez que la planta
baja se rentaba para obtener recursos; pero que al crecer las actividades
oficiales se dejaría totalmente al servicio del Ayuntamiento.
El resto de la mañana se empleó en una visita a la Cervecería Cuauhtémoc, que aun cuando todavía no contaba su edificio con la magnífica
fachada que le da especial prestancia, sus instalaciones hablaban de progreso y eran signo promisor de grandes batallas ganadas a la industrialización.
Para mediodía estaba programado un banquete, que había despertado
gran ei..-pectacíón, por las repercusiones políticas que pudieran ocasionar los
discursos.

•
El Teatro Juárez, uno de los más suntuosos que existían en el país, había
sido inaugurado el 15 de septiembre de ese mismo año de 1898. Por primera
vez el piso del lunetario se colocaría al nivel del foro para servir el banquete. La maniobra, aunque difícil, se realizó con éxito. Se colocaron mesas de
uno a otro extremo y en el foro se situó la de honor. Ochocientas sillas frente a los blancos manteles esperaban a los comensales.
La cita era para la una de la tarde, a cuya hora todos los asientos del
lunetario estaban ocupados. Un rumor pronunciado llenaba el coliseo desbordándose por los corredores hasta Uegar, como susurro lejano de mar embravecido, hasta el lobby.
Interrumpió las conversaciones el clarín de órdenes anunciando la Jlegada
del Presidente de la República y de su comitiva. Los concurrentes de pie
esperaron la aparición del Primer Magistrado, quien encabezó la entrada al
foro, a tiempo de que la orquesta tocaba el Himno Nacional. Momento de
intensa emoción, al que siguió prolongada ovación.
Privó durante la comida un ambiente de alegría, que fomentaba el vino
francés servido en abundancia. A la hora de los postres, acompañados de
una copa de champaña, el General Reyes se levantó para pronunciar un
brindis, que se convirtió en un discurso de proporciones acondicionadas al
acto. Era el General Reyes magnífico orador, de voz clara y sonora, sus
ademanes discretos a la vez que expresivos. Todo eUo le daba una atractiva
personalidad muy apropiada para conquistar amigos. Cuando las últimas
palabras resonaron en el amplio recinto el auditorio, puesto de pie, aplaudió
con entusiasmo.

423

�Insertar el discurso completo significaría traer al conocimiento de las
actuales generaciones un gajo de historia de hace 70 años, mencionar lo que
considere más importante daría lugar a omisiones lamentables. En consecuencia, he decidido que este documento y el que corresponde al discuno
del General Díaz formen íntegramente parte de esta crónica.
Apagados los aplausos el General Díaz, de pie, arrogante, sin alarde, con
voz menos fuerte que la del General Reyes; pero con la misma firmeza contestó las palabras que acababan de escucharse. La atención del auditorio era
tal que el silencio permitía oír la voz del General Díaz con claridad en todo
el amplio salón. Las últimas palabras quedaron ahogadas entre la tempestad
de aplausos.
Memorable acontecimiento que, como se esperaba, dio lugar a numerosos
comentarios de todo orden. Los históricos discursos van en seguida:
"Señor Presidente de la República.
Señores:
"A nombre de este Estado heroico en nuestras pasadas luchas, que ha
dado hijos tan ilÚstres en la guerra, como los Generales Escobedo y Zuazua,
Treviño y Naranjo; y que es tan amante del trabajo que todo lo engrandece
y dignifica; que presenta esparcidos en su territorio talleres y campos cultivados, instituciones bancarias, establecimientos mercantiles y fábricas, en testimonio de su activa laboriosidad incansable; a nombre del Comercio e
Industria de esta Capital, cábeme la gran satisfacción de saludar al insigne
Sr. Presidente de la República.
"Al hacerlo, vienen a mi mente Jos antecedentes gloriosos de la histórica
figura egregia, ante la cual mi salutación elevo. Se dibuja en lontananza el
guerrero titán de la Reforma, y la iluminación del fuego de los cañones lo
abrillanta y le forma aureola, para presentar en él al héroe de nuestra segunda independencia, que transformado magníficamente en estadista, organiza
en ·calidad de gobernante, una República desgarrada por 66 años de sangrientas luchas, implanta en ella enérgicamente la paz, y con .sabia y moralizadora administración, abre las fuentes de la prosperidad nacional.
"Aparece en la arena, intrépido batallador, en 1856, cuando el Plan de
Ayutla enciende al país en el vivo fuego de una revolución salvadora, y
lucha en cien combates derramando su sangre por la libertad y la reforma.
"Viene la época de la intervención, y luce y admira en la batalla que
bajo los muros de Puebla, se libra contra el ejercito francés, el glorioso 5
de mayo de 1862. Resplandece con tonos heroicos su figura marcial, en la
defensa de esa misma Puebla en 63, y en la campaña que formidable sostiene en Oriente, en la que al fin agobiado por el número y por los múltiples
elementos del ejército invasor, sucumbe cayendo gloriosamente prisionero en
Oaxaca, para emprender luego atrevida fuga, e incansable, recomenzar la

brega tremenda, ¡ en aquella grandiosa lucha por la independencia de la
Patria!
'Ese período de su vida, es el más brillante de su épica carrera. Deslumbran en él los grandes, los heroicos hechos; son reguero de estrellas, que se
llaman "la victoria de Miahuatlán, la de la Carbonera, de Oaxaca y de
Puebla·" Puebla, que de pués de un ataque asombroso, que hace época en
nuestra historia militar, cae en su poder con inmensos pertrechos de guerra,
en esa fecha grabada ya en nuestros fastos con caracteres inmortales: el 2
de abril de 1867. Luego, sin dar descanso a sus tropas victoriosas y ensangrentadas en tantos rudos combates, vuela y rápido triunfa sobre el Lugarteniente del Imperio, Leonardo Márquez, en los llanos de Apara; y aquella
Ilíada espléndida, tiene su coronamiento excelso, con la toma de la Capital de la República, efectuada por el victorioso joven General, en 21 de
junio de 1867, día memorable en que volvió a erguirse y para siempre, sobre el Palacio de Moctezuma y de Juárez, nuestra triunfante bandera tricolor.
"Desde entonces, la fama del héroe, su fama inmensa, popular, se derramó en luces de gloria por todos los ámbitos del paJs.
"Consumada la Reforma, hecha la independencia, México demandaba amplios nuevos derroteros para dilatarse en el porvenir; y vos, señor Presidente,
tuvisteis Ja clara visión de los destinos de la Patria, y os lanzasteis a realizarlos. Estos destinos estaban en la conciencia popular no adivinada, que
por instinto os seguía y os rodeaba con sus simpatías constantes, cuando los
gobernantes y los servidores del Gobierno, yo entre los últimos, creíamos un
cataclismo la verificación de vuestros adelantados propósitos.
"Una lucha de otro carácter se emprendi6 en el país, inspirada en la ley
ineludible del progreso que tiene de evolucionar en las razas viriles; y al
fin, desde los campos de Tecoac, vos, el iniciador, el caudillo de aquella azarosa lucha, os dirigisteis triunfante en 1876 a la Capital; fuisteis luego aclamado Presidente de la República, y de entonces acá parte una grandiosa
época nacional.
"Recordar vuestra meritísima gestión administrativa! en la c¡ue habéis tenido el tino de designar para que os secunden, a Ministros tan eminentes
y patriotas como los que hoy nos honran con su visita a esta ciudad, y con
su presencia en esta fiesta; recordar esa magnífica gestión gubcmamental
vuestra, en México, que se sentía anhelante del bienestar que produce el
trabajo, que ha sido el redentor de todas las servidumbres, el dignificador
de la humanidad; recordarla, señor, es amontonar hechos grandiosos en lo
infinito de las gloriosas remembranzas; es ver el monstruo de la anarquía,
que viviera sorbiendo la sangre, y con ella las fuerzas vitales de nuestra Patria desgarrada, caer muerto para siempre a vuestros pies: es ver armónica-

�mente unificarse la acción, antes anárquica o dispersa, de las entidades federales, para consolidar la Patria común: es ver extenderse en nuestro territorio como al contacto de una vara mágica 38,000 kilómetros de alambre
telegráfico, 12,000 de vías férreas, con sus apéndices que son puentes, caminos y calzadas: amplio sistema de transporte y comunicación, en que activa empezó a circular la vida nacional, estimulándose la producción, desbordándose el comercio, al que abristeis y mejorasteis puertos con obras
gigantes, como las de Tampico y Veracruz. Es mirar aparecer una constelación de faros en nuestras costas; concluirse entre otras una de las más
grandiosas obras verificadas por el hombre actual, a gran costo brevemente
terminada: la obra colosal del desagüe del Valle de México, maravilloso monumento de que puede enorgullecerse la generación en que alentamos: es
estimar el fomento que directamente habéis imprimido a las industrias madres, la agricultura y la minería: es gozar contemplando encenderse el espíritu de Jas nuevas generaciones, en las vívidas fulgurantes luces, que la
moderna instrucción pública derrama: Es ver de modo consolador, crecer
la moralidad en el garantizador ramo de justicia; multiplicarse activo y anheloso el trabajo constante en todo lo que tiende al mejoramiento del ejército: Es admirar vuestra brega coronada de éxitos en el ramo de Hacienda;
veros en medio de las abrumadoras catástrofes financieras. levantaros radiante, trayendo en vuestras manos la restauración del Monte de Piedad, el arreglo de las deudas interior y ex1.erior, el pago de los inmensos créditos ferrocarrileros, la abolici6n de las alcabalas, y por último, el brillante resultado
sin ejemplo en nuestra historia., el equilibrio de nuestros ingresos y egresos
que llevó al fin un excedente de millones a la Tesorería General. Con
esa financiera lucha gigante1 ampliasteis la base de la prosperidad nuestra y
elevasteis ante el universo mundo, el antes aniquilado crédito nacional.

"En reswnen, para apreciar en conjunto vuestra asombrosa labor, basta
recordar al triste México proceloso del pasado y luego, contemplar al México de hoy, al que habéis regenerado, trabajando en paz con su creciente
comercio, sus industrias, sus vías de comunicación y su crédito; con amplias
relaciones en el e:-..1,erior; contemplarlo considerado por todos los pueWos
cultos. y mirarlo majestuosamente marchar glorioso al cumplimiento de sus
altos destinos en la humanidad.
"¡ Qué epopeya! y qué grandioso el guerrero heroico, el patricio, estadista
sin segundo en nuestra historia, que deja en la carrera de su vida, por rastro
esplendoroso, la realización de tantos actos y tantas obras inmortales.

"Siempre tendréis en vos, para satisfacci6n vuestra, la divin.izadora fruici6n sublime del alma que se eleva.
"Os rodean el respeto y el amor de vuestros conciudadanos, y sois objeto
de admiración universal; pero aún no están considerados en toda la plenitud

426

de su magnificencia, vuestro heroísmo y vuestras tareas anhelantes; es necesario que se aleje esa perspectiva, para poder contemplar su grandeza en
el brillante inmenso mánnol de la inmortalidad, el sereno buril de la historia
levantará el pujante enérgico relieve, y entonces se destacarán ante la posteridad agradecida, en toda su radiante majestad, los nobles sacrificios y
gloriosas acciones que habéis consagrado a la Patria.
"Y cuando vos, que sois el símbolo de tantas altezas; que personificáis el
bienestar y progreso de la República, hasta haber llegado a llamarse el bienestar y progreso nacionales, Porfirio Díaz; cuando vos honráis con vuestra
visita a Nuevo Le6n, a su Capital, ella alborozada se estremece al recibiros,
y os da por mi boca las gracias por vuestra presencia, y más cuando en la
ilustre comitiva que os acompaña, figuran los Sres. Secretarios de Estado,
de Gobernación y de Hacienda, de Justicia y de Comunicaciones y Obras Públicas.
"Por todo ello, por tanta honra como nos dispensáis, en nombre y representación del Estado, os doy con efusión la bienvenida.

"Y vosotros que me escucháis, Señores, que representfüs 1a Administración
Pública, lo más granado de la sociedad con sus ilustraciones, su industria y
su comercio; que os habéis empeñado, especialmente los que formáis la Comisi6n de Obsequio, en que recibamos del modo que merece, dentro de
nuestras posibilidades, a Porfirio Dfaz (perrnitidme, Sr. Presidente, designaros así con vuestro altísimo prestigioso nombre); tened a bien alzar vuestras
copas, y brindad conmigo, porque él, que es prez y orgullo de la Patria,
defensor en grado heroico, de sus libertades y de su independencia, autor
de sus magnos preciados adelantos, hacedor de la época más hermosa de
su historia, está con nosotros y entre nosotros; por la gratitud que Nuevo
León, como todos los Estados de la República le debe; y por su grandeza
inmortal y por su gloria".

•
"Señor Gobernador:
Señores:

"En el elocuente brindis que acabamos de escuchar, hay conceptos expuestos con tanta delicadeza y marcado espíritu de amistad, que s6lo puedo
aceptarlos como muestra de la bien correspondida benevolencia con que me
distingue su autor. Pero no por poco merecidos obligan menos mi reconocimiento. He aquí por qué. al contestar comienzo por darle las gracias muy
cordialmente; y las doy también en nombre de mis con-huéspedes y en el

427

�mío propio, a esta simpática y hermo a Ciudad por la espléndida bienvenida con que han tenido la bondad de honramos.
"La impresión que nos ha hecho su munificencia, es tan grata y tan grande, que no sabemos qué admirar · qué agradecer más: si la delicada hospitalidad, elegancia y buen gusto que han derrochado en nuestra recepci6n,
o la lujosa exposición que en ella no hacen de sus muchas y muy interesantes mejora , que ya conocíamos de fama. y que ahora tienen la bondad
de presentamos en minuciosa r vista, engalanadas con el rico atavío que,
como en este caso, debía ser siempre distintivo del \·erdadero mérito.
"Si la hospitalidad y atenciones de que somos objeto, nos hacen dichosos
los días que pasamos al lado de nuestros amables anfitriones nuevoleoneses,
la exposición de sus mejoras nos proporciona la ocasión muy plau ible de
conocer detalladamente, apreciar y contemplar con noble orgullo nacional,
los abundantes, variados y valiosos frutos que es capaz de producir la acción inteligente, viril y armónica del espíritu &lt;le empresa, del capital y del
trabajo, cuando e tá presidida por una escrupulosa honradez, apoyada por
el crédito que esta inapreciable virtud prorroga con su presidencia, y sólidamente protegida por un Gobierno que con mano fim1e y concien ia recta
y clara, garantiza la vida, la propiedad, la libertad, la honra y todos los
derechos definidos del hombre y del ciudadano.
"Diez y seis años, poco más o menos, de inteligente labor, al amparo de
los grandes elementos de prosperidad que acabamos de mencionar, han sido
bastantes no sólo para despertar y poner en acción fructuosa la inteligencia
industrial y noble ambición nuevoleonesas; sino que la merecida fama de sus
resultados sati factorios, llamó y sigue llamando de todas partes capital, actividad, energía y demás aptitudes complementarias del genio, que estimuladas entre sí y compitiendo en valiente iniciativa y noble brío, han trazado
y perfeccionan y magnifican todo los días este gran cuadro, erdadero muestrario de los adelanto industriales de uevo León, que con fundado y noble orgullo nos ofrece su culta Capital.
"Es cierto que este magnífico cuadro es la manifestación objetiva y la
medida de la actual prosperidad y adelantada civilización de este inteligente
y laborioso pueblo; pero no lo es menos, que después de él hay algo que
reclama toda nuestra atención: tanto más imperiosamente, cuanto que ese
algo tiende a preparar un porvenir aún más próspero. in embargo, no me
sorprende, porque era natural que un pueblo que ha creado hombres como Zaragoza y producídolos como Zuazua y Escobedo, Treviño y Naranjo,
y tantos héroes sin nombre, tenía que encaminarse a su elevado destino,
tan luego como se le permitiera aplicar a la paz, las energlas que le impulsaron en la guerra. Y así se \" qu tan luego como este inapreciable
bien se estableció, y se nonnalizó la función gubernativa en el Estado, su

428

Gobierno cumpliendo el primero y más trascendental de' sus deberes, y deseoso d que las numerosas y escogidas altas que para el censo de Monterrey
ha ~~chado su ~tusiasmo industrial, no hagan de esta privilegiada tierra
mans10n de paso, sino que con buena voluntad y persuasiva conveniencia
se decidan .ª. dejarle sus h~esos en cambio de la generosidad con que Je~
paga su actividad, su trabaJo y su talento; provee con inteligencia, con largueza.. y con empeño, a la instrucción primaria, secundaria y superior de
us hi30s, para que sin las contrariedades que su ausencia, en busca de enseñan~, causaría a sus familias, y principalmente a las madres, puedan educarse, ilustrarse y hasta hacerse sabio si lo desean, aquí mismo, al lado de
ellas y al lado de la generación a que pertenecen, y en cuya sociedad han
de vivir si definitivamente adoptan esta Patria hospitalaria dispuesta a recib~rlos en s~ .regazo. con. 1?d~ el amor maternal con que ~a a sus hijos,
segun sus mentos y sm d1 tinc16n alguna entre adoptivos y naturales.
"En fin, Señores, ahora que ten o la grata atisfacción de ver a mi alrededor lo más ~anado del personal industrial. nacional y e..xtranjero, y del
personal gubernativo, que mancomunando u viril e inteligente acción, levantaron a Monterrey a la altura en que, con razón, se ostenta orgullosa;
ahora. que tengo el gusto de partir el pan con ellos en su propia mesa, y
de bnndar con .ellos, por su muy merecida pro pcridad, me alegro mucha
~e poderles decir, de acuerdo con mi conciencia que jamás me ha enganado:

"¡ ~bre~s del progreso de Nuevo León, nacionales y extranjeros, habéis
me~o~o bien de esta. República cuya rique1.a nacional y hábito de trabajo
culb_váJs y engrandecé1 con el vuestro y con vuestra bien ganada riqueza
particular! En cuanto al Sr. Gobernador, que inspira, impulsa y simboliza
el personal administrativo, recordar~ para honra .suya, que hace 18 años al
ascenderlo de Coronel a General de Brigada efectivo en premio de una
acción muy distinguida, Je dije como único elogio: "A:í se esgrimen las armas ~~n que nos honra la Patria. Así cumple la protesta a su bandera,
un ~1btar correcto y honorable"; y ahora 18 años después, y de pués de
estudiar detalladamente los grandes beneficios que bajo su inteligencia y
acertado mando, alcanzó este bravo, inteligente y laborioso Estado considero jmto decirle condensando todos los elogios que me inspiran s~s obras:
"General Reyes, así se gobierna; así se corre ponde al soberano mandato del
pueblo".
"Señores: por la creciente prosperidad de Nuevo León, y por la honra
muy merecida que ella derrama sobre sus autores".
Como se había previsto los dos discursos causaron un enorme revuelo en
las esfera oficiales y n los centros políticos y sociales. La frase del General
Oíaz "considero justo decirle condcmando todos los elogios que me inspiran

429

�gobierna; así se corresponde al soberano
sus obras: General Reyes,
mandato del pueblo".
. ..
Aquello significaba para unos el espaldarazo definitivo p~a igmh~lo
como candidato a más altos d ignios; para ottos era el aviso_ que d ?'.an
tener en cuenta quienes ". ían con recelo la vigorosa personalidad pobtica
del General Re) .
·
dcspues
• f ue 11"m
... ..,ado el General
Lo cierto del caso es que poco uempo
,
u ar la Secretaría de Guerra y Marina. Su labor se destaco de
!?:a:e: :ue su nombre re n6 en todos los ámbitos del _país,. al grado
de considerárscle como el indicado para suceder . n la Pre_s1~enc1a al ~eneral Díaz, al mismo tiempo que despertaba dorrmdas ambiciones de qu1e•
nes

sentían con mayores derechos.

.

.

.

pnnctpal
Pero como l tema me lle,·a fácilmente a olvidarme del objeto
b 11' · d J
de
ta crónica, lo dejo en punto suspen ivos regresando al u 1c10 e
banquete.
efusivos, frases elogiosas, risas altisonant s y d pedidas mom nAbrazos
había escrito una página más en la historia de México.
táneas. S

...... *
En la noche se v rificó una serenata en la Plaza Zarag01.a en la que
. d'o especial esplendor. Pero en tanto la gente se
la enorm concurrenCJa t
•6
...: ... en la Plaza en la casa del General Reyes . tenía lugar una reum n
d .w,~
a iniciati,·a del General Oíaz.
{erece comentario aparte.

V
REUNIÓN ÍNTU.1A

En un amplio sa16n d la casa habitación d 1 General Reyes
encontraban reunidos un grupo distinguido de ameritados Generales.
.
in la formalidad de una junta oficial se destacaba pr 1di~ndo la rcum6n
la figura marcial del General Oíaz. Sus setenta y ~s ano ~e edad le
daban prestancia y aún los observadores podían adverttr que, habian desaparecido los rasgo indígenas que distinguieron al General ~1~ duran~ ~s
·
d guem'llero La piocha negra y rala babia ido supruruda
pnmeros ano e
·
.
.
d
y el bigote desordenado se había tran fonnado en guía bien cuidadas e
tono blanco. El cutis sonro ado dejaba n I recuerdo el bronce d 1 sol

veraniegos. Di tant estaban ya las campañas a lomo de caballo, y las
fatigas de combates, correrías y desvelos.
Sentado en amplio sillón, acojinado de rojo, contemplaba ante si a numeroso compañ ros d armas y allá, en su fuero interno, rememoraba las
vici itudes por que había pasado el país, y en las que él y quien con él estaban, participaron con las armas, unas veces combatiendo hombro con hombro, y otras en distinta posiciones.
í de v leidosa es 1 política.
Semejantes conjeturas internas hacían sus contertulios, avalados por rele,·antcs hechos que fonnaban parte de la hi toria. Allí taban, además del
Gral. Bernardo Reyes, lo General s Franci o aranjo, Jer6nim Treviño y
Lic. Lázaro Garza Ayala1 además de quien acompañaron al General Díaz
desde México, Gralc . : Mariano Escobedo; Manuel Gonzálcz
ío, Ministro
de Gobernación; Francisco Z. Mena, de Comunicacion : Lic. Jo ' I es Limantour1 de Hacienda; Li .. Joaquín Baranda, de Justicia; y Cap. Porfiño
Díaz hijo. Estaban también don Mi el Cárdenas Gobernador d Coahuila; don Adolfo Zambrano, don Francisco G. Sada; don Jo • Calderón;
don Femando Zambrano ...
La invitación (ue sug ·rida por el Gen ral Díaz. O seaba departir con sus
vi jos ami os · compañero de arma . Tocios vestían uniformes de ala
lucían en el pecho medallas )' pi' seas de memorables triunfos. El transcu~ ine.·orabl d I ti mpo había d jado en los mblant bu ·!las en forma de arrugas y d manchas, y n el cabello el blan o distintivo de una
lejana juventud.
Aquella hi t6rica y ,istosa reuni6n acreditaba la habilidad del General
Díaz. Se impuso la tarea, nada fácil, de tahlecer la paz y los hecho
demo. traban que había logrado sus propó itos. Tal vez ninguna región del
país ofreda tan grandes y hondas dificultades como uevo Lc6n. Aqui habían urgido caudillos de la Reforma y de la Intervención Francesa, cuya
participaci6n, especialmente en la restauración de la RepúblicaJ adquiría relicv nacionalc d la ma}or categoría política.
Por supuesto que otros Estados contaban con el mentos de gran significa ión; pero en ingular: •I Gral. Jesú Gonz.1le.z Ortega en Zaca as; el
Gral. Ram6n Corona, en Jalisco; d mimo Gral. Porfirio Oíaz, en Oa.xaca·
el Gral. Servando Canales: en Tamaulipas; el Gral. antos D gollado, en
Guanajuato· l Gral. Manuel Doblado, en Jalisco; el Gral. Andrés S. Viesca
en Coahuila.
·uevo Le6n
destacaba con la n6mina más nutrida: G nerales: Mariano
Escobedo, Francisco 1 aranjo, Jerónimo Treviño, Lic. Lñzaro Garza Ayala;
Dr. Ignacio Martínez · Pedro fartínez. . . todos ellos po ibles a pirantes a
la Pr idcncia de la República, y ferm nto con ientes o inconscient de
una pcrmancnt inquietud política en d E tado.

431

430

�Fue, tal vez, el problema má difícil para el General Díaz. No cabía
pensar en acabar con la intranquilidad en el Estado~· sin antes destruir de
raíz su origen. Al mismo tiempo era preciso emplear alguna fórmula que
no produjera rencores ni desajustes graves.
La oportunidad se presentó cuando, a raíz de las elecciones para Gobernador del Estado, resultó electo el Lic. Genaro Garza García quien contendió con el Lic. Lázaro GaIZa Ayala. Apenas se hizo cargo del puesto, se
vio asediado por una oposición tremenda que originó motines y malestar
general, lo que orilló a las fucnas federales a declarar el estado de sitio,
quedando imposibiHtado para continuar gobernando.
Fue el momento propicio para que una persona ajena a la división existente entre los prohombres de la política militante entrara en acción. Co- .
rrespondió desempeñar esta delicada misión al Gral. Bernardo Reyes por
designación que hizo en su favor el Senado de la República.
Con esta mención histórica nos colocamos en la época, situando a uevo
León en la panorámica porliriana de la paz, palabra mágica que contenía
para don Porfirio el anhelo más grande de su vida.
Pero además había que agregar el despliegue de energía del General Reyes, encauzado hacia el bienestar del Estado, mediante la industrializaci6n,
y entonces a la palabra paz se le agregó la de progreso.
Tales atributos, abonados a la hoja de servicios del General Reyes jwtificaban la visita del General Díaz, poco afecto a los viajes, y satisfacía en
su fuero interno el aci rto de la designación en favor de su anfitrión, a la
vez que suponfa el pueblo nuc,·oleonés se daría por bien servido al contar
con un gobernante que si no era originario del Estado le servía en una entrega
sin reservas.
Esto explica la reunión amistosa de personalidades nue\•oleonesas con el
General Reyes.

•
Los uniformes de gala ofrecían el contraste de una visión legendaria frente a los trajes de etiqueta. Hablaban los primeros de rudas y peligrosas jornadas, en que la vida se jugaba cada dfa, y los segundos del proceso constructivo de una nueva sociedad fincada en los beneficios producidos por la
paz. El ayer y el presente se daban la mano.
Para el General Díaz el ambiente de la tertulia le parecía interesante.
Analizaba el pasado, el ayer, \·eía el semblante de sus compañeros de armas
y encontraba en sus rasgos la tranqumdad de quienes consideran cumplida
su misión. Allí estaban sus amigos de siempre y los que, en determinadas
ocasiones, lo combatieron, como el General Escobedo y el General Garza

432

Ayala; pero le satisfacía que, gracias a u política conciliatoria, todos estuviesen colaborando con su gobierno.
Parco en el hablar, sabía en cambio escuchar. Sin embargo mantenía el
interés de la charla recordando incidentes de pasadas luchas, con alusiones
siempre encomiásticas de :,;us compañeros, que obligaban al dL'l!ogo.
•
Nadie se atrevía a mencionar la batalla de Icamole, en la que el General
Diaz fue totalmente derrotado; pero él abordó el tema dándole un tinte
festivo.
"Se ha dicho, comentó, que lloré despué de la derrota. Tal vez así fue.
Han transcurrido de aquel suceso a la fecha 22 años, y algo se escapa de
mi memoria. Lo que no olvido es que., confiado en la valentía de los hombr ·s de 1ue\'o León, vine con la seguridad de que mi presencia serviría de
estímulo para precipitar los acontecimiento y obtener el triunfo rápidamente.
''Nada más que se olvidó, mi General, de que combatiría contra nuevoleoneses también -e.xpres6 el Gral. Treviño-.
·'Claro que no hice caso de eso -replicó el General Díaz- máxime cuando tenía a mi lado militares de bien ganada fama de valientes, como usk&lt;l, y los Generales Naranjo, Charles y Vara.
"¿Y los conu-arios?, interrogó el General Naranjo".
"Al mando de los Generales Fuero, Julián Quiroga y Juan E. Guerra nos
pegaron con ganas, al grado de que estuve en serio peligro de perder la vída.
Pero como eran soldados de aqui a mis compalieros de armas les pareció
aquello muy natural.
"Y eso -ag¡-egó el General Naranjo-- que no asistieron al combate los
Generales Escobedo y Garza Ayala.
"Pero en cambio, expresó el General Díaz con emotivo ademán, aquí los
tenemos en plan de amigos, lo que es mucho mejor".
Terminó así el incidente, que recordaba una etapa dramática de nuestra
historia.
Había llegado el General Díaz a la cúspide de su carrera política. Se le
admiraba y se le discutía. ¿ Cuánto tiempo más se pro)&gt;eCtaría su influencia
en los destinos del país?
Principiaban a manifestarse inquietudes que pronto se canalizaron hacia
la oposición. Pensaban los inquietos o inconformes en la necesidad de una
reforma polílica substancial, considerando que no era suficiente la paz para un pueblo que requería de estímulos sociales y económicos para progresar.
Pero, sin penetrar en el futuro que se hace rápidamente presente, lo cierlto era que en ese momento de un día frío de diciembre de 1898, allí estaba
don Porfirio rodeado de admiración.

•
433
H:?8

�En otro sa16n estaban reunidas las damas. No puede precisarse el contenido de una determinada conversación. Cada grupo de tres o más damas
formaba un corrillo, hablando al mismo tiempo todas, suponiéndose que entre sí se entendían.

La señora doña Aurelia O hoa de Reyes con diligencia se encargaba de
presentar a cada una de la damas a tiempo que llegaban. Los cumplidos
eran breves en gracia a la afluencia de visitantes.
El ambiente era acogedor. Daban nota de distinción los vestidos, entallados en la cintura, dejando cierta amplitud en el pecho, y más en las caderas
que se ensanchaban mediante el u~ del polisón. Las faldas llegaban hasta
rozar los zapatos. Era el tiempo de las curvas acentuadas y de los sofocos
causados por el rigor del corsé.
Completaban el atuendo flores en el pecho, sombrero de amplias alas, y
joyas en mano , cuello y orejas. Brillantes, rubíes y esmeraldas lucían en
amplia y fastuosa competencia.

¿ Qué se comentaba en aquel amplio, alegre y ruidoso salón? Tal vez la
prestancia de doña Aurelia, que sin alardes de grandeza y antes bien, con
natural modestia y simpatía atendía todos los pormenores de una reunión,
que dentro de las normas de la elevada posici6n de las asfatentes, se respiraba un ambiente de agradable naturalidad que hacía los momentos acogedores, propicios a establecer un trato amistoso. Cierto que la señora esposa
del General Reyes se veía siempre atareada para la atención de sus numerosos ru jos; pero cierto también que había en ella disposiciones de tal categoría, que sin complicaciones podía a la vez ocuparse de todas aquellas actuaciones que se derivaban de su posici6n como primera dama del Estado.
Cumplía así con los deberes de esposa y madre y a la vez de distinguida y
enterada anfitriona como sucedía en aquel memorable momento.

En esta forma, en tant.o los caballeros hablaban de cuestiones importantes de sus propias vidas y de lo que atañía al orden público, las damas gustando de vinos de suave bouquet departían sobre cuestiones de modas, que
siempre para la mujer, en todas las épocas y en todos los tiempos, ha ido
f será un interesante tema.

VI
PANORÁMICA DE LA ÉPOCA

Abro un paréntesis en esta relación con el propósito, que considero justo
y útil, de anotar a las personas que en esa época figuraban en lugares pro434

~ente en el Gobierno del Estado y del Municipio, así como dibujar la
vida de entonces tomando en cuenta las principales facetas. Importa presentar el panorama de Monterrey y del Estado en el momento en que nos
"~tó el Gral. don Porf~ Díaz, en su carácter de Presidente de la Repúbhca. ¿ Cuál era entonces In importancia económica, política, cultural y cívica de Nuevo León?
En tales pormenores trataré de presentar, como antes digo un dibujo tal
vez sería más propio decir un esquema.
'
Gobernaba el Estado el Gral. Bernardo Reyes, con singular significación.
Su carácter dominante era guiado por un talento claro y un espíritu de servicio que llegaba al sacrificio personal. No medía el tiempo dedicado al
trabajo. Sólo así se explica que, atendiendo a las obligaciones que emanaban de su cargo de Gobernador, además fuese Presidente del Casino durante
largos años y al mismo tiempo atendiera a la organización moral y material
de la masonería, y a la industrialización.
Por supuesto que esos cargos y otros más de significación social económica y política no eran simples motivos de honor. La acci6n en él ~ra preponderante.
No es extraño que al organizarse el Comité para atender al General Díaz
asumiera la Presidencia.
Con él colaboraba intensamente don Ramón García Cbávarri en el cargo de Secretario General de Gobierno. Se distinguía por su laboriosidad
~telig~ncia clara, y por su honestidad. Era asistido eficazmente por el Ofi~
c1al Pnmero, don Pedro N. Díaz.
En la Tesorería General del Estado actuaba con carácter de Tesorero don
David Guerra, hombre recto en toda la amplitud del vocablo.
Este equipo director, modesto y efectivo, asumía la responsabilidad administrativa del Estado.

•
Veamos otras ramas oficiales, entre las que se distingue el Congreso del
Estado. Hablamos de 1898 y su integraci6n era la siguiente:
Diputados Propietarios:
Lic. Cipriano Madrigal
Margarito Gana
Ing. Manuel G. Rivero
Marcelo Salinas
Luis Eliwndo
Lic. Pedro Benítez Leal

435

�Aurelio Lartiguc

Juzgado Jo. de lo Penal

Dr. Ramón E. Treviiio
Víctor de la Garza
Rafael García Femández.

Juez:
ecretario:
Juez 2o.:
Secretario:

Suplentes:
Lic. Vicent Garza Cantú
Dr. Donaciano Zambrano
Platón Tre"iño
Lic. Carlos Tre\'iño
Cristóbal Ord6ñez
Dr. Pedro oricga
Francisco Salazar
Luis G. Cortés
Lic. Carlos Villarrcal
Arnulfo Botello.

Ramo Civil - Juzgado lo.

Juez:
· crctario:

Puestos en este plano cabe recordar a los Senadores que representa~an
a Nuevo León en d respetable cuerpo le islativo del Congreso de la Uru6n,
señores Lic. Carlos F. Ayala y Dr. J. Peón ontreras.

* * * *
El Supremo Tribunal de Justicia del Estado estaba integrado como sigue:
Lic. Franci o Vald' Gómez.
Lic. José Juan Lozano
Lic. Ju, n J. Barrera.

3a. S:ila:

Suplentes:
Li . Manuel Morales Treviño,
M:ini tro Fiscal:
Defensor de Oficio:
Secretario:

Lic. Carlos Trcviño.
Li . I macl Dávila.

Ramo Civil - Juzf!ado 2o.

* * * *

Presiden te:
2a. Sala:

Lic. Apolonio . Santos.
Lic. Andrés C. Cadena.
Lic. Ventura Guajardo.
Lic. Carmen A. Montrmayor.

irgilio Gana y

fanuel Z. de la Garza.

Lic. Carlos Lozano.
Lic. Roque de Luna.
Lic. Antonio epúh· ·cla.

Completaban el funcionamiento de la justicia los Juzgad~ del Ram~ Penal )' Civil. Exi·tían en ~onlerre}' dos d cada rama, atendidos como sigue:

Juez:
crctario:

Lic. Car! s Lo1,ano.
Lic. Bartolomé Ramíre-t Anguiano.

Ministerio Público:
Suplente:

Lic. Crispiniano Madrigal.
Lic. Juan F. Buchard.

En asuntos de poca monta actuaban los Jueces locales señores: don Manuel Gutiérrcz, don Ramón Z. Treviíio, don F lícitos Garza y don Ramón . González.

* * * *
Y como andamos en lo campos de Temis, en donde la balanza de la
ju tiria no siempre queda en la p sición que corresponde, es el caso d mencionar el número de los togados sobre cuya conciencia gravitaba et difícil
papel de "abogado".
Residían en el E tado 98 Licenciados en Leyes, de los cuales 65 vtv1an
en Monterrey y 33 fuera d I E tado. La mayor parte de e tos profesionistas
se recibieron en la Escuela de Jurisprudencia de Monterrey.
Y puesto que nos . r.amos mo\'iendo en el mundo uni,·ersitario, en aquella
época sumido en las vertientes c-ristalina del estudio y del saber, recordemos
que atendían a la salud de los habita11te d Monterrey 124 Médico , cu&gt;·as
actividades se vieron muy comprometidas con moti,·o de la fiebre amarilla
que invadió al Estado durante los meses de octubre a diciembre de 1898.
De las con tandas que obran en el archivo del Estado, numerosas y minuciosa , se oh rva una actividad e traotdinaria d I Gen ral Reye tendiente a combatir la epidemia, que puede calificarse de excesiva, de no tener
e.amo origen la amenaza d · una positiva calamidad pública.

436

437

�La fiebre amarilla apareció en Tampico en julio del mismo año y para
agosto la mortandad era alarmante. Procedió el General Reyes a dictar las
más drásticas disposiciones para evitar que la epidemia invadiera territorio
de Nuevo León. Se comunicó con el Gobernador de Tamaulipas, autoridades de Tampico, Secretaría de Gobernación y de Salubridad, a la ciudad
de Mé.-úco, solicitando la más amplia y rápida colaboración para evitar la
propagación de la peligrosa enfermedad, colaboración que logró de inmediato. Para una más eficaz ayuda envió a Cd. Victoria, a donde había llegado la epidemia en septiembre, al Dr. ielesio A. Martincz,
Se desplegó taJ actividad por las autoridades de Nuevo Le6n, que la alarma causada originó la más escrupulosa atención del Gobierno Federal y de
los Estados de Tamaulipas y Coabuila, estableciéndose cuarentenas y haciéndose desinfecciones en los trenes de pasajeros y en los vehículos que transitaban en esos territorios.
Debía presentar la salubridad pública una muy clara situación favorable
para que no existiese pretexto alguno que frustrara la visita del General Oíaz.
Se calcula que del 10 de octubre al lo. de díciembre, periodo que duró
la epidemia en Nuevo León, hubo 280 defunciones, la mayor parte acaecidas
en Monterrey.
Página negra que contrastaba con el ambiente general lleno de realizaciones felices para el pueblo en general.

* *

*

La policía estaba integrada por un Comandante, 4 oficiales y 161 hombres de _t~o~a. Hacían el servicio regular en Monterrey y realizaban, en
los Mumop,o~ en .que era ~ecesario, incursiones contra el abigeato O para
cooperar en s1tuaC1ones espec1alcs.

*

Considerada la ciudad de Monterrey como un centro comercial de importancia, varias naciones tenían acreditados a sus representantes consulares, entre quienes puedo citar a los siguiente :
Gran Br taña

España
Italia
Estados Unidos
del Norte
Bélgica

AJemania

438

Vice-Cónsul:
C6nsul:
Cónsul:

Sr. John C. Midleton.
Sr. Francisco Armendáriz y Asuaga.
Sr. Miguel Ferrara.
Sr. John K. Pollarcl

-

Cónsul:
Vice-C6nsul:
Cónsul:
Vice-Cónsul:

r. Philip Carroll.
Sr. A. Monnom.
Sr. Pablo Burchard.

El Consejo de Salubridad, que tan trascendental papel descmpcñ6 durante la epidemia de la fiebre amarilla, estaba integrado como sigue:
Presidente:
Vice-Presidente:
Secretario :

El Registro Público de la Propiedad estaba a cargo del decano de los Notarios Públicos, Escribano D. Tomás C. Pacheco, tenido justamente por hombre probo, inteligente, apegado a sus funciones, y de amplio y bien nutrido
criterio.

acabar con esa situación.
El nuevo sistema con base en los principios decimales, terminaba con la
libra y la yarda, qu se substituían en el kilo y el metro.
A base de propaganda, y en casos especiales de multas, se logró imponer
el nuevo sistema, más práctico y sencillo que el anterior.

-

* * * *

*

Habiéndose expedido por los Poderes Federales la Ley de Pesas y Medidas en el año de 1895, y no ajustándose a ella la mayor parte de la población, de preferencia industriales y comerciales1 se propuso el General R~ s

* * *

Vocales:

*

Gral. Bernardo Reyes.
Dr. Juan de Dios Treviño.
Dr. Lorenzo epúlveda.
Dr. José fa. Lozano.
Dr. Antonio García Gana.
Dr. Santos Garza.
Dr. Pedro Noriega.
Dr. Amado Fernándc:l.

* * *

La preferente aten ión del General Reyc a la Educación Pública no tenía más límite en lo económico que l:.ts po ibilidadcs del Erario.
Existían en el Estado 326 escuelas primarias oficiales con 20,527 alumnos; 326 Profesores · 255 ayudantes en su mayoría nonnalistas.
Ademá había 91 escuelas particulares primaria que atendían 91 Profesores y 74 ayudantes. con la cantidad de 3865 alumnos. El gasto del Estado montó a
120,565.00.
En el Colegio Civil asistían 172 estudiantes de secundaria que recibían

439

�clases de 18 Profesores servidos por 6 ayudantes. El costo de sostenimiento
durante el año fue de $ 12,395.00.

Por lo pronto en el mismo año nacieron 13,132 niños, y hubo 10,707
defundones.

* * * *

*

En la Escuela de Jurisprudencia as1sticron 28 alumnos atendidos por 5
Profesare . El costo fue de $ 2,640.00; pues los catedráticos no cobraban
sueldo.

En el ancho campo de las finanza.~, en el que desempeñan importante
papel lo Bancos, es de mencionarse la existencia del Banco Milmo, el de
uevo Le6n y las ucursales del Banco de Londres }' Mé.,.jco y del Banco
Nacional de México.

La Escuela de Medicina estuvo atendida por 14 Profesore y un preparador, con 30 alumnos. La erogación fue de $ 3,250.00.
Escuela Normal. El personal de la escuela se integraba por 9 Profesores,
un preparador y 57 alumnos. El gasto anual mont6 a $ 3,588.00.
En cuanto a la anexa para Señoritas, en la que se impartía educación comercial, se inscribieron 120 alumnas impartiendo las cátedras 8 Profesores
y 2 ayudantes. El gasto anual fue de $ 3,420.00.

* * *

* * * *
Detengámonos ahora, aunque sea en forma breve, en la ciudad de Monterrey, que había logrado afianzar su prestigio en su carácter de centro
industrial, con un acento marcado de artesanía. Sus productos de telas, sombreros, artefactos de madera, lámina y cuero. ru;í como de artículos de belleza y de alimentación tenían amplia ar.eptación en todas partes.
El ayuntamiento, máxima autoridad municipal, se integraba. cada año

por clecci6n popular. El de 1898 estaba cons.tituido así:
Siguiendo el ritmo de los números anotaremos el monto del Presupuesto
de Egresos del Estado en ese venturoso año de 1898, el que montó a la
cantidad de $ 182,000.00.
Así de pequeña era la suma disponible para atender a toda clas de
erogaciones incluyendo las mejoras maleriales. Y así se realizaron obras
de tan gran valor artístico, funcional y real, como la Penitenciaría y el Palacio de Gob.iemo del Estado.

Alcalde lo.

- Dr. Pedro C. Martíncz.

Regidores

- lo.
2o.
3o.
4o.
5o.
60.
70.
80.
9o.
!Oo.

Síndicos

- lo. Lic. Virgilio Garza.
2o. Pomposo 1,forale .
3o. nacleto González.

* * * *
Para completar e1 panorama veamos estos números:
Habitantes del Estado:
incluídos los de Monterrey:

318,685
55,606

Se ocurre esta reíle.-.i.6n= En 1898 fonlerrcy contaba con menos del 18%
de la población, y en la actualidad concentra algo asi como el 70%. Quede la razón de este fenómeno demográfico para un estudio interesante por
quien pueda hacerlo.
Pasemos a otros renglones no menos interesantes. Durante el año se realizaron 2,738 matrimonios, los que, obedeciendo a las palabras del creador,
seguramente que aumentaron la población en un buen porcentaje.

Marín Peiia..
Manuel E. G6mez.
Dr. Mauro Villarr al.
Dr. Francisco Garta Cantú.
Andrés Quintanilla.
Dr. Rafael Garza Cantú.
Juan Guzmán.
José Oliver y Comonfort.
Jesús Ma. Tijcrina.
Modesto fartínez.
1 lo. Dr. Eu cbío Guajardo.
120. Antonio Lópcz Zambrano.
130. Ambro io Guajardo.

Como sólo el Pre idente , fonicipal en funciones d vengaba sucklo,
pro·uraba que los demás miembros del Ayuntamiento tu\·Íeran re ursos para
su sostenimiento considerándose tales puestos orno de honor, y en verdad
que quienes los ocupaban se sentían con ello mu)' honraaos.

�* * * *
En cuanto al ambiente social que se respiraba en Monterrey no podía
ser más agradable. Existía la costumbre de las estudiantinas que se orgarúzaban en los barrios de la ciudad y servían como eje central para propiciar
las reuniones sociales, de manera que con gran frecuencia se realizaban fiestas por todos los rwnbos.
Precisamente una de estas estudiantinas, integrada por señoritas de la alta
sociedad, participó con deslumbrante actuación en el homenaje rendido al
General Díaz en el Teatro Juárez. Llamó la atención del ilustre visitante
la extraordinaria forma de tocar el arpa por la señorita María Espinosa. De
gran sensibilidad artística poseía un don especial para pulsar las cuerdas del
hermoso instrumento. No había quien no se emocionara al escucharla. Componían el grupo las señoritas: Virginia García Muguerza, María Reyes, Carolina Zambrano, Guadalupe González, Elena Zambrano, Camila Lagrange,
María Zambrano, Elisa Melo, María Espinosa, Nicéfora Garza, Pilar González Irene Garza Carmen González, Pilar Zambrano, Dolores González,
'
'
.
Mercedes
García Muguerza
y Rosa González. Todas ellas en plenitud
de
vida, hermosas, andando el tiempo fonnaron sw propios hogares, de los que,
transcurridos los años, florecieron otras bellezas y surgieron muchos de los
hombres de empresas que han dado prestigio a Nuevo Le6n.
Con frecuencia visitaban Monterrey circos entre los que se destacaba el
gran circo Orrin, cuyo máximo atractivo lo constituía Ricardo Bell, payaso
de origen inglés, que residió casi toda su vida en nuestro ~aís y murió ~ do a México su patria adoptiva. Un monumento perpetúa su memona en
una de las plazas de la ciudad de México. También con frecuencia se efectuaban corridas de toros en la plaza de Santa Luda que existió al lado
oriente de los Ojos de Santa Lucía, de los que brotaban manantiales de ~gua
cristalina que corría por una acequia hasta confundirse con la voluminosa
corriente del Ojo de Agua del Centro. Estoy haciendo referencia al ~rren?
comprendido entre las calles 15 de mayo, Cuauhtémoc, Al~ende Y_ Ganbald1:
En esa plaza de toros, que llenó toda una etapa de la vida reg1omontana,
actuaron los m'ás famosos toreros del mundo: Mazantini, Cuatro Dedos,
Ponciano, Lagartijo, Reverte, Oropeza. . .
.
En el año de 1896, el día 8 de septiembre, consuJD16 el fuego el Teatro
Progreso, situado en el lugar que actualmente ocupa ~l edificio ~onterrey
Cía. de Seguros S. A. Escobedo casi cruz con Padre Mier. Se realizaba precisamente una ~por;da de ópera y esa noche se presentó "Caballería Rusticana" y el tercer acto de "La Traviata't, muestra de la altura cultural de
nuestra ciudad.
En este punto vale la pena hacer alguna consideración, aun c~ndo ~a
rápida, sobre el Teatro Juárez, que reemplazó al Progreso y cuya edificac1on

442

se realizó en el mismo lugar que ocupa actualmente el Teatro Rex. El Teatro Juárez fue inaugurado el 15 de septiembre de 1898, precisamente tres
meses antes de que se sirviera en homenaje al General Porfirio Díaz un
suntuoso banquete. Se hizo al efecto uso de una particularidad de que se
había dotado al lunetario, consistente en poder colocar el piso de luneta en
su totalidad a la altura del foro, precisamente para utilizarse en eventos de
esta naturaleza.
La inauguración fue realizada por la compañía de Opera y Zarzuela de
Soledad Goyzueta, representándose la ópera Traviata con extraordinario lujo
y notable propiedad. Soledad Goyzueta y el tenor José Vigil y Robles se
anotaron un gran triunfo por su destacada actuación, que correspondió en
gran parte a la labor del maestro concertador Eduardo Vigil y Robles.
Este principio de resonancia artística se prolongó durante muchos años,
abarcando hasta principios de la Revolución Constitucionalista.
No había compañía artística que no visitara Monterrey. Largo seria mencionar a las principales figuras del tablado que actuaron en el Teatro Juárez
hasta su incendio el 11 de mayo de 1909.
Durante ese período hubo representaciones casi todos los días, especialmente de operetas, zarzuelas, drama y comedia. Existía una afición entusiasta y
entendida.
Como recuerdo de aquellos tiempos deslumbrantes, pueden citarse a personalidades de la ópera como: Emma Zilli, María Barrientos, Linda Micucci,
Adelina Padovani, Luisa Tetrazzini, Vicenzo Vieleto, Fanny Anitúa ( muri6
hace un año) . Por cuanto a drama y comedia resaltan con fulgores propios:
María Guerrero, Tina de LOienzo, Elisa de la Maza, Teresa Mariani, Virginia Fábregas, Clara y Carmen Martínez, Mim.í Aguglia, Mercedes Navarro,
Femando Díaz de Mendoza, Clemente Martinez, Ricardo Mutio...
Por lo que hace a opereta y zarzuela la legión es grande en número y
caJjdad: Esperanza Iris, Amparo Romo, Josefina Vélez, Clementina Marín,
Luisa Bonoris, Columba Quintana, Enrique Labrada Paco Martínez, Jesús
Ojeda, Con tantino Circs Sánchcz, list:l a la que se fueron agregando nombres que conquistaron admiración y cariño durante las dos primeras décadas
del siglo actual.
Cabe aclarar que el 15 de St&gt;ptiembre de 1910 se inauguró el Teatro Independencia supliendo al Juárez, que un año antes consumió su existencia
un incendio.
Y a otra cosa porque el tema me agrada y hay riesgo de extenderme más
de la cuenta.
Quede esta semblanza de Monterrey como testimonio de una época que
ya va siendo lejana, cuyo recuerdo será seguramente considerado con honda
meditación por los pocos que aún viven. Y será también grata la remem-

443

�branza para las personas que heredaron nombres y apellidos de aquellos rcgiomontanos, y puesto que nos obliga la continuación del relato pongo a
estos renglones punto final, no sin copiar los versos de Jorge Manrique, que
durante 500 años han sido constantemente reproducidos sin perder el sabor
de su filosofía profundamente humaua:
Recuerde el alma adormida,
Auiue el reso y despierte,
Contempla11do
Cómo se pasa la vida,
Cúmo se uieiu. la muerte
T a,1 callando.

Vll
VISJTAS Y DIVERSIONES

Para el día 21 el entusiasmo se mantenía en grado contagioso. A primeras
horas de la mañana se dispuso la visita a la Fábrica de Hilados La Fama y
a los Molinos de Harina de Jesús Maria, ambas indu¡;trias enclavadab en el
Municipio de Garta García.
Llamará la atención a )a¡ generaciones actuales que tal visita se realizara
por medio del ,ferrocarril. ¡ C6mo estaría el camino carretero!
Trataré de dar una idea de esta vía, llamada en lejanos tiempos calle Real,
después Hurbide y posteriormente Hidalgo. A partir de la Plaza de la
Purísima aJ poniente, se estrechaba düicultando el tránsito, a pesar de ser
el único camino hacia Saltillo, y centro del país. Bien, en tiempos de sequía -la mayor parte del año- cubierta con una capa de tierra suelta de
wios quince centímetros de espesor, aJ paso de las carretas, carretones, guayines
o cualquier carruaje se formaban nubes espesas de polvo que impedían la visibilidad. Tenía el polvo el tamiz del talco. Y cuando llovía se convertía en
una pasta adherente que dificultaba en extremo el tránsito.
Por eso se prefirió el ferrocarril no obstante de tratarse de salvar 20 kilómetros.

* * * •
Autoridades de Gana García y Santa Catarina recibieron al General Dí.u
y a su comitiva con entusiasmo. Manifestaciones, música, cohetes, c-.antos,
declamaciones, y los discursos obligados en semejantes casos.

444

Además de elogiar el v1s1tante las instalaciones industriales le causó tan
profunda impresión el espectáculo de las rocosas montañas de Ja Huasteca
al grado d~ expresar en tono emotivo hennosos conceptos de admiración.
En festeJos sencillos se pasaron la.~ horas, regresando la comitiva a Monterrey a medio día. Había que prepararse para el baile que tendría Jugar
en la noche en el Casino Monterrey.

Había llegado la ocasión para la sociedad de Monterrey de lucir en tod~ su esplendor su nuevo edificio del Casino, aún inconcluso, y el ata\'ÍO
lujoso de las damas. Para el realce del gran baile se hizo derroche de Juz
eléctrica, de flores, gasas, adomos esculturales, y de suntuosas alfombras.
La perspecth·a del Casino semejaba la escenificación de un cuento de hadas.
Una amable temperatura contribuyó al entusiasmo de la numerosa concurrencia que llenaba los salones. Deslumbrantes ata\'Íos de las damas e unpecables atuendos de los caballeros realzaban el conjunto.
L~ descripción de la fiesta la dejo a don Carlos Pércz Maldonado. En
su J1bro El Casino de Monterrey se ocupa de este acontecimiento social. Copio de su relato lo que considero complementa esta crónica:
"A las diez de la noche llegó el Presidente en compañía de la familia
del General Reyes, que era el Gobernador del fütado, y de sus Ministros ya
nombrados. Los socios del casino, haciendo valla por el vest!bulo hasta la
gran escalera, los recibieron vi toreándolos.
"Una comisión formada por los señores Adolfo Zambrano y Francisco G.
Sada, se e~c~rgaron de hacer la presentación de las familias de Monterrey
a don Porfino y sus acompañantes.
. "~1,_baile ~dn~ipi? con un lucido Minueto, en el que participaron fas
d1ecise1s parejas s1gu1cntes: ~efioritas María Reyes, Mercedes y María García !.~ugucrza, Clotilde García Gom.ález, Maria, Cannen, Celia, Angelina y
Carohna Zambrano, Carmen y Concepción González, .María Sada, Concepción Morales, Carlota !barra, Ana Degetau y Greta Houser.
"Iban acompafiaclas por los jóvenes: Osear Westendarp, José Calderón,
Femando Zambrano, Ricardo Gon;,.ález, Carlos y Jesús Sada Mugucr.ta, R6mulo Padilla, Faustino Palacio, Jo5é y Francisco Gomález, Enrique Padilla, Alfredo Farías, Ignacio Morelos, Arturo Houser, Manuel 1'fartíne7. y F.
Westcndarp.
"Las damas iban ataviadas con lujosos )' elegantes vestidos Luis XV, )'
los ~aballeros con traje negro de casaca, calzón corto, medias y cal:tado con
hebillas. Fue este cuadro mur elegante, vistoso y aplaudido. Después principió el baile general.
"A la una de la mañana se sirvió la cena. Al centro de la mesa de honor

•

445

�tomó asiento don Porfirio, siguiendo a su derecha la esposa del señor Gobernador doña Aurelia Ochoa de RC}'CS, don José Yvcs Limautour, doña Carolina Madero de Villarreal, el General Mariano Escobedo, doña Juana Reyes
de Madrigal, el Gral. Manuel González Cos.ío, doña Francisca Muguerza de
Calderón, el Lic. Joaquín Baranda y doña Ana González de Hernández. A
la izquierda del Presidente se encontraban doña Guadalupe Zambrano de
Treviño, el General Reyes, doña Pudenciana Madero de González, el ,G:ral.
Francisco z. Mena, doña Victoriana Madero de Villarreal, el G~al. G:roru~o
Treviño doña Sara Milmo de Kell&gt;·, el Gral. Francisco aranJo, dona Julia
Bremer 1de Reichman y el Gobernador de Coahuila ~on Miguel C~rdenas".
Era tan agradable el ambiente que el General D1az y acompanant.es se
retiraron a tas tres y media de la mañana, no obstante que les esperaba un
día de gran ajetreo.
Inolvidable fiesta para todos los asistentes, y para el General Díaz fu_e
motivo de reconocimiento profundo por las exquisitas y espontáneas maru(estaciones de admiración }' respeto que recibió de damas y caballeros.

VIII
INDUSTRIAS Y DESFILES

Para el cuarto día estaba programada en primer lugar una excursión a
la Ladrillera Monterrey, industria fundada por el Sr. J. A. Ro~n, prominente industrial, de nacionalidad norteamericana, que hab1a hecho en
Monterrey su centro de operaciones. Entre otras_ empresas se cuenta la publicación del primer periódico altamente mecanizado, El Monterrey News,
con ediciones en español y en inglés; la siembra en Mo~temorelos de n~ranjos traídos de San Francisco, California; y la construcción del Ferrocarril
de Monterrey al Golfo.
.
.
Fue motivo de admíraci6n para el General Díaz la calidad y vanedad . de
ladrillos fabricados, cuya resistencia se había comprobado en la. construcc16n
de edificios y pavimentación de calle .
Siguieron despu~ a las minas de San Pedro y San Pablo, _entonces en plena
y abundante producción. El viaje se ~ en el ferrocarril construldo para
el traslado de los minerales a la furuhci6n.
En un hermoso rincón de la montaña, cercano a las m~as, se si~6 la
comida a la que asistieron cerca de 150 perso~as. El amb1ente, ~p1rano
propició el cambio de unpresiones con el Prciudente de la Repubhca. Para

446

•

él la paz que existía en el país era su más preciada conquista. Lejos estaban los tiempos de las asonadas, de los distlll'bios políticos y de las inquietudes sociales. Todo hablaba de trabajo y de progreso, y nada más indicado
que continuar la tarea emprendida para cruzar eJ país en todas direcciones
con las líneas rérreas. En donde el ferrocarril camina Llega pronto la prosperidad, decía el General Díaz,
Su mente estaba llena de proyectos industriales, de mejoras materiales,
y del problema de la educación del pueblo. He Uevado, decía con satisfacción, a la Secretaría de Educación a don Justo Sierra, tal vez el hombre
cuyas dotes de cultura, honestidad y sentido humano, lo hacen el más capacitado.

Esos momentos de expansión dejaron ver el fondo de un hombre, que de
las duras jornadas de la guerra, habia pasado a las delicadas labores gubernamentales. El soldado mestim, poco amante de los buenos modales, se había transformado en un crioJlo refinado. Hasta el color de Ja tez, antes
bronceado, había cambiado a un color blanco sonrosado. Los bigotes largos
y negros eran blancos y cortos. Los ojos no habían cambiado su expresión
penetrante. Quienes lo conocieron sobre el caballo, jinete de largas y fatigosas jornadas, tenían que hacer un esfuerzo para suplantar aquella figura
cetrina y desgarbada por ]a del estadista pulcramentc vestido. En esta admirable transfonnaci6n mucho había contribuido su esposa doña Carmen Romero, dama de fina educación, culta y de grandes atractivos personales.
Al mediar la tarde se hizo el regreso a Monterrey.

* * * •
A las nueve de la noche se irúció el desfile de carros alegóricos y carruajes
descubiertos ocupados por bellas damas ataviadas con trajes de diversas regiones del pak
El General Díaz, acompañado del General Reyes y comitiva, presenciaron el atractivo desfile desde los balcones de la casa del General Reyes.
Los industriales y los comerciantes de mayor importancia se esforzaron

por el lucimiento de la fiesta, ingeniándose para presentar los más originales adornos de los carros, y las damas por su cuenta aumenwon el atractivo al participar en coches tirados por reJucientes troncos de caballos.
En 1a extensa columna se intercalaron tres bandas de música imprimiendo
una agradable nota de alegría.
Con este evento terminaron los festejos de ese día.

•
447

�IX
StMULACROS y REALIDADES

El programa que se había ordenado para el día 23 fue cambiado radicalmente, en virtud de que el General Díaz dct nnin6 regresar en la tarde de
ese mismo día a la ciudad de Mé:!1.".Íco. urgido por asuntos que requerían su
presencia en el Palacio Nacional.
Para la mañana estaban anunciada~ algunas vi itas a industrias, en la
tarde el simulacro de guerra y en la noche la velada literaria. Se suprimieron las visitas a las fábricas y en la mañana tuvo lugar el esperado espectáculo del simulacro de guerra, cuyo acto llamó poderosamente la atención del público, e pecialmente de la juventud, pues los viejos conocían ya
de verdad lo que era la guerra y en consecuencia aquello 110 pasaba de ser
un juego.
Más que como ilustraci6n en la materia del simulacro, voy a copiar el
encabezado del dispositivo del combate, pues ello nos coloca en condiciones
de apreciar lo que existía en el lugar de los hechos. Por ejemplo, para dar
una idea del caso se menciona que la e.alzada nión, que actualmente lleva
el nombre de Madero, desembocaba en el llano en que estaban construidos
los cuarteles federales y cerraba al poniente la calzada "una ceja de huizaches". No fue sino hasta 1929 siendo Gobernador del Estado el Gral. y Lic.
Aar6n Sáenz, cuando }'ª e dio forma precisa a la prolongación de la ave•
nida Madero hasta el pie del cerro de Las Mitras. Veamos la redacción de
referencia:
"El hecho de armas tendrá lugar en el llano, que se encuentra al S.O.
de la Estación del Ferrocarril Nacional, y el cual afecta la forma de un paralelogramos de 700 metros de Oriente a Poniente y 500 de Sur a orte. La
calzada Unión desemboca en el mismo, casi en la parte media de la cabecera Orienta1, y a la izquierda de ella está la fábrica de Moebius, a que
se hace re[erencia en la explicaciones, que es un edificio de dos pisos. La
vía del F rrocarril Nacional limita el llano por el Norte, estando unos 60
metros hacia el centro del mismo, adelantadas de esa vía y a 200 metros de
distancia una de otra, la ca a amarilla y caballeriza de Randle, a las que
se aludirá, construídas de madera; por el Poniente )' el Sur, una rala ceja
de buizaches delimita el campo, estando a ese último rumbo, en línea con
tal ceja, la casa Guzmán, que ha de citarse, f~ente a la expresada caballeriza
Randle. En medio del llano hay dos pequeñas casas de madera y piedra".
Entre otros pormenores de la descripción del simulacro se e.xpresa que
uno de los bandos combatientes lo componen el 5o. Batallón con 400 hom•
bres, el 9o. con 350, el Colegio Civil con 150, la Ocndanncrla Fiscal con

448

25 jinetes y una sección de artillería, en total se trata de 925 hombres. El
otro bando lo forman el 190. Bata116n con 400 infantes, el 3er. Cuadro 124,
Caballeria 300, una sección de artillería; ambulancias 20, sumando en total 844 hombres.
Con estos lemcntos se organiza el combate moviéndose de acuerdo con
lo planificado los bandos contendientes, de manera que el triunfo corresponda a qufon de antemano se le ha adjudicado.
No obstante el cambio de horario, la gente se volcó alrededor del campo de operaciones y para la juventud y los niños, se trató de un espectáculo
de enorme importancia; pues el tiroteo de cientos de fusiles y el tronar de
los cañones, así como el trotar de los caballos, daba la impresión de que efectivamente se estaba combatiendo y esto a la \'CZ que imponía temor, saturaba al espíritu de algo desconocido visualmente; pero de lo cual se había
hablado mucho en las tertulias familiares y en la escuela.
Para mediodía había concluido el espectáculo y los muchachos hacían
acaparamiento de cartuchos que guardaron como preciado recuerdo.

* * * *
Para las tres de la tarde el Teatro Juárez se encontraba lleno de concurrencia para presenciar el magnífico programa preparado y en el que participa.rían los más ilustres escritores y poetas.
Una vez que ocuparon sus lugares de honor el General Díaz y sus acompañantes, dio princípio el festival cantándose el Himno Nacional por niños
de las escuelas oficiales. Después la orquesta ejecutó la melodía Ruy Bias,
de Mendelssohn, siguiendo a continuación el discurso pronunciado por el Dr.
Rafael Garza Cantú, que principiaba a significarse como uno de los más
cultos maestros de la época. Siguió una variedad que llenaron la señora Carmen G6mez de Dá.vila, el Dr. W. W. Leech, la Srita. Enriqueta Vargas y
el Sr. Leonardo Oribe. Después de quince minutos de intermedio bailaron
un Minueto un grupo de jóvenes siguiendo la música de la estudiantina integrada por las señoritas Angelina García, Camila Lagrange, Carmela Gonzálcz, Carolina Zambrano, Concepción Michel, Dolores González, Elena Zambrano, Elisa Mclo, Guadalupe González, Irene Garza, María Espinosa, María Reyes, María Zambrano, Mercedes García Mugueria, icéfora Garza,
Pilar Gonzá!ez, Pilar Zambrano y irginia García Muguerza.
No habían concluido los aplausos cuando ya la Srita. Enriqueta Varga!
cantaba el Aria (del suicidio) de la Gioconda, para seguir al piano el señor
Jesú María Acuña (jr.) y a c.ontinuación el Tenor Leonardo Uribe cantó
una aria de Aída, continuando la declamación que de sus propios versos hizo el r. Celedonio Junco de la Vega, escuchándose. también un poema
del Dr. José Peón y Contreras, Senador de la República.

449
H29

�No sería posible transcnbir íntegramente los discursos y poemas que tanta impresión causaron en d auditorio, limitándome a copiar algunas pequeñas partes como orientación del sentimiento que en las cuestiones políticas imperaba.
Por ejemplo el Dr. Garza Cantú principió su discurso en los siguientes
términos, que envuelven la pintura de un triste panorama para analizar después el avance en el páis y la era de paz que había logrado el General Díaz
en provecho de la nación. Veamos sus expresiones:
" o hace tiempo todavía: aún vive la generación que viera, con espantados ojos, nuestro campos reducidos a estériles desiertos; las interminables
e incómodas carreteras, que cruzaban la vasta extensión del territorio mexicano, convertidas en asiento del pillaje y la matanza; las ciudades enchidas
por una multitud ociosa, revuelta, sin convicciones y sin fe, presa de la
desconfianza. y del temor; los vínculos nacionales, de Estado a Estado, de
ciudad a ciudad, de pueblo a pueblo, rotos casi por completo j y sobre todo
esto, el huracán de las pasiones que bate sus pavorosas y negras alas y que
con su aliento emponzoñado y encendido, envenena y mata, quema, consume y aniquila hasta los últimos gérmenes de vida. . . Luego. . . la ruina
general, la anarquía, el descrédito, el desprecio de los pueblos cultos; la insolente y pro\'ocadora reclamación del fuerte, miles de hombres armados que,
cual alud incontrastable se despeñan amenazando arrasar hasta en sus cimientos el edificio de la Independencia Nacional, y amenazando lo que es
más todavía, derribar lo que permanece en pie del decoro y di~dad de la
patria. Quedan entonces reducidas a escombros nuestras mayores ciudades;
el comercio, la agricultura y la industria, ahogados en un mar de sangre ...
¡ Y el bogar profanado, la familia dispersa y las columnas de rojizo humo
qu desde la· aldeas hasta el cielo
levantan, claman ven~".
La producción de don Celedonio Junco de la Vega, joven poeta y magnífico declamador, principia con estos fluídos versos:
Cruzaba ,io los deliciosos campos
de la niñez florida
cuando al heroico puerto
donde el destino me lanz6 a la vida
llegaba, de la p6lvora entre el humo
y al fragor de los bronces,
ese bizarro triunfador. Entonces
rasgaba el cielo la segunda aurora.
De abril, la aurora misma •
que nueve años atrás en Puebla dora,
con su luz inmortal, la altiva frente
de ese soldado cuyo arrojo abisma.

450

El Dr. Peón y Contreras dio lectura a un poema dedicado a Monterrey.
De él copio las siguientes estrofas:
¡Oh hermosa Monterrey, perla del norte,
cómo tu gala y esplendor hechizan!
¡ Cómo acuden las gentes a millares
para quemar incienso en los altares
de la gentil y bella fronteriza!
vienen a mí rumores de talleres,
ecos de risa, canto de mujeres,
por todas partes la uentura avanza,
'para llenar las almas de esperanza.
)' mostrarte a los mundos como eres!
Llegó al fin para ti la bienandanza
que el porvenir te trajo,
después de la faena
y de las rudas horas del trabajo!

Y por último he de mencionar el himno compuesto por don José Arrese,
que fue cantado al final de la velada por niños de las escuelas oficiales, transcribiendo el coro:
Salve egregio, valiente soldado
brazo, blandiendo el acero,
a la patria del yugo extranjero
supo un día glorioso librar.
Salve ilu.rtre, abnegado patricio,
que m la lucha también de la idea,
sobre ruda )' sangrienta pelea
ha sabido la paz cimentar.
CU}'O

* * * *
Se babia cumplido con el programa, aun cuando fuese con apremios durante el último día de estancia del General Díaz. Para las seis de la tarde
}ª estaban visitantes, comifo·as y una gran cantidad del pueblo en la E •
tación del Golfo, en donde se me-¿claban la alegría con la tristeza, porque
no hay despedida que no sea triste "y el que lo dude que se despida".
Las bandas de música alentaban el entusiasmo con marchas y el público
continuamente vitoreaba, tanto al General Día?. como al General Reyes. En
esos momentos en que los abrazos estrechaban a los hombres y las manos
se antojaban palmas de amistad, las reflexiones se imponían alrededor de

451

�la primera figura, ~".iendo cómo en él se personificaba la regla de los metales: plata en la cabeza, oro en los dientes y plomo en las piernas.
El declive de un cuexpo fuerte, férreo y de un cerebro lúcido se advertía aún sin el propósito de realizar un examen. El futuro no lejano nublaría los relámpagos de gloria y grabaría en la imaginación de quienes
lo habían tratado de cerca, la figura de un hombre que, habiendo sido
grande en la guerra y en la paz, caminaba hacia el abismo.
Llegó el momento de la partida. La máquina al arrastrar los carros resopló ruidosamente; dos largos silbidos indicaron la marcha hacia adelante
y atrás quedaba la comitiva oficial y el público que gritaba y aplaudía.
El presente se alejaba cargado de emociones en tanto _que el pasado se
diluía como el humo de la locomotora y el futuro inescrutable guardaba
celosamente el término final de un régimen, una época, una forma de vida,
un mar de sangre, una tragedia social espectacularmente humana, seguida
de la alborada, de nueva forma de vida, con la e.xperiencia ganada al tiempo y la angustia por alcanzar la bienaventuranza del pueblo que tanto había sufrido.
Así pasa la vida y la gloria, en tanto que la muerte iguala a todos ...

EL CONSEJO DE CULTURA SUPERIOR

( 1935-1943)
To.11Ás ME orRJc:1uOA CUEVA

Sociedad 'uevoleonesa de Hútoria,
Geografía y Esta.dística

I
Creaci6n

Et 4 DE SEPTIEM13RE DE 1935, un mes antes de trasmitir el poder, el Gobernador ustituto licenciado Pablo Quiroga disolvió mediante un decreto la comisión organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León y expidió las
"Bases para el Fw1cionamiento y Gobierno del Servicio de Cultura Superior".
Dicho "servicio público" tenía la misión de realizar "los propósitos establecidos en el párrafo primero del Art. 3o. Constitucional". El artículo 4o. de estas "Bases" establecía: "El servicio de cultura superior será gratuito".
El Consejo de Cultura Superior estaba constituido por los directores de los
Institutos, Facultades y Escuelas "bajo la jefatura" de un Presidente. "La designación de todos, corresponderá al Ejecutivo del Estado". {Artículo 6o.)
Así perdieron su relativa autonomía las instituciones universitarias. Efectivamente, la ley orgánica de la primera Universidad de Nuevo León, expedida
en 1933 y derogada en 1934, había establecido que era atribución del Consejo
Universitario elegir al Rector de la tema presentada por el Ejecutivo del Estado (Art. 9o., frac. V, y Art. 15). También estableció que los Directores de
las Facultades y Escuelas serían nombrados por el Consejo Universitario, "a
propuesta en terna de la Junta Directiva de cada Escuela o Facultad'' (Art.
25) . Pero el decreto que creó el Consejo de Cultura Superior decidió que todos los nombramientos debían corresponder al Gobernador del Estado.
Las instituciones que integraban la primera Universidad de Nuevo León,
al ser fundada en 1933, no fueron reformadas. Sin embargo, a la Universidad
$C le dio una estructura socialista. Se suprimió la Facultad de Filosofía y se
452

453

�agregaron la Escuela de Cooperativismo y el Instituto de Orientación Social,
ambos de filiación maxista.
La representación estudiantil prácticamente quedó anulada. En efecto, en
el último inciso del artículo 7 de las citadas "Bases" se estipula que es
atribución del Consejo de Cultura Superior: "h) Conceder al estudiantado

la inten)ención que juzgue prudente".
El Gobierno de Nuevo León, a pesar de los fracasos anteriores, no cedía
en su intento de implantar el marxismo en la Universidad. En el mencionado
decl'("to de 4 de septiembre de 1935, que creó el Consejo de Cultura Superior,
se afirma que la fundación de este "servicio público" se hace "en tanto se
provee por el H. Co11greso del Estado a la reforma educativa universitaria
socialista". La Comisión Organizadora de la Universidad Socialista ya había
entregado al Gobernador Quiroga un proyecto de la Ley Orgánica que se
pretendía imponer, pero ésta nunca se expidió. Los acontecimientos políticos
echaron abajo el plan gubernativo.
Se rompe el orden constitucional
El 10 de septiembre de 1935 el Gobernador Quiroga, miembro activo de
la logia Socialista "Independencia" número 26, designó Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Vill:irreal, Gran Maestro reelecto de la masonería nuevoleonesa., quien hizo algunos nombramientos. El cargo de Secretario recay6 en el profesor Abelardo González, Gran
Tesorero de la Gran Logia de Nuevo León. El Consejo de Cultura Superior,
bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal, celebró su primera junta
en la noche del 19 de septiembre.
Es preriso recordar que las eleccione para la renovación de los Supremo\
Poderes en el Estado se habían efectuado el domingo 28 de julio de 1935.
Los partidos contendientes postulaban para Gobernador de uevo León, en
el período 1935-1939, al ingeniero Plutarco Elías CaJles hijo, apoyado por el
Partido Nacional Revolucionario, y al General de Brigada Fortunato Zuazua,
sostenido por el Partido Liberal uevoleonés. La campaña política electoral,
iniciada a principios de ese año, se caracterizó por su violencia. El partido
oficial quiso imponer en el Gobierno de Nuevo León al ingeniero Calles
originario del Estado de Sonora e hijo del e.,_; Jefe Máximo de la Revolución.
Pero el pueblo dio a Zuazua un triunfo aplastante en las urnas.
El "caso político" de Nuevo León se resolvió en la ciudad de México. La
Secretaría de Gobcrnaci6n declaró la nulidad de las elecciones de Gobernador,
diputados locales r jueces civiles y penales. Por tanto, el Congreso del Estado,
a quien correspondía erigirse en Colegio Electoral y hacer el recuento de
votos, concluyó su ejercicio legal a las doce horas del día 15 de septiei:nbre

454

-fecha en que el nuevo Congreso debía inaugurar su período constitucionalsin haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció el
Poder Legislativo, quedando en funciones la Comisión Permanente de dicho
Congreso, pero no como Poder sino únicamente para instalar la Legislatura
que resultara de los nuevos comicios. En definitiva nadie conoció el resultado oficial de las elecciones. La opinión pública sólo se enteró del cómputo
de votos por las declaraciones que emitieron los partidos.
Como hemos visto, el Congreso del Estado concluyó su mandato el 15 de
septiembre. En virtud de no haberse verificado la renovación del Poder Legislativo en la !echa y términos que la ley establecía, se prolongó el funcionamiento de la Comisión Permanente de dicha Legislatura hasta la instalaci6n
de la nue\·a, pero s6lo para el efecto de expedir las credenciales a los diputados que resultaran electos en los comicios, a que debía convocar el siguiente
Gobernador.
El Tribunal Superior de Justicia del Estado consideró que había dejado
de exhtir legalmente el Poder LegislatiYo en Nuevo !;eón. Por consiguiente,
el 4 de octubre de ese año faltaría el Poder Ejecutivo, pues el Gobernador
Quiroga concluía su petíodo constitucional el día 3. Al no haber declaración
legal acerca de la persona que debía asumir el cargo de Gobernador, debido
a la inexistencia del Poder Legislativo -único capacitado constitucionalmente
para hacer dicha declaratoria-, el mencionado Tribunal Superior de Justicia,
con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política del Estado ,
nombró el 26 de septiembre como Gobernador Provisional de Nuevo Le6n
al Profesor y General Gregario Morales SánchezJ quien ocupó el cargo desde
el 4 de octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nue\'O Gobernador
debía conrncar a elecciones ¡xtraordínarias en un plazo de seis meses. La Gran
Logia acató el nombramiento y comentó: "'Como masones no podemos me-

nos que felicitarnos por tener al frente del Gobierno del Estado a uno de los
factores más vibrantes de 1zuestra Augusta Instituci6n .. ." 1
El Gobernador Morales Sá11chez
El General Grccrorio Morales Sánchez asumió el Poder Ejecutivo de Nue\'O
León el 3 de octubre de 1935, a medianoche. El nuevo gobernante no estaba
ligado a los intereses políticos en pugna. Al darse a conocer su nombramiento se encontraba en Minatitlán (Veracruz), con los cargos de Comandante del 26o. Batallón y Jefe de dicho ector militar.
1
"Un elemento masón al frente del Ejecutivo local", en .Miel, órgano d la
logia ''Rafael Nájcra" número 33. Número 173, septiembre 31 de 1935, p. 5,
(f.sa re,•ista era considerada como porta\'oz de la Gran Logia de • ·uevo León).

455

�Al tomar posesión el General Morales Sánchez había expectación en el
medio estudiantil. Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas
iniciaron la agitación para impresionar al Gobernador y ejercer sobre él alguna
influencia.
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarreal y los demás miembros del
Consejo de Cultura Superior presentaron su renuncia, dejando en libertad al
Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.
El día 3 de octubre se había verificado la elección de Comité Ejecutivo
de la Federación de Estudiantes Socialistas. Fue declarada triunfante la Planilla Roja, que encabezaba como Secretario General el estudiante de medicina
Marcos Flores. Los partidarios de las planillas derrotadas impugnaron las
elecciones. Días después los estudiantes de la Escuela de Bachilleres, en acalorada sesión, pretendieron desconocer a la directiva de su "bloque" o sociedad
de alumnos. Al no llegar a un acuerdo unánime, los bachilleres salieron a la
calle e invadieron la Plaza del Colegio Civil, en donde se celebró un mitin.
Ahí los esperaban algunos líderes del movimiento estudiantil de septiembre
de 1934 contra la enseñanza socialista, quienes arengaron a los universitarios
y lanzaron ataques al régimen político anterior. Este movimiento de rebeldía
tu,·o como finalidad desconocer a la Federación de Estudiantes Socialistas y
a las directivas de todos los "bloques" (sociedades de alumnos).
Los estudiantes, que ascendían aproximadamente a cuatrocientos, se dirigieron al Palacio de Gobierno, siendo recibidos por el Gobernador. Los representantes del gremio estudiantil coincidieron en solicitar al General Morales Sánchez la destitución de los miembros que integraban el Consejo de
Cultura Superior y el desconocimiento de la Feeeraci6n de Estudiantes Socialistas, calificada esta última como organización incondicional de las autoridades universitarias. Además sugirieron el nombramiento de una persona
identificada con los estudiantes y con el Gobierno del Estado para ocupar e)
cargo de Presidente del Consejo. El Gobernador Morales Sánchez seguramente deseaba que esa petición saliera de los universitarios. Prometió consultar con sus colaboradores y solicitó a los estudiantes que le entregaran un pliego de peticiones.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas universitarias habían formado
un Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que dirigía la revuelta
contra el doctor Angel Martínez Villarreal. En la tarde del 6 de octubre de
1935, los universitarios presentaron el memorándum solicitado por el Gobernador. El documento contenía tres puntos: la remoción del Consejo de Cultura
Superior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
Además, solicitaban un cambio radical en la organización interna de los plan-

456

teles de enseñanza superior. Declaraban, entre otras cosas, que "nunca ha existido tanta falta de armonía entre el estudiantado y sus dirigentes" pues éstos
''ocupan sus puestos exclusivamente por influencias políticas y no por propia
capacidad". Denunciaban una grave deficiencia en el cuerpo docente: "Los
profesores actuales, 1m su casi totalidad, no son representantes id6neos de la
cultura magisterial de Nuevo Le6n y ocupan sus puestos únicame11te debido a
stt afinidad con los pasados directores de la política estatal". Por último exigían que se reconociera una auténtica representación estudiantiJ.2
El Bloque Mayoritario, creado bajo los auspicios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.

El problema universitario hace crisis
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con el
fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la Escuela de Bachilleres y afiliado a la logia
"Tolerancia Masónica" número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Martínez Villarreal. El objeto era que el doctor Santos ocupara la presidencia del Consejo.
El Bloque Mayoritario de Estudiantes celebró un mitin el lunes 7 de octubre en el Teatro Imperio, situado en la esquina noreste de las calles de Juárez
y Cinco de Mayo. Los oradores fustigaron a quienes habían desvirtuado los
fines propios de la Universidad y exigieron un proceso judicial contra los
autores de los ase inatos cometidos en la Plaza del Colegio Civil un año antes,
en la noche del 2 de octubre de 1934.
La Federación de Estudiantes Socialistas pretendió enfrentarse al Gobernador. Movilizó sus huestes y amenazó con declarar una huelga general en las
Facultades y Escuelas, si era removido el personal docente de la Universidad.
El Bloque Mayoritario, en sesión plenaria celebrada el día 9, acordó constituir un Consejo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara
como portavoz del gremio universitario ant.e el Gobernador, declarando: "que-

da sin funciones la Federaci6rt de Estudiantes Socialistas de Nuevo Le6n,
pues carece del apoyo de la mayoría". El objetivo primordial era la disolución
de la F.E.S., dominada por los partidarios del doctor Martmez Villarreal, y
la creación de una nueva Federación estudiantil.
En sesiones extraordinarias, las sociedades de alumnos de todas las Escuelas
y Facultades, nombradas en esa época "bloques de estudiantes socialistas",
' El Porvenir, octubre 6 de 1935, pp. 5 y 8.

457

�desconocieron a sus directivas y eligieron otras, que acataron los nuevos lineamientos de la política, dictados por el General Morales Sánchez.
En la tarde del 14 de octubre se celebró una Gran Asamblea en el Teatro
Imperio, con la asistencia del Gobernador. El General Morales Sánchez dio
un voto de confianza a los estudiantes. En su disctlrn) dijo: '·permitidme que

os felicite por ese acto de t1obleza que habéis tenido al poner un hasta aquí a
las circunstancias pasadas en que os hablis encontrado".
La Federación de Estudiantes Socialistas no se dio por vencida. El 31 de
octubre celebró una sesión plenaria en la Escuela ormal. Fue invitado el
Gobernador quien presidió el acto. La asamblea degeneró en mitin político,
expresando los oradores algunos conceptos que ofendieron al General Morales
Sánchcz. En su extenso discurso, el Gobernador refutó varias ideas emitidas
por los oradores y expresó que "en sus asu11tos personales}' en sus conviccio11es
políticas no infltda nadie", añadiendo que "tampoco recibía consignas de ninguna persona". El Gobernador estaba decidido a hacer una reorganiz ción de
la enseñanza universitaria, eliminando los obstáculos que se interpusieran a
su paso.

Actuación del doctor Martínez Villarreal
El doctor Angel Martínez Villarreal, Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa en 1934 y 1935, había tratado, inútilmente, de imponer el marxismo en la Universidad de Nuevo León. En esa tarea destructora fue secundado
por al unos miembros del cuerpo docente, quienes profesaban en las aulas
un odio increíble al Cristianismo. Su meta era desarraigar la Fe de las mentes
y los corazones juveniles.
Señalemos los hechos. A mediados de agosto de 1931-, cuando el Gobemador Quiroga lo elevó al cargo de Rector, el mencionado profesionista acometi6 la empresa de transfonnar la primera Universidad de Nuevo León.
Pero el ensayo socialista no tuvo éxito pues un movimiento estudiantil de
rebeldía, que proclamaba la Libertad de Cátedra, se extendi6 a casi todas
las iustituciones uniYersitaria . Ante la violenta protesta del estudiantado, el
Gobernador Quiroga decretó el 28 de septiembre de 1934 la extindón de la
máxima casa de estudios. Días desput'.s el mismo gobernante creó la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuc\"O León, que actuó
durante once meses (octubre ele 1934-septiembre de 1935) bajo la pre-idencia del doctor Martínez Villarreal. Acerca de dicha actuación, en la que predominó el sectarismo, dice el profesor Plinio D. Ordóñez: ex Gran " faestro
de la Gran Logia de Nuevo León, en su importante obra acerca de la educación
pública nuevoleonesa: "solo nuestro Estado emprendi6 el t•sfu-"rzo de

agrupar sus Escuelas Superiores bajo el título de Universidad Socialista,

458

pero como su organi.zaci611 pareci6 demasiado radical en las mismas esferas
oficiales de México, no llegó a decretarse la Ley Orgánica respectiva ... " (p.
1403) Es decir, la línea de conducta que trataba de imponer el doctor Martínez Villarreal encontró una fuerte oposición en el mismo ambiente oficial.
Por otra parte, la polémica desatada en torno a la refonna educativa socialista afectó a la Gran Logia de ue,·o León. Siendo Gran Maestro reelecto
el doctor :Martínez Villarreal, en 1935, decidi6 que la masonería nuevoleonesa
debía participar abiertamente en aquella lucha. Sin embargo, "en el seno de
la misma institución (la Gran Logia) hubo quienes reprobaran toda acción a
favor del r•uevo Artículo Tercero". 3 Con tal motivo se suscitaron agrias cliscusione~ en las logias, que desembocaron meses después en un cisma. Bajo
la gestión del siguiente Gran Maestro, profesor Juan F. Escamilla, en la "tenida'' efectuada el 16 de febrero de 1936, la Gran Logia acordó apoyar al
Presidente Cárdenas y la enseñanza socialista. En Gran Asamblea, fue ratificado dicho acuerdo el 13 de marzo siguiente.• Pero esa decisión precipitó
la ruptura. Un numeroso contingente de masones, afiliados a once logias, desconoció los acuerdos. Los "desertores'' fueron suspendidos en sus derechos masónicos · consignados a la Gran Comisión de Justicia.' El grupo disidente
fundó la gran Logia Legítima de Nuevo León y se instaló en un antiguo edificio de la calle Zuazua, frente al Palacio de Gobierno. El profesor Ernesto
de Villarreal Cantú, miembro distinguido de la logia "Constanciau número 2,
afirma que ésta ha sido "la conmoci611 más fuerte" sufrida por la masonería
nuevoleonesa,IJ pues permaneció dividida hasta fines del año 1942.

II
El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales Sánchez se hizo cargo
de la Presidencia del Con ejo de Cultura Superior, sustiturendo al doctor
Martíne.z Villarreal. Ese mismo día comunicó a los miembros de dicha
institución: "/te resuelto asumir 1•o mismo la direcci6n del Consejo . .. " Y
añadió: "Durante los primeros quince días de mi Gobierno recorrí las Fa-

cultades, isitándolar a diuersas horas, sin Jrrevio aviso,

'.&gt;'

en algunas de ellas

• Villarrcal Can tú, Trabajo jiot,nte . .. , p. 288.
• Boletín ma.rónico, órgano de la Gran Logia de , 'ucvo León. Año 2, número 18,
agosto de 1965, p. 4.
• Gran Logia de libm .. . , pp. 106-108.
' El J11bileo • .. , pp. 116 y 117.

459

�encontré lar aulas abandonadas, no sólo por los alumnos, sino tambiJn por
los profesores . .. " Más adelante decía: 'me propongo desterrar de las aulas, de una manera definitiva, todo interés político )' egoísta, que hasta ahora
ha sido el causante de las hondas divisiones que uenimos lamentando". Terminaba con las siguientes palabras: "Me propongo, también, el fiel cumplimiento del artículo tercero constitucional, no para que sirua de arma de
combate en lides foternas de profesores y estudiantes, sino para que venga
a realizar el noble impulso que le dio vida, excluyen.do de la juvet1tud estudiantil todo doctrina religi.oso, combatiendo el fanatismo y los prejuicios 'Y
creando en aquélla un concepto racional 'Y exacto del uniuerso y de la vida
social".1 El profesor Morales Sánchez se adhería, sin reservas, a la consigna
comunista de descristianizar a la juventud.
El Gobernador cedió íntegramente el sueldo que Je correspondía como
Pr sidente del Cons jo de Cultura Superior, con el fin de que se destinara
a la compra de Hbros de texto para las bibliotecas de las Facultades y Escuelas universitarias. Asimismo, amplió algunas partidas del presupuesto de
egresos del Estado, a principios de diciembre, y le asignó al Consejo la cantidad de $ 1,969.50, aclarando que al terminar la administración del licenciado Quiroga estaba agotada, entre otras, la partida correspondiente al mencionado Consejo y e.'&lt;cedida en $ 2,054.93.
La primera junta presidida por el General Morales Sánchez se celebró el
10 de noviembre.
Entre los acuerdos tomados se halla la creación del Departamento de Educación Física, dependiente del citado Consejo. También se acordó reorganizar el Instituto de Orientación Social y la Escuela de Cooperativismo, creados para difundir el marxismo en la Universidad. El 6 de noviembre de
1935, el Gobernador Morales Sinchez ratificó los nombramientos de directores deJ Instituto y la Escuela a los doctores Eduardo Aguirre Pequeño y
Mateo A. Sáenz, respectivamente.
El Consejo de Cultura Superior aprobó otro acuerdo, que mantenía un
férreo sistema policiaco sobre los estudiantes. Este oprobioso sistema había
sido impuesto un año antes por la Comisión Organizadora de la Uni\'er idad
Socialista, bajo la presidencia del doctor Martínez Villarreal. La "Gaceta
Universitaria", órgano oficial del Consejo, informó (número 4, página 1)
que dicho acuerdo era el siguiente: "Exigir como requisito indispe1uable

para su ingreso en las Escuelas y Facultades dependientes del Consejo, la
credencial que acredite al solicitante como miembro de la Federación de
Estudia11tes Socialistas de Nuevo Le&amp;n, con el fin de obtener la agremiación
obligatoria a la uez que un control absolttto de la organizaci6n estudiantil
• El Por1.:enir, noviembre 5 de 1935, p. 4.

460

con respecto a ms miembros".' Los estudiantes, para ingresar a la Universidad, debían cumplir previamente ese requisito humillante, "comprometiéndose a sujetarse, sin objeci6n alguna~ al nuevo programa de la Escuela Socialista ... " •
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935 se concedió un representante tudiantil en las Juntas Directivas de cad~ Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía dos). También se aprobó la intervención de un representante "del estudiantado e11 genr.ra/' 1 en el
Consej de Cultura Superior. Pero fue hasta varios meses después, en septiembre de 1936, cuando efectivamente se le concedió a la Federación de
Estudiantes Socialistas un delegado ante el Consejo, quien asistió a la primera junta de ese organismo el día 22 de dicho mes. En este aspecto también hubo Ui;! retroceso, pues la Ley Orgánica de la primera Universidad de
uevo León, fundada en 1933, concedió a la Federación de Estudiantes
niversitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universitario como
Consejero Electo y el otro como miembro del Consejo de Administración
de la Universidad. Además aquella Ley Orgánica admitió dos representantes
estudiantiles por cada Facultad o Escuela, uno propietario y otro suplente,
como Consejeros Electos ante el Consejo Universitario.
En la Memoria anexa a su Informe de Gobierno, el General Morales Sánchez menciona, en la página 48, otro importante acuerdo: '·Se nombró una
Comisi611 para que en el transcurso del año y por medio de pláticas con los-

/Jrofesore.r proctda a la reforma de algu11os programas, tratando de darles una
orientoci6n puramente socialista". Esa tarea fue encomendada al Instituto
de Orientación Social, bajo la dirección del doctor Aguirre Pequeño.
El Instituto, ya reorganizado, enfocó su labor, exclusivamente, hacia los
maestros de la escuelas primarias oficiales, por medio de "cátedras" y "cotifere!lcios'', que eran sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros, además, eran adiestrados en la lucha social y en la técnica y los procedimientos de los agitadores. El ambicioso plan de estudios aprobado un
año antes fue reducido a las siguientes materias: Historia de las Religiones.
Historia del Mo\'imiento Proletario, Sistemas Educativos y Arte y Literatura
Proletarios. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
• El licenciado Galdino P. Quintanilla, eminente juri consulto nUC\'oleonés, dice:
".A iniciativa del Dr. Martíncz Villarn-al y como anna política contra loa alumnos
Y padres de íamilin, se estableció en el mismo año de 193-t la más vergonzosa de las
iniquidades, esto es la credencial socialista, patente de sumiai6n a los maestros y
directon:s políticos, pero que constitu)'e la más repugnante de las vejaciones ... "
" 'ue\'() León. Su vida institucional y jurídica en las última, d6cadas". El Pori,,ni,,
ene.ro 3 l de 1939, tercera sección, p. 10.
' Ord6ñez, HisJoria ... , p. 1380.

461

�por el Gobierno de Nuevo Le6n para realizar estudios en la ciudad de México. El Instituto de Orientación Social se disolvió poco después.
El Departamento de Extensión Universitaria celebró en esta época algunas "veladas culturales"J en las que participaban maestros
y alumnos,
"con
•
•
•

programas en que campea la música popular, la literatura revolucionaria Y
un amplio temario de carácter científico". Otra actividad de este Departamento fue la organización de "brigadas culturales", formadas por alumn~s
de las Facultades de Medicina y Derecho y las Escuelas Normal, de Bachilleres y de Cooperativismo, quienes sustentaron pláticas "de carácter higiénico, económico y educativo" en los municipios.
.
.
.
El Gobernador Morales Sánchez actuó como PreStdente mtenno del Consejo de Cultura Superior por espacio de casi seis meses. En ese período el
Consejo celebró once juntas.
En el año lectivo 1935-1936 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 1,726 alumnos, impartiendo las clases 190 profesores, con
un presupuesto anual de $ 235,668.61.

