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                  <text>Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el Noreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que era muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del Noreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos, porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí se estudia. Puede decirse que el Noreste de México entra en escena y
empieza a jugar un papel importante sólo desde las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa. De alü en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
allí que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coahuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia, como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana, en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"Desde mediados del siglo XIX, el Noreste de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, sobre todo desde
que se terminó la construcción de los ferrocarriles Nacional y Central y con
ello cesó el peligro de los apaches, contra los cuales todavía se luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por excepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Reyes, que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese sistema paternalista que priva en dicha ciudad hasta nuestros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden político, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del historiador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reyes, son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo sabe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma, se volvió acelerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos prehispánicos era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo económico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inferirse del crecimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el desarrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

�LA LEY ORGANICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se
caracteriza por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido
notables cambios y un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el
que ahora tiene un contenido y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias de esa expansión, en un mundo
variable, sometido a diversas presiones e intereses, en el cual han surgido
también Estados que nunca antes habían aparecido en el gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro
mundo actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha
sufrido cambios básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional
se está desarrollando en tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación internacional, tanto regional como universal, los
que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos
en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo.1
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el
conjunto de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean
entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",2 por su parte, también ha sufrido la influencia de los cambios
1

WoLFGANG FRIEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Editorial
F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derech~ Diplomático Contemporáneo. Ediciones \lialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

437

�que se han venido operando en el Derecho Internacional del qu~ forro~
parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando _las rel~cio~~s diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo cont~mdo y significad~,
tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y :ultura~es, según ~ observa de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo
antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo h~bo
en que la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hiJOS,
como entre lo~ heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles
saluda, en la llíada, llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cada vez se ve más reducido; y aún se considera
'
.
de mal gusto acogerse a él cuando no es absolutamente necesario ...
La suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer
parecía virtud de la persona se entiende hoy como ~ii:ud de la i~stitución.
No de otro modo se ha convertido en facultad ob1etiva, concedida desde
afuera por mandato y delegación de los pueblos, el an_ti~o. derecho de los
monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el espíritu moderno, sería crear algo _como un mo~de. h~eco
de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, 1nd1stintamente, Pedro, Juan O Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo; o, en el ~o~ caso, siquiera habrá que proveerlo de alguna información elemental e indispensable sobre los
usos del oficio.
Este último caso -asienta don Alfonso-- se ofrece cada vez más en esta
nuestra edad dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias _del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que
son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".ª
.
México atento a la situación prevaleciente en el mundo Y a su propio
valer ant~ el concierto de las naciones, valer de su tradicion~ apego al
Derecho Internacional, así como a ideales y doctrinas, unas propias y otras
identificadas en su historia y ser nacionales, con las más elevadas por su
contenido de respeto a la libertad, y a su propia institucionalidad juríd~c~,
habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Serv1c10
Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexica• At.FoNSQ

REYES,

Prologo a la Obra Derecho Diplomdtico de José Le6n Depetre.

Librería de Manuel Porrúa. México, 1952, p. 2.

438

no, la qu_e _fue aprobada por el H. Congreso de la Unión, por decreto de fecha
16 de d1c1embre de 1966, promulgado por decreto del C. Presidente de la
República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966 publicado
en el Diario Oficial del 4 de marzo de 1967, en el No. 4 del Tomo CCLXXXI.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica
jurídica, obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente
necesidades de estructuración meramente administrativa, sino que fija con
certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero del Servicio
Exterior, dice en su Artículo Primero: "El Servicio Exterior 'del Gobierno
de los Estados Unidos Mexicanos es la organizaci6n permanente destinada
a ~al_vaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a
Mexico ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
Este prec~pto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior qui'
fuera expedida el 25 de enero de 1934, así como su Reglamento de fecha
30 de abril del propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre
de ~959. ?reem~s conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la d1ferenc1a entre ambos, cuando en el Artículo Primero decía: "El
Se~cio Exterior de los Estados Unidos Mexicanos depende deÍ Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Rela~iones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones
senaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho Internacional
y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que
f~rmen par~e. de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y
exacto cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
"El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracci_ones_ ~I y 111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las
dispos1c1ones de esta Ley, nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley
del Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la
siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicano.1
es la Organizaci6n Permanente. .." Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional -a partir de la Edad Media se estableció la costumbreque la Ley vigente, en el artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
439

�Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior,
para el caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, so~re Relac!ones
Diplomáticas, se consagró la práctica internacional y la doctrma autorizada
al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de
misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento
mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas y accesibles, dentro del marco de una
coexistencia pacífica.
b) . En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior se observa en el precepto a estudio de la Ley vigente, que uno de
ellos 'es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En
este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes líneas en las que la calidad de los
productos nacionales es manifiesta, así ~orno el ~reciente volumen, financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con los paises extranjeros.
En realidad México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en
el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progr:,so en tod~s los
' denes. Entre la variada multiplicidad de hechos y tambien. de crecientes
or
.,
relaciones internacionales bastaría citar el evento que atraJO la atenc10n
mundial hacia México: 1~ celebración de los XIX Juegos Olímpicos de 1968,
lo que permitió ofrecer al exterior la i~agen de un Pueblo que se esfuerza
y lucha por la obtención de más y meJores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye _la "repre:entació:~
de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones: ..
En este aspecto, también es necesario reconocer la_ labor de ~uestros diplomáticos a quienes correspondió en el pasado abnr los cammos que conducen ~ la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase de Alfonso Reyes y de tantos
otros ameritados abanderados de nuestra patria, que habría_n de , ~reparar
y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomaticas del
presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado,

asimism?, la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole
al exterior, en donde se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y
política de nuestro país, sino también la altura de propósitos que caracterizó
y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el
transcurso del tiempo en el Derecho, así como por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida afirmación a los
principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d) . Por último, otro objetivo que viene a complementar la fundó!\ de
los anteriores, es "la representación de México ante los Organismos y reuniones internacionales en que participe".

En esta nueva dimensión internacional en que la cooperacion de los Estados es tan necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los orgarúsmos permanentes internacionales vienen a realizar
más cumplidamente las grandes tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el esfuerzo conjunto logrado por tales
instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de
su propia doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa
de los principios que ya hemos mencionado, como así es de observarse en
la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en
los últimos cincuenta años, hasta llegar a nuestro actual Primer Mandatario,
Licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección
de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra
Revolución, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos, como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras
trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos
se han hecho evidentes. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de Desnuclearización para la América Latina, el
que contiene la generosa y humanitaria creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado Adolfo López Matees, de grata memoria
por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que
no es otra cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido,
inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes reuniones de tal carácter, en las que
cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México
a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fiel-

441

440

�mente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, señalará los
lineamientos de la política internacional de México y dirigirá las actividades
del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las
negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras,
sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".
Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer
Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que comprende los objetivos que norman tales relaciones
internacionales y los medios y métodos a través de los cuales persigue dichos
fines, tomando en cuenta lo que dicta el propio interés nacional, consider".11do que tal preeminencia le permite, no sólo obtener la más completa 1~formación del variado material objeto de su función, así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus
perspectivas, lo que le facilita la búsqueda para la obtenció_n de 1;1ej~res
objetivos dentro del campo internacional, considerando, en primer termino,
el logro del afianzamiento de la seguridad nacional, su habilidad para repeler
ataques del exterior, y proteger su existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado
por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere. a la posición .de
cada país. En general, la sociedad internacional se ha visto ~ompro~etida
en una continua lucha por la existencia, en la cual cada entidad nacional,
para sobrevivir, ha tenido que tomar sus medidas en la competencia!
El Presidente de la República es -como acertadamente lo ha dicho algún autor- el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, lo que crea una relación íntima
entre decisión y ejecución, colocando al Ejecutivo en condiciones de estar
preparado para actuar con la celeridad que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto y competente que, en términos generales, ha consagr~do la
mayor parte de su vida al servicio diplomático, personal que no siempre
hubo de contar con la estabilidad y permanencia burocrática, tomando en
.
f the Un1'ted States Foreing Policy. Prentice Hall.
• JuLIUS W. PRATT, A H istory o
!ne., Englewood Cliffs. N. J., p. l.

cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir con mayor eficacia la
conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo, el motivo
de esa conducta.
Recientemente,5 el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez, habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de que los embajadores mexicanos, serán, además de
los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán
a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones
Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan de reorganización
acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente
de sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior
mexicano, el Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el
deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos en Economía y Comercio.
Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de
las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector público, privado
y obrero.
De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que, dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio, aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Exterior, el que requiere de una
selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para
"alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero
de la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del
aspirante, como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz
oficial de las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra
Constitución Política, surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus
funciones en general: a) en tiempo de paz y b) el problema de la guerra.
En el primer caso que contemplamos, prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funciones encomendadas al Ejecutivo. El segundo es el que, por su extrema gravedad, requiere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
• Enero de 1971.

443

442

�Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le
asigna al Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando
establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo
133 al ordenar: "Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que
emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma,
celebrados y que se celebren por el Presidente de la República con la apro-bación del Senado, serán la Ley Suprema de toda la Unión ..."
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le
atribuye al Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña y de que es el representante de México ante los demás
Estados, correspondiéndole la dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio de México, así como el velar por sus
intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria
conducción de tal política en momentos ciertamente difíciles para nuestro
País. Es posible recordar el problema -superado felizmente- de la expropiación petrolera. México, como Nación débil, frente a Grandes Potencias no contó sino con el recurso de la serena y firme decisión Presidencial
' el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y proy con
blemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grande:;
peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo
con el precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección
de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución organizada
jurídica y administrativamente (Ley de Secretarías de Estado ~, la Ley, Orgánica del Servicio Exterior Mexicano), encargarse de la funcion en s1 del
Servicio Exterior, tanto en su parte de integración interna, que encabeza el
Secretario y el total de funcionarios y empleados, en los términos que la
propia Ley lo previene en su articulado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranjero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaría de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus funciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de
Estado, a la propia Ley, así como a su Reglamento que, como podremos

444

an~~r co~ posterioridad, contienen las normas específicas de organización
administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de
que está compuesto nuestro Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la
c~~sular, con sus diferentes jerarquías y calidades, como a las funciones y cond1c1ones generales a las que se ajustará el personal del Servicio, de acuerd_o con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y III), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta
los Tratados y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás
leyes, o sean las que necesariamente están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último, las normas del
Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte
dogmática de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco
jurídico preciso para el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el
logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaría de Relaciones Exteriores determinará el número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas
y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice:
"Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter intergubernamental. En su caso, requerirá el concurso de otras
Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará f ormalmente sus opiniones sobre los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".

Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de
México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio
Exterior fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas
y las representaciones consulares''.
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia o vida de relación, como así lo consigna la Historia
del Derecho Internacional, y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter per445

�manente. Verdross 8 nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin
embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado puede hacerse
representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplementt&gt;
por escrito.
Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con
el tratadista Cahier,7 estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los
Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío
de misiones temporales o a través de la misión diplomática de un tercer
Estado sin que por ello decidan establecer una misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista
un acuerdo de creación de la misión diplomática, que podrá adoptar la
forma de un tratado especial concluido con este fin, o constituirá parte de
un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio
entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales
del Servicio Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos
de comentar al llegar al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de
la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales
para llevar la representación de México a actos internacionales, y podrá, asimismo, designar personas con rango diplomático en misión especial para
cumplir comisiones específicas )' transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin
tener tal carácter, en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien con carácter diplomático transitorio,
de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde luego, tales nombramientos
llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en
tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México
se denominan Embajadas. El nombre y categorla de las acreditadas ante
organismos internacionales será determinado por la Secretarla de Relaciones
Exteriores de acuerdo con los convenios y prácticas internacionales. Las re• Al.FREO VERDROSS,
' PHILIPPE CAHIER,

Derecho Inlernacional Público. Aguilar, p. 221.

presentaciones
consulares se d enomznan
.
.
consulado
l
agencias consulares y consulados honorarios''.
s genera es, consulados,

Da~o lo explícito del artículo anterior se at
,
,
Relaciones Exteriores la disp . ºó d
'
endera por la Secretaria de
,
0S1c1 n e nuestra rep
.,
y será hecha de acuerdo con la im rtan .
resentac1on en el exterior
xico tenga relaciones diplomáti
po
c1a del Estado ante el cual Méfactor de la reciprocidad q cas y consulares, siendo muy importante el
' ue se encuentra tanto e 1
.
en las prácticas internacionales.
n os convemos como
E~ el _artículo 9, específicamente se establee . "L
,
funcionarios diplomáticos son, en orden d ecreciente
.e. deas · categonas
de los
,
.
. .
. .
¡erarquia: emba¡ad or extraordinario y plenipoten etano
ministro cons ·
·
segundo secretario y tercer s
t .'
e¡ero, primer secretario,
ecre ano.
Por lo que concierne a los funcionarios cons l
decreciente será cónsul general , l
. u ares, el orden de jerarquía
, consu conse¡ero cónsul d P .
e
segunda,
cónsul
de
tercera
có
l
d
, .
e nmera, cónsul
d
por acuerdo del Ejecutivo Federa~~ de' c;ar!a y vicecónsul. La Secretaría,
Los empleados de las Emb . d, o Cra esignar cónsules honorarios.
.
a¡a as, onsulados General
C
l d
agencias consulares tendra'n las siguientes
. .
es,· éonsu a os 'V·
denomin ·
ductores, cancilleres y emplead
. . s''
aciones: int rpretes, traos aux11tare •
En el precepto anteriormente transcrito
del Servicio Exterior Mexican
1
, s~ establece el cuadro general
.
.
o en e extranJero Prime
t
1 Se .
c10 Diplomático el cual tiene varia
.
.
ramen e, e
rv1que son estable;idas en los artículoss s::;~:::~s funciones y obligaciones
En el segundo párrafo se establ
la designaci6n de los cónsules h ece,_ por acuerdo del Ejecutivo Federal,
siendo mexicanas o no naciona~~or;:;;¡enest~ es, de_ aquellas personas que
sul honorario sin cargo al E . '
d
esempenar el puesto de c6n'
rano, toman o en cuenta s
lid d
más atributos que puedan constituir
,
u persona a y defunción en aquellos l
una garantía para el ejercicio de tal
h
ugares, en que, por determinadas circunstanc·
aya en el extranjero consulado oficial de M' .
T I f
.
~as, no
norarios ta án
·
exico.
a es unc1onar10s ho- des r . S~Jetos a las disposiciones legales inherentes para el des
empeno e su m1S1ón.
•
El artículo
artícul
. . 10 previene.. "De acuerdo con las equivalencias que fija el
o siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores pued
..
a cualquiera d l
f
•
.
e comisionar
u
. '6 d. e os uncionanos del Servicio Exterior indistintamente en
na mm n iplomática o en una oficina consular''.
eqEn
. efecto,
l
. el
. ,artículo 11 establece·. "Para los ef ect os d e esta Ley las
uwa encias ¡erarquicas del personal del S ervicio
. . E xtenor
. . son las siguientes:
. .,
Ministro Consejero
Consejero

C6nsul Consejero
Cónsul de Primera

ob. cil., p. 95.

447

446

�Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

Cónsul de Segunda
Cónsul de Tercera
Cónsul de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los
aéreos y los consejeros y agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido
gestionado por otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure
la Comisión que se les ha confiado. Dependerán de los jefes de miswn en
que presta sus servicios, entendiendo dicha dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se
guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la forma que
establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el
artículo 13, las enumera de la forma siguiente:
I. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados
y velar en todo momento por el prestigio de la República.
II. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que
se encuentren acreditados.
III. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México
y el del país en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.
IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas
y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
v. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de c~rácter internaci~n_al,
en particular el que se refiere a los tratados y convenciones d~ que Mex,_co
sea parte, e informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto observen.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales_ ~ue se les e~comienden O que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aun después de abandonar el Servicio Exterior cuando se
trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera c~usar pe~juicio a los intereses nacionales. Independientemente 1e. ~~s medidas adm~nistratiuas que se impongan a quienes violen esta prohibzcion, les serán aplicadas las sanciones que establece el artículo 211 del Código Penal para el
Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
448

Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se
les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente,
en lo que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño
de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de
México exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar
en todo momento por el prestigio de la República", ubicándolos dentro de
un marco de ética, no meramente profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de
tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos,
dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como
por los Tratados y Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una
debida preparación, tomando en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de
que su actuación, no solamente resulte inoperante, sino que, además, esté
fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados y convenciones.
Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así lo
demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores para normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo
resuelto por ella, como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos
subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreción
absoluta que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza
de los negocios en que intervienen, resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes
del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los
medios, que van desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas
por oídos atentos a la información de los interesados. Es abundante la lite449
H29

�ratura acerca de esos casos, y en los juicios llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
. .
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado como en el presente.
. .
.
.,
Pero la norma que comentamos va más allá, al eXJgir que tal discrecion
subsista aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la
infracci6n en dos formas: a) administrativa, que puede significar desde la
admonici6n, la suspensi6n, hasta el cese o destituci6n, sin perjuicio de que,
b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y po~ tanto, ~creedor
a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cah1er -ya
citado- nos recuerda que un diplomático no se improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de 16gica procedencia. El
daño que la Naci6n puede sufrir ante la violaci6n de lo establecido por la
fracción VI que comentamos, claramente revela que los funcionarios del
Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el
desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida pri~ada y en_ lo
social. en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias,
el rW:cionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país,
y tener como norma suprema, precisamente la discreci6n; esto es, aquella
conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en una
buena educación aún en circunstancias difíciles -que es en donde se revela la verdader~ educación-, siendo la serenidad y la ponderaci6n las que
deban regir tal conducta, no sólo en actos sino t~~bién e~ _p_alabras. La
discreción, como arte de convivencia, no es de facil adq~ición. ~~ las
etapas de la cultura que el supuesto funcionario haya podido . adqum~ . en
su formación siempre será necesario el transfondo de la educación familiar,
y por much~ que hayan evolucionado los cánones diplomátic~s, d~ ayer a
hoy la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del
Servicio Exterior.
.
La fracci6n VII es da obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señale el artículo antenor,
son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
,
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el ,que esten
acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretana de_ Relaciones Exteriores O aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones,
deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.

II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales de carácter irÍtergubernamental y normar su conducta dentro de
los mis":os, por la política internacional de México o por las instrucciones
que reciban de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
. III. Recla':iar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y c~rtesias que corresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme ~ los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de jurisdicción de que
gozan esos funcionarios.
IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y
reg~amentos ~el Estado en el que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes cuando la aplicaci6n de esas leyes y reglamentos a los
nacionales de México signifique violación del Derecho Internacional y de
los tratados y convenciones de que ese Estado seá parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la admi~istración de sus oficinas, velar por la eficacia en el trabajo del personal,
incluso la del personal comisionado por dependencias oficiales distintas de
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de
la cultura mexicana y la difusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensificación de las relaciones entre las instituciones educativas de
nuestro país y las de aquél en que estén acreditados.
VII. Dirigir, dentro de su jurisdicci6n, la promoción de las relaciones económicas entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la
situaci6n política, econ6mica y social del país en que estuvieren acreditados,
enviar un informe trimestral.
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar
cada seis meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares".
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que
antecede, solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva
tónica impuesta a la política internacional de México, por el Presidente,
Lic. Luis Echeverría Alvarez, respecto a la preponderancia de la intensificación de las 1elaciones comerciales y econ6micas.
El Artículo 15 previene: "Además de las señaladas en el artículo 131 son
obligaciones de los jefes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio
comercial con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secre451

450

�taría de Relaciones Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan
interesar a la economía mexicana.
II. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno
de México en los países en que estuvieren comisionados.
III. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de
oficiales del Registro Civil, en actos que conciernen a r:zexicanos. .
IV. En los términos señalados por el Reglamento, e1ercer funciones notariales en los actos y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en
toda la República, a la que tienen los actos de los notarios del Distrito Y
Territorios Federales.
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de
la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en
la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus
funciones y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal
en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretaría de
Relaciones Exteriores.
VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende
la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en l~s actuaciones d~sarrollad~s
por el personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y di-

ligencia".
.
.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la
terminación concisa de las obligaciones que competen a la representa~1on
consular destacándose, aparte de las señaladas, las de oficiales del Regi~tro
Civil, U:1es como el nacimiento, la defunción, el matrimonio de los_ mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones notariales a que se refieren los
incisos correspondientes.
. .
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio
Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter po~ítico del país donde
se hallan comisionados O en los internacionales del mismo que sean ajenos
a los intereses de México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto qu_e. ocupen, los documentos
oficiales de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes raíces en el extranjero.

?;-

452

IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin
previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya que, efectivamente es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir de su establecimiento, el que los funcionarios de todo
,, el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente el disgusto y la reacción
negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra el funcionario,
puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado
su rigorismo en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior
puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una fun-•
cionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el artículo 19, referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII, terminantemente prohibía: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no sea mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio
Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y
obligaciones que determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los
que otras leyes establecen para todos los empleados y funcionarios de la
Federación".
Ahora llegamos al capítulo II, referido al ingreso al Servicio Exterior.
Así, el artículo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por
embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de conformidad con las fracciones JI, 111 y XVI
del artículo 89 de la Constitución, y por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes anteriores del Servicio Exterior
y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectwo
Reglamento.
En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver
ya con anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está
referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea aquellos que hubieren satisfecho los requisitos de la Ley
anterior y de su Reglamento, sujetándose los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver en los próximos
artículos.

453

�El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se
requiere ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles
y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reunir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del
Senado de la República en cumplimiento de la fracción JI del artículo 76
de la Constitución, o, en su caso, de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al
de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeíío
de una tarea concreta y de una adscripción específica. Los así nombrados
no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en
consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funcio11es concluirán automáticamente
al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que se
refiere el Capítulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que
vayan a ocurrir próximamente -de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer
Secretario--, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general,
cuyos sinodales serán designados de las listas que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás institucio11es de e11señanza
superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva
de Ingreso que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal
del Servicio Exterior, y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con excepció11 de su presidente, en
ningún caso podrán formar parte de esta Comisión miembros activos del
Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de
la Ley anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el
aspirante, que en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho
Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Internacional, Español, dos lenguas, aparte de la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente,

454

con tino, ,se da ingere~ci_a a la Comisión de Personal del Servicio Exterior
Y ~e amplía el reconocuruento de los grados académicos del aspirante como
as1 se contempla en el siguiente precepto.
'
Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos
otorga~os por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley,
:oncedzen~o ~ref~rencia a _los doctorados, maestrías y licenciaturas que otor"~en las zn~tituczones dedicadas a la enseñanza de ciencias políticas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que
presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos Y, ~e acuerdo con el Reglamento de esta Ley, determinará los exámenes Y tesu que deban presentar, excepto los de dos lenguas extranjeras
que serán obligatorias para todos".
El ~~ículo 24 d_ice : "El tra~ajo de la Comisión Consultiva de Ingreso
conclutra con dos informes escntos. En el primero, destinado al Secretario
de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan
destacado más, tanto por sus estudios previos, como por los exámenes O tesis
q~e. ,hayan presentado en el concurso. En igualdad de co11diciones, la Comtsion _deber~ recom~ndar en primer lugar a los graduados en diplomacia
Y relaciones mte_rnactonales e_n las instituciones educativas de la República.
En e~ segundo mforme, destinado a la Comisión de Personal del Servicio
Exterto~, l~ Comisi6n Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados".
. El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
, ~). Ser _m_exicano por nacimiento, estar en ejercicio de sus derechos poltttcos y civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tenga el grado
de. b~~hiller, y de ve~ntiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales,
a JUlcto del Secretario de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comproba, buenos antecedentes y costumbres a satis/acción de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
c) . Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño
del cargo, así como los antecedentes de moralidad i1ldispensables para las
funcio1ies del Servicio Exterior.
. d) ·. No pertenecer _al ~stado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto,
nz rmembro de orgamzact011es co11trarias a las instituciones de la República.

e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por nacimiento o naturalizaci6n".
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirá11 un nombramiento provisional de vice-

455

�cónsul y no serán considerados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un año, la Secretaría les comunique formalmente su
nombramiento definitivo. Al cumplirse este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a que se refiere el artículo 23, pasarán
a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, siempre que satisfagan los
requisitos de lealtad, eficiencia y adecuada conducta".
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de
vicecónsul por el término de un año.
El Capítulo 111 está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de vicecónsul a las categorías superiores hasta Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados por riguroso escalafón previo dictamen favorable de la Comisión de Personal del
Servicio Exterior, y teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 26".
Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir
una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultade~
que le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados _Unidos Mexicanos, nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el párrafo anterior, el funcionario as_í nombrado só! o
podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los_ terminas de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la presente Ley, o cuando, i~dependientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado con la ca~tidad
máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el
artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafO anterior no limita en form~ ª!~una la fac~ltad
del Presidente de la República para cambiar de adscripczon al emba1ador
cónsul general como juzgue que conviene a los intereses del país".
0
escalafoAr t,1cu1o 29.. "La Comisión de Personal propondrá los ascensos
•
d
, ·
narios del Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüeda es minimas que no incluyen el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:

a)
b)
c)
d)
e)

De dos años como vicecónsul;
De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
De tres años como Primer Secretario o Cónsul d_e Segunda;
De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera; .
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Conse7eros se regirán por lo dispuesto en el artículo 28".

El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal,
las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en
cuenta las hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con
las siguientes prioridades:

l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
111. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos
u obras publicadas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31: "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin
concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el
caso para determinar si el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso,
presentará un informe especial para la decisión del Secretario de R elaciones
Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".
Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en
la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de R elaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el
artículo 29 sea necesaria para el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio
Exterior, en los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la
aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el
ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero,
la Comisión aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de
sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la Secretaría de Relaciones Exteriores determine
aquellas zonas que deban ser consideradas como insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de servicios de los funcionario.;
del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".

457
456

�Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior,
si se observa su contenido.
El artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo
de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en
la Secretaría de Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua.
Para tal efecto procurará que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en la Secretaría, y con ese propósito dartÍI
oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento
de esos plazos máximos para que éste ordene los traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia
de la Secretaría, podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años,
la permanencia del funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo
con la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por un presidente, que será uno de los Subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los
Directores Generales de los Servicios Diplomático y Consular y de Cuenta
y Administración. Otros directores generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten directamente al trabajo de sus
respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o
escritos a cualquier Dirección General de la Secretaría para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los
directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento
interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden
a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior gozarán de los siguientes derechos y prestaciones:
I . Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su
domicilio en la República Mexicana.
II. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, ms equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero
o regresen al país por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los

458

expresados funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije
el Reglamento de esta Ley.

III. Las autoridades competentes reconocerán la validez de Los estudios
certificados de educación primaria, secundaria, de bachillerato O sus equivalentes, curs~dos en el extranjero por los empleados, y los hijos de éstos
Y. de los funcion~rios del Servicio Exterior, observando, en su caso, lo prev1st~ en la fracción IV del articulo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgámca de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios
necesarios para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán
los mismos en forma tal que los interesados puedan proseguir en el grado
escolar equivalente del sistema educativo nacional, en la medida en que
la preparación obtenida lo permita.
I~. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
Un regl~":ento d~termin~rá la forma en que los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se au.
mentará al tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para
trasladarse del país donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de Los pasajes de venida a México
y regreso a su adscripción en vacaciones, cuando no hayan podido venir al
país en tres años continuos, por causas ajenas a su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y
sólo en este caso tendrán derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la
Secretaría de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licencia hasta por dos meses con goce íntegro de sueldo; dos
más con medio sueldo y dos sin sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro
de sueldo, uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Se-

459

�cretaría podrá conceder licencias por cualquier otra causa justificada, hasta
por seis meses sin goce de sueldo".
.
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las · representaciones consulares
0 los funcionarios encargados de las mismas podr~n conceder~ en casos ~e
urgencia comprobable y dando aviso a la Secretaria de Relac~ones Exteriores licencia económica con goce de sueldo al personal a sus ordenes, hasta
po; el término de quince días, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los
titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán 1e_ducid~s del número de
días de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
.
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los ¡efes
de misión y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de
Relaciones Exteriores, indicando el sitio en donde se propongan hacer riso
de la misma".
El capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representación e Instalación.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la
Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corres~onden a la Misió,n o,
en su caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; estos,
0 los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las
erogaciones efectuadas en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores''.
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe
de Misión O del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados de negocios, o como enc~rgad~s de la repr_esentación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad d~
su sueldo y gastos de representación siempre que dure~ en su e~c~rgo m~s
de 30 días. a menos que otras disposiciones legales consignen condiciones mas
favorables,' en cuyo caso se aplicarán dich~ _disposici_ones".
..
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que
dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a ?asajes por la vía más rápida y, asimismo, derecho al transporte de _su . 1:'~,na¡e de
casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripcion .
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean
nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, 0 llamados del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, ten-

460

drán derecho a gastos de instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Ex~
terior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y
para los de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer
secretario a ministro consejero;
e) El equivalente a medio mes, para los embajadores".
El Capítulo VII nos habla De la Separación y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores J cónsules generales podrán ser
cambiados libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28''.
Artículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán
ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión
o en f arma definitiva por cese o destitución".
Artículo 51: "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo
por el tiempo que fije el Reglamento:
l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
II. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
III. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos''.
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones
Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la
hoja de servicio del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
I. Desatención comprobada de las obligaciones y prohibiciones impuestas
en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
II. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de
ambas ramas del Servicio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
I. Deslealtad al país o a sus instituciones.
II. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de provecho personal, de las franquicias aduana/es, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios
inherentes al cargo.

461

�IV.

.
eualquier

falt a que la Secretaría de Relaciones Exteriores califique

de extrema gravedad".
.,
d ,
d da de modo discrecional
Artículo 54: "La suspensron po ra. ser a~; :ese y la destituci6n serán
por el Secretario de Relacio~es ~xten~:;\érminos de la presente Ley pero
acordados por el propio funcionario ;;
, n el procedimiento que fije el
el interesado tendrá derecho a ser o o, segu
Reglamento".
.
.
pleados que hayan sido destituídos
l S . .
Artí.c l 55 . "Los funcionanos y em
u
o
.
á
.
h
b
para reingresar a ervic10
o cesados de sus puestos quedar n m a i'l'tados
i
Exterior".
l d d l Servicio quedarán en
Artículo 56: "Los funcionarios y emp ea ~s e
disponibilidad por un plazo máximo de tres anos:
l. A solicitud del interesado.
.
.
l em11 Por resolución del Secretario de Relaciones Extenores.
·
·os, y en su caso a oste de
La. disponibilidad da derecho a los funcionan
.
d . d para ocupar una vacan
pleados del Servicio Exten~r, a ser esina ops - ado dentro del Servicio, de
la misma categoría del último pue~~o esem en
,,
· l · que fi7a el artículo 11 ·
l
acuerdo con as equiva enctas
h
d' p 'b 'lidad de acuerdo con la
, l 57. "Para tener derec o a is om 1
,
d
Articu
. que el funcionario O emplea- o
. 1o d l• tí lo anterior es necesano
fracc16n
e ar cu
'
. . p lo menos durante cinco anos
que la soli~i~e Ehaya _prestLadod:pso::;~;~:; s:rconcederá siempre que lo per-en el Serv1c10 xtenor. a
mitan las labores del Servicio":
'b ·rd d los funcionarios y empleados del
Artículo 58: "Durante la dispom i t a , l
Si la disponibilidad es
•
p drán tener ascenso a guno.
Servicio Exterior no o
d ,
p tarse su duración para los efectos
. . d
l . t resado no po ra com u
.
d
solicita a por e m e
, d R l · es Extenores a e.
d d por la Secretana e e acwn
'
de esta Ley, y si es acor a a
d l t' lo 56 el interesado tendrá demás de la prerrogativa que conce e e ar icu f , l l s"
duraci6n para los e ectos ega e .
recho a que se compute su
. f
de los miembros de carrera del
, 1 5g "E causa de retiro orzoso
.
d
Arttcu
s plir
. los 65 anos
_ de ed ad, salvo que el Presidente. . e
. o :.
Servicio Extenor cum
.
l seguir utilizando los servicios
la República, mediante acuerdo escnto, resue va
del interesado.
•
· que deba ser re t'irado tenga derecho a pensi6n no
f
Cuando el uncwnari~
.
d l autoridad correspondiente haya
se hará efectivo el retiro _sino cua~ º,, a
acordado favorablemente. dicha pdenlsiS6n . . . Exterior que se encuentren e1I
, l 60 "Los miembros e eru1c10
l .
Arttcu o.
: l edar separados defmi
. 't.wamente del servicio por cua quier
el extran¡ero, a qu
.
e de los pasajes y del transporte de su mecausa, tendrán_ derecho al import
d acuerdo con el Reglamento de esta
. de casa siempre que lo empleen, e
na¡e
'bl' ,,
Ley, para regresar a la Repu tea .

