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                  <text>sibilidades. En esta fonna, él quiere llegar al Concilio para el Futuro, que
tendrá que considerar y aconsejar acerca de todos los propósitos y proyectos para el futuro, antes de que lleguen a los cuerpos que toman decisiones.
Esta sugestión para el futuro ya ha sido realizada por De Jouvenel, en el
sentido de que una parte de su publicación Analyse et Prévision, está ya
destinada a ese forum prévisionnel. Esta sección está particularmente aparte
del reporte acerca de todas clases de conferencias y reuniones en donde los
expertos dan su visión sobre el futuro.
Conclusi6n.

En el más reciente período, la atención ha sido puesta en los aspectos humanos para una planificación a largo término en economía, más en este sentido, que la atención puesta a todos sus humanos componentes. Esto ha
puesto al planeamiento a largo término en economía en el campo de la futurología. Lo hace más realista y promisorio para el futuro, desde que tiene m~
sentido. Esto podría dar a la planificación a largo término en economía,
una importante reanimación y prevendría las fallas que hayan sido hechas
en el pasado, al resultar éstas muy estériles y unilaterales.

558

Sección Quinta

COMENTARIOS Y RESEÑAS
BIBLIOGRAFICAS

�UN TRATADO SOBRE "EL ASILO DIPLOMATICO"
DEL DR. CARLOS FERNANDES
Por el Da. AGUSTÍN BAsAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León.

EL DESTACADO IUSINTERNACIONALISTA PORTUGUÉS, Dr. Carlos Augusto Femandes, actual Embajador de Portugal en México, acaba de publicar una obra -verdadero tratado-- sobre El Asilo Diplomático. La Editorial Jus presenta, en pulcra edición, el
libro del Dr. Femandes, en traducción castellana elaborada por el propio autor.
La obra que vamos a comentar consta de un prefacio del autor, un prólogo de la
edición portuguesa debido al Prof. Marcello Gaetano ( actual Presidente del Consejo
de Ministros de Portugal), siete capítulos y nueve anexos. El orden de los capitulos,
y el desarrollo de los mismos, es rigurosamente lógico: I) Nociones fundamentales;
II) El asilo diplomático en el Derecho Internacional General; III) El asilo diplomático
en el Derecho Internacional Regional Americano; IV) Caso Haya de la Torre; V)
Naturaleza y función del asilo diplomático; VI) Inicio y término del asilo diplomático; VII) Conclusiones. El autor ha querido proporcionar a los lectores un material
de gran utilidad en materia de asilo diplomático. El primero de los anexos es un
"Proyecto de Convención sobre Asilo Diplomático" ideado por el propio Dr. Carlos
Femandes, que puede considerarse -sin hipérbole alguna- como un modelo sobre
la materia. Los restantes anexos, que a continuación enumero, facilitan la consulta
de tratados, normas, convenciones y resoluciones sobre asilo. He aquí los documentos
incluidos, a manera de apéndice, en el tratado del Dr. Femandes: a) proyecto de
convención sobre asilo diplomático; b) tratado sobre Derecho Penal Internacional de
1889 (Montevideo); c) normas sobre el asilo diplomático establecidas por el cuerpo
diplomático acreditado en Paraguay, en 1922 (reglas de Asunción); d) convención
sobre asilo, Habana, 1928; e) convención sobre asilo político, Montevideo 1933; f)
tratado sobre asilo y refugio políticos, Montevideo, 1939; g) resolución sobre el asilo
( Bath, 1950) do Institut de Droit International; h) qerecho de asilo. Declaración
fundamental. Primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional
( Madrid, 1951) ; i) convención sobre asilo diplomático, Caracas, 1954. Al final del
libro, el autor incluye una bibliografía selecta.
Antes de abordar la exposición y el comentario de la obra del Dr. Carlos Augusto
Femandes, quisiera destacar la importancia que el Prof. Marcello Caetano concede
al libro que prologa. El Dr. Carlos Augusto Femandes, discípulo del Prof. Dr. Marcello Gaetano, se doctoró con mención honorífica, en la Universidad de Lisboa, dedicándose a la vida diplomática, previas las pruebas reglamentarias para su proi:noción

561
H36

�a Consejero de Legación. Nos relata el Prof. Caetano el origen del libro por él prologado: una disertación universitaria, una publicación posterior en la revista O Direito
y, finalmente, un libro ampliado, Do Asilo Diplomático, que publicó Coimbra Editora,
limitada ( 1961). Dentro de la escasa literatura jurídica de la especialidad, el Dr.
Fernandes enriqueció considerablemente la bibliografía portuguesa sobre el asilo diplomático. Marcello Caetano se plantea el problema fundamental: ¿ es el asilo diplomático
simplemente una práctica humanitaria gracias a la cual los representantes de los Estados extranjeros tratan de salvar vidas y restituir la seguridad a las personas amenazadas en épocas de perturbación y persecución, al amparo de los privilegios y de
las inmunidades tradicionales?, ¿ o bien un deber que tengan los Estados, basado en
convenciones o tratados, o derivado del sentimiento jurídico universal, de garantizar
los derechos básicos de la persona humana que se encuentra en peligro? En el primer
supuesto, sería una facultad del Estado impetrado concederlo o no. En el segundo
supuesto, habría que asilar a los impetrantes siempre que reuniesen las condiciones
previstas para la concesión. El Prof. Marcello Caetano difiere de la tesis sustentada
por el Dr. Carlos Fernandes, en el sentido de "admitir un derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respetada". Considera el Prof. Caetano que el reconocimiento de un derecho de control presupone, mas que una comunidad internacional, una comunidad jurídica con identidad de conceptos básicos, de sentimientos
y de ideas, cosa que nunca ha existido ni existe en el mundo actual, profundamente
dividido por ideologías antagónicas y en el cual las mismas palabras pueden tener,
según las latitudes donde son pronunciadas, significados antitéticos". Con todo el respeto que se merece el Prof. Caetano, debo decir que con mente empirista, positivista,
se sitúa en un terreno "de facto" y no en un nivel "de jure". La existencia de la
comunidad internacional no proviene de ninguna fuente contractual, puesto que es
anterior y superior a todo contrato entre los Estados. Y no creo que se requiera una
identidad de conceptos básicos, de sentimientos y de ideas, para asentar la prioridad histórica y metafísica de la comunidad interestatal. Piensa el Dr. Caetano que
del "derecho de control nacería un verdadero derecho de intervención de los Estados
en los asuntos internos de los demás Estados, para tratar de legitimar las más escandalosas pretensiones de acción política o de expansión imperialista al abrigo de
los generosos propósitos de defensa de la justicia y de la humanidad".
Quiero recordar, a este respecto, unas palabras del ilustre Francisco Suárez: "Si
bien es cierto que cada Estado, reino o república constituye en sí una comunidad
perfecta, compuesta de sus propios miembros, sin embargo, cada uno de ellos es en _cierto
modo miembro del universo género humano; tampoco por otra parte, tales comunidades
pueden bastarse a sí mismas, sin que mutuamente se apoyen y fomenten entre todos,
para su más amplio desarrollo y mejoramiento de relaciones de mutuo apoyo y sociedad, lo cual, a veces, les es moralmente necesario hacerlo" (De legibus 1, 2, c. 19,
No. 9, Opera omnia, Ed. Vives, París, 1856, t. 5, p. 169). Suárez se adelantó a
la escuela austríaca al mostrar la unidad profunda del Derecho Público, considerando
al Estado como una "situación" de Derecho Internacional. Resulta inconciliable,
con el pensamiento suareziano, el dualismo de Triepel que postula la independencia
y autonomía del Derecho Estatal, completo y suficiente, frente al Derecho Internacional. Me parece perfectamente justificable, en el estadio actual del Derecho Internacional, la tesis del Dr. Carlos Augusto Fernandes que considera al asilo diplomático "como institución jurídica, de Derecho Internacional general, destinada a garantizar, en forma supletoria, la protección de los derechos esenciales de la persona

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humana, en momentos en que el Estado territorial no ejerce su función, ya porque
no existe un gobierno eficaz, de derecho y de hecho, ya porque los gobernantes toleran o fomentan una persecución injusta contra el individuo, poniendo en peligro
actual o inminente su vida, su integridad física o moral, o su libertad". (El Asilo Diplomático, p. 252, Editorial Jus, México, 1970). Se trata de un derecho de control
recíproco en aras de la justicia y del humanitarismo, para remediar las deficiencias
de los Estados de Derecho. En última instancia, la soberanía, rectamente entendida,
es siempre una soberanía relativa al bien público temporal -nunca absoluta- y rigurosamente interna.
Fuera de esta divergencia con el Dr. Caetano, que me permito apuntar, su prólogo me parece un modelo de lucidez, de mesura y de sensibilidad jurídica.
En el asilo se protege, ante todo, la libertad del hombre. Nunca la arbitrariedad y
la violencia deben hacer nugatorios los derechos fundamentales de· la persona humana. Con toda propiedad, distingue Carlos Augusto Fernandes el asilo --externo e
interno-- del refugio. Y el refugio político del refugio no-político. En su exposición
histórica sigue, sobre todo, a Egidio Reale. Desde un punto de vista de metodología
estricta, cabe señalar, en este aspecto, el manejo de una fuente indirecta. Hubiese
sido deseable ocurrir a las fuentes directas. Pero el estudio del Dr. Carlos Augusto
Fernandes no es, primordialmente, histórico, sino sistemático.
En el marco del Derecho Internacional general, examina el Dr. Fernandes la práctica de los Estados no hispanoamericanos antes y después del caso español, el caso
español y la elaboración del derecho de asilo con base en los principios relativos a
los derechos fundamentales del hombre. Puede decirse, en términos generales, que
"en Europa el asilo siguió siendo considerado solamente como institución humanitaria, y no como un derecho subjetivo del asilado, ni como derecho y deber de los
Estados. La misma extraterritorialidad, que el cuerpo diplomático en un principio
había invocado para justificar el asilo, fue abandonada después, en favor de la intervención humanitaria" (ob. cit., p. 81). Con la Carta de la O.N.U .. adviene un sentido altamente espiritualista en torno al asilo diplomático. El artículo 14 declara
textualmente: "En caso de persecución, toda persona tiene el derecho a buscar asilo
y a disfrutar de él en cualquier país. Este derecho no podrá ser invocado contra una
acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los
propósitos y principios de las Naciones Unidas". Basta una simple lectura de este
artículo para convencerse de que el asilo diplomático, según la Carta de la O.N.U.,
surge como corolario del principio de protección y respeto efectivo de los derechos
del hombre y del ciudadano; más aún se reconoce expresamente que el individuo
tiene derecho al respeto universal de su personalidad jurídica, derecho a la vida,
a la libertad, a la seguridad y al asilo de su persona.
El primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional, celebrado
en Madrid ( 1951), reviste una especial importancia. He aquí el texto de una encomiable y lúcida declaración: "Considerando que es doctrina común en Francisco Vitoria y en sus continuadores, que todo hombre injustamente perseguido, en virtud de
los derechos inherentes a la personalidad humana, goce del derecho de asilo al peligrar
su vida, honor o libertad, debiendo otorgárselo el Estado solicitado, en virtud de la
sociabilidad universal de todos los pueblos; el primer Congreso Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional declara: "Que el derecho de asilo es un derecho
inherente a la persona humana". A partir de esta tesis, puede elaborarse el derecho
de asilo como institución jurídica. ¿ Se tratará acaso de un Derecho A ut6nomo esencial del hombre? Carlos Augusto Femandes piensa que no estamos en el caso de un

563

�simple derecho autónomo: "La concepción del asilo como derecho esencial autónomo
llevará necesariamente a la obligación incondicional de concederlo, cosa que no es
aceptada ni por la práctica de los Estados ni por la doctrina actualmente dominante"
(Ibid., p. 208).
El libro del Dr. Carlos Augusto Fernandes sobre El Asilo Diplomático, se ve extraordinariamente enriquecido por el análisis -inteligente, ágil, riguroso- de la institución en el Derecho Internacional Regional Americano (Tratado de Derecho Penal
de 1889 signado en Montevideo, Convenciones de Extradición Y Tratado de Paz de
América Central, de 1907; Convención de La Habana, Convención de Montevid_eo
de 1933 Convención de Caracas sobre Asilo Diplomático) y por el capítulo especial
dedicad~ al caso Haya de la Torre. Más allá del valor anecdótico que pueda tener
este caso -relatado tan amenamente- resplandece la postura de la Corte Internacional de Justicia que considera el asilo diplomático como una institución jurídica Y
no meramente humanitaria. Alguien podrá advertir una modalidad de intervención
con este reconocimiento. Nada más cierto. Pero es una limitada intervención en nombre de la comunidad internacional. Al final de cuentas, el concepto de soberanía no
puede ser manejado, legítimamente, en términos absol~tistas. Los Es~dos ,so~ soberanos relativamente, "in suo ordine". No hay que olVIdar que el bien publico nacionaÍ desemboca, debe desembocar, en el bien púQlico internacional.
Personalmente considero que el capítulo central de la obra comentada del Dr.
Carlos Augusto Fernandes, es el relativo a "Naturaleza y Funci~n ~el -~silo Dip~omático". Con perfecta nitidez, el Dr. Fernandes fundamenta la mstJtuc10~ del asilo
en la doctrina en general, en las tesis del Instituto de Derecho Intemac1onal Y del
Instituto Hispano-Luso-Americano de Derecho Internacional. Diserta, como avezado
jurista, sobre la función y naturaleza del asilo diplomático. Empieza por apuntar las
tres corrientes doctrinarias que va a discutir: El asilo diplomático como una práctica ilegítima con consecuencias jurídicas; El asilo diplomático como institución m~ramente humanitaria y El asilo diplomático como institución jurídica. Tras de criticar )as dos primeras posturas -mencionando autores y d~trinas- s~ _inclina por
el asilo diplomático como institución jurídica. Séame pemuudo transcnbir las bases
del asilo diplomático, apuntadas por el internacionalista Carlos A. Fernandes:
1 El Derecho tiene como último objetivo la realización de la seguridad Y de la
justicia: es decir, debe velar para que tanto la socie~ad como el individuo se desarrollen y éste pueda realizar normalmente su personalidad;
2. El Estado ( cada Estado) es un tipo de organización social, una ~stitución, destJ.nada a facilitar el desarrollo de la personalidad de sus ciudadanos, y tiene elr derecho
.
y el deber de garantizar la seguridad y administrar la justicia, o sea, ~e ap 1car, imparcial y humanamente, el Derecho, en los dominios de su competencia;
3. El Hombre es el fin del Derecho y del Estado, integrado en varias !nstituciones,
cada una de las cuales abarca solamente ciertos aspectos de su personalidad;
4. La sociabilidad internacional requiere solidaridad en la lucha contra_ la criminalidad, que se traduce en el derecho y en el deber u~v~rsal . de represión Y consiguiente ayuda mutua entre los Estados, pero con los limites impuestos por la seguridad y la justicia;
5. Dado el carácter actual de la sociedad internacio~al, ~onde f~lta u~a organización supraestatal, la competencia de control de la vida mtern~c1onal mcumbe a
sus miembros activos, los Estados, excepto en los campos de actividad ya reservados
a las organizaciones internacionales típicas; por eso, cada Estado ( todos los Estados)

564

tiene el derecho y el deber de ejercer un control recíproco sobre la actividad de los
demás, con el fin de asegurarse de que no se está procediendo en contra de las finalidades primordiales de la sociedad internacional: garantizar al hombre en sociedad el desarrollo y la realización normal de su personalidad (Teoría del Desdoblamiento Funcional-Scelle, Kopelmanas etc.) (Ibídem, p. 197). El asilo diplomático representa, en conclusión, el ejercicio de una función de control y de protección en
la vida internacional. Adviértase, no obstante, que esta protección y este control son
limitados. Se trata de evitar la injusticia y la violencia. Se trata de proteger a )os
perseguidos injustamente, pero sin intervenciones innecesarias que lesionen la dignidad de los Estados. La finalidad inmediata y preventiva de contenido humanitario
estriba en evitar que se cometan violencias o injusticias contra una persona. La fina:
lidad mediata, de carácter jurídico-social y hasta político, consiste en contribuir a la
realización de la seguridad y de la justicia en el ámbito internacional. Cuando la vida
de un Estado es anómala, hay que garantizar al individuo el desarrollo y la realización normal de su personalidad. ¿ Cuál es la naturaleza jurídica del asilo diplomático?
Para la corriente positivista voluntarista del Derecho Internacional, todo se reduciría
a cuestión de costumbres y tratados. Pero esta corriente, superada hoy en día, es incapaz de distinguir entre legitimidad y legalidad, fuerza y justicia, soberanía y Derecho Internacional.
Sólo la corriente jusnaturalista resuelve adecuadamente el problema de la naturaleza del asilo diplomático. En el ejercicio de sus derechos naturales, la persona humana tiene la facultad de solicitar la protección de una autoridad extranjera. El
Estado solicitado puede, a su vez, conceder esa protección, si la juzga necesaria, "al
amparo del derecho de control recíproco de los miembros de la comunidad internacional, para que la justicia sea realmente aplicada y la humanidad respeta.da" ( Ibídem,
p. 207).
¿ Quién puede conceder el asilo y dónde se puede dar? En buena tesis, el asilo
lo deberían conceder las embajadas, las legaciones o los consulados. Desgraciadamente, los Estados hispanoamericanos, influidos por los Estados Unidos, no han entendido y valorizado rectamente la función consular.
¿ A quiénes se puede otorgar el asilo diplomático? A todos los presuntos perseguidos
políticos que no estén acusados o condenados por crímenes de derecho común. El
asilo no tiene la función de garantizar la impunidad del delincuente.
La calificación de la urgencia es, en principio, de la exclusiva competencia del
Estado asilante. Naturalmente que puede ser impugnada por el Estado territorial. En
este supuesto, hay que seguir el método de solución aplicable a los conflictos de calificación de la delincuencia u otros motivos de la persecución. El Dr. Fernandes señala, con rigor y pulcritud, las normas de conducta que debe seguir el agente diplomático al conceder el asilo. Este asilo diplomático podrá prolongarse mientras prevalezcan las condiciones que lo motivaron y no se decida ponerle término. A más de
la calificación provisional, que corre a cargo del Estado asilante, hay que tomar
en cuenta la calificación definitiva que puede dimanar de un arbitraje, de un tribunal
internacional, de negociaciones directas o de una mediación. Con innegable sensatez,
el Dr. Carlos Augusto Fernandes apunta que "la norma que debe orientar la calificación es, en principio, la del Estado territorial. Nos parece que no puede ser de
otra manera, puesto que existe el principio general de que no hay crimen sin una
ley anterior que lo tipifique, y el asilado se encontraba bajo el dominio de aplicación normal de la legislación penal local, en cuanto al acto que le es imputado al
amparo de esa legislación y por el cual es o cree ser perseguido". (Ibidem, p. 234).

565

�Alfred Verdross, el gran internacionalista austríaco que fuera Rector de la Universidad de Viena, manifiesta una extraña ceguera en tomo al derecho de asilo diplomático. En su Derecho Internacional Público -que en términos generales considero
excelente-, asegura que "el Derecho Internacional no admite Derecho de Asilo General en edificios de misiones diplomáticas. Sólo por excepción se reconoce tal derecho, dentro de límites estrictos, sobre todo en Sudamérica, por motivos de humanidad y en favor de refugiados políticos" (Derecho Internacional Público, p. 255,
Editorial Aguilar). Bastarla una obra como la del Dr. Carlos Fernandes para demostrar hasta qué punto está equivocado, en este aspecto, el Prof. Verdross.
El Asilo Diplomático del Dr. Carlos Augusto Femandes, que acaba de salir a la
luz pública en limpia traducción castellana, bajo el pie de imprenta de la Editorial
Jus (México 1970), enriquece notablemente la literatura jurídica universal.
Estados Unidos ante su crisis, Seymour Melman, Vemon Dibble Wolfgang Friedmann,
Terence MacCarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W.
Malcolm, William S. Vickrey. Siglo XXI Editores, S. A.

Tengo para mí, como una de las mejores pruebas de madurez de una nación, la
autocrltica sincera y objetiva. Parafraseando a Nietzsche, podríamos decir que el
valor de una nación se mide por su capacidad para soportar la verdad. Muchos intelectuales norteamericanos intentan ahora, con un implacable autoexamen, ver su
verdad de frente, con los ojos bien abiertos. Hablan del problema de las prioridades
en relación con las necesidades norteamericanas y los recursos limitados; de la sociedad como guarnición; de los aspectos políticos, morales y legales de la intervención
en Vietnam; del Frankenstein actual: la tecnología contra el hombre; de la crisis de
la moralidad, la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno; de la falta de una
moral para la abundancia; de la redistribución de los recursos del mundo y de la
capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso de nuestro planeta. Y se habla
también, con voz airada, de la rebelión de los negros y los chicanos, de los estudiantes
y las mujeres, de los artistas y los intelectuales. Por primera vez en la historia de los
Estados Unidos se cuestionan los valores y las convicciones sobre los que se ha construido la civilización estadounidense. Básteme citar, como ejemplos connotados de críticos de la actual civilización norteamericana, 12 destacados intelectuales: John K.
Galbraith, Herbert Marcuse, Vence Packard, Seymour Melman, Vemon Dibble, Wolfgang Friedmann, Terence Maccarthy, Stephen Unger, Percival Goodman, David Danzig, Henry W. Malcolm, William S. Vickrey. ¿ Y cómo olvidar la autocrítica en el
teatro norteamericano? La american way of life es duramente enjuiciada en La muerte
de un viajante de Arthur Miller, en Picnic de William lnge, y en La casa de té de
la luna de agosto de John Patrick. Me permito recordar, asimismo, esa fina y mordaz
crítica de la diplomacia norteamericana escrita por dos diplomáticos norteamericanos
de carrera: El americano feo.
Sería vano buscar en América Latina, y en la misma Francia -si se quiere buscar
un ejemplo europeo-, esa capacidad de autocrítica. No conozco un solo libro en un
francés que critique decisiva y severamente los defectos que tantos extranjeros han
advertido en Francia: chauvinismo, egoumo, avaricia, desprecio por el extranjero,
ceguera para los valores -a veces superiores- de otras culturas. . . Y los mexicanos
hemos escupido sobre nuestro gran pasado de la Hispania fecunda, nos hemos echado
a dormir durante un siglo y mientras dormíamos nos robaron y ahora andamos en
andrajos. "No logramos conservar -como dice Octavio Paz- ni siquiera lo que los

e~pañoles_ d~jaron ~ irse, nos hemos apuñalado entre nosotros ... " (Posdata, pág. 14,
S'.glo Veintiuno Editores, S. A.). De nada nos sirven las enanas críticas de "El MeXJcano Enan?' '.· Aún así, creo que México es el nombre de una esperanza humana.
Reservas e~pmtu_ale_s atesoradas por nuestro sufrido pueblo, tienen mucho qué decir
en el próximo vira¡e de la historia. En mi ensayo Vocación de México he intentado
trazar, con 1~ líneas indispensables, una caracterología cultural del mexicano. Pero,
por ~ora, ~ tema es otro. Vuelvo a recordar al trágico y relampagueante genio de
Fedenco Nietzsche: el valor de un espiritu se mide por su capacidad para soportar
la verdad.
En la reunión de Columbia University, Nueva York, del 30 de septiembre al to.
de octubre ~e 1966 ("C?nf~rence ~n National Priorities Problem") se presentaron
trece pone~c1as ~ue la editorial mCXJcana Siglo Veintiuno reunió, traducidas al castellano, baJo. el titulo de Estados Unidos ante su Crisis. No me interesa el detalle de
est~ P_~nenc1as -:-datos históricos, estadísticas-, sino la conciencia de una parte de
~dNat1on que quiere expresar, con palabras inequívocas, su preocupación por la prion ad ~el Estado_ fuerte, que 5&lt;: arma hasta los dientes para seguir siendo el más poderoso,. por el, ':1udadano manipulado en la sociedad como guarnición; por las consecuencias pohucas, morale1, económicas y legales del intervencionismo norteamericano'. por la lucha de la tecnología moderna; por la decadencia de las urbes norteamericanas ~ por ~ futura vivienda del hombre; por la explosión racial y las posible1 oporturudades iguales para todos; por la crisis de la moralidad y las exigencias
morales de la paz; por la pobreza mundial y el papel de los Estados Unidos para
coadyuvar al pro~reso de la justicia social en el mundo ... No siempre estoy de acuerdo con las soluciones propuestas por los diversos autores. Pero Jo que má.s me interesa es la conciencia lúcida de un estadio social insatisfactorio, injusto, innecesario.
El sistema socio-económico de los Estados Unidos no es una estructura perfecta.
Muchas cosas están cambiando en Norteamérica y en el mundo. Y si hay cambio
CJ J&gt;C'.rque hay im~rfección. Resulta absurdo perfeccionar lo que ya es perfecto. Para m1, lo má.s admirable de ese magno "Estado industrial" es el e1fueno que hacen
muchos de sus mejores hijos por emanciparse de los objetivos económicos que ejercen
un monopoli~ indebido en tantas vidas, a costa de otros intereses más estimables. Un
gran econ_orrusta y un gran intelectual norteamericano ha llegado inevitablemente a
la _concluS1ón de que se están convirtiendo en siervos mentales y prácticos de la máq~ma que han creado para que les sirviera. Estoy con John K. Galbraith cuando
afirma:. "Lo que cuenta no es la cantidad de bienes que poseamos, sino la cualidad
de la vida que tengamos" (El Nuevo Estado Industrial, p. 24, Ediciones Ariel Barcelona). De esto, precisamente, quisiera hablar.
'
. En toda nación_ hay una se¿e de bienes y servicios, en comparación con la capacidad de producción de los rrusmos. De esas necesidades surge una lista de prioridade5. El presupuesto militar ordinario para 1967 fue de 50 mil millones de dólares
al año. "La carrera espacial a la luna requiere cinco mil millones al año, o sean más de
las tres cuartas partes de nuestros pagos de impuestos, y deja muy poco para todo Jo
demás",. advierte Seymour Melman. (Estados Unidos anti su Crisis, p. 5, Siglo Veintiuno Editores, S. A.). Nuestros vecinos son ricos, pero no son infinitamente ricos. La
labor m_ilitar y ~spac_ial, aunque ciertamente se paga, no puede utilizarse ni para la
producción ultenor m como parte del nivel corriente de vida. Mientras una máquina
de imprimir_ ~ultiplica varias veces su valor en sus productos, el arma atómica no.
Melman califica de "parasitaria" a la labor militar. Y lo grave es que esta actividad
consume entre una mitad y dos terceras partes del trabajo actual de Estados Unidos

