<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<item xmlns="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5" itemId="5350" public="1" featured="1" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance" xsi:schemaLocation="http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5 http://omeka.org/schemas/omeka-xml/v5/omeka-xml-5-0.xsd" uri="https://hemerotecadigital.uanl.mx/items/show/5350?output=omeka-xml" accessDate="2026-07-01T09:11:41-05:00">
  <fileContainer>
    <file fileId="3914">
      <src>https://hemerotecadigital.uanl.mx/files/original/305/5350/HUMANITAS._1972._Historia.ocrocr.pdf</src>
      <authentication>ee16bf87da9f40bf4d8805307249232a</authentication>
      <elementSetContainer>
        <elementSet elementSetId="4">
          <name>PDF Text</name>
          <description/>
          <elementContainer>
            <element elementId="56">
              <name>Text</name>
              <description/>
              <elementTextContainer>
                <elementText elementTextId="146759">
                  <text>Es importante recordar que en el momento de comenzar la iniciaci6n la
mujer se dirigió a la criatura llamándola simplemente "niño pequeño". Cuando la mostraci6n del mundo ha terminado se despide de él llamándolo "hijo", lo que significa que, a través de la iniciaci6n, el niño ha dejado de ser
el "pájaro perdido" y se ha transfonnado en el hijo del hombre. T ernura es,
en este sentido, una gran meditación sobre el tema de la maternidad concebida con las características de un oficio sagrado que aspira a la conservación de un ser de procedencia divina. Sus diversos poemas ofrecen en este
plano, una extraordinaria semejanza con las Nanas Infantiles de Unamuno,
en las cuales se observa también una visi6n religiosa del universo a través
de la pasión de la maternidad.

Sección Tercera

HISTORIA

260

�EL MUNICIPIO DE GENERAL ESCOBEDO *

lsRAEL CAvAZos

GARZA

Universidad de Nuevo León

AsrsnMos A u CELEBRACIÓN de la crecci6n municipal de General Escobedo,
Nuevo Le6n. Hoy hace justos cien años -24 de febrero de 1868- el H.
Congreso del Estado expidi6 el decreto número 15, creando una nueva villa
en lo que fuera la antigua hacienda de San Nicolás del Topo de los Ayalas,
comprendiendo, además, los ranchos de San Martín y San Miguel y la hacienda de don Mariano de la Garza.
Es oportuno, con este motivo, echar una mirada retrospectiva a lo que
ha sido este pequeño jir6n de nuestro estado, en el decun;o de la historia.
Para ello conviene decir que, al ser fundada Monterrey, en 1596, le fue
señalada una jurisdicci6n de "quince leguas por cada banda"; esto es, sesenta kilómetros para rumbo. Por el del norte alcanzaba totalmente los actuales
municipios de Mina y Salinas Victoria, cuyas primitivas estancias y haciendas,
andando el tiempo, fueron desmembrándose de la vieja capital del Nuevo
Reino de León, para constituirse en municipios separados.

I

La hacienda del Topo de los Ayalas perteneció, por lo mismo, durante toda la época colonial, a Monterrey. Al ser erigida en villa la estancia de San
Nicolás de los Garzas ( 1830), la hacienda del Topo qued6 comprendida
en su jurisdicci6n por un lapso de treínta y ocho años, hasta el de la elevación a la categoría de municipio.

El Capitán José de Treviño
Pero su vída no empieza en 1868. Se ha dícho ya que se trata de una

* Leído en la sesi6n pública celebrada por la Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística, en Gral. Escobedo, el 24 de febrero de 1968, centenario
de la erección municipal.
263

�de las estancias más antiguas, pertenecientes a Monterrey. El nombre del
Topo, o de Llanos del Topo, debido a su proximidad al cerro de este oombre1 lo encontramos aplicado para estas tierras situadas al noroeste de la
ciudad, desde las postrimerías del siglo XVI.
Algunos de los fundadores de Monterrey reciben mercedes de tierras en
esta zona: Mart'm de Soüs, Manuel de Medero, Marcos González, Mateo
el Villafranca y otros. Marcos González puebla desde 1603 la que más tarde habrfa de ser hacienda de San Bemabé del Topo1 conocida actualmente
como el Topo Chico. Villafranca tiene tierras inmediatas a las de Marcos
González; y, más al noroeste, en donde ahora es la cabecero. municipal de
General Escobedo, obtiene merced el capitán Jo ~ de Treviño, uno de los
pobladores más importantes indudablemente.
José de Treviño entra en 1603 y trae para poblar numerosa familia,
esclavos, carretas, herramienta y 2,000 vacas. Para estos ganados pide un
sitio de ganado mayor y cuatro caballerías de tierra junto al río de la Pesquería. Su petición hecha al gobernador Diego de Montemayor, está fechada el 25 de abril de 1604.1
Cinco días después, el 30 de mayo, ensancha su propiedad al comprar
dos caballerías de tierra y un sitio de huerta a Mateo de Villafranca, en
cincuenta pesos de oro común, que José de Treviño le paga ''con un caballo

alazán '. 2

No hay onstancias de que edificara su casa en estas tierras. Sí las hay,
en cambio, de haberlas cultivado. Conocemos una escritura celebrada entre
él y Manuel de Mederos y Diego de Huelva, para sembrar trigo en compañía. Y debe de haber sido en gran cantidad, porque Mederos se compromete a dar una fanega diaria de trigo o maiz y un novillo a la semana,
para el sustento de la gente; y Treviño a dar la ropa y sayal, y, además,
seis caballos, 24 bueyes y 12 rejas; repartiéndose al año la cosecha.ª

José

de Treviño da preferencia a la hacienda de San Francisco -hoy
Apodaca- que adquiere por compra a don Diego de Montemayor, en 1610;
y así ésto como las dificultades para hacer aquí la saca de agua, dan motivo
a que no pueda poblar el Topo por entonces.

' La merced está en el Archivo Municipal de Monterrey, Ramo Civil, vol. 16,
exp. 13, fol. 12.
1 ]bid. Civil, vol. 8, e,rp. 27, fol. 28 v.
1 Archivo Municipal de Monterrey, Protocol&lt;&gt;ll vol. 11 fol. 6,
o. 3.

264

Debe dej~ asentado como quiera, que el capitán José de Treviño es

el fundador del Topo. Casado con Leonor de Ayala, tiene, entre otros, dos
hijos varones: el general Diego de Ayala, y el aUérez José de Ayala; con
la circunstancia de haber adoptado éstos el apellido de la madre según costumbre de entonces, para conseivar el linaje. El capitán José de Treviño,
había nacido en la dudad de México en 1565,• y muere en Monterrey hacia l&amp;l-0.
Sa1i

Nicolás del Topo

El general Diego de Ayala, tablece en esta misma región, la hoy desaparecida hacienda de San Diego, de gran importancia; y el alférez Jo '
de Ayala puebla la hacienda de San icolás del Topo, conocida como el
Topo de los Ayalas, o el Topo Grande, para distinguirla del Topo de los
González, o Topo Chico.
Y si José de Treviño es el fundador, el alférez José de Ayala, su hijo, es
el poblador definitivo de la hacienda. Los textos de historia dan como año
de fundación el de 1624, confundiéndose probablemente con el de 1604.
Lo cierto es que José de Ayala sólo puede poblarla hasta algunos años después de la muerte de su padre. Ha recibido en herencia cuatro caballerías
de tierra, y otras cuatro le ha traspasado Alejo de Treviño, su hermano.
Construye aqi:ú sus casas de vivienda y galeras; hace presa y saca de agua,
y abre acequias para conducir los remanente del río de la Pesquería Chica,
quejándose alguna vez de venir muy reducidos por el consumo de la hacienda de doña Maria ~odriguez, en la Pesquería Grande. 5
Se dedica también a la minería. Hace viajes a Boca de Leones, Cerralvo,
Zacatecas a traer metales, que beneficia en un molino de caballos, anexo
a su hacienda. Tiene también aquí un horno de fundición, vaso de afinar
plata, fuelles, etc.
Sintiéndose enfermo, otorga t tamento el 14 de abril de 1666, pero sobrevin~ hasta 1695, en que son h hos los inventarios de sus bienes. Es importante observar que, ya para entonces, tiene la hacienda "una ermita (o capilla) en que
celebra". Casado con Ana de Benavides, hija de Francisco

• Arclúvo del Sagrario Metropolilano, en la Catedral de México. La partida es de
22 de mano. Fue hijo de Diego de Treviño y Beatru de Quintanilla. Su esposa
fue Leonor de Ayala.
1 Datos amplios sobre la poblaci6n por
Monterrey, Civil, vol. 8, exp. 5.

J01,~

de Ayala en: Archivo Municipal de

265

�Báez de Bcnavidcs e Isabel Martínez, son sus hijos: José, Catalina, María
Antonia, Micaela, Margarita, Juana Francisca, José Nicolás y Juan Martín;
y reconoce y hereda también a sus hijos naturales Lorenzo y Luisa de Ayala. 6
La hacienda es por esos tiempos sumamente importante. Aunque el ganado no es mucho, porque sólo tiene 32 bueyes y novillos, 50 yeguas, 20
mulas y machos, 30 caballos y algunas cabezas menores, sí son abundantes
las siembras, porque tiene una sementera de trigo de 46 fanegas, además
de otra de 7 fanegas también de trigo, que cultiva Lorenzo de Ayala.

En el siglo XVIII
A la muerte del alférez José de Ayala, queda la hacienda, en su mayor

parte, en poder de Nicolás de Ayala, su rujo, quien logra también incrementarla. Aquí vive, durante casi toda la primera mitad del siglo XVIII.
Casado en primeras nupcias con doña Agustina de Treviño y Maya, son sus
hijos: Juan Martín y Pedro Martín de Ayala. Muerta doña Agustina en
1694, contrae segundo matrimonio con doña Antonia de la Garza, naciendo:
Juan Bautista, Antonio Cayetano, José Manuel, Nicolás Gregorio, Gabriel,
María Gertrudis, Francisca y Juliana.
Por el testamento de don Nicolás, otorgado en Monterrey el 22 de abril
de 1741, nos damos cuenta de que ya para entonces tiene la hacienda 11
caballerías de tierra; la casa con el mobiliario de mesas, cajas, bancos, armazones, peroles, etc. y algún ganado menor; y de que ya no existe el molino
de beneficio de metales.1

-

Y es entonces cuando surge un 1argo litigio entre los hijos de ambos matrimonios. Juan Martín y Pedro Martín, hijos del primero, alegan ser dueños de la hacienda, que poseían los segundos. La reclaman por el derecho
de la dote de doña Agustina de Treviño, su madre, quien había llevado al
matrimonio un negro esclavo y un atajo de mulas, cuyo valor ascendía a
más de 1,000 peso . No resuelto el pleito, lo continúa José Leonardo de
Ayala, hijo de Juan Martín. En forma airada pide que sus primos abandonen la hacienda. En uno de sus escritos dice: "vale que estamos ya en
palenque, de que se decida el punto".

Interviene don Manuel de Sada, comisionado del gobierno. La cosa llega
hasta México y culmina con el parecer del asesor doctor Agustín Bcchi, abogado de la Real Audiencia, quien dictamina, en 1787, no tener derecho los
primeros a la dote de su madre, pero sí a partirse la hacienda todoo por
partes iguales.ª

Fundamentos para separarse
Calmados los ánimos con esta resolución~ continúa la hacienda la vida
sencilla, tranquila, patriarcal, pudiera decirse bucólica, de una aldea. Asoma el siglo XIX, y, en la segunda década, en 1826, es posible con~truir una
nueva capilla. Empezada el primero de mayo es concluída el 6 de novjembre del mismo año. Figura entonces como juez de la hacienda José de Jesús
Guerra y como teniente de cura el bachiller Nicolás Andrés Molano. El
costo de la obra asciende a 1,194 pesos 3 reales, aportados por diversas personas, y es realizada con autorizaci6n del Dr. José Le6n Lobo Guerrero,
gobernador de Ja mitra. Es curioso observar que en documentos de los
siglos XVII y XVIII la hacienda está bajo la advocación de San Nicolás
de Tolentino, y que la nueva capilla es puesta bajo la de San Nicolás de
Bari, de cuya imagen hay un 6leo antiguo en la sacristía. 9
Con la erección de la villa de San Nicolás de los Garzas como hemos
dicho, queda el Topo agregado a ésta, eparándose de Monterrey. Pero,
por qué no decirlo, se advierte en todos los papeles de la época una constante inconformidad, un callado resentimiento de los vecinos, de verse sujetos a un común al suyo en su origen. Ven asimismo que, apenas surge
San Nicolás a la vida política, florece en todos los órdenes; y como que
Íenten en el fondo el anhelo de verse en iguales o mejores circunstancias.
Y trabajan, a partir de entonces, por superarse, sin dejar por ello de contribuir en todo lo que dispone la nueva autoridad de la cual dependen. Y,
c-0mo el hijo que se siente con suficiencia para emanciparse, llega el momento en que pueden solicitarlo del Gobierno.
La idea surge -y así se e&gt;-.'Presa en algunos ese.ritos-- de Antonio Sepúl-

Un voluminoso expediente que se guarda en el Archivo Municipal de
Monterrey, nos da pormenores de este litigio que dura cuarenta y siete años.
'
• Testamento. !bid. Civil, vol. 16, exp. 53, fol. 14. Otro tanto en el vol. ·23,
exp. 21.
1 Testamento. lbid., vol. 132, exp. 5.

266

• El pleito sobre here.ncia de los Ayalas en ]bid., Civ., vol. 132, exp. 5, 1787.
• En la sacristía de la capilla existe, enmarcada, Wla copia de un documento
de 1826 con estos datos, copia --se expresa alli- "del original que posee Alberto
Ayala".

267

�veda García, uno de los vecinos de la hacienda. 10 Es él quien reda ta en
fonna inteligente y clara el pliego elevado al Gobierno. ¿ Argum ntos?:
que hay unánime conformidad; que el progreso material alcanzado es manifiesto, en el número de fincas y aperturas de labores; que se cuenta con
cerca de 1,000 habitantes, 40 de los cuales saben leer, y que suman más de
190 familias; que disponen de hombres capaces para servir los cargos concejiles; que tienen ya la iglesia y también la escuela, funcionando a sus despensas. •&lt; ada qu remos que se quite a San icolás de los Garzas; -dicen- tan s6lo pedimos que se separe lo que se le había juntado". Más
adelante agregan: "es tan vehemente este deseo, que se ha convertido en
una necesidad". Solicitan, además que el pueblo se llame: Villa de Aramberri. Firman el escrito en la hacienda, el 17 de mayo de 1867, suscribiéndolo 97 nombres, encabezados por el juez auxiliar Santiago Lozano. 11

La erección en villa

El gobernador, licenciado Manuel Z. Gómez, turna el escrito al Ayuntamiento de San Nicolás, pidiéndole informes. Y, claro, que éstos son completamente adverso . El alcalde, Bruno Zambrano, se encarga de rebatir
cada uno de los argumentos. Dice no haber "unánime confonnidad", y para ello presenta un largo escrito firmado por igual o mayor número de opositores, que protestan "presintiendo el abismo en que se precipitarían'. Que
no tienen tierras suficientes, porque, en su mayor parte, lo son también de
los opositores. Y que, en fin, de erigirse, "sería indudablemente el exterminio de una y otra poblaciones", por Jo exiguo de sus ingresos. Lo aportado
por el Topo a San Nicolás, asegura el alcalde, no llega a 3 pesos mensuales.
El escrito anexo, de ecinos inconforme, expresa, por su parte, no ser posibl la erección, por que&gt; con el incendio de casi la mitad de la hacienda,
padecido en l 864, en que el Gobierno, compadecido, acudió a la filantropía
del Estado para dar auxilio; y con el combate tenido en pleno pueblo por
las fuerzas Republicanas contra las del Imperio, en 1866, perdieron los vecinos enseres de casa por m:í.s de 5,000 pesos; y que debido a ello "aún no
111 Hay en el Archivo General del Estado, Secci6n: Alcaldes Primeros, Gral. Bscobedo, frecuentes referencias a que Antonio S. (sic) Garcia "fue el iniciador para
que este pueblo se emancipara". Por intrigM del alcalde segundo, fue destituido de
la secretarla del ayuntamiento en 1886, que servía desde 1868 (Oficio 614-1886).
Murió el 8 de octubre de 1890, siendo registrador público de la propiedad.

" Expediente de la erecci6n municipal. Archivo General del Estado, Sección Límites
y fundaciones de pueblos, caja sin número.

268

se cicatrizan las heridas" y "el pueblo de los Ayalas es un cadáver, es un
esqueleto". 12
Turna también el Gobierno el expediente al Ayuntamiento de Monterrey,
y su alcalde, con el parecer de] sindico, rinde también dictamen desfavorable, diciendo no convenir que la ciudad ceda los poblados de San Martín, San Miguel y hacienda de don Mariano de la Gana, solicitados para
formar la jurisdicci6n del nuevo pueblo.'ª
Hay a Ja sazón cambios en el Gobierno. El licenciado Manuel Z. G6mez
es swtiluido por el general Jerónimo Treviño. El expediente pasa al Congreso, y, estudiado, declara éste ser de justicia la petición, diciendo deber
otorgarse la gracia, "por ser en ellos una necesidad imperiosa". Corre, sin
embargo, agregado al expediente, un largo escrito con inteligentes razonamientos de un diputado que, en lo particular, expone sus puntos de vista
contrarios. Lo firma el licenciado Ramón Treviño, joven y brillante jurista
que ha de llegar más tarde a ser gobernador de uevo Le6n. Mucho hay
de verdad en sus expresiones, pero, por ser originario de San Nicolás de los
Garzas, algunos las juzgan apasionadas. En el fondo, se reducen a no ver
con buenos ojos que el pueblo empiece a organizarse enmedio de la división;
y a parecerle, por otra parte, muy corto el homenaje al general Escobedo,
héroe de la segunda Independencia, al imponérsele el nombre a un pueblo
al que no augura un porvenir halagador. Pese a todo, el Ejecuti o firma
el decreto número 15, de 24 de febrero de 1868; sin Cl{¡&gt;licar nada el expediente del por qué se elimina el nombre de Aramberri, solicitado originalmente.
Algunos alcald11s

·

Así nace este pueblo a la vida institucional. El 7 de marzo siguiente, el
juez auxiliar del Topo, José Angel Ayala, cita a los vecinos, y, en medio
del entusiasmo general, es leido el decreto, procediéndose en seguida a designar el primer Ayuntamiento, que toma pose ión en esa misma f~. Lo
fonnan, como alcalde primero, Juan Angel Elizondo· segundo, Serap10 Ayala¡ regidores, José Angel Ayala y Santiago Lozano; y índico, F rn~do L_ozano. Como secretario del Ayuntamiento, queda, nombrado Antoruo Sepulveda Garcia, redactor del escrito en que se pidiera la erección y que ejerciera como crctario hasta su muerte en 1890. Las limitaciones obvias de
" lbid,m.
'" Archivo Municipal de Monlerrry. Libro de acta! del ayuntamiento. Scsi6n de
16 de junio de 1867.

269

�este trabajo, nos impiden mencionar a todos los que han pasado por la alcaldía. Citaremos rápidamente algunos nombres: Fernando Lozano (1869),
Ignacio Saldaña ( 1870-71), Manuel Ayala ( 1872), Santiago Siller ( 187273), Isidro Ayala ( 1876), Eleuterio Rodríguez ( 1876), José María L. Range1 (1877), Antonio L. Cantú (1877), José María Garza Ayala (1879),
Antonio Cavazos ( 1880-83), Miguel Saldaña ( 1888) Nicolás ViHarreal Lozano (1889), José María Garza Ayala (1890), Juan A. Elizondo (1892),
Daniel Lozano (1897), Felipe Ayala (1903), Atilano González (1908), Féli.~ C. Cantú (1910), Alberto Ayala (1914), Narciso Urrutia (1915), Merced González ( 1917), Benigno Villarreal ( 1918), etc., etc.
Vida y costumbres

Vive, en sus orígenes, una época difícil. Concluída la intervención francesa viene una etapa de bandolerismo. Son muy comunes las gavillas de
asaltantes. El alcalde tiene que actuar personalmente en la persecuci6n.
Sobreviene luego la revolución de la Noria ( 1872) y la de Tuxtepec ( 1876).
Las fuerzas de Cecilia Quintanilla y de Quiroga, en la primera; y de Jesús
Montemayor y fauricio Cruz, en la segunda, entran frecuentemente al
pueblo. Es la de aquí, gente de trabajo, y rehuye las situaciones violentas
y el servicio de las armas. Los hombres prefieren el arado al fusil, y no tienen
empacho en ocultarse para eludir la lucha.

Adolfo Villarreal, de las postrimerías del siglo. Lorenza Romero, abre en
1879 uno de los primeros establecimientos de niñas; labor que continúan
María Victoria Elizondo, Marcela Ayala y María Villarreal.
Se advierte una decadencia alarmante en el pueblo entre 1898 y 1910, que
la autoridad atribuye a la sequía prolongada. Coincidiendo con el establecimiento de la compañía de Agua y Drenaje de Monterrey, surge, hacia
1907, la hacienda del Canadá, de gran importancia económica en nuestros
días. El entusiasmo renace con las fiestas del centenario. La plaza del lugar
es dotada con 23 bancas de fierro y le es instalado el alumbrado de acetileno. Pero, nuevamente, como en los días de la Intervención Francesa, el
pueblo ha de ser escenario de luchas nacionales. Hay choques de grupos
antagónicos al instalarse las sucursales de los partidos Liberal y Constitucional
Progresista. El 27 de agosto de 1913, las fuerzas de García Quiro_ga conducen preso a1 alcalde Felipe Aya la y al primer regidor· y el 9 de noviembre,
la autoridad recoge los cadáveres del combate entre federales y carrancistas
en esta jurisdicción.
Y así han transcurrido más de 350 años de vida, de este apasible lugar
de uevo León. Así ha llegado a los cien de su erección municipal; estando llamado a progresar ante el empuje incontenible y vigoroso de Monterrey, y ante la simbólica circunstancia de llevar el nombre de Mariano
Escobedo, y de haber nacido en la misma fecha en que naciera nuestra Bandera Nacional.

El pueblo ha progresado. En 1876 tiene 29 casas de sillar, techadas de
morillos y tableta de barreta. El alcalde comunica con júbilo que ha llegado
el ferrocarril a la margen izquierda del río el 26 de agosto de 1882. Por
esa época un informe del Ayuntamiento, describe a los vecinos como festivos
y muy afectos a las diversiones, particularmente el baile; son fuertes y de
color abronzado; bondadosos y hospitalarios. Las familias decentes y afectas
al lujo; la mujer se adorna con elegancia.
Es muy antigua para entonces la celebración anual de la feria, que se
realiza en julio, en la fiesta del apóstol Santiago. Poco menos que la
agricultura, tienen importancia las actividades mineras. Además de la hacienda de fundición de don Mariano de la Garza, son trabajados en diversas épocas los graseros de San Martín, las Antonias, la Reinera, la fundición
de Dolores y la mina de San José.
No
cuela
trina
Peña
270

ha sido descuidada la educación. Luis García es preceptor de la esabierta en 1869. Se incluyen en la enseñanza la urbanidad y la doccristiana. Hemos recogido algunos nombres de maestros: Eleuterio
y Salomé Sura Martínez de allá de los setentas; Ramón Rodríguez y
271

�DON VASCO DE QUIROGA EN SU TIEMPO
Y EN EL NUESTRO

DR.

AousTfN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Universidad de Nuevo León

EN TODAS PARTES se habla de "crisis". Explicado el fen6meno de modo diverso, se lee y se oye siempre lo mismo: que nuestros tiempos son de crisis.
La vida actual se ve acosada por una terrible angustia producida por la desorientación; nos toca vivir en un mundo que al parecer se desquicia. Un sistema de ideas y formas de vida se hunde en el ocaso y no se ven alborear
nuevas estructuras, nuevos pensamientos. En el campo de la teoría y en el
campo de los hechos se agudiza la falta de responsabilidad y el azoramiento.
El hombre-borrego, que ha perdido la conciencia de su propia humanidad,
ofrece el entristecedor espectáculo de marchar a la deriva. No vive "dentro
de sí", sino que, recayendo en la animalidad, vive "fuera de sí", absorbido
por el contorno. Su acción no es la praxis que va precedida de la contemplación, sino la alteración del neurótico.
Heidegger acierta cuando describe la "vida banal". Los hombres de ahora trivializan su existencia a tal grado que su obrar impersonal les convierte
en seres intercambiables. Ocúrresenos bautizar al mismo hombre-borrego de
nuestros días con el calificativo de "el honorable señor don cualquiera".
El debilitamiento y distorsión del raciocinio caracteriza la crisis actual.
La lucha de razas, la lucha de clases y el fracaso del individualismo liberal
así 1o atestiguan. La razón no puede ser vulnerada en vano prácticamente.
La técnica, que debiera servir al hombre para dominar la naturaleza y poder vacar en sus menesteres espirituales, le ha esclavizado. En el insaciable
correr de la técnica de nuestros días, el hombre parece haber olvidado que
"el esfuerzo por ahorrar esfuerzo es esfuerro". La pérdida casi total del instinto lógico y la desmoralización radical de la humanidad, son, a nuestro juicio, las dos notas que caracterizan la actual crisis del mundo.
El "hombre-masa" de que nos habla Ortega ( nosotros preferimos llamarle

273
HIS

�"hombre-borrego") cree que la civilizaci6n en que ha nacido y que usa
es tan espontánea y primitiva como la naturaleza. El conductor del tranvía
y el maquinista poco o nada saben de los principios de la electricidad o de
la propulsión a vapor, por los que se mueven el tranvía y la máquina. La
civilizaci6n ha sobrepasado al hombre "standard ' de nuestro tiempo y lo
ha convertido en un nuevo bárbaro.
En la farsa general contemporánea el hombre, señorito satisfecho, juega
a hacer lo que le da la gana. De puro sentirse Ubre (libertad de que nos
habla Sartre) el hombre de la posguerra se siente vacío. Absorto en la vertiente de su nada y olvidado de su sostén eterno, se siente presa, ineludiblemente, de la desesperación. O sumido en el espíritu de manada, o desesperado ante una vida que no quiere reconocer su filiación divina. En ambos
casos, lejos de la cabal realización de la "humanitas".
Padecemo una crisis de la intimidad. Viviroo extravertidos en lo de fuera, fugándonos de nuestro yo auténtico y aturdiéndonos con el vocerío de
los instrumentos de disipación ( prensa, radio, televisión, cinematógrafo)•
Aunque tengamos más información que en otras é ~ , _h~y una ~~ente
indiferencia crítica. Ya no importa pensar y saber, sino VIVlf y ser eficiente.
La técnica, orientada en un sentido gigantesco y mercantil, es la plasmación materialista de la eficacia cuantitativa, que ha sustituido a la idea de
servicio. A medida que los hombres han negado su vigencia a las normas
morales han ido aumentando su culto por la vida, por una vida que es un
puro to~rente ciego de energía. El Estado ha pretendido salirse -~e la órbita
de la moral como si la ética nada tuviese que ver con la pohtica. Se ha
perdido el ~tido de universo, de verdad total, para caer en 1~. atomiza~ón
de un puñado de verdades parciales que no se sabe cómo conciliar. ~a v~da
privada, el estilo per..onal de vida, han sido arrollados por la publificación
creciente de la vida y por el estilo impersonal. Alguien ha dicho exagerando de propósito, que "nuestros semejantes serán dentro de poco nuestros
idénticos". Y, sin embargo, siempre queda lugar para el examen de conciencia y para la esperanza. . . Es hora de apuntarlo: la soberbia de la vida
que ha pretendido olvidar su religación al Ser fundamental y fundamentante es la raíz más honda de la crisis actual.

'

Se ha dicho -y con razón- que la historia es la gran maestra d 1 género
bwnano. Y la historia la forjan, en buena parte, las personalidades egregias. Don Vasco de Quiroga fue un jefe espiritual y sigue siendo un modelo. Los siglos han ido acumulando, sobre u figura, comentarios de todo
género y exégesis eruditas. Pero la potencialidad de las ~andes figura_s de
la historia, como Don Vasco,
inexhaustible. Esta misma personalidad,

274

con el avance ele los tiempos puede ser mejor comprendida, más profundamente vivida. Don Vasco de Quiroga no padece -no debe padecer-•
la rigidez de las estatuas y la inmovilidad de los museos.
Desde que arribó a tierras mexicanas, Don Vasco de Quiroga suscitó, entre los indios, fe en su persona, confianza, amor, entrega, fidelidad, auto-identificación con su destino y su ser de jefe espiritual. Había en él, indudablemente, una autoridad carismática personal aún antes de que tuviera
la autoridad carismática profesional de Obispo católico-romano. Como modelo de jurista, de obispo y de civilizador, la figura de Don Vasco de Quiroga yace, opera y transforma en la profundidad del alma de ca.da michoacano. "Modelo implica, en su sentido inmanente -advierte Max Scheler-,
siempre también un concepto de valor. Todos consideran a su modelo, en
la medida en que lo tienen y lo siguen, como lo bueno, lo perfecto, lo que
debe ser''. (El santo, el genio, el héroe, pág. 17, Editorial Nova, Bueno Aires). Los indios seguían a Tata Vasco como se sigue a un jefe espiritual,
sin saber que le tenían por modelo y que formaban y configuraban su ser,
su personalidad según la suya. Obraba como modelo vital, ant s que como
modelo reflexivo. Y adviértase que "no son las reglas morales abstractas de
carácter general las que modelan, configuran el alma, sino siempre modelos
concretos" (Opus cit., pág. 18), como lo apunta Scheler.
Don Vasco de Quiroga fue ante todo y sobre todo un "homo religiosus".
Y el "horno religiosus" tiene como meta suprema "parecerse a Dios, como
dice Platón; ser perfecto como el Padre, como dice el Evangelio". Por
eso el apóstol de la justicia fue completado y superado por el apóstol de
la caridad. La luz radiante que emanaba de su ser lo ocultaba. Su influencia se ejercía por el brillo interior de sus virtudes. Los hospitales-población
y el Obispado de Michoacán eran como un reino constituído por personas
espirituales que conviven en una comunidad de amor.
o se le admiraba
como a un genio -por más que su talento fuese innegable- no se le honraba como a un héroe -aunque lo fuese en más de un aspecto-; cada
uno iba a buscar su salvación en el corazón del santo. Y él, ardiendo en
ansias de perennidad y plenitud, buscaba su propia salvación y la salvaci6n
de su mundo. Su pr encia en nuestra historia es tan intensa, tan insi tente
que resulta imposible no pensar en 'l. Evoquemos&gt; primeramente, al jurista.
El Lic. Vasco de Quiroga había cursado estudios en la Universidad de Valladolid o acaso en la más ilustre Universidad del siglo XVI, la gran Universidad de Salamanca. Cuatro años de estudios jurisprudenciales y do de
pasant en Audi ncia o Cancillería, según lo preceptuaba la Novísima Recopilación (Lib. V, tít. XXI, Ley I). "Profesó la Jw·isprudencia -escribe
Juan Joseph Moreno-, a que acaso le inclinaría el deseo de socorrer a sus

275

�padres; virtud de que nos dejó muy claros monumentos y aunque de esta
ciencia hizo profesión, no fue extraño en ]as otras, ni su instrucción en ellas,
fue superficial" (Fragmentos de la Vida y Virtudes del V. Ilmo. y Rmo.
Sr. Dr. Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral

de Michoacán, y Fundador del Real y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obispo
de Valladolid, p:íg. 3, Talleres Gráficos del Gobierno, Morelia, Mich., 1965).
Estamos frente a un verdadero letrado y ante un auténtico humanista. Juan
Joseph Moreno, su mejor biógrafo nos hace notar que "se dedicó para pasar
con alguna comodidad al peligroso ejercicio de la Abogacía; pero se supo
manejar en él con tanta pureza, e integridad, qu consiguió la primera es•
timación con los Magistrados de la Cancillería de Valladolid: allí estuvo
haciendo una vida privada hasta el citado año, en que ya habían Uegado
a los oídos del César nuestro invicto Rey de España Carlos V las quejas
de los desafueros que se cometían en México por los sujetos, que componían
la primera Audiencia, que a estos Reynos vino". (Opus cit., pág. 5). Como
oidor de la segunda Audiencia, el Lic. Vasco de Quiroga mereció, en unión
de sus colegas y compañeros de Audiencia, los más cálidos elogios. Insignes
franciscanos se dirigieron por carta a la Emperatriz Isabel para hacerle saber:
"Toda nuestra tristeza se convirtió en gozo con la venida santa y recta de
la Audiencia que de presente nos gobierna. Dure siempre. Y vuestra Ma•
jcstad reciba galardón perpetuo por tanto bien como a esta tierra hizo con
su bendita venida. Oh, cuántas ánimas se salvan y cuántas muertes se ex•
cusan con el buen regimiento!" (misiva firmada por Fr. Martín de Valencia,
Fr. Alonso de Herrera, Fr. Luis de Fuensalida, Fr. Francisco de Soto, Fr.
Antonio Ortiz y Fr. García de los Angeles, mayo de 1532, citada por el P.
Ramón López Lara, en su estudio "El Oidor'', publicado en el volumen Don
Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia, pág. 13, Jus, México, 1965).
Y Bernal Díaz del Castillo, testigo ocular de los sucesos, registra para la
historia, con el sentido de justicia y de ecuanimidad que le son propios:
"Ciertamente, eran tan buenos Jueces, y rectos en hacer justicia los nuevamente venidos, que no entendían sino solamente en hacer lo que Dios, y su
Majestad manda, y en que los indios conociesen, que les favorecían, y que
fuesen bien doctrinados en la Santa Doctrina" (Cap. 198, La Conquista de

la Nueva España).
El 12 de julio de 1530, la Reina e,,.'Pidi6 instrucciones precisas para los
integrantes de la segunda Audiencia:
1) Tomarán residencia (dicho de otro modo: xigirán cuentas de la administración de su oficio) a GU2D1án, Matienzo y Dclgadillo, y proseguirán
la de Cortés.

276

2) Harán la descripción de. la tierra y de los mérito y calidades de sus
moradores.
3) Apoyaran a Frar Juan d Zumárraga para que dcsempeii el oficio de
prote tor de los indios.
4) Pregonarán que, de ahí adelante, no se permitirá hacer esclavos a los

indios, por ningún motivo.
5) Residenciarán a los visitadores de indios y evitarán que los espai1oles
vivan en mancebía con mujeres indias o españolas.
6) Notificarán a Cortés que si en dos años no están listas las naves para
los descubrimientos de la mar del Sur, la capitulación relativa quedará anu-

lada.
7) Informarán acerca de las comarcas que están por conquistar.

8) Favorecerán a conquistadores y pobladores (Cedulario de Puga, I, 154185).
"A la \'erdad --comenta Mo~no-- no era poco venir a destronar a unos
hombres, que hasta entonces habían ejercido un poder, algo más que sobe•
rano, y a un Presidente que estaba a la sazón sobre las armas". Y líneas delante relata: "El evento fue, que lo reprendieron públicamente, y en el
mismo teatro de sus iniquidades: los procesaron, y enviaron presos a España ... ' (Fragmentos de la Vida y Virtudes di:l V. Ilmo. y Rmo. Sr. Dr.

Don Vasco de Quiroga, Primer Obispo de la Santa Iglesia Cathedral de
Michoacán, y Fundador del Real, y Primitivo Colegio de S. Nicolás Obit/w
de Valladolid, pág. 7, Talleres Gráficos del Gobierno del Estado, Morelia,
Mich., 1965) . A Hernán Cortés le absolvieron de los cargos que sugería
la envidia, le restituyeron el importe de los bienes confiscados e hicieron pÚ·
blica su lealtad sin tacha. "Desde muy temprano a la mañana hasta muy
tarde por la noche -apunta Paul L. Calleas, S. J.- oían con admirable
paciencia las quejas de muchos que buscaban compensación por los males
que habían sufrido; escudriñaban la evidencia presentada por los testig s;
gastaban tiempo en visitas a sitios y personas; y luchaban por poner remedio
a diversos .importantes problemas sociales y morales que exigían inmediata
solución.
o es pu de extrañar que se quejaran de que no les quedaba
mucho tiempo para dormir". (Tata Vasco -Un gran Reformador del Siglo
XVI, pág. 39, Editorial Jus, México, 1959). Fiel a sus ideales humanos y
cristianos, Don Vasco se opuso, con todo vigor, a la esclavitud. Para rescatar a los indios esclavos que estaban trabajando en las minas, propuso sus.
tituirlos por criminales sentenciados a trabajos forzados. Con fecha 2 de

277

�julio de 1535, cnvi6 al emperador una "Información de Derecho sobre algunas provisiones del Consejo de Indias". Interviene con todo su saber jurídico, para mostrar la insen~atez y la injusticia radical de la esclavitud. Cierto que a los esclavistas "hincha las bolsas y pueble las minas", pern a los
"verdaderos pobladores destruye, y despuebla los pueblos y a estos miserables, que por ella como rebaños de ovejas han de ser herrados, quita las vidas
con la libertad . .. " Los indios, nuestro pr6jimos, tienen que ser tratados con
caridad y con mansedumbre evangélicas: "Dios sabe cuanto estos naturales
mejor vendrían, responderían, obedecerían, servirían, confiarían, se conservarían y se convertirían y con más esperanza, confianza, voluntad e fidelidad,
sin hacerles guerra e sin hacerlos esclavos y sin otras crueldades ni injurias
de ella y sin golpes de lanza ni espada, por la vía de darles a entender
la bondad, la piedad y verdad cristianas y con las obras de ella, como tengo
dicho, que no por estas crueldades y rigores que a mi ver los hacen más
espantadizos, ind6mitos, zahareños e inconversables e implacables, huyéndose
y escondiéndose y amontándose por los montes y cavernas, ramblas y resquicios de peñas, de toda gente española, como de la misma muerte y pestilencia, que parece que por doquiera que van españoles, lo sigue y va con ellos
tras estos naturales, no levantándose ni rebelándose, como nosotros impropiamente decimos que se alzan y rebelan, sino tomando el huír e alzarse a los
montes por defensa natural". En otras palabras: no hay que confundir la rebelión con la legítima defensa. Pero el Lic. Vasco de Quiroga va más alJá:
examina uno por uno los pretendidos títulos de justificación de la esclavitud
y los reíuta con argumentos indestructibles:

1). No hay razón para llevar la guerra a los indígenas, porque "ellos no
infestan, ni molestan, ni impiden paso ni recobranza de cosa nuestra, ni se
rebelan, ni resisten a la predicación evangélica" . En consecuencia no se justifica hacer esclavos de guerra.

2) . Tampoco cabe justificar la esclavitud de los esclavos que denominan
de rescate. Sería el caso, para los indios, de salir de una tiranía para entrar
en otra. ¿Acaso no son súbditos de Su Majestad católica? Por supuesto hay
hombres perversos a quienes no conviene que los indígenas "sean tenidos por
hombres, sino por bestias".
3.) "Por pacto alguno nadie -afirma el Oidor Quiroga- puede ser hecho esclavo irrevocablemente". Y agrega: "Ninguno puede vender a sí mismo,
sobre quien no tiene poder, ni el derecho le da ,oluntad ni albedrío para
ello; antes se Jo veda y quita expresamente, pues que estatuye y tiene estatuido que el hombre libre no es señor de sí, ni de su ingenuidad ni libertad,
para las enajenar" .

278

En 1533 el Lic. Vasco de Qaimga fue en\'iado a Michoacán con ·el carácter de visitador. "Aún humeaban con los copales los braseros de la idolatría".
Las heridas que la crueldad de Nuño de Guzmán había abierto aún estaban
vivas. Era la hora para emprenderse la grandiosa reconquista espiritual de
Michoacán. El jurisconsulto y gobernante estaba predestinado para convertir e en Obispo y civilizador. ¿Cambio completo en la tarea vocacional?
¿ Simple sublimación? Me interesa penetrar en las más hondas motivaciones
de ese tránsito de Ja lucha por la justicia al apostolado de la caridad.

El ser jurídico e nos muestra ubicado en el fino y sutil mundo del espíritu. Bien se trate de Derecho como sinónimo de lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de normas, reglas o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo, bien
se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea
de algo que atañe a la humana conducta y va teñido de las notas de racionalidad y libertad. Nunca encontraremos el ser del Derecho entre los determinismos ciegos de la materia, porque su entidad corresponde al mundo
cultural-espiritual-histórico bajo el modo de ser de una forma de vida social.
Alguna vez me he permitido proponer la siguiente definición: El Derecho
es una regla de vida social, una ordenación positiva y justa, establecida por
la autoridad competente en vista del bien público temporal.
Para conquistar el reino de la justicia, que no se viene a la mano por sí
solo, el abogado digno de tal nombre -y Don Vasco de Quiroga lo era
en grado sumo- tiene que desplegar un esfuerzo enérgico y constante, llegando basta el sacrificio. Tiene que luchar -¡ ahí está el caso de nuestro
ilustre Oidor!- contra el poder, contra la ignorancia, contra el vicio y algunas veces contra la coacción. Parte del concepto de un Derecho naturalideal que existe en su conciencia como arquetipo descubierto de una vez
y para siempre, por la razón misma "ab aeterno", pero tiene que conocer
el proceso vital y técnico de la regla jurídica. Es preciso emprender la lucha por el Derecho, esa lucha por el Derecho que se opera --como apunta
el ilu tre jw·ista alemán Rudolf von Ihering- "por el simple sentimiento
del dolor". "El dolor que el hombre ell."J)Crimcnta cuando es lastimado, es
la declaraci6n espontánea, instintiva, violentamente arrancada de lo que el
Derecho es pnra él, en su personalidad, primeramente, y como individuo
de clase, luego; la \'erdadera naturaleza y la importancia real del Derecho
se revelan más completamente en semejante momento y bajo la forma de
af ci6n moral, que durante un siglo de pacífica posesi6n. Los que no han
tenido ocasión de medir experimentalmente este dolor, no saben lo que es
el Derecho, por más que tengan en su cabeza el "Corpus juris" ( La Lucha
por el Derecho, pág. 55, Librería General de Victoriano Suárez, Madrid,

279

�1921). Añadamos, por nuestra cuenta, que al abogado le es preciw tener
cierta capacidad de simpatía para dolerse por el atropello de sus semejantes.
Don Vasco de Quiroga fue siempre un esforzado paladín de la lucha por
el Derecho. Como abogado en España, como Oidor en México y hasta como Obispo en Michoacán luchó por la justicia con incansable denuedo. La
práctica de la caridad no dispensa las obligaciones de justicia. El Derecho
formaba parte integrante de su personalidad de abogado, parecía correr en
los glóbulos de su sangre. Recuérdase cómo Don Vasco, siendo ya Obispo,
agotó los últimos recursos legales hasta ganar el célebre "pleito grande" en
contra del Arzobispado de Mé."Oco, por cuestión de límites. Pero no bastaba
su sólida base científica en materias jurídicas y sociales. Me parece que si
no hubiera poseído lo que Pascal denominaba "esprit de finesse" habría estado incapacitado para penetrar en los problemas de la vida humana con
todas sus razones y ardientes deseos. Sólo quien tenga el don de abarcar,
en una mirada, la complejidad de motivos humanos, en concreta y definida
situación, puede sentenciar, o asesorar y defender con verdadera penetración
y eficacia.
El viaje a Michoacán, en calidad de vi itador, (ue decisivo en la vida de
Don Vasco. Me aventuro a pensar que palpa entonces, con máxima intensidad, la insuficiencia de la justicia, la necesidad de la caridad hasta como
complemento jurídico. La paz social, declara Santo Tomás es "obra indirecta de la justicia, en cuanto removedora de obstáculos y directa de la
Caridad, en cuanto principio o fuerza de unión" (Suma Teológica, II-II,
q. 29, art. 3 ad 3um.). Su vida y la vida de los otros -la de los indios,
singularmente- requerían el complemento existente en los senos profundos y ultrajurídicos de la caridad. El orden jurídico -objetivo y preponderantemente externo- no logra la verdadera paz social a menos de ensamblarse con el amor. Porque no basta eliminar los choques y conflictos exteriores a base de normas jurídicas. Es menester estrechar el vínculo de la
uni6n social con el amor; se precisa aquietar con la caridad, dentro de cada
hombre, los íntimos impulsos, apetitos y tendencias. Por eso ha dicho nuestro amigo, el ilustre iusfilósofo español Joaquín Ruiz-Giménez: "La justicia
'estricta', además de su 'intensivo' crecimiento en el alma de cada sujeto,
va esponjándose en un haz de virtudes conjuntas, enriqueciéndose y completándose hasta alcanzar el grado de plenitud que la pone en trance de recibir
los demás supremos coronamientos". (Derecho y Vida Humana, pág. 204,
Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1957). Don Vasco de Quiroga debe
haberse dado cuenta, de pronto -y con claridad meridiana- que la justicia
no era por sí sola suficiente para producir en su vida esa paz que había
de franquearle las puertas de su perfección definitiva.

280

Cuando Don Vasco llegó a Michoacán -año de 1533- "aún humeaban
con los copales los braseros de la idolatría". El Oidor se dedica a catequizar
indígenas. Predica el Evangelio con verdadera unción y con innegable eficacia. Recuerda a los españoles que el emperador ordena que se dé a los
indios un trato digno de seres humanos y cristianos. Por armas llevaba, tan
sólo, "su persuasiva palabra, mansedumbre y raro ejemplo de virtud". A
los indios les hace ver que no pueden ser dioses aquellos bultos que deben
su ser a sus propias manos; condena la poligamia con todas sus consecuencias; amonesta a los indios para que cesen de llevar esa vida de nómadas
y convivan, civilizadamente, en los hospitales-población; quema los ídolos en
su presencia e insta a los aborígenes para que sean bautizados. La respuesta
de los naturaJes es magrúfica: se entregan enteramente y sin reservas a todo
cuanto dispusiera el Oidor para su policía y civilidad, asignándole lugar
donde pudiera fundar el hospital. Una gran piedad se apodera de Don Vasco
cuando conoce la miseria de los indios. "El trato frecuente con los naturales
lo llevó al conocimiento profundo de sus miserias, desamparos y vejaciones.
Se dio cuenta -observa su biógrafo Moreno- de la opresión en que los
tenían ante sus gobernantes y que aun muchos se vendían a sí mismos como
esclavos por no poder ya consigo mismos; conoció sus hambres y desnudeces;
supo que muchas veces tenían que aguardar en los tianguis (mercados) para
comer lo que los puercos dejaban, y supo finalmente c6mo todos estaban necesitados de doctrina, de moral cristiana, de policía interior y exterior".
Seis meses después de su llegada a la Nueva España -agosto de 1531-,
Don Vasco de Quiroga escribe al Consejo de Indias para proponer ordenar
la vida de los aborígenes, reuniéndolos en poblaciones-modelo. Podemos conjeturar, legítimamente, que el Oidor había leído, como universitario culto
del Renacimiento, la República de Platón y la Utopía de Santo Tomás Moro.
Compra, con su propio dinero, una porción de terreno en los alrededores
de la Capital. Regala maíz y mantas a quienes se ofrecen a construir el
pueblo. Levanta una gran cruz en aquel sitio y denomina Santa Fe al
nuevo poblado. Se ha fundado el primer hospital de una larga y gloriosa
serie. Pero, ¿qué es un hospital quiroguiano?
Ante todo había de partir de la idea directriz. Trátase de encender un
gran fuego de amor colectivo, se trata de estructurar una comunidad verdaderamente cristiana al modo de las primitivas congregaciones de los seguidores de Cristo. "Los hospitales -apunta el P. Ramón L6pez Lara- eran
verdaderas repúblicas de indios". Junto al templo cristiano se agrupaban familias enteras a vivir, a aprender la doctrina, a enseñarse a trabajar, a pasar e los días trabajando honesta y razonablemente y repartirse el fruto de su
trabajo. En el hospital había casa de cuna para los niños que la caridad

281

�había encontrado sin padres o sin el cuidado de padres sumidos en la miseria o desnaturalizados. En el hospital estaba la sala de enfermos en donde
se daba a los afectados de algún mal todo el cuidado que dárseles podía.
En el hospital estaba la escuela. En el hospital se daba hospedaje a los
peregrinos.
En el hospital se enseñaba al hombre a ser cristiano y a ser miembro útil

de la sociedad. Se le enseñaba a gobernar, se le enseñaba a obedecer y se
le enseñaba a bastarse a sí mismo y a su familia. El pensamiento d Don
Vasco, al establecer los hospitales de Santa Fe de México y Santa Fe de la
Laguna, era implantar en estas tierras de la Nueva España aquella manera
de vivir de los primeros cristianos, de los que se dice en el libro de los Hechos que "la muchedumbre de los que habían creído tenían un solo corazón
y una sola alma, y que ninguno tenía por propia cosa alguna, sino que todo
lo tenían en común".
Eran los hospitales la realizad6n de aquel ofrecimiento suyo de plantar
en estas tierras "un género de cristianos a las derechas, como primitiva iglesia".
"Era tan grande la necesidad que Don Vasco veía de los hospitales, que
él mismo la expresó con las siguientes palabras: 'con dificultad se podrá
hallar otra cosa más pía ni mejor en estas partes ni más necesaria, en quien
concurran casi todos los gé;ieros de hospitalidad que pueda haber, como
concurren en esta'" (Don Vasco de Quiroga y Arzobispado de Morelia,
págs. 23-24, Editorial Jus, México, 1965).

Un mundo nuevo, como América, invita a nuevos modos de vida, a nuevos experimentos de convivencia humana. Lo que en Europa es una utopía, en el Nuevo Continente puede ser una realidad. ¿ Por qué no ensayar
nuevos tipos de soricdad?, debe haberse preguntado Don Vasco de Quiroga.
"Os doy estas ordenanzas -advierte el Oidor a sus indios-- para que viváis en concierto y buena policía, para que desterréis la ociosidad, la codicia
y la ambición· para que salveis vuestras almas y os mostréis gratos a los beneficios recibidos de Dios uestro Señor... Sólo por amor a El y para westro bien y provecho espiritual y temporal he gastado y trabajado y trabajo
tanto siempre en esto". Los hospitaJes, con sus ordenanzas, se ofrecen como
una propedéutica de salvación.
Pero el destino eviterno de la persona no hace perder de vista, a Tata
Vasco, el bien público temporal. He aquí las cuestiones fundamentales de
las ordenanzas:
1). La agricultura es oficio común que ha de saberse y practicarse desde la niñez. ''Item, que demás, y aliente de ésto también todos habéis de

282

saber bien hacer y ser excrcitados, y diestros en el oficio de la agricultura
desde la niñez ..."

2). El trabajo, poco y moderado, ha de desempeñarse con gran voluntad.
Nadie debe rehusarse a la diaria labor. La pereza es infamante. "Item todo
lo arriba dicho todos así lo hagáis, y obedezcais, y cumplais según vuestras
fuerzas, y con toda buena voluntad, y posibilidad, y ofreciéndoos a ello, y al
trabajo de ello, pues tan fácil y moderado es, y ha de ser como dicho es
y no rehusándole, ni os escondiendo, ni os apartando, ni e.xcusando de él
vergonzosa perezosa, y feamente, como lo solcis hacer, salvo si no fuera por
enfermedad, que excuse, o otro legítimo impedimento; .. .''
3). Lo adquirido, con las seis horas de trabajo en común, ha de ser distribuido según las necesidades personales y familiares de cada trabajador.
"Item lo que así de las dichas seis horas del trabajo en común como dicho
es, se hubiere, después de así habido, y cogido, se reparta entre vosotros todos, y cada uno de vos en particular aeque, congrua, cómoda y honestamente, según que cada uno, según su calidad, y necesidad, manera, y condición lo haya menester para sí, y para su familia, de manera; que ninguno
padezca en el Hospital necesidad. Cumplido todo esto, y las otras cosas, y
cosas del Hospital, lo que sobrare de ello se emplee en obras pías, y remedio
de necesitados, como está dicho en la segunda Ordenanza..."
4) . Sobre los huertos y la tierra en general sólo habrá un derecho de
usufructo mientras se habite en el Hospital ele acuerdo con las Ordenanzas.

"1tem que de los tales huertos arriba dichos con alguna pieza de tierra en
lo mejor, y más cercano, y casas, y familias, que así habeis de tener, y tengais en particular para recreación y ayuda de costa de más de lo común
como dicho es; solamente habeis de tener el usufructo de ello tanto cuanto
en el dicho Hospital moraredes, y no más, ni alicnde, para que en vacando
por muerte, o por ausencia larga, hecha sin licencia legítima, y expresa del
Rector y Regidores, se den a vuestros hijos o nietos, mayores casados o pobres,
por su orden y prioridad, que lo tengan de la misma manera, que vosotros
sus Padres, o Abuelos les dexaredes, y no los teniendo, y en defecto de ellos
a los más antiguos casados, y mejores Cristianos también pobres, de vosotros, que no las tuvieren repartidas por nuestras anianías ..."
5). El cumplimiento de estas Ordenanzas beneficia el cuerpo y el alma
de los de quienes habitan en los "pueblos-hospitales" y los hace gratos al
beneficio recibido. Además de las Ordenanzas, y en primerísimo término,
se deja, impresa y aprobada por su Santidad, la doctrina cristiana. "Item
os aprovechará también la guarda de lo dicho para que así viviendo en este
concierto, y buena policía fuera de necesidad, y mala ociosidad, y codicia

283

�demasiada, y desordenada, demás de salvar vuestras animas, os mostreis gratos a los beneficios recibidos de Dios nuestro Señor, y de quien por solo
él, y por su amor, y para vuestro bien, y provecho espiritual, y temporal
ha gastado, y trabajado, y trabaja tanto siempre en ésto, y para este fin,
y efecto que os salveis, y para vuestra utilidad, mantenimiento, y descanso,
y ejemplo de otros, que es, y ha sido el fin, y intento de este Hospital, y
Colegio de Santa Fe, y Fundador de él donde vivais sin necesidad, y seguridad, y sin ociosidad, y fuera del peligro, e infamia de ella, de que estais
tan infamados, y de malas ignorancias, y en buena policía, y doctrina Cristiana así moral, y de buenas costumbres, como espiritual de vuestras ánimas,
y os hayais en todo con la prudencia que así deprendais, como está dicho
arriba, conforme a la doctrina que en él para ello os dexamos impresa,
que es aprobada por su Santidad de el Papa1 por donde os habeis de regir,
y gobernar demás de estas Ordenanzas. . ."

6). Otra utilidad que se sigue de observar las Ordenanzas estriba en la
instrucción que llevarán los indios, cuando dejen el Hospital, en materia de
doctrina y de oficios. "Item también os podrá aprovechar la guarda de lo
dicho para que cuando del dicho Hospital salieredes, y querais salir; con licencia empero del Rector, y Regidores de él, y no de otra manera, lleveis
sabido la doctrina, policía, sanas, y Católicas Cristianas, y oficios, que asi
deprendieredes, y hayais deprendido, que enseñeis, o podais enseñar, y aprovechar con ello a nuestros prójimos do quiera que fue-redes, y halleis siempre
quien por ello os acoja, y os hagan honra, y provecho".
7). Prescripciones en materia de matrimonios. "ltem que los Padres, y
Madres naturales, y de cada familia, procureis de casar a vuestros hijos en
siendo de edad legítima, ellos de catorce años arriba y ellas de doce, con las
hijas de las otras familias de dicho Hospital, y en defecto de ellas con hijas
de los comarcanos, pobres, y todo siempre según orden de la Sta. Madre
Iglesia de Roma, y no clandestinamente, sino si posible es con la voluntad
de los Padres, y Madres naturales y de su familia".

11). Los padres de familia darán también cuenta de las negligencias en
las labores del campo. Aunque están exentos del trabajo corporal, algunas
veces, sobre todo al principio y cuando convenga, darán ejempJo de laboriosidad para que no encuentren pretexto los ociosos.
12) . Modo de reparar los edificios. "ltem que cuando hubiere necesidad
de hacer, o reparar alguna familia, o la Iglesia, o edificio otro, o hacerle de
nuevo, todos juntos lo hagais, y os ayudeis con gran voluntad, y animadoos
los unos a los otros, y no al contrario escondiéndoos, mostrando recibir pena,
ni trabajo en ello".
13). En las estancias del campo residirán cuatro o seis parejas de casados,
bien instruidos y provistos de herramienta, aves y ganado. El más antiguo
de los residentes será el jefe. Cada dos años, a menos de licencia expresa
del Rector y Regidores, los matrimonios retornarán a los Hospitales de donde salieron.
14). Los Veedores de las estancias del campo avisarán al Rector, al Principal y a los Regidores de todo lo que hubiere que remediar, proveer, y reformar en ellas.
15). Se ha de tener aves y ganado de todo género para provecho del Hospital.
16). Se ha de sembrar y cuidar todo género de árboles íructíferos, horta1iza buena y semillas saludables. Cuando hayan terminado sus menesteres
agrícolas, los estancieros desempeñarán otros oficios para que no estén ociosos
las seis horas laborables.
17). En los años estériles no faltará bastimento, porque se sembrará el
doble de lo que se necesite cada año.
18). Se conservarA siempre una tercera parte más de lo necesario, tomando
en cuenta el número de pobres que sustente el Hospital.

8). Los niños se han de ejercitar en común en el oficio de la agricultura.
.El producto se ha de repartir prudentemente según la edad, fuerzas, trabajo
y diligencia de cada uno a juicio del maestro.

19). Se tendrá un cofre grande barreteado de tres llaves, en donde se
guardará el dinero para proveer a las necesidades de la comunidad y de los
menesterosos.

9). Las niñas aprenderán los oficios propios de su condición, pero sabrán
romper la tierra para sembrar.

20). Se vivirá por familias -hasta ocho, diez o doce casados-, sin perjuicio de establecer nuevas residencias cuando se haya sobrepasado el cupo.

10) . Los padres de familia, que deberán ser honrados y respetados por
los descendientes, responderán por los excesos y desconciertos de sus subordinados. Cuando fueren ineptos se elegirán otros más hábiles a juicio de los
moradores y con el parecer del Rector y de los Regidores del Hospital.

21). Los vestidos no han de ser lujosos, sino modestos, limpios y funcionales. De ser posible, serán iguales para que cese la envidia y la soberbia.

284

22). Cuando los moradores del Hospital quieran ir a recrearse a las es285

�tancias del campo, podrán hacerlo, con licencia, siempre q'IIB se sujeten a
la vida rústica y no pasen el tiempo sin provecho.
23) . Cada familia elegirá, si no estuviere ya elegido, su padre de familia.
Los principales y los regidores también serán elegidos por voto secreto. Estos últimos designarán a los demás oficiales necesarios al Hospital. Los regidores durarán en su encargo un año. Los principales, tres o seis años. La
elección se llevará a cabo después de dicha la misa del Espíritu Santo.

33) . Que haya limpieza espiritual y corporal.

34). Que no se escarnezcan de nadie.

35) . Habrá una enfermería para los enfermos de males contagiosos y otra
enfermería para los no contagiosos. En medio de ambas enfermerías habrá
una capillita cubierta, abierta por los lados, donde se diga misa.
38). El principal y los regidores, con el parecer del rector, podrán e..xpulsar del Hospital al que fuere dañoso, hiciere escándalo y dé mal ejemplo.

24) . Al principal obedecerán todos, después del rector. El principal ha
de ser de buena vida y costumbres, será buen cristiano y dará ejemplo. Ha
de avisar, al rector, de lo que pasa y de lo que se necesita en el Hospital.

39). La fiesta de la exaltación de la Cruz se celebrará de modo especial
en cada uno de los Hospitales de Santa Fe.

25) . El principal ha de ser manso, sufrido y capaz. No consentirá ser
menospreciado de nadie, antes procurará ser amado y honrado de todos.

40). Asimismo se celebrarán, con mucha devoción y veneración, las fiestas de la Virgen y de los Santos a quienes están consagradas la hermita y
las iglesias de los hospitales.

26). La elección de los oficios ha de verificarse por aptitudes naturales.
No se procuran, pero tampoco se dejan de aceptar.

27). El principal y los regidores elegirán a los que han de
las estancias rústicas.

ir

a residir a

28) . Cada tercer día se reunirán en la casa del principal para acordar lo
que se haya de hacer en el Hospital y estancias.

41). Habrá una sala grande para reunirse todos a comer y a alegrarse
los días de pascua y fiestas principales.

42). Intención del Fundador. "Item declaramos y protestamos so toda
la corrección debida, y poniendo a Dios por testigo de eUa, que desde el
principio de la fundación de este Hospital y Colegio de Santa Fe de la

31). Las quejas y pleitos se resolverán en el mismo Hospital sin necesidad
de juez. "Itero si alguno de los Indios pobres de este Hospital tuviere quejas de otro, o de otros, entre vosotros mesmos, con el Rector y Regidores lo
averiguareis llana, y amigablemente, y todos digan verdad, y nadie la niegue, porque no haya necesidad de se ir a quejar al Juez a otra parte, donde pagueis derechos, y después os echen en la cárcel. Y esto hagais aunque
cada uno sea perdidoso; que vale más así con paz, y concordia perder, que
ganar pleiteando, y aborreciendo al prójimo, y procurando vencerle, y dañarle, pues habeis de ser en este Hospital todos hermanos en Jesucristo con
vínculo de paz, y caridad, como se os encarga, y encomienda mucho.

Provincia de México, de que habemos sido y somos Fundador, ésta ha sido,
y es nuestra, cierta y determinada voluntad, e intención principal de fundar
con estas Ordenanzas en efecto este Hospital, siendo Oidor, y en hábito de
lego, como está dicho, y antes de ser electo Obispo por los buenos respetos
dichos arriba, y para los buenos efectos, que estas Ordenanzas han tenido,
y con favor de su Majestad. Y lo mismo el de la Provincia de Michoacán,
y sin autoridad de Obispo alguno, salvo para el decir de las Misas, como
se requiere, y lo demás en que haya sido necesario, la cual suplico siempre
se les otorgue, y no se les niegue, quedando a salvo lo contenido en estas
ordenanzas. Y aunque si así no se guardare esta nuestra determinada intención, y voluntad, pueda volver a otros usos profanos, o píos, como nos pareciere, y por bien tuviéremos, y ordenaremos en nuestros días, y para después de ellos a los que para ello dejaremos por Patrones y Defensores de él".
(Véase Reglas, y Ordenanzas para el Gobierno de los Hospitales de Santa
Fe de Mél-·ico y Michoacán, dispuestas por su Fundador el Rmo. y Venerable
Sr. D. Vasco de Quiroga, Primer Obispo de Michoacán, publicadas en el
multicitado libro de Juan Joseph Moreno, págs. 1 a 26, después de concluir la
biografía) .