462

El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el servicio
por causa que no sea el cese o la destituci6n recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de servicios, el importe correspondiente a
un mes del último sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta
doce meses. Se deducirán los períodos de suspensión y de licencias, salvo las
economías que se concedan a cuenta de vacaciones.
En caso de fallecimiento la compensaci6n se entregará a los familiares que
dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo
anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleado deje de pertenecer al Servicio.

No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente Ley. Si, al término de su comisi6n, regresan
al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad a la que hubieran tenido
derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario
o empleado -previo dictamen médico- se encuentre físicamente incapacitado
para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecidos en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados
Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que
presten sus servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los
Trabajadores del Estado.

En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de
Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prest6 sus servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años
consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior,
siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado
en el extranjero".
A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en
el 'Diario Oficial'."

463

�Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica de los Cuerpos
Diplomático y Consular Mexicanos, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que se opongan a esta Ley''.
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el
artículo 18 será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al
Servicio Exterior con anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al
artículo 80. de la Ley de 1934, comprueben, en los términos de los artículos
80. y 120. de aquella Ley, su capacidad y su competencia, presentando el
examen de las materias que fija el Reglamento de la Ley de 1934, a más
tardar un año después de la entrada en vigor del presente ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior
que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25
de enero de 1934 y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de
acuerdo con el artículo 3o. transitorio de la presente Ley, podrán presentar
los diplomas o grados de educación primaria, secundaria, bachillerato o sus
equivalentes obtenidos en el extranjero, en cuyo caso se les aplicarán las dis-

tnen~~ prestan sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los
f am1l1ares de los que hubieren fallecido si dependían económicamente de
ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señal
el artículo 41 de la Ley del 30 de enero de 1934".
a

posiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que al
entrar en vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija
el artículo 34 en su actual adscripción podrá permanecer en ella durante dos
años más, sin perjuicio de la facultad excepcional que concede al Secretario de
Relaciones Exteriores la parte final del propio artículo".
Artículo 6o. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a
ésta, tendrán las mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que
ingresen conforme a esta Ley, constituyendo ambos el personal de carrera
de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o.
transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en
el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario
de Relaciones Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la
plena aplicación de esta Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el actual personal del Servicio Exterior".
Artículo So. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones
económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley
se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actual465

464

H30

�PROCESO HISTÓRICO DE LOS RIESGOS PROFESIONALES
JosÉ P.

SALDAÑA,

Miembro de la Sociedad Nuevoleonesa
de Historia, Geografía y Estadística.

ANTECEDENTES

Tooo CUANTO SE HAGA por evitar los riesgos profesionales -accidentes y
enfermedades provenientes del trabajo- tendrá el alto significado de una
lucha noble en pro del bienestar humano. Si hay esfuerzos bien empleados
en empresas humanitarias, los que se dedican a estos fines merecen el respeto, la ayuda y el estímulo más completos.
El tema, en términos generales, es de los que abarcan un contenido tal
de substancia jurídica, histórica y humanística, que ha merecido los honores de numerosos hombres cultos, cuyas obras significan una riqueza de
incalculable valor.
Decenas de libros circulan en el mundo llevando mensajes de gran valor
sobre el campo de la seguridad, y centenares de millares de folletos, de
artículos, de revistas especializadas difunden conocimientos, ideas, experiencias y previsiones, en un afán que ennoblece el fin que se persigue.
A sabiendas de que nada nuevo habré de exponer, doy forma a esta disertación, con la idea de que, aun en parte mínima, contribuyo a divulgar
lo que jamás acabará de difundirse.
Por lo que hace al tema considero procedente seguir el camino de la
historia. Queden en la obscuridad del tiempo las remotas épocas de las tribus,
en donde no encontramos la personalidad del patrón ni la del trabajador,
porque ambos formaban una unidad. Paso por alto también los tiempos,
largos y tediosos, de los gremios, en los que ya principiaba a perfilarse la
fisonomía jurídica del patrón, y consecuentemente la del trabajador, por
más que la estructura de los gremios, teóricamente, se basaba en la formación de grupos de trabajadores afines, jerarquizados para la mejor y más

467

�beneíiciosa producción; pero integrando una familia por el maestro, los compañeros y los aprendices, todos ellos, en la debida proporción, disfrutando
de las ganancias.
.
Desacreditados los gremios debido a los abusos progresivos de los maestros, que se convirtieron en opresores desconsiderados, se vino abajo su estructura jurídica, y con ello quedó abierto el camino para ensayar nuevos
sistemas más acordes con la justicia social.
Por supuesto que durante la vigencia del sistema gremial quedaba a la
discreción del Maestro la administración de servicios a los compañeros Y
aprendices en los casos de accidentes del trabajo y enfermedades na~rales.
Quedaba la situación tambaleante y por supuesto poco o nada efectiva.
Antes de la Revolución Francesa, que sacudió al mundo con los principios
liberales, Turgot, Ministro en el Gabinete del Rey Luis XVI, dio u~ paso
decisivo hacia la igualdad de los derechos en el ambiente del trabajo, que
posteriormente se confirmaron al triunfo de la Revolución.
Es pues, que a partir de esta etapa convulsiva, se presentan los fenómen~s
sociales cuya mayor categoría correspondía al anhelo de lograr un cambio
radical, favorable, a los trabajadores. ¿ Triunfó esta noble tendencia?
Analicemos el proceso de los acontecimientos sociales del siglo XIX, hijos legítimos de la Revolución Francesa, para encontrar la respuesta.
La secuencia de la transformación social aparece lógicamente adherida
estrechamente al avance de la industrialización. Mientras ésta permanecía
en estado incipiente, es decir, en tanto la maquinaria por sí misma no constituía una fuerza capaz de cambiar el orden establecido, el principio de la
libertad individual regía con soberana suficiencia las relaciones obreropatronales.
.
Aplicado el ambiente al punto clave de los accidentes en el trabajo,_ nos
encontramos con una situación estática, desconsoladora, por cuanto la libertad venía de hecho a constituir el más serio problema para el reconocimiento jurídico de los derechos del trabajador en la materia.
Quedaba así sujeto el trabajador a las leyes civiles, que al darle ~lena
libertad para contratar su fuerza de trabajo, al mismo tiempo lo de1aban
en el más absoluto desamparo.
Reconocido el principio de la culpa, el juego libre en la contratación significaba legalmente colocar en el mismo plano al trabajador y al ?atró~.
Teóricamente era irreprochable que así ocurriese, puesto que se rend1a pleitesía al ideal respetable de la libertad.
Ya en el terreno de los hechos, puestos frente a frente trabajador Y patrón la libertad de contratación sufría deterioros sensibles. La fuerza de
trab~jo quedaba catalogada en el renglón de las mercancías. El trabajador

468

vendía "libremente" su esfuerzo aplicado a la producción, que el patrón
"libremente" compraba.
Ahora bien, ¿ esa contratación "libre" para ambas partes correspondía a
una situación de justicia? He aquí el punto clave del problema. La realidad acusa una cruda injusticia, desde el momento en que las fuerzas de
las partes contratantes eran desiguales.
En tanto que el patrón contaba como factor favorable las alternativas del
mercado del trabajo, para el trabajador significaba una muralla difícil de
vencer. Se explica el caso al considerar que el trabajador actuaba aisladamente, puesto que la agremiación estaba prohibida, y en cambio el patrón,
en posesión de los recursos económicos, los manejaba en dirección de sus
particulares intereses.
Del contrato de trabajo, escrito o verbal, nacían los derechos y obligaciones de las partes. El trabajador se obligaba a prestar sus servicios a cambio
de un salario determinado, y el patrón se obligaba a pagarle puntualmente.
Y nada más. Durante el siglo pasado eran desconocidas las "prestaciones",
tan usuales en los tiempos actuales, prestaciones que tienen el carácter de
complementarias del salario como: premios por producción, puntualidad, calidad; días de descanso pagados; aumento en vacaciones; despensas familiares; cajas de ahorros; transportes, etc., etc.
El Código Civil vagamente se ocupaba del contrato de trabajo, y respetando la "libertad" de las partes dejaba en el aire al trabajador. De
esta suerte en el capítulo de los riesgos profesionales tímidamente trataba
de los accidentes del trabajo. Como punto capital se establecía el principio
de la "culpa" que consistía, en última instancia, en la obligación de indemnizar al trabajador accidentado cuando por culpa del patrón se hubiese
realizado el accidente.
Aquí nacía el intríngulis. Para que las autoridades, es decir, los jueces
del ramo civil, resolvieran favorablemente la demanda del trabajador accidentado o en caso de muerte, la de sus herederos, era indispensable que se
probara la culpa del patrón, extremo por demás difícil.
¿ Cómo probar que el patrón intencionalmente mantenía en servicio maquinaria defectuosa? ¿ Cómo demostrar que, precisamente, por la mala condición de la maquinaria había sucedido el accidente, y no por descuido
o negligencia del trabajador?
La defensa del patrón resultaba cómoda. Bien poco tenía que hacer,
ya que la carga de la prueba correspondía al trabajador. Pero además pesaba sobre él la dificultad, muchas veces insuperable, para sufragar los
gastos del juicio. Resultaba así desigual la contienda. La balanza de la justicia se inclinaba del lado del patrón, desde la letra y espíritu de la ley hasta
su aplicación.

469

�•
EN PLENA BATALLA IDEOLÓGICA

A medida que la maquinaria fue constituyendo un riesgo inminente, la
sociedad contempló un panorama desquiciante. Se formó una psicosis del
riesgo con marcadas tendencias a corregir lo que dio en llamarse los in/ortunios del trabajo. No era ya simplemente el clamor de los trabajadores
lo que sacudía la conciencia de la sociedad, sino también el espíritu de los
juristas y la responsabilidad de los gobernantes.
Para los trabajadores la situación se hacía cada vez más penosa, dado
el ambiente que privaba de acuerdo con las doctrinas liberales en materia
económica-social. Con sus propios recursos, aislados, a pesar del trabajo en
común, no podrían presentar una fuerza capaz de ser oída, pues hemos de
recordar que hasta fines del siglo pasado se permitió legalmente la organización de los trabajadores en sindicatos profesionales. Tal ambiente privaba en Europa como en los Estados Unidos del Norte y el resto del mundo.
La doctrina de la responsabilidad civil, como queda dicho, no obligaba
a la reparación de los accidentes del trabajo o de las enfermedades profesionales. En los contratos de trabajo no se consignaba carga alguna en
contra del empresario por los riesgos a que estaba expuesto el trabajador en
el desempeño de sus labores. Consecuentemente no existía la obligación del
empresario para otorgar indemnizaciones, salvo en el caso, más teórico que
práctico, de la "culpa".
Con tales disposiciones legales, provenientes de la doctrina liberal, a nombre de la libertad se oprimía al débil. Poseía el derecho de trabajar o no, y
con él nacía la responsabilidad de sus propios actos, lo que significaba entrar al laberinto de su ruina.
En largo y penoso peregrinar jugaron importante papel el egoísmo de los
empresarios, y el pensamiento jurista de los grandes pensadores. Los primeros no consideraban justo tener que pagar por los accidentes o enfermedades profesionales de los trabajadores, juzgando que el riesgo que afrontaban era parte integrante, inseparable de su aportación en el desempeño
de sus labores. Los segundos, aferrados a los principios del Derecho Romano y familiarizados con los Códigos Civiles, que les habían servido de
norma durante decenios de años, o que en su elaboración habían ellos mismos colaborado, no se atrevían a destruir o minar un edificio jurídico de
tanto arraigo, aparte de que, en su fuero interno, comulgaban con tan injusta doctrina.
El rigor de esta situación legal, imperante en todos los países industrializados y prolongada por largos años, hizo que se pensara por obreros, ju-

ristas y gobiernos, en la necesidad de encontrar la fórmula para cambiar
la fisonomía de los infortunios del trabajo.
El individualismo surgido al triunfo de la Revolución Francesa, alma de
la doctrina liberal, justificaba el desamparo del obrero en el caso de los
riesgos profesionales, tomando en cuenta que al celebrar el contrato de trabajo admitía tácita o expresamente las consecuencias de sus actos. Es decir, si sus actividades en el trabajo implicaban riesgos, debía asumirlos con
todas sus consecuencias.
Tal era el precio que pagaban los trabajadores a cambio de una libertad
irrestricta, que si en _el panorama estrictamente político-electoral significaba la
base de la democracia, en lo económico no tenía justificación alguna, salvo el
fan~sma del respeto a ~a Rev~lución. Constituía un tabú la "libertad" provemente del costo de vidas e intereses sacrificados a su nombre.
Pero los tiempos habían cambiado. La pequeña industria se transformaba en grande, y la maquinaria, antes de modestas proporciones casi inofen.
,
'
siva, se convertta en complicada y peligrosa. Los accidentes aumentaban
con creciente alarma de la población. No eran ya las simples contusiones
o pequeñas heridas, sino las pérdidas de manos, brazos, piernas, ojos, y aun
la inmolación de la vida.
Había imperativa necesidad de acabar con el tabú, había que abrir nuevos horizontes en las conciencias. Se imponía destruir una leyenda aparentemente hermosa, para dar paso a una realidad que llevaba en las entrañas
el espíritu humanista, que clamaba justicia.
. Encontr~os pues en el viejo mundo una profunda preocupación para
fmes del siglo pasado, preocupación en el orden de la justicia social, comprobándose q~e lo que fue bueno ayer, no lo es hoy y lo que hoy conceptuamos como Justo, no resulta así en el continuo devenir, que significa constante transformación en la vida del hombre y de los pueblos.
Las ideas juristas de Europa tenían una gran resonancia en el resto del
mundo, tomándose a Francia como arquetipo, y en esta ocasión también
se le siguieron los pasos, no porque fuese la que llevara la delantera, ya
que con anterioridad Alemania, Bélgica e Inglaterra estructuraron las reformas sino porque en Francia se habían discutido con ardor las nuevas
manifestaciones sociales, trascendiendo a los demás países.
En su magnífica obra Derecho Mexicano del Trabajo dice el Maestro
Mario de la Cueva:
'

. La máquina y la fábrica precipitaron el problema, al igual que hicieron con todos los asuntos obreros: La sociedad contempló con espanto las consecuencias que producían la máquina y las fábricas en
la salud y en la vida de los trabajadores; se busc6 una explicaci6n y

471
470

�solamente se encontró una causa misteriosa, llamada máquina y fábrica,
o industrialismo, cuyas consecuencias se desconocían en el pasado; en
la máquina y en la fábrica debía radicar la frecuencia de los accidentes. Por otra parte, la ayuda que se impartió en el pasado a las víctimas
era insuficiente y en todo caso, el problema que hasta entonces era
normal, pretendió devenir jurídico.
Las nuevas ideas sociales y jurídicas reclamaron la solución del problema: era urgente, en primer término, observar, en la instalación de
las máquinas y de las fábricas, las mejores medidas de seguridad, para
evitar la frecuencia de los accidentes y con el tiempo, las disposiciones
legales encaminadas a obtener ese resultado se denominaron Legislación para la Prevención de los Infortunios del Trabajo. Pero no era
bastante, porque en las fábricas más cuidadosamente instaladas se continuaban produciendo accidentes, cuya causa era siempre la misma,
la máquina y la fábrica: el derecho del trabajo no podía ser indiferente:
nacido este estatuto para resolver integralmente el problema de la
satisfacción de las necesidades del trabajador, dio cuerpo a la parte más
bella de la previsión social y al preguntarse los juristas quién debía reportar los efectos de la máquina en la salud y en la vida de los hombres, surgió el problema de la reparación de los infortunios del trabajo.

El 9 de abril de 1898 se expidió en Francia la Ley sobre Riesgos Profesionales, la que configuraba una situación legal distinta fundamentalmente
de la que existía en la materia. No era necesaria prueba alguna sobre la
responsabilidad patronal cuando acaeciese un riesgo en la persona del trabajador. Sería suficiente la causal del daño para que se produjese de inmediato la obligación del patrón de resarcir los perjuicios causados al trabajador mediante las atenciones hospitalarias, medicinales, médicas y de subsidios.
Así se transformó un derecho consuetudinario, que sostenía el libre albedrío y la libre contratación, por un derecho social que implicaba el reconocimiento de la persona humana, con la obligación de la industria de pagar

el principi~ específico de la responsabilidad de la industria, como una
consecuencia del llamado riesgo profesional.
. Debe reconocerse, desde luego, que la expresión "riesgo profesional"
ti~ne,_ a este respecto, una acepción muy distinta de la verdadera y origmarza. E~ efecto se . ha entendido por riesgo profesional aquel que
un determz~ado traba10 o clase de trabajo engendra fatalmente, para
el que lo e!ecuta, con ma~or o menor peligro para la vida O salud, sea
por lo nocivo de la materza que elabora; sea por lo insalubre del lugar
do~de trabaja o por el peligro constante que el manejo de las máqui_nas o aparatos entraña, etc. Así entendido el riesgo profesional se
refiere al obrero, pues él es quien sufre esas consecuencias del trabajo
'.Y no e~ patrón, en el concepto que le da la nueva doctrina y la [e;
de accidentes del trabajo.
~l prin~ipio del riesgo profesional es soportado, por consiguiente, por
la mdust~ia, co_n prescindencia de la culpa de responsabilidad patronal
del ~atron. Biel~a le llama por ello riesgo económico industrial, porque el so!~rta solo . ~as cons~cuencias económicas, en compensación de
los beneficios tambzen economicos que le aporta la industria.
Sachet también recalca esta idea: "Un accidente cuya causa es impersonal, no puede en justicia, ser dejado o puesto a la carga de una
persona, sea _el obrero o el patrón. Producido por la empresa O por
una explotación él debe, en definitiva, recaer sobre ellas".
Es, pues, la industria quien debe indemnizar los accidentes sufridos
en el tr~~ajo por los. obreros, como carga con los demás gastos de la
explotaczon, por lo mismo que ella produce beneficios.
. Ahora bien: ya hemos dicho que los accidentes del trabajo no se originan todos por culpa del patrón; tal vez constituyen la minoría. Las
causas de los accidentes, según los autores, puede ser: culpa del patrón
culpa del obrero, caso fortuito, fuerza mayor, un hecho desconocido"~

las consecuencias de los riesgos profesionales.
Por su parte el tratadista argentino Lic. Juan D. Pozzo, en su obra Derecho
del Trabajo, define la teoría del riesgo profesional en los siguientes términos:

Queda así ,estructur~da la nueva doctrina sobre el riesgo profesional, que
n~ acepta mas excepciones que la "intencional", por embriaguez O por accion de algún narcótico, por riña o intento de suicidio, o por fuerza mayor.
En todos los casos de excepción se requiere de pruebas fehacientes que
de~uestren_ en_ ~orma clara y precisa su existencia, ya que, en principio, todo
accidente s1grufica responsabilidad patronal.

La teoría del riesgo profesional tiene por fin también la responsabilidad objetiva, pero no busca su apoyo en las disposiciones del derecho
civil, como las otras teorías que hemos examinado. Limitada únicamente a los accidentes ocurridos a los obreros en el trabajo, consagra

La cl~rin~a de la ley francesa resonó en el mundo entero. Despertaban
las ~onciencias c~ntemplando un nuevo panorama. No en vano había transcurrido todo el ~1glo XIX en tensión permanente, y por algo la sociedad en
general, c~nmovida por la repetición de las tragedias producidas por los riesgos profesionales, clamaba por una nueva tónica capaz de acabar con los

472

473

�infortunios del trabajo. Esa campanada angustiosa operó la transformación
del derecho; pero antes cambió radicalmente la mentalidad de los juristas
y de los patrones. Principió así una nueva vida en la generación obrera,
con base en el reconocimiento pleno de su personalidad humana. Se daba
fin al concepto de que el trabajo equivalía a una mercancía.

•
PRIMER PASO EN FIRME EN NUEVO LEÓN

No podía quedar México al margen de un acontecimiento de tanta trascendencia por más que, a fines del siglo pasado la industria en nuestro país
era incipiente, es decir, no presentaba para el trabajador los peligros a que
estaba sujeto en Europa y en los Estados Unidos con motivo de la maquinización. De todas maneras las inquietudes de los trabajadores y de los juristas
fueron formando ambiente en el sentido de realizar reformas legales en términos más justos.
Y correspondió al Estado de Nuevo León dar el primer paso en la República en ese sentido. Siendo Gobernador del Estado el Gral. don Bernardo
Reyes se promulgó con fecha 9 de noviembre de 1906, la Ley de Accidentes
del Trabajo.
Para esa época existían ya empresas que usaban maquinaria como la Cervecería Cuauhtémoc, S. A., la Vidriera Monterrey, S. A., la Cía. Fundidora
de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., la Cía. Minera Peñoles, S. A., la
American Smelting Refining &amp; Co., S. A. y las de Hilados y Tejidos, La
Fama, La Leona y El Porvenir, lo que significaba el hecho innegable de que
algunos miles de trabajadores estaban expuestos a los riesgos profesionales.
El General Reyes comisionó a los Diputados del Congreso Local, licenciados don Virgilio Gana y don Crispiniano Madrigal, para que estudiasen
la situación y propusieran un proyecto de Ley sobre accidentes del trabajo.
Aun cuando la iniciativa de Ley escrita por los juristas Garza y Madrigal
es algo extensa, vale la pena incluir los preceptos enunciativos de la nueva
doctrina que contiene la Exposición, de la que hacen un brillante análisis.
Veamos:
Exposición. lo. La atribución de responsabilidad civil a los patrones
o dueños de empresas industriales por accidentes del trabajo, es una
creación jurídica nueva. Está basada en un concepto enteramente distinto del que funda la establecida como consecuencia de un hecho u
omisión contrarios a una ley penal, pues esta última no se aplica, co-

474

mo es natural, al hech~ _propio de la persona que sufre el accidente
Los c~sos de responsabilidad civil prefijados por el Código Penal e~
su. a~ticulo 305, aunque existen independientes de la res
..
criminal, según el artículo 306 del mismo Código tienen polns~bilida~
gen e
· f
•,
,
exc usivo on,n _una i~ raccion de la Ley, en tanto que, por equidad razones
~conomico-s~ciales de. vari~ naturaleza, el movimiento indusirial moe;no_ ;quze_re ~~ existencia de disposiciones especiales para proveer
~ al m /mn1;acwn del operario perjudicado por un suceso imprevisto
i~ua an o as~, en cuanto cabe, la cooperación de los dos elementos d;
riqueza: capital y trabajo.
_20. A~~ no se encontraba la fórmula jurídica cuando a la Econo
mia Politica establecía el principio "Todo industrial -de/ C bd
debe ha
f'
za o enc~r igurar en sus cuentas anuales, el uso indispensable de su;
construccwnes
·
d e sus utiles,
, .
.
, de sus m a'q umas,
en una palabra el in
ventan~ de su capital muerto; y para hacer frente a esos g:Stos re:
serva cierta suma. Con más razón debe hacerlo de la mism
or lo qu
·
l
..
a manera
a os auxiliares vivos de su in d ustria
. y, por su
Pr p. . t e concierne
'
l
. p ara comP
p o io tnl eres, ca cular sobre su renta las reservas necesarias
en:alrs'~ uso de esas fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobre
venir e .
-

3o. ~sí~ ~sa c~nsecuencia se deducía de consideraciones de equidad
y de Justicia dsocial. . En presencia
de las transform acwnes
.
.
.
progresivas
Y_ constantes e_ la industria, el operario actual está sujeto a múlti les
riesgos, y el accidente contemporáneo difiere notablemente del anti:uo
Las f orm~ nuev~ de producción, las grandes fuerzas cuya energía s;
ha
moderna' la electricidad, el vapor, convierten
.
z tapropiado
ll
l la, industria
•
e a _er y a f abnca en sitios peligrosos, de amenaza perpetua para el
traba1ador, cuyo menor movimiento o más ligero descuido pueden
caus; de un desastre. Además, con la rapidez del trabajo y con la
tum re que acaba por disminuir las precauciones, el operario llega
a ser menos apto para evitar el peligro a que continuamente está expuesto.
De tal
, ni. el ob rero son responsab
. estado de cosas ni el p atron
les: es p~culzar a la industria misma, y de ahí que la reparación, -aunque
,
m. contingente
d
'd dy parcial del daño causado-' d eba cargarse, en termos e equi a , a la empresa que asocia a los dos elementos

c::~

.;°·

A un medio nuevo es, pues, preciso adaptar una nueva. le isla
~,ion . y esto se hizo, principalmente en Europa, con las leyes ;obr~
Accidentes de! Trabajo", pero reposando sobre otras bases que las de
las leye~ anteriores ~ue más podían aproximarse a resolver la cuestión
de equidad. Conocida y consentida la obligación de reparar el d ~
en el campo de la doctrina y de la jurisprudencia surgieron tres ~:;~

475

�trinas que se dividían la razón de ser de las decisiones de los Tribunales: l. La de la responsabilidad del patrón proveniente de delito o
cuasidelito (llamado impropiamente en nuestro Código delito de culpa). JI. La de responsabilidad contractual; y 111. La de responsabilidad surgida de disposiciones terminantes de la ley.
5o. Fácil es notar que ninguna de estas teorías satisfacía al completo
funcionamiento del nuevo órgano jurídico. Conforme a la primera,
la acción del obrero que, víctima de un accidente, quería obtener una
indemnización pecuniaria debía fundarse en el hecho u omisión delictuosos del patrón, intencionales o de culpa; y tal acción traía como
consecuencias: que el demandante debería probar la falta del empresario o de su representante en la dirección del trabajo, y que el obrero
era responsable del caso fortuito o de fuerza mayor y de su propia culpa aun leve. En la segunda se hacía una interpretación ampliativa de
las disposiciones generales sobre contratos, y se decía: si los contratos
legalmente celebrados obligan no sólo al cumplimiento de lo expresamente pactado, sino a todas las consecuencias, que, según su naturaleza son con/ormes a la buena fe, al uso o a la ley ( Artículo 1,217 de
nuestro Código Civil) es lógico suponer que en el contrato de prestación de servicios el empresario se ha obligado implícitamente a tomar
todas las medidas necesarias para la seguridad de sus obreros, y si falta
a esta condición será por ello responsable. Pero esta doctrina tropieza
con importantes objeciones relativas a que falsea el espíritu del contrato, estableciendo una forma absoluta de responsabilidad no prevista,
y esto por medio de una presunción; estando además limitada la obligación de garantía por la prueba de las medidas más o menos eficaces
tomadas por el patrón, o del caso fortuito; siendo que la gran mayoría
de los accidentes dependen de caso fortuito. Según la tercera teoría
cuando se causa un daño real y verdaderamente por una cosa nuestra,
estamos siempre y necesariamente obligados a repararla, aun cuando
no se nos inculpe por ningún acto ilícito u omisión culpable, porque
nuestra responsabilidad tiene su origen, no en una falta proveniente
de delito o contrato, sino en la ley misma. En nuestro Código Penal
existe la ley a que se refieren los autores de esta última teoría si bien
modificada por el requisito de la culpa en el dueño de la cosa, aunque impone a éste la prueba de no culpabilidad ( Artículo 323 del Código Penal). Mas la Ley, así fundada sería de aplicación estrecha, como lo ha sido la doctrina ante los tribunales que se mostraron siempre vacilantes. Supone un funcionamiento activo especial a la máquina
o al desarrollo de fuerza, y deja fuera un gran número de detalles industriales.

476

6o.. Separándose de esas ideas, todas las leyes sobre accidentes del
traba1o, han adoptado como principio generador de sus disposiciones
lo que se llama: el. riesgo profesional, que se define: "El riesgo inhe~
rente a una pro/esión o trabajo determinados independientemente de
la falt~ del patrón o del obrero". Teóricamente el principio descansa
en la idea -susceptible de recibir las más diversas aplicaciones- de
que: "todo accidente, hec~a abstracción de sus causas posibles y si: toma~ en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relaciona con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho
de obtener una indemnización".
. 7o. Va de por sí, que la aplicación de este principio se limita a
ciertas _categorías de obreros donde el riesgo es más inminente O menos -~vita~le. Así, lo_ han consignado las Naciones Europeas con exce~cz~n. solo de Belgzca que no teniendo ley especial, aplica al caso los
~rincipi~s ~~nerales de derecho, y Suiza, que impone la obligación de
md~mnzzaczon pero con la excepción de probar que el accidente ha
tenido por causa la fuerza mayor o la propia falta de la víctima. En
est_o ~e. separa del riesgo profesional; pero con una contradicción de
prmc~pio, se funda en éste para ciertos casos, aun dándole una mayor
amplitud que las otras l~g_islaciones, pues hace responsable al patrón de
enferm~dades graves originadas por el ejercicio de industrias en que
se_ marupulan o producen plomo, mercurio, arsénico, fósforo, gases irrespirables Y otros: Por lo demás, todas esas leyes tienen por su idéntica
n~tur_aleza Y_ ob1eto rasgos comunes: limitación del monto de las indemmz~cio~es; institución de un procedimiento rápido y poco expansivo;
atribución de garantías especiales a los créditos de las víctimas
Bo. Estableciend~ el principio de que todo accidente por sólo ·el hecho ~e esta~ re~~czonado con una operación de trabajo dá derecho a
~n~ mdemnzzacio~, la_ ley deberá determinar desde luego la extensión y
limites de su aplicación y enumerar las excepciones, CU)'ll prueba estará a cargo ~e la. ~arte exonerada por el hecho que constituye la del ensa, Y esas dispos1ct~nes deberán ser consecuentes con el principio ftmdamental. Para precisar la esfera de acción de esta ley, hay que consid~r~r como concurrentes a estas cuatro condiciones: Jo. que haya una
v1ctim,a _que tenga la calidad de obrero o empleado; 2o. que el obrero
shea vzctbzma d~ un acontecimiento calificado como accidente; 30_ que
ay~ so revenido el accidente por el hecho mismo del trabajo O con
motivo de él y 4o. que haya un patrón legalmente responsable.
El General Reyes examinó cuidadosamente el proyecto de la ley, y encontrándolo adecuado a sus propósitos lo envió a la Cámara Local de Di-

477

�.,
1 as6 a la Comisi6n de Puntos Constituputados, la que en ses1on plen~ o p d
1 s Licenciados Pedro Benítez
. l ·6n la que integra a por o
d
L
cionales y cgis aci
'
.•:
u dictamen favorecien o
.
Enrique Ballesteros, em1ueron s
Leal, A. Larugue y
L
E tre otros valiosos argumentos exprela aprobación del proyecto de ey. n
saron:

. . .
la indemnizaci6n a cargo de la emLos señores mictadores pon~n
l
t s de capital 'Y trabajo que
d
ella
reune
los e emen o
presa por raz6n e que
, .
•gen del daño eventual; en
·d
l f n6meno economico, on
.
forman um os e e elo general en los de mas' esenciales de la iniciativa,
este punto como n
l
, d nde ya esta materia se halla
siguen a los legisladores de os ~;.ises ; puesto que la empresa es la
dentro del campo de la ley posbt waf.. . d l obrero la Comisi6n en. .
d· t
te el ene icto e
,
que recibe mme ta amen d
b ·¿
su cargo la indemnizaci6n.
cuentra justificado que que e tam t n a
El artículo 1o. de la ley establece:

El propietario de alguna empresa de las que se enumeran ena esta
sus
bl . ·1 nte de los accidentes que ocurran
Ley, será responsa _e cwt ;e p -o de su trabajo o con ocasi6n de
empleados y operarios en esem e11
éste.
· l accidentes
No dan origen de responsabilidad civil del empresarto os
ue se deban a alguna de estas causas:
q
t la industria de que se trate.
l. Fuerza mayor, ex rana a
d la víctima.
II Negligencia inexcusable o culpa grave e
d 1n: lntenci6n del empleado u operario, de causarse ano.
.
arte relacionada con negligencia inexcusable
Por lo que se ref1e~e .ª la p d I propósito del mismo operario de causarse
d' .
0 culpa grave de la v1cuma, o e
.. 1os termmos
, ·
de responsabilidad el artículo 2o. que ice·
daño, f1Ja

.
,
ndido en la primera parte del arTodo accidente se estimara comp;e alguna de las circunstancias mentículo anterior, mientras no se pru~ e
,
. das en la parte final del mismo articulo.
ciona
L 6 se adelantó más de diez años a
Fue así como el Estado de. Nu~,vo e n 17 la ue en su artículo 123,
la promulgación de la Const1t~c1on dte 'nlf9orm'aríanq la' Ley Federal del Trad I b
que postenonnen e 1
co~pren le as'tu~espreciso de los riesgos profesionales, que aparece con un
baJO y e cap1 o
.
rigor jurídico más apropiado.
d' . d I Ley Dos siPara el General Reyes no fue cosa fácil la expe 1c16n e a
.
478

tuaciones se presentaban contrarias: una, la de los amigos -industriales v
abogados-, a quienes les parecía más cómodo dejar las cosas como estaban,
pues una novedad de esta naturaleza podía sembrar desconfianza en donde, precisamente con base en la confianza, se habían hecho cuantiosas inversiones. La otra situación más poderosa, surgía en el fuero interno del
General Reyes. Si había sido el paladín de la industrialización, si el Estado
reclamaba imperativamente un medio sólido y permanente para su progreso,
dado que ni la agricultura, ni la ganadería, ni aun la minería, eran renglones
capaces de un desarrollo económico apreciable ¿ cómo, él mismo se preguntaba, exponía sus planes a un fracaso?
La decisión definitiva no fue cuestión de una corazonada, ni tampoco de
un juego de azar: se resolvió después de estudios meditados en los que, puestos frente a frente los intereses particulares y los de la sociedad, triunfaron éstos.
Resultarían mezquinos por deshumanizados los industriales que vieran un
peligro en la reparación de los perjuicios sufridos por los obreros a causa
de los accidentes del trabajo. Y si la calidad de los inversionistas llegaba al
extremo de apreciar más sus intereses que la vida de sus trabajadores, no
valía la pena retener a tales elementos. La disyuntiva se presentaba clara,
precisa, frente a dos caminos: actuar, lo que significaba la presencia de dificultades, o esperar con los brazos cruzados a que el tiempo se encargara
de la solución del problema, lo que por lo pronto al menos, no cambiaba
la fisonomía del ambiente.

