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                  <text>Innumerables son los caminos de Borge6 y alucina verlos fluír desde una
fuente común trazando línea5 que
repiten. Borges no fascina con el
resultado de su experiencia vital: el universo de los retornos infinitos, del
lenguaje dentro del lenguaje, de los conmovedores encuentros en que cosas
remotas acuden a juntarse y cosas dispares se revelan como una sola. Pero
mucho se ha in ·stido ya en esa realidad que Borge crea dentro de la que
todos integramos y en medio de la cual se es y se existe.
Este es el Borges que nos hace e trem er al obrar el hecho estético en
la inasible revelación de dos o tre visiones. El Bo es cuyas negaciones prolongan las más extremas de la metafísica. Esta s su fomia por la que el
yo se rebela. Esta es una actiLud an el r. Pu aunqu por lo íant'lStico
la imagen de la realidad está sólo erca d Jo po ible; lo fantástico entra
al hombre ante sí mismo al hombre en relación con la luz que arranca de
la oscuridad de su incógnita. La cual día a día
d peja para aparecer
de nuevo más envuelta en misterio.
La Literatura Fantástica tiene por eUo muy hondas y metafí icas raíces,
aunqu sucumba en su fase más alta: el ntrañar un falso concepto de la
libertad y de poder creador. Es decir, qu aunqu la Lit ratura Fantástica
es un signo de inversión de lo 6rden del ser, del ser que niega la vocación
universal y por la cual cada homb es diferente, nos revela pensamientos
de incomparabl profundidad.
La Literatura Fantástica e un istema de imágen s1 d mitos, que si bien
ocultan la parte real d la existencia, al mismo tiempo, la revelan. u trama
expresa maravillosamente el d garramiento metafí ico del hombre que se
desintegra exist ncialmente y busca en interminabl s sueños cuál es la ocai6n de la otra xistencia.
Lo anterior nos da el poder de intuir la magnitud de Borg s que a través d angu tio
laberinto y de la imprevisible conducta del tiempo, nos
da como o un eco la palabra de aceptación de una vida mucho más dificil
de vivir: la tra edia de su angustia, el mundo próximo e ina cesible que
Ju go rá transmitido y dominado por su prodigio a memoria en la irrealidad máxima.
Pero la obta de Borges no acaba aquí. La obra de Borg s es algo así
como un mundo cuyas múltiples signili aciones no pueden ser agotadas todavía. D aquí que por ahora sólo podamos decir que la Literatura Fantástica es el más profundo ímbolo de la ·tructura del r, la suprema rnetáfora del ser que se inspira n un pensamí nto, el de Borges, que no puede
resignarse a Ja mudez de la vida inf raespiritual, y que al carecer del puent.e
))ara llegar al absoluto se acoge en un antropomorfismo que se refugia en
la parte dualística del pensar.

224

Sección Tercera

HISTORIA

�GU!A DEL RAMO MILITAR DEL ARCHIVO GENERAL
DEL ESTADO DE NUEVO LEóN
{1797-1850)
ISRAEL CAv AZOS GARZA

Universidad de Nuevo León

EL Ramo Militar del Archivo General del Estado de Nuevo Le6n, en Monterrey, está integrado por más de doscientas cajas archivadoras, tamaño oficio, completamente llenas de documentos. La riqueza de esta sección es
verdaderamente extraordinaria. Su importancia nacional en todas las épocas
de nuestra historia, desde la Independencia hasta la Revolución Mexicana,
nos mueven a ofrecer esta guía cuya primera parte comprende solamente
la etapa 1797-1850.
CajaR.Mil/1

1797-1802

Exp.
l. Libro primero de asientos de
sueldos de la Segunda Compañia Volante del Nuevo Santander. ( 1797). 95 fojas.
2. Libro segundo de asientos de la
Compañía Volante del Nuevo
Santander, con ajuste de la Contaduría Principal de Hacienda
de San Luis Potosí. ( 1798-1799).
229 fojas.
3. Reglamento de sueldos a Oficiales y Tropa. (Impreso). México.
Imp. de Zúñiga y Ontiveros,

1803. 10 fs.
Caja R.Mil/2

1810

Exp.
l. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte,

2.

3.
4.
5.

relativos a la insurgencia. (Jul.Agto.).
Nombramiento de coronel, expedido a favor de José Rafael
lriarte, firmado por Hidalgo.
(10 Oct.).
Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. (Octubre) .
Correspondencia de I r i a r t e.
(Nov.).
Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael Iriarte.

(Dic.) .
1811
Exp.
6. Correspondencia y documentos
del coronel José Rafael de Iriarte. (Enero) .
7. Correspondencia y documentos

227

�del coronel Iriarte. (Febrero y
marzo).
8. Correspondencia y documentos
del coronel Iriarte. 1810-1811,
sin fecha.
Caja R.Mil/3

1812

Exp.
l. Documentos de la Junta Gobernadora.
2. Cía. de Dragones Provinciales
de Río Blanco. Cap. André
Guajardo.
Listas de auxiliares en la Provincia de Texas.
3. Expediente de servicios del sargento figuel Solibellas.
1814

Exp.
4. Capellán de la Guarnición de
San ntonio de Béjar. Br. icolás Andrés Molano. Lista de Soldado y oficiales del Primer Escuadrón de Milicias del uevo
Santander y del egundo Escuadrón de Milicias: del uevo Reino de L ón.
1815

E"-'P·

yo-

5. Capellán de la Compañia
luntaria de Lampazo . Bachiller
José Cipriano de la Garza. Su
hoja de servicios.
1818

Exp.
6. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
1819

E·p.
7. Comandancia G neral de fonterrey. Joaquín de Arredondo.
228

1820

Exp.
8. Comandancia General de Monterrey. Joaquín de Arredondo.
(Enero a agosto).
9. Comandancia General de Monterrey. ( eptiembre a diciem-

4. Comandante de la Milicia Cívica de Monterrey. José ntonio Chávez.
5. Inventarios de la Imprenta de Ja
Comandancia General de Oriente. José Manuel Bangs.
1825

bre).
Caja R.Mil/4

1823

Exp.
l. Comandan ·a Principal de

ueic nte Arreola.
Comandancia de nnas de Monterrey. José de la Cruz . _á~ch~.
Comandancia de la filic1a C1vica de M nteney. Manuel María de Llano.
n jo de ubordinación del
valle de las alinas.
Comandancias de la Milicia Cívica de los pueblo del E tado.

vo León.

Exp.
1. Comandancia General y Gobier
no Superior Político de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Brigadier Felipe de la

Garza.
2. Ejército Libertador. El Marqués
de Vivanco. Méxi o. (Circulares
Impresas).
3. Comandancia de las Armas de
ta ciudad. Coronel Juan de
Echeandía.
4. Comandancia de Milicia Cí ica
de Monterrey. Pedro González.
5. Batallón de Infantería Cívica
de Cerralvo. Li ta de Soldados
de 2 compañías.
6. Compañía de Infantería Cívica
de Santa Catarina Mártir. Lista
de ldado.
7. E tado de fuerza de Boca de
L one , abinas, Vallecillo y
Lampazos.
8. Milicia Cívica d I Pilón, Gualeguas y Guajuco.

1824
E.'l'.p.
l. Comandancia Gral. de las Provincias Internas de Oriente.
Gral. Felipe de la Garza.
2. Comandancia principal de uevo Le6n. Manuel Rosales y 1cente Arreola.
3. Comandancia Gral. de la Tropa de
uevo León Coahuila
y Te;· . Rafael González.

2.
3.

4.
5.

Caja

.Mil/5

1826

6. E tados de fuerza y armamento
de la :iilicia Cívica de los pueblo del partido de Villa Aldama. ( a.bina Vallccillo, Lampazo , Tlaxcala) .
7. Estado de fuerza y annamento
de la Milicia Cívica del partido
d Linare. (Labrador . Río
Blanco y Hualahui ) .
8. Comandancia de la Compañía
de la Punta de Lampazo . Domin o Ga.rcí .
9. Comandancia del 9o. Regimiento.
10. Comandancia de la Milicia Cívica de Lina , fontemorelos
y Cadereyta.
11. Conundancia General de Pueblo Viejo de Tampico. Luciano
Jáuregui.
12. Cuentas del fondo d la filicia
Cívi a de los pueblo del Estado.

E»-p.
l. Comandancia General de los E
tado Internos de Oriente. Gral.
José Bernardo Gutiérrez de Lara.
(Enero a Jul.). Gral. Ana tasio
Bustamantc. (Jul. a Dic.). Oficio 79 a 101. (El o. 80, sobre
la imprenta).
2. Comandan ia Principal de uevo León. Vicente rreola.
3. E tados de fuerza y armamento
de la Milicia Cívica de los pueblos del partido de Monterrey.
(Salina, Cañón de Guadalupe
P quería Guajuco y ta. atarina) . Batallón de Infantería Cívica de Monterrey. Tte. Cor.
Manuel Maria de Llano.
4-. E tados d fuerza y annamento
de Ja Milicia Cívica de los pueblos del partido de Cadereyta.
(Cerralvo, farín y Gualegua ) .
5. Estado de fuerza y armame~to
de la Milicia Cívica del partido
d Mont morelo . ( Mota y China).

Caja R. !il/6

1827

Exp.
1. Comandancia General de los Estado Interno de Ori nte. Gral
Ana tasio Dustamante. Lampaz , Bahía, Béjar, te. (Copias
de oficios del Tte. Cor!. Mateo
Ahumada comandante del Departamento de Texa ) . Oficios
l al 39.
2. yudantía de Inspe~ción de
uevo León y Tamaulipas.
Cor. Antonio Crespo. ( Of1c10s
40a46).
3. Regimiento de Caballería Permanente, en campaña; oron~l
José Plegu zuelo y ]ose ntoruo
QueYedo.
4. Mayoría General. Jo ' Martínez
de Castro. (Oficio 50-51 ) .
5. Comandan ia del 9o. Re~ento. P dr Rangel. (Oficw 63).
6. Comandancia de la Compañía
Pr idial de Lampaz .

!~e.

229

�7. Comandancia de la Milicia Cí8.
9.

1O.
11.

vica de Monterrey. Julián de
Arrese.
Comandancias de la Milida Cívica de Linares, Labradores,
Guajuco Pesquer.ía y Salinas.
Comandancia General de Pueblo viejo de Tampíco.
Gral. Vicente Guerrero. Benemérito de la Patria. México.
(Oficios 80 y 81) .
Estados de fuerza y listas de
soldados de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.

Caja R.Mil/7

1828

Exp.
l. Comandancia General de los Es-

2.

3.

4.

5.

6.

7.

tados Internos de Oriente. Gral.
Anastasio Bustamante. Matamoros, San Femando, Laredo. Oficios 37 y 55.
Comandancia Principal de Nuevo León. Tte. Cor. Antonio
Crespo y José Juan Sánchez.
Oficios 56 a 64.
Comisaría General de San Luis
Potosí. Lucas de Palacio. Oficios
1 a 13.
Comi arfa Particular de Monterrey. Luis de Ugartechea y
Mier. Oficios 14 a 36.
Batallón de Infantería Cívico de
fonterrey. ómina de soldados.
Coronel Julián de Arre . Llstas
de la Plana Mayor, Cia. de Granaderos y 6 Cías. de Fusileros.
Compañía de Cazadores. (De indios tla.xcaltecas del pueblo de
Guadalupe). Capitán Pascual de
Sena.
Regimiento de Caballería Cívica
de Monterrey. Listas de sus ocho
compañías. Coronel Pedro Gó-

mez.
8. Estados de fuerza y de armamento y listas de soldados de la
!ilicia. Cívica de los pueblos.

230

9. Fondos de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/8

1829 (1)

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los E tados Internos de
Oriente. Grales. Anastasio Bustamante, Felipe de la Garza y Manuel de Mier y T rán y Coronel
José Mariano Guerra. oto la
Marina, San Femando Pueblo
Vi jo etc. Oficios 1 al 69.
2. Ejército de Reserva. Gral. Anastasia Bustamante. ( Oficios y Proclamas). Oficios 70-72.
3. Ejército de Operacione sobre
los españoles. Gral. Manuel de
Mier y Terán. Pueblo Viejo.
(Oficio 73-74).
4. Comandancia Principal de uevo León. Jo t Juan ánchez,
Antonio Crespo, José Andrés de
Sobrevilla y otros jefes. (Oficios

75 a 109).
5. Primera Compañía Activa de
Nue o León. (Listas de soldados). Jo • Andrés
obredlla.
( Oficios 11 O a 124) .
6. Segunda Compañía Activa de
ue o Le6n. Cap. Ireneo Casti116n. (Oficios 125-129).
7. Inspección General de la Milicia Civica del Estado. José María Parás. (Oficios 130-162) .
Caja R.M11/9

1829 (2)

Exp.
l. Comandancia de la Divi i6n de
Operaciones de Nuevo León y
División Auxiliar. Tte. Cor. Mateo Ahumada, Mayor Leandro
Aguilar. (Oficios 163 a 187).
2. Primer Batallón Cívico de Monterrey. Pedro Gómez, Julián de
Arrese Diego de Cenobio de Lachica y otros jefes. (Oficio 189
a 237).

3. Comandantes de la Milicia Cívica de los pueblos de Nuevo
León. (Oficios 238 a 273).
4. Cuentas de lo fondos de Milicia
Cívica de los Pueblos del Estado. {Oficios 274 a 280).
5. Estados de fuerza de la Milicia
Civica de los pueblo de uevo
León. (OEicios 281 a 285).
6. Comisarfa Particular de Monterrey. Luis Ugartechea.
7. Contingente de hombres y caballo aportado por los pueblos del
Estado para la Milicia Activa.
Caja R.Mil/ 10

1830 ( l)

Exp.
l. Comandancia General de Oriente o General de los Estados Internos de Oriente. Gral. Manuel
de Mier y Terán. Matamoros.
Oficios 1 a 60. (Enero a junio).
2. Comandancia General e Inspección de los Estados Interno de
Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 61
a ll3. (Julio a diciembre) .
3. Comandancia Principal de uevo León. José Andrés Sobrevilla
y Jo ' Ma. de Arle!?l.li. Monten y. Oficios 115 a 193.
4. Compañía Presidia! de Lampazos. Antonio Prada. Oficios 194198.
5. Primera Compañía Activa de
Caballería de uevo León. José
Andrés de Sobrevilla. Oficio 199
a 219.
6. Correspondencia con los oficiales
de la Cía. Activa. Juan de Herrera y Eugenio Flores. Oficios
220 a 234.
7. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Capitán lreneo Castillón. Oficios
235 a 241.
8. Comandancia Militar de la

Guarnición de Laredo. José Andrés de Sobrevilla.
9. Comandancia de las Armas de
Pueblo Viejo de Tampico. Oficios 2-1-3-245.
10. Compañía Presidia] de San Fernando. Acta de pronunciamiento por el Plan de Jalapa. Oficio

246.
11. Ejército de Reserva, protector de
la Constitución y de las Leyes.
GraL Anastasia Bustamanle.
Ayaguapistla. Oficio 247.
12. Partida del l 2o. Bata1J6n Permanente. Cap. Víctor Zamarroni Oficios 248-255.
Caja R.Mil/11

1830 (2)

E&gt;q&gt;.
l. Estados de fuerza de 1a Milida
Cívica de Infanteria y Caballería de los pueblos del Estado.

2. Reemplazos para el ej ~ cito.
3. Cuentas de la íilicia Cívica de
los pueblos.
4. Listas de la Milicia Cívica de
los pueblos.
5. Donativos de maíz para el ejército.
6. Recibos de 320 fusiles que se repartieron a los ayuntamientos.
7. Estados de armamentos d la
Milicia Cívica en los pueblos d 1

Estado.
8. Comandancia del Primer Ilalallón Cívico de Monterrey. Listas
de soldados.
9. Comandantes y otros oficial de
la Milicia Cívica de los pueblos.
10. Donativos de los pu blos del Estado para el sostenimiento del
ejército.
Caja R.Mil/12

1831

Exp.
1. Comandancia General e Inspecci6n de los Estados Internos de
231

�Oriente. Gral. Manuel de Mier
y Terán. Matamoros. Oficios 1
al 36.
2. Comandancia Principal de Nue.
va León. Coronel Andr~s uiz
de Esparza. Monterrey. Oficios

37 al 82.
3. Compañía Presidial de Lampa•
zos. Antonio Prada. Oficios 83.
84.
4. Primera Compañia Activa de
uevo León. Cap. José Andrés
de Sobrevilla. Oficios 85 a 87.
5. Segunda Compañía Activa de
uevo Le6n. Cap. Iren Casti.
llón. Oficio 88.
6. Inspección de Milicia Local de
Nuevo León. Jo • Ma. Parás.
Monterrey. 3 oficios.
7. Milicia Cívica de Infantería y
aballería de los pueblos del
E tado. Monterrey,
antiago,
Cadereyta, Cerralvo, Agualeguas, Montemorelos y Concep•
ción. (Lista de soldado ) . Oficios 90 a 116.
8. Comisaría General de an Luis
Potosí. Oficios 117-118.
9. Comisaría ubalterna d ~ fonterrey. Cuentas. Leandro Aguilar.
Oficios 119 a 138.
10. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Ofidos
139 a 161.
11. oticias del armamento de la
Milicia ívica d los pu blos del
E tado. Oficio 162 a 178.
12. Lista de exentos riel servicio de
la Milicia Cívica. Oficios 179 a

Guerra y Gral. fanuel de Mier
y Terán. Matamoros. (Oficios 1
al 52).
2. Comandancia Principal de u vo León. Coronel Andrés Ruiz
E para. Monterrey. Oficios 53
al 102.
3. Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazos. Oficio 103-

104.
4. Segunda Compañía de Caballería Activa de 1 ucvo León. lreneo Castillón. Monterrey. Oficios 105 a 116.
5. Ayudantía d
Inspección de
l uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Monterrey. Oficios 117 y 118.
6. In pectar de Tamaulipas. Cap.
Manuel Maria Iturria. Oficio
o. 120.
7. omandancia Principal de • íatamoros y d la Exp dici6n de
Texas. Coronel José Mariano
Guerra. Matamoros. Oficios 121
a 129.
8. omandancia de la División de
Reserva de los Estados Internos
de Oriente y ecci6n de Caba.
llería Presidia). Mariano Pare•
des y Arrillaga, José Manuel Micheltorena, José Manuel Barberena y otros jefes. (El ofido 134
es de nasta io Bu ta.mante, de
la División del Interior, en San
Luis Potosí ) . Matamoros. Contiene actas impresas y ms. de
pronunciamientos. Oficios 130 a

142.

195.

13. Estados de fuerza de la Milicia
Cívica de los pueblos del Estado.
Caja R.Mil/ 13

1832 ( 1)

Exp.
l. Comandancia General e lnsp cción de los Estado Internos de
Oriente. Corl. José Mariano
232

9.

omandancia Principal de la
Línea de Victoria. Ignacio de
Mora. Oficios 143-145.
10. ubteniente de Milicia Ramón
Ruiz, en campaña en Tamauli•
pas. Oficios 146-149.
11. División de la Milicia local de
Infantería. Cap. Ireneo Castillón. 4 oficios.

óminas y estados de fuerza del
Primer Batallón Cívico de Infantería de uevo León.
13. Cargos de la Primera a la Se.
gunda Compañía. Cuenta .
14. Comandancia de la rn,;sión de
Milicia Local de Infantería de
'uevo León.
12.

Caja R.Mil/14

1832 (2)

Exp.
1. Jefes y oficiales de la Milicia Civica del Estado. basolo. Aliérez Bemardino Cantú. Cadereyta, José antiago de Eznal y
José Ma. Lozano. Cerralvo, Jase Ma. Fdz. de la Cavada Guadalupe Lm:ano. Marin, Manuel
Martínez. Montemorelos, Cata.
rino Brondo. Concepción, Igna•
cio Trejo. Linares, lreneo Castill6n. Monterrey, Pedro Gonzále-z, Juan José de la Garza y
otro . Pesquería Grande, José
Franci o púlv da. ta. Catarina, Refugio Valdés. antiago,
Cap. Luis Espiridión Cavazos.
Oficios 150 a 237.
2. Estados d fuerza y a:rmamento
de la Milicia Cívica de los pueblo del Estado. ( Oficios 238 a
260 ) .
3. Cuentas de la Milicia Cívica de
los pueblos del Estado. Oficios
261 a 281.
4. Listas de exentos de la Milicia
Cívica. Oficio 282 a 292.
5. Inspección de la Milicia Cívica
de uevo Le6n. Oficios 293 a

300.
6.

óminas, presupuestos, despacho , etc., de la Milicia local de
Infantería. Cap. Miguel ieto.
7. taticia de lo cabaUo que dio
cada distrito a la egunda Compañía Activa. Oficios 71 a 79.
8. Comisaría General de
uevo
León. Oficios 1 al 34.

9. Tesorería de la Comisaría General de Monterrey.
Caja R.Mil/15

1833

Exp.
l. Comandancia General de lo
Estados Internos de Oriente.
Gral. Vicente Filisola. Matamoros. Oficios l al 40.
2. Comandancia Principal del Estado de
uevo León. Andrés
Ruiz Espar,a Domingo de Ugartecbea y otros Jefes. Oficios 41
al 47. El oficio No. 41 es de la
Comandancia de la Guarnición
de Lampazos, de José Andrés de
Sobrevilla.
3. Comandancia Gene1·al y División
de Operaciones de San Luis Potosí. Esteban foctezuma. Oficios
48 a 58.
4. Comandancia Principal de uevo León. (2a. Carpeta). Andrés
Ruiz Esparza. Oficios 59 a 61.
5. Comandancia Principal e Inspección General de Tamaulipas.
Lorenw Cortina. Oficio o. 62.
6. Comandancia de Infantería Cívica de Cadereyta Jiménez. Cap.
Jesús {. Lozano. Oficios 63 a

65. 1
7. Comisaría General de

ue\'o
León. Pedro G6mez, Pedro de
Valle y Jo é Trinidad de Arrese.
Oficios 71 a 79.
8. E ta dos de f uerta de la Milicia
Cívica, remitidos por lo pueblos
de ucvo León. Oficios 80 a 98.
9. Temas remitidas a los pu blos
del Estado, para oficiales de la
Milicia ívica. (Oficio nume•
radas del 72 al 93 ) .
10. Dirección General de Artillería
de Ingeniero. Juan Pablo maya. México. Un oficio.
' Falta el expediente con lo.s oficios
del 66 al 70.

233

�Caja R.Mil/16

1834

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Grales. Vicente Filisola
Pedro Lemus y Martín Perfect~
de Co. Matamoros. 2+ oficios.
2. Comandancia Principal de uevo León. Domin o de Ugartechea y J ' fa. Bermúdez. 18
oficio .
3. Comandancia de lnfanlería de
Monterrey. Cap. Guadalupe
Treviño y Tte. Rafael Arreola.
4. Comandancia d la Compañía
Pre~idial de Lampazos. Rafael
Ugartechea.
5. Comandancia de la Milicia Cívica de Marín. Manuel Molano.
6. Comisionados por u vo León
a la Junta de Coalición. Lic. Ramón Gu rra y Antonio de Ayala.
6 oficios.
7. Estados de fuerza remitidos por
los ayuntamientos. 16 oficios.
8. Estados de fuerza y armamento
remitido por los pueblos de ue~
vo León. 17 oficios.
9. Primera Compafüa de Caballería activa de uevo León. Gregario Pércz. 1 oficio.
10. egunda Compañía de Caballería Activa de ue o León. Cap.
Ireneo Castillón. 3 oficio .
11. Inspección General de Milicia
Permanente. México.

Caja R.Mil/17

1835

Exp.
l. Comandancia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
2. Primera Divisi6n de Operaciones
bre Texas. Joaquín Rarrúrez y
Sesma, Antonio L6pez de Santa
Anna, Vicente Filisola y otro
jefes.

234

3. Comandancia Principal d I Es-

2. Ejército de Operaciones. Anto-

tado de Nuevo León. Manuel
Valente G6mez, Domingo Huerta, José María Bermúdez y otros
jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. José Mariano Guerra.
Matamoros, Victoria y otros lugares.
5. Comandancia Principal de Coahuila y Texas. Coronel Domingo U gartechea. Laredo.
6. Comandancia General de San
Luis Potosí. Franci co Bcrdejo.
7. Comandancia General de Veracruz. Viviano Vázquez.
8. Milicia Cívica de Monterrey.
Cap. Miguel ieto.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Eugenio Flores.
Monterrey.
10. Segunda Compañía de Caballería Activa de uevo León. Gregario P 'rez.
11. Compañía Presidia! de Lampazos. Comandante Manuel Andapia.
12. Comandancia accidental de Caballería Cívfoa de Linares. Pedro
José Flores y Rivas.
13. Jefatura del Departamento de
Río Grande. fanuel Rosa
14. Ayudantía de Inspección de N.
León y Tamaulipas. José Juan
Sánchez. Monterrey.
15. Informes de los Ayuntamiento
de Abasolo, Salinas, Villaldama
y Lampazos, acerca del comportamiento de Ja división del Gral.
Joaquín Ramírez y Sesma.

nio López de Santa nna, José
Urrea, Juan Amador y otros jefes. Lugares: Leona Vicario1 Béjar, Matamoros y otros.
3. Comandancia Principal de uevo Le6n. José Ma. Bermúdez,
Mariano Martínez y otros jefes.
4. Comandancia Principal de Tamaulipas. Francisco Vital Fernández. Matamoros.
5. Comisaría General del Ejército
de Operaciones sobre Texas. Miguel Barrientos.
6. CoITe pondencia con el coronel
Rafael Vázquez. Ejército de
Operaciones sobre Texas.
7. Comandan ia General e Inspección de los Estados Internos de
Oriente. Martín Perfecto de Cos.
Monclova.
8. Ayudantla de Inspección de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez.
9. Comandancia Milita.r de Laredo.
Manuel Lafuente.
10. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. José
Andrés de obrevilla.
11. Compañía Cívica de Caball ría
de Monterrey. José Maria Garcla.
12. Comandancia Militar de la
Guarnición de Lampazos. José
Andrés de Sobrevilla.
13. Donativos de los pueblos de uevo León, para la guerra contra
las colonias de Texas.

CajaR.Mil/18

Exp.

1836

Exp.
l. Comandancia General d luevo León y Tamaulipas. Francisco Vital Fernández (Ene. a
Jul.). José de las Piedras (Sep.
a Dic.). fatamoros.

Caja R. fil/19

1837

l. General en jefe del Ejército del
Norte.
icolás Bravo, eneroabril. Vicente Filisola, mayo-diciembre. Matamoros.
2. Comandancia Gral. de Tamaulipa.s y uevo-León. Comandan-

te José de las Piedras. Santa
Anna, Tamaulipas.
3. Comandancia Principal de Nuevo León. Mariano Martínez.
Monterrey.
4. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Francisco Berdejo. Monclo"-a v Leona Vicario.
'
5. Ayudantía de Insp cci6n de
uevo León y Tamaulipas. José
Juan Sánchez. Laredo.
6. Insp cci6n Gral. de Milicia Activa José Ignacio Ormaechea.
México.
7. Primera Cia. de Caballería
tiva de Nuevo León. José Andr'
de obrevilla. Lampazos.
8. Milicia Cívica de Cerrako. Comandante Pedro Bá z Treviño.
9. Comandancia Militar de Cd.
Guerrero. Juan Manuel Maldonado.
10. Juzgado Militar. Tte. Cor. .José
Ma. Bermúdez Sumaria a Juan
Cameron.
11. Cía. de Infantería local de Monterrey. Cap. Leandro Aguilar.
12. Alférez Francisco de Herrera.
13. Comisaría del Ejército del Norte. Miguel Barrientos. Matamo-

ros.
14. Documentos relativos a maíz para el ejército.

15. Donativos de los pueblos para
la campaña de Texas.
Caja R.Mil/20

1838

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
orte. Vicente Filisola. Matamoro~.
2. Comandancia General de Nuevo León y Tamaulipas. José de
las Piedras. Santa Anna, Tamau-

lipas.
3. Comandancia Principal de Nue-

235

�4.

5.

6.

7.
8.

vo León. Coronel Domingo
Ugartechea. Monterrey.
Primera Compañía Activa de
uevo León. José Andrés de Sobrevilla. Lampazo .
Segunda División del Ejército
del
orte. Coronel Francisco
González Pavón. Villa de Mier.
Comandancia Militar de Cerralvo. Gregorio Pérez.
Comandancia Militar de Agualeguas. Cap. Rafael Ugartechea.
Comandancia de la Frontera de
Río Grande. Gregorio Urw1uela.

Caja R.Mil/21

1839

Exp.
l. General en Jefe del Ejército del
Norte. Vicente Filisola. (Enero
a Feb.).
2. General en jefe de la Divisi6n
del Norte. Valenún Canalizo.
( Marzo a diciembre) .
3. El Pre idente, General en Jefe.
Anastasio Bustamante. Dolores
Hidalgo.
4. Comandancia Principal de uevo León. Domingo de Ugartechea y José Ma. Ortega.
5. Comandante General de Tamaulipas y jefe de la Divi ión
Auxiliar. Mariano Arista.
6. Primera Brigada de Operaciones.
Mariano Arista.
7. Comandancia de la División Auxiliar de Nuevo León. Pedro Ampudia.
8. Tercera División del Ejército Libertador. Gral. Pedro Lemus.
Comisión para impedir su arribo a Monterrey.
9. Comandancia General de San
Luis Potosi.
10. Comandancia General de Veracruz.
11. Mayoría General de la División
del Norte. Coronel Francisco
González Pav6n.

236

12. Comandancia Militar de los A1damas. Cap. Gregario Pérez.
13. Segunda Compañía Permanente
de Tamaulipas. Teniente Juan
Manuel Maldonado.
14. Cap. José María García.
15. Cap. Rafael Ugartechea.
16. Donativo para el equipo y reorganización de la Compañía de
Lampazos.
17. E tado de armas con que cuenta
el Departamento de
uevo
León.
18. Relación de los caballos que han
sido entregados al comandante
principal Domingo Ugartechea.
19. Ll tas de individuos capaces para ser oficiales de los cuerpos
de Defensores de la Patria.
Caja R.M.il/22

1840

Exp.
1. División auxiliar del
orte y
cuerpo de Ejército del Norte.
Gral Mariano Arista, 68 oficios.
2. Comandancia General de Nuevo León. Gral. José Ma. Ortega.
93 oficios.
3. General de las Amias de Nuevo
León y Coahuila. José Cayetano
Montoya.
4. Comandancia General de Coahuila. I id.ro Reyes.
5. Comisaría del Ejército del orte. José Ma. Domínguez.
6. Comandancia Militar de Cerralvo. Rafael del Bosque.
7. 120. Regimiento de Infantería.
Anselmo Juárez.
8. llo. Regimiento de Infantería
Permanente. Udefonso Vega.
9. Cap. Francisco de Rada.
10. Cap. Ignacio Rodríguez.
11. 3a. Brigada del Ejército del orte. Gral. Rafael Vázquez.
12. 2a. Compafüa Permanente de
Tamaulipas. Juan Manuel Maldonado.

13. Artículos sobre arreglo del ejército.
14. Noticias wbre auxilios a las tropas del Gobierno.
CajaR. fil/23

1841

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe, Mariano Arista.
70 oficios.
2. Comandancia General e Inspección de Nuevo León. Gral. José
María Ortega. 108 Oficios.
3. Comisaría del cuerpo de Ejército
del Norte. Leandro Aguilar.
4. Comandancia General del Departamento de Durango. Acta
(impresa) del pronunciamiento
a favor de Par des y Arrillaga.
5. Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
6. Comandancia General de Zacatecas. Fernando Franco. Actas
de pronunciamiento.
7. Comandancia General de Chihuahua. Francisco G. Conde.
8. Primera Compañía de Caballería Activa de uevo León. Despacho de Teniente a José Antonio Elizondo.
9. Segunda Sección de Operaciones. Rafael de Ugartechea.

Caja R.Mil/24

1842 ( 1)

Exp.
l. Cuerpo de Ejército del orte.
General en jefe. Mariano Arista. Monterrey. 70 oficios.
2. Batallón de Auxiliares Defensores de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
3. Primera División del Cuerpo de
Ejército del orte. Gral. Pedro
Ampudia.
4. Sección Auxiliar del Cuerpo de

5.

6.

7.
8.
9.

10.
11.

12.

13.
14.

15.

16.

17.

Ejército del Norte. Coronel Cayetano Montero.
Comandancia del 180. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
Le6n. José María Morales.
Comandancia del Escuadrón Ligero de Defensores. José Antonio
Elizondo.
Primera Compañía Activa de
Nuevo Le6n. Cap. José Andrés
de Sobrevilla.
Regimiento de Infantería úm.
6. Cap. Cayetano Martínez de
Castro.
Comandancia Militar de Lampazos. Cap. José Andrés de Sobrevilla.
Comandancia Militar de Laredo. Cilixto Bravo.
Juzgado Militar de la Plaza de
Monterrey. José María Romero.
Comandancia del Segundo Escuadrón de Defensores de Agualeguas. José Ma. Villarreal.
Comandancia de la Primera Línea de Defensa. Diego Pére1..
Lampazos.
Comandancia del 3er. Escuadrón de Auxiliares de Nuevo
León. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Comandancia General e Inspecci6n de Coahuila y Texas. Isidro Reyes. Saltillo.
Comandancia General de Tamaulipas. Joaquín Rivas. Santa
Anna de Tampico.
Comandancias de Chihuahua,
fichoacán, Puebla, Querétaro
y Sinaloa.

Caja R.Mil/25

1842 (2)

Exp.
1. Ternas y alistamientos de la 1'-filicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
2. Cuentas del fondo de la Milicia
237

�de Auxiliares Defensores de los
pueblos del Departamento.
3. Oficios sobre remisiones de cantidades del préstamo forzoso.
4. Amortizaciones del préstamo forzoso.
Caja R.Mil/26

10.

1. Junta de donativos para la guerra de Texas.
2. Documentos relativos a los víveres que fueron remitidos a las
fuerzas en Matamoros.
3. Remisiones de bastimentos para
las fuerzas auxiliares.
4. Noticias de las municiones existentes en poder de los comandantes auxiliares.
5. Listas del pago de los exentos
del servicio de las armas.
6. Listas de exentos del servicio de
las armas1 remitidas por los pueblos del Departamento.
1843 (1)

Exp.
1. General en Jefe del Cuerpo

2.
3.
4.
5.
6.
7.

238

9.

1842 (3)

Exp.

Caja R.Mil/27

8.

de

Ejército del Norte. Adrián Woll.
Cuartel Gral. en Cd. Guerrero
y en Matamoros.
Primera Brigada del Norte.
Guarnición de Matamoros. Gral.
R6mu1o Díaz de la Vega.
Batallón de Auxiliares. Coronel
Pedro Gómez. Monterrey.
Primer Escuadrón de la Primera
Línea de Defensa. Comandante
Diego Pérez. Lampazos.
Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comte. Jo.sé Maria Villarrcal. Agualeguas.
Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comte. Rafael del Bosque. Cerralvo.
Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León.

11.

Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
Quinto Escuadrón de Auxiliares
de Linares. Comandante Juan
Antonio Ramírez.
Séptimo Escuadrón de Au.'Oliares.* Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
Octavo Escuadrón de Auxiliares
de Nuevo León. Comandante
José Ma. Morales. Salinas Victoria.
oveno Escuadrón de Auxiliares de uevo León. Comandante José María Dávila. Marín.

12.
13.
14.
15.
16.
17.

Primera División. Gral. Pedro
Ampudia. Matamoro .
Tte. Cor. José Ma, Bermúdez.
Capitanes y oficiales subalternos
auxiliares.
Cajero del Fondo de Milicia Auxiliar.
Junta de Donativo Voluntario
para la Guerra de Texas.
Comandancias de Matamoros y
Santa Anna de Tamaulipas.
Fondo de la Fuerza de Auxiliares de los pueblos del Departamento. (171 documentos).

Caja R.Mil/29
Caja R.Mil/28

1843 (2)

Exp.
l. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta.
2. Undécimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma.
García. Monterrey.
3. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante Antonio Elizondo.
4. Comandancia de las Villas del
Norte. Antonio Canales.
5. Circulares a los Comandantes
de Escuadrón.
6. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares de Villaldama. Cap. Joaquín Caso.
7. Capitanía de Sabinas Hidalgo
Cap. Pablo Ancira.
8. Primera Compañía del 9o. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Juan
N. Montemayor. Marín.
9. Comandancia General e Inspección de Coahuila y Texas. Gral.
Fr.ancisco Mejía. Saltillo.
10. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz. Monterrey.
11. Cuerpo de Ejército del Norte.
• No hay documentos del 60. Eiicuadr6n.

1844 ( 1)

Exp.
l. General en Jefe del Cuerpo de
Ejército del Norte. Gral. Adrián
Woll. Cuartel General en Sabinas.
2. Comandancia General e Inspección del Depto. de Nuevo León.
Grales. José Ma. Ortega y Ono(re Díaz. Monterrey.
3. Batallón de Auxiliares del Depto.
de uevo León. Coronel Pedro
Gómez.
4. Coronel José Ma. Bermúdez.
5. Cuerpo de Plana Mayor. Detall
de la Plaza de Monterrey. Tte.
Cor. Bruno Ordóñez.
6. Comandancia de Artillería. Onofre Díaz.
7. Mayoría General de la Primera Brigada del Norte. Antonio
Ma. de Jáuregui.
8. Comandancia Militar de Sabinas. Coronel Sebastián Moro del
Moral.
9. Primera Compañía Activa de
uevo León. Sgto. Apolonio
Araiza. Marín.
10. Primera Compañía del 4o. Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Juan de la Garza Falcón. China.
11. Segunda Cía. de Auxiliares del

Primer Escuadrón. Cap. Benito
Caso. Villaldama.
12. S gunda Cia. de Auxiliares del
Quinto Escuadrón. Cap. Juan
Benavides. Galeana.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Máximo Gonzá1ez. Villaldama.
14. Segunda compañía del 3er. Escuadrón de Auxiliares. Cap. Jesús Hinojosa.
15. Escuadrón Ligero de Nuevo
León. Comandante José Antonio Elizondo. Vallecillo.
16. Circulares a los Comandantes de
Escuadrón.
17. Comandantes José Francisco Rada y José Ma. Alfara.
18. Comandancia Militar de Camargo. Gral. Antonio Canales.
19. Comandancia Principal de Santa Anna de Tamaulipas. Antonio de Castro.
20. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.

21. Comandancia Militar del 2o.
Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Villarreal.
Agualeguas.
22. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
23. Cuarto Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Manuel Barbosa. China.
Caja R.Mil/30 1844 (2)
Exp.
l. Quinto Escuadrón de Auxiliares
Defensores. Comandante Juan
Antonio Rarnírez. Linares.
2. Séptimo Escuadrón de Auxiliares Defensores de uevo León.
239

•

�,

Comandante Antonio Femández.
Pesquería Grande.*
3. Octavo E cuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Martín Quiroga. Salinas Victoria.
4. Noveno Escuadrón de AtLxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante José María Dávila.
Marín.
5. Décimo Escuadrón de Auxiliares
Defensores de Nuevo León. Comandante Vicente Cantú. Cadereyta Jiménez.
6. U nd 'cima Escuadrón de Auxiliares Defensores de Nuevo León.
Comandante José Ma. García.
Monterrey.
7. Documentos del fondo de la Milicia Auxiliar de los pueblos del
Departamento.
Caja R.Mil/31

1845 ( 1)

EA'P·

l. General en Jefe de la 4a. División Militar. Gral. Mariano Arista. Monterrey. (Enero a septiembre).
2. General en jefe de la 4a. División Miütar. Gral. Mariano
Arista. Monterrey. (Octubre a
diciembre) .
3. General Segundo en Jefe de la
4a. División Militar. Gral. Francisco Mejía.

Caja R.Mil/32

1845 (2)

Exp.
l. Comandancia General del Departarnento. Grales. Antonio
María Jáuregui y José 1a. Ortega.
2. Comisaría del Ejército del Norte. Diego Cenobio de Lachica.
3. Batallón de Auxiliares Defensa• o hay documentos del 60. Escuadrón.

240

res de Monterrey. Coronel Pedro Gómez.
4. Comandancia General de Coahuila y Texas. Gral. Francisco
Mejía.
5. Ejército Mexicano de Reserva.
Tercera División. Gral. Mariano
Paredes y Arrillaga. San Luis
Potos.í.
6. Comandancia General del Sur.
Gral. Nicolás Bravo.
7. Despachos Militares. Alférez
Francisco Rendón, Cap. Juan
Pérez y Tte. Carlos Elizondo.
8. Junta de Auxiliares de la Patria.
Monterrey. Comandante de las
armas de Galeana. Pedro Cortés.
10. Noticias de las armas que faltan
a los escuadrones.
11. Donativos para la campaña de
Texas.
12. oticias sobre fondos de la Contribución de Exentos.
13. Caballos barranqueños entregados a los omandantes de escuadrón.
14. Contratos de maiz, frijol, manteca, etc., para el ejército.
15. Cajero del fondo de la milicia
auxiliar. Cap. J. Rafael de la
Garza.

5. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
6. Séptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesqueda Grande.*
7. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante José de los Santos
Gutiérrez. Salinas Victoria.
8. aveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José María Dávila. Marín.
9. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Vicente Cantú.
Cadereyta Jiménez.
10. Undécimo Escuadrón de Amciliares. Comandante José Ma.
García. Hacienda de Guadalupe.
11. Escuadrón Ligero de Vallecillo.
Comandante José Antonio Elizondo.
12. Au.xil.iares de Sabinas Hidalgo.
ap. Pablo Ancira.
13. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Auxiliares. Cap.
Benito Caso. Villaldama.
14. Segunda Compañía del Primer
Escuadrón de Amciliares. Cap.
Juan Pérez y Sáenz. Bustarnante.

Caja R.Mil/33

Exp.
l. General en Jefe de la Cuarta
División filitar. Grales. R6mulo Díaz de la Vega y Pedro Ampudia.
2. Proclamas impresas del Gobernador Juan N. de la Garza y
Evia y del Gral. Pedro Ampudia.
3. División del Norte. Juzgado Militar. José Morlet.
4. Reglamento de organización de
la Guardia acional. {Impreso).
5. Batallón de Milicia Local de In-

1845 (3)

Ex-p.
1. Primer Escuadrón de Auxiliares
Defensores de uevo León. Comandante Diego Pérez. Lampazos.
2. Segundo Escuadrón de Auxiliares de Agualeguas. Comandante
José Ma. Villarreal.
3. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
4. Cuarto Escuadrón de Au.xiliares
Defen ores de Nuevo León. Comandante Manuel
Barbosa.
fontemorelos.

Caja R.Mil/34

*
drón.

1846

o hay documentos del 60. Escua-

Cantería. Tte. Cor. Miguel Nieto.
6. Primer Escuadrón de Auxiliare
Defensores de uevo Le6n. Comandante Diego González. Lampazos.
7. Segundo Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Villarreal. Agualeguas.
8. Tercer Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Rafael del Bosque.
Cerralvo.
9. Cuarto Escuadrón de Auxiliare .
Comandante Manuel Barbosa.
Montemorelos.
10. Quinto Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Juan Antonio Ramírez. Linares.
11. éptimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Fernández. Pesquería Grande.
12. Octavo Escuadrón de Auxiliares.
Comandante Martín Quiroga.
alinas Victoria.
13. Noveno Escuadrón de Auxiliares. Comandante José Ma. Dávila. Marí.n.
14. Décimo Escuadrón de Auxiliares. Comandante Antonio Rodríguez. Cadereyta.
15. Undécimo E cuadrón de Auxiliares. Comandante José Maria
García. Monterrey.
16. Batallón de Auxiliares de Monterrey.
17. Escuadrón Ligero de Auxiliares
de Vallecillo. Comandante Jo é
Ma. Elizondo.
18. Compañía de Auxiliares de China.
19. Compafüa Auxiliar de abinas.
Cap. Pablo Ancira.
20. yudant del 7o. E uadr6n.
Teniente Refugio Valdés. Santa
Catarina.
21. Compañía de Caballería de
Montemorclos. Cap. Hilario Meza.

241
}l16

�22. Milicia Local de los pueblos del
Estado.
23. Noticias sobre armamentos de
los Escuadrones Auxiliares.
24. Capitán cajero del fondo de Auxiliares.
25. Presupuestos de los destacamentos situados en puntos fronterizos.
26. Donativos para la campaña de
Texas.
Caja R.Mil/34-A

1846 (2)

Exp.
l. Comandancia General de Nuevo
León.
2. División del ortc. Gral. Francisco Mejía y Gral. Mariano
Arista.
3. Gral. en jefe de la Segunda División, Pedro Ampuclia.
4. Comandancia de las Villas del
orte de Tamaulipas. Gral. Antonio Canales.
Comandancia del Batallón de
Auxiliares Defensores de Monterrey. Miguel ieto.
6. Ala Derecha del Bravo. Segunda Brigada. Gral. Francisco Me-

s:

jía.
7. Primera Compañía Activa de
Nuevo León. José Antonio Arredondo.
8. Comandancia gobierno y pueblos de Tamaulipas.
Caja R. 1:il/35

1847

Exp.
1. Comisión concluída de Rafael
Torrea.
2. Partida del 7o. Regimiento de
Caballería.
3. División de Caballería en Observación. Grales. Francisco Mejía y Gabriel Valencia.
4. Comandancia del 5o. E cuadrón
d Auxiliares de N. León. Juan
Antonio Ramírez.
0

242

5. Providencias para que rinda
cuentas Juan Antonio Ramírez,
ex-comandante del 5o. Escuadrón de Auxiliares.
6. Auxilios ministrados al ejército.
CajaR.Mil/36

1848 (1)

Exp.
1. Comandancia General del Esta.
do. Gral. Antonio M. Jáuregui.
2. Cuerpo de Ejército Miñón. Gral.
José V. Miñón.
3. División Mejía. Gral. Francisco
Mejía.
4. Comandancia del 3er. Batallón
de Línea. Tte. Cor. Onofre Díaz.
5. Cuarto Batallón de Línea. Comandante Ramón Tavera.
6. Sexto Cuerpo de Caballería. Tte.
Cor. Emeterio Pozas. Sabinas.
7. Batallón de Guardia acional.
Coronel Felipe Sepúlveda. Monterrey.
8. Batallón de Zapadores. San Luis
Potosí.
9. Compañía de Lampazos.
10. Tte. Cor. Antonio G. Dávila.
11. E tados de fuerza.
12. Comisaría General de
uevo
León. Antonio de Llano.
13. Correspondencia de la Comandancia del General con el gobernador José Ma. Parás.
14. Memoriales de diversas personas,
enviados a la Comandancia General.
15. Circulares relativas a la organización de la Policía Urbana y de
la Rural.
16. Correspondencia de la Comandancia General con algunos alcaldes.
17. Correspondencia de la Comandancia General con Ministerio
de la Guerra.
18. Dirección General de Ingenieros. México.

19. Comandancia General de Ta20.
21.
22.
23.

24.
25.
26.

maulipas. J. Cayetano Montoya.
Comandancia General de Michoacán. (Sobre la muerte del
Cap. Gervasio Cárdenas) .
Comandancia General de Coahuila. José Juan Sánchez.
Comandancia General de San
Luis Potosí. Juan J. Amador.
Dirección General de Artillería.
Mé.xico. Gral. Martín Carrera.
Plana Mayor del Ejército. México.
Pronunciamiento de Antonio Palacios en Mazatlán.
Tesorería General de la Federación.

Caja R.Mil/37

1848 (2)

Exp.
l. Ley Orgánica de la Guardia Nacional. Impreso. Varios ejemplares.
2. Listas de exentos de la Guardia
Nacional.
3. Listas de la Guardia Nacional.
Partido de Cadereyta. (Cadereyta, Marín, Cerralvo Agualeguas
y Aldamas).
4. Li tas de la Guardia Nacional.
Partido de Concepción. (Río
Blanco y Concepción).
Oaja R.Mil/38

1948 (3)

Exp.
1. Organización de la Guardia acional. Partido de Linares. ( Linares, Hualahuise y Galeana).
2. Organización de 1a Guardia acional. Partido de fontemorelos. (Monte-Morelos Mota y
China).
3. Organización de la Guardia acional. P a r ti d o fonterrey.
(Monterrey, Guadalupe, an Nicolás de los Garzas Pesquería
Grande, Santiago
Pesquería

Chica, S. Francisco de Apodaca y Sta. Catarina) .

4. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Salinas Victoria. ( Salinas Victoria, Abasolo, San Nicolás Hidalgo y Cañas).
5. Organización de la Guardia Nacional. Partido de Villa-Aldama
(Villa-Aldama, Bustamante, Valenzuela Sabinas Hidalgo, Vallecilio y Lampazos) .
Caja R.Mil/38-A

1848 (2)

Exp.
1. Guarclia acional Sedentaria, de
todas armas.
2. Guardia Nacional. Simples jornaleros del campo.
3. Fondo de exentos de la Guardia
aciana!.
Caja R.Mil/39

1849 ( 1)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia Militar con el Gobernador.
2. Correspondencia del Gobernador con la Comandancia Militar.
3. Gral. Anastasio Bustamante. División Bustamante.
4. Gral. Francisco Avalas. Correspondencia y expediente de la
organización de la brigada.
5. Grales. José V. Miñón y Fr~cisco Avalas. Brigada "Miñón".
6. Gral. Francisco Mejía. Nombramiento como comandante de
Durango.
7. Gral. Mariano Martíne-z. ombramiento como comandante de
Coahuila.
8. Gral. Vicente Filisola. Supremo
Tribunal de Guerra y Marina.
México.
9. Tte. Cor. Ono!re Díaz. Comandancia de Artillería. Monterrey.
243

�10. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.
11. Comisaría de la Brigada Miñón.
12. Coronel de Caballería Cayetano
Montero.
13. Coronel icolás de la Portilla
Primer Cpo. de Caballería. Camargo.
14. Coronel Rafael Ugartechea.
J5. Coronel José Ma. Morlet. De la
Bdgada Avalos.
16. Tte. Cor. Antonio Tenorio. 4o.
Batn. de Llnea. San Luis Potosí.
17. Tte. Cor. Pedro Quintana.
18. Tte. Cor. José E. Pozas. Comandancia militar de Lampazos.
19. Tte. Cor. Ignacio Rodríguez.
20. Tte. Cor. Manuel Lafuente.
21. Comandante de Es cu a d r ó n
Agustín Romano.
22. Comandante José Quijano. Mayoría de órdenes.
23. Cap. Crispín del Pozo.
24. Cap. José Qui jano. Fiscal de
Causas.
25. Cap. Manuel Barberena.
26. Cap. José Ma. Sánchez.
27. Cap. Doroteo ava.
28. Cap. J. Antonio Arredondo.
29. Tte. Fernando Nieva. Primer
Cuerpo de Caballería.
30. Tte. icolás Gorostieta.
31. Tte. Juan J. Sánchez.
32. Tte. José María García.
33. Tte. Ramón Quintana.
34. Primer Ayudante José Ma. Pa-

tiño.
35. Primer Ayudante de Inf. Antonio Cortazar.
36. AlféJ·ez Gregorio Cisneros.

2. Comisario del Cuerpo de Ejército Miñón.
3. Comisario General de Coahuila.
4. Comandancia General de Chihuahua.
5. Comandancia General de Guana juato.
6. Comandancia General del Estado de México.
7. Comandancia General de Querétaro.
8. Comandancias de Matamoros y
Tampico.
9. Comandancia General de San
Luis Potosí.
10. Comandancia General de Zacatecas.
11. Cuerpo Médico Militar.
12. José Emeterio Pozas, Subinspector, y Juan A. Zambrano, Subintendente, de las Colonias Militares.
13. Listas de jefes u oficiales retirados.
14. Cap. retirado Gregorio Pérez.
(Del Ejército Trigarante).
15. Documentos del cabo Domingo
Coronado.
16. Depósito de Reemplazo. San
Luis Potosí.
17. Armas y familias para la hacienda de Mamuljque.
18. Tribunal de Circuito de Monterrey.
19. Juzgados militares.
20. Correspondencia con los jueces
constitucionales.
21. Quinto Batallón de Línea.
22. Gavilla de Ignacio Flores.
23. Junta Patriótica de Monterrey.
24. Correspondencia con diversas
personas.
Caja R.Mil/42

Caja R.Mil/40

1849 (2)

Exp.
1. Comandancia General de Coahuila.

244

1850 (1)

E»'P1. Comandancia General de Nuevo León. Gral. Antonio María
Jáuregui.

2. Comandancia Militar de Monterrey.
3. Comisaría General de Nuevo
León. Diego Cenobio de Lachica.

4. Comandancia de Artillería.
5. Inspector General de las Colonias
de Oriente. Gral Antonio María Jáuregui.
6. Sub-Inspección de las Colonias
Militares de Oriente. Tte. Cor.
Emeterio Pozas.
7. Brigada Avalos. Gral. Francisco
Avalos. Matamoros.
8. Comandancia Principal de Lampazos. Tte. Cor. Emeterio Po-

zas .
.9. Quinto Batallón de Línea.
10. Primer Cuerpo de Caballería.
11.

12.
13.
14.
15.

16.
17.
18.

Coronel Nicolás de la Portilla.
Matamoros.
Primer Batallón de Línea.
Listas de revista.
Primer Cuerpo de Caballería.
Capjtán graduado Teniente Fernando de Nieva.
Caballería PresidiaL Comandante Alejandro Prada. Carrizal.
Comandante de Escuadrón, reti•
rado, Manuel Rudecindo Barragán.
Cap. Miguel Zaragoza.
Comandante Crispín del Pozo.
Segundo cabo de la Comandancia General.

Caja R.Míl/43

1850 (2)

Exp.
l. Correspondencia de la Comandancia General con el Ministerio
de la Guerra.
2. Plana Mayor del Ejército. México. Gral. Manuel Ma. Lombardinj_
3. Fiscal de Causas de la Comandancia General.
4. Consejos de guerra. (Al Subte.
Manuel Ma. Lachica y Sgto.
Francisco Ve lasco).

5. Juzgado de Distrito de

uevo
León, residente en Matamoros.
Lic. Francisco Valdés.
6. Ccmandan.cia del Contrarresguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Comandante Ignacio
Vergara.
7. Supremo Tribunal de Guerra.
México. Gral. Vicente Filisola.
8. S~prema Corte de Justicia. México.
9. Dirección de Ingenieros. México.
Casimiro Liceaga.
10. Administración de las Aduanas
Marítima y Fronteriza de Camargo. Antonio Muguerza.
11. Aduana Marítima de Matamoros. Juan N. Rábago.
12. Administración General de la
Renta de aipes. México. Joaquín de la Cadena.
13. Comandancia General de Coahuila. Gral. Nicolás Mendo2a.
14. Comandancia Militar del Saltillo. Comandante José Guijarro.
15. Comisaría General de Coahuila.
Nicolás de Arredondo.
16. Comandancia General de Tamaulipas. Gral. Francisco de Garay.
17. Comandancias Generales de los
Estados de Chihuahua, Durango,
México, Querétaro, San Luis Potosí, Veracruz, Zacatecas y Tulancingo.
18. Correspondencia de la Comandancia General con diversas autoridades políticas.
19. Memoria de la Comandancia
General, de 1850.
20. Presupuesto de la construcción
del cuartel de Capuclúnas.
21. Sobre el despacho del capitán
José Mugarrieta.
22. Sobre licencia ilimitada para
Aguascalientes al Gral. Francisco Mejía.
23. Reclamo del soldado del So. Batallón, Manuel AyaJa.
245

�24. Sobre desafuero de un criado del
coronel Montero.
25. Sobre desafuero del subteniente
Luis Zambrano.
Caja R.Mil/44 1850 (3)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia acional.
2. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.
3. Fondo de exentos de la Guardia Nacional.

2. Organización de la Guardia Nacional Sedentaria. Caballería.
3. Organización de la Guardia Móvil. De las tres armas.
4. Temas de plana mayor, de los
cuerpos de Guardia Móvil Sedentaria.
5. JhtaIJón de Guardia ,.,fóvil. Coronel Felipe Sepú1veda.
6. Jurados de Guardia
acional.
7. Estados de fuerzas y armamentos de la Guardia Nacional.
Caja R.Mil/46

CajaR.Mil/45

1850 (4)

Exp.
1. Organiza ión de la Guardia Nacional. Infantería.

246

1850 (5)

Exp.
l. Fondo de exentos de la Guardia
Nacional, de los pueblos del estado.

¿SEFARDITAS EN EL NUEVO REINO DE LEóN?

EuoENro

DEL

Hovo

Instituto Tecnol6gico
de Monterrey

E u A Historia del Nuevo Reino de León, Siglos XVI y XVII, escrita
por el autor de este pequeño ensayo, y que actualmente está en prensa y
próxima a aparecer, hicimos una amplia investigación sobre el tan controvertido tema de la "Judería en Monterrey'' en el siglo XVI, investigación
que arrojó datos muy interesantes e inesperados para nosotros: de un total
de 259 personas que logramos registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, conjeturamos que 177 de ellas eran de ascendencia judea-portuguesa, lo que da
un porcentaje del 68.3%. En otras palabras, los datos que proporciona esta
investigación, nos llevan a concluir que en la segunda mitad del siglo XVI,
penetraron al noreste de la Nueva España gran número de sefarditas; que
en ellos se apoyó Luis Carvajal y de la Cueva en su intento de fundar un
" uevo Reino de Le6n" -hemos podido demostrar que él y casi todos ellos
provenían de la "Raya de Portugal", frontera entre el "Viejo Reino de
León", en España, y la provincia de Traz-os-Montes, en Portugal-; muchos de estos sefarditas se avecindaron en tierras de Nuevo León y Coahuila
y de ellos -a través de un complejo mestizaje- desciende un alto porcentaje de la población actual originaria de dicha regi6n; se observa, además,
que todos estos colonos de origen sefardí estaban muy unidos, formando
clanes o, cuando menos, grupos familiares de gran cohesión, dentro de los
cuales había una clara tendencia endogámica, con matrimonios entre parientes muy cercanos; así llegaron a formar una comunidad muy cerrada,
de carácter aristocrático, de la cual salían lo mismo los funcionarios públicos
que los jefes militares, los encomenderos que los comerciantes, y .a la que
pertenecían las gentes de mayor significación social y económica; y que impuso su tónica a la vida de la región y aun a la política de los primeros

247

�gobernadores del Nuevo Reino de Le6n. Lo que consideramos una mera
fantasía, una pobre creación novelesca sin apoyo documental ninguno, es la
"Juderia en Monterrey", con su sinagoga y sus ritos públicos, que tan minuciosamente describen Charles K. Landis, David Alberto Cossío y Vito Alessio Robles, quienes, con gran ligereza, hablan espedficamente de Monterrey,
como si esta ciudad hubiese sido el único sitio de la ueva España con población sefardita, cosa falsa, ya que éstos se encontraban repartidos por todo el virreinato. ¿Por qué don Vito no escribió sobre la "Judería en Saltillo",
o la "Judería de Pachuca" o la de la ciudad de México, como lo hizo sobre
la "judería en Monterrey''? El ilustre historiador saltillense llega a decir que
"los contados habitantes de Saltillo ( se retraían) de cualquier comercio con
aquéllos (los habitantes de Monterrey) señalados como herejes". Sólo vemos
con esta frase la expresión de esas pequeñas pasiones de campanario, inevitables entre poblaciones vecinas. Insistimos en que todo lo que se ha dicho
hasta ahora sobre el tema, sólo son fantasías y afirmaciones gratuitas, ya que
no se dispone del más pequeño dato que pennita adentrarse en el problema
y llegar a saber algo sobre la vida religiosa, que en la intimidad de la familia, vivían aquellas gentes. Los documentos inquisitoriales relativos al noreste de la Nueva España son mucho muy escasos y todos de fechas muy
tempranas y casi ninguno se refiere al Nuevo Reino de León. S61o recordamos la "Autobiografía" de Luis de Carvajal el mozo, en la que nos dice
haber guardado la Ley de Moisés en las minas de San Gregario, o a Manuel de Herrera, pariente de Gaspar Castaño de Sosa, degollando un gallo
de la tierra (un guajolote), según el rito judío, en una estancia llamada
Los Ojos "que es en la gobernación del dicho Gobernador Luis de Carvajal".
No hay la más remota posibilidad de encontrar unas "memorias", o unas
"confesiones'', o un "diario intimo", o el relato de un viajero describiendo
las costumbres o hablando de las creencias. Además, lo único que nosotros
hemos podido documentar es la presencia -en el noreste de México, en el
siglo XVI- de numerosas personas de origen sefardí, pero no necesariamente
jadaizantes, cosas en el fondo muy diferentes. Otro factor que debemos tener muy presente, es el grado de a1ejamiento de cada uno de estos sefarditas
al origen del grupo: los hay nacidos en Portugal; en el Reino de León o
en E.wemadura; los hay naturales de evilla, de Granada, o de algún otro
lugar de Andalucía; los hay nacidos en México, en la Puebla de los Angeles,
en Zacatecas o en algún otro lugar de la Nueva España; los hay que son
hijos de padre y madre "conversos" y los puede haber -rara excepciónen que alguno de sus progenitores fuese "cristiano viejo"; y los hay negro
mestizos y mulatos. Por nuestro conocimiento de los procesos inquisitoriales.
sabemos que entre ellos había muchos matices religiosos desde el sabio rabino hasta el ignorante soldado o labrador, desde el apasionado fanático has248

ta el sincero converso, pasando por los vergonzantes, los cobardes, los tímidos, los prudentes, los disimulados, los tibios, los indiferentes, los acomodaticios, etc. Hacemos nuestras las palabras de A. Domínguez Ortiz, citadas
por Ascensio en "La peculiaridad literaria de los conversos" en Anuario de
estudios medievales, núm. 4, Barcelona, 1967, pp. 327-351, quien dice: "Aún
tiene menos sentido englobar en una sola clase a los judíos personalmente
conversos y a sus descendientes, de los que a no pocos tocaba un remoto
vestigio, una gota de sangre quizás ignorada del propio interesado". Así,
siempre quedarán abiertas múltiples interrogaciones: ¿Cuántos de aquellos
sefarditas aún eran judaizantes al entrar al uevo Reino de León y en qué
grade seguían creyendo y practicando "La Ley vieja de Moisés"? ¿Las familias practicantes, si las hubo, hasta cuándo siguieron. siéndolo y cuáles fueron los pasos del sincretismo judea-cristiano? ¿ Desde cuándo, c6mo y por
qué llegó a desaparecer totalmente, en esta región, la tradición mosaica?
¿ Queda algo de ella? Preguntas que, con excepción de la última, nunca llegarán a ser contestadas documentahnente.
El problema que se plantea es del mayor interés, sugestivo y apasionante,
ya que sabemos c6mo, en otras regiones del mundo, las comunidades sefarditas se han caracterizado por su constante y firme fidelidad a la ley mosaica, por su espíritu eminentemente conservador y por su profundo apego
a las tradiciones y costumbres de su raza, al grado que las familias que descienden de aquellos judios expulsados de España en el siglo XV, siguen hablando español, cantando romances y, algunas, guardando celosamente la llave de la casa que sus remotos antepasados habitaron en España. Además1
a pesar de expulsiones, persecuciones inquisitoriales y aún de progromos, los
grupos sefardíes siguen viviendo fieles a su tradición y como grupos minoritarios, aún dentro del mundo hispánico, tal es el caso de los "chuetas" de
Palma de Mallorca, recluidos en "la calle" que conserva todas las características de la antigua aljama o ghetto medieval; o los cripta-judíos de tierras
de Braganza, Traz-os-Montes o la Beira, en Portugal -región de donde procedían los sefarditas pobladores del Nuevo Reino de León- que han llegado
hasta nuestros días fieles a su tradición; o bien, caso de especial interés para
nosotros, esa comunidad sefardita de que nos habla Monín en Los judíos en
la América Española ( 1492-1810), Buenos Aires, 1939, pp. 135-136. "En
la actualidad, dice, existe en Curucuatln {Chile) una tribu Bmei Sion que
afirma que desciende de los primeros marranos (judíos conversos) que llegaron a Chile en los comienzos del siglo XVII. Ellos practican antiguas tradiciones y ritos, mezcla de ceremonias judaico-cristianas y están adheridos
a la Iglesia Hebrea; forman un núcleo de más o menos 600 familias y se
casan preferentemente entre sí". Parece ser que hasta mediados del siglo XIX
los cripta-judíos seguían formando pequeñas comunidades en España, prin249

�cipal.mente en la "Raya de Portugal" -sobre el tema se puede consultar
a Caro Baroja: Los judíos en la España Moderna y Contemporánea, Madrid, 1961, Vol. III, pp. 148-162- y se dice que algunas de estas comunidades aún perduran en tierras de Salamanca y en Talavera la Real, lugar
situado un poco al oriente de Badajoz. Tenemos vagas noticias de la persistencia de algunas de estas comunidades judías en México que, como en
el caso de la de Chile, se dicen descender de los cripto-judíos novo-hispanos
y conservan algo de su tradición mosaica; se nos ha hablado de un grupo
indígena en el barrio de Peralvillo, en la ciudad de México, y otro en algún pequeño lugar del centro del país, no recordamos si en el estado de Hidalgo o en el estado de México. Aqui surge otra interrogante. ¿ Por qué el
grupo sefardí del noreste de la ueva España perdió, o no llegó a tener,
esa vitalidad que ha hecho posible que otros grupos lleguen hasta nuestros
días? ¿Por qué no dejó huellas perceptible ? o ¿En realidad no las dejó?
Creemos que lo único que podría llegar a revelar algo de esta apasionante
incógnita, sería la investigación folk1órica, disciplina que está fuera de nuestro campo y de nuestras posibilidades, pero que sospechamos muy prometedora, ya que los elementos folklóricos son de una increíble persistencia y
vitalidad; además, accidentalmente, en simples lecturas de información, o
por nuestro escaso y fortuito trato con gentes de la región en estudio, hemos
llegado a advertir algunas curiosas y significativas semejanzas entre el folklore neoleonés y coahuilense con el folklore sefardí de la cuenca mediterránea, especialmente de Sal6nica; o con el folklore de los cripto-judíos nov0hispanos del siglo XVTI, como aparece en los procesos inquisitoriales; pero,
entiéndase bien, sólo se trata de semejanzas en las que no hemos llegado a
profundizar, de las que ni siquiera podríamos decir con certeza, si sólo se
dan en esta región o si se presentan también en otros lugares; ni si son típicamente sefardíes o si pertenecen al transfondo común de los pueblos hispánicos o a la tradición mediterránea. Creemos que antes de llegar a ninguna conclusión habría que investigar cuidadosamente muchas cosas: ¿Hay
verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente
de una clll'iosa y fortuita semejanza? ¿Qué tan antiguo es el fenómeno folkl6rico registrado en el noreste de México? -por ejemplo, la costumbre de
circuncidar a los recién nacidos está muy extendida en la ciudad de Monterrey, pero hemos podido constatar que es tan sólo una influencia, muy reciente, de la preocupación higienista norteamericana y una imitación de sus
técnicas clínicas. ¿Es o no es exclusivo de la región en estudio y, por otra
parte, pertenece el elemento folklórico a la tradición sefardí? ¿ Cuál es su
grado de semejanza? Es obvio que para poder dar una respuesta seria y
confiable a estas preguntas, hay que partir de un detallado y profundo cono-