32). Que haya bodegas donde se guarden las cosechas colectadas en común.

Don Vasco de Quiroga l'ue, en su tiempo, un verdadero revolucionario
social. El apretado resumen de sus Ordenanzas, que me he permitido pre-

29). Una vez al año, por lo menos, se visitarán las tierras y se removerán
los mojones.

30). Los edificios e iglesias del Hospital se han de reparar, antes de que
se caigan, por todos los trabajadores del Hospital dentro de sus seis horas
de trabajo.

286

287

�sentar, basta para corroborar el aserto de llamarle precursor de Ja doctrina
social cat6lica, en muchos de sus principales aspectos. Su comunismo de
base religiosa, tan diferente en sus fundamentos y consecuencias al materialismo dialéctico de Marx no tiene por qué escandalizarnos. Conocedor
profundo del Derecho Natural, Don Vasco de Quiroga sabía que los bienes
terrestres se hallan ordenados esencialmente a las necesidades del género humano y de todos los hombres. Esta norma iusnaturalista es la primaria.
Sea cual fuere el régimen de la propiedad -advierte el Código Social de
Malinas- el fin primordial de los bienes terrestres debe ser salvaguardado.
El salario familiar y el seguro social están prefigurados en las sabias Ordenanzas de Don Vasco. ¡ Y qué cerca le sentimos de Juan XXIII en su Encíclica Mater et Magistral Hablo del espíritu más que de la letra. El "ordo
amoris" resplandece por igual en las Ordenanzas y en la Encíclica.
Don Vasco instituye, en sus "pueblos-hospitales", una democracia orgánica de familias. Democracia como forma de convivencia humana antes que
como forma política de gobierno. Y antes que una forma de convivencia
humana, acaso Don Vasco haya pensado --como nosotros--- que la democracia es una vocaci6n del hombre. Vocación que culmina, en lo político,
con la realización práctica de los postulados éticos de la co-participaci6n, de
la ca-responsabilidad y de la ayuda recíproca. Supone el reconocimiento y
protección de los derechos de la persona humana. Lleva a su plenitud el
ser dialógico del hombre. Sirve como instrumento para la cabal realización
personal. Hace del ser humano -y no del Estado-- la base y el fin de la
estructura política. Pide la adhesión de seres libres y erige la persuasi6n en
método. Permite subsistir la variedad de opiniones políticas y prohibe la
bárbara mutilación de los sectores sociológicos disidentes.
Consta, por la Información en Derecho, que Don Vasco de Quiroga leyó
la Utopía de Santo Tomás Moro. En esa lectura encontró un espíritu hermano. Un abogado, como él, buscaba las bases de una sociedad más justa.
Idea la república de Utopía, isla imaginaria en la que no se conoce la
propiedad privada y se trabaja durante seis horas. Todos los utópicos tienen
la obligación de laborar en menesteres agrícolas. Se adiestran, además, en
un arte de su elección. El oro no tiene ningún valor y no es necesario el
Ejército. Los matrimonios se celebran a prueba y los adulterios se castigan
con la esclavitud. Hay pasajes del libro que pasaron, con toda fidelidad,
a las Ordenanzas: "En Utopía, todos, hombres y mujeres, saben bien el
oficio de labrador. Les es enseñado desde la infancia, ya sea en las escuelas,
por medio de lecciones orales, ya cual si fuera un juego en los campos cercanos a la ciudad. Los niños aprenden, no solamente mirando, sino trabajando ellos real y verdaderamente, con lo que acostumbran sus cuerpos al
288

trabajo" (Utopía, cap. "De los Oficios', pág. 80, Editorial Fama, Barcelona).
Las particularidades de Utopía, que hemos expuesto, bastan para convencernos de las diferencias que median -al lado de las inocultables semejanzas- con los pueblos-hospitales. Don Vasco admite, aunque en reducidas
proporciones, la propiedad privada. Repudia en cambio, sin ninguna excepci6n, la esclavitud. "Las ordenanzas de sus 'hospitales-ciudades' no las
redactó al fundarlos, sino después de bastantes años de experiencia. Es cosa
sabida -escribe Rubén Landa- que en ellas influyó la Utopía de Tomás
Moro; lo que no parece que se ha estudiado todavía es hasta qué punto se
deben también a otras experiencias de siglos: el 'comunismo' de los cristianos
primitivos y de las 6rdenes religiosas antiguas y modernas, la propiedad colectiva de la tierra entre los indios de América y el colectivismo agrario de
los españoles" ( Don V asco de Quiroga, pág. 118, Biografías Gandesa, Ediciones Grijalva 1 México-Barcelona, 1965}. Además -menester es decirloDon Vasco de Quiroga es español. Y como buen español no gusta de quedarse en las utopías. Los ideales hay que llevarlos a la práctica. Y ahí está
el impulso generoso de Don Vasco que aún vive en Michoacán.
Si Don V asco viviese en nuestros días, estoy seguro de que vería, con máxima estimación intelectual y con viva simpatía, el noble intento de Gustavo
Thils -Doctor y Maestro en Teología, Profesor de la Universidad de Lovaina- de construir una "Teología de las Realidades Terrenas". Porque
Don Vas-ca de Quiroga sabía, indubitablemente, que nuestra religión repercute, con sus doctrinas, en el orden del mundo y de la civilizaci6n. Toda
su vida está destinada a proyectar el evangelio en el mundo. Por eso me
parece radicalmente falsa la teoría, sustentada por Rubén Landa, de que
Don Vasco aceptó, como buen político, el Obispado de Michoacán que le
ofrecieron. Oigamos lo que nos dice el biógrafo español: "Tampoco esta
vez parece que él pretendió el puesto: le pidieron que lo ocupase. Mas
tampoco esta vez debi6 hacer un sacrificio, sino tener una satisfacción. No
de hombre vanidoso, sí de buen político. Lo era en el mejor sentido de
la palabra. Se ha dicho que la característica del político es que busca el
poder. Es verdad que sin éste le es imposible realizar su obra, que es gobernar. Sin embargo, para el buen político el poder es sólo un medio: su
verdadero fin es la justicia. Don Vasco vio que el nuevo cargo pondría en
sus manos más poder para ensanchar su obra de justicia con los indios, para
edificar (palabra que emplea repetidamente), no para destruir; para su
mejora material y moral; él emplea la expresi6n "policía mixta", es decir,
política y espiritual" (Opus cit., pág. 187). Cabe objetar: 1). Don Vasco
nunca buscó el poder; 2). Advirtió las limitaciones de la justicia humana
y puso su vida al servicio de la caridad; 3) . La acrisolada honestidad intelectual de Don Vasco le hubiese impedido convertirse en sacerdote y obispo

289
Hl9

�de no haber tenido una fundamental vocación de "horno religiosus". Lo
que acontece es que Don Vasco sabía, como pocos en su tiempo, que la
vida cristiana es «ante todo teocéntrica; pero no se desprende de la tierra"
(G. Thils). El imperio de Jesús lo abarca todo: El Colegio de San Nicolás,
Jos oficios de los indios, los pueblos-ho pitales. Sólo un ascetismo e,xcesivamente rígido e individualista hubiese llevado a Don Vasco a separarse del
mundo, de su mundo mexicano. Supo distinguir siempre lo que en el mundo es de Cristo y lo que es del Anticristo. Como buen pastor de almas,
preparaba, con todo ahínco, el segundo advenimiento del Señor. ¿Acaso
no se dice, en la oración del Padre Nuestro "venga a nos el tu reino; hágase
tu voluntad así en la tierra como en el cielo"? La actividad reglada de los
pueblos-ho pitales prolongaba, olamente, la acción providencial de Dios. Don
Vasco de Quiroga hubiera podido hacer suyas, medulannente suyas, estas palabras de Gustavo Thils: "Reducir a la unidad el dualismo que separa al
mundo de Dios; restablecer una armonía nueva y sana entre Cristo y la humanidad; restaurar la unión de la religión con la vida, éste parece ser el
significado primero y fundamental de la labor llevada a cabo en nuestros
tiempos en busca de una teología de las realidades terrenas". (Teología de
las Realidades Terrenas, tomo I, pág. 27, Ediciones Desclée, de Brouwer).
En 1538, el licenciado Quiroga fue consagrado obispo por fray Juan de
Zumárraga. El mismo día se le promueve sucesivamente, por todos los grados, desde la tonsura hasta el sacerdocio. Igual cosa había sucedido en Milán ( siglo IV) con otro togado ilustre: San Ambrosio. Humildemente nos
lo refiere el propio Don Vasco: "A mí, inútil y enteramente inhábil para
la ejecución de tan grande empresa; a mí, que no sabía manejar el remo,
me eligieron primer obispo de la ciudad Michoacana. Y así sucedió que
antes que aprender, empecé a enseñar, tal como de sí. mismos decían, lamentándose, el Padre Ambrosio y Agustín". Como Obispo, Don Vasco es
arquetipo de sencillez, pobreza y trabajo. Ama entrañablemente a los indios: "gente de tal calidad y propiedad, a quien es más propio, fácil y natural lo bueno y perfecto de nuestra religión cristiana que no lo imperfecto
de ella'. Pero como buen realista, no deja de advertir los defectos de los
indios y nunca cae en las exageraciones de Fray Bartolomé de las Casas.
Erige canónicamente su Iglesia catedral, funda innumerables parroquias y
predica basta su muerte. Fe, caridad, amor particular a los indios; religiosidad y piedad; prudencia justicia, fortaleza y templanza; humildad y pobreza son virtudes que po eía Don Vasco, al decir de sus biógrafo , en grado
eminente. El seráfico fray Juan de Zumárraga, no vacila en dirigirse al
Consejo de Indias en estos términos: "De la elección de S. M. hizo en la
persona del Lic. Quiroga para Mechoacán ( que le puedo bien llamar dichoso) tengo cierto y siento con muchos que ha sido una de las más acer-

290

tadas que Su Majestad ha hecho en estas partes para llevar indios al paraíso,
que creo que Su Majestad pretende más esto que el oro y plata. Porque
cree que el amor visceral que este buen hombre les muestra, el cual prueba
bien con las obras y beneficios que de continuo les hace y con tanto ánimo
y perseverancia, que nos hace ventaja a los prelados de acá. Y como éste
sea lo principal en que el Vicario de Cristo fue examinado para se le dar
prelacía y ser la cosa que a estos pobres naturales más atrás a las cosas de
nuestra Fe y que siendo oidor gasta cuanto su Majestad le manda dar de salario a no tener un real y vender su vestidos para proveer a las congregaciones cristianas que tiene en dos ho pitales: el uno cabe esta ciudad y el
otro en Mechoacán, haciéndoles casas repartidas a su costa y comprándoles
tierras y ovejas con que se puedan sustentar; de creer es que cuando se viere
pastor con sus ovejas lo hará harto mejor, aunque no sé otro que le iguale
en esta tierra. Y para mí es harta reprensión y téngolo dicho y por averiguado que nos ha de hacer vergüenza a los obispos de acá, principalmente
a los frailes" (Apud. M . Cueva, Documentos Inéditos del Siglo XVI, México, 1914). o cabe mayor elogio. Y no se equivocó Fray Juan de Zurnárraga, porque el Oidor quedó sublimado en el Obispo.
Hacia el afio 1540, es lo más probable, el Obispo Quiroga fundó el Colegio de San icolás. No se trata tan sólo de uno de los primeros y más
Hustres centros de enseñanza de nivel universitario creado en América, sino
de un anticipo genial de los futuros seminarios, cuya fundación ordenó,
veintitrés años después, el Concilio de Trento. Encarga que "se enseñe y
lea la doctrina cristiana e moral dicha y el leer y escribir, a todos los hijos
de los naturales que vayan allí a oír y a deprender nuestra lengua, y a enseñar a los de nuestra nación la suya, que los colegiales sepan también". Se
le acusa - ¡ hay acusaciones que honran!- "que ordena a mancebos. . . criados entre los pechos de las indias". Se le dice en cédula de 1560: "ordenáis
a muchos mestizos y a otras personas nacidas en esta tierra". Dispuso Don
Vasco que los catedráticos deberían tener grado universitario en alguno de
los dos derechos o en teología. Y en su testamento estableció normas de organización académica y disposiciones de carácter económico para la subsistencia del Colegio de San Nicolás.
A la edad de noventa y cinco años muere Don Vasco, apaciblemente, en
Uruapan, el miér oles 14 de marzo de 1565. Cabalgando en una mula había emprendido, desde Pátzcuaro, el último viaje. Acaso presintiera su muerte. Acababa de hacer su testamento. El joven anciano estaba dispuesto a
emprender un nuevo viaje, del brazo de la aurora, Su último mensaje podría
ser el mismo de Job: Post tenebras spero lucem, después de las tinieblas espero la luz.
291

�Lo genumo, lo típico de la Hispanidad actuante de Don Vasco es el haber infundido y cmporado en el encuadre hispánico, tanto la sangre como
las peculiaridades y excelencias aborígenes. No hay que confundir la HiSpanidad con la españolidad. Con la palabra Hispanidad --debida al R. P.
Zacarías Vizcarra- se ha querido .indicar una comunidad de pueblos -primordialmente moral y no racial- con un mismo estilo de vida y con análoga actitud ante la muerte. Comulgamos, no por la biología, sino por el
Espíritu. Por historia y por espíritu, la Hispanidad tiene por rasgos fundamentales: el catolicismo, la jerarquía y la hermandad. Catolicismo como
unidad y empresa universal. Jerarquía de valoración como meta de la vida
espiritual, cultural y material. Hermandad como reconocimiento de la igualdad esencial de los hombres en el espíritu; e igualdad frente a la grac~
divina, en cuanto todos tenemos capacidad para salvar nuestra alma. Cabe
recordar estos principios, en el cuarto centenario de la muerte de uno de
los más preclaros forjadores de la Hispanidad como realidad humana, y no
como simple retórica.
Nuestros tiempos han ido formando un verdadero culto de la vida. De
tanto buscar las fáciles satisfacciones y el "confort ' a todo precio, se ha
desembocado en un simple "spleen" sentimental, en un terrible hastío de la
vida. En medio de esta confusión moral y política, contemplemos una vez
más a Don Vasco de Quiroga. Respetable siempre por su lucha denodada
por la justicia, digno de admiraci6n por su inagotable caridad, es noble, es
digno, es idealista, esforzado, desinteresado, merecedor, en todos los conceptos, de la gratitud del pueblo mexicano. Se entregó, sin reservas ni claudicaciones, a su nobifüima empresa. ¡ Qué importa que su nombre no aparezca
en las placas que escribe la adulación y en los homenajes que ~stan las caravanas del servilismo! Vasco de Quiroga hunde muy hondo sus raíces en
suelo mexicano. Su voz la guardan los bosques, y los vientos, y las campanas... Español por nacimiento y por !)angre, pertenece a México por corazón,
por domicilio y por destino. Nació en Madrigal de las Altas Torres, en
1470. En el ocaso de su vida -un largo ocaso- llegó a nuestro país. Amó
entrañablemente, con voluntad de perfección, a este México nuestro. Y
dej6 su mensaje. Su solución es, en definitiva, la solución del amor y de la
justicia. Nos enseñó a pasar sobre el propio yo, que es el hombre rudimentario; a vencer al hombre egoísta, que todo lo calibra por el interés; a triunfar sobre el yo meticuloso, que se lisonjea con atribuir a la prudencia su
flojedad y su tardanza. Sin negar al bien útil su parte de bondad, supo subordinarle al bien honesto, como medio al fin. Ante la agonfa de un mundo
que está acabando por agotar las consecuencias de estériles cosmovisiones, se
yergue, remozada y auroral, la figura y la obra de Don Vasco de Quiroga.

292

FACTORES ADVERSOS PARA EL DESARROLLO DE LAS
PROVINCIAS INTERNAS EN LOS ÚLTIMOS AAOS
DE LA DOMINACIÓN ESPAROLA *
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Tecnol6gico de Monterrey

DIVERsos MEMORIALES presentados a la corona española, crónicas de viajeros,
lo mismo que una abundante correspondencia, parecen indicar que el problema más grave de las Provincias Internas en los últimos años de la dominación española, era el de las continuas depredaciones de los indios bárbaros. También se insiste constantemente en que la más viable solución a
este problema era el impulsar el poblamiento de las mencionadas provincias.

No obstante haberse señalado con frecuencia este problema y haberse hecho las proposiciones adecuadas para promover la migración hacia las despobladas provincias, ningún paso positivo dio el gobierno central para implementar estas medidas.
En este trabajo me propongo apuntar brevemente los factores que evitaban un poblamiento rápido de las Provincias Internas, refiriéndome casi exclusivamente a las de Orienle, y las medidas que con frecuencia se propusieron para corregir este mal.
En el año 1808, las Provincias Internas de Oriente, cuya superficie se
estimaba en 25,464 leguas cuadradas, casi una cuarta parte del México actual, tenían menos de 150,000 habitantes. Texas, la más extensa de las
cuatro, no llegaba a las 3,500 almas.1
• Trabajo presentado al Congre o de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
' Don. Fernando Navarro y oriega estimaba que el año de 1810, las
ternas de Oriente tenian la siguiente poblac.i6n: Nuevo Reino de
Nuevo Santander 56,715; Coahuila 42,937; y Texas 3,334. Vicente
México a Traués de lor Siglos, II, (México: Ballescá y Compañia,
Ramos Arizpe asignaba en 1811, 70,000 habitantes a Coahuila, 7,000

Provincias InLe6n 43,789;
R.iva Palacio,

a.f.), p. 890.
a Texas, más

293

�o es raro por Jo tanto, que en el año de 1813, don Nemesio Salcedo,
quien fuera comandante general de las Provincias Internas, dijera en la
instrucción que dejaba a su sucesor: "Está muy recomendado por el rey,
como vuestra señoría podrá hacerse cargo, la creación de nuevas poblaciones, así porque estrechadas las distancias de unas a otras, se facilita la comunicación y prospera el comercio y Ja agricultura, como porque es el medio más seguro de dificultar las incursiones de los indios bárbaros, y con tal
conocimiento, no he dispensado medio de fomentar las que a mi ingreso
se hallaban, unas principiadas y otras s6lo en demarcación, verificando la
fundación de la de San Luis de Cordero en Nueva Vizcaya, las de Baján,
Cuatro Ciénegas y Palafox en Coahuila y las de Trinidad y San Marcos en Texas, de las cuales me han originado un ímprobo trabajo las de San Luis, Baján y Cuatro Ciénegas, por la oposición de los propietarios de los terrenos
en que se han erigido". 2
Indicaba en seguida Salcedo " ... que nada es más perjudicial ni nada
se opone con más firmeza y menos justicia a los progresos de las poblaciones
de (las) Provincias Internas, y por consecuencia a su agricultura, al fomento de
las artes y a los adelantos en su pacificación, que las inmensas posesiones
de terrenos que tienen muchos sujetos de su distrito, particularmente los que
se hallan viviendo fuera de las mismas provincias".$
Señalaba el comandante general, que el opositor a la fundación de San
Luis de Cordero había sido don Pedro González Noriega, dueño de las haciendas de la Tarea y Mimbrera, y a la fundación de Baján y Cuatro Ciénegas puso obstáculos el marqués de San Miguel de Aguayo.
Insistía Salcedo en que había disposiciones que prohibían la adquisición
de terrenos considerables por un .individuo, terrenos que quedaban «destinados a la cría de animales, impidiendo la población y dando motivo a la
de 70,000 a Nuevo León y más de 60,000 a uevo Santander. Miguel Ramos Arizpe,
Memoria Sobre el Estado de las l'rovineias Internas de Oriente Prefenlada a las Co,teJ
de Cádiz (M~xico: .Bibli6filos, 1932). Don Melchor úñe-.: de Esquive! dice el año
de 1814 que las cuatro provincias tienen 203,000 habitantes. José Eleuterio Conzález, Ed., Colección dt1 Noticias " Docum11ntos Para la Historia del Estado de Nuevo
León (Monterrey: Tipografía de Antonio Mjer, 1867), p. 349.
• Existe en la sección llamada Ramo Militar del Archivo General del Estado de
Nuevo León un memorial sin título que dice "es copia del original" y fechado en
Saltillo el 19 de abril de 1844. Esta copia está firmada por Juan José Sánchez. El
original según Ja copia está finnada por don Nemesio Sakedo y está fechado en
Chihuahua el 16 de junio de 1813. De aquí en adelante este documento se citará
como lnstrucei6n de don NemtJSio Salcedo y el Archivo General del Estado de Nuevo
Le6n como AG'ENL.

• lnstrucci6n de don Nemesio Salcedo, AGENL.

294

hostilidad de los indios bárbaros', pero que estas disposiciones no se habían
cumplido, por lo que tm•o que expedir varias órdenes a las distintas autoridades para que no se asignaran grandes extensiones de terreno sin su conocimiento y al gobernador de Texas le previno anulara las asignaciones hechas hasta entonces "quedando los terrenos realengos como estaban".•
Este problema de la oposición de los latifundistas al establecimiento de
poblaciones no era nuevo, pues en las memorias que dejó el padre Morfi,
quien treinta y cinco años antes recorriera las Provincias lnternasi enfatiza
sobre esta situación y menciona la oposición del marqués de Aguayo a que
varios vecinos de Monclova se establecieran en un ojo de agua que quedaba
entre Anhelo y Castaños, siendo que era muy necesaria esta población, pues entre los dos puntos mencionados había veintiocho leguas y los indios bárbaros
constantemente causaban muertes enlre los viajeros. 5
Pero no era solamente la oposición de los latifundistas lo que impedía el
poblamiento de las Provincias Internas. El año de 1795, don Félix Calleja,
quien quince años después figuraría tan prominentemente durante la Guerra
de Independencia, se dirigía al rey proponiendo algunos medios para el
fomento de las provincias de Nuevo Santander y Nuevo Reino de León.
"Los más útiles y necesarios", decía, "después de libertarlas de las extorsiones de sus enemigos", refiriéndose a los indios bárbaros, "son en ambas
los que facilitan la extracción de efectos sobrantes e ingreso de los que carecen y necesitan. La salida de los unos fomentará y aumentará su cultivo,
la entrada de los otros hará más barata y cómoda la subsistencia, atraerá
gentes, se mejorarán las que hay con el comercio de ideas y costumbres,
igualmente que con el de efectos, y se adelantarán y aun apurarán todos los
ramos de utilidad, que en el día se descuidan o no se conocen.
"Del aumento de población nacerá su principal defensa, alejará aun sin
pensarlo al enemigo, y aun podrá e&gt;.1enderse por los inmensos terrenos incultos y feraces que median hasta Texas y de allí adelante. La situación
es de las más ventajosas, los productos abundantes y de la mejor especie,
nada les falta, sino el que la benéfica mano del superior gobierno remueva
los ob táculos que impiden su progreso". 6
Por lo tanto una de las principales trabas para el desarrollo de las Provincias Internas era la dificultad para sacar su producción e internar los
' lbid.
• Fray Agusdn dt Morfi, Viaje de Indios )' Diarió del Nuevo México {México,
Bibliófilos Mexicanos, 1935), p. 265.
• FÉLIX CALLEJA, Informe Sobrt la Colonia del Nuevo Santander y Nuevo Reino
de Ltón: J795 (México: José Porrúa e Hijos, Sucs., 1949).

295

�artíc.ulos necesarios para u consumo. Señalaba CaUeja que en Nue\'o Santander hacía quince meses que la mayoría de las poblaciones estaban sin
tabaco, pues no se había podido introducir por lo dificultoso del camino
que cruzaba la Sierra Madre. Proponía para aliviar esta situación el mejoramiento de este camino, entre Tula y Aguayo (hoy Ciudad Victoria). Pero
la verdadera solución para el fomento del intercambio comercial con las
Pmvincias Internas de Oriente estaba en que se autorizara la apertura de un
puerto, pues el verdadero mercado para los productos de las provincias del
norte estaba fuera del país y d grueso de los artículos que requería también
enía del extranjero.
Todo este problema
originaba de que el único puerto autorizado era
Veracruz y todo entraba o salía del país por esta ciudad. Por lo tanto, para
sacar los productos de las Provincias Internas era necesario tr.msportarlos
por tierra largas distancias y lo mismo sucedía con los que se introducían,
aumentando enormemente su costo, no sólo por los fletes excesivos que había que pagar, sino porque estaban sujetos a una serie de alcabalas cuando
pasaban de una provincia a otra.
Menciona Calleja una serie de productos que no se podían sacar porque no aguantaban estos fletes excesivos. Entre éstos cita que sólo en la
provincia de Nuevo Santander habían 111,777 cabezas de ganado mayor y
únicamente se vendian 2,000 al año, cuando debían ser por lo menos 40,000.
Que había igualmente 92,198 yeguas y sólo se extraían 7,500 mulas y 1,000
caballos. Decía más adelante Calleja que en el sur del país lo más que se
llegaba a obtener por las mulas eran 40 pesos par y cambiándolas por artículos muy recargados, que si les permitiese llevarlas a La Habana "podrian triplicar de precio y traer en retorno eiectos que ahora conducen 360
leguas por tierra", que esto beneficiaxía a los dueños de trapiches de allá
"a quienes cuesta cien pesos una mala mula" pudiendo tener una buena
por 60. 7
Proponía Calleja para remediar estos males la apertura de tres puertos,
uno habilitado franco y los otros de sufragáneos de éste. Estos tres puertos
d bían quedar en la d embocadura de cada uno de los grandes ríos: el
Bravo, el Soto la Marina y d Pánuco. Sobre esto decía: "Los tres puertos
tienen ríos navegables por pequeñas embarcaciones, aunque se ignora hasta
qué punto por no estar reconocidos. El del orte parece que lo es hasta Laredo, distante cien leguas del mar", agregando más adelante, "si e6te puerto
quedase sufragáneo del habilitado franco, me parece sería el canal de la

abundancia, población y prosperidad de las cuatro provincias: de Texas,
Coahuila, Nuevo Reino y Colonia".8
En seguida enumeraba Calleja todas las ventajas que se podrían obtener
con la apertura de estos puertos: ''Harían que en toda la costa se formasen marineros y pescadores, los unos después de serlo al comercio, serían útiles a la marina real, los otros surtirían al reino de pescado, untos etc., aprovechando la oportunidad de la excesiva abundancia de sal, cuyos consumos
se aumentarían igualmente que la renta de este ramo.
Las diferentes y exquisitas maderas, la peletería de oso, cíbola, castor y
venado, y acaso la pesca de perlas, tendrían estimación y llegarían a ser
renglones de no pequeña utilidad.
La renta de tabaco aumentaría considerablemente por sus mayores consumos, no habiendo obstáculo que dificultase el buen surtido y disminuiría
de más de la mitad el costo de fletes de 1,000 cajones, que aun en cl día
consumirán las cuatro provincias.
Llevando los tabacos de Orizaba a Veracruz, que sólo dista 14 leguas,
también disminuirán los fletes de 70, que desde la misma se pagan por
ponerlos en México.
Si el superior gobierno resolviese sobre este punto, sería fácil hacer un
exacto cálculo de lo que interesa este ramo, que seguramente es más de
lo que parece y yo expongo".º
Pero al iniciarse el movimiento de Independencia nada se había hecho
por remediar estos males, pues en la memoria que el doctor don Miguel
Ramos Arizpe presentó a las Cortes de Cádiz el año de 1811, vuelve a repetir, pero con mucha vehemencia, las mismas queja que había expuesto
Calleja dieciséis años antes.
"Por todo el opulento reino de México y las vastísimas Provincias Internas", decía Ramos Arizpe, "no hay más puerto libre que el de Veracruz.
Allí se hace el monopolio más escandaloso de todos los efectos de Europa.
Estos en Cádiz son de segunda mano, en Veracruz de tercera, en México,
Querétaro y Zacatecas de cuarta, en la gran feria del Saltillo, donde se reparten cada año para lo interior de las provincias, de quinta, en cada lugar
de éstas a distancia de trescientas y también de quinientas leguas de Veracruz, de sexta. Los efectos han sufrido sobre su valor primitivo los derechos
de extracción para América, de introducción y otros con diferentes nombres
• lbid.

' /bid.

296

' /bid.

297

�en Veracruz, de alcabala allí mismo al vender, de los que se conducen a
México, Querétaro, Zacatecas, etc., alcabala en cada uno de estos Jugare,
donde se habilitan regularmente al fiado los que llevan efectos al Saltillo,
alcabala en el Saltillo y alcabala, por último, en cada uno de lo's lugares
de lo interior de las provincias, exigida con tanta crueldad y tiranía, que
se hace pagar irremisiblemente del retazo de género que un pobre labrador
ha comprado en el Saltillo, para cubrir a su desnuda mujer, y también de
arroz, harina y garbanzo, que lleva para su consumo doméstico. Sufren tam•
bién esos efectos los costosísimos fletes de conducci6n por mar y por tantos
centenares de leguas de tierra. Gana el extranjero, gana el comerciante de
Cádiz, gana el de Veracruz, gana el de México, gana el del Saltillo, y gana
el de cada uno de los lugares interiores, y solamente sufren el horrendo peso
de tantos derechos, de tantas alcabalas, de tantos fletes de mar y tierra, de
tantas y tan enormes ganancias, los infelices y desgraciados consumidores
de las Provincias Intemas".1 º
La solución que proponía Ramos Arizpe era la misma de Calleja. "La
Península" decía "tiene todos sus puertos abiertos para el comercio de cabotaje y eÍ de lo~ puertos abiertos de las islas y América, mas la América
del Norte ha de estar sujeta toda al estrechÍsml.o embudo de Veracruz,
sin poder salir de Tamiahua, Tuxpan, Tampico, Altamira, Soto la Marina,
Brazos de Santiago, San Bernardo y otros puertos, mejores que Veracr:iz,
ningún buque a La Habana y demás islas, ni mucho menos para Espana.
Las Provincias Internas de Oriente tienen sobre su costa los más de tos
puertos y es )a injusticia más escandalosa el tenerlas obligadas a recibir
los gén~ro que entran por Veracruz, con lo recargo que e ha dicho, pudiendo recibirlos en las puertas de su casa, conducirlos en derechura desde
la Península o las islas".11.
Todas estas dificultades y exacciones determinaba en las Provincias Internas una continua escasez de los artículos más esen iales. En el afio de
1809 don Manuel Salcedo, quien hacia po o había tomado posesión orno
gobe~nador de Texas, se asombraba de que los pobladores de esa pro incia
cultivaran la tierra sin los aperos de labranza indispensables y de cómo habían con truido las casas sin contar con artesanos y c6mo muchos sufrían
los rigores del frío y del calor en las casas que habían construido con p~los
y techos de paja y cómo enmedio de su pobreza eran capaces de vestirse

,. RAKos AluZPE, Memoria Sobre el Estado de las Provincia.s Internas de Oriente,

J 17-118.
u Ibid., p. 119.

298

ellos y sus familiares, ya que la provincia no tenia más puerto de entrada
que Veracruz, distante más de quinientas leguas.iz
Cinco años más tarde, don Melchor Núñez de Esquive), quien fuera
administrador e interventor de la renta de tabacos de Nuevo León, y posterionnente secretario de la Junta Gobernadora de la misma provincia,
preparaba para el brigadier don Joaquín de Arredondo, comandante general de las Provincias Internas de Oriente, un memorial en el cual reafirma esta pobreza de los habitantes de su comandancia, pues decía que la
~ayoría sólo se alimentaba con maíz, algún frijol y carne seca, y agregaba que
vivían "con cueros, durmiendo sobre la tierra con una zalea por cama" _u
Precisamente en ese mismo memorial expone Núñez de Esquivel un plan
para aumentar el numerario, tan escaso en las provincias, y poder cubrir
los sueldos de las tropas y demás empleados públicos, que llegaban a 700,000
pesos al año. Este plan consistía básicamente en el que años antes habían
propuesto Calleja y Ramos Arizpe: abrir al comercio los puertos de Soto la
Marina y Barra de antiago en las desembocadura del rio Bravo entablando
relaciones con La Habana, pues el principal artículo de exportaci6n de que
disponían las provincias eran más de 40 mil mulas que tenían rezagadas Tamaulipas y Nuevo León. Sin embargo, consideraba Núñez de Esqwvel, que La
Habana no podría observar un número tan grande de mulas y por lo tanto
proponía algo que entonces era considerado poco menos que una herejía, el
comerciar con un país e:rtranjero. " ...demos pues", decía, "una salida, en
que sin agotar los restos del numerario tan preciso para el trato y comercio
interior, se desahoguen los criaderos de ganados ésta puede ser ( y no hay
otra) el llevar 20 mil mulas a la Luisiana, cuyo valor retome en efectos
útiles y necesarios, digo útiles y necesarios porque de ningún modo se deben
traer los de puro lujo, los cuales, además de ser de mucho costo atrasan las
familias y corrompen las costumbres''.1'
Consideraba Núñez de Esquive} que habría opo ición a este comercio, pues
afirmaba más adelante: "Dirán los de México, Querétaro y Veracruz que
se quebrantan las leyes, que es un delito de estado y levantarán el damor
a los cielos pidiendo un castigo ejemplar, pero yo contestaría a la nembrótica
México, que ella ha sido la causa de la revolución del reino, por más que
lo oculte, que lejos de auxiliar a las provincias internas ha contribuido a
su ruina privándolas de sus propios frutos''. La furia de don Melcbor subía
11
ETTTE LEE BENSON, ed., "A govcmor's Report on Texas in 1809", Southwestern
Historical Quart,rly, vol. LXXI, o. 4, abril de 1968.
u GoNZÁLEZ, cd., Colección de Noticias )' Docurruntos, 349-350.
u Ibid., 350-351.

299

�de Veracruz, pues decía que
d e tono cuand o se refería a los "monopolistas"
. "
.
b· d
la entrada era demasiado pequeña para servi.r al remo y estar u ica a en
parte incapaz de ser útil a todo, le ha hecho enfermar y mantener sus extremas fl acos y d e'b.1les • Ese
- comercio marítimo que
. .no conoce• otra regla
1
ue el egoísmo, sólo recibe plata y oro. Las provincias ?e. One_nte no _e
q roducen, no le (s) puede venir de México, asi _le ( s) ~ra un~s1ble seguir
~ . ro tan dañoso que las va a paralizar ademas que digan ~orno h'."1 tratad~ a sus hermanos internos, cuál ha sido su buena fe y que ventaJas han

1 d ,, 1.5

proporcionado a esos miserables encarce a os .

Parte Arredondo era del mismo pensamiento, pues_ cscnb1endo a
' "Vuestra excelencia conoce muy b.ien que M'exico y Veracruz
d
.
Espana, ec'a·
1 •
•
•
I
de la serv1dumhan sido son antípodas de las Provincias nternas, porque
. . .,
.y .
,
ende su lu ·o" Volvía a proponer la hab1htac1on de
bre y 1msena de _estas P
. dJ · edidas incluso la total independencia
la Barra de Santiago Y otra sene e m
'
• • t UI
de las Provincias Internas de 1 virrema o.
Por

SU

~

Y~e:~
:;tr~ic;:~::

Poco tiempo después, México se convierte en p~ independiente.
l
.6 se hicieron diversos planes para lilpulsar el poblarru
~r::as~ d::;~~~da provincia de ~exas_: el_ estabable1cerdc~o e~la
. .6
r mar pero la s1tuac1on mest e e pais

LI AJE, MISERIA Y PORVENIR DE LA HISTORIA LOCAL*

. .

::::;:~/
ia falta de poblaci6~ seríaM~? d~ los ¿ª::~;~:s d;:::::;
rían que, pocos años después, perdiera exico a m
Internas de Oriente.

PROFR.

Luis

GoNZÁLEZ

El Colegio de México

Y A ES TIEMPO de que la historia local lance su grito de independe,icia. Ya
lo han hecho algunas hermanas. Lo hizo Ja biografía hasta el grado de quedar en malos términos con la historia y en buenas relaciones con la literatura. La microhistoria puede hacer también vida aparte de su matriz, e
incluso unirse más a una de las tía ; quizá a la geografía humana. Entre
la historia y la microhistoria se ahondan cada vez más las diferencias. "Los
principios de la historia local -escribe Paul Leuillfot- son autónomos y aun
opuestos a los de una historia general en sentido escolástico y universitario".
Aparte, los historiadores de la maxihistoria ven con olímpico desprecio a los
miniliistoriadores, y en lugar de ayudarlos, los obstaculizan. No comprenden
las metas y los métodos de los gambusinos del detalle, en buena medida porque éstos no se han hecho conscientes de sus metas y métodos peculiares.
La microhistoria nace del corazón y no de la cabeza como la macrohistoria. Los autores de aquélla suelen ser más emotivos que los de ésta. El
microhistoriador se acerca a su objeto más por simpatía o por antipatía que
por el mero afán de saber; su madera es más de poeta que de científico.
En la microhistoria se confunde más que en cualquier otro tipo historiográfico el sujeto y el objeto) el ser que se expresa, el ente expre ado y el
ser comprensivo. Quien la describe suele ser parte de la materia descrita,
y quien la lee lo mismo. Admite la mano del investigador extraño a condición de que se identifique con su objeto; se deja leer por el gringo siempre
y cuando la sienta suya. Por naturaleza es una forma de comunicación de
circuito corto, como la genealogía.
Según el célebre dicho de Benedeto Croce, toda historia es historia con-

!bid., 352-353.T _ _,:_Lbal •
d sep•:a-bre de 18l4. Citado
29 Monterrey 7 e
,.....u
A.rredondo a =.,. , num.
'
'
L • ¡ XIX (Sevilla: Escuela
. N
Garcia Las Prouineias Internas en e s1g o
.
por LUlS avarro
•.
8
de Estudios Hispano-Amencanos, 1965)' p. 11 .
u
u

* Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
301

300

�temporánea porque la búsqueda de las acciones humanas del pasado nace
de requerimientos de la vida práctica actual. Con todo, en ninguna investigación histórica la presencia del presente es tan clara como en la historia
menuda. Ésta es hija incondicional de los problemas contemporáneos, de
las preocupaciones de hoy, de los requerimientos económicos, poüticos, sociales e intelectuales de cada pequeña comunidad humana. La historia local
es historia actual que se proyecta sobre el futuro; es por lo mismo, la historia
para la acción por excelencia; la historia hecha y leída por sentimentales sí,
pero por sentimentales activos, como los "apasionados" de la clasificación
de Le Senne.
E1 espacio geográfico de la historia universal es obra de la naturale-.za,
es la bola de billar denominada mundo. El espacio de la historia continental no es menos físico. El espacio de la historia nacional lo determinan convenios y guerras confonne a vagas razones de Estado. El espacio de la historia
local ti.ene límites poco precisos y muy cambiantes, oriundos del sentimiento y
de la acción. Según Unamuno se contrae a ''la patria ya no chica slno menos que
chica, la que podemos abarcar de una mirada, como se puede abarcar Bilbao
desde muchas alturas"; de hecho la que sentimos vivamente y en la que trabajamos codo con codo. Puede ser un edificio -El Colegio de México, el Instituto
Tecnológico de Monterrey, la Casa de Moneda, la casa de estudiantes de doña
Julieta-; un barrio-la cohetera en Herm.osillo, Tepito en la ciudad de México-; una colonia dispersa en una urbe -los arandenses de la capital, los josefinos de Los Angeles-; un pueblo o una villa -El Llano, San Miguel Allende,
Zinapécuaro-; una ciudad monovalente -el puerto de Veracruz, Acapulco,
Monterrey-; un municipio de módicas proporciones -Yuriria, Silao-; una
pequeña región -La Laguna, el valle de Tecomán, la cañada Tarasca-;
una porción de tierra más o menos chica, continua o discontinua, pero siempre aceptada como la "aromosa tierruca" o el lugar donde trabajo.
Las demás historias, aunque tengan contornos geográficos precisos, pueden callar sin mayores trastornos el escenario de las acciones relatadas. Una
hlsto1ia local es difícilmente concebible si no la precede o acompaña la descripción del paisaje. La historia local es casi siempre geohistoria; es difícil
y no es deseable arrancarla de su residencia, de la infraestructura apenas
cambiante que es la geografía, de la vida de tiempo lentísimo que nutre y
sobre la que reposan estructuras sociales, económicas y culturales y acontecimientos de toda índole. La minihistoria sólo se entiende si parte de la vida
natural. La ma.xfüistoria puede partir de los sucesos de duración media Y
quedarse en ellos como lo hacen las historias económica y social. La mini-

302

historia, que se desprende del tempo lentísimo de la geografía, desemboca,
casi sin pasar por el tempo moderato de las estructuras en el tempo rapidísimo de la anécdota.
La historia local no desdeña el hecho efímero y menudo. Mientras las otras
especies del género seleccionan los sucesos trascendentes e influyentes, y en
menor escala los típicos, la microhistoria se inclina por la tipicidad; gusta
de lo cotidiano. Hechos de escaso bulto y renombre: hechos que no levantan
polvareda; hechos de la vida diaria: nacimientos, matrimonios, muerte, enfermedades, tareas agricolas, artesanías, comercio al menudeo, solaces, ferias,
delitos del orden común, alcoholismo creencias y prácticas religiosas, supersticiones, folklore en suma. Conductas, ideas, creencias y actitudes que caracterizan una comunidad pequeña, que permiten emparentarla o distinguirla,
que ayudan a establecer 'su originalidad, su individualidad, su misión y destino singulares" y al mismo tiempo su parecido con otras comunidades o
con la sociedad que la engloba. Los historiadores localistas recogen las menudencias que los sabios pedantes tiran con enfado.
La gran historia trabaja, según modas e ideologías, con individuos de nariz levantada (reyes, presidentes, conquistadores, grandes asesinos, cortesanos,
santos, sabios y artistas de reconocido prestigio) o con masas ( los agricultores, los obreros, la clase media la burguesía la noblezai) o con ficciones
( el Estado, la nación, el espíritu tal). En cambio, los protagonistas de la
pequeña historia son generalmente individuos del pueblo raso; o si se quiere
de la élite local que difiere muy poco de la masa local. La microhistoria
es el relato individualizado de los humildes, de los vecinos que rara vez aparecen en la sección social de los periódicos y quizá nunca en la sección política o en la sección económica.
El campo de estudio de la microhistoria es muy distinto al campo de
estudio de la historia a secas. Los métodos de las dos historias son también
muy diferentes. En la macrohisto.ria el camino está perfectamente trazado.
Los macrohistoriadores van a su objeto y a su público por supercarretera.
En la historia menuda no existe el camino; el microhlstoriador caminando
hace el camino. Por regla general, el macrohistoriador antes de emprender
la marcha hacia las fuentes de conocimiento histórico se arma de esquemas,
hipótesis de trabajo, modelos y ayudantes; el micro sale a la brega con un
plumero, un mínimo de ideas previas o hipótesis y el corazón abierto de par
en par. Aquél irrumpe en bibliotecas y archivos bien acondicionados; éste
cae en verdaderas mazmorras, en sótanos público o privados, en el cuarto de
los tiliches. Aquél no suele padecer por la penuria, la dispersión, lo poquito
de los documentos; éste sabe que la vida local rara vez deja abundantes huellas; rara vez se juntan esas huellas en fondos catalogados, y rara vez dan

303

�infoonación copiosa. Aquél hace su libro sin necesidad de salir a la inte~perie · éste necesita recorrer a pie, una Y otra vez, la sede de s~ asunto Y visitar 'y entrevistar a los lugareños; no puede escapar, según opina Lawrence
1
Stone, de la inspección de ojos del terreno y su gent~. ~as fuentes de a
· h'1stona
· no son las mismas fuentes de la macrohislona.
micro
La crítica y la interpretación de las pruebas microhistoriográfic?s no cuentan con un código de normas hechas, de poco le sirve la precepuva d~ Lan·
s · bo Aquí a}•udan la malicia y. la simpatía
del erudito, la
g101s y e1yno s.
.
1 · di{ nte
capacidad detectivesca y la capacidad amatona, la lucidez de ~ ere
d l amante Tampoco hay muchas recetas establecidas para
y 1a ceguera e
·
.ó la h · t · }
explicar y componer. Por su mayor reafümo de concrec1 n,
1s ona ~cal se inclina a la explicación teleológica, pero acude con mucha fr cu:nc1a
. ·,
causas eficientes· Al mismo tiempo cree .que las acCiones
a 1a expl1caeton por
•al E
son hijas de los proyectos de los actores y del_ me?io geográfi~o Y sOCI • n
cuanto a las arquitecturas adecuadas a la h1stona local, me1or callarse.
' e1 dich~ de
Toda historia debe ser una resurrección del pasado, segun
Michelet· pero en ninguna es tan urgente ese deber como en 1? micro:
· 'por 1o m·lSIDo ni se adecúa a una arquitectura prefabricada,
histona.
, .
. ni.
· d'
la hora de la redacción de los recursos arttshcos, v1vipuede preSCin 11' en
.
',
, ,
d 1 li
. d
La hi'storia local como la b1ograf1a, esta mas cerca e a tera{1ca
ores.
'
his
·
ta
1
tura que las otras especies, ya porque la resurre~ción de a . to1:a concre
exige un tratamiento literario, ya porque la clientela del histonador local
es alérgica a la aridez acostumbrada por los hlstoriadores contemporáneos.
En suma, la microhistoria es muy distinta de_ 1~ historia. a ~as por su
mayo r grado de emotividad, actualismo, geograhclSDlo, parti~ul~smo ~ ~.
6di
anbtativa y c1ent1tención artística y por ser menos formalista, met ca, ~u
.
.
balbuciente
y
un
arte
b1en
fica. Se trata d e una c1enc1a
, . desarrollado con
larga, larguísima tradición en todo el mundo y en Me,aco.

•
, d la historia local entre nosotros se remonta a la época preL A TRADlCION
e
• ,
M
n la Meso. , .
C
h
:..+~ don Wigberto Junenez
areno e
h1spamca
orno 1O a v~"'
· 1 N t
, . ·
.
· ta "sólo existía la historia parroquia • ues ros
1
amcnca anterior a ª conqws
.
l' idas o en c6. d' gen as carecían del concepto de Histona General y en ap
ch
:c:s consignaban sucesos relativos a su comunidad, rebasando este ,estrc o
'l
do se trataba de conquista.S efectuadas en lugares mas o memarco so o cuan
'd d d d pro.
d se aludía a lejanos puntos de parb. a e on e
nos distantes, o cuan o
.
.
· ·empre
cedían algunos inmigrantes. La historia precolomblllll es, pues, casi s1
'

En la época colonial, aunque no fue la especie predominante, la historia
local se diversificó, tuvo mejores fuentes de información y adquirió recursos
expresivos ignorados antes de la llegada de lo españoles. En tres ocasiones
la Corona alentó esas casi historias llamadas relaciones historicogcográficas.
En los siglos XVI y XVII florecieron las crónicas conventuales y en el siglo
XVIII empezó a cundir el interés por la vida urbana que en esa centuria
se dio un estirón fuerte. Aparece la historizació11 de ciudades como Puebla,
Zaca tecas y Durango.
Las guerras de independencia no fueron propicias para la microhistoria.
En cambio, el primer momento de la vida independiente patrocinó "noticias
geográficas y estadísticas"• parecidas a las viejas relaciones historicogeográficas. Hacia 1833 México sale de una etapa de euforia nacionalista y se inscribe en un período ásperam •nte localista. Se vive en plena disociación, en
la lucha de las partes contra el todo, en el mero auge de lo local y comarcano. Por un lado, la atmósfera es propicia para los trabajos históricos de
comunidades y comarcas; por otro, la tormenta sin fin deja poco tiempo
y poca paz para las tareas de desenterrar papeles viejos. Como quiera, durante la matanza de todos contra todos se hicieron algunas obras ejemplares:
los Apuntes hist6ricos de la heroica ciudad de Veracruz, de Miguel Lerdo
de Tejada; las Noticias de Durango, de José Fernando Ramírez; el Diccionario hist6rico de Yucatán, de Jerónimo del Castillo, y las Noticias para formar la historia y la estadística del obispado de Michoacán, del canónigo
José Guadalupe Romero.
Desde mediados del siglo XIX "las invasiones extranjeras y la presencia
de un vecino todopodero o" habían robustecido en los jóvenes de la aristocracia
y la mesocracia de las ciudades mexicanas, un nacionalismo desconfiado, a
la defensiva, triste y proselitista. AqueUa gente, al asumir plenamente el poder, después de sepultar al cosmopolita Ma;,.,.'Úniliano de Habsburgo y el
ranchero Tomás Mejía, hizo lo indecible por robustecer el nacionalismo;
propició la historia nacional y le hizo el feo a las historias estatal y local.
Como reacción, los gobiernos locales las patrocinaron, y en tiempos de don
Porfirio el número de libros históricos subnacionales no bajó de cien; los
más de historia de los Estados, pero alrededor de treinta de índole local
por el e pacio a que se refieren, que no siempre por las metas y los métodos.
La difusión del positivismo no podía ser provechoso para la microhistoria,
más próxima al arte que a la ciencia.
La Re olución Mexicana durante su etapa destructiva, de 1910 a 1940,
fue tan nacionalista como la Reforma pero los revolucionarios, en su mayoría campesinos, defendieron la tesis de que se podía ser patriota sin dejar
de ser Iocalista. Se convirtió en virtud lo que fuera vicio: 'la adhesión calu-

'microhistoria' ."

305
304

fü()

�rosa a la tierra nativa". Alfonso de Alba obsetva que aun los más uni.versalistas de nuestros intelectuales revolucionarios se dejaron atraer por el colorido loca1. Como Ram6n López VeJarde, que empequeñeció a la capital
"ojerosa y pintada" y puso por las nubes a su Jerez natal, muchos poetas
y novelistas le hicieron "comerciales" a la existencia trivial y pueblerina. Los
hombres de letras, no los del gremio de la historia. Los de más nota entre
éstos nadaron en otras corrientes: el indigenismo, el colonialismo, el hispanoamericanismo. Sin embargo, en los primeros veinte años de época revolucionaria salieron a la luz más libros de microhistoria que en los cuarenta
años de la era liberal. Yo conté para el período 1911-1940, 148 libros de
historia regional y local; el 57% caen en la categoría de historia de los Estados, y 43% de historias locales. Las más de éstas historian a ciudades
de fuste. Los temas políticos siguen predominando. También abundan las
monografías enciclopédicas. Irrumpen con fuerza dos nuevos modos de microhistoria: la etnohistoria que echa a retozar don Manuel Gamio, y la historia
lugareña del arte, lanzada por un sentimental trotamundos, por don Manuel
Toussaint.
El nacionalismo mexicano es otro desde 1940. Se ha vuelto más popular
y también más aguado y tibio. Ya no profesa odios vigorosos contra lo extranjero y ve lo lugareño con indiferencia. Después de todo, se aproxima el
fin de las desigualdades locales. El patriotiSIIlO local amengua. La nostalgia por la vida que se escurre mueve el interés de muchos. De 1941 a 1970
aparecieron alrededor de trescientas historias de tema regional y parroquial;
esto es, diez por año, el doble de las publicadas durante la Revolución y el
triple de las que produjo el Porfirismo. Las historias locales han aventajado
en número a las de asunto 1-egional. Va de salida la moda de hacer historias
de los Estados. El 60% de la producción reciente es parroquial. Todavía
más: crece la cifra de libros microhist6ricos que toman como asunto ciudades chicas y pueblos. Otra buena noticia: ya muchos Estado tienen animadores entusiastas -y a veces, además de entusiastas, muy profesionales-de la historia localista. Así en el Estado de México1 Mario Colín; en Veracruz, Leonardo Pasquel; en Nuevo León, Israel Cavazos; en Jalisco, José Ramírez Flores, etc., etc. Como quiera, la historia local no ha alcaru:ado su máxima estatura. Ahora se enfrenta a muchos problemas, a variados obstáculos,
a serias lesiones.

•
LA

de la microhistoria mexicana es múltiple. Hay problemas
en autores, lectores, asuntos y métodos. Aunque se dan muy ilustres excepciones, por regla general el sacerdocio de la microhistoria es de dos especies:
la amatew- pueblerina y la profesional capitalina. Los de la especie amateur
CRISIS ACTUAL

carecen de fonnación historiográfica, no cuentan con auxilios institucionales
están _en mala situación económica, dedican los ratos perdidos a Clío, vi~
ven aislados del mundo intelectual, desconocen las nuevas corrientes de
metodología, van a la zaga, muy a la zaga; están fuera de onda, completamente out. U na de sus virtudes es la de carecer del vicio del profesioua,.
Hsmo;_ otra, su vocación por el tema. Los microhistoriadores de la especie
profeSJonal ~en~ralmente .son meras máquinas hacedoras de libros de tijera
y engrudo; mdiferentes a la vida menuda que pretenden historiar sin cariño por su objeto de estudio. Ni los vocados sin oficio, ni los profesionales
sin vocación pueden prestar buenos servicios a la minihistoria.
El lectorio y el auditorio de los historiadores localistas sigue siendo teducido, pobre y espontáneo. En el círculo académico las microhístorias gozan
de poca estima. Los críticos rara vez les conceden un rato de atención. El
gran públi~o no sabe de su existencia. Circulan entre amigos. Muy pocas
veces trascienden las fronteras de su terruño, y ni siquiera en éste llegan
muy allá. No cumplen la función para la que fueron escritas. No despiertan la conciencia histórica de los lugareños ni les permiten resolver los
problemas prácticos locales. No alcanzan a los activos y no se puede pretender que generen acción. No se imponen como textos en las escuelas, y
de nada le servirán a esos futuros trabajadores que son los educandos. Vienen
casi ~el vacío y caen en el vacío. Ni siquiera pasan, como diría don Arturo
Amáiz Y Freg, de la tumba de los archivos a la tumba de las bibliotecas
porque las más no provienen de aquéllos y sólo las menos son recogidas en
las bodegas bíblicas.
En los últimos años el esfuerzo heurístico de los rruq,ohistoriadores ha aumentado. El uso de fuentes primarias es del dominio común. Sin embargo
lo conseguido está muy lejos de la meta ideal. Todavía se anda a tienta/
todavía la microhistoria se hace más con conjeturas que con pruebas.
razón es clara: los investigadores provincianos difícilmente logran acceder
a las pruebas. ¿ Quién no reconoce la pobreza y mal funcionamiento de
las bibliotecas públicas? ¿ Quién ignora el desorden de nuestros archivos?
La mayoría de las fuentes de la historia local no ha sido recogida aún en
los repositorios públicos. Muchas han sido sustraídas por bibliómanos y maniacos de los papeles viejos de los mal custodiados archivos y bibliotecas.
Otras han sido entregadas al fuego o vendidas para servir de papel de envoltura. La situación provincial de los depósitos de fuentes suele ser tan mala
que más de alguno considera salvadora la emigración de nuestros testimonios
hacia los Estados Unidos.

L;

Sobre la dificultad de allegarse fuentes para la historia local se podría decir mucho. Sin duda lo dirá una de las máximas autoridades en la materia

'

306

307

�don Antonio Pompa y Pompa. obre el mal uso que en la mayoría de lo
casos se hace de las escasas fuentes accesibles, baste decir que la crítica documental está en pañales. De hecho todas las operaciones del análisis hist6rico dejan mucho que desear. No tenemos detecti es de la historia; nos
faltan heurísticos, críticos y hermenéuticos; hay muy pocos cultivadores de
l:;i.s ciencias auxiliares. Por ausencia de asistentes el historiador local se ve
obligado a con ertirsc en hombre orquesta y naturalmente falla en el uso de
algunos instrumentos; fallaría aunque no fuera, como lo es casi siempre, un
impreparado.
Por diletantismo, por dificultad de reunir fuentes, por escasez de colaboraci6n, la temática de la historia local sigue siendo tan estrecha. Como la
fachada de las vidas política y religiosa produee documentación numerosa y
asequible, nuestra historia parroquial sigue adicta a los sucesos políticos y
religiosos externos. Como el historiador parroquial generalmente es un empleado de Ja autoridad civil o de la autoridad religiosa o de la autoridad
económica, o de las tres acostumbra hacer chorizos de semblanzas prosopopéyicas de sus patrocinadores y de los parientes de sus patrocinadores. La
mayoría de la historia local calla casi siempre los aspectos más significativos
de la vida lugareña; esto es, las facetas distintivas y más necesitadas por la
acción.
De las muchas debilidades del conjunto de nuestra historiografía parroquial quizá las más notorias son las arquitectónicas y estilísticas. La manera
como nuestros erudito locales suelen di tribuir el fruto de sus investigaciones
está muy lejos de la arquitectura funcional.
i la forma de efemérides, ni
el orden alfabético de asuntos, ni las colecciones de estampas y episodios,
ni las escuetas narraciones cronológicas son los moldes más apropiados para recrear la vida local. Otra cara repelente de esa hi toriografía -y no
privativa de ella- es la prosa solemne, esdrújula, camp; la prosa más alejada del modo como habla el común de la gente; la prosa menos expresiva
de las comunidades reseñadas; la prosa mortífera no vivificadora.
Aunque la hi toria local tiene una larga, y a veces luminosa, tradición;
aunque es, por su número, uno de los fragmentos mayores de toda la historiografía mexicana por sus muchas deficiencias sólo esporádicamente puede servir de ejemplo a la historiografía local del futuro. En este caso urge
más que en otros abrin;c a una "nueva historia", darle la espalda a la tradición, huir de lo hecho. Hay que pensar en una "nueva historia local" que
no sea copia y plagio de ninguna otra, ni de la tradicional nuestra ni de la
que se estila ahora en los países de arrollados. La "nueva historia local"
mexicana debe inspirarse únicamente en nuestras posibilidades y nuestras

308

urgencias· o mejor dicho en las posibilidades y necesidades de cada miniregión.

•
EL PORVENIR de la historia local puede ser muy halagüeño. Hay tela de
donde cort~. Es posible tener a corto plazo un buen equipo de sastres cortadores. EX1stcn muchas mieses espléndidas todavía sin operarios. Son cada
v~ más, l~s deseosos de oír el mensaje, la buena nueva, de la historiografía
microscop1ca. El futuro que se vishunbra e vigoroso porque las oportunidades
actuales son espléndidas.

Quizá por ser un país en vías de desarrollo, quizá por mantenerse disímbolo a pesar de los fuerzos igualadores de la modernización, quizá porque su historia nacional es sólo piel y sus entrañas son particw-alistas quizá
por la supervivencia de los amores al terruño, México es particuJa~ente
proclive a la historiografía menuda. El camino natural de la ciencia histórica
mexicana es localista. Los otros caminos han sido impuestos por el poder
la imitación extranjerizante, la moda y la pedantería universitaria. Mucho~
jóvenes aspirantes a convertirse en historiadores confiesan que su mayor interés re ide en reconstruir la vida del corto pedazo de tierra y de la pequeña
comunidad a la que aman, de donde provienen donde muchas veces laboran. Son los profesores, los poderes político, económico y religioso, la costumbre pop, las academias, los cenáculos los que los apartan de su vocación
e pontánea.
La curiosidad hi tórica se dirige hacia la vida local porque ésta, en México es de una riqueza inconmensurable para la emoción, el pensamiento
y la moción. Los temas atractivo , los temas en busca de autor se cuentan
por millares. Entre los muchísimos que se podrían citar me permito ofrecer
en seguida los primeros que me vienen al recuerdo: una de tantas haciendas
de autoconsumo, alguna vieja hacienda lucrativa, la modernas haciendas agrícolas de los Cusi en la Tierra Caliente de Michoacán, algún latifundio pecuario del Norte, alguna hacienda pulguera de la regi6n central,
una comunidad prehispánica que haya logrado escapar a la transcuJturación
española, una comunidad indígena semitransculturada, una f undaci6n hispánica, un pueblo marginado, un pueblo de paso, un puerto interior un
puerto exterior, una villa de feria una sociedad involucionaría como la de
YucaFm a raíz de la guerra de castas, un conglomerado de aspiraciones milenaristas como el de la Cruz de Palo en la sierra-costa de Michoacán al'
guna tribu todavía peregrinante, algún grupo totalmente sedente, e] pueblo
fábrica, la ciudad minera, la congregación religiosa, la congregación delic-

309

�tuosa; en fin miles de agrupaciones humanas de tantos tipos para todos los
gustos y que se pueden recrear desde muchos ángulos.
La historia económica a nivel local ofrece enonnes posibilidades. La historia local de las actitudes ante la vida, la muerte, el dinero y la novedad
es otro campo inexplorado. La nueva historia local debe abrirse a todos
los sectores de la vida: la economía, la demografía, la sociedad, la religión,
la política, las ideas, las creencias las actitudes, el arte, la ciencia y la
literatura popular. No hay disciplina histórica que se preste tanto a la
historia del hombre entero, a la bjstoria integral, como la microbistoria.
El profesor Finberg opina que al través de la minihistoria es como se llega
mejor a la verdad humana. Para él, la historiografía microscópica, como
suele ser la mini, contiene más verdad que la telescópica; se alcanza una
mayor aproximación a la realidad hwnana viendo lo poco que es posible ver
desde la propia estatura que contemplando un gran panorama desde _una
elevada torre o desde la ventanilla de un avión de retroimpulso. El mismo
profesor le concede otra virtud a la pequeña historia, la de ser_ un gimnas_io
ideal para desarrollar los músculos historiográficos de los es:ud1antes ?e ~toria porque la historiografía local, como ninguna otra, exige la aplicac1on
de t~das las técnicas eurísticas, críticas, interpretativas, etrológicas, arquitectónicas y de estilo.
La historia de lugares pequeños tiene muchas posibilidades en la república mexicana; en muy buena medida por lo rico y múltiple de la_s -~uentes
locales, a pesar de lo disperso y maltratado de esas f~ent~. La trad1c1on oral
está muy viva entre lugareños y es un ti~ de test101oruo no~blemente fecundo si se les trabaja con los métodos afinados de la entr~v1sta. L?s registros parroquiales testimonian no s6lo el ~arobio d_emográfi~o; tambié_n el
social y aun el mental, sobre todo en los libros de informaciones matrunoniales y visitas de obispos. Los archivos de notarías penni:en trazar la_ trayectoria de la tenencia de la tierra y muchos aspectos mas de lo social y
económico. Los papeles de las haciendas, los diarios de las amas de casa,
los libros de diezmos, las petaquillas donde se custodian las reliquias del pasado familiar, las cicatrices del terreno, la aerofoto, los periódicos, los censos,
la vieja arquitectura son s6lo algunos de los caminos que se ofrecen para
meterse de rondón hasta el fondo de la vida histórica lugareña.
Aparte existe una demanda creciente de microhistoria. }JOt parte de l~s
historiadores de alcance nacional, los economistas, los soc16logos y los geografos humano , en México y en el extranjero. Luden Febure_ escribió ~ace
30 años: "sólo conozco un medio, uno solo, de comprender bien, de situar
adecuadamente la gran historia, y es la de poseer a fondo, en todo su desa-

310

rrollo, la historia de una región, de una provincia ..." Años después don Alfonso Reyes dijo: "Es tiempo de volver los ojos hacia nuestros cronistas e
historiadores locales. . . En los historiadores locales están las aguas vivas, los
gérmenes palpitantes. Muchos casos nacionales se entenderían mejor procediendo a la síntesis de los conflictos y sucesos registrados en cada región".
''La economía regional -escribe Leuilliot- necesita mucho de la historia
local que le procura materiales y métodos de aproximación". Y no s6lo entre los colegas de otras ramas del conocimiento, también en el circulo popular se perciben signos de acercamiento. Todo hace esperar un próximo
auge de la historia local. Sin embargo es creíble que sin el concurso de una
política, se malogrará.