Se puso manos a la obra prefiriendo la lucha, signo en el caso de progreso, que la quietud, signo de cobardía y de atraso.
Puede argilirse que esta Ley adolece de grandes defectos, especialmente para su ejecución.
En efecto, establece el procedimiento judicial, mediante demanda, para
que sea el Juez de Letras de la Fracción Judicial correspondiente, quien
resuelva de la procedencia o no de la indemnización, y deja aun abierto
el camino para que la parte inconforme acuda en segunda instancia ante el
Tribunal de Justicia del Estado.
Tal procedimiento es determinante de una lenta y negativa protección del
trabajador. Puede alegarse también lo precario de las indemnizaciones; pero a quienes hagan hincapié en las deficiencias de la Ley habría que invitarlos
a colocarse en la época de su expedición.
Gran mérito merecen el General Reyes y los Diputados, si se toma en
cuenta el perfecto conocimiento que tenían de la materia. Citan a los principales tratadistas, que definían la responsabilidad del patrón, quien debía
"por su propio interés, calcular sobre su renta las reservas necesarias para
479

�compensar el uso de las fuerzas vivas y los accidentes que puedan sobrevenirles".
En la misma forma analizan las diversas leyes europeas y reconocen, sin
regateos, lo que, casi en los mismos términos, establecen como concepto jurídico de los accidentes el trabajo, y la responsabilidad patronal. Puede
ello concretarse en la definición, expresada en la exposición de motivos de
la Ley así: "todo accidente, hecha abstracción de sus causas posibles Y sin
tener en cuenta sus modalidades, por la sola circunstancia de que se relacione con una operación de trabajo, asegura a la víctima el derecho de
obtener una indemnización".
Aceptado el principio del riesgo y la responsabilidad patronal se presentaban a la consideración del General Reyes y de los legisladores la forma y los
términos de las indemnizaciones. Como base se tuvo en cuenta el salario
y el monto mereció esta especial mención: "Al determinar el monto de las
indemnizaciones, nuestra Ley debe separarse, en modo notable, de lo que
para casos idénticos prescriben las leyes europeas, pues entre nosotros la industria es naciente, y al regular, por un principio de equidad, el daño causado hay que adoptar un temperamento medio entre ese principio y el de
no hnponer cargas pesadas al apenas iniciado desarrollo de la industria".
La Ley fue producto de un estudio concienzudo y de una bien determinada decisión humana. Con todas sus deficiencias es indiscutible el mérito
del General Reyes y de los legisladores nuevoleoneses, que adelantándose a
su tiempo, encendieron una antorcha como signo luminoso de los principios
sociales que más tarde haría efectivos la Revolución.

•
RECONOCIMIENTO NACIONAL DEL PROBLEMA

Diez años después llegamos a la culminación de los anhelos proletarios
en la materia mediante la Constitución de 1917. Debemos admirar la previsión de los ~onstituyentes al comprender en el artículo 123 las bases fijas
y concretas que se incluyeron sobre los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales, así como sobre seguridad e higiene. Todo ello quedó
comprendido en las fracciones XIV y XV que literalmente dicen:

XIV. Los empresarios serán responsables de los accidentes del trabajo y de las enfermedades profesionales de los trabajadores, sufridas
con motivo o en ejercicio de la profesión o trabajo que ejecuten; por
lo tanto, los patronos deberán pagar la indemnización correspondiente,

480

según. que haya traído como consecuencia la muerte o simplemente incapacidad temporal o permanente para trabajar, de acuerdo con lo
que las leyes determinen. Esta responsabilidad subsistirá aun en el caso
de que el patrono contrate el trabajo por un intermediario.
XV. El patrono estará obligado a observar en la instalación de sus
establecimientos, _los preceptos legales sobre higiene y salubridad y a
adoptar las medidas adecuadas para prevenir accidentes en el uso de
la_s máquinas, instrumentos y materiales de trabajo, así como a organizar de tal manera el trabajo que resulte, para la salud y la vida de
los trabajadores la mayor garantía compatible con la naturaleza de la
negociación, bajo las penas que al efecto establezcan las leyes.

Vale la ~ena detenernos unos momentos en lo que significó, para el Congreso Constituyente del 17, la redacción del artículo 123, que trata sobre los
prob_lemas del trabajo, en los aspectos individuales, colectivos, sociales y económicos.
Al presentarse a discusión el artículo 5o. del proyecto de constitución, que
comprendía los ?ere~hos individuales y lo relacionado con el trabajo, se dio
lugar a largas discusiones, pues había un interés, que bien puede calificarse
~e desbordado, por incorporar a la Constitución preceptos claros, substant'.vos, sobre_ los derechos del trabajo, acordándose, después de largas oiscus10nes que ilustraron el problema, separar lo relacionado al trabajo para que
se formulara un artículo especial, que sirviera de base firme para una futura
legislación en la materia.
Con motivo de este acuerdo varios Diputados efectuaron continuas reuniones en la _Oficina del Diputado Ing. Pastor Rouaix cambiando impresiones
hasta formalizar un anteproyecto que entregaron a la comisión encargada de
formular el proyecto definitivo que había de presentarse a la Asamblea.
. ,Estamos en el año de 191 7, a la distancia de once años de la promulgacion en Nuevo León de la Ley sobre Accidentes del Trabajo. Consecuentemente el material informativo de que disponían los Constituyentes además
de ser más abundante, contenía el valor inestimable de la experie;cia. Tal
he~o no de~merece su labor, todo lo contrario, la enaltece por la ponderación y sentido práctico que imprimieron a sus conclusiones.
_ Corresponde citar los nombres de quienes integraron esa Comisión: senores General Francisco J. Mújica, Enrique Recio, Lic. Enrique Colunga
~lberto Román y Prof. Luis G. Monzón, pero al mismo tiempo debe men~
cion~rse . ~bién a los Diputados que participaron con mayor empeño en
la discusion de los postulados que informan el artículo 123 que fueron ade~ás de los mencionados, los señores Ing. Félix F. Palavicini, Carlos' Gracidas, Lic. José Natividad Macías, Lic. Hilario Medina, Lic. Gerzayn Ugar-

481
H3i,

�te, Gral. Heriberto Jara: todos ellos habían formado parte del grupo que
estudió previamente la integración del mencionado artículo 123. Conviene
también destacar el sentido de responsabilidad que privó en las discusiones,
pues algunos de los Diputados, de principios sociales avanzados, subordinaron a los intereses del país sus ideales, convencidos de que no era el tiempo
de ir más adelante.
Citaremos al azar algo que expresó el General Jara al discutirse uno de
los puntos más álgidos que comprende el artículo 123, lo relativo a huelgas.
Decía el Gral. Jara: "En la persecución de este fin he consagrado mis
esfuerzos durante algunos años, pero jamás en mi lucha en este sentido he
ofrecido nada a los trabajadores que sea utópico, que sea irrealizable y, por consiguiente, inconveniente; más aún, creo que cuando en el afán de captarse simpatías, en el afán de significarse como partidarios del trabajador, se recurre a
ofrecimientos desmedidos, se recurre al engaño y al sofisma, entonces, sencillamente se comete un delito y un delito contra una clase respetable por mil
títulos, contra una clase digna de consideración y apoyo".
Fue así como nació en México el principio legal que ampara el derecho
del trabajador en todo cuanto se relaciona con la materia del trabajo. Hubo
de parte de los constituyentes un sentido humanista, que no se pervirtió con
posturas demagógicas. Triunfó la cordura dándose un paso firme en la
protección justa, equilibrada del trabajador, con plena garantía del respeto
a su persona humana.

•
APLICACIÓN NACIONAL DE LOS NUEVOS PRJNCIPIOS

De aquí pasamos a la Ley Federal del Trabajo, promulgada el 18 de
agosto de 1931, en la que se define el riesgo profesional en los términos
categóricos siguientes:

En 1919, se discutió en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión
un ~roy~cto de ley del trabajo, que correspondía al Distrito Federal y a los
Temtonos, pues conforme a la Constitución los Estados tenían el derecho
de expedir sus propias leyes. Tal proyecto quedó donnido en la Cámara
~e Senadores. Años después, en 1929, se operó un cas:&gt; semejante con idénticos resultados. Con la experiencia adquirida durante la vigencia de las
Leyes ~el Trabajo de los Estados, que acusaba una perniciosa anarquía, se
procedió a reformar el artículo 123, otorgando el carácter de federal a su
reglamentación. Y en el año de 1931, como queda dicho, fue promulgada
la Ley, la que estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1970; pues el lo. de
may~ siguiente principió a regir la nueva Ley del Trabajo, la que define
los nesgos del trabajo en la siguiente forma:
Artículo 4 73. Riesgos de trabajo son los accidentes y enfermedades
a que están expuestos los trabajadores en ejercicio o con m otivo del
trabajo.
Artículo 474. Accidente de trabajo es toda lesi6n orgánica O perturbaci6n funcional, inmediata o posterior, o la muerte, producida repentinamente en ejercicio, o con motivo del trabajo, cualesquiera que
sean el lugar y el tiempo en que se preste.
Quedan incluídos en la definici6n anterior los accidentes que se
produzcan al trasladarse el trabajador directamente de su domicilio
al lugar del trabajo y de éste a aquél.

Artículo 475. Enfermedad de trabajo es todo estado patol6gico derivado de la acci6n continuada de una causa que tenga su origen 0
motivo en el trabajo o en el medio en que el trabajador se vea obligado
a prestar sus servicios.

•
JURISPRUDENCIA

Art. 284. Riesgos Pro/esionales son los accidentes o enfermedades a
que están expuestos los trabajadores con motivo de sus labores o en
ejercicio de ellas". "Art. 291. Los patrones, aun cuando contraten por
intermediarios, son responsables de los riesgos profesionales realizados
en las personas de sus trabajadores".

Correspondiendo a la Suprema Corte de Justicia de la Nación afinar v
afianzar los conceptos que de estas disposiciones se derivan se formó juri;.
prudencia en numerosos casos.

Con anterioridad se habían expedido leyes del trabajo en diversos Estados
como Yucatán, Veracruz, Sonora, Jalisco y Tarnaulipas y todas ellas comprendían el precepto invariable de la responsabilidad de la empresa en los
riesgos profesionales.

Accidente de Trabajo. En casos de accidentes de trabajo, el accidentado s6lo tiene que demostrar haberlo sufrido en el lugar y con
motivo del trabajo, para que la responsabilidad recaiga sobre el que

482

Como punto de referencia podemos citar las siguientes Ejecutorias:

483

�se beneficia con los servicios prestados, quien, para el efecto, debe estimarse como patrón. Directo 4110/ 1952.
Enfermedad Profesional. Tratándose del pago de indemnización por
concepto de enfermedades profesionales, basta _con que el ~brero suf~a
una en/ermedad, en el desempeño de su traba¡o o con motivo del mismo, para que tenga derecho a ser indemnizado, quedando la car~a de
la prueba del hecho relativo a si la e_nferme1ad es o no profesional,
al patrón (Apéndice de Jurisprudencia, Tesis 43~, p. 8':4) •
Accidentes de Trabajo. El patrón está obligado a indemnizar al obrero por los accidentes de trabajo que sufra, aun cuando obre con d~scuido de acuerdo con el artículo 317 de la Ley Federal del Traba¡o,
el cu~l no exime al patrón de las obligaciones que le impon_e el Título que se refiere a los riesgos pro/esionales, porque el traba¡ador. ~xplícita O implícitamente, haya asumido los riesg~s de su ~cupa~ion;
porque el accidente haya sido causado por descuido .º negligenci~ de
algún compañero de la víctima, o porque haya ocur~ido por ne~lig~~cia O torpeza de aquélla, siempre que no haya habido premeditacion
de su parte. (Apéndice de Jurisprudencia. Tesis 14, p. 37).
Seguro Social. Si las empresas aseguraron a sus trabajad~res de _acu~;do con la Ley del Seguro Social, quedan libres de toda mdemmzacion
por riesgo, en atención a lo que dispone el artículo ~ de la Ley del
ramo. Directo 9685 / 1946, enero 23 de 1953.
Ley del Seguro Social. Artículo ~- El patrón que, en cumplimi~nto
de la presente Ley, haya asegurado contra accidentes ~e~ traba¡o ~
en/ermedades profesionales a los trabajadores a su servicio, qued~r~
relevado del cumplimiento de las obligaciones que sobre respon:abtlidad por riesgos profesionales establece la Ley Federal del Traba¡o.
Sería exagerado asegurar que se ha llegado a la perfección en el cumplimiento de lo preceptuado sobre los riesgos profesionales, así como en ~u
concepción jurídica; pero cabe afirmar que es uno _de los renglon~s ~:s
elaborados y más cercanos a la justicia, de cuantos integran la legislac1on
del trabajo.
Monterrey, N. L., Noviembre de 1970.

VALOR SOCIOLóGICO DEL FACTOR RACIAL
Lucxo

MENDIETA y NúÑEz

Doctor en Derecho.
l. G_oncepto de raza. 2. Antagonismos y afinidades raciales. 3. Superioridad e inferioridad de las razas. A). La existencia de razas humanas. B). Las desigualdades raciales. C). La existencia actual de razas superiores y razas inferiores. D) . La superioridad Y la in/erioridad constitucional de las razas. E). Racismo Político y Racismo Cient!fico. 4. Importancia del factor rncial en las sociedades humanas. 5. El
mestizaje. 6. Raza y Aculturaci6n.

l. Concepto de raza. Para comprender cuál es el valor sociológico del
factor racial, o, en otras palabras, la influencia que ejerce en la organización y en la vida de las sociedades humanas, es necesario, ante todo, definirlo.
Desde un punto de vista puramente zoológico, los seres vivos han sido
clasificados, por los naturalistas, agrupándolos según las semejanzas de sus
características físicas fundamentales, en género, especie, raza, variedad, familia, individuo. Cuvier define la especie como un conjunto de todos los
cuerpos organizados nacidos unos de otros o de padres comunes y que se
asemejan tanto entre sí, como a sus progenitores.1
Para formar las especies se recurre a las semejanzas morfológicas; "pero
es preciso tener muy en cuenta, dicen Lester y Millot, apoyándose en E.
Rabaud, que a pesar de los esfuerzos de los clasificadores, 'la apreciación
de las semejanzas y de las diferencias no reposa sobre ninguna regla precisa'.
Elementos subjetivos -el coeficiente personal, la experiencia-, intervienen
con un amplio margen en la determinación, hasta el punto de que tal agrupación, elevada al rango de especie por los unos, no será para otros más
que una simple variación local".2
1

P. LEsTER y J. MILLOT, Las Razas Humanas, Ed. América. México, 1945, p. 17.
• LEsTER Y M1LLOT, op. cit., p. 18. E. Rabaud. Elementes de Biologie General.
París, Alean, 1928, p . 18.

�.,
..
ía si en diciendo los autores citados,
11
definir la especie
, .t de la especie y as1, se ega a
1
1
"para precisar os mu es
,
d ctos fecundos' . pero aparte
, •
d
s que dan entre si pro u
'
.
como con1unto e sere
·t ·o resulta que las uruones
. .
han hecho a este en en '
de otras ob1ec10nes que se .
, ·¡ (los híbridos de perro y lobo,
.
ecinas
no
siempre
son esten es
entre especies v

Se recurre tamb1en a la ÍISlolog '. gu ,

etc.)".
.
d
ue "es imposible establecer, entre
Lester y Millot concluyen afITTDan o q
dan a una realidad obje.
specíficos que correspon
.
los seres vivos, patrones e
.
1 clasificaci6n de los organismos y
tiva; estos modelos son necesanos para. a
da reducida a un grupo purac6modos para designarlos, pero la e~pec1e q~:s organismos estudiados".s
mente convencional cuyo valor vana co~d d
rfectas es decir constituí.
t do caso no son um a es pe
'
'
Las especies, en
d sus individuos ofrecen no. 1 · que gran numero e
das por seres 1gua es smo
.
,
pueden ser agrupados, a
tables diferencias dentro de la semeJ~ª comun y
, n tales diferencias, en variedades.
.
.
su vez, segu
. f.
sus caracteres diferenciales a
Cuando las variedades de la especie i1an oce con el nombre de razas.
.
fonnan lo que se con
través de las g:nerac1ones,
, n la definen los autores citados, "una vaEn consecuenc1a, la r~ es, segu .. a r la herencia".
. . , de la especie mas o menos f1Jad po
1 b
de
nac1on
. . . '.
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Es necesano insistir so re .
d
, ter sociol6gico y sobre todo por·
postenores
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de
nuestras especu¡ac1ones
. . ed carac
1
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que su rayan q
MiliOt es muy relativa, pues:
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,
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,
•
11
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.
tolera límites taJan es
'
Ji
mo que la especie no
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hasta confundirse. Todo lo que se a c ~ decirlo una especie dentro de
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íntegramente a 1a raz '
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la especie y la ishnc1on
. . . f rbl de ninguna capac1 a
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de ningún cnteno in a i e,
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d . d. ·duos son de la misma raza o perteque nos permita afirmar que os ~ .iv1 " •
trario a razas distmtas .
1
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ool6gico a la Antropología, reTrasladando estos concep~os de h carac erdz la especie sapiens, comprende
sulta que el hombre del genero orno y e
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1
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.
'
proceden de progenitores de a
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f • •,
mo se a v1er e
,
misma sangre"; esta de m~c1on, ~o tim precisamente lo que distingue al
d d 1 concepto zoológico y eses a
na
a e d e 1os demas
, animales: la inteligencia creadora.
hombre

°

• LESTER

y

M1LLOT,

• LESTER Y MtLLOT,

486

,

· p. 19.
op. cit.,
· p. 20 .
op. cit.,

,

Según Frank Hankins, citado por Oliveira Vianna, las razas son "las variaciones de ciertos atributos fundamentales que pertenecen a toda la humanidad".ª
Esta definición parece más aceptable, puesto que los atributos fundamentales de la humanidad son físicos, psicológicos y sociales.
Mühlman entiende por raza: "un grupo de individuos de caracteres semejantes en sus personalidades psico-físicas, dispuestos alrededor de un valor
padrón fundamental formando y conservando su tipo por medio de mezcla
y selección subsecuentes".

Si tratándose de las razas puramente zool6gicas, resulta, según hemos visto, en extremo difícil diferenciarlas con exactitud absoluta, tratándose de
las razas humanas el elemento psíquico racional que forma parte inescindible de su naturaleza hace prácticamente imposible esa diferenciación.
Como dicen Lester y Millot, en algunos casos pueden distinguirse las razas con bastante facilidad: "un sueco, un negro, un mongol, aparecen a primera vista bajo aspectos físicos bastante diferentes, que hacen fácil y acentuada su clasificación en distintas categorías; pero cuando se trata de extender a toda la humanidad este trabajo de clasificaci6n, de diferenciar las
diversas razas humanas, se tropieza en seguida con invencibles dificultades".
"Como nos ocurre con el concepto especie en zoología, agregan, no disponemos de medio cierto y seguro para separar las razas y todas las definiciones propuestas resultan vagas a la postre".6

La Antropología-física, sin embargo, proporciona cierto número de caracteres corporales que se dividen en dos clases: descriptivos y conmensurables,
para clasificar a las razas.
Los primeros son: la coloración de la piel que puede precisarse mediante
la escala cromática, la naturaleza y el color de los cabellos, el desarrollo del
sistema piloso, la forma de los ojos, y el color del iris, la forma de la nariz,
la forma de la mandíbula, la forma de los labios y de las orejas y hasta
ciertas peculiaridades de los órganos genitales.
En cuanto a las características raciales conmensurables, son aquellas que
pueden ser medidas, apreciarse matemáticamente y se reducen a cuatro fundamentales: la talla, el índice cefálico, el índice facial y el índice nasal.
La talla se refiere a la altura del cuerpo, el índice cefálico "es el porcentaje de la relación del diámetro transversal máximo de la cabeza, al diámetro antero posterior"; el índice facial lo constituye "la relación centesimal
• OuvEtRA VIANNA, Rafa y Assimilacao. 3o. Ed. Aumentada, Biblioteca Pedag6gica Brasildra. Companhia Editora Nacional. 1938, p. 96.
• LESTER y MiLLOT, op. cit., p. 22.

487

�de la anchura de la cara a su altura" y el índice nasal "la relación centesimal de la anchura de la nariz a su altura".1
Los caracteres corporales, ayudan, desde luego, a precisar, en cierto modo,
los rasgos y las modalidades somáticas generales _que ofre~e- un grupo humano determinado; pero no sirven para diferenciar y clas1f1c~ ~ las razas
porque en todas ellas se encuentran individuos cuyas caract~nst1cas a~tropológicas físicas coinciden con las de in~i~id~os de ?~os con1un_tos raciales.
En otras palabras, ninguna estatura, m md1ce cefahco, por e1emplo, son
exclusivos de una sola raza.
.
El método conmensurable ideado por Broca, según los autore_s que vemmos citando, "produjo ilusión, en la época en que fue estable~1do, de que
iba a permitir la clasificación rigurosa de las razas, p~oporc1~n~ndo ~a
precisión matemática allí donde la observación no pod1a sum1mstrar ~as
que datos inciertos y vagos. En realidad, como lo ha hech~ notar R1vet,
en todos los casos en que la identificación es posible, las medidas no hac~n
mas que confirmar lo que el examen directo hecho ~or un .expe~to h~bna
descubierto a Ja simple vista; cuando, por el contrario, es rmpos1ble i~entificar a un individuo, según sus caracteres morfológicos, todas las medidas
que se puedan tomar tampoco permitirán c!~sificarle dentr? de tal ~ cual
precisa su
raza. E l método métrico facilita la expresion de un caracter,
,, 8
valor, pero no resuelve el problema de las razas humanas ..
Se ha pretendido también determinar la . raza ~r medio de los caracteres antropológicos de órganos, aparatos y sistemas mte~nos del cu~rpo humano, porque Eduard Loth "ha demostrado en_ una sene d_e trabajos, Y no
hace mucho en una obra de importancia capital, el partido que para la
· , de las razas se puede sacar del estudio de los músculos,, los
c1asi'fºicac1on
d
9
intestinos, las arterias, las venas y el sistema nervioso"; . , pero este meto o
' no ha sido perfeccionado, está en vías de exp1orac1on.
aun
· ·' d e Ia raza por el
Se ha tratado, además, de llegar a la determmac1on
metabolismo basal y los grupos sanguíneos.
.
, .
,
El metabolismo es "el conjunto de transformaciones qu1ID1cas. y energcticas que se producen en el interior de u~ ser vivo. El_ ~etabohsmo basal
es la forma mínima del metabolismo y consiste en la med1c~on. ~el calor producido por las reacciones químicas del organ_ismo de un ~diVJduo, lo_cual
se logra, indirectamente, dosificando las cantidades de oxigeno absorbid? Y
de gas carbónico eliminado, durante un tiempo determinado de respiración. Esas cantidades son proporcionales al calor producido".10
• LBSTER y M1LLOT, op. cit., pp.

25 y

siguientes.

• LESTER y MJLLOT, op. cit., p. 32.
. .
• LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 38 y Sl~Ul~ntes.
,. LEsTER y M1LLOT, op. cit., pp. 150 y s1gu1entes.

488

La medición del metabolismo basal se logra mediante un aparato adecuado, en sujetos que están en ayunas y en condiciones de temperatura y
reposo que aseguren la no intervención de factores extraños en el experimento.
De los estudios hechos hasta ahora, parece que el metabolismo basal difiere en cada raza; pero aún no se han obtenido resultados definitivos. También se hacen exploraciones de metabolismo especiales "que demuestran que
los procesos íntimos de la nutrición y de la secreción no son idénticos en
las diversas razas" sin que, por alentadores que sean, pueda decirse que ya
constituyen una base firme para la diferenciación racial.11
Como es sabido, la sangre contiene, entre otras, una substancia llamada
aglutinógeno, que es de dos clases: una designada con la letra A y otra
con la letra B. En la sangre de algunos individuos hay las dos clases de
aglutinógeno, en otros una sola y en otros más, ninguna. Así se forman
cuatro tipos de grupos sanguíneos: el primero formado por los individuos
en cuya sangre existe el aglutinógeno A; el segundo en los que poseen el B;
el tercero por quienes tienen A y B y el cuarto por los que carecen de uno
y otro, o sea cero(O). Es decir los grupos sanguíneos son A; B; AB y O.
Como los grupos sanguíneos son permanentes en los individuos y además
hereditarios, se pensó que podría servir para clasificar a las razas; pero bien
pronto se vio que personas de distintas razas tienen sangre del mismo grupo.
Recientemente y bajo la influencia de los descubrimientos de Mendel y
Morgan sobre la herencia, algunos autores intentan formular la Teoría genética de la raza. Esa teoría no trata de establecer los signos rácicos diferenciales, sino explicar el origen de las razas y de los cambios raciales por
la combinación de los genes en la procreación, pretendiendo que en ellos
están las características somáticas del nuevo ser. Ashley Montagu da la siguiente definición genética de raza:
"En el mejor de los casos, el término raza puede, en el sentido genético,
ser redefinido como un grupo de individuos de los cuales una considerable
mayoría, tomada en una época determinada, se caracteriza por la posesión,
a través de una herencia común, de determinado número de genes fenotípicamente seleccionados ( es decir basándose en determinados caracteres visibles y mensurables) y que establecen los límites raciales entre ellos y otros
grupos de individuos de la misma especie, que no se caracterizan por un
grado tan alto de frecuencia de estos genes particulares".12
Nótese la impresión de lo que podría llamarse el índice genético porque
se refiere a una "mayoría considerable; pero no a la totalidad de cualquier
u LESTER y MILLOT, op. cit., pp. 150 y siguientes.
" AsuLEY MoNTAou, p. 49.

489

�grupo racial genéticamente estudiado. Esto se confirma en la definición de
H. S. Jennings:
"Una raza en el hombre es simplemente un grupo de individuos que
tienen muchos genes en común o muy parecidos, aun cuando también hay
muchos genes diversos entre los individuos que componen la raza y que se
diferencian, respecto de sus genes comunes, de los otros grupos de individuos que componen la raza. Ninguna raza es uniforme en lo que atañe a
sus genes".13
Ya se ve, por lo antes expuesto, que ni la genética es una base absolutamente segura para clasificar a las razas. Cuando más, explica el origen
de caracteres visibles y mensurables en la parte mayoritaria de un grupo
racial; pero siguen siendo los mencionados caracteres, fundamentales, prácticamente, para distinguir las razas.
En resumen, hasta ahora no hay manera científica de determinar la raza,
no se sabe en qué consiste y sin embargo las razas humanas son algo evidente, se ofrecen a la experiencia como grandes conjuntos de individuos
que tienen características morfológicas semejantes, transmisibles por la herencia y diferentes, juzgadas en su totalidad, de las que, a su vez, distinguen
a otros conjuntos humanos. Es, pues, perfectamente legítimo hablar de razas aun cuando no sepamos a ciencia cierta qué es la raza, como hablamos
de tantas cosas que nos rodean aun cuando desconozcamos su naturaleza
porque para hablar de ellas nos basta constatar su existencia.
Con base en el conocimiento empírico de las diferencias somáticas aludidas, se ha tratado, desde tiempos remotos, de clasificar a las razas humanas
y en épocas recientes, con apoyo en datos antropológicos físicos que, según hemos visto resultan, a la postre, inoperantes.
Además de las clasificaciones de Lineo y de Blumenbach, puede citarse
la de Kant, que en su Antropología considera que las razas principales son:
la blanca, la negra, la amarilla y la hindú.u
Robert Lowie, después de afirmar que "es extremadamente difícil la discriminación de los grupos sobre una base racial y que ningún criterio es satisfactorio", concluye :
"Pero nosotros nos contentaremos con una clasificación grosera y distinguiremos cuatro divisiones principales: los Australoides, los Negroides, los
Mongoloides y los Blancos.15 Lester y Millot, inspirándose principalmente
en los últimos trabajos de Haldon, Montaudon y von Eickstedt, proponen
» H. S. ]ENNINGS, Bases Biológicas de la Naturaleza Humana. Espasa Calpe Argentina, S. A., p. 285.
&gt;&lt; A. MENZEL, Introducción a la Sociologia. Ed. Fondo de Cultura. México, p. 111.
,. RoBERT Low1E, Manual O'Anthropologie Culturelle. Payot.. París, pp. 12 Y 13.

490

la siguiente clasificación que "se basa únicamente en consideraciones de orden somático" :
lo.
2o.
3o.
4o.

Grupo
Grupo
Grupo
Grupo

pigmeo.
negro.
amarillo.
blanco.

Podríamos transcribir mayor número de clasificaciones sin otro resultado
que confirmar lo antes dicho sobre la ausencia de todo fundamento científico en materia de diferenciaciones raciales.
"Algunos autores, dicen Lester y Millot, han llegado hasta a renunciar
al establecimiento de grupos raciales y se han limitado a la descripción
sucesiva de un número considerable de pueblos y de tribus siguiendo solamente el orden geográfico; otros han hecho intervenir en su clasificación las
realidades o hechos lingüísticos o etnográficos" .16
Si se tratara simplemente de una cuestión zoológica, naturalista la clasificación de las razas humanas no tendría mayor importancia y podría aceptarse .cualquiera con fines metodológicos para describirlas al igual que las
espeaes y las razas de otros animales; pero en el hombre no sólo cada conjunto racial se distingue de los otros por ciertos caracteres morfológicos generales de los individuos que los integran, sino también por sus peculiaridades psicológicas y sociales.
En efecto, es indiscutible que los conjuntos raciales que advertimos por
sus diferencias somáticas, tienen también características psicológicas diferentes que, inclusive, fueron consideradas desde la antigüedad como posible
base para clasificar a las razas humanas. "Platón, dice Menzel, habla de las
características de los escitas, fenicios, egipcios y griegos, destacando, sin embargo, más bien los caracteres psíquicos que los antropológicos" .-17
Además, los individuos que forman las razas humanas, no sólo conviven sobre la tierra, como los otros animales, en relaciones de carácter biológico, sino que entre ellos se establecen interacciones sociales que influyen
en su psiquis, y a veces, hasta en sus características somáticas, imprimiéndoles
un sello especial.
La influencia de los conceptos, de los prejuicios, de las costumbres sociales
Y de la situación política de cada raza sobre el aspecto físico de sus individuos es indiscutible, especialmente sobre sus gestos y la expresión de su
facies en los que acaban por dejar huellas indelebles que formando parte
op. cit., p. 84.
op. cit., p. 111.

•

LESTER y MJLLOT,

n

A.

