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                  <text>HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

..

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
1971

�CBNIRO DB
BSTUDIOS
HUMANISTICOS

Anuario

Humánitas
19 7 1

Universidad
Autónom a de
Nue,o León ,

��•

, 1

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

12

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN
19 7 1

�Derechos Reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
La responsabilidad derivada de los estudios contenidos en este
Anuario corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Presidente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:

PRIMERA EDICION
Agosto de 1971.- 1,000 ejemplares.

Lrc.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

Jefe de la Sección de Historia:
PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
LIC. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

12

1971

�INDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFIA

Dr.

AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Filosofía de las Ciencias

Lic.

JORGE MoNTEMAYOR SALAZAR: El Tema de la Libertad en la

Filosofía de Karl Jaspers . . . . . .

. . . . . . . . . .

13

37

HuMBERTO MARTÍNEZ GoNzÁLEZ: En Torno a la Metodología Tras-

Dr.

cendental de Kant . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

R. DELGADO: Un Ejemplo de Análisis Filo-Lógico-Psíquico

73
83

F.

Profr. FERNANDO RAFAEL CAsAsús: Gabriel Marcel .

SECCIÓN

SEGUNDA

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LOCALES
Lic.

EDUARDO GUERRA CASTELLANOS: La Mujer, Motivo Central en

el "Romanceiro Popular Galego de Tradizon Oral" . . . . . .

97

FIDEL CHÁVEZ P.M.L.E.: El Nuevo Antropocentrismo: Actitud de Borges

Frente a la Literatura

. . . . . . . . . .

111

Profa. MA. ISABEL CUERVO PÉREZ: Julio Cortázar a través de sus

Cuentos . . . . . . . . . . .

. . . . . . . .

121

LETICIA PÉREz GuTIÉRREZ M.L.E.: El Agua en la Obra Poética de

Carlos Pellicer . . . . . . . .

133

7

�Lic.

Algunos Elementos Orientales y Occidentales
en la "Muerte Sin Fin" de José Gorostiza . . . . . . . . . .

ORALIA RooRÍGUEZ:

SECCIÓN

CUARTA

153
CIENCIAS

SOCIALES

(

(B) COLABORADORES FORÁNEOS
(A) I NVESTIGADORES LOCALES
ELISABETH
Lic.
RALF
Lic.

K.

DE HINOJOSA,

M.LI.: El Factor Parental en el Destino

Trágico de Julieta, Ofelia, Cordelia y Desdémona* . . . . . .
ANGÉLICA H. DE RIVERA: Hondureñismos . . . . . . . . . .
R. N1coLA1: Erziehung Zum Kollektiv. Ein Aspekt Im Werk Franz
Kafkas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALMA SILVIA RoDRÍGUEZ : Una Interpretación y Comentarios sobre la Técnica Narrativa del Aleph de Jorge Luis Borges . . .

167
179

Lic.

La Ley Orgánica del Servicio Exterior Mexicano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
437

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ:

JosÉ P. SALDAÑA:

Proceso Histórico de los Riesgos Profesionales

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

217

Valor Sociológico del Factor Racial
ALATORRE: Sociología del Arte .

Lucro MENDIETA Y NÚÑEZ:
SECCIÓN

467

203

ANGELES MENDIETA

TERCERA

485
515

"Micro-Espectroscopía de las Ideas Políticas en México" . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . 527

ANTONIO PoMPA Y PoMPA:
HISTORIA

Dr.
(A) INVESTIGADORES LOCALES

Dr.
Guía del Ramo Militar del Archivo General del
Estado de Nuevo León (1797-1850) . . . . . . . . . . . . 227
EUGENIO DEL Hovo: ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de L eón? . . . . 247
ERNESTO ZERTUCHE: Juan Ignacio Ramón, General Nuevoleonés de
la Insurgencia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 255
Profr. CrRo R. CANTÚ: Don José María Parás Ballesteros Primer Go277
bernador Constitucional de Nuevo León . . . . . .
ISIDRO VIZCAYA CANALES: Montemorelos en la Primera Mitad del
325
Siglo XIX . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr.
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Los Sucesos del 2 de Abril de 1903
en Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 331
ToMÁs MENDIRICHAGA Y CUEVA: La Universidad de Nuevo León (19331943) . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 363

IsRAEL CAvAzos GARZA:

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

La Ciudad de México, en Varios Testimonios . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
WIGBERTO JrMÉNEZ MORENO: Antecedentes Históricos Sobre el Mestizaje y la Transculturación en la Faja Fronteriza Mexicana . .

ERNESTO DE LA ToRRE V1LLAR:

8

389
419

La Frontera del Río Grande: Puente
o Barrera . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

RICHARD A. JoHNSON:

535

C. A. CANNEGIETER: L os Aspectos Humanos de una Planificación a Largo Plazo en Economía . . . . . . . . . . . . . . 543

SECCIÓN

QUINTA

COMENTARIOS Y RESEr;¡-AS
BIBLIOGRAFICAS
Un Tratado Sobre el "Asilo Diplomático" del Dr. Carlos Fernandes, DR.
AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, 561.-El Ultimo y Primer Gabriel García Márquez, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 579.-Carlos Fuentes y
el Teatro Epico, FIDEL CHÁVEZ P . M.L.E., 585.-Juan de Cárdenas, Precursor Involuntario de la Ficción Científica en México, JuAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 589.-"Un Mundo Feliz" Novela Utópica de Aldous Huxley,
LETICIA PÉREZ GunÉRREZ M.L.E., 593.-Borges: ¿R enovarse y Morir?,
JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 595.-La Ley Orgánica del Servicio Exterior
Mexicano, Lic. ALBERTO GARc:ÍAGÓMEZ, 599.-Ocho Siglos de Poesía Catalana. Antología Bilingüe. Selección y Prólogo de J. M. Castellet y Joaquim Molas, JUAN JosÉ GARCÍAGÓMEZ, 621.-Fuentes, Carlos, El Tuerto
es R ey, FIDEL CHÁVEZ P., 622.-Antonio Pompa y Pompa, Orígenes de

9

�la Independencia Mexicana, Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ, 623.-Womack
fr. John, Zapata y la Revolución Mexicana, CELSO GARZA GuAJARDO,
624.-Cisneros Farías Germán, El artículo Tercero Constitucional. Análisis Histórico, Jurídico y Pedagógico, CELSO GARZA GuAJARDO, 625.Trasviña Taylor, Armando, Territorio de Baja California, CELSO GARZA

GUAJARDO, 626.

Sección Primera

FILOSOFIA

10

�FILOSOF1A DE LAS CIENCIAS
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE
Presidente del Centro de Estudios Humanisticos
de la U.A.N.L.
Sumario: 1.-Teoría del universo. 2.- Ordenación estructural del universo. 3.- La concepción cientifico-natural del mundo. 4.-Nuestro universo sensible visto desde la
filosofía. 5.-Espacio y tiempo en el relativismo de Einstein. 6.-Espacio y tiempo.
7.-Exploración del universo material. 8.-0rigen del universo. 9.-0rden universal.

1. TEORÍA DEL UNIVERSO
Nos HALLAMOS IMPLICADOS y complicados en el mundo, atareados en el
vivir diario y extasiados ante las cosas. Nuestro ser "consiste en estar abierto
a las cosas. La exterioridad del mundo no es un simple factum -como dice
Zubiri-, sino la estructura ontológica formal del sujeto humano". Habría
que añadir a esta abertura horizontal a las cosas mundanas, la abertura vertical a Dios que también es una situación originaria del hombre. Olvidados
de nosotros mismos, disparados hacia el no-yo, usamos de las cosas que alivian temporalmente nuestra menesterosidad y nos ayudan instrumentalmente
a realizar nuestros proyectos. Pero el mundo no es tan sólo el mundo a mano
que sirve como útil, sino el mundo que está ahí, frente a nosotros, y que
contemplamos admirados. Al satisfacer nuestras necesidades más apremiantes,
hacemos un alto en nuestro atareado existir, para teorizar prefilosóficamente.
¿ Qué son las cosas y cómo han de ser las cosas para que sirvan como instrumentos? ¿Qué es el mundo? ¿Quién soy yo? ¿Qué es ser? Llega un momento
en que la pregunta 2or el ser de las cosas y por mi ser personal se radicaliza hasta el máximo: la cuestión sobre el ser. Estamos ante un misterio:
el misterio del ser que me incluye y que incluye el ser de lo que se sabe.
Me encuentro con el ser reflejado y espejado en mi inteligencia. En este
sentido cabe decir que padezco el ser. Contemplo las cosas manteniéndome

13

�fuera de ellas y a cierta distancia. ¡ Quién sabe, no obstante, si bajo este
aparente ascetismo y distanciamiento de la vida, que es el estricto pensar
--exclamaba Ortega en uno de sus cursos universitarios en Madrid-, no se
oculta una máxima forma de vitalidad, su lujo supremo! ¡ Quién sabe si pensar en la vida no es añadir al ingenuo vivir un magnífico afán de sobrevivirla!
Al partir de nuestro ser -implicado y complicado- en el mundo, estamos
partiendo de lo que nos es presente. Lo falso sería reducir el conocimiento
rigoroso a puro sensualismo. No podemos negar la posible presencia de lo
que por naturaleza misma es insensible: números, figuras, esencias, valores.
Pensamos siempre más de lo que vemos. Pero estos pensamientos están fundados en intuiciones adecuadas y evidentes. Pensamos en algo porque ese
algo se nos da en algún modo más o menos incompleto. Sin datos no hay
conciencia de problema. Toda búsqueda presupone una realidad problemática y está orientada metafísicamente a esclarecerla.
La realidad sensible es complejidad de partes y de momentos, cada uno
de los cuales remite a otro y está en función de la totalidad. El universo es
únicamente en cuanto es uno: y es uno porque deriva --apunta el maestro
Eckhart- "de lo uno simple. . . de lo que es uno primero e inmediatamente" .1 "Todas las cosas están unidas en lo Uno de donde provienen, en lo
Uno en que son y en lo Uno para el que son".2 En otras palabras: la totalidad es tan sólo en cuanto vive y se introduce en el Ser eterno. Más allá
de la consideración empirista y fenomenista de las cosas se da la intuición
metafísica de un Universo donde la simpatía y la armonía universal de las
cosas son señales externas -texto cifrado- de una Unidad más honda e
invisible.
¿Qué hay indubitablemente en el universo? Yo me represento en el universo. Pero, ¿ qué certidumbre puedo tener de que a mi representación corresponda algo, de que exista ese universo allende mi representación? Por
lo pronto hay que decir que el universo que me represento no es mi peculiar
y subjetivo representarlo, sino lo representado. El error del idealismo estriba
en no advertir que mi representar depende también de que exista universo.
Goethe apuntaba genialmente: "Alles was im Subjekt ist, ist im Objekt und
noch etwas mehr. Alles was im Objekt ist, ist im Subjekt und noch etwas
mehr",S "Todo lo que está en el sujeto, está en el objeto, pero éste es algo
más. Todo lo que está en el objeto, está en el sujeto, que también es algo más".
El universo no se evapora en actos de conocimiento; antes bien, éstos lo deIn Sapientiam, ed. Théry III, p. 360.
• Opus cit., p. 418.
• GoETHE, "Maximen und Reflexionen", No. 1084, en Goethes Werke, herausg von
Karl Heineman, Bibliographische Institut in Leipzig, t. 24, p. 286.
1

14

EKHART,

jan intacto en su carácter de tal. Lo ontológico tiene sobre lo gnoseológico
independencia y prioridad.
. La multiforme complejidad de todo cuanto hay puede parecer, a primera
vISta, como un abigarrado torbellino de cosas heterogéneas sin articulación.
¿ Pluriverso o universo? Hay miles y miles de cosas, múltiples acepciones de
la palabra ser. ¡ Cierto! Pero todas ellas están referidas a algo, a algo que
es, porque de otra manera sería imposible que nos estuviésemos ocupando
de ellas. Las cosas, por diversas que sean, se me presentan, si no basadas en
mi vida, sí por lo menos articuladas en ella. El principio de la multiplicación d~ la realidad es evidente. La nueva ontología, en Alemania, ha puesto
de relieve que no hay meramente una especie de realidad, sino una multiplicidad de especies: esferas, subesferas y capas. Aloys Müller, por ejemplo,
señala cuatro esferas de la realidad :
l. La esfera de los objetos que son reales. Se divide en dos subesferas: la
de los objetos físicos y la de los objetos psíquicos. Esta esfera posee diversas
capas: el mundo amanual -aquel en que vive y se maneja ateoréticamente
el hombre ingenuo-, y el mundo percibido y el mundo de la ciencia dividido en las subcapas de la ontología, de la ciencia natural y de la física.
2. La esfera de los objetos que poseen supraser. Se caracterizan por ser
inexperimentables por principio, aunque inferibles partiendo sólo de lo experimentahle.
3. La esfera de los objetos ideales, como números, círculos, relaciones, etc.
4. La esfera de los valores con sus cuatro subesferas: valores lógicos, éticos, estéticos y religiosos.
No es nuestro propósito entrar a discutir la división propuesta por Aloys
Müller. Aunque sea cuestionable la denominación de "supraser", que le otorga a determinados objetos, y mucho habría que decir -y hemos dicho ya en
otros libros- sobre la pretendida separación entre las esferas del ser y del
valer, por ahora nos importa destacar que la multiplicidad de esferas de
lo real no escinde o desgarra la realidad en regiones abismalmente separadas.
Trátase de esferas articuladas, fundidas, ajustadas coherentemente unas a
otras. Estamos en un U ni-verso caracterizado por dos notas: no-separación
de sus esferas y coherencia de sus regiones. La analogía es el principio de
orden unitario que rige la realidad entera. Por diversas que resulten las esferas de Ja realidad, todas ellas son formas de la realidad que la determinan
en su especie -igualdad de función-, guardando una conexión o unidad
fundamental entre sí. Hay una común referencia al ser y un nexo gnoseológico en virtud del cual la intuición no sensible --Oe los objetos ideales y
• Véase lntroducci6n a la Filoso/la, págs. 30 a 37, Espasa-Calpe Argentina, S. A.,
Segunda Edición.

15

•

�de los valores- presupone ineludiblemente la intuición sensible. Pero, ¿ habrá una ordenación estructural del Universo?

2.

ÜRDENACIÓN ESTRUCTURAL DEL UNIVERSO

Todo hombre, por el hecho de serlo, tiene una concepción natural del
mundo. Basta con abrir los ojos para contemplar una semiesfera ante nuestros
órganos visuales y un semicírculo ante nuestros pies. Este horizont~,, de unos
seis a ocho kilómetros, se completa al girar media vuelta. El ~enncuculo se
convierte en círculo entero del horizonte y la semiesfera ~e .mte?ra en la
bóveda celeste aparente. Tres planos, que nos sirven para distmguir derecha
e izquierda, arriba y abajo, delante y detrás, se e~cuentran en e,l pu_nto de
intersección a la altura del ojo. Los conductos circulares del 01do mte;110
-órgano del equilibrio- registran las desviaciones de e~os planos. El amb"to auditivo y el táctil colaboran también a esta concepción natural del_ hor~onte terreno, de la bóveda celeste. Pero toda esta descri~ción del ~mbie~te
humano es pre-científica y no corresponde a la circunstancia real. Ni el cielo
es una esfera, ni la tierra es un círculo perfecto.
Entre los siglos XIV y XVII se constituye la concepción científ~ca- del
mundo, al medirse y determinarse matemáticamente las leyes del movrm1ento
celeste y de la caída de los cuerpos. La ciencia de la vida se va des_arrollando
sobre la base de tres ideas madres: la especie, la naturaleza ext~nor'.
~aturaleza interior. Aparecen las interpretacion~s unilaterales, l;s srmph~icac1~~
1
nes inadmisibles: el materialismo hace del umverso un_ tod~ corpo~ah_zado ,
el biologismo deja "vitalizado" todo el conjunto; el 1de~h~mo subjetivo r~duce el universo a su teoría del espíritu; el idealismo obJet1vo hace del umverso un "hombre en grande" con su teoría del espíritu-naturaleza. "¿ Cómo
ha podido llegarse a esas aberraciones? -se pregunta A. Dempf-. Es que
sobre las ciencias fundamentales del mundo se han levantado u~as :uperestructuras acríticas. Sobre la física, una meta-física; sobre la b1ologia, u~a
meta-biología; sobre la psicología, una meta-psicología. En pleno fervor hacia
una rápida interpretación unitaria del mundo, las tres se han arroga~o las
·
de 1a única Metafísica con mayúscula y se han enzarzado
f unciones
• •, mmed
jiatamente en hechos incontables ... Y la crítica de la cosmov1s1on pue e
afirmar que esas precipitadas superciencias no _son más _que un abu~o de las
facultades humanas, porque tienden a constru~e _una ~agen, conJunta del
mundo a partir solamente de unos pocos conocrm1en~os . ¿Como ca~~r la
totalidad real? ¿ Cuál es la ciencia que nos puede brmdar la ordenacion es-

!ª

• A.

16

DEMPF,

Filoso/la Cristiana, p. 166, Ediciones Fax.

tructural del universo, con todos sus sectores de lo real? La filosofía de nuestro tiempo trabaja afanosamente -especialmente en Alemania- por brindarnos una ordenación de todas las esferas o sectores de la realidad. Vale la
pena consignar, en apretado resumen, sus grandes resultados.
Nicolai Hartmann ha fecundado casi todas las ciencias con su gran concepción de una jerarquía ontológica, que mucho se aproxima, por cierto, a
las series escalonadas de la realidad -reinos de la materia muerta plantas
'
animales, hombre- del gradualismo de la filosofía medioeval cristiana.
Su'
nueva ontología abarca tanto el ser psíquico y espiritual como el de la naturaleza. Como supone que el espíritu no está fuera del mundo, concluye
que le pertenece por entero y que "tiene su misma temporalidad, el mismo
nacimiento y muerte que las cosas y seres vivos".6 Existen cuatro estratos
principales -lo físico, lo biológico, lo psíquico, lo espiritual- que describen
el perímetro de los diversos aspectos ontológicos del mundo real. Todo estrato tiene sus categorías ontológicas particulares. "Los estratos de lo real
-afirma Hartmann- no sólo se superponen en la unidad del mundo, sino
también en las estructuras de los grados superiores; y, por cierto, de tal
modo que siempre los estratos inferiores están contenidos en las estructuras
superiores. Es manifiesto que esta relación no es reversible. El organismo no
puede existir sin átomos ni moléculas; pero éstas pueden ser sin ellos. Por
eso, el hombre contiene en sí mismo todos los estratos ontológicos y sería
una hueca abstracción considerarlo unilateralmente, como si sólo se tratara
de un ser espiritual. La entera estructuración estratificada del mundo se repite, empequeñecida, en las formas supremas del mundo real".7 Tras de
elaborar una teoría de la diferencia categorial existente entre los estratos
--con innegable riqueza en exigencias, temas y análisis-- Hartmann se ocupa
de la conexión entre los estratos. Las categorías inferiores son, desde el punto
de vista de la determinación, más fuertes que las inferiores. Lo físico es más
fuerte que lo biológico; lo biológico es más fuerte que lo psíquico; lo psíquico es más fuerte que lo espiritual. El estrato ontológico superior no puede
existir sin el inferior; pero éste puede ser sin aquél. Las categorías inferiores sirven tan sólo de materia o fundamento del ser de las superiores, pero
sin determinar su peculiaridad ni su sueerioridad. El "novum" del estrato
categorial superior es por completo "libre" frente al inferior. Desgraciadamente, las estructuras fenomenológicas que el análisis revela no están enraizadas en el ser. El ser de Hartmann, modelado sobre el viejo y superado concepto de la materia física, es un todo compacto e indiferente. La
trascendencia de los actos humanos y la trascendencia de Dios caen en la
• N1cOLAI HARTMANN,

La Nueva Ontologla, p. 101, Editorial Sudamericana, Bue-

nos Aires, 1954.
• Opus cit., p. 134.

17
H2

�nada. El "Ens reaüssimum'' se convierte, en la "Neue Wege der Ontologie"
de Hartmann, en el más fortuito y casual de los seres. Se niega la verdadera
trascendencia. El todo real del universo aparece sin último fundamento.
Por separados que parezcan los estratos de la realidad -lo inorgánico y
lo espiritual, por ejemplo- se aproximan y se asemejan en la analogía de la
propia realidad. La estructuración cósmica del gradualismo, con su depender
material de los tramos del ser, puede llevar -y de hecho ha llevado- a
interpretaciones erróneas que instauren una ley evolutiva unitaria. La teoría del universo queda trunca sin una teología natural y sin una antropología
filosófica. Si el universo no es especialmente infinito, ni la vida en el mundo
es eterna, ni el espíritu del hombre es creador de planetas, el universo deja
de ser autónomo, suficiente, infinito, necesario.

3. LA

CoNCEPCIÓN CIENTÍFICO-NATURAL DEL MuNoo

Todo saber es saber del intelecto. El saber científico-natural del mundo
investiga metódicamente los diversos sectores de la naturaleza, de acuerdo
con sus respectivos órdenes. Y aunque estos órdenes no se dejen comprender
exhaustivamente -por lo menos hasta ahora-, es lo cierto que el hombre
no puede renunciar a construir, con los materiales que las ciencias empíricas
le proporcionen, una concepción unitaria del mundo.
Partamos de un hecho indubitable: hay un mundo. Un mundo que se
comporta siempre de un modo determinado, sujeto a una cierta regularidad.
Un mundo frente al cual estamos o, mejor dicho, en el cual estamos. ¿Acaso
la apariencia de este mundo coincidirá con su íntima consistencia? Las cosas
materiales aparecen con una forma determinada y con una dureza peculiar.
Nuestro cuerpo capta colores, olores, sabores, sonidos y temperaturas. Pero
la física nos advierte que esa materia compacta, que creemos captar por
medio de nuestros sentidos, se resuelve en "repartición de la energía en el
espacio y leyes de su compensación --observa Hans Driesch-, sea que a las
fuerzas físicas se añadan o no ciertas fuerzas vitales".ij La duda, que surge
después de que tomamos conciencia del error o de la posibilidad del error,
nos conduce, con el auxilio de las ciencias, a una purificación de nuestra
cosmovisión. Pero la duda muerde en los hechos, nunca en las verdades lógicas y matemáticas. No puedo dudar, por ejemplo, de que tengo la vivencia
de algo, puesto que la misma duda supondría la experiencia vivencial. Y ese
algo muestra una cierta conexión. Descubro un orden de significaciones con
El Hombre y el Mundo, pág. 13, traducción de Eduardo Garda Máynez, Centro de Estudios Filosóficos de la U. N. A. M.
• IIANs DRIESCH,

18

saldo
Prescindiendo por ahora de ese residuo de mm
· · te1·1g1'b"1rd d problemático.
·
1_ ,ª , me 1;11porta destacar que sin algo que aparezca no puede lhber aparicio~ o fenomen?. Lo real se nos impone. El nóumeno es el fundamento del
fenomeno
·
· no siempre
·
·
.
· No unporta que las apariencias
comcidan
con las
e_senc1as. E~ todo caso, estas mismas apariencias tienen su base en una realidad. Detras de toda experiencia está siempre una realidad que no tiene
que ser, forzosamente, material.
, ~sí como ~l _movimiento presupone lógicamente algo que se mueve, la "energia_ d: los f1S1cos presupone un portador de la energía. Esta naturaleza material tiene, en su. efectividad, una ley expresable en un sistema d~ ecuaciones.
Tod? acontecer ;iene su fun~amento en un proceso anterior. Causalidad que
no. tiene por que ser entendida en un sentido mecanicista. La vida y lo psíqmco se burlan d~ toda mecánica. Mérito del "vitalismo" de Hans Driesch
es el ~aber advertido que "ciertos cuerpos materiales, los inanimados están
so~etido~ : un~ legalidad aditiva, y otros, los organismos, a una legalidad tota~nte . M~:ntras ~ue los átomos inanimados forman una "suma" 0
umdad de acc1on efectiva, el organismo es una totalidad O "fu
t talit " E
.,
,
erza o
2an e • vo1~c1on solo puede haberla, en rigor,· dentro de la embriología y
la regenerac1on. P;ro la realidad -no hay que olvidarlo- es una y nada
hayl fuera o ademas de ella. "El curso de la naturaleza -apunta E• Grassi·
es a natura
· ·
. 1eza como totalidad en que todo se realiza, tanto lo no-viviente
como la _vida; toda experiencia y con ella toda experiencia descubierta en
las conexiones de la naturaleza viviente e inorgánica, demuestra solamente un
recorte de es~ natu_raleza como totalidad. Este recorte fue denominado con
el vocablo gn~go 'd1aste_ma'. Esta expresión significa aquello que se encierra
entre un c~mien~o elegido y un fin elegido. Las ciencias particulares de la
naturaleza mvestigan estas aristas, y lo objetivo que las diferencia en cada
uno de estos recortes -exactamente como el recorte Inismo- es solamente
un ~o~ento del :urso de la naturaleza en su totalidad. Y tras los límites de
las. distmtas especialidades científico-naturales se halla la unidad de una totalidad de realidades a la cual -&lt;:ada una en su orden- contribuyen todas
ellas".10 El ~-undo como totalidad no puede ser reducido al proceso vital o
al p~oceso f1S1co o al proceso espiritual. Cualquier exclusivismo en el punto
de VIsta, fracasa por unilateral.
_La teorí~ electrónica ha unificado, en cierto modo, a la física y a la química. Los ator_nos quíinicos no son -como se creía- unos corpúsculos, sino
un:15 _constelaci~nes de electrones. Con sólo quitarles un electrón, los átomos
quurucos cambian sus cualidades. La cualidad química depende, en conse• Opus cit., pág. 47.
E. &lt;?RAs~1 Y TH V~N UEXKÜLL, Las Ciencias del Espíritu y de la Naturaleza pág.
- 58 ; Luis M1racle, Ed110r.
'

?

