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                  <text>Sección Tercera

HISTORIA

�MATEHUALA, JURISDICCIÓN DEL NUEVO REINO*
DE LEÓN. ( 1638-1718)
ISRAEL CAVAZOS GARZA

Univ@rsidad de Nuevo León

No CABE DUDA QUE 1.0s REYES DE ESPAÑA o no sabían geogtafía o no tenían
la menor noción de la extensión de sus dominios. Ello se deduce, al menos, de la
concesión hecha a Luis de Carvajal y de la Cueva para poblar y conquistar
un cuadrado de 200 leguas por lado, que habría de llamarse Nuevo Reino
de León, comprendiendo zonas en las cuales había poblaciones ya establecidas de muchos años atrás. 1
Pol' el norte nunca logró Carvajal avanzar. La conquista y evangelización
de Texas fue lograda cien año_s después de la capitulación. Por el poniente,
Saltillo, Parras y otras poblaciones, continuaron sujetas a la Nueva Vizcaya.
Monclova fue la única teóricamente sujeta al Nuevo Reino de León, hasta su
separación definitiva con 1a creación de la provincia de San Francisco de
Coahuila. Teóricamente también pertenecieron a Nuevo León las tierras del
actual estado de Tamaulipas. Aunque se hicieron expediciones tempranas por
ese rumbo jar.nás se logró funda.ti población alguna, salvo la misión de San
.Antonio de los Llanos (hoy Hidalgo, Tamps.) sujeta a Nuevo León hasta
la creación de la Colonia del Nuevo Santander, por José de Escandón.
Por lo que hace a la región sur, Carvajal considera bajo sus dominios las
cien leguas. Así se desprende, al menos1 de sus campañas de pacificación a
pueblos indígenas de la huasteca potosina. El avance colonizador en sentido
inverso, hizo que fueran guedando fuera de Ja Nueva Galioia o de la Nueva
Vizcaya muchas poblaciones.

* Leído en la Casa de la Cultura de San Luis Potosi, el 28 de sept. de 1972, al ingresar
a la Academia de Historia Potosina.
1 Capitulación y títuJo de gobernador de Carvajal en;
SANTIACO RoEL: Nueuo
Le6n. Apuntes Históricos, J. P. Cueva, Sucs., Monterrey, 1938. 2 vols., I, PR- 155-l 58.
433
H28

�Casi m@dio siglo después de muerto Carvajal, Felipe IV renovó su capitulación ahora a favor de Martín de Zavala ( abril de 1625) . La corona, olvidando
los ;eríos problemas jurisdiccionales suscitados por la primera capitulaci6n, la
restableció en los mismos términos, en cuanto a la extensión territorial.2 De
alJí que Zavala sostenga un largo litigio de la Nueva Vizcaya, por ~ntroversias de jurisdicción 3 y que intente la repoblación, en 1644, de la villa del
Almadén, hoy Monclova, que no logra sostener. Por lo que atañe al sur, hubo
por lo menos el intento de extenderse lo más posible.
Zavala había entrado a Monterrey en agosto de 1626. Y es en ese mismo
año cuando por vez primera es mencionada Mateguala -así, con g- en
crónicas y documentos de nuestros archivos.
El Gral. Fernando Sánchez de Zamora, en su relación sobre el Descubrimiento del Río Blanco . .. ~ alude a la entrada hecha en ese mismo año de
1626 por fray Lorenzo Cantú, guardián del convento de Char&lt;:a:S, a misionar
en el Río Blanco. Asienta que fray Cantú administraba a los negritos de Matehuala, "cuya tierra era donde ahora llamamos Apuchimapa y Sandi". 5
Agrega que los negritos estaban emparentados con los bocalos o bofalos _de Río
Blanco, "que asistían a faenas en Matehuala". Se desprende de esta cita que
los negritos no eran de Matehuala y que sólo asistían allí.
Encontramos, en 1627 otra referencia importante. Se trata de una causa
c,0ntra Tomasillo, tepeguán, por haberse llevado unas indias del capitán Lucas
García, vecino de Monterrey, al puesto de Matehuala, y por habérselas vuelto
a hurtar al mayordomo de aquella hacienda.6 Llamamos la atención sobre
estas dos designaciones de puesto y hacienda con que es desigriado el lugar.
Estos datos nos hablan, en época temprana, de un contacto más o menos
frecuente de las gentes del uevo Reino de León, con las de Matehuala.
1 Capitulación con Martín de Zavala, en: DAVID ALB"ERTO Co,ssío: Historia de
Nuevo León, J, Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925-1933. 6 vols., 1, p. 181 ss.
• Litigio . .. por la jurisdicción de las minas de Almadfo. Citado Y ampliamente comentado por EuoENIO DEL HoYo: Historia del Nuevo Reino de León (1S77-1723).
Publicaciones del Tecnológico de Monterrey. Serie: Historia, 13. 'Monterrey, 1972. 2

vols., 11.
z
li ·
• Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus naturales, hecha por os re giosos de N. S. P. San Francisco de la Providencia de Zacatecas. Relación que hizo el Cap.
Fernando Sánchez de Zamora. En: ALoNsO DB LEÓN y otros: Historia de Nuevo
León.••, Centro de Estudios Humanísticos, Monterrey, 1961, p. 226.
' Sandi existe todavía en el municipio de Arambeni, N. L. El nombre se ha corrompido y hasta oficialmente se cita como Sandia y Sandía.
.
• MS. Causa contra Toma.sillo .. . . Archivo Municipal de Monterrey. (E~ lo _s~cesivo
se citará: AMM). Civil, vol. 2, exp. 10. Rodrigo de Aldana declara que b1zo viaJe all~
y llevó a Tomasillo, quien llevaba las indias. Que en el puesto del Pedregozo se las quitaron por orden de 'Miguel de Escorihuela.

434

Jurisdicción de Nuevo León

El gobemadgr Zavala, por su parte, procura extender su jurisdicción hacia
ese rumbo. Nosotros conocimos, no hace mucho en el Archivo Municipal
de Monterrey un expediente relativo a la comisión que en 1638 dio Zavala a
J~ de Zúñiga y Almaraz y a Juan Francisco de Escobedo, para descubrir
cammo entre Cadereyta, Río Blanco y Matehuala; documento lamentablemente extraviado.
D,e_ese mismo año de 1?38 nos queda por fortuna, otro testimonio importantis~o. Se trata de la Jornada hecha por el mismo Juan de Zúñiga, consecuencia probable del documento a que hemos aludido, "descubriendo caminos y nuevas tierras y reduciendo los indios chichimecos ... " 1 Zúñiga
ostentaba ~to~ccs el cargo de "justicia mayor y &lt;'.apitán a guerra de las
fronteras chichimecas de este uevo Reino de León".
Hallándose en esta jornada, redactó el documento siguiente:

•

_En el P~raje ~e_Mateguala, en veinte y un días del mes de febrero del
ano de mz~ y ~e~cientos y trein~a y ocho años, el señor don Juan Zúñiga
Almaraz, JUSltcia mayor y capitán a guerra del Nuevo Reino de León
por Su M ~jestad dixo que hoy dicho día ha llegado visitando estas fron~
teros y abriendo nuevos caminos y descubrimientos de minas y apaciguando y reduciendo los indios chichimecos que no están convertidos a nuestra
santa fe católica, en nombre de Su Majestad alzaba y alzó vara de la real
justicia para usar de su comisión y ejercicio, tomó posesión desde la
acequia de Mateguala para adelante por del Nuevo Reino de León
canales de la estancia de Mateguala, ques de Miguel descmiguela. y [;
firmó este dicho día. Don Juan de Zúñiga. Por su mandato, Juan de
Vargas." 8

Consideramos fundamental este documento que marca la incorporación
de Matehuala al Nuevo Reino de León y en el cual advertimos otras dos
designacioúes para el lugar: paraje y estancia. Y otra referencia muy importante: "que es de Miguel descurigüela'. Ya nos ocuparemos de este personaje
más adelante.
• MS. Jornada de descubrimiento y posesión por Zúñiga en el e.~ediente titulado:
Despacho mandado expedir tocante a los naturales del pueblo de San Francisco de Ma,.
tehuala, de nación negrita y guachichiles. AMM, Civil, vol 66, exp. 7, forl. 8.
• El texto de ta posesión aparece también en CíRl.Lo ESTRADA: Documentos aclaratorios para establecer si pudo o no ser 1550 el año de fundación del primitivo Mate.
huala, Imp. "Nuevo Día", Matehuala, 1950, p. 57. A Estrada se lo proporcionó Pablo
Salce y a éste el autor de este estudio.

435

�Para sus diligencias de esta entrada, Zúñiga nombró por esc~bano a Juan
de Vargas Valadés, español, "y porque no hay es~~ño~es que entiendan las lenas chichimecas de estos parajes, por las distmc1ones que hay de unas
gu
'
"ehi_ch.ime
lenguas a otras, nombró por intérprete al Cap. Jua_n D ommguez,
· ,, ~
co de nación negrita, que la entiende y es muy ladino en lengua mexi~na ,
y a su vez a Juan de Ja Cruz, mestiro, para intérprete de la lengua mexicana
a la castellana.
Camino a Nuevo León
Ese mismo día 21 salió Zúñiga y Almaraz por el puesto de Santa Clara
continuó hasta el agu' aje que llamó de San Antonio. El 23 prosiguió por la
y
cañada
que bautizó con el nombre de las Bufas, hasta llega_r " a dddi
on e c~~ se
llaman los Cedros de Sandi". Continuó, el 24, por unos OJOS de agu_a y c1enegas que llamó la Angostura, y el 25 por la cañada de las ~~u~as, valle
de los Piñones y aguaje de las Puntas; prosiguiendo al día siguiente por la
cañada que designó con el nombre de las Ga~; para llegar al valle de
Pablillo donde el 27 hizo descubrimientos de rrunas.
Los ~as le 'rujero~ no saber el camino al Nuevo Rein~ de Leó~. Zúñig,a
., el 28 a "una sierra alta de mucho pinal, para ver s1 descubna alguna
su b10,
,
B l
entrada al valle del Pilón, de que noticia tiene"; pero, aunqu~ a a tazar
Ramírez "persona que ha estado en este dicho reino y poblazon de Santa
Lucía" pareció ser el valle del Pilón, "no se Je pudo hallar entrada".
Zúñiga, el 28, tomó posesión "desde los canales de ~at~~ala has~ _el
paraje que llaman de Pablillo", alzando vara de la real JUStlcia corno Jurisdicción del Nuevo Reino de León.
El primero de marzo salió al paraje de Labradores (hoy Galeana, N. L .) .
Allí sí consiguió guías que supieren el camino a Monterrey, Y, pasandQ por e!
Puente ele Dios, que él llamó Salto de Agua, continuó por el río que c ~
49 veces, para llegar el 5 de marzo a su estancia de Sao Juan, en Cadereyta.

