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                  <text>Sección Cuarta
CIENCIAS SOCIALES

�LA UNIVERSIDAD INTERNACIONAL DE LA PAZ
( UNA TEORÍA PARA LA PAz )

Por el Lrc.

ALBERTO GARCÍA GóMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México.
Universidad Autónoma de Nuevo León

EN EL AÑO DE 1962, el autor publicó en el Anuario Humanitas 1 un ensayo
que llevó por título: "La Universidad del Porvenir''. Se afirmaba en él que
no era necesario verificar un examen profundo para llegar al conocimiento de
que el mundo actual se encuentra en un estado grave de descomposición moral
y social, lo que necesariamente se refleja en el orden de las instituciones y de
los hombres y cuya perspectiva está más allá de cualquier pesimismo u optimismo, ofreciendo perspectivas a un trágico y decisivo final bélico, que sería
el gran final.
Frente al desprecio y rechazo del hombre moderno hacia las "cosas" del
espíritu, el autor, señalaba la producción de un clima propicio para el florecimiento de pasiones incontrolables en el que la inquietud y la angustia han
determinado la tónica dominante y sometido al hombre a peligrosas tensiones.
Señalaba también el autor, que en el gran escenario internacional en donde
ahora se ventilan ya los grandes acontecimientos de nuestra era, son de advertirse los generosos esfuerzos desarrollados por la Organización de las Naciones
Unidas en su lucha por el mantenimiento de la paz y de la seguridad en el
mundo, en un mundo que puede desaparecer ante el siniestro peligro del
empleo de las formas de destrucción que la ciencia moderna de nuestro tiempo
ha alcanzado: la guerra nuclear, la que permite, no solamente la destrucción
masiva, sino la desintegración a través de la radiación y de la herencia genética
1

Lic. ALBERTO GARCÍA GÓMEZ, "La Universidad del Porvenir", Hu.manitas. Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Vol. III, 1962, p. 579.

457

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del hombre; la destrucción quuruca, que incluye los gases nerviosos, que
nulifican la personalidad humana, y la guer•ra biológica.

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También se dijo que en este precario momento histórico, trascendental como
nunca, y jamás tomado con la seriedad que exige dicha trascendencia, la síntesis que de carácter inmediato sería posible establecer respecto del tema a
estudio (La Universidad del Porvenir), podría quedar circunscrita con la
formulación de la siguiente pregunta: ¿Es la Universidad -entre otras instituciones-, una posible solución a los gravísimos problemas que tiene ante sí
el hombre en el presente y en lo porvenir y en los que está en juego su propia

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existencia?

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Esta reflexión que pudiera parecer utópica -se agregó-, dado lo real y
complejo de los factores determinantes de la situación apuntada, pudiera, no
obstante, encerrar un medio positivo y valedero ante el lamentable fracaso
de otros tipos de intentos en el pasado, como en el caso de la extinta Sociedad de Naciones, la que a pesar de la nobleza de sus propósitos, no pudo frenar o
evitar el desenlace funesto del empleo de la guerra para resolver los conflictos

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En otra parte, se expuso que la radicación del problema se encuentra precisamente en ese estado moral y social decadente en que la humanidad se halla,
el que señala el fin de una época y en el de la de una total transformación,
especialmente en el orden de la cultura, considerando su alto valor educacional,
para aplicarla de acuerdo con las inaplazables exigencias de la nueva era que
ya se ha iniciado, la que reclama, a su vez, un nuevo orden social internacional.
Los intentos de aplicación de la cultura -señaló el autor- como medio
para la solución de los problemas que siempre han aquejado a la Humanidad,
rio han pasado de eso. Tal vez en el fondo del corazón y de la mente humana
haya un anhelo de utilizar a la cultura para prevenir al hombre del odio, si
bien tales deseos, que no fueron concretas ideas o sistemas, fueron tildados de
irreales, como así aconteció con el propio pensamiento de Renán al -creer en
las propiedades pacificadoras de la cultura -que él llamó ciencia- en algunos
párrafos de sus obras que trataban también otros tópicos.
Por su parte, las Naciones Unidas a través de la UNESCO, advirtieron
-en principio-, la factibilidad del empleo de la cultura como un medio que
posibilita la uni6n entre los hombres, como entre los pueblos, como así quedó
de manifiesto en la Conferencia de Londres de noviembre de 1945, en donde

de aquell?~ intentos que gra~~lmente han ido acercándose ya a una ~ayor
comprension de la problematica de la paz, a continuación trataremos los
temas que a nuestro juicio puedan llegar a constituir medios eficaces en la
prevención de 1~ ~isma a través de la educación, no sin antes consignar algunos
hechos en relacion con el tema, así como los antecedentes.
Siete años después de la publicación del estudio sobre La Universidad
del Porvenir, o. sea en el año de 1969, el señor U-Thant, en su car~
á
ter. de Secretario General de las Naciones Unidas, al tener lugar la XXIV
Sesión de la -~samblea ~neral de tal Organismo, puso a discusión, por primera
vez, el proposito concerniente al establecimiento de una Universidad Internacional, declarando: "Siento que ha llegado el tiempo en que se piense seriamente
acerca del establecimiento de una Universidad de las Naciones Unidas verdaderamente internacional en su carácter y dedicada a los objetivos de
Carta
acerca de la paz 'Y del progreso".

z:

En respuesta a la resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones
Unidas, la Conferencia General de la UNESC0 en su XVI Sesión adoptó
una Resolución ( 1.242) e invitó al Director General de la misma ; hacerse
~rgo de ver la _posibilidad de un estudio conjunto con las organizaciones del
sistema concerniente de las Naciones Unidas y la comunidad universitaria a
través del mundo.
Este estudio, a su vez, sería pasado al Consejo Ejecutivo de la UNEsco
para su discusión en la Sesión de Otoño ( 1971), con los comentarios del Di~
rector General. Esta resolución fue aprobada y confirmada por la Resolución
2691 /XXV de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
La prensa inform6 2 que expertos de 23 países reunidos durante el mes de
agosto en la Casa Central de la UNEsco, recomendaron la creación de un
centro experimental para la investigación y la educación, con el que se ensayaría una eventual universidad internacional.
Como es de advertirse, la idea de que la cultura pueda llevar a la paz y
de que la Universidad pueda ser su principal instrumento -desde luego un
nuevo y adecuado tipo de universidad para tal prop6sito-, han hecho felizmente posible el intento que empieza ya a tener viabilidad.
Ahora bien, la concepción de la idea acerca de establecer una universidad
para la paz, lógicamente, puede variar en contenido y proyección. Cuando
nosotros concebimos su creación a través de nuestro estudio La Universi-

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nació esa institución.
Con el paso del tiempo y tomando en cuenta la perspectiva de realización

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• Octubre de 1971.

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�dad del Porvenir en 1962, no esperábamos del todo que tal idea pudiera

germinar en medio de un mundo convulsionado, pleno de materialismo Y con
la expectante amenaza de la guerra nuclear; en donde la soberbia e incomprensión y las pasiones humanas desatadas, han hecho confuso el pensamiento
del hombre; temíamos que la tentativa fracasara por la inmadurez de los tiempos, si bien alentábamos siempre una esperanza. Cuando el autor visitó en
París a la uNESCO (julio de 1971) , casi no se le prestó atención. Se ignoraba
su estudio -pese a que lo envió-, no obstante haber sido consultado previamente sobre el tema a través de un cuestionario de diecinueve preguntas.
Es posible entender el pensamiento de la Conferencia General de la UNESCO
atendiendo a lo manifestado por su presidente, Atilio Dell'Oro Miani, de Argentina, al abrir la solemne ceremonia inaugural de los actos conmemorati~os
del XX.V aniversario de tal Institución, ante el Presidente de la República
Francesa, Georges Pompidou: "No trata la UNESCO de alimentar con det~rminadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma".

Añadió como finalidad: "Descubrir al hombre el significado de su derecho
a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo, pueda dar de sí el
inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser social a las
altas exigencias de su tiempo.

Se refería Dell'Oro Miani a la misión de la uNESCO y su consigna, síntesis
de su programa en el que la educación, la ciencia y la cultura, aparecen como
medios de estrechar entre sus naciones su colaboración, a fin de asegurar el
respeto universal a la justicia, a la ley, a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza, sexo, idioma o religión.
La ejecución de este pensamiento -añade-, mantiene la experiencia de
estos veinticinco años, nos revela la índole entrañable de la relación que vincula
a esas naciones''.

Ahora, para fortuna de la humanidad, tal esperanza renace, hay una nueva
Juz la que confiamos pueda iluminar los esfuerzos de todos los hombres de
bu~na voluntad en el camino por la búsqueda y obtención de la paz, de esa
paz que permita al hombre nuevo la realización de su misión terrena en la
confraternidad de los demás hombres.
J. Antecedentes histórico-filosóficos acerca de la cultura como medio para

envolvimiento y desarrollo de tales agrupaciones, tal hecho ha ido adquiriendo
cada vez mayo~ intensidad, al grado de que es aterrador el número de guerras
que han ocurrido en el mundo desde la aparición de ellas hasta el presente.
A tal grado llegó a desarrollarse este fenómeno, que -entre otras manifest~c~o~es- en el campo jusinternacionalista del siglo pasado, determinó la
d1vmon del Derecho Internacional en Derecho Internacional de la Paz y Derecho Internacional de la Guerra.
Conforme el agrupamiento humano produjo instituciones ya más acabadas
se alza el pensamiento del hombre. La Biblia, libro por excelencia, habla d;
que los hombres mansos y pacíficos están cerca de Dios; los filósofos griegos
en sus obras, no dejan de señalar, en medio de las luchas, que la paz es cosa
buena.
. En Ro~~• pueblo que se caracterizó no solamente por su vocación jurídica,
sino tamb1en por su espíritu guerrero, hubo de dejar constancia de su compre2sión acerca ~e ~ue la guerra no p_o~ía constituir un status permanente y
la pax romana as1 lo pone de marufiesto, sin dejar de reconocer el valor
Y la bondad de la cultura, cuando por boca de uno de sus grandes tribunos
expresó: "Hominis ex cultura amici", citado por Renán.
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Es de hacerse notar también el hecho trascendental de la escisión que se
produjo a través del tiempo entre el "saber" y el "deber" humanos• diveraencia
.
"' va
en que el s~ber sigue,
atropellado, un camino, y por otro, más que ' rezagado,
menosp_r~c1ado el ~eber. Y como el Renacimiento tomó como ciencia tipo la
matematica -segun nos lo dice Fernando de los Ríos-3 se produjo desde
aquella Edad, en todo el proceso cultural, una aceleración de la matemática
a la física, de la física a la mecánica, de la mecánica a sus instrumentos y los
hombres terminaron sujetos a ellos, y lo que es peor, creyendo más en Íos instrumentos que en sí mismos.
Este divorcio entre el espíritu relegado y la materia sobrepujante, habría
de producir la creencia errónea de que no pocos pensadores consideran a esa
última como la más alta expresión del progreso humano. También, en el
otro lado de la moneda, cuando se llegó al equívoco de haber llevado a la bancarrota los valores morales que hoy sufre la Humanidad y de que cuando en
el decurso histórico grandes pensadores hayan aplicado sus talentos a la idea
de que la cultura no solamente puede acercar al hombre, sino hacer que
mediante tal acercamiento sea factible la prevención de las guerras, se les
considerara como ilusos o bien utópicos.

la obtención de la paz.

Una de las principales características sociológicas de las primeras agrupaciones humanas, ha sido el hecho de la bipolaridad paz-guerra. Con el des-

• La Universidad del Porvenir, op. cit., p. 581.

461
460

�En realidad, es necesario distinguir la noción percibida en lo pasado del
empleo de la cultura para la obtención de la paz, de la concepción del autor,
al tomarse en cuenta la diferencia temporal y circunstancial, principalmente
por las nuevas condiciones de la "Era Atómica", lo que ha determinado en
este último aspecto, un estudio a fondo. Tal lo demanda también el Secretario
General de las Naciones Unidas, al decir: " ... ha llegado el tiempo en que
seriamente pueda pensarse en el establecimiento de una Universidad de las
Naciones Unidas", que ya hemos citado, para penetrar en lo esencial: la cultura al servicio de la paz, vía universidad.

medios de asegurar la paz internacional~ teniendo como título original El Proyect~ para Obtener la P~z Perpetua en Europa. Por lo demás, el punto de
parb~a de su argumentación es una observación de simple sentido común que
po~r_1a haberse encontrado en más de un escritor anterior, pero que sería lo
suficiente capaz de notarlo él mismo. Dentro de un Estado, los súbditos viven
en ?ªz, ya_ q_ue sus pasiones están limitadas por buenas leyes. Dentro de una
sociedad ClVll, no depende sino del juez "comisionado por la autoridad del
Estado", el fijar los derechos de los súbditos y de castigar a los violadores
de la ley.

Como es natural suponerlo, esta última proyección es nueva, sin que por
ello podamos, no obstante, desconocer la existencia de otros diversos Intentos
cercanos a la concepción culturalista, los que han tenido importantes manifestaciones en varios campos del intelecto, ya que varios publicistas y tratadistas
se han ocupado del problema hasta forrnari toda una literatura de carácter
pacifista, observándose en la mayoría de sus obras un sello romántico e idealista, y en otras, un tinte de política internacional.

"Desafortunadamente para los soberanos ... , no han aún convenido en
formar entre ellos una sociedad permanente para su conservación y para su
garantía recíproca, o de erigir entre ellos mismos un tribunal permanente tanto
para haceri _ejecutar las convenciones pasadas, como para arreglar, sin ~erras,
sus pretens1o~es futuras. Ellos ni tienen hasta ahora ninguna seguridad verdadera, de s1 sus tratados serán ejecutados, ni de que si sus diferencias se
arreglarán por mediación o por juicio; y lo que es más importante no tienen
ninguna seguridad de que sus diferencias sean arregladas y termin~das sin ser
expuestas a las funestas desgracias de la guerra.

Sin embargo, no hemos encontrado estudios que en realidad hayan analizado metodológica y concretamente la posibilidad del empleo de la cultura como
medio para obtener la paz, con la salvedad del difuso pensamiento de Ernesto
Renán. Resulta, pues, ilustrativo conocer algunos antecedentes de tal índole,
los cuales si bien no tuvieron el enfoque cultura-paz, no obstante, resultan
significati~os esfuerzos intelectuales, pese a las características señaladas. En
tales atisbos, es indudable que su enfoque está preñado de utopismo y, desde
luego, no precisan la adecuación de la cultura para la p~, como _a~í _sucede
con el propio Renán, el único que verdaderamente entrevio tal pos1b1hdad.
De esa literatura filosófico-político-pacifista, sobresale el así conocido en
las letras francesas, abate de Saint-Pierre, quien fiel al espíritu predominante
del siglo XVIII, mostró gran apasionamiento para el_ b_ien público y una ,i~aginación reformadora que se extendía a todos los domm10s, tanto de la poht1ca,
como de la economía, la educación, la literatura, etc.4

EL ABATE DE SAINT-PIERRE.
En 1712, el abate de Saint-Pierre escribe su primer trabajo acerca de los

• THEODORE RuYSEEN, Les Sources Doctrinales de l'Internacionalisme, t. 11. Presses
Universitaries de France, p. 572.

462

Es pues, la constitución de esta sociedad permanente la que se trata de
proponer a los soberanos; aquellos que tienen interés en su seguridad y en el
bienestar de sus súbditos, no dejarán de suscribirse a ésta; otros, sin duda, se
librarán, pero su negativa misma, los pondrá en postura de adversarios del bien
público, mientras que la adhesión al Proyecto será "la verdadera piedra de
toque del espíritu pacifista y del espíritu ambicioso".

El abate de Saint-Pierre no se atiene a esas observaciones generales; su originalidad está en presentar su Proyecto bajo la forma de un verdadero tratado
que los soberanos pacifistas no tendrán nada más que firmari. El tratado comprende cinco artículos de una precisión tal, que merecen ser reproducidos por
completo, pues constituyen la fuente principal de la literatura pacifista ulteriori.

I. Habrá, en adelante, entre los soberanos de Europa que hayan firmado los
artículos siguientes, una alianza general y perpetua. Esta tendrá como fin el
formar un cuerpo de arbitraje europeo, de poner a los Estados al abrigo de
guerras civiles extranjeras, de garantizar la conservación personal de los Monarcas, la conservación perpetua de sus Estados y de sus derechos dentro del
Estado, según la constitución política presente y el orden establecido dentro
de la nación. Esta tendrá también como fin el disminuir los gastos de guerra,
para que éstos puedan emplearse más útilmente en aumentar, las riquezas y el
bienestar de sus súbditos; de facilitar la expansión del comercio haciéndolo
463

�.
d E fin esta alianza vigilará la perfecta
gozar de la más completa liberta_ . n d' como de los futuros, así como
ejecución, tanto de los comprorrus?s pasa _os .
erra.
que todas las diferencias sean termmadas sm mnguna gu
.
Los aliados estarán obligados
a tomar como punto fundamental la posesión
actual y la ejecución de los últimos tratados.
.
invitados a firmar
estos
II Los 19 poderes soberanos d e E uroPa, serán
.
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Ellos
.
l p
la formación del cuerpo euro eo.
cinco artículos fundamenta es ar~ '
. nalmente a las rentas de sus

tendrán todos los votos y con~r_ibuuan prc;r:r:i~ste efecto poi' la deliberación
súbditos, y conforme a las dec1s10nes toma a para el mantenimiento de las
de los plenipotenciarios, a los gastos comunes
tropas de la Alianza en las fronteras de Europa.
•

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• d z D ta quienes se opongan

IV. Los soberanos que se nliehgue,n adlearn~r:J!:,u:a; la;ed:cisiones de la Dieta,

a sea por e ec io
,
·
t
a este proyec o, Y
d' 'd'
los aliados seran consi.
· · es secretas para ivi ir ª
'
o por recurrir a negoczacwn
b d
d la paz de Europa ,1formal
lianza como pertur a ores e
derados por a gran a
.
l . . .
de reparar los perjuicios que
dos a aceptar el arbitraje, de e¡ecutar e ¡uicio ,,
ha,•an causado a los aliados.

,
sea para procurar más la
V. Si se juzgan necesarios nuevos arhcu1os, umyaentar la seguridad de cada
l
rpo europeo o para a
.
lid
unión y la so ez a cue 1
' f turos estos artículos serán suspendidos
uno de sus ~iembr~s ~ontra os :~;:~ ;e vot~s por la provisión, y tres cuartas
Por los plempotencianos a la to
~
.
da pueda ser cambiado en
' d ·neo anos sm que na
partes de los votos d espues e Cl
'
l
t'miento unánime de todos
esos cinco artículos fundamentales, salvo e consen i
los miembros".5

grandes intereses. Prefieren la agitación de la guerra al amor de la paz.

En medio de las tormentas de la guerra, las ideas del abate Saint-Pierre
fueron difundida~ nada menos que por el mismo Rousseau, y no faltó autor
que les llamara "las peregrinas ideas del abate", pero, como es de observarse,
tales ideas no implicaban el uso de la cultura para la paz, sino que tienen un
carácter filosófico-político, que en lo futuro habrían de influir en el pensamiento
de otros preclaros pensadores.

EMMANUEL KANT.

' y por sus sucesores

III. Los miembros del cuerpo europeo renuncian _or si la mínima ocasión
d l
a Se comprometen a recurra, en
'
a la vía funesta e ~- ar:'; s.
D.
E
pea es decir a la mediación de
a la vía de la conciliacwn de la teta uro
,
1: que en caso de fra. .
· mbros del cuerpo europeo,
algunos plenipotenciarios, ~i~ . d
d 1 miembros quienes decidirán en
'
, d
d b , portarse al 1mcio e to os os
caso, e era re
.. '
ta partes de los votos, despues e
total de votos por la prov1S1on, y tres cuar s
cinco años, por el juicio decisivo.
.
.
b.

teórica, sino que el cambio radical deberá ser hecho por la naturaleza misma.
Los hombres, dicen tales críticos, raramente se conducen con vista a sus más

• ,

h' . n en contra de estos cinco puntos, quizas
Varias críticas y reproches se lClero .
.
las que descansaban en que
•·
de sus propios amigos,
los m~ graves provm1eron , . o diferente de la anarquía internacional que ha
para instaurar un orden polític d 1 historia no podrá hacerse de manera
reinado después de las aperturas e a
'

Así, Emmanuel Kant, el filósofo de Konisberg, indudablemente atraído por
el gran tema de la paz, sigue, no obstante, los lineamientos políticos agregando
los filosóficos, resultando importante el hacer un breve análisis de sus ideas,
las que toman actualización en esta llamada obra maestra del gran filósofo,
cuando busca nuevamente la fórmula de apaciguar los pueblos llevando --como
dice el autor-,6 a la conciencia y a la ética de los directores de ellos, principios
humanitarios equitativos y jurídicos que sirvan los intereses profundos y universales de una concordia necesaria e inaplazable ante el cansancio de tanta
lucha estéril.
No escapaba a la penetrante inteligencia de Kant la naturaleza de los hombres, cuando escribe: "Esta leyenda satírica, que un hostelero holandés había
puesto en la muestra de su casa, debajo de un cuadro que representaba un camposanto, ¿ estaba dedicada a todos los 'hombres' en general, o especialmente
a los gobernantes, nunca hartos de guerra, o bien sólo a los filósofos, entretenidos
en soñar el dulce sueño de la paz? Quédese la pregunta sin respuesta. Pero
el autor de estas líneas hace constar que, puesto que el político pr•áctico acostumbra a desdeñar, con orgullo, al teórico, considerándole como un pedante
inofensivo, cuyas- ideas, carentes de toda realidad, no pueden ser peligrosas
para el Estado, que debe regirse por principios fundados en la experiencia;
puesto que el gobernante, 'hombre experimentado', deja al teórico hacer su
juego, sin preocuparse de él, cuando se produzca entre ambos un disentimiento,
el gobernante deberá ser consecuente y no temer que sean peligrosas para el

La Paz Perpetua, Tratado político filosófico. Traducción de
Buenos Aires. Editorial Araujo. Rivadavi:l, 1765. Argentina, p. 3.

• EMMANUEL KANT,

• THEODORE RuYSEEN,

464

op. cit., p. 584.

R. I.

SuHR.

465
H30

�Estado unas opiniones que el teórico se ha atrevido a concebir, valgan lo que
valieren. Constituya, pues, esta 'cláusula salvatoria' la precaución que el autor
de estas líneas toma exprofeso, en la mejor forma, contra toda interpretación
malevolente . . . "
También Kant, como el abate de Saint Pierre, intitula en términos análogos
su obra: Tratado Sobre la Paz Perpetua, publicada en el año de 1795, en su
ciudad natal, obra que habría de ser ampliada sucesivamente con nuevas aportaciones (suplementos y apéndices) sobre el tema.
No viene al caso el reproducir tan meritoria obra, puesto que su enfoque es
también filosófico y político, y aún también de Derecho Internacional. El rapidísimo y magnífico éxito -nos dice el traductor-7 que alcanzó esta obI'a, en
la que Emmanuel Kant vierte sus atrevidas y profundas concepciones filosóficas
y políticas, demostrando poseer ya un concepto moderno y acabado de su
célebre método "apriorístico", no es difícil de explicar.
Las consecuencias -agrega- dejadas por el experimento social más grande
de la época, que cristali7.ó en Francia con la Gran Revolución, había conmovido
no sólo las actividades generales del mundo entero, sino también las conciencias y especulaciones de los más destacados y esclarecidos pensadores.
La obra de Kant presenta indudables e interesantes innovaciones con respecto
a la de su antecesor, el abate de Saint-Pierre, si bien la reseñamos -como hemos dicho- con carácter ilustrativo del tema a estudio en sus puntos básicos,
tomando en cuenta su valimiento como uno de los más notables esfuerzos de
su tiempo. Ciertamente hoy, en nuestros días, sus ideas resultan un tanto ilusorias y obsoletas, pero es innegable el mérito de tal obra. Muchos pueden
estar en desacuerdo al juzgarlas, pero ello no quita, repetimos, su valimiento
al enfoque de paz dado por el autor al problema de la guerra.

4. El Estado no debe contraer deudas que tiendan a sostener- su política
externa.
5,, Ningún Estado debe inmiscuirse por medio de I f
Y el gobierno por otro Estado.
ª uerza en la constitución

6. Un Estado que esté en guerra con otr
d
..
hostilidades que impidan la m tu
nf'
o, no ebe permitirse el uso de
.
u a co ianza en la paz f tu
1
eJemplo, el empleo en el Estado adversario de
.
u ra; ta es son, poi'
uadores (venefici), el quebr-ant .
d
~esm_os (percussores), envenetraición, etc.
amiento e capitulaciones, la instigación a la
En la sección segund
l f'l, f
Perpetua entre los Est:d; i os~ 1º estEablece los artículos definitivos de la Paz

Y sena a: ntre hombr
·
·
no es un estado natural -status t 1·
es que viven Juntos la paz
na ura i s - el estado
tu 1
, .
guerra, vale decir un estado en I
na ra es mas bien la
quebradas existe
constante pe!~ qued, aunque las hostilidades no hayan sido
igro e romperlas Por tant 1
que debe ser "instaurado"., pues a bst enerse de romper
· 1 h o,
ili'da dpaz es algo
para asegurav la paz y si los q
.
.
as ost a es no basta
'
ue viven umdos no s h d d
dades -cosa que solamente en el estado "c' '!" e an a o mutuas seguricada uno de ellos habiendo ant' . d
1v1 puede acaecer-, cabrá que
icipa amente requ .d
1
•
trate, en caso de neo-arse como
.
en o a otro, lo Juzgue y
o
,
a un enemigo.

:1

En la primera parte del Tratado sobre la Paz Perpetua, Kant establece seis
artículos previos de una paz perpetua entre los Estados, a saber:

He aquí el primer artículo definitivo de la
pensamiento Kantiano · La con t't . ,
paz perpetua, de acuerdo con el
·
s z uc1on política d b
•
Estado. Al efecto el fil, f
d'
e e ser republicana en todo
'
oso o nos ice que la con~titución cu
f d
. . . d
.
yos un amentos
deban ser los tres siguientes.. 1. prmc1JJZ0
e la "l1b t d" d 1
de una sociedad -como hombres-·
. . .
era" e os componentes
todos se hallan de una legislación cor:iz~ r~~c1p10 de la , de~endencia" en que
de la "igualdad" de todos -e
. d d ca -como subd1tos-; 3. principio
orno cm a anos- es 1 , ·
. .,
se crea de la idea del contrato o . . .
b '
a umca constituc10n que
.
ngmano, so re el cual h d f d
legislación de un pueblo. Seme7'ante const I't ucton
.,
a e un arse toda la
es "republicana".'

l. No debe considerarse la validez de un tratado de paz que se haya acordado
con la reserva mental de ciertos objetivos capaces de provocar en el futuro otra

El segundo artículo definitivo d l p
de gentes
d b f d
e a az perpetua, establece que: "El derecho
se e e un ar en una federación de Estados dependientes''.

guerra.
2. Ningún Estado independiente - pequeño o grande, es igual- podrá ser
adquirido por otro Estado por medio de herencia, cambio, compra o donación.

El tercer artículo definitivo de la paz per
. "
danía mundial debe limitarse a las
d' . petuda, dice: El derecho de ciudacon iciones e una hospitalidad universal"

3. Los ejércitos permanentes -miles perpetus-, deben desaparecer por com-

A los anteriores artírulos K t o·
la garantía de la paz ~erp~tu:n E:º::r, e~ el supleKmento primero, uno sobre
·
sup emento, ant establece que la ga-

pleto.
1

EMMANUEL KANT,

466

op. cit., p. 2.

• Op. cit., p. 15.

467

�rantla de la paz perpetua la encontramos nada menos que en ese gran artista
llamado naturaleza "natura doedala rerum". En su curso mecánico se percibe
nítidamente una finalidad que introduce en las disensiones humanas, aun contra
la voluntad del hombre, armonías y concordia. A los componentes de estas
fuerzas los denominamos unas veces "azar", si la consideramos como el resultado
de causas cuyas leyes de acción nos son desconocidas; otras veces "providencia",
si advertimos la finalidad que ostenta en el curso del mundo, como profunda
sabiduría de una causa suprema dirigida a efectuar el último objetivo de la
Humanidad, determinando previamente la marcha del universo. No podemos
ciertamente conocerla, en puridad, por esos artificios de la natuvaleza, ni siquiera deducirla de ellos; pero podemos y debemos pensarla en ellos; -como
en toda referencia de la forma de las cosas afines en general-, para formar
concepto de su posibilidad, por analogía con las acciones del arte humano. ~a
representación de su relación y concordancia con el _fin que nos prescr~be
inmediatamente la razón -con el fin moml- es una idea que, en el sentido
teórico, es trascendente; pero en el sentido práctico -por ejemplo, con respecto al criterio del deber de la paz perpetua, para usar en su favor ~l mecanismo de la Naturaleza- es dogmática y bien cimentada en su realidad. El
uso de la palabra "naturaleza", tratándose, como aquí se trata, de teoría Y no
de religión, es más propio de la limitación de la razón humana -que ha_ de
mantenerse dentro de los límites de la experiencia posible, en lo que se refiere
a la relación de los efectos con las causas. Es, asimismo, más modesto Y
humilde que el otro término de "providencia". Como si pudiéramos nosotros
conocerla y sondearla, y orgullosos acercarnos en raudo vuelo al arcano de sus

designios impenetrables.
En el Suplemento Segundo, Kant se refiere a un artículo secreto de la Paz
Perpetua.

En los Apéndices, en el primero, el autor se refiere "Acerca del desacuerdo
que existe entre la moral y la política con respecto a la Paz Perpetua".
Por último, en el segundo Apéndice, habla "De la armonía entre la política
y la moral, con/arme con el concepto trascendental del derecho piíblico".

ERNESTO RENAN.

La cultura es un tema que ha apasionado a diver5os tratadistas, como así es
de observarse en los valiosos estudios y monografías que existen al respecto,
como sucede así también con Ortega y Gasset - para no citar sino a uno de los

468

más relevantes-, si bien, como lo asienta Fernando Salmerón, detrás del
ensayo de Ortega se encuentra Renán, especialmente cuando a la cultura se le
atr~b~~·en ciert:s virtu~e_s, místic:s y utópicas, que hacen esperar de ella la paz
defmitt~a. Renan p:rcibio -segun Ortega-, la lenta germinación de la paz sobre la ~err~, la umdad humana que pausadamente se organiza en el proceso
de la histona Y pudo ver la gran sinfonía donde se justifican todas las acciones
en, donde todas las cosas se ordenan y adquieren ritmo y valor, es la cultura'.
Asilo ha expresado el autor, quien también cita muchas frases del propio Renán
sobre estos asuntos que pueden hallarse en El Porvenir de la Ciencia y principalmente en los Diálogos y Fragmentos Filosóficos. 9
Ante esta inte_resante cuestión que tmta Renán, aparecen determinadas ideas,
ya que. no un sistema ordenado o doctrinal respecto de la cultura, las que es
necesano, con_ocer. El ~ropio Renán afirmaba: "además, yo nunca he sentido
la comezon rula audacia de hablar doctrinalmente sobre estas materias".10
Las i?~s de Re~án, quien pese a las críticas que en el transcur-so del tiempo
han re~1b1d?, especialmente en el terreno filosófico, acusan, no obstante, pese a
su raci~n~lism~ exacerbado -por otra parte tan de acuerdo a su tiempo--,
un v~llIDlento indudable y a quien se puede aplicar su propio pensamiento al
referirse a Teoctisto: "quien alguna vez entre las nubes de su pensamiento lucen
también rayos de luz".11
D~sde l~ego, no viene al caso analizar la totalidad de su filosofía, la que a
la distancia temporal pudiera parecer extraña no sólo por su racionalismo
. porque se muestra además muy apasionado' en determinadas ideas refleja-'
smo
das en algunos pasajes de sus obras, en las que puede adver,tirse cierta tristeza
cierta nostalgia, tal vez por no haber podido pensar de otra manera. Recorde~
mos el revelador final de su obra El Porvenir de la Ciencia, cuando exclama:
¡ Adiós, pues, oh Dios de mi juventud! Acaso seas el de mi lecho de muerte.
i Adiós! i Aunque me hayas engañado, te amo todavía! 12 Pero es indudable
que_ la obra de Renán tiene su mérito al ''percibir", al entrever, a la distancia,
~en~almente, el poder de la cultura que él llama "filosofía científica" 13 y que
s1 bien pudo parecer utópica para su tiempo, o aun para el tiempo posterior,

' FERNANDO SALMERÓN, Las Mocedades de Ortega y Gasset., p. 87.
Diálogos Filos6ficos. Prefacio, p. VII.
11
lbid., p. 76.
11
ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, F. Sempere y Cía. Editores. Valencia
t. 11, p. 238.
,

'º ERNESTO RENÁN,

11

"Por algo doy el nombre de ciencia a lo que suele llamarse filoso/la. Filosofar es la
palabra que me gustaría más como resumen de mi vida, pero como esta palabra no

469

�adquiere, no obstante, nueva vida para nuestro tiempo; aunque, como es lógico
suponerlo, necesítase distinguir la dirección y la intensidad de la proyección
de tal pensamiento acerca del empleo de la cultura para la paz que no pudo
comprender totalmente Renán, ya que otra es la finalidad de su pensamiento.
Resultaría, pues, prolijo hacer un examen exhaustivo del pensamiento de
Renán dentro del marco reducido del presente estudio, sin olvidar lo que el
propio autor expresara: "la más conveniente actitud para juzgar este libro,
El Porvenir de la Ciencia, será el hacerlo no por una página aislada, sino
por su espíritu general". Además, como se ha expresado con anterioridad, su
pensamiento no parece ser el fruto de una serena reflexión, sino más bien
una vehemente defensa de algo que, según él, requiere de tal defensa: la defensa de su propio pensamiento, como resultado de una intensa lucha interior.
Dejando para una mejor ocasión un estudio más completo de este pensamiento,
nos limitamos a señalar, pues -pese a la advertencia de Renán-, lo que a
nuestro juicio aparecen como las ideas básicas que tienen relación con la posibilidad del empleo de la cultura -vía razón- (filosofía científica), para
llegar a una cima de paz.

EL PORVENIR DE LA CIENCIA.

El pensamiento de Renán está dirigido hacia la ciencia, como es de advertirse en algunos de los siguientes párrafos de la obra que se cita. Veamos algunas de sus ideas al respecto.
"El fin del hombre no es saber, sentir o imaginar, sino ser perfecto, ser
hombre en toda la extensión de la palabra; ofrecer en un tipo individual el
cuadro abreviado de la humanidad completa; reunir en una poderosa unidad
todas las fases de la vida por la humanidad en tiempos y lugares diversos.
La vida más perfecta es la que mejor representa a toda la humanidad: a
la humanidad sabia, curiosa, moral, poética y apasionada.

expresa en el sentido vulgar más que una forma aún parcial de la vida interior, y
no implica más que el hecho subjetivo del pensador solitario, es preciso emplear la voz
más objetiva de saber al transportarse al punto de vista de la humanidad. Llegará un d!a
en que la humanidad no crea pero sabrá; conocerá el mundo meta/!sico y moral, como
conoce ya el f!sico. Día en que el gobierno de la humanidad no esté entregado al acaso
y a la intriga, sino a la discwión racional de lo mejor y de los medios más eficaces
para alcanzarlo". ERNESTO RENÁN, El Porvenir de la Ciencia, t. I, p. 71.

470

Llevaríamos nuestras esperan
b
1
•
de los límites respetados po I zas ~ re e _rorvemr ele la humanidad más allá
¡
r os mas atrevidos utopistas ·
·,
zombre intelectual llegue
d'
b
' s1 sup1cramos que el
intelectual ... " u
un ia a a arcar toda la extensión de la cultura
En otro pasaje, Renán escribió "lo indiscutibl
sin cesar, a través de sus o ·¡ .
e es que la humanidad tiende
.
sc1 ac1oncs, a un estado ,
f
,
domme cada vez más en el b'
d
mas per ecto; hara que pre.
go ierno e las cosas 1
,
b
Y el mstinto ... " u
' ª razon so re el capricho
, En otr~: "únicamente la ciencia puede devolver
esta necesita para vivir un s'1mbol
I
a la humanidad lo que
,
o y una ey ... " 1a

"Hay que sostener a todo trance n d'
que la razón ha de reformar 1
-:-d ods ice en otro párrafo-- el dogma de
,
a soc1e a según sus . . .
El
sena un error si el homb
d'
prmc1p1os.
optimismo
'
re no pu 1era pe f ·
.
mejorar con la ciencia el orden establecidor ecc1onarse: si_ no
fuera dable
el hombre, realizada su obra legítima ha
. Todo .sena inmeJo~ble cuando
do moral y haya dominado el m d' f' ~a restablecido la armoma en el munun O ISlCO ••• " 17

!e

Renán muestra su fe, cuando dice. "nu
,
de la humanidad que no pod
d ..
nea sera tan desesperado el estado
.
amos ec1r: muchas veces se I h
'd
ta;. 1a piedra del sepulcro parecía sellad
.
a a cre1 o muersuc1tó ... "
ª para siempre, Y al tercer día reLa ciencia es, pues, una reli ión. , I 1 • •
• ,
bolos: "únicamente la cien e;
g d ' solo a c1enc1a forJara en adelante sím.a pue e reso ver para el /¡ b l
mas cuya soluci6n exige impe .
om re os eternos problenosamente su naturaleza " 1s
"La ~[tima palabra de la ciencia moderna es organ·1:z.ar
humamd d T I
científicamente la
a . a es su pretensión, audaz, pero legítima".

Si tal es el objeto de la ciencia si tiene
finalidad y su ley y hacerle a
'.
1
por norma ensenar al hombre su
'
preciar e verdadero
fd d 1 .
poner con el arte, la poesía y la virtud del div' ~; 1
e_ a vida, y coma la existencia humana . puede te
d
mo i _ea' uruco que da valor
' e!
ner etractorcs senos?

i°,

Renán se pregunta en "El p orvenir de la Ciencia" io acerca de si ha dado
" El Porvenir de la Ciencia t. II
9
,. lb 1"d., p. 17.
'
' p. .
,. !bid., p. 22.
" !bid., p. 22.
,. !bid., p. 87.
" !bid., t. 11, p. 49.

471

�a comprender bien la posibilidad de una filosofía científica, de una filosofía
que no sea vana y hueca especulación sin objeto real, de una ciencia que no
sea árida, seca, exclusiva, y que al completarse, sea religiosa y poética. Faltan
palabras -se contesta el autor citado- para expresar ese estado intelectual
en que todos los elementos de la naturaleza humana se reúnen en armonía
superior, y que realizado en un ser humano, constituye el hombre perfecto.
Se llamará síntesis en el sentido especial que voy a explicar.
Así como el hecho más sencillo del conocimiento humano --dice Renánque se aplique a un objeto complejo se compone de tres actos: lo. Visión general y confusa del todo; 2o. Visión distinta )l analítica de las partes; 3o. Recomposición sintética del todo con el conocimiento de las partes; así también
el espíritu humano, al progresar, atraviesa tres estados que se pueden designar
con los nombres de sincretismo, análisis y síntesis, y corresponden a las tres
fases del conocimiento.2º
Una vez que hemos presentado la parte de donde arranca el pensamiento
filosófico de Renán, en torno a su filosofía científica, veamos lo que nos dice
acerca del análisis. Para Renán, éste es la guerra. En la síntesis primitiva,
como apenas diferían los espíritus, era fácil la armonía, pero en el estado de
individualismo la libertad se hace recelosa; cada cual se empeña en decil' lo
que quiere y no ve razón para someter su voluntad y su pensamiento a los
demás. El análisis es la revolución, la negación de la ley única y absoluta.
Los que sueñan con la paz en ese estado sueñan con la muerte. La revolución
le es necesaria y hágase lo que se quiera, sigue su camino. La paz no es patrimonio del estado de análisis, y ese estado es necesario para el progreso del
espíritu humano. La paz reaparecerá con la gran síntesis, el día en que nuevamente se abracen los hombres en la razón y en la naturaleza humana debidamente cultivada. Durante esta transición fatal, la gran asociación es imposible. Existe cada cual con demasiado vigor; individualidades tan caracterizadas
no se dejan atar en haz. Crear hoy aquellas grandes unidades religiosas, aquellas
grandes aglomeraciones de almas en una misma doctrina que se llamaban
religiones, aquellas órdenes militares de la Edad Media, donde tantas individualidades nulas por sí mismas, se fundían para llevar a cabo una gran obra,
sería imposible. . . El estado primitivo era la edad de la solidaridad. Ni el
crimen se concebía como individual; la substitución del culpable por el inocente parecía natural; la falta se transmitía y era hereditaria. En cambio, en
la edad reflexiva parecen absurdos semejantes dogmas, cada cual paga por
sí; cada cual es hijo de sus obras. Entre nosotros, todo conocimiento es anti-

tético; frente al bien vemos el mal; frente a lo bel
.
mos; vemos la objeción argumentamos E 1 d lo, lo _fe~~ al afirmar, negaera sencilla y definitiva_;1
. n a e ad pnm1hva, la afirmación

t°

La humanidad -dice en t
, f
lo haya explotado todo hastaº parra o-, ~o se~á sabia hasta que la ciencia
ser vivo después de hab I dia mdenor parllculandad, y haya reconstruído el
er o seca o
Pero todo
bl
d
•
la gran ciencia def · ·
···
es no e cuan o tiende a
vuelven a armoniza::t:vnalaenrefqlue_ poesía!, la religión, la ciencia y la mor-al
ex1on comp eta La d d · · •
pero no científica 1 'd .
d'
. . e a pruruhva era religiosa
la edad ulten'or s ', a I e~ mterme_ ia habrá sido científica, pero irreligiosa'.
era a un tiempo re! ·
· 'f
,
O'rfeos y Trismegistos
igiosa y c1ent1 ica. Habrá entonces de nuevo
para enseñar a la hu;a::~d:;::~:nl:r a pueil~llos dniños sue_iios ingeniosos, sino
marav as e la realidad ... 22

!ª

· •, mtima
,
el Prosigue
uro hu Renán
. •. "M'i convicc1on
es que la religión del porvenir será
eniera sant~::~:~ : :~:~:,aelu~ul~:/e cuanlto perte~ece al hombre, la vida
1
nidad equ. Id ,
or mora . . . Cuidar la hermosa huma1va na entonces a la Ley y a I0 s p f t
.
ticular sin nin , , ·
'
ro e as, sm ninguna forma par'
gun ltrmte que recuerde la secta y la confraternidad exclusiva".23
La ciencia
-insiste
Ren
,
divina
Si
, .
, ane~ tamb.,
ien el gran agente de la conciencia
vina ~edi;:
e~~a e;t universo; si es aplicada, ofrece a la fuerza dimás que por I fu a es.d lasta el progreso de la conciencia no se marca
as uerzas e a naturaleza
· ·
que, preside ~I nac~ent~ y d~sarrollo del
L:s!~~xi¿:c~o!!::::\:~
~a:~ ;.n su a. La c1enc1a sera la encargada de operar la reforma del mundo
ms m,1vo; ulna multit~d de cosas que hoy pertenecen a la categoría del instinto
pasaran a a categona de reflexión. 24