LA

POÚTICA a seguir para lograr el advenimiento de la "nueva historia local" requiere de la colaboración de todos y cada uno de los historiadores
localistas; necesita de la colaboración de asambleas como ésta. Entre todos
debiéramos formular los medios de contribuir al desarrollo de los estudios
microhistóricos. ¿ No podría salir de este Congreso un comité encargado
de proponer las medidas adecuadas para hacer factible el desenvolvimiento de
esa nueva historia? Quizá ofrezcan alguna utilidad para la hechura de un
plan de operaciones en pro de la microhistoria las propuestas presentadas
en orden disperso por don Wigberto Jiménez Moreno y por mí a la Tercera
Reunión de Historiadores de México y los Estados Unidos reunida en Oaxtepec en noviembre de 1969. Allí el profesor Jiménez Moreno propuso los
puntos numerados del 10 al 16 que leeré a continuación de los perpetrados
por mí para no apartarme del orden en que se leyeron en Oaxtepec. No
son una política bien planeada pero sí semillas para un plan político. Me
permito ofrecerlas como punto de partida. Allí se pidió:

1) Que la Secretaría de Educación Pública y las direcciones de educación de los Estados hagan sitio a la historia local en los niveles de enseñanza
primaria y secundaria.
2) Gestionar que nuestras universidades y centros de alta cultura abran
seminarios y cátedras donde se enseñen y apliquen los principios y métodos
de la historia local.

3) Conseguir para los pasantes de historia proclives a la microhistoria se
les conceda beca por un año para investigaci6n y organización de archivos
provinciales, y el informe sobre su búsqueda se les acepte como tesis para
optar a los grados de licenciatura y maestría.
4) Reanudar los congresos nacionales de historia que desde 1933 ayuda-

311

�ron a establecer el contacto entre historiador de la capital y la provincia
y a promover las in\'estigaciones de hi toria regional y parroquial.

14) Que se pida a El Colegio de México auspicie la elaboración de una
historia de la historiografía mexicana y dentro de ella se consagre atención
a la historiografía regional y local.

5) Formar desde luego una asociación de historiadores localistas cuya se-

de podría estar en la capital de la República o en una de las capitales de
los Estados.
6) Propiciar que el mecenazgo del gobierno y la fundaciones se extienda
a la historiografía de tema local en forma de becas, o sinecuras burocráticas,
o premios a la labor hecha, o mediante la edición y distribución de las obra
de nuestros cronistas locales.

7) Difundir, por medio de una revista creada ad hoc, las nuevas orientaciones de la rnicrohistoria en otros países y los trabajos microhist6ricos hechos en México.

15) . Que se solicite a El Colegio de México encargue a persona o personas idóneas la elaboración de una bibliografía de la historia regional y
local de México.
16) Y último, Que se recomiende a los gobiernos y universidades de los
Estados patrocinen la publicación de bibliotecas de autores regionales consistentes en series en las que que se den a conocer o se reimpriman, obr;s importantes de historiografía regional.

En suma, como dijo el ilustre regiomontano Alfonso Reyes, "abrir el fuego
en toda la línea".

8) Promover la traducción de obras de historia local que se distingan por
su carácter innovador o su perfección técnica.
9) Fundar una universidad de verano, cuya sede podría ser El Colegio
de México, donde por un par de meses cada año se impartieran conferencias
y cursillos sobre principios y métodos de historia local.
10) Procurar en cada capital de Estado y en otras poblaciones de importancia, la fundación de juntas de geografía e historia locales, integradas
por personas idóneas conoc doras del ambiente geográfico en que viven y
de los antecedentes históricos del lugar.
11) Que se procure la instalación adecuada de ciertos archivos locales
importantes, y la catalogación de sus fondos documentales, mediante la colaboración de los gobiernos de los E lados o de las autoridades municipales
con el Instituto Nacional de Antropología e Historia.
12) Que se introduzcan libros de lectura especiales para cada Estado,
en que los temas sean, con preferencia, la geografia, la flora, la fauna, el
folklore la arqueología, la etnografía y la historia de la región, lo mismo
que datos de carácter lingüístico, y juicios sobre el valor de los productos
artísticos regionales, revinculando por estos y otros medios a los habitantes
con la región.
13) Que se promueva la creación de un Instituto de Geografía e Historia
Regionales, preferentemente dentro de la UNAM, con el apoyo de las uniersidades estatales y en colaboración con ellas. Tal instituto contaría con
mapoteca, biblioteca, hemeroteca y archivo documental de micropelícula,
312

313

�PRIMEROS TfTULOS DE E COMIENDA
E NUEVA ESPAftA *
SILVIO 'ZA.VA.LA

EN LA Encomienda Indiana, p. 295, transcribí un texto de encomienda de
la época de Hernán Cortés, según la carta de Bartolomé de las Casas a fray
Bartolomé Miranda. Es correcto, como ahora puedo confumalo por otros
y numerosos testimonios.

El primero en fecha que encuentro en el título otorgado por Hernando
Cortés, el 4 de abril de 1522, en Coyoacán, ante Alonso de Villanueva, quien
actúa "por mandado del capitán general my señor", que dice:
"Por la presente deposito en vos Gonzalo Cerezo, vecino de la cibdad de
Tenuxtitan, el señor y naturales del pueblo de Cocula que es en la provincia
de Cuylco, para que os sirváis dellos e os ayuden en vuestras haciendas e
granjerías, conforme a las hordenanzas que sobre ellos se harán, e con cargo
que tengáys de lo industriar en las cosas de nuestra santa fee católica, poniendo para ello toda la diligencia e solicitud posible e nccesaria". 1
La misma redacci6n, salvo la ligera variante relativa a las "ordenanzas
que sobresto están hechas e se harán", aparece en varias cédulas de depósito
dadas por Hernán Cortés el 24 de agosto de 1522 en favor de Pedro de
Alvarado por lo que toca a los pueblos de Tututepeque con Quizquitali y
Apichagua y Chacaltepeque y Contepeque y Teteltonto y Chila y el pueblo
de Xalapa; 2 de Fernando Aragonés, vecino de la villa de Segura de la
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.
1 Museo Nacional de México. Colección Paso y Troncoso.
Carpeta I de Mérito:;
y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3-/23.
s Proceso de Residencia de Alvarado, México, 1847, p. 177. Sobre los bienes de
este conquistador, véase, William L. Sherman, "A Conqueror's Wealth: Notes on the
Estate of don Pedro de Alvarado", Thtt .t11micas, XXVI-2 (Washington, D. C.. oct.
1969). 199-213.

315

�Frontera por lo que toca al señor e naturales del pueblo de Iztepeque, en la
provincia de Guaxaca; 3 de Juan de Losa, vecino de la villa de Segura de
la Frontera, de la mitad del señor y naturales del pueblo de Cintlanque, en
la provincia de Tutepeque; ◄ de Diego de Coria, vecino de la villa de Segura
de la Frontera, de la mitad de los señores e naturale de los pueblos de
Tuapa e Tecuicuilco, en la provincia de Guaxaca; 0 de Rodrigo de Segura,
vecino de Segura de la Frontera, de la mitad de los señores y naturales de
los pueblos de Yzcatlan y Caputitlan que son en la provincia de Coastlavaca,
y Tiltepeque, que es en la provincia de Guaxaca; 0 y el 20 de septiembre de
1522, en favor de Miguel Sánchez Gasc6n, vecino de la villa del E píritu
Santo, de la mitad de los señores y naturales de los pueblos de Zimatan
y Hustuacan, Ayapanen y Gueymangar que le son sujetos. 7 El escribano Alonso
de Víllanueva actúa "por mandado de su merced'&gt;, es decir, Fernando Cortés.
Algunas diferencias presenta el título que despacha Femando Cortés, en
México, el 3 'de octubre de 1524, ante Rodrigo de Paz, quien lo es ribe,
"por mandado del gobernador mi señor'':
"Por Ja presente y en nombre de Su Magestad encomiendo en vos Francisco de Valdenebro los pueblos de Churumuco y Cinaguayario, que son de
la provincia de Zacatula, para que sean vuestros y gozéis de los rentos dellos
con que los administréis en la santa fee cath6lica".
A continuación se lee:

"Por la pr enle y n nombre de S.M., atento que los pueblos que antes
os he dado, soy informado ser pequeños y tener poca gente y dar poco
tributo, en el dicho nombre de S.M. encomiendo en vos Francisco de Valdenebro el pueblo de SuchitJan para que sea vuestro y gozéis de los rentos
del, ques en la probincia de Mechoacan, con que los administréis en la santa
f • católica. Fecha en México, a 7 días del mes de diciembre &lt;leste año
de 1524 años. Fernando Cortés. Por mandado del gobernador mi señor,
Rodrigo de Paz".8

Musco Nacional de México, Colección Paso y Troncoso. Carpeta I de Méritos Y
Servicio,. A.G.I., Patronato Real, 2-1-1-/17.
• Jbid., Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-/21.
• Jbid., Carpeta I de Méritos y Servicios. A.G.l., Pauonato ReaJ, 1-2-3-/23.
• Ibid., Carpeta 3, doc. 147. AGI., Patronato, 1-2-2/22. No. I.R.5.
' Jbid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
• Ibid., Carpeta V de Mérito, y Serácios. A.G.I., Patronato Real, números en
blanco.
1

316

Las novedade dignas de señalarse son que ahora el escribano no dice
actuar, como en los títulos de 1522, "por mandado de su merced'' sino "por mandado del gobernador mi señor"; antes la fórmula del comienzo era, "por
la presente se deposita en vos", y ahora "por la presente y en nombre de
Su Magestad encomiendo en vos ; antes el contenido del título era, "para
que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme
a las hordenanzas que sobre esto están fechas e se harán", y ahora ' para
que sean vuestros ( los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos"; en ambos
casos se encarga industriar a los indios en la fe, pero ahora se usa el término
"los administréis en la santa fe cat6lica '. Entre 1522 y 1524 se había consolidado la po ici6n de Hemán Cortés en la corte frente a las quejas de
Diego Velázqucz; por otra parte, había ya dictado el 20 de marzo de 1524
sus Ordenanzas de buen gobierno y luego otras reJativas al tratamiento de
los indios que analizo en La Encomienda, pp. 41 y 43.9 Sin embargo, la
1·edacci6n de los textos en beneficio de Valdenebro es singular y a continuaci6n veremos que los títulos posteriores vuelven a adoptar las expresiones usadas en 1522.
El 26 de mayo de 1524 se reúne el Ayuntamiento de la ciudad de México
con el gobernador Hernán Cortés, y dice que muchas veces ocurre estar la
ciudad ola y haber poca gente en ella, y ésta es necesaria para la defensa;
los indios podrían alzarse; muchos vecinos se van a coger oro sin licencia o
con ella y sería bien que ninguno que tenga indios se vaya a coger oro ni
a estar en u pueblo o granjerías de estada y morada por su persona. En
consecuencia se manda que en adelante ningún encomendero vaya a coger
oro ni a estar en sus pueblos y haciendas por sus personas de morada, sino
que pongan mineros y estancieros, so pena de perder los indios; esto valga
no obstante que antes de ahora tengan licencia. 10
La prohibi ión a los encomenderos de ir a residir a sus pueblos de encomienda tuvo una larga historia e influyó en la costumbre de que vivieran
en las ciudades y villa . A veces se invocaba que así los indios serían re. levados d trabajos y exigencias de los runos aunque los abusos que come• Las Ordenanzas de 152 ~ fueron publicadas de nuevo, con nota explicativa de
Alberto María Carreño, transcripción y reproducción en facsímile, según el texto original conservado en Middle American Rescarch Institute, de la Universidad de Tulane, en Bolet/n de la Real Academia de la Historia, Madrid, 1948, CXXIII, 185-21 O.
Las relativas a los indios parecen ser de 1526, como adelante se verá al tratar del
gobierno de Marcos de Aguilar.
" Actas de Cabildo, 1, 12. Existe ya una Guía dt las actas de cabildo de la ciudad
de México, publicada por Edmundo O'Goonnn y otros, México, Fondo de Cultura
Económica, 1970.

317

�tían los mayordomos que residían en los pueblos de in~ios dieron l~gar. también a quejas; según se advierte en el text~ del C~~ildo de ~éxi~, mtervenían igualmente consideracione de segundad militar para JUSbf1car esa
orden.

A fines de 1524 emprende Hernán Cortl-s su famoso viaje a las Hibueras,
que duraría hasta el 24 de mayo de 1?26, fecha en 1~ que regresa, a Veracruz. Durante su larga ausencia tuvieron lugar pleitos y bandenas entre
los pobladores de la Nueva España, que ~cctaron consi~erablemente los repartimientos de indios hechos por el conqwstador para s1 y sus hombres.
Veamo algunos de los nuevos tl.tulos de enc~mienda co,nceclidos en _el
agitado período que se extiende desde la au~nc1a de ?º~e hasta el ano
de 1530, en que concluye el gobierno de la Prunera Audiencia.
El 3 de octubre de 1525, Gonzalo de Salazar y Pcralmídez, ante Juan
de Ja Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", o~rgan cédula en
favor de Diego de Porras, vecino de la ciudad de Tenuxtitan, p0r la cual
le depositan los señores y naturales de los pueblos de Ucelota, Coyutla,. Mecatlan Coaoytlan con el mercado de Achachalintla que se h_ace en su ~erra,
con lo que les es sujeto, según y de la manera que él y Diego Altamirano,
difunto, lo soüan tener, "para que os sirvays dellos y vos ayuden en w~stras haziendas y granjerías conforme a las hordenanzas que sobre ello estan
hechas, con cargo que tengáis de los indust~~ en. las co~s .de u~tra Santa
Fee Católica, poniendo para ello toda la ':1~ilanc1a y solicitud posible Y necesaria" .11 Es decir, se vuelve a la redacoon usual desde 1522 Y, que solamente hemos visto modificada en las cédulas concedidas por Cortes a Fran-

cisco de V aldenebro.
Gutierre de Badajoz, vecino de Temi.xtitan México, relata los ~rvicios de
erra que ha hecho y pide que en remuneración de sus servioos, y por: e es hijodalgo, se le haga merced, porque él está en voluntad de permanecer en la tierra en servicio de Su Majestad; añade cp.ie, por las causas
que dijo al principio, los tenientes de gobernador por Su Majestad le ~epositaron los señores y naturales de ciertos indios, pero a causa de las ~as1ones
y alteraciones de la tierra le han sido quitados parte de ellos Y suplica
le sean devueltos y restituidos con todo lo quitado de ellos, y que se le de
un regimiento en la Villa Rica de la Veracruz y escudo de armas. El 15
de noviembre de 1525 en Tenuxtitan, Gonzalo de Salazar y Pero Almyldez,

qu:

· • paso Y T roncoso, Mérilos y Servicios.
Museo 1acional de México. Coleceton
tomo II, de la Segunda Serie. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
u

ante Juan de la Peña, quien actúa "por mandado de sus mercedes", depositan en Gutierre de Badajoz, el señor y naturales del pueblo de Tacolula,
cabecera, y Chalacatepec, y Cacatan, y Atoyaque, y Cuyucutepeque, que le
son sujetos, según y como los había tenido, y más la cuarta parte de los
señores y naturales del pueblo de Capa y de Nexapa y Gualapa, con todo
lo a ellos ujeto, según y como lo tenía el señor gobernador Hemando Cortés
"para que os sirváis dello en vuestras faziendas e granjerías, conforme a
las hordenanzas que sobre esto están hechas e se harán, e con cargo que
tengáis de los indu triar en las cosas que tocan a Nuestra Santa Fee Católica, poniendo en ello Ja diligencia y solicitud posible e necesaria". Es el título
habitual sobre pueblos que habían pertenecido a Cortés y de los que ahora
sería beneficiario Badajoz. Todavía el 10 de enero de 1526, Gonzalo de
alazar, ante Juan Méndez Gallego, quien actúa "por mandado del gobernador mi señor", deposita en Gutierre de Badajoz, la mitad del señor y naturales del pueblo de Tultitán, como lo tenía Xriptóbal de Valdovinos, para
que se sirva de ellos y lo ayuden en sus haciendas y granjerías, conforme a
la fórmula acostumbrada. 12
Estos cambios del título de depósito de indios de unos a otros españoles,
según el favor de que gozaban ante los funcionarios que ejercían el mando,
fueron corrientes en el período de que tratamos.
Juan de Burgo , uno de los conquistadores de Nueva España, en petición sin fecha, pero incorporada a la información de méritos y servicios que
hizo en México, el 20 de noviembre de 1525, suplica a Su Alteza que se
le dé una cédula de licencia para que pueda ir de México adonde quisiere
y a España, por término de cuatro años, durante los cuales no le sean removidos ni quitados sus indios. Al margen se anota "fecha, no ha Jugar
lo de Castilla". También pide que los indios que tiene encomendados a esa
sazón, no le sean removidos ni quitados, y si le fueren quitados, que se los
vuelvan con sus intereses. Al margen, "que no se dan estas cosas". Que
yendo a España pueda llevar cuatro indios de los esclavos para su servicio;
se le contesta al margen "no ha logar". Suplica que se le mande dar una
cédula de recomienda para el presidente e oidores ( esto hace pensar que se
trataba de un documento de 1528 cuando menos) a fin de que sea honrado
y en el repartimiento que se ha de hacer le favorezcan y encarguen en qué
sirva a Su Alteza, porque éste es su deseo. Al margen, "cédula recomienda
fecha". 13
12 ]bid., Méritos y Servicios, tomo 11 de la Segunda Serie.
P.igina 594- aJ fin del
Indice de Papeles de Nueva España, publicado por la Secretaria de Relaciones Ex1
teriores. A.G.I., Simancas, 58-6-9.
' 1 /bid., Carpeta l, sin fecha, doc. 40.
A.G.I., Simancas, 59-6-9.

319
318

�.El 2 de julio de 1526, cuando había regr sado Hemán Cortés a la iudad
de México, lo vemos despachar ante Alonso Valiente, quien dice actuar "por
mandado del gobernador mi señor", una cédula por la que depo ita en el
maestre Diego, vecino de Tenuxtitán, el señor y naturales del pueblo de
Mimiaguaba, provincia de Xiquipilco, como lo solía tener Morejón, difunto,
"para que os syrváys dellos en vuestras haciendas e granjerías, conforme a
las hordenan~as que sobrello están hechas, e para que los yndustréys y enseñéys en las cosas de nuestra Santa Fee, para lo qual vos encargo la con!;:ien9a y descargo la de Su Magestad a la mía con vos en este caso, e para
que los anparéys e defendáis de las personas que daño les quisyeren haser".H
Es la fórmula acostumbrada con ligeras variantes en la parte final que tocan al descargo de conciencia y al amparo de los indios además de su instrucción en la fe.
El 11 de octubre de 1526, el licenciado Marcos de Aguilar deposita en
Rodrigo de Segura, vecino de la ciudad de Temistitan, la mitad del señor
}' naturales del pueblo de Yscatlan, que es en la pr~vinci~ de Cuest~vaca,
como lo tenía García Vélez, difunto, que la otra mitad tiene depositada el
dicho Rodrigo de Segura por cédula, para que se sirva de ellos y ~o ayuden
en sus haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que estan hechas
0 se hicieren, y con cargo de industriarlos en las cosas de la fe, ~niendo
toda vigilancia y solicitud necesaria. Pasa ante Alonso Lucas, escnbano de
Su Majestad por mandado de su merccd.15
El 20 de noviembre de 1526, ante el escribano Alonso Lucas, el m~o
licenciado, justi ia mayor en esta Nueva España por ~ majestad~, dice
que Miguel Sánchez Gascón, vecino de 1a vill~ del Espm°:1 Santo, h1ZO relación que en los depósito de indios que Aguilar ahora dio en nombre de
S.M. a los vecinos de dicha villa por relación del procurador de ella, le fue
quitado el pueblo de Ayapa que se de~sitó ª. Pedro de Bustamante, en ~o
cual Gascón recibió agravio parque habiendo ido con el gobernador Co~tes
a conquistar a las Higueras, no se le debió quitar el dicho pueblo; Agmlar
manda que se sirva del pueblo de Ayapa como antes y si necesario es le
hace nuevo depósito de dicho pueblo. 1 º
El 26 de abril de 1527, ante el escribano Alonso Lucas, sus ~er edes_ Alonso de Estrada y Sandoval depositan en Miguel Sánchez Gasean, vecmo de
A. MJ.i.LA!lES CARLO, Indice de Protocolos, I, n. 548, 14 mayo 1527, II, fol. 195r.
CCX.CIXr.
11 Colección Paso y Troncoso, Carpeta
3, doc. 147 A.G.I., Patronato, 1-2-2/22.
o. L.R.5.
•• ]bid., Carpeta 5 de Méritos y Servicios. A.G.I., Simancas, 59-6-9.
11

320

la villa del Espíritu Santo, el señor y naturales del pueblo de Chapultenango,
que es en la sierra de Cachula, el cual dice el interesado que no ha sido
depositado en persona alguna y está vaco, y con este aditamento se lo depositan para que se sirva de ellos en sus haciendas y granjerías conforme a
las ordenanzas que están hechas y se harán~ y con cargo que tenga de industriarlos en las cosas de la fe, poniendo en eUo toda vigilancia y solicitud necesaria.17
En 1527, Diego de Porras dice que es venido a la corte a besar las manos
de Vuestra Majestad, pide confirmación de los indios que le han sido encomendados, y que por causa de las alteraciones que ha habido en la tierra
le han tomado a quitar parte de ellos, y pide que se le restituyan con lo
rentado. Al final de la carta viene la anotación de "que se le haga justicia" .1s
En petición sin fecha, pero presentada con probanza de 11 de julio de

1528, Pedro de Valladolid, en nombre de Martín Rodríguez, su hermano,
conquistador y poblador de la Nueva España ha más de catorce años, dice
que éste ayudó a la conquista, "asi a pie como a caballo a su costa", que
nunca se le ha gratificado, y ahora envía por su mujer y dos hijos con intención de permanecer en esa tierra; desea que se le mande mejorar unos
indios que tiene, pues los hay y él los ha merecido, "e en el repartimiento
general mande que sea mirado como a tal conquistador antiguo de la dicha
tierra e se le haga merced de uno destos pueblos que se dicen Guatepeque
o de Guatinc.han o de Guzxutla que es en la provincia de Tezcuco o de
otro pueblo que se dice Tezyacan que está entre Otumba e Tepeapulco o
de otro pueblo que se dice Tenescalco o de otro pueblo que se dice Tequipayuca o de otro pueblo que se dice Tescayca o del que Vuestra Majestad
fuere más servido..." 19 No viene la respuesta.
En México, el 17 de noviembre de 1528, Alonso de Estrada, ante el escribano de su majestad Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su
merced", deposita, en Martyn de la Mezquita, la mitad de los pueblos de
Tecoquilco y Atepeque con sus sujetos y de los señores y naturales de ellos
según y de la manera que los tenía y se servía de ellos Francisco de Horoczco,
difunto, "para que os sirváys dellos en vuestras haziendas e grangerías con-

.1,

Loe. cit.

J9 Colección Paso y Troncoso. Méritos y Servicios. Tomo II de la Segunda Serie.
Página 614 del Indice de Papel6s de Nueva España, publicado por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. A.G.J., Simancas, 58-6-9.

"' lbid., Carpeta 1, doc. 74, A.G.I., Simancas, 58-6-9.

321
H:ll

�forme a las hordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas
de nuestra sancta fee cat6lica". 2º Es la fórmula habitual en su más concisa
expresión.
Ya bajo el gobierno de la Primera Audiencia encontramos los siguientes
ejemplos de cédulas de depósitos:
"Nos el presidente e oydores del Audiencia e Chancillería Real que por
mandado de S.M. en esta Nueva España reside, por la presente en nombre
de Su Magestad depositamos en vos Juan de Valdevielso la mitad de los señores e naturales de los pueblos de Tamacola ques en la provincia de Quastlavaca e Cuicuntepeque en la provincia de Tututepeque con sus sujetos para que os si.rváys de ellos en vuestras haziendas e granjerías segund e como
los tenya o poseya Juan Rarnos de Lares, difunto, con cargo que tengáys de
los industriar e encaminar en las cosas de nuestra santa fe católica, poniendo
en ello toda vigilancia e solicitud necesaria, sobre lo cual vos encargamos
la conciencia e descargamos la conciencia Real de S.M. e la nuestra, e con
cargo que los tratéys bien conforme a las hordenanzas que sobresto están fechas e se hizieren. Fecho en Tenustitan México a treinta días del mes de
abril de mil e quinientos e veinte e nueve años. Nuño de Guzmán. Juan
Ortiz 1icenciatus. El Licenciado Delgadillo. Por mandado de su señoría e
mercedes, Gerónimo de Medina", 21

dicen que Pedro Hemández, vecino de la ciudad de Tenustitlán, tenía depositado la mitad del señor y naturales del pueblo de Epatlán con su sujeto,
en compañía de Juan de Herrera, su hermano, que tiene depositada la otra
mitad, y porque ahora dicho Pedro Hemández "es fallecido desta presente
vida, por ende por la presente depositamos en vos el dicho Juan de Herrera
la dicha mitad del señor y natura1es del dicho pueblo", en los términos acostumbrados. 23

En términos parecidos, en México, a 15 de febrero de 1530, las mismas
autoridades, ante Alonso Lucas, quien actúa "por mandado de su señoría e
mercedes", depositan en el propio Juan de Valdevieso, vecino de la villa de
Antequera, el señor e naturales del pueblo de Etlantongo e Guautla con su
sujeto, según y en la manera que los tenía depositados Cristóbal de Quiroga,
difonto, lo cual le depositan con cargo que tenga en su poder el hijo o hijos
que dicho Quiroga dejó hasta tanto que sean de edad, y los aJjmcnte
de todas las cosas de que tuviesen necesidad, "para que os sirváis deJJos en
vuestras haziendas e granjerías conforme a las hordenanzas que sobrello
están fechas e se harán, con tanto que los endustréys en las cosas de nuestra
santa fee católica, poniendo para ello toda vigilancia e solicitud posible e
necesaria sobre lo cual vos encargamos la conciencia e descargamos la de
S.M." 22
Por último, en México, el 21 de octubre de 1530, las mismas autoridades,
ante Alonso Lucas, quien actúa 'por mandado de su señoria y mercedes",
lbid., Carpeta III de Méritos y Servicios. A.G.I., Patronato Real, 1-2-3/23.
n Colección Paso y Troncoso. Carpeta V de Méritos y Servicios. A.G.l., Patronato,
2-1-1/17.
"' Loo. cit.
10

322

" lbid., Carpeta IV de Méritos y Servicios.

323

�Autoridad
H. Cortés
(A. de Villanueva)

Cuyoacán
4.IV.1522
24.VIII.1522

Beneficio

Beneficiario

Lugar y fecha

Gonzalo de Cerezo
(Tenuxtitan)
Pedro de Alvarado
Fernando Aragonés
Juan de Losa
Diego de Coria
Rodrigo de Segura

Cocula ( Cuyleo)
Tututepeque, Quízquitali, Apichagua, Chacaltepeque y Centepeque, Teteltonto, Chila, Xalapa
Iztepeque ( Oaxaca)
(1/2) Cintlanque (Tutepeque)
(1/2) Tuapa, Tecuicuilco (Oaxaca )
( 1/2) Yzcatlan, Caputitlan ( Coastlavaca, -Tiltepeque, Oaxaca)
(1/2) Zimatan, Hustuacan, Ayapanen, Gueym¡mgar
Churumuco, Cinaguayario (Zacatula)

20.IX.1522

Miguel Sánchez Gascón

México
3.X.1524
7.XII.1524

Francisco de Valdenebro

G. de Salaz.ar y Peralmídez

3.X.1525

Diego de Porras

Ucelota, Coyutla, Mecatlan, CoaoytJan, mercado
de Achachalintla

(J.

15.XI.1525

G. de Badajoz

Tacolula, Chalacatepec, Cacatan, Atoyaque, Cuyucutepeque
( 1/4) Capa, Nexapa, Gualapa
( 1/2) Tul titán

Fernando Cortés
(Rodrigo de Paz)

de la Peña)

'

Suchitlan (Mechoacan)

(J. Méndez Gallegos)

10.1.1526

Hernán Cortés
(A. Valiente)

2.VII.1526

maestre Diego

Mimiaguaba (Xiquipilco)

M. de Aguilar
(A. Lucas)

11.X.1526
20.XI.1526

Rodrigo de Segura
M. Sánchez García

( l /2) Yscatlan (Cues:talvaca)
Ayapa

Autoridad

A. de Estrada
(A. Lucas)
la. Audiencia
(G. de Medina)
(A. Lucas)

Beneficiario

Lugar .)' fecha

Beneficio

26.IV.1527

Miguel Sánchez Gasc6n

Chapultenango (sierra de Cachula)

17.Xl.1528

Martyn de la Mezquita ( 1 / 2) Tecoquilco Atepeque

30.JV.1529

J.

de Valdevielso

( 1 /2) Tamacola ( Quastlavaca, Cuicun tepeque)

15.II.1530
21.X.1530

J.

de Herrera

Etlatongo Guautla
( 1/2) Epatlan

1522

"para que os sirváis dellos y os ayuden en vuestras haciendas y granjerías conforme a las ordenanzas que sobre est-, están fechas e se harán".

1524

"para que sean vuestros (los pueblos ... ) y gozéis de los rentos dellos".

1528

'·para que os sirváis dellos en vuestras haziendas e granjerías conforme a las ordenanzas, con cargo que tengáis de los industriar en las cosas de nuestra sancta fee católica".

�M.tTODOS DE I VESTIGACióN DE LA HISTORIA REGIONAL*
Lic.

RAFAEL MoNTEJANo

v

AoUIÑAGA

Academia de Hisloria Potosina

de la o de las historias regionales de México, por diversas circunstancias: geografía irregular, diferentes grados de desarrollo de las entidades, heterogeneidad étnica, limitación o carencia de toda clase de medios
y, muy principalmente, la centralización de las más importantes actividades
humanas en el Distrito Federal, ha sido hasta ahora empresa de aficionados
más o menos autodjdactas o empíricos nativos de la misma región. ElJos, al
margen de los centros de investigación de la capital, de las grandes colecciones documentales y bibliográficas, muchas veces completamente aislados, sin
más que su gran afición a la historia y a la tierra, han hecho y hacen su obra.

EL

ESTUDIO

Aficionados al fin, pues en el interior son contados los historiadores profesionales, y carentes, por lo general, de esa formación específica que actualmente se da en las escuelas o facultades de ciencias históricas, van dejando
en su obra unas muy explicables limitaciones. Si hay acuciosidad en la investigación, exuberancia de datos y aun cierto rigor científico en la exposición, se advierte -salvo honrosas e.~cepciones-, la falta. de método en el
enfoque, en el aparato crítico y en la misma composición.
Y en que nuestra Historiografía Regional, como la Historia misma, ha ido
evolucionando de tal manera que, de una simple narración más o menos ord nada, va pasando, lenta, laboriosa pero efectivamente a una ordenación
s1 temática basada en criterio científicos y universales.
Este proceso iniciado cuando empezaron a aparecer las primeras crónicas
regionales en los albores de nuestra nacionalidad, data de siglos, y se ha ido
acentuando en las últimas décadas. Las comunicaciones sociales, pero, sobre

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Nore3te de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

327

�todo, el ejemplo e influencia de los centros metropolitanos de investigación,
tales como los in titutos de la NAM, El Colegio de México y otro , más
las actividades de los nuevos historiadores egresados de los mismos, han ejercido una benéfica acción. Así vemos que los artículos, los libros y las publicaciones periódicas consagradas a la Historia Regional, van elevando cada
vez más su calidad, tanto en el método cuanto en la concepción histórica.
Ya no es únicamente la historia política, religiosa y militar el objeto de los
investigadores regionales, ya sienten que la comprensión integral del hecho
histórico requiere el estudio de la "totalidad" de los factores que intervienen
en su determinación.
Si el progreso positivo de la Historia como ciencia en el iglo pasado consistió: primero, en la perfección y refinamiento del método; segundo, en el
enriquecimiento de su material; y, tercero, en la ampliación de su campo;
lo mismo puede decirse de nuestra Historia Regional en las últimas décadas.
Efectivamente, la eclición de ciertas colecciones documentales y bibliográficas, la aparición de manuscritos desconocidos, el progreso de las disciplinas
afines o auxiliares, la necesidad de decir algo más que lo publicado en obras
anteriores y la benéfica influencia ya clicha, obligó a la adopción del método
científico; e igualmente, al fomento de la euríslica, o sea, al conocimiento de
las fuentes, especialmente impresas, dadas a conocer por las bibliografías regionales y nacionales. Fue así como también se convirtió en objetos de estudio
macizo y profundo actividades poco o nada estudiadas antes: numismática,
genealogía, archivonomía, por ejemplo, y aun las ideas y las artes, la cultura,
en suma.
Las limitaciones material s y científicas - bibliotecas deficientes, archivos en
desorden o sin índices, ausencia de apoyo económico, carencia de editoreshan frenado este progreso de la Historia Regional y la divulgación de la obra
hecha. Puede afirmarse que, cuanto se escribe y publica en el interior, es
obra o inédita o scmiinédita, que muchas veces no llega ni siquiera a los
especialistas. La comprueban las numerosas y graves omisiones, por lo que
a la investigación regional se refiere, que se advierten en la amplia reunión
de bibliografías históricas que con el rubro general de "Veinticinco años de
investigación histórica en México" publicó El Colegio de México en los números 58-60 de su revista Historia Mexicana, no obstante haber sido compiladas "por diferentes especialistas". Aun cuando se dio a cada una de ellas
el carácter de "bibliografías selectivas", hay trabajos de Historia Regional
a los que, por haber aparecido eu el interior y, en consecuencia, por ser scmiinéditos, no se les dio ningún lugar.
Sin embargo, creo que es tarea de quienes, así sea por afición, nos ocupamos de la Historiografía Regional, el reivindicarla, elevando e integrando el
328

método de nuestras investigaciones por medio de la rigurosa aplicación, lo
más rigurosa posible de las exigencias científicas de la Historia tal como é ta
se concibe ahora
Lo primero, la eurí_stica, o sea el conocimiento de las fuentes en su sentido más amplio. Creo que esta es el principaJ problema con que se tropieza en
el interior de la república para el desarrollo de la Historia Regional y la
integración de la historia nacional: el desconocimiento de las fuentes.
Cierto que, por muchas y diversas causas, gran cantidad de fuentes se han
perdido o se están perdiendo. Pero eso mismo no compele a acercanos a ellas
para salvarlas y difundirlas, tanto más que, para la totalidad de la comprensión del hecho histórico, ahora debemos asir no sólo la información política,
militar y religiosa, sino también la información económica estadística, artística, cultural.
Para los cuatro siglos que se deben historiar, no podemos exigir la misma
amplitud y riqueza informativa que se precisa para conocer el pasado de los
pueblos de existencia plurisecular. Por otra parte, en base a las limitaciones
impuestas por el medio, debemos restringir en forma práctica el alcance de
la eurística.

Las fuentes orales: can lo y narración, la fábula, la leyenda y las s ntencias
y refranes, sólo excepcionalmente nos dan material; debemos insistir en las
fuentes escritas: inscripciones, genealogías, memorias, efemérides y diarios, biografías, epistolarios y hojas sueltas en general. Problema aparte son los archivos. Éstos se ncuentran -salvo honrosas excepciones- en desorden; aquéllas, dispersa . De ningunas hay catálogos que permitan su conocimiento y
su uso.
En cuanto a las [uentes y literatura impresa: libros, folletos y publicaciones
periódicos, nos encontramos en el mismo caso. Muchas de ellas se han perdido; lo que está coleccionado es poco; las bibliotecas e tatalcs o universitarias carecen de carácter estrictamente regional, o sea. por lo general no
tienen un fondo dedicado a salvar y conservar lo referente al respectivo estado o región; finalmente, las bibliografías de este tipo, hacen falta. Cierto
es que contamos -en lo que a esta parte del país atañe- con las bibliograüas de Alcorta y Pedraza, para San Luis Potosí, y con la compiladas por la
Sociedad eoleonesa de Historia, Geografía y Estadística y por González y
Ordóñez para Nuevo León, pero faltan las generales de los otros estados de
dicha porción de la república y las particulares, incluyendo biobibliografías
de todas las actividades humanas.
La compilación de catálogos de todas estas f uenles, tanto manuscritas co-

329

�mo impresas, es básica para los otros pasos de la metodología hlstórica :
la crítica de fuentes la interpretación y la exposición. Ma1 puede hacerse la
crítica cuando, ante la pobreza de material informativo, se carece de elementos
para la justipreciación del testimonio; mal, así. mismo, puede hacerse la concepción y exposici6n, cuando, por idéntico moti o, el conocimiento y reconstrucción del pasado resulta incompleto e imperfecto.
Por eso, para la correcta aplicación de la metodología en ]a Historia Regional, tomando en cuenta que, por lo general, ésta la hacen investigadores
aficionados, lejos de los grandes repositorios y con una gran limitación de
toda clase de medios, se impone:

EL PAPEL DEL GENERAL BERNARDO REYES EN LA POL1TICA
NACIONAL Y REGIONAL DE MÉXICO *

a) la salvación de toda clase de archivo y su funcional clasificación y catalogación;
b) la recuperación y publicación de memorias, diarios, epistolarios y demás material semejante que se encuentra disperso e inédito;
c) la compilación de catálogos, de ser posible analíticos, de este material;
d) la formación de bibliografías y hemerografías, tanto generales como especiales;
e) el intercambio, a nivel nacional y regional, de cuanto así sea monográfico, se produzca en provincia; y, finalmente,

f) interesar a los gobiernos y universidades para creación y sostenimiento
de centros o institutos o departamentos de investigación histórica regional,
con los medios humanos y económicos suficientes para que cumplan con su
cometido.
Las ciencias, por el rápido y riguroso desarroUo que han alcanzado en la
actualidad -y en este caso está la Historia, aun la Regional- CKigen más que
nunca. Estas exigencias ya superan con mucho las posibilidades del investigador aislado o del grupo de aficionados que sólo cuentan con sus propios recursos
personales. La metodología forma en la actualidad uno de los elementos esenciales de la obra histórica. Ya no es un simple adorno erudito, a1 estilo de la
literatura gerundiana. De tal manera la afecta que, sin ella, por lo menos,
puede ponerse en lite su veracidad, su originalidad y su valor. Y el método
depende en gran parte, para su correcta aplicación, del material informativo
que se tenga a mano.

ANTHONY BRYAN

Univ. de Rhode lsland

EL

G~NERAL BERNARDO

REYES, por veintiocho años desempeñó un papel

muy tmportante en la historia y política de México. Un estudio de su carrera como gobernador de un estado, como Ministro de Guerra y como una
figura muy importante en la política nacional, da una oportunidad ideal
para examinar detalladamente y valorar el establecimiento y el funcionamiento del sistema del Porfiriato en el noreste de México, del gobierno regional de Nuevo León y de Coahuila y también de los esfuerzos para reformar el servicio militar.
Hay unos estudios que tratan o en parte o completamente de Reyes, pero el mejor conocido es el del Dr. E. V. Niemeyer, El Ge1ieral Bernardo
Reyes (Monterrey: Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1966). Esta obra se dedica admirablemente a la contribución
de Reyes al desarrollo económico de Nuevo León, y en particular de Monterrey. Mi propio estudio Mexican Politics in Transitian, 1900-1913: The
Role o/ General Bernardo Reye.s (tesis doctoral, Universidad de Nebraska,
1970), es mucho más que una biografía. Yo trato de poner a prueba unas
de las generalizaciones que suelen ofrecerse en cuanto al Porfiriato y también con respecto a la inmediata época prerrevolucionaria por examinar la
carrera de Reyes utilizando la correspondencia en el Archivo Particular de
Bernardo Reyes. A causa de sus equivocaciones políticas en 1909 y en 1913,
los críticos le han pintado como conservador o reaccionario ¿pero con relación a quién? Desafortunadamente, nunca se le ha considerado como una
de las fuerzas positivas en la era prerrevolucionaria de 1910 -pero este es

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 1971.

330

331

�un concepto mucho más complejo, que he argüido en mi tesis doctoral pero
que no puedo tratar aquí.

posición. Sólo fueron legislados los proyectos de ley que Reyes aprobó o
los que é.l mismo redactó.•

Este artículo breve que se dedica a los años 1900-1902 va a demostrar
el funcionamiento del Porfiriato en el gobierno municipal y el del Estado
de Nuevo León y también va a señalar la formación de la filosofía de Reyes
sobre el gobierno durante este período como una respuesta a la oposición
naciente a su régimen.

Reyes dominó los asuntos diarios del Estado aun cuando estaba au nte.
Cuando fue Ministro de Guerra en la Ciudad de México (1900-1902), Pedro Bcnítez Leal, un íntimo amigo, cumplió las funciones del gobernador.
En realidad, Benítez Leal no fue más que el diputado personal de Reyes.
Por consiguiente, la administración en Nuevo León se quedó firme y la
máquina política funcionó sin dificultad alguna. La conespondencia confidencial de Reyes con Benítez Leal desde 1900 hasta 1902 da testimonio
notable de la manera en que se dirigieron los asuntos de Nuevo León. 5

Entre 1885 y 1893, Reyes había ganado la dirección del Estado. Por meello de la fuerza .militar y de la diplomacia política, logró destruir el circulo
Treviño-NaranjerGonzález el que había dominado el noreste de México.
Además, Reyes había establecido una supremacía virtual sobre Coahuila por
asegurar la elección de Miguel Cárdenas como gobernador y por hacerse
personal y conseguir la lealtad de Venustiano y de Emilio Carranza.
Reyes dominó Nuevo León legalmente por medio de una modificación en
la constitución de Nuevo León, el 3 de octubre de 1893. Ésta permitió 1a
reelección indefinida del gobernador. 1 Durante los veinte años que sirvió de
gobernador1 Reyes sufrió la formalidad de su elección en seis ocasiones.:?
Cuando estaba seguro de la ayuda de Díaz, La Voz de Nuevo León, su periódico, propuso su candidatura y su organización política, el Club U1Tión y
Progreso, le nombró.

Reyes y el sistema de gobierno regional
y municipal en Nuevo Leo11.
Aunque la constitución de Nuevo León prohibió que el gobernador dominara la elección a la legislatura,3 no obstante, esta elección todavía fue
dominada durante la dirección de Reyes. Reyes con la consulta de Díaz,
escogió a los aspirantes, que fueron propuestos por el Club Unión y Progreso
como candidatos "oficiales". Sin duda, su elección fue asegurada. Por consiguiente, Reyes tuvo continuamente una legislatura subordinada a su dis-

' R1CAROO CoVARRUBlAS, Gobernantes de Nuevo León, 1582-1961. Compilaúón
)' nota.r (Monterrey, 1961), p. 98; Memoria, Nuevo León, 1895, citado en iemeycr,
Rey,s, p. 75.
s Fue un candidato para las elecciones para gobernador en 1889, 1891, 1893, 1897,
1903 and 1907. CovARROBIAS, Gobernantes, pp. 96-111.
1 Véase GJLseRTO WATTS MoNTUIAYOR
1825-1857-1917 (Monterrey, 1957).

332

(ed.),

Constituciones poltticas del estado

Al parecer, el público tomó poca parte en elegir a los delegados nuevoleoneses al Congreso acional. Respecto a esto, el patrocinio del _gobernador
fue la única base para la selección. Por ejemplo, el íntimo amigo de Reyes,
el Lic. José López-Portillo y Rojas, de Guadalajara, fue elegido como representante de Nuevo León al Congreso Mexicano, simplemente por indicar
su interés en la posición en una carta a Reyes el 23 de abril de 1900. El
1 de mayo su nombre fue incluido en la lista oficial de los delegados del
Estado.e

Cada año las elecciones para los ayuntamientos fueron dirigidas casi de la
misma manera. Los alcaldes obligatorios y los lideres de las fuerzas militares
estacionadas en los varios municipios propusieron a los aspirantes y sus nombres fueron presentados para la aprobación de Reyes. La lista oficial fue
preparada previamente, porque Reyes quería hacer averiguar de antemano,
la honestidad de todos los candidatos. Unas de sus observaciones a Benítez
Leal sobre la aptitud de unos de los aspirantes para los varios ayuntamientos
en 1901, merecen ser citadas;
Aba.solo: Opino, como Ud., que es preferible postular á Don Juan
Villarreal y Po/aneo, 6 á Don Jesús Cavazos para Alcalde 1o., en vez
del Sr. Francisco Ca11tú.
Cerralvo: Me parece inconveniente la candidatura de Resendes, pa-

• JosÉ L6PEZ-PoRTILLO y ROJAS insistió que Reyes mismo escribió muchas de las
ordenanzas legislativas y municipales. Véase Elevación i' calda de Porfirio Dlaz. (México: Libr. Española, 1921 ), p. 308.
• Esta correspondencia se halla en el Archi::o Particular de Ber-n.ardo Reyes (APBR)
en la ciudad de México.
• Véase la corre.•pondcncia: Reyes a L6pez-Portillo y Rojas, 30 de abril de 1900
en Cartas Varias 1900, APBR; y Rey,.s a Benítez Leal, 1 de mayo de 1900, !bid.

333

�ra Alcalde Jo. Suplente, porque este Sr. s6lo procura su interés privado, haciéndolo de una manera egoísta y vulgar, y creo que sería un
estorbo para que la Autoridad logre la buena marcha del Municipio.
China: Siento que se retire de su puesto Don Dionisio Carda, porque es el hombre más honrado y enérgico que hay (n Municipalidad.
Mina: No conozco á Don Espiridi6n González, propuesto para Al-

calde lo.
Rayones: Yo también me inclino, como Ud. á que Don Francisco Casas
Ramos sea postulado para el cargo de Alcalde Propietario; y acaso,

para que la separaci6n de Moyana no sea tan brusca, sería bueno procurar que figure como Suplente en el año próximo.7
Lo importante es que el método que Reyes utiliz6 para revisar a los candidatos señala que éstos no fueron elegidos de una manera arbitraria. Además
tuvieron que poseer unas cualidades loables. Don Bernardo miró con favor
a los que eran competentes, expertos políticamente, eficaces, honestos y populares con el electorado.ª
Claro está que todos los oficiales en Nuevo Le6n retuvieron sus puestos
por el mandato de Reyes. Los que salieron mal en hacer sus deberes tuvieron
que dimitir. Muchas veces pareci6 que Reyes fue receptivo a expresiones
públicas de disgusto en cuanto a ciertos oficiales. Una vez, Cruz Estrello,
el alcalde primero de Mier y Noriega, el que había cultivado varios enemigos, fue despedido de su oficio antes del fin de su plazo y fue reemplazado
por un forastero. Reyes e,,..-plic6 su decisión de esta manera:

Por lo que respecta al asunto de Mier y Nóriega ... debo manifestar
á Ud. que cuando lo pide el bien de las poblaciones, es pre/erible quebrantar un poco la le,,; pues que al fin y al cabo á ella no le duele,
y los pueblos sí sufren prejuicios con los malos gobernantes. Para mí,
los asuntos de ese género nunca fueron escrúpulos de conciencia, y
siempre me he fijado en lo esencial, aunque haya dado motivo á censuras que serán legales, pero faltas de raz6n en principio."

' Reyes a Benítez Leal, 29 de septiembre de 1900, !bid.
• Véase la correspondencia: Reyes a Benítez Leal, 3 de julio de 1900, /bid; Reyes
a Benítez Leal, 22 de julio de 1901 en Copiador de Carta! 1901, Jbid.
• Reyes a Ben'ttez Leal, 8 de octubre de 1900 en Cartas Varias 1900, ]bid.

334

Ni siquiera los miembros judiciales tuvieron exenci6n. Se le despidió a
Pedro Morales Elizondo, Juez del Distrito de Monterrey, porque, ostensiblemente, unos ciudadanos se quejaron de él.1 º

Sin duda, Reyes tuvo un poder paternal sobre los asuntos de Nuevo León.
Además, muchas de sus prácticas políticas e opusieron .a la ley escrita de
la constitución del E tado, que incluy6 garantías individuales la iniciativa
legislativa, una judicatura independiente, y la limitaci6n de' la autoridad
del gobernador. Claramente Reyes se opuso al Artículo 115 de la constitución del Estado, e1 cual prohibió que el gobernador dominara legalmente
las elecciones o las sesiones de la legislatura.u
En cambio, el extraordinario Artículo 107 de la constitución del Estado
.
'
el que afirmó que los municipios habían de ser independientes en la administración política y sometidos solamente al gobernador del Estado, ayud6 a
Reyes a dominar el gobierno regional por tratar directamente de los presidentes municipales que naturalmente fueron elegidos por su mandato.u
Así, Reyes observó una estricta conducta constitucional pero ' a la vez, eliminó el sistema vicioso de jefes políticos, el cual, en otros estados, llegó a ser
una causa fundamental del disgusto popular contra la autoridad regional
durante el Poríiriato.

Reyes contra los liberales.
La oposición a Reyes en Nuevo Le6n durante 1900-1907 se manifestó
principalmente en el supuesto movimiento liberal que empezó a acelerar durante 1900. Fue dirigida por los hermanos Flores Magón, Camilo Arriaga,
Antonio Díaz Soto y Gama y otros por medio del periódico Regeneración.
La historia de este movimiento es bien conocida y no es necesario repetirla
aquí. Sin embargo, es preciso señalar que muchas personas en varios estados,
quienes iguieron las organizaciones de lo que más tarde llegaría a er el
Partido Liberal Mexicano (PLM), se dedicaron a los principio del liberalismo tradicional del siglo diez y nueve como fueron expresados en la
Constitución de 1857.

11
Reyes a Lic. Pedro Morales Elizondo, 22 de septiembre de 1900, Jbid; Reyes a
Morales Elizondo, 29 de septiembre de 1900, J bid.
" La Constituci6n de Nuevo León se discute completamente en Joc West Nea!, "State
and Local Government in Northeastern Mcxico: uevo Le6n, Coahuila and Tamaulipas" (Tesis doctoral, Universidad de Texas, 1957).
u En el APBR hay numerosas cartas enviadas entre Reyes y \•arios alcaldes primeros que muestran este punto.

335

�Es notable que la primera organizaaon liberal que se suprimió fue el
Club Liberal Lampacense de Lampazos, Nuevo León, que se había formado en septiembre de 1900 por el Ing. Francisco aranjo, Jr., hijo del
general cuyo poder Reyes había terminado en 1885. Aunque Reyes era muy
sensible a los ataques dirigidos contra él en Regeneración por los hermanos
Flores Magón fue enojado más por el hecho de que la oposición liberal en
Nuevo León se compuso de enemigos de la región que fue_ nada más
una junta de conspiradores instigada por el Gral. Naran30 _que aparec1O
bajo el pretexto de un Club LiberaJ.1.S1 El general Reyes. reacc10n~ba contra
un caso aparente de una oposición regional pero sus aCCiones tuvieron unas
implicaciones fuertes en cuanto a la política nacional .. Unos líd~res conocidos en Nuevo León como Antonio Villarreal y FrancISCo Naran10 Jr. fueron prendidos injustamente, y acusados de "sedición" y encarcelados durante abril ae 1901.14 Más tarde, se le consideró a Reyes responsable por la
detención de otros liberales más importantes como Camilo Arriaga Juan
Sarabia y Librado Rivera, por la noche del 24 de enero de 1902 en San Luis
Potosí. Heriberto Barrón, quien se había hecho miembro del Congreso por
el patrocinio de Reyes, contribuyó a este incidente.15 A ca~a de esto,_ los
hermanos Flores Magón criticaron a Reyes aún más en El H170 del Ahuizott
hasta que fueron prendidos en septiembre de 1902 y su peri~ico fue cerrado.
De todos modos a fines de 1902 los ataques contra el Ministro de Guerra,
por el Liberal ; también por la prensa dirigida por l_os ci~ntíficos, h~bían
contribuido a la serie de sucesos que causaron su res1gnac1ón del gabmete
y el dispersar de la Segunda Reserva. ¡ Claro está que para entonces fue un
hombre amargado!

4~:

Lo que los liberales principales pensaron de Reyes es bi':°. conocido porque fue revelado en la prensa. No se s~hl: tanto de la opm1ón que ~ ~neral tuvo de estos individuos y su movmuento. Tuvo poco que decir publica.mente, pero se pueden recoger sus impresiones de su correspondencia
,. .Reyes al Sr. Teniente Coronel Ignacio J. Mendoza (Monterrey), 6 de abril de
1901, en Copiador de Cartas 1901, lbid.
u Reyes al Col. Ignacio J. Mendoza, 7 de abril de 1901, Ib'.d.; Reyes a Gral. Ram6n Terán, 12 de abril de 1901, !bid.; Reyes a Col. lgnacm. J. Mendoza, 12 de
abril de 1901, Jbid. Véase también ET_H.EL l?UPFY TURNE~, ~ica~.do Fl~;,es Mag6~
'Y el Pareido Liberal Mexicano (Morelia, M1choacán: 'Ed1tor1al Erancli del Go
bic.mo del Estado, 1960), p. 40.
u Véase "Lo que he visto en México: la clisoluci_6n del Club Ponciano ~ga en
San Luis Potosí", La Prensa (México), 28 de noviembre de _1930. Tamb1é~, ~ug _. M rt'mez u' ñez La reuoluci6n en el estado de San Luis Potosi (México. B1mo
a
·
1
•·
M ·
blioteca del Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revo,uc1on
cxicana,
1964), p. 14.

336

personal. Según Reyes, los grupos que se establecieron en Nuevo León fueron "liberales nada más que en nombre'' y su único propósito fue crear una
oposición al gobierno. 16 Don Bernardo, que se consideró liberal en la tradición de J uáre-z, no pudo reconocer que una nueva clase de liberalismo
salía y también sugirió a un amigo que otros habían apropiado el nombre
'Clubs Liberales" sin merecer esta calificación. Además, los organizadores
de esos clubs eran "insensatos oposicionistas y de conspiradoras [sic] tontos
y escandalosos".17 Fue bastante escéptico en cuanto a las resoluciones aprobadas en el Primer Congreso LiberaJ en febrero de 1901, que habían de procurar el cumplimiento de las Leyes de Reforma, y él llamó todo el asunto
"una farsa" cuyo objeto fue crear un núcleo de oposición "para hacer ruido' .18 Estaba afligido particularmente con los artículos de Regeneración que
le atacaban de vez en cuando. Según Reyes, en una carta confidencial a
un amigo, Regeneraci6n y los rebeldes trataban de hacer el papel de
Robcspierre, en Mé,dco, donde la situación fue distinta a la de la Francia
revolucionaria, y el resultado fue "caricaturas vivientes y no grotescas sino
chocantes por virtud del anacronismo de los tiempos en que se figuran que
hacen su papel". El periódico atacó al gobierno con mentiras "que serían
infamantes e ignominiosas si tuvieran la más leve apariencia de verdad".
Reyes estaba horrorizado particularmente por la critica de los liberales
que el Presidente fue un tirano conservativo, wi enemigo de los clubs liberales y un déspota. ti opinó que tal crítica fue "bla fema". Además Reyes consideró cínica la acusación de los liberales que él gobernaba muy mal
a Nuevo León. A causa de tales esfuerzos para difamarle públicamente, Reyes
creyó que fue necesario que los directores de Regenerad6n y sus adherentes
tuvieran que entender que se Je tomara en serio a Díaz y que a causa de su
capacidad de crear unas dificultades políticas en N ue\'O León se les refutara. 10
Un análisis de las opiniones de Reyes sugiere que su actitud fue principalmente una respuesta normal a los ataques personales que los liberales habían dirigido hacia él. Además, es difícil percibir un motivo ideológico en
su reacción al movimiento durante este período. Claro está que no fue
antiliberal, por lo menos según los que seguían la tradición de Benito Juárez. En efecto, se inclinó a considerar a los Liberales como nada más que
un grupo de oportunistas. Su supresión del Club Lampazos fue dirigida principalmente a la oposición política de Nuevo León que él creyó fue dirigida
11
Reyes aJ Sr. Presidente Municipal (Múzquiz). L. Alberto Guajardo, 27 de marzo
dr. 1901 en Copiador de Cartas 1901, APBR.
n Reyes al Sr. Lic. C. Madrigal, 13 de mayo de 1901, lbid.
11 !bid.
ll lbid.

337
H22

�hennano
con la conniv nci d
e."tendió, y
reFlor · Mag6n. o ob tantc como el mo\'imiento liberal
novaron lo ataqu , R y empezó a imaginar la am naza n una pe . pectiva

por uno de sus enemigo principal

nacional más amplia.

La trag dia qu ocurrió n font rrey el 2 de abn1 d 1902, y la cual
se ha llamado injustam nte "La matanza d 1 2 de abril'' fue la culminación
de un movimiento contra Reyes que había de desconcertar al gobernador
cuando u pre ti ·o públi o ra mínimo. Lo científico y lo liberales tomaron con anhelo la oportunidad singular para deshonrar a Rey por toda
la na ·ón. in embargo. para 1905 Rey había recobrado u pre tigio pasado.

La filosofía política d

Rt)'t:S,

El general Rey (ue un símbolo personal d la paz y del pro
n
uC\'O León en el siglo diez. • nueve. En realidad fu un caudillo regional
pero mundano, y aunque su admini tra '6n del obi rno r ional n u o
León fu lo que se podía esperar d una personalidad autoritaria, fue m jor qu la mayoría de ellas. Condujo sus untos político conforme a l
política del Porfiriat : un respeto por la forma d mocrática, pero un ab lutismo político basado en el personalismo y la limitación d todo los componentes j cutivo , 1 gislativo y judiciales. La libertad política 110 fue un
principio del sis ema administrativo en u vo León. El ufragio fue violado
muchas v ces de conformidad con la práctica porfirista en otras parl s d
la república. Afortunadamente se evitaron unas def:ciencias potenciales en la
administración de uevo L ón a cau de la reglas de la hon stidad capacidad y talento qu Rey e.'&lt;igi6 de us candidatos para el ofi io re ·onal.
En el último análi is, el gobiemo regional de uevo Le6n fue estable pero
no timul6 un corr cto desarrollo político. El si tema no fue d mocrático
relativo a la connotación moderna del término "democracia" per cumplió
con las xigencias parti ula.res del Porfiri to.