Visita del Jllmo. Colmenero
Hay otro documento de valor excepcional para Matel1uala: la visita _del
Illmo. don Juan Ruiz Colmenero, obispo de Guadalajara. Es ya conocido,
• Don Juan d e Z'uniga
~·
Almaraz entró a Nuevo León en 1638, procedente
milde Hui·
chapan. Era hombre poderoso. Llegó con su fa~a y meti? 500 vacas, 16
oveJas'.
500 yeguas, +O jndios, etc. 'En su estancia establec10 un obraJe. lsRA&amp;L CAvAzos GARZA.
Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, 1964, p. 230.

436

por haberlo publicado don Primo Feliciano Velázquez, en su ya rara Colección de Documentos para la Historia de San Luis Potosí. 1 º

Realizada su visita pastoral en el real de minas de Charcas, el Sr. Colmenero continuó su camino. El 22 de julio &lt;le 1648 instaló su tienda en el desierto,
a 6 leguas de Charcas, imponiendo al lugar el nombre de Santa Fe de la
Confumación, por haberlas hecho allí. Al día siguiente, llegó a Matehuala.
Fue irúormado de haber más de veinte indios laboríos "que residen en algunas casas y familias en la dicha hacienda". 11
Supo también de la existencia de otros pequeños lugares: Mapachina, como
a siete leguas de la hacienda, de negritos, y de chichimecas borradosJ e Ipuchia,
en el valle de San Bartolomé; a cuatro leguas de la hacienda del Cap. Antonio de Meza.

La Capilla de la Hacienda
Dos días después celebró en la capilla de la Contepción, y confirmó a 71
personas de las dos rancherías de laboríos, una del capitán Alonso negrito, y
otra de Nicolás, borrado.
Con singu.Iw emoción hemos visto estos asientos en el magnífico archivo
parroquial de Charcas. 12
Por lo que hace a la capilla de la hacienda, halló el obispo ser
" ... un jacal con mala cubierta de paja, tapias bajas de adobe, sin lucimiento ninguno por la parte de adentro; no tener pila bautismal, aunque por
la mucha distancia de la cabecera se baptiza en ella, en lugar indecente; no
tener pila de agua bendita y para el culto divino solo una casulla y frontal de
damasquillo de chína verde y leonado, misal, ara y manteles; una imagen
de Nuestra Señora, de talla entera, un cuadro de San Francisco Javier, y en el
frontispicio un Cristo pequeño, de talla, una campanilla pendiente de dos
palos; no tiene cáliz, corporal ni alba . . . " 13
Su señoría renovó la licencia para celebrar, porque el mayordomv expresó
no tenerla. Pem dijo que debió haberla tenido el Cap. Miguel de Escorihuela,
su dueño, "que habrá tres años que murió . .. porque era hombre de buena
cuenta y razón en materias semejantes".1◄
10

Jmp. del editor, San Luis Potosí, 1898, 1899. vol. IV, pp. 366 a 378.

u Visita de Colmenero, !bid, p. 367.
u MS. Bautismos y algunos casamiento1 y confirmaciones P&lt;Yr el Yllmo. Sr. Dn. Juo
Ruis Colmenero .•. Libro No. 1, 1586-1668.
,. Visita de Colmenero, ]bid, p. 368.
" I bid, p. 369.

437

�Nuevamente celebró el prelado en la fiesta de Santa Ana -26 de julio-confirmando a indios de hasta 90 y 110 aíios, de Mapuchima e Ipucbia. Dos
días más tarde llegaron a verle varios caciques de Río Blanco, a darle obediencia ''en nombre del capitán Escorigüela''.
El Sr. Colmenero resolvió ir en persona' aunque por caminos nunca andados por obispos ni visitadores", a Río Blanco, en disputa, entonces, con la
provincia de Río Verde.

Los Escorihuela
Es necesario detenernos aquí, para observar que ya había muerto el capitán
Escorihuela "habrá tres años", esto es, en 1645. Y que ahora aparece otro de
igual apellido. Se trata, indudablemente, de dos personajes distintos. Este
capitán indio que envía a dar la obediencia al obispo y el capitán Miguel de
Escorihuela dueño de la hacienda de Matehuala y de que el indio tomó el
'
nombre, probablemente
al bautizarlo.
También se suponía indio al dueñó de la hacienda y a sus sucesores, pero se
les llama "españoles" en muchos documentos de entonces, y, por otra parte,
Escorihuela no es térmmo indígena sino el nombre de un lugar y municipio
de España, provincia y partido judicial de Terne!" .15
Entre los sucesores inmediatos del dueño de Mateguala, figura en forma
preponderante, el Cap. Antonio de Orpinel y Ecorihuela, fundador de San
Pablo de los Labradores, hoy Galeana, y con intervención muy directa en la
fundación de Hualahises:1G
Murió en Matehuala. Sus restos fueron trasladados posteriormente a la iglesia de Charcas. En aquel archivo hemos visto la partida de este traslado, v~
rificado el 10 de noviembre de 1660.

« • , •a

hacer cómputo ,y lo hicieron, com1&lt;&gt;cando también a los de Río
Blanco, a efecto de ponerles doctrina, lo que impidió el Cap. Escurigüela,
por hallarse apoderado de dicha hacienda." 11
Esta idea no fue realizada en muchos años. En carta que el IJl.mo. Sr.
Colmenero escribió a Fr. Juan García, el 13 de junio de 1650, expresa:
"• • • Para la nueva doctrina que se ha de fundar en el Río Blanco y para
esa de 1:fateguala, he tenido en esta flota cédula de S. M., en que me ordena
lo confirme Y consulte esta resolución con el Señor Presidente de Ja Real
A_udiencia -:-no exp~a si la de México o la de Guadalajara- para que,
ªJustada la unportanc1a, se tome lo que pareciere más conveniente." 1s

Frontera de Chichimecas
Matehu_ala sigue siendo "frontera de chichimecas". Observamos que aunque .Escorihuela ~ne objeciones al establecimiento de la doctrina, admite que
se tome la poses10n de 1638, por del Nuevo Reino de León. Había, indudablemente, intereses de por medio, por cuanto a que así él como Antonio de
Orpinel, su hijo, han de ser halagados por el gobernador MartÍn de Zavala
con grandes mercedes de tierras en Pablillo y Labradores.19
Las referencias a la época, acusan sin embargo, que era ésta una zona incontrolable para el Nuevo Reino de León, debido a la enorme distancia a
Monterrey. Justamente cien años más tarde, en 1738, el gobernador Fernández de Jáuregui decía que Matehuala "está a más de ochenta leguas ( de
Monterrey) y que hay que pasar por tierra de guerra viva y llevar escolta
conveniente' .2 º

_Y &lt;:5ta. ~posibilidad de control se advierte claramente del hecho de que,
N1colas Vazquez, prominente vecino de Matehuala, al casarse con Agustina
de Escobedo, hija de Juan Francisco de Escobedo, mayordomo de la hacienda, n otorgue recibo de la dote y lo haga:

La Doctrina de Matehuala
Visita de Colmenero, Ibid, p. 372.
SÁNCBE Z DE ZAMORA, Descubrimiento.. .. , op. cit., p. 227.
'" La merced mú importante fue otorgada a Antonio de Orpinel, en Labradores, en
1641. AMM, Civil, vol. 20, exp. 30, (. l.
,. MS. Visita general AMM, Civil, vol. 60, exp. l. (Aunque es de 1738, está en un
volumen de 1733).
" Juan Francisco de Escobedo y Juana Bautista, mestizos, eran oriundos de Texcoco.
Desp_ués de su residencia en Matehuala poblaron en la hacienda de Pablillo, que fue
propiedad de Escobedo. Es el gcnearca del apellido en Nuevo León y de él desciende el
Gral. Mariano Escobedo, heroe de la época de la lntervenci6n Francesa. IsRAEx. CAvAzos GARZA: M&lt;kiano Escobedo, el glorioso soldado de la República, Imp. Ríos, Monterrey, 1949, pp. 258.
:n

Desde 1a posesión de Matehuela como jurisdicción de Nuevo León, en 1638,
0 poco antes, había el propósito de establecer doctrina o misión en Matehuala
y Río Blanco. Hay constancia de que, a la visita del Sr. Colmenero, ya hacía
"once años, poco más", que Fray Francisco de Sigüenza, guardián del conven.to de Venado, acompañado por el Cap. Luis Navarro y Avendaño, -protector,
había estado en Matehuala,
•• Diccionario Enciclopédico Abreviado. &amp;pasa Calpe.
Datos amplios en MS. Merced a Pedro de Orpinel, AMM, Civil, Vol. 26-A, Exp. 11,

11

f. 95.