La Escuela Normal Socialista
Los planes de estudio seguidos en la Escuela Normal ~asta junio de 1934,
bajo la primera Universidad de Nuevo León, quedaron sm efec~ e~ octubre
del mismo año al crearse la Comisi6n Org¡mizadora de la Umversidad Socialista, "adoptdndose entonces, a falta de otros conocidos, los (progr~as)
señalados para el Instituto de Orientaci6n Social . .. " 10 Esta fue, efe~tlvamente la única institución universitaria que aceptó los planes de ensenanza
' del Instituto.
marxista
Bajo los auspicios de la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo León (octubre de 1934-septiembre ~e ~935 ) ! ~a ~scu~la
Normal sostuvo en sus fines educativos "un franco crtteno socialista', dice
Ord6ñez. La Junta Directiva de la Normal elaboró un ~eglamento ~eral
que establecía el funcionamiento del plantel en dos Se~one~ de ~nsenanza:
la Escuela Normal Primaria y la Escuela Normal Superior, sm dejar por esto
de ser una sola institución. Además formuló dos reglamentos particulares
con sus respectivos planes y programas de estudios. Todos ellos se p~sieron
en vigor el 5 de noviembre de 1934. El profesor Plini~ -~· Ordóñez, ~1rector
de la Normal en esa época, fue quien redactó en def1rutiva los mencionados
planes y reglamentos.
. .
Con la nueva organización se pretendía que la Escuela N~~al S~1ahs~
constituyera una "unidad escolar completa", con jardín de runos Y prunana

anexos. El plan educativo debía formar maestras de párvulos, maestros de
instrucción primaria rural y urbana y, por último, maestros especializados
en la enseñanza secundaria y normal. Pero no fue posible, "por dificultades
hacendarias", establecer dicha organización, pues sólo funcion6 la Enseñanza
Normal Primaria.
El programa didáctico de 1a Escuela Normal Primaria se debía estudiar
en tres años escolares, uno diurno y dos nocturnos, que incluían las nuevas
materias "de índole revolucionaria, en laJ que se concreta la ideología radi-

cal que se consideró a tono con la preparación que se creyó debería poseer
un maestro de la educación socialista". 11 Es decir, a los estudios dcl magisterio se agregaron las asignaturas del Instituto de Orientación Social.
En los dos primeros años se impartieron las asignaturas siguientes: Cooperativismo, Historia del Movimiento Proletario, Arte y Literatura Proletarios, Doctrinas Socialistas y Economía Social; en tercer año: Historia de
las Religiones y Sistemas Educativos. Este programa aún estaba en vigor,
con ligeras variantes, en el año 1946. El profesor Ord6ñez1 quien ha tenido
una "relevante trayectoria en la masoneria, en la que ostenta el grado 33",
admite que dichos planes educativos -obra suya- fueron "formuladas con

precipitaci6n y con un criterio impreciso e inconsistente sabre lo que era y
se proponía la educación socialista prescrita por las le)•es federales relativas". 12
A partir del año lectivo 1935-1936, los futuros maestros de Instrucci6n
Primaria cursaron su carrera en seis años de estudios. Los tres primeros1
que correspondían a la Enseñanza Secundaria, se estudiaban en la escuelas
oficiales del Estado, con cuyo certificado ingresaban a la Escuela Normal.
Los tres últimos años constituían el Ciclo Profesional con lo cual se obtenía el título. Además se exigían dos años de práctica' pedagógica. Ord6ñez
advierte: "Fue éste el año en que positivamente la Escuela Normal pas6 a
ser un plantel de ideología revolucionaria radical". Añadiendo que la enseñanza socialista en Nuevo León todaYía no estaba "definida oficialmente
y aún confusa en sus principios orgánicos, por la ignorancia sobre su propia

ttaturaleza funcio7!al y de las fu entes que debían dar su concepto educativo
su criterio didáctico . .. " 13 Creemos que los conceptos anteriores, emi-

y

tidos por un ex Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León, están fuera
de toda sospecha.
El Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga había dictado, el 6 de
septiembre de 1935, dos decretos relacionados con la Escuela Normal Socialista. En ellos se añadía al presupuesto de la Escuela un subsidio para
los primeros cuatro meses (septiembre a diciembre) del año escolar 1935n
21

u,

462

Ordóñe-z, ob. cit, p. 1385.

u

lbidem., p. 1381.
lbidem., p. 1384.
Jdem.

463

�1936 y, además, se destinaba como "asitnto y albergue'' del plantel, el edilicio que ahora ocupa la Escuela "Presidente Calles" en la Calzada Madero.
Sin embargo, en ese año lectivo el presupuesto de la Normal "sufrí6 cuatro
modificaciones sucesivas". El alumnado decreció, limitándose a seis grupos.
El personal docente se redujo a 26 profesores, siendo disminuidos la nómina
y los gastos de sostenimiento. Por último, debido a que sólo funcionó la
Escuela Normal Primaria, las partidas iniciales, que se debían aplicar a ]a
nueva organización, fueron canceladas y se les dio otro fin.
El traslado de la Escuela Normal al edificio de la Escuela "Presidente
Calles", tampoco se llevó a cabo. Durante la administración del Gobernador Morales Sánchez "se suspendió indefinidamente". Después el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, derogó las disposiciones dictadas
por el licenciado Quiroga, ordenando que el mobiliario y material escolar
adquiridos se repartieran a otras escuelas. Por lo tanto, la Normal permaneció en su antiguo edificio de la calle Juárez, aunque sólo ocupó algunos
salones en el primer piso, lado sur, debido a la falta de alwnnos. El primero y segundo pisos del lado norte fueron cedidos a la Escuela Primaria
"Simón de la Garza y Melo".

La Escuela Normal Superior
Como hemos visto, la organización de la Escuela ormal Socialista se redujo
a la Enseñanza Normal Primaria. La creación de la Escuela Normal Superior
ya se había intentado en el año 1933, al fundarse la primera Universidad
de Nuevo León. Debía encargarse de preparar el magisterio para las Escuelas Secundarias y especializar al de Primaria. Sin embargo, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura Superior, cuando el profesor Plinio D. Ordóñez
formuló el programa de estudios, adaptado al de la Escuela Normal Superior de México. En esa época no se llegó a designar la primera planta de
maestros, siendo imposible iniciar los cursos. Poco después, el General Anacleto Guerrero, Gobernador de Nuevo León, dispuso que el presupuesto acordado a la Escuela por el Gobernador Quiroga, se aplicara a la Escuela Secundaria de Monterrey. La Escuela Normal Superior, siguiendo el mismo
programa educativo -modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-,
inició sus labores el 13 de octubre de 1941, con un plan de estudios de
tres años, pero sólo preparando maestros especializados en algunas materias
de Segunda Enseñanza o Secundaria. Al nuevo plantel universitario solamente podían ingresar maestros normalistas titulados. Esta fue la segunda
Escuela ormal Superior que funcionó en el país y la primera en provincia.u
" La ceremonia de inauguración de cursos se efectuó el mismo día 13 de octubre,

464

S_in embargo, habiéndose inscrito 45 alumnos, terminaron el primer a- l
uvo 16 d , to , •
no ecY. e es 5 urucamente 3 concluyeron los estudios, "después de un
penoso e irregular proceso escolar'', afirma Ord6ñez.

La FE.S.
Federación
·
d o, en octubre
d La1934
1 de Estudiantes Socialistas se hab'ia mtegra
e
, c~n ~s "~loques" (sociedades de alumnos) de las Escuelas y Fac~ltades un1vel"Sltana~. El primer local que ocupó este organismo estudiantil fue la Escuela Lean Tolstoy, en la Calzada Madero y la calle Juan Méndez. El profesor Ernesto de Villarreal Cantú (1899-1959), quien fue Directo~ General _de Educación Primaria y Secundaria en Nuevo León nos
descnbe el ambiente que privaba en dicho centro educativo: "fue constÍtuida
(la Escuela ~eón Tolstoy) prácticamente como centro orientador de in-

m~~as_ multitudes de jóvenes maestros, como semillero propagador de ideas
rewi~dicadoras de la clase proletaria, donde alternaban elementos liberales
de _tipo revolucionario, socialistas, comunistas y hasta representantes del anar~
quismo, que_ se reunían en apartado sal6n, por las noches, completamente
a oscuras, sin más luz que la de los cigarrillo··"
· b re
~ .15 Desde fin es d e noviero
d~ ~935, por acuerdo del Gobernador Morales Sánchez, la F.E.S. tuvo sus
oficmas en la planta baja del edificio central de la Universidad (ant'
Co
1 · C" 'l)
.
1guo
.
egio 1;1 , _P~CJsamente en la esquina suroeste de las calles de Washington
Y. Colegio 1~ · La F.E.S. estaba adherida a la Confederación de Estudiantes Socialistas de México.

?

. Al iniciarse las c1:15es, a principios de septiembre, se registraban Jas planill~ para la elecCJ6n del Comité Ejecutivo. Las planillas contendientes
debian estar apoyadas, cuando menos, por las delegaciones de tres Facultades o Escuelas. Cada delegación estaba integrada por tres estudiantes y represen_ta~a al ''bloque" o sociedad de alumnos de una Escuela o Facultad.
La opimón de dos estudiantes miembros de una delegación daba el voto de
·
su "bloque" respect.J.vo.
Las delegaciones l'ecibían de la' directiva de sus
"~loq~'es" la consi~na de votar por determinada planilla, mediante un escnto cuyo contenido no podrán variar de propia voluritad (los delegaen un sal6n del antiguo Colegio Civil, sede central de.! Coruejo de Cultura s
·
en donde estaba
.
uper10,r,
. . . asentada provisionalmente la Escuela • 'onnal , mientras
se constnua
su nuev~ edifo:10. Las clases se impartieron en las aulas de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.
'" Renacimiento, revist_a educaúva magÍstrriaL Núms. 101-102, mayo y junio de 1959,
p. 2. (En la portada dice: noviembrt: y dicumbre).

465
J-130

�•

dos) ... " 1 a Las elecciones se llevaban a cabo, generalmente, a principi~s de
octubre en el local de la F.E.S. La votación se efectuaba por medio de
delegaciones. Unos días después, rendían la protesta los candidatos ele~tos,
tomando posesión de sus cargos. Por regla general, eran los más extremistas
quienes ocupaban los cargos importantes.
El Comité Ejecutivo de la F.E.S. tenía, en 1938, los siguientes cargos: Secretario General Secretarios del Interior, del Exterior, de Educación, de
Finanzas, de Pre~sa y Propaganda de Acción Obrera y Campesi~a, de Acción
Femenil y Representante ante el Consejo de Cultura Superior. Algunos
cargos se suprimieron y otros se crearon en distintas épocas.
Las elecciones internas de los "bloques", para la renovación de sus mesas directivas, se celebraban en las Escuelas y Facultades a fines de septiembre .
Eran de vital importancia los norobl'amientos de los tres delegados que tomaban parte en la elección del Comité Ejecutivo de la F.E.S.
El Comité Ejec\itivo de la Federación de Estudiantes Socialistas fue acusado frecuentemente de violar los Estatutos de dicho organismo. En efecto,
hada nombramientos, designaba comisiones, dictaba acuerdos impo_rta~tes, enviaba delegaciones, cte., sin la aprobación de los "bloques" estudiantiles que
deda representar.
Representación estudiantil
ante el Consejo
Durante ocho años la opinión estudiantil fue ahogada. La participación
de los universitarios en el Consejo de Cultura Superior era prácticamente nula. De de septiembre de 1936, en que por primera vez se admitió un ~presentante, hasta septiembre de 1943, fecha.~~ que se crea la actual Uruversidad de Nuevo León, solamente se perrrutio un delegado de 1~ Fede~ación de Estudiantes Socialistas ante el Consejo. En el último ?no ~ect~vo
1942-194-3 dicho delegado representaba a dos mil seiscientos uruvers1tanos.
Es decir, 1)a representación estudiantil no se concedió por_ Faculta~es Y Escuelas, como lo establecía la Ley Orgánica de 1933, sino mediante una
Federación.
Es preciso recordar que durante el año lectivo_ 19~3-1934,_ bajo la primera Universidad de Nuevo León, el gremio estud1ant1l fue digname~te ~presentado en el Consejo Urúversitario por dos Consejeros, uno prop1etano
y otro ~uplente, como delegados de los alumnos_ de cada Escuela y Facultad,
quienes asistieron al período ordinario de sesiones.
,. "Bases'' para. las elecciones del Comité Ejecutivo de la F.E.S., en El Sol, septiembre 29 de 1936, p. 3.

466

Después ya no existió una representación auténtica, genuina, del estudiantado. En efec_to, ~l d?legado estudiantil admitido en el Consejo, no era electo por ~~s umvers1tanos, pues su nombramiento lo expedía la F.E.S. con la
apro~ac1~n expresa del Consejo. En tal situación, sólo algunos problemas
cstudianti!es eran planteados ante el Consejo de Cultura por dicho representante, qlllen debía frenar las exigencias legítimas de los universitarios -por
justas que fuesen- o bien retardarlas.
La Federaci_6n de Estu~i~ntes Socialistas, auspiciada por el Consejo de
, Cultura _Su~~nor, fue el uruco organismo estudiantil reconocido. Con ese
p~er, eJerCio un control casi absoluto sobre los estudiantes. La F.E.S., diri?1da durante cerca de una década por un grupo de jóvenes audaces, pudo
1mpone.rse por el fraude en las elecciones y, más de una ,,ez, por el terror.
Por otrn parte, los universitarios, en esporádicos brotes de rebeldía afrontaron
valerosamente esa situación.
'

Los nueuos comicios
El Gobernador Morales Sánchez convocó a elecciones, con fecha 7 de
enero de 1936, para la renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo.
~a Conve~ción Estatal del P.N.R., celebrada el 2 de febrero siguiente, designó candidato a Gobernador de Nuevo León al General Anacleto Guerrero
El Partido Liberal Nuevoleonés postuló nuevamente a] General Fortunat~
Zua.zua. Las elecciones se efectuaron el 5 de abril, siendo declarado triunfador el candidato oficial

III
El General Anacleto Guerrero,
Gobernador
El Profesor y General Grcgorio Morales Sánchez ejerció como Gobernador de ruevo León y Presidente del Consejo de Cultura Superior basta el
30 de abril de 1936. En los siete meses de administración se mostró sumiso
al gobierno cardenista y consolidó el estatismo en materia educativa. Entregó el poder el lo. de mayo de ese año al General de Brigada Anacleto
Guerrero, quien dirigió los destinos del Estado hasta el 4 de octubre de 1939.
La Federación de Estudiantes Socialistas presionó al nuevo Gobernador
para que volviera a dirigir las instituciones universitarias el doctor Angel
Martínez Villarreal, quien ejercía un influjo muy grande en la política es-

467

•

�tucliantil. Sin embargo, el General Guerrero no cedió ante aquellas presiones y designó el 9 de mayo de 1936, como Secretario ~el Conse~o de.Cultura SuperiorJ en funciones de Presidente, al doctor Ennque C. L1vas, Joven
profesionista afiliado a )a logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey,
en la que ocupó el cargo de Orador un año después.17 En un boletín de
prensa, publicado en "El Porvenir" el día 11, la F_.E.~-- comentaba el nombramiento y afirmaba que el doctor Livas "se ha .ngnifu;ado dentro del Blo-

que de Médicos Revolucionarios de Nuevo León".
.
.
A mediados de mayo, el Gobernador ratificó el nomb~ento de DJI'Cctor
del antiguo Hospital Civil al doctor Angel Martínez V1llarreal:

•

Al iniciarse la administración del General Guerrero desapareció el D~p~tamento de Extensión Universitaria, cuando entró en vig~~• el lo. ~e 1un10
d 1936 la nueva Ley de Hacienda que le retiró el subs1d10. También fuer:n cla~surados los dos "centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento y funcionaban en las Escuelas "A~lardo L.
Rodríguez" y "Revolución", bajo el nombre de Escuelas Secundarias Nocturnas Números 1 y 2. La F.E.S. solicitó repetidas veces al_ Gobernador la
reapertura de esos centros de agitación, pero na~a _se re5?lv1ó.
,
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su entena radical en_,un artíc~o
intitulado ''La Escuela Socialista y la Universidad", que apareCIO en el nu"Gaceta Universitaria" correspondiente a junio de 1936.
mero 6 d e la
'
· ió
Años des ués afirmará el doctor Livas: "En un ambiente de ag1tac n
que no ces~ba continuáronse las actividades . .. " Y añade: "lenta, pero
firmemente, f:e imponiindose el trabajo del Consejo . .. " 18 En efecto, a
fines de abril de 1936, los "bloques" de algunas ~a_cultades y Escuelas habían desconocido a la directiva de la F.E.S., pres1d1da por Marcos Flores.
Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo,
estudiante de Medicina, miembro del Comité Ejecutivo del Frent~ Popular
Mexicano. E] Gobernador Morales Sánchez, en su carácter de Presidente_ del
Consejo de Cultura Superior, reconoció al día si~ente a la nueva directiva de la F.E.S. siendo éste el último acuerdo que dictó. Pero l~s delegados
tudiantiles de '1os · otros planteles universitarios siguieron considerando lees'tima a la directiva anterior. La división en el grenuo
· estudian til era evi'dente •
gi E
tículo intitulado "Nuestra pobre Universidad", aparecido en. el
n 1:1° '!:El Sol" del 3 de septiembre de 1936, bajo la firma de Rodng?
se hace este agudo comentario: "Si la Universidad es la_ síntesis
'Y reflejo de fa cultura de u11 pueblo, JJreciso es confesa: la ~ompleta ruina c~ltural de nuestro Est ado ,, . y agrega·• "Nuestra .Universidad
.
. , ha descendido

~=~n,

a un plano en el que hablar de espiritu resulta qu11otería rid1cula. ¿Qué m~
De la Garza, Apunl,s . .. , pp. 92 Y 98.
,
,.. "Breve resei'ia histórica ... ", Uni111rsidad, numero 1, P• 73.

11

468

tivo espiritual va a convencer a una Universidad 'materialista'?" Refiriéndose
al gremio estudiantil, comentaba: "sólo hay una masa inerte de juventudes
dormidas, que fácilmente modelan a su capricho y antojo los líderes politicoestudiantüe.r".
El General Anacleto Guerrero, quien tomó posesión "cuando finalizaba
el año escolar (1935-1936), nada pudo realizar entonces'', dice el profesor
Ordóñez (p. 1389). En su primer informe administrativo, leído el 11 de
septiembre de 1936, sólo afirmó: "este Gobierno no omitirá esfuerzo alguno
por mejorar consta11temente este importantlsimo Ramo de la cultura humana".
El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos del Estado de
uevo León más de una década. El General Guerrero toleró al principio
la agitación que desarrolJaban. Pero el 4 de agosto de 1936 dictó una medida extrema al ordenar la suspensión, por quince días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor, quien entregó el cargo al Alcalde Suplente,
Fausto Gálvez Pérez. Poco después el Procurador de Justicia consignó al ex
Alcalde por peculado y otros delitos. Montemayor no volvió al Palacio
Municipal.
El mismo día 4 fueron cesados, por orden del Gobernador, los doctores
Angel Martínez Villarreal, director del antiguo Hospital Civil, y Mateo A.
Sáenz, director de la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue
dado de baja como profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la
Escuela de Bachilleres. Ambos eran miembros de la clirccth-a del Frente Popular Mexicano, que -&lt;leda "El Sol"- "enarbola la bandera del más puro

marxismo como principal divisa''.
El siguiente año lectivo se inició a principios de septiembre de 1936 con
una matrícula de 1870 alumnos. Las clases fueron sustentadas por 182 profesores. El presupuesto ascendió a $ 207,733.00.
La situación política hizo cris.is cuando el doctor Martínez Villarreal fue

víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936 varios individuos annados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por
algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirjó con su pistola en la frente. El
doctor Martínez Villarreal declaró a la prensa local que ya había sido amenazado varias veces por funcionarios del Gobierno. El hecho adquirió mayor resonancia cuando el senador nuevoleonés doctor Julián Gana Tijerina,
acusó públicamenteJ en la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como
autor intelectual del asalto. El Gobierno de Nuevo León negó los cargos y

469

�acusó al doctor Martinez Villarreal de haber preparado él mismo el "supuesto
atraco».
A mediados de noviembre de 1936 se había practicado una importante

diligencia en la causa instruída contra el asesino de los estudiantes Víctor
Manuel Gonzálcz y Francisco G. González. El crimen fue cometido la noche del 15 de julio de 1935, al iniciarse en esta ciudad el XII Congreso
de la Confederación Nacional de Estudiantes. En la mencionada diligencia
fue presentado un dictamen que firmaban dos "peritos en balística". El documento concluía afirmando que la muerte de los estudiantes no había sido
causada con la pistola del acusado. En los últimos días de ese año, un
juez inicuo puso en libertad, bajo fianza de tres mil quinientos pesos, al asesino.1º (La justicia no tardó en llegar, aunquf por otros caminos. En fe.
brero de 1938, el criminal caía muerto a tiros en Monclova, Coahuila).
A partir del lo. de enero de 1937, se establecieron las cuotas de cinco
pesos mensuales a los alwnnos de las Facultades y tres pesos a los estudiantes
de la Escuela de Bachilleres. Tal disposición "no se hizo efectiva a los
estudiantes normalistas" -dice el profesor Ordóñez (p. 1434)-, pues "en
ningún tiempo éstos habían pagado cuota o colegiatura por sus estudios".
Desptlés el Gobierno del Err.ado implant6 la exención de cuotas para los
estudiantes que no pudieran cubrirlas.
Se inicia la agitación política

A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracc1on callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la
Revolución, ordenada por el Presidente Cárdenas, la oligarquía callista, antes poderosa y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal, Presidente del Frente Popular Me.xicano,
y algunos dirigentes sindicales esgrimieron contra el Gobierno del Estado
una arma poderosa: la agitación obrera. El ex Rector, atrincherado en la
directi,·a de la Federación de Trabajadores de Nuevo León (F.T.N.L.),
en donde actuaba como Secretario de Acción Educativa y Asuntos Culturales, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del General
Guerrero. En esta época el doctor Martínez Villarreal ocupaba importantes
cargos en las directivas de varias organizaciones obreras. La táctica era
lan7ar a los trabajadores contra el Gobernador de Nuevo León, pero esa
actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicionalmente
'" La revista Ariel órgano de la logia "Rafael Nájera" número 33 (núm. l 79,
diciembre 31 de 1935, p. 44), decía que el citado juez era "uno de los más j6vcnes
y entusia.nas miembros de la Orden Masónica".

470

al Gobernador. La actuación del doctor Martínez Villarreal y de los líderes
sindicales era francamente revolucionaria, subversiva. Esta labor demagógica
dio por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario
11uevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de
las Escuelas Normal, Industrial "Alvaro Obregón", de Cooperativismo, de
Bachilleres e Industrial Femenil "Pablo Livas", a la Dirección de Educación
Primaria y Secundaria en el Estado, segregándolas del Consejo de Cultura
Superior. La asamblea lanzó violentos ataques al Gobierno de Nuevo León.
En la misma sesión fue desconocido, como Jefe de Zona de la Confederación de Estudiantes Socialistas de México, el estudiante de Leyes Arnulfo
de la Garza, quien actuaba como delegado de dicha Confederación en el
norte de México. A De la Garza se le hizo el cargo de pretender apodeirar~e de la directiva de la F.E.S., que tenía como Secretario General a
Pedro Míreles Malpica, también estudiante de Derecho, afiliado a las Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León. Al concluir la asamblea
los partidarios de De la Garza declararon que los acuerdos tomados en tan'
memorable sesión eran ilegales, pues la mayoría de las delegaciones no había
asistido. Aquellos jóvenes, adiestrados en la intriga, eran como el vivo reflejo de los personajes que actuaban en la vida pública nacional. No pocos
de ellos iniciaron su carrera política en esos años.
La campaña de agitación sólo tuvo un éxito relativo en la Escuela de
Bachilleres. Las demás instituciones universitarias permanecieron a la espectativa.
En vista de los ataques lanzados al Gobernador, en la sesión efectuada
el día 12 del mismo mes, el "bloque" de la Facultad de Derecho acordó resolver independientemente sus problemas, mientras la F.E.S. "no esté digna
y legltimamente representada".

Un editorialista local había fustigado unos meses antes a los instigadores
del desorden: "Las líderes improvisados, miopes y fanáticas, de la extrema
izquierda estudiantil, vociferan y desbarran a diestra :&gt;' siniestra, sin que una
sola voz de protesta se levante en defensa de la dignidad y el decoro que
debiera guardar el gremio universitario'~. Refiriéndose a los cabecillas de la
471

•

�F.E.S. dice, acertadamente, que ·'se erigieron en directores de la clase estudiantil, a la sombra de una situación anárquica y de completa confusión".'º

•

Inquietud e,i la Escuela
de Bachilleres
El lunes 15 de febrero se inició una huelga en la Escuela de Bachilleres,
que en aquella época tenía 380 alumnos. Los estudiantes pedían la remoción del director del plantel y, además, del prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores", a quienes calificaban de "déspotas''. Esa
misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. También Ja Escuela Normal y las Facultades de Medicina y Química presentaron pliegos de peticiones al Gobernador del Estado.
El General Anacleto Guerrero accedió a resolver algunas de ellas, pero dio
todo su apoyo al director de la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes, en
asamblea general, tomaron el acuerdo de continuar la huelga.
Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil. El día
22 cierto profesor de la Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no de
gravedad, a tres estudiantes. El empistolado catedrático fue desarmado por
otros estudiantes y, días después, declarado formalmente preso. Afirmó ante el juez que disparó al suelo por temor a ser agredido, pues unos momentos
antes un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que
lo acompañaba. El impulsivo catedrático no tardó en obtener su libertad
bajo fianza. A consecuencia del incidente varios estudiantes fueron expu.1sados por orden del Gobernador, aunque el acuerdo fue revocado posteriormente. Los estudiantes volvieron a clases el dia 26, cuando el General Guerrero ofreció resolver fa,·orablemente las peticiones que fueran justas.
El Gobernador r.¡mtraataca
El Gobernador echó mano de la ley y la dejó caer sobre sus enemigos.
En la madrugada del domingo 11 de abril fue aprehendido e internado en
la Penitenciaría el político Lauro Villalón. En el transcurso del mismo día
los agentes de las Comisiones de Seguridad arrestaron a Indalecio Uresti, ex
Comandante de la Policía de Monterrey, y a otros individuos. También fue
detenido Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey. La noticia de
las detenciones cundió por toda la ciudad. Las autoridades guardaron silencio y se negaron a informar a. la prensa. El proceso instruído contra los
re ponsables de "los sucesos del Colegio Civil", ocurridos la noche del 2 de
'" El Sol, noviembre 7 de 1936, p. 3.

472

octubre de 1934, había sido desempolvado. (En esa ocasión, durante un mitin contra la enseñanza socialista, efectuado en la Plaza del Colegio Civil,
fueron asesinados los obreros Benjamín lbarra y Modesto López y heridas
otras personas, a manos de los pistoleros callistas. Desde el interior de varios automóviles }' camiones, que giraban lentamente en torno a la plaza.
aquellos criminales dispararon una lluvia de balas contra el pueblo) .
Unos días después, los acusados declararon en diligencias privadas; todos
negaron los cargos. Salieron a la luz pública algunos hechos que habían sido ocultados durante el gobierno del licenciado Pablo Quiroga.
El 15 de abril el Juez Penal dictó auto de formal prisión contra Montemayor, Villalón, Uresti y otros tres individuos. Los dos primeros fueron
confinados en la Penitenciaría y luego trasladados a la Jefatura de la Séptima Zona Militar; el tercero fue internado en la Inspección General de
Policía. Sin embargo, la opinión pública y la prensa local señalaban como
responsables de los hechos al doctor Julián Garza Tijerina, senador nuevoleonés, al citado Heriberto Montemayor, ex Alcalde de Monterrey, y al doctor Angel Martínez Villarreal, ex Rector de la primera U Diversidad de
Nuevo León. Por su interés, transcóbimos íntegra la declaración de un testigo al periódico "El Porvenir" -aparecida en la edición del 13 de abril-,
en la que relata cómo se preparó la agresión:
" ... nos expresó haber afirmado ante el Juez que la noche de la balacera en la Plaza del Colegio Civil, se encontraba en las oficinas del Partido
Nacional Revolucionario cuando el Dr. ]ulián Garza Tijerilla, Heriberto Montemayor ,, el Dr. Angel .\1artínez Villarreal, ordenaron que se armaran los
elementos allí reunidos para ir a desbaratar el mitin de los estudiantes en
el Colegio Civil, según se lo dijeron a todos, agregando que tan pronto como
estuvo lleno ttn cami6n, el Dr. Garza Tijerina ordenó que se trasladara rápidamente al lugar indicado. En autom6viles también se dirigieron a la
Plaza del Colegio Civil, Garza Tijerina y demás.
"Que no había pasado mucho tiempo cuando los vio regresar a Heriberto
Montemayor y Garza Tijerina en un autom6vil y al Dr. Martínez Villarreal en otro, observando en los tres mal humor. Al bajarse de los autom6viles insultaron a quienes los hablan acompañado. También vio que el autom6vil que ocupaban A{ontemayor y Garza Tijerina tenía una perforació1i
en el parabrisa, así como otros golpes al parecer ocasionados con piedras.
Recuerda que, cuando se encontraban en el interior de las oficinas del P.N.R.,
.Montemayor y Garza Tijerina por espacio de media hora estztvieron hablando por teléfono a varias partes, dándose cuenta qt,e en u,ia de las conversaciones Garza Tijerina contest6 que 'lo hecho ya no tenía remedio', agregando: 'ahora qué se hace', refiriéndose a la balacera que acababa de regís-

473

�trarse, ignorando con qué persona estuviera hablando, deduciendo que seguramente le había llamado la atención por lo que habían hecho".
Heriberto Montemayor, Lauro Villalón, lndalecio Uresti y los otros detenidos quedaron en libertad bajo fianza. Entonces fue llamado a declarar el
doctor Angel Martínez Villarreal, quien también neg6 los cargos ante el
Juez Penal.

La nueva Ley Orgánica
Al de aparecer la primera Universidad, en septiembre de 1934, la Ley
Orgánica y el Reglamento que regían la vida académica de las instituciones
de enseñanza superior, fueron derogados. Durante once mese , bajo la Comisión Organizadora de la Universidad Socialista, las Facultades y Escuelas
unive1 itarias eran controladas por medio de disposiciones que dictaban el
Gobernador Quiroga y el doctor Martínez Villarreal.
La citada Comisión Organizadora elaboró un proyecto de Ley Orgánica
ocialista, que apareció publicado posteriormente en la "Gaceta Universitaria", órgano del Consejo de Cultura Superior, números 6, 7 y 8, correspondientes a junio, julio y agosto de 1936. Ese proyecto fue entregado al Gobernador Quiroga y, meses más tarde, desechado por su radicalismo. El profesor Ordóñez puntualiza que "fue después rechazado por el Gobierno del

General Anacleto Guerrero". 21
E] Gobierno de Nuevo León encomendó al licenciado Enrique Medina,
su abogado consultor, la redacción de otro proyecto, quien lo presentó oportunamente. La "Gaceta Universitaria" (núm. 9, septiembre de 1936, p. 5)
dijo que "adolecía de graves y fundamentales errores". Ordóñez, por su parte,
afirma que el doctor Livas "cit6 al Consejo para la elaboraci6n de un nuevo
proyecto de Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, que fue enviado al Ejecutivo del Estado, después de rechazar el que habla formulado
el Departamento Consultivo del mismo Gobierno". Y añade: "En este proyecto se sigue la tendencia de dar a la enseñanza universitaria una orienta..
ci611 socialista, sin extremismos que limiten el campo universitario, proyecto
que aún rio ha sido aprobado (a principios de 1939)".22
En efecto, el Consejo de Cultura Superior formuló, a mediados de 1936,
una nueva Ley Orgánica y la entregó al Gobernador Guerrero, quien la turnó
al Congreso local en los últimos días de septiembre. El artículo lo. del
mencionado proyecto afirmaba que la Universidad ''adoptará como base prin"' El Porrenir, enero 31 de 1939, quinta sccci6n, p. 2.
" ld11n.

474

cipal de sus enseñanzas científicas, filosóficas y artísticas, la Tesis Filosófica
del Materialismo Dialéctico". El objetivo principal sería difundir la cultura
en las clases obrera y campesina por medio de campañas de extensión uni,·ersitaria. Pero no se volvió a hablar del asunto hasta abril de 1937&gt; cuando
la prensa regiomontana com ntó que había sufrido ,.algunas modificacio,ies".
El proyecto de Ley Orgánica permaneci6 en el Departamento Consultivo
del Gobierno del Estado varios años. A fines de 1940, el siguiente Gobernador, General Bonifacio Salinas Leal nombró una Comisión que debía redactar una nueva Ley Orgánica universitaria. Pero el decreto que creó la
actual Universidad de Nuevo León fue expedido hasta septiembre de 1943.
Prosigue la agitaciótl estudiantil
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas trabajaba,
incansablemente, por la unificación de los estudiantes, obreros y campesinos
nuevo! ·oneses. Pr tendía, contra la opinión mayoritaria de los estudiantes,
crear un solo frente para la lucha social. El fin que se proponía era organizar a las masas como fuerza de choque.
La directiva de la F.E.S. dio un paso en falso cuando acordó, a espaldas
del estudiantado. adherirse a una organización nombrada "Juventudes Socialistas Unificadas de uevo León", en cuyas filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "bloques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habían sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de la sociedad de alumnos de dicha Escuela. de cuyo seno salía el delegado de Bachilleres ante el Comité Ejecutivo de la F.E.S., y eligieron
nueva Mesa Directiva. Acto seguido decidieron eor unanimidad segregarse
de la Federación de fütudiantes Socialistas e integrar una nueva Federación Estudiantil. Por último, condenaron la decisión del Comité Ejecutivo
de la F.E.S., al haber concertado un pacto con los líderes comunistas sin
la aprobación de la asamblea general. Casi todas las Facultades y Escuelas
universitarias secundaron el movimiento. En realidad, esta rebelión estudiantil contra la F.E.S., se había iniciado en la Facultad de Derecho, pero
hizo crisis en la Escuela de Bachilleres.
En un "manifiesto", el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y
castigo del senador Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del
doctor Angel fartíncz Villarreal por su labor de agitación y, por último,
"acabar con la demagogiá' de las Juventudes Socialistas, "aliadas al pro-

475

�grama de la Tercera Internacional Rusa". (Las Juventudes Socialistas Unificadas tenían como programa de acción "la unidad de la Juventud de Izquierda, en de/ e~a de los intereses econ6micos, sociales y políticos de los
j6venes obreros, estudiantes y campesinos, contra el Imperialismo, el Fascismo
y la Guerra". Usaban como insignia la estrella roja comunista).
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte de las sociedades de alumnos, que en esa época se denominaron "bloques
de estudiantes socialistas", habían repudiado a sus directivas. Al terminar
el año lectivo, en el mes de junio, los universitarios pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero el Consejo de Cultura
Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
La inquietud estudiantil era un fiel reflejo de la agitación política. Sin
embargo, el doctor Livas, Secretario del Consejo de Cultura, afirmará años
después que, al finalizar el ciclo escolar 1936-1937, las actividades universitarias se desarrollaban "dentro de la más completa regularidad y en un ambiente de trabajo sereno, apolítico y con toda la fecundidad que nos permitían
nuestros esfuerzos y nuestra capacidad».u

La ciza1ia
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juvenil Comunista
y las Juventudes Socialistas Unificadas. Estos grupos extraunivcrsitarios hacían una intensa labor de proselitismo. Ambos pretendían el control del estudiantado y ciertos cargos en la dirección de la futura Universidad.
La agitación estudiantil no cesaba. A principios de septiembre de 1937
se inició una nueva campaña, dirigida por aquellas agrupaciones, para que
el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era
oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente.
En algunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte
oposición, pues en un año y medio el doctor Livas había desarrollado una
meritoria labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba
que la actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios. Este notable cirujano, dotado de una inteligencia nada común,
parecía tener, como obsesión, la lucha social. Militante activísimo de la Masonería y del Partido Comunista, ''abrevó con perseverancia y ahinco en la
"" "Breve reseña . .. ", Unit•erridad, número 1, p. 73.

476

fuente doctrinaria del marxismo y en las doctrinas de Lenin", dice el profesor
Humberto Ramos Lozano, miembro destacado de la logia "Victoria" número 3 de Monterrey.u
El "complejo y serio problema"
La administración del General Guerrero dio un fuerte impulso a la enseñanza socialista en Nuevo León. En su segundo informe de gobierno (19361937), refiriéndose al "complejo y serio problema." de la educación universitaria, reconoce que su administración "ha hecho varios intentos por reorganizarla, pero apenas si se ha logrado, en una pequeña parte, el fin propuesto". Enseguida añade que "en Nuevo León se quiere imprimir un sello
altamente revolucionario a la educaci6n que se imparte en las Facultades y
Escuelas Superiorel'. Agrega que la Escuela Normal "en este año ha dado
magnífico rendimiento". Luego e&gt;.-pone el pensamiento del Estado, que transformó a la Normal en una escuela de agitadores profesionales: "La incorporación de la Escuela al sentido de la filosofía socialista, que sustenta como
criterio la Revoluci6n, ha menester de elementos preparados para realizar
este prop6sito. Para ello se necesita que el maestro de ahora vaya impregnado del espíritu revolucionario que inspira la nueva educaci6n y, por eso,
a la Escuela Normal para Maestros, qtie es el laboratorio donde han de forjarse las nuevas generaciones de educadores, se le ha impulsado con toda
la amplitlld que permite el erario público". El director de la Escuela Normal, profesor Plinio D. Ordóñez, dice que esa Escuela era la "encargada
directamente de la difusi6n doctrinal de la Reforma Socialista". (p. 1436).
Por su parte, el doctor Livas afirma que, durante la gestión administrativa del General Guerrero: "Se fue incubando el espíritu universitario en
la conciencia de todos los alumnos y catedráticos, fomentando la unidad,
la disciplina ,, el estudio". 28

La Escuela Nocturna de Bachilleres
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución del Consejo de Cultura Superior: la Escuela Nocturna de Bachilleres. El origen de su fundación relatado por uno de sus maestros, es el siguiente: "Un grupo de la
Escuela Secundaria Nocturna, que había terminado sus estudios, 110 pudo
continuarlos en la Escuela de Bachilleres, pues les era a varios de ellos muy
difícil hacerlo por ser trabajadores con escasos recursos económicos. Por la
" 'Vida Universitaria, número 152, febrero 17 de 1954, p. 4.
• "Breve reseña ... ", ob. cit., p. 73.

•
477

�prensa supieron del fu11cionamiento de una Nocturna de Bachilleres en México. Se reunieron y procedieron a integrar un Comité Pro-Bachilleres Noctumo que se encargara de la dirección de los trabajos, prometiendo no desistir hasta lograr su funcionamiento en esta Ciudad, a cuyo frente quedaron
la Srita. Lilia Hantuch, Gilberto Carmona y Francisco Ramírez. Este Comité, secundado por un grupo de compañeros entusiastas, decididos, perseverarites, no escatimaro,i esfuerzo alguno en sus nobles propósitos y después
de una ardua y prolongada lucha, vieron str una realidad sus deseos, sus sueños, sus aspiraciones". 2n Un año antes ya se había hecho el intento de fundar esta Escuela.

El organizador del plantel fue el licenciado José María de los Reyes, director del Centro General de Propaganda de Escuelas Nocturnas de la República Me.xicana, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado
Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad de México. La ceremonia de
inauguración se efectuó el 8 de diciembre de 1937, en el salón de actos de
la Escuela Normal Socialista.
Se fumó un convenio entre la Rectoría de la Universidad de México y el
Gobierno de Nuevo León, por el cual aquélla se obligaba a cubrir el presupue to del plantel y éste a proporcionar el edificio, material escolar, etc.
La Universidad Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron
de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo
cargo de la Escuela, al incluir en la Ley de Hacienda la nómina de maestros.:7
En las "Bases'' para el funcionamiento del plantel, redactadas por una
Comisión de cuatro miembros, se daba esta consigna: "Es imperioso que
la Escuela mantenga su ideología a la vanguardia del revolu.cionarismo de
México". La planta de maestros acogió sobre todo a elementos izquier•
distas, quienes sustentaban sus clases impregnadas de la ideología marxista.
La Escuela Nocturna de Bachilleres siempre fue considerada un feudo del
comunismo local.
La Escuela de Cooperativismo

Al aprobarse la nueva Ley de Hacienda, a fine de diciembre de 1937,
fue suprimida la Escuela de Cooperativismo. Este plantel, creado y so tenido, al principio, por el Partido 'acional Revolucionario, se inauguró el
• Prof. José María V. Díaz. "Escuela Nocturna de Bachilleres", en ·vida Unit-,rsito.ria, nÚJnc-ro 53, marzo 26 de 1952, sexta sección, pp. 9 y 1O.
~• Vida Unii·u sitario., número 17, julio 18 de 1951, p. 6, y número 38, diciembre
12 de 1951, p. 5.

478

•

lo. de febrero de 1934. En octubre siguiente, la Comisión Organizadora de
la Universidad Socialista lo incluy6 entre las instituciones universitarias.

La Escuela de Cooperativismo era exclusivamente para hijos de obreros
y campesinos. El General Guerrero, en su segundo informe administrativo
leído el 16 de septiembre de 1937, decía que el plantel "admite únicament;
a jóvenes procedentes de Comunidades Agrarias o de Generales de Trabajadores''. Por su parte, el doctor Mateo A. Sáenz, quien fue director de la
Escuela, afirma que el objetivo era ''capacitarlos para convertirse en líderes".

El mismo autor dice que en las aulas fueron pintadas frases como la siguiente: "Para hacer un milagro basta un mentiroso que lo invente y un
imbécil que lo crea''. La Escuela tenía alumnos internos, que en las comidas cantaban "La Internacional" y otras canciones revolucionarias, y "todos los maestros hacíamos esfuerzos por cambiar la mentalidad de los muchachos, convirtiéndolos a la revolución social". 28

En el año lecti\'o 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos. En el
siguiente año escolar, después de haber sido cesado eJ doctor Sáenz por orden del Gobernador, se graduaron otros siete estudiantes. El mismo autor
concluye: "A.l suprimirse (la Escuela de Cooperativismo), el resto del alumnado se dispersó: unos fueron becados o siguieron estudiando en otras Escuelas y la mayoría regresó a sus ejidos de origen". 2 º

A fines de 1937 fue concluída el Aula Magna de la Universidad, que había sido inaugurada por el Gobernador don Francisco A. Cárdenas el 20
de diciembre de 1933. La obra estaba sin terminarse y los trabajos fueron
suspendidos a raíz de la dimisión del citado Gobernador, ocurrida en los
últimos días de 1933.

La autoridad puesta a prueba

El año escolar debía reanudarse el 3 de enero de 1938, pero los alumnos
de la Escuela Diurna de Bachilleres decidieron prolongar las vacaciones de
Navidad y Fin de Año hasta el día 10. Los bachilleres alegaban que, debido
a los e.xámenes de diciembre, habían iniciado las vacaciones el día 19 de
dicho mes, o sea una semana de ·pués que las demás instituciones universitarias. La dirección de la Escuela acordó dar un plazo, que terminaría el 6
de enero, para que volvieran a clase, advirtiendo que serían suspendidos por
un mes los que en aJguna forma impidieran la asistencia de sw compañeros.
Además se piclió al Consejo de Cultura que, en caso necesario, se dictara la
expulsión definitiva.
Anecdotario, pp. 106-108.
'"' Ob. cit., pp. 329 y 354, nota 19.

n

479

•

�Unos días después, el doctor Eusebio Guajardo, director de la Facultad
de Medicina, decidió la expulsión provisional, por el término de diez días,
de 104 alumnos del primer año de dicha Facultad. La causa de tan drástica medida fue la decisión tomada por los estudiantes de no asistir a clases
el día 3 de enero, fecha señalada por el reglamento escolar. La dirección
de la Facultad consideraba que el desorden provenía de los alumnos egresados de la Escuela de Bachilleres Diurna, ~'en donde el orden está t'elajado
por entero". A la semana siguiente, los estudiantes rebeldes volvían a clases.
El Gobierno del Estado decidió limitar a sólo cierto número de estudiantes
la exención de cuotas.

La F.E.S. contra el Gobernador

•

•

La Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines
para discutir las medidas dictadas por el Gobernador Guerrero, en relación
con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo del pader. La F.E.S.
concretó sus demandas al Gobierno de Nuevo León en tres puntos: abolición de las cuotas mensuales, reapertura de la Escuela de Cooperativismo y
expedición de la Ley Orgánica universitaria. Tras celebrar algunas reuniones con el licenciado Jesús Rodríguez de la Fuente, abogado consultor del
Gobierno, la F.E.S. retiró las dos últimas peticiones.
A fines de enero se celebró una importante asamblea en el Aula Magna,
en la que abundaron los cargos contra el Gobernador. Los delegados de
Medicina abandonaron el Aula Magna, recordando que la F.E.S. no había
apoyado a los estudiantes de primer año de dicha Facultad cuando fueron
expulsados en masa. El ''bloque" de Medicina se enfrentó abiertamente a
la F.E.S., amenazando con segregarse. Tampoco el ''bloque" de la Facultad de Derecho estaba dispuesto a secundar el movimiento de la F.E.S.
contra el General Guerrero. Las sociedades de alumnos de ambas Facultades coincidieron en afirmar que el fondo de esta agitación era la pérdida
de ciertas canongías que detentaban los directivos de la F .E.S., al suprimirse la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E&gt;rtensión Universitaria y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste. Sugirieron a las
demás instituciones universitarias desconocer a la Federación de Estudiantes
Socialistas.

La huelga de Bachilleres
En el año escolar 1937-1938, los estudiantes de la E cuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- habían elevado, por conducto de su "bloque",
480

varias peticiones al Consejo de Cultura, pero "no fueron resueltas en forma satisfactoria'', decían. Al iniciarse el nuevo año lectivo, en septiembre
de 1938, los alumnos reprobados en los exámenes de junio y en los de regularización de agosto, exigieron un nuevo e.'&lt;3lllen1 siéndoles negado. Como
protesta se organizaron manifestaciones que recorrieron las calles de la ciudad.
El 30 ~e septiembre, los bachilleres se declararon en huelga. Dirigieron
al ConseJo de Cultura un pliego de peticiones, que contenía ocho puntos:

l. Que a los alumnos de segundo año, que debían materias de p~ero,
se les permitiera tomar el curso completo de segundo o bien asistir como
supernumerarios, aun cuando hubiera relación entre las materias reprobadas
y las que estaban tomando.
II. Que a los alumnos reprobados se les diera la oportunidad de presentar las dases que debían, en los exámenes de regularización de enero.
III. Que los alumnos aprobados en dichos exámenes pasaran a ser alumnos regulares de segundo año.
IV. Que los reprobados en esos exámenes estuvieran obligados a asistir,
durante el resto del curso, a las clases que reprobaran y, además, a las de
segundo año que no tuvieran relación con las materias de primero.
V. Que los exámenes fueran a fin de año y por escrito, en vez de trimestrales.
VI. Que las cátedras se obtuvieran por oposición.
VII. Que la Escuela Diurna de Bachilleres tuviera dos representantes,
con voz y voto, ante el Consejo.
VIII. Que el Reglamento de la Escuela fuera discutido por una Comisión integrada por alumnos y maestros.
El mismo día 30, en sesión extraordinaria, el Consejo de Cultura rechazó
cuatro de los puntos, exponiendo las razones. Aceptó los puntos V, VI y
VII. La petición IV no se discutió, pues fue retirada a solicitud de los
representantes estudiantiles. El Consejo, por último decidió que si en un
plazo de 72 horas no desaparecía el estado de huelga, sería clausurada la
Escuela durante ese año escolar.
Los estudiantes no estuvieron de acuerdo con la "arbitraria contestaci6n"
del Consejo. En una carta dirigida a "El Porvenir", que apareció publicada el 4 de octubre, terminaban con esta pregunta: "¿ quién o qué ley

ha dado facultades al H. Consejo de Cultura Superior para clausurar una Escuela?" El doctor Livas, en unas declaraciones publicadas ese mi mo día
en "El Porvenir", reconoció: "no debe atribuirse toda la culpa a los afomnos, sino que también e~:iste mucho de falta de organización. Y otra parte
de esta culpa radica en los catedráticos". Añadió que no era su propósito que el
alumno perdiera el año por una o dos clases que tuviera pendientes, pero

481
l{3I

�tampoco pod1a aceptarse que el estudiante tomara el segundo curso de una
materia sin haber aprobado el primero.
Los bachilleres querían aún mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. Afumaban que el Reglamento exigía
la asistencia a la clase reprobada en pómer año, sin permitir que el alumno tomara la materia de segundo año relacionada con aquélla, sino después
de presentarla en un examen celebrado en el mes de marzo. Al no asistir
a la clase correspondiente de segundo año hasta aprobar la del curso anterior, no era posible aprobarla, pues s6lo se podría asistir a ella durante tres
meses. Por lo tanto, los bachilleres que tenían una clase pendiente no eran
admitidos en las Facultades y Escuelas Superiores. El Consejo de Cultura
no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre, los bachillere
decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo dict6 algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares. En su informe administrativo, leído el 16 de septiembre de 1939, el Gobernador Guerrero hizo una alusión a esa huelga estudiantil cuando advirtió: "creo de

mi deber señalar que en el futuro, tratándose de la Escuela de Bachillues,
debe adoptarse un Reglamento que de manera efectiva garantice la disciplina .. . "
En el año lectivo 1938-1939 se inscribieron en las instituciones de enseñanza superior 2,117 alumnos. Por acuerdo del Gobernador, el ingreso
correspondiente a colegiaturas y cuotas de exámenes profesionales, fue cedido para mejoras y laboratorios en las Facultades y Escuelas universitarias.
A principios de 1939, el licenciado Galdino P. Quintanilla, destacado miembro del foro nuevoleonés, denunciaba: "La subsistencia todavía de la fa•

mosa credencial socialista, es en mi concepto la f6rmula precisa de la viola•
ci6n del Árt. So. Constitucional, pues éste previene que 'El Estado no puede
permitir ni reconocer pacto, convenio o contrato, etc. que tenga por objeto
el menoscabo de la libertad' . .. "~0 La protesta del eminente abogado no
fue inútil, pues unos meses después, al iniciarse el año escolar 1939-19:4&lt;1
ya no se exigió a los universitarios la credencial de miembro de la Federación
de Estudiantes Socialistas para poder estudiar.

La hu6lga magisterial
A mediados de enero de 1939 se inició un paro de los maestros de las
escuelas oficiales debido a que el Gobierno del Estado no les había pagado una quinc~na de su sueldo. El Gobem~or ~uerr:ero. consideró .injusto el movimiento de huelga y acus6 a los líderes izquierdistas de agitar
., El Porv,nir, enero 31 de 1939, tercera secci6n, p. lO.

482

al profesorado con fines políticos. Los dirigentes del movimiento a su vez
ac~on al Gobierno de uevo León de dilapidar el dinero en' campaña~
pol1ucas. El General Guerrero consideró que aquella afirmación era calumniosa, ordenando la aprehensión de tres líderes magisteriales: dos profesores
y una maestra.
La ~ec~ión 19 del Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza que dirigía
el movuruento
de huelga, refutó los cargos.81 Afirmó, entre otras cosas) que J
f .
e e_cuvamente, a los mae tros de la ciudad de Monterrey se les debía una
qumcc.na de ueldo, pero a los que prestaban sus servicio en los municipios, que eran la mayor'ia, se les adeudaban tres o cuatro quincenas.
La lucha sindical no pretendía solamente el justo pago de los salarios.
Se extendía a conseguir del Estado la expedición de las leyes de Escala{ón
e Inamovilidad, el Reglamento de Consejos Técnicos de Educaci6n y la ley
que establece la personalidad jurídica de los trabajadores de la enseñanza.
La Federación de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros
afirmando que también al cuerpo docente de las Facultades y Escuelas uní~
versitarias se les adeudaban tres quincenas de sueldo.
El Gobierno puso a disposición de los maestros oficiales los salarios vencidos, pero éstos no fueron cobrados. El magisterio exigía al Gobierno que
fueran expedidas las leyes mencionadas.
'
Los maestros decretaron un paro general indefinido. El 18 de enero de
1939 las escuelas oficiales de Nuevo León cerraron sus puertas. Los alumnos de la Escuela Normal secundaron el movimiento en.apoyo a los maestros.
El cuerpo docente de las Facultades y Escuelas Superiores se neg6 a secundar la huelga magisterial, a pesar de las amenazas e insultos dirigidos
contra los catedráticos por el Comité Ejecutivo de la F.E.S., que también
pretendió involucrar al estudiantado universitario en el conflicto. A fines
de enero, los estudiantes de la Facultad de Medicina celebraron una se ión
plenaria en la que censuraron la actitud violenta del Secretario General
de la F .E.S., quien ejerci6 fuertes presiones -incluyendo un intento de secuestro-- contra los maestros y alumnos que no apoyaban la huelga. El
"bloque" de estudiantes de Medicina invitó a los demás "bloques" (sociedades de alumnos) a secundar esa actitud.
En asamblea celebrada el 27 de enero en la Escuela Industrial "Alvaro
Obregón", la mayor parte de las Facultades y Escuelas universitarias acorda:ron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jes(1s
Piedra, estudiante de Medicina, y constituir un Comité Ejecutivo Provisional, que dirigiera la federación estudiantil por treinta días hasta convocar
a nuevas elecciones. Fue electo Secretario General de dicho Comité el estudiante de Medicina Martín Torres.
"' El Porvenir, enero 14 de 1939, p. 2.

483·

�En }a noche del 28 de enero, mientras se celebraba una sesi6n ~ la
Escuela onnal, se present6 la policía y expulsó a los ma':stros hu':lgmstas.
Por acuerdo del Gobemador, se les prohibi6 volver a reururse en die.ha Escuela.
La Fedcraci6n d Trabajadores de Nuevo Le6n había apoyado la hue~ga magisterial, pero poco después retiró su adhesión a los ~aestros. Los ~deres obreros afirmaron que s6lo cumplían órdenes superiores. El moVlmiento resintió la d fección de la F.T.N.L. y entró en crisis: Un rep:res:n•
tante personal del Presidente Cárdenas intervino como. m~iador, c I brandose Wl acuerdo entre el Gobierno de Nuevo Le6n y el Smd1cato de • iaestro .
L representantes del magisterio comunicaron los hechos a la asamblea, que
os
. da
., l
tr s
acat6 el acuerdo en medio de prote tas. En esa agita
se.ilon os maes o
dijeron que habían sido traicionados.
.
El 10 de febrero de 1939 los maestros reanudaron sus labores. El magisterio oficial obtuvo que el Congreso de uevo León e:&lt;pidiera, el 29 de mayo
siguiente, la nueva "Ley General de Educación Pública en el Es~do". Esta
Ley comprende cuatro Título , dos de ellos referentes ~ Inamovihda~ Y Escalafón, por los cuales consiguieron que se les garantizara la se~da_d ~n
su puestos y el ascenso. El Título II se refiere a la enseñanza '":1verutana
&gt;. consta de un solo artículo: "La Educación Universitaria
.
·¿se ,.regirá por las
leyes actualmente e11 1,rigor, o las que eri lo suceswo se exp1 a11 ,
La nueva legislación pretendía, de acuerdo con el_ Artículo 3o. Constitucional, incorporar •I socialisme al sistema escolar vi~nte: . ~ero sta reforma educativa de 1939 no abarcó la enseñanza uruversnana. Por otra
parte, quedó pendiente de reglamentación el artículo 8~., en lo rcf:rentc
al escalafón, jubilaciones y recompen,as de los cat:drá~cos. ~e Ensenanz~
uperi-,r. Es decir, las conquistas sindicales del magisteno oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.

Desorden en la Escuela
'onnal Socialista

ta , oca se consideró que el maestro era también un obrero, e decir,
E
n es
P
_
un "trabajador
de la enssna71za",
con derecho a agruparse para defender
.
·
El alumnado normalista formaba part del profesorado· di
oficial
sus mtereses.
al
de fonterrey y por tal motivo, se había incorporado a los grupos sm c es
del magisterio. ' Pero, como estudiantes, estaban organizados en el Bl~ue
de Estudiantes Socialistas de la Escuela Normal. El estu_diante norma~1sta,
, una doble personalidad: como estudmnte y, al mismo
por 1o tanto, t erua
tiempo, como servidor del Estado.

484

Ordóñez dice: "Esta doble personalidad sindical dio tal actividad de grnpo ai normalista, que le ocup6, juntamente con sus obligaciones de maestro,
la totalidad de su tiempo dúponible para asistir a la.s clases de lo 1ormal,
originando serio problema en la regularidad de sus estudios profesionales,
que hizo crisis en un movimiento de resistencia al Rlgimen Escolar, pretendie11do que era más importante .ru presencia en las actividades sindicales qru
ni las aulas de La . ormol''. (p. 1473) La consecuencia fu que los cursos
del año lectivo 1938-1939 "se hicieron en forma incompleta y con muy notables deficiencias didácticas y aún muy escaso rendimiento profesional".
Ordóñcz concluye diciendo que los futuros maestros consumieron gran parte
del ciclo escolar en suspensiones de clases y en faltas de asi tencia personales.
Con razón afirma que ese año lectivo fue para la Escuela ormal "el mom,mto álgido" dt la cri is producida por el ensayo socialista. Pero el mismo
autor califica esta anarquía de "entusiasmos clasistas y silldicales de los estudiantes normalistas''.
Los estudiantcs de la ormal comprendieron después que no tenían los
derechos de los maestros hasta no obtener el título profesional. .Entonces,
afirma Ordóñez, "desilusionados'', rompieron con los sindicatos magisteriale , terminando a í el desorden.u .El mismo Ordóñez, quien era el director
de la Normal en e a época, afirma, con un criterio muy optimista, que aquella crisis fue •'indispensable contribución del medio al proceso ,·volutivo de
todo 11uevo fenómeno social". (p. 1489) Y, en su informe anual, confiesa:
"La enseñanza )' Las actividades escolares, por las razones e.tpuestas, deja101l
esta uez bastante qué desear". (p. 1487).
Con fecha 12 de mayo de 1939 el Gobernador del Estado, General Anacleto Guerrero, nombr6 Presidente del Consejo de Cultura Superior al doctor
Livas, "cargo que venía desempeñ.ando interinamente co11 el carácter de
Secretario . .. " desde mayo de 1936.

La atllonomía universitaria
En los últimos días del año lectivo 1938-1939 se inició en lo plantel s
universitarios un movimiento a favor de la Autonomía, que causó cierta inquietud a] Consejo de Cultura Superior y al Gobierno. En efecto, a raíz de
una breve visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva,
retario
de la Universidad Nacional Autónoma de , léxico, efectuada a fines de mayo
de 1939, se agitaron los sectores estudiantil y profesional. El licenciado De
.. En asamblea general, celebrada el J9 de enero de t 943, el "bloque" de e tudiantes noonafutaa dccidi6 separarse del Sindicato de Trabajadores de la En eñanza,
considerando que era "impropio y fW!ra de sentido" seguir sosteniendo la doble personalidad.

485

�la Cueva, en unas declaraciones a la prensa, sugiri6 la creaci6n de una Universidad Autónoma en Monterrey. Hasta entonces había sido intocable el
tema de la Autonomía Universitaria.
Un \'aliente y oportuno editorial de 'El Porvenir", del día 30 de ese mes,
revelaba. la crisis de la enseñanza universitaria. Decía que la educación
superior "en nuestro medio, ofrece notorias deficiencias". Añadiendo: "no

hemos podido crear el espíritu universitario ni disponer, para nuestra elevaci6n intelectual, de verdaderos maestros". (Lo cierto es que un buen número
de catedráticos debía su nombramiento a influencias políticas). El editorial agrega que "nuestras actividades universitarias no tienen ni el alcarict
ni la trascendencia de los grandes centros creadores". Y concluye: "el espíritu (universitario) pe1·ma11ece inactivo, arrumbado, olvidado . .. ,,
La idea de crear una Universidad Autónoma tuvo eco y cobró mayor impulso. El licenciado Héctor González, ex Rector de la primera Universidad
de Nuevo León, abordó dicho tema en la sesión del Ateneo Nacional de
Ciencias y Artes, delegación de Monterrey, celebrada el 31 de ese mes. El
licenciado González consideraba urgente su creación, pero agregó que de
llevarse a cabo ese proyecto debía derogarse antes el decreto del Gobernador Quiroga, expedido en septiembre de 1934, que suprimió la primera
Universidad de Nuevo León. En la misma sesión el profesor Jesús Colunga,
antiguo y ameritado maestro, tomó la palabra y señaló algunas lacras: "Se
muestra decepcionado -decía "El Porvenir"- con el camino que ha toma-

do en la actualidad el estudiante, el cual no estudia ·ni se prepara en la
seguridad de que cursará sus estudios sin mayores esfuerzos. Reprocha el
liderismo entre los estudiantes y la tolera11cia de ms profesores''. Es decir,

•

el nivel académico era realmente bajo.
En esos días llcg6 a Monterrey el universitario Salvador Laborde Cancino, Presidente de la Confederación Nacional de Estudiantes, quien también
abogaba por el establecimiento de una Universidad Autónoma en esta ciudad. La C. .E. promovió una intensa campaña a favor de dicho proyecto,
afirmando que Ja Universidad debía contar con una independencia auténtica para el cumplimiento de su noble misión. Como resultado de sus gestiones se creó, en junio de 1939, un Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos, sustroídos al influjo de la F.E.S.
Federación de Estudiantes Socialistas abrió el fuego contra la proyectada Universidad. En un boletín dirigido "a los estudiantes y a la opini611
pública del Estado 'Y del pals", que apareció en "El Porvenir" del 9 de
junio, afirmaba: ''Hemos luchado 'Y seguiremos luchando por la implanta-

La

•

ción de una Universidad Socialista, que sustente como base fundJ,-ntal
de su enseñanza la Tesis Filos6fica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo

486

co11 el Art. 3o. Constitucional ... " Autononúa Universitaria y Libertad de
Cátedra "son postulados anticuados en .México y bandera de la Reacción,
por lo que estamos en contra de ellos", decían. Por último, atacaban al Frente Estudiantil P~o-Universidad Autónoma del Norte y a sus dirigentes. (Véase en el Apéndice II el documento completo. Lo consideramos una pieza
maestra de la demagogia político-estudiantil).
. Como réplica al_ movimiento autonomista, el doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, publicó un artículo, aparecido en
'·Et Porvenir" del 2 de octubre de ese año, bajo el título de "El problema
uni,-ersitario ', en el que se opuso abiertamente a la autonomía. Además advierte: "las autoridades encargadas de organiz:ar la Universidad saben que
ésta no habrá de ser socialista de la noche a la mañana, por obra 'Y gracia
de un decreto. Si llega a haber Universidad Socialista será, seguramente,
de11tro de mucho tiempo, cuando el medio universitario esté saturado de las
id~as que pre1de11 al socialismo científico". Lo cierto es que en esta época,
baJo el Consejo de Cultura, se pretendió crear la Universidad Socialista de
u~vo_ León, pero astutamente, por etapas, y no de un solo golpe, como lo
hab1a intentado unos años antes el doctor Angel Martínez Villarreal.
El movimiento por una Universidad Autónoma en Monterrey.Iue sofocado momentáneamente. Pero habría de surgir más potente dos años des•
pués, a fines de 1941, al crearse la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.

Un nuevo año escolar
Se inscribieron 2,383 alumnos. El cuerpo docente lo formaban 288 profesores. El presupuesto era de $ 402,820.00.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura Superior: la Facultad de Odontología y ta Escuela de
Contadores Privados.

La Facultad de Odontología fue creada por acuerdo del Consejo de Cultura,_ iniciándosr las clases el d1a 5 de dicho mes y año con una inscripción
de siete alumnos. Funcionó, en su origen, como una dependencia de la
Facultad de Medicina, en cuyo edfücio, situado en la esquina noroeste de
las calles Cuauhtémoc y Matamoros, se impartían casi todas las asignaturas.
El 20 de enero de 1941 la Facultad de Odontología se instaló en un local
propio, contiguo a la Facultad de Medicina, que fue inaugurado al día siguiente por el Gobernador Salinas Leal. Unos años después se cambió al
que ocupaba. la Facultad de Química y Farmacia en la calle Quince de
Mayo, entre las de Zuazua y Doctor Cos, cuando ésta se trasladó a su nuevo
edificio, construído en las calles Guerrero y Progreso.
487

�La prestigiada Escuela de Contadores, fundada en 1937 por el licenciado
Jesús B. Santos y sus hermanos don Héctor y don Mariano, fue incorporada
al Consejo de Cultura Superior) a solicitud de sus propietarios. Seguía los
mismos planes de estudio de la Escuela Nacional de Comercio y Administración de la ciudad de México.
Al iniciarse el año escolar 1939-1940, la creación de la Universidad Socialista era un hecho consumado, según sus apologistas. Pero no eran solamente los "reaccionarios" quienes se oponían. El director de "El Porvenir",
don Federico Gómez, en un valiente editorial fechado el día 8 de septiembre de 1939, deploraba la fisonomía espiritual de "esta pobre Universidad
nuevoleonesa", que "abraza las doctrinas caducas del materialismo hist6rico
1' se sitúa filosófica y sociológicamente cien años atrás . .. " Por otra parte,
el Artículo 3o. Constitucional reformado establecía la enseñanza socialista
obligatoria desde el ciclo preescolar o jardín de niños, abarcando las Escuelas
Primaria y Secundaria, hasta la Normal, pero excluía a las Universidades
y demás instituciones de enseñanza superior. Poco después, a1 expedirse las
leyes reglamentarias del Artículo 3o., en enero de 1935 y diciembre de 1939,
el gobierno cardenista, ante la gallarda oposición de los estudiantes, no tuvo
otro recurso que respetar a las Universidades.
En el último año de gobierno del General Guerrero fue notablemente reformado el antiguo edificio del Colegio Civil, sede central del Consejo de
Cultura Superior. Se restauró el primer piso y se construyó el segundo, en
donde se instalaron la Rectoría, las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna, la Facultad de Ingeniería, las oficinas universitarias y la biblioteca.
Estas mejoras se iniciaron el 2 de diciembre de 1938 y fueron inauguradas
el 15 de septiembre de 1939. (En 1933 se hizo la reconstrucción del edificio
en su parte central, erigiéndose el Aula Magna, inaugurada el 20 de diciembre de ese año) .

IV

El General Salinas Leal,
Gobernador

El General de Brigada Bonifacio Salinas Leal tomó posesión como Gobernador de 1uevo León el 4 de octubre de 1939. Unos días después, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo de Cultura Superior al
doctor Enrique C. Livas.
Al iniciarse el año lectivo 1939-1940, el Consejo de Cultura revocó, a
solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universi-

488

tarios la credencia] de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Supe~
nores.
A principios d&lt;:_ ese mes, los alumnos de la Facultad de Medicina, excepto los de sexto ano, se declararon en sesión permanente como protesta contra. ~l Reglamento Interior de dicha Facultad. Presentaron un pliego de
peticiones al Gobernador Salinas Leal, en el que solicitaban entre otras cosas
la creación de un Consejo Directivo, integrado por igual número de maestros Y alumnos y con los mismos derechos. Los estudiantes sólo tenían un
representante en la Junta Directiva de la Facultad, formada por el dir~ct?r y los profeso~es de la misma. La solicitud fue rechazada por unanimidad, en una agitada sesi6n de la Junta Directiva. (En ese año escolar
se estableció el servicio social de los pasantes de la Facultad de Medicina
que consistía en la atención médica gratuita a los pueblos más apartado;
de Nuevo Le6n) .

Vida cultural

_un

acontecimiento cultural de esta época, patrocinado por el Ayuntamiento de Monterrey, fue la conferencia que dictó en el Aula Magna el
doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid sobre "Técnica
Y Vida'', la noche del 13 de noviembre de 1939. Invitado ix:r los estudiantes
pro~unció otra el día 14, en la mañana, sobre el tema "Universidad". (Un.:
rescna de esta segunda conferencia se publicó en "El Porvenir" del día 15
páaina 6).
El 20 de diciembre de ese añol el doctor Luis Recaséns Siches inició un
ciclo de conferencias, bajo el título de "La vida humana individual y la
vida humana social".
Por su parte, el Consejo de Cultura auspició unos cursos a cargo del
d_estacado ~diatra español doctor Aurelio Romeo Lozano y una conferencia del soc16logo y economista francés profesor René Marchand. Además,
se llevaron a cabo varios ciclos de conferencias patrocinados por el Ayunta~ento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuVIeron a cargo de dos intelectuales y un profesionista españoles, exilados,
miembros de la Casa de España en México, después nombrada Colegio de
México, y un distinguido mexicano. Tomaron parte: el doctor Gaos, quien
tuvo a su cargo, en febrero de 1940, un ciclo de diez conferencias en el
Ateneo de Ciencias y Artes; eJ doctor Alfonso Pruneda, ex Rector de la
Universidal Nacional de México, quien sustentó dos conferencia$ en el Aula
Magna, una en la Facultad de Medicina, otra en Ja Escuela Normal y, la
última, en un sindicato ferrocarrilero, efectuadas del 4 al 8 de marzo de
489

•

�1940 · el doctor Recaséns Sich sustentó diez conferencias sobre Filosofía
del Derecho en la Facultad de Leyes y en el Aula Magna y, por último, el
doctor Isaac Costero, b.istopatólogo, dictó un curso en la Facultad de Medicina y otro en e] Hospital Civil, sobre demostraciones prácticas de Anatomía Patológica. A fines de mayo, el doctor Jaime Pi y Suñer sustentó
diez conferencia , bajo los au picios del Consejo de Cultura.

La raíz del desorden
Las vacaciones oficiales de Navidad y Fin de Afio se iniciaban el 23 de
diciembre, pero los estudlantes ele la Escuela de Bachilleres habían abandonado las aulas quince día antes. La Dirección de la Escuela decidió que
se contaran por tres cada um1 rle las faltas de asistencia colectivas, añadiendo que el alwnno que rebasara el número de faltas previsto en el reglamento, sería suprimido de las listas en ese año colar.
Desde el 11 de diciembre de 1939, los estudiantes de las d más Escuela
y Facultades también dejaron de asistir a clases. El día 16, el doctor Livas
comunicó a los universitarios, por medio de la prensa, que el Consejo de Cultura había acordado la e&gt;..'J)ulsi6n del alumno que no se presentara en las
aulas el día 18. Al vencer el plazo fijado por el Consejo, los estudiantes volvieron a clases.
Uno de los problemas más graves de la Escuela Diurna de Bachilleres era
la falta de asistencia de los alumnos. El director del plantel, doctor Enrique V. Santos, con la apr baci6n del Consejo de Cultura y del Gob rnador convocó a los padres o tutores a una junta, que se celebró el 8 de
enero, de 1940. El doctor antos expu o la gra\ dad del problema, debido
a que los bachilleres, ''si11 motivo alguno, cometían numerosas fallas ~e
asistencia colectivas, así como individuales". Solicitó el apoyo de las familias para poner remedio a la indisciplina e olar. Los asistente estuvieron
de acuerdo en colaborar con la Direc~ión de la Escuela, aprobándose la creación ele una Sociedad de Padres de Alumnos con el objeto de tratar individualmente los problemas de los jóv ncs.
La indisciplina e tudiantil tenía una raíz más honda. En 1 discurso e
fin de año escolar pronunciado el 2l de junio de 1940, el Director de la
Escu'la Normal, profesor Plinio D. Ordóñ12 afirmaba en fonna dogmática, que la escuela es «una Institución d indo:, estrict~m~nte _política".
p •ro, más adelante, admite el fracaso ele la ensenanza soc1ahsta, implantada con ese criterio: "/alta co11ci.-ncia pedagógita )' el sisti:mn ,or,•ce de
unidad didáctica y de !techo o respondt todavía o su objeto, a pe.sar de los
intmsos esfuerzos de parte de las foslituciones Oficiales encargadas d~ ello".
(pp. 1501 y 1505) Después enumera las fallas del si tema impuesto contra

490

la voluntad popular: "l' es que ha.sta ahora no se ha defiriida satisfactaria-

me~t la Escuel~ Socialista, ni se ha dtpurado su concepto pedagógico, como
rlg1m~n ~ducativo, marcando co11 claridad sus fines, programas, métodos,
organización }' preparaci611 magisterial )-' medios de invesügarión relativas
que ca11stituyen los ekrnet1tos característicos de un sistema escolar acabado"'.
(p. 1505) Y concluye con una revelación trem nda: "esta labor corresponde al pedagogo y al sociólogo, y ellos, en lo hecho sólo han tenido hasta
hoy, in.figr1ificante participación". En olras palabras la refom1a educativa
socialista fue obra del sectarismo político.
'
La F.E.S. cambia de táctica
El año escolar 1940-1941 se inició con 3,117 alumnos, de los cuales más
de ochocientos procedían de otros Jugares del país. Las clase e tuvieron a
cargo d 299 catedráticos. El presupuesto que el Gobierno de Ut'\'O León
le asignó al Consejo de Cultura fue de
402,820.00, además de las cantidades que ingresaban por concepto de cuotas, expedición de título , etc.
e año lectivo, el Departamento de E:rten ión Universitaria organizó
UUQS curs?s d~ Fisiología, a cargo del doctor Jaim Pi y Suñer, catedrático
de la Uruverndad de antiago de Compostela, y de Dennatolo ía a ca o
del doctor: Antonio Peyrí, catedrático de la Uni\·ersidad de Barcelona. Estos
cmi.ue_ntes espccialis~as vinieron auspiciados por la Casa de España (hoy
Colerr10 de féxico), que dirigía don Alfonso Rep!S.
La agitación política decreció notablemente cuando el Presiden e de '.\fé&gt;-ico, General Lá?.aro Cárdenas, dejó el poder en manos del General Manuel
A ·ila Camacho, quien tomó posesión e1 lo. de diciembre de 1940.
El 5 de diciembi·e siguiente, en junta e.,-traordinaria la directiva de la
Federación de Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo por e1 de Federación de Estudiantes de ue\·o León, suprimiendo
la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario.
Los estudiantes má radicales, que eran una minoría pero audaz, decidieron
que, en c-,aso de no restituir el antiguo nombre a la Fecler ció11. , separarían definiti,·amcnte de ella.

fo

Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a efectuaxse las elecciones dt? nueva directiva de la F deración de E tudiantes.
En la noche del 9 de diciembre debían celebrarse los comicios. Después dt?
una tonnentos::i asamblea, las elecciones tuvieron que suspenderse. (Dicha
a ambl ::i había sido precedida por una batalla campal entr los do grupos,
que Luvo por cscrnario la Plaza del Colegio Civil). Al día siguiente, 1 grupo
izqui rcüsta celebró otra asamblea en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en aquella época se encontraba en las afueras de la cíuda&lt;l. Se
491

,

�celebraron las elecciones y, acto seguido, tomaron posesión de sus cargos
los integrantes de la planilla encabezada por Edmundo Al\·arado Santos,
estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre.
La planilla independiente declaró que dichas elecciones eran "ilegales Y
fraudulentas", pues no habían sido citados oficialmente todos _los represe~tantes de las sociedades de alumnos, que integraban la Federación. Ademas
declaraban que, en la citada asamblea del día 10, no había el quor'.im _necesario, pues sólo asistieron catorce de los treinta delegados estudiantiles.
y por último de los catorce delegados, tres de ellos no llevaban la repres:ntación oficbd de la Escuela o Facultad a la que pertenecían. La planilla
independiente pidió la nulidad de las elecciones, pero el Consejo de Cultura
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.
A fines de 1940 el Gobernador Salinas Leal designó una Comisión, integrada por el d~tor Angel Martínez Villarreal y los licenciados Te6f'.lo
Martínez Pérez Roberto Hinojosa y Raúl Rangel Frías, con el prop6s1to
de que redac~n la nueva Ley Orgánica. A mediados de enero del año
siguiente, se agregaron dos representantes de la Federación de Estudia:tes
Socialistas, iniciándose los trabajos.

Congreso de Juventudes
El 6 de enero de 1941 llegó a Monterrey una delegación estudiantil cubana "en viaje de estudio". La misión que traía era _establecer co?_tacto con
los estudiantes mexicanos. El objeto: buscar la unidad de los Jovenes de
Ja América Latina en un congreso continental que debía celebrarse en La
Habana, a mediad~s de ese año. A esos proyectos no eran ajenos la. masonería y el comunismo.
Una comisión de la numerosa delegación cubana, acompañada por un
conocido líder estudiantil español, varios miembros de la Confedera,ción de
Jóvenes Mexicanos y algunos universitarios nuevoleoneses, se traslado a Saltillo en donde se celebraba un congreso estudiantil.
E~ día 9 llevaron a cabo un Consejo General en el Aula Magna, al que
asistieron representantes de los Estados del norte de Méxi~o. Se conm~mor6
la muerte del estudiante cubano Julio Antonio Mella, asesinado . en la au~ad
de México unos años antes, y se discutió la forma de lograr ''l~ :~1~ncipa., d l ·uventud latina". Días después, e] 17 de enero, se 1ruc10 en el
cum ea 1
''M ··
Aula Magna un Congreso de Juventudes, convocado por e! Conute un10pal de las Juventudes de 1 uevo Le6n.33 Se intentó organizar a los grupos
a

492

También nombrado Comité Municipal de Juventudes Revolucionarias. Este Blo-

juveniles de Monterrey, ya fueran de carácter político u obrero, y establecer
las bases para la ~eación de un Congreso, en el cual debían estar represent:3d~s todos los Jóvenes del norte de México. Estos fueron los trabajos
preliminares de una campaña que desarro116 la Confederación de Jóvenes
Mexicanos, con el fin de unificar a la juventud de América. Dichos trabajos
debían culminar en el Congreso de La Habana.

Informe del Conujo
El Consejo de Cultura Superior, por conducto del doctor Livas envió
un interesante informe, fechado el 30 de enero de 1941, al Gobernador Salinas Leal y al Congreso del Estado. En el documento se expone el gra,-e
problema que constituía la deficiente preparación de los alumnos egresados
de las Escuelas Secundarias oficiales de Nuevo León. El Consejo de Cultura sol_icitaba la expedición de un decreto que modificara el promulgado
en sepuembre de 1935, con el fin de implantar el examen de admisión en
las Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna y en la Escuela Normal. También proponía el doctor Livas, a nombre del Consejo, limitar el ingreso a
las F:c~ltades y Escuelas universitarias que estuvieran sobrepasadas de cupo.
Por ultimo, declaraba que la enseñanza universitaria se encontraba, "en tér-

minos generales, en un nivel in/erior al que e;'&lt;Íge el esfuerzo realizado por
las autoridades educativas '.&gt;' el Estado . .. "

El director de la Escuela Normal, cesado
El 14 de marzo de 1941 fue cesado eJ director de la Escuela ormal
~rofesor Plinio D. Ord6ñez, por orden del Gobernador. El cese, "ocurrid~
rnesperadamente", como afirma el mi mo Ordóñez, se efectuó de una manera "un tanto arbitraria y desconsiderada. . . con la simple expedición de
un nuello nombramiento", que recayó en el profesor Oziel Hinojosa, Gran
Orador de la Gran Logia de Nuevo León. Ordóñez agrega que, debido a
la violenta remoción, '·no se verificó trámite ninguno de entrega o ceremonia oficial de estilo, haciéndose cargo de la Escuela el Prof. Hinojosa, con
el amparo del citado nombramiento". Y concluye: ';fue una sorpr.:sa y un
típico cese autoritario, sin motivo manifiesto e:1:istente ni e,,:plicacio11es de
rigor". (pp. 1514 y 1515).
Ya cesado, Ordóñez confiesa que, al finalizar ese año lectivo, el 33%
de los alumnos inscritos en la Escuela Normal se hallaban "co11 reprobación
parcial de asignaturaJ en sus respectivos cursos''. Y añade: "dando la imque Juvenil del P.~.R. se constituyó el 3 de enero de 1941, bajo los auspicios del
partido oficial, agrupando a estudiantes y obrer011.

493

�presión de una desatención de los estudios, tanto de parU de los al11mnos
como del propio Personal Doce11te j' Directivo de la Escuela". (pp. 1520 ·
1528). La Junta Directi\·a dict6 varios acuerdos urgentes para detener aquella anarquía.

?·

El profesor Ord6ñez reconoce que e.xistía un grave desorden en la in
tuci6n que dirigi6 en dos ocasiones: la primera, desde 1921 ha ta 1925 y
la segunda, por espacio de catorce años d de 1927 hasta 1941: • ~in violacio11es del Reglam111to vigente, se daba l caso de estudiantes que deblan
hasta die¡; asignaturas, algunas reprobadas uarias veces; o que no podían rnrsar por incompatibilidad de tiempo y asistencias, de acuerdo con los l101arios

en vigor; o porque rtpres ntaban cursos que no partcfa justo c.~aminar,
aun wando fuera reglamentario hacerlo,'ª que el alumno liab{a sido aprobado
en tUignaturas posteriores que suponían ccmocimientos anttc dentes ind' pensables, contenidos tn las materias pendicnW; o bien porque tl mismo Reglamento no autorizaba movimiento oportuno para la regulari.:ación ,• qu , por
lo mi.smo, se trataba, en rtalidad, de u11 simple requisito 110 cubierto ,. no
de una contradicción o violación reglame11taria, pero que no estaba pre.scrita en el Reglame11to e11 vigor la forma de resolv· rlos )' correspo11dia a la
Junta Directit'a liquidar ... " (pp. 1528 y 1529).

Las Jornadas Uniuersitarias
En e1 aspecto cultural, el evento más notable de eso años fue, indudablemente, la organizaci6n de las Jornadas niver.itarias, que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posibl debido a
las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Co~jo,
y con la valiosa cooperación del humanista regiomontano don AJfonso Rey .
Las Jornadas Universitarias fu ron una serie de conferencias científicas 5US•
tentada por eminentes intelcctuáles y proíesionistas, pañole y mexicanos
bajo los auspicios de la Casa d España en léxico ( después Colegio d México), in titución a la que pertenecían todos los conferenciantes. Es el antecedente de la Escuela de V rano, creada n 1946.
En la nc,che del 25 de mano de 1941 se inauguró, en una brillante ceremonia eíectuada en el Aula Magna, el Primer Ci lo de dicha Jornadas.
En esa ocasión dictaron interesantes conferencias el licenciado Raúl Rangel
Frías y el profesor Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobr ''La Unir:ersidad y la Filosofía" y ''La Unit•ersidad )' la Revolución", respectivamente.
En el mes de mayo, et fisi6logo doctor Jaime Pi y uñer dio un cuno de
diez días en la Facultad de Medicina, .sobre su especialidad. Hubo un ree O en julio y agosto, debido a tas vacaciones, reanudándose en septiembre.

La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual del Roncal, d tacado especialista en euro-Siquiatría quien dict6 dos conf rencias
~bre la Personalidad, en la Facultad de Medicina los días 5 y 8 de septiembre. En la uarta Jornada Univenitaria, el doctor Julio Bejarano
profesor de Dermatología d la niversidad de Madrid )' autor de varia;
obra , tra~ sobre la l pra y la sífilis en dos conferencias, efectuadas el 24
}' 25 del mlSlllo mes. ~a ~uinta Jornada se celebró lo días 6 }' 8 de octubre,
csta~do a cargo . de] ms1gne don Alfonso Reyes, quien sustentó do conferencia sobre el "Co11cepto de la Literatura" y el "Co11cepto de la Crítica".
La x~a Jornada
inició el 15 de noviembre y tuvo a cargo del doctor
José G1ral, ex Rector de la Universidad de Madrid, quien dictó dos confe~cias sobre Química: en la segunda parte sustent6 dos conferencias t
cnt1co de arte Juan de la Encina, quien cerró el ciclo del año 1941.
El gµndo Ciclo se inici6 en junio de 1942 con w1a modalidad: la transmi ion por radio de la ''Hora Universitaria", que se celebraba dos veces
al mes, con la parti ipación de catedráticos de la Facultades y Escuelas
uperiores de Monterrey.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 1~ de septiembre de 1941 se celebró en el Aula • iagna una
vel~~a, que orgaruzaron la Federación de Estudiantes Socialistas )' la Federaoon de Juventudes de u vo Le6n. adherida al partido oficial P.R.M. El
doctor Liva y arios estudiantes fueron los oradores, quienea insutieron en
la urgente necesidad de "unificar a la juventud". Lo cierto es que la ma~r p_art de 1~ ~iedades _de al~nos no obedecía a la F.E.. , única orgaruzac16n estudiantil reconocida of1aalmente por el Consejo de Cultura. Est
eve~to . era indud.ablcmente 1 una respuesta a la versión propalada sobre
la mmmente creac16n de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directiva de los "bloques" de tres Facultades• Derecho
Medicina )' Quimica, celebradas a principios de octubre oonsti;uyeron u~
serio ?escalabro para la Federación de Estudiantes Sociltlistas. Las planillas ~unf~tes, encaoc::3das por Francisco Garza Zambrano, Miguel At1gel
Cantu y R1carclo Trevmo Gana, resperti"-amente, no tenían el apoyo de la

F.E ..
A mediados d octubre, se discutía abiertamente en todas la Facultades
Y .Escuelas WJiversitarias sobre la creaci6n del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la Federación
de Estudiante. . iali tas. Se celebraron agitadas sesiones con el objeto de
conocer la opinión de los cstudiant s. En las Facultad de Medicina Derecho y Química -600 alumnos en total-, los universitarios decidier;n se-

495
494

�pararse definitivamente de la F.E.S. En la Escuela Diurna de Bachilleres,
que en ese año escolar contaba con 560 alumnos, había una fuerte corriente
de opinión favorable a segregarse de la F.E.S. Grupos de bachilleres visitaron las otras instituciones uni\'ersitarias invitando a los estudiantes a secundarlos.
Un fallido "cuartelazo"

El 16 de octubre, en la noche, los líderes de la F .E.S. y cuatro delegaciones estudiantiles celebraron una misteriosa junta en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón''. Se dijo que el fin de la reunión era llevar a cabo
las elecciones de Comité Ejecutivo y dar posesión de los cargos a la nueva
directiva con la asistencia de las representaciones estudiantiles que eran
totalmen~e adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio
de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que
suspenderse la ceremonia. Se afirmaba que el "cuartelazo" había fracasado.
Días después esta versión fue negada en parte. La Federación de Estudiantes Socialista admitió que, en efecto, se había celebrado una asamblea, pero "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".
En el mismo mes de octubre de 1941, el Gobierno de Nuevo León recibió
una circular del Ministro de Educación, licenciado Octavio Véjar Vázquez,
en la cual solicitaba que se hiciera una encuesta sobre la reglamentación
del Artículo 3o. Constitucional. Se celebraron varias juntas en las que tomaron parte el Gobernador Salinas Leal, sus colaboradores más cercanos )'
los direttores de Educación Estatal y Federal. Con ese motivo, la Federación de Estudiantes Socialistas patrocinó unas Jornada de Discusión del Artículo Tercero, que se desarrollaron en el Aula Magna a partir del 10 de
noviembre.
En la noche del 11 de noviembre, el Consejo de Cultura efectuó una importante sesión. Durante varias horas se discutió un tema apasionante: las
reformas al debatido Artículo Tercero. Se informó a la prensa que las conclusiones serían comunicadas al Gobernador del Estado, quien debía informar a la Secretaría de Educación. El Gobierno de México había dado marcha atrás, frenando el radicalismo del susodicho Artículo. Años después,
en diciembre de 1945, se lle,,6 a cabo la reforma que suprimió la palabra
socialista del tex1:o constitucional.

496

La Ciudad Universitaria

El 17 de octubre de 1941 se celebr6 una importante junta en el Palacio
de Gobierno, en la que se decidió la construcci6n de la Ciudad Universitaria. Se nombró una Comisión, integrada por el industrial don Joel Rocha,
el profesor Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque
Yáñez. En principio, se tuvo la idea de erigir la Ciudad Universitaria en
los terrenos cercanos al nuevo Hospital Civil, al poniente de la ciudad.
Para la compra de los terrenos y la construcción de la Ciudad Universitaria, el Gobierno de uevo León ofreci6 aportar un millón de pesos. La
industria regiomontana aportaría otra cantidad igual. Por su parte, el Gobernador se comprometía a obtener del Gobierno Federal otro millón de
pesos.
Se pensó en dotar a la futura Universidad de un patrimonio económico,
que le diera "la total ,, absoluta autonomía en este sentido". Para ese fin se
debían adquirir grandes extensiones de terreno, que formarían el patrimonio
universitario. Posteriormente serían negociadas por un Consejo de Administración, cuyas utilidades ayudarían al sostenimiento de la Universidad.
La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyecto fue aplazado meses después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942, volvieron a ondear las banderas de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra. La rebeldía legítima de
la juventud, contenida durante varios años, resurgió al . integrarse una nueva Federación Estudiantil, que ' seducida por la nobleza de aquellos ideales,
los abraza de nuevo calurosamente", decían en un ''manifiesto''. Entonces el
estudiantado libre se hizo oír.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviño Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Quírrüca, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de 1941 publicado en "El Porvenir" el día 25. Declaraban: "haciéndonos eco del sentir de la mayor/a u,2iversitaria, hemos acordado constituir la Federaci6n Estudiantil Universitaria Neoleonesa". Entre otras consideraciones, que los habían impulsado a crear la nueva organización estudiantil,
enumeran las siguientes: "El malestar engendrado por el abandono en que
se encuentra sumergida la clase estudiantil; la carencia de un portavo:: sincero }' desinteresado de sus anhelos; la contemplación de cómo sus seudore presentantes, valiéndose de sus cargos, nos han mezclado en problemas extra-

497
H32

�universitarios descuidando 1tuestros más caros intereses; nuestra i~con[ ormidad con per~anecer desligados de las demás Organizaciones estudtantrlts de
· ' que dicho sea de paso, r1ne11san, sienten y anhelan como
nosotros;
la Nacion,
. .
'6 e
la reducción a una colección de Escuelas unidas po_r una Admm~ra~, n °mún de nuestra Universidad, que auguraba un brillan_te forvemr • • .
La F.E.U.N. integr6 su primera directiva de la s1gw~nte ~e:a: Presidente: Ricardo Treviño Garza; Secretarios: del Extenor, Virgi~o Men~
Treviño; del Interior, Carlos J. Zozaya; de Organizaci6n Y Ex~i6n "?ruversitaria • Carlos E. Cantú; de Prensa y Propaganda, José D. Garcia Izagwrre;
de Confli~tos Francisco Garza Zambrano; de Finanzas, Felipe Lozano G.; de
Actas, Amad:n, G. Sepúlveda; Comisión de Festejos: Presidente, Rafael Gon-

L:

zález · Secretario, Carlos Mijares.
nueva agrupación tenía un propósito fundamental: pugna_r ~r la ~eación de )a Universidad Autónoma del Norte. Una de sus prmc1pales f.tnalidades sería la edificación de la Ciudad Universitar~a. (V~se ~~ "Pf,ataforma de principios" en el Apéndice ITT). En :l citado marufiesto , la
F.E.U . . condenó el monopolio estatal de la ~nse11_anza Y, ~demás, ?untualiz6 que las relaciones entre el Estado y la Umvemdad deb1an refer~, ~clusivamente, a dos órdenes: el económico, "que se traduc~ en 1~ obligacio:i

ineludible del Estado de aportar lo necesario pata el funaonamiento propio
de la Universidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) po~que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los int~reses de los estudiantes, de la Sociedad y del Estado". Por lo ~~to, la Uruversidad debía ser una corporación independiente del Poder Civil, con una
amplia autonomía en la organización de su vida interna.
.
. .
El valiente programa de lucha que adoptaba la juventud ~1~ersitana,
un reto a la apaúa oficial. La nueva organización estudiantil se adhin6
a la Confederación Nacional de Estudiantes.
A fines de diciembre de 1941 llegó a Monterrey el licenciad,o _Mario de la
Cueva, Rector de la Universidad Nacional Autónoma de M~co. Algunos
direc.:
....., •os de la F .E •U .N . lo entrevistaron , abordando lo relativo a la crea.
ción de la nueva Universidad. Los estudiantes declararon que el licenciado De la Cueva les aseguró que el proyecto ya había ~i~~ aprobado Y, antes de diez días, el asunto sería resuelto en forma definitiva.
·
un
La F.E.U.N. tuvo a su cargo, todos los jueves, d urante vanos meses,
programa de media hora, a través de la radiodif~ra ~.E.T., en el que los
estudiantes dieron a conocer el ideario de su organizac16n.
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo ~e 1942, los alumd la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adhenrse a la F.E.U.N.
:~s
siguiente, apareció en el vespertino "El Ti~po" un ~ento ataque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Soc1ah.stas contra la

~:ª

W:

F.E.U. . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes Socialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta forma todo el
estudia11tado conozca a los que engañan a la sociedad ,, a los universitarios
con miras que hasta ahora no han revelado, " que se escudan bajo los prin~
cipios demagógicos de 'líbertad de cátedra' y 'autonomía u11iuersitaria' ... "

La Universidad Autónoma
ds Nuevo León
El 18 de abril de 1942 arrib6 a esta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública, comisionado por el Presidente Avila Camacho para gestionar el establecimiento de la Universidad de Nuevo
León. "El Porvenir", en su edición de ese día, publicó una entrevista al
licenciado Antonio Armendáriz, Director General de Segunda Enseñanza de
la Secretaría de Educación, quien declaró entre otras cosas que, en efecto
el Ministro Véjar Vázquez traía el proyecto de fundar la nueva Universidad'.
pero "en el auténtico sentido" de] vocablo, es decir de "universalidad". Por
lo tanto, la institución contaría "con esa libertad que colora /a idea y determina el acto". Su ambigua declaración se interpretó como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. Además reveló que el licenciado Véjar Vázquez iba a
exponer el proyecto de fundar un Instituto Tecnológico en Monterrey, con
el apoyo del sector privado regiomontano.
A su arribo, el Ministro de Educación dec1ar6 a la prensa que dicho
plan tenía como base una aportación tripartita, en la que tomarían parte
el Gobierno Federal, las autoridades de Nuevo León y la iniciativa privada.
El licenciado José Vasconcelos, quien venía con otras personalidades acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna, la noche
del 21 de abril, sobre la historia y el sentido de la Universidad. La conferencia fue un acontecimiento que se recordó durante varios años. Vasconcelos hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria, pugnando porque la nueva Universidad de Nuevo León fuera "ajena a toda influencia
sectaria y a toda preponderancia gubernamental'.
En la importante junta celebrada el 22 de dicho mes, a la que asistieron
como representantes del sector privado un grupo de industriales y hombres
de negocios el doctor Livas, Presidente del Consejo de Cultura, hizo una
breve historia de la Universidad de uevo Le6n, añadiendo que la Universidad nunca había solicitado al Gobierno la autonomía "porque de hecho
siempre la ha tenido". Afirmó que el Gobierno "para nada titne intervención en la designaci6n de catedráticos, ni en la modificaci6n o implanta499

498

�ción de planes de estudios o sistemas". Aseguró, por último, que el Gobierno del Estado solamente intervenía aportando "dderminada suma de di-

nero para tl sostenimiento de la misma".H (Ya hemos visto que el Gobernador hacía los nombramientos de Presidente del Consejo de Cultura
y de todo los Directores de Facultades y Escuelas universitarias). Indic6,
además, que basta entonces el Gobierno Fed ral no había contribuido con
un solo centavo para el sostenimiento de la Universidad de • uevo León.
Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Universidad y Autonomía", aparecido poco después, sostiene la dependencia absoluta de la Universidad al Estado: "creemos que una Universidad creada

por el Estado, sostenida con fondos del Estado, ... no puede ni debe apartarse del Estado que la creó . .. "ss
El licenciado Virgilio Gana Jr., a nombre de la iniciativa privada, expuso los puntos de vista del sector industrial, asegurando que dicho grupo
estaba dispuesto a colaborar para la realizaci6n del proyecto. Se design6
una Comisión en la que estuvieron representadas las tres partes: Federación, Estado e iniciativa privada. Tenía como fin elaborarJ en un pJa7,0 de
treinta días, un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo. El Ministro encomend6 al licendado Eduardo García Máynez
formular el proyecto final.
La Con[ederación acional de Estudiantes aplaudió las gestiones del licenciado Véjar Vázquez y felicitó a los miembros de la federaci6n Estudiantil Universitaria eoleonesa, que habían luchado durante varios año-s
a favor del movimiento autonomista.
Seis meses después, el 30 de octubre, el Ministro de Educaci6n volvió a
Monterrey, de paso a la ciudad de Saltillo, y declaró que aún no habfa recibido los estudios de la mencionada Comisión. El licenciado Raúl Rangel
.Frías ha afirmado recientemente: "El Gobierno de Nuevo Ledn~ cityo man-

da/ario ejecutivo era el Gral. Bonifacio Salinas Leal, rechaz6 el proyecto sin
que se hubiese dado una explicación oficial de los motivos''.ªª
En el año lectivo 1941-19+2 la enseñanza universitaria fue impartida a
2,142 alumnos por 299 catedráticos, con un costo de $ 546,869.45.
Crisis de la enseñanza universitaria

El doctor Llvas, Presidente del Consejo de Cultura Superior, asistió al
Segundo Congreso de Rectores de Universidades, celebrado en la ciudad de
., El Pommir, abril 23 de 1942, p. 4.
• Univ,rsida-d, 11úmero 1, septiembre de 1942, p. 12.
• "La Jornada Universitaria", en El Pon•enir, lo. de frbrero de 1969, secci6i:i es•
p cial, p. 1.