10

19

�7

cuenda, no ya del peso del átomo sino de la pauta dinámica ( í~ca) que
forman los electrones que lo integran. "Esta idea de_ la pauta ntmica, co~o
un eslab6n entre la cantidad y la cualidad, resulta unportante en la teona
moderna de la naturaleza -observa R. G. Collingwood- ~o sólo porq~e nos
provee de una conexión entre esas nociones hasta ahora m~on_e~as,. ~mo, lo
. portante porque presta una nueva significac1on a la
que es mueho más un
,
.
'd d .:empo" De aquí se sigue que "dentro de un detenmnado momento
J ea e "
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, .
ente
d l tiempo el átomo no posee en modo alguno esas cua a es; urucam
e posee en
' un espacio de tiempo lo suf'1cientemente
·
las
amplio para que se
cumpla el ritmo del movimiento" .11 En otras palabras: no podemos sep~
lo que la materia (inorgánica u orgánica) es de aquell~ q~e hace. Es~ idea
.: 'dad tan parecida a la vida- ha motado a Whitehead
.
.
,,
de proceso o acuVl
a declarar "que el conjunto de la realidad es un orgarusmo (palabras ~~e
no hay que entender literalmente); y a Alexander le ha llev~?º a d:scnbrr
1 ti po "como el alma de la cual el espacio es el cuerpo . Habna ~ue
~ed:, no obstante, si podemos aceptar, s~ más, la afrr_mación de Whiteh d. "la actividad y el cambio son la realidad. En un mstante nada hay.
ead · • tante no es más que un modo de agrupar realidades. Por lo tanto,
Caams
... 1
ha
. tantes concebidos como entidades prunanas sunp es, no
Y
como no haY ms
,
· • d
l
b·
.mstante" 12 A mí me parece que la activida y e cam io
naturaleza en un
.
.
están en la realidad, pero no son toda la realidad. En un instante hay, por
lo menos, una pauta rítmica, una disposición estructural que es, en suma,
~~~~~

.

La física reciente, a diferencia de la física newtoneana, nos advierte, que
"ninguna partícula de materia se pone jamás en contacto con ot~a particula.
Cada artícula se halla rodeada por un campo de fuerzas, concebido por anal , ~n el campo magnético; y cuando un cuerpo rebota sobre otro no
al choque con él, sino a una repulsión análoga a la ~~e hace que los
polos nórdicos de dos agujas magnéticas se repelan entre s1 . Ha desapar;~
ciclo el viejo dualismo entre materia y éter. Pero queda el á_t?mo -_foco .
actividad- relacionado con otros átomos. El átomo, en relac1on consigo n:usse autodesenvuelve y se autoconserva. Porque existe
mo es un proceso que
taf' ·
d
' , d ando y permaneciendo
aplicarle el concepto me 1Sico e
en s1, ur
'
,
sustancia. El proceso cósmico, con sus diversos ordenes, n? se mueve en un
· 1 eternal La evolución insoslayable a todas luces, nos msta a plantearnos
cic o
.
'
,
, d d
el problema del origen y del fin del universo. Y a~ui es~os, que u ca . ,
ante un problema filosófico. Examinemos, pues, filosóficamente, nuestro uru-

s:~:be

cabe

ª

be

verso sensible.
/a Naturaleza, pig. 173, Fondo de Cultura Ecou R. G. CoLLJNowooo, Idea de
nómica.
" WHITEHEAD, Nature and Life, 1934, pp. 47-48.

4.

NUESTRO UNIVERSO SENSIBLE VJSTO DESDE LA FILOSOFÍA

La naturaleza sensible se presta a dos tipos de análisis: análisis empiriológico y análisis ontológico. El primero se orienta hacia lo observable y lo mensurable, hacia las operaciones físicas a efectuar en determinadas condiciones.
El segundo se orienta hacia el ser inteligible, hacia la esencia, aunque recaiga sobre el ser sensible.
La filosofía de la naturaleza no puede ni debe agotar el detalle de los
fenómenos. Examina el ser, en cuanto mutable, no en cuanto ser. Inferior a
la metafísica, porque no se mantiene en el primer grado de visualización
ideativa, la filosofía de la naturaleza investiga el universo material en su
devenir y en su mutación, en la interacción de los cuerpos y en el orden de
la vida. Utiliza hechos científicos, pero desentrañando siempre su valor filosófico.
En los cuerpos encontramos propiedades pasivas -geométricas-, al lado
de propiedades activas --dinámicas-. Ejemplos de las primeras: cantidad,
inercia, pasividad, etc. Ejemplos de las segundas: electricidad, calor, afinidad
química. Encontramos, también, la extensión, que es la fuente de la multiplicidad y de la divisibilidad de los cuerpos, y algo que no es extenso : la
esencia, que es el fundamento de la unidad corpórea. ¿ Acaso estas propiedades opuestas -pasividad, extensión e indeterminación de una parte, y actividad, unidad y determinación de la otra- no están implicando, en el sujeto,
unos principios diferentes -materia y forma- que correspondan a las propiedades opuestas expresadas? ¿ Y c6mo explicar los cambios sustanciales de
los cuerpos -combinaciones-- sin acudir a la teoría de la materia -parte
cuantitativa que permanece-- y de la forma -parte cualitativa o específica
que cambia-? Mientras que en la mezcla no sobreviene una forma sustancial nueva -se mantienen las mismas propiedades específicas- en la combinación desaparecen las propiedades específicas anteriores para dar lugar a
otras nuevas. Esta diferencia entre combinación y mezcla puede explicarse,
filos6ficamente, por las nociones de materia y de forma. También los principios de la química moderna: el de la conservación de la masa ("la masa
permanece inalterable a través de las modificaciones que el cuerpo experimenta"), y el de "Nada se crea, nada se pierde" se iluminan a la luz de la
teoría hilemórfica. Teoría que afirma la existencia de dos principios sustanciales distintos e irreductibles: la materia y la forma, que por ser incompletos
se reúnen para integrar el cuerpo natural. La materia, elemento pasivo y
absolutamente indeterminado, es aquello de que está hecha una cosa. La
forma, elemento activo y determinante, es como la idea viva de la cosa.
Equidistante del atomismo -que sólo acepta la noción de materia- y del
dinamismo -que s6lo admite la noción de forma o energía- el hilemor-

21
20

�fismo se presenta como la doctrina más conforme con los hechos y con la
ciencia moderna y, por lo mismo, con la más sólida. Los términos filosóficos
materia y forma no coinciden, por cierto, con los términos científicos materia y energía. Por materia entienden los científicos el compuesto material,
el cuerpo ya constituido; por energía comprenden las fuerzas mecánicas, físicas, químicas e intraatórnicas (cualidades) ; y la energía radiante (materia
imponderable) .
Visto desde la filosofía, nuestro mundo en movimiento -desde el átomo
hasta el astro- aparece como animado por la intencionalidad, por la participación del espíritu en la materia. "Y este mundo -apunta Jacques Maritain- es un mundo de contingencia, de riesgo, de aventura, de irreversibilidad; tiene una historia y un sentido del tiempo; las gigantes estrellas disminuyen, se extenúan y se apagan poco a poco; después de millones de años,
un formidable capital inicial de orden dinámico y de energía, tiende hacia
el equilibrio, se desgasta, se prodiga, produce maravillas yendo hacia la muerte.
Si bien los filósofos han abusado mucho del principio de la entropía, tienen,
sin embargo, el derecho de subrayar esta significación profunda que tan perfectamente concuerda con la noción, no astronómica sino filosófica, que del
tiempo nos ha dejado Aristóteles: 'quia tempus per se magis est causa
corruptionis quam generationis'. Y tienen asimismo el derecho de señalar de
qué modo la excepción natural a la ley de degradación de la energía (aplicable a todo el universo de la materia) operada en el menor de los organismos vivientes, indica en forma muy significativa el umbral en el que algo
ingrávido, orientado hacia un singular destino metafísico, y que se llama
alma, traspasa la materia e inaugura un mundo nuevo" .13 Esto quiere decir,
en otras palabras, que vivimos en un universo consistente y abierto hacia los
demás por la inteligencia y el amor: el universo de la persona. Los cuerpos
inanimados y vivientes ascienden gradualmente hacia formas con mayor individualidad y con mayor concentración de unidad compleja. Aún así, seguimos dependiendo del universo. Nuestra dependencia cósmica es doble:
1) del universo material tomamos los elementos químicos sin los cuales no
se formaría y no funcionaría nuestro organismo; 2) en el universo material
--que ejerce sobre nosotros una presión disolvente que debemos resistirse realiza la necesaria adaptación. No sólo dependemos de la tierra, sino también del sol y del conjunto del sistema sideral, aunque ignoramos u~a bue~a
porción de las influencias cósmicas que actúan sobre nuestro orgamsmo. Sm
los rayos solares, por ejemplo, moriríam?s de hambre ~ d~ frío. '!_ no sabemos qué rastro dejen en nuestro orgamsmo los rayos cosmicos emitidos por
las estrellas próximas y lejanas. Somos un fragmento moviente de un cosmos
en devenir. Estamos asidos por el ritmo cósmico que nos arrastra. De ese
,. Filosofla de la Naturaleza, pág. 181, Club de Lectores, Buenos Aires, 1952.

22

cosmos, con su orden y con su ritmo, sólo aprehendemos y asimilamos la parte
que corresponde a nuestro orden y a nuestro ritmo personal. Dicho de otro
modo, "sólo captamos del medio cósmico -expresa Jaime María de Mahieuaquello que encuentra en nosotros una resonancia, exactamente como un violín sólo vib¡a a las notas incluidas entre ciertas longitudes de onda límites.
Estamos hechos para captar el aspecto del mundo exterior que corresponde
a nuestro mundo interior".H El mundo exterior se infiltra en nosotros por
los canales del suelo, clima y paisaje. Y sin embargo, nos queda siempre un
~~rgen de _autonomía, puesto que tenemos conciencia de expresarnos en decwones deliberadas. Nuestro ímpetu intencional se confronta día a día con
las fuerzas cósmicas. En el seno del universo nuestro dinamismo perso;al se
realiza y se afirma. Un universo espacio-temporal que nos insta a meditar
sobre el espacio y el tiempo.

5.

ESPACIO Y TIEMPO EN EL RELATIVISMO DE EINSTEIN

"Las proposiciones matemáticas, en
cuanto se refieren a la realidad, no
son válidas, y en cuanto que son válidas, no se refieren a la realidad".
( "Geometrie und Erfahrung")
ALBERT

EINSTEIN

La imagen del mundo natural, que estaba en la base del mecanismo materialist_a, ~a sido transformada por obra de la física contemporánea. A ello han
contnbwdo, sobre todo, tres teorías: 1) . La teoría de los quanta iniciada por
Max Planck; 2. La teoría de la relatividad -especial y general- formulada
~r Albert Einstein_en 1905 y en 1915; y 3) . El principio de indeterminaCion de W~mer Hem~nberg. Me interesa destacar algunas de las principales
consecuencias que se siguen para la filosofía, a raíz de estas aportaciones teóricas de la física del siglo XX.
. En los ele~ent~s ú!timos del mundo físico, según la doctrina de los quanta,
impera la discontinmdad. En el interior del átomo, la energía es asimilada
y emitida de manera discontinua. Ya no podemos imaginamos los movimientos . d~ los átomos regulados por leyes semejantes a las que gobiernan
los moVlIIllentos de los planetas. El átomo no es inmutable, ni simple, ni
permanente como lo creyó el materialismo y el mecanismo.
Heinsenberg, con su "principio de indeterminación", nos asegura que no
14

JAIME MARÍA DE MAHIEU,

Arayú, Buenos Aires.

La Naturaleza del Hombre págs. 91 y 92, Ediciones
'

23

�podemos conocer simultáneamente la colocación y la velocidad ~e. una _partícula. Sir Arthur S. Eddington explica: "Suponed que (en cond1c1ones ideales) pueda observarse un electrón con la ayuda de un microscopio poderoso
y determinar la posición de aquél con gran precisión. Para poderlo ver es
menester iluminarlo; así la luz proveniente de esta iluminación alcanzará
nuestro ojo. Lo menos que el electrón podrá emitir será un cuanto. En esa
emisión el electrón recibe de la luz un impacto cuya intensidad no podemos
prever; sólo podemos indicar las probabilidades respectivas de las diferentes
intensidades de los impactos. Así la condición necesaria para estar seguros
respecto a la posición del electrón consiste en perturbarlo de una manera
que no podremos calcular, lo cual nos impedirá conocer el momento que
tenía ... Estamos en un dilema; podemos mejorar la determinación de la
posición con el microscopio utilizando luz cuya longitud de onda sea más
corta, pero esto propicia un impacto más fuerte al electrón y perjudica la
subsiguiente determinación del momento".1 5
Albert Einstein, con su teoría de la relatividad, modifica la concepción clásica de un espacio absolutamente inmóvil y de un tiempo absolutamente constante. En su teoría, espacio y tiempo están ligados inescindiblemente, formando un continuo cuatridimensional o continuo espacio-temporal. Espacio y
tiempo son relativos al sistema de referencia. Es preciso referirnos a la velocidad del sistema en el que se halla ubicado el observador para determinar
los intervalos espaciales y temporales. Las medidas de las distancias espaciales
y de los intervalos temporales no coinciden cuando los sistemas de referencia son diversos. Dos mismos acontecimientos pueden ser, para dos observadores ubicados en diversos sistemas de velocidad, simultáneos para el uno
y sucesivos para el otro.
De las conclusiones adelantadas por Einstein, Ninkowsky y otros epígonos
de su sistema, relacionadas con puntos de vista filosóficos, se han apuntado
principalmente las siguientes:
.
lo. El tiempo no es absoluto, sino relativo al movimiento; es una función
del movimiento y cambia con éste. Por otra parte, el tiempo no es universal
ni uniforme, sino que hay un tiempo local para cada sistema en movimient~.
2o. Tampoco es absoluto el espacio, sino relativo a la velocidad del movimiento de modo que se acorta proporcionalmente a éste.
3o.
dimensiones de los cuerpos son igualmente relativas al movimiento
y disminuyen en proporción de la velocidad. En cambio, la masa de los
cuerpos aumenta con la velocidad.
4o. Hay una íntima fusión entre espacio y tiempo, hasta el punto de que
no tienen sentido el uno sin el otro. Esto lo enseñó en su teoría de la relati-

Las

u

SIR ARTHUR S.

EDDINOTON,

La naturaleza del mundo fLsico, págs. 261-262, Ed.

vidad restringida (esto es, restringida al mov1m1ento rectilíneo y uniforme) .
Años más tarde en su teoría de la relatividad generalizada (generalizada al
movimiento acelerado), concibió el universo espacio-tiempo, admitiendo un
universo de cuatro dimensiones: las tres del espacio real y la del tiempo.1 ª
Desde el punto de vista filosófico, que es el que nos interesa, Einstein, al
no admitir un espacio y tiempo absolutos en el sentido newtoniano, admite
implícitamente que espacio y tiempo no son substancias o seres en sí, sino
accidentes de relación carentes de una medida intrínseca. No hay cuerpos
absolutamente inmóviles en el universo físico. Puntos de vista, todos ellos, que
parecen fundados y que pueden admitirse sin ninguna dificultad.
Es preciso advertir, no obstante, que la teoría de la relatividad es una
teoría científica válida mientras no contraríe hechos científicamente comprobados o principios de la sana razón. Y hay algunas conclusiones del relativismo que, exageradas, contrarían a la experiencia y a la razón. Faria en el
terreno filosófico, ha apuntado algunos puntos de vista erróneos del relativismo einsteiniano :
lo. No es aceptable que el espacio se abrevie en razón del movimiento, ni
que el tiempo se encoja o dilate en el sentido de Einstein.
2o. Ni el espacio ni el tiempo cambian con relación al movimiento, en el
sentido de que se abrevien o alarguen en sí mismos. El relativismo invierte
los términos al plantear el problema. Es el movimiento el que cambia con
relación al espacio y al tiempo. Su medida, o sea su velocidad se modifica,
esto es, se abrevia o alarga, según que gaste más o menos tiempo en recorrer
determinado espacio.
3o. El relativismo llega a conclusiones contrarias al sentido común: repugna biológicamente que una madre llegue a ser más joven que su hijo.
4o. El relativismo confunde el sentimiento psicológico del tiempo con el
tiempo real.
5o. La identificación del tiempo y del espacio es inadmisible, puesto que
en el espacio hay continuidad de extensión simultánea, mientras que en el
tiempo hay continuidad de duración sucesiva.
60. No puede admitirse el espacio de cuatro dimensiones -salvo como
abstracción o símbolo algebraico- porque además de que lo temporal es
de naturaleza diferente, no podemos representarnos geométricamente el es" Véanse las exposiciones del pensamiento científico de Einstein en: La Flsica del
siglo XX, págs. 52 a 58, Breviario 22 del Fondo de Cultura Económica, de PASCUAL
JoRDAN; La Estructura del universo, págs. 76 a 101, Breviario 61 del Fondo de Cultura Económica, de G. J. WHITRow; Historia de la Flsica, págs. 338 a 347, Breviario 84 del Fondo de Cultura Económica, de JAMES JEANs ; Cosmología y Etica,
Curso de Filosofía, tomo 111- , Librería Voluntad Ltda., Bogotá, de J. RAFAEL FARÍA.

Sudamericana.

25
24

�,

pacio de cuatro dimensiones, ni mucho menos podemos admitir el espacio
tetradimensional como una realidad actual.
Un filósofo de nuestros días, versado además en física-matemática, ha ~omentado irónicamente: "Ahora, con la relatividad, el espacio se ha engullido
al tiempo, y el relativista, satisfecho, mide" ( Caba) . Una vez expuesta ~
teoría einsteiniana, vayamos a una consideración personal sobre el espacio
y el tiempo.

6.

ESPACIO Y TIEMPO

Todo cuanto tocamos y cuanto vemos es extenso. Y lo extenso ocupa un
Jugar determinado. Luego la noción de &lt;:pacio nos. ~s suminis1:1',ªda por. nuestros sentidos externos: el tacto y los OJOS. Tambien la nocion del tiempo
la suceProviene' en parte' de nuestros sentidos externos que nos muestran
.
lo: . susión de hechos
y fenómenos que ocurren en la naturaleza (por e1emp
cesión del día y de la noche) . A los datos proporcionados por los sentidos
externos se suma un hecho de nuestra conciencia psicológica: nuestro cuerpo
tiene una extensión determinada y nuestras vivencias psíquicas se suceden
unas a otras.
Aunque diversas, las nociones de espacio y tiempo se nos presentan íntimamente implicadas: 1) recorrer una distancia y ocupar un lugar suponen un
determinado tiempo; pero a su vez el transcurso del tiempo no se pue?e. realizar, para un ser humano, sino en determinado lugar; 2) en el movi~ento
local encontramos la síntesis de tiempo y espacio, puesto que todo movil recorre determinado espacio en cierto tiempo; 3) alguna relación guardan espacio y tiempo con la noción de distancia, . desde el ?1omento en ~ue nos
referimos a acontecimientos distantes y a ciudades distantes; 4) tiempo Y
espacio tienen, en nuestra conciencia, una función englobante: el tiempo. encierra todos los acontecimientos y el espacio engloba todos los cuerpos (idea
' " y su_ "h
vulgar) ; 5) no hay cosa que no tenga a Ia vez, su "
aqm
a ora"ss
, "u
determinaciones concretas espacio-temporales; 6) en la presencia, en el ya
está aquí", se da una trabazón entre el espacio y el_ tiempo.
.
.
Todos los intentos de reducir el tiempo al espacio o el espacio al tiempo
han resultado frustrados. Mientras el tiempo se funda en la duraci6n de los
seres, e) espacio se basa en la extensi6n de los cuerpos. Los momentos del
tiempo son sucesivos, existen los unos des_Pués ,de los o~os; las ~artes del
espacio en cambio existen a la vez, son simultaneas. El tiempo mide no so'
. xm'de, tan
lamente' cuerpos, sino
también fenómenos psicológicos; el espacio
sólo, cuerpos materiales.
La mutua conexión de eseacio y tiempo se pone de relieve en el movi-

26

miento. No se puede transitar por un camino sin cierto tiempo. Pero caminos
iguales se recorren en menos tiempo, aumentando la velocidad. Ambos conceptos se hallan yuxtapuestos y alcanzan su unidad en el ser. Podemos medir
el espacio por el tiempo y el tiempo por el espacio, pero no podemos, desde
un punto cero absoluto, realizar mediciones absolutas. "Jamás podremos nosotros --expresa August Brunner- conocer el ser concreto, sino únicamente
momentos abstractos extraídos de él. El espacio, y muy particularmente el
tiempo, pertenecen a los seres existentes, es decir, a los concretos, y son la
expresión externa, no la razón intrínseca, de la concretidad del ser de cada
ente".17
La noción concreta de extensión, que sirve de base al espacio, es un modo
de ser de la substancia corporal, que le hace tener partes exteriormente. La
cantidad, fundamento de la extensión, hace que la substancia, en su orden
interno, cuente con partes. Y estas partes se hacen externas, limitando al
cuerpo, por la extensión. La noción concreta de duración será sucesiva o temporal cuando transcurra por momentos -antes, ahora, después--, y será simultánea o eterna cuando todo esté presente, sin pasado ni porvenir, a un
acto puro.
Hay varios modos de considerar el espacio y el tiempo: a) como medida
(distancia o duración) entre los seres; b) como medida ( extensión y duración) dentro del mismo ser; c) como conjunto dimensional de todos los
seres en su extensión y en su duración. Las tres relaciones de medida, antes
expuestas, nos están evidenciando que el espacio y el tiempo son reales, puesto
que miden a seres reales. Pero cabe suponer un tiempo y un espacio posibles
si uno de los seres no es real. En la hipótesis de que no hubiese cuerpos qué
medir, no habría ni espacio ni tiempo reales o posibles. Se dice que en este
caso habría un espacio y un tiempo imaginarios. Imaginación, pensamos nosotros, carente de sustentación en la realidad. Esos inmensos receptáculos
-tiempo y espacio- que subsistirían aun cuando no hubiese cuerpos, son
como las alas de las aves que imaginásemos prescindiendo de la existencia
de las mismas aves.
Del hecho de que adquiramos las nociones de espacio y tiempo por medio
de la conciencia psicológica no se deriva que estas nociones sean subjetivas.
Las nociones de extensión y duración no tan sólo las intuimos en nosotros
mismos, también en el mundo exterior nuestros sentidos advierten la existencia objetiva de lo extenso y de lo durable. No se trata, en consecuencia,
de nociones "a priori", como lo creyó Kant, sino de datos suministrados por
la realidad del mundo (experiencia externa) y por la realidad del yo (experiencia interna). Tampoco podemos admitir que espacio y tiempo existan
en sí, como realidades substanciales, independientes de los cuerpos y del co11

AuousT BRUNNER, Ideario Filos6fico, pág. 156, Ed. Rayfe, Madrid.

27

�Cla k
Gassendi a menos de connocimiento, como lo enseñaron ~ewton, .. r e_ yinmensidad y eternidad. El
fundir esas nociones con los atnbutos divinos.
l
osas Ni
.
.
entes de razón con fundamento en as c
.
espaeto, como el tlembP.°'u·son . por otra parte entes reales y físicos. Porque
d
la l
f0 rmas puramente su Je vas, ru
'bl
esta posibilidad prece e a
ocala extensión es verdaderamente posi e, y
•
ue ciertamente
liza "ón de los cuerpos, llego al concepto de espacio. y porq
d .
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.
,
una
duración
tengo
el
concepto
e uempo.
r,e da en las cosas una suces1on Y
,
.al
.
os
ahora
en
nuestra
exploración
del
universo
maten
.
,
ProS1gam ,

7.

ExJ&gt;LORACIÓN DEL UNIVERSO MATERIAL

Si somos seres-en-el-mundo no p odemos dispensarnos la tarea dedi estudiar
fil s6
undo material en sus causas y razones últimas. Antes del estu o o ;~ m d 1 universo físico es preciso ofrecer un estudio científico de los cuerpos
ico e . á de base a' la Cosmología. y la Cosmología, como las restantes
que servir
b
·nstrumento de
disciplinas filosóficas, está al servicio del hom re, como un i
pe~~::e~d~i:iv;c::~ presenta lleno de cuerpos, de s~stancias m~:r;l~
ue rcibimos por los sentidos y que están dotadas de ciertas pr?~ie a es_.
q
pe.ó peso figura
.
d"iv1s1
. "b"l"d
:.......penetrabilidad' calor, electricidad,
afii l ad ' ""
.
c-xtensi
. les o elementos tienen diferentes
. d n,, · ' sonido' etc Los cuerpos S1IDp
ruda . dad
qUlllllca, cíf cas' c·onocemos hasta ahora, alrededor de 92 elementos.
prop1e
es =:t~ se. forman los compuestos: astros y cuerpos terrestres soCon estos el
.,
d d Ad ás de esta materia ponderable es
metidos a la acc1on de la grave a .
em
l
cío
sible que exista el éter o la materia imponderable ,ue_ llena ea :~abl;
~
.
1 . tersticios que separan las moléculas entre s1. Sm peso P
mcldusod
osdm
an
sutileza
y
movimiento,
el
éter
tiene
como
papel,
al
decir
y ota o e gr
,,
d
sabio "servir de sujeto al verbo ondu1ar .
d
e un
' randes le es de la conservación de la materia, de la ~sa y e
Las tres g
. y
la física a fines del siglo pasado, han Sido conla energía, reconocidas por
. .
d' Antes se decía:
t
r la ciencia de nuestros ias.
tradichas, al menos en p~ e, po
" . ) "La masa permanece inal1) "El contenido del uruverso es constante ' 2 .
.
ta". 3) "La
te;able a través de las ~odificaciones qube. el cu:rgun:xi:::: s~ fo~as"
,
d
e SinO que se cam ia en
energia no esaparec ,
,
. l) "La materia puede ser
.
d ) Hoy dia se reconoce.
•
(en sistemas cerra os.
,
d" t "· 2) "La masa no
.
uede convertirse en energ1a ra ian e '
.
"
destruida, o sea, P
,
la 1 "d d. 3 ) "La energía se degrada .
. al
bl . o que vana con
ve oci a '
.
"L
~ m tera e, sm
, d
bierta por Camot, nos ensena:
as
En efecto, la ley de la entrop1a, escfu
enermas inferiores cada vez
,
d
d
to es se trans orman en
i:,·
energias se
an, es
al equilibrio térmico estable, en que toda
menos reversibles, Y propen en

:gra

28

d

nueva transformaci6n sería imposible". Al degradarse la energía y al tender
a desaparecer, ¿ cómo seguir hablando del progreso indefinido de nuestro
mundo?
Los cuerpos experimentan fen6menos físicos que no entrañan alteración
en su naturaleza y propiedades --calor, sonido, electricidad, magnetismo, cristalización, peso, etc.-; fen6menos químicos que alteran su naturaleza y propiedades -afinidad, valencia, atomicidad-; y fen6menos alotr6picos que
envuelven ciertas modificaciones bastante profundas en los cuerpos, pero sin
cambio de su naturaleza --cambio del oxígeno en ozono- y sin reversibilidad.
El átomo es una partícula pequeñísima, constituido de núcleo y periferia,
indivisible químicamente y dotado de extensión y de peso específico. Aunque
indivisible química y mecánicamente, el átomo puede desintegrarse espontáneamente en ciertas substancias llamadas radioactivas y forzadamente mediante Ja electricidad. Bohr y Sommerfield consideran al átomo como un
pequeño sistema planetario, en el cual los electrones exteriores giran en órLitas diferentes y fijas (niveles, configuraciones o pisos), a enormes distancias ( miles de veces mayores que el núcleo) . La ciencia contemporánea ha
encontrado en el átomo cuatro corpúsculos simples: el positón, el negatón,
el neutrón, y el mesotón o electrón pesado; y varios compuestos: los protones,
de masa 1, mezcla de neutrón y positón; los neutrinos, de masa nula, mezcla
de un positón y un negatón (hipotéticos); los deutones, de masa 2, mezcla de
2 protones y 1 negatón; los heliones de masa 4, mezcla de 4 protones y negatones. Cada vez que se desintegra el átomo en sus elementos componentes,
bien sea por electricidad ( electrólisis o empleo de los tubos de Crookes, que
emiten los rayos catódicos y los rayos X) o por descomposición de las sustancias radioactivas, se pone de manifiesto su actividad o energía.