438

10

439

�"En la hacienda de Mateguala, jurisdicción de las minas de Ramos, trece
días del mes de junio de mil y seiscie11tos y cuarenta y seis años . .. " 22

Sí ejerce, comoquiera, el gobernador del Nuevo Reino de León, su auto-ridad en Matehuala. Consignaremos algún testimonio.
Los indios hualahuises asaltan Labradores y matan a Nicolás V ázquez, haciendo cautivos a su mujer y a sus hijos. Tras este asalto, los indios se unen a
los que habían hecho otras muertes en el valle del Pilón, y se refugian en
Matehuala. El gobernador Zavala da orden al Cap. Antonio de Orpinel, su
teniente "hombre de buen entendimiento", que vive en Matehuala, para
prenderios. Orpinel se valió de una estratagema. Ofreció a algunos de los que
tenía congregados que si sus compañeros se agregaban a Matehuala los
recibiría bien, como lo hizo, agasajándolos con bastimentas y ropa. Cuando
entraron Jos indios a recibirlos en una galera, un criado cev.ró la puerta. Orpinel tenía ocultos a 10 o 12 hombres que aprehendieron a los indios, Y los
llevó al Pilón donde ahorcaron a 22. El capitán fue perdonado y congregado en misión, fundada con el nombre de San Cristóbal de los Hualahuises. 23
Las haciendas de ovejas

EJ cronista Alonso de León consigna el dato de que Antonio Leal, atraído
por la fertilidad del reino, entró a éste con treinta mil ovejas, procedente
de Huichapan, hacia 1635. 2• A su ejemplo, numerosos ganaderos entraron
también con sus haciendas de ovejas, trayéndolas a pastar y llevándolas en
tiempo de la trasquila a sus lugares de orizen.
Surgió así una trashumancia ganadera que habría de ser el sostén eco~ómico y el origen de muchos pueblos, particularmente del sur de Nuevo Leon.
Matebuala fue el paso ÍOI'ZOSO de estas-grandes pastorías y tuvo entonces
incremento notable. Era esta hacienda una de las etapas del viaje, para pasar
luego a Albarcones, Concepción, Soledad, Cruz de Elorza, Peñuelo, Y otras
muchas importantes haciendas pertenecientes, en su mayoría, a la nobleza
criolla de la Nueva España.
Esta época que va de 1635 hasta casi concluido el siglo XVIII, es de importancia extraordinaria.
.
Ello ha de propiciar un constante contacto de la gente del Nuevo Remo
:is MS. Promovido por don Diego Camllo de Baeza contra Nicolás Vázquez ... AMM;
Civil, vol. 10, exp. ¡ 7, f. 24. La dote pas6 ante Juan Muñoz, teniente del Cap. Lucas
de Puerta y Alvarado, alcalde mayor y de Ja Santa Hennandad.
" ALoNso DE LEÓN, Historia.... , pp. 135 y 136.
u Ibid., p. 90.

440

de León con la de Matehuala. Los moradores de ésta, han de participar en
castigo de los indios que asaltan con frecuencia a estos pastores. Y no sólo
ello sino que han de acudir en auxilio de los pueblos del sur de Nuevo León
cuantas veces se ofrece. Podrían citarse múltiples ejemplos.
Fernando Sánchez de Zamora relata cómo, en 1674, Río Blanco es atacado
por los temibles janambres. Está a punto de despoblar, al grado que empieza
a enviar trastes y ganados a l\fatehuala. Fray Juan Caballero pide ayuda a
esta hacienda y acude oporttmamente Femando Ramos con 6 u 8 hombres
para llevarlos, pero Zamora logra sostener la situación. 25
El descubrimiento de los minerales del Santo Nombre de Jesús, en Río
Blanco, en 1675, ha de traer mayor entusiasmo. Isidro González tiene hacienda de beneficio y ensaya los metales que bajan de aquel mineral. 26
Intentos de fundación

Hay todos los indicios de que, al asentarse de paz, los negritos tuvieron
formado pueblo y de que, habiéndose dispersado, sus tierras quedaron en poder de Escorihuelas y Medellines.
Prevaleció siempre, sin embargo, en ellos~ el afán de recuperar sus tierras
y de fundar formalmente el pueblo. Constantemente lo estuvieron solicitando.
Hay una etapa, en la segunda mitad del XVII, en que el gobierno de
Nuevo León parece desentenderse de Matehuala. Por otra parte, la posesión
de 1638, como que tenía legalidad muy relativa. Había el antecedente de lo
capitulado por los negritos con los asentistas de las Salinas. Los 11egritos les
estuvieron sujetos siendo gobernados por un cabo, y éstos~ los asentistas, "eran
los protectores de las fronteras, por ser el ejercicio a que se sujetaban y juntaron el de cojer la sal". 21 De allí que cuando los alcaldes de Charcas invadieran su jurisdicción, provocando el miedo entre los indios por las vejaciones, los asentistas ganaron un despacho virreinal en su favor. El virrey conde
de Paredes ordenó ( 16 de julio de 1681) que el alcalde de Ch~
"no se entrometa en manera alguna en el conocimiento de las causas de
los indios .. .de Ipora y Mateguala, ni en impedirles formar sus pueblos. .. , ni embarazarles que vayan a servir a las dichas Salinas del Peñol
,. !bid., p. 239.
"' Jbid., p. 243.
., Despacho, del virrey conde de Peredes. En CuuLo
rios . .. , p. 42.

ESTRADA,

Documentos aclarato-

441

�Blanco, por estar sujetas a los asentistas así en lo político como en lo
militar. .." 28

Además de la usurpación de la jurisdicción estaba la de sus tierras. Los
Medellines alegaban ser suyas, y, con su influencia, lograron también que
por auto de la Audiencia de Guadalajara de 31 de julio de 1685, se declara
pertenecer a Diego de Medellín y no haber lugar el amparo a los indios.Z9
Uno de los oidores, el Lic. Francisco Seijas Centellas, visitando el reino
estuvo en Matehuala en 1688, y se puso a favor de los indios, informando
"haber puesto a propósito para dicha poblazón".ªº
ada se logró por entonces. Y, doce años más tarde, en 21 de junio de
1700, el alcalde de Charcas hizo diligencias sobre la fundación por orden
.superior, pero nada se logró tampoc-0 porque hasta el expediente se perdió
en los autos.n

El pueblo de San Francisco de Matehuala
La idea de establecerse no sólo en doctrina sino en pueblo, s_e mantiene
latente y cobra fuerza en los primeros años del XVIII. En el Archivo Municipal de Monlerrey encontramos un docwnento con antecedentes preciosos.
Con fecha 23 de mayo de 1705, e1 Gral. don Pedro de la Puebla caballero de
Calatrava y asentista general de las Salinas de Santa María y Peñol Blanco,
presentó al virrey un memorial en el cual, entre otras cosas, e&gt;..-presa:
"estoy informado que al tiempo que se ausentaron (sic por asentaron) de
paz en la frontera del Venado una nación de indios chichimecos llamados
negritos, de estos mesmos se ausentaron ( sic por asentaron) dos rancherías
en dos parajes que llaman Ipoa y Matehuala, que están adelante de Charcas . . . , y quedaron sujetos al capitán protector de la frontera del Venado,
coono indios de frontera. Que de este modo se conservaron muchos años y que
acudieron a las cosechas de sal de estas reales salinas, hasta que con el tiempo se fueron esparciendo y consumiendo, porque en sus tierras que el R ey
nuestro Señor les señaló se .introdujeron españoles y mestizos de los cuales
descienden unos Medellines que están apoderados del para je y ojo de agua
que llaman de Mateguala ... " 32
.. Jbid., p. 43.

"' Provisión . .. Ibid., p. 44.
• /bid.
" /bid.
ª MS. Despacho del virrey A.lburquerque. AMM., Civil, vol. 66, e,q&gt;. 7, f. 53.

442

El texto dice claramente "al tiempo que se 'auscntaro11', debiendo leerse,
incuestionablemente, 'asentaron'."
El Gral. Puebla no precisa cuándo tuvo lugar este asiento, aunque sí afirma
que fue cuando se hizo el de la frontera de Venado, lo que obliga a situar
el asiento de Ipoa y Matehuala al mismo tiempo que el de Venado.
Aquí surge la controversia de la licencia atribuida a don Luis de Velasco
en 1550, que no pretenderemos dilucidai, en este trabajo.s 3 Compartimos, sin
embargo, la opinión de que la fecha probable más remota de los orígenes
de Matehuala, debe situarse en la época de las campañas de Francisco de Urdiñola contra los guachichiles de Pedregozo y Mateguala, poco antes de

159Q.H
Continúa el Gral. Puebla informando al virrey que los descendientes de los
negritos solicitaron la recuperación de sus tierras, pero que no lo lograron
"por favorecer a los españoles el alcalde de Charcas y tener usurpada la
jurisdicción que pertenece a V. E.., por ser frontera de chichimecas".35

Agrega que los indios obtuvieron "en días pasados" despacho de la Real
Audiencia de Guadalajara, autorizándolos a fundar pueblo en Mateguala
pero que~ encomendado el asunlo al alcalde de Charcas, los indios ni presentaron el despacho, por no querer estar sujetos a un teniente suyo.
Efectivamente, la provisión de 1a Audiencia dada a Jos indios «en días
pasados", es de 5 de marzo de 1705, y Jes concedía licencia para fundar el
pueblo, condicionada a que fuera "con el menor perjuicio de Diego de Medellín o de sus berederos".e6 Por otra parte, la audiencia establecía que, hecha
la fundaGión, quedara el pueblo bajo la jurisdicción de Charcas.~1
Mercédes de tierras

Matehuala andaba al garete, disputándosela todo mundo. Primero bajo la
jnrisdicción de los asentistas; luego de Guadalajara; después, de Nuevo León;
más tarde de Cedros; luego otra. vez de los asentistas y ahora de Charcas.
n El texto de la licencia del virrey Velasco en: VELÁZQUEZ, op. cit., vol. Ill, p. 108.
:Buenas consideraciones sobre la antigüedad de Matehuala pueden verse en: ANDRÉS
.ESTRADA JAsso: Malehuala y su Cristo. Editorial Universitaria, San Luis Potosí,
1952, 27 pp .
" ALESSIO ROBLES) Vito. Francisco de Urdiiíola 'Y el Norte de la Nueva España, México, 1931, p. 67 a 80.
• Despacho del virrey Albt.tr&lt;[uerque. Véase nota 32.
• Provisión de la Real Audiencia de Guadalajara. ESTRADA, op cit., p. 44.
., /bid.