567
566

�aplicado a la investigación y el desarrollo de la ingeniería. Puede hablarse de un
subdesarrollo tecnológico en la esfera civil. Para las industrias y actividades civiles sólo
se han dejado las migajas de la mesa y, a menudo, nada en absoluto.
Entre las más apremiantes necesidades del pueblo norteamericano, cabe destacar:
a) 15 mil millones de dólares anuales para la sustitución de viviendas, en términos
de higiene y decoro mínimos; b) 25 mil millones de dólares al año como gasto adicional para la enseñanza; c) de cuatro a cinco mil millones de dólares anuales para
crear nuevos manantiales de agua; d) 1 l/2 miles de millones de dólares por año, por
encima de la inversión actual, para llevar los ferrocarriles del país a un nivel de
funcionamiento moderno; e) 2 mil millones de dólares anuales para la conservación
de los recursos naturales: agricultura, bosques, mejora de la tierra erosionada, minas,
atención de playas; f) 5 mil millones al año para obras importantes de energía hidráulica e hidroeléctrica; g) 10 mil millones de dólares al año de inversión adicional para la renovación técnica y afín de muchas industrias civiles agotadas ( construcción de barcos mercantes, industrias productoras de máquinas); h) 4¡/2 miles de
millones de dólares anuales para las grandes ciudades de los Estados Unidos (sistemas
de cloacas, de conducción de agua y eliminación de aguas negras) .
El total sube a unos 76 mil millones de dólares por año. En esa cifra no están tomadas en cuenta otras áreas de necesidad: por ejemplo, la reducción de la polución
del aire. Trátase de una lista mínima de inversiones sociales. El presupuesto militar
de prioridad y las operaciones de guerra de Vietnam han ocasionado una dramática
poda presupuestaria en la rama de inversiones sociales para la mejora humana, desde
la "guerra a la pobreza" hasta la realización del programa llamado de la "gran Sociedad". La reducción presupuestaria se extendió al programa de leche en las escuelas. Seymour Melman concluye su ponencia "Las necesidades norteamericanas Y los
recursos limitados: el problema de las prioridades", advirtiendo : "Ya es hora de volver a examinar el sistema norteamericano dominante de prioridades. Es incontestable
que han de hacerse elecciones de prioridades, inclusive por parte de la nación más
rica de la tierra. En la vida pública, el patrón costo-eficacia ha sido aceptado como
tipo de conducta satisfactorio. Necesitamos introducir ademá:5 el patrón me~daseficacia, esto es, una elección explícita de prioridades en términos de las necesidades
y las capacidades de nuestro pais". (Ob. cit., p. 11).
Para Vemon K. Dibble "Los Estados Unidos son una sociedad de guarnición. La
sociedad-guarnición es aquella en que no tiene sentido alguno ~re~n~ si los civi!es
controlan o no a los militares. Es una sociedad en la que las mst1tuc1ones y los mdividuos que ejercen poder militar, económico y político han llegado a depende~ a
tal punto unos de otros; en la que sus objetivos e interese~ ~n ta~ _complementanos,
y en la que las fronteras tradicionales entre las esferas c1V1l y militar han de~a~arecido a tal extremo, que la noción misma del control civil frente al control militar
carece por completo de sentido" (Op. cit., p. 12). Tan grande es el volumen Y la
fuerza del establecimiento militar norteamericano, que Dibble no vacila en afirmar:
"El Pentágono es el cuartel general de la corporación más grande del mundo", recordando la frase de Bert Cochran. La exuberante burocracia, los arsenales de armas bases aéreas estaciones navales reservaciones militares, los 16 millones de hectáre~s en Estado; Unidos y en el 'extranjero respaldan fácticamente la afirmación,
al parecer hiperbólica de Vemon K. Dibble y Bert Cochran. Baste saber que el activo de los militares ~s tres veces más alto que el activo combinado de las "United
States Steel", "American Telephone and Telegraph", "Metropolitan Life lnsurance",
"General Motors" y "Standard Oil Company" de Nueva Jersey.

Lo característico fde d la sociedad-guarnición es que el extenso y poderoso cuerpo
militar
. _pene~. pro un amente en la vida civil. Hay una semejanza creciente entre
l~s ofioales militares Y !ºs directores civiles en política y en los negocios. Puede decITTe que h~n desaparecido las fronteras tradicionales. Los militares se han fusionado
con el gobierno Y con las ~des compañí3_5. La contrarrevolución, la hegemonía
americana en el mundo y cierto control pobtico y económico en el pais, son sus
objetivos.
La mayoria de los norteamericanos no se benefician de la sociedad guarnición. y
algunas empresas -la banca y la ropa para hombres- han resultado perjudicadas
por la guerra contra Vietnam.

III
. La Constitución redactada por los Padres Fundadores establece un cierto control que
eJ~rce _el Congreso cuando el Ejecutivo se extralimita. Este plan involucraba al Poder
EJecu~vo, en g~nera~, Y a los militares, en particular. No obstante, "la mayoría de
los legulado~s mtervienen poco en asuntos de estrategia militar", si hemos de creer al
Prof._ Janow1tz. En la práctica actual, el Congreso reconoce en absoluto su dependen~a con res~cto a los informes periciales de los militares profesionales. Esto quiere
d~cir que !ºs miembros del Congreso no cumplen la tarea que los Padres de Ja Patria les asignan. Más de la mitad del presupuesto federal resulta sin debido control
e? el Congreso. Si la democracia no funciona, como los Padres Fundadores la concibieron, es porque la sociedad se encuentra convertida en guarnición. En consecuencia,
deben buscarse formas alternativas de organizar el poder político.
N_?rt~éri~ preindu~tri3! era u~a democracia individualista de artesanos y de pequ~nos mdusti:iale~. Al fmalizar el nglo XIX surgieron, en la economía de los Estados
Umdos,
y un grado mayor de poder central;••do
H a b'1a na'd 1 orgaruzac1ones nacionales
•
~ .
c1
a ~ empresa sm una mayor centralización. La dispenión orgánica subsistía
en la pol_1t1ca, en la cultur~, en la enseñanza y en la religión. Las revueltas agrarias
e~an regionales. Los trabaJadores no estaban unidos entre si, porque eran heterogeneos '. porque no se enfrentaban a un enemigo de clase unido. Entre 1910 y 1940
-especialmente en el perído del "New Deal"- el Congreso aprobó muchas leyes
que favorecían a la clase trabajadora.
V~mon K. Dibble apunta: "en resumen, mucha de la gente que no tiene interés
particular alguno en la sociedad-guarnición no está organizada o Jo está pobremente
Y la. oposi_ción que se produce se desmenuza en los poros de una es.-uctura porosa d;
p~do, 51 o ~ dentro de los partidos políticos principales. Dos lecciones son obvias.
Primero, deb1_do a que la sociedad-guarnición se creó por encima de millones de
personas, . debido a qu_e no requirió la movilización de las masas, hay gente que no
~l~ n~ tiene ~n ella rnterés particular alguno, sino que tampoco ha sido organizada
~- rnv1tada a mgresar. La búsqueda de formas alternativas de organizar el poder pohuco no debe enfrentarse a una sociedad, y a unas bases sociales potenciales que
están ya organizadas a fondo.
En segundo lugar, la búsqueda seria de alternativas ha de empezar y ha de concentrarse fuera de los partidos principales. Podemos creer influír sobre ellos O cambiarlos, pero únicamente desde fuera. Podemos pensar en alianzas con elementos al
interior de los mismos, pero únicamente desde una posición independiente fuera de
ellos. Hemos de aplaudir al minúsculo número de diputados que votaron contra las

°

569
568

�partidas para Vietnam, pero hemos de hacerlo desde las salas" (Estados Unidos ante
su Crisis, p. 36, Siglo XXI Editores, S. A.).
Reconoce Dibble que la tradición liberal ha inspirado avances sociales importantes
-movimiento de los negros- y avances menos importantes -decisiones judiciales
acerca de la censura de las películas y del macarthismo-, motivo por el cual no
debe ser rechazada en conjunto por los opositores de la sociedad-guarnición. Lo que
decididamente debe ser combatido es el liberalismo individualista y su retórica. Después de examinar tres propuestas de alternativas: la política de coalición la democracia participatoria y la democracia del cuerpo electoral, Vemon K. Dibble se inclina por la última. ¿Razones? Es que la democracia electoral no produce ni la resistencia de la política de coalición -en cuanto a establecer bases independientes de
poder fuera del sistema existente-, ni la tendencia antiorgánica de la democracia
participatoria -los grupos universitarios que han pedido la democratización de la
Universidad no saben exactamente lo que el término significa, y no estoy seguro de
que alguien lo sepa-. "Cabe concebir la 'democracia electoral', en parte por analogía con un sindicato activo y democrático que protege a sus miembros en forma
militante" (lbidem, p. 49). Como Vernon K. Dibble no explica lo que entiende por
la protección a los miembros en forma militante, mucho me temo que con esta forma
se pudiese caer en una clase más de totalitarismo. He aquí un poco mejor delineado
el pensamiento de Dibble: "la democracia electoral consta de electores relativamente
pequeños, relativamente homogéneos internamente, pero distintos, con todo, unos de
otros, ayudados por jefes de bajo rango y unidos entre sí en una estructura más
amplia, más formal y burocrática" (lbidem, p. 51).
Acaso la democracia electoral no será la panacea. Pero, en la medida en que se
deje realizar, combinaría los valores liberales tradicionales de los derechos subjetivos
públicos y la libertad individual con el valor conservador tradicional de la comunidad. Este sistema se asociaría con elementos aliados entre los trabajadores organizados. Aunque Dibble no explica tampoco en qué sentido será socialista esta nueva forma
de democracia, apunta el reto básico al sistema de propiedad existente, el control democrático de la economía y la inversión planeada en vista de las necesidades de
nuestra sociedad. Me interesaría saber qué entiende el Sr. Dibble por "un reto básico
al sistema de propiedad". Si se trata de que la propiedad, que es un derecho natural
y un derecho positivo en las democracias, tenga una función social en su uso, estoy
de acuerdo. Pero si se tratase de importar los torpes e injustos sistemas del comunismo soviético o del comunismo chino, estoy en contra.

•

IV

La guerra en Vietnam y la ocupación temporal de Santo Domingo, en 1965 Y
1966 han hecho rdlexionar seriamente a muchos intelectuales norteamericanos. Wolfgang' Friedmann apunta: "resulta paradójico, a primera vista, que muchos de aquellos que hace una generación apoyaban la guerra contra la Alemania nazi y sus
aliados se muestran actualmente escépticos o abiertamente hostiles frente a la intervención norteamericana. Ya sea en Vietnam o en la República Dominicana. Por otra
parte, muchos de los que en su día hubieran aceptado de buen grado un arreglo
de coexistencia con Hitler figuran actualmente entre los partidarios más fervorosos
de la intervención de los Estados Unidos en Vietnam. El secretario de Estado, Dean
Rusk, ha insistido una y otra vez en el paralelismo íntimo entre la resistencia ar-

570

mada a las agresiones de Hitler y la :.ntervención de los Estados Unidos en Vietnam
destinada a impedir la agresión militar e ideológica comunista por parte de Vietn~
del Norte. Sin embargo, muchos de los críticos de la actual política de intervención
norteameric~a, como por ejemplo el senador Fulbrigth, no aceptan este paralelismo"
(Estados Unidos ante su Crisis -las prioridades nacionales y la intervención: aspectos políticos, morales y legales- p. 60, Siglo XXI Editores, S. A.). A mí no me
extraña, como le extraña a Friedmann, que el gobierno y el pueblo norteamericano
consideren como fundamentalmente peligroso para la seguridad y la forma de vida
norteamericanas a todo régimen comunista. Lo que decididamente repruebo son las
intervenciones a mano armada que son verdaderos ultrajes al derecho internacional.
Así como hubo medidas legítimas que estuvieron destinadas a expresar en forma concreta la desaprobación del sistema nazi por parte de las naciones democráticas -ayuda 3: los fugitivos de la Alemania nazi, boicots comerciales, negativa de mantener
relaciones culturales y sociales, etc., Estados Unidos podría, dentro de la prerrogativa
de todo país soberano, ejercer medios apropiados para manifestar su reprobación a
los sistemas totalitarios comunistas.
"Según los acuerdos de Ginebra de 1954, Vietnam había de mantenerse como estado unificado, sobre la base de elecciones nacionales que habían de celebrarse bajo
la vigilancia de algún organismo internacional. Pero consta que los Estados Unidos
estaban ?ecididos, antes y después de los acuerdos de Ginebra, a establecer y a apoyar a Vietnam del Sur cual Estado soberano independiente y cual un valuarte anticomunista. Esto constituyó el primer acto importante de intervención en lo que era
esencialmente un problema interno, aunque internacionalmente importante. La infiltración armada de Vietnam del Norte en Vietnam del Sur empezó a fines de 1959
Y fue aumentando gradualmente, o sea que fue posterior a la intervención inicial de
los Estados Unidos" (lbidem, p. 61).
El caso de la República Dominicana es aún más claro. El Presidente Johnson declaró que los Estados Unidos no podían tolerar ni tolerarían el establecimiento de
un régimen comunista en este hemisferio. El poder de veto que se arrogó el Presidente Johnson no se ha ejercido, por cierto, en el caso actual de Chile. Lo grave
del caso es que Estados Unidos "proclama ahora una acción de policía sobre el mundo
destinada a evitar que determinadas formas de gobierno se establezcan, aún como
resultado de revoluciones pura o esencialmente internas" (lbidem, p. 62). La cuestión es esta: ¿puede Norteamérica intervenir en revoluciones sociales y guerras civiles de implicaciones internacionales, políticas y estratégicas? Ya sea en Africa, Asia
o Latinoamérica, habrá revoluciones contra la opresión, el hambre y la desigualdad
social. No veo por qué tenga que hablarse siempre de revoluciones de izquierda, como lo hace Friedmann. Tal vez ignore este autor que el cristianismo es, en el buen
sentido de la palabra, el movimiento más revolucionarlo de todos. Resulta curioso
el hecho de que "las revoluciones anticomunistas coronadas por el éxito, como las
de Ghana e Indonesia han sido aquellas en que los Estados Unidos no han intervenido. Creo que los diversos objetivos de la política internacional de este país -nos
dice Wolfgang Friedmann- los objetivos de ayuda de desarrollo y de Alianza para
el Progreso son los más nobles y prometedores. Por lo que se refiere al empleo de la
fuerza, el objetivo principal ha de ser el de poner toda la fuerza que podemos movilizar al servicio del control y la restricción del empleo nacional de la fuerza mediante el refuerzo de la autoridad internacional para el control de la fuerza. Mientras tanto, toda intervención nacional debería limitarse a la defensa contra la in-

571

�tervención organizada y demostrable a una tercera potencia, y no servir para combatir
a una doctrina como tal" (lbidem, pp. 63-64).
Terence Maccarthy estudia las consecuencias económicas de Vietnam. Como las
cifras que nos ofrece pertenecen a los años de 1965 a 1967, no me interesa tanto
el mostrarlas a los lectores, lo que cuenta son las consecuencias económicas. La escasez
de mano de obra especializada es aguda. La productividad no ha aumentado. Los costos
directos de la guerra de Vietnam han tenido un promedio anual de 15,000 ó 16,000
millones. Estados Unidos se ha visto obligado, con recursos domésticos o con compras
fuera del país, a llenar la tasa de arroz de Saigón. Irónicamente escribe Terence _Maccarthy: "no preguntes, pues, ciudadano norteamericano, para quién sube el precio de
Vietnam. Sube para ti. Y así es como debe ser, porque ningún pueblo tiene el derecho moral de emprender una guerra sin pagar su costo, y ningún pueblo, cualesquiera que sean las circunstancias, debería gozar jamás del privilegio de enviar solamente al combate a aquellos cuyas categorías de edad poseen poca especialización
y en las que el desempleo es elevado" (lbidem, p. 71). La guerra de Vietnam _ha
producido una inflación insoportable del poder adquisitivo. El aumento de las importaciones es patente. La elección está entre agravar el déficit de la balanza de
pagos y agravar la inflación interior. El precio de la guerra de Vietnam en cualesquiera de los casos, es bastante caro. La posición del dólar en el mundo se ~stá
viendo amenazada. El daño de la inflación interior será mucho mayor que s1 se
frenan las exportaciones y se estimulan las importaciones. La eliminación de la cobertura oro se hará indispensable si prosigue el tipo reciente de empréstitos industriales y comerciales de grandes bancos privados. El empleo desproporcionado Y erróneo de los recursos de una gran nación, es verdaderamente lamentable.

V

Una economía de Guerra está en pugna con el objeto individual y social de los
ciudadanos. Terence Maccarthy indica que la economía de guarnición se basa en
la idea de que todo Jo que ocurre en el mundo constituye una _amenaza para el ~stado
en cuestión. Las asignaciones militares, con sus efectos sobre mgresos Y formacion de
capital, se hacen cada vez más importantes. Al ciudadano s~ le quitan_ I?~ elementos
principales de la formación de decisión. Detrás de la econonua de gua~c1on hay. una
visión específica del mundo. La diplomacia está para limitar los camb,~s ~und,ales.
El poderío militar absoluto de la economía de guarnfción ~uede constltwr un elemento disuasivo para todos los pueblos cuyas econo1D1as se interpretan como _potencialmente peligrosas. Este tipo de economía se opone a las reformas en ~os s,.~temas
de propiedad inmobiliaria. Terence Maccarthy_ pro~one que los Esta~os ~mdos abandonen su posición militarista y contrarevoluc10nana y tomen la d1recc1ón de la rebelión campesina". Esta propuesta me parece francamente inacep~ble, ~orque su~~ne
la intervención de Norteamérica en los Estados soberanos de ~s1a, ~i:ca Y Amen~a
Latina. La dirección constructiva conducente a la transformac1on pac1f1ca de los sistemas de la propiedad de la tierra en la mitad del globo, corresponde a l~s respectivos países. Cosa diversa es la necesidad de educación y orientación _técruca en
agricultura. En este punto, los 600,000 hombres que han luchado en .':1etnam podrán ser retirados del combate, y una vez instruidos debidamente serv~nan para la
asistencia técnica en la transformación del sistema de propiedad de la tierra. En fin,
al Sr. Maccarthy se le ocurren muchas otras cosas: reducir el presupuesto de arma-

572

mentos de los Estados Unidos a un nivel calculado para defender las costas nacionales.
El gasto ahorrado serviría a los Estados y a las municipalidades para cooperar en un
proyecto coordinado de desarrollo local sobre una base nacional. Reconstrucción de ciudades, red adecuada de medios de transporte masivo, servicios necesarios de salubridad
y enseñanza, establecimiento de parques industriales modernos; todo ello podría hacerse. Además, préstamos en vista del aumento de la productividad a tipos bajos y
controlados de interés, creación de un inventario continuo de los bienes de producción y las necesidades de capital de todas las naciones en vías de desarrollo, reconocimiento diplomático de la China continental, como prueba de realismo y buena fe.
"El costo de estos programas -afirma Terence Maccarthy- no representaría más
que una fracción de los gastos anuales de las naciones individuales en guerras estériles. E inclusive si se nos antoja grande, siempre será un precio pequeño, con todo,
a pagar para el seguro contra el suicidio hacia el cual la raza humana avanza tan
rápidamente" (lbid.em, p. 88).
Stephen Unger presentó en Columbia University una ponencia con sugerente título: "La tecnología contra el hombre: el Frankenstein actual". El principal esfuerzo
científico y de ingeniería de Estados Unidos se ha dedicado, en estas últimas décadas, a la creación de instrumentos de destrucción. ¿ Qué ocurriría si se produjera
una guerra importante entre las grandes potencias? Veamos, en primer término, los
efectos de las bombas termonucleares contra la población civil. "Supongamos, por
ejemplo, que diversos centenares de puntas de bomba de diez megatones se detonaran en los Estados Unidos. Los efectos de estas explosiones variarían según las altitudes a las que tuvieran lugar y según el terreno, entre otros factores. Tal vez los
efectos más mortíferos sobre las áreas pobladas son los que resultarían de explosiones
a altitudes escogidas para obtener los efectos térmicos máximos sobre una vasta área.
Resultarían de ello unas terribles bolas de fuego que incendiarían los materiales inflamables hasta una distancia de unos 36 kilómetros del centro. Es probable que
siguieran devastadores huracanes de fuego, precipitándose el aire hacia el interior
desde la periferia, avivando las llamas y haciendo subir los gases calientes, succionando
así más aire de fuera, etc. La extensión de este huracán dependería de las condiciones locales, pero es probable que abarcara varios kilómetros cuadrados" (lbidem,
pp. 89-90).
La contaminación radiactiva sería uno de los terribles efectos contra la vida humana. Las dosis subletales debilitan la resistencia contra las enfermedades. Es probable que el suministro de agua se viese gravemente afectado. Se produciría un grave
trastorno en la disponibilidad de servicios médicos. Los insectos -sensibles a la radiación- aumentarían pavorosamente. Los sobrevivientes podrían contar con muy
poca ayuda desde "fuera".
Los abrigos contra la lluvia radiactiva proporcionarán una protección transitoria a
la gente alejada de las áreas de blanco. Se necesitarían estructuras subterráneas profundas, sólidas, aisladas, con aire acondicionado y energía propia, con servicios higiénicos y reservas de alimentos y agua. El costo de tales abrigos para las poblaciones
norteamericanas sería astronómico. Cabe preguntar, además, cuánto tiempo habría
que permanecer bajo tierra, y qué ocurriría cuando los sobrevivientes emergiesen en
un mundo devastado. Y luego viene el problema de poner al día los sistemas de arribo
que pueden resultar anticuados en el caso de un aumento de potencia de las armas
nucleares. Preparar la evacuación de las ciudades y llegar a tiempo es otra de las
incógnitas.

573

�Los proyectiles de tierra -aéreodirigidos por el radar-, son un auxiliar poderoso
de cualquier sistema de defensa. No obstante, pueden contrarrestarse por señales fa].
sas emitidas por los atacantes. Contra aviones que vuelan a muy poca altura, el sistema de radar carece de eficacia. Si se pensase en proyectiles antiproyectiles, equipados
ellos mismos con una carga nuclear, el atacante podría anular el sistema mediante
el empleo de contramedidas electrónicas. Podría haber, por ejemplo, proyectiles de
engaño.
Stephen H. Unger trabaja con la siguiente hipótesis : "confiando en que A está
realmente disuadido de responder con la fuerza, el país B podría acaso sentirse estimulado a llevar a cabo alguna acción militar limitada contra A (anexionándose, por
ejemplo, algún pedazo sin importancia de territorio disputado). Si esta acción tiene
éxito, B podrá eventualmente sentirse tentado de repetir el proceso, tal vez a una
escala algo mayor. Después de cierto número de episodios de esta clase, es probable
que presiones diversas ( como por ejemplo, el prestigio internacional o la políti9l interior) induzcan a A a resistir a una de tales incursiones, probablemente con una
defensa limitada, no nuclear. Esto puede decidir a B a escalar su empeño, lo cual
puede conducir luego a una guerra convencional ampliada. En este momento podrá
ocurrir que las bajas vayan aumentando de un lado y del otro, que el "honor" nacional entre en juego y que cada uno de los lados empiece a aferrarse con mayor
rigidez a su posición, confiando en que la otra parte dará marcha atrás antes de
arriesgar un conflicto total. Llegarán acaso a emplearse armas nucleares "tácticas"
en un ámbito "local" ( esto podría incluir bombas tan grandes como la que cayó
sobre Hiroshima), y el área de lucha podría ir extendiéndose gradualmente. Cuanto
mayor se haga la guerra y mayor sea el número de bajas, tanto más difícil se hace
para cada parte terminar la lucha sin una "victoria". Siempre habrá gente influyente
en ambos países que aconsejen el "acabar con ello de una vez", y finalmente podría
ocurrir que se oyera su consejo y se produjera la gran aniquilación. Obsérvese que
el proceso que acabamos de describir no es tal que cada paso conduzca necesariamente al otro. Es posible que algunos episodios de esta clase se inicien y luego se les
ponga fin poco antes de llegar al desastre final. De hecho, tales arreglos de última
hora forman parte integrante del proceso, porque acostumbran a los jefes y a la
gente a los peligros de la guerra en la era nuclear y hacen que se atrevan a aventurarse cada vez más allá por el camino de la destrucción. Y en tal caso, un error
de cálculo, un accidente, el error humano, el pánico o el orgullo son capaces de concurrir a provocar el holocausto" (lbidem, pp. 95-96).
En conclusión, la guerra termonuclear puede destruir no sólo naciones, sino a la
humanidad entera. Ni la defensa pasiva ni la activa parecen viables. Si los dirigentes
políticos siguen dominados por la manera de pensar militar, las probabilidades de una
gran catástrofe universal son muy grandes.