Gracias al análisis espectral se ha podido localizar en los cuerpos determinadas sustancias, se ha predicho la existencia de nuevos elementos no conocidos, se ha estudiado la naturaleza de los cuerpos celestes y de las atmósferas que los rodean y se ha dado un notable impulso a la teoría electrónica.
El análisis espectral, descubierto por Kirchhoff y Bunsen, nos muestra los
diversos elementos que entran en la composición de un cuerpo mediante procedimientos que lo hacen luminoso. Estudiando más de cerca la naturaleza
de las radiaciones -&lt;lesprendiiniento de electrones- se ha podido concebir
la actividad interna del átomo en la siguiente forma: "a las órbitas más externas corresponden las propiedades físico-químicas; a las intermedias, las
radiaciones caloríficas y lwninosas; y a las internas, los fenómenos radioactivos". Siempre que los niveles encierran el número de electrones que les
corresponde, el átomo se halla en equilibrio. Cuando un electrón desaparece
de un nivel, otro electrón, de un nivel vecino, ocupa su puesto. La influencia
29

�•
b' · es y afinidad es redecisiva de este fenómeno en las valencias, com inac1on
&lt;lucido a leyes por la Química.
.
.
d
,
l 'f" "
se irradia de un mo 0
Max Planck observó que la energ1a ca on ica n~
..
tantes"
.
niforme sino por saltos o sea eor cantidades f1JaS y cons
continuo y u
,
'
l
'
mo la
("cuantos") . La teoría de Planc~ ~~o a comprobar que a energ1a, co
materia no es indefinidamente d1v1sible.
'
b
d
esentar en esLa exploración del universo material, que aca amos e pr
. l
nos deja ver un sistema coherente de hechos y de leyes part1cu ares
~::º;ide una explicació~. La ciencia experimental ti~ne o;~:nse;ís~:::1:i:
r la ciencia especulativa. Las leyes y las causas e .
.
:da nos pueden decir acerca de la existencia o la no existencia bde un~ ca~~

;::;r:i.

extra-matferi~mleqnuoes ecxap~:ep;¿x:::nh::h~:.
:e:tí~!c: e:r:::~~osose:
cuentan
eno
,
'
•
·
.
.
í salirse del cuadro de sus indagac1ones
puramente
inteligente puede, eso s ,
. .
f"l , f
El Abbé Lemaitre, pro. tíf
elevarse hasta el conoc1rrnento i oso ico.
,
ªreesonr d1cae:/universidad de Lovaina y titular del premio Nóbel de _Asdtron'otrrna,
•
"
especie e a orno
adoptó como hipótesis sobre el origen del U ruverso, una .
f
. ..:
dio-activo que se hubiera desintegrado en un gigantesco uego
pnmiuvo ra
,
.
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so la Ciencia no puede probar que el mundo, visto ac1a a ras,
:~d: :emo. Sus indagaciones hechas en el tiempo no pued~~ l~;;;: nunca
l término de una cadena temporal de causas que se supone iluru
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e electrones. comparados con el tamaño del electron, somos essomos mas qu
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De d' de proviene el macrocosmos? Esta cuestion, as1ca
trellas inmensas. ¿
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1· d
en la Filosofía de la Ciencia, no puede ser abordada por nmgun cu tJva or
de las ciencias particulares.
8.

ÜRlGEN DEL UNIVERSO

. Ha tenido un origen el universo, o ha existido desde siempre? ¿Se. trat:á
bstancial de otro ser que lo derivó de su propia su sde una emanac1on su
, .
~
tancia, o bien es una nueva modalidad producida en s1 mismo por otro ser.
é

,. SANTO

• SIR
11

R.

BoioELOT,

eor

habrá tenido el universo un origen
creación, pasando del no ser al
i.er mediante la intervención de un agente bastante poderoso?
Nadie podrá sostener, con fundamento, que la materia del universo existe
de sí misma y por sí misma. La existencia de la materia no pertenece a su
esencia. Podemos pensar en la materia como meramente posible. Si la materia no es de sí misma y por sí misma, tuvo que ser producida por un Ser
superior a ella. Y como la materia primera, aunque puede ser sujeto de varios cambios no tiene sujeto ella misma, debió ser hecha en toda su substancia, lo cual equivale a decir que debió ser creada. De la nada al ser hay
una distancia infinita que sólo Dios puede salvar. La creación, en otras palabras, exige una· potencia infinita. Santo Tomás arguye: "Si Dios produjese
las cosas de un sujeto preexistente, no serían causadas. Es así que todas las
cosas son causadas por Dios. Porque todo ente o es el mismo ente por sí
subsistente, y por lo tanto toda la plenitud del ser, esto es el ser infinito;
o es un ente participado que tiene en parte la perfección del ente, vale decir,
es finito; ahora bien, el ente por sí subsistente es único, los demás entes
tienen de él el ser, o para ser deben ser producidos por él".18
En su obra El universo nos rodea,2° Sir James Jeans apunta que "la física
moderna tiende a resolver en ondas todo el universo material". Estas ondas
son de dos clases: ondas embotelladas, que denominamos materia, y ondas
libres, que denominamos radiación o luz. Estos conceptos reducen la totalidad del universo a un mundo de luz, potencial o existente, de manera que
toda la historia de su creación puede relatarse completamente, con perfecta
exactitud, en cinco ealabras: "Dios dijo: Sea la luz". Según la segunda ley
de la termodinámica, el estado más común de la entropía es tal que la sustancia y la energía tienden a una difusión homogénea. La entropía -reversión
de estados condensados a estados difusos- está aumentando y, por consiguiente, la energía se está distribuyendo uniformemente en el universo. A
más de este tipo corriente de la energía del Cosmos, existe la energía radiada
que tiene su fuente en las perturbaciones atómicas. Estas radiaciones revelan
una degradación general de los átomos compuestos y suministran la evidencia de que la materia puede aniquilarse. La tesis de que el universo se está
dilatando, uno de los más recientes desarrollos de la teoría de la reJatividad,
brinda un fuerte apoyo a la hipótesis de la degradación de la energía. Las
observaciones astronómicas más recientes nos indican que el universo se dilata con velocidad vertiginosa. En consecuencia, la vida del universo se reduce a algunos cientos de millardas de año. La energía, empleada en agrandar el espacio, se está perdiendo. Eddington atribuye la causa de la expansión
al desequilibrio producido por las condensaciones de la energía que implican
é No

TowÁs, Suma Teológica 1 q. 44, a. 1, y q. 45
El universo que nos rodea, p. 83.

a.

2.

JAMES JEANs,

L'origine de l'univers, P· 14.

31
30

�una rarificación de la sustancia en las zonas neutras --donde los efectos de
las condensaciones se anulan entre sí-. Por consiguiente, el proceso de expansión o de eclosión está determinado por una disminución de ener~ía en
la zona neutra. No ha faltado quien se haya sentido impelido a deducrr que
las. estrellas nacieron hace diez millares de millones de años, sin atmósfera,
v que los rayos cósmicos, son los fenómenos secundarios de la aparición de
~na estrella. Lemaitre se atreve a afirmar: Yo describiría la evolución, del
modo siguiente: En el origen toda la masa del Universo existía bajo la forma
de un átomo único, el radio del Universo aunque no estrictamente nulo, era
relativamente pequeño. Todo el Universo resulta de la desintegración de este
átomo primitivo. Puede demostrarse que el radio del espacio debe crecer.
Ciertos fragmentos, al retener sus productos de desintegración, han formado
los montones de estrellas. Según el método propuesto por Jeans, la formación
de las nebulosas extragalácticas puede explicarse -después de la formación de
las estrellas-- a partir de materiales gaseosos que llenó el espacio. Pero toda
esta concepción física del mundo fenomenal, sujeta a medida, podrá ser una
física nueva, pero nunca una nueva filosofí~.
.
•Es infinita la dimensión del Universo? Infinito es lo que carece de fm
0 ~e término, ya sea bajo todos los respectos (infinito absoluto) o sólo bajo
algún respecto, por ejemplo, la extensión (infinito relativo). El infinito de
los matemáticos, aunque siempre puede crecer, es siempre limitado, pero indefinido. Ahora bien, la extensión infinita del universo no puede admitirse
a menos que se demuestre su existencia, cosa que no se ha hecho. Por lo
demás, nunca advertimos, en todas las cosas materiales que nos rodean, la
perfección infinita. Y el mismo concepto de extensión infinita entraña grandes y graves dificultades. La física moderna, nacida de la medición de las
observaciones, trabaja sólo con magnitudes experimentalmente mensurables.
Sólo el creacionismo está libre de contradicción. "En efecto -observa Juan
Rosanas, S. J.- la razón humana o admite la existencia de un ser necesario
o no; si no la admite es menester que admita un proceso indefinido de un
ser de otro ser, y así cae en el ateísmo. Si admite un ser necesario, o concede
aue es único o no; si no lo concede, es necesario que por lo menos sean dos
1~ seres necesarios, y así viene a dar en el dualismo. Si concede que el ser
necesario es único, o afirma que todos los demás se derivan de la substancia
del único ser necesario o no; si lo primero, tenemos el panteísmo; si lo se"'Undo la creación porque si los entes no se derivan de Dios por emanación,
o
'
'
tuvieron que venir de la nada por creación. Pero el ateísmo, el dualismo y
el panteísmo son contradictorios. Luego la razón humana, si legítimame~te
discurre, tiene que admitir la creación". 21 El ateísmo repugna a la contm21
JUAN RosANAS, S. J., T emas de Filoso/la Natural, p. 23, Editorial Poblet, Buenos
Aires.

32

gencia misma de los seres mundanales que implican un Ser necesario. El dualismo incurre en la contradicción de afirmar que la esencia divina corresponde a varios individuos, por una parte, y por Ja otra sostener la existencia
actual -y toda existencia actual es un individuo determinado- de la misma
esencia divina. El panteísmo, al identificar a Dios con el mundo, le hace
necesario y contingente a la vez, perfecto e imperfecto, diforme en su ser.
No podemos arrancar de las cosas del universo al espacio y al tiempo, para
independizarlos como representaciones infinitas. Por adición -añadir cuerpos a cuerpos-- nunca podrá obtenerse la infinitud, que no es cosa de masa
~ino de fuerza unitaria y total. La posibilidad ampliadora del tiempo y del
espacio -cosa de imaginación- no conduce a Ja infinitud auténtica. Las
múltiples cosas reales -todas las que se quiera- tienen un número finito y
están en un tiempo determinado. La totalidad múltiple y cambiante de las
cosas reales no se explica sin un fundamento extra-mundano único, independiente, eterno, infinito. ¿ Y qué decir del orden universal?

9.

ÜRDEN UNIVERSAL

Hay un orden cósmico. El hecho es indubitable. Muchas cosas devienen hacia
un objetivo fijo, aún sin conocer dicho objetivo. Tal es el caso de los cuerpos
naturales que actúan siempre de la misma manera, que resulta ser la más
adecuada. ¿Casualidad? Ya Anaxágoras advertía que no fue el azar -causa
impenetrable para el espíritu humano- ni el destino -palabra hueca inventada por los poetas- el principio que en el universo informe impuso el orden
y la belleza; fue la inteligencia infinita e independiente que, "no mezclándose con nada, existe sola y por sí misma". ¿ Cómo un ciego azar pudo jamás
componer el gran libro del Cosmos? Basta observar los cuerpos que actúan
e influyen los unos en los otros, obedientes a la atracción universal, conforme a sus masas y distancias; el orden finalista que subordina al mineral a la
planta, la planta al animal, el animal al hombre, para percatamos de la
adecuada disposición de Jas cosas a su fin. Observando las maravillas instintivas del mundo animal, el célebre entomólogo H. Fabre se sintió compelido
a exclamar "que estaba viendo a Dios en los insectos". ¿ Quién no descubre
en el reino mineral "esa energía vivaz que ordena todos los elementos de la
planta en bien del todo, que asegura la nutrición, el desarrollo, Ja floración,
fecundación y perpetuidad de la especie"? En los animales es tan clara y
tan firme la tendencia ordenadora -asegura Hugon-, tan segura la armonía y solidaridad de las partes, que basta una sola vértebra al naturalista
sagaz y ejercitado para reconstruir mentalmente el organismo de tal especie

33
Hl

�animal".22 Y hasta en el reino mineral asombran las propiedades permanentes e irreductibles de tantas especies de cuerpos simples y compuestos. Conocer una cosa desconocida mediante otra ya conocida, es demostrar. En
términos de escuela se llama demostración "propter quid" a la demostración
por causas, y demostración "quia" a la demostración por efectos. Tratándose
de Dios sólo cabe la demostración por sus efectos, pues a Dios nadie le reconoce causas. Dos condiciones son siempre requeridas en la demostración
admisible: la., que haya conexión entre el efecto y su causa; 2a., que haya
en el sujeto luz suficiente para descubrir esa conexión. Ahora bien, es evidente que no se puede negar la existencia de efectos en el mundo, y que
la inteligencia humana es capaz de aprehender el nexo entre causa y efecto.
En la quinta vía de Santo Tomás, como en las cuatro restantes, se pueden
uescubrir cuatro estadios : 1o. Un hecho cierto de experiencia: adecuada
disposición de las cosas a un fin como punto de partida; 2o. Un principio
filosófico: el orden supone al ordenador; 3o. Un segundo principio filosófico: en los seres esencialmente subordinados es preciso llegar a un primero;
4o. Hemos de llegar a un supremo ordenador.
Hechas las explicaciones precedentes sobre la demostración por efectos y
expuesta la mecánica interna de la quinta vía del aquinatense, dispongámonos a escuchar las palabras del Santo Doctor: "La quinta vía se toma del
gobierno del mundo. Vemos, en efecto, que las cosas que carecen de conocimiento, como los cuerpos naturales, obran de la misma manera para conseguir
lo que más les conviene; por donde se comprende que no van a su fin obrando
al acaso, sino intencionadamente. Ahora bien, lo que carece de conocimiento
no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que
dirige todas las cosas naturales a su fin, y a éste llamamos Dios". 23
Según la clásica definición agustiniana, orden es la disposición de cosas
semejantes y diversas que da a cada una su lugar conveniente. Atracción cósmica, combinaciones químicas, procesos biológicos, instinto animal, propiedades físicas de los materiales de construcción, leyes lógicas del entendimiento
humano todo en suma está evidenciando esa disposición natural que tienen
' de un' modo constante, uniforme y universal. Los libros de
las cosas' a actuar
ciencias están llenos de numerosas y complejas leyes físicas, químicas, biológicas que rigen los cuerpos distribuidos en las inmensidades del espacio. Y
no se trata simplemente de un orden estático que coloque a cada cosa en
el lugar que le corresponda por su categoría y valor, sino de un orden dinámico que dirige y coordina energías bajo un plan único. Este orden escalonado: satélites-planetas-sol-engranaje cósmico, no está hecho por la mano
., HuooN, Las Veinticuatro Tesis Tomistas, p. 233, Editorial Poblet.
" SANTO To11Ás, Summa Theologica, I, q. 2, a. 3.

34

del hombre. Ni siquiera el orden intramundano: materia inorgánica-vida vegetal-vida animal-humanidad, en que los entes inferiores ceden en provecho
de los entes su~riores, ha sido organizado por el hombre. Las maravillas del
universo macroscópico y microscópico ponen de manifiesto una vasta e inteligentísima organización estática y dinámica de elementos cósmicos. •Cómo
eludir, ante la vista de los efectos, la existencia de una causa proporci~nada?
Un~ organización gigantesca como la apuntada, es el contrapolo de la casualidad, del azar, del acaso. El universo mismo no ha podido dictar sus sabias leyes, porque no es un ser viviente ni inteligente. Ahora bien, si el universo y el hombre no son capaces de dictar las admirables leyes cósmicas,
no es posible eludir la existencia de un Ser Supremo extramundano que rompió el equilibrio inicial del campo gravitatorio, lanzando a los planetas sobre
la tangente de sus órbitas. A este Ordenador y Organizador del universo le
llamamos Supremo, en virtud de que no cabe recurrir a una sucesión indefinida
de ordenadores finitos en cadena interminable, sin arribar a un último Ordenador independiente.
Las existencias condicionadas intramundanas tienen su fundamento en
consecuencia, en la Existencia incondicionada extramundana. Las cosas :núltiples y mutables y la suma de su totalidad finita, implican la unicidad inmutable e infinita. Frente a la mutabilidad, temporalidad, dependencia y limitación del conjunto universal está el Ser fundamental y fundamentante -uno,
eterno, independiente e infinit0- que es por sí mismo una auténtica y positiva totalidad de infinitud.
La capacidad para el ser no tiene límites. Lo que está limitado, disminuido
en su ser, en cualquier grado, no es debido a que es, sino a una causa extrínseca que le limita. Lo que de algún modo es imperfecto exige una causa
eficiente más perfecta. De la diversidad de grados de perfección en las criaturas llegamos, por escala, al conocimiento de un solo ser en quien reside
la razón de ser de los diversos grados de perfección y de su misma limitación. Porque "lo que es máximo en tal grado o género es causa de todo
cuanto a tal género pertenece".24 Por los grados imperfectos -cosas dotadas
de más o menos ser, de más o menos vida, de más o menos inteligencia, etc.llegamos a la Perfección esencial: plenitud de ser, de vida, de inteligencia.
He aquí una vía para ascender desde lo múltiple subordinado hasta la Unidad suprema: Perfección de perfecciones y Ordenador de ordenadores.

"

SANTO

ToMÁs, 11 Contra Gentes, cap. 15.

35

�EL TEMA DE LA LIBERTAD EN LA FILOSOFfA
DE KARL JASPERS
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR

SALAZAR

Universidad de Nuevo León

LA LIBERTAD, rasgo fundamental en toda existencia humana, es el tema que
el filósofo de Oldemburgo, Karl Jaspers, aborda con singular maestría en su
magna obra Filosofía. La meditación existencial de la libertad parte de un
preguntar, espontáneo y natural, que todo hombre se hace respecto de su
propio ser. El hombre no está confundido en el mundo de los objetos. No
es un objeto más. Su conciencia existencial le hace evidente su capacidad
de libertad. Natural es que el hombre pregunte por ella. En la presencia del
ser-sí-mismo se explica el interés de indagar por la libertad y por querer
que ella sea. En el querer se advierte nuestra libertad. La libertad -expresa
Jaspers- se quiere porque ya le es presente un sentimiento de posibilidad. Las
preguntas sobre la libertad y sus correspondientes respuestas, no son el resultado de una calculada abstracción, sino de una profunda preocupación
vital. Por la libertad que somos, la importancia de este preguntar destaca
la significación del ser-sí-mismo. El que interroga está implicado en su propio inquirir; late en él, una personal exigencia de saber ¿por qué él quiere
llegar a ser él mismo en su sendero histórico? Desde esta perspectiva la libertad se convierte -para Jaspers-- en un verdadero signum de aclaración
de la existencia.
El hombre, capaz de entender el mundo, centra su atención en su propia
personalidad para profundamente conocerse. Es "la expresión del ser-sí-mismo
que se da cuenta de su posibilidad como ser que decide acerca de sí".1 La
proyección de la libertad se da en la realidad empírica temporal, nunca en
una instancia trascendental. Sólo se comprende la libertad en el existir con' JASPERS, KARL, Filoso/la ( Col. Biblioteca de Cultura Básica), Tr. del alemán por
Fernando Vela, Ediciones de la Universidad de Puerto Rico, Ed. Revista de Occidente,
Madrid, 1959, t. 11, Cap. VI, p. 36.

37

�reto de los hombres que la expresan. Hablar de ella es reafirmar la am_ioníla
eindisoluble que guarda con la eX1stenc1a.
·
· N o puede pensarse la una
sm ta
M d'
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L libertad se prueba en la accion cons n
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favo1 libertad la existencia se aclara, se ace mas con
L
a . do ~ despliegue más constructivo e integrado de tareas humanas. d'a
reclien
. , exi'stencial, por la libertad, fortalece. y vitaliza, fundamenta y 1ac aracion
namiza la obra humana en el camino de la vida.
Karl Jaspers explica la aclaració~ de la libertad existencial mediante la
consideración de las siguientes cuestiones:

ACLARACIÓN DE LA LIBERTAD EXISTENCIAL

1. La libertad como saber, como albedrío, como ley.
. en que me percato de. mi existir
frente
Me sé como libertad en la medida
.
, El saberme "yo" como "existente" en una realidad VIgente, coma 1o demas.
•
·
· nes vitales
pleja y variada, es el hecho de donde afloran _las pnmera;r:np::~i~'En el sa.d 1 libe tad Es necesario sin embargo, decir con Jasp
q .
e atodavía
r no
• so libre, pero
'
sin conocimiento no hay l'be
i rtad". p.ºr el cober
dvierto m{campo de posibilidades. Ante el abanico de op~iones, q~e
me ofrece mi albedrío habrá de optar y. d~cidir. N~ f~nci~Sn~ra si~
• ponerse en movnruento
m con2
un contenido real que le perrmta
. lbed , decisorio.
h l'bertad"
tenido, el albedrío no es todavía libertad, pero. sm a
no ~o . ªY., i de un.a
. , d I libertad se configura mediante la extenonzac1on
La expresion e a
d t
· ado En todos
d eta que decide sobre un contenido concreto y e ermm . . .
co:e~os actos en donde la tarea expresable debe ajustarse a un cnteno noraq . d carácter obligatorio se hace presente la libertad trascen~ental, que
m~ti~oa ~a libertad del saber'y la libertad del albedrío, sin excluir e_l aca~a-

~::i~:

:i:nt: a la norma que se patentiza al dsujeto como c~~:n;::nl~~:~::a::~~~:
Respetar el contenido de la norma es a optar un\:bo su'etarme a un preEn la libertad t~ascend~ntal, q~e /:;c~~~~~d:ctiva qu~ cumpliendo con
cepto de contemdo va~oso, s~ g
.
richos del albedrío. En ocalas indicaciones norm~tivas, ev~tal lo\ p;:~bl7 ~~ Oldemburgo- "no puede
siones como la anterior -sena a e i oso o
haber libertad sin ley."

2

38

JASPERS, KA.RL,

op. cit., p. 38.

2. La libertad como idea
El hombre, colocado en la existencia, otea un horizonte ilimitado de posibilidades existenciales. "Yo me sé tanto más libre cuanto más extraigo de la
totalidad, sin olvidar nada de las condiciones de mi acto, la determinación
de mi visión y de mi decisión, de mi sentimiento y de mi acción".3 En función de sus aptitudes el "existente" se dispone a actuar conscientemente en
rl mundo. Esta actitud del ser humano presencializa su libertad. "Yo me
hago libre ampliando sin cesar mi orientación intramundana, cuando me
doy cuenta ilimitadamente de las condiciones y posibilidades de acción y en
tanto que dejo que me reclamen todos los motivos y todos tengan valor para
mí. Pero de esta acumulación compleja únicamente surge la libertad en la
medida en que se realiza la relación interna del mundo en que actúo, conexionando todo con todo, no sólo fácticamente, sino también para mi conciencia en tanto que ésta es los ojos de la posible «existencia»".4 El adecuado conocimiento que el hombre tenga de sus perspectivas existenciales le
habilita para colocarse en un campo proyectivo más amplio y revelador, sin
que pueda, por ello, pensar que el bagaje ideológico-existencial adquirido,
le ponga en una situación vital acabada.
Mediante la idea de libertad y ampliando mi orientación en el mundo me
hago más capaz en mi "ser libertad". Mi conciencia debe articular las experiencias y acontecimientos del mundo cotidiano. En la comprensión de mi
mundo, advierto un panorama ilimitado de factibilidades humanas en donde
la acción del hombre no agota la inmensidad de lo real. Es conveniente que
por la idea oriente mi conocimiento empírico del mundo, elaborando esquemas de acción con sentido y significación. El esquema es algo susceptible
de complementarse, vitalizarse y agrandarse, mediante la vivencia de nuevas
aventuras humanas. La labor de sustraerme de la totalidad de lo existente,
por el conocimiento de mi ser-sí-mismo en el mundo, me fortalece en el sentimiento de saberme decidiendo, actuando, analizando, proyectando acciones, es decir, siendo libre.

3. La libertad como elección (Resolución)

La vida humana se desenvuelve aquí y ahora. En situación y circunstancia
el hombre actúa en un mundo que le reclama trabajo y dedicación. La facultad de responder de manera personal nos muestra la libertad originaria
de todo ser humano. La expresión de esta libertad mediante el acto decisorio
• !bid., p. 39.
' Ibidem.

39

�. 1
t das las condiciones posibles se hagan
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limitado el hombre
D de su propio honzonte am:2 ° 0
'
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'
t En esto consiste pretestimonia un actuar que le caractenza y comprome e.
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libe t d el mérito en el uso de ella.
Cisamente su
r a · ,Y
lgaman en el acto de 1a l'b
i ertad · "Elección
Elección y reso1ucion se ama
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. , d er O mismo en la existencia empmca · · ·
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bertad debe suponer una reflexion previa
, 1•
· ta · la presencia y ac de la elección del ser-sí-mismo. Es, eln u tIIDla ~s nL:a~legido queda impreso
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la que funda a reso uc10n.
Cion e1 ser umano.
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r sentido el ser de mi existenen mi programa de VIda y signa con su pee~ iar
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. L continuidad de elecciones y resoluc10nes explica la fo
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ch1_a. .a d la libertad personal. "La elección expresa para la co~c1enc1~ que
1stona e
d
•
reo mi propio ser
en la decisión libre no s6lo actúo en el mun o, smo que e ,
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. 'd d 'hi t'rica'
Yo sé que no estoy solamente ah1 y soy
.
O
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s
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,
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ue en la acción y la decimanera y, a consecuen~ia de _ello, actú~ as1,dsmo ·\cción y de mi ser. En la
.,
también al mismo tiempo, origen e m1
.
~10n so'.
.'
1 l'be tad en la cual no solamente decido sobre algo,
resoluc1bón e~IIllrun•s::oy ªn: p:edo separar la elección y el yo, sino que yo
smo so re IIl1
•
que me com. mo soy la libertad de esta elección".e Por la tarea prop1~ d' 1 bl . tiIDlS
•
nal Esta tarea me revela la m iso u e m
promete, mod~}º ~1 ser
La libertad de la elección y en la elección
rnidad de la e.ieccmn Y e Y ·
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La con. . .
, .co El hombre es el artífice e sus o ras.
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. . •
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, ica La elección o111gmar1a es ca ica a por
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. .
d I libertad personal, el
como comunicativa. Al pensar y dec1d1r,, en uso e a
hombre lo hace en vínculo con los demas.

¡.~:,,

4. Huída ante la libertad.
. b'Jetable. "El hombre que ha
•
d
1 persona es mo
El ser de ~a hberta ' en . a h . , dola fundamento de sí mismo, no cod 1 libertad" 7 Identüicarse