443

�Nuevo Le6n, sin embargo, DQ la perdía de vista. Los gobernadorts otorgaban mercedes de tierras a los vecin0s de Matehuala, bien fuera en su perímetro, bien en las zonas de los actuales municipios de Dr. Arroyo y de Galeana. Existen en el Archivo Municipal de 'Monterrey muchos ejemplos. La
merced a Pedro de Orpinel,3 8 la de Juan de Ordóñez,3 9 la de Andrés Flores
en los sitios de Papagayos, etc.~
Aún los mismos MedelJines, enemigos irreconciliables de Nuevo León, obtuvieron este espléndido beneficio. José de Medellín picbo y obtuvo merced
del gobernador Salinas Varona, de 40 sitios de ganado menor y ocho caballerías de tierra, "corriendo la medida desde la Mesa dcl Traidor" :H
Y no sólo se concedían tierms en Matehuala sino en Santa Maria del Ce-dral, como es e] caso de la que en 1709 se otorgó al Cap. Juan de la Fuente,
minero de tipo semifeudal que tenía un peqt1eño ejército de 15 hombres,
a su costa, para servir al rey en las campañas de pacifica.ción. 42
Lo curioso es que estos terratenientes tenían muy buen cuidado de conseguir también de la Audiencia de Guadalajara e1 mismo título, para asegurarse en caso de cambios de jurisdicción.
En vista del informe del Gral. Puebla, el viffey duque de Alburquerque
expidió su despac;ho de 19 de julio de 1705, comisionando a don Antonio de
la Campa y Cos, teniente de capitán general de las fronteras de San Luis
Colotán y Sierra de Tepcque1 para queJ conforme al despacho de la Audiencia de Guadalajara, amparara a los negritos "en la posesión de los
parajes que les toca y se los repartiera". ~2 bis
Conflicto jurisdiccional

Lo cierto era que los negritos no aceptaban queda(' jurisdiccionados a
Charcas, sino al alcaldía mayor de Río Blanco, del Nuevo Reino de León.
Campa y Cos, argumentando enfermedad y lejanía, eludió cumplir perso~

dedillo, Diego Ced.illo, Nicolás Rangel, Scbaslián Cedilla, José L6pez, Nicolás Pérez,

Ginés de Grijaldo, Jerónimo de Bocanegra, Melchor de Espinosa y Nicolás de Ord,6ñez.
Estos registros están en AMM, Civil, vol. 39, exp. 17, folios 7 al 15 y son de febrero
y marzo de 1709.

444

El 30 de octubre, el alcalde de Charcas, Lic. Manuel Luis Fernández Cordero y el de Río Blanco, "salieron de las casas de Juan de Medellín para el
ojo de agua, con todos los indios, para. darles posesión'~. Pero, al preguntarles
para dónde la querían, dijeron que "del ojo de agua para la iglesia vieja, a
donde tenían su pueblo". Zamora les replicó no ser posible allí, por pertenecer al Nuevo Reino de León. El de Charcas les ofreció de la otra banda, pero
no aceptaron, "porque no son buenas las tierras y el agua no puede subir".º
Don Seh&amp;Stián Onofre y don Nicolás Esteban, tlaxcaltecas, por sí y en
nombre de don Melch0r de Velasco, cacique de los negritos, presentaron la
petición formal de fundación y la -comisión de Campa y C0s el alcalde mayor
de Río Blanco. El gobernador del Nuevo Reino, don Gregario de Salinas
Varona no le dio el pase a la comisión, ''por proceder de juez extraño". Los
indios, entonces, pasaron ante el gobernador, que se hallaba en San Antonio
de los Llanos ( hoy Hidalgo, Tamps.), practicando su visita general, (3 de
febrero de 1706). Decían: " ... y pues pertenece a la jurisdicción de este
gobierno donde intentamos fundar nuestro pueblo, ... (pedimos) se nos meta
en posesión". 45
La posesión

El gobernador comisionó a Sánchez de Zamora para darles posesión
de los térmi1los del pueblo que en su virt-ud se ha de fundar. . . mandándolés que luego y sin dilacwn pongan por obra la fábrica de la iglesia, casas reales de comunidad y hospital, formen plaza y calles y de los
vednos que vieren (sic) a dicho pueblo me traerá razón individual . .. " 46
«

Sánchez de Zamora cwnpJió la orden el 10 de marzo, y, estando en el ojo
de agua, cogió de la mano a don Cristóbal de Velasco, indio negrito,

AMM, Civil, vol. 26-A, exp. 12, f. 95 ( 1704).

• AMM, Civil, vol. 32, exp. l, I. 267 (1706).
.. AMM, Civil, vol. 35, exp. 10, f. 7 (1709).
G AMM, Civil, vol. 32, exp. 1, f. l (1705).
- .. AMM, Civil, vol. 35, exp. 12, f. 13 ( 1709). Además de éste y las otras merecedes
citadas, el gobernador García de Pruneda conced.i6 licencias de uso de fi~rros a Juan

0

nalmente la orden del virrey, y la delegó en Fernando Sánchez de Zamora,43
alcalde de Río Blanco.

bil

Despacho del vin-ey A.lburquerque. Véase nota 32.

"y lo paseé por la orilla del ojo de agua ... sacó agua, arrancó zacate y
tiró piedras a un lado y otro, e hicieron lo mismo los demás indios". 41
y luego lo llevaron al tanque, frontero a la capilla,
.. AMM, Civil, vol. 66 exp. 7, f. 58.

" lbid.
41 !bid., f. 48 .
.. /bid.
" /bid., f. 60.

445

�"que habrá como legua y media poco más o menos, dende me requirieron
dichos indios les diese posesión, que allí era donde querían fundar su

e indios qtu estuvieren poblados, co1tno quien va a Santa Clara ... , y [o
restante . . . desde dicho centro corriendo La orilla de la acequía, de esta
banda, que es la que pertenece a la jurisdicción del Nuevo Reino de
León, hasta el tanque que está por bajo de dicho pueblo . . :" (25 de marzo de 1706).ft2

pueblo".48
y se las dio, "sin embargo de la contradicción que hicieron los herederos de
Juan de Medellin''.
Juntó luego Zamora a los indios y les notificó la orden del gobernador sobre la traza del pueblo, y les dijo que

"no lo haciendo serán castigados ctm cien azotes, y respondieron que obedecen ... ""9

Allí mismo se levantó el padrón, encontrándose babel' 80 familias de negritos y 21 de tlaxcaltecas. 50
Confirmación de la posesión

Esta posesión provocó dos serios conflictos: el de la protesta de los Medellines y el de orden jurisdiccional CQn la alcaldía de Charcas.
Efectivamente. El 13 de abril de 1706, Juan (difunto), José, Joaquín y Maáa de Medellin, herederos de Diego de Medellín, presentaron su protesta en
Monterrey, alegando que los negritos, "con siniestros informes", habían intentado var-ias veces fundar su pueblo en su hacienda. Pedían que no impidieran el uso del agua y que atendieran el trabajo de la hacienda, porque
"con la novedad de la fundación, se han levantado los pocos sirvientes que
en dicha hacienda había". u
El gobernador no atendió su queja, porque no presentaron títulos legítimos ni mercedes, y mandó confirmar la posesión, señalándoles por términos:
" .. .desde la acequia que del ojo de agua va a las Carboneras, que ha
de ser centro de las tierras que ha de gozar dicho pueblo, hasta llegar con
sus términos a los corrales y huertas de los españoles, mestizos, mulatos
"'!bid.
'" Ibid.

.. 'MS. Memoria de la nación de los negritos que pueblan en el paraje de Mateguala.
AMM., Civil, vol. 66, ex:p. 7 f. 61 vto. y Padrón todos lo.s hijos negritos de este valle de
Mateguala y los de lo. frontera del Venado . Ibid., f. 58. Estos son los originales levantados por Sánche-z de Zamora. La Memoria ... fue publicada por ClRll.o ESTRADA:
Qp. cit., p. 52, tomada del Archivo General de la Nación.
" AMM, Civil, vol. 66, exp. 7, f. 63.

446

Oposición en México
Entonces, como ahora, todo tenía que decidir-se en México. El gobernador
dio la ~o~esi~?• ,;~ro prud~temente mandó que "acudan al señor virrey para
la confu:~acmn . Los negritos la solicita.ron a la capital de la Nueva España,
por medio de don Carlos de Navía, en noviembre de 1707. Añadieron que
requerían de tres leguas más de tierras; que el virrey autorizara el ministro
~e pie para esta~lecer la doctrina; que fuesen relevados de servir en campanas al Nuevo Remo de León, porque les impedía trabajar en hacer la capilla
y casas de república; y que se les permitiese que más familias tla."&lt;caltecas de
Venado se les unieran, en barrio distinto.
, El parecer del fiscal y del Dr. León fue favorable; no así el del oidor José
Saenz de Escobar. No parece otra cosa sino que este oidor era el padrino de
los Medellines, porque se opuso terminantemente a la confinnación y a la
fundación arguyendo que había que conoctff la provisión de la Audiencia de
Guadalajara, y había que oírse a los Medellín en su contradicción; porque
él conoció en Guadalajara a Diego de Medellín quien se decía dueño de San
Juan de Vanegas, San Sebastián, la Punta., Cedral y otras. Por lo tanto, el
asunto quedó indeciso, e indeciso también lo de las tres leguas y lo del lllÍn.u¡tro; acordándose "se informe sobre la -doctrina más cerca.na y que se hagan
diligencias". 58
Vista de Ojos

Las cosas andaban despacio. Un viaje de Monterrey a México :;ignilicaba
dos mes-es de jornada. Conocemos constancias de viajes de un mes veinte
días. Ello explica que las diligencias ordenadas fueran iniciadas más de un
año después. El gobernador, Gral. Luis García de Pruneda, terúa dispuesta
la visita general y aprovechó para practicarla en Matehuala y realizar Jo ordenado.n
El 24 de febrero de 1709 llegó a Matehuala. No salió a recibwle Agustín
.. lbid., f. 64 vto.
!bid., f. 37.

11

"' MS. General Visita.··, A'MM, Civil, vol. 36, exp. 2, fs. 13 vto. y 14.