~:C:~ª'1

'a~~~a~~

Es bposible
. en otra de
D. 'ladvertir su pensamiento tamb',
ien sobre esta materia
0
~~~ r~j ia ~g~s Fi!osóficos, en la que al referirse a la solució~ oligárquica
pr~ ema e universo, Renán escribió: "Esta solución es más fácil d
concebir y comprender que la solución democrática Ella entr
t
e
los plan
d
·
a por en ero en
1a naturaleza. Lo más escomdo entr 1
es
aparentes
e
, .
Jigent
d
o·
e os seres mas mted . es, ~o~ce ores y rectores de los más importantes secretos de la realidad
o;m~ra~
mu?do por los poderosos medios de acción que tend11á en s~
po er ac1endo remar la mayor razón posible.

., ERNESTO RENÁN,

., lb 'd

El Porvenir de la Ciencia t
' . 11, p. 55.

t. II, p. 56.
,. lbid., t. I, p. 81.
1 .,

20

472

ERNESTO RENÁN,

lbid., t. II, p. 49.

,. ERNESTO

RENÁN,

Diálogos Filos6ficos, ]bid., p. 73.

473

�::z

Se llega a semejantes ideas por todos lados. Por la aplicación, c~da
, s extendida de la ciencia del armamento llegará a ser posible la donunacion
ma
universal que ' estará asegurada en las manos de los que d'1s~ongan d. e este
armamento. El perfeccionamiento de las armas, en efec~o, oca.s10na lo mverso
de la democracia, porque tiende a fortificar no ~a mu!t1tud, smo el p~der, en
virtud de que )as armas científicas pueden servir y mven a los gobiernos Y
no a los pueblos".25
En otra parte de esta última obra,
fuerte en realidad sino cuando atesore
dios para contener a los enemigos de
los contenía de un modo imaginativo

leemos: "Un po~er espiritual no será
una fuerza mater~al con poderosos m,euna manera efecbva, como el bracman
por el temor".20

p0 último Renán reafirma su fe racionalista, cuando expresa: "No digáis
que ;a inferi~ridad de la filosofía consiste en ser accesible para pocos porque
ese es su título glorioso. La única conclusión prácti~~ que pue~e ser ca~sa de esa
triste verdad es que hay que trabajar para anticipar el dichoso d1a en que
todos los hombres se calienten al sol de la inteligencia y sean llamados a la
verdadera luz de los hijos de Dios".21
Llegamos, pues, por todos los caminos, a proclamar el derec~o ~ue la r~~ón
tiene a reformar la sociedad por la ciencia r-acional y el conocimi~nto. teon~o
de lo que existe. Por consiguiente, no exagera quien diga que la ciencia e~cierra el porvenir de la humanidad. Hasta ahora no es la razón la que ~a ~wad?
al mundo, sino el capricho y la pasión. Llegar~ un df~ en que,!~ razon, iluminada por, Ja experiencia, recuperará su imperio legitimo, el umco q~~, es de
derecho divino y guiará al mundo, no al acaso, sino con la clara vision del
objeto que ha de alcanzar.

LA CULTURA Y LA PAZ.

De cuanto llevamos expuesto, es posible resumir los siguientes resultados:
lo. Ideas generalizantes acerca de la obtención de la paz, predominando
las de tinte romántico e idealista.

2o. Enfoque racionalista idealista hecho por Renán, mediante su filosofía

"" lbid., p. 90.
" lbid., p. 92.
"' lbid., p. 98.

474

científica, que, de acuerdo con él, es de esperar, que la humanidad llegue en

lo futuro, para disfrutar las bondades de la razón, al llegar a su perfeccionamiento por la ciencia.
3o. Las ideas y propósitos que animan a la UNEsco, esto es, el empleo
de la cultura como un medio que posibilita la unión entre los hombres, como
entre los pueblos. Esta idea fundamental se amplía a través de la declaración
ya citada, hecha por el Presidente de la Conferencia General de dicha Institución, cuando afirmó que: "No trata la UNEsco de alimentar con determinadas máximas y exhortaciones el pensamiento del hombre. Lo que exige
es su transformación y reforma. "Descubrir al hombre el significado de su
derecho a la cultura, para que, en el pleno ejercicio del mismo pueda dar
de sí el inmenso caudal de sus dotes y responder como individuo y como ser
social a las altas exigencias de su tiempo. Y, por último, que "la misión de
la UNEsco y su consigna, síntesis de su programa en el que la educación, la
ciencia y la culturo, aparecen como medios de estrechar entre sus naciones
su colaboración, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley,
a los derechos humanos y a las libertades humanas, sin distinción de raza,
sexo, idioma o religión".

4o. Por, nuestra parte, consideramos que las ideas procedentes, contenidas en
los puntos segundo y tercero, constituyen valiosos antecedentes acerca de la
teoría de la Paz, las que, a la luz de un severo análisis filosófico-sociológico
internacionalista, ciertamente no responden a la realidad de nuestro tiempo.
En efecto, es necesario detenerse, en primer término, para reflexionar, y
partir del estudio de los siguientes hechos:
a). La humanidad se encuentra en una etapa histórica denominada Era
Atómica. Como afirmábamos en nuestro anterior estudio,28 ésto constituye una
nueva realidad sociológica internacional, considerando fundamentalmente, además, el desvío del empleo del átomo, no para fines pacifistas, sino bélicos,
con la natural repercusión científica de tal descubrimiento en otras áreas que
se reflejan en una nueva tecnología. Hay, pues, un cambio fundamental.
b) . Hay otro hecho muy importante, si no es que el determinante de la
gravedad de la situación actual del mundo. Cinco países tienen ya, a escala
ascendente, la capacidad de producir armas nucleares. Este hecho significativo
hizo pensar a no pocos analistas de esta situación que, lejos de constituir un
peligro, es al contrario; esto es, que ante el temor del empleo de estas armas

"' Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ,

La U11iversidad del Porvenir, lbid., p. 580.

475

�y de sus terroríficas consecuencias, los detentadores de las mismas se abstendrán
de su empleo, ya que el equilibrio de las potencias nucleares ha actuado como
factor de contención en las crisis mundiales.
Tal se afirma en un estudio debido al profesor Louis J. Halle,20 del Instituto
para Graduados de Estudios Internacionales de Ginebra, Suiza, en el que se
advierte que pese a no pocas predicciones de las catastróficas consecuencias
de las armas nucleares, tales predicciones han resultado falsas, afortunadamente. En tal estudio se habla, en suma, de las cinco principales lecciones que
nos puede dar la experiencia de convivir con las armas nucleares, las que son:
l. Que es prácticamente imposible el uso en combate de las armas nucleares;
2. Que, en un mundo de armas nucleares, las guerras deben ser limitadas;
3. Que, en la diplomacia, la utilidad de las armas nucleares queda limitada
a la discusión y a la defensa del status quo;
4. Que, por lo tanto, las armas nucleares han servido para fortalecer el
status quo; y
5. Que la existencia de armamentos nucleares hace posible que un equilibrio bipolar del poder tenga una estabilidad mayor que los equilibrios clásicos
de la era prenuclear.
Pese a tales conclusiones, la verdad es otra, porque si los primeros países
que fabricaron armas nucleares, las destinaron con fines bélicos, es lógico pensar -y la realidad así lo ha demostrado, como así lo veremos adelanteque los segundos están animados de los mismos propósitos, hasta llegar a una
carrera armamentista, la que tiene como meta fundamental el obtener la
mayor fuerza nuclear para ser empleada con tan siniestros propósitos.
Se dijo en las Naciones Unidas 30 que el desarme, en particular el desarme
nuclear, es el problema más importante que enfrenta el mundo, puesto que
la acumulación de armas ha alcanzado un nivel más que suficiente para destmir totalmente la vida en la tierra. No obstante, parece que la solución del
problema está lejos; la carrera de armamentos continúa, se han perfeccionado
y almacenado armas de destrucción en masa cada vez más complejas. En 1961,
el mundo gastaba 120,000 millones de dólares al año con fines militares. En
1970, estos gastos pasaron de 200,000 millones; y los expertos han calculado
que si los gastos de producción de armamentos siguieran con el mismo ritmo,
para 1980 podrían llegar muy bien al nivel de los 300,000 a 350,000 millones
de dólares.
'" Lours J. HALLE, Lecciones de la Edad Nuclear. Facetas, p. 14.
• 18 de noviembre de 1971.

476

l!n _infor~e del Secretario General U-Thant, contiene estos datos. El Secretano _rnformo a la Asamblea General de las Naciones Unidas, entregando qn
estudio sobre las consecuencias económicas y sociales de la carrera de armamentos por ~ 4 expertos que celebraron tres períodos de sesiones, en Nueva
York y en Gmebra, en el año de 1971.
"Las :ifras cuidadosamente compiladas por los expertos permiten apreciar
la ma~tud de la carga que implica la carrera de armamentos", expresa el
Secretano General.
Los .expertos comprobaron que la carrera de armamentos de las grandes
poten~1as_ es ~ctualmente "una competencia para lograr una ventaja no ya
cuantitativa, srno sobre todo cualitativa, ventaja en la velocidad de los aviones
e~ el alcance y exactitud de los proyectiles balísticos, en la facilidad de roa~
mobra de los tanques, en la eficiencia de los sistemas de radar, etc. "En realidad, la carrera de armamentos se ha convertido esencialmente en una carrera
tecnológica._~simismo, _los expertos manifestaron que la mayor parte del total
d_e, gastos m1htares dedicados a equipo se consume en el desarrollo y produccion de a~amentos de "tipo corriente", como aviones, tanques y cañones, las
armas utilizadas en las últimas guerras.
Durante el decenio pasado, aumentaron la variedad y el costo de los vectores de a~as nucleares estratégicas; además, Francia y China (República
Popular) mgresaron en el "Club Atómico". Problemas de la tecnología militar
fueron: el la~zamiento de cargas nucleares a grandes distancias y la solución
de dete:ta~ e 1~terceptar los proyectiles balísticos. También se registraron progresos tecmcos mnumerables en los armamentos y sistemas de armamentos para
~ ~erra aérea, terrestre_ y marítima. Estamos en la era de los aviones supersomcos, y de los submarinos nucleares. Su construcción absorbe una cantidad
considerable de la producción mundial.
La primera conclusión que hay que sacar sobre las consecuencias de la
carrera armamentista, dicen los expertos, es "la amenaza de catástrofe total
el peligro más grave que la pobreza o la enfermedad o que la explosión de~
mográfica ~ la contaminación", ya que "la prudencia política que hasta
ahora ha evitado el desastre definitivo, no puede servir de garantía contra un
error de cálculo militar o un error humano o técnico".s1
Entonces cabe preguntarse: ¿ qué medios le quedan al hombre que vive en

•• La Carrera de Armamentos. Una Carrera Tecnológica. El Porvenir, Monterrey,
N. L., 19 de noviembre de 1971.

477

�una proyecc1on eminentemente intC'rnacionalista para prevenir la catástrofe
nuclear? Nunca como ahora se ha hecho tan apremiante el dilema espíritu y
materia, porque en la gran síntesis, nunca como ahora el hombre había llegado
a encontrarse ante una realidad -que algunos denominan el choque con el
futuro-, que constituye un cambio fundamental a una nueva y definitiva
situación.
c). Hay otro hecho, que aunque está en la mente del hombre, no se le
ha dado la debida importancia a pesar de tenerla en forma trascendente. Nos
referimos a que la responsabilidad de las decisiones políticas de todos y cada
uno de los Estados del mundo recae en sus dirigentes y no obstante, los pueblos
de esos Estados que ciertamente no comparten tal responsabilidad, sufren las
consecuencias de tales determinaciones. En este caso, toda la humanidad.
El hombre de nuestro tiempo desconoce la gravedad del momento histórico
que vive, bien por voluntaria ignorancia, o bien porque no ha tenido tiempo de
percatarse debidamente a través de una detallada relación de lo que significa
el poder destructivo de la fuerza nuclear. En última instancia, son los Grandes de la tierra los que hacen las decisiones, las grandes decisiones.
Advertimos, entonces, que el razonamiento que puede hacerse, dadas las
condiciones apuntadas es en el sentido de que si el hombre desea salvarse
debe usar precisamente el único medio que lo distingue y lo eleva, esto es,
su inteligencia, cuya función primigenia es el raciocinio. Pero no a la manera
propuesta por Renán, la razón por la razón, quien suponía que todos los hombres participarían de la ciencia y que la razón humana llegaría a un nivel en
que toda la humanidad alcanzaría la felicidad.
Ahora, la situación es distinta, la necesidad inmediata es que el hombre debe
usar su razón para salvarse de ese trágico final, para comprender que ésta es
o puede ser su última oportunidad. Frente a la constatación reflexiva de este
pensamiento, vemos la pobreza de determinadas filosofías o ideologías políticas, puesto que se han agotado los ideales y se ha precipitado el aceleramiento
del ritmo natural de la vida humana. La explosión demográfica y el acortamiento de la distancia, son entre otros factores, los que han propiciado tal
aceleramiento, habida cuenta de lo que los siquiatras señalan, esto es, que el
hombre, agobiado por el materialismo, el abuso del poder, la restricción de sus
más elementales actividades y motivaciones, bajo una rígida estructura social,
supuestamente placentera y en realidad hostil y deshumanizada, lo están llevando hasta el hastío y a la posible explosión de su reprimida ai?;resiviclad,
con todas sus consecuencias inherentes.32
11

478

Congreso de Siquiatría. México, Dic. de 1971.

, .•
h Siendo
t 1 el hombre un "animal racional"' esto resu1ta parado11co
porque
~s a. e presente y lanzando una mirada retrospectiva a las pági;as de la
h1stona, los hechos demuestran que no siempre ha usado 1
,
que tampoco la usará ante la tremenda realidad de nuestro ~e:azon iarece

i

es n;ce;rio educlar al hombre, educarlo para la paz, porque es
en on e nacen os fermentos de los pueblos.

e:'ei in:i::;:~

LA CULTURA.
El concepto de cultura es sumamente amplio tan am r10
d
y de hech ti
dº
'
P que pue e tener
.
o ene iversas acepciones. Por de pronto distin imos la cultur~
oriental
de
guuna sola urndad
.
d l
• la cultura occidental' pero no hay que olviºdar que es
e a sociedad humana. Lo mismo acontece con las ideolo 'as
)'ti
~ue h_~n ~uedado rezagadas, al tomar en cuenta que en la ma~ría: \::~~:s
an s1 o impuestas, y no son vividas en forma espontánea Tom
,
la libertad
.
·
emos, por caso,
. ' un concepto que sirve de juego pirotécnico a los artífices de la
d emagogta.
Al. hablar de la cultura
· entonces tener un concepto previo de·
.
, es necesario
1a _nusma, ya que e~ste una gran posibilidad de que un análisis de las culturas
existentes, nos permita encontrar en ellas ideas substantivas símil
el aspect
r . fºl s6fº
ares, ya sea en
o re 1g10so, i o ico, científico, o cultural en sus térmm·
1
· d d
'
os genera es·
porque
es
m
u
able
que
tocia
cultura
tiene
ideas
principios
f1ºlos6fº
d
.
,
.
.
,
1cos, octnnas,
o
aun
sistemas
semeJantes,
tomando
en
cuenta
además
1
. .
dam
••
,
, e asent:1m1ento
que
. d os a proposiciones ~o ri~rosamente demostradas, que son un acto dema~ia ~ aceptado pa~a ser irra~onal a no ser que la naturaleza humana se vuelva
irracional; demasiado cornente en los prudentes y diºsc t
d bilºd d
re os para ser una
e 1 a o una extravagancia. Ninguno de nosotros -decía N
sa
puede pensa
b
· 1
ewmanr u o rar s~~ a admisión de ciertas supremas, y ello no intuitivamente o por demostrac1on. Si nuestra naturaleza tiene alguna manera de ser
alguna. ley,
. una de ellas es la absoluta necesidad de admi·.:.
.... como verd ad eras'
propo~1ciones que ca:n fuera del estrecho campo de las conclusiones a las cuales
la lógica ~ormal o virtual está vinculada; ni tiene ninguna teoría filosófica el
poder de Imponemos una regla contraria, inaplicable.
,
Múltiples son, pues, los conceptos de cultura, ya sea en su aspecto particular
o general, de acuerdo con el enfoque dado por los pensadores que se han ocu-

.. JoHN

HENRY NEWMAN,

Ensayo sobre el Auntimiento, pp. 178-179.

479

�pado de ella. Recaséns Siches,34 par ejemplo, estima que la cultura es lo que
los miembros de una determinada sociedad concreta aprenden de sus predecesores y contemporáneos en esa sociedad, y lo que añaden y modifican, o bien,
que es la herencia social utilizada, revivida y modificada.
Por su parte, el Dr. Agustín Basave Fernández del Valle, en su interesante
obra Ser y Quehacer de la Universidad,ª~ al referirse a la cultura nos dice
que: "La unidad del espíritu hwnano funda la unidad orgánica de la cultura.
Y la unidad orgánica de la cultura es el fundamento de la Universidad. Fundamento en el sentido de apoyo, de raíz. Examinemos, pues, el concepto de
cultura.
Necesitamos orientamos, saber a qué atenemos respecto de los seres que
integran la realidad en la que nos encontramos viviendo. En conseguir esa
orientación nos va nuestra pervivencia y nuestra felicidad. Conocer la realidad
para salvamos, para ser hombres de verdad en la gran aventura que es existir.
La cultura como sistema de certidumbres y estabilidades frente a la incertidumbre y la inestabilidad de mi vida, no es propiedad de nadie porque no es
un bien jurídico. Esencialmente transferible, la cultura no es excluyente, aunque sea susceptible de apropiación por todo aquel que se sienta habitado por
ella, confirmándola en su vida personal. Conocimientos que flotan en nuestro
ser y se deslizan sin dejar ningún sedimento, no forman cultura. Otros por el
contrario penetran en nuestro interior, se ligan a nuestros recuerdos, conceptos,
voliciones y pasiones, integrando nuestro yo psicológico. Hasta se podría decir
que se hacen, en nosotros, carne y sangre, vida y espíritu . ..
Los transformamos y nos transforman. No son simples conocimientos "nocionales" sino que son verdaderamente conocimientos "reales" --como diría
Newman- porque los hemos asimilado. Con la ventaja de que se toman, una
vez asimilados, autónomos, personales. Desde entonces conocemos por nosotros
mismos y no por medio de otros. Habrá una manera propia de comprender y
de expresarse que corresponde a un determinado cuerpo y a un temperamento
peculiar. Conoceremos las cosas conociéndonos a nosotros mismos, y no las
comunicaremos al exterior sino comunicándonos a nosotros mismos. El hombre,
al conocerse, se hace más hombre. Por hombre, reflexiona, se plantea problemas, descubre soluciones y confronta estas últimas con la roca viva de la realidad. No hay que olvidar que el término "cultura" tiene un origen agrario y
5ignifica cultivo. Pero el cultivo supone la simiente, la sementera, la plantación,

•• Luis RECASÉNS S1cHES, Sociologla., pp. 154 y 155.
• DR. AousTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE, Ser y

la labor del sembrador. Sin este afán human
.
perseguida y adquisición lograda nunca podr' o ~brde la hierra en cuanto meta
,
a en en erse a cultura personal
La :ida humana, desarrollándose según sus eculiar
&lt; •••
prendiendo la producción y utilizaci, d b. ~ . es modos de ser y comy de manera eminente cultura No: e o 1et1v~c1ones culturales, es también
fluencia de la vida se f;aguan .
ay_ que olvidar que en el dinamismo y
la catedral y la herramienta Gen e. mtenor de un sujeto, el libro y la sinfonía,
so de creación cultural ra·d. odnsc1entle o parcialmente inconsciente, el proceica o en a capac·d d b. ·
va desde la primera incitac·,
. .,
i a o Jebvante del hombre.d .
ion o gerrnmac1on hasta que el b. t .
v1 a mdependiente y propia en el mundo de l
.º Je o ingresa con
hombre crea la cultura por otra la lt
I a cultura. Si por una parte el
en lo que significa en 1~ vida d
d cu ulra o va configurando a él. Piénsese
'
e ca a cua el lengua· 1 li -6
el arte, la técnica. . .
'
Je, ª re gi n, el derecho,

¡°.

Un sistema de valores, preferencias y estimaciones . .
culturas nacionales. Pero estas d. ti .
.
. ' distinguen a las diversas
"d d
is nc10nes ax10!6gicas no impiden hablar de
Ja un1 a de la cultura" H
Ahora bien, en las condiciones
t 1
no sólo ha venido acercand l h ac bua es. en las que el Internacionalismo s1
o a om re smo que tamb'' h
.
aglutinamiento cultural cab ,
'
ien a estunulado el
y útil para el hombre d~ nu::~:~:npo~O: ¿bl~ cultura act~al es satisfactoria
.
· t
1en es necesano rehace 1
•
te ne,
. .6 d
r a cxist s6lo que haciendo una tr
primordial, o sea el de la paz? aspos1c1 n e valores y ordenarla partiendo del
Decíamos que era necesario educar al hombre a
.
necesario ir a la conciencia d
h b
p ra la paz, siendo también
.
e ese om re para producir
'l
interior. Esta idea puede parecer si no utó .
.
.
en e un cambio
naturaleza humana tan comple1·a fal"bl p1cab, imposible. Imposible, dada la
. .
'
Y 1 e, so re todo en un
s~s conv1cc1ones y su fe con las que ha vivido fla
.
presente en que
d1do casi su si!!llificaci6n N h
. ' quean, s1 no es que han percontenido del hombre es pe.rv: ay que¡ odlVldar, sin embargo, que no todo el
.
rso Y ma va o. Es un hecho
·d
un pehgro grave mortal el ho b
reconoc1 o que ante
,
'
m re se agrupa y en ta
'6
cario para lograr la paz tomand
'
, es ocas1 n, hay que edude supervivencia.
,
o en cuenta que esta es su última posibilidad
. Existe pues, la posibilidad de que admita deterrnin d . d d
vitales para él, ya sea voluntariamente vía Educac:ó::p' er ª1 cspque resulta~
'
ara a az o coactr.. !bid., p. 64.

Quehacer de la Ut1iversidad.

n Lic. ALBERTO GARCÍA CÓMEZ

Vol. 5, 1964, p. 533.

, '

"Int
. r
ernac1on1 ismo y Univenalismo", l-/tlmanitas,

Centro de Estudios Humanísticos. 1971. Editorial Jus. p. 63.

480

481
Jl31

�vamente vía Derecho Internacional de la Paz, entre otras, la siempre, pero
profund~, de que el camino para salvarse, el único, es el de la paz. Recordemos lo dicho por Franz Friedrich von Unruh: "La Paz es una fuerza, por
Jo tanto hemos de ser soldados de la Paz y 110 soñadores de la Paz ... "

La Educación para la Paz requiere de una _fu~d~ent_ació~, esto es, de
una Filosofía de la Paz, 0 sea un conjunto de pnnc1p1os ax1ológ1cos'. qu~ fundados en ]a paz, se nutran, además, del resultado de la_ confrontación, mvestigación y análisis comparativo de todas las cultu~ ex_1stentes, P?r lo menos
de las ideas nutricias de las mismas, lo que, en smtes1s, revelara resultados
asombrosos en todos los terrenos en que la mente humana se ocupa. Es ?ccesario acortar también la distancia espiritual y destruir las barreras de la ignorancia y de la incomprensión entre los hombres.
Cabrá ordenar tales valores en lo que respecta a los campos antropológico:
sicológico, histórico, tradicional, idiomático, etc., y al llegar a este punto, sera
posible también hablar de la integración de una cultura, de una nu~~a ettl:
tura, para el hombre nuevo. Además, la Educación para la P~, tam~1en sera
el producto de toda la elaboración he&lt;:11a a ~s~ala internac10nal, mtegra:a
de acuerdo con la fundamentación filosófica pac1f1sta propuesta, y desde, lue0 0,
con la aplicación de las técnicas pedagógicas más avanzadas. La razo~ humana será enseñada, mediante la Educación para la Paz, desde los ruveles
escolares elementales hasta la Universidad; o sea, que todas las actuales fuentes
de cultura conocidas, se convertirán en fuentes de cultura para la paz.
De lo expuesto, se deduce, como es lógico suponerlo, que la imp~antación
de tal educación requiera de un esfuerzo llevado a cabo a escala umv~rsal.', a
través de organismos altamente tecnificado~ como la ~NEsco,_ Inst1tuc1on
que principia a tomar conciencia de la magnitud de tales 1d:a.s, sm tener, por
desgracia, todavía la noción clara que encierra la_ problematica de 1~ paz a
través de la educación, porque si como la propia UNESCO lo ~anüestara
en su Preámbulo de Constitución, "que desde que las guerras empiezan en la
mente de los hombres, es en el pensamiento de los hombres en ~I ~~e las defensas de la paz deben constituirse", ha llegado el tiempo de m1e1ar, pues, la
gran tarea.
Si en el decurso histórico naciones enteras se han levant_ado con todo su
poderío espiritual y material a empresas, algunas de ellas evidentemente ~alsanas . cómo no es posible que todos los pueblos de la Tierra ante el peligro
de su' Jesaparieión no se levanten con toda la fuerza de que son capaces para
lograr su propia salvación?
Cuando Hitler desató Ja hecatombe de la Segunda Guerra Mundial, cierta-

482

mente su desequilibrado cerebro pensaba en el dominio mundial, en el caso
de que Hitler pudiera concebir en toda su magnitud tal designio. Para ello
contaba con su pueblo. Hitler lo sabía y aglutinó diabólicamente todos los factores, incluyendo los supuestamente raciales, que son inexistentes; los filosóficos, doctrinales, históricos y políticos, para lanzar a su pueblo a la guerra.
Ciertamente los científicos, "sus científicos", estaban en primera línea para
brindarle los frutos de su avanzada ciencia tecnológica y así poder armar el
brazo que manejaría la espada mecánica segadora de miles y miles de víctimas
humanas. En este proceso, que constituye la mayor maquinación criminal de
que se tenga memoria, se atropelló arteramente todo el contenido espiritual y
material del Pueblo Alemán para arrojarlo a la hoguera, y fue necesaria
la derrota para que este pueblo, ciertamente inteligente y provisto de magníficas cualidades humanas, se diera cuenta del funesto error, de la mortal
trampa en que había caído.
También es necesario reflexionar en la relación existente entre la ciencia
y la vida del hombre, la que no ha sido tomada debidamente en cuenta. La
vida humana, como tal, necesita de la ciencia, sólo en la medida en que
la ciencia le proporciona lo necesario para que esa vida tenga su natural realización; pero ciertamente la ciencia no puede ni debe esclavizar al hombre.
La vida humana tiene no solamente su realización material, sino la conjugación de ésta con el espíritu, su rector, dentro de un término temporal que
puede extenderse si las condiciones exteriores lo penniten para alcanzar su
plenitud en todos los órdenes. Pero no puede el hombre sobrepasar los límites
naturales de la vida humana, pues de lo contrario se alteraría la propia naturaleza humana y de esa alteración se deriva su destrucción. El hombre no
puede escapar a su condición de hombre.
El hombre se lanza soberbio a la conquista de nuevos mundos siderales pero
aquí, abajo, deja su miseria y su egoísmo, deja a millares de seres que se debaten
en la falta de pan, tanto material como espiritual, dejando también el germen
de guerras fratricidas, que en cualquier momento pueden ser la chispa que prenda la gran hoguera, la hoguera final.
Urgencias de limitación nos obligan a hacer una breve sinopsis acerca de
nuestra teoría de la paz, la que quedaría dividida en dos partes:
Primera parte: En la proyección de educar al hombre para la paz,
reiterarnos nuestro propósito acerca de la creación de la Universidad Internacional de la Paz como institución rectora y coordinadora de esta magna tarea
cultural y educacional, o sea una institución que inicialmente funcionaría a nivel
experimental, con la participación y colaboración de elementos profesionales,

483

�en el campo del derecho internacional, de técnicos de la educación, de filósofos,
escritores e intelectuales de todo el mundo, para el logro de los siguientes objetivos inmediatos:
a) Período de Integración, dentro de un plazo temporal prudente, con objeto de verificar la selección del personal internacional para iniciar la elaboración
y estudio de los planes de trabajo y de organización, así como administr,ativos.
La fijación de metas concretas de trabajo, tales como la elaboración del primer
programa de estudio y de investigación, elaboración comparativa de culturas,
análisis, etc.
b) Elaboración de la cultura y de la educación para la Paz, a nivel internacional. Esto es, para la aplicación de ambas en las escuelas del mundo, sin perjuicio de la obra universitaria, la que reuniría a todas las universidades para
aportar y tomar de la central, o sea de la Internacional de la Paz, el material
y planes de estudio, par-a lograr una mejor elaboración de tal cultura y tal

LA CUESTIÓN RACIAL EN AMtRICA
Por Lucm

MENDIBTA

v NúÑEz

Doctor en Derecho

I

educación.
Segunda parte: Decíamos que para alcanzar la paz, no es suficiente
el educar al hombre para alcanzar tal objetivo, es necesario también emplear
la coacción y sobre esto, cabe la elaboración jurídica del Derecho Internacional de la Paz, y como su complemento indispensable, el establecimiento del
Tribunal Internacional de la Paz, par-a así, con fundamento legal, sea posible
el someter a los que violen las normas de tal derecho.

He aquí, pues, en sus aspectos generales, el objeto de nuestro estudio. Detallarlo, nos hubiera tomado un espacio del que carecemos, pero estudios posteriores nos permitirán acercamos más a ese grandioso escenario que tal vez contemple la posibilidad de que el hombre crea en la paz y luche por ella.

LA GRAN DISPERSIÓN RACIAL

l. !mportancia de la cuestión racial en América. 2. El origen del hombre
am~r zcano. Teorías precientíficas y teorías científicas. 3. La gran dispersión
racia.1
l. lm~ortan_cia de la. cuestión racial en América. Si en alguna parte del
mun_do tiene unportanc1a la cuestión racial, es en América porque en este
continente,la población de muchos de sus países, desde el pun;o de vista étnico,
es heterogenea, pue~ en ellos conviven blancos, negros, indios, mestizos y en algunos la heterogeneidad es tan grande que constituye un verdadero problema.
. El ~undo americano es teatro desde hace siglos, de una guerra demogr,áfica,
silenciosa, tenaz, en la que el alto coeficiente de natalidad de las razas de color
atemperado por el no menos elevado de la mortalidad infantil principalment:
d~ ~~ ahor~ la ventaja a la :raza blanca; pero cuando la civilización y la orga~
mzacion social alcancen con sus beneficios al proletariado, formado casi todo
por gente de color, es evidente que si los blancos no modifican su actitud actua~ que tiende a re_ducir su reproducción, la victoria demográfica correspondera a los grupos raciales que hoy se encuentran prácticamente bajo su dominio.
Aun cu~n~o _estas consider-aciones se refieren a lo que puede ser, se basan en
~echos soc10Iogi~o.s actuales in?iscutibles y ponen de relieve Ja importancia que
tiene, pa_ra ~enea, el estudio de las razas que habitan en su territorio. De
ese estudio tienen que derivarse las mejores formas de convivencia de sus diver-

484

485

�sos grupos raciales, los métodos adecuados de aculturación y las soluciones más
eficaces para los problemas del mestizaje.
2. El origen del hombre americano. ¿De dónde provino el hombre en América? Esta cuestión ha sido ya muy explorada, si bien aún no se han alcanzado
resultados definitivos. Nosotros nos concretaremos a exponer una síntesis de las
principales hipótesis y teorías que se han escrito a propósito del origen del
hombre americano, siguiendo la obra insuperable en el punto a que me refiero
a Arthur Ramos. Según este autor, tales teorías se pueden dividir en tres grupos: 1) Teorías pre y paracientíficas. 2) Teor-ías antropológicas y paleontológicas
del siglo XIX, y 3) Teorías modernas.

Al primer grupo corresponden las teorías que señalan un origen bíblico al
hombre de América. Estas hipótesis datan de los siglos XVI y XVII. Como
ejemplo puede citarse la de Arias Montaño ( 1593) "para quien los indios
americanos, en general, provienen de los hijos y nietos de Noé".1
Otros autores piensan que los indios americanos descienden de las tribus de
Israel (Las Casas; Durán). En el siglo XX esto ha sido afirmado por Horowitz.
Se consideran también como teorías precientíficas, las que sostienen que el
hombre llegó a América a través de continentes desaparecidos como la Atlántida o del "Continente Pacífico" o bien de "Lemuria" situado entre India y
Africa, según Haeckel, o bien "Antártida", continente austral.

Según este aut_~r, el hombre americano es originario de América y el resultado
de una evoluc10n de grandes monos existentes en Patagonia. Sin embargo se
d emost:o, qu_e esos restos no pertenecen a las eras geológicas señaladas 'por
Ame~lúno ~1 a _los antropoides, sino que son de homo-sapiens recientes O de
mam1feros mfenores. En cuanto a las huellas de industrias líticas, se probó que
pertenecen a las culturas neolíticas o mesolíticas. Así quedan completamente
desacreditadas estas teorías.
S~ embargo, no fueron estériles porque provocaron una reacción saludable
y es_urnularon la investigación que culminó en las modernas teorías de carácter
estr,1ctamente científico.
Alee Hcrdlicka, en la Sección de Antropología del Museo Nacional de
Washington, hizo una revisión cuidadosa de todos los fósiles americanos los
sometió a análisis químicos, espcctrográficos, "hizo millares de medidas a~tropométricas, examinó la edad geológica del terreno".
P;~~ este sa~io no se _concretó al_estudio de los restos fósiles, sino que comparo los especunenes vivos de los mdios de todas las Américas a través de sus
características _físicas:. forma y color de los cabellos, color de la piel, forma y
~olor de los ?JºS; nanz, ~te. y llegó a la conclusión de que corresponden a un
tipo mongolmde con variantes regionales'".
C?n base en sus investigaciones, Herdlicka formó el siguiente esquema que
ha sido aceptado por la mayoría de les antropólogos norteamericanos (Holmes
Clark Wissler, Franz Boas, Kroeber, etc.). a
'

Estas teorías, dice Ramos, carecen de consistencia científica.
También han supuesto que el hombre americano proviene de Asia, de Europa, de Africa, autores renombrados de otros tiempos y aun autores modernos;
pero los libros en que tal cosa se afirma, pertenecen, "a ese grupo de obras
que pasan a constituir el anecdotario de la ciencia".2
Finalmente, E. Bailli D'Engcl y Samuel G. Norton, expusieron la teor-ía de
que a excepción de los esquimales, el hombre americano es producto del suelo
americano, que existía antes que Noé.
r,r-Más serias parecen las teorías del siglo XIX, de carácter antropológico y
paleontológico pues algunas de ellas como la de Ameghino, se basan en el estudio de restos fósiles hallados y huellas de industrias líticas en Argentina.

1

A) . Desde los, i~dios norteamer~~nos hasta los de la Tierra del Fuego,
fo~an una raza umca. Sus caractensticas son la expresión de un tipo americano
medio, no obstante las variantes que puedan hallarse.
. B)_., El origen de los indios de América es mongoloide. Constituyen la modificacion operada en el fenotipo de una raza mongoloide por el medio. El indio
no es autóctono.
C) . El hombre americano vmo de las regiones septentrionales del Asia
Oriental.
D) . El paso de las migraciones de la raza mongoloide que pobló América
se realizó por el estrecho de Behring, siguiendo las migraciones del reno. Ese
estrecho era un istmo que en tiempos remotos unía el noroeste de América
con el nordeste de Asia.

AR.THUR RAMos, "Introdu~o a Antropologia Brasileira". Cole¡;ao Estudos Brasileiros.

Río de Janeiro, 1943, p. 28.
• ARTHUR RAMos, op. cit., p. 31.

486

1

ARTHUR

RAMOS,

op. cit, p. 37.

487

�E). El arribo del hombre a tierras de América, es relativamente reciente,
data de diez a quince mil años.
F). Herdlicka afinna que, cuando menos, llegaron cuatro hordas migratorias
de.....la raza mongoloide a tierras de América en distintas épocas: la. Formada
por dolicocéfalos, "la más antigua de todas y de ella descienden los dolicocéfalos americanos: algonquinos, iroqueses, sioux, shoshone y pima azteca del
continente septentrional y los habitantes de la Laguna Santa del continente
meridional. 2a. Braquicéfalos del tipo Tolteca que se esparcieron por todas
partes. 3a. Braquicéfalos más recientes del tipo atapasco, tales los apaches del
4
norte de México, y 4a. Los esquimales "que constituyen el grupo más reciente" .
Para la tesis que desarrollamos en este ensayo, tienen particular interés las
siguientes ideas de Herdlicka glosadas por Arthur Ramos: "No obstante de que
el hombre americano no es autóctono y de que ha provenido de troncos mongoloides, sus culturas ofrecen características tan alejadas de las culturas asiáticas
que se pueden considerar, en la realidad, como autóctonas. Sus lenguas, su
cultura material, sus instituciones, fueron experiencias acumuladas en el suelo
del Nuevo Mundo".
Frente a las teorías de Herdlicka y de los otros autores citados que las prohijaron se levantó la crítica de varios sabios europeos hasta con cierta intención
irónica, pues Hernán Tenkate las llamó con el nombre genérico de "Monroísmo
antropológico" y expusieron un punto de vista diverso, basado en la escuela
histórico-cultural.
Paul Rivet sostuvo, del propio modo que otros autores, Quatrefagcs entre
ellos, que la América recibió la inmigración no sólo del hombre mongoloide,
sino de habitantes de Oceanía y adujo pruebas antropológicas, etnológicas y
lingüísticas.5
Las pruebas antropológicas consisten en las semejanzas halladas por Quatrefages, Tenkate y Rivet, entre un cráneo del hombre de Laguna Santa y los
cráneos de Nueva Guinea, entre las razas de Laguna Santa y las de Melanesia

aspectos culturales: danzas rituales de ,
.
.
tilaciones dentar· .
.,
mascaras, ciertos Juegos de azar; mutadas por la
,ias, ~:rudstac1on de los incisivos, fabricación de bebidas fermenmacerac1on e frutos o ºranos,
ª
. f unerarios, etc. o
1os ntos
Por último, las pruebas lingüísticas se derivan d 1
.,
lengua malayo-polinésica y el 'd'
d l
e a comparac1on entre la
tesco hallado entre el grupo~ 10;a pe gru~ hoka de California; del parenon e atagorua y las lenguas de Australia.
Con fundamento en las pruebas mencionadas R'
.
Americano fue poblado
.
' ivet afirma que el Continente
por cuatro comentes migrat ·
) M'
.
traliana. b) . Migraciones
. , .
onas : a . 1grac1ón aus1
1
Migración esquirnal.7
ma ayo-po mes1cas. e). Migración mongoloide. d).
3. La gran dispersión racial. Nosotros
.
cultura material pueden ser el resultadopc;sam;s que I_as scmeJ~nzas en la
resolver iguales roblemas
e . es uerzos mdepend1entes para
demostraciones Íingüísf ' en pueblos de ~a:ec1das_ condiciones evolutivas. Las
1
0
~anera decisivas. Nos ~;;~~:sc~:ci:~ ;r;~;~o:an~s; tero de nin~a
dice: "en conclusión no se ueden o
e rt ur Ramos, qmen
los indios del Nuevo' Mund p
p ner en du~a los oríge~es mongoloides de
procedencias, la cuestión q:e~ae:b~~r::~~s se refiere a las migraciones de otras
Lo cierto es que, procedentes de Asia ¡Jenetraron en t1'erra
.
d' f
'
•
'
amencana en
E~s ~:~s e~as, var:as ~randes ~orrientes migratorias de razas mongoloides.
cir, no e _uno solo smo de diversos troncos raciales de origen mon oloide
En
consecuencia,
. g fue.
ht
,
. b' desde un principio la poblac·,
ion d eI Nuevo Contmente
e erogenea, s1 ien reconociendo un fondo racial com,un.

A_ medida que penetraron en las nuevas tierras los diferentes ru s
golo1des, se produjo una constante y extensa di~ersión racial ~ar mon~~s~ba los lugares más propicios para establecerse y llevado por. esa n:c!:~~
s: aven~?~ en frecuentes peregrinaciones. Fue así como se estableció
. ?m re en
enea desde Alaska y el Canadá hasta la Pat
.
d
d1stmtas unidades por•=
'
crean
iucas y d esarrollando diversas
culturas agorua,
y c1·v1·1·1zac1ones.
• o

:t: '

y Australia.
Las pruebas etnológicas se basan en las semejanzas culturales entre los habitantes de América y los malayo-polinesios. Esas semejanzas se refieren a la
cultura material: parecido de las redes, la cerbatana, la flauta, el tambor de
madera, el tambor cilíndrico de membrana de piel, etc., etc., o bien a otros
• ARTHUR RAMOS,
• ARTHUR RAMos,
• ARTHUR RAMOS,

488

op. cit., pp. 38
op. cit., p. 40.

y 39.

: ARTHUR RAMOS,
ARTHUR RAMos,

op. cit., p. 4l
op, cit., p. 42:
op. cit., p. 43 _

489

�II
COMPOSICIÓN RACIAL DE LA POBLACIÓN MEXICANA

l. La población de México en la época precolonial. 2. La conquista de México. Sus efectos políticos y demográficos. 3. Origen del /1roblema racial de
México. 4. Insuficiente mestizaje. 5. Deficiente aculturación. 6. La población
de la Nueva España a fines de la época colonial.
l. La población de México en la época precolonial. En la gran dispersión
racial de que hablamos en el capítulo anterior, México fue paso obligado de
muchas corrientes migratorias. Fuertes grupos de éstas se asentaron o pretendieron asentarse definitivamente en el altiplano y en las costas, buscando siempre lugares propicios, es decir, las tierras más fácilmente explotables por medio
de técnicas agrícolas primitivas: las cercanas a los ríos, lagos, lagunas, o en
regiones tropicales feraces.

No se sabe a punto fijo, quiénes fueron los primeros pobladores de lo que
hoy es la República Mexicana. Este es un punto obscuro de su historia en
torno del cual se han expuesto diferentes teorías, desde la que se forjó sobre
restos fósiles de gran tamaño para afirmar que los primitivos habitantes de
México pertenecían a una raza de gigantes, hasta la que partiendo de hallazgos
arqueológicos tales como la cabeza de Hueyapan y numerosas piezas de cerámica, en las que se creyó advertir rasgos y características negroides, aseguró
que México fue poblado, en un principio, por una raza negra.º
Estas dos hipótesis han sido definitivamente rechazadas para sustituirlas por
otras que tampoco arrojan luz definitiva. Para algunos autores, el territorio
mexicano fue habitado, en un principio, por una raza a la que se da el vago
nombre de arcaica. De ella se han encontrado restos humanos, sepulturas, cerámica, debajo de grandes capas volcánicas, y no habiendo vestigios anteriores
de otra raza se la considera la más antigua; pero mientras arqueólogos tan
eminentes c;mo el Dr. Manuel Gamio que identifica a la raza arcaica con los
otomíes, hay quien rebate esa opinión.10
• ALFREDO CHAVERO México a Través de los Siglos, t. I, p. 57.
MANUEL GAMIO
Excavaciones del Pedregal de San Angel Y la Cultura Arcaica
del Valle de México: Tercera Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F.,
)932. MmuEL O. DE MENDlzÁBAL. Los Otom!es no fueron los primeros pobladores d~l
y alle de México. Su identificación con los arcaicos es errónea e infundada. TrabaJo
presentado al Primer Congreso de Historia, en Oaxaca.
11

490

Las

Historiadores como Chavero, Alfonso Toro y otros, fundándose en datos
aportados por los cronistas de los primeros tiempos de la Colonia -Sahagún,
Motolinia, Mendieta-, consideran que los otomíes fueron los primeros pobladores de México.
Otros habitantes de nuestro país que son considerados como muy antiguos,
son los olmecas, de cuya cultura se han hallado numerosos vestigios arqueológicos que sirven de base a diversas hipótesis y teorías en las que menudean los
interrogantes y las conjeturas.U
No son más claras las noticias que se tienen sobre muchos de los grupos
raciales que pobluon el territorio de México; los tarascos, los huastecos, etc.
Inclusive de pueblos tan grandes y de civilizaciones tan desarrolladas como el
de los maya-quichés, nada hay concretamente cierto respecto de su origen,
pues los historiadores les atribuyen diversa procedencia: del oriente, del norte,
de las Antillas, o bien se afirma que varios grupos migratorios de estas tres
direcciones poblaron la Península de Yucatán.
El problema de la primitiva distribución de las razas que habitaron el suelo
mexicano, se agrava por el hecho de que arqueólogos e historiadores enfocan
sus esfuerzos a la delimitación de las culturas y civilizaciones que son conceptos
diversos del concepto de raza que es el que a nosotros nos interesa en este
ensayo. Se advierte, con toda claridad, que dentro de una cultura o de una
civilización, pueden comprenderse grupos raciales diferentes, porque cultura
y civilización se propagan por la necesidad, por la imitación, por los contactos
entre los pueblos, por la dominación y en consecuencia, una misma civilización
no corresponde siempre a una misma raza.
Sin desconocer que la historia podría arrojar mucha luz en las cuestiones
sociológicas derivadas del origen y distribución geográfica de las razas que poblaron el territorio de México, en la época precolonial, ante la imposibilidad
de obtener de esa disciplina datos fehacientes, nos concretaremos a trazar un
esquema que nos parece fundamentalmente cierto y desde luego, suficiente
para nuestros propósitos:
A). El territorio de la hoy República Mexicana fue teatro, en épocas remotas, de una serie de migraciones de pueblos de raza mongólica, procedentes
de Asia.
B). Aun cuando de un origen mongoloide común, esos pueblos eran dife-

11
W10BERT0 J111ÉNEZ ?v{oRENo, El Enigma de los Olmecas, sobretiro de Cuadernos
Americanos, No. 5, México, D. F., 1942.

491

�rentes desde el punto de vista somático y cultural, porque no descendían de
uno sólo sino de varios troncos de la raza mongólica.
C) . No puede desecharse la posibilidad de que el actual territorio de Mé_xico
haya sido poblado, también, por grupos étnicos .q~e llegaron de las AntJ.llas,
pertenecientes a raza o razas diversas de la mongol01de.
D) . Los pueblos que invadieron el territorio de México estaban _organizados
habían desarrollado una cultura, si bien no todos se hallaban en igual estado
:volutivo, sino que unos habían alcanzado más alto grado de desarrollo que
otros.
E) Las migraciones de grupos mongoloides y los pueblos de otra~ ~azas,
·
' ca' m s1mulhacia· el territorio de Mfaico, no se realizaron en una nusma
epo
táneamente, sino en diferentes épocas y en diversas oleadas.
F Los primeros grupos étnicos que llegaron al territorio ~e ~é~i&lt;:°, se
estalÍecieron en las regiones agrícolamente propicias a sus. técmcas mc1p:;ntes
o a su economía de recolectores y con el transcurso del tiempo d~sarro aron
culturas y civilizaciones semejantes; pero con variaciones substanciales.

t

1

G). En estos pueblos se presentó el fenómeno señalado por el sociólogo á~a~
lbn Kaldum, para las tribus del desierto africano. En c~anto los pueblos :nd1genas se hicieron sedentarios y se organizaron en pequ~nos Esta~os, pe:d1eron
las cualidades de frugalidad, valor, sacrificio, de sus tiempos m1grator1os. En
cambio, otros grupos raciales que habían templado su carácter y. sus fuerzas
en largas peregrinaciones, al llegar al territorio ocupado por los primeramente
12
establecidos, los vencieron Y, en algunos casos, 1os expulsaron.
H) Unas veces los vencidos siguieron hacia el sur en nuev~ peregrinación
·
'
buscando
tierras propicias
para vo1ver a establecerse y otras' de1aron
. las zonas
,

disputadas remontándose a las montañ~s- o rec~uyéndose en regiones mas o
menos cercanas; pero de inferiores cond1c1ones vitales.
I) Durante centurias el territorio mexicano fue teatro de corrientes ~~at .· . luchas entre los grupos raciales mongoloides que pugnaban por
~r
orias_y
d
f'
·u·
Como
resultado
de
esas
migraciones
y
luchas,
se
fue
d1sun asiento e m1 vo.
. 1
tribuyendo la población en forma irregular. Algunos grupos racia es c~nserv;ron
su unidad étnica dentro de un habitat determinado; pero otros, se vieron rag-

ÚÑEZ Breve Historia y Definici6n de la Sociologla,
u Véase Lucio MENDIETA Y N
'
· ·
Sociales UNAM
La Sociol;gía y la Investigación Social. Instituto de Invesbgaoones
'
'
1971, pp. 50 y siguientes.

492

mentados y con el transcurso de los siglos, cada porción segregada del continente
primitivo, perdió sus características originales y adquirió otms y su idioma se
transformó hasta constituir una lengua propia.
Cuando llegaron los españoles al nuevo Continente, habían cesado las grandes corrientes migrator-ias y por lo que respecta a la antigua Anáhuac, su territorio estaba dividido entre numerosos grupos raciales organizados en pequeños
cacicazgos y reinos con fronteras más o menos definidas. Solamente en el norte
del país aún eran frecuentes las incursiones de tribus nómadas.
Los pueblos sedentarios, después de la titánica lucha por la posesión de las
mejores tierras, parecían haber llegado a una situación política de coexistencia
más o menos pacífica. Los derrotados en las guerras que a menudo emprendían
unos reinos y cacicazgos contra otros, ya no er•a n desalojados de los territorios
que ocupaban por los vencedores ni emigraban en busca de nuevo acomodo,
sino que se convertían simplemente en aliados y tributarios de aquéllos.
2. La conquista de México. Sus efectos demográficos. Al iniciarse la conquista de México por los españoles, éstos se enfrentaron con un país extremadamente dividido. No es posible señalar de manera precisa el número de pueblos
que habitaban el territorio de Anáhuac en esa época; pero si nos guiamos por
el de sus idiomas resulta que, según Orozco y Berra, ascendían a 719 y según
Mendizábal y Jiménez Moreno, "el total de las lenguas precortesianas era
de ciento veinticinco". 18
Cierto que la lengua no es base suficiente para distinguir a los pueblos ni a las
razas; pero significa una barrera tras de la cual se agrupan, generalmente, individuos entre los que existen semejanzas antropológicas y culturales, formando,
así, unidades étnicas bien definidas. En la época precolonial, inmediatamente
anterior a la conquista, esas unidades eran, además, políticas, porque cada
grupo que pudiéramos llamar lingüístico, estaba organizado de manera más o
menos parecida, en reinos o cacicazgos.
Desde el punto de vista sociológico, no pierden validez estas observaciones
por el hecho de que las lenguas indígenas precoloniales no fuesen autónomas o
independientes, sino modificaciones o derivaciones de un reducido número de
lenguas matrices, porque si esto tiene importancia científicamente considerado,
en la realidad de la vida social el hecho es que los pueblos o grupos étnicos que
hablaban idiomas lingüísticamente emparentados, no se entendían entre sí.
u JoaoE A. Vivó, Razas y Lenguas Indígenas de México. Su distribución geográfica.
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, MCMXXX. Publicación número 52.
México, D. F. 1941, pp. 28 y 41.

493

�En la época de la conquista, había, en consecuencia, muchos pueblos indígenas,
sin que pueda precisarse su número, entre los cuales eran evidentes ciertas
semejanzas antropológicas fundamentales porque todos pertenecían a diversos
troncos de una misma raza: la mongoloide; también se advertían, en esos
pueblos, semejanzas de organización política y social y de esenciales rasgos de
cultura. Pero al lado de estos caracteres relativamente coincidentes, que parecían unirlos, tenían otros que los separaban: el idioma, desde luego y ciertas
diferencias somáticas, tradiciones y costumbres que daban a cada grupo conciencia de su propio ser frente a los otros, conciencia de raza que se cultivaba
mediante estricta endogamia y recio espíritu religioso.

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Sin embargo, a pesar de las diferencias, anotadas esquemáticamente, creemos que, con el transcurso del tiempo la unidad fundamental de raza y cultura
habría acabado por imponerse bajo la presión política y militar de los pueblos
más fuertes. El azteca y sus aliados los acolhuas y texcocanos, parecían, al
arribar Hernán Cortés a playas mexicanas, los indicados para lograr la unificación, si no de todos, de gran parte de los grupos raciales indígenas que habitaban en el territorio de Anáhuac, pues los habían sometido a su dominio;
pero sin consolidarlo de manera definitiva por medio de la transculturación y
el mestizaje. Esa circunstancia favoreció a los conquistadores que tuvieron, en