MENZEL,

491

�muy significativa de sus características raciales, escapan a toda medida y a
toda descripción técnica. Apenas si el arte pictórico, la literatura, la fotografía y mejor aún el film cinematográfico que logra captar el movimiento
vital, pueden dar una idea de los semblantes humanos en los que acaso radica el inasible secreto de la raza.
Porque en todos los grandes y pequeños conjuntos raciales hay individuos
altos y bajos, gruesos y delgados y de diversos tonos en el color de la piel;
pero a pesar de estas y otras diferencias antropológicas físicas se distingue a
cada uno de esos conjuntos por lo que se llama, en lenguaje vulgar, "el parecido", compuesto por innumerables pequeños rasgos somáticos, especialmente fisiognómicos que dan a los cuerpos y a los rostros de la mayoría de
los integrantes de una misma raza, cierta semejanza, ese "aire racial", que
es como el "aire de familia" que identifica a los hermanos no obstante que,
con frecuencia, tienen rasgos físicos muy diferentes.
"¿Cuáles son, dice Spengler, para nuestros sentidos, sobre todo para nui_stros ojos, las notas por las cuales conocemos y distinguimos las razas? Sin
duda pertenece esto a la fisiognómica, como la clasificación de los idiomas
18

pertenece a la semántica" .
La constitución física de las razas humanas y su "expresión racial" , dependen también de la alimentación, condicionada, en gran parte, por el territorio en que viven y que, a su vez, depende de circunstancias históricas y
políticas. Se deriva, igualmente, de situaciones de libertad o esclavitud, de
poder o de sujeción largamente vividos; en fin, de motivaciones de orden
social.
Llegamos, así, a la conclusión de que la definición de la raza, tratándose
de los seres humanos, no puede ser exclusivamente zoológica porque constituye un complejo biológico, psíquico y social que sólo es posible comprender
dentro de un amplio concepto sociológico.
Las razas humanas están formadas por grandes conjuntos de personas que
poseen rasgos somáticos parecidos y caracteres psicológicos y sociales comunes
transmitidos y conservados por la herencia. Estos rasgos y caracteres son diversos de los que, a su vez, distinguen a otros conjuntos humanos semejantes.
La raza es, ante todo, una realidad social.
Cuando hablamos de la fijación hereditaria de las características sociales
nos referimos a la sucesión tradicional de esas características que equivale,
en cierto modo, a la herencia biológica puesto que en lo social produce resultados semejantes a los de aquélla en lo físico.
Este concepto sociológico de raza, lejos de ser estático, subraya, implícitamente, el dinamismo de las razas, pues éstas sufren modificaciones y trans111

492

O.

SPl!.NGLER,

La Decadencia de Occidente. T. III, p . 177.

formaciones a lo largo del ti
E
ciales, entran en relaciones qu:m:~ luna;uanto ~o~plejos biológicos y sopor extinguir a las razas en
. g a mestizaJes que a veces acaban
su propia mezcla pa d
• .
nuevo grupo racial.
b"
.
ra ar nac1ID1ento a un
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sm llegar a la total fusión l
contactos y selecciones
. .
, as razas en contacto
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cultandades psicológicas y
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e da también el caso de que
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tas y van a establecurso del tiempo esos sectore
d e nuc eo primigenio. Con el trans'
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Y características psicológicas y
.
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un nuevo grupo étnico.
'
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Todo est~ apoya nuestro concepto socioló ·e
.
sonas con cierta aparienc1·a f' .
gt o de raza, conJunto de per1SJca general y un d
•
cultura, entendiendo ésta como estilo de v·d ~ ete~nada psicología y
algunos de quienes compone
.
t a, independientemente de que
n ese conjunto O todo
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nezcan a otras razas
•
s, zoo 1camente perteO
.
sean mestizos.
'
se dice' por eJ· empl0 , que está, demostrado h · t, ·
de Etiopía son de raza blanca
l
,
is oncamente que los negros
considerados ahora como de y qbule os bulgaros, los turcos y los finlandeses
raza anca en
lid d
'
pero socialmente los primeros en s
Í . rea a son de raza amarilla; u
y los segundos, para los negros lo~ re ~¡°nes con los blancos, son negros,
en sus relaciones sociales serán' . ama os_ y los pueblos de raza blanca,
pues la raza en sí misma s1·n 1siempre. considerados como blancos. No es
0 e complejo apari ·
,
·
lógicamente valioso.
enc1a rac1a1-cultural lo socioEn el caso de los negros, es también la
. .
.
no la raza pura, pues en los Estados Unido/~anenc1a rac,,al_ la dominante y
hay muchos individuos negros que en realid=dNo:e Ame~1ca'. por ejemplo,
aspecto son tratados por la pobla . , bl
so mestizos' pero por su
An
Cion anca como negro
te estos hechos indudables las investí .
s.
terminar la raza ti"enen . t ,'
.
gac1ones y especulaciones para dem eres e rmportan ·
· íf
respecta a las relaciones de los gru s hum c1a cient ,~a; pero por lo que
Más adelante trataremos d l ~l
anos entre s1, salen sobrando.
una persona no corresponde el prol ~roa que surge cuando la cultura de
a a re ac1onada con su apariencia racial.

2. Antagonismos y afinidades raciales En el
. .
es la raza, el aspecto físico f
. . .
complejo b10-psico-social que
en gran
rt l
tene capital importancia porque de él depende,
pa e, a mezcla de razas.

-----

,. J_EAN BUNHES, citado por A.
Amé nea. México, 1938, p. 194.

euv1LLIER,

lnt d
·ó
ro ucci n

ª

la Sociologla. Editorial

�Es indudable que hay razas físicamente antag6nicas y otras entre las cuales las afinidades somáticas o simplemente la ausencia de antagonismo, facilitan los contactos y las fusiones.
El antagonismo físico de raza está basado, principalmente, en las apariencias corporales; pero el sentimiento de repugnancia racial obedece también
a ideas y prejuicios colectivos.
"No sólo el hecho de que se tenga en cuenta el lazo de sangre, dice Max
Weber, sino también el grado en que se tiene en cuenta, se halla codeterminado por factores distintos de la mera afinidad racial objetiva. La más
pequeña gota de sangre negra descalifica irremisiblemente en los Estados
Unidos, mientras que no lo hace una considerable cantidad de sangre india.
Al lado de los factores estéticos, que sin duda alguna entran en juego, influye también el recuerdo de que los negros, al contrario de los indios, fueron un pueblo de esclavos, es decir un grupo descalificado en clase social.
Las diferencias estamentales, por lo tanto, adquiridas y especialmente diferencias de 'educaci6n' (en el sentido amplio del vocablo) , constituyen un
freno mucho más fuerte del connubio convencional que las diferencias del
tipo antropol6gico. La mera diferencia antropol6gica decide sólo en pe20
queña medida, prescindiendo de los casos extremos de repugnancia estética" .
En general, puede decirse que hay afinidad entre las razas cuando la mezcla da lugar a un tipo en el que no son demasiado ostensibles las huellas
somáticas del mestizaje; de tal modo que los descendientes de mestizos, al
cabo de varias generaciones, se asemejan totalmente a la raza dominante no
sólo desde el punto de vista antropol6gico, sino psicológico y cultural.
En cambio, cuando la diferencia antropológica de las razas es extrema y
el mestizo acusa rasgos indelebles de una de las dos razas, el antagonismo
es evidente. La tragedia actual del mestizo, en estas condiciones, consiste
en que se encuentra colocado al margen de las dos razas que le dieron origen,
igualmente repudiado por ambas, puesto que su tipo antropológico no encaja en ninguna de ellas. En la base de esta repugnancia se advierte, con
seguridad, el sentimiento estético, la repulsión física, indudable, agravada,
como dice Max Weber, por circunstancias sociales.
Estas consideraciones sobre antagonismos y afinidades raciales, confirman
el concepto sociológico de raza antes expuesto.
3. Razas superiores y razas inferiores. La idea de la existencia de razas
superiores y razas inferiores es muy antigua. Puede decirse que todos los
pueblos tienen en sus leyendas y en su religión, rotundas afirmaciones sobre

la excelencia y la superioridad de su raza frente a otros g
·
so sea este un sentimiento innato d
.
rupos raaa1es. Acae propia conservación I t·
.
a1 que posee individualmente t odo ser h umano
co ec iva semeJante
Pero no fue sino hasta mediados del si 1 •
Arthur de Gobineau: Essai sur l'i
r / ; XIX, con la_ obra del Conde
1855) que se planteó en el rn d nega it
e~ races ~umames (París 1853,
Gobineau aseguró que las
un o esdta ~uesttón apasionante. El Conde de
razas son es1guales que h
razas inferiores y de las tres
. . .'
ay razas superiores y
razas puras pnm1ttvas. la blan
1
.1
l
. .
ca, a aman! a y
la negra, la superior es la blanca y d ,
"L d .
e esta a raza aria.
a es1gualdad de las razas se , n 1
.
hecho de que hasta el presente 'h gu e autor citado, está probada por el
.
.
ay numerosas razas qu
b
.
.
e no o stante su mi1enana eXIstencia permanecen en 1os estadios
más · ·ti
d
No han sido capaces de crear d
prim1 vos e la cultura.
de los diferentes medios en quen:a: ~:d valr o de . ~rogresar a despecho
be a la inferioridad racial m, b"
o. u esterilidad creadora se deyoría de las
as . ien que a los factores ambientales. 'La marazas, agrega, son incapaces par ·
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Algunos auto
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'
ª •,siempre,
e ser civilizadas' "
res cons1 eran que la esta
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·
condiciones geográficas. pe G b'
gn_acion e un pueblo se debe a
'
ro o meau replica con est
.
1 •
nantes: "El medio de Amé .
os eJemp os unpresionca era muy favorable
·
b
aborígenes de Am' ·
Y sm em argo las razas
.
enea, excepto tres de la América d 1 S
.'
nmguna gran civilización
d
e ur, no pudieron crear
Y se que aron en los estad'
· ··
parte, el medio de Egipto, de Atenas de
ios ~r:uruttvos. Por otra
ser favorable. Era pobre e . f'rtil h'
Esparta, de Asma, estaba lejos de
me
asta el punto de qu f
•
se procuraran la irrigación artificial
d
e ue preciso que
b
Y que a optaran otras medidas Sin
. argo, a pesar de las condiciones desfavorables estas
. .
emmterno, modificaron su medio natu
'
. r~~' _gracias a su genio
Sostuvo tamb·, Gob'
ral y crearon c1vilizac1ones brillantes" u
ien
meau que
.
debe mantene
p~ra. que una raza conserve sus cualidades
generación de7as pura, pues el mestizaJe conduce indefectiblemente a la derazas que se mezclan.
Después del Conde de Gobineau, Houston Stewart
.
Les Fondements du siecle XIX (L G,
d
Chamberlam en su obra:
de Lapouge en sus libros· Les Sel/( en~e .; XIX Siecle), (1899); G. V.
role social (París 1899) ; Raz
~'~~s
es (París 1896), L'Aryen, son
Ammon, Francis Galton Ka i°P" e io od~ial (París 1909) ; así como Otto
'
r earson en iversas obras
tu .
l
.
. .
' sos vieron a tesis
de la desigualdad de las razas d 1
la raza blanca.22
y e a supenondad de la rama germánica de

/e~

Entr~ los au.1?res citados, especialmente Lapouge
a la p1gmentac1on de la piel, color del cabello y dey Arnrnon, atribuyeron
los ojos y sobre todo
n P. A.
174
y 175.

• MAX WEBER., Economía " Sociedad. Ed. Fondo de Cultura Econ6mica. México.
T. 11, p. 54.

494

" P. A.

· S ocio
· ¡ogiques
•
' Les Thl ories
Contemporaines. Payot. París, pp.

SoROKIN

SoROKIN'

op· cit·, pp· 175 Y s1gu1entes.
• .

495

�A ) . La existencia de razas hu.manas

a la forma alargada del cráneo, es decir, a los dolicocéfalos, signos de superioridad racial.
Estas teorías hirieron el orgullo de las otras ramas de la raza blanca y
provocaron inmediatas reacciones. V arios escritores publicaron obras demostrando que no existen razas puras, y algunos como Brunhes, llegaron a sostener que la raza es una ilusi6n.
La cuestión pasó del campo científico al político, principalmente a partir
de la Segunda Guerra Mundial, cuando Hitler, basándose en las teorías que
establecen la superioridad germánica y en las doctrinas de Hegel y otros
filósofos, pretendi6 que a Alemania correspondía señorear al mundo y que
para lograrlo debería mantener pura su estirpe.
Desde ese momento, la literatura sobre los problemas raciales tomó un carácter político y se dividió en dos bandos: el de los "racistas" y el de los
"antirracistas", llenando de confusiones una cuestión que debe ser exclusivamente científica.
Refiriéndose a Latinoamérica y con apoyo en las ideas de Hankins y Papillant, Oliveira Vianna, eminente sociólogo brasileño, dice: "Entre los factores que más han concurrido para obscurecer el valor incomparable de las
nacionalidades americanas para los estudios de la raza, especialmente para
los estudios de la biología étnica, está la acción ejercida por aquellos publicistas y científicos europeos que reaccionaron contra los teorizantes de la superioridad de la raza germánica. Los pregoneros del 'pangermanismo', del
'nordicismo', del 'anglo sajonismo' habían creado con sus doctrinas un sistema
de ideas extremadamente chocante al orgullo nacional de varios pueblos
civilizados.
"Este hecho dio motivo, agrega, a una reacción que se caracterizó, como
era de esperar, por la sustitución de la tesis opuesta: la igualdad de todas
las razas. En su esfuerzo por la demostraci6n de la tesis igualitaria, estos
doctrinarios reaccionarios se preocuparon por acentuar la ninguna importancia de los estudios de raza. Como todas las razas son iguales ¿ para qué
perder el tiempo en investigaciones sobre biología diferencial de las razas,
sobre las cuestiones del mestizaje de las razas, sobre el problema de las
23
razas aptas a la civilización y de razas ineptas a la civilizaci6n?
Nosotros pensamos que es necesario retornar al plano puramente científico
para examinar el problema serenamente y en toda su amplitud y profundidad. Comprende ese problema, a nuestro parecer, varias cuestiones de ca-

B) · Las desigualdades raciales.

·

C
.
D)) • La
La existencia
s
. . actua1 de razas supenores
y razas inferiores
E) . R . upenon?~d y la inferioridad constitucional de la¡ razas.
. . . . ac~s~o p~htico y racismo científico. La discriminacio'n racial y la

d1scrumnac1on social.
A ) . L a existencia de razas humanas Ne a
.
.
manas sólo con el propósito d d
..
g r la ex1stenc1a de las razas hue estrmr por su base l
t .,
raza blanca germánica es
.
ª
pre ens1on de que la
1a superior no pasa de se
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c1ent1f1ca que carece de t d f d '
r una o uscac10n antiincurren a menudo m o 1º un am
l ento y en la que, desafortunadamente
'
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'
que aducen los que ruegan
.
sonLas
lasrazones
siguientes:
la existencia de las razas humanas

No hay razas puras· Desde el prmc1p10
. . . de I h
·d
mezclando los pueblos de la tierra d b.d
a m:~am ad se han venido
rras, contactos etc etc de t I
e i o a desplazamientos, invasiones, gue,
.,
.,
a manera que en la t lºd
1 d "
sangre de todos".
ac ua a todos tenemos
"En toda Europa, dice C. Kluckohn las Am, .
.
mación constante de mezclas
'
eneas, Afnca y Asia, la fornuevas y en gran
t •
nota fundamental durante los , ltº
·¡ - par e mestables ha sido la
u irnos m1 anos E t . ·r·
versidad
del
acervo
heredita
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.
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ica fº
que. la di,
n o, me uso en una. pobla
,
omogenea es grande s· •r·
bº ,
cion super 1c1almente
h
'
· igm 1ca tam 1en que l
·
o más individuos no indica
.
a semeJanza exterior en dos
necesariamente una ascend ·
,
. .
enc1a comun, pues
1as semejanzas pueden ser el producto de
teres derivados de una se .
l
combmac1ones al azar de caracrealidad, nadie puede no~~:a~º:~ etamente diferente de antepasados. En
ciones" _H Podría
d
o os sus antepasados durante siete genera.
respon erse a este autor un
. , .
ciertas regiones de Africa
h b ,
'
poco iromcamente, que en
.
no a ra negros puros . pero q h
y en ciertas regiones de América n h b , . di ' ue ay puros negros
Este razonamiento de l
l o a ra m os puros; pero sí puros indios.
as mezc as se apoya
te biológico digamos me1·or
l' .
den un concepto exclusivamen'
' zoo oo1co e raza que
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.
es aplicable a las razas h umanas " en ' cuya d f · ·,, segun
•
.emos visto, no
factores psíquicos y sociales E
e imc1on mterv1enen, además,
bº , .
· s, por otra parte un razo
·
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10log1camente considerado p
.
'
nam1ento a so, aun
las razas desde el principi~ doriuehs1 en :erdad se hubiesen mezclado todas
.
.
e a uman1dad actualme t
h b,
.
renc1as
, raciales sino que todos los h ombres ' resultado ndee 1no a na
1 d1fetend nan los rasgos comunes d e esa mezcla. Por
' el contrario, avemos
mezcque
a total.
sub:

pital importancia que requieren análisis separados:
" CLYDE K LUCKOHN A ntropologia. Fondo
Aires,
p. 142.
'
de Cultura Económica• MéXlCO.
·
Buenos

'" OuvEDlA V1ANNA,

Rafa e Assimilarao. 3a. Ed. Augmentada. Bibliotheca Peda-

g6gica Brasileira. Companlúa Editora Nacional. 1938, pp. 15-16.

497

496

H32

�sisten las razas fundamentales: la blanca, la negra, la amarilla, con sus características somáticas diferenciales, lo cual quiere decir cualquiera de estas
dos cosas:
a) . Que no hubo tal mezcla total de razas, sino que fuertes núcleos de
ellas han permanecido puras y son el vivero inextinguible de cada raza, o
b) . Que la raza es una potencia ignorada que a pesar de todas las mezclas reaparece en el curso de las generaciones para reconstituirse indefinidamente.
Si, como hemos dicho, las razas humanas son complejos biológicos, psíquicos y sociales, no es necesario que sean biológicamente puras. Basta con
que exista una semejanza física entre un gran conjunto de personas, que las
distinoa de todos los demás conjuntos humanos, para que constituya una
raza :, además de las peculiaridades somáticas, las características psíquicas
y sociales contribuyen a establecer el parecido que une a los integrantes de
la raza de que se trate y a la vez los diferencia de otras razas.
Todas las confusiones en esta cuestión provienen de que algunos autores
se empeñan en aplicar el concepto zoológico de raza a las razas humanas
y naturalmente se dan vuelo demostrando de mil modos que las razas humanas no responden a ese concepto.
Kluckohn, en el capítulo "Raza: un Mito Moderno", de su obra ya citada
Antropología, no puede menos de decir: "Es indudable que hay razas humanas". 2 5 Si bien, se dedica, después de esta afirmación rotunda, a hacer
una serie de consideraciones contradictorias empecinándose en demostrar que
zoolóoicamente las razas humanas no existen porque la genética demuestra
que k&gt;s parecidos físicos nada tienen que ver con la raza, para decirnos, en
seguida, que "nuestros conocimientos actuales sobre la genética de las poblaciones humanas se han obtenido viajando en un bote de remos en un
'
.
vasto mar de ignorancias
y haciendo
uno que otro sondeo aqui, Y a 11a'" •20
Sin embargo, en su concepto: "Clasificar los seres humanos como _una
raza sobre una base que no sea puramente biológica, equivale a destrmr el
significado del término y hace desaparecer incluso la base proporcionada por
el argumento biológico unilateral" .27
y asómbrese el lector: antes, el autor citado ha dicho: "Los hombres son
animales. Pero el hombre es un animal de una clase muy especial Y la aplicación de las observaciones hechas en animales no humanos a los seres humanos no debe hacerse a la ligera".28
Páginas más adelante no tiene inconveniente en decir que "El hecho de

c.
"" c.

21

KLUCKOHN,
KLUCKOHN,

c.

KLUCKOHN,

" c.

KLUCKOHN,

n

498

op.
op.
op.
op.

cit., p . 129.
cit., p. 129.
cit.
cit., p. 139.

que las nociones populares corrientes de 'raza' son en gran parte mitológicas
y sin una base cientüica aceptable, no debe llevarnos a tirar el niño al vaciar el baño. Indudablemente ciertas características físicas externas son más
frecuentes en algunos pueblos que en otros. Si esto fuera todo, podríamos
dejar la cuestión en paz observando que, teniendo en cuenta los conocimientos científicos actuales, la principal importancia de los diferentes tipos
físicos de la humanidad es que poseen rasgos que tienen un grado elevado
de visibilidad social".29
Lo de la mezcla de razas desde el principio de la humanidad que ha determinado la impureza actual de todas, lo rectifica el autor citado cuando
dice: "Es cierto que el término 'raza' se ha empleado en las disertaciones
científicas aplicándolo a entidades que no son rigurosqII1ente comparables.
Cuando se aplica a alguna población pequeña, aislada desde hace mucho
tiempo (por ejemplo los aborígenes de Tasmania) la palabra puede tener
un significado casi comparable al que tiene cuando se aplica a los animales
no humanos". 30
"Si un grupo pequeño, agrega, se ha cruzado interiormente durante bastante
tiempo para alcanzar la estabilidad y la homogeneidad genética, podemos
hablar de herencia de grupo al mismo tiempo que de herencia individual".31
Otro autor antirracista: Ashley Montagú, dice que: "La idea de raza, representa uno de los mitos más peligrosos de nuestra época y uno de los
' tr'
.
" . "La raza, agrega, es 1a hechicería de nuestro tiempo".
mas
ag1cos
Sin embargo de estas afirmaciones rotundas, no tiene inconveniente en
afirmar, más adelante: "En el sentido biológico, desde luego que existen diversas razas de la humanidad. Es decir, que la humanidad puede considerarse compuesta por numerosos grupos que como tales frecuentemente son
suficientemente distinguibles entre sí, en el sentido definido anteriormente
para justificar el que se hayan clasificado como razas separadas". 32
'
Después de esta rectificación, puesto que si las razas tienen existencia real
no pueden ser mitos, asegura que la mayor parte de las autoridades, en la
actualidad, "no tienen duda acerca de la falta de significado de la antigua
concepción antropológica de raza" y por esta razón, quiere que la palabra raza
se borre del vocabulario y cita a Huxley quien opina que "sería muy conveniente
que se pudiera eliminar el dudoso término raza de todas las discusiones de los
asuntos humanos y sustituirlo por la palabra "grupo étnico".ªª
Esto nos parece francamente infantil, porque lo importante no son las

;,, c.
'° c.
n c.
11

'"

op. cit., p. 155.
op. cit., p. 149.
KLUCKOHN, op. cit., p. 146.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. l.
AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 5.
KLUCKOHN,

KLUCKOHN,

499

�palabras en sí mismas, sino los conceptos que encierran. Si el concepto permanece el mismo, las variaciones en los términos con los que se le expresa,
nada logran, nada significan.
A esta serie de contradicciones y confusiones se ven obligados quienes tratan de desacreditar, inútilmente, la evidencia de la raza con argumentos
especiosos a falta de datos científicos fehacientes.
En el estado actual de la ciencia, lo único que puede decirse, debemos repetirlo, es que las razas se ofrecen a nuestra experiencia de manera evidente
y consisten en semejanzas físicas que agrupan a los individuos en grandes
conjuntos, diferenciando a esos conjuntos unos de otros y que esas semejanzas
y diferencias somáticas van acompañadas de características psicológicas y sociales comunes a los individuos que integran cada raza.
La trasmisión de las características físicas, psíquicas y sociales, se hace,
probablemente, por los mecanismos de la herencia y de la tradición social
o herencia social, manteniendo la semejanza de las razas a través del tiempo.
En resumen, las razas humanas sí existen; pero como grandes unidades
sociológicas con base en caracteres biológicos que no deben considerarse con
el mismo rigor que se emplea al clasificar a las razas de animales no humanos.
B). Las desigualdades raciales. A la existencia evidente de las razas humanas debe agregarse esta otra evidencia: la de su desigualdad. Esa desigualdad es de carácter somático, psíquico y social. Las razas difieren por
el color de la piel y por otras muchas características, antropológicas. Además, todas las razas que habitan sobre la tierra no se encuentra en iguales
condiciones de organización social, pues mientras unas han llegado a muy
altos estadios de civilización y de cultura, otras se encuentran en grados que
pudiéramos llamar primarios de evolución. Es, pues, indudable, que las razas no son iguales ni desde el punto de vista físico, ni desde el punto de
vista psicológico, ni desde el punto de vista social. Esto se puede demostrar
fácilmente porque se basa en hechos objetivos, específicos y comprobables,
mientras que la afirmación de la "igualdad esencial de las razas humanas"
hecha antes que nadie por Blumenbach, carece de prueba científica.
C ) . La existencia actual de razas superiores y de razas inferiores. Esta
cuestión que es, en realidad, el punto neurálgico del problema, encierra, a
su vez, dos cuestiones de capital importancia. lo. La superioridad o inferioridad actual de las razas humanas y 2o. La superioridad o inferioridad
constitucional, es decir ingénita, irremediable, de las mismas.
El primer punto tiene que resolverse afirmativamente: negarlo es más
que un error científico, una verdadera necedad. Indiscutiblemente que desde hace millares de años hasta la actualidad, existen grandes y pequeños

conjuntos raciales en un estado de inferioridad absoluta frente a otros que
han ~esarrollado culturas y civilizaciones brillantes. Es más, ciertas razas.
ademas de que no han aportado nada importante a la cultura de la huma~
nid_ad, parecen incapaces aun de asimilarse la de aquellas razas con las que
estan en contacto.
Suele decirse, en contra de esto, que si se toma a un niño de una de
esas. razas inferiores y se le lleva a un establecimiento educativo de las poblac1one_s de las llamadas razas superiores y se le atiende y enseña con cuidado, bien pronto demostrará que es tan capaz como un niño de esas razas
para asimila~se sus conocirni~ntos y su cultura. Es posible; pero quienes así
argumentan ignoran la cuestión que es determinar si la raza de que se trate,
como tal, ha demostrado facultades creadoras y no si uno de sus miembros
es capaz de aprender lo que gentes de otra raza y de otra cultura han creado Y le enseñan. Son dos cosas bien distintas. A los griegos nadie los llevó
a una escuela ~e otra raza ni los atendió para que se hicieran capaces de
crear su maravillosa cultura. Fue el genio de su raza las virtudes innatas
de carácter racial las que les permitieron asimilar c;nocirnientos de otros
pueblos Y expresarse, a pesar de todas las adversidades en esa cultura
Decir que los bosquimanos actuales, o los pigmeos n; son inferiores ~orno
raza, a los anglosajones, por ejemplo, no pasa de ser una hipocresí~ • al"o
que nadie cree. Desafortunadamente, la naturaleza no es democráti~a, ~o
ha_ derramado su_s dones por igual; tanto en el reino vegetal como en el
ammal, se dan eJemplares de primera y de segunda clase, maravillosos especímenes y deplorables criaturas.
La existencia actual de razas inferiores y de razas superiores es un hecho so~iológico que debe conocerse en detalle y a fondo para bien de la
humamdad, porque ese conocimiento ayuda a elevar a los inferiores en tanto que ignorar o negar la evidente inferioridad de ciertas razas ;ólo sirve
para explotarlas.
"Que h~y- ~ferencias mentales entre las razas, dice Sorokin, es algo que
parece defm1tivamente establecido; ya sea debidas al medio o a la herencia
e~contramos ?iferencias mentales considerables entre los principales grupos rá~
c1cos (no decimos_ nacionales) . Su existencia está atestiguada, en primer lugar,
por el papel tan diferente que han desempeñado en la historia de la humanidad
las diversas razas, así como sus realizaciones culturales. En tanto que casi
t~d_a_s l~~ raza~ han .t:n~do ocasión de crear las formas complejas de la
c1;1hzac1on y tiempo 1bm1tado para ello, el papel de las razas proto-austral01des y proto-negroide ha sido muy modesto a este respecto, mientras que
el papel de las razas caspiana, alpina y mediterránea, ha sido extremadamente grande. Ellas han abierto la vía en la creación de una forma compleja de cultura. Han sido las vencedoras y las conquistadoras de casi todas

501

500

•

�·
en el mundo enlas otras razas, expulsándolas y extendiéndose e11as JnJsmas
tero••_:,

. f . .d d constitucional de las razas. El seD). La superioridad y la i11 enon a
r·
lm
·rerioridad o supe.,
el que se re 1ere a a
gundo punto de la cuestion, o sea
blema que no corresponde a
rioriclad constitucional de l_as_ r~zas, es un :r;e lo que es, estudia las realila sociología porque esta disciplina se ocup
dades sociales y no la esencia de las cosas.
tal s realizadas por
Lo que sabemos hasta ahora es que las pruebas roen e
.
. d
favorecer a la raza blanca.
varios m,·estiga ores parecen .
.
te con los resultados obtenidos por
Sorokin f_orm6. un cuadro ~prer;;2a~. Pinter-Keller ( 1922); Thorndike
numerosos investigadores: Yer es . irsh 1926) ; Peterson (1921) y Me
( 1923) • Mitchell-Rossanoff ( l 9l 9 ) ' H
(S
( 3) . Presse)·-Tetter
'
B· h
( 1923) · unne 192 ,
Fadden-Dashiell ( 1923) ; ng am
Wimm ( 1920) • Murdock
( 1919) ; Arlitt ( 1921) ; Denick ( 1920);
weg1er'

Sch

( 1920) ; Plyde ( 19~5) ·
mo se ve comprende investigaciones reaEl cuadro mencionado que, ~
. ' t· dores expone cifras que en
. .
por diversos mves 1ga
,
lizadas en d1stmtos anos y
d . 1·
·a obtenidos por diferentes
l
oeficientes e mte igenc1 '
todos los casos reve an c
1 coeficientes de los negros son
métodos, con parecidos resultados, pues os
.
.
bt nidos por los blancos.
1
muy mfenores a os o ~
li
d. Sorokin refiriéndose a los tests
"No es necesario continuar esta sta, lC~
.
• guna excepción
e prácticamente sm mn
·
'
citados. La precedente muestra qu 1 d en esos estudios los resultados
d'versos
métodos
emp
ea
os
'
l
1
b
no o .stante , os· i Muestran todos que e1 coeficiente intelectual de rf
negro
han sido unammes. • ,
.
el del blanco lo que está en pe ecto
es comparativamente mas baJO que
l d·a " '
1 d t hist6ricos antes a u 1 os .
acuerdo con os ª os
,
d h mbres de genio producidos por
" .
tam
affff&gt;ga el numero e O
,
b.,
S1 acep
os, 15•- '
a1·d d los resultados seran tam ien
criterio de su ment 1 ª ,
una raza como un
ue ella ha sido estéril desde este punto
desfavorables para la raza negra, porq
de vista''.as
datos que 6Í no destruren las nuSin embargo, C. Kluc~ohn da, otros ta una causa de carácter cultural
merosas investigaciones citadas, s1 apun n
muy importante.
.
.
. dice midan realbas o tests de mte1igenc1a,
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"El . que las llama :is prue
. , d b .bl . con todo son las únicas
• ·
· •
na cuestion e ati e,
'
mente 'la mteligenc1a es u .
s ue estén estandarizadas y que pobases de comparaci6n de que _d1~~n~o p q bien esas pruebas indican que
sean alguna pretensión de ob1etiv1da . ues
'
" P. A.
• P. A.