500

Guadalajara del 9 aJ 13 de no\'iembre de 1942. A su regreso informó sobre
los acuerdos tomados en dicha Asamblea.
En estos años, Ja enseñ:mza univer5itaria atravesaba por una aguda crisis
en u~vo Le6n. El Gobierno deJ Estado destinaba una partida anual de
150 ~1 pesos p~a el sostenimiento de la en. eñanza superior, que debían
rep~~ entre diez Facultades y Escuelas. Algunas de ellas se encontraban
en ,s1tuao6n muy precaria e instaladas en locales impropios. En otras se carecia de laboratorios modernos, en los que faltaba hasta Jo más indispensable. El personal docente de varias instituciones universitarias carecía de
sueldo Y, en la mayor parte de ellas, estaba mal retribuido.
El Consejo de ?ultura acord6 comisionar aJ doctor Livas para que concertara una entnmsta c~n el Gobei;iador, con el fin de e.xponerle algunos probl~s de ~nte so~uc1ón. Se penso en crear un impuesto adicional para la ensena~a supenor e integrar un Patronato que se encargara de administrar
el dinero.
El 8 de_ diciembre de ese año, se celebr6 la entrevista entre los miembros
del ConseJo de Cultura y el Gobernador Interino, licenciado Armando Arteaga Santoyo. Se le hizo ver 1a m~ente necesidad de que el Gobierno aumentara el subsidio a la enseñanza superior. El licenciado Arteaga Santoyo
escuch6 los. graves problemas de la enseñanza universitaria, pero afirmó que
no era posible conceder un subsidio mayor.

El Cenfro Cult11ral
"Carlos Pereyrd'

Un acontecimiento que dej6 honda huella en la vida e tudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra", obra destacada
de un grupo de profesionistas cat61icos.
·
. El Centro Cultural "Carlos Pcrcyra" organizó los primeros Cursos de In\'lemo, que se efectuaron en el Aula Magna del 18 de enero al lo. de máno
de 19·}3. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de México. Cada uno sustent6 un ciclo de cinco conferencias. Se abordaron important~ problemas, en
las ramas de la Filosofía, la Historia y el Derecho.
En la n~e del 18 de enero, el licenciado José Vasconcelos inauguró los
cursos, teruendo a su cargo el ciclo sobre "Ref/e,.-iones de Hirtoria Mexicana'~, que conclu~ó el 22 de enero. (En la misma noche inaugural, la Federaci6n de Estudiantes Socialistas y algunos indicatos obreros celebraron
un mitin enfrente del Aula Magna, en la Plaza del Colegio Civil con el
propósito de "boicoteOT" los Cursos) .
'
El segundo ciclo debía cubrirJo el doctor Antonio Caso abordando "La

501

�el paraje nombrado entonces Repueblo d }• ~
.
sido inau rado el 22 de rna
d 1903 . . º.rt . El antiguo edificio habia
cipio de octubre de 194-1
e
.'. i_nic1ándose su demolici6n a prinnuevo ediftoo se erigió en 19 4 2 . d .
d
gura os el primero )' segundo pisos el 4 de octub
. .,. ,_sien o maucon truía la in titución fun ion6
..
re de dicho ano. Mientras
Civil com·crtido en de central d 1 ~ .onalmente en el que fue Col io
pi. fue inaugurado el 14 de scpti e b nd Jo de Cultura uperior. El tercer
hasta hace poco la manzana campe; d~d e 1943. La E uela onnal ocup6
f M el LI
.
n t a entre las call de T . I
.
. e ano al sur Colegio
·1 l
.
apia a norte,
frente a e ta última.
'
1v1 a poniente y Juárez al ori nte, con

dt/inicicSn de la Filosofía', del 25 de en ro al 3 de febrero, pero tuvo que

Jº

suspend r u viaje. Fue reemplazado por el doctor Oswaldo Rob! s, quien
disertó sobre la Fi
fía Tomista del 29 de enero al 3 d febrero. El lic nciado Manuel Herrera )' Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia Constitucional dt México", desde el 8 hasta el li de febrero. Por último, el licenciado Rafa l Preciado Hernández trató acerca de 106 ''Principios Generales de Derecho Público", del 19 de febrero al lo. de marzo. La sesión de
clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante pro rama n el que
participaron los intelectuales docto
Carlos H. t ~ y Julio Jim'nez
Rueda.

Los prim ro Cursos d lmicrno d 1 entro Cultural "Carlos Pert)T::i"
despertaron no pocas inquietud del estudiantado, sacudiendo el ambiente
intelectual y prof sional de • fonterr &gt;"·

Nuevos edificios universitarios
En alguna ocasión se ha dicho qu , con moti\·o de la entrevista que celebraron en Monterrey, el 20 de abril de 1943, los Presidentes de Estados Unidos y léxico, Roo v~lt y vila Camacho, este último había otorgado un
subsidio d cien mil p
anual
I Consejo de Cultura uperior. in embargo, ni el doctor Livas ni 1 Gobernador alinas Leal m ncionan esa aportación en sus informes administrativo . La verdad e que, aun cuando varias OÍ\'ersidad~ del paí contaban con la ay\lda federal, el Gobierno de
México no con di6, durante o ho años, ninguna subv nci6n al Consejo de
Cultura.

M diant decreto e.xpcdido n septiembre de 191'2 por el Con so local,
la Facultad de Química y Farmacia
había tra~ fonnado en Facultad de
Ciencias Químicas, "dtfodole mayor amplitud a sus planes de cn.seionza''.
El dia 4 de junio de 1943
inició la con rucci6n del dificio propio d la
Facultad, n un terreno de 18,000 metros cuadrado, cedido por la .American mcltin and Refining Co. }' situado en las cal! s de Guerrero · Progreso. El
biemo d l Estado aportó d ient cincuenta mil pesos. El 3
de octubre 'gui nte fueron inaugurados los principales salones de clase y
laboratorios.
Bajo el gobierno del General atinas Leal también se constroyó, con un
costo de casi medio millón de pesos, el nuevo edilicio de la Escuela 'onnal,
en el mismo predio qu el anterior, pero de tres pisos. Desde entonces se
nombró oficialm nte E uela Normal "Miguel F. lartíne-z'. Ahí fun ·onaron las
uelas •onnalc Primaria y Superior y, ademá , la cuela primaria anexa "Simón de la Garza y Meto•'.
principio d I presente · 1
el Gobierno de ue ·o León compró en diez mil pesos el t rreno, ituado en

502

e·

En I último informe del d t L.
el Con jo de Cultura
_oc or l\'3S al Gobernador alinas Leal sobre
'
asienta que en el año l u·
194?
cribieron en las in titucione
.
. .
ec vo
r--194-3 se ins.universitaria
3
062
alum
.
• d
1a enseñanza uperior por 318 c.ated , . u'
no' sien o impartida
El
rat1cos.
553 ~;4
sto gu~mamental para la enseñanza univ rsitaria era de
. . Es dear, fue aumentado en cincuenta
'l
C'Cpto d cuotas donativo et .
·
IJU peso . Por con'
• c. in~
on
105 263 86 p 1
en· nanza superior importó - f . - d ·
. • · • or o tanto la
uw.:i
e
Ciento mil pesos
.
mayor en se. nta mil trcsciento
' o - a una cantidad
. . .
pesos, respecto a la del año ese 1
.
mv1rt1eron en mejoras mat riale • d . . .6
.
o ar antenor.
·o,600.00.
} a qui ic1 n d eqwpos algo más de

ltt

Durante la administraci6n del General Bonifacio alinas Leal ( 1939-1943) ,
el. presupuesto a la en ñanza universitaria fue nwncntado n doscientos
mil peso.

• l finalizar ese año lectivo dependían d ·I C
.
aneo F.icult3J y ·etc
u 1 . 1 F
onseJo de Cultura uper:ior
. •
as. a
acuitad de (ed' •
Dere
C iencias
Social s In eniería c· .·¡ c· .
, . • icina,
cho y
a la de • kdicin~. ,.. las Ese 11, i r J nalcias QumuC'as y Odontología, an xa
,

, ,
ue as orrn
rormal
·
'Al\'aro Obre 6n" Industri'al Fcm .1 ".P bl
. upcnor anexa, Industrial
T
'
en1
a o L1 as" B c.h'II
•
)' • octuma y por último la d Ent
,
v ' a I er Diurna
cultad de Medicina. Ad~, de D ermena y Obstetri ia, an xa a Ja Faria y D portivo.
as o
epartamento : de Extensión Uuiversita-

V
Durante ocho año ' la ensetianza superior en
I
.
de acuerdo con el decreto de 4 d . se tiembre d ue~o ,e6n . fue unpartida
bemador Sustituto licenciado Pablo PQ .
e 193.:&gt;, ex-pedido por el Gouiroga. La.5 Facultades )' Escuela
"' Scau'n
·
"
e1 mum

· forme, terminaron el an-o c•,--•-m
. . .Uli(U" 2,602 alumnos.

jQ3

�universitarias estuvieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior,
con caricter provisional, desde septiembre de 1935 hasta octubre de 1943.
Del decreto mencionado se deduce la pobre idea que el régimen político te•
nía de la Universidad: el objeto principal de su creación sería impartir la
enseñanza superior, según ' los propósilos establecidos tn el párra/o primero

del .Articulo 3o. Constitucional".
El profesor D. Plinio D. Ord6ñez dice que el Consejo de Cultura fue un
"Cuerpo Téenico-Consultivo y Autoridad sustituta del extinto Consejo Universitario, mientras st expedía la Ley que diera nueva constitución a las Ercuelas Profesionales y de Enseñanza Superior". · Después lo califica, con cierto desdén, como un "Instituto provisional, creado por un simple Decreto
del EjecutirJo del Estado". El mismo autor afirma que era una ·dependencia técnico-administrativa" y, bajo dicho Consejo, se elaboraron, ' con
carácter tranritorio", los reglamentos g nerales y particulares d todas las
instituciones uni\'ersitarias.
Ciertamente, el Consejo de Cultura uperior no fue un verdadero Claustro Uni\'ersitario, pues el decreto que lo cre6 lo había privado de su función más importante, como es la de elegir Rector y Directores d las Facultade y Escuelas Uni\'ersitarias.
El Consejo de Cultura Superior inici6 us labores, en ~pliembre de 1935,
con cuatro Facultades y cinco Escuelas. Las Facultade eran: Medicina,
Derecho y Ciencias Sodales, Ingeniería y Química )' Farmacia. Las Escuelas: ormal, Bachilleres Cooperati"ismo, Industrial •~Alvaro Obregón" e Industrial Femenil ''Pablo Livas''. Además tenía otras dos dependencias: el
Instituto de Orientaci6n ocial y el Departamento de Extensión Uni\'ersitaria. En los ocho año de g ti6n del Consejo se crearon: la Escuela Nocturna de Bachilleres (diciembre de 1937), la Facultad de Odontología, anexa a la de Medicina (septiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni"·ersitaria {principios de 1941), la Escuela onnal uperior
(octubre de 1941) r el Departamento Dep&lt;&gt;rtivo
niversitario (mediados
de 1942), todos bajo la presidencia del doctor Enrique C. Livas. También
consideró como dependencia universitaria, a partir de septiembre de 1939,
la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en ese lapso el Instituto de Orientaci6n Social (mediados de
1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
Por otra parte el decreto que cn·ó el Con jo de Cultura establecía: "Se
dulara12 válidos todos los actos reali..:ados 1• los cer&amp;ificados, títulos y g-rados

expedidos hasta huy, por la Comisión Organizadora de la Unir:ersidad Socialista". ( rtículo Prim ro Transitorio). Es decir, el Consejo de Cultura
Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por la Comí ión Organizadora
de la Unh·ersidad Socialista de Nuevo León.

504

La actual Uni\'ersidad de Tue\'o Leó f
dido por el Congreso Local c
f ha n ue creada mediante decreto CXN'' on ec
18 de agosto d 1943
r·
el Gobernador del Estado Ge
Bo ·r .
e
, que promulgó
I
.
'
nera
m ac.ao Sal'
L 1
tiembre siguiente y fue ublicad
. .
mas ea, el 13 de sepmes. Al entrar en vigo~ dicha ~ en ~1 i&lt;Je~6d1co Oficial el día 29 del mismo
Superior ces6 en sus funciones. ey, e
e octubre, el Consejo de Cultura

ArÉNDICE

J

Presidentes )' Secretorios del Co ••.. s~1·0
,. de Cultura Supnior

1935
(10

pt - 4 oct}

1935 - 1936
(4 nov - 30 abr)

Dr. Angel Martínez Villarreal
( ombrado Presidente el 10 d
. b
.
. e septiem re de 1935
Por eJ Gobema
.
dor Susbtuto he ociado Pablo Q .
Renunc16 el + de octubre).
mroga.

Prof. )' Gral. Gregario Morales Sánchez
{ icndo Gobernador Provincial a umi6 la pre 'd
.
d el Con ejo de Cul
'
s1 enc,a
Al t
.
tura el 4 de novil'mbre de 1935

ennmar u gestión como Gobernad
.
máticamcntc en la Pres'd . d 1
ces6 auto1 encia
e ConseJo) .

°~

1936
(30 abr - 9 mayo)

1936 - 1943
(9 mayo - oct)

Prof. Abe/ardo Gon::ález
(Ejerció el cargo en su c.arácter de Se
.
.
tras el Gral. Anacleto G
cretano, nuenignaba otro).
uerrero, Gobernador electo, de-

Dr. Ennque C. Livas
· en funciones
.
. cretano,
de Presidente el
de
1936
r
l
G
'
d
po e
ral. nacleto Guerrero
e uevo Le6
Dés.
'
de 939
ignado Presidente el
f , 1
por e l'lll.Smo Gobernador Rati
i~ e no_mbramiento el nuevo Gobernador
Bo .f~cJO almas Leal, en octubre del
año . E_mc16 el carg h ta l
.
·
Jerde
ue
a crea&lt;:16n de la actual Universidad
n en puembre de 1943. Fue desi nado pnmer Rector por el Gobernado lic .ad
g
turo B. de la Gana, en octubre siguiC::te) .cnct o Ar(. 'ombrado
e mayo
Gobe
d
ma or
12 de mayo

9 d

;º

ºLe:

i

i"' .

mism;

orai

505

�1939 - 194S
(oct - oct)

Prof. Anlomo Moreno
( ombrado
tario del Consejo de Cultura uperior el 13 de octubre de 1939. Ejerció el cargo hasta
la creación de la nueva Univenidad, en 1943. Ratificado el nombramiento, ocupó el mismo cargo hasta
su muerte, ocurrida en la ciudad de Rochcster (Estados U nidos) el 7 de agosto de 1954) .

APÉNDICE

II

Boledn de p,tnsa de la Federación d, Eshulümtes Socialistas contra la creación
de la Universidad Autónoma del Norte. (El Porvenir,
junio 9 de 1939, p. 8).
os hemos enterado, tanto por la prensa local como por otros conductos,
de una serie de maniobras realizadas por un reducido grupo de estudiantes
de derecha, que ayudados por gente extraña a mu.sira Casa de Estudios,
vienen realizando con objeto d crear una situación ficticia que traiga como
consecuencia la implantaci6n en este Estado, de una Universidad Autónoma de nombre, pero en realidad dependiente de la mal llamada Uni-

versidad .Autónoma de Mixico.
Los estudiantes revolucionarios agrupados en la Federación de Estudiantes Socialistas de uevo León y todos los elementos conscientes de nuestra
responsabilidad histórica en esta etapa actual de la Revolución Mexicana,
no permitiremos que se realicen esas burdas maniobras; estamos 'pOr el contrario dispucitOS a defender nuestro Instituto por el amor que tenemos a
la n,ltura.
Hemos luchado y seguiremos luchando por la implantación de una Universidad Socialista, que sustente como bale fundamental de su enseñanza la
tesis filos6/~o tul maurialismo diaUctico, de acuerdo con el Art. 3o. Comtituciooal, ya que dicho precepto ordena que toda enseñanza que imparta
,l Estado será Socialista, y si en el Estado de uew León no te ha verificado dicha reforma, no ea culpa de los estudiantes, que en su mayoria
10n gentes que aman y sienten la lucha de clases, sino a la mala fe de individuos interesados en retardar la marcha ascendente de la Revolución n
este campo de lu actividade1 burnanu.
Declaramos clara y terminantemente que IOIDOS los más ardientes defenlOl'CI de la au&amp;onomfa universitaria. en cuanto que &amp;ta signifique balut1Tte
d, lu,ha ,n contra dt los go/Mmos ,,o.,cionarios, como es el caso de varias

Repúblicas de la América Latina; pero en aquellos caso1 en que como en
México la Uniwrsiáad Autónoma es por el contrario trinehera de la reacción, desde donde ae ataca al Gobierno que preside el C. Gral. Lázaro Cárdenas, líder máximo del proletariado de América, estamos en contra d esa
pretendida autonomía.

Autonomía universitaria 'Y libertad tu cátedra, son postulados anticuados
en México y bandera de la Reacción, por lo que estamos en contra de ellos.
Tenemos {e en que las personas que rigen los destinos del actual Consejo
de Cultura Suptrior, sabrán estar a la altura de nuestro Estado. Confiamos
en ellos, pero advertimos que en caso de no aer así y de que traicionen al
estudiantado, los revolucionarios auténticos criticaremos su actuación en la
forma qu sabemos hacerlo.
Hacemos un llamado sincero a todos los tudiantes que verdaderamente
amen a uevo Le6n, a formar un IOlo {rente IÍn distinciones ni banderías
políticas en contra de los enemigol del pueblo y de la cultura, representados en un organismo de membrete lJarnado Frente Estudiantil Pro-Universidad Autónoma del Norte, y que encabezan estudiantes desprestigiados )'
desconocidos en nuestro medio, que no son lino pobres polichinelas a quienes entre bambalinas dirigen los enemigos del Gobierno del C. Gral. Cárd nas del Progrelo y de la Revolución Mexicana.
Que no esgriman "los autónomas de uevo León", como argumento, el
que n 1 Estado de Sonora, Vasconcelos en connivencia ridícula con Román
Yocupicio (falta una linea completa), pisoteen la cultura; pero aqui en 11&amp;
vo León no pasará lo mismo dada la fuerza de los elementos revolucionarios.
Los estudiantes revolucionarios de este Estado, al igual que la juventud
estudiosa de izquierda de Michoacán, Jalisco y Yucatán, sabremo dar otro
bofetón a la Demagogia de la Universidad .Autónoma, que creyendo hallar
en esta Entidad campo propicio para sus nefastas actividades, trata de extender su radio de acción para cubrir los fracasos en su propio organismo.
Por la Socialización de la Cultura. Monterrey, N. L., a 7 de junio de

1939.

APÉNDICE

111

Plataforma de Principios de la Fedmuión Estudiantil Universitaria Neoleonesa
(F.E.U.N.)
La plataforma de principi01 que constituyen la ideología de nuestra Federación es la siguiente:

507
506

�PROPÓSITOS DE PROGRAMA

I. La Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa pugnará porque
en nuestro medio impere en forma permanente y capaz una ordenada y sincera actividad universitaria.
II. Velará porque en las Facultades Universitarias y en las Agrupacione
Estudiantiles no intervengan fuerzas de carácter político que confundan la
actividad propia de la Universidad y su naturaleza específica con las de
otro orden que nada tienen que ver con ella.
.
IIl. Cooperará en forma efectiva para que cada uno de los estudiantes
colabore en el acrecentamiento del acervo cultural del País y cumpla como
estudiante y corno mexicano.
IV. Exigirá que n las Casas de Estudio sean los más preparados quienes
tengan a su cargo la misión sublime de la Enseñanza.
V. Trabajará activamente para cumplir ante la Sociedad el deber que como Institución Estudiantil le corresponde para colaborar en el logro de la
Justicia Social.
VI. Como propósito fundamental pugnará porque en Monterrey se cree
definitivamente una Universidad Autónoma y con libre cátedra, que prestigie al Estado y a la ación y que tenga como finalidades:
a) La conservación, el acrecentamiento y la difusión de la cultura.
b) La creación de Laboratorios bien dotados que hagan posible la investigación científica y la preparación técnica de los estudiantes.
c) Dotar a la Sociedad de técnicos bien preparados y profesionistas responsables que se encarguen de sus servicios.
d) Interesar al estudiante de que la Universidad para él es forma consubstancial de vida y no de mero accidente en el destino humano.
e) El fortalecimiento entre los estudiantes de los valores morales que elevan y dignifican.
f) La creación de una Ciudad Universitaria, para hacer posible en forma
eficaz los propósitos anteriores.
("Manifiesto" de la F.E.U. ., fechado en Monterrey el 18 de noviembre
de 1941).

BtBLIOGRAPÍA

Agwrre Pequeño, Eduardo. Biografía y penrnmiento ¡,(110 del docto, Angel Martín.e:
Villarreal. Editorial Alfonso Reyes. Monterrey, . L., México, 1966.
Bases para el funcionamiento y gobierno del Servicio de Cultura Superior, en el Perió-

508

dico 0/iéial del Gobierno Constitucional del EJtado Libre y Soberano de Nuevo
León. Monterrey, sábado 7 de septiembre de 1935. Tomo LXXII. -úmero 72.
Comunicací6n dirigida por d Sr. Dr. Angel Martinez Villarreal, Reetor de la Universidad Socialista de Nutvo León, al señor Gral. Gr,gorio Morales St1nchez,
Gobernador Interino del Esta.do, en el mes de noviembre de 1935. Homenaje de
la Escuela Preparatoria No. 3 (Colegio Civil tocturno para Trabajadores), al
Dr. Angel Martínez Villarreal en el décimo octavo anivenario de su fallecimiento.
Enero 6 de 1963.
Cobarrubias, Ricardo. Gobernantts de Nueuo León, 1582-1961. (Sin pie de inrprenta ni fecha).
De la Garza C., Inocencio. Apuntes, instructiuos y viajes escritos por. . . Monterrey,
N. L. Septiembre 10 de l 964. ( El autor revela noticias muy interesantes sobre las
actividades de la logia "Simón Bolívar" número 20 de Monterrey).
Gon~ález, Héctor. Historia dd Colegio Civil. Publicaciones del D.A.S.U. Monterrey,
1945.
Gonzá1ez Enriquez, 1akrina. Plinio D. 0rd6ñe: González. Bioguc/Ea. Talleres Linotipográficos del Gobierno del Estado. Monterrey, . L., 1950.
Gran Logia de libres, antiguos y aceptados ma.rones d1,l Estado de Nuevo León.
Brevti reseña hist6rica dt lo. masonerlo. en el Estado y M11moria de los trabajos
realizados en los años de 1936 y 1937. Monterrey, 1938.
Informe que rinde el C. General Gregario Morales S6.nchez, Gobernador Prot'Ísional
d, Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Esta.do, sobre la labor o.dmini.rtro.tiva
llevo.da a cabo durante el periodo comprendido del 4 de octubri, de 1935 11 lo.
fecha. Monterrey, N. L., abril 30 de 1936.
Informe que rinde el C. General Ano.cúto Guerrero, Gobernador Constitucional del
Estado, ante ~a XLVI Legislatura Local en la sesi6n de apertura de trabajos de!
primer aiio de su ejercicio legal. Imprenta del Gobierno del Estado. Monterrey,
1936.
Informe que rinde ,l C. General de Brigada Anacleto Guerrero, Gobernador Cons•
titucio11al de Nuevo Le6n, al Honorable Congreso del Estado, sobu la labor administrativa llevado. a cabo durante el año 1936-1937 y M 11moria anexa. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1937.
ln/or= que rinde el C. General de Brigada .&amp;nacleto Guerrero, Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León, a la XLVIT Legislatura del múmo sobre la
situación general de dicha Entidad Federativa y los trabajos desarrollados por su
Gobierno, durante d año 1937-1938. Monterrey, . L. Septiembre 16 de 1938.
In/ orme qu, rinde el C. General de Brigada .Anacleto Guerrero, Gobernador Constitucional. .. durante tl año 1938-1939. Monterrey, N. L. Septiembre 16 de 1939.
Informe que rinde el C. General. de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador Constitucional de Nuevo Le6n, al H. Congreso del Estado, sobre la labor administra•
tiva llevada a cabo durante el año de 1939-1940, )' Mtmorio. Ane.~a. Monterrey,
Nuevo León. Septiembre 16 de 1940.
Informe q1111 rinde el C. General de Brigada Boni/acio Salinas Leal, ... durante el
año 1940-1941, )' Memoria Anexa. Monterrey, Nuevo León. 16 de septiembre de

1941.
Informe que rinde el C. Gimeral de Brigada Bonifacio Salinas úal, . .. durante el año
de 1941-1942, y Memoria Anexa. Monterrey, Nue\·o León. 16 de septiembre de
1942.
Informe que rinde el C. General de Brigada Bonifa.cio Salinas Leai,. . . durante el

509

�año d, 1942-1943, 'Y Mtmoria Anua. Monterrey,

uevo Le6n. 16 de septiembre

de 1943.

Livas, Enrique C. Br,v, ,es,ña hiJt6rieo del movimi,nto vniu,rsitario ,n Nuevo_ Lt6n,
en Univ,rsidod, 6rpno del Consejo de Cultura uperior. lunero l. Sepbembre

de 1942
• •
L6pez Elpidio La Escu,lo Socialist11 ,n Nuevo Le6n. Talleres Lmoupogrificos del
~icmo- Monterrey, 1 • L., 193.5. (El autor era Director de Educaci6_n Federal
en el Estado de uevo .Le6n. Tom6 poscsi6n del cargo el 28 de sepuembre de
t 935 y renunció a fines de diciembre del mismo año).
.
Ord6ñez Plinio D. Historia d, la Edi,caci6n Púbüco en tl Estado de Utt·o üón.
Cua~o olumen, terctta parte. La Escuela Socialista, MontttttY, , L., 1948.
Sien%, Mateo • An1cdotorio. Edit riaJ Alfonso Reyct. Monterrey, 1968,
•
Traado masónico. Peasamunlo y acción del M •• M .. Dr. Art11l MarHn,: VillarTtal
111 ,l aiio d, 1935, AJtunt, histórico Jtor el M .. M .. Dr. T,1'sforo Chapa, l:t•
Gran Maestro d, la Gran Lo¡ia d, Nuevo ú6n. Octubre de 1962.
Villarreal Cantú, Ernesto de. El Jubileo. M,dio sielo tn el camino de la lu:. Imp.

CUATRO Dt.CADAS DE TE TRO EN MO TERREY

¡900.1940
MANUl!.L

EDlA &amp;ltaAOÁN

Sociedad • uevoleoncsa de Historia,
Geografía y Estadística

J.
-

Gaitán •. Monterrey, 1954.
Trabajo po11nt,, vida inmaculada. M,dio si¡lo dt cvlturo masónico, /905-1955.
(Sin pie de imprenta ni r~ha).

REVISTAS

Gac,ta Unit-trsitaria, 6rgano mensual del Consejo de Cultura Superior. Números 4! 5,
6, 71 8 y 9. Febrero, mano junio, julio ag01to y 1epticmbrc de 1936, rcspecb\·a•
mente.

Universidad, 6rgano del Consejo de Cultura Superior.
de 1942 y septiembre de 1943, respectivamente.

·úmeros l Y 2. Septiembre

Pui6D1coa
Diarict S Nort,, El Port•tnir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1935 a 1943.

retrospectiva hacia los primeros años de e te
siglo y recorreremos el camino, con el recuerdo a cuestas, hasta llegar al
1940, deteniéndonos en los teatros de Monterrey para arrancar de alli los
sucesos artísticos que ocurrieron y que nos dejaron un gajo de nostalgia y
alegría en el corazón. Años que se esfumaron en la neblina implacable de
los tiempos. Abrimos la ventana ilusoria que da al paisaje maravilloso de
los años mozos y desde allí contemplamos aquel desfile de espectáculos de
arte que embriagaron el alma de gozos infinitos y nos dieron momento&amp; de
placer espiritual tan hondos, tan sentidos, que todavía nos parece estarlos viviendo, estarlos acariciando con nuestras propias manos ... a pesar de que
ya están tan lejanos como las estrellas que se encuentran esparcidas por el
COl1DOS más allá del más allá.
Queremos dejar aquí estampados los nombres de artistas que desfilaron
por los teatros regiomontanos desde 1900 a 1940, y settm01 fieles, lo más
fieles p&lt;&gt;&amp;ible al hablar de ellos, porque, repetimos, nos dieron instantes felices, repte
de espiritualidad y nos hicieron vagar por los paíse de los
sueños y también por los de amarga realidad.
En los inicios del iglo, Monterrey iba cobrando importancia, iba abri~n•
dose paso hacia mejores horizontes con el asiento de poderosas industrias qu
segura de las garantías que encontraban aqui prefirieron a Monterrey para
desarrollar sus actividades. Para el año de 1904 ya el nombre de esta capital
nuevoleonesa se consideraba como símbolo de una tierra de promisi6n.

VAMO

A ECHAR UNA MIRADA

511

510

�1900-1910
En los últimos años del siglo XIX y los primeros del XX deambulaban
por 101 teatros de provincia las compañías de comedia de Manuel y Julia
Guzmán, la de Martínez de la Lastra, la de don Juan Villalongm, de don
alvador Solórzano, de Campa Siliceo, de Juan B. Padilla, de Los Anide
y las Compañias de Pedro J. Vázquez, Elisa de la Maza; la de Hilario Altamirano, Paz Jarcro y algunos cuadros menores que se conocieron como "c6mic:ol de la legua".
Las compañías mencionadas periQdicamcnte visitaban nuestra ciudad haciendo cortal temporadas en el antiguo Teatro Juárcz situado por la calle
de Zaragoa y que 1e incendió en 1908. El repertorio de estas compañías
1C formaba de aquellos dramon
sentimentales, trágicos e impresionantes:
La Plegaria de los iufragos, El Gran Galeoto, Malditas sean las Mujeres,
Flor de un Oía y Espinas de una Flor, El Estigma, Juan José, Mancha que
Limpia, El Cabo im6n, Maria la Emparedada o El Asesino de la Roca egra, La Pasionaria, Et Pasado, de Manuel Acuña, Hasta después de ta Muerte, de Manuel j&lt;&gt;R Oth6n, Lo que no Muere, Arturo o Amor de Madre,
El Hijo del Ajusticiado, La Llorona La Carcajada, El loco Dios, Tierra Baja,
Un Angel del Ciclo, La Cabaña del Tio Tom, y otras del mismo corte.
El año de 1904 llegan a Monterrey los hermanos Adolfo y Antonio Rodrlgucz, oriundos d Pwg1cso, Coahuila y procedentes de Larctio, Texas, a
donde sus padres habían emigrado.
ntaron sus real en esta Sultana del
orte y se convirtieron en empresarios teatral , porque se dieron cuenta de
que esta ciudad era un lugar estra~gico para esas actividades y no ac equivocaron. Anhelantes de abrlne paso n este negocio se afanaron hasta lo
imposible por presentar lo más notable del arte esdnico y del bel canto.
í escuchó Monterrey en 1905 a la excelsa diva italiana Luisa Tetramni,
la primera cantante en el mundo en caos años, la que actuó en 1 Teatro
Juárez. Poco después admiramos a la tragica italiana Mim1 Aguglia con su
compañía dramática, la que venía envuelta en la luz diáfana de la critica
europea que la consagraba como la primera actriz trágica del Orbe.
En 1906, el suceso más notable del año (ue el debut de la gran cantante
española Maria Barrientos que había actuado en la Scala de Milán y la
Opera de Paris.
.En 1907
engalana la ciudad con el debut de la notable actriz italiana
Tina Oilorenzzo, que actúa con ~ran éxito en una brillante temporada.
Pasan por los escenarios varias compañías durante este año y el 5 de diciembre se presenta por primera vez en nuestra ciudad en el Teatro Zaragoza, la compañía del primer actor y director general, Arturo García Pajujo, con las zanuelas La Reja de la Dolores, La Fiesta de San Antón y La

HOllaia del La~ Figuraban en el 6CDCO: Carb Pardavé y Jeú Ojeda.
Alda ~ J~ Enrl,qucta y Dora Sancho, Chucho Graña, Soto, Vega
Y la 111Dpat1qulsima Lupe a~ También en este año de 1907 disfrutó
Monterrey de la actuación de la compañia de drama y comedia del primer
~ ~ Paco Fuen
y Antonia AréYalo, procedemes de España y
reaentementc de México.
En enero de 1908 rcgra6 Arturo Garcla Pajujo con su compañia de asarzuela al teatro ~ donde actuó hasta el día lo. de marzo, pues el día
2. de ete ~ - ac inc:endi6 este colileo a las primeras horas de la mañana pcrc:liéndo PaJUJO y toda la compañia su vestuario y demás equipaje, que va-

Ha muchos mil

de pesos.

~ compañía de

drama Elisa de la Maza, que estaba actuando con mucho
mto en el Teatro JlW'CZ, ccdi6 el teatrO para una función de beneficio
de los artistas damnificados de dicha catástrofe. También una cuadrilla de
toreros q~ el domiJ1go anterior había actuado en la plaza "Monterrey" dio
una corrida para el mismo noble fin, teniendo lleno a ICYCD.tar.
En este año de 1908 también actu6 la compañia dramática de Prudencia
Griffell (hoy doña ~dencii) que era en esos años un pimpollo eeductor
por~ J)(&gt;rte elf!P°-te. fmaa maneras y belleza singular. Viene y arrebata con
~ 111Dpatla a la IOClcdad reinera. Prudencia Griffell entró y sali6 con el
pe derecho. ¡ Un exitazo enorme.. . inolvidable!
~tra vez ~ajujo debuta en el teatro provilional ~ dcrmcbando in~ Y graaa. Luego debuta esta m i s m a ~ en el J ~ el 20 de
JUDIO.

Ueg6 el año de 1909 y de enero al mes de agosto los teatrol fueron asiento
de nuesua IClcicdad que -ocupa el lunetario, las plateas los intercolumnios y los
diaa trágicos del 27 y 28 de este mes, clias d luto dolor de tragedia y
llanto para nuestra ciudad.
na inundación catastrófica barrió con pan
parte _del famoeo barrio de San Luiaito y algunas cuadras del sur de la ciudad
JJCl'CCK:Ddo más de cinco mil almas, pero aegún dicen croniltaa de aqueUoa
cilas: Jamás se sabrá el número exacto de pcnonas que fueron víctimas de
aquel torrente devastador que trajo el rio anta Catarina.
Esta inundación, según opinwn d ~ 0 1 periodistas de aquel entonca,
s6lo comparable con la que sufrió Guanajuato el año de 1904.

Todas las cluei l0Cialea colaboraron cristianamcn~ en diatintu :formu
~ _aliviar en parte la desgracia de tanta p(&gt;brc gente que quedó en la
IDl9Cl'la. ~ empresa de los hermanos Rodrigucz organiz.6 varias funciona
a benef1C10 de los damnificados y el público respondió con ~ ,cntido de

humanidad llenando los atros en esas funcinnea benéftcaa.
por atm años cataba muy en boga en Europa y Estados Unidos el género de Jaa operctaa vienau. La empresa Rodríguez, siempre al dia en
513

512

lffl

�asuntos teatrales, no quiso quedarse atrás y no tardó en traernos la primera
compañía de operetas vienesas y zarzuelas españolas de género grande, y fue
la de la guapísima primera tiple Columba Quintana en la que figuraba
como primer tenor Juan Gil Rey. Debutó con la reina de las operetas: La
Viuda Alegre, de Franz Lehar. Esta temporada fue brillantísima porque el
público noche a noche llenó el teatro a reventar.
En octubre, el día 6, regresa García Pajujo y debuta con su compañía de
zarzuela en el teatro Progreso, con otro exitazo cumbre.
Admiró también Monterrey en este año a varios artistas de Variette que
fueron muy populares en esos lejanos años.

1910-1920
Llega el año de 1910, año del Centenario de nuestra Independencia y se
inaugura el teatro Independencia, lo que hoy es el cine Rex. En este magnífico coliseo, que estaba constnúdo con una elegancia aristocrática, se verifican las veladas oficiales para conmemorar los fastos patrios. Lo más grande de nuestra sociedad ocupa el lunetario, las plateas, los intercolumnios y los
palcos primeros. La clase media llena los palcos segundos y el pueblo se desplaza en la "gloria" para vitorear a los héroes que nos dieron Patria.
En 1911 hacen su regreso a nuestra ciudad compañías de drama, comedia,
zarzuela, etc. entre otras las de doña Virginia Fábregas, de Elisa de la Maza,
Juan B. Padilla y las de zarzuela y opereta de Columba Quintana; amén
de pequeños grupos de artistas de Variette tan de moda entonces como Los
Fantoches Humanos, el transformista Fregoli Vargas, el otro transformista
Alberto García Domínguez, los hermanos Sánchez de Lara y otros mu-

chos más.
Fue en el año de 1912 cuando disfrutó la sociedad reinera de aquella
famosa compañía de ópera italiana del célebre tenor Alejandro Bonci, secwidado por un magnífico elenco de cantantes de gran altura artística.
Ya antes otra compañía de ópera italiana había estado entre nosotros, la
de Linda Macucci, en la que figuraban Emma Zili, soprano ürico; Adelina
Padovani, soprano; el tenor dramático Vicenzzo Vicnetto y Gioo Betti, tenor ligero. Esta compañía como la citada anteriormente dejó recuerdos imborrables entre el público amante del bel canto.
También en 1912 gozó fonterrey con la presencia de la opulenta tiple
Amparo Romo y su compañía de operetas vienesas, en la que figuraba como
primer tenor Vicente Cavero. Esta compañia nos dio a conocer las siguientes operetas: La Viuda Alegre, El Conde de Luxemburgo, El Soldado de
Chocolate, La Niña de los Besos, La Princesa del Dollar, La Princesa de los

514

Balkanes, El Príncipe Bohemio, La Casta Susana, El asombro de Damasco,
La Corte del Faraón, Molinos de Viento, Eva y Sangre de Artista.
Meses después arribaba a nuestra ciudad Esperanza Iris, la emperatriz de
la opereta, a quien Monterrey había conocido siendo una niña en una compañía infantil que debutó en el antiguo teatro Juárez el año de 1898. Esperanza era la mimada de todos los públicos, despedía simpatías por todos los
poros. La Iris nos presentó las mismas operetas que la Romo. Esperanza debutó en el teatro Progreso, que estaba ubicado donde hoy se encuentra el
cine Elizoodo y que se incendió allá por los primeros años del 30, un día
antes de que debutaran los espectáculos Campillo, cuyo equipaje se salvó
milagrosamente porque no se trasladó ese día de la estacíón U ni6n, ya desaparecida.
Noche a noche el Progreso se veía abarrotado de una distinguida concurrencia y fueron muchas las noches en que se vio desde temprana hora el
famoso cartelillo de "agotadas las localidades".
En este año de 1912 actuó la compañía de drama y comedia de Pedro J.
Vázquez y la de operetas vienesas de la seductora tiple Amparo Garrido,
distinguida dama de la escena, de una belleza cautivadora y dueña de una
voz dulce y emotiva.
Llega la Revolución Constitucionalista, y los espectáculos teatrales se estancan. Temerosas las compañías de sufrir un descalabro en el camino, por
las frecuentes voladuras de trenes, se quedan en México y alü permanecen
las más hasta el año de 1917 en que se inicia la post-Revolución y ya son
más notorias las garantías ciudadanas. Los trenes corren con regularidad
más o menos, la paz se va consolidando más cada día y las compañías teatrales reanudan sus actividades por la provincia.
Se recrea en ese año Monterrey con el buen cuadro de drama y comedia
Mutio Vila, cuyas primeras estrellas eran Ricardo Mutio y Dora Vila, ¡ notables artistas los dos! En el cuadro conocimos a Ernesto Finance y a Ricardo Mondrag6n, como actores jóvene, a Roberto Soto (luego "Panzón Soto") como primer actor cómico y a María Teresa Montoya, de dama joven.
En seguida desfila por nuestro teatro Independencia, el 26 de agosto, la
compañía del poeta español Francisco Villaespesa con un elenco genial y
nos presenta su obra en \·erso Aben Humeya, con un exitazo singular. Este
año vimos también el cuadro de drama y comedia de Salvador Campa Siliceo.

El maestro Pierson, el descubridor de Pedro Vargas, nos presenta a Mercedes Mendoza, la soprano-fenómeno, pues alcanzaba fácilmente el la y do
sobreagudos. Fue una estrella que pronto se esfumó en el cielo del arte pues
pocos año después nadie \'Olvió a saber nada de ella.
Este año fue pródigo en buenos espectáculos. Vimos a la violinista Celia

515

�Treviño. Verdadera rernluci6n armó la actuación de la célebre bailarina
mundial Tórtola Valenda, de belleu ex1raordinaria y bailarina cl~a de
altura.
La compañía de zarzuelas de Rosita Aniaga nos visita trayendo como
primer tenor cómico a nuestro amigo Arturo García Pajujo. También arribó y debutó con éxito la compañia de El Gran Guignol.
Ahora recordaremos ·l año de 1918 que fue abundante en soberbio espectáculos. Desfilaron por nuestros coliseos la compañía de operetas de Consuelo Vivanco y José Limón, con el mismo repertorio de la Iris y la Romo.
Exito grandioso obtuvo la violini ta y danzarina polaca Norka Rouskaya,
una mujer que tenía án el; era hennosa, una violinista notable~ estup&lt;::nda
danzarina y con un don de amabilidad que simpatizaba al primer momento.
En ago to debutó el violinista argentino Andrés S. Dalmau, ya de renombre en Europa.
También la compañía de operetas Y. zarzuelas Carmen Causade de León,
hiz una buena t mporada en la que destacó ·minentcment el tenor cómico
Anuro García Pajujo, quien por eso años se quedó definiti\'amente en Montcrrer abandonando sus actividade artísticas y creando en Monterrey un pe·
riódico manano hu.morí Lico que llamó El Elemento Sano, en
mpafüa
de Luis Benedicto, semanario que duró hasta los últimos años de los famoso~
veinte con un tiro asegurado de varios miles de ejemplares.
La trouppe española Los Perezoff, un cuadro de uariettf' muy bien presentado con e tupendos c6micos, e.....céntricos! ciclistas fantásticos, etc. El famoso
ilusionista chino (¿ ?) Li-oh-Chang, quien alguien aseguraba que era colombiano, llen6 noche a noche el Independencia.
Otras buenas compañías d [i}aroo por Monterrey y al llegar el famoso
afio de 1919, México ya se encuentra aparentemeote en pa?., todo marcha
como en una bal a de aceite, pero como la lumbre de olote, ceniza por aniba
r fuego por dentro. La asonada se preparaba contra el Pre idenLc Carranza.
Sin embargo, Monterrey cont:i11uaba su vida habitual y se divertía en grande, feliz con los espectáculos que la empresa Rodríguez Hno., día a día
le brindaba.
En este año de 1919, vimos a la compañía de drama r comedia de la hermosa y altiva actriz Mercedes Navarro, con el primer actor cómico Luis G.

Barreiro.
El 14 de marto viene y rompe los récords de taquilla la sin par María
Conesa, que debuta con Pajujo, con la graciosísima y picaresca zarzuela La
Gatita 'Blanca. ¡ Qué hermosa era la Conesa! ¡ Qué áno- 1 tenía esta vedette!
Todavía este año de 1969 la hemos visto a los ochenta )' tantos actuar en
la teJevisión haciendo prodigio de gracia. . . En c..~a temporada rompió todos lo r ~cords de taquilla, repetimos.

516

Ese año aplaudimos a la compañía de drama y comedia del prim r actor
Juan B. Padilla; a la d opereta y zarzuela Melantuche; a la de opereta y
zarzuela de l\fimi Derba y José Lim6n; la infantil de opereta de Amparito
Valdivieso; la dramática de Matilde del Pozo, y la Impulsora Mexicana ele
Opera en la que, figuraban el tenor Carlos Mejla, el barítono Eduardo Lejarazzu, el bajo Panciera, la contralto Josefina Llaca, las sopranos María Romero y Carmen Cabrera, las sopranos dramáticas Maria Teresa y • faría Luisa
Santillán, el barítono Manuel Romero Malpica, etc.
• os divertimos mucho ('on el ingenio y la gracia de la familia lfoll, hijos
del célebre clown Ricardo Bell sobre todo Jorge, que era un artista poliédrico, un ventrílocuo fantástico, actor, cantante, músico, etc., etc.

1920-1930
Se inicia la década de los famosos veinte. Llega el Cuatcz6n Leopoldo
Beristáin con su compañía de revistas picarescas y se echa al bolsillo al público. Hace su segunda estada la singular soprano Mercedes Mcndoza i;e.
cundada por notables cantantes.
Una regia temporada de operetas fue la de la compañía del compositor
español Manuel Pcnella quien estren6 su obra El Gato fontés. También
figuró este año en primera línea la ópera de Carmen Meh-ys con un elenco
famoso.
Mimí Derba con el primer tenor cómico Pajujo vuelve al Progreso con
su compañía de operetas y zarzuelas: con un éxito completo.
Este género estaba arrebatando y llegó también Adelinn. Vehi, con un rico
vestuario y atrezzo, muy buenos cantantes y un grupo de guapas segundas
tiples.
Disf rut6 la sociedad del arte estupendo de la compañía de drama y comedia de Ricardo Mutío y Prudencia Grif!ell. Llegan la compañía de opereta de la bella Liple argentina María C:lballé }' Celia Bonoris. Luego César ánchez, se presenta con su compañía de revistas mexicanas de tipo
frívolo que gustaron mucho.

El ilusionista italiano Majeroni y su compañía Le P tit Trouppe y asombra con sus actos de magia. El trío yucateco de Enrique Gnlaz, se impone
trayéndonos un bouquet de canciones de la tierra del fais~1n y del \'enado.
También el cuarteto Arcu integrado por Roberto, Pepe, Enrique como cantantes y Fernanda Areu como bailarina. Este trío puso muchas canciones
cubanas y colombianas de moda en nuestra ciudad; también el gran Pepct,
como se hacía llamar José Peña, veterano del cine en español. Este año fue
pródigo en buenas variedades pues vimos a la vedene internacional Amparito Guillot, hermosa mujer, muy artista y con w, vestuario riquísimo y a
517

�la adorable coupletista española que dejó en nuestro país una cauda de simpatía Consuelo Mayendia, quien puso de moda una gama primorosa de
couplets españoles que todavía hoy escuchamos en la radio y la 'IV.
En mayo de este año fue la asonada en que fue ase inado el presidente
D. Venustiano Carranza, pero esta región no sintió los desastres de e a tragedia porque por estos lugares no se registró ningún combate. Monterrey
vivió su vida nonnal.
En 1921, nuestros escenarios fueron asientos de nuevas compañías y variedades y otro género de espectáculos hasta 1922, cuando comienzan a arribar la compañía de don Pepe Campillo con el estupendo Mexican-ra-ta-plan,
parodia del bataclán parisino de Madame Rasimi, que estaba actuando en
México. En esta compañía era principal estrella la traviesa y nunca olvidada Lupe Vélcz, de belleza y gracia únicas; figuraba un cuadro de muchachas bonitas y de buenos cómicos entre otros el Chato (Eduardo) Rugama, Joaquín Parda,·é y otros magníficos elementos. Con música muy alegre de Emilio Uranga y Manuel Castro Padilla y otros compositores de moda.
Espectáculo muy atractivo, muy lujoso y con decoraciones sumamente vistosas, por lo que gustó muchísimo. Figuraban en este espectáculo Lupe Nava,
Victoria Obregón y Laura Miranda, todas ellas muy guapas, muy femeninas
y muy artistas ... Ah ... y "La Novia de Monterrey", Dorita Ceprano, que
presentaba aquel cuadro "Friné" que volvía loco al público. Volvió María
Conesa que se ech6 al público al bolsillo.

En este año hizo nueva temporada la compañía de opereta de Maria Caballé, hermosa mujer, delicada tiple, y con un "ángel" que arrobaba a los
públicos del mundo. También este año tuvo Monterrey la gloria de escuchar a la diva italiana Gabriela Bezanconi, y al célebre pianista polaco Rubinstein ¡ ... y ; quién no recuerda que fue en este año cuando aureolada de
su juventud y de la fama que había alcanzado ante los públicos de América
y Europa, llegó a Monterrey la declamadora argentina Berta Singerman,
que durante sus otras tres actuaciones en la temporada 1927-1945 se identificó con nosotros y fuimos y seguimos siendo buenos amigos, tan~ ella como su esposo don Rubén Stolek. Berta con sus actuaciones abarrot6 materialmente el Independencia en sus dos primeras estancias en este amado
solar reinero.
Con cuánto entusiasmo recordamos que en 1922 fue cuando escuchamos
a los nunca bien ponderados Coros Ukranianos; algo que hasta la fecha no
hemos vuelto a oír, tan grandioso, tan perfecto como ese conjunto coral
que recorrió tdunfalmente todo el mundo.
En este año hizo su segunda temporada con un éxito mayor la danzarina
Tórtola Valencia.
Llegan los albores de 1923 y los Sres. Rodríguez, presentan a la notable

518

escritora y conferencista española Doña Belén de Zárraga, quien dio tres con•
ferencias en el Independencia.
Hay un desfile maravilloso, de conjuntos artísticos. La compañía de Revistas de Ja sin par "Pingüica" Lupe Rivas Cacho, la gracia hecha mujer;
una tiple que derrumbaba montañas con su simpatía y gracejo. La de drama y comedia de Maria Teresa Montoya, casada en primeras nupcias con
el actor español Julio Rodríguez, nos deleita en una gran temporada; la de
operetas de Adelina Vehi en su segunda temporada; compañía de drama de
la excelsa actriz Virginia Fábregas, la más grande actriz dramática que ha
dado México; la de revistas cubanas de Rogelini; la de drama y comedia de
Julio Taboada y Socorro Astol; la compañía México Auténtico, con la vedette Nelly Ferná11dez y un cuadro lleno de juventud y bellezas femeninas.
Nuestro paisano, el culto escritor y polemista Lic. don Nemesio García Naranjo, al regreso de su destierro sustenta en el Independencia tres conferencias sobre temas de actualidad.
Se abre la temporada 1924 con la compañía de zarzuela "Méxic.:o"; compañía de ópera, opereta y zarzuela Luis Mendoza López; el famoso violinista
polaco Miro Loliakin; el pianista mundial Michael Fedelaky; los célebres cómicos Alegría y Enhart; la compañía de zarlllela Ram6n Rey; Mercedes
Mendoza y su compañía (3a. temporada); compañía dramática de Juan B.
Padilla; compañía juvenil Amparito Valdivieso (2a. temporada); otra vez
Virginia Fábregas, la excelsa actriz y su compañía; compañía de revistas
Celia Montalván; compañía de revistas "México Bello" y la actuación de
la orquesta típica Torre Blanca, amén de vedettes, duetos y otras variedades.
En 1924 el Coro de Cosacos del Kuban abrió la temporada y ese año escuchamos al tenor italiano Bernardo de Muro, magnifico cantante; barítono
Eugenio Prosperoni; la soprano ligera Elena Walt, la Glagiazzo y Comendador
Pascualle de la Rotella. como maestro concertador; la compañía dramática
de Fem{l11,do Soler; el grupo musical Sonido 13 con su creador y director
don Julián Carrillo; el compositor de moda Alfonso Esparza Oteo con su
intérprete David Silva, barítono, y la compañía de Liliputienses (25 enanitos).
Ahora hablemos de los espectáculos de 1925 ¡ segunda temporada de la
compafúa Mexican-ra-ta-plan; compañia de comedia Tinoco-Montoya; segunda temporada de Femando Soler y su compañía; la compañía de revistas
"Lupe Vélez".
Nuevamente llega Luis Mendoza L6pez con su compañía de opereta y en
esta temporada da a conocer su opereta "La Esclava Nara". Estos últimos
espectáculos junto con otros de segundo orden cubrieron los primeros meses
del año de 1926.
Los últimos meses de este año actuaron varios espectáculos menores, que
519

�sería muy largo enumerar pues periódica.mente regresaban a Monterrey donde hacían cortas estancias.
Estamos en 1927, año en que se inauguró en Monterrey el cine hablado,
siendo un gran éxito las películas de Al Johnson "Sonny Doy" y otras que
fueron la admiración del público. Pero el teatro siguió siendo un espectáculo al que concurrían todas las clases sociales con verdadera devoción.
En el Independencia sustentó tres conferencias aquel famoso penalista Querido Moheno, que mereció grandes elogios de la crítica. Lo más notable de
este año fue la presentación de dos compañías de drama españolas: la de
don Fernando Dúu de Mendoza y doña María Guerrero, que en Europa habían actuado ante varias testas coronadas; y la de Ricardo Calvo, cuyos
integrantes eran verdaderos prodigios de la escena. Todas las obras las decían memorizando, no había apuntadores. Luego desfiló por el Independencia la compañía de operetas, procedente. de Buenos Aires, de M anolita
Villanoua, hermosa tiple, que se quedó en nuestro país, pues cas6 con el Sr.
Francisco Urteaga, de Saltillo, Coah. Fue una buena tempora~a en la que
volvimos a deleitarnos con las operetas vienesas tan conocidas y gustadas
de nuestro público. Ese año el Independencia cobijó a la compañía de
comedias de Lupita Padilla ¡ otra bella mujer! que casó con un magnate de la
capital. En el teatro Progreso actuó la compañía dramática de Al/redo Gómez de la Vega con un soberbio elenco. Doila Virginia Fábregas hace otra
temporada en este año.
1928. Nos visita la compañía argentina de operetas de Lea Candini, que
por cierto fracasó de una manera dolorosa, teniendo que pignorar su vestuario para poder salir de Monterrey rumbo a España. El Orfeón Clásico
de la Secretarla de Educación, ofreció dos conciertos. Volvimos a ver el
cuadro de la Familia Bell. Una corta temporada hizo la compañía de operetas de !sabe/ita Reyna. También la compañía de revistas Luna Medis Bolio;
la de operetas Enriqueta Pérez; y la de Pablo Garza.
Un éxito colosal, inmenso, fue la presentación del dueto Garnica-Ascensio,
de muy grata memoria, con el precoz violinista Laurito Uranga, el actor cómico Humbnto Rodríguez y el popularísimo pianista Raúl Rodríguez "el
Cartero del Aire" como se le conoció en la radio años después. Noches que
nadie olvidará, porque nos dejaron un recuerdo difícil de borrar.
Este año volvió Socorro Astol con su cuadro escénico pues bien sabía del
cariño que le guardaba nuestro público.
La temporada formal de teatro en 1929, se abre en los últimos días de
febrero en el teatro Progreso con la compañia del gran actor .Andrés Chávez,
con Lupita Barragán como clama joven y como primera actriz Emiiia del
Castillo. El día 3 de marzo hubo de suspenderse la función pues había
barruntos de revolución en la ciudad, como sucedió al día siguiente, que
520

fue cuando entraron las fuerzas escobaristas y muri6 valientemente defendiendo la plaza el Gral. Rodrigo Zuriaga.
Este año nos visitaron las compañías de.- revistas de Lupe Rivas Cacho en
su segunda temporada; Virginia Fábregas, que actuó en el Progreso; la del
primer actor nucvoleonés Manuel Tamez, que debutó en el mismo teatro;
el Gran Raymond y su compañía de ilusionismo en el propio Progreso. Un
sorprendente espectáculo. Raymond traía entre otras non!dades cabecitas humanas reducidas por los indios del Amazonas.
Guillermo Calles, uno de los pioneros del cine en español, actuó en varios teatros y cines de esta ciudad. Esta temporada llegó hasta nosotros el
artista americano de cine Art Acorcl, protagonista de la serie "Las Calaveras
del Terror", y Roberto Guzmán y José Bohr, artistas del cine español que
se hicieron muy populares sobre todo José Bohr, argentino, porque puso de
moda sus canciones "cuando a la luz de la luna". ·.. que cantaba el público
en las funciones de Buen Humor en el cine Variedades miércoles a miércoles.
1930-1940
1930 fue un año pródigo en grandes espectácuJos teatrales. Volvieron Alfredo Górncz de la Vega, Virginia Fábregas, Roberto Soto con su compañía
de revistas; por primera vez hizo una temporada la compañía de revistas
don Cherna, en la que figuraban 'Lucha Altamirano y Osear Ala.torre y el
Gordo Mauro Jiménez, procedente de Los Angeles, Cal La artista de cine
Lupita Tovar, protagonista de Santa; el violoncelista Rubén Montiel; y el escándalo del siglo en esos años ... Agustín Lara con su compañía dirigida por
el maestro don José (Pepe) Campillo, cazador de "estrellas", pues él des•
cubrió a Lupe Vélez, Celia Montalván, Nelly Femández y al mismo Agustín Lara. La actuación de Lara con su orquesta y su cuadro revisteril barrió con todos los espectáculos de ese afio. Noche a noche el Independencia
estaba abarrotado hasta los pasillos ¡ como nunca!. . . Despertó verdadera locura el famoso Flaco. Su revista "Mujer" inspirada en su canción, con el
cuadro de ilusión en que Juanita Barceló descendía de "las nubes" ata•
viada con un velo de tul y bailaba sobre el piano de cola, fue una escena
delicadamente artística.
Durante 1931 Monterrey se divirtió en grande con el regreso de varias
de las compañías citadas, entre otras la de Pepe Campillo y sus revistas,
Virginia Fábregas, María Teresa Montoya, la de Matilde Palou, .Manuel
Tamez y un desfile de cuadros dramáticos como el de don Hila1io Altami.
rano, con repertorio del siglo XIX en el teatro Lírico que hizo una gran
temporada.
Santos y Lee, el primero mexicano y el segundo norteamericano, llegaron

521

�y triunfaron estupendamente, trayendo este mismo año un conjunto de be-

llas americanitas que hicieron derroche de gracia en el Independencia, con
gran éxito.
La bailarina española Emilia Benito llega con un pequeño cuadro en el
que figuraban como "c6tnicos de tercer orden", pues apenas andaban haciendo "pininos", Schilinsky y su esposa, Mario :\foreno "Cantinflas" y su esposa, y la escultural Sofía Alvarez, que figuraba como coupletista. Esu vez
pasaron sin pena y sin gloria. ¡ Quién les había de pronosticar a Sofía y a
Cantinflas que después iban a ser esu·ellas de primera magnitud!
Durante la década del 1930 a 1940 encontramos que nuestra ciudad disfruta en grande con lo más brillante, lo más granado del arte escénico, tanto dramático, como revisteril, de zar.ruela, opereta, de grandes figuras del
arte musical, y, por qué no decirlo, de hennosas vedettes que hicieron las delicias de la juventud de esos años. Así pudimos ver a Matilde Palou con su
compañía de comedías y dramas: de núevo a la mimada actriz María Teresa
Montoya con su compañía, al más grande violinista del mundo Yascha Heiftz
y por segunda vez al pianista Rubinstcin. Los espectáculos Campillo con
Emilio Cabrera de Astro Máximo secundado por Pompín Iglesias y su compañía de revistas baten el récord de todoS los espectáculos haciendo tres
temporadas, siendo la de 1935, de ocho largos meses con funciones tarde y
noche en el Lírico y con casa llena. Alli está ese récord a ver quién logra
superarlo hasta la fecha. ¡ Nadie! Otro cómico de fantástico arrastre fue
don Catarino, con su compañía revisteril, que más o menos igua16 a Emilio
Cabrera, pero no lo super6. Sin embargo en sus tres temporadas en esta
década siempre tuvo llenazos a reventar diariamente. De nuevo nos hizo pa•
sar tardes y noches encantadoras don Chema C'on su simpática compañía revisteril. María Conesa, por tercera vez cubri6 una breve temporada en el
Independencia y otra en el Lírico, donde actu6 con Arturo García Pajujo,
en la zarzuela "La Gatita Blanca". Dorita Ceprano al frente de su Aplanadora, abarrot6 diariamente el Obrero allá por 1934 y volvi6 la compañía
de operetas de Pablo Garza.
Una temporada de altura dramática fue la de la notable actriz española
Pepita Díaz, que actuó en el Lírico, captándose las simpatías del '·respetable" desde la primera noche y diariamente la mejor sociedad desfilaba por
ese coliseo para admirar a tan bella como talentosa actriz.
Gonzalo Curiel, el malogrado compositor, con su Escuadr6n del Rinno,
arrane-a el aplauso unánime de Monterrey.
En 1934, la compañía de zarzuela y opereta de José Ortiz de Zárate realiza una temporada en el Independencia. Este mismo año y en el propio
teatro arma la escandalera la nunca igualada compañía española de revistas
españolas de Manolo Casas. Trajo aquellas obras muy atrevidas para la

522

época "Las Leandras" que annaron escándalo, El Ceñidor de Diana y otras
del mismo corte frívolo y todas causaron verdadera sorpresa al público. En
el elenco figuraban artistas de la talla de Leopoldo (Chato) Ortín, Amparo
Miguel Angel, Paquita Estrada, Teté Torres, Víctor Torres, y otros de primera fila. En ese año del 3+, llegó el pianista mundial Alejandro Brailowisky,
que "·oh·imos a ver a fines de 1968. Además debutó la compañía de opereta y zarzuela del tenor José Ortiz de Zárate, poniendo en escena las zarzuelas de género grande: La Dolorosa, Los Gavilanes, La Parranda, La de los
Claveles Rojos, Luisa Femanda y otras más.
En 1935, el tenor Alfon_~ Ortiz Tirado, hizo varias estadas en nuestra ciudad con teatro lleno. Cautivaba con su \'OZ maravillosa. Nos visitaron los
artistas de cine: Ramón Pereda y Adriana Lamar, Jorge Negrete, Raúl de
Anda, Emilio Tuero. Entre 1935 y 194-0 el ventrílocuo Paco Miller y su
compañía de revistas hizo varias temporadas en el teatro Lírico siempre con
casa repleta tarde y noche. La famosa bailarina de flamenco Encarnación
Lópc1., la Argentinita, digna rival de aquella otra gran bailarina Antonia
Merced "La Argentina", cubrió una temporada de triunfos estupendos en el
Jndependencia. Esta artista hablaba con las manos, con los brazos y su taconeo era música extraña que arrobaba ...
Imbon-ables recuerdos nos trae 1936, porque en este aiio nuestra amada
ciudad dio cobijo a una de las más grandes actrices del teatro moderno, a
Margarita Xirgu, quien venía dando a conocer el teatro de Federico García
Larca }' Alejandro Casona y fue en Monterrey, en donde una mañana, después del ensayo recibió Cipriano Rivas Sheriff un cablegrama de Europa donde se le participaba el fusilamiento de García Larca.
Fuimos testigos de la escena cuando saliendo de la sala la Xirgu, le dijo
Rivas Sheriff: "-Sé fuerte ... Margarita ... sé fuerte . .. lee este cablegrama ...-" r la Xirgu rompi6 en llanto. fue una amiga fratemal del victimado, a quien Margarita le estrenó en España casi todas sus obras. ¡ Qué
elenco tan completo! ¡ Tan homogéneo! Allí no había apuntadort&gt;s, las obras
se las sabían al dedillo, entraban y salían de escena COlDO a su propia casa.
Fue también en 1936 cuando lleg6 el espectáculo revisteril americano Marcus, al Independencia. Al llegar a Méx.ico esta compañía contrató a Sofía
Alvarez, para una gira mundial .. , a aquella veclette que habíamos conocido con la Emilia Benito cuando apenas andaba corriendo la legua con
Cantinflas }' Schilinsky. . . y quien para estas fechas ya había alcanzado el
ansiado cstrellato.
En 1937, las hermanitas Blanch: Anita e Isabelita, nos brindan una buena
temporada de comedia La Fábregas también regresa a Monterrey y como
en todas sus estadas recibió el aplauso cariñoso del público que tánto la quiso.
En esta vez venta como primer actor Femando Soler y como dama joven

523

�Sagra del Rio. Mi.liza Korjus, artista del cine americano, debuta en la Plaza
de Toros El Coliseo.
En 1938 entre ob-os éxitos presentados por el Circuito Rodríguez aplaudimos por tercera vez a la declamadora argentina Berta Singerman. Nueva
temporada de Emilio Cabrera en el Lírico. Varias de las compañías mencionadas hicieron temporadas este año. En el Lírico vimos el espectáculo
americano "Deshabillé", que armó eSl'andalera entre las localidades de "altura". En 1939 nos dieron muy gratas tardes y noches los hermanitos L6pcz,
con la compañía Alpuente, gracia, salero, ingenio, juvenil. . . por arrobas
en esta simpática compañía argentina. Figuraban Marga, Cata, Mary y Molin López, aparte de las primeras actrices Rosario Sánchez y Maria. Arcos
y el primer actor Leandro Alpuente. Un mes justo duró esta temporada
triunfal.
En la segunda semana de julio, por cuarta vez hizo temporada la compañía de la mimada actriz María Teresa Montoya en el Lírico con Ricardo
Mondragón, Lucha Altamirano, Osear Alatorre y Aurora Cortés, Clara Martínez, Josefina Ortega y Elena Contla, Ana Lou, Gracia Pasquel, Clara Alatorre, Angel Salas, Roberto Banquells, Carlos Pardavé, etc. Y para cerrar
este año de 1940, recordaremos especialmente la actuación del Coro de Cosacos del Don Platoff, dirigido por Nicolás Kostrukoff. Un conjunto coral
magistral, perfecto, que después de los Coros Ukranianos es lo mejor que en
este género ha visitado Monterrey, no decimos en 40 años, sino basta este año
de 1969 en que estamos escribiendo estos apuntes.
En este año de 1940 Monterrey estuvo inquieto por las elecciones presidenciales que se veóficaron, en cuyos Comicios hubo algunos muertos y heridos
y todas aquellas cosas propias de esos años de acomodamiento político-social.
Hasta aquí nuestros conocimi~tos sobre el Teatro de Monterrey. Hemos
recurrido pata escribirlo a varios archivos de programas que pudimos reunir
durante nuestros años de trabajo en el Circuito Rodríguez 1920-1942, así
mismo con las entrevistas que hicimos para confirmar algunos detalles a don
Matías Garza San Miguel y al periodista José Navarro.
Y como no queremos dejar en olvido a los artistas menores, y deciqios menores, por actuar en pequeños grupos o personalmente, en seguida vamos a
dar una lista de esos artistas que actuaron en Monterrey de 1900 a 1940 y
que nos dieron momentos de contento y alegría desbordante.

524

CUADROS DE VARIEDAD, DUETOS, COUPL"ETJSTAS, TRÍOS, CUARTETOS, QUINTETOS,
SEXTETOS, ILUSIONISTAS Y OTROS ARTISTAS QUE DESFILARON
POR NUESTROS TEATROS DURANTE

1900

A

1940

No hemos de olvidar por ningún motivo aquellos pequeños conjuntos, o
artistas que trabajaban individualinente y que nos hicieron pasar muy alegres
momentos con sus excentricidades, sus canciones, diálogos humorísticos, actos de prestidigitación, de hipnotismo, bailes de los que estuvieron de moda
en esos años como por ejemplo el Rag Time, el Charleston, el Tap y otros
ritmos que se impusieron en los fabulosos veinte.

1900-1909
En la primera década de este siglo tuvimos la oportunidad de divertimos
muchas veces, con buenas bailarinas, c.oupletistas, cancionistas de tipo ranchero, dialoguistas que eran poseedoras de un picaresco repertorio escritos por
aquellos admirables escritores como Aurelio González Carrasco, José P. Elizondo, Rafael Medina, y otros estupendos escritores de esa época.
Recordamos a algunos artistas de gran popularidad que llegaron a Monterrey en la ,primera década como Etelvina Rodríguez, Chelo AlvarezJ Luis
Bonoris, madre de Celia Pastor Bonoris, Joaquín Coss, Paco Gavilanes, Eduardo Arozamena, Manuel Noricga, Paquita Gire Sánchez, magnífica tiple; Vicenta Roig, Paco Martínez, en sus veintes, Eduardo Pastor, la bella Geraldine, coupletista; la cantante Rosalía Chalía, Carmen Segarra, estupenda tiple y Miguel Wimer, actor cómico.
En 1907 debutó en Monterrey aquel famoso actor cómico que andando
el tiempo, se qued6 para siempre en Monterrey: Arturo García Pajujo, de
un ingenio singular, que si este comicazo hubiera vivido su juventud en estos tiempos hubiera sido tan grande como CantinClas. Ulegó Pajujo con las
hermanas Julia, Enriqucta y Dora: Sancho, en un cuadro de zarzuela que
gustó bastante y desde entonces, Pajujo se adueñó del cariño del público reinero. Llegó por acá además un cuadro formado por los hermanos Sánchez
de Lara, que presentaban trozos de operetas, zarzuelas, sainetes, etc.
En noviembre de 1910 se inició la Revolución maderista. Monterrey continuó disfrutando de una paz que se vio interrumpida alguna vez por cualquiera escaramuza, pues la Revolución no se desarrolló por estos rumbos.
Iniciaremos formalmente el desfile de Variedádes,

525

�1917-1918

1922-1923

Aplaudimos en este año a los siguíentes artistas: el Profesor Suarini, hipnotista y prestidigitador; el Príncipe Chino Li-oh-Chang, uno de los mejores
ilusionistas que han visitado Monterrey; Cuarteto Landeros; Trío España; el
Profesor Goldin, ilusionista; el Quinteto La Rosa, cantantes y bailarines;
Elena Castro, artista de cine; Míster Aladar, ilusionista; la coupletista Rosa
de Lima;

La temporada se abre con la estancia de la bella Coralito, o sea Felisa
Peña, que andando los años se radicó en Monterrey actuando en la radio y
T.V. basta su deceso, es la madre de la artista de radio, teatro y cine Minerva Mena Peña; era muy simpática, tenía mucho "ángel" y sabía atraerse las
simpatías del público. Dueto Gimeno-Oropeza; Carter y Satanela; Los Fado-la, bailarines, dialoguistas y cantantes populares; Delia Coppel y Eduardo
Vivas; bailarines y duetistas; Betty West y Dolly the Wayne, bailarines; Spinetto y sus perros, monos y chivos comediantes; y Richard Fregoli, estupendo transformista;

1918-1919
Desfilan por nuestros coliseos: el tenor indio Jesús Xicoténcatl; Cannencita, guapa coupletista; Tenoff y sus perros comediantes;

1919-1920
Nuevas variedades hacen las delicias de los aficionados al teatro; el Trío
Trovatore, magníficos cantantes; los Rodo-Berty, dialoguistas, y bailarines;
los Mary-Martin, dueto de cantantes y bailarines; el Gran Pepet, c6mico,
excéntrico y cantador; su nombre es José Peña, y todavía hace poco, el año
de 1968, lo vimos en una telenovela; Carmela y los Berleyms; las Hermanas
Castillo, Delia Copper, coupletista; el dueto Bela-Oropeza;

1920-1921
La guapísima coupletista Carmen Degranada, 1mc1a la temporada y le
siguen Aída Rubí, Esthela y Blanca, Clemencia Lleranth, el trío Esparza,
Hilda North; artista de cine; el Rajah Blanco Profesor Reynolcls, lúpnotista
y prestidigitador; el Dueto Sugrañez, Franchioli, Transformista; Cuadro Infantil, Hermanas Murillo; el doctor Javier y Madame Linette, ilusionista e
hipnotizador notable;

1921-1922
Suben a escena en este año las siguientes variedades: los More-Rubio,
cantantes y bailarines; la soprano italiana María Cantoni; la Trouppe Manzanero; Mademoiselle Segret, Wallace y Zarda; Cuadro Estrella, c6micos,
cantantes y bailarines; Tony y Marianela, dialoguistas y bailarines; Orquesta
de Jazz Montecarlo; Gabriel del Orbe y Emma Carell; David Silva, barítono;

526

1923-1924
He aquí los artistas de variedades que cubrieron la temporada 1923-1924.
Regresa el Trío Sugrañez; actúa el grupo de acróbatas del Circo Atayde;
los Rorros Humanos; marionetas. La soprano rusa Oda Slobodakaja; el
Conde Ramiro de Gálvez y la Princesa Fátima; ilusionista famoso; Goota y
Perlita, dueto cómico; la vedette Emma Muller; la Orquesta Nacional Rusa;
la Orquesta Típica Torre Blanca; y el Quinteto Buen Tono.

1924-1925
Inician esta temporada las guapísimas Hermanas Pérez Caro, coupletistas
y bailarinas; debuta el Cuadro Artístico Elena Ureña; dueto Coppel-Ferrer;
y la guapísima bailarina Issa Marcué, hermana de Celia Montalván.

1925-1926
El comendador italiano Maieroni asombra con sus acto&amp; de ilusionismo
y sus bien manejadas marionetas; en este año Uegan también las Marionetas
de Podecca, un precioso espectáculo para chicos y grandes; se presenta la

anista de cine Lígia de Golconda; Luís Rivero, hipnotista regiomontano;
la Orquesta Wagner's Jazzer; la soprano Rosario la Fraga; Cuadro Iris; el
dueto Carmela Justiniani; y la simpatiquísima vedette Celia Pastor Bonoris.

1926-1927
Aplaude Monterrey al Cuarteto Pichardini ; Loyal y sus Perros Amaestrados; el trío México; la famosa bailarina Eva Beltri, destaca ese año con sus

527

�bailes modernos y clásicos; también el cuarteto de las Hermanas Arozamcna,
hacen una gran temporada con mucho éxito.
En 1927 fue algo swsacional, único, la pttscntación del Phonofilm, o sean
laJ películas habladas ya en foto-celda, que se instaló en el teatro Independencia.
El dueto Wuncr y Olaf, se hace aplaudir; trío M~xico, Rafael Valentino,
cantante y bailarín; el tenor Rodolfo Loering D'Amatto; el violinista H. Louis
Wunn; dueto Lirios y Balam; trío Hcnnanos Tmobarcs¡ el dueto Rachini
lnclin y d cuadro Royál Vaude\ille.

1927-1928
Conocimos a la guapa tonadillera Virginia Alonso; \\'allace y Zaida regresan e.xitosamcntc¡ Luda Altrunirano, cancionera ranchera¡ el simpfltico
dueto Tapia Rubio (Esther Tapia y Ernesto Rubio; que actuaron en la feria de septiembre en los pati0$ del Colegio Ci\'il); el dueto ~ r y Mimí;
Catalina D'Erzell sustenta una conferencia en el Jnd~ndcoc:ia; el caballero
Esqui\'el, ilusionista muy bueno, )' el Cuadro artístico M~co y EspaÍla por
segunda -. et.

1928-1929
Esta es una buena temporada parn la variedade!. Llega el tenor José
Gonzálcz¡ los cancioneros Salas-Ri\'ero; los hennanos Huerta; María Guadalupe Acuña, coupleústn; cl sexteto cubano "Son de Oriente"; el excéntrico
y parodista Jusco; b Gitann, coupletista; el Cuadro Urriola y el trío A~rica.

1930-1931
Las \'ariedades seguían de moda y \irnos así a: Fanny Schiller y Suárez, bailarines y cancioneros; la \-edette Magda del Pino; Hermanos Cueva; Estanislao Dávila y sus Perros Amaestrados¡ el trio Alma Azteca; dueto L6pez Cassola; el guitarrista Rafael Solís; el b:uítono Federico Flores)' el pianista Raoul
Sergio, regiomontanos; los Sebraty, cómicos, excéntricos y cancioneros y la
vedette Reyna Vélcz.

1931-1932
Laurito Uranga regresa acompaÍlado al piano por el macruo Ernesto Bello&lt;:, ya es un joven y ha aventajado mucho en el violín; profesor Robcrt,
fantástico ilusionista; Miguel Martínez, cancionero; Ma.'CÍmiliano Marichi,
cancionero, el dueto Raquel y Eduardo.

1932-19.W
Llegan la tonadillera Lupita Inclftn, Celia, Eva y Alicia Pérez, Celia Padilla, Laura Miranda, el dueto Quiroz. Regresa Eva Ikltri, también las hermanas Arozamena; Juan José Mart.incz Casado, cancionero cubano; Maria
Antonieta Pons, que se venta presentando con su película Siboney; Juan Orol,
artista y director de cine.
Ya ~ra este año los números de variedad iban cayendo en desuso, pues
los artistas se habían incorporado a las compañias de revistas.
La última compañía de operetaS que cnuti"ó a Monterrey fue la de Manolo Casas con Las Leandras, pues este género fue desplazado por el espectáculo frivolo y picaresco de la Revu;ta que ya se había impuesto en todo México.

1929-1930
'uestro público se di\'ierte con los siguienteS arti taS: bailarines Hilda y
Hugo, The Black Sws Dancing Demond, bailarines americanos de color;
el dueto Suárcz-Vaquero, cantantc.-s y dialoguistas; Ellen y Ted Bill; dueto
americano¡ Albany ) Ncll)·, dueto americano; éhaplin Ca\-azos, transformista, parodista y excéntrico; Gonz.álcz Constanzo, candoneros; la guapísima
vcdette Alicia Pérez Caro; y Angcütn Calverty; regresan los Rodo-berty; el
tenor J~ Arratia; las hermanas Elly Karo; José Muñoz )' Fanny Hoovcr,
bailarines; trío de cancioneros Miner\'a; el trio Olguín y trio Rachini-lnclán.

Así hemos dado fin a nuestros esfuerzos por dejar en letras de molde estos
apuntes con el único empeño de rendir un ·recuerdo a toda esa pléyade de
artistas que hicieron la delicia de las ju\'Cntudes de 1900 a 1940.
Ya muchos duermen el sueño eterno. Para ellos elevamos nuestras preces
al Supremo Hacedor por que les haya dado la paz. Para los que viven, nuestro cariño y reoonocimicnto por tantos momentos agradables, de ensueños e
ilusionr.s que hicieron despertar en nuestras almas con el prodigio de su arte

milagroso.
Y para aquellos dos hombttS, modestos, humildes, tesoneros, trabajadores
hasta la exageración, que nos brindaron la oportunidad dr. disfrutar de noches de arte sublime, de instantes inolvidables, don Adolfo y don Antonio

529

528

�Rodrigurz Santos, dejamos en sus tumbas las siemprevivas de nuestra estimación de grandes amigos,
Ojalá y haya alguien que con mayores conocimientos que los de nuestra
pobre pluma amplíe la historia del teatro en Monterrey desde los tiempos
coloniales .••

MONTERREY, LOS PRIMEROS A:.~OS DESPUtS
DE LA INDEPENDENCIA
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecno16gico y de
Estudios Superiores de Monterrey

DF.SoE AN1"!S oe LA INDl!.PENOF.NCIA, tenían los municipios la obligación de
presentar una estadística anual; este mandato se conservó en Nuevo León
después de la separación de España, pues la constitución política del estado del afio de 1825 estipulaba en el indw XIV del articulo 230 que, entre
las obligaciones de los ayuntamientos estaba la de "formar el censo, con
expresión de profesión, arte u oficio de cada persona y fonnar la estadística
de cada distrito: remitiendo anualmente dos oopias en el mes de enero al
gobierno, con las adiciones a que diere lugar el aumento o decadencia
de la población, rique1.a o industria".
Aunque la calidad de estos censos e informes es muy variable, muchos
de ellos se han conservado en el Archivo General de Gobierno, Aprovechando fundamentalmente los infonnes que existen de Monterrey se trata
de describir las condiciones de la ciudad en los primeros añ0$ después de
la Independencia.

Población

Según cl censo Je,..antado por el ayuntamiento el año de 1824, Monterrey
tenía entonces 12,282 habitantes. Sin embargo, su jurisdicción o distrito, corno se le llamaba entonces, era enorme, pues comprendía, además del propio municipio de Monterrey, lo que en la actualidad son los de Pesquería
Chica, Apodaca, San Nicol2S de los Garza. Escobedo, Guadalupe y Garza
García. Había dentro de esta vasta área, además de la ciudad de Monterre&gt;·,
veinte haciendas, \'tintiocho rand10s y cuatro estancias, de las cuales las más
importantes eran: Pesquería Chica, Za.C4tecas, Aguafria, Contreras, Santa
530

531

�Rosa, hacienda de San Francisco (Apodaca), estancia de los Garzas (San
Nicolás de los Garza), Santo Domingo, Topo de los Ayalas (Topo Chico),
Topo de los González (General Escobed.o), San Martín, San Pedro (Garza
García), San Agustín, San Jerónimo, Lermas, Laja, pueblo de Guadalupe,
Estauzuela, rancho de U ro, los Cristalitos, Mederos, los Elizondos, San Migue~ Labores Nuevas, estancia de los Tijerinas y Ancón de Bustamautes. A
todo el estado de Nuevo León se le asignaba ese mismo año de 1824 una
población de 83,804 habitantes.
En los años que siguen es muy difícil saber el aumento real de población
que va teniendo Monterrey, pues, contrario a lo que ha sucedido en los
últimos ochenta años en que este aumento ha sido constante, las cifras de
entonces san muy variables. Así, por ejemplo, el censo de 1831 da un total
de 15,865 habitantes, pero el de 1833 sólo 13,645. Esto probablemente es
debido a que partes de la antigua jurisdicción de Monterrey han sido separadas para formar nuevos municipios y éstos están proporcionando sus
datos separadamente. Desgraciadamente, no todos los informes se encuentran en el Archivo, ya sea porque no se presentaron o porque se han extraviado. Sin embargo, eJ año de 1848 el a}'untamiento de Monterrey le
asignaba a este municipio 13,534 habitantes, y cuatro municipios que para
entonces se habían formado de su antigua jurisdicci6n, proporcionaban las
siguientes cifras: Guadalupe 3,178, San Nicolás 3,027, Pesquería Chica, 1,118
y Apodaca 3,163, por lo tanto la población de lo que el año de 1824 había sido el distrito de Monterrey, casi se había doblado en veinticuatro años,
pues el total era de 24,020 habitantes. Ese mismo año de 1848 se Je asignaba al estado de uevo León, una población de 129,626 habitantes.

Aspectos de la ciudad
"Esta ciudad", decla un informe del ayuntamiento, "se halla situada en
un extenso valle circundado en parte por una especie de semicirculo, que
forman los cerros de la Silla y de la Mitra con la Sierra Madre y regado
por dos ríos, de los cuaJcs uno, llamado el de Santa Catarina, corre por el
sur de esta ciudad y el otro nace y se forma de los ojos de agua, que brotan al norte de la plaza principal. Entre uno y otro río se halla la mayor
parte de su población y fábricas, cuya figura es la de un paralelogramo".t
"La temperatura de su clima es muy variada y desigual en las diversas
estaciones del año, pero propende sensiblemente a la calor, la cual es bas1 MS. Nolicia esladl.stica de la Ciudad d, Monterrey.,. Dici11mbre 31 de 1829,
Archivo General del fata.do de Nue\·o Le6n ( en lo sucesivo se citará: AGE L),
Estadb tica, 18 2 9.

532

tante y aun extremada en el estío. Su aire es puro y no malsano y poco
después de la estación del otoño sobrevienen periódicamente unas calenturas
epidémicas que son más o menos generales en proporción de la mayor o
menor abundancia de las lluvias en cada año, mas regularmente sólo en los
aldeanos y demás gente menesterosa produce efectos perniciosos aquella enfermedad, quizá por la falta de asistencia, medicinas, y lo que es más, por
la ninguna dieta curia (sic) que guardan en el tiempo de su convalecencia.
Por lo demás se obsexva una salubridad nada común".z
''Encierra en sí esta ciudad de Monterrey", decía otro informe del ayuntamiento, "un palacio de gobierno, otro de asamblea legislativa, otro con
tres salas de audiencia pública, unas casas consistoriales de ayuntamiento,
una administración de rentas del estado, una administración de correos, una
suntuosa catedral comenzada,3 una capilla de Nuestra Señora del Roble en
el mismo estado, un convento para religiosas capuchinas,' vacío y medio derribado, hacia el rumbo poniente, a extramuros de dicha ciudad, sobre una
loma llamada de Vera, una. capilla deteriorada, con otras fábricas a ella unidas, con el nombre de palacio de la Joma/ un campo santo,6 una capilla
de la Puósima Concepción, en corriente, otra de Santa Rita, a espaldas de
la Parroquia. 7 Hay también en el centro de esta ciudad, una alameda 8 regular para el recreo de sus habitantes y un arroyo muy lucido, así por su
arboleda, como por su localidad. Tiene éste cuatro puentes; el mayor y más
lucido de ellos está dedicado a la Purísima Concepción, patrona de esta
ciudad, que se halla colocada en él,9 el segundo llamado la Presa Chica,
sin dedicación,1° el tercero, constnúdo el año de 1825 por la corporación
de dicho año, quien atendiendo a los favores recibidos pot el insigne patriota C. José Maria Morelos, se lo dedicó a nombre de esta ciudad, colocando en un pilar de dicho puente inscripto el nombre de Morelos, el cuar1 MS. Noticia estadfsti,a de la Ciudad de Montt:rr,y ... Diciembre 31 de 1829,
AGENL, Estadútica, 1829.
• Se refiere a la cated.ral comenzada por el tercer obispo de la di6cesis, don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés (1792-1799), la cual estuvo situada en el lugar
posteriormente conocido como la Ciudadela en lo que actualmente son las calles
de Juárez y Tapia.
• Edificio también iniciado por el obispo Llanos y Valdfs, y que estuvo situado
en la cuadra que queda al poniente del actual Mercado Juárez.
• Se refiere al edificio conocido como el Obispado.
• Estaba situado atrás de la capilla de la Purísima Concepción.
1 Estuvo atrás de la actual catedral en la esquina de Ocampo y Doctor Coss.
• Se refiere a la que posteriormente fue conocida como la Alameda Vieja y q_ue
cubría una extensa úea al norte del canalón de la actual calle de Zaragoza hacia
el oriente.
• Estaba donde la calle de Diego Montema}'or cnna el canalón.
'" Donde la actual calle de Eseobedo cruzaba el arroyo.

533

�to construido por la corporación del año de 1826, y aunque no se halla concluído en su totalidad, lo está en Jo substancial, pues s61o le falta el adorno
que a los demás, no obstante puede transi~ francamente por él. Dicho
arroyo está lleno de cuantiosos ojos de agua, mereciendo éste por su hermosura, desde la fundación de esta ciudad, el título o denominación de ojos de
agua de Santa Lucia, cuyo arroyo, en muy poca distancia antes de concluirse la ciudad, forma dos cuantiosas acequias, con que se benefician la
hacienda llamada Labradores (sic) Nuevas y el pueblo de Guadalupe de
Monterrey'' .11

Servicios religiosos, ,ducaci6n
y beneficencia
"Ha)' una parroquia", decía el informe del ayuntamiento de 1828, "que
sirve al mismo tiempo de catedral; tiene seis canónigos, cinco capellanes de
coro, cuatro cantores, seis acólitos, un sacristán mayor y dos subalternos, un
organista, un pertiguero y tres sen;ciales. Y como parroquia hay en clla
un cura con tres tenientes y un sacristán. Hay un convento u con cuatro
reli1,riosos y un lego. Asimismo hay en esta ciudad una catedral comenzada
y en el distrito hay siete capillas; cuatro concluídas, y son, una que llaman
de la Purísima, con un campo santo, otra en Pesquería Chica, la que está
administrada por un capellán y un sacristán, otra en el Topo de los Ayalas,
sin capellán, otra en San Pedro, lo mismo" .18 Las otras tres capillas estaban
todas dentro de la ciudad y eran: la de Santa Rita, que se encontraba deteriorada y las de Nuestra Señora del Roble y San Oaralampio,H ambas sin
concluir.
En los informes de algunos municipios se da el número de n'iños que asistían a la escuela. Desgraciadamente este dato no aparece en los informes
de Monterrey, quejándose las autoridades civiles de que las eclcsiMticas que
eran las que debían proporcionarlo no lo habían hecho. Sin embargo, el
año de 1835 se informaba había 158 j6venes en los establecimientos de instrucción primaria; 93 pobres y 75 de paga. Por otra parte, el número de

maestros aumentó notablemente en los años que siguen a la Independencia,
pues el censo de 1824 s6lo registra 3 y para el año de 1829 eran 27.
También parece que ya desde esta época se empezó a dar cierta atención a la educación de las mujeres pues el año de 1829 se anunciaba se empczaria a dar enseñanza a niñas. La encargada era doña Teresa Pruncda y
la tarifa era de cuatro pesos mensules por educación, asistencia y cuatro comidas, cobrando s61o dos pesos a las pobres. Alguno~ años después, en 1832,
empezó a funcionar otra escuela para mujeres en donde se enseñaban las
primeras letras, costura y hacer flores.
Respecto a educación superior, la única institución que existía enton es
era el seminario, el cual el año de 1828 contaba "con un rector, siete catedrá•
ricos, incluso el de leyes, 39 colegiales y 80 capences." 11 El 14 de mayo de
1827 el Gobierno del Estado e.xpidi6 un decreto en que se habilitaba al
Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los grados mayores de teología y derecho, pues resultaba demasiado costoso para los estudiantes ir a
obtenerlos basta la ciudad de México.
Había también en Monterrey por estos años, "un hospital con un capellán,
un administrador, un pl'Oveedor, una botica con un boticario, tres practicantes... y un doctor en medicina y cirugía, el que alli mismo sirve una cátedra de medicina, teniendo seis cursantes." 16 Esta primera cátedra de medicina probablemente fue la que estuvo a cargo del doctor Pascual Costanza.
Hubo en esta época otros médicos en la ciudad, pero quizá la mayoría s6Io
se quedaron por poco tiempo. De éstos se han podido recoger los siguientes
nombres: José María Oconey, Santiago Gillian, José Guadalupe Lamadrid y
Manuel Argüelles.
Los únicos otros profesionistas que vivían entonces en Monterrey, fuera
de los médicos mencionados, eran cuatro abogados y un notario.

Economia
"El principal comercio de esta ciudad y su distrito", decía el informe de
1825, "consiste en la agricultura y la labranza de Crijol, maiz, caña dulce y
cría de ganados de toda especie." u
Así, por ejemplo, a principios de 1829, los principales grupos económica-

u

MS. EstaJÍo qut manifiesta el númna d, habilanles ... Et¡,ra 22 d, 1827, AGENL,

Estadatica, 1826-1827.
u Se refiere al convento de San Francisco que estuvo en donde la calle de Zaragoza termina rumbo al sur.
"'MS. Estado que manifiesta 1l número de almas ... En,ro 12 dt 1829, AGENL,

Estadística, 1829.
,. Este templo se encontraba en lo que ahora es la esquina no[Ute de la.s calles Guerrero y 15 de mayo.