447

�Serrato, teniente de alcalde de Río Blanco. 55 Desde septiembre del año anterior le tenía preso Pedro de la Serna Palacios, alcalde mayor de Charcas. Este
había llegado hasta el abuso. Por información testimonial levantada el gobernador se enteró de que, no hacía mucho, había venido a Matehuala Nicolás González de Salas, comisionado de Charcas, a medir y meter en po&amp;CSÍÓn
de ciertas tierras a Juan de Peña. El teniente de alcalde intervino defendiendo su jurisdicción, pero el alcalde de Charcas estaba "emboscado con mucha
gente" en las casas de Juan de Medellin, y "cautelosamente" le prendió, arguyendo hacerlo por orden de la Audiencia de Guadalajara. 56
Efectivamente. El alcalde de Charcas tenía validos en Guadalajara y había
conseguido la real provisión de 16 de agosto de 1708, mandando que Serrato dejara de ejercer como teniente de Ipos y Matehuala; que se le embargasen sus
bienes y de que, "preso y puesto a buen recaudo" fuese remitido a la capital
neogallega. 57
El gobernador iba prnvisto de todos los documentos, desde la posesión de
1638. Permaneció en Miatehuala más de ocho días y, para comprobar su derecho, practicó una interesantísima vista de ojos. Los testigos, ancianos basta
de 99 años, le llevaron hasta las ruinas de la casa de Miguel de Escorihuela,
reconocieron los canales que servían de linderos, y declararon, además, que
~iempre fue Matehuala jurisdicción de Nuevo León. 58
Prudentemente hizo el gobernador hasta tres requerimientos al alcalde de
Charcas a participar en estas diligencias y reconocer la linea, pero no compareció. Tampoco acudió Antonio Rangel, yerno y apoderado de María Trujillo, viuda de Juan de Medellín. Requirió también a Charcas la devolución
del teniente de alcalde, pero se negó a entregarlo. Al concluir las diligencias,
hechas ante más de cincuenta personas, las remitió al virrey, y dejó orden de
aprender al alcalde de Charcas y se le remitiera a Monterrey, ''por juez intruso" y ''porque tiene aterrorizado a este valle". 59
" MS. Testimonio de- las informaciones levantadas por la aprehension ... AMM,
Protocolos, vol. 9, fs. 52 a 59, No. 9. En el mismo testimonio aparece la información
sobre la aprehensión de Domingo de Escobedo, mor.o del puesto de las Carboneras, Y de
cómo el alcalde Charcas lo envió a Bonanza. Como testigos declaran icolás Rangel,
de 60 años, Tomás de Obregón, de 40; Juan de Ordóñez, de 45 y Juan Cedillo, de 36.
111 El teniente Serrato era muy estimado por sus valiosos servicios. Anduvo 4 años asistiendo a los religiosos en Texas. En Matehuala, hizo muchos servicios, a su costa; particularmente defendiendo la jurisdicción.
1T MS. Formado con motivo del deslinde de jurisdicción. AMM, Civil, vol. 67, exp.

Gente de frontera
No exagera_ba el go~mador ~ afirmar lo de tener aterrorizado al pueblo.
~os. casos a citar podrian pluralizarne. Bástenos referir el que sucedió al año
s1gu1ente.
En octubre de 1710, los indios .prinCI"pales de Mateh ua Ia hic1eron
·
. .
VIa.Je ~ ~ont&lt;:rey. ·o haUaron al gobernador don Francisco de Mier y Torre
Y decrdie:ºº rr ~asta el real de San Pedro de Boca de Leones (hoy Villaldama) . AIIJ se_que3aron de que el alcalde mayor de Charcas, con una compañía
arma~a d~ cien ~ ~ hombres, dio albazo en Matehuala el 24 de septiembre.
Que Junto a los rndios "en un oratorio que tienen dichos chichimecos en dºch
' o
pueb1o" y que observando que lo tenían "bien dispuesto y barrido" le explicaron qae era para recibir al gobernador. El alcalde de Charcas les dijo entonces
'que_ n~ ha~ía _otro gobernador en el puesto de Matehuala que su merced".
Los mdi?5 r~d,eron obediencia tres veces al gobernador de Nuevo León y el
a~calde. md1gnado, los llevó a las ~as de los Medellines, vigilados con guardias ; que éstos les rompieron un clarín y una caja que tenían para recibir al
gobernador y que Francisco de Villanueva hizo Ja ofensa de tusar a cinco
t1axcaltecas. 60
_Este albazo había sido fraguado con intrigas ante Ja Audiencia de GuadalaJara, logran~~', por medio de firmas e informes falsos, que aquélla librara
otra real provis1011 contra el alcalde icolás Mancilla. y la entrada con todo
el alboroto y aparato de "escribano, bandera, cirujano y clarín" 00 se Jimit'
a hrs vejaciones hechas a los indios, sino al saqueo de 40 caball~s y del maí:
de los soldados y sirvientes; afirmándose que 'el promotor de todo es un
Juan Gutiérrez, que es quien los dirige en tales hechos'•.s1
Este pasaje pinta al vivo la situación y nos da cuenta del tipo característico
de,g~nte de fr~~~era. E_l ?obcrnador Mier y Torre los oyó, pero ... (otra vez
Me:°co), rem1t10 el ongmal de la queja al Real Acuerdo, consultando lo que
deb,a de hacer.
Internses creados
Los problemas de los indios de Matehuala, habrían de esperar resolución
por mucho tiempo todavía. Los pliegos del gobemador Mier y Torre anduvieron como los anteriores, en consultas y pareceres de fiscales y oidores de la
Lenta administración virreinal. A las querellas presentadas, habían sido agregadas otras y otras más. Los alcaldes mayores proseguían en su labor de extorsión y de abuso.

4 (1739 ).

MS. Visita de ojos... AMM, Civil, vol. 66, exp. 7 (1738) folios 42 Y ss.
.. lbid.
61

: MS. Pet'.c'.ones de distíntas personar. .. AMM, Civil, vol. 37, cxp. g f. 12.
MS. Petmones sueltas . .. , AMM, Civil, vol. 42, exp. 13, fol. 10.

�Y las cosas llegaban al colmo porque no sólo los alcaldes de Charcas hacían
de las suyas, pero hasta su propio justicia mayor, Nicolás Mancilla, puesto
por el gobernador de Nuevo León, se adueñaba del agua y los obligaba a servir en su hacienda haciendo pozos y jagüeyes y escoltando pastorías de ovejas sin pagarles.62 Ello significaba que no podían "fomentar una capilla que
antiguamente tenían nuestros antepasados y la tenemos hoy en día techada y
enjarrada".63
Había además, la oposición constante a que los tlaxcaltecas de Venado los
ayudaran y de que vivieran en Matehuala. Los negritos necesitaban que vivieran con ellos, "pues que son conquistadores, pobladores y doctrineros nuestros -decían-, que nos enseñan la doctrina cristiana", puesto que el
ministro venía esporádicamente de Charcas, asistiendo sólo en la época de entrada y salida de pastores.64
Y. . . de nueva cuenta, la misma resolución: que el gobernador de Nuevo
León informe: que si hay alguna doctrina cerca, o algún otro paraje donde
puedan poblar; y que el alcalde de Charcas informe si hay perjuicio al darles
más tierra a los indios. 6 5 No advertía el virrey que la población ya estaba
hecha, que el pueblo tenía su cabildo indígena, y que la iglesia ya estaba "techada y enjarrada".

Alcaldía mayor
Pero, si la situación para los indios era desesperante, no lo era menos para
los alcaldes puestos por el gobierno de Nuevo León. Los de Charcas los
traían en jaque y no sabían a qué atenerse en cuanto a jurisdicción.
Es muy importante observar que el gobierno de Nuevo León, no obstante la tirantez, continuaba designando autoridades. Don Luis García de Pruneda nombró a Nicolás MancilJa como capitán de arcabuceros de a caballq,
para defensa de la frontera. El gobernador Mier y Torre le confinnó en el
cargo ( 171 O) y le dio título de tcnien te de gobernador, "por lo que mira a lo
político" dándole título también de provincial de la Santa Hermandad. El
mismo gobernador designó más tarde a Mancilla justicia mayor; esto es, que
ya no habría de depender Matehuala de Río Blanco, sino que quedaba constituida en alcaldía mayor. La función de estos jueces estribaba en defender
la frontera. El asiento habitual de las tribus más belicosas estaba en Tamaulipa la Vieja, Malinche, Agua de Medina y Cerrito del Aire, cercanas a MallS

MS. Despacho del duque de Linares. AMM, Civil, vol. 66, Bxp. 7, f. 2 y ss.

"'lóid.
"' lóid.
., Jóid.

450

tehuala, Yhabía ~ue impedir a toda costa que bajaran a hacer daños y muertes
a la Nueva Espana y la ueva Galicia.so

El porqué de las alcaldadas
icolás M~n~ill~ ~ las ve difíciles para defenderse de los indios y par-a
velar por su 1unsdicc1on. Es en su tiempo cuando sucede el albazo de los de
?har~. Y el yropio Mancilla va al meollo del asunto y nos da el porqué del
mteres de aquellos en fomentar la ambición de los Medellines:

"por ~a util~da~ ~ P~~vecho de dichos señores alcaldes mayores, quieren
despo¡ar la ¡unsdiccion ~ quien jus_tamente la posee, para gozar de ella y
po~er como ponen en ~icho para¡e taverna y garita para juegos '.Y embrta~uez, P_ar~ conseguir con estos medios ma,,or interés, lo cual he def ~n~ulo acernmamente, por conocer lo nocivo que es el que Los criados y
sirvientes de las haciendas de ovejas que pastan en aquel territorio, lo
mu:ho ;~e a sus amos roban para los dos vicios de q1le se compone ta
garita, uttl bas~antemente provechoso, aunque pecaminoso, para quien
la pone y consiente . .. " 67
Al denunciar esta situación en interesantísimo .,, largo escrito M
ill
cab
.di d
'
'
anc a
a
a p1 en ~ _que ~e una vez ~or todas se declare la jurisdicción que le
toca, y _s~ certifique s1 ha procedido en derecho, haciéndose constar además,
sus servicios. ~I gobernador Francisco Báez Treviño se )imita a poner por auto
de 13 ~e n~~embre de 1714, que el escribano certifique sus nombramientos y
su escnto, para que ocurra a la grandeza de Vexelencia".ss No conocemos
el resultado de esta queja, que debe de haber corrido la misma suerte que
las anteriores.
Los gobernadores de uevo León como que empiezan a perder interés en
sostener, una juásdic~ión que les acarrea tantos problemas. La visita general,
que solían hacer, bien personalmente, bien por medio de comisionados va
dejando de practicarse.
'
En 1718 el gobernador Juan Ignacio Flores Mogallón llega a Pablillo, pero,
.. MS. Peticiones .sueltas... (Ver nota 61). Otro nombramiento fue expedid
favor de Antonio Ramos, como comisario de la Santa Hermandad, para Río Blanc: ;
Matehuala. Su función estribaba en "limpiar los caminos de personas de mal vivir
ran~os, haciendas y poblados, muertes, heridas, quemas, amancebamientos, hurtos d;
mu¡eres casadas y solteras, estupro de doncellas ... crímenes y excesos ... " Está fech;do e? _Sancli, el 13 de ma.t7.o de 17l5. A'.MM, Civil, vol. 43, exp. 16.
Pet,crones sueltos. . , (Ver nota 61).
es Jbid .