La actividad política na ional dcspué de 1900 contribuyó a la formación
de la opinión qu Rey tuvo sob la políti mexicana. Por un lado,
opuso a las tendencias anarquistas de los liberales, que aumentaban y por
otro lado a los esfuerz d los científi os de sobr pone
como una minoría dominante. Pero lo más importante fue que . u conflicto con I dos
grupos {u ng ndrado principalmente por sus intento de prohfüir su intrusión en su patrimonio en u \'O L 6n. La política · iempre era un asunto
regional para Bernardo. Fue bastante pragmático en cuanto a ejercer todo
u poder n la región de M'xico bajo su autoridad y u única 1 altad era

a Porfirio Díaz, la pe nificación del gobi mo central R~
tab ·
l · r· · · d
.
· -, no
a ciego
a as msu tnen~
1 1stcma porfiri ta de la administración política, pero
estaba con\'eocido de la n
· d de • un cambio gradual'' ¡
1
;ol ·,
l' •
H
, o que
a
e~ u ion po_ ttlca.. nsta que se asegura una estabilidad política en México Y ocum
m cao un cambio en la jefatura na ional consid r6 qu
la dirección de Díaz fue absolutamente sencial.
'
De..muclia manera Rey fue típico d I meJ·o
de
obe ma do
d t
Por fmato.
'!aro e tá que {,l fue una fuerza poderosa por la pr · rv cion
·,
d~ la paz Y. _del orden tan n s. ri p, ra el d a llo conómico de México. :amb,cn, fu b tantc único.
inclinó a la reforma y trató d introdu tr una tran formación fundam ntal en ~ uevo León mientras funcionaba dentro de lo límites d l Porfiriato.
o ob tant hay que apuntar qu
a m nud~ . fru traron los fuerzos de utilizar u oficio ( o como Gobernador,º f 1~1s_tr~ ~e la Guerra) como m dio de reforma. Por lo general él
pago_ ta tnt iau,·a uando sus en migo d 1 . dos partid · le con. idera n
un n_v~ al_ pr i~ nte. En r alidad, e pu de consid rarlo orno ejl'mplo de
las lirrutac1on m1pu stas sobre lo aspirant a la reforma en un si tema
muy personalizado y e ntralizado de un gobierno nacional.
La cmpr

de

onsolidar a una nación ant iormcnte d, unida muchas

vcc_es exigió unas medida e-x esivas. in embarg ,
b tante inju \ 0 caract _nzar a lo go~rnador s, n gen ral, orno imple. guardi m ánkas del
dictador. El é.'Oto de _Díaz ~ ~ltó en parte de los esfuerzos de sus gobernado
na valora ión obJ t1va de 1 relación ntr el pres:dente y un
gobernad r debe con id rar que el poder ejecuti\'O d l t do fu
ponable _ por el pr tigio del régimen. Repr •ataron u sostén principal. La
soluc1ó~ de lo problemas regional
y la preservación de la paz y orden tan
n
as para 1 d arrollo conómico n cional, fueron t oto un tributo
a la habilidad de los gobernadores individuales como a todo el sistema del
gobierno.
crítico d l Porfiriato, por lo gen ra1 lo con. ideran er un , i tema
C'on rvativo y opresivo d • g bi mo r lo condenan omo cambio el la tradición d 1 liberali. roo m xi ano que duró desd eJ período de la Reforma
hasta la evolución de 1910. Un análi is crítico del libcrali.mo del iglo diez
Y nu v siempre ha id difí il a u de la mezcla d 1 propósitos liberal . con id al na ionale . in embargo, había mu ha continuidad ntre
los liberal de la Reforma y lo expooent d ,) Porfiriato. El f derali.mo
había desaparecido para 1876, lo porque la supre ión de las rebeliones r gional y la paz de la nación nec itaron l forma d un gobierno central.
obstante, el régimen de Díaz h redó mucho d lo propósitos de los liberal en la tradición d Juárcz y qui7.á, como Daniel Cosí Villeg argu ,

339
338

�el Porfiriato representó un período tan libre y tan democrático como cualquier otro en la historia mexicana. 20 En Nuevo León por Jo menos, no se
abandonaron los principios del liberalismo del siglo diez y nueve, simplemente se transformaron.
Opino que un tipo de liberalismo fue caracteristico del Porüriato y quedó la dominante teoría política de México -por lo menos hasta 1907. Muchas personas querían alguna modificación en la estructura política, pero como
Bernardo Reyes, reclamaron un cambio gradual. Mientras los científicos y
el PLM representaron los dos extremos del espectro político que funcionarnn durante el Porfiriato, ninguno indicó el sentimiento verdadero del pueblo. Reyes fue el arquetipo del porfirista liberal, pero él reflejó esto en un
sentido regional más que nacional.
Muchos grados de la opinión política existieron dentro del Porfiriato.
Apenas hay una base para colocar a personas en categorías como "liberal"
o "conservativo" ahora. En realidad, las distinciones no fueron basadas en
una estricta convicción ideológica. El propósito fundamental del progreso nacional fue una consideración común, pero había una disputa grande con respecto a las prioridades. Así, el estudio de Reyes es en realidad no sólo el
estudio de un liberal porfirista sino también de un porfirjsta liberal.

"LA EMIGRACIÓN PENINSULAR A LA NUEVA ESPAAA
HASTA 1580" *

Da. PE.TER Bovo-BowMAN
UniveJ"Sidad de Nueva York,
en Búfalo

LAs CORRIENTES EMIGRATORIAS a América en el siglo XVI son para los historiadores, lingüistas y sociólogos de trascendental interés porque fue en aquel
siglo que se echaron los cimientos de la sociedad colonial. Como aportación
al estuilio del transplante de la cultura eurnpea al Nuevo Mundo y su compenetración, en suelo americano, con las viejas culturas indígenas, iniciamos
hace muchos años ya, en 1950, un análisis demográfico en gran escala de las
diversas corrientes emigratorias al uevo Mundo, tanto cronol6gicas como
geográficas, que puedan haber contribuido a una temprana iliferenciación
dialectal.
Los resultados de nuestros estudios previos ya han probado de una manera bastante concluyente el papel trascendental que desempeñaron, en el
establecimiento de la mayoría de las colonias hjspánicas, Extremadura y
Andalucía sobre todo Sevilla. Aunque nuestro fichero biográfico dista mucho de ser completo (contamos 45,374 individuos de lugar de nacimiento
seguro entre los pobladores, mucho más numerosos, que habían emigrado
de la Península para 1580), la muestra es más que suficiente para merecer
un alto grado de confianza. Ya que nuestras conclusiones hasta la fecha,
tanto sociológicas como lingüísticas, van declaradas en dos libros 1 así como en una serie de artículos (1956, 1957, 1963, 1964, 1967, 1968), nos limitamos a presentar ahora, en honor al aniversario de la fundación de esta
• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado

., Para ver unas discusiones sobre la relación entre el liberalismo en el 5iglo XIX
y el siglo XX, consulte el arlÍculo de Charles Hale, "José Maria Luis Mora and the
Structurc of Mexican Libcralism" Hüpanic American I/islorical Review, XLV, No. 2
(May, 1955), 196-227; y su libro, Mexican Liberalúm in the Age of Mora, 18211853 (New Haven and London: Yale University Prcss, 1968)

340

en Monterrey en septiembre de 1971.
1 BoYD-BOWMAN, PETER, Indice geobiográ/ico d, 4(),000 pobladores españoles de
América en el siglo XVI. Tomo I ( 1493-1519) Bogotá, 1964: Tomo II ( 1520-1539)
México, D. F., 1968. (Ambos tomos los tiene ahora la Editorial Jus).

341

�vieja ciudad novohispana, el resumen de nuestros recuentos de la emigración a la Nueva España entre 1520 y 1580, o sea los 60 primero años de
la colonia.
Aun después de cuatro siglos disponemos de datos concretos e inso pechadamente abundantes que nos pennjten resolver en gran parte la cuestión
demográfica. Hace veinte años, a sugerencia de mi querido maestro Amado
Alonso, ya difunto, inicié como filólogo e hispanista en la Universidad de
Harvard, con fines puramente lingüísticos, la colección de datos sobre la
procedencia regional exacta de los primeros pobladores españoles de América. Explotando sistemáticamente no sólo los copiosos registros de pasajeros
que se conservan en el Archivo GeneraJ d Indias, sino también una gran
variedad de fuentes coloniales del siglo XVI,2 he logrado determinar con
bastante certeza la procedencia regional de más de 45,000 colonizadores individuales (hombres, mujeres y niños) que pasaron a América para 1580.
Dividida en cinco tomos, de los cuales se han terminado cuatro y publicado
ya los dos primeros, este magnum opus no sólo permite estudiar las corrientes
emigratoria que hubo entre cualquier pueblo de España y cualquier región
de América, sino que también proporciona en forma abreviada, y cuando
son conocidos los siguientes datos sobre cada emigrante: nombre y apellido,
parentela, lugar de procedencia, condición social, educación profesión u oficio,
año de partida, lugar de destino, actuaci6n n América (viajr\ c.,l)edici nes,
conquistas, cargos, privilegios) y año y lugar de fallecimiento. Varios índices
-de apellidos, de oficios y condición social, de destinos en América- facilitan el manejo de esta obra de consulta. Con el lomo quinto, que abarcará la emigración entre 1580 y 1600, llegará a más de 65,000 nuestro
totaJ de emigrantes identificados.
Aunque todavía no llegan mis recuentos hasta los tiempo de la fundación de Monterrey -y en todo caso los registros de pasajeros se limitaban
las más veces a señalar como destino en América sólo el puerto de desembarcación o la región, no la ciudad o el pueblo donde el nuevo emigrante
se iba a radicar- me propongo resumir aquí, por lo que nos pueda interesar,
lo que be logrado averiguar sobre la primitiva emigración a la Nueva España en general.

• Testamentos, .interrogatorios, protocolos, informes, acta de cabildo, crónicas, car•
tas privadas, etc.

342

La emigración al Nuevo Mundo
entre 1520 y 1539.
Los andaluces que en el período antillano habían representado grosso modo
el 40% de la emigración, en esta segunda etapa no constituyen más que el
32%, si bien son de esa procedencia el 48% de marineros, el 50% de comerciantes y 58% de las mujeres. Ciertamente la proporción de mujeres
entre los emigrantes andaluces ( 1 a 9) fue dos veces mayor que la de cualquier otra región y en el caso de la ciudad de Sevilla llegó a ser de u.na
mujer por cada seis hombres.
Cuando nos preguntamos a qué regiones de América aportaron esos emigrantes, el análisis de 12,426 destinos constatados nos revela que el 32.4%
(casi un tercio) fue a México, el 11% a Santo Domingo, el 10.8% a Perú,
el 8.8% a Río de la Plata, el 7.7% a Panamá, el 7.3% a Nueva Granada,
el 5.6% a Florida, el 3.7% a Guatemala, el 2.8% a Venezuela, el 2.2% a
Yucatán, el 1.6% a Cuba el 1.1 % a Nicaragua, el 0.9o/o a Puerto Rico y el
0.6% a Honduras.
Entre otros datos interesantes notamos el predominio continuado de los
andalucc en las Antillas (46% en Santo Domingo, 41% en Cuba), y la
contribuci6n de un tercio de los pobladores de México y Panamá por apenas
dos provincias: Sevilla y Badajoz.

La emigración a la Nueva España.
Miremos ahora más de cerca la emigración a México durante los veinte
afios que siguen a la conquista de Tenochtitlán. La corriente emigratoria
empieza en seguida y alcanza proporciones extraordinarias a partir del año
1523, sobre todo en los años 1535-36 al elevarse la Nueva España a virreinato.
En nuestra época segunda llegan a México, o se localizan allí por primera
vez, más de 4,000 pobladores identificados, tres veces más que a ninguna
otra parte de América. Van muchísimas mujeres, casadas y solteras, y gran
número de mercaderes, letrados y artesanos. A juzgar por su popularidad
como destino y por las condiciones de sus pobladores, México se destaca desde el principio como el foco de mayor actividad colonizadora de toda la
América española.
Sobre un total de 4,022 pobladores de la época segunda figuran 1,412 andaluces (35.0%), 693 castellanos viejos (17.3%), 598 extremeños {14.8%),
507 castellanos nuevos ( 12.6%), 290 leoneses (7 .2%), 177 vascos (4.4%),
63 portugueses ( 1.6%), 48 itaJianos ( 1.2%), 37 catalanes y vaJencianos
(0.9%), 32 aragoneses (0.8%), otros tantos gallegos (0.8%), 31 murcianos

343

�(0.8%), 23 flamencos (0.6%), 21 astmiano (o.si), 17 franceses (0.4"ó),
15 navarros (0.4%). 8 alemanes (0.2%), 7 canario (0.2%), y 11 extranjeros d países aún no citados (0.3%).
ólo do provin ias, Sevilla (915) y Badajoz (425), mandan la ter era
parte ( 33.3%) de todos los colonizadores. Luego siguen Toledo 223, Valladolid 204-, alamanca 177, ácere 171, Huelva 155, Burgos 151 y C6rcloba Jl l. De extranjeros contamos a l 70 ( cJ 4.3%) .

L,,s mineros i;n México ( 1520-1539).

Al principio la actividad min ra se conc ntraba en Santo Domingo y o
uba. La ascendencia de .féxic , por lo que se refiere al beneficio de plata,
omienza en 1531 6 1532 con el descubrimiento al oeste de la capital (en
Michoacán y comarcas cercanas) de las primeras minas de plata. En 1534 fue
descubierta, tal vez por Diego de a.va (natural de Lo Galle o , alama.nea), la rica veta de Taxco. Al año siguiente los alemanes introducen a México una nueva técnica para fundir la plata, técnica que en adelante aumenta enormemente la importancia de la industria minera mexicana. Con esto
está relacionado al paree r el caso curioso de Guadalcanal en la provin ia
de Se"illa. Este pequeño pueblo de la Sierra forena era en · lo pasados
f am
por sus minas de plata, pero puede ser que ya en el siglo XVI comenz.aban éstas a declinar, porque Madoz en 1846 las describe como abandonadas desd tiempo atrás ( Diccionario geográfico de España, .n.. Guadalcanol). El incipiente decaimiento de Ja industria principal del pueblo
explicaría muy bien el notable éxodo o urrido en 1535 y 1536, cuando una
buena parte de la familia de Guadakanal emigraron a México, donde acababan de descubrirse las ricas minas de Taxco ( 1534). ¿Quién inspiró dicha
emigración? Creemos, aunque no hay cciteza, que fue Francisco Muñoz Rico
(el ·o. 8459), el cual, acompañado de García 'úñez y ocho más del mismo
pueblo, pasó a México en 1527 y figura en 1535 como minero en Taxco,
mientra· su compañero García úñez lo era en las minas de Zumpango.
De regreso en E paña, Francisco [uñoz vuelve a México en 1536, habiendo
tal vez con su ejemplo estimulado la emigración de muchos paisanos suyos.
Los primeros mercaderes.
Enlrc los 13.262 colonizadore · del p rí do 1520-1539 id ntifüamos a 179
mercaderes la mitad de eUos anda.luce . Pero, radicadas en Sevilla, Tria.na
y otros puertos del sur como Palos, Huelva y Sanlúcar de Barrameda, había también ya desd los albores del eles ubrimiento de América, nutridas
colonias de marineros y pilotos vascos, mercaderes muchos de ellos, que se

ocupaban en el transporte de mercan ías ntrc las India: y la metrópoli.
Aunque los vascos dieron sólo el 4.59&amp; de los colonizadores de la época, contribuyeron l 14% de los mercaderes, proporcionalmente má.s que ninguna
otra región de España. De algunos, como icolá ánchC'l de Ar.i.mburu y
su hijo Juan, o de Martín de Orduña y Domingo ele Zornosa, consta que
eran vascos avecinados en
villa. Los contamos, claro está, como vasco .
Hasta l 529 lo centros mercantiles en América parecen haber sido Santo
Domingo y la ciudad de México, según revela la estadística de los lugares
ele destino o de vrcindad en América de lo mercaderes identificados. Entre 1520 y 1529 apru cen 40 mercaderes en Santo Domingo, 30 en la ciudad
d~ MéJáco (otros 11 pasaron a la Nueva España sin que sepamos dónde se
avecinda.ron), 8 en Cuba, 6 en Puerto Rico, sólo 3 en Tierra Firme, y 16
a "Indias" sin más indicaci6n de destino.

Pero con la conquista del Perú y el dcscubrimient de grand yac1m1entos de plata en Méxi o en 1534-, la Antillas pierden gran parte de su importancia comercial.
Olm:rvacioucs gc11 roles acerca tle la emigración
entre 154{) y 1580.

Desd el comienzo de la segunda mitad del siglo XVI el carácter de la
emigración al ucvo Mundo ufrió un cambio significativo. EJ espíritu de
heroica aventura cedía al deseo más modesto de la seguridad económica.
Sin más tierras ricas por conquistar, el int rés fue tomándose hacia la onsolidación de las ya ganadas. Por lo tanto ncontramos entre los emigrante de la segunda mitad del siglo, meno aventureros independientes y un creciente número de mujeres y criaturas que se unían en el uevo Mw1do con
1 s suyos, a menudo 'para hacer vida maridable" C'on cspc,so que habían
rmigrado anteriorm nte. Artesanos y profesionales iban dejando España n
número creciente para ganarse el su tento en las ricas colonia , mientras otros
mu ho buscaban el favor del pasaje y la seguridad económica como parte
de la servidumbre de encumbrado funcionarios reales y eclesiástiro . El
aventurero independiente ya no tenía incentivo para emigrar; en verdad las
colonias e taban a esas alturas, desgraciadamente, saturadas de ello.. Rara
vez un hombre emigraba ya sin tener una idea razonable de cuál ría su
ocupación cuando llegara a Améri a. Más aún, nuevos decretos hicieron ilegal para un hombre casado el emigrar sin su esposa. Otras di posiciones
destinadas a proteger a las colonias más pobres de la pérdida de sus pobladores a manos de otras más ricas como Nueva España y Perú, obligaban a
algunos emigrantes el depósito de una garantía para asegurarse que residirían
345

�en una de las colonias menos favorecida , por lapsos variables, que podían ser
de hasta ocho años.

La emigració1i a América: 1560-79.
Observaciones generales.

Destinos en América.
En el tercer período ( 1540-1559), Perú reemplaza a México como el destino más popular, con 3 248 nuevos pobladores identificados contra sólo
2,057 para México. De 8,786 nuevos emigrantes con destinos específicos en
América, Perú recibió 3,248 (37%), México 2,057 (23.4%), Nueva Granada 892 (10.2%), Chile 819 (9%), la región del Plata 600 (6.8%), Tierra Firme 506 (5.8%), Santo Domingo 389 (4.4%), el resto sólo 255 ( 2.9%).
Emigración a la Nueva España ( 154-0-1559 ).
El hecho más significativo acerca de los emigrantes del tercer período a
México es que casi la mitad de ellos eran andaluces. De los 2,057 nuevos
pobladores, 976 ( el 47.4%) provinieron de esa región, y de éstos, 743 eran
oriundos de la provincia de Sevilla ( y muchos de ellos de la ciudad). Otros
82 eran de la provincia de Granada, suelo natal del virrey Antonio de Mendoza. Castilla la Nueva ocupó una distante segunda posición con 302 pobladores ( 14.7 %) , Castilla la Vieja tercera con 262 ( 12. 7 %) , Extremadura
cuarta con 261 (12.7%). Luego seguían León con 131 (6.4%), las provincias Vascongadas con 60 (2.9%), Asturias y Galicia con sólo 8 (0.4%),
Aragón y Valencia con 6 cada una (0.2%), Murcia con 5 (0.3%), avarra
y Cataluña con 4 cada una (0.2%), y las islas Canarias con uno solo. En
fin, había 22 extranjeros ( 1.1 %) de los que 11 eran genoveses e italianos
de diversas provincias, 7 eran portugueses y 4 franceses.
Las provincias que aportaron mayores contingentes fueron: Sevilla (743),
Toledo (190), Badajoz (179), Salamanca (87), Granada (82), Cáceres (80),
Valladolid (7+) y Burgo (62).
La ciudad de México.
Entre los 236 nuevos residentes de la ciudad de México las diferencia
eran mayore aún: 145 andaluces (61.4%), 34 castellanos nuevos ( 14.4%),
20 extremeños (8.5%), 15 castellanos viejos (6.4%), 10 leoneses ( 4.2%),
4 catalanes (1.7%), vascos, gallegos y navarros había dos de cada uno
(0.8%), y un aragonés y un genovés.

346

Lo que más nos llama la atención en cuanto a la emigración española a
América entre 1560 y 1579 es que de cada cuatro emigrantes unos tres procedían de la parte meridional de la Península y que el 28.5% de todos los
emigrantes eran mujeres. Además, más de la mitad de todos los emigrantes
eran oriundos de sólo cuatro provincias convecinas: Sevilla, Badajoz, Cáceres
y Toledo. Estos años se caracterizan también por sus destinos cada vez más
diverso y por un gran número de personas que pasan a Indias por segunda
o tercera vez y que por lo tanto no figuran en nuestros recuentos. Igual que
en el período anterior ( 1540-59), pocas personas emigraban ya al Nuevo
Mundo por su propia cuenta, pasando más bien un creciente número en calidad de profesionales, funcionarios eclesiásticos o reales con sus séquitos, también como artesanos o como miembros o criado de familias grandes. En
cuanto a los destinos en América, aw1que ya había mayor número de posibilidades, el destino más popular era in duda alguna la Nueva España,
la cual atraía dos entre cada cinco de los nuevos emigrantes, recobrando
así fácilmente el primer lugar que en la época anterior había cedido al Perú.
La emigración regional 1560-79.
Como en los decenios anteriores, se destaca en primer lugar Andalucia.
De un total de 17,587 nuevos emigrantes identificados entre los años 156079, Andalucía aportó 6,547 (37.2%), proporción casi tan elevada como en
la primitiva época antillana. En segundo lugar está Castilla la Nueva con
3,343 ( 19.0%), que por primera vez sobrepasa a Extremadura, con sólo
3.295 ( 18.7%). A cierta distancia viene Castilla la Vieja con 1.984 ( 11.3%),
mientras qu León y Vascongadas, aunque toda ía conservan el quinto y
el s cto lugar respectivam ntc, pierden terreno: León 875 (5.0%), Vascongadas 515 (2.9%) .
La emigración de todas las demás regiones juntas, de otros países de Europa inclusive, ni siquiera alcanzó el 6%. Los extranjeros aunque todavía
ocupan el séptimo lugar, han bajado del 3.7% del período anterior a sólo
1.5% (263). Galicia está en octavo lugar con sólo 179 ( 1.0%). Cataluña,
Valencia y la Islas Baleares juntas están en noveno lugar con 113 (0.6%).
Navarra contribuye con 112 (0.69'0), Aragón con 99 (0.6%), Murcia con
96 (0.5%), Asturias 90 (0.5%) y las islas Canarias con 75 (0.4%).

347

�la emigración por p,ovincia.s.
Entre 1560-79, casi la cuarta parte de todos los nuevos emigrantes a América proceden de la sola provincia de Sevilla, con un total de 4,112 (23.4%) .
La contribución proporcional de dicha provincia es casi igual que en el
período de 1540-59 (22.5%). Badajoz, con 2,297 ( 13.1 %). ocupa claramente
el segundo lugar. Estas dos provincias, juntamente con Toledo 1,695 (9.6%)
y Cáceres 968 (5.5%), fom1an un territorio contiguo que por sí solo manda
más de la mitad de todos los nuevos pobladores europeos de la época.

Emigración de las cfodades 1560-79.
Una vez más la ciudad de Sevilla, sede de la Casa de Contratación y el
puerto fluvial que domina todo el comercio con las Indias, mantiene su abrumadora ascendencia. Con 3,831 emigrantes, Sevilla, con su barrio marinero
de Tria11a situado al otro lado del río Guadalquivir, proporciona por sí sola
más de la quinta parte de toda la emigración a América. Así como la tercera parte de todo el contingente femenino (1,708, o sea el 34.0%). De ella
emigran muchos más colonizadores nuevos que de las once ciudades que le
siguen en orden descendente, a saber : (2) Toledo 537, (3) Trujillo (Cáceres) 344, (4) Madrid 333, (5) Salamanca 304, (6) Granada 296, (7)
Jerez de la Frontera (Cádiz) 246, (8) Córdoba 237, (9) Zafra (Badajoz)
231, (10) Talavera (Toledo) 204, (11) Medellin (Badajoz) 160 y (12)
Segovia 143. Sólo estas doce ciudades aportan más de la tercera parte de
toda la emigración a América.

Los hidalgos.
Para la época 15-10-59 calculamos en 4.2% aquellos varones que los registros de pa~ajcros u otras fuentes consultadas declaraban ser hidalgos (la
cifra exacta: 319 sobre 7 5&amp;.1). Aplicando el mismo criterio para los años
1560-79 contamos a 516 hidaJgos, los cuales sobre nuestra swna de 12,569
emigrantes varones representan un porcentaje casi idéntico: 4.1 %. En efecto, la semejanza entre estos dos porcentajes a través de dos muestras sucesivas y bastante grandes de la población emigratoria (suman más de 20,000
varones) hace pensar que dicha proporción de hidalgos valdría para una
comparación demográfica entre los hombres que pasaron a América y los
que se quedaron en España.
Pero si volvemos a examinar la estadística por regiones, se presenta un
cuadro muy distinto. Andalucía, con 161 hidalgos entre 3,767 varones, da
en el promedio con el 4.2% justo. Pero Castilla la Nueva, con 68 hidalgos

348

entre 3,343 varones, tiene solamente el 2.7% mientras que el porcentaj de
hidalgos extremeños (66 sobre 2,627) representa sólo el 2.1%, Por otra
parle encontramos proporciones bastante más elevadas de hidalgos entre los
que emigraron del norte de España: castellanos viejos (95 sobre 1,600 varones) 6%, León (48 sobre 703) 6.8%, y las pro\.-'Íncias Vascongadas (42
sobre 463) hasta el 9%, Lo cual nos lleva a la conclusión de que entre
1560 y 1579 la emigración del sur de España era por aquellos años algo más
plebeya, en términos generales, que la del norte.

La Emigraci6n femenina 1560-79.
La proporción de emigrantes femeninas sigue aumentando a medida que
avanza el siglo. Mientras que en la época antillana (1493-1519) las mujeres
representaban sólo el 5.6% de la emigración total, y en la siguiente {152039) sólo el 6.3%, entre 1540-59 la proporción se dobló y más, alcanzando
el 16.4% a medida que los decretos reales iban haciendo más difícil, si no
imposible, para un bombre casado el emigrar sin su esposa o el permanecer
en el Nuevo Mundo sin hacerla traer. Pero la creciente crisis económica en
España y la esperanza de mejores condiciones en las ciudades coloniales
provoca una emjgración femenina todavía mayor en los años 1560-79. Entre los 17,587 nuevos pobladores identificados, nada menos que 5,013 ( el
28.5%) son mujeres o muchachas. De estas emigrantes femeninas (al menos una parte cada tres varones) las 1,989 (como el 4-0 %) eran o casadas
(1,904) o vjudas (85), siendo solteras las 3,024 restantes (60%). Por regiones el análisis es el siguiente: Andalucía 2,780 mujeres (55.4%), Castilla
la Nueva 872 (17.4%), Extremadura 668 (13.3%), Castilla la Vieja 384
(7.5%), León 172 (3.4%)i las provincias Vascongadas sólo 45 (0.9%),
Canarias 13 (0.3o/o), Galicia, Navarra, Murcia y Cataluña 10 cada una
(0.2%), Valencia 9, Asturias 8, Aragón 8, y el extranjero (principalmente
Portugal) 14 (0.3o/'o).
Si comparamos la emigración fem('nina con la emigración total de cada
región, hallamos que son mujeres en esta época menos de 6% de los emigrantes gallegos, aproximadamente el 9% de los vascos, el 20% de los leoneses y castellanos viejos, el 20.3% de los extremeños, el 26% de los castellanos nuevos, el 42.4 % de los andaluces, el 50o/o exacto de la provincia
de Sevilla, mientras que ¡de la ciudad de Sevilla mi.mio, a,mque parezca
me,itira, emigrat1 más mujeres que hombres!
Es de notar que Andalucía por sí sola sigue siendo como siempre la patria
de más de la mitad de todas las mujeres que pasaron al Nuevo Mundo, y
qu la mayoría de estas andaluzas proceden de la sola ciudad de Sevilla.

349

�El Cuadro siguiente compara los porcentajes sacados hasta la fecha:
Aiios

Total de pobladores
identificados

Total de
muj,res

% de muj,res
entre el total
de emigrantes

(j

◊

.
. . .. ... ..... ..
.. .. .. ..
... "'.
.. .... ... ... ...
=
.
.
.. .

o
o

...

o

(J

'o
o

o

o
o

o

o

o

o
o

o
o

o
o

o
o

o

o

o

o

1493-1519
1520-1539
1540-1559
1560-1579

5,481
13,262
9,044
17,587

1493-1579

45,374

308
845
1,480

Entu /as mujeres el % de
andaluzas

5,013

5.6%
6.3%
16.4%
28.5%

67.0%
58.3%
50.4%
55.4%

7,646

16.9%

55.2o/o

Destinos en América 1560-79.
Después de haber cedido por poco tiempo el primer lugar al Perú entre 1540
y 1559, México vuelve a ser una vez más el destino más popular del Nuevo
Mundo. Enlre 18,575 indicaciones de destino corresponden a México 7,218
(38.9%), al Perú 3 882 (20.9%), al Nuevo Reino de Granada 1,577 (8.5%),
a Santo Domingo 1,115 (6.0%), a Tierra Firme o Panamá 927 (5.0%), a1
Río de la Plata con Paraguay 736 (4.0%), a Chile sólo 488 (2.6o/o), a Guatemala 478 (2.6%), a Costa Rica 412 (2.2%), a Nicaragua 302 (1.6%), a
Honduras 259 ( 1.4%), al reino de Quito 242 { 1.3%), a Florida 229 ( 1.2%),
a Cuba 191 {1.0%) a Venezuela 167 (0.9%), a Puerto Rico 152 (0.8%),
a Yucatán 121 (0.7%), a Trinidad y Tobago 46 (0.2%) y a Tucumán 33
(0.2%).
Ahora vamos a examinar en mayor detalle la corriente emigratoria a la
Nueva España ( con la Nueva Galicia).

El Blo/o de todos los nuevos pobladores de México llegados entre 1560-79
procedieron de la parte sur de la Pevi.lnsula: Andalucía, Extremadur.a y Castilla la Nueva. Entre 7,218 pobladores identificados, los 3,174 (el 44.0%)
eran andaluces, y de estos últimos 2,209 (o sea el 70'}'o aproximadamente)
procedían de la provincia (y en la mayoría de los casos de la misma ciudad) de evilla. El alto porcentaje de andaluces entre los pobladores de
México sigue la tendencia tahlecida desde el principio:
Contribución andaluza a la colonización de México.
1520-39

1540-59

1560-79

35.0%

47.4%

44.0%

E&gt;..1:remadura y Castilla la Nueva ocupan el segundo y eJ tercer lugar con
1,370 (19.0%) y 1,296 (18.0o/o) respectivamente. A Castilla la Vieja con só351

�lo 690 (9.5%) le corresponde el cuarto lugar. Luego sigue a mucha distancia León con 244 (3.4%), y después Vascongadas con sólo 153 {2.1%).
Las demás regiones (Navarra 53 el extranjero 40, GaJicia 39, Aragón 38,
Asturias 30, Murcia 30. Canarias 25, Cataluña 19 y Valencia 17) comparten entre si el 4.0% restante.

El predominio de andaluces y extremeños entre los nuevos pobladores de
México -es uno de los rasgos sobresalientes de nuestros recuentos. Entre las
provincias se destaca por supuesto Sevilla con 2,209, Badajoz viene en segundo lugar con 1,066, después siguen Toledo con 704, Cáceres con 296,
Cádiz con 283, y Córdoba con 205, Huelva J 96, Guadalaj:wa 185, Ciud.1d
Real 181, Madricl 174 y Valladolid 163.

ESTADO DE LA HISTORIA ORAL EN LOS ESTADOS UNIDOS,
CO ALGUNAS I 1PLICACIONES PARA MtXICO *
DR. JoE B. FRANTZ
Universidad de Texas, Austii1

eonclusiones.
El examen de los datos que acabamos de presentar revela entre otras cosas
que para 1580, 1) el sur de la Península había aportado dos veces más
pobladores que el norte; 2) que más de la tercera parte de todos los colonizadores habían sido andaluces; 3) las contribuciones de las dos Castillas habían
sido más o menos iguales; 4) los vascos y navarros juntos habían aportado
menos del 5%, los gallegos apenas el 1 %, y todo el Reíno de Aragón
(Aragón, Cataluña, Valencia y Baleares), junto con Murcia, apenas el 2%;
5) aunque el porcentaje de canarios había crecido en cada una de las cuatro épocas ( del 0.1 % al 0.4%), este porcentaje siguió siendo casi insignificante no solamente en los registros de pasajeros sino también en nuestras
fuentes coloniales; y, 6) el porcentaje de extranjeros, que llegó a su apogeo
poco antes de mediar el siglo, habfa decaído notablemente para 1580, pero
siempre sobrepasaba la contribución de todo el Reino de Aragón.
Aunque todavía no se han analizado estadísticamente las corrientes emigratorias que hubo en siglos posteriores, los datos parciales de que ya disponemos
parecen indicar que con el tiempo la marejada de andaluces, extremeños
y castellanos nuevos perdió su fuerza y cedió ante una creciente emigración procedente de áreas lingüísticas y dialectales del norte: Galicia, Asturias
Vascongadas
avarra, Aragón y Cataluña. Pero nuestros recuentos para
el siglo XVI no dan lugar a dud'a que en cuanto a la formación del
primitivo español antillano, el cual, llevado a tierra firme, constituyó la base
de otros dialectos hispanoamericanos ( recuérdese la propagación de antillanismos por toda América) , el papel decisivo le correspondió al dialecto castellano-andaluz hablado por más de la mitad de las mujeres españolas que
emigraron, por más de la tercera parte de todos los hombres, y por la mayoría de los marineros y mercaderes que dominaban el comercio entre España y su imperio de ultramar.

352

LA

HISTORIA ORAL ha sido la más nueva técnica en la compilación de in[ormaci6n y en su conservación. Ha sido tanto en alzada como reprobada.
De hecho es la forma más antigua de la historia; proviene de la época en
que dos hombres se sentaban en el crepúsculo a rememorar sobre los animales que habían cazado esa mañana y los peces escapados. La única diferencia entre esos tiempos y éstos es la grabadora, la cual recoge las palabras
emitidas y hace posible que una secretaria o presunto autor, inteligente o no,
las transcriba y por lo tanto las perpetúe. La tradición oral nos dice mucho
de lo que sabemos sobre México antes de la llegada de hombres como Cortés. Gran número de texanos, el más notable de ellos J. Frank Dobie, han
ganado reputación universal, sentándose alrededor de las hogueras en la no('he, escuchando a los ancianos vaqu ros ontar historias de fantasmas; caballos alados, clarividentes reses de largos cuernos, y tesoros perdidos. Estos
íolkloristas tomaban notas de los puntos interesantes de las charlas, y entonces trataban de incorporarlos en cautivadoras historias, usando un lenguaje
tan preciso como fuera posible.

Pero ellos dependían de su memoria, y a pesar de sus atentados de transcribir con fidelidad las historias, ellos deben haber impuesto sus propios
sentimientos y palabras favoritas en sus cuentos. Lo que la grabadora ha
traído es fidelidad. Nos trae las palabras del orador exactamente según fueron dichas. Además nos b·ae la forma en que fueron pronunciadas, incluyendo sus mat:ces e infle.'Ciones. En otras palabras, haciendo uso del
viejo término usado n los mataderos, ''Todo se percibe menos el olor''.

"' Trabajo prese-ntado al Congreso de Historia del
Monterrey en septiembre de 1971.

oresre de Mixico, celebrado en

353

�Por conveniencia tanto como para :::iseguramos contra la destrucci6n inadvertida de una cinta única, nosotros generalmente transcribimos estas entrevistas, pero una página escrita a máquina es necesariamente de una sola
dimensión : le falta la profundidad de sentido y matices signüicativos de
la palabra hablada. La forma en que yo les pronuncio los adjetivos descriptivos puede ser más importante que los adjetivos en sí mismo . Puedo usar
una palabra inofensiva a primera vista, pero la manera en que la pronuncie
puede resultar, en un discurso, insultante; cuando esc1ita puede parecer que
estuviera haciéndole un cumplido.
Cuántas veces hemos salido de una conferencia con una persona mayor.
deseando haber podido tomar por escrito todo lo dicho. La grabadora no
permite hacer esto; haciendo una técnica de grabar historia, usualmente se
convierte en un compañero inadvertido en el triángulo entre el entrevistador
y la persona entrevistada. Una persona empieza a hablar, un pensamiento atrae
otros, y éstos velan datos por largo tiempo atesorados que de otro modo
no verían la luz de la palabra impresa. La persona ntrevistada amplifica lo
que puede encontrarse en la palabra escrita y comparte con nosotros información sobre lo que ocurrió entre bastidores, sobre motivos, sobre conflictos
entre personalidades, etcétera. i no nos da otra cosa, esta técnica de la
historia oral sí nos da una profundidad y color que en cambio promueve el
entendimiento de personas y sucesos.
La historia oral en los Estados Unidos, como mov1011cnto organizado, es
relativamente joven. Aunque existe evidencia que la conservación de 1a historia por medio de cintas grabadoras data por lo menos del año mil novecientos treinta y uno, en realidad la historia oral empezó en la primavera
del año mil novecientos cuarenta y ocho, cuando Allan Nevins, de la universidad de Columbia, puso en práctica un pensamiento que él había abrigado por quince años. Una década antes, el profesor Nevins había escrito que
los historiadores necesitaban ' una organización que hiciera un atentado sistemático para obtener de los labios y de los papeles de lo a..--nericanos
vivientes -los cuales hayan tenido vidas significativas- un testimonio más
completo de su participación en la vida política, económica y cultural de
los últimos sesenta años". Bajo la dirección de Nevins un atentado común
ha sido hecho por cerca de veinticinco años para comprender qué se ha
hecho con respe to a las decisiones que han afectado las vidas de unos cuantos
millones de norteamericanos.
Yo tuve un roce inadvertido con la rustoria oral cuando dirigía un curso
televisado que había empezado el difunto \i alter Prescott Webb. Nosotros
invitamos a cuarenta y un historiadores de los Estados Unidos para incluir
en una cinta grabada de televisión lo que ellos consideraban sus pensamien-

354

tos más importantes con respecto a la historia de nueslra nación. Entre estos
historiadores _estaba el bien conocido doctor Daniel Cosía Vtllegas, el cual
grab6 dos cmtas, maravillosamente severas, del punto de vista mexicano
sobre la ell.-pansión estadounidense.
. Ent_retanto la universidad de Columbia había empezado un programa de
histo~ oral sobre un anterior presidente de esa escuela, quien llegó a ser
el Presidente Eisenhower de los Estados Unidos. Cuando la biblioteca del
Presidente Eisenhower fue edificada en Abilene, Kansas, el proyecto fue transfe.
rido a los Archivos Nacionales, que administra dicha biblioteca. Los directores
de las bibliotecas de Franklin D. Roosevelt y Harry S. Trumao acordaron
que el reunir las historias orales correspondientes a esas dos administraciones
~ería ~a buena idea, y procedieron a formar programas para ello. Casi
inmediatamente después del asesinato del Presidente John F. Kennedy, se
come~~ó un proyecto de historia oral, el cual fue también prontamente
adqumdo por los Archivos Nacionales.
Temprano en la administración del Presidente Lyndon B. Johnson, éste
~om~~ó a pen~ar s~bre la iniciación de tal programa. Otras obligaciones
unp1d1eron Ja eJecución de la idea, pero anunciando el Presidente Johnson
e~ marzo ~cinta : uno de mil novecientos sesenta y ocho, que bajo ningunas
circunstancias sena él un candidato para otro término, él y sus ayudantes
empezaron a pensar seriamente en capturar los análisis y memorias de hombres importantes durante la administración de Johnson.
El result~~o fue que, ~vanzada la primavera de mil novecientos sesenta y
ocho, la of1c111a del PreSidente Johnson me llamó a Washington para tratar
sobre un programa de historia. Sin cansarles a ustedes con los detalles tediosos, yo estuve de acuerdo en entrevistar a personas -amigos tanto orno
enemigos- asociados con la vida y época de Lyndon B. Johnson. El Presidente
Johnson tiene un fuerte sentido histórico, y no de reputación edificada por
la acumulación de evidencias, sino de reputación propiamente edificada
por la acumulación de puntos de vista tanto desfavorables como favorables
-dejando la verdad salir a la luz, o como se quiera decir. Nosotros decidimos que me relevaría del cargo de ser un historiador privado si yo no era
pagado por la Casa Blanca ni por el gobierno; por lo que decidimos que sería
mejor que la universidad de Te.'ms pagara la cuenta.
Pasamos el verano calculando los costos, haciendo listas y formando el personal y una distinguida junta de consejeros.
Para principios de septiembre de mil novecientos sesenta y ocho, además
de mí, había cuatro entrevistadores que trabajaban todo el día, tres que trabajaban unas horas al día, y dos personas más, a las que se les pagaba de

355

�acuerdo con su trabajo. Ademá, yo tc!Úa 1m grupo secretaria!, del cual
clepend la fortuna d · ana organización; en este raso fue magnifica su contribucióu

Mis entrevistadores eran del tipo de profesor asistente, bien de ciencia política o de historia, con la excepción de una periodista de Boston. Yo los
escogí a ellos porque pensé que ellos tendrían perspectiva histórica y podrían anticipar las preguntas que pudieran hacerse dentro de veinte treinta,
y cuarenta años. E cogí a los profesores porque les daría extensión en sus
respectivas especialidades y porque eran jóvenes y bastante nuevos en el
ejercicio de sus carreras, y además ambiciosos. Escogí a cada uno por su
e pecialidad e hicimos entrevistas más o menos dentro de esas especialidades. Propiam nte, mi specialidad ha sido la de personas de edad avanzada.
Al principio hicimos dos tipos de entrevistas, con dos tipos de ntrevistados, o sujetos. Vimos a los que estaban jubilándose o de edad muy avanzada. El jefe de la Corte Suprema, Hugo Black, es octogenario; también
lo es James A. Farley. El senador Car! Hayden está en sus noventa. También entrevistamos a aquellos que desaparecerían de la escena de Washington o que entrarían en el anonimato una vez terminada la administración
de Johnson. Desde fines de la administración, hemos entrevistado a personas
de todo niv 1, de tod punto de vista politico, y a través de toda. la
nación.
En la América Latina hemos visto sólo a unos pocos dignatarios· entre
éstos están el ex~Presidente José Joaquín Trejas de Costa Rica y el reciente
Seer talio ele
untos Exteriores, Antonio Carrillo Flores. Tenemos fijada
la fecha de las entrevistas con los antiguos Presidentes Fe.mando Belaúnde
Terry de Perú, Eduardo Frei de Chile, y Gustavo Diaz Ordaz de México,
como también con el antiguo embajador de México en los Estados Unidos,
I-Iugo Margáiu y talus diplomáticos estadounidenses como Williarn Bowdler,
antiguo embajador en El Salvador; Tramas Mann, embajador en .fé.'&lt;ico;
y Raúl Castro, nativo de México, quien fue embajador en El Salvador }'
después en Bolivia.
A la persona entrevistada nosotros la alentamos a ser natural Pre[eriríamos que se den nombres y detalles, cerrando el capítulo durante el tiempo
de la vida del sujeto o del Presidente, por cincuenta años, o por cualquier
período, en vez de darnos una entrevista inocua que pueda ser inmediatamente
aprovechada. Sin tratar de aparecer altruista nosotros estamos tratando de
hacer un trabajo que permanezca por siglos· sabemos q_ue no podemos augurar
el futuro, sino esperamos qu mediante cierta saturación podamos sacar tanta
materia vital como fuera posible. Somos de piel bastante dura y omos has-

356

tanle analíticos, o c1mcos, que sabemos que cincuenta años más adelante
algún in\'e tigador-cscritor nos bendecirá aunque otros muchos nos censurarán por no haber averiguado más.
'
Estamos rom·encidos también de que la mayor parte de los entrevistados
han sido tau francos como podrían ser. E ta última frase es importante,
porque hay algunos representantes que a través del tiempo han dado conf~rencias de prensa tan cautelosas que todavía tienden a presentar tales .se1oncs aun cuando ellos creen que éstas son reveladoras. Por otra parte me
ha sorprendido cómo muchos de ellos se han esforzado en presentar en lenguaje sencillo su manera de sentir sobre otros col gas, y no han mostrado disposición de ocultar ningún material. Cuando yo les hacía preguntas sobre
el hecho de que su franqueza podría ofender y poner en peligro relaciones,
se encogian de hombros como diciendo "y eso qué, yo ya he terminado mi
carrera y no me importa quién se entere de lo que siento". Me recuerdan
a antiguas reinas del cinc que buscan desquitarse con otra actrices por inadvertidos descuidos y menosprecios sufridos durante años.
Algunos de estos temas han sido deleitosos, algunos incendiarios, algunos
reveladores, y algunos inocuos. En general he adquirido un gran respeto
por el profesionista burócrata como hombre que sabe su profesión. Él es
articulado y él es analítico. ti llegará a la cima de su departamento, estoy
convencido, en cualquier sector privado de la economía. Aunque algunos
en esas alturas no se han enterado mucho de lo que pasaba en los nivele~
más bajos, la mayoría son juiciosos y sagaces. Sin sorprenderme, la gente
del departamento de justicia, desde el secretario asistente para arriba, han
siclo los más deta1Jados. Pero eso es de esperane, ya que los abogados viven
del hablar y recordar.
OriginaJmentc preparé una Ji ta de mil seiscientas personas que debían
ser entrevistadas, porque despu ~s de todo, Lyndon B. Johnson vino a Washington por primera vez en mil novecientos treinta y uno -hace cuarenta años-y sirvió bajo seis presidentes (la sexta parte de todos los presidentes de nuestra historia) inclufendo su propia administración. Durante los últimos veinte años él se ha encontrado en medio de todo, y a través de astucia y buena
fortuna, fue él un congresista notable desde su primer término. Durante ese
largo período con an hombre que puede expanderse tanto como el Presidente Johnson, uno puede encontrar un número ilimitado de pei-sonas cuyas
vidas ·¡ ha tocado.
Las sorprcs:J. siempre surgen, como lo fue una hace dos año cuando alguien me puso en la pista de Erich Lcinsdorf, el director de la Orquesta Sinfónica de Boston. El maestro Lcinsdorf hubiese tenido una carrera entera-

357

�mente dilere11tc si en mil novecientos treinta y siete, cuando se le rehusó
su permiso de inmigración y la renovación de su permiso de trabajo, él no
se hubiera puesto en contacto con Johnson, el congresista novato de Texas,
quien no lo hubiera distinguido de Pedro de los palotes. Leinsdorf, sin embargo, tenía un amigo que conocía al congresista Johnson.
Esperando la e,qmls:ón de Leinsdorf de los Estados Unidos en un término de diez días, este amigo reunió al joven músico y al joven congresista,
y John on se puso a trabajar para prevenir que Leinsdorf tuviera que regresar a Austria, la cual en el transcuno de su estancia en los Estados Unidos, había caído en manos del Anscltluss de Hitler. Pero el congresista Johnson
co pudo cludir el si tema de cuotas de los Estados Unidos ni lograr la renovación del permiso de trabajo de Lcinsdorf. Sin embargo, estudió las posibilidades de inmigración, encontró que Leinsdorf podía entrar a Cuba,
llamó al cónsul americano en La Habana --quien e encontraba en e) campo de golf- para explicarle el problema, y mandó a Leinsdorf como inmigrante austriaco a Cuba justamente antes de que el músico abandonara
los Estados Unido . En vista de que teníamos una política liberal de inmigración con Cuba, Leinsdorf entró desde La Habana, con toda la riqueza
de su contribución musical que él ha representado para los Estados Unidos
en los treinta años subsiguientes.
Como diez años después eJ doctor Leinsdorf estaba contando esta historia
en una re epción musical en Washington, cuando el entonces vicepresidente
Johnson se le acercó, puso afectuosamente un brazo sobre sus hombros y le
dijo: "Erich, esa es una buena historia y no tengo inconveniente que usted la
cuente, pero ¿no sería bueno reunirnos para buscar una ciudad mejor que
La Habana de la cual usted hubiere venido?"
Incidentalm nte, la experiencia con Leinsdorf causó que el congresista
Johnson se interesara en el sistema de cuotas de inmigración, un estudio que
dio fruto tres décadas más tarde cuando bajo el Presidente Johnson, el sistema de cuotas fue eliminado.
Experiencias e historias como estas, aunque anecdóticas, tienen significación abundante. El secretario Robert Weaver, el primer negro miembro del
Gabinete, nos cuenta cómo no llegó a conocer a Lyndon Johnson hasta la
década de mil novecientos sesenta, aunque ya habia oído hablar de él desde
mil novecientos treinta. Weaver había sido, junto con hombres como Ralph
Bunche, uno de los jóvenes intelectuales activistas negros en Washington.
La Administración Nacional de la Juventud se había establecido, y en los
ojos de muchas personas en Washington, esta fue una ruina. Pero en las
palabras del secretario Weaver, ''Empezamos a recibir noticias, especialmente
358

ele Texas, que un director de \·einte y siet-e años de edad de la Administración Nacional de la Juventud no estaba usando los fondos de la agencia
para protección política como lo estaban haciendo la mayoría de los directores de los estados, sino que de hecho, estaba gastando la mayor parte de
los fondos en los negros y los golpeados por la pobreza". Dijo entonces que
él sabía que el congresista Johnson debería ser observado, porque no actuaba
como un texano tradicional o del Sur.
La entr vista con el senador Car! Haydec valía la pena, si no por otra ra•
z6c que la de haber venido de Arizona al Congreso en mil novecientos doce,
el primer rongresista ( de este estado) y quien ha permanecido en el Congreso
desde entonces. Ha servido a diez presidentes, y nos da una evaluación
comparativa de lo que valen . .Es raro encontrar un hombre que ha conocido a diez presidentes. Su ensayo sobre el presidente William Howard Taft
contiene una anécdota suficientemente mundana, que el secretario que transcribió la cinta rehus6 mecanografiada. Dentro de cien años esta va a deleitar a algún folklorista como una forma del bajo humor político del siglo
veinte.
Está claro que el material verdaderamente sustancioso no puede ser compartido desde esta tríbuna. Todos, desde el Presidente Johnson hasta el estudiante más humilde, tienen que obedecer las reglas de la confidencia y
pueden ver este material solamente bajo los más estrictos reglamento . Cuando se complete este proyecto, las cintas y transcripciones e pondrán en la
nueva Biblioteca John.son, como una rama de los Archivos Nacionales.

Como sin duda saben ustedes, la Biblioteca Johnson representa otro paso
más en el desarrollo de la idea de las bibliotecas presidenciales. Mientras que
el dinero para las bibliotecas presidenciales se había reunido por medio de
subscripciones privadas el costo de construcción de la Biblioteca Johnson
fue absorbido por la Universidad de Texas. Al completarse, la biblioteca
fue traspasada a los Arclúvos Nacionales, y todo lo conectado con la Biblioteca Johnson fue entregado al gobierno federal, lo que al final de cuentas significa todos los norteamericanos, como parte de nuestros tesoros nacionales. Así es que las reglas para la utilización de estos materiales serán
establecidas por el archivista de los Estados Unidos. Las reglas serán entonces las mismas que existen para cualquier otro tesoro nacional de archivos. Personas cualificadas pueden examinar cl material bajo las mismas condiciones que se usan para ir a los Archivos Nacionales y pedir ver los documentos de la Oficina Aduana! de Laredo.
La razón en que se funda toda esta acti iclad es que en esta época de aparatos electrónicos, particularmente el teléfono y sus afiliados, y con una figura

359

�p{1blica como la de Johnson, quien condujo mucho de. su trabajo cara a cara,
mucha de la documentación del pasado simplemente no existe. Uno añora
los apacibles días cuando el Presidente Grant escribió una carta de siete
páginas a su embajador para que la transmitiera al Presidente Lerdo de Tejada, y recibió del embajador seis páginas de la respuesta de Lerdo, y entonces contestó esa misiva con otra carta de cinco páginas, y así sucesivamente. Uno podía ver las ideas y acciones en evolución.
Pero ahora, fijemos la atención en el Presidente Johnson: digamos que
él llama a alguien y más tarde a cinco o a seis personas
más con quienes discute esa idea, uno o dos vienen a verlo con relación a
esto, hubo Wl cambio de memorándums para un determinado personal para
qu pusieran e ta idea en marcha, y un día llegó un borrador en limpio,
seguido por un memorándum aceptando o rechazando ese borrador. ¿ Qué
fue lo que pasó? ¿Quién supo? ¿Quién sabe?
él tuvo una idea,

Un ejemplo muy frecuente, y podría compartir otros muchos, es el del
Programa de Ciudades Modelos. Empezó como una idea, le gustó al presidente, y habló con Robert Weaver, secretario de Viviendas y Desarrollo Urbano, un departamento nue o en el gobierno federal. EJ atado de cabos
sueltos necesarios en el establecimiento de un nuevo y difuso departamento
causó que el secretario Weaver le dijera al presidente que el Programa de
Ciudades Modelos era más de lo que él podía manejar. Para entonces un
gran número de posibles obstáculos se habían señalado, y el presidente, de
acuerdo con Jo que yo sé, sugirió que se suspendiera el programa. Así se
hizo.
Pero dos personas relativamente anommas, una, el asistente administrativo del senador Edmund Musk.ie y la otra, segundo escalón asistente de la
Casa Blanca llamado Larry Lcvinson ambos desconocidos del amplio mundo, pensaron que la idea era válida, hablaron sobre ella con todo el que
estaba dispuesto a oír y con algunos que no lo estaban, y en general mantuvieron la presión. Un día, esta presión llegó de nuevo al Secretario Weaver,
quien entonces se puso en contacto con el presidente, diciéndole que él había allanado sus dificultades de organizar el departamento y podía ahora
ocuparse de esto.
El presidente contestó, 'Está bien, vamos a hacerlo", y el intento de establ cer el programa se inició. Éste ahora es ley, procedimiento y política, y
algunas ciudades están ya listas para reobir la primera concesión. Si es un
programa bueno y viable no es el caso. El caso es que casi nada de esto hubiera sido visto en los registros públicos. El desarrollo de la idea de las
Ciudades Modelos es una historia de personas hablando personalmente, de

360

personalidades, algunas anonUI1as, quienes no dejaron un programa morir,
y de su influencia sobre las personas que tienen el poder de convertir ideas
en acción.
Pero la historia oral no necc ·ita ser limitada a presidentes y reyes y oficiales de gabinete. Si una acción tiene validez, sus ins.inuaciones son universales. No importa cuán local o parroquial alguna actividad pueda parecer, toda es parte de esa gran acumulación del pasado y presente que forma
la totalidad de la vida en un barrio, en una ciudad, en una provincia, en
una nación y en el mundo.
Los poderes de recordar y recapturar son esenciales para el entendimiento

de las fuerzas que nos han traído a este momento, que han formado nuestras
creencias y nuestras co tumbres. El sujeto que está siendo entrevistado puede ser un aislado y aparentemente insignificante pastor de ovejas, pero si
él percibe la verdad en alguna acción de su rebaño, entonces él nos está diciendo algo sobre la vida del hombre y por lo tanto, sobre nosotros.

El .resultado ha sido una epidemia de proyectos de historia oral. En los
Estados Unidos bastantes de estos proyectos de grandes y pequeños designios existen, que se ha formado un grupo nacional, conocido como la ~ ciación de Historia Oral, que tiene reuniones anuales, a las cuales asisten
alrededor de doscientos miembros. Entre paréntesis, la reuni6n del año
de mil novecientos setenta y dos tendrá lugar en el Campo de la Universidad de Texas en Austin.
Sobre un.a base más regional, el Estado de Texas ha visto una multiplicación desde caros y ambicioso proyectos, hasta algunos pequeños en los cuales
un hombre con una grabadora se pasa el fin de semana y otros ratos libres
alentando a abuelas y abuelos a hablar sobre los primeros días en esa región.
Mi propia Universidad de Texas, por ejemplo, tiene cuatro proyectos de
los que yo sé. Además de aquel con el que estoy afiliado, el Colegio de Administración de Negocios está entrevi tando a prominentes hombres de negocios en toda la regi6n para saber cómo ellos se elevaron a la posición que
ahora ocupan y para capturar sus filosofías económicas y sociales. Otro proyecto reúne reminiscencias de los primeros trabajadores de pcYLos petroler~s,
desde el más rudo hasta los dueños. Finalmente, el Centro para Estudios
Intraculturales de Folklore e Historia Oral reúne material relacionado con
toda clase de pioneros, particularmente aquellos e.n los llamados grupos minoritarios. Originalmente el proyecto fue supervisado por el doctor Américo Paredes quien vino del valle de la parte baja del río Grande, y quien
es ahora director de los Estudios Mexicanoamericanos en la universidad. Se
están obteniendo memorias tan rápidamente como es posible, de personas

361

�ancianas quienes han sido testigos de peculiaridades en la vida del suroeste
de los Estados Unidos. Naturalmente, por conveniencia, el material viene
principalmente de personas en los Estados Unidos, pero los entrevistadores
cruzan la frontera con alguna frecuencia para grabar informes de la vida
tal como era en el lado mexicano desde hace treinta a ochenta años. Los
estudiantes que trabajan en folklore, bastante entusiastas, se han internado
profundamente en Mé.xico para reunir narraciones de experiencias más tempranas.
La Universidad del Estado de Nuevo México, representada durante estos
tres días por el profesor Charles Harris, también tiene un proyecto dirigido
a salvar las más posibles reminiscencias personales de los mexicanos en ambos lados de la frontera. Sin estar seguro, yo diría que similares proyectos
existen en Arizona y en el sur &lt;le California. Siguiendo este modo de pensar, nosotros debemos tener una persona que recoja las memorias de inmigrantes cubanos antes de que sus recuerdos empiecen a borrarse.

A fines del año de mil novecientos setenta, yo interrogué a personas en
todo Texas tratando de averiguar qué programas se estaban llevando a cabo.
Mi esfuerzo trajo noventa y nueve reportes de proyectos. Éstos incluían entrevistas con personas de las siguientes categorías: líderes veteranos de trabajadores, viejos vaqueros en el área del llano estacado en Texas; leñadores
en el este de Texas; canciones folklóricas; testigos de un linchamiento público y del incendio de un edificio de la corte judicial en mil novecientos
treinta; viejos políticos texanos; cultivadores de algodón y ferrocarrileros;
antiguos oficiales de la justicia; personas asociadas con la Universidad A&amp;M
de Texas; historias de condados; pioneros educadores; y descendientes de
habla española de antiguos colonizadores de Goliad y La Bahía.
Algunos pueden ser proyectos extensos, como los fundados por la Universidad Tecnológica de Texas, donde han sido grabadas más de mil doscientas
horas de cinta conteniendo reminiscencias de viejos pobladores, personas prominentes, y testigos olvidados de sucesos notables; o en el Museo Histórico
de las Planicies del Panhandle, donde las mismas clases de personas han
sido entrevistadas en los últimos veinte años. Pero con mayor frecuencia,
el proyecto es la responsabilidad de un solo hombre, pagado por algún entusiasta local por su interés en la historia, y por sus sentimientos por la importancia de pasadas escenas. Ya sea grande o pequeño, cada proyecto perpetúa un conocimiento de historia, pero aún más import:mte, un sentimiento
por la historia.
Yo no pretendo saber cuánto está haciendo México en el campo de la
historia oral. Yo sí sé que los primeros días de la continuada Revolución

362

Me..xicana han sido bastante bien cubiertos por entrevistadores trabajando
particularmente con los principales en ese magnífico desarrollo. Pero México, así como los Estados Unidos, tiene mucho más que ofrecer que líderes.
Su herencia cultural es rica, pero ésta ha debatido largamente con el problema
de si hacer su cultura española, indígena o alguna clase de mezcla. Mé.."&lt;ico
aún maneja grandes ranchos ganaderos en un estilo que haría sentirse cómodo a un ranchero del año de mil setecientos setenta si éste regresara a
Coahuila en mil novecientos setenta. Pero el período del rancho mexicano
está cambiando ante nuestros ojos entre más y más propiedades se dividen,
entre más maquinaria se usa, y entre menos hombres soportan las incomodidades del vivir y dormir al aire libre, con sólo una rara visita al pueblo y a
la cantina.
El lado mexicano en su larga y colindante frontera con los Estados Unidos, particularmente con Texas, no ha sido enteramente e,q&gt;lorado en sus
aspectos personales. Lo mismo es cierto en cuanto a la expropiación de las
posesiones de petróleo de compañías en los Estados Unidos, y el afán de hacer de Pemex una viable institución comercial. Toda la estructura de
e21.J)ansi6n de servicios sociales en México necesita ser desenredada. En este
momento México tiene una oportunidad peculiar porque ha mantenido una
buena relación de trabajo con Cuba, mientras que el vecino más cercano
de esa isla turbulenta la considera más como una amenaza que como una
vecina. El impacto, o la falta de éste, del movimiento chicano en los Esta&lt;los Unidos sobre la juventud en México, debe ser registrado antes de que
sea raci011alizado y por lo tanto se borre. Y el asombroso incremento de ciudades industriales como Monterrey y Guadalajara necesita ser registrado.
¿ Cómo se ha administrado México para atraer tanta industria del Norte sin
haberse colonizado económicamente? Esta historia merece una investigación más detenida
Las posibilidades son intenninables. Ellas encierran las reminiscencias de
los hombres que edificaron el moderno Monterrey, norteamericanos como
Joseph A. Robertson, nacionales como Adolfo Zambrano; el esfuerzo de proveer a Monterrey con servicios, especialmente el de agua adecuada; la mujer vendiendo alfarería o tortillas en el mercado público; el movimiento que
rehabilitó la zona rosa; conflictos de eclesiásticos contra antieclesiásticos;
la promoción del turismo; y los efectos de la introducción de servicios médicos y educacionales en áreas rurales. Los proyectos pueden ser altamente
personales, como una colección de canciones y recuerdos de hombres solitarios en las montañas. O ellos pueden contener importancia nacional, como
la elevación del ballet folklórico a aclamación internacional, o el intercambio entre bastidores que produce un candidato del Partido Revolucionario
Institucional.

363

�Todo lo que puedo decir es que Monterrey, uevo León, y México táu
precisamente donde Austin, Texas, y los Estados Unidos están en el terreno
de la lú toria oral. La historia e tá ahí, esperando como una novia ansiosa
&lt;le ser llevada a través del umbral a sus nuevas aventuras. Así pues, con la
historia oral, una nueva aventura que puede revelar intimidades históricas
y satisfacciones hasta ahora desconocidas y en muchos casos con la posibilidad de perder e para siempre si no los captamos prontamente en grabadoras y mecanográficamente.
LOS PLANE

DE AYUTLA Y MONTERREY*

fochas gracias.

DR. EowARD H. MosELEY
nivel"!lidad de Alabama
CADA GE 'ERACH&gt;N d hi toriadores reinterpreta el pasado, alguna veces añadiendo nueva prrspe tiva y objetividad a los mayor s movimientos. Muchas
veces, sin embargo, nuevas interpretaciones son superpuestas al rígido esqueleto de los hecho ya aceptado, pero dejando ignorados algunos acontecimientos igualmente importante . Un ejemplo de este proceso puede ser
encontrado en el Musco Histórico acional de la ciudad de México. La inscripción que halla debajo del retrato del Coron I Juan Zuazúa dice: "Concurrió a la Revolu ión de Ayutla, al lado del grupo liberal". 1 Esta inscripción concuerda con el hecho aceptado en la historia mexicana, que de igna
al período que va d de el lo. de mayo de 1854 hasta el 9 de ago to de 1855
como la era de la Revolución de Ayutla.