502

SoROKJS,
SoRoJtJs,

op. cit., P· 222 ·
op. cit., p. 227.

en todos los pueblos aparecen runos muy bien dotados. Un negro norteamericano, evidentemente un 'pura sangre', dio un C. l. de 200. 88
"Y en lo que respecta a los grupos de los niños negros del estado de Tennesee, dieron un promedio de 58 y los de los Angeles 105. Este margen muestra que el cociente de inteligencia no depende principalmente de la capacidad 'racial'. En la primera guerra mundial, los negros procedentes de
ciertos estados del norte que sabían leer y escribir obtuvieron promedios más
altos en la prueba Alpha del ejército que los blancos de ciertos estados del
sur que sabían leer y escribir. Los negros procedentes de los estados de Ohio
e Indiana demostraron ser superiores a los blancos procedentes de Kentucky
y Mississippi en las pruebas Alpha y Beta del ejército. Esas y otras cifras
análogas siguen de cerca a las cantidades relativas gastadas en educación en
diversos estados y a otras condiciones ambientales para que la relación sea
una simple coincidencia". 37
Agreguemos, por nuestra parte, que en todo caso los tests de inteligencia sólo demuestran la capacidad actual de las razas; pero no su capacidad
"constitucional", es decir, ingénita, que está, cuando menos hasta ahora, fuera de toda prueba científica.
Mientras en los individuos cabe asegurar su incapacidad creadora, mediante las discutibles pruebas de inteligencia o por la simple observación de sus
actos, hasta determinada edad límite después de la cual se tiene la seguridad absoluta de que han demostrado indudable incapacidad personal porque no hicieron nada notable, tratándose de las razas no es posible establecer su incapacidad constitucional definitiva, porque son, por decir así, unidades colectivas en las que el misteri9so juego de las relaciones hereditarias
producido por las uniones entre sus individuos, puede hacer surgir, en un
momento dado, cierto número de seres extraordinarios capaces de transformarlas. Como la vida de una raza es prácticamente ilimitada, dispone siempre de tiempo para evolucionar; mientras no se extinga, nadie puede asegurar su incapacidad definitiva. Si una estación favorable, una corriente
fluvial que se desvía, o cambios cósmicos imperceptibles hacen que árboles
frutales o plantas de flores, que no se mueven, den un afio mejores fruto~
y flores que otros, con mayor razón es posible que las razas, compuestas
por individuos móviles, mediante el contacto de cepas mejores, bajo circunstancias históricas y sociales favorables, produzcan élites que al cabo de cierto
tiempo modifiquen radicalmente sus capacidades. Según E. Boutmy el en• Nótese que este autor, decidido antirracista, a pesar de sus afirmaciones sobre
la mezcla de razas "desde el principio de la humanidad"; acepta la posibilidad de
"un negro pura sangre'' en esta hora y la "evidencia", es decir, el simple hecho
de mirarlo como prueba de esa pureza.
" c. Ki.uCKOHN, op. cit., p. 159.

503

�cuentro de los jonios y de los dorios, dos ramas de una misma raza, produjo
el milagro de la cultura griega.38
Y precisamente porque no se sabe qué es la raza, en qué consiste, resulta anticientífico lo mismo afirmar que no se producirán en el seno de las
razas actualmente inferiores, por desfavorable que sea su situación, profundas transformaciones, en un futuro más o menos lejano, que afirmar que
sí se producirán esas transformaciones.
Todo esto no son más que especulaciones sobre lo que puede o no puede
ser, completamente ajenas a la Sociología y carentes de toda base seria. La
única realidad social concreta, indiscutible, es que en todo momento de la
historia de la humanidad se encuentran razas en estado superior y razas en
estado inferior y que ese hecho no puede ignorarse ni disfrazarse por simples conveniencias políticas. El hombre de ciencia no debe ignorarlas y
menos aún, enmascararlas, a menos de dejar de serlo para convertirse en un
propagandista vulgar.
Recientemente, a fin de no herir el orgullo nacional de los pueblos, se ha
introducido en el lenguaje científico una nueva denominación para designar a las razas que actualmente ofrecen un estado de inferioridad indudable:
se les llama "subdesarrolladas". ¿Qué es una raza subdesarrollada? La que
está en situación inferior (sub, igual a debajo) ; pero el término, de acuerdo con las consideraciones que acabamos de hacer, nos parece rigurosamente científico. Pues según esas consideraciones para distinguir la inferioridad
actual de la constitucional de que hemos hablado, habría que decir, al referirse, por ejemplo, a un grupo étnico en estado casi primitivo, que es una
raza actualmente inferior, porque si la llamamos inferior a secas, estamos prejuzgando sobre su inferioridad constitucional que hasta ahora es científicamente indemostrable. En cambio, la palabra sub desarrollada, se refiere a
un concepto dinámico: el desarrollo, que se proyecta hacia el tiempo indefinido y por consiguiente al aplicar a un grupo racial el calificativo de subdesarrollado, se hace referencia sólo a un momento de su historia, no prejuzga, lleva implícita la posibilidad de su desarrollo futuro.
Una cosa sí es sociológicamente comprobable y tiene capital importancia
en el estudio de las cuestiones raciales y es ésta: La superioridad o inferioridad de las razas se mide por su capacidad creadora demostrada. Desde
este punto de vista, pueden clasificarse las razas actuales en superiores e inferiores; pero todo ser humano, en condiciones nom1ales, es capaz de asimilarse una cultura debido a su inteligencia y a facultades innatas de imitación. En consecuencia, es indudable que las gentes de las razas actualmente
inferiores o subdesarrolladas si hasta ahora no han sido capaces de crear

una. cultura
valiosa, lo son de adoptar plenamente la de cualqmer
· raza su.
perior si se les proporcionan los medios y si se les coloca en las circunstancias
adecuadas para lograrlo.

.E)_- ~ac~mo político y Racimo científico. La discriminación racial y la
discnmtnaci~~ social. ~ero ~na cosa es que se admita, como no puede menos de admi~, _la existencia actual de razas superiores y de razas inferiores
Y otra_ muy d1s~~ta que se postule el derecho de las que se encuentran
e~ meJores con?1c1_ones de civilización y de cultura, en posesión de una ciene1a Y de una tec~ca ~u~ les da enorme ventaja sobre las que se hallan en
estado factual de inferioridad, para dominar y explotar a e'stas. Q menes
·
t a1
c?sa .ª irman, profesan un racismo político que nada tiene que ver con la
c1ene1a.
~or el contrario, el racismo científico se concreta a comprobar el hecho
evidente _de qu~, en ºla actualidad, existen sobre la tierra conjuntos raciales
que· se diferencian unos de otros por características soma'ticas, psico
· J'og1cas
·
y
socia1es Y que algunos de esos conjuntos han demostrado superioridad evidente sobre otros. Esto, desde un punto de vista moral, en vez de facultarl~s para someterlos a su dominio, los obliga a estudiarlos y comprenderlos a
fm de _elevar sus condiciones de vida y hacerlos aptos para la lucha de Ja
humanidad por la realización de sus más altos destinos.
,Las difer~ncias raciales tampoco justifican la "discriminación racial", fenomeno. .social
que
·
.
. se basa, como dice Max Weber, segun' expusrmos
antes,
en preJmc1os ~1ales y en lo que él llama "la repugnancia estética" y ue
n?sotros preferimos denominar "antagonismo racial"; es decir, falta de ~in,1d_ad entre _dos razas por absoluta desemejanza de caracteres físicos, psicolog1cos y sociales.
~n ,,el fondo'. la discriminación racial se confunde con la "discriminación
social que ex1st~ en todas las sociedades humanas. Un blanco, por muy
blanco que sea, s1 entra todo harapiento y sucio a un restaurant de lujo de
Nue:a ~~rk, seguramente que será expulsado en el acto. Desafortunadamente,
los mdiVIduos de las llamadas razas inferiores o subdesarrolladas por circunstancias ~conómicas y de cultura, son desaseados y su forma de hablar
Y de . conducirse los hace repulsivos para las gentes de las llamadas raza~
superiore~ que, debido a su cultura y a su situación económica, tienen mejor
presentación personal y mejor trato.
~n muchos casos, la discriminación racial es una cuestión de distancia
SOC1al. . En muchos casos, cuando no hay repugnancia racial específica desaparee1endo la distancia social, desaparece la discriminación racial.
'

4. Importancia del Factor Racial en las Sociedades Humanas. La im• E. BouTHM-

504

505

�portancia sociológica del factor racial es sencillamente enorme y asombra el
que se trate, actual.mente, de negar la existencia de ese factor al pretender
negar la realidad de la raza como hecho biológico-social.
En el origen mismo de las sociedades humanas está el factor racial porque la tendencia gregaria de los hombres se da entre los que se consideran
semejantes. Las hordas primitivas seguramente que no eran heterogéneas,
sino que se formaron por el crecimiento de los pequeños grupos que pudiéramos llamar biológicos, formados en tomo de las mujeres, merced a la
reproducción interna que estableció entre ellos evidentes lazos de carácter
racial.
Del mismo carácter son el clan, la tribu y la confederación de tribus, antecedentes, inmediatos estos últimos, de la constitución del Estado. En consecuencia, en el período formativo de las sociedades humanas, el factor raza
aparece dotado de extraordinario dinamismo y obra como fuerza de unificación y organización.
•
El estado surge, como afirma Gumplowics, de la lucha de razas, unas veces por el agrupamiento de las que se sienten afines y otras por el dominio
de las más fuertes mediante la conquista de las débiles. Y lo mismo en el
caso de los vencedores que de los vencidos, la conciencia de raza subsiste
como lazo social de trascendental importancia, en aquéllos para mantener
su poderío y en éstos la esperanza de su próxima liberación.
Desde los relatos bíblicos, la raza aparece ligada al destino de los pueblos y es energía biológica y espiritual que contribuye a su unificación interna, a la solidaridad de los individuos y grupos que la integran y a su desarrollo cultural.
La sobreestimación de la propia raza es un fenómeno social que se advierte en todos los pueblos desde tiempos remotos, y a ese fenómeno se deben, en gran parte, las proezas realizadas por muchos de ellos y su conservación en las circunstancias más desfavorables. El caso de la raza judía es
concluyente.39
En el mundo moderno, la nacionalidad parece haber sustituído en importancia social, a la raza; pero la Yerdad es que, en el fondo de todas las nacionalidades racial.mente heterogéneas perviven la idea y el sentimiento de
raza. Esto se advierte con toda claridad cuando se habla de un alemán na• Los antirracistas niegan la existencia de la raza judía porque, según dicen, no
presentan uniformidades somáticas, pues las medidas antropométricas del judio ale•
mán no coinciden con las del judío francés, etc.; no obstante de que como hemos
dicho, niegan que la semejanza física sea prueba de la raza. Pero la raza judía es
un hecho social indiscuúble y se ha encargado, a través de la historia de la hu•
manidad, de demostrar su existencia hasta convertirse en un valor de gran peso en
los desúnos del mundo actual.

c~o~alizado mexicano, _por ejemplo, pues así, en la expresión corriente, se
distingue la procedencia racial de la nacionalidad adoptada. y si esto sucede cuando se trata de individuos pertenecientes a ramas o variedades de la
raz~ blanca, co~ ~ayor razón en los casos que se refieren a personas de razas
rad~~l.ment~ distintas. Al negro nacido en los Estados Unidos de Nortea_merica ! cmdadano de ese país, no se le denomina simplemente norteamericano, smo negro norteamericano.
En Hispanoamérica se distingue en el lenguaje común y en el científico
al _i~dígena peruano, del p:ru~no a secas y se habla de razas indígenas
Mexico o en todo caso de indios mexicanos.
~a nacionalidad no ha podido ni podrá, por mucho tiempo, sustituir a
la idea de raza, porque ésta ha contribuído poderosamente a la formación
de l_as nacionalidades. En un principio toda nacionalidad era racial y si
es cierto que en el mundo actual muchas nacionalidades se han constituído
con distintos grupos raciales como resultado de acontecimientos históricos
de guerras internacionales o de conquistas, en el fondo de esas nacionali~
dades se encuentra siempre a una raza políticamente dominante. Los Estados Unidos de Norte América constituyen, qué duda cabe, una nación; pero en ella, a pe~ar del fuerte porcentaje de individuos de raza negra, la blanc~ es la_ que tiene en sus manos los destinos de esa nación y en ella se
piensa siempre que de ésta se trata.
Hasta en países indiscutiblemente antirracistas como lo es México en cuyas leyes ~ documentos oficiales se habla siempre de la nación mexicana,
en pleno S1glo XX el lema de la Universidad Nacional es éste: "Por mi raza
hablará el espíritu".
Pero no solamente hallamos a la raza en la raíz de las nacionalidades
sino que es también la promotora del Estado. Toda raza tiende a consti~
tuirse en nación y toda nación en Estado.
La raza aparece, además, a lo largo de la historia de la humanidad como un motivo de emulación entre los pueblos. Esa emulación se pro;ecta
en el trasfondo de todas las actividades sociales de manera más o menos
consciente, lo mismo en los campos de batalla que en la esfera industrial •
y comercial y en las competencias deportivas y artísticas.
En el juego de las interacciones de cada sociedad humana la raza en
,
de casos, ha sido la causa originaria de las clases
'
'
gran numero
sociales.
Todavía hoy, en muchos países, México entre ellos, la diferenciación de las
clases sociales tiene una base de carácter racial: el proletariado está compuesto, casi en su totalidad, por individuos de raza indígena y de mestizos
en los que predominan los rasgos físicos y la cultura del indio.
Parece, pues, que la idea y la conciencia de raza, forman parte de la naturaleza humana y desempeñan un papel importante en la vida de las

a:

507
506

�sociedades. Ciertamente se ha venido cargando el concepto de raza de un
significado que le es ajeno y en más de una ocasión el exagerado sentimiento racista de algunos pueblos ha sido causa de lamentables tragedias;
pero lo que hay que combatir, en todo caso, no es a la idea de raza, factor
social inapreciablemente valioso, sino las desviaciones de que ha sido objeto,
las falsas teorías que se han elaborado sobre ella, con un sentido político.
Si las razas humanas viviesen aisladas, sin entrar en relaciones unas con
otras todo lo relativo a la raza tendría un interés puramente científico, de
simpie curiosidad o afán de conocimiento; pero, contrariamente, cualesquiera que sean sus diferencias físicas y morales, económicas y de cultura, las
razas se hallan en constante comunicación, en frecuente contacto. Es más,
la formación de los países modernos por la reunión política de diferentes naciones, la antigua institución de la esclavitud y los sistemas de conquistas
y coloniaje, han traído como resultado que, en 1':l seno de m~chos Estados
convivan fuertes núcleos de población de raza y de cultura diferentes, dando lugar a graves problemas sociales y políticos.
En los países de población heterogénea, desde el punto de vista racial Y
cultural, se presentan, con frecuencia, conflictos y tensiones que alteran la
paz y que son consecuencia de los desajustes sociales originados por las disparidades raciales y de cultura. En todo caso, la vida de esos países ~esulta
en extremo difícil por falta de unidad interna. De ahí la enorme 1IDportancia del factor racial en las sociedades humanas y la necesidad de estudiarlo, a fondo, para dotar de una base científica a las medidas de orden
político destinadas a resolver esas situaciones.
5. El mestizaje. Cuando viven en un mismo país, bajo una autoridad
común, razas diversas, a pesar de todas las diferencias físicas y mentales Y
de carácter social, se mezclan con más o menos intensidad según que se. trate
de grupos racialmente antagónicos o afines dando lugar a una raza .mte~media O mestiza que, con el tiempo, puede hacer desaparecer las d1span• dades raciales y llegar a constituír una nueva raza única que es el ideal de
todos los pueblos heterogéneos.
"La mezcla de las razas, dice H. S. Jennings, consiste esencialmente en
agrupar en un solo individuo genes procedentes de individuos de diversos
tipos. consiste asimismo en agrupar genes que separadamente dan resulta'
· de esta mezc1a.?" 'º
dos muy
diversos. ¿ Cuáles son las consecuencias
Según el Conde de Gobineau, el mestizaje produce, de manera indefectible, la degeneración racial; pero las modernas investigaciones sobre este
• H.

508

s.

p~n~o, ~~ican que eso no es cierto en todos los casos, sino que, a veces, la
hi~~dac1on humana _es conveniente para el desarrollo de la especie.
La verdad_ es, dice Ashley Montagú, que en lugar de ser nociva para
l_a ~esce~denc1a y las generaciones siguientes, la cruza racial entre grupos
e~~cos diferentes es altamente ventajosa, tanto desde el punto de vista biologico como desde cualquier otro punto de vista".
"Por medio
de la cruza, agrega, es como la naturalezal en forma del sis, •
te~a .genet1co del hombre, muestra su poder creador, la cruza es uno de sus
pnnc1pales medios para la producción ininterrumpida de tipos de vida nuevos Y más vigorosos". "La hibridación, insiste, es uno de los procesos fund~e_n_tales de la evolución" y en seguida esgrime este argumento que parece
definitivo:
•
"Si hubiera algo de verdad en la sugestión de que la hibridación da por
resultado la ~egeneración o decadencia del hombre, éste hubiera perecido
hace mucho tiempo o se hubiera hundido al nivel de un idiota deforme pues
es un~ de las criaturas más mezcladas del mundo". "Lejos de hace~ que
se extmgan,_ c~~cluye, los grupos existentes, la entrada de nuevos genes en
el grupo prlillitivo puede haber sido el medio que no solamente lo salvó de
extinguirse, sino también sirvió para revitalizarlo".n
Según el autor citado, la idea de que el mestizaje degenera a las razas
es de origen social; pero no tiene comprobación alguna en los hechos. "E~
m~~has partes del mundo en donde los pueblos de color viven bajo el do~010 de los blancos, el híbrido es considerado por el blanco como un paria".
Sm embargo, cuando, por el contrario, se les eleva a la misma condición de
los progenitores resulta "que los descendientes de las uniones mixtas son
en general, por lo menos tan buenos como sus padres y en muchos aspect~
superiores".42
Es_to se debe, siempre según el autor citado, a que en el cruzamiento, el
mestizo es el producto de parte de los genes del padre y de la madre resultando así una síntesis que no sólo lleva en sí las cualidades de uno 'y de
otra, sino que es diferente, nuevo, en muchos aspectos fundarnentales,43
En apoyo de estas aseveraciones, Ashley Montagú cita varios casos y se
basa en las investigaciones de diversos autores :
De las uniones entres maoríes y blancos en Nueva Zelanda "los híbridos
combinan los mejores rasgos de los dos grupos étnicos y h~n demostrado
que_ son tan capaces como los blancos. Un maorí ha sido primer Ministro
sustituto de ese país, mientras otros más han ocupado altos puestos en el
gobierno".
41

"

]ENNINOS,

op. cit., p. 275.

AsHLEY MoNTACÚ,
AsHLEY MoxTAcú,

.. AsHLEY MONTAOÚ,

op. cit., pp. 125, 126.
op. cit., p. 131.
op. cit., p. 131.

509

'

�Esto ha sido posible porque "la discriminaci6~ ~. 1~ barrera de color nunca
desarrollaron intensamente en Nueva Zelan a .
.
se
.
, el Dr Crok es evidente que en media casta, por ~o
"En Australia, segun
· . '
.d bles ventajas por su herencia
menos en el territorio norte, tlene cons1 era
biol6gica".,5 .
.
bab' t nauvos
son polm·esi·os, e'stos se han mezclado
En Hawai cuyos
itan es
.
f'li .
chinos co'
. rd d con Japoneses,
i pmos,
'
"con blancos de muchas nac1ona i ,ª esl, D ,•,.111·am Krauss que dedic6 al
1
·
t " y segun e
r. '
'
reanos, portornquenos, e c. .
. "no hay la menor prueba de
. d
das raciales seis anos,
estudio e estas mez
d
dientes y aunque tampoco las
.
t e los híbridos o sus escen
d
d
discor anc1as en r
.
ixt resulta satisfactoria desde to os
hay de vigor híbrido, la descendencia m a 1m
,, "
.
t fsica como menta ente .
los puntos de vista, tan o i
•
•
1 . di mestizo "demostr6
e hizo un estudio especial sobre e m o
'
Bo
Franz as, qu
. •
el blanco".
más alto y más fecundo que el md10 puro o que
. d
que es
1 d de una mezcla que se ha realiza o
La poblaci6n hispano-maya, resu ta o .
t siglos según el estudio de
la Península de Yucatán durante casi cua ro
'
en
bl ,1
William, es vigorosa y saluda e. .
l
t . El Antrop6logo Agasq e afirman o con rano.
h
Sin embargo, ay autores u
d' d I mezcla de razas en el Brasil,
.
, A
nte que ha estu 1a o a
.
s1z, segun gramo '
tá tendida la panmixia, dice que e11 a
que es uno de los países en _que es exd· t . ra las meJ· ores cualidades del
al · descriptibles pues e eno
es causa de m es md · di y 'crea un mest·IZO deficiente en lo que atane
1
blanco, del negro y e m o S h l tz hablando de la mezcla de razas
a su energía física y mental. c_6u t ' . l es cada vez mayor y supera a
, d'
e la degeneraci n rac1a
h'
en el Peru, ice qu
la infusi6n de sangre c ma
,
damericanos y su causa es
la de otros paises su
. d' S gun' Schulttz "el mestizo
d l
t' o de blanco-negro-in io. e
'
en las venas e mes lZ
•
d l progenitores y sí los vicios de
no hereda las virtudes de mnguno e os
bo ,, '8

am s .
.
. lidad el mismo Agramonte asegura que
Desde el punto de v1Sta de la vita
'
la guerra civil de Norte
. .,
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· · os que actuaron en
"según la opm1on de ez c1ruJan
. d blanco y negro es inferior
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'
América, la capaci a
1 peso de su cerebro aumenta
·toras Hunt cree que e
a la de las razas progeru
·
S , M . el mestizo se caractecon la proporc1'6n d e sangre blanca. egun orns,
.. AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 133.
.. Citado por AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 134.
" AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 136.
., AsHLEY MoNTAGÚ, op. cit., p. 138. Cultural Sociedad An6niroa. La Habana,
.. ROBERTO AcRAKONTE, Sociologla. Ed.
Cuba. T. I, P· 31 4.

510

riza por su debilidad e infecundidad. Nott, según investigaciones hechas en
Carolina del Sur, encuentra en él una marcada infertilidad".'9
Tratándose de la cruza entre negros y blancos, la cuesti6n se vuelve, como se ve, más ardua, pues aun cuando Ashley Montagú, refiriéndose a los
estudios hechos por varios autores sobre los mestizos de negro y blanco en
Estados Unidos y en Inglaterra, afirma que "hay razones para creer que este
nuevo tipo étnico es perfectamente bueno, de acuerdo con la medida de adaptaci6n bio16gica", otros autores como Davenport, por ejemplo, afirman que esta clase de mezcla produce trastornos biol6gicos en los mestizos; pero Castle,
objeta que "nos gusta considerar al negro como inferior. Consideramos la
cruza de negros y blancos como una degradaci6n de la raza blanca. Buscamos pruebas que apoyen esta idea y tratamos de persuadirnos de que las hemos encontrado aunque no sin,an".50
H. S. Jennings asegura que: "en conjunto, el aumento de vigor híbrido
no se ha manifestado de manera muy ostensible en la cruza entre las diferentes razas humanas estudiadas hasta ahora". En otra parte de su estudio
dice: "Si los organismos que promueven los dos juegos de genes son muy
diversos, los resultados de la mezcla pueden, en verdad, ser desastrosos". 11
Esta cuestión, como fácilmente se advierte, a menudo se encuentra contaminada de racismo y de antirracismo político. Nosotros consideramos que
la opinión de Sorokin sobre el punto es la más aceptable: "Las teorías de
Gobineau, de Lapouge y de numerosos eugenistas, dice, respecto del mal
inevitable de la mezcla de razas, parecen parciales. El problema no está
resuelto. Los copiosos datos recogidos resultan frecuentemente contradictorios. Hipotéticamente la soluci6n más probable de la cuestión parece ser
la siguiente: La mezcla de sangre entre ciertos grupos rácicos debe ser probablemente provechosa, mientras que entre otras razas parece ser nociva.
Por otra parte, la autorreproducción, cuando la cepa es buena y no contaminada, debe ser beneficiosa, mientras que cuando la cepa es pobre y contaminada, trae la degeneración. Tal es la respuesta que puede ser la más
cercana a la verdad. Sin embargo, sabemos aún poca cosa sobre las condiciones y las razas exactas cuya mezcla sería feliz o desafortunada".62
En nuestro concepto, no sólo debe tomarse en cuenta, como lo hacen Ashley Montagú y los autores que cita, el resultado biológico de la cruza entre razas, sino el psicológico y el social. Sobre la psicología de los mestizos,
es poco lo que hasta ahora se ha estudiado y en cuanto a la situación social
de ellos, diremos que la realidad de esta hora indica, sin lugar a duda, que
'" ROBERTO AGRAKONTE, op. cit., T. I, p. 316.
• ASHLEY MONTAGÚ, op. cit., p. 141.
11
H. s. ]ENNINGS, op. cit., pp. 275, 285 .
ª P. A. SoROKIN, op. cit., p. 233 .

511

�.
bueno ue sea el producto biológico de
la mezcla enue razas desa~mes, p~:nsideram~s como razas desafines a aqueesas mezclas, no es ac?nse3able.
el unto de vista somático, porque enllas diametralmente diferentes desde
p . f's·cas y conflictos de orden
• ·
repugnancias 1 1
tre ellas existen, casi siempre, .
d 1
la existencia de la raza interdifcil en ocasiones o orosa,
. 1
h
social que acen
i '
dºt d a las condiciones socia es y
media. Esto, naturalmente, se halla supen:nª e: contacto razas carentes de
políticas de cada lugar en donde se po
afinidad.
,
hl Montagú "la cruza entre negros, inEn el Brasil, por ejemplo, segun As e~ d
atr,ocientos años. La población
h
r d durante mas e cu
dios y blancos se a rea 12a º. f . d 1 s descendientes de estas cruzas es
ha aumentado mucho y el upo 1~1co de o d
Innumerables brasileños de
bº , ·
social a ecua o.
en todo aspecto io1og1co y
,' 1
d. tinciones en cualquier aspecto
origen mestizo han logrado las mas a tas is
de la vida".
e la misegenación fue un valioso
"todo conduce a creer qu
.
.
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F
Para reyre,
b ·1 - creando ese tipo ideal e oro r
factor para la formación del ras1 eno,
negra o india para revivir
moderno de los trópicos, el europeo con sangre
3

su energía".ª
,
M ntagú en Cuba "donde las conLo mismo acontece, siempre seguBn ·1º 1 descendient~s de cruzas entre
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. 1
diciones son seme3an
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Sin embargo, a _nues_ro
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b
D Roberto Agramonte, en
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.
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. 1
1
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en Cuba "no hay segregación rac1a en as
cuanto se refiere a los negros,
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lo cual se prod UJO una
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negro "no es recibido en la alta soc1e a cut 1 .matrimonio entre negros
•
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· " . En cuan o a
círculos exclusivos y anstocr

512

La mezcla de razas se efectúa principalmente entre las capas socialmente
inferiores de los pueblos en contacto. Los individuos de esas capas, generalmente de muy baja cultura e instrucción, ignoran las especulaciones científicas sobre el mestizaje -que por otra parte no han llegado a ninguna conclusión irrebatible- y obedecen simplemente a sus instintos biológicos, de
manera que por malo que se le considere como antes decimos, el mestizaje
es un hecho social que los países en donde se produce deben afrontar irremediablemente.
Las investigaciones antropológicas y biológicas sobre el mestizaje y sus
resultados prácticos, positivos o negativos, solamente pueden influir en la
política migratoria de los países respecto de la admisión o el rechazo de
ciertos extranjeros para que se establezcan en su territorio; pero no pueden
hacer nada para evitar que se mezclen los grupos raciales ya establecidoi.
dentro de sus propias fronteras, cualesquiera que sean las consecuencias de
ese mestizaje.
6. Raza y Aculturación. En los países en donde conviven una raza superior y otra u otras actualmente inferiores, o subdesarrolladas, al problema
biológico del mestizaje se agrega el de la transculturación, pues la sola mezcla racial no logra la unidad nacional que sólo resulta de la identidad de
cultura, de sentimientos y de intereses. En este caso, se impone, con mayor
razón, el estudio concienzudo de los problemas raciales para encontrar las
mejores vías de mestizaje y de la elevación cultural de las razas menos
desarrolladas hasta incorporarlas plenamente a la cultura de la raza que se
considera superior.

op. cit., p. 149.
149
Mo::-iTAoÚ, op. ci~., P·, T. 1
329.
ROBERTO AoRAMONTE, Sociolog1a.
. , p.

,. Cºtado por
"
..

y blancos, los padres blancos, ya se trate de hombre o mujer, se oponen de
manera casi absoluta a semejantes uniones.
Actualmente, en Cuba, no hay discriminaciones raciales y los negros y los
mestizos actúan con frecuencia en la política y obtienen, a menudo, cargos
de elección popular. Lo mismo está sucediendo, aun cuando con muchas
resistencias, actualmente, en los Estados Unidos de Norteamérica. En el
caso del mestizaje, como en el de la cuestión relativa a la superioridad o
inferioridad de las razas, las investigaciones y las especulaciones que se han
hecho y se hacen, tienen un interés principalmente científico, de carácter
antropológico y biológico; pero de escaso o de ningún valor para la sociología porque independientemente de los resultados definitivos que puedan
alcanzarse con las mencionadas investigaciones y especulaciones, la mezcla
racial, en donde conviven razas distintas, es un hecho, un fenómeno social
sobre el que no tienen influencia alguna.

l
AsHLEY

AsHLEY

MoNTAoÚ,
º

513
H33

�SOCIOLOGlA DEL ARTE
Los retablos o ex-votos populares
ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

(Academia Mexicana de Sociología)

Preludio
PRELUDIO sí, porque acaece que lo que aquí va a decirse exige no solamente el frío instrumento de la investigación, sino algo más que toca linderos insospechados y escudriña la relación esotérica entre personas divinas
y humanas, presente en los retablillos populares con un acento musical de
patética ingenuidad.

Las obras de arte descubren olímpicamente su belleza, como si desnudándose provocaran de inmediato el asombro del espectador; otras expresiones
por su modestia y simplicidad, han menester de adentrarse para su estudio
con los pasos contados, tomando en cuenta los motivos por los cuales fueron creados.
Aparentemente están bien lejos de la importancia que revisten otros temas como las relaciones de los pueblos, de las personas o de los fenómenos
sociales en conflicto, pero estas manifestaciones populares por su perennidad,
su reiterativa presencia y su multiplicidad expresiva, acusan aspectos muy
interesantes del comportamiento humano. Las tablillas populares o ex-votos,
para decirlo pronto, informan de un compromiso personal entre un oferente
y la Divinidad invocada que da por resultado un milagro del cual se da
público testimonio haciendo el relato plástico y literario del mismo. Ambos
personajes están en la tablilla, aunque la jerarquía se presenta con la actitud de rodillas del oferente, sobre el piso, y la Divinidad entre nubes y
aureolas -a la manera de las imágenes bizantinas- así como el relato visual en su forma más patética.
Acusa tal relación cierto carácter idólatra en tanto que el milagro es hecho más que por el santo mismo que se invoca, por su imagen elaborada

515

�y presente en el santuario, pues debe llevarse la tablilla precisamente a ese
sitio y lo más cerca del lugar que ocupa tal imagen.
Andar de peregrinación por los grandes Santuarios mexicanos del culto
popular, es recorrer la aventura del descubrimiento de un mundo donde
se realiza ese intercambio virtual, asaz mágico, pero conmovedoramente ingenuo, por medio del cual los peregrinos ofrecen público testimonio del favor recibido.
Estas tablas cubren los cuadrantes laterales del Altar Mayor, en otros, se
dispersan por los corredores o se muestran en las sacristías; dispersos por todas partes, conviven con otros testimonios más fehacientes como muletas
abandonadas y rudos bordones, se juntan con la diminuta milagrería de platas que forma grandes medallones o se arrima a los escritos de papel, que
como pajaritas sueltas se dejan por todos lados o se introducen en los resquicios de las urnas de los santos y, otras veces, forman grandes estelas a lo
largo de los muros claustrales.
Hay ex-votos en la Villa de Guadalupe y el Santuario de Los Remedios,
en la Ciudad de México; en San Juan de los Lagos, Ocotlán, Zapopan y
Talpa, en Jalisco; por supuesto en Chalma y en Tizimín; en algunos santuarios la "manda" debe cumplirse entregando el retablo después de entrar
danzando ida y vuelta hasta el altar, por supuesto sin dar la espalda.
En nuestros días el retablo empieza a ser desvirtuado, sustituyéndose por
cartas como las que están a la vera de San Sebastián de Aparicio en Puebla,
o se paga su publicación oficiosa en encuadre curiosísimo de fervor, dentro de las planas graves de los periódicos que llevan una nota tan patética
como la de los obituarios. "Doy gracias ... " es el estribillo de la leyenda
contumaz que encabeza la relación literaria. Pero en éstos y aquéllos hay
la expresión de un compromiso cumplido, en palabras que revelan la relación esotérica de dos personas, una poderosa, dueña de facultades extraterrenales y otra, que ha sido privilegiada con una dádiva de ese poder.
En pos, desde hace tiempo, de los escondrijos del alma popular que se
expresa en las artesanías del arte menor, anduve hurgando aquí y allá hasta
descubrir un aspecto singular de los retablos mexicanos y que no se encuentra en las ofrendas orientales -quizá acaso en las tablillas japonesas,
pero sin dibujo vital-, ni tampoco en las tablillas flamencas ni alemanas,
pues parece ser muy peculiar del pueblo mexicano.
Comenzó el descubrimiento de esta "veta" espiritual a la vista de una tablilla en la cual una mujer eferente, cubierta con rebozo oscuro, está de
rodillas cerca de una cama mal cubierta, deshecha por abandono de un
hombre que ya tieso y cuan largo es, se muestra suspendido entre el cielo Y
la tierra, en visión alucinada o levitación extraña, en tanto que la Virgen
de Guadalupe está a la izquierda, entre nubes. La cara de la mujer es de

beatitud indescript~ble, en tanto que el marido de ella mantiene los ojos celeyenda•• "D01· G racias
· a N tra. Sra. Guadrrados. Rezaba asi
. la peregrina
.
alupe, por re-coJer a mi marido Elpidio López enco miendo las palizas
me da~a para su salba ción". (sic)
que
. El milagro cabal, fehaciente, era haber conseguido la libertad de por vida.
libre del verdugo, la mujer atribuía a milagro la gloria de su viudez . L '
Deo!
· 1 aus
Tan asom~rada quedé que me dediqué a buscar el tema trágico-cómico
de estas tablillas populares, consideradas modestamente en tono menor aun
den~ _d_e las artes populares, pero que son expresión ingenua y redonda
-def1D1t1vamente fresca- de la puerilidad del alma mexicana.