451

�arguyendo "corta salud" no se decide a pasar a los pueblos de más al sur, por
"ser tan fragosos, en que se carece de todas las inconveniencias para la vida
humana". Debido a ello, nombra un comisario visitador que -vaya a Río Blanco, Labradores, Potosí, Navidad, etc., advirtiéndole que la jurisdicción
del valle de Matehuala sólo toca a este gobierno por lo militar y no lo
político por ahora, como Vexelencia lo previene por medio de su despacho novísimamente expedido"69

Así era en efecto. Las gestiones implacables de los Medellines y de los alcaldes de Charcas, habían dado como resultado el despacho del viney marqués de Valero, de 23 de diciembre de 1717 y de 7 de julio de 1718, declarando
que Matehuala y sus agregados "tocan en Jo político a la Real Audiencia de Guadalajara" .70
Pero ello no acababa con el problema por cuanto a que, con una indecisión desconcertante, el mismo virrey expidió el despacho de 28 de enero de
1719, mandando que el gobernador de Nuevo León "se contenga, hasta en
tanto se determine si los términos de Matehuafa tocan al virrey o a la Nueva
Galicia" .ª
Los dos primeros despachos que al parecer jamás llegaron a ser conocidos
en Monterrey, señalaban como jurisdicción
"hasta una palma que está adelante del jagüey y casas del puerto de Santa Clara, que fue de Melclwr de Espinosa". 72
T'einte años después

Hay, a partir de 1718, un prolongado ilencio oficial en el pleito jurisdiccional. Casi veinte años después, el 5 de febrero de 1737, el gobernador del
uevo Reino de Leén, don José Antonio Fernández de Jáuregui, en su visita
general llega a San Cayetano de Vacas. Varios ancianos le informan que Matehuala le compete en lo militar ''y también en lo político"; pero que igno" MS. Visita por comisión ... AMM, Ci\•il, vol. 46, exp. 10, f. t vto. El gobernador designó como juez al Cap. Juan Francisco de Góngora el 16 de diciembre de
1718.
70 MS. Escrito del alcalde mayor de Charcas, de 16 de mayo de 1739. AMM, Civil.
vol. 67, exp. 4.
" lbid.
" MS. Diligencias sobre posesi6n de tierras a Miguel de Espinosa. AMM, Civ. Vol.
66, exp. 17 (1738) . 13 fojas.

452

ran "si por omisión de otros señores gobernadores o porque así estuviese declarado·•, administra un teniente del alcalde mayor de Charcas.
El gobernador había decidido no avanzar hasta Matehuala, pero se ve
precisado a hacerlo. Así en Monterrey como en el paraje del Toro habían
estado a verle los negritos y guachicliiles de Matehuala, denunciándole por
enésima vez las vejaciones de los justicias de Charcas y de los españoles del
valle. A muchos los habían "apeloteado y quitado la vida". Otros muchos
habían desamparado el pueblo. De más de 60 familias sólo quedaban 20.
El 2 de febrero el gobernador pasó a Matehuala, 'extrajudicialmente, en
lo político". y
"exhortó Su Señoría y requirió al R. P. Ministro a que los atendiera como era su obligación y pusiera de su parte los medios que fueren asequibles para que no se les hicieran en lo de adelante semejantes extorsiones,
y los que andan dispersos se recogieran a la miswn, lo que ofreci6 ejecutar así". 73

Por lo que atañe a lo militar, corn·ocó poP bando a los vecinos españoles a
fin de que estuviesen listos para las campañas, ofreciendo todos obedecer. Y
con ello, suspendió su -visita en lo político, "sin que por esta circunstancia sea
visto que a Su Señoría ni a los demás gobernadores.. . les pare perjuicio para
hacer ... las protestas''.ª
De esta visita se deduce que Matehuala tenía ya un teniente de alcalde de
Charcas; que los indios estaban en misión y contaban con un ministro; y que
el gobernador Fernández de Jáuregui dejaba su derecho a salvo para rontinuar reclamando.
Y lo puso en obra, porque. en 9 de enero del año siguiente ( 1738) vemos
asentada en los protocolos del escribano José Fernández Fajardo, de Monterrey la fianza que el sargento mayor Francisco Sáncbez de Robles otorgó a
favor del Cap. Fernando Sánchez de Zamora (tercero de este nombre) del cargo de alcalde mayor en lo político y de capitán a guerra en lo militar, "del
valle de San Antonio de los Llanos y de los de Sta. Ma. del Rio Blanco y Matebuala, y parajes que llaman Cedral, Carboneras, Vacas y Sandi". 75
Ultimr&gt;s Alcaldes

Cuando e] alcalde intentó tomar posesión y desde la hacienda de San .1iMS. Visita general, AMM, vol. 69, exp. 1, f. 50 a 52. El auto sobre Jo militar, en
el f. 83.
1' lbid.
" Fianza. AMM, Protocolos, vol. l2, f. 296, o. 123.
11

453

�guel de los AJbarcones lanza requerimientos para que se quite e1 teniente de
Charcas ( 18 de abril de 1739), el fuego que parecía apagado, revive. Francisco de Olivan, alcalde mayor- de Charcas, alega que en veinte años sus antecesores Matías de la Llave, José de Medina y Román, José de 1a Cueva Villaseñor, Martín de Castillo, Bernardo del Solar y él, han puesto tenientes.
Reconoce que e] despacho del virrey marqués de Valero no se pasó a deslindar
y que "aún todavía está pendiente", pel'O "hasta en tanto no se decida se
abstenga en sus pretensiones". 76
Pero el flamante alcalde las tiene, y lo demuestra actuando. Y actúa tanto que eufada al gobernador el hecho de que, 'contravirtiendo órdenes'', se
extralimite queriendo dar posesión de ciertas tierras a Miguel de fapinosa ,
en el puesto de Sta. Clara, "posesión -que ni necesita ni pide", y que viene
a &lt;\gravar la situación. El alcalde había citado como colindante a don Antonio Fernández Vallejo, dueño de la hacienda de San José de las Carboneras,
y el alcalde de Charcas protestó defendiendo su jurisdicción.n
Todo hace suponer que Sánchez de Zamora fue depuesto por su ineficacia
y por una causa a que fue sometido. En los comienzos de 1742, aparece como
último y teórico alcalde el novelesco y aún más atrabiliario don Antonio Ladrón de Guevara, que en sonoras redacciones se hace llamar•: "alcalde mayor
y capitán a guerra de San Antonio de los Llanos, Río Blanco, sus fronteras
chichimecas y San Francisco de Matehuala". 18
En algunos papeles de la época se habla de un "auto de concordia" entre
las audiencias de la Nueva España y la Nueva Galicia, sobre este asunto. 79
Debe de haber habido este convenía que definió que Matehuala quedaba por
de la Nueva Galicia en lo político y de Nuevo León en lo militar· porque, el
2 de marzo de 1742, la Audiencia de Guadalajara dicta una resolución aprobando el nombramiento de Antonio de Zapata, como teniente de alcalde mayor de Matehuala y manda se libre real provisión amparando a Charcas en
su jurisdicción,
"sin que por dicho gobernador [de Nuevo León] se inculquen anteriores
instrumentos, y para que el alcalde de San Antonio de los Llanos no se intitule juez, sino capitán a guerra de dicho pueblo . .. " 80
•• MS. Formado con motivo det deslinde. . . AMM, Civil, vol. 67, exp. 4. También el
expediente 10 se refiere a ello.
.,, MS. (Vernota72).
,. MS. Ca11sa contra Fernando Sánchez de Zamora, por agravios a Antonio de los Rfos.
AMM.Causas Criminales, vol. 14, exp. 235._ Se le acusa de crueles violencias contra ésta
y otros vecinos de San Antonio de los Llanos.
"' MS. Diligencias ... (Ver nota 72).
00 MS. Resolución de la Real A.udien,ia de Guadolajara... . AMM, Civil, vol 99-A,

454

Quedaba establecido que la dependencia de Matehuala con el Reino de
León, sería en lo sucesivo militar, exclusivamente.
Las visitas de los gobernadores de Nuevo León a Matehual-a, continuaron.
Don Pedro de Barrio Junco y Espriella no la realiza personalmente, pero comisiona a José Femández Fajardo para que Ja haga. Este llega a Matehuala
el 21 de diciembre de ] 742. El teniente de alcalde, Antonio de Zapata. Cayetano de Medellín y los vecínos principales, están dispuestos a obedecer las
instrucciones del gobernador. EJ visitador pasa revista y todo queda dispuesto para que veinte soldados de Matehuala, con cuatro caballos cada uno,
estén el 4 de enero de 43 en la hacienda de Soledad, del marqués del Castillo
de Ayza, para la campaña que aquél ha de emprender. 81
Esta visita es importante para Matehuala porque en ella aparece asentado
el auto de posesión por la alcaldía de Charcas. Aprovechando la presencia
del visitador Jos vecinos le pidieron "en alta voz que les libertase de estar sujetos a la justicia de aquel real". Sin embargo, el 23 de febrero se presentó
en Matehuala Francisco de Olivan, alcalde mayor de Charcas, y, después
de misa mayor, reunió en la plaza de la misión a los indios y a los vecinos
españoles del valle y les leyó la real provisión. Y en seguida
"me paseé por dicho pueblo y viviendas, haciendo actos de verdadero
amparo y posesión, trayendo en la mano la insignia de la justicia para
administrarla".