aquellos grupos vencidos por los aztecas, sus mejores aliados para realizar la

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En el aspecto racial, la conquista vino a crear un problema que antes no
existía, pues dentro de cada cacicazgo y reino de la época anterior, su población
era homogénea racial y culturalmente. Cada una de estas unidades políticas
constituía una verdadera nación porque su pueblo estaba unido por una misma
religión, una misma lengua, una misma raza y una misma cultura. Pero en
cuanto los españoles sometieron a su dominio a todos esos reinos y cacicazgos y
crearon la entidad política de "La Nueva España", surgió el problema racial de
México porque, al incorporarlos en su seno, la población total de la colonia
resultó necesariamente heterogénea en sus contingentes indígenas y esa heterogeneidad se agravó con dos nuevos elementos: los blancos y los mestizos,
resultado, estos últimos, de la unión de aquellos con las mujeres indias.
En el aspecto demográfico, los efectos de la conquista fueron muy irre-

.i
'

A la heterogeneidad racial se agregó la cultural, pues la conquista uso en
contacto dos culturas: la española y la . d'
p .
en una sola.
m igena, que no lograron fundirse

~ •
d Todote es_to se_
f d_ebió a las siguientes causas que es necesar1'0 tratar separaamen : msu iaente mestizaje e insuficiente aculturación.
4. Insuficiente mestizaje. La insuficiencia del mestizaJ·e se explica po
t
causas:
r es as
A) El n_úrnero de españoles que llegaron a las tierras conquistadas ' f
ue
dmuy reducido
. , s·i se compara con Ia población indígena que la habitaba La
espr?porc1on enorme entre las dos razas en contacto durante tod l é.
colomal, determinó la lentitud y la insu f1c1enc1a
. . del mestJzaJe.
' . .
a a poca

B) L~ mezcl_a de razas se realizó en un solo sentido : de españoles a indias
porque as mujeres españolas que llegaron a México se unían cas· .
'
con los espa - 1
,
,
1 siempre
1
.
.
no es y no con os indios de quienes se hallaban alejadas r la:
diíerenaas de raza, de cultura y de status social.
po
C) Las crueldades de la conquista hicieron que grandes masas d . d'
se remontaran a regiones inaccesibles o insalubres y que se ma t _e m ios
completo aislamiento.
n uv1eran en

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D) Las leyes españolas, para impedir que los indígenas fuesen explotados
y maltrata~~s por los colonos, prohibieron a éstos habitar en los pueblos de
aquéllos, d1f1cultando, así, el contacto racial. u
Como
d resultado de estas circunstancias' la poblacio'n de la N ueva Espana
ue, . uran~e toda_ la época colonial, heterogénea en extremo, pues a las diferencias raaales CXIstentes entre la población de la Nueva España f
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toda
la
época
colonial,
heterogénea
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d1vel'60s troncos mongoloides, se sumaron los mestizos resultado d l
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de
españoles
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indias,
los
blancos
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los
colonos
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bue
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a
um
n
.
n numero e negros
importados por esto¡¡ para el trabajo de las minas.
f

La mezcla entre indios, blancos y negros; entre los mestizos y los indígenas

" Lucio MENDIETA Y NÚÑEz, "El Problema Indígena de México" Rev,·sta ¡ t
·
1d S · ¡ ¡ M d ·
·
n ernaciona e ocio og a. a nd. No. 28. Octubre-diciembre de 1949.

1i•
1.

494

1

'

Los efectos políticos de la conquista se dejaron sentir bien pronto porque
transformó a aquel mosaico de unidades políticas, de pueblos y de razas, que
era el México antiguo, en una sola entidad sujeta al dominio de los reyes
españoles: "La Nueva España", sentando, así, las bases de un nuevo Estado
y de una nueva nacionalidad.

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1

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1:1

conquista de México.

gulare~ puesto que no logró, ni al cabo de tres siglos, la completa mezcla de
conquJStadores y conquistados.

495

1

�y blancos; entre mestizos y negros y entre los productos de estos me~tizajes,
dio por resultado la procreación de diversos tipos étnicos que fueron designados
en la época colonial con las siguientes denominaciones:
Español con india: mestizo.
Mestizo con española: castizo
Castizo con española: español.
Español con negra: mulato.
Mulato con española: morisco.
Morisco con española: salta atrás.
Salta atrás con india: chino.
Chino con mulata: lobo.
Lobo con mulata: jíbaro.
Jíbaro con india: albarazado.
Albarazado con negra: cambujo.
Cambujo con india: sambayo.
Sambayo con mulata: calpan mulata.
Calpan mulata con sambayo: tente en el aire.
Tente en el aire con mulata: no te entiendo.
No te entiendo con india: allí te estás.
Todos estos tipos y nombres, se hicieron ostensibles y usuales durante gran
parte de la época colonial; pero a fines de ésta, la clasificación racial ~e la
población de la Nueva España comprendía únicamente blancos, mestizos e
indios, pues ni los negros ni las llamadas "castas", denominación ge~eral que
se daba a la mayoría de los mestizajes antes enumerados, con excepc1on de los
mestizos de español e india, constituyeron grupos importantes.
5. Deficiente aculturación. A la heterogeneidad racial de la Nueva España,
se agregó, bien pronto, la heterogeneidad cultural. Los reinos y cacicazgos que
había cuando llegaron los españoles a conquistarlos, poseían, no obstante la
diversidad de idiomas y otras peculiaridades, una cultura común, pues su organización social, sus costumbres, su religión, su economía, sus conocirni~ntos,
y sus actitudes ante el mundo y la vida eran semejantes. En cuanto perdieron
su autonomía y pasaron a formar parte de la nueva entidad política creada
por los conquistadores, se pusieron en contacto, en la Nueva_ España, d~s
culturas: la indígena y la europea española. A lo largo de tres siglos de dominación, los españoles no lograron incorporar a los indios a su cultura por las
siguientes causas:
496

A) Desestimaron la cultura indígena en virtud de que se hallaba fuertemente ligada a sus concepciones religiosas.
B) La cultura indígena era, en esencia, tan distinta de la española que no
fue posible hallar puntos fundamentales de contacto entre ambas, que favorecieran la transculturación.
C) La mayor parte de los españoles vinieron a la Nueva España para
explotar sus riquezas y no en plan de conquista espiritual. No se preocuparon
de difundir su cultura.
D) Es más, muchos colonos españoles se opusieron a la elevación cultural
del indio, para mantenerlo en estado de sujeción y explotarlo más fácilmente.
E) Los únicos que se ocuparon de difundir entre los indígenas la cultura
española, fueron los misioneros y en general los sacerdotes; pero aun cuando su
obra educativa resultó admirable, especialmente en los primeros años de la
colonia, no pudieron implantar en todos los órdenes de la vida social e individual aquella cultura. La tarea era enorme y el número y los recursos de quienes
la emprendían, muy limitados. Es cierto que muchos indios adoptaron la religión católica, aprendieron el idioma castellano, a leerlo y a escribirlo y otros
conocimientos elementales. También adquirieron ciertas técnicas agrícolas e
industriales de los españoles y algunas costumbres; pero a pesar de todo ello,
siguieron viviendo dentro de su cultura ancestral. No se realizó, en consecuencia, una fusión, sino más bien una superposición de culturas en la cual
la indígena, en sus aspectos fundamentales, permaneció fuertemente arraigada
en la vida material y espiritual del indio.15
6. La población de la Nueva España a fines de la época colonial. Como resultado de los factores negativos creados por la conquista a fines de la época
colonial, la población de la Nueva España, desde el punto de vista étnico, estaba
dividida en tres grandes grupos: blancos, mestizos e indígenas. Blancos eran
los españoles peninsulares y criollos sus hijos y demás descendientes, mestizos los
hijos de españoles e indias y las castas y los indios, la gran masa de aborígenes
dividida en diversas ramas étnicas y lingüísticas.
Abad y Queipo, estimó, a fines de la época colonial, que los blancos europeos constituían el diez por ciento de la población total. Don Francisco Navar-ro
y Noriega hizo cálculos muy aproximados y llegó a la conclusión de que el
número de habitantes de la Nueva España ascendía, en 1810, a 6.112,915, de
" Luc,o

MENDIETA Y

NÚÑEz, op. cit.

497
H32

�los cuales 3.676,281 eran indios; 1.338,796, individuos de raza mezclada (mestizos y castas) y 1.097,928, europeos o españoles americanos (criollos) .

Je México en el Viejo Continente para promover la inmigración de europeos
ofreciéndoles tierras y otras franquicias.

De acuerdo con estas cifras, resulta que la población indígena alcanzaba al
iniciarse el movimiento de independencia de México, más del cincuenta por
ciento de la población total.

Si desde el punto de vista agrario y agrícola, puede decirse que las leyes de
colonización dictadas durante el siglo XIX no tuvieron éxito, en cambio sí
atrajeron a la República Mexicana a buen número de extranjeros de distintas
nacionalidades, quienes no se dedicaron, en su mayoría, a la explotación de la
tierra según eran las finalidades de la legislación citada sino a la industria a
'
'
la minería, al comercio y se avecindaron en las villas y ciudades
de importancia.
De este modo aumentó el criollismo, puesto que éste ya no dependió, desde
entonces, únicamente de los españoles que venían a establecerse a México.

Culturalmente, los blancos pertenecían, desde luego, a la cultura española.
En cuanto a los mestizos, un buen número de ellos, los reconocidos por sus
padres españoles o los que lograban vivir en las villas y ciudades de importancia,
se hallaban prácticamente incorporados a la misma cultura; los que permanecían en los medios rurales, a la cultura indígena. De los indios, sólo unos cuantos, por circunstancias especiales, lograron asimilarse completamente la cultura
de los conquistadores y muchos parte de ella. La gran masa permanecía, a
fines de la época colonial, fiel a sus lenguas nativas y a sus costumbres precoloniales.

III
LA POBLACIÓN DE MÉXICO INDEPENDIENTE

l. La población de México en el siglo XIX. 2. La población de México en
el siglo XX. 3. La población indígena actual. 4. { Raza o razas indígenas?
l. La población de México en el siglo XIX. Durante el siglo XIX no hubo
en realidad cambios substanciales en la composición demográfica de México.
A pesar de las frecuentes asonadas y de las revoluciones que conmovieron al
país durante esa centuria, la población siguió aumentando alimentada por dos
corrientes: la inmigratoria y la de su propia multiplicación.
A partir de la independencia de México, desaparecieron las restncc1ones
impuestas en la época colonial a la aceptación de extranjeros en la Nueva España. Contrariamente a la política adoptada en esa época, los primeros gobiernos independientes de México se preocuparon por estimular la colonización
del territorio nacional especialmente con europeos. Desde 1823 se sucedieron
los decretos y las leyes de colonización hasta la de 1875 que fue la última
dictada en el siglo antes mencionado. 10 Se llegó, inclusive, a nombrar• agentes

10 Lucto MENDIETA y NÚÑEZ, El Problema Agrario de México, y la Ley Federal de
Reforma Agraria. lla. Editorial Porrúa, 1971., pp. 101 y 133.

498

También aumentó el número de mestizos a lo largo del siglo XIX, porque
los constantes movimientos de tropas compuestas en su mayoría por indígenas
y oficiales blancos o mestizos, las acciones militares sobre villas y ciudades, etc.,
pusieron en contacto a gentes de diversas regiones del país en condiciones
anormales, favoreciendo las uniones sexuales entre aquellas en forma pacífica
o por el abuso y la violencia de los vencedores a raíz de los hechos de armas
sobre las poblaciones atacadas.
El crecimiento numérico de la población e:,,,tranjera, fue otro factor que
acrecentó el mestizaje porque éste no dependió ya solamente de las uniones
de españoles y criollos con indias, sino también de las uniones con éstas de
'
otros extranjeros y de sus descendientes.
Los zonas de mestizaje, durante el siglo XIX, siguieron siendo las villas y
ciudades y los medios rurales, agrícolas y mineros, que frecuentaban los blancos
por razones de trabajo.
El mestizaje, sin embargo, en la época mencionada, no obstante su progreso,
no logró modificar la proporción en que se hallaban a fines de la época colonial, los tres elementos de la población mexicana. Para ello habría sido indispensable que uno de esos elementos, el indígena, hubiese permanecido estacionario; pero si bien es cierto que muchos grupos aborígenes desaparecieron
o vieron diezmada su población por la miseria, las guerras civiles y las enfermedades, otros, en cambio, aumentaron notablemente.
Desde el punto de vista cultural el ~iglo XIX tampoco ofrece cambios de
importancia sobre la población indígena. El constante estado de agitación
del país y la sempiterna penuria del erario, bajo sus diferentes gobiernos a
partir de la independencia, impidieron que desarrollaran una acción educativa
eficiente en los medios rurales.
2. La población de México en el siglo XX. Los primeros años del siglo XX

499

�se caracterizaron por una intensificación de la inmigración extranjera europea
principalmente y por el aumento de empresas e industrias en las ciudades más
importantes y en las regiones de mejores recursos económicos del país, con lo
cual aumentaron las áreas de mestizaje. También en esos años se llegaron a
coronar los esfuerzos que se venían haciendo por parte del gobierno del general
Porfirio Díaz en materia educativa y recibió cierto impulso la educación destinada a las masas; pero en cambio, en el aspecto económico hizo crisis la excesiva concentración agraria, el sistema de peonaje de las haciendas, los abusos
de los jefes políticos y de otras autoridades, la miseria del campesinado y el
continuismo de una administración que se había apoderado de México desde
hacía treinta años. Todo esto provocó la revolución de 1910 y los movimientos
armados subsecuentes que no fueron sino continuación, en cierto modo, del
iniciado en ese año por don Francisco l. Madero. Fuertes núcleos de población
indígena tomaron parte en la revolución, pues sus filas se nutrieron principalmente con gentes del campo y en el campo de México la inmensa mayoría
de sus habitantes son indios.
Los efectos de la revolución, desde el punto de vista demográfico, económico
y cultural, fueron los siguientes:
A) Como en todos los casos de guerras civiles, se pusieron en contacto
grandes contingentes étnicos de diversas regiones de la República, favoreciéndose así el mestizaje.
B) Buen número de indígenas y de mestizos alcanzaron grados de dirigentes,
desde oficiales hasta generales en los ejércitos revolucionarios y ascendieron, de
ese modo, en la escala social, incorpor•ándose a la vida nacional y a la cultura
moderna.
C) La revolución concretó sus tendencias en una serie de doctrinas sociales,
entre ellas, la Reforma Agraria, que favoreció, aun cuando defectuosa, irregularmente, con repartos de tierras, a la población campesina.

pleta del indio, su incorporación a la vida moderna, a la civilización occidental.
Desd: principios del siglo XI~, muchos grupos indígenas, especialmente de
los avecmdados en el norte del pa1s, empezaron a decaer y desaparecieron hacia
fines de esa centuria, por emigración hacia los Estados Unidos, por extinción
por fusión con otros pueblos de indios o por el mestizaje con los blancos. Per~
al propio tiempo las razas indígenas que subsistieron, dado su alto índice de
natalidad y no obstante la tremenda mortalidad infantil que las azota, aumentaron el número de sus miembros manteniendo, a través de los años, una alta
proporción en la población total del país.
La población indígena actual se compone de aproximadamente cuarenta y
siete grupos que son los siguientes, distribuidos en diversas regiones del territorio nacional :
Nombre de los grupos
étnicos

Amuzgos

Estado de Oaxaca, Estado de Guerrero· en
' e
Oaxaca, Municipios de San Pedro Amuzgo
Ipalapa; en Guerrero, Municipios de Ometepec,
Tlacoachixtlahuaca y Xochistlahuaca.

Chochimí-Quilihuas

Baja California: Sureste del Municipio de Ensenada.

Coras

Estado de Nayarit: Municipios de Acaponeta y
Rosamorada. Sierra del Nayar.

Cucapas

Estado de Sonora. San Luis Río Colorado,

Cuicatecos

Estado de Oaxaca: Distritos de Cuicatlán No'
chistlán, en los Municipios de Concepción Papalo, San Juan Tepeuxtla, Santa María Papalo,
San Andrés Teotelapan, Santos Reyes Papalo,
Santa María Tlalixteco, San Pedro Teutila, San
Francisco Chilapa, Santiago Huachilla, San
Juan Bautista y Santiago Nacaltepec.

Chatinos

Estado de Oaxaca: Juquila, Sola, Jamiltepec,
San Juan Qulhuije, Santa Catarina, Juquila,
Santa Cruz, Zozontepec, Santa María Alotepec, Asunción, Totoltepec.

D) También desarrollaron los gobiernos revolucionar,ios una política educativa y de comunicaciones cada vez más intensa, en beneficio de los medios
rurales.
E) En el aspecto demográfico, las administraciones que pudiéramos llamar
posrevolucionarias o emanadas de la Revolución, limitaron los movimientos
migratorios de extranjeros hacia el país, mediante las Leyes de Población.
3. La población indígena actual. Sin embargo, la cuestión racial sigue en
pie porque las transformaciones a que hemos aludido no han logrado ni la fusión de la población mexicana en un mestizaje total, ni la aculturación com-

Regiones de la R epública Mexicana
en que habitan

500
501

�Chichimecas-Jonás

nir, Remate, Siltepec, Tapachula, Tuxtla Chico, Tuzatán, Urión y Juárez.

Estado de Guanajuato: La Misión, San Luis de
la Paz.
Matlazincas (pirindas)

Estado de México: Valle de Toluca Pueblo de
Mexicatzingo, Municipios de Ocuil: y Temascaltepec.

Mayas

Estado de Yucatán. Territorio de Quintana Roo
Y parte de Campeche.

Chinantecos

Norte del Estado de Oaxaca: Ixtlán, Choapa,
Tuxtepec, Cuicatlán.

Chochos o Chuchones

Estado de Oaxaca: Distrito de Coixtlahuaca.

Choles

Estado de Chiapas: Municipios de Huitupan,
Salto de Agua, Sabanilla, Tila, Yajalón.

Chontales de Oaxaca

Estado de Oaxaca: Distritos de Yautepec y Tehuantepec, pueblos de Tequixistlán y Ecatepec.

Chontales de Tabasco

Estado de Tabasco: Región Central. Municipios de Nacajuca, Centro, Centla, Macuspana,
Jalpa y Tacotalpa.

Mazahuas

Est~do de México: Toluca. Municipios de San
Felipe del Progreso, Jocotitlán, Timilpan y Atlaromulco.

Estado de Oaxaca: poblados de Santa María del
Mar, San Mateo del Mar, San Dionisio del
Mar, San Francisco del Mar. Cerca del Golfo
de Tehuantepec.

Mazatecos

Estado de Orumca: Distritos de Teotitlán Tuxtepec y Cuicatlán. Estado de Puebla: Municipio de San Sebastián Tlacotepec.

Mixes

Estado de Oaxaca: Pueblos de Guechicovi Tototepec, Ayutla, Mazatlán, Tlahuilotepec,' Zacatepec.

Mixtecos

Est;1do de_ Oaxaca: Distritos de Huajuapan de
Leo~, Cou.tlahuaca, Nochistlán, Teposcolula,
Tlax1aco, Jamiltepec, Juquila. Estados de Guer-rero, Puebla, Veracruz (en menor cantidad}.

Náhuatl (mexicanos)

Estado de San Luis Potosí: Tamazunchale; Estado de Veracruz, Estado de Hidalgo Estado
de Puebla (Zacapoaxtla). Estado de Guerrero
En el Distrito Federal (Milpa Alta)_ Estado d~
Morelos, Estado de México, Estado de Tiaxcala
Estado de Michoacán.
'

Ojitecos

Tuxpan, Jalisco. Teotitlán del Camino, Oaxaca.
Estados de México, de Michoacán de Morelos
d
,
'
e Puebla, de San Luis Potosí, Tlaxcala, Veracruz y Distrito Federal.

Otomíes

Estados de Guanajuato, Querétaro, Hidalgo.

Pames

Estado de San Luis Potosí: Sierra Gorda, Mu-

Huaves

Huastecos

Huicholes

Estado de San Luis Potosí, parte oriental del
Estado de Veracruz y Municipio de Mextitlán
en el Estado de Hidalgo. Algunos en el Estado
de Tamaulipas.
Estado de Jalisco: Municipios de Mexquitic y
Bolaños. Estado de Nayarit: Municipio de la
Yesca. Sierra de Berbería. Estado de Durango:
Municipio de Huazamota.

Kikapoos

Estado de Coahuila: Ranchería de El Nacimiento.

Lacandones

La Selva al noroeste del Estado de Chiapas. Municipio de Ococingo en once "caribales": Santo Domingo, La Ilusión, Arenas, Peljichico y
Pelja Grande, Ocotal, La Canja, Chan, Cedro,
Puná, Metzaboc.
Estado de Chiapas: Municipios de Amatenango,
Acacoyahua, Bejucal de Ocampo, Cacahuatán,
Comalapa, Chicomusclo, Frontera, Hidalgo,
Grandeza, Ixtapa, Mazapan, Matozintla, Porve-

Mames

502

Mayos

Estado de Sonora: orillas del Río Mayo Alamos
,
'
aroyeca. Estado de Sinaloa: Municipio de
Choix el Fuerte, Los Mochis.

B

503

�nicipios de Santa Catarina, Lagunillas, Tamazopo.
Pápagos

Estado de Sonora: Municipios de Caborca Y

Estado de Veracruz: Municipios de fahuatlán e.le
Madero, Tlachicilco y Santecomatlán.
Tlapanccos

Estado de Guerrero: Municipios de Atlixco y
Zapotlán, Tlapa, Tlacopa, Malinaltepec, Atlamacingo, Costa Chica, Ayutla, San Luis y Azoyú.

Tojolabales (Chañabales)

Estado de Chiapas: Municipios de Comitán,
La Independencia, las Margaritas y Altamirano.

Totonacos

Estado de Puebla: Municipios de Olitla, Huehuetla, Hueytlalpan. Estado de Veracruz: Municipios de Papantla, Coxquihui, Coyutla y Zozolco.

Estado de Veracruz: Municipios de Catemaco Y
Hueyapan de Orampo, Soteapan, Mayacopan
Sayula, Oluta, Acayucan y Texitepec.

Tr-iquis

Estado de Oaxaca: Municipios de San Andrés y
Santo Domingo, San José, Agencia Municipal
de San Miguel y San Martín Intuyoso y Copala.

Estado de Sonora: Isla del Tiburón, Bahía de

Tzeltales

Estado de Chiapas: Cordillera de Huitepec y
Valle Ococingo.

Tzotzilcs

Estado de Chiapas: poblaciones de Zinacontán,
Chamula, Simojovel, Mitontic y Pantalho.

Yaquis

Estado de Sonora: municipios Guayrnas, Bacum, Cajeme, Rosario, Quiriego, Navojoa, Etchojoa, Onavas, Yécora.

Zapotecos

Estado de Oaxaca: Ixtlán, Villa Alta, Choapan,
Etla, Zimatlán, Ejutla, Tlacolula, Ocotlán,
Miahuatlán, Sola de Vega, Pochutla, Juquila,
Yautepec, Tehuantepec, Juchitán.

Zoques

Estado de Chiapas: Tuxtla Gutiérrez, Mezcapala, Chiapa, Pichucalco. Estado de Oaxaca:
Municipios de San Miguel Chimalapa, San
Martín Chimalapa y Niltepec. Estado de Tabasco: pueblos de Teapa, Topipilapa, Ayopa.

Saric.
Pimas

Popolocas de Puebla

Estado de Sonora: Rancherías de Maicoba, Quipurito, San Antonio de las Huertas, Municipios
de Onavas, U res, Soyopa, Batuc.
Estado ele Puebla: Municipio de San Gabriel
Chilac, Zapotitlán, Tlacotepec, Coyotepec, ~epeji de Rodríguez, Tenango de López, Ixcaqmxtlán, Santa Inés, Ahuatempan, Coyuca y Zacapela.

Popolocas de Veracruz

Seris
Tarahumaras

Tarascos

Tepehuanos

Tepehuas

504

Quino.
Estado de Chihuahua: Municipios de Balleza,
Batopilas, Bocoyna, Carichic. Estado de Durango: Tamazula, Guanaceví.
Noroeste del Estado de Michoacán, Pátzcuaro,
Santa Ana Chapitiro, Tzintzuntzan, Iratzio, Quiroga, Santa Fe de la Laguna, Ero,ngarícuar~,
Centro del Lago de Pátzcuaro, Ycgucn, Teruan,
Jurácuaro, Pacanda, Sierra Tupátaro, Lagunill~,
Zicalari Santa Catarina, San Lorenzo, Capacuaro, Cherán, Nahuatzen, Teremendo, Huaniqueo, Paracho, Zacapu, Cañada de Chilchota,
Carap Tacuro, Ichán, Santo Tomás, Huancito,
Zopoc~, San Pedro, Acahuén, Tenaquillo, San
Miguel, Urán.
Estado de Durango: Municipios de Mezquital Y
Pueblo Nuevo. Estado de Nayarit: en la región
Huajicori. Estado de Chihuahua: Municipio de
Guadalupe y Calvo.
Estado de Hidalgo: Municipio de Huehuetla.

4. ¿ R.aza o razas indígenas? Ante el crecido número de grupos indígenas
que actualmente habitan en la República Mexicana, cabe preguntar si cada
uno es una raza o si todos en conjunto forman una sola. Es este, a nuestro
parecer&gt; un problema de difícil solución.

505

�La antropología y la historia, según hemos visto, demuestran, sin lugar a
duda, que los mencionados grupos indígenas provienen de diversas ramas mongoloides; en consecuencia, no se puede hablar de raza indígena sino en plural:
de razas indígenas. ¿Pero cuántas son ellas? ¿De qué número de ramas mongoloides provienen? Esta cuestión permanece aún sin respuesta satisfactoria. En
algunos casos, como el de los tarascos, por ejemplo, se ignora la procedencia;
en otros parece indudable que ciertos grupos indígenas conocidos con nombres
diferentes, por los datos históricos que se tienen sobre ellos, pertenecen a un
mismo grupo racial: los otomíes; pero en la actualidad esos grupos se diferencian mucho unos de otros por sus características somáticas, su idioma y su
cultura.
Cada uno de los grupos indígenas que hemos enumerado tiene su propio
idioma; pero los estudios realizados en el campo de la lingüística han clasificado
esos idiomas en grupos, subgrupos, ramas, subramas y familias hasta reducirlos, como hace Jorge A. Vivó, a cinco grupos.17
Esto parecería indicar que emigraron a México cinco ramas mongoloides y
que una vez establecidas, por vicisitudes históricas, luchas intestinas, por desmembramientos, guerras civiles, migraciones, se dividieron en varios grupos que
permanecieron en relativo aislamiento y por ello los cinco idiomas primitivos,
de cinco razas originales, se transformaron en numerosas lenguas con el transcurso del tiempo.
O bien que los varios grupos migratorios que en distintas épocas invadieron
el territorio de la hoy República Mexicana, ya venían con idiomas distintos;
pero descendientes, por decir así, de cinco matrices correspondientes a otras
tantas ramas de la raza mongólica.
La lingüística, sin embargo, no resuelve el problema, porque aparte de que
la identidad de lengua no siempre es identidad de raza, puesto que los idiomas
pueden trasmitirse por la conquista, la dominación o las relaciones culturales,
a pueblos diversos, lo cierto es que entre los grupos indígenas de México clasificados dentro del mismo grupo y hasta dentro de la misma familia lingüística,
las diferencias antropológicas son muy notables.
Basta, en efecto, comparar a la simple vista los tipos seri, pápago, tarahumara, mexicano -que según la clasificación lingüística Mendizábal-Jiménez
Moreno pertenecen al grupo lingüístico taño-azteca- para constatar que se
trata de grupos étnicos completamente diferentes. Esta diferencia se advierte,
sobre todo, en los rasgos fisiognómicos.

" JORGE

506

Si aceptamos la definición que hemos dado de raza humana como complejo
biopsicosocial, entonces se llega a la conclusión de que cada uno de los cuarenta y siete grupos indígenas enumerados, constituye, actualmente, un grupo
étnico distinto.
Es posible que, en un pasado remotísimo, los mencionados grupos indígenas
se hayan originado de desmembramientos de una sola o de reducido número
de razas mongoloides; pero al fraccionarse a su vez esos desmembramientos y
al establecerse sus fracciones en diversas regiones de México, cada una de ellas
formó una nueva raza por la influencia del medio físico y social sobre los
individuos, que a lo largo de siglos determinó su tipo físico actual y el hecho
de que el aislamiento de cada grupo y sus prácticas endogámicas, creó 11n fenotipo especial. Si agregamos la diferenciación de lenguas, de algunos rasgos
culturales y de una psicología derivada de la herencia y de las circ11nstanrias
del medio social y de las vicisitudes históricas, tendremos explicado el complejo
biopsicosocial.
Los hechos apoyan esta tesis, porque inclusive podría establecerse en el territorio de la República Mexicana una circunscripción geográfica precisa de cada
uno de los grupos indígenas.
El análisis, por ejemplo, del carácter del yaqui: valiente, audaz, emprendedor; de su tipo físico varonil: adusto, resuelto; de su alimentación, su organización, sus costumbres, lo distinguen radicalmente del otomí: humilde, pacífico,
físicamente endeble, subalimentado y vencido. El mismo análisi~ descubre en
todos los grupos indígenas de México, diferencias fundamentales ele carárler
físico, psicológico y social que bastan para distinguirlos a pesar de los rasgos
comunes que parecen identificarlos.
Digamos, finalmente, que cada individuo de cada grupo indígena Lienc ronciencia racial, se sabe distinto de los vecinos y a su vez, todos se distinguen entre
sí con el nombre del grupo total: mayos, pimas, huicholes, etc.
Sociológicamente, a pesar de los parentescos lingüísticos y de los étnicos
señalados por la historia y la antropología, cada grupo indígena de los que
hemos enumel'ado es, actualmente, una realidad social, es una raza, puesto
que tiene un fenotipo especial, una lengua, psicología y rasgos culturales diferenciales.

A. V1vó, op. cit., p. 46.

507

�LA REFORMA LIBERAL EN MÉXICO
ANTONIO POMPA y POMPA

Instituto Nacion:il de Antropología
e Historia

I
CLIMA

El mexicano ha pasado ya el primer centenario de iniciación en un sistema
liberal.

,,

La etapa iniciada en Anáhuac por Hernán Cortes, prolongada por el Virreinato, en lucha durante la primera mitad del Siglo XIX, entró a liquidación
como sistema político de México al abrirse la etapa de la Reforma liberal, que
apunta en el movimiento de Ayutla.
El mexicano, con una conciencia de mayoría de edad, se lanzó a nuevos
cauces más autónomos, hacia una postura de soberanía, de libertad y de independencia, no sólo dentro de un concepto económico, ni político, sino ideológico,
dentro de la corriente cuyo movimiento recibe tónica del liberalismo europeo,
y cuyas raíces mexicanas aparecen ya francas en nuestro Siglo XVIII de modo
manifiesto en la corriente de la modernidad, y más atrás, desde los prolegómenos del Renacimiento.
Esta nueva postura en el mexicano surgió en su fase liberal como algo destinado a reestructurarle en un mundo nuevo, en actitud de superación.
¿ Y poi' qué hablábamos de un mundo nuevo? -nos dice H. J. Laski en
El liberalismo europeo-, porque lo han hecho los descubrimientos geográficos;
la ruina de la economía feudal; el establecimiento de nuevas iglesias que no
reconocen ya la supremacía de Roma; la revolución científica que trastorna
las perspectivas mentales; el volumen creciente de los inventos técnicos que es

509

�causa de nuevas riquezas, y aumento de la población; la invención de la imprenta tipográfica, con su inevitable consecuencia sobre los ensanches de la
cultura, de lo cual nace una teoría política que, como en Maquiavelo y en
Bodin, funda la investigación del problema social en la relación del hombre
con el hombre y ya no en la relación del hombre con Dios.

Y este mundo nuevo que nuestros ilustrados del Siglo XVIII empezaron a
perfilar con categoría, par-a México, tomó una fisonomía más propia al abrir
el movimiento de Ayutla la etapa de la Reforma.
En verdad, la importancia del Plan de Ayuda no está en su propio origen,
sino en tanto da entrada a una etapa dinámica ele México, cuyo ciclo fina al
consolidar la Constitución de 1857.
La trayectoria de la gestación del Plan de Ayuda, en uno de los lapsos más
turbulentos de México en su primera etapa de país independiente, no tiene
mucho de extraordinario aun con su modificación del día once de marzo en
la fortaleza de San Diego, en Acapulco, sino en cuanto da principio a un
intento de transformación de México en nación efectiva.
Su importancia, de hecho, está en que da principio a una era de consolidación de valores dentro de una orientación liberal, como fruto de una reacción contra un sentido medievalista hacia un avance con enfoque a la soberanía
nacional, después de un tr•ayecto de lucha, confusiones y angustias con mutilaciones del solar patrio.
El Plan de Ayutla se convierte, pues, en un grito desesperado, en una clarinada que reunió a la Nación, no contra Santa Anna propiamente, sino contra
un sistema medievalista, en un anhelo de libertad e independencia no logrado
con plenitud en el movimiento de 1810.
El clima en que nace el movimiento de Ayutla, es propicio. México afronta
tremendas crisis internas y externas, Antonio López de Santa Anna, el hombre de vida rara y emocionante, héroe y traidor, presumido y capaz, de grandes responsabilidades, dirige los destinos de México, pero sin Lucas Alamán y
sin el general Tornel que han muerto, y sin Raro y Tamariz que ha renunciado. El partido esclavista norteamericano y la política de este gobierno, quería
un pretexto para adquirir Sonora, Sinaloa, Chihuahua, Nuevo León, Coahuila
y Baja California, y por ello aparece el asunto de la Mesilla. La pérdida de esta
porción de México evitó la mutilación de los cinco estados norteños y la faja
enorme de la Baja California mexicana.
En este clima de inquietudes y desesperanzas aparecen los reformistas mexicanos a reivindicar para el Estado de soberanía a que tenía derecho, para

sentar
las bases de libertad y d e igua
.
Idad dentro d
)1
·
.
evara a un concepto más def .d d .
. , e un sentido Jurídico que
mi o e mtegrac1on social
E~tre ~anto, acechaba el coloso del norte el Pla
.
el d1a pnmero de marzo de 1854
FI 'y .
_n de Ayutla era promulgado
por orenc10 V1llarreal.

II
PROYECCIÓN

Don Ignacio Comonfort, coronel retir d
. .
Aduana de Acapulco desde el - d ~ o del serv1c10 activo, contador en la
signación que le otorgó d A an~ e, 847 y administrador de ella por deon ntomo Lopez de Sa t A
a Plan de Ayutla el día 11 d
na nna en 1853, se adhirió
e marzo de 1854
· • .,
l ,
o is, coronel y comandant
. .
' a mv1tac1on de don Rafael
e prmc1pal de Acapulco.
S 1
Conv~rtido Comonfort en el verdadero
.
. .
por designación unánime de 1
1 . cau~lo del movirmento de Ayutla
.
os revo uc10nanos la ,
gu1ente proclama: . Compa d
' nzo a sus soldados la si11 , .
1
neros e Arn1as' En m
~rus, y estoy ya a vuestro lado Próxima
.omentos tan solemnes me
aciertos de una administr.ac·, . . h
a patna a sucumbir por los des• 10n capnc osa
b'
.
l'Standarte de la libertad
I
y ar itrana, habéis levantado el
' resue tos a defe d 1 d
rano. Para tan patriótica empresa h b'' ~ er os erechos del pueblo sobe . .
a e1s 3uzrrado d 1 ,
serv1c10s, y me tenéis dispuesto a d
"
e a gun valor mis débiles
.
erramal' mi sangre con vosotros

i

BaJo el pretexto de una invasión iráti
.
.
dar de tropas el Sur porque d p
ca, el gobierno ha pretendido inun.
,
e este modo a
d
e3ercer en él su despotism .
' poya o en la fuerza podrá
o, pero sus espe
'
tropas no llenarán la misión d I t'
. ranzas quedarán burladas . esas
.
e irano· y s1 algún
.
'
mente mvade nuestro territorio elea/
cnem1~0 exterior, efectivanuestros cadáveres.
' p
emos hasta rechazarlo, o pasará sobre
Surianos .· Los E x·cmos. senores
generales don N' col' B

y don Tomás Moreno han s'd . . d
i as ravo, don Juan Alvarez
de 1as fuerzas libertadoras.
'
i o mv1ta
Ellos
n Ios dpor ,~osotros para ponerse al frente

mente al voto de conf
' o o ude1s, corresponderán muy digna1anza que les hemos otorgad . b
,
porque es santa y justa. y nosot
. d
o' a razaran nuestra causa
llenos de fe a buscar la' . t . ros, gma os por tan ilustres caudillos iremos
v1c ona con que 1 p •d .
,
que luchan por su libertad.
a rov1 encia premia a los pueblos
i Soldados de la Patria! N obles son vuestros esfuerzos; pero para que causa

511
510

�los pueblo,,, y a los compromisos solemnes que contrajo al pisar el suelo patrio,
se entregó en brazos del partido parricida; del partido que compró infamemente la cabeza del ilustre general Guerrero, y cuya tendencia al despotismo
son instintivas. Persuadido como lo está, de que el Sur ha sido constantemente
y será siempre el baluarte de la libertad, así como de su impotencia para subyugarlo, pone en juego todos sus recursos sacrificando el tesoro público, y
adopta para conseguir sus miras, la traición y la perfidia.

. t' fuerza es que seáis subordinados. Ayudadme a
b
1
tan sag rada no se d csvir ue, 1
'd d de los ciudadanos y a pro ar a
a
proteger
a
segun
a
'
d
conservar e1 or en,
· ·¡·izados• De este modo
,
d los pueblos c1v1
mundo que pertenecemos a1 nume~o e
eli os en medio de los
,.
n la conciencia tranquila afrontar los p gr '
.
f
pod re1s co
_
i _ Ignacio Comon ort.
cuales hallaréis siempre a vuestro campanero y am gO .

Soldados: Se supone que una invasión extranjera amagaba nuestras costas,
y no se os creyó capaces de combatirla y repelerla. ¡ Camaradas, o se ha desconfiado de vuestro valor y patriotismo, o se os ha querido sorprender villanamente! En una palabra, sabedlo todo: esa invasión es una mentira, es una
superchería inicua, es un pretexto embustero para llenar de tropas nuestros
pueblos, desarmarlos sucesivamente, y después dominarnos por la fuerza y el
terror. ¿ Cómo no repeler semejante agresión? ¿ Cómo dejamos pacientemente
oprimir? No, valientes surianos; que sepa el mundo que los indómitos hijos
de las montañas no han degenel'ado: que como han sabido siempre sostener
su libertad y sus derechos, sabrán también pelear y morir por rechazar cualquiera agresión extranjera en defensa del territorio nacional.

Acapulco, mal'7o 11 de 1854·.
.,
uan Alvarez, quien por sus mocedades militó co~ las
Tamb'.en fue don J
osé María Morclos, y después contra los mvafucrzas insurgentes de don J
.
'gnificación particular en este
sores norteamericanos en 1847, quien tuvo una s1d 'l d d Lucas Atamán
. .
. d Santa Anna y más que e e ' e on
'
movmuento; eneIDig~ . e . , de éste eo. la muerte de don Vicente Guerrero,
.
.
Al ,
por la supuesta partic1pac1on
.
,
.
f
.dad al saber que había sido designado
aman
mamfesto franca mcon ormi
. . .
, •
nista al grado
. . tr de Relaciones Exteriores, al m1c1arsc el regimen santa
. . .
mm1S o
e "si Alamán continúa en el M1n1Steno,
de manifestar Alvarez a Santa Anna qu l
1 .
Santa Anna consigna en
el Sur se pondrá en armas"' frase textua que e mismo

Mi historia Política Y Militar.

¡ Soldados, a la campaña! En esta lucha están empeñados el bien de la patria
y vuestra misma reputación: llevemos la giierra hasta la silla del déspota; y
que la refulgente estrella de la libertad que comenzaba a eclipsarse para nuestro
infortunado suelo, recobre su brillo y vuelva a derramar sobre nosotros sus
puros resplandores. Jurad no dejar las armas de la mano hasta que en la Nación se consoliden los bienes inestimables que se le quieren arrebatar, y decid
con vuestro antiguo jefe: ¡ Viva la República! ¡ Viva la libertad! ¡ Viva el Sur!
- Juan Alvarez.-Peregrino, marzo 14 de 1854.

,
f d
·ugaban en el destino de la
Incuestionablemente motivos mas pro un os ;e J L s Alamán el día 2 de
atria pues bien claro se ve que aun muerto on uca
,
rmas
P
'
d 1 . . t ño el Sur se poma en a
.
. . d 1853 el día lo. de marzo e s1gu1en e a '
1umo e
,
'd
. d de Comonfort de Jo acontec1 o
EAnterado d~n}~ª;l
e~o;::;;:i~ª a:tivo de las fue~s a sus órdenes,
1
en capu1co e
'
L'be t d" y quien como lo
1 t'tulo
de "Ejército Restaurador de 1a I r a
'
1
h
a ora con e
, 1
la
siguiente·
hizo Comonfort con los suyos, les entrego a proc ma
.

A~::~::r

C
d Armas· Un suceso importante y que podré llamar feliz, me
. ompad~1~r~s el palab;a La guarnición y vecindario del puerto de Acapulco
obliga a mgiros ª
·
· · · ¡ 1· t coronel
l plan político que en Ayutla m1c1ara e va ien e
acaban de secundar e
l f
d
sotros
don Florencia Villarreal: he sido invitado para ponerme a rente e
ronto porque los santos y justificados principios que en él se invocan,
Y estoy P
'
• •
l
te dré gustoso hasta
están identificados con mis propias conv1cc1~nes, y o sos n
anda
o
ver
logrado
su
triunfo
completo
no
obstante
el
pe
¡X'recer en l a dem
d
· · d 1 I de
. quebrantada salud: porque un solda o v1e10 e a n noso est ado de ml
·
· d · d
d cía no puede ser indiferente al peligro de la Patna, m e1_ar e empe~ en¡ ' rmas para protcaer los derechos individuales de los mexicanos, ho0
punar as a ·
od
b'
·
liados cruelmente por el abuso escandaloso de un p er ar itrano.

;º

'

El general Santa Anna, faltando de una manera indigna a la confianza de
512

Así se expresaron los caudillos más significados de la Revolución de Ayutla,
a quienes fueron sumándose elementos de muy variada postura ideológica y
política: el general don Tomás Moreno, que fuera nombrado segundo en jefe;
don Santos Degollado, don Gordiano Guzmán, don Manuel García Pueblita
y don Epitacio Huerta, de Michoacán; el licenciado don Juan José de la Garza,
de Tamaulipas; don Santiago Vidaurri, de Nuevo León; don Luis Ghilardi,
en el Centro. El elemento conservador, doctrinario e institucionalista, estuvo
representado -nos dice don Francisco Bulnes--, por don Antonio Haro; la
oposición del clero por el obispo don Clemente de Jesús Munguía y el presbítero
don Mucio Valdovinos; y la más franca simpatía de las órdenes monásticas; por
la de los religiosos agustinos, quienes ayudando a la revolución de Ayutla,
trabajan por impedir se llevase a cabo una pretendida reforma a los conventos
en México. Sólo don Nicolás Bravo manifestó que sus deseos eran se conservara
513
1133

�inalterable la tranquilidad pública, y que el Sur gozara de una ~az dur,ade~a,
pues los pueblos que quieren prosperar --dijo- es preciso que ~1van en quietud, obedeciendo las leyes, al supremo gobierno y no desmoralizando las costumbres.
Don Nicolás Bravo per,tenecía a la generación de los viejos y moderados
insurgentes.
En la revolución de Ayutla se ve una coalición de todos los elementos de la
nación sensible, contra un sistema que creía en los poderes absolutos, aun
transitoriamente.
Entretanto, en Nueva Orleáns,* y en Brownsville ** se consolid~b~n juntas
revolucionarias en que se congregaban los ideólogos de un mo~~rruento de
· , mayov, la Reforma, cuyo prolegómeno fue la Revoluc1on de Ayuproyecc1on
tla.

III
AVENTURA

En pocas semanas tomó importancia la revolución del Sur, y marcado fue el
progreso del movimiento.
La aventura del general Santa Anna en el desarrollo de su proyect~ p~ra
oner fin a la protesta armada que originó el Plan de Ayutla, fue una excitativa
:ue multiplicó las guerrillas, pues la malhadada expedición del ~eneral Santa
Anna al frente de cinco mil hombres de todas las armas,, ~aJo el, mando
de ameritados generales de academia, salida de la ciudad de Mex1co el d1a 16_de
marzo de 1854 con rumbo al Sur, con todas sus peripeci~s y co~secuenc1as,
hasta su penosa retirada de las goteras de Acapulco, ~e~pues de d1v~rs:15 1:1~niobras políticas y militares bajo el signo del fracaso, hicieron la mu.l~1phcac1on
de partidas rebeldes que ponían al país en pleno estado de revoluc1on,'
.
Los capitanes Juan Antonio y Juan de Nava, el co1:1andante Martm _OJend.
1 pitán José María González, Pascual Ascens10 Torres y particularm:~t: :austo Villalva apoyaron con auge al movimiento en el departamento
de Guerrero.

* Cfr. Apéndice l.
** Cfr. Apéndice 2.
514

Jesús Villalva se pronuncia en Tasco, y se multiplican las acciones militares
en 11acotepec, Tetela del Río, Quechultenango, etc. Entretanto revolucionaban Juan José de la Garza, García Pueblita, Vidaurri, Huerta y algunos
otros.
Dieciocho meses duró esta lucha, que al dal' fin al régimen santanista, lo
dio a la etapa con sentido medievalista que por más de trescientos años fue
política activa en la Nueva España.
En este lapso es cuando el conde Gastón Raousset de Boulbon -aquel que
sirvió de pretexto al régimen santanista en 1854 para invadir con sus fuerzas
militares el Sur y violentó por ello el movimiento de Ayutla- desembarcó
en Guaymas; esto aconteció en el mes de julio de 1854. Al frente de trescientos franceses que había reclutado y organizado en California, Raousset de
Boulbon hace incursión en Guaymas, plaza que defendía el general don José
María Y áñez, quien batió derrotando a la columna expedicionaria, quedando
prisionero Raousset de Boulbon, a quien después de habev comparecido en
juicio que le fue condenatorio en sentencia, se le fusiló el día 12 de agosto
de 1854.
Así concluyó sus aventuras en territorio mexicano este joven filibustero francés, pintoresco y dramático, quien por 1852 acaudillando otra partida de
filibusteros franceses, so pretexto de explotar unas minas en Arizona, había
traído tanta intranquilidad al general Miguel Blanco, en Hermosillo, y sido
pretexto en 1854 para que el régimen santanista creara el clima en que se
manifestó el Plan de Ayutla, por la supuesta posible incursión de Raousset de
Boulbon en Acapulco.
La revolución del Sur, si bien contaba con hombres decididos pasaba poi'
una grande cvisis económica; ello hizo a su caudillo de mayor dinámica, don
Ignacio Comonfort, convencer al jefe del movimiento, don Juan Alvarez, de
la necesidad imperiosa de adquirir fuera del país, los elementos que tanto
les urgían.
Asiente Alvarez en la salida de Comonfort a los Estados Unidos, diciendo
en 7 de mayo: "Procederá V.S. a enganchar 80 artilleros inteligentes, sean
de la nación que fueren, haciendo su ajuste en los términos que mejor le parezca y procurará cuanto antes vengan a prestar sus sewicios a la plaza de
Acapulco".
Entretanto el regunen santanista se dedicaba por diferentes medios de
publicidad a restar importancia al movimiento militar del Sur, logrando, hasta
en los adversarios al régimen, la duda, si no la incredulidad en él; así lo revela

515

�una carta de Haro y Tamariz, ya adversario de Santa Anna, que, refiriéndose
al movimiento de Ayutla en fonna despectiva, nos pinta un bosquejo bastante
real de la época cuando nos dice: "Aquí no hay revolución, pero sí una insurrección sangrienta, sin jefe y sin plan político. No se puede sin embargo negar
que si no hay revolución, ella nada dilatará en estallar, pues está en la cabeza
y en el corazón de todos; nacionales y forasteros . . . las causas son: el abandono de las fronteras a las depredaciones de los indios bravos; los destierros y las
ejecuciones; la parte que han tomado en el actual estado de cosas, tanto el
clero como los españoles; el insulto hecho al ejército haciendo entrar en él
oficiales españoles; los continuos insultos hechos a la dignidad de la Nación
y de los mismos parüculares por el círculo de gente perdida que rodea al
Presidente; la venalidad de todo su Gobierno; el despilfarro increíble de su
Administración y, en fin, la paralización completa de todos los negocios". Así
veía, y con bastante claridad, la situación de México, Haro y Tamariz, en
carta que enviara a don Manuel Robles Pezuela.

do~de le recibieron sus soldados con las más vivas muestras del más puro en~s1~mo. Comonfort, con la dignidad de un soldado se dirigió a ellos al día
s1gu1ente de esta manera.
Surianos: ya me tenéis de nuevo a vuestro lado. Desde el extranjero donde
velaba p~r los valientes hijos del Sur, medía también con exactitud los pasos
~el enemigo, Y ~e presento entre vosotros precisamente cuando las huestes del
tirano se aproxrman, cuando el peligro renace y cuando hay que batirse.
,Soldados: recordad los hermosos días de abril, y nada tem~;s.
.... . e} enemigo,
·
mas fuer~e_entonces que ahora, huyó medroso de nuestras murallas: nosotros,
menos deb1les ahora que entonces, por todos los elementos y recursos con que
contamos, no seremos menos afortunados.
Surianos : los hijos de un pueblo libre nunca deben ser vencidos: contad con
:sto, con ~l amparo _de la Divina Providencia, y la lealtad de nuestro campanero y amigo, Ignacio Comonfort.

Entretanto don Ignacio Comonfort emprendía el viaje de Acapulco a San
Francisco, California, el día 7 de mayo de 1854. En esta última población solicitó ayuda para el movimiento en el que tenía fe salvaría a las instituciones,
mas los requisitos exigidos no eran aceptados por él, debido a ser lesivos al decoro nacional; por ello pasó Comonfort a Nueva York en busca de mejores
auspicios, donde tras redobladas decepciones, encontró generosa ayuda de don
Gregario de Ajuria, y de la casa Hitchock para la compra de los deseados
materiales de guerr-a, en lo que le ayudó John Temple.

Y mientras se jugaba, el destino en dos etapas de México hacían a t d
· 1 'd 'I
,
co e
presencia os 1 eo ogos que dar-ían la tónica a la etapa por venir, la Reforma.

Así, el día 10 de septiembre adquirió dos mil fusiles, ochenta quintales de
pólvora, cincuenta mil cartuchos, un obús de montaña, así como piedras de

El ré~~en santanista intentaba en vano conjurar la situación creada por la
Revoluc'.on que se hab_ía iniciado en Ayutla, la que recibió "grande impulso
-nos dice _Manuel Rivera-, al regreso de don Ignacio Comonfort de los
Estados Umdos de Norteamérica"; ello hizo que López de Santa Ann
_
ª coro
prend'iera 1o dT
1 JCJ·1 de sostener su régimen, tanto más cuanto que elementos
co,nservadores conspiraban contra él, "los que por deb:r y conveniencia -dice
~opez d_e Santa Anna en sus Memorias- debían haberme apoyado con su
influencia moral y material, llegaron al extremo de situar una imprenta en el
Convento de San Agustín ( de la ciudad de México) para hostilizar la constante
labor de sostener de sus derechos y de los de la Iglesia".

chispa y piezas para fábrica de artillería.
Miguel Arrioja, de la Junta Revolucionaria con sede en Nueva Orleáns,
infonna a don Melchor Ocampo, en 20 de enero de 1855, de la compra hecha
por Comonfort, de la siguiente manera: "En 20 de noviembre último salió
Nacho Comonfort de Nueva York llevando más de cinco mil fusiles, algunos
cañones y obuses de montaña, 100 quintales de pólvora, veinte mil tiros de
fusil, muchos de cañón, bombas, granadas, cohetes de diversas clases, plomo y,
en suma, un surtido regular de las municiones de guerra que necesitaba para la
fortaleza de Acapulco y para sostener con éxito la revolución del Sur. Tengo
ya carta suya en que me participa que llegó sin novedad a Acapulco el día 7
de diciembre y que las cosas relativas a la revolución iban perfectamente por
allá".
Efectivamente, Comonfort volvía a Acapulco el día 7 ele diciembre de 1854,

/

IV
DocTRINA

A Para mejor
·d·, entender
. la situación comprometida del país, Lo'pez de Sant a
nna exp1 10 una circular por conducto del Ministro de Gobernación en l
que se decía
·, con sus
' proa
, substancialmente que, supuesto que la Revo¡uc1on
gresos ha~1a pues~o algo en duda si los mexicanos tenían O no plena confianza
en el Presidente, este, que quería obsequiar siempre la voluntad nacional dis-

'

517
516

�ponía que el día lo. de diciembre (1854) se reunieran juntas populares
en todas las ciudades y pueblos de la República, bajo la presidencia de los
gobernadores, comandantes generales y demás autoridades respectivas de cada
punto, para que allí los ciudadanos expresaran con absoluta libertad su opinión, su voluntad y parecer sobre las dos preguntas siguientes:
"la. Si el actual Presidente de la República ha de continuar en el mando
supremo de ella con las mismas amplias facultades que hoy ejerce".
"2a. En caso de que no continúe con las mismas amplias facultades con que
en la actualidad se halla investido, a quién entrega inmediatamente el mando".
En la misma circular se indicaba que el general López de Santa Anna no
continuaría en la Presidencia, si no le favorecía el asentimiento de los mexicanos
en cuanto al otorgamiento, en pleniutd, de amplias facultades.
Entretanto las tropas del régimen santanista iban sufriendo derrotas como la
infligida a las del coronel don Francisco Cosío Bahamonde en Huetamo, donde
fue prisionero, juzgado sumariamente y ejecutado; el general de brigada don