probado la libertad ongmana, ac1en
, ·
más que el ser e a
·
noce ahora como autentico ser
t de historicidad es desenvol.
, ·
en un marco concre o
'
1.:omo existente empmco,
h
t d hombre La actitud huver y expresar co~ ello e~ serdliblre ~e ª::;m:e~tra obra~do y decidiendo.
mana, en el paso mdetemdo e a v1 a, se
• JASPERS, KARL,

op. cit., pp. 40-41.

• !bid., p. 42.
T

40

JASPERS, KARL,

No podría ser de otra manera. °El compromiso existencial se basa en la dimensión de libertad que es el hombre. En el apropiado ejercicio de la libertad el hombre se realiza auténticamente. En formas de proceder inauténticas se distorsiona existencialmente. La autenticidad es -para Jaspers- el
buen uso y disposición de las posibilidades propias en la acción concreta.
En el proceso de autoidentificación el hombre se reconoce existente, es
decir, se siente ser-sí-mismo. En esto se funda precisamente el sentimiento
de su compromiso y responsabilidad. Una elección precede a la decisión y
adoptarla va siempre acompañada de inquietud y no pocas veces de temor.
"La elección, en tanto no se realiza, implica algo incierto y, por tanto, inquietante".8 La angustia en la libertad representa una experiencia personal
intransferible. En la soledad de la crisis se acentúa la comunicación con la
decisión. No se debe renunciar a cumplir con el testimonio que reclama el
ser-sí-mismo. Responder, activa y valerosamente, a los requerimientos que
la vida plantea, es seguir el camino que concluye en las satisfacciones más
íntimas que el hombre puede experimentar. Decidir es expresar la capacidad
de libertad. Con ello el hombre cumple su obligación existencial. "Nada puede quedar sin decidir" expresa, categóricamente, Jaspers. Las tentaciones de
renuncia o abandono, frente al deber de decidir el ser-sí-mismo, son combatidas por la exigencia de autoidentificación que no es otra cosa sino el saberse "siendo" en el mundo.
Proyectar mi acción en el cuadro histórico de las posibilidades personales
requiere, necesariamente, que yo sepa lo que quiero. Si esto no lo dilucido o
resuelvo oportunamente tendré lo que Jaspers llama: "Angustia ante la libertad". "Si no sé lo que quiero, me quedo perplejo ante las infinitas posibilidades, me siento como si no fuera nada, y tengo, en lugar de angustia
en la libertad, angustia ante la libertad".9 Ante el inmenso horizonte de la
realidad debo preocuparme por responder adecuadamente a la interrogante:
¿ La libertad para qué? no permitiendo, así, que se genere la sensación de
impotencia e incapacidad. Mi tarea en el mundo es realizarme. Los testimonios de decisión, de querer, de libertad, van modelando mi ser. En esta
tarea, los pequeños o grandes actos, las faltas graves o las magnas acciones,
~e unen indiscriminadamente para darnos la presencia de un ser humano
lOn toda una serie de facetas que le hacen ser de "esa manera" y no de
otra. La adecuada expresión de la libertad o el compromiso marginado, por
una renuncia irresponsable de la libertad, se plasman de manera permanente
y definitiva en la persona del respectivo responsable. "El hecho de abrazar la
• Ibídem.
• JASPERS, KARL,

op. cit., p. 44.

op. cit., p. 43.

41

�libertad o de huírla es la manifestación desplegada en el tiempo de lo que

soy" .10

~a libertad conforma, por lo que es, un existir ,
..
virtud de su origen la libertad . t . l
mas elevado y positivo. "Por
,
ex1s enc1a se opone
¡
fº . .
azar · por virtud del debe
•t .
ª a super 1c1ahdad
del
',
r exis encia1 a la arbitr . d d d la
. .,
mentanea; por la fidelidad y la co / ºd d l a~1e a
e. vohc1on mon mm a a olvido y la dispersión" 16
0

5. El pensar la libertad "existencial".
La libertad es existente en función de un ser humano que existe como
libertad. Libertad sin existencia o existencia sin libertad sería algo irreal e
inadmisible. La libertad como testimonio humano es indiscutible. Para proyectar su acción la libertad se articula, mostrando los lineamientos peculiares
de su expresión. Al hablar de "libertad existencial" debemos distinguirla de
las consideraciones de carácter formal y trascendental que en torno de ella
se han expresado. "La libertad formal era saber y albedrío; la libertad trascendental era la certidumbre de sí mismo en la obediencia a una ley evidente;
la libertad como idea era la vida en una totalidad; la libertad existencial
era la autocertidumbre del origen 'histórico' de la decisión" .U El significado
de la libertad existencial engloba todos los aspectos del decidir y actuar humano. La conciencia de libertad sólo la tenemos en la libertad de la existencia. "La libertad no puede ser conocida, pensada objetivamente en ninguna forma. Estoy cierto de ella para mí, no pensándola, sino al existir; no
12
considerándola y preguntando por ella, sino al realizarla ... " Como libertad, al existir, soy. Más que conocerla, de manera formal o conceptual, la
ivo con todos los compromisos y deberes que me impone. La fidelidad debe
ser .,-para Jaspers- cualidad fundamental del testimonio existencial. En el
cumplimiento del deber de la existencia me incorporo logros y satisfacciones.
"La libertad no es absoluta sino que, a la vez, siempre está vinculada; no
es posesión, sino conquista" ,13 Elección, decisión, querer, se explican sólo en
relación con un ser existente que les da origen y sentido. Jaspers nos dice:
"No hay elección sin decisión, ni decisión sin querer, ni querer sin «tener que»
ni «tener que» sin ser".14 La conciencia de libertad originaria no conoce límites.
El que una existencia empírica encuentre ciertos condicionamientos a su
actuación, no autoriza a concluir que la libertad "existencial" es limitada o sujeta a marcajes insuperables. La libertad existencial como potestad "Es la
incondicionalidad del poder que en la conciencia de la libertad originaria
no conoce límites" .1 5 Para realizar las dimensiones de su libertad, el hombre
"tiene que" obrar en una tarea que le compromete, responsabiliza y modela.
\

0

op. cit., p. 45.

,.. lbidem.
14

JASPERS, KARL,

1. La pregunta por el ser de la libertad.
Al preguntarse por la libertad
d .
.
hombre se percata de un pe 1· ' es . ec_ir al mterrogarse como existente el
cu iar senturuento de ser s' ·
L
.
personal despierta un querer
.
.
• i-nnsmo. a meditación
•.
exp1icar e1 sentido exist · l d ¡
•
El vivir esta invitación que lue o
.
enc1a e propio ser.
vela, a quien la exper~enta g se ~o~vierte en severa preocupación, re"existente" lo vive consciente:u:; ar~tu :lena de libertad. El carácter de
y mediante su pensamiento se d e e omd re cuando, llegado a cierta edad
'
ª. cuenta
e su presencia
d
conocer y con una libertad
.
en un mun o por
por eJerc1tar.
La pregunta por el ser de la libertad es considerada por Jaspers de dos
maneras:
la. Se adquiere una conciencia de libe d
..
avenencias del mundo.
rta ante las compleJ1dades y des-

t;

2a. Se despliega una búsqued d ¡ libe
lidad de una no-libertad absol
a
rtad ª~!e el temor de la posibi.
, .
u a. sta preocupac1on y el hecho d
b
y sentirse ser-si-mismo ponen en t ens1on
., a1 hombre y lo lle
e . sad erse
por el ser de la libertad.
van a que m ague
Mientras el ser humano no se re
.
destino en la existencia s
.p ocupa por mdagar su situación y su
, u presencia en el mundo s
d
.
de un todo que le envuelve
I
.
e encuentra epend1endo
del hombre de la oscura dep:n;: e_ quehlastunosamente dormita. La salida
libertad. La independencia del s nhc1a se ace patente e? la pregunta por la
er umano es problemática y c
I. N
para él una grave exigencia de ordenar y ordenarse en el
ace
tambaleante
se
va
orientando
en
l
.
.
mun
o.
on
paso
r .,
a existencia. Sus metas son elevadas
rea izac1oi;i- y para alcanzarlas debe poner en la tarea lo me· d , .-su
En el uso y expresión de su libertad irá fortaleciendo su mar¿:r e 81 mismo.

o:;p ¿ª·

~:a::r;:~

:~ logro de/us mejores propósitos. Por la libertad que es, disp~n:
be::~ me
tara alca~ar sus objetivos. Al surgir la pregunta por la lise a um ra un honzonte de liberación para el hombre Se da 1
1
presente y se toma una antorcha que ilumina el camino de la ~ida.
uz a

t

!bid., p. 45.
u lbidem.

10

u JASPERS, KARL,

SER EMPÍRICO y SER LIBRE

op. cit., p. 46.

,. JASPERS,

KARL,

op. cit., p. 45.

u lbidem.

43

42

�2. Argumentos que quieren demostrar la realidad empírica de la libertad.
Un argumento en este sentido es el pensar la libertad como un comienzo
~in causa. Este pensamiento es -para Jaspers- objetivamente insostenible.
"Es un pensamiento que no se puede realizar en una realidad empírica, pues
cada vez que se afirmase un comienzo absoluto, tendría que preguntarse
17
inevitablemente por el «de dónde» y el «para qué»" . 1•odo lo que existe
proviene de algo o de alguien necesariamente. La realidad puede ser objeto
de explicación causal. La libertad es una aptitud y cualidad humana que se
hace evidente en la existencia empírica. En esta última es imposible que se
dé la "causa sui" porque indudablemente esa realidad existe como contingente y no como necesaria.
Se ha pretendido, por otra parte, crear espacios en la realidad empírica
en donde la libertad fuera colocada. Esto no es posible ya que existe una
marcada distinción entre realidad empírica y libertad existencial. La libertad
se ejercita en condiciones concretas; sin embargo, esta objetivación no es en
sí la "libertad existencial". "La libertad «existencial», que se comprende a sí
misma, no sólo no afirmará su objetividad, sino que tampoco la buscará,
porque sabe que toda posibilidad objetiva capta algo absolutamente
distinto
18
de aquello que es y de lo cual está cierta y segura en sí misma" . Se ha dicho que la libertad más que definirse se vive en las tareas diarias de la existencia. Ser existente -hemos de repetirlo- es ser libre. Para Jaspers en la libertad
existencial se confirma la certidumbre del existente. La libertad se comprende
a sí misma sin necesidad de esquematizarse en un esqueleto rígido y formal
de apreciación. Soy libre porque tengo conciencia de mi ser en el mundo. Soy
libertad y participo de ella mediante la comunicación con los demás. En el
ser de la libertad nos encontramos porque somos libertad. Nunca la libertad
humana puede ser cosa u objeto empírico.
3. Origen de la conciencia de libertad.
La preocupación por la existencia es algo de lo cual no puede dudarse. Se
vive en una u otra forma y cada hombre da respuesta a sus respectivos compromisos existenciales. El deber llama, momento a momento, a la realización
de las tareas que la existencia requiere. Cumpliendo o no con ellas el hombre forja su propio destino. El "ser existente" es el origen de los efectos, variados y complejos, que en la vida plasma el testimonio existencial del hombre. El ejercicio de su libertad repercute en el ámbito de la realidad em-

JASPERS, KARL,

LIBERTAD y

NECESIDAD

La presencia del hombre en el mundo 1 .
él. Su existencia estará
ta
e ~pone la necesidad de obrar en

.
cons ntemente excitada a
compromiso. En esta tarea tie
expresar actos plenos de
gan al logro de los fines por ~ecaque vLenceli~belos obstáculos que se interpon, .
.
nzar. a
rtad q
Ih b
estática smo actuante y d'mam1ca.
, .
Para Jasp
l' ue. e om re es' no es
da en una íntima relación
1
.
ers e sentido de la libertad se
.
con a necesidad "C d f
.
sentido respecto a una trab
. . a a orma de libertad tiene
ª
que, como necesidad
1
o 1ey u origen. La conciencia de la libe d
' es para e la su resistencia
con la necesidad o en unidad
11 rta s_e desarrolla en contraposición
d l
. .
con e a. Una libertad
h
as as opos1c1ones e·s un fantasma" 21 L
d
que aya superado todecisión -acto de libertadd.
a c~n ucta que se expresa mediante la
d
. .
pue e mostrarsenos com t ·
·
.
e una opos1c16n a ser controlada r la f
.
o estlmomo trmnfante
como acatante de los dictados d po d beatahdad de un proceso natural o
.
e un e r En ambo
h
rencia a la necesidad que se presenta en un
· caso
s casos. ay. una refeotro como origen ley.
como res1steneta y en el
O

l. La resistencia de lo necesario.

La naturaleza está determinada
l
Lo que no hace más que acontecepror e :clontecer forzoso de los fenómenos.
.
.
-sena a Jaspers
l'b
cepc16n que mtenta insertar aJ h b
- no es i re. La conom re y por tanto a su libertad en el pro,. lbid., p. 51.
,. lbid.
n JASPERS, KARL,

" lbid., p. 48.
11

pírica. "No hay libertad f uera del ser-s1-m1smo
, .
E
l
cosas no hay lugar n1· h
. n e mundo obJ'etivo de
las
ueco para ella" 1s
Un profundo anhelo de querer conoce; inv
.
ser de la trascendencia Sól
.
acle a quien pregunta por el
.
.
o a m1 querer -dice J
tentizar el ser inaccesible al saber E te
aspers- se le puede pa.
. s querer se basa en l
be
una angustia que es expresión de la libertad ue
. e no-sa r y provoca
el ser en su eternidad la l1'be t d
ha , . q soy. S1 la persona conociera
rase
namn
·
·
rtad no tendría sentido L'be tad
ecesana e mexplicable. La libe
. I r
·para qué? Q
¡·
ese1arecer la existencia La libe tad é
•
orno ibertad me avoco a
nocimiento del ser-sí-~mo y ~el es dfacultad dinámica en busca del cod l libe
mun o en donde
h b'
"
e a
rtad la excluye de la existenc.
, .
se a ita. El origen
fundamento el ser que yo .
: empmca que investigo; en ella tiene su
rmsmo pue o ser en la existencia empírica".20

op. cit., pp. 51-52.

op. cit., p . 49.

45

44

�ceso de la naturaleza es erróneo. Pretende fundar su ilusoria aspiración en
el hecho de llamar a todo lo real Naturaleza. El hombre se dejaría llevar por
lo instintivo -eor ser natural- renunciando a su libertad y por tanto a su
grandeza. Ante esta posición es necesario indicar que la libertad humana no
es naturaleza, ya que "lo que concibo como naturaleza está determinado en
su acontecer por la necesidad. Como dependiente de una causa, como causado, está sustraído a la arbitrariedad. La determinación de su existencia
empírica es necesaria tal como es a causa de otra cosa".22 El hombre como
libertad no puede identificarse con la naturaleza, pues con ello se sometería
al ritmo ineludible que en el mundo de la naturaleza existe. Nada más antagónico con el sentido de la libertad, que es compromiso ante el deber y no
~ometimiento ciego a factores ajenos a la decisión y al criterio personal. "No
me puedo quedar detenido en esta concepción. Yo afirmo la independencia
de juzgar y querer contra la realidad natural".23
La naturaleza es algo de lo que no podemos prescindir. El hombre es en
el mundo. Pero ello no significa, ni mucho menos autoriza, una sujeción del
ser humano a la misma. "La diferenciación entre natural y no natural se
hace posible por virtud de una doble significación: lo natural es, a veces, lo
que no es más que real, y otras, lo normativo. Lo natural real y lo natural
normativo no pueden ser separados en concreto de un modo decisivo. En
cada caso lo natural es, al tiempo, algo real, que como tal me liga (dígale sí
o no), y en cada caso lo real como tal tiene además cierto carácter de exigencia. Yo no soy por completo miembro del proceso natural ni tampoco
opuesto a la Naturaleza como absolutamente autónomo".24 La libertad es
actuante en la realidad del mundo.
La naturaleza es respecto a la libertad: oposición, resistencia, obstáculo a
vencer. La libertad al plasmar, en actos concretos, su expresión, lo hace bajo
exigencias normativas que en conciencia son inexorables. "Frente a lo naturalmente dado actúa la voluntad, emanada de la libertad trascendental, con
la conciencia de otra necesidad distinta; no sujeta a leyes naturales, sino a las
leyes del deber. Esta necesidad se formula con proposiciones en forma de
mandatos y prohibiciones".25 Un conjunto de disposiciones de carácter obligatorio debe ser cumplido por el hombre que actúa en la existencia. En
atención a la libertad que es, el hombre reconoce la necesidad de obrar consecuentemente ante el deber, que se le presenta como evidente y necesario.
El respeto y la obediencia al deber, es algo de lo que está reclamada toda
persona al expresarse. El decidir de esta manera, es proceder en el ejercicio
" !bid., p. 52.
" Ibidem.
24

JASPERS, K.ARL,

" Ibidem.

46

de una libertad consciente que se compromete por el sentido del
~ca=d Ja~pers ~olntemplando esta situación de la libertad nos dice~e~~aq~e
r
existencia se ve entre dos necesidades. la
.
.
c_~mo resistencia irreductible de lo real, y la l~gali;:~e::ia: :e la naturaleza,
f11a de la regla. Está en peligro d e d esvanecerse entre ambas
e er,
p como• forma
.
sustraerse en absoluto a ellas en I
d
· ero, s1 qwere
.d d d !las
'
ugar e moverse en la más íntima proxirm a
e e
entonces se pierde forzosamente en lo fantástico".2s

2· El fantasma de la libertad absoluta.
'bePara Karl Jaspers la libertad absoluta es un sin sentido "L 'd d
.
.
a I ea e una
lI rtad absoluta se orienta hacia
libertad sin suprimir la libertad ~ ser que su~rune la limitación de toda
. di 'd
.
misma. Toda libertad, que es libertad d
un m v1 uo, tiene que estar en oposición, desarrollarse en roceso
e

~¡~~!~

~e p::a ~:t~Úd::rq~~e:~ret li~itada. Udna libertad absoluta ~ería la
uv1era ya na a fuera de sí t Od 1
.
.
las tuviese dentro de sí S • h l'b
d
Y
as as res1stenc1as
es en sí" 21 D
. 11 ~y _1 e~ta absoluta, entonces es libertad lo que
.
esaparecen as lim1tac10nes I b
1
. .
lo que aparece frente al sujeto es ya co;oc:o ;:e~~s,L:sr:º~~1one~. Todo
1
en lo objetivo del mundo sin ningu'n
bl
·
., r
sena, estar
.,
,.
pro ema, pero tamb1en en el sí mismo
La observac1on critica del filósofo alemá
- 1
,
.
absoluta no es una verdadera lib t d
n, sena a, ademas, que la libertad
queda su . 'd
era ' en cuanto que en ella la existencia
pnm1 a en favor de algo general y total "L J'b
d b
absurda• la libertad e
d
,
·
a 1 erta a soluta es
existe e~ lo contrad:to~~; :o::c1a donde ~o encuentra oposición; la libertad
seguido; su auténtico contenido e~;~~:so~n o puede quedarse en nada conde la «existencia» en la realidad
, . desaparecer; en la manifestación
en 1~ 1:ascendencia ni en la N atu:::1~c::od;:dl1:~:e s:~J;ogasre, pero no
supnm1rse
' ·
¡
a querer
. a s1 ~sma; aquel o en lo que queda suprimida absorbida
no es libertad
ya
. d li'besmo trascendencia".2s El horn bre se encuentray--en el mund.a-- sien o
rtad que esgrune
·
d
en to os y cada uno de sus actos L d'
:::1::es n~turales. y los marcos de normatividad son necesarios par~ ;~e ¡~
r
pue a explicarse, de otJ·a forma, la libertad es inconcebible.

" JASPERS, KARL,

op. cit., p . 53.

op. cit., p. 53.

"' !bid., p. 54.
" JASPERS, KARL,

op. cit., p. 55.

47

�3. Unidad de libertad y Necesidad. (Libertad y «Tener Qué&gt;).
La libertad -nos dice Jaspers- en su origen existencial se sabe francamente necesaria. El quehacer del hombre en la existencia va formando un
fundamento histórico que señala, en un momento determinado, lo que el
hombre es p0r lo que ha hecho en su pasado. El presente y la historia del
"ser en el mundo" se va componiendo p0r sus elecciones existenciales. "Toda
elección existencial se esclarece como algo definitivo, que una vez realizado
no se puede deshacer retrospectivamente. Libre en la elección, yo me obligo
por ella, yo realizo el acto y sufro las consecuencias. Sólo la clara conciencia
de esta decisión hace de la elección una elección existencial. De este modo
29
cada decisión es una base nueva en la formación de mi realidad «histórica&gt;" En uso de mi libertad pienso, elijo y decido. Tal proceder me compromete
y agrega sus efectos a lo que soy en este momento. La huella que dejan los
actos humanos, en la historia personal de quien los expresa, es indeleble. Todo
lo realizado se plasma para siempre y nos responsabiliza de manera radical
en sus consecuencias. El hombre en sus decisiones debe obrar con actitud
serena, juiciosa y positiva.
Como "ser en el mundo" necesito decidir libertariamente el camino existencial que quiera o deba dar a mi existencia. He ido modelando mi propio
ser mediante las múltiples decisiones que he adoptado en la vida. Estoy aquí
en el mundo como existente y tengo la necesidad -tener que- de testimoniarme como tal, en expresión de la libertad que soy. La participación en la
existencia, por el hecho de vivir, es ineludible. Estoy inmerso en el compromiso fundamental de ser en el mundo. Mientras esté aquí, habrá, en cada
una de las expresiones que realice, una íntima relación entre libertad Y necesidad.

LIBERTAD Y TRASCENDENCIA

1. Libertad y culpa.
La libertad se experimenta como responsabilidad. "Por el hecho de que
me sé libre me reconozco culpable (responsable) . Yo respondo de aquello
que hago puesto que sé lo que hago, yo lo tomo sobre mí" .so Este reclamo
de culpa es siempre presente en la tarea existencial del hombre. "En la culpa, en la cual ya estoy cuando me doy cuenta de ella, quiero en tanto que

depende de mí, no ser más culpable; pero, no obstante, estoy dispuesto a
t~m~ de nuevo sobre mí la culpa inevitable". 51 Se acepta la condición origmana del ser humano y se obra en consecuencia. "Yo tomo sobre mí lo
q~e, según t~o mi saber, no habría podido evitar. Así, yo tomo sobre mí el
ongen de m1 ser, que está antes de cada una de mis acciones determinadas
como el fund~ento d~e el cual yo quise y tuve que querer; así tambié~
tomo sobre rm en la realidad lo que yo tengo que hacer, sin poder hacer otra
cosa en la situación presente".32
El ser _humano no conoce -afirma Jaspers- dónde comienza su culpa. Si
lo conociese, la culpa sería circunscrita y evitable. La libertad sería la posib~dad de evitarla.. P_or otra parte, agrega Jaspers, "Al asumir la responsabilidad, conservo m1 libertad por el reconocimiento de mi culpa".ss Precisarldo como es la culpa, Jaspers nos dice: "Mi culpa es, en el seno de mi libertad, una cul~a determin~da en cada caso y, p0r tanto, algo que yo int~nto que no caiga sobre rm. Pero mi culpa es, por virtud de mi estado de
libertad, la culpa indefinible y, por tanto, inmensurable, fundamento de toda
culpa particular en tanto ésta es irremediable. Mientras que yo, por ser libre
lucho contra la culpabilidad, ya soy culpable a causa de mi libertad. Pero
esta culpa no me puedo sustraer sin contraer la culpa de negar mi libertad
misma".3 '

¡

2. Dependencia e independencia.
Soy en el mundo y me sé responsable de mis actos. Mediante el descubrimiento de mi ser personal se hace patente mi libertad. Me sé existiendo en
u~ lugar en donde he sido colocado. ¿Dependo de alguien o dependo de mí
mismo? ¿Soy dependiente o independiente? La dilucidación de estas interrogant~s calan en el sentido de la libertad que el hombre es. Desde la pcrspec~va de ,1~ dependencia, se dice: "Un Dios me ha arrojado en la existencia empmca. Yo mismo ya no soy, ni mucho menos mi voluntad. Esta
no ~e serviría _para nada ~i la divinidad no la moviera".85 Desde el punto
de vista de la mdependenc1a, se señala: "En la voluntad yo me creo a mí
mismo, ciertamente que no de una vez, sino en la continuidad de una vida•
no ciertamente de modo arbitrario partiendo del vacío, sino con un funda:
mento «histórico&gt; de mi ser-así, el cual ofrece indeterminadas posibilidades
n
12

Ibid., p. 57.
Ibidem.

11 JASPERS, JúRL, Ofl.

cit., p. 57 .

.. Ibidem.
•
•

Ibid., pp. 55-56.
JASPERS, 'KAllL, ofl. cit., p. 56.

•

JASPERS, JúllL, Ofl.

cit., p. 58.

49
48

H4

�para reformarme libremente1'.36 Planteadas las anteriores pos1aones, Jaspers
concluye: "En estas dos posiciones metafísicas, la de la absolutización de la
gracia o la de la libertad independiente, reconocemos expresiones necesariamente inadecuadas en su precisión racional y unívoca rectilineidad para el
misterio del fundamento trascendente. En la conciencia de la gracia se niega
la libertad en favor de la única voluntad que actúa, la voluntad divina, como
si en esta forma pudiera aún existir culpa sin libertad; en la conciencia independiente de culpa se afirmaría la libertad en favor de la propia respon37
sabilidad, como si sin trascendencia pudiera aún haber culpa en la libertad".
La voluntad es impotente -afirma Jaspers- para que la existencia se refiera
a la trascendencia, juntamente con la experiencia de la libertad de la voluntad, en la ilimitada responsabilidad de mi hacer y mi ser.

evanescente en mi propia libertad".º Mi actuación, testimonio de libertad,
se orienta a la trascendencia. "En la existencia empírica puedo perder la libertad al perderme a mí mismo. Pero sólo en la trascendencia puede cesar la
libertad. Por virtud de la trascendencia soy como posible «existencia:. es
decir, como libertad en la existencia temporal" .0 Mi labor en la vida es ~alizarme a través de un camino de actitudes y actividades comprometidas. Una
parte, larga o corta, de ese camino me es~ra aún. En ese sendero el horizonte es la trascendencia. Un existir sin perspectiva trascendental es inadmisible. Soy libertad en el mundo y presente en mi libertad está la trascendencia.

3. Trascendencia en la libertad.
Sin la trascendencia, el querer y la libertad misma no tendrían sentido. "Si
no hubiera trascendencia se Elantearía la cuestión de por qué debo querer;
no habría más que caprichos sin culpa, sin responsabilidad. De hecho sólo
puedo querer si existe trascendencia".38 Gracias a la libertad percibo la trascendencia. "Así como la libertad ya existe en cuanto que pregunto por ella,
así también la posibilidad de la trascendencia sólo puede existir en el seno
de la libertad misma. En cuanto que soy libre, experimento en la libertad,
' merced a e11a, 1a trascendencia
. " .39
pero solo
En el existir en el saberse "ser-sí-mismo", el hombre se da cuenta de que
'
.
él no se ha creado. Esto le lleva a expresar, en relación con sus actos, lo s10
.
.
"•
guiente: "Donde soy por entero yo xrnsmo,
ya no soy so'lo m1' mISmo
. Es
decir, todo Jo que realiza en su tarea existencial, está implicado en el ser que
le ha sido dado. De esta situación, aparentemente contradictoria aunque
explicable, Jaspers hace el siguiente razonamiento: "Yo soy tal como llego
a ser por virtud de otro, pero en la forma de mi modo de ser libre. De ahí
la antinomia: aquello que yo soy, emanando de mí mismo, no puedo serlo
solamente EOr mí mismo; puesto que lo soy desde mí mismo, soy culpa?le
(responsable); puesto que ~o lo_ soy sólo por _mí, !~ so_~ lo que he q~en~o
por participación. Esta antmomia expresa la 1dentif1cac1on de la conc1enc1a
de necesidad y de libertad en la trascendencia. En cuanto que me a~rehe~do
desde la libertad, aprehendo mi trascendencia de la cual soy man1festac1ón
• Ibidem .
., Ibidem.
•

JASPERS, KARL,

op. cit., p. 59.

• Ibidem.
•

50

JASPERS, JúRL,

op. cit., p. 59.

., Ibid., p. 60.
"

JASPERS, KARL,

op. cit., p . 60.

51

�EN TORNO A LA METODOLOGIA TRASCENDENTAL
DE KANT
HuMBERTo MARTÍNEZ GoNZÁLEz
Universidad Nacional Autónoma
de México
Sumario: I. Introducción. 11. Cambio de método en la Metafísica. 111. La diferencia
entre filosofía y matemáticas (ciencia). IV. La diferencia entre el método filosófico y el método matemático (científico). V. Los conceptos y los juicios desde la
Lógica y la Metodología. VI. La Metafísica como sistema científico.
"Die Kritik der Vernunft führt also
zuletzt notwendig zur Wissenschaft".
hn1ANUEL KANT

J. INTRODUCCIÓN

LA TEORÍA DE LAS MATEMÁTICAS que presenta la Estética Trascendental de la