Juan Zuazúa apoyó la causa liberal de aquella época, pero no bajo la
bandera de Ayutla. Él se adhirió a un separado e igualmente importante
movimiento del norte llamado "El Plan de fontcrrey", proclamado por antia"o Vidaurri el 25 de mayo de 1855.
Este movimiento contribuyó en gran parte al levantamiento en contra de
la dictadura de Antonio López de anta Anna, y a las dificultades que se
suscitaron lucero de su derrocamiento. Un panorama más exacto de M 'xico
en la mitad del siglo XIX puede ser logrado a través de un examen de lo
dos plan s: el ele Ayutla y el de Monterrey.
El lo. de marzo de 1854, el Coronel Florcncio Villarreal pronunció el

*
en

Trabajo presentado al Congreso de Historia del
lonterrey en 1971.

1
In cripción debajo del retrato de Juan Zuanía
México.

'oreste de México, celebrado
Museo de Historia

acional,

365

�Plan de Ayutla, llamado a la cesación de la dictadura y a la necesidad de
formar una convención constitucional. Este acto fue rápidamente secundado por Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, y se volvió el foco principal
de la oposición a1 gobierno nacional. Muchos de los que se habían plegado
bajo esta bandera, lo hicieron por razones puramente personales. Además el
plan contenía muy pocas medidas positivas, y siempre fue considerado como
r ncialmente negativo y de 'origen... sumamente gris". 2 Comonfort representaba a la fracción moderada, pero muchos de los puros, exiliados en
Nueva Orleáns, dieron su apoyo a Ja causa, esperando poder contribuir,
en parte, a la reconstrucción de la nación, después de derrocar a Santa
Anna. 8
Lo más importantes sucesos miljtares de los primeros días de la Revolución estuvieron centrados en el estado de Guerrero y a lo largo de la costa
del Pacífico. En Michoacán el poderoso caudillo Santos Degollado brindó
su apoyo a los esfuerzos de Comonfort. Juan José de la Garza tomó el estandarte de la Revolución en Tamaulipas en 1854, y extendió sus actividades
hasta el interior de Nuevo León. A pesar de haber fracasado al tratar de
sa ar al poder federal en el noreste, los esfuerzos de De la Garza desviaron
la atención del gobierno, que hasta ese momento había estado luchando
contra las fuerzas de Alvarez; ayudando de este modo a la causa de la rebelión.~
La prensa federal denunció a la revolución proclamada en Ayutla, como
un movimiento prosc1ipto: " ... no es otra cosa que el vandalismo de hor-

2 MAR.Jo DE LA Cue:vA (ed. ), Plan de Ayutla, Conmemoración de su primtr Cenlcnario (México, Ediciones de la Facultad de Derecho, 195-}), Pr6logo: WAuu
ScHOLl:, S, Muican Politics During The Ju/Jrez Regime 1855-1872 (Columbia, Mo ..
Univcrsity of Missouri Prcss 1957), 3. "The revolt agairut Santa Anna epitomizes
in many ways the complexity of the political sccnc. . . various lcaders represcnted

nll shadcs of opinion".
2

Lucio

MENDlETA

v NúÑEZ, "La r voluci6n de Ayutla desde el punto de vista

socio16gico", Mario de la Cueva (ed.), Pla11 de Ayutla, 28-30; RtcuARo A.

JOHN soN,

Tite Mexican Rlivolulion o/ Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ the Evolution and
Deslructíon of Santa Anna's La.it Dictatorship (Roch Island, Illinois: Augustana
College Library, 1939), 54-60.
• Jou soN, The Revoltttion of Ayulla, 52-60; ToMÁS SÁNCHE.Z HnRNÁNDEZ. "La!
Operaciones Militares como consecuencia de la prodamad6n del Plan de Ayutla
Hasta el Triunfo de la Revolución Liberal", Mario de ta Cueva (ed.), Plan de
Ajutla, 163; SANTIAGO RoEL, Nuevo León, Apuntes Hist6ricos (Monterrey, 1952),
152.

366

das desenfrenadas que á todo trance quieren la devastación de nuestra patria, y el triunfo de la más inmunda demagogia".~
En el año que siguió a la proclamación de Ayuda, los oficiales federales
de Nuevo Le6n trataron de ocultar los crecientes problemas de contrabando,
robo y declinación de la moral en dicho departamento.º Pero de cualquier
modo, existia un gran descontento, y el ejército que supuestamente debía
mantener el orden, fue desamparado. En mayo, el general Gerónimo Cardona anunció desde Monterrey la falta de dinero para pagar a sus tropas,
agregando que ni siquiera los oficiales tenían zapatos para usar. 7 El pueblo
de la frontera del norte, sentía una profunda desconfianza y frustración en
relación con todas las fraccion s de la región central de la nación. Sus
constantes súplicas solicitando ayuda en contra de las correrías de los indio , no habían sido contestadas, y ellos no habían recibido casi beneficios
en retribución a lo impuestos y a los tributos a la tropa que habían pagado.
S. D. Mullowny, cónsul de los Estados Unidos en Monterrey, comprendió
que los estados limítrofes tenían poco interé en las guerras que ardían en
el interior: "Every revolution to them is a new tax in moocy and a drain
of population for retruits".s La gente de la frontera tenía muy poco en común con los forjadores del Plan de Ayutla. Era este el momento propicio
para el surgimiento de un movimiento paralelo en contra de la dictadura,
y esa oportunidad fue aprovechada por Santiago Vidaurri.
Por más de un año después de la declaración del Plan de Ayutla, Vidaurri actuó como Secretario del departamento de Nuevo León. Durante todo
ese tiempo gozó, aparentemente, de la confianza de sus superiores.º En los
p1·imcros meses de 1855. sin embargo, comenzó a preparar Jo planes para

• El Omnibus, 9 de marw de 1855.

• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de Nuevo León, 22 de marzo
de 1855, 19 de abril de 1855; E( Omnibus, 20 de enero de 1855; Cardona a Ministro de Guerra y Malina, 9 de mayo de 1855, El Rtstaurador de la Libertad, 4
de junio de 1855.
' Gerónimo Cardona a Ministro de Guerra y Marina, 17 de mayo de 1855, El
Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855; Cardona a MiniJtro de Guerra y
Marina, 9 de mayo de 1855, El Rutaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855;
llERMENEClLDO DÁvn,A, Biografía del Sr. General Don Juan Zuazúa (Monterrey,
1892), 24.
' S. D. Mullowny a William L. Marcy, 1O de mayo de 1855, Di.rpa1ches from United
States Consuls in .Monterrey, México, IB·W-1906 (Microfilm, Nalional Arcllives, Washington, D.C.) .
1
Gcr6nimo Cardona a Comandante General del Departamento de Tarnaulipa.s, 16
de mayo de 1855, El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855.

367

�derrocar a la dictadura en el noreste. La noche del 11 de mayo Vidau.rri
dejó Monterrey acompaiíado por un pequeño grupo de hombres, incluyendo
dos jóvenes estudiantes de leyes: Simón de la Garza y Mclo e Ignacio Galindo. En Lampazos se unieron a Juan Zuazúa, quien con anterioridad había alzado la bandera de la Revolución bajo el título de Restaurador de la
Libertad. 10 Cardona dijo:

U 11a defección escandalosa . .. en la villa de Lampa:os; el ex-secretario
de este gobierno D. Sa11tiago Vidaurri, levantando el estandarte de una
rebelión á mano armada, sin proclamar ningú1i principio, ningún plan
politico, ni alguna idea de mejora, y traicionando á la confianza. .. se
ha lanzado en la carrera de perdición, de crímenc,r )' de sangre con que
todos los revolucionarios han orillado á nuestra desgraciada patria . .. 11
A la semana siguiente Vidaurri y Zuazúa se dirigieron hacia el sur, reclutando más soldados en Villaldama y Salinas Victoria. Al amanecer del 22
de mayo iniciaron el ataque a Monterrey. Al mediodía del día siguiente, Y
después de algunos signos de resistencia, Cardona capituló, poniendo la ciudad en manos de los rebeldes de Lampazos. 12 Para calmar el miedo de la
población, Vidaurri dijo que intentaba restablecer el or~en ,Y la paz en . el
mínimo de confusión posible. Aseguró a Cardona guc nmgun acto de violencia sería cometido en contra de su persona.13 Al pueblo de Nuevo León
le prometió restaurar sus derechos y su soberanía.14 Para poder afi~nzar ~u
posición y dar a la toma del poder un tono de legalidad,, Don ~ant1ago_ eligió un comité de tres iudadanos honorables (Jo é de .Jesus Dávila y Prieto,
Juan Ncpomuccuo de la Gana y Evia y Manuel P. de_ Llano), para q~e
prepararan un acta sobre los objetivos y el plan de acción que se llcvana
a cabo. El documento que surgió de ese comité, el 25 de mayo de 1855,
fue el Plan de Monterrey. El acta nombraba a Vidaurri Jefe del Estado, Y
también a una junta consultiva de dnco miembros, para que lo asesora. El

D'AVILA, z~uazu'a 1 ?4-25Periódico Oficial dd Gobierno del Departame11to de
...
,.
Nuevo LBtSn, 17 de mayo de 1855.
" Cardona a Comandante General del Departamento de Tamaulip:is, 16_ de mayo de 1855 El Restaurador, 4 de junio de 1855; PeritSdico Oficial del Gobierno dtl
Departamento de Nuevo León, 17 de mayo de 1855.
m

El Restaurador, 4 de junio de 1855.
"El Restaurador, 4 de junio de 1855: "Señor, yo no soy asesino ni sanguinario:
yo que detesto la rrvoluci6n, be siclo arrojaclo a ella por V.E. • • ."
" Circular de Vidaurri, 23 de mayo de 1855, El Rrstaurodor, 28 de mayo de
1855.

sistema judicial se debió mantener casi sin cambios, y todas las municipalidades del estado fueron invitadas a unirse en la aprobación del plan. El
aspecto más notable del plan establecido para Nuevo León era: " ...reasume
su soberanía, libertad e independencia mientras un congreso nacional. . . establece el sistema y forma de gobierno que debe regir a la República". Este
fue, en su origen, un acto establecido para Nuevo León, pero que luego se
designó para toda la región del noreste. Los estados de Coahuila y Tamaulipas fueron invitados a adherirse al movimiento.111
Ninguna referencia fue hecha en relación al Plan de Ayutla o a sus lideres. Era evidente que Vidaurri y sus confederados consideraban que su
movimiento era independiente y de contenido propio. De hecho, el caudillo
vencedor apelaba al orgullo y el sentimiento de independencia de los hombres de la frontera:

Nuevo Le6n no se compone como los Estados del interior en gran parte
de indios miserables: tenemos conciencia de nuestro deber, y al mismo
tiempo de nuestro poder '.Y derechos, '.Y muy vivo el sentimiento de la
dignidad de hombres libres para dejarnos ultrajar por la fuerza, en lugar
de ser regidos por leyes justas. 16
Naturalmente los oficiales del gobierno nacional censuraron al movimiento
que había triunfado en Monterrey. El general Adrian Woll, comandante
conservador en Tamaulipas, caracterizó a sus lideres como "bandidos y sediciosos" .u El Periódico Oficial de San Luis Poto.sí publicó un alarmante artículo:

Monterrey ha mcumbido al golpe combinado de traidores contrabandistas, y de filibusteros, cuyos vínculos son arrancar a los Departamentos
del Norte su fisonomía, y convertirlos en colonia de los Estados-Unidos .. .18
Vidaurri neg6 rotundamente estos cargos, y también la posibilidad de unirse a los Estados U nidos, o de querer establecer la República Independiente
de Sierra Madre, como muchos conservadores proclamaban. El caudillo defendió su movimiento diciendo que concordaba con los principios de na11

u

368

u

Vivo la República Mexicana, 2 de mayo de 1855.
El Restaurador, 4 de junio de 1855.

" Decreto del General Woll, 28 de mayo de 1855, El fJmnibus, 12 de junio de
1855.
' Periódico Oficial de San Luis, citado en El Omnibur, 6 de junio de 1855.

369

�cionalismo y libertad, e insistiendo en que se convertiría en el foco principal
que liberaría a la nación del despotismo. "Nuevo León es hoy el asiento
en que reposa la libertad, y pronto con la toma de Matamoros se estenderá
más y más hasta llevarla al Palacio Nacional ... " 19

terrey para proteger el centro de su baluarte poHtico. 25 Permaneció en Monterrey sólo el tiempo necesario para preparar y dirigir el ataque a Coahuila.
El 22 de julio una fuerza de 3,000 hombres se dirigió a Saltillo, y al día siguiente expulsaron a los defensores de sus posiciones. 26

En las dos semanas que siguieron, muchos de los pueblos de Nuevo León
habían dado su apoyo al plan que bahía triunfado en Monterrey. La oposición en la región sudoeste del estado fue efectivamente sofocada bajo la hábil dirección de José Silvestre Aramberri y de Mariano Escobedo. 20 Estos
dos jóvenes oficiales estaban destinados a ocupar un importante lugar en la
carrera de Vidaurri; primero como sus defensores, y luego como sus tenaces
oponentes. El coronel Zuazúa continuaba reclutando tropas y recolectando
armas y equipos. 21 Muy apurados por la falta de dinero, los autores de la
revolución se encontraron muchas veces tomando algunas de las mismas
medidas arbitrarias que habían criticado en los oficiales conservadores. 22

Después de esta significativa victoria, el Ayuntamiento de Saltillo aceptó
el plan de Monterrey, y dio a Vidaurri el comando político y militar de
Coahuila. 21 Estos aparentes actos de hospitalidad no cegaron al victorioso
caudillo, quien sabía que muchos ciudadanos de Saltillo se sentían ofendidos por la toma del poder por parte del estado vecino. El apoyo dado por
las municipalidades del norte de Coahuila, al ejército del norte y a su comandante fue, sin embargo1 más sincero. Vidaurri confiaba en el apoyo de
sus parientes y en el de sus amigos de la niñez. En Monclova, la tradicional
desconfianza en los jefes políticos de Saltillo condujo a una entusiasmada
aceptación del Plan de Mooterrey. 28

Vidaurri no se contentó con quedarse ocioso en sus nuevos cuarteles generales. Asumiendo el título de General en Jefe del Ejército del Norte, incursionó con sus fuerzas en los estados vecinos de Coahuila y Tamaulipas.
Tempranos movimientos hacia el este, dieron sus frutos cuando el 30 de mayo, los oficiales de Ciudad Victoria aceptaron el Plan de Monterrey y contribuyeron a la causa con un ejército de 800 hombres bajo el mando de Juan
José de la Garza, gobernador provisional de Tamaulipas. La ciudad fronteriza de Mier también anunció su apoyo al movimiento. 28 Confiado por el
rápido éxito, Vidaurri tornó personal mando de la expedición en contra del
ejército del General Adrian Woll en Tampico.24 Cuando la victoria parecía
fácil de alcanzar, las fuerzas conservadoras de Saltillo atacaron Monterrey,
constituyendo una amenaza para la base de operaciones de Vidaurri. El 13
de julio, d caudillo abandonó sus e fuerzos en Tamaulípas y regresó a Mon-

¿ Cuál fue el impacto nacional de los hechos que eran llevados a cabo en
nombre del Plan de Monterrey? La prensa conseivadora trataba de quitarle
importancia, prediciendo continua.mente que las fuerzas federales eran todavía capaces de destruir al movimiento rebelde.29 Después de la toma de
Saltillo, sin embargo, Santa Anna no pudo continuar negando la grave amenaza del norte. Con su ejército replegado hacia Sao Luis Potosí, el dictador
no tenía fondos ni hombres para reconquistar el terreno perdido.ªº Pero la

11

El Restaurador, 4 de junio de 1855.

• José Silvestre Aramberri a Garza González, 28 de junio de 1855, Correspondencia Particular de Santiago Vidaurri (Archivo del estado de Nuevo León: m.ú
adelante citado como: Corr. Par.).
11 José M. J. Carvajal a Vidaurri, 8 de junio de 1855, Corr. Par.; Enrique Meklenburger a Vidaurri, 11 de juJio de 1855, Corr. Par.

"' Decreto del 6 de junio de 1855, El Restaurador, 18 de junio de 1855; Cir•
cular o. 10, 23 de junio de 1855, El Restaurador, 23 de junio de 1855.
,.,. El Restaurador, 11 de junio de 1855.

.. El Restaurador, 18 de junio de 1855; Boletín Extraordinario, 26 de Junio de
1855; Circular o. 7, 18 de junio de 1855 y Procfamaci6n de Vidaurri a su ejército,
18 de junio de )855, El Restaurador, 18 de junio de 1855.

370

" General Valentín Cruz a General Güitifo, 27 de junio de 1855, Boletfo, 29 de
julio de 1855; El Resta1irador, 14 de julio de 1855; Vrdaurri a Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletln, 14 de julio de 1855, " ... primero es salvar a
Nuevo Le6n que ha puesto en mis manos su suerte".
.. Boletín Extraordinario, 17 de julio de 1855; El Rtstaurador, 21 de julio de 1855;
28 de julio de 1855; l 8 de agosto de 1855; Boletln, 24 de julio de 1855.
ff Proclamación, 26 de julio de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855; Acta
del pronunciamiento de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio de 1855, El Restaurador,
4 de agosto de 1855: " ...Vidaurri. .. ejercerá el mando polltieo y militar de Coahuila, mientras se nombra el Gobernador que con carácter de interino desempeñará
el mando politico del Estado".
11 Coronel Emilio Langberg a Gobernador de
uevo León, 29 de julio de 1855,
Boletfn, 7 de agosto de 1855; Francisco Vidaurri a Vidaurri, 16 de agosto de 1855,
Corr Par¡ Juan Long a Vidaurri, 16 de agosto de 1855, Corr. Par.
11 El Omnibus, 23 de julio de 1855; El Restaurador, 28 de julio y 11 de agosto
de 1855. "Lo de Nuevo León no puede considerarse alannan1e sino por los que
tienen interés en hacerlo valer para sw miras: compuesta de gente allegadiza, y ca•
rcciendo de jefes militares, la facción de aquel Depto. debe wcumbir muy pronto..."
• Boletln, 1 de agosto de 1855; El Omnibur, 27 de junio, 11, 12 y 23 de julio,
2 y 6 de agosto de 1855.

371

�prensa de la capital continuaba diciendo que Vidaurri y su movimiento estaban sostenidos por filibustero de los Estados Unidos y que él deseaba unirse a ellos o crear la República de Sierra Madre. 31 Aun algunos de los liberales y defensores del Plan de Ayutla estaban temerosos ante la posibilidad
de una amistad entre Vidaurri y los yankees. 32 Don Santiago, por supuesto,
negaba estos cargos, reiterando el propósito nacional de su movimiento, y
declarando que su filosofía concordaba con las tradiciones liberales de México. 33
Las victorias militares en Nuevo León y Coahuila tuvieron un efecto inmediato en los círculos políticos nacionales. Las derrotas en el norte di minuyeron la moral de las fuerzas de la dictadura a lo largo de todo el
pa1s e influenciaron directamente en la reanudación de las campañas de
Comonfort en Guadalajara, y de Alvarez en Guerrero. Estas continuas derrotas convencieron a Santa Anna de que su posición era insostenible. El
9 de agosto de 1855, Santa Anna huyó a Veracruz, y cuatro días más tarde
abordaba un barco para La Habana. 64
Las interpretaciones más comunes, dicen que el derrocamiento de la dictadura de México, señaló el triunfo del Plan de Ayuda. En realidad también se debe decir que fue igualmente el triunfo del plan de Monterrey.
Santiago Vidaurri nunca aceptó los pronunciamientos de Alvarez y Comonfort, pero continuó defendiendo la soberanía de los estados del norte, y la
independencia de su acción política. Los líderes revolucionarios del interior,
tanto puros como moderados~ reconocieron que el caudillo del norte había
contribuido en gran parte al éxito de sus esfuerzos. Mientras se hacían intentos para establecer un nuevo gobierno por sobre las cenizas de la dictadura, el papel de Vidaurri continuaba siendo importante.
El Plan de Ayutla, concebido por moderados como Ignacio Comonfort,
había sido redactado en forma vaga con el único prop6sito de atraer gran
cantidad de adeptos, sin tener en cuenta cuáles eran sus ideales. El Plan
11 El U niuersnl, 26 de julio de 1855; El Omnibus, 30 de junio, 9 de agosto de
1855.
ª M. Siliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos, XXVI:
" ... me tem.o que ese Vidaurri sea la avanzada yankee, y que en tanto hable con
tanta. .. en cuanto apoyado en el Norte y contando con sus elementos, pretenda en
último resultado consumar la escisión y establecer la República de la Sierra Madre.
Todo esto me hace caer en un mar de confusiones..."
13 "Verdadero Objeto, Carácter y Tendencias del Plan Polltico de Nuevo Le6n",
El Restauraior, 11 de agosto de 1855.
.. El Omnibus, 27 de junio de 1855; JoH. soN, Tlit Revolution o/ .tlyutla, 6162; SÁNCHEZ llia.NÁNDEZ, 'Las Operaciones Militare! .. ,", 163-164.

372

evitaba cual(!uier ataque directo al clero y aun ontenía una d:sposición tendiente a conseguir la continuación del ejército anteriormente establecido.
Comonfort deseaba cambios, pero no violentos disturbios ni destrucción de
las instituciones vigentes.u Por otro lado, los exiliados puros, habían "corrido
a casa" para asegurar el derrocamiento de la dictadura y al mismo tiempo
para reesb·ucturar la sociedad de México y eliminar muchos de los males
heredados de los tiempos de la colonia. Fueron agrios opositores del ejército
fedcral, y solicitaron su reemplazo por el de una guardia nacional o por fuerims civiles.ª6 Melchor Ocampo reafirmó la necesidad &lt;le eliminar no sólo
a Santa Anna personalmente, sino también a la tiranía clérico-miliu.r de
la cua1 él fue "el hijo' .37 Mientras la dictadura había sido el claro objetivo
para ambas fracciones, pocos antagonismos se habían manifestado, pero con
el éxito vino la renovación de las largas y sostenidas divisiones entre modc-rados y puros. La situación fue complicada aún más por varios individuos
y grupos que se promulgaron en favor de la revolución cuando el triunfo se
hizo evidente, buscando de este modo, proteger sus propios intereses en la
nueva sociedad. En otro famoso disturbio mexicano, medio siglo más tarde,
el novelista Mariano Azuela llamaría a estos elementos egoístas "moscas".88
En los primeros días de agosto de 1855 "las moscas" pudieron ser vistos pululando alrededor de los forjadores del Plan de Ayutla, provocando mayores
complicaciones en el restablecimiento del orden social y político.
El Ayuntamiento de Puebla, un centro tradicionalmente conservador, anunció la aceptación del Plan de Ayutla, dos días después de que Santa Anna
pasara por allí camino del exilio.ªº Luego el 13 de agosto el general Martín
Carrera, comandante de la ciudad de Mé..-cico desde tiempos de la dictadura,
se adhirió al movimiento de Ayutla, al cual se había opuesto hasta ese momento.
ia Lucto MENDIETA v
ÚÑEZ, "La Revolución de Ayutla desde el Punto de Vista
Sociológico", 28-30; Hu..AR10 M&amp;olNA, "E!tudio Constitucional Sobre el Plan de Ayutla
de 1 y 11 de mar.eo de 1854', 205-221; RAv F. BRoussARD, "Comonfort: Misundcrstood Rcformcr" Eugenc R. Huck (ed.), Latin American Stat,smen, Scholars
a11d Scoundrels (West Georgia College Studics in the Social Science.~, vol. No. 1,
1967). 81-83.
,. CHARLES A. HALE, Mexican Libtrali.sm in th• Age o{ Mora, 1821-1823 (New
Haven and London: Yale University Prcss, 1968), 33, 14-1-147.
n ANoah SBRRA RoJA.S, "Los Caudillos de la Revolución de Ayutla", Plan de
Ayutla, 236-275; D. ANSELMO DE LA PORTILLA, México en 1856 y l 857, Gobierno
del General Comonfort ( ueva York: S. Hallet, 1858), 111; RoEDER, Ju/Jrez and
his Mexico, I, 118.
ª MARlANO AzuELA, Las Moscas, Cuadros y escenas de la Revolución (México:
ediciones de "La Razón", 1931 ).
• El Omnibus, 14 de agosto de 1855.

373

�1

1
1

1

1

1

:

'

1

i

1

1

1

Al principio, la prensa federal vio estos sucesos como una indicación de la
aceptación general de las doctrinas de la revolución, y de un entusiasmo por
el Plan de AyutJa.~ El Siglo XIX fue especialmente optimista:

l

.. .la revolució,t pues, está ya en el caso de cumplir sus promesas, dti reedificar esta sociedad conforme a los principios liberales, únicos que pueden asegurar el porvenir de nuestro país. . . En cuanto al partido liberal nunca estuvo más unido, ni más compacto que en estos momentos.u

~

li
,,

1

\1

1

1

1

1

1

'

1

:

11

1

I'

:

1

1

1

¡

l

!: '

En el norte Santiago Vidaurri estaba de completo acuerdo con los líderes
de la Revolución de Ayutla en cuanto al pronunciamiento de Carrera. El
caudillo apremió a Comonfort y a Alvarez a continuar su oposición a las fuerzas que amenazaban destruir los movimientos en contra de Ja dictadura.

11¡,

'1,

il
¡t

11

I,
1

'11

¡i
1 11

1 :

1

1
1

Este optimismo, se probó más tarde, fue ingenuo e infundado. El 20 de
agosto Carrera anunció que asumía la posición de presidente interino de la
nación, en el nombre de la Revolución de Ayutla:' 2 Una señal de alarma
resonó a lo largo de toda la nación, especialmente por parte de los puros, quienes temían que la revolución cayera nuevamente en manos del ejército
federal . Valentín Gómez Farías, viejo precursor de la doctrina liberal, expresó su inquietud diciendo: "La manera de proceder en la capital no ha
sido ciertamente conforme al plan; se ha dicho una cosa, y se ha hecho otra,
y de aquí la división de opiniones, la confusión y el desorden en que estamos envueltos".43 Los moderados compartían estos temores y Comonfort
informó a Carrera que sus acciones eran inaceptables para el movimiento
que había ~ido iniciado en Ayutla; e insistió que el 'único jefe de la revoluci6n" era Juan Alvarez.H

• "Actas", 13 de agosto de 1855, El Omnibus, 14 de agosto de 1855. ''La guarnici6n de México ha proclamado cl Plan de Ayutla, y ciertamente nos parece muy
racional y capaz de contentar las exigencias de la mayoría".
.., Citado en El Omnibus, 15 de agosto de 1855.
" ''Noticias de General Martín Carrera", 20 de agosto de 1855, El Omnibus, 27
de agosto de 1855.
0 Valentín Gómez Parías a Excm.o. Sr. Gobernador del Distrito General D. José
Vicente Miñ6n, 27 di. agosto de 1855, El Omnibus, 30 de agosto de 1855; ver también Santos Degollado a Carrera, 27 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

.. Comonfort a Carrera, 28 de agosto de 1855, El Omnibus, 7 de septiembre de
1855; Comonfort a Carrera, 30 de agosto de 1855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.

374
1
..

1
'

,,
1

Expr só además, el deseo de que todos los enemigos de la nación fueran destruidos.º De este modo los líderes de Ayutla y Monterrey presentaron un
frente mancomunado en contra del pronunciamiento hecho en la capital nacional. Con tan evidente oposición el 12 de septiembre Carrera abandonó
sus pretensiones de poseer el poder nacional, transfiriendo la situación del
distrito federal a D. Rómulo Díaz de la Vega en nombre del Plan de Ayutla.46 Mientras tanto, otros sucesos en el norte iban a traer más problemas.
Después de la toma de Saltillo el ejército del orte se preparó a continuar hacia el sur y entrar en San Luis Potosí. El 13 de agosto de 1855,
Anastasio Parrodi, lider político de ese departamento, y Antonio de Haro
y Tamariz, general que había asistido a la ascensión de Santa Anna en 1853,
proclamaron el Acta de San Luis Potosí.' 7 A pesar de que fingieron unirse
en la lucha contra la dictadura, que por ese entonces acababa de ser derrocada, los autores de la proclamación no ocultaron sus sentimientos conservadores. El plan disponía la continuación de los departamentos de la nación
y solicitaba el mantenimiento de los fueros militares y clericales. Una de las
firmas en el documento fue la del general Güitián, comandante expulsado
de Saltillo por Vidaurri poco menos de un mes antes.' 8
Vidauni denunció inmediatamente estos sucesos, informando a Parrodi
que a los defensores de la dictadura nunca se les permitiría pervertir al movimiento que había sido proclamado en Monterrey.• 9 tl fue aún más brusco
en su condena al General Raro y Tamariz:

tCree vd. Sr. Haro, que ese ejército corrompido, osado y enemigo de la
libertad sea el que la apoye? Nosotros pensamos de diferente manera.
y estamos resueltos a castigarlo con las armas hasta lmmillarlo, y quitarle
ese orgttllo fatuo con que ha oprimido a la nación por tantos años. , .
y pronto el ejército de estos Estados marchará al interior a realizar su
plan. ..60

,1
,

¡

f
1

!
t

'

.. Vidaurri a Como11fort, 19 de agosto de l855, El Omnibus, 10 de septiembre
de 1855.
.. EL Omnibus, 1'.l de septiembre de 1855.
•• Anastasia Parrodi y Antonio de Haro y Tamariz a Vidaurri, 13 de agosto de
1855, Boledn, 19 de agosto de 1855.
'" "Acta de San Luis Potosí", 13 de agosto de 1855, Boldln, 19 de agosto de 1855.
.. Vidaurri a Gobernador y Comandante General de San Luis Potosí, 18 de agosto
de 1855, Bolelin, 19 de agosto de 1855 .
"' Vidaurri a Antonio de Haro y Tamariz, 18 de agosto de 1855, Bolelm, 19 de
agosto de 1855.

375
11

�A pesar de que el general trató de arreglar las diferencias existentes declarando que sus objetivos eran los mismos que los de Alvarez, Comonfort
y Vidaurri1 el caudillo rehusó aceptarlo. 61 Cuando el prefecto en el puerto
de Tampico, indicó su intención de unirse a la fracción de San Luis Potosí
Vidaurri amenazó con oponerse a ese movimiento con las fuerzas armada _B2'
En una carta a Comonfort Don Santiago censura la proclamación de Parrodi y Haro como opuesta a los ideales de los planes de Ayutla y Monterrey, lo mismo que la de Carrera en la capitaJ.0 3 A pesar de desear mantener
estrechos vínculos con Vidaurri, Comonfort era un moderado, y un miembro
de círculos militares, y pensó en la posibilidad de conciliar el ejército federal
con las aspiraciones de su movimiento. F.l con~ideraba a Haro y Tamariz su
amigo personal, y lo urgió a aceptar el Plan de Ayutla. Expresó, además,
el deseo de que Vidaurri estuviera de acuerdo con ese compromiso.u
El caudillo del norte sinceramente deseaba evitar cualquier conflicto con
los líderes de la revolución de Ayutla, y acordó mandar una comisión a discutir las diferencias. Como un gesto más de buen deseo, prometió poner
las fuerzas de Juan Zuazúa bajo el mando de Comonfort en la marcha contra Carrera en México. 56 Reiteró sin embargo, su demanda de que los ejércitos que apoyaban Tampico y San Luis Potosí fueran forzados a rendirse
incondicionalmente. 56 El general Haro tuvo miedo de esta inflexible actitud
y buscó la protección de Comonfort, creando por lo tanto, un potencial rompimiento entre los lideres de Ayuda y Mnnterrey.~ 7
Aun cuando el general Carrera conservaba el control de la ciudad de Mé-

11
!la.ro Tamariz a Vidaurri, 25 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto de 1855;
Vidau.rri a Juan José de la Garza, 30 de agosto de 1855, Boletín, 31 de agosto
de 1855.

El Omnibus, 12 de septiembre de 1855.
'" Vidaurri a Comonfort, 19 de agosto de 1855, Boletln, 29 de agosto de 1855;
Vidaurri a Comonfort, 31 de agosto de 1855, El Restaurador, 1 de septiembre de
1855.

xico, en los primeros días de septiembre, la atención de la mayor parte de
la nación estuvo enfocada hacia los sucesos de San Luis Potosí. 68 Muchos
diarios liberales defendieron la posición de Vidaurri; La Revoluci6n de Guadalajara, declaró sobre el caudillo del norte la siguiente: " ...ha comprendido muy bien las verdaderas exigencias de la revolución". 511 Su editor insistió en que Comonfort debía seguir su ejemplo. Los lideres políticos puros,
disgustados por los esfuerzos realizados por los moderados del plan de Ayutla por llegar a un arreglo, vieron en Vidaurri un aliado para su ca\Jsa. 60
Guillermo Prieto expresó estos sentimientos en una carta a Manuel Doblado:

Vidaurri, interpretando en todas ms consecuencias el símbolo democrático, ha venido como a darnos un programa, )' crea V. que es la expresión
ingenua de las necesidades de la revofación . . . puedo asegurar a V. que
en el partido exaltado timen w1 lugar eminente las doctrinas de Vidaurri.61
El 12 de septiembre, el general Carrera decidió abandonar sus pretensiones
de cont,:olar el gobierno nacional, y el Plan de Ayutla triunfó en la capital.~2
En ese momento, Juan Zuazúa estaba preparado para atacar a las fuerzas
de Haro y Tamariz en San Luis Potosí. Demoró, sin embargo, el asalto, a
pedido de Comonfort, Raro y del Ayuntamiento de la asediada ciudad. 63
Durante el armisticio que siguió, una conferencia tuvo lugar en Lagos, y a
ella concurrieron Comonfort, Manuel Doblado y Raro y Tamariz. El 16
de septiembre estos comandantes firmaron los Convenios de Lagos, en los
cuales reconocían a Juan Alvarez como General en Jefe de la Revolución,
Comonfort no consideró que el plan de San Luis Potosí fuera contrario al de
Ayutla, y estuvo muy complacido en invitar a sus proponentes a entrar en su

12

"' El Omnibu.s, 6, 7 y 8 de septiembre de 1855.

.. Citado en El Onmibus, 8 de septiembre de 1855.

"' Comoniort a idaurri, 29 de agosto de 1855, BoleHn, 5 de septiembre de 1855;
Comonfort a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de l855, El Omnibus, 22 de septiembre de 1855; Comonfort a Manuel Doblado, 7 de septiembre de 1855, Documental
inéditos, XXVI.

• Eulalia Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. "Hemos sido burlados en las esperanzas. Por fortuna, el Sr. Vidaurri ...
no transigen, y Jo mismo sabemos harán el Sr. Degollado y Comonfort".

'" Vidauni a Comonfort, 6 de septiembre de 1855, Boletln, 17 de octubre de
1855.

11 Gi.úllenno
Prieto a Doblado, 5 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

11
Vidaurri a Haro y Tamariz, 5 de septiembre de 1855, El Restaurador, 8 de
septiembre de 1855.

" Haro y Tamariz a Doblado, 10 de septiembre de 1855, Documentos Inéditos,
XXVI.

376

12

El Omnibus, 13 de septiembre de 1855.

ª Zuazúa a Vidaurri, 14 de septiembre de 1855, Bolllt!n, 21 de septiembre de
1855; PJUMo FELICIANo V.ELÁZQOEZ, Historia de San Luis Potosí (México: Sociedad
Mexicana de Geografía y Estadística, 1947, 4 tomos), III, 270.
377

�movimiento.$,¿ Declaró además, a la Re olución de Ayutla como triutúantc,
y apremió a Vidaurri para unirse en el acuerdo. 65
Los Convenios de Lagos colocaban a Don Santiago en una delicada situación. íste rogó a Oomonfort cambiara su posición y rehusara admjtir
a los anteriores defensores de la dictadura en el movimiento revolucionario
de Ayutla. f:l unió a su protesta una declaración de independencia para el
Plan de Monterrey:

Al hacer dicha protesta, creo fundarla en el derecho que me da mi /10sición política y militar en esta frontera . .. y en el deber estricto en que
me hallo de sostener el plan proclamado por Nuevo León, Coaltuila y
Tamaulipas ... estos tres Estados que quieren en lo político verdades
prácticas, reformas positivas y goces en lugar de promesas. . . y si bien
el plan de Ayutla se ha generalizado, también el de Nuevo León es aclamado por una inmensa mayoría; de modo que no pugnado con el de
Ayutla, ambos pueden surtir el mismo efecto .. .60
A pesar de estas expresiones de protesta Vidaurri deseaba evitar un conmcto
con Comonfort sobre la cuestión de San Luis Potosi. A pesar de que su ejército e taba a las puertas de la ciudad, y podría haber triunfado en el asalto,
él vacilaba en usarlas. 87 Jugarse por controlar San Luis Potosí hubiera lJevado implícito el riesgo de una completa ruptura con las fuerzas del Plan
de Ayutla. Esto en su momento, hubiera puesto a Vidaurri en una situación más vulnerable.
Muchos prominentes in&amp;viduos en Saltillo, estaban descontentos con la
continua dominación que de sus asuntos ejercían las fuerzas de Monterrey.
Eugenio Aguirre, un representante de esta fracción, fue en los primeros días
del mes de septiembre a San Luis Potosí, y entabló negociaciones con el general Haro y Tamariz.'ª Estos hechos fueron indudablemente una de las ra-

11 "Acta de los Convenios"
(Lagos), 16 de septiembre de 1855, Boledn, 29 de
septiembre de 1855.

• Comoniort a Vidaurri, 16 y 17 de septiembre de 1855, Boletin, 29 de septiembre
de 1855.
• Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, Boletín, 29 de septiembre de
1855.
., Zuazúa a los habitantes de San Luis Potosí, 27 de septiembre de 1855, Bolelln, 4 de octubre de 1855.
15 Manuel G. Rejón a Vidaurri,
10 de septiembre de 1855, El Restaurador, 15
de septiembre de 1855.

378

zones de la hostilidad de Vidaurri hacia ese militar. Las cosas se volvieron
más tensas después de los Convenios de Lagos, cuando José María Aguirre
anunció en Saltillo que asumiría el cargo de gobernador interino de Coahuila, de acuerdo con el Plan de Ayutla. 60 Los Aguirre buscaron el apoyo
de Comonfort para su movimiento, pero Vidauui aseguró al general, que
sus acciones habían estado basadas en sus ambiciones personales, y que ellos
no contaban con el apoyo del pueblo de Coahuila. Afianzando la popularidad de su Plan de Monterrey, en las municipalidades de Coahuila, el cau&amp;llo pidió que Comonfort no permitiera que los anteriores conservadores trajeran discordias entre los miembros de la Revolución Nacional. 70 Las pretensiones de ayuda de Vidaurri estaban bien fundadas, pues varias ciudades
del norte de Coahuila no sólo censuraban a la fracción de Saltillo, sino que
abiertamente abogaban por la unificación del Estado de Nuevo León. 71 El
caudillo no intentaba permitir que los Aguirre rompieran este proceso con
su aceptación del Plan de Ayutla. A él no le importaba mayormente ver a
San Luis Potosí moverse bajo esa bandera, pero no tenía intención de ver que
lo mismo sucediera en Coahuila.
El 4 de octubre de 1855, Juan Alvarez, por largo tiempo reconocido como líder principal en el Plan de Ayutla, fue elegido presidente interino de
México, por un pequeño grupo de moderados y puros en Cuernavaca. En
esta ocasión, el viejo revolucionario dijo: "La principal promesa del plan
de Ayutla está cumplida". 12 Moviendo sus cuarteles generales a México, Alvarez estaba ansioso por arreglar las diferencias con Vidaurri. Algunos peri6dicos criticaron al caudillo, por no dar importancia al Plan de Ayutla. 13
A pesar de esto el nuevo presidente interino reconoció el poderío de Vidaurri en la frontera del norte, especialmente desde que ésta ofrecía una defensa en contra de las incursiones filibusteras desde Texas.u A José María

• José María Aguú:re a Vidaurri, 23 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre
de 1855.
" Vidaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855, BoletEn, 29 de septiembre de
18.55.
n CircuJar No. 4, Secretario del Gobierno provisional, político y militar de Coahu.ila, 27 de septiembre de 1855, Boletín, 30 de septiembre de 1855; Emilio Langberg
al Sec. de Guerra, 21 de septiembre de 1855, Bolatfn, 25 de septiembre de 1855;
Francisco Vidau:rri a Vidaurri, 22 de septiembre y 9 de octubre de 1855, Corr. Par.;
Marcial Vidaurri a Vidaurri, 11 de octubre de 1855, Corr. Par.
" El Omnibus, 6 de octubre de 1855.
11 "Ocurrencia Desagradable", Monitor, Citado en El Omnibus, 12 de octubre de
1855.

" A!varez a Vidaurri, 15 y 18 de octubre de 1855, Corr. Par. " .. .la frontera que
tal vez va a ser el teatro de sus operaciones militares y de su gloria. .. "

379

�Aguirre se le permitió propagar su causa en la capital y la prensa generalmente se refería a él como al " ...gobernador de Coahuila, nombrado, según
el plan de Ayut1a",ª pero no recibió ayuda del gobierno interino. Vidaurri,
a su \ICZ. en los últimos días del mes de octubre e.,-presó su reconocimiento a
Ah-arez, prometí ~ntlole lealtad y cooperac;ón. Al mi mo tiempo dejó bien
en claro que el Plan de Monterrey estaba todavía vigente en la frontera,
y que su posición en uevo Lc6n y Coahuila permanecer'ia independiente
ha ta que una nueva constitución fuera promulgada.70 Alvarez tenía muy
poca habilidad para C.'®X obediencia a un caudillo que estaba casi a mil millas
de distancia, y que gozaba de un fuerte prestigio político en toda la nación.
Tanto Vidaurri como Comonfort parecían conformes con el hecho de que
el Plan de :fonterrey permaneciera vigente en la frontera norte, mientras el
gobierno central organizaba sus acciones bajo el movimiento iniciado en Ayutla. 77 Vidaurri también parecía satisfecho con la división de poderes. 78

elementos conservadores, en oposición a la nueva constitución Vidaurri fue
uno de los primeros líderes políticos que declaró esta acción como contraria a los intereses nacionales. Durante los primeros meses de la Guerra
de la Reforma, el caudillo del norte poseía una de las pocas fuerzas efectivas
del campo liberal. A pesar de retener su posición de independencia en la
Regiomontana, el caudillo fue un efectivo defensor del Presidente Benito
Juárez en los tres años de guerra civil. 81 De este modo, el turbulento período
de la historia mexicana, desde la última administración de Antonio López de
Santa Arma, hasta la invasión e&gt;.'tranjera de 1861, fue profundamente influenciado por dos grandes pronunciamientos políticos: el de Ayutla y el de
Monterrey.

El Plan de Monterrey había sido a veces considerado nada más que un
instrumento del ambicioso caudillo de la frontera del orte. 79 No cabe duda,
que la ambición era el principal motivo que guiaba sus acciones, pero el plan
que él había promulgado, alcanzó gran influencia en la política y en la
sociedad de México.
Reteniendo la soberanía palitica en su fortificación del norte, Vidanrri
mantuvo también una separación doctrinal y filosófica con el sistema que
había triunfado en la capital. Los líderes del Plan de Ayutla permitieron y aun
invitaron a las diversas fracciones a hallar refugio en su movimiento. Esto
llevó muchas veces a continuos alborotos y discordias. La doctrina del caudillo en ambio, fue mucho más escrupulosamente definida, y concordaba
con la tradición liberal de José Luis Mora y Valentín Gómcz Farías. Durante los debates que condujeron a la constitución de 1857, el autor del
Plan de Monterrey estuvo aliado varias eces, con los puros de diferentes
regiones de México, especialmente cuando la doctrina del federalismo estuvo
en juego. 80 En diciembre de 1857, cuando Ignacio Comoníort se unió a los
n El Omnibus, 16 de octubre de 1855. "El Sr. Aguirre viene de C=huila huyendo
de la persecuci6n que a él y a otros incfü;duos ha declarado D. Santiago Vidaurri" .
" Vidaw:ri a Alvarez 21 de octubre y 4 de noviembre de 1855, Corr. Par.
'' Alva.rci. a Vidaurri, 1 de noviembre de 1855, CorT. Por; Comoníort a idaurri,
2 de noviembre de 1855, El Restaurador, 13 de noviembre de 1855.
•~ Vidaurri a Alvarez, 15 de noviembre de 1855, Corr. Par. "... dos p&lt;msamicntos
salvadores que nacieron el uno en yulla y el otro en el humilde pueblo de Lam-

pazos..."
•• Scuou:s, Mexican Politics, 3.
• F.RA cisco ZARco, Historia del Congreso Extraordinario constituyente de 1856 y
/857, &amp;tracto de todos sus stsiones , documentos parlam,ntarios de la lpoca ( íéitlco: Impn:nta de Ignacio Cumplido, 2 volúmenes, 1857 y 1861 ).

380

"' Benito Juárcz a

idaurri, 29 de enero de 1858, Corr. Par.

381

�UN IMPERIO MEXlCA O: EL LATIFUNDIO DE LOS SANOHEZ
NAVARRO*
DR. CHARLES

liAJw.s

Universidad de Nuevo México

de la hacienda como campo de investigación ha sido admirablemente expresada por Jaques Lambert, quien escribe: "Nada ha tenido un efecto más difuso y duradero en la historia social y política de América Latina que la gran propiedad".1 Indudablemente este ha sido el caso
en México, cuya historia fue dominada durante cuatrocientos años por la
gran propiedad,2 que en su máxima expresión fue el latifundio, compuesto
de dos o más haciendas. Sin embargo, nuestro conocimiento acerca de la
hacienda mexicana es todavía lamentablemente incompleto. Como nos dice el
profesor Charles Gibson, nos faltan no solamente datos sino un marco conceptual seguro. Continúa Gibson diciendo que en su opinión la hacienda
es una institución crucial, que por varias razones se ha descuidado su estudio, y que sería muy conveniente que hiciéramos un esfuerzo concertado para resolver los problemas históricos que presenta.3

LA IMPORTANCTA

Afortunadamente ya tenemos un esturuo que constituye un notable comienzo hacia la resolución de los problemas a que se refiere Gibson. La

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del Noreste de México, celebrado
en Monterrey en septiembre de 1971.
-. JAQUES LAYllERT, Latín Amt'rica: Social Structure and Political lnstituli.ons. Trnns.
by Heleo Katel (Be.rkel.cy and Los Angeles: University of California Press, 1867), 59.

• FRAN~ors Ce'EvALmR, La formación dt' los grandt's latifundios en México: turra
'Y sociedad en los siglos X VI 'Y XV11 en Problemas agríe olas e industriales de Mbcico,
VIII, No. 1 (Jan.-Mar., 1956), 3.
1 CHARLES GrnsoN, The Anus Undtr Spanish Rule: a History of lhe Indians
of the Valliy of Mexico, 1519-1810 (Stanford: Stanford University Press, 1964),

406-407.

383

�obra magistral de Fran~ois Chevalier La f ormaci6n de los grandes latifundios en México, no solamente describe y analiza brillantemente la evolución
de la hacienda en los siglos XVI y XVII, sino que perdurará como norma
contra la cual se juzgarán todos los otros estudios respecto a la hacienda.
Basándose en la obra de Chevalier, las investigaciones que se están llevando a cabo actualmente proceden en dos corrientes. Por una parte, el profesor David Brading de la Universidad de California está completando un
estudio de la hacienda mexicana durante los siglos XVIII y XIX así que
podemos esperar una síntesis que complementará el trabajo de Chevalier.
Sin embargo, la mayoría de las investigaciones actuales tienen un enfoque
mucho menos amplio. Como indican los siguientes ejemplos, estos estudios
pueden dividirse en tres categorías: los que tratan de la historia de ciertas
haciendas, los que se concentnn en cierta regiones, y por último los que
tratan de ciertas familias terratenientes.
En 1965, Edith Boorstein Couturier terminó una historia de San Juan
Hueyapan, una de las haciendas más importantes del estado de Hidalgo. A
pesar de la falta de fuentes documentales ella pudo delinear las vicisitudes
de esta propiedad desde su fundación en 1550 hasta su destrucción por la
reforma agraria en 1940.4 Un estudio algo más amplio es el que está llevando a cabo el profesor Herman Konrad de la Universidad de Alberta,
quien está investigando la hacienda de Santa Lucía, situada entre México
y Toluca. El trabajo de Konrad, que cubrirá los años de 15 76 a 1780, es
notable porque Santa Lucía fue uno de los principales centros administrativos de los Jcsuítas, controlando unas veinte haciendas subordinadas. En
su estudio Konrad se preocupa especialmente por la composición de los habitantes de esta hacienda. 5 Otro estudio que debe mencionarse es la obra
publicada el año pasado por el profesor Ward Barrett de la Universidad de
Minnesota. Barrett ha trazado el desarrollo histórico desde 1535 hasta 1850
de San Antonio Atlacomulco, uno de los principales ingenios del estado de

Morelos. 0

• EotTH BooRSTEIN CouTUlUER, "Hacienda oí Hucyapan: The History of a Mexican
Social a.nd Bconomic Institution, 1550-1940", Ph D. Disaertation Columbia Univenhy,
1965. See also her "Modernización y Tradición en una Hacienda (San Juan Hueyapan, 1902-1922 )", Historia Mexicana, XVUI, No. 1 (July Sept., 1968), 35-55.
• Herman Konrad, 'Santa Lucía: A Case Study of a Jesuit Hacienda During the
Colonial Pcriod (1576-1780) ', Latin American Research Revi11w, 111, No. 2 (Spring,
1968), 122.
• WIJ&gt;JJ BARRETT, The Sugar Hacienda o/ 1h11 Marquues Del Valle (Minneapolis:
University of Minncsota Press, 1970).

384

Aunque indiscutiblemente hacen falta más estudios de este tipo longitudinal, algunos investigadores se han dedicado a examinar ciertas regiones. La aportación más sobresaliente ha sido la obra de Charles Gibson,
Los aztecas bajo el dominio español. Las secciones de este libro que tratan
de la hacienda representan una ampliación sustancial de nuestro conocimiento tocante a la evolución de la tenencia de la tierra en el valle de
México durante la época colonial. La tesis de Gibson de que el peonaje
fue de relativamente poca importancia en esta región nuclear de México
es provocativa y sin duda estimulará nuevas investigaciones sobre los sistemas de trabajo coloniales. También tiene uu enfoque regional Ward Barrett,
quien a largo plazo se está especializando en la geografía histórica de la
industria azucarera en Morelos desde el siglo XVI hasta la Rcvolución. 7
En 1970 apareció un trabajo que nos aporta valiosos datos sobre la hacienda
en otra región de México. Isabel González Sánchez editó un censo detallado
de las propiedades rurales existentes en Tla..'Ccala en 1712. Además de los
datos, el libro contiene muy útiles mapas y fotografías. 8
La tercer categoría de estudio, la que trata de familias terratenientes, es
un método efectivo para investigar la hacienda, pero al mismo tiempo es tal
vez el que presenta más problemas para el investigador. Ultimamente se ha
sugerido que para entender la hacienda y para poner esta institución en perspectiva es preciso analizar la interacción entre las actividades económicas,
sociales y políticas de los terratenientes y el desarrollo de sus propiedades

rurales. 9
Desgraciadamente esto requiere fuentes primarias, y la falta de estas fuentes ha sido el mayor obstáculo retardando la investigación de la hacienda.
No sólo han sido destruidos muchos archivos, sino que un gran número de
los documentos exi tentes están en manos de individuos particulares y frecuentemente no están disponibles para los investigadores, quienes en consecuencia tienen que contar con lo que haya en los archivos públicos.
Tocante a los archivos públicos, el mayor cuerpo de material sobre la
hacienda lo contiene desde luego el Archivo General de la Nación. Pero
además, en la biblioteca de la Universidad Estatal de Washington se en-

T WARD BAl!RET, ''Historical Geography oí thc Sugar lndustry o( Morelos, México", Latin American Re1earch Reuiew, IV, 'o. (Summer, 1969), 129.

Haciendas y ranchos de TlaxMla en 1712
acional di" Antropologfa e Historia, 1969).

' lsABEL GoNzÁLEZ S.{NCH.EZ (ed.).

(México: Instituto

• JAM11s LocxRART, ''Enconú nda and Hacienda: Thc Evolution of thc Great
Estate in the Spanish lndies", 1-lispanic American 1/istorial Revi11w, XLIX, No. 3
(August, 1969), 429.

385

�cuentra el archivo de los condes de Regla. E ta colección que cubre los
años desde 1534 hasta 1875, consiste de unas 25 000 fojas. Presenta una
magnífica oportunidad, pero hasta la fecha casi no se ha utilizado, principalmente porque todavía no se termina de catalogar los docurnentos.10 El
tercer repositorio público es la Colección Latinoamericana de la Universidad
de Texas. Entre sus manuscritos se encuentran los papeles de la familia Sánchez Navarro.
Hace algunos años que he estado ut.i.lízando esta magnífica colección que
abarca el período de 1658 a 1895 y que contiene unas 75 000 fojas. 11 No
solamente hay un catálogo detallado, sino que los manuscritos incluyen miles de cartas personales y de negocios, informes e inventarios de haciendas,
testamentos, titulas de propiedad y copias de varios litigios. En suma, el
archivo Sánchez Navarro hace factible una aportación al estudio de la hacienda mexicana.
Habiendo tenninado dos estudios preliminares,12 actualmente estoy preparando una monografía que delineará la historia de los Sánchez
avarro
desde 1765, cuando fundaron su latifundio, hasta 1867, cuando fueron confiscadas sus propiedades porque en la familia habían sido partidarios de Maximiliano durante la Intervención Francesa. Este latifundio abarcaba desde
Múzquiz, Coah. al norte hasta Mazapil, Zac., al sur, desde Gómez Palacio,
Ogo. al oeste hasta Saltillo al este. En su apogeo, entre 1840 y 1848 los
Sánchez Navarro eran dueños de más de 6.500,000 hectáreas,13 y su latí-

• JAQU!ll.YN M. GAINES (comp.) Thret Centurics of Mexican Documents: .A
Pareial Calender of the Regla Papers {Pullman, Wash.: Friends of thc Library,

Washington State Unh•ersity, 1963), l.
n Lon. M. SPELL, Research Malerials for llir S!udy of Latin A.merica at the
Uniuersity of Texas (Austin: University of Texas l'ress 1954), 7: "S&amp;nchez Navarro
Papen (1658-1895)". The Library Clmmicle o/ the Uniueuily of Texas, I, No. 1
(SUIIIlilcr, 1944), 31-32; "The Sánchez •avarro Collection of documents for a History
of Texas and Coahuila", Typewritten catalogue, Latín American Col!ection, University
of Texas.
u CHARLES H. ILunus, Ill, The Sánchez Nauarros: o Socioeconomic Sriidy of a
Coahuilan Latifundio, 1846-1853 (Chicago: Loyola Univcrsity Press, 1964) and
"A Mexican Latifundio: The Economic Empire of the Sánchcz Navarro Family, 1765-

1821", Ph. D. D.issertation, Uni\·ersity of Texas, 1968.
11 fuRRts, "A Me.'Cican Latifundio", 26-52; "No. 93-Año de 1829. Testimonio del
expediente que contiene la sentencia de Juez arbitro que obtubo en su fabor el Ciudadano José Melchor Sánchcz Na,-arro de la Hacienda de S0 Juan de Sabinas, y
poscdon de esta, por el Jusgado unico del Valle de Santa Rosa", legajo extending
from September 27, 1827, to June 3, 1829, SNP (2914); José Melchor Sánche2: Navarro to Apolonia Berain di: Sánchcz Navarro, April 2, 1829, MCSN; Vrro AL11.ss10

386

fundio dividido en diecisiete haciendas, íue tal vez el más grande que ha
~xistido en México. Por cierto, tal vez haya sido el más grande de todo d
Hemisferio Occidental.
Dada la extensión y complejidad de los negocios de los Sánchez Navarro,
la monografía está organizada a base de temas en vez de cronológicamente.
La obra estará dividida en las partes: la época colonial, con capítulos sobre
la familia y sus adquisiciones de tierras, la operación del latifundio, el sistema de trabajo, la producción, el comercio y las actividades políticas de los
Sánchez Navarro. Estos temas se repetirán en 1a segunda parte de la obra,
Mé.xico independiente. Se espera que esta organi2aci6n permitirá un análisis detallado de crono formaron los Sánchez Navarro su latifundio, cómo
lo manejaron, y cómo emplearon su poder ccon6mico, social y político. Los
límites geográficos y cronológicos de esta materia harán posible un análisis
de los cambios en la estructura socioeconómica de México durante una de
las épocas más decisivas en su historia -el período de transición de colonia
a nación. Además de describir la evolución de la tenencia de la tierra en
Coahuila, será posible, por ejemplo, explorar las tendencias en la operación
ele las haciendas, examinando salarios, precios y mercados. La discusión de
las condiciones sociales enfocará en la relación entre los amos y sus trabajadores, analizando los métodos, como 1 peonaje, pot los cuales los Sánchez
Navarro controlaron a sus labradores.

Las conclusiones serán que los Sánche~ Navarro no encajan con el estereotipo del hacendado mexicano. Primero, no eran propietarios ausentes,
porque vivían en sus haciendas. Segundo, eran hombres de negocios ante
todo, y formaron su latifundio no tanto por el prestigio de ser terratenientes
sino simplemente para ganar dinero. Además, la extensión de sus operaciones comerciales contradice la generalización que el objetivo del hacendado fue el de producir todo lo necesario en sus propias tierras. El Iatifundio, pues fue solamente un aspecto, aunque el más importante, n fa
subida de los Sánchez Navarro al poder.
Obviamente el trabajo actual no permite una discusión de todas las actividades de los Sánchez Navarro pero trataré de señalar los elementos claves
en la historia de esta extraordinaria familia.
Los Sánchez Navarro habían vivido en Coahuila por varias generaciones,
pues uno de sus antepasados, Juan Sánchez Navarro, fue entre los fundadoRoeLEs, Coahuila y TexG.f desde la con.rumación de la independencia haslo 11l tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo. 2 vols. (México, 1945-1946), II, 265; V1To ALESs10
Ronu:s, Coahuila ,, Texas en la ípoca colonial (México: Editorial Cultura, 1938},

508-509.

387

�res de Saltillo en 1575.H Hasta el si lo XVII1 eran una familia honorable
pero no especialmente distinguida. Pero en 1755, José Miguel Sánchez avarro fue designado el cura de Monclova,1_5 y con est~
cm~ezaron lo
Sánchez Navarro a subir. José Miguel, qwen nunca viaJo mas l~Jos qu~ Zacatecas donde había estudiado en el seminario, no s61o estableció el latifundio sino que también cre6 una organización comercial que estaba estrechamente enlazada con algunas de las casas mercantiles más prominentes de
todo el virreinato. Hasta la revolución de independencia, la fortuna de los
Sánchez Navarro e taría basada en la ganadería y en el comercio.

~;ch~

José Miguel era e ncialmente un hombre_ de negocios. Poco ?~spués de
su llegada a Monclova abrió una mod sta benda. usando las ualidades de
este negocio para especular en ganado una vez que fue desi~ado di~ero
ara Coahuila en 1762. 1º Al año siguiente empe1.6 a adqumr propiedades
~rale e rea de Monclova. Al principio José Miguel tuvo que comprar
parcelas d parramadas, pue to que en aq~el entonces Coahuila ~~ estaba
dominada por latifundios, entr los cuales figuraban los de las_ fanuha~ V~quez Borrego y Gat'".ta Falcón, el de José Flores de Abrcgo, quien babia sido
cura de Monclova, y notablemente el de los marqueses de Aguayo ~u~a
enormes propiedades abarcaban toda la mitad ~eridional de la p~vmcia.
Sin embargo, José Miguel siguió comprando propiedades ~uando qu~era que
pudo, y en 1765 estableció un rancho para la cría de ove1as. _Se traJO . a dos
de sus hermanos de SaltilJo dejando uno al frente de la benda IIDentras
que el otro se encargaba del naciente latifundio. El cura siguió dirigiendo
las dos empresas.
Para el año de 1773 cuando dej6 de ser diezmero, el cura ya tenía un
sistema. Compraba ga.r:ado lanar a precios locales y los reven~ía ven~josamente en el centro del virreinato. Invertía parte de sus ganancias en tierras,
y usaba lo sobrante para comprar mercancías de las casas a quienes había
vendido el ganado. De esta manera fortaleció su posición comercial en Coahuila. La tienda tenía un surtido valuado en uno 20,000 pesos en : 775,11
y dos años después un viajero comentó que los Sánchez Navarro tcn_ian un
monopolio comercial en Monclova.18 Este monopolio había sido un factor
11

ALESStO Rouus, Bosquejos hist6ricos (Mbcico, 1938), 32;
tTO ALEss10
Sal tillo ,n la historia y ,n la ltyenda (Mrxico, 1934), 14, 48, ~9.
.
Vt;o ALEssto ROBLES, Bibliografía de Coahuila, hist6rica y geográfica (MéXJco,

Vrro

ROBLES
11

1927), 384.
11 José Martín Sánchez
·avarro to José Sánchez Navarro, May 25, 1762, S P
(1716)· Legajo dated on Septembcr 22, 1766, SNP (148).
11 HARRtS
"A Mcxican Latifundio", 30-1-312.
.
" FRAY J~AN AousTÍN DE MokFt, Viaje de indios y diario dtl Nuevo Mhico. Ed.
by ito Alessio Robles ( México, 1935), 282-283

388

significante en la expamión del latifundio, porque además de proporcionar
capital para adquirir tierras dejó a varios hacendado en una ituación d ventajosa respecto a José Miguel Estos ganaderos se surtían en la tienda de
Monclova, donde el cura les extendía todo el crédito que deseaban.1 ° Cuando no podían saldar sus cuentas, José Miguel se quedaba con sus tierras.
Claro que había e.xcepciones a e te proceso fundamental: por ejemplo, n
un caso los Sánchez avarro recibieron una merced, y en otro, uno de los
hermanos de José Miguel heredó una vasta hacienda por parte de su mujer.
Para 1821 los Sánchez avarro eran dueños de 325,000 hectáreas y tenían
litigios pendientes por una cantidad de tierras aún más grande. El centrn
de su latifundio estaba situado cerca de Monclova, en la Hacienda de San
11:,rnacio del Paso Tapado, de donde administraban seis cascos subordinados.
El puño de ovejas que tenían en 1765 había crecido a más de 80,000 cabezas de ganado menor, a pesar de Ja lucha constante contra las sequías y lo
indios bárbaro , los azotes perennes de los ganaderos del norte.
El éxito de los Sánchez Navarro se atribuía en parte a la atención personal
que dedicaban a sus haciendas. José Miguel se mantenía al corriente de
lo que sucedía en el latifundio, y además insistía en que se mantuviera un
sistema meticuloso de contabilidad tocante a todos los aspectos de Ja ganadería. Sin embargo, el hecho de que los Sánchez Navarro no eran propietarios ausentes no es totalmente la explicación de su éxito. Otras familias
hacendadas, como los Vázquez Borrego y los Garza Falcón, también vivían
en sus latifundios, pero al fin fueron arruinados por los Sánchez Navarro.
La diferencia crucial era que los Sánchez Navarro tenían capital liquido
procedente del comercio y consecuentemente podían resistir épocas de adversidad. Tuvieron éxito precisamente porque no dependían totalmente de
su latifundio.
La organización comercial que constituy6 el cura naturalmente estaba basada en Monclova, pero se extendía hasta Oaxaca. José Miguel tenía una
bodega en Saltillo para la venta de lana que, después del ganado menor, era
el producto principal del latifundio. 2° Consiguió mercados para estos productos en San Miguel de Allende y en la capital, manteniendo relaciones con
algunos de los comerciantes más destacados del país. En San Miguel su
comprador era el español Domingo Narciso de Allende, el padre del caudillo
de la indeoendencia. Aun después de la muerte de Allende en 1787 el cura

11

HAa1Us, "A Mexican Latüundio' , 206.