VI
Picasso, el genial pintor español, ha dicho: "en arte, todo lo interesante tiene
lugar al principio. Una vez pasado el comienzo, nos encontramos ya al final". No
se trata de la novedad por amor de la novedad. Es un enunciado de la diferencia
entre la idea y la realización. En nuestra época, la realización es mecánica, automatizada, computadorizada, inhumana y muy poco interesante. Con cierta ironía, el mismo artista malagueño apunta: "si funciona es anticuado". No sé si estemos en los

574

inicios de una ~u_ltura desconocida. Pero me parece que aún así, no podemos renegar
de nuestra trad1c1ón. Y esto es, precisamente, lo que no ha sabido ver Percival Goodman,
_referirse a "el fu~esto lecho de roca del tradicionalismo". Por supuesto que
la trad1c1ón _no debe maruatarnos ni mucho menos anquilosarnos. Sin embargo, todo
hombre empieza por ser --cuestión ontológica- una tradición acumulada. Sobre esta
base se proyecta todo dinamismo vital. En su ponencia "Un plan de planificación"
Percival Goodman escribe: "la velocidad del transporte en materia de información ;
de . ~osas hace innecesaria la proximidad de enormes aglomeraciones de gente, y la
facilidad con que ésta se mueve de un lado para otro podrá acaso significar una
existen~ia nó~~da a escala. ~undial po~ una parte considerable de la población.
La desm~eracion d~ la farmlia como umdad social y económica básica y la erosión
de la rehg1ón organizada, son hechos: la eliminación del nacionalismo constituye una
necesidad vital" (Estados Unidos ante su crisis, p. 115).

ª!

Los es~os. de ~ida serán reducidos en sus diferencias, si no es que eliminados, por
la comunicación instantánea, la eficacia computadorizadora en la producción la urbanización de las poblaciones, la educación en masa, la conservación de alu:ientos la
eliminación de diferencias de clase y de raza, la igualización de los ingresos .. .' La
tecnología contemporánea lleva implícita la necesidad de controles regionales nacionales e internacionales que podrían esclavizarnos a todos en una vasta orgacización.
Hasta ahora parece ser que llevamos la pendiente de la despersonalización el desarraigo, la conformidad, la artificialidad y la anomía. Sin embargo, Goodma~ sugiere
una planeación dividida en tres partes: a) medidas para aliviar situaciones de necesidad desesperada; b) satisfacción de necesidades que, si bien son inmediatas no
son con todo, desesperadas y c) las empresas a largo plazo.
David Danzig encara el problema: "el movimiento en favor de los derechos civiles Y la revolución de los negros". Con frecuencia han estado tan íntimamente entretejidos ambos problemas, que resulta casi imposible distinguirlos.
En nuestros días se está produciendo una brecha creciente entre el movimiento en
favor de los derechos civiles -"coalición liberal dedicada a las oportunidades iguales"- Y la revolución de los negros (movimiento que se propone superar la inferioridad social, económica y política de los negros norteamericanos como grupo) . Los
liberales americanos fundieron la base moral de los derechos humanos en la religión
Y la política, justificaron la teoría de la igualdad humana en las ciencias físicas y
sociales, dirigieron la ofensiva intelectual contra el racismo y fundieron organizaciones
en pro de los derechos civiles.
La primera concesión importante hecha a los negros, a escala nacional, fue la
orden ejecutiva 8802 de junio de 1941, que establecía la Fair Employrnent Practices
Commission National. Tras esta concesión, siguieron muchas más. En 1941, los negros
amenazaron marchar sobre Washington. Pero no fue sino hasta 1963 cuando efectivamente tuvo lugar esa marcha. Las leyes, los organismos creados y las actividades
administrativas emprendidas en estos últimos 20 años bajo la presión de la coalición
liberal blanco y negra son impresionantes. David Danzig nos ofrece un examen de
los acontecimientos y resultados principales que no voy a reproducir. Lo que me interesa destacar es la idea de la hermandad negra y la autoafirmación comunal que
se encuentra en la médula del movimiento de los negros. Cannichael ha hablado de
las necesidades de igualdad psicológica. Lo cierto es que la sociedad norteamericana
se está reestructurando formalmente. En primer término habría que señalar la reconstrucción de la base legal de los derechos civiles. Luego habría que indicar la

575

�responsabilidad federal de intervenir, siempre que sea posible, para asegurar el cumplimiento de dichos derechos. Por último, es preciso apuntar el establecimiento de la
igualdad ante la ley como norma pública de la nación. Aún así, "la igualdad de oportunidades ha tenido poco efecto sobre las vidas segregadas de la gran mayoría de
los negros. Apenas debería ser necesario detallar las sombrías privaciones que &amp;iguen
atormentando las vidas de la mayoría de los negros. Para la mayor parte de ellos,
y su número sigue creciendo, el gheto marca los límites de su mundo y condiciona
los actos más íntimos y esenciales de su existencia" (Ibídem, p. 133).
David Danzig propone: "sin abandonar, pues, ninguna de las ventajas obtenibles
todavía por medio de los derechos civiles y la asistencia social corrientes, han de
desarrollarse nuevas estrategias. La línea general de un nuevo enfoque se halla ya
implícita en este análisis. Propugna la creación de organizaciones de negros en todos
los aspectos de la vida de la comunidad, allí donde se les ha negado a los negros
el pleno e igual acceso a las instituciones existentes, con el propósito de convertir el
activo y los recursos de semejantes organizaciones en poder económico Y político"
( I bidem, p. 140) . La coalición liberal sigue siendo tan necesaria como cuando se
creó. No obstante, habría que crearla a partir de los diversos bloques de la ciudad
y con fundamento en un programa al que todos ellos se adhiriesen.

VII
Henry W. Malcolm presentó, en Columbia University, una ponencia intitulada:
"La crisis de la moralidad; la pérdida de Dios y la ausencia de dominio interno". El
tema, tan sugerente, me parece -dicho sea con toda sinceridad- muy pobremente
tratado. Por miles de años, la civilización se ha fundado en el dominio interno:
represión de los instintos y sublimación según normas morales. En nuestros días, cabe
hablar de la ausencia de dominio interno.
Un gran número de norteamericanos tiende a fragmentar sus vidas en compartimientos perfectamente distintos, con sus conjuntos especiales de valores. "Lo que es
moral en religión, podrá acaso no considerarse como importante en política, en el
Gobierno o en economía. Lo que es moral en el mundo de las relaciones familiares
podrá tal vez no referirse a las relaciones sociales del medio familiar en cuestión, Y
Jo que es moral en tiempo de paz no lo será por ventura en tiempo de guerra, Y así
sucesivamente" (Ibídem, p. 144). Con innegable ligereza, Henry W. Malcolm habla
de la pérdida de los supuestos universales de carácter moral aplicables a todas las
áreas de la vida humana. ¿ Cuál es esa pérdida que no explica en concreto? Por
otra parte apunta una especie de pasividad moral y un sentimiento de desamparo al
que no le'falta mucho para penetrar la vida norteamericana por completo. "La crisis
no está en la pérdida de las creencias y los ideales morales como tales, sino en la
incapacidad creciente de estos ideales para ocupar un verdadero lugar en nuestras
vidas como factores determinantes. El sentimiento de desamparo del individuo en
cuanto a proporcionar controles internos significativos; la pérdida resultante de conciencia eficaz; la pérdida de dirección autoritaria moldeada según la figura significativa del padre; los efectos siempre presentes de la sociedad dirigida, y el sentimiento consiguiente de que nadie tiene en última instancia el control del significado
0 el destino de nuestras vidas, es lo que ahora define la crisis de moralidad de nuestra
época" (Ibídem, p. 154). Ante todo, para ser precisos habría que decir que los verdaderos ideales no adolecen jamás de incapacidad para ocupar un verdadero lugar

576

en nuestras vidas. Somos nosotros, quienes padecemos ceguera parcial o total para
un determinado sector de valores. La crisis de la moralidad hay que buscarla, me
parece, en la soberbia de la vida que se siente autosuficiente y en el surgimiento de
nuevas Sodomas y Gomorras. De acuerdo estoy con Malcolm cuando afirma: "el mismo ideal de la democracia constituye una contradicción fundamental con la manera
en que vivimos nuestras vidas. Las votaciones nacionales a propósito de cualquier
asunto que sea revelan a lo sumo ideas y creencias parciales y momentáneas al respecto, pero nunca, en cambio, cuáles sean nuestros ideales y creencias subyacentes.
Hemos aprendido simplemente a no tenerlos. Entrarán siempre en conflicto con las
fuerzas externas que controlan nuestros destinos" (Ibídem, p. 154) . No obstante, esas
fuerzas externas que controlan nuestros destinos no son fatales.
El mismo autor presenta otra comunicación: "El reto de la paz: una moral para
la abundancia". Imposible soslayar la importancia de los temas éticos que entran en
juego, por el simple enunciado del título. Gran parte de la energía, de los recursos,
de la mano de obra y del dinero que ahora gastamos en la guerra y el espacio, se
podrían aplicar a una sociedad pacíficamente orientada y buscadora de la paz. Dentro de nuestra sociedad neurótica, los individuos tratan manifiestamente de huír de
la libertad. Habría que empezar por superar esta patología. Malcolm piensa que la
abundancia significará que los individuos serán libres y que tendrán la seguridad de
hacer lo que les guste. Estados Unidos ha creado la clase media más rica del mundo
entero. La era industrial le ha deparado una abundancia inevitable. Pero, ¿ cómo vivir
dentro de esa abundancia? Lo cierto es que Malcolm se limita a hablar de la libertad
y a sugerirnos que vivamos como queramos.
La última de las ponencias incluidas en el libro Estados Unidos ante su crisis, es
la de William S. Vickrey: "La capacidad de Estados Unidos para equipar el progreso
del mundo". "La filantropía internacional, ya se aplique a equipar fábricas o a capacitar individuos, constituye así un asunto intrincado, plagado de problemas múltiples, inclusive si contamos no sólo con un beneficiario interesado, sino también con un
donante bien dispuesto. Y si en materia de filantropía privada 'la donación sin el
donante -según se ha dicho-- es estéril', en filantropía internacional, por su parte,
la donación que se hace sin una gran dosis de perspicacia e ingenio corre peligro de
acabar produciendo beneficios mucho menores que los que se esperaban" (lbidem, p.
197). Desde un punto de vista pragmático, cabe añadir que el financiamiento de un
programa de ayuda es uno de los medios de aumentar la producción y de reforzar
la prosperidad.
La reunión de Columbia University, celebrada en la ciudad de Nueva York, del
30 de septiembre al lo. de octubre de 1966, "Conference on National Priorities Problems", trasciende el interés episódico de cifras estadisticas de aquellos años y de sucesos históricos, para convertirse en un símbolo de esfuerzo autocrítico en una gran
nación. La forma franca, directa, objetiva -tan norteamericana- es, acaso, el mayor encanto del libro que publicó en castellano Siglo XXI Editores, S. A., bajo el
rubro -afortunado por cierto-- de Estados Unidos ante su crisis. A mí, en Jo personal, me interesaba mostrar y analizar una actitud, la autocrltica, que es muy cara,
en estas últimas décadas, al estilo colectivo de vida estadounidense.

577
H37

�EL úL TIMO Y PRIMER GABRIEL GARctA MARQUEZ
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ

Depto. de Humanidades ITESM

Sx EL TIEMPO ES la problemática de nuestra época, las casas editoriales son un fiel
exponente de su rompimiento y anulación. En término dé pocos días materialmente
avientan y reavientan ediciones y reediciones de autores a la moda. Y Jo que hace
tres meses era una "princeps", hoy es un tercer o cuarto tiraje. Este es el caso de
"lo último" de Gabriel García Márquez.
Pero, curiosamente, ( especie de conejo de prestigitador reservado para un encore
imprevisto), lo de "último" se pierde una vez más en temporales imprecisiones. Y
pierde su valoración genésica cuando el curioso lector comprende que el relato de un
náufrago que estuvo diez días a la deriva en una balsa sin comer ni beber, que fue
proclamado héroe de la patria, besado por reinas de belleza y hecho rico por la publicidad, y luego aborrecido por el gobierno y olvidado para siempre, ( 1), cronológicamente corresponde a 1955 cuando el creador del realismo mágico no había ni
siquiera soñado sus "Cien años de Soledad".
A pesar de que en la contraportada del volumen se advierte que "no fue concebido como libro ( . .. ) (y que) más que un texto literario, es el ejemplo de un excelente reportaje, de un periodismo auténtico", no puede ser enjuiciado unilateralmente y habrá de participar de una doble visión. Primeramente, en su carácter de
libro, ya que como tal es dado a conocer a los lectores que en 1955 ni habíamos
leído ni conocíamos la existencia de El Espectador, periódico colombiano en donde
viera la luz "por entregas". Y segundo, como reportaje. Ambos se confundirán en el
transcurso de las siguientes líneas tal y como se confunden en el formato a pesar de advertencias de precavidos editores.
Ello se hará no tanto por comentar las líneas del náufrago como por presentar una
teoría ( dedicada a la intuición de Margarita [barra), sobre la producción del mágico colombiano. La de que Gabriel García Márquez ha venido trabajando desde sus
primeros tiempos con la técnica de la Novela de Follet6n. Y que a tal extremo la
ha actualizado y depurado, que bien puede catalogarse como el dignificador de un
género desprestigiado.
Objetivamente el Relato de un náufrago. . . consta de dos partes que pueden tepararse sin afectar el contenido. La primera es la que funge como prólogo y que se
titula "La historia de esta historia". La segunda, el relato propiamente dicho.
Quince años las separan. El GGM de la primera es el triunfador mundial. El de
la segunda, el principiante meritorio. De ahí la diferencia de enfoque entre ambas.

579

�No hay realismo mágico en la técnica de la historia prologal; apenas si una varita
mágica capaz de ennoblecer lo prosaico hasta la sublimación. Una historia central:
la del joven reportero. Enmarcándola, "la dictadura militar y folclórica (sic) del general Gustavo Rojas Finilla"; la temática editorial de El Espectador, de Bogotá ("honorable trabajo de panadería"); la llegada del náufrago a la redacción; las "20 sesiones de seis horas diarias" durante las cuales el entrevistador halla la verdad de
los acontecimientos. . . Toda una retrovisión de corte romántico. El hoy triunfador
se contempla a sí mismo en la distancia y se convierte en personaje central a despecho de Luis Alejandro Velasco, el náufrago. Y el último rasgo: la magnanimidad.
Puede permitirse el decir: "Hay libros que no son de quien los escribe sino de quien
los sufre, y éste es uno de ellos. Los derechos de autor, en consecuencia, serán para
quien los merece: el compatriota anónimo (sic) que debió padecer diez días sin comer
ni beber en una balsa para que este libro fuera posible". Ello a pesar --o precisamente porque-, quince años antes y como resultante de lo publicado por el redactor principiante, el náufrago "tuvo que abandonar la marina, que era el único
trabajo que sabía hacer, y se desbarrancó en el olvido de la vida común".
La segunda parte -el libro propiamente dicho-, nada aporta al valor de GGM.
Es tan distinto a su literatura que, perteneciente a una época no considerada en la
misma, sirve sólo para mostrar los orígenes técnicos del escritor. En ella se estudiará
el f ollet6n para sacar las premisas que sustentarán la teoría anunciada.
Dividida en catorce capítulos, cada uno de ellos corresponde al episodio y sus continuaciones publicados también durante catorce días consecutivos. Los editores y el
propio novelista dan a entender que al juntarlos como obra solamente se les ha dado
una coherencia de formato sin alterar la originalidad inicial. Aquí la primera ley del
género en observación: su publicación no como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Y en un medio de difusión de fácil acceso para el lector de
la clase media. Se comprueba con la declaración de GGM, hablando de la primera
vez que fue publicada: "La historia, dividida en episodios, se publicó en catorce días
consecutivos". De la segunda, el propio testimonio de la Editorial: tres ediciones
en el curso de pocos meses.
Género lindante al periodismo utiliza -como éste-, la noticia como asunto.
Pero ambos difieren en principio en cuanto al sentido de actualidad. El periodismo
debe usarla. El folletón no. Lo que no se implica con ello es el problema de la actualidad resultante. Sin embargo también ésta cimenta otra de las características básicas: la actualidad del primero caduca en tiempo próximo y no conserva más valor
que el que pueda tenei; como hecho histórico. La del folletón, por el contrario, goza
de una segunda vitalidad -no importando la cronología del hecho motivador-, perdurando sin tomar en cuenta la circunstancia histórica.
Ambas leyes se cumplen aquí. El asunto que motiva es netamente real: "El 28
de febrero de 1955 se conoció la noticia de que ocho miembros de la tripulación del
destructor Caldas, de la marina de guerra de Colombia, habían caído al agua y desaparecido ..• ( ... ) Una semana más tarde, uno de ellos apareció moribundo en una
playa desierta del norte de Colombia, después de permanecer diez días sin comer ni
beber en una balsa a la deriva. Se llamaba Luis Alejandro Velasco". Pero cuando
GGM lo toma es ya "una noticia refrita ( . . . ) . El cuento había sido contado a pedazos muchas veces, estaba manoseado y pervertido y los lectores parecían hartos de
un héroe que se alquilaba para anunciar relojes, porque el suyo no se atrasó a la
intemperie; que aparecía en anuncios de zapatos, porque los suyos eran tan fuertes

580

que no los pudo desgarrar para comérselos, y otras muchas porquerías de publicidad".
Esto en cuanto al asunto y su caducidad como noticia periodística. Porque, cuando
lo toma el folletón, "había de conducirnos a una nueva aventura". La nueva dimensión temporal del género.
También relacionada con el asunto y su realidad, la siguiente ley: es necesario que
el lector medio se identifique ( viva o sinfronice), con la historia. Es decir que ésta
rompa los cánones de lo manido y sea toda una aventura en la que se sienta participar bien por identificación real o por anhelo de heroicidad. De más estaría la
comprobación: baste el remitir al título de la obra por muy largo, pero explicativo,
que resulte.
Luego, lo relacionado con el personaje. Oscilando, a lo más, en el asunto, mostrará
reacciones cotidianas ( de aquí la frecuente explotación del costumbrismo) ; pero su
intervención en cuanto a la acción será también oscilatoria cediendo el lugar de importancia a otros posibles personajes. Esto es precisamente lo que sucede con el
náufrago literario. Abunda el costumbrismo descriptivo (vivencias en los Estados Unidos, en el barco, en la balsa, en la playa, en el pueblo, en la ciudad .. . ) . Y de
protagonista absoluto pasa a mero pretexto cuando las descripciones del contrabando,
o las de los otros náufragos, o las de los barcos y aviones de rescate, o las de los tiburones, o . ..
Algo más debe de cumplirse con respecto al personaje: su mitificación. De simple
mortal ha de convertirse en una especie de semi-dios. El título del relato, de nueva
cuenta, ilustra. Porque hasta lo de "olvidado para siempre" tiene su heroificación
cuando, ya caído, GGM lo describe como provisto de un "aura serena del héroe que
tuvo el valor de dinamitar su propia estatua".
Para finalizar, un aspecto de la estructura del folletón y otro de sus consecuencias
como productoras de emociones disimbolas entre los lectores. Por su formato especial,
cada uno de los capítulos o entregas debe reunir en forma individual los tres componentes indispensables para el mantenimiento del interés en la obra narrativa: exposición de la inicial problemática, nudo y clímax de la misma. Y los catorce episodios los tienen. El clímax del primero -una vez pasada su época expositiva y su
complicación-, sirve de exposición a la problemática del segundo. Y así sucesivamente. Cada uno capta por los mismos procedimientos la atención del lector y termina en una especie de suspenso climático-existencial que será resuelto en la siguiente exposición para recomenzar el juego.
En cuanto a sus consecuencias como productoras de emociones entre los lectores,
nada mejor que las últimas líneas del "Relato ... ": "Todos los días recibo cartas
de todas partes. Cartas de gente desconocida. De Pereira, firmado con las iniciales
J. V. C., recibí un extenso poema, con balsas y gaviotas ( . .. ) . He contado mi historia en la televisión y a través de un programa de radio. Además, se la he contado
a mis amigos. Se la conté a una anciana viuda que tiene un voluminoso álbum de
fotografías y que me invitó a su casa. Algunas personas me dicen que esta historia
es una invención fantástica. Yo les pregunto: Entonces, ¿ qué hice durante mis diez
días en el mar?"
Ahora bien: la obra de GGM es lo suficientemente reducida como para poder permitir un breve estudio básico a los fines que aquí se persiguen (presentación de una
teoría). Si se exceptúan los cuentos publicados en las Revistas Siempre y Revista de
la Universidad de México, queda reducida a:

581

�Relato de un náufrago que . .. ,
La hojarasca,
El coronel no tiene quién le escriba,
La mala hora,
Los funerales de la Mamá Grande,
Isabel viendo llover en Macando y
Cien años de soledad.

Atendiendo a una obvia temática en común, es imposible el dejar de advertir que
cada una de ellas no es sino el paso necesario y encadenado cuya secuencia conduce
directamente a Cien años de soledad.
En su visión conjunta y haciendo las indispensables transposiciones debidas a la
actualización, en las citadas obras -como se verá más adelante--, se encuentran cumplidas las leyes del folletón. Pero antes y resumiendo a lo mínimo, lo publicado por
GGM se eslabonará, de acuerdo con el género, de la siguiente manera:
A) . Relato de un náufrago que . ..

Aprendizaje y primer uso de la técnica del folletón empleada tradicionalmente.
B). La Hojarasca.

Aparición del personaje-carácter principal: Macondo. Igualmente, de los subpersonajes básicos para futuras "entregas": el abuelo, la madre, el niño, el doctor, la sirvienta, el cura, el comisario, el pueblo. . . Primer rompimiento, literario, del sentido temporal. Se inicia, claramente indicada en el prólogo, la trayectoria a Cien años. . • con un clímax de soledad.
C). El coronel no tiene quién le escriba.
La soledad, producto del choque entre un universo real y otro que comienza
a ser mágico. Costumbrismo a base de nuevos aspectos de los subpersonajes ( en
los que amplía o destaca características que los convierten en personajes en evolución), que se desprenden momentáneamente del personaje-carácter para volver a fundirse en él tras haber adquirido breves categorías principales. Proyección
histórico-social.

G). Cien años de soledad.
El realismo mágico como una realidad literaria. Recapitulación final de las distintas facetas del personaje-carácter y de los subpersonajes.

Y, para terminar el presente comentario, se aplicarán someramente las citadas leyes
del folletón adaptándolas a la visión panorámica de la mencionada obra de GGM:

l. Publicación individual no necesariamente como un todo sino como una parte en
proceso de integración. Lo último se logra en Cien años . ••
2. Publicación realizada por un medio de conocimiento de fácil acceso al lector burgués medio, como es el Libro de novedad.
3. La realidad, que en su tiempo fue noticia del momento, como asunto pero trascendiendo los límites del hoy: la historia del colombiano, sus luchas contra la dictadura, el imperialismo y la adaptación.
4. El lector, por afinidad y gracias a la aventura como cebo en algunos casos, se
identifica con la obra.
5. Macondo, personaje central, que oscila para dar ocasionalmente paso al subpersonaje, mediante el cual se personifica.
6. Mitificación -en cuyo proceso el realismo mag1co es ingrediente necesario-, del
personaje. ("¿Un pasaje de avión a Macondo, señor agente de viajes?" Cfr. Salvador Núñez).
7. Exposición, nudo y climax parciales escalonados e interrelacionados.
8. Obra creadora de emociones físicas o metafísicas entre los lectores. Díganlo las
innumerables críticas, comentarios, reediciones y traducciones habidas de la obra
de Gabriel García Márquez, autor de la técnica del f ollet6n mágico.

D) . La mala hora.
Proyección histórico-social simbólica: Colombia-Aracataca-Macondo. Técnica del
contraste con notable predominio de notas sensoriales logrando una descripción
ambiental que caracteriza a los subpersonajes y, por ende, al personaje.
E) . Los funerales de la Mamá Grande.
Creación y utilización de subpersonajes mágicos. Nominación genérica de los mismos, ya casi definitiva. La multiplicidad como consecuencia de los ocho cuentos
que integran el volumen. Lo obsesivo como elemento modificador.

F). Isabel viendo llover en Macondo.
Lo obsesivo externo produce ritmos internos igualmente obsesivos y definitorios.
Estructuración del tiempo y del espacio realistas-mágicos.

582

583

�CARLOS FUENTES Y EL TEATRO tPICO
Comentario

FIDEL CHÁVEZ P. M.L.E.
Escuela de Letras I.T.E.S.M.

Es BIEN CONOCIDA la trayectoria literaria de Carlos Fuentes dentro de las letras hispanoamericanas. Sin embargo, la nueva actitud que ha asumido en Todos los gatos son
pardos ( obra de teatro), lo eleva a un sitio muy especial dentro de nuestra literatura.
Todos los gatos son pardos puede situarse dentro del "teatro épico", teatro que
empezó a cobrar importancia a partir de Bertolt Brecht, a quien se le considera como
el iniciador de este género.
La crisis que se presenta después de la Segunda Guerra Mundial, libera a todas
las artes. Los artistas ahora son libres y buscan desesperadamente la verdad en su
propia expresión artistica, no ligada ya a ninguna dirección. Dentro de esta libertad, el artista se expresa pero se siente inseguro, confuso. Y navegan asi las artes
por distintos caminos. Es el momento de la literatura de vanguardia, de los "ismos"
literarios europeos.
El teatro realista cobraba éxito en esa época. El realismo psicológico llevaba al teatro un gran interés por las cuestiones sociales, pero no era esto lo que se buscaba,
se intentaba explorar un nuevo camino, no retroceder al pasado; se queria un teatro
revolucionario, con nuevas ideas. "Bertolt Brecht resumió toda su actitud diciendo:
'El drama desde Diderot hasta Ibsen, constituye una época completa, y ahora tenemos
que ir a otra parte no sólo por haber agotado los recursos de la técnica sino también
porque el hombre y la sociedad han cambiado'. 2. El resultado de esto fue el teatro
épico, del que Bertolt Brecht fue el lider teórico, y cuya rápida expansión en Alemania anterior a Hitler ocasionó la más minuciosa revisión de los valores dramáticos".'
De la división que hace Aristóteles de la literatura; en épica, lirica y dramática,
se deriva el término épico, significado no muy preciso ya, cuando se le antepone
la palabra teatro.
El propósito del teatro l pico era el de ser narrativo, o sea, utilizar sus técnicas
para relatar sucesos. Es, en cierta forma, una combinación de lo narrativo y lo dramático. Lo que más importa es que el teatro épico marca ya algo diferente, distinto,
1 LEWIS, ALLAN, El Teatro Contemporáneo. Publicaciones
Universidad Nacional
Autónoma de México, Imprenta Universitaria. México, 1957, p. 87.