250

cimiento de los dos folklores que se comparan, conocimiento que estamos
muy lejos de poseer.
Tan sólo para apoyar nuestra conjetura de que el estudio del folklore podría revelar las huellas del paso del grupo sefardí por estas tierras; como
un ejemplo de las posibilidades que ofrece este campo de la investigaci6n y
con el deseo de despertar el interés de los folkloristas, señalaremos aqui algunas de esas semejanzas de que hablamos atrás:
Uno de los fenómenos lingüísticos más perceptibles y singulares del noreste
de México es la pérdida de la "y" intervocálica: $altillo
Saltío, membrillo
membrío, tortilla
tortía, cabellos
cabeos, doncella
donsea,
etc., fen6meno que aparece muy generalizado en el habla sefardí; tenemos
ejemplos de Salónica, Lárissa, Mármara, Rodas, Orán, Tetuán, Alcazarquivir y Larache, todos tomados exclusivamente de Poesía tradicional de los judíos españoles de Manuel Alvar, México, 1966; escojamos algunos de ellos:
"Se aparan damas y donseas por ver esta maravía", cantan aún los sefarditas de la Isla de Rodas (Alvar: 97-2); y los judíos marroquíes de Orán
o de Tetuán: "y a Jimena la enserrara en un castío de vidro" (Alvar: 1-6):
en un canto de boda de Sal6nica se dice: "entre la mar y el río nos creció
un árbol de bembrío (por membrillo)", (Alvar: 148-4 y 5); en la lejana
islita de Mármara, frente a Constantinopla, aún se escucha cantar: "Que
miremos sus maravías, que mos hace el Dió de en alto" (Alvar: 39-19).
Quisimos seguir un poco la pista a este interesante fenómeno lingüístico y
encontramos datos muy significativos, que vamos a señalar aquí someramente: dentro del mapa lingüístico de España la pérdida de la "y" intervocálica sólo se presenta en el dialecto leonés, desde Asturias hasta Cáceres,
es decir, en la ''Raya de Portugal", de donde procedía un alto porcentaje
de los primeros pobladores del Nuevo Reino de León, que por algo se llamó
así. Vicente García Diego en su Manual de dialectología española, Madrid,
1946, dice: "(En asturiano y leonés). En las palabras en illo, adoptadas
del castellano, suele también perderse (la 'y' después de 'i') en las más
usadas: morcía
morcilla, mantía
mantilla. También se da el caso
de pérdida de 'y' después de 'e', etc." (p. 161); y añade más adelante (p.
324) : "Como en el asturiano y leonés la 'y' intervocálica tras 'i' se pierde ( en el judeo-español) : .. .La 'y' procedente de '11' también puede perderse (como en el asturiano y leonés): ... después de 'e', como sentea
centella". Alonso Zamora Vicente en su Dialectologia Española, Madrid,
1960, apoya Jo dicho por García Diego: "En los casos frecuentes de evolución a 'y' mediopalata), esta consonante puede perderse (en el leonés) detrás de 'i' .. .La pérdida se produce -o puede produCÍl'see-- también en las
voces castellanas acomodadas a la fonética asturiana: mocía
morcilla,
mantia
mantilla. Asimismo existe la pérdida detrás de 'e', etc." (p. 108);

=

=

=

=

=

=

=

=

=

=

251

�y hablando del judea-español, añade: "Queda por registrar, en este análisis
del veísmo, la pérdida de la 'y'. Ocurre en varias regiones yeístas en contacto con 'i' acentuada, y también, en menor escala, tras 'e'. La pérdida
está registrada en el judeo-español de Constantinopla, Salónica y Marruecos:
cuchío, anío, gaína, estrea. En el norte de Africa: casúo, frenío, bolsío,
anío, etc."
"En España ha sido señalada la desaparición de 'y' junto a 'i' tónica
-también, aunque menos, tras 'e' -por varias comarcas leonesas", (p. 68) .
Debo insistir en que los datos, atrás señalados, no pueden ser más significativos, ya que los más antiguos pobladores del noreste de la Nueva España, en gran número, eran de dialecto leonés y de origen sefardí.
Otra curiosa semejanza la encontramos en el empleo del arcaísmo huerco
o güerco, tanto en la región de nuestro estudio, como entre las gentes de
habla sefardí: La palabra viene del clásico Orcus, dios de los Infiernos y
que en el español medieval vino a significar el diablo o el infierno; la palabra desapareció de nuestro idioma y sólo se conserva en el habla sefardí
con esos significados o con el de "Angel de la Muerte"; en la región de
nuestro estudio está extendidísimo el uso de esta palabra, sólo que con un
misterioso, en apariencia, cambio de significado: con esa palabra arcaica se
designa a los niños y muchachos en general; creemos que en el fondo de
la significación hay algo de reprimenda u ofensa -aunque muchas veces
se use en tono cariñoso-- siendo equivalente al "demonio de muchacho",
"dernontre de muchacho", utilizadas en otras regione del país. Entre los
cripta-judíos novohispánicos, la palabra güerco se empleó también con el
sentido de "condenado", del que no se salvará, del que irá al Infierno y,
también fue "palabra de suma ignominia con que los de esta incrédula naci6n (la judaica) motejan a los cristianos", como declaró ante la Inquisición
doña Micaela Enrlquez en 1648. (García: Autos de fe, p. 243). Creemos
que la cita anterior nos da la clave de estos "güercos" del noreste de México. A través de los procesos inquisitoriales hemos llegado a constatar que
entre los sefarditas novohispanos los niños no eran iniciados en la "Ley vieja
de Moisés" antes de los 13 6 14 años, por temor a sus indiscreciones o imprudencias, que podrían llegar a descubrir a toda la familia ante la Inquisición; así el niño, y aun el muchacho, se mantenían cat6licos hasta esa edad,
es decir, eran güercos, condenados al Infierno por no ser aún judíos. En el
centro del país se emplea la expresión: "Condenado de muchacho". En el
noreste, a lo largo de los siglos, la palabra se conservó, apartándose más y
más de su significado original, hasta llegar a ser, simplemente, sinónimo de
niño.
Ya en otro campo, el de las supersticiones, mencionaremos el ademán, tan
común en el noreste de México, de pasar la mano sobre la cara y la cabeza

252

de un niño para evitar hacerle "mal de ojo" y que registra Michael Molho
en Usos y costumbres de los sefardíes de Sa16nica, Madrid, 1950. El ademán,
lo mismo en Salónica que en la región de nuestro estudio, va generalmente
acompañado de una invocación, como "Dios te guarde", dicha en voz muy
baja o mentalmente. En Nuevo Le6n hay la creencia de que se evita el "mal
de ojo" tocando el objeto en riesgo, así, por ejemplo, si una persona dice
que una planta está muy bonita, inmediatamente el dueño de dicha planta
corta una ramita y se la entrega al que hizo el elogio; no hemos podido
indagar si tal costumbre exi te entre los sefarditas. e nos ha informado
que entre los campesinos de la región cítrica de uevo León -posiblemente
se extiende por todo el noreste-- se conserva la co tumbre de no tirar ni
cabellos, ni dientes, ni uñas, sino que de los primeros hacen molotitos y envoltorillos de los otros y los depositan entre los sillares que forman las paredes
de las casas. En Jo procesos inquisitoriales contra judaizantes de los siglos
XVI y XVII, en la Nueva España, encontramos que era costumbre general
guardar dichas cosas para enterrarlas, junto con el cuerpo, al morir la persona; en un edicto inquisitorial citado por J. J. Rueda en Herejías, etc., p.
86, se hace una lista de los actos por lo cuales se puede llegar a descubrir
a los cripto-judíos, y uno de ellos es que " ...cortándose las uñas y las puntas de los cabellos guardándolos o quemándolos..." Entre los sefardíes novo-hispanos del siglo XVII existía una curiosa superstición -mencionada en los
procesos- que consistía en volver a cubrir la cama al levantarse, por creer
que si se dejaba descubierta se acostarían en ella los difuntos; se nos ha
informado que en algunos pueblos de Nuevo León, en forma ba tante esporádica, se conserva esta costumbre, no pudimos saber si es también por
el temor a los muertos. La cura del "susto", mediante un huevo, es igual,
en todos sus detalles, como se practica actualmente en uevo Le6n a como
aparece descrita en los procesos inquisitoriales. Los niños de Monterrey jue.
gan a la "pericocha", juego idéntico al de los "palico" que juegan los
niño sefardíes de alónica; no sabemos qué tan antiguo sea el juego en
Nuevo León; otro juego de los niños regiomontanos es cazar mariposas, en
la época de la gran migración, para comerciar con ellas mediante un curioso y complicado canje, costumbre semejante al canje de mariposas del
capullo de la seda de los niños sefardíes de Sal6nica.
Un gran conocedor del folklore neoleonés, el señor ...Rivera anta Cruz,
nos informa que el conjunto de tambor y darinete, típico de uevo León,
sólo se encuentra en España, en la región de Extremadura, con la interesante
circunstancia de que en ambas regiones el clarinete es en ' sí"; los hermosos
yugos para uncir los bueyes que se labran en el noreste de México, tienen
u antecedente en "La Raya de Portugal".
Veo que contra lo que había prometido páginas atrás, me he metido en

253

�campo ajeno y por eso terminaré repitiendo las preguntas que ya antes había hecho: ¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se
trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ qué tan antiguo
es el fenómeno folklórico registrado en el noreste de México? ¿Es exclusivo de la región en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea? ¿ Cuál es su grado de semejanza con el fenómeno sefardí? Para dar
respuesta satisfactoria a estas y a otras muchas preguntas habría que realizar una amplia y profunda investigación que no se ha hecho hasta ahora.
GENERAL
Bmuoo R.\F ÍA

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1961, 3 vols.
CAavAJAL EL vozo, Luis DE, "Autobiografía" en Procesos, etc., México, 1935.
Cossfo, DAVID ALIIERTo, Historia de Nv.euo León, Monterrey, 1924-1926, 6 vols.
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ERNESTO WTUCHE

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

Ai..Ess10 RosLEs, V1To, "La judería de Monterrey" en

254

JUAN IG AGIO RAMóN
UEVOLEO tS DE LA INSURGENCIA

antes de abordar nuestro tema y para irnos situando en
la época a que voy a referirme, permítaseme relatar valiéndome de don
Luis Castillo Ledón, una curiosa coincidencia que no todos conocen, relacionada con los principales actores de la Revolución de Independencia:
El 9 de octubre de 1800, siendo don Miguel Hidalgo y Costilla cura párroco de San Felipe, Gto., es invitado para que vaya a San Luis Potosí a
la bendición del Santuario de Guadalupe, acabado de construir, y cante en
él la primera misa. No era la primera vez que se le distinguía de este modo:
poco antes, los padres filipenses de Querétaro lo habían invitado a la inauguración de una capilla, para que oficiara y pronunciara en ella el primer
sermón. Había sido rector y maestro durante muchos años del Colegio de
San Nicolás en Valladolid, uno de los mejores planteles de enseñanza superior en la Nueva España; habían pasado por sus manos varias generaciones
de sacerdotes y su fama de sabio y orador elocuente se extendía por todaJ
partes. (Todavía luce en la fachada del Santuario de San Luis una amplia
placa de mármol de Garrara, con la inscripción que recuerda el haber sido
inaugurado aquel templo por el Padre de la Patria).
Se tiene dispuesto un vasto programa de fie tas religiosas y profanas que
durará varios días, para mayor solemnidad de la consagración y, a la vez,
con el propósito de recaudar fondos destinados a la terminaci6n del Santuario. Inícianse las fiestas con una corrida de toros a la que asisten ocupando el palco de honor: el intendente de la Provincia, el jefe de las armas que lo era el Tte. Coronel don Félix María Calleja del Rey; el Cura
don Miguel Hidalgo, huésped de honor, y otras personas importantes del lugar. Se da la señal para que empiece la lidia, y, por primera vez en San
AMABLE LECTOR:

255

�Luis -lo que causa sensación-, "se hace un despejo" por tropas del Ejército. Era éste un atractivo más del espectáculo y consistía en una serie de
maniobras de conjunto, de gran lucimiento cuando se ejecutaban con precisión y marcialidad. Esta vez ejecuta la maniobra irreprochablemente la
Primera Compañía del Regimiento de la Reina, al mando de un apuesto
teniente de dragones llamado Ignacio Allende, joven impetuoso, atlético, marcial y hábil jinete que aJlí mismo jinetea un toro bravo. Travesuras de
éstas le ocasionaron una ligera desviación de la nariz que marcó su fisonomía para toda la vida. Así, por primera vez hállanse reunidos don Miguel Hidalgo, don Félix Maria Calleja y don Ignacio Allende, tre nombres
célebres que habrían de barajarse diez años después en un póker de tragedia.

I
Debo anticipar que con la presente e&gt;.-posición no pretendo enriquecer la
historia de uevo León con datos inéditos. Son muy escasos los que he podi&lt;lo recoger acerca de don Juan Ignacio Ramón de Burgos, personaje del
que generalmente se sabe poco o nada cuyo nombre lleva una calle de MontetTey y otra de Lampazos, y en cuyo honor y el de su hermano don Buenaven tura se bautizó con el nombre de Villa de los Ramón a un municipio
de nuestro Estado. Hurgando afanosamente en los archivos de la Parroquia
y del Ayuntamiento de Lampazos, de donde se le supone originario, encontré noticia de muchas personas de apellido Ramón desde 1725 ( don Miguel,
doña Ignacia, don Ignacio ... ) todos elJos clasificados como "españoles de
esta villa", seguramente criollos porque otros están como "mestizo ", "tresalbos", "indios" o •~ulatos". Claro que no apareciendo constancias f ehacientes, no sabemos nada cierto acerca del origen de don Juan Ignacio, sino la sola presunción de que existiendo en Lampazos varias familias de e
apellido desde veinte años antes de su aparición en escena, él mismo haya
pertenecido a alguna de ellas. Aunque, en rigor, no tiene importancia el hecho accidental de que una persona haya nacido en determinado punto llámese Corralejo, Guelatao o an Francisco de Apodaca; como tampoco lo
tiene el color de su piel, su modo de caminar o el perfil de su nariz. Lo
que importa a la historia es la huella, buena o mala que a su paso deja por
el mundo. Lo reclamamos los lampaceases porque ahl vivió los mejores veinte
años de su vida ejerciendo autoridad y, por supuesto, influyendo fuertemente
en la fisonomía social de nuestro pueblo. Sólo se sabe de buena fuente,
que nuestro héroe vino al mundo en 1753, el mismo año en que hizo lo

256

propio don Miguel Hidalgo. Ambos pues, andaban por los 57 -no jóvenes, pero tampoco ancianos- cuando fueron fusilados en Chihuahua.
Don Juan Ignacio asoma por primera vez a nuestros registros parroquiale en 1789 apadrinando un bautizo acompaiíado de su esposa, doña Josefa
de la Garza. Y en junio del año siguiente es bautizada una hijita de ambos;
pero había servido como soldado de la Compañía Presidial de la Bavia desde
el 30 de abril de 1774, ascendido a sargento el 29 de junio de 1779 y en
1783 a alférez de la Compañía de altillo. El 2 de junio de 1784 es ascendido a teniente y sirve en las Compañías Primera y Segunda Volantes del
uevo Reino de León. Participa en seis campañas generale contra los indios y es herido en tres ocasione . El 91 obtiene el grado d primer teniente,
el 92 el de Comandante de la Compañía de Lampazos y el 97 se le nombra, ad más, ''Tt:niente de Gobernador Subdelegado en la Punta de lo Lampazos, real de la Iguana y su jurisdicción'. (Papeles de la Iguana en el
Archivo General del Estado de N. León) .1 Su hoja de servicios consigna
"valor acreditado, capacidad regular, buena conducta y esmero en los asuntos que se ponen a su cuidado'.
Este último puesto que como se comprende, significa mando poütico y
militar, lo desempeñó don Juan Ignacio hasta 1810 en que por órdenes de
Calleja reúne parte de la Compañía Veterana de Lampazos, alista otras fuerzas y pasa a Monterrey como segundo comandante de las armas de la provincia ( el primero era el gobernador). Veinte años sin más interrupciones
que las cortas ausencias a que se veía obligado para salir en persecución de
los indios que asolaban las rancherías y amagaban poblaciones· o para custodiar las remesas de plata que todavía en ese tiempo prodigaba la mina de
la Iguana. Remesas que era preciso conducir a lomo de mula por Vallecillo,
Sabinas, Monterrey y altillo hasta Matehuala donde estaba la casa de moneda más cercana.
Lampazos era entonces una punta de lanza de la civilización en la frontera, "tierra de gu rra»
le llamaba. No la frontera con el exterior porque más al norte se hallaban todavía las provincias de Nuevo antander (hoy
Tamaulipas) y la de Texas con sus llanuras inmensas; sino la frontera con
' tierra de indios'' y lugar de paso de éstos en sus incursiones al interior del
país.
umerosas tribus o "nacione de indios salvajes", nómadas, rebeldes
a toda disciplina e impermeables al Evangelio y al Silabario, a quienes ra
preciso tener a raya. Y para proteger aquel frente de "los insultos de Jo
bárbaros", como entonces se decía, el gobierno colonial procuraba mantener
siempre una guarnición competente en la Villa de la Punta de Lampazo
-llamada así porque el poblado se reclina sobre la falda del cerro de Lam1

Iníormaci6n proporcionada por el Sr. Profr. Israel Cavazos Garza.

257
1117

�pazos, precisa.mente donde éste viene a morir en forma de punta-. Era de
ley y de costumbre que Los habitantes hábiles para combatir se presentaran
montados y armados, al toque de alarma. En el patio de cada casa había
un caballo dispuesto y detrás de cada puerta una carabina o una lan?.a.
Reminiscencia que quizá explique por qué de Lampazos pudo salir andando
el tiempo, contingente generoso de hombres avezados a las fatigas y a los
rigores de la guerra, en las diversas turbulencias de la romántica vida de
México.
¡ Los indios! ¡ Los indios! Estas dos palabras que nada dicen a las generaciones de hoy, eran entonces voz de alarma, toque de rebato, llamada
angustiosa y grito de espanto de las familias amenazadas de pillaje, de tormentos y de muerte. Cuando los españoles de la conquista pisaron tierras
de América, las hallaron ocupadas por aborígenes qu poseían una civilización más o menos cruda, pero civilización en algún a pecto más avanzada
que la del viejo mundo. Había organización política y religiosa, se cultivaba
la tierra y se explotaban las minas; habí~ en suma, hábitos de orden y de
trabajo. Pero eso era en el centro y sur del país, así como en sus costas orientales. Y si fue posible a un puñado de españoles someterlos, se debi6 al
genio y aJ arrojo de Cortés, a la alianza generosa y leal de Tlaxcala y al fanático y absurdo pavor que convirtió en un miserable al valeroso Moctezuma
Y la Colonia fue a su ez posible, porque los pueblos se resignaron y sometieron incomprensible y fatalmente. Los indios de estas tierras norteñas, en
cambio, no se sometían, eran bárbaros, literalmente bárbaros. Ya lo decía
don Alonso de León a mediados del siglo XVII: "Todas las naciones, así
del viejo mundo como del nuevo mundo, por bárbaros que hayan ido han
llegado a tener dioses a quienes adorar, reverenciar (y temer)· no las que
han habitado y a1 presente habitan este uevo Reino de León. Aquí sólo
el hombre, dejando la naturaleza, se ha convertido en fiera ... es cruel, naturalmente feroz y vengativo. . . enemigo de todo lo creado ..." Y lo eran
hasta entre ellos mismos: ab.µidonaban a sus más cercanos parientes cuando
éstos enfermaban o envejecían, y practicaban el canibalismo. 11 No cultivan
ni siembran -sigue diciendo don Alonso-, viven en la ociosidad ... de modo
que como se alimentan de frutos silvestres, engordan cuando éstos abundan
y andan flacos y agalgados en invierno". Todavía un siglo después se consigna que "no tenían templos, ni ídolos y que sólo algunas tribus tenían una
idea confusa de rnos, a quien llamaban 'Capitán Grande'. Y otras adoraban al sol, de lo que nos queda vivo recuerdo -dice el Dr. Gonzalitosen el escudo de armas de la ciudad de Monterrey". Lo cual, inferimos, acusa indudable evolución mental: ya no comerían gente como en los tiempos
de don Alonso de León; pero todavía en 1815 el gobernador don Joaquín
Arredondo pedía ayuda a los habitantes de la provincia. . . "para auxiliar a
258

las tropas de la frontera, que persiguen a los bárbaros que en grandes gavillas se arrojan sobre ranchos y haciendas, destruyendo los bienes de campo
y matando a cuantos encuentran o Jlevándoselos para martirizarlos". Más
tarde don Juan Zuazua aprendió desde muy joven el oficio de soldado luchando rudamente con los indios hasta casi exterminarlos, y al Gral. don
Francisco Naranjo le tocó al fin acabar con ellos y devolver la paz a los
espíritus.
Pues bien, en la tarea penosa de contener esas hordas de salvajes para
seguridad de la provincia, emple6 don Juan Ignacio Ramón lo mejores
años de su vida. En eso, en administrar justicia como teniente de gobernador
y también, como dejamos apuntado, en proteger como "capitán a guerra",
las riquezas de la Iguana. Sabido es que la mina de la Iguana, el llamado
"lagarto de plata'' que dio nombre de Iguana al Jomerío en que se hallaba
-40 kilómetros al -E de Lampazos-, fue descubierta en 1755 y se hallaba ya en bonanza el 57 con su yacimiento de plata nativa de tal pureza1
que en 1795 informaba el gobernador Herrera y Leyva al intendente de San
Luis Potosí, haber "tenido en sus manos una piedra de peso de una arroba
y que al fundirla s61o mermó un marco (230 grames). Quizá exageró un
poco el señor Gobernador, dado lo rudimentario del sistema de hornos castellanos que entonces se usaba para el beneficio del mineral. Lo cierto es que
la Iguana dio muchos millones y, naturalmente, congreg6 numerosa población en su real de San Antonio de la Iguana. El gobernador Santa María
lo visit6 varias veces en 1810. Se tenía alli una compañía volante dependiente de la de Lampazos, había un templo ricamente ataviado con plata
maciza y existía una hermandad religiosa. Se sabe que los templos de VallecilJo, de an José de Sabinas y la capilla anexa a la catedral de Sa.ltilJo
fueron construidos en todo o en parte con limosnas de la Iguana.
Y, naturalmente, el templo de Lampazos también participó de la bonanza.
En efecto, en su visita pastoral de 1959, "Fray Francisco de San Buenaventura Martínez Texada, Obispo de Guadalajara, uevos Reyno.s de Galicia y de León, Provincia de ayaritb, California, Coahuila y Texas" (no
más), deja testimonio de haber encontrado "en el bautisterio pila Bautismal, concha y chrisma de plata con sus bordes esculpidos. . . sagrario y llave
y una lámpara del mis.mo metal en el altar". Y nuestros abuelos conocieron
en el ervicio de su templo: un frontal labrado, vinajeras, incensarios, candelabros, platos para la limosna y otros menesteres, todos de plata, más el pesado marco de lo mismo que encierra una bellísima imagen pintada al óleo
de . Sra. del Reí ugio, traida de España ' por don Franci co Antonio de
Estrada, Alcalde Mayor y Capp. a Guerra de San Antonio de la Iguana,
donde yase. . . ( 1782) ".
Las recuas que onducían esa riqueza en planchas o lingotes, eran objeto
259

�de la codicia de los bandoleros, frecuentemente asaltadas y siempre defendidas por las compañías volantes que las custodiaban. En el Cañón de
Arteaga exterminó don Juan Ignacio Ramón una gavilla de asaltantes obligando al capitán de ella a arrojarse al abismo.
Contemporáneo de don Juan Ignacio y colaborador suyo en el servicio de
la Corona, íue don Juan de Zuazua, padre del aguerrido general del mismo
nombre, ya citado. Llegó a Lampazos don Juan de Zuazua, español peninsular, a fines del siglo XVIII como administrador de correos y más tarde
era encargado del estanco de tabacos y del papel sellado. En 1802, comisionado como perito en arquitectura por el señor Ramón, lo acompañó y
auxilió en e1 reconocimiento y avalúo de los daños causados en el poblado
por abundantes lluvias que estuvieron cayendo durante doce días consecutivos.
En estas y otras tareas pacíficas, alternadas con acciones de armas tan
llenas de riesgos como escasas en gloria se ocupaba don Juan Ignacio cuando,
en septiembre de 1810, llegó a estos lugares, como reguero de pólvora, 1a
noticia del incendio que se originó en Dolores. Para la exposición que aquí
haré de los hechos y slcedidos en que tuvo alguna parte nuestro personaje,
me valdré de los pocos autores que a él se refieren, muchas veces sin mencionarlos para no recargar las citas; pero en el mejor orden que me sea
dable y sin novelas ni fantasías, procurando ecuanimidad, pues creo con
Fuentes Mares, que México ha de valer para la Historia no tanto por lo que
ha sido, sino por lo que ha de ser.

•
El 22 de septiembre -seis días después del levantamiento de Hidalgo-don Félix María Calleja, Subinspector Militar de las provincias Internas de
Oriente, que eran: Coahuila, el Nuevo Reyno de León, la Colonia de Nuevo Santander (hoy Tamaulipas) y Texas hasta la frontera con los Estados
Unidos; informaba el señor Calleja a los gobernadores de ellas haber "estallado una revolución con señales de terrible trascendencia". Al del Nuevo
Reyno de León, don Manuel Santa María, le llegó el aviso el 29 del mismo
septiembre, con la orden de hacer marchar violentamente a San Luis Potosí,
donde el subinspector se hallaba organizando fuerte columna, la parle que
pudiera de la tropa y oficiales de la Compañía Volante de Lampazos y 250
milicianos que se tenían destinados a Texas, re.emplazándolos con milicianos
de nuevo ingreso para el resguardo de la Provincia.
Era este Santa María hijo de un sevillano que había peleado contra los
franceses en la Isla Española. Ya en 1809 seivía como Sargento Mayor del

260

Regimiento Provincial de Dragones de San Carlos, cuartel en Real de Catorce, con 25 años de servicios a la Corona. Creyéndose merecedor de más
altos puestos reclamó y le fue confiado, para su mal según veremos después,
el gobierno de la provincia del Nuevo Reyno de León el 26 de abril de 1810.
Alaimado al saber de la revuelta, supuso con buen juicio que no tardaría
en llegar a estas tierras y contestó a Calleja con evasivas para ganar tiempo.
Mandó que viniera de Lampazos don Juan Ignacio Ramón con parte de su
compañía y que don Bruno Barrera fuera a Saltillo, donde había feria, a
recoger a los oficiales y soldados que por allá andaban francos. Era a mediados de octubre y no salían todavía las tropas pedidas por Calleja. Reclama éste la tardanza y Santa María, alentado con la falsa noticia que por
esos días le llegara de Coahuila, de que los insurgentes habían sido derrotados en Buenavista, y por un reciente acuerdo con los gobernadores vecinos
para auxiliarse mutuamente, resolvió enviar 200 hombres a San Luis al mando del segundo comandante don Pedro Herrera, nombrando para sustituir
a éste, al señor Ramón. "Desde aquel momento -precisa David Alberto
Cossío- las mejores fuerzas del Nuevo Reyno de León quedaron subordinadas al antiguo Capitán de la Villa de San Juan Bautista de Horcasitas y
Punta de Lampazos".
Al cuidado de éste y de don Antonio de la Garza y Guerra, Alcalde de
Monterrey, dej6 el gobernador la ciudad y se ausentó sin decir a dónde iba.
Santa María, que había sido siempre militar, se hallaba ya incómodo con
las re ponsabilidades del mando civil en aquellas apuradas circunstancias, y
dirigió una angustio a comunicación al Virrey Venegas, a cuyas órdenes había militado, para que lo llevara nuevamente al servicio de las armas; y
proponía para que Jo sustituyera en el gobierno de la Provincia a don Juan
Ignacio Ramón en quien, decía, "concurren laudables circunstancias.. . exacto y vastos conocimientos de estos países, mucho ascendiente sobre sus habitantes, y todo aquello necesario para el feliz desempeño .. .'' (Ruego al lector notar que subrayo este detalle interesante de la recomendación de Santa
María: "don Juan Ignacio Ramón tenía mucho ascendiente sobre los habitantes de estos países", porque más tarde hemos de referirnos a la eficacia
de su propaganda en favor de la Independencia, que fue prédica y ejemplo).
Pero Venegas no estaba para complacencias y dejó a Santa María bajo
el peso de las responsabilidades que a á lo abrumaban. A mediados de noviembre supo Ramón que la Insurgencia venía arrollándolo todo y que despué de ocupar San Luis Potosí lle aba ya a Matehuala, Charcas y Catorce.
Preocupado por la ausencia del jefe, pidió al Ayuntamiento de Monterrey que
reclamara. urgentemente la presencia del gobernador y el auxilio económico
del Cabildo Eclesiástico, y que exhortara al pueblo a la defensa de los hogares contra "las hordas tumultuarias" que, según los bandos del Virrey y

261

�las proclamas de Calleja, venían destruyéndolo todo: vidas y haciendas, honras de mujeres y santuarios de templos. Vuelto el gobernador a su ínsula
hizo que don Juan Ignacio, ascendido ya a coronel, marchara con tropas
competentes a posesionarse de los pasos de Labradores y El Pilón (hoy Galeana y Monternorelos), mientras el coronel don Manuel Cordero, gobernador de Coahuila, se aprestaba en Agua Nueva con 2,000 soldados veteranos
bien armados y municionados, a enfrentarse con los 8 000 bisoños mal pertrechados que avanzaban hacia el norte, capitaneados por el caudillo insurgente
don Mariano Jiménez.
¿Quién era este Jiménez? Entre las muchas personas que se unieron a los
insurgentes en Guanajuato después del percance de Granaditas se encontraba ese joven sujeto ingeniero potosino egresado en 1804 de la Escuela de
Minería de la ciudad de México y a la sazón ocupado en trabajos de su
profesión. Ahí tuvo su primer contacto con la Insurgencia, con la que simpatizó tan hondamente, que resolvió dejarlo todo para entregarse a ella y
se presentó al Padre Hidalgo ofreciéndole sus servicios. Este, profundo conocedor del corazón humano, con ojo certero descubñó dotes de mando en el
joven profesional y lo autorizó para que organizara hasta 3000 combatientes,
otorgándole el grado de coronel. Al arrojo y a los talentos de este flamante
jefe, unidos a los del intrépido Allende, de Aldama y otros, se debió la victoria insurgente del Monte de las Cruces. Después de la derrota de Allende
en Guanajuato, donde Jiménez evitó la consumación del desa tre cubriéndole la retirada; viendo que Iriarte, con fuerza competente venía a reforzar
a la columna insurgente, obtuvo permiso para intentar una empresa que
tenia largamente meditada: venir a insurreccionar las Provincias Internas
de Oriente. Ascendido entonces a Teniente General, comenzó a obrar por
su propia inspiración aquel joven culto, bondadoso y de espíritu justiciero
que imprimió al movimiento en esta región un sello de caballerosidad
que le atrajo las voluntades. Y como más quería atraer que pelear, desde
Mat huala destacó a varios de sus oficial en misión de convencimiento,
redactó proclamas, escribió cartas e hizo que sus ayudantes escribieran también durante quince &amp;as que alli permanecieron, explicando la justicia de
la causa insurgente, los procedimientos civilizados que venían usando y la
finalidad que perseguían; con lo que logró, entre otros triunfos, que se pronunciara el 22 de enero en San Antonio de Béjar de la Provincia de Texas
el capitán don Juan Bautista Casas, aprehendiendo al gobernador don Simón Herrera y Leyva y al comandante militar don Manuel Salcedo; se aseguró Parras, Monclova y el presidio de Río Grande.
Uno de los oficiales de Jiménez, don Pedro Aranda, se dirigió por carta
a don Juan Ignacio Ramón, a quien dejamos parapetado en Labradores en
espera de 'los tumultuarios". La carta de Aranda lo impresionó muy favo262

rablemente y quiso mayores explicaciones del propio general insurgente, y
Jiménez no se hizo e perar. El 25 de diciembre le envió su Código revolucionario en el que decía: "el único móvil de nuestras operaciones es mantener independiente nuestro suelo, que ha sufrido los conflictos más apurados
desde Ja pérdida de España".

Y, ya de jefe a jefe y de patriota a patriota l decía: "He manifestado a usted,
señor comandante, las miras de la presente guerra, la cual, habrá penetrado
usted, no se dirige a la Religión, pues somos católicos. . . no contra el rey,
pues usted mira que el procurar Ja independencia con peligros de vidas y
haciendas, es sólo por conservarle este último retazo que le queda... no contra la Patria, pues lo que procuramos es que no corra la suerte de E paña,
esto es, que no sea presa de Bonaparte; pues sólo así permanecerá intacta
la fe de nuestros mayores" y termina invitándolo a ervir las banderas de la
Independencia, asegurándole que el hacerlo significaría para él, Jiménez,
'una conquista de las más gloriosas de su expedición". Varias cartas le escribió Jiménez hablándole de la imposibilidad de resistir a fu rzas tan superiores que alentaban iguales sentimiento que el pueblo.
Pero entonces -se ocurre preguntar- ¿qu' extraño género de independencia se pretendía lograr? ¿ Independencia de quién, si no de España y
de sus reyes, trescientos año opresores? No era nueva la idea de emancipación desde que en 1783 lograron la suya los E tados Unidos, con el reconocimiento de España· como no era nuevo el sentimiento de rebeldía de los
pueblos oprimidos desde que la Francia del 93 sacudió al mundo con la decapitación de sus tiranos y la proclamación de los "Derechos del Hombre"
Ya los españoles ricos de México habían pensado en alzarse con la tierra
desconociendo a la metrópoli, aprovechando la bochornosa situación de la
familia real en 1808, pero conservando para ellos solos todos los privilegios
que les procuró la Conquista. Por su parte los criollo, desde Verdad y Talamantes y don Juan Aldama, hablaron de la soberanía del pueblo y de
que los mandos deberían recaer en la nación criolla. Si al principio Hidalgo
vitoreaba a Fernando VII e porque sabía -dice Bulnes-- "que el pueblo
de la ueva España había sido educado durante tres siglos en el dogma
de que no puede existir sociedad sin Dios, sin rey y sin adoración del rey,
y la mentalidad de los pueblos no se cambia en un día". El rey, un rey
mandria, "tan pequeño en lo moral como despreciable en lo político y militar'', se hallaba entonces cautivo de Napoleón, y el pueblo español regaba
su sangre en las calles de Madrid tratando inútilmente de expulsar al usurpador. Pero ya en su manifiesto de Guadalajara aclaraba ffidalgo el 6 de
diciembre de 1810: ' Cuando rnelvo la vista a todas las naciones del Universo, veo que los pueblos más civilizados como los franceses, quieren ser
gobernados por franceses, los ingleses por ingleses. .. ' Y dirigiéndose a los

263

�españoles: "¿No sois vosotros los que hacéis alarde de haber derramado sangre por no admitir la dominación francesa? ... el mismo derecho que los
franceses tienen sobre vosotros es el que habéis tenido sobre nosotros, esto es,
el de la fuerza..." Y más tarde confirmaría el gran Morelos ( 13 de sep. de
1811): ' ... Nuestro sistema sólo se encamina a que el gobierno político y
militar que reside en los españoles, cruga en los criollos .." Pero Jiménez
venía a establecer el primer contacto de la Revolución con las sencillas gentes de estas provincias y tenía que obrar con prudencia. Lo que Jiménez
venía a propagar y que don Juan Ignacio Ramón como buen criollo, comprendió desde luego, era la cancelación definitiva del régimen infamante de
esclavitud, de exacciones y vejaciones a los nacidos en estas tierras de las
que eran dueños por derecho natural; no más privilegios en fin ni abusos
de los españoles. Ideas que el Libertador concretó en su grito: "¡ Muera el
mal Gobierno!" y que el pueblo completó: "¡ Y que mueran los gachupines!"
¿ Y la Religión? ¿ Por qué se d cía amenazada la fe católica, tesoro inmanente que esta América llevaba en la esencia de su ser? Porque apoleón I
el descreído, el enemigo del Papado, el 'Atila del Siglo" ( así lo llamaba
el virrey), el "Anticristo" (lo apellidaba el obispo) invasor de la España
de allá, pretendía que la España de acá reconociera a un rey he ho por ~I
mismo a su imagen y semejanza moral: u hermano José apol 6n. El virrey
Lizana había ya recogido proclamas napoleónicas introducidas al país ocultamente y las había mandado quemar "por mano de verdugo, como corresponde" relacionando malévolarnente la propaganda fran esa con el movimiento de Hidalgo, "el afrancesado" que había traducido las comedias de
Moliere y las tra edias de Racine, y las había hecho representar en su casa
de San Felipe, la llamada "Francia Chiquita".
Con tan bellas razones pintaba el general Jiménez el panorama político
a los ojos azorados de don Juan Ignacio, y eran tan gratas las informaciones
que le llegaban respecto de la forma caballerosa en que los insurgentes pro•
cedían, que se sintió ganado por aquella causa que sentía ser la uya propia;
pero no quiso tomar partido sin avisar antes a su jefe y tratar d atraerlo.
Escribió al gobernador enviándole las comunicaciones de Jirnéncz y diciéndole: "Parece increíble el sistema de estos hombres: al nativo del país en
nada Je faltan; al europeo que se presenta y justifica su honradez, no se le
mueve ... a los hombres buenos y calificados, no los recogen y si los dejan
con sus esposas e hijos, gozando sin quebranto de sus fincas y demás caudales que poseen .. !' Pero Santa María esperaba, esperaba el re ultado del
ya inminente encuentro del coronel Cordero con Jiménez en Agua ueva.
Don Juan Ignacio no quiso esperar más y le avisó que el 28 de diciembre
marcharía a la guarda-raya de la Provincia a conferenciar con los insurgentes.
Así lo hizo y con ellos se quedó.

264

La acción de Agua Nueva resultó chusca: apenas se enfrentaron las tropas de Jiménez con las del gobernador Cordero, abandonaron é tas a su
jefe y se pasaron a la Insurgencia. Cordero logró escapar a pezuña de caballo y sin detenerse en Saltillo, siguió hasta la hacienda de Mesillas donde
fue aprehendido por el lego Villeóas, y recogido después por el general Jiroénez para ofrecerle seguridades, alojándolo en la casa que él mismo ocupaba en altillo. Santa María, desolado al enterarse de todo esto resolvió
reconocer a la Insurgencia, y el 12 de enero licenció en El Pilón a la tropa
que mandaba y regresó a Monterrey. Se ha dicho que anta María pudo
haberse ido a reunir con lturbide en Tamaulipas, y que prefirió entregarse
por simpatía que siempre tuvo a los criollos. Esto último no hay que ponerlo en duda, y no vamos a regatearle nue tro reconocimiento, más que todo por haber tenido cl mismo trágico fin que los caudillos en cuyas manos
puso su destino. anta María, que era militar, desde que supo lo de Agua
Nueva tuvo que comprender que todo estaba perdido para el irreinato en
estas provincias, a corto o a largo plazo, como seguramente hubiera sido si
no ucede lo impre isto, lo inesperado lo increíble. Lo que importa subrayar
de su actitud es el gesto insólito en una revolución, de licenciar a la tropa
antes de cambiar de bandera. Lo usual ha sido que los jefes arrastren consigo sin explicación ni consulta a los oficiales subalterno y, naturalmente,
también a lo~ soldados para llegar al nuevo campo con elementos que les
procuren un mejor acomodo. Por esa falta de consideración y respeto al
derecho de todo ser humano -que también la carne de cañón es carne hu•
mana y es espíritu-; por ese atropello criminal a las convicciones y al libre
albedrío, fuimos a veces llevados en nuestra Revolución Mexicana a pelear
hermanos contra hermanos.
Jiménez se hallaba ya en Saltillo para el 8 de enero y mandó a Monterrey
como emisarios suyos al brigadier Juan Bautista Carrasco y al coronel Ignacio Camargo, ante quienes se pre ent6 anta María, quedando como prisionero, y toda la ciudad se pronunció por la Insurgencia. A Monclova, entonces capital de Coahuila, mandó a don Pedro Aranda y a Tamaulipas a
Jos coroneles Acevedo. El 17 del mismo mes de enero se hizo en Monterrey
la proclamación de la Independencia de América con asistencia de los emisarios Camargo y Carrasco, del coronel don Juan Ignacio Ramón, de la
tropa que había sido licenciada y de los vecino , especialmente los humildes.
Entre tanto, en el Puente de Calderón ucedían cosas lamentables. La
batalla del Puente de Calderón estuvo a punto de ser ganada por los insurgentes, a pesar de que Allende, director de la acción guerrera permitió
que Calleja reconociera sus posiciones la víspera de la acción con la misma
pasividad -dice Bulnes- con que una señora se deja examinar por su gine-

265

�cólogo. Cuando los realistas se veían ya fatigados sin haber logrado abrir
una brecha en la masa abrumadora de sus contrarios, una granada de Calleja estall6 fatalmente enmedio del parque de artillería insurgente provocando explosiones sucesivas e incendios, de modo que no fueron bastantes los
esfuerzos del Padre Hidalgo y de los pocos oficiales instruídos que ahí se
hallaban, para contener el pánico y la desbandada. La elección de aquel
punto para el encuentro con Calleja había sido hecha por Hidalgo contra
la opinión de otros altos jefes; y es de suponer que s.in el percance de la
granada fatídica, se le hubiera reconocido la elección del lugar como un
acierto; pero perdida la acción sólo hubo un responsable Hidalgo. De modo que al acampar en Pabellón las tropas derrotadas se impuso el criterio
de los militares: Hidalgo no tendría más la dirección de la campaña y sólo se ocuparía de los asuntos políticos.
Pero en el norte andaba mejor la cosa. En Saltillo supo Jiménez que una
columna al mando de don Manuel Ochoa venía de Durango a combatirlo,
y se dispuso a esperarla en el puerto de Cameros. El 20 de ese enero tan
fecundo en acontecimientos .importantes, derrota a Ochoa en Carneros, regresa a Saltillo y para el 22 está en Monterrey, a donde llega como a país
conquistado. Conquistado política, social y moralmente por la simpatía que
derrama su trato amable y su proceder caballeroso. Y por cordillera envía
de alli su propaganda revolucionaria a todos los pueblos de la provincia, a
tiempo que por su propia cuenta hacía lo mismo don Juan Ignacio Ramón,
atrayendo a sus amigos y a "los comandantes de tropa, subdelegados y personas visibles (notables) para que acudan a presentarse a su Excelencia (Jiménez) y manifestarle su adhesión". ''Y como lo pidió Ramón -dice Cossíodurante los días que permaneció en Monterrey, no faltaron jefes de destacamentos y vecinos de nota que llegaran a rendir sus respetos al general".
Lo que no es de extrañar porque, como hemos visto, el señor Ramón gozaba de magnüica reputación por su competencia y espíritu ju ticiero; era
hombre de edad, serio y a quien generalmente se le reconocía au.toridad
moral. Jiménez dictó a1li muchos indultos, mandó restituir a los españoles
lo que se les había incautado, dejando muchas simpatías a su regreso a Saltillo a principios de febrero. El pueblo, que presentía que al fin iba a tener
una patria, lo despidi6 llorando y llamándolo "Padre de los Humildel'. 1Qué
distinto rumbo hubiera tomado la historia si los caudillos insurgentes hubieran podido, como Jiménez, hablar directamente a los criollos de la Nueva
España! ¡ Si Hidalgo y los suyos hubieran dispuesto de medios eficaces de
comunicación, como los tuvieron para denigrarlos el Gobierno Virreinal y
el alto clero español! Los bandos del virrey, los edictos y las excomuniones
de los obispos, el púJpito y el confesonario impidieron que el ejército, com-

266

puesto en su inmensa mayoría de criollos y mestizos se pasaran a la Insurgencia, como lógicamente esperaba el Padre Hidalgo.
Antes de abandonar Monterrey, el general Jiménez encargó el gobierno
a don Santiago Villarreal y se fue a esperar la llegada de los caudillos a Saltillo. Venían resueltos a marchar a Texas para organizar su ejército y proveerse de armas y parque en los Estados Unidos, convencidos como lo estuvo siempre Allende, de que con chusmas ca i inermes no llegarían a triunfar sobre el ejército disciplinado y abastecido de Calleja Don Juan Ignacio
y el gobernador Santa María se hallaban ya en Saltillo a fines de enero. El
generalísimo don Ignacio Allende lleg6 a $altillo el 24 de febrero trayendo
consigo desde Matehuala a la familia de Jiménez. El Padre Hidalgo llegó
después. Era ahora una figura secundaria, un tanto desairado y otro poco
resentido, como puede inferirse de sus declaraciones en el proceso que se
le instruyó en Chihuahua, donde dijo que para aquellos días él venía con el
ejército más bien como un prisionero. Aunque todavía en Saltillo tuvo oportunidad de imponer el prestigio de su talento y de su hombría, cuando
Allende y los demás discutían en su ausencia, La contestación que habrían
de dar a una invitación que el Virrey les hizo, de acogerse al indulto en las
aciagas circunstancias a que se veía reducida la causa insurgente. Hidalgo,
que casualmente llegó a la reunión, con el mismo aplomo que en Dolores
atajó las vacilaciones de los militares comprometidos diciéndoles: "no hay
más remedio señores, que ir a coger gachupines", dictó La siguiente contestación al virrey: "El indulto señor e..xcelentísimo, es para los criminales,
no para los defensores de la patria".
Santa María quedó incorporado al ejército con el grado de mariscal, y
don Juan Ignacio Ramón fue ascendido a brigadier. Y aquí asoma su máscara grotesca la tragedia. Parece cosa fatal que las causas santas han de
tener sus iluminados, sus apóstoles, sus judas y su calvario. Surgen aquí dos
cuestiones muy interesantes: primera, ¿fue una traición o sólo pudo ser una
emboscada, la de Baján? y segunda: ¿Es históricamente correcto el nombre
"Los Ramón" que ostenta un Municipio de nuestro Estado, o debería llamarse "Juan Ignacio Ramón?

II
En Monclova, con carácter de Gobernador de Coahuila residía, como hemos dicho, nuestro conocido don Pedro Aranda, el primero que se dirigió
a don Juan Ignacio en plan de seducción. Era éste un viejo bondadoso y
campirano, algo dado a la paseada. Había mandado quitar los grillos a los

267

�prisioneros Salcedo y Herrera y Leiva que le remitió Casas de Béjar, y les
permitió que residieran con la ciudad por cárcel en la cercana población de
Santa Rosa (hoy Múzquiz). Y en Monclova tuvo el desacierto de nombrar
comandante de armas a un oficial desconocido, José Rábago, y permiti6
además que continuara en su puesto de administrador de tabacos un realista convencido, José Flores.
Cuando el coronel Cordero, abandonado por sus tropas en Agua ueva,
pasó huyendo por Saltillo, el tesorero de la Caja Real, don Manuel Rayuela -español peninsular- huyó también y fue aprehendido en Río Grande
cuando se dirigía a la provincia de Texas tratando de salvar los caudales,
que al fin le fueron quitado . Royuela, reducido a prisión, donde decía
hallarse muy agobfado por el abandono en que había dejado a su f amilia, recibió un día la visita de un antiguo conocido suyo, ranchero rico que
había estado vendiendo caballada a la tropa realista y a quien el tesorero
había hecho varios pagos con ese motivo. Dolido de la situación penosa en
que se encontraba Royuela, lo auxilió y le dio muestras de amistad. Era este
ranchero el dueño de las haciendas del Alamo y Santa Rosa, antiguo comandante de la Compañía Volante de Pesquería y nativo del Valle de Salinas
el célebre don Francisco Ignacio Elizondo, el de la triste celebridad de Poncio Pilatos, si no la negra elebridad del 1 cariote. De su trato frecuente
con el tesorero surgió la confidencia de Elizondo, de haber tenido ciertas diferencias con el gobernador Aranda y el intento apenas esbozado, de aprehenderlo para entregarlo al Virrey. Royuela entonces le amplía los horizontes: ¿Por qué no aprehender de una vez y entregar a lo caudillos, que a la
sazón se disponen a pasar todos juntos por Monclova rumbo a Texas? e
sabía que Béjar había sido recuperado para el virreinato por el ubdiácono
José Manuel Zambrano· además, el virrey tenía ofrecidos 10,000.00 pesos
por cada una de las cabezas de los caudillos principales y 5 000.00 por los
de segunda categoría; y Calleja se había apresurado a difundir por estas provincias la oferta tentadora. Desde entonces se incubó la contra-revolución.
El bueno de Aranda, después de recoger los caudales que custodiaba Rayuela, le permitió pasar su cautiverio en el poblado de Santa Rosa, en compañía de los prisioneros de Texas Salcedo y Herrera y Leyva. Así pudieron,
movidos todos por Elizondo que iba libremente de un Jugar a otro, a espaldas de Aranda, conspirar en Santa Rosa los prisioneros y en Monclova Rábago, Flores y el capitán sonorense Ramón Díaz Bustamante, "El Capitán
Colorado" que después había de reclamar para sí la sucia gloria de haber
sido quien acon j6 a Elizondo. Y como éstos e taban en el nuevo gobierno,
mantenían a los demás al tanto de los movimientos de la Insurgencia, de
modo que pudieron elaborar con todos sus detalles un plan tan pérfido como inteligente y audaz. A Saltillo fueron destacados dos espías muy hábiles,

268

ebastián Rodríguez y el militar mercenario Felipe Enrique Neri que se
hacia llamar barón Bastrop, procedente de las filas de Federico
Grande
y con relaciones en los Estados Unidos. Estos espías, que lograron ganarse
la confianza de los caudillos, asistían como consej ros a sus juntas y tenían
informado a Elizondo de las resoluciones que se tomaban. De modo que
desde que los jefes - in asistencia de Hidalgo- resolvieron emprender la
marcha, Elizondo supo que la columna salía de Saltillo el 16 de marzo encabezada por los caudillo y demás jefes principales, incluído el brigadier
don Juan Ignacio Ramón y el mariscal don Manuel Santa María, con 3,500
hombres, 22 cañones, más de 200 mulas de carga con cinco millones de pesos
en monedas y barras de plata y muchos coches y carros con impedimenta;
quedándose, como e dijo ya en altillo, don Ignacio L6pez Rayón con el
resto del ejército. Al día siguiente, 17 de marzo, mandó Elizondo que unos
oficiales de los comprometidos organizaran en Monclova un "gallo ' nocturno
al que invitaron al Gobernador Aranda y allí lo sorprendieron y lo redujeron a prisión. -Felonía que un siglo más tarde inspirara a Victoriano
Huerta para aprehender y entregar al tormento y a la muerte a don Gustavo Madero, durante un banquete que el mismo Huerta le ofreció-. En
seguida envi6 Elizondo a un oficial de su confianza, José María Uranga,
dizque de parte del gobernador Aranda, para avisar a Jiménez que salía a
Baján a esperarlos para auxiliarlos y acompañarlos a Monclova.
La marcha a través del desierto coahuilense sin forrajes, sin arua, cegada
de antemano por los hombres de Elizondo la noria de Agua Nueva, fue sumamente penosa para hombres y acémilas. El día 20, después de una jornada de catorce leguas empi za a llegar la columna famélica y sedienta al
rancho de La Joya donde se encuentra 1a noria llena de piedras. Elizondo,
situado ya en las Norias de Baján con gente armada de Monclova a sólo
cuatro leguas y cuarto de La Joya, envi6 uno de sus oficiales, esta vez Pedro
Berna! con carta de Uranga para el general Jiménez, ratificándole las "seguridades" que había. En realidad para que llevara noticia de las deplorables
condicione en que venía la columna y para in pirar mayor confianza. ¡ Cómo
recuerda esta felonía la noche negra de Tlaxcalantongo! Y en verdad, el
tal Bernal upo desempeñarse: "A pregunta que e le hizo sobre Elizondo.
contestó qu no lo conocía; interrogado sobre Aranda, el gobernador ya preso, contestó que venía con ellos y que ese día saldría a encontrar a Su E ·celencia; pedidos informe acerca de la actitud de los españoles del rumbo,
dijo que no sabía más sino que se le esperaba con las calles adornada , con
arco y con gente desde la orilla hasta la igl ia".
-"¿ Y cómo estamos de agua? Pregunta Jiménez?"
-"Hay poca y Vuestra Excelcn ia trae mucha gente. Sería bueno que
los coches y las personas principales se fueran adelante para que tomaran

el

269

�la primera agua; así, cuando llegue la tropa, los atajos y los avíos, ya Su
Excelencia y los señores habrán hasta descansado. De esta manera podrá haber agua para tocia la gente y los caballo , pues llegando todo de un golpe
no toman agua en todo el día".
- "Pues bien así lo baremo '.
Y despidiéndose Bemal, torn6 rápido al campo realista a dar a su amo
la feliz noticia.
Como se dijo se hizo. Es decir que no fue el g neralísimo Allende, jef
supremo militar y responsable de la seguridad de la columna, ni Jiménez, su
teniente general: sino Elizondo, el enemigo oculto, tortuoso y desalmado,
quien di puso la forma en que d berían marchar para mejor ntregarse en
detalle, con las tropas y los cañones a retaguardfa, casi sin escoltas, sin avanzadas, in cubre-ílancos. . . El 21 de marzo n la mai1ana
reanuda la
marcha. Van delante los coches onduciendo a los jefes, a las familias y algunos religiosos que los acompañan. "En los carruajes y sobre sus cabalgaduras, los hombres y mujeres, con las caras mustias y lo labio resecos, dormitan o callan'.
Elizondo con el grueso de su gente, y una buena ración de lazos que servirán para amarrar a los prisionero lo espera en Las orias detrás de una
pequeña colina, dejando algunos soldados eo línea desplegada en un recodo
del camino, a manera de valla militar para hacer honores. Van llegando
los coches uno a uno: los primeros con mujeres y religíosos que son amarrados sin resistencia y sin ruido y enviados al cercano paraje de Baján. En
el coche que llega en quinto lugar (coche grande seguramente) vienen Allende, Jiménez, Arias, Juan Ignacio Ram6n, un hijo de Allende y u.na señora.
Al darse cuenta Elizondo de quiénes eran, porque se lo dice un oficial pris.íonero d quien se había hecho acompañar, ordena que los rodeen y los
intima a rendición; pero Allende, siempre impetuo o, exclama: "¡ Eso no~ yo
no me rindo, prefiero morir!" a tiempo que echa mano a u pi tola y dispara
sin acertar.
ontesta una descarga de los hombr s de Elizondo sobr el coche, de la que resulta muerto el jovencito Indalecio Allende, hijo d 1 caudillo. Don Juan Arias pretende hacer uso de sus armas y es herido ea una
cadera. La intervención prudente del señor Ramón hace comprender a los
otros que toda resistencia es inútil, y an bajando uno a uno. Ya nadie se
defiende y, amarrado como los anteriores, son de pachados a pie a Baján
mientras el coche sigue adelante con el muerto y el herido. En el coche siguiente vienen triunfantes, los espías Rodríguez y Ba trop. Siguen cinco
coches más y a poco se acerca el que ocuparía el señor Hidalgo, pero sólo
vienen n él cuatro personas desconocidas. El cura se había bajado poco ante!! del coche y viene montando un caballo prieto, seguido de cuarenta hombres también montados. Elizondo le hace un saludo, lo deja pasar y lo sigue,

270

Y cuando está ya para rebasar la tropa estacionada al mando de los Flore
(Jo é Y su hijo icente), le marca el alto. Hidalgo hace ademán de sacar su pistola, pero Vicente lo deti ne diciéndole: " i piensa usted hacer
armas estará perdido pol'que la tropa hará fuego y acabará con todo ustedes". El cura, un padre que lo acompañaba y sus sirvientes, desarmados pel'O no amarrados, quedan al cuidado de Flore.s, de Rábago y d doce soldados.
La escolta es también desarmada. En el último coche viene Santa María
con otro jef:s. Luego van llegando pelotones de soldados que son, así mismo_. sor~rcndidos y a.marrados. Al final vienen lo cañones que hicieron poca
rcststencta porque no hubo tropa que los apoyara. El rueso de Ja columna
venía a retaguardia a1 mando del general Iriart y al darse cuenta del desastre, vuel;e grupa i~ combatir, dejando a los jefe en manos del nemigo.
(Est~ Inarte
hab1a hecho sospechoso a Jo ojos de Allende por ciertas
marnobras de que tuvo noticia, y cuando en la junta de guerra efectuada
en altillo en vísperas de la marcha d la columna al norte, se trató de de ignar al jefe que habría de quedar al frente de lo que atrás quedaba de la
Ins°:gencia Iriarte declinó el honor. Lo mismo hizo Abasolo, sólo López
ayon tuvo la ~tereza .d aceptar la grave responsabilidad de recoger la
band ra de la msurrecc16n, para entretener al ejército virreynal mientras
los suyo reparaban sus quebrantada fuerzas en la Texas lejana, y volvían
con el m~ntos de guerra uficientes. Se sabe que el generalísimo Allende.
al despedJISe d Rayón y hacerle su recomendaciones, siempre receloso de
Iriarte a quien, a pesar d todo, se le confiaba la eguridad de la columna
previno a Rayón que si lriarte regresaba a altillo, lo hiciera fusilar. y
orden fue cumplida antes de que Rayón emprendiera su r tirada heroica
asediado por enemigos, hasta llegar con los poc hombres que le siguieron
hasta el centro del país, u antigua base de operaciones donde volvió a reanudar la lucha.

b

Ochocientos noventa pri ioneros, todos los cañone y ra.n número de fusiles y lanzas, cargas de pólvora, carruaj , carros con impedimenta, mulas,
caballo y toda la plata. Tal fue el botín, fruto espléndido del crimen calificado y perfecto, preparado con admirable precisión y ejecutado con inteligente arrojo; cualidades de las que Elizondo nunca había dado ni volvió
a dar pruebas, contra víctimas que
entregan por exceso d confianza, en
manos de farsante. ''La traición de Elizondo", condena desde entonces la
voz del pueblo y muchos historiadores desde don Carlos María Bu tamante
contemporáneo suyo aunque no testigo de los h cho ; "La emboscada
Baján", la llama ito Al io Robles, no la traición, porque asegura que Elizondo nunca perteneció a la Insurgencia y, si la combatió, fue por motivos
persona.Je y por simpatía al régimen ,m ynal. La versión de que pretendió de Allende un alto grado en el ejército ae por tierra al aberse que no

d;

271

�conocía a ninguno de los caudillos y por eso se hizo acompañar, al asaltarlos,
por un prisionero que le iba diciendo quiénes eran, a medida que llegaban.
Y el acucioso historiador don Luis Castillo Ledón, de quien he venido valiéndome para relatar gran parte de este pasaje, en su obra monumental
Hidalgo, la vida del Héroe, dice respecto de Elizondo: "no era una traición la suya porque nunca estuvo en el bando de la Insurgencia, y no hizo
sino servir al partido a que había servido siempre". Algunos historiadores
atribuyen al obispo Marín de Porras el haber dado a Elizondo el consejo
de aprehender a los caudillos insurgentes a su paso por Monclova. Versión
que refiere el benemérito y sabio historiador don José Eleuterio González
(Gonzalitos), y que dice haberla recogido de iabios de un hennano de Elizondo. Este punto ha sido muy debatido, a veces con más pasión que espíritu analítico. Sin poner en duda, naturalmente, la veracidad del doctor
Gonzalitos, se ocurre pensar en el deseo del hermano de Elizondo, de atenuar la culpabilidad de su deudo, creyente y obediente sumiso, presionado
por el fuerte ascendiente de un alto dignatario de la Iglesia. Aunque, a decir verdad, el buen éxito de la acción de Baján no estriba en la sola idea de
apoderarse de los caudillos a su paso por Monclova, que serla en su caso,
lo único que pudo haber aconsejado el obi po; sino en la elaboración del
complicado e inteligente plan y, sobre todo, en su maravillosa ejecución que
no pueden lógicamente atribuirse a la dudosa agudeza mental de Elizondo
antes bien al gachupín Rayuela, a los experimentados espías: el llamado "barón Bastrop y al mercenario Neri; y a los criollos veteranos en la política y
en las armas Herrera y Leyva y "El Capitán Colorado" Díaz Bustamante,
quien se jactaba de ser el autor de la idea. La misma preten ión hizo valer
Royuela y ambos fueron premiados en diversas formas.
Sea de ello lo que fuere, lo que no admite discusión es que Elizondo aconsejado por Royuela, por el obispo, por el "Colorado" o por el Diablo Cojuelo, era ya suficientemente crecidito ( pasaría de los 50), y pudo discernir
y obrar bajo su propia responsabilidad. Y es indudable también que en
Monclova mostró inaudita crueldad con los prisioneros haciendo poner grillos al venerable Hidalgo y a los demás jefes, fusilando muchos oficiales,
repartiendo "encomiendas" de soldados rendidos para que trabajaran como
esclavos en las haciendas cercanas, y encerrando durante varios días en las
estrechas bartolinas de la cárcel de Monclova, en las que escasamente cabrían cien personas, a gran parte de las ochocientas que aprehendió en
Baján.
Por gentileza del distinguido historiador, Profr. l rael Cavazos Garza, tuvimos a la vista un oficio suscrito por la viuda de don Juan Ignacio, en
que implora humildemente al gobernador realista en tumo, que no se le
despoje de la casa que habita por ser ésta y una hija, lo único que le dejó

272

su esposo después de haber dedicado casi toda su vida al servicio del gobierno virreinal. Ignoramos el resultado de esa gestión, pero como del árbol
caído todos hacen leña, nuestro conocido don Ignacio Elizondo se dirigió a
su vez a don Juan Castañeda, alcalde de Lampazos, pidiéndole que recogiera
de la viuda de su antiguo amigo y compañero don Juan Ignacio, un macho
prieto y una pequeña cantidad que le había quedado debiendo el que días
antes fuera sacrificado por obra y gracia de las maniobras del propio Elizondo. Es as1 mismo indudable que más tarde, en 1813, trasladado a Texas
con el grado de teniente coronel, tras de haber sido derrotado en "El Alazán"
por don Bernardo Gutiérrez de Lara, de donde huyó hacia Laredo con sólo
60 de los 2,000 hombres con que contaba; como a manera de revancha hizo
asesinar a 74 dispersos de la acción de rio Medina que le fue favorable. Fue
tan repugnante la carnicería que uno de sus tenientes, horrorizado y enloquecido, lo acribilló a puñaladas. "El que a hierro mata..."
Así acabaron también Manuel Salcedo y Sim6n Herrera y Leyva quienes,
tratados gentilmente por Aranda cuando le fueron enviados con grillos desde
Texas, según hemos dicho, correspondieron colaborando con Elizondo. En
efecto la noticia nos llega por un bando del Gobernador del Nuevo Reyno,
don Joaquín Arredondo, de fecha 5 de octubre de 1814, en el que se exhorta
a los habitantes de la provincia a denunciar o aprehender "al infame Pedro
Prado, soldado desertor de la compañía volante de Parras que, según se sabe,
se ha introducido en esta capital después de cometer la inicua acción de
degollar a los señores Simón Herrera y Leyva y Manuel Salcedo".
En Monterrey, hemos visto, había quedado como gobernador, desde }a
visita de Jiménez don Santiago VtllarreaJ; pero una vez aniquilada la Insurgencia, según se creyó después de lo de Baján, el 2 de abril se pronunció
el ayuntamiento y nombró una junta gobernadora que fue reconocida por
el virrey, la que ordenó que fueran dados de baja: don Juan Ignacio Ramón con fecha 31 de diciembre de 1810, y don Manuel Santa María desde
el doce de enero del once. . .. "Y respecto a los soldados de la Punta (la
Punta de Lampazos) que sirvieron a las banderas enemigas... dar cuenta al
Sr. General del Ejército de Operaciones". Y el 4 de diciembre de 1811 se
reclama a la autoridad de Lampazos "La tardanza con que se ha procedido
al secuestro y embargo de los bienes del insurgente Juan Ignacio Ramón,
Capitán Graduado de la Compañía de 1a Punta".
Como se ve, con don Juan Ignacio abrazaron la causa insurgente algunos
de sus subordinados lampacenses, entre ellos su hermano el capitán don
Buenaventura, también aprehendido en Baján, conducido a Chihuahua y ejecutado como los otros jefes. Pero no hace mucho que surgió la duda de
si el teniente Ventura Ramón que combatió a los insurgentes del patriota
José Herrera en un punto cercano a Cerralvo llamado "La Chorreada", dos

273
Hl8

�años después de los fusilamientos de Chihuahua, serla el hermano de don
Juan Ignacio, agazapado tal vez a la hora de las grandes decisiones. Y de
ser así, habría que rectificar el nombre del municipio de Los Ramón sustituyéndolo por el de Juan Ignacio Ramón. Procurando aclarar los hechos
ante el peligro de que se cometiera una injusticia, nos dirigimos a Chihuahua
en solicitud de información auténtica, tomada de las constancias procesales
del juicio instruído a los prisioneros de Baján, Y el presidente de la Sociedad de Historia de aquella capital hermana gentilmente contestó que,
aunque los archivos de aquellos procesos desaparecieron hace años en un
incendio que destruyó el palacio de gobierno donde se guardaban, él estaba
en posesión del siguiente dato fehaciente relativo a la pregunta: ''Después
del 27 de junio de (1811) en que cayeron el abogado don José María Chico
y el intendente Ignacio Salís, fueron fusilados los capitanes Trinidad Pérez
y Ventura Ram6n". Información ésta que coincide, palabra por palabra,
con la que el historiador Sánchez Jiménez consigna en su obra Hidalgo,
Antorcha de Eternidad. Queda pues, aclarado que el antiguo Valle de los
Ramones llamado Villa de los Ramón desde el 30 de octubre de 1912, es
históricamente bien llamado porque honra a los dos hermanos, don Juan
Ignacio y don .Buenaventura, héroes y mártires de nuestra Independencia.
Volviendo a nuestras prisiones de Baján, fueron conducidos bajo la vigilancia de Manuel Salcedo hasta Chihuahua y puestos a disposición de don
Nemesio, padre de Manuel y Gobernador General de las Provincias. (Ocho
o diez de los religiosos aprehendidos fueron enviados a Durango, sede de la
mitra a que pertenecían, y allá fueron degradados y fusilados). «veinticuatro
largos días de jornada a lomo de mula bajo el ardiente sol primaveral y
durante las noches bajo la fría lluvia o el sereno maligno", mal abrigados,
mal comidos, llagados por los grillos y sufriendo humillaciones y burlas de
sus custodios. . . y todo para ser al fin afrentados con procesos inicuos y sacrificados bajo el estigma de traidores. El 16 de julio de 1811 fue fusilado
don Juan Ignacio Ram6n, en compañía del mariscal don icolás Zapata,
del coronel Santos Villa del tesorero Mariano Hidalgo, hermano del cura
de Dolores y del mayor' de plaza Pedro León. Así pagaron co~ 5:1s vidas,
su honra y sus bienes, el delito de crear para nosotros una conciencia, la de
ser libres; y una patria, la Patria Mexicana.
Don Juan Ignacio Ramón no fue, como Allende, el ray~ centellan_te d_e
la Revolución de Independencia; no fue como el Padre Hidalgo un ilwrunado que anastr6 a su paso a las masas populares con la fascinación de su
espíritu luminoso, con Ja elocuencia de su palabra, la. sedu:ción de su
dad y su prestigio de sacerdote, de maestro y de ab10. Si algo en comun
tuvo don Juan Ignacio con alguno de los caudillos fue, aunque con menos
brillo, con don Mariano Jiménez, el Ballardo me.xi.cano sin miedo y sin ta-

cha con quien se sintió identificado desde el primer contacto. Ambos eran
civilizados en sus procedimientos, leales y rectos por temperamento y por
educación. Modesto y serio, medianamente instruído y capaz, don Juan Ignacio gozaba de generales simpatías en la región y por eso el gobernador
Santa María lo recomendaba al virrey --como ya dijimos-- para que asumiera el puesto de gobernador que el propio Santa María queria dejar.
De modo que el hecho de dar su decidido aval a la causa insurgente, tenía
que traducirse en aceptación popular de sus postulados. Había pasado su
juventud en constante guerra con los indios, para que fuera posible la vida
social y el progreso de estas provincias, y cuando hubo alcanzado, en la
madurez de su edad, una posición honrosa y prometedora, lo deja todo para
seguir la a entura que le ha hecho vislumbrar un amanecer de libertad para su país. Tal vez no llegó a cruzar su espada con los que se obstinaban
en seguir siendo esclavos; no hubo quizá ocasión de que sus manos derramaran sangre hermana ¡ Cuánto mejor! Derramó sí, su influencia de hombre distinguido y el contagio de su fe en la bondad de Ja nueva causa. AJ
influjo de su palabra y de su ejemplo apretáronse las filas insurgentes con
reclutas que llegaban de toda la provincia a alinearse bajo las banderas de
Jiménez, y con soldados veteranos que abandonaban al virrey a la hora
de los encuentros.
Me aventuro a creer que si la Insurgencia no encontró enemigo qué combatir en este Nuevo Reino, ello se debió principalmente al señor Ram6n.
No fue la suya una actuación guerrera, sino una misión apostólica, así la
califica el doctor Gonzalitos. Y rnUJ"ió como mártir, limpiamente, sin haber
profanado las páginas blancas de su vida con manchas de debilidades humanas. Si para merecer la gratitud nacional bast6 al licenciado Verdad y
Ramos lanzar valientemente una .idea y morir por ella, don Juan Ignacio y
don Ventura Ramón de Burgos conquistaron así mismo un lugar modesto
pero digno, entre los que tuvieron el privilegio de morir por la Patria.

bo?-

274

275

�DO

JOSÉ MARIA PARAS BALLESTEROS PRIMER GOBERNADOR
CONSTITUCIO AL DE UEVO LEÓN

E11sayo biográfico
PaoFR. Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

1794. En el pequeño vecindario parroquial de San
Mateo del Pilón vino al mundo, en el mes de abril de aquel año, el más
ilustre de los hijos de Montemorelos: don José María Parás Ballesteros.