El visitador del Nuevo Reino de León, por su parte, puesto de pie, y destocado, besó la real provisión, pero expresó que la acataba sin perjuicio de
los fueros del gobernador, por parecer confusa la designación de limites, 82
Una sola visita más aparece posteriormente, realizada en diciembre de
1747 por Miguel de Córdova, en nombre del gobernado;- don Vicente Bueno
de la Borbolla, quien le encargó la hiciera "sin excederse en cosa alguna". 83
Siete años más tarde, en diciembre de 1754, el gobernador don Pedro de Barrio prescinde de su visita a Matehuala por haber perdido Nuevo León -al
parecer definitivamente- el nexo militar que Jo ligaba a Matehuala, y que
ahora estaba al cuidado de don José de Escandón. 84
exp. 33. El documento ti.ene dos folios. Al segundo le falta la mitad. La real provisi6n
se libró el 2 de abril de 1742, señalando como lindero: "la frontera de Ipos y Mateguala".
11 MS. Visita ge11eral, AMM, Civil, vol. 72, exp. 9, f. 83.
81 /bid.
81 MS. Visita general, AM'M, vol. 77, exp. 12.
.. MS. Visita general, AMM, Civil, vol. 84, exp. 3.

455

�La injerencia política, había cubierto desde ]a posesJOn de 1638 hasta el
despacho del marqués de Valero en 1718; esto es, ochenta años. La militar se
había prolongado hasta 1754, cubriendo un lapso de 116 años.
Así concluyó esta etapa de la historia de Matebuala que, aunque accidentada, dejó por Jo menos el beneficio de una huella doclllJlental, que nos ha
permitido asomamos a desentrañar algunas cosas del pasado de esta bella y
progresista ciudad potosina.
DON ANDRÉS AMBROSIO DE LLANOS Y V ALDEZ
Monterrey, Otoño de 1972.
ISIDRO VIZCAYA CANALES

Instituto Tecnológico y de Esturuos
Superiores de Monterrey

Deo gratias

EL DÍA 7 DE DICIEMBRE DE 1792 fue la fiesta para Monterrey pues ese día
por la tarde hizo su entrada solemne a la ciudad el ilustrísimo señor doctor
don Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, tercer obispo de la diócesis. De
hecho el obispo había llegado "al palacio episcopal de la loma de San Pedro" dos días antes,· habiendo sido recibido por representantes de ambos
cabildos, mientras se hacían los preparativos para su entrada.1
Todas las calles se encontraban adornadas "con arcos de tafetanes y diferentes piezas de p]ata de vajillas, gallardetes en las azoteas, ramos y otros
ornatos que deleitab~ la vista". Desde el palacio salió una caravana de
coches, en los cuales iban el señor obispo, el deán y cabildo eclesiástico,
seguidos por los miembros del ayuntamiento que ese día estrenaron las mazas
que se les habían concedido. Al llegar al atrio del templo de San Francisco,
se apearon todos, y úente a un altar portátil se revistió su ilustrísima con
los pontificaJes, continuando a pie la comitiva, aumentada por clérigos y
otras personas hasta la catedral. Allí la capilla del coro entonó un Te
Deum, dando luego el señor obispo la bendición al pueblo, regresando en
seguida a su palacio, acompañado por el cabildo eclesiástico, clero, ayuntamiento y personas distinguidas. "Alli se sirvió un exquisito refresco, y en los
tres días siguientes otros tantos banquetes francos y espléndidos de cuanto
permite el país-" i
Fue el señor Llanos y Valdez un personaje extraordinario, pues además
de
celo por la edificación espiritual de sus feligreses, .intentó transformar
materiahnente su extensa diócesis y muy en particular la ciudad de Monterrey.

su

' Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta dtt México, 22 de enero de 1793.

456

457

�Actiuidades anteriores de su llegada a Monterrey

Vicente de la Peña, para que se encargara del hospital que pensaba fundar."

Don Andrés Ambrosio, nació en la villa de Jerez del obispado de Nueva
Galicia (hoy Jerez, Zacatecas) el 7 de diciembre de 1725. Hijo de agricultores de pocos recursos, pudo entrar al Real Colegio Seminario de GuadaJajara gracias a la influencia del ilustrísimo señor doctor don José Flores
de Rivera, canónigo doctoral de aquella iglesia, quien era compadre de los
padres de Andrés Ambrosio, ya que antes había sido cura párroco de la
citada villa de Jerez. En el seminari&lt;? de Guadalajara, Llanos y Valdez
estudió gramática, retórica y filosofía, y al ser promovido el señor Flores
a canónigo de la catedral de México, lo llevó con él y en la capital del
virreinato continuó su educación estudiando derecho canónico y civil, recibiéndose de abogado por la Real Audiencia y matriculándose en el colegio
de dicha corte.

Un año después de la llegada del obispo estaban teniendo éxito ya much~s de sus proyectos. Se estaba fabricando azúcar en varios lugares del
ob1Spado, cuya técnica había enseñado a varios agricultores un maestro artesan~ ~e había llegado con su ilustrísima. Hasta entonces, este producto
hab1a_ sido muy caro y escaso, pues se traía desde Valladolid (hoy Morelia)
Y casi s61o se conseguía en la feria de septiembre que en esta época del
año se efectuaba en la villa de Saltillo.
También tenía el señor obispo el propósito de impulsar el cultivo del añil
para lo cual había hecho traer semilla desde las regiones donde se cosechab~
esta planta.

Volvió luego a Guadalajara, en donde se ordenó de sacerdote y por algún
tiempo ejerció su ministerio en su tierra natal, Jerez, probablemente de
vicario pues aunque concursó para los curatos vacíos de la diócesis de Guadalajara, no parece haber obtenido ninguno.
Al ser nombrado el señor Flores obispo de León en Nicaragua, llamó a
Llanos y Valdez y lo llevó como provisor, vicario general y gobernador de
aquel obispado.
A la muerte del ilustrísimo señor Flores, regresó Llanos y V aldez a México
y obtuvo en la Universidad el grado de doctor en cánones, y después de
servir varias cátedras en esta institución, le fue concedido también el grado
de doctor en leyes. Fue vicerrector y rector del Seminario Tridentino y
también del de San Juan de Letrán. Ocupó asimismo el puesto de director
del Real Hospicio de Pobres, y debido a sus méritos le fueron concedidas
sucesivamente las dignidades de medio racionero, racionero y canónigo doctoral de la catedral metropolitana.ª
Impulsor de las artesanías
A pesar de que el obispo Llanos y Valdez duró sólo siete años gobernando
la diócesis de Monterrey, fue extraordinaria la obra que realizó. Llegó a
su sede acompañado de varios maestros artesanos para que instruyeran en
diversos oficios a las gentes de la región. Trajo igualmente varias personas
instruidas, para que ordenados luego de sacerdotes lo auxiliaran en su labor
pastoral. Hizo también que lo acompañara un médico, el doctor don José
1

458

Gacela de México, 14 de mayo de 1800.

~] obispo trajo igualmente maestros artesanos para que enseñaran a fabncar mantas y otras telas de algodón, pues éstas se traían desde Puebla
Y otros lugares y por lo regular sólo se conseguían en la citada feria de
Saltillo. Ya un año después de su llegada se estaban fabricando estos artículos en Monterrey y se vendían a precios bajos a la gente _pobre.
El señor obispo Llanos y Valdez, también prestó dinero a un vecino de
Monterrey para que construyera un mesón y hopedería pública, para que
los forasteros tuvieran donde alojarse cómodamente y a bajo costo. 5
El hospital

Desde antes de la llegada de su ilustrísima a Monterrey ya tenía el
propósito de construir varios edificios muy importantes, siendo uno de ellos
un hospital~ del cual carecía 1a ciudad. En efecto, tan pronto como llegó
a Monterrey inició la construcción de este edificio, pero como iba a transcurrir algún tiempo antes de que esta obra quedara terminada y viendo el
señor obispo que se necesitaba un hospital urgentemente "tomó el arbitrio
de hacerlo interinamente en una casa antigua a orillas de la ciudad, y habilitándolo del competente número de camas y demás muebles necesarios,
se abrió y dio principio a la curación de los pobres enfermos". Esta institución, que llevó por nombre Hospital de Nuestra Señora del Rosario, empezó
a operar el 15 de agosto de 1793 y estuvo a cargo del doctor don José Vicente
de la Peña, quien como se mencionó anteriormente, trajo su ilustrísima de
la ciudad de México. También fue dotado el hospital de una excelente botica,
en donde había toda clase de medicinas, algunas de las cuales era difícil conseguir hasta "en países más cultos y proveidos".ª
• Gaceta de México, 22 de enero de 1793.
• Gaceta de México, 16 de noviembre de l 793.
• Gaceta de México, l 6 de noviembre de 1793. El señor obispo e-0mpr6 para es-

459

�Labor educativa

Una de las mayores preocupaciones del obispo Llanos y Valdez fue el impulsar la educación en su diócesis, y apenas dos meses después de su llegada
inauguró el Real y Pontificio Tridentino Colegio Seminario de Monterrey,
que por cerca de medio siglo va a ser la única institución de educación
superior en el noreste de México. La ceremonia de apertura se verificó el
12 de febrero de 1793 en la capilla del propio colegio, con asistencia del
señor obispo, los cabildos eclesiástico y civil y los principales vecinos de la
ciudad. Hubo una misa, que cantó el provisor y vicario general del obispado~ doctor don José Vivero, luego expuso el señor obispo las grandes
ventajas y utilidad que la nueva institución tendría para la región y en
seguida dijo un discurso en latín el licenciado don José Antonio de la Peña,
cura interino de la villa de Salti.llo.
Concluido éste, tomaron posesión de sus cargos los funcionarios del nuevo colegio: rector y mayordomo administrador, el bachiller teólogo don Domingo de Ugarte y Burgoa, quien antes había sido vicerrector y catedrático
de gramática del colegio de San Buenaventura de Tlatelolco; catedrático de
filosofía, el bachiller teólogo don José María Saavedra y Velázquez, qu:íen
fue colegial y presidente de academias del Real Colegio de San Ildefonso;
catedrático de gramática, el licenciado don Mateo Lozano, quien también
fue colegial de San Jldefonso, y catedrático de moral, el licenciado don
José Vivero.
Inmediatamente después, puso el señor obispo en sus manos las becas de
Jos primeros colegiales fundadores: bachiller don Juan José, don Manuel y
don José Trinidad de Arrese, don Pedro de ;Mendizábal, don José de Mendi7,ábal, don José María Estrada, don José Teleches, don José María Bravo,
don Espiridión Treviño y don Juan Bautista de Arizpe. Un mes después
de fundado el seminario estaban inscritos ya cincuenta Y. seis estudiantes,
incluyendo los capenses o externos.7
Pero no sólo preocupaba al señor obispo el promover la educación sutablecer el hospital, la casa que fue de don Ignacio Wessel y Guimbarda, y posteriormente estuvo en ese lugar el llamado Colegio de Niñas que luego {ue conocido
como de San José y en la actualidad es la Casa del Campesino. CARLOS PÉREZ
MALooNAOO, Documentos de Nuevo Le6n, p. 135; SANTIAGO Ro&amp;L, Nuevo León ,
Apuntes Hi.stóricos, p. 61.
• Sólo se pudo disponer de iliez colegiales el día de la apertura por no disponer$e
de tela para hacerles los mantos, pero go.zaron también et privilegio de fundadores
Jos que entraron el pr,imer mes, contado desde el día de la apertura. Gaceta de
Mb:ico 16 de abril de 1793. El seminario se instal6 eo una casa que estaba al sur
de la Catedral, y que ahora es una plazoleta y pertenecia a don Cosme Arrae.
SANTIAGO Ron, Nuevo León, Apuntes Históricos, p .60.