585

�cuyo interés radica en presentar hechos históricos al público. El teatro épico "Fue un teatro-tribunal; un teatro-arma, un teatro utilizado como vehículo de educación de las
masas".• Tiene un fin didáctico, tendencia que era usada ya en el teatro primitivo.
"El teatro épico es nuevo y diferente en sus funciones en un momento crítico de
la historia, por su énfasis en la masa, mejor que en el individuo; por su uso de los
más variados aparatos técnicos, y por su franca intención de servir como medio de
educación partidarista".• De esta manera el teatro épico representa una forma de
teatro, en la que los actores tienen que convivir con el público las situaciones, y en
ningún momento dejar de ser ellos mismos. No apegarse a la técnica de que el autor
tiene que deshacerse de su personalidad para tomar la del personaje. El actor épico
se entremezcla con el personaje pero no debe dejar de ser él mismo. El drama épico
presenta en cada escena un poema, un retrato, una aportación a la vida. Puede
decirse que es más cinematográfico que teatral. Trabaja con un sinnúmero de recursos que lo hacen más propio, más particular.
Todos los gatos son pardos, visto como teatro épico, analiza un problema histórico
de nuestro país. Fuentes se remonta a la época de la conquista española. Enfoca el
asunto desde sus raíces, pero no olvida el presente. Une dos culturas opuestas y
como consecuencia dos hombres diferentes con carácter y características propias, definidas, que responden a su medio y a su cultura: Moctezuma y Cortés. El primero
con un afán de poder, de orgullo de tiranía, de gloria; el segundo, con el deseo de
la conquista y la ambición.
Realmente es una obra que sorprende por el manejo de las técnicas. Tanto la del
teatro brechtiano como la del teatro griego, de éste toma el coro; del épico fundamentalmente el análisis de un hecho histórico. Es quizá éste el aspecto más importante
porque al analizar un hecho histórico se lleva al espectador, o lector, a tomar conciencia del mismo. Y es en esta toma de conciencia donde debe interesamos la obra
de Fuentes. aunque su voluntad, hay que aclarar, no queda en la historia pasada, trasciende hasta nuestros días haciendo referencia -al final de la obra- al problema
estudiantil del 68.

LA CORTE AZTECA
M octezuma X ocoyotzin
Cuitláhuac
Cuauhtémoc
Cihuac6atl
Augur 1
H uitzilopochtli
Augur 2
Quetzalc6atl
Augur 3
Tezcatlipoca
Augur 4
Augur 5
Rey de Texcoco
Tzompantecuhtli
Mercader
Pastor
Mensajero
Recaudadores
Magos
Cazadores
Poeta

Gran Tlatoani de México
su hermano
su sobrino
sacerdote supremo
que se desdobla en
que se desdobla en
que se desdobla en
mujer
anciano
consejero

Familia de Tzompantecuhtli, doncellas,
jorobados, albinos, enanos, guerreros, músicos, danzantes, cantantes, artesanos, mujeres, niños, educadores, etc.

Los CONQUISTADORES
"el Joven sacrificado de Cholula; va vestido como estudiante universitario; sube
por la rampa; los granaderos y los policías disparan contra él; el joven cae muerto a los pies de Moctezuma y Cortés".'

Al conjuntar el pasado con un suceso reciente, es, tal vez, para hacer énfasis en
la estructuración cíclica de la obra.
Todos los gatos son pardos es una verdadera mezcla de lo histórico, lo político r
lo literario. Un verdadero collage literario o una literatura collage. (Dr. GarcíaGómez). La mezcla obedece perfectamente al equilibrio literario pero ofrece muchas
dificultades para la representación. Es más bien un teatro para ser leído. Es difícil
manejar la multitud de personajes que intervienen: (veamos el reparto).

' Ibid, p. 88.
' !bid, p. 89.
• FUENTES, CARLOS, Todos los gatos son pardos. Siglo veintiuno editores, S. A.
México, 1970, p. 187.

586

Hernán Cortés
Marina
Fray Bartolomé de Olmedo
Pedro de Alvarado
Alonso Hernández de Portocarrero
Crist6bal de Olid
Gonzalo de Sandoval
Diego de Ordás
El Cacique Gordo de Cempoala
Oidores Reales
Escudero
Zermeño
Soldados
Emisarios de Moctezuma
Recaudadores de M octezuma
Marinero
Sacerdotes cholultecas
Joven sacrificado

587

�Doble M octezuma
Enano

Tamemes, mancebos, soldado cantante,
muchacha indígena, escribano, hombres,
mujeres, niños, etc.
Aparte de esto, las acotaciones ofrecen también muchas variantes, p. ej.:
"Habrá tres círculos, correspondientes a tres zonas de iluminaci6n, en el escenario. A la izquierda, un círculo negro; al centro, uno blanco; a la derecha,
uno rojo. El primero lo ocupa Moctezuma: nuevamente, desnudo salvo por el
taparrabos y con la escoba en la mano; el segundo, Marina, acostada; el tercero, Cortés sentado en una silla curul y de espaldas al público".•
"huyen el falso Moctezuma y los guerreros; los soldados, violentamente, derrumban los ídolos; los mancebos se abrazan al pie de la cruz; los sacerdotes se
agitan con gemido plañidero y hombres, mujeres y niños cesan sus trabajos,
recogen sus cosas, algunos salen del lugar . . . " •

Todas las complicaciones que presentan las acotaciones serían resueltas fácilmente
en el cine, pero en el teatro puede perder su sentido.
Respecto a personajes, encontramos una delineada caracterización en los más importantes: Moctezuma, Cortés, la Malinche (personaje puente entre las dos culturas).
Los símbolos es otro aspecto interesante de la obra -el zopilote, Moctezuma barriendo, matando hormigas, el falso-espejo, el croar de las ranas, etc...- . Así mismo
el lenguaje, su contenido y significaci6n que trascienden el límite de toda tradicionalidad.
Creemos que Carlos Fuentes con Todos los gatos son pardos, ha encontrado un
nuevo camino dentro de la literatura que lo eleva, como dijimos en principio, a un
lugar muy especial, quitándonos de pronto ese mal sabor de boca que nos han venido
dejando sus últimas narraciones.

JUAN DE CARDENAS, PRECURSOR INVOLUNTARIO DE LA FICCION
CIENTIFICA EN M:eJCICO
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

HAcE CUATRO AÑos, trabajando en la Biblioteca Cervantina del Instituto Tecnológico y de
Es~dios Superiores de Monterrey en un tema aparte por completo del presente, encontré
accidentalmente una ficha bibliográfica a nombre del Doctor don Juan de Cárdenas.
D~bo ~on~esar que el nombre, literariamente hablando, no me dijo nada; y que si picó
m1 cunos1dad fue exclusivamente por ser homónimo de un maestro de mis primeros
años de estudiante en Valladolid. La obra en cuestión se titulaba Primera Parte de los
Problemas y Secretos Maravillosos de las Indias y fue impresa en México en el año
de 1591.
Este Juan de Cárdenas, por los datos que luego he podido averiguar, fue un médico español nacido en 1563 en un poblado de Andalucía, España, por nombre Constantina. No he sabido nunca por qué azares del destino llegó al Virreinato de la
Nueva España, si segundón o hidalgo intelectual cruzó la mar en ansias de aventura o conocimiento. Pero sí sé, a través de la lectura de su obra, que amó a la
Nueva España como si en ella hubiera nacido, con esa mezcla de asombro y cariño,
de fe e idolatría, de credulidad e inocencia que caracterizan a quienes se hacen ciudadanos adoptivos de un país que los deslumbra y al que se entregan.
No sé, tampoco, si habrá vivido años de riesgo durante su permanencia en estas
tierras. Me inclino a creer lo contrario. Su obra me proyecta la misma sensación de
escape de una realidad circundante e intolerable que la de tantos de nuestros escritores contemporáneos. Y hasta su mismo afán científico por aclarar lo inaclarablemente maravilloso de sus visiones ( característica ésta que lo incluye en la ficcióncientífica porque, en realidad, con sus a veces forzadas explicaciones intenta dar logicidad a dos culturas, dos mundos, dos mentalidades siempre en choque sin posibilidades de compatibilidad y forzada obligación de la misma), me parece humanamente angustioso-existencial.

• lbid, p. 160.
• lbid, p. 149.

588

El tema de la Primera parte de los problemas . • . es amplio en cuanto a problemática y sencillo en cuanto a espacio. Este es la hoy República Mexicana. Aquélla, un
conglomerado de geografía, medicina, brujería, magia, mineralogía, botánica y casi de
economía. Desde el primero de sus capítulos ("En que se da principio á esta Historia Natural") al último, ("En que se declara muy por entero si puede aver hechizos
en las yervas, y qué sean hechizos"), pasando por el que trata de "Por que via y

589

�orden natural, se engendra la piedra Bezahar, en las entrañas de la Cervicabra",
desfila un mágico tema. Novelesco no tanto por su sentido de inverosímil como por
el de proyección de la realidad, devuelve a ésta en la misma medida de estar concebido contra lo novelesco. Es decir que, parafraseando a Bernardo Pingaud en ,u
crítica a la Antinovela, tiende a denunciar el principio de ficción que lo alimenta.
Raimundo Laso lo describe como autor que "escribe arrastrado por un doble ímpulso: una delirante obsesión de lo maravilloso, y el no menos inflamado propósito
de explicarlo todo, de convertirlo en problema, y explicarlo por medio de los juegos
de palabras de su especulación". Y luego lo cataloga de "humorista sin saberlo".
Pero el Doctor Juan de Cárdenas es algo más. Puede, en nuestro continente y a
su nivel, ocupar el lugar de adelantado de los otros precursores de la ficción-científica
aunque carezca del argume_n to novelesco o pseudonovelesco de ellos.
A pesar de lo asentado, no puede implicarse que de Cárdenas fuera un escritor
consciente de ficción-cientifica. Lo que ocurre con su obra es que en el transcurso
de los años ha entrado en un nuevo ciclo valorativo y, por tanto, cataloga en el
género quizá con el calificativo de precursor involuntario. Y lo es porque tiene
en su libro una notoria obsesión: la de ver a su alrededor un mundo casi fantástico
en donde lo maravilloso adquiere categoría vital y en donde es preciso el aceptar
nuevas leyes y nuevas reglamentaciones cuyas bases se fundan y explican en una ciencia no cotidiana.
Para futuros "comparacionistas" quede el fruto de trazar el paralelo entre los precursores. Pero Luciano de Samosata y su Historia Verdadera, Johann Kepler y su
Somnium, Francis Godwin y su Un hombre en la luna o Cyrano de Bergerac y sus
Viajes a la luna y el sol, ( por citar a los autores cuyas obras se consideran antecedente del género hoy tan en boga) ofrecen, frente a la obra del español-mexicano,
múltiples puntos a considerar tanto en coincidencia como en divergencia. Es posible
que todos esos escritores no ofrezcan una tan pura verdad fenomenológica como sus
títulos implican. Pero, si mentirosos en el sentido histórico, no lo son en el de la
ficción-científica.
Aquella extraña e inexplorada región en la que Samosata hace vivir inicialmente
a sus personajes, distante nada menos que a ochenta días de navegación al oeste de
las Columnas de Hércules, puede no ser otra que la realizada utopía del Virreinato
de Cárdenas. Los guerreros cabalgantes de tricéfalos buitres-caballo, o los pájaros
cuyo plumaje era de hojarasca, o las arañas de tamaño mayor al de una isla, de
Luciano, no son diferentes a los cardeneños árboles crecidos a las riberas del Goa
y cuyas hojas "si caen dentro del agua, se convierten en pescados, y si sobre el arena,
se buelven pa.xaros, que son al modo de mariposas".
El puente de tinieblas que en determinadas y especiales circunstancias sirve para
que los espíritus odiadores de la luz y amantes de la obscuridad vayan de uno a otro
mundo en el Somnium es de una científica explicación y fantasía comparables a las
que el D octor da para aclarar "por que causa biven los viejos en las Indias muy mas
años que los mozos".
Y el color de la luna para Godwin, no es "ni blanco ni negro, ni amarillo ni rojo,
ni verde ni azul, ni de ningún otro en que entren estos colores ( ... ) . Uno nunca
visto en las cosas terrenas y, por consiguiente, imposible de describir con ayuda de
lo que conocemos; ni tampoco capaz de ser comprendido por nadie que no lo haya
visto con sus propios ojos". El Domingo González de El hombre en la luna tiene
la misma actitud de Cárdenas cuando se extraña de que otros piensen cómo sería

590

posible que "dexara de dar credito á las maravillas, y occultos secretos que con
tanto testimonio de verdad, y aun dando razón bastante de todo podemos escrevir
&lt;leste nuevo mundo de las Indias".
'
Al trazar los paralelismos anteriores no se asegura, en su breve y no profundizada
exposición, que el español-mexicano haya sido influenciado por las obras de los trad~cionalmente predecesores. Por el contrario, se quiere dejar volando una pregunta:
S1 la obra de aquéllos es considerada como el primer paso dentro de la ficción-científica, ¿no habrá para "el Doctor Juan de Cárdenas, Médico", un lugar entre ellos
para poder ser considerado hoy en día --con la validez de su libro--, como uno de
los precursores? El fondo científico que lo anima, si bien no de corte novelesco
aunque sí mitico, lo convierte en un ambiental de esta modalidad narrativa que en
tantas ocasiones ha producido verdaderas obras literarias.

591

�"UN MUNDO FELIZ" NOVELA UTOPICA
DE ALDOUS HUXLEY
Comentario

LETICtA PÉREZ GuT1ÉRREZ M.L.E.

S10u1ENOO LA ÚNEA de las utopías Un Mundo Feliz se suma a esa serie de obras hipotéticas que agrupa entre otras La Nueva Atlántida de Francis Bacon, El Viaje del
Peregrino de Bunyan, o las novelas de George Orwell o H. D. Wells.
La novela utópica ha explorado dos derroteros: o bien establece una crítica a la
sociedad existente como en Los Viajes de Gulliver de Johnatan Swift; o bien propone
un ideal o se anticipa al futuro como en 1984 de George Orwel1. El Mundo Feliz
explora ambos caminos.
Wells, Huxley y Orwell presentan en sus novelas un mundo del futuro: terrorilico,
estéril, gobernado por robots, máquinas y sobre todo libre de sentimientos y pasiones.
Anticipándose a su tiempo como un nuevo profeta, Huxley en esta novela enfoca
la atención sobre lo que puede llegar a ser la sociedad en el futuro. Con una prosa
marcadamente irónica y a veces amarga expone sus ideas y satiriza la sociedad actual.
La conversación entre el Salvaje y su Fordería en los capítulos XVI y XVII presenta relieves interesantes. Se tratan diversos asuntos, todos relacionados con la diferencias entre dos civilizaciones: la antigua (es decir la actual) y la utópica de
Mustafá Mond.
El "mundo feliz" se regia según las leyes impuestas por Mustafá y s61o él era uno
de los privilegiados que podia quebrantarlas. Se prohibía la lectura de obras de autores que se consideraban caducos como Shakespeare, aun cuando sus obras fueran
be11as, porque en este mundo nuevo todo lo arcaico, lo viejo no tenia lugar. Además
existía otra razón más poderosa. Los Alfas o Betas eran educados bajo patrones muy
rígidos de comportamiento que los despojaban de toda clase de sentimentalismo
y eran acostumbrados a ciertas clases de espectáculos como la música aérea, el órgano
de perfumes y el cine sensible, no podían entender la belleza escondida en esos libros
antiguos.
En este mundo nuevo la educación y el acondicionamiento de los hombres tenia
una importancia suprema porque de ésta dependía su felicidad. Se utilizaban métodos
psicológicos como el lavado de cerebro y la autosugestión para preparar a hombres
y mujeres con el fin de que nevaran una vida normal. Eran entrenados para trabajos específicos que cumplian a la perfección. No deseaban nunca lo que no podian
tener. Vivian seguros, sin enfermedades, sin miedo a la vejez ni a la muerte. No

593
1138

�tenlan lazos humanos que coartaran sus actividades o la eficiencia en su trabajo. No
tenían emociones violentas y cuando se sentían infelices entonces el "soma" era el
medicamento indicado. No conocían la libertad. Vivían en sociedad sin inhibiciones
de ninguna clase. Cada casta de Alfas, Betas, Deltas, Gamas o Epsilones eran entrenados para un trabajo específico desde su gestación. Eran producidos en probetas y
en mesa en grandes laboratorios equipados con todos los elementos necesarios. Cuando por
error alguno de los encargados del laboratorio se descuidaba nacía un hombre o una mujer
defectuoso. Tenían cierto tamaño, ciertas características específicas. Eran "robots humanos". El lema del centro de incubación era el de "Comunidad, Identidad y Estabilidad". Todo lo que contribuyera a llevar a cabo este lema era lo mejor.
Esta sociedad ideal eran una sociedad mecánica. La psique de los individuos era
acondicionada para que no sintieran emociones o pasiones. En esta sociedad eran
rechazados el dolor, el esfuerzo, el ensueño, la libertad, la religión y la soledad.
De tiempo en tiempo los hombres y mujeres de este mundo moderno eran estimulados con tratamientos obligatorios denominados S.P.V. que quería decir "Sucedáneo
de Pasión Violenta". Con esto se regeneraban, recobraban energías y podían volver
a sus trabajos totalmente renovados.
Huxley introduce en esta sociedad moderna, en este "mundo feliz" un contrapunto
en la persona del Salvaje. Un hombre que había nacido normalmente como en
los tiempos antiguos; que se había creado en una reservación de salvajes; que había
vivido en libertad; que gustaba de la soledad. Todo esto inconcebible para el "mundo feliz" de Mustafá Mond.
Este Salvaje sirve a Huxley para establecer las diferencias entre la civilización actual y la del "mundo feliz". Con una gran ironía satiriza Huxley el mundo actual
con todos sus defectos y presenta al lector un mundo del futuro más aterrador aún: el
mundo del automatismo; del hombre que vive para llenar una función; el mundo del
hombre máquina, del hombre sin alma.
El análisis psicológico que del Salvaje hace Huxley en esta novela es interesante.
Maneja a su personaje con gran realismo. El Salvaje tiene vida propia, se mueve
con libertad y hace un contraste muy bueno con Bernard, Lenina y Helmholtz. Todos
ellos forman una escala ascendente que va desde la extrema frialdad y el automatismo emocional hasta la pasión volcánica. Lenina es la mujer Alfa, bien acondicionada, libre de prejuicios y presiones que se entrega ya a unos, ya a otros. Bernard
y Helmholtz son dos Alias que pretenden salirse del patrón de comportamiento establecido para ellos; Tienen ideas propias y desafían la autoridad. Por eso son castigados
y enviados a unas "islas prisiones". El Salvaje es el hombre de grandes pasiones y
grandes defectos. Es el hombre. El último de la escala que vibra, vive y alienta y el
que es considerado un objeto de curiosidad para esta sociedad sin alma.
Un Mundo Feliz es una novela que sobre todo hace pensar. El culto a la máquina y a la racionalización de todos los actos del hombre alienta con su visión aterradora y profética en las páginas de esta novela de Huxley. En una prosa narrativa con grandes aciertos en el campo de la técnica literaria que preludia sus magníficas novelas Con los esclavos de la noria y Contrapunto, Huxley ha construido
una civilización utópica en la cual el amor, la emoción, el arte, el ensueño y la libertad son excluidos, quedando sólo y llanamente como imperativo categórico la razón.

BORGES: ¿RENOVARSE Y MORIR?
Comentario

JUAN JosÉ GARcÍAGÓMEZ
Depto. de Humanidades ITESM

CUANDO A PRINCIPIOS DE SIGLO Enrique González Martínez escribe su Tuércele el
cuello al cisne de engañoso plumaje, quiere dar la puntilla ideológica a un Modernismo que, a pesar' de críticos y de esperanzas, ha subsistido hasta nuestros días. Pero,
también por la misma época, escribe a propósito de La vejez del poeta:
" ... ¡ Es la hora de un ocaso sin pompas, brumoso y desteñido!"

•
En 1938 Jorge Luis Borges sufre un accidente que lo convierte en cuentista. No
es posible decir en narrador, porque toda su obra -desde su personalísima líric_a hasta
su seriado ensayo--, ha tenido siempre un tanto de "epos". Alicia Jurado dice que
su primer cuento es Tlon, Uqbar, Orbis Tertius. Georges Charbonnier cita Pierre Menard, autor del Quijote. Pero la circunstancia en el detalle no importa. Lo interesante
es el sentimiento que orilla al escritor a iniciarse en un género desconocido para él:
"Tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder escribir más ( . .. ) . Me dije: 'Si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré. Para
hacer menos horrible tal descubrimiento, me pondré a ensayar algo que nunca he
hecho. Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a
aceptar un destino no literario. Así que me pondré a escribir algo que nunca he
hecho antes: voy a escribir una historia'." ( 1)
Al leer El Informe de Brodie (2) viene a la memoria la cita anterior. Pocos autores ha habido que de manera tan consciente hayan seguido fieles a una técnica
como JLB. Tan es así que, en su trayectoria cuentística, había sido imposible_ el descubrir "algo" que no fuera "borgiano a primera vista". Ahora la fórmula se ~1ene por
tierra. Borges el viejo quiere engendrar a Borges el nuevo. Y ello despues de un
largo período de inactividad narrativa: casi veinte años.
El medio ambiente creativo que precede a este libro es, en cierta manera no extraña similar al de Tlon ... o Pierre Menard ... La vena del argentino parecía haberse
opa~do. Vitalmente, su tiempo de mitificaci6n norteamericana. Una muy absurda

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�época de conferencista y de constructor de objeto de culto pudo llevarlo a repensar
lo de "tenía un miedo espantoso de haber perdido mi integridad mental, de no poder
escribir más". ¿ Pudo satisfacerle o ayudarle la automatizada exhibición a que se
vio sometido en el país del Norte? Indiscutiblemente, no. Fue causa de una serie
de rebeldías, de protestas, de cambios, de búsquedas cíclicas: Primeramente, el rompimiento a costumbres estables. Luego, el de los maternales lazos. Su matrimonio
con Eisa Astete. Después, aquel Elogio de la Sombra donde el poeta se disfrazaba
de sereno acatador del Hado contra el que antaño se sublevara vistiéndolo de azar
y en cuyas lineas existen las segundas frases de amor de toda su obra (las primeras
pertenecen a la dedicatoria de la Nueva Antología Personal y ambas fueron escritas
para la As tete). Finalmente, lo previsible. Huye. Se divorcia. Reedita, modificándolo,
su Fervor de Buenos Aires. Vuelve a la Argentina. Y a reempezar otra vez.
Todo le impele a la estructuración de una nueva época. Pero el Cíclico es, se siente
ante todo, un escritor. Hay, pues, que escribir. El Borges mitificado, el hijo pródigo,
tiene que demostrar que después de tantos años aún vive, que todavía no ha sido
nulificado. ¿ Recordaría el "si empiezo a escribir, si tengo la audacia de escribir un
artículo sobre cualquier libro y no puedo hacerlo, estoy liquidado, ya no existiré"? Es
posible. Lo que la mayor parte de El Informe de Brodie contiene, parece un ponerse
a "ensayar algo que nunca he hecho".
El infaltable prólogo dice: "He intentado, no sé con qué fortuna, la redacción de
cuentos directos". Y once son, de acuerdo con el índice, los supuestos "cuentos directos".
La realidad invade los diez menos importantes. Su mundo literario ya no aparenta
tener validez más que dentro del universo real. Acata sus leyes. Sigue sus costumbres. Utiliza su realismo. "He renunciado a las sorpresas de un estilo barroco; también a las que quiere deparar un final imprevisto. He preferido, en suma, la preparación de una espectativa a la de asombro".
El universo resultante es diametralmente opuesto al fantástico anterior. Hasta el
estilo varía: cerebralmente sencillo en vez de simplemente rebuscado. El autor rechaza su compromiso de creador y adquiere el de puente. Pasivo, no se responsabiliza
de lo que cuenta: apenas si funciona como un medio accidental para darlo a conocer.
La fantasía es sacrificada en aras del documento. Y si bien es cierto que el último
artificio ya había sido empleado en su era fantástica, ahora lo es con un nuevo resultado: el de la empobrecedora unicidad del relato.
Y sin embargo, por la temática de esos cuentos se advierte una falla contra el pretendido objetivismo. Campea en ellos un mundo que Borges dice pertenecer a los
orilleros, a los compadritos, a la "esquina rosada". Pero este mundo no es ni el de
su casa de Paraná, ni el de la calle Anchorena, ni el de la avenida Quintana, ni
el de Androgué. Es uno tan "realmente" extraño a Borges y tan insistentemente
perseguido, que no puede ser considerado sino como un martinfierrismo tardío.