TRANSCURRÍA EL AÑO DE

En el archivo eclesiástico, "Libro de bautismo No. 4, a folios 6" se encuentra el testimonio de su nacimiento que a la letra dice:
"Partida 82. Jph. María de Jesús Parás -Pilón- En esta Parroquia de
Sn. Matheo del Pilón, en beinte y ciete de Abril de mil setecientos nobenta
y cuatro años baptisé solemnemente a Jph. María de Jesús, español, de onse
día de nacido, hijo legítimo de Dn. Visente Parás Pereda, y de Da. Guadalupe Ballesteros vecinos de este Valle: fueron sus padrinos Dn. Julián
Echavarría y Da. Ramona Ballesteros a quienes advertí su obligación y cognación espiritual, y para que conste lo firmé Br. Jph. María G6mez de Castro. Rúbrica".
Don Vicente Antonio Parás Pereda era "natural de la villa de Llanes,
en el Principado de Asturias". Doña Guadalupe Ballesteros pertenecía a
una de las "principales" familias del Pilón.
En la formación de la personalidad del Sr. Parás Ballesteros es notable la
influencia de su padre, en dos aspectos principalmente: el amor a la cultura
y una actitud positiva ante los problemas de la comunidad.
De la preocupación de don Vicente Antonio Parás Pereda por la educación
de los suyos queda constancia en el archivo oficial. En solicitud de "carta
de limpie-za de sangre" asienta: "Proximamente estoy para colocar a mi hijo
entenado D. José Lázaro de la Garza Ballesteros, en la carrera de estudios

277

�para que por este medio goce y tenga la buena educación y crianza que como
padre me corresponde".
Y así como inscribió en el Seminario de Monterrey al adolescente José
Lázaro, lo hizo con su hijo José María al terminar la infancia de éste.
Del espíritu progresista del Sr. Parás Pereda citaremos hechos:
El año de 1814 se puso en venta la "labor de la Capellanía" llamada de
Santos Coy o del Padre Ireneo Guerra, contigua a la congregación vecinal.
Parás Pereda fue uno de los postores en la subasta. Declaró que si resultaba
favorecido en el remate sólo aprovecharía los "seis días de agua" de dicha
"labor"; la tierra ( 120 hectáreas, aproximadamente) la cedía a beneficio
del "repueble" del vecindario. Sin embargo, tierra y agua se adjudicaron
a otras personas.
Al afio siguiente, en su carácter de Subdelegado en el Valle, gestionó y
obtuvo del gobernador del Nuevo Reino de León la expedición de un decreto por el cual el vecindario ocuparía, por fin, un cuarto de caballería
de tierra después de un litigio de sesenta años.
En un ambiente hogareño, donde el estudio alternaba con las actividades
agropecuarias y comerciales, y el sentimiento del bien común era norma,
pasó su infancia y fortaleció su carácter en la juventud don José Ma. Parás
Ballesteros.

LA "LmRERÍA"

Todos los biógrafos del Sr. Parás destacan en primer término su cultura.
El Lic. Hermenegildo Dávila escribe sobre este aspecto:
"Estudió en el Seminario luciendo siempre en sus cursos. Desempeñó la
clase de latinidad y dejó el Colegio después de haber estudiado Teología".
Pero su instrucción no se reduce a los estudios del Seminario. La verdadera expresión de su cultura, la más cabal, es su "Librería ', nombre que
daba a la biblioteca que había formado.
El examen de los volúmenes que la integran (trescientos aproximadamente) revela los más variados intereses, las múltiples actividades y las pre'
,
ferencias de una vida fecunda y provechosa para sí y para sus contemporaneos. La biblioteca del Sr. Parás tiene un claro sentido funcional.
Hay en su biblioteca libros que recuerdan al docente y evocan, a la vez,
al humanista clásico, tales son: Teoría de la Lectura, Gramática Latina, Catecismo de R etórica, Nuevo Estilo, Ret6rica Epistolar, Gramática Española,
Retórica de Blais; la Odisea, Virgilio, Oraciones de Cicerón . ..
Otros reflejan la vida del creyente. Indice de su cristianismo son, entre
otros, los libros que se citan : Historia Sagrada, Explicación de la Doctrina
278

Cristiana, Ordenanzas de la Religión, V en ida del M esío.s, Hechos de los
Apóstoles, Pensamientos Cristianos . . .
Pero la religiosidad no absorbe la vida del Sr. Parás como absorbió la
de su hermano materno, el célebre Arzobispo don José Lázaro de la Garza
Ballesteros. Ambos estudiaron en el Seminario, mas siguieron distintos rumbos: el mayor se consagró a la Iglesia, el menor, a la Patria.
Para su actuación en la Guardia Nacional o en la Milicia Cívica se prepara leyendo las biografías de notables estrategas : Carlos el Magno, Bolívar,
Napoleón, o bien acudiendo a textos especiales como el intitulado Principios
Estratégicos.
La preocupación del padre de familia por la cultura y la salud de los
hijos se hace patente en la serie de volúmenes alusivos que incluye en su
Biblioteca: Aritmética de los Niños, Lecciones Elementales de Historia, Almacén de Niños, Morelos para Jóvenes, Mujeres Ilustres, La Doncella de Orleans, Economía Doméstica, El Cocinero Mexicano.
En su empresa agropecuaria trata de superar las prácticas tradicionales,
los procedimientos rutinarios, mediante la consulta de obras específicas: El
Catecismo de la Agricultura, El Manual del Sangrador, Las Ordenanzas de
Tierras y Aguas.
Sus conocimientos sobre el origen de la tenencia de la tierra y la distribución de las aguas de riego lo convierten en árbitro de todos los problemas
de esta índole.
Enriquecen la "Librería" volúmenes que manifiestan sus preferencias literarias: El Quijote, Novelas de Cervantes, Pablo y Virginia, Ivanlzoe, el Decamerón, Campos Elíseos, Cabaña Indiana, El Cementerio de la Magdalena.
Moratín y Hermosilla están presentes con algunos de sus libros.
Lector de Cicerón, y consecuente, sin duda, con el concepto de que "la
Historia es la maestra de la vida", la biblioteca del estadista abunda en estudios de esta disciplina. Además de las biografías ya mencionadas, en la
"Librería" se encuentran Tratados de Historia General, Historia Antigua.
Historia de Grecia, Historia Romana, Catecismo del Bajo Imperio, Historia
del Príncipe don Carlos, El Año más Memorable, Historia de Cicerón, Historia Moderna.
La función del hombre público exige capacidades sobresalientes y una
cultura a tono con las demandas sociales del momento histórico en que vive.
El Sr. Parás consideró como una misión su tarea de estadista. A ella consagró, de preferencia, sus extraordinarias capacidades de organizador y su
amplia cultura durante treinta años, desde el día en que se inició en la política hasta el último momento de su existencia.
Todos los libros de su acervo fueron valiosos auxiliares en el desempeño
de su elevada misión. Pero hay algunos cuyo contenido responde en forma

279

�específica a las concepciones del hombre de estado. He aquí los títulos más
importantes: Ventajas de la Sociedad, Manual del Abogado, Teoría de las
Penas, Legislación Civil y Penal, AdmÍ11istración de Justicia, Curso de Po-

Utica, Economía Política, Derecho de Gentes, Triu11fo de la Libertad, Verdaderos Intereses de la Patria.
En este apartado pueden incluirse los libros de Higiene y el tratado sobre
la vacuna que le fueron muy útiles al gobernante en épocas de epidemias.
En relación con los más altos valores humanos anotamos un libro con este
nombre tan significativo: Brauo; quizás otro: El Héroe Español.
Una avanzada concepción del mundo, una concepción científico-filos6fica,
profesa el Sr. Parás. Así lo revelan los modernos tratados que posee sobre
Física, Química, Geografía, Astro1Lomía; estudios sobre la Naturaleza y una
Crónica de Ciencias y Artes. En otro orden de disciplinas figuran los volúmenes siguientes: Viajes de un Filósofo, El Hombre Feliz, la Lógica de Con-

dillac, V oltaire . ..
La "Librería" del Sr. Parás nos da, pues, su imagen espiritual y con ella
un anticipo de su vida y de su obra.

El somero análisis de sus libros justifica plenamente el concepto que formula uno de sus biógrafos: "Fue un hombre de inteligencia muy clara y
de instrucción nada común" (Dávila, ob. cit.).
En los capítulos subsecuentes se irán precisando las características de su
extraordinaria personalidad.

Et

PROPIETARIO

"Fué este rico propietario hijo de Montemorelos" ...
Así comienza la semblanza que escribe el Lic. Dávila, ya mencionado.
Su condición de hombre acaudalado que se consagra a la actividad política y social es rasgo que lo singulariza entre sus coterráneos.
La riqueza fue factor positivo en su tarea de estadista.
Hombre de empresa, de indiscutible capacidad organizadora, acrecienta
su heredad con la adquisición de casas y solares en el vecindario, y con la
compra de la finca rústica más extensa de la comarca.
El Jatif undio de San Antonio Abad de Cabezones ocupaba con sus dilatadas tierras, todo el suroeste de la jurisdicción municipal. Eran las tierras
de una de las primitivas mercedes otorgadas en el siglo XVII que habían
permanecido indivisas.
Por un antiguo documento se sabe que el Sr. Parás "compró al Sr. D.
Ger6nimo López de Peralta Villar y Villami1 la Hacienda de San Antonio

280

Abad de Cabezones, sita en esta jurisdicción, en virtud de licencia que este
señor obtuvo del Soberano Congreso para enajenarla por ser de las fincas
comprendidas en el mayorazgo de sus apelativos, cuya hacienda comprende
cincuenta sitios de ganado menor y veinte caballerías de tierra, dentro de
los ríos Pilón y Potosí, desde las bocas de su nacimiento, río abajo, siendo
sus linderos fijos las expresadas bocas y ríos, y llegando en el del Pilón hasta
el paso antiguo en la población de esta ciudad".1
La Hacienda de San Antonio Abad había sido en el siglo XVII y principios del XVIII uno de los más famosos criaderos de ganado caballar y lanar
en el Nuevo Reino de León. Cuando la compró el Sr. Parás se encontraba
casi abandonada.
En pocos años, a pesar de la inestable paz social que caracterizó a aquel
período de nuestra historia, su nuevo dueño convirtió el latifundio en la mayor y más floreciente empresa agropecuaria de la comarca.
Cerca de la Sierra Madre Oriental, a márgenes del Potosí, estableció la
finca agrícola más importante del inmenso predio, la Hacienda de Cisneros,
con toma de agua exclusiva para sus cuatrocientas hectáreas de pan-coger.
La tradición atribuye al talento emprendedor de don José María Parás
dos obras de singular valor para la agricultura: un recio y airoso acueducto
de sillares (que salva uno de los arroyos) compuesto de ocho o diez arcos
que aún subsisten, en parte; y dos túneles o "tajo " próximos a la "Boca"
del Río Pilón que servirían para facilitar el riego de las tierras en la cabecera norte de la hacienda, obras que los años y la naturaleza no han podido
destruir.
Organizó un vasto sistema de riego que le permitió duplicar las tierras laborables lindantes al río Potosí: reconstruyó acueductos, abrió nuevas acequias, levantó presas, aprovechó los numerosos arroyos, que atraviesan aquellos lugares, como otros tantos acueductos para llevar el agua de ]a Saca
principal a los sitios más distantes.
Cañaverales y trapiches, sementeras y trojes cambiaron la monotonía agreste del paisaje de aquel dilatado predio.
Y resurgió la ganadería: los "ranchos" se poblaron de ganados mayores
y menores a pesar de que las tierras están cubiertas de ásperos y espinosos
arbustos e infestadas de parásitos.
Más de cincuenta "suvientes", con sus familias, realizaban las diversas faenas que demandaba la explotación del latifundio. 3
Los cincuenta sitios de ganado menor (menos cinco segregados antes) equivalen
a poco menos de la quinta parte de los 1,876 kilómetros cuadrados del territorio municipal.
• Una tradición, que está a punto de perderse, evoca la legendaria imagen del "amo
trabajador y comprensivo".
1

281

�La inteligencia y el esfuerzo del Sr. Parás incorporaron a la economía del
estado mi11ares de hectáreas de tierras antes improductivas.
Y al repartir entre sus hijos la hacienda de San Antonio Abad de Cabezones dio término al último latifundio del valle del Pilón.

LA CASA DE SU MORADA

Así como no se redujo a vivir a e,s-pensas de las tierras y bienes de campo
heredadas, tampoco se avino a formar su hogar en alguna de las casas que
eran parte del legado que recibió.
El mismo espíritu de originalidad que lo alentó en su máxima empresa
de campo lo llevó a construir, en la cabecera del Valle, la casa de su morada.
La casa, como todas sus obras, responde a sus intereses, a sus ideales. Tiene, además, una breve, pero significativa historia que descubre otros rasgos
de la personalidad del Sr. Parás. Esta desconocida historia nos muestra
cómo conjuga sus propósitos de mejoramiento del caserío con sus intereses
personales.
He tomado los datos que aquí consigno de los escritos presentados al Ayuntamiento por su apoderado, el e.'!:-insurgente don Pedro Noseda.
En el año de 1823, el Sr. Parás compró el solar de doña Josefa Ribera,
"sitio en la calle Fundadora". Colindaba por el Poniente con "un corto
terreno de nueve varas perteneciente a Da. Lucia Gil de Leyva, en la esquina. que forman dicha calle Fundadora y la de la Paz".
Aclara el Sr. Noseda que su poderdante tenía reunidos los materiales "para construír una fábrica costosa y lucida" y "que el enunciado C. Parás.
estimulado de su amor tan singularizado a esta su patria, deseoso de adelantar el lustre y ornato de este Valle" hace "ventajosas propuestas a la citada su colindante por sólo el conato de perfeccionar las calles, sacando su
fábrica valiosa a la esquina".
Pero la dueña del "corto terreno" no acepta las proposiciones que se le

hacen.
Noseda pide que el Ayuntamiento intervenga. Invoca la Constitución de
Cádiz, la cual aunque ''prohibe al Rey que pueda tomar propiedad ...en caso
necesario será permutada a juicio de hombres buenos".
El Ayuntamiento corre traslado del escrito a la Diputación Provincial,
agregando un informe que a la letra dice:
"En este Valle, por falta de Ayuntamiento en el anterior, anticonstitucional gobierno, y por la de policía, desde su fundación se ubicaron mal
los antiguos vecinos, y, a pesar del arreglo de las calles, extensión y de282

más auges debidos a los Ayuntamientos antecesores y actual, resta mucho
por reformarse por la policía para obtener comodidad, salubridad y ornato, esencialmente en la salida de las calles al costado sur que cae al río.
Además, los jaca.les junto a las casas de consideración amenazan ruina a éstas y perjuicio a sus dueños por los frecuentes incendios que ocasionan sus
techos de basura, pues ya otras veces se ha temido en este lugar, y si no se
verificó casi toda la ruina de la antigua población con el incendio de 1822
fue a esfuerzo y diligencias de aquel Ayuntamiento. Por lo mismo al actual
le es de importancia una disposición de la Superioridad que le vigorice en
sus acuerdos municipales, seguro de que sin atacar imprudentemente las propiedades haría lo beneficioso y de absoluta necesidad".
Completan y aclaran el informe una sencilla gráfica del terrenito con las
calles que lo limitan y una nota explicativa que dice: "El expresado Parás
perfeccionaría y mejorarla las dos calles fabricando en la esquina, y de lo contrario quedaría ridícula una calle con el jacalillo de Da. Lucía".
Este pasaje, con exceso de pormenores, se transcribe íntegro porque es la
mejor pintura del medio social y material en que ya había empezado a
desarrollar su acción progresista el C. Parás.
El gobierno devolvió el expediente con la resolución, que se copia en la
parte medular:
Que el Ayuntamiento, "usando de sus facultades económico-gubernativas
y de policía, siempre que la parte de la Gil de Leyva se resista a fabricar,
como puede hacerlo. . . proceda a obligarla o bien a la venta, a justa tasación de peritos, o a un cambio a bien vista de hombres buenos, por exigirlo
así la utilidad, necesidad y conveniencia pública del lugar.-José Antonio Rodóguez.-R6brica.-Rafael de Llano Secretario.-Rúbrica".
La intervención de un hermano de la batalladora dama puso fin al pleito.
La dueña de las "nueve varas" de tierra recibió de Parás la cantidad de
ciento cincuenta pesos, valor e.xcesivo, pues el Ayuntamiento vendía los solares mejor ubicados, y de treinta y tres varas de frente, por la suma de
seis pesos.
Años después ocupaba la esquina sureste que formaban las calles Fundadora y de la Paz una casa alta, amplia y de s6lida construcción, sin más
adorno que una simple comisa de elemental labrado.

ÜÓMO ERA LA CASA DEL SE-OR

PARÁs

La "casa principal", la "casa de mi morada" como indistintamente la llama su propietario responde a sus múltiples actividades.
Por el inventario de sus bienes sabemos que se componía de: "La sala
283

�grande que mira a la calle Fundadora". A un lado de la sala una recámara,
del otro lado "tres cuartos que siguen a la sala. . . con puertas y ventanas
a la huerta; otro cuarto seguido que da frente al patio de la matanza, haciendo ángulo con este último 'otro cuarto más chico contiguo al pasadizo•
que lo separa de la cocina; el pasadizo que conduce al "segundo patio con
su fondo hasta el río".
Por la calle de la Paz: "el zaguán, una tienda y su trastienda con amplio
corredor interior"; después "el cuarto de en medio, el cuarto que le sigue,
la cochera, la despensa y el mirador de la azotehuela".
Por la misma calle de la Paz, "la casa de junto al río -llamada de huéspedes-- que se compone de una sala, recámara, Utguán, tienda sin armazón,
jacales de cáscara, y piezas comenzadas contiguas a dichos jacales''.
En el otro extremo, hasta la calle de la Plaza, "la huerta de la casa con
su tapia de sillar, un cuarto de terrado frente a la calle Fundadora y jacales de techo de paja al lado del río".
La "casa principal" ocupaba con sus anexos ( "casa de huéspedes" y huerta) la cuadra entera.
Esta casa que destinó a su hogar, era la casa del "rico propietario labrador y criador''; del hombre de negocios y de sociedad, del hombre de estudio y del Estadista.

y el marfil, perlas y diamantes, no hay exageración en la cantidad ni en los
detalles artísticos.
Se distinguen con especial mención entre sus bienes varios cuadros de tema religioso. Seguramente porque representan imágenes, objeto de particular
devoción, y porque son obras de calidad artística.
En lacónica expresión los albaceas hacen referencia al objeto más preciado de aquella morada: el retrato del Sr. Gobernador.
Nos enteramos, también, de que la cochera de la 'casa principal" sirve
para guardar una carretela y un quitrín que utilizan para viajes y paseos
el Sr. Parás y su familia.
Un suceso familiar llama la atención: la repentina muerte de la Sra.
doña Josefa García la discreta esposa del estadista. Breve tiempo sobrevivi6
al compañero. El Sr. Parás la había designado primer albacea "para el cumplimiento y ejecución" de sus comunicados testamentarios, con esta advertencia ..."entendiéndose que por fallecimiento de mi esposa continuarán
con ellos'' .. .
Y así sucedi6. En el e.xpediente formado con motivo del reparto de bienes los Parás García anotan : ''Nuestra madre murió al mes de haber fallecido' su esposo".

Sus descendientes conservan todavía la mayor parte de la mansión.
Las dos antiguas calles que marcan la shuaci6n del edificio, la Fundadora
y la Paz, se denominan en nuestros días Escobedo e Hidalgo, respectivamente.

HOMBRE DE HOGAR

En su papel de jefe de familia, el Sr. Parás encama el ideal de Miguel
de Montaigne: es un hombre ponderado. Sabe conciliar, por otra parte, sus
tareas agrícola-ganaderas y sus obligaciones de hombre público con sus deberes hogareños.
Diez fueron sus hijos. A todos, hombres y mujeres, dejó una doble herencia: cultura y bienes materiales por igual. No quedó incompleta la cducaci6n de alguno de sus hijos. "Mando -se lee en su testamento-- se separen de mis bienes dos mil pesos que se invertirán en el complemento de la
educación de mis hijos menores D . Clemente y D. Valente'•.
El inventario de sus cuantiosos bienes revela que proveyó a su f amil.ia
de las comodidades que permitían aquellos tiempos en la pequeña ciudad.
Y aunque en la vajilla aparecen piezas de plata labrada y en las joyas el oro

284

lNICIAClÓN POLÍTICA

Había llegado el término del régimen político colonial. Pueblos y autoridades se adherían al Plan de Iguala. El Gobernador y Capitán General
del Nuevo Reino de León "optó por encabezar él mismo la nueva insurrección en las provincias a su mando".
.
''El mismo día, tres de julio de 1821, en el Valle de San Mateo del P1l6n,
llegada la noche, y por acuerdo de los ciudadanos José ~aría Parás ~allesteros, José Ma. Enrique Plaza, José Manuel Plaza, Antoruo Casado, Jose Antonio Barbosa, Br. Diego Díaz de Mendívil, Ignacio Agustín de Ecbavarría,
Ram6n Lapuerta Sacia, José Domingo Ballesteros, Vicente Anto~ L6~
Fonseca, José Rafael Gil de Leyva, José Félix Fonseca, José Franc1SC0 T1Jerina, José Manuel Cantú, Carlos de Herrera, José Exiquio Silva, José Maria
Hidalgo y José Rafael Olmos, se dispusieron, venciendo algunas dificultades,
las ceremonias de proclamación y jura".
"Como a las nueve de la noche (según reza el documento alusivo) se grit6
por el pueblo a los espectadores que se hallaban fuera: ¡ Viva la Independencia! ¡ Viva el Rey!
"Y soltando un repique, truenos y cohetes, casi atropellando la autoridad
se disolvió la junta. . . constituyéndose responsable a celar del pueblo, en

285

�esta noche o rato de ella Dn. -José Ma. Parás Ballesteros, en la diversión de
la música". 3
Así ínici6 su prolongada vida política uno de los estadistas más representativos de Nuevo León. Su itinerario ideológico se definirá con mayor claridad en cada una de sus frecuentes intervenciones en los acontecimientos del
Estado y la Nación.

"PoR

EL BIEN Y OR ATO DEL LUCAR"

Al año siguiente, 1822, sus conciudadano lo eligen para que prefilda el
litre. Ayuntamiento del Valle.'

"El Río Común"
Principia su tarea afrontando el problema vital de esta comarca de "labradores y criadores": el arreglo de las aguas del Río Pilón. En la distribución y aprovechamiento de estas aguas se habían puesto al margen las antiguas Ordenanzas. Los pueblos de indios invocaban los privilegios otorgados
por las Leyes de Indias a los tlaxcaltecas "madrinas"; los hacendados del
Valle de la Mota la antigüedad de sus mercedes; los usuarios del Pilón la
ubicaci6n de sus tierras ...
La primera medida para resolver el complicado problema consistió en fijar determinado número de "surcos de agua" por "caballería de tierra",
haciendo a un lado toda suerte de privilegios. La medida se haría efectiva
mediante la construcción, en las boca-tomas, de "cajas de cal y canto" en
lugar de las rústicas "presas" de estacas y ramas.
No era problema senciJlo, sino mal crónico. En el año de 1823, el sucesor
del Sr. Parás notifica a los usuarios: "Estando decretado por mi antecesor
1 arreglo de las aguas del río común de este Valle, mando a tocios los dueños
de Haciendas y tierras y aguas que arrimen el materia] necesario para la
construcción de cal y canto en las boca-tomas... y que ocurran a este Juzgado a instruirse de los surcos de agua que les tocan para que, sin falta,
manden hacer los marcos por donde debe entrar el agua del río' .
En el año de 1824 se concertó el primer con enio entre los usuarios de los
alles del Pilón y la Mota, pero las dificultades no se subsanaron.
En el año de 1828 la intervención del Sr. Parás se hace necesaria, una vez
• Reproducción abreviada del documento inserto en la HistoTia de Nueuo León del
escritor David Alberto Como.
• La primera Co.rporaci6n Municipal del Pil6n, en el México Independiente.

286

1?ás. Apoy~do en el estudio del régimen fluvial y de las condiciones de las
tierras, realizado por experimentados usuarios, el Sr. Parás formuló el dictame~ que, desde entone~, ha servido de base equitativa para el aprovechanuen~ del cau~l del :il?n, con las modificaciones que exigen los tiempos.
. _La rectitud y la unpa.rctal1dad con que procedi6 el Sr. Parás, en una cuestion que tocaba sus intereses de hacendado, son muy significativas. Pruébanlo los pasajes que se transcriben:

"En la ciudad de Montemorelos, en 14 de noviembre de 1828, el C. José
Ma. Parás Ballesteros tercero en discordia, nombrado con omnímodas facul~de p~a resolver definitivamente en el arreglo de aguas de este río.. .
habiendo ~to los pedimentos. . . con todo lo demás que creía necesario ver
en el exp~eote del arreglo de aguas elije: que a tres puntos se reducía la
d~~ve~_enc1a de la Junta... Sobre el primero fallé: que generalmente, sin
distmCJon de que esta o aquella tierra fuera fogosa o no se dén a cada cabal!~ría tres "sur~os" y medio, fundado, así por la dificuÍtad que pulsaba en
ca!IB~~ la ~gosidad respectiva de las tierras como que partiendo de este
p~cip10 de igualdad conocía que a nadie perjudicaba con este fallo".
So~re el tercero: Que se arreglen las aguas en el orden en que están las
aceqwas y sus tomas".
E.s~ fueron las pauta~ que marcó el árbitro Parás para el goce y disfrute
eqmtativo de la mayor nque1.a de la regi6n, común a los pueblos de Montemorelos y General Terán.
Años después, algunos hacendados de MontemoreJos impugnaron el fallo
tachándolo de parcial. Pidieron que se sometiera a juicio de letrados.
árbitro aceptó. El dictamen de dos de los tres letrados consultados Je fue
favorable.

El

Todavía en el año de 1848 tuvo que interponer su autoridad de Gobernador pa1-a que los hacendados de la Mota no perdieran sus siembras por
falta de agua. Pide que el Alcalde de fontemorclos "remita al Gobierno
una copia del Convenio habido entre los hacendados de esta ciudad y los
del Valle de la Mota el año de 1824 para resolver lo conveniente sobre
1~ representación del Alcalde Primero de dicho Valle, que asevera que según
dicho Convenio, debe dejarles correr el agua los primeros cuatro días de cada mes, haya o no necesidad en aquellas Tomas, previniendo S.E. que mienti:3-8 tanto se resuelve este asunto se deje correr el agua los cuatro días, mamfestando aquel Alcalde que hay necesidad".
El Alcalde de Montcmorelos, que era uno de sus yernos, contest6: "S61o

por cumplimentar la orden de S.E. se mandan tumbar las tomas".
Su sentido del bien común prevalecía sobre los intereses de parientes y coterráneos.

287

�El caserío
Volvamos al año de 1822. El caserío del Valle se extendía lentamente
sobre el "cuarto de caballería de tierra" deslindado desde 1816. Mas, tanto
en la parte antigua ( verdadero laberinto de calles y callejones) como en el
"nuevo repueble", las "plazas" herbosas y las calles polvorientas en tiempos
de sequía o convertidas en arroyos en las épocas lluviosas, eran lugares donde
se "cocinaba en público" y agostaban "piaras y chinchorros". El tránsito de
peatones y vehículos era casi imposible en algunas de las pocas calles que
había, por la falta de puentes sobre los acueductos que las cruzaban repetidas veces.

El solar de la Capilla
Las condiciones en que se hallaba la Capilla, habilitada como Iglesia Parroquial, eran absurdas. El Cura y el Procurador-Síndico clamaban "contra
los moradores de unos jacalmos levantados en el solar del templo, por las
indecencias y crímenes que se cometían en un lugar bendito".
En su escrito describen las condiciones del lugar:
"Han sucedido crímenes deshonestos; habitan casados, bestias caballares
y mulares, cochinos y gallinas". Terminan señalando que el cementerio anexo a la Parroquia estaba convertido en "pasadizo de bestias y sitio de muchos sacrilegios".
Erradicar tantos males, modificar la actitud de sus coterráneos ante semejantes absurdos, extirpar vicios que los subdelegados de la época colonial
habían disimulado o no pudieron combatir, fue tarea permanente de don
José Ma. Parás, como ciudadano y como gobernante. 5
•
En aquel primer período de su gestión, previo acuerdo del ayun~en~,
ordenó la construcción de "un cercadito" para proteger el cementerio e hizo
desalojar a los moradores de los "jacalillos". Les cedió, en cambio, un solar
del municipio.

UN

"REPUEBLE" MÁS

El Ayuntamiento de 1821 había tratado de rescatar un "día de agua11
anexo a la tierra que ocupaba el vecindario, y que se le adjudicase, ademá~,
toda la tierra eriaza que rodeaba el caserío.8
Se entabló litigio entre autoridades y hacendados.
El Lic. don Rafael de Llano, letrado que conoció del asunto, dictaminó
que ... "se intime a los que se oponen al repueble de la tierra sobrante y
ería.za fuera del cuarto de caballería de tierra para que entren en conciliación con el Procurador, y se tome posesión del día de agua".
Como el dictamen se recibió en el año de 1822, toca al Ayuntamiento que
preside el Sr. Parás ponerlo en ejecución.
El funcionario dictó la siguiente providencia:
"Yo, Dn. José Ma. Parás Ballesteros, Capitán de la Infantería Nacional
y Alcalde de Primera Elección, debo mandar y mando: lo primero que se
saque el agua correspondiente al Cuarto de Tierra del poder de quien la
tenga y se destine según lo acordado por la Iltre. Corporación: Lo segundo,
que al intento se pasen los oficios citatorios a los poseedores de dicha agua ...
tanto para la entrega del agua cuanto para que asistan a ver medir y linear
en cuadras y solares las tierras sobrantes del Cuarto de Caballería medido ..."
La poderosa familia Ba11esteros detentaba el agua que reclamaba la municipalidad y poseía "las tierras sobrantes". Los varones acudieron a la cita
personal.mente, las mujeres por sus apoderados. La cesión del terreno fue
unánime. Sin embargo, el Alcalde visitó a cada una de las damas copropietarias quienes ratificaron complacidas Ja donación.
En el acto de entrega se expresa así el Sr. Parás:
" ...Procedo a darles posesi6n del día de agua a los Síndicos Procuradores:
en cuya virtud, y tomándolos de la mano en nombre de nuestro Emperador
Augusto, el Sr. Dn. Agustín I y de la Soberanía de la Naci6n la tornaron c'ti.cha posesión ... Así mismo la tomaron de la tierra conciliada... que conforme
al plano o mapa que se incluye compone dieciséis cuadras completas y dos
incompletas..."
Con el "día de agua" puesto en arrendamiento se mejoró la hacienda municipal. Con las nueve cuadras se fonn6 otro barrio, que hoy lleva el nombre de Parás.

Ampliar el terreno destinado a viviendas en la cabecera del Valle fue uno
de los propósitos fundamentales de su tarea de mejoramiento permanente.
•

0

todo era negativo. El vecindario de San Mateo tenía buen número de cuas

de terrado un gran edificio destinado a Cajones de Comercio (un Mercado) Y en 61
'
.
Letras.
su Sala Consistorial.
Contaba con una Escuela de Primeras

• Jwtülcaban su pretensión en un documento su.se.rito por antiguo hacendado que
ofrecía ceder más tierra, en caso de que la iglesia fuera trasladada a lugar mis alto.
(Cesión de Robles.-1762).

289
288

Hl9

�lL

JUEZ

A poca distancia del vecindario de San Mateo, río abajo, estaban las tierras de la Capellanía del mismo nombre. Usufructuaba la obra pía el Br.
don Lorenzo Guerra, Cura de Agualeguas.
Uno de los más destacados ciudadanos del Pil6n era el arrendatario del
Bachiller. El contrato de arrendamiento se había hecho por tiempo indefinido: "Porque dije a V. que la hacienda no la quería para uno ni dos
años, sino hasta que Dios se acuerde de V. o de mí' , escribía el arrendatario
al patrono de la finca.
Muerto el arrendatario, su padre político se apresur6 a cancelar el contrato, pero el Br. e negó a recibir su Capellanía (labor y agostadero) alegando que lo asentado en los libros no concordaba con las operaciones realizadas.
Las partes solicitaron la intervención del Alcalde. Este les sugiri6 que nombraran "dos hombres buenos" que dictaminaran sobre la cuestión con el
compronnso de aceptar el resultado de su peritaje.
"Los hombres buenos" decidieron que el Br. debía recibir su Hacienda.
En tal sentido hizo la notificaci6n el Alcalde al Bachiller.
Inconforme el BachiUer responde al Alcalde con la arta que se copia:

"En lo determinado por Vro. y los jueces árbitros en la demanda que puse
contra el principal del finado D. Juan epomuceno de la Garza Ballesteros
relativo a la renta de mi Capellanía colativa de misas, fundada en la Hacienda ubicada en este Valle, de que es mi deudor, me sentí agraviado en
el modo de proceder, pues habiendo conferenciado ante Vm. los juec~ demandante y demandado, reservando yo el derecho de apelar, sentenoa~n
reservadamente y esta sentencia me entregaron ya firmada para que yo Ílrmase, privándome con este hecho de la libertad de ratificar o no la a~laci6n que me reservé: en tales circunstancias me veo en la dura pr~6n
de apelar al Gobierno de Monterrey y, en este caso Vm. qued_a pn~ado
en el acto de jurisdicción en este asunto.-D. Ge. a Vm. muchos anos.-Pil6n,
Octubre 12 de 1822.-Br. José Lorenzo Guerra.-Rúbrica".
La reacción del AJcalde ante la salida del Br. no puede ser más significativa He aquí su respuesta que no necesita comentarios:
"La sentencia dictada por mí -expone el Alcalde- con vista del dictamen de los hombres buenos en lo relativo a la reciba que V. debe verificar
de su. Hacienda y Rancho de la Capellanía debe surtir todo su. ~fect~ en
primera insta11cia. De ruego y encargo le supliqué ayer por afmo dispusiera la reciba y V. a título de su capricho, apoyado en su carácter que
venero, aparece que trata de hacer ilusoria esta mi orden, según lo ha ex290

prcsado en lo verba!, puesto que está en marcha sin cumplirla: Entienda V.
que su carácter no le da d recho para burlarse de la autoridad ... y por lo
tanto si V. no trata que mañana, sin falta, reciba su Hacienda y Rancho,
yo, en virtud de su rebeldía dispondré quién la reciba y que para los gastos,
salarios y raciones de los vaqueros se e.waherán vaquillas del Rancho, las
mismas que se venderán al efecto.-D. Ge. a m. muchos años.-Juzgado de
Primera Elección del Pil6n, 13 de octubr de 1822.-Segundo de la Independ ncia.-José Ma. Parás Ballestero .-Rúbrica.-José Ma. Barbosa, Secretario.-Rúbrica".
Raras veces reaccionaba de esta manera el Sr. Parás. La indignación ante
la actitud desafiante del Cura revela aJ funcionario que tiene conciencia
plena de su atribuciones, que no confunde al sacerdote con I negociante,
aunque ést use el traje talar.
La rectitud del juez se impone a toda clase de consideraciones.
El Br. salió precipitadamente hacia su lugar de adscripción, reiterando que
apelaría ante el Gobernador y que, además, solicitarla dictamen de letrado.
Por su parte el Alcalde sometió a estudfo de Asesor su dictamen. El letrado que ltizo el estudio, don José Alejandro de Treviño y Gutiérrez, encontró el fallo apegado a la ley.
El Sr. Parás dispuso que el mayordomo de la Hacienda de la Capellanía
la recibiera, nombrándolo depositario de bienes raíces y se.movientes.

PoR LA HEGEMONÍA DE

A

MATEO

Lindantes al vecindario de San Mateo, río arriba, había dos pueblos de
indios, antiguas Misiones franciscanas establecidas en el año de 1715. Secularizadas a fines del siglo anterior quedaron bajo la protección del Alcalde de San Mateo, pero los administradores en realidad eran los tlaxcaltccas
"madrinas".
Con frecuencia se quejaban los pocos indios de "nueva conversión" d abandono y malos tratos por parte de los tla:xcaltecas.
Un día de aquel año de 1822 se presentó ante el r. Parás el Alcalde indio
del pueblo de Concepción con un escrito que en sus primeras líneas decia:
"Yo, el Alcalde, Ricardo Guerra, indio, y los demás de nueva conversión ...
hallándano en cueros pedimos al r. Gobernador D. FranciSC'o Suárez nos
diera socorro de nuestra arca de comunidad para comprarnos unos calzones
o aunque fuera para un sombrero".
Terminaba el escrito diciendo que su Gobernador les había negado el
socorro.
El Alcald Parás, en su carácter de protector llamó a Suárez y le orden6:

291

�'Mañana me trae aqu1 el dinero que piden los hijos\ El gobernador tlaxcalteca se excusó de hacerlo, pues el dinero "lo tenía a rédito" con otro

1

tlaxcalteca.
El Alcalde lo increp6 de esta manera:
" •Quién lo autorizó para prestar dinero sin parecer de sus dueños?", y
Jo c~nmina a presentar "las cuenta.s desde el año 20 que fué cuando se les
dio el último avío a los hijos", más el producto "de este año caído, con
sus ganancias y el que estamos, y la lana, 3 arrobas y seis pesos de maquila...
y lo de los agostaderos de los ranchitos".
Esta sólo es una muestra de los diarios problemas con que los pueblos de
indios ocupaban la atención de las autoridades de la cabecera.
De las seiscientas familias indígenas establecidas en cada ex-Misión sólo
quedaban, en la más poblada, diecinueve indígenas de "nueva conversión"

y veinte tlaxcaltecas.
Mantenían, con dificultad, sus repúblicas y con dificultad completaban, en
algunos años, el número de funcionarios de sus Cabildos.
Había que aplicar algún remedio.
. .
El Alcalde, respaldado por su Ayuntamiento, decidió suprimir Y supnm~ó
los Cabildos indígenas. Poüticamente los dos pueblos pasaron a la categona
de barrios de San Mateo.
En la protesta que los indígenas elevan ante el Comandante G~eral de
la Provincia exponen: ' El día 31 de diciembre último nos comuruc6 el Alcalde de Primera Elección la orden por la que había resuelto quedasen abolidos nuestros antiguos Ayuntamientos".
En el infonne que el Ayuntamiento de San Mateo presenta,.~ res~u _sta
a la reclamación de los indios se expone que al decretar Parás la extinción
de los ridículos Cabildos" había procedido "según la ley y conveniencia pública' , puesto que mientras "cuatro llamados indios de nueva conversión Y
q uince tlaxcaltecas" disponían de tierras y aguas que no alcanzaban a apro· ' en " estrechura"."
vechar, "el Valle que comprende nueve mil a1mas" VlVlll
Concluye el documento con estas palabras: "El_ asunto tan_ conten~ioso
y de muy trillado litis y antiguas discusiones,. tra~1en~~ ~ dano comun ,Y
trae aparejada la reforma que sólo la intrépida 1ustif1cae16n de un Paras
,,
pudo comenzar .
El Ayuntamiento de 1821 (época colonial} había inten~do reducir ~ ~o
los dos pueblos. La Diputación Provincial decretó
fUSI6n; pe~o- ,los mdios
hicieron valer sus privilegios y el decreto se suspendió. La tradicton pesaba

h:

demasiado.
A Parás no lo ata el tradicionalismo. Hombre progresista rompe ~ esta
vez, como en otras semejantes con el pasado y libra de futuros competidores

Termina Parás su p~imera actuación de Alcalde. En el Bando que promulga para la renovación del Cuerpo Municipal están contenidas las ideas
políticas de la época, las ideas que él profesa.
Transcribo el bando:
"Llegándose ya el tiempo de la nueva elección de .(yuntamiento es de
absoluta importancia que este vecindario se instruya del modo y forma de
hacerla. . . Los electores que han de nombrar el Ayuntamiento deberán tener pr~~nte qu~ en los ~jetos que nombraren para alcaldes y regidores han
de reS1dir las circunstanoas y requisitos de buena fama, afecto a la Independencia y servicios hechos a su causa, no llevándose en consecuencia alguna de amistad, favor, parentesco, etc., sino teniendo sólo en consideración
estos objetos, como que de la buena o mala elección depende el bien O mal
de un pueblo".
Pero su obra en pro del «bien y ornato del lugar'' no concluye aqui se prolongará hasta el término de sus días.
'

CoN LA REPÚBLICA

La Milicia local contaba entre sus armas con "un cañón de artillería".
"Dicho ~ñ6n (se consigna en acta del Ayuntami oto de 1826) lo reconoce
por propio suyo el Batallón Cívico de esta ciudad, a cuya Compañía No. 4
premió_ c~n él, en el año de 1823, el Comandante de Armas de la Capital
Y Provmc1a ahora Estado, el Teniente Coronel Pedro Lemus, al haber marchado prontamente a sostener el grito de libertad 7 a costa de esta ciudad
en cuya virtud pertenece a su Milicia". . .
'
Causa asombro que un vecindario, consagrado a las pacíficas labores del
campo, asuma una actitud política tan decidida. Sólo la influencia de una
personalidad como la del r. Parás pudo despertar en tal forma la conciencia republicana de sus coterráneos.
De su filiación entre los republicanos se encuentra clara referencia en una
de las cartas que Fr. ervando Teresa de Mier escribe al Dr. don Bernardino Cantú.
Al referirse a una publicación de don Miguel Ramos Arizpe, hace la siguiente digresión: "Dígame Ud., si todavía manda en el Pilón el mismo
Parás, su agente (de Ramos Arizpe) para quitarlo de allí. .. " (Historia de
Nueuo Le6n, David Alberto Cossío).
Diputado Constituyente. El 12 de julio de 1824, don José Ma. Parás fue
electo Diputado al H. Congreso Constituyente de la Entidad. Formó parte
' Expresión tomada del manifiesto suscrito por el Marqués de

ivanco.

a la congregación vecinal de San Mateo.
293
292

�del grupo de prohombres que dieron al Estado Libre de Nuevo León su Código fundamental.
. .
La unidad y elevación de pensamiento es extraordinaria en este grupo de
ideólogos. Para ellos lo ético y lo legal tienen la mi~a dimensión_: el ciudadano nuevoleonés está obligado a "amar a la Patna, ser veraz, JUsto, benéfico en suma virtuoso" consignan en la fracción IV del Artículo 11.
Co~secuentes con su sentido histórico de la comunidad de origen otorgan la ciudadanía nuevoleonesa al "americano, natural de cualquiera de
las nuevas naciones soberanas emancipadas de España; con tal que haya residido tres años en algún pueblo del Estado, y tenga familia, bienes raíces
o alguna industria útil" ( art. 15) .
.
En educación proceden como los liberales de las Cortes de Cádiz.
El artículo 257 prescribe: "En todos los pueblos del Estado se establecerán
escuelas de primeras letras bien dotadas, en las que se ~nse~á. a leer, escribir y contar por principios, el catecismo de la doctnna cnsoana y una
breve explicación de las obligaciones civiles".

El Diputado Parás formaba parte de la C~misión d~ Justicia y Peticiones
juntamente con los Diputados don J uan Bautista de Anzpe Y don Pedro Antonio de Eznal.
.
Terminadas las tareas legislativas de carácter general, el Dip~t~d_o del Pilón se preocupa por la expedición de una ley_ q~e resuelv~, . def1IUt.1v~ente,
el problema que representan las comunidades md1genas proxunas al vecmdario de San Mateo.
. , ,,
Sirvióle de motivo la solicitud que los "naturales de nueva convers10~
presentaron ante el Ayuntamiento "sobre reparto de su ganado mayor y tierras y aguas de su comunidad".
.
.
El Ayuntamiento sometió la petición al H. Congreso, pero al ~sm~ tiempo
hacía valer supuestos derechos a las tierras del pueblo de ~urificación.
Autoridades y vecinos de San Mateo fundaban su pretensión en un d~umento de 1701, descubierto en el archivo de Monte":! por el Sr. Bautista
de Arizpe. Dicho documento hacía referencia a dos .Sitios de g~ado menor
que dos hacendados ofrecieron para fundo de una villa en el_Pilon.. . ,
El Lic. don Francisco Barbadillo Vitoria, según la pe~ma opin1on del
Síndico, había despojado la supuesta villa, de los dos S1t:10s para dotar de
8

• Los indígenas presentaron documentos que demostraban la inexactitud de lo aseverado por el Síndico.

294

Considera la Comisión "que del repartimiento de tierras y aguas entre los
naturales de los pueblos de Purificación y Concepción se siguen, como por
una consecuencia necesaria, el adelanto y cultivo de unas tierras labrantías
que hasta la fecha han estado abandonadas. .. 11
Es la tesis del individualismo liberal; la tesis de los legisladores de Cádiz
que en otro de sus considerandos invoca la Comisión.•
La Ley del Reparto dispone que "habiendo en el pueblo de Purificación
Saca y media de agua con su correspondiente tierra cultivable . . . se distribuya
la Saca entera entre los indígenas y tla."caltecas cabezas de familia... en iguales suertes de tierra". . . y "que la media Saca. . . con su tierra correspondiente. .. quede a beneficio del Distrito". En cuanto a la tierra de agostadero
ordena que "se aplique y reserve la parte más inmediata... para ejidos . . ."
El vecindario de San Mateo resultó beneficiado con una superficie territorial equivalente a dos mil ciento sesenta y cinco hectáreas y con una abundante Saca de agua, la Toma de la Ciudad.

La Ley del Reparto

tierras a los indios.

La Comisión de Justicia y Peticiones al formular la llamada Ley del Reparto, inspirada por el Diputado Parás, se propone dos objetivos: la desaparición del sistema comunal de tenencia de la tierra y la datación de ejidos
al vecindario de San Mateo.

LA

CIUDAD DE

MoNT.E-MoRBLos

A iniciativa del Diputado Parás el H. Congreso expide con fecha 28 de
mayo de 1825 el Decreto No. 39 que convierte al Valle del Pilón o de San
Mateo en la ciudad de Monte-Morelos.
Texto de los Artículos que contiene el Decreto: "Artículo lo. Se concede el titulo de ciudad al lugar conocido en este Estado con el nombre
de Valle del Pilón". "Artículo 2o. Será nombrada y reconocida en lo sucesivo bajo la denominación de Monte-Morelos".
El Diputado Parás sacó del anonimato a su pueblo y le dio categoría política definida.

• Para los liberales de aquella época, la Constitución de Cádiz era fuente de inspiración en sus problemas político-sociale.1. En el archivo del H. Congreso local hay
un pequeño volumen con el texto de dicha Constituci6n escrito de puño y letra del
Sr. Parás. (Dato del historiador Apolinar Núñez de León).

29

�Piu:MER GoBERNADOR CONSTITUCIONAL DE NUEVO LEÓN

Celebrá.ronse en aquel año de 1825 las primeras elecciones constitucionales
en el Estado, resultando electo Gobernador don José Ma. Parás Ballesteros.10
El 15 de junio del año citado tomó posesión de su elevado cargo. Contaba con treinta y un años de edad.
"Llama la atención -( escribe el notable historiador Israel Cavazos Garza)- el hecho de que figurando en el número de Diputados hombres de la
talla de Cosme Aramberri, José Ma. Gutiérrez de Lara, Rafael de Llano y
otros de reconocido prestigio y de mayor edad, Parás, con su juventud obtuviera tan delicado encargo".
¿ Por qué se eligió a Parás entre aquel grupo de ciudadanos tan distinguidos por sus virtudes y su saber?
Seguramente se reconoció que poseía, en muy alto grado, las dos condiciones principales que marcaba la flamante Constitución del Estado: "Hombría de bien y aptitud para gobernar".
Comienza la vida constitucional de uevo León con un joven y culto Estadista.
La tarea encauzadora y organizadora que emprendió la consignan historiadores, publicistas y funcionarios de entonces y de hoy. Me limitaré, pues:
a recopilar hechos y juicios que destacan su personalidad en un plano de
mayores responsabilidades.
Realizaciones del Gobernador Constitucional:
Toca a Parás Ballesteros ser el realizador de los ideales de una notable
generación de nuevoleoneses, de aquella generación de constructores que sentaron las bases políticas y sociales, culturales y económicas de nuestra progresista y batalladora entidad.
Cada decreto que firma genera una institución o corrige un vicio administrativo supervivencia de la Colonia.
De la obra histórica del Sr. David Alberto Cossío transcribo lo que sigue
añadiendo breves observaciones:
"El segundo decreto del Congreso. . . firmado por Parás, disponía la erección en Monterrey, o en paraje no lejano, de una casa de corrección, educación y beneficencia".
Su reglamentación es ejemplo de prudencia.
"En 1826 fué expedido el famoso Plan de Instrucción Pública... "
Páginas adelante Jo comentaré en la forma má breve posible. Lo merece.
11 Relata el historiador David Alberto Como que en la votación resultaron con igual
número de sufragios el Gobernador Interino y el Diputado Parás, y que fue la suerte
la que decidió en favor del segundo.

296

Convencido liberal, auspició la formaci6n de 'lo que se llamó Junta Protectora ~e la Libertad ?e Imprenta del Estado ... El lugar designado para
las reuruones fue una pieza de la casa del mismo Sr. Gobernador Parás, en
la misma donde efectuaba sus reuniones la Junta Consultiva de Gobierno ... "
"La división territorial del Estado" (en cinco Partidos), y la reglamentaci6n del "gobierno interior de los municipios" fueron motivo de otro decreto.
Los Ayuntamientos debían informar "de manera circunstanciada de lo
movimientos habidos en los diversos ramos a su cuidado".
' Quedó habilitado el Seminario Conciliar de Monterrey para conferir los
grados mayores".
Para la defensa del Estado "se di puso que las dos Compañías de soldados
de la milicia activa se reclutaran en Linares, Montemorelos y otros pueblos..."
.
Entre las más importantes disposiciones figura ~a relativa al levantamiento
de "un censo general del Estado".
Subraya el Sr. Cossío que la "labor del Gobierno y la Legislatura" se desarrolló "en completa armonía".
No sólo con la Legislatura, sino con el Poder Judicial y las diversas Juntas fueron cordiales las relaciones.
o es aventurado asegurar que tal armonía era resultado del tacto político
de aquel gran Estadista. Hombres nuevos, llevados de su entusiasmo y de
sus sueños se excedían en sus atribuciones; pero el espíritu conciliador del
gobernante establecía el equilibrio.
El eminente historiador, Lic. Santiago Roel escribe:
"Se mandaron establecer socicdade patriótica en todas las cabeceras de
los Distritos, con el objeto de fomentar la agricultura, la minería, el comercio y, en general, todas las artes y oficios útiles a la sociedad y al individuo".
"Comenz6 a publicarse el 3 de agosto de 1826. . . el primer periódico del
Estado" con el título de La Gazeta Constitucional. Su norma, que era la
"de aquella administración", expresa: "El Gobierno que menos lastima y
menos deja de lastimar al individuo es sin duda, el más perfecto gobierno.
Harto es que un gobierno ~pa y logre no hacer el mal".
Pidióse "a los Estados Unidos una buena imprenta".
"Pero lo que más revela el espíritu progresista de aquel gobernante ... fue
el establecimiento de la instrucción obligatoria y gratuita".
"Su ley de instrucción haría honor al mejor gobernante de nuestros tiempos".
El más destacado de nue tros investigadores contemporáneos, Israel Cavazos Garza, agrega:

297

�"Autorizó la fundación de la Escuela de Medicina, aunque este decreto
sólo tuvo fuerza de ley bajo el gobierno del Sr. Joaquín García" (1829) .
''Durante su gobierno se erigieron las municipalidades de Los Aldamas,
Salinas Victoria y la de Villaldama".
"Dispuso que en las escuelas del Estado leyeran los niños por la Constitución y que los curas la explicasen en sus doctrinas" .
El Sr. Cossío encuentra documentos sobre hechos pintorescos como el de
un Alcalde pueblerino que pide la intetvención del Gobernador para que
regresen al lugar "unos cívicos" que andaban "con unos maromeros", pues
"saben tocar música de viento". Era necesaiia la participación de los cívicos aludidos en la recepción que se preparaba a1 General Bustamante.
Ciudadano "lleno de luces y de virtudes" lo llamaron sus contemporáneos.
¡ Con qué claro sentido de la realidad y del momento histórico que vivió
realizó su encargo el novel gobernante 1

EL PLAN DE INSTRUCCIÓN PÚBUOA

11

Obedece su elaboración a un mandato constitucional. El Art. 259 de la
Constitución Politica del Estado dispone: "El Congreso formará el plan general, puramente directivo, de enseñanza e instrucción públi~ para tod~
Estado, bajo un método sencillo, asequible y acomodado a las circunstancias .
Este admirable documento abarca todos los niveles y campos de la enseñanza: primeras letras, enseñanza superior, preparación de la mujer; educaci6n para el trabajo ( como diríamos hoy), reeducaci6~, etc.
.
Contiene importantes lineamientos de programas destmados a la mstr~cci6n intelectual, cívica, moral, y a las actividades físicas y agro-pecuarias.
Recomiéndase el empleo de material didáctico.
Pero lo más asombroso en aquella época, de marcadas influencias escolásticas y de enseñanza libresca, es la persistente recomendación del juego como
medio de enseñanza.
Los artículos que se reproducen (en todo o en parte) son el mejor testimonio de la avanzada doctrina pedagógica que inspira a Diputados Y Gobernador.
Art. 60. "Será muy loable y se tendrá como una prueba de realzada virtud y patriotismo, aun en la gente de facu~ta~es, dedi~ar a sus hij~~ a las
tareas mecánicas de la labranza o al aprendizaJe de algun arte u ofic10 mecánico, y se tendrá de tales padres e hijos la consideración y aprecio debidos

:1

u "Plan de Ynstrucción Púhli.ca. Prevenciones Generales". Ejemplar "Ympreso en Monterrey. Año de !fi26". Archivo de los P1·oi.rs. Carlos Trcvili.o y Nicea T. de Treviño.

298

a una taJ prueba de honradez, de amor al trabajo útil y de aversión a la
inmoral ociosidad".
El Sr. Parás dio ejemplo en este punto: todos sus hijos fueron "labradores y criadores".
La importancia que reconocen al civismo y la moral en la instrucción de
niños y adultos es patente: señálase a maestros y a curas la obligación de
leer en la Constitución Política del Estado, en clase y doctrinas. En el artículo 200. se prescribe que el material que ilustra los temas de moral ha
de figurar en "las mismas cárceles, pues que la moral debe presidir en todas
partes".
Recomiéndase en el artículo 230. la adquisición de globos terrestres y
esferas armilares con objeto de "que los niños jugando adquieran estos conocimientos elementales astronómicos y geográficos".
En el 24o. se aconseja que en Geografía Política se empleen mapas a
manera de rompecabezas, "a fin de que los niños acomodando, desacomodando y volviendo a acomodar las partes del mapa aprendan, por menor:
la geografía del país por modo de juego".
El "uso del termómetro, del barómetro y la aguja magnética" e11 las lecciones de Física corresponde a la aplicación de principios didácticos que
están vigentes.
El juego y el material didáctico se citan repetidamente, como se hace
en los tratados actuales de educación.
En el artículo 26o. se trata de encauzar las actividades del adolescente,
mediante ejercicios que "se impongan al incivil retozo": equitación, formaciones militares, esgrima, natación. . . Inclúyense otros de carácter práctico
de acuerdo con las exigencias del medio: siembra, ordeña, etc. El dibujo
lineal se consigna ''por lo mucho que sirve a las artes mecánicas".
Los propósitos acerca de la instrucción de la mujer son muy significativos.
Teóricamente, el hombre y la mujer tienen el mismo derecho a la cultura; pero tomando en cuenta la diferencia de sexo.
"Lo mismo se entiende respecto de la instrucción de las hijas, pobres o
ricas (expresa el citado Plan), en Jeer, escribir, contar y en industrias proporcionadas a su sexo, capaces de proporcionarles ahorros de gastos en su
casa y también su honesta subsistencia en caso necesario"; pero atendiendo
a sus "fuerzas, proHjidad, paciencia, curiosidad y delicadeza".
Para la "buena crianza" de las niñas se recomienda el "gran tratadito del
gran Fenel6n", la Educación de las Jóvenes.
En lo que respecta al tratamiento pedagógico de los llamados "correccionales" destacan dos ideas fundamentales, cuya eficacia está probada: instrucción y trabajo. "La corrección (se especifica en la parte relativa del docu299

�mento) empezará siempre por la instrucci6n del individuo en las obligaciones cristianas y civiles, y en a1gún oficio o ejercicio de industria útil (si no
tiene para pasar honestamente la vida) sea que la correcci6n se haga en
la cárcel o que se haga en la casa de beneficencia o bien en la casa de
algún empresario o labrador, o maestro de algún arte u o~cio ~ cuyo ~uida~o
se ponga el individuo y el cual quedará responsable de dicha ~strucc1?º• _sin
la cual nadie pueda sa1ir de la correcci6n, aunque haya cumplido el término
prefijado".
Sustituir el 'empirismo" por una preparaci6n científica, aunque muy rudimentaria, fue uno de los objetivos de aquel gobierno: en el Hospital habría "un profesor médico-cirujano" para enseñar "media hora medicina y
otra media hora cirugía"; los jueves: ''media hora Anatomía, Química o
Botánica"; los domingos "media hora algún tratadito d~ partos o enfermedades de mujeres y niños, a matronas de conducta y apbtudes". .
Concluyo el breve y superficial examen de documento tan 1IDportante,
que merece un estudio mejor, con la cita de los honores que el Estado ofrecía a los particulares que fomentaran la instrucci6n.
El ciudadano que fundase cátedras de agricultura, química y otras semejantes, "será declarado benemérito del Estado y se colocará su nombre o su
retrato en el lugar de su establecimiento".
Aquella generaci6n, de la que er~ cabeza visibl~ el ~r. ~arás, fonnada, por
hombres apasionados de la ilustración y de la filosof 1a hbera1, nos lego un
Plan de Instrucción con una doctrina pedag6gica que se anticipa a su época.
Sesenta años habían de pasar para que en las escuelas primarias del Estado
se llevaran a la práctica principios educativos semejantes.

EL

GOBERNADOR Y SU SOLAR NATIVO

La presencia del pueblo natal continuaba viva en la mente del Sr. Gobernador.
" . . í.d ,,
La queja de un modesto vecino, cuyo solar result6 dismmu o ~r una
disposici6n del Ayuntamiento da motivo para que el Gobernador reitere las
normas establecidas para la venta de solares:
..
"El objeto no es asignar labores -expone en su decreto a la mumc1palidad- sino terrenos proporcionados para repueble del lugar, en el conce~to
de que a nadie e le negará solar, aun cuando n~ dé a1 pronto 1~ pens16n
de estilo ... y mientras lo verifican satisfarán los interesados, por v1a de :e•
conocimiento al Fondo de Propios, la cantidad de cuatro reales cada ano,
conciliándose de este modo el repueble de esa ciudad y el aumento de fondos
en el tesoro de ese Distrito". Más adelante indica:

1
'A ninguno que sea pobre, pero hombre de bien, se le negará solar...
A nadie se le mercenarán dos solares, sa1vo en el caso que haya esperanza
que de pronto se pueblen con fábrica ~a que sea ornato o con algún establecimiento de industria».
Pero los terrenos comprendidos entre "las calles situadas de la calle nueva
al río no pueden ser mercenados en solares. . . Si hubiere alguno con solar
se saldrá al punto más alto, por no ser de suyo dichas cuadras nada favorables a la sa1ubridad y sí propias para hortaliza".
Será responsable el Ayuntamiento "si no lleva a efecto el sentido natural
que arroja de sí dicho decreto, qu no tiene otro que hacer er la igualdad
de derechos del presentante (el vecino quejoso) con los colindant s. . . de
que se sigue que componiéndose de cien varas la cuadra en que éstos se ha11an, deben demarcarle a cada uno un solar de treinta y tres varas y una
tercia de frente con el fondo que hasta ahora han reconocido, según previene la Ordenanza de Intendentes que para la formación de los pueblos se
halla vigente,,.
¡ Cuánto hubiera ganado Montemorelos, en relaci6n con el problema de la
vivienda, si sus autoridades hubieran seguido tan sabia política de población!
Años después, desaparecido el Estadista, se vendieron solares y quintas por
docenas a determinadas familias o asociaciones.

La anexi6n del "Barrial"

El año de 1826 el Procurador Síndico de la ciudad promueve la desocupación del terreno llamado "El Barrial", contiguo, por el Oriente, al caserío.
El Capitán Domingo Ballesteros y socios lo habían adquirido como parte
de la Labor de la Capellanía de Santos Coy, vendida en subasta pública en
el año de 1814.
En páginas anteriores se di jo que el padre del Sr. Paras se había presentado como postor en la subasta, ofreciendo ceder la tierra si le vendían el
agua de riego de la finca.
Para el Síndico promovente el Capitán Ballesteros, preferido en el remate,
se habia hecho solidario de la oferta de Parás Pereda. En consecuencia debía
entregar la tierra.
Origin6se un litigio entre vecinos y pr_opietarios. Se pidió la intervenci6n
del Sr. Gobernador. Un Letrado, comisionado por el funcionario aludido,
concilió los intereses de las partes: Ballesteros y socios conseivarían la tierra
laborable; los vecinos entrarían en posesión de la tierra eriaza ("El Barrial").
La cláusula principal del Convenio celebrado con tal fin, especifica:
_.. El término fábrica equivale a can, vivienda.

301

300

�t'Queda cedido a los propios de aquel Distrito todo el terreno y solam
que consideraba ser su propiedad particular el C. José Domingo Ballesteros".
Al calce del Convenio anota el Sr. Gobernador Pará :
"El que siendo del agrado de este Gobierno pásese con esta recomendación al Alcalde de Instancia. . . para que lo agregue original a los autos de
la materia para la debida constancia".
El espíritu conciliador del Sr. Parás le permite cumplir la oferta de su
padre, con el menor sacrificio posible de parte de los dueños de la tierra.
Prueba una vez más, "su singularizado amor'' al pueblo natal
En l~s primeros días de 1827 el Ayuntamiento de Montemorelos solicita
del Congreso, por conducto del Gobernador, la aprobación del presupuesto
destinado a la construcción de la Casa Consistorial y la nueva cárcel.
El Gobernador Parás, cuyo mandato estaba para concluír, acelera el trámite y contesta: "Puede desde luego la Corporación dar principio a la nueva
fábrica".
Días antes de entregar el Gobierno envía a los niños de su tierra "tablas
de contar y alfabetos".