Manuel García Pueblita se apodera de Acámbaro, y don Ignacio Comonfort, de
Zapotlán, luego de Colima y después de Guadalajara.
Al empuje de la Revolución, el propuesto pleibiscito resultó tardío, y convencido el general López de Santa Anna de la insostenible situación, el día 9 de
agosto de 1855, a las tres de la mañana, salió de la ciudad de México acompañado de su Estado Mayor y una escolta de lanceros; tomó el camino de
Veracruz en cuyo puerto se embarcó, expatriándose.
El mismo día 9 se publicó en la capital de la República un Decreto, expedido
el día anterior, en que se daba a conoceI' que el Poder Ejecutivo quedaba depositado en un triunvirato integrado poI' el licenciado Ignacio Pavón, Presidente
del Supremo Tribunal de Justicia y de los generales don Mariano Salas y don
Martín Carrera, y en caso de fallecimiento de éstos, de los generales don Rómulo Díaz de la Vega y don Ignacio de Mora y Villamil.
Con la salida del general López de Santa Anna quedaba satisfecho uno de
los objetivos de la Revolución del Sur, expresado en el Plan Militar de Ayuda
redactado por Eligio Romero, proclamado por Florencio Villarreal y reformado
en Acapulco por Ignacio Comonfort.
Sólo quedaba el de convocar a los mexicanos para que, conforme a su voluntad, expidiesen su código fundamental.
Entretanto, el día 13 de agosto del mismo 1855, la guarnición militaI' de la
ciudad de México se adhería al Plan de Ayutla, nombrando al general don
518

Rómulo Díaz de la Vega, Gobernador y Comandante General del Distrito, encomendándole el nombramiento de dos personas por cada Departamento, para
elegiI' Presidente de la República. El general Díaz de la Vega nombró a los
representantes y éstos el día 14 eligieron al general don Martín Carrera, lo que
trajo diversos incidentes y complicaciones, dado que no se ajustaba el procedimiento a los postulados por los hombres de la Revolución de Ayuda.
Después les siguieron días agitados: el geneI'al Antonio de Haro y Tamariz
proclama un nuevo plan en San Luis Potosí, con tendencia conservadora, haciendo lo propio el licenciado y general don Manuel Doblado en Guanajuato;
don Santiago Vidaurri, Gobernador de Nuevo León se declara independiente
y la situación se sigue complicando.
Es la época que hizo concebir, a no pocos extranjeros, sueños de I'iqueza
y de conquista, nos dice Jorge Flores D. en el tomo 2 de Papeles Históricos
Mexicanos. Desde que Aarón Burr trató de crear un imperio en México, D'Alvimar, Lallemand, Aury, Laffite, Cochrane, Long, Sutter, Walker y Raousset
de Boulbon se convirtieron en plaga para los países de América.
De esta laya fue Juan Napoleón Zerman, veneciano de origen, quien por un
sobrino de don Juan Alvarez, José Parra y Alvarez, se ponen en contacto con el
jefe triunfante de la Revolución de Ayuda, quien entabla relaciones con él y le
pone en contacto con Roak Matheson; ambos se entienden y en unión de Mr.
Robert, Mr. Noah y Mr. La Chapelle forman un "gobierno provisorio" que preside Zerman a quien se designó también "Almirante de la Flota Mexicana"
con cuya "autoridad" se ¡decidió en los barcos Archivald Gracie y el
Rebeca Adams a bloquear los puertos mexicanos. La emprendió con la Paz,
en Baja California, donde fue aprehendido y enviado a México. Ya ante don
Ignacio Comonfort, Presidente de la República que substituyó a don Juan
Alvarez, se le perdonó la vida en actitud magnánima, y se le dio libre, aun
cuando Zerman siguió alegando no ser delincuente.
Así pasó en nuestro agitado devenÍI' otro filibustero más de los que acechaban los azares de nuestra política, en los días de la Revolución de Ayutla.
El día lo. de octubre don Juan Alvarez llegó a Cuernavaca y nombró en seguida las juntas de representantes que habían de elegir Presidente de la República, y el día 4 la junta designó al propio don Juan Alvarez conforme al
artículo 2o. del Plan de Ayutla reformado en Acapulco y ratificado por los
convenios celebrados en Lagos entre don Ignacio Comonfort, jefe de la división
del interior perteneciente al Ejército Restaurador de la Libertad; don Antonio
de Haro y Tamariz, jefe del movimiento político de San Luis Potosí y el
licenciado don Manuel Doblado, Gobernado!' del Departamento de Guanajua519

�to. De esta manera, electo don Juan Alvarez, formó su gabinete con don Melchor Ocampo en Relaciones, don Guillermo Prieto en Hacienda, don Benito
Juárez en Justicia y Negocios Eclesiásticos, y don Ignacio Comonfort en Guerra.

mente los de la Reforma, y es una fiel transposición ideológica del pensamiento
del doctor don José María Luis Mora; su texto íntegro y fiel, lo estudiaremos
adelante.

Don Juan Alvarez, de Cuernavaca pasó a Tlalpan y de allí a la ciudad de
México tomando posesión de la sede capital del gobierno de la República.

V
Al triunfo de la Revolución de Ayutla, y ya hecha ésta gobier-no, se expidieron tres leyes reformistas de significada trascendencia que manifestaron la tónica
ideológica de los intelectuales de Ayutla, muchos de ellos de la Junta Revolucionaria que operó en Nueva Orleáns, ligada al Partido Republicano, Puro o
Democrático.
La primera, que se denominó "Ley Juárez", por don Benito Juárez, expedida
el día 22 de noviembre de 1855, que suprimió los fueros eclesiásticos y militares.
La segunda, llamada "Ley Lerdo", por don Miguel Lerdo de Tejada, expedida el día 25 de junio de 1856, que desamortizaba los bienes de manos muertas,
y la tercera, llamada "Ley Iglesias", por don José María Iglesias, expedida el
día 11 de abril de 1857, que secularizaba los cementerios.
El espíritu de estas tres leyes indica, de modo franco y manifiesto, el pensamiento liberal que sus directores intelectuales le dieron por tónica.
Los principios que sustentaron los hombres intelectuales de Ayutla, son los
que ya habían sido planteados con anterioridad por el doctor José María Luis
Mora -en ese trayecto de nuestro liberalismo tan influido por el europeo--, por
Pedro Rodríguez Campomanes y Melchor Gaspar de Jovellanos, y que en México
tenemos bien perfilado en nuestros "Ilustrados" del siglo XVIII.
Las raíces de nuestro liberalismo que enérgico se inició en el movimiento
de Ayutla, dando fin en México a la etapa virreinal con sentido medievalista,
están en esas dos corrientes que hemos mencionado: el liberalismo europeo,
bien explicado por Harold J. Laski y la "ilustr-ación" mexicana, que con sus
peculiaridades nos lleva a esa interesante etapa de nuestro siglo XIX.
Ello se justifica históricamente con el plan doctrinario-político del Partido
Republicano Puro o Democrático que se recogió a los aprehendidos por el delito de conspiración, a quienes se envió a Chilpancingo para su proceso, a raíz
de la proclamación del Plan de Ayutla, es decir, en marzo y abril de 1854,
cuando el general López de Santa Anna permanecía en la campaña militar en
el Departamento de Guerrero.
El importante documento a que he hecho mención, fechado en México en
1850, contiene los postulados que aceptaron los hombres de Ayutla y posterior520

POSTURA foEOLÓGICA

El programa del Partido Republicano, Puro o Democr-ático a que hice referencia, es una fiel transposición ideológica del pensamiento del doctor José
María Luis Mora, como se puede advertir particularmente en lo expuesto en
el "Programa de los principios políticos que en México ha profesado el partido
del progreso, y de la manera con que una sección de este partido pretendió
hacerlos valer en la administración de 1833 a 1834", que aparece en su "Revista Política" incluida en el volumen primero de sus Obras Sueltas, editadas
en París el año de 1837.
Es la manifestación en México de "la gran revolución filosófica, preparada
por los pensadores italianos y españoles del siglo XVI -nos dice Menéndez
Pelayo-- que estalló en el siglo XVII, con inusitado brío", llevando su influencia a todos los órdenes del conocimiento humano.
Roto por Renato Descartes el cetro de la autoridad tradicional, y erigida la
afirmación de propia conciencia en base y fundamento de toda filosofía,
cambió de pronto bruscamente el punto de partida y con él cambiaron los procedimientos todavía más que las soluciones. He ahí la raíz y la razón de la
nueva doctrina reflejada en América, en México, con bastante retardo en su
énfasis; pues si bien es cierto que desde el siglo XVIII se manifestó en prolegómenos, hasta el siglo XIX, en su segunda mitad aparece con la franqueza
enérgica en el Partido Rojo, que nos dice Francisco Bulnes, era sólo un grupo
marcadamente demagógico tendiendo a socialista. "Por eso don Ignacio Ramítez -nos dice Ignacio Manuel Altamirano en su biografía- estaba solo e
iba a luchar contra aquellos que podía suponerse eran sus correligionarios. Los
avanzados iban a creez,lo un soñador; los moderados iban a ser tan enemigos
suyos como los mismos clericales". Es que el liberalismo radical aún no tenía
carta de naturalización, la conciencia del mexicano estaba indecisa como se
advierte en los mismos postulados del Partido Republicano, Puro o 'Democrático, el más avanzado de la época, cuya parte secreta del programa, empezada
521

�a divulgar en el año 1850, aceptan los hombres de Ayutla y propagan desde el

pitales y hospicios donde asistir y
.
extinguir la mendicidad en la R P:ºbPl_orcionar trab,ljo a los pobres, a fin de
epu ica.

mismo marzo de 1854.
El importante documento está concebido en siete artículos, de los que seis,
los primeros, tienen su doctrina en el ideario político del doctor José María Luis
Mora, y el séptimo o último es precursor de la filosofía que inspiró al artículo

7o. El partido desea una ley agraria u
dé por resultado la cómod d' .. ,
q e arregle la propiedad tel'ritorial y
México, 1850.
a iv1s1on y adquisición de ésta.
'

27 de nuestros constituyentes de 1917.
Veamos, pues, el documento que, adjunto a otras piezas, obra en la causa
de los individuos que por el delito de conspiración contra el Estado, fueron
aprehendidos y juzgados en Chilpancingo a raíz del pronunciamiento de Ayutla.
Parte secreta del Programa del Partido Republicano, Puro o Democrático,
lo. La libertad civil en toda su plenitud y, por consiguiente, la de conciencia.
2o. La ampliación del fuero común, y la limitación estricta de los fueros
privilegiados a sólo los casos facultativos y privativos de las clases aforadas.
So. El partido reconoce la necesidad del culto católico y sostiene que debe
ser éste el culto nacional en nuestro país; pero al mismo tiempo desea el desarme
del clero como potencia civil, y espera establecer al fin, que los clérigos, a imitación de su Divino Maestro y de los apóstoles, no podrán tomar ningún participio
en los negocios políticos.
4o. La intervención de la autoridad civil en los matrimonios, divorcios, bautismos y entierros, y prohibición de que la autoridad eclesiástica proceda a estos
actos sin el "visto bueno" de la civil.
5o. El partido reconoce, como una de las cargas del Estado, el sostenimiento
del culto y de sus ministros, a quienes designará una congrua proporcional, decente y con toda puntualidad satisfecha. El clero, en consecuencia, no puede
contar con más rentas propias que las susodichas congruas, y los presupuestos
del culto, religiosamente pagados; y todos los bienes que vienen al clero, ora sea
de fincas rústicas o urbanas, ora de capellanías, fundaciones piadosas o cualesquiera otros títulos, o ya, finalmente, de diezmos, mandas, limosnas, derechos
parroquiales y obvenciones de todo género, pertenecerán al Estado, el cual será
dueño de bajar la cuota de estas últimas, o de suprimirlas del todo, según lo
juzgue conveniente.
6o. Se procurará establecer gratuita la asistencia del párroco a los casamientos, bautismos y entierros ; y si bajo el nombre de limosna u ofrenda (la
cual sólo se recordará a los pudientes) quedare establecida alguna oblación
módica y voluntaria, el rendimiento de ella no podrá tener otro destino que
el de ayudar al gobieroo a cubrir el presupuesto del culto y el de fundar hos-

Es incuestionable que esta parte
blicano, Puro o Democrático fue nor:c~ta, ~el Programa del Partido Repula Ley Juárez, la Ley Lerdo y la Le Ia~e;~nd1ca par~ los ~ombres de Ayutla;
en esa etapa inicial de nuestro lib:ralism as nos lo evidencian en este trayecto,
febrero de 1857 Icr . R ,
o, que concluye cuando, el día 5 de
,
' º nac10 amirez F-rancisc z
p .
Mana Mata León Guzm' G ill'
. o arco, onc1ano Arriaga José
•
'
an, u ermo Pneto y tr d
'
x1cana la Constitución políti
I
. . ~ os, an a la Nación Me.
ca para a consohdac1on de un régimen liberal.

VI
DESPUÉS DE AYUTLA

Concluido el régimen santanista con él
de México, los hombres del Pla d Ay 1
una prolongada etapa histórica
n e yut a empezaron ad f
etapa del País la de la Ref
,
ar orma a una nueva
'
orma; as1 ocupó 1
'd ·
.
renovación en forma plenamente d f' 'd d a pres1 enc1a el pnmero en esta
. .
e im a on Ignac· C
f
partidanos moderados de los homb res d e' Ayutla 10 omon dort, uno de
. los
ue provisional sentó l
.
' y aun cuan o su gobierno
f
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as pnmeras bases de una
., d .
que tomó parte como miembr d
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renovacion e sistemas en
L
. .,
o e su ga mete el licenciado don Benito Juárez
a aspiracion de este grupo de homb
.
.
don Juan Alvarez, tuvo como
ta ;es ~alido de la revoluc'.ón que presidiera
México; a este gl'upo correspond~:
un ~enta_I la Constitución liberal de
10 una sene de m
·
cos
que
dieron
como
remate
el
C
.
novac10nes y ensayos jurídi
onstituyente de 1856-1857.
Como era natural, el nuevo cuer o
. .
renovación de sistemas prom ·a p lconstit~cional mexicano, fruto de una
ovi o por a cornente l'b l
,
gur-pos significados d 1 f il'
. 1 era' provoco la protesta
d e algunos
•
e ª am 1a mexicana
· 1
conservadora
•.
, muy parbcu armente
d e onentación
•
Y a 1gunos ID11itares qu·
,
por la pnvación de algunos . ·1 .
'
ienes se ve1an afectados
tumbre; además, muchos d/:i~:1sesge1os ,que le~ e1d·an habituales por ley y por cos.
ve1an pnva os o más b. di h
.
d e la. vida activa en la política Y d e1 d'1sf rute de ' puest ien
'bli c o exclwdos,
I g1es1a católica por medio de sus ob'ispos prom ¡ , d •os pu cos. La misma
fuera de la Iglesia, es decir excomul d '
~ go. e ictos en que declaraba
ga o, a qwen Jurara obedecer la nueva
523

522

�Constitución promulgada en 1857; a pesar de todo ello, el General don Ignacio
Comonfort fue electo Presidente Constitucional y tomó posesión el día lo.
de diciembre de 185 7.
El ambiente de la época día a día se agitaba, y así el General Félix Zuloaga
publicó un manifiesto contra el nuevo régimen con fecha 17 de diciembre de
1857. Este documento que fue expedido en Tacubaya, daba autoridad suprema
a Comonfort, impugnando la Constitución promulgada en febrero del mismo
año 1857· y en él pedía la disolución del Congreso y sugería se convocara a una
asamblea extraordinaria para redactar una nueva Constitución. Tras alguna indecisión de Comonfort, optó por declararse acorde con el Plan de Tacubaya, o sea
el documento expedido por Zuloaga, y desde luego mandó encarcelar a algunos
de los jefes liberales. Cuando Comonfort fracasó en la tarea de dirigir con
éxito favorable el movimiento de la rebelión cuya iniciativa tomó, presentó
su renuncia como Presidente de la República y se ausentó del País.
El día 19 de enero siguiente, 1856, el licenciado don Benito Juárez, Vicepresidente de la República según la Constitución del año anterior, fue proclamado Presidente provisional de la República, quien formó su Gabinete
con los hombres más distinguidos del grupo liberal, y así tomaron parte en la
nueva orientación que se daba a la Nación mexicana, don Melchor Ocampo, don
Santos Degollado, don Manuel Ruiz, don Guillermo Prieto y don León Guzmán.
Después de haber abandonado la capital de la República, estableció su
gobierno en Guanajuato, bajo el apoyo del Lic. D . Manuel Doblado, Gobernador de ese importante estado, además del que le ofrecía la coalición de los
gobernadores de los estados de Jalisco, Querétaro, Michoacán y Zacatecas.
Al mismo tiempo prestaba juramento como Presidente de la República en
la madrugada del día 23 de enero de 1858 y para el grupo conservador, el
General don Félix Zuloaga. Este acontecimiento hizo que el país se viera envuelto en una sangrienta guerra civil que duró tres años, pues México contaba
con dos Presidentes de la República, según el partido a que se pertenecía;
sangrienta guerra civil en que se luchaba por las reformas político-religiosa
y social que sustentaban los liberales, y la franca oposición de los conservadores.
No faltaron algunas representaciones diplomáticas acreditadas ante la Nación
mexicana que reconocieran al Gobierno del General Zuloaga radicado en la ciudad de México, más el Presidente Juárez declaró en una circular dirigida a
los Gobernadores de los Estados, que estaba firmemente resuelto a arrostrar
todas las dificultades y aceptar cualquier sacrificio para salvar la integridad
de las leyes y los derechos de los ciudadanos.
El licenciado Juárez decidió establecer transitoriamente la capital de la
524

Re~úbli:a en Veracru~, pues el Gobernador Gutiérrez Zamora había permanecido fiel ~ la causa liberal y el día 11 de abr-il de 1858 don Benito Juárez y
sus acompanantes se embarcaron en el puerto de Manzanillo, en el vapor norteamericano "John L. Stephens" de la línea del Pacífico, para después de un
prolongado viaje desembarcar en Veracruz el día 4 de mayo del mismo 1858.
Quejas de algunos ciudadanos de los Estados Unidos ante su gobierno de
n:ialos tratamientos_ y ultrajes cometidos por hombres del grupo de Zuloaga: hicieron que el gobierno de la Unión Americana interrumpiera sus relaciones
con_ el gobie~~ conservador, y esto provocó la determinación para que se
e_nv1a~~ a ~~x1co un ~epresentante especial con poderes para investigar la
s1tuac1on pohtlca del pa1s, este representante fue el señor Wm. M. Churchwell.
A la ~ez se le había ~echo indicación a este representante de la simpatía que
el gobierno norteamencano tenía para el gobierno presidido por el Presidente
Juárez. Después de estar en México algunos meses y visitar muchas ciudades
el señ?r.Wm. M. Churchwell llegó a la conclusión de que gran parte del puebl~
de ~ex1co estaba en favor del Gobierno de los liberales y que era propio que el
gob_1erno_ de los, Estados Unidos reconociera a dicho régimen presidido por
el licenciado Juarez, y de esta manera se inició un intercambio de relaciones
diplomáticas, recayendo la representación de los Estados Unidos en el señor
Robert M. McLane como Ministro de los Estados Unidos ante el gobierno del
Presidente Juárez, lo que confirmó el Senado de la Unión Norteamericana el
día~ de abril de 1859, poco después el Presidente Juárez enviaba a don José
Mana Mata como representante de su gobierno ante el de los Estados Unidos.
La posición del gobierno liberal se fortalecía día a día, y se consolidaba en
gobierno, definitivamente, en aquellos días, los postulados liberales proclamados enfáticamente en el movimiento de Ayuda.

VII
Dos INcmENTEs

Difícil es expresar en términos sintéticos y precisos un tema que ha apasionado por muchos años a los mexicanos, el tema relativo a los puntos que discutieron y trataron los representantes del gobierno mexicano y norteamericano
bajo el conocido nombre de: Tratado McLane-Ocampo.
'
Este Tratado ha sido tema de acusaciones continuas en contra del partido liberal, y mucho ha sido analizado y comentado por historiadores de diversa
525

�orientaci6n; no cabe en esta referencia, análisis de su articulado ni exégesis del
documento en general, s6lo cabe afirmar que en un momento de lucha con
circunstancias muy peculiares, no se procedi6 con el tino adecuado ni se hizo
un análisis de gravísirnos inconvenientes para el país, en la repercusión que
en lo posterior podría tener en la vida de México. Este tratado suscrito por el
representante mexicano, no lo fue por las cámaras de la representaci6n nacional, debido a que era imposible convocar a éstas en las condiciones que prevalecían en el país. Este tratado, indiscutiblemente muy ventajoso para los
Estados Unidos, seguramente por la presión del representante McLane obtuvo
extraordinarias concesiones que es lo que ha provocado las severas críticas de
historiadores posteriores. La misma representaci6n americana, dándose cuenta
del Tratado que se intentaba imponer a México, por medio del Senado de los
Estados Unidos negó su aprobaci6n, y en consecuencia éste tan traído y llevado
documento no tuvo vigencia, afortunadamente, para el país.
Es indiscutible que las concesiones que se estipulaban en el Tratado eran
onerosas, esto &amp;in duda alguna, y s6lo lo explica el momento y las circunstancias particulares en que se hallaban los grupos contendientes y la política
de un país fuerte con una vecindad tan próxima como los Estados Unidos de
N ol'teamérica.
La vigencia de este Tratado en la discusi6n activa, se ha conservado hasta
nuestros días, sin que se haya hecho una desapasionada exégesis dentro de un
análisis sereno, de este documento histórico que pinta a una época de crísis en
un ambiente agitado y confuso. Cuánto ganaría la historia mexicana con un
estudio mesurado y tranquilo aquilatando hombres y circunstancias.
Otro incidente también discutido y discutible fue y sigue siendo para la
controversia, el de la aprehensión de las naves comandadas por don Tomás
Marín para el bloqueo de Veracruz.
El grupo emanado del movimiento que se origin6 en Tacubaya, trataba a
toda costa de controlar la boca y gal'ganta de México que es Veracruz, y que
permanecía bajo el control de los leales al Presidente Juárez. Para obtener
este control puso todo su esfuerzo y no escatimó mínimo empeño.
Coincidiendo con este propósito el general Miguel Miramón se aproximó por
tierra a la ciudad y puerto, en movimiento combinado don Tomás Marín
-quien previamente había ido a La Habana-, se aproximó con dos buques
al puerto de Veracruz con el fin de intentar un bloqueo. Las naves que bloquearían Veracruz tenían por nombre "Marqués de La Habana" y "General
Miramón", las que conducían además pertrechos de guerra.
Al saber el gobierno del Presidente Juárez de la aproximación de las naves,
526

lo comunicó al Ministro de los Estados Unidos y éste lo hizo saber a su gobierno, manifestando que el gobierno del Presidente Juárez por circular suscrita
en Veracruz por Partearroyo, declaraba piratas a Marín y acompañantes.
El día 27 de febrero salieron de La Habana las naves referidas y el día 6
de marzo estaban a la vista de Veracruz, pasando de norte a sur con direcci6n a la Punta llamada de Antón Lizardo,* aquel marino que desde el siglo
XVI dio nombre a dicha Punta; en ese lugar fondearon las naves la tarde del
mismo 6 de marzo.
Aparentemente los buques comandados por Marín cumplían con los propósitos para el próximo bloqueo, pero he aquí que habiendo surtos en Sacrificios
barcos españoles, ingleses y franceses, observaron éstos que por la noche salían
de Veracruz la Corbeta de guerra americana "Saratoga" remolcada por el
vapor "Wave", y llevando a su lado el "Indianola", los dos últimos adquiridos
por el gobierno del Presidente Juárez en los Estados Unidos.
Las tres naves referidas navegaron a la punta de Antón Lizardo, donde llegaron aproximadas las 11 de la noche y tras una ligera resistencia de la
"General Mir-amón", ces6 el fuego y fueron aprehendidos los barcos capitaneados por Marín, conduciéndose a los prisioneros a lugar de seguridad, desbaratándose, de esta manera, los planes para la captura de la ciudad y puerto de
Veracruz.
Este incidente, como el anterior a que nos hemos referido, es digno de un
estudio desapasionado que analice las circunstancias que hicieron el desenlace
funesto para el grupo emanado del movimiento que se originó en Tacubaya. Es
indiscutible que se jugaban intereses de índole muy diversa en esta disputa entre
mexicanos, intervenían conveniencias de potencias extranjeras, muy particularmente de los Estados Unidos de Norteamérica.
Un estudio analítico y justo de estos incidentes, nos dará la realidad de unas
de las páginas más discutidas de la historia nacional.

VIII
S1sMo DE M.Éx.Ico

México vivía en la década posterior a la explosión de Ayutla, una etapa de

*

Antón Nizardo, o Antón de Niza, que por corrupción quedó en Lizardo.

527

�violentísimos sacudimientos en su sociedad, originados por la guerra interna,
que cualquier descripción es sólo un bosquejo.

absoluta si México no dejaba satisfecho el convenio o tratado, al sexto año de
vigencia.

Por ello se comprenderá bien el carácter aparentemente de exageración en
los informes que conocía el mundo exterior, y el juego de potencias extranjeras
en la vida interna de México. Las informaciones que circulaban en Europa Y
en los Estados Unidos, estaban bajo la tónica impregnada que le imprimían
los partidarios de los grupos que contendían, lo que daba inquietud .ª los extranjeros residentes en el país y excitaba a algunos agentes y negOC1antes de
potencias del exterior, a provocar una intervención que hasta se llegó a tener por
humana dentro del rigor&gt; de esta contienda.

El Presidente Juárez, enterado de esta voraz proposición, la desechó rotundamente.

Como la situación del país había hecho la suspensión del pago de la deuda
exterior la vida normal de México se hizo más complicada y se dio margen
en el ex~erior a la formación de una alianza tripartita entre los gobiernos francés, inglés y español, pam intervenir directamente en los negocios de México,
tendiendo a que se respetase la vida y tranquilidad de sus nacionales y se
hiciera el pago de la deuda exterior.
Esta deuda contraída por México, según las potencias reclamantes, era de

$ 82.316,290.86, que se descomponía en $ 69.994,542.54 como deuda a Inglaterra; $ 9.460,986.29 a España y$ 2.860,762.03 a Francia.
Si se hace un análisis del proceso de formación de la deuda extranjera, se
llega a colegir que muy otra fue la causa de la 'expedición tripartita, pues particularmente los casos de Francia y España, no justificaban una movilización
bien costosa de escuadras navales; por otra parte, el régimen del Presidente
Juárez, sin negarse al reconocimiento y pago de la deuda, hizo moción para un
aplazamiento, dado que las circunstancias de la lucha interna y el caos imperante, impedían un equilibrio en la economía, que pudiera satisfacel' tamañas
exigencias. Así lo hizo saber don Antonio de la Fuente, enviado ante las cortes
de Francia e Inglaterra
En esta situación de crisis económica perfectamente manifiesta, el gobierno
de los Estados Unidos, al enterarse del rompimiento de las relaciones con
Francia e Inglaterra, ofreció al gobierno del Presidente Juárez la negociación
de un tratado, por el que el gobierno de los Estados Unidos asumiría el pago
del interés al tres por ciento de la deuda consolidada que aquel país tenía con
los tenedores de bonos mexicanos, cuyo capital se calculaba en sesenta y dos
millones de pesos, a cambio de diversas estipulaciones e intereses, así como del
derecho de retención específico sobre las tierras públicas y derechos de minas
en Baja California, Chihuahua, Sonora y Sinaloa, con promesa de propiedad
528

Es que los intereses económicos y políticos de la vieja Europa y de la joven
república norteamericana jugaban un porvenir asaz venturoso en el campo
experimental de México.
Este era -dice un autor, en efecto, el lado trascendental de la cuestión;
México no venía a ser más que el punto de partida escogido pava el desarrollo
de un gran plan que acabaría por establecer en América influencias o hegemonías europeas o norteamericanas, tanto en el orden político como en el económico, y hasta en el cultural.
Lucha secular de dos expresiones cultur&gt;ales y de convivencia que tanto han
afectado al discurrir del mexicano.
México en el proceso lógico de su desarrollo hacia el advenimiento de un
nuevo orden, pagaba el tributo de innúmeros padecimientos al disloque de su
estructura medievalista que dejaba atrás, y recibía a la vez el impacto de una
lucha universal entre viejo y nuevo mundo, que hacía del territorio teatro de
sus hazañas, dando origen a una nueva estructura económica mundial y al concepto consolidado a integral de la Patria.
Preciso es meditar, para entender, la estructuración y consolidación de México, medieval y renacentista, perennemente dinámica e imponderable, con
sus altibajos en trayecto ascendente.
Entretanto los mexicanos se debatían en activa disputa y cruzaban sus armas
en los campos de lucha, la triple alianza formada por Inglaterra, Francia y
España se disolvía, después de múltiples disputas. En la última acta de la discusión tripartita, aparece la justicia que asistía a México para librarse de una
lucha internacional y a la vez ponía al país únicamente frente a la heróica
Francia, para entablar un descomunal combate; sería una lucha por demás
desigual, entre un país militarmente poderoso y uno pobre y débil con una
profunda división entre sus hijos.
Se daba principio a una etapa en que se jugaban en los destinos de un
pueblo, los de dos expresiones humanas. México tendría la última palabra.
El ciclo abierto por el movimiento activo de Ayuda, se consolidaría en
definitiva.
529
H34

�.
. . al hacia la Reforma tomaría franqueza y abriría
La proyecaón consutuc1on
d 1 Re,pública liberal hasta los al. ..
l ta a permanente e a
'
.
defrmtivamente a e p ' .
d ' .
1 de la Revolución mexicana,
d
,
a estruJante y e sismo, a
bores e otra epoc ,
. . , 1 d 1917 con marcada orientación soque dio al país otra Const1tuc1on a e
'
cialista.

que han impedido y están impidiendo a nuestra patria desenvolver los elementos
en que abunda para ser dichosa.
Yo no sé todavía si me iré con Mejía o marcharé para Texas, donde puedo
ser más útil, porque Austin es poco expedito y se ahoga en poca agua; pero
de todos modos tú procura estar en San Luis en todo Diciembre, donde espero
darte estreclío abrazo.
Dáselos entre tanto a Pepa y Ramona, con un cariño a los muchachos y disp6n de la buena voluntad de tu h.·. y amigo. Tomás.
Documento No. 2

APÉNDICE

Extracto de la discusi6n y acuerdo de la Junta Anphictiónica de Nueva
Orleans, en su sesión secreta, tenida en la noche del 3 de Septiembre de 1835,
en la calle de Ursulinas No. 103.

1

Documentos de la Junta Anphictiónica
de New Orleans, 1835

Lo liberales más rustinguidos se hallaban en los Estados Unidos, Y en la
ciud:d de Nueva Orleans se habían dado cita para constituir una Junta
Anphictiónica, de donde proceden estos documentos:

Documento No. 1
. b 7 d 1835 Mi querido Pancho: Consuélate y
Nueva Orleans, Sepbem re
e sal' del dominio feroz de los aristócratas:
llénate de gusto al saber que vas a A1r
r' fusilado muy pronto y que los
,
tr 'd r y tirano Santa nna se a
..
l
que e p1caro a1 o
.
lo ue les hizo perder la perfidia de
liberales Federalistas resar~~ con u~u~
l'to Quintana y demás reun malvado y de sus aux1hares y f1Tap1es, ora 1 '

1

fractarios.
,
ch especialmente de todo profano,
El adjunto extracto que reservaras mu . o,
.
d , de lo que hemos
.
sean de llana confianza, te impon ra
y aún de los hh ... que no
de la Junta Anphictiónica de esta ciudad y de
acordado en sesiones secretas
, dos meses sin que el
lan
halla tan avanzado, que no pasaran
que nuestro P
se
. d Tamaulipas y acaso avanzado hasta
. .
M ., haya tomado a Tamp1co e
'
R
insigne e11a
,
diados del año que entra, nuestra eSan Luis Potosí, y cuando mas para me
h b , un aristócrata ni un
ública
será
verdaderamente
libre,
porqu~
no
.
a r~ f , t'co alguno de los
P
1
relumbr6n, así como m• ob'ispo, m· fraile • ru monJa' ru ana

530

Reunidos en número suficiente los miembros de esta Junta, así mexicanos
como norte-americanos, dijo el señor Mejía, que el objeto con que había
promovido esta reuni6n, era el de dar cuenta a algunos miembros de la Junta
del estado en que se hallaba su plan, lo mucho que tiene avanzado y principalmente de las condiciones que se le han puesto y a que se ha visto en la
necesidad de condescender para proporcionar dinero y toda clase de auxilios para la expedición acordada sobre el Puerto de Santa Anna, de Tamaulipas; que varios capitalistas interesados en la libertad del Género Humano,
y en el bien del Estado de la Louisiana estaban prontos a ministrar el dinero
y correr el riesgo de perderlo en un caso desgraciado con tal que el mismo
general Mejía se comprometiese bajo su palabra de honor a promover y proporcionar que todo el terreno que se llamó en tiempo del Gobierno español.
Provincia de Texas, y que hoy hace parte del Estado de Coahuila y Texas, sea
vendido en precios equitativos, respetando la propiedad de los colonos, del
señor Zavala, y demás que tienen allí tierras, al Estado de la Louisiana o a
sus vecinos pudientes y se erija en Estado libre, soberano e independiente;
que por ahora reconozca por Centro al Gobierno de la Unión de los Estados
Unidos del Norte, mientras que se pueda realizar el gran proyecto de la nueva
República del Sur, de que se hará parte el mismo Estado de la Louisiana.
El señor Gómez Farías dijo: que como Vicepresidente que es de los Estados
Unidos Mexicanos, y por conocimientos que le asisten de las preocupaciones de
sus paisanos, del dominio e influjo que tienen allí los clérigos, frailes y grandes
propietarios, considera muy difícil el cumplimiento de la condición o promesa
a que se trata de comprometer el señor Mejía; pues aunque en realidad,
531

�ningún perjuicio se sigue a la nación Mexicana de perder un terreno que si
no puede poblar; siempre le ha de doler esa desmembración, y no es fácil,
principalmente ahora, hacer entender a la gran mayoría, que esa misma
desmembración es aparente y temporal, pues al fin, los Estados del Sur han de
venir a formar una sola nación federada.
Que como la base esencialísima de ese plan debe ser la libertad absoluta de
conciencia, el clero ha de oponer una fuerte resistencia, y por todo ello sería
lo mejor, o que se reservase la expedición para mejor oportunidad, o que el
señor Mejía allanase a los prestamistas a que la obligación principal se redujese
sólo a pagarles los fondos que presten con un premio de cinco por ciento al
mes, luego que se triunfe y el mismo señor Gómcz Farías vuelva a ponerse a la
cabeza de la República.
El señor Mejía y otros señores le cx'J)licaron, que el plan, estaba no sólo en
los intereses de los prestamistas, sino en el de todos los Liberales, y si bien era
cierto que el influjo del clero y de la aristocracia es poderoso, hay también en
la clase media mucha gente ilustrada y aspirante: que la multitud a quien se
ha de armar, es bárbara y sigue al que le pague bien, y que si el señor Farías
estaba acobardado por el triunfo efímero de Santa Anna en Zacatecas, debía
alentarse con las noticias que comunican nuestros corresponsales de que Santa
Anna ya está disgustado con el nuevo orden de cosas, porque vé que el Congreso no piensa hacerlo emperador, que es a lo que aspira, y sobre todo que
estaba ya comprometido; que urge su marcha para Tampico, y era necesario
que en la noche quedase resuelto lo que había de hacer, y que si se andaba
con escrúpulos y temores, todo se lo llevaría el Diablo.
En vista de esta decisión, el mismo señor Gómez Farías se convenció y quedó
resuelto por unanimidad, que se lleve adelante lo tratado por el señor Mejía
con los prestamistas, autorizándolo competentemente para que celebre los
contratos, y se obligue a todas las condiciones que le parezcan, y ofreciendo
que si se juzg&lt;". necesario el señor Gómez Farías firmará como Vicepresidente
de los Estados Unidos Mexicanos, y supuesto que urge ya muchísimo el que se
comience a obrar, se reúna mañana esta junta en sesión secreta para examinar
los trabajos que la comisión tiene ya concluídos acerca del plan de la revolución, que ha de regenerar políticamente a la nación mexicana, fijando para
siempre su libertad.
Documento No. 3
Plan acordado por la Junta Anphictiónica de Nueva_Orleans, la noche del 4

532

de S_eptiembre de 1835, para dar libertad verdadera a los Estados Unidos
Mextcanos.
Desp~és de una larga Y_ detenida discusión, que comenzó a las 8 de la noche y
concl~yo a la una Y. media de la mañana, fueron acordados por una mayoría
de mas de dos tercios de votos, los siguientes artículos que forman el plan
reservado:
lo. Los jefes Y supre~~s directores de la empresa por la reconquista del sist~ma ~ed:ral, Y es:1bleclmlento de un gobierno eminentemente Liberal, en México, seran los senores Don Valentín Gómez Farías, Don José Antonio Me·ía
y Don Lorenzo de Zavala.
J
2o: El primero como Vicepresidente y jefe que se considera de la Rep'br
' denes Y d.1spos1c1ones
•.
u ica
dMexicana, dará 1ªs or
convenientes, oyendo el dictamen
~ 1os -~tros dos cuando se puedan reunir y cuando éstos hayan marchado a la
:Jecuci~n, se arreglarán en lo posible a las instrucciones del primero, y sólo
,e podran separar de ellas en casos urgentes, exigiéndolo las circunstancias.
ah3o. El señor Mejía será general en jefe del Ejército Federal compuesto por
~ra de todo~. l~s q~e _puedan reclutarse en el Estado de la Louisiana, y despues de las m1hc1as c1v1cas que ha de ir levantando en todos los Estados or
donde pase hasta llegar a México.
' P

4o: ~l señor Zavala será el director y jefe de los colonos de Texas a q ·
sellm1mstrarán
. . necesiten para 'defenderse
menes
, armas;,d.mero, gente, Ycuantos auxilios
y amar allt la atenc10n del Gobierno de México mientras el seño M .,
el
t d T
•
r eJia ocupa
puer o e amp1co de Tamaulipas.

5°:

Los tres supremos directores acordarán el plan ostensible, bajo las bases
del sistema federal y procurando dar a entender, de una manera que alucine
que a excepción de Santa Anna y de los ministros que'
1pero que •no comprometa,
..
0 a~onse3an Y ama 1
1aban en el llamado Plan de Cuernavaca los cuales h d
sufnr I
. I (
.
'
an e
, ª pen,a capita_
cualquiera que haya sido su conducta posterior). En los
dem_as h~bra un olvido general y amnistía completa, por lo pasado, así como
un ngor mexorable para lo futuro.
6~. Se irán reinstalando las Legislaturas y Gobernadores de los Estados que
babia en Marzo de 1834, a excepción de las personas que no inspiren confianza
y lu_ego que se tome a México, se repondrán las cosas al estado que tenían en
el ci~do mes, Pª~ª. lo c_~al el señor Gómez Farías se pondrá en camino y se llamaran con la antic1pac1on conveniente a los Diputados y Senadores.
7o. Instalado que sea el Congreso, desarmad o y d'isperso el que se llama

533

�ejército permanente, el señor Mejía, a nombre y como General en Jefe del
Ejército Federal, hará al Congreso las peticiones siguientes: protestando la
más sumisa obediencia y sin amenaza alguna, pero sí ofreciendo que no dejará
las armas de la mano hasta que tengan efecto las determinaciones que re-

d~ que no se ~ntroduzcan a la República un número considerable de ingleses,
ruque su gabmete tenga influjo alguno en el mexicano.
Junta Anphictiónica de Nueva Orleáns, Septiembre 6 de 1835.-V. Gómez
Farías.-J. A. Mejía.

caigan.
Las siete peticiones al Congreso son las siguientes:
Primera: Que el mismo Congreso General, por lo extraordinario y urgente
de las circunstancias, legal y competentemente autorizado para hacer las reformas convenientes a la Constitución del año de 1824, sin poder tocal' la
forma de gobierno, independencia de la nación y libertad absoluta de imprenta.
Segunda: Que salgan inmediatamente de la República todos los obispos y
personas así eclesiásticas como seculares de quienes se sospeche con fundamento
que han de contrariar la reforma.
Tercera: Que cesen todos los cabildos eclesiásticos dejando nombrado un
gobernador de la Mitra y entregando al Gobierno toda la plata y alhajas preciosas.
Cuarta: Que se secularicen y supriman todos los conventos de frailes y
monjas, y sus bienes raíces y muebles, plata y alhajas queden a disposición del
Gobierno, a excepción de los ornamentos y vasos sagrados, que se repartirán
entre las iglesias pobr&lt;:s: los edificios e iglesias de los conventos servirán para
hospicios, casas de beneficencia, hospitales, cuarteles, talleres o se venderán
algunas para sinagogas o templos de los otros cultos.
Quinta: Que se declare que todos los mexicanos son libres para adoptar
a Dios como quieran, que se corte toda comunicación del Gobierno con Roma,
aunque podrá permitirse a los particulares que quieran seguil' el catolicismo
con tal que no perturben el orden público ni hagan prosélitos.
Sexta: Que se repartan con igualdad todas las fincas rústicas y urbanas, sea
cualquiel" el título con que se posean y con tal de que a los propietarios les
quede cuando menos una tercera parte, y todo el resto se dará a los habitantes
pobres, prefiriéndose al Ejército Federal, a cuyos individuos se les destinará
una porción de tierras y casas en premio de sus servicios.
Séptima: Que ha de haber una unión y alianza estrecha con los Estados
Unidos del Norte, y sus ciudadanos, especialmente los de la Louisiana, que
han de ser reputados como hermanos, se han de introducir libremente sin
necesidad de pasaporte, se les ha de hacer gl"acia de la tercera parte de los
derechos que se cobren a los efectos de otras naciones, y se ha de cuidar mucho

APÉNDICE

2

Actas de las Sesiones de la Junta Revolucionaria
Mexicana en Brownsville, Texas, 1855

ACTAS DE LAS SESIONES DE LA JUNTA REVOLUCIONARIA
MEXICANA, EN BROWNSVILLE, TEXAS, 1855
Sesión del día 22 de mayo de 1855
En la ciudad de Brownsville, a 22 de mayo de 1855, reunidos los ciudadanos
Melchor Ocampo, Juan José de la Garza, Ponciano Arriaga, Manuel Gómez
YJ~~ M~~• el ciudadano Garza manifestó que acaba de recibir una comunicac10n oficial del ciudadano Santiago Vidaurri, fecha 17• del actual, en Villa
Aldama (Estado de Nuevo León), en la que le participa haberse pronunciado
a la cabeza de la Milicia Nacional del Estado, contra la ominosa tiranía del
~l'al. Santa Anna, que el 19 del mismo mes emprendería su marcha sobre la
c'.udad de Monterrey donde lo esperaban con los brazos abiertos y conjura al
cmdadano Garza. y a. las demás personas amigas de la libertad que se encuentran de este lado izquierdo del Bravo, de que, sin pe'rdida de •:e
..
.., mpo, se d'IT!Jan
a ~ontel'rey las fuerzas que haya disponibles a fin de que uniformándose todos
en ideas, se acuerde un plan digno de la causa, añadiendo el ciudadano Garza
que, al h_acer presente la referida comunicación, su objeto era que se acordasen
las med1~as conducentes a favorecer la causa pública y obsequiar los deseos
· conoc1·
. del cmdadano Vidaurri.
. . El ciudadano Ocampo manifest'o que, sm
ffilento alguno del movlilllento preparado por el ciudadano Vidaurri, se había
535

534

�ocupado por su parte en hacer reunir y organizar algun?s elementos bajo la
inmediata dirección del ciudadano José María J. Carva1al Y que deseoso de
apoyar al ciudadano Vidaurri, har-ía cuanto est~vi.ese de s~ parte para _que el
referido Carvajal se pusiese en marcha, sin perdida de tiempo'. a un~~se en
Monterrey con las demás fuerzas libertadoras. El ciudadano Amaga diJo que
convendría que los individuos presentes se ocupasen en reda~tar el plan que
debería proclamarse en Mpnterrey y que para que los ~ctos e1ec~tados por, los
mismos tuviesen el carácter de formalidad que las cucunstanaas requenan,
proponía que se constituyesen en Junta Revol~~onaria en.cargada de los tra:
bajos relativos a la parte política de la revoluc1on, de arbitrar rec~rsos, orga
nizar fuerzas y, en fin, de todo aquello que fuese conducente al tnunfo de la
causa de la libertad.
Discutida la proposición, fue aprobada y se declaró desde !uego instalada
la Junta Acto continuo se procedió al nombramiento de Presidente y lo fue
·
· 'n el ciudadano Ocampo. Para Secretario fue nombrado del
por ac1amaao
, l · d
mismo modo el ciudadano Mata. El ciudadano Presidente nombro a cm adano Arriaga en comisión para presentar al día siguiente el proyecto del plan
que convendría remitir a Monterrey.
Habiéndose hecho presente que el ciudadano Carvajal necesitaba urgente. · para comprar las armas que le faltaban
mente algunos recursos pecumanos
.
y para auxiliar a la fuerza que estaba a sus órdenes, quedó encarg~~o el ciudadano Mata de procurar un préstamo de $ 1 000 con las condic1?nes que
juzgase prudentes, atendidas las circunstancias y de cuyo resultado dana cuenta
al siguiente día.
Juan J. de la Garza.
Manuel Gómez.

· Melchor Ocampo.
Ponciano Arriaga.
José Mata.

Sesión del día 23 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la sesión anterior, el ciudadano Mata ma~~estó
que había obtenido los $ 1 000 que la junta le había encargado solicitase
bajo las condiciones siguientes:
lo. La Junta otorgaría una orden de pago al portador admisi~le por la
tid d de $ 1 250 de derechos de importación causados en cualqmera de los
can ª
., d S t A
puntos que se pronunciasen contra la administrac1on e an a nna.
536

2o. Los ciudadanos Garza, Gómez y Mata darían su garantía personal al
prestamista para que si a los tres meses de expedida la orden no había tenido
verificativo el pago, se considerasen responsables a la devolución de los citados
$1000.
Aprobados por la Junta los términos del préstamo, se acordó expedir los
documentos en los términos expresados.
El ciudadano Arriaga dio lectura al proyecto del Plan que convendría mandar a Monterrey, después de una prolongada discusión, quedó adoptado en
los términos siguientes:
Artículo lo. El pueblo mexicano, en uso de su legítima soberanía, desconoce
al llamado Gobierno del Gral. don Antonio López de Santa Anna, las leyes
que han emanado de su bastardo poder y todos los actos de su administración que no han tenido más derechos que la fuerza.
Artículo 2o. Como es una necesidad imperiosa, preeminente, superior a
todos los debates políticos, sacudir el afrentoso yugo de la dominación dictatorial, el pueblo de Nuevo León y todos los que toman parte en tan patriótica
empresa, se abstienen de formular desde luego un programa político que depende más bien de la observación y de la experiencia de los sucesos revolucionarios y que se engendr-arán sin duda en ellos mismos; limitándose por ahora
a combatir vigorosamente hasta destruir la tiranía. La Junta Revolucionaria
que está ya constituida y a la que se unirán personas que merezcan la confianza
pública por sus antecedentes de probidad, ilustración y patriotismo se encargará de proponer a la Nación, oportunamente, el programa político que juzgue
adecuado a satisfacer las necesidades del país.
Artículo 3o. Esto no impide que independientemente del orden político
general de la República, los pueblos que se pronuncien adopten desde luego
y pongan en práctica todas las medidas sociales y de conveniencia pública que
demanden sus necesidades locales.
Artículo 4o. La revolución protesta sostener a todo trance la independencia
nacional, oponerse a toda enajenación del territorio mexicano y no aceptar
auxilio de fuerzas extranjer-as. La contravención a este artículo se considerará
como delito de alta traición.
Artículo So. Se declara vigente el arancel llamado de Caballos.
El ciudadano Presidente propuso que se escribiese una carta oficial al ciudadano Carvajal firmada por todos los miembros de la Junta, en la cual al
darle aviso de los $ 1 000 que se le remiten, se le diga ha de marchar tan pronto

587

�erse a las órdenes del ciudadano
como le sea posible a Monterrey, p~a pon d o no cree conveniente obrar
.
•
1 ·er motivo no pue e
Vidaum y que, s1 por cua qui d 1 J t no disponga del dinero sino que lo
de conformidad con los deseos e a un a,
conserve a la disposición de ésta.
.
. , l
ión quedando citada la mmeAprobada esta proposición, se termino a ses '
diata para el día siguiente.

José Mata,
Secretario.

Melchor Ocampo.

Sesión del día 24 de mayo de 1855

Nuevo León.
. la propos1c1on,
· ·, quedó aprobada.
Suficientemente discutida
d
1
ta se levantó la sesión acordán ose que e
No habiendo otro asunto que tra r
l
ando considerase conveniente
ciudadano Presidente citaría a los voca es cu
la reunión de la Junta.

José María Mata,
Secretario.

Sesión del día 27 de mayo de 1855
.
l Secretaría dio cuenta con una
Leída y aprobada el acta ~e la ~ntenir~:-a1 en que al acusar recibo de la
carta oficial del ciudadano Jose Mana J. a lJ '$ 1 000 que se le remitieron,
. . .,
f ch 23 del actual con os
.
.
que se le clirigto con e a
. t que el ciudadano V1daurn
entiende que no es c1er o
manifiesta que, aunque
.
, d s ni se mostraba necesitado
. . . de que se pusiese a sus or ene '
exija de él sacr1fic10

538

El ciudadano Presidente llamó la atención de la Junta sobre la aserción del
ciudadano Carvajal de no ser cierto que el ciudadano Vidaurri se mostrase
necesitado de auxilio en su rumbo, siendo así que terminantemente pidió que
marchen a Monterrey las fuerzas liberales que hubiese disponibles, y propuso
que cuando la Junta tenga que dirigir alguna nota al ciudadano Carvajal se le
haga conocer que la equivocación ha sido suya, insertándole el párrafo relativo
de la comunicación del ciudadano Vidaurri.
Discutida suficiente la anterior proposición quedó aprobada.

,
. el ciudadano Presidente propuso
Leída y aprobada el acta del d1a anterior, 1 f'n de que se sirviese manifestar
1 · d d O Garza con e 1
se dirigiese una nota a cm a an
.
te . hombres armas, etc., pertenea la Junta cuáles son los elementobesex1sdten ds .1 Estado de Tamaulipas, estuvo
.,
como Go ma or e
cientes a la secc1on que,
f d d
ta proposición en la conve,
:
pasado un an o es
a sus órdenes e1 ano proxim0
'
irniento de los diferentes
.d d d
e la Junta tenga conoc
niencia y aun neces1 a e qu
1
favorecer el movimiento de
elementos que existan y que puedan emp earse en

Melchor Ocampo.

de auxilio por su rumbo, omitía toda observación que sería tal vez infructuosa
y se sometía a las órdenes de la Junta; que las fuerzas que forman el ala derecha de la sección que debe operar a sus órdenes había avanzado de Guerrero
hacia Mier y que él, Carvajal, se hallaría sobre el río San Juan, el 26 ó 27
del presente.

Se dio lectura al acta del pronunciamiento de la Villa de Guerrero, que por
conducto de la Junta se dirige al Gral. Álvarez.
Habiéndose notado que la referida acta no venía acompañada del oficio de
remisión correspondiente, quedó acordado que la Junta cubra esa falta y participe al Gral. Álvarez su instalación, los trabajos que hasta aquí ha ejecutado
y el estado que guarda la revolución en el norte de la República.
El ciudadano Gómez manifestó a la Junta que: estando comprometido con
el ciudadano Vidaurri y otras personas de Nuevo León a unírseles luego que
levantasen la voz contra la tiránica administración de Santa Anna, creía de su
deber ponerse en marcha hacia el referido Estado y a ese fin solicitaba el pe11miso correspondiente.
El ciudadano Mata dijo que comprendía la naturaleza de los compromisos
que el ciudadano Gómez había contraído y deseaba que los cumpliese; pero que
creía conveniente a la causa pública que en vez de dirigirse el ciudadano Gómez
a Nuevo León con el carácter de un simple particular, debía hacérsele comisionado por la Junta para ir a trabajar allí en favor del bien público y del triunfo
ele los principios democráticos.
Discutida esta proposición quedó aprobada.