En la vejez, casi en la ceguera, a pesar de su patrioterismo gritado, reencuentra su
vital estructura cíclica. Una misma motivación le da como resultado el establecimiento del ciclo sin que nadie se atreva a tomar en cuenta ni su tiempo, ni su espacio, ni su personaje. David Brodie es el descendiente directo de Herbert Ashe.
Tsai Jaldún y el delta del Axa perforan la geografía para albergar a los Mlch o Yahoos
tal y como antes sirvieran de morada a los tlonicos. Los tigres transparentes Y las
torres de sangre se funden con los leopardos invasores. Mirrors and fatherhood are
abominable recupera la validez de siempre. El universo real es tomado en cuenta para
establecer el necesario punto de partida; pero sólo sirve para configurar un distorsionante universo fantástico que no es aquél y que, sin embargo y aunque lo destruya,
lo reafirma por la inexplicable ley de las posibilidades.
El sueño cohabita con la vigilia y, muy al estilo de Las ruinas . . . , ( "El propósito
que lo guiaba no era imposible, aunque sí sobrenatural. Quería soñar un hombre:
quería soñarlo con integridad minuciosa e imponerlo a la realidad"), pr_oduce hechos
de una corporeidad que "no saben si ellos la vieron a sus padres o s1 cuentan un
sueño".
El cuento es antológico. Los otros . . .

•
¿"Si no tengo éxito, será menos espantoso para mí. Esto podrá prepararme a acep-

tar un destino no literario"?

BIBLIOGRAFÍA

l. El escritor y su obra. Entrevistas de Georges Charbonier con Jorge Luis Borges.
México, 196 7.
2. El informe de Brodie. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1970. Ficciones. Jorge Luis
Borges. Buenos Aires, 1956.
Ficciones. Jorge Luis Borges. Buenos Aires, 1956.

Así -previsible, lógica, mortalmente-, transcurren sin pennanecer los diez "cuentos directos": La señora mayor. . . El otro duelo . . . El encuentro . . . Juan M uraña . . .
La intrusa ... Historia de Rosendo Juárez . .. El Evangelio según Marcos ... El indigno. . • El duelo. . . Guayaquil. La renovación no tiene éxito. Pero, afortunadamente, Borges el de siempre incluye el onceno.
Es aquel cuyo título nombra al libro: El Informe de Brodie. El único que no puede
ser catalogado como "directo". El heredero de Las ruinas circulares o de su inicial

Tlon . ..

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�LA LEY ORGÁNICA DEL SERVICIO EXTERIOR MEXICANO
Comentario

Por el Lic. ALBERTO GARCÍA Gó11EZ
Universidad Nacional Autónoma de México. Universidad Autónoma de Nuevo León.

Es UN HECHO EVIDENTE que la vida internacional de nuestro tiempo se caracteriza
por su tendencia hacia el aglutinamiento, lo que ha producido notables cambios y
un creciente desarrollo en el Derecho Internacional, el que ahora tiene un contenido
y proyección con nuevas extensiones, de acuerdo con las necesidades y circunstancias
de esa expansión, en un mundo variable, sometido a diversas presiones e intereses,
en el cual han surgido también Estados que nunca antes habían aparecido en el
gran escenario internacional en que vivimos.
Los jusinternacionalistas han captado esa situación privativa de nuestro mundo
actual al percibir que la estructura de la sociedad internacional ha sufrido cambios
básicos y que, consecuentemente, el Derecho Internacional se está desarrollando en .
tres diferentes planos, uno que sigue la norma tradicional de la coexistencia diplomática y los otros dos que buscan la consecución de la cooperación Internacional,
tanto regional como universal, los que deben conducir a una trascendental reorientación de nuestros conceptos y en la ciencia y en el estudio del derecho contemporáneo:
El Derecho Diplomático, que, de acuerdo con el tratadista Cahier, es "el conjunto
de normas jurídicas destinadas a regular las relaciones que se crean entre los diferentes órganos de los sujetos del Derecho Internacional encargados de manera meramente temporal de las relaciones exteriores de tales sujetos",• por su parte, también
ha sufrido la influencia de los cambios que se han venido operando en el Derecho
Internacional del que forma parte. El primero, o sea la Ley que ha venido regulando las relaciones diplomáticas en los Estados, las que revelan un nuevo contenido y significado, tiene orígenes que se remontan a las primeras agrupaciones humanas, diversas por su establecimiento, caracteres étnicos y culturales, según se observa
de los documentos de los pueblos cuya historia empieza en el tiempo antiguo.
Alfonso Reyes, maestro y diplomático mexicano, decía que tiempo huhf en que
la diplomacia poseyó ciertos fueros, y se transmitía de padres a hijos, romo entre los
1

WoLFGAN0 FRlEDMAN, La Nueva Estructura en el Derecho Internacional. Edi-

torial F. Trillas, S. A. México, D. F., p. 86.
• PHILIPPE CAHIER, Derecho Diplom4tico Contemporáneo. Ediciones Rialp, S. A.,
Madrid-México-Buenos Aires-Pamplona, p. 19.

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�heraldos y mensajeros de la antigüedad, a quienes Aquiles saluda, en la Illiada llamándoles "gente de Zeus". El privilegio diplomático todavía subsiste pero cad; vez
se ve más reducido; y aún se considera de mal gusto acogerse a él cua'.ndo no es absolutamente necesario ...
~a suerte y el prestigio de la carrera -prosigue Alfonso Reyes- han venido evolucionando al paso de las transformaciones sociales. Lo que ayer parecía virtud de
la persona se entiende hoy como virtud de la institución. No de otro modo se ha convertido en facultad objetiva, concedida desde afuera por mandato y delegación de
los pueblos, el antiguo derecho de los monarcas, que antes parecía una gracia otorgada a un individuo y a su descendencia de alguna manera íntima y mística.
El ideal, según el. espíritu moderno, sería crear algo como un molde hueco de preceptos y reglamentaciones, dentro del cual pudieran caber, indistintamente, Pedro, Juan 0
Francisco. Pero esta suerte de escafandra nunca podrá estar del todo a la medida
de cualquiera: habrá que someter al candidato a los previos aprendizajes del buzo· 0
en el peor caso, siquiera habrá de proveerlo de alguna información elemental e ' in~
dispensable sobre los usos del oficio.
Este último caso - asienta don Alfonso-, se ofrece cada vez más en esta nuestra edad
dichosa, era de la barbarie técnica. Las audacias del especialista irrumpen, hasta inhumanos extremos, en el seno de cuestiones que son, por naturaleza, de orden universal y "humanístico".•
México, atento a la situación prevaleciente en el mundo y a su propio valer ante
el concierto de las naciones, valer de su tradicional apego al Derecho Internacional
así :orno a ideales y doctrinas, unas propias y otras identificadas en su historia y se;
nac1~na~es, .co~ las. más _ele~~das por su contenido de respeto a la libertad, y a su
propia mst1tuc1onalidad ¡undica, habría de crear un nuevo ordenamiento que se encarga de nuestro Servicio Exterior. Tal es el caso de la nueva Ley Orgánica del
Servicio Exterior Mexicano, la que fue aprobada por el H. Congreso de la Unión
~or decreto de fecha 16 de diciembre de 1966, promulgado por decreto del C. Pre~
s1dente de la República, Lic. Gustavo Díaz Ordaz, del 23 de diciembre de 1966
publicado en el Diario Oficial del 4 de mano de 1967, en el No. 4 del Torno CCLXXXI'.
Esta Ley, cuya elaboración dentro del marco de una acabada técnica jurídica
obedece a indeclinables urgencias, viene a satisfacer, no solamente necesidades d;
estructuración meramente administrativas, sino que fija con certeza su misión fundamental, cuando en el Capítulo Primero, del Servicio Exterior, dice en su Artículo
Primero: "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos es la
organización permanente destinada a salvaguardar los intereses nacionales en el extranjero y a representar a México ante los Estados extranjeros con los que mantiene
relaciones así como ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
E~te precepto cambia del contenido en la Ley del Servicio Exterior que fuera expedida el 25 de enero de 1934, así corno su Reglamento de fecha 30 de abril del
propio año, incluyendo sus reformas hasta el 31 de diciembre de 1959. Creemos conveniente hacer su transcripción, lo que permitirá advertir la diferencia entre ambos
cuando .-i el Artículo Primero, decía: "El Servicio Exterior de los Estados Unido~
Mexicanos depende del Poder Ejecutivo de la Unión que lo administra por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Esta Secretaría, dentro de las facultades y obligaciones señaladas por la Constitución Política, las normas del Derecho
• ALFONSO REYES, prólogo a la obra Derecho Diplomático de José Lion Depetre.
Librería de Manuel Porrúa. México 1952, p. 2.

Internacional y las leyes vigentes se encargará de girar instrucciones a los funcionarios que formen parte de dicho Servicio, fijar sus atribuciones en Misiones Diplomáticas u Oficinas Consulares, ejercer vigilancia sobre ellos y dar debido y exacto
cumplimiento a esta Ley y su Reglamento".
El C. Presidente de la República, en los términos que señalan las fracciones II y
111 del Artículo 89 de la Constitución Política y sujeto a las disposiciones de esta Ley,
nombrará el personal del Servicio Exterior comisionado en Misiones Diplomáticas y oficinas consulares".
De la comparación de tales preceptos es posible fijar cuáles son las innovaciones
contenidas en el primero, o sea en el de la Ley vigente.
Los elementos de que está integrado el Artículo Primero de la nueva Ley del
Servicio Exterior Mexicano, estimamos sea posible considerarlos de la siguiente manera:
a). "El Servicio Exterior del Gobierno de los Estados U nidos Mexicanos es la Organización Permanente . . . " Esto significa, de acuerdo con el Derecho Internacional
-a partir de la Edad Media se estableció la costumbre- que la Ley vigente, en el
artículo transcrito, le atribuye un carácter permanente a nuestro Servicio Exterior.
Dentro de la caracterización jurídica que establece todo servicio exterior, para el
caso, el nuestro, en la Convención de Viena de 1961, sobre Relaciones Diplomáticas,
se consagró la práctica internacional y la doctrina autorizada al formular:
"El establecimiento de relaciones diplomáticas entre Estados y el envío de misiones diplomáticas permanentes se realizan mediante consentimiento mutuo".
Este elemento de permanencia viene a fortalecer, además de su fundamentación jurídica, el establecimiento tradicional de las relaciones internacionales que las propias
misiones diplomáticas tienen como función primigenia, haciéndolas más adecuadas Y
accesibles, dentro del marco de una coexistencia pacífica.
b). En lo que respecta a los objetivos que persigue nuestro Servicio Exterior, se
observan en el precepto al estudio de la Ley vigente, que uno de ellos es "la salvaguardia de los intereses nacionales en el extranjero". En este punto, es justo reconocer cómo México se ha ido expandiendo gradualmente en lo que se refiere a
la conquista comercial de nuevos mercados para la colocación en muy importantes
líneas en las que la calidad de los productos nacionales es manifiesta, así como el
creciente volumen financiero de variadas operaciones y transacciones mexicanas con
los países extranjeros.
En realidad, México como Estado, ha logrado un lugar preponderante en el concierto de las naciones. Básicamente, tanto por la solidez de sus instituciones políticas, como por la trayectoria ascendente de sus sucesivos gobiernos que se han preocupado por incrementar su progreso en todos los órdenes. Entre la variada multiplicidad de hechos y también de crecientes relaciones internacionales, bastaría citar
el evento que atrajo la atención mundial hacia México: la celebración de los XIX
Juegos Olímpicos de 1968, lo que permitió ofrecer al exterior la imagen de un Pueblo
que se esfuena y lucha por la obtención de más y mejores metas.
c). Otro objetivo, no menos importante, lo constituye la "representaci6n de México ante los Estados extranjeros con los que mantiene relaciones . .. " En este aspecto,
también es necesario reconocer la labor de nuestros diplomáticos, a quienes correspondió en el pasado, abrir los caminos que conducen a la amistad mediante el conocimiento y el trato a través de su encomiable trayectoria. Diplomáticos de la clase
de Alfonso Reyes y de tantos otros ameritados abanderados de nuestra patria, que

601
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�habrían de preparar y de constituir el antecedente necesario de las relaciones diplomáticas del presente.
Es lógico pensar también, que la relevancia de México ha acrecentado, asimismo,
la multiplicación de sus relaciones diplomáticas y de otra índole al exterior, en donde
se ha podido advertir, no sólo la madurez cultural y política de nuestro país, sino
también la altura de propósitos que caracterizó y caracteriza a su política internacional, fundada invariablemente con el transcurso del tiempo en el Derecho, así como
por sus destacadas intervenciones a favor de las naciones débiles y por su decidida
afirmación a los principios de Autodeterminación y de No Intervención.
d). Por último, otro objetivo que viene a complementar la función de los anteriores, es "la representaci6n de México ante los organismos y reuniones internacionales en que participe".
En esta nueva dimensión internacional en que la cooperación de los Estados es tan
necesaria para la satisfacción de las demandas de los adelantos modernos, los organismos permanentes internacionales vienen a realizar más cumplidamente las grandes
tareas y misiones que no podrían ser llevadas a cabo de otra manera, sino con el
esfuerzo conjunto logrado por tales instituciones.
También en tales organismos México deja sentir su presencia a través de su propia
doctrina jusinternacionalista; lucha por la exaltación y defensa de los principios que
ya hemos mencionado, como asi es de observarse en la ininterrumpida obra de nuestros Presidentes de la República, quienes en los últimos cincuenta años, hasta llegar
a nuestro actual Primer Mandatario, licenciado Luis Echeverría Alvarez, han alentado a través de la dirección de la política exterior mexicana, los ideales y propósitos surgidos de nuestra Nación, mismos que ahora han encontrado su aceptación plena, así como su comprobación histórica en el reconocimiento expreso que los
organismos internacionales han consagrado en preceptos jurídicos como los recogidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas y en otras trascendentales reuniones en donde la nobleza de tales ideales y propósitos se ha hecho evidente. Baste citar, como un caso significativamente ejemplar, el Primer Tratado de.
Demuclearizaci6n para la América Latina, el que contiene la generosa y humanitaria
creación e impulso de un Presidente Mexicano: el Licenciado AdoUo López Mateos,
de grata memoria por sus esfuerzos en favor de la causa de la paz mundial.
Así, el pensamiento de México, expuesto por nuestros Mandatarios, que no es otra
cosa que el reflejo acrecentado del Pueblo que han conducido, inspira nuestra política internacional, pensamiento que ha quedado plasmado en múltiples e importantes
reuniones de tal carácter, en las que cada vez se oye con mayor beneplácito y respeto la limpia voz de México a través de sus dignos diplomáticos y representantes.
La actual Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano, siguiendo fielmente el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, establece en su Artículo Segundo:
"El Presidente de la República, de acuerdo con las facultades que le confiere
la Constitución Política de los Estados U nidos Mexicanos, señalará los lineamientos
de la política internacional de México y dirigirá las actividades del Servicio Exterior
por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
En efecto, sobre este punto la fracción X del artículo 89 de nuestro Ordenamiento
Constitucional, se refiere a las facultades y obligaciones del Presidente de los Estados
Unidos Mexicanos, cuando establece: "Dirigir las negociaciones diplomáticas y celebrar tratados con las potencias extranjeras, sometiéndolos a la ratificación del Congreso Federal".

602

Atendiendo a su elevado cargo administrativo, es lógico que el Primer Mandatario sea quien conduzca y dirija la política internacional de México, esto es, la que
comprende los objetivos que norman tales relaciones internacionales y los medios Y
métodos a través de los cuales persigue dichos fines, tomando en cuenta lo que
dicta el propio interés nacional, considerando que tal preeminencia le permite, no
s61o obtener la más completa información del variado material objeto de su función,
así como el conocimiento interior de nuestro país y de sus circunstancias; la posición
que guarda ante otros Estados; de sus intereses y compromisos, así como de sus penpectivas, lo que Je facilita la búsqueda para la obtención de mejores objetivos dentro
del campo internacional, considerando, en primer término, el logro del afianzamiento
de la seguridad nacional, su habilidad para repeler ataques del exterior, y proteger su
existencia y bienestar.
No siempre los períodos de la historia del mundo se han caracterizado por lo favorable de las situaciones en lo que se refiere a la posición de cada país. En general,
la sociedad internacional se ha visto comprometida en una continua lucha por la
existencia, en la cual cada entidad nacional, para sobrevivir, ha tenido que tomar
sus medidas en la competencia.'
El Presidente de la República, es -como acertadamente lo ha dicho algún autor-,
el medio de contacto oficial internacional, esto es, trata directamente con los demás Estados del mundo, Jo que crea una relación íntima entre decisión y ejecución,
colocando al Ejecutivo en condiciones de estar preparado para actuar con la celeridad
que las circunstancias así lo exijan.
Además, el Primer Mandatario dispone de la colaboración de un personal experto
y competente que en términos generales, ha consagrado la mayor parte de su vida
al servicio diplom'ático, personal que no siempre hubo de contar con la estabilidad
y permanencia burocrática, tomando en cuenta el nefasto "influyentismo" que hubo
de observarse en el pasado. Actualmente, dicho personal ciertamente puede sugerir
con mayor eficacia la conducta que sea más conveniente adoptar y explicar, asimismo,
el motivo de esa conducta.
Recientemente,' el Presidente de la República, Licenciado Luis Echeverría Alvarez,
habría de dar indicaciones al Ministro de Relaciones Exteriores, en el sentido de
que los embajadores mexicanos, serán, además de los realizadores de la política internacional de México, los que impulsarán a nuestro Comercio Exterior. En efecto, nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Lic. Emilio O. Rabasa, atendiendo al plan
de reorganización acordado por nuestro Primer Mandatario, y por el propio titular
de Relaciones, consistente en que las embajadas mexicanas, independientemente de
sus funciones oficiales, sean decisivas promotoras del comercio exterior mexicano. El
Ministro Rabasa ratificó ante un grupo de empresarios el deseo del Presidente Echeverría de atender al máximo el renglón del comercio exterior y anunció que los puestos de embajadores y cónsules generales serán ocupados, preferentemente, por técnicos
en Economía y Comercio. Y fue más allá al señalar que los representantes diplomáticos procederán de las más diversas capas sociales y serán, por tanto, el sector
público, privado y obrero.

• Juuus W. PRATT, A History o/ the United States Foreing Policy. Prentice Hall.
lnc., Englewood Cliffs. N. J., p. l.
• Enero de 1971.

•

603

�De aquí que sea loable la expedición de la nueva Ley del Servicio Exterior, la que,
dentro de nuevas y bien dispuestas normas, permite con mayor amplitud de criterio,
aprovechar mejor el material humano que la propia evolución de México brinda, en
mayores grados de cultura, para obtener mayor eficiencia en nuestro Servicio Ex~erior,
el que requiere de una selección y preparación adecuada, sin que el mero móvil político sirva para "alejar" al candidato, o colocarlo por supuestos "méritos", lo que
distorsionaría el fin del Servicio Exterior, que es servir a México en el extranjero de
la mejor manera, tomando más en cuenta la calidad y preparación del aspirante,
como así es de observarse en la Ley vigente.
El Derecho Internacional también reconoce en el Presidente el portavoz oficial de
las relaciones internacionales, tal y como así lo ordena nuestra Constitución Política,
surgiendo dos posibilidades en lo que respecta a sus funciones en general: a) en
tiempo de paz y b) el problema de la guerra. En el primer caso que contemplamos,
prácticamente no existe ningún obstáculo para la realización normal de las funcio~es
encomendadas al Ejecutivo. Es en el segundo que, por su extrema gravedad, reqwere la aprobación del Congreso de la Unión para hacer la declaratoria correspondiente.
· Otra de las no menos importantes tareas que nuestra Constitución le asigna al
Presidente, es la de celebrar tratados, lo que así ocurre cuando establece la legalidad de tales instrumentos internacionales en el Artículo 133 al estatuir: "Esta
Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los .tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente
de la República con la aprobaci6n del Senado, serán la Ley Suprema de toda la
Unión ... "
Las anteriores facultades y atribuciones que la Constitución Política le atribuye al
Primer Mandatario sobre esta materia, son consecuencia del cargo que desempeña Y
de que es el representante de México ante los demás Estados, correspondiéndole la
dirección de la política internacional que estime más conveniente para beneficio. de
México, así como el velar por sus intereses y su dignificación, tal y como se ha dicho
con anterioridad.
De la observación y estudio de la política internacional seguida por México, pueden entresacarse páginas que mucho le honran, por la visionaria conducción de tal
política en momentos ciertamente difíciles para nuestro País. Es posible recordar. el
problema -superado felizmente-, de la expropiación petrolera. México, como Na_c1ón
débil, frente a Grandes Potencias, no contó sino con el recurso de la serena Y f1rm.e
decisión Presidencial y con el esfuerzo de sus hábiles diplomáticos para sortear dificultades y problemas sin fin; para obtener una solución adecuada y alejar los grandes peligros que pusieron a México en situación comprometida.
Se complementan las facultades y atribuciones presidenciales, de acuerdo con el
precepto a estudio, cuando en su parte final, le encarga la dirección de las actividades del Servicio Exterior por conducto de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Corresponde, por tanto, a esta Secretaría como Institución orga~ada jurídica Y
administrativamente (Ley de Secretarías de Estado y la Ley Orgánica del Servicio
Exterior Mexicano), encargarse de la función en sí del Servicio Exterior, tant~ en .su
parte de integración interna, que encabeza el Secretario _Y el total de .func1onanos
y empleados, en los términos que la propia Ley lo prev~ene en su arl!culado subsecuente, como de la representación mexicana en el extranJero.
Tal lo dispone el artículo 3, cuyo texto dice: "La Secretaria de Relaciones Exteriores tomará las medidas necesarias a fin de que el Servicio Exterior cumpla sus

!unciones ajustándose a lo previsto por esta Ley y su Reglamento, los tratados y
convenciones vigentes, las demás leyes y reglamentos aplicables y las normas del Derecho Internacional".
Es de observarse que en el precepto anteriormente transcrito, que se remite, por
lógica jurídica, en primer término, a la Ley de Secretarías de Estado, a la propia
Ley, así como a su Reglamento que, como podremos analizar con posterioridad, contienen las normas específicas de organización administrativa, tanto en lo que se refiere a las dos ramas principales de que está compuesto nuestro Servicio Exterior,
esto es, la diplomática y la consular, con sus diferentes jerarqulas y calidades, tomo
a las funciones y condiciones generales a las que se ajustará el personal del Servicio,
de acuerdo con lo previsto por la Constitución (Artículos 76, fracción II y 89, fracciones II y 111), en el precepto a estudio. Además, se toman en cuenta los Tratados
y Convenciones vigentes, en las cuales México se ha comprometido, ya sean de carácter bilateral o multilateral; también las demás leyes, o sean las que necesariamente
están relacionadas con el Servicio Exterior, en materia de funciones en los diferentes
campos del Derecho Mexicano, como el Fiscal, el Civil, Penal, etc., y, por último,
las normas del Derecho Internacional.
Vemos que el articulado que ya hemos citado y que constituye la parte dogmática
de la Ley del Servicio Exterior vigente, se ajusta en el marco jurídico preciso para
el ejercicio de sus funciones y atribuciones; para el logro, mantenimiento y superación de tales relaciones.
El artículo 4 determina: "La Secretaria de Relaciones Exteriores determinará el
número, radicación y categoría de las misiones diplomáticas y, en el caso de las representaciones consulares, precisará además su jurisdicción territorial".
El artículo 5 presenta nuevos aspectos, cuando en su parte relativa, dice: "Corresponde a la Secretaría de Relaciones Exteriores designar, adscribir y acreditar a los
representantes de México ante los organismos y reuniones internacionales de carácter
intergubemamental. En su caso, requerirá el concurso de otras Secretarías, Departamentos de Estado y organismos públicos, recabará formalmente sus opiniones sobre
los temas que hayan de tratarse y les proporcionará copia de los informes que le
rindan los delegados cuyos nombramientos hayan gestionado".
Este precepto obedece también al incremento de las complicadas relaciones existentes en el mundo actual, así como a la mayor participación de México en tales relaciones.
En el artículo 6, se establece: "Las funciones permanentes del Servicio Exterior,
fuera del país serán desempeñadas por las misiones diplomáticas y las representaciones
consulares".
Desde tiempo inmemorial los Estados han utilizado los servicios de representantes
para el arreglo de los diversos negocios que necesariamente surgen de la convivencia
o vida de relación, como así lo consigna la Historia del Derecho Internacional y ante la necesidad de crear y sostener tales relaciones se consagró la costumbre de establecer embajadas con carácter permanente. Verdross • nos dice que el Derecho Internacional no obliga, sin embargo, a mantener embajadas permanentes y un Estado
puede hacerse representar por un tercer Estado o relacionarse con los demás simplemente por escrito.
• ALFRED VERDRoss, Derecho Internacional Público. Aguilar, p. 221.