CÓMO ENTENDIÓ LA POIJTJCA DON

JosÉ MARÍA PARÁs

"El 17 de febrero de 1827 entregó el Gobierno a su sucesor, C. D. Manuel
Gómez de Castro" (Cossío, ob. cit.).
Para la mayoría de los políticos provincianos la gubernatura de un Estado ha sido la culminación de una carrera brillante. Pocos aceptan, después, cargos públicos de segundo orden.
La po1ítica no es para nuestro personaje "el arte de gobernar'' de ~cuerdo
con el sentido tradicional que s-e da a la !!A1JreSión, tampoco es el medw para
satisfacer la ambición de poder.
La actividad política tiene para el Sr. Parás un si~i~~do más noble,
más humano: es la misión de servir a la comunidad, Muruc1p10, Estado, Nación. Durante treinta años vive entregado a esta misi6n; en ella encuentra
su "sentido del designio".
El Sr. Parás cumple, pues, su período gubernativo pero sigue formando
parte del gobierno con el cargo de Vice-Gobernador.
En el año de 1828 funge, en calidad de árbitro, en el arreglo de aguas del
Río de Pilón que beneficia a los municipios de Montemorelos Y General ~erán. Ya dejamos constancia, en páginas anteriores, de la forma tan eqwtativa con que procedió en asunto de vital importancia para la comarca.
En 1829 es Inspector de la Milicia Cívica del Estado. La Historia de

302

México registra, en aquel año, el intento de reconquista que encabezó el
General español Isidro Barradas.
Nuevo León contribuyó oportuna y eficazmente a la defensa de la Patria.
Corresponde al Sr. Pru-ás como Jefe de la Milicia Civica el mérito de haber
organizado los contingentes de nuestro Estado.
Del archivo de Montemorelos, donde se conserva el els.-pediente formado
con la correspondencia del Sr. Inspector, transcribo algunas notas:
Circular del Gobernador del Estado. "Ahora que es la una de la tarde
acabo de recibir por cordillera violenta un oficio del Sr. Comandante de los
Estados Internos de Oriente, cuyo tenor es como sigue: 'Exmo. Sr. Es llegado
el momento de que Ja Milicia Cívica que esté armada, del digno mando
de V.E. marche a batir a los enemigos de la Patria que han invadido el
territorio mejicano (sic) . Se servirá V.E. disponer que dicha Milicia Cívica de lnfantería y Caballería, con su jefe y oficiales respectivos se ponga
en marcha, inmediatamente, con dirección a Tarnpico'."
El Sr. Inspector de la Milicia, que estaba en fontemorelos, enterado con
anticipación, por carta personal (que mostr6 a los munícipes), había comenzado a organizar los cien cívicos locales, cincuenta de caballería y cincuenta de infantería, y encabezó la lista de contribuyentes en numerario.
El Cuerpo de ejército que marchaba a Tampico pasó por Montemorelos.
El Alcalde solicita alojamiento para los oficiales, estimulando el espíritu patriótico y hospitalario de los vecinos con el ejemplo del Sr. Parás: "En el
concepto de que el C. Inspector --expresa en su petición- ha dado alojamiento a los oficiales de la Plana Mayor".
El Inspector de la Milicia del Estado establece su Cuartel en Linares.
Desde esta ciudad manejó hombres, armas, dinero, víveres, todos los elementos que Nuevo León reunió para defensa de la Patria.
Auxilio de los vecinos. "Se remitieron al Sr. Inspector, C. José Ma. Parás
ciento ochenta y tres pesos para facilitar la marcha de los cívicos de esta
ciudad que se dirigen a Tampico para que S. Sa. les dé el mejor destino
que convenga: siempre en beneficio de la Milicia Cívica de esta ciudad, que
con tal objeto fue dada la cooperación por los vecinos". (Oficio del Alcalde
de Montemorelos) .
Sentido de responsabilidad. Su preocupación por el cumplimiento de las
disposiciones superiores, y por la comodidad de los cívicos, está patente en
comunkados como los siguientes que dirige al Alcalde de Montemorelos:
"Según se ve de la lista que me ha presentado el Teniente C. Lorenzo
Zepeda, faltan catorce caballos para que la tropa de ese Distrito que acaba
de marchar a su mando vaya montada de a dos caballos como lo pre,·é
el Superior Gobierno. Suplico a V. se sirva tomar cuantas diligencias estén
a su alcance a fin de que se llene este déficit .. sirviéndole a V. de gobierno

303

�que dentro de cuatro días ha de marchar dicha tropa de Linares a Tampíco... Dios y Libertad". (Agosto 13 de 1829).
Aunque su Cuartel estaba en Linares, el depósito de armas y pertrechos
lo tenía en Montemorelos.
"Con el arriero Agabo García --comunica a la autoridad de este Municipio-- remito a V. 333 cartucheras, 293 portafusiles, 327 tahalíes y 369
cubiertas de bayonetas que se servirá V. recibirlas y tenerlas en su poder
a mi disposición". (Agosto 19 de 1829).
En otro oficio expresa: "Con el arriero Isidoro Mercado remito a V. 6
cajas de fusiles y mechas, 95 mochilas y 1O cajas de sables... ~u~ en.~¡~~
de las de.más armas que dejé en esa conservará en su poder a nu disposición •
(Ag. 20/829).
.
.
Nuevo oficio en que ordena: "Entregará V. al soldado Gabmo Dávila 52
portafusiles, 2 cajones de fusiles y uno más o dos de mechas".
.
Con los desertores procedió con energía pero limitando su acción a remcorporarlos para que cumplieran con su deber. Demuéstralo así la nota que se
transcribe:
"Habiéndose desertado de la ciudad de Linares los soldados cívicos de infantería de esa ciudad (Montemorelos), Luis Bermúdez y Celso X; de caballería Antonio Rodríguez que residía en Los Arroyos, y Froylán Peña vecino de la Mota . .. servirá V. dictar cuantas providencias crea convenientes
hasta lograr su aprehensión y unirse a la Compañía de que desertaron".
(Agosto 24 de 1829).
.
. .,
Todos los funcionarios municipales eran por disposiaon del Gobernador,
sus colaboradores.
El Alcalde de Linares informa. "El arriero Miguel Hemández entregó 36
bultos de mruz labrado, los cuales están en guarda hasta que el Sr. Inspector
disponga de ellos".
.
.
"Del Juzgado lo. de Cerralvo (al de Montemorelos) . RCilllto a V. cinco
caballos de la 2a. Compañía. . . del Estado que conduce el soldado Juan
Nepomuceno López pues así me lo previene el Ex.roo. Sr. Gobernador, para
que V. disponga se '1e entreguen al Sr. Inspector. Dios y Libertad. Cerralvo
11 de octubre de 1829.-José Antonio Montemayor".
El Gobernador del Estado deja a su juicio la evaluación de los "cuaren_ta
y cuatro caballos embargados en el Valle de Conce?&lt;:i?n que según ~ afirma ( dice el comunicado) venían destinados para auxiliar a los enemigos de
nuestra independencia".
El pueblo y el gobierno de Nuevo León cumplieron con la Patri~. El
Inspector General de la Milicia Cívica fue el encargado de tan delicada
misión.
Una lección a sus coterráneos. Poco tiempo después, el Capitán Castill6n

de tránsito para Ciudad Victoria pide alojamiento para su tropa. Uno de
los regidores propone se utilicen "los cuartos nuevos desocupados de que es
dueño el Sr. Inspector' .
El Secretario del Ayuntamiento, vocero del Sr. In pectar, expone que
" uando la invasión de Jos desidentes de Villagrán" se facilitó el edificio para cuartel de la tropa del Gobierno, hecho que ocasionó "críticas en punto
a que esa facilitación fue por resguardarse el Sr. Inspector dejando en descubierto a los comerciantes".
En consecuencia "era de parecer (el Sr. Parás) que se buscara otro local".

PoR EL F.MBELLECIMlENTO DEL LUGAR

En el año de 1831 vuelve a figurar como Vice-Gobernador.
La pequeña ciudad nativa seguía siendo un pueblo incoloro. Pero en ese
año comienza su embellecimiento. El Vice-Gobernador presenta una trascendental iniciativa que al realizarse cambió la opaca fisonomía del pueblo.
"A nombre del Exmo. Sr. Vice-Gobernador hizo iniciativa el Secretario
José Ma. Barbosa (se lee en acta de aquel año) de que dicho Sr. se compromete por bien y ornato del lugar, y en consorcio con otros ciudadanos a
plantar de su cuenta una arboleda de cuatro hileras de árboles que saldrían
por una calle recta. desde la plazuela de Matamoros al barrio de Purifica~
ción, con tal que se le facilite por la Corporación el terreno necesario".
Con el trazo de la amplia avenida re ultaron afectados influyentes propietarios.
El municipio los indemnizó con terrenos de los "Propios" y el proyecto no
sufrió demora.
Tres años después entregó al Ayuntamiento "la calle con sus árboles prendidos".
Tal es el origen de la hermosa arboleda, de kilómetro y medio, aproximadamente, que cierra por el lado sur el gran "Paseo José Ma. Parás Ballesteros", único en el Estado por su belleza y grandiosidad.

POR LA INTEORIDAD TERRlTOR.lAL DEL

Mu

ICIPIO

En aquel mismo año el Ayuntamiento de Linares suscita problema de
límites con Montemorelos. Reclama como parte de su jurisdicci6n la Hacienda de Santa Ana y eJ Rancho del Naranjo.
El Vice-Gobernador, que formó parte de la Comisión de Límites en re-

305

304

H20

�demostr6 con antiguos documentos que desb ados) pertenecien. 1
ocian (los lugares nom r
de tiempo "inmemona se recon
del Río Potosí".
encontrarse sobre la margen norte
1 P.16
I
tes al Valle de
n, por .
_ d
37 Funda los supuestos de.
eclamaci6n en e1 ano e 18 .
Linares reLtera su r . administración eclesiástica ejercida por el Cw-a de
rechos "en una precana

l
presentación de Montemore os,

aquella ciudad".
d l Partido de Montemorelos, vuelve
El Sr. Parás, Sub-Prefecto entoncdes e pueblo. La solución fue definitiva
a defender con éxito los intereses e su

tucional", lo que trajo como consecuencia la restauraci6n de "las autoridades
suspensas en sus funciones por haberse negado a jurar el tirano decreto de
29 de noviembre úJtimo".u
Entre los vecinos que restablecieron al Ayuntamiento en sus funciones figura don José Ma, Parás Ballesteros.

FRENTE A LOS YANQUIS

en esta vez.

PoR LA ESCUELA

n: :~a

.
b d 1 Ayuntamiento la adquiEn 1836, electo Alcal~e, gestion\ ~
~asa Consistorial. En estos
sici6n de dos solares contiguos por e o el Difi' ltades de orden 1· urídico
, l dif · de la escue a.
cu
solares se levantana e e i:o . . . l
trara en posesi6n de ellos de iruneimpidieron que el Cuerpo
umctª· en
.6n del propio Sr. Parás, se lediato. Diez años más tarde, con a mtervenc1
•
1
galiz , la adquisición.u
o
.
. .tar la escuela de pnmeras etras.
Periódicamente solicitaba penmso para v1s1

EL

LEGISLADOR

•
l primer Congreso
La vida del Sr. Parás, como legislador, comienza ,con e sabe .
d
. ' en diversos penados, a
r.
Constituyente del Esta o y continua
.
h
el 23 de octubre de
.
" tu O en functones asta
En la VI Legislatura que es v
d'
. •ón del e Presidente de
en la cual quedó disuelta por ispos1c1
.
1835, fecha
.
C
b' -Gobernantes de Nuevo León).
la República". (Ricardo ovarru ias.
tal de uevo León" que "iniMiembro de "la Sedgunda J~ta l~;J,:"1t::nt6 su renuncia por dos veces.
ció sus labores el 1o. e enero e
.
(Covarrubias, ob. cit.).

Retorno a la PoUtica activa
.
~ des ués el 22 de diciembre de 1844, los veci~o~ de MonteCmco anos . p ,
t' . de ''haberse establecido el regimen constimorelos se reunieron con roo I\ o
.
ant6 el edilicio de la escuela lancasteriana. ReEn el terreno de referencia se lev
N rma.l "Serafín Peña".
formado varias veces sirve hoy a la Escuela o
11

306

Corría el año de 1846. El imperialismo yanqui amenazaba la e.xistencia
nacional. Monterrey había capitulado el 24 de septiembre. Dos meses después Montemorelos sufría el impacto de la invasión.
La reclamación de un vecino, caya casa fue destruida por los yanquis para levantar un fortín, nos entera de que "la partida de fuerza americana"
estuvo acantonada "en esta plaza desde el 27 de noviembre hasta fines de
diciembre de 1846".
La organización político-administrativa de la ciudad se desarticuló. Pero
el día lo. de enero de 1847 los vecinos se reunieron para reorganizar el Ayuntamiento. Don José Ma. Parás fue electo Presidente Municipal.
Y en aquellos momentos en que el país vivía la tragedia más dolorosa de
su historia, el Sr. Parás realizó una obra de gran trascendencia para el municipio y para el Estado, obra de estadista y de patriota, desconocida aún
por la mayoría de sus coterráneos. Para neutralizar la desorganización político-administrativa, consecuencia de la guerra, y salvaguardar el decoro de
las autoridades estatales, sostuvo contra todo y contra todos la necesidad de
apoyarse en la autonomía municipal como el medio de defeosa más eficaz
en aquellas aciagas circunstancias.

En el archivo municipal se conservan valiosos documentos, reveladores
de las dificilísimas circunstancias en que desarrolló su patriótica tarea el Sr.
Parás.

ANTES OE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

En las actas del Ayuntamiento de Montemorelos se refleja la situación imperante en aquellos días. En ellas se escribe parte de nuestra historia.
En las primeras sesiones se autoriza al Alcalde, Sr. Parás, a "preparar lo,. Decreto que suspendió las atribuciones de las Cámarru1 de la Uni6n y con~irti6
m dictador al Presidente de la República.

307

�cales para depbsito de tos pastos, lena, etc., que demanden las circunstancias
de la guerra en que nos hallamos". Se le conceden facultades para exigir
la entrega de documentos y armas de propiedad municipal que estuvieran en
manos de particulares y ex-funcionarios.
En una de las sesiones el índico informa que "el señor su ante esor no
le había entregado cuentas ni papeles porque, dice, que se le e:-..-traviaron en
la entrada de los americanos '.
Por lo anormal de Ja situación no habría "sesiones ordinarias más que
cada quince días".
No obstante la ocupación de Monterrey, los pueblos del Estado continuaban proveyendo de hombres y elementos de guerra al ejército mexicano. No
se consideraban vencidos.
Mediante frecuentes oficios, el Gobern~dor don Francisco de Paula Morales alentaba a los pueblos a seguir luchando.
El Alcalde Parás da a conocer las "comunicaciones del Exmo. Sr. Gobernador, de fechas 19 y 21 del presente, relativas, la primera a que se dicten,
de acuerdo con el Comandante de Escuadrón, las medidas más eficaces para que los auxiliares estuviesen listos para marchar a primera orden, proveyéndolos de víveres, caballos, monturas, armas y lo más necesario, tomándolo de donde lo hubiere y, la otra, que se dén al Sr. rrea todos los auxilios de maíz, carnes y forrajes que pidiere, autorizando al Juzgado, tanto para aquello como para esto, competentemente".
Pero como los ejércitos mexicanos se alejaban del Estado, el Ayuntamiento
determinó "que durante la guerra sean las sesiones ordinarias cada cuatro
sábados, sin perjuicio de las extraordinarias que ocurran cuando el caso lo
exija".
El patriotismo del Alcalde y de los munícipes, que se mantuvieron en su
puesto, fue garantía de personas e intereses, por una parte, y por otra de seguridad en el auxilio a las tropas mexicanas.

DESPUÉS DE LA BATALLA DE LA ANGOSTURA

El Ayuntamiento de fontemorelos (como las demás Corporaciones Municipales del Estado) recibe oficio-circular del Gobernador Morales. El documento, de indiscutible trascendencia, contiene un juicio y una decisión.
El Juicio. ''Después de los sucesos del veintidós y veintitrés del pasado
febrero en que nue tro Ejército supo conservar el honor de las Armas Nacionales desalojando al enemigo de cinco posiciones, apoderándose de tres
piezas de artillería y algunas banderas; causas en que el invasor no tuvo
parte, circunstancias de ninguna manera originadas de sus operaciones pu-

sieron a nuestras tropas en la estrecha necesidad de replegarse a la posición
Y puntos en que se hallaban antes de emprender la campaña. Este hecho
de que tal ~e:7. responderá el General que lo mandó, ha llevado a los E~
tados de .~?ent~ a una posición peor mil veces que la primera".
La d:cmon. 'Los ramos todos de la administración interior del Estado
~ casi muerto, sus exigencias no pueden remediarse por el Ejecutivo: su
bienestar no puede proveerse por él, '.Y en tal estado de cosas ha resuelto suspender el ejercicio de sus tareas gubernativas. En consecuencia las p ·
A
'dad p l' .
d
,
nmeras
uton
es .o 1bcas e los pueblos y sus Iltres. Corporaciones Municipales
qu.~dan auto~~das para conocer y determinar prudentemente y según lo
exiJa su posioón de todos los negocios que les ocurran, siendo de su más
estrecho deber dejar siempre bien puesto el honor de la Nación en su comportamiento: cuidar de la seguridad y tranquilidad de los pueblos perseguir
a los malhechores y evitar a toda costa que los males de la guer:a sean un
pretexto para que se cometan desórdenes en las poblaciones. Las mismas
~utoridadcs Primeras se encargarán de guardar los archivos de aquellas oficinas cuyos ~pleados hayan e?trado en receso para que no falten los impor~ant~s ne~OCtos que ellos contienen. Todo lo que comunico a V. para su
mteligencia y exacto cumplimiento, y para que dé cuenta con esta comunicación al Iltre. Ayuntamien_to de ese pueblo. Dios y Libertad. Concepción,
marzo 9 de 1847. Franc1SC0 de Paula Morales. antiago Vidaurri, Secretario".

PElssAM.I.ENTO POLÍTICO Y CONVICCIÓN DEMOCRÁ.TlCA
DEL SEÑOR

PAR.Ás

La C ircular, de gran valor histórico, está vinculada a la vida política del
Sr. Paras. Los sucesos que forman la secuela histórica de la época descubren
el alcance de este documento.
En su parte relativa a la desapari ión del Ejecutivo, el Alcalde Parás la
con~ó. en el ~ás eficaz instrumento de defensa de los intereses populares.
Su dead1da actitud, cuantas veces se trató de abolirla, precisa el sentido que
daba a la democracia.
El Go~mador Morales, al delegar sus atribuciones en los AJcaJdcs y sus
A~n~entos, ~rocede como un verdadero táctico: al dispersar el poder
(s1 as1 puede deoi:se) puso,ª salvo la dignidad del Ejecutivo. No sería, pues,
el Gobernador qwen tendría que extorsionar a us compatriotas en beneficio
de los, ~ranjero_s, ~1:sio~~o por éstos. Da la impresión de que aplica, en
lo político, el pnnop10 táctico de las guerrillas.
A juzgar por los acontecimientos registrados en Montemorelos, la estra1

309

308

�tegia empleada no sólo consiguió los fines que s~ala la ~ular, sino q~e
permitió a los pueblos obrar de acuerdo con las crrcunstancias ante las exigencias de los yanquis.
,
.
Pero no todos supieron apreciar tal medida. Apenas hab1a transcumdo
un mes cuando el Ayuntamiento de Monterrey manifestó la pretensión de
que su Presidente asumiera las funciones de Gobernador.

"Lo

,,
QUE A TODOS TOCA POR TODOS DEBE RESOLVERSE

En virtud de los oficios girados por la Corporación de Monterrey, el Alcalde Parás convoca al Ayuntamiento y a los vecinos a fin de decidir lo más
conveniente sobre el punto.
A iniciativa del Alcalde los asambleístas declaran: "Sabiéndose que se halla en el Estado el Exmo. Sr. Gobernador, D. Francisco de Paula Morales,
se acordó que se le remitieran originales ambas piezas y, en su vista, si es
de adoptarse esa medida para reconocerla del modo que se apruebe por este
Ayuntamiento y Junta General de vecindario, porque lo que a todos toca
por todos debe resolverse; y que interin siga este pueblo gobernándose con
su independencia municipal, según lo dispuso el mismo Exmo. Sr. Gobernador en su orden de fecha 9 de marzo último.-José Ma. Parás.-Rúbrica".
Ratificación. El Gobernador Morales ratificó la Circular en los siguientes términos :
"En contestación he creído deber decir a V. para que lo haga presente
a esa municipalidad que habiendo el Gobe~nador j~ado convenient~ Y
hasta cierto punto necesario en las actuales crrcunstanc1as, que desapareo.era
aquella autoridad, ya para que el enemigo no tuviera jamás ocasión de ultrajar]a y vilipendiarla, ya para que los pueblos. n~ se acostumbr_aran a tenerla y no acatarla como es debido a su alta dignidad y convem~nte salud
del Estado; permaneciendo la misma situación que entonces, en~ concepto
00 es tiempo de restablecerla de ningún modo; los pueblo,s, Slil ~bargo,
dueños de su actual posición y siendo como son los que estan sufnendo los
males de la época, autorizados para resolver los casos q:1e ocurran ~ns~tando su honor, su patriotismo, su sagrada independenc1a y su preciosa libertad obrarán y resolverán lo mejor en el presente caso. Dios y Libertad.
Linares, junio 26 de 1847.-Francisco de Paula Morales.-Sr. Alcalde lo. Presidente del Ayuntamiento de Montemorelos" .1 $
El Alcalde Parás y la Corporación Edilicia, con el respaldo absoluto del
El valioso escrito del Gobernador Morales, como contestación al Alcalde Parás,
quizás sea único.
11

310

vecindario, mantienen en aquellas circunstancias la única posición donde armonizan el decoro nacional, la autonomía municipal y los intereses políticos
del Estado.
El resultado de la consulta da origen a dos importantes acuerdos de los
munícipes:
Primero. "Están conformes con el sentir de dicho señor sobre que no es
tiempo, de ningún modo, de restablecer el Ejecutivo del Estado".
Segundo. "Que, sin embargo, usando del derecho que le da su actual posición, cuando por alguna autoridad o municipalidad se juzgue llegada la
vez y se le invite para el nombramiento de un comisionado, lo mandaría a
Cadereyta Jiménez al avisársele por la invitante el día de la cita y conformidad de los otros Ayuntamientos para que, en unión de los comisionados
que envíen, ampliamente autorizados, uno por cada uno de ellos, se resuelva alli, con toda libertad y de común acuerdo la resurrección política del
Ejecutivo Constitucional, o cualesquiera otros puntos concernientes a los
pueblos".
El Sr. Parás había hecho de un aforismo jurídico un principio de acción
democrática: "Lo que a todos toca por todos debe resolverse".
Tenían pues, que ser los pueblos, sus Ayuntamientos reunidos en democrática asamblea quienes, previo estudio de "las circunstancias", debían decidir si era o no tiempo de volver las atribuciones que se les confiaron.
Acontecimientos subsecuentes ponen a prueba la firmeza de la convicción
democrática del Sr. Parás.
El 8 de septiembre de 1847 la ciudad de México era amagada por los
yanquis, Las circunstancias no podían ser peores. Sin embargo el Gobernador Morales "participa haber vuelto a las tareas gubernativas".
El Alcalde Parás cita de nuevo a munfcipes y vecinos para enterarlos del
comunicado del Gobernador y determinar "lo que debe contestarse a dicha
circular".
Considerando inconciliable la determinación del Gobernador con sus disposiciones anteriores, Ayuntamiento y vecinos declaran:
"En la ciudad de Montemorelos, a los diecinueve días del mes de septiembre de mil ochocientos cuarenta y siete: Remúdo el litre. Ayuntamiento y vecindario de esta ciudad. . . para resolver lo conveniente acerca del
contenido de la Circular... se procedió a darle lectura y, después de algunas discusiones, por unanimidad se resolvió lo siguiente: Que existiendo hoy,
si no peores, las mismas circunstancias que obligaron al Exmo. Sr. Gobernador D. Francisco de P. Morales a dejar a su suerte, e1t nueve de marzo último, solos a los pueblos del Estado, y en veintiséis de junio para aprobar
o reprobar el Ejecutivo en otro, demostrando con esto desprendimiento o
sea desconocido el Supremo y, no pudiéndose restablecer cual conviene, ni
311

�llevarse después al modo mexicano el orden constitucional existiendo el ejército invasor sobre nosotros, hasta que desaparezcan dichas circunstancias y
tengamos una fuerza me:x.icana capaz de defendernos, puede aparecer en
ejercicio si es de su beneplácito. . . previa voluntad y conformidad que se
recabe de los pueblos del Estado, puesto que en ellos e:x.iste la Soberanía
del mismo, sin cuyo paso se desconoce cualquier gobierno a no ser que se
nos imponga por la fuerza. Con lo que concluyó la junta, firmando con el
Ayuntamiento todos los vecinos que concurrieron.-José Ma. Pa~~s.-Rúbrica" .
Consecuente con su convicci6n democrática, de la que part1c1pan sus coterráneos, el Ayuntamiento determina suspender la ejecución "de dichos decretos hasta saber si la mayoría de los Ayuntamientos, según votos que representan, están anuentes que el Sr. Morales sea reconocido . .. en cuyo caso
Montemorelos sacrificará su opini6n manifestada en su acta del diecinueve
del que fina".
Y Montemorclos sacríficó su opinión. La unidad de los nuevoleoneses lo
demandaba. Pero la personalidad del Alcalde Parás, su patrioti mo, su capacidad de Estadista y sus convicciones democráticas fueron reconocidos por
todos los pueblos del Estado. Los hechos cotidianos demostraban que Parás
tenía razón. Más adelante se citan algunos.
Antes, un paréntesis para consignar lo más saliente que por su puebl~ hizo
en aquellos días aciagos, durante su última actuación de Alcalde Primero.
Autorizado por la Corporación abrió "un Cuaderno de Asiento de los menores huérfanos, que tengan algunos vecinos de la jurisdicción sin nombramiento, expreso, de tutores por sus padres finados con expresi6n de lo poco
que les hayan dejado éstos".
En la Memoria o Informe que presenta en octubre de 1847 hay dos notas muy significativas: la primera se refiere a que había concluído "el empedrado de las calles del Conejo y de las Chatas"; 16 la segunda alude a la
Hacienda Municipal, y a la letra dice: "Resultó una existencia actual a
favor del Fondo de quinientos cincuenta y dos pesos, seis reales y once granos".
Ni en las críticas condiciones originadas por la invasión descuidó el Alcalde Parás su programa de mejoramiento material del pueblo, tampoco descuidó el tesoro municipal.
Y aquí cabe una observación: para este gran ciudadano una hacienda pública saneada era condición fundamental de un buen gobierno; organizar
el tesoro del Estado o del municipio fue siempre objetivo primordial de su
gobierno.
Volviendo al tema relacionado con la autorización que se concedi6 a las
•• Hoy se llaman Cuauhtémoc y JuCu-cz, respectivamente:

mun.ic~p~,lidades "para conocer y determinar prudentemente y según lo exija
su postc1on de t~os los negocios que les ocurran" durante la invasión, citaré
dos casos que registra el Libro de Actas de 1848. Estos hechos dan la razón
al Sr. Parás en su perseverante actitud de sostener este acuerdo del Gobernador Morales, aún contra el mismo Mandatario.
. Enero lo. de 1848: ' Comunicaci6n del General en jefe del ejército amert~no Y de ocupaci6n en Monterrey, fecha treinta de diciembre ppdo., referid~ a _otras_ ~os que con fecha anterior había dirigido un agente del mism? _eJérc1to pidiendo a este pueblo cien mulas grandes y gordas, y que se rerruneran a aquella plaza, nombrando un comisionado para que recibiese el
pago.
. l. con la amenaza.
de que en caso contrario mandar'a una fu erza. . . a
ll
1 .
e~~ as mu as sin_ ~agarlas e impondría una contribuci6n a este pueblo,,.
Ex1gian además qwmentas fanegas de maíz.
Por la lectura del comunicado nos damos cuenta de que el A
t ·
l h b'
d "d d
yun an:uento
e a _1a esta o
an o largas" a la petición, con ánimo de disminuirla en
lo posible .. A1 tener que cumplirla dejan constancia respecto al maíz: "que
su e:&lt;tracc16n no fuera excesiva a efecto de cumplir el envío y que la clase
menesterosa no quede sin ese recurso".
A últimos _de enero del mismo año el Ayuntamiento recibe "orden del Sr.
General en Jefe _de las fuerzas americanas en Monterrey, expedida en once
del presente, baJo el número 36 en que se manda que desde y después de
~-quell~ fecha todas las rentas autorizadas e impuestas por las leyes de MéJtCo (sic) ~ ~e este Estado o municipalidades comprendidas en él, se colecten
para benef1ao de los Estados Unidos".
_E~ v~~trés de marzo E. S. Sibley, norteamericano encargado de la Admm1strac10~ de Rentas del Estado exige la suma de $ 499.30, recaudación
correspondiente a los meses de enero y febrero.
El Alcalde (que sucedió al Sr. Parás) opina que no es de accederse a Ja
d~manda .Yorque "el Periódico Oficial del Superior Gobierno de la República ~e!1cana, en
número 72 se halla inserto el armisticio celebrado por
los _co!OlSlonados ?e este Y_ los Estados Unidos de Norte-América y ratificado,
se~n se ~ de dicho Per16dico y número referido',. Por tanto "creía co~
v~~ruente, s1 S. ~ª· lo disponía, que se le dirigiera al General en jefe del ejército de ocupación en Monterrey una comunicación por este respecto incluyéndole el referido número del Perióclico".1 7
'

e!

El comisionado no logró entrevistar al jefe yanqui y como el Adminí tr _
dor Sibley insistiese en el envío de los fondos, el Ayun~ento otorga ;d:r
a don Manuel M. de Llano "residente en Monterrey para que representando a
" El año anterior, el Alcalde Parás había dispuesto que "los rendimiento 9 mensuales de las rentas d l Estado se cobrasen como municipales y se ingresasen en 'la
planilla' con expresión de su monto".

313
312

�este municipio se acercara al General Wood y le manifestara las razones que
motivaron la suspensión de la remisión de los caudales colectados. . . recomendándole, particularmente al Sr. Llano el asunto y que s6lo en el últimc,

caso de que se le pudiera originar a esta ciudad un grave perjtticio entregue
el dinero . .."
Los pueblos segu1an defendiéndose meses después de restaurado el gobierno
de Morales.
La estrategia recomendada por él seguía siendo eficaz y continuaría siéndolo mientras los yanqujs ocuparan el territorio nacional.
Se justificaba así la actitud del Sr. Parás al convertirse en decidido defensor de la autodesaparición del Ejecutivo del Estado durante la permanencia
de los invasores.

PARÁS BALLESTEROS, ELECTO

Me atrevo a agregar que el prestigio del Sr. Parás como patriota y Estadista había crecido singularmente.
Lo primero que intentó el Gobernador Parás fue recuperar la Hacienda
Pública. ''Dirigió (oficio) al Sr. General en jefe de las fuerzas americanas
en Monterrey, relativo a que se le desocupasen y dejaran libres las rentas
del Estado que e hallan, actualmente, intervenidas y recaudándose por orden del mismo General para beneficio de los Estados Unidos del orte".
La gestión no tuvo éxito. El Gobernador se retiró a su pueblo temporalmente. Un incidente de escasa importancia revela su estancia en Montemorelos y las causas que lo motivan. En el acta correspondiente se lee: "Con
vis~ de todo esto y de que el Sr. Gobernador del Estado no ejercía su gobernación por las actuales circunstancias, dispuso S. Sa. que los señores Procuradores pasasen a casa del mfamo Sr. Gobernador... y le consultasen ..."

GOBERNADOR

LA
No obstante que el ejército de ocupación permanecía en Monterrey, el
nuevo Congreso se instaló en la ciudad de Linares. En "su segunda sesión
procedió a revisar las listas de candidatos a Gobernador y a Vice-Gobernador' .JS
La historia de Nuevo León registra los resultados; pero no los tomo de
ella, sino del archivo de Montemorelos, que también es historia.
"Se dió cuenta ( asienta el Secretario del Ayuntamiento) con dos decretos
del Congreso del Estado fecha 22 del actual, relativo el primero a la elección de Gobernador y Vice-Gobernador que recayó en los ciudadanos José
Ma. Parás y José de Jesús Dávila y Prieto".
El Ayuntamiento acordó que se le enviara "al Exmo. Sr. Gobernador Parás una comunicación. . . felicitándolo muy cordialmente. . . por el empleo
que dignamente se le ha conferido. . . manifestándole, igual.mente, la suma
confianza que le asiste a este Cuerpo de que. . . hará la felicidad del Estado,
porque mil veces ha dado las mejores pruebas para ello con sus luces y virtudes..."
Así reconocían los pueblos del Estado su calidad de patriota y su capacidad
de Estadista. Le encomendaban una inmensa tarea: la reconstrucción del
Estado.
"Parás continuaba siendo un eminente y patriota ciudadano" escribe el
historiador, licenciado Santiago Roel.
'" En la lista enviada por Montemorelos figuraron: el Lic. don Pedro Agustin Ballesteros, el Lic. don Juan Mateo Carda, don Rafael de la Garza, don Juan José de
la Garza Trcviño y don Agapito Garcí.a. Firma la lista el C. don José Ma. Po.rá.s.

314

RECONSTRUCCIÓN

Los yanquis se retiran al fin. El Gobernador pudo m1C1ar su gran tarea
reconstructora que se prolonga por otro periodo. Nuevo Le6n le reitera su
confianza: en febrero de mil ochocientos cuarenta y nueve fue reelecto.
El mejor balance de su obra, en este lapso como en el primero, lo constituyen los juicios de reconocidos historiadores y el testimonio de sus contemporáneos. Consignémoslos:
1'Se dedicó, desde luego a una intensa labor administrativa de reconstrucción, como lo exigían las circunstancias después de tantos años de perturbaciones políticas y tras de la cruenta guerra por la que se acababa de pasar".
"A iniciativa del Sr. Parás, el Sr. Santiago Nigra de San Martín, Coronel de Ingenieros, escribió en 1849 una Memoria histórico geográfica y estadística del Estado, la que se ha perdido". (Lic. Santiago Roel).
"Promovió la reforma de la Constitución de 24 a fin de adaptarla a las
nuevas exigencias locales".
''Dictó sabias providencias para contrarrestar los estragos del cólera".
'Aplicó los medios oportunos para evitar las incursiones y depredaciones
de los indios".
"Creó la municipalidad de Mier y Noriega".
. '~u~, con ánimo .sereno, calmar los actos violentos que por cuestiones jurisd1caonales se suscitaron por parte del gobierno de Tamaulipas '.
"Propuso la creación de una oficina directora de la enseñanza... Ordenó
el establecimiento de por lo menos dos escuelas en cada uno de los pueblos... Promovió, por considerarla fundamental, la educación de la mujer".
(Israel Cavazos Garza).
315

�Uno de sus contemporáneos, el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, expresó, en solemne ocasión: "El virtuoso José Ma1á. ~arás
fue el genio destinado por la Providencia Divina para enjugar sus -~as
después de la devastación que la guerra, mil veces funesta cuanto tnJUsta:
hizo pesar sobre su territorio. Parás reconstruyó el Estado. . . Parás afrontó
todas las exigencias de la época más difícil en nuestro lacerado Estado; Parás creó la Hacienda Pública: economizó sus rentas. Parás coadyuvó de una
manera eficaz a la Reforma de su Código Fundamental en el que también
arrimó en su creación un grano de arena. . . Parás, en fin, animó el comercio protegió la agricultura; di6 garantías públicas a los hombres de todas
las' creencias políticas". (Catecismo Geográfico, Histórico y Político del Lic.
Hermenegildo Dávila).
Estos juicios constituyen la mejor síntesis de su ímproba tarea después de
la invasión yanqui.
.
Analizada su personalidad desde el punto de vista ideológico puede afirmarse que había llegado a la madurez su pensamiento liberal.
.
Para confirmar lo dicho basta con transcribir algunos pasaJes de la Memoria que en el año de 1849 presentó al H. Co~greso: .
. , ,,
.
"Uno de los atributos esenciales de la Soberama es la ilustrac1on , afuma
en la parte relativa a educación, y agrega:
.
"La oscura y mezquina educación que nos dieron nuestros domtnadores...
y el descuido que hemos tenido . en ilustrar a las ~a~as populares ~n las
causas más radicales de los contmuos trastornos pohbcos, de que estos se
hayan ejecutado con facilidad y por hombres que . nada ti~en de extraordinario; y de que sólo hayan figurado. en ellos miserables m~reses per~nales, la falacia y la inmoralidad que casi han consumado la ruma ~el país .
La estructura moral del Estadi ta queda definida en otro pasaje de su

Memoria:
"La frugalidad que el Estado ha observado hasta ahora_ en sus ~stos puede presentarse como modelo digno de imitación. S~s eM~ores, le1os ~e poder medrar apenas tienen asegurada una subsistencia mediana; su hacienda,
que no es otra cosa que el sudor y afanes del ~ueblo, se _recauda y distribuye
con pureza según nuestras sabias leyes. ¡ Jamas se ha visto en el Estado ese
'di d la
.. !" n
manejo inmoral que ha arruinado el tesoro y e l ere to
nac100
Sus contemporáneos lo calificaron de "económico, virtuoso, sobrio".
"Fue uno de los gobernantes que ha dicho Gonzalitos dieron a la administración pública el aspecto patriarcal y benigno, caracterizándola de recta y morigerada". (Lic. Dávila, ob. cit.).
Es, repetimos, el representativo de aquella notable generación de nuevon Paaajes tomados de la Biograüa escrita por e1 historiador Israel Cavazos Gana.

leoneses que inician, a raíz de la Independencia, u desinteresada y patri6tica obra y la prolongan hasta los albores de la Reforma.
La reconstrucción lo absorbe; pero no olvida las particulares necesidades
del solar nativo.
Desde años atrás los vecinos habían venido contribuyendo para el llamado
"Fondo de la Vela". El Sr. Parás era el depositario, con atribuciones amplias para su manejo. En uso de ellas autoriza que se "inviertan cuatrocientos pesos en la obra del Cuartel de la Guardia Nacional 20 y los ciento ochenta Y_ uno y cuatro real s restante en auxiliar a los pobres en la actual epidemia del cólera. . . Los cuatrocientos dieciocho peso cuatro reales resto
de un mil pesos del citado Fondo de la Vela... se pondrán también' a disposición para que se inviertan en la obra del cuartel u otro objeto de beneficencia pública ' .
Al recoger, pacientemente, los dispersos testimonios de su vida y de su
obra pretendo ofrecer una visión, íntegra, de la personalidad de un mexicano
que no se limitó a pronunciarse por la Independencia, sino que luchó durante toda su existencia por consolidarla.
Prototipo de los hombres de su generación, jamás perdió la fe en el futuro
de la Patria.
Parás, como los hombres de su grupo, tenía conciencia de su misión como
forjador de una Patria.
Con Ja invasión yanqui remata aquella serie de acontecimientos suicidas
que caracterizan los primeros treinta años de vida independiente. La nacionalidad parecía zozobrar.
. Don Juan Bautista Alberdi, pensador argentino, en su célebre libro Bases
~~uye un b~~e estudio titulado "De la Constitución Mexicana y de los
vtCJos que ongman su atraso". Al analizar la ley de inmigración expresa:
"Ese sist~~ ha conducido a México a perder a Te.xas y California, y le
llevará qwzas a desaparecer como nación".
Sin embargo, la vitalidad de México no estaba en los programas políticos,
más o menos avanzados, sino en la convicción y la fe de sus auténticos forjadores, de los hombres que como el Sr. Parás a cada quebranto contestaban
con un nuevo y más vigoroso esfuerzo reconstructor.
Pero ¿ dónde está la raíz de la fe, de la filosofía del Sr. Parás?
En parle, en la influencia telúrica del medio natal, en parte en su amplia
cultura, origen de sus convicciones liberales.
M~rad~r de una tierra fecunda, pero con un clima extremoso sabe por
expenenc1a. que las sequías periódicas menguan o nulifi an el rendimiento
,. Construcción que él habla comenzado, haéia úempo, en cl lugar que ocupa el ala
sur del Palacio Municipal.

317
316

�la i robra, qu las "h ladas tempranas" arr batan una prom' ria osecha. Mas ha aprendido también que tale f n6men son contin nt
on la mi
ncilla fil fia soporta, como soportan todo 1 hombres
d su generaci6n, l s motines los cuart lazos. las dictaduras, las invasion ,
n fen6meno pasajero como I
uía y lo hi l s. Y después a culti ar

d

nu vo, a
nstruir otra ez.
E ta actitud fortal id por u 1
experien · a y por su lectu
bre
filosoíia política y cial d la época C.'&lt;pli a su éxito en In e,-1.raordinaria
tarea qu sus conciudadanos L cncomi ndan d pués d la invasi6n nort -

d

americana.

MO

UIUÓ EL C08ER AOOR

p

'

Sus bi6grafo tin acordes en qu la entrega a u mpre a políti ersocial
fue ab luta, y qu le trajo como consecu ncia "la ac ntuaci6n cada v •z
más notabl d su achaques" y " 1 delicado giro d su nerrocio pe nale ".
A principios de 1850 licit6 !icen ia para retirarse temporalment . El H.
. n eso se la otorgó por seis mese a contar 'd de qu entregu 1 pod
1 Emo. Sor. ice-Gobernador".
¡ Ya era demasiado tarde! "Dcsd el 1o. d febrero" su dol •ocia comenz6
"a ten r carácter grave y d onsolador".
ías despu ~ dicta su te tam nto qu comienza así:
"En 1 n mbrc de Di todo Poderoso.
mén.
otorio y manifie to sea
a todos los que la presente vieren, cómo yo, el C. Jo ~ Ma. Parás Ball :ster s, natural y v ino de la ciudad d Montero relos, comprensión de te
tado de • r u vo L 6n. . . hallándome enfermo en cama... y estando en mi
ntero juicio poten ias naturales ord no este mi t tamento... '
Por ocho días
prolong6 aún u e.·istcncia. Perduran n él hasta el último instante la claridad de juicio y la ent reza que lo caracterizaron.
De u serena agonía queda un valio t stimonio que recojo en 'tas páginas. Es una carta que el Diputado don Aten6g nes Ballest r dirige a su
h rmano, el lcalde de Montemorelo .
La epi tola conti ne dos part . En la primera relata el Diputado Ball tero, on profundo ntim.iento de admira i6n, in tant por in tante, el pílogo de la vida del pr6cer. Leimosla.
"Monterrey&gt; febrero 22 de 1850.
"Querido hermano: no pu des figurarte 1 contrast qu
ha formado
en mi imaginaci6n al tener que pasar por los actos más nsitivo qu te
ferir', aunque no tan minuciosam nte como d ara; pero al meno de

modo que form idea de lo ocurrido en la mu rtc de nuestro nunca bien
pond rado p isano y pariente D. Jo ' Ma. Parás;

' P~ .por la oruideraci6n de ver a t hombre p dien siempre del
cumplimiento de~ u deber al, m~smo tiempo que ufría una nf rm ~dad y un
tcmol
de upon rse,
d desen
d. ano de la perdida d su xisten i como
cuan o
1spu a ~ glar su serví io y lo ne ocio d su casa para dejar
al mundo la P.~ ba fiel de
sentimient como bu n cristiano; pu aun
d pué d re 1b1do el grado iático todavía tenía n su imaginación muy
P
t , _la, • {
ria que d bía p
ntar al
ngreso cosa qu tod~ los
que lo as, lían pre _ncia n y admiraron y darán t timonio de u entereza
·n punto ubemauvos. Tú habrás vi
l
remonial a ordado para 1
acto_ d acrarnentarlo, y por lo mismo, sobre e t s6lo te cfü' que
f tuó
al P1 de la l tra acompañado de una muy num rosa concun ncia que hizo
e~ acto so~ nd nt por u magnifi ncia y por la ent reza n qu el pa, nt rec1b16 a u ~•~i:.,;:,,..,.d acto qu hizo derramar lá irnas a muchas p _
~nas de cat oría que las í y pud
onvenc rme d la c rtidumbre· ta
" .ta~ 1~
rporacion en c mi '6n, los anóni
la omunidad del _
m~nano, cm~s . n. mano d hombres de alguna edad y velas en mano de
:ºº':' de d1 tmCJ6n, la música, la tropa y demás comiti a d oficiales d 1
eJ rc1to y emplead d oficina hici ron aparee r e t a to d l modo que
te dejo indicado.

_e

"El. paciente 'gui6 d pu' tranquilo, como h di o, pendient de los
n . ocio~ del Gobierno, que no quiso cntr ar a otro que al Vice ( ic) por
quien tanto preguntab~ con frecuencia, hasta que por fin, consultando con
fre ura a lo Fac~tabv 1 ~ que, l? a istían i le produciría buen fe to para
su nfermedad el s tema hidr patl o, en un uspiro o suspensi6n que le di6
al e tar oyendo lo que le cont taban, qu d6 el cuerpo abandonado d ~
alma que compareció en aqu •lla hora ante el temo. ¡ Qué pérdida!"

í terminó sus días aquel ilustr Gobernante.

HONORE

PÓ T

fO

El inv tigador l rael C vaz s Gal7.a opina sobr

1 parti .ular:

"Las honras fún bres que el pu blo de Monterrey le tributó sólo n comparable . en nue tra hí toria con las que se hicieron treinta y ocho años más
tarde al morir el benem rito Dr. J
El uterio Gonzále:z '.
D jemo , de nuevo, la palabra al Diputado Ball teros que n la segunda
u Los médi os de cabecera: don

José

El 1.1terio González y don Bernardo Feugat.

319
318

�parte de su carta nos ofrece, con su peculiar estilo, la más acabada descripción del acontecimiento luctuoso.
Es la visión de un hombre de pueblo que sorprende por la habilidad para
destacar pormenores, aunque carece de recursos literario .
Es tan viva, tan intensa su evocación de personas y escenas que, al leer esta
parte de la epístola, asistimos con el autor a todos lo actos qu~ relata, y con
él nos asomarnos, reverentes, al féretro que guuda el cuerpo inerte del Gobernador.
"Luego (continúa el autor de la carta) extendieron los Facultati~o la
certificación de su fallecimiento q-ue sucedió a las cinco y cuarenta mmutos
de la tarde del día dieciocho del corriente; tuvo lugar a las cuatro de la
mañana del diecinueve d anuncio de su muerte por cuatro cañonazos y uno
que se disparó cada cuarto de hora hasta en la noche de ese día, las sese~ta
campanadas que se tocaron a estilo de Vacante, once dobles en las IgleStas
Catedral y Convento de San Francisco, las misas cantadas y rezadas en la
saJa de su fallecimiento. A las cuatro de la tarde la Ilustre Corporación
Municipal abri6 sus mazas para los empleados del Estado; personas de distinción y amigos del finado se dirigieron al Salón de Sesi~es del Con~
a donde, incorporados a la Comitiva, la Comisión del Tribunal de Just1c1a
y la del Congreso, presidiendo ésta, se dirigieron a las cuatro y tres cuartos
a la casa 22 donde se hallaba el cadáver con el fin de aguardar allí al Párroco
que acompañado del Cabildo Ecco., el Venerable Clero, Comunidad del Seminario, Padres Franciscanos y Cofradía de Terceros, llegó cuando
. apenas
pudo abrirse campo entre la concurrencia de ambos se..xos, que sin separación de lugares cerraba la calle por el espacio de más de media cuadra.
"Pasada la ceremonia solemne que precede a la extracción del cadáver
se ordenó la Comitiva, previo reparto de cera que se hizo a la mayor par~e
de la concurrencia, para conducir a éste a donde debía depositarse, no onutiendo decirte que se hallaba el cuerpo magnllicamente puesto para darle
vista por cuantos ocurrieron: estaba rasurado, vestido de negro, el sombrero
a los pies, el bastón tirado al pecho, los brazos tirantes en ademán de andar,
acercado el derecho abajo del puño del bastón, las manos con guantes blancos el pelo bien hecho y con una cadenilla que le guarnecía el pecho.
,!Salió de la casa en hombros de cuatro Sargentos de la Guardia acional
que se relevaban de tiempo en tiempo, yendo delante los cargadores de la
mesa que servía para las posas: a los lados los cen~e~s _que custodiaban el
cadáver en la Sala, y a retaguardia una escolta de dieCisé1s hombres al mando de un oficial, y así fue que la Comitiva ordenada se puso en marcha

"La concurrencia del pueblo era tan numerosa que no comenzó a moverse
hasta la segunda posa en adelante que se verificó en la siguiente cuadra,
110 expeditándo e del todo hasta la tercera que es la del Colegio, precedida
de una Compañía de infantería que con música a la sordina marchaba tras
1a Comitiva ordenada.
"Siguieron las posas hasta el cementerio donde con motivo de la concurrencia no se podía entrar, pues a más de la que acompañaba a la procesión
se hallaba dentro de la Plaza otra tanto o más numerosa, quedando sin concurrir la que en considerable número contenían las puertas, ventanas, zaguanes y balcones que hay desde la casa del finado hasta la Plaza, encontrándose, además, otra que ocupaba el interior de la Catedral en espera del
cadáver en cuyo local no pudo introducirse lo más de la Comitiva, que quedó fuera, entre eHa, la Hermandad de la Tercera Orden.
"Se hicieron las exequias que no presencié por ser uno de tantos que
quedaron fuera, desde donde después de apagada la cera que quedó fuera, porque toda la que se repartió iba encendida, me dirigí al Salón de Sesiones en
donde se hallaba el Vice-Gobernador, D. Pedro José García, en aguarda
de la Comitiva que debía regresar a darle el pésame como doliente principal
del Estado.
"Efectivamente, vuelta aquélla dijo su discurso de pésame la Comisión del
Congreso, en el cual se encomiaban las virtudes del Gobernante que había
fallecido, y merecido como cada una de los demás la contestación del Gobierno; dijo el suyo la Comisión del Supremo Tribunal de Justicia, después
el Presidente del Ayuntamiento, le siguió el del Rector del Colegio, siguió
el del Comandante de la Guardia Nacional, que concurrieron a un mismo
tiempo: a poco llegó el Sr. Vicario Capitular acompañado de los Canónigos
y de parte del clero manifestó su pésame en el cual hizo brillar a Nuevo
Le6n, en medio de los dos Estados limítrofes, concediéndole la mayor parte
de sus goces a la prudencia y tino con que se condujera el Gobernador, cuya pérdida lamentaba: dió conclusión el que de consuno hicieron el Cura
y el Padre Guardián del Convento, y se disolvió el duelo.
"El cadáver permaneció en la Sala Capitular con su ,escolta y centinelas
de honor, a donde concurrían a verlo muchas personas de distinción y familias principales, hasta la conclusión de la bóveda en que debia depositarse,
lo que se verificó a las once de la noche y en el mismo lugar en que se
encuentran las ceni2as de los dos primeros Obispos.

hasta la pximera posa.

"En la mañana del día siguiente se celebraron las honras con asistencia
de las mismas autoridades del día anterior, hallándose una pira de tres
cuerpos en que se colocó el sombrero y el bastón del finado.

,. La casa "conocida por de el Lic. Ballesteros, que es la número 30 de la calle
de Morelos" .. .la "Casa de las Agui!as" (Cossío, ob. cit.)•

"Por la (sucinta) relación que dejo hecha calcularás el contraste de que
estuve poseído, por el entimiento y por la satisfacción que tenía al ver ve-

320

321
D21

�rificadas tales operaciones, por parte de todo el Estado, por una persona que
esti.né en todo aquel período, como digno gobernante como amigo particular, como pariente, y sobre todo como hijo del pueblo en que yo y toda
mi familia vimos la luz primera". 28
El historiador Israel Cavazos Garza al escuchar en sesión de la Sociedad
uevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística la lectura de la carta, copiada integramente,u formuló dos importantes comentarios:
"Ahora, ya sabemos dónde está sepultado el Sr. Parás.
"Los honores póstumos que se tributaron al Gobernador corresponden a
los de Obispo y Capitán General".
Nuevo León rendía el más singular y merecido tributo a su primer Gobernador Constitucional, uno de sus creadores en el lapso de 1824 a 1827, a su
reconstructor en 1848 y 1850.

EN

Gobernador, finado D. José María Parás, dispensó a esta ciudad en justa
gratitud y reconocimiento se acordó que se mande retratar su ~rsona en
cuadro de medio cuerpo, y bajo vidriera y con la decencia posible se conserve
en la Tribuna o Consistorio de esta municipalidad para perpetua memoria
de los beneficios hechos a este pueblo por aquel Mandatario, nuestro conciudadano".
Perdurable y justo homenaje, pues nadie, antes ni después de él, ha honrado en forma parecida a Montemorelos, nadie ha hecho tánto por su bien
y ornato, aún a riesgo, en algunas ocasiones, de provocar un juicio histórico
adverso.

LA TIERRA NATAL

La noticia oficial del fallecimiento del Gobernador llegó a Montemorelos
con la Circular que sobre el suceso envió el Vice-Gobernador, juntamente
con un decreto del Congreso.
En breves y cortadas cláusulas se consignan en el Libro de Actas y así )as
transcribo :
"Que a las cinco horas y cuarenta y cinco minutos 25 de la tarde había
fallecido el E,crno. Gobernador Parás. . . cuya pérdida es enteramente lamentable para Nuevo León".
El Sr. Alcalde Primero "manifestó haber tomado las providencias correspondientes para la más exacta ejecución del decreto expedido por el H. Congreso, que determina los honores fúnebres que deben hacerse en este pueblo al finado" ...
Consistirían en "las exequias y Misa de Requiem el domingo siguiente, con
la asistencia en cuerpo del Ayuntamiento, el Tribunal Municipal y demás
empleados".
Y como tributo especial por "los innumerables servicios que el Exmo. Sr.
21 A don Guillermo García W elsh, distinguido coterráneo, gran admirador del prócer, debo el conocimiento de tan valioso cuanto ignorado documento. Formaba parte
de su archivo. Por encargo del Sr. García Welsh y de su esposa, la Sra. doña Consuelo
Jiménez de García Welsh descendiente del Sr. Parás, entregué la interesante carta
al Museo de Historia de Nuevo Le6n.
.. Salvo en lo relativo a puntuación.
:o Hay diferencia de cinco minutos entre la hora que fija el autor de la carta y la
que se asienta en el comunicado oficial.

322

323

�MONTEMORELOS EN LA PRIMERA MITAD
DEL SIGLO XIX

Ismao

VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico de Monterrey

o distritos, como se les llamaba entonces, en que
se encontraba dividido el estado de Nuevo León a la consumaci6n de la Independencia, era Montemorelos el segundo en importancia. En los informes estadísticos del año de 1824, se le asignaban al distrito de Monterrey
12,282 habitantes y al de Montemorelos 8,638. Los dos municipios que seguían en orden descendente, Cadereyta y Linares, tenían respectivamente,
8,334 y 8,202 habitantes.
Pero, no sólo seguía Montemorelos a Monterrey en poblaci6n, sino que
era también mucho más rico que otros municipios. A fines del año de 1826,
el valor de los animales domésticos y producci6n agrícola del distrito de Montcmorelos, se calculaba en $ 279,965.00 mientras que el de Cadereyta era
solamente de $ 188,837.00 y el de Linares sumaba $ 171,477.OO.
Una cosa que sorprende, sin embargo, es que siendo entonces la regi6n
de Montemorelos una de las más pobladas del estado, y que se había empezado a poblar hacia más de un siglo, tuviera todavía zonas inexploradas.
El año de 1826, al Ayuntamiento informaba que uno de los pobladores de
la ciudad, había descubierto un potrero en la sierra. ''El presidente de esta
corporación -decía el relato- palpó todo en abril último, que por disposición del Supremo Gobierno, pasó a reconocer dicho potrero, y para llegar a
él se atravesaron cuatro altas sierras, sin otras menores. y entre dos, que la
una es la llamada de la Imagen, al poniente, y la otra al oriente, y a la alta
subida de un cuarto de legua, se encuentra el citado potrero, que contiene
en su centro muchos millares de grandisimos pinos y pinabetes, árboles de
otras especies, como tejocotes y aun duraznos, muchos pedazos o ancones de
un arroyo seco sembrados de maíz, chilares, chilacayotes, huertas de sandía,
mel6n, calabazas, etc. que se dan muy viciosas o grandes sin agua, tal es

DE LOS VEINTE MUNICIPIOS

325

�la feracidad de la tierra. Se encontraron también indios pames, que muchos
no atienden (sic), ni saben el idioma nuestro, aunque según se vido (sic),
siembran la tierra de primer fierro y abandonándola se suben a la. sierra, y
a su tiempo (esto es, en el de elotes, calabazas, etc.) bajan a cosechar, sin
dar otro beneficio. El arroyo seco desemboca en una gran cueva, que atraviesa por debajo de tierra un buen pedazo de la cabecera del potrero, en
la que, pocos pasos de andar Eºr dentro,
halla, vierte agua por todas partes, y más mucho, adentro, hasta impedir el paso, y por último, sale a despeñarse a un arroyo, que llaman de la Bufa, con un río de agua, que al caer
se resume por debajo de la tierra y va a salir al río de Ramos en el arroyo de
la Cebolla" .1

Además de estos tres cultivos, mencionan los informes la existencia de huertas, ~ especificar si se r fieren a frutales u hortalizas. Sin embargo, la producc16n de éstas debe haber sido muy limitada, pues en el año de 1826 se
le daba un valor de 97,200.00 a la cosecha de maíz y únicamente de $ 450.00
a la de las hu rtas. El valor total de la producción agrícola ese mismo año,
fue de $ 138,330.00.
A pesar de la importancia relativa que tenia la agricuJtura en Montemorelos, había personas que estaban conscientes de que se podía mejorar
notablemente, pues en la noticias estadísticas del año de 1825 se especifica
que la producci6n se debía a "la feracidad del terreno y no por una industria activa y vigoro a emanada de la poca instrucción, peores servicios, que
todo necesita de remedio" .11

Agricultura
Ganadería
La agricultura era, como ahora, la principal actividad económica de Montemorelos, superando en ésta por un gran margen a todos los otros :municipios del estado. En el año de 1826, contaba para sus labores agrícolas con
727 yuntas de bueyes, mientras Linares, que le seguía, tenía solamente 582
y Monterrey, cuyo municipio era entonces inmenso, pues comprendía lo que
ahora son San Nicolás de los Garza, Guadalupe, Garza García, Apodaca y
Pesquería Chica, apenas disponía de unas 400 yuntas.
El número de agricultores era, en este mismo año, de 359 y éstos ten'tan
a su servicio cerca de 1,000 personas. Se cultivaban tanto tierras de temporal como de riego, y para el beneficio de estas últimas, se obtenía el agua
de los ríos Pil6n o Montemorelos, Ramos, Potosí y el arroyo del Pilón Viejo
a través de diecisiete sacas.
El principal cultivo era el de maíz y parece que su producción era mu)
variable, probablemente porque una gran proporción de éste se cultivaba en
tierras de temporal. En el año de 1825 se informaba de una producci6n de
s6lo 8 000 fanegas (500 toneladas aproximadamente), pues hubo una helada temprana que destruyó una gran cantidad de los sembradíos, pero al
año siguiente la producción fue de 32,400 fanegas (unas 2,025 toneladas).
En cambio, no parece haber habido grandes variaciones en la producción
de los otros cultivos importantes. En el año de 1825, la producción de caña
dio 3,500 cargas (540 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar (2,268
kilos) y al año siguiente 3,900 cargas (625 toneladas) de piloncillo y 200 arrobas de azúcar. De frijol, las cifras dadas para los dos años son de 350 y
360 fanegas (unas 24 toneladas).
~ MS. C,nso y Ramo d, Estadlstica d, la Ciudad de Montr.morelos ... 19 de diciembre de 1826, Archivo General del Estado de Nuevo León (en Jo sucesivo se citará:
AGENL), Estadí1tica, 1826-1827.

326

La actividad económica que seguía en importancia a la agricultura em la
cría de ganado. Existían entonces en el municipio de Montemorelos, 58 ranchos y 4 estancias y había 119 individuos dedicados a la cría de ganado los
cuales eran auxiliados por unos doscientos sirvientes o vaqueros. Sin 1em.
bargo, no ocupaba Montemorelos un lugar preeminente en este ramo, pues
era superado por otros municipios. A fines de 1826, se e timaba que tenía
9.035 cabezas de ganado vacuno, mientras que Cadereyta contaba con 10 684
y Linare con 12,729 cabeza . También superaban estos dos munici.pi~s a
Montemorelos en ganado caballar y mular, del cual éste tenía 5,111 cabezas;
Linares 5,818 y Cadereyta 5,844. Pero en el ramo que sí quedaba Montemorelos muy atrás, era en el de ganado menor, pues incluyendo ganado caprino y lanar, contaba con 7,571 cabezas solamente, mientras que Aramberri,
que entonces era un municipio muy extenso pues comprendía además de su
ju~dicción actual, lo que son los municipios de Doctor Arroyo, Zaragoza y
Mier y oriega, informaba a principios del año de 1825, tener 118,495 cabezas de ganado menor 88,168 cabras y 30,327 ovejas. El valor total del
ganado existente en Montemorelos en el aíio de 1826 se estimaba en$ 97,839.00.
Esta cifra poco impresionante se debe al valor tan bajo que el ganado tenía
en esa época, pues una vaca en producción se cotizaba en $ 6.00, una oveja
en $ 2.00, una cabra en $ 1.00 y un cabrito en $ 0.50. Los animales de mayor
costo eran las mula mansas de carga que se estimaban en $ 35.00.

• MS. Censo 'Y Ramo de Esladistica de fa Ciudad de Montcmorelos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

327

�Artesanias

Educación

En una época en que el transporte era muy difícil, los pueblos tenían
que ser en gran proporción, autosuficicntes. Montemorelos contaba con un
número apreciable de artesanos que producían muchos de los artículos que
ahora produce la industria. A principios de 1826, se informaba que en el
municipio había 22 obrajeros, esto es, fabricantes de frazadas y otros productos textiles, 12 curtidores, 9 coheteros, 10 sombrereros, 30 zapateros, 17 carpinteros, 3 bordadores, 12 sastres, 12 herreros, 9 alfareros, 6 jaboneros, 2 pintores, 10 panaderos, 7 plateros, 10 albañiles y 6 fabricantes de velas de cera
y cebo.

En el ~o de 1826, había en Montemorelos tres escuelas, dos de paga y
una gratuita. De las de paga una era para hombres y la otra para mujeres.
La de hombres tenía 65 alumnos y la de mujeres 51 alumnas. La escuela
gratuita tenía 45 alumnos, pero el encargado de ésta incluye en su informe
una nota que dice: "La suma de 45 niños no es el total de que debe componerse esta escuela, porque todavía hay muchos que pueden e$ar a ella,
pues no se ha verificado en su totalidad, porque acaba de separarse de la de
los pagos '. 3

Epidemias y movimiento de población
Comercio
El comercio local se consideraba de poco volumen. En el año de 1826 había en Montemorelos tres tiendas y 21 tendajos, que según informes, manejaban mercancía del país y algunos artículos europeos y de los Estados Unidos, lo mismo que una serie de objetos que se producían localmente, como
sombreros, frazadas, zapatos, cordobanes baquetas, untos y jabón.
Para el tran porte interno, existían en ese mismo año, 25 carretas y para
el tráfico con otros lugares había 166 arrieros que manejaban 795 mulas. Los
productos que principalmente mandaba Montemorelos a otras regiones eran,
piloncillo y maíz. Existe en el Archivo Municipal de Montemorelos, un registro de toda la carga que salió el año de 1846. En él aparecen, nada más
en el mes de enero, envíos de piloncillo a diversas poblaciones del e tado de
Zacatecas como Río Grande, 1 ieves Fresnillo y la misma capital. También
aparecen remesas de ese mismo producto a Reynosa, Matamoros, Montcn·ey,
Sallillo, Parras y hasta Durango y Chihuahua. Hay igualmente envíos de
maíz a Jugares muy diversos, sobre todo a poblaciones del estado de Tamaulipas y remesas menores de otros productos como frijol, naranja, chile sal y
plátano . Sólo el día 4 de enero se tiene registrada una salida de 58 ~gas,
que si éstas fueron completas son poco más de 9 toneladas. Una cantidad
apreciable, considerando sobre todo que era transportada a lomo de .mula.
Es conveniente destacar, que en el Montemorelos de entonces, la nqueza
parece haber estado bastante repartida, pues en c1 año de 1826, solamente
1 224 personas eran clasificadas como sirvientes y jornaleros, en cambio había 875 personas que podían considerarse económicamente por encima de
las anteriores. Estos últimos, incluían a empleados de gobierno, maestros,
agricultores, criadores de ganado y artesanos. El censo de 1824 también registra 4 médicos, pero dice curiosamente "cirujanos de afición". Igualmente
incluye a 3 barberos y sangradores.
328

La ventaja, que sobre otros municipios, tenía Montemorelos al consumarse
la Independencia, la había perdido para mediados del siglo, pues no conservó un ritmo progresivo de crecimiento. En esa época debido a lo deficie~t_e, de la salubridad y la medicina, la mortalidad era muy alta, y una
revlSlon de los cómputos de nacimientos y muertes, parece indicar que era
mucho mayor en las regiones más húmedas del estado, entre las cuales queda
incluido Montemorelos, pues son comunes los años en que el número de muertes supera por w1 amplio margen al de nacimientos. El año de 1820 hubo
338 nacimientos y 4·19 muertes; en 1825 se registraron 402 nacimientos y
848 muertes, y en 1826, se contaron 251 nacimientos y 321 muertes. En el
informe estadístico correspondiente al año de 1825, se hace esta indicación:
"En el censo de 1824 se halla que existían para entonces en este distrito,
8,638 personas y por el actual se nota que faltan 1,637. El estado número 1,
manifiesta el de muertos en todo el año pasado de 1825, en que reinó en
ocho meses desde mayo, la enfermedad epidémica que llaman chanza, sarampión y fiebres (probablemente paludismo) y faltando aún 789 personas para
completo de aquel censo, no queda duda que, después de atraídas a esta ciudad con motivo de la vigorosa seca de los años anteriores a1 de 24 y cesado
ésta en el de 25, se retiraron a sus lugares" .1
En cambio en el año de 1826, vuelve Montemorelos a experimentar un
aumento de población, pues aparece con 7,330 habitantes. El Ayuntamiento
explica este aumento en la siguiente forma: "Siendo el aumento de 365 es
'
atribuible a que como quiera que se ha experimentado necesidad de maíz des• MS. Ctnso y Ramo d, Estad!Jlica de la Ciudad de Monlemorelos ... 19 de diciemb1e de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827 .
• MS. Censo y Ramo d, Estadística de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de mano
de 1826, AGE L, Estadística, 1826-1827.

329

�de junio hasta la fecha, se han introducido en este suelo varias familias, no
habiendo excedido el número de nacimientos al de muertos en este distrito". 5
Por lo tanto, Montemorelos conserva su población no por un crecimiento
natural, sino más bien por una constante inmigración de nuevas gentes. Un
cuarto de siglo después, en el año de 1848, tiene únicamente 8,410 habitantes, poco menos que los que tenía en 1824. Para estas fechas, ocupaba
ya el quinto lugar entre los treinta municipios del estado. Este año de 1848.
Monterrey ienía 13,534 habitantes; Cadereyta 11,697 · Doctor Arroyo (separado del municipio de Aramberri en el año de 1827) tenía 11,116 y Galeana 10,457.
Respecto al carácter de las gentes de Montemorelos, el Ayun~ento decía en su informe del año de 1825: "Todos los más de estos hab1tantes de
este distrito son de genio d6cil, obedientes, aplicados a la agricultura y al
campo, pocos al comercio, y muy poco número se encontrará de ociosos, vagos y mal entretenidos, porque es notorio que ~os que dan ?3ás quehacer a
las autoridades son los forasteros, que con mobvo de la pnmera época de
la revoluci6n (Guerra de Independencia) se refugiaron aquí, huyendo de
la furia realista de tierra fuera, los que, aunque de genio belicoso y fogoso
se van habituando al de los nativos de esta ciudad" .6

LOS SUCESOS DEL 2 DE ABRIL DE 1903,
EN MONTERREY*

Da. CARLos R.

CA.NTÚ CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia.
Geografía y Estadística
·

No

ES FÁCIL PARA MÍ desarrollar felizmente el tema que se me ha encomendado. Es mucho_ para hacer mis primeras armas. Sin embargo no quise reusarlo .. Es muy mteresante Sucesos del 2 de abril de 1903, en Monterrey.
Apasmna por la época en que se efectuó. Fue el síntoma más claro del inconf~smo po~í~co que comenzaba a incubarse en la República en el larpeno~o porfmano y por su personaje central, Bernardo Reyes, marc6 un
Ja16n ro30 en nuestras luchas por la libertad política, que desgraciadamente
no tuvo eco nacional.
Se adujo
,
. para, que aceptara. este trabajo que yo había vivido este hecho•,
s1, es cierto, tema entonces diez años, y ese día, 2 de abril, uno de mis hermanos mayores estaba en la Plaza de Zaragoza esperando a ver qué pasaba;
pero Y~ apenas había c~menzado mi instrucci6n primaria el año anterior y
el ambiente en que habia actuado era muy humilde, difícil para captar ideas
~ hechos; lo que más se me grab6 fue la angustia de mi madre por los peligros a que estuvo ex-puesto su hijo.
Pero este ensayo es tentador, es como poner una pica en Flandes; sin embargo, re~it~, es mucho para mis capacidades, y por lo mismo, muy devotamente solicito de ustedes toda la benevolencia posible para oírme y sobre
todo para juzgarme.

?º

• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemordos ... 19 de diciembre de 1826, AGENL, Estadistica, 1826-1827.
• MS. Censo y Ramo de Estadistica de la Ciudad de Montemorelos ... 14 de marzo
de 1826, AGENL, Estadística, 1826-1827.