A moción del ciudadano Gómez quedó nombrado el ciudadano Arriaga para
redactar un manifiesto al pueblo mexicano.

El ciudadano Mata hizo proposición para que se estableciese un boletín de
noticias por medio del cual la Junta pudiese circular todas aquellas que sean de
interés público, así como algunos artículos en favor de los principios democráticos. Fue aprobada y nombrado redactor el ciudadano Presidente.

539

�Con Jo que terminó la sc:;ión a que asistieron los vocales de la Junta.

José María Mata V.,

Melchor OcamJJo.

Secretario

Sesión del 29 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, el ciudadano Gómez hizo presente
que debía ponerse en marcha en la tarde de este día y deseaba recibir algunas
instrucciones acerca de la misión que iba a desempeñar al Estado de Nuevo
León.
El ciudadano Presidente propuso como puntos de recomendación al ciudadano
Gómez:
lo. Que se diese a los prisioneros un trato humano y decoroso y que se canjeasen siempre que hubiese oportunidad de hacerlo, procurando, entretanto,
alejarlos de los lugares en que su presencia pudiera ser peligrosa.
2o. Que se procure guardar la mejor armonía con el clero y respetar los
intereses de esa clase que la sociedad tiene aceptados como legítimos; pero que
si por desgracia tratase de abusar de los objetos de su institución y de ejercer
una influencia ilegítima en la cosa pública, que sugiera se dicten las medidas
que sean suficientes a impedir semejantes abusos.
Puestas a discusión por su orden estas dos proposiciones anteriores, quedaron
aprobadas.

-, - ;

El ciudadano Mata propuso se encargase al ciudadano Gómez, en su tránsito
de esta ciudad a Roma, de organizar un servicio postal a fin de que la Junta
pueda m:ibir con prontitud las comunicaciones que le sean dirigidas de Mon-

Junta de fecha 25 del actual la había transe .
.
Valdemar que fue quien inm'ediata
nto al ciudadano Eulogio Gautier
próximo pasado· que Jo hab' . mdente ~ancló la sección pronunciada el año
. .
'
ia msta o vanas ve
ofic1al y que no había pod. d
.
ces a que le diese la respuesta
tab
1
, o conseguir más que la cart
.
a, en a cual se ve que Gautier Vald
.
a particular que presenque se piden.
emar se mega a dar las explicaciones
d Los ciudadanos Garza y Go'mez d'.
11eron que
¡
e parte del ciudadano Gautier V Id
no es sorprende esta conducta
hace pocos días para que facilitar: ;mar,:rque habiendo ocurrido al mismo
que se hallaban a cierta dista . d os ~ es, que eran de urgente necesidad
. d
nc1a e aqu1 prometí, d 1
'
c1u ad inmediatamente que los ·¿·
'
en o e entregárseles en esta
,
p1 iese, se negó a ha I
, b
que carec1an de todo fundamento
cero as1 ajo pretexto de
El ciudadano Presidente dijo ue I
supiese que no debía esperar ni a q . o e~pu~to bastaba para que la Junta
d
G .
qwescenc1a m coope .6 d
ano autter Valdemar en los tr b .
rac1 n e parte del ciudad l
a1os que la mi
h
e a revolución y que para q
d
sma a emprendido en favor
l
ue cuan o llegu l
ugar que le corresponda, proponía se hi .
e e caso, cada uno obtenga el
c1ese constar en el acta 1
Tomado en consideración lo manif t d
o expuesto.
y lo propuesto por el ciudadano p .: a o por los ciudadanos Garza y Gómez
.
res1 ente, fue esto último aprobado
El ciudadano Mata h.IZO presente que debiendo
.
mez, quedaba incompleta la co . º6 d
ausentarse el ciudadano Góm1s1 n e recursos d
f
y proponía en consecuencia se nomb
I
e que orma parte el segundo
El ciudadano Presidente nombró en :se a person~ que haya de remplazarlo.
dano Garza.
mplazo del ciudadano Gómez al ciuda-

ª

Con lo que terminó la sesión a que asistieron todos los vocales de la J unta.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

terrey. Fue aprobada esta proposición.
El ciudadano Gómez manifestó que era muy probable encontrarse en el camino algún pliego dirigido a la Junta y como era aún más que bajo la misma
cubierta le viniesen comunicaciones dirigidas a él directamente, pedía se le
autorizase para abrir cualquier pliego que, dirigido a la Junta, encontrase en
su tránsito.
Sin discusión quedó aprobada esta petición.
El ciudadano Garza hizo presente que luego que recibió la nota de esta
540

Sesión del día 30 de mayo de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el .
consideraba conveniente se
..
1 .' ciudadano Mata manifestó que
.
d .
rermttese a ciudadano Gó
d .
Pliego e mstrucciones que se 1
t
,
mcz un uplicado del
o en rego en esta ciudad t d
acto aunque era puramente ceo ó .
,
an es e marchar, cuyo
n rmco, quena proponerlo a la Junta para que
541

�hubiese de él la constancia respectiva en el libro de actas de las sesiones de la
Junta.
Después de una ligera discusión quedó acordado se remita el duplicado de
que se trata al ciudadano Gómez y se le diga en el oficio de remisión que acuse
el recibo correspondiente.
El ciudadano Mata hizo presente que el Sr. Juan Julio Merner, que ha servido durante varios años como oficial de infantería y de ingeniero en Suecia
y en Dinamarca, y que últimamente estuvo al servicio del Gobierno de México,
había ofrecido cooperar a sostener la causa de la libertad, si por la Junta se le
daba un grado competente y se le revalidaba, después del triunfo de la revolución, el despacho que obtuviese ahora, por el Gobierno que suceda a la administración actual; presentó al mismo tiempo los documentos que comprobaban
los servicios que había prestado y manifestó que, en su opinión, era muy conveniente aceptar los servicios del Sr. Merner por considerarlos muy útiles en
Monterrey, cuya plaza debe ser atacada por las fuerzas que el Gral. Well ha
hecho marchar en esa dirección.

El ciudadano Presidente dijo: que consideraba muy conveniente aceptar los
servicios del Sr. Merner; que era de opinión que en vez de acordar desde ahora
el arma en que había de servir y el grado en que se le había de considerar era
más prudente y propio del carácter de la Junta limitarse a hacer una recomendación del citado Merner al ciudadano VidaUI'ri, para que éste determine sobre
esos particulares lo que juzque más útil a la causa pública, comprometiéndose
la Junta, además, a esforzarse en hacer reconocer por el Gobierno que suceda
a la despótica administración actual, el grado que el Sr. Memer obtenga en
las filas de los que pelean por la causa de la libertad.
Discutida la proposición en los términos presentados por el ciudadano Presidente quedó así aprobada.
El ciudadano Mata dijo que sabía que el Sr. Memer necesitaba recun;os
para trasladarse desde esta ciudad hasta Monterrey y proponía, en consecuencia,
se le auxiliase con la suma de 60 pesos.
Sin discusión fue aprobada y que se dé conocimiento de ello al ciudadano
Vidaurri en la nota que se le diri.ja recomendándolo al Sr. Memer.
El ciudadano Presidente manifestó, que tanto para el gasto que acaba de
aprobarse, como para el pago de impresiones y otras varias cosas, se necesitaba
que la Junta tuviese un fondo con qué poder hacer frente a esos desembolsos que, con ese fin excitaba a la comisión nombrada para obtener recursos, activase sus trabajos respecto del préstamo que está solicitando.

542

El ci~dadano ,M~ta contestó, a nombre de la comisión, que activará cuanto
sea posible el termmo del asunto que se le ha confiado y, entre tanto, para
que la falta
1 de
J fondos no sea un obstáculo para Ja marcha del Sr. M erner,
asegura ~ a unta que en el mismo día le entregará los 60 pesos acordados y
pr&lt;&gt;_&lt;:urara alguna otra suma para el día siguiente, sea por cuenta de la revoluc1on, sea por su cuenta propia, si de otro modo no se puede conseguir.
otro asunto de qué tratar, se levan•/..
·' a la que no
.No. habiendo
.
"" la ses10n,
as1sbó el cmdadano Gómez por estar ausente en comisión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día lo. de junio de 1855
Leí_d a Y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una nota oficial
del
d"ing1
· ·da a1
· dciudadano Santiago Vidaurri' de fecha 23 del u'1•:~
w..i.u0 mayo,
cm adano Garza, en que manifiesta haberse apoderado a viva fuerza de la plaza
de Monterrey, hecho prisionero al Gral. Cardona, al coronel Morett y a la mayor
' parque y armas •
d parte de la oficialidad quedando dueño de la artillena,
emuestra la necesidad de que todas las personas que combaten por la libertad'
se pong~n d~, acuerdo para que haya la unidad de acción que debe presidir ~
la o~gamzacion ~e los ramos de guerra, hacienda y política y que aseaurarán
el triunfo de la libertad contra el despótico Gobierno de México.
'"'
El ciudadano Presidente dijo: que debía ser, muy satisfactorio para la Junta
que to~os sus actos coincid~~sen con los deseos del ciudadano Vidaurri, a quien
propoma se contestase _hac1~~dole una reseña de todos )os trabajos ejecutados
pov_!ª Junta;_ de sus d1spos1ciones encaminadas todas a obtener la unidad de
acc1on apetecida y de la resolución adoptada de antemano de conso·tw· 1 ·
dd
Vd
·
r a cma ,ano i aurn en el centro de las operaciones militares, cuya autoridad deberran rec~nocer t?das las fuerzas que se habían movido o se moviesen por los
recursos o influencia de la misma Junta.
Discu~da la pro?osición anterior fue aprobada, acordándose que a la nota se
acompane un duplicado del plan que la Junta remitió al ciudadano Vidaurri con
fecha 23 del pr~ximo pasado y se le suplique tome las medidas convenientes
para que los phegos que dirija vengan con celeridad (y) seguridad, pues el
que ahor,a se contesta, se ha recibido después de ocho días de su fecha y abierto.
El ciudadano Mata hizo presente a nombre de la Comisión de Hacienda

'

543

�que había parcticado cuantas diligencias había creído oportunas para realizar
el préstamo que se ocupaba hacía algunos días y que la única propuesta que
había obtenido, consistía en que el prestamista pagaría al 23o/o una orden por
valor de $ 8 500, que debería ser compensada con derechos de importación
causados por el portador en cualquier punto de los que estuviesen pronunciados
contra la administración de Santa Anna; añadiendo que a pesar de las facultades que respecto de este asunto había recibido la comisión, ésta no había
querido proceder a terminar el contrato hasta consultar la opinión ele la Junta.
En la discusión se tuvieron presentes las circunstancias actuales de la revolución, que exigen se hagan grandes sacrificios para obtener el triunfo; la utilidad
que con la adquisición de la suma propuesta resulta facilitando las operaciones
de la Junta paralizadas por falta de recursos y, por último, que ese sacrificio
insignificante para la Nación y otros mucho mayores deben hacerse, no sólo
porque llevan por objeto restaurar la libertad y garantía de los mexicanos, conculcadas de un modo infame por Santa Anna y sus satélites, sino porque los
robos y actos de inmoralidad de la adminitsración actual causan tal perjuicio
y ruina a la Patria, que no hay sacrificio que no deba hacerse para evitar tan
funestos actos.
Conformes todos los individuos presentes en lo expuesto, se acordó aceptar
el préstamo en los términos propuestos y que se expida la orden por valor de los
$ 8 500 referidos.
·
El ciudadano Mata propuso que se nombrase un tesorero que se encargase
de recibir la suma que iba a quedar a disposición de la Junta, para que la
tuviese en su poder y distribuyese con arreglo a las órdenes de la misma.

Después de una ligera discusión fue aceptada la proposición y nombrado
tesorero el ciudadano Mata.
El ciudadano Garza hizo presente que la falta de recursos, con que hasta
aquí ha tropezado, le había impedido alistar activamente alguna fuerza que
marche cuanto antes a auxiliar a las que ya operan sobre el enemigo; que con
los recursos adquiridos podrá hacer salil' muy pronto 100 infantes y 50 dragones,
armados y municionados.
El ciudadano Presidente propuso que de la suma que iba a obtenerse, se
pusiesen a disposición del ciudadano Garza $ 1 700 y el resto quedase destinado
para los gastos de la Junta. Sin discusión quedó aprobada la proposición.
Quedó acordado igualmente el pago de las siguientes cantidades:
La de $ 60 facilitada al Sr. Merner por el ciudadano Mata, según el acuerdo

La de $ 10 por gasto de impresión del Noticiero ~el Bravo.
La de $ 20 para auxiliar al correo que marcha a Monterrey.
El ciudadano Arriaga dio lectura I
l
hiciera a nombre de la Junta R 1ª .ª pr~ ama que se le tenía encomendada
evo uc10nana la cual f
, •
bada acordándose se im •
. '
ue unammemente apro'
pruna en esta cmdad
·
dadano Manuel Gómez.
Y se rerruta una copia al ciuCon lo que terminó la sesión, a la que no .
hallarse ausente, en misión.
asistió el ciudadano Gómez por
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del 3 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior 1 . d d
.
que habían llegado a esta ciudad los ciuda~;m ~ ano Arr1aga ~zo presente
con el objeto de prestar a la revolución lo
~s. epeda, C~lderon, Fagoaga,
dadano J uárez le había escrito
d ~ s:rv1c10s que pudiesen, que el ciula falta de recursos no había pod'~comen an oselos y manifestándole que por
de él dependiese.
1 o moverse para ser útil a la causa en cuanto
Después de una ligera discusión
uedó acor&lt;l
servicios de los referidos ciud d
' q
ado que se aceptarían los
logo a la capacidad de cada a anos y que se les emplearía del modo más anáuno.
El ciudadano Presidente manifestó que 1
,
Junta tuviese en su seno al ciudad
, e sena muy satisfactorio que la
ano Juarez pero que
,
en Acapulco debía ser de más u t·1·d
d
1
'
cre1a
que suh presencia
1 1 a a a causa públ'c
1,
ya en revolución una parte del Estado de Oaxa
i ~' porque .a lan_dose
hacer que la revolución se e t d"
ca, podna con su influencia
.
,
x en iese a todo el Estad0
1
rmpedia que el ciudadano Juar'ez se pusiese
.
a1causa que
en mov· .Y como
t
recursos, proponía que se hiciese un f
":11_1en o era a falta de
para que pudiese realizar su rnarch:s u:~o p~~a rernit1rle _la suma de $ 250
Acapulco, venir a esta ciudad o p
'd p o dleJand~lo en libertad para ir ª·
.
roce er en e sentido q
• •.
.
tlsrno le dicten como más , til 1
, .
ue su JUICIO y patnou a a causa pubhca.
. Suficientemente discutida esta proposición, fue aprobada
d1~~ llevarse a cabo quedó nombrado en comisión el ciu y para que pusohc1tar un préstamo de $ 500' de 1os cua1es la rrutad
.
dadano por
Mata
para
se remitirá
el vapor

de la sesión anterior.
545
544

H35

�que debe salir el día 5 del actual para Nueva Orleáns al ciudadano Juárez y
la otra mitad se destinaría para auxiliar a los ciudadanos Zepeda, Fagoaga y
Calderón, cuando hayan de moverse para Monterrey o para el punto a donde
deben ir a prestar sus servicios.
El ciudadano Garza manifestó que activaba cuanto podía el alistamiento de
los 150 hombres que debían marchar sobre la línea del Bravo y que podía
asegurar que para el día 6 a más tardar se pondrían en movimiento. No habiendo otro asunto de qué tratar, se levantó la sesión a la que no asistió el ciudadano Gómez, por hallarse ausente en comisión.

José María Mata V.,
Secretario.

Melchor Ocampo.

y otro
. da dano Carvajal.
.
. de $ 4 para socorro del correo remitido por el cm
El ciudadano Garza hizo presente
actividad a la organización d l f ' que aunque había precedido con toda
.,
e a uerza que debe march
l
luoon, no había sido posible h
l
1i
ar a sostener a revo.
acer a sa r para el día q
.,
sesión; pero que se verificar,
ue anuncio en la última
a muy pronto pues estaba
.
d
municiones y otros objetos necesarios.
'
ya provisto e armas,
No habiendo otro asunto de
asistió el ciudadano Góm
quhealtlratar, se levantó la sesión, a la que no
ez, por
arse ausente en comisión.

Melchor Ocampo.

pliegos interceptados al enemigo.

v.,

Sesión del día 8 de junio de 1855

Sesión del día 6 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior, se dio cuenta con una carta del
ciudadano José María J. Carvajal, de fecha 2 del actual, acompañando varios

José María Mata
Secretario.

Leída y aprobada el acta de l
.
.
dano Gómez dirigida desde R a antenofr,chse dio lectura a la nota del ciuda'
orna con e a 5 d l
al
su llegada a aquel punto, el arreglo qu
l
~ .actu ' en que participa
en el tránsito y manifiesta que el si e_ para e serv1c~o de co~eos había hecho
terrey.
gwente marchana con dirección a Mon-

Que se conteste de enterado con aprecio.
Otra nota del mismo ciudadano Carvajal de fecha 6, en que participa que
habiéndose movido el enemigo de Camargo en número de 500 hombres, se
movió inmediatamente para hostilizar el flanco derecho de aquél, pero que en
la madrugada del mismo día 5 había retrocedido a marchas dobles a Camargo.
Que se conteste de enterado.
El ciudadano Mata manifestó que aunque no había podido arreglar todavía
el préstamo de $ 500 para que fue comisionado en la sesión anterior, tenía la
satisfacción de informar a la Junta que había sido enviada al ciudadano Juárez
a Nueva Orleans la suma de$ 250 según el acuerdo de la Junta. Que esperaba
para la próxima sesión poder dar cuenta de los términos en que hubiese negociado el préstamo.
A moción del ciudadano Presidente quedó acordado que la Tesorería haga
los pagos siguientes: uno de $ 10 por la impresión del número dos del Noti-

ciero del Bravo.
Otro de$ 15 por la del Manifiesto de la Junta a sus compatriotas.
Otro de $ 4 por francatura de correspondencia.

546

Que se conteste de enterado con aprerruo.
.
A moción del ciudadano
Mata se aprobó e1 gasto de $ 4 para socorro del
.
correo que condujo la comunicación del ciudadano G'omez.
No habiendo otro asunto de que tratar se levantó la sesión.

Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 11 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anterior el ciud
nota que había recibido del G bº
.
.'
adano Garza presentó una
o ierno mtenno de Nuevo L ,
l
.
para que -cuanto antes se traslade
l d ,
eon, en que o e.xc1ta
' con as emas personas
d fº d
causa de la libertad' a la ciudad de M onterrey a fin de q
que ed 1en en la
sobre los puntos más import t
.
ue puestos e acuerdo
an es re1ahvos a la revolución en general y a los

547

�Estados de oriente en particular, dicten las medidas que juzguen indispensables
para llevar a cabo el objeto.
Presentó asimismo un ejemplar del Restaurador de la Libertad, periódico
político que ha comenzado a publicarse en Monterrey, y una carta confidencial.
El ciudadano Presidente, presentó una carta recibida de Roma en que
anuncian la salida de una sección de tropas enemigas de Camargo con destino
al Estado de Nuevo León y que se había recibido en aquel día, ocho del actual,
un correo de Monterrey excitando a los ciudadanos Carvajal, Garza y Capistrán
para que sin pérdida de tiempo se moviesen con sus fuerzas a incorporarse a
las de Nuevo León que debían atacar al enemigo. Presentó también otra carta
del ciudadano Carvajal en que éste dice que se ha puesto ya en marcha con la
fuerza que está a sus órdenes, rumbo a Agualeguas, que es el lugar de concentración de las fuerzas de Nuevo León.
El ciudadano Garza manifestó que había comenzado a mover parte de la
fuerza que va a sus órdenes y que él mismo, con el resto, se pondría en marcha
durante la noche para acudir cuanto antes al llamado que se le hacía.
A moción del ciudadano Mata se aprobó el gasto de $ 20 para pagar al
correo que vino de Roma, quien fue ajustado allí por el Sr. Moisés.
Habiéndose hecho presente que los ciudadanos Fagoaga, Zepeda y Calderón,
que debían marchar con el Sr. Garza, carecían aún de varios objetos indispensables para su equipo y de los recursos necesarios para obtenerlos, se acordó
que del fondo de gastos de la Junta se entreguen $ 50 al ciudadano Zepeda
para que se provean de lo que les falta.
El ciudadano Presidente manifestó que establecido ya un Gobierno en el
Estado de Nuevo León, como se deducía de la nota que ha recibido el ciudadano Garza y debiendo ausentarre el mismo ciudadano Garza para ponerse al
frente de las fuerzas que van a marchar en auxilio de la revolución, creía que
la Junta se hallaba en el caso de disolverse, puesto que no tenía ya objetos inmediatos de que ocuparse.
El ciudadano Garza dijo que no era de opinión que la Junta se disolviese
porque, si bien era cierto que con la salida de la fuerza que está a sus órdenes,
aquélla no tenía aquí obje. inmediatos de que ocuparse, había uno y muy
importante que en su concepto no debía desatender. La revolución, aunque
haciendo progresos por distintas partes de la República, dista mucho de pre~entar la unidad que es tan necesaria para el triunfo y la Junta, encargándose
de procurar esa unidad, podría hacer un bien inmenso a la causa pública, no
sólo con sus trabajos en favor de los principios, sino por el prestigio de que
548

gozan en todo el país algunas de las
prestigio que contribuir'1a m h
pdersonas que componen la misma Junta
uc o a ar respetab'lid
'
1 d
favorecer su triunfo.
a a la revolución y a
El ciudadano Mata manifestó.
..
tad · que opm~ba por la disolución de la Junta
es O porque cons1de
·
'
ocuparse. Los fines que se prop
l .
1
ra que no tiene objetos de qué
el plan de la Revolución q
uso a msta arse fueron dos: el primero, formar
ue en su concepto tropeza
que demostrase a los ciudada
1
.
se con menos resistencias
,
nos que a primera d tod I
'
pa1s era la destrucción del 0 ,....:
G b'
e
as as necesidades del
.
.. ...noso o 1emo que
b I
de1ase en aptitud de hacer vale I dif
~~a so re osb mexicanos y
1os ·,
, •
l' as
erentes opmiones
1
zac1on pohuca de la Rep,u bl'ica pud'1esen tener p
que
d so re a organie1 segundo fue dar unid d I
.,
ara cuan o llegase el caso.
, .
a a a revoluc1on en esta p rt d 1
. .
'
R epubhca, haciendo qne todas Ias fuerzas que por su a. fle e .temtono de la
cursos se pronunciaran reco .
m uenc1a o por sus re.
'
noc1eran un centro común q ah
l
ue ogase as diferentes aspiraciones personales y ri r d d d
hubieran tenido lugar Q
va i a es e localismo que de otro modo
.
· ue en cuanto al p ·
b'
nada había que hacer supuesto que N
L~er o Jeto de la Junta, creía que
ha 'd
'
uevo eon ha procla d
que
s1 o aceptado por todo el E tad
ma o ya un político
fuerzas del ciudadano Carvajal ~- o Y, en cuanto al segundo, movidas ya las
ciudadano Garza, no queda a Ju::~s a hacerlo inmediata?1ente las del
~te respecto.
guna otra cosa de que ocuparse en
tal como hasta aquí ha

1f

P_or último dijo que considerando de bastante
el ciudadano Garza era de . '6
.
peso las razones emitidas por
·'
opim n que s1 Ilegab ¡
d
que se hallaban presentes pudiese
. d
a e caso e que los individuos
n servir e algún modo
b
se reunieran ·d
. para o tener la unidad
de Ia revolución,
.
e nuevo para aquel fm co
h b'
para eJecutal' lo que antes ha dicho.
. . mo se a ian reunido
El ciudadano Arriaga hizo presente ue
que quedase acordada la disolu . , d I qJ ' en su concepto, aun en el caso de
c1on e a unta n d b'.
'f
porque dentro de pocos días podrían recibirs ' o ~ .ia ~en icarse desde luego,
dadano Gómez o del ciudad
V'da . e comun1caaones oficiales del ciuano i urr1 que d b ,
ción y no hallaba razón que le
d'
e enan tomarse en considera.
persua iese de la neces. d d
.
d'1atamente
.
que pueda haber
de que la Junta se disuelva mme
• que c , i a b',
lución de la Junta trae , l .
.
,
re1a tam ien que la cliso,
na e mconvemente de q
h b'
a las personas a quienes
h
. .
ue no u iese quien exigiera
.
se an summ1strado fondos 1
.
qwen procurase que las órdenes d
' as cuentas respectivas¡
de los prestarni~tas fuesen satisfec: pago q_ue la Junta ha expedido a favor
tod I
as y quien quedase encarg d d
'b'
as .as comunicaciones qu e a Ia Junta puedan venir dirigidas.a o e reCI ir
El cmdadano Presidente expuso que la Junta se formo, para enviar
. un pro-

549

�vaha, para las atenciones de la fuerza que en la noche últim
,
a sus órdenes más suma que la d $ 64
a babia marchado
ciente para :ubrir ni los m'
e . ' suma que, estaba seguro, no era sufias preasos gastos y q
.
1
suplicado lo hiciese presente 1 J
ue por o mISmo le había
a a unta para que .
'bl
algún fondo que libertase al ciud d ' G
s1 era ~s1 e, se le remitiese
que indudablemente se encontrar: ano f arzald de los ternbles compromisos en
por a ta e recursos.

yecto de plan y los recursos de hombres armados que pudiera, al ciudadano
Vidaurri, por haberlos éste pedido en la primera comunicación que dirigió al
ciudadano Garza; que ambos objetos están cumplidos y que ni sabía, el que
habla cuáles serían las atenciones subsecuentes de la misma Junta. Que en
cuanto a recibir contestaciones de enterado, a dar avisos de simple trámite,
cualquiera de sus miembros estaba autorizado por la misma naturaleza de
las cosas; que sobre exigir cuentas creía que no era incumbencia de la Junta, pues
correspondía más a los que recibieron las sumas que ella distribuyó, publicar
cuando fuera oportuno la inversión de ellas; que el pago de las órdenes dadas
por la Junta tenía mejores garantías en dos ciudadanos tan influyentes como
el ciudadano Garza en Tamaulipas y Gómez en Nuevo León, que no en las
gestiones que pudieran hacer o el resto de la Junta unido o cualquier-a de sus
miembros y que este pago siempre dependería más del carácter de aquellos en
cuyas manos llegaran a caer los fondos suficientes, que no de lo que la Junta
hiciese; que hasta ridícula y perjudicial le parecía la subsistencia de la referida
Junta, ridícula si no hacía nada o sólo hacía lo que le mandase el Gobierno
de Nuevo León; perjudicial si se ponía a contradecir o entrabar la acción de

El ciudadano Arriaga di'o
, ,
hubiese adoptado las mediÍas que no.comprend1a como el ciudadano Garza no
convementes respecto d l
.,
que por su parte estaba dispuesto a que la Junta
asunto en cuestion; pero
en marcha, con todos los recursos posibles.
awu ase a la fuel"La que estaba

ésta.
Ampliada la discusión con nuevas razones expuestas por los ciudadanos vocales, quedó acordado que la Junta suspendería sus sesiones sine día (sic) .

El ciudadano Presidente manifestó
.
.
remitiesen sin pérdida de tiempo l '. qdueds1 era posible conseguir los $ 200, se
cm a ano Garza.

El ciudadano Mata manifestó que no habría conseguido más dinero que el
remitido a Nueva Orleáns al ciudadano Juárez, y que como la Junta hubiese
acordado ya que del fondo de gastos menores se entregasen a los ciudadanos
Zepeda, Fagoaga y Calderón, $ 50 para completar su equipo, creía que ya no
era necesario negociar los $ 200, que debían destinarse a ese objeto y que por
lo mismo proponía se expidiese el crédito por valor de $ 1 086, que correspondía
a la suma situada en Nueva Orleáns.

El mismo ciudadano Mata añad·,
del ciudadano Zepeda l
io, q~e el hecho que ha referido por súplica
' e consta ser cierto por habé 1O f .
ciudadano Garza la noche últim
'
rse re endo el mismo
.
a, en 1os momentos de march
l
bse
vac1ones del ciudadano Zeped a 1e parec1an
, m
ar; que as o r· · ·
referido ciudadano Garza de
. uy JWciosas Y que para salvar al
1os compromisos a que se hallab
,
poma que se solicitasen en el acto $ 200 ue l
.. ,
a expuesto proZepeda que está para march
.
' q, se e remtbnan con el ciudadano
ar a mcorporarsele.

.i

ª

Aprobada la proposición del ciudadano Mata
, ,
citar el dinero y acordada 1
.. , d
' quedo este encargado de soli'
a emmon e una orden d
1
para entregarla al prestamista q f 'li
e pago por va or de $ 840,
ue ac1 tase los $ 200 que iban a procurarse
Con lo cual se levantó la sesión.
·
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Aprobada esta proposición, se acordó expedir el crédito por valor de la suma
referida y se levantó la sesión.
Melchor Ocampo.

José María Mata V.,
Secretario.

Sesión del día 12 de junio de 1855
Abierta la sesión, el ciudadano Mata hizo presente que el ciudadano Zepeda
había ido a verlo para manifestarle que sabía que el ciudadano Garza no lle550

Sesión del día 21 de junio de 1855
Leída y aprobada el acta de la anteri
1 S
,
.
nota del ciudadano Benito Juáre
or, a e~retaría dio cuenta con una
$ 250 que por acuerdo de la Jz etan quelacusa recibo de la letra por valor de
un se e remitió dando l
·
auxilio y manifestando que rnarch , A
1 .'
. as graoas por ese
estuvieren expeditos y si no marchara, a l lcapu co s1 los medios de comunicación
ara a ugar en que se crea
.
pued e ser de alguna utilidad a la causa 'bli
que s~ prese.nc1a
.
.,
pu ca, cuya nota se mando archivar
Se dio tamb1en lectura a una nota del ciudadano Juan José de la Garza d~

551

�f cha 17 del actual dirigida des~ Roma, en que participa haber llegado a esa
;blación en Ja noche del día anterior; acusa recibo de lo~$ 200 (u~a:e le r\
mitieron y traslada a la Junta la autorización qu: le ha SI?º con: $
Gobierno del Estado de Nuevo León para negociar un prestamo
y comprar las armas que pide.

ro~

Después de discutir este último punto, se acordó que se conteste al ci~adano
Garza ue la Junta se ha enterado con satisfacción de su_ llegada a om~ y
q
d admitir la sustitución del poder que le confiere, para negociar
que no pue e
. f' .
ue la Junta está
1 , tamo porque considera que aquél es msu ic1ente y porq
.
e preds. 1 .'
Se acord6 también se diga al ciudadano Garza que no h~n sido
para lSO \ erse.
. d d
e al que
recibidos los periódicos, ni las comunicaciones del cm a ano arvaJ
dice en su nota, que remitía.
Se dio cuenta con una nota del Gobierno provisional político y ;~:~r ~;~
Estado de Nuevo León, contestación a la nota de la Junta de fec~a
p
.
asado en que manifiesta que ha colocado al Sr. Juan Julio Memer con
xuno p
,
hi
el carácter de ayudante, cuya nota se mandó are var.
Otra del mismo contestando la que se le dirigió con fecha del lo. del ~ct~l
en que manifiesta ~ue agradece extraordinariamente el honor que le ha ;c
por la Junta considerándolo como jefe de todas las fuerzas ~e ensorlas 'deeaªs
timiento convenir con as 1
~~:s::dJu~::ºsot: :t::~;•i oª::~u;a:;es:~n de constituirse en el ~entro de la
.,
e dé im ulso a los actos revolucionarios, por hallarse obligado a resaccion, qu 1
p 1 ha trazado en el plan político proclamado en ~fonterrey
petar la reg a que se e
•
d'
· de las ideas
1 23 de mayo último. que esta razón y no otra Jo obliga a JSentir
e
'
lica en lo particular a los miembros que la componen,

;e

¡°

d::al~:~::\¿~:t:~;ey, donde individualmente podrán c~o~rar ~on ¡~s
~ces a la ardua tarea que ha emprendido para que pueda sahr -~iroso e e j
. en' n modo su marcha a aquella ciudad la verifiquen
pero que d e mnt:&gt;.1
d
dcon e
,
d e ac;amblea, por pugnar esto abiertamente con las bases a opta as por
caracter
el Estado.
El . d dano Presidente dijo que si se hubiese adoptado la proposici_ón_ que
cm a
d' 1 ·
1 conoc1m1ento
desde el día 11 del actual hizo para que la Junta se iso viese'. e
al Gode este hecho habría sido la respuesta más elocuente que pud1_era d~~se
bierno de Nuevo León y que mejor podría demostrarle la -~qmvocac10~ ~n que
. supomen
. do que la Junta ha tenido la pretens1on de constituirse den
ha incumdo
entro administrativo o gubernativo de la revolución; pe~o ya que esto no pu o
c 'f'
proponía se contestase la referida nota haciendo presente que la
ven icarse,
.
r la historia de sus
Junta no ha tenido pretensión que se le supone, smo que po
552

actos se verá que su objeto ha sido procurar la unidad de la revolución para
impedir que la anarquía fuese a estallar entre los que sólo debían dirigir sus
esfuerzos a un solo objeto, el de derrocar la tiranía que, guiada de esta idea,
había procurado hacerse un lazo de unión, un centro moral, un punto de contacto que sirviese a dar un impulso uniforme a los elementos heterogéneos y
aun contrarios que existían en esta parte de la República; que, por último, creyendo llegado el caso de que la Junta se disuelva definitivamente, insistía en la
proposición que había hecho desde el día 11 del actual.
El ciudadano Mata, manifestó que abundaba en las mismas ideas que había
manifestado el ciudadano Presidente, tanto respecto de la contestación que haya
de darse al Gobierno de Nuevo León, como sobre la disolución de la Junta y
que para hacer más palpable cuáles han sido las intenciones de ésta, se acompañe a la contestación de que se trata, copia del acta de la sesión del día 11
en que constan' expresadas aquélla extensamente; que se le hagan conocer cuáles
son los compromisos pecuniarios que la Junta contrajo, manifestándole que se
espera que hará cuanto esté de su parte para que sean satisfechos y, por último,
que respecto de la invitación particular que hace a los individuos presentes de
la Junta, para que se trasladen a Monterrey, se le diga que éstos agradecen
en todo su valor ese ofrecimiento sobre el cual no se adopta resolución alguna
por per-tenecer ésta, en lo particular, a cada uno de los individuos a quienes
se hace.
El ciudadano Arriaga manifestó que si bien, en su concepto, la continuación
de la Junta podría ser útil a la revolución porque aún no se han salvado todos
los grandísimos obstáculos que al organizarse se propuso allanar, las circunstancias que ahora se presentan lo obligan con sentimiento a adherirse a la opinión de los ciudadanos que le han precedido en el uso de la palabra en cuanto
a la disolución de la Junta; que respecto de la contestación que haya de darse al
Gobierno del Estado de Nuevo León, como lo propuesto se funda en los hechos
que han tenido lugar, se halla del todo conforme.
Después de ampliar la discusión sobre estos puntos, se acordó que se conte~te
al Gobierno de Nuevo León en los términos propuestos por el ciudadano Presidente, con las adiciones presentadas por el ciudadano Mata.
Quedó igualmente acordado que la Junta se consideraba disuelta, siendo ésta
su última sesión.
El ciudadano Presidente manifestó que en la mañana de ese mismo día había
estado a verlo el ciudadano Manuel María Arrioja, quien había llegado la última noche de Nueva Orleáns, con el objeto de hacerle presente que estaba
dispuesto a servir en lo que pudiera ser útil y que si bien, por el acuerdo de
553

�disoluci6n que la Junta acaba de adoptar, nada queda que decir al ciu~dan~
Arrioja, ha querido manifesta11 lo ocurrido para hacerlo constar en e ac
que se levante de esta última sesi6n.
. t es de pago varias cantidades
El ciudadano Mata manifest6 que hay pend_1en
. .
l d $ 46 75 costo de la reimpresi6n del folleto de Arrango1z, la
como son a e
· ,
.
la de $ 8 al ciudadano
de $ 24 al correo enviado por el ciudadano Garza,
d
. ,
. astos hechos por los correos que han tomado en sus rem~ _as
Sunon Ga;a po~og ue cueste el número 3 del Noticioso del Bravo; que sohc1ta
en su ran o Y q
• d correos que vendrán,
la aprobaci6n de esos gastos y los que puedan ocurrir ~
.
•
al
G
G6mez
mientras
no
tengan
aviso
dirigidos por los ciudadanos CarvaJ ' arza o
'
de la disoluci6n de la Junta.
De conformidad con lo propuesto por el ciudadano Mata, fue aprob~do el
pago de las cantidades referidas y qued6 ~utorizado_ ~ara hacer las &lt;lemas que
fuesen indispensables, terminando en seguida la ses1on.

Ponciano Arriaga.

Melchor Ocampo.
José María Mata V.,
Secretario.

APtNDICE 3
ARTICULOS DEL TRATADO McLANE-OCAMPO

"Artículo primero. Por vía de ampliaci6n del ~rtículo 8o. del tª~d~ dde
1
30 de Diciembre de 185~, cede la Repú!~i:dM:ixi:;e:: ~: ~~s~t: ;
:
0
y sus conciudadanos y bienes, en perpe
'
1 .
amino que actualde uno á otro mar, poi' cua quier c
istmo de Tehuantepec: .
•
• iéndose de él ambas repúblicas
. ta 0, que existiese en 1O sucesivo, sirv
mene
t ex1s
y sus ciudadanos.
"Art. 2o. Convienen ambas repu, blicas en proteger todas las rutas existentes
554

hoy 6 que existieren en lo sucesivo al través de dicho istmo, y en garantizar la
neutralidad del mismo.
"Art. 3o. Al usarse por primera vez bona fide, cualquiera ruta al través de
dicho istmo, para transitar por ella, establecerá la República Mexicana dos
puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo. El gobierno de México no impondrá derechos á los efectos 6 mercancías que pasen bona fide por
dicho istmo, y que no estén destinados al consumo de la República Mexicana.
No se impondrán á los extranjeros y sus propiedades que pasen por ese camino
contribuciones ni derechos mayores que los que se impongan á las personas y
los bienes de los mexicanos. La República de México continuará permitiendo
el tránsito libre y desembarazado de las malas de los Estados Unidos, con tal
que pasen en balijas cerradas y que no hayan de distribuirse en el camino.
En ningún caso podrán sel' aplicables á dichas malas ninguna de las cargas
impuestas ó que en lo sucesivo se impusieren.
"Art. 4o. Conviene la República Mexicana en establecer por cada uno de
los puertos de depósito, uno al Este y otro al Oeste del istmo, reglamentos que
permitan que los efectos y mercancías pertenecientes á los ciudadanos y súbditos de los Estados Unidos 6 de cualquiera país extranjero, se depositen en
almacenes que al efecto se construirán, libres de derecho de tonelaje y de toda
otra clase, excepto los gastos necesarios de corretaje y almacenaje, cuyos efectos
y mercancías podrán ser retirados subsecuentemente para transitar al través de
dicho istmo y para ser embarcados en cualquiera de dichos puertos de depósito
para cualquiera puerto extranjero, libres de todo derecho de tonelaje y otras
clases; y se les podrá sacar también de dichos almacenes para la venta y el
consumo dentro del territorio de la República Mexicana, mediante el pago
de los derechos hoy puestos ó que dicho gobierno mexicano tuviese á bien cobrar.
"Art. 5o. Conviene la República Mexicana en que si en algún tiempo se
hiciese necesario emplear fuerzas militares para la seguridad y protecci6n de las
personas y los bienes que pasen por alguna de las precitadas rutas, empleará
la fuerza necesaria al efecto; pero si por cualquiera causa dejase de hacerlo, el
gobierno de los Estados Unidos, con el consentimiento, 6 á petición del gobierno
de México 6 de su ministro en Washington, ó de las competentes y legales autoridades locales, civiles ó militares, podrá emplear tal fuerza con este y no con
otro objeto; y cuando, en la opinión del gobierno de México, cese la necesidad,
inmediatamente se retirará dicha fuerza.
"Sin embargo, en el caso excepcional de peligro imprevisto 6 inminente para
la vida ó las propiedades de ciudadanos de los Estados Unidos, quedan autorizadas las fuerzas de dicha República para obrar en protecci6n de aquéllos,
555

�sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarán dichas fuerzas cuando
cese la necesidad de emplearlas.
"Art. 6o. La República de México concede á los Estados Unidos el simple
tránsito de sus tropas, abastos militares y pertrechos de guerra por el istmo de
Tehuantepec, y por el tránsito ó ruta de comunicación á que se alude en este
convenio desde la ciudad de Guaymas, en el golfo de California, hasta el rancho
de Nogales, ó algún otro punto conveniente de la línea fronteriza entre la República de México y los Estados U nidos cerca del 111° grado Oeste de longitud
de Greenwich, dándose inmediato aviso de ello á las autoridades locales de la
República de México. Y asimismo convienen las dos repúblicas en que se estipulará expresamente con las compañías ó empresas á quienes se conceda en lo
sucesivo el acarreo ó transporte, por cualesquiera ferrocarril ú otras vías de
comunicación en los precitados tránsitos, que el precio de transporte de las tropas, efectos militares y pertrechos de guerra de las dos repúblicas, será á lo
sumo la mitad del precio ordinario que paguen los pasajeros ó las mercancías
que pasen por dichos caminos de tránsito; quedando entendido que si los concesionarios de privilegios concedidos ya, ó que en lo sucesivo se concedieren
sobre ferrocarriles ú otras vías de comunicación por dichos tránsitos, rehusaren
recibir por la mitad del precio de transporte las tropas, armas, abastos militares
y municiones de los Estados Unidos, el gobierno de éstos no les dispensará la
protección de que hablan los artículos 2o. y So., ni ninguna otra protección.
"Art. 7o. La República Mexicana cede por el presente á los Estados Unidos,
á perpetuidad, y á sus ciudadanos y propiedades, el derecho de vía 6 tránsito al
través del territorio de la República de México, desde las ciudades de Camargo
y Matamoros, ó cualquiera punto com·eniente del Río Grande, en el Estado
de Tamaulipas, por la vía de Monterrey, hasta el puerto de Mazatlán, á la
entrada del golio de California, en el Estado de Sinaloa; y desde el rancho de
Nogales ó cualquier punto conveniente de la línea fronteriza entre la República
de México y los Estados Unidos cerca del 111 ° grado de longitud Oeste de
Greenwich, por la vía de Magdalena y Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas
en el golfo de California, en el Estado de Sonora, por cualquier ferrocarril ó
ruta de comunicación, natural 6 artificial, que exista actualmente ó existiere
ó fuere construído en lo sucesivo, del cual usarán y se servirán en la misma
manera y con iguales condiciones ambas repúblicas y sus respectivos ciudadanos,
reservándose siempre para sí la República Mexicana el derecho de soberanía
que al presente tiene sobre todos los tránsitos mencio~ados en este tratado.
Todas las estipulaciones y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de
vía ó tránsito al través del istmo de Tehuantepec y en que han convenido ambas
repúblicas, se hacen por el presente extensivos y aplicables á los precitados trán-

556

sitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de
pertrechos de guerra desde el Rí G d
pasar tropas, provisiones ó
o ran e hasta el golfo de Calif .
"Art
orma
. 80. Conviene asimismo las dos re , .
.
de mercancías, elija el Congreso d l
publicas en que, de la adjunta lista
ducciones naturales, industriales 6 fa~ _os :stados Unidos las que, siendo prodan admitirse para la venta
l
nea as de una de las dos repúblicas pue.
y e consumo en un d l d
'
c1ones de perfecta reciprocidad bien se l
. o . e os os países, bajo condiderecho que fije el Congreso de' l E das rec1_ba libres de derecho, bien con el
M .
os sta os Unidos · p
., d '
exicana adrnitit, los artículos d
' roporuen ose la República
h
e que se trata al más 6di
.
y asta completamente exentos del .
.
m co tipo de derecho
conviene en ello. Su introduc .ómis
dmo, s1 el Congreso de los Estados Unidos
f
c1 n e una á otra d I d
e ecto por los puntos que los b.
d
e as os repúblicas tendrá
f
go 1emos e amb d .
ronteras de las mismas cedidos y co d.d
as es1gnen, en los límites ó
'
nce 1 os para J t , •
por este convenio al través d 1 . tm d
os rans1tos y á perpetuidad
. hasta la' frontera interior
e IS o e Teh
t
'
entre , . uan epec ó desde el golfo de
e.ªl1·rom1a
x1co concediere privilegios semejant á Mtxi~o y los Estados Unidos. Si Méde los precitados tránsitos sobre I es l;ua quiera ~tra nación en los extremos
mar Pacífico, lo hará teniend
os go os de MéXIco y California y sobre el
·
d
.
o en cuenta las mi
d. .
c1ones e reciprocidad que se .
,
smas con 1c1ones y estipulaimponen a los Estad U .
os rudos por los términos
d e este convenio.

Lista de mercanczas,
,
a¿·¡unta al artículo 80.

"Animales de todas clases A d
.
Cacería.-y huevos frescos _:_A ra os y barrotes de hierro, sueltos.-Arroz.1d
.
zogue -Carb6 d
. dr
a as y ahumadas -Casas de
d .
n e pie a.-Cames frescas sa
.
·
ma era d hi
, Chile ó pimiento colorado n·b . y e erro.-Cueros al pelo.-Cuernos . - 1 UJOs y model d
, ·
·
monumentos y botes.- Botes d t d
las os e maquinas grandes edificios
1,
e oasc esyta '
,
os nos de la frontera -Es b
.
manos para la navegación de
b 11 ( •
.
co as y materiales para ha 1
ca a os Bndle Bits).-Fruta f
cer as.-Bocados para
1 ha
.
s rescas, secas y azu
d
.
p anc s para imprimir ó graba
las ·cara as.-T1pos, espacios
·
r, reg
vmetas y f ta d ·
•
'
impresos de todas clases á la rústi
A '
m
e rmpnmir.-Libros
teca y queso.-Mapas geográfic;t- , rc:5.-Madera en bruto y leña.- Manen bruto y labrado.-Máqui
, . y nau cos y planos topográficos.- Márrnol
d
•
nas e mstrumentos de
· ¡
'
e mmas, y para el desarrollo de las artes 1 ~gn~u tura, y para el laboreo
sueltas ó para ser compuestas - P I d . y as ciencias, con todas sus piezas
.
.
a os e tinte -P
d 1 . ,
y cemza.-Plantas árboles y a b t
. .
esca o, a qu1tran, trementina
Sillas de montar-S'omb
dr us os.-P1zarras para techos.- Sal comu'n
·
reros e palma - Es
.les de camero.-Toda clase d
.
tuco (gypsum).-Vegetales.- Piee granos para hacer pan·-Har·ma.- L ana.-

557

�Tocino.-Sebo.-Cuero y efectos de cuero.-Toda clase de tejidos de algodón,

ARTÍCULOS CONVENCIONALES

excepto la llamada manta trigueña.
"Art. 9o. En aplicación de los artículos 14 y 15 del tratado de 5 de Abril de
1831, en el cual se estipuló lo relativo al ejercicio de su religión para los ciudadanos de México, se permitirá á los ciudadanos de los Estados Unidos el
ejercer libremente su religión en México, en público ó en privado, en sus casas
ó en las iglesias y sitios (places) que se destinen al culto, como consecuencia
de la perfecta igualdad y reciprocidad que según dice el segundo artículo de
dicho tratado, sirvió de base al mismo. Podrán comprarse las capillas ó sitios
para el culto público, serán considerados como propiedad de los que las compren, como se compra y se conserva cualquiera otra propiedad, exceptuando de
ello, sin embargo á las comunidades y corporaciones religiosas, á las cuales las
actuales leyes de México han prohibido para siempre el obtener y conservar
toda clase de propiedades. En ningún caso estarán sujetos los ciudadanos de los
Estados Unidos, residentes en México, al pago de empréstitos forzosos.

"Art. 10. En consideración á las precedentes estipulaciones y por vía de compensación á las rentas á que renuncia México permitiendo el transporte de
mercancías libre de derecho por el territorio de la República, conviene el
gobierno de los Estados Unidos en pagar al gobierno de México la suma
de 4.000,000 de duros, dos de los cuales se pagarán inmediatamente después de
canjeadas las ratificaciones de este tratado, y los otros dos millones quedarán en
poder del gobierno de los Estados Unidos, para pagar las reclamaciones de
ciudadanos de los Estados Unidos contra el gobierno de la República Mexicana,
por daños y perjuicios sufridos ya, después de probada la justicia de esas reclamaciones según la ley y el uso de las naciones y los principios de equidad, y se
pagarán las mismas á prorrata, hasta donde lo permita la citada suma de dos
millones, en cumplimiento de una ley que expedirá el Congreso de los Estados
Unidos, para la adjudicación de la misma, y lo restante de esta suma se devolverá á México por los Estados Unidos, en caso de que sobrase algo después del
pago de las reclamaciones reconocidas como justas.
"Art. 11. Este tratado será ratificado por el presidente de los Estados Unidos,
con el consentimiento y consejo del Senado de los Estados Unidos, y por el
presidente de México, en virtud de sus facultades extraordinarias y ejecutivas,
y las respectivas ratificaciones serán canjeadas en la ciudad de Washington,
dentro del preciso término de seis meses, á contar desde la fecha de su firma, ó
antes si fuese posible, ó en el asiento del gobierno constitucional, si el presidente y el Senado de los Estados Unidos hicieren algunas alteraciones ó enmiendas que fuesen aceptadas por el presidente de la República de México.

558

"Por .cuanto, a' causa de la actual guerra civil d
, .
en consideración al estado de d
d
e Mexico, y particularmente
México y los Estados Unidos p esodr en en que se halla la frontera interior de
1
' ue en presentarse oca .
para as fuerzas de las dos Repúblicas obrar
. s10nes en que sea necesario
hacer cumplir estipulaciones de tr t d
de concierto y en cooperación para
en el territorio de una de I d a a ,ºs. y conservar el orden y la seguridad
•
as os repub!Jcas • po ta
h
gu1ente convenio:
'
r nto se a celebrado el si-

"Articu
' lo primero. Si se vi l
al
dos existentes entre Méxºc o larenE gunas de las estipulaciones de los trata
d 1 .
I o y os
stados Unidos ó . li
•
e os cmdadanos de una de las d
, .
' s1 pe grara la seguridad
y el gobierno legítimo y reco ·aºs drepubh:as dentro del territorio de la otra
·
noc1 o e aquella
a·
tivo, hacer cumplir dichas estip 1 .
ó
no pu iere, por cualquier mo.
u ac1ones proveer á
"d
gatono para ese gobierno el recurril' 1
esa segun ad, será oblilo pactado y á conservar el ord
al otro p~ra que le ayude á hacer ejecutar
república donde ocurra tal d edn y a _segu~dad en el territorio de la dicha
,
esor en Y d1scord1a y en
·
es pagara los gastos la na . , d
'
semeJantes casos especia1
.
c1on entro de cuy t . .
mtervención; y si ocurriere al , d
o emtono se haga necesaria tal
las autoridades de ambas ~ esod~den en la frontera de las dos repúblicas
mas mme iatas al punto d d
.
'
ºó
on e existe el desorden
0 b rará n de concierto y en coo
peraa n para arrestar
·
,
que hayan perturbado el orden 'bl"
1
y castigar a los criminales
blicas, y con este objeto pod á pu ico y a seguridad de una de las dos repú,
r arrestarse á los culpabl
"d
es en cualquiera de las
dos republicas y entregárselos á 1
t .
h
as auton acles de la
, bli
ono se aya cometido el crimen. l
I
repu ca en cuyo terrilo relativo á los gastos que
. . a natura eza y carácter de esa intervención
. .
ocasione y á la manera d
,
cnrnmales, serán determinados y regl
d
e arrestar y castigar á dichos
.
amenta os por un
·
partamento eJecutivo de los dos gob'1ernos.
convenio entre el De"Art.
'd 2o. Este convenio será ra ti'f'icado por el p 'd
d
.
res1 ente e los Estados
U m os Y por el presidente d Mé .
.
.
e
x1co en virtud de su f
I d
nanas y eJecutivas, y las respectivas tifº .
s acu ta es extraordide Washington, dentro del preciso: i~c1odnes ~rán canjeadas en la ciudad
f ch d
f'
rmmo e SCIS meses á
ta d
e . a e su irma, 6 antes si fuere osible 6
.
'
con. r esde la
tuc1onal, si el presidente y el Se ~ d Í en el asiento del gobierno constialteraciones ó enmiendas q f na o e os Estados Unidos hicieren algunas
ue uesen aceptadas pore1 pres1'dente de la República
de México".

559

�LAS GENERACIONES ADULTAS BAJO EL ESTUPOR
( Investigación Tentativa)

ANGELES MENOIETA ALATORRE

Academia Mexicana de Sociologia

Prólogo
LAs GENERACIONES CARECEN de perspectivas para juzgar con acierto su problemática inmediata; guiadas por su intuición, eligen caminos dentro de las alternativas que las circunstancias les prestan, pero sufren siempre, bajo la duda,
el temor de no saber cuáles serán los resultados de su elección.

"

En épocas de conflicto o de cambio social, esta preocupación se acentúa ante
las múltiples respuestas a una situación dada. Frente a los hechos más espectaculares suelen haber visionarias de pronóstico reservado, en tanto que otros
estudian los diversos elementos de juicio para revisar los hechos, concatenar
relaciones, explicar las incidencias dentro de la movilidad social, con el objeto
de llegar al conocimiento del fenómeno estudiado. Dentro de este segundo menester, se circunscribe esta tentativa de investigación.
La rebelión de los jóvenes es fenómeno social que parece haber alcanzado
-de pronto..- los primeros planos en la historia, a partir de la segunda mitad
del siglo XX. El movimiento ha provocado reacciones y alteraciones: 1) en la
tabla axiológica de valores y por lo tanto en la conducta; 2) en la formación
de la conciencia crítica de las nuevas generaciones y por lo tanto en la tradición;