534

11 MS. Estado que manifit1sla 1/ núnuro d, almas ... Enero 12 d, 1829, AGENL,
Estadística, 1829.

.,. MS. Estado que -manifiesta el número de almas. .. Enero 12 de 1829, AGE. 'L,
Estadística, 1829.

" MS. Estado que manifit1ta el número de habitantes. . . J2 de marzo d, J826
AGENL, Estadistica, 1826-1827.
,

535

�mente activos eran: criadores ( de ganado) 2321 labradores 8961 sirvientes
(jornaleros) 1026 y artesanos 819.
Ese mismo año se informaba se había levantado una cosecha de 13,620
fanegas de maíz, 631 fanegas de frijol y 31 583 cargas de piloncillo. Estos
eran los tres principales cultivos1 pero en los alrededores de las poblaciones
se sembraban ''muchas hortalizas y arboledas que producen abasto considerable de toda verdura y frutos.'• 15 Se daban "con abundancia la naranja de
todas clases, el lim6n, la cidra, el aguacate, )a granada, 1 higo, el durazno
y otras frutas menos comunes." 18
De ganado se consignaba existían, a principios de 1829, las siguientes
cantidades, en la jurisdicci6n de Monterre&gt;·: 2,2-1-2 cabezas de vacuno, 39.682
cabezas de ganado menor, incluidos ovino y caprino, 2,222 cerdos y 2,397
bestias caballares, incluyendo 130 asnos. e mencionaba que aparte de éstas,,
existian 770 yuntas de bueyes utilizadas principalmente en el labrado de la
tierra y 790 mulas de carga, utilizadas para abastecer la ciudad y transportar
la producción local fuera del distrito ·de Monterrey. Para este mismo objeto
existían 153 carretas.
La cantidad de ganado existente en la regi6n debe haber sido muy abundante para las necesidades de la pob1aci6n de entonces, pues el año de 1831,
la Gaceta Constitucional informaba que se estaban dando seis y media libras de carne por un real, 'baratura de la que no hay memoria ni aun en
épocas de mayor abundancia." :o Ese mismo año, se mataron en los primeros
cuatro meses 350 reses, 816 carneros y un número mucho mayor de ganado
caprino. El ayuntamiento cobraba entonces "por matadero y corral, medio
real por la res y un octavo por el camero, por la pieza donde venden, provista de gancho·, romana, hachas, pesas y cuchillos dos reales por las primeras y uno por los segundos y medio real por cada cabeza de ganado de
pelo." 21
Lo dificil de las comunicaciones en esta época y el poco desarrollo de la
industria hacía que cada población fuera autosuficiente en muchos productos, por lo tanto en Monterre)'i a pesar de su corta población, había un número considerable de artesanos. A principios de 1829 éstos se encontraban
distribuidos en la siguiente forma: 22 zapaterías con 92 oficiales, 10 carpinterías con 37 oficiales, 13 fraguas con 32 oficiales, 7 sastrerías con 20 oficiales, 16 sombrererías con 35 oficiales, 5 alfareros con 10 oficiales, 15 curtidu,.. MS. Esta.do qut manifiesta t:l t1úmt:ro dt almas ..• Enero 12 de 1829, AGENL,
Estadistica, 1829.
,. MS. Noticia ,stadhtica de la Ciudad d, Monttrrey ... Diciembra 31 de 1829,

AGENL, Estadín.ica, 1829.
"" Gaceta Constitucional, 16 de junio de 1831.
:i Gaceta Constitut:ional, 12 de mayo de 1831.

536

rías con 49 oficiales1 7 platerías con 11 oficiales, 3 albañiles con 63 operarios,
10 telares de frazadas con 39 oficiales y 14 jarcieros con 8 oficial s. También se consigna en el informe de este año que había 3 barberías con tres
oficiales. Probablemente por un descuido, n.o se incluyeron oficios mencionados en otros informes, por ejemplo, el de 1826 consigna 2 bordadores, 12
panaderos y 5 coheteros. También hubo por estos años una fábrica de
peinetería. Además de las artesanías mencionadas, e."cistían en lo alrededores de Monterrey, numerosos trapiches para la fabricación del piloncillo y
vinaterías en donde se hacía mezcal. En el año de 1825, en w1 informe del
pueblo de Guadalupe, se mencionan 20 vinaterías dentro de su distrito.

Comercialmente, parece que por estos años va progresando la ciudad con
rapidez pues en 1824 se mencionaban 14 tiendas de ropa y 30 pulperías o
tendajos, y para el año de 1831 se consignaban 27 de las primeras y 85 de
los segundos. Sin embargo, en un informe que el año de 1841 aparecía en
el Semanario PoU!ico se decía: "FJ comercio de introducción se hace de ropas extranjeras, pequeñas cantidades de mexicana y poblana y abarrotes de
toda clase. Se emplean en este giro 17 individuos que en su mayoría, por la
cortedad de sus capitales lo hacen a cr~dito." "Pulperías hay una muJtitud,
pero sólo cuatro giran un regular capital." ~
Cada vez van en aumento las quejasJ de cómo la apertura al comercio
extranjero a raíz de la Independencia, ha afectado la economía de la región.
El año de 1840, en un informe que las aut0ridades de Cadereyta presentaban
a la Junta Departamental de Nuevo León, decían que el comercio se encontraba arruinado porque "muchos in.dividuos principales, cabezas de fa.
inilia van anualmente hasta Matamoros a hacer sus compras de efectos de
ropa para el surtido de sus casas y avío de sus sirvientes." 23
Una de las artesanías más afectadas por este comercio e.,'tranjero fue la
de tejidos. "Este artículo", decía el Semanario Político el año de 1840, "está
concluido completamente en esta capital. Antes las mujeres mismas sabían
vestirse a sí y a sus familias con las mantas que elaboraban¡ se notaba el
anhelo con que sembraban sus matas de algod6n para sacar después de él,
el hilo, lo que llamaban torzales que les servían mucho para sus costuras,
ahora con la introducci6n del hilo en bolitas, cayó completamente este ramo
de economía y hasta los rebozos que antes eran una producción original del
país en todas partes, ya no se hacen sino con ese mismo hilo extranjero.'' u
Continuaba más adelante: "los tejidos de lana, que sólo se reducen en esta
• S11mnnario Polleico, 7 de mayo de 18-W.
'" Semonario Polftico, 9 de abril de 1840.
" S11manario Polilico, 14 de mayo de 1840.

537

�capital a frazadas y alfombras, es uno de los artículos que han sufrido menos, sin que hayan dejado de sufrir." 11
Hay continuas quejas contra los comerciantes extranjeros y hasta se expiden leyes prohibiéndoles dedicarse al menudeo, pero poco a poco se van
fijando en la ciudad e invadiendo también las artesanías. El año de 1841
se encontraba tablecido Pedro G. Parant 'sastre francés", y ese mismo
año, .D. Justic y J. Humell se anunciaban como relojeros, plateros, arme-,.
ro doradores, que componían instrumentos de música y hacían toda clase
de muebles finos.
El año de 1826 se informaba había en Monterrey dos billares y un palenque de gallos. Dos años después había ya tres billares. En 1840, el ayuntamiento anunciaba se hiciera postura para la plaza de toros, por lo que es
posible existiera una por e tas !echas o poco después. Lo que es seguro es
que para el año de 1846, ya funcionaba una que estaba situada a ~aldas
del convento de San Francisco a orillas del río de anta Catarina.
En esta forma transcurría la vida de Monterrey los años que siguieron
a la Independencia. Era una poblaci6n muy modesta comparada con lo
que seria posteriormente, pero destacaba ya entre las poblaciones del noreste
de México: capital de estado, sede de un extenso obispado y principal centro comercial y de artesanías de una vasta región.

LA

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TGREGA o E OMIENDA E. EL
NUEVO REI O DE LEóN
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-DESDE FINALES DEL SIGLO XVI HAS'fA EL SIGLO XVIIIANDRÉS MoNttMAYOR HER Á, ou
Centro de Investigaciones Econ6micu
Universidad de ·uevo Lc6n

l.

LA IMPLA 'TACIÓN DE LA .1!.NCOMIE.iDA E ' EL
TUEVO

REINO DI!.

LEÓN

La encomienda ra una institución benigna para la hispanización de los
indígenas; uno de us rasgos esenciales era Ja consignación oficial de grupos
de indígenas a colonizadores españoles que fueron denominados encomenderos cuyo derecho consistía en recibir tributo o trabajo de los indios que Jes
eran encomendados. us obligacion eran varias, pero las más sobresalientes
fueron: proteger al indio y cuidar que recibi ra instrucci6n religiosa con los
auxilios de un cura doctrinario -en lo que se refiere a sus indios encomendados-· con el Rey, contraía el compromiso todo pañol encomendero de
prestar servido militar a caballo cuando para ello fuese requerido. Los indígenas encomendados, aunque sujetos a las demandas de tributo o trabajo.
eran considerados libres por l.a Corona en razón de que no eran propiedad d
los encomenderos. Su libertad establecía una distinción legal entre la encomienda y la esclavitud, y entre la encomienda y otra cl~ de instituciones de
origen medie\'al. Una otorgación de encomienda no confería propiedad sobre
la tierra. La encomienda era una posesión, no una propiedad y era Per Se
inalienable.1

• SnnalUtt'io Politüo, 21 de mayo de 1840.

538

ª Sobre la encomienda se puede ver entre otros: Robert S. Chamberlain, C4Slilia"
&amp;ulivo,'"ds of th, R,tartimi,nto -En,omúnda Washington, Carnegie Irutitution, 1939
(Publication No. 59. Antonio
n Pin lo, Tratado de coafirmadon,s r,al,1 dt '"·
,omi•ndas .•• Madrid, 1630, Fol. lr sa. Juan Sol6nano y Pereira, Pollti,a lntlia11a.
Amberes, 1703 pp. 130 . J• Miranda, La frmcíón ,con6mi,a d,l ,n,om1nd1,o ,n los
orig,",s dtl rigim1n ,oloflial, Mbico, U. .A.M., 1965. Lesley Byrd SimJ)IOn, Tht

539

�Esta institución reformada, limitada y enriquecida por las Leyes uevas
de 1543 y las Ordenanzas de 1573,2 será llevada a la frontera norte de la
Nueva España, para que sirva de la misma manera en que había sido utilizada por el español en su avance conquistador en este vasto continente.
encomienda in N,w Spain. The Beginning o/ Spanish Mexico. Berkeley, Uni. Of.
California, 1950. Silvio ZavaJa., Encomi111da Indiana. Madrid, C.E.H. 1935. Del mismo
autor, De encomienda y propiedad territorial en algunas regiones de la América española. México, 1940.
• Las leyes Nuevas fueron firmadas por Carlos V en Barcelona y se pueden ,·er las
siguientes ediciones: Joaquín García de Icazbalceta, Colecci6n d, documl'lntor para la
historia de Míxico. México, 1858-1866, Vol. II, págs. 205 y ss. Hay también ediciones facsimilares como la de Henry Stevenes y Fred W. Lucas, hecha en Londres
en 1892; una edición igual de la Facultad de Filosofla y Letras de la Universidad de
Buenos Aires editada en 1923; as{ se puede ver la Coltcci6n de Documentos de Amirica, Tomo XVI, 375-406. La última edici6n facsimilar fue hecha por El Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Escuela de Estudios Hispano-Americanos de la
Universidad de Sevilla en 1945. Un estudio sobre las causas y efectos de estas leyes
se puede ver en Silvio Zavala, Encomienda Indiana. Capítulo Ill.

540

Esta política colonizadora se nota claramente en la capitulación Real hecha
por Felipe II a fa"or de Don Luis de Canrajal y de la Cueva, el 31 de
mayo de 1579, en la cual se especificaba en una de las secciones que " •.. os
hago merced de encomendar los indios que descubrieres, pacificares y poblares en dicho T uevo Reino de León entre las personas que me sirvieren en él,
para que gocen de los frutos y tributos de los dichos indios, por dos vidas
que es conforme a la ley de sucesión ... " ª
Desgraciadamente esta orden real no fue cumplida, en gran parte se debió
a que Carvajal y sus compañeros pretendían al enriquecimiento rápido y a
la a\'entura " ... acudían ... muchos soldados, que la codicia de las piezas
que se sacaban ... hacían muchas entradas y sacaban cantidad de piezas que
vendían y cuando no sacan ninguna, no tienden a poblar, ni a otro entretenimiento )' se salen afuera en busca de más piezas ... ",' y no al pohlamiento
efectivo.

La estructura de estas leyes comprcndian preceptos muy diversos. Los veinte
primeros se referlan a la Organizaci6n del Consejo de Indias, audiencias, pleitos, etc. El capítulo XXI, se refiere a materia de indios, previniendo que en
adelante, por ninguna vía se les hiciera C-$clavos. El caphulo XXII suprimió
los servicios que se exigían a los indios, ordenando por vía de "tapia" y "Naboría" y en general todo trabajo no voluntario. El capítulo XXIII iruistía en
la libertad del indio, ordenando que se efectuara la revisión de todos los títulos
de esclavitud existentes con anterioridad a la ley. El capítulo XXIV se ocupaba
del problema de los indios "tamemes" o sea, aquellos empleados en el tramporte de cargas; en general, se prohibía cargarlos, y que si en algún caso era
inexcusable, fuera la carga moderada, con voluntad del indio y con paga. El
capítulo XXV prohibió que el indio libre fuera llevado a la pesquería de perlas
contra su voluntad.

puestos en disposición de la Corona. En el capítulo XXXI, se estipulaba la doctrina cristiana a los indios; en los demás capítulos hablan sobre los premios a
los descubridores que serla en encomienda. Esta ley original tuvo después reformas en 1545; puede verse este cambio en Zavala, Encomunda Indiana, pp.
110 a 113.
Las ordenanzas de Felipe 11 de 1573, se pueden ver en la Col~cci6n d, documentos inéditos relativos al descubrimiento, conquista y organizaci&amp;n de las antiguas posesion,s españolas tn América 1 Oceanía . .. Madrid, 1864-1889. 2 Vols.
Ver el Vol. VIII 484 u. No conozco otra edici6n más reciente
~stas ordenan_zas abarcan varios tema, indianos sobre descubrimientos, pacüicac1ones, poblaciones, etc. En el capítulo CXL V trata de las encomiendas y ordena una sesi6n de tributos en vez de trabajo; en el capitulo siguiente se ordena
que los indios den tributo y más adelante ordena que "los españoles a quienes
se encomendaren indios, soliciten con mucho cuidado que los indios que les fueren encomendados, se reduzcan a los pueblos, y en ellos se edifiquen iglesias para
que !can doctrinados y vivan políticamente".

El capítulo XXVI ya se refiere a las encomiendas y ordenaba que e pusieran
en la Corona Real los indios que tenían encomendados virreyes, gobernadores,
sus tenientes, oficiales, prelados monetarios hospitales, casas de religión, de mo•
neda y demás personas que los tuvieran por raz6n del oficio que desempeñaban.
Es decir, se mandaba el despojo general de la burocracia de las Indias, cortando
la antigua práctica de dotar los oficios con renta de indios en vez de salarios.
El capitulo XXVII ordenaba quitar los indios a todas las personas que los
gozaran sin título. El XXVIIl, que se redujeran algunos repartimientos excesivos;
La ley mencionaba expresamente algunos; los indios que se quitaran debían ponerse n la Corona, a fin de que con sus tributos fueran socorridos los conquistadores pobres. El capítulo XXIX mandaba que Jo, encomenderos que se hubieran excedido con sus indios o los hubieran maltratado, fueran privados de
ellos. El capítulo XXX es totalmente contrario a las cnc.omicndas ya que estipulaba que ningún virrey, gobernador, audiencia, descubridor ni otra persona
pueda vender o alquilar, etc., sólo muriendo la persona que tuviese indios serian

• Colecci6n de documentos inlditos relativos al. Op. cit., Vol. X, pág. 346 y ss.
También puede verse en Manuel Orozco y Berra, Ápuntes para la hisloria de la Geografla in Mlxico. México, Imprenta de Francisco Díaz de León, 1881, pp. 176 a 180.
• Archivo General de la ación. Historia ol. 15, Exp. 89. Sobre los desmanes de
Carvajal se puede ver a Silvio Zavala, Los Esclavos Indios en Nueva E1pa.ña, México,
Colegio Nacional, 1967, pp. 190-204-207-209-210-219. Sobre Carvajal en general se
puede ver: David Alberto Cossío Historia dt N ueuo L,6n, evoluci6n politica y social, Monterrey, 1925, t. I, pp. 77 a 107. Alonso de León, Rtlaci6n ,, Discurso dd
descubrimiento, poblaci6n y Pacificaci6n de este Nuevo ... Estudio preliminar y notas
del Prof. Israel Cavazos Garza, Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del
Estado, 1961, pp. 43 a 55. Vito Aleuio Robles, Coahuila y Texas en la Apoca Colonial.
México. Ed. Cultura, 1938, pp. 99 ss. Tambi~n ver Los judíos
la Nuet•a España.
Publicaci6n del A.G ... •• número XX en 1932, pp. 205-372; véase asimismo a Roben
Ricard: "Pour une ~tude du judaisme portugais au Mcxique pendant la période coloniale", Rcvue D'Histoire Modeme. XIV, (París, agosto-septiembre, 1939), pp. 516-524.

,n

541

�Don Diego de Montemayor inició la colonización propiamente dicha en esta
región norteña y con él se establece la encomienda, iniciándose un período
de mejor trato a los indígenas que habitaban el Nuevo Reino de León, ya
que la encomienda significó un trato más suave para los naturales y un comienzo de reglamentación y de humanización del trabajo. No hay duda de
que a partir de la fundación de Nuestra Señora de Monterrey -20 de septiembre de 1596- los progresos alcanzados en la legislación metropolitana
para el gobierno de los indios, extienden sus beneficios para amparar y proteger, dentro de ciertos límites, la población indígena de este nuevo reino
que no había conocido otro tratamiento que el de la opresión desenfrenada y
el de la cacería por los esclavistas españoles, que actuaron aquí como los portugueses y los ingleses en la costa de Africa,5 impunemente, sin cuidarse los
escrúpulos de la Corona y menos aún de la oposición de los religiosos.
Esto no quiere decir que con el establecimiento de la encomienda se introdujera un régimen de bondad y que cesase la explotación de la mano de
obra indígena. Simplemente queremos dar a entender que hubo mayor protección, menos impunidad para los desafueros y cesación de las prácticas de
exterminio de la población indígena que se aplicaron en las primeras décadas de la dominación española; y para los pobladores, una fuente de trabajo
relativamente segura y barata.
Desde 1596 el colono vio en la población nativa un elemento precioso que
trató de conservar pues iba a ser su única recompensa. Y en pos de ese tesoro, que era la encomienda, se iniciarán nuevas peneh·aciones de conquista
a este territorio inhóspito, y si los indios han de ser el único p_remio que se
espera recibir, esta demanda no se aviene con la matanza innecesaria. El indio
deja de ser un objeto de comercio, y el aprovechamiento que de él se obtendrá va a ser un tributo tasado en servicios. Es por esta razón y no por
otra, por lo que la encomienda significó un mejoramiento en la situación del
indígena; de esclavo pasa al estado de siervo, con algunos derechos que no
siempre fueron simplemente teóricos; de individuo desamparado y a merced
de un amo, se convierte en vasallo del rey entregado en custodia al encomendero, quien ha de dar cuentas y razón de sus encomendados, y esa toma
de cuenta la haclan -por lo menos teóricamente- los gobernadores en las
visitas de indios que debían efectuar.
Considerando lo mencionado podemos asegurar que la colonización real de
esta zona del virreinato comienza con la implantación de la encomienda Y
no antes.
El primer repartimiento de indios de que se tiene noticia se hizo "En la ciudad de Monterrey del Nuevo Reino de León, en 20 días del mes de noviembre
• Sobre este tema: Silvio Zavala, Los esc/a11os .. . , op. cil., p. )60. Si se desea en
forma más precisa: George Scelle, La fraiti nigriere aux lndes de Castil/e. Paris, 1947.

542

de 1596, ante el tesorero Diego de Montemayor, Teniente de Gobernador y
Capitán General para la se,,o-unda reedificación de él, por el Rey Felipe II,
nuestro señor la presentó ... " 8
En esta petición -como en las demás de todos los pobladores- se pide
por un lado estancia de ganados y caballerías de tierra y por el otro indios
en encomienda sin establecer su número en forma precisa y el lugar donde
habitaban o se reunían; así por ejemplo se decía: '' ... sea servido de confirmarse las dichas tierras, y lo demás que pido con los indios que para el beneficio de ello son necesarios son el 'cayo Guapa' y el 'Ju Macapa' y sus allegados y entran en éstos los 'borrados' y 'Barreteados' que son sus allegados ... ,, 7
El número de indígenas de estas primeras encomiendas no se sabe con
precisión --como ya lo mencionamos--, sin embargo, en otros documentos
se menciona que Diego de Montemayor poseía 200 indios, su hijo, 100; Diego
Díaz de Berlanga, 150; Diego Rodríguez 135 y Juan Pérez de los Ríos, 185.8
A nuestro parecer, estos primeros repartimientos de indígenas, cuyas generalidades hemos expresado, fueron más bien ficticias que reales:
lo. Estos primeros repartimientos otorgados por Don Diego de .i: fontemayor eran ilegales por no tener una autorización real que los apoyara.9
2o. El colono no estaba posibilitado para tener este número de indios, debido a que el reducido núcleo de pobladores hacía imposible reunir esa cantidad de aborígenes, cuya tendencia trashumante no le permi(ra estar en un
solo lugar mucho tiempo. La única forma de fijarlos en un sitio era a. través
de un pequeño ejército bien armado y esto no existía en los primeros años de
la colonización de lo que sería con el tiempo la Sultana del Norte.
3o. Si estos repartimientos hubieran sido efectivos, la s.ituación de los primeros pobladores no sería tan desesperada como lo hacen notar Mota y Escobar, y Alfonso de León.1. 0
• David Alberto Cossío, op. cit .• t. 1, pp. 140-142.
r Archivo Municipal de Monterrey. Civil. Vol. VTII, Exp. 27, f. 13.
' Es mencionado por Santiago Roe! en su: Nuevo León, apuntes Hi.itótiGos. Monterrey, 1959, p. 27; así como AM.M. Civil. Vol. VTII, Exp. 16, 38, 69 y 72. F. 18,
34, 67 y 82.
• La colonización se hizo sin autori7.aci6n virreinal o real; su reconocimiento como
gobernador fue hecha hasta 2 de febrero, 1599.
10 Alonso de la Mota y Escobar en su DesGTif,ción geográ/ica de los reinos de Nueva
Galicia, Nueva Vizcaya y Nu811o León, México, Ed. Pedro Robredo 1940, dice en su
página 209: " . .. viven de ralees y sus casas son de carrizo y casi andan sin ropa ... "
Alonso de León, op. cit., en su pág. 76, cuando dice: " .•. débesele la conservación
de este reino al general Agustin de Zavala (padre de Don Mart1n), pues, a no estar
debajo de su protección, no se pudiera sustentar la población española. . . por formidable el hambre. . . no se sustentaban de otra cosa que de raíces de lampazos ... algunas frutas silvestres y el Mezcale •.. (su vestidura) trapos podridos ... " Después de

543

�4o. El repartimiento de las tribus indígenas es muy general: ya que no establecía el lugar de residencia o de preferencia, como se hara ~n !ºs ~turos
repartimientos del Siglo XVII; esto nos hace suP?,ºer que la di~tnb_uc1~m de
los grupos de indios estaban basados por informacion de los propios md1genas
y no por el conocimiento directo del colono.
.
So. Contradice Ja característica general de la enco1D1enda o congrega de
esta zona: reducido número de indios a cargo de un encomendero o protector.
6o. Sus propios descendientes -más adelante en e1 Siglo XVII- declararán
tener un reducido número de indios. 11
De 1596 a 1626, la encomienda pasa por un tiempo de letargo_: no se fomentan más repartimientos, no se establece ninguna regla.mentaci6~ u_ ordenanza a las encomiendas y en general no se progresa en la colowzac16n de
esta regi6n.
La situación cambia con la llegada de Don Martín de Zavala a esta comarca eJ 2 de agosto de 1626, porque en la capitulaci6n real hecha por Felipe IV el 3 de julio de J625, establecía en la sección 11 que "os hago merced
de os dar provisión mía con poder y facultad bastante, pa~a poder ~comendar
)os indios que descubrieredeis, pacificaredeis y poblaredeis en el dicho Nuevo
Reino de León, entre las personas que me sirvieren en él, y entre los d~más
pobladores beneméritos para que gocen de los frutos y tributos de los dichos
indios, conforme a la ley de sucesión guardando las cédulas y ordenanzas que
sobre esto disponen .... "1 2
Teniendo esta orden real y dándose cuenta de que los recursos naturales
de esta comarca eran poco halagüeños para atraer de por sí a colonos, fomentó
de sobremanera el otorgamiento de encomiendas con el fin de atraer pobladores; así se puede notar que en menos de un año ~e gobierno había rep~tido más o menos 180 encomiendas y para 1664 -ano de su muerte- babia
otorgado aproximadamente 200. 13
Tomando en cuenta el paulatino aumento de la población española en esta
estas citas podemos preguntar: ¿Podrían vivir tan pobremente estos colonos si realmente tuvieran en encomienda tantos indios?
.
.
,
Ver A.M.M. Encomienda Vol. III. Loremo Díaz -descendientes Diego D1az de
Berlanga y Ariana Díaz, pobladores fundadores- declara tener 7 indios en 1637. Exp.
11, f. 32. Pedro de la Garza el Mozo hijo de Pedro de la ... fundad?r declar:r en
l~O tener 3 indios encomendados. A.M.M. Vol. XJX, Exp. 2, f. 10, Diego de. on· t o u"el fundador) declara en 1655 de poseer 27 indios en
temayor ( rue
hi •encomienda.
d n·
A.M.M. Causa. Vol. VII, Exp. 92 bis., f. 46. Antonio Ferm\ndez ~ JO e tego
Femández, fundador) declara tener 19 indios en 1635. A.M.M. encoIJUcnda, Vol. XI.
Exp. 53, f. 26, etc.
.
u En la Colección de Documentos Inéditos ..• op. cit., Vol. XII, páginas 126 ss.
y Alberto Cossío, op. cit., t. 1, p. 184.
u Ver A.M.M." Encomiendas, Vols. 111, VIII, XI.
u

544

zona,H esto repartimientos fueron numerosos y en general se puede decir
que esta tendencia de dar las encomiendas de indios fue muy popular en
esta zona hasta 1715.1 ª
El 29 de marzo de 1527, Don Marín de Zavala, firmó la primera reglamentación de encomienda en esta zona de la Nueva España; cuyo contenido
se puede sintetizar así:
1. Traslado voluntario de los indios a pueblos próximos a los españoles, dándoles tierras para su cultivo y cada encomendero a sus encomendados, una
docena de ... (roto)
2. Enseñanza y servicios religiosos costeados por el encomendero.
3. Edificaci6n de iglesias en los pueblos indígenas y en las minas.
4. Enseñanza del idioma español a muchacho para cada veinte indios e
instrucción religiosa para que divulgara la fe entre los naturales.
5. Prohibición de usar los indios para transportar cargas, excepto sus propios mantenimientos cuando se dirigieran a trabajar en las minas.
6. Licencia de cuarenta días por cada cinco meses de labor para los indios que trabajaran en las minas.
7. Libertad para que los indios celebraran sus areitos los domingos y días
festivos y aWl en los días ordinarios, siempre que los hicieran sin perjuicio
de su trabajo.
8. Pan, legumbres y otros vegetales de la región todos los días y carne los
domingos y días de fiesta y pascua, para los que trabajaren en las estancias.
A los indios de las minas, pan y todo Jo que hubieren menester para su alimentación, y una libra de carne al día, o pescado los días de guardar.
9. Imposición de la Monogamia y del matrimonio entre indígenas.
10. Entrega de los hijos de los caciques, menores de diez años, a los frailes franciscanos para su enseñanza religiosa y del idioma español.
11. Exoneraci6n de trabajo de las mujeres embarazadas desde el cuarto
mes, excepto en labores domésticas, hasta dos meses después del embarazo.
12. Obligación de los encomenderos de dar a cada uno de sus encomendados un peso y medio al año en cosas para vestir.
13. Prohibición a los encomenderos de servirse de indios de otra encomienda ni guardarlos en sus casas o labranzas.
" Según David Alberto Cossío, ibidem, p. 15, había en este reino en 1626 " •.. ochenta los vecinos europeos y de estos aproximadamente la milad solteros.y." para 1665

dice que había " ... ciento cincuenta, únicamente los casado,, y muchas gentes solteras".
u Todo gobernador foment6 el repartimiento de indios en encomiendas o congrega,
como se puede ver en los documentos del A.M.M. Se puede ver que cada descubrimiento
de metales atraerá pobladores y i:stos con el pago de 50 pesos obtenían sin más mi:rito el derecho de formar encomienda; esta costumbre se extiende hasta 1715, que el
Lic. Francisco Barbadillo Victoria suspende las congregas o encomiendas.

545
J.135

�14. Repartimiento de indios de servicio a los caciques (2 indios si tuviera
4-0: 3} si 60; 4 si 100 y 6 si tuviera 150 o más).
15. Prohibición de ofender con hechos o palabras a los indios encomendados. Los castigos que merecieren lo aplicaría el visitador.
16. Prohibición de arrendar los indios; pero se autorizaba la formación de
sociedad entre un encomendero que pusiera lo indios y ou·o socio que aportara los mantenimientos.
17. Cuando vacare una encomienda, el nuevo encomendero quedaba obHgado a comprar la estancia de su antecesor, a éste o a sus her deros.
18. Nombramiento de dos visitadores de indios en cada pueblo y toma anual
de, residencia a estos visitadores.
19. Limitación del número de indios que podía tocar a cada encomendero
a no menos d cuarenta ni más de ciento cincuenta.
20. Los menores de 14 años no podían ser compelidos a trabajar, salvo en
tareas que pudieran hacer los niños como yerbar y otras cosas semejantes en
las haciendas de sus padres.
21. Generalización del uso del ve tido.
22. $j los mdios demostraren ser tan capaces como los españoles para abrazar el cri tianismo y fueren tan políticos y entendidos que supieren regirse
por sí mismos, serían equiparados a los vasallos del Rey en la metrópoli, y
"les manden scrdr en aquellas cosas que nue tros vasallos acá suelen servir
o las que allá ocurrieren semejantes a la calidad de las de acá, para que sirvan y paguen el servido que los vasallos suelen dar }' pagar a sus princip .. !' 18
Estas disposiciones no tenían aplicación para los indios sometido a esclavitud por causa justa.U
Al mismo tiempo, Zavala estipuló que los indios no debían de ser vendidos
o embargados. 18

Al parecer esta reglamentación hecha por el gobernador Zavala no tuvo ninguna oposición, ya que no nos es conocida ninguna resistencia.

Esta reglamentación fue llevada a la ciudad de Mé.xico para que fuera aprobada por el poder virreinal; el 17 de octubre de 1630, el \'Írrey Rodrigo Pacheco de Osorio, marqués de Ccrrah-o, confirmó las órdenes de Zavala y con
este acto, se implantó n forma definitiva la encomienda en el Nue\'O I eino
de León.
Sin embargo, el marco geográfico poco propicio; la distancia que había
" A.0.N. CEdulas Reales; Vol. VI, Exp. 79, F. 67. "Resumen de lrye,i de ordenanza11 dictadas por el gobernador del u evo. . . par.i las encomiendas y buen tratamiento
de los indios" aprobada por el virrey Rodrígo Pacheco de Os.orio, marqué&amp; de Cerralvo
en la Cd. de Múico ... el 17 de oclubr d 1630.
-

" Op. cit.
,. lbidtm,

546

entre este reino r la capital del virreínato; la connivencia de las autoridades
locales· b. s:i tu ación cultural del indígena; el poco rendimiento económico
de las encomiendas van a hacer que esta institución tenga una transfonnación a tra,·és del Siglo XVII y parte del XVIII, llegando a producir un producto híbrido elaborado por un lado en la encomienda y por el otro, la situación socio-política de los indígenas de esta zona&gt; que será llamada con el
tiempo congrega.

JI. LA

OBTENCIÓN DE LA ENCOMIENDA O CO CREGA EN ESTA REOIÓN 18

La posesión del título de encomienda es muy parecido el procedimiento
que dominaba en toda la América: en el acto de la fundación; por sucesión
o por oposición.

El proceso para conseguir una encomienda o congrega era relativamente
sencillo: el solicitante se presentaba ante el gobernador con un documento
donde destacaba sus servicios a la corona y su situación económica, al mismo
tiempo, señalaba casi en forma detallada a los indios que deseaba encomendar o congregar; ~0 después, se daban cincuenta o cien pesos al gobernador y
casi sin dilación se otorgaba una licencia para ir a sacar indios o como se
llamaba en esta época a "caza de piezas". n

En estos permisos se señalaba el día y la zona donde se podía operar, con
la salvedad de que su persecución se extendiera a otras regiones si fuera necesario, ya que el nomadismo de los indígenas les permitía desplazarse rápidamente de un lugar a otro.
e. suponía que el gobernador mandaría un mensajero a la comarca que
serla afectacla para que avisara a los encomenderos o protectores, a los caci11

Hay que hacer notar que desde 1596 -año de la fundación de Monterrey-

hasta 1630 no se obtuvo ninguna información aobre la obtención de una encomienda
o congrega; pero parece que en un prinripio no había ninguna reglamentación o ceremonia; ya en un documento firmado en 1654, declara Jacinto García de Sep6lveda,
que " ... antes la justicia estaba en cada persona y DO e conocía justicia del Rer ••. "
A.M.M. Ch•il. Vol. VI, Exp. 49, f. 18.
• La información sobre la locali1.aci6n de lo, indio• e conseguía por varias fuentl:8:
indios: '' ... diriéndome llamarse Eulalio de la raza guachichil ... y hacer la señal de
la cr~ me dijo que los indios ..• vh·ían en ... " (A.M.M. Causas crimínales, Vol. VIII,
Exp. 96). También los españoles declaraban dónde vivían indio~ sin encomendar •• •.. y
más ali&amp; de la encomienda de. . . me dicen que hay indios ain encomienda y sin conocimiento de nuestra Santa Fe .•• ., (A.M.M. Civil. Vol. XTT, Exp. 46, f. 18).
11 Enos documentos iban síempre cubiertos de un velo religioso:
"para que estos
indios. • . conozcan las ,·rrd. des de nuestra Santa Fe .•. " o " •.. p:ira quitarlos de las
garras de Sat:1nis ... " etc., etc. Estos buenos deseos quedaban siempre en la tcor!a,
)'a que en la vida real todo era distinto corno lo veremos más adelante.

547

�ques amigo

ya

los mision ros para que cuidaran su indio

r

no fueran h •

chos prisionero .
El futuro encomendero o protector por su parl alquilaba diez o doce soldados o vecinos y varios guías indig nas, para que lo au iliaran en su "caza
d pi zas'.
Al llegar el día señalado la expedición se dirigía a la zona indicada ·
neralment era en las montaiias, ya que en é 1.as era la morada natural de los
indios de esta regi6n-. La e.xc.ursi6n duraba muchos días, ya que era difícil
loe.alizar y cazar a los indios,2 2 las dificultades eran: el nomadismo dcl indio
y su belicosidad.

Al r ubicada 1 ranchería u de indios se le cercaba y d spués,
les anunciaba a través de los indígenas guias que habían sido ncomendado y les
hablaban de las "ventajas del .sometimiento"; si había alguna resistencia había " •.. muerte.&gt; , aunque lo regular se evita a que los indios se pon an en
defensa",2• ya dominados amarraban a lo gu rreros y lo ponian en colleras 21
trayendo a los hijos y a las mujeres sueltos. Estos indios pertcnec'ian al dueño
d la ncomicnda o congrega.

ª Un ejemplo palpable de esta búsqueda nos lo da el capitán Tomás Garda -22
de junio dt: 1652- que declara lo siguiente: " •.. siguiendo el rastro de los indios
para mi encomienda que se llaman matascueos y cuepanas y cuajotes, pasamos por l:i
til'rrn dl'I la nación Tcguenpestes que no dijeron que esa, naciones pasaron hace días
por sus cercan!as. . . los indios amapolas declararon que mis. . • hablan estndo hace
dos o tres días con ellos ..• el día 19 de junio de ... los avistamos como a seis tirot
de arcabuz ..• despué de caminar por esw tierras tan difíciles como \'einte y tres días
ain descanso, •• " .G•• •. Civil. \'ol XII, Exp. 7. Si se desea consultar mis sob este
tema ae pueden ver los siguientes 'lomos dd ramo de Encomienda: T. VI-Vlll-IX-XII·
XIII-XIX-XX. De Civil: V-VII-IX-Xl-XlV-XIX-XXI. La mayoría de los documentos que integran estos tomos tratan estos temas; estas descripciones t0n muy nu1ncroaas; s6lo en el Tomo VI de ncomienda conté mil de 198 C3Gritot.
.. Alonso de León d«cribe l:u ranchcrí:u de indios como de hilera o de media luna,
pero cualquiera de esw dos formas siempr eran reforzadas sus puntas con dos o mil
chozat p ra protegerse de los ataques; hay que de,iacar que cada poblac16n no 10brepasaba de quince chozas y é11as estaban hechas de :zacate o carrizo entrcmcidado
con lodo y su forma era de campana " ••. con poco menos huecos que el que hae1: un
pabell6n de eda. Las puertas son b:ija.s, que les obliga a entrar a gatas, . , .Alonso
de León, op. cit., p. 18.
.. A.M · {. Civil. Vol. VIII, Exp. 10, t. 14. ":M ifcstaci6n del Capitán rliguel de
Montero, yor .•• Hncienda de loa • ·o le, a 11 de octubre de 1653".
Fray Juan de Torquemada en 1u " .. •.Monarcl1ia I ndia11a, •• " Madrid, 1723.
Libro XIV, Cap. X ll. T. ll. p. !'167, CoL la. define a la coll~ra corno: " •.• Ech •
banle&amp; la collera que usaban, que es una m día argolla de p. lo, )' pu ta en b
garg nta l , ~r detrás nam de las espalda , con dos
jeros, y por los _agujeros
travcs.'\da una vara larga, con que quedaba presa la garganta; y a la vara Juntaban
otra vara, por dduera de lOJ a 1.1jt;ros, y nmbas a dos la.s ataban, una con o , Y la

5·!8

Después de haber descansado se "saca informes sobre otra ranchería cercana ... " 21 y se atacaba para poder pagar a los expedicionarios alquilado
( exceptuando a los indios guías que recibfan regalos y podian saque.ar a la ·
rancherías) por el cncom ndero o protector; en te asalto
repartían en
partes igual s a lo presos -aunque previam ntc uno soldados pedían un
peso o dos por cada día que durara la pt'.squisa-; al mismo · mpo
sacaba unas "piezas de indio o indi " que
regalaban al gobernador -esta
costumbre fue 1nuy omún a partir de 1626- o a personas poderosas de
•• .•. afuera o adentro del reino ... '. 21
E tos indios eran generalmente vendidos a treinta o cuarenta pesos en los
reales ele minas cercanos o también, los utifu.aban como un medio para el
trueque de cosas, o los alquilaban como pastores o albañiles o lo daban como
garantía por alguna deuda o de dot en matrimonio.1
Estos ataques a la ranchería de indios producían numrr os pleito de posesión entre lo mismo en omenderos o prot ctorcs: ya que la mayoría de
las veces se atacaba a indios que habían sido repartido con anterioridad."
atadura llegaba a la3 puntas, o extremidades de las varas, donde no podía alcanzar
con las manoJ ni podia desatarse¡ y a.sí lo llevab n, por loa caminos, y
veces lei
echaban una trail!.t de cordel, con que los llevaban atraillados; y porque de noche
no te des:aten, o cortasen L1: ligadura del cordt'I, atíbanles las mano, una sobre otra".
• A.M.M. Civil. Vol. XV, Exp. 24, f. 3. "Informe sobre la. caza de pirZM de Don
Diego González •• , Capitán y vecino de la villa de San Cristóbal de Cadc~·ta en 13
de abril de 1680"; ver t:unbifo la nota 20, ya que en C$O$ documentos se encuentra
esta infonnaci6n mu genrralizada.
ir A.M. f. Civil. Vol. XXU, Exp. 63, f. 5, "Informe de Fray Gabric_l de Oliva
aobre loa malos manejo d las autoridades del Nuevo ••. M.isi6n de San Pablo de
los Labr dor el 25 d febrero de 1681"'. Elta cwtumbre era muy conrun como lo
destaca el Lic. Barbadillo en su informe al virrey Duque de Linares .•• ~ , úmonio.
A.M.M. Protocolos, sin numeración, 1715, 7 ís. d 16 de mayo de ... Tambifo lo
destaca Silvio Zavala en su obra Los ,ulauos indios dt la Nueva España. Op. tÍl.,
p. 260.
• Ver la nota 20 y 26. Estos ejemplos en forma particular 1e pueden ver en el libro
de brael Cavazos Garu, Catálogo -, Slnt,.ris d• los Protocolos d,l Archivo Municipal dt Monterrey, 1599-1700. Monterr y, I.T, E.S. ., 1966 (serie de historia 4),
cidulas: 9..f.5-46-47-58-103-119-JS6-137-148-166-214-226-23B-239•595 y 60¼.
• E11e problema muy común en el • ue,·o Reino de Le6n y los documentos existentes 10n muy num rOS01: en el año de 1654, he contado trescientos pleitos y en
1698 doscientos ochenta -estas cifl'lll son nproximadas-. Si se desea consultar se
puede ver: A.M.M. Protocolo , Vob. 1-11-111. Civil. Xlll-XVI-XX. Casos particu•
lare, de gran importanci por person íc inmi.Jcuidos: A.M.M. Protocol
'ol. J,
Exp. 40, fol. 31. Yol. II, Exp. 9, f. 5. Vol. III. fol. 69, !. 4. Ch-il. Vol. Xll, .Exp.
11, fol. 19. Vol. XVI, E,q,. 53, fol. 14. Vol. •
Exp. 7, f. 30; Exp. 13, fol. 4.
Estos personajes son: Berna~ de las Casas, José de Treviño, Bias de la Garza, Juan
Alv:arez de Godoy, Hemando de Mendiob, Luis de Z6ñi
Almara7., Sebastiin Villcgas, Carlos Can tú, Franc.iico Ba~ de Treviño y Juan Eltcban de Ballesteros: todos

549

�Una vez efectuadas todas estas operariones mencionadas, tenía Jugar el acto
de la ''toma de posesión de la encomienda".ªº
Generalmente se efectuaba en el Cabildo, )' para su celebración, el encomendero se presentaba acompañado del principal o eo su dcíccto. de dos o
tres indios de la encomienda. Exhibía el título ante el Alcalde Ordinario,
quien después de examinarlo r hallándolo conforme, procedía a darle la posesión de los indios. El Alcalde Ordinario tomaba de la mano a cada indio
y se lo entregaba al encomendero o protector. quien recibía la mano del indio y en señal de po esión le ordenaba a éste cambiar dos veres de lugar una
silla· o bien le cubría la cabeza con su propio sombrero y luC2'o seguía el acto
de cambio de lugar de la silla. El acto de la colocación del sombrero del encomendero en la cabeza dd indio encomendado, podía faltar; pero no así el
de la silla. que se tenía por el ·ímbolo de la poscsión.31
Cuando era terminada esta ceremonia se le indicaba al encomt?ndero o
protector los derechos que tenía y las obligaciones que adquiría no sólo con
el indio ino con la corona.u Con este a('tO final se obtenía en forma definitiva la encomienda.33
"hombres ricos y poderosos". Tambibl se puede ver a Israel Cavazos Garz.a, op. cit.,
Cédulas: 31-106-324-792-758-796-823.
• Esta ostumbre fue muy peculiar en el obicrno de Zavala -1625-1664-, pero
de5pués parece que desaparece, ya qu, a partir de 1678, su continuidad disminuye y
en cl Siglo XVIll, no be encontrado ninguna menr.i6n de esta simpática ceremonia.
11 Entre los ejemplos más de tacados quisiera mencionar el de Antonio Leal de
León (A.M.M. Encomienda, Vol. XXVI, sin numeración) para tomar posesión de su
encomienda en el Valle de Pesquería Chica, se pre entó con dos indfos ante el Alcalde
ordinario de aquella ciudad y exhibió el titulo expedido por el gobernador del "uevo
Reino de León: " .• , acto Jeguido, despuéli de haber examinado el título antecedente,
le dio posesión; para ello prl'3Untó al dicho indio cómo se Uamaba, de qué nación era
a quifo sirve y ha
ido, y el otro (indio) lo mismo, lo cual ,;s10 por el señor 1calde tomó de la mano a los dichos indios y a cada uno de por sí y se los dio en
poseli6n a el dicho Antonio ... , el cual 1~ tom6 en ello así provell6 como para lo,
demás contenidos en la dir.ha encomienda y 1111 ..r,ñal dt1 ¡,oruión lu mnnd&amp; mudnr
una silla de una a otra ¡,arte y d« otra a aira con que qued6 metida y amparado ,n
la postsi6n s,r~•il y corport1f'. Otro ejemplr:, nos lo da cl Capitán Lorenzo de la Gntza
(A.M.M. Encomiend.1, Vol. XXXIV, Exp. 14, f. 45. Monterrey, 16 de Dic. de 1689):
presentó "un indio que dijo llamarse Lorenzo, cacique y capitán de la dicha encomienda, y d 1ubdicho lo cubrió la cabeza al dicho indio con su sombrero y lo marido
mudar una riüa d, smtar de una pa,-te a otra )' d11 otra con lo qve queda postdo, . ..
y el dicho Alcalde dijo que en nombre dl·I Rey
ucstro Señor daba y dio posesión a
el dicho Lorenzo. . . en el dicho indio Lorenzo en vos y en nombre de todo~ los demás
indios e indias capitanes y capitanejos de la dicha encomienda".
ª Esta costumbre era mu)' común en toda la Nueva E~paña como lo demuestra claramente Le ley B. Si.mpson, o p. cit. " ... con la encomienda se adq uirian derechos y
obligaciones no s61o ante sus indios cncomrndados s.ino ante la Coron " (p. 154).
11 Una \'CZ que el encom •ndero hubiera entrado en posesión de 101 indios no se les

550

TIJ.

FUNCIONAMIENTO DE LA ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA PARTE OB LA

'UEVA ESPA.::¡A

La encomienda neoleonesa se localfaaba generalmente en los alrededores
de los pueblos españoles, haciendas, misiones franciscanas o prisíones reales,
ya que geo ralmente estos centros se desarrollaron en zonas donde la orografía
e hidrografía eran muy propicias para la agricultura, ganadería y minería; 1 ~
un ejemplo sobre esto es el siguiente: de 1596 a 1646 se establecieron en las
cercanías de la ciudad de Monterrey unas sesenta ncomiendas, sta cifra
podía quitar ni remo\'er como lo ordenaban las Leyes de Indias (ver Recopil ci6n de
Leyes ... edición de Madrid de 1774, Lib. 6, Tít. 8, Leye1 46 y 47) hasb ,er oldos
y vencidos conforme a derecho", y s6lo se le podla quitar en caso que incurriesen en
delito penado por la leyes de castilla con _perdimiento de bienes.
Estas disposiciones aplicadu en esta región tenían sus base5 en leyeJ promulgadas
desde 1511 y eran aceptadas y aplicadas en la Nueva España; sin embargo, los gobernadores de eJte uevo Reino parece que procedieron de diferente manera ya que
quitaban a su arbitrio las encomiendas o congregas con la misma libertad con que las
habían ciado; un ejemplo de esto nos los da Juan Pérez de Lenna (A.M.M. Encomienda "copia de carta mandada por el \'irrey •.. al gobernador Lozano .•. " 1671.
Vol. XLII, Exp. 67, f. 13): se quejó de la libertad con que se tomaba los gobernadores para despojar de sus encomiendas a quienes las tenían, sin consideración de
las reales c~dulas tocantes a la. posesión y a los motivos que causaban la µ6rdida
de la encomienda: "Juan Pérez de Lerma, en nombre de esa provincia, me han hecho relación diciendo muchaJ veces acaese qwta.r vos a los vecinos de esa tierra los
indios encomendados por los otros gobernadores, por cau!las muy livianas y aun sin
ellas, ;61o de vuestra autoridad y de hecho sin los oír a justicia ni llamar para ello,
de lo cual reciben notorio ngra.,.io y daño y me suplic6 vos mandase que de ahí en
adelante no les quitáscdes los indios sin que primero los oyesen e fuesen c.onvencido,
por ÍUCZ7.a e por derecho en toda itUtancia o como mi merced fuese ... vos mando
que vea.is lo sU50dicho )' no quitfu ni renovéis de aquí adelante a los veC'in01 de esa
provincia a los indio, que lr.s hubieren encomendado con justo y derecho t.ltulo sin
que primero sean oídos &gt;' \'cncidos por fuero e por derecho •.. ·•
" Esta opinión e, tambi&amp;l compartida por Don Plinio P. Ord6ñez en "hu misiones
franciscanas del Nuevo Reino de León". Historia M1xic1mo. Vol. IJI, No. 1 (juJioagosto de 1953), pp. 102-111. A nuestro parecer el autor comete un error cuando
asegura que las misiones franciscanas proporcionaron los indios para las primeras
congregas; esto sin duda no tiene bates firmes ya que como hemos mencionado, las
encomiendas se entregaron oficialmente en el d1a de la fundación de la Ciudad de
Monterrey -20 de septiembre de 1597-; por otro lado, sabemos que lo primero
misionerO!I vinieron en 1603 como lo menciona Alonso de León, op. cit., p. 62; Israel
Cavazos Garza, "La obra franciscana en Nuevo León", Humo.n-ilas. Anuario, Año ll,
'úm. 2, p. 438. Eugenio del Hoyo, "Evangelización en el • ·ucvo Reino de León',
HMmanito.s. Anuario, 1965, No. 6, p. 322. Santiago Roel, o¡,. cit., p. 25.

551

�fue aumentando a mediados del Siglo . VII -aproximadamente ochenta y
tres- y a principios del Siglo XVIII, llegaban a más de cien.aa
La. mayoría de los encomenderos o protector s eran labradores, aunque
también había militares -en su mayoría oficiales-:, ganaderos, mineros bur6a-atas, clérigos, pero estos últimos en menor número. 30

A. La sucesi6n de las encomiendas:
De acuerdo con las Leyes de Indias (Lib. 6 Tít. 11), no sucediendo el hijo
mayor, sucedcrian los demás de grado en grado. El hijo gue uce&lt;liere en la
encomienda debía alimentar a sus hermanos y madre, mientras no se casare
ésta y no tuvieren aquéllos con qué u tentarse. La hija sucesora en la encomienda, en deíecto de hijos varones Legítimos, contraía la misma obligación
con madre y hermanas, y debía casarse dentro de un año. Si en ,·ida del padre
moría el hijo mayor, la encomienda pasaba a los descendiente legítimos de
éste. Para suceder el marido a la mujer, y ,iceversa, debían haber vivido casados seis meses. La mujer con encomienda que se casare, debía tomar marido
de calidad, y muerto é te, la encomienda volvía a poder suyo. Los hijos del
segundo matrimonio, habiendo tercera o cuarta vida, sucedían en los indios
en que la madre hubiera sucedido a su primer marido. n
En cuanto a la duración de la encomienda, se otorgaba legalmente por dos
vidas; :is pero en este ucvo Reino se utilizaban varios métodos para prolongar la sucesión de la encomienda ;39 éstos eran :
,. Desgraciada.mente no tuve el tiempo suficiente para computar otros centros como
Villa de Cerralvo o Cadcreyta ¡ ffio embargo, los datos mencionados pueden ser consultados en el A.M.M. Civil. Vol.: III-V-IX-X-XI-XIII-XVI-XIX-XX-XXII-XXIIIX.XVII-XXVII I-XXX-XXXIII.
• Del A.M.M. Civil. Vols.: XI-XVI-XX, conté aproximadamente 178 otorgamientos de encomiendas -desde 1636 hasta 1684- y de éstas 98 eran labradores, 25 militares de distintos rangos y el resto oscilaba entre los ganaderos, mineros, burocratas
y curas (hay que hacer notar que !iObre el último sólo encontré un caso, el del padre
y vicario Mart!n Abad de Uria, que la obtuvo por donación).
11 Este problema de la sucesión lo trata detalladamt'ntc Antonio de León, op. cit.,
y Juan Solónano y Pereira, en lo capítulos X y Vil. Sobre las discmiones y luchas
sobJc este punto ver a Zavala, Encomi,nda lndiana, op. cit., Cap. 11-Ill•V, pero
sobre todo el VI.
• Por e.ste medio la Corona trataba de evitar la formación de señor!os de tipo feudal
en América y restringir el poder de los encomenderos; esta restricción se puede notar
en la Cédula Real de Felipe JI finnada en Gante el 5 de septiembre de 1556 y reproducida en su totalidad por Sil\·io Zavala, Encomienda .•• lbid,m, p. 206; se
puede ver también, Cartas de lndia.s. Madrid, editado por el Miooterio de Fomento,
1877, Caja 2, Núm. 5.
• Hay que hacer notar que catos métodos eran muy comunei en toda la Amfrica
como nos lo demuestran Eduardo Arcila Parías, op. cit., pp. 161 a 165. Domingo

552

1. Por
2. Por
3. Por
4. Por

vía de excepción
vía de disimulación
vía de corrupción
vía de dejaciones
1. Por ula de e:uepci6n: era utilizado para estimular )a conquista; es decir, otorgar un privilegio de una vida más para obtener colonos o conquistadores que se aventuraran en ir a otras tierras; un ejemplo sobre este medio
nos lo da el capitán Andrés de Aranda que en 1600, pide al gobernador Zavala, que a las personas que se unieran a la jornada cobtra los indios Gualagilises y tuvieran indio en segunda vida, les extendiera un título de nueva
encomienda; esta petición los transformaba de segundos en primeros propietarios y por lo tanto podían disfrutar de la encomienda ellos y un sucesor.
La gracia solicitada fue concedida por el gobernador, }' ella equivalía a prolongar la posesión de la encomienda hasta Ja tercera vida, aunque sin romper
con la norma establecida de Las dos \idas!º
2. Por vía de disimulación: este fue un medio muy socorrido u en esta
región y hubo casos excepcionales en que había encomiendas " ... de cinco
vidas. . . sin respeto a las leyes de las Indias, ni a las órdenes reales que hay
en su contra ... "; •2 pero parece que esta costumbre era muy aceptada por
los pobladores de esta comarca.
3. Por vía de corrupción: más frecuente que las prorrogaciones por disimulación y por composición, fueron la prorrogación por corrupción; ésta
Amunátegui Solar, op. cit., Vol I, pp. 78 a 81. Elman R.
Zava.la, Ibídem, Cap. VI.

rvice, op. cit., p. 2-12.

• A.M.M. Informes. T. X, Exp. 14, f. 13; esta co tumbre es ya pública en 1667
cuando Felipe Núñcz en solicitud de encomienda declara: " .•. se me encomienden los
indios por tres ,idas como es costumbre a roldado que va en jornadas de lucha contra el indio ... " A.M.M. \'ol. IX, Exp. 128, f. 3; aunque máa adelante no he en•
contrado otra mención, te medio fue muy común en América.
.. Este medio fue muy socorrido en América. Carlos V concedió las encomiendas
s61o por dos vidas, pero Felipe 11, viendo que se acababan e incorporaban a la Corona y que los descendientes de conquistadores y pobladores qu daban pobres, ordenó
al virrey Enríquez de la • 'ueva España, en carta de 15 de mayo de 1565, que disimulase la sucesión en tercera vida. Felipe III, por Real Cldula de 4 de marzo de 1607,
concedió una \ida más por la mima vía de disimulo y ordenó que al terminarse, se
incorporasen a la Corona; esta gracia no alcanzaba a aquellos encomendero que hubieran muerto en el didrute de la tercera vida antes de la promulgación de aquella
ley del 4 de mano. De esta manera se autoriz6 la sucesión por cuarta vida. Se puede
\.'er con más detalle este fenómeno en forma general en Silvio Zavala, Encomienda,
op. cit., Cap. VI. En forma parúcular en el e.aso de Venezul'la ver a Arcila Farias, op, t:it., p. 161.
0 A.M.M. Encomienda s/n. perteneciente a la colección particular de don
Vito
Aleaio Robles.

553

�consistía en lo siguiente: otorgar titulo de nueva encomienda en favor del
heredero o pariente más cercano del último propietario, a la muerte de éste
y término de la segunda vida; un ejemplo: La encomienda de Di go de
Montemayor el mozo, pasó a manos de su esposa doña Elvira de Rcntería;
luego a su nieto don Gregario y más adelante a su primo Diego Rodríguez
de Montemayor y después a su yerno Diego áenz y de ahí pasó a su hijo

José

de áenz.u
4. Por vía de dejaciones: un medio muy común para obtener prorrogaciones sin que aparentemente se infringiesen las leyes, era el de las dejaciones;
que consistía en los siguientes: el propietario de Ja encomienda renunciaba
a ella; se la sacaba entonces a oposición y se 1° otorgaba a su heredero, en
primera vida; éste hacía lo mismo y la encomienda pasaba nuevamente en
primera vida al heredero del último. O bien, el propietario que la tenía
en segunda vida hacía dejación para presentarse luego como opositor y obtenerJa de nue\.'O en primera vida. Un ejemplo donde se conjugan las dos variantes del procedimiento de las dejaciones, es 1 de la encomienda de indios
ca.tu janos deJ valle de Cerrako, que perteneció en primera vida a Alonso R~
driguez. quien luego renunció a ella-en 1650- para que la obtU\iera también
en primera vida su hijo Pedro; a la muerte de éste, pasa en segunda vida a
su hijo Roque en 1684, quien la renuncia y se presenta luego en la oposición
y la obtenía en primera vida." De esta manera, por el sistema de renuncia o
dejación la encomienda se había perpetuado en la familia. Era evidente que
este procedimiento se ponía en ejecución cuando el renunciante se hallaba seguro de antemano de que en la oposición de beneméritos 1 seria preferido él
mismo o el heredero a quien trataba de beneficiar.
Estos cuatro métodos eran utilizados indiferentemente ya que " ... los gobernadores sólo les interesaba sacar una buena parte de dinero o indios en
cada encomienda y no ks importaba para nada las órdenes reales ... "¡ •1
aparte la lejanía de estas tierras hacia que las leyes o nuevas órdenes no llegaran o fueran tomadas en forma indiferente. Alonso de León comenta al
respecto: " ... por el poco conocimiento que los jueces en les e ta ... " •G

ª brael Cavazos, Catálogo y Sínteñs, op. cit., Cédulas 17-713-795-847. Ver tamhifo
caso de Encomienda de José :Martíncz en A.M.M. Encomienda, Vol XXVI, Exp. 1,
donde se menciona basta quinta sucesión por soborno.
" A.M. .. {. Protocolo, Vol. VII, fol. 151, No. 19. También se puede "er en esa
misma sección los Vols.: II-IV y IX, donde hay numeroso, &lt;-asos con e\tot matices.

ª A~\!.M. Causas, Vol. IV, .Exp. 56, l. 89 "declaración del Clérigo Francisco de
Elorza el 30 de sep1iembre de 1698".
• Alonso de León, op. cit., p. 98.

554

B. Unidad de la tt1.comienda o congrega en esta frontera :
La tendencia anotada en las !eres de Indias es la de la conservac1on de
la unidad de 1a encomienda, esto es, la conservación de la entidad indígena
asignada al encomendcroY
En 1620 se ordenó que por haberse multiplicado los vecinos de las Indias y
crecido el número de naturales, los virreyes y gobernadores habían tenido por
conveniente dividir algunas encomiendas y dar parte de ellas, con la propiedad, a un encomendero y lo demás repartirlo de pensión entre otras personas
para que todos los hijos y nietos de los conquistadores y pacificadores. par~ciparan de tales beneficios, quedando a cargo del encomendero prop1etano
la obligación de velar por los indios, obligación que fue extendida por esa
cédula a todos lo participantes de la renta. 49
Esta cédula real de 1620 no rezaba para el uevo Reino de L ón, donde
la situación era diferente por faltar encomiendas grandes, y como las renta.S
eran pequeñas, se preferia entonces separar los indios contribuyendo de ese
modo a hacer las encomiendas aún má pequeñas de lo que por í eran; "
las divisiones de las encomiendas habían alcaw.ado para fmales del iglo XVII.
., Esta Lcndcncia se puede notar en la ley número 2 de la Recopilación, correspondiente a la ordenanza de población de Felipe II, se ordena "que cada repartimiento
quede entero y sin dividir". Otra ley de 1618 mandaba que no debían di\idine las
encomiendas por ningún motivo, bajo pena de 1,000 pesos para t'l gobernador que lo
hiciese y nulidad de repartimiento. OLra ley de 1620 prohibia separar cierlo número
de indios, 'ºporque así se divide y aparta lo que debe estar junto y unido ••. " Anteriormente ya una cédula. había dispuesto la fusi6n de las encomiendas pequciias pata
formar otras de más importancia. Esto no significaba que 13.s encomiendas mayores debían reducirse.
41 Recopilación de las leyes de Indias. Lib. 6, Tlt 8, Lry 26.
41 Un ejemplo: Antonio Leal, Alcalde mayor de la Villa de San Juan B. de Cadercyta, sep3.l6 en dos encomiendas la parcialidad del principal JosE, que .e componía
en total de doce indios útile, incluyendo al jefe; el principal con cinco indio, ~
rrcspondi6 a Bias de la Garza y los otros seis indios se dieron a Matías de Silva
( .M.M. Encomienda. Vol XX, Exp. 112).
T.am.bibi se producía un movimiento inverso, es decir, se iniciaba un movimiento
de "agregaci6n" y en este proceso queda descubierto cfaramente que la clivhión de
las encomiendas había airan.za.do en esta comarca del ,irreinato un gran desarrollo
como lo demuestran los siguientes ejemplos:
l. En 1675 " .•. habfondo vacado la encomienda de indios Moquiaguines en los
alrededores de la villa de San ..• Cerralvo, Juan Núñez de Carvajal que poseía la de
los indios Cacame"'•"- solicitó que se agregaran aquellos indios a los suyos como lo
.,-,
d
. "
habían estado ... por mayor conscrvaci6n y utilidad y estar en au pueblo Y octnna
(A.M.M. Protocolos, Vol. XIII, Exp. 203).
2. En 1682 se confirmó a "... ntnmo Jiménrz vecino de la Yilla •.• Cadereyta,
la encomienda indios Patiaguara ..• por haber estado antiguamente agregados unos
a 01ros" (A.:M.M. Protocolos, Vol. XIII. Exp. 345).

555

�A principios del Siglo XVTII se observa una fuerte tendencia a agregar
las encomiendas P,equeñas, en cumplimiento de las antiguas disposiciones -de
1630-- que lo ordenaban. Lo cierto es que para 1705 los indios se encontraban divididos en encomiendas tan pequeñas, que las ocho encomiendas
que José de Porras pidió que se le agregasen a la suya, en la jurisdicción del
Real Y minas de Santa María del Río Blanco, no sumaban entre todas sino
19 indios tributarios. Esas ocho encomiendas estaban en cabeza de la Corona, y una de ellas tenía 8 indios, la otra 4, tres de ellas sólo 2 indios cada
una, y finalm nte otra con un solo indio. Las otras dos no tenían indios \'arones y una de ellas se componía de una india;'º unidos a 10 indios de
la encomienda del peticionario, sumaban en total 29 indios.
Como se puede ver, la tendencia general a finales de la extinción de esta
institución era romper la unidad de la encomienda.

tarla en muchos casos. Por ejemplo en 1645 eJ gobernador Martín de Zavala rectifica las dos encomiendas que tenía Rodrigo López de la Cruz en la
Villa de Cerralvo, pues ambas no sumaban en total sino quince o dieciséis
indios.ª3 Las dos encomiendas de Gaspar de Trcviño en los alrededores de
Monterrey, no llegaban a seis indios. 5•
El gobernador Pedro Fernández de Ventosa -1692 a 1697- puso excepcional atención en Jo tocante al tratamiento que recibían los indio y en general al régimen de la encomienda o congrega, separ6 algunas de estas encomiendas múltiples que vacaron durante su período o procedió por cargos
contra otras. Pero estas disposiciones no fueron muy efectivas, ya que al poco
tiempo él firma el otorgamiento de encomiendas múltiples a varios vecinos de
San Pedro Boca de Leones.ª~
I)eseués de este intento no se present6 otro hasta la llegada de Barbadillo,
mientras tanto esta costumbre local seguía haciéndose impunemente.

C. Encom~ndas múltiples:
Una cédula de 1618 disponía que así como convenía para eJ buen gobierno que las encomiendas no fuesen mur cortas, era también justo que no se
diesen muchas a un solo encomendero. 51
En esta frontera norteña era común que un solo individuo poseyera varias encomiendas o congregas; esto se debía a que las parcialidades indígenas
eran muy pequeñas y para darle un premio suficiente a los conquistadores v
primeros pobladores, era preciso reunir a varios principales en un mism~
título de encomienda.~: Por eso, cuando se trat6 de P,oner en ejec11ci6n )a
cédula de 1618, los gobernadores se encontraron con que no era posible aca3. El cacique Alvaro de la encomienda que fue de Tomis Gutiérrez. en el valle de
San Francisco, introdujo una representación de 1707, en el cual dccla_r6 que por
muerte de éste se habían puesto edictos para encomendarla de nuevo, " ... lo cual
es en grave daño y perjuicio mío y de los demú naturales que tuvo encomendados
porque es público Y notorio que siendo encomendero Crist6bal de Leal de la ene~
mi~da que ho: tien; Felipe Núñcz en dicho ~e, el dicho Cristóbal Leal para remediar a Rodngo Nuñcz, su hermano, sacó de dicha su encomienda una parcialidad
consid~mble de indios para que se le, encomendasen al dicho su hermano. , • el cual
poseró r sucedió en ella Gonzalo úñcz, su hijo, de lo cual mis padres y otros antiguos no han dado noticia e la tiene los demás indios que de la parcialidad desagregada
hemos descendido, y despufs han ido sucediendo y pasando n distintas personas a
quien nos han encomendado, viviendo siempre todos los dichos indios en general desacuerdo por versi: dividido y apartado del tronco principal" (A.M.M. ColeccitSn particular de Don Vito Alcs.sio Robles).
• Esto se comprueba en el •. M.M. Vol. XX de Encomiendas v Vol XXVI del
de Protocolos, donde hay numerosos ejemplos.
·
·
•• Recopilación, op. cit., Lib. 6, Tít. 9, Ley 15.
" Este caso es muy parecido al de Venezuela y Chile; ver Arcila, 0 ;. cit., p. 170
y Amuniarlgi, o¡,. cit., VoL Il, p. 230.

556

D. El sonsaque:
La saca de indios de unas encomiendas a otras por medio de la persecu-

ción, del engaño o de las uniones matrimoniales, constituyó uno de lo \'lClO
más antiguos de la instituci6n y la fuente más común de enojos y largos
conflictos judiciales. 156
En este reino se prohibió el sonsaque en la ord nanza de Zavala en 1627;
sin embargo esta orden fue ley muerta en esta región, ya que los litigios por
este delito llenan numerosos y nutridos expedient , generalmente estos pleitos
se iniciaban después de la "caza de piezas" o cuando se recolectaba de nuevo
a los indios para el nuevo ciclo agrícola anual; es decir, por el verano. 57
Una de las causas del sonsaque más común eran las uniones matrimoniales.
Como las encomiendas eran pequeñas en su mayoría, los indios de varias en-

ª A.M.M. E.ncomienda., Vol. XXI, Exp. 19, f. 12.
.. A.M.M., Encomienda, Vol. XXI, Exp. 89, f. 17.
'" A.M.M., Encomienda, \"ol XXII, s/n. tambi~ ver en r1 mismo Vol Exp. 18
"informe de Joaquín florC$ en .íontcrrey, 23 de febrero de 1695" donde dice "el
gobernador ... Ventosa se ha unido a los encomenderos y vh~ nuevamente esta
frontera en el soborno continuo ... "
.. &amp;ta. costumbre era muy común en toda la Am~rica como lo destaca Simpson,
op. cit., al decir: " ... era común que se sac-ara a indios de otra.~ encomiendas w.ra
engrandecer las propias" ( p. 35). Alomo de León nos dice
respecto " ... tienen
lo mis en indio en servicio y es tanta .•• la insaciable codicia de llevar gente y aprovechane del poco acrvicio que de ellos tienen, más por ostentaci6n y vanidad de decir
que son dueño de grand rancherías no se limitan y van al sonsaque .•• " (p. 98).
11 Este ciclo de iniciación de pleitos pude 1uponerlo cuando investigando el Vol. VI
de encomiendas anoté las fech:u de lo pleito y todos concordaban en la fecha de
recolecci6n de frutos en junio o agosto,
557

;

�comiendas se casaban entre sí. Los hijos quedaban en la encomienda a que
pertenecía la madre, regla que no fue objeto de discusión. Pero los cónyuges,
obligados a vivir separados la mayor parte del tiempo, tendían a vivir en una
de las dos encomiendas. Esta tendencia fue estimulada en un principio por
los encomenderos o protectores, pero después -casi al final de esta institución- se tendió al casamiento entre indios. de la misma encomienda y algunos fomentaban el concubinato.~ª

E. Otras uiolaciones de la encomie11da neoleonesa:
Una de las limitaciones que poseía una encomienda era que no se permitían
los traspasos, los trueques, las donaciones, el alquiler de sus indios préstamo .
y dotes matrimoniales; es decir, la encomienda no podía ser utilizada como
un medio para obtener o garantizar un capital. 19
Estas restricciones no fueron llevadas a cabo en este reino, ya que la en-•
comienda era aprovechada como un tipo de cambio en algunas transacciones comerciales, como en los traspasos, los trueques, las donaciones, e1 alquiler, la venta, préstamos o dotes; ejemplos sobre estos desmanes hay muchos
-desde el principio hasta el final de la encomienda o congrega-:
Marcos Alonso e1 mozo, " ... cede y traspasa para con esto (sic) el acción
y el derecho que tengo de dos rancherías de indios en encomienda, cuyos
nombres de los caciques son los siguientes: Evalayaque y Ymapalieguen ...
por cuatrocientos pesos ... " 80
Juan L6pez, " ... hace saber que Martín de Solís me tracó y dio la mitad
de la gente de una ranchería en encomienda y otra mitad de otra ranchería,
los cuales sus caciques se llaman Mamayagua y Caminucamoa ... " 81
"Bernabé de las Casas hace constar que mediante este escrito donó la encomienda de indios Amapolas r Teguanapates que me otorg6 don Diego de
Montemayor ... al cura }" \'icario Martín Abad de U ría.• .. "n
• A.M.M., Civil. Vol. VI, Exp. 25 "Información del Lic. Francisco de la Calancha Valenzuela en Monteqey el 19 de abril de 1967" declara que los cncomenderm
evitan a toda costa el casamiento entre indios de otras congregaciones para no tener
problema.! e incita y hasta provoca en concubinato ... "
• Ver sobre esto a Antonio de León, op. c:il., Cap. X. Sol6nano y Pereira, Cap. XVI.
• A.M.M., Civil. Vol. VIII, Exp. 27, f. 24. También se puede comultar sobre este
tema e! Vol. l, foL 34, núm. 25. Vol. II, El!J&gt;. 59. Vol. III, Exp. 20, 55 y 60. Vol.
VIII, Exp. 32, fol. 5 y Vol IX, Exp. 32, fol. l 1. Consúltesc a Iuael Cavazos en
Indice y SlntesiJ op. cii., Cédulas: 25-137-192-215-220-281-295-479-545-651-653.
• A.M.!\{, Civil. Vol. X, Exp. 24, f. 5. Ver tambifo Vol. Xl y XV donde hay mu•
chos ejemplos.
ª A.M.M., Protocolos. Vol Ill, fol. 110, No. 61. Ver también a Israel Cavazo,,
lbid•m; cédulas: l-3-2().;21-29.:.4345-83-89-90-91-97-211•261-273-274--2837376-415-451460-461-462-524-528-534-602-616-634-644·661-677-749-750-820-854.

558

Sobre el arrendamiento de la mano de obra indígena perteneciente a la.
encomienda se dice en 1678 que "es de todos público )' notorio que casi todos
prestan sus indios de las encomiendas por un peso o un peso y medio por
temporada de ganados. . . de dos a tres pesos si es para cosecha ... y de tres
a cuatro pesos si es para labor de minas •.. " u
En cualquier venta de terreno que pertenecía a un encomendero era muy
común que se dijera '·con dos rancherías de indios... e,
En préstamos era notorio "que los indios son empeñados como objetos ... " o:.
En la mayoría de los dotes de matrimonio se destaca "una encomienda de
indios''. 86
En fin, en la marorla de las transacciones comerciales, los indios eran utilizados como garantía de pago, como tipo de cambio. etc, Es dec.ir, que a
través de estos abusos podemos destacar que el indio del Nuevo Reino de
León \ivia en un estado de esclavitud; aparte se puede decir, que Ja legislación protectora indigenista era ley muerta en esta parte de la América Sep~
tentrional.

JV. LA

VIDA INDÍOENA DEN'lltO DE LA E COMIE 1DA O CONGREGA

EN ESTA PARTE DE LA COLONIA ESPAÑOLA

La vivienda de los indígenas encomendados o congregados adquiría dos
formas -según estuvieran en una mina o en una hacienda-; en la primera,
se les obligaba a construir sus rancherías en forma cercana a la mina; en
las segundas, se construía un gran caserón llamado galera que tenía una sola
puerta y Ja luz entraba por un gran tragaluz en el techo y en las noches eran
encerrados y cuidados por un encargado o se les encadenaba para evitar su
hwda.' 7

ª A.M.M,, Historia. Vol. X, Exp. 192, "información sobre las congregas del Nuevo .•. por Fray Francillco del Bosque en la ciudad de ... Zacarecru el 27 de mano
de 1718".
.. Ver a Israel Cavazos Garza, op. t:il., Cidulas: 9-16-34-48-102-118-127-149-152155-lSS-163-16 7-191-195-2 70-288-30 l -314-321-412-417-529-558-566-5 77-5 78-601--607- ..
672-678-682-713-767-773-778-794-803-806-814--821-83S.:839-850~52-B53.
• A.M.M., Rollo número 2 del Archivo de Microfilmación de este Archivo que ae
encuentra en la B. de A. e H.
• Israel C.ivaios Gana, lbidem, Cédulas: 49-105-206-N0-242-246-249-250-340-432613-658-662-7 58-790.
11 Ver a Alonso de León, op. cit., p. 98. Fray Vicente de Slllltamar{a, Rt!laci6n hist6rica d11 la colonia d,l Nuevo Santander )' costa dtl Stno Mtxicano. Escrita por el. ..
en icolás de Le6n, bibliografía m,xicana d11l Siglo XVlll, Apmdice a la letra S;
p. 397. Fidel de Lejana, Conq11.Í.Ita espiruual th Nu,va Santand,r. Madrid, Con,ejo
Superior de Investigaci6n cieo tífica, 195 7, p. 897, Jos~ Eleutcrio Gonzále:z, Obras com559

�El horario de trabajo era agotador, ya que "se inicia con los primeros claros del dia. y sin parar se termina hasta cuando las estrellas empiezan a campear en el cielo ... "; 08 esto nos hace suponer que trabajaban de once a doce
horas diarias.
En las haciendas eran utilizados para sembrar o recolectar cereales -en
especial el maíz-, cuidar el ganado, artesanías para uso intemo.Gg
En las minas trabajaban en la perforación y '·la pica de piedra"/º

El rendimiento en estas actividades era considerado como "insuficiente y
y no recibían ningún pago de ninguna especie. 12
En los días de trabajo -en las haciendas era en época de s.iembra, en las
minas mientras durara el ''auge"- eran alim~ntados a costa del encomendero o protector y consistía en una o dos mazorcas de maíz para la cena y

torpe"

71

t,llltas. Monterrey, Imprenla del Gobierno, 1885, Vol. I , p. 78. Alejandro Pric-to, Historia, geogra/la y 1,stadf.stiea del estado d, Tamaulipas. México. Tip. EiCalerillas, 1873,
p. 83. Alberto Cosslo, op. tit., Vol. 111, p. 12. Vito Afeuio Robles, Coahuila )' Tt1'as
en la lpoea colonial. México, Ed. Cultura, 1938, p. 96. Del mismo autor, MontlfTTl'J tn
lo historÚJ y 111 la lc¡tnda. México, Antigua Librer!a Robredo de Jo é Porrúa e Hijos,
1936, p. 67. Santiago Roel, o¡,. eit., p. 26. Una descripción muy viva sobre l:u galeras
nos la proporciona Froy Juan de Salas, PrediC3dor y guard,iin del convento de
San Francisco, en Monterrey, 22 de junio de 1662 (A.M.M., Civil. XIII, Exp. 20,
fol. 49), declarando que "las galeras donde los indios son puestos a vivir en tlempo
de cosecha ..• duermen en la noche despufui de su largo trabajo .•. hay gran hoyo
en medio del techo donde éntre la única luz, porque no tiene ventanas.. . está llena
de pulgaJ y bichos muy dañinos todos; lo cuida un indio de confianza y también en
unas casaa se prefiere encadenarlos por ser así más seguro. . . los indios de alú no aon
de la misma nación y pocaJ vece, 10n de la misma familia •.. "
• A.M.M., Civil. Vol. XIII, Exp. 20, fol. 49, op. cii., sobre este tema hay mucha
información a principios del Siglo XVIIJ y todos concuerdan que trabajan mucho "sin
ver jamás su trabajo, ni fruto, sin descanso de día a noche ... " (A.M.M. Encomienda,
Vol. IX, Exp. 18), ver también en ramo de Civil, Tomo XII, hay por lo menos quince
informaciones al respecto.
'" Santamaría, op. cit., p. 402. Alejandro Prieto, op. cit., p. 84. Za,·ala, Los esclavos ... , op, til., p. 260.
i. Ver en el A.M.M. Protocolos, Vols. XI y XIV, Exps. 47-78-89-109-l 10-ll5 del
primero; del segundo, 12-18-20-45; y también Israel Cavazo1 Garza, Indice ... , op.
cit .. Cédula : 44-85-88-94-100-101.
" Alonso de León, op. át., p. 98 dice: " ... de poco servicio que de cllos tienen
(se refiere al indígena)". Otros consideran que ''no son útiles para nada, son un estorbo" ( .M.M. Caus;u criminales, Vol. IX, Exp. 115).
,. Lejana, op. eil., p. 896. SanLamaria, op. cit, 402. Prieto, op. cit., p. 84. ito
Alessi.o Robles, op. cit., p. 97. Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., p. 261. Como se puede
ver, las dispo!liciones de Zavala de 1627, donde eslipulaba que se debe pagar un peso y
medio al año para cosas de vestir; cosa que en la realidad nunca se llevó a cabo.

560

el ahnuerzo; de comida se les daba maíz cocido; cuando no efectuaban ninguna labor eran compelidos a que , 10Meran a su vida de recolección.ª
El vestuario consistía en una frazadiUa o un Cotón de ayal, aunque lo
ordinario era que anclaran dcsnudos.H
La doctrina religiosa no era conocida, &gt;·a que el encomendero o protector
se limitaba a obligarlos al bautismo y darles nombres cristianos, in preocuparse de enseñarles los elementos primordiales de la reliai6n cristiana; este
descuido estaba unido al desdén d los misioneros de hacer su tarea evangelizadora.16
, Los indios que se enfermaban no tenían ninguna clase de asistencia médica
)' en algtmos caso se les obligaba a trabajar sin imponar su estado de salud. 78
Cuando la temporada de traba jo t rminaba -en especial en las haciendasel encomendero los dejaba de nuevo en libertad con cl pretexto de no poder
sostenerlos y vohfan de nuevo a su vida n6mada; 17 el encomendero o protector se quedaba con las mujeres y los lújos, ya que por un lado, le servían
como rehenes para obligar a sus esposos a regresar cuando los necesitara, y por
el otro, se protegía a una futura "cría que las mujeres podían tener y que
ría de su propiedad" y también se solucionaban las labores de la casa.~
En un principio se marcaba a los indios con figuras identificadoras hechas
por dagas o hierros de herrar, pero esta costumbre desapareció a lo largo
del . iglo XVII!ª
Cuando de nuevo se les nece itaba eran locali7.ados y traídos a la f ucr¿a
para iniciar nuevamente su ciclo de trabajo y dejarlos después en libertad.
Esta nue\'a cacería se hacía sin ningún permiso gub mamen tal; se organizaba
'· Santamaría, op. cit., p. 4-03. Prieto, op. eit., p. 84. Ales5io Robles, Coahuila y •. • ,
op. tit., p. 68. Zavala, Los esclavos ... , op. til., p. 259.
" Alon,o de León, op. tit., 98. Santa.maria, op. tit,. p. 402. Prieto, op. cit., p. 85.
" Crítica sobre la labor de los misionero con los indios nos la da Alonso de Le6n
lbid,m, p. 66.
11 \'er a Santamarfa, op. eit., p. 404. Prieto, ·op. rit., p. 85. Zavala, op. til., p. 259.
" Sanuunaría, lb1dem, p. 409. Prieto, lbidem, p. 86. Vito .'\Jessio Robles, Coahuila
y ••. , op. eit., p. 71. Zavala, Los e.!clavos •. . , p. 260.
' Santnmaria, lbidem, p. 410. Príeto, op. cit., p. 89. ito Alessio Roble, loe. cit.
Zavala, op. tit., p. 260.
" A ..M.M. Encomiendas, Vol. XII, Esp. 98, f. 16 Santiaf!O de Pnmeda t'n el valle
de Pilón de 1675 declara: " ... ante, se marc.,ba , los indios para saber con una se•
guridnd de que eran de ellos y no de otros .•. uno&amp; u5aban el cuchillo al rojo vivo y
ponen una señal. . . otros usan su marca de itanado. . . pero e o hoy no ire usa y es
neccs:ario vol\'er para evitar las confusiones que hay ... " En el Vol. IV de Encomiendas
he encontrado las siguientes marcas:

A e+&gt; A V
561
H36

�entre un grupo de encomenderos y salían en busca de sus encomendados y
en estu cacerías trataban de engrandecer su encomienda con indios de otras
rancherías; así tenemos noticia que cuando existía la costumbre de marcarlos
había muchos indios " ... con marcas borradas y en forma encimada otras
de otros encomenderos ... " 50
Esta vida en las congregas, unida con otros abusos como el de usar a los
indios como bestias de carga, 81 ofensas de hecho y palabra; s:: van a hacer que
los indios encomendados o congregados se rebelen y maten a sus amos o tiendan a irse a otras tierras sin importarles dejar a su mujer e hijos; surgiendo
un nuevo tipo de "indío" que era estepario por excelencia y se dedicaba al
robo de las haciendas o se unía a grupos de otras tribus y atacaba a los
españoles. 83

V.

LA UTll.IZACIÓN DEL TÉRMINO ENCOMIENDA O CONGREGA
EN ESTA COMARCA FRONTERIZA

Como hemos explicado la encomienda en esta tierra de "guerra "v;va,, tuvo
una transformación fomentada por varios factores, a saber :
"' A.M.M. Encomienda. Vol IV. Exp. 89, I. 4. ''pleito de el Capitán Hemando
Mend.iola contra Juan Bennea sobre el robo de indios en encomienda en Monterrey,
a 18 de abril de 1652". Hay que hacer notar que la costumbre de ir a e.azar de nuevo
indios era muy común en esta región en toda la época que duró esta institución y
cuando se da noticia de este acto son en forma esporádica y siempre cuando de pleitos de indios; un ejemplo sobre esto (A.M.M. Protocolos. Vol. XIl, Exp. 98, f. 13),
2 pleitos de Juan Pérez de los Rios contra Manuel García de las Rivas por robo de
indios de encomienda ... Monterrey 13 de mano de 1697". Declaración de García
de los Rivas " ... iba acompañado con Nicolás Guajardo, Tomás Gutiérrez, Dionisio
López Portillo y el que declara, todos encomenderos en caza de los indios de nuestras
congregaciones porque se acercaba la temporada de cosecha.. . como es costumbre en
este Nuevo ... "
u Como sabemos, esta costumbre fue prohibida en las Leyes Nuevas de 1542 (mayor información en Zavala, La encomienda ... , op. cit., Cap. III) y en la ordenanza
de Zavala lo prohibe t.1mb.ién. Sin embargo, esto era muy común en esta región por
lo menos hasta finales del Siglo XVU; el último ejemplo que poseemos de e~to es
en la venta de minas de don Juan de Villarreal donde dice "vendo la mina de ...
con indios de carga de mineral. .. " (A.M.M. Civil, Vol. XXVI, E.~. 5, f. 37).
"' Est.a acción provocaba asesinatos entre indio y encomendero como se puede comprobar viendo A.M.M. Causas criminales, principalmente los primeros ,•olúmenes; Alonso de León, menciona varios casos donde los indios ofendidos atacaban o mataban a
su encomendero, verlo en pp. 56, 89, 98.
.., A. f.M. Causas criminales. Vol. XI, Exp. 173, "el indio Miguel de la. de Sebastián
Ramú-ei escapado desde hace dos años se dedicaba a vivir con delincuentes y robar
a las estancias de españoles ... " en 1667. Ver otros ejl!IDplos en este mismo ramo en
Vol. XI, donde he encontrado muchos delitos sobre estos indios.

562

l. Un marco geográfico poco propicio para cualquier actividad económica,
exceptuando la ganadería.
II. Distancia -tiempo y espacio-,- que había entre esta región y la capital
del virreinato.
III. La connh·encia de las autoridades locales.
IV. La ignorancia de la población española de la mayoría de los actos
jurídicos que se hadan en el centro de esta colonia.
V. Numerosas tribus, _pero con poca poblac.i6n cada una.
VI. Un status cultural del indígena muy parecido al del hombre paleolítico.
Estos factores unidos y entremezclados entre sí crearon y fomentaron un
ambiente propicio para la deformación de la encomienda.

El término encomienda fue utilizado desde un principio -aunque el funcionamiento era en su mayoría totalmente distinto a lo que estipulaba la corona
o se llevaba a cabo en el centro del país-, y se siguió u ando por casi todo

el siofo XVII.""
El 9 de mayo de 1672 la reina gobernadora Mariana de Austria firmó una
real cédula donde ordenaba al virrey de la Nueva España don Antonio Sebastián de Toledo, marqués de Mancera, que •• ... no permitáis que a los chichimecos que se prendieren en el Nuevo Reino de León pudieran hacerse
esclavos, ni venderse bajo penas ... ; os ordeno que comuniquéis al Obispo
de Guadalajara que dé órdenes pertinentes para que los indios de ese uevo
Reino de León se reduzcan por la predicación y sean congregados en pueblos y se les reparta tierra y no tributen por diez años". 5
•• Quisiera mencionar que en algunos documentos se menciona congregaci6n, pero
era utifü.ado en esta parte de la colonia como un medio de unir a distintas tribus no
para fonnar pueblos independientes de los cspa.ñoles, sino para crear precisamente
la encomienda.
Recordemos que la congregación de los indios o su reducción a pueblos era un medio
para cristianizar, urbanizar y por tanto civilizar a los "muchos indios que vivian sueltos o en pequeños grupos, muy alejados y desligados de las grandes comunidades indígenas. Su fácil control en las dos órdenes, el religioso y el politim, reclamaba como
procedimiento obligado la agrupación, y en ella recurrió la Corona Española". (José
Miranda, Mltodos y resultados d11 la política indigenista en México, Ediciones del In tituto Indigenista, 1954, p. 39); sobre el funcionamiento ver al autor mencionado y
a Ernesto de la Torre Villar, Las reducciones de los pueblos de indios tn lo Nueva
España.
Quisiera destacar que las congregaciones de indios del tipo que ~ hizo a pnnr1p10s
del Siglo XVI por órdenes de Felipe II se intentaron en esta frontera hasta llegada
del Lic. Darbadillo en 1715 y no antes .
15 A.G .• '
Reale• Cédulas, Vol. XIII, Exp. 40, 11 p. Juan Francisco Montemayor y
Córdoba, Sumarios de las cédula;, 6rdenes y provisiones real//s, qu, se han despacl,ado
por su Majestad para la Nueva España y otras partes, especialmente desde el año de

563

�El 21 de septiembre del mismo año, el ,·irrey despachó una real cédula
para que se qtútasen las encomiendas y se .congregara a lo~ indios ~~ pueblos, pero no se Uev6 a cabo porque el obispo de GuadalaJara muno an_:es
de cumplir este mandato y también porque a los pobladores de esta region
no les convenía por ninguna razón la su pensión de la encomienda, ya que
·
·
·
d e ellos • .. " 86
"se interesan en que 1os ·md'10s vivan
ignorantes
para servirse
Este mandato real fue conocido por los poblador de esta región como lo
demuestra un informe del Oidor de la Nueva Galicia don Juan de Oliuán
Rebolledo y otro escrito del.fraile Juan de Lozacla: 7 los dos están d,e acuerdo que los pobladores de esta frontera en vez de acatar la Real Cédula de
1672, sólo mudaron el nombr de encomienda a congrega y quedaron los
indios en la misma situación.88
Hay que hacer notar que a partir de esa disposición real, l?s habitantes
de esta zona del norte utilizaron en forma indiferente el ténruno de encomienda o congrega 9 hasta el año de 1715, en que el licenciado Francisco de
Barbadillo y Victoria suspendió las "encomiendas o congregas' .00 Después
---cuando Barbadillo regresó a la ciudad de México, las co as volvieron a su
sitio de nuevo- en forma definitiva. se utilizó el nombre de congrega en
vez de encomienda y con este nombre fue conocido por Mota y Escobar, anta María, Arlegui, Gonzalito , etc., y consideraron todos que esta palabra
fue utilizada desde el principio de la colonización de esta frontera.
La e.,cpresión encomendero fue utilizado hasta 1715 91 }' a partir de este
1628 hasta tl año dt 1677. México, 1678. Libro V, sumario 73-74. También lo mmciona Zavala, Esclavos indios ... , op. cit., p. 258.
.. Zavala, loe. cil.
11 Sobre el Oidor Oliuán, Zavala, Ibídem., 257. Sobre Lozada: A.G.~. Reales Cédulas, Vol. XII, Exp. 13. "Informe sobre la situación de los indi~ en el 'uevo. • •
dado por el fraile Juan de Lozada el 16 de junio de 1710 en la ciudad de Monterrey".
• Zavala, loe. cit., y A.G.N. Reales Cédulas, op. cit.
.
., Israel Cavazos Garza, Indice y ... , op. cit., Cédula 487: "Congregaci6n de los
indios. . . a favor de don Juan de Casto ... "
"Marcos Flores vecino de esta ciudad. . . solicitó una e11comit11do. . . • 14 de mayo
de 1697 (A.M.M. Vol. XXI, civil. Exp. 27, f. 40).
En 1698, José de la Mota (A.M.M. Ci"il, Vol. X."IX, Exp. 1, f. 27, sin lugar, lo.
de abril de ... ) "pido una encomienda o congre"o.".
En 1702, Cristóbal de Le6n, de la Hacienda de Nuestra Señora de la Soledad de
\a Mota, dice " ... y solicitando una encomienda o congrega ... "
Indudablemente el tfrmino congrt-ga se empezó a usar para abreviar el de congregación.
•
.G.N. Reales CMulas. Vol. XX.XVIII, f. 192. v. "Comisi6n del Sr. Lic. Barbadillo ... ": en este documento dice: "creyendo que para bien de la paz de esta.5
tit'rras y. . . la suspensión de las encomiendrui o congregas ... "
n En ¡ 699, Fernando de León, declara que " ... vecino de este real de San Pedro

año se usó el de protector 9~ y con este nombre fue conocido por los cronistas
de mediados del siglo XVIII y también se consideró que fue usado desde
el inicio de la población de esta regi6n noreste de la colonia.

VI. LA

SUPRESIÓ

DE LA CONGREGA EN EL

UE\'O REINO DE LEÓN

Esta estructura de explotación de la mano de obra indígena degenerada
en extorsión y esclavitud provocaba constantes levantamientos de indios, 01 ya
que ''quien logra escapar de tal situación (es decir, de las congregas) toma
los montes con los suyos, y su odio al blanco se redobla y los asalto~, las incursiones y la guerra son constantes '. 9'
o valían las quejas frecuentes de los misioneros, los cuales elevan al gobierno angustiosos memoriales; ni el clamor de grupos indígenas que solían
ir a pie hasta la ciudad de México para presentarse personalmente en el palacio de los virreyes. Sin embargo, cualquier acto a su favor no se llevaba a
cabo, porque "la distancia, ... es aliada eficaz de los culpables y no hay remedio posible ... " 95
El crecimiento prodigioso de la ganadería, en las postrimerías del X-VII y
albores del XVIII, hace que el abuso de los vecinos sea imitado por los
de Boca de Leones ... y encomtndero .. . " (A.M.M. Civil Vol. XXIX, Exp. 72,
f. 55).
En 1704, José de Montalvo, declara que " ... Vt'cino ... y encomendtro ... " (A.M.M,
Civil, Vol. XXXI, Exp. 18, f. 10).
En 1714, José de Sáenz, declara ser "encomend,ro ..• " (A.M.M. Civil, Vol. XXX,
Exp. 38, f. 7v.).
11 Barbadillo al suspender las encomiendas o congregas fundó congregaciones de indios y nombró protectores de eso~ pueblos; después este nombre fue uti!i7.ada por los
ex-encomenderos, para legalizar en cierta forma su comportamiento ilegal. Así podemos ver dos ejemplos: José de Medellín en 1715, diciembre de ... dice ser protector
de indios (A.M.M. Vol. XXVI, Exp. 4, f. 22). En 1718, Pedro Table Villegas en la
ciudad de Monterrey, el 20 de abril de ... dice ser "Protector de indios congregados ... "
(A.M.M. Encomienda, Vol. XXXII, E."Cp. 2, f. 18).
" Esto no quiere decir que la congrega fue el único factor que influyó en el aniquilamiento del indio como lo consideran algunos historiadores regionales. Entre otras
grntes que provocaron el exterminio de la raza indígena destacan: las guerras, la esclavitud, epidemias, ataques de indígenas de norteamérica, emigración a otras re•
giones, etc.
" José Eleuterio González, Colecci6n de Noticias y Documentos para la historio. del
Esto.do d11 Nuevo Le6n. Monterrey, Tip. de Antonio Mier, 1867, pp. 31 y ss. También
destaca esta situación Santa María, op. dt., p. 443. Roe!, op. cit., p. 25. Prieto, op.
cit., p. 258.
"' A.G.N. Reales Cédulas, Vol. XXV, Exp. 18, f. 6. "Informe sobre el maltrato de
los indios del Nuevo ... " Fray Juan de Lozada, en Cadcrcyta, en 28 de julio de 1706.