• lbid., 192.

389

�continuó negociando con esta casa. En México los compradores iuclu~an
varias de las casas comerciales que disfrutaban el abasto. Por algunos anos
José Miguel vendió su ganado a Andrés Vicente de U rizar, pero_ subsecuen~emente cambió a las firmas poderosas encabezadas por los espanolcs Gabnel
de Yermo y Antonio de Bassocco.~1 José Miguel les compraba a estas casas
gran cantidad de mercancía, la mayor parte destinada para abastecer a los
peones en el latifundio. Además, por algunos años tenía en O_axaca un
representante comercial, cuya responsabilidad era la de consegmr mantas
lo más barato posible. 22
Para llenar los puestos administrativos tanto en el latjfundio como en Ja
organización comercial, José Miguel frecuentemente escog~ a parientes, Y
el hecho de que pudo movilizar a su familia es otro factor unportante en el
éxito que tuvieron los Sáncbez Navarro. Entre las políticas más astutas_ del
cura era la de costear la educación en México de varios de sus sobrinos,
algunos de los cuales llegaron a ocupar puestos de responsabilidad. Entre
ellos figura José Domingo de Letona, quien fue doctoral_ de la cat~dral _de
Qaxaca y después desempeñó el mismo puesto en Morelia .; por Yanos anos
Letona fue el representante comercial del cura en esta ciudades. Desde generaciones atrás, los Sánchez Navarro tenían parentesco íntimo con la familia Arizpe, de Sal tillo, y de los , arios Arizpcs que mandó educar el cura,
el ejemplo más notable es José Miguel Ramos Arizpe, el padre del federalismo mexicano. A través de sus numerosos parientes, José Miguel tenía una
verdadera red de inteligencia por la cual recibía valiosos informes económicos y políticos. Aunque utilizaba eficazmente a sus familiares, el e~ n~
permitía que participaran en las utilidades de s~s varias empresas. Jo~e Miguel mantenía un control rígido sobre la crec1ente fortuna de los Sanchez
Navarro, asegurando que no se rnsipara por herencia.

Habiendo llegado a ocupar una posición privilegiada en Coahuila, los
Sánchez Navarro batallaron para preservarla cuando estalló la guerra de
independencia. El cura y su sobrino predilecto, José Mel~or, tuvieron ~apeles indirectos pero sumamente importantes en el conflicto. Fueron mstrumentales en cambiar la historia de México porque financiaron y ayudaron a organizar la contrarrevolución realista en Coahuila, que culminó en la
captura del Padre Hidalgo en 1811. Entre los conspiradores con quienes
obraron se destacan Manuel Royuela, el tesorero real en Saltillo, quien se

"' Ibid., 179, 187-190.

"' lbid., 231-232.

390

había casado con una Sánchez Navarro e Ignacio Elizondo, quien le debía
10,000 pesos al cura José Miguel 23
Después de la emboscada de Baján, el cura se desconcertó al saber que
entre los in urgentes presos había dos sobrinos suyos, José María de Letona
y José Juan Sáncbez Navarro. Exhibiendo la lealtad familiar que caracterizaba a los Sánchez Navarro, José Miguel usó su influencia para que no
fueran fusilaclos.~ 4 Años después la familia se. podía felicitar, porque Letona
llegó a ser gobernador de Coahuila, mientras que José Juan terminó una distinguida carrera militar siendo el comandante militar del estado. Las consecuencias inmediatas de Baján fueron que los Sánchez Navarro recibí ·ron
las gracias del General Ncmesio Salcedo, comandante de las Provincias Intemas, quien también le extendió a José Melcbor una comisi6n de capitán
en la milicia. José Melchor no qued6 satisfecho, y en 1812 hizo una petición formal para un título nobiliario, el de Marqués de la Casa Sánchez
Navarro.~~ El asunto todavía estaba pendiente cuando México logr6 su independencia. Para entonces, José Melcbor, reflejando el sentimiento de los
criollos en general, había cambiado su actitud polílica y apoyaba fervorosamente el Plan de Iguala.·º
El año de 1821 fue trascendental para México, y también para los Sánchez Navarro. El cura José Miguel, quien había dirigido los asuntos de la
familia por sesenta y seis años, murió en Monclova, dejando tudo su caudal,
valuado en unos 250,000 pesos, a su sobrino José MelchorY A raíz de una
combinación de astucia en los negocios y sagaz maniobta política, los Sánchez Navarro pudieron conservar tocio lo que habían acumulado durante la
colonia. La base que habían establecido en Coahuila les permitió desarro-

,. "Quadcrno 3o. Te5timonio de los documentos en que se comprehende la informacion de la distincion y méritos contraidos por Don José Melchor S&amp;nche:z N::warro en
la contra re~·olución de esta Provincia de Coahui!a. Año de 1812". MCSN; "Relación
-De las ocun-encias desde el año de 1810 hasta el de 1824, por causa de la Yndependa
en esta Ciudad de Monclova, dada por eJ Cura actual de ella, en cumplimiento del
Superior Decreto de 20 de Enero de 1824". October 5, 1824, AGN, Justicia Ecle6iástica, vol. 40, exp. 2.
"JosÉ EL:&amp;UTl!Jl!O GoNZÁLF.Z, Obras compte,as; 4 vols. (Monterrey, 1885-1887),
II, 501, 503.

= Gen. Ncmesio Salcedo to José Miguel Sánchc2 Navarro, April 8, HlU, MOS ;
Same To sa:me, April 9, 1811 MCSN; Simón de Herrera to José Melcbor Sánchez
avarro, May 13, 1812, MCSN; Undated notes from Herrera and from Manuel
Salcedo accompanying this letler, MCSN.
,. HARRIS, "A Mexican Latifundio", 292-293.

" ALEss10 Ronu:s, Coahuila y Texas en la Jpoca colonial, 509.

391

�liarse tremendamente durante las turbulentas primeras décadas de México
independiente.
Bajo la dirección de José Mckhor la familia pasó por un período de consolidación, durante el cual el latifundio recibió el énfasis. La contribución
principal de José Melchor fue la de ganar los litigios pendientes sobre tierras. Algunos de estos pleitos principalmente las acciones contra los Vázquez Borrego y contra los herederos de Ignacio Elizondo, ya teruan décadas
en las cortes. Para 1829, in embar o, José Melchor había triunfado en
estos y varios otros litigios,?S y en consecuencia el latifundio de los Sánchez
Navarro aumentó a unas 700,000 hectáreas. A José Melchor no le fue tan
bien en la administración del creciente latifundio, porque estaba empeñado
en intervenir personalmente en cada detalle de las operaciones, y resultó
cierta desorganización. A pesar de todo, cuando murió José Mclchor en
1836 les dejó a sus hijos el segundo latifundio de Coahuila, y es de notarse
que ninguna de las haciendas estaba hipotecada.

Les tocó a la tercera generación de hacendados Sáncbez Navarro la satisfacción de elevar a la familia a la primera posición entre hacendados
mexicanos, y también más tarde la amargura de perder todo lo que habían
acumulado los Sánchez Navarro durante un siglo. Los hijos de José :Melchor
dividieron la respon abilidad de manejar los a untos de la familia. El
mayor, Jacobo, permaneció en Coahuila y se dedicó al latifundio. El menor,
Carlos, radicó en la capital, llegando a ser abogado zo y dcdicándo e a manejar los asuntos financieros de la familia, a negociar la venta de lana y
ganado, y a reforzar sus conexiones políticas. En vista de la inestabilidad
del país la preservación de la posición privilegiada de los Sánchcz avarro
dependía de su habilidad para maniobrar políticamente.
Cuando tenía solamente veinticuatro años Carlos tomó un paso de una
audacia asombrosa: en 1840 concluyó los trámites necesarios para comprar
en 326,000 pesos, el enonne marquesado de Aguayo, y de esta manera aumentó el latifundio Sánchez avarro a una superficie en exceso de 6.500,000

" José Antonio Rodríguez to José Mclchor Sánchcz Navarro, July 17, 1822, S P
(3417). José Alejandro de Treviño Gutiérrez to samc, Fcbruary 27, 1823, S P (82~;
Note dated on September t 9, 1824, S. P ( 3248) ; "No. 93-Año de 1829. Testimonio
del espediente que contiene la sentencia de Ju arbitro que obtubo en su _fabor el Ciu.~adano Jwé Melchor Sánchez Na\'aITO de la Hacienda de Sn Juan de Sabinas, Y posecton
de esta, por el Juzgado unico del alle de Santa Rosa", legajo extending from Septcmber 27, 1827, to June 3, 1829, S P (2914); José Mel bor Sánchez Navarro to
Apolonia Berain de Sánchez Navarro, April 2, 1829, MCS .

,. Jesús de la Garza to

392

Jacobo

Sánchez

avarro,

June 11, 1838, SNP ( 732).

hectáreas. Carlos les compró el marquesado a un consorcio mexicano-inglés
que lo había adquirido en los aiios de 1823 a 1825. Para cerrar el trato
Carlos tuvo que hipotecar el latifundio, pero en 1850 los Sánchez Navarro
liquidaron e ta deuda a pesar de las dificultades ocasionadas por la Invasión
orteamericaoa.ª0 Uno de los efectos de la guerra había sido que los Sánchez Navarro tuvieron que vender tres de sus haciendas en 1848 para reunir
el capitaJ necesario para acabar con la hipoteca.
De 18-H en adelante el centro administrativo del latifundio fue la hacienda de San Francisco de los Patos, hoy el pueblo de General Cepeda,
Coah. Desde sus oficinas en Patos, Jacobo dirigió Jas operaciones por medio
de correspondencia, y ejercía control a base de un bien organjzado sistema ele contabilidad. Al fin de cada mes le llegaban reportes de todos los cascos,
y además de dar informes sobre la condición del ganado contenían listas de
la herramienta y las armas disponibles, y de las fallas de los pcones. 31 El
número de ganado que tenían los Sánchez Navarro era verdaderamente imponente: por ejemplo, contaban con 250,000 cabezas de ganado menor. Cada
año vendían toneladas de lana en Saltillo y San Luis Potosí, mientras qllt!
las ventas de ganado ascendían a unas 50,000 cabezas anuales. Sus principales mercados eran las ciudades de San Luis Potosí, San Miguel de Allende, y especialmente México, donde tenían un contrato para enviar 14,000
cabezas al año para el abasto. Fue la gran e$Cala de sus operaciones lo que
permitió que los Sánchcz Navarro resistieran las depredaciones de los indios
bárba.ros, quienes devastaron el estado de Coahuila a mediados del siglo
XJX.ªª

Respecto a su actuación poütica, como era de esperarse, los Sánchez avano eran Msicamente conservadores, pero tuvieron bastante éxito en ajustarse a los frecuentes cambios de gobierno hasta que cometieron el error
catastrófico de hacerse partidarios de Maximiliano -Carlos fue su último
gran chambelán. Si no hubiera sido por esto, probable.mente hubieran preservado sus propiedades u los Sánchez avarro hasta la Revolución.

.. ALESsto RonLES, Coaliuila y Tttxa dttsde la consumación,
RoBLES, Coal1uila JI Tttxas tn la época colonial, 508-509.
21

II, 265;

ALEss10

liARR1s, The Sánche.: Navarros, 24-26.

,. Contract belwecn Carlos Sánchez Navarro and Luis del Conde, January 2, 1851,
SNP (2232).

IlARR1s, The Sánchez Navarros, 75-94.
J. DE JEsÚs CmvAS, Las confiscaciones tn México: txpropíación de la familia
Sáncher. Navarro (México, 1868).
u

11

393

�SIOLAS

SNP

Sánchez

avarro Papers, Latín American Collcction, University o{

Texas, Austin, Te as.
MC N Manuscritos de la Casa Sánchez Navarro, in posses ion oí Lic. Carlos Sánchez avarro, México, D. F.
AG

Archi o General de la Nación, Mé.-cico, D. F.

LA REPúBLICA DEL R10 BRAVO*
Da. D,w10 M. V10NEss
Texas Tcch Uuiver..ity **
AUNQUE INTERESANTE, la historia de la fantasmagórica República del Río
Bravo, tiene importancia básicamente porque acentúa una condición que
consciente o inconscientemente se verificó a lo largo de la historia de la parte
septentrional de la ueva España -es decir, las necesidades diferente , la
geografía, la historia y la economía del área que se encuentra situada al este
de la Sierra Madre Oriental. La República del Río Bravo duró sólo uno
meses, pero en la ideología de la gente del nordeste, había una gran tradición de un sentimiento de homogeneidad en dicha área. Por ello, un estudio
de la República del Río Bra,·o debe empezar con una fundamentación de
la hi toria y de la geografía de la región como marco de referencia para
lo que se mencionará posteriormente.

El Nordeste de México siempre ha sido diferente del resto del país. El
surgimiento de una nación independiente en 1821 no alteró ni afectó ese
hecho geográfico. En cierto sentido, la separación de Texas lo subrayó. Su
frontera occidental es la Sierra Madre Oriental denominada en el sur Sierra
Gorda; las fronteras septentrionales eran ilimitadas. Integran la región amplios planos y praderas, recor.ridos por ríos poco profundos y en algunas ocasiones estrechos y sin recursos forestales extenso ; la lluvia generalmente es
deficiente. Las únicas fuerzas históricas que intentaban cambiar el esquema
de la población desde la época de los aborígenes (que vivían en un nivel
cultural primitivo), hasta una civilización más elevada, parecían ser los esfuerzos de las naciones europeas que competían para adjudicársela. La historia de su colonización es conocida. Los españoles después de haber con-

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del orestc de México, celebrado en
Monterrey en septiembre de 197 l.
0
Traducción del Lic. Fernando Garza Quirós. Sociedad uevoleonesa de Historia,
Monterrey.

394

395

�qui lado iéxi o y d · distribuirse n forma ccutrífu a a partir del Vall
de México, sólo penetraron tentativamente la ierra Gorda con fines de
coloniza i6n y no llegaron más allá de Tampico.
n colonizador po tcrior,
Luis de Carvajal, conce íonario d l u.evo Reino de León, intent6 tabl
centr min ro n la faldas de la ierra Madre Oriental u sucesor fundó en 1596 la ciudad d Monterrey, acontecimiento qu e lebramos en este
ongreso. Hacía poco tiempo, en el año de 1577, lo intrépido e pañol
pl'O\ nientes del uroeste, habían fundado Saltillo. Durante años 1am ntc
hubo con . iones
sas e insuficientes entre estas ár • e. tensas y ai lada
y la rutilante capital del Virreinato. Lo valcro s f rail , con ri sgo de sufrir el martirio penetraron en e ta región. Algunos lJ garon al Río Dra\"o
alrededor de 1650. L s buscadores de e !avos atrav saron el área. En 1688
se fundó Monclova, el presidio septentrional de Coahuila. Es bien conocido
que las am nazas de los fianc s. n Te: as por l:.a allc y sus col nizadores,
ori 'nnron 1 qu • con,irti6 -d pué d dos frac~ en la colonización pennan nte del oriente de T ·a, que comenzó en 1690. L españoles
fundaron an Juan Bautista en 1701 en el Río Bravo, en el punto en que
cruzaba el Camino Real de Monclova a la parte ori ntal de T xas y an
tonio, di isi te años d pu . P ro en I ínterin la región de la co ta perman ció sin colonizarse y este hecho
convirtió en un problema d cierta
importancia para la Corona cspañolá. Los ingl
introdujeron en 1733
bajo J amparo de fal as pr tcnsione en el territorio de Georgia, que reclamaban los e pañol . ¿Por qu' no iban a introducir5C aquí?
Para
I ni.zar te territorio la Cor na sel ccionó a don J . • el E· and6n, que durante varios años habfa sido el comandant d Querétaro. Tenía
una fama bien ganada de r un fuerte luchador en contra de los indio .
Como en esta área habia cerca de 90 grup0s d indí :nas que hablabatt alrededor de 60 dialecto diferen
te talento militar era de primera necesidad. En relación a su labor ba te decir que durante diez año a partir
de u prim r \.;aje de inspección (que rcafu.6 en 1146), l Conde de ierra
Gorda (título qu d pués o t ntaba), había bosqu jado el estado de Tamaulipas y una parto- d 1 sur de T~· tal y como xiste a tualrnente, lablcciendo una gran cantidad de poblacion que aún perduran.
La naturaleza especifica del nordeste también fue reconocida en otra forma. La parte ptentrional de Nueva España, debido a su inmeruidad
a la am nazas de los aventurero y mercaderes rusos e ingleses, recibió una
designación especial n 1776, en alidad de una nue a unidad administrativa, que
denomin6 la C mandancia General de las Provincias Internas.
Pero la Comandancia General re ult6 difícil de adrnini tra , por lo que
po teriormente se la dividió y la parte. oriental, que se denominó 1 Pro-

396

\.'Íncias lnte1: a de Ori~~t , incluía Tamaulipas, uevo L ón. Coahuila
~exas. Pcmutascno ant1c1par que aún después de la Independ ncia de Mé::\,co,
mantuvo ta de ·gnaci6n para fin milita
y que cuando hubo
problema en T xas, el responsable de restabl er el orden era cl Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente.
Era un con.e pto popular, al iniciarse el iglo XIX que

ta área t nia un

c:ir et_ r propio. Esto en ninguna parte se v tan Jaro como en un memonal o informe r ndido por un sac rdote de Coahuila Wguel Ramos Ariz
(a)
El Co~anch ". C~ando Hispanoamérica encendió la lucha por la~nd .
pendencia en
pana las fuerzas armadas intentaron una reconciliaci6n en
u~ ongrcso o
rt , qu tuvo verifi tivo n Cádiz en 1810. Fu ron invitado representante de varias áreas de la parte espaiiola del n
_
d Las p • . 1
uevo mun
o.
rovmc,as nternas del Oriente enviaron a Ramo An'
·
· '6
1pc, qu1 n
convirli en su. portavoz. En u memorial a las Corte.s describía e ta región
a la que le toco representar, en la siguiente forma:

'Estas cuatro riquísimas_ provincias situada al norte de la u va E.spaita,
ocu~an so~re el ~o {ext ano mis d quinientas I gua d Ion ·tud y basta
un., do 1en_tas ':mt en su mayor latitud. La naturaleza al paso que Ja
un10 entr s,, h 1éndolas omunicabl por sus pa
llanuras, común
curso_ d us ríos Y _producci6n de diferentes frutos en ella. que hac n necesano su mutu~ trafico, 1 s ha puesto lírnit , impenetrabl s r spect.o de las
d Nueva Espana e Inte~as del Ponient , J \"antando por esa parte y por
la may~r- del sur u~~ cordillera de el vadas i rras que en toda su e tensi6n
solo facilitan paso uttl para todo carruaj n la villa d t altillo y b.
mu incómodos para sola caballería".
n poc
~spués de e te brillante resumen tográfico, Ramos Arizpe hace rcfe~cn 1a a I s ~les tares qu u fría la región, mal e tare cuyas causas f l dcJab~ a lo P~ de lo administrador españoles del Imperio. Solicitó un
gob1~~ autonomo para estas cuatro provin ias, sugiriendo la jerarquía de
Republica dentro del Imperio. Por upu to las Cort rechazaron su idea,
pero uan~ meno~ cl informe ilustra los conceptos vigentes en esa 'poca
en la regton noronental. Había un ambiente de regionalismo y hasta se
pu de d ir d
paratismo. Tal vez fu a po ibl u~a provincia independient .
Uno de l~s princip~les factores que hizo que después de )á Independencia
~ d tera . ta 1d a separati ta se en u ntra en las mismas vicisitud
as. de ~ · 1 •
ué del biemo centralizado d 1 período colonial
Me ª 0 mt ntó d entralizarse y organizarse como República Federal. Pero
esta trurtura
ult' xagrrada para la col ni qu ac-.ababa d ob •n r su

po!,~

397

�liberación. No tener ningún nexo con Madrid ni con el Vaticano representaba un vacío en el poder, difícil de llenar por el centro. Fue la época en
que era posible mantener una parte del proceso republicano y federal pero
al finalizar la década que se inicia en 1821 surgió entre los jefes militares
una vigorosa lucha por el poder. Se desarrollaba todo un nuevo proceso
para tranSferir el poder de una persona ambiciosa a otra, pero no había
líderes que desarrollaran un gobierno basado en las tradiciones del país.
En ese período, los estados lejanos llegaron a desilu ionarse y a intentar
mantener el poder federal que les aseguraría un fuerte control de sus propios asuntos. Considerando su historia, no se requiere mucha imaginación
para ver que la frontera nordeste de México podía separarse y hacerse independiente.

Otro factor, el problema de Texas, también ingresó en el panorama. Des-

pués de unos cuanto años de haber ingresado legalmente a Texas siguiendo la huella de Moisés Austin, la inundación de angloamericanos llegó a
alarmar a las autoridades mexicanas. Los esfuerzos para detener la emigración resultaron inadecuados y el gobierno de México vio que era difícil decidir la mejor fonna de aminorar el ílujo. Se intentaron varias m didas,
pero finalmente la inmigración continuó sin ninguna cortapisa.
Los problemas internos de México se agravaron en lo referente a la autoridad central con el advenimiento de Antonio L6pez de Santa Anna, quien
fue presidente en 1832 y dictador ' de facto" en 1834. Consolidó al gobierno
y derogó la Constitución de 1824 que señalaba el sistema Republicano Federal procedió a destruir a los gobernadores estatales y a reemplazarlos con
sus agentes. Zacatecas y Texas se opusieron. Zacatecas fue castigada y la
ciudad fue tomada por las fuerzas de anta Anna con una destrucción y rapiña
inconcebibles. El gobierno obligó a esto mismos veteranos a enlistarse como voluntarios que ayudaran a pacificar a Texas. Se inició la revolución.

En vista de que los texanos consultaron el curso de acción que debían
tomar para oponerse a la dictadura militar de Santa Anna, las personas del
sur del Río Bravo prestaron atención para observar los acontecimientos.
Uno de ellos fue Julián Miracle, que representaba las villas del norte de
la margen del Río Bravo. Este personaje se reunió con el Consejo General
en Te.'Cas el 5 de diciembre de 1835, asem.irando que Antonio Canales, Juan
epomuceno Molano y otros lideres de la parte meridional del Río Bravo
estaban listos para actuar conjuntamente con los texanos. Afirmó que el
gobernador de Tamaulipas don Franci co Vital Ferná.nd z también e taba
interesado en la decisión que tomara Texas y que también Jo estaba el re,·,cnte Comandante General de las Provincia Internas de rirnte, don Pt&gt;398

dro L mu . Para con-oborar su declaración, cuando el gen ral don Jo '
Urrea, al mando de la columna que invadió Texas desde Matamoros hasta
Golia~ e desvió en l~s primeros meses de 1836, se vio forzado a regresar
al . Rm ~ravo ~ara dispersar a un grupo revolucionario que operaba en
M1e~, bajo la ordenes de un tal José Maria González. El mismo Stephen
Austm ob~rvó que: "Las combinaciones en el estado de Tamaulipas son
muy amplia~. para formar una nueva república partiendo desde Tampico
hasta el Pac1f1co ~s proba~le que l~ capitulación en Béjar fuera hecha para
promover ese obJetlvo. . . S1 el partido gana, Texas podría llegar a ser un
Esta~lo de una confederación más pequeña y homogénea, con mayor autonoID!a que la que pudiera tener como miembro de los Estados Unidos''.

r

La intranquilidad en el nordeste se intensificó en el último período de la
d~da 1831-1840 debido a tres factores. Uno era la pr sencia de los ejérCJtos que S~nta Anna había ordenado que se replegaran después del desastre
d~ San Ja~~º· El segundo fue la creciente furia de los ataques de lo indios. Los md1os comanches aparecieron en la margen inferior del Río Bravo
al ~edi~. la década que va de 1831 a 1840. Su aparición fue violenta y
se mtens1ficaron sus correrías en los estado de uevo León y Coahuila. Lo
ejércitos parecían impotentes para evitar sus depredaciones. Por último había insatisfacción con el gobierno central y conservador. Muchas peq~eñas
bandas empezaron a surgir contra las autoridad.es constituidas y durante un
c~rto período Matamoros pareció estar en peligro de ser capturado. Al mismo
bempo, otros estados del norte comenzaron a mo trar insatisfacción entre
ellos Tucvo México y uevo León. Los barcos franceses bloquearon 1~ costa
mexíc~. en_ 183~ durante la Guerra de Los Pasteles, añadieron más fuego
a la dificil s1tuactón, ra que se suponía que los federalistas estaban en contacto con el ofic_i~. francés que estaba al mando del bloqueo de Tampico, y
sondeaba la pos1b1bdad de obtener contra el gobierno central.
En octub~e de 1838 surgió en Tampico una rewelta de proporciones mayores. En vista de que el General Mariano Arista al mando del Ejército del
Norte no la contuvo rápidamente, el Presidente Anastasio Bustamante obtuvo autorización del Congreso para abandonar temporalmente su puesto
y controlar la revuelta. Las fuerzas centralistas tomaron la ciudad en junio
de 1839.

La actividad federali ta también sur!rió en las márgenes del Río Bravo.
En noviembre de 1838 Antonio Canales Rosillo lanzó un pronunciamiento
en Camargo pidiendo el restablecimiento del sistema federal. Poco despué Severo Ruiz secundó el plan en Mooclo\·a. En marzo del siguiente
.iiio, clon manucl María d Llano ex gobernador de rucrn León. lomó los
edificio públicos en Monten y y se declaró por la constitución de 1824. E

399

�· que hab:..
en
= un
. considerable smtim.iento federalista y anticentralista
.1
los u-es departamentos de Taroaulipas, Nuevo León y Coah111 a.

o bvio

Para diciembre, Canales llegó a Matamoros con cerca _de 1,000 hombres
y amenazó dicha ciudad. Después de la caída de Tamp1co y ante la creciente presión militar del gobierno central, los atacantes de Matamoros se
dispersaron. Pero durante el verano apareció el General Juan P~blo Ana~a,
que había ganado fama de líder en la guerra de Ind~pendencia. Se hizo
cargo de este nuevo movimiento revolucionario. Su pnn1era tarea fue_ bus.
d Tª-"'~ Para ello intentó organizar su gobierno.
car apoyo d el gob1emo e ~
•
M'
Hay ciertas pruebas de que propuso una república Federal del Norte de
·xico que incluyera Tamautipas, Zacatecas, Durango'. Sinaloa, Sonora, Nuevo
, Nuevo México y las Californias. Es conveniente hacer notar que se
L eon,
·¡
b",
so una
sabe que Francisco Vidaurri y Villaseñor, de Coahw a, t~ icn prop~ .
•,
d
· 'tó a Texas para que se umera al mov1m1cnto
nacion separa a Y que mvi
'
.
D .
que incluiría Nuevo León, Tamaulipas, Chihuahua, Nuevo Mé..'Clco, mango y las Californias.
Anaya, con comisiones de Canales Y_ de De Llano, llegó a :exas en .el
d 1839. Ofrecía el reconocim1ento de la Independencia de_ T
verano e
.
M d"
tnbuc16n
Util izando como frontera los dos San Antomo y e ma, co~o re f
de ayuda militar en las campañas contra el go b'ierno d e M'exi co . Con erenció con el Presidente de Texas, Mirabeau Bonaparte Lamar y con otros fun.
.
N logró obtener apoyo formal, se desilusion6 de la empresa y se
c1onanos. o
f. '6n de Cafue a Campeche, donde se inmiscuy6 en otras avent\lras. La iacci

;-as

nales quedó sola.
¿Quién era Canales? Había nacido en Monterrey y se desarrolló e~ CaTamaulipas hasta alcanzar la edad madura. Era abogado e m~esmargo,
. r
.6 H b' Mdo
tigador por profesión y líder político-militar por me inaci n.
a 1a s~
en la legislatura de Tamaulipas y era el padre del que por mucho tiempo
fuera el dirigente de Tamaulipas, don ervando Canales.
C secucntemeote Canales asumió el control de las guerras federalistas.
De;: su campamen'tó en el Río Nueces en Lipantitlán partió con una ~uer. d' d la reaión de vaqueros de Texas, federalistas,
za compuesta por LO ms e
t,•
'
300 h
tistas
gente de toda calaña en un total de 1,
omaveotureros, separa
Y
. 1 d' 1 d
·cmbre
bres hacia el Rio Bravo, sorprendió a Guerrero e ta o. . e novi . ·
1 .,
•
·1 fo-L la fuga del comandante centralista Francisco
E •te eJercito tan l.SJllll
rl.lJ
• .
•
· d 1 ·
p •
El ejército llegó a Matamoros y s1t16 esa ciudad, de1án o a mcom:::~da con el .interior. Pero el sitio palideci6 porque muchos tex:o~ ab~donaron el proyecto. Una de las razones que alegaban para a an onar o
fue el disgusto qu prodLtcía la metodología militar de Canales en algunos

a· ,

de sus seguidores. De acuerdo con la versión de un ob ervador, cuando
éste enfrentaba una situación que requería actuación militar, consultaba su
horóscopo. Dibujaba cuatro animales -un león, un águila un cordero y
una paloma- en una piel de cabra que ponía en el suelo. Se vendaba los
ojos y pinchaba la piel con un alfiler.- Si éste penetraba en el cuerpo de un
animal o ave feroz, eso auguraba éxito en la actuación militar. Si sucedía
lo contrario indicaba derrota. Posteriormente Canales abandonó el sitio, y,
en diciembre de 1839, se dirigió cerca de Monterrey, para enfrentarse con
Arista. No pudo derrotarlo en la escaramuza que se efectuó fuera de la ciudad y regresó al Rio Bravo.
Es conveniente hacer notar que en esa época el gobierno de Texas oficialmente desaprobaba a los revolucionarios, porque intentaba obtener el reconocimiento del Gobierno de México, de la Independencia de la nueva
República. Por supuesto cualquier colaboración o ayuda proporcionada a
estas fuerzas antigobiernistas hubiera perjudicado su proposición. El presidente Lamar podía haber estado interesado personalmente en las posibilidades de la frontera del Río Bravo, pero proclamaba una estricta neutralidad y ordenaba que ningún texano cruzara el Río Bravo.
Canales llegó a Laredo en enero 17 de 184-0. En una junta reunida con
ese propósito, proclamó la existencia de la República del Río Bravo, la primera declaración formal de una república tan largamente anticipada en la
frontera del Río Bravo. Aún se conserva u edificio principal. La convención declaró su independencia de México, seleccionó un presidente y un
consejo general. Jesús Cárdenas, un abogado que había sido jefe político
del Distrito Norte de Tamaulipas, se convirtió en Presidente. Vidaurri y Villaseñor1 de Coahuila, era miembro del Consejo y delegado por Coahuila. De
Llano, proveniente de Monterrey, representaba a Nuevo León como concejal y delegado. Juan Nepomuceno Molano, primer alcalde de Matamoros
y primer Gobernador Subteniente de Tamaulipas, representaba a Tamaulipas en calidad de delegado y concejal. Canales continuaba como comandante en Jefe de las fuenas militares. José María Carvajal actuaba como
secretario.
El nuevo Consejo, instalado en Laredo, se traslad6 casi inmediatamente
a Guerrero. Allí se izó la bandera. La bandera n'a dos franjas horizontales
de igual anchura~ la superior blanca y la inferior verde. Del lado del asta
había una franja roja del mismo ancho, paralela al asta en la que aparecian tres estrellas blancas en línaft vertical. Las estrellas pudieron haber
simbolizado a los tres estados directamente implicados. A todos se les pidió
jurar fidelidad a la bandera en una solemne ceremonia que se efectuó en
la plaia. La razón principal para haberse desplazado a Guerrero, era la

4-01

400

H26

�n dicha Íinprenta el gobierno emi.
• d
imprenta en ese 1ugar. E
l R1
ex1stenc1a e una
bl' •t -0 titulado Correo de
io
ti6 un proyecto de un _nuevo ::g:~a pi:b~:oa;;úmeros impresos, solamente
Brauo del Norte. Suponiendo
e·o "reclamaba toda la extensión de
se ha conservado el proye~to.
J uli
hasta el Río Nueces y Coa. . . lm t conocida como Tama pas
terreno illlCla en e
h . 1 . ter10· r hasta alcanzar las montanas,
.
Rí
Medina
y
ac1a
e
10
,
huila hasta e1 O
D
Chihuahua y Nuevo Meuevo
León
Zacatecas,
urango,
comprendiendo

\1 eo!

. ,,

,UCO •

. • . 1 esfuerzos para recibir ayuda de
u primera op~raci~n fue re1~:t~, :s San Antonio, para pedirle a José
Texas, con este fin Ca~e_nas se
gw
Texas de la república recién
.
su-viera como agente en
Antonio avarro que
,
b
d
que
la política oficial de Texas
"d
se rehu~o sobre 1a ase e
R ,
nac1 a.
avaiTo
~ ' .
.
1
robleroas de la hennana epuno 1mmscwrse en os P
•
en ese entonces era
,
.
diri .ó su respue ta al Presidente
blica de México. Entre parentesis, Navarro , ~
M .
d los Estados Libres Fronterizos de la Republica
exicana.
.,
e
.
bierno mexicano no podía tolerar una declarac10~
En vista de que el go
M .
Arista que destruyera el movitan atrevida, ordenó al ge~eral . _ananoD
, de una serie de campañas
.
bo l
ctiv1dad militar. espues
rruento y hu a guna a
.
los revolucionarios fueron totald
inarse inconexas,
que sólo pueden enom
d
en Santa Rita de Morelos, Coamente derrotados los días 25 y 26 el mboa.ri~ores huyeron a Texas, su pueTto
h ui·¡a. Canales y alguno de sus"dcod a ra
de salvación en épocas de neces1 a .
.
,
d T as pero sin obtener mna los políticos del gobierno e ex ,
. .
b"
c anales VI· "t6
t
. t .
Texas donde se le rec1b16 muy 1en,
• C' denas fue a V1c ona
,
..
guna ventaJa, ar
d haber recibido las noticias
se le dio un banquete en u honor, espues e
del desastre militar en Coahuila.
l eaba invadir de nuevo Tamaulipas, uevo
Mientras tanto Canales p an
blica De nuevo reclutó
• w· d l nombre de la nu6va Repu'
·
.,
León y Coahuila u 12an o e
movilizarlos hacia la reg1on
av ntureros de Texas y Tamaulipas y empezb .ª las órdenes de S. W. Jordan
,
, un grupo de texanos ªlº
. d d
del R10 Bravo. eparo
di . , llegó a tomar aquella ou a
. d d y·1 t ·a Esta expe oon
para tomar Cm a
on ·
:
bo $altillo. Cerca de Sal.
tuvo que salir con ruro
a
por breve uempo, pero
b ·¿
los que pudieron escaparon a Te.
d Jordan fueron att as Y
b
tillo las tropas e
d Canales altercaban y escaramucea an
iras. Al mismo tiempo las fuerzas ~
ha ta que finalmente Canales
d Ar' ta en la misma zona
contra las fuerzas e
i
ó
1 grado de Coronel y fue uno
. . al b'
e le recompens con e
. .,
e nnd16
go ierno.
,
turó a los texanos en la e.xped1c1on
d los oficiales que dos anos despues c~p
,
e
. , 1 R 'blica del Río Bravo.
de Mier. Con ello se ec1ipso a epu

d ,

Pero la República del Río Bravo no tennínó con esta nota de destrucción
de las fuerzas federalistas de Antonio Canales. Perduró alguna idea de ella
durante dos década. Cuando el General Zacarías Taylor planeó avanzar
de Corpus Cbristi al Río Bravo, al comenzar la Guerra entre ios Estados
Unidos y México, se presentó ante él José Jesús María Caxbajal, ecretario
de la República del Río Bravo y le ofreció la cooperación de Canale si
Taylor estaba de acuerdo en presionar a Canales para desarrollar una república independiente. E decir, Canales pelearía al lado de Taylor y pelearía contra su gobierno al Jado de los Estados Unidos. Cuando se informó de esto al Secretario de Estado orteamericano William L. Marcy, rechazó la oferta. Posteriormente cuando se movilizaron las fuerzas de Taylor,
uno de los coroneles contra los que tuvo que luchar fue Antonio Canales.
Después de esta fecha, hay pocos incidentes y versiones que valga la pena
mencionar en relación con la República del Río Bravo. Uno de ello fueron la
actividades de los separatistas de Brownsville. En 1850 varios grupos solicitaron al Congreso de los E tados Unidos que hiciera un territorio de la
región que se encuentra más allá del Río Nueces. Con ello e peraban conservar sus título de propiedad. Por supuesto, esto no era posible, tal y como
ha sido señalado por Franck H. Duggan en un artículo sobre este tema en el
número correspondiente a octubre de 1957, del Southwestern Historical Quarttrly. La publicación en Brownsville y posteriormente en Matamoros, de
un periódico titulado República del Río Grande, señalaba cierto interés en
este movimiento. De nuevo se volvió a hablar del tema en la d •cada de 1851
a 1860, cuando Carbajal que babia colaborado con Canales en otras aventura , intentó establecer la República de la Sierra Madre, un movimiento
que no pasó del Río Bravo y de Brownsville y que no tuvo importancia
en la llamada Guerra de las Carretas. De nuevo se trató el tema de una cacería de búfalos y se pusieron anuncios en los periódicos llamando a una
junta de las partes interesadas para una gran cacería de búfalos, que empezaría en Corpus Christi, cuya finalidad era establecer la República del
Río Bravo.
En la década de 1861-1870 hubo un movimiento separati ta mucho más
serio, que se localizó en Monterrey. Durante el período de la intervención
francesa en México, la cual elevó al trono de México a Maximiliano. Santiago Vidaurri, caudillo antijuarista, basándose en los factores que hemo
enlistado en relación con el separatismo y us causa y añadiendo a eso sus
propios de eos de poder y control, hizo esfuerzos para lograr ta posibilidad
de separatismo. Basta decir que la idea terminó con el fusilamiento de 1daurri.

403

402

�Esa fue la historia de la República del ~o Bravo . Y los ideales. que
articuló Ramos Arizpe en 1811 nunca se realizar~n, debido a los accide;~
tes de la historia y del tiempo. La idea falló debido a que la mayo~
· ·
· ' la r"'oio'
n en forma
más
estrecha
con el gobierno
las comunicaoanes
uruo
"O"
•
•
•
•
central; parque un sentido creciente de nac10n~o hizo que fuei; inacep:
table el sentimiento de separación y porque úlmnamente la atmosfer~ J:&gt;O
lítica de México cambió, para admitir variaciones den~ de la ~epublica
ermitieran diferencias en el Nordeste. Tal vez la 1mportanc1a de la
que P
•
.: .... ~~ t 6 ·cas sea la conR p 'blica del Río Bravo y otras tendencias separa=....., e n ,
~b u . ,
eal;~., ..on para ampliar el concepto del gobierno central en lo
tn uc1on que r ..,,.....
.
que se refiere a su responsabilidad con toda la nac16n.

BIBLIOGRAFÍA
AI.Ess10 RoBLEs, VrTo, Coahuila y TtxOJ dtJde la coruumación de la independencia

hana el tratado de paz de Guadalupe Hidalgo. México (Talleres Gráficos de la
Nación), 1946. 2 vols.
AAAYA

(JUAN PABX.o)

Papers, Archives Collection, University

of

Texas Libraey.

NsTTIE LEE, The Provincial Deputation in Mexico, Precursor of the Mexican
Federal Stcne. Unpublished dissertation, University of Texas, 1948.

BENSON,

ANASTASIO, Manifiesto que el ciudadano ÁnastOJ10 Bustamante diri•
ge a sus compatriotas como general en jefe del ejército de operaciones sobre Ta•
maulipaJ )1 demás Departamentos del Oriente. México (Ignacio Cumplido), 1839.

BusTAMANTE,

MAiúA, El gabinete mexicano durante el segundo período de
la administraci6n del Excmo. Seiíor Presidentl Interino D. Antonio López de
Santa ,fona. México (J. M. Lata), l842. 2 vols.

BusTAMANTE, CAatos

CAsTAÑEDA, CARLOS E., Our Catholic Heritage in TezaJ, 1819-1936. Awtin (Von

Boeckman-Jones Co.), 1936-1953. 7 vols.

S. W., ''Monteney and Northeutem Me.rico", .A.nnals of the Ássocicnion of
American Geographers, XXIX.

D1c1tEN,

Vio.ENTE, Memorias para la historia de la guerra de Tejas, México (Tipografía de A. Rafael), 1848-1849. 2 vols.

FILISOLA,

GEoRop; P. ( ed.), Texas Diplomatic Correspondenct, Published as Annual
Rep01t of th, .American Historical Ássociation for the Year 1907, Washington
(Govemment Printing Office), 1908-1911. 2 vols. in 3.

GAllR.ISON,

GARZA

TnvIÑo, CIRo

DI! LA,

Historia de Tamaulipas, n.p., 1946.

Resúmenes de la historia de Tamaulipas. Linares (Imprenta de
"El Trueno"), 1908.

GoNZÁLEZ, ARTURO,

J., Journal of die Texas Expeditüm .Against Mier. Austin (Thc
Steck Company), 1935.

GR.E.EN, THOMAS

Guucx, CHARUS AnAKS, JR., and KATRERINE ELLIOTT ( eds.), The Pape,s o/
Mirabeau Buonaparte Lamar. Austin (Von Boeckman Jones Co.), 1921-1928.
6 vols. (VoL IV ed. by Gulick and Winniew Allen; vola. V-VI ed. by Harriet
Smither).

Hn.L,

LAwa.ENCE F., José Escand6n and the founding of Nuevo Santander. Ohio State
University Preu, 1926.

HusoN, HoBAltT, lron Men. Unpublished, Texas State Libraey.

Valentín Gómez Farías: A Biographical Study. Unpublished
doctoral dissertation, University of Texas, 1949.

HuTCRINSON, CECIL Al.AN,

Tnforme de la comisi6n pesquisidora de la frontera ilel norte aJ ejuutivo de la uni6n.

México (Imprenta del gobierno), 1877.

404

405

�United States Consular Despatches, M e:nco,
.
Journal of th11 House of Representatives of the Republic o/ Texas. Regular Session
of the Third Congress, Nouember 5, I 838. Houston, 1839.
Matamori&gt;s ATGhiues, 67 vols., pbotostatic copies, Archives Collection, University of

ational Archives, Washington, D.

Unittd States
.
.
U
J , Consular Despo.tches' T amp·ico, National
Archives,
Washington, D. C.
C.
ose, Diario de las opercu:io11es militares d l
. ..
general José Urrea hizo la campaña d, Teºas e . a ~1vis1ón que al mando del

RREA,

del gobiemo a cargo de M. Gonzllez), 193i. , V1ctona de Durango (Imprenta

Texas Library.

MoRA, Jos:É MARÍA- Luis, México i' sus revoluciones. Mi:tico (Editorial Porrúa),
1950. 3 vols.

Mol!.TON, ÜIILAND, Terán and Texas: A Chapter in Texas .Mexican Relations. Awtin
(The Texas State Historical Association), 1948.

Aaiz11¡:; 1 Mtoun, Report that Dr . .Miguiil Ramos de Arizpc, Priest of Bordan,
and Deputy in the Prcsent General and Speeial Cortes o/ Spoin for the Prodnc11
of Coa.huila. one of the Fo,ur Eas"tern Interior Provinces of the Kingdom o/ Mt,'{ico,
Pres1mts to the August Gongress on th, Natural, Political and Ciuil Condilion of tho
Prouinces of Coahitila, N1uvo Le611, Nuevo Sa,itander, and Texas of the Four Eastern
Interior P,ovinces o/ the Kigdom of Mexico. Translation, annotations, and introduc-

RAMOS

tion by

J.

RlPPv,

ettie Lee Benson. (Thc University Pres.s), 1950.
Faw1 "Border Troubles Along the Rlo Grande, 1848-1960", Southwcstern

Historico.l Q.uarterly, XXIII.
GEORGE LoCKHART, The United States and Mexico, I82l-18-1-8.

RCVEs,

TlAGO,

Collection,

Au.stin City Gauttt, 1839-1841.
La üruvernty
~r~a (~atamoros,
1839- 1840• photostat copies, Archi\'es Collection,
of TexasTamaulipas),
Library.
Corpus Christi Sto.r, 1848.

El Des,ngaño (Tampico, Tamaulipas), 1040.

Nuevo Le6n: Apuntes Hist6ricos. MonteJ'I'eY (Impresora Monte-

Diario del Gobierno de la República. Mexicana, 1839.
Gaceta_ del. Gobierno (Ciudad Victoria), 1840, photostat copies, Archives Collection,
Uruvers1ty o{ Tmcas Library.

Gaceta t:onstitut:ional de Nuevo León (Monterrey, Nuevo Le6n), 1823, 1832-1835,

rrey), 1938. 2 vols.
SALDÍVAR, GAJUUEL,

Átala~a
(?iudad Victoria, Tamaulipas), 183 7• photostat copies, Archiv
Umversuy oí Texas Library.

El Cos.mopolíta (Méxjco), 1838.

RxvE.RA C.uraAs, MAN1JEL, Historia antigua y moderna de Jalapa i' de las ,evolucionu
del E tado de Vtracru.::. Méllico (Imprenta de T. Cumplido), 1870.
SA,

El Ancla
Tamaulipas) ' 1838-1841 , Ph otostat copies, Archives Coll,.,,.u'on,
Uni (Matamoros,
•ty { T
vers1 o
exas Library.
""

ew York

( Charles scribncr's Sons), 1913, 2 vals.

RoEL,

Newspo.ptrs

Historio. compendio.da de Tamo.ulipas. México (Editorial Beatriz

Gaceta del Gobi,rno de Zacatecas, 1838-1839.

de Silva), 1945.

Louisiana Courrier ( -ew Orleans) 1 1832_

JoaN ., Personal Memoirs o( Johri N. Seguin from the Year 1834 to the
Retreat o/ General Woll from the City of San Antoni() in 1842. San Antonio

El Mercurio del Puerco de Mato.moros, 1836-1837, photostat copies, Archives Collection

SEGUL,

(Ledger Book &amp; Joc Office), 1853.

W. Rov, "Tbe Quarrel Betwcen Governor Smith and the Council of the
Provisional Goverrunent oí tbe R..epublic", Quarterly o/ t/1e Texas State Historieal

S11&lt;1.1TH,

..4.ssociation, V.
$MITH (JusnN H.) Pap,rs, 20 vols., a collection of transcripu made or collccted
by Justin H. Sinith for his Histor¡r of the Wo.r With Mexico, Uni •cl'$ity of Te.,;as

Morning Sto.r (Houston), 1839-1840.
El Mosquito Mexicano (Mexico City), 1838-1839.
New Orltans Bee, 1841.

Semanario Político del Gobierno de Nuevo Le6~" (Monterrey), 1836-1840.
El Tel,grafo de Tampico, 1838.

Library.
TANNENBAUM, Fs.ANK,

'

University of Texas Library.

Mexico: The Struggle

/01

Peo.ce and Bread. New York (Al-

íred A. Knopf), 1950.

United Stat1u Consular

Dupatches,

MatamQT0 , microfilm, Archives Collection,

Uoiversity of Texas Librru:y.

407
406

�MI IONE

DEL COLEGIO DE PACHUCA EN EL OBI PADO DEL
NUE O REl O DE LEó •
DR.

Lt. o

GÓMEZ

c....

EDO

A demy oí American Franciscan
History. W bington

LA RECIO ES DEL OR! TE DE Mixtco fueron evangelizadas casi e.'\: lusivamente por los fran i anos. uevo León a d nde habian llegado ya con Luis
de Carvajal quedó a cargo de la Pro\in ia de Zacatecas, la cual ext ndería
más ad )ante su apo tolado a Ja mayor parte del uevo Santander o Tamau.
lipas, cuando el Col gio de Guadálupe (Zacatecas) hizo renuncia de e tas
m1 ion --donde no qu daban ya asi indios que convertir- para concentrar sus esfuerzos en las d Texas. En la segunda mitad del siglo XVII,
hacia 1674, penetraron en Coahuila franciscanos de la Provincia franciscana
de Jali co, a las órdenes de Fr. Juan de Larios, a quien "con toda ju ticia
-e ibi6 Vit Al io Robles-1 debe dárscle el nombre de Fundador de
Coahuila". A fines d 1 mimo iglo VII tablecieron los misioneros del Colegio de la Santa Cruz de Querétaro la misión d nuestra
ñora de 1
Dolo de la Puntad Lampazo (ho Lampazo d raranjo) qu fu l b
para la fundación, n los años inmediato d las misione llamadas de) Río
Grande ( an Juan Bautista y an Bernardo}. E tos últimos tablecimientos

• Trabajo presentado al Congreso de Historia del
Monterrey en lt'ptiembre de 1971.

•

te de México, celebrado en

1
Coahui/11 '1 T,xa.s 111 la IJloea eolo11ÚJl ( éxico, 1938) p. 202. Como es sabido,
Coahuila fue objeto de larga disputa entre las gobcrnacion d la ue\'a Vizcaya
y del
ucvo Reino de León, por Jo que la Audien i de la uev G licia aV"oc6
a si int rinamente la juri.edicci6n de dicho territorio, exceptuadas la, poblaciones de
altillo y P rras que continuaron perteneciendo a b
ueva Vizcaya. Tal
tado
de cow peraist{a en 1673 cuando Larios empezó a proytttar la empresa de Coahuila;
aú se
plica la intcn:enci6n din:c de la Audiencia de la 'ueva Calicia y de los
franciscanos d Jalisco.

409

�s1rv1eron, a su vez, de punto de partida para la ulterior penetración en la
provincia de Texas de los misioneros de los citados colegios de Querétaro y
Guadalupe. Entre dicho colegios y las provincias franciscanas de Zacatecas
y Jalisco estuvo repartida la evangeli7..aci6n del or te de léxico.
Hubo cambios, in embargo, n el de pliegu geográfico de los misioneros
de uno y otras.
í la renuncia en 1766 del Colrgio de Guad lupe a las
misiones del ucvo anlander llevó al reparto de las mismas enlre las cu tc,dias de Taropico (Provincia del anto E,·an ·lio de • {é •ico) y Riov rdc
(Pro incia de 1ichoacán) y la Provincia de z. cateca ; 1Ha se hizo cargo
de las misiones más próximas a las qu administraba ya en 1 uevo León.
Seí años de -pué, en 1772, el Colerrio de Quer'•taro, al que había sido confiada la administración de varias misiones en Sonora -de las abandonadas
a consecuencia de la expulsión de los jesuitas en t 767- solicitó y obluvo
que
le permitiese dejar las que tenía en la r egión del Río Grande
Texas; mientras estas última fueron encargadas al
legio de Guadalupe
---que de sta manera quedó como la única organiza ión misionera n e• .. la del ío rand pasaron al cuidado d lo· fran · -can d Jal' · o,
qu atendía ya las r tantes de Coahuila. Con esto de aparecía d l ese nario
misi nal del oreste de 1éxico el Colegio de Querétaro. Diez años despu' ,
exactamente en 1781, abandonaban también los misioneros de Jalisco -por
orden del primer comandante general de las Provincias Internas, Teodoro
de Croi.x- el territorio de Coahuila, para atender mejor, como los de Querétaro, a sus nuevas misiones de Sonora.

b.s mu;i n de oahuila -incluidas las do 11.ainadas del l 'to Grand fueron entone tomadas a su cargo por mi ioneros nu vos en la historia J.cl
or stc, y aun casi nuevos en el campo misional. e trntab, d franciscanos
del olegio de an Francisco de Pachuca.
o es esta la ocasión ni el lu ar
de ei·poner por extenso lo que si!ffii[icaron en América los nuevos cen r de
actividad que nacierort a fines el I iglo XVII bajo l nombre de ' olegios ap stólicos de misiones de Propaganda Fide", pero algo conviene adelantar bre lo mismo-. El primero fue fundado en Querétaro el aii de
1683 y de allí sali ron en menos de medio siglo los fundadores de \o· colemos del Cristo Crucificado de Guatemala, Guadalupe en Zacatec.as y an
Fernando en la ciudad de México. Mi ionern de este último pasaron a
íundar, en la Po trimerías del siglo /VIII, el colegio de San Jo é de Gracia
n Qriz,aba, y lo mismo hic· ron lo
adalupanos d Zacat, a al i-igir en
1816 otro olegio de misiones en el Santuario de Zapopan {Guadalajara)
que fue el último tablec:do en la ueva España durante la época de gobierno español. Por otra parte, la institución fue llevada desde Centroamérica al Perú, donde el Colegio de Ocopa repres ntó para la América

Meridional
. de Qu rétaro para la América Septentrional. papel similar al d e I C OJegio
Eran esto coleaio
00 s d e mi· ·iones conventos a t'
tituciones "municipal "
d ,
u onomos, con sus propias cons.
- como se ec1a- mefd
d"
1
penor neral de la
d
.
os irectamente al su. .
r en por medio de sus represe t
d
.
corrusanos generales de la • uc E
n antes e América, los
pee tos de menor importancia va spana y del Perú; excepto en alguno as.
y aun sto por breve tiem
1
1 .
tu\·1cron. e:entos de la 1·uri dice·,
d l
. .
po, o co eg10s es100 e as Provmcias donde t '
e nutrieron principalmente con personal 1
.
cotan us sed~.
con una decidida vocación ~· .
1 vo untano, ya formado, que llegaba
, ionera. os que venían d E g neral la mayoría, aunque lo cole ·o no su .
e_ pana -por lo
llo:. y pcninsulare~ deb'a
gi
, •
fneron la nvahdades de crio1 n pasar un mtrumo de d"
1
pero mucho se quedaron en llas
. iez anos en a misiones,
institución, los col oios d nus· , o fcn los colegios, por toda su vida. orno
o
tones ueron considerado
1
tantes más puros de la vida 1. ligiosa
.
o •r pr,
Y muchos de sus s ·como
·
, encon los grandes evangelizador d l
.
mmoneros nvahzaron

o

s e a prunera época.~

En la rueva E paua
- ex1· tia
, la Provincia de San D'
.
una rama especial dentro d la O d d
. iego perteneciente a
De calzos. Como éstos habían "d r en e Sdan Francisco, la llamada de los
SI o encarga os d l
··
Y otra regiones del Extremo O nentc,
.
. e asparDllS1t 1ne de.. Filipinas
y el cammo
saha por Mé,üco fueron erigi d a· h f
.
ª a es Il1Js1ones pavcntos en la J~eva Esnaña cqnu o 11c ~s .ranc1scanos "descalzos , a}~no con:ie
s1n-1e n de refu!!i d
l
esp ras por la "na de la Ch" .,
,
º o urante
a. largas
llla que tema su base
ul
convento fue erigida rimero la
. .
en cap co. Con e tos
( 1599) d an Die"o d: 1' .· . Cu:od1a ( 1580) y después la Provincia
cisco de Pachuca. La ram~ ideo louno,'De tales ~nventos fue el de San Fran.
,
e s
esealz s no mul6 al
· • .
interes d l resto d la Orde
·
,
prmc1p10, 1
1
que representaban los cole i: p;r ;; nueva dmo~a1iclad de acción misionera
,ista quiz: del prcstiaio ,,,. , , ~ ed oplagan a F1de, pero más adelante en
.
o· , e ·1 o e ta e
ol gios l D
. .
1
ne esidad de adoptar la inst'tu "6
D d
•
esca 1.0s mt1cron la
gunas Provincias "d cálzas" td ClE n. - 1 e 1723 habían ido obteniendo al.
e pana a facultad de e · ·
1 ·
.
iones, aunqu no totalmente su·Je t os a los estatutos de Inoc
ngir ca· eg10s
XI de mtque e gobernaban los restantes col ·o .
.
enc10
por los
dida a toda la "D al .,
egi s, en 1725 di ha facultad fue extencez tanto de España como d A , .
de pués, en 1727 ' s concedió a la p fO\."Incia
. . d e an Dtego
e_ menea.
Dos años
que pudiese
cri-

' Sobre la organi1.aci6a de estos colegi

Draz, Los Colegios d1 Propagtinda F"d
Publicado antes en la fe\.'Ut;a
el t m.a.

véa•e

J{'

.

1 dO(UIJl~ntado ettud10 de Féux SAlz
H"ispa~oamlnM (Ma?rid, 1969; 179 p.).
a r.rpan1co. Es el meJOr que exi te 50brc

Missi:11:u'n

411

410

�gir uno de estos colegios de misiones, lo que efectivamente hizo en el convento de Pachuca; dicha erección fue confirmada por decreto de Propaganda Fide del 6 de julio de 1733, dándole por campo de apostolado los indios infieles de los "montes de Zimapán". El colegio quedaba, sin embargo,
sometido al ministro provincial de San Diego y con otras limitaciones que
restringieron su actividad misional. Confirmada su erección por real cédula
de 23 de abril de 1741, estableció efectivamente, o se hizo cargo de, algunas
misiones en la Sierra Gorda o Sierra Madre, al norte de Zimapán. En 1764
administraba todavía las de San José de Fuenclara (Xiliapan) y la de San
Juan Bautista de Pacula; en la primera se hallaba como ministro Fr. Juan
de Guadalupe Soriano, autor de una Doctrina Christiana en lengua pame y
lundador después de la misión de Bucareli en plena Sierra Gorda. s

En conjunto, la obra misional del Colegio de Pachuca fue má bien modesta durante los primeros cuatro decenios de su existencia; nunca alcanzó,
ciertamente, el éxito logrado por los misioneros de San Femando en las regiones adyacentes de la Sierra Gorda propiamente tal. Parece que esta falta
de resultados fue achacada por algunos al hecho de que el Colegio dependía de la Provincia de San Diego, que no lo dedicaba enteramente a tareas
misionales. Se buscó por este motivo su separación de la Provincia, lo que
fue logrado en 1771, quedando desde entonces el de Pachuca bajo los mismos estatutos por que se gobemaban los restantes colegios de misiones. Es
de notar que el primer guardián de este nuevo período independiente fue
Fr. Antonio de Jesús Sacedón -poco después nombrado primer obispo de
Nuevo León- y que el capítulo guardiana! en que fue elegido estuvo bajo
la presidencia de Fr. Rafael Verger, quien sería el segundo ocupante de la
mencionada diócesis y quien estableció su capitalidad en la ciudad de Mon• JACQUBS SousTELLE, La Famill11 otomi-pame du. Me.tique Centt"al (París, 1937)
concede mucha importancia a "Doctrina" del P. Soriano. Sobre la misión del Plá•
tano o Buca.reli hay noúcias en un interesante expediente de 1792-93 que pertenece
a la Colección Conway del Instituto Tecnológico de Monterrey. El P. Soriano aún
vivía en 1793, anciano y enfermo; la Provincia de San Diego consintió en mandar
uif ayudante al P. Soriano, quien recayó en su dolencia y hubo de ser relevado e.n
mano de 1796. En mayo de 1797 era ministro alli Fr. Tomás Portillo, quien había
venido de España para el Colegio de Pachuca en 1783 · en febrero de 1798 ya se
hallaba servida por un cura secular.
En cuanto a los decretos que be mencionado en el texto, pueden verse en Bu[larium . ..
Discalceatorum de Fr. Francisco de Madrid, t. III (Madrid, 1745). Los datos sobre
misiones de Pachuca en 1764 se encuentran en un expediente que se conserva en
AGN. California.,. vol 38, Iols. 224-80. Noticias sobre el origen del Colegio en FER·
NANDO ÜCAAANZA, Mtmoria.s de la Academia Me~i,ana de la Historia, X. 1951,

terr,ey. Un tercer hijo del Colegio de Pachuca, Fr. José M. de Jesús Belaunzaran, fue sexto obispo de Monterrey.
Sin duda ninguna, la actividad misional del Colegio de Pachuca aumentó
n~tablemen~e a raíz de su separación de la Provincia de San Diego. La fábnca material fue ampliada y mejorada gracias principalmente a las limosnas del rico minero don Pedro Romero de Terreros. E to permitió acrecentar el personal religioso, lo que se hizo con varias expediciones de misioneros
colectados en España. La prunera de que tengo noticia constaba de 36 religiosos Y salió de Cádiz para Veracruz en octubre de 1783 a bordo de las
f ragatas "San Pascual Bailón" y "Aurora Cantábrica". Habían
'
sido colectad~s por ~r. ~fatías de los Dolores Crespo y entre ellos figuraba Fr. Eusebio
VillareJo, Fr. Tomás Portillo, Fr. Antonio Ruiz, Fr. Manuel Gorjón,
Fr. Miguel Ferrando y otros cuyos nombres hallaremos en los documentos que irán en apéndice. En una segunda expedición, que vino al Colegio en 1789, aparecen -en un total de 16 sacerdotes y 3 hermanos legoslos nombres de Fr. Juan Bautista Castelló, Fr. José Peiró de Bonclia y Fr.
Francisco López, a los que también se menciona en el presente trabajo.•

d:

A todo esto, el establecimiento de la Comandancia general de las Provinc!as Inte~as h~b!a traído consigo una ola reformista en todos los aspectos,
sm ex~l_urr el misional. Su primer comandante, Teodoro de Croix, comenzó
por vmtar (1777-1778) Jas regiones orientales de su gobierno -entre las
que se contaba Coahuila- y debe haber juzgado que los misioneros de Jalisco debían abandonar aquellas misiones y reunir todos sus esfuerzos en Sonora. De hecho, en el otoño de 1781 entregaba las misiones de Coahnila
-incluidas las dos llamadas del Rio Grande- al renovado Colegio de Pachuca. No es inverosímil que el nombramiento del Guardián de Pachuca
para primer obispo de Nuevo León y las estrechas relaciones que los Condes de Regla (Romero de Terreros), grandes protectores de aquel Colegio
roantenían con el Caballero de Croix -como se llamaba a don Teodor~
hayan tenido que ver con la entrega de las misiones de Coahuila a los mi~~neros de Pachuca; pero esto no pasa, por mi parte, de ser pura especula~on. Lo que sabemos es que se hicieron cargo de aquellas misiones hacia
fmes del año 1-781. Su labor allí parece haber sido notable. En anticipación

• La documentaci6n correspondiente a estas expediciones se encuentra en AGI
Juzgado d, Arribadas&gt; leg. 166 (533). En el actual archivo de la Provincia del Sant~
E\'angclio, de México, fie conserva un grueso volumen con importantes documentos
sobre la actividad misional del Colegio de Pachuca.