605
604

�Es necesario distinguir, por otra parte, entre el establecimiento de relaciones diplomáticas y el envío de misiones diplomáticas. De acuerdo con el tratadista Cahier,'
estima que, efectivamente son dos cosas distintas. Los Estados pueden establecer entre sí relaciones diplomáticas mediante envío de misiones temporales o a través de
la misión diplomática de un tercer Estado sin que por ello decidan establecer una
misión permanente.
En ambos casos -prosigue el autor citado--, será necesario que exista un acuerdo
de reacción de la misión diplomática, que podrá adoptar la forma de un tratado
especial concluido con es~e fin, o constituirá parte de un tratado más amplio destinado a regular los diferentes puntos en litigio entre los dos Estados.
Así, en el artículo 6, quedan establecidas las dos ramas fundamentales del Servicio
Exterior, esto es, la diplomática y la consular, las que habremos de comentar al llegar
al articulado correspondiente.
El artículo 7, complementario del anterior, previene: "El Presidente de la República podrá designar misiones diplomáticas o consulares especiales para llevar la representación de México a actos internacionales y podrá, asimismo, designar personas
con rango diplomático en misión especial para cumplir comisiones específicas y transitorias".
Como se observa del precepto que antecede, se deja al Ejecutivo la facultad para designar misiones o personas con rango diplomático, que sin tener tal carácter,
en cambio, ocasionalmente, pueden tener la preparación científica o técnica, para
asistir representando a nuestro País a diferentes reuniones de tal naturaleza, si bien
con carácter diplomático transitorio, de acuerdo con el propio ordenamiento. Desde
luego, tales nombramientos llevan el carácter diplomático que se especifica, en atención a que la persona a quien se le confiera la comisión representativa para participar en tales eventos, reciba las consideraciones otorgadas a los agentes diplomáticos.
El artículo 8 está referido a: "Las misiones diplomáticas de México se denominan
Embajadas. El nombre y categoría de las acreditadas ante organismos internacionales será determinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores de acuerdo con
los convenios y prácticas internacionales. Las representaciones consulares se denominan consulados generales, consulados, agencias consulares y consulados honorarios".
Dado Jo explícito del artículo anterior, se atenderá por la Secretaría de Relaciones
Exteriores, la disposición de nuestra representación en el exterior y será hecha de
acuerdo con la importancia del Estado ante el cual México tenga relaciones diplomáticas y consulares, siendo muy importante el factor de la reciprocidad, que se
encuentra, tanto en los convenios como en las prácticas internacionales.
En el articulo 9, específicamente se establece: "Las categorías de los funcionarios diplomáticos son, en orden decreciente de jerarquía: embajador extraordinario Y
plenipotenciario, ministro consejero, primer secretario, segundo secretario y tercer
secretario".
Por lo que concierne a los funcionarios consulares, el orden de jerarquía decreciente será cónsul general, cónsul consejero, cónsul de primera, cónsul de segunda, cónsul de tercera, cónsul de cuarta y vicecónsul. La Secretaría, por acuerdo del Ejecutivo
Federal, podrá designar cónsules honorarios".
1

606

PmurPE CAHIER, ob. cit., p. 95.

Los empleados de las embajadas, Consulados Generales, Consulados y agendas consulares tendrán las siguientes denominaciones: intérpretes, traductores, cancilleres y
empleados auxiliares".
En el precepto anteriormente transcrito, se establece el cuadro general del Servicio
Exterior Mexicano en el extranjero. Primeramente, el Servicio Diplomático, el cual
tiene varias e importantes funciones y obligaciones que son establecidas en los artículos subsiguientes.
En el segundo párrafo se establece, por acuerdo del Ejecutivo Federal, la designación de los cónsules honorarios, esto es, de aquellas personas que siendo mexicanas
o no nacionales, pueden desempeñar el puesto de cónsul honorario, sin cargo al Erario, tomando en cuenta su personalidad y demás atributos que puedan constituir una
garantía para el ejercicio de tal función en aquellos lugares, en que, por determinadas circunstancias, no haya en el extranjero consulado oficial de México. Tales
funcionarios honorarios estarán sujetos a las disposiciones legales inherentes para el
desempeño de su misión.
El artículo 10 previene: "De acuerdo con las equivalencias que fija el artículo siguiente, la Secretaría de Relaciones Exteriores puede comisionar a cualquiera de los
funcionarios del Servicio Exterior indistintamente en una misi6n diplomática o en
una oficina consular".
En efecto, el artículo 11 establece: "Para los efectos de esta Ley, las equivalencias
jerárquicas del personal del Servicio Exterior son las siguientes:
Ministro Consejero
Consejero
Primer Secretario
Segundo Secretario
Tercer Secretario

C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul
C6nsul

Consejero
de Primera
de Segunda
de Tercera
de Cuarta

El artículo 12 dice: "Los agregados civiles, los militares, los navales o los aéreos
y los consejeros ya agregados técnicos cuyo nombramiento haya sido gestionado por
otra Secretaría o Departamento de Estado, o por un organismo público, serán acreditados por la de Relaciones Exteriores, tendrán calidad diplomática y serán asimilados al Servicio Exterior, sólo mientras dure la Comisión que se les ha confiado.
Dependerán de los jefes de misión en que prestan sus servicios, entendiendo dicha
dependencia especialmente aplicable a actos de actividad política, expresión de opiniones, declaraciones públicas en nombre propio y oficial y, por lo que toca a su trabajo técnico, se guiarán por las instrucciones de sus mandantes, comunicadas en la
forma que establezca el Reglamento".
Respecto de las obligaciones de los funcionarios del Servicio Exterior, el artículo 13
las enumera de la forma siguiente:
l. Representar a México en el Estado ante cuyo gobierno estén acreditados, y velar en todo momento por el prestigio de la República.
11. Dentro de los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por
los tratados y convenciones vigentes, proteger los derechos y los intereses de México
y de los mexicanos ante las autoridades del Estado en que se encuentren acreditados.
111. Promover la amistad y la comprensión entre el pueblo de México y el del país
en el que presten sus servicios, dentro de un constante propósito de paz y de solidaridad humana.

607

�IV. Mantener y promover las relaciones comerciales, culturales, científicas y económicas entre México y el Estado en que estén acreditados.
V. Vigilar el cumplimiento de las obligaciones de carácter internacional, en particular el que se refiere a los tratados y convenciones de que México sea parte, e
informar oportunamente a la Secretaría de Relaciones Exteriores sobre cualquier violación que al respecto se observe.
VI. Guardar discreción absoluta sobre los asuntos oficiales que se les encomienden
o que lleguen a su conocimiento en su carácter oficial. Esta obligación subsiste aún
después de abandonar el Servicio Exterior cuando se trate de asuntos cuya divulgación pudiera de alguna manera causar perjuicio a los intereses nacionales. Independientemente de las medidas administrativas que se impongan a quienes violen esta prohibición, les serán aplicadas las sanciones que establece el articulo 211 del Código
Penal para el Distrito y Territorios Federales, aplicable en Materia Federal.
Los funcionarios y empleados a que se refiere el artículo 12 también estarán sujetos a esta obligación, aún después de terminar la comisión que se les hubiere confiado.
VII. Observar las reglas sociales acostumbradas en sus respectivas categorías y acatar las indicaciones que les hagan sus jefes acerca de su conducta, a fin de mantener
en el nivel que merece la dignidad de la representación que ostentan.
Importancia especial reviste también el contenido del artículo precedente, e1' lo
que respecta a las normas a que deben sujetarse los agentes del Servicio Exterior Mexicano, en lo que se refiere concretamente al desempeño de sus respectivas funciones.
Efectivamente, como hemos dicho con anterioridad, la representación de México
exige que sus agentes diplomáticos y consulares satisfagan los requerimientos contenidos en este precepto, el que previene que deben "velar en todo momento por el
prestigio de la República", ubicándolos dentro de un marco de ética, no meramente
profesional, sino también moral y de cualidades personales que son las que deben caracterizar a un representante de tal naturaleza.
Asimismo, la protección de los intereses de México y de los mexicanos, dentro de
los límites autorizados por el Derecho Internacional, así como por los Tratados y
Convenciones vigentes. Es indudable que esto exige una debida preparación, tomando
en cuenta que se requieren conocimientos jurídicos especializados en materia de Derecho Internacional, con objeto de que su actuación, no solamente no resulte inoperante,
sino que, además, esté fundada en tal disciplina jurídica, así como en los tratados Y
convenciones. Además, dichos agentes diplomáticos o consulares, deberán, cuando así
lo demanden las circunstancias, consultar a la Secretaría de Relaciones Exteriores pa•
ra normar, tanto su criterio como su actuación, de acuerdo con lo resuelto por ella,
como así lo ordenan la Ley y el Reglamento en artículos subsecuentes.
Se les previene a los funcionarios del Servicio Exterior de la discreci6n absoluta
que deben observar acerca de los asuntos oficiales que les encomienden, o bien que
lleguen a su conocimiento en virtud del cargo que desempeñan. Esto resulta de lógica exigencia, tomando en cuenta la naturaleza de los negocios en que intervienen,
resultando de trascendentes consecuencias la violación a lo ordenado por la fracción
que se indica.
Así, en otros países, el espionaje que opera dentro de las variadas redes del campo diplomático, ha actuado no sin éxito, valiéndose de todos los medios, que van
desde el soborno hasta inimaginables argucias. Ciertas indiscreciones, sin llegar al
extremo indicado, pueden servir y ser utilizadas por oídos atentos a la información

de los interesados. Es abundante la literatura acerca de esos casos y en los juicios
llevados a cabo en contra de tales espías, afloran las diversas técnicas y métodos para el logro de sus propósitos.
Es de hacerse notar que, en el caso específico de nuestro Servicio Exterior, ha sabido guardar una actitud de celo y fidelidad que mucho lo enaltece, tanto en el pasado
como en el presente.
Pero la norma que comentamos va más allá, al exigir que tal discreción subsista
aún después de abandonarse el Servicio Exterior, sancionándose la infracción en dos
formas: a) administrativa, que puede significar desde la admonición, la suspensión,
hasta el cese o destitución, sin perjuicio de que, b) penal, el infractor se haga penalmente responsable, y por tanto, acreedor a las sanciones que establece el inciso señalado. El tratadista Cahier -ya citado- nos recuerda que un diplomático no se
improvisa.
La severidad que se aplica, también resulta de lógica procedencia. El daño que
la Nación puede sufrir ante la violación de lo establecido por la fracción VI que
comentamos, claramente revela que los funcionarios del Servicio Exterior deben observar una conducta irreprochable, tanto en el desempeño de sus funciones diplomáticas, como en su vida privada y en lo social; en un medio que, por sus características, naturaleza y circunstancias, el funcionario diplomático o consular, debe reflejar la imagen de su país, y tener como norma suprema, precisamente la discreción;
esto es, aquella conducta apegada en todo momento a normas y reglas inspiradas en
una buena educación, aún en circunstancias difíciles --que es en donde se revela la
verdadera educación-, siendo la serenidad y la ponderación las que deban regir tal
conducta, no sólo en actos sino también en palabras. La discreción, como arte de
convivencia, no es de fácil adquisición. En las etapas de la cultura que el supuesto
funcionario haya podido adquirir en su formación, siempre será necesario el transfondo de la educación familiar, y por mucho que hayan evolucionado los cánones diplomáticos, de ayer a hoy, la discreción será siempre virtud fundamental en el funcionario encargado de la representación de un país, tal y como así lo consagra nuestra Ley del Servicio Exterior.
La fracción VII es de obvia observancia, referida a las reglas sociales acostumbradas
y el acatamiento de las indicaciones de los superiores a los subalternos.
El artículo 14 ordena: "Además de las que señala el artículo anterior, son obligaciones de los jefes de misión diplomática:
l. Por los conductos oficiales que determine el Estado ante el que estén acreditados, negociar los asuntos que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores
o aquellos que, por la naturaleza misma de sus funciones, deben atender de conformidad con esta Ley y su Reglamento.
II. En su caso, representar a México en los organismos y reuniones internacionales
de carácter intergubcrnamental y normar su conducta dentro de los mismos, por la
política internacional de México o por las instrucciones que reciban de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
III. Reclamar, cuando proceda, las inmunidades, prerrogativas, franquicias y cortesías que coresponden a los funcionarios diplomáticos y consulares mexicanos, conforme a los tratados y prácticas internacionales y especialmente aquellas que México
concede a los funcionarios diplomáticos y consulares de otros países, en el concepto
de que solamente la Secretaría de Relaciones Exteriores puede renunciar a la inmunidad de j urisdicci6n de que gozan esos funcionarios.

609
608

H39

�IV. Sin perjuicio de esas inmunidades y privilegios, respetar las leyes y reglamentos
del Estado e~ el. que presten sus servicios, haciendo las representaciones pertinentes
c~and_o la aplicación de esas leyes y reglamentos a los nacionales de México signifique
v1olac1ón del Derecho Internacional y de los tratados y convenciones de que ese
Estado sea parte.
V. Dirigir los trabajos de la misión a su cargo y, al organizar la administraci6n
de sus ofi~~as, velar por la eficacia en el trabajo del personal, incluso la del personal commonado por dependencias oficiales distintas de la Secretarla de Relaciones
Exteriores.
VI. Dirigir, dentro de su jurisdicción, la promoción del conocimiento de la ~itlt~ra .mexicana Y la ?ifusión de noticias periodísticas nacionales, así como la intensif1cac1ón de las relaciones entre las instituciones educativas de nuestro país y las de
aquel en que estén acreditados.
VII. D~gir, dentro de su jurisdicción, la promoción de las relaciones económicas
entre México y el país en que estén acreditados.
VIII. Sin perjuicio de informar cada vez que sea menester acerca de la situación
política, económica y social del país en que estuvieren acreditados enviar un informe
trimestral.
'
IX. Con base en las actuaciones desarrolladas por el personal, informar cada seis
meses, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
X. Atender y despachar, en su caso, los asuntos consulares.
Dado lo explícito de todas y cada una de las fracciones del Artículo que antecede,
solamente cabe agregar lo que llevamos dicho acerca de la nueva tónica impuesta a
la política internacional de México, por el Presidente, Lic. Luis Echeverría Alvarez
respecto a la preponderancia de la intensificación de las relaciones comerciales ;
económicas.
. El artículo
previene: "Además de las señaladas en el artículo 13, son obligaciones de los ¡efes de representaciones consulares:
l. Fomentar, en sus respectivas jurisdicciones consulares, el intercambio comercial
con México e informar, por lo menos cada tres meses, a la Secretaría de Relaciones
Exteriores, sobre la situación económica de dicha jurisdicción, tomando particularmente en cuenta aquellos asuntos que puedan interesar a la economía mexicana.
11. Prestar cooperación y ayuda a las misiones diplomáticas del Gobierno de México en los países en que estuvieren comisionados.
111. Ejercer, dentro de los límites que fije el Reglamento, funciones de oficiales
del Registro Civil, en actos que conciernen a mexicanos.
IV. En los términos señalados por el Reglamento, ejercer funciones notariales en
los actos Y contratos celebrados en el extranjero que deban ser ejecutados en territorio mexicano. Su autoridad tendrá igual fuerza legal, en toda la República a la
que tienen los actos de los notarios del Distrito y Territorios Federales.
'
V. Desahogar las diligencias judiciales que les encomienden los jueces de la República.
VI. Organizar la administración de las oficinas consulares a su cargo, en la forma que determine el Reglamento de esta Ley.
VII. Ejecutar los actos administrativos que requiera el ejercicio de sus funciones
y actuar como delegado de las dependencias del Ejecutivo Federal en los casos previstos por las leyes o por orden expresa de la Secretarla de Relaciones Exteriores.

!5

VIII. Ejecutar los actos y desempeñar las comisiones que les encomiende la Secretaría de Relaciones Exteriores.
IX. Informar, cada seis meses y con base en las actuaciones desarrolladas por el
personal a sus órdenes, acerca de su aptitud, comportamiento y diligencia.
Atendiendo al contenido del precepto anterior, es posible advertir la determinación
concisa de las obligaciones que competen a la representación consular, destacándose,
aparte de las señaladas, las de oficiales del Registro Civil, tales como el nacimiento,
la defunción, el matrimonio de los mexicanos en el extranjero, etc., y las funciones
notariales a que se refieren los incisos correspondientes.
El artículo 16 dice: "Queda prohibido a los funcionarios del Servicio Exterior:
l. Intervenir en asuntos internos y de carácter político del país donde se hallan
comisionados o en los internacionales del mismo que sean ajenos a los intereses de
México.
II. Utilizar, para fines personales, el puesto que ocupen, los documentos oficiales
de que dispongan y las valijas y sellos oficiales.
III. Adquirir, sin permiso expreso de la Secretaría de Relaciones Exteriores, bienes
raíces en el extranjero.
IV. Aceptar o hacerse cargo de la representación diplomática o consular de otro
país, sin autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
V. Contraer matrimonio con extranjera o extranjero, según el caso, sin previa autorización de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
De notoria importancia resultan las prohibiciones que establece este artículo, ya
que, efectivamente, es un principio reconocido por el Derecho Internacional, a partir
de su establecimiento, el que los funcionarios de todo el Servicio Exterior, jamás deban intervenir en asuntos internos y de carácter político del país en donde se encuentren acreditados, ya que la contravención a tal principio provoca, no solamente
el disgusto y la reacción negativa, sino que, además, el país en donde se encuentra
el funcionario, puede pedir su inmediato retiro o bien expulsarlo.
En la fracción V, es posible observar que la Ley vigente, ha modificado su rigorismo
en lo que respecta a que un funcionario del Servicio Exterior puede contraer matrimonio con extranjera, o bien, tratándose de una funcionaria, con extranjero.
En efecto, en la anterior Ley del Servicio Exterior de 1934, en el articulo 19,
referido a las prohibiciones de los funcionarios del Servicio Exterior, en la fracción VII,
terminantemente prohibia: "Contraer matrimonio con mujer extranjera o que no aea
mexicana de origen".
El artículo 17, por su parte, establece: "Tanto los empleados del Servicio Exterior, como los cónsules honorarios de México, tendrán los derechos y obligaciones que
determine el Reglamento de esta Ley, sin perjuicio de los que otras leyes establecen
para todos los empleados y funcionarios de la Federación".
Ahora llegamos al capítulo 11, referido al ingreso al Servicio Exterior. Así, el
articulo 18 ordena: "El Servicio Exterior será desempeñado por embajadores y cónsules generales que nombrará discrecionalmente el Presidente de la República, de
conformidad con las fracciones 11, III y VI del artículo 89 de la Constitución, Y
por los funcionarios de carrera que hayan ingresado en él de acuerdo con las leyes
anteriores del Servicio Exterior y los que ingresen según las disposiciones de la presente Ley y su respectivo Reglamento."

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�En lo que respecta a la primera parte de este artículo, hubimos de ver ya con
anterioridad la facultad exclusiva del Presidente de la República para la nominación de embajadores y cónsules generales, y la segunda está referida a los funcionarios de carrera que hayan ingresado al Servicio Exterior, o sea de aquellos que
hubieren satisfecho los requisitos de la Ley anterior y de su Reglamento, sujetándose
los de nuevo ingreso a las disposiciones de la Ley vigente, como así habremos de ver
en los próximos artículos.
El artículo 19 dice: "Para ser designado embajador o cónsul general se requiere
ser mexicano por nacimiento, estar en el goce de sus derechos civiles y políticos, tener por lo menos 30 años de edad y reu11ir los méritos suficientes para el eficaz desempeño de su cargo, a juicio del Presidente de la República".
El artículo 20 estatuye: "Los nombramientos de embajadores, como jefes de misiones diplomáticas permanentes ante Estados y organismos internacionales, y los de
cónsules generales, serán sometidos a la ratificación del Senado de la República en
cumplimiento de la fracción II del artículo 76 de la Constitución, o, en su caso,
de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión. Sin este requisito no podrán tomar posesión de su cargo".
El artículo 21 dice: "El Presidente de la República podrá hacer nombramientos
para ocupar puestos del Servicio Exterior con rango inferior al de embajador o cónsul general por un tiempo definido, para el desempeño de una tarea concreta y de
una adscripción especüica. Los así nombrados no formarán parte de los cuadros permanentes del Servicio Exterior, ni en consecuencia ocuparán las plazas que el Presupuesto de la Federación señale para el personal de carrera. Sus funciones concluirán automáticamente al expirar el término por el que se extendió el nombramiento".
Artículo 22: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, a que refiere el Capitulo IV de la presente Ley, dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones
Exteriores, de las vacantes que hayan ocurrido o que vayan a ocurrir próximamente
-de Vicecónsul, Cónsul de cuarta y tercer Secretario---, a efecto de cubrirlas mediante un concurso público general, cuyos sinodales serán designados de las listas
que proporcionen la Universidad Nacional Autónoma de México y demás instituciones de enseñanza superior legalmente autorizadas.
Para ello, el Secretario designará desde luego una Comisión Consultiva de Ingreso
que integrarán: como Presidente el de la Comisión de Personal del Servicio Exterior,
y los Directores de las escuelas o instituciones superiores legalmente reconocidas, que
tengan establecidas las carreras de diplomacia o de relaciones internacionales. Con
excepción de su presidente, en ningún caso podrán formar parte de esta Comisión
miembros activos del Servicio Exterior o funcionarios de la Secretaría de Relaciones
Exteriores".
Este artículo registra innovaciones en relación con el correspondiente de la Ley
anterior. En efecto, subsiste el examen de capacidad cultural en el aspirante, que
en la anterior Ley era exclusivamente para el puesto de Vicecónsul. Examen en el
cual eran requeridas las siguientes materias: Derecho Internacional Público, Derecho Internacional Privado, Derecho Constitucional, Español, dos lenguas, aparte de
la anterior, Contabilidad, Mecanografía, Tratados, Legislación Nacional y Derecho Diplomático. Actualmente, con tino, se da ingerencia a la Comisión de Personal del
Servicio Exterior y se amplía el reconocimiento de los grados académicos del aspirante,
como así se contempla en el siguiente precepto.

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Artículo 23: "La Comisión Consultiva considerará los grados académicos otorgados
por las escuelas, institutos y universidades reconocidos por la Ley, concediendo preferencia a los doctorados, maestrías y licenciaturas que otorguen las instituciones dedicadas a la enseñanza de ciencias politicas y sociales, relaciones internacionales, derecho, economía y filosofía y letras, que presenten los concursantes, apreciará los estudios que hayan hecho para obtenerlos y, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley,
determinará los exámenes y tesis que deban presentar, excepto los de dos lenguas
extranjeras que serán obligatorias para todos".
El Artículo 24 dice: "El trabajo de la Comisión Consultiva de Ingreso concluirá
con dos informes escritos. En el primero, destinado al Secretario de Relaciones Exteriores, dará su opinión sobre los candidatos que se hayan destacado más, tanto por
sus estudios previos, como por los exámenes o tesis que hayan presentado ~n el concurso. En igualdad de condiciones, la Comisión deberá recomendar en pruner lugar
a los graduados en diplomacia y relaciones internacionales en las instituciones educativas de la República. En el segundo informe, destinado a la Comisión Personal del
Servicio Exterior, la Comisión Consultiva recomendará el mejor aprovechamiento que
a su criterio pueden tener en el trabajo de la Secretaría esos mismos candidatos aprobados.
El Artículo 25 establece: "Además de su preparación académica, el candidato deberá llenar los siguientes requisitos:
a). Ser mexicano por nacimiento, estar en ejerc1c10 de sus derechos políticos Y
civiles, ser menor de veinticinco años cuando sólo tengan el grado de bachiller, Y
de veintiocho si tiene uno superior. En casos excepcionales, a iuicio del Secretario
de Relaciones Exteriores, podrá dispensarse este requisito.
b). Comprobar buenos antecedentes y costumbres a satisfacción de la Secretaría
de Relaciones Exteriores.
c). Tener la aptitud física y mental que se requiere para el desempeño del cargo,
así como los antecedentes de moralidad indispensables para las funciones del Servicio
Exterior.
d). No pertenecer al estado eclesiástico, ni ser ministro de algún culto, ni miembro
de organizaciones contrarias a las instituciones de la República.
e). Que, en caso de ser casado, lo sea con cónyuge de nacionalidad mexicana por
nac1m1ento o naturalización."
Artículo 26: "Todos los candidatos admitidos para cubrir las plazas vacantes sujetas a concurso recibirán un nombramiento provisional de vicecónsul Y n~ serán c~nsiderados miembros regulares del Servicio Exterior, hasta que, transcurrido un a_no,
la Secretaría les comunique formalmente su nombramiento definitivo. Al cumplirse
este plazo, quienes ostentan los grados académicos o títulos profesionales, a qu~ se
refiere el artículo 23, pasarán a ser Terceros Secretarios o Cónsules de Cuarta, Siempre que satisfagan los requisitos de lealtad, eficiencia Y adecuada conducta"•
En este precepto se advierte inicialmente el nombramiento provisional de vicecónsul
por el térinino de un año.
El Capítulo III está referido a los ascensos.
El Artículo 27 dice: "Los ascensos de Vicecónsul a las .categorías superiores hasta
Cónsul Consejero o Ministro Consejero serán acordados
riguro~o escalafó~ previo
dictamen favorable de la Comisión de Personal del Serv1c10 Extenor, Y teruendo en
cuenta lo dispuesto en el artículo 26".

~º:

613

�Artículo 28: "El Secretario de Relaciones Exteriores someterá a la consideración
del Presidente de la República, en ocasión de tenerse que cubrir una vacante de embajador o de cónsul general, los nombres y los antecedentes de los funcionarios de
carrera del Servicio Exterior que tengan una antigüedad de cinco años como ministros, o cónsules consejeros.
En el caso de que el Presidente de la República, en uso de las facultades que
le confiere el artículo 89 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
nombre embajador o cónsul general a uno de los funcionarios a que se refiere el
párrafo anterior, el funcionario así nombrado sólo podrá ser privado temporal o definitivamente de sus funciones, en los términos de los artículos 51, 52, 53 y 56 de la
presente Ley, o cuando, independientemente de su edad, tenga derecho a ser jubilado
con la cantidad máxima que le correspondería al cumplir los 65 años a que se refiere el artículo 59.
Lo dispuesto en el párrafo anterior no limita en forma alguna la facultad del
Presidente de la República para cambiar de adscripción al embajador o cónsul general, como juzgue que conviene a los intereses del país".
Artículo 29: "La Comisión de Personal propondrá los ascensos escalafonarios del
Servicio Exterior ajustándose a las siguientes antigüedades mínimas que no incluyen
el nombramiento provisional por un año a que se refiere el artículo 26:
a) De dos años como vicecónsul;
b) De tres años como Tercer Secretario o Cónsul de Cuarta;
c) De tres años como Segundo Secretario o Cónsul de Tercera;
d) De tres años como Primer Secretario o Cónsul de Segunda;
e) De cuatro años como Consejero o Cónsul de Primera;
f) Los casos de los Ministros Consejeros y Cónsules Consejeros se regirán por lo
dispuesto en el artículo 28".
El Artículo 30 dice: "Cumplidas, a juicio de la Comisión de Personal, las condiciones que establece el artículo 29, fundará sus dictámenes, teniendo en cuenta las
hojas de servicio u otros documentos fehacientes, de acuerdo con las siguientes prioridades:
l. Las pruebas de lealtad a México y de eficiencia en el servicio.
11. La conducta pública y privada.
III. Las mayores antigüedades:
a) dentro de la categoría, y
b) dentro del Servicio.
IV. La preparación intelectual comprobada por estudios hechos, artículos u obras
públicas y títulos académicos obtenidos con posterioridad al ingreso".
Artículo 31 : "La Comisión de Personal vigilará la diferencia entre la antigüedad
mínima necesaria para un ascenso y el tiempo real transcurrido sin concederlo. Cuando pase de un límite prudente, estudiará especialmente el caso para determinar ~i
el ascenso no ha sido concedido por un número insuficiente de plazas en la categoría
correspondiente o por méritos insuficientes para desempeñar el nuevo cargo. La Comisión, en uno y otro caso, presentará un informe especial para la decisión del Secretario de Relaciones Exteriores, haciendo las recomendaciones que estime pertinentes".