Crítica de la razón pura tiene su antecedente en la Doctrina Trascendental
del Método. Esta, a su vez, se encuentra ya, en muchos de sus rasgos esenciales, en los trabajos precríticos.
El profesor E. W. Beth,1 entre otros, muestra en varios escritos esta anterioridad histórica de la Metodología y los trabajos precríticos con respecto
a las doctrinas críticas de la Estética Trascendental. De aquí se desprende,
1

Cf. "Critica! Epochs in the Development of the Theory of Science", British Journal far the Philosophy of Science, Vol. I (1950); La crise de la raison et la logique,
Paris, 1957; The Foundations of Mathematics, Amsterdam, 1959, pp. 41-47; Mathematical Thought, Dordreecht 1965. Véase también la obra en coeditor con Piaget:
Las relaciones entre la lógica formal y la realidad (Trad. española, Edit. Ciencia
Nueva, Madrid, 1968).

53

�en acuerdo con Jaakko Hintikka,2 que esta última debiera ser leída a la
luz de la Metodología Trascendental y no viceversa.
.
Por nuestra parte pensamos que no sólo la Estética, sin? también la An~litica Trascendental, debiera estudiarse desde esta perspectiva. Es~o mo~~aria
una congruencia en el sistema de Kant en lo que respecta a su mte~c1on d_e
escribir una ciencia de la Metafísica. Para entender esto es_ necesar_10 clanficar la idea que se tiene del término "ciencia". Kant lo hizo ~rec1s3:111en~e
en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método, y de ahí la pnmac1a
importancia de esta última para ver la Crítica de la razón pura en un as;ecto positivo más que negativo, como sistem_a ~ons~ituido que ofrece e~, s_urtido completo y consistente de conceptos apnon, mas que como mer~ ~Jerar'' (propedéutica) ,• en suma' como un " ... I nventano
s1stec1c10 pre
,
,, s
máticamente ordenado de todo lo que poseemos mediante _la Razon, pura •
El mismo Kant nos dejó dicho que la Crítica ".,.. contiene ~n s1, Y aun
ella completamente sola, el plan completo, bien probado y garantizad~, Y hasta todos los medios de realización en sí, por los cuales pued~ se~ realiza~a. la
, · coro0 ci·enci·a . . . " • De hecho, segun' Kant, esta c1enc1a es la umca
metaf1S1ca
susceptible de realizarse en breve, de alcanzar total P.erfección de una vez Y
para siempre y no ser ya "susceptible de increme~t~" • . . .
Decir que la metafísica que hace Kant es cienüf1ca, s1g~1ca,, en sus propios términos, que no es filosofía. Kant observó que la f~losofia natural :
· t·, en Galileo y Newton en ciencia natural. Con ID1ra en este f actu
convrr 10
f.l 'f.
t do
.1stonco
, · proyect6 cambi·ar la metafísica de su estado 1 oso 1co a su es a
h
científico. Ciencia y filosofía, pues, se contraponen.5
•

•

1 u m• n ·

, Cf su artículo "On Kant's notion of intuition" en The First Critique: Reflections
Ka~t's Critique of Pure Reason. Edited by Terence Penelhum and J. J. M~c ~nto~h.
~niversity of Calgary, Wadsworth Publisching Company, lnc., Belmont a omia,
1969, pp. 38-53.
T d
¡
• IM.MANUEL KANT, Kritik der reinen Vernuft, A XX. Hemos ~tt iza_ o, sa vo en
contados casos la traducción española de José del Perojo y Jose Rovira A~engol
muy
.
,
.
d. . , 2 tomos Paralela a ésta damos las referencias de
de la Edit Losada, qumta e 1C1on,
·
d
la primera. 178 1 (A) y segunda 1787 (B) ediciones originales de la obra. En a e1ante

citaremos sólo las páginas.
• Cf. Prolegómenos, ed. española, Edit. Aguilar, p. 204.
,.
, Exponemos aquí una interpretación diferente de la usual de los cn~cos Y com~n• tas kantianos La postura a la que nos oponemos es reflejada muy bien, para ac_a-

:;P~;
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~~ ;~:ª

conLuen1·beni,.~~pColo~c~;~!;: ~:t:!: :1:j:tc:~
Ó:t~::r~:~e~a ~::o::;f:~
en
~. .
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·
también su re e" do de pensar" es distinta a la c1enc1a. Esta 1 ea nene
por _su mKo
t 'a pie de página (parágrafo 4) nos dice: " ... N6tese ~ue
renc1a a ant, y en no a
otra vez Kant el método de la filo.
l
·
palabras contrapone una Y
.
csoafs:~ c:i°d:~asmi~~~áticas, es decir, que él, por unas razones, considera errófneo onde~1s. .
tras razones creemos onoso
tar la filosofía en estas c1enc1as, como nosotros, por o
'
io

El presente trabajo se limita a estudiar la Metodología, con referencias a
los prefacios y a la Introducción de la Crítica. Con todo, intenta ser la base
para un futuro estudio del sistema crítico kantiano.

II.

CAMBIO DE MÉTODO EN LA METAFÍSICA

La metafísica, en tiempos de Kant, se encuentra en un estado muy insatisfactorio. Mientras que el nuevo saber o conocer de la ciencia físico-matemática camina con grandioso éxito, la metafísica se encuentra varada en sus
cuestiones sin fin. Quería ser ésta " .. . una explicación de las cosas, y esto
mismo pretendían las ciencias experimentales que a su lado se desarrollaban
e iban tomando cada vez mayor incremento. O la filosofía debía abandonar
su lugar y pasarse a las ciencias experimentales, como lo hizo en el realismo
inglés, o permanecer en 02osición y enfrente de las ciencias experimentales
como una ciencia especial metafísica, y morir . .. " 8 Kant fue terminante en
su intención de demolerla si se entendía por ella el tipo de saber que alcanzaba su forma más perfecta en la sistematización escolástica a que Wolff sometió el pensamiento leibniziano. Hay una actividad destructiva que lleva a
cabo por el método crítico. "No obstante", nos dice Vleeschauwer, "si miramos
más de cerca vemos que un esfuerzo constructivo acompaña constantemente
a esta actividad destructiva; proclamar la ruina de la metafísica equivale, en
la pluma de Kant, a suspenderla temporalmente con el fin de asegurar su
tanciarla radicalmente de la física. Kant dedica muy especialmente la primera secci6n
de la metodología en la Crítica de la razón pura a disociar filosofía y matemáticas. Allí
leemos, por ejemplo: 'De todo lo dicho se sigue que es por completo inadecuado a
la naturale~ de la filosofía, sobre todo en el campo de la teoría pura, pavonearse
con dogmátlco andar y adornarse con los títulos y bandas de la matemática, orden
a la cual no pertenece, aunque tiene motivos para esperar que pueda mantener con
ella fraternal unión'. Para Kant, es, pues, fundamental y definitivo no sólo evitar
la orientaci6n del modo de pensar filosófico en el modo de pensar matemático, sino
estatuir su formal contraposici6n". Nosotros sacamos, sin embargo, otra conclusión.
Si bien Kant distingue estos dos "modos de pensar", lo hace con el fin de encaminar
a la metafísica por una senda científica. La confusión puede estar en lo siguiente:
la filosofía, así como la matemática (ciencia), en sentido genérico, es método de conorimiento ( en este sentido sí hay que instatuir su formal contraposición). La metafísica
-ética, 16gica, estética, etc.- no es ella misma un método, sino una disciplina que
puede usar tanto el método filosófico como el matemático. La filosofía en sí, no estudiaría nada concreto, más bien impone un método con el cual estudiar ciertos objetos,
siendo éstos los que determinan una disciplina específica. Es obvio, Ortega entiende
por filosofía ambas: un método y una disciplina específica. ¡ Singular confusión!
• KuNo FrscHER, "Vida de Kant e Historia de los orígenes de la filosofía crítica",
en la edici6n española de la Crítica, t. I, p. 82.

55
54

�porvenir -gran sueño y gran proyecto nutrido por él durante cerca de cincuenta años. Los reproches los dirige a una metafísica y a un método determinados, mientras que construye, al menos esquemáticamente, otra metafísica y
elabora otro método".7
Tenemos, así, dos aspectos que se coordinan mutuamente. Por un lado, Kant
va a mostrar que el error de la metafísica deriva de un vicio de método; por
otro, cómo es imposible erradicar esa "disposición natural", que podrá convertirse en una nueva ciencia al cambiar de método. Si utiliza el método que
viene utilizando la moderna ciencia de la naturaleza, puede convertirse en
una verdadera ciencia; porque sólo ha sido una ciencia aparente, aunque en
otros tiempos se le haya llamado "la reina de todas las ciencias".
Debe hacerse de la metafísica una bien fundada ciencia, nos dice, porque
el " .. . maduro juicio de la época. . . . . . no quiere seguir contentándose con
un saber aparente y exige de la razón la más difícil de sus tareas, a saber:
que de nuevo emprenda su propio conocimiento y establezca un tribunal que
al mismo tiempo que asegure sus legítimas aspiraciones, rechace todas las
que sean infundadas ... " 8 Este tribunal no es otro que Ja Crítica de la raz6n pura.
Pero es en Ta observación de otras ramas del saber en que la razón pura
tuvo éxito, donde Kant descubre la falta de cientificidad de la metafísica de
aquel entonces; y al mismo tiempo, donde descubre la naturaleza misma del
conocimiento científico. En la nota a pie de página que aparece en el prefacio a la primera edición, dice: "Oyense aquí y allá repetidas quejas contra
la pobreza del pensamiento en nuestra época y contra la decadencia de la
ciencia fundamental; mas no veo que a las que tienen bien fundamentadas sus
bases, como la matemática, la física, etc., puede enderezarse semejante cargo;
antes al contrario, no sólo sostienen la antigua reputación de su solidez, sino
que han ganado en firmeza en otros tiempos. El mismo hecho observaríamos
seguramente en otras ramas del saber humano, si de lo primero que allí se
cuidara fuera de la rectificación de sus principios".9
En el prefacio a la segunda edición hace ver que la lógica ha tenido buen
éxito debido a su limitación que la autoriza y aun la obliga a abstraer todos
)os objetos de conocimiento y sus diferencias, ocupándose el pensamiento sólo
de sí mismo y de su forma.10 Las matemáticas, igual que la física, es también
conocimiento teórico que determina sus objetos a priori, y ha seguido siempre
el seguro camino de la ciencia. Esto se debe, según Kant, a que el matemático

no tiene que inquirir lo q~e ve en _la figura o aun en su mero concepto, y
aprender de ella sus propiedades, smo que tiene que producirla, por medio
de lo que, se~? conc:ptos, éJ mismo ha pensado y expuesto en ella a priori
(~~ construcc1~~). Añade que si se quisiera saber algo con certeza, a priono admi~era cosa que no fuere consecuencia necesaria de lo que él
m1SID0, por medio de su concepto, había puesto en el objeto".11 La física a
su. vez, ha emprendido también el camino de una ciencia al comprender '10s
físicos (Ga_]ileo, T?rricelli, Sthal) que " . . . la razón sólo descubre lo que ella
12 "De suerte"
ha
t " que
· bºproducido segun sus propios planes ... "
, dice K an,
s1 ~en se advierte, debe la física toda la _erovechosa revolución de sus pensamientos a la ocurrencia de que sólo debe buscar en la Naturaleza (no inventar) aquello que la Razón misma puso en conformidad con lo que se
desea saber, y que por sí sola no sería factible alcanzar".u

ri.: .••

La metafísica, al contrario, no ha tenido la dicha de " .. . haber podido entrar en el seguro camino de una ciencia . . . ", y Kant nos dice: "Es necesario
que nos convenzamos de que la marcha de ella ha sido hasta ahora incierta
e_l de un tanteo (Herumtappen), y hecha, lo que es Jo peor por medio d~
14
simples conceptos". (Más adelante vamos a aclarar que p~r "simples conceptos" entendemos "analíticos" o "abstraídos") . La cuestión subyacente es
uno ve ~l~o, la cuestión de método. La pregunta que se impone ahora es si
la metaf1S1ca puede ser, Y además de qué manera, una ciencia en el sentido
en que lo so~, la matemática y la física. En principio, hay necesidad de que lo
sea, porque • • •no podemos contentarnos con la simple disposición natural
para la metafísica. . . sino que debe ser posible llegar con ella a una certidw_nbre o ignoran~a de los objetos .. . " Así, la pregunta resulta legítima: "¿De
que modo es posible la metafísica como ciencia?" 16 En este período de la
Crítica Kant afirma que la metafísica puede y debe ser una ciencia si imita
el método que con buen éxito vienen utilizando las otras ramas del conocimiento. "Con el ejemplo de las matemáticas y la física, que son hoy lo que
son, por efecto de una revolución en un salo momento hecha, podríamos creer
que ~l hecho es ~uy imp~rtante, y que merece se reflexione sobre el punto
esencia! d_el cambio de metodo que tan ventajoso les ha sido, y acaso fuera
bueno lIDlta:l~, al men~s en tanto cuanto lo permite la analogía que entre
ellas (conOC1m1en tos raaonales) y la metafísica existe"_1e
Lo que falta a la metafísica es la posibilidad de un conocimiento a priori
11

' H. J. DE VLEESCHAUWER, La evolución del pensamiento kantiano, UNAM, México, 1962, p. 10.
• T. I, p. 121 (A XI).
• ]bid. ( el subrayado es nuestro).
,. T. I, p. 128 (B IX).

56

T. I, p. 129 (B XII).
,. lbid. (B XIII).
,. T. I, p. 130 (B XIV).
" T. I, p. 131 (B XV).
11

B. XXII.

"B XIV.

57

�y, más aún, probar satisfactoriamente las leyes que están ~ pr~ori en la base
de la naturaleza como conjunto de los objetos de la experiencia. Lo que entonces debe hacerse es, según Kant, no admitir que el con~imiento tenga
que regirse J:?Or los objetos, como se venía haciendo, concep_cion que no conducía a nada, sino admitir, por el contrario," ... que los obJet?s [tengan] que
regirse por nuestro conocirniento".17 Hay con esto un. cambi~ fundamental
en la concepción epistemológica del mundo, un giro radical y. sm precedentes,
análogo al que hace Copérnico en la Astronomía.18 _Los o~~etos Y ~ experiencia misma, " ... en donde tan sólo son ellos conocidos. . . , deberan regularse, de aquí en adelante, por los conceptos y el concu~o del ente~dirniento.
"Porque la experiencia misma es una especie de Conocimiento, q~e exige la presencia del Entendimiento, cuya regla tengo que suponer en mi ante~ de que
ningún objeto me sea dado, y por consiguiente a priori. Esta se manifiesta ~or
medio de conceptos a priori, que sirven, por lo tanto, para re~lar necesar_i~mente a todos los objetos de la Experiencia, y con los cuales tienen tambien
que conformar".19
•
La conversión de la metafísica en disciplina científica depende, en n_gor,
de un cambio de método. La idea está muy presente y clara en Kant. Si tal
cosa sucede, se abriría para la metafísica la posibilidad de un conocim_ie~to a
priori sintético, y por ende, la construcción de sus objetos de. conocmue~~o
irual que en la ciencia matemática. Así, con respecto a la anterior revoluc10~
c:pernicana, nos dice: " ... una magnífica piedra de toque de lo que consideramos como un cambio de método en la manera de pensar, a saber, que
2
sólo conocemos a priori en las cosas lo que hemos puesto en ellas':: º En esto,
precisamente, quisiéramos apuntar que hay que poner la ate~c1on para el
estudio de la Crítica. Más corroboraciones nos ofrecen los pasaJes que a continuación citamos: "Este ensayo [la crítica] suministra lo que se pide Y asegura a la metafísica en su primera parte la vía segura de u~a cienci~, pues en
ella sólo se ocupa de conceptos a priori, cuyos correspondientes objetos pueden ser dados en una experiencia que conforme con estos concepto~. En efecto,
según este cambio de método en el modo de pensar, puede explicarse clara1T

lbid.

u B XXII. En la nota a pie de página dice: "Es así como las leyes _centrales _de_ l?s
movimientos de los cuerpos celestes proporcionaron a lo que Copérn'.co al _pnnc1p10
admitió sólo como hipótesis una certeza decisiva, y probaron al i_msmo tiempo la
· · "bl f erza que mantiene la estructura del mundo ( la atracción de Newton).
mv1s1 e u
• · 1
·
hubiera
Esta hubiera permanecido para siempre sin descubrir. s1 e pnm~ro no se
atrevido a buscar de una manera contraria a los sentidos, pero sm embargo verdadero los movimientos observados, no en los objetos del cielo, sino en el es~e?tª~º,~·
En ;ste prólogo establezco yo una variación del pensamiento, análoga a esa h1potes1s •
u T. I, p . 133 (B XVII/XVIII).
21

mente la posibilidad de un conocimiento a priori, y lo que aún es más, dar
pruebas suficientes de las leyes que fundamentan a priori la naturaleza, considerada ésta como el conjunto de los objetos de la Experiencia; cosas ambas
totalmente imposibles según el procedimiento hasta ahora empleado".21 En
otra parte dice: "La obra de la Crítica de la razón pura especulativa consiste
en la tentativa de cambiar el método hasta aquí seguido en la metafísica, y
realizar de este modo una revolución semejante a la que han experimentado
la Física y la Geometría".22 La cuestión consistirá, entonces, en saber cuál
es el método que viene utilizando la ciencia físico-matemática, en qué consiste este diferente modo de pensar.

lll. LA

DIFERENCIA ENTRE FILOSOFÍA Y MATEMÁTICAS ( CIENCIA)

No nos detendremos en los antecedentes que sobre la idea que desarrollaremos se encuentran en los trabajos precríticos. Ya hemos afirmado la existencia de tal antecedente, y además de las obras de W. E. Beth, remitimos al
estudio de H. J. de Vleeschauwer, La evolución del pensamiento kantiano,
que citamos en nota anterior.23 Pero debemos hacer mención del escrito que
este último autor llama el verdadero tratado del método del período precrítico: Versuch über die Deutlichkeit der Grundzatze der natürlichen theologie und der Moral, de 1764. En él se nos enseña cómo hay que construir
la metafísica y cuál es el verdadero método que debe presidir esta construcción. Aquí ya se encuentra en Kant la oposición entre el método metafísico
y el método matemático tal como lo desarrollará en la segunda parte de la
Crítica de la razón pura.
En el capítulo primero de esta segunda parte (la Doctrina Trascendental
del Método), primera sección, nos dice Kant que "la matemática ofrece el
ejemplo más patente de una razón pura que felizmente es amplia de suyo,
sm ayuda de la experiencia".21 Este éxito de la matemática, debido a un
n Ibid. (B XVIII/XIX) (El subrayado es nuestro) .
.. T. I, p. 135 (B XXII) (El subrayado es nuestro). Tal resulta ser la importancia
del método que en un pasaje Kant califica a la Critica de "Tratado del método"
no como un sistema de la ciencia misma; "pero, sin embargo", agrega en seguida,'
"bosqueja el contorno todo de la ciencia, tanto en lo que se refiere a sus límites
como también a su completa estructura interna".
" En esta obra se ven muy bien los momentos históricos y el papel que desempeñaron el análisis y la síntesis, o la inducción newtoniana y la deducción cartesianoleibniziana. Sobre esto véase especialmente la investigación de Robert S. Hartman,
"El método científico de análisis y slntesis", Dianoia, Anuario de Filosofla, UNAM,
México, 1969 y 1970.
.. T. 11, p. 323 (A 712, B 741).

Jbid. (BXVIII/XIX) (El subrayado es nuestro).

59
58

�método específico, espera Kant poder extenderlo a otros campos que tienen
otro método de procedimiento y que les impide tener el mismo éxito, como
es la filosofía. Por esto es, nos dice, " ... que la raz6n pura en su uso trascendental espera poder ampliarse con la misma facilidad y validez con que
lo logró en el uso matemático, particularmente si aplica al primero el mismo
método que tan notorias ventajas le proporcionó aplicándolo al segundo. En
consecuencia, mucho nos importa saber si el método para llegar a la certi. dumbre apodíctica, denominado matemático en la ciencia mencionada en
segundo lugar, es idéntico a aquel con que se busca la misma certidumbre
en la filosofía y que en ella se califica de dogmático" .25 Hay, pues, dos clases
distintas de métodos: el método matemático y el método dogmático. El primero lo utiliza la ciencia y el segundo la filosofía. El método matemático
conduce a la "certeza apodíctica", que es un hecho (histórico-real). La filosofía pretende buscar la misma certeza; Kant se propone averiguar si ese
método puede utilizarse, o bien, si es "idéntico" al que viene utilizando. La
conclusión importante que se desprende es que la diferencia entre filosofía
y ciencia es una di/erencia de método.
Es notable cómo el exacto significado del concepto de ciencia, cuya oscuridad dificultó y obstaculizó -y aún sigue haciéndolo- el progreso del conocimiento en general, esté ya muy claro en Kant desde hace casi dos siglos.
Aún en la literatura filosófica contemporánea, que es muy abundante al
respecto, no se ha especificado claramente cuál es la naturaleza de la ciencia
misma y qué viene a ser una pauta o marco de referencia. Frecuentemente
se sigue confundiendo la "ciencia" con una especie de ciencia. Esto sucede
al considerar la "ciencia" como aquella que tiene las características de verificación y predicción mediante la observación. Pero éstas son características
s61o de una clase de ciencia: la ciencia natural. Su triunfante existencia nos
induce a extenderla a otros asuntos, pero esto, como otras confusiones semejantes, es una falacia: una falacia que podríamos llamar falacia del método
o falacia metodológica.
En Kant está muy claro que la "ciencia" en este sentido, es un método
que nada tiene que ver con el contenido o el objeto de estudio. Si consideramos que en todas las ramas del conocimiento puede haber un cambio,
como ocurrió de la filosofh natural a la ciencia natural, esta distinción se
toma el primer requisito indispensable cuando tenemos en mente un cambio.
Si Kant hubiese supuesto que los objetos determinan los métodos de conocimiento de las diferentes disciplinas, es probable que no hubiera intentado
siquiera hacer de la metafísica una ciencia. Si lo hubiera hec~o hubiera f_racasado. Pero en esto consiste su gran revolución: creer que lo que dife-

rencia a la ciencia de la filosofía es cuestión de método y no de los objetos
de ~ue ~tas ~ersen. Todos los objetos pueden ser tema o asunto de ciencia
o f1losofia. Mientr~ la _primera actúa sobre ellos con éxito, la segunda ha
demos~ado en la histona s~ falta de eficacia. Ahora bien, esta ciencia que
nada tiene que ve~ con objetos, es la "ciencia" en sentido genérico; las dive~ c ~ de objetos a la que ésta se aplica nos dan la especie de ciencia.u
La c1enc1a, pues, al igual que la filosofía, es método, de conocimiento.

JV. LA

DIFERENCIA ENTRE EL MÉTODO FILOSÓFICO y

EL MÉTODO MATEMÁTICO (CIENTÍFICO)

. La constitución de los dos métodos o usos de la razón pura, según nos
dice Kant, es por completo diferente: manejan diferentes clases de concepto_s. "El conocimiento filosófico es conocimiento racional o base de [abstracción de] conceptos; el matemático, a base de la construcción de conc~ptos".21 Aquí ~eside la diferencia radical entre filosofía y matemáticas (ciencia). Es una diferencia lógica y precisa. Las palabras más importantes de
este párrafo ~ que debemos subrayar son: "a base de conceptos" y "a base
de construcción de conceptos". ¿ Qué significa esto? Que el conocimiento
filos6f_ic~ es un_ co~~imiento por conceptos que son dados, mientras que eJ
conOC1ID1ento c1entifico hace o inuenta los conceptos de su conocimiento.2s
Los primeros son conceptos que se obtienen mediante un proceso de abstracción, esto es, de generalizaci6n de la realidad. Por más abstractos que
lleguen a ser nunca pierden su sensorialidad ;29 su contenido se refiere siempre a la realidad. Los segundos, por el contrario, son conceptos construidos
por la mente humana, libremente inventados, que no tienen conexión con
los sentidos ni referencia a la realidad -si bien son pertinentes a ésta so_;
" Cf. L. SuSAN STEBBING, Introducción moderna a la lógica, UNAM, México, 1965,
cap. XIII. 2, pp. 271-273.
:tt T. 11, p. 324 (A 713, B 741).
. ,. ~- Robert? S. Hartm_an, "Lo analítico y lo sintético como categorías metodológicas , Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos Universidad de
Nuevo León, Año 11, núm. 2, pp. 99-128.
'
• Esta idea se e~cuentra ya en la. Disertación de 1770, parágrafo V: "Asi, pues,
los conceptos ~pin~o• no se hacen intelectuales en sentido real por su reducción a
una mayor umversalidad, y no exceden el modo del conocimiento sensible 8ino que
permanecen indefinidamente sensibles, por mucho que se eleven por abstra:ción" (L
ª
("D'1sert at'10" de 1770, T ra d. de Ramón Ceñal, S. J., Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1961, pp. 83-85).
• Pertinentes en el sentido de que son aplicables a la realidad. Pero con respecto

'"T. 11, pp. 323-324 (A 713, B 741).

61

60

�son conceptos formales sin contenido y cuyo significado está dado enteramente
por una relación. Los primeros (analíticos) han sido llamados sustanciales,
materiales o abstractivos; los segundos (sintéticos), funcionales, formales o
constructivos.
Dice Kant en la Crítica: " ... en los problemas matemáticos no es cuestión
de esto (del contenido}, ni en general de la existencia; no se trata en ellos
más que de las propiedades de los objetos en sí mismos, y únicamente en
81
cuanto ellos están unidos al concepto de estos objetos". Aquí se ve la gran
diferencia que hay entre el uso discursivo de la razón, como nos dice Kant,
procediendo por conceptos, y el uso intuitivo ( intuición pura) , fundado en
la construcción de los objetos. Al construir el concepto, construimos el objeto; antes de la construcción, pues, no hay tal objeto. Esto significa exponer
el concepto de una cosa in concreto. Ahora bien, dice que "unos y otros
conceptos -hechos o dados- pueden hacerse o darse a priori o a posteriori.
La síntesis de los conceptos hechos es exposici6n de intuiciones o construcciones".82 La primera es síntesis de conceptos empíricos y la segunda síntesis
de conceptos arbitrariamente inventados; los primeros, conceptos filosóficos,
y los segundos, científicos. Y, " . . . puesto que la síntesis de conceptos empíricos", dice Kant en su Lógica,83 "no es arbitraria, sino empírica, y en cuanto
tal no puede ser nunca completa (pues siempre pueden descubrirse, en la
'
' .
experiencia, nuevas propiedades del concepto), los conceptos empmcos, por
consiguiente, no pueden ser definidos". En la Crítica corrobora Kant: "Según este requisito, un concepto empírico no puede definirse, sino solamente
explicarse".ª4 A esto Kant liama definiciones aproximadas. "Las definiciones
sintéticas empíricas son, pues, imposibles. Los conceptos arbitrariamente inventados, por otra parte, no sólo pueden ser definidos, sino que su declaración es ya definición" .33 Por otro lado, los conceptos dados, "sólo pueden
definirse mediante el análisis. Pues los conceptos dados sólo pueden distinguirse aclarando sucesivamente sus propiedades". 36 Ahora bien: " ... si todas
las propiedades de un concepto dado se esclarecen, entonces, el concepto se
hace completamente distinto. Si, además, no contiene demasiadas es también
preciso, y surge, por tanto, la definición del concepto. Pero, puesto que no
se puede estar seguro, en virtud de ninguna prueba, de que todas las propiea su formación, al origen 16gico ( quid juris) , no temporal, deben considerarse como
creados. Pertinencia no significa referencia.
.
(A 719, B 747) Esto fue dicho casi exactamente igual por Descartes en su Dis11

curso d,l mJtodo.
ª HAllTKAN, op. cit., en nota 27, pp. 103-104.
" Logik, parr. 102, cit. por liAR.TMAN, op. cit. en nota 27, p. 104.
.. T. II, p. 332 (A 727, B 755).
• HAllTMAN, op. cit., en nota 27, p. 104.
• Logik, parr. 104.