372-376.

413

412

�de los testimonios que insertaremos más adelante vale la pena copiar el juicio
que tal labor mereció al virrey Revillagigedo en su famoso Infonne de 1793: 5

maulipas-- "se han costeado -dice- por su jetos particulares bienhechores
que proporcionan los mencionados religiosos del Colegio de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos correspondientes".

"Los del Colegio de Propaganda Pide de Pacht~ca --escribía- se entregaron de todas las misiones [de Pachuca] desde el año de 1781, con
real aprobaci6n de S. M. que solicitó el señor caballero de Croi:v:, siendo
Comandante general de Provincias Internas; y no hay duda que estos
religiosos han correspondido a las esperanzas bien fundadas de su. virtud
y celo, pues es notorio que han restablecido hasta lo posible el estado
decadente en que se hallaban las miswnes de la provincia de Coahuila;
pero resplandecerían más sus afanes apostólicos si lograsen la reditcción
de las numerosas parcialidades de apaches, lipanes, matagees y mezcaleros, que siempre se han resistido al catequismo '.Y al StLave dominio del
Rey, y que han ejecutado las mayores hostilidades en las Provincias Internas''.

De esta labor apostólica de los misioneros de Pachuca en Coahuila y uevo Santander -siempre dentro de los limites del obispado de Nuevo Leónse ocupan los infonnes que el lector puede hallar al final de este trabajo.
Son los síguientes:

Además de administrar estas antiguas m1S1ones de Coahuila, tenían fundadas los misioneros de Pachuca en noviembre de 1793, otra cuatro en el
Nuevo Santander, según veremos en el apénd:.ce documental n. V. Revillagigedo las considera entre las mejores de todo aquel territorio. Tres d~ ellas
habían sido establecidas bajo sus auspicios y respecto a la cuarta -Palnutos--acababa de ordenar su traslado a dicho lugar desde el primitivo que ocupaba junto a la villa de San Fernando. "Trasladada al mencionado sitio
de Palmitos -prosigue Revillagigedo O -la misión de Nuestra Señora del
Rosario, nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros porque poseen muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino
de Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales". Añade
también que, de las tres misiones nuevas, sólo la de an Vicente de Presas
del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda pues las de Nuestra Señora de los Angeles y de San José de Palmas -ambas en la sierra de Ta-

• Conde de Revillagigedo, "Informe wbre las misiones", n. 184 (reedición de José

Bravo Ugarte en "Colecci6a México Heroico", No. 50: México, Editorial Jus, 1966!.
Por lo que mira al estado de estas misiones antes ele la entrada de los misioneros de Pachuca el Diario y derrotero de Morfi, quien las visitó en l 777-1778
con el Caballero de' C{oix, no refleja una gran decadencia, aunque es cierto que las
misiones se hallaban llenas de problemas como los restantes establecimientos de la
región.
• Informe cit., Nos. 305-.306.

414

1) Informe sobre las misiones de Coahuila y :R..ío Grande pol' su Presidente Fr. José David al Obispo de Nuevo Santander (San Bernardo de Río
Grande, 3 de marzo de 1786) .

2) Estado de dichas misiones hasta 31 de diciembre de 1786 por el citado Fr. José David.
3) Carta del Colegio de Pachuca al Virrey, acompañando un estado -que
no se ha encontrado- de las mismas misiones, hecho por Fr. Mariano Bisuete, antiguo ministro de San Miguel de Aguayo (Pachuca, septiembre 23.
1787) .

4) Informe particular de la Misión de San Bernarclino de la Candela por
Fr. Tomás de la Portería al P. Guardián del Colegio de Pamuca (San Ber-

nardino de la Candela, octubre 19, 1789) .
5) Informe general al Virrey de todas las misiones del Colegio de Pachuca por su guardián Fr. Isidoro de Puertollano (Pachuca, noviembre 16,
1793).
Todos estos documentos fueron redactados con motivo de la investigación general sobre el estado de las misiones americanas, dispuesta por real
orden de 31 de enero de 1784. En 1a Nueva España comenzó a realizarse
en 1785, al principio con vistas particularmente a Jas misiones que habían
estado a cargo de los jesuitas, pero pronto fue extendiéndose a las misiones
en general reclamándose informes tanto de los superiores reJigiosos como el~
los obispos y autoridades civiles. Toda esta masa de información sirvió para redactar el gran Informe de Revillagigedo (México, dic:.embre 27, 1793) .7
Este informe es un documento notable, pero utilizado críticamente, a! igual
que cualquier otro documento histórico. Los redactores del Infonue toma' El original se encuentra en AGI. Indiferente, al principio del legajo 2735; hay
una copia en AGN. México, Hi.rloria, leg. 42. Fue publicado íntegramenle, aunque
no siempre con absoluta corrección, en el Diccionario de Historia )' Oeogncfla, t. V,
pp. 426-472. Bravo Ugarte, en la reedición citada ya en este trabajo, parece que se
limitó a transcribir el texto del Diccionario.

415

�ron de las distintas -y a veces divergentes-- relaciones llegadas a la Secretaria del Virreinato, lo que les pareció pertinente, y aun las complementaron con sus propios juicios. Por este motivo, se necesita una edición critica
del Informe, que nos dé, en primer lugar, su texto auténtico y en segundo
lugar ponga de manifiesto, a través del examen cuidadoso de las relaciones particulares, la fidelidad y criterio con que las últimas fueron aprovechadas. Desde luego, es f ác.il verificar que estas relaciones particulares
contienen muchos más datos de los recogidos en el Informe de Revillagigedo.
Los informes que se publican a continuación parecen sinceros y fidedignos; no son del tipo "edificante" y ponderativo que suele darse en esta clase
de documentos. Contienen gran abundancia y variedad de noticias que el
historiador avisado sabrá aprovechar. Puesto que mi principal objeto, en
esta ocasión, es dar a conocer tales documentos, me abstendré de alargarme
c:n comentarios. Quisiera, sin embargo llamar la atenci6n sobre el cultivo de la
caña y del algodón en las misiones del Río Grande, lo mismo que sobre el
manejo independiente que los indios tenían de sus bienes. Por otra parte,
el informe de Fr. José David ( 1786) sobre las misiones del Rfo Grande puede complementar lo escrito por Robcrt S. Weddle en su excelente libro San
]ua11 Bautista, Gateway to TBxas (Austin and London, University of Te.x.as
Press, 1968), qU:en parece que no conoció testimonio alguno acerca de di-

chas misiones entre 1772 y 1790.

I
ESTADO ACTUAL DE LAS MISIONES DE LA PROVINCIA DE
COAHUILA Y R10 GRANDE DE LA USMA JURISDICCióN.
~O DE 1786
Mcs1ÓN DE

SAN

MmuEL DE AouAYO

LA FUNDARON LOS Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de
Jalisco, como medio cuarto de legua distante de la Villa de Santiago de Monclova, capital de esta jurisdicción, nunbo al Occidente, no se sabe en qué
uño por no haber instrumento alguno ni en el archivo de dicha l\-{.is.i.60
ni en el del Gobierno, pero pudo ser a fines del siglo pasado.1 El año 1781
en el mes de octubre, por orden del Señor D. Teodoro de Croix, entonces
1 Erigida en abril de 1675 bajo el nombre de "San Miguel de Luna", por el alcalde mayor de Coahuila, don Antonio Balcárcel Rivadeneira y Sotomayor, quien

416

=::ante General d~ estas Provincias, se entregó a los Religiosos Des-

e.

.P.S. Francisco del Apostólico Colegio del Real y Minas de la

dad ed

Se compone d e d os barnos,
.
eliuprimer e dPachuca.
. di
contiguo el uno al otro·
0
e m os que
d A
. Uam.an de 1a Misºó
: n con el título de San Mirucl•
e guayo. Este Bamo se compone de 46 familias de ,
º
descendientes de los indios llamados C 1
'
estas sólo do son
fundó dich Mº .6 . 1
o orados, que fueron con los que se
isi
n,
os
restantes
son
negro
.
tas N . ,
, ,
s, CO}Otes
y mulatos, y otras cas.
o se con que titulo se han agregado a vivir en ella ,
se denominan hijos de la Misión El n,
d
' s1 que todos
cho Barrio
1 • .
.
umero e personas que compone di. . d es e sigweute: Casados 47; niñas de todas edades hasta 20 años
47 , VIU as 6.
,

ª

El Segundo Barrio nomin a do p uebl o d e Ntro. Padre San Francisco de la
~ueva Tlaxcala se compone de varios tlaxcaltccos, los que pasaron a estas
tierra~ desde el Pueblo que hoy existe en la Villa de el Saltillo baj 1 d
vocación de
- oD .aMa a-, dSan Esteban de Tlaxcala, por orden del Yllmo • Senor
n el F
u
eman ez de - Santa eruz, ob·ispo de Guadalajara, y aprobación del
Excm
.
. o. e Yllmo. Senor D. Fr. Payo de Rivera, Arzobi po de México Vmtermo
- a ¡os I nd10s
. nuevamente convertidos a Ycultivar
irrey
. ' con el. fin
. d_e ensenar
las tierras y Vlv1r vida sociable. Catorce fueron las familias d ti
1
que hi ·
•
e axca tecos
c1eron asiento en esta Misión, las que han multiplicado de tal
~h
.
~~
años
se -~um.eran 104 matrimonios, niños de todas edades hasta veinte
' runas de todas edades hasta veinte años 119 viudas 10, V!U
. d OS 3•

170

pocos meses antes había fundado en 1
,
•
Guadalupe de Nueva Extremadu
(A as cercanRtas la ciudad de Nuestra Señora de
ra
LES!UO
OBLE.S Coah ·¡
T
O
r;o/onial pp 243-46) p
'
Ut
Y exas en la época
'
•
·
arece que antes había 51'd
• •d
patrocinio de San Francisco para lo . di
lax º. ya eng¡ a otra misi6n bajo el
s m os t caltecas (Obr
·,
27
Toma.ron parte en estas fundacio
.
a c1 ·• pp.
1-72).
San Buenaventur:1 y Fr. Manuel~~ !\Juan ;e Lanos y sus compañeros Fr. Dionisia de
levantó J·unt
ll
. . e
nu. ara proteger a los nuevos establecimientos
o a e os un presidio asimimi b · 1 d
.
•
Francisco de Coahuila' . º6 '
o ~Jo a a vocac16n de San Francisco. "San
.
SJrvt
con frecueocta para designar a las d
..
sus pnmeros - . ánd
os 1DJS1ones, en
,,
h
an~s • cu . 0 empezó a usarse la denominaci6n de "San Miguel de A .
yo no e podido averiguarlo, pero sucedia
1723 ' s1. bien
. conJuntamente
.
gua
la de "San F
.
d
.
ya en
con
rancisco e Tla.'Xtala' (ALEss10 RoBt,Es 0
5.41
como veremos, prevaleció "San '.Mi el de A
,, ' • c.,.
-42) • Más adelante,
Toda,
1777 1
gu
guayo para des.1gnar a ambas misiones
via en
, e PADRE Mou1 (Diario d
·
habla del "pueblo de Tlax la"
d la ~. mote;º• p. 8~'. ed. Del Hoyo-McLean)
Aguayo.
ca
Y e
.rancher1a o II1ls16n" de San Miguel de

417

�española y en ella
l 1
Todos estos como los llamados indios, hablan . a. engua
2
se les administra los acramentos y Palabra Divina.
como a dije, entregaron, con las
El año de 1781, en el mes d~ _octubtcole ·o ~e Pachuca de Misioneros
otras de esta Provincia esta M1s1ón a
...1~:-:~tr ClO., o espiritual un solo
con ru ~~= ª
Descalzos y desde este ~o corre
d d l Señor Dn. Teodoro de Croix,
•.
' 1 d Misionero por ar en e
rehg10so con titu o e
'de estas Provincias, y nombramiento de sus
Comandante que entonces e~a
r . como los demás repartidos en las
prelados. El zelo con que ast este .r~ igi~so
me toca a mí decirlo; V.S.
. . s desempeñan su mmisteno, no .
otras M JS1onc
se podrá informar de quien tuviere por converuente.
.
l .edad de nuestro Católico Monarca
El Sínodo, que por vía de l~~sna ~ pt tas Misiones es de cuatrocientos
se ha dignado conceder al Mimstro l e des . . tran en las Reales Cajas de
al
los que se e a mm1s
cincuenta peso anu es,
,
d é
I el gasto d e cera, o blata y reparo de ornaS Luis Potosi: y e stos sa e
l di .
En el tiempo que esta
'
. tes al CU to VU\O.
,
mentas, y demás pertenec1en
h
dado los más que la f ábnca
Misión lleva de fundada no consta que ayaalnb
un amito. Así lo formal
, 1 ·
J 5 tlaxcal tecas una
a Y
ch
material de la '.g es1a, y ~
dr :nu deteriorado, pero con su mu a
como lo material lo hallo este b~a e, eny lo material de dicha fábrica, que
solicitud lo ha adornado muy talen a t
en la composición y compra de
lo forro • esto es,
.
es muy capaz como en
'
t"
ara el Altar Mayor, sm graalgunos ornamentos un retablo de. !eTc iv~!odo misas y varias limosnas
var a los indios, pues todo ha sali o e su
,
ue
agenció
en
tierra
fuera.
.
q
· de san figuel ce•
.
61 5• la Misión o bamo
No pagan obenc16n alguna, s o i
1 d la Purilicaci6n de tra.
d l año que son a e
}ebra tres fiestas en el curso e Se.:,
d Guadalupe y la del Patrón San
. '6 d
uestra nora e
.
Señora, la Apana n e
.
,
fri'ol y en todo rigor importan qumcc
Miguel, la que pagan en trigo, maIZ ~eco!. e a aber la de antiago Após. p dre
Francisco su paga en
pesos Otras tres celebran los tlaxcal
.
d l
Ntro a
an
,
tol. Ntra. Señora de Gua a _up ~
.
las tres antecedentes como se
.
del ml.Sillo importe que
los mismos efecuvos, y.
uien dé razón, yo me persuado ser por
han introducido estas fiestas no hay q nas rimicias de maíz, que llegan a
devoción de unos y de otros. Dan algu
p
.
1os inf0 nnes que incluimOll
.
e nos proporcionan
1
Compárense esta. CJÚ"aJ con as qu s Coahuila :Y Texas, pp. 265.75, disp~t.a la
en el presente trabaJo. AL~s_s10 Roa~ , Fernández de Santa Cruz a Coahuila en
exactitud del relato de la vwta del _obl.S~ d
{ot~ Padilla que atribuye la formael .testimoruo
e indios
~
·
d e\ e·•
t
1675-76, pero parece acepar
.
de lo
tlaxcaltecas a gestiones
i
lizaci6n del presidio Y el cstablecllil.lCnto
tado obispo.
i

418

dos cargas; de trigo como carga y media, y frixol como una fanega; voluntariamente las ponen en la iglesia sin saber quiénes ni cuánto de cada uno.
En esta Misión hay una Cofradía la que fundó en 1682, en su General
Visita' el Yllmo. Señor D. Juan Santiago León Garav:to, bajo algunas Constituciones, como el que paga en 20 reales por su asiento o entrada, que confesasen y comulgasen, e hicieren la fiesta de la Purísima Concepción, bajo
cuyo título se erigió; que el siguiente día se cantase misa y vigilia por los
cofrades difuntos, y en falleciniento de cada uno se dijere una misa por su
alma. Por dicha fiesta y aniversario dan la limosna de seis pesos en reales
por las dos funciones.
Esta Cofradía la fundó dicho Señor Illmo, con el fin de que hicieren su
Capilla y contiguo a ella un Hospital con sus piezas separadas en donde
se curasen los enfermos de uno y otro sexo de la Misión. Para este efecto
dejó dlcho Señor Yllmo. 35 cabezas de ganado mayor y algunas mantas con
las que se cubriesen los enfermos; todo consta de las Constituciones de dicha Cofradía. En los fines del año de 1781, en que tomó la po e ión el
actual Padre Misionero, nada existía, no se sabe si por descuido de lo indios o robos de los bárbaros. El único fondo que en el día tiene es una
viruta, de la cual anualmente se fabrican tres o cuatro atTobas de vino, y
una o dos de aguardiente cuyo producto percibe el mayordomo, quien
da sus cuentas anualmente cuando se hace la elección ante el Señor Cura
de Coahuila, el que con u Notario las reconoce, sin tener en ello inteligencia
ni ingreso algimo el Minisu·o y sólo tiene voto en la elección de mayordomo.
Sólo tenía en dinero el año pasado de 84 cuatrocientos cincuenta pesos, con
los que el actual Padre Ministro en el mismo año fabricó la capilla y enfermería (que no se habría fabricado después de más de cien años de fundada dicha cofradía) como se ordena en las Con tituciones, y estaba ya
mandado por la é¾:,"Tada Mitra .
El método que han observado en lo perteneciente al gobierno político,
desde que se fundó la Misión hasta de pocos años a esta parte, era el irse
alternando en el gobierno con los tlaxcalteco , de manera que en un año
era el Gobernador de la Misión y el Alcalde de Tla"Xcala, y otro al contrario.
Esto se observaba así por una Real Orden que habían impetrado los tia.·caltecos cuando entraron a poblar estas tierras. De pocos año a esta parte
• A esta visita del obispo Garavito dedica Ar.Ess10 Ro»LES el cap. XVIII de su
obra citada (pp. 277-87) valiéndose de importante documentación.
o conoció, .sin
embargo, la Relación oficial del propio obispo, que posee todavía, en dos volúmenes,
el archivo arzobispal de Guadalajara. Lo relativo a Coahuila se encuentra en vol.
segundo.

419

�.

ert
ue los indios hacen su cabildo Y
e su e q
.
d
,.
q , virtud lo hayan ejecuta o as1,
los tlaxcaltecos el suyo; no consta en ue
1 p . . I haya así
uede resumirse que algún Señor Gobernador de a ro~~1a ,o
P.
p
•t
algunas quioleras que entre ellos se onginanan. El Sr.
dispuesto para evr ar
.
h
!!ÚJl
. .
nf a las elecoones las que se acen se.,,
Gobernador de la Provmc1a co mn_
, e~ las instrucciones que
y segun
' y nf'
. , de s
disp onen las Leyes Generales del Remo,
. . 1 d en la co mnac1on
su
dicho Señor Gobernador de la Provmcia es a
·t . , Municipal
.
no consta que tengan alguna otra constl uc1on
oficios, gob1ernan :
para su gobierno.
al
.
común ni en particular,
Ni uno ni otro Barrio tiene fondo guno, m en ~
1
edi, en su
.
as ue el Rey nuestro senor es conc o
más que las tierras Y agu q
. .
tlax ltecos
las que tiefundaci6n las que están repartidas entre md10s y
ca
' y
'
. .t
y en ellas hacen sus labores, pero con esta
nen cuatro leguas en c1rcw o.
,. l
.
ue
diferencia, que los tlaxcaltecos tienen repartidas ~r f = d as tie~rasti 0
les pertenecen en las que cultiva cada uno por s1, co
al o ma \
frixoles y alg~dón cuyos frutos regularmente son de poco v ulor. por o e. lares de sus casas c tivan SUS vil
oblado de las tierras; y algunos en os so
armente
~.
ch
algun' vino aunque poco y algunas frutas. Regul
rutas y cose an
,
'
son buenos trabajadores los tlaxcaltecos.
d . d. d la Misión viven en el dBarrio de
,
No así los que con títulos e m. 10s de
·d d y aunque e comun
an Miguel que estos tienen las tierras e comuru a
, f .. l
tr·go
.
'
el
dazo que cultiva, cosecha ma1z, nJo y i ,
siembra cada unoti:d poi;e su mucha desidia y flojera. Ellos por sí mismo
pero en corta can
siembran, cosechan y venden sus frutos.
11
L mismo en los agregados que,
No se cuenta costumbre buena en e os, y o
. . d 1 Mi . ,
. .endo en la compañía de los indios, se llaman h1J0S e a
ion.
por estar vivi
b •
· go y lascivia
·gualmente
son
dados
a
los
vicios
de
la
em
naguez,
JUe
,
d'
T odos 1
•
la
tanta que aun estan o
a lo que se agrega su innata flojedad,
que es
. ' decli en al
sobre ellos sus gobernadores y alcaldes, no pueden consegurr se
qu
.
.
. , d las sembradas y aguas competentes para su
cultivo de sus terras, temen o.
ra dos al~udes de maíz es muy trabajaregadío, de suerte que el que si.erob
, . b es una fanega. esto
d
lo mismo en el trigo, pues el que mas s1em ra
,
or, y
l 11
cosechar porque así como está en -el campo lo
muy rara vez o egan a
'
d C ahuila de lo que se
alb ata vendiéndolo a alguno de los vecinos e o
,
b
:
e~ue aún acabadas de levantar las cosechas, ~e pongan a hacer bar ac~s de maguey para comer, por no tener con que mantenerse.

se han separado los gobiernos,

d

J;

MISIÓN DE

UESTRA SEÑORA OE LA VICTORIA
DE NADADORES

E tá situada esta Misión como siete leguas rumbo al Occidente de la
Villa de Monclova o Coahuila. Se fundó poco más o menos que la antecedente con tres naciones de indios llamados gavilanes, tedocodamos y colorados. Por haberles enviado algunos indios tlaxcaltecos que los instruyeren
en el cultivo de las tierras, fue tal su inquietud que intentaron quitar la vida
a dichos tlaxcaltecos, y lo hubieran ejecutado si éstos no se hubieran puesto
en salvo. A poco tiempo de este atentado huyeron al monte, que visto por los
tlaxcaltecos que eran pocas familias, poblaron la füión. Los que han multiplicado tanto que hoy se numeran 70 los matr:monio .
iños de todas
edades hasta 20 años, 77. Niñas d las mismas edades 77. Un viudo }' diez
viudas. Con el discurso del tiempo se hao ido agregando otras castas de
gentes como son otomíes, jauromarcs y mulatos, de suerte que en el día
apenas se hallará una de las dichas familias que se componga de puros
tlaxcaltecos. Todos hablan el castellano en el que se les administra. 4

En el mismo mes y año que la antecedente misión se entregó por orden
del Señor Caballero de la Croix al referido Colegio, y de.sde entonces corre
con su administración espiritual un sacerdote del mismo Colegio con el mismo titulo y nombramiento que el antecedente; goza del mismo Sínodo, el
que se le administra en las Reales Cajas de San Luis de Potosí, y del que
saca dicho Ministro la cera y oblata para el Santo Sacrificio de la Misa;
no se pagan obenciones, sólo celebran tres fiestas que son la de la Patrona
uestra Señora de la Victoria, la de Santiago Apóstol y Santa Rosa de
Lima, y por todas ellas pagan el valor de doce a catorce pesos en los efectos
de pollos, maíz, trigo y frixol, y en los mismos efectos dan de limosna como
otros doce pesos para el Sermón del Entierro de Cristo en el Viernes Santo
por la tarde. Suelen ofrecer algunas primicias de los frutos que cosecha,
pero en tan corta cantidad que los ponen en la iglesia en platos regulares.
' Había sido fundada por los padres Fr. Francisco Peñasco y Fr. Juan Barrero a
unas cuarenta leguas al noroeste de Coahuila, con el título de S:inta Rosa. Ante
la hostilidad de los indios vecinos fue necesario mudarle a un lugar más cerca de la
capital de la Provincia, donde tampoco pudo subsistir, ~iendo trasladada finalmente,
hacia 1688 al lugar actual. En 1732 fue erigido, pegado a e!ta mísi6n, el pueblo
de ' 'ucstra Señora de la Victoria de Casa Fuerte", con indios tlaxcaltecas traidos de
la misión de San Francisco de Tlaxcala, junto a Monclova. Véase el acta de fundaci6n y otros datos en ALEss10 ROBLES, Coahuila y Ttxa.s, pp. 532-35. E tá
claro que el nuevo pueblo y su titular llegaron a prevalecer, como sucedió en otros
casos semejantes; pero en la Relación enviada en 1746 al primer Revillagigedo se
habl.a todavía de la "Misión de Santa Rosa de Nadadores'.

421
420

�El actual Ministro está concluyendo ya una buena igle:i~ aunque de adobe,
es la que halló era una pequeña capilla. Está proveida de buenos ornapu
mentos para el culto d'1,,;n
,.. 0 . El gasto en ésta es el, indispensable
..de cera
y oblata para el Santo Sacrificio, lo que sale del Smodo del Munstro.
No hay cofradía alguna, sólo una Junta o Hermandad de Nuestra Seño::
de la Victoria, su Patrona; ellos de su motivo la han ~und~do por la gr
devoción que tienen de esta Soberana Reina, para quien s:.~brao de cod
,
trigo de común lo cosechan corriendo con su
munidad un poco e matz Y
•
..
,
·
dan cuenta
producto sin intervención del Padre M1s1onero, y asi a ninguno
de ellos, de los que sacan la cera para sus fiestas y dan alguna cosa para
ayuda de la material fábrica de la iglesia.
No tienen fondo alguno más que las tie1Tas y aguas que les d'.o el Rey
nuestro señor, las que anualmente reparte el gobernador y CabJdo e~tre
todos para la siembra de maíz, trigo y frixol: cada uno levanta por ~1 su
la .-vnende donde y como le parece. En lo que toca al g?b1erno
ch
cose a, Y -·•·
Al ald
m', disponen
lítico todos los años nombran su Gobernador Y c e sei:,-n
po
'
·
nr·rma en sus oficios el Señor Gobernador de fa, Prolas Leyes, a quienes co 1
.
.
vmc1a, por cuyas Instrucciones y Leyes Generales se gobiernan, sin tener
otras municipales.

ro;;·

Todos generalmente son aplicados a la labranza, por lo qu sjembr;
, fr1·xol y chile y de tres años a esta parte se van de ican o
maiz,
•
•
·
l
f b ·
l Si;mbra de la caña vulgarmente llamada de Castilla, de a que a n~an
a a
.
ah
' su mucha aplicasu dulce que, aunque es poco por empezar
ora, se~
fición, podrán con el tiempo cultivar mu~_ª, por tener uerras y aguas su
cientes para ello: lo cual será de mucho uul.

.
ch o tr1ao,

MxsroNES

DE

Río GRANDE, DuLCE Nm,1BRE

DE

JEsÚs

DE

PEYOTES

Esta Misión está situada en los confines de la Provi~cia de Coa~uil.a,
ta leguas de la Villa de Monclova, cap.tal de esta Jur1sc~m~ó unas cuadelrenRío Grande Es la más antigua de las Misiones de Río Grand1cc1 n y once
·
' d b"li d
de er~ la más pobre, la má-s decaída, la menos poblada, y la ma~ ~ i_ t~ a
d; iuerzas, comparada con las otraS que están situadas en esta Junsdicc16n
de Río Grande.
- de 1688 los Religiosos de la Santa Provincia de J~La f und aron el ano
.,
e el d1a
.
dios
llamados sixames cuya poblac1on se compone n
' los m
liseo rnn
'
h
• s'
'
.
.
. . d
19 muchachos de todas edades asta 18 ano
de 14 matr.unomos, seis v1u os,
1
T d en
9 niñas de todas edades hasta doce, una viuda y dos so teros.
o os
-

tienden y hablan con perfección el idioma castellano, aunque entre sí usan
del suyo propio.
En el mes de nov:embre de 1781 que llegamos a esta tierra los Misioneros
del Colegio de Pachuca se hallaba esta Misión sin Ministro alguno, y el
Padre de la Misión ele Vizarrón corría con su administración. La causa era
el haber fallecido el Ministro de ella y así estuvo hasta el año de 84 en el
mes de agosto, que envió el Colegio religioso para su administración. Viendo
el Señor Don Juan de Ugalde, Gobernador que era de esta Provincia, la decadencia de esta Mi ión, y que podía consistir en la falta de ministro, varias veces me suplicó le pidiese al Reverendo Padre Guardián, como por su
instancia lo hice, pero por falta de religioso no pudo llegar hasta dicho mes
de agosto del 84. No ha podido lograr el Sínodo, no sé el porqué, sí que
siempre le ha franqueado desde su fundación la piedad de nuestro Católico
Monarca; tengo representado sobre ello por medio del señor D. Pedro Quirós
a ese Superior Gobierno, pero no he tenido respuesta, por lo que dicho
Padre Mini tro en cerca de año y medio que está en la Misi6n son innumerables los trabajos que ha padecido por faltarte este socorro, y no administrándole dicha limosna será imposible permanecer en dicha Misión, y
tendrá que volverse al Colegio, de que se seguirá indefectiblemente su total
ruina en lo e piritual y material: y lo mismo en lo e piritual de la Villita
de Gigedo que administra de ruego y encargo, pues es dificultoso que el
Padre Ministro de V.izarrón pueda correr con la administración espiritual
y temporal de las dos misiones y lo espiritual de la villita.

Por cuenta de dicho Ministro del Colegio de Pachuca corre la administración de esta Misión con el título y nombramiento que los antecedentes.
f:ste los instruye en los dogmas de nuestra Santa Fe, les administra los
Santos Sacramentos, y as-:Ste todos los días por mañana y tarde a la explicación y rezo de la Doctrina, a que asisten todas las indias e indios, por la
mañana al rayar el sol, antes de salir a su trabajo, y por la tarde después
de haber venido de él. El presente Ministro no está instruído en el idioma
de los indios, y no lo necesita respecto a que ( como llevo dicho) todos hablan y entienden periectamente el castellano. No goza al presente de Sínodo
alguno, ni percibe obenc-:ón ni derechos, y sólo se mantiene con bastante
penuria y escasez de la limosna de algunas misas que le remiten del Colegio, y de lo que le acorren algunos compañeros. La 3glesia está con la
suficiente decencia, y ninguno otro gasto se hace en ella que el indispensable
para la celebración de la misa, rezar el Rosario, y ornamentos, que todo
sale del común, pues no hay cofraclía ni hermandad alguna.
El gobierno de estos indios consiste en la subordinaci6n, y (sic) todos

423
422

�.
ellos mismos eligen cada un año según disponen las leyes
tienen a uno que
d R ·¿ r los que son confümados en sus
con el título de Alcalde y otro e egi o '
.
J . : . de este
w
án d Río Grande Juntamente USuCl&lt;l
empleos por el Senor ap1t
~
tatu~ alguno municipal sino por
Territorio, sin que sean go~erna o~ p;:n:: ni ramo que el trabajo de los
las Leyes Generales. No tiene ro.
. gu.1
•embra de maíz [rLxol, chile y
•
• ..i:
s reduce a una sin ar st
'
mismos mu.ios, que e
.
t para su sustento por mano
d'
les distribuye semananamen e
algo on, que. 6:
. mplea el sobrante en su vestido y demás necedel Padre Mmonero, qwen e
,
sario, llevando de todo cuenta y razon.

e .

. di en nada 5e diferencian de las de los haLas costumbres d e estos m os
in
.
tierras· son or su naturaleza floxos, perezosos y ~ -

bitan tes de estas
·
P
. .d d
ltronería sin que les sirva de
lin d 5 al trabajo amigos de la oc10s1 a Y Pº
,
di
c a o
'
.dad que llevan con gusto por no re estímulo su des?udez u otra neces1 lo~ indios más dóciles de estas Misiones
mirla con traba]º· No obstante,. sonl
b. me y no los de1·e de la mano
,
d
t ·endo qmen os go ie
de Río Gran e, Y_ eru
. S n oco cuidadosos de sus cosas, por lo
trabajan sin especial repugnancia. o p
.d d
. gil .
que soy de sentir nada se les puede fiar a su cw a o y V1 anc1a.

'b dichos de maíz frixol, chile Y
Los frutos que se cosechan son los arn a
l
, - d Castilla.
,
. .
tual 1 ha hecho sembrar a guna cana e
,
algodón, y el Mm1stro ac .
os
tinuada sea de mucha utilidad
r lo que se espera que, con
'
fal
se da h erroosa, po
tirnaci6n regularmente por . ta
a la Misión. Los frutos son de poca es
de poblaciones que la consuman.
.
famili ni cultiva cada uno el terriLas tierras no e tán rcp~tidas por
1 as,J ti •a de la fisión detcnni.
.
ede smo aquel que a us o
l
tono que qlllere o ~u
, d d
, así a laborearlo como a regar o,
. )
ncurnendo to os e comun
. '6
nada ( sic ' co
.
d l bor son comunes a la Mtst n
l
echarlo
Los
mstrurnentos
e
a
N
guardar o y cos
. d I
oducen los efectos que se cosechan. o
ue se habilita de ellos e o que pr
qt'
dicho pueblo más ramo de industria que su labor.
.ene
de esta Misión es deplorable, aunque no tanto. como
El estado actual .
e ella el actual Ministro. Consiste su población en
cuando tomó posesión &lt;l
•ieJ·a en donde se encierran las
. 1
ch acueros una ga1era v
.
once Jaca es o
~ . '
_
donde \·i e el Padre Mimslro, Y
senn·11 as, dos cuarhtos bien pequenos en
una regular iglesia.
.
las familias arr:ba mencionada . El
En los once chamacuer~s ~ab1~~ l 27 de ao-osto de 84 y desde entonces
actual Ministro tom6 posesión de e a e f ezada: a todos los indios e indias,
h.asta el presente se han dado os veces r .d
un todo todas las muje,
d
·lio Se han vesti o en
que carecian e este amo .
. de
. se han tomado quince hachas,
res que estaban en el sumo grado de m cenc1a,

quince azadones, dos arretas y se han aperado los demás instrumentos ( en
un todo) de labor, por cuya total falta estaban imposibilitados de trabajar
sus tierras. Se ha tomado una manada de 25 bestias y se han pagado más
dosciento.s pesos que se debían; todo esto, con algunas yuntas de bueyes y
algunos otros socorros que se han dado a algunos indios en particular que
se hallaban más necesitados, ha salido de la labor hecha en estos dos años.

Es constante ha estado esta Misión poderosa en todo género de bienes;
ignoro de qué resultó su decadencia ( al último de referir el Estado de todas
las Misiones diré mi parecer) aunque de su total ruina no hay que buscar
más causa que la falta de ministro, que ha tenido por algunos años, La razón viene a los ojos: si en año y medio que ha que se le volvió a poner
Ministro se le ha aviado con lo que Jlevo dictado en el párrafo antecedente,
que hará si se le vuelve a poner para siempre? Sin duda volverá a: u antiguo esplendor, y máxime si se hace aplicar a los :indios a la cría de ganados
como tiene determinado el actual Ministro, por ser la tierra muy a propósito
para este efecto, sin embargo de estar situada dicha Misión en un paraje
en donde hacen mucho daño los indios enemigos.
Las hostilidades obligaron a los indios de esta Misión a buscar algún
patrocinio. Siendo gobernador de la Provincia D. Pedro Rábago Terán, solicitaron un destacamento de soldados, el que no se les conccdí6; pero para
no dejarles sin consuelo se arbitró fundar como un cuarto de legua de la
M.isi6n, en sus mismas tierras, una villa de españoles que sirvieran de abrigo
de los indios y juntamente les instruyeron en los oficios más necesarios. Todo se verific6, menos esta instrucción, aquel amparo y calidad que prescribi6 el Sr. Virrey habían de tener los nuevos pobladores. Los mulatos,
coyotes e indios fugitivos de otras partes fueron los pobladores y españoles
que se alistaron para instruir a los indios y poblar en sus tierras. ¿ Qué podía
de aquí resultar? Lo que enseña la experiencia, los continuos juegos, hurtos, el público ocio, la ninguna aplicación al trabajo, y el echar a perder
con el mal ejemplo a los indio .

La administración de los vecinos de esta villa está a cargo y encargo del
Padre Ministro de dicha Misión del Dulce Nombre. Consiste dicha villa llamada San Pedro de Gixedo en 33 matrimonios, 3 viudos y 7 viudas, 7 libres,
28 mozos como de 18 a 24 años, 51 párvulos y 42 párvulas.
o tiene iglesia
y sirve a sus moradores la de la Misión. Nada recibe el Ministro por la administración, s6lo sí las primicias que voluntariamente ofrecen, que se reduce a
una poca de fruta verde, y unas siete u ocho fanegas de maíz anuales, que emplea el Ministro en cera para la iglesia, que es lo único con que concurren dichos vecino~. No tiene ramo de industria alguna y sólo \-iven de
425

424

�sus labores y alguna cria de ganados, que todo es muy poco por su_ muta
,
, .
en gran miseria pero contentos. En esta villa ay
holgazanena, y as1 :~ven
.
itán de Río Grande, quien le da
un teniente de Justicia subordinado al Cap
M' .6
1 mismos que en 1a
1s1 n,
d
el título. Los frutos que en ellas se an son os
d' d al
'd d los que regularmente suelen tener ven 1 os
aunque en menor can ti a ,
tiempo de la cosecha.
MISIÓN DE

s.

BERNARDO DE

Río

GRANDE

La fundaron los RR.PP. Apostólicos del Colegio de la Sanhta Creluz ~e
· l
cargo estuvo asta
ano
Querétaro a principios del presente S1g_ º. a cuyo
de N p San Fran1771 ó 72 s que le entregaron a los Religiosos Observantes d 1 ~ C man
. . d e Jaliseo, Y ,stos por orden e, . enor o. d cisco de la San ta Provmc1a
eodoro
Croix la entregaron al Apostolico Colegio e
d ante GeneraI D . T
h
l
d noDescalzos de .P.S. Francisco de la ciudad de Pa_ , uca en e mes e
viembre de 1781. Se fundó con los indios que v1V1an a estos alrededores
d Rí Grande, aunque de éstos no ha quedado alguno, y los que ho~ hae o
U
. di llamados borrados que en varias ocasiones traJeron
b' tan en e a son m os
•
d
l~s Padres de Querétaro de la costa, y muchos de e~os se acuerdan e cuand los bautizaron. Está situada esta Misión como cincuenta leguas de Monol .
b al Oriente inmediata al Presidio de Río Grande, Y c?mo una
c o,a rum o
'
d 31
.
. 16 viudos 10
matnmoruos,
'
d di h Rí Su población consiste e
legua e c O 0 ·
_
, rulos como de 2 a 11
. d
25 . , ·enes como de 12 a 22 -anos, ca torce pal'\J
\'l~ as,
dJO• ll d 13 a 18 años. Todos entienden el idioma castellano,
anos y 5 once as e
le dministra
aunque algunos viejos lo hablan_ mazorralme?te, y en este se s a
los Santos Sacramentos. Entre s1 hablan nat1va lengua.

s·

istra .6 espiritual y temporal dos sacerdotes misioCorren con l a admin
c1 n
.
l de
neros del Colegio de Pachuca, el uno con título y nom~ranuento ~u~:iad
los RR.PP. de las antecedentes mi iones, y el otro enviad? !'°r
o
de dicho Colegio a petición mía para el más exacto cumphrmento de una y
. . , el que llegó aquí el 28 de agosto del 84. Procura uno de
otra obl1gac1on,
. d"
· dias y con
.
. temprano a que asisten todos los m ios e in
'
ell os d eor IDlSa
'
.
C . .
d donde sacluída asisten al rezo y explicación de la Doctnna nstiana, e
,
. . 1 mismo se hace a la tarde al poner el sol Concluido
len para su trab ªJº· 0
·.,
la de San Juan
tre
fue en 1772. Sobre los orígenes de esta mwon y
ga
d ,
ta en apartado siguiente--- puede verse lo que
·a1m
B ti t --de la que se ara cuen
au. s a
.
Crónica de lor Colegios de Propagando Pide, espec1 ente
escnbe Esp1:-;osA en su
.
tas
,m,e
puse
a
su moJUDta con 1as no
.. 27 del librO ,,..,;nto
en los capítulos 20 al
-,-- '
•
•
Hirto
1964).
derna reedici6n (Washington, Academy of A.menean Fra.nC1JCan
ry,
•

La en

426

este acto se queda dicho ministro en la iglesia con los mnos y runas enseñándoles la Doctrina hasta el toque de las oraciones que acaban cantando
el Alabado, y se recogen a sus casas. Dos sacerdotes del mismo Colegio
se hallan en la Misión de San Juan, quieren seguir el mismo método.

El uno de estos ministros habla y entiende alguna cosa del idioma de los
indios, aunque no con perfección por el poco tiempo que hace que se halla
en esta Misión, pero se espera que se perfeccione en él si prosigue en ésta,
aunque no es necesario respecto a que, como tengo dicho, entienden bien
el castellano. Sólo se paga un Sínodo en las Reales Cajas de San Luis de
Potosí. o hay obvención alguna. La iglesia es de ruin fábrica de adobe,
piedras y lodo, decentemente adornada y proveída de ornamentos de todos
colores, albas, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vinageras todo de plata.
No tiene otro gasto que el preciso y necesario de celebrar la Santa Misa,
rezar el Rosario, fiesta del Patrón, Monumento en Semana Santa y ornamentos que todo el gasto sale del común. No hay cofradía ni hermandad.
El gobierno es el mismo que el de la antecedente M:sión. El día de Año
uevo eligen su Alcalde y Regidor como se ordena en la Ley 15, toro. 2
de la Nueva Recopilaci6n, lit. de Reducciones; a quienes confirma en sus
empleos el Señor Capitán de Río Grande, como justicia que es de este territorio.

En esta Misión no hay más fondo que el trabajo de los indios, que consiste en una buena siembra de maíz, frixol, algodón y chile, y de tres años a
esta parte caña dulce de la que en estos dos años ha salido buen piloncillo,
y lo necesario para eJ gasto de la Misión, que no es corto: en otro tiempo
costaba el dinero el proveerla de este género. Todos los domingos, con la
asistencia del Padre Misionero y Alcalde, se les reparte el suficiente y aun
sobrado maíz para su mantenimiento y en cuaresma ftixol, y pocas semanas
se quedan sin darles también ración de carne con especialidad en tiempo
de algún trabajo, como es en la sementera y limpia de acequia. Lo sobrante de
maíz emplea dicho minjstro en su vestido y demás nece arios, como es en
dru·les todas las semillas, sal, jabón y tabaco.
Naturalmente son todos estos indios floxos, perezosos y amigos de la poltronería y ociosidad, jugadores en sumo grado, de manera que juegan la misma
ropa con que se cubren. Es cosa dolorosa para un Ministro el ver que hoy les
da fresada, calzones, camisa y cotón y que al día siguiente ya andan con un
taparrabo, lo mismo que los indios montaraces, sin que baste para apartarlos
de este vicio ni las exhortaciones del Ministro ni los castigos del Alcalde.
Por su mucha floxera raro es el año que al tiempo de la siembra, que es cuando trabajan algo más, no huyan algunos de ellos a los montes, y suelen no

427

�volver hasta el invierno. on dados al vicio, de suerte que unos a otros se
hurtan fresadas y las van a vender al Presidio, y aún las suyas y de su mujeres,
a menos precio, pues una fresada que regularmente vale dos o tres pes~s la
dan por dos o tres reales. Lástima es que haya quienes se llamen. espanoles
y se las compren de esa manera. Lo mismo sucede con las herramientas que
se les entrega para la labor, como son azadones, rejas Y hachas, que si se
descuida un poco el mayordomo en recogerlas por la tarde acabada la tarea,
las esconden y venden por el mismo precio a los vecinos del Presidio. Para
que trabajen alguna cosa ha sido necesario proner algún español con ~tulo
de Mayordomo, y otro de Ayudante, que corren con la labor y lo perteneciente
a ella, los que se pagan del común, y de otra suerte ni se levantara cose~a
alguna y la comieran verde; ni hubiera instrumento al~o y todos los. anos
fuera necesario comprarlos. No se puede fiar a su cwdado la guardia de
ningún ganado, porque lo perdieron, o lo mataran, o lo dieran: por lo que
ha sido preciso poner con el ganado menor con dichos cuatro españoles con
su competente salario. En la caballada otros cuatro y en ganado mayor un
español con dos muchachos, que importan sus salario como ochenta pe~s
mensuales, fuera de las raciones de maíz que mensualmente se les ad1mnistra.
No da otros frutos esta Misión que lo mencionados arriba, maíz, írLxol,
chile, algodón y alguna caña dulce todo muy trabajoso de criarlo a causa
de la poca agua; así en esta Misión de S. Bernardo como en la de San Juan
tiene que limpiar dos grandes acequias todos los años para el riego. La de
San Bernardo como de veinte leguas y la de S. Juan como de catorce, en
que se gasta regularmente todo el mes de febrero y marzo, y no siendo suficientes los indicados para su limpia, se hace necesario alquilar algunas gentes extrañas que cuestan algunos pesos. Los dichos frutos son en algunas
veces de muy poca estimación, por falta de quien los consuma.
o están
las tierras reparti:das y s6lo se trabaja el territorio que señala el Mayordomo,

concurriendo todos a sembrarle y alzar la cosecha.
Todos los instrumentos de la labor, de que está bien proveída esta Misión, son del común, y se compran con los efecto que produce dicha Misi~n.
No tiene más ramo de industria que un obrage aviado de todo lo necesario.
Es a saber: de cuatro telares cardas de emprimar y embonar, tomos en
donde en los tiempos que no tienen qué hacer en la labor trabajan los indios
la lana que sale de las ovejas que tiene la Misión para su_s fresadas, las q~e
anualmente se reparten a todos, así a hombres como muJcres desde el mas
niño hasta el más viejo; como asimismo sayales para estones (¿listones?). El
algodón que produce la labor es para calzones blancos, camisas Y faldillas.
El año de 1781 en el mes de noviembre, en que se nos entregaron estas

misiones de Río Grande se hallaba ésta empeñada como en 500 pesos, desaviada en un todo de instrumentos para la labor, y cardas para el obrage;
se ha proveído de todo y se ha quitado el empeño. En la actualidad consiste u población en cuarenta casas de piedra y lodo, en que habitan las
familias arriba mencionadas, una galera en que se recogen las semillas, una
casa en donde habitan los religiosos y en donde está el obrage una iglesia
de ruín fábrica tiene otra de piedra labrada in concluír, sólo tiene concluído bautisterio y sacristía; 8 se halla actualmente con cinco mil cabezas de
ganado menor, doscientas de ganado mayor achich.iguado, sin más de ciento
que se han alzado y se hayan en el monte, de donde se proveen los indios
para sus raciones veinticuatro yuntas de bueyes, doscientas yeguas de vientre, con doce caballos padres, y dos burros manzos, sesenta caballos manzos
algunas bestias mulares y seis u ocho burras. Tiene a su favor una deud;
de mil y doscientos pesos.

MISIÓN DE SAN JUAN BAUTISTA .

Esta Misión está situada como un cuarto de legua del Presidio del Río
Grande, rumbo al occidente. Todo lo dicho de la de San Bernardo así. en el
gobierno espiritual y temporal, labor, obrage, costumbres de indios, se debe
entender de ésta, por lo que no me detengo en referirlo.
Consiste en la actualidad la población de esta Misión en treinta casas
de piedra y lodo, en las que habitan las familias de los indios: 21 matrimonios, 7 viudos, 2 viudas, 2 libres, 13 muchachos de uno a diez y nueve
año nueve niñas de dos a catorce años; una decente casa para vivienda
de los PP. en donde se halla el obrage, una gran galera en que se recogen
las semillas, una iglesia muy capaz y de buena arquite.ctura aunque la torre
y una de las capillas amenaza ruina; 7 está decentemente adornada y bien
proveida de ornamentos, vasos sagrados, cruz, ciriales, incensario y vina eras
de plata.

'MORFI (Diario 'JI derrotero, p. 92) registra su visita el 22 de diciembre de 1777,
a la misión de San Bernardo: "mejor, más gente, sacristía más proveída, mala iglesia
y mal apartada, la ranchería retirada y de más gente. Una gran iglesia de bóveda
principiada por el padre Jiméncz. .•" Se ven todavía hoy ruinas de esta iglesia
nunca acabada.
• MoRFI cscnoc a 22 de diciembre de 1777 (Diario ,, derrotero, pp. 91-92): "fui ...
a la. misión de San Juan, que es bellísima, buena iglesia con su crucero y una pared
que está desplomada, muy buen altar, muchos y buenos ornamentos, cuatro cálices
y custodia, buen convento capaz de muchos frailes y la ranchería en bella disposici6n" .

429
428

�Desde el mes de noviembre de 84 que se entregó al actual Ministro tiene
pagados mil ochocientos ochenta pesos en que estaba empeñada; es verdad
que desde antes que entregaran esta Misi6n al actual Ministro tiene a su
favor una deuda de un mil setenta pesos, que no ha cobrado ni acaso cobrará sin entrar esta deuda casi incobrable, tiene a su favor mil trescientos
treinta y seis pesos, y s6lo debe trescientos diez y nueve.
Tiene asimismo en la actualidad cuatro mil doscientas cabezas de ganado
lanar y ciento de cabrío, bestias mulares y caballares, entrando treinta caballos mansos, trescientos cincuenta: ganado vacuno, entrando 24 yuntas. de
bueyes 380 cabezas; está bien aperada en todos instrumentos para la labor
y obrage: tienen los mismos sirvientes que la de San Bernardo, con el mismo
salario poco más o menos, y en tiempo de la limpia de la acequia y cosecha
de maíces, así una como otra tienen que pagar a algunos más por la flo.xedad de los indios. Ambas misiones han gastado muchos pesos en los instrumentos de labor y obrage, de que estaban destituídas cuando se nos entregaron, como asimismo para el aumento de los ganados y avíos de las casas
de los indios como de cazos, ollas de cobre, metates y comales de que carecían mucho.
Mts1ÓN DE SAN FR.A cisco DE VizARRÓN

Esta Misión es la más moderna de todas; no sé que año se fundó, sí que
su fundador fue el R.P. José Rodríguez de la Santa Provincia de Jalisco
hace poco tiempo que murió.ª Este Padre pudo atraer las dos naciones de
Pausanes y julimcños y con ellos fundó esta Misión distante diez leguas del
Presidio de Río Grande, y como cuarenta de Monclova. Se compone de 30
matrimonios: 12 viudos, 8 viudas, 15 muchachos como de 14 años, 15 muchachas de 9 años. Todos hablan el idioma castellano, y en éste se les administran los sacramentos y divina palabra, aunque entre sí hablan en su
idioma Julimeño y Pausán.
Está esta Misión a cargo de un sacerdote del Colegio de Pachuca desde
el mes de noviembre de 81, con el mi roo Sínodo con el que gozan los de
los antecedentes. Todo lo d:cho de la de San Bernardo y San Juan se debe
decir de ésta, así en el método en lo espiritual como temporal, gobierno de

Fundada en 1737. Erigida en villa con el nombre de Rosales en 1868, le fue agregada
después la vecina poblaci6n de Gigedo, recibiendo el nombre actual de Villa Unión
(ALEss10 Ro11LES, Coahuila y Texas, p. 537, nota 10) . El primitivo "Vizarr6n"
le vino seguramente del arzobispo-virrey don Juan Antonio de Vmrr6n y Eguiarreta,
quien autorizó la íundaci6n.
1

430

indios y costo de iglesia, labor, semillas, costumbre de Jos indios, a excepción que los indios julimeños son algo más aplicados al trabajo; además de
la labor de común, cultivan en particular sus huertas de sandías, melones,
calabazas y cebollas, las que saben vender por sí mismos. Siembran taml:ién,
con licencia del Señor Virrey, una yerba que llaman tabaco ju.limeño a que
son muy aficionados los indios lipanes y por tanto la cambalachan con ellos
por gamuzas y cueros de síbola, los que venden muy bien a los españoles,
porque son muy vivos e instruídos en cambalaches, sin dejarse engañar, como sucede con las otras tres misiones. Ceban sus cerdos ( aunque ellos como los
de las tres misiones, regularmente no comen esta carne) para vender. Con
estos socorros, y lo que les administra el Padre 'nistro, andan muy aseados
en su ropa, con calzones chulo de paño, botas, zapatos y sombreros; y aunque son
jugadores, no juegan la ropa como acontece a los otros indios de estas misiones. No son tampoco huidores como los antecedentes; en lo demás tienen
las mismas propiedades que todos los antecedentes.
En un estado deplorable entregaron esta Misión al actual Padre Ministro
en el mes de noviembre de 81. Los instrumentos de la labor pocos e inservibles,
los del obrage ninguno , ni aun estaba en u o; los indios sin ollas, cazos
de cobre, metales y comales y con una deuda contra la Misión de seiscientos
setenta pesos. Se ha pagado la deuda, se ha proveído de todos instrumentos
para la labor y obrage, y se han aviado los indios de cazos, ollas de cobre,
metales y comales.
El estado actual consiste en doce casas de adobe y varios chamaquero
en que habitan las familias arriba mencionadas; una igles.:a muy capaz cu-

ya sacristía tiene todo lo necesario para el culto divino: una casa decente
en que habita el Padre Ministro: una troje capaz en que se recogen las
semillas que on las mismas que en las antecedentes misiones de S. Bernardo y . Juan: una que sirve de obrage en donde se trabaja la poca lana
que tiene la Mi i6n, y el algodón que se cosecha, para fresadas, calzones,
camisas y faldillas para indios e indias.

Asimismo se halJa en la actualidad con seiscientas cabezas de ganado menor de lana y pelo, 216 cabe7..as de ganado mayor, inclusas 48 yuntas de
bueyes; una manada de yeguas de 60 !&gt;estias con un burro y caballo padre:
diez caballos mansos y tres bestias mulares.
Estas cuatro misione de Río Grande en algún tiempo estuvieron b:en
pobladas de indios; la causa de su despoblación ( en mi sentir) no puede
ser otra que las contagiosas enfermedades a que están sujetos por su natural
complexión, y la extracción de muchos indios de ellas que se hizo para

431

�algunos presidios: soy de parecer que en pocos años queden totalmente despobladas, si la rebeldía de los indios bárbaros circunvecinos no cede a las
luces que nuestro Dios les reparte, o si no se da el arbitrio ( como en otros
tiempos se hacía) de que algunos religiosos entren hacia Ja costa en busca
de ellos, atrayéndolos con suavidad y algunos donecitos. Sin embargo del
corto número de indios que tienen las cuatro misiones, y nativa Hoxera, vemos que la mayor parte de maíz y frixol que se consume en esta jurisdicción, y aún en otras, se debe al trabajo y fatiga de los indios, y a la diligencia
y actividades de los ministros de dichas cuatro misiones.
Estuvieron asimismo poderosas de bienes de campo· cuando las entregaron
al Apostólico Colegio de Pachuca, estaban amenazando su total ruina: las
hemos sostenidoi se ha quitado el empeño en que todas estaban: se han
aumentado los bienes de campo, y algunas, como son las reses, se han puesto;
en la de San Bernardo todas las que tiene en el día; en la de S. Juan Vizarrón casi lo mismo. La causa de esta decadencia no la atribuyo más que a
los indios llamados lipanes: éstos con su fingida paz los han asolado de vacas y bestias así mulares como caballares. En los cuatro años que está a
mi cargo esta de S. Bernardo, pasan de cien bestias Jas que han llevado,
reses no se sabe, y con tal arte que las van llevando de dos en dos, o de
tres en tres, por no ser descubiertos, por los que, quitados de enm.edio estos
amigos falsos, podrán volver !!$las misiones a su antiguo esplendor.
Mis1ÓN DE SAN BERNARDINO DE LA CANDELA

Está situada esta Misión en los confines de la Provincia de Coahuila y
rayando con el Nuevo Reino de Lc6n. Se fundó año de 1690 9 con los indios chacaguales y algunas familias de tlaxcaltecos que vinieron del Saltillo
para enseñarlos en la agricultura. Permanecieron unidas estas dos naciones
• Coinciden en esta fecha los restantes testimonios de la época: Fr. Tomás de la
Portería en el informe de 1789 que insertaremos luego y la Provincia de Jalisco
en su informe de 1762; Aussro RoBLES (p. 371) acepta estos testimonios. Pero
el punto necesita explicación: estos establecimientos soUan experiment..·u muchos cambios, aparte de que es preciso detcmúnar si, en cada caso, se trataba de la fundación del pueblo de tlaxcaltecas o de la misión para indios. Respecto a la Candela,
considéranse los hechos que recoge ALzss10 RonLES en p. 536. Por el libro de
visita del obispo Garavito (vol. II) sabemos que éste, habiendo partido de un sitio a orillas
del río Boca de Leones donde habla pernoctado, hizo alto en otro lugar despoblado
"orilla del ojo que llaman del cerro de la Caldera, tres leguas antes de llegar a la
Misión de la Caldera". Recibido en dicho paraje por Fr. Esteban Martí.nez, "misionero de la nueva conversión de la Caldera", y celebrada allí la santa misa el 19
de enero de 1682, sigui.6 la comitiva para el "Pueblo de San Bernardino de la

432

h~ta el año_ de 1774 qu~, ~n ~otivo. de fundar en sus pertenencias una
~illa de ~spanoles, se suprun10 clicha misión de los chacaguales (los que se
allan dzsp~:5°s por varias partes) quedaron solos los tlaxcaltecos. 1 º Consta
est~ poblac1on _de tlaxcaltecos, con algunos pocos indios, de 84 matrimonios,
7 vmdo~, ~ 7. VJ,udas, 149 muchachos de todas edades y 117 muchachas. Desde el p~c1p10 de su fundación estuvo su administración espiritual a cargo de
los Religiosos de N.P.S. Francisco de la Santa Provincia de Jalisco hasta
el 27 de octubr~ de 81 que, de orden del Señor Comandante General D.
Teodoro
de Crouc) se entregó al Apostólico Colemo
de N •p • . Franc1sco
·
de
D
o·
escalzos del Real y Minas de la Ciudad de Pachuca. Todos estos indios
hablan con perfección el iclioma castellano, aunque entre sí usan el mexicano
corrupto.

s

Ti_e~e dicho pueblo una iglesia de adobe viejísima amenazando ruina sin
adm1t1r otra compostura que hacerla nueva, para Jo que al presente no alc_a~zan las fuerzas de los vecinos por hallarse pobres con las continuas hostilidades de los bárbaros y esterilidad de los años, pues ni para comer les
alcanza. En Jo fonnaJ) cuando se entregó al actual Ministro) se hallaba sumamente deteriorada, sin haber una alba decente con que celebrar, ni manteles sanos con que cubrir los altares. Al presente el actual Ministro la ha
adornado Y puesto en una correspondiente decencia, con albas, casullas, amiCan~ela, cabecera de la misión y nueva conversión del Valle de Baluartes". En el
camino de la Candela a San Francisco de Coahuila, hizo bautizar en el Jugar del
Sau~e, 21 de enero de 1682, a un grupo de indios apes, habaneros, pachaques y
c~tuJan:~• m3:1_dó que se_ les fundase un pueblo c.n el lugar que escogiesen, y escogieron un .s~tto Y aguaJe que los dichos señalaron diez leg¡¡as distante del dicho
pueblo
Y g6
mm6n
de
y e
dmi nistra·
.,
.
. la Candela", que se llamaría de Sant;ago
•
uya a
c1on encar
mtennam.e nte el Obispo al "Padre Ministro de la Candela que al reente
· ·1a consta que p tal
. . es y los que en adelante fueren" , Del mimio libro d e vw
mm1s_tro era entonces Fr. Esteban Martín~, quien tenía por ayudante a Fr. Juan
de L1saola. ¿ Eran la Caldera y l.i Candela misiones distintas? · C ál
I ro...r:_,
d
la Cald "
. "6 d
. ,: u es a "'.u.&gt;.16 n e
era o JI1.1~1 n e Santiago "junto al río que llaman de (a Cald "
·
sión de S
S I d
era , o rruan a va or, en el Valle de Santiago, provincia de Coahuila" q e d ·
nistraba Fr. Damián de M_aw
d
.
. .
' u
nu,
_·
net cuan o 1as pr.uneras expediciones a Texas ( J68 71690) • Véan~ mJ.S notas a Espinosa, _C;6nica ~e loJ Colegios, lib. caps. 6 y 7, notas
3 _Y 9 respectivamente, Y lo que escnb1 despues en Primeras exploraciones y poblam1t11to d11 Texas (Monterrey, lnsL Tecnol6gico, 1968),

ª

•• Estos pueblos y _mi~ones de Coahuila, los tlaxca!tecas formaban población separada de la de los Uldios, aunque contigua • el pueblo lla.xcalteca de la Cand 1
llam'"
~
•
case
uestra Senora de Guadalupe de T'laxcala". Sobre las transformaciones de la
Mwon d_e la Candela véase el informe particular de Fr. Tomás de Ja Portería ( 1789)
que publico más adelante.