565

564

�mayordomos y pastores que sólo están temporalmente en el
uevo Reino,
procedentes del interior, con sus grandes haciendas de ovejas. Su crueldad
es correspondida con los ataques de los naturales y el hurto de grandes cantidades de ganado. Haciendas enteras son asoladas y las muertes y los daños
jamás acaban. El gobierno local es impotente para mantener la guerra.ºº
En el último tercio del Siglo XVII y principios del XVIII, la Corona
dicta numerables documentos tendientes a mejorar su situación; entre los más
importantes están el ya mencionado de 1672; así como el que ordena "la
r ducci6n y administración de los indios de Coahuila y uc\'O Reino de
León" ;'n "que se averigüe los maltratos que son los indios por los dueños
&lt;le otras haciendas de la provincia de Río Verde, Tampico y Nuevo Reino de
León"; os "que se averigüe los excesos cometidos por los gobernadores de Coahuila y Nuevo Reino de León" ;0it ''encargado que cuiden mucho de la manut nción y aumento de los indios y buen tratamiento de los naturales" ,1ºº etc.• etc.
Durante la administración del virrey Fernando de Alenrastre oroña y
Silva, Duque de Linares y Marqués de Valdefuerte (15 de enero de 1711 a
15 de agoto de 1716), tiene lugar una junta de Guerra y Hacienda, que
será decisiva para el Nuevo Reino de León.
Esta se efectúa el 22 de agosto de 1714; es presidida por el mismo virrey
y asisten a ella, veinte funcionarios entre oidores, alcaldes de cortes, contadores
., A principios del Siglo XVIII habfa en este reino trahumancia mu de un mill6n
de cabezas; que procreaban 300,000 cabezas. Ver a Israel Cavazos Gana en "Los po•
bladores y conquistadores de ·uevo Le6n" Humanitas. Anuario, 1960, año I, Núm. 1,
pp. 467 a 4 79. Reproducido como introducci6n al libro del mismo autor, Cedulario
autobiográfico de pobladores y conquistadores dtJ Nuevo L16n. Monterrey, Universidad de Nuevo León y Gobierno del Estado, 196-1- -Biblioteca de Nuevo Le6n 2-,
pp. 7 a 17.
" A.C . . Reales Cédulas. Vol XIII, Exp. 40, f. 2. Editado en 1775: explica la
necesidad de llevar a cabo la orden de la Reina gobernadora para formar congregacíones en esta 20rui del virreinato.
., A.G.N. Reales ~ulas. Vol. XXII, Exp. 104; fumado el 25 de mayo de 1689:
Se revisan varias noticias de religiosos de e.sta frontera donde "la codicia suplant6 a
la piedad" y se extiende inve,tiga.ci6n al re!pecto.
• A.GJ{. Reales Cédulas. Vol. XXVm, Exp. 69, lO de abril de 1703: Se habla
de las galeras, castigos, y retención de las mujeres de los indios congregados para e,..¡.
tar su fuga y hay ejemplos de suma crueldad como el sucedido al inclio llamado Sosacayo que estuvo hasta morir "por hambre, sol y tormento .•• crucificado como nuestro Señor Jesucristo ... "
""' A.C. . Reales Cédula,, Vol. XXXII, Exp. 49, f. 3, firmado el 20 de julio de
1709 )' dice: que ordena que M? acate lo estipulado iobrc la allinenta.ción de los indios en rncoroienda; así como que se ac. ten la! ordenanzas de buen tratamiento al indio.
Si se desea tener una gula sobre Rea.les C~dula! relativas a este Estado, consultar
a larael C,a,.-azos Garza, '·Indice de Reales Cédulali relativas a I uevo Le6n". 16511820, Humanitas, Añuario 1962, ~ o. 2, pp. 231 y u.

566

del Real tribunal de Cuentas¡ factor, veedor. tesorero, jueces, oficiale real
de la Audiencia y Caja; contador de tributos }' el fiscal de S.M. de lo civil;
la junta se llevó a cabo en la Audiencia de México.
En esta reunión el virrey plantea cuatro gravÍillIIOS asuntos, relacionados
todos con el Nuevo Reino de León. En primer término, la instan ia del gobernador Francisco de Mier y Torre, sobre las continuas hostilidades de los
indios y sobre la necesidad inaplazable de crear una compañía volante, que
recorra constantemente el reino, con el fin de intimidar a los aborígenes.
Su mantenimiento, había de correr de cuenta de los ganaderos, por ser los
más afectados. Se dan a conocer asimismo los autos referentes a la íundación
de la villa de San Felipe de Linares, autorizada por él por haberse asentado
en un punto estratégico para la contención de las invasion de los bárbaros
procedentes de Tamaulipas. Se considera igualmente la controversia suscitada
con motivo de dicha fundaci6n y que había motivado la guerra del pueblo
de San Cristóbal de los Hualahuise.s, afectado en su jurisdicción. Final.mente
y como lo más importante de todo, un escrito de Fray Juan de Loza.da, presidente del convento de San Andrés, de Monterrey, y procurador general de
la provincia franciscana de Zacatecas. Denunciaba Fr. Lazada el daño temporal y espiritual de los naturales, a causa de las congregas o encomiendas
y el extremo de extorsión y esclavitud a que éstas habían llegado. Los indios
no tenían ;a libertad ni para casarse. Hacerlo, significaba perjuicio para el
hacendado, por Ja separación del servicio personal. De ello habían sobrevenido muchos casos de concubinato y amancebamiento, tan combatido por
los misioneros. Fr. Lozada no veía otra solución a esto que la creación de
pueblos indígenas, como tanto lo encargaban los reyes en su Reales Cédulas:
dotándose de tierras sufici ntes y facultando la extracción de familias tla.xcaltecas d 1 altillo y de Venado, a fin de que colaboraran a la imtrucción
de los chichimecas en la vida civil. 101
m A.G .• . Reales ~dulas, Vol. XXXVITI, f. 192v. "MS. Comisión al Sr. Lic. BarbadilJo ..• " -1715- En este mismo año presentó el oidor de 1-'l audiencia de Nueva
Galicia, don Juan de Oliuán Rebolledo: que en carta hecha en Guadalajara el 2 7
de julio de 1714, opina lo mismo que el fraile Lazada y agregaba una op.ini6n de un
testigo que opinó " ... que convenía quitar la, congn:gaciones y toda suerte de dominio en estas naciones de indios, porque. a 18 leguas de la ciudad de Monterrey estaba la Villa de Saltillo, de es-pañolca, perteneciente al gobierno drl Parral, y los ve•
cinos de ella no tcnian encomienda de indios, poseyendo casi todas las haciendas d
campo, labores y comercio; había un pueblo de indios de Tlaxcala inmediato, pero
pensaba el declarante que ae 1crvlan de muy poco, pagándole, su trabajo y por lo
común los mimios españoles trabajaban sus labores y cultivaban sus tierras y tcnla.n
más política. Otra opinión que acompaña el informe de Oliuán es una cana de don
Get6nimo L6pe:i Prieto, Cura rector del Colegio de San Xavier de Monterrey, de 2
de enero de 1714 en la que explica cómo se lltv6 a cabo la orden de 1672 que fue

567

�Don José Antonio de Espinosa Ocampo y Cornejo, fiscal de S.M., conrideró
que se requerian por lo menos tres años para solucionar estos problemas, ya que
tomaba en cuenta que las doscientas leguas que abarcaba el uevo Reino
harían necesario ese tiempo, que ería en expedir despachos, hacer pruebas,
e,q&gt;edir informes, oír representaciones, etc. Esto no era generalmente suficiente para definir, por las pasiones o encono de los informantes; y, entre
tanto, peligraba la conservación de la fe. ugiere, por lo mismo, la designación de un enviado especial; y que dada la gravedad del caso, conviene que
sea nombrado uno de los señores ministros que, con "autoridad y toga, adquiera plena obediencia y sujeción", y al que los gobernadores no consideren
su igual.1° 2
Largamente deliberaclas las facultades de que ha de ser investido eJ juez
en comisión, se acuerda que éstas deberán ser absolutas; bien fueran correspondientes a la Capitanía General: a }a Junta General; referente a la Real
Hacienda; o a crímenes y excesos; "Juzgando a como hubiese lugar, aun en
lo que hubiese duda, y, entendiendo de todo, fuese obedecido, temido y respetado"_ 1os

En un principio se pensó en nombrar a Pedro de Castro y Coloma, pero
después se inclinan en designar a uno de los señores alcaldes de corte de
Ja Real ala del Crimen: el Lic. don Francisco de Barbadillo Vitoria, el 27
de agosto de 1714. 10 •
Barbadillo llega a Monterrey el 28 de diciembre de 1714. Convocó de inmediato al cabildo y presentó al gobernador su despacho. y éste lo acata.
Más adelante, procede a integrar la Compañía volante,105 a fin de ir personula. El consejo de. indias el 11 de febrero de 1715, accedió a que se com.ision:ua al
Oidor Oliuán para que ejecutase la cédula del año del 72 y procediera contra los
culpados (Zavala, Los esclavos ... , op. cit., pp. 257-258 y 259); Oliuán no llevó a
cabo esta misión -porque en esta fecha fue expedida la cédula del Consejo de Indias,
Barbadillo estaba iniciando sus refonnas en este reino. Ver a Israel Cavazos Garza,
"El Licenciado Francisco de Barbadillo ictoáa pacificador y fundador de pueblos"
Humanitas, No. 5, 1963, pp. 375 a 390.
,.. A.G.N. Reales Cédulas. Vol. XXXVIII, op. cit., también lo menciona en forma
general Conzález, op. cit., p. 45. Santamaría. op. cit., p. 448.
1
A.G.N. Reales Cédula , Vol. XXXVIII, op. cit.
'"" Sobre su biografía y su actuación en esta región se puede ver el Artículo de
Israel Cavazos Gana. "El Licenciado ... ", op. cit. También González, Ibidem, p. 49.
Santamaría. lbid,m, p. 419. Prieto, op. cit., p. 59, Cossío, op. cit., Vol. m, pp. 30
y ss. Roel, op. cit., pp. 47 y 48.
'" Esta compañía estaba formada con 70 hombres con un capitán, siendo su importe
anual de 22,000 pesos, a razón de 300 a cada soldado y 700 al capitán; se panr1an
a co3ta de los dueños de haciendas que entraban a pastar a este reino. Estas reformas
trajeron oposición por considerar alto el pago de los soldados (ver a Zavala, Los Indios ... , op. cit., p. 261. Sobre la fundación de la compañía volante ver a Cavazos,

568

nalmente a · "bajar en paz" a los indios que se habían remontado en la sierra
de San Carlos de Tamaulipas, enmedio de un ambiente hostil y de oposición,
sordamente manifiesta, ya que al vecino de estas tierras le exasperaba que
el indio se acercara a Barbadillo y fuera escuchado con bondad y perdonado,
por grave que fuera su delito.1 ºª
En esta tarea tan ardua lo ayudan el alcalde de la corte don Manuel de
la Torre (y otros más que trajo de la Ciudad de México). Juan Guerra Cañamar y Fray Juan de Lozada, estos dos últimos vecinos de esta región.10 j
Barbadillo con la ayuda de su equipo funda las misiones de an Antonio
de los Llanos, impulsa las del Rio Blanco y Labradores y repuebla las de
Hualahuises y Agualeguas. 108
El 15 de mayo de 1715, ordenó que viendo " ... los excesos y malos tratos
que se ejecutan con los indios chichimecas en las encomiendas. que se estilan
con la ,·oz de congregas, y con mando otorgado por el mismo virrey de esta
ueva España, Duque de Linares, ordenó y dispuso que se suspendieran y
extinguieran las mencionadas encomiendas u congregas y se formen pueblos
de indios para atraer a los alzados ... " 109
El 15 de septiembre del mismo año funda los pueblos de Purificación y
Concepción.110
Para la fundación de los pueblos indígenas, recurrió a la vieja ley que estableóa poder utilizar las tierras ya mercedadas si fuese necesario para poblar;
así, las primeras fundaciones -Purificación y Concepción- fueron expropiadas a Juan de León. Este procedimi&lt;&gt;nto es seguido en la fundación de
otro pueblo en las inmediaciones de la ciudad de Monterrey -por eJ oriente-;
registra personalmente los sitios y aguajes y determina poner pueblo en las
"el Licenciado ... ", op. cit., p. 380. Cossío, op. cit., Vol. III, p. 29. González, op. cit.,
p. 42. Lejarza, op. cit, p. 719. Prieto, op. cit., Santamar!a, op. cit., p. 35. Roel, op.
cit., p. 47).
- Esta acci6n de Barbadillo hacía a los indios se le acercaran. " ... A la vo.: de que
los .indio ya eran libre , salían ellos y ellas de las casas de los amos piwendo pueblo''. (Zavala, Los esclavos •.• , ibídem, pp. 260-261.
"" El capitán fue muy estimado por Barbadillo que declaró una vez al virrey, que
"sus hazañas no tienen más desgracia que no haber sucedido en Flandes ... " (A.G.N.
Reales Cédulas, Vol XXXVIII, op. cit.
..... Israel Cavazos Garza, "El Licenciado ... ", op. cit., p. 380.
~• A.G.N. Reales Cédula5, Vol. XXXIX, Exp. 76, f. 6. "Informe con copia de ordenan7AS que ejecutan al parecer de la Junta de Guerra y Hacienda efectuada el 22
de agosto de 1714 en esa ciudad de México y su acatamiento fonoso de los pobladores
de este I ucvo Reino de León; Monterrey, el 16 de mayo de 1715". Colección perwnal de Don Vito Alessio Robles.
uo Con el tiempo serán incorporados al municipio de Montt:mon:los y son conocidos
como Escobedo y Gil de Leiva. Ver a Cavazos Garza, "El Licenciado B ..• ", op. cit.,
p. 381, y a Co~ío, op. cit., Vol. III, p. 30.

569

�antiguas haciendas de Pedro Guajardo, José de Trcviño, los Ochoa de Elejalde y Doña Nicolasa de Escamilla. En febrero de 1713, instala allí a más de
núl indios chichimecos y posteriormente, el 4 de enero de 1716, les da el título de pueblo de Nuestra Señora de Guadalupe. 111
Esta medida expropiatoria, provoc6 la protesta de los vecinos y se quejaron
al virrey diciendo que había hecho estas disposiciones en menos de tres días
sin darles más término ni otras tierras. "Al tercer día[ ... ] entrar por sus puertas al padre doctrinario (se refieren a Fray Sebastián de Torres, colaborador de
Barbadillo) y a los indios echándolos de sus casas para entrar ellos, sin que estorbasen a dilatar tal tesolución las lágrimas y llanto de mujeres y doncella$,
huérfanas y huérfanos desvalidos, que se veían arrojados de sus casas, sin refugio
alguno, viendo en el campo su alhajas, sus personas y sus bienes"; m en el
caso de la fundación de los primeros pueblos se decía que quedaron tiradas
las familias y sus bienes por los campos "con lástima y sentimientos que enternecían a los más bárbaros, como se puede considerar de unas matronas,
señoras y doncellas, que se veían arrojadas de las mismas casas donde nacieron r se criaron sus abuelos y sus padres, y se criaron ellas, viéndose de repente sin casa, abrigo ni habitación, arrojadas en lo campos, debajo de
chaparros y mezquites" .113
Estas descripciones me.lodramáticas eran en cierta forma exageradas, ya
que todos los españoles afectados eran dueños de grandes e.mnsiones de
tierra. 114
En cada uno de los pueblos fundados para sustituir a la congrega se esta111 Se esperaba l., primera cosecha en Julio y la segunda por Diciembre. Se gast6
en la fundación de estos pueblos: 7,140 fanegas; de ellas 5,778 habían sido escogidas
en la primera siembra de estos pueblos indígenas¡ las otras eran de los vecinos excepto
270 que fueron compradas. Había 315 cabezas de ganado vacuno y la población indígena era de 3,300 a 3,400. El gasto de la Real hacienda fue de 889 pesos y 2 reales.
Fijó salarios a los indios: dos reales al día dándoles de comer; y tres sin comida;
Dos reales a la india y uno dándole de comer". Estos precios se hicieron altos por los
vecinos de esta parte de la colonia que nunca antes habían pagado por servicios; pero
Barbadillo contestó que los pueblos de indios "necesitaban de instrumentos de labranza,
tabaco, vestido, y los precios en esta frontera son altos: un comal para maíz, valfa
un peso cuando en la ciudad de Mrnco se daban 4 por un real; la vara de paño de
a 2 pesos valí.a alli 6; el chocolate de a 2 reales costaba 8 y 12 con azúcar ... " ( ver
información más amplia en Zavala, Los Esclavos ... , op. cit., pp. 261 y 262).
ll2 A.M.M. Protocolos, Testimonio 1715, 7 fs. "MS. Representación que hacen los
vecinos de e5ta ciudad contra el Alcalde de la Corte".

m !bid.
"' El Duque de Linares escribia aJ Consejo de Indias el 20 de septiembre de 1715
que en este Nuevo Reino de León, hay descamisados que son dueñ.os de 50 y 100
leguas de distrito por mercedes que han hecho los gobernadores y que para fundar
pueblos de indios no hay tierra ni agua (Zavala, Los Esclavos ... , of&gt;. cit., p. 259).

570

blecieron ayuntamientos indígenas, a los cuales les entregó un extracto de las
leyes que más los favorecían. En cada uno dej6 un núsionero franciscano para
que velara por la doctrina e instrucci6n del indio y sobre todo protegerlo del
español. Se vivirá en forma comunal y se distribuirán las semillas y los frutos
cada ocho días, a cada fanúlia, en proporción a su número. Los misioneros, a]
decir de Barbadillo, han de ser " ... cuando no ángeles más que hombres" .116
Después de permanecer 16 meses en esta comarca -diciembre de 1714 a
abril de l 71~ regresa a la ciudad de Mé.xico y en informe al nuevo virrey
Baltasar de Zúñiga y Guzmán Sotomayor y Mendoza, marqués de Valero Ayamonte y A]enque y Duque de Arión -15 de agosto de 1716 a 15 de octubre
de 1722- fechado el 14 de julio de 171 7, declara tener poca confianza en
el gobernador Francisco Báez Treviño, porque tenía una o dos congregas de
indios y además aseguraba que no estaba dispuesto a perder la utilidad que
rendía al gobierno la venta y regalos de indios con las licencias que se expendían para irles a dar asalto y cultivarlos, que producían por lo menos 50
peso cada una; m ¡ qué cerca estaba Barbadillo de la realidad!
Sus disposiciones en el sentido de que salieran del pueblo los indios sólo
para trabajar, previa remuneración, para nada es obedecida. y poco a poco
van despoblándose los lugares, sin que valgan de mucho los esfuerzos de]
misionero, ni la mediación de las familias tlaxcaltecas. Desaparece la compañía volante y los encomenderos ahora con nombre de protectores forman
de nuevo congregas, ya que había la creencia en estas tierras de " ... que la
ley deja de ser ley cuando es en daño y no en utilidad común, y que, en tal
caso, ni obliga cédula, ni obliga ley, ni debe obedecerse, ni mucho menos
ejecutarse'' .117
El marqués de Valero, dictaminó el 16 de septiembre de 1716, que las
medidas tomadas por Barbadillo en esta región habían sido acertadas y ordenaba que se compensara a los dueños afectados por tales disposiciones. 118
:ua A.M.M. Protocolos, 1715, 7 fs. "MS. Carta del Lic. Barbadillo al virrey en
Cadereyta a 16 de mayo de ... " Tambifo lo menciona Israel Cavazos Garza, "El Licenciado .•. ", op. cit., p. 382.
u, Zavala, Los esclavos indios ... , ofr. cit., p. 262. También Israel Cavazos, ibidem,
pp. 383 y 384 y dice al respecto: " ... el gobernador Francisco Báez de Treviño, quien,
como natural del reino, se veía influenciado por éstos. Lo hace así el virrey y obliga
además a comparecer ante sí al gobernador, que, en más de dos meses de peonanencia
en México, tiene dificultades para sincerarse de su actitud. Hombre digno y noble,
pero envuelto en una situaci6n general de tal naturaleza, vuelve a Monterrey notablemente enfermo; le sorbrevicne un achaque de perlesía (como se llamaba entonces
a l:i. parálisis) y muere; siendo sustituido por don Juan Ignacio Flores Mogollón".
•ir A.M.M. Protocolos 1715, 7 fs. Represe.ntaci6n ... , op. cit.
w Ver en forma detallada a Zavala, Los esclavos ... , op. cit., p. 262.

571

�Algunos años después nombró a Barbadillo gobernador del uevo Reino
de León y capitán general del uevo Reino de León.
Nuevamente en estas regiones -1719- declara en una carta al alcalde
de Boca de Leones, Pedro Boca de las Fuentes y Campos, que "en materia de
precisión y el empeño de nuestro Rey, no se me detenga en política ni etiqueta:
pues todo el apresto, en no bastando insinuación urbana, VMd. se valga de
,,¡olencias y apremio, hasta conseguir el fin de que el servicio del Rey se
haga".llll

•

En sus cuatro años de gobierno -1719-1723- restablece la compañía volante; restituye a los pueblos indígenas; incrementa las milicias, ayuda a la
expedición contra los franc s en Texas, etc.
Cuando es llamado de nuevo a la Ciudad de México deja al Reino en "disfruta de cuasi sosiego" y es nombrado como gobernador don Juan de Arriaga y Brambila, tipo funesto que dura poco, por forttma, en el mando, pues
pasados apenas unos meses, es llamado a México, acu ado de violencia con
los españoles y de igual procedimiento con los indios. El misionero de Guadalupe se queja de que atropelló la misión para sacar dos indias pequeñas,
por medio de una escuadra de soldados, a la que había dado orden de prenderle al pueblo si el misionero se oponía.m
En 1728 -trece años de la suspensión de la congrega hecha por Barbadillo y a cinco de haber dejado la gubernatura-, don Pedro Rivera describió
al Nuevo Reino: estimaba que las naciones que poblaban las misiones eran
en número de 700, pertenecientes a bocarros, xnam~res, guala.xises, borrados,
pelones, posiamas, zalayas, malahueco , pitisfiafuiles, guachinochiles, talaguichis, lazapas y paxaltocs; alguna parte de estas naciones eran gentiles, que
por cierto tiempo asistían a las misiones y cuando I parecía se retiraban de
ellas a las rancherías de su parcialidad mezclándose con las infinitas naciones de gentiles que habitaban los contornos de dicho reino, siendo el paraje
.,. A.M.M. Civil. Vol. XLVI, Exp. 6. "Carta al Marqués de Valero ... ", 4 de
septiembre de 1719.
1lll "La conducta de Arriaga motivó el nombramiento de otro juez en comisión (Lic.
.Francisco Antonio de Bustamante} quien pasó al N.R. de León, a hacer avuiguación
swnaria que, remitida a México y vistas las pruebas, comprendían al gobernador en
la prohibición de las leyes y digno de sus penas, por haber faltado a la obligación en
que lo constituyó el empleo. . . no shlo en la observación de lo político y económico ...
sino aun en las órdenes militares ... a fin de que los pueblos estuviesen amparados de
las alteraciones ... le suspendió y le hizo comparecer a tomar la confesión y recibir
descargos, nombrindose en su lugar, durante el tiempo de su proceso (Aniaga no volvió más a
uevo Le6n)''. Citado por Israel Cavazos Garza, en sus artículos "El Licenciado ... ", op. cit., pp. 385-386, Nota 29.

572

más celebrado de los enemigos el cerro de Tamaulipas. 121 En esta descripci6n
no menciona la existencia de congregas.
El 12 de junio de 1738, el gobernador de este reino don Joseph Antonio
Fernández de Jáuregui Urrutia, en consulta aJ virrey de la ueva España,
don Juan Antonio de Vizarrón y Eguiarrcta, declara: "Acerca de lo que
vuestra excelencia me manda sobre que aliente a los vecinos para que no
consigan los Enemigos hacer nuevos insultos, y que sus antepasados lo supieron practicar .incesantemente, y que yo por mi parte defienda mi jurisdicción, como lo han ejecutado mis antecesores, dando buena cuenta de sus
personas, y siendo la mía la más ínfima, se me hace preciso poner en la superior comprehensión de Vuestra Excelencia la gran diferencia que hay de
aquellos tiempos aJ presente; siendo la causa la de que antecedentemente, no
es mucho que los vecinos salieran gustosos a cualquier campaña, y que los
gobernadores les compeliesen a ello, porque beneficiaban los Minerales, y
sus tierras, y custodiaban sus Ganados, de que les resultaba alivio, y mediante
éste estaban gravados a dar cada uno dos soldados para cualquier expedición,
y la chusma que cogían se les aplicaba a los que salían¡ y de tiempo a esta
parte no solamente se le quitaron las congregas, sino también tierras laboriosas para fundar como se fundaron tres misiones, es a saber Guadalupe,
Concepci6n y Purificación, a que se les ha agregado la nueva pensión de dejan
(sic) de extrañarla ... " m
En este mismo año -21 de octubre- el mencionado gobernador condenó
a Xavicr de Auila que bajo pena de "50 pesos aplicados para gastos de guerra de este reino, en lo de adelante con ningún moti\'O extraiga para jurisdicci6n
extraña ningún indio ni india, con apercibimiento de que además de dicha
pena se procederá contra el susodicho a lo que haya lugar en derecho. Y que
a los capitanes que en lo de adelante se despacharen a campaña se les ad\'ierta que los indiezuelos e indiezuelas que apresaren los sorteen entre los
soldados milicianos y en ninguna manera le pongan precio, por ser libres y
no deberse hacer cosas en contrario y que Auila pague las cosL"lS al escribano" .123
Un año después -1739- Antonio Ladrón de Guevara, considera que las
~ Pedro Rivera, Diario )' deTTotero de lo caminado, 1/ÍSto j' obsnvado en el discurso
de lo visita genual de presidios, si1uados ,rn fas provincias internas dt Nueva España,

introducción del Lic. Guillermo Porras, textos y notas de Guillermo Porras Muñoz.
México B. Costa-Amic, 1945, pp. 131-132.
m Don JoM:ph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia. Descripci6n dtl Nut1/0
Reino de Le6n 1735-1740; edici6n de Malcolm. D. lclean y Eugenio del Hoyo. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963 (serie de historia o. 1), p. 83.
,... er con mayor detalle el desenvolvimiento de este caso en Zavala, Los Escla•
vos ... , op. cit., pp. 262-263 •

573

�congregas deben utilizarse para la colonizaci6n de Nueva Santander ya que
" ... manifiesta bien claro la experiencia ( refiriéndose a las congregas) , que se
deben de agregar las dichas naciones en la conformidad que antes estaban a
las haciendas que establecieron los nuevos pobladores, los que con la suavidad,
y modo, que se requiere, los irán instruyendo en lo que sea de Religión y Política, con la seguridad de alimento y vestuario, de que al presente carecen,
por no serles por ahora provechoso pagarles salarios •.. " 121
En 1768, icolás Lafora visitó este reino, declara que: existían dos pueblos tlaxcaltecas con doscientos indios y cuatro misiones de indios de las naciones Bocarros, Xanambres, Gualagüises. Borrados, Pelones, Pijuama I Xalayas, Lalahuecos, Pitisfiafiles, Guachinichiles, Talagüichis, Alazapas y Paxalotes.125
El primer intento de la suspensión de la encomienda en esta comarca de
frontera se puede establecer en 1672, pero sin duda, la derogación legal se
establece en 1715; sin embargo la congrega siguió existiendo hasta 1719 -llegada de Barbadillo con el título de Gobernador y Capitán General de este
reino-- en que se puede considerar como abolida.
Después de esta fecha -1719- la congrega como institución fue extinguida, pero esto no quiere decir que los abusos contra los indígenas fueron suspendidos, ya que -por ejemplo- la "ca7..a de piezas" y la explotación del
indio sin salario siguió vigente,126 pero ahora estos abusos eran cubiertos de
un velo de legalidad como el apadrinamiento o la adopción del aborigen y
este medio se siguió usando hasta muy entrado el Siglo XIX. 12 •
Hay que hacer notar que los pobladores de esta región seguían pensado que
la congrega era el único medio pata dominar al indígena de esta zona de.l ,.;_
rreinato como nos lo demuestra Fernández de Jáuregui Urrutia y Laclr6n de
1S&amp; Antonio Ladr6n de Guevara, Noticias de lo.r poblados de que se compon,n el
Nu~o Reino de Le6n y las Provincias de Coahuila, Nueva Extremadura y Texas, Nuevas
Philipinas; edición a cargo de Andrés Montemayor Hernández, pr6xima pu.blicaci6n
por el I.T.E.S.M., pp. 31 y 32.
1!11
icolás de Lafora, Relaci6n del viaje que hizo a los presidios internos situados
en la frontero do la Amirica S,ptentrio11al pertenecietite al rey de España, estudio preliminar y anotaciones de Vito Alessio Robles. Mé.xico, Editorial Pedro Robredo, 1939,
pp. 250 y 25 l.
J1&lt;I A.M.M. Causas criminales, Vol. XIV, Exps. 220-221. Vol. XV, Exp_s. 238-242;
en estos casos se puede ver claramente que desde 1733 en adelante seguía h:ibiendo
atropellos contra los indios, pero "no como antes, ya que hay justicia ... " A.M.M.
Civil, Vol. XXI, Exp. 14.
,:, Así encontramos documentos donde se menciona que un indio se escapó de su
amo y en su declaración el mencionAdo indio menciona que su dueño es su padrino o
es su padre adoptivo; ver A.M.M. Causaa Criminales, Vols. XIX-XX-XXII, etc. Como
guía se puede ver a Eugenio del Hoyo, lndic, del Ram¡ de Causru Criminal,s d,l Á.rchiuo Municipal de Mrmterrey. Monterrey, I.T.E.S.M., 1963. (Serie de Historia No. 2).

574

Guevara en sus escritos; sin embargo estos anhelos manifiestos no se llevaron
a cabo debido a que la Corona no estaba dispuesta a proseguir con estos abusos
y también porque esta tierra de "guerra viva" cada vez estaba más vinculada
con el centro del país y mejor administrada por el virrey: la iniciación de la
colonización de Nueva Santander en 1746¡ el primer servicio postal entre Monterrey y México en 1762; Ja creación de la Comandancia de las Provincias
In temas en 1766; la erección del obispado de Monterrey en 1777; son ejemplos
palpables de lo que hemos destacado.
Por otro lado, la población indígena había sido muy diezmada desde la
extinción de las congregas, debido a varias razones:
l. Abusos de los colonos de este reino.

2. Busca de nuevas tierras en el avance colonizador del español.
3. Ataques de los indios apaches que presionados por el avance de los
ingleses y después de los norteamericanos en sus fronteras bajaban a estas
tierras encontrando resistencia no s6lo de españoles sino también de los propios aborígenes.
4. Enfermedades contagiosas, como la de 1769.
Teniendo todo esto en cuenta no nos es extraño que para 1775, se diga
que hay trescientos indios eo las misiones franciscanas de este reino y en su
mayoría eran tlaxcaltecas.m
Estos pocos indios fueron absorbidos e integrados a la poblaci6n ncolonesa
XIX no hay ningún resto de aquellas tribus que sumaron 250 sólo en los alrededores de la Ciudad de Monterrey, Villa de Cerralvo y Cadereyta en el año de 1625.

y para finales del Siglo

... Ver "Informe del Obispo de Monterrey, don Aruir~s Ambrosio del Llano y Va.1dés sobre la situaei6n que priva en las misiones de este uevo ... Monterrey, 14 de
agosto de 1795".
A.M.M. Civil 1795, Leg. 19. También se puede ver a don Plinio D. Ordóñez en su
artículo "Las misiones franciscanas ... ", op. cit., p. 110.

575

�PORFIRIO vs. GERóNJMO
DANIEL

Cosío VILLEoAS

CuALQOTERA QUE SEA la justificación geográfica, jurídica, poütica y econó-

mica que pueda y quiera darse a la organización federal por la que optó México, el hecho indestructible es que ningún presidente de la República dejó
de esforzarse en extender a los Estados el dominio de la autoridad central.
Entre ellos, sin embargo, se destacó Manuel Gonzá.lez, quien arrasó literalmente con los cacicazgos de Vallarta en Jalisco, de García de la Cadena en
Zacatecas y de Juan N. Méndez en Puebla. No dejó en pie sino e] de Gerónimo Trcviño y Francisco aranjo en Nuevo León. Puede e.'&lt;{)licarse esta
salvedad por falta de tiempo y de fuerza, pero más porque González la llevaba bien con los caudillos del Norte. Recuérdese que tuvo como secretarios
de Guerra, primero a Treviño y después a aranjo, y que sus relaciones con
ambos fueron buenas hasta el {in de su período presidencial lo revela no sólo
que Naranjo sirviera en el ministerio hasta el último día, sino que el 28 de
junio de 1883 Treviño fuera comisionado para 'estudiar todo lo relativo a
armamento" ,i o sea un viajecito por Europa a costa del erario nacional. En
cambio, y por razones que no han podido ser precisadas, la situación de estos dos caudillos cambia al entrar Porfirio Díaz a la presidencia por segunda
vez. Hay suficientes hechos (y aun algunos documentos) que indican que
Porfirio no congeniaba mucho con Treviño r Naranjo. Desde luego, los había visto actuar muy de cerca durante la primera fase de la revuelta de Tuxtepec, como que en realidad fueron contingentes de Trevíño los vencidos en
la desafortunada acción de Icamole. Enseguida, al sobre\'enir el triple conflicto Lerdo-Iglesias-Díaz, Treviño no abrazó la causa del último desde e.l
primer momento, como que antes reconoció a Iglesias. Más aún, Trevifio y
Naranjo, en el bando militar, y Genaro Garza García y Viviano L. Villarreal,
en el ci\·il, eran conocidos como "localistas exagerados, de inclinaciones a la
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacional, Exp. XI-111/1, p. 194.

577
H37

�lucha armada y con resentimientos contra el gobierno general" .2 Esto último,
que debió preocupar a cualquier presidente embarcado en una política centralizadora, podía ser muy peligroso si a Manuel González le daba por presentarse a la reelección en 1888, pues con la ayuda de los caudillos del Norte
podía plantearle a Díaz un problema peJjagudo. En fin, no debe descuidarse
la consideración de que precisamente por ser hombres de señalada inlluencia,
fácilmente se creaban suspicacias alrededor de ellos, una de cuyas muestras
es la comunicación de un empleado inferior del consulado mexicano en El
Paso, de mayo 21 de 1884: cree que algo debía andar tramando Treviño,
porque en una visita reciente a esa ciudad se habia entrevistado con Pedro
Valdés "Winkar", un viejo revoltoso del Norte. 3 La opinión capitalina era
más escéptica. Crédulos y descreídos daban la noticia de que Naranjo "se
paseaba dulcemente" por Estados Unidos; pero los primeros para exculparlo
de la sospecha de estar innodado (junto con Treviño) en una revuelta, los
otros la daban para desearle "Buen provecho, Míster'', porque sabían que aranjo estaba gastando en el viaje parte de los cuatrocientos mil pesos que
había obtenido recientemente vendiendo cincuenta sitios de ganado mayor
de una hacienda suya.' Lo cierto es que Gerónimo Treviño pronto pidió ser
puesto en disponibilidad, y Naranjo, de plano, su retiro absoluto del ejército.~

YA ERA u 'A VENTAJA, por supuesto, privarlos del mando de fuerzas federales, pero, como caudillos de prestigio y con grandes intereses creados, bien podían lanzarse a una aventura revolucionaria con sus partidarios de la localidad. Por eso, su nulificación tenia que llevarse también al campo político.
Ya se ha dicho que Gerónimo Treviño resultó gobernador constitucional en
la primera elección de la Edad Tu..,tepecadora; pero renuncia al ser nombrado por Díaz jefe de la Línea del Norte. Lo sustituye Genaro Garza García,
y al cumplir su bienio, estando, como estaba, prohibida la reelección, lo sustituye Viviano L. Villarreal, a quien sigue Garza García. Este sistema, que
funcionó a la perfección durante esos tres bienios, se interrumpe en las elecciones de 1883, pues en Jugar de presentarse la candidatura de Villarreal, el
grupo treviñista lo reemplaza con Canuto Garcia, quien resulta electo. Al
concluirse el bienio 85-87, volvió a presentarse Genaro Garza García, pero
el excluido Villarreal, ahora aliado a Lázaro Garza Ayala, viejo enemigo de
los treviñistas, le opuso una gran resistencia, resultando unas elecciones, a
1 Roe!, Santiago, Nueuo León. Apuntes Históricos. Monterrey, s.p.i. (3a. ed.), 1948;
p. 216.
* Archivo Secretaría de la Defensa acional, Exp. XI/lll/1, p. 194.
◄ El Monitor Republicano, 14 julio, 7 agosto de 1886.
• Archivo de la Secretaría de la Defensa Naciónal, Exp. XI-III/1, p. 194.

578

más de agitadas, bien inciertas, muy en contraste con las casi mecánicas hechas desde 1877. Esa primera fisura en el grupo treviñista fue la que aprovechó el gobierno federal. Por lo pronto, afloró en Nuevo León la queja de
que Díaz había defraudado al Estado porque seguían los mismos gobernadores, los mismos diputados y los mismos senadores.ª Al mismo tiempo, la
candidatura de Viviano L. Villarreal, opuesta esta vez a la de Garza García,
no se vio como un movimiento que pudiera triunfar con el apoyo exclusivo
de las fuerzas políticas locales, sino que, dado su signo antigonzalista, hallaría el respaldo de Díaz:

... no será la libre voluntad del pueblo neoleonés la que triunfe en las
pró:-dmas elecciones, sino las cábalas, los arreglos o tramas de los dos

hombres que disponen de los destiuos de la República.7
En todo caso, las elecciones se hicieron en
que condujo hasta las armas:

w1

ambiente de apasionamiento

... ha comenzado una revolución contra el gobierno. . . A causa de
los disturbios electorales ha habido muertos y heridos. 8

Una voz independiente advirtió de inmediato el peligro: " ... la suspensión
de las garantías constitucionales y el nombramiento de un general como gobernador provisional". 8 De todas maneras, la legislatura, todavía adicta al
grupo treviñista, declaró el 18 de septiembre de 1885 que Genaro Garza García había logrado una mayoría de 21,4-50 sufragios. 10 Pero el 4 de octubre
de 1885, día en que toma posesión Gana García, Bernardo Reyes, jefe de
la zona militar, toma sus primeras medidas: hace llegar a Monterrey, primero un batallón, después un regimiento, y cuando él mismo se apersona
en la capital neoleonesa, comienza "a consultar abiertamente con Garza Ayala
y otros jefes de la oposición". 11 La primera sensación fue de alivio, pues Ja
creencia general había sido que se impediría por la fuerza que el gobernador
electo tomara posesión de su puesto el 4 de octubre siguiente. Pasado ese
trago amargo, quedaba tan sólo desear que Dios moviera el corazón del presidente Díaz para a}udar al desenvolvimiento del E tado, tan dejado hasta
•
'
•
•

El
El
El
El

Tiempo, 27 enero de 1885.
Monitor Republicano, 12 junio de 1885.
Tiempo, 20 junio de 1885.
Monitor Republicano, 2 julio de 1885.
'º El Diario del Hogar, 1 octubre de 1885.
11 Niemeyer, E. V., El general Bernardo Reyes. Monterrey, Centro de Estudios Humarústicos de la Universidad de Nuevo Lc6n, 1966; p. 36.

579

�entonces de su mano.1~ Esa sensación de alivio se transfonnó en seruro optimismo al saberse que en el Palacio Nacional habían conversado largamente
el gobernador Garza García, el general Tre\'iño y el presidente Díaz. 13

PERO NO IBAN a desen\'olverse así las cosas, entre otras razones porque al mes
escaso debían celebrarse las elecciones municipales en todo el Estado. Desde
luego, varias poblaciones le pidieron al congreso la anulación de las habidas
en ellas. Esto produjo la primera escisión en la legislatura, pues si un grupo
de diputados proponía suspender el cómputo de votos de esos distritos mientras el ejecutivo hacía una averiguación, los demás sostenfan que el congreso carecía de facultades para proceder así. La aprobación final de la primera idea revelaba que aún subsistía la mayoría gobiemista, pero que había
menguado pcligrosamente. 14 Se habló en seguida de que las fuerzas federales, "a las que se maneja como máquinas inconscientes", habían intervenido
abiertamente en las elecciones impugnadas. 15 Se a eguró que ante esa intervención, se había producido el fenómeno extraño pero significativo de que
los dos bandos contendientes habían olvidado al instante sus querellas para
presentar una resistencia unida a la intetYención federal.1ff La voz oficial no
pudo haberse traicionado mejor. Primero, pintaba la situación política diciendo que el Estado se hallaba dividido en dos partidos uno, apoyado por
las autoridades locales, y el otro "defendido y garantizado por la ley' . Después, reiteraba que, ante la inminencia de un conflicto armado entre ellos,
las fuerzas federales lo habían evitado con una intervención "oportuna y meramente pasiva". En fin, afirmaba que, según las noticias recibida hasta entonces, el partido "independiente" había ganado las elecciones.17 Como parecía difícil sostener esa postura, la segunda versión que se dio fue que las
fuerzas federales simplemente se habían interpuesto entre ''los agentes del
poder y el pueblo armado''.11'

en uevo León era ciertamente difícil, no se esperaba
una acción tan rápida de las autoridades federales, pues con la sola incita. 1ares rcgiomontanos,
.
19
ción de un telegrama firmado por unos cuantos partJcu

AUNQUE LA SlTUACIÓN

El Tiempo, 28 octubre de 1885.
u La Prensa, 26 noviembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 25 noviembre de 1885.
11 El Nacional, 27 noviembre de 1885.
,. La Con.stitiui6n (Monterrey), 24 noviembre de 1885.
" El Partido Liberal, 2 diciembre de 1885.
11 El Lunes, 7 diciembre de 1885.
" El Monitor Republicano, 3 diciembre de 1885.

12

580

el Senado declaró el 10 de diciembre de 1885 que habiendo desaparecido los
poderes, había llegado el caso de nombrar un gobernador provisional. El Presidente nombró al general Bernardo Reyes, y el senado ratificó la designación,
todo ello en cuarenta y ocho horas. 20 Desde luego, hay el hecho cw-io o de
que el decreto del enado está fechado el 10 de diciembre, día en que era
insostenible la desaparición de esos poderes, pues en la mañana del 11 fueron
convocados los miembros de la legislatura ncoleonesa para e.xaminar la situación creada primero, por la licencia concedida al gobernador constitucional Garza García para dirigirse a la Capital; la designaci6n de un sustituto
interino, Mauro Sepúlveda, y las facultades extraordinarias que se hab'mn
dado a éste con objeto de le\'antar una milicia capaz de hacer respetar a las
autoridades legítimas del Estado. A esa sesión concurrió Sepúlveda a dar
cuenta del uso que había hecho hasta entonces de esas facultades, sobre todo
en cuanto al levantamiento de la fuerza. La legislatura aprobó los actoi, del
gobernador interino y le ratificó esas facultades. 21
Los pesimistas sostuvieron que si a otros les habían sorprendido las medidas del Presidente }' del Senado, a ellos no, porque la experiencia de varios
años demostraba que el ejecutivo federal no toleraba gobernadores ni legislaturas independientes.22 Otros avanzaron un paso más para descubrir el
gran fondo político de todo aquello: el ejecutivo federal había resuelto dominar "con la influencia de sus armas·• una regi6n que parecía partidaria
de Manuel González. 23 Y hubo también el borbotón indignado:
La declaraci6n del Senado. . . no Iza podido ser ni más absurda, 11i
más escandalosa, ni podido establecer precedentes más atentatorios. Esa
declaració11 es el impudor sin ejemplo ,- la carta blanca ptusta en manos
del Ejecutivo para que de hoy en adelante se convierta en el quita y pon
de los gobiernos de los Estados.u

El comentario más notable, sin embargo, fue el oficioso. Culpaba a Garza
García de haber abandonado su puesto cuando debía haberlo defendido ahora
sí que a sangre y fuego, y con ello de haber desmoralizado a su partido hasta
el grado de desmoronarse in re istencia alguna. Y ni qué decir de ]a legislatura que, lejos de pelear, había resuelto disolverse. En suma
• El Dioriq Oficial, 11 diciembie de 1885.
:, La Revista di Monterrey, 11 diciembre de l 885.
" El Nacional, 15 diciembre de 1885.
" El Titmpo, 15 diciembre de 1885.
i, El Mo,iitor Republicano, 16 diciembre de 1885.

581

�... las autoridades de Ntlevo León olvidaron que tln puesto público se
acepta con todos los sinsabores inherentes . .. : 5
Genaro Garza García, en ese momento en la Capital: y lo dos senadores
de Nuevo León hicieron publicar una protesta que debió haber puesto en
un verdadero aprieto al Presidente y al Senado. Desde luego, como era natural, negaron que hubieran desaparecido los poderes ejecutivo y legislativo de
Nuevo León, pues aunque su gobernador estaba fuera de] Estado, se J1abía
ausentado con un permiso en toda regla de la legislatura local, la cual había
nombrado por eso gobernador interino a Mauro Sepúh·eda. La legislatura
seguía funcionando; de hecho, había tenido una sesión pí1blica un día después de que el Senado había hecho la declaración. Por si algo faltara, la acción
del Senado se había basado en un telegrama firmado por unos particulares
sin representación oficial alguna. Todavía más: al dictamen de las comisiones de Gobernación y puntos constitucionales se habían dispensado los trámites, prueba del atropellamiento con que se había procedido en todo este
asunto. En fin, ese dictamen se hizo cuando unos días antes los secretarios de
Gobernación y de Guerra habían informado que el Presidente prestaría a
solicitud de la legislatura del Estado, el auxilio de la fuerza federal a las
autoridades constituidas de Nuevo León. 28
Maw·o Sepúlveda, al frente de doscientos cuarenta hombres, había ido a
aquietar los ánimos en Villa García y Bustamante, pero regresó el 11 de diciembre a Monterrey, eu donde lo esperaba ya Bernardo Reyes, que por telégrafo había recibido ese mismo día su nombramiento de gobernador. Reyes
lo requirió para que le hiciera entrega formal del gobierno, pero epúlveda
se negó porque carecía de una notificación directa de semejante nombramiento. Reyes Je concedió un plazo "prudente" para que recibiera el mensaje oficial, pero al salir de Palacio los guardias del Estado lo amenazaron.
Reyes regresó al recinto oficial con Wla escolta de fuerzas federales, y al verlos, las locales le hicieron fuego, pero fueron dominadas en el acto. Sepúlveda,
ante un argumento tan contundente, además de entregar el gobiemo, 27 telegrafió a la secretaría de Gobernación informando haberlo hecho; !!S inclinó
su ánimo, además, haberse satisfecho su exigencia de que el Presidente le notificara a él directamente la resolución del Senado. 29 Pero varios magistrados
del tribunal superior de justicia renunciaron; es más, el ayuntamiento de Lln
•
"
..
•

582

El Partido Liberal, 16 diciembre de 1885.
El Monitor Republicano, 13 diciembre de 1885.
El Tiempo, 16 diciembre de 1885.
El Diario Offrial, 15 diciembre de 1885.
Nicmeyer, E. V., op. cit., p. 39.

nares lo hizo en masa, dejando al pueblo sin autoridad alguna.ªº Y llegó a
decirse que la escolta personal que Treviño usaba para ir y venir a sus haciendas había sido sustituida con soldados federales. 31 Asimismo, que de todos modos Reyes había resuelto aprehenderlo en su hacienda de La Babia,
pero que Treviño, advertido oportunamente, había logrado cscapar.)t
A pesar de esos sobresaltos, Bernardo Reyes pudo telegrafiar diez días después
de hacerse de la gubematura que todo el Estado hacía ya una vida normal, pues
"las partidas armadas" que sostuvieron al gobierno de Gana García y a los
'•independientes" de Villarreal habían regresado a sus hogares. 33 El Estado,
en efecto, se aquietó en brevísimo plazo, de modo que la opinión oficiosa era
fundada en esta ocasión: a pesar de los negros presagios propagados por los
escritores oposicionistas, nada había pasado en uevo León. Sepúlveda, el
Gobernador interino, había aceptado la resoluci6n del Senado, así como las
fuerzas de los bandos contendientes.84 Pero la opinión independiente, convencida, como no podía menos de estarlo, de que esos eran los hechos, no
dejó de ver con agudeza la significación que finalmente tendrían. El general
Carlos Fuero fue nombrado inmediatamente para sustituir a Reyes en la
jefatura de la VI Zona Militar, que componían los Estados de Zacatecas,
San Luis Potosí y Aguascalientes. La medida parecía lo más limpiamente
lógica, puesto que Reyes estaba ahora encargado de una tarea civil y no
militar, sin contar con que no podía residir como jefe de esa Zona Militar
fuera del territorio de Nuevo León. Y sin embargo, se vio bien su ángulo
"futurista": no invalidar a Reyes para llegar a ser gobernador constitucional
de Nuevo León. 58 Esta sospecha pareció confirmarla el hecho en verdad irregular de que aquel gobernador provisional, cuya misión principal era convocar
a la elección de los tres poderes desaparecidos para volver así al Estado a su
cauce constitucional, no lo hacia a pesar de haber transcurrido diez largos
meses. 88 Todo estos hechos dieron pábulo a llamar a Bernardo Reyes el Procónsul del Norte.

Al gobierno federal le convenía desmentir esa versión por varias razones
obvias, la principal de las cuales era, sin embargo, que prolongaba y acen• tuaba el rasgo arbitrario de su conducta. Curioso resultó, sin embargo, que
la negación se fundara en la conducta conciliadora de Reyes, dejando intocado el hecho evidente de la concentración en un solo hombre de las facul• El Nacional, 5 enero de 1886.
[bid .. 24 febrero de l886.
12 El Tiempo, 17 agosto de 1886.
ª El Diario O/icial, 22 diciembre de 1885.
" El Partido Liberal, 19 diciembre de 1885.
• El Nacional, 24 diciembre de 1885.
• El Tinnpo, 23 septiembre de 1886.
11

583

�tades que por le}' correspondían a tres poderes distintos. Y tampoco a}11dó
mucho que también se fundara en un análisis psicológico del neoleonés: poco
inclinado a la disquisición moral o jurídica, tenía "un sentido práctico y un
afán de dicha" que lo conducía a aceptar sin mayor reparo los hechos consumados si en alguna forma favorecían sus intereses. 31

OA..XACA EN LA COLONIA
JORGE FERNANDO ITURRlBARRÍA
Universidad de Oaxaca

LA

., El Partido Liberal, 12 octubre de 1886.

584

HrsTORIA CoLONlAL de Oaxaca comienza desde el día en que Cosijoeza,
rey de los zaeotecas, recibe "de paz", como dijeran los cronistas españoles, al
capitán expedicionario Francisco de Orozco, y concluye con Ja proclamación
de la independencia nacional hecha en Etla por el entonces coronel Antonio
de León, cuando con el carácter de caudillo insurgente, marchaba en triunfo
sobre esta ciudad.
Pero los conquistadores españoles no lucharon contra los zapotecas, ni después con los mixtecas. Si hemos de hablar de lucha -aunque no arm.adaésta se entiende contra el capitán don Hemán Cortés, motivada por el codiciado Valle de Oaxaca y, más concretamente, por las tierras en que, a
costa de muchas penalidades, se fundó la Villa de Huaxyacac, embrión de
esta ciudad, más tarde fundada con el nombre de Antequera.
En efecto, Orozco y sus huestes llegaron a Hmncyacac el 25 de diciembre
de 1521, procedentes de TepeacaJ Puebla, población a la que lo españoles,
en su avance, consecuente con la costumbre establecida, habían dado, como
línea de \'anguardia, el nombre de Segura de la Frontera. Hasta el 31 de
enero de 1522 salió de Coyoacán el capitán Pedro de Alvarado para emprender la conquista de Tututepec, en la Costa Chica del Mar del Sur. Al llegar Al varado a Huax) acac ordenó al capitán Orozco la incorporación de
parte de sus tropas a su expedición, lo que los requeridos hicieron con gran
descontento. por hallarse entre ellos el grupo de soldados que, cautivados por
el clima y la bel.lc7.a natural del Valle de Oaxaca, babian jurado permanecer
en él, "facer civdad e morir en ella".
Una vez concluida la campaña de Tututepec, Gutierre de Badajoz, uno
de los principales juramentado , con Hernando del mismo apellido, Juan
Cedeño, Juan de Burgos, Juan Núñez del Mercado, Matias de la Mezquita,
y Andrés de Monjaraz, se conjuró con sus compaiieros para deponer al Ayun-

585

�tamiento de Tututepec -designado como la tercera Segura de la Frontera-,
y aprovechando la salida de Alvarado a México, convocó a los vecinos, y
éstos designaron nuevo alcalde, despoblaron a Tututepec -zona inhóspita
por su mal clima- y retornaron a Huaxyacac, decididos o repoblarla asumiendo la responsabilidad de su desobediencia.
Cortés, ya informado por Alvarado de la belleza y apacible clima del lugar,
concibió reservarlo para sí y envió a Diego de Ocampo con la consigna de
• que, en uso de su carácter de alcalde mayor, iniciara causa penal contra los
conjurados y viera que se les sentenciara a morir en la horca por desacato;
lo que no ocurrió en su extremo por la intercesión oportuna de Fr. Bartolomé
de Olmedo, párroco castrense de las fuerzas españolas.
Desde ya recién ocupada Ja Tepeaca de Puebla, su alcalde mayor Diego
de Ordaz, había gestionado de la Corona la designación del escudo de armas
de esta primera Segura de la Frontera, lo que se cons.igui6 el 4 de junio de
1523, por cédula real expedida en esa fecha, en Valladolid. Pero como virtualmente había quedado despoblada Tepeaca por el avance de los españoles
sobre Huaxyacac, o sea la segunda Segura de la Frontera, Diego ele Ordaz
ocultó o hizo desaparecer, por motivos que se ignoran, la cédula real que
otorgaba escudo de armas a la multicitada Tepeaca.
Cuando, en no\'Íembre de 15-24 salió Cortés para las Hibueras, la autoridad
suprema de la Nueva España quedó en manos del Factor Salazar y del Veedor
Chirinos. Aprovechando el vecindario español la ausencia de Cortés instaló
el cabildo, quedó de hecho fundada la villa de Oaxaca y su alcalde, Andrés
de Monjaraz, elevó instancia a la Corona para que se confirmara la fundación. El reconocimiento legal fue otorgado a la flamante villa por cédula real
suscrita el 14 de septiembre de 1526. De aquí resulta un hecho digno de señalarse: ante la necesidad de acelerar los trámites y esperar que se otorgara
escudo propio de annas a Oaxaca se opt6 por reconocer el de la Tepeaca,
de Puebla, o primera Segura de la Frontera, y como más tarde se abstuvo el
cabildo de hacer aclaraciones para evitar que el asunto se embrollara, Oaxaca
quedó sin escudo de armas ). siguió adoptando el de Tepeaca.
Cuando Cortés regresó a México en junio de 1526, con anterioridad de tres
meses a la confirmación real de la villa, mandó despoblada por segunda vez,
restituyó en ella a sus administradores y arbitrariamente volvió a ejercer actos
de jurisdicción, pese a que sus gestiones para la concesión del título de Marqués del Valle de Oaxaca estaban aún en trámite.
Cuando Cortés fue a España para agitar dichos trámites, y aprovechando
los fundadores de Oaxaca esta segunda ausencia, enviaron nueva representación a México. Comparecieron ante Beltrán Nuño de Guzmán, a la sazón
Presidente de la Real Audiencia y malqueriente de don Remando, se concertaron con él para que se le diera a la nueva Villa el nombre de Antequera,
586

poniendo así de relieve que no se trataba de Huaxyacac o Oaxaca, sino de
una población distinta, con lo que se podrían cortar de ráiz las dificultades
anteriores.
El 24 de julio de 1529, el escribano real Francisco de Herrera dio cwnplimiento a la provisión real y, convocando al cabildo en pública y solemne
expresión de su reconocimiento, procedió al reparto de solares. Era alcalde
mayor don Juan Peláez de Berrio, a quien equivocadamente se atribuyó -y
se sigue atribuyendo-- el trazo de Antequera.
Investido ya con el título de Marqués del Valle de Oaxaca por despacho
de 6 de julio de 1529, llegó Cortés a México 18 días antes del mencionado
reparto de solares. Como entre las posesiones que le fueron cedidas por la
Corona, se encontraba adscrita a su titulo nobiliario "la Villa de Hua&gt;.-yacac
en el Valle del mismo nombre", creyó considerarse con derecho a toda la
comarca. mandó cobrar tributos y rentas, nombró fiscales y alguaciles, levantó mohoneras, señaló linderos, hizo reparto de indios, mandó derribar la
horca, simbólica del poder real, y desconoció al cabildo de Antequera.
Para poder sobrevivir, la villa tuYo que librar constante lucha con don
Hernando. Este, para hostilizar a sus vecinos, mandó traer vasallos suyos del
Valle de México y, estableciéndolos fuera del fundo legal de Antequera, éstos la cercaron. Así surgieron los pueblos mexicanos de Xochimilco y Jalatlaco,
por el Norte, y de San Juan Chapultepec y San Martín Mexicapan, por el
Sur. Debidamente aconsejados, estos vasallos se introducían subrepticiamente, por las noches, en la villa, y destruían lo que por el día se labraba. Hubo
muchas quejas del Ayuntamiento alegando que ese cerco de intrusos impedía
la expansión de la perseguida villa.
Para zanjar el problema, que se hacia latente, el cabildo de Antequcra envió a España a su procurador Diego de Porras para gestionar su erección en
ciudad, con todos sus derechos, privilegios y exenciones; lo que felizmente
se obtuvo por cédula real de 25 de abril de 1532.
Entre las instrucciones del cabildo, el procurador llevaba ésta: "Otro sy
hareys relación a Su Magestad de cómo a mucho tiempo que hizo merced a
esta Villa de un privilegio de ciertas armas que sacó Diego de Ordaz que
venía proveydo de alcalde o regidor della el cual lo encubrió y no parece:
trabajeys de sacar del registro que quedó en poder del secretario otro, y si
no paresciese suplicare}'S a Su Magestad le baga merced de aquellas o otras
é las sacareys y trayréis un privilegio en vn sello de plata dellas".
Diego de Porras reclamó la misma cédula que concedía escudo de armas
a la primera Segura de la Frontera. por las gestiones que, en su oportunidad,
habían emprendido a nombre de Cortés sus procuradores Francisco de Montejo y Alonso Hemández Portocarrero. Al final de la concesión de al'IllllS a
la Segura de la Frontera de Tepeaca no consta testimonio alguno de ser
587

�revalidado en otorgamiento a la ciudad de Antcquera, sino simplemente este
agregado; "Sacóse por duplicado en la Villa de Medina del Campo a 25
clias del mes de abril de 1532 año . Yo la Reina. Refrendada de Juan Vásqucz,
El conde. El doctor Beltrán. Licenciatus Xuárez de Carvajal. El doctor Beltrán. Licencia tus Mercado de Peilalosa". Y así la flamante ciudad de Antequera continuó indefinitlamente sin escudo de armas.
Diego de Porras había llevado consigo a España pruebas documentales y
testimonios de la intromisi6n de Cortés en el fundo de la ciudad, así como
de su comprobada inquina contra sus pobladores y ,·ecinos. A sus gestiones
y ya deslindado en la Corona el hecho de ser Hua.xyacac y Antcquera entidades distintas, obtuvo de Ponas que el Rey Carlos V dirigiese al Marqués
del Valle de Oaxaca la siguiente orden: " ... porque Vos el dicho Marqués
nW1ca habéys tenido ni teneréys en la dicha civdad e \'ecinos della. ni Valle,
salvo Cuilapa, Guayaca y Etla, que tenéys encomendados en nuestro real
nombre ... " " ... e manda que gua.rdé&gt;'S y cumpláy todas e cualquiera provisión que a os y a Vos hayamos mandar e diéremo en fa\•or de dicha
civdad e vecinos della, e nos fagares ende por alguna manera, so pena de
vuestra merced e de dos mil pe:.o de oro para nuestra Cámara .. •"
Cortés acató la orden pero quiso jugar su úJtima carta, y al establecerse
el \.irrcinato trató de impresionar a don Antonio de ,íendoza, su primer titular, asegurándole que el sitio elegido para fundar la ciudad era impropio
para tener buen alojamiento, pues que los vecinos "tenían las casas en donde debían tener los ejidos".
Los argumentos de Cortés y las aclaraciones en contrario del cabildo pusieron en dudas al virrey. Para cerciorarse de la verdad decidió visitar Antequcra y conocer de visu la realidad. Pronto se com·enci6 de las falacias
interesadas del farqués y. poniéndose de parte de la población, dejó escrito en el instructivo reservado a su sucesor, don Luis de Velasco, que: "hame
parescido lo contrario porque (el lugar) es el mejor que hay en la comarC'a,
y así por tal tenía Mortezuma la guarnición de mexicanos con que aseguraba la tierra, )' no conviene que se mude de allí".

•
Las primeras construccione de mampostería levantadas íueron las casas de
Cortés, en fa esquina Noroeste de la Plaza del Mercado, que anteriormente,
y por eso se llamó Plaza de Cortés, y la ele Francisco Maldonado, yecina, y
el convento de San Pablo, erigido en 1528 ó 29 por lo primeros dominicos
llegados. Gonialo Lucero y Bemardino Minaya. La primera ermita fue la
de San Juan de Dios, muy modesta, de adobe y techo pajizo.
Por este tiempo, Alonso García Bra\·o, geómetra y alarife, trazador de las

588

ciudades de Veracruz r México, por encomienda de la Real Audiencia hizo
el trazo de Antequera. Se avecindó aquí, gestionó y obtuvo encomiendas en
la Chontalpa y en Mi.xtepec: pero sus rentas eran bajas y de él se dijo que
''padescia necesidad".
En eJ trazo de nuestra ciudad, García Bravo aplicó el sistema rectangular
usado en Veracruz. "García Bravo --dice don Manuel Toussaint- escoge un
punto equidistante de los dos ríos que cruzan el valle: el Atoyac y I Jalatlaco
en sus couvexi?ades más cercanas, y allí limita Ja plaza, de forma cuadrada.
En el costado Sur, el palacio de las autoridades tiene toda la calle. Dedica
el cuadrado contiguo al •orte para la igbia, y de los lados de eso cuadrados se toma eJ tamaño de las calles, prolongándose de Norte a Sur y de Este
a Oeste. No hay cabeceras, las calles son todas de la misma longitud, y tenemos el perfecto damero. La orientación es correcta, no va precisamente
de Norte a Sur, sino que se ve ligeramente inclinada para compensar la ilu~inac:i6n solar en las diversas e taciones. La ciudad es1á abrigacl.'l de los
vientos por el Cerro del Fortín al oroeste. Seguramente el planificador
trazó sólo el centro de la ciudad y unos cuantos bloques alrededor, pero u
crecimiento estaba indicado y creció uniformemente en los cuatro rum&amp;s,
porque en ellos las condiciones eran tal vez iguales. El crecimiento se efect 6
naturalmente, y después se fuernn Jlenando los ángulos, ele modo que hasta
principios del siglo X.X Oaxaca ofrecía una fonna sensiblemente cuadrada.
pero c~n sus ángulos dirigidos a los cuatro puntos cardinales, y en ese cuadrado mserta el tablero de damas, según las directrices que clio el urbanista".

El trazo debe haberse hecho entre 1528 y 1535, porque ya el com·ento de
San Pablo, el templo -que ya no ermita- de an Juan de Dios y las casas
de Cortés y Maldonado estaban perfectamente encuadradas en calles tira•
das a cordel. i las Casas Consi toriales empezaban a labrarse ni tampo o
la Catedral. Los cimientos de la Catedral se colocan por 1538 6 40, para
quedar concluida la obra después de sucesivas restauraciones, "aunque con
formas no muy arrogantes", en 1555. Parece que el templo que igui6 a las
primeras construcciones dominicas fue el que se llamó originalmente "Lá•
grimas de San Pedro", ahora titulado del Carmen Bajo, situado tomando
como eje la Plaza de Annas, pero con dirección al 1 oroeste, y más tarde el
pequeño hospital y capilla de an Cosme y an Damián, a igual distancia.
AJ arte comenzaban a le\'antarsc el templo y convento grandes de Santo
Domingo de Guzmán.
Como los desbordamientos del Río Atoyac, hacia el Sur de la ciudad, causaban grandes perjuicios anegando las calles próximas a an Juan de Dios,
el corregidor Cristóbal de Espíndola, con "el tequio'' de indios mandados
traer de los pueblos aledaños y pagando los vecinos la herramienta, pudo
retirar dicho río dándole el cauce que hasta ahora reconoce.

589

�En 1835, por bula del Papa Paulo III, se erigió el obispado de Antequera.
Correspondió ser su primer titular a Fr. Juan López de Zárate.
Para construir las Casas Consistoriales y la Cárcel se dispuso de determinado número de indios con residencia cercana a la ciudad. Con ese fin se les
dieron tierras en la parte correspondiente a la Trinidad de las Huertas. Muchos de ellos eran ocupados también en servicios domésticoo, que desempeñaban en las casas de los españoles. Se les conocía con el nombre de nobories.
En recompensa de esta servidumbre eran libres, hasta donde cabe suponerlo,
y no pagaban tributo. Por treinta años estuvieron reclamando que se les
confirmara la propiedad de los terrenos de La Trinidad, hasta que, el 7 de
julio de 1563, el virrey don Luis de Velasco hijo accedió a sus ruegos. Los
seivicios exigidos de ellos por los españoles deben haber sido bastante duros
y su trato es presumible que haya llegado en ocasiones hasta las .fronteras de
la crueldad obligando al clero regular a salir en su defensa y protección, pata
lo que éste fundó dentro de la zona en que estaban encasillados, dos pequeñas iglesias, cuyos nombres de La Consolación y La Defensa son suficientemente elocuentes para hacer suponer los verdaderos motivos de ambas fundaciones.
La ciudad iba creciendo lentamente. Fr. Alonso Ponce, haciendo una brevísima semblanza de Antequera, dice: nEn Guaxaca, la segunda población
de españoles de la Nueva España, todas las casas eran de adobe, techos cubiertos de teja y hay en ella gran vecindad". El fraile inglés Tomás Gage le
concede para ese tiempo una poblaci6n de dos mil habitantes, dato que confirma el padre Burgoa. Pérez de Rivas afirma en su Historia de la Compañía
( de Jesús), que a fines del siglo XVI s6lo había en Antequeta 500 vecinos.
Empero, los datos demográficos de los visitantes son inciertos debido a dos
motivos: que se acostumbraba contar exclusivamente a peninsulares y criollos y que sólo inspiran confianza los datos censuales de nacimientos y defunciones de la parroquia dcl Sagrario, a partir de 1652, en que da principio
el registro eclesiástico.
Compaginando, por analogía, es casi S&lt;!oiTllfO tjue a mediados del siglo XVI
las Casas Consistoriales eran un modesto edificio de muros de adobe y techos
de teja. Su calidad mejora mucho hasta el siglo XVII. La primitiva edificación fue derruida para levantar en su lugar las Casas Reales. Estas fueron
proyectadas y dirigidas por el Corregidor, Teniente Coronel de Infantería
don Nicolás de Lafora. Los constantes temblores de tierra las destruyeron parcialmente. Con disculpas por salirnos brevemente de la época, debernos decir
que de 1832 en adelante, los gobernadores José López Ortigoza )' Benito
Juárez se empeñaron en su reconstrucción. Esta se encomend6 en 1832 al
ingeniero don Francisco de Paula Heredia, \'enido de México para ese fin,
La última reconstrucción se hiz-0 durante los cuatro sucesivos regímenes de

590

gobierno del licenciado Anastasia García Toledo, del coronel Constantino
Chapital, del general Vicente González y del licenciado Eduardo Vasconcelos, en CU)O período se concluyó dándoseles continuidad a los tres grandes
patios y la belleza monumental que ostenta el edificio.
La imposición del régimen colonial y de la nueva religión, instituciones
que no fueron igualmente aceptadas en todos los pueblos, motivó rebeliones
y alteraciones del orden. Varias insurrecciones fueron causadas por las expoliaciones de fiscales y alcaldes mayores en Teococuilco, Ixtepeji y Tiltepec, en
la sierra zapoteca; en Pápalo y Teutila, en la Cañada; en Sosola y Tututepec,
en las Mi.xtecas ¡ en Coatlán, .z.ona Chontal, y en la villa de Guadalcázar, hoy
Tehuantepec. La rebelión de los Coatlanes, recién iniciada la colonización,
asumió aspectos graves. Finalmente, la rebeldía de San Francisco Cajonos,
Villa Alta, fue provocada por la reacción de los frailes ante descubiertas
idolatrías.
En rigor la suhlevación de los Chontales se debió a la exigencia de los
españoles para que los indios de ese grupo étnico fueran a trabajar a las minas de San Baltasar Chichicapa, caminando 16 leguas, distancia que separa
a ese pueblo del real de minas. Les daban un tomín por paga en cada día
de labor, o sea la octava parte de un castellano, que equivalía más o menos
a un real, o sea doce centavos de principios del siglo XIX. Los indios de los
diferentes Coatlanes se organizaron y la alarma de un ataque a la capital de
la Provincia cundió. Los vecinos tuvieron que armarse y salir a combatirlos
y sujetarlos, encabezados por el Oidor Pedro Almíndez Chirinos, que ex
profeso vino de México. Don Lucas Alamán asegura que los sublevados dieron muerte a 50 españoles.
La insurrección de Tehuantepec se debi6 a los castigos de azotes que el
alcalde mayor, Juan de Avellán, mandó propinarles a los indios por retardo
en ]a entrega de los tributos. Los indios se coaligaron, rodearon las casas reales y les prendieron fuego. El alcalde logró salir, escudado en su rodela y
blandiendo espadín, pero fue muerto de una pedrada en la cabeza. La rebelión se extendió a Nejapa y Villa Alta. Impotente el gobierno, recurrió para
aplacarla al obispo de Oaxaca don Antonio Cuevas Dávalos, quien después
de oír las querellas de los indios, puso remedio a sus males informando de
la verdad al virrey, duque de Alburquerque.
Los sucesos de San Francisco Ca jonos se inician el 14 de septiembre de
1700 y fueron motivados por la denuncia de actos de idolatría que hicieron
ante los frailes dos fiscales de la iglesia, Juan Bautista y Jacinto de los Angeles. Los indios abandonaron el pueblo y fueron a sublevar a los de San
Pablo, San Pedro, San Mateo, Santo Domingo y San Miguel Oajonos. Juntos
amenazaron con incendiar el convento, en donde se hallaban refugiados los
frailes, los oficiales reales y sus familias, pero ofrecieron desistir si les eran

591

�entregados los fiscales. Los frailes al pnnop10 se negaron, pero se impuso
el español Antonio Pineda, y después de haber sido confesados y absueltos
por los religiosos Gaspar de los Reyes y Alonso de Vargas ---el primero muy
conocido por sus estudios de la lengua zapoleca-, fueron entregados a los
idólatras, que los condujeron en medio de brutales azotes a San Pablo Cajonos1 en donde los saaificaron.
No tardó la represión de la fuerza, venida de Villa Alta. Hallaron los cadáveres semienterrados al fondo de una barranca. De las averiguaciones judiciales resultaron 15 responsables, a los que el 11 de enero de 1703 se les
aplicó la pena del garrote. Decapitados después, fueron colocadas sus cabei.as en lugares públicos.
Cuando en este siglo el arzobispo de Oaxaca, Gmow, en visita pastoral
que hizo en los Cajonos, fue enterado del martirio de los fiscales, hizo desenterrar sus restos y pidió a Roma su beatificación.
Corolario de estas idolatrías y supersticiones fueron los secretos ritos paganos descubiertos en San Juan Teitipac, Tlacolula, castigados por la Inquisición conforme a sus prácticas de reducir a cenizas a los cadáveres por la purificación del fuego. El presbítero José Antonio Gay dice prudentemente que
"por acaso se prendió fuego en la leña de los braseros", y el padre Burgoa
da al hecho un sentido providencial como de Juicio de Dios, al afirmar que
"descendió fuego del cielo". Fue el único acto inquisitorial con suplicio habido en Oaxaca.

•
La educación era estricta y exclusivamente religiosa. Fue impartida de manera principal por la Orden de Santo Domingo, tanto en ln evangelización
como en la docencia. Los jesuitas fundaron en Antequera, en 15 76, el colegio
de an Juan, que es el más antiguo de que se tiene noticia. Once años después, el obispo Bartolomé de Ledesma estabJeció la escuela de San Bartola,
y en 1746 el obispo Felipe Gómez de Angulo promovió la fundación de la
Universidad del Sur, con sede en esta ciudad, para la enseñanza de algunas
carreras profesionales, pero el dictamen formulado por el rector de la Universidad Real y Pontificia de México fue adverso al proyecto. Hasta 1763,
a iniciativa del obispo Tomás de Monterroso, se fundó el Seminario de la
Santa Cruz.
La primera escuela para mujeres fue el Colegio de Niñas, fundación que
en 1700 se debió al obispo Sariñana. Finalidad de este plantel fue preparar
a la mujer sin recursos económicos, para ganarse la vida en todas las activi&lt;lades manuales propias, entonces, ele su sexo: cocina, repostería, confección
de ropa, bordado y economía doméstica.

592

Sobre el establecimiento de la primera imprenta en Antcquera, el libro impreso en Oaxaca con fecha más antigua, es el Sermón fúnebre pronunciado

en las honras de la venerable madre Jacinta Marfa Ana de San Antonio
religiosa del monasterio de Santa Catarina de la ciudad de Oaxaca, sermón
escrito por el padre Sebastián de Santander en la ocasión indicada. Tiene pie
de imprenta de doña Francisca Flores viuda de Ramkcz de Aguilar, y fecha
de 1720; pero como esta señora recibió la imprenta en herencia de su difunto esposo, es muy probable que en ella se hayan publicado antes otros
libros en ,ida del señor Ramírez de Aguilar.

•
Antequera era una población bien situada para el comercio entre los puertos de Vcracruz y AcapuJco y entre las ciudades de Mé.. . ico y Puebla, por una
parte, y Guatemala y Centroamérica, por la otra. Su condición de lugar de
paso, la necesidad de hacer escala en ella, le garantizaba la presencia de nutrida población foránea y el tránsito constante de arrierías. De ambos puertos
y de la capital de la Nueva España nos llegaba infinidad de mercaderías.
El servicio postal entre esos lugares y Jas poblaciones intenncdias fue establecido a fines del siglo XVI, por don Martín Olivares, aunque con gran irregularidad. A mediados del XVII, a iniciativa del obispo Felipe Gómez de
Angulo se regularizó valiéndose de los viajes de las arrierías, que así se convirtieron en agencias postales.
A pesar de que Cortés había fundado de su peculio astilleros en Salina
Cr\lz -merced a los cuales se construyeron varios barcos con los que se llegó
a California y se descubrió el mar llamado de Cortés-, nuestro incipiente
comercio marítimo no pudo desarrollarse. Diego Ocampo logró abrir la ruta
de Salina Cruz a] Perú, pero esta vía fue anulada por la Corona con pretexto
de que perjudicaba al Consulado de Sevilla.
Tres fuentes importantes de enriquecimiento tuvo nuestra Provincia durante
la Colonia: ]a seda, ]a grana y la minería. Et cultivo de la seda llegó a su
máximo, según Motolinía, que Yisit6 la 11.i.."1'.leca en diversas ocasiones, entre
1540 y 1541. ''Este año se cojerán -dice- más de 15,000 lib1·as de seda" ...
"y sale tan buena que dicen los maestros que la tratan, que la tototzi es mejor que la joyante de Granada". Y Burgoa refiere que "el auge duró 50 años"
hasta que 'el gusano de la codicia devoró al de la seda", por los abusos de
los oficiales reales de la hacienda pública. Baste saber que los indios de Nochixtlán prefirieron talar sus morera, porque los crecidos impuestos ab orbían la utilidad.
En cuanto a la grana, su producción fue de 26 931 013 Jibras, con valor
de $ 95 160 497.09 en un período de 62 años de 1758 a 1820. Esta bonanza

593
H38

�aumentó el cau&lt;lal de los ricos sin empobrecer a los econ6micamente débiles,
porque la semilla se podía culti\'ar y cose har en cualquier predio rustico
sin exce ivas inversiones. En 1820 fue decreciendo, y por fin dejó de cultivarse como al pJincipio por la introducción de las anilinas aJemanas en cl
mercado. in embargo, hay constane'ias de que en 1847, durante el gobierno
de Juárez, el comer iante inglés Diego Innes continuaba c.:¡portanclo este producto. La crisis sobre\·ino por la competencia de la química moderna.
imultáne.amcnte a la grana, durant d propio siglo XVIII la producción
de metales preciosos de oro y plata llegó a su épo·a de esplendor. Esta bona1l7.a duró aproximadamente hasta mediados del siglo pasado, aunque ya
en fonna de r ciente y, según informes de aquel tiempo, debido al agotamiento de los filon de metal por los asentamíentos de las capas geológicas,
con hundimiento o des,iación de las ,·etas metalíferas.
Consecuencia natural de este enriquecimiento fue la construcción de algunos
de los más bellos y monument.afes edificios de nuestra arquitectura civil y
r ligiosa. A merced suyo .e completó en el siglo XVIII la urbanización de
Anteq_uera y de varias poblaciones importantes de la Pro\'ínC'ia. La Capital
creció y se desarrolló hasta llegar a la situación que akanzaba a fines del período colonial. Para 1774- contaba Antequera con H,000 habitantes y, al concluir el año de 1793, es decir, s6lo después de 19, la poblaci6n contó con un
censo de 22,113 almas, o sea que casi
había doblado. ''Es Oaxaca -dice el
padre Florencia- una de las más populosas y bien fundadas ciudades de la
'ueva España. Con la riqueza grande de la grana, que después del oro y
d la plata es en la 1 ueva España el género más precioso que abunda en
extremo en el \'alle, y otros géneros que hacen muy acreditado el trato y comercio de esta ciudad, ha crecido tanto, que de pués de la de México y
Puebla tiene el tercer lugar en la ueva España".
La vida del Pcniru;ular y del criollo. y aun la del mestizo de ]a clase media,
era tranquila en Oa. ·aca: terna pocas nec ·dad
sus diversiones eran por
demás sencillas. En Antcquera, consistían en paseos dominicales a Cuilapan
)' anta Lucía del Camino; gustaban de los ''palos cnccbados", las cucañas y,
cuando raramente Jos había concurrían a los auto sacramentales y comedias
de capa y espada. En lo pueblos de menor entidad, con e.."&lt;cepción de las
distracciones modernas del cine y el radio, eran, poco más. o meno , las mismas que ahora.
La plata a umulada por el auge de la grana y la minería iba a parar a los
"entierros".
admiraba don Carlos María Bustamante en un opúsculo publicado en 1821, del número fabuloso de tesoros escondidos en las entrañas
de la tierra y de lo muchos enterradores de pL'lta amonedada que morían
llevándose su secreto a la tumba.

Como en la Edad Media europea y como sucedía en tocia la
594

ueva España,

el cultivo de las ciencias, las artes y la filosofía estaba re ervndo a los conventos. Al dominico Francisco de Burgoa se deben Jos primeros relatos históricos } geográficos sobre esta Pro\'incia, aunque elaborados in sistema y con
el fin principal de destacar la obra e\·angeJi¡,,adora y misional de sus hermanos
en reli~ióu. Labor eminente fue la realizada QOr los propios dominicos en los
estudios lingüísticos de idiomas y dialecto hablado en la extensa Provincia.
La \'asta nómina, aquí muy reducida por premura de tiempo, de los beneméritos frailes es ésta: Juan de C6rdo\'a., Jerónimo de Bcteta, Leonardo Levanto, Gaspar de los Reyes, r fartín Jiménez Agüero, Francisco arabia y 'icolás Barreda, cuyos trabajos alcanzaron el privilegio de ser publicados.
Una buena parte de la obra arqu.itcct6nica de templo y conventos se debe
a los frailes españoles. S61o excepcionalmente participaron en ella profesionales ,-enidos de E paña. En Santo Domingo y Santa Catarina se sabe que
participé, Fr. Hernando Cavare.os; en San Franci co, Fr. Francisco de Torantos; en La Soledad y Belén, Fr. Sebastián de San Felipe; en San José, el
ra menrionado teniente coronel Nicolás de Laiora. constructor de la Casas
Reales de esta ciudad, y en Cuilapan, los frailes Domingo de Aguiñaga Agustín de a.lazar y el portugués Antonio Barbosa, pero son más los nombres de
los que se desconocen.
En la pintura des&lt;'o116 Miguel Cabrera, célebre en toda 1a Nueva España_;
en la mú ica, el indio zapoteca Juan ?\,latías, autor de los Libros Corales de
Catedral y de un Stabat M ater que, con eJ de Rossini, e escucha los Viernes
de la emana fayor en lo principales templos de Oa.xaca. En la escultura
religiosa en cantera
ostentan, entre otras, los notables dtscendimientos de
Yanhuitlá11 y de Ja Capilla del Señor de la Cruz, anexa al templo de Tlacolula, ambas en aJtorrelieve; la representaciones de la i.rgen del Rosario,
también en altorrelieve, en la r pilla que lleva este nombre, anexa al templo de Santo Domingo; Jas imágenes decapitadas de los santos de la Orden
dominica que ornan el Coro Alto y las que forman el Arbol Gen al6gico
de anto Domingo d Guzmán en el Coro Bajo del mismo templo; finalmente, la imagen de la Magdalena, en el frontis de La oledad, y en el frontis del templo de an Agu tin, la de te P'adre de la lglc¡;ia, rodeado de su
di cípulo~.

En cuanto a la h rrajcría artí tica de templos, conventos y casa particulares, aún quedan abundantes testimonios, que don Manuel Toussaint ensalza con pasión de artista: "El lujo, el ornato: el derroche con que Oaxaca
sorprende al forastero -dice-- es la profusión del hierro forjado. El día que
un dibujante nativo de la cíudad se arme de paciencia )' recoja en un álbum
con la humildad y unción necesarias los disefios de tanto barandal, de tanta
reja, de tanto llamador, de tanta bisagra, de tanta bocallave, merecerá bien
de su tierra. Más que en Puebla o en Qucrétaro abundan en Oaxaca los ba-

595

�randales de balc6n de historiados dibujos, de combinaciones diversas hechas
con motivos sencillos, de balaústres retorcidos en varias formas, con curvas
y contracurvas y los remates de reja suntuosos. Por momentos -agregael hierro ha ascendido de categoría: semeja er vegetal. En esos balcones en
ángulo que tanto abundan hay una pieza curva que suj ta el barandal a la
esquina del muro formando uno a modo de arco. En la parte más ,·olada el
vástago se bifurca, le brota un ramo de hierro, que se inclina hacia abajo,
no hace una re,·erenda y estalla en una gran flor de anchos pétalos] de erectos pistilos, ele rígida inmovilidad a la brisa que intenta inocente vencer al
calor, pero no sin gracia, momificada en los siglos".

sus templos y conventos, y aun antes. Dos hospitales fundaron en esta ciudad:
el de San Cosme y San Damián, con su capilla anexa, y el benemérito de an
Juan de Dios. Esta instilucion contaron con la inagotable munificencia del
benefactor oa.-xaqueño don Manuel Fernández Fiallo. E te filántropo puso
su inmeruo capital a la disposición de todo género d obras ch-iles y rcligiosas.

•
elTÚn el historiador don José Antonio Gay la ,·ida del indio en el siglo
'VIII, era muy humilde, pero esta situación se compensaba por su carencia
de afane y fatigas. "Desde su infancia -dice- gozaba de la más amplia
libertad: crecía y se desarrollaba sin obstáculo, sin tener otra obligación que
la de aprender la doctrina cristiana, pues frecu ntemente no se le obligaba
aún a apr nder a leer''. El distinguido hi tori6grafo y sacerdote no se refiere
a la condición de peon que guardaban miles de indios posiblemente porque él escribió su Historia de Oa.'Caca, a fin s del iglo pasado, entre los . tentas y los ochentas, en una época cuyo ambiente de servidumbre en l medio
rural no 1 hizo reparar en las duras faenas del peón de Hacienda tal vez
porque entonces esta situación se consideraba normal.
Pero tampoco e impo "bl negarse a rreer absolutamente en su dicho. os
inclinamo a creer, con criterio actual que lo que él llama libertad debe traducirse por el concepto de abandono, pues si no era atendido por el poder
públi o o por la .Iglesia tam~ era víctima de gra\'ámenes y molestias. Y
termina diciendo: "Si la felicidad es po ible sobre la tierra, los indios eran
felices
fines del siglo pasado", siglo que visto desde nuestro tiempo es
el XVIII.
Verdad es que eJ indio estaba excluido del serdcio militar como es fácil
observar f'Studiando la última década del ya citado siglo XVIII, cuando la
ueva España estaba bajo la amena.za d in\'asión de sus cos , ya fuere por
expedicionarios ingleses o france es, por cuyo peligro se organizaron en Oa.xaca,
igual que en otras partes, las milicias provinciales, Como los españoles estaban destinados a la clase de oficial , el peso del servicio recaía en los m tizos, que ingresaban como soldados raso·.
Es curioso ob ervar que durante el siglo XVII y gran parte del siguiente,
Oa:xaca no tuvo cuerpos de ejército. e d conocían entonces los desfiles militares, las marchas y las prácticas de cuartel. De manera que cuando. con
motivo del peligro ant señalado. se organizan en Oaxaca las milicias la
sociedad }' el pueblo sentían aversión por la carrera de Jas armas, y si ingresaban eran obligados por el gobi mo. El padre Gay asegura que no s61o era
aversión lo que el oa.uqueño sentía en e tiempo por el servicio militar, sino
horror.
¿

•
Debe haber tenido el indio, desde ntonces y por tradición, gran habilidad
en las artes populares, las que no trascendieron de la Colonia a la época
ind pendiente porque sus frutos, si los hubo, nadie los estimó. Y en realidad
así fue durante el siglo pasado y primeras décadas del actual. A la Re,·olución Mei·icana correspondió reivindicar el arte indígena ) sacarlo de su
postergación.
El indio, prindpalmente el zapoteca, tenía gran habilidad para litigar y
pleit ar en defensa de sus tierras. Su sentido jurídico, desarrollado desde Jo
ú mpos pr hispánicos, fue ayudado y fortale ido por el fraile dominico, que
lo asistió con sus con jos cuando compare ía ante jueces · alcalde . Y el
fraile, a su ,·cz. tuvo ante qu volverse ducho en achaques jurídicos, por la
nece idad de participar, como actor o como demandado en alegatos de justicia para conservar sus sinecuras prebendas, confonne al original espíritu
de la Conquista de evangelizar y ganar almas para el Cielo, o defenderse de
autoridades civiles y eclesiásticas, cuando la Corona, en uso del regalismo,
ordenó 1a seculari.zaci6n de los templos de las Ordenes religiosas. Esto ocasionó en 1627 una enconada lucha ntre dominicos y franciscanos, por una
parte, y el obispo de Oaxaca Bartolomé Boh6rquez, por la otra, luéha cuyo
escandaloso incidentes, hechos públicos, culminaron con la excomunión de
dichos frailes por el diocesano pro,incial, y luego, con la e.'Ccomunión de é t
por fray Diego de lbáñez, juez conservador dcl convento Franciscano de México, que vino a Oaxaca con buenas armas pontificales a dt'fender a sus compañeros de Orden. A í, pue , hubo en Oaxaca muchos indios ladinos y picaplcitero , covacbuclistas )' huizacheros. ~ fás tarde, durante el régimen independiente, no poco. de los que alcanuu-on título de abogados llegaron a ostentar merecida fama, que rebasó las frontera de Oaxaca.
En el transcurso de los i los XVI al XVIII fueron llegando a la Provincia
di\'ersas Ordenes religiosas de frailes y monja conforme se iban construyendo

r

596

597

�•
Situada la Provincia de Oaxaca en una zona de muy frecuente sism.icidad,
su suelo se onmovió con fuertes movimientos terráqueos, y algunos tuvieron
el carácter de terremotos.
Se registran los de 1603, 1619, cl de 1696, en agoto 20; los de 1727, en
marzo 5 y 18; la serie de 1775, del 21 al 26 de septiembre; la serie de 1787,
del 28 al 31 de marzo, temblores éstos llamados de San Si.xto y, finalmente,
dentro de la época colonial, el de 5 de octubre de 180 l. Probablemente lo
de San Si.,.-to, verdadero. terremotos, fueron los sismos más violento·, maremotos todos ellos, originados en las Costas del Pacífico, entre Guerrero )' Oaxaca. Se recuerda que durante el sismo de 30 de marzo de 1787 fue sacada
en procesión la Virgen de la oledad para implorar su intercesión. Cuando
la imagen pasaba bajo el arco de la puerta que comunir.a el atrio con la
plazuela, repitió el temblor con gran estrépito, y como la clave del arc:o amenazara desplomarse, el cortejo re resó violentamente a la iglesia entre clamores y llantos. Ese día los presos fueron sacados de la cárcel y la población
durmió en calles y jardines públicos, tal y como nosotros, los de mi generación, lo lúcimos en 193 L por causa del sismo del día 14.
Hubo otros fenómenos que dejaron asombro o terror en el ánimo de los
oa.xaqueiios. La población se conmovió con lo" eclipse.s totales de Sol habidos,
respectivamente, el 23 de agosto de 1690 y el 31 de mayo de 1752.
Ya que estamos en el capítulo de calamidades, diremos que una e~pantosa
epidemia de viruela, que particularmente se cebó entre la población infantil,
com nzó a asolar la Provincia toda en 1779. Como los padres insolventes dejaban lo cadáveres de sus hijo en las puertas de algunos templo , como an
Francisco La 1erred, Los iete Príncipes, La Defensa }" Consolación, se abrieron fosas profunda en los cementerio anexos; pero como fueran insuficientes, se tuvo que improvi!iar un nuevo cementerio en los Llanos de lxcotel,
con el nombre d
an Miguel, para inhumar a los cientos de víctimas, que
fallecían con los rostros y cuerpccitos horriblemente desfigurados por las llagas.
Ese mismo panteón se autorizó para adultos a partir de la expedición de las
Leyes de Reforma. Hoy es el actual Panteón .Municipal de la ciudad.
Otra calamidad pública fue la plaga de la langosta, que en 1804, en inmensas mangas que oscurecían el Sol, devastó la agricultura de la Provincia.
Por eso a 1804 se le conoció en Oaxaca con el nombre fatídico de "El año
del hambre".
Como resultado de e ta calamidad se formaron en varias partes de la Provincia bandas de asaltantes que hacían peligroso o inac esible el tránsito asolando diversos parajes, entre ellos las Cuestas de Ocotlán y de San Juan del

Rey (hoy del Estado), el cerro del Zopilote, Ejutla, y las Cumbres de Tanga
y Cuajimolops.
Oaxaca, como toda las Provincias de la 1 ueva España, estaba organizada
políticamente en corregimientos. El último Corregidor fue don José María
Lazo y Nacarino. A partir de 1787, por disposición del Marqués de Sonora,
Ministro de Carlos Ill, se dividió la Nueva España en 15 grandes Intendencias. El primer Intendente de Oaxaca fue don Antonio de Mora y Peizal. Esta
nueva organización política y territorial nos fue desfavorable porque redujo
las dimen iones de la Provincia ccrcenándole muy extensas zonas. Antes de
esta reforma Oa.xaca contaba con litorales no sólo en el Pacífico, sino también en el Golfo, en cuyas co tas le pertenecían los puertos de Coatzacoalcos
y Alvarado, así como otras tierras que a partir de entonces se incorporaron
a Veracruz y Tabasco.
Conforme a los estudios fo1mulados por Femando Navarro )' Noriega. la
población de Oa.-..aca en 1810 staba formada por 526,446 indios, 37,694 peninsulares y 31,444- ca tas, lo que daba un total de 595,604 habitantes. Había 173
frailes, 169 monjas y 180 clér·..,os. La di,·isi6n territorial para ese año arrojaba las cifrai siguientes: 269 ranchos, 83 haciendas, 5 estancias de ganado,
26 trapiches, 10 reales de minas, 1 ciudad (Antequera) y cinco villas, que
eran: Santa María Oaxaca 1 o sea El Marquesado! Jalapa deJ Marqués Villa
Alta, Guadalcázar (hoy Tehuante~c), y Etla, y 928 pueblos. Véase aquí el
germen de la actual pulverización municipal.
Veinticuatro obi 'POS tuvo la Provincia de Oaxaca, de 1835 a 1820, dentro
del período colonial. El primero, según ya dijimos, fue Fray Juan López de
Zárate; cl último, don Manuel Isidoro Pérez. Este prelado continuó al frente
de la diócesis hasta 1827, en que por barruntarse ya la expulsión de los españoles, se trasladó a España. Allá renunció t'I 27 de diciembre de 1831.
De los 24 obispos que actuaron en Oaxaca durante la Colonia, siete fueron criollos: Gregario de Omaña y Sotomayor, Tomás Montaña, Isidro Sariñana, Juan de Cervantes Alonso de las Cuevas Dáva.los, Baltasar de Covarrubias }' icolás &lt;lel Puerto.
De este último, Nicolás del Puerto, cabe subrayar que fue el único prelado
en toda la Nueva España y po iblemente en toda la América hispana al que
cupo la satisfacción de gobernar la di· csis de su propia Provincia Eclesiástica, pues que nació en Santa Catarina Minas, Zimatlán.
En biografías y diccionarios biográficos, como cl de don Antonio García
Cubas, se asegura que Del Puerto era de raza pura indígena. Este error se ha
propagado, incluso en la pintura que de este prelado se ostenta en la Catedral de Oaxaca, en la Galería de Obi pos. Aunque, de haber sido indio Del
Puerto, tal hecho redundaría en honra de nuestros 7.apotecas, por su talento
y prominente pe1-sonalidad, vale la pena rectificar el error, que se puede

599
598

�advertir en la Probanza de Linaje promovida por DeJ Puerto como aspirante
a Juez Ordinario Eclesiástico de la di6cesis ele Puebla. Según es~ expediente,
fue hijo de don Martín Ortiz del Puerto y de doña María Colmenares y Salgado. El padre Burgoa rompareci6 en estas diligencias de probanza con su
carácter de primo hennaoo de Del Puerto Eºr el lado materno.
Después de esta digresión que consideramos importante y necesaria, cabe
decir que de los obispos mencionados, fueron los más distinguidos por su talento y espíritu de servicio: De las Cuevas Dávalos, pacificador de Tehuantepec y defensor de Jos indios, notable por su humildad, que más resaltaba
porque era hijo del Duque de Cantabria r de la Princesa Ana Donalcs. de
la Casa de Aragón, y el mencionado Del Puerto, a quien por su elocuencia
se le conoció como ''el Cicerón de los estrados". Fue rector de la Universidad
Real y Pontificia de México y Presidente de la Audiencia de Guadalajara y
del Consejo Real.
La reseña anterior nos permite íijar los iguientes puntos de obsen·aci6n:
el carácter del oaxaqueño, en gran parte definido por la herencia y el medio,
como elementos determinantes de su historia, ofrece una trayectoria de pueblo
que se ha comportado de manera diferente en las cuatro diversas épocas de
su vida: en los tiempos prehispánicos, en la Colonia y parte de la etapa independiente, en la Reforma y la Intervenci6n Francesa y el Imperio y, finalmente, en la época actual, a partir de la penetraci6n en Oa.xaca de la ideología de la Revolución fexicana.
La e,q:lfesi6n de ese carácter es más claro aquí, en la Capital de la Provincia que en el medio rural o en las villas y pequeñas ciudades, por la influencia que en ' tos ejercen los regionalismos, dialectos y costumbres.
Con la resolución, primero, de Cosijoeza, de considerarse vasallo de Carlos V, y la decisión, má tarde, de los soldados hispanos fundadores de la
villa de Huaxyacac, se advierten actos voluntariosos definidores de un carácter hi.st6rico en fonnación.
Recapitulando,
destacan los siguientes hechos:
lo. Antequera, como realización definitiva, es eJ resultado de una lucha
perseverante contra el hombre más iníluyent y poderoso de la ueva España.
2o. No se registró jamás una oposición franca contra la ocupación del español en la regi6n zapoteca. Tampoco la hubo en las dos Mixtecas. Pero sí
hubo rebeliones contra los abusos del poder y las exacciones de tributos. Así
también ocurrieron contra la imposición de la nueva religión. uestros indios aceptaron el nuevo Orden, pero clamaron contra la injusticia y defendieron el derecho de conservar sus creencias.
3o. Tres fuentes de riqueza tuvo Oaxaca: la seda, la grana y la minería.
En rigor, a las dos últimas debió su crecimiento y riqueza monumental. hasta
llegar a ser considerada su ciudad Capital como la tercera de la Nueva Es-

600

paña. Un nacionalismo peninsular mal entendido ahogó y mató en embri6n
la industria de la seda.
4o. La nueva división territorial de Intendencias redujo notablemente la
dimensión de Oaxaca y la privó de su carácter geográfico de Provincia ístmica
de dos mares.
5o. Contra lo que se suponía, la poblaci6n dedicada en Oa.-xaca al profesionalismo religioso sólo representa a principios del siglo XIX el 1.1 % de la
población total d~ la Pro\incia.
60. Se pu_ede considerar en términos generales que a partir de dos siglos
antes de Ja proclamación de la Independencia Nacional, la situación política
y social del criollo y del mestizo sólo excepcionalmente fue cruenta, y que el
indio no sufrió el peso de la Conquista y de la colonizaci6n en forma tal
que lo privara de todas sus libertades o lo mantuviese sumido en una miseria
lacerante.
7o. Contribuyó a aliviar, en todo caso, la situación del indio su ineptitud
legal para el senicio militar.
80. La actitud de relativa abstención del oaxaqueño como participe de la
insurgencia contra España se debió, por wia parte. a la situación aludida en
los dos puntos antí'riores, a mayor abundamiento en una provincia de muy
fuerte población indígena y, por la otra, a la aversión que criollos y mestizo
sentían por la milicia, sin omitir Ja influencia moral que la Iglesia ejercía
sobre las clases directivas.