d~~es de un ~~ncepto dado ~yan sido agotadas por el análisis, todas las defiruaones
analíncas deben considerarse como inciertas" .a7 La en't ica
·
"
nos d'ice:
En segundo lugar, hablando con exactitud, tampoco puede definirse un
concepto dado a priori, por ejemplo: substancia, causa, derecho, equidad,
etc., pues nunca puedo estar seguro de que la representación clara de un concepto dado ( aun confuso) haya sido desarrollada sino cuando sé que es adecuada al objeto. Sin embargo, como el concepto, tal como se da, puede contener muchas re~resentaciones oscuras que en el análisis pasemos por alto
~ ~ de que siempre las necesitamos en la aplicación, el detalle del análi_sis de nues~o concepto es siempre dudoso y mediante ejemplos que lo confmne~ ?e diversos modos podemos hacerlo cierto probablemente, pero nunca
apo~ictic~~~n~e. En lugar del término 'definición', yo preferiría emplear el
de expos1C1on, _que sigue siendo cauteloso y, empleándolo, el crítico puede
aceptar hasta cierto punto la definición y seguir, no obstante, con sus reservas respecto de la minuciosidad".88
. Así pues,, ~ d~iniciones empíricas sintéticas son imposibles, y las definietones an:~ticas msegura_s. La única clase de definiciones que parecen ser
~ la vez logicaroente precisas y seguras, son las definiciones sintéticas constructlvas. Tenemos, entonces, varias clases de definiciones, pero no todos tienen
las características de precisión y seguridad. En la Crítica aparece muy clara~e~te as:entado: "En consecuencia, no pudiendo definirse los conceptos empmcos ru los dados a priori, quedan solamente los pensados arbitrariamente
en los ~uales pueda ensayarse esta operación. . . Por consiguiente como conc;pt~ idó~eos _para ser definidos quedan solamente los que co~tienen una
smtCSIS arbitraria que pueda construirse a priori . .. " su Si la ciencia utiliza
conceptos ar_bi_tr_ariamente _pensados, utiliza, en este sentido, conceptos capaces de d~f~ción y, ~reasables, mientras la filosofía, que utiliza conceptos
d_ados a pnon o empmcos, no tiene precisión por la misma falta de definil'.lÓn de sus conceptos.
De aquí que nos diga Kant: "Por consiguiente, la diferencia esencial entre
estas dos clases de conocimiento racional consiste solamente en esta forma
y no estriba en la diferencia de su materia o de sus objetos".4º Con esto subraya la idea de que la diferencia entre la filosofía y la ciencia no depende
de los objetos de estudio, sino de la forma de estudiarlos.
'
Kant plantea luego la pregunta: "¿ Cuál puede ser la causa de esta situación tan distinta en que se encuentran dos artífices de la razón uno de los
cuales toma el camino de los conceptos y el otro el de intuicione; que expone
"
•
•
..

lbid.
T . II, p. 333 {A 728, B 756) .
lbid.
T. II, p. 324 (A 714, B 742).

63

62

�priori según los conceptos?" :esta causa es clara y evidente. "Lo que aquí
importa son proposiciones, no analíticas que puedan producirse por mero
análisis de conceEtos (en las que el filósofo tendría sin la menor duda ventaja sobre su rival), sino sintéticas, y ciertamente de las que se pretende
conocer a priori . .. " n Esto es, si fuera mediante el simple análisis, la filosofía tendría ventajas porque es el método que la caracteriza. Concretamente:
la diferencia entre los dos métodos es cualitativa, no se trata de grados de
menor o mayor abstracción, sino que hay un salto en método, de análisis (inducción) a síntesis (deducción). Kant explica con más detalle esta diferencia: "El primer uso de la razón es el uso por conceptos, y en él no podemos hacer otra cosa que reducir bajo los conceptos en cuanto a su contenido real los fenómenos que no serán determinados más que empíricamente,
es decir, a posteriori (pero conforme a estos conceptos como reglas de una
i;íntesis empírica) ; el segundo, es el uso de la razón por la construcción de
los conceptos, y éstos se refieren ya a una intuición a priori y pueden por
esto mismo ser dados en la intuición pura de una manera determinada a
priori e independientemente de todos los data empíricos". Y dice a continuación: " . .. el conocimiento racional a base de conceptos se denomina filosófico". Y la " ... operación racional para construcción de conceptos se llama
matemática" ( ciencia) .42
La cuestión es investigar si es posible la aplicación del método matemático
a la filosofía. Pero ya veremos que esto no es posible porque una filosofía que
aplique el método de la ciencia simplemente ya no es filosofía, sino ciencia.
Kant concluye que los procedimientos no pueden imitarse. Esta imposibilidad comprobará una vez más la radical diferencia entre las dos. Sin embargo, es la diferencia basada en esa imposibilidad la que nos hace sacar,
con Kant, una conclusión positiva: usar el método científico en todas las
disciplinas de conocimiento. En una metafísica como ciencia se implicaría
la aplicación de este último a los objetos metafísicos. Pero esta aplicación
trajo, en principio, la imposibilidad de conocer dichos objetos, la limitación
de la razón en su uso trascendente, lo que condujo a la metafísica (filosofía
trascendental) a ocuparse de un asunto muy diferente: el conocimiento mismo. La metafísica se convierte, en Kant, en ciencia del conocimiento, en las
posibilidades y alcances del conocimiento mismo. Pero continuemos estableciendo la diferencia. Kant nos advierte que " ... la observancia del método
matemático en esta clase de pensamiento no puede proporcionar la menor
ventaja, salvo la de descubrir tanto más claramente sus propios lados flacos".
De esta manera: " ... la geometría y la filosofía son dos cosas totalmente
diferentes aunque se den la mano en la ciencia de la naturaleza, y, por con-

á

T. II, p. 326 (A 718, B 746).
" (A 724, B 752).

41

64

siguiente, el procedimiento de la una nunca puede ser imitada por el de la
otra". Esto sucede porque "La solidez de la matemática se funda en definiciones, axiomas y demostraciones. Me limitaré a mostrar que ninguno de
estos elementos puede proporcionárselo o imitarlo la filosofía en el sentido
en que lo toma el matemático ... " 4 3
Veamos qué se significa por cada uno de estos elementos. "Como el mismo
término indica, definir no pretende significar más que exponer originariamente el concepto detallado de una cosa dentro de sus límites".44 Esto es,
la definición es el resultado del proceso de clarificar el concepto. Todo conocimiento de cosas se realiza mediante conceptos, o sea, mediante atributos
o predicados, pero se efectúa en un juicio: la definición. Esta es, diremos,
la que transfiere la cosa del ámbito de la experiencia, a la del pensamiento.
Ahora bien, de la definición de una cosa empírica se sigue el concepto de
esa cosa, pero éste sólo es resultado de un proceso de esclarecimiento, y el
pensamiento se esclarece a sí mismo sólo mediante el análisis. El análisis esclarece y distingue; la síntesis construye, su misma declaración es clara y
distinta. "Una definición es un concepto suficientemente distinto y preciso
( conceptus rei adaequatus in minimis terminis complete determinatus)". 4 5 De
aquí que, tomando en cuenta que un concepto dado y uno empírico no pueden ser definidos nunca con precisión, sino sólo los arbitrariamente pensados,
"a) ... en filosofía no se debe imitar a la matemática, comenzando por las
definiciones". Esto es así porque la filosofía va hacia la definición: " ... en
filosofía, la definición, como luz meridiana, debe, antes que comenzar la
obra, terminarla. En la matemática, al contrario, no tenemos ningún concepto que proceda a la definición puesto que por ésta el concepto es inmediatamente dado; se halla, pues, obligada a comenzar por esto". Por otra
parte, "b) Las definiciones matemáticas no pueden ser falsas nunca, puesto
que el concepto es inmediatamente dado por la definición y no contiene
exactamente más que lo que la definición quiere que se piense por este concepto. . . Las definiciones analíticas, al contrario, pueden ser falsas de múltiples maneras, sea comprendiendo caracteres que no están realmente en el
concepto, sea no indicando los que contiene, abandonando lo que es esen" T. 11, p. 332 (A 726, B 754).
.. T. 11, p. 332 (A 727, B 755 ) Kant aclara en nota a pie de página: "Detallado
se refiere a la claridad y suficiencia de las notas; límites sirve para precisar que no
hay más notas que las pertenecientes al concepto detallado, y originariamente significa que esta determinación de límites no se ha inferido de parte alguna y, en consecuencia, necesita todavía una demostración, lo cual incapacitaría a la presunta definición para figurar a la cabeza de todos los juicios sobre un objeto".
.. Logik, parr. 99.

65
H5

�cial en una definición, supuesto que no puede haber completa certeza en
la integridad de su análisis" .46
•
•
En el primer parágrafo de la Investigación acerca de la evidencia de los
principios de la Teología natural y de la moral de 1764 ya había dich~ Kant
que la matemática conseguía su definición sintéticamente, pero la filo~fí.a
analíticamente. Las definiciones matemáticas hacen conceptos; las defm1ciones filosóficas sólo los explican. En matemática " . .. el concepto no es
dado nunca antes de la definición, más bien se desprende de ella. Un cono,
no importa que más puede ser, se engendra en la matemática mediante la
concepción arbitraria de la rotación de un triángulo rectángulo alrededor de
uno de sus lados mayores"/7 En filosofía el asunto es muy diferente. "Aquí
el concepto de una cosa está ya dado, pero determinado obscura o insuficientemente. Tengo que analizarlo [Kant usa el término 'desmembrar'), comparar las propiedades aisladas, tanto entre sí como con el concepto mismo, y
48
explicar y precisar este pensamiento abstracto".
Por lo que respecta a los axiomas -que son principios sintéticos a prio~i
inmediatamente ciertos y autoevidentes- sólo son posibles en la matematica (ciencia), ya que en filosofía, donde el conocimiento es por abstracción
de conceptos, no se encuentran nunca principios que merezcan el nombre
de axiomas. El axioma se produce por una síntesis constructiva que se da en
una intuición pura, mientras que la categoría se produce por una abstracción analítica que nunca pierde su sensorialidad. Pero nos referimos a la
no esquematizada, pues la que sí lo es, será construcción, no abstracción. _La
categoría es el grado más alto y último de abstracción en el "sistema" filo:iófico, mientras que el axioma representa el comienzo del sistema científico.
Finalmente, las demostraciones, que son pruebas apodícticas, so~ ~bién
específicas de la ciencia (matemática), pues dice Kant: "La expen~nc1a nos
enseña lo que es, pero no que lo que es no puede ser otra cosa. As1, los argumentos empíricos no pueden proporcionar pruebas apodícticas". Por lo
49
tanto, a la filosofía le son imposibles las demostraciones.
Así la filosofía no pertenece al orden de la ciencia, una y otra, en cuanto
métodos de conocimiento, son diferentes. Si la metafísica quiere ser una disciplina científica debe seguir el método que caracteriz~ a ~a cienci~ : cesará,
por esto, de ser filosofía para convertirse en una_, C1en?1~ _metaf1S1ca. Con
todo la filosofía cumple su función. Es la preparac1on anahtica para el salto
sintético. El paso es de filosofía a ciencia; del análisis filosófico a la construcción científica. El método para construir una ciencia es el método de
'" (A 730/31, B 758/ 59).
HARTMAN, op. cit., en nota 27, p. 110.
48
Ibid.
" (A 734. B 762).

" Citado por

análisis y síntesis que utilizara Galileo y Newton, elaboraran Descartes y Leibniz, y ambas cosas Kant en su Crítica para construir la ciencia de la metafísica. Esto último se hace claro cuando entendemos el núcleo del sistema
de la razón pura: la noción de construcción esquemática que Kant comenzó
a partir de algunos de sus trabajos precríticos, desarrolló en la Metodología
de la Crítica y enseñó durante cuarenta años en sus cursos de Lógica.

v.

Los CONCEPTOS y LOS JUICIOS DESDE LA LÓGICA y LA METODOLOGÍA

De considerable importancia es la deducción que se desprende de esta
distinción hecha por Kant en cuanto a los conceptos que utiliza la filosofía
y los que utiliza la ciencia. La doctrina tradicional de la formación de los
conceptos (Aristóteles) considera a toda clase de ellos como las abstracciones y generalizaciones, que lleva a cabo el poder de la mente humana, de
las características comunes a varias existencias particulares. La lógica de esta
doctrina no distingue otra clase de conceptos. En ella, como es sabido, el
número de notas compresionales que forman el contenido de todo concepto
varía de acuerdo con el grado de abstracción de dicho concepto. De tal manera, a medida que el concepto es de mayor abstracción, disminuyen sus
notas hasta el grado de no tener ya contenido, o sea, mientras que su extensión o aplicabilidad es infinita, su contenido es nulo o carente de todo significado específico (el término "Ser" o las "categorías" filosóficas). Seg~
su fórmula general: la extensión y la comprensión están en razón inversa
una de la otra.
Ahora bien, en Kant está ya una determinación de otra clase de conceptos
que hace mella en la lógica tradicional. Se trata de conceptos que son construidos por la mente humana creando al mismo tiempo su objeto, y sin relación alguna directa o indirecta con la realidad. Kant ve que esta diferencia
entre estas dos clases de conceptos es precisamente lo que caracteriza a los
métodos de la ciencia y la filosofía. La precisión de cada uno de estos conceptos consiste, como vimos, en la completa determinación de su significado
tn un mínimo de términos.
Aristóteles y la doctrina tradicional de los conceptos sólo admiten conceptos analíticos o abstractivos. El neokantismo de Marburgo (Cohen, Natorp)
curiosamente llegó al extremo de admitir sólo la otra clase de conceptos, los
rintéticos. Así, todo concepto se forma o se construye en el juicio. Juzgar
es conocer, juzgar es crear. No hay nada que le sea "dado" al pensamiento
de antemano. Por nuestra parte, creemos con Kant que hay los dos tipos de
conocimiento con los dos tipos de conceptos. Hay conceptos dados, ya sean
a priori ( como el concepto "substancia") o a posteriori ( como el concepto

67
66

�11agua' 1).

F.sto significa, en contra de las tesis del neokantismo, que ~lgo
le es "dado" al pensamiento, y aquí juzgar significaría únicamente analizar.
Los conceptos sintéticos se dan, o más bien se hacen, sólo en el conocer
científico. Este último no podría distinguirse de otro conocer, como el vulgar, cotidiano O filosófico, desde el punto de vista del neokantismo. La dualidad diferencia.
En Kant tenemos especificado, pues, que existen estas dos clases de conceptos, que existe entre ellos esta diferencia fun~ament~l de preci~i?n Y que
dentro de los conceptos abstraídos existe una Jerarqwa de prec1S1ones que
no tienen los construidos P.Or ser claros en razón de su propio origen. Las
consecuencias llegaron a ser especificadas más en detalle por filósofos com~
Ernest Cassirer (Substanzbegriff und Funktionsbegriff, 1910) y a ser aplicadas por Robert S. Hartman (La estructura del valor, 1959; The Structiire
of V alue, 1967, 1969). Se trata, en efecto, de una forma conc~ptual a todas
luces contraria a la vieja doctrina. En estos conceptos construidos, formales
de función, lejos de ser la comprensión inversamente proporcionales están
0
en una directa proporción, a saber: a mayor extensión, mayor significado;
a mayor significado, mayor extensión o aplicabilidad. Esto no es más que
la clave lógica de la diferencia entre filosofía y ciencia.
Por otro lado, los términos "analítico" y "sintético" juegan en la obra
kantiana un papel preponderante. Podemos hablar de analítico y sintét_ico
con respecto a los conceptos, a los juicios y a los métodos. Per~ ~u d?ctrma
del método analítico y sintético, o de tales conceptos, debe d1stmguirse de
modo estricto de su doctrina del juicio analítico y sintético. La primera es
lógica y es tratada en su Lógica y en la Doctrina Trascendental del Método
de la Crítica de la razón pura. La segunda es epistemológica y es tratada
en la Estética y la Analítica de la misma Crítica.
Desde el punto de vista de la doctrina del método, lo analítico y lo sintético, como ha mostrado Hartman, representan categorías metodológicas que
sirven para clarificar el pensamiento, para fij~r significado~,, más bien que
para utilizarlas en el análisis de signif!c.ados ÍlJ~S. L~ ~~lac1on entre unos Y
otros es como sigue: el método anahtico contiene JU1C1os que pueden ser
tanto analíticos como sintéticos. El método sintético, por otra parte? -~lo
contiene juicios sintéticos a priori. Por otro lado, tenemos que los J~1c1os
analíticos y sintéticos se componen siempre de ~os. que hemos den?m~ado
conceptos analíticos, y los juicios sintéticos a priori de conceptos smteticos.
Así pues, todo verdadero juicio sintético a priori se :ompone. s_ie_mpr~ ~e
conceptos sintéticos (construidos), mientras que cualquier otro JU1c10, smtetico a posteriori O analítico a priori, contiene o se compone de conceptos analíticos (abstraídos). La distinción es clara.
Desde este punto de vista, los juicios de los sistemas como la (lógica?),

68

la matemática, la física, etc., que son, según Kant, sintéticos a priori que
contienen conceptos sintéticos, no debería decirse que dan origen a juicios
analíticos o sintéticos, pues éstos son una relación entre construcciones que
se derivan de la definición de estas construcciones dentro del sistema en cuestión. En realidad, sólo cabe hablar de que los juicios son analíticos o sintéticos en aquellos juicios con conceptos analíticos como "cuerpo", "agua",
"substancia", etc.

VI.

LA METAFÍSICA COMO SISTEMA CIENTÍFICO

La Metodología Trascendental, como lo entiende Kant, viene a ser " .. . la
determinación de las condiciones formales de un sistema completo de la
razón pura". 50 En otra parte dice: "La Doctrina General del Método, en
cuanto constituye la segund\l parte de la lógica, discute la forma de la ciencia en general a la manera en que lo múltiple del conocimiento se combina
en un sistema". 51 Los términos son significativos por sí mismos: "condiciones
formales de un sistema" y "la manera en que lo múltiple del conocimiento
se combina en un sistema". Kant se refiere aquí indudablemente a "sistema"
científico y tenía ya clara esta distinción, pues las condiciones o relaciones
formales sólo pueden pertenecer al sistema de la ciencia.
De lo que hemos visto anteriormente se desprende una diferencia fundamental entre sistemas filosóficos y científicos. Unos y otros tienen diferentes
formas de precisión que no eran, como señalamos, meramente cuantitativas.
Un sistema filosófico utiliza conceptos cuyas comprensiones consisten en predicados, en contenidos materiales, no en formales. También, un sistema filosófico no es más que el desarrollo de un concepto analítico. En cambio, el
sistema científico consiste en conceptos sintéticos cuyo significado está dado
enteramente por su relación con otros términos.
Para que haya conocimiento científico tiene que haber sintenticidad a priori
en el juzgar, y esto, en última instancia, viene a significar "necesario" y "universal". La idea de sistema implica para Kant estas dos características; no
hay ciencia si no hay sistema, unidad sistemática. De aquí que lo que "eleva
a ciencia el conocimiento vulgar, es decir, convierte en un sistema un mero
agregado de conocimientos", es la "unidad sistemática". El arte que se encarga de estos sistemas es la Arquitectónica, y por esto, viene a ser "la doctrina de lo científico de todo nuestro conocimiento y, por consiguiente, debe
figurar necesariamente en la Metodología". 52
00
T. 11, p. 319 (A 708, B 736 ).
•• Logik, parr. 96 y 97.
.. T. 11, p. 397 (A 832, B 860).

69

�En el capítulo tercero de la segunda parte de la Crítica, que corresponde
a esta Arquitectónica de la razón pura, nuestro autor nos dice que entiende
por sistema " .. . la unidad de diversos conocimientos bajo una idea. Es ésta
el concepto racional de la forma de un todo, a condición de que mediante él
se determinen a priori tanto el ámbito de lo múltiple como la posición de
las partes entre sí". Para que la "idea" sea realizada, es menester un esquema,
"es decir, una multiplicidad y un orden de las partes esenciales determinadas a priori por el principio del fin". 53 Un esquema puede no estar trazado
según una idea, sino empíricamente, "según propósitos que se ofrecen accidentalmente", y esto da una unidad técnica. El esquema, por otro lado, que
~urge a consecuencia de una idea -"donde la razón plantea a priori los
fines, sin aguardarlos empíricamente"- funda la unidad arquitect6nica. "Lo
que denominamos ciencia", dice Kant, "no puede surgir técnicamente, a causa de la semejanza de lo diverso o del uso causal del conocimiento en concreto para cualquier clase de fines externos, sino arquitectónicamente, a causa de la afinidad y de la derivación de un único fin supremo e intrínseco,
que es el que hace posible al conjunto ; un esquema debe contener de acuerdo
con la idea, o sea a priori, el contorno (monogramma) y la distribución del
conjunto en miembros, y e5te conjunto tiene que distinguirse de todos los
demás con seguridad y según principio".54
Kant considera aquí al sistema como construcción a priori, donde todas
las partes estarían conectadas entre sí en un todo ordenado arquitectónicamente, donde ningún nuevo elemento puede agregarse a menos que se determine a priori -por construcción-, deductivamente y en acuerdo con el
~istema. El "único fin supremo e intrínseco" podría interpretarse como el
primer principio o axioma que da origen y fundamenta al sistema, de donde
se derivarían deductivamente sus partes.
Un poco más addante Kant nos confirma que " ... la filosofía de la razón
pura es, o bien propedéutica (ejercicio preliminar) que investiga el poder de
la razón respecto de todo conocimiento puro a priori y se llama crítica, o, en
segundo lugar, el sistema de la razón (ciencia), que investiga todo el conocimiento filosófico (tanto verdadero como aparente) a base de la razón
55
pura en enlace sistemático y se llama metafísica . .. "
La Metodología Trascendental da la pauta para la creación de la metafísica como ciencia. Lo que hace posible esto es d cambio de método, y el
modelo a copiar lo ofrece la ciencia físico-matemática (sólo su método; "uso
trascendental" análogo a "uso matemático") . Kant aplica el nuevo método eficaz que utiliza esta última ( de análisis y síntesis) en el desarrollo

de su obra! la Crítica de la raz6n pura. Si la ciencia construye sus conceptos
-y sus objetos-- en unidad sistemática, la metafísica también lo hará creando, por co~si~!ente, sus "objetos" de conocimiento y haciendo que éstos
tengan ~ s1gruf1cado dentro de un sistema que es la Crítica de la raz6n pura
o metaf~s1ca de 1~ n~~raleza. De tal manera el objeto círculo tiene, y solamente tJene, un s1gnif1cado en el sistema de la Geometría.
Por último, el sistema de la Crítica viene a ser el sistema de referencia
para todos los demás posibles sistemas, porque en sus páginas plantea y discute las bases de la forma de ciencia en general.

" T . 11, p. 398 (A 833, B 861).
"Ibid.
11 T . II, p. 402 (A 841, B 869).

71

70

�UN EJEMPLO DE ANALISIS FILO-LOGICO-PSIQUICO
Por el

DR.

F. R.

DELGADO

LA COMUNICACIÓN es la actividad del hombre más específicamente humana;
de tal modo que viene a ser el espejo en el cual se puede encontrar la calidad y la Erofundidad; la extensión y el significado; la evolución y desarrollo
de la humanidad.
La comunicación en el hombre no es automática o meramente simbiótica; sino una meta y un quehacer histórico, que a la vez que expresa y significa la vehemente necesidad del hombre de comunicarse hacia afuera; es al
mismo tiempo la satisfacción que más contribuye a su felicidad al cumplir el
deseo de su espíritu de ver realizada su "visión", su "Welt-Anchau", su
"imagen", en obras hechas por sí mismo, y sobre todo en la expresión hablada o sea en la lengua.
Entre los medios puestos a la orden del hombre se encuentra precisamente
como básico la palabra, la lengua. No sólo porque es una cualidad exclusiva
del hombre poder hablar entendiendo y dándose a entender; sino porque la
lengua es la síntesis más completa del ser humano, en la cual el hombre
aparece integralmente expresado, sea con perfección, sea imperfectamente;
tanto porque se da a entender; como también porque se da a entender integralmente, totalmente; llevando su capacidad de expresión al máximo de
sus posibilidades.
La lengua es importante en sí misma y en su estudio, en este sentido; no
~ólo como quehacer para el futuro, como meta que el hombre debe proponerse y se propone para realizar al máximo su personalidad; sino también
y sobre todo como aprendizaje de la cultura del pasado, con lo cual el
hombre no se enseña a hablar gramatical y lógicamente, sino que también
se pone en contacto con las corrientes de la civilización y la cultura y se
incorpora a la historia de la humanidad, aprendiendo de ella cómo el hombre ha realizado su destino de ser hombre; recorriendo nuevamente el camino mediante el cual el hombre, aprovechando al máximo su capacidad
creadora, ha logrado hacerse hombre.

73

�La meta del hombre y de la humanidad, de llegar a ser perfecto, completo
e íntegro; aunque es tarea a realizarse renovadamente, a ser repetida indefinidamente por cada individuo de la historia humana; está dependiendo estrechamente de las realizaciones pasadas de la humanidad, que han dejado
huella permanente tanto en la transmisión genética de la vida; como en la
producción de obras humanas, entre las cuales la obra máxima, "E'IIE(!yeia" y
el "eeyo", la actividad más importante es la lengua.
De este modo el estudio de la lengua de un país, de un continente, de
una cultura o de una raza, es el camino no sólo para conocer la historia o
la civilización o la cultura; sino para aprender la "humanitas", la calidad
humana de este pueblo y de esa raza.
Esta tarea hasta hoy se ha llevado a cabo mediante el estudio de las Humanidades, de la Filología, de la Lingüística; sin embargo hace falta un método sintético, científico, eficaz, unitario, variado y extenso, que conduzca
al conocimiento y aprendizaje del espíritu humano cristalizado en la más
auténtica expresión suya, la palabra y el lenguaje. Ni la sola ciencia basta;
ni tampoco la sola tendencia humanística, filológica o lingüística; es necesario un método filo-lógico-psíquico, que al mismo tiempo conduzca al conocimiento exacto de las actitudes humanas, incorporadas en la lengua, espejo de la creación, desarrollo y maduración del hombre en las distintas etapas de la cultura.
El aprendizaje se obtiene mediante el encuentro e identificación del propio
espíritu con el espíritu del hombre; por consiguiente la tarea es poner al
hombre al contacto de su mismo espíritu expresado por otros hombres con
perfección y con integridad humanas, que exigen una universalidad y comprensión de todos los pueblos y de todas las razas de la tierra. en cuya cultura el espíritu humano ha dejado huellas dignas de atención; ya que no