Artículo 32: "En caso de que haya vacante en una categoría, sin que en la inferior existan funcionarios que reúnan el requisito de la antigüedad mínima dentro

614

de la categoría, la Comisión propondrá al Secretario de Relaciones Exteriores reducir el plazo de dicha antigüedad mínima que según el artículo 29 sea necesaria para
el ascenso".
El Capítulo IV se refiere a la Comisión de Personal del Servicio Exterior.
En el Artículo 33 se establece: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, en
los términos de la presente Ley y su Reglamento, someterá a la aprobación del Secretario de Relaciones Exteriores recomendaciones para el ascenso, traslado, disponibilidad, retiro, medidas disciplinarias y casos excepcionales de licencias y vacaciones de
los miembros de carrera y de los empleados del Servicio Exterior.
Por lo que toca a los que estén prestando sus servicios en el extranjero, la Comisión
aportará datos para que la Secretaría de Hacienda fije tasas de sobresueldo por carestía de vida, que deban ser concedidas, y someterá recomendaciones para que la
Secretaría de Relaciones Exteriores determine aquellas zonas que deban ser consideradas corno insalubres, únicamente para los efectos de cómputo doble de tiempo de
servicios de los funcionarios del Servicio Exterior, mientras duren ahí comisionados".
Esta es una innovación introducida por la Ley vigente, la que indudablemente beneficia a los funcionarios y empleados de nuestro Servicio Exterior, si se observa su
contenido.
El Artículo 34 dice: "La Comisión de Personal vigilará que el trabajo de los empleados y funcionarios del Servicio Exterior en el extranjero y en la Secretaría de
Relaciones Exteriores se ajuste a una rotación continua. Para tal efecto, procurará
que no permanezcan más de cinco años consecutivos en el extranjero ni tampoco en
la Secretaría, y con ese propósito dará oportuno aviso escrito al Secretario de Relaciones Exteriores del vencimiento de esos plazos máximos para que éste ordene los
traslados necesarios.
El Secretario de Relaciones Exteriores, tomando en cuenta las conveniencias del
Servicio y oyendo la opinión del titular de la misión o dependencia de la Secretaría,
podrá por excepción prorrogar una vez, hasta por dos años, la permanencia del
funcionario o empleado en la adscripción de que se trate".
Artículo 35: "La Comisión desempeñará asimismo funciones de organización y
consulta en lo relativo al ingreso al Servicio Exterior, de acuerdo con la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 36: "La Comisión de Personal del Servicio Exterior estará formada por
un presidente, que será uno de los subsecretarios de Relaciones Exteriores, a quien
suplirá en sus faltas temporales el Oficial Mayor, y por los Directores Generales de
los Servicios Diplomáúco y Consular y de Cuenta y Administración. Otros directores
generales concurrirán a las reuniones donde se traten casos de personal que afecten
directamente al trabajo de sus respectivas direcciones".
Artículo 37: "La Comisión de Personal podrá pedir informes verbales o escritos
a cualquier Dirección General de la Secretaria para el mejor desempeño de sus funciones y examinará las proposiciones que le hagan los directores generales".
Artículo 38: "La Comisión de Personal formulará su propio Reglamento interno sometiéndolo a la aprobación del titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
El Capítulo V habla "De los Derechos y Prestaciones que Corresponden a los Miembros del Servicio Exterior.
El Artículo 39 ordena: "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior gozarán
de los siguientes derechos y prestaciones:

615

�l. Conservar, para los efectos civiles y políticos, su residencia legal y su domicilio
en la República Mexicana.
11. Importar y exportar, libre del pago de impuestos aduanales, sus equipajes y objetos de menaje de casa cuando salgan comisionados al extranjero o regresen al país
por término de su comisión o por estar en disponibilidad.
La misma exención podrá aplicarse a los automóviles pertenecientes a los expresados
funcionarios y empleados de acuerdo con las normas que fije el Reglamento de esta

Ley.
111. Las autoridades competentes reconocerán la validez de los estudios certificados
de educación primaria, secundaria, de bachillerato o sus equivalentes, cursados en el
extranjero por los empleados, y los hijos de éstos y de los funcionarios del Servicio
Exterior, observando, en su caso, lo previsto en la fracción IV del artículo 31 en relación con el 34 de la Ley Orgánica de la Educación Pública.
En los casos en que no hubieren terminado en el extranjero los estudios necesarios
para obtener el diploma o el grado correspondiente, las autoridades educativas, con
arreglo a las disposiciones legales invocadas, revalidarán los mismos en forma tal que
los interesados puedan proseguir en el grado escolar equivalente del sistema educativo
nacional, en la medida en que la preparación obtenida lo permita.
IV. De todas las prestaciones que establecen la presente Ley y la Ley del Instituto
de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado. Un reglamento
determinará la forma en que los funcionarios y empleados del Servicio Exterior radicados en el extranjero recibirán aquellas prestaciones de las que, por razones de
hecho, no han venido disfrutando.
V. De las vacaciones, licencias, compensaciones en los términos de la presente Ley
y su Reglamento".
Artículo 40: "Los miembros del Servicio Exterior comisionados en el extranjero
gozarán de 30 días de vacaciones al año.
Cuando el interesado disfrute de sus vacaciones en la República, se aumentará al
tiempo de las mismas el necesario, a juicio de la Secretaría, para trasladarse del país
donde estuviera comisionado a la ciudad de México y regresar al lugar de su adscripción".
Artículo 41 : "La Secretaría de Relaciones Exteriores cubrirá a los miembros del Servicio Exterior el importe de los pasajes de venida a México y regreso a su adscripción en
vacaciones, cuando no hayan podido venir al país en tres años, por causas ajenas a
su voluntad.
Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán acumular vacaciones hasta
por 60 días siempre que las utilicen para venir a México y sólo en este caso tendrán
derecho a que se les cubra el importe de los pasajes a que se refiere el párrafo
anterior".
Artículo 42: "En los casos de enfermedad debidamente comprobada, la Secretaría
de Relaciones Exteriores podrá conceder a los miembros del Servicio Exterior licenc~a hasta por, dos meses con goce íntegro de sueldo; dos más con medio sueldo y dos
sm sueldo.
A las mujeres se les concederán tres meses de licencia con goce íntegro de sueldo,
uno antes del alumbramiento y dos después. Igualmente la Secretaría podrá conceder
licencias por cualquier otra causa justificada, hasta por seis meses sin goce de sueldo".
Artículo 43: "Los jefes de misión y de las representaciones consulares o los funcionarios encargados de las mismas podrán conceder, en casos de urgencia compro-

bable y dando aviso a la Secretaría de Relaciones Exteriores, licencia económica con
goce de sueldo al personal a sus órdenes, hasta por el término de quince días, de
acuerdo con lo establecido en el Reglamento. Los cónsules generales tendrán la misma facultad respecto de los titulares o encargados de las oficinas de su jurisdicción.
Los períodos de estas licencias económicas serán deducidos del número de días
de vacaciones a los que el miembro del Servicio tuviere derecho conforme al artículo 40".
Artículo 44: "La licencia económica de que deseen hacer uso los jefes de misión
y los cónsules generales, deberán solicitarla a la Secretaría de Relaciones Exteriores
indicando el sitio en donde se propongan hacer uso de la misma".
'
El Capítulo VI se refiere a los Sueldos, Viáticos y Gastos de Representaci6n e

Instalaci6n.
Artículo 45: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior disfrutarán de
los sueldos, gastos de representación, viáticos y demás remuneraciones que se les asignen de acuerdo con el Presupuesto de Egresos de la Federación.
Los gastos de orden social y de sostenimiento corresponden a la Misión o, en su
caso, a la representación consular, y no a los titulares de ellas; éstos, o los encargados de las misiones o de los consulados, darán cuenta de las erogaciones efectuadas
en los términos que determine la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 46: "Los funcionarios que con motivo de la ausencia del Jefe de Misión
o del Titular de un consulado queden acreditados, respectivamente, como encargados
de negocios, o como encargados de la representación consular, recibirán como sobresueldo una cantidad igual a la mitad de su sueldo y gastos de representación siempre
que duren en su encargo más de 30 días; a menos que otras disposiciones legales
consignen condiciones más favorables, en cuyo caso se aplicarán dichas disposiciones".
Artículo 47: "Los funcionarios del Servicio Exterior, y los familiares que dependan directamente de ellos en lo económico, tendrán derecho a pasajes por la vía
más rápida y, asimismo, derecho al transporte de su menaje de casa cuando sean trasladados para residir en una nueva adscripción".
Artículo 48: "Los funcionarios o empleados del Servicio Exterior que sean nombrados para ocupar un puesto en el extranjero, o trasladados a otro lugar, o llamados
del extranjero a prestar sus servicios en la Secretaría, tendrán derecho a gastos de
instalación que se ministrarán en la siguiente proporción, del total de sus percepciones
mensuales en el extranjero:
a) El equivalente a un mes y medio, para los empleados del Servicio Exterior;
b) El equivalente a un mes, para los funcionarios de la rama consular y para los
de la rama diplomática comprendidos en las categorías de tercer secretario a ministro
consejero;
c) El equivalente a medio mes, para los embajadores.
El Capítulo VII nos habla De la Separaci6n y Disponibilidad.
El Artículo 49 dice: "Los embajadores y cónsules generales podrán ser cambiados
libremente y removidos de su puesto por el Presidente de la República salvo lo dispuesto en el artículo 28".
Anículo 50: "Los funcionarios y empleados del Servicio Exterior podrán ser removidos de sus cargos ya sea temporalmente por medio de suspensión o en forma
definitiva por cese o destitución".
Artículo 51 : "Son motivo de suspensión de empleo sin goce de sueldo por el tiempo
que fije el Reglamento:

617
616

�l. Ausencia de la oficina por más de tres días hábiles, sin causa debidamente justificada.
11. Morosidad manifiesta y comprobada en el desempeño de sus obligaciones oficiales.
111. Desobediencia a las instrucciones del jefe superior.
IV. Estar sujeto a proceso penal.
V. Habitual incumplimiento de los compromisos económicos contraídos".
Artículo 52: "Son motivo de cese a juicio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, y tomando en consideración los antecedentes que consten en la hoja de servicio
del interesado y las circunstancias que en cada caso concurran:
l. Desatención comprobada de bs obligaciones y prohibiciones impuestas en los artículos 13, 14, 15 y 16 de esta Ley.
11. Mala conducta pública.
III. Abandono del empleo en los términos que fija el Reglamento.
IV. Ineptitud comprobada en el desempeño de las funciones básicas de ambas ramas del Ser..-icio Exterior.
V. Desobediencia deliberada o reiterada a las instrucciones de la Secretaría de Relaciones Exteriores".
Artículo 53: "Son motivo de destitución:
l. Deslealtad al país o a ms instituciones.
11. Sentencia dictada en forma condenatoria por delito intencional.
III. Uso ilícito, o con fines de pro...echo personal, de las franquicias aduanales, postales y de correos diplomáticos o de las inmunidades y privilegios inherentes al cargo.
IV. Cualquier falta que la Secretaría &lt;le Relaciones Exteriores califique de extrema
gravedad".
Artículo 54: "La suspensión podrá ser acordada de modo discrecional por el Secretario de Relaciones Exteriores. El cese y la destitución serán acordados por el propio
funcionario en los términos de la presente Ley pero el interesado tendrá derecho
a ser oído, según el procedimiento que fije el Reglamento".
Artículo 55: "Los funcionarios y empleados que hayan sido destituidos o cesados
de sus puestos quedaran inhabilitados para reingresar al Servicio Exterior".
Artículo 56: "Los funcionarios y cmple:idos del Servicio quedarán en disponibilidad por un plazo máximo de tres años:
J. A solicitud del interesado.
JI. Por resolución del Secretario de Rcl,1cioncs Exteriores.
La disponibilidad da derecho a los funcionarios, y en su caso a los empleados del
Servicio Exterior, a ser designados para ocupar una vacante de la misma categoría
del último puesto desempeñado dentro del Servicio, de acuerdo con las equivalencias
que fija el artículo 11".
Artículo 57: "Para tener derecho a disponibilidad, de acuerdo con la fracción I
del artículo anterior, es necesario que el funcionario o empleado que la solicite haya
prestado sus servicios por lo menos durante cinco años en el Servicio Exterior. La
disponibilidad se concederá siempre que lo pennitan las labores del Servicio".
Artículo 58: "Durante la disponibilidad, los func:onarios y empleados del Servicio
Exterior no podrán tener ascenso alguno. Si la disponibilidad es solicitada por el
interesado no podrá computarse su duración para los efectos de esta Ley. Si es acordada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, además de la prerrogativa que concede el artículo 56, el interesado tendrá derecho a que se compute su duración
para los efectos legales".

618

Artículo 59: "Es causa de retiro forzoso de los miembros de carrera del Servicio
Exterior cumplir los 65 años de edad, salvo que el Presidente de la República, mediante acuerdo escrito, resuelva seguir utilizando los servicios del interesado.
Cuando el funcionario que deba ser retirado tenga derecho a pensión no se hará
efectivo el retiro sino cuando la autoridad correspondiente haya acordado favorablemente dicha pensión".
Artículo 60: "Los miembros del Servicio Exterior que se encuentren en el extranjero, al quedar separados definitivamente del servicio por cualquier causa, tendrán
derecho al importe de los pasajes y del transporte de su menaje de casa siempre que
lo empleen, de acuerdo con el Reglamento de esta Ley, para regresar a la R epública".
El capítulo VIII se refiere a las Compensaciones y Pensiones.
Artículo 61: "Los miembros del Servicio Exterior que dejaren el serv1c10 por
causa que no sea el cese o la destitución recibirán por una sola vez, como compensación por cada año de sl'rvicios, el importe correspondimte a un mes del último
sueldo que hubieren disfrutado, pudiendo acumular hasta doce meses. Se deducirán
los períodos de suspensión y de licencias, salvo las economías que se concedan a cuenta
de vacaciones".
En caso de fallecimiento la compensación se entregará a los familiares que dependieran económicamente de él, en la forma y condiciones que determine el Reglamento".
Artículo 62: "El derecho a la compensación que establece el artículo anterior prescribe a los doce meses contados desde la fecha en que el funcionario o empleados
deje de pertenecer al Servicio.
No se iniciará el cómputo de la prescripción en los casos de los funcionarios y
empicados del Servicio Exterior que sean comisionados en la Secretaría de Relaciones
Exteriores con una categoría distinta de las que señala el artículo 9 de la presente
Ley. Si, al término de su comisión, regresan al Servicio Exterior, se aplicará lo dispuesto en el párrafo primero del artículo 61. De lo contrario, recibirán la cantidad
a la que hubieran tenido derecho antes de ser comisionados en dicha dependencia del
Ejecutivo.
Tampoco se iniciará el cómputo de la prescripción cuando el funcionario o empleado -previo dictamen médico- se encuentrr físicamente incapacitado para reclamarla, salvo lo dispuesto en el artículo 1166 del nuevo Código Civil para el Distrito
y Territorios Federales".
Artículo 63: "Los gastos de funerales de los miembros del Servicio Exterior fallecido~
en el extranjero serán por cuenta del Gobierno de los Estados Unidos Mexicanos".
Artículo 64: "La jubilación de los miembros del Servicio Exterior que presten sus
servicios en el extranjero se basará en las disposiciones del artículo 14 de la Ley del
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado.
En el caso del personal que se encuentre comisionado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y no reciba compensación ni sobresueldo, si anteriormente prestó sus
servicios en el extranjero por lo menos durante cinco años consecutivos, podrá acogerse al beneficio a que se refiere el párrafo anterior, siempre que cubra las cuotas correspondientes como si estuviera comisionado en el extranjero".

•
619

�A continuación exponemos los artículos transitorios de la presente Ley.
Artículo lo. "Esta Ley entrará en vigor en la fecha de su publicación en el Diario
Oficial".
Artículo 2o. "Se abroga la Ley del Servicio Exterior Orgánica del Cuerpo Diplomático y Consular Mexicano, de 25 de enero de 1934, y las demás disposiciones que
se opongan a esta Ley".
Artículo 3o. "Para que pueda efectuarse la asimilación de que habla el artículo 18
será necesario que los funcionarios que hubieren ingresado al Servicio Exterior con
anterioridad a la vigilancia de esta Ley, y conforme al artículo 80. de la Ley de 1934,
comprueben, en los términos de los artículos 80. y 120. de aquella Ley, su capacidad
y su competencia, presentando el examen de las materias que fija el Reglamento de
la Ley de 1934, a más tardar un año después de la entrada en vigor del presente
ordenamiento".
Artículo 4o. "Por lo que respecta a los funcionarios del Servicio Exterior que ingresaron al Servicio de acuerdo con el artículo 80. de la Ley del 25 de enero de 1934
y no han regularizado su situación y deseen hacerlo de acuerdo con el artículo 3o.
transitorio de la presente Ley, podrán presentar los diplomas o grados de educación
primaria, secundaria, bachillerato o sus equivalentes obtenidos en el extranjero, en
cuyo caso se les aplicarán las disposiciones del artículo 39".
Artículo So. "Los funcionarios y empicados del Servicio Exterior que al entrar en
vigor esta Ley tuviesen ya una antigüedad mayor que la que fija el artículo 34 en
su actual adscripción podrán permanecer en ella durante dos años más, sin perjuicio
de la facultad excepcional que concede al Secretario de Relaciones Exteriores la parte
final del propio artículo".
Artículo 60. "Los funcionarios de carrera, que hubiesen ingresado al Servicio de
acuerdo con las disposiciones de leyes vigentes con anterioridad a ésta, tendrán las
mismas prerrogativas y serán en todo asimilados a los que ingresen conforme a esta
Ley, constituyendo ambos el personal de carrera de que habla el artículo 18, sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 3o. transitorio".
Artículo 7o. "La Comisión de Personal del Servicio Exterior, prevista en el capítulo IV, quedará facultada para someter al acuerdo del Secretario de Relaciones
Exteriores todas las medidas y resoluciones que requiera la plena aplicación de esta
Ley y su Reglamento, tomando en cuenta los derechos legalmente adquiridos por el
actual personal del Servicio Exterior".
Artículo 80. "Las disposiciones de esta Ley que signifiquen prestaciones económicas superiores a las que en la actualidad se conceden a los funcionarios y empleados
del Servicio Exterior entrarán en vigor cuando se promulgue un reglamento especial
refrendado por la Secretaría de Hacienda".
Artículo 9o. "Las disposiciones de los artículos 61 y 62 de la presente Ley se aplicarán a los funcionarios y empleados del Servicio Exterior que actualmente prestan
sus servicios en la Secretaría de Relaciones Exteriores o a los familiares de los que
hubieren fallecido si dependían económicamente de ellos y no recibieron la compensación dentro del plazo de un año que señala el artículo 41 de la Ley del 30 de enero
de 1934".

620

Q_c_ho .figlos de P.oesía catalana. Antología
bilmgue. Selección y prólogo de J. M.
~ASTELLET y ]OAQUIM MoLAs. (Col. El
libro de bols1ll0, No. 216). Alianza Editorial. Madrid, 1969, pp. 548.
ALGUNOS DE LOS ASPECTOS más interesantes -y más desconocidos para los lectores de habla hispánica-, de la literatur~ de la Península Ibérica, es el correspondiente a Cataluña. Por su especial situación .geográfica y sobre todo por su detenrunada situación histórica, ha sido la
productora de manifestaciones que no siguen fielmente los cánones españoles sino que se aventuran por caminos "separatistas" hacia una Europa sin censura.
Incluso en algunos casos ( la literatura
del absurdo, entre otros), han llegado a
formar una vanguadia cuya secuela es
apreciada en España tiempo después.
Por desgracia, la mayor parte de la
obra literaria de los catalanes no ha
sido traducida al castellano sino en forma parcial. De aquí que cuando esto
llega a realizarse, el producto ofrece una
novedad a despecho de la época productora.
J. M. Castellet y Joaquim Molas han
reunido en la presente Antología a casi
un centenar de autores, algunos de cuyos nombres no ha recogido la historia
de los hombres. Siete siglos de producción han sido agrupados por los antologistas en dos partes principales. La primera, abarca "La Edad Media", "El Siglo
de Oro" y "Del Renacimiento al Neoclasicismo". La Segunda, "Del Romanticismo al Modernismo" y "La Poesía
Contemporánea".
Uno de los méritos de la edición, es
su carácter de bilingüe. Si traducir siempre ha implicado la dificultad de conservar el espíritu del traducido sin que
el traductor lo amengüe ni cobije con
propios reflejos, mucho más lo ha sido
cuando de poesía se trata. La forma,
en este caso, es a veces tan importante
como el fondo. La exactitud de una
palabra, de un giro, de una frase, puede
implicar ritmos y universos poéticos cuya visión se pierde en otro idioma. Y
no se habla aquí ni se considera el resultado de amables versificaciones cuyas
versiones de otros autores son todo menos la obra que tratan de dar a conocer.
Los poetas catalanes nos son presentados
en su lengua original junto a sus correspondientes "versiones literales que facilitarán la lectura de los poemas en

catalán a los lectores poco habituados
en esta lengua".
El fundamental problema de todas las
antologías, el cupo, impuso a Castellet
y Molas el sacrificio de la selección. Pero
considerando que "la presente antología
es una muestra breve de lo que ha sido
y es, la historia de la poesía catalana"'
queda justificado el que adviertan: "He~
mos sacrificado voluntariamente autores
y obras -o hemos ofrecido sólo fragmentos de poemas largos- de una selección que, en un principio, era mucho
más amplia, para hacer posible la edición bilingüe de los textos hecho ,;¡ue
nos ha parecido absolutam~nte necesarioº.

La misma motivación y el haber funcionado con un criterio de carácter estético, produjo un conjunto antologado
de producción "circunscrito a la estrictamente lírica". Y por lo mismo "la
selección no da u'na idea satisfa~toria
de la frecuencia de los géneros y de
sus despliegues formales en diversas épocas". Afortunadamente ello no fue obstáculo para "dar entrada a algunos textos inéditos o desconocidos" que desde luego, enriquecen la selección. '
El Prólogo de la misma ha sido dedicado a hacer una sucinta historia de
"la aventura de fa poesía catalana" tomando como base las secciones establecidas en el ya reseñado Indice. No se
limita a hablar de los antologados sino
que, meritoriamente, se limita a destacarlos dentro del marco sociocultural que
los produjeron.
. La edición ofrece, además, un atractivo no meramente literario sino lingüístico. Al igual que "en los mismos inicios de la literatura escrita en lengua
romance nos encontramos con una situación singular ya que, a diferencia de
lo que sucede en otras áreas culturales
europeas [la literatura catalana] utiliza
para la creación lírica una lengua extranjera aunque filológica, geográfica y
políticamente próxima, como es el provenzal trovadoresco, mientras que para
la creación en prosa -narrativa, historiografía, filosofía, etc.- usa la lengua
cotidiana, es decir, la catalana. Algo
parecido, en suma, a lo que ocurre en
el área cultural castellana con Alfonso
el Sabio, que se sirve del gallego para
la lírica y del castellano para la prosa".
"Ocho siglos de poesía catalana" es
una digna obra de divulgación que hace
lamentar los problemas de selección y

621

�el voluntario olvido de la "riquísima tradición popular, tanto la º?I c~mo la
de cordel" así como la no mclus1ón de
poetas nacidos después de 1922 y entre
quienes existen algunos _de los yalor~s más
destacados del movimiento literano español contemporáneo. Pero, como advierten J. M. Castellet y Joaquim Molas,
"Para el lector no especializado nuestra
selección ofrece los textos mínimos indispensables para una iniciación a la poesía castellana". Y eso lo logran.
Ju.-\N JosÉ G.-\RCÍ.-\GÓMEZ
FUENTES C.-\RLOS. El Tuerto es rey. Ed.
Joaquln Mortiz. México, 1970.
RECIENTEMENTE L.-\ editorial Joaquln
Mortiz, ha publicado una nue~a obra
de teatro de Carlos Fuentes titulada:
El Tuerto es Rey. El libro está dividido
en dos partes precedidas de un prólogo
que resume las constantes fundamentales de la problemática que se plantea.
El Tuerto es Rey, es la ~istoria de
dos personajes ciegos que vJVen encerrados en una vieja casa. Cada uno
-Donata y su criado, el Duque-, cree
que él es el ciego y que el otro puede
ver La acción avanza hasta que se van
da~do cuenta ambos de su similar estado.
En principio, son dos los pe:5onajes
que intervienen - Donata y su criado, el
Duque-. Cada uno tiene varias c~tegorías, es decir, se desenvuelve en diferentes facetas, mostrando en cada una,
una personalidad distinta: D?nata es esposa, amante, hermana, mu1er; el Duque es criado, esposo, herma~o, santo,
tirano. Estas diferentes categon~ se corresponden, es algo muy parecido a lo
que se plantea Salvador Ehzondo cr:i Farabeuf manejando a los penonaJes a
base de proyecciones.
Hay referencia a un personaje om~ipotente Creador de todo, del texto mismo. R~prcsenta al Señor, a Dios. Es el
punto de unión entr~ Donata y el Duque-criado. Es a quien se le reprocha
el haberlos dejado en tal estado de abandono. Se siente un grito agudo al Creador, quizá con el fin de acentuar la ~alta
de f;J no sólo en Donata y su cnado
sino ~n la humanidad. "El Señor ta~bién es culpable del pecado de sus criaturas y de ahl que lo condenen l?s guerrilleros barbudos. U na condenación gut'
no es moral sino ontológica. Lo condenan

622

por estar en su casa y al mismo tiempo
por no estar en ella".
.
Fuentes juega con la problcmáuca,
con el mito. Se puede ver en los pe~sonajes una estrecha relación con M~miliano y Carlota;_ que puede pa._sar madvertida en la pnmera lectura s1 no .se
detiene en )os detalles significativos. Como un ejemplo clave se puede ver la
siguiente cita:
Donata
.
Yo tengo Mi recuerdo, Mi baile, M1
encuentro, Mios . ..
Duque
.
Ahora estamos Juntos. La memoria
será un presagio.
Donata
Yo bajé por la escalerilla_de_ un barco al patio de un palacio Junto al
muelle.
(El Duque toma la mano de Donata,
la conduce arriba, al círculo negro).
Había un esplendor enervante en el
aire del Golio de México. Todos voltearon a verme.
Duque
Eras la Reina.
(Donata aprieta las tijeras entre los
pechos).
Donata
Pisaba la tierra extraña. Era distinta.
Duque
Lo diferente siempre vence. Aunque
sea por poco tiempo.
Donata
.
Nos esperaban. La . memoria _nos
anunciaba. La muJer extranJera
guiando al hombre barbado.
Duque
No basta recordar cómo empezó.
Tenemos que saber cómo tenni~6.
(Donata se inclina hacia los penódicos regados) .
Donata
º6dº
Quizá venga en los pen 1cos.
Duque
Siéntate. Recorta todo lo que se refiere al caso.
(Donata se sienta e~ el cent~. del
círculo negro y comienza a tlJere•
tear periódicos).
Donata
Editorial: causas de la caída del imperio ...
Duque
No, no ...
Donata
Sección botánica. Sobre la tristeza
de los árboles nocturnos.