3) en la estructura de las instituciones y los gobiernos o sea en las sociedades
establecidas, y 4) en las relaciones familiares, creando una situación de confücto.
El fenómeno de la rebeldía estudiantil ha sido sometido a estudios, para
defenderse, atacarse, calumniarse y puesto a examen público, en cambio,

561
H36

�acaece que la respuesta de los adultos no ha sido tema de reflexión. Existen,
claro, consideraciones aisladas que han expuesto sus opiniones como dueñas
de la verdad, pero no se ha sometido la respuesta adulta a un análisis comparativo o por lo menos a un intento de presentar las diversas actitudes dentro
de una panorámica general.
A priori, se advierte un denominador común de la respuesta adulta frente a
la rebelión de los jóvenes: la del estupor.
Más allá de los límites del patemalismo, la conmiseración o el perdón, incluida la iracundia o la aparente indiferencia que funciona so capa de disfraz, los
adultos han sido sobrecogidos de miedo pánico, han sufrido el trastorno de
sus conciencias y devienen en la preocupación angustiosa.
Zarandeados, vituperados, agobiados bajo el peso de las acusaciones, que
han aceptado bajo un increíble sentimiento de culpabilidad, la generación
adulta parece haber quedado sin palabras.
Esta es una breve revisión -con apoyo documental- de las dinrsas reacciones y actitudes de la generación adulta frente a la rebelión de la juventud.

l. La rebeldía de la juventud

,,

A partir de la segunda mitad del siglo XX, como consecuencia de la acción
desmoralizador~ de dos grandes guerras mundiales, del desarrollo técnicoindustrial y el principio de la era atómica que se inicia en forma violenta Y
destructiva, amén de los problemas pal'ticulares de los pueblos como la descolonización, la "puesta en duda" de los valores de la tradición y de la corrosiva desacralización, se origina una protesta juvenil que asume las formas
más diversas, desde la agresión, la violencia o la evasión, hasta las formas más
sutiles par-a lograr adeptas que toman nombres extraños: politización, aggiornamiento, concientización.
Este fenómeno que se levanta fundamentalmente contra el orden constituido,
el establishment, alcanza los primeros planos en la conciencia pública de los
pueblos y parece dejar atrás otras protestas de injusticia como la situación de
fa mujer, el conflicto racial y la colonización. Digo que solamente parece,
habida cuenta de que basta reflexionar un poco para advertir que los problemas de un período transitorio, como es la juventud, no podrán ser más importantes que la protesta contra injusticias permanentes y seculares.1
1

Por ejemplo, el "poder Negro" tiene en jaque a la sociedad norteamericana. La

562

La rebelión juvenil comenzó a manifestarse por medio de una serie de actitudes Y costumbres estrafalarias meramente superficiales como: apasionamiento
por la música estridente, símbolos "sicodélicos", modas extravagantes y mística oriental, para asumir caracteres graves como ruptura contra las normas
morales de los pueblos y llegar a la violencia contra las instituciones y la autodestrucción evadiendo la realidad por medio de la drogación.
En un mundo de odio, de agresividad comercial, la bandera del amor sin
discriminación de religión, sexo, categoría social, obtuvo simpatizadores y adeptos. To~o lo que _n:,cesitas es amor "Ali you need is love", decían los Beatles y
la canc1on se rep1tio en boca de todos los jóvenes y fue traducida a todos los
idiomas.
Aparte de los motivos sociales apuntados, ¿ a qué se debió esa corriente
gigantesca que encontró prosélitas en todas las capitales del mundo? Podría
responderse que a los efectos de los medios de información y a la publicidad
pero yo considero que hubo algo más: una campaña muy inteligente sobre eÍ
núcleo básico de la sociedad occidental.
Fue en la familia donde la rebeldía juvenil asumió los caracteres más de~oledores; se puso en entredicho la autoridad moral, se rompieron los tabúes
unpuestos por las costumbres adoptando una actitud previsor-a y crítica. No
hubo perdón, ni compasión, ni generosidad para juzgar a la sociedad adulta
de la que formaban parte los padres. Así es fácil entender que este movimiento
se expandiera con virulencia explosiva a todos los otros aspectos de la comunidad, como las escuelas y universidades, el enfrentamiento al orden institucional y la autoridad pública.
Inmediatamente apareció una gigantesca bibliografía, elaborada por los autores, generalmente sobre este fenómeno social.2

"Revolución Africana" ha emancipado a cerca de 200 millones de seres humanos entre
1946 Y 1963 y ha dado lugar a 28 Estados nuevos.
(Ver: Ziégler: Sicología de la nueva Africa).
En cuanto a la situación de la mujer, que ya soñaba A. Caso, véase el Boletín documental sobre la mujer publicado por la C.I.D.A.L., de Cuernavaca y las conclusiones
del Seminario sobre la educación cívica y política de la mujer" celebrado en Helsinki.
( agosto 1967).
• Bell and Kristol Confrontation: Basic Books, Inc. Hopkins, Jerry: El libro hippie.
Ed. Brújula. Medicine de France: Juventud drogadicta. Sabater, Tomas. Los delincuentes jóvenes. Editorial Hispano Europea. Juventud inadaptada, una acusación. Editorial Nova Herrando. Gamoneda. Los jóvenes. Ed. Everest. Fullat. La juventud actual,
nuestro futuro. Ed. Nova Terra. López lbor. Rebeldes. Ed. Rialp. Paloczi-Harvath.
La juventud, esperanza del Mundo. Ed. Plaza &amp; Janés. Zcinden. Problemas de la
juventud de hoy. Folia Humanistica. Sierra Partida, A.: Raíz y razón de los problemas
juveniles. Ed. Memphis. Problemas de la juventud contemporánea. Frente Renovador

563

�El joven, huérfano del mundo, desecho de la sociedad de consumo
• repetl· d as h asta .el . cansancio para lograr
Las frases de la protesta juvenil,
verosimilitud, fijan las antenas para orientar el movmuento.
.
"Salud, hijo de papito y del Seguro Social. S~lu:,f de:ec:e~ ~~:;:.~ie!:! de~
consumo. Permítame presentarme: Jacquot, u r an
las aulas
letrero francés ( Gaourion. Los padres) En pancartas y ~~~.os, en
y
. ·¡es mexica
· nos·· "·1 Muera la momiza ..
los volantes estud1anti
,
.
·
· ·6 C el tabu
Naturalmente "lo sagrado" del matrimoruo se su1eta a rdev1S1 n.l ;pecetáculo
.,
d
tropel a ver el acto sagra O en e
sexual y los Jovenes acu en en
1
.
. . "la pareja:
.
"Cal ta" No hay tal amor en e matnmoruo.
representativo
. ~u ·
as" (Régine Gabbey). La püdora anticonflorecimiento o asfoua de dos person
.
.
ogánuco es sustituido en
. unidad y el matnmoruo mon
1
ceptiva provoca ª mm
.
M, •
por las "collectifs" o
, ·ca -hay también en ex.1coEuropa y en Norteamen
.
"Kibbouts ni centros de
"comunas". Habían aparecido en Dmamarca, n~ son
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amor libre, sino familias células qu: b~~~
iuerz.a para vivir"
vas unidades de las que esperan mas I r '
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teur) "Son 1·6venes
.
"M .
. de quince" Le Nouve
serva
.
'
(Guy S1tbon.:
atnmo~o. ·es ni dro adictos ni pervertidos, pero quieren
1
tienen trabaJo, no son m hipp. ' .
gd' .
¡' (!bid. Sitbon) . En México,
ue no sea el matrunoruo tra ic1ona
otra cosa q
.
E 'lsi ( 1971) la presencia de una comuna
una reportera mforma en xce or en
din . ( y patética)
en la cual uno de sus miembros expresa su más extraor ana
la a eaven tura, cuando desnudo frente a su pareja siente que ha superado
gr
sión sexual.

. .

.
•d d
Cunde el desasosiego en las escuelas y uruvers1 ;
siguen éxito en Aleman_ia, F~ncia, Ja~n, Esta os
Bretaña, Argentina, Brasil, Chile y MéXICO.

Los moV1ID1entos con-

esU .d

ru os,
,

Holanda Gran
,

"Continúa el combate en la Universidad" (Be~not: L Express) co~t=
.
"
och
los estudiantes de Soc10\og1a que sean revo
,
cita curiosa: No repr . o a tán
1 d tados Disciplina joven, desmemus estudios es
ma
ap
·
lo son, porque s
S . 1 , no ha conseguido encontrar su
brada entre varias tendencias, la ocio og1a
una disciplina aguafundamento teórico, nadie quiere acogerla en su seno, es

.

ª

fiestas".

La.";:

ión d, una contracultura. W. Sawin, Thompson.
Estudiantil. Rosza~, ~eodore.
ía del movimiento estudiantil, véase obras de:
.Al borde de la Hutona. Para la td
g
•
C hn Bendit Encuesta Gallup y
p 1 Sartre ent:rev1s tas con o
,
Herbert Marcuse, Jean au
. '
. 1 d la 1·uventud El papel d, la juventud
· d J ¡ Foro mternaciona e
·
C
sobre todo la Memona e
nizado por Arte y Cultura, A. •
,n la sociedad contemporánea. Ed. Coparmex., orga
México, 1969.

· 564

En cada pueblo, se enlaza con los acontecimientos que más duelen. En Estados Unidos, es la oposición a la guerra de Vietnam y el deseo de suavizar la
pugna racial ("Crisis en Columbia", Public Opinion Quarterly). "Los profesores han asumido un rol principal en el proyecto de llevar a los estudiantes
negros al interior del campus" ("La generación 69 y los años violentos", Newsweek). Se insiste en llegar a la Universidad crítica (Nacimiento de la universidad crítica. Gausseen) .
Viene después el enfrentamiento al poder constituido. Comienza el verano
sangriento en París, Francia. El presidente Charles de Gaulle dice sí a las reformas universitarias y no a la ola de desórdenes mientras cuatro millones de
obreros en huelga miran cómo el Parlamento da un voto de censura al gobierno .
En México acaece otro hecho penoso, en Tlatelolco, el 2 de octubre un poco
antes de las Olimpiadas, acontecimiento estudiado hasta el momento en forma
parcial, por silencio de la parte acusada [Sombras de Berlín ('36) en México
('68), Spitzer y Cohen], (La noche de Tlatelolco. E. Poniatowska. Ed. Era).
La participación de miles de jóvenes inocentes o engañados que fue disuelta
con las armas provocó una profunda herida en la conciencia pública, la cual
se mantiene a flor de piel por no haberse esclarecido los hechos.
En las IX Jornadas Pro Juventud --0rientaci6n vocacional y capacita~ión
profesional- realizadas en Querétaro, en mayo de 1971, se publicó uno de los
mejores artículos sobre las características de la juventud, para intentar un esbozo de marcos conceptuales del fenómeno juvenil que agrupen, interrelacionen y jerarquicen tantos y tan valiosos datos y manifestaciones aparentemente
aislados emanados de estudios sociales, económicos y culturales. Ahí se intenta
un perfil de la cultura juvenil con estos rasgos:
a) optimismo, los jóvenes se mueven por ideales y conceptos capaces de
suscitar su emotividad; b) apasionamiento; c) osadía; d) generosidad; e) mnovación y f) afán de justicia.
Sus características negativas son: a) radicalismo; b) irreflexión; c) sugestibilidad; d) personalismo; e) desorientación; f) criticismo; g) rebeldía; h) condenación -el gran avance técnico acentuó las injusticias sociales y el desorden
moral, lo cual parece haber fructificado en una filosofía de la destrucción,
resultado quizá de la filosofía existencialista-; i) estridentismo, y j) antiautoritarismo.

Y concluye el autor, Alejandro Phelts Rodríguez "nosotros pudimos llegar
a pensar, que la juventud estaría más bien orgullosa de una civilización que
ha llegado a lo más profundo del océano, haciéndolo habitable por largo tiempo, que ha permitido al hombre poner su pie en la Luna y ha descubierto los

565

�secretos del átomo. Sin embargo, nuestra juventu?, ~uizá con más fina apreciación de las situaciones, siente la tremenda. des1lus1ón de encontrarse presa
en las redes de esa civilización"·ª

Las di/erentes reacciones psíquicas y actitudes soc~ales de la generaci6n
adulta frente a la rebeldía de la Jttventud

El ob1'eto de este estudio -y como tal de carácter imparcial- es llegar a sugelanteo formal del problema que nos
rir lineamientos par~. la esftruc~urahiop6~ is tesis de interpretación sobre la
ocupa el cual perrmtrrá orrnu ar
es o
investigación documentada -testimonial- de los hechos.
, .
.
. el perfil psicosocial recurrimos a la forma esquemattca.
.Para preasar
meJor
ASPECTOS DEL PERFIL PSICOSOCIAL DE LA GENERACIÓN
ADULTA FRENTE A LA REBELD1A DE LOS JOVENES
Hecho

Reacci6n emocional

Extrañeza
Asombro
Turbación
Sorpresa
Desconcierto o confusión
Inquietud
Aturdimiento
Pesadumbre
Espanto
Fascinación
Conmoción
Rechazo
Estupefacción
Ira

Actitud social

Denominador
común

tolerancia
escepticismo
falsa indiferencia
actitud nervisora
llamamiento al diálogo
preocupación
asombro
actitud abrumada
autocondenáción
romanticismo a ultranza

(alabanza)
sentimiento
de culpabilidad
toma de conciencia
protesta
represión

(Más dos formas bipolares, por Condiciones sociales específicas) ·
,
M
de 1971 "La ju• IX Jornadas ProJuventud. Memoria. Estado de Que~etaro;, ayo
,
.
.
a
la
organización
de
nuestro
tlempo
•
ventud, d esaf10 crea0 vo

566

l. Tolerancia (reacción atenuada de extrañeza)
La actitud tolerante y asaz compasiva, ha sido la menos violenta de las
reacciones de los adultos. Se apoya en la creencia de que subsiste la lucha
generacional, la cual debido a la rapidez del cambio social provoca un enfrentamiento más drástico con la tabla axiológica de la tradición. Como en la tolerancia, hay implícita una conciencia de superioridad que magnifica a la
generación adulta; esta actitud es una de las que más hiere a la juventud
violenta por el paternalismo que encierra.

2. Escepticismo (asombro)
Es una respuesta típicamente adulta, del que se considera inmune y ya está
en la otra orilla. La experiencia parece dar una confianza de inmunidad. Se
duda de la posibilidad de un cambio radical. No se niegan los hechos, sino su
eficacia. Dice Duverger: "Salvo en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial,
no se habían levantado barricadas en París desde 1871" y adelante "hay un
doble error que cometen por un lado los discípulos de Herbert Marcuse y por
el otro los marxistas ortodoxos. Los primeros creen que el fermento constituido por los estudiantes o los grupos marginales, modificarán las instituciones
superdesarrolladas: los segundos se equivocan al creer que basta la actividad de
estas organizaciones. Son los jóvenes un detonador eficaz pero sin explosivo
suficiente" ( La revuelta de la juventud).

3. Falsa indiferencia (turbación)
Aparenta desdén, pero es una actitud tensa, de visible turbaci6n. Los cantos
de los jóvenes -según Platón una forma peligrosa de enajenación mental, hoy
comprobada-y su música, tienen letrillas repetidas (slogans) una de las cuales dice "déjalos ser" ( Let it be); pues bien, los adultos parecen acatar esa
súplica, pero es aparente: hay encono, rabia contenida o egoísmo contumaz; la
prueba de ello es que mantienen esa actitud solamente mientras no atañe a sus
vidas particulares o a sus propiedades.

4. Actitud nervisora (sorpresa)
Es una respuesta serena, científica, típicamente intelectual. Se inclina a
estudiar el problema como reacción a la sorpresa de una situación de cambio.
En México baste mencionar los estudios del Primer Foro Internacional de la Juventud organizado p&lt;;&gt;r Arte y Cultura, A. C. (en mayo de 1969) ; del Seminario

567

�Interamericano de Educación y Comunicaciones sociales (efectuado en mayo
de 1971 y en el cual se estudia la educación liberadora contra la comunicación
enajenante) , y las Jornadas Pro Juventud; realizadas en varias ciudades del
país. Material de estudio riquísimo lo constituyen los artículos de fondo de
las publicaciones diarias.

5. Llamamiento a la cordura y al diálogo (desconcierto)
Generalmente las asociaciones culturales, los funcionar-ios públicos, los rectores de las universidades y los escritores han hecho llamamientos sensatos
cuando los movimientos juveniles han llegado a situaciones graves. Recordamos el dramático llamado del lunes 9 de septiembre de 1968, del Rector e
ingeniero Javier Barros Sierra, un poco antes de la ocupación militar de la
Ciudad Universitaria en la ciudad de México.
6. Preocupación (inquietud)
En septiembre de 1971 se realizó por primera vez en la República Mexicana
un festival de música moderna ( Avándaro, Estado de México), que concentró
a una multitud calculada en 150,000 jóvenes en 50,000 metros cuadrados.
Una ola de protestas se levantó por este hecho, algunos precisando que esa
protesta hueca no tenía relación alguna con los sucesos del 68; otros, enlazando este asunto con la "norteamericanización" de la sociedad mexicana.
Independientemente de los comentarios, la realidad fue que en una noche de
música hubo consumo de drogas y nudismo.
"Nos preocupa profundamente lo que ocurrió esta semana en Avándaro.
Los jóvenes de hoy configuran su vida con elementos diversos a los que correspondieron a la generación adulta. Ello quizá produce una falta de entendimiento, pero no ha de causar la condena de sus hábitos y sus costumbres sólo
porque son ininteligibles.
"En este caso se advierte una "Imitación" irracional, extralógica, de reuniones
musicales semejantes, originadas en Inglaterra y los Estados Unidos. Se la
repite aquí mecánicamente. Priva el mercantilismo en la organización. Es tiempo de que piensen los jóvenes en el grave daño, el perjuicio acaso irreparable.
Es hora de que se den cuenta de que se les maquiniza en actos que quieren
ser simbólicos de antimaquinización" (Excélsior, 13 de agosto de 1971) .
7. Aturdimiento (asombro)
"En algunos profesores y estudiantes, se produjo una reacción de azoramiento total" (Dra. Paula Gómez Alonso Tlatelolco 68, p. 266).
568

8. Actitud abrumada (pesadumbre)
A menudo, la rebelión o la protesta de los jóvenes, sobre todo de los adolescentes, asume una actitud extrema: el suicidio. Se ha interpretado como un
acto para llamar la atención, pero hay algo más: el adolescente toma conciencia de sí mismo oponiéndose al pobre ( El suicidio de los adolescentes) ;
pero adult~ ante ese _hecho se encuentra "inmerso en una contradicción que
se qwere olvidar: la vida desemboca en la muerte".

:1

. ~'Los psicólogos han demostrado la importancia del despliegue de la agresividad del padre ante sus hijos -teoría en la que no estamos de acuerdopues si ~I padre nunca es agresivo el niño nunca se siente protegido. . No serí~
necesario que esta agresividad se pudiera manifestar de otra manera,&lt;: y mejor,
que sobre el volante de un auto? (los niños adornan esto: 'Más rápido papá.
oh, sí, más rápido, pásalo') . Después de la rebelión contra los padres .;eremo:
la de los padres? Después de la hora del padre abrumado debería ve~ir la del
p~dre rebelado":, Un juicio excesivo: la dimisión del padre pero la preocupac1on toma tamb1en el lugar de los jóvenes.
Los escritores advierten y denuncian el "Riesgo actual de la sociedad: Suicidio e~stencial", para los que se niegan a aceptar el cambio: "una sociedad,
cualquiera, que pror,rogue agónicamente el mito de la conciencia objetiva
para degradar la experiencia visionaria, de hecho cometería un suicidio
existencial".4
9. Autocondenación (espanto)
Una perturbación grave, crítica, ha aceptado la incriminación que ha hecho
la juventud a la generación adulta. Estos, han rasgado sus vestiduras.
Dice la lógica que uno de los sofismas consiste en presentar como verdadero
lo que es falso. La experiencia conmovedora de los adultos, condenándose a
sí mismo, ha sido una de las dimisiones más arrasadoras. Los adultos han admitido que ellos son los culpables de las guer-ras -aunque por supuesto han sido
en su mayoría víctimas inocentes de la maquinación de los trust de los
mercaderes de la sangre y de los grupos bélicos de los pueblos-; han admitido
ser autores de la sociedad de consumo y de la agresividad económica. Aceptan
su culpabilidad en los asuntos de las cámaras de gas, de Hiroshima y de
Vietnam y hasta de Biafra o Pakistán. Se sienten copartícipes de estos actos,

• PIAZZA, Lurs GUILLERMO, "Suicidio existencial" Excélsior. 21 de septiembre de
1971 (a propósito del happening de Avándaro) .

569

�sin advertir que son víctimas, como los pueblos del mundo, de los complots
esclavistas.
Conscientes de un sentimiento de culpabilidad -que no sé por qué llevamos
los seres humanos como una carga maldita-, se acumula el proceso de minusvalía que termina en la confesión.
Confeso el adulto, el joven se siente con causa justa y santa. Así se ha
llegado a un mundo sin perdón.
Esta aceptación claudicante, en la cual los hijos son rebeldes "con causa",
provoca la liberación del remordimiento del adulto, pero daña cruelmente la
conciencia juvenil al justificar implícitamente su conducta.
Como me he referido a la película Rebeldes sin causa que dio comienzo,
en gran parte, a la revisión sicológica entre las relaciones de padres e hijos,
conviene referirnos a cierta conjura deliberada para transformar la realidad
social. Baste citar, por ejemplo, los crímenes cometidos por los hippies de la
comuna de Mason, en California, E. U., que horrorizaron al mundo y posteriormente la filmación de una película -Joe- en la cual se cambian
todos los papeles y son los adultos los que hacen una cacería sangrienta para

que ,llegó
al sacrificio
JI
.
ose de 1a Colma)
. Y que eva con gracia el terrible peso de tener razón"

(J

Se refiere a los jóvenes que estuvieron can
arrebatados de pasión Pero e t
11
tando en Tiatelolco, ingenuos
.
·
n re e os estaban ta b'' 1
'
cend1ado camiones hecho "e
. .
m ien os que habían in'
xprop1ac1ones" rob d
1
~
a muchos; también los que hab' 11 d '
a o a os companeros, golpeado
ian ena o a la ciudad d . 1
as
compañeras
que
les
dieran
"
.
.
e msu tos y exigido a
1
servicio sexual" cuando tab
en 1os recintos universitarios J t
,
.
es an acantonados
,
· un a 1os lideres hm ·
1
ab1an
adoctrinado
en
diversas
f
.
p1os
y
os adultos que los
h h
causas, unaonaba un "
d f
se . a puesto en claro entre la conciencia (iblica
~,ar e ondo" que no
el Juego aquella multitud insens ta?
p
. ¿A qwen le estaba haciendo

°

a .

Pero lo cierto es que nadie esca , a la f . . ,
juvenil, convencida ingenuamente :
ue ascma~io~ de aquella concentración
iba a modificar mácicam
. . q. . su movlffilento -hecho de cantostrallada -inclusive ºpor seunste l~s InJufstmas sociales. y ante la juventud amemismos rancot' d
.
1
yo misma, dejó de levantar los ~
#ira ores en oquec1dos- nadie, ni
punos en sena! de protesta C
1 .
gunos h echos empiezan a aclararse 1 .
.
. on e tiempo, alpiar la dimisión de sus ideó) .
a misma Juventud ha tenido que contemaceptación de sus propias liJ~~io::ugna entre los líderes y la conmovedora

t

presentar a los jóvenes como víctimas.ª
11. Sentimiento de culpabilidad (conmoción)

10. Romanticismo a ultranza (fascinación)
No es difícil entender la más conmovedora de las reacciones del adulto: su
entrega a las causas de la juventud para rescatar el naufragio de la propia.
Patéticamente es la actitud que causa mayor burla entre los jóvenes. El adulto
asume, desde la melancólica añoranza de su propia juventud, una franca renunciación a la reflexión. Una época de la vida. sobrevalorada por su filosofía insensata, provoca la franca claudicación del adulto que pasa emocionado a la
otra orilla.
Justifica el adulto su actitud, con la presencia de la juventud honesta. Deja
el temor ("A los 40 años siempre nos parecemos a nuestro padre" André Malraux) y dedica alabanzas: "La más hermosa generación que ha dado México

¿ Quiénes son los culpables de la rebelión de 1 •
?
los depredadores sino los ideó)
L .
a Juventud . : los adultos. Pero no
,
ogos. a Juventud a pesar d
'd 1·
Han sido siempre I
d
'
e su i ea ismo, carece
de reflexión.
E.
1
os pensa ores los que levanta I b d
Jemp os: la juventud francesa de 1789 t , ·1 .
1
n as an eras.
adultos; los jóvenes comunistas de 1917 1 ema e ~pu so de los enciclopedistas
los muchachos que logran la autonomí~ ~: ~:nsa~1ent?s de Ma~ y de En_gels;
que los adultos les regalaron la 'd . 1
• 1:1mvers1dad Nacional confiesan
.
I ea, e monmiento actual f
b
e1 existencialismo filosófico y' postenormente,
.
sus Ma
ases en
en las ideas deiene
Sartre
y otros.
•
reuse

Luego es lógico pensar en ese sentimiento de culpabilidad intelectual.

12. Toma de conciencia (rechazo)
• Conviene precisar que, dentro de la imparcialidad de este ensayo, se presentan
indistintamente las diversas formas de la rebeldía juvenil, desde los movimientos violentos, los hippies, las protestas estudiantiles y las convencidas de buena fe, hasta los
aspectos más censurables.
Asimismo, para prestar met6dicamcnte las diversas actitudes sociales de los grupos
adultos, se incluyen acontecimientos que no están citados cronológicamente.

570

Podría
llamarse a esta actitu
• d bp1ca
, . "concientizaci6n" de los adult F
1
ma e grupo de los que no están de acuerd
h
os. ordose al riesgo de ser ·uz ados co
~ a rec azar los ataques, enfrentánlos que se deciden a ~n!r los pu::sd::r;;ilt::•í::rrados o conservadores. Son

571

�Ross Toole, profesor de Historia en la Universidad de Montana, dice que está
fastidiado de los niños consentidos: "Tengo 49 años. Tendré todos esos años
y me costó mucho trabajo llegar adonde he llegado (no muy lejos que digamos) . Me crié en la depresión; perdí cuatro años en la guerra; sé lo que es
el sudor; soy un hombre liberal, normal y estoy harto de los hippies, cansado
de buscar entendimientos. El mayor error de los adultos es la abdicación de
su deber, su pusilánime capitulación ante los jóvenes" (Billings Gazette. Broad-

de 1971" R
d 11 ·
lai.ar. Juni:vde e197~~ti~::; ~:7:c~i; y Servicio: de Alfonso Pérez de Sajunio? Programa 24 horas d l 18 d . ~as ,Que hubo detrás del 10 d,
• e
e JUDlo de 1971.

Dos formas bipolares:
La actitud del padre y la reacción de la madre

way, 1970).

13. Estupefacción (protesta y dimisión)
Se ha admitido como un hecho, que los estudiantes han encontrado apoyo
irrestricto en sus maestros. Esto no es del todo cierto. Ha habido dimisiones,
protestas y sufrimiento. Me consta, por ejemplo, la amarga decepción de muchos maestros que han sido sorprendidos ante la acusación de sus alumnos,
los cuales han puesto en tela de juicio su labor docente. Otros han sentido
como una porfanación, los hechos impublicables que han ocurrido en el recinto sagrado de las aulas, como otra desacralización. Algunos han apresurado
sus jubilaciones o han renunciado a sus puestos, frente a los insultos que
proliferan en los muros y pizarrones. Me consta también de los que han sufrido daños irreparables en su salud y han sido perturbados en su vida emocional. Algunos han padecido infartos ante las armas empuñadas o el asesinato
de las jóvenes dentro de los planteles. A los que han sido amenazados o
coaccionados, se les ha presentado un grave problema moral. Los rectores
han sido soezmente injuriados y uno murió a temprana edad. Un procurador
de la República dimitió y el gobernador del Estado de Nuevo León presentó
su renuncia antes de firmar una ley que estaba contra sus convicciones.
14. Ira (represión)

Los que tienen autoridad frente a los jóvenes han asumido tres actitudes
subsecuentes: buscar el entendimiento, adoptar una actitud firme y, finalmente,
asumir una energía total. Esto ha sucedido en muchos hogares y también en
la autoridad civil.
Respecto a la represión oficial de 1968, remito al lector a los informes do-

Muchos padres, que naturalmente a no so .
.
manera violenta acentuand
.
y
n Jóvenes, han reaccionado de
más que t,
o _precisamente aquello que irrita a los hijos: "Valgo
u, aunque no sea Joven" arec d .
.
en un mundo de poderoso . t p
e ec": con su actitud de triunfadores
s m ereses económicos. es 1 •
, •
padre depredador y del macho abUSiVO.
.
·
a unagen t1pica del
En cambio, aunque en forro
r bl
la madre ha sido complacienteª exp ica ef por su situación en el mundo social,
y a veces rancamente co
'd "Ell
de ellos" Se ha ¡·
nvenci a.
as están
de parte
1
.
.
.
n a iac o con 1os muchachos
be .
ha sido la mjusticia En el mo . .
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porque sa n bien lo que
.
vim1ento e 8 ellas die
d.
l
tas, arrojaron cántaros de a
l
'
ron mero en as colecmuchachos.
gua a os granaderos en Tlatelolco y ocultaron a los
Esta es u na s1·tuac1on
., parecida a las de otros pueblos "El pad
ás
m ese patriarca solemne y autoritario
. .
.
. re ya no es
plina de sus hijos. La función
~ue Vlgl~a con mano firme la discidel mandato a la del testim . pa~rna está ~voluc1onando para pasar de la era
ya no es el , .
ay una evidente revolución discreta el padre
del padre). umco maestro (Torroguy de Quéretain: Un juicio, excesivo

º1::º·

Una aguda
· ' apasiona
· da explicación sociológica pod , d
. . y q mza
.
estos moVlffiientos, el regreso a la " d
.
,,
na a vertir en
muchos jóvenes y la vuelto a un ''ma:r:~;:~sc:iatri:;10 ide~l d~ vida de
de la mujer en algunos pueblos.
o agresivo e la vida

La situación en los centros educativos

cumentales:

La juventud ha contado también con la alianza casi total d
y de los psicólogos.
e sus maestros

"Relación de los hechos de julio a octubre de 1968", Revista de la U niversidad Vol. XXIII No. l. Revista ,Por qué?, Octubre 4 de 1968, "El 10 junio

"El combate continúa en la Universidad" (Be
porque la reforma a la universidad francesa
hnnlolt Gerard, L'Express) ;
no se a evado a cabo; "Arden

572

573

�los liceos" (René Backman, L'Express) y los críticos francesse, estudian el
problema de Estados Unidos de América: "Norteamérica, país de pioneros
que han triunfado, se pregunta sobre el sentido de la aventura moderna y descubre que la prosperidad no asegura la felicidad" ("¿Por qué los j6venes rechazan el 'sistema'?"; Michel Drancourt. Rev. Réalités) y una advertencia
temible: "seguramente una cosa es cierta: el 'orden' no será restaurado
completamente en la Universidad". ( El nacimiento de la Universidad crítica
F. Gausseen. Le Monde) Este pron6stico encuentra en Latinoamérica otra
situaci6n gravísima, según estadísticas de la ONU y el severo estudio de los
investigadores Gurrieri, Torres-Rivas, Janette González y Elio de la Vega.
Estudios sobre la juventud marginal l; tinoamericana: de cada cien estudiantes que ingresan a las Universidades, solamente cinco salen con útulo, o
sea que hay una deserci6n de 95%.
La sociolog!a como escuela de revoluci6n

BIBLIOGRAFIA CONSULTADA

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.
.,
UNAM ( textos de problemas a::ém:!: Drre:c~on General de I~,forrnaci6n,
en el mundo).
Y políticos de la educac1on superior
GAOURIAN, COLETIE. "Los pad res" ' L'Express, diciembre, 1968.

Como comentario marginal, pero relacionado con el problema de la juventud
visto desde el ángulo sociol6gico, hay que advertir que el estudio de la so¡
ciología ha sido acusado como fuente de revoluci6n.

BARTON) Au.EN. "Cns1s
.. en Columbia" p br
1968.
' u ic

Una circular ministerial en Francia a raíz de los acontecimientos del llamado
verano sangriento, suprimi6 la sociología como disciplina aut6noma de la enseñanza superior, con intenciones francamente represivas, pues los hombres
del orden la consideran como escuela de revoluci6n, ya que fue el origen del
movimiento de mayo de 1968. (Bennot: El combate continúa en la Universidad) . Alfred Suavy en su libro La rebeli6n de los j6venes ataca a los soci6logos
por haber sido los más sorprendidos de la explosi6n juvenil.

BENNOT' GERARO. "El combate continua
. , en la Univer.:idad" L'E p
.
~
,
x ress, mayo,

Conclusi6n

El breve análisis sobre las reacciones psíquicas y las actitudes sociales de la
generación adulta frente a la rebeldía de la juventud, han permitido observar
las diferentes formas de perturbaci6n mental que los adultos han sufrido. Ante
los aspectos de la protesta de los j6venes, generalmente ininteligibles, ha funcionado un común denominador: el estupor.
Esta investigaci6n documental se ha reducido a dar testimonio de un movimiento que modificará -para bien o para mal- las estructuras sociales del

o pinion

Quarterly, otoño de

1969

GAUSSEEN
FREOENUC. "El nacimiento
. .
. . 19,68
de la Universidad crítica", L e M ond e,
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( textos traducidos)
San Angel, México, D. F., septiembre de 1971.

574

575

�GUY SrrBON, encuesta de Suzanne Brogger "Matrimonio de quince" ( traducido
por Ma. Luisa !caza), Le Nouvel Observateur, septiembre, 1969.
MrcHEL DRANcOURT. "¿Por qué los jóvenes rechazan el 'sistema'?" Réalités
Revue de París, julio, 1970.
GABBEY RÉGINE. "La pareja: Florecimiento y asfixia de dos personas", Réalités
Revue de París, enero, 1971.
TARGOWLA OuvraR. "El suicidio de los adolescentes. El grito de una juventud
desorientada" Hebdo. T. C. Témoignage Chrétien, no. 1384, trad., Ma. Luisa

!caza.

UN NUEVO ASPECTO DE LA REFORMA EN Mf.XICO

DR. RICHARD A. JOHNSON,
Ex Cónsul de los EU en Monterrey.
(Traducción del Lic. Alberto García G6mez).

ToRROGUY DE QuÉRETAIN. "Un juicio excesivo: la dimisión del padre", Réalités Revue de París, noviembre, 1970.
Comentario de Edmé Domínguez a "la rebelión de los jóvenes" de
SuAVY, Ed. Calmann-Levy, 1970.

Al.FREO

Estudios de las Universidades Latinoamericanas para el Primer Congreso Latinoamericano de Orientación. UNAM, México, 1970.

Nota: La bibliografía sobre la realidad mexicana está incluida dentro del
texto.

HACE YA CERCA de treinta años que Richard Patee hizo un comentario de mi
libro acerca de la Revolución Mexicana de Ayutla en la Revista Hispanoamericana de Historia (Hispanic American Historical Review). Se lamentaba
de que yo "había sido seducido por el liberalismo". Para entonces, esta crítica
me pareció regocijante, debido a mi convicción de que la tolerancia y la
validez filosófica del liberalismo podrían proteger la objetividad del trabajo
de un historiador.
Hoy, acepto la validez básica del cargo, pero seguiría negando aún el que
la mayoría de mis contemporáneos y yo fuimos seducidos. Más bien, fuimos
condicionados a una incuestionable aceptación de las verdades del liberalismo
y de la posibilidad de escribir una historia aceptable; si bien, así condicionada. Todos nosotros, desde luego, vimos claramente que los historiadores
marxistas y clericales, no podrían alcanzar objetividad a expensas de sus
convicciones. Yo -y sospecho que la mayoría de mis contemporáneos también-, fracasé en ver la viga en mis propios ojos.
Aun entonces nadie soñó con alcanzar una absoluta objetividad. Lo que
sucedió y sigue sucediendo fue el grado conseguido: la relatividad del éxito
en los esfuerzos para divorciar preconcepciones, ideologías y creencias propias
de un día, de las valoraciones históricas. El propósito de este ensayo es el de
sugerir que las evaluaciones de la más grande época de la Reforma en México, de 1855 a 1867, requieren especiales, sin duda, esfuerzos heroicos de los
historiadores, para apartarse ellos mismos del tema de su materia.
Esto es así por dos razones; primero muchos de sus problemas exponen una

576

577
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como lo hizo la destrucción o ineficacia de la documentación relativa a prominentes conser-vadores y moderados y sus actividades.
La absorción de mucho del dogma del puro en la elaboración del nacionalismo mexicano, acompañó una importante intensificación y ampliación de la
influencia nacionalista. Ambas consecuencias resultaron de la politización
de muchos mestizos y algunos indios durante el largo conflicto. La semideificación de Juárez, Zaragoza y Díaz, ocurrió como parte del contenido de la
Reforma y el antintervencionismo al nacionalismo mexicano. Esto, desde
luego, suministró al revisionismo lo más difícil, por no decir arriesgado, especialmente para los escritores mexicanos, aunque la revolución de Madero destruyó la santidad de Díaz.
Durante nuestro siglo unos pocos conservadores, tales como el Padre Cuevas,
un conspicuo oposito!' como Francisco Bulnes, y un puñado de biógrafos filopietistas, a quienes los lazos familiares les dieron incentivos y sanción, han
intentado acercamientos revisionistas al período o a los aspectos o a los guías
de aquéllos. Ninguno de esos escritores ha ejercido influencia destacada,
excepto Bulnes quien provocó un diluvio de piadosos elogios a Juárez.
Desde luego, magrúficas contribuciones a la historiografía mexicana han
sido hechas durante este siglo por Cosío Villegas, Arnáiz y Freg, Toro, Teja
Zabre y otros estudiosos mexicanos y extranjeros. Pero relativamente poco
trabajo ha sido hecho sobre las interpretaciones fundamentales del conflicto
de 1854-1867, o sobre el papel de los conservadores y moderados en él. Sin
embargo, estudiosos del siglo XX han editado y publicado mucho de la documentación básica sobre la cual cualquier intento mayor a examinar la tesis
de lo puro y sus evaluaciones, debe descansar. Unas pocas dispersas y no sistemáticas correcciones de las distorsiones y omisiones de lo puro, también han
sido intentadas.
Si los historiadores mexicanos generalmente no se han atrevido a hacer las
interpretaciones y evaluaciones de lo puro, los historiadores de los Estados
Unidos, incluyendo al autor, tienden a ver el período de la Reforma a través
de lentes terrenales para la determinación de un liberal, republicano, federal,
más o menos igualital'ios en una sociedad secular. Pocos estudiosos tales como
Pattee y Castañeda, intentaron alguna rectificación, si bien con prejuicio
clerical.
Probablemente, los conservadores mexicanos y los jefes moderados, cuyas
reputaciones han sufrido la mayoría severamente de negligencia y distorsión,
nunca puedan ser rehabilitados dentro del contexto del nacionalismo mexi579

578

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Algunos de los análisis precedentes obviamente aparecen como tentativos y
aun de conjetura. En tanto que una gran mayoría de monografías explore más
objetivamente los programas y actividades de las tres principales facciones y
de sus jefes, un tratamiento razonablemente balanceado de la época y de sus
personajes, permanecerá imposible. Necesitamos saber, por ejemplo, mucho más

se!~n;ti:teris nacional, todos ellos lo interpretabaln en_ t~:i:::ep:;/:::~
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Un ulterior hecho sobresaliente que debe subrayarse, a la luz del triunfante
esfuerzo del puro para marcar a todos los partidarios del imperio como traidores, es que todas las facciones llamaron a las naciones extranjeras y a voluntarios para auxiliarlos en contra de los enemigos domésticos. Si los conservadores
dieron la bienvenida a la asistencia francesa y los moderados aceptaron a Maximiliano, el gobierno de Juárez, a su vez, llev6 a cabo el Tratado McLaneOcampo, obteniendo la ayuda naval de los Estados Unidos para romper el
bloqueo de Miram6n sobre Veracruz y deportar a Santa Anna, mostrando no
poco malestar en sus esfuerzos para obtener el auxilio de &amp;tados Unidos durante la Intervenci6n y el Imperio. El hecho brutal que aparece es que todos
los contendientes estaban preparados a sacrifical' el interés nacional para derrotar a sus enemigos domésticos. Esta revelaci6n no muestra ni siquiera cuestiones de sinceridad y dedicaci6n de todos los jefes de todas las facciones
mayores. Esto sencillamente afirma la veracidad de que el inflexible sostén de
cualquier principio, incluyendo el relativismo o la moderaci6n, induce a una
estrechez de visi6n y a una clistorsi6n de percepci6n capaz de rendir resultados
contraproducentes.

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a : ;m7fe:ados. La insistencia de los moderados en la evoluocd16arrun,_menatso qp~~:
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grupo aspirante, parec1an hab;:r::::o t:;:ndo un poco más que perder, se
que los moderados. Los mo
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d . t Deb1"do a que los mode. 1
· ' 1 y el aromo am1en o.
inclinaron hacia a p~cauc101
conservadores tendieron a conceder
rados fueron pragmatistas y los pur~sd y · 1"deolo'gicas ambas facciones
.
· a las cons1 erac1ones
,
una mayor '.111P?rtancia
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extremas antipatizaron a l~s m
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otro. La resultante lucha sm cuarte ' pre es no a
como facci6n política.

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dían de la Iglesia para su asistencia. Los moderados prometieron beneficiar a
todos a través del desarrollo econ6mico, estimulándolo, por el respeto a la
propiedad y la tranquilidad doméstica. Los puros pregonaron el programa de
la Reforma como una solución para las enfermedades fiscales y sociales de la
naci6n. Pero en todos los casos, los intereses de clase, los de corporaci6n y el
mejoramiento o beneficio personal, parecían impedir las esperanzas de los espíritus más puros. En concreto: todos los protagonistas del gran drama representaron facciones del "establecimiento", y se mostraban ellos mismos, como uno
puede esperar, ser hombres de su clase, de su tiempo y lugar. Parad6jicamente,
s61o Maximiliano y su consol'te mostraron algún interés real con la masa de
los peones. Sus esfuerzos débiles para mitigar los abusos del sistema hacendario,
trajeron respuestas negativas de todos los sectores políticos. El público, en general, gan6 poco de las Leyes de Reforma, sino hasta después del régimen de
Díaz, porque la Iglesia no podía por más tiempo financiar los limitados servicios sociales que había otorgado previamente, y porque la distribuci6n de la
tierra lleg6 a estar muy mal repartida después de la venta de las tierras ejidales
bajo el gobierno de Díaz.

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conservadores, el rango preciso y el valor de los ser-vici~s sociales r~hzados ~:
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la Iglesia antes de la Reforma, las afiliaciones part1d~stas Ylos ?ng:n:~ ::~ :
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!meas imc1ales,
procen en pie
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vcchosas ;ara la investigación, que pueden abrir las puertas a m s amp os

PORTUGAL EN EL MUNDO ACTUAL
Da. CARLos AucusTo FERNANDEs
Embajador de Portugal en México

reavalúos.
Sin disminuir la estatura de figuras tales como las ~e Juárez Y_ ~aragoza, necesítanse resultados de acuerdo con una más apropiada atenc1on dy un ~ás
án
especialmente de sus a versar1os.
claro tratamiento de sus contempor eos y
,
medida
Ciertamente la verdadera estatura de un gran hombre solo puede ser
l
en términos' de las dimensiones exactas de sus colegas y ~ponentes, porq~e :
despreciarlos o ignorarlos, se le priva de un elemento esencial de su humamda .
· h ' en los
.A
n es tiempo ya de romper los moldes de Parson ~eemis
, caso . O d los puros de esta época de la hºIStona
· mexicana permanece
cuales la f1gura e
Jeto elenco de los
todavía impoluta? ¿No es tiempo ya de presentar un comp
hit .
protagonistas en ;amaño natural de éste, el más grande drama de la s ona
de México?

No

HAY MOTIVO

más válido, noble y oportuno para un encuentro que la amistad.

Agradezco por eso al Club Sembradores de Amistad el honor y la oportunidad que me dio para poder ofrecerles también, en toda su pureza y sinceridad, mi propia amistad -la amistad de portugués a mexicano y de
Portugal a México.

Y, como embajador de los portugueses ante los mexicanos, no creo nada
más apropiado en esta ocasión que dar a conocer a los Sembradores de Amistad lo que es Portugal, tomando en cuenta su rica herencia del pasado, los
importantes intereses del presente y las promisorias esperanzas del futuro.
La , amistad tiene por base el conocimiento. Sólo existe cuando se practica,
cimentándose con la práctica. Para que los mexicanos nos conozcan mejor voy
a hacerles un resumen tan claro cuanto posible de lo que significa Portugal
en el momento presente, a fin de que mexicanos y portugueses se tornen más
amigos, libres de prejuicios de cualquier naturaleza.
Portugal, que es hoy más bien una pequeña potencia, tiene, sin embargo,
problemas que sólo afectan a las grandes potencias. La importancia internacional de un Estado y sus problemas correspondientes, no dependen solamente
de su fuerza militar, económica y cultural, sino también de sus posiciones estratégicas. Portugal es directamente afectado por la lucha Este-Oeste.
La nación portuguesa constituye un Estado independiente cuya soberanía
sólo reconoce como límites, en el orden interno, la moral y el derecho, y, en
el internacional, los que resulten de las convenciones o tratados libremente
celebrados o del derecho consuetudinario libremente aceptado, competiéndole
cooperar con otros Estados en la preparación y adopción de soluciones que
interesen a la paz entre los pueblos y al progreso de la humanidad. Portugal

582

583

�preconiza el arbitraje como medio de dirimir los litigios internacionales (artículo 4o. de la Constituci6n) .

b) mejoría de las condiciones económico-sociales de los port
• · ti ·
·
ugueses con
mayor JUS cia social, en Europa y en ultramar·

Esta disposici6n constitucional es fuente de consecuencias muy importantes,
como veremos más adelante.

c) :efensa de ultramar contra los movimientos subversivos izquierdistas
a~ya os, armados, financiados y dirigidos del exterior (F
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msta ah r d bed. .
RELIMO, comu' . o a e o iencia moscovita, en Mozambique con apoyo 1 , t·
Tanzania .
.
og1s 1co en
. ' UPA, no comunista, y MPLA, comunista, también de obediencia
moscovita, en_Angola, con. apo_yos logísticos en los dos Congos y en Zambia.

Portugal es miembro de todas las organizaciones internacionales de carácter
general, a las cuales presta la más honesta colaboraci6n, incluyendo la ONU,
a pesar de ser allí particularmente atacado después que aquella organizaci6n
pasó a ser dominada por los bloques socialista y afroasiático.
Portugal forma también parte de importantes organizaciones regionales o
no generales, como la EFTA, el Pacto del Atlántico Norte (OTAN) y la OCOE.
Mantenemos con el gran Brasil y con la vecina España, relaciones de cordialidad muy especial, fraternales.
Continúa vigente la alianza luso-inglesa, formalizada inicialmente por el
Tratado de Windsor de 1385, siendo la alianza más antigua de la historia,
habiendo resistido a los vientos de ésta.
Con los Estados Unidos de América, Portugal ha estado ligado solamente
por intereses comunes y, desde 1949, por la Alianza Regional del Atlántico
Norte (OTAN), lo que no impidi6 que Portugal cediese a los Estados Unidos,
gratuitamente, las importantes bases de las Azores durante la última guerra.
Esto permiti6 destruir o ahuyentar a la flota submarina alemana del Atlántico
Norte y realizar después con seguridad el ingente transporte de tropas americanas de los Estados Unidos a Europa, necesario para iniciar allí la contraofensiva aliada que llev6 a la completa derrota de Hitler y de su terrible
filosofía. Actualmente, aunque sin ninguna subvenci6n ni tratado, las estratégicas y por ahora insustituibles bases de las Azores, continúan a ser utilizadas
por los Estados Unidos fuera del cuadro de la OTAN, constituyendo un
caso único de colaboraci6n desinteresada y valiosa en la historia político-militar
de los tiempos modernos, incluso porque las relaciones luso-americanas no
siempre han estado exentas de dificultades.
Con México, Portugal mantiene relaciones inmejorables, pudiendo, sin embargo, ser mucho más intensos los intercambios culturales y comerciales entre
portugueses y mexicanos.
Los grandes problemas que se presentan a Portugal en la época actual son
sobre todo, estos:
a) necesidad de una industrializaci6n tan rápida cuanto posible, que no
depende s6lo de nosotros, pues no puede haber industrializaci6n sin mercados;

584

'

::~:,R:op~bul~1stad, dGe ~bed1enc1a moscovita, en Guinea, con apoyo logístic~
u ica e umea y en Senegal).
Las ~errillas en Angola, Guinea y Mozambique, que no ocupan efectivam~nte mn~na parcela de aquellos territorios, atacan por sorpresa desde los
paISes vecmos donde se refugian luego que son detectadas y perseguidas por
las tropas y poblaciones portuguesas. Nos obligan a grand
.
'f1
mil.
es, Y en parte, mu I es gastos
itares, impidiéndonos dedicar al fomento económico-socia)
cultural_ s~as mucho más importantes de las ahora utilizadas para tal
con perJUICIO del desarrollo de todo el territorio portugués sobre todo el n~
europeo.
'

f:

Est0 es tanto más grave cuanto es cierto que Portugal es un país no completamente desarrollado en Europa y subdesarrollado en ultramar.
Sin emba~go, Portugal ha soportado sin mayores dificultades ]a lucha estéril
que nos es impuesta, no previéndose ni el colapso militar ni el económicofinanciero.
En este momento, Portugal dedica a la defensa 40.7% de los gastos totales
del Estado.
Antes de las guerrillas, en 1960, los gastos militares eran, en por.
centaJe,, s61o 25.2% de los gastos totales, mas, en valor absoluto, mucho menores aun (2,860.000,000.00 de d61ares en 1961 para 11,290.000,000.00 actuales). No obstante, los gastos militares han sido cubi·ertos con los ingresos
ordinarios y el presupuesto continúa equilibrado.
Portugal mantiene un nivel de reservas en oro y divisas de los más
altos en porcentajes y bastante importante en valor absoluto, con más de
1,450.000,000.00 de d6lares.
El producto nacional bruto metropolitano fue, en 1970, de cerca de
200,000.000,000.00. El rendimiento per cápita fue de cerca de 22,000.00, esto
es, un poco más de 750 dólares por persona.
La balanza de pagos continuó presentando saldo positivo, aunque continuó

585

�a ser negativo el saldo de la balanza comercial. Continuaron a ser significativas las entradas por remesas de emigrantes y por el turismo.
Comenzamos a tenel" falta de mano de obra, particularmente en la agricultura, pues los altos salarios de los países del Mercado Común atraen toda la
mano de obra disponible en la región, sobre todo la no especializada oriunda
del sector agrícola, que en Portugal, como en muchos otros países, fue demasiado sacrificado durante décadas en beneficio de la industria.

los Ministros, sien?º el Presidente del Consejo nombrado y exonerado libremente_ por el Presidente de la República. Los Ministros, Secretarios y Subsecre~nos de Estado son nombrados por el Presidente de la República, mas
medi~nte pr?puesta del Presidente del Consejo, y sus nombl"amientos y exoneraciones nene~ que ser refrendados por éste, que responde por la política
general del Gobierno Y coordina y dirige la actividad de todos los Ministros
que ante él responden políticamente por sus actos (artículos 107 y 108).
'

Portugal es, en términos constitucionales, una República unitaria y corporativa, basada en la igualdad de los ciudadanos ante la ley, en el libre acceso
de todas las clases a los beneficios de la civilización y en la interferencia de
todos los elementos estructurales de la Nación en la vida administrativa y
en la hechura de las leyes (artículo 5o. de la Constitución) .

Por t~to, quien gobierna es el Presidente del Consejo con su Ministerio
Y_ no pro?iamente el Presidente de la República, cuyos actos, salvo tres excepc~ones, tien~n- que ser refrendados por el Presidente del Consejo y por el Mirustro o Mm1stros competentes, bajo pena de inexistencia. Sólo no carecen
de refrendo los siguientes actos, que son, además, muy importantes:

No hay, por tanto, discriminación, tanto racial, como social, económica o
religiosa.

a) el nombramiento y dimisión del Presidente del Consejo de Ministros;
b) los mensajes que dirija a la Asamblea Nacional•
c) la renuncia del cargo (artículo 82) .
'