9o. Durante los 300 años de régimen colonial, Oaxaca pudo improvisarse ,
un modo de vivir rui generis, que aún se conserva en la tradición y en ciertas
costumbres populares. El oaxaqueño tuvo pocas necesidades, disfrutó de sencillas distraccione · y, para deleite de su paladar, supo inventarse una cocina
de guiSQS excelentes a base de carnes, vegetales y chile, y una no menos deliciosa repostería. Estos platillos )' manjares, ·sobreviviendo al pasado, constituyen aún uno de los atractivos más seductores de Oa.-xaca.
10. Imposible rería negar que, para bien o para mal del oa.'&lt;aqueño, la
herencia indohispana y el relativo goce de sus libertades durante una buena
porción de la Colonia, Je conformaron un carácter independiente! inclinado
al indh·idualismo y con bastante fácil acceso al liberalismo, y así propende
a la reivindicación de sus libertades, incluso a las que el clero le cnajen6. De
allí su adhesión natural al liberalismo político, a la doctrina reformista y,
finalmente, su actitud combativa contra la Intervención y el Imperio.
11. Al estallar la revolución de l810, el medio cultivado de Oaxaca se formaba de frailes, dignidades eclesiásticas, funcionarios reales jueces y abogados que, por su profesión o empleo, estaban adscritos a la 6rbita de influencia de la política colonialista. Preponderaban el peninsular y el criollo; pero
este último, diversamente a lo que ocuoía en otras regiones de la ueva E -

601

�paña -como en El Bajío, de mestizaje mejor equilibrado- giraba en tomo
del español, como su satélite, sin la proximidad de un grupo mestizo, fuerte
en n(1mero y suficientemente promisor en audacia. Por eso nuestros primeros
brotes bbertar:ios fueron ahogados en su cuna.
12. El conocimiento del derecho común y' canónico del fraile, aunado a
una estimable erudición dogmática, patrística y h rmenéutica, hicieron del
Oaxaca colonial tcrr •no propicio a los debates académicos entre los parciales
del regalismo y del ultramontanismo. Así, entre los adláteres y C'orifeos de uno
y otro bandos se fue iniciando anticipado proselitismo, aWique entonces s6lo
en el campo de la teoría pero canalizado más tarde hacia la adhesión o repulsa de las ideas políticas de la Independencia.
Por eso el oaxaqueño novecenti ta, al entregarse en la década 1857-1867,
con pasión. a la defensa de las ideas reformistas, primero,
de la soberanía
nacional después, pudo compensar con creces una actitud que inconsultamente podría considerarse como de tibieza o incertidumbre d su deber, alcanzando uno de los más alto lugares como batallador y patriota.
Estuvo presente en la frustránea conspiración de T'moco y Palacios, en las
acciones militares de Jamiltcpec, en las funcion de armas de Huajuapan, con
Morelos y Valerio Trujano y. finalmente, e11 los combates de Yanhuitlán,
bajo el comando del teniente coronel Antonio de Le6n.

LA HISTORIOGRAFf A LOCAL: APORTACIONES•
MEXIC
AS

Lms

r

GoNzÁLEZ

El Colegio de Méxiro

I. PR.ol'Ósrros

Y

D1scULPAS:

LA Hf TORIOGRAFÍA LOCAL no figura en el balance que h.izo El Colegio de
México en 1966 con eJ nombre de Veinticinco años de investigación histórica
en México. 1 Cuando se proyectaba esa obra, alguien recordó la carta escrita
diez año antes por don Allonso Reyes a don Daniel Co. ío Villegas. Allí se
lee: "Es tiempo de \'Olver los ojos hacia nuestros cronistas e historiadores
locales y recoger, así, la ' contribud6n particular de tanto riachuelo y arroyo
en la gran corriente de nuestra epope)a nacional. . . Habría que comenzar
por un inventario, por una bibliografía metódica, que usted bien pudiera
encargar a los excelentes colaboradores de su revista" .2

En 1965 nadie aceptó la tarea solicitada por don Alfonso, nadie se prestó
a levantar el censo de las historias locales. Los obstáculos eran y siguen siendo múltiples. Para hacer una lista más o meno comp.leta de nuestras crónjca lugareñas es necesario, entre otras co·as, recorrer uno a uno r minuciosamente todos los rincones de la República. La razón es clara: muchas de
esas crónicas, no obstante la diligencia de don Wigberto Jiménez Moreno r
don Antonio Pompa y Pompa, no se encuentran todavía en los lugares frecuentados por los investigadores, en los anaqueles de las bibliotecas y los archivos públicos. lgunas, en copia a máquina o en manuscrito, están en las
casas pu blerinas de sus autores. Otras que han llegado a la reproducción
en mimeógrafo, circulan entre w1a clientela local. Aquellas de las que una

* Trabajo pr-Clcntado ante la Tercera Reuni6n de Historiadores Mexicano y • ·orteamericanos, Oaxtcpec, Nov. de 1969.
1

Tambibi se publicó en los núms. 58 a 60, Historia A!uit;ana.

' Alfonso Reyes, l.aJ burlas u•ra.J. Prirru:r ci,nto. M6cico, Tczootle, 1957, p. 106.

602

603

�imprenta provinciana hizo cien y hasta quinientos ejemplares, rara vei alcanzaron el honor de er acogidas por wia biblioteca. Aunque nadie pueda decir
e~ número de las obras desperdigadas, muchos, a partir de experiencias parciales, aseguran que es muy elevado.
Ademá de bus~ar por todos los rincones del país, el inve tigador pedido
por don Alfonso tiene antes de ponerse en obra, que proceder a un deslinde:
fijar los límites d la microhistoriografía para no exponerse a sumar peras v
manzanas. En este caso, la impr cisión lo envuelve todo, Habrá que conveni~
en ~ué ~s com~dad ~inal, regional y parroquial y en qué es etnohistoria
e lustona d~ regiones, ciudades y parroquias. Quizá la etnohistoria que se
ocupa de tnbus y grupos marginados, la historia regional que toma como
asunto la gran di"isi6n administrativa de un Estado, la entretenida en las
vicisitudes _Y pormenore de las ciudades y la historia de aldeas }' pueblos no
s an ~ misma ~osa, probablemente ni hermanas y ni iquiera primas. 0
es fácil c~nfundir y agavillar estudios relativos a los huirholes, el municipio
de San Miguel el Alto, la ciudad de México, el barrio de la Cohetera eJ distrit_o de Jiquil~an, el Valle del Fuerte la dióce is de Tulancingo, la a:quiclióces1s de forel.ia, el Estado de Campeche. la península de Yueatán, el vastísimo orte, las ruinas prehispánicas de Tula, la conquista de la UC\'a Galicia, la sociedad de Zacatecas en los albores de la época colonial, Jos misioneros muertos en el norte de la NueYa España, la independencia en Xochimilco, la intervención francesa en Michoacán, la revuelta de la Noria Porfirio Díaz en Chapala, Zapata y la revolución en Morelos. los crister~s del
volcán de Colima, Yucatán desde la época más remota hasta nuestros días
las artes gráficas en Puebla, la instrucción pública en an Luis Potosí, la biblio~
grafía de Tla.xcala y el Congreso de Chilpancingo.
Po~ otra p~rte, la petición de don Alfonso Reyes ya es tiempo de que sea
at.'ndida )' nuentras se da con fa persona hábil y paciente que junte, discrimine y studie crónicas e historias locales, no está. por demás aventurar un
juicio, decir una primera palabra, puesto que nada se ha dicho del conjunto.
Por lo mismo, mi ponencia llega muy temprano, y siempre será penoso el llegar con demasiada anticipación a un quehacer o a una fiesta.
Hace poco que empecé a reunir, n horas robadas a otros quehaceres la
aturalmente no pude establecer en tan breve plazo y desde
México un catálogo como el que hace falta. Por otra parte la Reunión ante
quien se presentan estos apuntes señaló que no quería oír ni leer una lista
de nombres de autores )" títuJos de obra. Hubo. pues, que pasar de la bibliografía incipiente al escrutinio de lo poco catalogado, y aquí los logro fueron
mínimos. Había que examinar 400 libros, debía leer más de ci n mil páginasj
pero el tiempo sólo alcanzó para ojear apresuradamente poco más de cinco
mil escogidas al azar, o casi.

bibliografía.

604

Lo hecho adrede fue la e.xclusi6n en el catálogo y en el examen de los estudio de arqueología y etnohistoria bibliografías, colecciones documentales y
otros trabajos auxiliares de la historia, las semihistorias que s6Jo miran una
de las parcelas de la cultura, las contribuciones extranjeras (la mayoría norteamericanas) que tocan nuestra vida local. Tampoco admití, por la dificultad
de dar con ellos, textos mecanográficos )' mimcográficos y estudios aparecidos
en publicaciones periódicas. le quedé con obras impresas separadamente y
no con todas. Excluí los opúsculos que no llegaban a las cincuenta páginas.
Por último, me limité a la producción del último siglo, de 1870 para acá.
En suma, traigo a cuento algunos libro de ,,erdadera historia, hechos por
mexicanos entre 1870 y 1969, de asunto regional ( entendiendo por región
cada una de las divisiones territoriales, mayores y administrativas de México:
las estudiadas por don Edmundo O'Gorman en una obra clásica) o parroquial; donde se usa parroquia en el sentido de patria minúscula, la que Unamuno llama de campanario, "la patria ya no chica si no menos que chica,
la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao desde
muchas alturas" .9 En otros términos, las hi torias que suelen ser expresión de
dos emociones de mala fama: el aldeanismo y el provincialjsmo. En el caso
de México, emociones perturbadoras de algo tan grave y sonoro como son
la consolidación de la nacionalidad y el patriotismo.
Y aunque el provincialismo y el aldeanismo son aqui más viejo que el
amor a la patria por ser herencia recibida de los pueblos precortcsianos y de
España, y aunque la historiografía que los o.-presa comienza en el siglo XVI,
swnis.a a modelos españoles de la época medieval, se prescinde de todo lo
antecedente a 1870. S ría llevar las cosas demasiado lejos si comenzara con
Juan Gil de Zamora, el historiador del siglo X[II que inaugura el género en
España con De preconii.s civitates Numanti11e. También se puede evitar sin
grandes riesgos la referencia a las crónicas que de sus respectivas provincias
y misiones hicieron franciscanos, dominico , agustinos, jesuitas y otras órdenes de la ra colonial mexicana. Con la Reforma se produce w, corte tan
profundo en la vida de 1íéxico que, a partir de su triunfo, es posible comenzar
la historia de muchos aspecto· de lo mexicano.
La fecha inicial no se ha escogido por pw·o cap1icho. Alrededor de ella y
en un quinquenio aparecen las obras de Longinos Banda, Gcr6nimo del Castillo, Manuel Rivera Cambas, Ignacio avan·ete, Manuel Gil y Sáenz Alejandro Prieto que rompen con la tradición y irvcn de modelo al porvenir.
Quizá más azarosa que el punto de arranque ~ea la di\'isión de la materia en

r

• Miguel de Unamuno, cit. por Alfonso de Alba, La provincia oculta. Méx.ico, Editorial Cultura, 1949, p. 26.

605

�tres períodos: el porfüico, el revolucionario y el actual. Quizá un estudio a
fondo del problema aniquile esa periodización.

II. LA

REBELIÓN DE LAS PROVINCIAS

Desde mediados del siglo XIX, "las invasiones extranjeras y la presencia
constante de un vecino todopoderoso" ' habían robustecido, en la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado a la
defensiva, triste y proselitista. La doctora Vázquez de Knauth cuenta l~s ardides de que se ,'alieron aquellos hombres para contagiar su patriotismo a la
~r~n ma~ de l_a po?lación. 6 La élite patriótica, casi toda ella liberal y positivista, hizo lo mdec1ble por hacer a todos los vecinos de la República patriotas, prácticos y libres. Combatió como antiguallas, amores y filias regionales
y aldeanas, y procuró aniquilar su expresión politica: el cacicazgo. Como defensa, los intereses políticos estatales esgrimieron la doctrina del federalismo
Y los municipales, la del ayuntamiento libre. Pero no fueron esas las únicas
armas esgrimidas. La historiografía local entró también a la pelea.
Algunos gobernadores de los Estados ( Gonzalitos de Nuevo León, Eustaquio Buc.lna de. inaloa, Eligio Ancona de Yucatán, Joaquín Baranda de Campeche, ~anuel M~ro _de San Luis Potosí y Ramón Corral de Sonora) en
sendos libros de b1stona, destacaron, con su puño y letra, la personalidad de
sus respectivas entidades políticas. Otros gobernadores únicamente promovieron la factura de esas historias. Tunca como entonces la historiografía local
se vio tan favorecida por las autoridades. Nunca tampoco ha vuelto a tener
tan buenos operarios esa mies.
Ninguno fue historiador profesional porque no había profesión de historia,
pero casi todos se distinguieron por su vasta y variada cultura, su inteligencia,
su much~ mundo y su entrañable rariño a la patria chica. Aparte de gobern~dores ilu~trados, anduvieron metidos en la rcconstn1cción histórica provinciana el obispo Crcscencio Carrillo, el ministro de la Suprema Corte Eduardo
Ruiz, el ingeniero y periodista Manuel Rivera Cambas, el canónigo Vicente
de P. Andrade, los sacerdotes Manuel Gil. Antonio Gay y Lucio Marmolejo
el jefe político de Ejutla y diputado al Congreso de la Unión Manuel Martínez Gracida, el coronel y poeta Elias Amador y los distinguidos abogados
y educadores Francisco Malina olfs, Luis Pérez Verdía y Francisco Medina
de la _Torre. Si no se puede decir que estaban a la altura del conjunto de
los historiadores de la vida nacional es porque eran generalmente más altos.
' Seymour Menton, "El nacionalismo y la novela" en Amlrica lndígt11a, vol. XXIX
(abril de 1969), p. 407.
'Josefina Váiquez de Knauth, Nacionalismo y educacidn (en prensa).

606

Según nuestra bibliografía. se publicaron 71 libros de historia local en
tiempos de don Porfirio· algo así como dos por año. Dentro de un período
de cuatro décadas, fueron temporadas fecundas las de 1881-1886, 1899-1905
y 1909-1910. En este (1ltimo bienio se produjo la cuarta parte del total. La
celebración del Centenario de la Independencia explica la anomalía. Con este
moth·o se escribió acerca de mil cosas pertenecientes a Oaxaca, Puebla y Guana juato. 8 Se apro\'ech6 también el máximo momento del nacionalismo para
expedir obras tan monumentales como el Bosque hist6rico de Zacatecas, en
dos volúmenes, de E.lías Amador; las Recordaciones hist6ricas, en dos volúmenes, y la Historia civil y eclesiástica de .Michoacán, en otros tr s, de Mariano de Jesús Torres· los Anales históricos de Campeche~ en dos volúmenes,
de Francisco Alvarez; la Historia de San Luis Potosí, en tres volúmenes, de
Luis Pérez Verdía, y la Historia de Ytlcatán durante la dominaci6n española,
también en tres volúmenes, de Juan Francisco folina Solis.1
Entonces la historia de los Estados fue más cultivada que la municipal. El
71 % de los libros del período cubren la vida conjunta de 24 de Jos 82 Estados
de la Federación. Los más historiados fueron Jalisro, Michoacán y Yucatán,
con ocho obras cada uno. El aspecto predominante en la hlstoriografía estatal
es el político pero no faltan los trabajos de índole enciclopédica romo los que
hlcieron Manuel Git de Tabasco; Alejandro Prieto, de Tamaulipas; Eustaquio Buelna, de Sinaloa; Serapio Baqueiro, de Yucatán; Ignacio Rodríguez.
de Colima. y Francisco Belmar, de Oaxaca. Con todo, donde más predomina
la tendencia enciclopédica, donde casi nunca deja de conjugarse l tema
histórico con el geográfico y económico, es en la historiografía de corte parroquial, en Jos volúmenes de Juan de la Torre, sobre Morelia; Ramón Sánchrz,
sobre Arandas y Jiquilpan; Luis Escandón, sobre Tula, y Francisco Medina
de la Torre, sobre San Miguel el Alto. 8
Muchas de las obras de la época porfiriana no traen aparato erudito; no
se ve ni una nota a lo lar~o de la narración. Los !rucos Jas pueden leer a
sus anchas, pero no los profesionales de la historia, siempre tan mal pensados. Lo primero que se ocurre es que aquellos cnonnes libros son fruto del
' Andrés Portillo, Oaxaca ,11 el ctnt1mario de la indtprndencia. Noticias histdrica.s
y estad!.rticar de la eiudad d, Oaxaca y algunar leyendas tradiciotu.1les. Oaxaca. Imprenta del Estado, 1910. 996 pp. más apéndice de 92 pp. Ignacio Herrerfas y Mario
Victoria, Putbla tn el Centenario, Mhico, Imprenta Lacaud, 1910, 116 pp. Fulgencio Vargas, La insurr,cci6n de 1810 en el Estado d6 Guanajuato, 153 pp.
' Además, Eduardo C6mez l:faro, La ciudad de Puebla y la gutTTa de indrpendtncia; Francisco R. de los Rlos. Pu,bla de los Án{!eles y la orden dominicana; Adalberto
J. Argüelles, Reseña del Estado de Tamauli/uts; José María Ponce de Le6n, Reseñas
hist6ric&lt;U dtl Estcdo de Chihuahua; Manuel Cambre, Gobierno }' gobunante.r de Jalisco; Rafael Gan.a Cantú, .Algunos apuntes acerca de Nu,vo León.
' Vid. Bibliografía adjunta.

607

�•

magín o del plagio y no de la paciente y surtida búsqueda en documentos,
tepalcates, peri6dicos y cr6nicas. De hecho, abundan los no exentos de fantasía, sobre todo en la parte concerniente a la antigüedad prehispánica, pero
aún los más fantástkos, como el de Ignacio Navarrete sobre Jalisco, 9 no carecen de erudición, y algunos ya son tan sobradamente documentados como
los que vendrán después. En varios, además de documentos y monumentos, se
echa mano de la tradición oral. Entonces comienza, con el beneplácito del
positivismo, la historiografía que se autollam6 científica.
Los historiadores científicos de ahora encuentran muchas imperíecciones
de método en los historiadores de la edad porfírica, porque no se informaron
exhaustivamente, usaron más fuentes impresas que manuscritas, creyeron en
cosas increíbles, o dieron alguna vez rienda suelta a la pasión. Como quiera,
no fueron perezosos ni ingenuos. Creían, con don Nicolás León, que "el conocimiento de las producciones literarias de los ingenios de aquellos tiempos, y
el estudio crítico de ellas son la única base en que debe estribar la apreciación
imparcial tocante a la ciencia de nuestros antepasados".1 º Y no tomaron a
la ligera las operaciones del análisis bist6rico porque querían conseguir verdades históricas tan firmes como las de la ciencia natural a fin de que pudieran ser útiles. Pensaban que la historia, al proceder como la anatomía y
la fisiología, sería aprovechada por los médicos de la sociedad; por los políticos.
Cruno no se daba aún en la costumbre de agotar ]as energías en las tareas
del análisis histórico, varios de aquellos historiadores meditaron, compusieron
y escribieron con arte y sosegadamente sus obras. En lo que toca a la composición lo común fue adaptar moldes añosos: efemérides, catecismos, centones biograficos, etc. Hubo un par de innovaciones, no muy felices, pero sí
muy imitadas. A la primera le corresponde como remoto antepasado la relaci6n histórico-geográfica, la que dispuso hacer Felipe 11. la analizada por
Alejandra Moreno To cano en un reciente y no\·edoso libro. 11 Para designarla se usaron muchos nombres: Noticias geográficas, estadísticas e lustóricas; Historia, geografía y estadística; Apuntes históricos, geográficos, estadísticos y descriptivos; Noticias históricas y estadísticas, etc. El Bosquejo
estadístico e histórico del distrito de Jiquilpan de don Ramón Sánchez, es
un buen ejemplo de esa arquitectura. Se abre el libro con un retrato, un
prólogo en elogio del retratado y una alabanza de éste al gobernador de Michoacán.
La obra misma se reparte en 50 capítulos de muy desigual tamaño y una
• Vfase el anáfuiJ de Jo!é Bravo Ugarte, Historia sucinta do Michoacán. Pro1Jincia
mayor t int,ndencia. Mbtico, Jus, 1966 .
.. Nicolás León, Bibliografía mexicana del siglo XVIII. t. I, p. vü.
11 Alejandra Moreno Toscano, Geografía Económica de México. Siglo XVI. México,
El Colegio de México, 1969, 176 pp.

608

brevísima conclusión; el que lleva el nombre de historia cubre 50 páginas;
en cambio, la página 48 alberga cuatro capítulos: aguas termales, pozos.
artesianos }' arcas de agua. El capítulo de la religión consta de tres líneas y
el de los hombres célebres y notables del distrito de 20 páginas. Otras divisiones se destinan a la posición astronómica, el clima, los ríos los reinos de la
naturaleza, la población, las enfermedades, las diversiones públicas cívicas
y religiosas, la educación, 1a justicia, el fisco, la agricultura, el giro mercantil,
la industria, los baños públicos y las mejoras materiales. Cierra la obra otro
elogio para el autor. esta vez en verso.
Para vaciar las investigaciones enciclopédicas de los estudiosos locales, se
us6 también la forma del diccionario. Don Gerónimo del Castillo compuso el
Diccionario histórico, biográfico y monumental de Yucatán en 1866, y en
adelante varios pusieron en desorden alfabético lo mucho y disperso que se
sabían de sus terruños.
Los cronistas locales de la época fueron generalmente arquitectos monstruosos, pero buenos prosistas. Varios han sido recibidos en las historias de la
literatura mexicana, y otros deberían serlo, como don Primo Feliciano Velázquez.
No se cuenta con suficiente información para medir el éxito alcanzado por
los libros de historia de asunto regional o parroquial de la era porfiriana. No
hay indicios de que alguno haya sido best-seller. Quizá varios tuvieron una
modesta acogida local; otros, ni esto. No pocos, a poco andar se volvieron
canteras de datos para eruditos. Los de don Eduardo Ruiz, y quizá alguno
más, tuvieron desde su aparición un notable círculo de lectores dentro del
gran público. Ninguna de aquellas historias ha llegado a ser clásica nacional,
aunque casi todas sean clásicas Jocales. No sé de ninguna que haya sido
traducida a otra Jengua, Muy pocas han soportado una segunda edición,
pero la mayoría figura en las listas de libros raros y son muy buscadas por
bibliófilos y bibliómanos. También deberían de aparecer en las listas de mejores Jfüros me&gt;.ricanos.

III. LA

PROVINCIA ES LA PATRIA

La Revolución Mexicana que estalló en 1910 fue tan nacionalista como la
Reforma; se hizo en todo México y para México, pero la hicieron una mayoría
de campesinos, y no de hombres de la ciudad como sucedió con la Reforma.
Los caudillos de ésta pugnaron contra regionalismos y aldeanismos. El grueso
de los revolucionarios defendió la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser localista y aun la extremó con aquel dicho de Héctor Pérez Martínez en
Guadalajara: ';Para merecer el título de buen mexicano es condición la de ser

609
U39

�buen provinciano" .12 La nueva orden fue ir a la provincia y venir de la provincia. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: "la adhesión calurosa a la
tierra nati,·a".
El afecto revolucionario no iba contra la corriente mundial. Los más universalistas de nuestros intelectuales, nuestros hombres de letras, estaban al
tanto del gusto por el colorido local que manifiestan la obras de Francis Jammes, Maurice Barrés, E~a de Queiroz, Ivan Buin, Charles Wagner, j() é María
de Pereda, Santiago Rusiñol, Vicente Blasco Ibáñc,: r la generación deJ 98
que al estilo de los revolucionarios me."O.canos alentó la conciencia y el sentimiento nacionales a fuerza de e.xaltar lo trivial y pueblerino. Así Azorín, Unamuno. Baroja y Miró. Y así también sus admiradores de México, empezando
por el más universal de todos. Don Allonso Reyes admitió que la República es
un haz de provincias, valioso "por sus espigas más que por la guía que las
anuda''. 19 Ramón López Velarde empequeñeció a la capital "ojerosa y pintada" y alabó a la "aromosa tierruca", y otro tanto hicieron los jaliscienses
Francisco González León, Manuel Martínez Valadez y Mariano Azuela; los
michoacanos José Rubén Romero y Alfredo Maillefert, y muchos aguascalenteños, guanajuatenses, yucatecos y poblanos. Entre 1910 y 1940 la literatura
de tema local estuvo de moda y los escritores provincialistas fueron mimados,
con puestos burocráticos, embajadas, cátedras y premios, por el régimen de
la Revolución.
Los hombres de letras, no los del gremio de la historia. El provincialismo se
expresó por boca de vates y novelistas, no de historiadores. Los de más nota entre éstos prefirieron nadar en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo,
el hispanoameric:an.ismo. Los más se entregaron aJ "desenterramiento de toda
una guardarropía". Don Luis González Obregón, Manuel Romero de Terreros
(que se subtituló Marqués de San Francisco), Francisco Pérez Salazar, Federico G6mez de Orozco, Artemio de Valle Arizpe ... desenterraron "prelados
y monjas, cerámka de China, galeones españoles, oidores y virreyes, palaciegos
}' truhanes, palanquines, tafetanes. juegos de cañas quemadores inquisitoriales,
hechiceros, cordobanes, escudos de armas, gacetas de 1770, pendones, especiería, sillas de coro, marmajeras, retratos de cera" y la fabla del "habedes".H
Pero el máximo promotor y crítico del colonialismo, el redondo don Genaro
Estrada, no se contentó con el barrio capitalino y "sus capillas pobres, en
donde hay nazarenos sucios de terciopelo y de moscas", y con el corazón de
la capital y sus patios, fuentes barrocas, casas de tezontle y portones nobiliarios. También se dejó atraer por "el hechizo de la provincia". Había na•
cido en Mazatlán y fue en aquel puerto, reportero, cronista y redactor de
"' Cf. Alfonso de Alba, op. cit., p. 3 l.
Alfonso Reyes, A. Ltipi:.
" Genaro Estrada, P,ro Galln, Mé..'lico, Editorial Cultura, 1926.
11

610

tres periódicos. La Revolución lo transterr6 a México, donde obtuvo altos
puestos burocráticos en la Secretaría de Relaciones, y desde ellos impulsó los
estudios históricos de tema regional, y sobre todo los de cimiento, los de carácter bibliográfico. A partir del 1926, lanza la serie de bibliografías de los
Estados. Heredia hace la de Sinaloa ·, Alessio Robles ' la de Coahuila ,· Romero Flores, la de l'viichoacán; Díez, la de Morelos; Ch.ávez Orozco, la de
Zacatecas; Santamaría, la de Tabasco; Díaz Mercados la de Veracruz; Teixidor, la de Yucatán, etc. 15
Varios de esos bibliógrafos estatales fueron los primeros en servirse de listas &lt;le libros acabadas de hacer; se convirtieron o por lo menos se confirmaron como historiadores de la provincia. Así el maestro de toda erudición
norteña, el ingeniero y militar Vito Alessio. Así también el profesor Jesús Romero. Ambos, por otra parte, contaron con alguna protección oficial. Pero Jo
común fue el no obtener ayuda y estímulos oficiales. La gran mayoría trabajó por mera afición, en horas restadas al ejercicio de la abogacía, la ingeniería,
la medicina, la chamba burocrática y la enseñanza. Casi ninguno s~ preparó
especialmente para investigar las acciones humanas del pasado. En este período, no siempre con justicia, se empezó a desdeñar al microhistoriador.
Según nuestra bibliografía, y no obstante los feos que les hacían a los investigadores provincianos, en la etapa destructiva de la Revolución se publicaron 148 libros de historia local, sin contar catálogos bibliográficos. Entre
1910 y 1924 aparecieron dos libros anualmente, y de 1925 a 1940, ocho. No
encontré, ninguno editado en 1915, y di con doce publicados en 1940.
El 57% de esa clase de libros, algunos multivoluminosos, caen en la categoría de historias regionales; el 43%, muchos casi folletos, tratan asuntos
de parroquia. Entre éstos, la mayoría se refiere a las ciudades c;le fuste: Pachuca, Querétaro, León, Guanajuato, San Luis Potosí, Saltillo, Morclia, Torreón, Puebla, Monterrey, Mérida y Guadalajara. Los temas políticos mantienen su predominio; las monografías enciclopédicas no ceden tampoco sus
posiciones; irrumpen con fuerza dos nuevos asuntos: el etnográfico, puesto
de moda por don Manuel Gamio, y el artístico. cuyo principal impulsor fue
don Manuel Toussaint. Lo común es que las cr6nicas locales abarquen desde
los tiempos más remotos hasta nuestros días, pero en la etapa revolucionaria
se dan cada vez más las que sólo abordan una época, especialmente la colonial. Sirvan como botones de muestra algunas obras de Vito Ales io Robles,
y los Apuntes para la historia de Nueva Vizcaya de don Atanasio González
Saravia.10
Por lo que mira a la investigación en archivos, bibliotecas y sitios arqueoló" Luis González (et al.), Fu,nt,s d, la historia contemj,01án11a de México, El Colegio de México, 1961, t. I, pp. LII-LIV.
" Vid. bibliografía adjunta.

611

�gicos, los logros de la etapa re,•olucionaria son más cuantitativos que cualitativos. Se acrece el uso de las fuentes primarias. Se hacen compilaciones de
documentos a nivel regional y local. Manuel 1 íestre Ghigliazza documenta a
Tabasco, Ignacio Dávila Garibi a Ocotlán, Guadalajara y otros puntos de
Jali co, y Luis Páez Brotchle ve a La Nueva Galicia a través de su viejo archivo judicial. También cunde el uso de cr6nicas conventuales y memorias de
conquistadores y pobladores de la época colonial.
En otros aspectos del análisis histórico no se advierten progresos dignos de
nota. La debilidad crítica sigue manifestándose sobre todo en los tapítulos
concernientes a la época precolombina, Sin embargo, las huellas documentales de los períodos virreinales y republicano son tratadas a veces con gran
des.confianza, que no gran finura critica. También escasean las buenas interpretaciones.
El vasto material recogido por los investigadores de la etapa revolucionaria se vació casi todo en formas viejas y difíciles: Efemérides (de León,
por Sóstenes Lira; de Guanajuato, por Crispín Espinoza; de Hidalgo, por
Teodomiro Manzano; de Colima por Miguel Galindo), monografías geográficas y estadísticas ( de Tulancingo, por Canuto Anaya ¡ de Tebuacán, por
Paredes Colín; de Yuririapúndaro y otros lugares, por Fulgencio Vargas¡ de
Tlaxcala, por Higinio Vázquez; de Aguascalientes, por Jesús Berna!) ; diccionarios ( de Chihuahua y Colima, por Francisco R. Almada) . Colecciones de
estampas y episodio ( de la región de Jalisco, por Ignacio Dá"ila Garibi; de
San Luis Potosí, por Julio Betancourt; de Morelos por Miguel Salinas; de
Hidalgo por Miguel A. Hidalgo; de Veracruz. por José de J. úñez y Dorníngucz; de Acapulco, por Vito Alessio y de Zapotlán, por Guillermo Jiménez); narraciones cronológicas (de Querétaro, por Valentín F. Frías; de
Nuevo León, por David A. Cossío; de Toluca, por Miguel Salinas; de Morelia y Michoacán, por Jesús Romero Flores; de Jalisco, por Luis Páez Brotchie, y de Oaxaca, por Jorge Fernando Iturribarría). Fueron novedades las
estructuras que les dieron a sus obras los de la escuela histórico-artística
(Tasco, de Manuel Toussaint; San Miguel Allende, de Francisco de la Maza
y la Valenciana y otro· puntos de Antonio Cortés), y los primeros etnohlstoriadores: Wigberto Jirnénez Moreno y Gonzalo Aguirre B•ltrán que debutaron, desde la década de los treinta, con estudios ejemplares. Otra manera,
en parte novedosa fue la de la guía turística. En 1934 se conocieron las asombrosas Calles de Puebla, de Hugo Leicht.
Lo cierto es que salvo pocas e ilustres excepciones, aquella historiografía
no se distinguió por la unidad y la secuencia de las obras; lo predominante
fue la dispersión y el desorden. Tampoco en la manera de contar hubo pocos
aciertos. El estilo va de lo extremadamente ampuloso a lo extremadamente
árido y pobre.

612

No sólo debe atribuirse a sus escasos méritos intrínsecos el que el grueso
de la historiografía del período revolucionario haya tenido escasa acogida en
su época y casi ninguna después. Con todo, algunos librotes gozaron de prestigio en el círculo culto y a sus autores se les premió haciéndolos miembros
de la Academia Mexicana de la Historia o de la Sociedad de Geografía y
Estadística. Al círculo popular llegaron pocos y casi nunca los mismos aclamados por las academias y sociedades cultas. A los mejor informados se les
tuvo por aburridos y algunos de los menos sabios gozaron fama de amenos e
interesantes. De los muertos, ya pocos se acuerdan ; de sus obras, casi ninguna
se ha reeditado, aunque más de alguna será llamada a la segunda vida por
un juez literario o un historiador de la historia o, todo e posible, por el
reclamo del público.

IV. LA

HISTORlOCRAFÍA NINGUNEADA

El nacionalismo mexicano es otro desde 1940.

e ha vuelto más popular

y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extran-

jero )" ve a la provincia con indiferencia. Ya no se dice: 11La pro incia es
la patria". Tampoco se sostiene la tesis opuesta. La política busca el fin de
las desigu~dades regionales, no la muerte de la personalidad de cada región
y parroqwa. De hecho, la distancia entre lo provinciano y lo capitalino está
en vías de desaparecer. Por su parte, también el provincialismo y cl aldeanismo se han entibiado.
Aunque todavía muchos de los dioses mayores de la literatura mexicana
(Agustín Yáñez, Juan Rulfo y Juan José Arriola) toman inspiraci6n de la
provincia, el grueso de los literatos de las tres últimas generaciones anda por
otras rutas. El que disminuya día a día el número de poetas y novelistas nacidos y formados fuera de la capital, es una causa menor del fenómeno. La
literatura reciente tampoco es nacionalista.
La historiografía mayor se ha apartado de lo local. \\'igberto Jiménez Moreno, Gonzalo Aguirre Beltrán, Ignacio Rubio Mañé, Justino Femández y
Héctor Pérez Marúnez que se dieron a conocer como historiadores locales
hace tiempo que abandonaron ese género. Los demás grandes nunca se han
sentido atraídos por él. La república de la historia tiene su asiento en la
ciudad capital. La gran mayoría de los investigadores viven en la gran urbe,
y desde ella no hay historia provinciana posible. Aquí disfrutan de toda clase
de alicientes económicos y honoríficos; gozan de regulares sueldos; pueden
dedicar la mayor parte de sus jornadas a la investigaci6n; los editores de revistas y libros están siempre bien dispuestos a publicarles los frutos de su
actividad. Cuando dan a luz, los críticos bibliográficos se encargan de que
los leeperiódicos1 los radioescuchas y los televidentes lo sepan; se les invita a

613

�,

participar en reuniones y academias de sabios; ganan fácilmente pan, tiempo
y nombradía y están a la última moda. Los cronistas locales andan muy lejos de esa gloria.
Desde 1940 no ha dejado de acentuarse la diferencia entre historiadores capitalinos y provincianos. En tiempos de don Porfirio no era perceptible la
desigualdad económica, social y profesional entre unos }' otros. En la etapa
siguiente, varios de los cronistas locales cayeron en la categoría de hermanos pobres, torpes e ignorantes. En los últimos treinta años un abismo separa
al historiador de la capital que ha hecho e tuclios ad hoc, presentado una
tesis profesional, visitado universidades de Francia, Inglaterra y Estados Unidos, leído obras en inglés y francés y que posee todos los seguros y ayudas de
nuestros institutos de investigación, del cronista local, solo, informe, sin oportunidades de foonarse. Algunos ni siquiera han terminado los estudios de la
educación primaria, y aunque no faltan los que ostentan títulos universitarios,
éstos son de abogacía o medicina. Son muy pocos los profes.ionales de la
historia y aun éstos no cuentan con los necesarios auxilios para trabajar. La
gran mayoría está en mala situación económica, sin conexiones con el gremio,
a1 margen de las nuevas corrientes historiográficas, a la zaga, muy a la zaga,
fuera de onda, completamente out, pero no inactiva.
De 1941 a lo que va del año de 1969 han aparecido, según mi lista, 292
historias de tema regional y parroquial; esto es, diez por año, el doble de las
publicaciones en el período de l 9 l 1-1940 y el triple de la que produjo el
Porfiriato. Han sido años de gran fecundidad los d 42, 56 y 57, con catorce
libros cada uno. Probahlemente en el último trentenio no ha aumentado la
producción de artículos, pero sí, con toda seguridad, las de obras que circulan en copias mecanográficas y mimeográ!icas, no mencionadas aquí. En fin,
por el volumen la cosecha no es nada desdeñable.
'i mi bibliograffa no engaña, las historias de tema parroquial han aventajado en número a las de asunto regional. Va de salida la moda de hacer
historias de los Estados. El 60 por ciento de la producción es parroquial. Todavía más: crece la cifra de libros que toman como aswito ciudades pequeñas )' aun pueblos de escaso bulto y renombre. La mayoría de los sitios estudiados pertenecen a la región central y Yucatán. Como quiera, don Leonardo
Pasqucl ha puesto a Veracruz a la cabeza. Nuevo Le6o y el oroeste vienen poco detrás, pero a gran pri a. En la temática no ha habido una revoludón general. Siguen siendo mayoría los cronistas locales empeñados en hacer listas de personas y hechos políticos y militares. Otros siguen adictos a la
manera enciclopédica surgida en el Porfiriato. El influjo de la escuela etnohistórica ha penetrado poco en la provincia, pero, desde la capital, algunos
etnohistoriadores del arte, también capitalinos, han ensanchado el campo de

614

sus investigaciones localistas. El reciente ejemplo de Carlos Martínez Marro

se expande.
A pesar de su aislamiento, los cronistas locales de la época actual han entrado al club de los adoradores de las fuentes primarias y el aparato erudito.
Confeccionan sus crónicas y monografías con noticias extraídas de los papeles del Archivo General de la Nación, de los archivos estatales los registro
de bautismo, matrimonios y defunciones de las parroquias y vicarías y los libros de notarios. También acuden con mayor frecuencia a periódicos y ruinas. Lo trabajos sobre Tlapacoyan y Misantla, de Ranúrez Lavoignet; Zamora y Jacona, de Rodríguez Zetina; Oa.,caca, de lturribarría; Ameca, de Jesús Amaya Topete y los varios de Gabriel Agraz García de Alba, han sido
construido sobre una vasta plataforma documental. Naturalmente que los
hechos por profesionales de la historia, como Israel Cavazos Garza y Delfina
López arrelangue aúnan a la labor heurística un fino talento crítico.
En términos generales, los cronistas lugareños han hecho avances notables
por lo que mira al manejo de las fuentes históricas a pesar de la falta de
oficio en tantos. Por otra parte, sobre la forma como proceden en el análisis
varía muclúsirno de unos individuos a otros. No se puede decir nada que los
abarque a todos. Son menos, los que le saben sacar provecho a sus materiale .
Los hay que son auténticos historiadores de tijera y engrudo; los hay gue
pasan de la más pura fantasía a la erudición más espesa.

Seguramente la gran mayoría de nuestros cronistas locales carecen del vicio moderno del "profesionalismo". Por este lado están ert gran desventaja
con respecto a los historiadores capitalinos. Por otro lado les llevan la delantera. Los estudiosos lugareños ganan en vocación, n experiencia vital y sobre •
todo en cariño hacia su objeto d estudio. Es difícil escoger entr el profesional que es todo inteligencia y oficio y el aficionado, dilettante o amateur gue
es todo corazón.
A veces lo peor de los historiadores lugareños es lo que tienen clt: profesionales. Muchos comparten con éstos la maladada manera de reconstruir la
historia. e meten en explicaciones farragosas y siempre discutibles. En nombre de la ciencia, construyen con sus material.es castillos vericuetosos que nada
tienen que ver con las articulaciones reales de la vida histórica. 1 verse
rodeado de tantas efemérides, monografías histórico-geográf ico-estadí ticas, relaciones deshilvanadas, informes etnohistóricos y otras deformidades, se añoran la sencillez y la espontaneidad arquitcctó1úcas de Bernal Díaz de Castillo,
Toribio de Motolinía, Jerónimo de Mendieta y demás fundadores de la historiografía mexicana. ¿Por qué tanto brinco si cl suelo está parejo?
Otro aspecto, que tampoco es privativo de la historiografía local, es el de
la dignidad de la prosa histórica, digna a fuerza de ser aburrida, pobre, re\'Crente. Pero tampoco aqw se puede gimeralizar. Entre lo poco que conozco,

615

�hay magníficas excepciones: el humorismo de Sah·ador Novo en la Breve historia de Coyoacán, las evocaciones laguenses de Alfonso de Alba, la prosa
vivificadora de José Fuentes Mares y quizá muchas que ignoro.
Han sido modestos los logros editoriales alcanzados en el último trentenio
por las obras de tema regional y parroquial. Algunas no han dado con editor
o se han impreso en ediciones cortas y miserables pagadas por quien las escribió. Otras han salido a luz gracias a la caridad oficial o de los paisanos
del escribiente. A veces las editoriales universitarias se dignan imprimirlas
pero las de carácter comercial temen meterse con esa clase de libros, lo que
parece indicar que el lectorio y el auditorio de los historiadores provincianos
sigue siendo reducido y pobre. En el circulo académico cguramentc gozan de
escasa estima, los críticos rara vez les conceden un rato de atención y el público general düícilmente se percata de su existencia.
Y sin embargo, volviendo a don Alfonso Reyes, en muchos de estos historiadores locales están las "aguas vivas". Yo puedo decir que he leído con
mucho agrado y he aprendido mucho en T etela del Volcán, de Carlos Martínez
Marín, en eJ Consulado y en la Insurf(!encia. en Guadalajara de José Ramírez
Flores, en Cosas de viejos papeles, de Leopoldo I. Orendáin, en las Colimas
de Daniel Moreno, en las historias michoacanas, de don Jesús Romero Flor ,
en la monografía nuevoleonesa, de Israel Cavazos Garza, en la Historia del
Valle del Yaqui, de Claudio Dabdoub y en la del Fuerte, de Mario Gill; en
la Historia su.cinta de Michoacán, de Jo é Bravo Ugarte, en la Huaxteca
veracmzana, de Joaquín Mearle; en las reconstrucciones chihuáhuenses de
José Fuentes Mares, en las evocaciones de Lagos de Alfonso de Alba, en
Héctor Pérez Martínez, Rosendo Taracena, Eduardo Villa, Francisco R. AImada, Santiago Roel, José Corona Núñez, Ricardo Lancaster Jones, José Cornejo Franco, Jesús Amaya Topete, Jesús Sotelo Inclán, Jorge Fernando lturribarría, Esteban Chávez, Mario Colín, Leonardo Pasquel y cien más.

v.

R.Eco~ENDACIONES

A pesar de que hasta ahora la historiografía mexicana moderna de terna
local no ha conocido todavía un momento de gran esplendor, hay dignos
indicadores de la cercanía de un buen temporal. El género ya está de moda
en algunos países ricos como Alemania, Estados Unidos, Francia e Inglaterra.
En nuestro medio ya empiezan a oírse las siguientes ideas: "La educación
histórica de la niñez debe comenzar con el relato del pequeño mundo donde
el niño vive". "La historiograüa de áreas cortas es un gimnasio ideal para
desenvolver los músculos historiográficos de los estudiantes de historia porque
esa disciplina exige, como ninguna otra, la aplicación de todas las técnicas
heurísticas, críticas, interpretativas, etiológicas, arquitectónicas y de estilo".
616

"En la vida de un pueblo está la vida de todos y por lo reducido del objeto
es posible recrearla en toda su amplitud". "Cada una de las aldeas de una
naci6n reproduce en miniatura la vida nacional en que está inmersa" .17 "En
los historiadores locales están las aguas vivas, los génnenes palpitantes. Mu•
chos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los
conflictos y sucesos registrados en cada región".l8 En la microhistoria y en la
"rnicrosociología" el sociólogo y el historiador tienen en México una riqueza
que apenas comienza a explotarse.
No sólo entre los cultos, también en el círculo popular se perciben signos
de mayor acercamiento a la microhistoria. Fuera de los clientes seguros que
en cada región y parroquia ya tienen sus propios cronistas, los hombres de
ciudad miran con buenos ojos los relatos de la vida que muere, quizá porque
añoran la vida apacible, quizá porque creen que los lugareños tienen algo
que enseñar, que todas las comunidades por pequeñas que sean, incluso las
más apartadas del comercio y la cultura, aportan experiencias humanas ejemplares.
En el Congreso Científico Me.xicano celebrado en México, D. F., durante
el mes de septiembre de 1951, don Wigberto Jiménez Moreno afirmó: "Espero
que se dará mayor énfasis a la historia regional, como corresponde a la visi6n de un México múltiple". 19 Y él, mejor que nadie, hubiera podido decir
las medidas adecuadas para conseguir la realización de su esperanza. El puede
hacerlo todavía ahora, salvo que crea que el auge de la historiografía local
llegará de cualquier manera. Sin embargo, es creíble que, sin el concurso de
algunas reformas, se malogrará.
A reserva de que don Wigberto Jiménez Moreno y don Antonio Pompa y
Pompa. como máximos expertos y animadores del género que se discute aquí
digan lo conducente sobre el caso, aventuro algunas ocurrencias al parecer
practicables. Entre las medidas de orden institucional, anoto las siguientes:
1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones educativas de
los Estados hagan sitio a la historia regional y parroquial en los niveles de
enseñanza primaria y secundaria.
2) Que nuestras universidades y centros de alta cultura ( en especial los
de provincia) abran seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los
principios y métodos de la historia local.
3) Que a los pasantes de historia con vocación por la historiografía local
se les conceda beca para investigar y organizar durante un año archivos pro" Luis González, Pueblo en vilo. Microhlstoriografía de San José de Gracia. México, El Colegio de México, 1968, pp. 12•14.
" Alfonso Reyes, Las burlas veras, p. J07.
11 Wigberto Jiménez Moreno. "50 años de historia mexicana" en Historia M11xicana, vot I, núm. 3 ( enero-marzo, 1952), p. 454.

617

�us exploracion
le tome como t i para
\·incianos y que el inform d
tría. (La ocurrencia de t M'rvicio histórico
optar a una licenciatura o ma
social es d J an Me) r}.
4) Qu el mecenai o d I gobierno y las íundadones
xtienda a la hi •
toriograíía d tema regional y parroquial en fonna de C'al o inecuras burocráticas, o premios a la labor h cha o mediante la edición y distribución
d las obras de nuestros cronistas local .
5) Qu se reanud n lo Con
s de Historia que tanto irvieron d d
d933, p ra e tablecer 1 contacto ntre historiadores de la capital y de la pro•
vin ia y promover la inv ti acione de hi toria r ional.
6)
u
fonn una asociación d lmtoriador local con sed n Mé-

Incluso d ha di ho qu _no P.uede hacerse la historia parroquial porque fal1
tan
ocument
nc1alc .
"La historiografía l~I como la biografía, parece tar más cer de la literatura qu _los otro generos históricos, quizá porque la vida concreta ex:i
un tratamtClllO l'.terario, quizá porque gran parte d la cli ntela del hi ~:
nador
. do
porán localEles alérgica
d
d a la aridez acostumbrada po r 1os. his tona
contemD
eos. . re ~ctor e una historia local debí ra r un hombre de letras" :i
cualqu1 r ?15to~a se puede decir con impson que 'nacerá .mu rta.
menos
quel •ste. hº
crita . en un úl o atract1\'0
• .. ' pero nunca con tanta razóna
como de
.i
f ormar a Ios h"1stor1adores
•
1 d fa micro istort.a. A los encargados ue
lo-

°

g:

~:gíblcs.

uturo no

le podrá exigir que hagan poetas, pero í pr i tas

:,dco o en la rapital de al~uno de los E tados.
Por lo qu toca a refonnas int riores, de puertas adentro sería nvenicnt
revisar l suj t , loa obj os y los prored res de la historiografía local. Paul
L uilliot
ura qu ''los principio d la historia local n autónomos aun
opuesto a lo de la historia gen ral". Aquflla es "cualitativa y no niantitativa' ; requiere "un certain soupl
, C:: t une hist ire a mailles lach " ;
"d be
concreta". lo más pr6. imo posible a la \'ida cotidiana y debe r
diírren ial. procurar m clir la distancia entre la e •olu :ión encral y la de las
localidades.to Por su parte el profesor ingl :s H.P.R. Finberg apunta otros
ra os pecífü:os.21
Según el profesor Finbe , el hi toriador local nec1&gt;sita madurez, 1 ctura
amplias mu h simpaúa y piernas robustas. Por madurez entiende una larga y surúda cxperi ncia entre los homb , un bu n equipaje d Í\' nc-ias.
Como lectura recomienda apart d otraS, las de libr de historia nacional
e internacional. La . impatía qu xi e
por aquello de que sólo lo
jante
con
a lo SCJl1 jant y aquello tro de que sólo
conoce bien lo qu se ama.
L exi ncia de las pie.mas robu tas alud a la n cesidad qu · úene el hi toriador pueblerino de recorrer a pie, una y otra vez la de de .su asunto, y
d visitar personalmente el mayor níim ro posibl de parroquianos.
Por lo que parece, "el ejercicio d la hi.stori rafía cir un rita a una pequeña zona ti ne que echar mano de todos lo recurso de la m todo! ía
histórica y de varios más. En te tipo de in\' tigaci6n, a cada una d las
operadon historiográficas se oponen num rosos oh tá.cu)o . . . ·o
fácil
partir, como en otros campos de la historia, con un equipo adecuado de esquemas ant rior
d int rro atorio hecho , d hipótesis de trabajo y de
tnod lo ''. Otro problema reside en la ca. z y la di.spersi6n de las fuentes.
• Paul Lcuilliot, "Dcfense et illustration de J'histoire Jocale" en Jlnnales, 22 ann~e,
'o. I (enero-febrero, 1967 ) , pp. 154-177.
11 HPR Finberg (ed) .Aproacltt.s to history, London, Routlcd e

Ke an Paul. 1962,

'" Luis Gonillei, ot,, cit .• µ. 22.

pp. 111-125.

619
618

�DO

ASPECTOS DESCO OCIDO DE LA PERSONALIDAD
LITERARIA DEL E 'CRITOR YUCATECO MANUEL
BARBACHANO Y TARRAZO
Lic. RoooLro Ruz ME ÉNoEz
Universidad de Yucatán.

I. Sus

VERSOS DE CABO ROTO

Do MM.u.EL ANTONIO BAR.SACHA o v TARRAZo nació en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806, según afirma don Víctor M. Suárez, quien
descubrió su partida de bautismo en la lgle ía Parroquial de Nuestra Sei1ora
de la Concepción, hoy Catedral de la Diócesis Campechana. 1
Su padre, don Manuel Antonio Barbachano y González Villar, natural de
Gijón Principado de Asturias, España, fue empleado de la Real Hacienda
en Campeche donde, por razón de su cargo, se trasladó a inicio del ~glo XIX.
Al consumarse la Independencia de Mé."'tico, el r. Barbachano y Gonzálcz Villar retomó a España con su esposa, Dña. María Josefa Carlota Tarrazo
y Casaña }' con us hijos: Manuel, al qu aludimos; Miguel rulo más tarde
Gobernador de Yucatán de discutida memoria, pues sus rencillas con su rival político don Santiago Méndez dieron origen a la cruenta }' mal llamada
Guerra de Castas; Francisco • ntonio Desiderio, que e dedicó a las Matemáticas y fue autor de los primeros textos sobre esta materia usados en la
Ac.ademia de Ciencias y Literatura y en el Instituto Literario de Yucatán; y,
Buenaventura, que murió ahogado en el Mar Cantábrico.
Su más antiguo biógrafo, don Francisco Sosa,1 nos dice que tfanuel Barbachano estudió Latinidad, Filosofía y Leyes en el Instituto Mekhor Gaspar
de Jovellanos de Gijón. e graduó, después, de Abogado, en Valladolid, Ess Manuel B:ubachano, Mtdallonts Vitjos. Vida. usos y hábitos de Yucatán al mediar
el siglo XIX. Selección ) Prólogo de Vktor M. Suárci. Colecci6n "Ventana ·ucatcca''.
Volumen l. férula, 1951.
1
Francisco Sosa, ''Manual de biografia yucateca", Mérida, 1866.

621

�paña y "acababa de recibir el título profesional, cuando el Gobierno Español,
queriendo utilizar sus luces le nombró Juez de una provincia".3
Viajó por varios países de Europa y fue Alcalde de Gijón, según informan
sus biógrafos posteriores a Sosa,' sin aportar prueba documental alguna al
respecto, lo que nos hace dudar, tanto por la edad que entonces tenía don
Manuel, cuanto por su condición de indiano. 5 Radicóse, luego, en Madrid,
ciudad en la cual, según se dice, estuvo en contacto con prominentes literatos
de la época, iniciándose en el cultivo de la prosa y de la poesía.
Su retomo a Yucatán lo fija don Francisco Sosa entre los años de 1837
y 1838, pero don Rodolfo Menéndez de la Peña,ª que poseyó invaluable documento de Barbachano, cuya descripción y estudio haremos más adelante,
basado en cómputos derivados del mismo, señala para tal acontecimiento e1
año de 1833.
En Yucatán, Barbacbano desempeñó importante papel en la Política 7 y
en las luchas de partido de aquellos tiempos. Así lo vemos en 1842 8 publicando El lndependiente,9 periódico de tendencias abiertamente separatistas,
cuando su hermano Miguel gobernaba el Estado.
Fue director del Periódico Oficial, bajo sus diversas denominaciones, por
muchos años, por lo que, en su ota Necrológic-.a, publicada en La Nueva
Epoca,1° el editor de aquéUa, E. Enríquez, puede decir: " ... pero en lo que
más fijo estuvo la última mitad de su vida fue en la redacción del periódico
oficial de Yucatán, pues con corlas y pocas interrupciones siempre fue su
redactor y sirvió con lealtad al Gobierno establecido, no obstante que los gQ• Franciico Sosa, Biogra/Íll$ de mexicanos distinguidos. México, 1884.
• Rodolfo Menénde~ de la Peña, Don Manrul Barbachano y Tanazo. El Sal6n Literario. úmero l. Mérida, 31 de enero de 1898.
Víctor M. Su6.rez, Pr6logo de la obra citada, Medallones Viejos.
• El Diccionario de la Real Academia Española. Decimaoctava Edici6n. Madrid, 1956.
Define la voz INDIANO, en su primera acepci6n, del modo siguiente: "Natural, pero no
originario de Am6rica, o sea de las Indias Occidentales''.
• Rodolfo Menéndez de la Peña, Don Manuel Barbad,ano ,, I'arrazo. El Salón Literario, según se cita en la nota número 4.
' Manuel lSarbachano fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador
por Yucatán.
1 Serapio Baquciro, Estudio biográfico del Excmo. Sr. Don Miguel Barbachano Y Tarrazo, antiguo gobernants de la. Penlnsula Yucateca. Mérida, 1896.
• El Independiente. Periódico Político y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo
Seguí ( 1842-1844). Segunda Epoca en 1846. "Historia de la Imprenta y del Periodismo", por Antonio Canto Lópe2. Capítulo VI. Período de 1841 a 1879. Enciclopedia
Yucatanense. Tomo V.
"' La NtJeva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. 'úmero 76,
correspondiente al 13 de mayo de 1864.

622

biernos variaban con frecuencia, según la política juguetona de nuestra época
independiente".
En el aspecto literario, Barbachano se convierte en Yucatán en el primero
de los escritores costumbristas y en renombrado autor satírico. Colaboró en
El Registro Y'U.Cateco, en El Mosaico y en otros periódicos de la época utilizando, muchas veces, el anagrama de "Arach Noabb" o el seudónimo de "Don
Gil de las Calzas Verdes". En 1850 aparecieron, en un tomo de 320 páginas,
muchos de sus trabajos literarios bajo el título de "Artículos de costumbres y
satíricos",11 reproducidos algunos de ellos, recientemente, por don Víctor M.
Suárcz, en el libro titulado Medallones Viejcs. 13 u segunda y última obra,
un folleto de 31 páginas titulado Un recuerdo de Don José Anto11io Gómez
de Zorrüla,13 vio la luz en 1863, pues Barbachano murió en esta ciudad, olvidado de sus amigos y en la mayor miseria, el 9 de mayo de 1864.
Casado, en primeras nupcias con doña Guadalupe Iniestra, del interior del
país, con quien procreó dos hijos: Agustín 16 y :María y, en cgundas nupcias,
con doña Leocadia Domínguez López,15 el 26 de abril de 1845, con la que
hubo a José, Fernando,14 Pilar y Enrique, dejó numerosa descendencia, tanto
en Yucatán. cuanto en otras regiones de la República.
· De las varias piezas de teatro que dice don Francisco 1.7 escribió Barbach.ano, sin ser nunca publicadas, apenas si ha quedado huella y nos ocuparemos de las mismas posteriormente, pero de sus poesías inéditas, algunas,
las de carácter bucólico, fueron dadas a conocer, con ligeros retoques, por
don Rodolfo Menéndez de la Peña en El Sal6n Literario/ pues según decía
el maestro Menéndez en aquella revista, "circunstancia especial, que más
tarde daremos a conocer, hízonos poseedores, hace ya más de veinte años,
de un manuscrito de Barbachano, en el cual se consignan numerosas compo•
siciones poéticas suyas, escritas en España, en México y en }.férida",18
u Manuel Barbachano, ÁrtictJlos d, co,stumbres y satlricos. Mérida, 1850.
" Manuel Barbachano, Medallones Viejos, obra citada.
,. Manuel Barbachano. Un recuerdo de Don José Antonio G6mez de Zorrilla. Lo dedica a s11 hijo don Daniel su amigo Manuel Barbach:mo. Mérida, 1863.
" Agustín Barbachano Iniestra. Llegó a ser Ingeniero en Jefe de la instalación de la
vía férrea entre México y Veracruz.
11 Matrimonios, Libro 16, foja 101 vuelta, del Sagrario Metropolitano de Mérida.
Archivo Eclesiástico de Yucatán.
" Nieto de don Fernando Barbachano Domínguez y, por tanto, bisnieto de don Manuel Barbachano y Tarrazo, lo es el conocido empresario Manuel Barbachano Ponce.
"' Francisco Sosa, Biogra/ícu de mexicanos distinguidos, obra citada.
,. Rodolio Menénd~ de la Peña, Don Manuel Barbachano y Tarrazo. El Sal6n Lit,rorio. Ene.ro de 1898, según se cita en la nota número 4.
10 Dichas circunstancias que, en verdad, nunca fueron reveladas, son las siguientes:
don Francisco Antonio Meuéndez del Toral, genearca de la familia Menéndez en la
América del Norte y abuelo de don .Rodolfo, era coterráneo de don Manuel Antonio

623

�El manuscrito de referencia, de indudable valor1 literario e histórico,10
puesto que contiene los poemas inéditos de uno de los primeros poetas yucatecoS, ateniéndonos a la cronologia, ha llegado hasta n010tro1 por tradición
familiar, hecho que hicimos público"' a principi01 del año antepasado a más
de un siglo de distancia de la muerte de Barbachano, desligado ya éste de
las pasiones de su época y perteneciente por entero a la Historia.
El multicitado manuscrito posee las siguientes caractmstlcas: contta de 54
fojas (108 páginas) de excelente papel de arroz, encuadernadas en piel de
color gris, con una altura de 210 mm., por 150 mm. de ancho. Sus páginas
llevan numeración correlativa hasta la 91, habiendo sido cortadas, y faltando
por tanto, las que van de la 85 a la 90, pero sin que esto merme la colécci6n
de los venos, pues al final de la página 84 hay una nota que dice: "continúa
en la página 91 '. Su estado, en general, es bastante bueno y muy legible,
salvo las 5 primcral fojas y las doa últimas, que se encuentran algo deterioradas. Hay ligeras variaciones en la caligrafia y en las tintas, lo que indica
que fue CICrito en diversas épocas. Contiene un total de 114 composiciones
poéticas, unas de carácter bucólico, otraa líricas, de asunto íntimo relacionado
con la vida del autor o de sus familiares, unas cuantas de carácter er6tico,
algww de tema descriptivo y otras más de sátira política, social o de COI-'
tumbres, entre las qu 1e encuentran loa versos de cabo roto, objeto de este
estudio.u Laa que dio a conocer don Rodolfo Menéndcz, llevan ánotaciones
de su puño y letra, indicando que fueron publicadas en El Salón Litnario,

Barbachano y Gonzilez Vdlar, pues ambos fueron oriundos de Gijón, Principado de AJ.
turiu, España y es muy probable que hicieran juntol el viaje a eaw tierras americanas, en 1801, quedind01e Menffldez en Cuba y siguiendo Barbachano para Campeche.
A mú de lo anterior, don Manuel Barbaéhano y Tarrazo fue condisdpulo, en el afama•
do Instituto Melcbor Gupar de Jovellanol de Gij6n, de León Toral, cercano familiar
de los McnEndcz, a quien dedica su poema A N,lo, aepn nota puesta al pie de la P'·
gina 42 del manuacrito de IUI VerlOI ~toa. Tales cir(:unltanCÍal movieron a la fa•
milla Barbachano de Mérida, en 1876, a entregar el manmcrito al aesuo Menmdez
de la Peña para que, aegún III buen juicio, lo fuera haciendo público cuando conviniere,
con 1ol retoques o ~ que ae hicieran necaarioL
• Rdn lrigoyen, distinguido eteritor y notable bibli6filo yucateco, en cana de 3 de
julio de 1968, dirigida al autor, dice: "Habiendo sido Manuel Barbathano y Tarrazo
figura importante en lu letru yucatecu, pues se le conoce como autor aaúrico y el
primero de los coatumbristaa yucatccoa, y habiendo desempeñado, ademú. importante
papel político en su fpoca y redactado por muchos afias el peri6clico oficial del Gobierno
del Estado, cocwdero que 111 manuacrito ea muy valiolo (el de 1111 venos inéditos), tanto
para la Hittoria, cuanto para la Polhica y, IObre todo, para la Literatura, pues Barba·
chane&gt;, muerto ea 1864, viene a Jet uno de loa mú antiguos poetu ele Yucatin".
• llodolfo Ruz Menéndez, ..El Manucrito i~to de loa ftnoll de don Manuel Barbachano y Tarrazo", Di.no d, Y11ea1á del domingo 20 de marzo de 1966.
• "Barl,acbaao, en tut wlancicoa, terraDU. idilios y anacrJ,nticu, hace m:ordar a
Ipesial y Melfflciez y a otrol poeta! de loa qlos de oro de la Literatura f.spaic&gt;la''.

en el año de 1898. La co1ecci6n de VU101 1e inicia con
prólogo
del P'°?io auu:, que ocupa la piimera p6gina, ,q,uid,ounde un
veno, titulado Al lector'', que 1e localiza en la pigina trn.
Solamente ocho poemas de Barbacbano aparecieron en El Salón Lit
· 11
en elCean:s"
orden que ligue: ''A elo" ''La delconfianza.
.
" " e'"'?"•
"T _
..l,. ,!
A Cintya , Una uesta
por
'
J.,U9 uua zagales ,
El cazador" "Lu dos __ ..__., ºVuel
América" e "lncomtancia de F . ., . J
-6- ,
ta a
.
cma . Dicboa poemas 1011 loa que comenta
Y~mga favorablemente el licenciado Joli Etquivel Pren en III Historia u lo
Lileratu,a en Ysu:atán .. y los que lo movieron a incluir a Barbacban
b poetas yucateco1 clistinguidoL
o entre

~io:,'o:;

An~ de en~ al estudio de b poemas de cabo roto de
a
converu~te dear algo acerca de la definición e interaandai:":' de
estos

CUrtOIOI

VCJ"8QI.

11
~lámase venos de cabo roto, o venos cortados, aquelk&gt;s en los que 1e sula sílaba o sílabas que siguen a la última acentuada de ta palabra
final
de
--=--...:.L aguda Y nman
•
truncaducada verso. Tienen, por tanto' ..LaUUJlilUUn
sus voces
.
~ con otras, de acuerdo con las reglas ordinariu de la Pttce
tiVa. Su métnca tambim es la común y su conten'd .
pi o JOCOIO, pues no ae conCl'bc le u ti"licen para asuntos serios.
..:..c.- nn
· parar mientes
·
d El''Ulector los habrá visto, q..._,
en ellos, en )os venos
e . rganda
De!conocida'', endero.ados contra Lope II que preceden
~

la Pnmera Parte del

Quijote.

'

a

Don Diego de Clemencín (1765-1834), célebre comentarista de la inmortal ob~ _d~ Ce1;~tes,H atribuye a éste, citando a Pellicer, la invención de
este artif1c10 metnco de carácter satirico que imitaron, después, F ray AnRodolfo Menffldez de la Pella, El S.Ua Lünario. Enero de 1898 --'··
nota número 4.
, -•.... • ata en la
Mérida, 1898: número t • c:orrapoadiente al mct de enero· n6m • El2 Salón Liu,ario.
d"
ero , corrapon 1ente a febrero· a6mero 3 correspondient
'
correspondiente a abril
'
•
e
mano; Y, número 4,

ª

.. Joeé E,qwvel Pren, Historia d• la Lif,rlll•r• n Ya,aun. Loa Poetas d 1 11• lo XIX.
Tomo l. Mbico, 1957.
e 1
: Julio Cejador y Frauca, La ,.,.,_. d• C•nonlu. Tomo IL Diccionario
tano. Madrid, 1906.

,., __
y --

~ _Miguel de Cervaate, Saavedra, Bl •1•,üoio Hid4Jp Do11 Q.llijou 4. la M
b
Edicón 1V Centenario. Eclicionea Cutilla. Madrid 1947 Comentario n . J - ~ ªp' ·
Prólotlo. ota 29.
'
•
· CDIIICHI .ne.

625
624

H40

�El lenguaje _de las gentes. d mal \'¡ ir llamado en ingl' Slang, Caló y Arg?t, en fran ·c. Y G~ma en pañol, o tambi'n J carandina, constitu}
cier~ clase de .Jerga o J n onza, que ininteligibl para los e.xtrañ , de aqu 1
grerruo Y que se forma, entre nosotros, de voc castellanas u atlas tropológica.mente } de otras antigua o deformada , como • fú ara" "escupid ra '
. 1a }' "ehor1as" "crucetas" 0 "ganz • "' por lla . , ai
o "t rueno " , por pisto
Otra uerte de jerigonz consiste en I tra trueque d, las le~as o n 1: i~tcrca1aci6n d letras o ílabas entre la palabra., nún muy u atla e ta última
tre I niños de nuestro paí .u
·
E~te nrev ·sado lengu je influyó en la f tiva • fosa de Ah:arei de oria

dr' P'rcz autor d La J,ícaro Ju.stina,I• bajo el udónimo de Franc:isco de
heda Lope de Ve a y Luis d Gón ora, para 10 ilar ino a 1 má fam
Rcci •ntem
arl Fed ri ·o ·ainz el Roble , en u Diccionario d Lit ratu,a, d •
final el man ra confusa iucornpl ta
nt " lo cual r uh:a impcr·
d na I d u . d 1 a bad
tudio bre t ma ria qu realizó otro c.élebr comentarista d 1 Quijote, clon F.r and co Rodríguez Marín (1855-1914),
en u int
ntísima obra titulada El Loaysa de. W C loso Extrem 1io.n
Rodri!!Uez 1 farín probada y razon dament n hac
r qu el eador
d
t j\l
t poético no es tro ino
lonso lvar z d
oria nacido en
. villa n l aiio d 157 )' bautiiado como rujo de I l ·a 1 o o tantc ten~ padre de p ición
nómica d h ada. Est injustificabl abandono tal
,. 1.. fu el motivo que lo impulsó a 11 var \"ida de or 1 nada. frecu ntando el
trato el tn1hane y probando cárc 1, por p qu • d lito , tal como hici •ron
OlTO
rito
ilu t ª y arti tas d I Rcna imien o como Fran~oi_ Villon, en
Francia· B nvenuto Cellini, en Italia¡ Cri topher farlowe, en Inglaterra.
Su \'ida aventurera. qu n ciert ocasión, lo trajo a este Continent , por
bre tiempo, aW1que • ignora qué región de América fue nue,·o Leatro de
sus hazañas. lo llev6 a d a trado fin n la propia ciudad del Guadalquivir,
en 1603, \'Íctima, más bien del rencor )' venganza de don Bernarelino Gon7.ález Del adillo y \'ellane-da President d la Casa de Contratación de Sevilla a quien había ofendido, que de su delito , pue icmpre el mostró inenio in par para la sátira.
llan da, asi t nt de la ciudad de villa desde
el 26 d jw1io de aquel año, abcdor de qu
lonso, huyendo d los rigores
de la ju úcia
taba recogido al amparo de la Iglesia de San
na, apostó
cor hcte sa az qu ";no a apr hend rlo una noche en la que fcctuaba igilosa salida, haciéndolo ajusticiar con gran pr tez , como a peligroso criminal,
no obstante las úplica , en prosa • en ,·crso, que
hidcron en fa or del

Y asi uando en 1603 l gran Lope d V
, en son d on. ult.'l envió a don
Ju~ cl ~guijo, con quien tenía cstr •cha ami tad, una copia ~uscrita d
su Ji~ro tttulado El peregrino ,n su Pat,in, &lt;¡ue mereció la harto ben vota
opinión de aquél,13 surgi ron los prim ros v 1-sos de cabo roto n esta d 'cima
en la'dque Alonso ridiculiza la acci6n del Féni.x de los Ingcni~•• b ado ra ue
.1
menh o y forzados elogios: ª'

Envi6 Lope de VeAl .señor don Juan dr. ArguiEl libro dtl Ptrepri-,
A que diga si e.stá bué" R. Amador, Dirtionario d,l llampa. Editorial Sol.
Por c~~plo, 11e añaden a 1 1ílabas pa, p , pi, po o pu las de la palahra que e
~ra~ de d1 tmular, qu tenga vocales semejantes.. Asl dirr:mo , jcpe-ripi- opon-upa por
Jengonza.
He quí die.ha opinión, expr ada en impecable soneto.
Con h,roita g,a11dtra ,l sabio Cricgo
ca1116 dt aqwel astuto per,zrino
,1 lu,n10 discurrir, cuyo camino
tuvo por /in d1 ltaca 1l sosie¡o;
Y dtl ilustre Dárdano qui ,l uugo
d1 Elisa d, d,"íí6 y a Italia vino,
los varios caJos 11son6 tl latino
Plectro que celebró de Trora el fuego.
D,l uno 1 otro a la sublim, gloria
un Pe11gri110 en su fortuna aspira,
por la i·o: dulttr y cortesano ai· · o.
D8l culto Lop,, q
,n su nueva historia.
talts stie,sos canta con la lira
d,l p,rtgrino qui lo fu, d, .A nf ,uo.

desv nturado poeta.
., De La Picara Juslina son estos ,·e110 de e bo roto, que pre nt.a.n l particularidad de tener corUd a 1ambitn, las palabr:is que van a mitad de cada verso:

So&gt;• la Rwi-de P1cardi-,
Más
J,lás
Qu,
Que

qut la ,ud-cono,i-,
farno-qu, Doña Oli-,
Don Qwo-,• Lazari-,
Alfa,ach- ,, c,/eJCi-.

u,

"" Carl~ Federico Sáinz de Robles, Ensayo d, un D1tcio,;a,io d I.it,ralura. Tomo J.
Témún
Conceptos, "lsmos" Li rarios. Segunda Edición. fadrid, 1954.
• francisco Rodríguez Marin, El l.Aa}sa d, "El Celo o &amp;t'4 ,iío". Es udio Rist6rico-Litenrio.
• Exp6 ito.

.. Alonso Ah-arez de Soña ,a había fustigado
Lope de Vega, en conocido soneto,
cuando éste estuvo en Sevilla, a fines del año de 1600.

villa, 1901.

627

626

I

�}' es tan nobl y ta,i discré-~
Que, tstando, tomo está, ma-,
Due es otro GarcíláEn su traza y compostu-:
J1as luego, entre sl, ¿quién duNo diga que está bella-?
La décima de Alvarez de Soria, por la novedad de ru consonant tuvo,
como ya hemos dicho muy ilustres imitadores, comenzando !'°r ,el propio
Príncipe de los Ingenios, y clisgu tó a tal punto a Lope qu , atnbuyendo_sela a
Cervantes • no a su · rdadero autor, nderez6 contra él este calumnioso Y
poco decente soneto:

~·

.
.l
,aa
Yo que 110 si. dt la-, de l,-,
ni eNo .si si eres, Cerva11tes, co--, ni. cu-,
S6lo digo que es Lope Apolo, y tú
Frisón de su carroza y puerco en pie.
Para qu~ no escribieus orden fue
Del Cielo que manca.ses tn Corfú;
Hablaste, buey, pero dijiste mú,
·Oh mala quijotada que te dí!
I
Honra a Lope, potrilla, o ¡ guay de ti!.
Que u sol, y, si se enoja, lloverd:
Y ere tu don Quijote baladí
De culo en culo por el mundo va,
Vendiendo especias y azafrán romí,
Y, al fin, en muladares parará.

Alonso Alvarez d Soria, inventor de lo versos de cabo roto, 37 cuya curiosa hi toria 'acabamos rápidam nte de r pasar, inspiró a Cervantes, cuando
vivió en evilla o en us alrededores, posiblem ntc entr lo años df' 1587 Y
1605, el carácter de Loaysa, personaje de El celoso extrem,ño, u~o de sus
·
relat , que forma parte de su • Novtlas• EJtmplaus.
meJor
y mLali famo
•
publicadas en 1613, pero del cual
conoce el manuscnto. del ltcenctado Porras de la Cámara (¿ 1606?), que presenta numerosas vanant s con
pecto
a la Edición Príncipe.
• Alude a la jerigonza llevada al Parnaso Español por Ah"al'CZ de Soria.
• "Co&lt;o", que a.sust a los niños y "cuco", es decir, cornudo.
.
•
11 V fase también: Migurl de Cervantes Saa\·cdra El Ing,nioJo Hidalgo. Don Q.~1jot, di la Mand14• Edición ritica. Anotado por Francisco Rodrlgua larin. Madrid,
1916. Tomo I, págin 44, nota número 4.

628

llI
Vokamos ahora a Barbac.hano para ocupamos de sus poema de cabo
roto.

De las ci ·nto catorce composiciones poéticas que contiene su manuscrito,
únicamente cinco son de vers ,ortados en u final , décimas todas ellas ,
con rima mejante en u di posición, a las d •cima de "Urganda la Desconocida" y a las "Del Donoso, Poeta Entreverado. a Sancho Panza II y Rocinante", qu preceden a la Primera Par d l Quijote, lo que indica, bien
a las clara que se imitaron de Cervantes. como también a í lo han hecho
los pocas poetas yucatecos posteriores, que han cultivado este artificio métrico.
Lo dicho nos confirma en nu tra opinión de que fue Barbachano el primer poeta peninsular qu hizo v rsos de cabo roto, pr cisamente porque fue
el primero que tuvo oportunidad de trasladarse a España dond adquirió
amplia cultura y trató a Jiterat distinguidos, según dicen sus biógrafo . o
es aventurado asegurar que w conodmíentoo del Quijote los adquiriera n
España, pues el medio literario de Yucatán fue raquítico durante la Colonia
y la impr nta no Ueg6 a • fétida sino hasta 1813. Por otra parte bueno
es recordar que El Quijote se imprimió por primera vez en
éxico en el
año de 1833.80
Presentaremos los versos de cabo roto de Barbachano en el orden en qu
se encuentran en el manuscrito, pero el lector deberá ten r muy n cuenta
que su autor al prologarlo termina con estas pre,· ntivas palabras: "Crro
que basta de prólogo, y sólo adverti~, en con lusi6n que no van puestos los
versos por el orden en que lo. hice ino conforme lo • fui reuní ndo puc
no los tenía todos en mi poder''. to
• Del Donoso, Poeta Entrever do. reproducimos la d~cim.a ".
ejemplo de lo venos de c bo roto de Cr.rvantes:

ntho Panza", como

So)• Sancho Pan:a ncud1d1l mtuichego don Qvijt&gt;-;

Pus• pies

M polunro-,
por oicir n lo dísue-¡
qw, ,l tácito Villadi,toda sv ra::ón d11 tsta-

ei/ró ,n Ull4 r1tfra-,
s,gún si,nte Cel,sti-,
libro, en mi oprni6n, dfoí-,
si , cubritra m4Ú lo humo-.

•

• El Editor fue Mariano Ar~valo y eata et con iderada romo la primera edición
americana de la inmortal obra del Prlncipe de los Ingenios.
• Manuel Barbachano y Tarrazo, Manutcrito de sus poemas in~i1os. Prólogo.

629

�El primero de ellos, d . crítica de costumbres, lo utiliza Barbachano para
amonestar y aconsejar a los que se dejan llevar por la pasión del juego:

"A

UN

Al&gt;UGO JUGADOR"

11

, ?oloca~~ inmediatamente después del anterior, está ste otro, siempre de
5:'-ura pobtica, ~n el que continúa Barbachano sus ataques contra Gómez Fanas Y los Yorkmos_ y pondera y alaba al funesto General Antonio L6pez de
Santa nna a q~en. en otr~s varios poema del manu rito, que en otra
ocasión haremos publicas, elogia en forma inmoderada:

No te cebes en judi-,
ni de blancas te apaJi&lt;&gt;--,
no juegues pares, ni no-,
ni reJ·es, 11i puteri-,
no sigas la alternatide dados, ni de cri.rlia-,
no vayas a mamard-,42
a entreses,•ª 11i carambe&gt;-y jugando, siempre po-,
nunca te verás trona-.

"AL GRAL.

TERRORISTA ooN VALENTÍN

VICEPRESlDEN'TE D&amp; U

G6ME2. FAJÚAs,

REPÚBLICA

ÍEXICANA

Y JEFE DB.L SANSCOULOTr ?.lO"

..tt

Es don V alentín tan bue-,
es tan santo, tan bendi( según 110s dice el ,•orki-)
que es fuerza le coloqueentre los dioses al me-

•

" lbrbachano, Manuscrito, página 5.
., Tal vez quiso aludir llarbachano a las borrachera!!, usando un tfrmino de la Germanía, popular en su época.
• Según la EncicloP6dia Universal Ilustrada Eurot,eo-Amtricana (Espasa), Tomo
XX, :r.NTRES signiíica: "Lance del Juego del Monte, en que, habiéndose duplicado una
de w carta en el albur o 1 gallo, se apuntará a la contr:iria, con la condici6n de que
la suerte no aea válida en los tres primcros naipes que aque el banquero" .
.. Barbacbano, ManuJCTito, página 19.

630

cuANoo DERRmó
FARÍAs" •·

ANTA ANNA,

EL GoBIJ.i.RNo DE

Siguiendo el orden al que nos hemos referido, viene luego uno de sátira
política, lleno de invectivas contra don Valenrín G6mez Farías, padre del liberalismo mexicano y precursor de la Reforma, con quien no simpaci7.a Barbachano, cuyas tendencias ultraconservadoras se ponen de manifiesto:

"AL

)' que publique la faque tambiiu hizo milo-,
pues hombres lzizo ;y no po-.
¡ Y de qué? De pura esco--,
de la basura, de n.o-.

Dicen que es malo Santa-,
porque no gusta de lo--,
solamente de juicio-que el bibn quier,m de la Pa-.
Le apellidan el tiralos patrioteros ,•orki-,
pues quisieran ¡ pobreci-!
.1e, los absolutos duede los bolsillos aje-,
cual en tiempos de Fari-.
La cua~a décima de cabo roto es de crítica social y en ella se satiriza, imitando posiblemente a Qu vedo, a una mujer muy fea y deforme:

un_

.1u;TRATO DE UNA JOROBADA' u

Un compuerto de joro-,
con lengua de papaga-,
en lugar de pies, dos pa-,
con ínf ulns de gran se1io-.
U11 allimal que de no-,
" Batbachano, Manuscrito, página 20.
• Barbachano, Manuscrito, página 96, sin numerar.

631

�•
'A MÉRIDA'.

al qui le ve quita el sut-

y, por fin, un fenome,, ta11 extraña figu-,
es mentira, es impostu-,
no ts parte dtl bello .s -.

Tu población es mu)' triste
tus campiñas matorrales
,
tus vecinos animales
,
ilwtracién. . • no la, viste
Yo juzgo que no salúte ,
del caos desordenado
Y si fuua preocupado
d in/iemo te creyera ,

La quinta ) última décima de cabo roto, que cierra precisamente, el manuscrito de Barbachano,
de sátira política y dcbi6 de haber ido
rita a
raíz del triunfo d \ Ccntrali mo en • {é.xico. Rev la las ·mpatías del autor por
el Régim n Fed al, que más tarde deg ncrarían n tend ocias francamente
separatistas, como hemos visto al hablar de u vida, así orno tambi'n su
cambio d pastura con respecto a anta Anna de quien, al través de mucho.
de us ver o

muestra ferviente admirador:

' de ,niedo me murüra
al uerme aqtlí condenado.

otros poetas yucat co · cuya relación
losAlgunos
rumtc
· de
' prohJa,
· · pue escapa a
e te tudio cuJLJ'.
•.
na
d"''
varon también 1
.'ª .11,11nos pero a fin s del pasado i lo ' . _,·~ de cabo roto, omo
mspiraodos en Cervantes .
d
~ ~ pnnc1p1os del presente sicm
'ble en la Penín ula.
&gt; cuan o la le tura del Quijote hizo más

S acab6 la federa-º
porque dicen que los pue,10 qui, ren que haya C011grt-,
11i más leyes que Santa-,
Obispos, bulas del Pa-,
rosarios, misas, sermo--,
coTLjuros y procesio--,
con cañones )' f usi-,
f1or si hubi1 se mala11dri-,
que quisieren otra co-.

a::.

se En
1 la.,actualidad.' tal vez porque mucho
habl d 1 Q ..
ee, tienen ol\1dados lo versos d
bo
a e
WJl)te, pero poco
cuanto" poetas, muy pocos, los utilizan c;n rot~ • n Yu~atán y tan s6lo unos
~ uno consagrado, amable y g ntil en u su sal.J~. Básteno tan s6lo citar
sia, don Alfredo Aguilar Alf
persona digno y rle\'ado en su p
.
l
aro cuya .m nata bo d
gnme a átira, a hacer burl
á d ,
n ad lo lle,,·a, cuando d la '
·
ª m 5 e S1 que •ded los dema.:i
J. - •11
mas reci nte generación , Gonzalo IIeman
y. a. otro novel •
ez' r.o euya pmruci
acaban

1

Las id as conservadoras de Barbachano, sus \"Ítuperios contra don alentín
G6mez Farías, us irunod •radas alaban1.a a anta Anna y u durísima inmerecida ríti a contra • {érida. en la que \ ivi6 gran parte de su vida. nací ron us hijo y obtu\'o num rosas pr hendas sirvil'ndo a lo más ,·ariado
gobiernos, movieron a don Rodolfo M néndez a no da~ a conocer más' que
unas cuanta de sus serranas, p oral e idili
· a comcndar no
hi
ci ran públi
los d más verso del manu rito, sino pasado un siglo d la
muerte d Barbachano. cosa que se ha ob rvado cumplidamente.
La décima a Mérida, a qu aludimos, debe incluirse n este trabajo, pues,
como verá el agu;-.ado lector, pu de convertirse en décima de cabo roto con
sólo uprimirl . lai ílaba que iguen a la ac ntuada. al final d cada \' rso.
aunque to bien puede r tan rolo, una coincidencia. !lela aquí:

Barbac bano, Manuscrito ' ""nu·¡,:-~
r....... com
•. 6 d
Como ejemplo de los vel'10S d
J)OOCJ n e la página final.
cuarteta de una lar
rompo ..6 e ca~ roto de Agwlar Alfara ponemos
bien podemos c:omp
c1 n escnta con motivo de una• '
la segunda
Q ..
rar con las de Cama h
llllltuous bocLu, q U?
u1Jote en este trabajo:
e o, ya que tantas veces hemos citado al
0

•

Como }'O strl ltJtiboda de tanto lutJtOJ qu, pujo
que~

•n

¡,o, frac, smoking
• He aqu! una d&amp;ima d cabo

roto

O

t,vi-

de H mández, d d,cada
.
a la d.tira política:

Es por todos bitn saóique tl gobierno no gobi1rdti primautra ,al in:iitr- '
)' los pil/01 que ha,•
s6lo se hinchan los bolsi-.

a,ri:_

41

Barbacb no, Manuscrito última composici6

de l

página final.

633

632

�de ver la luz,6 1 autor, también, del conmovedor rondel ,Muerte en la Plaza,
parte de sus Poemas Rel·olucionarios, aún inéditos, que cir u16, escrito a máquina, entre sus amigos, para cumplir nuestro propósito de hacer notar que
este ingenioso artificio métrico, provenifnte de Alonso lvarcz de oria al
tra\·és de Cervantes, traído a Yucatán por Manuel Barbachano y Tarrazo,
no ha sido desterrado, del todo, de nuestra literatura vernácula.

II. Su

OBRA DR..UiÁncA

Don Manuel Antonio Barbachano y Tarrazo, nacido en la ciudad de Campeche el 22 de septiembre de 1806 y muerto en .. iérida el 9 de mayo de
1864, alcanzó renombre en las L tras Peninsulares como autor costumbrista
y satírico, cuyos trabajos aparecieron en el Registro Yu,ateco/" 2 en el J1osaico 51 y en otras publicaciones periódicas de su época, firmados, más bien,
con el seudórumo de "Don Gil de la Calzas Verdes", o con el anagrama de
"Arach •oabb". Muchos de estos trabajos literario se publicaron en un tomo
de 320 páginas, en 1850, bajo el nombre de "Artículos de costumbres y satíócos",5t reproducidos selectivamente, bace unos cuantos años, por don Víctor
M. Suárez, en el hbro titulado Medallones Viejos. 55 Su segunda y última
Si,mpre 11 pagano es el pue-,
d, mala gana y no bue-,
de est, burdo latrocide jlo/iticos podriqu, lo sum,n en mise-.
o res1st1mo1 l:i tentaci6n de reproducir, también, esta otra d~cima en 1a que
Hcrnándei se refiere a los propios versos de cabo roto y a su origen:

Los versos de cabo rosan jugul!tts liuraqu, invrnt6 Alvare.: de So--,
can ingenio d,smañay grandeza del idfo-.
La mltrica es muy stncí-,
también la rima y cad,n-,

en manuscrito inédito de aquel que, 'circunstancia especial", había hecho
llegar a sus manos.
De los rasgos biográficos de este famoso costumbrista yucatcco nos ocupamos extensamente, en dos ocasiones anteriores: la primera, cuando en Diario
de }'ucatán lí&amp; hicimos ·aber qu el valioso manuscrito de los versos inéditos
d Barbachano había pasado, por tradición familiar. a nuestro poder, por lo
que, transcurrido más de un siglo d su muerte, nos proponíamos irlo haciendo público, en forma crítica, hasta donde nuestras posibilidades no lo
permitieran: la gunda, en la revista de inv ligación cultural y científica,
Estudios y Ensayos,' 9 al publicar los versos de cabo roto de Barbachano, con
el anál" is )' comentarios que requerían. Por tanto, no nos e.,"tenderemos más
sobre este aspecto, en la presente ocasión.
Don Francisco Sosa, el más antiguo biógrafo de Barbachano, en su importante obra Biografías de Mexicanos distinguidos,ªº nos dice: ''Barbachano
escribió varias piezas para el teatro, que fueron muy bien recibidas por el
público y con razón, pues encierran grandes y exceJentes cualidad s''. Como
al parecer nadie ha visto nunca las citadas pie1.as, don Víctor M. Suárez, al
ocuparse del asunto en el prólogo de la obra Medallones viejos,• 1 ya cit~da,
afirma que: "ninguna de ellas fue dada a la imprenta". Y nada más se ha
dicho acerca del destino de e tas pie7.a teatrales perdida . ni por don Ro• dolfo Menéndez, en El Sal6n Literario, ni por el Lic. José Esquive) Pren,
al e tudiar a Barbachano, en su interesante Historia de lo Literatura en Yu&lt;Ünr el 1iglo XIX. Selecci6n y Prólogo de Víctor M, Su!rez. Cole ci6n "Ventana Yucateca". Volumen l. Mérida, 1951.
,. Manuel Barbachano, Un recuerdo dt Don Josl Antonio Gómu d, Zorrilla. Lo
dedica a su bjjo don Daniel su runigo lanuel Barbachano. Mérida, 1863.
,-

sr RodoUo Ruz Menéndez de la Peña, Do11 .Manutl Barbachano y Tarrazo. El Salón Literario. Número l. Mérida, 31 de enero de 1898.

son indeci-.