Pues bien. Hace siete décadas, azotaba esta región una terrible epidemia
de ~ebre amarilla, que el gobierno se esforzaba afanosamente en contener.
P~c1samente ?ebido . a la intensidad de esa epidemia, se había pospuesto la
visita a esta cmdad del C. general de División don Porfirio Díaz, Presidente
de la República, que había sido invitado por el Gral. Bernardo Reyes, que1

*

Trabajo de ingreso leído por su autor en la Sociedad Nucvoleonesa de Hutoria

331

330

�con un int rvalo de dos años,

taba al frente &lt;lcl Gobierno deJ E tado d -

de 1885.
Se acepta n e ta r gión, ca i sin discu ión, qu el Gral Reye había llegado a esta Front ra del ort a d truir la h emonía que por acá jerclan nuestros caudillos de la Guerra de Rcform ' de la Intervención Franc ; al decir nu r caudillos m 1efiero, claro tá a lo en rales Lic.
Lázaro Garza Ayala, Ger6nimo Tr viño y Francisco Taranjo.
o tros lo habitant de ta frontera ten 'mo la pr unción de haber
' muy alta contribu ión d sanfTr n la·
pa ado una
ras de R forma y
del Imperio. Tropas comandada,; por • antia o Vidaurri, ant s de u penosa
di id ncia, Igna io Zaragoza, Juan Zuazua, Juli5.n Quiroga "El L 6n d la
ierra", Mariano Escobcdo · los ant s nombrados Garza
·ala, Treviñ y
aranjo, para no citar nada más que a los que marcaron profunda huella,
cntr garon us vidas en los campos de batalla en un generoso holocausto.
abemos que, por lo menos, el Gral. Tre\-iño, que fue gobernador hasta
tres veces ant
de venir a e tas tierr::is el Gral Rey s ejerció su magistratura sin ninguna ingerencia d 1 gobi rno cntral. (Teníamos una República
Fed ral). abemos también que el Lk. Gcnaro Gara García, con más iión, o con m nos compromiso, upo a tirmpo romper sus ligas con el GraJ.
Díaz y todos recordamos con sati farción y con orgull que las carta que
le fu n dirigidas por el Pr idente, eran devueltas in abrir a su remitente.
(GaI7.a García no quería tener amistad con l general Porfirio Díaz) Y nosotros crccmo, vo.Y populi, sin haber llegado a sclarecer csle asunto, qu de·de ntonccs, aun a travc: d todos los gobierno , hay cierta inquina del gobierno central en contra de ta re ión, brc tocio en contra de fontcrrey.
Sabemos, en fin. que nuestros audillos, que gozaban jugando a la democracia )' a la fcdci ación, se di on cuenta tic la a1 tera maniobra d don Porfirio cuando ya era tard .
Bien.
n 18 8 Bcrnnrdo R ,e · izobcrnaba el e tado de

ue\'o León con

mano de hierro.
En 1885, cuando se npod ró di'! obicmo, ch6 mano de nuestros hombres: Lic. y Gen 1al Lázaro Garza yal., Lic· P dro J. Morales, José ngel
Garza Trc iño,
cundino Rocl, J ús Tr viño, Francisco E. Rey , etc. para apr nder a gobernar.
Pero ¿ quién era 1 General Bernardo R y ?
He aquí su historia militar en r um 'n:
Enlr6 al ejército a lo 16 años, combatió en Calvillo y Villa ueva, ascendió de alférez a tenie11tc en Zamora; a isti6 al itio de Querétaro y fue
herido· formó parte d la columna que · envió en ob rvaci6n de Márquez
a Mé.~co y en San Lor nzo r cibi6 una herida de bayoneta. Asi ti6 al itio
de México y vol ·i6 a Querét ro. En 1868 )' 69, combatió en inaloa; en

332

1870 n Tamaulipa (e capitán); ,·a a Zacat as y
herido (por ter era
vez) Y salva un ca am •nto d pertrc ho de Gu rra. En 1873 combate contra Lozada ( comandante). En Tepic llega a teni nt coronel. Recibe un
balazo en $antia o Ixcuintla. Derrota al
neral Donato Guerra y n 1876
estando en TamauUpas, cae el gobierno d Lerdo )' el general Díaz }e re~
con? el grado de coronel. Guerrea por el norte y las Hua ·tecas y vuelve
a ~maloa y en Villa nión derrota al general Ramír z T rrón r cibe. d
hendas, ~ matan tres &lt;:3:ballo y
ase ndido a
neral de brigada. E jet
de la Pnm ra Zona Militar y hace una feliz campaña en onora contra lo
yaquis. Es nombra_do jefe de
·ta Zona en an Luis Potosí y en Mont rrey,
_n la ca a del. Lic. f, uro
púlv ·da. obernador interino del tado {el
lit~ era el Lic. ?enaro ~ai~ García, por entonce en viaje por asuntos
poüt1cos en la_ capital), reobc una descarga a qu marr pa, n qu fu ron
~uertos o h ndo ha ta trec soldado · su. ropas pr ntaban tres perforac1one
de balas; es el 10 de diciembre d 188r
estab e I tad o d e
..
1t10, y entra como gobernador interino de
uevo León.
Decíamos que había empleado a nuestros h mbres para apr nd
a gobernar Y cuando aprendió los fue eliminando poco a poco con habilidad
a _uno con saña y mala f a otros· d truy6 las div~ facci~nes d I Partido
L ~ }' se formó un~ uya propia (Bemardista), El Club Urii6n y Progre o.
Pacificó al tado )' sm problemas onómicos, pue ' tos ·a e taban re u J.
tos ~r los an~riores ~ biem
impulsó la in t.rucci6n primaria y normal,
no as1 la pr fesional; d1 rna&gt;·or amplitud a la Leyes d Pr tecci6n a la In~
dustria promulgadas por los anterior
obemadores principalmente por Garza_ A~ala dio facilidad al om rci y a la banc;
comenzó a urgir la
mmena.
Sus jefes de cordada ( la cordada era un grupo de hombr s armados.
a caballo, al mando d un militar o civil) entre los qu
taban el mayo;
Regino Guti'rrez, Platón Treviño, J corone] Ram6n T rán, Pedro Hernández, Bonifa io Martínez (El oyot ) , t ., r corría lo caminos del tado
rec~giendo_ · matando in cl1esc:an:so a bandido activo y a bandido que
hab1an deJado de serlo (contrabancli tas o anti u militar •s !icen iad d
nuestras luchas int tina ) o a hombr s br ado qu t nían en t mión a
nue tro alcald s, aunque no hubi n h ho nada, por t m r por inquina,
a veces a personas inocentes. El radio de acción d la cordada se extendió, en ocasiones, a Coahuila y Tamaulipas; en ucvo Le6n las ciudades
más ca tigadas fu ron Lampazos y C rralvo y en m nor intensidad Mont.err y.
Hacia el año d 1898, fecha de la visita d 1 P idente Díaz, Bernardo Reyes ejercía como h mos dicho, un poder omnímodo n todo
u vo Le6n.
Emulando aJ Presidente- Díaz c¡ue había liminado un.c1. cloc na d cabe-au
principaJ s (
inato el Vera rw 1 25 de junio d • 1876 - " fát.alos en

333

�Caliente"- Trinidad García de la Cadena, en Zacatecas, etc.), mantenía
una paz fonada en todo el estado· en Monterrey ejercía un poder absoluto
oficial y hasta social y por medio de su partido político "Unión y Progreso"
que tenía enlistados a todos los ciudadanos del e tado, hacía las elecciones
a su gusto en un ambiente absolutamente tranquilo y a muy poco costo.
Po,r stas fechas de la visita antes dicha, en una reunión muy discreta de
ciudadanos desafectos al general Re}-es, a la que concurrieron algunos miembros de los más caracterizados de la banca, del comercio y la industria, que
habían contribuido con respetables sumas de dinero para solventar el gasto
de los festejos que se preparaban, se trató en firme la idea de proponer
o pedir al general Porfirio Díaz que cambiara en la gubematura al general
Reyes por alguna otra persona originaria del estado· se desechó la idea por
no dar motivo de pena o mortificación a ninguno de los di tinguidos visitan tes que tendríamos por tal motivo, particularmente al meritísimo General
Mariano Escobedo que venía en el grupo y que hacia mucho tiempo que
no visitaba esta ciudad. Fue campeón de esta idea el Lic. Francisco E. Reyes, que había de ser tratado, al correr de los años con mucha crueldad
por el general Reyes y sus partidarios.
Y se efectuó la visita; la recepción fue en la hermosa estación del Golfo,
hoy abandonada; hubo fiestas, desfile con arcos triwifales en que participaron con asombro del general Díaz todas las clases sociales; días de campo
y visitas a las industrias; banquete con todo lo más granado de la sociedad
y la frase gráfica, lapidaria, de halago al gobernante provinciano, pronunciada por e] ilustre Jefe del Estado, paladín de nuestras luchas internacionales: "General Reyes... así se gobierna"; frase que a mí me parece fue un
latigazo al rostro de nuestros próceres allí presentes y una afrenta sangrienta
a la memoria de nuestras gloriosas huestes que dieron la batalla final en los
lamerlos de Querétaro.
Y e volvi6 el presidente a su capital. aquel presidente arquetipo de la paz,
que el pueblo mexicano admiraba, qu admira todavía a pesar de todo y
que, aunque parezca mentira, a más de 50 años de su sueño eterno, hay
muchos que tiemblan con su sombra ... Se fue y se perdió la suprema oportunidad de pedirle aquella gracia también suprema.
El Gral. Reye se afianzó en e] poder, se plasmó su obra.
Nuestros maestros primarios, en Jegión iluminaron el estado, los estado
vecinos y aun los lejanos. Mae tro mío hubo, don Catarino Galván, que llevó
sus luces y su vida hasta California y allá fincó su hogar. Los principales,
verdaderos y grandes maestros Miguel F. Martínez Serafín Peña, Abel Ayala,
Emilio Rodríguez, Pablo Livas, Eulogio Flores, Celso Flores Zamora, Macario Pércz, María W. Benavides, Maria Valdés, etc., etc., sembraron nuestras
campiñas con tal devoción que están dando sus fruto todavía. Revitaliz6

334

la Ley de Protección a la Indu tria, promulgada el 21 de diciembre de 1888
por el Lic. y General Lázaro Garza Ayala; se hizo pública la fama de uevo
L~n por toda la República y por el C.."-tranjero; nuestros hombres de negoaos prosperaron: nuestros obreros y campesinos tenían trabajo en todas
partes ~:cm s6lo decir: "~oy de Nuevo León". Y el Gral Reyes se atribuyó
a sí mismo todo el mérito de esa obra; pero esto no era cierto más que
en parte. "En Nuevo León, dice el Lic. Santiago Roel en sus Apu11tes Históricos, la iniciativa privada ha sido siempre el primer factor de prosperid_ad".
uestra gente era activa y emprendedora desde antes que Reyes naciera.
uestro material humano, como dijo uno de los más notables jefes
de la Revolución Mexicana, fue siempre de primera calidad. Ya antes de
que apareciera a la vista de nuestro vigilante cerro de la Silla el Gral. José
V alJe con su Quinto Batallón ( que fue la cabeza de playa tu.xtepecana en
~~evo León) se habían verificado aquí exposiciones industriales con pleno
e,ato; pero el Gral. Reyes e atribuyó, como dije antes, todo el honor de
este florecimient? y la República se lo reconoda y el Gral. Díaz, aceptando
aquel !allo, confirmado P?~ ~us propios ojos, se lo premió: Bernardo Reyes,
ascend1do a general de división, fue llamado a México a ocupar la cartera
de Guerra Y Marina, donde ya había sido oficial mayor, vacante por la muerte del general Felipe B. Berriozábal, hermano de guerra del presidente en la
gloriosa batalla del Cinco de Mayo de 1862, n Puebla, desde ento;ces no
de los Angeles sino de Zaragoza.
Y en e] corazón de todo Nuevo León nació una honda esperanza• quizá
la distancia Y el tiempo, los entorchados de oro y las nuevas actividades del
Sr. Ministro, lo alejaran para siempre de estos lugaTes, de nosotros tan queridos.
Nuevo Le6n respiraba amplio y pausado, descansaba, tomaba tiempo.
¡ Vana ilusión! ¡ Inútil esperanza!
Quedó al frente del gobierno en fonterrey, el Lic. Pedro Benítez Leal:
hombre pulcro, enjuto, de habla suave, apenas audible, aristócrata de abolengo, hechura perfecta del Gral. Reyes, que gobernaría, se lo había dicho
y está. entendido, en su nombre; a él tenía que darle cuenta de todo, pormenonzada, no se haría ningún cambio sin su aquiescencia o por su orden.
Coincidiendo con las primeras actividades del Lic. Benítez, se establecieron en la República clubes liberales a iniciativa del Ing. Camilo Arriaga, clubes que tenían por objeto el restablecimiento de hecho de la Constitución de
1857 y de las Leyes de Reforma. En Nuevo León se estableció uno en Lampazos J&gt;&lt;?r los Sres. In_- Francisco , aranj~ Jr., Ores. Carlos Garza y Juan
C. Fernande-l y Sres. Vida! Garza Perez, Lws G. Avila, Elpidio Canales Adolfo R~:~guez, Ernesto Bravo y otros más, que bien pronto fueron ~uestos
en pnSion (Cuartel del 9o. Batall6n), donde tuvieron recluídos más de

335

�cuatro meses y de donde salieron gracias a un amparo interpuesto ante la
Suprema Corte. Más felices los arriaguistas de Villaldama entre los cuales
se encontraba Antonio I. Villarreal, sólo fueron conminados a disolverse. A
consecuencia de estos hechos se extremaron las medidas de rigor; el Lic.
Benítez consintió que se perpetraran atentados contra la vida; tal fue el
caso de Juan Briones que en la penitenciaría fue martirizado s6lo porque
era muy hombre y que murió a consecuencia del tormento. El Sr. F. Hernández, de Montemorelos, una buena persona, fue sacado de la penitenciaria
y asesinado por órdenes &lt;le\ teniente de. gendarmes José M. _Correa. Igual
suerte corrió un criminal de apellido RoJas, que pudo haber sido condenado
por los jueces, pero al cual se le aplicó la Ley Fuga por el jefe de Acordada Platón Treviño, en el camino de villa de Santiago y sobre cuyo cadáver, suspendido de un árbol, hicieron ejercicios de tiro al blanco todos los
"acordados" ante las miradas perplejas de mujeres y de niños de ese pueblo.
Durante el interinato de Benítez y desde Mé.xico el Sr. Gral. Reyes consiguió que el Congreso Local reformara el Artículo 81 de la Constitución del
Estado que quedó en los siguientes términos:
"ArtícuJo 81. Para ser Gobernador se requiere haber cumplido 30 años
de edad y reunir las demás condiciones que para ser Diputado exige el artículo 49.
"No podrán ser electos para e1 cargo de Gobernador los empleados federales, los de Hacienda del Estado, los militares en ejercicio que_ residan en
el mismo y los que hayan tenido cualquiera de esos caracteres, smo 6 meses
después de haberse separado absolutamente de sus destinos '.
El mismo Gral. Reyes consiguió en la reorganización del ejército que se
especificara en la ley respectiva, que los brigadieres, generales de brigada
y de división pertenecientes a la plana mayor del ejército, se considerarían
siempre en servicio activo.
Con estos dos mandatos legales el Gral. Reyes consideraba seguro en su
beneficio, el gobierno del estado de Nuevo León, para el caso remoto, pero
no imposible, de que saliera del Ministerio de la Guerra.
M.ientras Nuevo León segufa su marcha, Reyes desple 0 -aba una actividad
asombrosa; el hombre era inteligente y activo, aparte de ser ambicioso. Proyectó y consiguió que en la nueva ley de reorganización del ejército antes
mencionada, el primero de diciembre de 1900, se incluyeran la creación de
la primera y 1a segunda reservas del ejército y se dio tal habilidad que muy
pronto toda la República se llenó de pequeñas escuelas militares, en las cuales en horas no hábiles para el trabajo, se preparaban por el estudio para
el servicio de las armas, multitud de jóvenes de las clases acomodadas, que
orgullosos lucían sus uniformes y sus sables, llegando a contarse en unos

cu~,tos meses hasta 30,000 reservistas ante el asombro de todo México y
qwzas ante
preocupación no manifiesta de algunas naciones extranjeras.
. Los r:servista~ comenzaron a crear conflictos. El Ministro de Hacienda,
Lic. Jose Ives Llmantour, protestaba por el desorden en los gastos en el presupuesto de guerra. La Secretaría de Justicia tuvo que intervenir para fre.
nar ~ pretensio~~ de los reservistas que quer1an gozar de los privilegios
propios de los militares. En los cuarteles de los reservistas se hacía política
su~urrándose que Reyes se~í~ el sucesor del Presídente D.íaz; y que éste sal~
dna pronto a Europa en vtaJe de descanso. En fin, que el Ministro de Guerr~ es~a tan crecido que se atrevió a preparar, sin consultar con los demas miembros del gabinete presidencial, unas maniobras militares en honor
de los del~gados de un Congreso Panamericano que se celebraba en esos días
en la capital y a extender en su nombre las invitaciones para tal acto. Este
paso en _falso del_ Minis~o de Guerra y Marina fue corregido de inmediato
P?r el Lic. Ignacio Mariscal, Ministro de Relaciones Exteriores y jefe del gabinete. Por último la violenta pugna que se entabló entre Reyes y Limantour so~re_ las prete11siones de ambos a suceder en el mando al Presidente de
l~ R~publ'.ca, pugna exacerbada por el poco tino de los dos grupos de partid~os, d10.~or resultado, a petición del ministro de Hacienda al Gral. Díaz,
que este solicitara al Gral. Reyes la renuncia del cargo de ministro de Guerra y Marina que venía desempeñando.
Y Reyes, muy a su pesar, renunció el 22 de diciembre de 1902 lo que le
fue aceptado dos días después.
'
Este mismo día (24 de clic. Nochebuena), llegó esta infausta noticia a
Monterrey, primero en calidad de rumor, después como hecho consumado.
Se supuso (una nueva y sutil esperanza) que el Gral. Reyes saldría como
rrumstro a algún país extranjero, pero. . . ¡ oh desesperación! . . . venia otra
vez corno gobemador a Nuevo León. Su presencia aquí no inspiraba ningún
temor al Sr. Presidente.
Y en esta ciudad para unos era una ofensa para Nuevo León que una
persona separada d:l gabinete presidencial, en las condiciones en que sali6
el Gral. Reyes, volviera a hacerse cargo del gobierno del estado; para otros
era una prueba m~ de la inq~a que el presidente Diaz tuvo siempre a esta
frontera que lo vio llorar de unpotencia en Icarnole; para muchos era sin
embargo, una positiva esperanza. Reyes había dejado de ser persona ;rata
al presidente de la República.
Y aunque nadie extemó nada, el rumor creció. ¡ H,abía que esperar!

!ª

. L~. llegada a Monterrey del Gral. Reyes en esta ocasión, después de su
dimisión de la cartera de Guerra y Marina, fue sin pena ni gloria. Venía
confuso (según confesión propia), temía positivamente haber perdido la amistad y el apoyo del presidente, de lo que siempre disfrut6. En esta vez sólo

337
336

H2'l

�l s servidores del gobierno y us amigos íntimos fueron a perarlo a la ünea
divisoria on oahuila. in embargo no perdió tiempo: tomó el mando el
28 d diciembre y el día primero d en ro d 1903 envió una circular a
todos lo Ayuntami nto comunicándol que
había hecho cargo nuevamente d 1 gobi mo e invitándolos a colaborar con entu iasmo en el engrand imi nto del tado.
Y la adhesión no se hizo esperar; los alcald vinieron a pre ntarle su
respetos y él mo para demostrar qu era el mismo, de cuerpo entero, movilizó un destacamento de 30 hombres del 9o. Batall6n a Lampazos, que era
Lampazo de aranjo desde hacía 25 año para vigilar al Gral. aranjo,
que de antemano tenía bien recomendado y que no gozaba precisam nte d
us simpatías.
1903 ra año d leccion y como i mpre lo había h ho aunque n esta
vez con el temor y la prco upa ióo por los últimos acontecimientos d fines
de diciembre n la capital, pidió al Gral. Díaz u penniso y autorizaci6n para presentar u candidatura para un nuevo período gubernativo en el estado.
o lleg6 la
pu ta de inmediato, como otras ve es· Díaz le advertía qu
antes de autorizar! tendría qu inv ligar 1 condiciones políticas del estado, y d pués de la angustiosa pera de una semana, llegó la tan deseada
autoriza ión. (Convenía a la alta política del Gral Díaz hac r sentir a don
Bernardo que 'I era el amo indiscutible).
ués d agrad e r este ñaladísimo favor, don Bernardo comenz6 su
ampaña. iientras tanto nuevoleone
important radi ados en la capital
de la República, que crey ron que Reyes había perdido su iníluencia en el
centro, se pu ieron de acu rdo con nu stros hombr s y de una manera muy
di reta comenzaron a hac r trabajo qu
ndrían por obj to conseguir un
cambio en la dir cci6n política d 1 stado.
Las primeras reunion fu ron en el d pacho del Lic. Francisco E. Reyes,
con la p encia de los también abo ados Eulalio anmiguel y Julio Galindo
y un grupo de profesional , periodistas y hombres de negocios, iniciándose
un movimiento que muy pronto se extendió a todo el estado.
Re on í . sin embargo la capacidad y actividad extraordinarias d 1 Gral.
R yes. o se podta negar que a su impulso, direcci6n y vigilancia (aún d sd México), u vo León había logrado un amplio desarrollo general: se fundaron nue\'as industrias por í solas buscando mano
pecializadas y mercados amplio o establ cidas bajo la amplísima protecci6n d las leyes. El
com rcio la anca, la instruc ·ón. . . todo marchaba a compás, rítmicamente. • . sólo las marchas continuas ' silen io
de la Acordada, mantenian
vi" la inqui tud. El m nor a 1 s daño era recoger de 1 pueblos a los
muchachos de espíritu 1 •antado, en edad militar, para meterlos de soldados
(sorteados decla el Gobierno) qu ran enviado a Yucatán a la guerra de
338

castas Y qu al correr de vario año , i salían de fil
blos, si qu daban con vida, eran ya mansos cordero

y volvían a sus pue-

Qu ríamo un cambio, un gobernador nuevoleoné .
. Desgraci ~ament~ 1 éxito d la opo ición tenía por bases: primero, la pérdida d~ ~~ influencia ~;1 Gral. Re es en la capital y, segundo, obt ner para
la opo 1c1on la pro e on y apoyo del Presidente. Los nu vol neses radicad en México hacían ge tion intensas para lograr esto último.
, ~eniend esto bu ~~ ~eseos como v rdades confümadas, muy pronto aparec1:ron grupos opo 1ciomstas. En Linares I s dirigían Juan de Dios Garza
Bemtez1 W ne lao egovia, el Lic. Francisco Buentello y el Dr. Macedonio
~arcía/ér~; en Lamp~ s idal Gana Pérez, Luis G. Vázquez, Ing. Francisco aranJo Jr.; en 1llaldama lo Ll . Arquieta y )varado· en Bustamant~ dirigía u~ grupo el Sr. Guadalupe Rob) ; otro José D. Cárdenas en Salmas 1cton~; otro más el Lic. Ramón Hinojosa en Montemorelo ; el Dr.
Raf~cl Cantu fundó un club en T rán; Ignacio Azcárate tenía un numeroso
contingente en Dr. rroyo asi como había otro formado por Andr Amaya
Y E tan.islao Martínez en Gal ana etc. . . y n Mont rrcy la casi totalidad
de los alumno de la Escu la de Jurispruden ia,
p
ntaron en el úm. 22
de la cal! de E obedo en donde estaba la Dirección d la Oposición, en
la cual
taban r ibi ndo adh ion d pueblo y ciudad de todo el
estado. ¡ Hasta dinero 11 gaba de
ahuila y Tamaulipas para los gastos de
la campaña!
. Entusiasmados los oposicionistas, publicaron un amplio programa de go~1 _rno con on . . propo i_cion : ind penden ia de la admini traci6n de jusb~1a, ~ongr so libre gobierno fu rte pero no en perpetua dictadura, municipios hb
honradez admini trativa, 1 yes protectoras general , difusión de
la instrucción, garantías individual s, abolición de las práctica dictatoriales,
r pon abilldad de 1 funcionarios, etc.
Llamó pod sam nte la atención d 1 diri entes antibernardista el hecho (1 mentable por todo concepto ) de la cb ti.i::iada y total abstención y
~un la ~egaci~n de tod~ la uieja guardia liberal a olaborar en ta campana d h~a 1ón y anbbemadista reconocido hubo que temieron comprom t r us mt re
y
n garon a p tar cualquier ayuda. Lázaro Garza
Ayala, qu tenía motivos person 1 de
ntimi oto con Reye no dijo una
palabra. El Gral. Francisco aranjo que había sido tenazmente hostilizado
por R yes, envió una carta a uno d us amigos n que declaraba que no
a ptaría u po tulaci6n para gobernador del estado a pre to de tener que
atend r sus negoci y auguraba que el Gral. R yes sería nefasto para el
tado y para la naci6n si s guía en el prim r plano d actividad políticas
en que actuaba Por último, 1 Gral. G r6nimo Treviño, preocupado quizás
339

�por ]a salud de su hijo, prefirió irse a su hacienda La Bahía, en Coahuila,
para alejarse del escenario político del estado.
¡ En todo esto parece que estaba oculta la mano del presidente Díaz! Y la
promesa, la adhesión y el respeto de nuestros próceres.
Reunidos por su propia inspiración la totalidad de ~umnos.
la Escuela
de Jurisprudencia invitaron al pueblo a una celebrac1on Pª°:otica el 5 ~e
febrero en los panteones municipales en honor del gran constituyente nacional Lic. León Guzmán, que siendo originario de Tenango del Valle, Estado
de México, se había avecinado con nosotros y había vivido en el rancho de
San Isidro, de Ramones, Nuevo León, y dejado en el Estado fama de su
magnífico don de gentes; y de los constituyentes locales Líes. Manuel P. de
Llano y Simón de la Gana y Melo; tal celebración tuvo un éxito notable, en
ella comenzaron a oírse los primeros mueras para el Gral. Reyes que no
muy tarde traerían consecuencias.
_
Seguro ya el Gral. Reyes del apoyo oficial, entró de lleno a la campana
política. Su maquinaria electoral, el "Club Unión y Progreso", dirigido por
José G. Villarreal, reorganizó sus filas y en Lampazos e~ último de enero de
1903, el Lic. Manuel Jiménez en el teatro Juan Ignacio Ramón, ante una
concurrencia convocada para tal propósito lanzó la candidatura de Reyes
para el siguiente período gubernativo. Pronto le _l;icieron coro basta 11 ~~­
nicipios del estado y en esta ciudad en una reumon general del Club 'l!mon
y Progreso se acordó ofrecerle la candidatura oficialmente. En tal virtud,
reunidos en numerosa manifestación unas 2,500 personas, el 22 de febrero,
se dirigieron a su casa por la calle de Hidalgo, y el Sr. Aurelio ~a~gue,
director del periódico La Voz de Nuevo León, de] cual era prop1etano el
mismo Gral. Reyes, tomó la palabra y dijo entre otras cos~:
. .
..."Señor: el pueblo no olvida, no puede olvidar, los eminentes servie1os
que le habéis prestado, impulsándolo con westra inteligente iniciativa Y dirigiéndolo con westra experta mano.
"Nuestra democracia reconoce como base la soberanía del pueblo, la voluntad del pueblo es la ley del país.
"Vos, señor, que en guerra y en paz habéis sido constante y firmisimo sostén de las leyes, someteos ahora de buen grado a la voluntad de este pueblo
que os aclama par su jefe y correspondiendo al anh~lo del bien proco~unaJ,
aceptad con la enérgica franqueza que os caractenza, vu~tra cand1dat~
al gobierno de Nuevo León, que haremos triunfar a su tiempo con la incontrastable mayoría de nuestros sufragios.
"Aguardamos esa vuestra aceptación que taDlbién hemos venido a buscar
aquí, servíos dárnosla, señor, categórica, inmediata, como la merecemos".
Con voz fuerte y acento conmovido -dice su periódico-- el Gral. Reyes

?:

contestó:

340

"La manifestación que acaba de hacerme el presidente de la importante
asociación política formada por los clubes de todos los municipios del estado
que tiene por lema, por nombre, las dos palabras que encierran su hermoso
programa "Unión y Progresoº, en manifestación en que me pide aceptar
la candidatura para el gobierno en el próximo período constitucional me
deja ver cuánta es la gratitud del pueblo que estos clubes representan, ; por
esa manifestación semejante, abrazándome en su flama de entusiasmo aviva
en mi espíritu las energías y exalta mis emociones de simpatía h;cia los
hijos de _este estado, en donde siempre conté con la ayuda de los buenos para trabaJar con todo el esfuerzo de mi cerebro, con todo el ardor de mi
sangre, con todo el afecto de úlÍ corazón, por su grandeza y por su prosperidad.
"Siguiendo aquí en proporcional escala el ejemplo del ilustre Gral. Porfirio Díaz, por lo que hace a su gobierno en el conjunto nacional, pude lograr éxitos felices; y Nuevo León, que estaba en estado de anémico sosiego
se _levantó poderoso y Jlamó de todas partes falanges de obreros y el jubilo~
rwdo de talleres y de máquinas, acompañado por los tonantes ecos de la
fama, cantó orgulloso el himno de su prosperidad.
"Así pues, los éxitos alcanzados por mi gestión gubernativa han sido obra
de todos los h.ijos de Nuevo León; y al aceptar reconocido, como cumple a
mi gratitud para vosotros, la candidatura que se me ofrece, que significa
vuestro anticipado voto en el sufragio, al aceptarla, porque no debo excusar
el poner mi esfuerzo al servicio de vuestra grandeza, que merece el holocausto de todos mis sacrificios, os recomiendo, que, para los disgregados hoy de
vuestra inmensa mayoría tengáis en todo tiempo dispuesto el generoso ánimo
a la conciliación como yo lo tuve siempre para los mal contentos que en 1885
surgieron a mi llegada a este territorio; y solamente os digo, en cuanto a mi
programa de mañana, que mi pasado como gobernante responde a mi posible administración futura; y si cuento con vuestra ayuda, mi gobierno sostenido por vue tros robustos brazos, estará siempre a la altura que corresponde
a este glorioso estado que marcha a la vanguardia entre los primeros de la
República.
"¡ Gloria al Primer Magistrado de la misma, General Porfirio Díaz, que
ha sabido hacerla grande y respetada! Gloria a vosotros que a la hora de
Ja lucha en la labor del progreso, habéis sabido entre todos distinguiros.
"¡ Viva el Gral. Díaz!
"¡ Viva el estado de Nuevo León!"

Entretanto la oposición se organizaba: aparecieron pequeños periódicos:
Redención y Constitución, en los que se atacaba al Gral. Reyes sin descanso.
Muchos de los artículos que se publicaban eran los discursos pronunciados
por los estudiantes de jurisprudencia en sus reuniones y clubes, y resultó. ..

341

�lo que tenía que resultar. .. comenzaron a circular rumores de que un grupo
de alumnos serían e.x-pulsado de la escuela. En efecto. el miércoles 4 de
marzo al terminar las clases, los alumnos fueron citados para e1 día siguiente
en asamblea general.
El jueves se presentaron a clases 19 alumnos. (Todos eran 27).

bres_ Y de ciudadanos retirarno de la escuela n que prácticamente se contradicen las teorías constitucionales.
Lo hacemos saber al uerpo de Profesores de esa E cuela por el conducto
de usted señor Secretario.
Monterrey, 5 de marzo de 1903.

El Lic. Francisco Valdés G6mez, director de la escuela, acompañado de
todo el personal docente, les leyó un Acuerdo del tenor siguiente:

José F. ~uajardo, figuel Treviño, Alberto Villarreal, Pedro González,
Arturo GuaJardo, Armando fendiola, Gabino P. Quintanilla, A. de la Paz
Guerra, Lor nzo M. de la Garza, Rodolfo L. Hinojosa, antiago Roe!, C.
Garza González, Manuel Gana Gonzále-z, Ramón Gám z, Felipe Guerra Castro,
F. González y Gonzálcz, Octavio Barocio.

CUERDO DE

u.

JuNTA

DIRECTIVA

DE

u. EscueLA

DE

LEYEs:

Por acuerdo de la Junta Directiva han sido usted convocado para manifestarles: que en virtud de que algunos alumnos de esta Escuela han estado
colaborando en los periódicos Redención y Constitución, con diverso .artículo
en que se falta al respeto y consideración que se debe al actual Gobernador
del Estado ofendiéndolo en su persona de una manera más o menos explícita, cuando este plantel está bajo su inmediata inspección, siendo por tanto
su jefe prin ipal acordó dicha junta que se amone tara a los enunciados
alumnos, que lo son: Cecilio Garza González, Antonio de la Paz Guerra,
Octavio Barocio y Ramón Gaéz, conminándolos con la expulsión si reincid n
y con la advertencia de que se aplicará la mimia expulsión a cualquier otro
alumno que incurriere en iguales faltas. A los que están presentes se les pide
de un modo especial que hagan aber este Acuerdo a los demá alumnos que
no hayan asistido.
Se sacó copia de dicho acuerdo que no quiso firmar ninguno de los profesores.
El Lic. Francisco L. Pérez se negó a protocolizarlo por ninguna paga en su
calidad de otario Público, y entonces la casi totalidad de lo alumno entregó a la dirección de la escuela una Comunicación que decia:

Señor Secretario de la Escuela de Jurisprudencia:
Notificados de la conminación que la Junta Directiva de esa Escuela ha
tenido a bien hacemo para qu no abstengamos de escribir atacando la
reelección del actual Gobernador del Estado, bajo la pena de expulsión de
cualquier alumno que s.iga manilestando libremente sus ideas, y encontrando que esa conminación es atentatoria a los derechos del hombre que consigna el Art. 7o. de la Con tituci6n de la República que dice:
"Ninguna autoridad puede establecer la previa cen ura", etc. l s su ritos
studiantes hemos acordado antes que abdicar de nuestros derechos de hom-

342

Un día antes habían enviado
denunciando los b chos.

w1

telegrama a la ecretaría de Gobernación

El Gobierno acusó a estos j6ven 5, en su mayoría menores de edad (pues
de los 17 sólo 9 eran mayores de 21 año ) , de que eran incitados por gentes
P rversas, tanto de aquí como de la ciudad de MéJ.'Íco, que eran malquerientes del Gral. Reyes.
A estas alturas la campaña políti a había entrado en plena efervescencia
por ambas partes.

La Voz de Nuevo úón reprodujo eJ siguiente artículo en apoyo de su
candidato:

Este artículo se publk6 en ingl's en I Monterrey News. Este peri6clico
estaba en e.l cruzamiento de las calles de Zuazua y Padre Mier, fue el primero
que us6 linotipos en esta ciudad y quizá en la República. Su propietario fue
el Coronel José A. Roberston, hombre al cual Nuevo León debe mucho de
su adelanto y con el cual está en d uda. Dice así:

TENOAMOS PAZ;

"Los hombr distinguidos y ]os altos funcionario. n todo el mundo han
sido y son víctimas &lt;le vituperio en u conducta oficial y privada. M~chos
de estos inmoderado y no poco fr cuentes des) ales ataques, son consecuencia ~e jóven e inexpertos ciudadano . La I y y el orden prevalecen en
México en ma or extensión y a un grado más el vado que nunca en su carrera como acción indepcndien y u prosperidad nunca ha sido tan grande
como ahora. En nin una parte del país
han hecho mayores progr s,
han acumulado mayores riquezas, ni
ha btenido un grado más elevado de civismo y d moralidad que en Monterrey. Esta ciudad ha venido
a ser el centro manufocturero y comercial más i.mportant entre an Luis
y México; ca o maravill so qu se ha realizado en cosa d 15 años y nadie

343

�puede calcular el limite de su futura grandeza. Con cerca de 100,000 babi.
tantes y con las facilidades de transportar sin igual, todo el mundo tiene puestos los ojos en esta ciudad y su porvenir e tá ciertamente bien asegurado. La
alta posición que Monterrey ha alcanzado entre las ciudades de América no
es una cosa debida al acaso, ha sido el resultado del civismo y del buen
gobierno, y sería lamentable que ahora ocurriera algo que viniera a echar
por tierra la limpia celebridad de la ciudad, por puras contiendas políticas
o aquellos que han sido los factores para determinar esta condición, sean
imprudentemente atacados.
Tengamos paz y que en lo futuro, continúen la dignidad y el decoro que
han caracterizado a la administraci6n de los negocios públicos. Ninguna ciudad en el mundo puede jactarse de tener mejores, más inteligentes y más
leales ciudadanos que Monterrey. Nada podrá menguar su elevada reputación.
Al partido bemardista le llegaban muestras de adhesión de todos los pueblos
del estado que se sumaban a las que ya tenían en esta ciudad; sólo de esta
capital e presentó una lista de 7,000 ciudadanos; al "Club Unión y Progreso" que era su centro de actividade6 se sumó bien pronto el Club Victoria
con 472 formas, fonnado por obreros y cuyos directores eran el Lic. Enrique
Ballesteros y los Sres. Alfonso Rodríguez Belaunzarán y Antonio L6pe-¿ y otro
club político formado por los trabajadores del rastro de la ciudad.
La prensa bernadista: La Voz de Nuevo León, que dirigía Aurelio Lartigue, que se imprimta en la imprenta de obiemo; El Espectador del Dr.
Ramón E. Treviño; El Espíritu Público, de abinas Hidalgo; algunos de México como Siglo XX, El Imparcial de Guaymas, Sonora y hasta d I extranjero, enaltecían la personalidad del Gral. Bernardo Reyes constantem.ente.
Por el bando oposicionista se había distinguido el año anterior La Democracia Latina de Adolfo Duclós Salinas; pero había sido acallado por prisión del propietario y amenaza de repetírsela si persistía en publicarlo; y los
pequeño periódicos de combate ya nombrados y además La Defensa &lt;iel Lic.
Antonio de P. Morales; El Trueno de Linares, publicado por el Sr. Martín
J. Stecker y Justicia del Sr. Gregario Ortiz, del cual se publicó un solo número y emigr6 a México en busca de garantías. Estos periódicos con excepción de La Democracia Latina fueron pequeñas hojas periodísticas, de vida
precaria y escasa circulación.
El periodista Benito González fue preso en la Penitenciaría por sus actividades politicas. Al estudiante Octavio Barocio le pasó lo mismo porque
elogi6 el discurso que el pasante de leyes José F. Guajardo pronunci6 el 5 de
febrero en los panteones municipales; este mismo pasante de leyes fue asaltado y se pretencli6 asesinarlo en las inmediaciones de su casa y perseguido
fue apresado en un tranvía de mulitas y salvado de una muerte casi segura

344

por el capitán Ramón Treviño, ayudante de nuestro general don Gerónimo,
casualmente pasajero del mimo; no se salvó sin embargo de la cárcel a
donde fue acompañado por el referido capitán y de donde salió para ser
expulsado de la ciudad, advertido de que si no lo hacía seria nuevamente
reducido a prisión. Por esos mismos días en que fue encarcelado el Sr. Guajardo, el 3 de mano de 1903, se atacó violentamente al Gral. Re}·es en un
mitin político en Dr. Arroyo que term.in6 en que todos los oradores fueron
a dar con sus huesos a la cárcel; cosa parecida les aconteció en Linares a
un grupo d ciudadanos asesorado por estudiantes de Leyes.

El entusiasmo popular había llegado a tal grado en la campaña de oposición que el Gral. Reyes, muy seguro al principio, perdió su serenidad y
para calmar un tanto el ardor ciudadano, hizo publicar en la prensa oficiosa
y en el Periódico Oficial una tremenda requisitoria en la cual ordenaba a
sus jueces que "sin más miramiento que los que la Ley otorga, se proceda
en lo sucesivo contra todos los que de alguna manera se hicieren acreedores
a castigo, sin atender a que delincan o no a pretexto de actividades políticas".
Entre tanto el grupo oposicionista se organizó en mejores bases, se constituyó en Gran Convención Electoral Nuevoleonesa. En su mesa directiva figuraron 12 abogados, 4 médicos y muchos vecinos distinguidos. Tarea de
romanos fue designar candidato al gobierno del estado; aceptó esta dificilísima designación el Lic. Francisco E. Reyes, cuña que, desgraciadamente, no
era del mismo palo, por entonces en viaje de negocios en la ciudad de México, antiguo partidario del Lic. y Gral. Lázaro Gana Ayala y que había
colaborado con el Gral. Reyes en los primeros años de su gobierno; el mismo
que logró posponer, desclichadament , para mejor ocasi6n, la solicitud que
se pensó hacer al Gral Díaz, durante su visita a esta ciudad, en 1898, para
que cambiara de la gubernatura al Gral. Reyes.
Esta designación de la Gran Convención Electoral Nuevolconesa elevó al
máximo el encono de los partidarios de don Bernardo. Se acusaba al Lic.
Francisco E. Reyes de ser un insignificante personaje que ni siquiera había
sido aceptado entre la buena sociedad regiomontana; de ser mal abogado,
"que si alguna fama tiene, es por la conducta torcida que sigue en todos los
asuntos que se le encomiendan (era apoderado general de los Ferrocarriles
Nacionales sin ninguna otra actividad profesional) y aseguran que el mismo
Lic. Reyes dice (y esto lo pregonan mucho los bernardistas) que si acept6
su candidatura es porque no tiene padre ni madre ni hermanos ni hijos, ni
nada en fin que perder; que por eso se prestó de buen grado a hacer el
papel de fantoche, librando de paso a nuestros pr6ceres ( ya dijimos que ninguno quiso aceptar esa designación) de la ignominia de ser vencidos en una
lid democrática, en la cual sería un suicidio político irremediable para cualquiera, por poca estimación que de sí mismo se tuviese. Los bernardistas lle-

M5

�garon en su pasión partidarista a llamar blasfemia, impudicia y grotesca a
la candidatura del Lic. Francisco E. Reyes, que tenía en su abono una vida
ejemplar como ciudadano y como profesional; y como para atenuar un tanto los desagradables comentarios de esos innobles desahogos, La Voz de Nuevo
Le6n reproducía un elogioso artículo del Gral. Reyes aparecido en El Jm,.
parcial de Guaymas, Sonora, en el que se repetía por enésima vez la evolución maravillosa de Nuevo León, bajo Ja atinada gestión del Gral. Bernardo Reyes. Sin embargo, lo más grave, Jo más extraño, lo más desconcertante, era que el Gral. Díaz se había tardado un mes en recibir al candidato
de la oposición; que éste no recibió ninguna promesa de apoyo ni siquiera
de imparcialidad y que para llegar a esta ciudad y ponerse al frente de sus
partidarios, tuvo que eludir sagazmente una vergonzosa maniobra de los Dres.
Melesio Martínez y Ramón E. Treviño, médico de Sanidad el primero y diputado al Congreso del estado y director del Espectador el segundo, que habían contratado a un numeroso grupo de meretrices para recibirlo en la estación del ferrocarril.
El tiempo seguía su marcha.
Los dos grupos se disponen a halagar al gran dictador; se aproxima el 2
de abril; ambos partidos postulan para presidente de la República al Gral.
Díaz: uno, el de los bernardistas, para demostrarle su agradecimiento por el
apoyo que el gobierno del centro da en sus pretensiones al Gral. Reyes¡ el
de los oposicionistas, por el deseo angustioso de lograr sus favores. ¡ Penoso
modo de obrar en estas seudo-democracias nuestras! Los dos partidos preparan suntuosos festejos en honor del Presidente por el aniversario de la gloriosa batalla de esta fecha en Puebla en 1867. La ciudad y el estado hierven de fervor político y patriótico. El gobierno hará traer de los pueblos vecinos grupos a caballo que marcharán en columna cerrada con los miembros
del Club Unión y Progreso, con los del Club Victoria y con el pueblo a saludar en su casa, eo la mañana, al C. Gobernador; por la tarde e reunirán
en las calles inmediatas al palacio de gobierno, por Zuazua y Cinco de Mayo,
los mismos clubes políticos, las escuelas oficiales y el pueblo, que, presidido
por las autoridades, harán un desfile pau·iótico. Por la noche habrá serenata
extraordinaria en la Plaza de Zaragoza por las bandas militares de la guarnición.
Los oposicioni tas por su parte se reunirán en la 111añana a las 10, en la
Alameda, que entonces se llamaba de "Porfirio Díaz" y en manifestación se
trasladarán a la Plaza de Zaragoza en la cual se desarrollará la parte final
de su grandiosa manifestación.
Las autoridades advierten al pueblo que tenga cuidado; que ese día habrá
dos manifestaciones: que la buena será la organizada por las autoridades en
honor del Presidente Díaz que dio tantas fechas gloriosas a la patria; la otra

346

está dirigida por hombres enfermos, degenerados, ambiciosos de poder, que
se valen de jóvenes inexpertos y de gentes incautas, con fines aviesos.
Y sucedió que en la mañana, muy temprano, como para acabar pronto,
antes de que calentara el sol, una manifestación se desprendió de la Plaza
Hidalgo y marchó al poniente por la calle de este nombre hacia el domicilio
del Gral. Reyes. Sumaban como 2,500 personas: formábanla escuadrones de
caballería de los pueblos vecinos, miembros de los clubes políticos bemardistas y gentes del pueblo; frente a su casa tomaron la palabra los oradores
elegidos y proclamaron al Gral. Reyes, como personificación viviente de la
esperanza de prosperidad por todos encarnada en la grandeza de Nuevo
León.
El Gral. Reyes, dice uno de sus partidarios, "se conmueve, se estremece,
tiembla, palpita agitado por la emoción que le causa este acto solemne, y en
la elocuencia de un sentimiento exaltado y profundo, prorrumpe en un apasionado discurso que termina con esta frase conmovedora: ¡ hijos de Nuevo
León, os pertenezco!
Por el otro bando, a las 10 de la mañana, se reúnen en la Alameda numerosos grupos de gentes, muchos a caballo, también de los pueblos vecinos, que venían a manifestar sus simpatías al héroe máximo de la patria,
arquetipo del engrandecimiento de México, pacificador de la República, general de División Porfirio Díaz. Los directores de la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa, Lics. Eulalia San.migue} y Nicolás M. Bera.zaluce, habían
pedido a todos los organizadores de esta manifestación, y así lo decían en
unos Volantes que se repartieron profusamente, que se limitaran a lanzar
vivas al Gral. Díaz, al candidato Lic. Francisco E. Reyes y a los líderes de
lo antiguos partidos garza-ayalistas y genaristas y que se abstuvieran de todo acto político militante, esto último, por supuesto, muy difí.cil.
La fiesta comenzó en perfecto orden; los oradores Lic. Nicolás M. Berazaluce, Lic. Francisco de P. Morales, un joven obrero1 el estudiante de leyes
Galdino P. Quintanilla y otros más, pronunciaron brillantes alocuciones alusivas que les fueron muy aplaudidas por un público de 15,000 personas:
hombres, mujeres y niños. A un momento dado esta inmensa muchedumbre
comenzó a moverse en prolongada colwnna, como una enorme serpiente;
iban a la Plaza de Zaragoza a terminar su programa; marcharon por Washington al oriente hasta la calle del Roble, hoy de Juárez; por ésta al sur hasta
Matamoros, por Matamoros otra vez al oriente hasta Zaragoza que flanquearon al sur. Era un impetuoso río de cabezas humanas que se extendía por
muchas cuadras, pues ya caminando por Zaragoza formaban una Z gigantesca en la calle de Juárez. Al entrar a la Pl:ua de Zaragoza, entonces umbrosa y bella, romántica, rumorosa, eJ Sr. Tte. Corone] Ignacio Morelos y
Zaragoza, lnspector General de Policía, vestido elegantemente de militar, ca-

347

�balgando un brioso corcel, blandiendo su espada, que encabezaba la manifestaci6n desde dos cuadras antes, recibi6, de manos de un gendarme, un
sobre cerrado.
Ya en la Plaza la descubierta de la manifestaci6n, a caballo, se coloc6 en
desorden, enfrente del Casino de Monterrey, bajo sus balcones, por Zuazua;
los jardines de la pla7.a se fueron llenando de manifestantes y cuando se iban
a reanudar los discursos sonó un disparo hecho desde la azotea del PaJacio
Municipal ( era la señaJ, según se di jo) . Luego se oyeron otros tres frente a
la casa de los Sres. Máiz ( esquina noreste del palacio) , donde está hoy el hotel San Antonio y otros tres disparos enfrente en lo que era "La Sonora
News'', y luego otros más; y en instantes varias descargas cerradas, de tal manera que el primer orador de esta segunda parte de la manifestaci6n ( y nunca segundas partes fueron buenas), el Lic. Vicente B. Treviño, sólo pudo
decir: .. .señores... siguieron nutridas descargas; frente a la casa de los
Sres. Máiz estaba un cadáver y un hombre moribundo; en la acera sur de
la "Sonora News" qucd6 muerto Ernesto Galván, hermano del que después
fue jefe del Archivo MunicipaJ, don Alberto. Muy pronto (en cinco minutos), lo que indica que estaban listos esperando órdenes, llegaron los del
100. Regimiento de Rurales, que tenían su cuartel por la calle Guillermo
Prieto entre Dr. Cos y la Presa (hoy Diego de Montemayor) y descargaron
sus armas sobre el pueblo y detrás de ellos llegó un piquete del 5o. Batallón,
que también tenía su cuartel cerca por la calle Abasolo, cuyo jefe, un capitán,
Increpó con energía a los rurales que disparaban sobre la multitud que huía
en desorden por todos rumbos. Más lejos, en el río, estaban cincuenta hombres a cabaJlo, a las órdenes de Bonilacio Martíncz (El Coyote), listos, que no
entraron en acción. Tan pronto como se suspendió el fuego, los gendarmes
y los rurales se dedicaron a practicar aprehensiones siguiendo la lista ya hecha, en el pliego que el inspector general de policía había recibido al llegar
a la plaza.
Fue indudable, asegura Duclós Salinas ( autor de una magnífica obra que relata estos sucesos y co-parlÍcipe de la campaña antibernardista, preso muchos
meses en la Penitenciaría) que la mayoría de los disp8Ios no fueron dirigidos
sobre la muchedumbre, y que para un observador tranquilo e imparcial, fue
evidente, minutos después de la balacera que no se había procurado un
sacrificio ilimitado de idas.
Al levantarse el campo se encontró: muertos a Ernesto Galván, ya mencionado, a Antonio Partida y Camilo Villanueva (gendarmes) a José Zertuche, herido que murió unas horas después; a GuadaJupe Esqueda, de 15
años, también herido, que mu.rió a las cinco de la taroe; y heridos a los endarmes Gregorio oceda. Dionisio Díaz, José Maldonado y Esteban Hernández, asi como a lo paisanos Eustaquio Esqueda, GuadaJupe Gallegos y Ray-

348

mundo Reina. Este último murió al correr de unos meses a consecuencia de
sus he~idas, . en el rancho de San Mateo, del municipio de J uárez, a donde
se babia retirado en busca de saJud, después de que salió de Ja Perútenciaria
del Estado, como diremos dentro de un momento.
A la hora de est.os graves sucesos de la Plaza de Zaragoza, estaba funcionando apresuradamente eJ telégrafo:
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República

México.

"En nombre del Estado de Nuevo León, que celebra hoy solemnemente
en esta Capital y en varios Municipios eJ triunfo que en Puebla coronó vuestro heroísmo y el vaJor de vuestras tropas hace treinta y seis años, tengo la
honra de elevaros, con la gratitud y la admiraci6n de este pueblo mis calurosas felicitaciones.
'

B. llEYEsº.
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Porfirio Diaz.
Presidente de la República.

México.

Agrupaciones de vecinos de los Municipios inmediatos a esta Capital y
otras de _la ciudad, unidas, ocurren frente a mi casa en procesi6n cívica y
por medio de sus oradores me piden lleve a usted sus entusiastas felicitaciones por el XXXVI Aniversario de la fecha gloriosa del 2 de abril de 1867.
AJ dirigir el presente mensaje, cumplo para mi esa tan satisfactoria comisión.

B. REYES".
"Monterrey, 2 de abril de 1903.
Sr. Ministro de Gobernación.

México.

Una manifestación que se hizo frente mi casa por algunos 2,500 hombres, ordenada y correcta, concluy6 sin el menor incidente. Les hacía, en
contestación que di a sus oradores, recomendaciones de respeto a )os derechos de enemigos políticos y se dirigían manifestantes al rumbo occidente de
la Capital, cuando se supo que en el lado oriente, en la Plaza de Zaragoza,
los manifestantes de la oposición, muchos ebrios y con pistola en mano, ha-

349

�bían insultado a la policía y concluirse por hacerse disparo que ocasionaron
la muerte de dos gendarmes. Rubo dos paisanos muertos y dos heridos. La
Autoridad Judicial conoce del asunto. Como la policía se impuso en dos o
tres minutos sólo un redu ido grupo de de ordenados hubo que reprimir, aprehendiéndose a algunos cabecillas; se djso1vi6 instantáneamente el resto del
concurso que lo formaban 600 a 700 personas y la población ha quedado tranquila. He recomendado que se proceda con vigor legal contra qwen quiera
que aparezca culpable por ser de justicia y por tar en ello interesado el
dec.oro del Gobierno que tengo el honor de representar.

"México, 2 de abril de 1903.
Sr. Gral. Don Bernardo Reyes.
Gobernador del Estado.

fonterrey.

Enterado por su mensaje de los acontecimientos que tuvieron lugar en esa
ciudad, le recomiendo, por acuerdo del Sr. Presidente, que prncure que las
Autoridades Judiciales que conocen del asunto procedan con la mayor justificación al investigar los hechos y castigar los culpables.
RAMÓN

CORRAL".

En el interin en que se cruzaban e tos mensajes, el inspector general de
policía, Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zaragoza, consultaba con frecuencia el pliego que había recibido al entrar a la Plaza de Zaragoza al frente
de la manifestación de los oposicionistas y ordenaba arrestos tras arrestos.
De acuerdo con eJ programa oficial, en la tarde, a las 5½, se hizo el
desfile conmemorativo por las autoridades, tropas de la guarnición, escuela
oficiales, clubes políticos y gremios de trabajadores: según La uoz de Nueuo
León, Periódico Oficial del Gobierno del Estado, unas 6,000 personas.
Y. como fin de fiesta, en la noche, sobre Jas banquetas aún ensangrentadas,
el Gral. Reyes y algunos de sus más allegados colaboradores, dieron unas
cuantas vueltas en la plaza oyendo, bajo quién sabe qué íntimos pensamientos, la música de la banda militar que amenizaba la serenata.
212 personas fueron llamadas a declarar. El Juzgado Primero de lo Criminal a cargo del Lic. Antonio Sepúlveda, eludió hábilmente su intervención,
quedando todas las actuacione bajo la responsabilidad del Lic. Macedonio
E. Tamez: "Dócil, trabajador, apegado a la consigna, inteligente, enérgico
si la ocasión lo demandaba el Lic. Tamez llenaba todo los requisitos que
el Gral. Reyes hubiera podido desear para sus propósitos. Además se tra-

350

ta~ de un joven distinguido, de limpios antecedentes, buena po ición social
Y bien quendo de cuantos lo conocían por su carácter cortés y afable, y el
cual, por todo lo expuesto, no podía menos que dar a todos sus actos, aun
a lo más aviesos, cierto tinte de sinceridad, de rectitud, de justicia aparente"
AnoL.Fo Ducr.;ós SAUNAS. Este dice que Tamez se prestó maravillosamente a
todo. (Había ejercido hasta de policía al hacerse cargo, incidentalmente, de
un borrachín que le fue ent ado personalmente por el gobernador, quien
ya lo había castigado con su látigo, por un "muera", que, en la inconsciencia
de su estado de ebriedad, le había gritado en su propia cara). En la lista de
detenidos voy a nombrar a unos cuantos, a vuela pluma; quizá deje de nombrar a personas para quienes esta cita podría ser un mínimo y lejano desagraio, ?ido perdón por ello: figura en primer lugar el Lle. Vicente Garza Cantú,
magistrado 6o. supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia del Estado; el Lic. Nicolás M. Berazalucc, los Dres. Eulogio Mal donado y Gregario
D. Martínez, el Lic. Secundino Roe!; los periodistas Adolfo Duclós Salinas
Beruto Gonzálcz, Aur liano Ramos, y los Lics. Crescencio Alvarado y J ~
Garza Guajardo; los estudiantes Santiago Roel Jesús M. del Bosque, Armando ~endiola) Alberto Villarreal y Galdino l?. Qwntanilla; el Dr. José
L. GuaJardo; los abogados Andrés Canales Cadena, Policarpo Morales y
Rafa l G~rza Martlnez; el Sr. Enrique H. Herrera (Mecánico), los profesores M-anano de la Garza, Jonás García y Tobías Treviño· el coronel Lino
Guajardo, veterano de las guerras de Reforma y de la Inte~ención Francesa
José L. Garza, Oswaldo Sánchez, también periodista, etc., etc. Fueron ex~
hartados a varias ciudades de la República el Lic. Andrés Viteri y el Profr.
José Ma. Sosa García ( orador en la Alameda el último). Emigraron a la
ciu~ad de México, en busca de garantías, los Lics. Vicente B. Treviño, Apoloruo S. Santos y Francisco de P. Morales (este último director de La Dtfensa
Y exqwsíto poeta) ; el Sr. Rafael Melo, regidor del Ayuntamiento; el Sr. José
Ma. VíUaseñor, propietario de Redención; el mayor Estanislao Martínez, el
estudiante de Leyes y poeta máximo, Felipe Guerra Castro. AJgunos emigraron a los Estados Unidos. De tal modo cundj6 el pánico entre los oposicionistas, que un periódico de la capital el Diario del Hogar, dijo que hlSta
4,000 personas salieron del e tado por temor a las persecuciones.
Para resolver el caso del Lic. Vicente Garza Cantú, que fue reducido a
¡,risión sin re petar su I uero se convoc6 a sesiones extraordinarias al Congreso del Estado y éste, en sesiones relámpago verificada el 6 de abril, nombró una comisión que se encargaría de instruir el proceso de consignación
al gran jurado, recayendo esta penosa designación en Jo diputados Madrigal, Lartigue y Garza que, en menos de que canta un gallo, presentaron un
dictamen en que se acusaba al Lic. Gana Cantú de haber asistido a la ma-

351

�nifestación política organizada por la Gran Convención Electoral Nuevoleonesa y que dio por resultado que el Congreso en pleno declar6:
Primero: Hay lugar de proceder en contra del Magistrado 6o. Supernumerario del Supremo Tribunal de Justicia, por el delito o delitos perpetrados el 2 de abril durante la manifestación organizada por la organización denominada "Convención Electoral Neoleonesa".
Segundo: Póngase al presunto reo a la disposición de la autoridad que
conoce del caso.

De todos los detenidos e interrogados por los san~entos sucesos del 2 de
abril muchos fueron puestos en libertad muy pronto por falta de méritos;
unos pocos fueron liberados bajo ftan7.as c1evadas; otros salieron gracias a
gestiones de enviados oficiales exprofeso y otros porque sus amistades solicitaron clemencia. Entre los que se negaron a aceptar clemencia por gestores
oficiales exprofeso estuvo el pasante de leyes José F. Guajardo. Los Sres. Julio Morales, Hip6lito Díaz, Guadalupe Herrera y Severo Morelos, prefirieron seguir presos a firmar• un documento infamante que les fue presentado,
y el último, Severo Morelos, que protestó enérgicamente por la presión que
se le hada para que firmara el tal documento, fue confinado en inmundo
calabozo durante ocho días por irrespetuoso. {Ya dijimos antes que el pasante Guajardo fue expulsado del Estado al salir de la cárcel; él no asistió
a la manifestación del 2 abril, había sido apresado por un discurso que pronunció en los panteones municipales el 5 de febrero).
Entre los presos están Amador Bocanegra y Federico Arreola, a quienes
dieron libres anticipadamente en premio a que consiguieron el "documento
infamante'' mencionado, que firmaron 26 personas, y en el cual se aseguraba, entre otras cosas denigrantes para los manifestantes, "que no se ha•
bían disparado tiros desde el Palacio Municipal ni del Casino y que había
muchos ebrios entre ellos".

Entre los mismos presos estuvo conviviendo un tal Godofredo Obregón
de quien se afirmaba que era policía secreto, que se prestó a estar allí con
la ingrata tarea de sorprender frases de descontento entre los oposicionistas
presos para comunicarlas a sus superiores. Este infeliz salió casi al último.
Entre tanto la prensa de la capital comentaba los sucesos del 2 de abril
en Monterrey: La Patria decía que éstos eran obra de las pasiones políticas
exaltadas y que por lo mismo no tcnlan mayor importancia; otro periódico
35'gura que Nuevo León chorrea sangre y que de ~petirse las tremendas
luchas y los monstruosos atentados contra la vida y la libertad nos traerían
desprestigio entre las naciones extranjeras; Siglo Nutvo (Bemardista) dice:
"es estúpido e inconcebible hacerle este cargo al gobierno del estado, que
352

está encabt"Zado por un hombre ilustre, el Gral. Reyes, de \'alor bien probado, de sentimientos elevado~ y altas miras y que si se hiciera caso a los
oposicionistas de aqui, seguirían bien pronto los de Tamaulipas, Coahuila,
San Luis Potosí, etc., y sería un buen antecedente para preparar la re•
\'olución \'CI'lidera que daría al traste con los adelantos alcanzados y con nuestro prestigio en el exterior".
Entre tanto aquí el gobierno del estado, para estimular a sus partidarios
y colaboradores, concedió pensiones a los familiares de los gendarmes caídos
en las luchas populares.

El Paf.s, de la Capital, por su parte, hace responsable al gobernador del
asesinato de los gendarmes e insinúa que se está tratando de presentar una
acusación contra el Gral. Reyc, en la, Cámaras de la Uni6n por los sucesos
del 2 de abril en Monterrey.
El Heraldo de México, que se publica en inglés en la ciudad de los Palacios, informa que el Lic. Francisco E. Reyes y los miembros de una delegación de Monterrey, han sido recibidos por el Presidente de la República,
del que han demandado justicia por el proditorio C'rimen de la Plaza de
~ragoza y afirma, con la mayor davergüema, que el tal crimen fue perpetrado por el escandaloso partido que postula para gobernador del estado
al mismo Lic. Reyes. Asegura el mismo periódico que el Presidente expres6
a los demandantes que se está trabajando activamente para dtscubrir quié.
nes habían sido los causantes del delito de que se hace re{erencia, para hacer
cumplida justicia. Y oigan ustedes lo que agrega el bien informado Heraldo
di' México: "Habría mucho que e,,l'resar sobre la conducta de los individuos
que se han presentado ante el Sr. Presidente, pero callamos por ahora, porque
no queremos que se mezcle en un asunto tan deshonroso el inmaculado nom.
bre del Sr. Primer Magistrado de fa República".
Mientras tanto el proceso incoado a los anti-bernardistas seguía adelante.
El plan general que el gobierno se había trazado y que el Tte. Coronel Ignacio Morelos y Zarago1.a (director de este juicio) exigía del manejable C.
Jue¡ de la causa1 Lic. Tamez, era:
Primero: conseguir que en las declaraciones de todos los testigos, no se
hiciera aparecer que fueron los gendarmes los que primero habían disparado
sobre el pueblo y mucho menos desde los balcones del Palacio Municipal.
Segundo: conseguir por la amenaza. el terror o el tormento que tales declaraciones comprometieran a alguno o varios de los oposicionistas.
Los opasicionistas, en lo general, estaban acusados de tumulto.
De repente, en sesi6n extraordinaria del Congreso del Estado, convocada
por la H. Diputación Permanente, el 23 de abrilJ a proposición del Diputado
Enrique Ballesteros, se aprobó por unanimidad el siguiente Acuerdo:

353
U:?3

�Primero: El XXXI Congreso Consútucional del Estado de rucvo León
da un voto de confianza al C. Gobernador del mismo, General Bernardo
R yes estimando como estrictamente ap gada a las Le ·es vi entes su

g tión admini trativa.
Se ndo: Tran n'ba
ta resolución a las Cámaras Federal . al C. Preident de la República y al C. Gobernador para su conocimiento.
Hay que hacer con tar, para ac ditárselo en su cuenta de rvidor efici ntel que fue en el domicilio del Lic. Pedro Benítez Leal donde e r cibicron 1 s prim ro informes, que desde iéxico fu ron causa y motivo de
e te precipitado voto d confianza.
¡ Eh aquí lo que suc dió!:
Lo clubes liberal 'Ponciano Amaga", de M' ·co. D. F.;' Me! bor Ocampo", de Puebla, Pue. y "Benito Juárez", de Escalón Chih. y 24 protestas
de regioroontanos a ladas por la firmas d I lng. Camilo Arriaga y del Lic.
ntonio Díaz
to y Gama a usaban al gobernador d 1 E tado de uem
León, d a sinatos políti os, ataques a las garantías individual y a la libertad d 1 sufragio y pedían fuera consimado al gran jurado.
Al berse ta noticia en Monterrey, " 1 Club i toria dijo un periódico
local ( · cosa rara, no dijo nada del Club ni6n y Pro so),
reunió a las
9 de la noche n el T atro Juárez y "l vantó una elocuente y \"Íril prot ta
rechazando por inaudita una acu ación cu ·o solo enunciado manchaba 1
decoro neoleoné y cubría d oprobio y de vcrgü nza a los que
atrevieron
a presentarla por el odio al gran hombre que hoy ri e lo de tino del tado
y que
I mismo cuya candidatura aclama el personal de este lub".
En
uida
acordó nvi.ar 1 si ·ent Telegrama:
Primero: El Club Victoria p t ta contra las falsedad s que se asientan
n la a u ción pr ntada ante la1, Cámara de Diputado d 1 Con
o de
la nión por el lub Pon ·ano rria a contra el Gral. Bernardo
Gob mador del E tado de 'uevo León.
gundo: El tven e tas dilig ncias originales a la expresada Cámara de
Diputados para u conocimiento y para que i a bi o lo tiene
sirva mandar
ag u al E. pedientc de Acu a ión.
Terc ro: Trasmíta5e por telégrafo esta prote ta al C. Presid nte de la
R pública para u conocimiento.
Monterrey, abril 25 de 1903. {el ·o • fartínez, Flor ntino anlú, Ricardo
B. Pan1a, arm n . Mont mayor. arlo F. Cuéllar, Alfon Rodríguez Belaull7.arán y ·guen más de 400 ürmas.
Con I mismo objeto la Diputación d
· uevo León al Congreso acional p
t6 ta Prot sta:

•· ro s el ánimo de la Diputación de u vo L ón prevenir la opinión
de la Cámara acerca de
ne ocio pu sabe que JÚ tendría de ho para ello, ni sería u rdo d • u parte m zclar en el proc dimien que acab
de instaurarse lo único que pr nde, para impedir comentarios e interpretacion s que pudieran serle poco favorabl , e defender su buen nombre
y ju tificar la actitud qu hasta hoy ha asumido. E incoo uso que si fueran
cierto l s hecho relatad por los acusadores a nadie mejor que a ta Dipuación representante d 1 pueblo neoleonés n ta H norabl Cámara debiera
competir la obligación de acu
al Gobernador de aqu l E do por Jo
atentado que se le imputan, porque ese pueblo le ha conferido su mandato
y al aceptarlo ella, ha contraído la obligación de man ner incólume Jo- derech d su mandante.
Amparo era un scollo infranque bl n
relución. Ante
ta impugnable barr ra, el Gral. Reyes, n una audaz y
cínica triquiñuela política mandó llevar a su domicilio al Lic. Vicente Garza antú que taba libre bajo fianza. y logró con, ncerlo d qu , d istiéndo tanto él, como el Li . icolás f. Berazaluce, que en Jo personal
también tenían interpuesto otro amparo, y los pre os políticos, del amparo
que habían pre ntado, al fallarre la acu ación que sobre él
ba
el
Congreso de la ni6n, todo
arreglaria pronto y satisfactoriamente. Y el
buen hombre cayó ante la in inuación artera; y él a su vez convenció a lo
p
s político y 'sros y los abo ado patrocinadores y todo se de i tieron de
us ampar ; d pu' . . . de pu' , si los conocí no me acu rdo . • . "
Al cabo de algunos días, en la prensa local e publicó el siguiente

"Telegrama:
De {éYico a ¡ fonterrey, 28 de mayo de 1903.
r. Dr. Ramón E. Treviño.
Director de El Espectador.
Gran Jurado compuesto d
no ha • lugar a proceder.