A su vez, el ter-ritorio de Portugal comprende:
a) en Europa, el Continente y archipiélagos de Madeira y de las Azores;
b) en Africa occidental, el archipiélago de Cabo Verde, Guinea, S. Tomé
y Príncipe y sus dependencias, S. Joao Baptista de Ajudá, Cabinda y
Angola;
c) en Africa oriental, Mozambique;
d) en Asia, el Estado de la India ( ahora ocupado por la Unión Indiana),
Macao y sus dependencias;
e) en Oceanía, Timor y sus dependencias (artículo lo.).
El territorio total que integra el Estado portugués abarca la superficie de
91,161 Km 2 en la Metrópoli y 2.081,936 Km2 en el ultramal". La población
total alcanza aproximadamente 9.500,000 en Europa y 13 a 14 millones en
Africa y en Asia.
Portugal es así un Estado pluricontinental y multil'racial, organizado políticamente en República, teniendo por órganos de soberanía el jefe de Estado,
la Asamblea Nacional, el Gobierno y los Tribunales (artículo 71) .
El jefe de Estado es el Presidente de la República, electo por 7 años.
La Asamblea Nacional se compone de 130 diputados electos en todo el
territorio pol'tugués, metropolitano y ultramarino, por sufragio directo, para
un período de cuatro años.
El Gobierno es constituido por el Presidente del Consejo de Ministros y por

586

Para asesorar al Presidente de la República, existe un Consejo de Estado,
compuesto de los siguientes miembros:
a)
b)
c)
d)
e)
f)

el Presidente del Consejo de Ministros;
el Presidente de la Asamblea Nacional·
'
el Presidente de la Cámara Corporativa;
el Presidente del Supremo Tribunal de Justicia;
el Procurador General de la República;
Y diez hombres públicos de superior competencia nombrados vitaliciamente poi' el jefe de Estado (artículo 83).

Para coadyuvar a la Asamblea Nacional (y al Gobierno, cuando éste lo
desee) en la hechura de las leyes, hay una Cámam Corporativa, de funciones
consultivas más obligatorias, compuesta de representantes de las autai,quías
locales y de los intereses sociales, considerados éstos en sus ramas fundamentales
de orden administrativo, moral, cultural y económico ( artículo 102) .
El ultr:amar está representado en el Parlamento, además de cada provincia
ultramarina tener su Consejo Legislativo y su Gobernador. Existe un Ministerio
de Ultramar.
. Los Tribunales ejercen, como órganos de soberanía, la función judicial con
Jueces de carrera, vitalicios e inamovibles, y en los hechos sometidos a juicio
no pueden los Tribunales aplicar leyes, decretos o cualesquiera otros diplomas

587

�. . n lo dispuesto en la Constitución u ofendan los principios en ella
que .mf rmJa
consignados ( artículo 123) •

Compete a la Asamblea Nacional:
.
1 suspenderlas y revocarlas;
a) hacer leyes, mterpre~ as,
1 C titución y de las leyes y apreciar
b) vigilar por el cumplimiento de a ~~s
.
los actos del Gobierno y de la Administración;
c) etc., etc. ( artículo 93) .
.
nfanza del Presidente de la República y su
El Gobierno es de la exclusiva co d i d 1 destino que tuvieran sus propuestas
conservación en el ~oder no ~epen; / Asamblea Nacional (artículo 112).
de ley o de cualesquiera votaciones e a
Compete al Gobierno:
refrendar los actos del Presidente de la R~pública;b las convenciones
a)
b) hacer decretos-leyes Y, en casos de urgencia' aproar
la b
e1·ecución
Y tratados internacionales;
uena
c) elaborar decretos, reglamentos e instrucciones para
de las leyes;
.
de la administración pública
d) ejercer la superintendencia en el conjunto
(artículo 109) •
,
transformó en Estado pluricontinental y
Para entender como Portugal se d
af .cano en el mundo actual,
.
b tOdo como Esta o euro n
.
multirracial, Y so re
,
.ó a partir de la Reconquista
1
tenemos que observar sus ongenes y evo ua n,
cristiana en la Península Ibérica.
,
,
lbé .
or los moros en 711, se destruyo
Con la invasión de la Penmsula
•nea pi)' ex·1stente y fue tal el impulso
· · 'ti entonces a 1
,
•
la precaria estructura vis1go ca
. d 1
, sula cayó bajo el imperio
t' po casi to a a pemn
musulmán que, en poco iem ~'
d 1 N oeste escapo' a la pousée del
'l
pequena
zona e or
.
S
mahometano. o o una
.f
f .
su penetración hasta Francia,
Islam habiendo continuado los Je es ª1 ncpan~s 1 Ibe'ri'ca caería fácilmente.
'
· ·
de a enmsu a
pensando que el re~uct? c~su~: fue de allí donde nació la Reconquista, al
No sólo no aconte~10 as1, sino q s" Con altas y bajas, la reconquista era ya
grito d~ "por Santiago, a los ~o;d .lle ando hasta Toledo a fines del siglo XI.
irreversible con Alfonso VI y e i ' g
d
,.
, . debido a las peculiaridades de la gente y e
En la orilla manuma atl:m~ca,
. d
d ncia facilitado por la concep,
movumento de m epen e
'
d
·
la geografia, surge
un
.
.
.
d
1 si'glo XII, un nuevo Esta o cns. d 1 ,
y a prmc1p1os e
ción monárquica e ~ epoca, ' . le Condado portucalense nace un verdatiano da señales de vida. De un SJmp
588

dero Estado con D. Alfonso Henriques, primer Rey portugués, que demarcó
Portugal con su espada y lo consolidó por su hábil diplomacia.
En efecto, ni la Santa Sede ni el Rey de León y Castilla, veían con agrado
la división del Imperio cristiano peninsular en plena reconquista. De aquí las
tremendas dificultades que el primer Rey de Portugal encontró, ora en Roma
ora del lado de su primo Alionso VII, no obstante Portugal ser un Estado de
territorio casi totalmente conquistado a los moros. Las dificultades con el Emperador peninsular, D. Alfonso Henriques resolviólas con la espada, imponiendo
por la fuerza el reconocimiento de su independencia. Con Roma, tuvo que
recurrir a la negociación, lo que llevó tiempo.
A pesar de estas tremendas dificultades, el primer Rey portugués, con base
en Coimbra, va rápidamente conquistando casi todo el territorio que hoy forma
el Portugal europeo. Sus sucesores inmediatos no sólo conquistan todo el territorio moro hasta el mar en el sur de Portugal, avistando ya Marruecos, sino
que pueden prestar aun ayuda a los Reyes Castellanos en sus guerras de
conquista contra los moros {batallas de Navas de Tolosa y de Salado).
No obstante la fuerza vital demostrada por el núcleo portugués, los Reyes
Castellanos no se conformaban con la independencia de Portugal y por eso,
con pretexto de herencia dinástica, se originó la invasión castellana que llevó
a la gran victoria portuguesa de Aljubarrota, en el corazón de Portugal, el 14
de agosto de 1385.
Consolidada la soberanía portuguesa sobre el territorio portugués actual
en la Península Ibérica y hechas las paces de 1411 con Castilla, el pueblo
lusitano, lleno de vitalidad e iniciati\·a y animado del espíritu de reconquista
y de cruzada, va a atacar la más importante plaza mora en el norte de
Africa -Ceuta-, que toma en 1415, debilitando así el poder moro, que quedó en Granada ya en situación precaria (conquistada en 1492, año en que
Colón descubre las Antillas).
La conquista de Ceuta permitió a los portugueses iniciar la fantástica
obra de los descubrimientos, navegando hasta el final de Africa, de Asia, de
Oceanía, de la América del Norte y del Sur.
En el siglo xv aun imperaba la vieja leyenda del mar tenebroso, concerniente a la penetración del Atlántico para el sur: los blancos se tornarían
negros y los barcos serían devorados por el mar enfurecido. No sólo por las
dificultades de navegación como, sobre todo, por el miedo de ese sorbedor
humano, nadie se atrevía a navegar lejos de la costa o a navegar para el corazón del Africa. Sólo la ciencia que la Escuela Náutica de Sagres, debida
589

�al extraordinario Infante D. Henrique, proporcionó a los navegantes portugueses (y extranjeros) y de la fe, sincera y fuerte de los portugueses en el
catolicismo, pudieron mover a los hombres contra los t~rribles peligros del mar
tenebroso, que Camoes tan genialmente supo interpretar en la figura del
Gigante Adamastor, en Os Lusíadas.
Por la ciencia, los portugueses supieron vencer el mar y orientarse en él.
Por la fe, pudieron vencer el miedo resultante del imperio de los mitos durante muchos siglos.
Es por eso que los descubrimientos portugueses están ligados a la cruz,
haciendo parte de la política lusitana de los siglos xv y xv1 la expansión de
la fe y del imperio. Es por eso también que los contactos de los portugueses
con los pueblos descubiertos se revisten de un espíritu humanista, que otros
pueblos gescubridores o conquistadores sólo ahora comienzan a entender.
Aliado al deseo de contornar el poderío musulmán en Africa, atacándolo por
la espalda en el Indico y Mar Rojo, debilitándolo para aliviar a Europa, está
también el deseo de descubrir nuevos mundos y nuevos pueblos. Los portugueses van reconociendo toda la costa africana, suben el Indico, llegan a la
India legendaria y fíjanse en Goa, entonces dominada por los musulmanes
( imperio mogol) ; derrotan armadas turcas y persas y ayudan a la cristiana
Etiopía (Reino del Preste Juan) contra la penetración islámica; dominan
los mares de la Malasia y llegan a la China y al Japón, llevando a todos estos
pueblos el contacto efectivo con el Occidente, empezando de esta forma un
movimiento de mercaderías y de ideas que nunca más cesó entre Occidente y
Oriente.
Demostraron así los portugueses que el nacumento de un Estado cristiano
más en la península ibérica, en plena Edad Media, en el tiempo del gran
maestro Abelardo y de San Bernardo, no sólo no debilitaría la lucha contra
el Islam sino que por el contrario, se transformaría en el factor más importante de la decadencia morisca y de la evangelización católica en el mundo
no europeo.
Lanzados a los descubrimientos y al comercio con pueblos desconocidos o
escasamente comunicados hasta entonces, que procuraron traer a los beneficios de la civilización cristiana, no tuvieron los portugueses la preocupación o
el propósito de conquistar sus posiciones en Africa, donde, además, no había
Gobiernos constituidos, y, en Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, ni siquiera
habitantes, lo que, aliado a la concepción cristiana de la vida permitió, desde
el inicio, un buen entendimiento entre portugueses y nativos, que se fueron
590

as~ciando. a nosotros. Ya en el siglo xv1, poi' nuestra mediación se consagró el
pruner ob1spo negro.
'
Pero, ante los triunfos de los portugueses en el campo de lo d
b · ·
d ¡
• .
s escu nnuentos
Y, ~ co~erc1~ 1~tercontinental, otros pueblos europeos, de mentalidad
ropos1tos b1en d1stmtos, disputaron a Portugal tanto los mare
¡ y p •
. .
s como e comercio
; .aun .terntonos, apareciendo así nuevas potencias marítimas mundiales de
ehca
diferente
· encomendado al hábil ·u.
.
, las cuales, con base en un traba30
nst~ _Grotms, :º~aron la navegación y el comercio portugúeses y, con auténJco
espmtu colomahsta, ocuparon territorios antes bajo la influencia lusitan

ª·

Nac:,, de eSt a fo~a una política colonial, apoyada en aquellos países en las
compan1as
de Indias.. Portugal
tuvo que defenderse de las amb·1c10nes
·
d e otros
Est d
. ,
_ a os~ mas_ no participo en esta política colonialista, pues desde el comienzo
dio nac~o~~lid~,d po~~guesa a los nativos de ultramar capaces de integrarse
e~ la c1:7,ilizacion. cnstiana. Nunca vio el problema ultramarino como una
explo~cion col?n~al. _Poi'_ el contrario, Portugal, aun durante los Gobiernos
republic~os mas IZqmerd1stas, se esforzó siempre por integrar a las poblaciones
ultra_ma~as en la nación portuguesa, que desde hace mucho se presenta como
mult~rrac1a] y _multicontinental, de cuya política Brasil fue el mejor fruto es
el mas claro e3emplo.
y
Nosotros distinguimos "colonialismo" y "colonización".
Hacemos y pensamos continuar y hacer "colonización" esto es p
tr
l
l
.
,
, rocurar
ael' a ª. c~ _tura occidental, la más alta que se conoce, poblaciones aún en
estado pnm1tivo, verdaderamente ajenas a cualquier concepto serio de cultura. Mas no_ ~acemos, ~ pensamos hacer "colonialismo" concepto éste ligado
a la _explotaci~n comeraal Y humana por ciertos Estados sobre todo durante
los fmes del siglo XIX y principios del actual.
_Realmente, en vez de explotar poblaciones atrasadas en beneficio de una
~moría o de intereses _ajenos a aquellas poblaciones, Portugal ha procurado
~tegrarlas en la co_murudad legal y social portuguesa, en completa igualdad rae~~] u o~a, pero sm destruir su identidad propia. A un concepto de segregac1on racial o de explotación de ciertos hombres por otros más desarrollados
Portugal opone una ideología y una práctica de completa igualdad entre lo~
hombres, diferenciados solamente poi' sus aptitudes y legítimos intereses personales. No creemos en razas superiores o inferiores como tales, antes juzgamos a _to~os los seres hu~anos, por el hecho de serlo, igualmente partícipes
de la cligrudad que les adVIene de ser todos hijos de Dios y poi' tanto hermanos
en el mejor sentido de la palabra.

591

•

�Por otro lado, no creemos en la validez indiscutible sin excepciones, para todos los hombres, en todos los lugares y tiempos, del principio de "un hombre,
un voto" -este principio es obviamente el correcto en un medio homogeneizado y ya de cierta elevación cultural, mas se falsifica si es aplicado por un
grupo más elevado a una población básicamente primaria, ajena a los altos
conceptos e intereses que tal principio representa o debe representar-. Para
escoger es necesario saber lo que se quiere y lo que se va a escoger. Elegir
por presión o por sugestión de otros, no es elegir, es mentirse a sí mismo:
es contrario a la dignidad humana y a los intereses legítimos de los que, por
ignorancia, no son capaces de autodeterminarse en el campo de la política o
de la economía modernas.
·
Por eso, en vez de la primacía política, y de la independencia como normas
iniciales indiscutibles, pensamos que importa sobre todo proporcionar antes
a las poblaciones que aún no benefician, o poco benefician, de la civilización,
un desarrollo sociológico y económico, por medio de la salud, higiene, educación, de la destribalización y del trabajo justamente remunerado.
Después, cuando ya hayan llegado a cierto estado de madurez y consecuente armonía social y adquirido nociones políticas y económicas que les
permitan decidir po11 sí mismas el camino que les conviene seguir, entonces
las poblaciones escogerán libremente, no necesitando de presiones o su~estiones
exteriores. Así, la solución final tanto puede ser la independencia como la
continuación de la integración o asociación, mas la solución inicial no puede
ser otra que la de la honesta integración como principio.

•

Si los Estados poderosos, en vez de hacer todo para dividirse al Africa.
política y económicamente, lanzando allí la confusión y la miseria, a fin de
gobernar por interp6sita persona, con apariencias de ayuda técnica, política,
económica y cultural, ayudasen honestamente a los pueblos africanos a superarse, otras y más brillantes serían las perspectivas africanas en un futuro
relativamente próximo. Como van las cosas, con influencias rusas, chinas y
de otros pueblos, incluyendo las cubanas, tenemos que reconocer que los pseudobeneméritos de los pueblos africanos sólo les están causando perjuicios
irreparables. Véase el Congo ex belga, por ejemplo, donde la intervención
exterior, capitalista y socialista, llevó al caos a un territorio inmenso que antes
era modelo de orden y de riqueza. Si realmente se está por el principio de
autodeterminación, por favo11, no se intervenga en los problemas de los otros
pueblos; dejemos que cada uno se autodetermine efectivamente; respetémoslos para que ellos, a su vez, nos respeten. De lo contrario, pasaremos lo mejor
de nuestra vida pretendiendo resolver los problemas de los otros, aunque no
sepamos o no queramos resolver los nuestros.

sn

La tesis portuguesa es as1,, a nuestro ver da
.
fendible en el contexto af .
F
'
ra, racional y moralmente dencano. ue pena qu 1 E d
pretender ayudar a los pueblos af .
e ~ sta os que hoy parecen
Africa y en América la "d 1 , ncanos no hubiesen aplicado siempre en
'
I eo ogia que ho di
d
'
razas, de credos y de . t
y cen efender: la igualdad de
m ereses.
En términos constitucionales y reales las
.
guesas gozan de completa iguald d '
~blaciones ultramarinas portusiendo ciudadanos de la m·
1ª en relación a las de Portugal europeo
1sma c ase La , · dif
.
,
de ser allí en mavor núme 1
.
umca erenc1a reside en el hecho
'
ro os que apenas com·e
· ·
nos seres humanos De aq , 1 f
I nzan a vivir como moder.
u1 e es uel"ZO extraordinario
p
.
que ortugal, a través
de sus planes de fomento está h . d
, á "d
'
aaen o en Afnca en el
.d d
mas r pi amente posible el nivel d "d d l
'
sena o e elevar lo
e vi a e os portugueses africanos.
~uego que los recursos técnicos científic
, .
acción de desarrollo ec , . '
.
os y econom1cos lo permitieron la
, .
onom1co social y cultural d 1 1
rapidamente cimcntánd
d '
e u tramar acentuóse
'
ose ca a vez más la unidad nacional
Hoy, . tenemos el orgullo de los resultados a a
.
con recientes pareceres elogioso
I d . . y lcanzados y nos honramos
s, en os om1mos de ]as
·
tanto de la OIT como de la o
Es
. . .
respecbvas actividades,
d l ·
MS.
tamos mv1rtiend
Af ·
e financiamiento de los plane d f
o en
nea buena parte
s e omento y esperamo
d
anos, sea posible dar a las pobl .
d
. s que, entro de algunos
africanos no sólo paz y
~cione_s e los respectivos territorios portugueses
'
armoma racial sino tamb·,
.
en todos los sentidos.
'
ien una s1tuaci6n envidiable
Entre los proyectos cuya realización
. . .
fomento tiene particular imp rtan . 1 -~ _mi_ció durante el actual plan de
O
cia a m1c1ación del
1 · h"
comp eJo idro-eléctrico
d e eahora Bassa sobre el río z be .
'
am si en Mozambiq
e
bo
ue. a ra Bassa será el
f actor central de toda la pol'ti d d
t b',
i ca e esarrollo de Moz b"
.
am ien a los Estados vecinos E I f
f
am ique, mteresando
producirá anualmente 18 b"II . nd \ ase mal de producción, Cabora Bassa
bajos del mundo Este volu J oneds e dws/hora a precios considerados los más
·
men e pro ucción de
,
.
energ1a corresponde al 30%
de la producción de toda el Afnea
en 1966.
1•
·Y por q ue, es que el progreso en Africa
• é_
rt
hrmtado? Por varias razon
.
po uguesa en el 500 es aún
es muy simples, en que generalmente no se piensa:
a) no había sociedades organizadas en Af .
nocemos en Europa desd
·1 .
nea, tales como nosotros las coe m1 eruos --que ya exist'
M, .
Perú precolombinoE
ian en ex1co y en el
y por tanto stados ni oh .
I
que un Estado debe g
f
.
. '.
VIamente, os servicios
aran 12ar. comumcac1ones
r, d
lu&lt;l, etc.; la penetración para 1 . t .
. ' po ic1a, e ucación, sae m enor era imposibilitada por falta de
593
H38

�vías de comunicación, por la naturaleza casi impenetrable de los territorios (florestas, ríos, pantanos, animales salvajes), por las enfermedades
tropicales que diezmaban al hombre blanco que intentase penetrar al
interior del Africa, por falta de resistencias naturales contra aquellas
enfermedades, que fueron también la causa principal de la decadencia
en que se encontraban las poblaciones africanas cuando los portugueses

de la existencia de nuevos e impreparados Estados africanos d
d .
muy primitivas en el Derecho y en la Moral
. ta
' . e ten encias
convivencia human
' Y raciS s antiblancos en la

llegaron allí;
b) la falta de medicinas apropiadas, sobre todo contra las terribles enfermedades del sueño, la malaria y enfermedades intestinales, impedía la
penetración real para el interior, caminando para una muerte segura
quien osase intentarlo (los primeros portugueses que atravesaron el Africa
fallecieron); Africa se presentaba como un continente misterioso, donde
las primitivas y decadentes poblaciones tampoco sentían necesidad de
salir de su aislamiento para entrar en contacto con civilizaciones más
desarrolladas; por eso, los contactos se limitaron durante mucho tiempo
a las poblaciones de la costa; sin embargo, poco a poco, el contacto de
los africanos con los portugueses se fue intensificando, cimentándose con
el tiempo y con la comunión de intereses;
c) la concepción económica de hace siglos, básicamente comercial y agrícola, todavía no daba valor a los territorios africanos, que comenzaron a
ser más intensamente disputados cuando apareció la economía minera;
d) solamente desde hace pocas décadas, por el dominio de la técnica y por
la concepción económica, aliada a un mundo ya rico de capitales
acumulados a lo largo de varios siglos, fue posible aprovechar económicamente el continente africano y traer a los pueblos del interior al
contacto con la civilización y sus beneficios.

Cabo Verde, a pesar de estar situado en el A I' .
.
.
llave del control del Atlántico Sur I
t antlco Norte, _constituye la
Atlántico Norte e
b6 , ta como las Azores constltuyen la del
.
, orno se pro durante la última Guerra Mundial.

Los viajes de Livingston, de Stanley, de Capelo y de Ivens, hace apenas
un siglo, constituyeron acontecimientos extraordinarios, sobre todo porque vencieron la enfermedad y el misterio que cerraba el interior del Africa.
Se discute hoy mucho la presencia portuguesa en Africa, en forma poco
feliz, y no siempre con la información o la imparcialidad que sería de desear.
Muchas veces parece ignorarse que la presencia de Portugal en Africa es,
actualmente y antes que nada, un extraordinario factor de estabilidad en
el Africa austral, sin duda la parte más importante del continente africano. Sin
la presencia de Portugal en puntos clave como Angola, Mozambique y Cabo
Verde, el Occidente tendría graves dificultades en aquellas regiones, debido a
las presiones políticas, económicas, y aun militares, de la URSS y la China
continental en los países limítrofes, y a la confusión inevitable que sajría

594

ª·
Los territorios africanos portugueses constitu en
, .
mayor importancia que Portugal sól
yd ~~tos estrategicos de la
tener después de 1~ presiones inglesa~ yc:;e!::ased:::::::dd;;::~roi:a::-

. flSi Ca_bo Verde cayese, directa o indirectamente en el dominio o zona d
m uencia de la URSS O de ch·
d ,
'
e
navegación marítima y aérea en :~a.At~•=canaS en siCtuación precaria toda la
,
.
"' o ur y entra! y po ta t
tanan senarnente amenazad 1 .
, ,
r n o, esAfrica al sur del Sabara. os os mtereses de toda la América Latina y del
Por otro ~ado, si las referidas potencias socialistas pudiesen controlar
gola, quedanan también a su merced los intereses del C
b 1 AnZambia, pues por el ferrocarril de Benguela y po I ongo dex e g~ y de
Angola son tr
d
r e puerto e Lobi to en
'
ansporta os los productos provenientes o destinado 1 K '
en el Congo y a Zambia.
s a atanga

Y finalmente
·
zambi
.
' si· ¡as rrusmas
potencias antioccidentales dominasen Mor ¡que, direc~cnte o por gobiernos a ellas enfeudados quedarían en peigro a navegacion en el Canal de Mozambiqu
1 .
'
.
lawi de z b" d
e Y os mtereses vitales de Ma,
am ia, e R~desia del Sur y de la República del Africa del Sur
pues es por el ferrocarnl y por el puerto de Beira o d N al
. '
Malawi y Rodesia exportan e importan todo
e ac a, que Zambia,
comercio internacional Por los fe
·¡ s o parte de los productos de su
Ma
..
rrocarn es y por el puerto de Louren90
rqulcs, _en M~zarnb1que, Rodesia del Sur, la República del Africa del S
(
para
a nea región
- Estados negros africanos reali
ur
zan
. d del Rand) y d os pequenos
su comercio e exportación-importación.
AfC?uien controle Angola y Mozambique, controla el Africa rica que es el
. nea austral, del Congo y Rodesias para el sur De
'. .
.
c1ón estratégica resulta el interés internacional ~r
~;ra~rdmana pos1ridos además de
.
m onos antes refeB ~
.
que e11os rrusmos tienen un valor económico considerable
as¡ m~nc10nar que Angola es el tercer exportador mundial de café (d
,.
·
espues
de Brasil y Colomb·ia ) , Y produce minerales
ricos y petróleo.

1:~e

¿ Mas, por qué es que Portugal insiste en mantenerse en Africa?

Por varias y buenas razones, de las que mencionaremos algunas:

595

�11' porque llegrunos antes que nadie al Africa, por iniciativa
lo. estrunos a 1
d
hab' do integrado
de nuestros valerosos descubridores y coloniza ores,
ien .
l
.urídicamente a las poblaciones de los territorios_ ul~an_iai:mos_ ,en e
JEstado portugues,
, en regune
, . n de igualdad legal y sm d1scnrrunac1on racial u otra; no podemos ni debemos abandonar. a tantos portugueses que
aún no han mostrado deseo de no querer serlo,.
.
'l'd
m
l
r de las hipótesis tan va I a co o
2o. porque la tesis portuguesa es, en a peo .
t mas po'líticas o econ6.
efecto ceder a presiones ex e
,
cu_alqu1er otra: en
de interés ajeno a las poblaciones de los territom1cas, que, por razones .
l
a independencia que no pidieron
.
rt gueses desean imponer es un
G
nos
ponou sienten,
.
' no parece una actitud responsable de cualquier oy aún
bicmo sea cual fuere la ideología de éste;
.
. para
:
. t
un poder unificador ya existente, necesano .
3o. dcspues, desm egrar .
d. f
tes y de tradicionales relaciones
la paz entre grupos étrucos muy 1 eren
, •
r razones
guerreras entre sí, haciendo caer estos grupos ctmc?s en el caos po r razo.
. no parece ser la actitud que, aun po
e intereses a1enos Y espunos,
bl · es todavía débiles.
nes humanitarias, se debe tomar para con po ac1on

t

bl
q iso serlo y s6lo se crearon
Nunca dejó de ser independiente un_ pue :aend~ inter~s ajenos preponproblemas (y algunos parec:n etemdiza~e
f nteras que no habrían sido
d'
·
er mdepen enc1as o ro
,
derantes pu 1eron impon
,.
. . to de las poblaciones direclas mismas si resultasen de un legitimo movuruen
tamente interesadas.

,.
p tu al por causa de ::;u pohtica
En el movimiento internacional contr~ or g
lado se pretent d'cci6n muy importante: por un
'
ultramarina, hay una con ra I
d l "
lonialista" de la influencia o
de "libertar" poblaciones atrasadas ,e yugo c:tes de la hegemonía europea,
tutela del hombre blanco (hoy es as1, porque? a
l
el Medio Oriente
l '
en Afnca. mogo en
el colonialismo era musu man: m~ro,
O . ' t ) Mas por otro lado, los
be ti
t hindú. chmo en nen e .
'
y en el su on nen e
'
' ·n
actuando desde fuera apoyados
mismos ~stados_ blanco~, negros o ~anti
retenden imponer a aquellas
en organismos internacionales de . to o dp ' p . das fronteras y un deter.
tenderían libertar etermma
poblaciones que se ~~
, .
ial sin dejar siquiera a las poblaminado régimen poh~1co, econo~;of:c~d 'de modificarlo. Si no, véase lo
ciones directamente mteresadda~
del Sur en mayoría cristianos, están
que pasa en el Sudán ( don e os negros u1m ' del Norte) . lo que pas6 en
. d
1 árabes y mus
anes
,
siendo exterrruna os por os
.
h' la guerra para mantener el
belga (donde la propia ONU izo
C
el ongo ex 1 Kasai bajo el contro1 de Lcopoldville -hoy Kinshasa-, que
.
Ka tanga y e
.
l ción) . o lo que acaba de pasar en Nigena,
nada les puede dar, smo exp ota
,
. E . t etc armaron
. f ra (donde la URSS, Inglaterra' Checoslovaquia, gip o,
.,
Bia

o:;

596

a las tropas de Lagos para dominar y exterminar millones de biafrenses que,
evidentemente, lucharon hasta la muerte JX&gt;r su sobrevivencia); ahora, en Pakistán, por el contrario, la izquierda internacional parece favorable a la independencia de la provincia oriental, apoyada entusiásticamente JX&gt;r la Uni6n
Indiana, con vistas a debilitar al &amp;tado pakistano que, no obstante, no poder
ser acusado de derechista, no parece suficientemente izquierdista y débil para
sus enemigos.
El problema de la llamada autodeterminación que, en teoría, mueve las
acciones de la ONU contra Portugal, está superado, visto que las JX&gt;blaciones
ultramarinas portuguesas, gozando de completa nacionalidad portuguesa y de
igualdad legal, sin distinción de credos, razas o colores, están perfectamente
autodeterminadas, tal como lo está la población de cualquier distrito en el
Portugal europeo. Plantear de nuevo, por influencias, presiones e intereses de
terceros, el problema de la autodeterminación en el ultramar portugués sería,
además de discriminatorio, volver muchos siglos atrás, desmembrando al Estado portugués, que se form6 como es a lo largo de los siglos, con el agravante de obedecer el movimiento a intereses internacionales bastardos, ajenos
a las poblaciones de los territorios portugueses.
Cualquier aspiraci6n de las poblaciones portuguesas de cualquier territorio
es un problema exclusivamente interno y, por tanto, sólo a los portugueses
compete estudiarlo y resolverlo, habiendo en la Carta de la ONU, que nadie
respeta, el párrafo 7o. del artículo 2o. que garantiza a los Estados miembros
contra la interesada o precipitada interferencia de otros Estados en sus negocios internos.
Portugal entr6 a la ONU con la organización y Constitución actuales, y
nunca, por eso, aceptó la aplicación del Capítulo XI de la Carta a sus territorios de ultramar. Discutir, y poner en tela de juicio la Constitución portuguesa por la ONU, además de ilegítimo, sería absurdo, pues tal actitud daría
a Portugal ( y a todos los Estados) el derecho de poner también en tela de
juicio la organización y las Constituciones de los otros Estados, lo que sería
el colmo de la intervención y llevaría al caos internacional.
El valor estratégico y económico de Angola, Cabo Verde y Mozambique,
la importancia extraordinaria de los puertos y vías de comunicación de
Angola y Mozambique en relación a los Estados africanos sin orla marítima,
son el verdadero motivo de las ambiciones internacionales que, tanto ahora
como siempre, intentan ocultarse bajo la capa de bellos principios.
Es en este contexto que tiene que verse la JX&gt;lítica de la ONU contra Portugal y, en especial, la resoluci6n del Consejo de Seguridad del 23 de no-

597

�1
. la la libertad de los mares en el Canal de
,iembre de 1965, por la cua se vio d Be'
lo que concierne al comercio
bl
do el puerto e
ira en
Mozambique oquean
.
VII la defensa de la libertad de los mares
con Rodesia del Sur. En el siglo x ,
tencias marítimas mundiales
fue el pretexto para los atropellos que otras po 1
t .o
cometieron contra Portugal Y España.' ahora es a con ran .
•
. .
convencidos de la vitalidad y sentido
Encaramos el futuro con optimismo{,
6
l lucha contra la adversidad
' que se orm en a
práctico del pueb1O portugues,
breve plazo los Estados que
• 1 esperanzados en que, a
'
,
a lo largo de 1os s1g os,
l
l'tica portuguesa llegaran
.
.
d' ta indirectamente en a po 1
.
ahora intervienen irec o
,
de que aquella inteI'Venc16n,
'6 d
al fin tenemos razon y
d'
a la conclus1 n e que,
'. .
• , tiles no aprovecha a na ie
t
l sufrimiento y gastos mu
'
que provoca la muer e, e
.
af .
cesitadas de ayuda y de paz
l poblac10nes ncanas, ne
y mucho menos a as
d' . . 'lización de que formamos
ara acceder a los beneficios de la extr~or mana c1vl1
Pparte, en los campos econ6 mico,
·
social y cultura.
,
.
umentar la lucha. No contra los hombres y s1
Debemos continuar y aun a
. . .
el tribalismo el racismo y
d
d
la
miseria
los pre1mc1os,
. '
.
contra la enferme a ,
'
b todo contra la ignorancia.
0tras discriminaciones entre los hombres, y so re
. trab'
ha 10
. gente es necesario
a1ar en paz y con la
Para vencer esta l uc
ntad
esto es con espíritu
. 'n de todos los hombres de buena vo1u
'
'
coa
l borac10
de amistad y no de odio.

SOBRE EL VALOR DE LA MONEDA EN LA tPOCA
DE CERVANTES
Comentario numismático
loLESIAS

GREGORIO PALACÍN

Catedrático Emérito de la Universidad de Miami

SoN FRECUENTES, en la biografía de CeI'Vantes, los casos en que, para com.
prender mejor los hechos, se hace necesario el cabal entendimiento del factor
moneda. Tal sucede, por ejemplo, al interpretar el acta de rescate, donde
consta un verdadero complejo de monedas, en las operaciones como comisario
en Andalucía, en el momento de salarios, o en el pago de dotes, etc.
En la interpretación del Quijote es preciso, en no pocos casos, valorar el
dato referente a ciertas monedas. Así, por ejemplo, Teresa Panza en carta
a la Duquesa dice: " ... en la Corte los gastos son grandes: que el pan vale
a real, y la carne, la libra, a treinta maravedís, que es un juicio .. . " (II, 52).
E incluso en bastantes casos en la valoración de ciertas interpretaciones o
anotaciones de la crítica conviene entender el dato numismático. He aquí dos
ejemplos ilustrativos:
Sobre el pasaje del capítulo 39 de la primera parte del Quijote, en el que
se lee; " ... y dando ( el padre del Cautivo) cada uno (de sus hiJos) su
parte, que a lo que se me acuerda, fueron cada (uno) tres mil ducados en
dinero", el profesor Martín de Riquer ha escrito: "O sea, 33,000 reales, lo
que antes de 1936 hubiéramos dicho 4,000 duros (véase F. Mateu y Llopis, Un
comentario numismático sobre el Don Quijote de la Mancha". Barcelona,

1949).1
Y comentando sobre el precio de venta de un ejemplar de la primera parte

' MARTÍN DE RIQUER,

598

Edic. del Quijote, Edit. Juventud, Barcelona, 1958, p. 397, n.

599

�del gran libro, que la Tasa fija en "doscientos y noventa maravedís y medio",
el mismo escrito ha anotado: "O sea, que el precio de un ejemplar de la
primera parte del Quijote, en rústica, era ocho reales y dieciocho maravedís.
El real a ocho venía a pesar unos 27 gramos y medio de plata; por lo tanto,
con un duro y una peseta sobraría un gramo de plata para adquirir el libro
(véase F. Mateu y Llopis, op. cit.).2
Hay un error importante en el primer caso, pues entre el peso de 33,000
reales, el peso de la plata, y el de los 4,000 duros hay una diferencia nada menos que de 23 toneladas a favor de los reales; en el segundo caso hay también
error, ya que la plata de un duro y una peseta ( dos monedas) pesaba exactamente 26.675 gramos, por lo que no sobr,aba un gramo después de cobrar
el ejemplar, sino 0.78768. Además el real de a ocho de plata valía más por el
premio.
El sistema monetario español, que tanta confusión ofreció en los reinos
cristianos de la Edad Media, no comenzó a ordenarse hasta el tiempo de los
Reyes Católicos. Y aunque estos monarcas pusieron remedio, en parte, al
desorden anterior mediante una mejora de la ley o relación entre el metal
fino y el peso total de la moneda, y con diversas disposiciones que regularizaban las equivalencias, es lo cierto que España no tuvo un sistema monetario
verdaderamente racional hasta que comenzó a regir en ella el de la Unión
Monetaria Latina.3
Al subir al trono de Castilla Isabel I se usaban monedas de oro: el escudo,
que valía 375 maravedís; el ducado, de 23 quilates y ¾ largos de ley y 65
piezas y 1/3 por marco, con valor de 375 mrs., que hacían 11 rs. y un maravedí;
el castellano, que en el reinado de los Reyes Católicos valía 490 mrs. de plata,
que hacían 14 rs. y 14 mrs., aunque en los reinados siguientes varió ese valor;
el burgalés o dinero burgalés, que Alfonso el Sabio había mandado labrar en
Burgos para sustituir los pepiones y que, como éstos, era moneda de oro,
aunque de ley más baja por la mezcla o liga de otros metales. Sin embargo,
al burgalés se le dio el mismo valor que tenía el pepión, o sea, el del escudo

• lbid., p. 13, n.
ª La Unión Monetaria Latina se estableció el 23 de diciembre de 1865, mediante convenio suscrito por Francia, iniciadora del mismo, Bélgica, Italia y Sui2a. Después se
adhirieron Grecia, España, Rumania, Servia, Bulg.aria y Finlandia. Por la firma de aquella
convención las referidas naciones se comprometían a dar a sus monedas de oro y plata la
misma ley y los mismos pesos y diámetros. Se estableció así, como unidad monetaria el
franco en Fr.ancia, Bélgica y Suiza, la lira en Italia, la dracma en Grecia, el markka en
Finlandia, la ley en Rumania, etc.

600

de oro, Y la dobla, que en tiempos de Juan I valía 12 rs. y en el de ¡ R
os eyes
Ca to,1·lCOS, 490 mrs.
Los Reyes C~tólicos hicieron labra!' nuevas monedas de oro: el excelente
mayor, que tema el peso de dos castellanos y el valor de 980 mrs. de plata,
mo~:da a la que el vulgo llamó doblón; el excelente menor de la granada que
deb10 el nombre a tener acuñada, entre otras cosas, una granada, cuya Íey y
cuyo peso eran los del ducado antiguo, y su valol' el de 11 rs . y un maraved'1,
o sea, 375 mrs.
En mayo d~ 1535 Carlos I mandó fabricar escudos de oro de 22 quilates
de ley Y 68 piezas por marco, cuyo valor era el mismo del ducado antiguo
Y_ del exce~ente menor. Y en 1566, Felipe II, por su pragmática de 23 de noviembre dispuso fabricar escudos de oro como los que había mandado hacer
su padre y aumentó, ~l valor de estos últimos a 400 mrs., al tiempo que elevó
el de los Reyes Catohcos, de 23 quilates y 65 piezas y un tercio por marco, a
429 mrs.
Más tarde se usaron los doblones de a cuatro, y de a ocho.
El doblón .º doblón de a dos era el excelente mayor de los Reyes Católicos,
Y luego
pieza ~e dos escudos. El escudo de oro era, pues, ]a base de los
doblones. El' doblon de a cuatro tenía peso y valor de 4 escudos y el de a ocho
pesaba y vaha lo que 8 escudos.

1:

H~bo tambié~ un doblón de a ciento, que tenía el peso de 50 doblones
y vaha lo que cien escudos; pero era moneda poco usada.
En _el reinado de Felipe V comenzó a acuñarse una moneda de oro llamada
escudito, que primero valió 20 rs. de vellón y más tarde aumentó a 21 rs.
un cuarto de vellón.
y
U~a pragmática de 1686 dio el nombre de escudos a los reales de a ocho
anter10,r~s a ella, a los que concedió premio de 50% en su valor. La misma
pragm~nca ele:? a 38 rs. de plata, los doblones que hasta entonces valían 30,
y les dio tamb1en premio de 50%,6

: Por dobl6~ ~encil!o se..entendía_ en el uso corriente la cantidad de sesenta reales.
La pr.agma_aca
Pragmábca en que Su Magestad manda Que los reales de a
ocho de la fábnca, Y cuno que al presente corren, valgan diez reales de plata, con el nombre de escudos, Y los que nuevamente se fabrican con nuevo cuño, valgan ocho reales
de plata. Y !ºs doblones de a dos, que al presente por pragmáticas destos Reynos tienen
por valor treinta reales de plata, la teng.an de treinta y ocho reales de plata. y que todas
es~ monedas corran con el premio y reducción de a cincuenta por ciento" (Madrid
Julián de Paredes, 1686. Port. con escudo, vta. bl., 6 h, 29 x 20).
·
'

di&lt;::

601

�·
tados por el
Al finalizar el siglo xvm y conforme a los aumentos expenmen
oro hasta entonces, los escudos de Felipe II valían 1360 mrs. y los ducados
de oro 1458 mrs. y tres quintos de otro.ª
1 d cado el castellano y el excelente menor se consumieron, el
Aunque e u
'
.
. .
eó ·
1 valor de 11 rs. Y
ducado quedó como moneda imagmana o t nea, con e
un maraved,1, para servir en todo género de contratos, en cuyo caso los pagos
se hacían en reales o moneda superior.
En 1594 el escudo de oro valía 13 rs.l O sea, 442 mrs., y el ducado 11 rs.
o 374 mrs. 1
De plata era el real aunque también lo era de vellón (plata y c~bre) i1~l
real era pieza básica
el sistema monetario y se usaba mucho. El e ve on

:n

valía 34 mrs.
Los Reyes Católicos fijaron el real de plata en la 67a. parte del marco de
este metal. Siendo el peso del marco 230 gramos, el ~el real de plata lerad'
· · · e1 m1smo valor, que e c:t.e
ues 3.432835 gramos. Este real tuvo al prm~p10
~ ll'' . ero luego al darse a la plata el premio de 25o/o, y des~ues de 50 70,
\:e on, p
'
d
11'
1 medio Al real de
b', respectivamente a real y cuarto e ve on y rea y
.
s~:• con valor de re:l y medio de vellón se le llamó finalmente real ~e plata
~orriente. Circuló hasta el siglo XIX inclusi~e y su valor llegó a subir al de
16 cuartos en el siglo XVII y al de 17 despues.
'l
El real de a ocho contenía el peso y valor de ocho reales. de plat;.1 ~1e
,
. os· el ue contenía 8 rs. de plata comente o e ..a or
llego a haber tres bp .
ql
l l' 12 rs de vellón. el que contenía 8
d· d
llón e cua va 1a
•
,
de real y me io e vel' 15'
2 mrs de vellón el cual subió al valor 18 rs.
rs. de plata doble y va 1a
rs. Y
·
'
.
lente menor de h. granada con respecto
• "Ducado de oro. El ducado anuguo, 0 exce.
1 •
'cienes de censos
h
·d 0
se le considera hoy para as =P051
al aumento de valer que ª teru , Y _ R D F li II quanto por su pragmática
. •
· porque el senor ey • e pe •
.
que se hioeron en especie,
f b.
do• de oro de la misma calidad, que
. b d l566 mandó a ncar escu •
.
de 23 de novtem re e
- '
d C 1 V de ley de 22 quilates y de 68 piezas
los había fabricado ya el senor emp~ra
dar~~ ~aravedís aumentó al mismo tiempo
por marco, aumentándolos h~t~ e va
e bre de ducad:s los quales eran de 23 quia! de 429 los de los Reyes Catohcos c~n e nom
.
r marco. y en esta proporción
d 65 piezas y un tcroo po
,
1
lates y tres cuartos argos y e
'd 1
d sde entonces respecto de valer hoy según

;r

º\

conforme a los aumentos que ha teni o e ordo ed 1 - Don' Felipe 11 1360 maravedís,
.
. d R N s los escu os e senor
·
.
la úluma pragmáuca e ey . .
458 maravedís y tres quintos de otro". (Diccionano
corresponderán a cada ducado de oro 1
de la Real Academia, 1803, pág. 3261. 248
1 e · "El escudo de oro vale tre1.e reales;
T En el Diario de Borghese, 1594, P g, .
, se e . M .
Vida ejemplar y heroica
el ducado, onze reales". ( Citado por Luis Astrana ann en
de Miguel de Cervantes Saavedra, 111, 21, n.).

602

y 28 mrs. de la misma moneda, que correspondía a 10 rs. de plata doble; y el
real de a ocho de María, moneda de plata acuñada en 1686, de menor peso

que el real de a ocho común y que correspondía al valor de 12 rs. de vellón. 8
Había reales de plata de a cuatro y de a dos. El de a cuatro tenía el valor
de la mitad del de a ocho; y el de a dos, la mitad del de a cuatro.9
El realillo o medio real era de plata y valía ocho cuartos y medio de vellón.
De vellón eran también la tarja y la blanca.
De la tarja había más de un tipo y valor. El historiador Luis Cabrera de
Córdoba se refiere a una de plata que al subir al trono Felipe II valía veinte
mrs. Existía otra, de cobre y poca liga de plata, que valía la cuarta parte
de un real de vellón y circulaba aún, aunque poco, al comienzo del siglo XIX.
La blanca valía medio maravedí, aunque en lo antiguo tuvo distintos valores, según las épocas.
De cobre eran: el cuarto, que valía 4 mrs., el ochavo, o medio cuarto, de
valor de 2 mrs. y el maravedí.
El maravedí era fundamental en el sistema monetario. Unas veces se consideraba moneda teórica o imaginaria, entendida como determinada cantidad
de dinero, y otras veces era moneda real y efectiva. Su metal era de vellón
• Véase la pragmática de la nota núm. 5.
Los escudos de oro y los reales de plata de España eran muy estimados en otros países. Don Diego de Haedo, arzobispo de Palenno, refiriéndose a los escudos escribió
en su Historia y Topographia de Argel que "cuando los turcos cuidaban de expresar
--en cuanto al rescate de Cervantes y de otros cautivos- que la moneda fuese de
España manifestaban en esto el mayor valor que le daban sobre la del pais (Argel) y
la de otros reinos". (1672, c. 29, f. 24. Citado por Martin Fernandez Navarrete en Vida
de Cervantes, Madrid, 1819, pág. 371). Y refiriéndose a los reales de plata agregó:
que "la moneda forastera que más precian, y con que más huelgan, y de la que sacan
más provecho son los reales de España da a cuatro y de a ocho, porque los envían y
llevan hasta Turquía y el gran Cairo, y de allí pasan adelante a la gran India oriental,
y aun hasta el Catayo, China y Tartaria, siempre ganando en ellos el que los lleva: y
ansi ninguna mercaderia ni más preciosa ni de más valor se puede llevar a Argel,
Barbaria o Turquía, que los reales de España". (]bid., c. 28, f. 23. Citado por el mismo
en ]bid., pág. 372).
• Hubo además un real de a cincuenta, moneda de plata del peso y valor de 50 n.
de plata doble, que ya no circulaba a fines del siglo XVIII. También hubo un ducado de
plata que aún en 1803 tenia el valor de 375 mn., más el 50% que le había dado
la pragmática de 10 de febrero de 1680, con el que se regulaba aquella pieza de plata
de 562 mn. y medio de vellón.

603

�o de cobre y su valor en tiempos de Cervantes, y después, era la treinta y
cuatroava parte del real de vellón.10
El historiador Luis Cabrera de Córdoba nos ha dejado en su obra Felipe
Segundo, Rey de España este interesante recuento de las monedas en uso
en el tiempo en que Carlos I abdicaba la corona de España en su hijo: "En
este tiempo tenía la moneda su justo valor intrínseco, desde el comado, blanca, uno, dos y cuatro maravedís, que valían ocho blancas con que se compraban ocho cosas, tarjas de plata de a 20 maravedís, real de a 34, y los de
11
a dos, de a cuatro y de a ocho, hasta el escudo de cuatrocientos maravedís.
La moneda de menor valor en aquellos días era el cornado, pieza de cobre
ligada con plata, aunque de baja ley. Su valor era de media blanca. Pero había
existido en Castilla desde los tiempos de Sancho IV y su valor había variado
según la época: con Alfonso XI tres cornados hacían una blanca y 204 un
12
real; pero con Enrique 111 comado y blanca tenían igual valor.
Es importante resaltar que la primera característica del sistema monetario
al comenzar a reinar Felipe II era la de que cada moneda tenía su justo
valor intrínseco. Pronto, desde aquel monarca, comenzó la política de elevar

1• El maravedí se usaba desde época antigua y su valor varió según los tiempos, no
sólo de acuerdo con la estimación del marco de plata, sino también conforme a la
diferente calidad y metal de la propia moneda. El marco era el peso de ocho onzas
que se usaba para el oro y la plata. Los plateros dividían el marco de oro en cincuenta
castellanos y el de la plata en ocho onzas. A su vez dividían el castellano en ocho
tomines y el tomín en doce granos; en tanto que la onza tenía ocho ochavas y la ochava
75 granos. Y tanto el marco de oro como el de la pb.ta pesaban doscientos treinta gramos,
o cuatro mil ochocientos granos
En el Fuero, en el Ordenamiento, en las Partidas y en otros textos se hace referencia
a maravedís de oro, buenos o buena moneda, viejos, prietos, blancos, cobreños y otros
tipos o clases. El maravedí de cobre que tenía más liga de plata se llamaba de la buena
moneda, o maravedl de los buenos. Antes de Alfonso el Sabio circularon maravedís
de oro. Este rey hizo labrar en Castilla una moneda de cobre ligada con la cuaru
parte de plata, a la que se llamó maravedl burgalés y también maravedí alfonsino o
blanco. Así mismo hubo maravedís de plata, moneda antigua cuyo valor parece haber
sido de un tercio de un real de plata, conforme al valor de este metal. El maraved{
joven o maraved! viejo se usó, según se cree, desde Femando IV hasta los Reyes Católicos. Y el maraved{ prieto era pieza antigua de valor inferior a la blanca.
n Luis Cabrera de Córdoba, Felipe Segundo, Rey de España. Lib. I, capítulo IX.
" Aún hubo otra moneda antigua de menor valor que el cornado: la meaja. Monedas
antiguas fueron también el florln y el dinero. El florln, usado principalmente en Argón,
valia aproximadamente lo que un real de a ocho. El dinero de cobre, usado en Castilla
en el siglo XIV, valía dos blancas. Esta moneda representaba las mayores variaciones en
las equivalencias entre regiones, pues mientras en Valencia, por ejemplo, 36 dineros

604

el valor de ciertas monedas dando al oro y a la plata premios de 25%

0

de

50%,
. La_ confusión entre el escudo y el ducado, como monedas teóricas O imaginarias, fue frecuente y de ella nos ha quedado buena muestra en un importante document? cervantino: el cargo que el Consejo de Cruzada hizo a doña
Leonor de ~ortinas el 28 de febrero de 1579. Por real cédula de 5 de diciembre
de 1576 Felipe II había concedido a la madre de Cervantes sesenta escudos de
oro para ayudar al rescate de sus hijos Miguel y Rodrigo, entonces cautivos
en Argel. La buen~ madre entregó aquella suma al comendador de la Orden
de_ la Merced. Tremta escudos se aplicaron al rescate de Rodrigo y los otros
tr~mta quedaron en depósito en aquella benemérita Orden para el rescate de
M1~el, el cual se demoraba mucho por exigir por él quinientos escudos en oro
DeJa_ron de hacer la redención los PP. Mercedarios y fueron encamados d~
contmuarla los ~P. Trinitarios. Entre tanto, doña Leonor de Cortinas\ su fiador Alfon~o- Getino de Guzmán habían dejado incumplida la obligación contraída al rec1b1r los 60 escudos de presentar al Conse1·0 de Cruzada t .:
·
' · d 1
esumorno
a~te~tico e rescate en plazo de un año o devolver el dinero. Era un incumplimiento q~e ~ n?5?tros, a estas fechas y tan inclinados a la familia Cervantes,
n~s parece ms1g~f1cante ; pero que en aquel tiempo no podía parecerles lo
m1smo a los funoonarios que tenían a su cargo el fondo del que habían salido
los 60 escudos. Por eso el comisario general de Cruzada, licenciado don Pedro
Velarde, el 28 de f:brero de 1579 mandó que se devolviese al Consejo aquella
suma. ~?tonces dona Leonor se apresuró a justificar el rescate de Rodrigo y
el deposito de los 30 escudos para el de Miguel.
Don Luis Astrana Marín, con la sincera admiración y simpatía para Cerv~ntes Y los_ suyos que tenemos cuantos hemos dedicado muchas horas al estudw de la vida Y la ?bra del Príncipe de los ingenios españoles, comentando
el acuerdo del ConseJo de Cruzada en la petición hecha al mismo por doña
Leonor el 16 de marzo de 1579, escribió: "Y el decreto inflexible ordenaba
'
que en 1o ref erente 'a los 30 ducados' no se hiciera la ejecución
( de' los bienes

equi2"1lían a un, real ca~~ellano, en. Argón tenían el mismo valor 24 dineros, y en Cataluna, 38. Hab1a tamb1en en Casulla un dinero que valía 7
· e1 á spero
1End Argel
bla se usaba. la moneda española junto a la local, O msersa,· el zoltam,
Y
a
o
.
El
zoltam
era
de
oro
fino.
Antes
de
1580
valía
125
ásp
t
J
f
d A I bº'
eos. aer BaJ"á rey
e rge, su 1 e1 zoltani en 1580 a 130 ásperos. El áspero era de plata y en tiemp~s de
Cervantes vaha la octava parte de un real, o sea, 4 mrs. y med"1a blanca. La dobla
de Argel 6 mrs. Y. un cuarto de España. Se usaba tambie'n la dob .a
' za hen o marroq111•
que era de oro fmo y tenía peso y valor algo mayores que los del castellano. Según eÍ
acta de rescate de Cervantes, 50 escudos españoles valían en Argel 134 doblas.

?

605

�de Getino de Guzmán) ; pero que en lo demás, se llevara adelante; es decir, el embargo de los bienes del fiador: disparate y monstruosidad jurídica
de un decreto que ya principiaba (y también el informe) por confundir los
ducados con los escudos de oro. 13
Siento discrepar del comentario del señor Astrana Marín; pero hay que
discrepar para restablecer la justicia en la apreciación del caso, el cual envuelve dos particulares: el supuesto disparate y monstruosidad jurídica que significaba el embargo de los bienes del fiador, y el supuesto disparate de confundir
los ducados con los escudos.
Considerando con atención el cargo hecho a doña Leonor de Cortinas como
principal, y a Alonso Getino de Guzmán como fiador, de los 60 escudos de
oro librados a la primera para ayuda del rescate de sus hijos, se convendrá
en que la actuación del Consejo de Cruzada y de su comisario general licenciado Velaroe estuvieron de acuerdo con la más correcta práctica administrativa. En efecto, doña Leonor y su fiador no había aportado prueba del
empleo dado al dinero, conforme al fin para el que se había concedido, y
nada más razonable que requerir y exigir su devolución, a lo que, por otra
parte, se habían obligado perceptora y fiador, y, en defecto del reintegro, la
acción inmediata tenía que ser el embargo de los bienes. Pero cuando el Consejo conoció las explicaciones de doña Leonor estuvo de su parte, en su favor,
hasta el punto de que los 30 escudos se aplicaron finalmente al rescate de