• Rodolfo Ruz Menéndez, "El manuscrito intdito de Jo venos de Don ~fanue1
Barbachano y Tarrazo". Diario di l"ucatán del domingo 20 de mll?7.o de 1966.

q111

Arco Iris dt Po1tas. Mérida, 1968.
• R,gfrtro Yucatuo, Periódico Literario redactado por una Sociedad de Amigos.
Mérida, 1845-1849.
• Mosaico, Periódico de la cademia de Ciencias y Literatura. Mérida, 1849-1850.
"' Manuel Barbachano, A.rtlculos de co!lumbres y sadricos. lér.ida, 1850.
• Manuel Barbachano, Medallones Vi,jos. Vida, wos y hábitos de Yucatin, al me-

634

Don Rodolfo :Menénde-.l de la Peña1 en El Salón Literario,°• dio a conocer
algunos poemas de Barbachano ---serranas, pastorales e idiliOS-- contenidos

lo árido y lo difiu decir sin toruecu,n-

cosas
11

obra, un fo1leto de 31 págína al que llamó Un recuerdo de do11 José Antonio
Gómez de Zorrilla," vio la luz en 1863, muy poco antes de que la muerte lo
sorprendiera, olvidado de sus amigo y en la mayor miseria.

• Rodollo Rw: Menbtdez, "Los wrsos de cabo roto de Don Manuel Barbachano v
Tarrazo". l:."studios )' Ensayos. • úmero 2, Año l. Volumen l. Mérida, reptiemb~diciembre de J968.
111

Francisco Sosa, Bi"ografías de mtxicanos distinguidos . .México, 1884.

ª

Manuel Barbachano, Medallon1s Vujos, obra citada.

635

�catán,u ni por el propio don Francisco Sosa, en su otra obra titulada Manual
de Biografía Yucattca, 83 ni por ningún otro autor, hasta donde epamo.
Como en nuestras investigaciones hemos logrado encontrar los nombres de
tres obras dramáticas de Barbachano y las circunstancias en que íuernn representadas en Mérida, así como también un fragmento de una de ellas, vamos
a enterar de estas primicias al amable lector.
Corria el año de 1854, pr6digo en aciagos acontecimientos para la República Mexicana y sobre todo para Yucatán1 aunque también produjo algunos
que no nacieron bajo signo adverso.
Gobernaba el país su "Alteza Serenísima don Antonio L6pe1. de Santa Anna,
Benemérito de la Patria, General de División, Gran Maestro de la ªacional
y distinguida Orden de Guadalupe, Caballero Gran Cruz de la real y distinguida Orden española de Carlos ID y Presidente de la República Me.-cicana"/" héroe de opereta y trágico simulador, funesto para la Patria que
por tantos años rigiera a la sufrida sociedad de aquel entonces.
El filibustero norteamericano Guíllermo Walker ( 1824-1860), que había
invadido Baja California, desde el año anterior, con el prop6sito de apoderarse también de Sonora, proclamó, en La Paz, la "República de Sonora y
Sinaloa", pero derrotado el 8 de mayo de 1854, tuYo que trasponer la línea
divisoria con los Estados Unidos, para salvar el pellejo. Años más tarde
-1856- se declararía Presidente de icaragua para luego tenuinar su vida
ante un pau'bulo.

Rómulo Díaz de la Vega, "General de División del Ejército Mejicano Bene~
mérito del Departamento de Puebla condecorado con una Cruz pa;ticular
por las batallas _de Pal~ Alto y la Resaca, con la constancia de primera clase
y con otras varias acciones, Caballero Comendador de la Nacional y distinguida Orden de Guadalupe, Gobernador y Comandante General del Departamento de Yucatán, etc., cte., etc.," 65 rimbombante presentación que utilizaba en el anunciado de todos sus Decretos y Ordenes tratando de imitar
a su veleidoso caudillo.
'

~ penín~la. se reponía, a duras penas, de la epidemia del Cólera orbo
o C~ler~/siáuca, ~ue el año ant~or, 1853, hizo su segunda aparición en
ese _siglo, segando mnumerables \1das, entre otras, la del ilustre Doctor Ignacio Vado Lugo, fundador de la Escuela de Medicina en el seno de la
Uni~ersidad Literaria. A principios de 18.54, en poblaci~nes tan cercanas a
Ménda como Hunucmá el Cólera aún hacía estragos.
En la ciudad de Mérida, en la tarde del 15 de abril de.1854, se publicó,
por, bando solemne, ~I ~ecreto sobre el restablecimiento de la Compañía de
Jesus en toda 1a naci6n, aunque Jos Jesuitas no volvieron a Yucatán sino
hasta fines del pasado siglo.
'
Poco después, los indios rebeldes asaltaron Ríolagartos )' Bacalar y atacar~n la Villa de Pet~, derrotando, en algunos puntos, a las tropas del gobi~o, Jo que produjo una gran alarma )' motivó que, prestamente, se organizase una Columna Auxiliar Volante, al mando del Coronel clon Pablo
A. _GonzáJtt, para po~er coto a los desmanes de los sublevados. No hay que
olvi~ar que en esos tiempos se vivía bajo el sangriento signo de la llamada
Guerra de Castas, que habfa diezmado a la pob1aci6n blanca de la Península.

E1 General Suriano, don Juan . Alvarez, inició, ese año, la suble\'ació11
que habría ele causar la caída definitiva de Santa Anna, aunque en un principio el gobierno se atribu)'era sonados triunfos.
El convenio definitivo de límites entre México y Estados Unidos, motivado
por la forzada y \'crgonzo!ia venta de La lesilla, fue dado a conocer en Yucatán, en texto bilingüe: en el Periódico Oficial.8s
Por último, y terminando de enunciar los acontecimientos nacionales más
notables, diremos que, el filibustero francés Gastón de Rauset-Boulbon ( 18171854), también quiso apoderarse de Sonora ese año y halló 1a muerte ante
e] paredón de fusilamiento.
En Yucatán, entretanto, gobernaba, designado por su Alteza Serenísima,

ª José Esquive! Prrn, Historia de la Littrtdura en Yiu-at611. Los poetas del ~iglo XIX.
Tomo l. M6tiw, 1957.
ª Francisco Sola, Manual dt biografía yucaltca. Mérida, 1866.
" Así se encabezaban las Leyes, Decretos y órdenes de ln ación en esa~ fechas.
Ver, por ejemplo, El R~geMtador. Peri6dico Oficial. Número 241. Mfrida, viernes 8
de septiembre de 1854.
ª El Regenerador. Periódico Oficial Número 241. Mérida, viernes 8 de septiembre
de 1854.

636

•

Sin embargo, el pueblo de Mérida, o al menos su clase acomodada, pensaba, muy en serio, en sus diversiones y para el caso se había contratado una
Compañía Dramática,69 que llegó a Yucatán, procedente de La Habana, Jo
• Así aparece en El Rt1g1nerado,. Periódico Oficial. M&amp;:ida, 1854.
" La primera aparición dcl Cólera. en el siglo XIX, ocurrió en 1833, coincidi1:ndo
con la llegada a Yucatán del Dr. Ign3.cio Vado Lugo y con ]a fundación de la Escuela
de Medicina, en el seno de la Universidad Literaria.
• El Rt1g1nt1rador. Periódico Oficial Número 179. M6rida lunes 17 de abril de
1854.
'

• "Crón~_a. Comp~ñla Drnm6tica. Tenemos noticia cierta de que ya está contratada
unn compama de arrutas que debe trabajar en el Coliseo de San Carlos, al cual oues~~ Socicda~ de ~icionadós dramáticos. a que ya pertcne.::e, han hecho una compo11Cl6n Y me¡oras dignas del buen gus10 de aquellos señores. Dicha compañía viene contratada por tre!l meses. Es completa y pertenecen a ella un bello grupo de bailarinas
13s Sras. Paví11;3, que llegarán hasta nosotro procedidos de· 1a fama que han adquirido'.
por la perfecoón con que (se) desempeñan en el dúícil arte de Tcrpsícore". El Regennador. Peri6djco Oficial.. ·úmero 164. Mérida, lunes 13 de marzo de 1854.

637

�que consideramos más probable, a principios de aüo, pues la temporada teatral se inauguró 1 en el Teatro de San Carlos, el domingo 16 de abril de
1854,7º con la representaci6n del drama histórico en tres acto y seis cuadros
Isabel la Cat6lica de Don Tomás Rubí.
Dicho Teatro de San Carlos o Coliseo, como también se le llamaba, antecedente de nuestro actual Teatro Peón Contreras. estaba ediiicado en el mismo sitio que ' te ocupa, antiguo solar que fuera asiento de la Real y Pontificia Universidad de San Javier.
Entre los actores más destacados qu tomaron parte n esa larga temporada
teatral a que aludimos. puesto que no concluy6 sino hasta principios de diciembre de aquel aüo, se encontraban los señor Fernando Martmez, Enrique
Greci, Pedro y Ciro Iglesia . Rcmigio omodevilla, Llera, Alarcón y el apwitador y actor Hemandor na; las s ñoras Julia Iglesias, Fanni ~ 1antcn y Samaniego; la señorita García; y, los bailarines Don Luis Pavía y sus hennanas
las señoritas fercedes y Franci ca.
Esta Compañía Dramáúca, que entre la obra de su repertorio traía también el drama en tres actos dc. Don José Zorrilla Traidor, inconfeso y mártir,
llevó a escena, la noche del 13 de junio de 1854. una pieza dramática titulada Patriotismo y Amor, cuyo autor veremos luego que es Don íanuel Barbachano y Tarrazo, quien la dedic6 a su Alteza erenísi.ma el General-Presidente, con ocasi6n de su cumpleaños, celebrado en Mérida con todo bombo
así como también de sus triunfos sobre los rebeldes del sur, capitaneados por
Don Juan . Alvarcz. En El Rege11erador, Peri6dico Oficial,71 aparece el
detallado programa de tales festejos, que ocuparon dos día consecutivo , según Ja siguiente:
"Cr6nica. Diuer.siones Públicas. En celebridad del cumpl años de S.A.S.
y de los triwúos adquiridos sobre los rebeldes del ur, el Superior Gobierno,
de acuerdo con las demá autoridades, ha dispuesto para lo! días 12 y 13
del actual las solemnidades, cuyo plan es el que a continuación insertamos:
Día 12. A las cinco de la tarde formarán en el paseo principal de esta ciudad
todas las tropas de la guarnición, y poco después, al repique general de campanas de todas las iglesias y de una salva de veinte cañonazo , saldrán para
la publicación del bando, en que se r comienda al vecindario el adorno y
compostura del frente de sus casas, desde ese momento hasta todo el día siguiente, poniendo luminarias en las dos noches. La Alameda se adornará conforme lo exige el motivo de este regocijo público, y la bandas de música de
los batallon 15 de línea y activo de esta capital, se ituarán en la glorieta
del medio de dicha Alameda, desd las ocho hasta las diez de la noche, para
,. El R,g,ntrador. Periódico Oficial Número 183 . .iérida, miércoles 26 de abril de
1854.
n El R1gtntrador. Peri6dico Ofüial. 'úmcro 203. Mérida, lunes 12 de junio de 1854.

638

tocar las
·
• me·Jores piezas,
en cuyos intermedios te drá 1
.
artificiales y la ascensión de un I bo
n ugar vistosos fuegos
Día 13. A las ocho de la mañana g o
~~rostá.tico engalanado de farol .
todas las tropas d la e-u
. .6
reumran frente al Palado de Gobi rno
º arruc1 n para formar valla I Ex
dor y Comandante General
a
cmo. r. Gobema.
' que acompanado de las a t .dad
. .
litares se didgirá a la anta 1 1 • C
u on . es cw1les y miél E.-xcmo. e Ilmo
Ob.
g Ja :tedral, donde ve:;txdo de pontifiC'al
.
· r.
1Sp0, entonara un solemn T d
.
de gracias por el cum I años d
. e e eum, en arc1ón
República y de sus
unfo
IÁ. ., de ~ fehz regreso a la capital de la
.
so re o encnugo de la paz
.d
1a Dllsma.
A las cinco de la tarde se ol
,
.
y prospen ad de
Alameda. las bandas d
, . d
• ocaran, para locar en el centro de la
ricia; y durante el
~~ca e _los batallones 15 de línea Y activo de MécarruaJes que habrá alrcd d
I
á
g1obos aerostáticos de diversos colore a la
. or,
e evar. n cinco

?

trf

i .

p:o

Alameda habrá 1·uegos de
_
fr
,-ez que
los extremo de la
•
cucanas, Y ente a l
· d d I d
eJerci ios de fuego del batalló 7 d lín
cru ª e a e San B nito
teatro de San Cario • que est:á \doernadea. A la noch~ tentlii lu_(Tar. en el
gusto, una función cscncnda
f o. c?n la ma}or ele anoa y buen
.
-o•
para ta est1v1dad en q
·
,
pieza nueva dramática -"Amor p . .
,,
ue se Jecutara una
la dedica a S
. d '
y atnoti mo - obra de un }UCateco que
. . ., } a emas se cantará por toda la
_,
patriótico, compuesto expresamente para celebrar l
comlp~ua un himno
Es l
.
e cump eanos de S S ,.
e prop1o periódico ya citado n quien
d' . ,
· · ·
junio siguiente nos revela
'
en su e ic1on del lun 26 de
mática Patriot~mo )' Amo;uecuf~oe Barbadchat;o el autor de la "picC'e ita dra.
·
.
' } segun o titulo es • Las eq · .
·
,
qwen nos informa, del feliz éxito de 1
.,
U1\ocaciones' Y,
del público de lo aciertos d I
a repr sentacion, del aplauso unánime
ra1 d
'
e os actore y de los méritos J"terari es e la obra no obstante haber sid , ta "
~
os )' moasí como tarnbº'- d
o es
una verdadera unprovisaci6n"
lcu e que Barbachano "tan
·d
'
de costumbre " alentado
. 'r
conOCJ o por sus bellos artículos
,
por su tnun o prepara otra .
d
á.
ser puesta en escena por los .
~
pieza ram tica, para
m1 mos artistas y para q
d d
guna acerca del valor de la ob ( .
.
ue no que e uda alideas pi,líticas de Santa Ai )ra m tam~oco de u incondicional apoyo a las
ma e tran nbcn las escenas II IV
. d',
logo " es natural y fácil distin
., d
b
Y
, cu&gt;o 1acierto estilo Ueno de g ' .
gwen ose so re todo por su prosa Con'ecta "
rac1a, que es el sello de la b
li
.
•
O ra
Barbachano". Pero tamb' • d' h
tcranas del señor
ten ic as escenas muestran claram t el
,.
actual. que la pieza no debió haber sido más que un adobado pno;:ti ~ntJhco
para halagar a anta A
.
1 co, 1cc o
nna y que el cronista, cuya posible identidad eñala
á
remos
m s .adelante' ha exagera d o sus supuestas virtud . He aq , 1n
•
.
la informac16n periodística a que nos referimos p
.
u1, . , tcgra,
lector:
' ara meJor compren.ion del

ª

,, El Rtgrnmzdor. Periódico Oficial.. 'úmero 209.

lérida, lunel 26 de junio de 1854.

639

�"Cr6'tiu. Olr• ~omposia6,t..tlr,srn.bieo. Se D0I ha uegurado que el r. D.
Manuel Barbacbano, tan c:mocido por • bellOI uticulol de c01tumbres, ae
ocupa actualmente en e9Cribir otra pieza dram4rica con intmción de que
- puesta en eK:eD&amp; por lá compañia de artistas que están trabajando en el
teaUO de San Carloa. Tal noticia DOI ha complacido en sumo grado, y no la
ponemc» en duda, pua que han debido alentar snucbo al Sr. Barbaclwlo
lol aplaUIOI uoáoímea que 1e le tributaron por su piececita dramática que,
con el titulo de Patriotismo 'Y ~mor, o tean Las ,quivococion,s, fue repre1e11tada con feliz éxito en la noche del ella 13 del actual, en que ae celebr6
el c:wneleaños de s
., a quien dicba.pie:r.a fue dedicada por IU autor. La
obra, sin embargo de haber sido una verdadera improvisación, tiene el indisputable mérito de fundar su argumento en un hecho nacional, deJDostrando
cuil es el pmitivo patriotismo y eultándolo en el 11e11tido que debe animar
a lol buenol mejicanol. Esto es en cuanto al mérito puramente moral de la pieza
que bajo tal punto de vista apeiw habrá alguna que deba anteponénela. En
cuanto a su m&amp;ito literario, es precilo convenir en que el asunto está bast&amp;Dte bien tratado por el autor, que aupo comultar la regla tan esencial y
atendible en esta clue de compoaiciona, cuál
que el ínter&amp; de Ja repreleDtación vaya subiendo por grados huta la conclusión. El diálogo es natural y f6cil, cliltinguiéndoee l0bre todo por su prosa correcta y cierto estilo lleno
de graciai que en el lello de las obras literarias del Sr. Barl».chano cuyo
talénto agudo y femvo debe preatane y adelantar mucho en este géQero, fácil
a piimma vista, pero en n:alidad harto dificil, como lo prueba el elCalO número de aquellol que cultivándolo ae han hecho acreedora al apla1110 de
• c::ontemprinecl y a la admiración de Ja posteridad. Al dar ta nuestra
opinión JObre la obra de Don Manuel Barbac:hano no nos bemol conf~
con la repraentaci6n de ella, pues sabemos C1W1to puede disimular le1 defeca de una pieza dramitica el talento de los actores y la ilusi6n del momento. o; hemos tenido la COIJlpoaición a la vista, y para que del mismo
modo se 00DvenzaD otros, vamos a copiar en seguida dos escenas en que trabajaron para su representación muy felizmente los Sres. artistas orriodévilla
y Uera, &amp;te haciendo el papel del criado Juan y aquél desempeíiando el de
Don Pascual, furiolo anexionista. A la lectura de ellas debemos concebir
laa más lisonjeras eaperanzas del buen éxito de la nueva pieza, de que te-

nemos noticia.
"Eacz

A

11"

Don Pedro a Enrique.- o ohides mis consejos Enrique. La patria antes
de todo y nada de ~d01 polhicosl Ellol nc1 han traído siempre de Herodes

a Pilatos, y este marasmo que lentamente noa c
tinuo oscilar de la Repúbli
de
efí
~~ es fruto de ese conciencia y el honor
.
ca,
e,e
tmcro exutir. . . A Dios. La Indepennaoonal sean el blanco de tus operaciones. ¿Lo entiendes?

".E.scE

A

JV''

D. Juan.-¿! t_? política, de qué pie cojea?
~~-al.-M1 ano no cojea de ninguno. Es como yo, que ni soy carne ni

u! ~ua~)'amos

hombre: eso no puede ser, sea usted franco. ¿Qué color

Pascual.-(Vaya un preguntar M dan
d
co... o no· moreno
ent b.lan e
ganas e ... ) Mi amo es blan'

J

• • •

re

co y moreno.

D. Juan.- o pregunto eso. ¿Es del partido puro'
P
ascual.- o señor.
·
D. Juan.-¿Moderado?
Pascual.-T ampoco.
D. Juan.-¿ Es conservador?
Pascual.-Tampoco
.
•
.
. es • 00nserva d or ru. ha sido
nunca federalista ni mo-

narqwsta
' m yorqwno, m escocés ni
ni de .
d
ya están patas arriba, ya patas abajo · · ·d .
ninguno e esos partidos que
caen y welven a triunfar y a caer. ' es ecir, que unas veces triunfan y otras.

o falla, es anexionista). · Con que
deD.
esosJuan.-:-(
partidos?
t
no pertenece a ninguno

Pascual.-A ninguno.
D. Juan.-Pues ahora di
f
¿ Es don Pedro de los que• tángame con) ran~ueza, puede usted fiarse de mí.
por a anex1on?
P
ascual.-¿ Cómo?
D. Juan.-¿Que si es Don Pedro anexionista'
Pascual.-¿Anexionista?
Es voz que no está •en mt. dicc1onario
. •
bía ,d
ni la ha
o1 .6º nunca. . o debe ser producción del país. Será algun' arti:Wo de . portac1 n extranJera,,.

IDl•

pord "Al
dorEnra crónica
welvc afirmada
ocuparse
1 gunos concurrentes al Teatro'\ El Regenerae a nueva comedia de Barbachano

P8U: en

Mérida, que sería trenada el jueves 19 de octubre' cuya escena
motivo del beneficio del actor R,.miaio M So odevilla .
de 1854, con
·
.
--e· • ·
m
Juntamente con otra
pieza y con d011 bailables, según el siguiente texto:
Peri6dico Oficial. • 'ÚJnero 256. M1n•da,
...,..
"
viernes 13 de octubre
de ,.l;L_R,,,,.nodo,.

641
MO

H41

�. ·
ara el J·ueves 19 del corriente el
Está preparando su be nef ioo p
f
ea ro.
.
• .
1 S d villa habiendo e ogido una unsimpático actor Don 1:lerrug10 , . o~drá
una comedia nue,·a de Don
.6
lecta "' muy variada que se comr--·
.
c1 n se
,
.
en Mérida: de una pieza interesante
• fanucl Barbachano, CU) a cena 'pulasa
1 T'o Tararira d dos bail nue1
"d
t teatro cu\'O t1t o es e
no conoc1 a en es e
'
,
d la cretl'tada zarzut:la "Ju. brillantes
del f arooso coro de los locos
a
J
•
\"OS )
' y .
'6
d las meJ· ores que
han dispuesto y
Fuego" Dicha func1 n es una
.. ,
gar con
.
,
. do con el mayor esmero y que no se om1tira
nos consta que se esta ens~~an
resentarla como mcrett el culto púgasto alguno por el beneficiado para p
6
''El Duende". en
.
"dan Este actor que tantos aplausos arrane en
.
d la
bbco men
o.
chas composicion ·s es digno e
su papel del Tío Emeterio, y en otras mu
d~r a los pecta., de lo amantes del teatro por el esmero n agra
protecoon
.
·6
todo lo que pon
dores, así como por su inteligencia y e....acta .~JCCUCl n en
" "Algunos concurrent al Teat.10 .
a su cargo .
.
titul6 "Percanc de una elecEn efecto, 1~ comedia de ~;"'bachano qu~ :n el Teatro de an Carlos, tal
ci6n" o "El tnunfo en duda ' se representó, . d
11
"C 6nica" Tt que
arl0 Por Jo que
dice e
a rn
r
'
b, 'nf
como s ha ia I Ol1Il
•
d
fue una burla cruel contra
reproducimos a continuación puc e verse que , .
contra los procediel Partido Liberal1 enemigo de su boAltc~ elre~cis::itio inmortal de Cem.
d
áu'cos, que tanto a rreeta e onarca absoluto de 1 i.é ·1co.,•
.
m1entos emocr
ala"
11
quien
estaba
a
punto
de
proclam~
m
, 1
po
'
.6
l t ·u. fo e,1 dudo Con este t1tu o
" "Crónica. Percances de una eluc1 n, o ~ 11 n
S .Cario una coh
primera ,·ez en el teatro de an
se representó anoc e eor
b ha o Es un cuadro de nuestras
media original del Sr. Don Manuel ar ac n . 1 f .
. ridiculez de las
li .
ue se demu tra a a1 a )
pasadas costumbres po hcas en \ . .
1 violencia la cábala y el más
elecciones, donde ~lo dominan . intlngad ~ulto la d;formidad del sistema
..
írana.smo , en que resa ta e
.
.
perruooso asp
1 11
dos libera.les. La comedia fue bastante bien l'JC·
que tanto adoran os ama
.
,,
. d
utor muy repetidos aplausos .
cutada, mereaen su ª
da
M' "da la tercera
.
·
que fue representa
en ~ e.n
El nombre y crrcustancias en
l da D
Gonzalo Cámara Za,-ala, en
obra dramática de Barbachano nos os
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"T

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de

B

°

. . Of 'aJ 'úmm&gt; 259. . Urída, viernes 20 de octubre
" El Rt¡en,rado1'. Pen6d1co
let • •
de 1854
d l Him
acional Mexi•
" Asl. 5e hizo llamar Santa Anna en el primitivo texto e
no
cano.
•
-" did de la pierna de Santa Anna, m la Guerra
" Aludiendo a la nada glonosa J"'l' a
dice.
de las Pa1t,ltr, un cantar popular d aquella ép0c.a,
.

Sa11la Anna quier• corona,
11 la harnnos d, hojalata,
qua /() corona de oro
1, ha d• costar la olra pata.

su \'aliosa Historia del Teatro Peón Contreras,: 1 donde no dice que, en mar.ro
de 1860, la Compañía Dramática de Don Manuel Argente tantas veces mencionada en el Registro Yucotuo, llegó d la Habana y alent6 a los aficionados a la poesía dramática, entre lo que se encontraban Don José Antonio
Cimeros, Don Ramón Aldana del Puerto, Don • fanuel Barbachano y otros.
Con tal motivo, en aquella ocasión, fue puesta en escena, en el Teatro de an
Carlos, la pieza en un acto de Barbachano titulada •• Tna temporada de comedia en Mérida". También se representaron "Mercedes", ''Celia", "Del
vicio al crúncn" y "Matar al gato" de Cimeros, para no reforimo sino al
más importante dramaturgo yuca.teca de aquel entonce .
Don Arturo Gamboa Garibaldi, en su l/isto,úi del Teatro y de la Literatura Dramática, conterúda en la Enciclopedia Yucataneme,7 5 por lo que re pecta a Barbachano como cframaturgo, no 1 menciona más obra qu la citada
por Cámara Zavala: ''U na temporada de Comedías", que dice "se puso en
escena la noche del primero de mayo de 1860, n la función organizada a
beneficio del Hospital G neral'' y luego, citando a El Co11rtitucional, Periódico Oficial,7 11 reproduce lo que de esta pieza y de su autor dijeron Don Joaquín Castillo Pera.za y Don Pablo Oviedo, como sigue:
" ro nos engañamos: toda la pieza, desd el título, es del género de Bretón.
El autor se propuso probarnos que no hay sacrificio, por grande que a 1
que no estemos dispuestos a hacer en una t~mporada dt comedias y para ello
nos presenta una familia, no de las muy acomodadas de nu tra sociedad,
en la que, poniendo en juego escenas verdad ·amente cómicas, desarrolla con
admirable interés ese tema. El r. Barbachano en su cuerda, en la átira. que
maneja con tino, agudet.a y oportunidad, pues oo es de la escuela del mordaz Arist6ían , a quien siempre se reprochó emplear en 1 teatro la sátira
personal, el Sr. Barbachano, repetimo , dio a sus conciudadanos una prueba
de su buen talento. El público, como era natural, como no podía menos de
ser aplaudió y aplaudió con suma ju ticia".
Queda tan sólo pendiente de tratar la cuestión del autor de las crónicas
teatrales aparecidas en El Reg,merador, Periódico Oficial.
Como es bie¡ sabido, don Manuel Barbachano tu,·o a su cargo y fue el
redactor por muchos años r bajo sus diversos nombres, del periódico oficial
del Gobierno de Yucatán, don Rodolfo {enéndez, hadendo alusión a esto,
nos dice:
"Para desgracia, el escritor de costumbres, el escritor satírico y epigramático, fue supeditado, casi totalmente, por el escritor político. y aún más por
" Gonzalo Cámara Zavala, Historia drl T,atro P,ón Conturas. México, 1946.
" Aruiro Gamboa Garibald1, "Historia del Teatro r de la Literacura Dramática",
Enciclopedia Yu,atan•nre. Tomo \" . .lbico, 1946.
"' El Constiturion4l . • •wnero 249. férida, viernes 4 de mayo de 1860.

643

642

�el escritor oficial, porque Barbachano dirigió, por muchos aiios, el periódico
del Gobierno, el cual recibió distintas y sucesivas de.nominaciones". 80
En La Nueva Epoca, Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán, 81 cuatro
días después de la muerte de Barbachano y firmada por el "Editor actual,
E. Enríquez", se publicó la siguiente nota que en lo conducente dice:
"Necrología. . .. pero en lo que más fijo estu\'o la última mitad de su
vida (Barbachano) fue en la redacción del periódico oficial de Yucatán, pues
con cortas y pocas interrupciones siempre fue su redactor y sirvió con lealtad
al gobierno stablecido, 110 obsta11te que los gobienios (ambiaban con frecuencia, según la polltica juguetona de nuestra época independiente. Desengañado ya de las bellas teorías y de la verbosidad de los hombres que sueñan
despiertos porque quieren, fue aquí trno de los primeros partidarios del Imperio,
y sus últimos editoriales prueban su última e íntima convicción política, habiendo tenido sus tareas periodísticas no poca parte en el cambio que r,emos
actualmente y que nos augura con el orden, la pa2, y con ésta todo género
de prosperidades ... "
Es muy probable, pues, por no decir casi seguro, que Barbacbano fuera el
autor de las crónicas teatrales en que se alude a sus propias obras o bien,
al menos. éstas fueron esrritas bajo su absoluta aprobación, ya que Barbachano era redactor del periódico oficial, en aquel entonces.
Barbachano, quien según hemos visto sirvió a las más variadas facciones
emanadas de la República -y no hay que olvidar que fue Diputado al Congreso de la Unión y más tarde Senador por Yucatán- que fue promotor del
separatismo yucateco, 82 en tiempos del discutido gobierno de su hermano }.f.i.
guel, pues publicó en Mérida un periódico político de tales tendencias/ 1
que se mostró ardiente y entusiasta partidario de anta Anna, cuando se
hacía llamar Alteza Serenísima, concluyó u vida como convencido y fiel servidor del Imperio de faximiliano, el que, según se dice en su nota necrol6gica, habría de traernos con el orden. la paz, y con ésta todo género de
prosperidades.

•
"' Rodolfo Meuéndez de la Peña, El Salón Literario, anteriormente citado.
" La Nueva Epoca. Periódico Oficial del Gobierno de Yucatán. Tomo I. "úmero
76. Mfoda, 13 de mayo de 1864.
s, Serapio Baqueiro, Estudio Biográfico del E;,mno. Sr. Dn Migutl 8a1b11ch,mo )'
Tarra;o, antiguo gobernantt d, la Península Yucateca. Méricb, 1896.
" El /11d1p1ndient,. Periódico Politico y Literario de Yucatán. Imprenta de Lorenzo Seguí (1842-IBH). Segunda lpoca en 1846.
Antonio Canto López, "Historio de la Imprenta y del Periodismo". Enádoptdia
Yucatan,11se. Tomo V. México, 1946.

644

MITO y ~íAGIA Ei • LA FUNDACióN DE Mt.XICO
Da.

GUTIERRE TrsÓN
Mfaico, D. F.

La ciudad de México celeste
GRACIAS 4 FRAY BERNARDlNo DE SAHAGtrn conocemos el m:to del
. .
de H "tzil
chtli E
.........
nac1rruento
. Il w opo
: n Coatepec, sierra cerca de Tula, vivía una piadosa muCoatlicue,_ madre de la joven Coyolxauhqui y de unos muchachos
am~ os entzon Hmtznahua. Cierto día Coatlicue al estar barriendo "d
cendióle una pelotilla de pluma. . . y púsola en el •seno
de q e di
esempreñó".1
···
u
cen se

r a;a~

f

. ?e esta m~era Coatlicue concibió sin pecado a Huitzilopochtli.
ro sus
coruuderaron deshonrados: Coyolxauhqui Je decía a los 1:e:anos:
• a emos a nuestra madre porque nos inf 6 hab", d
ñado".:
am '
ien ose a hurto empre-

~~\ se

" Afor:unada:ente uno. de los hermanos le hacía la espía a Huitzilopochtli
que aun esta a _e? ~I vtentre de su madre'',3 informándolo de cómo hab' n
planeado ~l matnc1d10;"' y cuando los Centzon Huitznahua guiados or
yolxaubqUJ, estaban por llevarlo a cabo nació Huitzilopochlli
Ip
ataviado
d D ·
'
comp eta.mente
d f y arma o. e inmediato hirió a su pérfida hermana con una serpiente e uego'. de que Coyolxauhqui murió hecha pedazos y la cabeza
d•
en aquella sierra
. ''l
leó
,
que o
los mató".5
.•. ' uego pe contra sus hcnnanos, hasta que casi a todo-

cio

Más de tres siglos después de consignado este relato por los informantes de
1

SahagÚn l, 2 7J.

' Id., 272.
1

/bid.

• Se llamaba Cuáhuitl íhcac, "el que se para como águila" (Garibay).
Sahagún I, 273.

1

645

�Sahagún, se ignoraba su sentido oculto. A la perspicacia de Eduardo eler se
debe el descubrimiento: se trata, con toda evidencia, de un mito solar.
Coatlique, "la de la falda de serpientes", es la diosa terrestre, la tierra que
mora en Coatepec, "cerro de las serpientes"; es abido que las serpientes, en
Mesoamérica, simbolizan fenómenos astron6micos y meteoro16gicos. Huitzilopochtli, el Colibrí de }a izquierda, es el nahua! del sol en fonna de pájaro.
Al nacer cada mañana el sol parece salir de la tierra: así Coatlicue es la que
da a luz Huitzilopochtli, el joven sol que se levanta. Coyol.xauhqui, "la que
tiene cascabel · pintados en la cara" es la luna, hermana mayor del sol.
Los Centzon Huitznahua, los "cuatrocientos surianos", o sean los innumerables meridionales, son las estrella . También la luna r las estrellas parecen
"nacer'' de la tierra, como el sol; esto es, son hermano del sol, hijos de la
misma madre. Entre el sol y las trellas de este mito, o sea entre HuitzilopochtU y Huitznahua e.""iste además un parcnte:;co semántico. Huitt(tli) es
espina, por el parecido del pico del colibrí y una espina, y se encuentra en
la primera silaba del nombre de Huitzilopochtli, el Colibrí de la Izquierda.
La izquierda equivale al sur, }'ª que los azteC'as se orientaban por el occidente;
el sur era el ''lugar de las espinas", es decir. Huitztlati o Huitzúampa, y los
Huitznahua son los dioses del sur, los hermanos enemigos de Huitzilopochtli.
Día tras ella el sol, al nacer. debe luchar contra sus hermanos que dominan
el cielo nocturno: la luna y las estrellas. Para derrotarlos, el sol emplea ''una
culebra hecha de teas que se llamaba Xiuhcóatl'\ 8 la serpiente de turquesa
que simboliza los rayos solares. Con ella persigue y mata las estrellas, es decir, las hace palidecer y luego desaparecer? Las muy pocas (Huitznahua)
que caparon ... fueron a un luP'ar que e dice Huitzlampa".8 o sea, como
ya sabemos, el sur, su patria.
En cuanto a la luna que muere decapitada y "hecha pedazos", el mito e
refiere a su desaparición ucesiva -un pedacito cada noche--. en la segunda
mitad del mes, hasta el novilunio."
Los personajes de este drama cósmico vuelven a encontrarse en el mismo
cerro ele Coatepec, donde se Ue,,a a cabo la fundación de la primera ciudad
de México. El relato de Tezozómoc y de Durán compl ta y complementa el
de ahagún; y nos permite penetrar un poco más en el misterio de la fundación de la segunda ciudad de México, la actual.
La primera es una ciudad de ié.,cico celeste, que se funde y confunde con
Coatepec, el cerro de la c6smica culebra. Celeste es su arquitectura, celestes
sus p rsonaj ; tierra, luna, ol y estrellas, aunque presentados como seres hu• Sahagún I, Ibid.
' Selu 111, 328.
' Sahagún I, 273.
' Seler Ill, 328.

646

manos. Hasta los "mexicanos'' de C t
.
mítica ciudad se prepara
. tif.0 ª epec son seres u-reales; pero en la
-y se JUS 1ca teolóoicam t
,
tante teología- la misión reli o·
en e, segun su desconcerlopochtli que les da poder'10 ~osla ~e los azt~cas. su pacto con el sol-Huitzi} g ona a cambio de
·
• díb
.
to: los corazones humanos.
su unprescm I le alunen-

Sobrevívencia de los hombres-estrello.s
í como hay una Jerusalén terrestre , u
1
.,
pemamiento de los aztecas una , . } . na ce e te, tamb1en existía, en el
verifico' el dram
, • '
pnstma ciudad de México celeste donde se
a cosm1co que deb'ia con d"1c1onar
.
,.1é .
la místfr.a de la ' . d d d
.1,·1 xtco terrestre.
ou a
e

Los crorustas
·
que nos conservaron este mit
H
zoz6moc, nieto de Moctezuma to f
Di o son cmando Alvarado TeSahagún, pertenecía a una fa~li~ ~ay_ díego Durán, franciscano que, como
quemada, en su Monarquía I d" e JU
c_onver os;11 fray Juan de Torn zana, se muta a reprod .
. li
mente, el pasaje de Durán.ª
uar, casi teral-

º,~

El texto de Tczozómoc, pensado en náhuatl
.
muy dificil interpretaci6n L .
Y e5cnto en castellano. es de
· a intentaron Brunton P.re
S J
que Preuss trata sin lograrlo d d
'
uss y e er; en tanto
. d
'
, e emostrar la identidad d ¡
• .
ClU ad con Tula y Tlillan Tla allan lu
. e a misteriosa
Emplumada, Seler interpreta :
' gar de la apoteosis de la Serpiente
mito solar " lunar de Coate on su acostumbrada penetración el segundo
sesenta - . d
.
pee, y sus conclusiones conservan ,'3.lidez a 1
anos e escritas.
•
o

•
La luna, astro que ilumina la noche u
,
receptáculo de las lluvias que fe
d ' Jq e. e cuando mas se necesita luz;
cun an a tierra y d
t
bres: la luna que otorga la fecun.1:d d 1
.
an sus ento a los bom•
w a a as muJeres es
t
1
crece, mengua y desaparece. Tiene vida ob d
,
un e~ e ce e te que
cimiento. desarrollo y muerte El 1 , e ece a. la ley uruversal del nareciclo a sí mismo. es poder. _r • so ' por el co~trar10, es siempre igual, pa'
oms1mo, pero no tiene el . . d
y es e ta que entre los pueblos primitivos h .
.
m1S~o e la luna,
mitológicas. Si en Ja apologéti'ca . .
ª
mspirado más interpretaciones
cnsuana se compara al 5 1
la resurrección de Cristo (tanto es ,
S
.
que surge con
cristianizados siguen llamando "d'
qu1;, 5an Ambrosio Y los germanos
e 50 ' unday, Sonntag, el "día del

;s;
'ª

º

,. Crdnica Mexicáyotl, 7.
" A. M. Garibay.
ª Mon. lnd, I, 81.

647

�Sen-or" l domingo) &gt; San Agustín compara las fases lunares con
la resurrec•
•
ción: "Luna per orones menses nascitur ere cit, 0:rficitur, ~wtur cons~mitur, innovatur. Quod in luna per menses. hoc m resurrechone scmel m
toto tempore".

•
Entre los nahuas la deidad suprema, Tezcatlipoca, es nocturna, lunar;
lunares son los Cuatrocientos Conejos, dioses de la agricultura; tant~ lunares como terrestres son las diosas madres en sus distintas advocaciones.
La importancia del culto lunar queda patente en los muchos templo_ de la
luna, metzcal.li, que se encuentran en la toponimía, desde ~fe.-calotá~1,_ la
isla nayarita en el señorío de Aztlán, hasta }.fezcala en el ~far Chapahco.
Estaba consagrado a la luna el lago de Tczcoco, y "ombligo de la lun_a",
Metz.x.icco, fue llamado el lugar sagrado en que se edificó la segunda capital
azteca.

•
El culto lunar no exigía sacrificios humanos. Los aztec~ eran un pue~lo
de cazadores recolectores y agricultores trashumantes, y solo cuando Hwtzilopocbtli
prometió, por voz de sus sacerdotes, la conqui_s ~ de "las cuatro partes del mundo",19 el poder, la riqueza y la gloria, hicieron d~ culto
solar el eje de su religión. Con la muerte de la luna (C?y~lxauhq°:1) e .de
las estreJlas (Centzon Huitznahua) por mano del sol-Hwtz1lopochtli, qwen
Jes abre a todos los pechos sacándoles los corazones,1' se establece el pacto.
la alianza entre los aztecas y el sol, dios bélico y sanguinario.
Oigamos lo que promete Huitzilopochtli a los mexicanos en Coatepec,
' la versión de Tezozómoc: "Cuatro partes cuadrantes del mundo hasegun
1
,.
béis de conquistar, ganar y avasallar para vosotros. . . para que ~ canceis
y gocéis las finas esmeraldas, piedras de gran v_aJor, or_o, pla~, fma plumería ... fino cacao de lejos venido, lanas de diverso tinte, diversas flores
olorosas, diferentes maneras de frutas muy suaves y sabrosas y otras muchas
cosas de mucho placer y canten to" .lG
.,
,
El precio
· que }os ...,
"?tecas pagarán al dios solar por
su
protecc1on
seran
.
.
. .
vidas humanas. Fray Diego Durán, comentando la ,'lctona de Hu1tzil~p~tli sobre sus hermanos en Coatepec, escribe que de allí "se tomó prmc1p1o

1/

,. Tezoz6moc, 13; Durán I, 25.
" Durán I, 26.
u Tezoz6moc.

de sacrificar hombres y abrirlos por los pechos y sacarles los corazones y
ofrecérselos aJ demonio y a su dios Huitzilopochtli". 16
En la ciudad de Mfrico celeste, en la capital mítica de los aztecas, se
ofrecen al sol lo primeros corazones: los de la luna y de las estrcllas. Estas,
lo Cuatrocientos Surianos, representan a los aztecas del mundo de arriba.
En efecto, dice a los Centzon Huitznahua: "Aquí es adonde habíamos de
\'enir a hacer asiento. . . Ea, mexicanos ... " 1 ~ Después de la venganza "se
,ieron los Centzon Huitznahua mexicano todos los cuerpos agujerados, que
no tenía ninguno de ellos corazón: que todos se lo comió Huitzilopochtli. .. " 1
Al rito cruento imaginado en el cielo como lucha cósmica entre los astros,
debe corresponder un análogo rito entre los hombres. En efecto, los enemigos
sacrificados al sol son los hombres estrellas,1 11 y puesto que al morir alimentaron con sus corazones a Huitzilopochtli, se les equipara a los guerreros aztecas, muertos en cornbatej junto con ello viven una vida de gozos inefables
en el paraí o oriental de] sol.
En nuestros días se pueden ver a los Centzon Huitznahua tran formado en
los judíos de la Semana Santa, en algunos lugares aislados del país. Tenemos
aquí uno de los más curiosos casos de sincretismo entre la antigua religión
mesoamericana y el cristianismo. Los he visto entre los mixtecos de Pinotepa
Nacional y entre los coras de Jesús María y de Santa Teresa. Se pueden reconocer los guerreros cósmicos, los hombres estrellas, por las pinturas corporales a rayas. En Jesús Maria las rayas son blancas y negras el Jueves Santo.,
en tanto que el Viernes anto se vuelven negras y coloradas.
El misterio del juego de la pelota celeste

La ciudad de Mé.xico terrestre no es más que un reflejo, una reproducción
de la ciudad de México celeste, la del cerro de las serpientes, Coatepec: el
mítico Jugar donde nace el sol y en que éste derrota a sus enemigos mortales, la luna y las estrellas. El templo mayor de México es la fiel réplica de
Coatepec; y Coatepec, sin más ni más, llama cl historiador Tezozómoc a la
gran pirámide de Ja capital azteca, consagrada al sal-HuitziJopochtli. 20
En la ciudad de México celeste hay ademjs la jícara del águila, o cuauhxicalli, receptáculo de los corazones sacrificados; 21 el juego de la pelota de
los dioses o teotlachco; el altar de calaveras, o tzompantli · los templos de
u Durán l.
Tezoz6moc, 13.
' lbid.
" Caso, El pueblo del sol, 79.
» Cr6n. Mexicana.
:, Durán I, 29.
n

648
649

�las deidades patronas de los barrios, entre los que no falta una que se ha
vuelto de actualidad: Nonoalco,Zll y un pozo "lleno de agua".u
Desde luego, rodea la ciudad celeste una laguna rica de peces camarones,
ranas y ajolotes; en los cañaverales revolotean patos y tordos; ahuehuetes y
huejotes ennegrecen las orillas.M
La descripción de la ciudad de México celeste que nos han dejado el
Padre Durán, así como el nieto de Moctezuma en sus dos Crónicas/&amp; corresponde a los planos más antiguos que tenemos en Tenochtitlan de su templo mayor. En el primero atribuido a Hernán Cortés y que ilustra sus Cartas
de Relación publicadas en Nuremberg, la gran pirámide, "templum ubi
sao-ificant", se ve con sus dos cuerpos e calonados; a su lado y enfrente hay
dos altares de calaveras, ambos con las palabras "Capita sacrificatorum".
Entre la pirámide y el gran tzompantli hay una figw·a, no se distingue si masculina o femenina, decapitada. En ambas manos lleva algo que se parece a
una hoz de luna amarrada a un cordel.
En el mapa de Sabagún (Códice Matritense del Real Palacio) el edilicio
mayor es, otra vez, la gran pirámide con sus dos escaleras; enfrente están
un sacerdote sahumador, el altar de las calaveras y el juego de la pelota de
los dioses. Hay otros once edificios n distribuidos en el ámbito del rectángulo
cósmico, que indudablemente se encontraban también en la ciudad de México celeste. La serpiente de turquesa Xiuhcóatl, con la cual Huitzilopochtli
hirió a su hermana la luna, que "murió hecha pedazos'',1 • está representada
por dos enormes piedras labradas, puestas a los lados de la pirámige; 28 la cabeza de una de ellas se ha salvado y se puede admirar en el Museo de Antropología.
Al pozo de Coatepec corresponde el manantial de la islita de Tenochtitlan;
tal ,·ez este ojo de agua dulce en medio del lago salado contribuyó a la elección del lugar donde se erigió el primer adoratorio de Huitzilopochtli, y más
tarde la gran pirámide del Templo Mayor.
El drama cósmico que ocurre en la ciudad de México celeste condiciona
la mística de la ciudad de México terrestre; y es necesario entender mejor el
lenguaje oculto de los cronistas, interpretar más hondamente el mito.
El Sol-Huitzilopochtli sacrifica a Coyolxauhqui. la luna. en "el agujero del

a_gua

~ue est~ en medio" 29 del teotlachco, eJ divino juego de la pelota que
S1IDbohz~ el_ cielo. Ahora bien: aquí el juego de la pelota r el altar de las calaveras comc1d~n, y hay que buscar la significación de este misterio. Cuando
José F. Ranurez ( 1867) lee en la Historia de Durán la frase "el lugar que
llamaban ~otlachco Y por otro nombre Tzompanco, que eran lugares sa~dos dedicados a ~te dios" (Huitzilopochtli), protesta: "Esta frase es ambigua. , ~ teotla&lt;:htli Y el tzompantli eran lugares enteramente diversos". ao
La ~romea Mexicáyotl dice que cuando Huitzilopochtli funda la · d d d
Mé:XlCO- eoat epec " p]anta de inmediato
.
e
su juego de "'°1
ta
¡ ClU a
tli"
la e
r' .....o
co oca su tzompan ; pero en
rónica .Mexicana, que también se debe a la l
d
Tez ,
af'
"
p uma e
ozomoc, se lllDa que le pusieron como a manera de altar. . . su juego
de pelota por nalgas.
,, . . que se llama itlach ... a1 su aguJ· ero en UJedi O •••
que 1J aman tzompan _.u

E1 texto que sigue es m~y oscuro y merece una nueva exégesis que complete la.' muy notable, realiza~ a prin~ipios de siglo por Seler. Lo que aparece evidente es que los mexicanos mtticos "por mandat d I di
H · ·
,
o e
os wtzlop . t , enaron con agua aquel misterioso agujero O pozo n en medio
del cielo llamado tzompantli, o sea colmaron el receptáculo celeste formado
con huesos de muertos: la luna. 34

1 och li" 11

La luna llena, en efecto, estaba representada como un recipiente de hueso
lleno de agua; en él aparece generalmente el conejo, con menos frecuenci~
el p~demal. Así se la Ye en los códices; sólo en el Borgia. diez veces.u La
relación _de _la luna, el astro que muere todos los meses, ·con la muerte. y
por cons1gwente, con los huesos, resulta transparente.
"Luego el mismo dios Huitzilopochtli les habló a los mexicanos quienes
no lo veían, sino entendían lo que les hablaba. Díjoles: Ea, mexi~anos, ya
es hecho esto, Y el pozo que está hecho está lleno de agua ahora sembrad
Y plantad árb_oles ... 11 ~ 8 Los mexicanos no veían al so1-Huitzilopochtli porque esta~~ leJOS: en tiempo de luna llena sol y luna están diametralmente
opuestos. ' R~ta claro que, llenada la luna, ya adquiere vida la prístina
c.mdad de Mexico, la que floreció en la era de la noche y de la oscuridad
antes del nacimiento del sol. 38
'
• Tezoz6moc, 13.

• Duran I, 23.
11

11

Tezoz6moc, 12.

lbid.
.. lbid.
21 Crón. Mex. y Cr6n. Mexicáyotl.
• Seler II, 770-2.
"' Sahagún I, 273.
11 Durán II, 83 : Marquina 53.

11

650

ª
"'

"
•
•

"Su juego de pelota".
"Su altar de calaveras".
Tezoz6moc, 12 .
Seler Ill, 328-9.
Seler 111, 319.
Tezozómoc, 12.

" Seler III, 329.
• !bid.

651

�El lu ar d I maravilloso r c ptáculo ácueo en el ielo -d I tzom~antli _en
el teotlachtli-, 0 l&gt;ea de luna en d firmamento es central. T~ozomoc_ msisle tres veces en su centralidad.u ¡ El cen_tro del ci~l~, 1 corazon de~ c~elo_,
el ombligo del cielo! En este lugar ,·acratisuno e ,. nfl~'\ el drama c6snuco.
el sol nac en toda su magtúficcncia, agarra su hermana la luna, .le corta ~a
cabeza (la reduce a la mitad, al segundo cuarto), le quita el corazon (la d Jª
,acía. sólo con e) borde delgado d la hoz) y0 cuando la luna ha muerto,
ha desaparecido, ataca y derrota a las e 1.Tellas.4
.
El sentido oculto del juego de la pc1ota con el agua ~el paz~ -el dt 0
lunarestá aclarando. El a(Tujero. dice Tezoz6moc, tiene el granda~ de
más de una bol a' , de una pe lota "hulirn:donda'' 41 ( ¡&gt;recioso vocablo forJado1
por el ni to de Moctezuma}. E te es en ef cta. el tamaño de la luna en e
tlachtli celeste.
· de la )un~, e_ sal e el ª~, •~ªdel nacíCon la dec.apitaci6n )' 1a muerte
miento del agua que había a significación y rrusteno del tlachtli . (ya nos
parece m nos si'b'I'
1 mo e1 lcnguaJ·e de ~ zoz6moc) )' se acaba la vida en la1
· dad "que había de ser México",º la ciudad de la luna la de ante e
1
cn:cimiento del sol. Conclu)C Tezoz6moc: 1' , • .aves, peces, árbole Y planw,
'
todo
de improviso se scc6 y se paso· como en bumo. . . " 1·gu 1 que un espeji mo de otro mundo."

•
Empieza la nue\'a era de los aztecas que se han vuelto el pueblo del
sol,n y a éste han de alim ntar con ~gre y corazones humano ' a cambio
del poder y 1a gloria.
. d
1
En el doble nombre de su nueva capital, recu rdan ~ l~ luna, oi~bhg~ e
cielo, manantial celeste d I agua que los . ustenta: icXIco. Adema ~-ocan
al sol, ya que las tunas coloradas son los corazones humanos que le acrif1can:
Tenochtitlan.

• T ozómoc, 12, 13.
• Scler III, 329.
ª Tnoz6moc.
ª Jbid., 13.
41 Durán 1, 26.
• Tezoz6moc.
El pu,blo del sol.

652

El misterio de la.1 cinco lunas

En una de la más antiguas r la ion . la Historia de: /oJ nu"Cica11os por ws
Olmo·
ribió en 1~ 3, doce año d 1
pm~s d • la onquista, ª no una sola la mujer muerta 'el día que fue hecho
el ol" en I cerro de Coatepec on cin o. 0 ¿ Cinco luna ? to, debe ser la
luna una · quíntupl , la deidad Junar en cinco ackocacion . ·'Lo ma huale traian en mucha v neraci6n las mantas de las cinco mujere! qui hizo
Tezcatlipoca ... " Puede tratarse de la luna ·n cinco de sus aspecto· d de
la hoz ele la luna nu va hast: la apoteosi de la luna llena. "De las mantas
re ucitaron las dich cinco mujeres". Aquí
hace más Jara la raíz astronómica del mito.
pfoturas, tal vez la obra que el Pad

¿ Cómo
llamaban las diosas lunares? Sólo se no da I nombre de una,
que e al mismo tiempo tcrr tre: la dio madre por e.-.. !encía, la madre

del sol: Co uicue.

1 mitólogo, aco.stumbrado a las versiones contradictorias el~ un Homero
vuelva u madre.
Lo que pasó en Grecia se repite en México; y así lo e: plica el autor de otra
relación Ori en de los mexicanos, escrita hacia 1530 (lo suponemos porque
e refiere a "Xalisco, do tá agora • 'uño de Guzmán"). Die el anónimo
mi ioncro: "Aun en lo que se acuerdan y tienen
rito n sus libros por
figuras y caract res hay variación y muchos infinito errores y engaño del
demonio ... "
y de un H síodo, no le extraña que la hermana d 1 sol

La cinco mujeres resucitadas andaban haci ndo pcnit ncia en el cerro
de Coat pe : y ·una que se decía Coatlicue. iendo virgen tom6 unas pocas
de pluma. blanca y p(1solas en el pecho, y empreñase sin nyuntamiento de
\'arón, y nació de ella Huitzilopochtli otra vez, allende &lt;le las otras veces que
habría nacido ... " No es la nueva alu i6n al nacimiento de un dios concebido in pecado, la que nos int r sa aquí, ino la claridad ron que . habla
de los repetidos nacimientos d 1 sol, el drama ce! " e qu e r pit cada mañana. Por nu tra suerte el te.xto sigue con la misma diafanidad: " aquí
re. ucitar n los cuatrociento hombres que T zcatlipoca hizo y murieron ant que el sol
bici ; y como ,ieron que taba preñada Coatlicue la quisiCJ"on quemar: y Ruitzilopochtli naci6 de ella armado y mató a todo
cuatrocientos" .41
ada noche resucitan ]as tr ·llas! que el sol mata al alba con us rayo .
ún ta versión, la luna y las e trellas son hija de la omnipotent deidad
nocturna. Los Ccntzon Huitznahua o cuatrociento uriano , \"Íendo que la
'" • 'olll d Garcla Icatbalccta, en Pom r-Zurita p. , •. ':\.'V,
fl Hi.st . .M,x. Pint,, 220.
41

Hist. Mtx. Pint., 221.

653

�luna está por dar a luz el sol, quieren matarla, pero el astro nace armado
con sus ra)'OS de fuego y destruye aniquila las estrellas.
Otro autor, éste no anónimo sino el nieto de Moctezuma, Hernando Alvarado Tezoz6moc, quien escribe a principios del siglo XV11 dos Crónicas,
la Mexicana y la de la Mexicanidad, en esta última (Mexicáyotl) considera a
la luna madre del sol. El lector apreciará el peculiar estilo náhuatl conservado en la reciente traducción al castellano: Huitzilopochtli "luego ,;ene ya,
,-iene a destruirlos, viene a matarlos, a sus tíos los Centzon Huitznahua. Allá
en Teotlachco se come a sus tíos y ella. a su madre, que había tomado por
madre, la de nombre Coyolxauhqui; por ella fue por quien comenzó; la mató
en Teotlachco, y la degolló y se comió el coru.ón. Coyolxauhqui era la hermana mayor de los Centzon Huitznahua; cuando se los comió era media
noche. . . y al llegar el alba vieron. . . los mexicanos. . . que nada qu dó ya
de sus corazones, que Huitzilopochtli se los comi6 todos; con lo cual se \'Olvió
muy gran duende grandísimo demonioº.••
Independientemente del parentesco del astro mayor con sus compañeros
celestes queda el hecho de que con el simbólico sacrüicio y con la emblemática alimentación de los corazones de la luna y las estrellas, el sol adquiere un terrible poderío religioso. Ya es el dios de la guerra, ya es el numen
que hay que alimentar con sangre y corazones humanos: de hombres que
equivalen, aqw abajo, a lo que son los astros menores que centellean allá
arriba en el cielo; esto es, los hombres-estrellas. Ha empezado para los aztecas la (ase d su mística bélica, que en el breve lapso de un siglo y medio
los transformará de pobre tribu errante en dueños de uno de los imperios
más poderosos que ha conocido el mundo.

Por qui no titnt cabeza
la gran Coatlicue
La primera víctima del sol, en el mito astral de México, es la luna. El
primer corazón con que se alimenta el sol es el de la luna. En los distintos
mitos es siempre una mujer, una diosa, la inmolada en el sacrificio inicial;
el arquetipo de las guerrea.doras muertas es indudablemente la luna como
lo son las estrellas para los varones muertos combatiendo.
Sabemos que las almas de los hombres-estrellas acompañan cada mañana
al sol desde su nacimiento hasta el cenit y que aquí lo esperan las almas
de las mujeres, que lo escoltan hasta el occidente. Mujeres que han muerto
de parto, equiparadas con los soldados caídos en el campo de batalla o con
las \·íctimas muertas en la piedra del sacrificio; ambos se han vuelto dioses.
• C,6nito M,xíeáyotl, Trad. de Adriin León, M~co 1949, pp. 3-l, 35.

654

r

.

, .

Cada una de ellas es una Cihua il
jer-dios" · las visitas
p · 1' muJer-pnncipe O una Cihuatéotl "mu,
nocturnas de estas diosas
.
,
O pnnc:esas ce! tes al mundo
de los \-ivos despertaban gran te
, '
.
mor entre los aztecas.
ahagun nos informa que las Cihua i iltin O
número de cinco· "hab' •
.
pP
ihuatcteo se concebían en
.
ia cmco imágenes de ellas" .:io
1 •
presentadas cada una con dis .
.
, y as cinco están rey 48 del Códice Boroi" La tlntosd atncbutos calendáricos, en las láminas 4 7

e·

·o-·
ICgtln a ( e m' t} 1 ·
rayas blancas y coloradas como 1 h b aza , . ciervo) está pintada en
Todas llevan narigueras en f
osd om ~trellas: detalle significatñ·o.
di
l
orma e media luna, lo
b
osas unares, encamaciones de la luna.
.
que prue a que son

e
b ' un ºJº les sale de ta órbita dándoles
.
•
repmenta an también en b
•
1
co e c1ón arqueo16gica tengo do cabe .
d e·
arro; en m1 pequeña
región de Chako.
citas e ihuateteo procedent de la
un aspecto macabro

las mujeres muertas al dar a J
partera: "Oscura pluma
.
uz ~ las nuevas Cihuateteo, les decía la
. '
preciosa a\'ec1lla de mi n'd
.
.
rre~), pequeñita, palomita, hijita mía, te has csfo i º•. muJ r ~ila (gue,·ahente, has vencido te has
l
.
rzado } has trabajado como
,
vue to compan ra de tu
d
guerrera Cihuacóatl-Quilaztli ... ., , 1
ma re, la princesa y

•
Cihuac6atl, la "mujer rpiente"
.
rrestre;
además la patrona del ;a::ouna dde ~as advocacione de la diosa tenombre se designaba al alt1'stm' f
. y .e
muerte en él. Con el mismo
o unc1onano aztec
•
con el rey. La diosa Cih
6a 1
que compartía el mando
uac t se veneraba en Xoch. mil
1 co, Cuitláhuac y
Culhuacán; su otro nombre es Quilaztl' E
.
hermana mayor de las Cua•--. t
l. • n el mito de Quetzalc6atl es la
"""1en as erp1entes d N L-- 1
norte j los huesos de Quetzalc:óatl están
e UUQ as estrellas del
Otra advocación de la misma di
I;nterrados ~ el templo de QuilaztJi.H
es Tonantzin "nuestra madrecita~ ~ amadatecuhtl1, la "Vieja Princesa"; otra
, 'enera
en el Tepe . .
1
perpetuado en su sincreti
. .
)ac, su cu to se ha
los o·
,,'
smo crubano. Otra es Teteoinnan "la Madre de
. ioses ; otra más es Coatlicue, la madre de Huitzilo
h;li
en piedra es el monumento precolombino más .
poc
cuya estatua
Tod l
.
unportante de toda América
as as diosas de la tierra -hay u • • ti
son a la vez de la luna. La luna es la q r~ IIlSlS ~ e? este aspecto básico- lo
es la decapitada
I
Q unera victima del sacrificio cruento,
en a guerra celeste de Coatepec. Así se explica que la tierra,

ª

• Sahagún.

• Sahagún, lib. VI, cap. 29.
a

Anales d, Cvauhtitldn, § 29.

655

�en su aspecto de deidad de la muerte: la diosa Coatlicue está representada

sin cabe7.a.
Ya nos enteramos, gracias a la Historia de los mexicanos por sus pinturas,
que las trellas -los cuatrocientos hombres creados por Te2Catlipoca- ' murieron antes que el sol se hiciese" .63 Según la tradición de Tezcoco esta creación tuvo Jugar doce años antes del nacimiento del sol y además de los cuatrocientos hombres, TezcatlipQCa engendró cinco mujeres. Al cabo de cuatro
años de guerra todos ellos murieron en tanto que ellas siguieron combatiendo.
Por fin, tres años antes del nacimiento del sol, pereció también la mujer
que representaba a las cinco guerreadoras. Se llamaba Xochiquetzal, y era
la más valerosa de todas las que murieron en la lucha. 64
¡ Xochiquetzal, flor emplumada", la joven diosa lunar! En este caso no
es una luna que se multiplica por cinco sino cinco lunas que se concentran
en una sola. La muerte en la guerra significa su sacrificio cruento, como el
de Coyolxauhqui en Coatepec. En la \'ersión tezcocana mueren antes las estrellas, pero se hace resaltar el papel .incomparablemente superior de la luna en la
Qatalla cósmica.

•
Prehistoria del escudo nacional
Cinco son las lunas muertas luchando en la montaña de la serpiente, según cierto mito; según otro de las cinco lunas que combatieron en la guerra
c6smica, antes del nacimiento del sol sólo murió la más valerosa: Xochiquetzal, ''Flor de rica pluma", diosa de la belleza y del amor. Unas y quíntuples son las deidades del cielo y de la tierra entre los tarascos. Uno y quíntuple es el signo olin, el aspa que simboliza el mo\'imiento del sol. Cinco son
las Cihuateteo, diosas lunares muertas en la lucha, según las representa el
C,6dice Borgia.H Una y quíntuple es la diosa Quilaztli en el mito que nos
ha conservado fray Juan de Torquemada: aquí Quilaztli, "acrecentadora de
la verdura"," es una advocaci6n más de la luna como Coyolxauhqui, Coatlicue, Cibuacóatl, Teteoinnan y Xochiquetzal.
Durante la peregrinación de los aztecas, veinte años antes de llegar al cerro
• Hist. Mu. Piel., 221.
N Hisloria d• WJ reinos d• C.Z/suuá -¡ M,n,o; Seler IV, 85.
• Otro1 ejemplos de la importancia del número cinco en el Mbcico antiguo están
mencionados en Soustelk, Obsnoations sur 11 symbolisme du nombre ci•q ch1: lis
ancilns M1,cicans, en Actes du XXVIII Cong¡u lnt. des Amúicanistel, Paria, 1948,
p. 495 SI,
• Q.,,Uitl es verdura, hierba comestiblr. legumbre fresca ( quelite).

656

de Coatepec, "sucedió que una mujer llamada Quilaztli
y era grande hechicera, la cual por arte del d
. , que venia con ellos,
forma que quería, quiso burlar a dos ca itanesemoruo ~ transformaba en la
Mixcóatl y el otro Xiuhnel".11
di
Y caudillos, llamado el uno
te de los
' 09 nocturno, es el representan~erreros muertos peleando o sea de los hombres
."
,
como Teteomnan es el arquetipo d las
.
estrellas, as1
•
.
e
muJeres muertas d parto
tidas en diosas.°' Xiuhnel "turqu
. ,,
e
'
Cla genwna eo es como .
w· ydconver.
c6atl, uno de los Mimixcoa sacrifi d
'
vamos, JO e Mucnorte. En te mito la luna
,
os por los ~tecas en el desierto del
poderío, como diosa guerread segun ch parece, qwere proclamar su "alor y
con el sol.
ora, mu o antes de entablar su lucha mortal

MixcóatÍ

i:e
•

Mixc6atl Y Xiuhnel "andaban

r el cam

•
po cazando, y se les apareció en
)una en fo
d yl ennosa f ~de y puesta sobre un hueynochtli''. ¡ La
seada en er;°;ve e solar! Es unha ilusión, claro está., de la hechicera metamorfoso ; pero ela posada en
1
mática de los corazones h
un gran nopa , la planta emble1 "

forma de águila mu h

po

•1

tendrán Wl día
.
umanos, as tunas del águila", cuauhnochtli que
de Tenochtitlan qqu:ealpe1mrednutarra al soell. Esudta visió~ profética del descubrimiento
.
'
en
ese O naaonal del Méxi
od
verifica en un lugar parecido a) de la laguna de ML-!co E e~ m H~º•. se
pochtli "hace
t:XJ
•
n e1ecto wtzilocrecer las aguas de un riachuelo un tanto extenso" que los
d
ra ores, para no ah~.- b.
moanecu.••
-o--, enen que abandonar su tierra, dejándola a los

Los capitanes desembrazaron las fl has
les gritó· ''No me tiré"
ce
para matar el águila, pero la bruja
" . .
~• que yo soy Quilaztli, \'Uestra hennana de
pueblo · Mixc6atl Y Xiuhnel, enojados le di"eron " u
· y
vuestro
por la burla que les había hecho"
.' f é J
q e era digna de muerte
• • • &gt; u ronse y ella se quedó
árbol
Y cada cual con su desabrimiento". u
en un
,

•
" Moa, lad. I, 80.
• Seler II, 1019; III, 650.
• Se1er 11, 994-1003.
• Seler JI, 1003.
11 Moa. /red. 1, 80.
• 11,id.
• /bid.

657
H42

�te episodio alud 1 himno ero a Cihuacóatl re Gogid_bo pors• ahagún
· · · d ) si lo y ahora por an ay:
y traducido por elcr a pnnc1p10

i El águila, el águila. Quilaztli,

•
rtá pintada con san{!re d. s ,p nte,
adornada tá de plumal! • • ·
Ella, alrut'huete de Chalma. • •
13. ti uila, ruustra madr ,
la , ina de los dl' Chalrua:
su cacto es su loria! . ••
y a l sol prosi e la auura,
s an arraltrados lo lrombr~ :
acabará etana111 ·nte · · ·

Mu ho son lo comentario
ci6n de

halco.

11a ta nue5lr

q~: merece ~~te p~na

610 ha o hincapt en 1 ah imo ,

originario de la reor arrrado que con n·a

• .6 . ien.
·guen u p rcg11nac1 n )
Por orden de Huitzilopo~lllh _lo ª~ac:h.r;:~o la afrenta, ; ci rto día al
tan real n himal o. Qwlaztlt no I d
'tanes ,·e tida "a la usanza d
pr nta a o o cap,
· d
cabo de cuatro ano '
1 .• L
dice: ·'En mi:. nomb1
echaré1
e
ru rra pensando amed:entar o . é.
Quilv.tli tengo otrn cuatro nom.,
porque I me conoc l por
. e Ib .
,. r quien soy:
ohu cíhuatl que quiere d ir luJ r u ra,
brc ... uno d _10 cu 1 .
, . el otro Yaocíhuatl, . . iujcr ,uerr ra el
d otro uauhc,huatl. • lu1er A nla · .
'.
f
¡ " ~ Quilaztli. . . . 'I
l
quie decir ~ luJer 1 n ema . . .
.
uarto Tz1t7umc1 iuat , qu
•
•
1
1 luna que monr n luuna V qu1ntup e corno
j
, n S\I propia a umac1on,
.
'h
, ti. ¡· niamos que
3
·dcntifi
con I ua
chando n oatep c.
t
d. 1
doti part ra: ''Te has vu lto
.
f
d d a luz le ic a sacer
mujcre muerta an
ihuacóatl-Quilaztli" .
udre
la
pnncesa
)'
guenera
.
d
compañ ra e tu ma '
bl , . d I av rap z: y
p1teto
•
por el valor cm :mauco
,.
1
jer : gwla e a gu rr ra
•
. • 1 . llama también .. mujer d guerra
de 1 diosa en lo &lt;".antarcs: n. en. queT.. • ·u I u·1nto nombre d Quilaztli
1 luJ ·r zitz1m1 e q
Yaocíhuatl En cuanto a a • . . .
on demonio f menino el la o·ru. · pavor Lo t21tz1mim
d
r alment trup1ra
•.
1b .
1 tierra y amena;'.an ti
tmc•
ridad, que durante los ·clip
de o . aJan
hasta nu tro día cuaLro si. • aJ n ro humano. E.ta ere noa pe
10n

'

días d ahuehu t d Chalma.

. e·

.• .

ºª ·

e

°

.

.

:l

..
•

eler U, 10-!8-1058; Ga.ribar, V,inte him11os, P· 13-I
.Man. lnd, l 81.
ah

•n 1, VI cap. 29.

el r II, 478; 10~8; 1052-54.
" Selcr I '.! 1 •

658

glo y medio después d la venida d los español : tan hondam nte arraigada e taba en el píritu de lo antiguo morador de !é."ico.
Rcfier írar Juan de Torquemada qu los dos capitanes
apartaron de
Quílaztli "afr ntaclo de ver qu una muj r los d fiaba y e liaron el caso,
porqu no e upi
eatre lo del pueblo.'°
Dos años más
quedaron lo· azt cas en Chimalco; la etapa igwcn • fue
Pipiolcomic, " n las ollas de la
bcjas", donde tu\'i ron ran heado· tr
años; luego llegaron a Tula r se e tablecitron en el cerro de oatepcc,'º
donde fundaron la prim ra dudad d México. Allí nació el o! }' mpez6 a
alimentar e d corazon s: el de la luna, la primera criiicada y los de las
trellas. Los azteca , como sabemo . iguicron alim ntando al I con corazo.
ne human
ra qu esta ra una n e idad funclam mal para que I mundo
pudiera ubsistir, }' a ello le corr pondía la mí tica y an~rienta tarea
A Ja bruja Quilaztli corr ponde una he hicera no meno poderosa:
hermana de Huitzilopochili llamada • falínal • •óchitl, ot p rsoni!icación
la luna. u mito
relaciona di~ tam nte con la fundaci6n de ~ f ~xico.
prim r coraz6n humano que
aaificó en Tenochtitlan
el del hijo d
luna, egún la ingenio a deducción del doctor .\!fon o Caso.

la
de
El
la

Atroces liecl,ictrias de la bruja lu11ar
La hermana he hi

a d

Huitzilopochtli, t'

d

oncertante personaj ·

fem ino d la per grinación azte a. "se transfonnaba n ave o animal que
Ua quería'. Cuando
rom ierte n á uila
11am Quilaztli, · la qu fomenta las planta "/ 1 }' gún ella misma afirina, "ti n otros cuatro nombres con qu
conoce"/ 2 El historiador htlilxóchitl la llama Matlálatl,
.. agua azul''. El nombre po ee honda si ifi dó11 1 porque ta agua no e sólo
limpia y c.-istalina, ino que también simboliza la pureza y la purificación:
el a ua lustral d 1 bauti mo azt ca .• 1 m ter en ella al recién nacido, decía
la sac rdotha partera: "Entra hijo mío en el agua ••. 13 t lavo n lla te
limpi él que tá. en todo lugar, y apart d ti todo el mnl qu · trae conti o
dcsd ante del principio del mundo •.. " 7 ' • fat!álatl ra. además una fu •nt
n el gran teocaJ.li, detalle que podría r revelador: el manantial lunar de
• Mon. lnd. 1 81.
,. lbid.
n Tcz.oi6moc, 9.
0 Torq., J.Jon. lnd. I, 81.
ª "que s llama rn tlólcc y t11xpálac". Matlállatl cs ' ~ua azul,.; loxpdlall, ua azul
claro, imagen de la pureza total (Garibay, en Sa.h. T , pp. 341 · 360) ¡ Ixtlilx6chiU
II, 62; Hist, Tolt. Chich.
98.
"
h gún II. p. 188.

659

�_1
tenía ' como sa bemos, su correspondencia en el
la ciudad de México c11:o1es~e

templo ma}or de Tenochutlan.
de Huitzilopochtli, Malínal
Los demás cronistas llaman a la het~~uántos nombres distintos tiene
O • 1
•
• tante
Xóchitl uflor de grama" , "flor de ei;par
.
nif cada en este mqu1e
.
'
b
.
lunar
o
sea
la
propia
luna
perso i
la misma ruJa
'
,.,..;10 mexicano!

.
. ., tff y en esto coincide con
"muJer varan11
da
Ixtlilxóchitl llama a la he cera
. ma se define: "yo soy esforza, . y
arla. según este autor ella mis
, . "una granclisuna
Torquem
.
h
rna)·or rn del sol era algo mas.
''M hermovaron1·1" • Pero la ermana
t ,, n mataba a mu cha gente. , uy , ,, so
d ,, .. ue •·usando sus ar es
a otro d1a mona •
malva a
q
. . " io "mirando a una persona,
.
tir
sa y de gentil dispos1CJ.6n
. . comía "vi,·o el corazón&gt; y sm sen
No sólo era maestra del mal de OJO SlllO d más actividades reprobables Mala
torrilla".81 Entre sus e
bul
tenía trato
comía a uno
pan
la
te "comiese culebras y
10s, y
d
és
l' 1 Xóchitl hacía que
gen
b mil mailas "para espu

......

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chi

Y_ •r.:~•·:::::.:•1:,00.:;=,.:..

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todo ciempiés
"po,
herm~"':.!
ser adorada por dio~ .
lerar más desenvoltura se quejaron a
'
,dolo pero no pudiendo to
" et
1
su
,
d llos en suenos . - •
el cual respondió a uno e e
H ·-"opochtli manifestaba a su pue·
Esta era la manera h abi tua1 con que UlUJJ
. utaban fielmente. Las cr6rucas
1 tad que los sacerdotes, luego, eJec .
d de Azt]án a su dios
blo su 'o un
.
llevaron constgo es
- .,
nos hablan de cómo los peregnnos hi. de Israel el arca del testamento .85
"metido en un arca de junco_ com~ :os JOS esa forma. Lo expresa claramente
b ·en· la hermana del dios viaJaba en
T
. . que la solían traer caram 1
• 'l
ocbtli a los v1e1os
Tezozómoc: "Dijo ... Hwtzl ~p
adores del dios&gt; como pilmama es
d
"
ae
Los
viejos&gt;
o
teomamas
(
carg
.
cuatro que llevan el arca
ga a...
-~
) son los mismos
b
la que carga el infante, la rnnera C auhcóatl que siglos después descu re,
' bre Águila
. Serp1en
· te' parece
dcl numen tn'bal . n O de ellos es . u
su nom '
con otro teomama, el lugar
, . promebdo:
.
otra anticipación del vaucuuo.

u

"Por el gran amor que le tenía a su pueblo'' 57 Huitzilopochtli mand6 que
aquclla noche al primer sueño, estando ella donnida la dejasen allí r se fuesen secretamente ... 81
¿En cuál etapa de la peregrinación fue abandonada Malinal X6cbitI? Hay
dos versiones. Según una, en Michoacán, después de la jugarreta que le hicieron los mexicanos a una parte de su tribu. Llegados a Pátzcuaro, crerendo
que por fin habían llegado a la laguna predestinada donde fundarían la
ciudad de México, un grupo nutrido de hombres r mujeres comenzó '·a retozar en eJ agua de gran contento". El otro grupo alevosamente les robó tilmas
y taparrabos a los hombres, enaguas y huipiles a las mujeres, y huy6, dejando
a los infieles completamente desnudos y desamparados. 811 "Sin saber adonde ir,
determinaron de quedarse alH y poblar aquel/a tierra"; ~0 modificaron su manera de vestir y hasta "inventaron lengua particular para no ser tenidos ni
conocidos por mexicanos agravados de la injuria que se les había hecho en
91
dejarlos". Tal es el origen mítico de los tarascos. La Historia de los mexicanos Por sus pinturas dice que "tomaron a una mujer de los mexicanos y
ileváronla a Mid10acán, y de eJla proceden todos los de Michoacán": 92 los
cuales serían, pues, descendientes de Malina! Xóchitl, hijos de la luna, adeptos del culto lunar.

•
Resulta claro que el abandono de Malínal Xóchitl dormida y el de los aztec.as desnudos son dos aspectos del mismo mito. Varios cronistas ven en los
michoacanos la fracción enemiga de los peregrinos que allí se quedó, otros la
acercan más a México. Mientras los aztecas fieles a Huitzilopochtli se instalan en la montai1a de la serpiente, Coatepec cerca de Tula, M:alínal Xócrutl
y los suyos se establecen sobre el "cerro de los pefiascos", Texcaltepec. cerca
de Tenancingo.
Texcaltepec, paraje de alta magia como Tepoztlán y Chalma, lugares que

u
n
"
"
"

Ixtlih:6chitl II, 62.
Tezoz6moc., 9.
Cr6nica Mexicáyotl, 28.
Durin I, 22.
Tezozómoc, 9.

• fi,id.

" Ibid.
.. Cr6nica Muicdyoll, 28.
11 Dutin I, 22.
M Códice Ram1rez.
N

]bid.

• Tezoz6moc, 9.

660

mucho se le parecen por sus fantásticas formaciones rocosas, "fue poblado
de aquella señora con su gente tomando la denominación del sitio de ella ...
y este pueblo se llama Malinalco; y es costumbre de esta generación poner

el nombre al pueblo de su primer fundador, costumbre judaica·• 93
'
•
•
"'
"

Cód. Ramírei:, 25.
C6d. Ramírez., 26.
Durán I, 21; Tezoz6moc, Cr6n. Mexicdyotl.
Durán I, 22.
/bid., 23; Cód. Ramírcz, 25 .
u Hist. Mu. Pint., 222.
.. Durán I, 23.

661

�A los de Malinalco los tienen 'hasta el día de hoy" por bruj06 y hechiceros lo cual dicen que heredaron de su señora ... " •• escribía el padre Durán
a fines del siglo XVI· y esta fama de herederos de la bruja Málínal Xóchitl
la conservaron en los siglos siguientes, ''hasta el día de hoy", para usar otra
rez las palabras de fray Diego.

Exégesis de un inquietante jeroglifo: la calavera con hierba.
Según la leyenda un grupo de aztecas, despojado de todo indumento mientras se baña en el lago d Pátzcuaro, se queda en Michoacán; otro se establece en Malinalco con la hermana de Huitzilopochtli; y el tercero sienta
sus reales en Coatepec, cerca de Tula: la montaña mágica en que nace el sol.
Es cierto que los peregrinos azteca dejaron una clara influencia religiosa
entre los tarascos. u capital, Tzintzuntzan es el "lugar del colibrí", o sea
del dios-colibrí· con razón se llama Huitzitzillan en náhuatl.9 ª Huitzilopochtli
es el 'colibrí izquierdo' también en tarasco: Tzintzu-uiquixo. Cuando Cortés en 1521, invita a los ñorcs purépechas para que se cercioren de la destrucción de Tenochtitlan, los aztecas ,·encidos a í los saludan: "Bien seáis
venidos, chichimecas de Mechuacan ahora nu vamente nos habemos visto... Mirad ta ciudad de México, nombrada d nue tro dios Tzintzuuiquixo, cual está toda desolada ... 1111 ' 'uevamente nos habemos visto": debe
ser una alusión a su separación en Pátzcuaro, ocurrida siglo antes, según una
tradición no olvidada.
El culto lunar de antiquísima raíz pretaraSCa igue dominando en Michoacán · Malina! Xóchid, la luna que las leyendas a vec pr ntan como madre de los tarascos, lo confirma. Formas prehispánicas de te culto, ahora
consagrado a la Virgen Maria, han persistido en Cuitzeo hasta bien entrado
nuestro siglo.117
Malinalco la capital de los aztecas que no aceptan el sangriento culto solar,
uno de los sitios arqueológicos más importantes de América. u jeroglifo representa un cerro con un cráneo humano de perfil, coronado con
cinco rasgos curvos cada uno de los cual tiene encima un circulito amarillo; el ojo tiene un párpado colorado.9 ¿Qué ti ne que ver la diosa Malínal
X6chitl, "flor de Malinal.li", con la calavera? Malinal.li era el signo del duodécimo día, del mes y único que, con ácatl (el décimo tercer dia) y Xóchitl
"It,id.
.. Clavijero 1.
• R,locwn d, laJ ,u,monias &gt;" ritos r población r gobnnaci6n d, los mdios de
la Prol1Íncia d, Muhvacan, Edic. Morelia, l 9(H, p. 106.
• Corona • 'úñez, Mitología Tara.sea, p. i5.
• C6d.ice Mendocino Lim. 37, fig. l .

662

(el VJg
. ésimo ) representa el reino vegetal EJ Maiinal . .
nández (1577) ..es una hierba vulgar ~
. ~1 dice l doctor Her-

malina, en náhuatl

la cual indios fabrican redes''. "
torcer cordel encima del muslo''.100 Desd
esta grammea se usa fresca
e
cuales se atan bultos toscos. así se
.
para preparar ,ogas con las
za.cate del carboncro.1cri En ia é
ex:t:1 ~I ~ombre vulgar del malinal.li:
basto de rnalinal li la red co poca p hisparuca se preparaba con el cordel
de zacate torcid~ se
. n que se ataba el bulto del muerto· así la sog
..
asocia con la muerte FJ d odéc.
,
'
a
aguero: era el signo de lo que se
u . imo dia era pues de mal
de la buena suerte que no perdura. marc ta rápidamente, se debilita, decae,

épocas inmemorial

J

eq

uival

e ~

"

hi

o insistiré en la representaci6 d 1

ya que
obvia y uni\'ersa] ~ e .ª muerte _por medio de una calavera
más el símbolo, representand~ el díanbgut·os ~exicanos simplificaron todav(a

a ma mal li con una . "ada .
y la consabida hierba Ad más.
qwJ
inferior deshac.ían con el malinal.li se usaba ~ see si de las redes y sogas que se
malinal.li seco para hacer ese billasy
gue usando ~n la actualidad- el
Borbónico traduce malinal.li co:o ..~~.:n vano el m_térprete del C6dice
es el nombre del duodécimo
d
· . oba se dice tb en maya y tb
lif
mes e1 calendano a ugunco
' ·
g o
la calavera vista de perfl
mayan · su jerocate, en el jeroglifo ma\,-a b
• como el del día matinal.ti azteca. El za.
.
, e , se
uce a un trazo esq
á.
coba ' dibUJado o esculpido en ta s·1en d eI eráneo.10,
uem uco de una es. Ahora es el momento de preguntarse· . .
diosa lunar, fundadora de Mal. 1
• ( eXJSte alguna relación entre la
.1.-·
maco ,. el J'eroglif d I
bl .
d uod=uno
dia? os enteramos de ~
. o e pue o, igual al del
cadas al sol e identifi d
. q e, las C1huateteo, heroínas 1oa sacrifi.
•ca as con C1huacoatl iOG
Q ·1azt1· io·
oones de la luna, se rep
.
Y ui
1, · otras ad,·ocaroglifos del día malina! liz:esen(C6d~ conLaun OJO sacado de la órbita; en dos J·e.
ices
ud
F, 'erváry .
rnática quijada aparece el ojo arran d 10 y eJ ,
) Junto con la embleQuilaztli dice: Matinal.la nemoct~ ~- 1 ~a~ mas: el cantar de ihuacóatl
entiende la escoba, como ímbol¿ dee . . e zacate está en mis manos".
También las Cihuateteo i1 trad
~m:1pieza, de purificación ritual.1D•
w
a en el C6d1c Borgia IIC\·an en la m
I
•
ano e
Feo. Hernández HiJt N I d
,
.. Molina 11, 51 v.
. a . , N111va Espaiia, México, 1959, t. 11, p. 54.
cama

da 10

3

rec1'

:

Peñafiel, Nomlms G,ogróficos d, Mlxico Mé .
Scler 1, 172.
'
xico, 1885, p. 135.

•
••
•
,.
•
:

lbid., 834.
lu 11, 917-928.
Seltt 111 240.
lbid., 329.
lbid.• 11, -H8.
Alud Seler 1, 430, 431.
Seler 11, 1049, 1055.

663

�.
de la muerte y figuras
esque.
hierba ritualuo Por último: dioses
.
.da
manoJo de
r
l li · m otro nexo entre la hierba torC1
léticas llevan UD faldellin de ma ma . •
1•
lifo de Malinalco y la
. un la7.o más entre e JClOg
al
y su emblema, la calavera,
d la pital de los aztecas fieles
hechicera Malínal X6chitl, fundadora e
ca
culto lunar.

Malintzin, la diosa lunar, .1 Malinlzin,
la semidiosa de la Conquista
sacrifi • humano y la mujer gracias a cuya parLa diosa que se o ~ al ~ tales holocaustos -aludo a ~~
ticipaci6n en la ~ se , virtualmente el mismo nombre m1t1co y
X6chitl y a la Malinche- teman
d la C UIS.ta" se llamaba como la
. d'ch
. ción
1 0 : la "Dama edcwnonq durante la peregrina
calendirico. Me1or
hermana del sol, dejada por éste en el
paro
de los aztecas.
.
, era usado, al igual que el de los
M linal li nombre del duodécimo día, .
han esta costuma
. ,
Unos ejemplos que prue
.
demás, como nombre de ~ - T
htitlan · Ehécatl, "viento", caudillo
bre: Cipactli, "lagarto", prinapededTe l•=· M~tl ''venado", jefe tlaxcalte"
. te" rey
u -r~,
,
Océl ti,
tolteca; Cóatl, serpien , ' .
lh . Atl "agua", jefe chichimeca;
~
ca. Tochtli, "conejo"' pnnape aco uatl' "ped, mal" adalid azteca; Quiáhwtl,
'
tza1
• Técpa
e
'
"tigre", rey de Que . tepec óchitl '1lor" rey de Huauchinango. El pcrso'lluvia", capitán mcucano; X
d la ru'ioria antigua de México es el rey
na1·e llamado Malinal más famoso e Ms ._,....,.,. cierto precioso árbol de
cual
qwso· ceder a
oc~Yll.
te
de Tlaxiaco, el
no
"de lo cual enojado Moctezuma hiz.o gen .
ornato 111 que tenía en sus h~rtas, t6
se hizo señor no sólo de las flores,
vi6la contra él, y lo vena6 y ma , y
f en
Ma)' J" Jll
pero de tos pueblos de
ma ·
la ~ de Chalco a principios
f
sacerdote en
''-fil...,
• tad
hi
Otro Malinal ue UD ~
• •
bisnieta del gran conqws or c •
d 1 .;~1o XIV m Una Malinal Xochitzin
f
:.... de Coatlincb,o m
e_,
.
'd dl'loXlyuere..chimeca X61otl, florcci6 a ~ osl ~ ng de la deidad acuática que hoy se
V21'¡• en su cañada e co 010
cuando ya,admira en Chapultepec.
111

C6tli&amp;,

Bo,,ia.

.

m Seler 111, 516-520.
. • 6chitl "flor rayada de rojo" (B011rrnat1 ,,.);
Según Torquemada, tlapalizqUllt
vio en wia huerta de Tepoztlán. Tal vez
.,_L.
ID p. 330. Heminda (1, 434). ~-·w (Clairaatotl11ttlr0fl ,.,.,Ma,17'tn1
alwhitl,
el 6rbo1 de .... mam
1e .
trató • del ma,pc
..........
DI

ia

Larr.).
rul I 196 197· Betancourt 1, 300, lo llama Malin-zmcirum.ipün 51).
111
Moa. I • ,
•
'
ocan -Tlacocbcalco (Anales
'
111 De 1307 a 1314, en Opochhu
m lxtlilx6chitl I, 97, 271 i 11, 49·

664

o aeo que alguien haya observado hasta ahora que la Malínal Xóchitl
mitol6gica es llamada también Malintziu. En los .dnaks de Cuaulititlán ( 1558}
1e encuentra un pasaje sibilino que se aclara a la luz de lo que hemos venido
exponiendo. "Cuando aún no había mucha gente y aún había OICUridad" 118
(o aea antes del nacimiento del 101) "el diablo MixcóatJ . . . se sangró en su
cama de pajas, de donde tuvo vida una penona plebeya a la que .•• venía
conduciendo el que pasaba por su padre .•. llamado Teaauh".m Este es el
sobrenombre, "horrible'', "espantoso", de Huitzilopochtli.u• Quién fue la ''perSODa plebeya" nacida milagrosamente de) sacrificio de Mixcóatl oo se dice;
probablemente una nueva traducción -del texto nábuatl podrá orientarnos
mejor. A Tetzauh se le llama "mayorazgo de Mixc6atJ".
mencionan a
otros tres hijos del dios evidentemente Mimixcoa, hombrewstrellas. "Después que nacieron estos trea hombres, nació e) llamado Conelteuctli; luego
nació Cal.li TeuctJi; luego nació Pilliteuctli; luego nació Mal.lintzin, mujer, también de los Tzompanteuctio ... " 11 •
El hijo o mayorazgo de Mixcóatl es propiamente Quetzalc6atJ, pero oo
ignoramos que los aztecas aplicaron el mito del alumbramiento del dios tolteca
a su oúmcn tribal Huitzilopochtli Cooelteuctli {inicial con cedilla) es con
seguridad Xiuhnel, uno de los Mimixcoa que junto con su padre Mixcóatl
tuvo Ja visión de la hechicera Quilaztli, o sea la luna metamorfoseada en
águila y puesta sobre un nopal.

En este mito la diosa lunar hennana de los hombres-estrellas, y única hembra entre )os astros, es MalíoaI X6chitl, llamada en forma abreviada Malintzin.
Cal.ti Tcuctli, el "señor casa" y Pil.li Teuctli, el "señor Príncipe", así
como la mujer Malintzin, oo son a6Jo hijos de Mixc6atl, sino también de los
Tzompanteuctin, "señores del altar de las calaveras", llamados también ahualteuctio, 120 ''señores hechiceros". Gracias al contexto del mismo párrafo
de los Anales de Cuauhtitlán, vemos que se trata de gente que se oponía al
culto solar· es decir, pertenece al grupo azteca fiel al antiquísimo culto lunar, representado por Malínal X6chitl y el pueblo de Malinalco.
"En el año 12. Casa ( 1463) Moctezwn.a dio muerte a Tzompanteuctli y
a todos su.a hijos. La causa ... fue por Jo que contestó a Moctezuma. Le habria pedido consejo sobre lo que convenía hacer: 'Me ha parecido necesario
que sea de oro macizo la casa de Huitzilopoc.htli, y que por dentro sea de
chalchihuites y de plumas ricas de quetzales. Asf que será menester al tributo
del mundo: porque necesitará de él nuestro dios. ¿ Qué te parece?' Respondió
m .4ut., tl, Ce,nlatitUa, p. 62.

llnd.
uo Clavijero 11, 19; Seler II, 991; 1100.
•• .411, tl,
p. 62.
,. Ibitl., p. 61.
m

c.,...,.,,

665

�Tzompan Teuctli: 'Amo nuestro y rey, no es así. Con esto apresurarás la
ruina de tu eueblo y ofenderás al cielo. Comprende que no ha de ser nuestro
di01 el que ahora está• que va a llegar el dueño de todo y hacedor de las
criaturas'. Al oírle se ~ureció Moctezuma y dijo a Tzompan Teuctli: 'Ve Y
ten asco de tus palabras'. De esta manera murieron Tzompan Teuctli y todos
5\11 hijos" .121
L:a alusión al nuevo dios que debe sustituir a Huitzilopochtli parece de
inspiración cristiana: el escritor azteca escribe 37 años des~ué.s de la conquista. Sin embargo no es así. na vez más
una referenc1~ al regreso de
Quetzalcóatl · esta profecía estaba generalizada en Mesoaménca: ya qu~ se
encuentra entre muy distintos pueblos: el rey zapoteco de Zaachila, CociJoeza, la conocta, así como el sacerdote mixteco de Achiutla y hasta. el rey de
caponcta, entre los remotos chimalhuacanos de Aztlán, en los linderos de
Sinaloa.
Tzompanteuctli no es el señor de Cuitláhuac eJ nigromante a quien Moctezuma Ilhuicamina pide consejo: simboliza a los hombres-estrellas, a los brujos hermanos de la hechicera mayor, la luna. Mueren Tzompanteuctli )' sus
hijos; y añade inmediatamente el autor de los Anales: "Por lo .cual se ~nticnde que Tzompanteuctin (en plural} quiere decir ahualteucun (~bién
en plural) ,m Son los señores del tzompantli, del ~o lunar ~n medio ~el
juego de 1a pelota celeste; los ñores nahuale que e,osten en la eeoca antenor
al alumbramiento de Huitzilopochtli, cuando "aún había oscuridad'' 123 )'
no era necesario el sacrificio humano, fatal consecuencia del nacimiento
del sol.
Tzompanteuctli y los suyos son, corno los malinakas. un grupo de aztecas
fieJes al culto lunar, y como éstos, son destruidos por los hombres de Tenochtitlan, incondicionales partidarios de la religión solar. ~iuhnel y sus hermanos asi como Malintzin, son hijos de los T2ompanteucun la gente del c~ntro del cielo; son las estrellas y la luna, protagonistas de la guerra c6s1mca
con el sol.

Nuestra madre Malinche
Malintzin: ¿es por coincidencia que el nombre que se le da en lo ~na/es
de Cuauhtitlán a la diosa lunar Malínal Xóchitl, sea el de la amante e mtérprete de Cortés que tanto con~buy6 a la ~ictoria de los españoles? No _10
creo. Cortés, por medio de Jerórumo de Aguilar, pregunta a la bella
la,a,
'"' An•ltJ d, Cuautitlán, p. 61.
m lbid., p. 61.
111 Ibid., 62 .