190 Diputados, re lvi6 por unanimidad:

ámara concurridísima. cusadorc del Gral. RC)
no asi tieron. Hablaron defensores Emilio V •lazr.o y Jo • L6pez Portillo y Rojas.

El corresponsal".
fe voy a permitir mol tar a u tecles 1 ndo la part medular del di tam n pr sentado por la Prim ra
cción I tructora d 1 Gran Jurodo.
Despu • de muchas y capcio as con ideracion dice: "Con I mismo obj to,
también de llamar la a n ·ón que, siendo 1 s habitantes d Monterrey lo m' afectado sin duda alguna, por lo
sibl
uce
d que se

355
354

�trata, y los que estaban en mejor aptitud para querellarse por constarles personalmente los hechos; no son ellos, ni ciudadanos del Estado de uevo
León, no obstante existir en él numeroso clubes políticos; no son tampoco
parientes de las víctimas, ni aun los principales afectados según lo pretenden
o sea la Gran Convención Electoral uevoleone a, los que vienen a intentar
la acción popular, sino un club de esta Capital y otros de Puebla y Chihuahua.
Contrasta esta actitud notablemente con la de los vecinos más conocidos
de Monterrey, con la de una gran parte de los Ayuntamientos del Estado, y
sobre todo con la de la mayoría de la diputación de Nuevo León en esta
cámara, todos los más directamente interesados en el castigo de los culpables
y con mejor conocimiento de los hechos.

En efecto, resulta de los informes de los ciudadanos alcalde primero y jefe
de la Policía de Monterrey, Pedro C. Martínez e Ignacio Morelos y Zaragoza, y de la averiguación practicada por el C. Juez 2o. de lo Criminal Lic.
Macedonio E. Tamez, que pueden darse por plenamente comprobados los
siguientes hechos:
Primero: La manifestación política organizada por la Convención Electoral Nuevoleonesa, hostil políticamente hablando al acusado, tuvo verificativo el 2 de abril del presente año, con permiso de la autoridad local,
llegando casi hasta su terminación según el programa publicado previamente.
Segundo: Casi al final de la referida manifestación, pues no faltaba más
que uno de los discursos anunciados, prodújose entre la multitud un desorden que obligó a la policía, en el cumplimiento del más elemental de sus
deberes, a disolver la manife tación.
Tercero: Como consecuencia del desorden promovido resultaron muertos
los agentes de la policía Camilo Villanueva y Apolonio Partida y el paisano
Ernesto Galván y heridos los gendarmes Gregorio Noceda, Dionisio Díaz,
José Ma. Maldonado y Esteban Hernández y los paisanos Eustaquio Esqueda,
José Zertuche y Guadalupe Gallegos.
Cuarto: En cumplimiento de sus atribuciones el jefe de la Policía procedió a la aprehensión de las personas que en su concepto tenían participación en el desorden consignándolas desde Juego a las autoridades competentes o sea al Juez de lo Criminal a quien desde luego mandé citar para ese
efecto y para el esclarecimiento de los hechos.

tanto más digno de tomarse en consideración si se atiende a que el protector
y soberano recurso de Amparo se habría hecho ya valer por las mismas víctimas o por sus allegados si tales violaciones se hubiesen cometido o estuvieran cometiéndose.
Resulta ele lo expuesto que, aun suponiendo que las autoridades locales
de Monterrey hubiesen transgredido la ley, y todo lo contrario consta en
autos, a propósito de las actas con los hechos de cuya averiguación se trata,
éstos nunca serían imputables al gobernador de Nuevo León, ni mucho menos podría llegarse a probar que hubiesen sido ejecutados con su intervención, por su orden o con su aquiescencia.
Por las consideraciones y fundamentos legales expuestos, la Primera Sección Instructora que dictamina tiene la honra de proponer a la cq,nsideración y aprobación del Gran Jurado acional la siguiente proposición:
Unica: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León, General Bernardo Reyes, de los delitos oficiales y violación de t?arantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los C.C. Camilo

Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y socios.
Sala de Comisiones de la Cámara de Diputados.
Mayo 27 de mil novecientos tres.
Luis Pambo, Juan Dublán, M . L. Herrera, A. de la Peña y Reyes, Secretario. Rúbricas".
Esta proposición fue aprobada íntegra por el Congreso de la Unión. Poco
después el C. Gobernador recibía el siguiente documento:
'Secretaría de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
México.
Sección de Archivo. Número 347.
Al C. Gral. Bernardo Reyes, Gobernador del Estado de Nuevo León.
Monterrey.

Quinto: Las demás aprehensiones que se han practicado con motivo de
los acontecimientos del 2 de abril, lo han sido por la autoridad competente
en el caso,, como lo es el C. Juez 2o. de lo Criminal en la ciudad de Monterrey, que se avocó desde los primeros momentos al conocimiento del asunto.

La Cámara de Diputados del Congreso de los Estados Unidos Mexicanos
en ejercicio de la facultad que le conceden los Artículos 72 Letra 'A' inciso
'V' y 105 Constitucionales reformados en 13 de septiembre de 1874 :
Declara: No es culpable el C. Gobernador del Estado de Nuevo León,
General Bernardo Reyes de los delitos oficiales de violación de garantías individuales y ataques a la libertad del sufragio de que lo acusan los ciudadano
Camilo Arriaga, Antonio Díaz Soto y Gama y Socios.

Sexto: De los maltratamientos y crueldades de que se pretende han sido
objeto en su prisión los detenidos no hay constancia alguna en autos hecho

México, Mayo 29 de 1903.
Francisco P. Gochicoa, D.P. Lorenzo Elízaga, D.S.M.R. Martínez, D.S."

356

357

�Hubo en esta memorable sesión de la Cámara de Diputados una porra de
15 ó 16 estudiantes de Nuevo León, que vivían en México (entre ellos Nemesio García aranjo, sobrino del general don Francisco) y 40 a 50 miembros del Club "Ponciano Arriaga", que no se presentaron en la sesión de
la tarde. Era inútil.
Con este motivo el Gral. Reyes recibió felicitaciones de muchas partes.
El Club Victoria hizo una manifestación en su honor y, aunque llovía, se
asegura que reunió unas 2,000 personas que fueron de de la Plaza Hidalgo
hasta su domicilio a saludarlo. "Para la explosión sincera de vuestro entusiasmo ( dijo el Gral. Reyes a los manifestantes) que significa vuestra adhesión, la explosión incera de mi gratitud para vosotros".
Llama poderosamente la atención el hecho de que aún unos días después
de esta fecha, el Lic. Eulalio Sanmiguel, en carta escrita al Sr. Enrique Leal
de México decía: " o está lejano el triunfo de nuestros ideales".
Mientras esto sucedía los clubes "Unión y Progreso" y ''Victoria", recordaban a sus miembros la necesidad de concurrir a votar en las próximas elecciones que se celebrarían en domingos 7, 14 y 21 del siguiente junio para
renovar los Poderes Supremos del Estado.
Como resultado de este arbitrario triunfo político conseguido en las Cámaras Federales por el Gral. Reyes, desentendiéndose éste de las elementales
reglas de prudencia, se recrudecieron las persecuciones. El gobierno hizo circular rumores persistentes en los que se aseguraba que serían llamadas a declarar las 800 personas que habían firmado los pliegos que en número de 24
se agregaron a la petición de consignación al Gran Jurado; y una vez más
cundió el pánico entre los familiares de los oposicionistas, y con la publicación, en La Voz de Nueuo León, de la carta de don Benito Juárez Maza,
Senador de la República, en que e,q&gt;lica que él no concurrió a la sesi6n de
la Cámara cuando se erigió en Gran Jurado, porque estaba delicado de salud, pero que lo autorizó a faltar el Presidente del Congreso Sr. Francisco
de P. Gochicoa, pero que "al haber estado presente en la sesión de referencia, hubiera unido mi voto al del Gran Jurado, que absolvió al Sr. Gobernador de Nuevo León"; y otra del Dr. don Porfirio Parra y del Ing. Agustín
Aragón, personas de mucho valimiento, en la cual explican que no asistieron
a la sesión del Gran Jurado porque fueron en comisión a Puebla con motivo del descubrimiento de una estatua del sabio filósofo mexicano Dr. Gabino Barreda, hicieron crecer enormemente en la conciencia popular el poder de que gozaba el Gral. Reyes y se aumentó el miedo a tal grado que
los directores de la oposición hicieron correr la voz, también en calidad de
rumor, recomendando a todos que, llegado el caso, desconocieran sus firmas
si eran llamados a declarar; y más de la mitad se desistieron, según los peri6dicos oficiales. Hicieron más los jefes de la Gran Convención Electoral

Nuevoleonesa: pidieron a todos sus miembros que, en vista de aquellas Cll'cunstancias, se abstuvieran de votar en las próximas elecciones.
Y se efectuaron las elecciones sin pena ni gloria.
El 24 de junio de 1903 la Comisión Permanente del Congreso declaró ~iputados electos en los 10 distritos electorales a las siguientes personas: Lic.
Pedro Benítez Leal Dr. Ramón E. Treviño, Lic. Virgilio Garza, Rafael García Femández, Lic~ Enrique Ballesteros, Ing. Andrés oriega, Aurelio Lartigue, Amulfo Beclanga, Dr. Pedro C. Martínez y Armtlfo Botella.
En el Informe que el Sr. Gobernador del Estado leyó ante el XXXI Congreso del Estado en la apertura del último período de sesio~es, entre otras
cosas dijo: "Excepción de dos desórdenes insignificantes mouva~os por reuniones de índole política, que tuvieron efecto en marzo, respe~uvamente. en
Linares y Dr. Arroyo y otro, semejante por su origen de brevís.1ma duractón,
que reuistió carácter tumultuario 'Y que se uerificó en ~st.a ciudad el 2 de
abril, Ja tranquilidad no ha sido alterada en lo mas nurumo n ~l estado.
Personas e&gt;.-trañas al mismo, con motivo de ese suceso del 2 de abril, formularon una acusación contra el representante del Ejecutivo y la elevaron a
la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, la cual, erigida en G~an
Jurado, el 28 de mayo último, dictó ~~r un~~idad su fallo absolutono".
Días después el nuevo Congreso enubÓ el sigwente Decreto:
"Núm. 2. El XXXII Congreso Constitucional del Estado, representando
1

el pueblo de Nuevo León, Decreta:
Artículo Unico: Es Gobernador del Estado de Nuevo Le6n para el período que comenzará el 4 de octubre próximo y termina el 3 de octubre de
1907, el C. Gral. de Divi i6n Bernardo Reyes, por haber obtenido la mayoría absoluta de cuarenta y siete mil ciento quince votos.
Lo tendrá entendido el C. Gobernador del Estado, mandándolo imprimir,
publicar y circular a quien corresponda.
Dado en Salón de Sesiones del H. Congreso, en Monterrey a los 18 días
del mes de septiembre de 1903.
'
D.S."
Virgilio Gana, D.P.; P. Eenítez Leal, D. S. ; P.C . Mar tinez
Lo hicieron. Lo habían hecho siempre. Lo han seguido haciendo. ¿ Cuándo se terminarán estas prácticas extralegales de nuestros congresos?
Bien. No era cierto que el Gral. Reyes había caído de la gracia del gr3:11
dictador; quizá ya no tendría la estimac~6n. completa de ~ue an_tes babia
gozado; pero no convenía a los altos des1gruos del Gral. D1az satisfacer ya
las aspiraciones de los nuevoleoneses.
El mismo día 18 de septiembre se dio un suntuoso banquete al Gral: Reyes en el edificio de las Escuelas ormales, de la calle de Juárez, reciente-

359
358

�mente inauguradas, en el cual estu\'ieron presentes todos los presidentes de
los clubes "Uni6n y Progreso" del estado.
El 4 de octubre tom6 posesión de su nuevo período de gobierno y hasta
entonces, cuatro meses después de aquella crudelísima burla al Lic. Garza
Cantú, propuso una Ley de Amnistía para todos los que no hubieran intervenido en los delitos de homicidio y lesiones; al día siguiente la hizo extensiva a los que suscribieron un pliego insultante el 29 de abril.
El Club Victoria hizo una nueva manifestación de regocijo en su honor
que agradeció en su nombre e1 diputado Enrique Ballesteros.
'
E~ 12 de octubre aprobó el Congreso la Ley de Amnistía y recobraron
su libertad, a los 7 meses, los Líes. Vicente Garza Cantú y Nicolás M. Berazaluce, los Sres. Juan García Guajardo, Lorenzo Guerra, Jesús M. del
~osque, Galdino P. Quintanilla, Nicolás Martínez Zepeda (que tuvo una
tJenda por la caJJe de Morelos y que había atravesado, despavorido, a caballo, la Plaza de Zaragoza, que fue a refugiarse con ru compadre, el Coyote,
cerca de la Cuesta Blanca, en el río) , el Cap. Guadalupe Herrera, el coronel Lino Guajardo, José Manuel Meléndez, Adolfo Ducl6s Salinas, Severo
Morelos, Alberto Villarreal y Eugenio del Bosque Rodríguez.
El 3 de noviembre siguiente un nuevo decreto de amnistía del Congreso
del estado favoreció a los difamadores de Dr. Arroyo que el 3 de marzo anterior lanzaron ataques al Sr. Gobernador.
¡ Ah! ... perdón. . . Se me pasaba consignar en estas mal pergeñadas cuarti_llas, que, entre los miembros del Poder Judicial de aqueJJas sangrientas elecciones del pasado mes de junio, resultó electo Juez 2o. de lo Criminal, el Lic.
Macedonio E. Tamez ... ¡ Se lo tenía bien ganado! ¡ o faltaba más!
Para el 4 de marzo de 1904 todavía estaban detenidos 4 oposicionistas y
aún dos años después una persona permanecía en prisión. Desgraciadame~te
no pude averiguar sus nombres, pues el expediente Vidal Garza Pérez y socios,
~uyo era el nombre de un distinguido político de Lampazos, y que le fuera
llllpuesto para que se apenara el Gral. Francisco, está perdido. Allí debe estar ese importante documento en una enorme trinchera de paquetes y e casi
seguro que nuestro dilecto amigo el Profr. Israel Cavazos Garza, Director del
Archivo General del Estado, nos dará la grata sorpresa encontrándolo.

El fin de esta historia en lo que se refiere a su personaje central, el Gral.
Bernardo Reyes y a su eficiente servidor, el Lic. don Macedonio E. Tamez;
no viene al caso. ¡ Es tan extraña y veleidosa la fortuna!
Sin embargo, pcrmítaseme decir, sinceramente. El Gral. Reyes fue un producto de su tiempo, de su época; un perfecto padre de familia; un hombre
simpático, insinuante, con un gran don de gentes, activo, inteligente, culto,
valiente, honrado-honrado ( como decimos aquí) en el manejo de los centavos; un tanto ególatra y otro tanto sanguinario (émulo apasionado de don
Porfirio). Ya quisiéramos uno como él ahora. Hizo mucho por Nuevo León,
por Monterrey, no hay ya quien lo discuta. Dispuso, para su mejor éxito,
como todos los gobernadores posteriores, del mejor material humano, pues
es fama que Nuevo Le6n progresa a pesar de los malos gobiernos; pero, y
esto le quita gran parte del mérito que le pertenece, le toc6 gobernar bajo
la égida soberana del Gral. Porfirio Díaz.

BrnuooRAFÍA

Mbcico Pacificado, por Adolfo Ducl6s Salinas.
La Voz de Nuevo L,6n, Periódico Oficial del Gobierno de Nuevo Le6n.
El Gral. Bernardo Reyes, por el Dr. E. V. Niemeyer Jr.
Nuevo Le6n . .A.puntes Hist6Ticos, por el Lic. Santiago Roel (Sr.).
Archivo General del Estado.
Entrevistas. Recuerdos.

Para terminar sólo falta agregar unas cuantas palabras:
El Lic. Francisco E. Reyes se qued6 en México, por temor, y allá muri6
en 1906.
Después de esta fecha transcurrió lo que faltaba para terminar aquel período de gobierno y comenzó otro sin la más leve oposición política, y casi casi
como en Varsovia, toda proporción guardada, por supuesto, "La paz reinaba
en Monterre-y''.
360

361

�LA U IVERSIDAD DE UEVO LEÓN*
(1933-1943)

TOMÁS

MENDIRICHAGA V CUEVA

Sociedad uevoleonesa de !listona,
Geografía y Estadistica

I. LA

PRIMERA UNIVERSIDAD

LA PRIM.ERA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEÓN fue creada mediante decreto del
Congreso local, expedido el 31 de mayo de 1933, siendo Gobernador del
Estado don Francisco A. Cárdenas. Intervino como principal organizador
el doctor Pedro de Alba, quien fue comisionado por la Secretaría de Educación Pública para ese fin.

La Universidad se integró con cinco Facultades y tre Escuelas. Las Facultades eran: Filosofía, Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, In eniería
y Química y Farmacia. Las Escuelas: Normal, Bachilleres e Industrial "Alvaro Obregón", algunas ya existentes y otras que se fundaron en esa época.
Además tres Escuelas anexas: Enfermería, Obstetricia e Industrial Femenil
"Pablo Livas".
Ya existían las Escuelas de Leyes y Medicina, que fueron ascendidas a
la categoría de Facultades, y la Escuela Normal de Maestros, que fue incorporada a la Universidad. El Colegio Civil se transformó en Escuela de Bachilleres y la Escuela Industrial "Alvaro Obregón" fue ampliada con una
Preparatoria Técnica. Se anexaron a la Universidad las tres Escuelas ya
citadas, quedando las de Enfermería y de Obstetricia como dependencias de
la Facultad de Medicina. Fueron de nueva creación las Facultades de Filosofia (que no se organizó), Ingeniería, Química y Farmacia y, por último,
• Síntesis de los trabajos sobre "La Primera Universidad de nevo León", "La
Universidad Socialista" y "El Consejo de Cultura Superior", que aparecieron en lw
números 8, 9 y 11 de Humanitas.

363

�el Departamento de Extensión Universitaria, que a su vez fundó y sostuvo
dos escuelas secundarias nocturnas.
La inauguración de cursos se efectuó el domingo 24 de septiembre de 1933
en una solemne ceremonia llevada a cabo en el antiguo Teatro Independen:
cia (hoy Rex). Se iniciaron ]as clases al día siguiente.
El Gobernador Cárdenas designó al doctor Pedro de Alba como Secretario General de la Universidad, en funciones de Rector, quien debía instalar
el Consejo Universitario.
El 4 ~e octubre de 1933 tomó posesión e1 primer Consejo Universitario,
en el salon de actos de la Escuela Normal. Pero fue hasta el 17 de diciembre
cuando el citado Consejo eligió primer Rector al licenciado Héctor González,
director de la Facultad de Derecho. El día 20 del mismo mes, se inauguró
el Aula Magna y se declaró instalado e1 Claustro Universitario, en presencia del Ministro de Educación Pública licenciado Narciso Bassols. Por fin.
en solemne sesión del Consejo, celebrada en la noche del 21 de diciembr;
de 1933, tomó posesión del cargo de Rector el licenciado Héctor González.
Una semana después, don Francisco A. Cárdenas renunció al Gobierno
de Nuevo León. Su ejercicio constitucional, iniciado el 4 de octubre de 1931
debía expirar el 3 de octubre de 1935, pero el Congreso local, en sesión extra~
ordinaria, le aceptó su di.misión el 27 de diciembre de 1933. El Congreso del
Estado, erigiéndose en Colegio Electoral, designó el mismo día Gobernador
Sustituto al Secretario GeneraJ de Gobierno, licenciado Pablo Quiroga.
En la Segunda Convención Nacional Ordinaria del partido oficial P.N.R.,
celebrada en la ciudad de Querétaro en diciembre de 1933, se aprobó la
candidatura del General Lázaro Cárdenas para la Presidencia de México y
surgió, públicamente, la idea de implantar la "educación" socialista. El Ministro Bassols vino, tal vez, a trasmitir la consigna callista, pero el Gobernador Cárdenas no anduvo muy decidido, lo que precipitó su calda. Lo cierto
es que este gobernante bondadoSó y progresista prefirió abandonar el cargo
antes que servir de cómplice o instrumento a la "mafia" del callismo en
Nuevo León.
En los últimos días del año 1933 el Gobernador Sustituto, licenciado Pablo
Qui.raga, siguiendo las directrices oficiales, hizo los nuevos nombramientos,
que recayeron en varios jóvenes "socialistas", casi desconocidos y menores
de treinta años de edad. El más inquieto de ellos era el doctor Angel Martínez Villarreal, catedrático en la Facultad de Medicina y miembro activísimo del Partido Comunista, quien recibió el nombramiento de director del
antiguo Hospital Civil.

364

El movimiento estudiantil

En la noche del 27 de enero de 1934, el doctor Martínez Villarreal fue
electo Gran Maestro de la Gran Logia de Nuevo León.
Una extraña calma, precursora de la toxmenta, se percibía en los primeros meses del año 1934. Hubo, sin embargo, algunos presagios: el día 31
de enero renunciaron el director y el secretario de la Escuela de Bachilleres
y, el 2 de febrero siguiente, hicieron lo mismo el director y el secretario de
la Facultad de Medicina, quienes fueron reemplazados por elementos marxistas. Fue entonces, en febrero de 1934, cuando la nueva Dirección de la
Facultad de Medicina nombró al doctor Martínez Villarreal como Consejero Propietario, en representaci6n de los profesores de dicha Facultad, ante
el Consejo Universitario. Mediante esta hábil maniobra entr6 el Gran Maestro de la masonería nuevoleonesa a formar parte del Claustro Universitario.
El 15 de agosto de 1934, el Consejo Universitario "eligió por votacién
unánime" al doctor Angel Martínez Villarreal como segundo Rector de la
Unive.rsidacl El nombramiento violaba la Ley Orgánica universitaria, pues
e1 nuevo Rector no tenía la edad legal requerida y, además, ocupaba un cargo de elección popular en el Ayuntamiento de Monterrey (artículos 14, fracción 11, y 53).
El segundo año lectivo se inició el lunes 3 de septiembre. Unos días después, los estudiantes de la Escuela de Bachilleres acordaron discutir la reforma educativa socialista. De esta Escuela universitaria surgió el movimiento de rebeldía.
En la inauguración de cursos, efectuada en el Teatro Independencia (hoy
Rex) el día 13 de septiembre, estalló la rebelión estudiantil. Esa noche el
Consejo Universitario acordó la expulsión de doce estudiantes. La Escuela
de Bachilleres se lanzó al movimiento de huelga el día 14. El mismo día lo
secundó la Escuela Normal. Se izó la bandera de combate: "contra la escuela socialista y en defensa de la cátedra libre".
La huelga general universitaria contra la enseñanza socialista se decretó
el 17 de septiembre. El pliego de peticiones estudiantil constaba de ocho puntos, siendo tres los fundamentales: la renuncia del Rector, el reingreso de
los estudiantes expulsados y la implantación de la cátedra libre. La Facultad de Medicina se lanzó al movimiento. Ingeniería y Química y Fannacia
no lo declararon, "pero de hecho" estaban con él. En las demás Escuelas
y Facultades los universitarios dejaron de ir a clases.
En la noche del 26 de septiembre, los estudiantes se apoderaron sorpresivamente del edificio central de la Universidad, o sea el antiguo Colegio
Civil.

365

��Cultura
nueva Universidad
nombrara Instituto Politécnico Socialista. La idea cundi6, atizada por los líderes de la F .E. , pero al fin no tuvo éxito.
La Comisión O anizadora de la niversidad Socialista de Nuevo León
cr ó y
tuvo d
"centros ultural s" marxistas, que f uocionaron en las
Es uelas "Revolución" y ' belardo L. odríguez" convirtiendo además l
escuelas cundarias noctúmas, fundadas un año antes bajo la é 'da de la
primera U oivcrsidad, en centros de agitación.
El XII Congreso acional de Estudiantes se celebró en Monterrev del 15
al 20 de julio de 1935, asistiendo do ieotos cincu nta delegados
grant s
de ,·eint F deraciones. La consigna oficial era impedir la celebración del
Congr . Antes de iniciarse los trabajos al no delegados estudiantiles sufrieron atropell . L am rul7.as y a esiones fu ron ¡,reparando el ambiente
propicio para el crimen. Al terminar la asamblea inaugural, la noche del 15
de julio, cayeron asesinados lo estudiantes Víctor {anuel González, delegado
poblano: y Franci o G. González, alumno de la E cuela de Bachilleres regiomontana. in embargo, días de pués, la asambl a e tudiantil clausuraba

in;

en forma brillante sus sesione .
El XII Congreso acional de Estudiantes
heló contra la llamada "educación socialista" y rechazó el monopolio e tatal de la en eñanza. Además
reafirmó la autonomía uni\'ersitaria y el principio de libertad de cátedra. Por
último, precisó la participación de la
niversidade en la ~lítica y los deberes de los univ rsitarios. La Confederación acional de Estudiantes proclamó vigorosamente la bandera de principios que stenía en todo el país.
La Comisión Organizadora de la niversidad Socialista e tuvo pr ·dida
por un evidente e píritu sectario. Durante varios me s elaboró en secreto un
proyecto de Ley Orgánica marxista, que nunca se expidió. Posteriormente
fue publicado en la Gaceta Uniuersitaria, números 6, 7 y 8, correspondientes
a junio, julio y agosto d 1936. Pero fue el mismo Gobi rno de ue ·o León
quien rechazó el mencionado proyecto de Ley Orgánica, debido a su rndicalismo.
fines de agosto de 1935 renunciaron algunos miembros de la Comisión
Organizadora, inici:índo la d bandada. Dicha Comisión actu6 por e pacio
de on e meses, desde el 3 de octubre de 1934 hasta el 4 de ptiembre de
1935, en qu el Gobern dor Quiroga mediante un d creto la disolvió y creó
el Con· jo d Cultura Sup rior, que asumió Las funciones del Con jo niver itario.

m.

EL Co

EJO D

LTURA

UPEJUOR

1 4 de septiembre d 1935,
bemador us 'tuto li enciado Pablo Quiroga :x-pidió las 'B es para l Funcionami nto y Gobierno del ervicio de

368

upcrio,". Di ho ''servicio público" tenía la mi ión cl · r alizar ''los

propó5Íto.1 e.stabl cid os en l párrafo prim ro d l .Art. 3o. Constitucional".
El artículo 4o. de tas ''Bases" e tablecía: • El seruicio d cultura superior

será ,atuito".

El Con jo d Cultura . upcrior staba con lituido por los dir ctor de
lo In tituto , Fac.ultad
E u fas 'bajo la jefatur. '' de un Pre idente. "La
drsignación di lodos, corre pondrrá al Ejecttti· o d l E.stado''. (Artículo 6o.).
.í pr1dicron su relativa autonomía las instituci n uni\' rsitaria . Ef ctivam nt ', la L y Or ánica d la prirn ra oivcrsidad di ponía qu era atribución d l C n. jo Univ itario elegir al R tor d la terna pr ntada por
el Ejcrutivo del E tado. (Art. !)o., frac. , y Art. 15). También e tahleci6
que lo Dir ·rtor d Fa ult.ade y E u la
rían nombrados por d onjo niv rsitario, "o Jiropuesto en tr.rna de lo J1t11ta Directiva de rada Escuela o Facultad". ( rt. 25). P ro 1 decreto qu creó el onsej d Cultura uperior clccidi6 qu • todo lo nombramieot · debían
rr pondcr al
Gobernador d l E tado.
A la Uni\' •rsidad
l dio una e tructura · ialista.
uprimió la Facultad d Filo fía y
agr · aron la Escuela de ooperativi roo y el In tituto
d
rienta i6n
ial, ambos d filiación marxi ta.
La rcpr · ·ntari6n e tudiantil prácticam nte qucd6 anulada, pu
tipuló qu era atribución d l on jo: "Conc der al e tudia11tado la intnvrnción que juzf!tl prudente". ( rt. 7, inciso b).
El Gobirmo d
ue,·o L ón no c día ·n su intento de implantar ,1 mar"ismo n la ni\' rsidad. En el mencionado d ·r to d 4 d septiembre de
1935. ·e afirma qu la fundación d
t " rvicio público"
hac "tn tanto

se provee Jior ti H. Congreso del Estado a la re forma durativa u11iuersitnria
socialista".
cierto
que la omisión Or ani7.3dora d la niv rsidad
iali ta ·a había n
ado al Gobernador Quiroga un pro ·celo ele Ley
Or •ánica, pero é ta nunca
xpidió. Lo· a onl cimiento político charon
abajo

I plan gub mativo.

El 10 de !.Cpti mbr de 19'.35 1
la logia , iali ·ta "Independencia" núm ro 26, d si n6 P · id ntc d 1 on. jo d Cultura upeñor al d tor Ang 1 - fartínez illarrcal, Gran iaestro
r· lect de la mason ría ou \'Ol n
qui n hizo alguno nombramiento .
El domingo 28 de julio de e año · habtan el ·brado la lcccion s para
la renovación d lo
upremo Poderes n 1 Estado. Los partidos conlendi &gt;nt postulaban para G bcmad r d
uevo Lt ón, n I período 19351939, al iug •niero Piular o Elias ali · hijo, apoyado por I partido ofi ial,
y 1 Gen ·ral d Bt-irrad Fortunato Zuaz 1a,
t nielo por 1 Partido Liberal
,. •uevoleonés. El pu bl di a Zuazua. un triw1fo aplastam en la uma .
in embargo, la ecr taría el G bcmación d lar6 la nulidad d la el cio11 .

369
ll24

�El Congreso del Estado, a quien corre pondla erigirse en Colegio Electoral
y hacer el recuento de votos, coocluy6 su ejercicio le2:al el 15 d septiembre
in haber instalado a la siguiente Legislatura. Es decir que desapareció eJ
Poder Legislativo. El Tribunal Superior de Justicia del Estado, con fundamento en el artículo 144 de la Constitución Política de Nuevo León, nombró
el 26 de septiembre como Gobernador Provisional del E tado al Profesor
y General Gregorio Morales ánchcz, quien ocupó el cargo desde el 4 de
octubre de 1935 hasta el 30 de abril de 1936. El nuevo Gobernador debía
convocar a elecciones extraordinaria en un plazo de seis meses.

Cardenismo contra callismo
El 4 de octubre, el doctor Martínez Villarrcal y los demás miembros del
Consejo de Cultura uperior presentaron u renuncia, dejando en libertad
al Gobernador para ratificar los cargos o hacer nuevos nombramientos. Morales Sánchez nada resolvió durante un mes.

A principios de octubre, los estudiantes universitarios solicitaron al General
Morales Sánchez la d stituci6n de los miembros que integraban el Consejo
de Cultura Superior y el d onocimíento de la Federación de Estudiantes
ocialistas.
Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores constituyeron un
Bloque Mayoritario de Estudiantes Revolucionarios, que present6 un pliego
de peticiones al Gobernador solicitando: la remoción del Consejo de Cultura
uperior, presidido por el doctor Martínez Villarreal; la renovación del profesorado universitario y la reorganización de las agrupaciones estudiantiles.
El Bloque Mayoritario, creado bajo lo au picios del nuevo Gobierno, secundaba la política del Presidente Cárdenas y sostenía una adhesión absoluta
al General Morales Sánchez.
Los dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas presintieron la
caída del grupo callista que dirigía el Consejo de Cultura Superior. Con
el fin de mantener sus posiciones, iniciaron una campaña a favor del doctor
Enrique V. Santos, director de la E cuela de Bachilleres y afiliado a la lo"ia
"Tolerancia Masónica' número 6, quien guardaba estrecha amistad con el
doctor Marünez VillarreaJ. El objeto era que el doctor Santos ocupara la
presidencia del Con jo.
El Bloque Mayoritario acordó con lituir un Cons jo Reorganizador del Estudiantado, con el fin de que actuara como portavoz del gremio universitario
ante el Gobernador. El objetivo primordial ra la disolución de la Federación
d Estudiantes Socialistas, dominada por los partidario del doctor Martínez
Villarreal, y la creación d una nueva Federación estudiantil.

El Gobernador preside
el Consejo de Cultura
El 4 de noviembre de 1935, el Gobernador Morales ánchez se hizo cargo d~ la Pr~sidencia del Consejo de Cultura Superior, sustituyendo al doctor
Martmez Villarreal. Entre los acuerdos más importantes tomados durante
su gestión se encuentran la creaci6n del Departamento de Educación Física
Y1~ ~eorganización del Instituto de Orientación Social y la Escuela de Coopcrabvismo, creados para difundir el ma.n;smo en la Universidad. El Gobernador ratificó los nombramientos de directores del Instituto y la Escuela a
los doctores Eduardo ~guirre Pequeño y Mateo A. Sáenz respectivamente.
Además se acordó continuar el oprobioso istema, impuesto un año antes por
~l ~actor M~;tínez -ymarreal, de exigir a los universitarios, como "requisito
indisfnisable . para ingresar a las Facultades y E uelas Superiores, la credencial de miembro de la F deración de Estudiantes Socialistas, « con el fin
de obtener la agremiación obligatoria a la uez que un control absoluto de fa

organización estudiantil con respecto a sus miembros''. (Gaceta Universitaria
número 4, página 1).
'
En la sesión del Consejo, efectuada el 13 de diciembre de 1935. se concedí6
un representante estudiantil en las Juntas Directivas de cada Facultad o Escuela. (La Ley Orgánica de 1933 concedía do ) . Asimismo se aprobó la intervención de un _representante "del estudiantado en general" en el Consejo
de Cultura Superior. Pero fue hasta septiembre de 1936 cuando e!ectivamente se le permitió a la Federación de E tudiantes Socialistas nombrar un
delegado an~c _el Consejo, _En este aspecto también hubo un retroceso, pues
la Ley Orgamca de la prunera Universidad concedió a la Federación de
~stu?iantes Universitarios dos representantes: uno ante el Consejo Universt~~mo _como Consej~ro ~lecto y el otro como miembro del Consejo de Admj~
nistraci6n de la Univemdad. Aquella Ley Orgánica admitió, ademá , dos representantes estudiantiles por cada Facultad o Escuela, como Consejeros Electos, ante el Consejo Universitario.
. El Instituto ?e Ori ntación Social, ya reorganizado, enfocó su labor, excluSJvamente, hacia 1 maestros de las escuelas primarias oficial
por medio
de conferencias sustentadas con criterio materialista y ateo. Los maestros fuero~ adiestrado en la lucha social y en la té nica y los procedimientos de los
agitadores. A principios de 1936, el doctor Aguirre Pequeño fue pensionado
por el Gobierno de Nuevo León para realizar estudios en la ciudad d México. El Instituto de Orientación Social e disolvió poco después.

La Escuela Normal Socialista fue 1a única institución univer itaria que
aceptó los planes de enseñanza marxista d l In tituto de Orientación
ial.
Es decir, a los estudios del magisterio se agregaron las a ignaturas del men-

370
371

�clonado Instituto. El pro[esor Plinio D. Ordóñez. director de la ormal en
esa época, admite que dichos planes educativos -en los que él intervino en
forma destacada- fueron "formulados co,1 precipitación y con un criterio
impreciso e iriconsistente sobre lo que era y se proponía la educación socialista prescrita por las leyes federales relativas''. ( Pág. 1384).
La creación de la Escuela ormal Superior ya se había intentado en el
año 1933, al fundarse la primera Uni,·enidad.
o obstante, fue hasta 1935,
bajo el Consejo de Cultura uperior, cuando el profesor Ordóii.ez formuló
el programa de estudio . Pero no se llegó a designar la primera planta de
ma tros. iendo imposible iniciar los cursos. La Escuela onnal Superior
siguiendo el mismo programa educativo - modificado en parte por el profesor Oziel Hinojosa-, inició sus labores el 13 de octubre de 19-H. Esta fue
la segunda Escuela ormal Superior que funcionó en el pais y la pri.m ra
en provmc1a. in embargo, habiéndo inscrito 45 alumno , terminaron el
primer año lectivo 16 y de ésto únicamente 3 concluyeron los estudios, "después de wi penoso e irregular proceso escolar', afirma Ordóñez.

Representación estudiantil ante l'l Consejo
La participación de lo estudiante en el onsejo de Cultura Superior era
prácticamente nula, pues durante ocho años solamenle se admitió un r presentante de la Federación de Esrudiantes ocialistas. En I último año lectivo 1942-1943, dicho delegado representaba a dos mil s i cientos lllll\"Crsitario . Es decir, la representaci6n estudiantil no e concedió por Facultades
y Escuelas, orno lo establecía la Ley Orgánica de 1933, ino m díante una
Federaci6n. Bajo la primera niver idad, el gremio estudiantil ru,·o representado en el Cons jo Univers.itario por dos Consejeros uno propietario
y otro suplente, como delegados de los alumnos de cada E cuela y Facultad.
Pero después ya no existió una representación auténtica del estudiantado.
En efecto, el único delegado esludiantil admitido en el Consejo, no era electo por los universitarios, pues su nombramiento lo ex-pedía la F.E. . con Ja
aprobación e;,,..-presa del Consejo.
La Federaci6n ele Estudiante Socialistas, auspiciada por el Consejo de Cultura uperior, fue el único organismo e tudiantil reconocido. Con ese poder jerci6 un control casi absoluto sobre los estudi3.ntes. La F.E.S. dirigida durante cerca de una década por un !!I1.1po de jóvene audace , pudo imponerpor el fraude en las eleccion s y, más d una vez, por el terror. Por otra
parte, los universitario , en porádicos brot d rebeldía, afrontaron valerosamente esa situación.

372

El General Anacleto Guerrero, Gobernador
El lo. de mayo de 1936 tomó posesión como Gobernador del Estado el
General de Brigada Anacleto Guerrero. Una semana d pués el día 9 designó Secretario del Consejo de Cultura Superior, en funciones' de Presid~te,
al doctor Enrique C. Livas joven profesionista afiliado a la logia "Simón
Bolívar'' número 20 de Monterrey, en la que figuró con el cargo de Orador
un año después.
Al iniciarse la administración del General Guerrero d apareció el Departamen~ de Extensión Universitaria, cuando entró en vigor la nueva Ley
de Hacienda que le retir6 el subsidio. También fueron clausurados los dos
"centros de orientación social para obreros", que dependían de dicho Departamento. La F.E.S. solicit6 repetidas veces al Gobernador la reapertura
de esos centro de agitación, pero nada se resolvió.
El doctor Livas estrenó el cargo fijando su criterio radical en un artículo
intitulado "La Escuela Socialista y 1a Universidad", que apareció en el número 6 de la Gaceta Universitaria, correspondiente a junio de 1936.
A fines de abril de 1936, los ''bloques" (sociedades de alumnos) d algu-

nas Facultades y Escuelas habían desconocido a La directiva de la F.E.S.,
presidida por Marcos Flores. Los descontentos nombraron otra que encabezó Emilio Caballero Lazo, estudiante de Medicina, miembro del Comité
Ejecutivo del Frente Popular Mexicano. El Gobernador Morales Sánchez
en su carácter de Presidente del Consejo de Cultura, reconoció al día si-'
guiente a la nueva directiva de la F.E.S., siendo éste el último acuerdo que
dictó. Pero los delegados estudiantiles de los otros planteles universitarios
siguieron considerando legítima a la directiva anterior. La división en e]
gremio estudiantil era evidente.

El callismo en desgracia
Los políticos de filiación callista habían regido los destinos de uevo León
más de una década. El General Guerrero toleró al principio la agitación que
desarrollaban. Pero el 4 de agosto de 1936 ordenó la suspensión, por quince
días, del Alcalde de Monterrey, Heriberto Montemayor. El mismo día 4
fueron cesado , por orden del Gobernador, los doctores Angel Martínez Vi11arreal, director del antiguo Hospital Civil y Mateo A. Sáe.nz, director de
la Escuela de Cooperativismo. Este último también fue dado de baja como
profesor de la Escuela Secundaria úmero 1 y de la Escul':la de Bachilleres.
373

�La situación política hizo crisis cuando el doctor Martínez Villarreal fue
víctima de un alevoso atentado. Al mediodía del sábado 26 de diciembre
de 1936, varios individuos armados pretendieron secuestrarlo frente a su consultorio, obligándolo a subir a un automóvil. Pero al ser sorprendidos por algunos transeúntes, uno de aquéllos lo hirió con su pistola en la frente. El
senador nuevoleonés doctor Julián Garza Tijerina acusó públicamente, en
la Cámara Alta, al General Anacleto Guerrero como autor intelectual del
asalto. El Gobierno de Nuevo León negó el cargo.
A principios de enero de 1937, la pugna entre los elementos de extracción
callista, desplazados de la administración pública, y el Gobierno nuevoleonés
era evidente. Tras la expulsión del país del Jefe Máximo de la Revolución,
ordenada por el Presidente Cárdenas la oligarquía callista, antes poderosa
y ensoberbecida, fue humillada.
El doctor Martínez Villarreal y algunos dirigentes sindicales esgrimieron
contra el Gobierno del Estado una arma poderosa: la agitación obrera. El
ex Rector, atrincherado en la directiva de la Federación de Trabajadores de
Nuevo León, dirigió sus dardos envenenados contra la administración del
General Guerrero. La táctica era lanzar a los trabajadores contra el Gobernador de uevo León, pero esa actitud dividió a los sindicatos, pues algunos apoyaban incondicional.mente al Gobierno. Esta labor demagógica dio
por resultado una lucha intergremial que produjo, a principios de agosto
de 1938, una grave escisión, cuando más de diez sindicatos, inconformes por
los ataques al General Anacleto Guerrero, desconocieron al Comité Ejecutivo de la F.T.N.L. y, en el mes de noviembre siguiente, fundaron la Federación Autónoma del Trabajo.
El Comité Ejecutivo de la Federación de Estudiantes Socialistas, dominado por los izquierdistas, secundó la campaña de agitación contra el Gobernador. En la sesión celebrada la noche del 7 de enero, el mandatario nuevoleonés fue acusado entre otras cosas de pretender la incorporación de varias
Escuelas universitarias a la Dirección de Educación Primaria y Secundaria,
segregándolas del Consejo de Cultura Superior. La asamblea lanzó violentos
ataques al Gobierno -de Nuevo León.
Un mes después, el lunes 15 de febrero de 1937, se inició una huelga en
la Escuela de Bachilleres. Los estudiantes pedían la remoción del director
del plantel, el prefecto, sub-prefecto, ocho celadores y siete "preparadores''
a quienes calificaban de "déspotas". Esa misma noche, todas las Facultades y Escuelas universitarias acordaron secundar el movimiento. Un lamentable suceso vino a ensombrecer el problema estudiantil, cuando cierto
profesor de la mencionada Escuela de Bachilleres hirió a tiros, aunque no
de gravedad, a tres alumnos. El aaresor afirmó ante el juez que había dis-

374

parado al suelo por temor a ser agredido, pues un grupo de jóvenes huelguistas había atacado a un estudiante que Jo acompañaba. El incidente no
llegó a más y los bachilleres volvieron a clases el día 26, cuando el Gobernador ofreció resolver favorablemente las peticiones que fueran justas.

Prosigue la agitación estudiantil

La directiva de la Federación de Estudiantes Socialistas dio un paso en
falso cuando acordó, a espaldas del estudiantado, adherirse a una organización nombrada Juventudes Socialistas Unificadas de Nuevo León, en cuyas
filas militaban algunos miembros del Comité Ejecutivo de la F.E.S. Los "blo.
ques" estudiantiles se negaron a acatar el acuerdo, pues no habran sido consultados.
La adhesión de la F.E.S. a las Juventudes Socialistas fue rechazada violentamente por los universitarios. En sesión celebrada la mañana del 29 de
abril, los alumnos de 1a Escuela de Bachilleres desconocieron a la directiva de
la sociedad de alumnos y eligieron una nueva. Además decidieron por unanimidad segregarse de la F .E.S. e integrar una nueva Federación. Casi todas las Escuelas y Facultades secundaron este movimiento. En un "manifiesto'', el Comité Organizador de la nueva Federación exigía el castigo inmediato de los asesinos de octubre de 1934; el desafuero y castigo del senador
Garza Tijerina; la expulsión definitiva del Estado del doctor Angel Martínez
Villarreal por su labor de agitación y, por último, "acabar con la demagogia"
de las Juventudes Socialistas, "aliadas al programa de la Tercera Internacional Rusa'1•
En abril de 1937 la F.E.S. estaba prácticamente disuelta. La mayor parte
de ]as sociedades de alumnos o "bloques de estudiantes socialistas", habían
repudiado a sus directivas. Al terminar e e año lectivo, los universitarios
pugnaban por la creación de una nueva Federación de Estudiantes. Pero
el Consejo de Cultura Superior sólo reconocía como "legítima" a la Federación de Estudiantes Socialistas.
En esta época actuaban subrepticiamente en el medio universitario algunas organizaciones de izquierda, como la Federación Juveru1 Comunista
y las juventudes Socialistas Unificadas, que hacían Wla intensa labor de
proselitismo.
A principios de septiembre de 1937 se inició una nueva campaña de agitación para que el Gobernador Guerrero nombrara Presidente del Consejo
de Cultura Superior al doctor .Angel Martínez Villarreal, pues el doctor Livas no lo era oficialmente, ya que había recibido el nombramiento de Secretario del Consejo y, por lo tanto, ejercía el cargo interinamente. En al-

375

�gunas instituciones universitarias la campaña encontró una fuerte oposición,
pues en un año y medio el doctor Llvas había desarrollado una meritoria
labor. Por otra parte, un gran número de estudiantes consideraba que la
actuación del doctor Martínez Villarreal era ajena a los intereses universitarios.
En diciembre de 1937 se creó una nueva institución universitaria: la Escuela octurna de Bachilleres. El organizador del plantel fue el licenciado
José María de los Reyes, quien vino comisionado para ese objeto por el licenciado Luis Chico Goerne, Rector de la Universidad Nacional de México.
La ceremonia de inauguración se efectuó el día 8 de diciembre, en el salón
de actos de la Escuela Normal Socialista. La Universidad de México se obligó a cubrir el presupuesto del plantel y el Gobierno de uevo León a proporcionar el edificio, material escolar, etc. Sin embargo, la Universidad
Nacional no cumplió su promesa y los profesores carecieron de sueldo durante un año. En 1939, el Gobierno de Nuevo León se hizo cargo de la
Escuela.
A fines de diciembre de 1937 fue suprimida la Escuela de Cooperativismo.
Este plantel universitario tenía alumnos internos y externos, siendo exclusivamente para hijos de obreros y campesinos. En el año lectivo 1935-1936 recibieron su diploma doce alumnos y en el siguiente curso escolar se graduaron otros siete. Al suprimirse la Escuela el alumnado se dispersó.
En el mes de enero de 1938, la Federación de Estudiantes Socialistas promovió una serie de mitines para discutir las medidas dictadas por el Gobernador, en relación con la enseñanza universitaria, desde que se hizo cargo
del poder. La F.E.S. demandó la abolición de las cuotas mensuales, la reapertura de la Escuela de Cooperativismo y la expedición de la nueva Ley
Orgánica. A fines de ese mes, en una importante asamblea celebrada en el
Aula Magna, abundaron los cargos contra el Gobernador Guerrero. Sin embargo, los delegados estudiantiles de las Facultades de Medicina y Derecho
no estuvieron dispuestos a secundar el movimiento de la F.E.S. contra el
Gobernador. Afirmaron que el fondo de esta agitaci6n era la pérdida de
ciertas canongías que detentaban los directivos de la F.E.S., al suprimirse
la Escuela de Cooperativismo, el Departamento de E..,i:ensión Universitaria
y las dos escuelas nocturnas dependientes de éste.
Las huelgas de Bachilleres y magisterial

El 30 de septiembre de 1938, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres -480 en esa época- se declararon en huelga. En un pliego de
peticiones que contenía ocho puntos, los estudiantes solicitaban mayores facilidades para sustentar los exámenes de las materias reprobadas. El Consejo
376

de Cultura no cedi6 a las demandas estudiantiles. El día 5 de octubre los
bachilleres decidieron terminar el movimiento. Posteriormente, el Consejo
dictó algunas medidas para resolver la situación de los alumnos irregulares.
Unos meses después, a mediados de enero de 1939, se inici6 un paro de
los maestros de las escuelas oficiales, debido a que el Gobierno de Nuevo
Le6n no les había pagado los sueldos de varias quincenas. La Federaci6n
de Estudiantes Socialistas se declaró a favor de los maestros, afirmando que
también al cuerpo docente universitario se le adeudaban tres quincenas de
salarios. Sin embargo, los catedráticos de las Facultades y Escuelas Superiores se negaron a secundar la huelga magisterial. El Comité Ejecutivo de
la F.E.S. pretendi6 involucrar al estudiantado en el conflicto, in lograrlo.
A consecuencia de las fuertes presiones ejercidas por el Secretario General
de la F.E.S. -incluyendo un intento de secuestro-, en asamblea celebrada
el 27 de enero, la mayor parte de los "bloques" estudiantiles acordaron desconocer al Consejo Directivo de la F.E.S., encabezado por Jesús Piedra, estudiante de Medicina. Se constituyó un Comité Ejecutivo Provisional que
presidió Martín Torres, alumno de la misma Facultad. El magisterio oficial
reanudó las labores el 10 de febrero, obteniendo que el Congreso del Estado
expidiera, el 29 de mayo siguiente, la nueva ''Ley General de Educación Pública", que garantizaba a los maestros la seguridad en sus puestos y el ascenso mediante la Inamovilidad y el Escalaf6n. No obstante, las conquistas
sindicales del magisterio oficial no se extendieron al cuerpo docente universitario.
El 12 de mayo de 1939, el Gobernador Guerrero nombró Presidente del
Consejo de Cultura Superior al doctor Llvas, "cargo que venía desempeñando
interinamente con el carácter de Secretario . ..", desde mayo de 1936.
La autonomía universitaria

A fines de mayo de 1939, con motivo de la visita a esta ciudad del licenciado Mario de la Cueva, Secretario de la Universidad Nacional de México, se inició en los planteles universitarios un movimiento a favor de la
Autonomía. El licenciado De la Cueva sugirió, en unas declaraciones a la
prensa, la creación en Monterrey de una Universidad Autónoma. La idea
tuvo eco y cobró mayor impulso cuando el licenciado Héctor González, ex
Rector de la primera Universidad, abordó el tema en la sesi6n del Ateneo
acional de Ciencias y Artes, delegaci6n de Monterrey, celebrada el 31 de
ese mes, considerando urgente la creación de dicha Universidad Autónoma.
En junio de 1939 se cre6 un Frente Estudiantil Pro-Universidad Aut6-

377

�noma del orte, que agrupó a los elementos universitarios más sanos sustraídos al influjo de la F.E.S. Este fue el resultado positivo de las gestiones
llevadas a cabo, durante varios meses, por la Confederación Nacional de Estudiantes, que promovió una intensa campaña a favor de la autonomía.
La Federación de Estudiantes Socialistas se opuso al mencionado proyecto y en un boletín que apareció en El Porvenir el 9 de junio, afirmaba tu
de~ión de seguir luchando por "la implantación de una Universidad Socialista que sustente como base fundamental de su enseñanza la Tesis Filosófica del Materialismo Dialéctico, de acuerdo con el Art. 3o. Constitucional . .." También el doctor Enrique O. Livas, Presidente del Consejo de Cultura se opuso abiertamente a la autonomía, en un artículo publicado en El
Por;enir el 2 de octubre, bajo el título de "El problema universitario". El
movimiento autonomista fue sofocado en esa época, pero había de surgir más
potente dos años después, a fines de 1941, cuando se creó la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa.
En septiembre de 1939 iniciaron sus cursos dos nuevas dependencias del
Consejo de Cultura: la Facultad de Odontología y la Escuela de Contadores
Privados.

El General Salinas Leal, Gobernador
Al tomar posesión como Gobernador el General Bonifacio Salinas Leal,
el 4 de octubre de 1939, ratificó el nombramiento de Presidente del Consejo
de Cultura al doctor Enrique C. Livas. Poco después, el Consejo revocaba,
a solicitud del Gobernador, el vergonzoso acuerdo que exigía a los universitarios la credencial de miembro de la Federación de Estudiantes Socialistas,
como requisito para poder inscribirse en las Facultades y Escuelas Superiores.
El acontecimiento cultural de esa época fue la organización de una serie
de conferencias, patrocinadas por el Ayuntamiento de Monterrey y el Consejo de Cultura. Se iniciaron con la que fue dictada en el Aula Magna por
el doctor José Gaos, ex Rector de la Universidad de Madrid, sobre "Técnica y Vida", la noche del 13 de noviembre de 1939. Al día siguiente, invitado por los estudiantes, pronunció otra sobre el tema "Universidad". Un
ciclo fue desarrollado, a partir del 20 de diciembre, por el doctor Luis Recaséns Siches bajo el título de "La vida humana individual y la vida humana
social". El Consejo de Cultura auspició otro curso que estuvo a cargo del
doctor Aurelio Romeo Lozano, destacado pediatra español, y una conferencia que dictó el sociólogo y economista francés profesor René Marchand.
Varios delos patrocinó en febrero y marzo de 1940 el Ayuntamiento regiomontano, siendo Alcalde el profesor Manuel Flores, que estuvieron a car-

378

go del mismo doctor Gaos, el doctor Recaséns Siches, el ex Rector de la
Universidad de México doctor Alfonso Pruneda y el histopatólogo doctor
Isaac Costero. El Consejo de Cultura, por último, patrocinó en mayo de ese
año un ciclo de diez conferencias del doctor Jaime Pi y Suñer.
En el año lectivo 1940-1941 el Departamento de Extensi6n Universitaria
auspició unos cursos de Fisiología~ a cargo del mismo doctor Pi y Suñer,
catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, y de Dermatología, bajo la dirección del doctor Antonio Peyrí, catedrático de la Universidad de Barcelona.

La F.E.S. cambia de táctica
La agitación política decreci6 notablemente cuando el Presidente Cárdenas
dejó el poder, el lo. de diciembre de 1940, en manos del General Manuel Avila
Camacho. El día 5 de diciembre siguiente, la directiva de la Federación de
Estudiantes Socialistas acordó cambiar el nombre de su organismo, suprimiendo la palabra Socialistas. Esto provocó una escisión en el gremio universitario, pues los estudiantes más radicales decidieron que, en caso de no restituir el antiguo nombre a. la Federación, se separarían definitivamente de
ella.
Los ánimos estaban caldeados. La división se acentuó cuando iban a
efectuarse las elecciones de nueva directiva de la Federación de Estudiantes.
En la noche del 9 de diciembre, después de una tormentosa asamblea, tuvieron que suspenderse los comicios. Al día siguiente el grupo izquierdista
celebró las elecciones en la Escuela Industrial "Alvaro Obregón", que en
aquella época se encontraba en las afueras de la ciudad, y dio posesión a la
planilla encabezada por Edmundo Alvarado Santos, estudiante de la Facultad de Derecho. Se decidió volver a constituir la Federación de Estudiantes
Socialistas, restituyéndole su antiguo nombre. La planilla independiente pidió la nulidad de la votación, pues no habían sido citados oficialmente todos los representantes de las sociedades de alumnos; sólo habían asistido
catorce de los treinta delegados estudiantiles y, por último, de esos catorce
delegados tres de ellos no llevaban la representación oficial de la Escuela
o Facultad a la que pertenecían. A pesar de todo, el Consejo de Cultw-a
reconoció a la nueva directiva de la F .E.S.

Las fornadas Universitarias
En el aspecto cultural, el evento más notable de esos años fue, indudablemente, la organización de las Jornadas Universitarias} que patrocinó el
Consejo de Cultura Superior. Tan encomiable labor fue posible debido a
379

�las atinadas gestiones del doctor Enrique C. Livas, Presidente del Consejo,
y con la valiosa cooperaci6n del humani ta regiomontano don Alionso Reyes.

Las Jornadas Universitarias fueron una serie de conferencias cientüicas sustentadas por eminentes intelectuales y profesionistas, españoles y mexicanos,
bajo los auspicios de la Casa de España en México (después Colegio de
México).
El Primer Ciclo se maugur6 en la noche del 25 de marzo de 1941, con
dos conferencias dictadas por el licenciado Raúl Rangel Frias y el profesor
Antonio Moreno, Secretario del Consejo, sobre ''La Universidad y la Filosofía" y "La Universidad y la Revolución", respectivamente. En el mes de
ma)'o, el fisiólogo doctor Pi y Suñer dictó un curso de diez días en la Facultad de Medicina. Hubo un receso en julio y ago to, debido a las vacaciones. La Jornada Tercera estuvo a cargo del doctor Federico Pascual de]
Roncal, quien dictó dos conferencias sobre la Personalidad los días 5 y 8 de
septiembre. En la Cuarta J ornada el doctor Julio Bejarano trató sobre la
lepra y la sífilis, el 24 y 25 del mismo mes, La Quinta Jornada estuvo a
cargo del insigne don Alfonso Reyes, quien sustentó dos conferencias los días
6 y 8 de octubre sobre el "Concepto de la Literatura" y el ''Concepto de la
Crítica". La Sexta Jornada se inició el 15 de noviembre y la cubrió el doctor
J o é GiraJ, quien dictó dos conferencias sobre Química; en la segunda parte
el critico de arte Juan de la Encina sustentó dos conferencias y con ello
cerr6 el ciclo del año 1941.
En junio de 1942 se reanudaron con una modalidad: la transmisión por
radio de la 'Hora Universitaria", que se celebraba dos veces al mes, con
la participación de catedrático de las Facultades y Escuelas Superiores.

Derrota de la F.E.S.
La noche del 19 de septiembre de 1941 se celebr6 en el Aula Magna una
velada, que organizaron la Federación de Estudiantes Socialistas y la Federación de Juventudes de Nuevo León, adherida al partido oficial P.R.M.
El doctor Livas y varios estudiantes fueron los oradores, quienes insistieron
en la urgente necesidad de unificar a la juventud. Este evento era una respuesta a la versión propalada sobre la inminente creación de una nueva Federación Estudiantil.
Las elecciones de directivas de los "bloques" en las Facultades de Derecho,
Medicina y Química, celebradas a principios de octubre, constituyeron un serio descalabro para la Federación de Estudiantes Socialistas, pues las planillas
triunfantes no contaban con su apoyo. A mediados de ese mes, se discutia
abiertamente en todas las Facultades y Escuelas universitarias sobre la crea-

380

ción del nuevo organismo estudiantil, que desafiaba la tutela ejercida durante siete años por la F.E.S.
El 16 de octubre. en la noche, los lideres de la F.E .. y cuatro delega,.
don
tudiantiles celebraron una misterio ·a junta en la Escucla Industrial
'Alvaro Obregón'. Se dijo que s había pretendido llevar a cabo la ele ciones del Comité Ejecuti\'O y dar posesión a la nueva directi\'a, con la asistencia de las representaciones estudiantiles totalmente adictas. (Así lo habían hecho un año antes). Como el cambio de poderes era francamente ilegal, se suscitó una controversia, teniendo que suspenderse la cremonia. La
F.E . . negó en parte esta versión p ro admitió que se había celebrado una
asamblea aunque "sólo con el objeto de discutir la situación estudiantil".

La Ciudad Universítan'a
El 17 de octubre de 1911, en una importante junta celebrada en el Palacio de Gobierno, e decidió la construcción de la Ciudad Universitaria. Se
nombró una Comisión integrada por el industrial don Jocl Rocha, el profesor
Andrés Osuna, don Jesús M. Montemayor y el ingeniero Roque Yáñez. Se
tuvo la idea de e1igir la Ciudad Universitaria en los terrenos cercanos al
nuevo Hospital Civil, al poniente d la ciudad. El Gobierno de uevo León
ofreció aportar un millón de peso la industria regiomontana aportaría una
cantidad igual y el Gobernador Salinas Leal se comprometía a obtener del
Gobierno Federal otro millón de pesos. Se pens6 en dotar a la nueva U niversidad de un patrimonio eCQnómico, que le diera "la total }' absoluto autonomía en este sentido"·. Para ese fin e debían adquirir graneles extensiones
de terreno, que formarían el patrimonio universitario. Posteriormente serían
negociadas por un Con ejo de Administración, uyas utilidades ayudarían al
sostenimiento de la Uni ·ersidad. La Comisión Pro-Ciudad Universitaria desarrolló algunos trabajos preliminares, pero el proyc to fue aplazado mese:
después.

La F.E.U.N.
Al iniciarse el año lectivo 1941-1942 volvieron a onde.ar las bandera de
combate estudiantiles, pisoteadas por el sectarismo político en 1934: la utonomia Universitaria y la Libertad de Cátedra.
Miguel Angel Cantú, Francisco Garza Zambrano y Ricardo Treviíio Garza, Presidentes de las sociedades de alumnos de tres Facultades: Medicina,
Derecho y Química, respectivamente, lanzaron un "manifiesto" el 18 de noviembre de ]941, publicado en El Porvenir el día 25. Declaraban haber acor381

�dado constituir la Federación Estudiantil Universitaria eoleonesa. La nueva agrupación tenía un propó ito fundamental: pugnar por la creación de
la Universidad Autónoma del orte, siendo una de sus principales finalidades la edüicación de la Ciudad Universitaria. En el citado ''manifiesto" la
F.E.U. . condenó el monopolio estatal de la enseñan.za y, además, puntualizó que las relaciones entre el estado y la Universidad debían r feórse, e.xclu ivamente, a dos órdenes: el económico, uque se traduce en la obligaai611

ineludible del Estado de aportar lo necesario para el funcionamiento propio
de la U11iversidad", y de vigilancia, "por el cual velará (el Estado) por que
la Casa Grande de Estudios cumpla su noble misión y no defraude los intereses de los estudúmtes, de la Sociedad y del Estado".
En asamblea extraordinaria, celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a la F.E.U. .
1 día siguiente apareció en el ve pertino El Tiempo un virulento :itaque
del Secretario General de la Federación de Estudiantes Socialistas contra la
F.E.U . . Decía, entre otros desatinos: "la Federación de Estudiantes So-

cialistas reta públicamente a los elementos de la F.E.U.N. a una polémica
en la que traten de sostener sus principios, para que en esta farma todo el
estudiantado conozca a los que engaíian a la sociedad y a los universitarios,
co11 miras que hasta ahora no lum reuelado, y que se escudan bajo los principios demag6gicos de 'libertad de cátedra' y 'autonomía u,iivcrsitaria'.. ."
La Uniuersidad Autónoma de Nuevo León
El 18 de abril de 19-1-2 arribó a e ta ciudad el licenciado Octavio Véjar
Vázquez, Ministro de Educación Pública comisionado por el Presidente Avila
Camacho para gestionar l establecimiento de la Universidad de Nuevo Le6n.
E e día el periódico El Porvenir publicó una entrevista aJ licenciado Antonio Anncndáriz, Director General de Segunda Enseñanza de la Secretaría
de Educación, cuyas declaraciones fueron interpretadas como una advertencia de que la Universidad sería Autónoma, a pesar de la oposición del
grupo izquierdista. A su arribo, el Ministro de Educación declaró que dicho plan tenía como base una aportación tripartita en la que tomarlan parte
el Gobierno Federal, las autoridades de uevo Le6n y la iniciativa privada.
El lle nciado José Vasconcelos, quien venía acompañando al Ministro, dictó una conferencia en el Aula Magna la noche del 21 de abril, sobre la
historia y el sentido de la Universidad, en la que hizo una brillante defensa de la autonomía universitaria y pugnó por que la nueva Universidad
de uevo León fuera "ajena a toda influencia sectaria y a toda preponde-

En la importante junta celebrada el día 22 de dicho mes, a la que asi .
ticron industriale y hombres de negocios como repr entante del sector
privado, el doctor Livas, Presidente del Con jo de Cultura Superior. afirmó que la Uni,·ersidad nunca había solicitado al Gobierno la autononú,
"porque de hecho siempre la ha tenido", añadiendo que el Gobierno ·• para

nada tiene intervención en la desimtació11 de catedráticos, ni en la modificación o implantaci6n de plan.es de estudios o sistemas".
ó, por último, que el Gobierno del Estado olamente intervenía aportando "d t rminada suma de dinero para el sostenimiento de la misma". {Ya hemos visto
que el Gobernador hacía los nombramiento de Pre idente del Consejo de
ultura y de todos los Directore de Facultades y Escuelas universitarias).
Indicó, por último, que hasta entonce 1 Gobierno Federal no había contribuido con un solo centavo para I sostenimiento de la Uní rsidad de uevo León. Pero es el mismo doctor Livas quien, en un artículo intitulado "Uni.
versidad y Autonomía" aparecido en septiembre de e año n cl núm ro l
del anuario Universidad, o tiene la dependencia a Juta d la Unh rsidad
al E tado: "creemos que urta Universidad creada por el Estado sostenida con

fondos del Estado, .. .no puede ni debe apartarse del Estado que la creó.. ."
e designó una Comisión n la que

tuvieron rep

ntadas las tres parte :

Federación Estado e iniciativa privada. D bía elaborar en un plazo d treinta
días un plan que abarcara los aspectos técnico, económico y administrativo.
El Ministro encomendó al licenciado Eduardo García Máynez formular I pro•

&gt; to final. eis me s después, el 30 de octubre, el Ministro de Educación
volvió a Monterrey, de paso a la ciudad de altilJo, y declaró que aún no ba1 !icen.
dado Raúl Rangcl Frias ha afirmado en El Porvenir del lo. d febrero d 1969,
cción especial, página 1, que el Gobernador Salinas Leal "rechazó d proJ'l'Cto si,1 que se hubiese dado una e.iplicación oficial de los motivos''.
En e to año la enseñanza unive itaria atravesaba por una aguda crisi
en uevo León, pu el Gobierno del E lado destinaba una pal'ticla insuíici nte para la n cesidad de la enseñanza superior. Algunas Facultad
y Escuela se encontraban en situa ión muy precaria e instaladas n local
impropios. En otras se carecía de laboratorios modernos, en lo que faltaba
ha ta lo más indi pensable. El personal docente de var.ia in titucion s universitarias carecía de sueldo y, en la mayor parte de llas, e ·taba mal rl!tribuido. e pensó en qu el E tado debia crear un impu to adicional para
la enseñam;a superior e integrar un Patronato que
encargara de administrar el dinero.
bia recibido los estudios de la mencionada Comisión. Recientemente

rancia gubernamental".