interesa tanto la lengua, cuanto el espíritu humano que ha producido, desarrollado y madurado la lengua.
Una concepción así de universalista, verdaderamente humanista, en nuestra época no sólo es conveniente sino necesaria, urgentemente necesaria; ya
que gracias a la máxima extensión de los medios de comunicación social, el
hombre debe buscar y encontrar un medio de comunicación universal, que
prescindiendo de lo accidental y particular y propio de cada pueblo, capacite
para comunicarse humanamente con todos los hombres. Esto es más urgente cuanto más en crisis se encuentran las culturas hasta ahora más universales
y que están resultando incapaces de dar una contextura y base sólida de existencia humana. Con las comunicaciones mundiales se aproxima la época de
una enajenación mundial, en la cual será difícil entenderse humanamente,
por no tener la capacidad de una cultura universal, moderna y científica,
que sin dejar de ser humana, sea a la vez ilustrada y técnica; ya que la comu-

74

nicación tiene que verificarse en algo concreto y tangible como es la lengua,
so pena de servir únicamente de instrumento de imaginación y consiguientemente de enajenación posterior.
No basta comprender la lengua de las obras literarias; de cualquier edad
y cultura; no basta conocer el significado aún humanístico de esas obras, no
basta conocer su cultura filosófica o teológica, es necesario encontrar cómo
el espíritu humano; cómo el hombre ha llegado a realizarse o ser en el tiempo en esas obras de la cultura. El "cómo" se puede encontrar en muchas
actividades del hombre; pero en ninguna se encuentra tan claramente, tan
profundamente, tan íntegramente expresado como en el modo de lograr el
hombre decir debidamente cuanto pasa por su espíritu mediante la lengua.
El simple contacto con las obras literarias, el conocimiento de la lengua,
hasta su comprensión profunda, ciertamente imprimen la huella de la cultura; pero al acaso, sin método; sin eficacia, dejando a la suerte el que ese
efecto se obtenga o no. Es por tanto necesario encontrar un método que a
la vez que signifique el contacto con las obras literarias, conduzca a identificarse en ellas con el espíritu humano; y más que con el espíritu humano, con
el modo como el espíritu humano llega a hacerse humano; a realizarse el
hombre, hombre; a ser dueño de sus facultades y posibilidades; a saber actuar
humanamente; a saber finalmente hablar aprovechando la "vis significativa"
del hombre hasta sus máximas posibilidades.
El "cómo" el hombre llegó en el pasado y llega en el presente a lograr esa
meta no puede reducirse al mero ejercicio, a la mera imitación, a la mera
memorización y memoria: es necesario capacitar, para universalizar, extender, sintetizar; encontrar la fuente psíquica de las actitudes que producen y
conducen al hombre a crear, a entender, a experimentar, a vivir y a existir
humanamente, que es la tarea de la cultura y que tiende a crear la actividad
más específicamente humana, la de comunicarse mediante la palabra con sus
semejantes.
La lengua no es al acaso el producto más específica y exquisitamente humano; sino que la naturaleza misma del hombre conduce al hombre a lograr
realizarse integralmente mediante su capacidad de expresión. Se ha dicho que
el hombre es "animal social" (Aristóteles) y los psicólogos prefieren llamarlo
"animal simbolizante" por cuanto el hombre sin la capacidad de simbolizar,
no vive, y por cuanto tan pronto como el hombre vive, comienza a crear
símbolos.
De los símbolos, creados por el hombre, el más importante, el suyo exclusivo, el diferenciante y caracterizante, es la palabra, sea hablada, sea escrita.
Es para el hombre indispensable la palabra, la lengua, mediante la cual se
expresa y al expresarse se realiza, comienza a existir y a salir del universo
psíquico-cósmico de su propio cerebro, dentro del cual siempre está en embrión,

75

�incapaz de saber si es únicamente trascendente, indiferenciadamente, o también es en el tiempo, en el movimiento de la vida, de la existencia en el movimiento. ¡,a comunicación mediante la leng~a _significa para el hombre _encontrarse a sí mismo en el otro, en lo extrasubJet1vo, en lo que lo ayuda psicológicamente a ser "yo mismo".
La imposibilidad de lograr esta comunicación con el exterior, con el "otro";
radica en la capacidad humana de ser no sólo materia extensa y tangible;
~ino también de trascender esa materia llegando a la comunicación inasible,
espiritual, inmaterial, trascendente, pero humanizada; y que por lo mismo
dificulta el hacerla coincidir totalmente con su parte más densa, más asequible más mensurable. Es decir, la grande tarea del ser humano, es coincidirse,
unirse, unificarse, hacerse uno compuesto trascendentemente, indiferenciaclamente, de todos los elementos y posibilidades, materiales y espirituales de
su naturaleza.
Ese quehacer lo lleva a cabo el hombre mediante el símbolo, que retrata
completamente toda la naturaleza humana desde su biología, hasta su más
elevada capacidad de pensamiento y precisamente en el símbolo por excelencia que es la palabra. Toda palabra y después toda lengua, son un símbolo, es decir expresión tangible, inteligible de una doble realidad; una realidad ficticia, imaginada, imagen creada por el hombre en sí mismo, y otra
real, histórica, extrasubjetiva, ambas en una sola expresión simbólica, detrás
de la cual ya no hay nada humano sino el ;vacío del ser, de la nada y del
todo, la inexistencia, lo oscuro, las tinieblas.
La lengua trasciende de este modo, por ser símbolo, los cuatro campos del
ser humano; el físico, lo tangible y observable mediante los sentidos; el orgánico: objeto e instrumento; el psíquico vida y comunicabilidad; y el espiritual: lo inasible e inmaterial.1
El elemento material es a la vez que objeto, instrumento de humanización
del elemento espiritual, que aparece a la conciencia o como mero ser no ser,
como ser en movimiento, como alma, como vida, como manera de ser ser.
0
El trabajo del hombre está en convertir el ser no ser y el ser ser en actitud
humana en existencia humana, en hacer hombre a todos los elementos del
ser hum'ano en los cuales el ser no ser y el ser ser se individualiza.
La palabra, la lengua, es el producto inmediato del contacto consciente o
inconsciente del ser material con el ser inmaterial, con el ser no ser o con el
ser ser. Ese mismo ser no ser y ese mismo ser ser actúan en la materia del
hombre y necesariamente lo hacen hablar o hablarse, sea imaginariamente,
1 WARTBURO v. WALTHER, Einführung in Problematik und Methodik der Spra:henwissenschaft. Zwite, unter mitwirkung von Stephen Velmann verbe~serte und erwe1terte
Auflage; Max Niemeyer Verlag, Túbingen 1962, p. l.

sea realmente, modificando directamente los órganos de la palabra en la
cabeza humana, o sea los órganos bucales.
En este primer estadio, que debió ser el comienzo o principio del lenguaje,
el hombre comienza a articular sonidos, instintivos, nacidos del impulso ante
la percepción en su conciencia de un fenómeno psíquico inconsciente, que
se reduce a la percepción del ser no ser o del ser ser.
La palabra por consiguiente, la lengua, es producto inconsciente, impulsivo, de la vida del hombre. No sólo en el hombre primitivo; sino también en
cada hombre cuando comienza a percibir ese fenómeno, es decir en la infancia.
La percepción del ser no ser, es simplemente la percepción, por lo menos
simbólica del viento, del espíritu, de lo inasible e indiferenciado.
La percepción del ser ser es asimismo percepción del espíritu, del viento,
pero convertido en vida, en materialización, en luz, e.n imagen, en símbolo,
pero trascendente indiferenciado, inasible, en "espíritu-vida".
Ambas 2ercepciones el hombre se las dice o las dice articulando sonidos. Esos
sonidos son símbolos que equivalen no a la realidad, siempre incognoscible
en su multiplicidad; sino a la manera como el inconsciente o el consciente
perciben la influencia del ser no ser o del ser ser en el organismo humano.
De tal modo que los primeros sonidos, las primeras letras de una lengua o
de un alfabeto, son producto directo simbólico de la acción o influencia de
lo percibido en el propio ser. De tal modo que la misma palabra indica un
universo psíquico, copia del universo extrasubjetivo y por consiguiente analógico, no idéntico, ya que la percepción es no de lo extrasubjetivo; por lo
menos cuando de lenguaje se trata, sino de la influencia de lo extrasubjetivo
en el individuo; de ahí resulta que la realidad existe para el hombre como
es sonificada, expresada en palabras, reales o imaginadas, o sea en símbolos
cuyo contenido es la influencia del ser no ser o del ser ser en el hombre.
Las letras primero, y luego las palabras no tienen propiamente significado;
~ino que son símbolo, conjunción materializada de algo intangible y algo tangible, de la percepción consciente o inconsciente.
El fenómeno fonético de las palabras indica el producto, una minima parte, de la elaboración mental, llevada a cabo a propósito suyo. Las variaciones
fonéticas de los sonidos indican la tendencia del hombre por significar con
sonidos articulados lo que percibe y cómo percibe en su interior, el objeto,
de tal modo que de esos sonidos se puede llegar a concluir una teoría completa
del contacto de la mente humana con la influencia de la percepción del objeto
en su ser, es decir de la cultura.
La cultura humana consiste antes que nada en el cultivo de la capacidad
de percibir el objeto y en la capacidad de "fingir" y modelar esa percepción
hasta convertirla en producto humano, en el que aparezca claramente el m-

77
76

�terés del hombre, la realización de sus posibilidades, el significado de sus
cualidades.
La cultura no se encuentra propiamente fuera del hombre, y tampoco está
en el producto de la actividad humana; sino en el trabajo, en el quehacer de
modelar, cuidar y procurar que el contacto del hombre con la realidad¡ coincida cada vez más adecuadamente con el ideal humano, con los intereses
del hombre.
"Ciertamente el hombre vive con sus objetos fundamentales tal como el
lenguaje se los presenta, y aun podría decirse que vive con ellos _exclusivamente, puesto que su sensibilidad y acción dependen de sus percepciones. Por
el mismo proceso mediante el cual el hombre ( como una hilandera extrae el
hilo de su rueca) va extrayendo el lenguaje de su propio ser, también se va
entretejiendo con él. Cada lenguaje traza un círculo mágico alrededor del
pueblo al que pertenece, y de este círculo no h~y escapatoria posible_ ~ menos que se salte a otro"; 2 sin embargo este trabaJo, esta manera de existir del
hombre y su lenguaje, es producto fortuito del acaso y aunque es cultura Y
de un pueblo, no necesariamente está adornada con las cualidades de la
"humanitas", de la humanidad, de la calidad universal y trascendente que
hace al hombre específicamente hombre. Y en esta realidad está claramente
el trabajo de la cultura : en el lograr que el hombre perciba los objetos de
interés para su realización como tal y que su lenguaje los exprese humanamente es decir simbólicamente: en un producto simbólico en el cual tanto
la ma~eria corpórea como el espíritu tengan cabida sintética, unitaria, humanamente· de este modo el hombre se identificará con los objetos; pero no
materialme~te perdiendo sus características de hombre; sino que se identi'
ficará con la "vis
humana" con el significado humano de ellos y no perdera,
sus cualidades, sino que las ejercitará y abrillantará cada vez más, aumentando
&amp;u cultura y su valor humano.
.
En seguida ponemos un ejemplo de lo dicho tomando como obJe~o e~ verbo
-rdh¡µi en griego, que tiene su equivalente en latín en ponere; en ingles, put,
place, y en español poner.
.
Ante todo podemos ocupamos con la semática de 1:,8,,,µi para reducirlo
a su mínima expresión. Encuéntrase en primer lugar que la n es un prefijo repetitivo que equivale al sonido fuerte del tema 8'1/ resultando prácticamente, prescindiendo de la terminación verbal µi, la raíz o,,,.
La raíz 811 tiene su origen en el Indoeuropeo *dhé, de cuya raíz haya
una variación más antigua **dhé más una larga.3
• ERNEST CASSIRER, Mito y Lenguaje, Buenos Aires, 1959, pp. 14 Y 18.
• BucK, A Dictionary of Selected Synonyms i,¡ the Princ!pal Indo-Europea~ L~nguages. A contribution for the History of Ideas, by Carl Darhng Buck ; The Umvcrsity
of Chicago Press, Chicago Illinois, p. 1464, 3.

78

Se ve que la especie fonética 8 es igual a la especie fonética dh en determinadas posiciones. La raíz *dhé tiene el significado de "Put'' "puesto" en
• 1és en su frecuente aplicación religiosa atestiguada.
'
'
mg
La (TH) o su variante
antiguamente significaba aliento primario o espíritu primordial. En el alfabeto fenicio y griego se notó con un círculo dividido en cuatro cuartos (del universo) ; los griegos también lo expresaron
por un punto en un círculo ("infinito"); en Italia su marca es X encerrada
en un círculo y tiene el significado de la deidad.
La expresión fonética de la TH es libre totalmente de cualquier actividad
de la faringe y se produce el sonido únicamente con el cerrar el aire entre
la lengua y los dientes. De ahí que parezca la expresión fonética más espiritual y se haya ligado con el sentimiento religioso primitivo.
Efectivamente al significar *dhé... "puesto"; en griego 8Eo&lt;;&gt;* ( cfr
8Eócpa-ro&lt;; spoken by god; ordained, put) ,4 nos encontramos a la vez
que ante un fenómeno, más bien protofenómeno, fonético, ante un fenómeno
mítico religioso, al que Usener llamó "dios momentáneo", refiriéndose a "lo
puesto"; a "lo dado", que según algunas tribus tienen forma definida y estructura inherente y propia. Es lo dual, es decir lo que se percibe como doble, diferente, distinto.
Para la mente de los eveos, por ejemplo, el momento en que un objeto o
cualquier atributo llamativo, se enlaza con la vida y el espíritu del hombre
en una relación perceptible, sea agradable o desagradable, marca el nacimiento de un tro en su conciencia. El tro podría equivaler a nuestro Indoeuropeo
*dhe y puede ser o mana o tabu: bueno o malo ( ser ser o ser no ser); sagrado,
en lo cual tendríamos la definición mínima de religión natural. '
De este modo averiguando filo-lógica-psíquicamente la raíz del verbo 1:,8,,,µi
griego llegarnos a una de las raíces Indoeuropeas más primitivas que nos
hacen llegar a la percepción psíquica, lógica, humana, más temprana del ser,
a la reflexión mediante la cual el hombre concibe, se da cuenta de "lo que
es" percibiendo lo nuevo, lo distinto de sí, lo que se encuentra siendo infinitamente, indistintamente, indiferenciadamente, sin tiempo y sin espacio.
Esta percepción del ser obliga al hombre a crear un símbolo que signifique
~u perceeción. El símbolo que primero torna es el de su actitud psíquica ante
el hecho u obje~o que percibe y que expresa mediante las cuerdas bucales o
mediante la modificación que sufren sus cuerdas bucales, impulsivamente, al
percibir el objeto.
Esta percepción psíquica es copia o imagen de la realidad extrasubjetiva.
Efectivamente "lo puesto", "lo determinado", "lo TH", "lo *dhe", hace alusión a una perceeción de algo plano, lleno, extenso, inmenso, infinito que
• BucK, lb.

79

�puede ser el mar o el firmamento en lo cual el hombre pone su vista, su
mirada, su atención; aunque no perciba directamente en primer término que
su acción de percibir algo extenso como el mar, el firmamento, una grande
extensión de tierra, lo agote en su percepción y lo deja sin nada en su interior,
lo asombra; esto lo hace elaborar la imagen interior de algo superior, de algo
que está "sobre" algo y sobre sí mismo, de algo 8, TH, DH, P.
Esta percepción psíquica es para unos pueblos una percepción totalmente
externa, sin atención consciente a la imagen interna del objeto de la percepción; de tal modo que la modificación filo-lógica-psíquica se tiene como causada por los objetos en sí mismos, confundiendo no sólo la luz solar con el
objeto, sino también la luz interior del conocimiento con el objeto visto, percibido, al cual creen dotado de determinadas cualidades, que sin embargo
no son del objeto, sino de b visión con que es visto el objeto. Por esta razón
la Etimología de 8Eo~ para muchos no es la etimología de Dios y prefieren
otra del LAT. ( dies) ; festus, holiday, feriae, Ose. Fisnam, Lat. F anum ( *fosno, *dhes, *dhas,).
En tal caso la percepción del ser no sería ya de algo "puesto" superior, determinado, que al percibirse como superior exige ser obedecido; más aún
ante lo cual el hombre no tiene la posibilidad de sustraerse a su influencia;
no sería la percepción propiamente del ser no ser; sino de la luz, porque se
llama dios a lo que aparece, a lo iluminado, a lo lleno de luz, sería la percepción de ser ser.
De esta manera comienza la personificación de dios y de los dioses; al principio identificados con los objetos, como ya observaba W. von Humboldt,
después abstraída de ellos, hasta la concepción abstracta de dios-luz; dios-vida;
clios-amor.
Otros pueblos sin embargo, o mejor quizá, los mismos pueblos; pero después de una evolución más avanzada, ponen atención no tanto al objeto; es
decir se identifican menos con el objeto y perciben la distinción entre sí mismos y él; entonces la actitud psíquica es de reflexión, de toma de conciencia,
no tanto del objeto, cuanto de la resonancia del objeto en el propio individuo; esta reflexión se amplía cada vez más y a la vez se aumenta su contenido o amplitud, la extensión de objetos a los cuales es apropiada, disminuye su definición, es decir "lo puesto", "lo dado", se convierte en vida, luz,
visión, en ser absoluto independiente de cualquier determinación posterior.
Es decir se simboliza la percepción del ser ser mediante símbolos positivos, o
que por lo menos así aparecen.
Después de la identificación con dios o con los dioses, o mejor cuando el
individuo deja de identificarse con los objetos y percibe a dios o a los dioses
en abstracto, comienza otro proceso de identificación mediante la reflexión
del hombre consigo mismo, que en distintos pueblos o en distintas etapas de

i:volución
del mismo pueblo, los atributos que se poru'an a d'10s o a Jos d'1oses
.
o me~or a lo que se llamaba 8 o *dhe. . . se le comienza a identificar co~
~os nusmos ho~bres, a tal ~ado que el concepto de grande, infinito, extenso,
mmenso, supenor; se cambia de contenido y en lugar de ser el firmamento
el mar, o el continente, comienza a ser el otro, el que es superior el qu~
a~arece, el hombre que "es puesto"; el hombre que "es dado". al 'que coIDJenza a llamar dios. Parect: sin embargo que antes de esta ide~tificación de
los conceptos con otros seres humanos viene la identificación con el hombre
grande, con el que manda, sea en la familia, sea en la sociedad con el Tata•
con el Papá, en donde encontramos la raíz TH y p con )a variación A.
'
arece hacer referenc1a
· mas
, directa
·
.
, que
a
objetos
extrasubjetivos
•
mientras
q
e
P
8 o *dhe se, re f_1ere mas
, b"1en al mundo intrasubjetivo, a la 'percepción del
u
hombre en s1 ffill&gt;mo de la imagen del mundo extrasubjetivo.
Que la raíz *dhe o 8 sea referente a la percepción psíquica del ser
o ~o~ ~o me~os a una de sus modalidades más primitivas, se comprueba e~
la mf1mta vane~ad de usos que tiene el verbo n871µ, en griego, Ponere en latín,
Poner, en espanol, que van desde las acciones materiales de dejar una cosa
sobre ºU:ª, hasta los meandros psíquicos más profundos y complicados como
el reflexJV? "ponerse", o el transitivo "poner bien"; "poner mal". ~o sólo
en el sentido de hacer recibir "bien" o "mal"· sino en el senti"do 'má
_
fund o d e influ1r
· ps1qwcamente
' ·
' un modo
s pro
en
el
"otro"
de
·
t
"I
,, "
,
,
semejan e a como
o p~esto , lo da~o ', la llanura, el firmamento, el mar, "ponen", "dan",
es decir como ellos mfluyen en la psicología del hombre y suscita el símbolo
de "sob
. re a1go" "hac1a
· a1go" , as1' también los seres humanos con su fuerza
psíqu1ca. " pone~" , "dan" , suscitan
·
·
la idea
de "sobre sí", "hacia sí", del "otro".
Es~ idea mas general de "poner", de "dar'', se descompone como la luz en
un pnsma, en una serie de expresiones que indican el significado trascendente
de estos dos verbos, con tales matices, que hacen pensar en la trascendencia
misma del ser, como ya lo hemos observado.
Si. bi~~ en griego Y en latín los verbos n871µ, y Ponere, tienen frecuente
Y ~nm1t1vo uso religioso, en español y en otras lenguas ese uso se ha canalizado por otros caminos semánticos; de tal modo que en español "lo
uesto" , "1o da do" , se expresan mediante
la palabra "destino" "el h d "
·
P
"l
t ,,
.
.
'
a o '
a suer_ e , Y, n? tJe~en propiamente hablando sentido religioso sino más bien
un sentido m1st1co, indeterminado y oculto.
"~o puesto" y "lo dado" con sentido religioso se dice en español "lo determinado por Dios", "lo querido por Dios", que viene a coincidir con el significado religioso de 0eo~, de TH, de *dhe ...
Este sencillo ejemplo, que podría prolongarse indefinidamente haciendo
no~ no sólo el significado del verbo Poner, sino las distintas actitudes psíquicas, que son la fuente de su significación, no sólo en griego y en latín; sino
81

80

H6

�también en las lenguas romances y en las germánicas, ha querido proponer la
idea de cómo prácticamente, la filología, siguiendo un método psíquico-lógico
puede realmente formar humanísticamente; dado que no sól? enseña la semática la fonética las derivaciones de las 2alabras, y despues su uso en la
frase ; en la liter:tura; ni tampoco se ocupa solamente de la historia de la
cultura • sino que suscita el desarrollo mismo de la cultura; al poner al ho~bre al ~ontacto de las mismas fuentes de donde procede; es decir la actividad
psíquica, la EVE{tYELa la actividad humana, de donde procede y procederá
siempre.
.
.
Este método aparecerá sin duda demasiado radical y exclusivo,. ~l. prescindir O tratar, al menos en apariencia, de prescindir de las adqu1S1c1one~ ya
firmes de la cultura; esto sin embargo no es así; ya que por lo contrario lo
que se hace es profundizar la misma cultura, universalizarla, hacerla trascendente, humana, haciéndola coincidir lo más posible con la expresión humana,
con espíritu de hombre, expresión simbólica, suya, en la cual se encuentra
totalmente, integralmente a sí mismo.
Conseguida así la cultura mediante el estudio filo-lógico-psíquico, el hombre será capaz de comunicarse a sus semejantes sin perder lo más mínimo
· qued arse sien
· d o "lo puesto" , o "lo d ad o" ,· sino "po•
de su propia persona; sm
niendo" humanamente su espíritu en sus semejantes no dejando de expresar
al menos simbólicamente nada de su espíritu, lo que significa una grande
cultura y un grande respeto y una grande educación. para. con ellos, c~eando
consiguientemente una comunicación humana, es decir desmter~sada, s1;11~ra,
integral, que como ya dijimos al principio es el producto mas exqu1S1to Y
t-xclusivo del ser humano.

82

GABRIEL MARCEL
PROF. FERNANOO RAFAEL CASASÚS

Universidad de Monterrey

INTRODUCCIÓN

A LA PREGUNTA: "¿Qué opina usted de Gabriel Marcel?" se pueden dar
dos respuestas: lo. una respuesta tan concisa como difusa es la pregunta: "Es
el filósofo de la esperanza"; o extendiéndose un poco, se puede contestar con
Federico Copleston: "Marce! es un pensador peculiarmente huidizo y resulta
muy difícil dar un sumario de sus ideas. Esta dificultad surge en parte de
la dispersión de su pensamiento en diarios, dramas, artículos, conferencias y
libros, y del hecho de que nunca haya emprendido una exposición sistemática
de sus ideas".
En efecto, como nos dice Michele Federico Sciacca, sólo en los últimos escritos ha intentado Marce! una sistematización de ~u pensamiento. "El Misterio del Ser", escrita en 1951, es su única obra orgánica, puesto que las demás, como "Ser y Haber", "De la Repulsa a la Invocación", "Horno Viator",
etc. . . son sólo colecciones de ensayos. Pero el obstáculo con que se enfrenta
el expositor nace más todavía de la propia naturaleza de las reflexiones de
Marce! que de la circunstancia de que éstas se encuentren dispersas en tan
gran variedad de escritos. Su filosofía es como la de Kierkegaard, autobiográfica, personal, y procede por descripción de experiencias existenciales, que
es donde hay que buscar al mejor Marce!. El tono íntimo de su filosofía se
transparenta en la preferencia que da al diario en la exposición de su pensamiento y es, además, evidente, en todos sus escritos, que adoptan con exce~iva complacencia la forma de una confesión íntima de su autor.
Marce! es un pensador personal en el sentido de que trabaja sobre experiencias que han tenido en su vida una importancia especial y a las que él
atribuye significación e implicaciones metafísicas. Intenta vivir sus problemas
filosóficos porque "el que no ha vivido un problema de filosofía, quien no ha

83

�sido angustiado por él, no euede en modo alguno comprender lo que este
problema ha significado para quienes lo han vivido antes que él". Elaborar
una "filosofía del existir" -más bien que elaborar una filosofía de la existencia- es su ambición fundamental. Rechaza por consiguiente cualquier
sistema y se queda con su experiencia existencial, ilimitada en extensión y
profundidad. No se trata tanto de estudiar proWemas de filosofía sino de percatarse de que somos esos problemas. El método marceliano consiste en ir al
encuentro de nuestro ser más original y personal para después reflexionar
~obre este descubrimiento. "En el fondo -dice Marce]- el método es siempre el mismo: es la profundización de una cierta situación metafísica fundamental de la que no basta decir que es mía, porque consiste esencialmente
en ser yo". Al mismo tiempo que ejerzo y vivo el acto que yo soy, lo pienso.
"Una filosofía auténtica es una experiencia transmutada en pensamiento",
ha dicho Marcel.
Marcel introdujo el término "existencial" en el vocabulario filosófico francés. Desde 1914 habló de "existencia" y se ha llamado "existencialismo cristiano" a su pensamiento, si bien él rechaza este nombre y prefiere llamarse
"neo-socrático". Para algunos la obra de Marce] no constituye por sí misma
una filosofía. El Dr. Basave dice: "Si sus experiencias son --como el mismo
Marcel afirma- parciales y truncas, no se les puede asignar verdadero valor
filosófico. Sumergirse en el drama de la existencia y su destino podrá ser una
experiencia todo lo necesaria e interesante que se quiera, pero por sí misma
no es una filosofía. Su pretendida filosofía del existir es una colección de
subjetividades que requieren una ulterior traducción filosófica". Para don Rafael Puente la filosofía de Marce] es una filosofía de ideas en el sentido maiéutico de la palabra. Son ideas vida, no preparadas y organizadas desde un principio, más bien ideas que van brotando de la vida y luego se van llamando
v provocando unas a otras hasta formar una armonía final con frecuencia
~lo presentida. Así piensa Marcel y por eso gusta de llamarse "neo-socrático".

DATOS BIOGRÁFICOS

En la ciudad de París ve Gabriel Marcel la primera luz el 7 de diciembre
Je 1889. Tiene aeenas cuatro años cuando su madre deja para siempre este
mundo. A fin de dar una madre a su hijo, el padre de Gabriel se casó con