Miguel, y no en el plazo de cuatro meses que se le concedió al resolver la petición de 24 de marzo, sino después de dieciocho, sin que se llevase a cabo
ejecución de los bienes. ¿Dónde está, pues, el disparate y monstruosidad
jurídica?
En cuanto a la confusión de los escudos y los ducados, es claro que la hubo
en este caso; pero sin trascendencia alguna si se considera todo con atención
e imparcialidad. En el cargo a doña Leonor y su fiador se lee: "Házese cargo a ... de sesenta escudos de oro que valen 24,000 maravedís", y luego se
alude a ... "los dichos sesenta ducados". En su petición al Consejo de 24 de
marzo de 1579 doña Leonor decía primero: "debo haber lugar por mi pedido
acerca de los treinta escudos de oro que se me dieron ... ", y luego agregaba
en el mismo documento: "para que con los dichos treinta ducados ... " Y en
el decreto del Consejo de Cruzada se escribió: "en lo referente a los treinta
ducados ... " Sin embargo, de estos tres documentos el fundamental, porque
de él derivan los otros, es el cargo de 60 escudos, en el que se expresó: "que

11

valen 24,_000 maravedís". La aparente confusión si se quiere, queda clara con
sólo~considerar que escudo y ducado son' en este caso,~~das rm~~~
·
· ·
0 • t neas, cuyo valor total va expresado en maravedís. Así, si en el cargo se
hizo por 24,000 maravedís y entendemos los 30 ducados, 0 los dichos ducados
como _12,000 maravedís, en la petición de doña Leonor y en el decreto del
ConseJo de Cruzada, todo está perfectamente claro. ¿Dónde está pues el dispar_a~e? El error de escribir ducados por escudos se produce ~rirner~ en la
petición de doña Leonor. En el decreto del Consejo se repite• pero creo yo
que por referencia literal a la petición.u
'
Ahora bien; si en la· real cédula que concedió la ayuda a doña Leonor
en_ el_ cargo no se hubiese expresado el valor en maravedís de los escudos habí:
existi~o la ~onfusi6n, y el disparate, porque el escudo de oro, como moneda
efectiva, val1a 442 mrs. y el ducado, también como moneda real 375 0 374 resultando
una diferencia a favor del escudo de 67 0 66 mrs., 1o' cua1 no suce'
d'
1a cuando escudo y ducado se consideraban monedas imaginarias O teóricas.is
.Y aun había confusión en el uso del ducado como moneda teó' n·ca, pues
mientras unas veces se le daba el valor de 375 mrs., otras se le reconocía
sólo de 374.
He aquí dos casos ilustrativos.
Las dos reales cédulas dadas por Felipe II a Cervantes en Tom:u (Portuga;) ~l 21 de mayo de 1581, las cuales, en la parte que aquí interesa, dicen
asi: El Rey.-Juan Fernándex de Espinosa, del nuestro consejo de azienda
Y nuestro thesorero g~neral, yo vos mando que de los mrs. que os mandamos
entregar de lo procedido de las mulas que sirvieron en el artillería de nuestro
exto., Y las mandamos vender, deis y pagueis a Miguel de Cervante cincuenta
d~cados, qu_e montan diez y ocho mil setecientos cincuenta mrs. a cumplimiento de c1e~ ducados, de que le azemos merced de ayudar de costa, atento
a que va a ciertas cosas de nuestro servicio; y los otros cincuenta le manda-

14
An:~vo _General de Simancas. Contaduría de Cruzada, 221; marcas L.L.L. Documento méd1to hasta que Astrana 'Marín lo reprodujo en ibid. pág. 20
u El. entusiasmo
·
Y admira~ón por Cervantes puede hacernos' pensar . que Felipe II y
su ~obi~mo no se porta~on bien con él, ni hicieron gran cosa por rescatarle del cautiveno. Sm embargo, se hizo algo extraordinario, pues además de aportar 30 escudos de
oro para su res~te, se le concedió a la madre un privilegio, que pudo vender, para
llevar de Valencia a Argel mercaderías no prohibidas por valor de dos mil ducados. y
debemos 1:cordar qu~ Cervantes no era entonces el autor del Quijote, sino uno de los
muchos m1les de caullvos. Quede esto como justa reivindicación al Consejo de Cruzad
a Felipe II y a su gobierno.
as,

Luis Astrana Marín, op. cit., pág. 21.

607
606

�mos librar en el pagador de nuestras armadas de Cartagena ... " y: "El Rey.
-Lopc Giner, pagador de nuestras harmadas en Cai:tagena,_ yo vos mando que
de cualesquier mrs. de vuestro cargo, deis y pague~s a M~guel de Cerba~::
cincuenta ducados, que montan diez y ocho mil setecientos cmcuenta mrs ...
En estas dos reales cédulas al ducado se le da como valor 375 mrs.

plata. Lo inició Inglaterra, a quien siguieron las principales naciones. Tal
adopción fue precedida de un alza sensible del precio del precioso metal y
de un brusco descenso en el de la plata, de suerte que el bimetalismo no continuó rigiendo en el mercado.

En cambio en la carta de pago y recibo de dote que Alonso Rodríguez
firmó el 11 d; agosto de 1580 se le da al ducado el valor de 374 mrs. En a~uel
documento, en efecto, se lee: "!ten. cient ducados en reales, q~e valen ~remta
e siete mill e cuatrocientos maravedís, que fueron los que la dicha ~anna de
Alfaro, mujer de dicho alguacil Martín de Muxica, mandó a la dicha Ana
de Fillafranca ... " 17

Un real decreto de 18 de noviembre de 1887 fijó la par del cambio de la
peseta con la unidad monetaria de diversas naciones. Para el dólar estableció
co~o par del cambio o equivalencia int~ca 5.18 pesetas; para la libra esterlma 25.20; para el marco alemán, l.2S; para el florín austro-húngaro, 1.47;
para el florín holandés, 2.10; para el rublo, 4.00; para el peso de Colombia,
Chile, Argentina, y Uruguay, el sol del Perú y el bolívar de Venezuela, 5
pesetas cada uno, etc.

1? ~:

Al adherirse España a la Unión Monetaria Latina (real decreto de
de 1868) al compleJ·o sistema anterior de maravedí, real, etc., s1gwo
t
oc ub re
,
1 d 5
d
eJ que tomó como unidad monetaria la peseta de p~ata, 8 e g,:ª~?s e
peso y ley de 835 milésimas, subdividida e~ l~O céntimos. La_ acunac1on de
·
1a h.izo en 1869 el gobierno que s1gwó al destronamiento de Isabel
esta pieza
II La moneda representaba en el anverso una mujer con corona Y un ~mo,
s~bolizando a España, y la leyenda: "España - 1869". En el reve~? tema el
escudo nacional y se leía: "200, piezas en kilogramos - Una peseta •
El sistema monetario se fijó entonces de este modo: Monedas de oro de
lOO 50, 25, 20, 10 y 5 pesetas, con ley de 900 milésimas (oro .900, co_bre
100) y peso de 32.258, 16.129, 8.64, 6.452, 3.226 Y 1.63 gramos res~c~iva.mente;
' monedas de plata de 5, 2, O·50 y 0.20 pesetas, con ley de 835 m1lesimas
f
(plata .835 y cobre .165) y peso de 25, 10, 5, 2.5 y 1 gramos, respec 1v~mente· piezas de bronce de 0.10, 0.5, 0.02 y 0.01 céntimos (cobre .950, estano
40 y ~inc .10) y pesos de 10, 5, 2 y 1 gramos. El cuproníquel, moneda ~e
0.25 (750 milésimas de cobre, 250 de níquel) y 7 gramos de peso se estableció
ya bien entrado este siglo. Las monedas de oro y las de plata de 0.20 no

Mas aquel cambio nunca fue permanente. Al alterarlo contribuyeron y contribuyen constantemente diversos factores, causas o circunstancias, como la
influencia de la ley de la oferta y la demanda en relación con la balanza comercial de importación y exportación, los problemas políticos y sociales, y
las especulaciones.
Después de la Segunda Guerra Mundial el valor a la par de la unidad monetaria de muchas naciones fue determinado por acuerdo entre los respectivos
gobiernos y el Fondo Monetario Internacional, agencia de las Naciones Unidas. La paridad de la peseta oro fue fijada en $0.0913. 18
En cuanto al sistema monetario español después de la guerra de 1936, todo
él ha sufrido transformación. Su unidad monetaria sigue siendo la peseta;
pero ya no es pieza de plata, sino de bronce. De ella se han hecho tres acuñaciones: una en 1944, otra en 1947 y la tercera en 1966. El peso de la pieza
en esta última es de tres gramos y medio y su composición de 92% de cobre,
6% de aluminio y 2% de níquel.

circulaban.
En los años 1872-1873 se adoptó el patrón oro, quedando desechada la

,. erónimo Morán, Vida de Cervantes, Madrid, 1863, págs. 339-341. As_tra~,ª Marín

·• p ágs . 143-146) publicó las dos cédulas en fotograbado y en transcnpoon.
( oP. JCh.
.
M ,
n La carta puede verse, en fotograbado y en transcripción, en Lws Astrana ann,
Jbid., págs. 350-356. La cita en la pág. 353.
.
· ,
1803• En el Diccionario de la Real Acadenua de •aquel
11 La peseta existia ya en
· ¡
año se lee: "Peseta. La pieza que vale dos reales de plata de moneda provmoa,
formada en figura redonda".

608

,.. Por ley de 31 de enero de 1934 el oro contenido en U. S. Dólar fue fijado en
15.238 granos, o '35.00 dólares la onza de oro puro. La onza troy pesa 31.1035 gramos; un
grano es igual a 0.64 de gramo, y un gramo tiene 20.8695 granos. Conviene recordar
que la unidad monetaria de los Estados Unidos es el U. S. Standard dallar. Antes de
1934 era un dólar de 25.8 granos de oro, con ley de 900 milésimas. Desde 1934 es un
dólar de 15.238 granos de oro, con ley 900 milésimas. El si/ver do/lar, acuñado primero
en 1794 y con peso desde 1837 de 412.5 granos de plata y ley de 900 milésimas. Antes
de 1873 fue la unidad monetaria de los Estados Unidos. Hubo también un trade dallar,
no acuñado desde 1885, de plata, que pesaba 420 granos. El golden do/lar, de 25.8
granos, fue acuñado en 1849-1890. La pieza de oro de diez dólares, acuñada en el
pasado, se llamaba el águila. Monedas divisionarias son: half dallar (O.SO), quarter
(0.25), dime (0.10), nickle (O.OS) y centavo (0.01).

609
H39

�Hay monedas de plata de 100, 50, 25 y 5 pesetas. La de 100 pesetas fue
acuñada en 1966, pesa 19 gramos y su ley es de 900 milésimas.
No sólo· resulta curioso, sino también útil, comparar- el valor de las monedas
de la época de Cervantes y las de hoy. Al hacerlo se valoran en términos
actuales y se comprende mejor el sentido y la significación de los p~~jes cervantinos en que se mencionan aquellas piezas. Sin embargo, las dtficultades
para hacer tal comparación no son pocas. En primer lugar, nos fal~:i conocer
el valor de los metales en cada caso. Claro que podemos llegar a cierta aproximación al comparar los pesos y leyes, aunque sea sin tener en cuenta los
diversos factores que condicionaban y condicionan el valor de la moneda.
Podemos también ayudarnos para una aproximación más completa a aquella
comparación con el conocimiento del poder adquisitivo, entonces, y ahora, de
ciertas monedas.
No obstante las comparaciones que se han hecho de monedas del siglo XVI
y modernas, ~or lo general han resultado poco afortunadas. Así, ,por ejemplo,
Rudolph Schevill escribió en 1919 que el dólar de entonces vaha_ lo que dos
reales y medio de los días del autor del Quijote."' "He -ha escrito a su vez
Gary MacEóin- does not go into detail as to the basis of his calculations, and
I feel that in terms of 1950 prices in the United States, the exchange rate
given in the text is approximately correct." 21
Mas es evidente que si un dólar de 1950 valía lo que dos reales y medio
de la época de Cervantes ( idea de MacE6in), el cambio no_ ~s. aplicable ~1
dólar de 1919, sencillamente porque el valor y el poder adqu1S1ttvo de aquél
no eran lo mismo en los dos años. Pero, además, tampoco me parece correcto
el cambio dado por Schevill en 1919. Veamos. El peso de la plata de un dólar
era desde 1873, 412.5 gramos, o sea 19.765 gramos (a razón de 20.8695 granos' por gramo). El real de plata pesaba en metal fino 3.~3283~ gramos
(67a. parte de los 230 gramos del marco) . Dos reales y medio teman pues,
un total de 8.582087 gramos de plata, esto es, menos de la mitad que el
dólar. Además, la par del cambio o equivalencia intrínseca del dólar con
22
la peseta era de 5.18 pesetas. El peso de la plata de un duro de 1936 era de

22.5 gramos (25 X .900), y el que correspondía al 18 céntimos en aquella
moneda era de 0.81 gramos. En total 23.31 gramos. Valorando el dólar por
la paridad de 5.18 pesetas, y comparando el peso de la plata correspondiente
a este valor y el de los dos reales y medio, también es obvia la desproporción,
resultando cerca de tres veces (exactamente 2. 71) superior el peso de 5.18
pesetas que el de los dos reales y medio. Así, pues, por el correspondiente peso
de plata, el dólar valía, y vale, cinco reales y tres cuartos de otro real, y no
dos y medio. Y el centavo resultaba igual a un maravedí y 96 centésimas
de maravedí.
Del peso en plata de un real (3.432835 g.) correspondía a un maravedí
la 34a. parte, o sea, 0.100965 g. En el peso del duro de 1936 (22.5 g. ) correspondía a una peseta la 5a. parte, o bien, 4.5 g. Por tanto, una peseta de 1936,
siempre conforme al peso de la plata y dejando de lado los factores que condicionan su valor, valdría 4 mrs. y 45 centésimas de maravedí.
La peseta de hoy puedo compararla sin dificultad con la de 1936 tomando
como base el peso de la plata del duro de entonces y el de la pieza de 100
pesetas que hoy circula. He dicho que de los 22.5 g. de plata del duro correspondían a la peseta 4.5 g. La moneda de 100 pesetas tiene 17.1 g. de plata
y la parte de este metal que en ella corresponde a una peseta es de 0.1 71 g.
Ahora bien, como 4.5 g. contienen 26 veces y un tercio más plata que la que
tiene la pe~eta en la mejor moneda hoy en circulación, la de 100 pesetas, acuñada en 1966 la peseta de hoy valdrá 0.038 de la de 1936, esto es, 26 veces
y un tercio menos.

En cuanto al poder adquisitivo, un cálculo bastante conservador lleva la
superioridad de la peseta de 1936 por lo menos a 30 veces la de hoy, con
la reserva, claro está, de las notables variaciones que se dan según artículo y
servicio, llegando hasta cuarenta veces en el caso concreto del precio de los
periódicos diarios, que en 1935 era de diez céntimos y hoy es de cuatro pesetas.
Por su peso de plata, insisto, una peseta de 1936 equivaldría a un real y
diez maravedís y medio, en esta forma:
1 pta. (4.5 g.)

,. Rudolph Schevill, Cervantes, 1919, pág. 155.
., Gary MacEóin Cervantes. A Bruce Fellowship Biography, Milwaukee, 1950, pág. 205.
n "Duro. El pe:o de plata de una onza, que vale ( en 1803) diez reales de plata"
( diccionario de 1803) .
"Peso. Moneda castellana de plata del peso de una onza. Su valor es (en 1803) 8 rs.
de plata; y los que por pragmática valen 10, los llaman para distinguirlos pesos gruesos".
( Diccionario de 1803) .

610

1 real (3.4328358 g.) O34
10 mrs. ( 1.00965 g.) O 10
y medio (0.0505482 g.) O½
4.4929678 g. O44

mrs.
mrs.
4.5 g.
maravedí.
mrs. y medio

Un real (3.4328358 g.) es, respecto de 4.5 g. de plata de 1936, 0.7628 pesetas, y respecto de 0.171 de la peseta de 1971, 20.07 pesetas. Y un maravedí
resulta 0.02247 de la peseta de 1936 y 0.59 de la de 1971.
611

�Un análisis de precios en busca de poder adquisitivo de la moneda, y su
correspondiente comparación, puede llevamos a resultados muy diferentes de
los anteriores. Pero habría que afinar mucho y no limitarse a unos pocos artículos. Habría que tomar en cuenta también diversas condiciones económicas
y sociales. Y siempre resultaría tarea difícil. En las obras de Cervantes y de
contemporáneos suyos encontramos referencias a precios de diversos artículos
representativos. Veamos, por vía de ejemplo, algunos. En el pasaje del Quijote
mencionado al principio de este trabajo, Teresa Panza da como precio de la
carne el de 30 mrs. la libra. No dice de qué carne se trata; pero teniendo en
cuenta que don Alonso Quijano (o Quijada), según se lee al comienzo del gran
libro comía de "una olla de algo más vaca que carnero ... ", lo que sin duda
se debía a que ésta era más cara que aquélla, y que la carne de cordero se
vende hoy en Madrid a 110 pesetas el kilo, podemos establecer que 30 mrs.
eran 55 pesetas, y que un maravedí equivaldría a 1.83 pesetas.
En La Gitanilla la vecina pregunta al escudero: ''Vos señor Contreras ¿ tendréis a mano algún real de a cuatro?" Y le dice: "Dádmelo; que en viniendo
el doctor mi marido os lo volverá." A lo que Contreras responde: "Sí, tengo;
pero téngalo empeñado en veinte y dos maravedís: que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en volandas". Contreras pagó por la cena veintidós
maravedís. Hoy no habría podido cenar en Madrid por menos de noventa
pesetas. Entonces, si 22 mrs. equivalen a 90 pesetas, un maravedí equivale a
4.09 pesetas.
Por último en El Lazarillo de Tormes se lee: "Estábamos en Escalona y
'
me dio un pedazo
de longaniza para que la asase", y "luego sacó un maravedí
de la bolsa y me mandó por vino a la taberna". No dice Lázaro qué cantidad
de vino recibió por el maravedí; pero nunca sería menos de un cuartillo.
Hoy el precio medio del vino cor•riente es aquí de 9 pesetas. El cuartillo, un
maravedí, valdría, pues, 2.25 pesetas.
En los tres casos el poder adquisitivo del maravedí es muy desigual y siempre resuita su valor muy por encima del que le corresponde según el valor
y peso de la plata. Pero, a pesar de todo, el peso de la plata de cada moneda
resulta buena base para establecer equivalencias.
Podemos, pues, aceptar los resultados de comprar los pesos de plata como
medio de comparar las monedas de la época de Cervantes con las de la época
posterior, incluso las de hoy.
Estas notas pueden, sin duda, ser útil ayuda para entender el problema del
confuso complejo monetario de la época del autor del Quijote.

LA TRIPLICIDAD DE FUNCIONES DEL PODER ESTATAL
Lic. JoRGE MoNTEMAYOR SALAZAR
Universidad de Nuevo Le6n

Sumario: 1.-Las funciones del poder. 2.-Funciones formales y materiales. 3.-La
función legislativa. 4.-Consideraciones sobre la función ejecutiva. 5.-La función
jurisdiccional.

1. LAS FUNCIONES DEL PODER

FUNCIONES DEL PODER son ejercicios de expresión potestativa que el Estado
lleva a cabo en cumplimiento de su tarea. Para la exteriorización de esas
manifestaciones, la potestad pública se vale de medios orgánicos específicamente
constituidos. Sus atributos y competencias están precisados expresamente en
la ley. Las funciones del poder, al surgir por medio de diversos órganos, evitan
que su ejercicio pueda concentrarse en perjuicio de la integridad política y
social del pueblo. Aunque un solo órgano podría ser el encargado de la expresión potestativa, esto no es conveniente en vista de que todo concentramiento de poder inclina hacia el despotismo y la arbitrariedad. El uso del
poder estaría supeditado más a la voluntad de un hombre que a los imperativos de una ley justa y estable.
Son tres las funciones del poder: La legislativa, la gubernativo-administrativa y la judicial. Por medio de estas tres funciones, el poder del Estado se
transmite y obra en el pueblo. Todo acto de poder se identifica con esta
clasificación tripartita de funciones. El funcionamiento de la legislación asegura al ciudadano la presencia de leyes generales y obligatorias que norman
y encauzan los comportamientos sociales. Un poder ejecutivo que promueva y
proyecte la tarea de admini"stración y gobierno, permite una mayor confianza
en el diario convivir del hombre en sociedad política. Los problemas del hombre con el hombre o de éste con el Estado, no deben de perturbar la paz
613

612

�pública; es por ello necesario depositar en una función judicial el atributo
de juzgar y sentenciar. Cada función, con su respectivo campo de competencias, participa del poder contenido en el Estado. No se trata, como se ve,
de que cada "función" sea un "poder" distinto e independiente. El poder es
indivisible en su naturaleza; por tanto es imposible pensar en la existencia de
diversos poderes en la actividad autoritaria del Estado.

2.

FUNCIONES FORMALES Y MATERIALES

En su ejercicio, las funciones del poder tienen dos aspectos, el uno formal,
el otro material. En virtud del primero las funciones son calificadas de acuerdo no a su naturaleza, sino en atención al órgano que las realiza. El segundo
aspecto -sentido material- se toma en cuenta analizando el contenido mismo
de la acción potestativa expresada. Las manifestaciones del poder, reúnen
en su objetividad los aspectos material y formal. Existen algunos casos en
donde el sentido formal y material no concuerdan en el ejercicio de una
función determinada. Cuando, por ejemplo, el ejecutivo desarrolla, en
cumplimiento de la ley, una función que por su contenido material es típicamente judicial, se dice: "Es un acto formalmente ejecutivo, materialmente
judicial". Este caso no sólo se presenta en la tarea ejecutiva. Las tres funciones
del poder, en cumplimiento del orden jurídico, pueden desarrollar en algunos
casos, funciones que materialmente no concuerden con su asper.to formal.
Ello, sin embargo, no perturba el sentido y marcha del poder. El aspecto formal se funda en un dispositivo legal. Está surgido de la realidad preceptiva
del derecho. Se apega a lo que las normas señalan. Brota de las disposiciones
jurídicas que otorgan al órgano de poder su competencia o atribución. El
aspecto material es juicio, consideración o estudio de contenidos concretos.
Estas situaciones que se observan en el ejercicio del poder, no representan, en
ningún momento, intromisión de las funciones entre sí. Se tr•ata de expresiones de autoridad fundadas en facultades jurídicas que la ley concede a los
órganos potestativos del Estado. Presentes las condiciones que la ley señala
para que el órgano intervenga, éste estará en aptitud legal de hacerlo. La
expresión de las funciones descansa, fundamental y esencialmente, en el respeto y obediencia de la ley.

3.

Si la norma jurídica aparece ante nosotros con visos de especial y trascendente importancia, es necesario que el encargo de la función legislativa se dé
a un órgano estructurado adecuadamente para tal fin. La función legislativa
se deposita en un cuerpo colegiado llamado co~greso, el cual suele estar formado por dos partes denominadas cámaras. Cada una de ellas posee un ámbito
propio de competencias. En algunos asuntos pueden conocer indistintamente
cualquiera de las dos. En otros, es necesario que resuelvan conjuntamente. En
un sistema presidencial, las cámaras son: la de senadores y la de diputados.
En un sistema parlamentario: cámara alta y cámara baja. Las representaciones
legislativas son puestos de elección popular. Los miembros de cada una de las
cámaras son elegidos pov el pueblo, para que ejerzan su cargo durante el
tiempo que señala la ley. Las sesiones que realiza el congreso pueden ser: ordinarias y extraordinarias. Los dos períodos de sesiones son indicados por la
ley. Los períodos ordinarios están prefijados concretamente en la norma legal.
Los períodos extraordinarios existen condicionados a la presencia de ciertas
circunstancias que la misma ley señala. En estas reuniones las cámaras conocen
--entre otros asuntos-- de los proyectos de ley que les han sido presentados.
Realizado el estudio y discusión de los mismos, el órgano legislador puede
reformarlos, aprobarlos o rechazarlos. El jefe del ejecutivo y los legisladores
suelen tener la facultad de proponer proyectos de ley.

LA FUNCIÓN LEGISLATIVA

La vida del Estado, en donde los sucesos políticos y sociales se originan
continua e intermitentemente, requiere de un conjunto de normas legales

614

-justas y apropiadas- que encaucen eficazmente su existencia y trayectoria.
El orden de las leyes es necesario, pues estando establecidas, los miembros
de la comunidad conocen expresamente sus derechos y obligaciones. La legalidad se constituye en principio directriz de la expresión político-social. Todo
acto, sea del Estado o del particular, debe de apegarse a los lineamientos
preceptivos del derecho. La norma jurídica, como regla de conducta y obse:rvancia obligatoria, nunca ha sido ajena a ninguna forma de organización
política. El Estado, como principal gestor del bien público, debe de enmarcar
su acción y la de los ciudadanos en un cuadro de firme legalidad. Los principios de la ley llevan ese propósito y emergen de la misma sociedad política
que los desea e instaura. De aquí que los contenidos de las normas -sean
permisivas, imperativas, sancionadoras o prohibiti~as- deban de estar apegadas a la realidad social de donde afloran. La ley, en cuanto protectora del
orden y la seguridad socio-política, no debe hacer concesiones en menoscabo de
su tarea. Su función es específica.

Iniciación, discusión, aprobación, sanción, promulgación, publicación e iniciación de la vigencia son pasos sucesivos que se presentan en la creación de la
norma. Constituyen el proceso elaborativo de la ley. Las funciones ejecutiva

615

�y legislativa intervienen en el desarrollo de este proceso. La iniciación se presenta cuando las autol'idades competentes proponen al Congreso un proyecto
de ley para su estudio y resolución. Las cámaras que reciben el proyecto deliberan y discuten sobre si es de aprobarse o no. Aceptado el proyecto de ley, se
configura el tercer aspecto del proceso legislativo: la aprobación. Esta aprobación, por parte de las cámaras, debe de ser sancionada por el ejecutivo. Aprobada y sancionada, la ley se promulga y se da a conocer a todos aquellos que
deban acatarla. La publicación de la norma es requisito indispensable para que la
misma pueda ser conocida por todos los ciudadanos. Al expedirse la ley se
indica, en su texto, la fecha en que habrá de empezar a surtir sus efectos. Ese
momento marca la iniciación de su vigencia.
Realizado totalmente el ciclo formativo de la ley, ésta surge con ciertos
rasgos o características que le proporcionan su auténtico sentido. Esas características son las siguientes: La generalidad, la abstracción, la impersonalidad
y la permanencia. Toda ley carente de estas notas distintivas, debe ser negada
como tal. Los medios de impugnación establecidos para esos casos nos confirman lo anterior. La ley es general, pues se aplica a todos aquellos que se
encuentren en las condiciones previstas por la misma. Es abstracta e impersonal porque su existencia se perfila a orientar, ordenar y encauzar acontecimientos naturales o humanos de interés para el derecho y no a imponerse indebidamente a alguien en particular. Los efectos de las disposiciones legales se
producen al realizarse sus supuestos normativos. La norma general -por otra
parte- no se agota o termina en su ejercicio, es permanente. A diferencia
de esto último, la ley privativa se extingue con su ilegal aplicación. Este tipo de
leyes, al tiempo que socavan la seguridad política y jurídica del gobernado,
desvirtúan la esencia misma de la ley. Arremeter y atentar contra la libertad,
la seguridad, la igualdad jurídica, no es tarea que competa a la norma de
derecho. El principio de legalidad encuentra un fuerte apoyo en la justicia y
generalidad de la ley.
Los sistemas para originar las leyes pueden diferir en uno o en varios de
sus aspectos. Esto no obsta para que la función legislativa lleve a cabo su
misión. La norma plasma las condiciones bajo las cuales la persona habrá
de adquirir y ejercitar sus derechos y cumplir sus obligaciones. Lo jurídico circunscribe -asimismo-- la acción potestativa del Estado en el ámbito del derecho. Se dan en esta forma situaciones jurídicas precisas de consecuencias
altamente provechosas para todo el conglomerado. Los vaivenes e inquietudes
sociales originados en la ausencia de un derecho escrito, ceden al paso de un
orden legal, firme y cierto. Las relaciones entre los particulares se normatizan
y estructuran por medio de un derecho privado. El funcionamiento de la activi-

616

dad del Estado y sus vinculaciones con los ciudadanos se formulan en un derecho público. "Ligada a un ordenamiento preciso, la acción de la autoridad,
ora en materia civil, ora en materia pública, se salva de los escollos de la
incertidumbre, la incoherencia y la arbitrariedad partidarista. Todos los que,
con cualquier calidad, están constreñidos al deber de la obediencia súbditos
'
o funcionarios, saben cómo deben conducirse. Por su parte, los gobernantes
están dispensados de improvisar cada vez las soluciones necesarias. El método
y la continuidad rigen el gobierno del Estado; la seguridad y la confianza
reinan entre los administrados".1
Los aspectos material y formal de la ley se hacen presentes en su configuración. En la normatividad legal se conjugan esencialmente y se nos ofrecen
en la realidad preceptiva del derecho. No es posible, jurídicamente, pensar
el uno sin el otro. La ley, en su contenido, deberá estar orientada al logro de
los objetivos axiológico-jurídicos. El car•ácter formal de los preceptos del derecho emergerá del proceso de creación jurídica que realiza el órgano de poder
competente para ello. El precepto jurídico ideal es aquel en donde a lo formalmente válido se vincula un contenido intrínsecamente valioso. Adoptar
un criterio formalista y fijar la atención en un formulismo independiente o
ajeno a los contenidos normados, es una actitud errónea y peligrosa. Las
disposiciones más descabelladas e injustas serían leyes con sólo haber cubierto
las etapas gestativas de la norma. Ignorándose el contenido de las normas,
éstas pierden en su proyección y trascendencia. Las prescripciones generales
que la ley señala deben ser medios apropiados al mejoramiento y desarrollo
social. Es poi' ello necesario que sus contenidos sean correlativos a tales fines.
El insigne jurista español Francisco Suárez, al hablarnos de la ley nos dice
que es: "Un precepto común, justo y estable, suficientemente promulgado".
En esta breve definición se encuentran puntualizados -clara y objetivamente- los aspectos material y formal de la normatividad jurídica.
La acción y ejercicio de la función legislativa es siempre constante. Lo es
porque las realidades políticas y sociales que normatiza son variables y fluyentes. El desarrollo social en todos los aspectos, provoca el surgimiento de
nuevas y diversas situaciones comunitarias que el Estado debe de normar a
fin de fortalecer el bien y la seguridad general. Las leyes del pasado, óptimas
y eficaces en su tiempo, dejan de serlo cuando sus contenidos normativos se
desvinculan de las nuevas realidades que laten en el pueblo. La ley, como
obra humana, no puede prever todos los casos futuros, ni tampoco los con-

1

DABÍN, JEAN, Doctrina general del Estado,

Ed.

Jus, México, 1955, p. 247.
617

�tinuos cambios que se presentan en el panorama estatal. Es por ello necesario que el legislador esté siempre atento al desenvolvimiento colectivo.

4.

CONSIDERACIONES SOBRE LA FUNCIÓN EJECUTIVA

Es común oír llamar función ejecutiva a aquella expresión potestativa que
se realiza a través del órgano ejecutivo. No obstante, el término suscita diversas controversias. Se dice que esta función es mal llamada ejecutiva, debido
a que la misma no sólo se concreta a ejecutar sino que tiene su propia facultad de iniciativa. Algunos la consideran como una función administrativa,
tomando en cuenta la labor que desarrolla en la previsión y resolución de
las necesidades sociales. Otros piensan que se trata de una función gubernativa debido a la amplitud de su tarea. Como se ve, existen los más variados
criterios para calificar la mencionada función. Es tan general el horizonte
y tan particular la terminología, que incluso se han hecho uniones o combinaciones, tales como: función político-administrativa; función gubernativoadministrativa. Nosotros preferimos esta última, considerando lo siguiente:
A) Función ejecutiva. Designación imprecisa y confusa.-B) Función administrativa. Aunque en cierta forma administrar es gobernar, el calificativo
sólo refiere un aspecto parcial y secundario.-C) Función gubernativa. Mención que denota al máximo la manifestación suprema del imperium estatal.D ) Función gubernativo-administrativa. La unión de conceptos -gobernación y administración- en vocablo compuesto, permite objetivar el significado propio de la función en forma precisa y fiel. Siendo tan distintos los
argumentos y tan variadas las conclusiones que se pueden obtener, trataremos
de precisar un sentido veraz de la función gubernativo-administrativa.
El sentido y concepto de esta función ha sido esbozado y tratado poi' diversas teorías. Las definiciones sobre la misma son por tanto múltiples y
diferentes. Las teorías más nombradas son las siguientes:
la. Teoría de los fines. De acuerdo con esta concepción, las funciones del
Estado se distinguen tomando en cuenta los fines que persigue la acción
estatal. Así, la función legislativa crea el derecho y la función judicial lo ampara. La función ejecutiva o administrativa resguarda los intereses del Estado.
M. Hauriou, define -desde un punto de vista finalista- la función administrativa como: "La actividad del Estado, en cuanto se emplea en crear Y
hacer vivir la institución del Estado".2 Otro de los exponentes de esta teoría,
• Citado por R. CARitE DE MALBERG, Teoría general del Estado, Ed. Fondo de
Cultura Econ6mica, México, 1948, p. 428.

618

Arthur, expresa: "Administrar consiste en proveer por actos inmediatos e inc~n_t~s a la organización y el funcionamiento de los servicios públicos".3 Las
defm1c1ones expuestas no aciertan a precisar el sentido de la función administrativa. Se confunde el carácter de las funciones. Es oportuno indicar la
diferen~ia que existe entre las funciones del Estado y las funciones del poder.
Las primeras nos muestran los atributos del Estado orientados a la realización de los fines político-sociales: La paz, la seguridad, el bien público. Las
segundas son actividades propias y determinadas que los órganos del Estado
expresan en cumplimiento de su potestad.
2a. Teoría de la actitud especial del Estado en la función administrativa.
El teórico alemán Paul Laband es su principal defensor. Según esta doctrina
"La acción del Estado'' se halla contenida en la expresión y ejercicio de la
administración pública. La legislación y la jurisdicción representan la voluntad y el pensamiento del Estado respectivamente. El Estado administra "En
cuanto que aparece actuando".' El tratadista alemán nos dice: "Un Estado que
se contentara con hacer leyes y dictar sentencias se dislocaría bien pronto; es
qu~ no puede cumplir la misión que le está impuesta por su fin, sino por
acciones, de la misma manera que el individuo no realiza solamente la misión de su vida propia por su voluntad y su pensamiento, sino que también
por su actividad. Es preciso que las leyes sean aplicadas; que las sentencias
sean ejecutadas. Así, se opone a la legislación y a la justicia, la ejecución;
a la voluntad y al pensamiento del Estado, la actividad del propio Estado".5
Consideramos que ninguna forma de organización estatal -por más rudimentaria que sea- es concebible sin que proyecte y ejercite las típicas funciones del poder. Las funciones potestativas del Estado no se cierran en sí
mismas: todo lo contrario, en íntima y estrecha colaboración participan en la
consecución de su significativo fin. La situación que plantea Laband nos
conduce a formular las siguientes preguntas: ¿ Puede haber ejecución sin legislación y justicia? ¿Acaso la actividad o acción no presupone pensamiento
y voluntad? Si la administración es acción y la legislación juicio abstracto ¿ cómo se puede explicar la interrogante anterior?
3a. Teoría que ve en la administración una función de ejecución de las leyes.
Esta tendencia de ver en la administración una función de ejecución legal, se

' lbidem.
' Ibidem.

' Citado por FRAGA, GADINO, Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960,
t. r, c. v, No. 45.

619

�reviste también de una idea finalista. Berthélemy nos dice que la administración es la actividad que desarrolla el poder ejecutivo para ejecutar la ley.
Gabino Fraga jurista mexicano, comentando esta teoría en su obra Derecho
.
., de la ley.?
Administrativo' se pregunta ¿ qué debe de entenderse por e1ecuc1on
Para responder a esta pregunta analiza dos posibles criterios de apreciación:

ejercicio de la función administrativa se hace presente en todas aquellas situaciones imprevisibles en donde el interés o la seguridad pública están en riesgo
o juego.

lo. Se hablará de ejecución de la ley cuando la actividad que despliega
está autorizada por una disposición legal. Se puntualiza el apego de la acción
al derecho.
2o. La ejecución se formulará en las tareas de la administración para dar
efectividad a las· normas legislativas.
Analizando el primer criterio, es de deducirse su imposibilidad para originar
un auténtico sentido de la administración. Establece una igualdad finalista
entre las diversas funciones. Si todas se hallan autorizadas por las normas del
derecho, tendrán que ser absolutamente ejecutivas -según este criterio doctrinal- lo cual no es posible dado el carácter específico de cada una de las
' del poder estatal. Otro
' de los aspectos enjuiciables es el de :ºnf und'll'
funciones
la autorización con la ejecución misma. No debe entenderse por e1ecutar la
ley, usar de una autorización que ésta concede. Si así se hiciere se tendría
que afirmar que los particulares también ejecutan la ley cuando celebran un
contrato determinado.
Considerando el segundo criterio, el maestro mexicano concluye que muchos
actos que no se concretan meramente a ejecutar la ley, quedarían fue~a de
la función administrativa. Tomando en cuenta los resultados que se obtienen
de esta teoría -o muy amplios o muy estrechos--, Gabino Fraga, co~sid_e~a
que la misma no es de utilidad para dar un concepto acertado del e1erc1c10
administrativo. 6
Por su endeble y errónea fundamentación, esta teoría es hoy re~aza~ universalmente. La administración no se puede concretar a la sola e1ecuC1on de
la ley. Muchas de las acciones que desarrolla en su manifestación no concuel'dan con tal sentido. Pensar al modo de Berthélemy es suponer -falsamente-:
que las leyes poseen especial y precisa contextura para prever sobre aconte~1mientos futuros e inciertos. La vida multifacética del Estado nos muestra diariamente la diversidad de nuevos hechos sociales que sin estar normados por
las leyes, deben de ser regulados o vigilados por parte de la autoridad. El

• FRAGA, GABINO,

No. 43.

620

Derecho Administrativo, Ed. Porrúa, México, 1960, t.

I,

c.

VI,

4a. Teoría de Duguit. Según León Duguit el acto subjetivo y el acto condición forman el contenido de la función administrativa. El acto-regla emana
de la legislación. Por razón del efecto que producen los actos jurídicos pueden
clasificarse en: Actos reglas, actos subjetivos y actos condición. En virtud de
los primeros se crea, modifica o extingue una situación jurídica general. El
acto subjetivo crea, modifica o extingue una situación jurídica individual.
El tercer acto condiciona la aplicación de una situación jurídica general a un
caso particular. Nos dice pues el jurista francés que la expresión administrativa
se efectúa por medio de actos subjetivos y actos condición. Como es ve, el
maestro de Burdeos aprecia el funcionamiento administrativo desde un punto
de vista plenamente jurídico. Reconoce, sin embargo, la influencia e importancia de los actos materiales que la administración lleva al cabo.
5a. Teoría que distingue entre las funciones formales y las funciones materiales. De acuerdo con un criterio formal, la función se determina observando
al órgano legalmente competente que la produce. La función material se deduce del fondo mismo de la acción ejercitada.
Con el fin de captar el sentido intrínseco de la función administrativa, un
grupo de juristas ha analizado los principios y fundamentos de la misma y
expresado luego sus juicios personales al respecto. Tratando de mostrar las
diversas apreciaciones que sobre el tema se han hecho, anotamos algunas de
las planteadas. G. Meyer, nos dice que la administración comprende todas las
decisiones que regulan un asunto particular o un caso individual. Seligmann,
declara que se hace imposible la delimitación entre la legislación y la administración, si se aparta uno de la idea de que la ley estatuye a título general
y el acto administrativo a título particular. Esmein, define el acto administrativo como un "acto particular". Duguit, afirma que "El acto administrativo
es siempre un acto individual y concreto". Jéze, sostiene que el acto administrativo tiene por carácter distintivo "referirse a un caso particular''. La administración, para León Duguit, es una función que crea "situaciones jurídicas
específicas". La ley representa un derecho objetivo: norma general y abstracta.
La administración, apegada y de conformidad con la ley, expresará su tarea
competencial. El acto administrativo es necesariamente una decisión particular
y concreta.7
' GARRE DE MALB.ERO, R. Teorla general del Estado, Ed. Fondo de Cultura Económica, 'México, 1948, pp. 433, 434.

621

�Algunos autores -Paul Laband, George Jellinek, Maurice Hauriou- creen
que el acto legislativo y el acto administrativo, pueden tener indistintamente
un alcance general e individual, pero que no tienen la misma materia. Para
ellos "El conjunto de prescripciones que fijan los derechos y las obligaciones
de los individuos forman el orden jurídico y legal del Estado. Toda decisión
tomada dentro de los limites de este orden jurídico es una manifestación de
la actividad administrativa del Estado".8 Los contenidos de la acción administrativa, sean de cal'ácter general o particular, se harán presentes dentro de un
régimen jurídico existente. Estos autores ven en la administración un medio
para cumplimentar las leyes. Observan también el apego que profesa a las
mismas. Destacan y reconocen el poder amplísimo que tiene para tratar y resolver -dentro de la ley y en su ámbito de competencias-- los asuntos de
más urgencia y necesidad en el Estado. George Jellinek, en su obra Teoría
general del Estado, nos dice: "Dentro del círculo de actividad administrativa
cuyo contenido está determinado por la ley, existe un elemento de actividad
libre junto a la actividad jurídicamente reglada. Las acciones, en el primel' caso,
no tienen otra norma que el deber que corresponde a los órganos del Estado,
pero no puede ser constreñida por ninguna clase de principios jurídicos especiales. La administración jamás es mera ejecución o aplicación mecánica de
reglas generales a casos particulares, precisamente porque no es exclusivamente
actividad autoritaria, sino que lleva en sí actividad social. La administración
posee, por tanto, un campo de libre iniciativa, que puede ser limitado por
reglas jurídicas, pero cuyo contenido no es determinable por esas reglas. La
administración, en sentido material, contiene ... dos elementos: el de gobierno
y el de ejecución. Aquél contiene la iniciativa y reglamentación; éste la aplicación de lo ordenado".º
La teor-ía que distingue las funciones en su materia y en su forma se inicia
en Alemania, transmitiéndose inmediatamente a todos los Estados. El amplio
concepto que en el caso concreto de la administración establece, _revela su propiedad y certeza. Con suma claridad analiza los más diversos aspectos del ejercicio administrativo. Por sus méritos es hoy la teoría más reconocida y aceptada.
Una vez descritas las principales teorías que sobre la función administrativa
se han e&gt;..'}Juesto, es necesario adoptar una posición respecto a su naturaleza y
precisar sus principales aspectos y características. El panorama que nos muestran las diversas concepciones puede parecemos desarmonizado. Sin embargo,

no impide que nuestra atención fije, en forma concreta y fiel, los puntos más
sobresalientes y aceptables de las mismas. Puede decirse, por tanto, de la función gubernativo-administrativa lo siguiente:
lo. Se expresa por medio del órgano ejecutivo. Su tarea es "Obrar doquiera
que la necesidad de intervención se manifieste; proveer, prever, preparar: en
lo ordinar-io y en lo extraordinario, en el interior y en el exterior, todos los días
sin discontinuidad" .10
2o. La actividad de la función gubernativo-administrativa está subordinada
al orden preceptivo del derecho. Comúnmente, en su expresión, produce efectos legales de creación, modificación o extinción de situaciones jurídicas particulares.
3o. Su tarea puede ser considerada desde los puntos de vista formal y
material. El primero nos remite a la competencia legal del órgano de poder.
4o. La actividad de la función gubernativo-administrativa comprende tanto
la ejecución de leyes, como la expresión de la más amplia facultad para reglamentar y organizar su servicio. En el campo del ejercicio administrativo
es posible detectar dos tipos de actos: el meramente material y el estrictamente
jurídico.

5.

LA FUNCIÓN JURISDICCIONAL

La vida diaria de la comunidad se orienta en sus más diversas expresiones
por un orden jurídico legalmente establecido. El respeto al mismo propicia la
paz y tranquilidad del todo social. Cuando la seguridad y el orden de la comunidad es perturbado gravemente o se está ante la posibilidad de que lo sea,
el Estado debe de intervenir a fin de proteger el bienestar colectivo. La existencia y fomento de un adecuado y dinámico régimen de justicia es tarea
fundamental en la constante acción del Estado. El derecho norma la convivencia humana. La ley establece preceptos generales frente a los cuales estarnos
comprometidos. Hacemos mención de esto tomando en cuenta el carácter tutelar que la función jurisdiccional tiene para con el derecho.
El Estado, por medio de la función jlll'isdiccional, se avoca al conocimiento
y resolución de todos aquellos casos en donde el derecho ha sido ofendido o
está en vías de serlo. Interviene también para esclarecer situaciones dudosas

' lbid, p. 435.
' ]ELLINEK, GEORGE, Teoría general del Estado, Compañía Editorial Continental,
S. A., México, 1958, pp. 503-504.

622

10

DABÍN, JEAN,

op. cit., p. 245.

623

�de derecho o para declarar condiciones de obligatoriedad. Un requisito indispensable debe ser cubierto para que el órgano judicial pueda conocer e intervenir en asuntos de su competencia: debe solicitarse -por parte de interesad~
expresamente su ejercicio. La petición de parte es condición previa a la actuación judicial. Este derecho que se tiene de poner en movimiento la maquinaria
judicial es llamado: Derecho de acción. Por medio de él, el accionante ejercita
la facultad de pedir a los órganos jurisdiccionales la aplicación de las normas
jurídicas al caso concreto, con el propósito de decidir y resolver sobre el hecho
y derecho cuestionados. "El derecho de acción es -según Roce~ un derecho
subjetivo público, del individuo para con el Estado, que tiene como contenido
substancial el interés abstracto a la intervención del Estado para la eliminación
de los obstáculos, que la incertidumbre o la inobservancia de la norma aplicable en el caso concreto, puede oponer a la realización de los intereses protegidos. Objeto de este derecho es la prestación, por parte del Estado, de su
actividad jurisdiccional para la realización forzosa de los intereses de tutela
cierta".11 Siendo la función jurisdiccional la encargada de juzgar y decidir en
derecho, la autodefensa o venganza privada al mismo tiempo que prohibida
se hace innecesaria.
La actividad jurisdiccional se manifiesta -fundament~ y esencialmente-

ª través de un proceso normado por la ley. Se asegura, jurídicamente, el cono-

cimiento que debe tener el juzgador sobre los hechos o actos cuestionados. Se
protege, así mismo, la igualdad que ante la ley tienen las partes para comparecer en juicio y hacer defensa de sus pretensiones. El juez tomando en consideración los elementos de convicción surgidos durante el proceso, dictará su
resolución final. La sentencia judicial se confirma como verdad legal al no
impugnársele en el término que la ley establezca o al no existir medio para
ello. La sentencia es el acto característico de la función jurisdiccional. El proceso sirve de medio a la consecución de aquélla. La sentencia y sus efectos
crean una situación jurídica determinada.
"El Estado, por medio de las funciones legislativa y administrativa, crea
situaciones jurídicas que deben, dentro de la normalidad de la vida social, ser
voluntariamente respetadas. Cuando ese respeto voluntario no existe, cuando
esas situaciones o los actos que las engendran son motivo de duda, de controversia o de violación, el Estado debe de intervenir para evitar que los particulares lleguen a imponer por la fuerza su derecho, a hacerse justicia por su

12

propia mano". En estricto apego a la ley, la función jurisdiccional desarrolla
su ejercicio a fin de conservar el orden del derecho. Como se ve, la presencia
de la función jurisdiccional es imprescindible en la vida del Estado. El desarrollo social sólo puede propiciarse en un ambiente de confianza, paz y seguridad. La función jurisdiccional de la potestad estatal contribuye de manera
significativa a ello.
La misión de juzgar es reconocida como una de las tres funciones por las
que el Estado expresa su poder. No obstante, algunos tratadistas del Estado
han discutido sobre ella en sentido muy singular. El profesor belga Jean Dabín,
en la parte especial de su obra: "Doctrine Générale de l'Etat. Eléments de
Philosophie Politique". (C. I, Secc. II, No. 158) expone tres planteamientos
en donde los autores: Maurice Hauriou, R. Garré de Malberg y Eismen, discurren sobre la función jurisdiccional en forma equívoca y poco feliz.
Maurice Hauriou, le niega el carácter de función política tan sólo porque
se circunscribe al campo de lo contencioso. Ignorando que zanjar conflictos,
por medio del proceso, es también función necesaria a la realización de los
fines políticos.
R. Garré de Malberg, manifiesta que la función jurisdiccional no constituye,
en el Estado, una función distinta. Su principal argumento: La solución de
los conflictos no es monopolio de los jueces. Señala que existen algunas otras
autoridades que se encargan de decidir sobre cuestiones de derecho y, en consecuencia, de desempeñar un papel jurisdiccional. Malberg, confunde las funciones con los órganos. Las funciones en su aspecto formal y material pueden no
coincidir sin que por ello dejen de ser expresadas por los órganos de poder
competentes legalmente para hacerlo.
Eismen, por último, pretende reducir la función jurisdiccional a una supuesta
función ejecutiva, de la que aquélla fuera una rama. El juzgador obra en ejecución de lo que la ley señala. Eismen, incurre en el engaño de no apreciar el
proceso como medio y la sentencia como resultado. La labor del juez durante
el juicio y al dictar sentencia, no es tan sólo la de aplicar fríamente las disposiciones de la ley. Toma en consideración todos y cada uno de los aspectos
presentados durante el proceso para conformar su criterio decisional. Ni el
proceso es un incidente de ejecución, ni el juez un mero ejecutor de la ley.
Juzgar es cosa distinta que aplicar la ley.
La función jurisdiccional está plenamente caracterizada. Es por ello impug-

u DE PINA, RAFAEL y CASTILLO
Porrúa, México, 1958, p. 132.

624

LARRAÑAOA,

JosÉ, Derecho Procesal Civil, Ed.
u FRAGA, GABI NO,

op, cit., pp. 49-50.

625
II40

�nable todo intento de someterla o incorporarla a otra de las funciones manifestativas del poder. La misma, no puede ser desconocida como tal. Sus
motivos de existencia y sus fines de ejercicio, están identificados con el propósito esencial de todo Estado: El funcionamiento adecuado y cabal de una
responsable administración de justicia.

Sección Quinta

~
COMENTARIOS Y RESENAS
BIBLIOGRAFICAS

626

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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