383
382

�El Centro Cultural "Carlos Per ')?"a"
Un acontecimiento que d jó honda huella n la vida estudiantil de Monterrey fue la creación del Centro Cultural "Carlos Pereyra" obra destacada
d un grupo de profesioni tas cat6licos, que organizó los primeros Cursos
&lt;le Invierno en el Aula Magna del 18 de encr al lo. de marzo de 1943. Fueron veinte conferencias, sustentadas por cuatro maestros eminentes de la Universidad acional Autónoma de M ( ico.
En la noche d ·l 18 de enero, el licenciado Jo é Vasconcclo inau uró Jo ·
curso , teniendo a su cargo el iclo sobre ··Reflexiones de Historia Mexicana"
que concluyó el 22 de enero. (En la mi roa noch inaugural, la F deració~
de Estudiantes ocialistas y algunos sindicato obr ros pretendieron ''boicotear" lo Cursos celebrando un mitin frente al Aula fagna, en la Plaza
del Colegio Civil). El segundo ciclo lo cubrió eJ doctor Oswaldo Robles
quien di rtó sobre la Filosofía Tomista, d l 29 de enero al 3 de f brero'.
El licenciado 1:anuel Herrera y Lasso dictó un ciclo intitulado "Historia
Constitucional de México" desde el 8 hasta el 17 de febrero. Por último
1 licenciado Rafael Preciado Hernández trat6 acerca de lo ' Principio Ge~
nerales de Derecho Público", del 19 ele febrero al lo. de marto. La se ión
de clausura se efectuó el 8 de marzo, con un brillante programa en el qur
participaron los intelectualc doctores Carlos H. Ste\'ens y Julio Jiménez
Rueda.

tuvos edificios universitarios
Mediante decreto expedido en s ptiembrc de 191-2 por el ongreso local
la Facultad de Química y Farmac.ia e habí,a transformado en Facultad de
Ciencias Químicas "dándole mayor amj1lit1td a sus planes de enseñanza".
El 4 de junio d 1943
inició la con trucción d I edific-io propio de la
FacuJtad, en un terreno cedido pol' la American m lting and Refining Co.,
situado en las calles de Guerrero y Progreso. El Gobierno del Estado • portó
do ciento cincuenta mil peso . El 3 de octubre siguiente fueron inaugurados
los principaJes saione de clase y laboratorios.
Bajo el gobierno del General Salinas cal también se construyó, con un
co to de casi medio millón de pe s, el nuevo ediíici de la E cuela onnaJ,
en el mismo predio que el anterior pero de tres piso . D de entonces se
nombró oficialmente Escuela Nonnal "Miguel F. Martínez". A principio
del pre nte iglo, 1 Gobierno de uevo León había comprado en diez mil
pesos el terreno, situado en 1 paraje nombrado entonces Repueblo del orte.
El antiguo tdificio fue inaugurado el 22 ele mayo ele 1903, irúciándo e su
demolición a principios de octubre de 1941. EJ nuevo edificio se eri ió en

384

1942, siendo inaugurados el primero y segundo pisos el 4 de octubre de dicho
año y el tercero el 14 de septiembre de 1943. La Escuela ormal ocup6
ha ta hace poco la manzana comprendida entre las calles de Tapia al norte,
M. M. de Llano al sur, Colegio Civil al poniente y Juárez al oriente con
frente a esta última.
'
Durante la administración del General Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943),
el presupuesto a la enseñanza universitaria se aumen 6 en doscientos mil
pesos.

•
Durante ocho años, 13 enseñanza superior en uevo León fue impartida
de acuerdo con el decreto de 4 de septiembre de 1935, e.,-pedido por el Gobernador Sustituto licenciado Pablo Quiroga. Las Facultades y Escuelas uní" ~tarias est~:ieron bajo la dirección del Consejo de Cultura Superior, con
caracter prov1S1onal, desde septiembr de L935 hasta octubre de 1943, mientras se decretaba la nueva Ley Orgánica.
El profesor Plinio D. Ord6ñcz dice que el Consejo de Cultura fue un ''Cuerpo Técnico-Consultivo y Autoridad .m.rtituta del extinto Cousejo Universitario, mientlas se e:cpedia la Ley que diera nueva constituci6n a /o.s Escuelas
Profesionales y de Enseñanza Superior". D spués lo caJifica, con cierto desdén, como un "Jnstituto provisional, creado por un simple Decreto del Ejecutivo del Estado". El mismo autor afirma que era una "dependencia técnicoadministrativa" y, bajo dicho Con jo, se elaboraron, &lt;'con carácter transitorio", los reglamentos generales y particulares de todas las instituciones universitarias.
Ciertamente, el onsejo de Cultura Superior no fue un v rdadero Claustro Universitario, pues el decreto que lo creó lo había privado de su funci6n más importante, como es la d elegir Rector y Directores de las Facultad s y Escuelas Universitarias.
El Consejo de Cultura Superior inició su labores, n septiembre de 1935,
con uatro Facultades y cinco Escu las. Las FacuJtades eran: Medicina, Derecho y iencias Sociales, Ingeniería y Química y Farmacia. Las Escuelas:
Nonnal, Bachilleres Cooperativismo, Industrial "Alvaro Obregón" e Industrial Femenil "Pablo Livas''. Además tenía otras do dependencias: el Instituto
de Orientaci6n Social y el Departamento d Extensión Universitaria. En
los ocho años de g tión del Consejo s crearon: la Escuela rocturna de Bachilleres (diciembre de 1937)¡ la Facultad de Odontología, anexa a la de
Medicina ( eptiembre de 1939), el nuevo Departamento de Extensión Uni\'ersitaria (principio de 1941), la E cuela ormal Superior (octubre de 1941)
y el Departamento Deportivo U ni\'ersitario ( mediados de 194 2), todos hajo

385
H25

�• la presid ncia del doctor Enrique C. Livas. Tambi'n se consider6 como dependencia univenitaria, a partir de septiembre de 1939, la Escuela de Contadores Privados dirigida por los profesores Santos. Fueron suprimidos en
ese lapso el Instituto de Orientación Social (mediados de 1936) y la Escuela de Cooperativismo ( diciembre de 1937).
El Consejo de ultura Superior legalizó y continu6 la obra iniciada por
la Comisión Organiza.dora de la Universidad Sociali ta. de ucvo Le6n.
La segunda Universidad de u vo León fue creada mediante decreto expedido por el Congreso Local, con fecha 18 de agosto de 1943, que promulgó el Gobernador del Estado, General Bonifacio Salinas Leal, el 13 de septiembre siguiente y fue publicado en el Periódico Oficial el día 29 del mismo
mes. Al entrar en vigor dicha ley, el 29 de octubre, el Consejo de Cultura
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reuña histórica di la masonería ,m el Ertodo y Memoria de los trabajos realizados
1111 los años de 1936 r 1937. Monterrey, 1938.
Informes administraúvo! de los Gobernadores de Nuevo León don Francisco A. Cárdenas, licenciado Pablo Quiroga y Generales Gregario Morales Sánchcz, l'\ruacleto
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Proy,cto de d11crlllo del Ejecutivo del Estado para la derogaci6n de la Ley Universitaria, con el dictamen d, la Comisión d, Ltgislocióii y Puiilos Constitucionales
d11 la H. XLV Legi.rlaturo y texto fnt11gro dt la designación oficial dt los miembtos
compon,ntes de la Comirióii Organizadora d, la Unive-rsidad Socialista de Nu,vo
León 'Y tl adjunto Instituto de Ori,ntaei6n Social. Publico.cione5 de la Comisi6n
Organizadora de la Universidad Socialista de Nuevo Le6n, número J. Monterrey,
Nuevo Le6n. Octubre MCMXXXIV.
SAsTOs, JosÉ E., Nu11vo León en 1935. (Sin pie de imprenta ni fecha).
GoNzÁLP.z

REVISTAS

Ar,il, 6rgano de la logia Rafael
ájera número 33 de Monterrey. Número 339.
febrero 15 de 1945. ( úmero dedicado a la memoria del doctor Angel MartínCJi

illam:al ) .

387

�Armas 'Y Letras, boledn mensual de la Universidad de uevo León. Año 11, número l,
enero 30 de 1945. ( Articulos acerca del doctor Angel Martínez Villarreal.
CienciaJ, revista estudiantil mensual. Organo de alumnos de la Escuela de Bachilleres de la Universidad de Nuevo Lc6n. Año I, números 1, 2 y 3; abril, mayojunio y julio de 1934.
El Estudiant,, órgano de los alumnos del Colegio Civil del Estado.
ño 1, número
5, 8, 9 y 1O: mano, julio, agosto y septiembre de 1933. Año II, números 17 y
19-20: mayo y julio-agosto de 1934.
Gaceta Universüaria, 6rgano de la Univenidad de Nuevo Le6n. Año l, número l,
agosto de 1934. (Sólo se publicó este número bajo la primera Universidad).
Gaceta Universitaria, 6rgano mensual de la Comisión Organizadora de la Universidad
Socialista de uevo León. Año I, números 2 y 3: abril 15 y mayo 15 de 1935.
Gaceta Universitaria, órgano mensual del Coruejo de Cultura Superior.
úmeros 4,
5, 6, 7, 8 y 9: febrero, marzo, junio, julio, agosto y septiembre de 1936, respectivamente.
Germen, revista estudiantil. Año I, número l, diciembre de 1933.
Oriente, órgano del Grupo de Normalistas Revolucionarios. 'úmeros 1 y 2, marzo
y abril de 1934.
Uniutrsidad, órgano de divulgaci6n universitaria. Número 1 abril de 1933.
Universidad, órgano del Consejo de Cultura Superior.
úmeros 1 y 2, septiembre de
1942 y septiembre de 1943, respectivam nte.

PERIÓDICOS

Diarios El Norte, El Porvenir, El Sol y El Tiempo de Monterrey. Años 1933 a 1943

LA CIUDAD DE MtXICO, EN VARIOS TESTIMO

ros

ERNESTO DE LA TORRE V1L1.AR.

Antecedentes

VARIOS smLos DE E..'&lt;lSTENCIA de la ciudad de México, han dejado largo
e.'\.l)ediente, una enorme traza de su desarrollo, amplia hoja de servicios en
los que se puede advertir la variedad inmensa de facetas que ella presenta.
Desde las primeras representaciones jeroglíficas que muestran el lugar rodeado de tules y en el cual sobre un nopal, un águila que aprisiona una serpiente
se apresta a devorarla, hasta las más recientes representaciones tanto pictóricas como cartográficas! los testimonios de la Ciudad de México son abundanúsimos.
El mundo antiguo, el de los indígenas anteriores a la venida de los europeos, ya admiró y describió la grandeza de su ciudad, aquella que les había
sido prometida durante varios siglos, y los poetas indios dejaron bellísimas
relaciones de la admirable Tenochtitlan, de la cual dijeron:
Sitio de blancos sauces, sitio de blandas juncias
es México aqui.
Tú, garza azul, vienes volando,
aquí abres tus alas, hermoseas tu cola y tus alas:
posesi6n tuya es todo el mundo,
pero imperas solamente
aquí en México.
Y en una descripción más amplia:

Haciendo círculos de jade está tendida la ciudad&gt;
irradiando rayos de luz cual pluma de quetzal está aquí México:
junto a ella son llevados en barcas los príncipes:

388

389

�sobre ellos se extiende una florida niebla.
¿Es tu casa, Dador d.e la vida, reinas tú aquí;
en Anahuac se oyen tus cantos:
sobre los hombres se extienden:
Aquí están en México los sauces blancos,
aquí las blancas espadañas:
tú cual garza azul extiendes tus alas volando,
tú las abres y embelleces a tus siervos.
De esa hermosura natural apreciable en alto grado por el indígena nos
quedaron innúmeras muestras. Los propios, los mexicas crearon la mayor parte, mas los extraños, los indios moradores de los valles vecinos, aliados o
rivales de los tenochcas, como tlaxcaltecas y huexotzincas, también supieron
captar, como los extranjeros de siglos postreros, la innegable y extraña belleza de la ciudad, tal cual lo podemos ver por esta descripción:

he venido, he llegado a donde se tiende el largo verdeazul:
se agita, espumea, hierve, resuena estrepitoso:
Yo me convierto en pájaro quetzal~ en ave color de turquesa:
de Huexotzinco vengo a la medianía de las aguas.
En medio del agua floreciente, donde se confunden
el agua de oro y el agua de esmeralda,
grazna el luciente ánade y al ondular hace lucir su cola.
Y de la magnificencia de la ciudad, múltiples son las menciones, repetidas
las referencias a sus suntuosos templos en los que abundantes y complejas
deidades recibían culto, y también son continuas las que se dirigían ensalzándolas, a las casas de sus señores y guerreros:

Donde están las casas de esmeralda,
d6nde están las casas de pluma de quetzal,
es donde imperas tú, Moctezuma .
De ello fuiste digno y queda tu fama extendida aquí ...
Con dardos se va a escribir, con escudos se escribe
Tenochtitlan, donde están las flores fragantes,
las flores del coraz6n:
allí brotan las flores del que da la vida:
por todo el país son chupadas por los príncipes.
Dentro el agua estás de variadas flores
sientes glorioso.

te

390

Estas, unas cuantas muestras de la admiración que propios y extraños sintieron por la sin igual ni sin rival Tenochtitlan, son reveladoras del impacto
que la ciudad prehispánica y su ambiente produjeron en el mundo indígena,
el cual no tan sólo cantó su grandeza, sino que también lo organizó en todas
sus formas, y representándolo o refiriéndose abundantemente a todas las facetas de esa organización. Así, desde los viejos tiempos del mundo nahua,
la ciudad comenzó a formar amplio e&gt;..'Pediente, del cual desgraciadamente
perdimo buena parte relativa a las épocas más remotas. Sin embargo algo
se conserva aquí y en el exterior. De mucho de ello ya se ha hablado por
personas más conocedoras; por ello vamos a referimos a otros aspectos de
ese expediente, a otras fuentes concernientes a la ciudad de México.

Los testimonios documentales

La conquista rápida y la colonización dilatada, lenta y decididamente transformaron la visión, sentido y forma de la ciudad dejando amplísimos testimonios de su acción sobre la capital de Nueva España. Esos testimonios van
a referil'se a su organización, a la distribución de su población, sus aprovisionamientos, sus obras públicas, sus instituciones, sus hombres, etc., testimonios que como los de] mundo prehispánico acerca de estas mismas cuestiones serán inmensos, pero con la diferencia de que éstos sí habrán de llegar
casi en su integridad a nosotros.
De esta suerte, en los archivos de las múltiples dependencias virreinales
concentráronse multitud de expedientes refernotes a la ciudad.
Tanto en la Secretaría del Virreinato, órgano centralizador de buena parte
de la acción gubernativa, como en el archivo del Cabildo Municipal, del Ayuntamiento; y también en los variados archivos eclesiásticos, la documentación
que hace referencia a la Metrópoli mexicana es inmensa. Pero no sólo aquí,
sino que también en el exterior, en España principalmente, en muy diferentes repositorios público y privados, guárdanse ricas fuentes sobre nuestra
ciudad y lo mismo ocurre en París, en Florencia, en Roma, en Viena, en
Bruselas, en Upsala, en Londres, en Praga y en muchas otras ciudades del
Viejo Mundo, a donde por mil diversas causas y en diferentes tiempos fueron
a parar los testimonios relativos a México. En múltiples guías documentales,
cuya enumeración, a más de cansada sería inútil, puesto que sólo podrá dar
una vaga idea de los muy preciados tesoros que hemos perdido y que tanto
importa conocer, descríbense con minucioso cuidado, erudita técnica y la amplitud que el caso requiere, esos testimonios, los cuales valdria la pena se
recopilaran, pues proporcionarían muchas luces respecto a la ciudad y las
bases esenciales para edificar un sólido y amplio trabajo. Algunos de esos tes391

�timonios ya han dado lugar a la rcalizaci6n de importantes estudios y su
edición ha enriquecido sobremanera nu stras fuente históricas; díganlo si
no el Mapa de Upsala, la Crónica de Vázquez de Espinoza, los escritos de
Cervantes de Salazar, los de Ajofrin y muchos otro lo cuales no han agotado Jos veneros, sino tan s61o mostrado la rica variedad que contienen.

bierno, educación, obras material s, diversiones' sanidad , serv1 10s públicos
etc., etc. En ella, qu se encuentra afortunadament muy bi n pre rvada,
pese al de uído que en ciertas •pocas se le ha t nido,
po ible seguir día
tras día los pasos d la ciudad, de sus autoridadc y sus habitantes desde el
momento de su fundación.

Respecto a Jos repositorio nacionales, podríamos citar en primer término
al Archivo General de la ación, en cuyos numerosos ramos las referencias a la
ciudad de México aparecen a cada instante. Fuera de los ramos relativos
directamente a ella, como: desagü , padrón Universidad y otros casi todos
los ramos del Archivo en una u otra forma hacm relación con la vida de
nuestra metrópoli y la de los metropolitano , como se pu de advertir en los
ramos de inquisición, criminal, civil, gallo , tabaco, bi toria, ti rras, lotería
y chinguirito entre muchos, en los cuales podemos conocer la actividad cultural, espiritual, ideológica, religiosa, sexual, criminal, lúdica económica y
política de nu tros antecesores. ¡ Qué panoramas tan importantes se dan
en esas secciones, a través de las cuales el pasado se esclarece en todo sus
detalles? Nada queda ahí oculto al ojo avizor, curioso, penetrante y también
maléfico o ingenuo de lo investigadores. Consultando esos ramos ocurre
como en la famosa novela de Quevedo, que los tejados de todas las casas
de nuestros nobles, piadosos y honorables antepasados se abren y ya sin ellos
podemos advertir que u piedad, nobleza y honorabilidad no era tanta; sino
que hechos de la misma frágil carne y e píritu que hoy tenemos, pecaban
ozaban, sufrían y hacían las mismas truhanerías que en los tiempos presentes.
ada nuevo re plandecerá, sino los mismos vicios y virtudes que hoy
existen, lo cual nos comprueba la semejant condición humana de todos los
tiempos.
Sí veremos naturalment , señalados los e fuerzos de algunos para organizar a lo más, para hacer m nos gra\'o~ la miseria moderar la opulencia y la
maldad, refr nar las malas inclinaciones, dotar d mejores medios de vida
a numerosos grupo , todo ello a travé de documentos que describen el desarrollo de numerosas instituciones de educación, bcnl"Ücencia, corrección, aprovisionamiento, policía, gobierno etc., etc.
Fuera del Archivo General de la ación, es el Archivo Histórico del Ayuntamiento de México, el que mayores referencias proporciona. A más de que
en él e conservan las famosas Actas de w Cabildo, es decir las obligadas y
continuas menciones a su múltiple ac 'vidad las cuate arrancan del siglo XVI
y se cierran en los primeros años del siglo XIX n los que Ja ciudad se regía no por la voluntad omnímoda de un solo hombre sino por el acu rdo
múltiple de "claros y discr tos varones" que la obernaban, interc a enormemente la documentación toda, conc miente a I muy variados aspectos que
Ja vida de una comunidad presenta como son los de su abastecimiento go-

Podremos en ella advertir también, cuáles han sido los gobernante que
ha tenido y a qué intere
han obcdecid . La presen ia de funcionario ligados a la oHgarqula dominante fue desd el siglo XVI un hecho r al y
si a fin d I si lo 'VIII y principio d ·I XIX vemos a muy dislin idos
criollos promover la independencia política del país, e to se d bió a qu
grupo se había conv rtido en el rupo r tor d buena parte d la pobla ión
y se nfrentaba con Jara c ncien ia a otro grupo rival, al de los peninsulares al que habrán de aniquilar consumando su obra en el año de 1827.
También ahí podrán advertir I csfuerz s por abastecer a la ciudad d
las provisiones que su siempre reci nle p blaci6n ~'&lt;igía, y percioir los csf uerzos por qu los precio d los artículos de primera necesidad no subieran
por los cielo manteniendo una política de aba tos que nuestro gobierno
tan revolucionarios han imitado. También percibiremos cómo los servicios
público preocupaban a nu tras viejas autoridades; 6mo 1 a a, el alumbrado y el pavimento, ya mortificaban a responsables funcionarios, quienc
echaban mano de acueduct , pipas, adoquines, hac.hones o mecheros para
dar a la ciudad un aspecto más floreciente. La introdu ción del agua potable la instalación de la red d desagüe, el tendido de las primeras vía ,
al principio de madera, posteriormente de fierro para que lo trenes de mulitas primero luego de vapor y finalmente eléctricos pudieran conducir a
cada día m."15 apresurado ciudadan s, se patentiza en la documenta ión que
ahí se conserva, como también, los esfuenos por dotar a la metrópoli de honestas y módicas diversiones en la que lo mexicanos encontraran un poco
de esparcimi nto para disipar su preocupaciones que on el tiempo han logrado convertirse en públicas neuro is. También en sus polvosos libros nos
daremos cu nta de los anhelos de cmbcll cimiento de la ciudad, traducido
en la construcción d obras pública que llevan impreso el signo de los tiempos. i en la época de los ilustrado y d pótic s borbones el lema que justificaba la realización de esas obras era "Para ornato y utilidad de la ciudad''.
hoy día, en medio d la conmovedora democracia urgida de la re\·olu ión.
el lema ha di minuido de e tensión, habiendo p rdido la primera parte y n
quedándol sino aquella que mira 'a la utilidad'' y ya no al mato, y si no
que lo digan nuestros periféricos y viaductos y otros duetos que semejan corrales de enchiqueramiento de anado, por los qu corren lo mexicano como si se los llevaran lo demonio . La actividad cultural también ncu ntra
sus antecedentes en I s documentos del Archh:o Municipal, en los uales

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.

)

393

�advierte la atención prestada por la autoridades de la ciudad, antes de que
existiera ninguna Secretaría de Educación, a la enseñanza de la niñez de
otrora. Los reglamentos de las escuelas, las ordenanzas del noble gremio de
escnbir, leer y contar, las visitas a los diversos planteles de instrucción y también de beneficencia están minuciosamente preservados para los inYestigadores.
Cualquier aspecto de la vida ciudadana, encuentra en el Archivo del Ayuntamiento sus antecedentes. Ahí es posible precisar no ya la vida particular
de alguno de sus vecinos, sino la vida más compleja, pero más interesante
de ese gran personaje, el principal, el fundamental de toda la mstoria, que es
el pueblo. Rico, bien conservado y de inmensa utilidad, el Archivo del Ayuntamiento formado en el correr de los años, presta a través de la organización
que buenos archiveros le dieron, entre otros don Francisco Gamoneda un ser' Guía
vicio eminente a los investigadores. A Gamoneda debemos la p1imitiva
de us fondos, la cual no ha sido hasta ahora modificada ni alterada.
Lo archivos eclesiásticos, como decíamos, rese1Yan a lo estudiosos a adables sorpresas. El archivo del Cabildo Catedral, aunque saqueado un tanto por manos poco piadosas, muestra no tan sólo el fervor religioso ino la
actividad entera de la Iglesia en torno de México, desde las épocas más remotas aquellas en las que la influencia eclesiástica fue decisiva, basta las
actuales posiciones laicistas pero tolerantes, pasando por los álgido dias de
lucha entre los representantes del Estado y los de la Religión. Sus Actas,
de las que desgraciadamente faltan alrrunos volúmenes, dan clara idea de la
acción de la Iglesia y de sus miembro en torno de la historia mexicana.
La creación de planteles de ensefranza, de institutos de beneficencia, de obras
pías, de fábrica de capillas y monasterios, de dotaci6n de beneficios y canonjías a los miembros más conspicuos del clero; de pleitos y dificultades entre
ellos. También encontraremos ocursos de los particulares respecto a su estado
civil, a sus dificultades conyugales, a sus escrúpulos. Papeles que hacen mención de las donaciones a la iglesia, a sus clie'LIIlos, a sus prerrogativas, son
también nutridos.
El Archivo de Cabildo de la Basílica de Guadalupe, en el e tremo de la
ciudad, historia principalmente la actividad realizada en tomo de ese centro
de devoción y peregrinaje. Los archivos parroquiales de ya más de un centenar de parroquias que existen en la ciudad hacen mención a los nacimientos, matrimonios y defunciones ocurridos en esta ciudad desde el siglo
XVI. Las cuatro parroquias más antiguas, esto es las erigidas en la decimosexta centuria, guardan celosamente protegidos los registros de buena parte
de los mexicanos más distinguidos de varios siglos. El del agrario encierra la flor y nata de los mexicanos, los descendientes de lo.s primeros conquistadores y pobladores, como también el de Santa Veracruz, en cuyas cerca-

39-t-

nías vivian familias de rancia prosapia como los Mariscales de Castilla, aunque también guarda las actas de defunción de los ajusticiados por el Tribunal de la Acordada que se hallaba dentro de sus límites. El de Santa Catarina y el de San Miguel revelan también aspectos sobresalientes de la vida
mexicana durante más de trescientos años.
Separados de estos piadosos fondo , otras instituciones guardan los testimonios surgidos de la voluntad de las personas para ceder, vender y traspasar sus propiedades. El Archivo de Notarías o Protocolos, uno de lo más
ricos con que cuenta México, no ha sido e&gt;..-plorado del todo. Los beneméritos
Agustín Millares e Ignacio Mantecón, patrocinados por El Colegio de México comenzaron a elaborar una guía o catálogo de ese archivo, pero tuvieron que detenerse en los protocolos de unos de los primeros notarios del
siglo XVI sin poder continuar su labor. Un examen detenido de sus fondos
permitirá la elaboración de excelentes trabajos en torno de la procedencia
de nuestra población, del origen de la propiedad en México, de las actividade artísticas, académicas, políticas y económicas de importantes núcleos
sociales no sólo de la Metrópoli, sino de todo el país. El Archivo Público
de la Propiedad, más moderno y reciente que el anterior, hace fe de los bienes
que cada mexicano posee. Otros archivo existentes en otras tantas dependencias oficiales informan de los turistas de antaño y hogaño que aquí actuaron.
Mas como no es nuestro propósito el referirnos solamente a los documentos que pueden servir para ha.cer su historia, sino ocuparnos también de
algunos testimonios historiográficos referentes a la ciudad, debemos pasar
en seguida a ese tema.
Los t timonios acerca de la ciudad de México, como hemos visto se encuentran desde las épocas más remotas. Para nuestro intento conviene tratemos tan sólo de algunos procedentes de la etapa colonial, aquellos que se
producen a partir del descubrimiento del Anahuac y del ingreso de los primeros hombres blancos en la opulenta ciudad azteca, en la Gran Tenochtitlan.
Eso explicará el que no mencionemos a todos, sino únicamente a algunos
de eUos.

Los testimonios historiográficos
El interés por la geograffa y la historia, esto es, por la naturaleza y el
hombre viene -como en los viejos tiempos en que Herodoto se maravillaba
de las tierras recorridas y de los hombres que en ellas moraban del ilo y
de la civilización de Egipto- íntimamente unido en los primeros europeos
que contemplaron el uevo Mundo. Sin embargo, a éstos como a aquél_.

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�import6les más el hombre que la simple naturaleza, pues al fin y al cabo
es él quien subyuga a aquélla, la domina y conforma, aun cuando ella intervenga en la aparición de ciertos caracteres e pirituales, de peculiares hábitos
y costumbres. No deja por eso la naturaleza americana de sorprender a sus
primeros descriptores, empezando por Colón, quien -"cruzando los hilos de
la realidad con los del ensueño"- como admirado por sus caudalosos ríos,
su salvaje flor sta, su colorida y extraña zoología, creyó encontrar en ella
el asiento del Paraíso. A partir de él, Vespucio, Oviedo --que otros no lo
gozaron con los ojos del cuerpo sino lo intuyeron intelectualmente con su
despierta inteligencia-, y posteriormente los conquistadores, Cor~és. Bemal
D.íaz; los religiosos, Sahagún Motolinía y los subsecuentes, el paisaje americano en general y el mexicano en particular, fue descrito con sobriedad,
aun cuando en ocasiones lo haya sido con entusiasmo y delcitante minucia como lo hace Oviedo con el de las Indias.
Los hombres, en cambio, dentro de su comunidad o aislamiento son vistos con mayor interés. Se les pinta con asombrada certitud de que son seres
humanos, disipando las monstruosas y fantasiosas imágenes q~e de los de lejanos horizontes se habían creado y se seguirán ~orjando con mteresada dolosa intención. El indígena aparece ante los OJOS de los europeos, Colon el
primero, en toda su espléndida y bella desnudez, y sus cos~bres, habitaciones, sustentos, sus creaciones enteras, van siendo recogidas en sabrosas
descripciones, y poco a poco valoradas incorporando muchas de ellas no
sólo al patrimonio de los propios conquistadores, sino al de toe!~ la europea
civilización.
La contemplación de una extraña y fastuosa naturaleza amplificó la realidad en su asombrada descripción. La hazaña descubridora fue de tal magnitud aun cuando los términos estuvieran equivocados en un principio, que
había que engrandecerla, exagerarla, multiplicando su real valor.. De ah!
nacieron en las letras americanas, como tan certeramente lo ha dicho Jose
Juan Arrom, "dos temas y una actitud que Juego se han hecho constantes:
el paisaje, el hombre y la hipérbole".
De ]as descripciones europeas que nos quedan de la ciudad indíg~na pocas son Jas auténticas, las directas, las provocadas por su. personal un~acto
en )os españoles. Pese a que el número de soldados y capitanes ~mpaneros
de Cortés no fue tan corto, según los cálculos hechos por el sabio. &lt;;&gt;rozco
y Berra, sin embargo no todos ellos tuvieron la posibilidad de descnbll'l?s Y
de que sus descripciones hayan pasa.do hasta nosotros. Dos son los testimonios más vivos hermosos y palpitantes de la ciudad indígena, el de su conquistador, don 'Hernando Cortés, y el de uno de sus soldados Bernal Díaz del
Ca tillo. Ambos disfrutaron del grandioso privilegio de contemplar Y gozar
a sus anchas a ]a ciudad mexicana, en uno de los momentos más extraordi-

!

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~~os de su pujanza. y soberbia belleza. En lla vivieron el tiempo suficie~te para grabarla indeleblemente en su memoria y en sus escritos y ellos
la vieron desmoronarse como un castillo que la fantasía hubiera elaborado.
Por su acción dominadora la ciudad indígena que había sido para ellos como una visión de sueño, quedó destruída y su recuerdo, recogido en sus
maravilladas páginas, es como una Iantasía auténtica, algo que sólo los continuos hallazgos arqueológicos nos indican fue auténtica realidad.
Estos hombres, de no muy vasta ilustración dejaron a la posteridad el viviente testimonio de su epopeya. Si Cortés el caudmo hace a través de todas
sus cartas una relación interesada de la conquista y de todo cuanto vio su
rico detalle lo envuelve en una prosa y un sentido comparable al de la Gu~rra
de las Galias; y Berna! Díaz en un estilo difícilmente superable en fuerza descriptiva y en gracia narrativa tiene el sentido del detalle preciso, para lo
cual. le ayuda una memoria sorprendente. Son estos soldados croni tas que
escriben la gesta de la conquista, sin erudición libresca, no obstante que exhiben ingenua y repetidamente la poca que poseen, los que afirmarán que
"no sirven de nada la elegancia del estilo y la erudición si no se ha vivido
lo q~e ~ qui~re relatar". Es s':1 v~rsión ingenua la que da realce y valor a
la hi~tonografia de la epopeya indiana y a sus descripciones, pero su versión
P?r m?enua no es menos bella. Tal vez y sin desearlo, impelidos por ]a
v10lenc1a
de su gesta,
, .
. lograrán que la belleza se interesara en sus hazañas,
y en paginas maravilladas nos legaran en su varonil y fuerte idioma, la muestra más perfecta de la voz popular, la misma que tuvieron el manco de Lepanto y la monja de Avila. Es la voz del pueblo separada de la tendencia
culta, patrimonio de Jos palaciego y oficiales cronistas, la que se dejará
sentir y creará la historiograffa popu1arista, "produciendo la flora e pléndida de las Crónicas de Indias, que culmina en la obra de Berna!'.
Cortés, primero en el tiempo, escribe en su Segunda Carta de Relación
del 30 de octubre de 1520 la primera descripción de la Ciudad de México,
la cual no habrá parecido a Carlos Quinto exagerada, sino apegada a la realidad. Los extraordinarios regalos que Cortés le remitió y que para ese momento ya paraban en poder del César, no eran sino un anticipo de esa descripción. ¿De qué otra parte dcl Universo podrían haber llegado hasta Europa joyas y objetos tan pléndidos sino de esa ciudad maravillosa que un
hasta entonces desconocido personaje conquistara para el invictísimo Emperador? La suntuosidad de la ciudad, sus joyas, los extraños objetos que se
vendían en sus mercados, todo estaba expuesto ante su vista. Podía el propio Monarca palpar la suavidad de las telas cubiertas de piele de conejo,
los mantos recamados de plumas de vistosas aves y más aún gozar de las
riquísimas joyas de oro y plata que acrecentaban sus menguados caudales.

397

�Por ello, s6Io de esas ciudades descritas por su leal súbdito podían proceder
tan fabulosos presentes.
Unos cuanto trozos de esta primera descripción nos servirán, más que
para penetrai en el alma sensible del conquistador, para advertir cómo se
repiten en la historiografía subsecuente, esto es, cómo se aprovechan por
buena parte de los historiadores posteriores, quienes varían algunos de los
términos y engalanan la d scripci6n haciéndola más suntuosa. A ellos que
perfeccionan formalmente esa descripción habría que aplicarles la frase de
Oviedo, ya seña1ada que dice: " o sirven de nada la elegancia del estiJo v
la erudición si no se ha vivido lo que se quiere relatar". Esta verdad es la
que distancia a las primeras y verdaderas relaciones de todas Jas posteriores.
La esplendorosa Anahuac tuvo la fortuna de contar con dos hombres excepcionales que recogieron su grandeza y la trasmitieron a la historia. Oigamos
pue brevemente la voz del Conquistador:
"Esta gran ciudad de Temixtitlan está fundada en ta laguna salada, y
d sde la tierra firme hasta el cuerpo de la dicha ciudad, por cualquiera parte
que quisieren entrar a ella, hay dos leguas. Tiene cuatro entradas, todas de
calzada hecha a mano, tan ancha como do lanza jinetas. Es tan grande la
ciudad como Sevilla y Córdoba. Son las calles de ella, digo la principale ,
muy anchas y muy derechas y algunas de éstas y todas las demás son la
mitad de tierra y por la otra mitad e agua, por la cual andan en us canoas,
y todas las calles de trecho a trecho están abiertas por do an·aviesa el agua
de las unas a las otras y en todas estas avcrturas, que algunas son muy anchas hay su puentes de muy anchas y muy grandes vigas, juntas y recias
bien labradas, y tales, que por muchas de ellas pueden pasar diez de a caballo juntos a la par. Y viendo que si los naturales de esta ciudad quisiesen hacer alguna traición, tenían para ello mucho aparejo, por ser la dicha ciudad edificada de Ja manera que digo, y quitadas las puentes de las
entradas y salidas, nos podrían dejar morir de hambre sin que pudiésemos
salir a la tierra. Luego que entré en la dicha ciudad di mucha prisa n hacer cuatro bergantines y los hice en muy breve tiempo, tales que podían
char trescientos hombres en la tierra y llevar los caballos ada vez qu
quisiésemos.
"Tiene esta ciudad muchas plazas, donde hay continuo mercado y trato
de comprar y vender. Tiene otra plaza tan grande como dos veces la ciudad
de Salamanca, toda cercada de portales alrededor, donde hay cotidianamente arriba de se nta mil ánimas comprando y veodi ndo; donde hay todos los g'neros de mercadurías que en toda las tierras
hallan, así de manteninuentos como de vitualJas, joyas de oro y de plata, de plomo, d lat6n,
de cobre, de taño, de pi dras, de huesos, de conchas, d caracoles y de plumas. Véndese al, piedra labrada y por labrar, adob s, ladrillos, madera la-

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brad:i y por labrar de diversas maneras. Hay ca1Je de caza donde ,•enden
todo l~s linaj de aves que hay en la tierra, así como allinas, p rdices,
codornices, lavancos, dorales zarceta¡¡ tórtolas, palomas, pajaritos en cañuela.
papagayos, bí,haros, águilas halcone gavilanes y cernícalos; y de. alguna ·
de estas aves de rapiña, venden los cueros con su pluma y cabeza y pico y
uñas . ..
''Hay en esta gran plaza una gran casa rnmo d audiencia, dond están siempre sentadas diez .o doce personas, que son jueces y libran todos los casos y
cosas que en el dicho mercado aca en, y mandan casti ar los delincuent .
H~y en la dicha plaza otras personas qu andan continuo entre la gente;
mu·ando lo que se vende y las medidas con que miden Jo que \'CDden • y se
ha vi lo quebrar al una qu
taba falsa.
'
"Hay en ~s~a- gran ciudad mu~as me1.quitas o casas de sus ídolos de muy
hermoso ed1f1ct0s, por las colac1one y barrios de ella, y en las principales
de ella hay P rsonas religiosas d • su secta que residen continuamente en
elJa para los cual , demás de las casa donde tienen lo ídolos hay buenos
aposentos. Todos esto religiosos visten d negro y nunca cortan el cabello
~i lo p inan d de que entran en la religión hasta que salen, y todos los hi~
Jos de las per · nas principale , así ·eñores como ciudadanos honrados stán
en aqu Has rcligionrs y hábito desde edad de si te u o ho años has~a que
los sacan para los e.asar; y esto más acaece en los primogénitos que han de
heredar las casas, que en los otros. No ti nen acceso a mujer ni entra ninguna en la dichas casas de religión. Tienen abstinencia en no com r ciertos manjares, y más en algunos tiempos del año que no en lo otros; y cntr
estas mezquitas hay una que es la principal, que no hay lengua humana que
sepa explicar la grandeza y parti ularidades de ella, porque es tan grande,
q~ dentro _del circuito de ella que s todo cercado de muro muy alto, se po.
dia muy bien hacer una villa de quinientos vecinos; tiene dentro de este
circuito, todo a la redonda, muy gentiles aposentos en que hay muy grandes
salas }' corredore donde se aposentan los religiosos qu allí están. Hay bien
cuarenta torres muy altas y bien obradas, que la mayor tiene cincuenta escalones para subir al cuerpo de la torre; la más principal es más alta que
la torre de la iglesia mayor de evilla Son tan bien labradas. así de cantería como de madera, que no pueden ser mejor hechas ni labradas en ninguna parte, porque toda la canterla de dentro d las capilla dond tienen
los ídolos, es de imaginería y zaquizamíes, y el maderamiento es todo de
masonería y muy pintado de cosas de monstruos y otras figuras y labore .
Toda estas torres son enterramiento de señore i y las capilla que n ella
tienen son declicada ca.da una a su ídolo, a que tienen devoción ... "
"Hay en e ta gran ciudad muchas casas muy buenas y muy andes, y la
causa de haber tantas casas principales es que todos I s eñores de la tierra,

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�vasallos del dicho Mut zuma, tienen sus casas en la dicha ciudad y residen
en ella cie1to tiempo del año, y demás de esto hay en ella muchos ciudadanos ricos que tienen asimismo muy buenas casas. Todos ellos, demás de
tener muy grandes y buenos aposentamiento , tienen muy gentiles vergeles
de flores de diversas maneras, a i en los aposentamientos altos como bajos.
Por la una calzada que a esta gran ciudad entra, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos como un e tado,
y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor
de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de que se
sirven y beben todos. El otro, que va vacío, es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y
porque el agua ha de pasar por los puentes a causa de las quebradas por do
atraviesa el agua salada, echan la dulce por unas canales tan gruesas como
un buey, que son de la longura de las dicha puentes, y así se sirve toda la
ciudad..."
Berna! Diaz por su parte nos deja una relación más sencilla y tersa pero
igualmente agradable y realista. Sobresale en Berna! su admiración por 1
mundo indígena el cual le produce extraña fascinación y entusiasmo.
o
admite, de todo ese conjunto de naturaleza, hombres y objetos extraños que
acabó por conquistarlo al igual que a buena parte de sus compañeros, algunas de sus costumbres, que a otra se adecuarán bien pronto, ni menos
su paganismo. Resultaba difícil que su espíritu impregnado aún del espíritu
de cruzada, pudiera aceptar una religión idolátrica y con ciertos aspectos de
crueldad.
La opinión de Bernal en torno de la ciudad y sus hombres es de enorme
importancia. Puede fiársele en su descripción porque no se da en ella una
exageración interesada como podría pensarse de la de Cortés. Algunos aspectos de la misma se han tornado ya clásicos en nue tra historia y de ellos
deriva toda reconstrucción posterior.
Veamos tan sólo algunas referencias:
"Y así dejamos la gran plaza sin más verla y llegamos a los granues patios
y cercas donde está el gran CU. Tenía antes de llegar a él un gran circuito
d patios, que me parece que eran más que la plaza que hay en Salamanca,
y todo cercado alrededor, de calicanto, y el mismo patio y sitio todo empedrado de piedras grandes, de losas blancas y muy lisas, y adonde no había
d aquellas piedras estaba encalado y bruñido y todo muy limpio, que no
hallaran una paja ni polvo en todo él. Y desde que llegamos cerca del gran
CU, antes que subiésemos ninguna grada de él envió el gran Montezuma
desde arriba, donde estaba haciendo sacrificios, seis PAPAS y dos principales
para que acompañasen a nuestro capitán y al subir de las gradas, que eran
ciento y catorce, le iban a tomar de los brazo para ayudarle a subir, ere-

400

y~do que se cansaría, como ayudaban a su señor Montezuma, y Cortés no
qulSO que llegasen a él. Y después que subimos a lo alto del gran CU en
una pl~eta que arriba se hacía, adonde tenían un espacio a maner; de
~n~amio Y en ~~o puestas unas grandes piedras adonde ponían los tristes
md10s ~ara sacrificar, y allí había un gran bulto como de dra ón y otras
malas figuras, y mucha angre derramada de aquel día.
''Y así como llegamos, salió Montezuma de un adoratorio adonde estaban
sus maldito ídolos, que era en lo alto del gran CU, y vinieron con él dos
PAPAS, y con ~uch_o acato _que hicieron a Cortés y a todos nosotros, le dijo:
Cans~do es~, scnor Malinche, de subir a este nuestro gran templo. y
Cortes le d1Jo Con nuestras lengua , que iban con nosotros, que él ni nosotros ~~ nos c~sábamos en cosa ninguna. Y luego le tomó por la mano
Y le d110 que rrurase su gran ciudad y todas las ciudades que había dentro
en el agua, Y otros muchos pueblos alrededor de la misma laguna en ti rra •
Y que si ~o había ,visto muy. bien u gran plaza, que desde allí la' podría ve;
muy me1or y as1 lo estuvtmos mirando, porqu aquél grande y maldito
templo e taba tan alto que todo lo señoreaba muy bien; y de allí vimos las
tres calzadas que entran en México, que es la de Ixtapalapa que fue por la
que entramos cuatro días había y la de Tacuba, que fue por donde después
salimos huyendo la noche de nuestro gran desbarate cuando Cuitlahuac
'
,
nu~vo scnor,, nos echó de la ciudad, como adelante diremos, y la de Tepeaqu.1lla. Y_ ve1amos, el agua dulce que venía de Chapultepec, de que se prove1a la ciudad, y en aquellas tres calzadas, las puentes que tenía hechas de
trecho a tre?11o, por donde entraba y salÍ¡a el agua de la laguna de una parte
a ot~; Y ve1amos en aquella gran laguna tanta multitud de canoas, unas que
v~lv1an con cargas y mercad rías; y veíamos que cada casa de aquella gran
cmdad, y de todas las 1:°ás ciudades que estaban pobladas en el agua, de casa
a casa no se pasaba smo por unas puentes levadizas que tenían hechas de
madera, o en canoas; y veíamos en aquellas ciudades CUES y adoratorios
a ~era de torres y fortalezas, y todas blanqueando, que era cosa de admiracmn, Y las casas de azoteas y en las calzadas otras torrecillas y adoratorios
que eran como fortalezas. Y después de bien mirado y considerado todo lo
que habíam?s isto tornamos a ver la gran plaza y la multitud de gente que
en ella hab1a, unos comprando y otros vendiendo que solamente el rumor
Y zumbido de las voces y palabras que allí había sonaba más que de una
legua, y entre nosotros hubo soldados que habían estado en muchas partes
del m~ndo, y en Constantinopla, y en toda Italia y Roma, y dijeron que plaza
tan bien compasada y con tanto concierto y tamaño y llena de tanta gente
no la habían visto.
''Dejemos esto y volvamos a nue tro capitán que dijo a fray Bartolomé de
Olmedo, ya otras veces por mí memorado, que allí se halló: Paréceme, señor

4-01
H26

�padre, que será bien que demos un tiento a Montezuma sobre que nos deje
hacer aqtú nuestra iglesia. Y el padre dijo que será bien, si aprovechase;
mas que le parecía que no era cosa convenible hablar en tal tiempo; que
no veía a Montezuma de arte que en tal cosa concediese. Y luego nuestro
Cortés dijo a Montezurna con doña Marina, la lengua: Muy gran señor es
vuestra merced, y de mucho más es merecedor; hemos holgado de ver vuestras ciudades; lo que os pido por merced, que pues que estamos aquí, en
vuestro templo que nos mostreis vue tras dioses y teules". Y Montezuma
dijo que primero hablaría con sus grandes papas. Y luego que con ellos hubo
hablado dijo que entrásemos en una torrecilla y apartamiento a manera de
sala donde estaban do como altare con muy ricas tablazones encima del
techo, y en cada altar estaban dos bultos, como de gi antes de muy altos
cuerpos y muy gordos, y el primero, que estaba a mano derecha, decía que
era el de Uichilobos, su dios de la guerra, y tenía la cara y rostro muy ancho
y los ojos disformes y espantables · en todo el cuerpo tanta de la pedrería y
oro y perlas y aljófar pegado con engrudo, que hacen en esta tierra de unas
como raíces, que todo el cuerpo y cabe1.a estaba lleno de ello, y ceñido el
cuerpo unas a manera de grandes culebras hechas de oro y pedrería y en
una mano tenía un arco y en otra unas flechas. Y otro idolo pequeño que
allí junto a él estaba que decían que era un paje, le tenía una lanza no
larga y una rodela muy rica de oro y pedrería; y tenía pue to al cuello el
Uichilobos unas caras de indios y otros como corazones de los mismos indios, y éstos de oro y de ellos de plata con mucha pedrería azules; y estaban
allí unos braseros con incienso que es su copal, y con tres corazones de indios que aquél día habían acrilicado y e quemaban, y con el humo y copa!
le habían hecho aquél sacrificio. Y estaban todas las paredes de aquél adoratorio tan bañado y negro de costras de sangre, y asi mismo el suelo, que
todo hedía muy malamente. Luego vimos a otra parte, de la mano izquierda,
estar al otro gran bulto del altar de ichilobo y tenía un rostro como de
oso y unos ojos que I relumbraban, hechos de sus espejos, que se dice Tezcal, y el cuerpo con ricas piedras pegadas según y de la manera del otro su
Uichilobos porque, según decían, entrambos eran hermano , y este Tezcatepuca era el dios de los infiernos, y tenia cargo d las ánimas de lo mexicanos, y tenía ceñido el cuerpo con unas figuras como diablillos chicos y las
colas de ellos como sierpes y tenía en las paredes tantas costras de sangre y
el suelo todo bañado de ello, como en los mataderos de Castilla no había tanto
hedor. y alli le tenían presentado cinco corazones de aquél día sacrificados,
y en lo alto de todo el CU estaba otra concavidad muy ricamente labrada
la madera de ella y estaba otro bulto como de medio hombre y medio lagarto, todo lleno de piedras ricas y 1a mitad de él enmantado. Este decí~ que
el cuerpo de él estaba lleno de todas las semillas qu había en toda la berra,

402

y decían que era el dios de las sementera y frutas; no se me acue1·da el nombre, y todo estaba lleno de sangre, así paredes como altar, y era tanto el hedor, que no veíamos la hora de salirnos afuera. Y allí tenían un alambor
muy grande en demasía, que cuando le tañían el sonido de él era tan triste
y de tal manera como dicen estrumento de los infierno , y más de dos leguas
de allí se oía; decían que los cueros de aquél atambor eran de sierpes muy
grandes.
Y en aquella placeta tenían tantas cosa muy diabólicas de ver, de bocinas
y trompetillas y na ajones, y muchos corazones de indios qu habían quemado, con que sahumaban a aquellos sus ídolo , y todo cuajado de sangre. Tenían tanto, que los doy maldición; y como todo hedía a carnicería, no veíamos la hora de quitarnos de tal hedor y peor vista. Y nuestro capitán dijo
a Montezuma, con nuestra lengua, como medio riendo: Señor Montezuma:
no sé yo cómo tan gran señor y sabio varón como vu stra merced es, no haya colegido en su pensamiento cómo no son estos vuestros ídolo dio es , sino
cosas malas, que se llaman diablos, y para que vuestra merced lo conozca y
todos sus papas lo vean claro, hacedme una merced: que hayais por bien
que en lo alto de esta torre pongamos una cruz y en una parte de estos adoratorios, donde están vuestros Uichilobos y Tezcatepuca, haremos un aparato
donde pongamos una imagen de Nuestra Señora (la cual imagen ya Montezuma la había visto), y vereis el temor que de ello tienen esos ídolos que
os tienen engañados". Y Montezuma respondió medio enojado, y dos papas
que con él estaban mostraron malas señales, y dijo: "Señor Malinche: si
tal deshonor como has dicho creyera que habías de decir, no te mostrara mis
dioses. Estos tenemos por muy buenos, y ellos nos dan salud y aguas y buenas sementeras y temporales y victorias cuantas queremos; y tenérnoslos de
adorar y sacrificar; lo que os ruego es que no se diga otras palabras en su
deshonor''. Y desde que aquello le oyó nuestro capitán y tan alterado no le
replicó más en ello, y con cara alegre le dijo: "Hora és que vuestra merced
y nosotros nos vamo ". Y Montezuma respondió que era bien; y que porque
él tenía que rezar y hacer cierto sacrificio en recompensa del gran Tatacul,
que quiere decir pecado, que había hecho en dejarnos subir en su gran CU,
y ser causa de que nos dejase ver a sus dioses, y del deshonor que les hicimos
en decir mal de ellos, que antes que se fuese lo había d rezar y adorar. Y
Cortés le dijo: "Pues que así es, perdone, señor" ...
Fuera de estas dos notables fuentes relativas a Tenochtitlan, y las cuales
como indicábamos son las más valiosas, sólo tenemos acerca de ella otra
cuya importancia es menor, la procedente del que Clavijero llama El Conquistador nónlmo, el cual unos identifican con Francisco de Terrazas y otros
con Alonso de Ulloa. Su relación publicada por vez primera por Gianbattista
Ramusio en 1556 es bastante escueta, aun en el trozo que dedica a la ciudad.

403

�En él se percibe un conjunto de ideas europeas que atajan su entusiasmo. No
es la suya una impresi6n libr , espontánea provocada por la extraña ciudad
que le moviera a descubrir su grandeza y sus peculiaridades tanto materiales como humana . Algunas menciones recuerdan ciertos trozos de Cortés y
de Bernal, pero sin superarlos, sin aportar nada nuevo. Los valores tradicionales europeos, su apego a las cosas a las que estaba acostumbrado pesan
exageradamente en su narración, así su visión de la ciudad resulta una visión
incompleta, frustrada. Creo que podríamos decir también que su visj6n es
una visión mestiza, por cuanto mezcla elementos, en una forma más patente
y exagerada que los autores antes citados, del mundo europeo y del indígena.
E to nos lleva a pensar que él tal vez no conoció a fondo la ciudad indígena, y por tanto no pudo apreciarla suficientemente, quedándose tan s61o
con algunos aspectos circunstanciales poco valiosos. Puede ser que él haya
llegado cuando la toma de la ciudad se consumaba o cuando ya había caído.
Por otra parte, la suya es la primera descripción de la ciudad colonial que
comenzaba a edificarse y antecede a la hecha por Francisco Cervantes de
Salazar.
presenta así el testimonio del Conquistador Anónimo, la última
descripción de la ciudad indígena y la primera de la ciudad española. Un
trozo de ella puede convencernos de esto, veámoslo:
"Había y hay todavía en esta ciudad muy hermosas y muy buenas casas de
señores, tan grandes y con tantas estancias, aposentos y jardines arriba y
abajo que era cosa maravillosa de ver. Yo entré más de cuatro veces en una
casa del señor principal, sin más fin que el de verla, y siempre andaba yo
tanto que me cansaba, de modo que nunca llegué a verla toda. Era costumbre que a la entrada de todas la casas de los señores hubiese grandísimas
sala y estancias alrededor de un gran patio; pero allí habla una sala tan
grande, que cabían en ella con toda comodidad más de tres mil personas. Y
era tanta su extensión, que en el piso de arriba había un terrado donde treinta
hombres a caballo pudieran correr cañas como en una plaza.
'Esta gran ciudad de Temistitán es algo más larga que ancha, y en el
medio de e11a, donde estaban la mezquita mayor y las casas del señor (Montezuma) , se edificó el barrio y fortaleza de los Españoles también ordenado
y de tan hermosas plazas y calles como cualquiera otra ciudad del mundo.
Las calles son anchas y extensas, formadas con hermosas y magnificas casas
de mezcla y ladrillo, todas de la misma altura, salvo algunas que tienen torres; y por esta igualdad parecen mucho mejor que las demás. Se cuentan
en este barrio o ciudadela de los españoles más de cuatrocientas casas principales, que mnguna ciudad de E paña las tiene por tan gran trecho mejores
ni más grandes; y todas son casas fuertes, por ser labradas de cal y canto
Hay dos grandes plazas, y la principal tiene muy lindos portales todos alrt&gt;dedor; se ha hecho una iglesia mayor en la plaza grande y e muy buena. Hay

404

convento
de San Francisco, que es edificio ba tante herrnoso, y o t ro d e santo
.
Dommg~ una de las má grandes, sólidas y buenas fábricas que pueda haber
en Espana. ~n estos monasterios viven frailes de ajustada vida, grandes letrad_os _Y predicadores; hay un buen hospital y otras ermitas. Las casas de
los_ md10s quedan alrededor de este castillo, cuartel o ciudadda de los Es~ru~oles, de modo que están cercados por todas partes. En el barrio de los
md1os hay más de treinta iglesias donde los naturales vecinos de la ciudad
º!en misa Y son instruidos en las cosas de nuestra santa fe. La gente de esta
cm~ad ~ su comarca es muy hábil para cualquiera cosa, y la de más ingema e mdu_st~ia que existe en el mundo. Hay entre ellos maestros de toda
suerte de oÍlClos, y para hacer cualquiera cosa no necesitan más que verla
hacer
· una
¡ vez •a otra. No hay gente entre todas las del mundo, que menos
estun~ as muJeres, pues no les comunicarían nunca lo que hacen, aunque
conocieran que de ello les había de resultar ventaja. Tienen muchas mujeres
como los Moros; pero una es la principal y la amaj y 1os hijos que tienen de
ésta heredan lo que ellos poseen ... "
~atur~lmente que después de haber citado a Cervantes de Sala.zar resul .
tana .obligado
que hablásemos de él mas el hecho de que el mayor y meJor
·
.
esp ciahs~a acerca de este autor, don Edmundo O'Gorman haya dedicado
un t_rabaJo entero a ese cronista, nos exime de hacerlo. Por ello ¡0 dejamos
consignado en este punto y pasamos delante.
Hombre a quien la Ciudad de México debe mucho fue Enrico Martínez
ilamenco a cuya m~oria se _dedicó una calle y se erigió un monumento jun:
to a _Cate~ral. ~ru:1c~ Martinez quien ademá de ser cosmógrafo, agrimcnso~ mgemero h1drauhco, fue también historiador, en su Reportorio de los
Tiempos que es una especie de efemérides llena de erudición en la cual
la a trología, la geografía y aun los embriones de la g opolíti~a se dan la
mano, va a ocuparse ya no en describir la ciudad a cuyos problemas tuvo que
cnfre~tarsc con gran ingenio y sapiencia, sino de los hombres que habitaban
esa &lt;:udad. H:arto debió haber estado don Enrique de inundaciones, excavaoones, túneles de desagüe y trabajos continuos de miles de indios que
trataban de hacer más tolerable esta ciudad, para todavía hablar de' ella
~or ello p:efirió ~ferirse ~ejor a los ingenios de sus habitantes cuyas ncce~
sidades ma materiales terua que satisfacer haciendo el desagüe.

Así en el cap~tulo ~III de su Reporlorio escrito hacia 1560, va a ocuparse de la capacidad mtelectual de los mexicanos. Enrico Martínez retoma
la ~e~en a de los americanos, en oncreto del índí ena, hecha por los teólogos
Y Ju~istas, para exaltar las cualidades y virtudes del mestizo y del criollo.
Adelantase así a igüenza y Góngora y más oncretamente a Bennúdez de
Castro Y a Eguiara y Eguren, al dejar bien sentadas las cualidades de los
405

�mexicanos.
u argumentaci6n apoyada en la clá kas aut ridades, va a
contribuir a formar un sentimirnto d seguridad y aun de superioridad en
lo criollos, frente a la arro ancia de los peninsulares. 10 cabe duda por
otra parte qu la obra &lt;le Marth1ez o Martin como era su apellido en lengua flamenca. contiene algunas aprecia iones no muy po itivas respecto a
M'xic . Algunas i&lt;leas hay muy europeas que olapan la superioridad europea frente a una supuesta inf rioridad de América.
Veamos en guida un fragm nlo d u obra para conocer su procedimiento
e ideas:
' Parecer es de algunos filósofos que de las persona de una nación sem •
jante en edad y complexión sean generalmente más sabios, aquellos que son
criados o habitan en regiones y tierras más calientes que fría , porque así
como la frialdad entorpec y amortigua las potencia sensitiva del cerebro,
así el calor las activa y de pi rta. Y to paree qu confirma ristóteles en
la entencia quince del libro catorce de us Problemas donde di e que lo que
viven en tierras frías, por razón de la frialdad del lugar, se hacen de int nso
calor interior, mayor que el que por naturaleza tienen el cual, encerrado en
las partes interiores del cuerpo, echa al cerebro humo y apores gru s que
le ofuscan e impiden las acciones del entendimiento, por disponer mal lo
órganos de que
aprovecha para su operaciones; y así esos tales generalmente se crían robustos y fuertes en la virtudes corporales porque comen
y digieren bien y es cosa cierta que mientras hubiere mucho calor en el estómago. J falta al cerebro el temperamento necesario al bueno claro entendimiento, y así se ve por o.-periencia que má prudencia se halla generalmente en 1 viejo que en Jo mozos· porque como tienen poco calor en el
estómago, uben también pocos vapores al cerebro a humed crle y perturbar el entendimiento. Y et mismo ucede, según el filósofo, a los qu se
rían y habitan en tierras moderadamente calientes, pues como el temperamento de ·ta 'u
España sea más caliente que frío, ígu
r acomodado para producir buenos ingenio . Y esto es cuanto al temperamento de
la regi6n, a lo cual se junta r el signo del ascen&lt;lente d
te rein
altación del planeta farte, que tiene , neral dominio sobre la ente d E ·

"ª

paña'.
"También los alimentos en e ta u
España son de m nor su tcnto y
más fáciles de digerir que en Europa, que como ahondan poco las raic de
la plantas y mieses n esta tierra! participan los fruto y bastim ntos menos
de la sustancia ter tre, según se dijo en el capítulo décimo de este tratado.
n pues ( sc(Tún parecer m ~dico) 1 alim ntos leves y de poca gra muy

"ª

acomodados al bu n ingenio y lo que menos perturban el entendimiento,
pero por la misma razón a ,udan poco a las fu rzas corporal s.
"De aquí vi ne qu lo que vi nen de España y de otros reinos de Europa

406

a stas partes reciban algunas mudanzas
'n el t mperamcnto e influen ia
celest &lt;le este lima y e ún la calidad de los nuevo alimentos crían nueva
sangre, y la nueva sangre produce nuevo humor, y el nuevo humor nueva
h_abilidad y condi i6n .. Y iendo la causas de todo sto según quedó refe.
ndo, favorable y apropiado para producir bueno entendimi nto e tá claro
que se a ~\'ar~ 1 ingenio a la ~rsona que g07,aren de llas, ~ í se ve
por ex11encnC1a qu en est reino la buena habilid d fora tera se mejoran y la no tale se reparan.
. "Ayuda _tambi~n a esto la rique?.a abundancia y f rtiliclad de e te reino.
Bien notorio es a todos lo que han estado en España , en otras provinias de Europa, ]a cstrecheza que en algunas part de ellas hay y cuánto
trabaja la
nte, en especial lo pobres, sólo para poder su tentarse; en lo
cual pon n u principal uidado, como en cosa forzo a y necesaria. También
es cosa sabida que la nec idad y pobreza no sólo desanima a lo hombres
Y animal , mas también las plantas se marchitan y entristecen faltándoles
lo nec_e ari~. Di o pues, que aunqu la gente común en otras partes tenga
buen ingenio )' natw·al, no todos pueden cultivarlo, ni aplicarse a cosas curio as y d entendimiento porque la nece idad de las forzosas se lo impide;
por lo cual al hombre qu s hábil y pobre le pintan la una mano con alas
l~van~das _Y en la otra una grave pesa significando con esto que aunque
tiene mgento para poder ubir, el peso de la pobreza se Jo impide. ucede,
pu~s, que la mayor parte de la gent que viene a estas part s los trae la nee idad Y pobreza, Y como te reino ha ido, y por la merced de Dios es
todavía al prcsent , rico, {'rtil y abundante, lo que vienen a él y se quieren
recoger y aplicar a virtud se sustentan honestamente con moderada solicitud
de suerte que aliviado del peso de la pobreza, cobran brío y levantan el en~
tendimieuto, reparando en muchas cosas que de ante no solían, y no s6lo
se acomodan al ~enguaje político que en este reino se usa, mas también
mues~':111 ~ ab10 y prud ntes en las co s de importancia, en pecial en
adqwnr hacienda, y alguno con la abundan ia y 1iqueza, demás de hacerse
ro;t sano elocuente , r nu van olvidadas honras y preeminencias; porque
a ~ como la sangre alimenta el cu rpo y ale a los sentidos, a í la hacienda
alimenta la honra y hace levantar 1 pensamient a quien la posee" ...
Y más adelante observando inteligentemente la situaci6n de la ciudad describe sus peligros futuro :
'
"Bien sabido es de todos que antes que los pañol s vi.ni •n a e ta tierra
los naturales de lla no t nlan aballos ni ganado; tampoco se araba la
ti~rra )' la cuest
lad ras eran poco cultivadas; porque lo indio , según
dicen, labraban sus em nt ra r milpas en tierra llana y junto a us casas,
con lo cual el a a que llovía ; la vcrtient de la sierras, como taba la
tierra dura y apretada d endían menos turbias que ahora en estos tiem-

407

�pos. Mas después que este reino está poblado de cristianos, como la tierra se
ara por muchas partes y la huella de continuo el ganado y los caballos, es
causa de estar movida y de que los aguaceros que vienen a parar a los llanos
vengan envueltos con mucha lama y tierra la cual se asienta en las partes
más bajas, las cuales con esto van creciendo y subiendo poco a poco hasta
que vienen a emparejar con las demás tierras circundantes. Refieren las historia· que cuando los cristianos vinieron a México llegaba la laguna de ella
por la parte norte, hasta el cerro de Tenayuca, y por la banda del sur hasta
el pueblo de San Mateo, y aJ occidente se extendía por todos los llanos entre
Chapultepec y Tlalnepantla. Al presente vemos en algunas de la referidas
partes (que conocidamente fue laguna) buenas heredades y labores, de donde se puede conjeturar que si en los pocos años que han pasado desde que
los altos y contornos de la laguna se aran y labran, han los aguaceros traído
tanta tierra a los llanos como queda referido y vemos, y han descamado algunas tierras de los altos, de modo que está ahora en ella descubierto el
tepetate, se puede presumir que por discurso de tiempo se alzará el suelo de
la laguna y la tierra en el contorno de la ciudad de México de tal manera
que venga a emparejar con la ciudad, y aún sobrepujarla; respecto de que
también el sitio de la ciudad ( como lo más de ello es tierra movediza y salitrosa) se consume y baja con La humedad y peso de los edilicios. Digo pues,.
fundando mi parecer sobre las referidas razones, que la laguna de México
y Tex:coco no menguan, pues siempre entran en ella las aguas que solían entrar, sino que el suelo y la tierra a la redonda de ella crece haciendo que
se estreche y levante el vaso de ella, y podría set por dis ursa de tiempo
llegar a tanto, que la ciudad recibiese detrimento de ello" ...
Magnífica y casi podríamos decir grandiosa descripción de la Ciudad de
México, de la antigua, de la azteca, 'S la d Francisco López de Gómara, el
Capellán de don Hcrnando Cortés.
o es la suya una visión de la realidad
que nunca vio, ni pudo gozar ni sufrir, sino una descripción hecha sin el contacto auténtico. Si Corté$ le proporcionó, a más de la descripción escrita por
él mismo, una información más amplia que complementó con informes llevados por testigos de su hallazgo y conquista. esto no borra de la narración
de López de Gómara su pecado de inautenticidad. Cierto es que es bellísima
y muy completa, que algunos datos olvidados por el Conquistador en su original descripción aparecen aquí, mas en ella pese a su forma perfecta no se
dan ni la frescura, ni la sinceridad que encontramos en las de Cortés y Bcrnal

Díaz.
Aún cuando es posterior pues corresponde )'a al siglo XVII, podríamos
citar aquí a Antonio de Salís, el Cronista Palaciego quien a base de las relaciones anteriores nos deja fascinante pintura de la ciudad. En una prosa
nea, esculpida a perfección, Sofu escribió una de las descripciones más per-

408

íectas de la metrópoli azteca. Un pequeño trozo, aquél que se refiere a la
plaza mayor y más en concreto al tenebroso zompantli, bastará para comprobar lo dicho:
"Su primera mansión era una gran plaza en cuadro con su muralla de sillería, labrada por la parte de afuera con relieves de culebras encadenadas
que daban horror al pórtico, y estaban allí con alguna propiedad. Poco antes de llegar a la puerta principal estaba un humilladero no menos horr-0roso: era de piedra, con treinta gradas de lo mismo que subían a lo alto, donde
había un género de azotea prolongada y fijos en ella muchos troncos de
crecidos árboles puestos c.n hilera: tenían estos sus taladros iguales a poca
distancia, y por ellos pasaban de un árbol a otro, diferentes varas ensartando cada una por las sienes algunas calaveras de hombres sacrificados, cuyo
número ( que no se puede referir sin escándalo) tenían siempre cabal los
ministros del templo, renovando las que padedan algún destrozo con el tiempo: lastimoso trofeo en que manifestaba su rencor el enemigo del hombre, y
aquellos bárbaros le tenían a la vista sin aJgún remordimiento de la naturaleza, hecha devoción la inhumanidad, y desaprovechada en la costumbre de
lo ojos, la memoria de la muerte" ...