Las Artes Populares.
. El encanto y la frescura de las artes populares compensan las limita ·
discretas de su calidad estética.
c10nes
Una parte de las llamadas Artes Populares, entra de lleno en el folklore 0
folclore, q~e c~mo se sabe es palabra compuesta por los términos f olk, pueblo
y _lore,_ sabidw:ia; y está formado por las expresiones anónimas que son pat~º1:1º de ciertos grupos y se dan en ciertos pueblos, donde permanecen
c:15i sm alteración alguna, de tal manera que ofrecen peculiaridades tradic10nales del alma de un pueblo.
En nuestros. días, las artesanías, el folklore y todo lo que se considera
Arte popular, tiene relevancia grata, y prueba de ello es que en la Olimpíada
Cultural
celebrada
en México durante el año 1968, se presentaron en el
F f IM
d.
1
es iva . un ~1 del Folklore, grupos de 25 países, con danzas de un deslumbramiento vital. Asimismo, en octubre de ese mismo año en Ja Plaza de
la ~anta Veracruz de la Ciudad de México, hubo una Exposición lntern_acional de artesanías populares, en la cual tomaron parte 45 países ofrec~endo mue~tras d~ tejidos, joyas, alfarería, máscaras rituales y de ~eatro,
figuras, munecas, títeres, tocados, objetos religiosos, recipientes de plata y
otros 1:1etales, tallado en madera, juguetes, cerámica, instrumentos musicales
pequenas esculturas, estatuillas, vidrio soplado, chaquira, figuras de pan d~
dulce para el Día de muertos, calaveras, alcancías, etc.
Est~ reconocimi~nto al, ~alor del arte popular es reciente y obedece a un
cambio de mentalidad critica. Dice Toussaint al respecto:
"La manife~tación plástica que se conoce hoy con el nombre de arte popular no ha sido apreciada y reconocida como tal sino en los últimos tiemDurante to~o el siglo XIX y en los principios del XX el criterio art1Stico estaba regido, obligatoriamente, por los dictados de la Academ1a
· ...

~s:

517
516

�El descubrimiento del arte popular corre parejas con los estudios antropol6gicos y viene a formar parte de lo que se ha designado con una fea palabra:
Folklore ...
"Los famosos retablos, que son ex-votos en que los fieles agradecen una
merced recibida, narrando el mal y su remedio mediante la intervención de
una imagen sagrada (están) llenos de evocaci6n e ingenuidad, así en la manera de plantear el tema como en su solución plástica, estos pequeños cua• dros pintados al óleo sobre madera, hoja de lata, o cartón, abundan en los
santuarios de las imágenes celebradas. Los más antiguos que se han encontrado datan del siglo XVII, pero aún hoy continúan siendo elaborados.
No son obras de arte pictórico, sino rituales y no presentan semejanza con
ninguna otra pintura, ni antigua ni moderna. Y, sin embargo, su valor artístico es enorme por la interpretación auténtica -infantil- de las formas,
de la perspectiva de los efectos y emociones que llenan de vida a sus personajes" .1 "La Sociología del Arte ha de evitar, en lo posible, caer en especulaciones filosóficas, en abstrusas disquisiciones de estética y alejarse, especialmente, de cualquiera pretensión de carácter crítico o preceptivo. Su
fin único será el análisis del arte como hecho social". Tal afirma don Lucio Mendieta y Núñez en uno de los pocos estudios sobre la Sociología del
Arte y añade posteriormente:
"Las artes folklóricas tienen indudables valores estéticos que son, seguramente, el secreto de su perennidad. Desde luego, diremos que se trata de
manifestaciones espirituales que tienen la frescura inmarcesible de la originalidad, de la sencillez y de la sinceridad, expresiones artlsticas sin mistificaciones, sin academismos, nacen con la naturalidad de las flores silvestres.
Se plasman en una especie de moldes distintivos que son como simbolos dPcada pueblo, entendiendo aquí, pueblo, en el sentido de una agrupación multiforme, de una gran unidad formada por numerosos grupos cada uno de los
cuales tiene su propia voz y su propio aliento que se traduce, entre otras
cosas en el arte. . . .Sus características fundamentales estriban en que no
'
cambian
sino muy lentamente y sólo en pequeños detalles. Son productos
2
de industrias domésticas que se trasmiten de padres a hijos ... "
Las Artes Populares se relacionan con las costumbres del pueblo y con
aquellos hechos que le interesan o emocionan, así la ofrenda votiva o manifestación plástica son también expresiones genuinas.
La vena popular, que no tiene ninguna relación con lo vulgar, aunque
algunos no lo distingan, ha mantenido siempre la corriente más vigorosa
Arte popular en México en "México y la Cultura". S.E.P.
Méx., 1946, pp. 301 y 302.
• MENDIETA v NúÑEZ, LuC10, S ociología del Arte. Inst. Inv. Sociales. de la U .N.A.M.
1

ToussAINT, MANUEL,

Méx., 1962, pp. 7 y 299.

d~l arte de los pueblos. Sus raíces con la existencia misma le ofrecen savia
viva Y renovada que prosigue, ajena a los aherrojamientos de la erudici6n.
En cuanto a ~as o~rendas religiosas, la vinculación con la naturaleza tiene
?tr~ fuente enriquecida. Así, las sustancias bienolientes como la mirra el
incienso Y los ~dumes, sirven para las ofrendas rituales, lo mismo los ~rodu~tos de la tlerra como flores y frutos, así como oro y metales preciosos.
Mas burdo, ~ nuestro entender, es el sacrificio cruento de los animales y
~~n de las mismas personas, como el caso de Ifigenia en la mitología, de los
Jovene,s al toro de Creta, o de las doncellas en el cenote sagrado de Mérida
Yucatán.
'
Más exquisitas son las peticiones sin sacrificio, como los papelillos que se
enr~llan en las ramas de los árboles que rodean los grandes santuarios del
Japo~: las monedas que se arrojan con fuerza para que su ruido atraiga la
atencion de los di~s~s distraídos o la festiva ironía de arrojar monedas a
las fuentes para solicitar el milagro de volver a ella.
. Muy a~tigua es
costumbre de las dádivas y su estudio se pierde en los
tiempos Sm memoria. Luego, ya hay testimonio rudimentario de ellas y poco
a poco se transforman, pulen y elaboran.
Andando _el tiempo, las ofrendas votivas alcanzan calidad superior y son
verdaderas JO~as. En los palacios bizantinos y en los orientales ""ense los
templos materialmente repletos de ofrendas en magníficas piezas de orfebrería".ª
En las art~ decorativas se encuentran objetos que por el material emplead_o, forman diversos grupos cuya finalidad es también diversa. Pueden menc10narse _entre est~s. expresiones, _la,orf~~rería y los trabajos de forja, que inclu~en piezas metálicas de cerraJena Ojival, rejas claustrales blasones clavos
ver~as, candelabros, arquillas, llaves, aldabones, plata calad: y repuja,da, cus~
todias, cruces procesionales y armas. El hermano pequeño, modestísimo breve, de esa expresi6n artística es el milagro de plata repujada que ta~bién
com? "ex-voto" adorna relicarios y tablas cubiertas de terciopelo, en los santuanos del culto popular.
L~ cer~ica, que fue tan celebrada en Grecia y Roma, tiene peculiar
mamfe~tac~on entre_ las culturas prehispánicas y se ha considerado que algunos 1dohllos so~ figuras :otivas u ofrendas. El yugo y la palma, por ejemplo, no se sabe si fueron instrumentos rituales u ofrendas.
Otr~s e~presiones del arte ~ecorativo no interesan propiamente aquí como
la _tapic~na, las art~s del teJ1do, los famosísimos mosaicos, el mobiliario y
~aJorreheves, l_os_ tapices, el arte del vidrio y la joyería, aunque sí cabría senalar a las miniaturas como referencia a los precitados milagros.

!ª

• ~LANco CoR1s,

J.,

Espana, 1918, p. 34.

Manual de arte decorativo. Librería Parera. Barcelona 2do T
·
· ·

519
518

�Los retablos o ex-votos.

. .
d
tiempos del Cristianismo, se convirLas peregnnaciones e los primeros
., .
d
l Ed d Media
tieron en grandes corrientes migratorias penódicas u~ante X~I a XVIII
nuevo y poderoso esplendor en los siglos
y .
'
y "alcanzaron
.
. . , a la Reforma El unpulso
después de la transitoria decadencia que s1gwo
.
,
.
de la di.
parti6 en general de la fe y de la necesidad de sentirse mas cerca
rticular
de
las
numerosas
gracias
vinidad en lugares consagrados Y, en pa
'
.
d'f ndían
dispensadas de las milagrosas curaciones, que en los santuan~s se 1 u
' milagros, cuadros relig1osos,
.
con libros de
medaHas y. pequeñas imágenes
b . bmanel
.
el y de la esperanza que, en virtud de ello, a nga a
ducattvas en pap '
.,
al Se diri e uno a la milagrosa imahombre de liberarse tamb1en de todo m .
g
.d
ue se uiere conjurar la desgracia y comenzar una nueva v1 a.·;
gen
~rq viene
. q a ser asi, una fuerza liberadora y se .siente como energia
El milagro
vital".,
.
.
bres
. .
tán presentes en nuestra vida y reciben ya nom
Estas peregrinaciones es
S .
Lour
•
diversos como "Tours" a los centros del culto como Roma, antiago,
des etc.
•
1 ''n
~ntre paréntesis es curioso hacer dos advertencias peculiare~ co~ re a~10 a
1
a las pereg~~ciones ;. al ~~~ :eellac:;ri~~:~¡0
:nr:~::~~t:. ~n
puede constituir una man ª
. •
ara el islamita
l nas religiones esta peregrinaci6n es obhgatona, como p d
l .
~~ar la Meca, lugar al cual dirige sus oj~s d~a:;~::1: d;:o:ib~t1¡u~:
sitio de la tierra en el cual se encuentre.. ~~
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b .6 "el mi.
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a la imagmacion pop ar escu n
l
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presentaci6n de a igura uman. :
, . d
quisita belleza para el
l
,, del arabesco ornamentac1on geometrica e ex
.
agro
'
hib' . , también era para las smagogas y
adorno de las mezquitas. Es~ pro i~iton_ co ercial en nuestros días para
,
· · es mantiene su en eno m
segun a1gunas opimon
.
sus limitadas calidades
sostener la corriente abstracta en la pmtura, pese a
estéticas.
N
1 caso del retablillo o pintura popular que aquí nos ocupa,, pu~
o
es
e
ahí se encuentra un caba1 rearismo, aún en sus aspectos y detalles mas m.
h
l . bolismo se ofrece de manera concreta.
~y~e~
. .
l
~
hil decíamos que las peregnnaciones a os san
Volviendo a tomar el º•.,
l
andes caminos del culto y enriquerios dieron lugar a la formacionb de los gr tuarios como Venecia y Bizancio,
cieron las ciudades donde es_ta an º1s san ros acostumbraron llevar ofren1 .
tante es advertir que os rome
.
::o e: ;::r de los favores, para dar testimonio de los que ~abían recibido o como mera "cortesía" amorosa.

~=

4

VOTIVTAFELN,

520

GEROO SCHREIBER' Deutsche .Mirakelbücher. Düsseldorf, 1838, p. 66.

Ese mismo espíritu pas6 a normar las peregrinaciones en América con tal
persistencia que nuestro pueblo las realiza a porfía, alegando mandas hechas
por propio gusto.
Sin embargo, en otros tiempos, la imposici6n religiosa hubo de recurrir
a diversos procedimientos, desde el arrasamiento como el montar el templo
sobre la pirámide derruída como acontece en Cholula, o encomendando
a los propios indios la fabricaci6n de las estupendas imágenes, como los
Cristos de caña, que muchos indios utilizaron para esconder dentro de ellos
los idolillos venerados, hasta el convencimiento hecho por los misioneros,
convencimiento que despunt6 en el artífice creador del mundo ingenuo, pávido y deslumbrador de Tonanzintla.
En cada santuario, los peregrinos y romeros siempre han dejado fiel testimonio de su paso. No solamente en los de la religi6n cristiana, sino también en las paganas.
"Los pequeños objetos fabricados en metal, como piezas de agradecimiento, provienen de lejanos tiempos. En el Museo de Louvre, París, se encuentran objetos de bronce de la época de los griegos que son votos que debían
depositarse sobre un altar en homenaje a los dioses, para agradecer sus bondades. Cuando la gente estaba enferma, ofrendaba un modelo de la parte
afectada -como la pierna o el pie- confiando en que los dioses la curarían".'
De igual manera, en los santuarios mexicanos, hay miles de objetos de
plata -&lt;le la buena plata mexicana- que forma medallones, cruces y formas barrocas a la vera de los altares. Y también representa brazos, tumores,
deformaciones y padecimientos diversos que los artífices populares ofrecen
por unos cuantos centavos y los fieles llevan a los santuarios.
Don José Guadalupe Zuno, que bien sabe de estas cosas, al hablar de los
retablos en su libro Las artes populares de Jalisco, hace una historia somera
del grabado y la litografía en México, porque considera que la producci6n
popular de estampas y cromos son los antecedentes del retablo y coincide
con Toussaint en señalar que estas expresiones del arte popular no tenían
ninguna validez en el criterio académico del siglo pasado. Menciona un estudio de R. Leopoldo Orendáin -que desgraciadamente no he encontradod6nde está la historia del retablo desde sus primeras manifestaciones en
Egipto y Cartago; luego, señala los orígenes de la palabra:
"El nombre de retablo, viene de cuando los sacerdotes celebraban la solemnidad de sus ritos al aire libre en sencillo altar y frente al pueblo, sin
adornos, con los candelabros puestos en el suelo. En el siglo XII se estableci6 la innovación de poner una especie de tablero de dos hojas de suerte
que al terminar el sacrificio se doblaba y se guardaba, llamándose díptico,
que luego aument6 a tres hojas y se llam6 tríptico. Como se colocaban tras
el altar, se les llamaba retrotábula. Como eran cambiables de un sitio a otro,

521

�se les llamó también retablos. Los retablos flamencos fueron famosísimos y
los pintaban los grandes maestros de los Países Bajos. Después el retablo ad5
quiere grandes proporciones murales y son decorados ricamente".
Cabe también comentar que el retablo refleja ciertos aspectos del alma
popular, entre otros, el nuestro posee una indestructible capacidad de asombro, de conciencia mágica que rige muchos actos de la vida diaria.
El juego de azar, la Lotería, la fertilidad de la tierra de temporal, el cambio político, los remedios de los males y la fortuna, se vinculan siempre a la
posibilidad de la sorpresa o del milagro.
Cuando la angustia por una situación fortuita hace presa de la mente
humana, la gente devota invoca a la imagen de su particular devoción y
ofrece o promete llevar el retablo con la expresión visual del milagro. Así,
en esta relación se encuentran los factores del retablo: el oferente que da
gracias, la reproducción de la imagen invocada y el relato del milagro ocurrido, que para mayor testimonio se escribe en la leyenda.
Una clasificación sucinta de los retablos podía ser la siguiente:
Clasificación por temas: Calamidades públicas: catástrofes, inundaciones,
pestes, pérdida de cosechas, sismos. Afecciones personales: enfermedades, accidentes, golpes de fortuna, disgustos familiares. Padecimientos de personas
o animales o propiedades del oferente.
Materiales: Tablillas pintadas al óleo que varían entre 20 por 35 centímetros, hojas de lata y cartoncillo.
Tonalidades y matices: por lo general colores puros y brillantes, rojo,
blanco, verde, azul y amarillo.
Personajes: la representación de la Imagen invocada, entre nubes y con
aureola y el oferente de rodillas.
Relato del milagro, hecho en forma patética, como acción detenida en
trance, con el ambiente idóneo: paisajes, recámaras, cárceles. Detalles nimios crudos y casi morbosos (vendas, sangre, matrices, tazas de noche, etc.) .
Es curioso advertir que el arte del retablo, se parece al de los "retablillos"
por su carácter anónimo y su fabricación en talleres colectivos. Los talleres
de los siglos XII a XV en Europa tuvieron tanta importancia que las portadas que ellos construían llegaron a tener más fama que en la última etapa
del estilo románico donde las estatuas de los santos y su simbolismo son de
altísima calidad. Los escultores desarrollaron el arte del retablo que consiste "en una obra que sirve de fondo ornamental del altar. Se hacen de
piedra, de madera, de bronce o de otros materiales. Los de madera pueden0
ser policromados o dorados, también hay unos que son tablas pintadas" .
• Nueua Enciclopedia Temtitica. Ed. Richards, S. A. Panamá, 1963, Tomo VI,
p. 64.
• Ob. cit., Ed. Centro Bohemio. Guadalajara, Jal., 1951, pp. 50 y 51.

Encuentro útil esta referencia porque los "ex
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lares fueron en un principio tabl
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6 ·
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remota y con todas las salvedades ue h~ a
' como el esmalt~ -referencia
de hojalata- y en el siglo XII q
y menester a las tablillas populares
.
se encuentra en Españ
l
s1derarse como obra maestra o sea el "T bl
d 1
a, e que puede cond,e Silos, compuesto por un encha ado ~e er~a e a urna de Santo Domingo
nas enriquecidas con grabados
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p cas_ de br~nce, con ]as arquede esmalte tiene las prestigiosa: c!lid:;e y las enJutas, ~Jedrezadas. La obra
Pantocrátor que centra el conjunto. La s i~: se aprecian en el detalle: el
de un objeto colocado sobre la tumba d p . drse dsupone qu_e formaba parte
. lm
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F ma ente cabe hacer ro ·,
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.
••
viru a mvocada No
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por d ispos1c1ones eclesiásticas se destruyan
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1
.
lillpor que
rente considera que ya ha
1·d I
o re ren as tablillas, pues el ofecump I o a manda.
En algunas ocasiones, esta tablilla es solamente un
.
cruel, como la peregrinación c
a parte de un ntual más
mo en el Santuario de Zapopa':i~ lmague~es pudestos ~n espalda y pecho co.
, ª caminata e rodillas O
•
·,
vanos días como en la Basílica d G d l
peregrmac1on de
rrífico recuerdo como en la nochee d ~;,~ upe, ;s azotes y cadenas de teo bien, la entrada danzando e Ch lme iernes anto en Ta.xco, Guerrero,
0
a a Y otros lugares.

Peculiaridad insospechada
del retablo mexicano.
"El artista en alguna medida actúa como v
. .
vos que yacen en la conciencia o en la subcon ~er~ d~ sthmientos colectiaspecto el artista puede ser una
. d
sc1enc1a e os demás. En este
.
especie e portavoz o de am lif d
que sienten O prefieren las gentes".ª
P 1ca or de lo
De igual manera "el maistro pintor" al
.
cuencia la ejecución del retabl
f. lmque se le encomienda con fre.
o, expresa 1e ente ¡
¡ h
y ~1enso que algunas veces hasta las faltas de ortogºr i~e se e a relata?º
deliberado. A ese artista popular se 1
.ª ia son con propósito
. . d .
e cuenta un rmlagro -miraculu d
nuran, a mirar- y él debe sentir t b',
.
m e
al orden natural para narrar el suceamso m1en e:¡ª¡ presencia del poder superior
arav1 oso y pasmoso.
, Enciclopedia Temtitica, T. 10, p. 29.
M'l
Barcelona, España, Tomo JI:N;R;2. i obras ma1stras del art, universal. Inst. Gallach.
• CIN!Cl PELLICER ALE

523
522

�Y acaece que aquí y allá, hoy y ayer, las dolencias humanas tienen igual
parecido. Por ejemplo, la República Federal Alemana publicó como una
aportación a la Exposición Internacional de Arte Popular con ocasión de
la Olimpíada cultural de 1968 y seleccionada por el Consejo Alemán de
Bellas Artes, un estudio sobre 88 ex votos. Algunos de los temas son los
siguientes: una niña cae al agua y con la intervención de la Dolorosa, se
salva; siete personas víctimas de una epidemia, son salvadas por interseción
divina; "por ciertas peticiones referentes al buey'' una labradora da gracias;
"un hombre derribado de su caballo invoca a María Auxiliadora", etc.
Y ahora estos temas de tablitas mexicanas: "En el año de 1881 se aliaba
gravemente enferma la niña Refugio Escoto de ataques y se le hencomendó
a Na. Sa. de San Juan y por gratitud da su Retablo y una Bela en su Santuario en testimonio de este Milagro" (Museo regional de Guadalajara).
"Francisco Sánchez dedica este retablo estando enfermo de tifo el día 12
de septiembre de 1920 a nuestra señora de la soledad". (Aquí el oferente
está en cama frente a una gigantesca pared de ladrillos y sobre él la imagen.
Reproducido por J. Z. Zuno en "Las artes populares en Jalisco").
Pero si dolencias y pesadumbres humanas son iguales en todo el mundo,
hay un enfoque muy peculiar de ignorancia crasa o puerilidad trágico-cómica
en algunos retablos mexicanos. Mencionaba ya el caso de la mujer que da
gracias por la muerte de su marido. ¿ Cuáles son las raíces? El tema
es muy popular en el anecdotario jalisciense. Se cuenta, por ejemplo, que
en Los Altos, una mujer después de la muerte del esposo se tiró al suelo
aparentemente víctima del dolor; sus familiares compadecidos iban a consolarla cuando ella dijo entre iracunda y festiva. . . ¡ ( palabra irnpublicable) ,
¿qué mula no se revuelca cuando le quitan la carga?!
Esta otra historieta está también dentro de esa línea: caminaban los dolientes llevando al marido de una mujer en andas, porque ya se sabe que
nuestros artesanos son muy impuntuales y tercos y solamente hacen el cajón del muerto con las medidas de última hora -porque se achica o se
encoge, según dicen, así es que a veces tienen que alcanzar al difunto en el
propio panteón-, digo, iba el desfile hacia el cementerio cuando pas6 por
debajo de un árbol y el hombre que s6lo era víctima de un ataque de catalepsia dando voces se colgó de las ramas. Susto mayúsculo y vuelta a empezar la rutina amarga; guardóse el cajón y cuando lo volvieron a llevar
-ahora sí bien muerto- la mujer al llegar cerca del árbol ordenó: "No
lo pasen debajo del árbol, no se vaya a levantar otra vez".

Pero el retablo en cuestión no se encuentr
tiva, o sea que la religiosidad convierte .
.ª dentro de esta crónica fesnidad ingenua.
ciertos impulsos subyacentes en solemVeamos este otro caso: durante la R 1 . ,
casa de una familia y se JJ
evo uc10n, llegaron los soldados a
evaron a todas las herm
d,
hermano y el cuitado da g .
anas, que o solamente un
racias por su salvación.
No opera aquí el tradicional sentido del h
.
u oscura. !I se salva y no sabe
b. o~or, smo otra cosa asaz festiva
enrolen a filas -cuestión de
,mos Ien SI el milagro es porque no lo
manas.
varoma- o porque no lo violen como a las herLos pd
· ·
a eclffilentos
femeninos son tem . .
ex voto de Schadien BaJ·a B .
a mSJStente en los retablos; en un
'
aviera, una gran matriz p d d 1
en los retablos del Santuari d L R
.
en e e as nubes. Pero
,
o e os emedios ese
bl
atras, con este inefable significado:
'
pro ema no se queda
"Doi gracias a Ntra. Sra. Patrona ue
.
..
a ver al curandero que me h'
1 q·¡ no temendo hiJos, invoqué y fui
,
IZO e mi agro. 1887".
La oferente de rodillas con un . - d
arriba la imagen triangula~
lndmo el cual solamente se ve la cofia
ya un a o-·guay'
1
Una n 1
.e1 man'do paralítico '
ove
a
comp
1
eta
o
un
tratado
de
.
I
,
.
V
psico og1a.
eamos: se da fe y testimonio de un mila
a Ntra. Sra. Patrona que no teniendo hi' " gro._.. ¿cu~,!? "Doi gracias
y el auxilio llega porque el cur d
JObs .. ·. la mvocac1on es escuchada
.
'
an ero sa e bien su c
t
.
o
enc1as
y
i
claro'
hace
el
m·1
uen o y cuidar esas
d 1
blilla caemos en 1~ verdad- i agro dquehel pobre marido -en viendo la ta. .
no pue e acer porq e tá li · d
Clffilento feliz es publicado n h
d'
. u es
s1a o. El aconte' o ay na Ie a quien culpar.
Tampoco cabe la sorpresa ni la maldad velada 1
.
rosa. No encuentro la expresión adecuada tal '1 a fe e~ ~b1erta Y_ canelo.
,
es a pueril ignorancia
La, maliaa va por nuestra cuenta frente a ese mund d
. ·
grena, definitivamente esotérico d d
o e magia y mila' on e nosotros penetrarn
1va, con
nuestra suspicacia taimada' nuestros mstrumentos
.
de obos a mansa
.,
.
.
.
servac1on, sm pied ad alguna, ayunos de la in
Hez sin darle vuelta aunq oc~nc1a que se requiere para entender la senci'
ue ciertamente obtenem
b 1
la puerilidad nos deJ·a con un p 1m d ' .
os ca a respuesta cuando
a o e nances.
Retablos mexicanos, donde aún está 1
. .
que la mantiene fresca en sus ex votos adgr:1a m~ocafda de un pueblo niño,
de un agradecimiento que func·
' on e se_ a e y público testimonio
10na con sus propios hilos d
• .
ocultos resortes apenas logramos entrever.
e misterio y cuyos

Luts, Tratado General de Sociologla (Sociologla del Arte).
Ed. Porrúa, S. A., Méx., 1963, Sa. Ed. p. 652.
' RECASÉNS

524

S1CHES,

525

�"MICRO-ESPECTROSCOPIA DE LAS IDEAS POL1TICAS
EN MtXICO"
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacional de .Antropología e Historia

Proleg6menos.

LA HISTORIA DE MÉXIco, una de las más importantes en el devenir humano,
estaba aún por ser hecha en las postrimerías del siglo XIX, según opinión del
egregio don Joaquín García lcazbalceta, y continúa hasta nuestros días en
idénticas circunstancias en su aspecto general, pues si hacemos una planificación de lo que ha aportado el investigador y construído el historiador,
hallamos que habiendo enfoques, algunos muy atinados, en fenómenos parciales, que sin duda contribuirán a una exégesis posterior, para nuestro presente, no son sino pequeñas contribuciones.
Bien está que para descargo de nuestros historiadores, se aduzcan razones
que traten de justificar la ausencia de una verídica historia general, ampliamente documentada, de los múltiples fenómenos de nuestro mundo ¿pero
no lleva esto a conclusiones que impelen a profundizar metódicamente en la
investigación para obtener un conocimiento intrínseco del fenómeno? ¿Debemos conformarnos tan sólo con alegatos más o menos vehementes según
el temperamento del autor, e inspirados por lo general en su postura ideológica, política o económica? y ¿dígaseme si no campea únicamente desde
los antiguos cronistas e historiadores indianos hasta nuestros días exposición
de tesis y de antítesis, ambas paralelas, sin llegar a una síntesis con sus
características de tal, de nuestro imponderable devenir histórico? Tenemos
un enorme cronicón político militar, mas no tenemos una historia de nuestra
agricultura; sabemos cuántas revoluciones, cuartelazos y motines hemos tenido, pero ignoramos la historia de nuestra colonizaci6n, de nuestras comunicaciones, de nuestros desdoblamientos al norte y al occidente, de la maravilla de nuestra minería y de nuestro petróleo, en fin, de nuestras indus-

527

�trias en general; sabemos de muchas actitudes dinámicas de México, pero
ignoramos o consideramos estáticas más de las que conocemos; en conclusión sabemos y hemos formado quizás, aunque imperfecto, un esquema de
cómo el hombre en México ha actuado, pero no sabemos por qué ha actuado
como sabemos; esto es lo que nos proponemos sugerir con este brevísimo estudio; indagar por qué el hombre en México ha actuado de ésta, estotra o
esotra manera, es decir, qué le ha impelido a sus diversas actitudes; es decir,
a sus ideas.
De este enorme y trascendental renglón, inicialmente tratado en algunos
aspectos, tomamos en esta ocasión un gajo para bosquejar un esquema, el relativo a las ideas políticas, pues sería iluso siquiera anunciar en la brevedad
de estos apuntamientos, lo relativo a las ideas filosóficas, teológicas, económicas, o de otro aspecto, base y fundamento de cualquier estudio histórico
serio, que se haga
Entremos pues a
el del pensamiento
de sus instituciones

acerca de México.
la consideración de este fundamental y sugestivo tema,
político de México, base y fundamento de la estructura
y de muchas de las principales actitudes del mexicano,

en ese devenir tetrasecular.
El pensamiento político del mexicano tiene una constitución muy semejante a su constitución somática, es decir, mestizo; por ello debemos iniciar
metódicamente nuestro estudio por los principios rectores que generaron las
concepciones en el pensamiento del mexicano primitivo y del que ha ido
sucediéndole.
La trayectoria de las ideas políticas en México ha sido un flujo y reflujo
de escepticismo y esperanza manifestado en avances y reacciones de doctrinas y hechos que se han registrado al plasmarse en pensadores y escritos
que son preciada fuente. Reacciones, doctrinas y hechos que en múltiples
ocasiones no son más que un eco renovado de ideas y hechos que fueron.
Es que la Humanidad se repite, tratando de perfeccionar sus jalones en el
constante anhelo de la consecución de su ideal supremo: el equilibrio de la

polis.

Los pueblos prehispánicos, particularmente para nuestro objeto los mesoamericanos, tuvieron una estructura espiritual mítico-religiosa, que dejó aun
en sus instituciones políticas el sello teocrático que preside con énfasis toda
su organización; positivo acierto tiene José Miranda cuando dice que la
unión íntima de Iglesia y Estado, es "idea que preside, e impregna toda la
organización social de dichos pueblos, en lo cual lo religioso y lo político
aparecen a veces mezclados, y por lo común, como en la España del Absolutismo, apoyándose y sirviéndose mutuamente". La unión es sobre todo
patente en la cúspide de la jerarquía rectora de los mesoamericanos, civil y
eclesiástica, a la vez que militar, como en el último horizonte náhua, pues

el rey tenía funciones religiosas mu .
boradores del poder civil part· 1 y unportantes y los sacerdotes eran cola,
tcu armen te en las gue
d, d
. . dº .
. rras; an ose el caso del
cihuacoatl, quien aunaba amb as Juns
tcctones • c ·1
T
esto desde luego no indicaba f . ,
.
' tvt , mi ttar Y eclesiástica•
.
us1on ru confusa · t f
.
.
'
m1tadas estaban las jurisdicciones.
m er erenc1a, pues bien deliDe todo esto se desprende que el ensamie
,.
hispánicos de mesoamérica te ,
p "d nto pohttco de los pueblos pre,
ma un sentt O franc ¡
. .
o e~ o~g~12ac1ón que tend ta al bien común, como lo prueba el estu .
mente hecho por Manuel M M
di~ de. su~ tnshtuctones, tan doctaRodríguez, Salvador Toscan~ e reno! a iuien s1gu1eron Rómulo Hernández
go, las bases en que se apo
lgna~10 . o~erovargas Yturbide. Sin embaryan as mstttuc1ones p )'f
hi , .
veladas por creencias "' costumb
JI
o i teas pre spamcas, re.
,
res evan a la c ¡ ·ó d
rruento en apariencia tribal entre ',
onc ust n e que el agrupala autoridad y del bien. com,
s1, ¡estaba fundamentado en el símbolo de
, .
un, que o era la voluntad d I d"
. , del tc'rmº
e os 10ses, dentro
d e un regimen patriarcal teocr-'tº
ª ico en Ia extens1on
mo.