Duqut
Eso no, busca bien, sigue adelante ...
(El Duque continúa negando mientras ella habla) .
Donata
Aviso de ocasión. Turista rubio busca muchacha local conozca lengua
y costumbres para guiarlo ... Actividad financiera: el doblón español
vale tres cocos, el schilling austríaco
se estabilizó en doce gramos de pólvora, la paridad del dólar: doscientos guerrilleros fueron sacrificados en la cima de la pirámide ...
Necrología: Querétaro, 9 de junio,
France Prcsse. Ayer, al alba, el P.C·
lotón de fusilamiento ... Sociales y
personales: los médicos, después de
exhaustivas consultas, decidieron que
la señora está loca y debe ser encerrada para siempre en un castillo ...
Sección de preguntas y respuestas:
¿ Por qué no regresas?
El mito funciona alrededor de esos dos
personajes históricos. que desnudan sus
almas mostrando diferentes valencias de
su imbricada personalidad.
En El Tuerto es Rey, las acotaciones
representan un aspecto muy importante
porque mientras que dentro de la casa
se respira un ambiente tenso, de complicada problemática; afuera, es un mundo externo distinto y a la vez igual, donde hay ruidos de tráfico, de aviones, etc-.
El libro resume una problemática universal planteada hábilmente en un género no experimentado antes por Fuentes.
Fuentes ante el teatro presenta una actitud renovada e interesante que esperamos, siga cultivando c-on los mismos
resultados.
FmEL CuÁvEz P.
ANTONIO PoMP.-\ v PowP.-\. Orígenes de
la Independencia Mexicana. (Ensayo Histórico). Ediciones del Banco Industrial
de Jalisco, S. A. Guadalajara, 1970,
154 pp.
Por el Lic. ALBERTO G.-\RCÍ.-\ G6wez

LA OENTILEZ.-\ DEL M.-\ESTRO Antonio
Pompa y Pompa puso en nuestras manos
su más reciente obra: Orígenes de la
Independencia Mexicana (Ensayo Histórico), la que fuera premiada con medalla de oro por el H. Ayuntamiento de

la ciudad de Guadalajara, Jal., pre,·io
dictamen del Jurado para el ensayo histórico en el certamen septembrino de
1970.
A la ya fecunda e incantable labor,
manifestada en múltiples estudios y libros, el ameritado maestro erudito investigador y escritor mcxic~no don Antonio Pompa y Pompa, nos p~nta un
~bro cuyo contenido resulta del mayor
mterés en este su ensayo socio-histórico
y filosófico de las grandes realidades que
constituyeron el antecedente de la Independencia de México.
En el Umbral, el maestro Pompa y
Pompa nos habla de que "El Fenómeno
social de la Independencia política entre
México y España, iniciado francamente
en septiembre del año 1810, es uno de
los más interesantes de nuestra historia
nacional, pues sus variados aspectos y sus
múltiples in!luencias, lo hacen singular,
y por lo mismo acreedor a un estudio
critico que lo manifieste en su crudo realismo, sin los tapujos con que hasta nuestros días se ha presentado en la Historia,
que han hecho de él en mucho una apología patriotera.
No es nuestro propósito -agregaromper del todo y por prejuicios con la
tradición histórica conocida, sino analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas, sin la coacción del caudillo que
la patrocina o el error ideológico que la
encauza, y con el único fin de estudiarla
en sana critica, a ser posible en las fuentes históricas del fenómeno, quizás el de
mayor trascendencia dentro de nuestra
historia moderna, emprendemos la obra
para utilidad de quienes quieran servir
a nuestra Nación conociéndola mejor.
Dos tendencias --establece el maestro
Pompa y Pompa- se han manifestado
siempre con relación a este acontecimiento de la independencia política entre México y España: una, la que nombraremos liberal, favorable en todo este hecho
que lo considera epopc-ya de un pueblo
oprimido que rompi6 sus cadenas en
una aurora, a la vez de libertad, mando
estaba por concluir el período de tres
siglos nefastos de aprobiosa dominación;
otra, la que llamaremos conservadora, expone un sentido diametralmente opuesto,
pues analiza y juzga que la dominación
española en México deberla haberse prolongado en beneficio de las posesiones
ibéricas en ultramar.
Una y otra -aclara el escritor- adolecen de un fundamental error de apre-

623

�ciaci6n, muy justificado en el sistema
que por varios lustros priv6 en los estudios históricos en México, pues la mayoria de los escritores en esa materia tan
sólo hacían alegatos en defensa o ataque
a la ideología política que sustentaban
o simplemente como narradores de episodios, en ocasiones frecuentes con ribetes
de leyenda, en una prolongada crónica
político-militar; la investigaci6n en las
fuentes documentales era nula y el análisis de los fenómenos como el económico, se intentaba únicamente para satisfacci6n marxista del materialismo histórico en el siglo XIX, sin que el historiógrafo tuviese en cuenta: concepciones
filosóficas y doctrinas religiosas o políticas con sus relaciones extranjeras, que
hacían virar el pensamiento nacional, ignorando a la vez la influencia de la
civilización exterior que intervenía hasta
en las rudimentarias manifestaciones de
nuestra cultura y vida social ... "
Esta parte del Umbral nos permite
adentrarnos por primera vez en un mundo desconocido, el que si ha sido entrevisto por los eruditos, ciertamente los no
eruditos, desconocíamos la serie de hechos, hombres, instituciones en juego, corrientes filosóficas, aspectos sociológicos y
aspectos revolucionarios del por todos
conceptos fundamental origen de nuestra
Independencia. Este libro abre y descorre --debidamente fundado--, el velo que
cubría nuestra tradición histórica, la que,
como el autor lo dice, hay que analizarla y depurarla dentro del sentido moderno que nos dan las ciencias historiográficas. Esto es, a la luz de la técnica
historiográfica moderna para descubrir las
causas y poder apreciar el vasto escenario
en donde tuvieron lugar los acontecimientos determinantes y determinados del
hecho que permitiría la liberación política del Pueblo Mexicano.
De acuerdo con el indice, la obra se
divide en los siguientes capltulos: l. Teorla y Sentido Revolucionario; U. Doctrina Mística, Método; 111. Causas Político-Económicas; IV. Industrialismo; V.
Sociedades Secretas; VI. Preliminares de
la Acción Masónica; VII. En Plena Agitación Revolucionaria; VIII. Efectos de
la Revolución Francesa en el estado político y social de Nueva España; IX. Napoleón Bonaparte en la agitación revolucionaria; X. Las Instituciones de Napole6n Bonaparte; XI. Pitt y Miranda;
XII. Acción del Imperialismo Anglosajón; XIII. El Gran Mito; XIV. Una

624

Institución Ofensiva e Irresponsable; XV.
La Independencia se Conquistó en el
Mar; XVI. El Criollo en el Movimiento
Emancipador; XVII. El Mestizo en los
Orígenes de la Independencia Americana;
XVIII. La "Modernidad" en los Orlgenes de la Independencia; XIX. Los
Jesuitas y la Conciencia Nacional; XX.
Actitud de la Iglesia Católica frente al
Movimiento Emancipador; XXI. La Revolución Literaria y el Despotismo Ilustrado; XXII. Efectos de la Independencia de los Estados Unidos de Norteamérica en el Movimiento Emancipador de
Nueva España; XXIII. Nueva España se
desvincula de su Metr6poli; XXIV. La
Conspiración (1) ; XXV. La Conspiración ( 11) ; XXVI. El Caudillo ( I) ;
XXVII. El Caudillo (II); Consideración
Final; Apéndice (I); Apéndice (II).
Complementan la bien documentada
obra del maestro Antonio Pompa y Pompa y su apasionante relación, interesantes
y bien dispuestos apéndices, tales como
la reproducción del primer peri6dico insurgente, dispuesto por Hidalgo; ~¡ segundo periódico insurgente denominado
Ilustrador Americano; la Réplica al P.eriodismo insurgente; la famosa carta dirigida a los Españoles Americanos, de don
Juan Pablo Viscardo y ~uzmán y. otros
documentos de no menor unportanc1a.
Por todos conceptos es muy loable el
esfuerzo realizado por el maestro Pompa
y Pompa en esta obra que viene !l establecer el inicio de una nueva actitud:
esto es el inicio al conocimiento verdadero d~ nuestro pasado histórico, así como de los elementos filosóficos, doctrinales ideológicos y de toda lndole que
habrlan de hacer el crisol de donde surgiera México.
Lic. ALBERTO GARCÍA G61t1Ez
WoMACK JR. JoHN, Zapata y la Revoluci6n Mexicana. Siglo Veintiuno, S. A.
Tercera Edición México, D. F. 1970.
OBTENER EL DOCTORADO en una ciencia
tiene obligatoriamente dos antecedentes
de suma importancia: primero, el haberse concentrado como mínimo ocho años
en el estudio y profundización de la materia, y segundo, el tener en muy alta
estima las finalidades del estudio del cual
se hace responsable. Tal es el caso de
John Womack Jr., profesor de historia
latinoamericana en la Universidad de
Harvard.

Su doctorado en historia lo hizo en
Emiliano Zapata
and the Revoluticm in Morelos, 19101920. Al paso de algunos años más el
doctor Womack entrega para la historia
de nuestro país una sólida obra que tiene el particular mérito de ser producto
de un intelectual extranjero que es conocedor y sincero amigo de las raíces históricas de nuestro pueblo.
Zapata y la Revoluci6n Mexicana es
una obra completamente documentada
que logra el objetivo de presentamos un
Zapata producto de todas las vicisitudes
seculares del campesino mexicano desde
la época de la Colonia hasta la Revolución de 1910 y sus consecuencias. El ser
y la conciencia que forman el hombre
que se llamó Emiliano Zapata, aparecen
ante el lector, como producto de la razón que forman el sudor de siglos y el
apego a un pedazo de tierra comunal.
Womack hace las siguientes declaraciones en el prefacio de su obra: "este
es un libro acerca de unos campesinos
q~e no qu~rlan cambiar y que, por eso
rrusmo h1c1eron una revolución. Nunca
i'!laginaron un destino tan singular. Lloviera o tronase, llegaran agitadores de
fuera o noticias de tierras prometidas
fuera de su lugar, lo único que querlan
era permanecer en sus pueblos y aldeas
puesto que en ellos habían crecido y e~
ellos, sus antepasados, por centenas de
años: en ese diminuto estado de Morelos
del centro sur de México ... Zapata ocupa un lugar destacadísimo en estas páginas no porque él mismo tratase de llamar la at~nción sobre sí, sino porque
los campesinos de Morelos lo hicieron su
jefe y constantemente acudieron a él P.ªra _que los guiara y porque otros campesinos de la República hicieron de él
su paladín".
La o~ra no es épica ni panegírica, por
tal motivo no descansa en inflar tal o
cual acontecimiento o en estimar con
insistencia determinados rasgos del personaje central. Se trata de una impresionante narraci6n que pasa por todos los
veri~uetos del estado de Morelos, que va
y viene por los caminos que lo unen
con la ciudad de México y los demis
crntros de la Revolución Mexicana. En
esa narración y por esos caminos desfilan una y otra vez todos los personajes
que tuvieron qué ver para que los campesinos de Morelos se hicieran zapatistas,
y todos los que desde fuera o desde dentro de ese estado los apoyaron y combatieron, los traicionaron y los fusilaron.

1965. Su tesis fue:

En el transcurso de diez años una Revolución explota, toma un camino constitucional y se instituye como nuevo poder
nacional. Una estructura de poder se
derrumba para dar paso a otra estructura
superior. En el mismo marco de tiempo
unos campesinos se lanzan a la lucha
~dos por un hombre que vive, trabaj~
y siente como ellos, a partir del Plan de
Ayala estos campeJinos toman un rumbo
propio y no _q~ieren saber nada que no
sea el cumplimiento de su plan militarmente no obtienen el triunfo ¡¡ iniciativa política la pierden y son' obligados a
refugiar~ en la sierra -pero son fuertes
porque tienen un Plan y sus enemigos les
temen por eso--. El destino los lleva a
Chinameca, los fusiles truenan, un hombre cae y entonces ya pueden pulirse
planes más o menos similares en las flamantes oficinas del poder constitucional.
. _El contin,uo hilo narrativo y la serie
!runterrump1da de referencias a múltiples
m~ormes, peri6dicos, libros, memorias, archivos, etc. -que en conjunto forman
una base bibliográfica de más de trescientos materiales-- para avalar o confrontar los sucesos que año por año mes
por mes y hasta día por día se van' presentando durante toda la década zaJ!atista, hacen de este libro una sólida ob·ra
fuera de la rutina con que suelen tratarse
estos temas, sino que además constituye
de hecho, sin proponérselo, un real aporte al diccionario biográfico de la Revolución Mexicana.
CELSO GARZA GUA) ARDO
C1sNEROS FARÍAs GERMÁN, El Articulo
Tercero Constitucional. Análisis Hist6rico,
]ur!dico y Pedag6gico. Editorial Trillas,
Segunda Edición. México, D. F., 1970.
SE TRATA DE UN ESTUDIO completamente
positivo, útil bajo todos los puntos de
vista, tanto por la secuencia histórica de
su contenido como por la presentación
imparcial de las causas que en su debido
momento se argumentaron para cambiar
o modificar el rumbo de la labor educativa nacional que jurídicamente instituye
el Artículo Tercero Constitucional.
El autor siente necesidad de dar la siguiente explicación: "Al hacerlo me mueve la esperanza de contribuir en mínima
forma a la comprensión absoluta de una
de las normas constitucionales más apasionantes en la historia de México".

625
H

�Con un afán didáctico el libro está dirigido a los estudiantes, especialmente a
los normalistas; mas ello no lo limita
a que pueda ser consultado por todos los
interesados en la historia y la educación
nacional.
A través de ciento cincuenta páginas
siempre llenas de ideas históricas y presentes, la obra del profesor Germán Cisneros
recoge desde la Constitución Española de
Cádiz puesta en vigor en la Nueva España el 30 de septiembre de 1812, todos
los subsecuentes cambios que en nuestra
vida nacional se han materializado plenamente en torno a la educación como una
función propia de la estructura del estado.
Notamos en la obra del Prof. Cisneros
Farías un cierto apresuramiento literal
por arribar lo antes posible a la época
presente ¡!el artículo estudiado. Esta es
la razón por la cual pensamos que no
están suficientemente tratados los análisis
referentes a la Constitución de 1824, el
pensamiento educativo de don Valentín
Gómez Farías y la Constitución de 1857.
Mas si esto es así, el autor centra &amp;us
exposiciones en los cambios que el Artículo Tercero Constitucional ha operado desde el Congreso Constituyente de
Querétaro de 1917, hasta las reformas de
1946 y la Ley Orgánica de la Educación
Pública vigente. El criterio que el autor debió probablemente de haber seguido
para ello, es el de que tales hechos son
relativamente recientes y que insiden directamente sobre lo que hoy en día es
en México la educación. Esta es la época
más ampliamente tratada en toda la obra.
El autor busca en todo momento
hacer una exposición rigurosamente ceñida al proceso histórico de México. Hay
sin embargo en su obra un apartado especial -Aspecto Jurídico. Estado Educador- donde logra, o mejor dicho, puede explayarse plenamente para identificarse no sólo con los postulados constitucionales básicos, sino que hace claridad sobre la nobleza educativa y jurídica de nuestras leyes y el papel rector
del estado en todo este proceso.
Termina la obra con un sucinto e
interesante aspecto pedagógico, centrado
en los problemas del desarrollo de la
personalidad del educando, conceptuado
como: "El conjunto de aptitudes, habilidades o destrezas desarrolladas en forma
armónica, puestas al servicio de la colectividad que las enmarcan. De ahí que
a la educación no le queda otra tarea

626

que no sea la de acatar las disposiciones
o finalidades de la sociedad en general
para desarrollar en forma sistematizada
las múltiples aptitudes que poseen los sujetos, orientándolas a los objetivos señalados por la comunidad".

las más importantes, pues se puede decir
que todas las monografías constituyen P.ªra la inmensa mayoría de quienes lleguen
a obtenerlas, una verdadera adquisición
de información y de cultura general.
El valor de tales obras estriba en que

además de brindar un perfil de la entidad
estudiada, contribuyen a nuclear el sentimiento de unidad histórica y geográfica
de todo nuestro pueblo.
CELSO

GARZA

GUAJ ARDO

CELso GARZA GuAJARDO
TRASVIÑA TAYLOR, ARMANDO. Territorio de Baja California. Secretaría de
Educación Pública. Sub Secretaría de
Asuntos Culturales. México, D. F., 1969.
UNA DE LAS MEJORES tradiciones editoriales de México, es la que durante varias décadas ha realizado la Secretaría
de Educación Pública, a través de una variadísima serie de obras, abarcando los
distintos aspectos y niveles de la cultura.
El fomento editorial de la Secretaría
de Educación Pública tiene el loable propósito de guardar y enriquecer las ciencias, el arte y la cultura de nuestro pueblo. Sus colecciones enriquecen las bibliotecas públicas y particulares donde
los estudiosos del arte en letra repasan
y admiran lo que el hombre ha creado.
Una gran parte de su producción ha tenido como anaqueles, el ir de mano en
mano esparciendo cultura al alcance de
todos, en ediciones rústicas y pequeñas.
Tal es el caso de los cuadernos de lectura
popular que la Secretaría de Educación
Pública acertadamente siempre ha promovido.
De una serie reciente titulada Monografías de México llegó a nosotros el
ejemplar referente al Territorio de Baja
California. Recopilación y estudio de Armando Trasviña Taylor. El autor es un
joven valor de la literatura y de la historia de ese bello lugar de nuestra patria,
anotándose a nuestro modo de ver un
éxito más, al lograr damos un relieve
general de la Baja California Sur, desconocido para muchos de nosotros.
En una tarde de amena lectura se puede captar la obra de un poco más de cien
pequeñas páginas, por las cuales van pasando, como corresponde a una monografía, los panoramas histórico, físico,
económico, cultural y hombres ilustres
del Territorio de Baja California.
En cada uno de estos panoramas se
advierten verdaderas revelaciones que
an-aen de inmediato nuestra atención. En
el caso presente largo sería enumerar

627

�CANJE
ALEMANIA:
Literature Music fine Arts. A review of german-language research contributions on

literatura, music, and fine art. German studies, Section 111, Vol. IV, No. 1, 1971.
Mundus. A quarterly review of german rcrearch contributions on Asia, Africa and

Latín America. Stuttgart, Vol. VI, No. 4, 1970.
ARGENTINA:
Boletln Bibliográfico. Biblioteca Pública Central de la Provincia de Buenos Aires "Ge-

neral José de San Martín", No. 21, 4o. trimestre 1969.
Revista de Filosofía. Univenidad Nacional de la Plata, Instituto de Filosofía, Facultad
de Humanidades y Ciencias de la Educación, Depto. de Filosofia, No. 22, 1970.
Universidad. Publicación de la Univenidad Nacional del Litoral, Santa Fe, No. 78,

Mayo-Agosto 1969.
BELGICA:
Rlpertoire Bibliographique de la Philosophie. Publié sous les auspices de l'Institut In-

ternational de Philosophie avec le patronage de l'Unesco et avec l'appui du Ministere
de l'Education nationale. Publication trimestrielle, Tome XXII, No. 4, Novcmbre
1970, Tome XXIII, No. 1, Février 1971.
Revuc Phifosophique de Louvain. Publiée par l'lnstitut Suplrieur de Philosophie. Tome
69, Février 1971.
BRASIL:
Revista da Faculdade de Direito. Universidad de Sao Paulo, Vol. LXIV, 1969.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana, Tomo XXI, No. 86, 1971. Tomo XX, No. 85, 1970.
Franciscanum. Revista de las ciencias del espiritu. Universidad de San Buenaventura.

Año XII, No. 35, Mayo-Agosto 1970. Año XII, No. 36, Septiembre-Diciembre 1970.
COSTA RICA:
Revista de Ciencias Jurldicas. Universidad de Costa Rica, Escuela de Derecho, No. 16,

No~iembre 1970. No. 29, Diciembre de 1970.

629

�CUBA:

The Southern Review. Published quarterly at The Louisiana State University, Vol. VII,
No. 1, January 1971. Vol. VII, No. 2, April 1971.

Casa de las Américas. La Habana, No. 61, 1970. Nos. 65-66, 1971.
Islas. Revista de la Universidad Central de Las Villas, Santa Clara. Vol. IX, No. 3,
Julio-Septiembre, 1967. Vol. IX', No. 4, Octubre-Diciembre, 1967, Vol. X, No. l.
Enero-Marzo, 1968.

INGLATERRA:

ECUADOR:

MEXICO:

Bo&amp;tln de la Academia Nacional de Historia. Quito, Vol. XLIX, No. 108, JulioDiciembre, 1966. Vol. LIII, Núm. 115, Enero-Junio de 1970.

BibNografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, No. 6, NoviembreDiciembre 1968. No. 5, Septiembre-Octubre 1969. No. 1, Enero-Febrero 1970.
Boletln del Instituto de Investigaciones Bibliográficas. Universidad Nacional Autónoma
de México, Biblioteca Nacional. Tomo 1, No. 2, Julio-Diciembre de 1969.
Comunidad. Cuadernos de difusión cultural de la Universidad Iberoamericana, Junio
1971, Vol. VI, No. 31.
Diálogos. Revista de Artes, Letras y Ciencias Humanas que publica El Colegio de
México, No. 39, Mayo-Junio 1971.
Dianoia. Anuario de Filosofía, Universidad Nacional Autónoma de México, Centro de
Estudios Filosóficos. Años 1955, 1956, 1957, 1958, 1959, 1960, 1961, 1962, 1963,
1964, 1965, 1966.
El Libro en México. Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, 1970.
Foro Internacional. El Colegio de México, Departamento de Publicaciones, Vol. XI,
No. 3, Enero-Marzo 1971, No. 4, 1971.
GRAJALEs, GLORIA, Guía de Documentos para la Historia de México en Archivos Ingleses (Siglo XIX). Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, México 1969.
Grados de Licenciados, Maestros y Doctores en Artes, Leyes, Teología Y Todas F~cultades
de la Real y Pontificia Univeriidad de México. Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, México 1963.
IHMOFF CABRERA, JESÚS. Catálogo de Incunables de la Biblioteca Nacional. Presentación de Ernesto de la Torre Villar, Universidad Nacional Autónoma de México, 1968.

EL SALVADOR:
La Universidad. Publicación bimestral de la Universidad de El Salvador, Mayo-Junio,
No. 3, 1970. Julio-Agosto, No. 4, 1970. Septiembre-Diciembre, Nos. 5-6, 1970.

ESPAf:l'A:
Augustinus. Revista trimestral publicada por los Padres Agustinos Recoletos, Madrid,
Tomo XV, No. 58, Abril-Junio 1970. Tomo XV, No. 59, Julio-Septiembre 1970.
Tomo XV, No. 60, Octubre-Diciembre 1970.
Convivium. Universidad de Barcelona, Facultad de Filosofía y Letras, No. 33, III, 1971.
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VENEZUELA:
Actual. Revista de la Universidad de los Andes, Dirección de Publicaciones. MayoDiciembre, Año II, No. 7, 1970.
Cultura Universitaria. Revista de la Dirección de Cultura de la Universidad Central
de Venezuela, Nos. 98-99, 1969.

631
630

�Acab6se de imprimir el 20 de
agosto de 1971, en los Talleres de la Editorial ]us, S. A.,
Plaza de Abasolo 14, Col. Guerrero. México 3, D. F. El tiro
fue de 1,000 ejemplares.

0671

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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