666

que con otras diecinueve le ha obsequiado el cacique de Tabasco cómo se
llama. Ella contesta en maya que su nombre
Malina). Don H~do encucn_tra ~ o entre Malinal y Marina: ¿ qué español no conoce a Santa
Marina la vugen de Orense martirizada con sus siete hermanas? C,on el
nombre muy cristiano y muy hispano de Marina la bautiza fray Bartolomé
de Olmedo, antes de que ella vuelva concubina de Alonso Portocarrero: ya
que a este caballero la adjudica magnánimo l capitán Cortés;m

Los tlaxcaltecas y los aztecas añadirán al nombre la tenninación reverencial _tnn, como acostumbran hacerlo (ltzc6atl
Itzcoatzin; C6yotl
Coyotzm; Cuauhtémoc
Cuaubtemotzin) y a Malínal se le conoce como Malin~. Los españolea llaman a la amiga de su capitán, respetuosamente doña
Marina, o hispanizan Malintzin en Malin he, como en su boca nantnn (x6cotl), "fruta madrecita", se vuelve nanche,111 huehutnzin, ",i jito" huehUfflche Y toloatzin, " trarnonio", toloache. Con este nombre de Malinche, tlax~tecas Y aztecas _llaman al propio Hemán Cortés, "debido a que doña Manna. _la lengua, Siempre estaba en su compañía especialmente cuando iban
embajadores Y ~que ... " m En el momento en que Cuauhtémoc se rinde

=

=

=

a Cortés, le dice: "Señor Malinche. . • toma ese puñal que úenes en la cinta
Y mátarne con él". 121 El orgulloso capitán español
ha identificado con su
amante mexicana.
En los primeros años del choque entre los dos mundos la Malinche no fue
considerada una simple mortal, sino una diosa. Cuando Cortés y Moctezwna
se encuentran por vez primera todos los grandes aztecas le hacen la reverencia Y ceremonia que a su mismo dios Huitzilopochtli hacían"; 12 luego
• Moctezwna, "por lengua de Marina", dice a Cortés "que el reino que su
pa~ Quetzalcóatl había dejado. . . allí estaba a su servicio y que él hacía
deJao6n de él (ponla su g~biemo en mano de Cortés), pues en las profecías
de sus antepasados y relaciones había profetizado y escrito''. 1211

. La mujer que acompaña a Quetzalcóatl-Cortés no puede ser más que una
di~. Asi Jo ~bían d~terminado los sacerdotes: porque los españoles "iban en
~les ~xtraños, )' Jamás vistos y conocidos, y espantables; que no llevasen
muJeres smo una sola que ellos llamaban Malintzin )' que era por arte de
los dioses el saber la lengua mexicana pues siendo extranjera, no la podía
saber de otra manera". 1ªº
,.. B. Diaz del Castillo, V,,d. Hist.
Birs011ima c,assi/olia, L.
* B. Diaz del Castillo, V,rd, Hist.
,. lbid.
• Durán 11, 35.
111

,. lbid.
• Mon. lnd. 1, -404.

667

�Del mismo modo que la diosa madre, la d idad lunar, e. la única mujer
que combate en la guerra ó mica, la falincbe
la única mujer que acompaña a lo dio
guerreros '\. nidos del oriente. Fray Juan de Torquemada
subraya cl hecho: ''Los mexicanos se espantaron mu ho y de saber que traían
cons· o una muj r como dio ".10
El cronista tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dice de la Malinche que
era "hermosa orno diosa" y que por tal la tenían. 132 Herrera 11ª y Argensola m confirman la ere ncia de la personalidad sobrenatural de doña farina.
En un cantar indígena se alude a ci rto guerrero azteca muy valeroso,
Cuauhtencoztli, que en 15171 dos años antes de la llegada de los españoles,
combatió contra los tlai caltecas. 1" El poema par e rcferir¡e al itio de 152t:
'' a dando alaridos el capitán Cuauht ncoztli. ólo 1e dicen el capitán y
nuestra madre falintzin". 1 • ¡ Tonan Malintzin! Gracias a st epíteto, tonan,
el poema de o uro significado parece iluminarse. {alintzin tá equiparada
con la diosa madre y lunar Tonantzin, la misma que en los Anales de Cuauhtitlán es llamada falintzin, abreviaci6n de !alinal • óclútl, la luna.
La . falinch llamada "nue tra madre" en w1 poem3. náhuatl de los primero años de la Conquista: he aquí un tema para nuevas medita ion de
Octavio Paz.
La ''Dama d' la Conquista'' no sobre ive sólo sicológicamente, al ser discutida como i fuera contemporán a nuestra, heroína ep6niroa del malinchismo; sigue e.·· tiendo también en montañas y cerros, en mil
ulturas antigua que llevan su nombre, y en danzas que se presentan en las fiestas r ligiosa de todo el país.

La Malinche y la Llorona, avatares de la lu11a
Las Cihuateteo, 1mas de las mujeres muertas en el parto, "canonizadas
por diosas",181 acompañan al ol d sde el cenit hasta el poni nte, donde el
astro proseguía su \'iaje escoltado por las deidades del inframundo. Entonces
las Cihuateteo se aparecían como temibles fantasmas a lo que vh·en en la
tierra m y hasta "entraban en los cuerpos humano ".131 Generalmente "anUl

Ibid.

,. Muñoz Camargo. 177.
.. Herrera, 2a. Dlcoda, 119.
• Argcnsola, Bartolomé Leonardo, La conquisla d, Mlxico, 1940, p. l 19.

Mon. Ind. I, 228.
• Gan"bay, Po,sfa lndig,na, 57.
sJt Sah. I, p. 49 liu llama Cihuapipí\tin,
• /bid.
• Ibid.

uo

668

daban ~n la _encrucijadas de los camino ,, .u
.
•
como s1 e tm ,ese teñida con oJ
, ten1an la cara blanquecin
e or muy blan O
•
•
1os brazo y piernas
los bel!
' como es la ti7.a. lo mismo
1!11
•••
ca os tocado como las zu os ... tenían sus cotaras bianca.s·•.1u
sc.noras con sus comeEn el capítulo . que trata de la diosas . .
u
España" 142 fray Bernardi
d
pnnapal qu se adoraban en esta
no e Sahag'
r
.
ellas era Cihuacóatl io 'mu· d l
im a mna que Ja pnmera de
.
'
Jer e a culebra'' t b'é ¡
nuestra madre". de lo cual d d
, am l n !amada Tonantzin
'
e uce que " ta d'1
•
la cual fue engañada por la cu) b ,.
~ es nu tra madre Eva
negocio que pasó entr
e ra · ya que los mdios "tenían noticia deÍ
.
nu tra madre E\'a \' la u1 b ,. u
qu la Virgen de Guadalupe. ima en . .
;
e . e ra ·.
Lo cierto e
se sigue venerando en el T
g cnsuana que susutuye a Tonantzin y que
.
pe) e, ei. llamada hasta
tro d'
d u1e nombre antiguo
po . ·
nues s 1as con el
,
r ,anos grupos nahua "
.
compuesta con unos ata\'ÍO e
.
par ·c1a como una ñora
orno
usan en palacio ., 1u
blancos, y los cabellos los tocab
d
... ;
sus atavíos "eran
an e manera q
t ,
zue 1o cruzados sobre la frente".ic
uc eruan como unos come-

"ª

Las Cihuatetco tenían en común con C'h
,
e entiende porque las m .
d'
i uacoatl la blancura y el tocado.
'
u1eres 1osas eran · á
d
.
,
dora sacrificada en la bataJl
IIll gen
e la pnmera guerrea1
1
.
ª ce e t , a luna· Cíh • t1 d'
Jeres muertas de parto, era su ca itan
,.
. uacoa. • . iosa de las rnulunar. "De noche" 0 :-~
p
Y ad ocac,ón pnnc1pal de la deidad
, os uuorma ahagu'
.
b
E 1
.
.
n, \OCea a y bramaba por el aire" m
s a propia CihuacóatJ, sin duda el fantas
.
ciador d I derrumbe de] •
.
'
ma del xto presagio anun.
rmpeno azteca. E tos a
. f
a manifestarse diez años ant... d . . I
ugunos unestos mpezaron
..
...., e "emr os español _ua
Muchas ,-eces se oía una m .
Andaba dando grandes gritos· ~}~.~-ue 110:aba. Iba gritando por la noche.
y a veces decía: "HiJ'itos ' . . l d1J1tos mios, ya t nemos que irno l jos! J
Las
.
.
nuos, ,a 6nde os llevaré?, u,
queJas lastunosas de la a ar· .6
.
escuchaba desde hacía siglos e pi lCl tn femenina que la gente de 1 'xico
.
n a noc11e -el llanto d e·¡
6
sacrificada- siguieron angusti d
1
•
e , iuac atl. la diosa
y ya no sólo a los indios in an_ a os mexicanos d pu de la conquista.
, . o asumsmo a lo criollos que adoptaron co tum~

º.

.. lbid.
'" lbid.
0
Sah. I, ~J,OI /bid.
"' !bid.
JA /bid.
,.. lbid.
'ª lbid,
1 • lbid. IV, p. 82.
.. lbid. IV, p. 83. 'ueva traducd6n del náhu:11I del Dr. Garibay.

669

�bres y creencia d los nati\'os. La •·muj r .rpi nte' ti ne hora un nombre
genérico ca tellano: e la Llorona. iguc apareciendo en su ata\'Ío blanco y
lanza us gemido· des arradore en las alw horas nocturna Ya habla p ñol:
oy n di tintamente 1 palabras "¡Ay mi· hijo_, ay m1; hijo!",
tan cargadas de angustia que hinchan d terror a lo corazon má valientes.
¿Quién e la Llorona? La vcrsi6n más aceptada
que se trata de la Malinchc lengua manceba de Hernán orté .110 Y ¿porqué ,ien del otro mundo a queja
n la· noch ? Hay quien piensa que u alma no encuentra paz
por l:iaber traicionado a Jo de su e tirJ&gt;e.

La verdad
otra. La falinchc-Llorona e la diosa lunar pr hi. pánic
Cihuacóatl. en u advocación de lalinal , 'óchitl o lalinuin. Por la con, crgenda de lo nombre : Malintzin la diosa y falintzin la pre unta diosa
que a ompaña a Quetzalcóatl-Corté , ésta se imila, en el • léxico conqui tado on I d idad antigua y
le adjudican la misma atribucione .
A quien opine que la idrotiiicadón d la dio a de la erra cclc:;te con la
supu ta dio a de la !?U rra l rr tre es u.na hipót is drma iado atre\'ida,
le
pueden pr ntar argumento de peso.
La semejanza del nombre Malina! X6chitl o • 1alintzin con • falintzin Ja
Mali che, e d be sin duda a una coincidencia: ya .aberno· que en el • féxico ntiguo abundan lo p rsonaj que no s61o tienen nombre calencláricos ·ino tambi ~n de dio cs. Ba ta recordar al _ ñor de Amccameca, Ceacatzin (como quien dijera Quetzalcóatl con la terminaci6n rever ncial) qu
en 9. con jo ( 1+62) fu h cho preso por los aztecas. 1 1
Con todo, no es coincid •ncia este hecho de capital importancia; la • falinche, como bien re ·ucrda Melchor Ocampo, "en la danza qu los indios concrvan como tradición d lo antiguo baile me.·icanos, e la única mujer y
, 1 hacen ciertas v ncracionc y cer monias" . 152 Es mu} posible que aquí
converja el recuerdo de la
alintzin mítica, la ola muj r qu lucha n el
cielo, figuración de la luna guerreadora, con la vocación de la Malintzin
histórica l{U iba con lo:; t ulc y transmitía a los indio la rnluntad de Quctzalcóatl-Cort t . Lo cierto
que ntr los mil y mil grupo de danzante· qu
por nue tra uerie, siguen bailando en las fi tas reli 11 iosas de • [ ~ ico }' Centroamérica. la .1alinche (hombr tra Ycstido o mujer) d · mpcña todavía
el papel tradicional. La única mujer en el combate ritual igue Uamándo
Malinche, )' no sólo entre lo nahua.. ino lo. otomí , mixteco., totonaco )'
demás grup autóctono.
En cuanto a I Lloren

dicen I

folclore mexicano. En todos los lu are· en que apar ce xi~te un punto preciso d un río o u11a a ada, en qu el fant ma e um rge o
desvanece
como una nubecilla d ni bla: n Teziutlán, por je.mplo
te Jugar es Ja
ba1Tauca de Estocapa. 103
• ·o i mpre la Malinch
identifica con la dio a lunar. A menudo s
llamada así la diosa del agua. El e rro d la • lalinche e •rea de Tcnancingo
d ·be s11 nombre a la Chakhiuhtli u grabada en cierta piedra d
u lado
sur. 1u En Tia.· aJa la llamaban Matlalcuey , ''la c¡ue ticn falda azul" ,.
le daban C'ulto en I cerro del mismo nombre que llrunamo hoy La Ma~
linche". A í e.cribí eJ historiador tlaJ•calteca • foñoz Camargo, pocos año
despu • de la muerte de doña farina. m

Ea l caso del Cerro d la • fa linche, al ur de • ochicalco, s llama a í por
la imagen en piedra d Ja j°' en dio a del maíz, • 'iloncn qu allí taba }'
qu fue d spedazada hace un si lo; sus resto se en u ntran en Tctlama. 1"
e pu d afinnar que toda estatua o rclie1,: pr hispánico que repre cnta a
una d .idad femenina fu llamada en' ricamentei Malin he por los indio
cri tianizado . En el Pci1ón el lo Baños. el fu ar donde Huitzilopochtli
crifiró a u obrino Cópil, la cultura en la parede d I cerro. aunqu n
realidad repre nten al dio upremo Tezc tlipoca }' lo atributo o símbolo
que con él e ,·inculan, también ·on llamado Malinche por Jo. actual h bitant dc;&gt;I mítico Acopilro. 157
Por otra part , lo num r ·o cerro r moot l\falinche
relacionan i&lt;'mp · con una tradición más o m no fabulosa 16 n qu mito antiguos con·n con las leycnd tejid alrcd dor d la bellí irna amiga , nsejera
ort' .

• 'admiuzto de Cópil, hijo de la luna

1 e¡ oztlán,
haJma r Malinalco · ·taban predestinado por la natura!l"¿a a
\'oh-erse Jugar
agrado . por su ituación al pi · de descomuna.k ro
de toInforme de Osear del Razo.

hi toriadores que ha ta lo prim ro año·

José María iarroqui, Luis Gonzál z Obregón, Jo é tarta Roa Bárrcna, Artemio de alle-Arizpe.
ui Anales di Chimalpain, 122.
fekhor Ocampo ObraJ com¡,let!U, léxico, 1901, t. IIl 1 p. 185.
a..

d I siglo ~vJ I se le vio errar por las calle:. d México y d otras ciudade
d la Tucva E ·paña, y qu lu o d sapareci6 para iempre. 'erá v rdad en
lo qu concierne a la capital; cu Ja provincia la Llorona ha obr vivido y la
historia d _u upen:ivencia es uno d los más sorprendent capítulos del

11
'

Horado Corona Olea, B"oe estudio Job,, Tenancingo, Tenancin o, 1948, pp.

""

Di o ~foñoz am rgo, Historia d
cler II, 155.
ltt ll, 110.

14-19.

111

Tla:uala, • fé ico, 1892.

Crcllio ,\, Ro~lo .Nomb11s g,o ráji(os indí t as dtl Estado de .\llxico.

6i0
671

�bas basálticas en que la intensa erosión ha e ulpido las formas más capri-

chosas. El conjunto de picachos y barrancas

ve como una arquitectura
sobrehumana, con pirámid
torrazos, gradas, techos atalayas: ciudades , rtical de magos y nigromantes.
En Tepoztlán una virgen ha dado a luz un dios cuyo templo parece un
picacho más entre mil, a 600 metros sobre el pueblo. En una gruta de Chalroa -cuyo misterio persiste en nuestros días-- se veneraba a Tezcatlipoca,
la divinidad uprema. Malinalco era centro del culto lunar y después de su
conquista por los reyes mexicanos se consagró con inusitada m~oificcncia,
al sol.
La fecha en que la hermana hechicera de Huitzilopochtli fundó Malinalco
es obviamente, anterior al nacimiento del sol en Coatepec; pero como nuestros teólogos conocen con exactitud el año de la creación del mundo (5199
antes de Jesucristo) también los cronistas aztecas acercan aquellos acontecimientos míticos a su propia época: el siglo que llamamos XIII en nuestro
cómputo del tiempo.
Sabemos que el dio azteca estaba metido, d sde su salida de Aztlán, en
el arca de junco que llevaban los cuatro sacerdotes principale , intérpr · tes
de la voluntad del numen; 109 éste iba acompañado por su hermana, la "grandísima hechicera" de los muchos nombres. El principal de ellos es Malínal
X6chitl, aunque un croni ta. el j uita José de Acosta, afirma qu se llamaba, precisamente, Hermana-de-su-Dios.160 "Donde quiera que paraban,, 111
durante su larga peregrinación. lo primero que hacían los aztecas era edificar
un tabernáculo y colocar el arca sobre su altar. Desde allí les hablaba el dios,
por boca de los sacerdotes. Sólo nos enteramos de la existencia de la hermana
Cllflldo ésta se vuelve maga y quiere "ser adorada por diosa". m
Traducido en lenguaje claro, esto significa que en cierto momento del
éxodo azteca hay un cisma entre los sacerdotes d l sol y los de la luna.
esto últimos contrarios al sacrificio humano;
verifica una separación en
Michoacán y en Malinako; un grupo, con el arca que sólo conúene la imagen de la diosa, se establece en un lugar sagrado no 1 jos de Chalma, bajando
de la altiplanicie de Tenancingo al fondo de un valle de clima tropical.
Las razones del rompimiento entre las dos "congregaciones" m las expresa paladinamente el propio Huitzilopochtli: "Vuestro dios dice que su ,·enida
no fue a enhechizar ni a ncantar las nacion ni a traerlas a su servicio por
esta vía, sino por ánimo y valentía del corazón y brazo , por el cual piema
"' Tczozómoc, 9.
,. Acosta, Historia Natural y Moral d, LtU Indias, M6óco, 1965, p. 326.
"' lbid., 324.
.a Durán 1, 22.
.. Jbid.

672

engrandecer
su nombre .v levantar la ..__.
.... ~:ón mexicana
•
L-,
u.uta las
bes
asa manda que su hennana se d . da
nu
... y
y hechicerías''.m
a eJa en este lugar con sus encantamientos
Diría 1:1° exegeta moderno qu el sol ente fáustico se
ente. mágico: La conquista de poder y gloria del
, la opone a. la _luna,
coraJe, arroJo r sangre· en tant
grupo 50 r se realazara con
I
y se con racia con di~ "' ho obque e
lunar se opone a la violencia
,
m res mewai1te el utir
d l
.
abemos que su mística bélic hac .
.
1SJllO arte e a magia.
nefasto de la llegada de los hiJ.ªos d le mlvcn iblC$ a J aztec hasta el día
e so · entonce los do ·
l
que la gente nu -a venida del est los va '
. .
mma e terror de
red
zuma trata de d f d
.
ª u ar meluct blemente. Mocteen erse con medios m • ·cos
nigromantes f
pero 1as tretas de sus tneJ'ores
rac:asan una tras otra.
0 logra evadirse con el suicidio "'
be C
,
sabe también ¡
¡
' ucum · uauhtemoc, caballero águila
0 que e
pera· con todo dcsaf' 1 d ·
1 e
mayor arrojo héroe solar fiel hasta 1 •1 .
. ~no Y_ lucha con el
Malina) 6chitl al d
e _u timo
u tradición tribal.
,
espertar la manana d pués del aba d
·•
a llorar y plañir reciamente" is., " • p
d, d
. n ono comenzó
hermano Huitzil
.
.
c. or on e
habrá ido el bellaco de mi
OJ&gt;()Chtlt, qu no veo rastro de u ida''' m "T •
.
con S\.15 a)·os"., 11$7 "en --.:.
!a'..-u'd
•
1 a vieron e1 monte JI
d •T
, omo conseJO
ual se establecieron". "y los v ínos d 11' f
am o exc.altepetl, sobre el
tentos que la hechicera casó con el ree ~~ teron cont ntos d~ ello''. Tan concudo del águila" y di I C . .
ugar, llamado Chunakuauhtli es.
,
ce a romea de la M xicanidad· "Ya está
- da
uen grand el vientre y nació el \ ás "º de
•
.
.
prena
ya
llamado Cópil".'
Mahnal • 6chitl, macho, que fue

J~J&gt;O

ª

ª

También Cópil tic
b
. .. .
usaba en l
ne -~ nom re muy igmf1cat1vo. Copil.li era la mitra que
a coronac1on d I tt}
..
1
~etrás col aba sobre el uello; taba l~ecl: r:np~=~=- por delante por
J1do con hilos de oro. isa
mas de oro, o teHijo de la luna y de un re . 06 •¡ 1
•
íntimamente ligado con la fun~a i6~1 de Im~1~:t tiene un destino trágico,
México Tenochtitlan.
e ª cm
solar de su rutilante tío:

La guerra entre molinalcas )' mexicanos
En tanto que Cópil I hijo d la luna, se_ cría en Malinalco aprendiendo
de u madre Malina! . 'óchitl 1 art mágico, los aztecas adictos a Huitzi... loid., 22, 23.
,.. Tezozómoc, 11.
:

Crón. Mtxicá¡otl, Sl; Tczozómoc, l l,

Duiín I, 23.
• Tczoz6moc, 11 •

• F. J. Clavij ro, Storia Antica dtl Mwico, Cts,na 1781,

t.

u,

p. 115.

673
H43

�lopochtli fundan en Coatepec la ciudad de México celeste. Alli nace el sol
y con a la tremenda tarea de su pueblo obligado a alimentarlo con corazones humanos.
1 reanudarse la

peregrinación

en huaca de su asiento definitivo, la tnou

se establece en Chapultepec.
Con el abandono de la hermana de Huitzilopochtli, el papel de la mujer
entre los aztecas, convertidos en pueblo de guerreros, decae. Al salir de Aztlán Cbicomoztoc, entre los cuatro cargadores del arca 1e encuentra una mujer: Chimahna, la futura madre de Quetzalcóatl,110 en tanto que a la llegada
a la laguna de México todos los teomamas son varones. 1 n Por otra parte
entre los jefes de la peregrinación: Mixcóatl ( padre putativo de Quetzalcóatl),
Xiuhuel y Mimich, venía su h rmana mayor m llamada, según las distintas
fuentes, Xocbiquetzal, Quilaztli, ihuacóatl, Coatlicue, Matlálatl o Malintzin.
Las dos advocaciones principales de la luna como hermana mayor de las
estrellas y del sal son Malínal X6chitl y Coyolxauhqui, la primera abandonada
en Malinalco, la segunda decapitada en Coatepec por el sol-Huitzilopochtli;
y el papel que desempeña en Tenochtitlan, metrópoli solar, s6lo es pasivo. La
comagración de los aztecas al sol hace de ellos un pueblo bélico, masculino
por excelencia. El matriarcado de la peregrinación ha desaparecido por completo, swtituido por \DI régimen netamente patriarcal. Afloran aquí y allá recuerdos del pasado, como el título de Cihuac6atl, Mujer rpiente, que lleva
el segundo funcionario del imperio. En el gran teocal.li se admira la cabéza
gigantesca de la luna degollada.
preparan expediciones para someter a Malinalco y exaltar, en la que fue la capital de Malínal Xóchitl, el triunfo de los
caballeros del sol.
Las ramnes del resentimiento d los tcnochca contra los malinalca tienen
raices profundas. Cuando los peregrinos se encontraban precariamente aposen•
tados en Chapultepec, rodeados por "innumerables gentes y que nadie les
DlOltraba ningún amor'' m estuvieron a punto de ser e&gt;..'lenninados, hasta el
último, por iniciativa de Cópil, el hijo de Malinal Xóchitl y del rey de Malinalco.
''Era él muy astuto, era él muy grande mago, acaso tanto como su madre,
no, pues ra ella más, pero era de mucha astucia el llamado Cópil' .m Cuando se enteró de la llegada de los aztecaS en Chapultepec, Cópil determinado
a vengar la afrenta sufrida por Malínal Xóchid, "empezó a discurrir de pueblo
en pueblo y encender los corazones d todas las naciones contra la generaci6n
.. Anol•s A111i¡uo1 d, MIJtuo y sw Co11tomos, Cuad. 8, . 16 Ynb 5.
C,6 11 . Muú4yotl, 69-72. Pormenor curi010: el décimo tercero de lot ancianos
fundadora de Tenochtitlan y qundo de los cargadores de Huitzilopochtli en la
1n

R llama Cópil.
Aaaú1 A11tig11os d• Mlxi,o y

última etapa
m

SMS

Contornos, Cuaderno 'o. 16, Ynb. 5,

111 Durin 1, 28.
.,. Cr6n. Al•m4Jotl, en Garibay, Hileoria d, lo Lit,,ota,o Námuúl, 1, 323.

me,;icana, y a incitarlos a que los destruyesen y matasen publicándolos por
~bra ~~ y belicosos tiranos". ' nos informa
Diego Dlarán y
aaade que se conJuraron todas las ciudades comarcanas de Azcapoualoo y
de Tacuba, Coyoacán y Xochimilco, Culhuacán y Chalco, para que todos, de
común, los cercasen y los matasen, sin quedar uno".m
"En este año l. casa ( 1285 de la era cristiana) fue cuando los malinalcas
pretendian conquistar a los mexicanos ... allá en Chapultepec".1re C6pil obra
por expresa voluntad de su madre; m sube al cerro de Tepetzinco (el que hoy
conocemos como "Peñón de los Baños" y a cuyo pie se extiende el ae1opuerto
de Bal~) "para_ desde allí aguardar el fin y la pérdida de los mexicano1,
~béndose_ el seno~o de toda la tierra".171 Junto al cerrito se encuentran
Huitzilopochtli y Cópil. Dice el antiquísimo canto recogido por Tezmómoc:
" o eres a ~ tú aquel a quien mi hermana dio a luz?'' "Sí yo soy, y vengo a
acabar contigo. ¿ Por qué dejaste dormida a mi madrecita, la desamparaste
en secreto? Pues yo te mataré". Contestó Huitzilopochtli: "Está bien • vente"'
Luego se ~niguen cautelosamente el uno al otro, y al fin agarra a
en el cemto. Y tan pronto como murió, lo degolló, le abrió el pecho, le
arrancó el corazón ... 111

fray

C6pil allá

•
El hijo de la luna
sacrificado en el cerro del Peñón por Huitzilopochtli
~tamente como éste sacrificó la propia luna en el cerro de la rpiente:
la mató_ ~egoUó y le sacó el coraz6n".1IO
repite el holocausto, que esta
vez penmbrá encontrar, mágicamente, el lugar donde ha de fundarse la ciudad de México.
himalpáin, el historiador indígena de Amecameca, en su Memorial breve
retrodata el episodio de Cópil al año 1280. Los aztecas llegan a Chapultepec
8011 atacados violen~te .por los texcatepecanos {la gente del cerro peDUCOIO donde se refugió Mallnal Xóchitl), los malioalras y los toloques, o
aean los toluqueños de hoy. 191 Tenemos
otra prueba de la gu rra entre
ad ptos del culto solar y los del culto lunar aimbolizada en el mito de Cópil.

!

aqw

La luna a la primera sacrificada en el mundo celeste; su hijo es el primer
m
•
m
.,.

Durin I, 29.
C,6n. Mui,áyotl, H, 45.
Durán I, 29.
ll,id.
.. Crótt. M1%Üáyotl, 42, 43; Garibay, Hist. Lit. Noh., 323.

• Tezozómoc; 13.
• G. Kutscher, L, M,monal h,1u• d, Chimalpahin, en Actts du XXYlll Cor11,i1
lrt11nuilioul d,s Amlmnistts, Paria 1948, p. 417 •

675
674

�sacrificado en el mundo terrestre, reflejo del de arriba. El cuerpo del hijo
de la ]una fue enterrado en el cerrito del Peñón, donde se verificó un prodigio. D james la palabra al padre Durán: "Luego que fue muerto este Cópil, en el mismo lugar nacieron a aquellas fuentes de agua caliente y así las
llaman a aquellas fuentes Acopilco, que quiere decir el agua de Cópil".m
Todavía -lo saben todos los que nos hemos bañado en ellas- tienen el
calor de la sangre allí ,·ertida, hace siete siglos, por el sobrino del sol.

La gloria

,i

el honor t!e México

El hechicero Cópil fue sacrüicado por su tío Huitzilopochtli, en el cerro
del Peñón, según el ritual clásico de los aztecas: "con el cuchillo de pedernal
le abrió el pecho, le arrancó el corazóo".m Luego Huitzilopochtli echó a
correr con el corazón de Cópil y al encontrar a uno de los teomamas le dijo:
"Le fui a matar yo. Pero corre tú al centro de las espadañas, en medio de los
cañaverales; allí verás una piedra sobre la cual descansó Quetzalcóatl cuando
se marchó. Hay un asiento mitad negro, mitad rojo: sobre éste te pararás
cuando arrojes el corazón de Cópil".l3 •
Este asiento recuerda a Tlillan Tiapallan, lugares del negro y del rojo "donde Quetzalcóatl murió por negarse a hacer sacrificios humanos"; m y existe
sin duda una razón mágica por la cual Huitzilopochtli escogió precisamente
ese lugar para arrojar el coraz6n de su primera víctima tenestre. Intimó al
teomama a que, metido en medio del tular arrojase el corazón de Cópil "con
la maror fuerza que pudiese; y así fue hecho'' .184 De esta manera se inició la
nueva ley sangrienta del dios solar y guerrero, en contraposición con el precepto religioso incruento de la Serpiente Emplumada.
cgún la Crónica M exicáyotl, los ancianos no saben exactamente si quien
arrojó el corazón en el cañaveral fue Cuauhcóatl. "Águila-Serpiente", uno
de los cuatro teomamas que salieron de Aztlán cargando a Huitzilopochtli,
o si fue CuauhtlicuetJ,qui,181 ''el que representa al águila11 , teomama que durante la peregrinación cargaba a la hermana del dios. 188 Lo más probable
es que se trata del idéntico personaje. 188 El nombre de estos sacerdotes era
'"' Durán I, 30. Cf. el fragmento del Ms. de 1528 ( Ánalt.1 de la Naci6n Mexican11) en Garibay, La literatura d, los aztecas, Méx. 1964, p. 36; Códice Ramírc:z, 31.
, .. Chimalpaín, Memorial br1ve, apud Kutschcr, p. 417.
u. Crón. Mexicá)loll y Garibay, J-Iist. Lit. Nah. I, 324.
1.t1 Anales d11 Cuauhtilldn, p. 8.
1JO Durán I, 30.
,., Crón. M11xicáyoel, 44.
Tezoz6moc.
.,. Así lo considera García Granados, Dice. liist. d, M,x., I, 177-178, cl. Anales
de Tlaltelolco, 1110 Cr6n. Mtxicáyotl, 62.

676

hereditario, egún nos revela la Historia de los M e:&lt;icanos por sus Pinturas:
Cuauhtlicuctzqui era "hijo del principal que los traía y tenía el mismo nombre". Por otra parte "el que representa al águila", era vicario del so1-Huitzilopochtli, hablaba y obraba como si fuese el propio dios. El nombre "AguilaSerpientc" del teomama que inicia en Aztlán, 208 años antes, 19º la peregrinación, parece simbolizar el lugar final del éxodo azteca: vaticinio onomástico
que él propio Cuauhc6atl realiza.
Cierta noche, cuenta fray Diego Durán, Huitzilopochtli le apareció en
sueño al sacerdote-vicario y le dijo: "Ya os acordaréis cómo os mandé matar
a un sobrino mío que se llamaba Cópil y os mandé que le sacásedes el corazón y que lo arrojásedes entre los carrizales y espadañas, lo cual hicistes; pues
sabed que ese corazón cay6 encima de una piedra del cual nadó un tunal, y
está tan grande y hermoso que un águila hace en él su habitación y morada ... encima de él extiende sus hermosas y grandes alas y recibe el calor del
sol y el fresco de la mañana. Encima de este tunal, procedido del corazón de
mi sobrino C6ei1, la hallaréis a la hora que fuere de día; pues a ese lugar
donde halláredes el tunal con el águila encima le pongo por nombre Tenocbtitlan".191

La mañana siguiente el sacerdote "mandó convocar todo el pueblo, grandes y chicos, hombres y mujeres, viejos y mozos",192 acampados en Chapultepec; y les refirió Jo que le había revelado el dios: que buscasen el águila
sobre el nopal, "porque este es el lugar de nuestro descanso y de nuestra
quietud y grandeza; aquí ha de ser ensalzado nuestro nombre y engrandecida
a la nación mexicana; ha de ser conocida la fuerza de nuestro valeroso brazo ... con que hemos de sujetar a todas las naciones ... sujetado de mar a
mar todos los pueblos y ciudadanos .. Este lugar manda se llame Tenochtitlan,
para que en él se edifique la ciudad que va a ser reina y señora de todas las
demás de la tierra ... " 10 2
Chimalpáin de cribe el descubrimiento del lugar vaticinado con palabras
todavía más solemnes: " obre el nopal se ha erguido el águila con sus garras¡ sujeta la serpiente, la muerde (con su pico), la devora. Es cierto que
hará nuestra gloria. Tanto que el mundo existirá, nunca se deberán olvidar
la gloria y el honor de México Tenochtitlan".m
Cuando los aztecas encontraron el lugar del tunal, le hicieron reverencia

"° Caso, El 4guila y el nopal, pp. 96, 97.
•• Durán I, 38.
"' lbid.
111 Durán I, 39 .
u. Cbimalpáin, Memorial breve, apud Kutscber, p. 417.

677

�al águila "como a cosa divina. El águila, como los vio. se les humill6 bajando la cabeza a todas partes donde ellos estaban" _1.os
Es que el águila, nahual del sol, ha establecido un pacto con su pueblo:
lo hará señor del mWldo y en cambio obtendrá su atroz alimento: sangre y
corazones humanos. Dice Huitzilopochtli a su sacerdote: "Oh Cuauhcóatl ...
donde germinó el corazón de Cópil que ahora llamamos Tenochtli, alü estaremos, dominaremos ... " El corazón humano se ha convertido en tuna, la
tuna del águila, Cuauhnochtli; y el lugar en que se sacrifican al sol los corazones, el lugar sacratísimo del pacto con la divinidad, se llama Tenochtitlan.
Esta interpretación esotérica del segundo nombre de Mé.'G.co no es mía, sino
de Alfonso Caso, que la presentó en su estudio El águila y el nopal, trabajo de
recepción de la Academia Mexicana de Historia. Yo he tenido la suerte de encontrar nuevos argumentos en favor de la tesis del doctor Caso, y de descubrir la relación del nombre de México con el de Tcnochtitlan, dualidad onomástica que esperaba, mejor dicho, exigía una exégesis mancomunada.
El año santo de Huitzilopochtli

Entre la salida de Aztlán y el descubrimiento del sitio predestinado para
la erección de la capital azteca -la islita del tunal con el águila- pasan cuatro siglos de 52 años, o sean 208 años. El primo mexicano de Góngora, Carlos
Sigüenza, astrólogo y matemático, calculó la fecha exacta del maravilloso
hallazgo: fue el 18 de julio de 1327. Tal vez acertó el día pero no el año,
que es 1324, l. pedernal, según sugiere la famosa lámina de la fundación de
Tenochtitlan en el Códice Mendocino. En medio del rectángulo mágico que
un aspa divide en cuatro, está el águila sobre el nopal de la piedra, tenochtli;
y todo está enmarcado por una sarta de 51 año , desde el 2. casa hasta el 13.
caña. ¿ Y el quincuagésimo segundo que completa el siglo? Puesto que los
aztecas ya están asentados en su flamante capital, no puede ser más que el
año 1. cuchillo de pedernal, ce técpatl, que precede el año 2. casa. Cetécpatl,
aclara Antonio León y Gama (Roma, 1804) es el día del nacimiento de
Huitzilopochtli 196 del mismo modo que el de Quetzakóatl es ce ácatl, l.
caña. Ambas fechas son los nombres calendáricos de estas deidades. No ignoramos cómo pesó en la actitud de los aztecas la llegada de Cortés en un año
l. caña, confirmación de que regresaba a su tierra el propio dios Ce ácatl.

La focha ce técpatl ( un círculo y un pedernal), aparece en la famosa Tira
de la peregrinación entre la isla de Aztlán y el cerro ganchudo de CulhuaDurán I, 40.
Ant. León y Gama, Saggio dell' astronomía, cronología , mitología degli antichi
messicani, Roma, 1804, p. 28. León y Gama atribuye el dato a Tezoz6moc.

cán: en un año l. pedernal empieza el viaje de las tribus guiadas por Huitzilopochtli; se trata, según toda probabilidad, del 1116 de nuestra era. El descubrimiento del tenochtli, fin de la larga peregrinación, se verifica cuatro
siglos indígenas más tarde, en 1324, otro año 1. pedernal: como si dijéramos,
otro año santo del dios. El error de Sigüenza y Góngora es de tres años. En
1376 los aztecas eligen su primer rey. Acamapichtli: una vez más han pasado
52 años: en la fecha sagrada 1. pedernal se inicia una nueva etapa histórica

de México.
Probablemente la llegada de los aztecas al valle de los lagos ocurrió en
1272, l. pedernal, y la mística búsqueda del tcnochtli duró todo un entero
siglo indígena. Escribe fray Juan de Torquemada acerca de la fundación de
México: "Dicen las antiguas historias, que yo he visto y con suma dilicrencia
examinado, que luego que llegaron los de la familia mexicana a las riberas
de la laguna, estuvieron como peregrinos y sin ciudad, vagueando de unas
partes a otras más de cincuenta años, hasta que ... se entraron en la laguna;
y como tenían su oráculo y respuesta de su sitio, fuéronlo bu cando por entre
los carrizos y espesuras de juncias ... " 197
La elección del punto exacto donde se erigió el primer, humilde adoratorio de Huitzilopochtli, es fruto de una larga y paciente CA-ploración realizada por los sacerdotes en el lago de la luna. En esta elección convergen
consideraciones prácticas (la islita que emerge apenas de las aguas; el manantial de agua dulce· la defensa que significa el espesor de los cañaverales)
aunadas a múltiples factores mágicos: la similitud con la isla de la patria
primitiva Aztlán; la situación exacta con respecto a la forma del lago; la
comunicación umbilical con el inframundo y el cielo, prerrogativa de los
chamanes en el xicco, o sea el ómpbalos del lago. Este último aspecto, de suma
importancia, condiciona el primer nombre de la ciudad, México, ombligo de
la luna, y origina el mito del coraz6n de Cópil, hijo de la luna, que hace
brotar el tenochtJi de TenochtitJan.
Aludia a la semejanza entre la islita del lago de la luna donde se fundó
México y la isla de Aztlán, la del lago de la luna prirnitivo.m
Aztlán, tierra de la blancura, y el lago lunar Metztliapan, son arquetipos
míticos, al igual que Chicomoztoc, sitio de siete cuevas, y Culbuacan, cerro
torcido. Existieron, pues: distintos Aztlanes, Metzliapanes, Chicomoztoqucs y
Culhuacanes, que se convirtieron en centros sagrados. Tan sólo de los Culhuacanes conocemos un buen número, desde el cerro ganchudo de la capital
sinaloense basta el del valle de México. Los aztecas tendrán que encontrar
otra vez en el Metztliapan del valle la tierra de la blancura de su mística
tradición. Nos dice el anónimo autor del Códice Ramírez que los sacerdotes

:111

1N

678

.,.. Mon. Ind. I, 289.
,. Crist. del Castillo, Fragmentos históricos.

679

�a poco fueron metiendo el arca de su dios en la laguna, acercándose "al
sitio en que pretendía se edificase su gran ciudad. . . Andando a unas partes
y a otras en
Joa carruales y las espadañas hallaron un ojo de agua hermopoc9

sísimo donde vieron cosas maravillosas las cuales habían antes pron06ticado
sus cerdotcs ..• " 11111 Lo primero fue un ahuehue blanco; los huejotes eran
todos blancoa, "sin tener ni una boja verde, y todas las cañas y espadañas de
aquel lugar eran blancas. . . y comem.aron a salir del agua ramas todas blancas •.• " 200 Todo blanco: como en la isla de Aztlán, lugar de la blancura.
En cuanto al manantial, "ialia ta agua d entre dos peñas tan clara y linda
que daba gran contento".2 º1
La noche Huitzilopochtli apareció a uno de los teomamas, pronosticándole
el hallazgo del tunal con el águila. He aquí cómo los sacerdo
y todo el
pueblo azteca entran 'por la espesura de la laguna". 201 La fuente del agua
''muy clara y linda" aquel día manaba muy bermeja casi como sangre, la
cual se dividía en dos arroyos, y en la división del .segundo arroyo salía el
agua tan azul y pesa que era cosa de espanto" .m Luego encontraron el
tunal con el águila encima.
í como el nopal es el árbol del sacrificio de
los corazones humanos al águila, o sea el sal así los arroyos rojos y azul simbolizan la guerra sagrada atl tlachinol.lí, agua-incendio.' Ya encontramos
es misteri
jeroglifo esculpido en la cabeu gigantesca de la Coyolxauhqui,
la luna degollada; pintada con los embl máticos colores se ve en el Códice
de Huamantla. quí los dos arroyos se entrelazan como serpientes.'ºª
El tunal del águila, culminación de un mito singularisimo de la América
indígena se ha convertido en un lazo espiritual entre el México antiguo y
el actual.

Síntesis d~I binomio mfstúo Mixico Tenochtitlan
El dos vec centenario viaje, de una tierra de blancura a otra, culmina ante
el águila que, enhiesta en el tunal se humilla ante los peregrinos aztecas bajando profundamente la cabeza. 1 °'
Los oráculos se han cumplido. Allí surgirá la ciudad del sol, espejo de la
ciudad d México celeste. Lo primero que pide el sacerdote Cuauhc6atl,
•
•
•
•

Cod. llam1rez. 36.
lbid.
lbid.
Jhid., 37.

•
.,
•
•

Il,úl.
Cuo, El d1uila• y ,l ,ao¡,al, p. 99.
Colección Alex. ~ Humboldt III, IV, apud Seler 11, 816.
Cr6ni'4 Mui,dyoll, p. 65¡ C6dú1 Ramfr,z, 38.

680

~-Serpiente, a su pueblo,
que ~ el juego ritual de la ~ : 1Oh
hiJ()I uúoa, cortemos el tlachtli! 101
~ pasaje de la Crónica que Tezommoc escribió en oáhuatl sólo 1e puede mterpretar a la luz de la otra Crónica que el propio nieto de Moctezuma
redactó en castellano. La luna fue sacrificada por el sol-Huitzilopochtli en
el "pozo de agua" 108 que estaba en el
tro del tlachtli. Ahora bien: junto
al tunal del águila, se hallaba un ''ojo grande de agua hondable" ,10, que por
orden del sacerdote los mexicanos profundizan 'cada día con mucho trabajo" .1_1º Este p07.0 es el centro del futuro juego de la pelota, y col'tt$pOllde
mágicamente al lugar en que fue sacrificada la luna. Ant todavía de construir el primer templo al sol triunfante, se reproduce el tlachtli-tzompantli
de la ~ontañ,a d la cul bra. El lugar tiene una clara significación: el te~~tli es el arbol de las tunas del águila, o sean los corazones humanos sa~acados al sol; y ~ tenochtli, como sabemos, nació del corazón de Cópil,
hiJo de la luna, crifacado en la tierra como su madre Jo fue en el tlachtli
del cielo.
lo en segundo término los mexicanos erigen "junto al tunal del águila
y º!~_de.~:" 111 el primer templo de cañas y barro "paupérrimo y miserab1lisamo ,
porque estaban "en medio del gran lago cercado por todas
partes de carrizo. , . " ua El anónimo autor del C6clice Ramirez añade un pormenor de singular importancia: ''Para fundamento de la ermita hicieron un
asiento cuadrado".m El cuadrado es forma mística, del ámbito solar limitado_ por los puntos sohticiales; y cuadrados son los planos del cielo y los
del inframundo; los templos, las ciudad«!$, las casas y hasta los sembradfos.
Añade el ~nimo: "Estaban tan pobres, apretados y temerosos, que aun
aquella cas11la de barro que hicieron para su dios la edificaron con harto temor y sobresalto". 116
Sin embargo se sentían "señores ya de aquel sitio. . . pu su dios se lo
había dado",1111 y det~~inaron no humillarse ante la gente de Azcapotzalco,
Tacuba y Coyoacán p1d1éndoles ma rial de construcción d más calidad para
el templo de Huitzilopochtli. Más bien d idieron adquirir piedra y madera
por medio del trueque; su única mcrcancia era la que podían sacar del lago:
• No;ilAun, molitúulall,oll (C,011. M,n,dyotl, 66).
• Tezozómoc, 12.
• 11,itl., 16.
.. Uid.
.. Temzómoc, 16.
111 Cró,a. M,xü,yotl, 67.
• Tezozómoc, 16.
... C6d. RamJr,:, 38¡ Dudo 1, ·H .
.. 11,id.; Dudn 1, 41 emplea cui las mismas palabru.
• Durán I, ·H.

681

�hombrea y mujeres se metieron en los cañaverales; ''pescaban mucho número
de peces, ranas, camarones" m "hasta los gusaníllos que la laguna cría, y
moscos que la lama de la laguna encima cría, y teniendo cuenta con los dias
de mercado sallan a los mercados; salían en nombre de ca1.adores de aves
y de pescadott:1 y trocaban aquellas cazas y pescas por madera de morillo y

o sé. con qué fundamento IC afirma que el punto de la mistica aparición

del águila corresponde al centro de la plaza de anto Domingo, donde hoy

1e

yergue el monumento a la Corregidora.

tablillas leña y cal de piedra., "aunque la madera y la piedra ra pequeña, con todo eso comenzaron a hacer el templo de su dios lo mejor que pudieron. . . y aunque chica y pobre la ermita quedó con esto y algún lustre y
algo galana".11 •
Una noche Huitzilopochtli, por conducto de un sacerdote ordenó a su
pueblo que se estableciera en cuatro barrios, "tomando en medio la casa que
por mi descanso habéis edificado". 119 Del cuadrado inicial del templo se llega al perímetro cuadrado de la ciudad dividida en cuatro cuartos; 110 en el
centro, Xicco, el ombligo, descansa el arca del dios, donde estuvo el mágico
tenochtli. El Xkco se vincula dos veces con Metztli: por el lago lunar y cunicular, del que
ojo y ombligo y por el corazón del hijo de la luna, del
que brotó el árbol de los corazones grato al águila, o sea al sol.
En ese Xicco del Metztli, en ese Me-Xicco el sol vencedor está arriba
-quinta dirección- de 1a luna sacrificada; México es el lugar sacratísimo
del templo del sol sobre la luna; en Tenochtitlan se sacrifican los corazones
del tenochtli para alimentar al sol. En el binomio místico México Tenochtit1an,u1 el ''ombligo de la luna" tiene la precedencia sobre el "lugar de la
tuna de piedra", sede del culto solar.
De los cuatro barrios de México Tenochtitlan, el de Moyotlan (lugar de
mosquitos) se llamó San Juan en el México conquistado; el de Teopan (templo) San Pablo; el de Tzacualco ( en la pirámide) , San Sebastián y el de
Cuepopan (sobre la cahac\a), Santa María la Redonda".m
En cuanto al lugar del tenochtli y del templo primitivo, centro absoluto de
la ciudad, que se Uam6 Tlalcocomocco (en la tierra llena de ciénegas) nos
dice fray Juan de Torquemada: "Lo estimaron por divino, y sobre todos
los demás, por más maravilloso, tomándolo por armas y memoria de su señorlo y próspera fortuna. Este sitio dur6 muy honrado y venerado hasta la
venida de los españoles, que con ella y haber enchido y llenado de tierra todos aquellos lugares perdió su nombre y estimación gentílica".115
.,. C6d. Raml,,:, 39.
• Códice Ramlttz, 39; Dwin I, 42; d. Crónica M,xic4yotl, 74¡ Tezozómoc, 17.
• lbitl.

• Cf. Códi,, M1ntlocino, lám. l.
• Durin 1, 93; Tezozómoc; Crónica Mui,áyotl; C6tl. Ramlr1&amp;.
• Cr6n. M,m4yoll, 74, 7S; Durin l, 54.
• Man. lntl. 1, 290.

682

683

�SANTIAGO VIDA URRI:
Héroe de La Re/orma
EDWARD

H.

MOSELEY

Universidad de Alabama

ANTIAGo VIDAURRI fue uno de los más poderosos caudillos regionales de
Latinoamérka, en el si lo ruecinue\'e, Los historiadores mexicanos hacen hin.
capié en el hecho de que él mantuvo con mano de hierro los Estados de
uevo León &gt; Coahuila por casi una década, y después rompió con el gobierno de Juárez, en 1864, para unirse al Imperio de Maximiliano. Consideran haber sido un traidor para su nación, mereciendo eJ destino que sufrió
ante el pelotón de Cusilamiento.l Esta descripción es esencialmente correcta
cuando se consideró dentro del contc.'11:o de la historia mexicana "oficial".
Hubo1 sin embargo, mucho más en la carrera de Vidaurri. Fue demasiado
complejo en sus acciones e ideas para ser simplemente descartado orno ,ma
imagen norteña de Facundo Quiroga Un maestro de la política y un há.bil
administrador a la regiomoritana, el hombre fuerte que jugó un importante
papel en la historia de la nación mexicana. durante una de sus épocas más
criticas. De hecho. ocupó Vidaurri una posición clave dentro del partido liberal durante la Revolución de Ayutla r Guerra de la Reforma. u rontribución a la cau. a pura ha sido comúnmente ignorada, por razón del estigma
atribuido a su nombre, pero éstas fueron, sin embargo importantes. Un examen a la carrera de Vidaurri de 1655 a 1860 no solamente revela su importancia en los eventos nacionales, sino de hecho revela que don Santiago fue
un héroe de la Reforma.
En el siglo ruecinueve México constitufó un suelo fértil de prueba para
' Santiago Roe! (ed.) Corrtsjlondtncia Particular de D. Santiago Vidaurri, Tomo
primero: Juárez-Vidaurri ( IonterrC)', México, 1946). Introducción; Miguel Galindo
y Galindo, Lo Gran Düada Naeionol, o Rtlaci6n Hi1tórica de la Gunra de R1forma.,
lnt1rumci6n Extranj,ra )' Gobierno del Archiduqu, A-fo:r:imiliano, 1857-1867, M&amp;ico:
Oficina Tipográfica de la Secretarla de Fomento, 1904, p. 187.

685

�las doctrinas amorfas de liberalismo. Antes del derrocamiento del gobierno
de España, Fray Servando Teresa de M.ier denunció las restricciones comerciales en América y ~ligue! Ramo Arizpe abogó por un sistema federal de
gobierno para la rueva España. 2 iguiendo el establecimiento de independencia Valentín G6mez Farías, José María Luis Mora. Francisco Zarco, y
otros intelectuales continuai.on con la tradición liberal. Ellos abogaron por el
federalismo, el republicanismo, la libertad de conciencia, el sufragio universal, y varias reformas político-ccon6micas.3 Por tres décadas después de 1824,
varios dirigentes políticos también abrazaron estos ideales, algunos por convicción, pero otros por conveniencia política.

La revolución de Ayutla, que principió en 1854- contra la dictadura centralizada de anta Arma, fijó el período para el triunfo de la facción conocida como los puros o exaltados.' Este grupo, inclur ndo figuras de~t.acadas
como Guillermo Prieto, Mclchor Ocampo y Benito Juárez, formularon la
Constitución de 1857, la cual incorporó medidas liberales tales como la Ley
Lerdo y la Ley Juárez. 8 Los conservadores denunciaron el título puro por el
Plan de Tacubaya e invocaion el nombre de Dios a fa\'or de su causa. Esto

•

~ Manuel Loza Macias, El Pensamúnto Econ6mú;o ¡• la Con.rtituci6n dt 1857. México:
Editorial Jus, S. A. 1959, pp. 67, 69, 97. "Así en Mier encontramos el infl.ujo de .Locke
y Hobbes en la concepci6n del estado como constituido por un pacto, el influjo de
Rousseau en la soberanía. del pueblo ... mientras en Ramos Arizpc se ve la doctrina
de Bentham contra los terratenientes y en pro de l3. indusuializaci6n ..• "; Miguel Ramo de Arizpe, Informa qu• ti Dr. Migutl Ramos de -4-ri:P•, Saurdole dt Bo1,rbon;
)' Diputado 1n las Corles Especiales y Prestnt,s Genert1ltt dt España {Jara la Provincia dt Coah uila una dt las Cuatro Provincuu lnttriores del Estt dtl Rtino dt
Pr,sentes dt México a t!l ,fogusto Conrtreso en la Condici6n Civü, Politico y Nat1LTal
d, las Prouincias de Coahuila, Nueuo Le6n, Nuevo Santander y Texas dt las Cuatro
Provincias Interiores dtl Este del Reino de México, Traducción, y anotaciones e Introducción por Nettie Lee Ben.son (Austin, "Universidad de Texas", Prensa, 1950).
• Daniel Moreno, Los Hombres de ta Reforma (México, D. F.: Ediciones LibroMc,c., 1956), pp. 15-61. Mora, un campeón del secularismo apuntó: "Cada mexicano
d be preguntarse diaria.mente a sí mismo si el pueblo eiwte para el clero o si el clero
ha sido creado para .atisfacer las necesidades del pueblo".
• Richard A. Johnson, La Revolución Mexicana de Ay11t/a, 1851-1855: Un Aná/i1is de la Evoluc1ón y Destrucción de la iíltíma dictadura dt Santa An11a (Rock hland,
Illinois: [Augustana] Biblioteca del Colegio de Augus1ana), 1939, pp. 40-58; Mario
de la Cueva (ed.) Plan de Á)•utla, Conmtmo,aci6n d, su primer Centtnario (Mh:ico:
Ediciones de la Facultad de Derecho, 1954).
• Frank A. Knapp, Jr. El Gobierno Parlamentario y la Constilwti6n Mexicana de
1857; Una Fase Oh'Ídada de la Historia Política Me:xkana". Repaso Hist6ríco Hispdnico-Ámmcano, vol. 33 (Febrero, 1953), 65-80; Francisco Zarco, Historia del Con•
gr,so E,¡traordinario constituyente de 1856 y 1857, Extracto de tod&lt;JJ sus sesiones )'
documentos parlam,ntaríos d, la época (Mbico: Imprenta de Ignacio Cumplido, 2
volúmenes, 1857 y 1861 ).

686

provocó la Guerra de Reforma, a menudo interpretada como un conflicto
entre la Iglesia y el Estado, p ro también implicando un espectro más e. ·tenso
de problemas sociales, políticos y económicos}' Benito Juárez se atrincheró
en Veracruz. y se hiw el símbolo del liberalismo mexicano.· La intervención
francesa _en apoyo de los clementos reaccionarios dio al presidente zapoteca
la venlaJa de poder eslabonar su causa con la sobrevivcncia nacional.8 Es
con esta ~escripci6n m_iniatura del liberali mo mexicano en mente que nosotros deb_1~ramo. C."\'.arrunar la carrera del caudillo que se enfrentó al poder
en la rcg1on desierta noreste de México.

Co~o en el e~~ de_ Thomas Jefferson, Andrew Jackson= o Domingo F.
Saim1cnto un políuco liberal es un doctrinario mejor cuando está iuera del
poder. En mayo 12 de 1855 Vidaurri se pronun ió conb·a Santa Ana acusándole de usurpar los poderes de lo Estados}' despojando a lo~ individuos ciudadanos de sus derechos básicos. 9 Sus esfuerzos para vencer la "dictadura tiráni _a ~entralista" tm·ieron é."'üo en 'uern León, y poco tiempo después en
~ vecino Estado. de Coahuila. 1 º Un espíritu de )jberalismo prevaleció, especialmente en la ciudad de fonterrey, donde los poemas y las canciones fuel'On
es~ritos _en alabanza a las triunfantes campañas. 11 Victorioso, sin embargo
Vidawn tuvo que afrontar la tarea de adminislrar el territorio bajo su control. Con un tesoro e.~austo, urgió a los ciudadanos para ". . . ontribuir vo-

• J. Lloyd Mecbam, La Iglesia )' d Estado en Latino América (Chapel Hill: Imprenta de la Universidad de Carolina del orte, Edición Revisada, 1966). pp. 364366; Waller V. Scholes "El Liberalismo Reformista", Hirtoria Mexicana, II (Jwio
1952-Junio, 1953) 34-3-352.
'
' Moreno, Lor Hombres de la Reforma, pp. 113-127. Este autor considera a los
ayudadores de J uárez de haber 5ido "amantes de la verdad y la justicia ..• " Ralpb
Rocder, Juárt: y su M,xico (1'ew York: Imprenta El Vikingo Volumen uno 1917)
pp. 172-265.
•
,
'
1
Jack Autry Dabb., El Ejltcilo Fra,icés e1l México, IBól-1867. Un Estudio en ,l
Gobierno Militar. (The Hague: Mou1on &amp; Co., 1963), pp. 77-83. Este autor demuestra el hecho qae la mayor parte de los comandantes franceses fueron mucho mb
liberales para el partido de la Iglesia mexicana.
' Ger6nimo Cardona para Unimo de Guerra y Marina, Ma)'O 17, 1855. El Rtstaurador de la Libertad; Cana Circular editada. por Vida.urri, Mayo 23, 1855. El
Restaurador, Mayo 28, 1855.
,., Vidaurrí al Sr. Gobernador y Comandante General de Coahuila D. \'alentín Cruz,
Mayo 24, 1855, El Restaurador, Mayo 28, 1855; El Rutaurador, Junio 11, 1855.
(Vida.urri también trajo a su con1.rol algun:u regiones de Tanmulipas).
11
Ver parn ejemplo El Restaurador, Julio 28, 1855: Guerra! Guerra!

Al ,ombate volemos
Libertad ,onqui.stando ,. honor
Y al zumbar de lOJ balas .,,itemos;
/ Vioo tl pueblo! ¡ qui muera el traidor!

687

�•

!untariamente. . . de acuerdo con el grado de su patriotismo''.ª Como una
medida más ele persuasión el nue\'o gobernador colocó los nombi-es de aquellos que se rehusaban registrarse en la milicia. 13 A pesar de estos métodos
más bien "liberalc-s'' no ortodoxos, una mayoría de los ciudadanos de los
dos estados Nuevo León y Coahuila parecieron haber favorecido al nuevo régimen.1• La victorias de don Santiago no solamente dieron a la región fronteriza un nue\'O gobernador sino jugaron una parte importante en el triunfo
de la Revolución de Ap1tla sobre Santa Anna en la escena nacional, ayudando &lt;le esta manera a preparar el camino d la siguiente fase del liberalismo mexicano. 13
Con la certeza ele la caída de la cüctadura muchos puros regresaron a
México de Nueva Orleans y otros lugares de exilio. Volcaron arroyos de propaganda. e hicieron prcparati\'Os para establecer un nuevo sistema gubernamental que se mantuviera con sus ideas político- ociales.1" Algunas ele ellas
expresaban su temor de que Vidaurri pudiera intentar establecer una nación independiente, "la Repíiblica de la Sierra Madre".17 Guillermo Prieto
sin embargo, consideró " ... que las doctrinas de Vidaurri tenían wi Jugar
eminente en el partido puro".18 El caudillo ayudó a justificar esta expresión
de fe al oponene al compromiso de esfuerzos acometidos por los más moderados liberale.s. 19 Esto gustó a los exaltados, a tal grado que algunos aún
abogaron por hacer a Vidaurri presidente nacional. 20
l.! El Decreto de Junio 6, 1855, El Rutaurador, Junio 18, 1855. A cada municipalidad le fue asignada una cuota y contribución sobre créditos fueran dados a aquellos quienes contribuyeron.
:aa lbid.

" "Acta d~l pronunciamiento de la Ciudad de Sallillo", Julio 26, 1855, El R11staurador, Agosto 4 de 1855; Franci co Vidaurri (hermano dl'l caudillo) a Vidaurri, Agos•
to 16 de 1855, Correspond11ncia Particular d11 D. Sanll'ago Vidaurri (localizada en
los archivos del C!tado de Nuevo León: aquí será citada después como C. P.).
11 Eulalio Degolfado a Manuel Doblado, Agosto 25, 1855. Genaro Garría
(ed.),
Documentoi inéditos o muy raros pa,a la hi.itoria dt J.Uxico, publicados por Ccnaro
García y Carlos Pcreyra, tomo XXVI, '•La Re\'olud6n de :\yutla 6Cgún el archivo de.l
General Doblado" ( México, l 909).
" Moreno, Los Hombrrr d, la R,formn. p. 15.
11 M. Siliceo a Manuel Doblado, Sep\iembr • 2, 1855, Gcnaro Garría ( ed.)
Documentos inlditos, Tomo XXXI, "Los Gobiernos de Alvarez y Comonfort según el archivo del General Dobl:ldo" (M~xico, 1910).
a Guillermo Pri,:to a Januel Doblado. Genaro García (ed. ), Documtnt!Js i11tditt&gt;s,
Tomo XXVI. En •~ta carla don Guilkrmo m.,nifestaba: " ... pero puedo asegurar
a V. que en el p.trtido exaltado tienen un lugar eminente las doctrinas de Vidaurri".
19 Acta de San Luis
Potos1, Agosto 13, 1855, Bolrtfo Oficial (Estado de Nuevo
León), Agosto 19, 1855; Vidau.rri a Gobernador y Comandante General de San Luis
Potosí, Agosto 18, 1855, Do/1tin, Agosto 19, 1855; Vidaurri a Ignacio Comonfort,

688

En 1856, cuando la asamblea constitu)'ente empezó a trazar un nuevo
título político para la nación, Ignacio Comonfort restituyó a Juan Alvarez
como jefe interino del gobierno federal. Juárez y otros prm» no confiaron
en Comonfort, temiendo que pudiera tener arreglos con lo conservadores. 21
Una vez más el ala más radical del partido liberal encontró un adicto aliado
en el caudillo de Nuevo León y Coahuila. Vidaurri vino a ser uno de los
críticos más discutidos del ejecutivo nacional, acusándole de que estaba usurpando los derechos de los estados soberanos. 22 Este no fue meramente un
desacuerdo sobre la doctrina constitucional pero implicaba una muy \'ita!
impresión en la carrera poütica de don Santiago. Este había decretado la
unión ele los estados de l ue\'O León y Coahuila dentro de una sola unidad
política, lo cual Comonfort se rehl.lliÓ a sancionar. 23 Vidaurri tuvo el apqyo
popular substancial para su plan en Coahuila, y Jo utifü6 como una e,,;.
denda para con\'encer a los políticos liberales de que su decreto estaba, de
hecho, basado en los deseos de los ciudadanos de los dos estados.u La hostilidad entre el líder regional y el preidente provisional se encendió en abierta
rebelión. en el verano de 1856. El General Rosas Landa acaudilló una fuerza federal contra Vidaurri1 pero evitó una batalla decisiva al firmar una
tregua en JlO\.iembre 18.u lientras tanto, dentro de Ja Asamblea Constitu. cional muchos puros ayudaron al caudillo norteño y el documento que ellos
trazaron para el fin de año reflejaba una victoria para él sobre Commúort.
El nuevo útulo liberal proveyó para el estado unificado de Nuevo León y
Coahuila. ~8
Agosto 31, 1855, El R,staurador, Septiembre 1, 1855; Vidaurri a Antonio de 11aro
Tamariz, Septiembre 5. 1855, El R,staurador, Septiembre 8, 1855.
"' Lic. Simón de la Garza y Me!o a Vidaurri, Septiembre 21, 1855, C.P. Ri\'a Palacio (cd.), México a tran1s de lo Siglos. V, p. 66¡ Antonio Aguado a 'Manurl Doblado, Mayo 21, 1856, G ·naro Garda (ed.), Documentos InUitos, XXXI.
21
Zarco, lli.storia d,l Congr,so Extraordi11orio Co11stituy1nte, I. pp. 79-81.
= \'idaurri a Juan Alvnrez, hril 27, 1856, C.P.

l.

::i ''Proclama del Gobernador del Estado de Nuc\'o León y Coahuila, Santiago Vidaurri, Monterrey, Julio 12 de 1856''. Col.ecci&amp;n d, DocPmtnlos p(lra la Histo,ia d,
Mi:o:ico. L:i Segunda Serie, VIl; D. Anselmo de la Portilla, Mijfro en J856 )' 1857,
Gobierno del Genual Comonfort (, 'ucva York: S; Hallct, 1858), p. 49; J. M. Lafragua (cd.). Documentos que manifiestan lo, principales sucesos que precedieron al
desconocimir.nto que el Sr. General D. Santiago hi10, de b autoridad del Gobierno
de L'l República, 1856. (Manuscrito locnliiado en la Biblioteca . 'acional de léxicc,.)
" Tomás Santa Cruz a VidJlurri, Octubre 14, 1855, C.P.; Ju.1n Long a Vidaurri,
Abril 6 y 29, 1856, C.P.; Vid:\uni a Junn Alvare:, Abril 27, 1856, C.P.
'" Hcrmeni:gildo Dávila. Biografía del Sr. G neraJ Don Juan Zu:izua (Monterrey,
I 892), p. ·.13.

• Zarco, Historia dil congr,so ext,4ordiMrio, I, pp. 272-345; II, pp. 331-337,
910, 1001.

689

�En las elecciones estatales de 1857, Vidaurri fue 1eleccionado como gobernador n 1 estado ya engrandecido, recibiendo una mayoria abrumadora de
votos en los dos estados de uevo León y Coahuila.11 Aswniendo la direcci6n
bajo el nuevo régimen d constitución el cual reflejaba el tono del documento nacional, idaurri prometió preservar las garantías individuales para
todos los ciudadanos, ascender la prosperidad económica, y establecer seguridad en el estado.16 El prestigio del hombre fuerte continu6 en un alto
nivel, en w dos fomw, tanto en sus propios dominios como a través del
resto de México." Los puros en la escena nacional, aún sospechosos de loa
elementos moderados dentro del régimen de Comonfort acudieron a Vidaurri
para que lts ayudara en su causa.
Esto fue especialmente importante en sus plan para que el gobernador
norteño controlara una de las más grandes fuerzas militares en la nación.'°
En UC\'O León y Coabuila, como en otras regiones de México, los problemas se desarrollaron entre las nuevas autoridades y la Iglesia. En Monterrey el obispo Verea instruyó a los miembros del clero para impedir los
sacramentos a cualquier funcionario del gobierno que hubiese tomado el juramento de lealtad a la Constitución de 1857, pero sus instrucciones no fueron
inmediatamente obedecidas ai Vidaurri informó al deán de la Catedral de una
manera cortés pero firme, que esperaba que los cl~rigos se abstuvieran de
intervenir en los asuntos politicos.11 Invitaba también al Obilpo a discutir
cualquier diferencia que pudiera existir entre las autoridades civiles y la
Iglesia. FJ problema pareció haber sido resuelto ya que el día de su inaugu• El R,slou,aJo,, Julio 24, 1857.
• "Constitución Política del Estado Li"brc y Soberano de ucvo Uón y Coahuila,
El R,slurtlllo,, Agosto 21, 185i; "Santiago idaurri, a los nuevo-leo-coahuileDlea",
Agosto 17, 1857, Sapl1mnalo al No. JO() d,l R,navratlo,. Agosto 22, 1857. En esta
direccióo Vidaurri espec:ificamente prometió promoYU la educación y ,acar monnas
adminutrativu.
• Patricio Milmo (yerno de 1daurri) a Vidaurri, Febrero 17, 1857, C.P.
• Sim6n Garza y Melo a Vidaurri, Diciembre 13, 1856, C.P. (Manifiesta: Su prestigio ligue en auge por la conducta obecrvada en loa nuestros). El R,stourodor, Febrero 6, 1857; Vidaurri al Miniatro de Guerra y Marina, Febrero 19, 1897, El R,sla.rador, Marzo 13, 1857; F. Palomar a Vidaurri, Mano 13, 1857, C.P.; Ver tam•
bifo a ieto de Zamacois, Historia d, Mljico, M~xico: J. F. Parm y Compañla,
1877-1882, 19 Volúmenes, Vol. XIV, p. 437.
11 Juramento de la Constitución, El R,sta.rador. Abril 24, 1857; J~ Angel Benavides al Gobernador del Estado de uevo León y Coahuila, bril 20, 1857, El R•s•
14.,ado,, Abril 24 de 1857; "Juramento de la Constituci6n", El Restaurador, Mayo

1, 1857.

• Vidaurri al Sr. Dein y Cabildo Eclcsiútico de este Obispado, Mayo 29, 1855,
El R,stauratlo,, Junio 4, 1855 (" •.. su misión ea demasiado alla, ajena de las cosas
terrenal y

de

c,ta

clase de viwitudes ••• " ).

I

ración 1 gobernador asiatió a mua en la catedral donde un 10lemne Te Deum
fue cantado, y los dirigentes eclesiásticos le ofrecieron sus felicitaciones. n
La Iglesia, sin duda, esperaba retener sus fueros en uevo León y Ooahuila
a través de la cooperación y benevolencia de Santiago Vidaurri.
La relaci6n armoniosa entre las autoridades clericales y seculares no duró
mucho. unque intentaba evitar una confrontaci6n con el Obiapo, Vidaurri
J&gt;U10 perfectamente en claro que él deseaba permanecer al lado de la nueva
Constitución federal, y mantener sus lazos con los puros. F.ato condujo a Verea a ordenar a los padres de su di6cesis a negar los sacramentos a todos
los funcionarios ~el _gobierno. ,El Gob_emador advirtió que a menos de que la
orden fuese resandida tomaría medidas enérgicaa contra los clérigos rebeldes!' El obispo pernianeció firme, y a principios de
ptiembtt impidió a
los empleados gubernamental
la entrada a la catedral.ªª Vidaurri reaccion6 rápidamente, ordenando el arresto del ofendido Obispo. La atm6afera
era tensa cuando V erea fu aprehendido y conducido a través de la plaza
central de Monterrey. Muchos ciudadanos se quitaron sus somb
con
~to, y ~~ se arrodillaron para recibir su bendición.16 inguna violencia surgi4, sm embargo, y el Obispo fue escoltado fuera del eatado.a1
Cuando los miembros restantes del clero demo¡traron un sentimiento hostil
por los hechos contra su prelado, Vidaurri les advirtió que no toleraría interferencia en
asuntos políticos. También rechazó una petición firmada por
un ~po de ciudadanos solicitando el regreso del Obispo." De esta manera,
en diaembre de 1857 el caudillo de Nuevo León y Coahuila había ido más
lejos que el gobierno nacional, en asegurar la autoridad civil en el aspecto
de la oposici6n eclesiástica.
En diciembre 17 de 1857, llegó a Monterrey la noticia relacionada con
el golpe contra la Constitución hberal y Ja aceptaci6n de Comonfort del Plan

los

• El R,sta,oilo,, gosto 28, 1857; Suplmmdo al No. 100 túl R1sla1mufor, Agosto 22, 1857.
" Vidaurri al Sr. Obispo de esta Di6ccsis, Septiembre 7 1857 Bol•tfta 1 ~-=-L- 9
18&amp;7
'
'
'
=yU&lt;"WU.-.:
'
J • {\tte fue el dia anterior a la celebración de la firsla en honor de 1A Pu,úinu, )
• "E_l Gobierno y el Reverendo Sr. Obispo", Boúdn, Septiembre 9, 1857.
·
• !6•tl. (Vidaurri consciente de la ama naturaleza de la lituaci6n, convoc:6 a junta
de audad~ ron influencia de la capital. Aquelloa que hablan prometido &amp;)-udarlo
en IOI movuwentoS contra el clero).
• El Restaurado,, Septiembre 11, 1857. (En Septiembre 10, 1857 una escolta de
veinticinco hombrea condujeron al Obilpo crea hacia el sur con rumbo a Sán Luis

Potoli).
• El Cabildo eclaiáatico de Monterrey a Vidaurri, Septiembre 14, 1857 Bol,1fn,
Octubre 27, 1857; Vidaurri al Muy Venerable Sr. Dein y Cabildo cclcsiútico de esta
Diócesu, Septiembre 12, 1857, Bol•dn, Octubre 27, 1857; Vidaurri a Deán y Cabildo
ecleliástico, Octubre 1, 1857, Bol1ll,a, Octubre 27, 1857.
• El luslaurador, ·oviembre 6, 1857.

691

690

�'

de Tacubaya.'º Vidaurri inmediatamente anunci6 su exclusión del plan, y
no quiso extender su ayuda a Benito Juárez cuando éste huyó hacia el norte.•l
Otros dirigentes regionales tales como Manuel Doblado de Guanajuato, Santos Degollado de Jalisco, y Jesús González Ortega de Zacatecas, permanecieron leales a la causa constitucional. El factor que colocó a Vidaurri en
una categoría separado de estos otros caudillos fue que retuvo el completo
control sobre su dominio mientras otras regiones de la nación fueron destrozadas por la lucha y división internas. u fuerza y lealtad hicieron a Nuevo
León y Coahuila uno de los pocos puntos o lugares brillantes para la causa
liberal en el período inicial de la Guerra de la Reforma. Benito Juárez estuvo
consciente de esto, y buscaba retener la confianza y el apoyo de su caudülo.~
A principios de 1858, Monterrey era un centro de amplias preparaciones
militares. Bajo la guía del Coronel Juan Zuazua y jóvenes' oficiales tales como
Ignacio Zaragoza y Mariano Escobedo, las fuerzas militares de Nuevo León
y Coahuila formaron una fuerza efectiva de lucha. Las armas y el equipo
llegaron de los Estados Unidos o eran elaboradas por industrias del país. 43
La legislatura del estado concedió virtualmente poderes ilimitados al Gobernador y éste los us6 enérgicamente. Cuando algunos padres ayudaron al Plan
de Tacubaya, Vidaurri ordenó su expulsión. 0 Actuó también contra la Iglesia implantando de hecho la Ley Lerdo dentro de su jurisdicción y de esta
manera vino a ser uno de los primeros gobernadores en la nación entera en
hacer uso de esa medida.' 5
En febrero de 1858, Benito Juárez y su pequeña escolta hu)·eron de Guanajuato a Guaclalajara, y poco tiempo después a Manzanillo. Cuando el presidente salió del país, por un breve período de exilio, la causa entera liberal
pareció encontrarse al borde del colapso.'6 La única excepción mayor fue en
Nuevo León y Coahuila donde el ejército del norte tomó la ofensiva. Juan
Zuazua condujo la fuerza de la frontera dentro de San Luis Potosí y Zacatecas, obteniendo importantes victorias sobre el General Miguel Miramón,
Mecham, La lgl~sia y el Estado en Latinoamérica, p. 366.
" "Viva la Corutituci6n de 1857"', Boletín, Diciembre 29, 1857.
.. Benito Juárez a Vidaurri, Enero 29, 1858, C. P.; Vidaurri a Juárez, Enero 31,
1858, C.P. (En esta carta, Vidaurri aseguraba al Presidente de su apoyo, pero le
hablaba como a un político igual más bien que como un subordinado).
•• Vidaurri a . SobreviUa Enero 20, 1858, C.P.
.. Vidaurri a Deán y Cabildo de esta santa Iglesia catedral, Enero 5, 1858, Bolttln,
Enero 10, 1858.
" Decreto (Vidaurri), Enero 28, 1857, Boletln, Enero 31, 1858. ("La Ley de
desamorti.7.aci6n de 25 de J1uúo de 1856 será exactamente cumplida en todas sus partes respecto de las fincas eclesiásticas. en el percn torio término de 20 días ... ") .
., José María Avila a Vidaurri, Mano 14, 1858, Boletln, Mano 20, 1858; Rocder,
Juám: y su AUxico, I, pp. 161-168.
40

692

el campeón conservador. Santos Degollado, que quedó a cargo de las fuerzas constitucionales en Jalisco, pidió y recibió refuerzos de Zuazua. El futuro
"Héroe de las derrotas" alababa el patriotismo y la energía de Santiago Vidaurri para hacer posible esta valiosa ayuda..a En junio 1a ciudad de San
Luis Potosí cayó con Zuaziia, y las medidas de la reforma fueron aplicadas
a las propiedades clericales en esa plaza fuerte conservadora.u Vidaurri se sintió
satisfecho en julio, con la noticia de que sus fuerzas habían ocupado Guanajuato. ~ Al mes siguiente tom6 personalmente el mando dcl ejército y emprendió_ la acometida hacia el sur, tomando a San Miguel de Allende y Dolores Hidalgo. Sus exploradores alcanzaron los suburbios de Querétaro. 51 Era
el amo, literalmente, de una extensa parte de la nación, y se consideraba a
sí mismo ser el benefactor de la causa liberal. 62 De hecho ocupó precisamente ese papel, mientras Juárez luchaba para mantener la posición establecida, para lo cual se instaló en Vera.cruz, a donde la mayor parte de los
elementos liberales de la nación se retiraron. El ejército de Vidaurri ganó una
serie de importantes victorias. Durante los primeros diez meses que siguieron
al Plan de Tacubaya el caudillo de Nuevo León y Coahuila fue el líder más
efectivo político y militar en el campo Ifüeral. 53
El momento de triunfo de Don Santiago fue de poca duración. Con un
déficit crónico de fondos, y otros problemas logísticos, encontró la atmósfera
del• centro
de México cargada de hostilidad. En Septiembre
11 de 1858J el
•
'
E1erc1to del Norte evacuó San Luis Potosí ante una fuerza consetvadora avan~

" Juan Zuazua a Vidaurri, Marzo 17, 1858, Boletín, Mano 22, 1858; ''Viva la Libertad", Boletln, Mayo 2, 1858; Boletín, Mayo 6, 1858.
" Zuazua a Santos Degollado, Mayo 2, 1858, Boletín, Mayo 19, 1858; Santos Degollado a Vidaurri, Mayo 17, 1858, C.P.
• Primo Feliciano Velázquez, Historia ds San Luis Potosi (M~xi.co: Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, 1947, 4 Volúmenes), 111, pp. 293~297; Informe del
Coronel Juan Zuazua, Julio 5, 1858, Boletín Julio 17, 1858.
., lndalecio Vidaurri (hijo de don Santiago) a Vidaurri, Julio 16, 1858, C.P.;
Vidawri a Indalecio Vidaurri, Julio 22, 1858, C.P.
11

Boldin, Agosto 21, 1858; El Restaurador, Septiembre 5, 1858 .

ª Mensaje de Vidaurri,

Boletín, Agosto 21, 1858. ("El estado de las cosas no puede ser mejor: el restablecimiento de la paz está próximo, y Kucvo León y Coahuila
se gozarán luego con toda la República en los bienes que ellas traen a los pueblos que
conoeen cuál es su mW6n sobre la tierra") .
11
Degollado estaba justamente empeundo a constituir una fuena en Jalisco y la
facc.i6n liberal en el sur estaba muy débil. En elite período muchos cargos fueron hechos contra Vidaurri, acusándole de cooperar con fuerzas filibusteras de los Estado.!
Unidos. El Coronel S. A. Lockridge, un ayudante anterior de William Walker, correspondi6 con Vidautri, pero el Gobernador rehusó participar en su plan. (Vea Vidaurri
a Lockridge, Abril 15, 1858, Boletín, Abril 17, 1858; W. R. Hen:ry a Vidaurri, Junio
13, 1858, C.P.; Vidaurri a Hen:ry, Julio 12, 1858, C.P.).

693

�zante, y tomó una po ici6n e rea del puebl ito de Ahualuko.u Dos s mana d spu' el Gen ral Miramón ·kctuó un asalto contra ia línea d Vidaurri. Vaciló ésta primero y lu go
desqu brajó.
crtando todo l abas-tecimientos y la artillería un r sto h cho pedazos cJel jérrilo de .r uevo
León y Coahuila
retiró ba ia el norl en desorden. 11ª L historiador m xicano , influido por lo· u ceso post riorc , han pr ·t ndi&lt;lo d preciar la
importancia de la batalla &lt;l Ahualuko en la Gu ·rra de la R •forma. De
hecho, Galindo • alindo en ,u libro La Gran D cada acionnl, afinnó que
la derrota de Vidaurri fue del mayor ínter~· para la cau a liberal. Benito Juárez y su confederados, rin embar o. r 'C'Onod ron la d rrota como el mayor
r \'~ d la causa onstitucional.117
El Gobernador idau1Ti nunca µudo \ n r completamente el golpe demoledor ufrido en Ahualulco, pero no abandonó la lucha contra las fucrlas
coru rvadoras. En 1859 organizó y equipó un nu ,·o ejército eJ mal ,·ohi6
a ocupar a San Lui Potosí y otros pw1tos e tratégico . El Cónsul de los Estados Unidos en lontrrrey, consideraba a Vidaurri como una de las figuras
más prominente del partido Liberal Ofirialcs )' hombres de • 1 '1CYO León
y Coahuila fonnaron una parte importante d 1 ejército de Santos Degollado
el cual asaltó la capital nacional n bril de 1859. 5' El fracaso de e te e fu rzo r b jó la m ral de lo hombres fronterizo y la
ase:z de diner y de
abastecimientos b-ajo una disputa ociosa interna entre sus filas. Por Scp•
ticmbr un grupo de oficiale - r beló contra la autoridad d Vidaurri, escogiendo a Jo ' Silve tr • ambcrri como u lid r. El General D gollado ayudó
a e ta facción di idcnte, y nombró a ramberri como gobernador de 1 rue\O
" Feliciano Vclázqucz, 1/istoriri d, San Luis PotoJI, lil, pp. 306-307.
• Vidaurri al Sr, Gobernador del Estado d
u vo León y Coah11ila, Septiembre 29
1858, Boletln Oficial Exlraordinario, O ·tub[e , 1858 ('' ... hoy d graci damcntc h
ufrido una derrota, nos hn. hecho p rdcr también c:u.i todo el tren de guerra que hablamos rcunjdo a -o ta d • tanto saC"rificio" J; Tnfonne de: Vidaurri al Excmo. r. finiitro de Gobemaci6n. O 1ubre 23, 1858, Bolr1i11, Octubre 26 1858
" Galindo y Calindo, La Gran Dícada Nacional, p. 188 (Este hiatori;ldor ún m:inifestab que la derrota de \'idaurri un el mejor interá de la causa liberal).
·oviembrc 26, 1858, Boletln, Diciembre 1•, 1858,
01 Melcbor Ocampo a Vidaurri,
(''El Excmo.

r. Pr- idcntc no duda que d Ejér ilo d'!I • arte vueh

a L'\ r-.unpañ:\"),

Josepb Wal h
Lewis C:us, Mar~o 12, l859, D1upacho,1 d,: lo Cónsu/11 d4 los
futcdos 1 nidos ,n MtTnterrr,, léxico, 1849-1906 (. {icropellcul~ de los rchivo.s • •
cion les. M-165).
• "Proclama que el gemral D ollado pidi6 a u$ !dados. d ~ de abril de 1859".
(T cub ya), Ernesto de la ·1or1e Vilw (ed, , El triunfo de 14 ref11iblic11 l"b11al:
1857-18 O (México: Fondo de la Cultura Ec:on6mica 1960 • p. 93; Julián Quirog
a Vidaurri, Abril 20, 1859 ; C.P.; Igo io Zaragoia a \ id:wrri, A ril 14, 1859 C.P.;

!

L 6n Coahuila.ff0 Vidaurri se. refugió en Texas por un corto tiempo, pero
despu ·r ecuperó el mando de su estado con la ayuda d Juan Zuazua v
otros ofi ial lealcs.11 El caudillo denunció la ª)'Uda de Degollado a su·
enemigos político:;, )' acusó al comandante federal de interferir en los asuntos
internos de un tado obcrano. La amargura de Vídaurri
ext ndi6 a otro
oficialc del partido constitucional, )' de pu' de 1860 nunca e lU\'O dispu to
otra \'C?. para cooperar plenamente con el régimen d Juárez aun cuando
s . enfrentó a la int rvcn ión Francesa. 6 Esto condujo a un rompimiento
lo ~on el_ presidente en Febrero de 1864, y eventualment a la ejecur1on d • V1daum por orden del General Porfirio Díaz, a la caída clcl Imperio.113
En r um n, Vidaurri "tuvo más interesado en r tener el control de u
feudo personal que en ayudar al partido nacional liberal. Fue un traidor a
la causa d la cual Benito Juárez fue el símbolo. A pesar d todo el caudillo
hab~a ju?ado un papel vital d ayuda durant los tres años d guerra. i
hub1
sido muerto n la batalla de Ahualulco, o siquiera un año más taidc,
duranl la lucha ch il dentro de su estado, la tatua de idaurri in duda
alguna hubiera estado entre aqu Jtas de los héroes liberal s que ahora apaJ'C(".en en formación en el Paseo de la Reforma.'•

c?:11Pll

., Decreto de S.1ntos Degoll:ldo, Septiembre 11, 1859 Boletín O/ícilú, S •pticmbre

!!O, ~ 859. ( "Ha_bíé~dose ,u ble do el General D. Santiago Vid:iurri contr2 el upmno
Gobierno constituc1onal. . . CJ un d her. . . culigar
los traidores ••. "). D ollado
dcdar6 la rc:moción de Vidaurri. nombrando al Gen,ral D. José Sih-cslr' .\rambtrri
como gobem dor interino de 'uevo León y Coohuila.
La facción anti- idaurri estableci6 un gobierno en la pequeña vill:i de Gal ana
01 la ti gión del ur del Estado.
e \'ea canas de Vidaurri a J uircz y Julrcz a Vidaurri, 1861-1864, CY. (Muchas
de ell son reproducidas en Rocl, Corrtspond1ncia Pa,Jicular di! D. Santiago Vidaurri,
Tomo Primero, pp. 31-264).
ª Véase Vidaurri a Juárc7., Febrero M, 186'1, C.P. Juárcz a Vidaurri, F brero U,
1864, C.P.; Decreto Je,ú, Mari Bcnties Pinillo,, Gobem dor del Estado de • ·u vo
Lc6n, a sus habitantes, • bril 19, 1864.
" La estatua de jll!ln Zu:uua, el nmigo rná5 fotimo de Vid ur.ri, quien fue muerto
durant el conflicto civil en l8b0, es una de !u que se encuentran a lo largo del Paseo
de la Reforma, con las de Ign:i ·o Zara oza · lariano f.scobedo.

69"

694

�COMPITIENDO CONTRA EL CORREO REAL
Con un nombramiento para el más grande de lo cuatreros en Texas

,

DR.

MALCOM

D. MclEAN

Texas Christian University
Forth Worth, Texas

CABO SosA, había sido d tinado a montar guardia y no le gustaba. Existían muchas otras cosas interesantes qué hacer en el presidio de San Antonio
de hace dos siglos. Además, era primavera -una ardiente mañana de mayo
del año de 1735- y se sentía inquieto. u ser anhelaba emoción y aventura.

EL

Apenas iniciada su guardia, la monotonía acostwnbrada de su trabajo se vio
animada por la inesperada llegada del soldado Ximénez, a quien no veía
desde hacia varios meses. Ximénez había recorrido muclio mundo y viajado
hasta la capital virreinal de la ciudad de México, donde conoció personajes
que ocupaban puestos importantes. aturalmente, Sosa estaba ansioso por
saber todos los detalles, así que él y Ximénez se sentaron en la plaza al pie
de los cepos -ese sobrio símbolo de justicia- y Ximénez procedió a dar a
su compadre un relato detallado de todo lo que babia sucedido desde su último encuentro.
Mientras
encontraba en Méx.ico, Ximénez conoció un caballero que se
llamaba dan Francisco de Cos y Lombraña, quien deseaba tener el nombramiento en Texas como capitán del presidio de La Bahía. Cos, había conseguido ya la aprobaci6n del \"irrey, y ahora de aba que Ximénez llevara la
carta del virrey al gobernador de Texas. Si Ximénez llevaba la carta, Cos le
pagaría suficiente dinero para retirarse a disfrutar plenamente el resto de
su vida.
Ximénez tramaba entregar la carta al gobernador en presencia del capitán
del presidio para que éste certificara el hecho de que había sido entregada.
Después, Ximénez averiguaría si el gobernador intentaba en\'iar un despacho
con la respuesta a la dudad de México, y si así era, reportaría este hecho
al capitán y lle\•aría cualquier comunicado que el capitán quisiera enviar.

697

�Lo más importante para Ximénez era tomar la delantera al correo real en su
regreso a la ciudad de Mé.,dco, pues así, Cos se enteraría de lo que sucedía
en la capital de Texas y podría anticipar cualquier recomendación que el
gobernador pudiera hacer.
Ximénez trajo la carta desde Mé.'Cico, y al llegar a San Antonio envió aviso
al capitán, que tan pronto como oyera un disparo, debía apresurarse a la
casa del gobernador bajo el pretexto de ver qué sucedía, y una ,..-ez ahí, ser
testigo de la entrega de la carta.
Todo se llevó a cabo como estaba planeado, y el gobernador decidió despachar un correo real que llevara su respuesta a México. Ximénez se dirigió
al correo, y le sugirió que, en vista de que ambos iban a seguir la misma ruta,
el que saliera primero de San Antonio, esperaría al otro en el presidio de Río
Grande, donde el camino real cruzaba el río, unas cuantas mi11as más abajo
del actual Eagle Pass. De ahí en adelante, viajarían juntos para ayudarse
uno al otro en tan larga jornada. El correo, aceptó de buena gana esta proposición.
Dos razones apremiaban a Ximénez para efectuar este arreglo. En primer
lugar, sabía que viajando con el correo real, tendría la oportunidad de hacerse de cierto prestigio que en otra forma no lograrfa. Desde que el servicio
de correo se había establecido mensualmente entre San Antonio y Saltillo en
1720, la correspondencia oficial era llevada por un correo real, vestido de
uniforme azul con adornos rojos, quien cabalgando llegaba a las villas adormecidas sonando su cuerno de caza con el que avisaba a los colonos vinieran
a recoger su correspondencia. Además, las autoridades de los pueblos por los
que cruzaba, tenían la obligación de facilitarle caballos nuevos.
Sin embargo, la segunda razón. era en realidad la verdadera causa de todo.
Tan pronto como los dos hombres se encontraran lejos de Saltíllo, Ximénez
planeaba esperar que anocheciera, que acamparan al lado del camino y
que su compañero el correo, se durmiera. Entonces, Ximénez espantaría los
caballos, dejaría al correo a pie, e iniciaría su carrera a la ciudad de México
donde informaría al virrey de una serie de cargos presentados contra el gobernador por el capitán del presidio, sus soldados, los colonos y los sacerdotes.
Esto era, en suma, lo que cl plan comprendía y que Ximéncz explicaba al
cabo Sosa, mientras estaban sentados al pie de los cepos.
Tres días más tarde, Ximénez inició su viaje de regreso a la ciudad de México. Mientras tanto,, el cabo Sosa se quedó pensando en lo que Ximénez
planeaba. Sabía que probablemente Ximénez Jlevaría a cabo su conspiración,
porque se decía que en un viaje anterior a Mé..'Cico, se robó cuanto caballo y
mula había atraYesado su camino, tanto de ida como de vuelta.
Aquí, nos detendremos un momento y scíialaremos que la información presentada en este articulo, está tomada de documentos de Audiencia firmados

698

por testigo y, por lo tanto, en vista de que se decía que este individuo robó
todos los caballos y mulas del camÚlo de San Antonio y la ciudad de México,
tanto de ida como de vuelta, quisiéramos nombrar a Aparicio Ximénez con
la dudosa distinción de ser el más grande cuatrero en la historia de Texas.
Volvamos ahora con el cabo Sosa. Lo que más le preocupaba era el hecho
de que su mujer era pariente del correo real y, consecuentemente, temía que
si permitía que algo le sucediera al correo, de seguro su esposa permitiría
que algún daño le sucediera alguna vez también a él.
Por lo tanto, poco después de la salida de Ximénez a México, Sosa se dirigi6 al correo real, y le advirtió del peligro que corría. Como dos horas después, uno de los concejales del pueblo vecino de San Fernando, igualmente
advirtió al correo y le dijo que el día anterior, había pasado cerca del "cuerpo de guardia", donde un grupo de colonos platicaba alrededor de una hoguera, y escuchó a Ximénez jactarse de que si el correo real pensaba llegar
a la ciudad de México antes que él estaba loco, y que si lo bacía sería sobre
su cadáver.
Estos reportes naturalmente alarmaron al courier; así que notificó inmediatamente al gobernador, el cual actuó sin tardanza. Ordenó que cuatro
soldados, siguiendo un atajo interceptaran a Ximénez, le quitaran cuanto
documento llevara encima y lo trajeran de regreso al presidio.
Siguiendo una ruta en circuito, los soldados se apresuraron a llegar a la
laguna cerca del río Medina, como a seis leguas del presidio, y ahí se detuvieron a esperar a Ximénez. Llegó éste una hora después y pronto se le hizo
prisionero, se le registró buscando los documentos infamatorios pero no llevaba encima ninguno; no así el hijo del capitán que iba con Ximénez, el cual
traía una carta conteniendo acusaciones contra el gobernador.
Con sus prisioneros, y la incriminatoria evidencia, los soldados regresaron
al presidio, reportándose con gran satisfacción ante el gobernador, como a
las once y media de esa misma noche. El gobernador leyó los documentos y
ordenó que Ximénez fuera colocado en el cepo para sufrir lo que su abogado
más tarde mencionó como "castigo indecible" -el mismo cepo a cuyos pies
habia hablado demasiado.
Ahí comienza este relato y ahí debía terminar, con Ximénez expiando su
\1.I intento, si tratáramos de seguir los preceptos del arte y demostrar una
lección de moral. En la vida real, sin embargo, cosas como ésta, a veces terminan de una manera muy poco agradable.
Con el tiempo, Ximénez escap6 del cepo y huyó. Luego un día el gobernador recibió de la capital del virreinato, orden inmediata de dejar libre a
Ximénez. En respuesta, el gobernador disgustado escribió: "Por la presente,
doy libertad a Aparicio Ximénez, pues estoy enterado de que se encuentra "
ya en la ciudad de Mé.-tico cuando extiendo esta orden".

699

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Humanitas, Sección Historia, 1970, No 11, Enero</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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