fü cuñada. Estos acontecimientos tuvieron una influencia decisiva en su vida
y dieron un enfoque permanente al desarrollo de su pensamiento. Dejemos
que nos haWe el propio Marce!:
Iba yo a cumplir 4 años cuando la perdí. lndependienteme~te de
las pocas imágenes precisas que he podido conservar de ella, siempre

84

la he tenido presente; de una manera misteriosa, ha estado siempre conmigo. Sin embargo, mi tía, quizás tan dotada, pero muy diferente, debía
inevitablemente eclipsarla de hecho. Y hoy me parece comprender que
esta extraña dualidad en el corazón de mi vida entre un ser desaparecido, del que por pudor o por desesperación raras veces se hablaba, y
sobre el que una especie de temor reverencial me impedía hacer preguntas, y otro ser, extraordinariamente firme, dominante, y que se creía
obligado a proyectar la luz hasta los más pequeños rincones de mi existencia, sospecho, digo, que esta disparidad o esta polaridad secreta de
lo invisible y de lo visible ha ejercido sobre mi pensamiento y, mucho
más allá de mi pensamiento expresado, sobre mi ser mismo, un influjo
oculto que ha superado infinitamente todos los influjos de que mis escritos presentan huellas discernibles.

Su padre "no comprendía la infancia como tal, sino la infancia precoz, en
la que ya se pueden encontrar las cualidades de un 'hombre en pequeño', la
infancia del 'homúnculo', como dirá más tarde el filósofo". De esta manera,
por muy mimado que fuera este hijo único, que dedicaba a los suyos un
afecto apasionado, "sufrió a causa de un estado de hipertensión y con hostigamiento interior que, en ciertas épocas, alcanzó un paroxismo insoportable.
Todo lo que yo decía era confrontado con las normas de lo que deben decir
los niños. Nunca escuché detrás de las puertas, pero me imaginaba muchas
veces las conversaciones de mis padres sobre mí después de haberme acostado: se preguntaban si yo tenía una inteligencia normal. Esto influyó sobre mí".
Gracias a su padre, hombre muy cultivado y dotado de gran sentmuento
estético -fue Director de Bellas Artes, de la Biblioteca Nacional y de los
Museos Nacionales-, Marce! se benefició de una cultura europea. Tanto en
el campo de la filosofía como en el del arte y de las letras, los escritores anglosajones y alemanes llegaron a ser para él tan familiares como los de Francia. Marce! buscará en las artes y en las letras un lugar de encuentro con los
demás. Convivir es para él "una necesidad natural, sublimada en espiritualidad de comunión". Aquí, una vez más, el "estar con otro" no es un punto
de partida, sino una tierra de promisión que es preciso alcanzar. Pero al
mismo tiempo, parece hurtarse al alcance, retirarse al más allá, a un mundo
cuyo reflejo euede vislumbrarse en el arte: "La música: ésta era mi verdadera vocación; aquí es donde principalmente soy creador. Ella es la que ha
dado a mi pensamiento su marco más auténtico. Juan Sebastián Bach ha
sido en mi vida lo que no han sido ni Pascal ni San Agustín ni ningún otro
autor".

85

�EL TEATRO DE GABRIEL MARCEL

Marce) se ha volcado en la expresión dramática por auténtica necesidad.
Sus dramas son la expresión viva y espontánea de lo que sólo después sería
formuJado filosóficamente. A los 8 años comenzó a escribir teatro, movido por
la necesidad de diálogo, y sus personajes eran el sustituto de los hermanos
que no tuvo por la muerte prematura de su madre. El mismo lo confiesa:
"Experimenté en edad muy temprana una especie de embriaguez, no sólo en
evocar seres distintos de mí, sino en identificarme con ellos lo bastante para
convertirme en su intérprete. He pensado siempre que los personajes de teatro que me agradaba hacer dialogar ocuparon para mí, al principio, el puesto
c!e hermanos y hermanas cuya ausencia deploraba yo enormemente".
Marce! experimenta la muerte más que todo como una ausencia. "No hay
más que un sufrimiento -gime Rosa, la protagonista de El Corazón de los
Otros-: el de estar sola". El mismo lo ha manifestado al Padre Troisfontaines: "Aun suponiendo que esta frase no tuviera en labios de Rosa más que
un valor premonitorio, ahora la suscribe enteramente y cada vez más. Nada
rstá jamás perdido -estoy convencido de ello, lo creo firmemente- para
un hombre que vive un gran amor o una verdadera amistad; pero todo está
perdido para el que está solo".
Si nos ocupamos del teatro de Marce! es porque él mismo lo considera
como parte esencial de su propia indagación filosófica. Como Camus o Sartre,
escribe un teatro "metafísico" aunque pretende diferenciarse mucho de ambos escritores. Rechaza enérgicamente el teatro de tesis o apologético, que se
opone a la esencia del arte; sin embargo, sus obras nos producen con frecuencia la impresión precisamente de teatro de tesis. La apertura del hombre
a una luz superior, que a lo largo del drama va emergiendo de la opacidad
y del dolor, aparece normalmente como el desenlace o solución de la problemática que plantea. Pero Marce! no usa el tono dogmático de Camus ni
el aire de propaganda de Sartre; además, sus soluciones quedan siempre solamente insinuadas. Afirma que el drama cristiano es posible porque el Cristianismo mismo es un drama, como lo fue su vida de cristiano converso. El
es un convertido, un hombre que llegó a la fe después de un largo y doloroso
camino de soledad y de vibración con el sufrimiento humano. La guerra de
1914 llevó al culmen este contacto suyo con la tragedia de los hombres.

MARCEL, LITERATO

El acendrado lirismo de su obra prueba una vez más la importancia que
tiene en la literatura el vivir lo que se escribe. El dolor, el amor, la necesi86

dad propios son la mejor fuente de inspiración. Marce! ha vivido lo que ha
escrito, lo está viviendo mientras lo escribe. Se siente testigo de un mundo
que se derrumba. El Ocaso de la Sabiduría, El Hombre contra lo Humano
El Mundo Roto, La Muerte del Mañana . . . son títulos de obras suyas. E~
un mundo que se derrumba bajo la presión de una civilización técnica que
olvida lo más esencial del hombre: el riesgo, la llamada que exige fidelidad,
el valor de vivir en la incertidumbre, de renunciar a toda clase de "seguridad". Todo esto ha sido para él primero experiencia y luego expresión artística y sólo al final, reflexión filosófica.
La experiencia de los campos de concentración en Europa ha sido aterradora. Escuchemos los fragmentos de algunas narraciones:
"Estamos aquí en presencia de lo que quizá debe ser considerado como el
más monstruoso crimen de la historia. Sólo imaginaciones intoxicadas pudieron concebir su idea. Uno se siente confundido al pensar en los innumerables agentes de ejecución que fueron necesarios para que esta idea se hiciera realidad. Se hacen culpables de mentira quienes pretenden asimilar a
las atrocidades presenciadas por otros siglos los horrores a que asistimos nosotros".
·
Una muchacha judía de 18 años vio a su abuela abofeteada por un esbirro
de la Gestapo. Un día, en un tren, se encontró con un rescatado de los campos d~ la mue~te: varios dedos cortados, un agujero en la garganta; para
profenr un somdo audible tenía que apretar su cuello abierto. Este hombre
mostró fotografías originales de lo que su imaginación ni siquiera osaba figurarse, aquellos montones de muertos-vivos de Auschwitz y otros sitios. · Cómo
ha sido posible todo esto?
é
-"Matilde, ¿es que no sospechas que estás hablando con un muerto?"
-pregunta en El Emisario un rescatado de los presidios alemanes.
Pero los ministros del tormento en los campos de concentración no perseguían solamente la degradación física de sus víctimas, sino también y especialmente su degradación moral. "Se inoculaba a todos el bacilo de la depravación para que los desmoralizase, para que los matase moral y físicamente", escribe una rescatada. "Las técnicas de envilecimiento amenazan a
cualquier hombre con privarle del dominio de sí mismo. Los procesos de las
democracias populares conseguían hacer de un hombre normal un culpable,
que se acusaba 'sinceramente' de crímenes que no había cometido. Y no digamos siquiera, con los estoicos, que conserva al menos la benéfica posibilidad
del suicidio: esto ya no es txacto, puesto que puede ser colocado en una situación en que ni siquiera deseará ya matarse, en que se considerará obligado, no diré a sufrir, sino a desear el castigo que corresponde a faltas que
se imputará a sí mismo sin haberlas cometido. En los siglos pasados no habían sido aún reconocidos y proclamados los principios fundamentales de un

87

�orden humano. Hoy estos principios son sistemáticamente violados, a pesar
de ser perfectamente conocidos; más aún, con una impudicia sin par, los
mismos que los pisotean no cesan de invocarles ni de apoyarse en ideas (?emocracia, libertad, etc.) cuya ruina definitiva sería consagrada por el remo
que ellos pretenden instaurar. Empresas de este género conden~n el tipo de
civilización en que han podido producirse. Una vez fueron vistas, y desde
entonces, 'muchos no han podido recobrar el dulce sueño de la ignorancia'."
Nada extraño tiene entonces que la juventud de este mundo estropeado
&amp;ea "la generación más desguarnecida que jamás ha aparecido sobre l_a tierra".
Su vida está llena de tedio, de escepticismo, de inercia. Impercepublemen_te
se ha pasado del "ya no hay palabras para nada" al "ya no ~y na~~". Christiane dice a su amigo Denise: "¿No tienes algunas veces la unpres1on de que
vivimos si a esto se le puede llamar vivir, en un mundo estropeado? Sí, estropeado, como un reloj estropeado. La cuerda ya no funciona. Aparente~ente, nada ha cambiado, todo sigue en su sitio. Pero si acercamos el reloJ al
oído no se oye nada. El mundo, eso que llamamos el mundo, el mundo de
los hombres, en otro tiempo debía de tener un corazón. Pero ya no hay un
centro, ya no hay vida, en ningún sitio". . ,
. .
Marcel mismo, en el colmo de la desolacmn, llega a escn~ir:
"La desesperación es posible en todas sus formas, a cada i~stante, en todos
los grados. Esta traición puede parecer que la es~ructura misma de, nuestro
mundo nos la recomienda, si no es que nos la rmpone. El espectáculo de
muerte que este mundo nos ofrece puede ser cons_iderado, desde ci_~rto punto
de vista, como una perpetua incitación al renegamiento, a la defecc10~ _a~soluta. Se podría decir, incluso, que la posibilidad perman~nte del su~c~dio es,
en este sentido el cebadero quizá esencial de todo pensamiento metaf1s1co verdaderamente :uténtico. El hecho de que la desesperación sea po~ible es_ aquí
un dato central para la metafísica. El mérito esencial del pensamiento ki:r.kegaardiano reside, creo yo, en haber situado esto a plena luz. La metaf1s1ca,
en efecto, debe tomar posición frente a la desesperación". .
Quizás Marcel va demasiado lejos. Es cierto que,. como dice Mo~~- Fu!~on
J. Sheen, la raíz de toda tensión: sicológica es básicamente metaf1S1ca. La
desesperación -nos dice Kierkegaard- es doble: es un ~eseo desesper~do
de ser uno mismo O de no ser uno mismo. El hombre qwere, o con~erurse
r absoluto incondicional, independiente, subsistente por sí rrusmo, o
en un se
'
r . .
bien desea desesperadamente librarse de su ser, de sus umtaciones, su con.
· y su calidad de finito" . Adler siempre subrayó
tmgencia
. que detrás de
. las
neurosis está la lucha del hombre por tornarse como Dios? lucha tan unpotente como imposible la meta. Pero "puesto que est~o~ rmplantados e~, l!
· t · la viºda es una misión muy personal y. el. suicidio
eXlS enc1a,
. , es una
, deserc1on
..
(Dr. Basave), y creo que la posibilidad de traición Jam,a~ sera un reqms1to
indispensable para caminar por los senderos de la metaf1S1ca.

88

El existencialismo francés es más literario que filosófico, más "experiencia"
de ideas filosóficas que auténtica filosofía. En su pesimismo Marcel coincide
con los demás existencialistas, pero siempre lo supera.

PISANDO TERRENOS FILOSÓFICOS

La guerra de 1914 fue para Marcel una prueba crucial. "No habiendo
~ido movilizado a causa de mi estado de salud, dirigía por entonces en la
Cruz Roja un servicio de información sobre los militares desaparecidos en
el curso de las operaciones. ¿ Es necesario decir que en la inmensa mayoría
de los casos fueron noticias de muerte las que tuvo que comunicar la oficina de información?" Mil dolores punzantes revelaron a Marcel el drama
de la existencia humana. Para captar la vida en su palpitación, renuncia a
la vía de abstracción que con tanto ardor frecuentaba y se dedica a la meditación lancinante del destino. Es entonces cuando se entrega a elaborar una
"filosofía concreta", determinada por la "mordedura de lo real". Y aparece
en abierto contraste con aquel apartarse, en filosofía, de toda visión concreta que, en lo más vivo de su ardor hegeliano, le había hecho sostener la
siguiente tesis en la Sorbona de París, en 1909, escasos cinco años antes:
"Que lo más verdaderamente real pudiera muy bien no ser lo más inmediato, sino, por el contrario, el fruto de una dialéctica, el coronamiento de
un edificio de pensamientos". Este cambio de tono o de registro que se
nota en la segunda parte del "Diario Metafísico" se explica por esta sacudida. En su conferencia del 23 de enero de 1949 en la Facultad Universitaria
de Saint Louis de Bruselas, Marcel expuso la importancia extraordinaria de
este giro de su pensamiento.
El que filosofa hic et nunc es, podría decirse, víctima de lo real: nunca
se habituará por completo al hecho de existir. La existencia es inseparable
de un cierto asombro; aquí nos parecemos a los niños. Todos conocemos
niños que a los 6 años han :elanteado las cuestiones más metafísicas. Pero
cuando de niño preguntaba Marce!: "¿En qué se convierten los muertos?"
daba testimonio de algo totalmente distinto de la curiosidad de los niños
ante lo desconocido. Y para saber en qué se convierten los muertos es preciso saber antes qué somos los vivos. En su Esbozo de una Filosofía Concreta
Marce! se plantea la cuestión fundamental: "¿ qué soy yo?" Cuando reflexiono sobre lo que implica la cuestión "¿ qué soy yo?", me doy cuenta de
que significa: ¿ qué cualidad tengo para resolverla? Por consiguiente, toda
respuesta que venga de mí debe ser revocada en duda. Pero, ¿no podrá otro
suministrar esta contestación? Inmediatamente surge una objeción: la cualidad que ese otro puede tener para responder soy yo quien la discierno;
89

�pero •qué cualidad tengo yo para obrar este discernimiento? Lamen~~lementet Marcel concluye mu) cerca del escepticismo: "Un ser cuya ongmalidad más profunda consiste no sólo en preguntar ace~ca de
naturaleza
de las cosas, sino en preguntarse por su propia esencia, se si_tua por esto
mismo más allá de todas las respuestas, inevitablemente parciales, en que

misterio precisamente porque es luz : no puede mirarlo en sí m1Smo porque
es él el que hace posible mi mirada.

!ª,

puede desembocar esta interrogación".
.
.,
Marce! parece ignorar que la objeción del positivismo a la mtrospeccion
está superada. Decía Augusto Comte: "Es ~pos~bl.e que el yo se desd~ble en
sujeto que observa y objeto observado. Es imposible asomarse al b~lcon para
verse pasar por la calle. El ojo es capaz de verlo todo, pero es ~ca?az de
· o" . Comte confunde las condiciones de la observac10n interna
verse a si' mism
, .
con las condiciones de la observación externa. El ojo no puede verse a si rmsmo porque hay imposibilidad física, basada en la impenetra~~dad de l?,s
cuerpos Pero el yo siendo simple, careciendo de partes, puede desdoblarse_ ,
volver ~obre sí mis~o y sobre sus propios actos, "reflexiona~". Además, el OJO
puede verse reflejado en un espejo y los demás son el espeJO do_~de ~demos
contemplamos. La cualidad que me permite comprender cuest_10n tan ~ompleja -como es la inquisición sobre mi propia esencia-, esa rrusma_ cua~i~ad
me hace posible resolverla. No la he definido aún, pero la supongo imphcitamente y hago uso de ella.
De aquí que sea decisiva para Marcel la distinción que hace en~e problema y misterio. "Problema" es una cuestión susceptible de ser considerada de
modo puramente objetivo, sin que el ser del propio inquiridor se v~a envuelto
en ella: por ejemplo, un problema matemático. Claro que pu~de mteres~e
enormemente, y yo soy el que lo plantea; pero cu~ndo l_o med1t?, lo abstraigo
totalmente de mí, lo objetivizo, lo mantengo a distancia de rru persona, ~e
sitúo fuera de él; yo no entro en el problema propiamente dicho. En cambio,
el "misterio" es una cuestión que afecta al ser de la persona que la plantea,
de modo que ésta no puede dejar de tomarse en cuenta al considerarla. El
problema es algo que me encuentro, el misterio es a~go en ~ue ~e encuentr~
envuelto O comprometido; el problema es algo que cierra mi cammo, que esta
entero delante de mí; en cambio, la esencia del misterio consiste en no estar
todo entero delante de roí; en esta zona, la distinción entre el "en mí" _Y. el
"ante roí" ha perdido su significación. Esta dualidad juega w:1 papel b~sico
en su filosofía y es ~reciso tenerla presente para poder seguirle. Conviene,
sin embargo, dejar bien sentado que el término "misteri~''.. no d~be ~r ent~ndido aquí en el sentido teológico; tampoco es lo parado)ICO, m lo unpre_ciso
· c gnoscible ni lo impensable; es, por el contrario, una realidad que tiene
o m o
,
b. · ,, N
' positiva para no manifestarse en una presencia . "o Jetiva . , o . es
una razon
laguna del conocimiento, sino por el contrario, una plenitud. Es autentico

EN LAS FRONTERAS DE LA METAFÍSICA

La "incarnación" es para Marce! el dato central de la metafísica. Habla
de "incamación" para evitar toda confusión posible con el misterio teológico
de la venida de Cristo al mundo. La incarnación es la situación de un ser
que aparece como ligado a un cuerpo. Es una situación fundamental que no
puede ser con rigor dominada, sometida, analizada. No es, hablando con
propiedad, un hecho, pero es el dato a partir del cual un hecho es posible.
Paralela a la distinción entre misterio y probl.ema, establece aquí Marce! la
distinción entre "ser" y "haber o tener". El campo del tener abarca todo lo
inventariable, todo aquello que me pertenece, que puede ser considerado
como una posesión mía. Pero mis elementos constitutivos metafísicos, ¿ puedo
decir que los tengo o solamente que los soy? ¿ Tengo un cuerpo o soy un
cuerpo? ¿Tengo un alma o soy un alma? El "problema" del cuerpo es aquí
planteado como la condición de "ser encarnado"; esto quiere decir aparecer
como este cuerpo, sin identificarse ni distinguirse.
No sin razón se detiene Marce! en cuestión tan acuciante. La vida es un
don, el máximo del orden natural. Pero en nuestro caso la vida está constituida
por la unión de esos dos elementos que podríamos decir se excluyen o quizás
hasta se rechazan mutuamente, si no es ¡&gt;&lt;&gt;rque los vemos diaria y maravillo~amente unidos millones de veces. Toda donación implica un donar, un "objeto" donado y un ser a quien se hace la donación. En el caso del hombre, la
vida sería al mismo tiempo el don recibido y el ser "recipiente". Toda posesión supone un poseedor y una cosa poseída. En el caso de la vida del hombre, ambos se identifican. Con acierto considera Marcel que los problemas
filosóficos no son propiamente problemas, sino misterios en el sentido ya explicado. El problema domina la categoría del tener, propia de la consideración objetivante. La exterioridad de los términos condiciona el tener, en cuanto supone la exterioridad de la cosa poseída y el dominio sobre ella. Pero la
categoría del tener es en realidad la categoría de la servidumbre del hombre, ya que el dominio sobre la cosa poseída tiende a invertirse totalmente
y a convertirse en el dominio de la cosa poseída sobre su poseedor. El haber
es ser en relación de posesión con algo objetivable. Y como esta relación es
inevitable, haber es un hacerse dependiente del objeto que se posee.
Como hemos visto, existe para Marcel un punto de apoyo o un punto de
vista, que es el humano. Marce! se ha llamado a sí mismo "un sismógrafo
de lo humano".
91

90

�LA

CLAVE Y RESOLUCIÓN DE TODOS LOS ENIGMAS

El que había nacido en la Ciudad de las Luces descubrió en 1929 "la
verdadera luz que ilumina a todo hombre que viene a este mundo". Marce}
considera que la categoría religiosa no es algo que se añada a la existencia,
sino que es su única categoría auténtica. "El hecho de la santidad realizada
en ciertos seres está ahí para demostrar que eso que llamamos el orden normal, no es, después de todo, desde un punto de vista superior, desde el punto
de vista de un alma enraizada en el misterio ontológico, más que la subver&amp;ión de un orden opuesto. En este sentido, la reflexión sobre la santidad con
todos sus atributos me parece de un valor especulativo inmenso. No haría
falta apurarme mucho para hacerme decir que esta reflexión es la verdadera
introducción a la ontología".
Es interesante el proceso lógico por el que llega al "Tú" absoluto y concluye: "La idea cardinal de mi tesis, la que debía constituir el centro absoluto al cual todas las otras se refiriesen es que la relación mayor -la afirmación
de la trascendencia divina- es lo único que permite pensar la individualidad.
Sin duda soy yo tanto más, cuanto Dios es para mí. Sólo abierto a una trascendencia puede el hombre comprenderse a sí mismo". Una vez asumida la
psfera religiosa como reveladora de la autenticidad de la existencia, la filosofía no puede ser más que filosofía de lo "concreto" o de la experiencia,
que es reveladora del ser, y por consiguiente, "experiencia superior", o "empirismo místico", u "ontología existencial", en bella paradoja con lo expresado
en su "Filosofía Concreta": "Las filosofías para mí más nefastas, las más
deshumanizadoras, se han situado precisamente en el terreno empírico".
En el culmen de su especulación, en sin igual apóstrofe, Marce! invoca a
Dios llamándole "Tú, el único que posees el secreto de lo que yo soy".

CoNcLus1óN
Imposible comentar en unas cuantas páginas obr_a tan extensa _Y. tan fr~mentaria. Porque, o queriendo abarcar todo en conJunto nos prec1p1tamos diciendo que tiene por sistema no tener sistema -{;Ontradicción manifiesta-, o
nos detenemos a examinar algunas partes exhaustivamente, y apretando demasiado el análisis llegamos a la conclusión de que sus obras no constituyen una
filosofía, y que 'por lo mismo no podemos exigirle que se ajuste a la disciplina
filos6fica. Poniendo en claro que el punto más vulnerable de Marcel a nuestra crítica es precisamente el mayor obstáculo para realizarla -ser asistemático-, añadiremos algunos juicios a los ya dados a lo largo del trabajo.

92

En palabr~. ~el Dr. Basave, abusar del sentido del misterio tiñéndolo de
un ~ono subJeti":sta no es .a~titud propiamente filosófica. El nervio del pensamiento marceliano es religioso y no filosófico. Más que buscar causas unive~es le mueve un afán de salvación, muy loable por cierto, pero metafilosofico.
. La metafísica es ciencia, no simple afirmación del ser, y en cuanto ciencia debe sabe; decir del ser atribuciones y determinaciones intrínsecas u
1
. "d
. na
vez que : s~r comc1 e con el misterio, esta exigencia no puede ser satisfecha.
Por cons1gu1ente, la "metafísica" de Marce) se reduce a una afirmación incontrolada e incontrolable.
Con todo, hay numerosos y valiosos aspectos positivos. Su pensamiento si~uoso trata de plegarse a la realidad, siguiendo sus meandros, conservando
s1em~re 1~ mayor autenticidad posible y una gran fidelidad a las cosas. Su
pulen~~ mtelectual, su veracidad y su falta de frivolidad son notorias. Hombre rehg10so, dominado por el respeto a lo real, hace un uso digno y profundo de sus dotes ~t~lectuales.. Advirtamos su humildad intelectual, que
paralelamente a la espmtual, consiste esencialmente en la verdad:
• • •De aquí el increíble malestar que he experimentado siempre cuando personas amables y animadas de las mejores intenciones me preguntaba_n sobre lo que ellas llamaban Mi filosofía; entiendo muy bien que se
me interrogue sobre mis investigaciones, en cuanto las investigaciones son
en efecto, mías; en la medida, por el contrario, en que admito que des~
embocan en algo, ya no me pertenece. No hay nada en el mundo menos
patentable q~e la filosofía, ~ad~ que menos pueda apropiarse. El fil6sofo
es lo contrario ~e un pr_o~iet~no, lo cual no quiere decir que no tenga
nunca la tentaci6n de reivindicar exclusividades; pero esta tentaci6n debe
reconocerla como tal".

Marc~l se pronuncia en contra de Jo que él llama el peligro de los "ismos".
~on~~namente a lo que sucede en el orden técnico o práctico, en el orden
filosofico la explotación de un pensamiento tiende a obnubilarlo, a adultera,rlo, a degradarlo. De aquí salen el cartesianismo contra Descartes, el kante1smo contra Kant, el bergsonismo contra Berason. La expresión "filosofía
o
concreta" c~rresponde a una negación de principio
opuesta a los-ismos, opues~ a ~~a crerta escolarización del pensamiento. Empero, con relación a la
d1spers1on_ ,de su pensamiento nos confiesa: "Supongo que es a esta exigencia
de negaoon a lo que responde la forma misma de mis obras filosóficas
forma que se me ha impuesto, pues no puedo decir que verdaderamente 1~
he que~ido. En un principio, antes de la guerra, mi proyecto fue, por el
contrario, componer una obra de forma clásica. El diario metafísico no fue
93

�en su origen más que un conjunto de notas tomadas día a día y que deberían, en un momento dado, elaborarse de modo que tomasen una forma
orgánica. No creo exagerar mucho diciendo que la especie de repulsa que
despertaba en mí la idea de sistema, ha jugado aquí un papel considerable.
Habría que precisar más. De lo que se trata es de la idea de Mi sistema; es,
por consiguiente, la relación que está implicada en esta expresión entre e.l
sistema y aquel que se considera como su inventor y su detentador patentado.
Se me ha ido presentando cada vez más claramente que sin duda había algo
de absurdo en una determinada pretensión de 'encapsular el universo' en
un conjunto de fórmulas más o menos rigurosamente encadenadas".
En síntesis, sus meditaciones no se desarrollan en un mundo cerrado y
txclusivo, antes le sirven de puente para situarse en el plano de la comunicación y universalización. Sus reflexiones no adoptan la forma de resultados
expositivos, sino más bien la de una serie de exposiciones referentes a varios
temas. Por consiguiente, al leerlas, más que aprender las conclusiones alcanzadas, lo que hacemos es reproducir el proceso que su pensamiento ha seguido. Que Marce! alcanza conclusiones es indudable, pero a menudo éstas no
resultan plenamente inteligibles si se las abstrae del personalísimo proceso de
reflexión que a ellas ha conducido. De ahí que ningún sumario sistemático
de su pensamiento puede transmitir realmente el espíritu de su filosofía.

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94

Sección Segunda
LETR A S

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          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Análisis filo-lógico-psíquico</name>
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      <name>Filosofía de las ciencias</name>
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