A fines del siglo XVI y principios del XVU encontramos otras interesantes descripciones. La. primera es la que nos dejó en su lírica barroca, la cual
inicia un gran ciclo en nuestras letras, Bernardo de Balbuena. Su Grandeza
Mexicana por todos conocida y uno de cuyos especialistas y eguidor más
distinguido es don Salvador Novo, es el canto primero y más insigne a la
ciudad.
Contemporáneo a Balbucna quien alaba el esplendor novohispano y quien
encuentra en los aportes europeos transformados en estas tierras los elementos de valor que posibilitan la grandeza que elogia, tenemos a un descendiente de los antiguos señores de Chalco Amaquemecan, don Domingo Anton Muñan himalpahin Cuauhtlehuanitzin. Más conocido por uno de sus
apellidos, por Chimalpahin este indígena que &amp;e refugia cabe la furnita de
San Antón, en las orillas de la calzada de Ixtapalapa -hoy infame y peligrosísimo viaducto- contempla callada y resignadamente la destrucción de la
indiana ciudad y suíre en su espíritu sensible, la dura servidumbre por la
que tienen que pasar sus hermanos de sangre para edificar la nueva capital
con templos suntuosos. palacios magnüicos y gigantescas obras públicas que
caen como siempre, sobre los hombros de los más débiles. La visión de Ch.imalpahin, ya lo he dicho en otras ocasiones, continúa la visión del vencido,
mas no por la guerra que fue rápida sino de la colonización, de un cambio
de valores, de instituciones, de maneras de ser, lo cual realizase lenta y penosamente.
En pleno siglo XVII, cuatro testimonios nos hablan del crecimiento de Ja

409

�ciudad. Los cuatro son obra de extranjeros: un inglé o mejor dicho dos,
un español y un italiano. En sus escritos revélase claramente su formación,
mentaJidad e intereses. La circunstancia que hizo posible su obra se muestra en toda ella, y así la pintura de la met.r6poli novohispana resulta condicionada por sus muy variados intereses.
La primera es la del religioso renegado Tomás Gage quien destinado a
las misiones ele Filipinas quedase en América varios años, habiendo podido
conocer a perfección México y GuatemaJa. Gage, lleno de ingenio e ironía,
retrata cuanto ve. Desconsidera a América, a la cua1 siente en todo inferior
a Europa. Sus opiniones respecto a la naturaleza de estas tierras y sus productos son reveladoras de esa tendencia, si no veámo lo en el siguiente párrafo en el que narra su permanencia en el Convento de San Joaquín y las
comodidades que en él gozaba:
"Gozábamos de estas delicia fuera de la casa, mientras en lo interior nos
regalaban con toda clase de pescados y iandas, causándonos maravilla la
abundancia de los dulces, y sobre todo de conservas de que habían hecho
acopio para nosotros. Durante el tiempo de nuestra permanencia, nos llevaban a cada uno todos los lunes por la ma!Íana, media docena de cajas
de cadoñate o carne de membrillo, mermelada, jalea y frutas en almíbar por
no hacer mención de los bizcochos, para que fortaleciéramos nuestros estómagos tomando un tente en pie por la mañana, y lo restante del dia. Y a
decir verdadJ bien lo habíamos menester, porque sentíamos que nuestros uerpos desfallecían, si pasábamos mucho rato sin comer alguna friolera.
"En España y en las demás partes de Europa basta hacer el almuerz:o, la
comida y la cena toda las veinticuatro horas; pero en México y otros muchos parajes de América, observamos que dos o tres horas después de haber
hecho una comida, en la cual nos habían servido tres o cuatro platos de carnero, vaca, ternera, cabrito, pavos y otras aves y animales de caza, no podíamos estar de debilidad de estómago y casi nos caíamos de desmayo, de
modo que nos veíamos precisados a confortarnos y reponemos con una jícara de chocolat , un poco de conserva o algunos bizcochos, para lo cual nos
daban tanta cantidad.
"Parecíame todo muy extraño, y con tanto más motivo cuanto que, excepto la vaca, las demás viandas tenían trazas de ser gordas y suculentas como
las de Europa. Consulté mis dudas con un médico, el cual me respondió:
Que, si bien las carnes que comíamos ofrecían a la vi ta el hermoso color y
gordura de las de España, no obstante estaban muy lejos de ser tan propias
para el nutrimiento como las de allende la mar, a causa de la sequedad
de los pastos y de la falta de cambio de temperatura de las estacione , no
medrando la yerba como en Europa, y marchitándose muy pronto. Añadió
a esas razones: que el clima de aquella región tenía la calidad de producir

410

cosas buenas en la apariencia, pero de poca substancia para alimentar; que
lo mismo que con las viandas que comíamos, sucedía con todas las frutas,
que son tan hermosas a la vista y tan gratas al paladar, pero de ninguna virtud nutritiva por dentro; y que no hay ninguna de cuantas veíamos, por
gruesa que Íllera, la cual pudiese dar la mitad de la sustancia que contiene
una camuesa de España o una manzana de las más pequefias de Inglaterra.
"Como hay engaño en la apariencia exterior de las carn y de las frutas,
así se halla entre las gentes nacidas y criadas en aquel paí , las cuales muestran un exterior hermoso por fuera, mas por dentro están llenas de disimulo
y falsedad.
"Muchas veces he oído a los españoles que la reina Isabel de Inglaterra respondió a unos que le presentaron varias frutas de América: 'Menester es que en
el país donde se crían estas frutas, las mujeres sean mudables y los hombres
embusteros" ...
Si bien su descripción de las ciudades, particularmente de la de México
es importante, lo más valioso en Gage es la pintura de sus habitantes, sus
costumbres, sus formas de ser que critica y zahiere. Religioso pero no demasiado ortodoxo, censura costumbres ajenas a la bruma y a la hipocresía
sajonas. Asombrado por un mundo de color, de mezclas, de contrastes, buena parte de lo que ve le parece malo, negativo. Acierta en sus ataques, es
\'Crdad, mas e:n ocasiones es lo e..'Ctraño que no entiende lo que provoca su
punzante comentario.
Pequeños e1emplos harán patente su espíritu observador. Uno de ellos se
refiere al sentido de la honra de los conqui tadores el cual coloca en estas
tierras los comentarios a idénticos sentimientos de los peninsulares. Dice
así:
' 1Como se reediíic6 la ciudad, había ya gran diferencia entre un conquistador y un simple habitante de México. La calidad de conquistador era un
título honorífico que no pertenecía sino a los que habían subyugado el país,
y el rey de España les daba tierras y rentas para ellos y sus herederos; mientras los simples habitantes pagaban todos los años su pecho y contribución
por la casa en que moraban en la ciudad.
"Por ese punto de vanagloria se encuentran a cada paso en toda la América gentes que se dan por hidalgos entre los españoles, pretendiendo todos
en el día qu~ vienen por línea recta de alguno de los conquistadores, aunque sean más pobres que Job. '¿ D6nde está la hacienda de vuestra merced?'
preguntaron a. uno de esos caballeros andantes que iniectan el país. 'La fortuna se la ha llevado; pero toda la adversidad del mundo no podrá llevarte
una brizna de mi honra ni de mi nobleza'. Tal es la respue ta de todos ellos,
cuando la vista del extranjero se queda clavada en los andrajos que tan mal
cuadran a tanta soberbia'.

411

�"Se ven remendones y hasta trajineros que van a ganar su vida con media docena de mulas por los caminos, los cuales se dan por descendientes
de Mendoza o de Guzmán y basta para que juren que on de la familia
de lo duques de Medinasidonia o los marqueses de Astorga. Sus abuelo
pasaron los mares para conquistar la América, y han dado provincias enteras
y reinos dilatados a la corona de España; pero la mudable fortuna les ha
vuelto la espalda, y ahora se en obligados a esconder, por modestia y respeto a su ilustre sangre, algunos deslices de los gregüescos con una capa harto
lampiña" ...
El otro se refiere a las mujeres, tema que es una constante en toda la
obra de Gage.
o sabemos si de estas mujeres am ricanas: españolas, mestizas o mulatas tenía particular ap tencia el fraile, la cual no pudo satisfacer y por eso se refiere casi siempre mal de ellas. Hay en sus ataques cierto
tufillo de predicador ejemplificante mezclado con un inconterúdo deseo de
gozarla . Así, después de haber afirmado que en México hay cuatro cosas
hermosas que son : "las mujeres, los vestidos, los caballos y las calles", pasa
a hablar de las damas.
"A lo que se dice de la linde-¿a de las mujeres, puede añadirse que gozan
de tanta libertad y gustan del juego con tanta pasión, que hay entre ellas
quien no tiene bastante con todo un día y su noche para acabar una manecilla de primera cuando la ha comenzado. Y llega su afición hasta el pu~to
de convidar a los hombres públicamente a que entren a sus casas para JUgar. Un día que me paseaba yo por una calle, con o~o _religioso que habí_a
ido conmigo a la América, e taba a la ventana una scnonta de grande nacimiento, la cual, conociendo que éramos chapetones (nombre que dan a los
recién llegados de España el primer año), nos llamó y entabló con~rsación con nosotros. Después de habernos hecho algunas preguntas muy ligeras
sobre España nos dijo ·i no queríamos entrar, y jugaríamos una manecilla
de primera".
"Los hombres y las mujeres ga tan extraordinariamente en vestir y su ·
ropas son por lo común de seda, no sirviéndose de paño, ni de camelote ni
de telas semejantes''.
"Las piedras pr~ciosas y las perlas están allí tan en uso y tienen _en eso
tanta vanidad, que nada hay más de sobra que ver c01·dones y heb11las de
diamantes en los sombreros de las señoras, y cintillos de perlas en los de los
menestrales y gente de oficio".
"Hasta las negras y las esclavas tienen sus joyas, y no hay una que salga
sin su collar y brazaletes o pulseras de perlas, y sus pendientes con alguna
piedra preciosa".
"El vestido y atavío de las negras y mulatas es tan lascivo, y sus ademanes

412

y donaire tan embelesadores, que hay muchos españoles, a(m entre los de la
primera clase., que por ellas dejan a sus mujeres'.
"Llevan de ordinario una saya de seda o de indiana finísima recamada
de randas de oro y plata, con un moño de cinta de color subido con sus
flecos de oro, y con caídas que les bajan por detrás y por delante hasta el
ribete de la basquiña.

"Sus camisolas son como justillos, tienen sus faldetas, pero no mangas,
y se les atan con lazos de oro y plata".
"Las de mayor nombra.día usan ceñidores de oro, bordados de perlas y
piedras preciosas".
"Las mangas son de rico lienzo de Holanda o de la China, muy anchas&gt;
abiertas por la extremidad, con bordados; unas de seda de colores y otras
de seda, oro y plata, largas hasta el uelo' .
"El tocado de sus cabellos, o más bien de sus guedejas, es una escofieta
de infinitas labores, y sobre la escofieta se ponen una redecilla de seda; atada
con una hermosa cinta de oro, de plata o de seda; más en la frente, y en
la cual se leen algunas letras bordadas que dicen versos o cualquiera pen~
samiento de amor'.
"Cúbrense el pecho con una pañoleta muy fina que se prenden en lo alto
del cuello a guisa de rebocillo, y cuando salen de casa añaden a su atavío
una mantilla de linón o cambrai, orlada de una randa muy ancha o de encajes; algunas llevan en los hombros, otras en la cabeza· pero todas cuidan
de que no les pase de la cintura y les impida lucir el talle y la cadera.
"Hay varias majas que se echan la mantilla al hombro, pasándose una
punta por el brazo derecho y tirándose la otra al hombro izquierdo, para
tener libres las mangas y andar con mejor garbo; pero se encuentran otras
en la calle, que en Jugar de mantilla, se sirven de una rica saya de seda
de la cual se echan parte al hombro izquierdo, y parte sostienen con la mano derecha, teniendo más trazas de jayanes atolondrados que de muchachas
honradas".
"Sus zapatos son muy altos, y con mu has suelas guarnecidas por fuera
de un borde de plata, clavado con tachuelitas del mismo metal que tienen
la cabeza muy ancha',.
"La mayor parte de esas mozas son esclavas, o lo han sido ante , y el
amor les ha dado la libertad para encadenar las almas y sujetarlas al yugo
del pecado y del demonio" ...
Antonio Vázquez de Espinosa, nacido en Jerez de la Frontera en el siglo
XVI, carmelita de profesión y muerto en Sevilla en 1630, fue eminente teólogo y predicador. Vázquez de Espinosa no creyó que el cultivo de la mística fuera incompatible con los viajes y así, como misionero pasó a México
Y al Perú· recorrió buena parte de sus tierras y reunió rica información, la
413

�cual rubricó con el título de Compendio )' Descripci6n . de __las Indias . Occidentales. En tal Compendio nos dej6 una valiosa descnpoon de la ciudad,
bien organizada, sobria en sus aspectos generales, pero abundo~a ~uand~ describe, como buen religioso, las iglesias y conventos de esta ms1gne ciudad
que eran innumerables.
. .
.
Sus cualidades de teólogo especializado en problemas de conc1e_nc1a umdas
a su fina curiosidad, le hacen perciba con gran niti~ez y dehca~eza, aspectos muy peculiares de la por entonces mejor y más importante cmdad de
las Indias.
.
Una pequeña parte de su pintura en la que se trasluce su capacidad narrativa es la siguiente:
"La ciudad es de las mejores y mayores del mundo, de_ excelente temple,
donde no hace frio ni calor, de maravilloso cielo y sanos rures. que con estar
fundada sobre la laguna es muy sana. Por las causas refend~s y serlo ~a
región coge sitio de una muy populosa ciudad; tendrá de c1rcunf renc1a
más
dos leguas, todas ]as casas de muy buena fábrica, labrada~ d: _una
piedra finísima colorada, y peregrina en el mundo, de _q~e hay nqms1mns
minas junto a ta laguna, la cual es dócil de labrar y tan l_1viana q~e una l~sa
grande O pequeña nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vtSta de OJOS
cuando estuve en aquella ciudad el año de 612".
"Las calles son muy derechas, anchas y desenfadadas, que juntamente con la
buena casería parecen bien; es muy abastecida, abundante, barata y regalada.
Por tas calles hay anchas y hondas acequias de agua de la laguna Y puentes
por donde pasan de una parte a otra.
"Para el abasto de la ciudad entran de toda la tierra cada día por la lagu~
más de mil canoas cargadas de bastimentas, de pan, carne, pescado, caza, lena,
yerba que llaman zacate )' lo demás ~ecesa;io, y por tierra todos los ~tas _má~
de 3,000 mulas cargadas de trigo, maiz, azucar y otras cosas a las alhond1gas/
con que viene a ser uno de los lugares más abundantes y regalados del mu~d~ .
"La ciudad tendrá más de 15,000 vecinos españoles y más de 80,000 m~10s
vecinos que viven dentro de la ciudad y en el barrio o ciudad de Santiago
Tlaltelul O y en los demás arrabales o chinam~as. Sin_ los cuales hay más
de 50,000 negros y mulatos esclavos de los espa~oles y libres con que la habitación de ta ciudad es muy grande y extendida. Es de m~cha contrata.• as1• por Ja grosedad de la tierra y ser Corte de aquellos. remos
como por
c1on
• •
l
la grande correspondencia que tiene con España, Pirú Ph.tbpmas y con as
provincias de Guatemala y su tierra Yucatán, Tabasco y todo el remo de la

de

Nueva Galicia y Vizcaya.
.
"Hay de ordinario en ella cuatro ferias (mercados) con grande canbdad
de mercadería de sedas, paños y todo cuanto se puede hallar en las más
abastecidas a:1 mundo, que son en S. Juan, domingo, lunes y martes; en

414

Santiago las hay todos los días; en ta. Mana la Redonda, en la plaza mayor,
en la ~e la Modorra y en S. ~ipólito miércoles y jueves y en Tomatlán que
es haoa la albarrada, hay fena de comida todos lo días.
"Sin lo cual hay muchas y gruesas tiendas de mercaderes, oficiales de t0dos oficios, españoles e indios que con primor los usan y ejercitan; de suert
que. con la abundancia que hay de todo, no se carece de cosa en esta famosa
ciudad. Tiene muy buena iglesia Catedral, que hizo el cristianísimo Marqués
del Valle D. Femando Cortés luego que conquistó aquel reino y gan6 la ciudad. Puso por bases de los pilares unos ídolos de piedra de los gentiles.
• Como la ciudad de México ha ido en tan grande aumento y opulencia.
se ha fabricado otra iglesia catedral, que aún no está acabada, que puede
competir en grandeza y riqueza con las mejores de toda la cristiandad· tiene
otras iglesias parroquiales como son Sta. Catarina mártir, la Veracruz
Antón Y otras iglesias donde se administran los santos sacramento a los fieles" ...
~I añ~rado Cronista de sta ciudad Arternio de Valle Arizp , entre los
testunomos que recogió para su libro La ciudad de México a través de sus
cronistas, figura el de Waffer quien visitó esta ciudad en el siglo XVII hacia 1678. Este saj6n no taba dotado del espíritu analítico y punz6n de
Gage. ni tampoco hizo crítica social. Minuciosa es su d ripción, que nos
deja detalles de la ciudad que no encontramos con ignados en ninguna otra
fuente, y los cuales posibilitan una mejor reconstrucción. Por otra parte sus
inclinaciones oscilan del lado de la oligarquía que le abri6 sus puertas y a la
que menciona con entusiasmo.

S.

Y ya para terminar, pues estoy seguro ha fatigado este largo viaje de dos
siglos por esta ciudad, más largo que los que suelen organizar diversos institutos culturales para los turistas nacionales, mencionaré el famoso Gemelli
Carreri, autor d 11 Giro del Mondo en 1 que narra sus excursiones por Persia, Turquía y también México. Gemelli estuvo en esta ciudad en el siglo
XVII cuando vivía en ella el insigne Carlos de Sigüenza y G6ngora, quien
conversó con él habiéndole proporcionado sesuda información y obsequiándole algunos mapas y estampas.

Gemelli nos regaló con una especie de diario en el que anota cuanto el
importante advierte. MuC'hos de los días consagrados a Mé.xico como se revela en su diario, los pas6 visitando iglesias, conventos y ob ervando c6mo
se desarrollaban determinadas solemnidades religiosas, las cuales narra con
cierto donaire. Adviértese en sus textos una afición popularista y una delectación por lo pintoresco y colorido. A Gemelli le impresionan como a todos
los viajeros, los abundantes templos y monasterios y la forma de vida que
en ellos imperaba, principalmente el hecho de que las religio as fuesen tantas Y que las reglas a que estaban sujeta les permitiesen vivir mundanamente rod atlas de una servidumbre numerosa y co tosa. Sus impresiones
415

�las ofrece desnuda , casi sin comentarios y sólo de vez en vez
temar su opinión cáustica.

atreve a ex-

Uno de los relatos mejores es el que describe el descuartizamiento de unos
criminales, las procesion de la Semana Santa y el paseo del Canal de la
Viga, al cual llama el Posilipo de México. aboreémo lo para terminar esta
exposición :
"El )une, día 25 por ser fiesta de la Anunciación de la 1rgen, fui a
oír la misa cantada y el sermón al convento de la Encamación, y oí cantar
a las monjas bastante bien. Son éstas cerca de cien y tienen más de trescientas criadas. En la iglesia hay s.iet altares pequeiios: el convento es muy
amplio. Después de comer, pasando por San Francisco el ande encontré
reunida allí. casi la mitad de la plebe, a fin de ver las exequias de tres ajusticiados que un . mes antes por enormes delitos, habían sido hechos cuarto
y estaban e&gt;..-puestos en lugares públicos para terror de otros delincuentes.
Los religiosos de San Juan de Dios pi.dieron esos cuartos a la audiencia del
crimen, la cual los concedió, como ordinariamente lo hace. Puesto luego
en la camilla de los Desamparado , que está en un convento, solicitaron limosna dichos religiosos para elcbrar misa y sepultarlos. Los ll varon después, según costumbre, al monasterio de San Francisco, en donde sus frailes
hicieron las exequias y predicaron un buen sermón, y finalmente, volviéndolos por las calles públicas de la ciudad a dicha capilla de los Desamparados,
los sepultaron en ella ...
"El jueves santo, día 4, salieron tres procesiones sucesivamente: la primera fue la de los cofrades de la Trinidad que jban vestidos de color rojo:
son lo mismo que los de la nobilísima archicofradía de igual titulo en ápoles, los cuales, ilustres casi todos por su nacimiento y por su virtud, reciben en su famoso hospital, celebérrimo en toda la Europa, a los peregrinos,
de cualquiera nación qu sean, y a los convalecientes; se ej rcitan n otras
obras de piedad y caridad cristiana, y muchos años atrás hacían igual procesión, con que edificaban grandemente al pueblo. La segunda procesión
fue la de los cofrades de la iglesia de San Gregario de los padres de la Compañía, y la tercera de los cofrades de San Francisco, a la cual llaman procesión de los chinos, porque la sacan los indiano de las Filipinas. Cada
una lleva sus imágenes, gran cantidad de luces y una compañía de hombres
armados, del modo referido antes; iban también algunos a caballo, precedidos de trompetas que tocaban sonatas fúnebres. Llegada la última procesión al palacio real, tuvieron contienda sobre precedencia los chinos con los
cofrades de la Santí una Trinidad, de que resultó que se dieron golpes con
las mazas y cruces, y muchos quedaron heridos.
"Los sepulcros o monumentos que se ponen en México son bonitos y vistosos, pero pobres de luces; todos igi!ales, y cada año se P9nen de un mismo

416

modo. Lo tabernáculos son altos. con columnas, y con labore de estuco dorado, los cuales sir\'en mientras está buena la madera. Fui a verlos en la
noche, . gún se acostumbra allí. En la mañana del viern ,_....,a
d'"' 5
b nena
h
f
ora ui a la casa de D. Felipe de Rivas, pues me había invitado éste a ver
n ella la proce ión del Calvario o de Jerusalén, que ale de San Francisco
el grande, con la insienia del Santo Sepulcro. Cuatro horas antes del medio
día se oyeron tres trompeta de triste sonido. y después se vieron muchos cofrades c?n luces en las manos, entr los cuales iban varios disciplinantes. Pasó
n seguida una compañía de hombres armados algunos d estos a caballo
11
la sentencia, el título de la cruz, las vestiduras y otros símbolos de
la Pas1on; luego otros hombres repre entando al buen ladrón y al malo a
uestro ñor a u Madre Sanú ima, a an Juan y a anta Verónica• después,_ en mulas dos ~ue fingían ser sacerdotes hebreos, y por último, 'otras
~eJantes represen~aoones bastante bien dispuestas. Habiendo vuelto la procestón a an Francisco, se predicó n medio del atrio a la multitud reunida
en él para ver las tres caídas de uestro eñor y los hechos de la Verónica
e.le la Madre Sant!sima y de an Juan que se habían de representar allí, a fin
de moverla a compasión".

van~?

"En la tarde salió la proce ión de los negros e indios, hermanos d la 00 _
f~adía de an~ D?mingo, con muchas personas que se disciplinaban y ha.
caan otras pellltencias. Iban en llas algunas devotas imág nes, una compa~ta -~e hombres armados y el sepulcro de uestro eñor.
esta procesión
s1~10 la. de l~s españoles, llamada del entierro de Cristo: la acompañaban
diez_ Y sei regidore , _qm~ ~n lo e~e&lt;:to por la ciudad, dos alcald y el co":egidor, que hacen 1usllc1a en Mc.XIco en primera instancia, y eran prececlidos por_ s~ 3!guaciles.
~an muchos cabaJJeros de hábito y cofrades, y
tod~ las umgn1as de la Pastón U vadas eo pequeñas ,mas por áng les bien
vestidos de color, ~egro y adornados de joyas. Iban luego diez penitentes,
arrastrando largu1 llllas caudas; la compañía de hombres armados d arma
~lanca )' mu bien vestidos, como en las otras procesiones; y al último la
unagen de u~stro eñor en ~a rica urna de plata, cerrada por cristales,
de la cual habaa heclio donación I obispo de Campeche al monasterio de
anto Domingo. Cerca de la uma iban la Madre antísima y San Juan. y
~etrás_ una infinidad de d votos. En suma, e ta proc ión no cede en magnihcencta a las nuestras europeas" ...
Y aquel párrafo en que nos habla d 1 d saparecido Canal de la Viga dice:

"De,~ués de comer fui a divertirm al canal de Jamaica, que es el Posilipo
~e MeXIco. e pas a allí en canoas o sea barcas, y i se quiere también por
~erra. Va en aquéllas gran número de mú icos y cantores hombres y mujeres, que compiten entre í en manife tar la perfección de su canto. En las
orillas del canal hay algunas pobres casas d indios, y ho terías para tomar

417
l:r.!7

�1
tantales.. ti principalr ingrediente
refrigerantes, esto es: chocolate, ato e y
arado del
de estos dos últiro s manjares e el grano de Indias , (maíz)' p p
modo ue sigue: Hierven el maíz con cal, y despues que ha reposado lo
hace con el cacao. pasan luego la pasta, mezclada con agua,
1 q
mue en como se
'
· t al que
a través de un cedazo, y sale un licor blanco y es~eso seme1an e 11
d 1 almendra. ese licor así que ha hervido un poco, se ama
h
acemos e a
•
'
D
te segundo modo
atole
se bebe mezclado con el chocolate, o so1o. e es
..
' y , car lo beben los golosos Pero sea como fuere, es muy nutntivo y
yd con azu , en las Indias La ~asa que queda, se lava, y de ella se hacen
e uso comun
·
.
d, d l
t ' colos tamales, poniéndoles carne picada, dulce y especies, Y. an ~ es:J.':bor
.
T to éstos como el atole no me pareoeron e
'
lor por enclllla.
an
1 b
que a lo masi bien mi paladar está acostumbrado igualmente a o ueno

TECEDENTES HISTÓRICOS SOBRE EL MESTIZAJE
E LA FAJA FRONTERIZA
MEXICANA

Y LA TRAN CULTURACIO

W10BERTO JrMÉNEZ MORENO

lo". . .
,
1
1
Estos testimonios a los que habría que agregar otros mas,_ reve an ª. a
.
· ·ento por propios y e&gt;,.1.ranos.
ciudad colonial, tal ' como fue vista
en su crecmu

Seminario de Cultura Mexicana

1. El mestizaje en México
Es CONVENIENTE MENCIONAR rápidamente unos antecedentes pre-hispánicos
para entender cuál era la actitud de los indígenas frente a la mezcla de
grupos antes de la llegada de Jos españoles. En México hay una zona en
la que constantemente se mezclaron los pueblos, mientras que otras regiones
no fueron propicias a esa mezc.la.
Hay que tener presente, además, la existencia de dos Méxicos: el México
de los sedentarios, o sea Mesoamérica -área cultural establecida por el Doctor Paul Kirchhofí-, y el México de los nómadas que llamamos Aridamérica (si bien hay que advertir que la zona del oroeste de México donde están, por ejemplo, Sinaloa y Sonora, no estaba habitada por nómadas, sino
por sedentarios -aunque menos expertos en la técnica agrícola y en otrasy gran parte de éstos correspondería a otra demarcación cultural denominada
por Kirchhoff ' Oasis-América".
La distinción entre sedentarios y nómadas es fundamental para entender
los proceso de mestizaje y transculturación en la época colonial: en el Norte,
los nómadas no tenían nada valioso qué ofrecer desde el punto de vista
cultural, y, al extinguirse, apenas si dejaron alguna huella. Habían de aparecido casi totalmente ya para fines del ViITeinato y entonces quedó prevaleciendo el grupo de ascendencia hispánica, de tal modo que la población
del orte de México es fundamentalmente de ese origen. En cambio, en las
zonas del Centro y del Sur había culturas indígenas muy fuertemente arraigadas, que en parte sobrevivieron, y aun la española se vio profundamente
afectada por la cultura indígena preexistente, y, en consecuencia, las insti-

418

419

�tuciones españolas no fueron m ramente trasplantada a México, smo que
sufri ron la fuerte influencia de estas civilizaciones indígenas.
Debido a esto, las regiones Central y del ur han ~ermanecido. más indígenas que la del Norte de México. Allí donde ~lo~c1eron las antl~as ~lt~s
culturas se siente aún su fuerza y la de la raza md1gena. En c~b10 disminuye la trascendencia racial y cultural de este compo~ente abonge~,
acercarse hacia el orte y ya en el extremo más septentrional del temtono _que
era mexicano hasta 1848 hasta se da el caso de que muchas gentes de origen
hispánico en anta Fe de uevo México -m~y orgullos~s. de s~ ascendencia ibérica- no conciban que hubiesen pro edido de Mex1co, ~o que parezca como si pensaran que sus antepasados hubiesen ll:gado direct~ente
de España caídos del cielo. En realidad, esto se explica por la circunstancia de ~ue uevo México estaba prácticamente ais~ado del resto de ~~ev~
España en la Epoca Colonial, excepto por una especie ~e cordón umbilical•
el camino famoso que iba de 1éxico, a través de Quere~, Zacateca~; Durango y Chihuahua hacia Santa Fe: el ''camino real de Tierra ~dentro . o
había realmente un territorio continuo, ocupado por los espanoles, dur~te
mucho tiempo, sino s6lo hasta más tarde, cu3:°d? _las
de San Felipe
el Real de Chihuahua cobraron importancia a pnnciptos ?el S1glo,XV:III, Y ~sa
comunicación, por lo mismo, ante de esto sólo e porádica,. o mas b1e~, periódica. Así, no es de extrañar que se sintieran como llovidos del cielo. (El

ª!

min:t5

cielo en este caso, era España).
V;y a referirme ahora a ciertos aspectos _del Mestizaj~ en México
a
señalar, primeramente, algo relativo a la actitud que tuvie:o~ ~os coloruzadores frente a los indígenas. Me parece que no se ha i~s1st.1do bast~te
en eÍ condicionamiento religioso de esta actitud. Lo coloruzadores espanoles son gentes de filiación católica y actúan, en lo esencial, como tales. on
t'·t des diferentes la de los colonos ingle es que van a la ueva Inglaterra,
ac1u
E trs arte
y la de los colonos españoles que pueblan la ueva spana Y .~ ª P
de Hispanoamérica. Desde luego, todos sabemos que la actuaaon _de _unos
y otros fue distinta pero no se ha insi tido bastante sobre las n;o~1vac1ones
·
Para ...
religiosas.
uu,~ el colono de ueva Inglaterra era, caractensacamcnte,
b
el puritano, lector asiduo del Viejo Testamento, que actua a ~omo un
israelita conquistando la Tierra de Canaán, y1 tal co~o ~ recomienda _en
el Viejo Testamento, no se debía mezclar el, nuevo israelita, _con eSós mdígenas vistos como canaaneos, a los que era preferible C.'Xtermu;ar. Es~ ~s
ctitud aJ'ena a la del católico que, generalmente, no le1a la Biblia
una a
di .,
1
te sólo oía acetca de ella por la pre caoon, a que se
y que nOrmalmen '
.
r
confinaba, como regla general a la explicación de pasaJeS del Evange 10,
· 'cales • Ahora bien • en el uevo Testamento no dse
en los sermones d omiru
· que separan a unas razas e
enfatizan, en ninguna manera, las diferenoas

!

420

otras, sino que se insiste en que todos los hombres son hermanos, al ser hijos
de Dios. Para mi, esta es una actitud básicamente distinta a la del puritano,
Este colonizador de la Nueva Inglaterra, es lector de la Biblia y conoce muy
bien el Viejo Testamento2 y actúa como un nuevo israelita que no quiere
mezclarse con los demás pueblos. De hecho los judíos asumieron desde
temprano una actitud discriminatoria hacia otros pueblos, de la que luego
fueron víctimas ellos mismos; en cambio, el colonizador de Iberoamérica
es, más bien, un conocedor del Nuevo Testamento y no tiene ese prejuicio
racial, o, por lo menos, no lo tiene tan arraigado ( pues no podemos negar
que existió discriminación racial durante la Epoca Colonial) ; siendo, o
más débil, o, en algunos casos, inexistente e a actitud discriminatoria, se explica que los españoles y portugueses se mezclaran ampliamente con indios
y negros.
Los virreyes, a partir de Don Luis de Velasco el primero pronto empezaron a preocuparse por el uu vo elemento étnico que estaba apareciendo
en México -el mestizo- y las primeras impre iones que acerca de su comportamiento C..'Xternan, no son nada halagadoras. Lo mestizos aparecen como gente tumultuosa, inquieta y los virreyes, sobre todo Don Martín Enciquez, hacia 1570, se preocupan mucho, como ahora, en diversos paises,
por los "rebeldes sin causa". Para este tiempo, también bahía venido ya un
abundante contingente de negros y comenzaba a haber bastantes mulatos que
eran otro motivo de consternación para la autoridad virreinal.
Veamos también algo de lo que sucedía con los me tizos, descendientes
de españoles e india : Se ha in istido en cómo los hijos de estos matrimonios
considerados como ilegítimo eran muchas veces abandonados. Por ello, estos mestizos naturalmente gravitaron más hacia el lado de la madre, que
hacia el lado del padre, puesto que eran educados por aquélla y aun
asumían hacia el padre e pañol -muchas veces desconocido- una actitud
de resentimiento, la misma que -según Octavio Paz- late aún en el máximo
vituperio que emplea el mexicano, cuando e recuerda a alguien que su
madre fue violada. Sin embargo, lo me tizos hacían todo lo posible por
parecerse a lo e pañol y se vestían como ellos procediendo en esto como
los "pochos" de hoy.
La gran disminución de la población indígena que tiene lugar a fines del siglo
XVI se volvió verdaderamente aguda en el XVII - egún el Dr. Borahy produjo la gran depresión demográfica de sa última centllria conforme
al mismo autor. Esa serie de epidemias que hubo en el iglo XVI, qu
acabaron con millones de indios dando como resultado que la cifra de la
población indígena se redujera considerablement , fue la que hizo que el
habitante de origen hispánico, el crioUo, se encontrara en una proporción
menos desventajosa frente al nativo. Quiero decir con e to que, uando lle-

421

�gan los españoles y conquistan a México, son solamente un puñado frente
a millones de indígenas pero, a medida que la pobla i6n indígena es mennada por las pavorosas epidemias de 1545, de 15 76, y tantas otras, entonce
queda tan reducida la poblaci6n aborigen, que ya la proporción de las gentes
de origen español frente a los indígenas, no es tan desventajosa como era
en el principio: los criollos -españoles nacido en Indias- logran entonces
su oportunidad.
Es en el Siglo XVII cuando éstos logran su oportunidad e inician ciertos
movimientos de carácter incipientemente nacionalista, apoyándose, sobre todo,
en el Guadalupanismo, como ha mostrado el Dr. Francisco de la Maza,
y hay, por eso, una corriente nacionalista que tenía como polo catalizador de
este movimiento de reivindkación un tanto indigenista al Guadalupanismo,
en el que se apoya el criollo para enfrentarse al español peninsular. Es
tan fuerte este movimiento que si hay una especie de imperialismo mcxicanista hoy, ese imperialismo asume un cariz ruadalupanista. La imagen
guadalupana fue la primera bandera en manos de Hidalgo y hoy se le proclama "Emperatriz de América".
El mestizo no entra en escena perceptiblemente sino hasta la Guerra de
Independencia, y es entonces cuando, como todos sabemos, aparecen caudillos muy notables como Morelos, o como Guerrero. A gran parte de la
población de origen hispánico le horroriza el comportamiento de mestizos e
indígenas como los que militaban en las huestes de Hidalgo, y por eso predominan los criollos en el ejército realista. Apenas lograda la emancipación,
esos mismos criollos tiemblan ante las huestes surianas de Guerrero y Lobato en 1828, cuando llegan esas insospechadas multitudes de indígenas
-de reacciones imprevisibles- a la ciudad de México. Así vuelve a ocurrirles a los criollos cuando ven a las huestes de Don Juan Alvarez, procedentes del Sur, de ese epicentro de conmociones telúricas en la Historia de México de donde antes brotaron los ejércitos de Morelos y Guerrero, y finalmente así les sucede otra vez a los criollos en los momentos de la Revolución cuando ven aparecer a las huestes surianas de Zapata. Pero la Revolución Mexicana --como todos sabemos- ha cambiado profundarnente la actitud de gran parte de la población con respecto al indígena, al que no se considera ya como lastre. :El mexicano de hoy siente que el indígena es uno de
los factores que han dado a México una fisonomía inconfundible, y México
es precisamente uno de los países más equilibradamente mestizos en el Continente. Los resultados del proceso de Mestizaje y Transculturación están
visibles en la trayectoria de México.

2. La Transculturación en México
Entende~os como Transculturación el proceso del contacto intercultural
y del cambio resultante para cada una de las culturas en confrontación.

_Nos interesan l~s contactos culturales hispanoindígenas y sus resultados lo
mismo que el coteJo cultural mexicano-estadunidense y los suyos.
En otro estudio hemos caracterizado así el encuentro de las culturas bo ·
gen" e hispánica en. el momento en que lucharon Cortés y Cuauht'emoc..ª nCua~?º sobrevmo la Conquista, verdadero choque y fusión de dos mundos -d1J~O~ dos ~ueblos de invencibles guerreros se hallaron frente a frente.
~os mexicas, unpelidos por su fiero espíritu militarista tenían detrás de
~• la cauda de sus constantes victorias. Los españoles traían consigo todo el
1mpetu de la cruzada en que vencieron a los moros y los =-n---b J
b" .ó f á .
.
u u = a a am1C1 n
usuca, msaciable, de los hombres del Renacimiento".
' Mas no se trataba sólo de dos pueblos que, por sí mismos simbolizaban
cada uno _el may~r poderío que entonces se hallaba n América y en Europa.
El l_mpeno Mexica y el Imperio Español eran también los heraldos y los
adalides de _dos culturas y de dos mundos: de un mundo oriental y de un
mundo occ1d:11tal que se cruzaron y fundieron en nuestro México. Las
cul_turas am~ncanas tuvier~n en este continente su desarrollo y aquí se produjo la ma!estad. de Teotihuacán y_
refinamiento barroco de los mayas,
pero. los mas ~tiguos pobladores vm1eron del Asia, del Extremo Oriente,
Y_ existen analog1as suge tivas entre elementos culturales de esas tierras asiátJcas Y otros ~e acá, de este Nuevo Mundo. España y su cultura por otra
parte, se nutrieron antaño de la vieja cultura mediterránea, cuy~s orígenes
remotos ~ _hallan _en Creta y en la Grecia clásica y que con Roma alcanzó
su expansion máxima; pero también arraigó en la _península ibérica la musulmana que se extendía entre capitales tan distantes como Córdoba y Samarcanda, y que tuvo en Damasco y en Bagdad -la de las Mil y Una oches- el ~unto de arranque de su ascenso cultural. E paña misma era ya
com~ MéX1co, una encrucijada: allí se encontraron el Oriente islámico y eÍ
Occidente cristiano".
• "Dos mundos, pues, se hallaron frente a frente. Eran dos mundos extran~ que provenían d orígenes diversos. Entre ambos se abrían profundos
ten an al og1as
tan numerosas que sirvieron como
abismo , pero hab'1a tam bº'
'
otros tantos puentes para salvar esos abismo . Hubo, al entrar en contacto
una pelea continua, pera también un constante abrazo. Y de ese forcejeo'
entre amoroso y ho til, ha surgido México. A la dureza del mexica se sobre~
puso la del castellano, pero el paisaje semiárido de la Altiplanicie de Anáhuac conquistó definitivamente a lo conquistadores, venidos de las arideces

:1

423
422

�de Extremadura o de Castilla. De allí, de la uruon indisoluble de lo indígena y lo hispánico, ha surgido la rica cultura mexicana. En el iglo VI
se produjeron los primeros contactos y comenzó la integración de esta cultura
hispano-india' .
Además de innecesario, sería imposible estudiar aquí los diversos aspectos
de la tran culturación en el México Virreinal. Pero pueden apuntarse algunas observaciones que permiten vislumbrar cómo ocurrió e te proceso. En
primer término, tenemos que vol r a la distinción fundamental entre el
México de los sedentarios -Mesoamérica- y el de los nómadas: ridamérica. En este último caso no puede hablarse de transculturación ya que esto
implica influencias recíprocas y la cultura de lo bárbaros norteño era tan
precaria que había en ella pocos elementos valiosos y deseables que pudiesen ser adoptados por la cultura hispánica, la victoriosa. En tales condicion s,
esta última quedó prácticamente única. En la región habitada por los sedentarios no fue así.
lli -como hemo dicbo en otro trabajo- "lo indígena
conserva mucha fuerza, y puede decirse que el Centro de México e todavía
una zona básicamente india desde el punto de vista racial, y que, en mucho
menor grado, elementos culturales de ese origen con ervan gran impor_tancia. Hay, sin embargo, unos centros acti\·o de mestizaci6n como, por eJemplo las ciudades de México y Puebla, Toluca Pachuca y Cuemavaca, Jalapa
Ve;acruz, Orizaba y Oaxaca, verdaderas i las dentro de un mar indígena".
Repetiremos que, en Mesoamérica, la instituciones hispánicas no fueron
simplemente transplantadas, sino que uf rieron un proceso de adaptación
condicionado por el mayor o menor vigor de las culturas indígenas Y la
densidad re pectiva d la población aborigen.
En el idioma, en el arte y en la religión -sobre todo en sta 6ltima- e
donde mejor se puede estudiar la transculturaci6n indo-hispánica.
Como hemos ñalado en otro trabajo a pesar de existir rotundas discrepancias entre las religiones prehispánicas y el Cristianismo, habí~ ta~bién
entre ellas, analogías profundas: "castellanos y me.xicas se han visto 1IDpelidos por un hondo sentido misional y el culto de Huitzilopo~htli, ~omo el
de Cristo tiene un aspecto mesiánico. Existen, para el mexica, ntos que
-aunque' sólo aparentemente- se acercan a los d la Religión ristiana:
hay un bautismo, una confesión de pecados, y hasta una especie de comunión. Lo sacerdotes llevan una vida abstinentí y los rodea un respeto comparable al que en la Nueva España del iglo XVI in pir~o~ l~s frail ,·
Hay hasta insignias sac rdotales que se parecen a las del cnst1arusmo: asi,
l chicoácolli es comparado al bátulo d los obispos, aunque más pequeño.
Existen, entre los cristiano fiestas como la de odo anto , qu
celebra
uando tienen los indios la de Todos los Dio , es decir, la de la IJe da
. de é to . Por otra parte, las normas éticas de los mexicas y las del cristia-

424

nísmo, coinciden en mucho punto y ambas propenden hacia un ideal ascético, o, por
_menos e toico. Pero, además, un mismo clima de angu tia
envuelve al cnsliano que teme perder su salvación por el pecado, y al indígena prehispánico que vive permanentemente en zozobra por la diaria posibilidad de que los poderes de la noche venzan al sol y la de que cada 52
años, sea destruido el mundo".
'

!º

Esas analogías facilitaron la adopción del Cri tianismo, a tuando como
podero imán el guadalupanismo -surgido por 1555/56 bajo el Anobispo
Montúfar-. En efecto -asentábamos en ese estudio- "en I sitio mismo
donde por más de cuatro siglos
ha venido rindiendo culto al maravilloso
lienzo que México tima como su mayor tesoro - y que tuvo la virtud de
conyertirse sobre todo desde mediado del siglo XVII, en el polo d cristali7.aci6n de su conciencia nacional- e ad raba, antes de que los frailes
emprendiesen su conquista espiritual, a la madre de los diose , Tona11tzi11,
y este mismo nombre se da, por mucho indio aun en nuestros día, a la
venerada imagen cristiana". Sin embargo "t ndrá qu reconocerse que e~
imagen bellísima de ninguna manera repre nta a la "icja deidad pagana
Tonantzin o Cihuacóatl, y que el indígena no sigue invocando a ésta, po;
más que empl ese primer nombre ( uestra Madrecita') para hacerse oír
por la Madre de Cristo. El santuario stá en el mismo itio que el de la
antigua diosa, pero la imagen que México pone, en su predilección reUgiosonacionali ta, por encima de todas las demás representaciones marianas, es
claramente la de la Virgen Maria, como !a ha concebido y la sigue concibiendo un indígena cristianizado, de de m diados del Siglo 'VI". ' o
hay, de s guro, un caso más repre ntath·o e indiscutibl del éxito que tu o
en México el mestizaje cultural hispano-indíg na, y es justamente este éxito
el que depara a México una posición señera dentro de la América Latina.
"Una nseñanza se desprende del auge progre ivo que el guadalupanismo
alcaJl7.a'': -decíamo en aquel e tudio-. "En Mé.xico donde lo nu vo y
extraño suplanta constantemente a lo antiguo y autóctono, aunqu a veces sólo
para continuarlo, una innovacj6n tiene éxito en la medida en que se adapte
a las pautas preexistentes. Las nuevas sencia no se modifican, pero circulan
mejor por 1os cauce ya abierto . El catolicismo, sin deformar us principio ,
acoge y a imila todo cuanto no es incompatible con ello . Hay un folkJore
católico de clara estirpe indígena como cuando se celebra hoy la "fiesta"
d_e los muertos con ciertas ceremonias en que p •r.;isteo formas de lo antiguo
nto . Pero el sacerdote católico, que retiene aún hoy en sus ve tiduras sagradas, elemento de indum ntaria qu se r montan a la vi jas religiones
del Cercano Oriente y del antiguo Mundo Mediterráneo, tal vez no encuentra en esta supervivencias gentílicas, que se refieren sólo a lo accesorio y que
no entran en conflicto con el do~a, nada que sea verdaderamente censu-

425

�rable. Hasta dónde ha podido llegar el catolicismo en el terreno de concesiones que no alteren ni el dogma ni la moral cristianos, lo mu:5tran las
interesantes experiencias de los jesuitas-mandarines y la contro':e:rs~a acerca
de los ritos malabares. Ciertas condescendencias, que escandalizanan a un
luterano O a un calvini ta, han existido, pues, dentro del Catol~ci~?".
"Es muy interesante estudiar bajo qué condiciones la s1:15~tuc1on de .un
. · dígena por la Virgen María o por un santo del catoliclSillo ha terudo
d ios
m
. .
h li I
.
éxito: Por ejemplo a Tonantzin-Coatlicue madre de HULtzilol'.'.°c. t , a s~stituyó la Madre de Cristo; al joven dios del maíz y del Sol, P1l~tecuh~ el
Cristo-Sol; a Tláloc, San Juan Bautista y a Mixcóatl-Ca:mach~ San ~ 1~el
Arcángel. Y no basta saber que tal deida~ pre~ispánica ha sid? sustituida,
sino que hay que saber, además, cómo ha sido remterp~tada. As1, San Juan,
en Chamula, Chiapas, no representa exactamente lo rrusmo que en el Catolicismo originar'.
"Los indígenas no sólo han adoptado el culto de C~to Y de la Virg~
y los Santos, sino que han confundido_ a estos per~naJ~S sagrados enn:e s1
o con 'héroes' nacionales o de su prop10 grupo. As1, segun Bennett Y Zingg
los tarahumar:s veneran a 'San José su Cristo' (fusión de an José con Jesucristo), quien opera todos sus milagros a través de Benito Juárez .. De man~ra
semejante --de acuerdo con Zingg- los huicholes -~ confunc3fdo a Cns.to
con Manuel Lozada (cabecilla rebelde que combaba contra Juarez) "! afirman del Salvador que los judíos lo persiguieron mucho, p~ que siempre
lograba escapárseles emborrachándoles, hasta que lo ~pr:;iendio el Gral. Ramón Corona y lo fusiló en la Plaza de Armas de México •
.
"Tenemos toda una gama de situaciones: desde aquellas en que las maru·
·
en un sentido pagano , hasta aquellas
f estaciones
re1·1g1osas
es tán' on·,mtadas
.....~
.
otras en que la orientación cristiana es la que prevalece.. ~s1. por ~Jem:lo,
entre los mayas de Quintana Roo -que en la época preh1spa.mca teman idolos a los que se uponía capaces de dar oráculos--- ~y un cul~o de "las
cruces que h a bla:n" , extendido entre ello desde mediados del Siglo XIX,
y que claramente deriva de su religión anti~a. En o~os casos --com~ ~~
Michoacán- puede afirmarse que el Cristiarusmo logro verdadero. ~ai.go •
"La fusión de elementos religiosos prehispánicos con otros del_ cnstiamsmo
ha sido ampliamente estudiada por autores como Madsen. y Sp_1cer qu: ~an
logrado pen trar en el conocimiento de casos notables de smcre~~ religioso
a los que el primer autor califica de "Cristo-paganismo". Es~ fusion de el:mentos derivados de religiones indígenas y del cristia~o, benen. en el Siglo XVI una expresión artística de primera importancia en las pinturas de
ltzmiquilpan".
el linviiísOtros aspectos de la transculturación hispano-indígena --como
otico- hemos abordado ya en trabajo especial. Pero lo expuesto en cuanto
426

a la Religión permite entender mejor el proceso de sincretismo -que opera
de modo análogo en el Lenguaje y en el Arte-. Si no aludimos a tópicos
socioeconómicos, no es porque desconozcamos su importancia, sino por lo
escaso del tiempo disponible.
Sabemos, en fin, cómo España impidió, on éxito, que sus colonias entraran
en contacto con mundos e&gt;."traños al hispánico y la Inquisición estableció una
especie de cuarentena permanente para evitarlo.
Pero --como explicamos en otro estudio -"entre 1753 y 1793 aproximadamente, fue agrietándose la especie de muralla china que en lo intelectual,
cercaba a la Nueva España y a otras colonias ibéricas, al relajarse la estrecha
vigilancia con que la Inquisición pretendía impedir la entrada de libros y
doctrinas, heterodoxos en lo religioso, o sediciosos en lo político y ya al
final del siglo esa barrera se había. en gran parte, derrumbado, e irrwnpía,
arrolladora, la Modernidad. En efecto, a raíz de que los ingle es se apoderaron de La Habana en 1762, no s6lo se quebrantó el monopolio comercial
de España con sus colonias, introduciéndose el contrabando de mercancías
británicas, sino que también penetraron clandestinamente, ideas innovadoras
procedentes de Inglaterra o Francia que al principio dejaron sentir su inIlujo en círculos pequeño , pero que al final conquistaron a un público numeroso. Primero prelados prominentes e inquisidores a cuyo cargo estaba
el impedir la entrada de las ideas extrañas se aficionaron a ellas y fueron
asiduos lectores de libros prohibidos, y después ese gusto por las obras que
transmitían 'ideas peligrosas' trascendió a eclesiásticos inquietos y de gran
avidez intel ctual, como el Cura Hidalgo cuya casa en la Villa de an Felipe, fue conocida como 'La Francia Chiquita'.
í, al terminar la atinada
gestión del segundo Conde de Revillagi eclo, las ideas heterodo.·as o sediciosas habían alcanzado tal difusi6n que eran ahora los peluqueros o los artesanos los que las propagaban y se tenía la impresión de que en España y sus
colonias, pervivían instituciones y patrones de cultura que se consideraban
anticuados, mientras Francia y los Estados Unidos, con sus gobiernos y sus
normas democráticos eran vistos como los paíse ejemplares que señalaban
los rumbos futuros". Por fin, "desde la primera década del siglo XIX, se
fue sintiendo. cada vez más fuerte, la influencia de las ideas democráticas
que provenían de los Estados Unidos, y. en plena guerra de Independencia,
empezó a difundirse el conocimiento de su Constitución, que más tarde inspiraría la nuestra de 1824".
"Una generación, la que llamamos 'epi-insurgente', comprendiendo los nacidos entre 1785 y 1797 -conforme a un esquema presentado en otra parte-,
fue la primera que respiró sin temor los vientos de lo moderno. Hombres
como Alamán y el Dr. Mora, Antuñano y varios otros acogieron con entusiasmo Jas doctrinas sobre Economía Política que procedían de Smith, Ri-

427

�cardo O Bentham, asumiendo una actitud que podríamos caracterizar como
'pre-positivista'. Con un sentido moderno contemplaron est~s hombres los
problemas del México ya Independiente, como puede ~dvertirse no sólo ~
Alamán y Mora, sino también en Zavala, en Tadeo Orbz, y en ~l~os mas.
Les preocupaba dotar a México de una sólida estructura ec~om1ca -&lt;:Iu_e
antes descansaba fundamentalmente en la minería y en la agricultura- iniciando un proceso de industrialización. Veían la necesidad de que amplias
zonas fuesen colonizadas, abriendo las puertas a la inmigración de extranjeros que por proceder, muchos de ellos, de países no católico , sólo podrían venir si se implantaba aquí la tolerancia de otros cultos. Fue así como
se inició el acerbo diálogo entre liberales y conservadores en torno a problemas como el de la libertad religiosa o el de la desamortización de los bienes del clero. Pero sobre todo, una vez conseguida la Independencia, era
preciso decidir si el gobierno deberí~ ser monár~uico o repub~ca~~' Y en
este último caso, si la estructura deb1a ser centrali7,ada o federalista .
"En países como Bélgica desde 1830, el Esta~o y la lgles~a. convivieron
dentro de una fórmula política de atinado liberahsmo. En Me~co, los conflictos entre uno y otra, a lo largo de poco .más_ de un_a ce~tlm~ -que va
de 1833 a 1938- llegaron a ser graves por la mtrans1genc1a e mcomp~n.' mutua d clericales v, anticlericales. , En tomo
a problemas
como, este
SIOD
, .
. ,
y el de la forma de gobierno -monarqu1a o republica (y s1 esta d~b1a ser
federal O central)- contendieron enconadamente conservadores y liberales
alcanzando éstos el triunfo y modelándose --con más o menos apego a su
doctrina- nuestras in tituciones políticas de tendencia democrática".
"Desde que la Reforma triunfa, hace poco ~ás de ~n siglo, _con las batallas libradas en 1860 México asume una actitud abierta hacia todos l~s
cambios: ha roto definitivamente con los patron que heredó de E pana
mira ahora más bien hacia Francia y los Estado Unidos.
uevas coy
'd'
tan
rrientes como la del ocialismo -que décadas antes carccia e ~por cia- :ntran a la palestra desde 1861.
uevas filosofías de la vid~ . como
la que alienta en el Espiritismo se presentan acaso al arribar a Mext~ las
huestes numero as de la Intervención Francesa. La voluntad de cambio s
tal que el gobiérno que apoyan los conservadores -el d Maximiliano-- ni intenta siquiera desandar lo andado. Y c~ando éste suc~~ y re ~ura la República, se convierte en doctrina oficial la _d~l. posit1v1smo . y el 1?~al suyo,
de 'orden y progreso', queda entronizado defunuvamente baJO el regunen de
Porfirio Díaz".
"Pero en el afán de realizar ese gigantesco pro reso material que fascina
a la gente bajo el Porfiriato se olvidan o se conculcan los valores ~orales,
tregan a compañías extranjeras muchas de nue tras fuentes de nqueza¡
seen
· ·
L os lb'
y se les dan también vastas extensiones de nuestro terotono.
a n os

los mineros y los obreros textiles, sufren pena y miserias sin ser escuchados,
porque priva la doctrina cruel y anticristiana de la selección natural y de
la supervivencia del más apto. Detrás de una fachada de progre o perviven
lacras milenarias. Y a íuena de tratar de parecernos a Europa o a los Estados Unidos, se desprecian los valores propios. Contra todo esto, airada
levantará desde 1910, la Revolución Mexicana, en cuyo ideario han influido,
además de la na ionalista, tres corrientes tenidas a veces como incompatibles y que han podido, sin embargo armonizarse dentro de él: la liberal,
nutrida en las ideas d la Reforma qu propugnaba por una especie de
vuelta a Juárez y a una auténtica democracia; la ciali ta, que no llegaba
aún hasta el marxismo; y la cristiana ( o del catolicismo social) , inspirada
en la encíclica Rerum Nov-arum que, a travé de congresos realizados entre
1903 y 1913, propugnó por una serie de mejoras sociales en favor del campesino, el obrero y el indígena. Brotada nuestra Revolución de manera generalmente spontánea, más bien que por obra de agitadores profesionales,
sus ideal
on justos y compatibles con la trayectoria seguida por la Civilización Occidental. Como ste cambio profundo se produjo a tiempo resulta,
en la perspectiva actual, más pond rada que otras revoluciones recientes, ya
que la reacciones se vuelven más violentas, por desesperadas, mientras más
se aplaza la olución de los problemas que apremian. Y aunque fue mucha
la sangr derramada en nue tra última sacudida social y son todavía muchísimos lo problemas no resueltos y aún quedan mucha lacras y todavia no
alcanza el pa1s plena madurez política, puede, sin embargo afirmarse que,
gracias a su revolución México ha realizado progre os efectivos en el aspecto social, económico y político. i la R voluci6n Mexicana e la primera
gran convulsión social del present jalo pued , en cierto modo, as verarse
que con ella, México -a pesar de su atraso en muchos aspectos-- ha sido
el primer país del mundo que ingresó al siglo }G{, una centuria que comenzó aquí en 1910".
De propósito no hemo hecho hincapié -por e perar a hacerlo ahoraen el hecho más trascendental de la historia mexicana del Si lo XIX: el
contacto con la cultura estadunidense, que ejerció una fasciiiación casi idílica entre lo hoerales hasta mediados de esa centuria y fue, por los conservadores, vista con recelo. Por identificarse con ella, algunos de aquéllos llegaron a ac ptar gregacione del territorio nacional -como en el caso de
Zavala respecto a Texas-- mientras que los últimos admitieron la intervención francesa para contrabalancear el poder del Coloso del orte.
Fue una honda decepción para los numerosos mexicanos que tanto habían
admirado a su vecino septentrional y habían tratado de imitarlo hasta romper con 1a tradición propia contemplar a la patria invadida en el año aciago de 1847. La derrota dejó un trauma del que México sólo pudo curarse

429
428

�con la victoria contra los franceses el 5 de mayo de 1862, con la que recuperó el mexicano su orgullo nacional.
La dolorosa pérdida de la mitad de su territorio iniciada ~ 183~. Y con~
sumada en 1848 y 1853, tuvo, sin embargo, un resultado 1mprevmble: ~1
hasta entonces México parecía hallarse como en estado gaseoso por la baJa
densidad de su población esparcida en un ámbito inmenso, de aquí en . adelante, restringido a un territorio más pequeño, vino a sufrir ~a especie de
condensación como de estado líquido, logrando mayor cohes10n y robusteciendo su conciencia na ional por obra y gracia del grave peligro que había
corrido su existencia misma frente al vecino del norte en 1847 y contra la
Francia de apoleón III entre 1861 y 1867. Para esta última fecha los
Estados Unidos -apenas superada su guerra de Secesión- consideraron que
un nuevo ensanchamiento de su territorio a costa de México podría resultar
contraproducente al producir una temida vigorización de los estados del
Sur, y paulatinamente se fue creando una amistad entre aqu.el p~s y el nuestro que, aunque sometida a duras pruebas, ha acabado, ~fianzandose, sobre
todo a partir de 1947. Es particularmente d:sd~ e_sta ul~~ fecha cuando
el contacto entre ambas culturas vino a ser mas intuno, smhendose la fuerte
influencia de la "American Way oí Life'. Esto último ha producido en la
cultura mexicana cambios notables de valores y normas y se le plantea frente a esto la necesidad de defender su filosofía de la vida y su estilo de vida
propio -ya que como decíamos en un artículo-- "debe cada puebl.o mantener su propio carácter --especie d columna vertebral que lo sosll~ne erguido-- y debe propender, por tanto, hacia la integ~ación de su propia. personalidad, defendiendo su patrimonio cultural genumo contra des~ca~n:s
0 deformaciones y contra la invasión de elementos ?~~bad~s por masmnlables • debe en suma ser fiel a sus raíces y a su 1diosmcras1a y expresarse
de m~o au'téntico, dentro del lenguaje de sus propios símbolos Y d~ acuerdo
con su propia jerarquía de valores". Sin ello, "no puede una na~ón tener
una fisonomía bien definida, ni puede tampoco crear obras de calidad e~ce)ente y de valor universal, que sólo se realizan cuando las ide_as, las aspiraciones y los sentimientos potencialmente comunes a todo el genero humano
se expresan y plasman dentro del propio molde nacional".

3. La Transculturación en la Faja Fronteriza Mexica11a
De un modo que admitiremos pueda ser consider~do como ~bitrario, entendemos como Faja Fronteriza el conjunto de entidades poht1cas. qu~ colindan con una línea divisoria con los Estados Unidos: e tado Y temtono de
Baja California y estados de Sonora, Chihuahua Coahuila
uevo León Y
Tamaulipas. Además, incluimos los de Sinaloa y Ourango. Aquella frontera

méxico-estadunidense e el límite septentrional de la Faja de que se trata
siendo el meridional, de modo aproximado, el ferrocarril Tampico-Ciudad
Victoria-Monterrey-Torreón-Durango y su continuación proyectada hasta
Mazatlán.
El área así delimitada corresponde, grosso modo, a las Provincias Internas
-establecidas y organizadas a partir de 1776 por don Teodoro de Crobc-,
salvo eJ Alta California La Mesilla, uevo México, Texas y porciones más
allá del Río Bravo que pertenecían a CoahuiJa y Tamaulipas o Nuevo Santander. La demarcación de las Provincias Internas ( divididas después en "de
Oriente'' y '·de O cidente"), puede v rse en el mapa "The Northem Frontier
of New pain- cerca de 1780" de la obra Lancers for the Kin de Brinckerhoff y F~~- En dicha carta se marca el cord6n presidia! ( es decir, la línea
de guarniciones) que corría del oeste al este por Altar, Tucson, Terrenate y
Fronteras de la Antigua Sonora; Janos Gordo del actual estado de Chihuahua San Sabá, Santa Ro a Monclova y San Juan Bautista del Coahuila y
Bahía del Espíritu anto en Texas. Esta línea de guarniciones para detener
las peligrosas irrupciones de los apaches y comanches corría casi por el mismo
trozo de la presente frontera con los E tados Unidos prefigurándola.
Una gran parte del orte &lt;le México -así demar ado- es desértica: desiertos de Baja California y Sonora Occidental y desierto de Chihuahua (que
abarca el Bolsón de Mapimí y el Valle de alado) . Otra porción considerable es semiárida, con mezquitales: Sonora Central, Chihuahua Occidental,
y la mayor parte de Coahuila, uevo León y Tamaulipas. A esto e agrega
el monte de pinos y encinos en la Sierra Madre Occidental. Las zonas de 'rticas estuvieron en poder de los nómadas, y en las altas montañas se refugiaron, como trogloditas, grupos de tarahumares.
El Dr. Claude-Bataillon reconoce tres regiones dentro del orte de México: 1) el oroe te; 2) la Meseta del Norte; 3) el Noreste. Los Dres.
West y Arigelli distinguen cuatro, pues separan como comarca aparte la península de Baja California, que no incluyen en el oroeste. osotro eguimo
esta última opinión, pero advertimos que, desde el punto de vista de estos
últimos autores lo que llaman el área " orcentral" -r que nosotros denominamos "Meseta orte"- se extiende por el sur hasta incluir la mayor parte de los E tados de Zacatecas y San Luis, quedando las capitales de ambas
entidades precisamente en los límites del centro con el Norte de México. Para el Noroeste es conveniente tener presente un mapa sobre el desierto sonorense que en la obra consagrada a éste publica Roger Dunbier.
En un mapa -basado en parte en otro deJ Dr. Car! Sauer- el Dr. Edward
H. Spicer nos muestra lo grupos indígenas de la mayor parte de Baja California el Sureste de los Estados Unido el Noreste de México y parte de la
Meseta del orte, hacia 1600. Esta carta se completa con otra del autor de

431

430

�Fin lm nte, el mapa sobre la frontera norteña d
ueva España hacia
1780, incluida en la obra de Brincherhoff y Faulk a qu ant aludimos
no mue tra la consolidación de lo e fuerzas de colonización y evangeliza.
ci6n al tablecerse en 1776 la comandan ia de las Pro 'ocias Internas y
completar e, poco después el cordón presidia! que guaro cía l orte de
1éxico frente a la amenaz de apaches y comanch s. Con miras también a
afianzar la defensa de las comarcas norteñas existí n numerosas misiones
Ia época del gundo Conde de Revillagigedo, de la qu é t da cuenta en
su informe sobre llas de 1793. Por cerca de cincu nta año --entr 1781 y
1831logro la convivencia en paz con los v cino bárbaro al orte del
cordón presidia!, salvo menores incident . fas e ta ituaci6n cambió con
la serie de di turbios ocurridos durante Ja prim ra década de vida del México Independiente, pero no hay tiempo ya para aludir siquiera brcvcment
a estos sucesos. La pérdida de Texas en 1836, y después la de Jo territorios
que en 1848 pasaron a formar parte de los Estados Unido , hizo qu el peligro de las invasiones bárbaras aumentaran a un alto grado.
o siendo posible tudiar las vicisitud y el d ITOUo cultural de toda
la Faja Fronteriza mexicana, permítasenos que al meno , como muestra, aludamo para esto a lo que ocurría en la Me ta orle y n el or t .
"A quienes vivimos en el Centro de Mé.'Cico, y h mo e udiado textos d
Historia Patria tan deficien
-porque dan una idea incompleta de nuestra
trayectoria, y no hablan sólo de lo que pasó en la ciudad de México, en
Puebla, en eracruz, en Guadalajara, y, por excepción, n Oaxaca o en
otro Iu l'eS-' no causa ttrañeza enteramos más tarde uando ya no d •
pcndemo de esos libros, de la tragedia que vivió el ore te de iéxico y,
en general el orte, desd mediado del iglo XI
basta fechas muy tardlas · decir, h ta que
terminaron las grande ,·fas íérre • las del Central y el adonal, entre 1884 y 1886. Ante de eso en fechas todavía no
tan lejan , como la de 1842, los bárbaro llegaban en sus incur ione h ta
Durango pero e ta situa i6n
hizo más grave cuando perdim la mitad de
nuestro t rritorio a raíz de los tratados de Guadalupe Hidalgo, en 1848, porque entonce nue tr s gobi rnos fu ron verdaderamente incapaces d con ner la inva ·on de I indio e manch , aparh . y much otro . Por
el año de 1850, las irrup iones d los bárbaro 11 aban ha ta las .iudades
de an Lui Po í y Zacatecas, y las autoridades d 1 centro nada podían
hac r para deten r esa a\'alancha · enton
lo nnr1""'"'"" -que t ían un
carácter re.cío, como el de lo pionero de la ueva Inglat rra-, y qu ,
-inclusive también como ellos- pensaban que el mejor indio era el indio
muerto;
fuert colono del •orte -&gt;· d I oreste, sobre todo- decidieron defenderse por sí mismos y organizaron u propia defensa.
iJ generales que más tarde brillaron en la luchas de yutla, la Reforma y 1
1

432

433
H2ll

�Segundo Imperio, como Vidaurri o Escobedo, comenzaron su entrenamiento
peleando contra los indios bárbaros".
"Las condiciones en que el oreste vivía, eran verdaderamente desastrosas: aparte de este peligro de los indios, que ra muy serio, existía el que
representaba el bandidaje floreciente en parte de esa región y a esto se
añadían las aventuras del contrabando, que fue una de las primeras fuentes
de riqueza del oreste, sobre todo en los años de la lucha entre el Norte y
el Sur de los Estados Unidos porque los estados surianos naturalmente se
abastecieron parcialmente de productos que les llegaban desde el área que
aquí e estucüa. Puede decirse que el oreste de México entra en escena y
empie-La a jugar un papel importante s6lo de de las guerras de Ayutla, la
Reforma y la Intervención Francesa, De alli en adelante, su importancia sigue creciendo y al mismo tiempo se incrementa su cultura. Instituciones hay
alli que son ya centenarias, como el antiguo Colegio Civil de Monterrey, que
hace unos cuarenta años cumplió un siglo de existencia y el Ateneo Fuente,
de Saltillo, que tiene también una historia muy larga y gloriosa y ha sido
uno de los viveros de donde han salido los más notables intelectuales de Coabuila. En ciudades como la última nos ha sido grato dar conferencias sobre
los temas más diversos teniendo siempre una nutrida concurrencia como pudo comprobarse cuando el Seminario de Cultura Mexicana en el año de
1951, celebró en la capital coahuilense su Primera Asamblea de Corresponsalías".
"D de mediados del siglo XIX, el ore te de México empezó a jugar
un papel de enorme importancia en los destinos del país, bre todo d de
que se terminó la construcción de lo ferrocarrile
acional y Central y con
ello cesó el peligro de los apache , contra lo cuales todavía s luchó en Chihuahua en 1886, y en Sonora, por e.·cepción, en 1939. Aparecieron entonces
gobernantes como don Bernardo Rey , que impulsaron el progreso del Norte
que hoy está centrado en la ciudad de Monterrey, y sentaron las bases de
ese si tema patemalista que priva en dicha ciudad hasta nu tros días. Figuras como ésa y las de Madero y Carranza en el orden poütico, o como la
del poeta Manuel Acuña, la del hi toriador José Eleuterio González y la del
gran humanista Alfonso Reye , son muy dignas de ser bien estudiadas. Todo
mundo abe, en fin, hasta qué punto fue decisivo el papel que en la Revolución jugó el Noreste de México y cómo, desde que se inició la etapa constructiva de la misma,
volvió a elerado el progreso de esa zona.
Si en los tiempos pre.hispánico era esa la región de más baja cultura,
hoy va a la vanguardia en el desarrollo econ6mico y muy pronto irá a la delantera quizá también -como puede inf rirse del recimiento vigoroso de
instituciones como la Universidad y el Instituto Tecnológico de Monterreyen el de arrollo cultural del México contemporáneo".

434

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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