El Impacto Europeo.
El otro elemento fundamental ara el
.
ideas políticas en México es 1 p
. estudio que seguimos acerca de las
.
,
a aportación europea a l
• .,
nuevo tipo de pensamiento m f
El!
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529
528
H34

�terdam, Juan Luis Vives y Tomás Moro. ¿Qué no fue erasmista Fray Juan
de Zuroárraga; el Dr. Francisco Cervantes de Salazar no fue fiel discípulo
de Juan Luis Vives, y Vasco de Quiroga, de robusto pensamiento político,
no fue hijo de la Utopía de Tomás Moro, como lo fue nuestro Quetzalcóatl
indígena de la postura universal renacentista?
La Conquista, con todas sus complejidades políticas traía aparejado el
mestizaje de dos mundos diferentes, aunque con semejanzas en algunas de
sus particulares estructuras: ambos pueblos monárquicos, los dos pueblos eminentemente teológicos y misoneístas, los dos conquistadores con el sentido de
una lucha que apareja holocausto a la Divinidad; de allí la importancia en
el conocimiento del pensamiento nuevo, mestizo, de las dos corrientes más
importantes de la cultura universal, que hasta entonces habían permanecido
paralelas e ignoradas entre sí; la del pensamiento más mestizado del Viejo
Mundo, que dio la gran cultura greco-romana mediterránea cristiana que al
venir como impacto a fundirse fusionándose en la gran cultura mítico-religiosa mediterránea mesoamericana, mestiza también y cultivada también en
el Mare Nostrum que forma nuestro Seno Mexicano con las Antillas, vendría a formar el núcleo inicial de una expresión cultural universal, que poseerá el hombre del mañana.
Esta fusión, este choque gestó en el amanecer de nuestro incipiente pensamiento político, las imponderables Leyes de Indias y las enconadas disputas
que revelan el más puro pensamiento político de oriente y occidente en el
debate del Padre Las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, y posteriormente
en la magistral Política Indiana de Juan de Solórzano y Pereyra.
Así empieza la organización política en Nueva España con el trasplante
imperativo de las instituciones españolas, desde los mismos orígenes de la
Conquista. Tenemos como un clásico ejemplo el Ayuntamiento de la Villa
Rica de la Vera Cruz, parte habilidad política del Conquistador, parte el
concepto jurídico que los españoles tenían de esta institución romano-española; por parte de las instituciones indígenas, éstas sufren la posterga por
sujeción, aflorando en diversos estratos de las instituciones criollas, o conservando recias características como en el Calpulli y en la República de Indios,
pues las ideas políticas indígenas conservaron su personalidad al mestizarse
con las ideas políticas del Viejo Mundo; así la estructura jurídica del Virreinato no convierte a Nueva España en Colonia, sino que jurídicamente
y constitucionalmente la hacía formar parte del Imperio Español, lo que hizo en
parte posible desde el siglo XVI y con mayores perfiles desde el XVII, manifestar los prolegómenos del pensamiento mexicano, ya en Sor Juana Inés
de la Cruz, ya en don Carlos de Sigüenza y Góngora, pensamiento que asaz
reflejaba además del matiz filosófico, el político-mestizo, que más robusto y
vehemente hallamos en Juan José de Eguiara y Eguren en el glorioso siglo

530

XVIII, cuando refutó el Deán de Ali
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xico y de los mexican
cante sus aprec1ac1ones acerca de Mé. ,
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Constituido plenamente el Estado en las Indº
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Absolutismo y Borbonismo.

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Nueva Espana, fue proyección de la española del Absol ti
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las ideas políticas del medí
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oca se, . ISElocuente ejemplo tenemos en el volumen 440 d
literatur~ ~htica.
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erez e oto con moti d ¡
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ª nomma que d a idea
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y Agustín Millares Cario la d t .
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nobles a los macehuales sin
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sorcio dem 'tº
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o como se ha dicho, en un interesantísimo conocra lCO.
531

�La etapa borbónica española, de espíritu ilustrado, tolerante y reformista,
se reflejó con todas sus características en la Nueva España y por consiguiente en el Nuevo Mundo, donde también fueron aboliéndose las supervivencias de las ideas políticas y de las instituciones del medio-evo, encauzándose en la corriente de la Ilustración; esta es la etapa del Cartesianismo
en España, que mestizado en el crisol peninsular, pasó a Nueva España en
el pensamiento de Enrique Flores, Juan Bautista Tosca y de Benito Jerónimo de Feijóo y Montenegro; es también la etapa en que la Nueva España
tiene un prolongado avance en la consolidación de su personalidad como
nación, cuando empezó a aflorar un pensamiento propio con perfiles definidos y su filosofía ostentó los postulados de un pensamiento mestizo genuinamente propio en Francisco Xavier Clavijero, Francisco Xavier Alegre, Rafael Landívar, Rafael Campoy y todos aquellos que dieron los perfiles de una
fisonomía propia de México en las postrimerías del glorioso siglo XVIII,
dentro del imperante despotismo ilustrado que tendía al liberalismo democrático.
Esta etapa española llevaba en su entraña el germen de la Revolución,
y tuvo en Nueva España una amplísima proyección particularmente en_ el
aspecto social, corno se deja ver en los escritos de Manuel Abad y Que1po
cuando propone la abolición de tributos, la distribución de la tierra y otros
avances de carácter social, muy afines con el espíritu de la Enciclopedia,
etapa que además aparejaba los principios de libertad e igualdad, de estructura netamente revolucionaria.
El mecanismo de las instituciones políticas en la Nueva España hubo de
ser modificado, como era natural, dentro de las orientaciones que le daban
]as nuevas ideas culminando en la organización de la Nueva España con
'
~,
la visita de don José de Gálvez; la expulsión de los sujetos de la Compama
de Jesús, de amplísimo espíritu renovador, y la creación de la novísima división política, la de Intendencias.
La etapa que iniciara el régimen español de Carlos III abrió cauce a la
corriente renovadora del pensamiento, no sólo en España, sino también en
sus dominios de ultramar, lo que permitió al espíritu nacionalista mexicano
aparecer con un énfasis no logrado en tiempo anterior, llevándole a la franca
rebeldía contra la Corona española al exigirle el reconocimiento de igualdad de derechos en el consorcio político internacional, ya por la exposición
y discusión jurídica, ya por el ejercicio de las armas.
Así se dio principio a la lucha armada por la emancipación, parte de la
obra de la renovación del pensamiento filosófico y político; parte por la
intervención avarienta y aprovechada de potencias intrusas, originando la
desvinculación entre España y sus Colonias en América, lo que dio amplitud

532

al criterio del mestizo para manifestar sus ideas políticas en el dinámico y
turbulento siglo XIX.
Analizados los antecedentes propuestos, es de llegarse a las siguientes conclusiones:

. I. El pensamie~t? político mesoamericano en la etapa prehispánica, tuvo
ideas rect?ras deflllidas que tendieron a la organización y buen gobierno de
la comumdad, dentro de una directriz cívico-teocrática.
II. Del mestizaje de las ~deas políticas medievales y renacentistas trasplantadas como rectoras y fundidas a las de los indígenas de mesoarnérica en una
evolución trisecular, se produjo un nuevo tipo mestizo de ideas políticas las
del mexicano.
'
III. Al ser iniciado el movimiento emancipador de Nueva España las
ideas políticas en México evolucionaban dentro del concepto de la Ilu~tración hacia el liberalismo-democrático, cuyo pensamiento hallamos revelado
en el caudillo don Miguel Hidalgo y Costilla, en Fr. Servando Teresa de
Mier y en otros más, hasta otro caudillo de la reivindicación, don José María
Morclos, cuyos antecedentes encontrarnos también en los licenciados Primo
Verdad, y Azcárate, Fray Melchor de Talarnantes, Villaurrutia y el Cabildo
e Intendente en la ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas, todos ellos
r:ctores del pensamiento político de la primera mitad del siglo XIX que aspiraba a un Estado independiente con igualdad de derechos a España dentro
de una comuni~a~ católica y monárquica, que tuviera costumbres ~ropias,
con un poder publico por la voluntad nacional, que vino a modificar la corriente filosófica positivista, llevando a la Nación a un Estado liberal-económico-laico, como se manifestó posteriormente en la etapa de la Reforma;
Y más tarde, en su constante y dinámica evolución, tender hacia un Estado
pre-socialista-democrático, como lo preconizó la Revolución de 1910.

533

�LA FRONTERA DEL RfO GRANDE: PUENTE O BARRERA
DR. RicnARD A. JoHNSON
(Traducción del Lic. Alberto García Gómez)

EL DR. ANTONIO CASTRO LEAL, distinguido diplomático mexicano, crítico
y autor, inauguró el centenario de la Trinity University, con la Conferencia
sobre Estudios Latinoamericanos, en marzo de 1969, con el estimulante título de "La Función de la Frontera del Río Grande y otras Barreras de Confluencia". Empezó con estas palabras:
"Una frontera es una barrera. Pero es también una vista, una perspectiva,
un paisaje. Lo que empieza como mera curiosidad, de pronto llega a tener
un interés que capta nuestra atención y, más tarde, comprensión y amistad.
Hemos alcanzado esa meta feliz".
Con el debido respeto para el Dr. Castro Leal, permítasenos explorar la
menos feliz hipótesis de que una frontera, inevitable y continuamente crea
tensiones y dificultades, conduciendo a la incomprensión, algunas veces al
conflicto y que ese trato mutuo puede generar repulsión o animosidad, así
como también amistad.
Tanto mexicanos como norteamericanos, viven en un mundo de NacionesEstados, cada uno de ellos soberanos. En este ambiente internacional de
anarquía, cada Estado persigue su propio interés nacional, como sólo él lo
percibe, inhibido levemente, no del todo, por el Derecho Internacional y la
organización. Acuerdos compulsivos internacionales, tanto de derecho como
de organización, requieren delegaciones substanciales de soberanía para verificar operaciones internacionales. Consecuentemente, su influencia rara vez
trasciende cualquier interpretación de las naciones acerca de su responsabilidad primaria: la protección de su seguridad nacional y de sus derechos
soberanos.
Debido a que las fronteras delimitan la integridad territorial, su inviolabilidad siempre alcanza el más alto grado como objetivo de seguridad nacional. México y los Estados Unidos no han fortificado su frontera común,

535

�pero esto ni disminuye su santidad, ni tampoco aminora la repugnancia de
uno y otro Estado a permitir, sin embargo, la más leve violación del exclusivo control de su lado de frontera. Así, la frontera permanece como siempre ha estado: una doble pared monumental de orgullo de soberanía nacional y de vigilancia, no hecha por las manos, pero más fuerte y más durable que una estructura física y con una infinitamente más grande capacidad para generar mala voluntad y conflicto. Así permanecerá tanto como
el nacionalismo lo soporte y ¿quién pudiera desafiar el predecir la transformación de esta fuerza dinámica en un internacionalismo efectivo en nuestro tiempo?
Consecuentemente, un abogado del diablo podría caracterizar la función
de cualquier frontera como esencialmente negativa, particularista, distorsionadora y peligrosa. En mínima parte, esto detiene el libre intercambio internacional de personas, capitales, mercancías, ideas y valores. Tal fijación
choca básicamente con lo expresado por el Dr. Castro Leal y sugiere de
pronto la existencia de un problema semántico. Las observaciones precedentes están referidas a las funciones de las fronteras en general, pero el Dr.
Castro Leal claramente intenta aplicar sus observaciones a las fronteras comunes o límites, y más específicamente a los fronterizos, como él lo expresó,
a los que "ven a ambos lados".
Permítasenos entonces examinar la frontera del Río Grande desde su aspecto como frontera común y la función que esto implica para los ciudadanos de ambas naciones que residen en las áreas vecinas. ¿Hace lo común, como distinto de una no contigua frontera, proporcionar oportunidade~
especiales para unas más cercanas y amistosas relaciones o es a la inversa?
Los estadistas y letrados mexicanos, generalmente, no han considerado la
contigüidad de los Estados como una bendición. La sarcástica expresión:
"¡ Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos!", probablemente expresa los sentimientos de la mayoría de mexicanos de hace una
generación o dos y la literatura mexicana y la instrucción escolar pública
aún guardan vivos los recuerdos de J. R . Poinsett; de la Guerra de 18461848; de la Compra Gadsden, el problema fronterizo de los principios del
régimen del General Díaz; la invasión de Veracruz y la fuerza expedicionaria de Pershing. Todos los niños de las escuelas elementales mexicanas aprenden acerca de los territorios que fueron anexados por los Estados Unidos
"injustamente" de México y la Constitución Mexicana contiene ordenamientos que restringen a los extranjeros y a sus actividades.
Contrariamente, los norteamericanos olvidan o ignoran el hecho de que
su parte sureste, hace poco más de un siglo, constituía la mitad del patrimonio nacional de México; de que México tuvo que sobreponerse todavía a
más problemas difíciles de geografía, historia, y de estructura social que los

536

Estados Unidos; que los norteamericanos han practicado discriminaciones en
contra de los mexicanos-am~ricanos y mexicanos residentes entre ellos y
que en el pasado se entrometieron en los asuntos domésticos de México de
la ~anera :11ás injustifica~a. Sin duda, el idealista Woodrow Wilson se propoma ensenar a los mexicanos cómo "elegir buenos hombres".
¿ Quién podría negar, además, que la frontera ha limitado la corriente de
migración mexicana hacia los Estados Unidos y de los técnicos americanos
trabaja~ores profesionales y capitales hacia México? ¿ Quién no podría du~
dar seriamente de su función al inhibir la importación de productos mexicanos a los Estados Unidos y viceversa? ¿No hace esto parecer suficientemente
claro_ el que_ su existe~cia ayuda a preservar el particularismo cultural y obstaculiza los mtercamb1os de esta índole, perpetuando de este modo las incom-·
prensiones y prejuicios? Las diferencias culturales incuestionablemente cstizi:iulan el turismo, el cual hasta cierto límite ensancha las percepciones y
ciertamente ?frece ventajas económicas para ambos países, pero, ¿ ha penetrado el turismo profunda y perceptiblemente lo suficiente en una cultura
extranjera para comprenderla y, a su vez, le ha permitido llevar fuera de
casa los más finos valores de su propia cultura?
Así, una frontera común entonces ayuda a perpetuar la ignorancia mutua.
produciendo distorsiones y confusión acerca de valores, intolerancia y falt~
de objetividad, e impide grandemente a los pueblos el trasladarse del pasado
al presente en el respeto de sus mutuas relaciones, limitando su capacidad
para una constructiva cooperación.
También la frontera común ha engendrado algunos mutuos y valiosos esfuerzos entre México y los Estados Unidos en algunas importantes áreas, incluyendo la vacunación conjunta en la campaña de erradicación de la fiebre
aftosa; la campaña común para controlar la mosca prieta, y el programa
de los braceros. Las cualidades variables y cambiantes del Río Grande del
Norte han compelido también a hacer esfuerzos para convenir en un método
mutuamente satisfactorio para determinar dónde la frontera puede fijarse
de un día para otro. Como en otras fronteras fluviales comunes; ha requerido ~~bié~ convenios sobre el uso de tributaciones, la división de aguas
para 1mgac1ones, fuerza y cuestiones análogas.
-~~s Estados ~nidos y ~é~co, desde hace tiempo, establecieron la Com1S1on Internac1onal de Llillltes y Aguas para discutir los düíciles, irritantes y múltiples problemas surgidos principalmente de las porciones fluviales
de su frontera común.
. La Comisión de Límites suple así el trabajo de las negociaciones diplomátJ.cas y consulares y de las oficinas exteriores de ambas naciones para la
generac1on de propósitos y programas en la solución de los problemas fronterizos que en otra forma pudieran ser pasados por alto. También esto sirve

537

�como un canal a través del cual los grupos privados e individuales de ambos lados de la frontera pueden influír en sus Gobiernos.
En el plano oficial, tenemos entonces que la frontera común estimula un
medio de consulta binacional; planeación, acuerdos y propósitos, tales como
el Arreglo del Chamiza!; la construcción de las Presas de la Amistad y Falcón; acuerdos de uso conjunto de las aguas del Río Grande, el Colorado y
sus afluentes y otros constructivos acuerdos. Pero también las fronteras comunes siempre, dentro de la naturaleza de las cosas, generan continuos problemas oficiales, aun cuando estimulan la cooperación en la solución de algunos de ellos. El contrabando en ambos lados de la frontera; la entrada ilegal de nacionales mexicanos; disputas sobre tarifas mercantiles; de cuota o
prohibiciones y problemas de trueques, todos concurrentes, pero que no satisfacen esta vasta categoría de continuas dificultades.
Obviamente, entonces, la frontera sirve tanto como puente, así como barrera; pero todo puente lleva un limitado volumen de tráfico y aún los puentes materiales a través del Río Grande parecen ahora inadecuados para lo
que la demanda les impone.
Entonces si las fronteras comunes tienden a impedir más que a estimular
la comunicación efectiva, ¿ podríamos interpretar los pensamientos del Dr.
Castro Leal más concretamente, caracterizando la función de la frontera
común en términos de reto y de oportunidad?
Las poblaciones que viven más cerca a ambos lados de la frontera común,
deben sentir más seguramente el desafío para llegar a una mejor comprensión y palpar en forma más inmediata la ocasión que la coptigüidad les
brinda hacer. Pero todos debemos admitir que los peligros de la contigüidad
requieren de ambas naciones para llegar a ser más conscientes de los valores
y problemas de cada uno y formular sus políticas con un mayor grado de
reconocimiento de los mismos. Esto no necesariamente lleva amistad o aún
agrado, pero debería contener las tensiones y facilitar la solución de alguna
frontera que engendró dificultades.
¿ Han llegado los Mexicanos y los Americanos, como Pueblos, a la comprensión y a la amistad?
A pesar de las afirmaciones oficiales en este sentido, probablemente hay
muy pocas personas, tanto de un lado como del otro del Río Grande, que
verdaderamente comprenden los problemas de sus vecinos, o bien que aprecien sus valores. Cuando el Dr. Castro Leal expresaba optimismo a este respecto, se dirigía a un grupo relativamente pequeño de estudiantes profesi~nales de América Latina. Sin duda, dedicó la mayor parte de su mensaJe
para abogar por una más amplia diseminación en los Estados Unidos de información acerca de la cultura de América Latina, de su psicología, así
como de su tradición política. Hablando con claridad, ni los ciudadanos

de México, ni los de los Estados Unidos, han sentido el reto, ni han captado la oportunidad que les brinda la frontera común, aunque podamos poner de manifiesto algún confort, como lo hace el Dr. Castro Leal, tomando
en cuenta el pujante crecimiento del interés escolar de Norteamérica en sus
estudios sobre América Latina.
¿ Cómo pueden los Norteamericanos, como Latinoaméricanistas infundir
en la clase media, en las instituciones educacionales y en el públic~ con más
interés y, ultimadamente, con una más clara comprensión de la América
Latina? Primero, por el reclutamiento de más estudiosos a este campo, tomando en cuenta que vastas áreas permanecen aún sin investigarse. Segundo, por un mayor empeño en lo referente a la literatura y en otros esfuerzos
en su populización. Sobre esto, deben evitarse, así como la tentación de caer
en un optimismo exagerado acerca de las amistades nacionales -así llamad~, las que permanecen solamente mientras no haya nada que disturbe
la mu~~lidad de intereses sobre los que descansa; o bien, en un excesivo
romanticismo, el cual está muy caracterizado en los escritos acerca de América Latina, de hace una o dos generaciones. Tercero, deben comprometerse
en ello y presionar para la adopción de más programas interdisciplinarios
y concentraciones en estudios sobre Latinoamérica. En esta forma, atraerán
trabajadores desde todas las disciplinas relevantes a un esfuerzo conjunto
para alcanzar los beneficios de una mutua fertilización; promover una pronta
adopción de nuevas técnicas investigadoras y obtener una más balanceada
síntesis de sus decisiones. Cuarto, deberán trabajar diligentemente en reuniones políticas, en foros públicos y en círculos privados, para fortalecer la
adopción de una política pública que interpretará el interés nacional de los
Estados Unidos, lo suficientemente amplia para comprender la necesidad
de tomar en cuenta los intereses y las sensibilidades de sus vecinos, siempre
que esto sea factible.
El precedente programa, ambicioso, como pudiera parecer, no sería lo bastante suficiente para afrontar el reto, a menos que los mexicanos reaccionaran en forma similar. Una política unilateral de buena vecindad, no puede
por mucho tiempo contar con el apoyo nacional de cualquier Estado, y los
esfuerzos recíprocos para el entendimiento deben ser intentados para desterrar restos emocionales, causados por traumas históricos. Los viejos agravios, apreciados como pudieran haberlos sido, no brindan una base segura
para la política presente o para una mejor en lo futuro.
Desafortunadamente, el carácter de los Estados Unidos y de sus instituciones no han atraído a tantos estudiosos mexicanos serios, como lo han hecho los penosos incidentes de los choques diplomáticos y militares entre las
dos Naciones. Muchas exposiciones acerca de los Estados Unidos, tanto en
los libros mexicanos de texto, en la literatura y de uso común en la clase

539
538

�media, necesitan un reexamen objetivo para determinar su inicial y corriente validez. Sobre todo, los maestros mexicanos no han ilustrado a sus
estudiantes y al público acerca de la naturaleza pluralista de la sociedad en
los Estados Unidos; del carácter inmensamente complicado de su estructura
política, de los muy reales esfuerzos y sacrificios que el Pueblo Americano
ha hecho en favor de la causa de la estabilidad internacional; la represión
excepcional que los Estados Unidos han ejercido en años recientes, buscando
justas soluciones en sus disputas con fuerzas no tan débiles y, sobre todo, la
multiplicidad y variantes prioridades y obligaciones impuestas por el papel
de los Estados Unidos como Superpotencia.
También deben ser hechos e incrementados los esfuerzos del Gobierno
Mexicano por llevar una más objetiva información acerca de México y de
su Pueblo a los Estados Unidos, con miras hacia una mutua ventaja. El
establecimiento de centros culturales en Los Angeles y en San Antonio, ofrece interesantes posibilidades. Aunque no son instituciones binacionales como los centros en México, inicialmente sostenidos por el Coordinador para
Asuntos Interamericanos durante la Segunda Guerra Mundial y, más recientemente, por la USA (Agencia de Información de los Estados Unidos),
sin embargo, es de esperarse que puedan llegar a tener ese carácter.
¿Podrían las precedentes sugestiones, de adoptarse, crear entre los Estados
Unidos y México una amistad nacional más resistente?
De ningún modo, debido a que el real concepto de la amistad entre los
Estados nacionales, descansa, ya sea, o en una peligrosa incomprensión, o en
una deliberada y errónea interpretación del hecho esencial de que las Naciones-Estados no tienen emociones, lealtades, u otras características humanas, de entre las cuales la amistad se coloca como una de las más elevadas.
A las naciones -no será enfatizado lo suficiente-, les concierne a ellas
mismas la defensa y progreso de sus intereses nacionales, como sus portavoces oficiales los interpretan. Esto significa que las relaciones internacionales
resisten solamente tanto como se apoyen firmemente en el mutuo interés.
Los mexicanos tienen amigos al norte del Bravo y los Norteamericanos tienen amigos mexicanos, pero las naciones tienen relaciones entre sí y con
otros Estados que ejecutan varios grados de intimidad o de frialdad, como
la mutualidad de interés suba o descienda. No es provechoso el jactarse de
amistades nacionales y sí probablemente perjudicial, ya que inevitablemente
los problemas surgen entre las naciones que menosprecian su interés común
y cuando esto sucede, las poblaciones generales llegan a convertirse en cínicas o desilusionadas.
Los mutuos programas bosquejados, deben llevar la más amplia comprensión de los valores de cada quien y los problemas requieren informar de las
decisiones de política nacional de México y de los Estados Unidos, con el

540

más ~~áctico_ contenido de instrucción e interés de sí mismo Con una compr_ensi~n me3orada mutua, sus Pueblos no necesariamente s~ amarán o admiraran más uno a otro
·
.
.
. . como naciones, pero ciertamente están dispuestos a
mte_rpretar_ ~us propios -~ntereses nacionales más inteligentemente. Esto deber~ ~ermitir una soluc1on más pronta a las dificultades existentes y el prevenir ~s nuevas, las cuales inevitablemente surgirán asumiendo peligrosas
proporciones.
'
Para un término a largo plazo, una más amplia y mutua comprensión
pue:;, con plen~ esperanz~, extender y mejorar las relaciones de pueblo a
iiue o, p:ro. ~era temerario el asumir que la comprensión necesariamente
eva ap~o ~cion y afecto. Más aún, ¿ no nos lleva esto a la mayoría de nosotros a mchnarnos hacia el optimismo? Sin duda .
d
. . al
.
·
, e pue e eXIStir guna esperanza para reducrr las tensiones, tanto del mundo como remonales sal
en la expa . ,
, .
'
e,•
'
var
.
ns10n geometnca de los tratos y amistades personales entre los
~mdadanos de los Estados Nacionales? ¿ Podemos esperar en cualquier otra
orma que eventualmente se reduzcan las barreras que el nacionalismo levanta en cada frontera?
. ,El Río Grande obviamente sirve a ambos como puente y barrera. Tambien ~eta a los ~exicanos Y a los Norteamericanos a construir más puentes
materiales Y ~~prrituales, para ensanchar aquellos ya existentes y, sobre todo,
poner en accion cada esfuerzo para asir cada oportunidad para h
,
b ·
•
,
acer mas
a3as, Y u 1timadamente, arrasar las barreras en cada cabeza de puente.

541

�LOS ASPECTOS HUMANOS DE UNA PLANIFICACION
A LARGO PLAZO EN ECONOMfA
Da. C. A.

CANNEGIETER,

Profesor de Economía en el Colegio Andrew
Wells Robertson de Allegheny.
Estados Unidos de Norteamérica.
(Traducci6n del Lic. Alberto Garcia G6mez).

LAs CRECIENTES CANTIDADES de inversiones en cosas de gran capital público, como presas, proyectos de irrigación y de desarrollo de tierra, requieren y enfatizan más y más la necesidad de hacer más confiables los análisis
de Costo y Beneficio, que prueban la deseabilidad y explican la realización
de esos proyectos. En algunos países como los Estados Unidos de Norteamérica, tales análisis son un requisito legal para el desarrollo de los proyectos del Río Basin, mientras en otros, como por ejemplo, en los Países
Bajos y en Australia, esos Análisis de Costo y Beneficio están llegando más
y más a la luz pública. Este no es el único caso en los países más desarrollados, como por ejemplo, Egipto, en donde para el Proyecto para la Presa
de Asuán, un Análisis de Costo y Beneficio había sido ya publicado en 1951.1
1

Véase para los Estados Unidos, por ejemplo: Las Prácticas Propuestas para los
Análisis Econ6micos de los Proyectos del Río Basin, preparados por el Sub-Comité
de Valuación de Normas, un reporte al Corrúté de Interagencias de Recursos Hidráulicos, Washington, D. C., Mayo de 1958.
ROLAND N. McKEAN, La Eficiencia en el Gobierno a través de los Sistemas de
Análisis con Especialidad en el Desarrollo de los Recursos Hidráulicos, John Wiley
e Hijos Inc., Nueva York, 1958.

-

Orro Ec1:sn1N, El Desarrollo de los Recursos Hidráulicos. La Economía de la
Evaluaci6n del Proyecto, Prensa de la Universidad de Harvard, 1961.

-

JOHN V. KRUTJLLA y Orro EcKSTEIN, Prop6sito Múltiple del Desarrollo del Río,
Estudios Aplicados al Análisis Econ6mico, Prensa de John Hopkins, Baltimore, 1958.
Para los Paises Bajos, véase, por ejemplo: DR. J. TINBEROEN, "Memoria del Balance del Plan del Delta", número 6, Reporte de la Comisi6n del Delta, La Haya,

-

1961.

543

�El énfasis en esos Análisis de Costo y Beneficio pone cada vez más fuerza
en la necesidad de hacerlos más completos y de mejorar su metodología.
Esto significa que tenemos que descifrar, tanto los beneficios como los costos, en el período que podemos esperar de durabilidad en el proyecto. Con
esos proyectos de largo capital, esto puede significar un período de un centenar de años. Por consecuencia, el economista que tiene que trabajar en
los Análisis de Costo y Beneficio, tiene a su carg« el calcular los beneficios
del proyecto sobre ese centenar de años. Así, tendrá que planificar hacia ei
futuro y se verá envuelto en una planificación económica a largo plazo. Aunque mucho se ha realizado en este campo, la planificación económica a largo término está aún un tanto en el período de inicio, desde que se había
puesto mucho énfasis en la econometría, si bien con oscuros modelos, con
la consecuencia de que llegó a ser algo como un ejercicio estéril en estadísticas, conduciendo a resultados irreales.
Recientemente, ha habido un cambio en este campo en orden a mejorar
la planificación a largo plazo en economía, en virtud de poner más atención
a los aspectos humanos, el todo humano que la rodea. Esto fue para obtenerla sobre más realísticas bases de nuevo.
Perrnítasenos ilustrar esto con algunos ejemplos:
l. En los Estados Unidos de Norteamérica se estimaba que la planifica•
ción a largo plazo en economía, primeramente tenía que resolver la cuestión
de lo que podríamos tener en el futuro: la guerra o la paz, desde que esto
determina el nivel total de la economía para la cual tenemos que planificar.
En consecuencia, un grupo de quince expertos estudió en un lugar retirado.
la Montaña Iron, durante dos años y medio la cuestión del desarrollo político del futuro: ¿la guerra o la paz? Su elaboración se publicó por Dial
Press Inc., Nueva York, en 1968. (Leonard C. Lewin: Reporte de la Montaña ]ron sobre la Posibilidad y Deseabilidad de la Paz). Aunque en este
reporte se admite que la guerra satisface muy importantes funciones en el
campo de la macro-economía, la principal conclusión es que debemos basar
nuestra planificación a largo plazo en una economía sobre la paz.
2. En los Estados Unidos de Norteamérica, nuevamente el profesor Ken- Una Fijación de Inversiones en la Reclamación de Tierra, ~ublic~ción No 7 ~el
Instituto Internacional para la Reclamación de Tierra y su Me¡orarruento, Wagerun-

gen, Los Países Bajos, 1960.
.
.
.
Para Australia, véase, por ejemplo: Los Recursos H1d~áulicos, Uso Y Mane10,
Prensa de la Universidad de Melbourne, Melbourne, Australia, 1964.
_ c. A. CANNEOIETER, "Comparación del Proyecto Ord con algunos Proyectos Holandeses del Rio Basin", Actividad Económica en . Australia Occidental, Prensas de
la Universidad de Australia Occidental, Julio de 1965.
Véase para Egipto: "Los Análisis de Costo y Beneficio de la Presa", Boletln
Económico, Banco Nacional de Egipto, Cairo, Vol. XVIII, No. 4, 1956.

544

neth E. Boulding se ha estado preocupando acerca del mismo problema en
su artículo publicado en lmpact of Science on Society.2
Este autor sugiere que debe gastarse un billón de dólares en el establecimiento de un sistema alrededor del mundo de estaciones recolectoras de
datos, comparable a las presentes estaciones meteorológicas. La socioesfera,
como la atmósfera, circunscribe el globo en una compleja red de personas,
organizaciones, intercambios, transacciones de amistad y eventos. El presente
problema es que los que toman decisiones no están bien documentados acerca de lo que está sucediendo en esta socioesfera, por estar informados por
personas que dependen de ellos, tales como espías y diplomáticos. Este hecho, es una segura receta para la corrupción de la información. Más aún,
la información se recoge en una forma que carece de sistema, sin cualquiera
de las salvaguardias científicas de muestreo, etc.
El profesor Boulding enfatiza acerca de esto, que las decisiones políticas
que envuelven la guerra están basadas en lo que la gente piensa acerca de
la r~alidad (la imagen de la realidad de los que toman decisiones), no la
realidad en sí misma. Esto significa que si pudiéramos cambiar esos pensamientos -esas imágenes-- y reducir los prejuicios, podemos afectar las decisiones y prevenir la guerra. Esta diferencia en la información' podría, de
acuerdo con él, afectar también su balance como la diferencia que hay entre
una temperatura de algunos grados arriba o bajo el punto congelante de
32° Fahrenheit, que es toda la diferencia en el mundo. Así, si este billón se
hubiese gastado bien y todas las partes interesadas estuvieran bien informadas, una futura guerra podría prevenirse y esto podría conducir a un ahorro de 120 billones de dólares gastados cada año en lo relativo a lo que se
emplea en la defensa.
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Pentágono está gastando alrededor de cientos de millones de dólares al año en todo lo relativo a los materiales destinados a la guerra química-biológica del presupuesto total para
la defensa de ochenta billones de dólares. Todo esto podría' entonces, ahorrarse, lo que afectaría la planificación a largo plazo en forma considerable.
3. No solamente en los Estados Unidos de América sino en otros países
'
como Francia, las mismas ideas están siendo advertidas aunque
desde otro án-'
gulo. Así, Pierre Piganiol se pregunta cómo el desarrollo técnico influirá nuestra
sociedad en el futuro y cómo este desarrollo tendrá que ser dirigido por la
cooperación científica internacional. Sus ideas están llevando a una clase de
nueva filosofía de la historia y a una nueva ciencia : la futurología, la que
tiene que combinar la planeación económica a largo término, con otros aspectos humanos, todos comprendiendo un acercamiento para el desarrolle
• El Impacto de la Sociedad en la Ciencia.