.. ?

433
H28

�tos, et . que todo ha alido de su ínodo y
y cera para cl anto acriíi io d la Misa.

lisas, como así mi mo la oblata
o ag n oben ión alguna.

El gobi m d
to indios tla.xcaltecos por lo que mira a lo temporal,
"d en u 'abildo y ( "e) eli n
lo años, a prsen ia del ftnistro,
quien certifica d la bondad de u 1 cción, y con dicha certificación y ní1m r d vo
qu han sacado l s el c
pa an a
ahuila a qu I eñor
Gobernad r d 1 Provin ia lo confirm . E e Cabild g biema el pueblo
en lo económico y civil r ono&lt;:i do iempre depend ncia en lo crimin 1
a la Ju ticia Real. Fondo o ventas de común no 1 s han t nid en realidad
h ta la pre nte, porqu aunqu alguno año han mbrado d o tr almud s de maíz de común,
muy ~o lo que han alzado, y entre llos
m:sm
han rcfundido in dar cuenta a nadie. Al pr ente · ha repar do t exceso, y se l ha obligado a que todo los año· i mbr n dicha
comunidad, y se le ha pu to el Libro d
argo y ata, para que al fin
d cada un año den su cu ntas ante el juez real . El man jo d esta
munidad corre d
uenta del mismo Gobernador, y allí
le ma la r ·ciencia, a pr ocia del abildo nuevo
demás individu del pu blo. El
d tino d
ta comunidad e para co tear la cera de
mana anta y d 1
Corpu y ju tam nte p ra arudar a los nec sario d la igl ia y d 1 omún
del pueblo. También han b ho d común un molino pai-a moler trigo, que
e el principal ramo de que se compone la comunidad, y del que
espera

too

ma}·or utilidad, concluído que

AN CARLOS

Suprimida la Misión d Ios ChacaguaJes no
.
mismo
.
por que, motivo
fundó
o }' pert n nCJa la tila d
1
'
ci nto
t nta y uatro tan . ecli
e an ar os el año de mil seteJo m dia la plaza v la 1 . l ~ táa: al pueblo de los tlru·calt o que s6pu blo,
compon~ de var/: cas d c o del Padre
. ion ro de dicho
trimoni
d viudo di
. as_ e ntes, que todas componen 60 macatorc ' muchacha
y ids vtu~as, mu:ha hos de todas dade ci nto
1ento , nte y nu ·e L
.
.
.
d I pu blo :rve para la illa. a
,.:..
.
· a muma 1gle 1a
•
· P an ~ o
oon v p · · ·
tanam nt qui ren, todo ello d
.
. J ruruc1a qu \'olunJ ticia p
~
poca
illlportancia.
Ti ne un t ni nte d
1
•
por
nor
mador de la p · ·
•
no ni más ramo d industria
1 b .
rovmc,a; no t1 n fondo alquf'
tra ªJ d
' .
d
a co
ar un poco de maíz ::i.J odón
u' .
.
m ' que
re ucc
· por lo que a ¡ todo ,· .
poq I tmo tngo, por falta de agua •
\Jl\: n en gran pobre-za v mi. ri
'
en u

i

d,

t;

Esto es todo lo qu puedo d ,
·
Real Orden .
. c;r acerca d 10 puntos contenido en el
.
) para su con tanc1a la firmé en e ta Mi ión d
d R10 Grande n 3 de marzo d 1786 ·-F r. J é D 3\,d
·. Garc1a.
e , . Bem rdo
The Ban roft Llbrary•
Berkel

nivc jh..
•, oí Cal'f
1 ornia,

·
. 35072, p. 17-59.
(~arce que esta ignatura ha ido cambiada reoentemente
por
li ·
. la de 3788· AJ ti'empo que se
cita penruso para publicar t t ·to - i
fu re el caso- ha&gt; qu clar"ficar
d
la ignatura}. '
punto e

a.

L. s co tutnbr de e t indio no e difer n ian d las que ti nen las demás na ione son a imismo aplicado a la a kultura y a toda
cic de
trabajo. Lo fruto que da el paí , maíz, algodón y trig , aunque con corta
cantidad porque n ti rra mu}' re ca , scasa. de lluvia
poca 1 agua
d p: que ti en para tanto número de familias. Lo año copioso d
lluvia . que . n los que de ordinario cogen má semill , vale una anega
de maíz de och a doce al y Jo m' qu
xpende entre milla y pucbl en
ho años abordará a mil y i ienta an gas.
bran también
algunas l gumb
frutas, de melon , sandia. chile, y al!!Od6n n corta
cantidad: hay tambi'n árbole frutale d dura7.nos granad , hi era, alno crucero d parras. Las ti rra qu i mbran d maíz ) tri o n propias d l común hablando de las del pu blo. · todo 1 añ va 1 Cabildo
a r partir a cada uno u pedazo d modo que alcanza para tod . e l1abil'tan para las l. borc yudándo uno a otro . uno poniendo yuntas y
otro u trabajo personal, con mu ha unión h rmandad. y tr trabaj ndo
d peone en otras part para dicho efe to. Ramo de indu.tria
cial
no tienen trabajan en dondcqu'.era que lo ocupen. y e cpend n alguna mad raque con c.·c sivo trabajo bajan de lo más ásp ro de una sierra.

43

ILLA DE

copia certificada del original que
con rvaba en el archivo piscopal d
fonterrey·
fonterrey 28 de nov. 1789.
·

II
Estado
n que • · baila 11 Ias M"tSl· nes d la Pro incia de Coahu'la d--..l
,
1
el. dta d3 de noviembre en que
com nzaron a administrar por los R J'
giosos . e_ e po~tólico
I io de .P. . Fran . o de Pa huca hast ho':
31 de d1c1cmbre d 86' en que rcmit al p rea
J: h
. ' (el) •por &gt;l
1 do dewc
o Cole"'º
R P F J
· · r. 0 ph David Presidente de dichas
· ione.

=

omb s d

las Mision s que tiene e te Col

,o en la sobredicha Provin435

�cía, sus fundaciones y distancias que hay de unas a otras; en las tres primeras
no hay temporalidad, porque corren de por sí los que las pueblan.

San Miguel de Aguayo. Esta Misión la fundaron los ~adres de la Santa
Provincia de Santiago de Jalisco, de la Regular Observancia de .P.S .. Francisco: y no se sabe el tiempo que lleva de fundada por no hallai:se m~trumento ninguno por donde conste de u !~dación, ni en _su ai:_chivo n1 en
el del Gobierno de la Provincia, pero se infiere pasar de oen anos, por una
cofradía que está fundada en su iglesia a la Purísima Concep~ón por. el
lllmo. S.D. Juan de Santiago León Garavito, Obispo de GuadalaJara, quien
Ja erigió el año de 1682. Está poblada de indios tlaxcaltecas Y de ?tras
castas de gentes, por haberse ya acabado los indios coahuila con _qwenes
se fundó. No tiene temporalidades ningunas, porque los que la habitan corren por sí.
Matrimonios 103; difuntos, 36; existentes o sea habitantes, 630.
( Aparecen vacíos los restantes encasillados; ganado vacuno, ganado de lana, ganado de pelo, bestias caballares, bestias mulares, siembras_ y c~sechas de
maíz, siembras y cosechas de frijol, siembras y cosechas de chile, ~embras Y
cosechas de algodón, siembras y cosechas de cañas. Estos encasillados son
iguales para todas las misiones, pero tampoco fueron llenados respecto a las
misiones de adadores y la Candela, como veremos) .

Nuestra Señora de la Victoria de Nadadores. También est~ es fundación
de los dichos Padres, y no tiene papeles por donde conste el tiempo que ~eva de fundada pero se infiere pasar también, según los papeles de los mdios tlaxcaltec:s que la están hoy poblando; los cuales vinieron de la gran
Tlaxcala, de orden del Excmo. S. Conde de Galves, virrey de esta ~ue:va
España, quien los condujo a ella con el fin de que instruye~sen a los m.dLOs
totocodamos ( con quienes se fundó) en el laborío de _las tierras. L~ dicha
nación se le\'antó y quedaron sólo los tlaxcaltecas, qwenes se maneJan por
sí, y por esso no tiene esta misión temporalidades. Dista de la antecedente
8 leguas a la parte del Poniente.
Matrimonios, 89; defuntos, existentes, 560.

s.

Bernardino de la Candela. Esta Mi ion fue fundada por los referidos

Padres con los indios Chacahuales, senizos y borrados; no ~ay por ~onde
conste de su fundación, pero se ere (sic) ser igual a las antenores, segun los
papeles de los indios tlaxcaltecas que la habitan, por haberse ya a~abado
las naciones con quienes se fundó. La mitad de ella es una población _de
· castas, fundada poco tiempo hace con el título
d Villa
gentes de vanas
.
.
de San Carlos; y la otra mitad de tlaxcaltecas por cuyo motivo no tiene

436

temporalidades. Es administrada uno y otro (sic) por el Misionero; dista
de la antecedente 32 liguas por la parte del Oriente.
Matrimonios, 200; defuntos, 81; existentes, 647.

Dulce Nombre de Jesús de Peyotes. Esta fue también fundada por lo
Padres de Xalisco, tiene sus papeles de fundación pero se hallan en la
Comandancia General, a donde se los llev6 el S. Cavallero Croix • por lo
que no se puede dar individual razón del tiempo que lleva de fundada. Está
habitada de neófitos de nación hijames, a quienes mantiene en todo el Misionero. Para resguardo de esta Mission y la que se sigue se hizo una población
pequeña a distancia de un cuarto de legua con el título de Villa de S. Pedro
de Gigedo, por ser muchas las hostilidades que padecen de los indios bárbaro ; uno y otra administra el Misionero. La dicha Villa se compone de
gentes de todas castas. Dista esta (mis:ón) de la antecedente un cuarto
de legua a la parte del Oriente.
Matrimonios 32; deiuntos, 18 · existentes 81 ; ganado vacuno, 68; ganado
~e lana, 32; ganado de pelo, 48; bestias caballares, 26; bestias mulares, O;
siembra y co echas de maíz, siembra 20 fanegas cosecha 2100 fanegas; siembra y cosecha de frijol, siembra 5 fanegas, cosecha 40 fanegas; siembra y
cosecha de chile, s~cmbra 2/2 almudes, cosecha 13 fanegas; siembras y cosechas
de algodón iembra 4 fanegas, cosecha 300 arrobas; siembras y cosechas de
cañas O.

N.P.S. Francisco de Bizarrón. É ta también fundaron los Padres de XaJisco; tiene us papeles de fundación, pero están en la Comandancia General, y por esso no se puede dar razón a punto f ixo del tiempo que lleva
de fundada. Está poblada de neófitos de naciones pausana y julima; a todos
los mantiene en un todo el Misionero. Dista de la antecedente un cuarto de
legua y está respecto de ella a la parte del Oriente.
Matrimonios, 74; deiuntos, 20 · ex;stent , 138; ganado acuno, 80; ganado de lana 120; ganado de pelo, 112 · be tias caballares, 12; bestias mulares, O; siembras y cosechas de maíz, siembra 30 fanegas, cosecha 3150 fanegas;
siembras y cosechas de frijol, siembra 12¼ fanegas, cosecha 102 fanegas; siembras y cosechas de chile, siembra 13 almudes cosecha 181/2 fanegas· siembras y
co echas de algodón, siembra 3 fanegas cosecha, 312 arrobas; slembra y cosechas de caña, siembra 56 surcos, cosecha, 300 gs. (¿qs?) de piloncillo.

S. Juan Baptista del Rio Grande del Norte. Esta Mis;ón la fundaron los
Padres del Colegio Apo tólico de Santa Cruz de Querétaro, y después la
administraron por tiempo de diez años los Padres de Xalisco. Sus papel s
de fundación se los llevó el señor Comandante General CavalJcro Croix ,·

437

�III

por to no
puede dar noticia incli idu 1 del tiempo que lleva de fundada. E tá habitada de indi
neófit de naciones
manche, pausana
pampopa, hijame, tilija ·a y julima.
todos lo que la pueblan lo mantiene
el mi · onero n un todo. Dista d la ant edente diez legua , y • tá re pecto d

ella a la part del

( arta d 1 ,o] '."Jtrio de Pachuca al
de Coahuila ( eptiembre 23, 1787)]

li •ones

l margen, anotación de

40; d funto, 31; xi t ntc , 96; ganado vacuno, 400; ganado de lana 6068; ganado de pelo 130; be tias C"aballare 340;
tia
mulare·, 6; siembr r c
has de maíz, iembra 58 fan
o cha 6200
fane as· iemb
y cosechas de frijol, iembra 21 f nega, cosecha l 2 fa.
o a ; siembra y co h
de chil , si mbra 15 almude, c cha 18 fanegas; 'embras y e
d algodón, si mbra 4¼ fane a co cch , 430 arro-

ba ; i mbra y co chas de caña

S. B rnardo d I Rio Grande del

taría:]

O.

Excmo.
tán en la
que 11 va
la anlccen' fito .
a l
arte

ort .

fatrimonio, 4 ·
nado de lana, 7200;
mular
·
ras
d

to. 31; ·.·i.tenl ,
de pelo, 116; b
a de maíz s·
icmbr 17 fa
el
ra 7 almude
1 i mbra 31/2 fanc a , e
robra 42 me
e . ha

o, 2 O·

a-

2U; be tias

y

piloncillo í32 q. ( ?) .

r p , gu:udi n; Fr. Tomá P rtill . di creto;

illar ·jo, d. r to· Fr.
fariano Bi u , di cr to (Tod

• {uy l!..-·oa · ·E mo
d nu tro mayor r pet : a u tiempo
.b.
el superior Ofi io de y.E.e de
10 del corriente
rec1 ,m
jemplar d la Real édul d 24- d
' acompanado de l cuatro
d
_
marzo en que manda
f qu cada

o o tre ano
dé cu nta puntual de I
d lanlanú oto
.. : 1
ngan la mi ·oo " de indi
tabl ida en
d • .
spmtua que
d
omm1 . . n c¡u
E
no or ena que con la bre\·edad po ibl 1
.
·. .
. .
tado act I
r m1tamo not1c1as xacta del
•
• u en qu
hallan las m· ion que admini Lran 1
..
de este Colegi en la pro,,in ia d Coahuila.
o r h¡;io
En C'U} cumplimiento r
d emue tia el qu ti nen la

a ompanado
con é a un
tad
f 'el
..
o que
F l .
.
n
m1 ion : y l tá formado por l p
•r. anano V1 u te, ministro que fue d la • fi ión de an f
Id
e .
1
Y hace p o m e qu \.' •
d
}o
I
.
"6
mo
la. Para reformar cualquier d fecto
eq u: \0Cac1
n que
.
ha e rit
.
tod la mi ¡ n
ªl p · Fr. Jo ,· n-.,•td.
pr . idcnte de
,.
rd
corren a cargo de e tl' Colcafo. comunic:md le 1 pen r o n d
a om añ do d d
.
r. su
d .
p .
COPia el • la R 1 (&gt;~dula
qu in pérd.d
• · mas
• e~a tl'I • puntual s
el 11. 1 , 1·mpo m1ta J noticias
L

?) de piloncillo.

Tot 1
• ganado y co. ha
m·
te
ieinbran
n t'lla.-: matrimonio· 587; d funto, 28-t-;
2
anado vanmo,
7 8: anad d lana, 3 20; ganado de pe
be
aba llar
b· tia mula ·, 24: maíz 155-0; frijol 391: rhil&gt;, 711/2· algod.6,. 149-l a.·

lo

ñot:

ort .

lo Padr , de la anta rui omo la ant
administrada diez años por los Padr de
mandancfa. G n ral y a í no
sabe a punto fi.·o l tiempo
qu
d fundada. Está poblada d indi de I
por r toe!
d nte, y a todo lo m ntien en un todo el
cto d ella
Di ta é ta de la ant e dcnt m dia 1 ~• y

J •

de las

bre inform

rte.

M trimonio

del

irr y

•

°

, r n equivoco_ la. beran int ncioo del Re y fa u rior
d \ .E. que siempre tendr:í t , po tólico
pe
I g·
par su mlt ínte
10 mu · pr
'
nt o y puntual umplimI nto.

den

J ·

Zubía · .fartín .. di r to· Fr.
e n u r p lÍ\'a rúb1ica). Gr~.

Dio

•u tro ñor gu rd l. important vida de
ptiembr 2. d 178¡.

.E. mucho año . p _

Mé ·ico. California vol. O fol . 259\.'-260.
E.·cmo.
üor: Be an 1 m ano a .E . . us m. rendidos capeUan
rvidor , Fr. ~ iatía d J D 0 10
r po, Guardián j Fr. Tomá Por-

m11·

o·

439
438

�tillo, discreto; Fr. José Zubía y _Martínt:, disc:eto; Fr. Eusebio de Villarejo,
discreto; Fr. Jo eph Mariano Bisuete, discreto.
Excmo. Sr. Virrey~ Gobernador y Capitán General,
Don Manuel Antonio de Flores.
AG . México, Californias, vol. 40, fols.

257
IV
[Informe sobre la füi6n de S. Bernardino de la Candela por Fr. Tomái,
de la Portería (Octubre 19 1789)]
Ntrn. Hermano Guardián Fray Mathias Crespo.
[ notación de ecretaría:]
Colegio de Pachuca, Octubre 19
F
Rafael Clos 2 su fecha 12 de octubre de este pre ente
u A DE ray
E
1 demos el apunte
año en la que me comunica el deseo de V. . para que e
.
del estado que tenían estas Misiones el año que las recibió el _Cole~o y el
.
en el d1'a con el tiempo que ha que
c[stancias
q ue tienen
. se fundaron,
•
·
· ques
. . , de los bauosmos, matnmomos y entierro
hay de una a otra, y especií1cac1on
r .
ue ha habido en todo dicho tiempo; y de eo o de da_r entero cump irru~to
qa lo que se nos ord ena
. d"igo.. Que esta Misión e tá situada en losd conímes
1
de la Provincia de Coahuila por el rumbo del Oriente, c~n la e
uevo
Reino de León. Dista de la capital y Mi ión de San Miguel de Aguayo

n,
1-u;cm1

l Fr Tomás Portillo y Fr. Eusebio de ViUarejo pasaron al Coleto 1en ¡~ expe•
dición. que condujo de España en 1783 el padre Fr. Matí~ de los o or s respo.
Bisuete Y Zubia debfan encontrarse desde antes en el Colegio. .
•
D
ta carta se deduce que hubo probablemente un segundo mforme del dP.
e es . .
,:-·- en el apéndice I a este trabajo.
o h.e tropeza o
sta
David, distmto del que ~ ....
del "Estado" que dejo inserto en
O puede tratarse
.
l infO rme
el presente con ta
•
• •
cl p David el 31 de diaembre de
el ap61dice, pues consta que fue r7t1~ pore de 787 por Fr. Tomás de la Por1786. ¿ Podría tratan~ del dcs~~nodol o t ? onnCabe suponer que el P. Da·vid haya en•
, al
os refenremos ro.u a e an e.
C 1 .
tena,
que n
nf . • d l nuevo informe que le pedía el o eg¡o.
do a Fr. Tomás la co ecCJon e
.
,
carga
. .
• • n al Colegio en la expedición de l t83, segun
• Uno de los rehgiosos
que vmu:ro
vimos arriba.

i!º~

Q

•

de Coahuila veinte y cuatro leguas, según la voz común, y ésta es la que
conozco por más próxima. A la de adadores por el mismo rumbo del Poniente cuentan treinta y una leguas. A las Mi iones de Río Grande por el
rumbo del norte hay según voz común cuarenta leguas; esto es lo que puedo
decir acerca de las distancia que hay de esta Misión de mi cargo a las otras.
Las poblaciones más inmediatas a ésta son por el norte la Villa y Curato de
la Punta de Lampazos perteneciente al Nuevo Reino de León, cuya población dista de ésta ocho leguas, y por el Oriente el Real de Boca de Leones que dista de ésta doce leguas. El estado que tenía esta Misión el año que
la recibió el Colegio lo manifestará el tanto de testimonio de las entregas
que remito, 2 pues no es posible explicarlo por números y apuntes como se
previene: como así mismo las mejoras y documentos que ha tenido hasta
el día de la fecha así por parte mía como por parte de la fábrica que solamente pagan los Villano y lo que han cooperado los indios Tla.-c:caltecos
del pueblo. Juntamente por no abundar tanto esta diligencia omito al Padrón extensivo de las familias que hay y remito el formulario que especüica
por números las personas que hay con distinci6n de clases, estados y castas;
en inteligencia que en los hombres van incluídos los mayores de catorce
años, y lo mismo en las mujeres; y en los niños y niñas los menores de catorce años. En la familias de la Villa van inclusas alguno arrimados que no tienen
más raices y haberes que su trabajo personal por lo que no son estables. Remito también junto con el formulario de las personas otro formulario de los
bautismos, casamientos y entierros que ha habido en los seis años que hemos
tenido esto a nuestro cargo, que aunque reducido es bastante para dar noticia de lo que se pide en este asunto.
Esta füi6n se fundó el año de mil seiscientos y noventa y se compuso de
indios Chacaguales, Cartujanes y de otras naciones los que en el de noventa
y cuatro admitieron diez familias de indios Tlaxcaltecos que vinieron del
pueblo del Saltillo, y en el de noventa y ocho se compromisaron con ello ,
cediéndoles aguas y terreno contiguo a la Misión por el rumbo de levante
para que formaran pueblo de Nueva Tlaxcala con la precisa condición de
que les ayudaran a las Fábricas materiales de iglesia convento y acequias
y Jes dieren la mano en todos demás trabajos. Todo lo cual aprobó el año
de noventa y nueve el Excmo. Sr. Don José Sarmiento de Valladares, Conde de
Montezuma, Virrey, Gobernador Capitán General de esta Nueva España

i

440

2
No se encuentra adjunto el testimonio aludido; o por lo menos escap6 a mi
atención. Lo mismo digo del "formulario que especifica por números las personas
que hay, con distinci6n de clases, estados y castas", a que alude Fr. Tomás líneas
adelante.

441

�encargando al mismo tiempo la administración de otro Pueblo al Religioso Doctrinero de San Be.rnardino que era el Titular de la iglesia )'
Misión. En esta unión y conformidad se mantuvieron Misión y Pueblo basta
agosto de mil setecientos setenta y cuatro que por Orden superior removieron a los indios fundadores y se extinguió la 1fui6n a fuerza de informes, y fundaron en el mismo t rreno de la Misión la otra nueva de San
Carlos sobre el pie de cuarenta y cuatro vecinos de agua españoles, y otros
diez de arrimado despoblando para lo otro otra villa distante legua y media
de ésta. En fin todo fue una nulidad y un enredo que no me toca a mí
el desatarlo.
Los grados en que está esta población no se pueden saber a punto fijo
por carecer de mapas y de instrumentos con qué tomar las alturas, pero
según lo que yo reconozco está en veinte y ocho grados poco más o menos.
Desde el otro año de 1774 se compone esta Misión de la Nueva Vílla fundada y del pueblo de indios Tlaxcaltecos que ésto siempre quedaron in010bles en u terreno y ambos vecindarios componen un mismo casco con
sola la división de la casa e iglesia y con comunicación de calles delineadas
a cordel, y todos usan y cantan el ca tellano como los espafiolcs y lo mismo
los Tlaxcaltecos aunque éstos entre sí hablan también el mexicano corrupto,
por lo que no nece itan más ministros que los de lengua castellana.
A la Fábrica material de la Iglesia, que es de adobe J'IO s ha podido
llegar de de que la recibí porqu está viejLima, cuartiada
amenazando
núna sin admitir otra ompostura que la de ha erla nueva, para lo que
no hay fuerzas en los dos vecindarios por más ideas que se echen a ausa
de estar sumamente pobres. A los indios Tla."&lt;caltecos Ee les administra nteramcnte de alde corno si fueran de Misión. Los de la nueva Villa pagan
algunas obenciones cortas y muy equitatÍ\•as, siempre años enteros y muchas
por toda la vida. Esta villa se mandó fundar de cspafioles puros y de extraña jurisdicción y todo se hizo al contrario por que la llenaron de gente
enteramente revuelta, y chapurrada como lo manifiesta el formulario y de
la misma jurisdicción y tan inconversos como puedan estar los indios neófitos.
En la razón de los aumentos no va cargado el costo que ha tenido lo que
se encargó a iéxico este año pPr no haber llegado aún la .Memoria. Allá
los puede V.E. cargar pues bien se acordará Fray José Gutiérrez de lo que
costó todo lo que remite para la Iglesia. Esto es todo lo que puedo contestar a los puntos que pide la suya; no me esplayo en otros puntos que no se
me piden.
Me encomendará V.E. al P.

442

todo, a Fray José Gutiérrez y a todos los conocidos
.
nuevos no conozco a nadie y
d VE
anbguos porque de los
·¿
.
'
man e • . en esta siemp
p1 o . a Dios Nuestro Señor gu'ie su Vl'd a muchos años M"re iósuyad enS la que
nardino de la Candela, y octubre 19 de 1789.
.
IS n
e an Ber-

FRAY ToMÁs DE LA PORTERÍA a

Rúbrica
The Bancroft Library, Mss.
35072 (3788) p. 291-9 L

V
1793]

ÍISTO. ES DEL ÜOLEG[O DE PACHUCA EN
F. C..1\IO. SEÑOR:

E

OFICIO DE 23 de septiembre del resent
cía informe de las mi ion
u .p
e ano, m: pide Vu tra Excelenmanifestándome lo p . .
q e tiene este Apostólico Colegio a su cargo
de todo lo que halle :~~:::nfeunt~s de ~ue _debo d~rlo; Y además de ello;
este superior oficio de Vuestra ; . a tª1_or mstrucc16n de esta noticia. A
para dar e.·actamente el ex-presado : ~e cnc1a resfondí inmediatamente que
era indispensable pedir r~6n a I m ~~e nece.sd1taba de algún tiempa, pues
.
os m1 ioneros
su actual e t d 1
executé sJO pérdida de tiempo.. pe ro ha,.-ien do recibido
. . algunas ca
a o;
t od que
l
d
e&gt;.-presa os misioneros en las que entre otr
.
.
. r as e os
ncce itaba y puede savcrse
ahor . as cosas, me mstnuen de lo que
forme en los térrom· o
d
a, pa o a dar a su Excelencia el ins que me or ena.
#

•

l

hasta'

Este Apostólico Colegio tiene a su car
celencia onze Misiones· siete en la p _go. endesle Reyno de Vuestra Ex'
rovmc1a e Coahuila y quatro en la
• BA s e,ROl'T cita
• entre las fuentes para el vol I d
.
Statcs and Texas (1884) un "I f
d
· .. e su History of the North Me.iican
cliá
n orme e 1as M1S1anes de Coahuil ,. diri .d
n -especifica, supongo que alucliendo al d p ch
a '
gi o al GuarArze. Porteria. Es verosímil que 5e trate de :u~trouca-:-:- en 7?,7 por,
Tomás
apellido de inspiración religiosa ado tad I
llllS.looero' Porterm era un
de la Portería, que se venerab; e ~ C o a entrard en la Ordrn en honor de la Virgen
.
n e
onvento e San Antonio d A ·1 d 1
C1.SCanos de•calzos quienes llevaron I d
'6
.
e v1 a, e os franº6
'
ª
cvoci n a MéXIco Una ·
d tal
ocac1 n fue venerada en la ca illa d I H . .
·
mugen e
adpan). Si la cita d B
f p
e
osp1~10 de San Agusttn de las Cuevas (Tlalse publica.
e ancro t es correcta, el informe citado es distinto del que aquí

~

~

(sic) que es quien puede informar de

443

�~=:

Colonia del uevo Santander. Las siete de Coahuila son: ~n. ~gue~. de
Aguayo. uestra Señora de la Victoria de los adadores; nF e~ar :o

/e

de la Candela; El Dulce_ ombre de~esús
p1:~~es:o
Bizarron; Sn. Juan Bautista, y Sn.
mar o am

a:1

orte.

di
· d
quarto
La de Sn. Miguel de Aguayo se halla situada a stancia e : a ca i1
d 1 V'lla de Nuestra Señora de Guadalupe de Coah
'
p
de egua e ~ . l l
dministra solo en lo espiritual el P. Fr. Rafael
tal de la Provmc1a· a _que ad ella las disfrutan y manejan los Yndios sin
Clos, pues las tcmp~~ahdades e .
S' odo de 450" pesos que paga
intervención del Misionero. Este tiene un ~
.
rr uiala Real Hazienda, sin otros emolumentos, lunosn~s- ,m derechos pi a
n
.
. d' .d
d 1 xpresada Ml.SlOD como a os e u
le ; pues asi a los in.1vi uos e a e.
.
halla unido a ella,
p bl de Tlaxcaltecas llamado So. Francisco, que se
ue o
. .
. solo dan una corta limosna que apenas aseense les administra de valde' y
.t
semillas de las que proderá a treinta pesos (la que pagan regularmen e en
d
~ Hállanse

;1

duce la ~erra) por seis festivi?a:::::: e:el:~::ri: ; ;;c=~ de uesestos Indios competentemente ms
,
d 629" en esta forma:
. C th T .
el día son en numero e
tra Religion a o ica, y en
.
soltero
solteras· y 212" Niños
158" Matrimonios: 20" Viudos y y1udas: 81
y
'
..
, .
• d tr'
e tienen todos ellos para vi'Vlr es
10
y Niñas. El apoyo umco e
~s : qut .
maíz frijol algodón y chile.
la labor de sus tierras, en las s1em ras ngo,
'
.
1
b al Occidente de esta Misión se halla situada la de
Cinco eguas rum O
d
1 ue únicamente ha queNuestra Señora de la Victoria de los Nada ores a a q
uchos años
b d Misión desde que lo fue pues al pre ente, y m
dado el nom re e
.
uienes solo reconocen al Padre
haze, es Pueblo de Indios !laxcal;ec:sPeq 6 de Bondia) i en lo espiritual;
Misionero (que lo es en el día ~r. osr sí :aciendo sus siembras, único arpues para lo temporal se roaneJ~ po 1 '
d 1 ,.-=-=stro· siendo éstas en
·
· ·ntervenetón a guna e lVUUJ
'
bitrio de que viven, sin l
l
t d ntes El Reliaioso goza el mismo
·
, ·
que las de os an ece e
•
o·
los 11l.1SOIOS terrrunos
1 R 1 Hazienda sin otros emolumentos
sínodo de 450'' pesos que paga fa eaen los frut~s que produce la tierra,
que la limosna de 15 pesos que ~ recen} b an pues tampoco pagan derechos
..: 'dades que cada ano ce e r ,
por tres f esuVl
bl
d'a de 439 individuos en esta
. 1 S cOmpone este Pue o en e1 i
Parroquia es. e
•
.
V' d . 57 Solteros y Solteras, Y
forma: 106 Matrimoruos: 18 Viudos y m as.

152

iños y

iñas.

Rumbo al Oriente de esta Misión y la de Sn.~~el :e
tancia de 25 leguas de una, y 30" de otra se
a a e

~~J::u:.!o
.

de la Candela, y Villa de Sn. Carlos, que también solamente le ha quedado el nombre de Mi ión, pues su población se compone del expresado
Pueblo, y Villa; aquél de Indios Tlaxcaltecas y ésta de Españoles. Su administración sin derechos (que sólo es también en lo espiritual) está a cargo del Padre Fr. Bias Sorzano/ quien goza asimismo de un sínodo de Real
Hacienda de 450" y le contribuyen con la limosna de 30" por seis festividades que celebran el año, tres el Pueblo y tres la Villa; cuia limosna regularmente es en frutos de la tierra como las antecedentes. La industria y
trabajo de que viven los vecinos de estas Poblaciones son las siembras, que
hazen de las mismas semillas que ya van expresadas, a excepción de alguna
caña que plantan, con la que hazen miel y piloncillo. Algunos Españoles de
la Villa tienen tiendas de poca consideración: otros crían algún ganado
maior, menor y cavallada; y otros, aunque mui pocos, tienen corto atajitos
de Mulas con que fletean. Estas dos Poblaciones se componen en o1 dfa de
1054 individuos en esta forma 143 Matrimonios: 46" Viudos y Viudas: 236"
Solteros y Solteras: y 406 iños y Niñas.
A quarenta leguas de esta Misión rumbo al Norte, y lo mismo de las
antecedentes, se halla la del Dulce Nombre de Jesús de Peyotes que administra
el Padre Fr. Bartholome Carmona 3 no solo en lo Espiritual, sino en lo temporal; haciéndose por su dirección las siembras las cosechas, y la venta
de las Semillas que sobran después de mantenidos los Indios; para con el
producto proveerlos de vestuario, abios de casa, y demás cosas indispensables
que no produce la Misión, como sal, jabón tabaco &amp;a y asimismo para comprar y tener en corriente toda la erramienta y aperos del campo; y esto mismo
se practica en las demás Misiones, cuias temporalidades están a cargo del
Ministro, lo que expreso aqui para no repetirlo en la relación de cada una.
No tiene otro comercio, ni arbitrio esta Misión para su subsistencia, que las
siembras cortas, que haze de maíz y frijol: siendo la de maiz cada año
cinco anegas, y la de frijol, de una o una y media, que es lo único que
se puede socorrer con el agua que disfruta. Los bienes de campo que tiene
son tan pocos que ofrecen gastos para cuidarlos, y ningún producto; y solo
se logra de las reses sacar bueyes para la labor, y dar de quando en quando
raci6n de carne a los Indios. Todos estos Bienes de campo se reducen a
100" cabezas de Ganado maior entre Bacas, ovillos, Toros y Becerros: 16
yuntas de Bueyes, y 7 cavallos y 3 yeguas. El Ministro de esta Misi6n, no
tiene otras obenciones, ni emolumentos que 450" pesos de Sínodo que paga

' Pertenecia al grupo que pas6 al Colegio en 1783.
• Figura en la expedición que vino de España para el Colegio en 1789.
lista oficial de embarque se da como su lugar de origen Cuevas de Beja.

• Habia pasado al Colegio en la e,cpedici6n de 1789.

444

En la

445

�la Real Hazienda. Los Yndividuos de que se compone, que son Yndios
Yxames de nación, son 58" en estos términos: 14 fatrimonios: 8 Viudos:
9 Solteros, y Solteras, y 13 iños y Niñas.
A distancia de un quarto de legua de ~ta Misión hay una Villa mui
corta llamada Sn. Pedro de Gigedo, que administra también este Misionero
de n:ego y encargo; sus vecinos no ~enen otro oficio, ni intelig~cia que, la
labor del campo, y algun Ganado maior y menor que .en cort?. numero cn~n
muy pocos. Las Semillas que siembran son solo maiz, y fnJol; Y algodon
únicamente el necesario para la abilitaci6n de sus casas. Se compone esta
Villa en el día de 209 individuos en esta forma: 43 Matrimonios: 7 Viudos
y Viudas: 37 solteros y soltera y 79 iños y Niñas.
o pagan derech~s
por la administración y solo contribuien con la limosna de 15 ~esos al ~ 1nistro por una festividad que celebran cada un año en la Iglesia de dicha
Misión, onde se entierran, oyen Misa y reciben los Sacramentos por no tener Iglesia la Villa.

A la corta distancia de medio quarto de legua de esta Misión se halla
la de Sn. Francisco de Bizarrón, compuesta de las dos aciones Pausana Y
Tulimeños. Administrala el mismo Padre Fr. Bartholome Carmona, pues
haviendo muerto dos meses haze el Religio o que administraba en Sn. Bernardino de la Candela, determino el Padre Presidente que el Padre Fr.
Bias orza.no Ministro que era del Dulce Nombre de Jesús, pasase a tomar
a su cargo aquel Pueblo y Villa, quedando el cuidado de su Misión al del
expresado Fr. Bartholome Carmona; quién, asi par la ~nmediazión de las
Misiones como por sus pocos individuos, y menor trabaJO en las temporalidades, 'que las demás que las tienen, podia desempeñar _la atención de
ambas, respecto a no hallarse algún Religioso supernumerano qu~ poner .ª
servirla; pues aunque el Padre Presidente esta~a a la ~uerte de dicho ~eligioso sin destino a alguna Misión, le fue preciso acudir a la de Sn. Miguel
de Aguayo cuio Ministro enfermó gravemente; el que de ~altas de la e~[ermedad ha quedado hasta el día imposibilitado de administrar, Y en terminos que ni aun comer puede por su propia mano; moti~~, porque permanece alli dicho Padre Presidente; respecto a ser esta Mis1on, o pueblo
de los demás Individuos, y no haver religioso inmediato que pudíera atende~lo
al mismo tiempo que el de su cargo¡ y así, habiendo en estas circunsta~cias
d faltar un Ministro de una de las Misiones, se halló por más convemente
fuese el de la de Jesús, pues la inmediación a la de Bizarrón proporcionaba
el poder atender a las dos sin falta notable.
El corto número de Religiosos que tiene en el día este Colegio, y la renuncia que hay hecha de las e.-xpresadas fisiones, sobre lo que se espera
providencia de un día a otro me han detenido en proveer la expresada

Mis:ón. de Ministro considerando que en el tiempo que puede tardar esta
resolución, ya en favor o ya en contra, puede un Ministro desempeñar el
cargo ~e ambas cc:mo llevo _di~o; y además, que respecto a la eJs.-presada
pretensión, fuera ~prudencia mcomodar y mortificar a un Religioso con
los penosos traba1os, que ofrece un camino de 300'' leguas de )as que
100" se andan en un contínuo peligro de perder la vida1 y tal vez recién
llegado, o antes de llegar tubiera que volverse.
Esta Misión de Bizarrón tiene el mismo gobierno y método que la antecedente, pues esta a cargo del Ministro su atención y cuidado en lo espiritual
Y temporal al que se pagan de la Real Hazienda 450 pesos de Sínodo sin
ten;r ot~. algun emolumento. Se siembran en ella las mismas semilla~ de
~aiz Y !nJol que en la de Jesús, y el mismo número de hanegas con corta
diferencia; y a~emás h:ize una sementera de trigo de cinco, 0 seis cargas,
q~e para reducir a harma su cosecha tiene un Molino que se fabricó tras
~os haze. Esta es ~a la industria y arbitrios de esta Misión, pues los
bienes de campo que tiene no ofrecen otra utilidad que su mismo servicio
racionar los Yndios1 y mantener la Bueyada. Estos 'en la actualidad son 1 '
. .
2
00
siguientes 50' cabezas de Ganado maior entre Bueyes Novillos, Toros Bacas y Becerros: 150" de menor entre ovejas y cabras; y 100" de cavallada
c?n Yeguas, Potros, y cavallos mansos. Los Ynd;.viduos que hay en e ta MiS1Ón son 7l en estos términos: 17 Matrimonios: 21 Viudos y Viudas: 1 Soltero, y 23 iños y Niñas.
Sigues a esta Misión la de Sn. Juan Bautista de Riogrande, que se
halla a nueve leguas de distancia de ella rumbo al orte; la que administra
en lo Espiritual y temporal como las antecedentes al Padre Fr. Manuel Gorjón : sin tener más obenciones que 450" pesos de Sínodo que paga la Real
Hazienda Los Indios de esta Misión son de las Naciones Pampoa, Ylixaya,
y Borrados de la Costa del Orí.ente. Su industria y arbitrios consiste en las
siembras, y bienes de campo. Regularmente se siembran en esta Misión 10
anegas de
dos de f~jol, y un almud o dos de algodón· y quatro, o cinco
cargas de tngo, para cma cosecha tiene Molino. Disfruta unos ojos de Agua
tan abundantes que a la toma salen dos bueyes de ella pero apenas llega }a
mita? a la Misión por lo dilatado de onze leguas de azequia. Tiene un
obraje en el q_ue ~e fabrican fresadas para los Yndios de la lana que producen las ovejas, y se texe alguna manta muy ordinaria para los mismos
Los bienes de campo que tiene en la actualidad son 520" cabezas de ganad~
maior incluso la Bueyada: 2000" (ganado) menor: 129 de cavallada m-

m:m,

' Uno de los que vinieron al Colegio en la expedición de 1783; se Je dice natul'al de Masueco [provincia de Salamanca.].

4+7
446

�cluso los cavallos mansos; y 76 mulas entre cerreras y mansas de las q~e
hay formado un Atajo aparejado. Esta Misión ~ene asalariados muchos sirvientes que no son Yndios, para la requa, custodia de los ganados, Y para la
labor, por tener pocos Yndios de trabajo. Lo~ individu~s de que se compone
son 62 en esta forma 14 Matrimonios: 9 Viudos y Viudas 5 Solteros y 20
iños y Niñas.

A la media legua de esta Misión rumbo al Oriente se halla la de Sn.
Bernardo; que administra también en lo espiritual y temporal el Padre Fr.
Antonio López; a quien así mismo goza el Sínodo de 450 pesos q~e paga la
Real Hacienda sin otros emolumentos. Son sus Yndios de las ae1ones ~aco,
Paquachi, y Borrados de la misma Costa Oriental. ~u empleo es el m1smo
que el de los antecedentes, a excepción de que las siembras que haz~~ son
menores; pues la de maiz no sube de siete a ocho anegas; una de_ fri1ol Y
un almud de algodón por falta de agua. Los ojos de esta que disfruta la
Misº 6 son tan abundantes o más que los de la anterior pero se hallan 25'
le~asn distantes de ella; por cuio motibo en una azequia ~ dilatada, se
pierde tanta agua, que apenas llega a la labor ( que po~ lo mismo se halla
distante de la Misión la Octava parte, y algunos años mnguna): caus~ por· hazer las siembras algunas veces hasta 18 leguas retiradas
que h a si·d o preciso
~
1
de la Misión. Para la limpia de esta azequia, que se executa todos os anos,
se asalaria Gente de los Presidios, lo que ofrece muchos gastos; _Y además
hay varios sirvientes para la Custodia de los Gana~?s. ~e ~tos b~e en. el
día 330" reses de roaior inclusos los bueyes: 6000 oveJas, y 140 bestias
entre caballos mansos, Yeguas y Potros. Tiene Obraje de fresadas como la
antecedente y un Molino de trigo pues siembra de e te anualmente de tres
a quatro c~a . Los individuos que ~n el dia .e hallan en ella son 80, en
estos términos: 15 Matrimonios: 26 Viudos y Viudas: 12 Solteros y Solteras,
12 Niños y Niña. Deviendose advertir que asi ~n esta como _en la an~erior Misión los números de Yndividuos que se refieren son Vnd1os porque
los sirvientes no viven en las Misiones.
De estas siete Mislones las tres primeras no lo son de muchos años a esta
parte ( como llevo dicho) y solo les ha quedado el nom?re de tales, por
haverlas siempr administrado religiosos, que han gozado Smodo p~gado por
la Real Ha.zienda; y sí, son Pueblos formales, cuios vecinos se goviernan en
un todo independientes del Religioso: y las quatro r~tantes ( que llev~~ cerca de un siglo de fundadas) aunque tienen temporalidades,_ qu~ a~1D1Stran
·
estan ya en estado de entregarlas al Ordmano Diocesano;
los "'":
~v.us1oneros,
a la lista oficial de la expedición de 1783; se
• Fr. José López de Osorio le llam
le dice natural de Villena.

448

pues todos los Yndio de ellas se hallan suficientemente instruidos asi en
lo perteneciente a siembras, crias de Ganados, que es en lo que se emplean según queda expresado; como en los Misterios y Doctrina de Nuestra
Religión Cathólica; y la Misiones bastantemente proveidas de todo lo necesario al culto Divino; y laboríos de Tierras. Por lo que tiene este Colegio
hecho Ocurso al Comandante General de Provincias internas, y al Ylustrisúno Obispo del Nuevo Reyno de León, a cuia Diocesis corresponden, renunciándolas todas; pues por las expresadas razones, es ajeno de Nuestro
Apostolico Instituto seguirlas administrando, empleándose en ello varios religioso, que pueden ser mui utiles para otras espirituales empresas objeto
de uestra atención y Ministerio. 6
Las Misiones que tiene a su cargo este Colegio en la Colonia del uevo
Santander (que son propiamente tales) son quatro; dos en la Sierra de
Tamaulipas Oriental y dos fuera de ella: estas son las de Palmitos, y Sn.
Vicente de las Presas del Rey; y aquellas, la de uestra Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles; Sn. Josef de Palmas. Estas quatro Misiones
i¡e han fundado de Orden de Vuestra Excelencia por los Religiosos de este
Apostólico Colegio; cuio Orden de fundación y e tado que tienen es el siguiente.
La de la TamauUpa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles, se estableció el día 26 de junio del año de 1791, sin otro auxilio
que las limosnas de algunos Bienhechores, que asi para esta, como para la
de Sn. Josef solicitó el Padre Fr. Mariano Bisuete fundador de ellas; quien
quedó de Presidente y Ministro de e ta de Guadalupe con el P. Fr. Pedro
Lumbreras. 7 En el dia se halla en ella este Religioso con el Padre Fr. Ma-

• El obispo del ucvo León, Llanos y Valdés, erigió en curatos formales, el 19
de junio de 1794, las misiones de la Candela y de Nadadores; a éste agregó una
llamada ''Villa de San Buenaventura", que supongo era una reliquia de la antigua
misíón de "San Buenaventura de la Consolación", situada como a una legua de Nadadores. Al curato de la Monclova fue agregada la misión de San Miguel de Aguayo
y el "Pueblo de San Bemardino, valle de Valladares" (Consulté este documento de
erección de curatos en el archivo de la Parroquia de la Candela, en cuyo Lib. I
de Gobierno se conserYa). En una relación de 1804 no aparecen en Coahuila más
que las misiones de San Juan Bautista y San Bernardo del Río Grande, el Dulce
Nombre de Jesús de Peyotes y San Francisco Vizarrón (AGI. México, leg. 2736).
' Los padres Bi.mete y Lumbrera3 aparecen, el primero como "presidente destas
nuevas misiones y ministro" y el padre Lumbreras como s gundo ministro, en el
Libro en que .u asi11ntan los baJ,tiJmos que se hacen ffl esta Missión de N.S. de
Guadalupe d, la Boca de los Angeles, que se conserva hoy en el archivo parroquial
de la Catedral de Ciudad Victoria. Empieza en 26 de junio de 1791 y alcanza
hasta 1813. Desde junio de 1793 aparece Fr. Mariano de la Fuente, que se dice

449
H29

�riano de la Fuente por haver muerto el expresado Pad~e Bisuete. Ambo:

y

!: ;;ºv::.

la administran en lo Espiritual temporald, _con ~l colartoCSonm:e~:
li 6 pagar por 1ez anos
entre los dos, que se Ob g a
.
.
algunos emolumentos.
.
d la Ciudad y Real de Guana1uato, sm otros
c1ana e.
esta Misión son los de la Naci6n de los PaLos Ynd10s de que se com~ne
.
irl
la feé reducirlos persitas, y aun no se han b~uttzado, por mstru os :iso rhnero formar los
fectamente y tener segundad de ellos; pues es p
p
1 d 91
Hombres ~ara hazerlos despues Christianos. El número de e~tos es e i:das
'é .
30" Casados·· 4 Solteros y Solteras: 7d Vmdos
en estos t rnunos:
1 · y V sem_-'
.
.O ,
unicamente en la labor e as tierras
ir;~d~:;ay:::;ca
anegas de maíz, y una de frijol. T~~en las
.
.
el
laborío' proveidas todas por la solicitud
oecesanas herramientas para
. 1
1de
..
dl .
modo 112 cavezas de Ganado bacuno incusos os
los Mis1oneros; Y e mismo
4 ulas Hállase
. 7 de pelo: 15 cavallos mansos: 10 yeguas, Y
m
· ,
B
ueyes.
d
t s y demas netamb' én la Yglesia proveida de Basos Sagra os, ornamen o'
..
~
1
n·
.
Culto
asi
mismo
ajenciado
todo
por
los
relig10sos.
cesano para e
1v1Do
,

~~p=:

rumbo al Occidente se fundo la de dSn.
A cinco leguas d e esta M ..
tsi 6 n
·
as
el
día
29
de
Junio
de 1791 con la Nación de los In tos
Josef d e Palm
• 1 F errando y Fr · Fran.
camo te rOs• Adminístranla los Misioneros Fr. Migue
¡
an el mismo
cisco L6pez asi en lo Espiritual como en lo tem~ora ' y goz d l V '
d
la rrusma Condesa e a a
Sínodo de 450 pes~s entre lo~ os, que
antecedente. Componese esta
lenciana en los nusmos térnnnos que en a
S l
M" ''n de 61 individuos en esta forma: 13 casados: 24 Solteros y o ter~,
1s10 ·N·-as Su empleo unico es el de la labor del campo para o
y 11 mos y m ·
haz
d
ue ha la competente herramienta y las siembras que se
en,. ~on e
q
. y as semillas
cantidad que en la anterior Misión. ~s Mis10neros
las mmn
od ' y l "dado de las labores asi en las siembras com.o
corren en un ~ o con e cm
'
.
la secha y proveen a los y ndios de todo lo necesano para sus c_as~,
en
~o comida. a lo que aplican sus Sínodos Misas y quantos Arb1tri~s
vestuano Y
,
•
·
todas las Mítienen; y esto mismo se ha p~acticado siempre, y practica en
siones pertenecientes al Colegio.

par

oducen estas Misiones y lo mucho que se gasta para ~
Lo poco que pr
., d
·ndividuos obliga a los Religiosos a salir
indispensable manutenc10n e sus i
d la . dad de
fuera de ellas a las Poblaciones que las rodean, a valerse e
pie
.
al
veces el ministro de Palmas, Fr.
ministro y "fundador". Tambifo baut.Jza. gunas
•
dición de 1789,
M' el Ferrando. Este último había venido al Colcg10. en la exlpe .
expedici6n
igu
I dice natural de Conccntaina. En a m.wna
en cuya lista de embarque se e •
F
d en Palmas según veremos en
vino Fr. Francisco L6pC'Z, companero del P. erran o
'

seguida.

450

los Bienhechores para recoger limosnas con que ayudar a los gastos, y no
mirar con dolor retirarse los Yndios por faltarles lo necesario para conservar
la vida; por la que viven en un continuo afan llenos de las congojas que se
dejan considerar. De suerte que acomodandose a la misma comida que los
Yndios, no procuran emplear sus Sínodos a otra cosa que a beneficio de estos; pero sin embargo no alivian su cuidado con un sínodo tan corto; y para
ello, quedandose uno en Ja Misión, sale otro a colectar limosnas, sin las quales no pudieran subsi tir estas Misiones; y consiguientemente nada hiciera
un Religioso solo; pues no saliendo de la Misión a buscar auxilios, indispensablemente le havía de faltar con que proveer los Yndios; y estos atentos
más bien a la incomodidad, que a la Religión, y civilización, no permanecieran: y si salía abandonaba la Misi6n, que sin la presencia del Religioso
destruirían mui facilmente. . .. Aun sin esta causa, es indispensable haya
en cada Misión dos religiosos por las dos atenciones que hay en lo espiritual,
y temporal; pues queriendo que estas dos las desempeñe un solo Ministro,
de ninguna se verificara como corresponde. Son dos atenciones estas, que
cada una exije toda la atención de un hombre bien capaz, y aun de esta
suerte no dejara algunas ocasiones de haver falta. Esto haze a lo religiosos,
con gran razon, no de terminarse a ir solos a las Misiones; y nunca se pudieron resolver a ello, para la fundación de estas, y Jas dos que se han
fundado despues; queriendo mas bien padecer trabajos y miserias acompañados, que dejar de cumplir con las obligaciones de un cargo tan delicado.
Dos podrían cumplir con algun desahogo, con Dios, y con las piadosas intenciones del soberano; pero uno solo, es mui dificil; que desempeña la
voluntad de ambas Magestades. Esto no es produccion de mi discurso, sino
realidad que manifiesta la practica; pues el que lo mira de cerca, ve lo
inconcuso de esta verdad. Me he expresado asi por que me ordena Vuestra
Excelencia le informe de todo lo que halle conducente a la maior instrucción de la noticia de las Misiones, y no me dilato mas en el particular
por no molestar la atencion de Vue tra Excelencia.
A quarenta leguas de esta Misión de Sn. Josef caminando para la Huasteca se halla la de Sn. Vicente de las Presas del R ey, fundada por los Misioneros Fr. Juan Bautista Castell6 y Fr. Josef del Moral 8 en el mes de

• Debe ser el Fr. José Pío Quinto, natural de Moral de Calatrava, que pas6 al Colegio en 1789; en la misma expedición figuraba Fr. Juan Bautista Castell6, natural
de Fuente la Higuera. Fr. Pedro Rodenas, natural de Totana, era ya veterano, habiendo pasado al Colegio en la expedición de l 783, lo mismo que los ya mencionados
Fr. Mariano de la Fuente y Fr. Miguel Ferrando. Fr. Pascual del Pilar, aparece
encargado ae la parroquia de la villa de Santa Maria de Llera desde el 23 de diciembre
de 1804, "por ausencia del cura"; a 9 de febrero de I 805 se titula "comisario pre-

•151

�_Lo reí rido e lo qu pu do informar a Vu tra Excel nci en cumplimiento d
uperior Orden qu de- are a lo b tante para dar el lleno
que Vuestra Excelencia apetece.

Marzo d est presente año; qui n actualmente la administran · trabajan en su establ cimiento. L Yndio con que
ha fundado sa • fisión
son l llamad ~ {artínez y
n las ultima noticias de los Misioneros s
el numero d ello 67. pero sin
presion de xo ni edad por lo qu
no lo manifie to con la distinción qu en las d mas. Han hecho una iembra d cerca de dos han as de maíz y m dia d frijol que
lo uni o de
que pu do informar a u tra E cel ncia pu s hasta el presente no he
re.n;do otra razon por lo mu ho qu
dilatan las cartas en llegar, y , lv r.
E o do Ministros ozan dos inod , uno d 350 pesos que p~ la eal
Hazi nda, y otro d 250'' que franquea caritativamente el Illmo. Ob" po
del . Reino de Le6n; a endiendo a la n
· dad que se ha reprc ntado y
{ no razon que la anterior pueden dar a u tra Excelencia de la iisi6n d Palmitos, que han ido a fundar con lo Yndio Pinto lo Mi ioneros
Fr. Pasqual d 1 Pilar, y Fr. Pedro Rod nas 9 cerca de antand r; pu actualm nte ·taran trabajando en los prim ros fundam nto . Llegaron esto
Religio
a antand r 1 día veint y uno de gosto de te pre nte afio
cuia noticia solo m han ese.rito, con la d qu pasarían a tomar po i6n
del paraje donde
ha de fundar, lu go qu el Govemador de aquella Colonia, evacu
alguno asuntos que tenia entre mano , y permitían desampararse. Lo inod s que ll van asignados, e uno de trescie.nto cinquenta
pe
que ha d pagar la Real Hacienda, y otro de do ientos cinquenta
qu ha ofr c:do 1 mimo Yllmo. Obispo d 1 Tue\O Rep10 de L 6n· aunque de este y del anterior, no hay mas obli ó6n contraida que la ferta

lroI ñor guard la importante \ida d
u tra Excel ncia mul Dio -- ue e
e ios anos.
o egio Apo tólico d Pachuca y rO\iembr 16 d 1793.

E."cmo.

ñor.

Fr. Y idoro de Pu rtollano

1G

(Rúbrica.]

E. cmo. r. Virr y d , . E.
Conde de Revilla-Gigedo.
AG.
•

PRO\,NCJAS

l

'TER. AS,

rnJ. 5 pp. 354-359r.

verbal.
fecto apost6liro del Col gio de Pachuca (Lib. de bautismos de español y ca tas,
de Llera, 1793-1818, fols. 31-32; se coruerva eo la Catedral de Ciudad 1ctoria,
agregado a u archivo parroquial).
Los indios martlncz babtan sido reducidos a mui6n en varias ocasiones anteriores,
!in 6cito duradero, E tas reducciones se hablan intentado en lugares muy distintos,
de acuerdo con los d 01 o caprichos de los mi1m indios. Desde 1781
hallaban
poblad en la "Misión de la nueva población de las Presas del Rey", como medfa
1 gua de la ciudad de Orcasitas, y alli continuaban en enero de 1790, según in•
forme de Fr. Franci co Buedo, u todio de la Custodia de Tampico (Orcasitas, 29
de enero de 1790). 'fase u informe -no muy detallado en datos, pero intcreaante
por su opini6n bre I políti mi ional que entonces pre\ 1 ia- en Ban rofl Lihrary,
Mu. 35072 (3788) (pp. 369-379).
• De estos dos misioneros queda dicho en la no1a precedente. Bajo la denomin ci6n
de Palmitos o Helguera, y el P. trocinio de . Juan 'epomu cno, habla e · tido ya
misión a dos l
y medi de Santander, pero ya n 1770 se hallaba abandonada, como onsta en la Visila h ha por Don Lino cpomuceno Gómcz (M xico,
19 2).

452

,. E te reli .
babi pasado al Col . d p ch
ftn 1
dujo, en 1783 Fr.
,
gio e ª uca ~
t.iaS de l01 Dolortl Crespo.

• pedición que c:on-

453

�</text>
                </elementText>
              </elementTextContainer>
            </element>
          </elementContainer>
        </elementSet>
      </elementSetContainer>
    </file>
  </fileContainer>
  <collection collectionId="305">
    <elementSetContainer>
      <elementSet elementSetId="1">
        <name>Dublin Core</name>
        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
        <elementContainer>
          <element elementId="50">
            <name>Title</name>
            <description>A name given to the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="3234">
                <text>Humánitas : Anuario del Centro de Estudios Humanísticos</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
          <element elementId="41">
            <name>Description</name>
            <description>An account of the resource</description>
            <elementTextContainer>
              <elementText elementTextId="479096">
                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
              </elementText>
            </elementTextContainer>
          </element>
        </elementContainer>
      </elementSet>
    </elementSetContainer>
  </collection>
  <itemType itemTypeId="1">
    <name>Text</name>
    <description>A resource consisting primarily of words for reading. Examples include books, letters, dissertations, poems, newspapers, articles, archives of mailing lists. Note that facsimiles or images of texts are still of the genre Text.</description>
    <elementContainer>
      <element elementId="102">
        <name>Título Uniforme</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143492">
            <text>Humanitas</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="97">
        <name>Año de publicación</name>
        <description>El año cuando se publico</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143494">
            <text>1972</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="54">
        <name>Número</name>
        <description>Número de la revista</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143495">
            <text>13</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="98">
        <name>Mes de publicación</name>
        <description>Mes cuando se publicó</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143496">
            <text>Enero</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="101">
        <name>Día</name>
        <description>Día del mes de la publicación</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143497">
            <text>1</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="100">
        <name>Periodicidad</name>
        <description>La periodicidad de la publicación (diaria, semanal, mensual, anual)</description>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143498">
            <text>Anual</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
      <element elementId="103">
        <name>Relación OPAC</name>
        <description/>
        <elementTextContainer>
          <elementText elementTextId="143516">
            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
          </elementText>
        </elementTextContainer>
      </element>
    </elementContainer>
  </itemType>
  <elementSetContainer>
    <elementSet elementSetId="1">
      <name>Dublin Core</name>
      <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
      <elementContainer>
        <element elementId="50">
          <name>Title</name>
          <description>A name given to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143493">
              <text>Humanitas, Sección Historia, 1972, No 13, Enero</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="39">
          <name>Creator</name>
          <description>An entity primarily responsible for making the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143499">
              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="49">
          <name>Subject</name>
          <description>The topic of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143500">
              <text>Ciencias Sociales</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143501">
              <text>Filosofía</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143502">
              <text>Historia</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143503">
              <text>Letras</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143504">
              <text>Humanidades</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143505">
              <text>Publicaciones periódicas</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="41">
          <name>Description</name>
          <description>An account of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143506">
              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="45">
          <name>Publisher</name>
          <description>An entity responsible for making the resource available</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143507">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="37">
          <name>Contributor</name>
          <description>An entity responsible for making contributions to the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143508">
              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
            </elementText>
            <elementText elementTextId="143509">
              <text>García Gómez, Alberto</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="40">
          <name>Date</name>
          <description>A point or period of time associated with an event in the lifecycle of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143510">
              <text>01/01/1972</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="51">
          <name>Type</name>
          <description>The nature or genre of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143511">
              <text>Revista</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="42">
          <name>Format</name>
          <description>The file format, physical medium, or dimensions of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143512">
              <text>tex/pdf</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="43">
          <name>Identifier</name>
          <description>An unambiguous reference to the resource within a given context</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143513">
              <text>2017287</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="48">
          <name>Source</name>
          <description>A related resource from which the described resource is derived</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143514">
              <text>Fondo Universitario</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="44">
          <name>Language</name>
          <description>A language of the resource</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143515">
              <text>spa</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="86">
          <name>Spatial Coverage</name>
          <description>Spatial characteristics of the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143517">
              <text>Monterrey, N.L., (México)</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="68">
          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143518">
              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
        <element elementId="96">
          <name>Rights Holder</name>
          <description>A person or organization owning or managing rights over the resource.</description>
          <elementTextContainer>
            <elementText elementTextId="143519">
              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
            </elementText>
          </elementTextContainer>
        </element>
      </elementContainer>
    </elementSet>
  </elementSetContainer>
  <tagContainer>
    <tag tagId="13988">
      <name>Historia regional</name>
    </tag>
    <tag tagId="13984">
      <name>Municipio General Escobedo</name>
    </tag>
    <tag tagId="13986">
      <name>Provincias internas</name>
    </tag>
    <tag tagId="13987">
      <name>Títulos de encomienda</name>
    </tag>
    <tag tagId="13985">
      <name>Vasco de Quiroga</name>
    </tag>
  </tagContainer>
</item>