545
H35

�futuro que podemos esperar. Sus ideas están publicadas en Maitriser le progrés, editado por Robert Laffont en París, Francia, en 1968.
4. También en los Países Bajos vemos que los economistas, en sus prospectos a largo plazo, están teniendo un acceso más amplio, poniendo más
atención a los factores no-económicos, como el Profesor Klassen lo está
haciendo al observar algunas tendencias a largo plazo, en su Social Amenities in Area Economic Growth (Amenidades de lo Social en el Crecimiento
del Area Económica), editado como el número 5, en las series Developing
Job Opportunities (Desarrollo de Oportunidades del Trabajo), de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (París, 1968).
Desde entonces, fueron los economistas planificadores los que sintieron en
su mayor parte la necesidad de Hevar la planilicación económica a largo
término a un completo y nuevo nivel, para sacarla de la etapa de mera
hipótesis, no sorprendiendo el que fuera uno de los directores de la Ofic~na
Central de Planificación en los Países Bajos, el profesor Fred L . Polak, quien
diera un gran impulso anticipado hacia esta dirección. Estableció que debemos poner mayor atención a esta planeación, la que comprende todos
estos factores, dando un importante lugar a la nueva ciencia de la futurología. Piensa que en las Universidades debe ponerse tanto énfasis en la colocación de la futurología como a la Historia. Por ejemplo, de acuerdo con
él, deberán colocarse tantos profesores enseñando la ciencia del futuro como
la investigación de la historia.
Escribió ya un libro de texto para esos futuros profesores de futurología:
Pron6stico, el que fuera publicado por Ae. E. Kluwer, Deventer, en 1968.
Es un libro extenso, que consta de dos partes, con toda clase de modelos
futuros y, además, los principales tipos de las técnicas predecibles.
Es una lástima que el estudio del Profesor Polak no haya abarcado los
más modernos desarro11os que hay en este campo; que el futuro está ya existiendo; que el futuro y el pasado están también ya presentes, tanto ~rriba
como abajo, como así se explicó en la reunión anual de 1~66, de la Sociedad
Física Americana. En esta reunión se consideró la explosión de una estrella
que había sido vista en un planeta hace diez años. He aquí un hecho pasado, pero no había, por tanto, "ocurrido" en otro planeta más distante del
lugar de ese hecho hasta dentro de diez años. El profesor W. Putnam, maestro de filosofía en Harvard, concluye de esto, que lo que aparece en el
futuro para un observador, está en el pasado para otro. El futuro nos parece irreal, porque no podemos verlo, pero ya está allí, y así el pasado y el
futuro son tan reales como arriba y abajo. El futuro ya está ahí, tan real
como hoy es y será después del hecho.
Esta idea de filosofía moderna está completamente de acuerdo con las
conclusiones obtenidas en otros campos. Por ejemplo, Dunne hizo una in-

vestigación muy extensa con los sueños. Un buen grupo de personas escribieron una rela~ón de ~us sueños en un período determinado de tiempo,
y e~to fue exammado baJo control científico para saber lo que le había sucedido a esa gente, antes y después de que tuvieron tales sueños. Llegó a la
conclusión "~e ~ue las ~ág:nes son casi iguales en número de aquellas que
pertenecen similarmente indiscutibles al lado del pasado".3 Si esto ha sido
científicamente probado que uno tiene en sus sueños ambos elementos, tanto
del pasado como del futuro, entonces el futuro debe estar ahí.
Nuevamente, en un campo completamente distinto, en esta ocasión de
investigación física, estamos llegando a la misma conclusión. H . F. Salt~rsh, por ejemplo, llega en su Foreknowledge (Presciencia), después de considerar toda las clases de predicciones, a la siguiente conclusión: "estamos
forzados a admitir que el futuro existe en algún sentido ahora -en el momento presente".'
El educador holandés Kees Boeke 11ega en su libro W erkplaats Kindergeme~nschap Bilthoven a la misma conclusión y da al mismo tiempo una
solución para que el problema no caiga en una clase de inactividad fatalista.
Debemos hacer aquí una clara distinción, de acuerdo con él, entre:
l. E~ objetivo punto ~e vista, de que el futuro está ahí; todo ha sido ya
determinado; no es cuesbón de libre elección, siguiendo a:
2. El subjetivo punto de vista, de que para el sujeto es como si hubiera
libre selección, desde que no sabemos qué está determinado. (El Profesor
Putnam, llama al futuro una especie de indeterminable determinismo desde que no podemos predecir el futuro), pero sabemos que tenemos que ~brellevar las consecuencias de nuestras propias acciones; si yo no hago una cosa
y estoy completa y fatalmente inactivo, tendré hambre mañana; pero, en
cambio, si estoy activo y compro pan para mañana, ya no tendré hambre,
porque ya tendré algo para comer.
Otro autor holandés llegó a la misma conclusión, a través de una totalmente distinta manera: el profesor Steinmetz, en su Inleiding tot de Sociology, quien considera cómo en el campo de la sociología todas las cosas son
materia de causa y efecto. Así, sólo hay una manera de que las cosas puedan ir, lo que significa que el futuro está de tal modo relacionado con el
presente y el pasado, existiendo así una clase de determinismo en el sentido
de que el futuro puede seguir solamente en un sentido.
Aunque el libro del profesor Polak está ya un poco fuera de actualidad
en el sentido de que cree que podemos influenciar el futuro, también des~
• Ver J. W., .A.n E:cperimenl with Tim, (Un experimento con el Tiempo) Faber
and Faber Limited, Londres, p. 96.
'
' Ver H. F. SALTMARsH, For,knowledge (Presciencia), G. Bell e Hijos Ltd, Londres (basado en las posesiones de la Sociedad para la investigación física, p 1088.

547
546

�de el punto de vista objetivo, su libro es aún interesante, ya que proporciona
una muy útil investigaci6n de las diferentes técnicas que pueden ser usadas
para pron6sticos modernos. No es original en esto, pues sigui6 la en aquel
entonces no publicada edici6n de Erick Jantsch, de la OECD (Organizaci6n
para la Cooperaci6n y el Desarrollo) , la cual entre tanto, sin embargo, ya
había sido publicada al mismo tiempo.5
Aunque, como el profesor Putnam lo pretenda, no podemos predecir el
futuro; podemos, en otro aspecto, tratar de obtener una idea de lo que podemos esperar en lo futuro. Y si queremos hacer nuestras inversiones a largo plazo en economía más sensibles, debemos de poner más atenci6n a esas
diferentes técnicas, como son mencionadas en la publicaci6n de la OECD,
por el profesor Polak. Nos pueden ayudar a dar un marco de trabajo más
digno de confianza para el futuro, el cual deberá incluír todos los aspectos
humanos, y no muy lejos, pondría más atenci6n a los no econ6micos (en un
más estricto sentido) aspectos humanos. Las diferentes técnicas que podrían ser aplicadas a las más modernas planeaciones a largo término en eco-

nomía.
l. Cálculos de probabilidad: los cálculos basados en la probabilidad, los
cuales pueden conducir a las más complicadas técnicas, como los "análisis
paramétricos de sensibilidad", que son una combinaci6n de factores internos
y externos y un campo total de curvas interrelacionadas, incluyendo los pa-

4. Un sistema de ecuaciones
·
simultáneas: esto es para una más
li
~:::ci:::~i6n, porque ahora estamos trabajando con un sistema t:~7pd~
5. Cadena, como el DEMON l D' • •,
del Mercad O .
' a iv1s1on de Evaluación de la Cadena
.
o ptuno, y el PERT, Programa de Evaluación y Revisión
ru~, como s_on usados en los Estados Unidos de Amén·ca
Técde mt
1
, con subsistemas
erre ac1ones complejas, dirigidas a un sistema total.

6. Programación: Este es un sistema de planear
con largos proyectos.
económico, combinado

7. Técnicas de Juego com 1
. d
..
nica hace uso de sim~lacio:e: dme ~etJo . e dec1S1ónl en los juegos. Esta téc. .
s1 uaciones rea es par
d •
ced1ID1ento econ6mico.
a pre ecir e1 pro8. ~écnicas de Relevancia de árbol, como los esquemas de inte rada

~~::nc1a de ~bol de los proyectos así usados en los Estados Unidos gde Am~:
por la firma Honey-well. Este sistema está basado en l
.
'd
de la familia del , bo
a misma i ea
I .
ar 1; en la que todos los miembros de la familia están
re ac1onados
. d e re1evanc1a
• de árbol
.
. a través de conexiones· La t'ecmca
aplica
. .
nera: esta idea de las relaciones de la familia del árbol, de 1a s1gu1ente
ma-'

rámetros.

2. El uso de curvas. Una curva útil es la del crecimiento, la cual se levante primero a manera de aumento y, entonces, gradualmente, baja lentamente. Esta curva puede ser usada en períodos de crecimiento econ6mico
rápido y también para las predicciones sobre la poblaci6n. Otra curva útil
es la que está cubierta, la que puede ser usada cuando a través de nuevas
técnicas de niveles más altos y altos, pueden ser alcanzadas. Como por ejemplo, con la máxima velocidad que puede ser obtenida por caballos de fuerza;
un carro, aeroplano o jet. Cada técnica nueva da un empuj6n hacia arriba,
a un cierto nivel, por la cual una clase de modelo cubierto puede ser delineado. Otras curvas útiles son los ciclos, como el ciclo del comercio y las
curvas del aprendizaje. La última, es una curva construída en lo que uno
puede aprender del pasado y aplicar al futuro.
3. Modelos lineales con una ecuación, tratando de predecir más bien una
situación simple.
• DR. ERICK JANTSCH, Editor. Perspectivas de la Planificación, Procedimientos del
simposium de tral,ajo de la OECD a larga escala de predicción 'Y planeación. Organización para la Cooperación 'Y Desarrollo. París, 1969.

548

Ahora estamos aquí (A) .
Así, tenemos .
que movernos del punto A al punto B.
Esta es nuestra meta final (B).
Esto muestra cómo las cosas están relacionadas.
1 9. ~l miétodo Morf~lógico, basado en un estudio de la forma de ser de
os anuna
de
Am, . es y en la1 vida de las p Iantas' que es usado en los Estados Unidos
El
. enea por
, . e Batelle Memorial Institute y tamb',
ien por 1a General
ectnc.
más grandes de este método pued en esperarse en el camd . Los ex1tos
.
po
.
e
ias
relaciones
humanas. Tal método fue ut1·1¡z·ado primero por Fritz
z kl
w1c e Y, quien deseaba desarrollar la luna y co1omzar
.
lestes.
otros cuerpos ce-

549

�10. Pronóstico en el nivel agregado. Esta es una técnica que trae juntos
desagregados enfoques para llegar a un comprensivo patrón de estructuras.
Así, manejando los prospectos de algunos grupos detallados más pequeños de
cosas que son de notoria importancia, y entonces, gradualmente se llevan esos
pronósticos juntos a un cuadro que todo lo comprenda.
11. Mapa Contextual. Este es un nuevo y amplio concepto que contiene
ambos elementos, tanto cuantitativos como cualitativos. Este enfoque está
basado en trazar la tendencia evolutiva dentro de una cierta potencia sin
fijar el tiempo, con el resultado de que uno obtendrá una clase de esquema, un mapa de lo que podemos esperar para el futuro, en general, sin
precisar cómo se desarrollará esto con el tiempo.
12. Programación de planeación en el Sistema del Presupuesto (PPBS).
Aquí hay un limitado presupuesto con muchos programas. Los Análisis de
Costo y Beneficio tienen que aplicarse para seleccionar cuál de los programas
pueden ser incorporados en el planeamiento, en orden de que esto es dentro
del presupuesto, pero verificando al mismo tiempo la selección para los mejores proyectos.
13. Las Técnicas del Oráculo de Delfos. Estas son de una larga proyección en predictabilidad, hecho por un conjunto de expertos, por ejemplo,
para los años 1985, 2000 y 2100, como así han sido introducidos por la Rand
Corporation en los Estados Unidos.
Como en el Oráculo de Delfos, uno tiene que escuchar lo que se ha dicho
en este caso por los expertos en los diferentes campos y esas predicciones
tienen que ser combinadas en un cuadro total. Aquí todos los aspectos humanos están incluídos en el cuadro final y esto proporciona a este método
una notoria importancia.
14. El enfoque al escenario. Esta es una predicción tecnológica a la manera de ciencia-ficción. Como Julio Verne, permitiremos a nuestra fantasía
hacer el trabajo, y puede ser que, como el propio Julio Verne, podamos
terminar aún sobre bases reales. Algunas de estas ficciones científicas se han
realizado al mismo tiempo.
15. Movilidad Guiada con curvas alimentadoras. Esto es un enfoque futuro basado en lo que debemos de hacer (planeación creativa de futuros),
combinado con técnicas de control de alimentación. Hay interacciones entre la presente situación y la imagen de lo futuro incorporadas en el sistema.
Por ejemplo, sabemos que debemos ir a la derecha, pero ahora, después de
algún tiempo de estarlo haciendo así, hay un sentimiento de que hemos ido
hacia la derecha lo bastante, es necesario hacer revisiones.

Como una enfermedad contagiosa, estas nuevas ideas se están esparciendo
alrededor del mundo. El profesor Polak quiere llevar a los diferentes expertos que están trabajando juntos en este campo en su institución propuesta
en La Haya: el HIFI, el Instituto Internacional de La Haya del Futuro.
Este Instituto deberá, de acuerdo con él, incorporar a nivel internacional,
la preparación moderna y eficiente del hacer las decisiones políticas con respecto al futuro.
En Francia, la misma clase de propósitos están ya en una más avanzada
etapa. Han _abierto en 1970_ una casa internacional para el futuro (La Maison InternatJonale des Futunbles), en París: 52 ruedes Saints-Peres-7e arrondissement. El propósito es el mismo: llegar a una cooperación internacional
de todos los trabajadores científicos quienes están trabajando sobre el futuro
("Chercheurs du futur"). La palabra francesa "futuribles" significa "futuros posibles" o "posibles futuros", la cual está de acuerdo con la idea del
pr~fesor Putnam, de que no podemos predecir el futuro -pero podemos trabaJar en tratar de descubrir algunas de las posibilidades futuras. Y esto es
una necesidad básica para una planeación sensible a largo término en economía. Que esto significa el incluir a todos los aspectos humanos, puede
aprenderse del ejemplo en Francia. Allí querían hacer algunas planeaciones
a largo término en economía: tener una planeación de base económica para el uso del territorio francés, considerando los próximos cincuenta años.
Pero en lugar de aplicar econometría pura, obtusos y limitados modelos económicos y datos estadísticos, la "Délégation de l'aménagement du territoire"
quiso aplicar una más moderna forma de planificación. De las diferente;
técnicas posibles que mencionamos antes, la "Délégation" escogió la técnica
del punto 13: la técnica del Oráculo de Delfos. Durante marzo de 1968,
se organizó un simposium en Gif-Sur-Yvette para ver cómo el territorio
francés tenía que ser planeado para adecuarse al modelo del futuro. Trescientos expertos y especialistas fueron invitados de veinte países, incluyendo
a los Esta~o_s Unidos y la URSS. La idea era escuchar de todos esos expertos sus opiniones acerca de los desarrollos futuros, con el fin de obtener una
perspectiva para los próximos cincuenta años, la que daría un modelo mejor
para el futuro planeamiento económico del territorio francés.
Si observamos las conclusiones de este simposium, podemos comprender cómo los aspectos humanos influenciarán la planeación a largo término en economía. Sin embargo, aunque estas conclusiones son para un país en particular y para un período de cincuenta años, nos darán una indicación de
cómo los aspectos humanos influenciarán en la planeación a largo término
en economía. Más aún, pondrán en claro que tal planeación, solamente se
551

550

�hace sentir cuando ponemos más atención a esos aspectos humanos, ya que
afectan muchos aspectos de nuestra economía.
¿Qué es lo que podemos esperar para el año 2020?'

l. Que el nivel de vida será unas seis o tres veces más alto. La más baja
suposición de las tres veces más alta, está basada en una cuota anual de
crecimiento del ingreso per cápita del 2% de 1965 en, ~delante. Esta es
una suposición muy moderada desde que el ingreso per cap1ta ~a aumentado.
nual de 2.9% en los países avanzados durante el penodo de 1960 a
a una tasa a
,,
.,
, . f t . ta pero las
1968 s Esta es una muy correcta conclus1on econorruca u uns ,
sigui~ntes están más enfatizadas en los particulares aspectos humanos del desarrollo próximo que podamos esperar.
2 El romedio de edad que la gente alcanzará, irá hacia arriba ~e la
esp~ctatta de la presente vida de 70 a 130 años. Esto traerá un cambt _t~tal en la estructura de la población. Sin embargo, _aunque esta conc us1on
pueda ser sorprendente, en otro aspecto no es tan mesperada cuando consideramos los hechos siguientes:
.
.
d
1920
a
1955
hubo
un
aumento
de
la
espectativa
de
vida
en
los
Esta
os
D
e de 54 a 69.5, o un aumento de 3 .401. en un ano.
Si tomamos un
Unidos
timista enfoque en relación con el mejoramiento de la salud futura y asu:mos un aumento anual de 14% sobre el perío~o de 1970 a 2020, llegamos
a una espectativa de vida pata 2020, ¡ de 130. anos!
.
En los Estados Unidos es ya posible prevenir los ~fectos de. la veJez por
el así llamado tratamiento hiperbárico. Este tratamiento consiste en respi.
rar oxígeno puro de una máscara mientras
se permanece en una cámara .en
,
donde el aire es bombeado a tres veces su densidad normal.
alta pres1on
causa que el oxígeno se disuelva sin mayor esfuerzo en el te11do d:l cluerpo.
.
d e esta mane ra ' la gente podra a canzar
Cuando la vejez pueda prevemrse
una edad más avanzada.
,
,
Esta espectativa de una vida más prolongada esta, ademas, de acuerdo
con las condiciones biológicas de los seres humanos comparados con aquellas

,o

-~ª

de otros animales.

,
z•
"C0 h' ence du futur? Quelques repéres,
' Para más detalles, vease PIERRE E~IOR,,,
er
p , ··
Société d'études
par extrapolations de quantités éconorruques ' Analy~e et re~is,:, h 1968
t de documentation économiques, industrielles et sociales, Pam, are
. ·.
e
N · 1 Bruto· Tasas de Crec1IIDento Y
• Fuente: Estimaciones d~.l Prod~cto . ~&lt;:1ona Estadí~ticas y Reportes, Oficina de
Datos de Tendencia Pº:, Regio~. y Pa1s. D_ivm6n d~ sarrollo Internacional. 25 de abril
Programa y Coordinac1on Política, Agencia para e
de 1969.

La población de los Estados Unidos de América, entonces se incrementaría hasta los 400 millones y la más pequeña Europa (los países Europeos
de Mercado Común), hasta 250 millones para el año 2020, lo cual está
más o menos de acuerdo con los cálculos para los años intermedios.
3. La agricultura llegará a ser menos importante desde que se supone que
la gente viva de materias alimenticias sintéticas y artificiales, como el trozo
de carne hecho de desperdicio del aceite de las refinerías. Esta idea está
completamente de acuerdo con los resultados de la investigación hecha en
este campo en los Estados Unidos. Someten a 18 prisioneros por más de siete
semanas a una dieta de productos químicos sintéticos y agua destilada, y
esos prisioneros estuvieron en mejores condiciones después del experimento
que antes! Este experimento, fue llevado a la Facultad Médica de California, bajo los auspicios de la Administración Nacional Aeronáutica y Espacial, la que abrió una forma para la solución de los problemas de la sobrepoblación, extremando el suministro de alimento, desde que la dieta requiere los productos no agrícolas o animales. Pero esto también indica que en
el futuro, para nuestro alimento diario, el sector agrícola no será tan importante; pero en lugar de este sector, la industria química producirá una
nueva dieta: amino-ácidos, glucosa, ácidos para engordar, vitaminas y minerales. La contribución de la agricultura al Producto Nacional Bruto puede esperarse que sea reducida en relación a estos desarrollos del presente,
de un 8% hasta la mitad de eso: 4%, Esperan que en el otro aspecto la contribución de la manufactura aumentará hasta un 50 a un 63% del Producto
Nacional Bruto. Por consecuencia, la composición de la fuerza laboral, probablemente cambiará en la misma dirección. Para Francia esperan que el
porcentaje de la fuerza de labor trabajando en la agricultura sea reducido
de un 15% a un 6%, mientras más gente trabaje en manufacturas (el porcentaje para 1970 de 43%, será aumentado hasta el 49%) y en servicios (el
actual porcentaje de 42 para Francia, será aumentado hasta el 49%). Así,
casi la mitad de la gente trabajará en los servicios.
4. Habrá un cambio notable en el presupuesto del consumo de los jefes
de familia. Esto suena increíble, pero en Francia un 1/3 del presupuesto
familiar se gasta en alimentación hoy en día. Solamente podemos aceptar
esta idea cuando verificamos cuán importante es el comer y el beber para
los franceses. Pueden hablar toda una tarde entera acerca de su comida,
cómo debe ser cocinada, cómo fue preparada y servida, etc.; como un inglés
puede hablar toda una tarde acerca de su juego de cricket y los americanos
acerca del mercado de cambio. Desde que las modernas maneras arriba mencionadas de comida afectarán a los franceses en alguna manera -aunque ellos probablemente no cambiarían toda su fina comida y vino por lo químico-, se
553

552

�espera que este 1/3 que gasten ahora en comida, será reducido de un 33%
a un 22. Lo que se gaste en un hogar, en otro aspecto, se espera que se
aumente del presente 17%, a un nivel de 22% del presupuesto de la familia
francesa. Esto está completamente de acuerdo con las siguientes ideas:
La gente gasta ahora más los fines de semana y en los días de fiesta en
las casas. Como en Suecia, por ejemplo. Las casas de recreo están llegando
a ser más y más importantes. Su carácter está cambiando: están llegando a
ser casas verdaderas en lugar de pequeñas cabañas de invierno.
Con un más alto nivel de vida, hay también una tendencia a gastar más
en mejoras del hogar, como añadiendo un cuarto, un garage o mejorando
los ya existentes cuartos y espacios.
Los gastos en ropa se espera lleguen relativamente a ser menos importantes en el presupuesto de la familia. En lugar del presente 12%, la gente
gastará solamente la mitad de eso, nominalmente el 6% de su presupuesto
en ropa. Esta idea está completamente acorde con las ideas de Rudi Gernreich, uno de los más destacados diseñadores de modas en los Estados Unidos
de América acerca del futuro desarrollo.
De acuerdo con la revista Time, se espera para el futuro que la gente pondrá menos atención a su aspecto personal, ya que simplemente no tendrán
tiempo o inclinación para su persona. Los problemas de la sobrepoblación,
contaminación y demás, están llegando a entremeterse en alguna forma en
todas nuestras vidas y cambiar nuestros hábitos diarios. La ropa no será
más tan importante. Sin embargo, aún espera que la desnudez sea mucho
más predominante.'
En otro aspecto, los gastos de la salud llegarán a ser más importantes.
Para Francia esperan que aumenten del presente 11 o/o del presupuesto familiar a un 20%. Esto está de acuerdo con lo que vimos anteriormente,
acerca de que la gente pondrá más atención a la prevención de la vejez.
Este tratamiento hiperbático será costoso y más cuando el nivel de vida
aumente, la gente se dará cuenta más y más de la capacidad de gozar de
esto y pondrá más atención a su salud. También el atemorizante aumento
en los gastos de la salud en los Estados Unidos de América está apuntando
hacia la misma dirección.
5. Con más y más urbanización, combinada con el aumento del nivel de
vida, la transportación es ya un problema en las grandes ciudades. Los expertos esperan en relación a esto, que en el futuro ya no se permitirán más
automóviles en las ciudades, con excepción de pequeños carros eléctricos.
Esto será particularmente cierto para las grandes ciudades como París, donde
• Ver la Revista Time del 26 de enero de 1970, en la página 39, "Finale for Fashion"?

ahora uno, puede moverse alrededor más rápid0 a pie que en un carro privado o aun en taxi.
6. Para solucionar
estos problemas de tráfico, 1os expertos están llegando
.
a• 1ad. conc1us1ón de que en el futuro pod emos esperar el tener el tráfico
cita mo en tres diferentes niveles; subterráneo para e .
.
piso, con esos
pequeños
carros
elé
t
.
l
'
anun~r;
a
ruvel
,
c neos, os que no contammarán 1 .del
y, en un mas alto nivel, esperan que las pequeñ
b"
e aire;
del aire en un cable las "telecab· "
~ e~ m~ conectadas a través
formas de l d"
'
. mas ' comunicaran directamente las plataos iversos rascacielos.

go¿3~:o;stá incorporando los aspectos humanos en la planificaci6n a la!'-

¿ Quién está realizando toda esta planificación d
b
.
futuro:&gt; . Quién tá t b . d
e a arcam1ento para el
cionad~ ~rrib
es
ra ªJª~ o con esas diferentes técnicas que hemos roen. .
a, aparte del eJemplo francés que acabamos de exponer?
Prmc1palmente los norteamericanos, porque tienen el dm
· er
h
esto Gra d · · ·
o para acer
·
n es mstituc1ones como la Rand C
.
1
etc. Pero fue s·
b
.
orporation, a General Electric,
.
' m em argo, en Francia donde Bertrand de Jouvenel dio
~ran im?ulso en esta ~irección con su Societé d'Etudes et de Documentati=
Econom1ques, lndustnelles et Sociales (SEDEIS) Desde 1966 D J
tuvo la prim
át d
..
·
, e ouvenel
.
era c e ra en Previs16n en la Facultad de Derecho de I U .
vers1dad de Parfa, abriendo con esto la fila de profesores
- d a nicampo el
,
ensenan o en este
'
que
sena
aumentado,
de
acuerdo
con
el
Profr
Polak
.
c fd d
h
·
, en 1a misma
an i a '. como ay profesores enseñando actualmente historia Desde
t
c:s, ha sido seguido por F:ed Ikle, en el Instituto de Tecnol~gía de ::~:
c_ uset;s. La SEDEIS pu_blica peri6dicamente cada mes los Analyse et Prévisio~, e ,;ue trae en, conJunto todo lo que pasa en el campo de los "futuros
posibles
. . En el numero de marzo de 1969, H erman Kah n y Anthony J
m
·
n1ener,
el f tu dieron, por ejemplo, un esquema de lo que podríamos esperar para.
u _r? a 1argo plazo, considerando los sistemas económicos
1O
producman.
Y
que
. ~an relatado sus especulaciones de lo que sucedió en el pasado, visto tamb1en
· teresante comparar su tabl den un acercamiento a largo término·10 E s m
a e los diferentes sistemas económicos con la situación real del mundo
en 1965, como así fue hecho en la última columna .

,. Analyse et Prlvision. Marzo de 1969. pp. 141 y 142.

555

554

�ETAPAS DEL CAMBIO ECONóMICO
alses que
Sistema Econ6mico Periodo de Tiempo Producto Nacional PodavEa en
per-c4pita en 1965 t
$
d e acuerdo
r as de su
c4pita

1. Pre-agrícola

8000 años antes de
Cristo 1

50 • 200

2. Pre-Industrial cerca de 8000 años
Revolución In- antes de Cristo.
Siglo XVIII 1
dustrial.

200 · 500

3. Sociedad Indus- Siglo XIX
trial

500 • 2000

4. Consumo de
Masa

Siglo XX

5. Sociedad PostSiglo XXI
Industrial
6. Cercana a la so- Siglo XXII
ciedad Post eco•
nómica

2000 • 5000

permanecen
esta etapa,
con las figuingreso per•
en 1965

URA (Egipto)
Pakistán
India
Indonesia
China ( tierra firme)
México
Portugal
Turquía
Brasil
Chile
Africa del Sur
España
Inglaterra
Canadá
Nueva Zelandia
Francia
Alemania Occidental
URSS
E.U.A.
Suecia
Suiza
Kuwait

5000 · 20,000
50,000 · 200,000

Esperan que para el año 2020, alrededor del 20o/o de la población ~el
mundo, vivirá en una Sociedad Post Industrial, la cual más o ~enos ha sid~
descrita por los arriba mencionados seis puntos de nuestro eJemplo frances
de la "Délégation de l'aménagement du territoire". Si los p:esentes gr~dos
del crecimiento económico pueden continuar, entonces lleganamos al fmal
1 De acuerdo con los descubrimientos de un equi~o , ~tropológi_co, de la Univer•
sidad de Chicago, en el depósito de un pantano preh1st?nco en Et1op1a del S~r, te•
..-:,. que el hombre tiene una edad aproxunada de los cuatro millones
nemos que as..,....
de años.
• En 1786 tas máquinas tejedoras e hiladoras fueron descubiertas por Arkwright '/

del siglo siguiente y al principio de la 22a. centuria en la así llamada Sociedad Cercana Post Económica. Esta sociedad está caracterizada por el
hecho de que la abundancia habrá alcanzado tal nivel; que un gran número de nuestros problemas económicos tradicionales desaparecerán o habrán perdido su significación.
En otra publicación similar, llamada 2000, la cual aunque está, sin embargo, más dedicada a la planeación territorial, se traza una idea acerca de
la pregunta de dónde vivirá la futura población. Basada en los pensamientos
de un más alto nivel de vida y en un mundo más abierto en el cual uno
puede moverse más fácilmente. Se asume que un clima atractivo llegará
más y más a ser el factor determinante acerca de la cuestión de dónde vivir.
Esta idea se trabaja sobre un mapa mundial indicando la futura densidad
de la población.11 A un más atractivo clima, más alta densidad de población.
En estas formas estamos regresando al viejo centro cultural tradicional del
mundo: el delta del Nilo en Egipto, el área Mediterránea, el cercano Oriente,
las altas tierras mexicanas y áreas costeras, Florida, California, el europeo
Valle del Rhin y las áreas litorales en el sur, etc.
La SEDEIS realiza su objeto de llevar en un complejo acercamiento las
futuras posibilidades, incluyendo todos los aspectos humanos, también, a través de sus diferentes grupos de investigación, en el que cada uno se especializa en un diferente campo, como por ejemplo:
El futuro de la actuación comunista económica. Extensivos estudios acerca de las economías comunistas han ya sido publicadas en Analyse et Prlvisión, de junio de 1967, y de noviembre de 1967, incluyendo el ingreso per
cápita figurados para los diferentes países. Esas visiones son cada año revisadas de acuerdo con los desarrollos anuales.
Previsión en las relaciones internacionales.
Estructuras agrícolas, régimen político y políticas agrícolas.
Para la cooperación internacional en este campo, De Jouvenel ha creado
la Asociaci6n Internacional de Futuribles. Esta organización, la cual ha sido sostenida por la Fundación Ford hasta diciembre de 1966, organiza cada
año, o cada próximo, una conferencia internacional acerca de ciertos tópicos, donde los expertos discuten sus estudios de acuerdo con su visión de los
problemas futuros.
De Jouvenel quiere, además, llegar a un gradual establecimiento de una
permanente discusión del futuro, a través de lo que él llama un "forum prévisionnel" o una Institución Expectativa. De esto, él espera que contribuirá
a guiar las actuales políticas lejos de las sendas peligrosas, haciéndolas más
prometedoras, al dar noticias adelantadas de desfavorables y favorables po" Ver 2000 Avenir Aménagement du Territoire, Mano 1969, pp. 27 y 28.

Cartwright.

557
556

�sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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