460

perior, que debido a las condiciones de la época quedaba limitada a \U'las
cuantas personas, sino el proporcionar cuando menos una .instrucción rudimentaria al mayor número posible de gentes. En un edicto que ei.1)iclió
el 18 de enero de 1794, recordaba muy enérgicamente a los clérigos de su
diócesi~ la obligación que tenía de instruir en la doctrina cristiana a los
feligreses, señalándoles pautas muy claras para cumplir con este compromiso diciéndoles además deberían procurar hubiera "escuela en todos los
lugares solicitando hombres de probidad e instrucción para los niños, y mujeres igualmente calificadas para las niñas", agregando más adelante, que
cuando no bastara "la contribución de los discípulos para mantener al maestro o maestra" se ]e consultara para hacer una asignación de lo de la fábrica
de las iglesias.8
Obr~ m_ateriales

Cuando el señor obispo Llanos y Valdez llegó a Monterrey, traía ya las
licencias necesarias para construir la catedral del obispado, un hospital, un
convento de capuchinas y un colegio de propaganda fide.
Se ha mencionado que inmediatamente después de su llegada inició Ja
construcción del hospital edificio que sería un enorme cuadrado de cien
varas castellanas por lado. El colegio de propaganda Cidc nunca se inició,
pues éste debía construirse en Doca de Leones ( hoy Villaldama) , en donde
ya existía un pequeño convento que había servido de alojamiento temporal
para los misioneros destinados a Tejas.
La catedral se empezó a construir en enero de 1793, a los pocos días de
haber llegado el señor obispo Llanos y Valdez a Monte1Tey. El proyecto
&lt;le esta obra lo hizo por orden del virrey conde de Revillagigedo, don Antonio Velázquez, director de la clase de arquitectura de la Real Academia de
San Carlos, y fue aprobado por la Real Academia en junta general, nombrando el mismo virrey para su ejecución a don Juan Crouset, maestro de
arquitectura, aprobado por la citada Real Academia. 9
El proyecto de este edificio era realmente grandioso, pues su longitud debía ser de ciento un varas y media y la anchura de cuarenta y seis. Constaba
de tres naves y en cada una de las laterales se planearon seis altares embebidos en las paredes.to
Para el mes de noviembre de 1794 ya se había terminado la cimentación
Gaceta de México, 8 de mat'ZO de 1794.
• Supleme11to a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Informe de. Juan Crouset. Monterrey, 9 de junio de 1798. JosÉ ELRUTERJO
GoNZÁLEz, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Prouinciar que formaron el
Obispado de Linares, pp. 360-364.
8

461

�Y se escogió el día 26 de este mes para poner la primera piedra. A las
siete de la mañana del expresado día pasó el señor obispo al sitio de la construcción y bendijo la primera piedra sobre la que debía levantarse fuera
de cimientos, la pared del respaldo de la iglesia, celebrando luego W:a misa
en un altar portátil y restituyéndose luego a su palacio. A las diez de la misma mañana pasó a la iglesia parroquial, que servía de catedral "y desde
allí, acompañado del señor deán y cabildo, clero, colegio seminario, religiosos
de San Francisco y el ilustre ayuntamiento bajo sus mazas, con muchas
personas distinguidas y un crecido número del pueblo de ambos sexos, todos
en forma, por su orden correspondiente, volvió su ilustrísima al paraje de
la obra e hizo una plática llena de unción a este público". Concluida ésta
"se cantó la letanía mayor, y puesto su ilustrísima de pontifical bendijo el
tesoro y caja de piedra, muy bien trabajada, en que se encerró, sirviéndolo
en una fuente de plata el caballero don Manuel de 1a Rigada" a quien
había nombrado padrino el señor obispo. El tesoro estaba integrado por
monedas de oro y plata de las vírgenes de Guadalupe, de 1os Remedios, de
San Juan de los Lagos y de Zapopan y medallas de los mismos metales,
grabadas por distintas ciudades en conmemoración de la proclamación del rey Carlos IV. Se incluyeron asimismo toda clase de monedas
de cuño mexicano correspondientes al año de 1794 y una cajita con tres
láminas de octavo, con las efigies del Papa Pío VI, el rey Carlos IV y el
obispo Llanos y Valdez, pintadas por el maestro don José Alcíbar. 11

La colocación de la primera piedra del convento de Nuestra Señora de
Guadalupe o Capuchinas se efectuó tres años después de la catedral, el 26
de noviembre de 1797. Hubo una ceremonia similar a la anterior y el padrino lo fue don Manuel de Sada. También este convento estaba planeado
como u~ gran edificio, pues tenía ciento seis varas de frente y cien de fondo,
eon eap11Ja y una serie de departamentos y patios interiores para distintos
servicios.12
Para mecliados de 1798 se informaba que ya en algunas partes los muros
de la catedral tenían más de ocho varas de altura y que secciones considerables, tanto del hospital como del convento de capuchinas, se encontraban
casi terminadas. Sin embargo, estos edificios estaban destinados a no concluirse. Todos ellos se estaban construyendo al norte del área urbanizada
de la ciudad. El hospital en donde después estaría el Colegio Civil, el convento al poniente del moderno Mercado Juárez y la catedral en la manzana
que ahora está circundada por las calles de Juárcz, Tapia, Guerrero e Isaac
Garza. El propósito del señor obispo era que la ciudad se fuera moviendo
" Suplemento a la Gaceta de México, 3 de febrero de 1795.
" Gaceta de México, 18 de enero de 1797.

paulatinamente hacia el norte, en donde el terreno es más plano, y por lo
tanto, c.onsideraba era más adecuado para la edificación, y que la catedral,
en el futuro, quedara en el corazón de la ciudad. Además esperaba que
Monterrey se convirtiera pronto en una gran metrópo~ pues se le acababa
de confirmar como sede de un inmenso obispado, que comprendía todas
las Provincias Internas de Oriente: Nuevo Reino de León Coahuila Colo'
nia de ueva Santander (hoy Tamaulipas) y Tejas y las viIJas de Saltillo,
Tula, Jaumave y Real de los Infantes (ahora Bustamante, Tamaulipas),
todas las cuales quedaban entonces fuera de las citadas provincias. Existía,
por otra parte, la posibilidad de que Monterrey fuera también, en el futuro,
la capital de toda esta zona, autónoma o cuando menos semiautónoma,
del virreinato de Nueva España.
Para lograr su propósito de que la ciudad se fuera moviendo hacia el
norte, el señor obispo Llanos y Valdez logró que el gobernador del NueYo
Reino de León, don Manuel Vahamonde, consintiera en prohibir que los
habitantes de Monterrey edificaran en la parte antigua de la ciudad. Pero
el año de 1795 llegó un nuevo gobernador, don Simón de Herrera y Leyva,
quien pronto empezó a conceder permisos para edificar en la parte ya urbanizada. A esto se agregó la oposición del cabildo de la ciudad a los proyectos del obispo, pues hasta se quejó que el sueldo de diez pesos diarios
que se pagaba al arquitecto Grouset, era excesivo. Estas dificultades provocaron el disgusto del señor obispo, quien escribió al rey diciéndole que la
ciudad de Monterrey era completamente inadecuada para sede de la diócesis
y pidiéndole el cambio de ésta a $altillo. Las obras iniciadas por el obispo
Llanos y Valdez no fueron continuadas por su sucesor, don Primo Feliciano
Marín &lt;le Porras, y pronto se fueron arruinando. Los muros de la catedral
se utilizaron como fortaleza durante la invasión americana y en varias de las
guerras civiles que asolaron el país durante el siglo XIX. El Convento de
Capuchinas sirvió algún tiempo como cuartel y parte de las obras del hospital se aprovecharon cuando se construyó el Colegio Civil del Estado.

Muerte del señor obispo y traslado de sus restos
En junio de 1799 el obispo Llanos y Valdez salió a su vISlta pastoral, y
en el camino enfermó de fiebres cuartanas, que padeció durante tres meses,
falleciendo el 19 de diciembre en la villa de Santillana (hoy Abasolo, Tamaulipas) asistido por su capellán, el padre Clemente de Elizondo, Como el
lugar era muy pobre se trasladó el cadáver a la villa de los Cinco Señores
o Santander, en donde se le veló por tres días en la sala principal de la casa
fuerte del gobernador, conde de Sierra Gorda habiéndose verificado el funeral la tarde del día 22. "Para el efecto se levantó en el crucero de la

463
462

�iglesia parroquial, el túmulo que constaba de cinco cuerpos decentemente
adornados e iluminados y asimismo se construyó en el presbiterio, en la
pared del lado del evangelio, una bóveda en que quedase depositado el
cadáver, manifestando dicho señor gobemador completamente su generosidad y la particular estimación hacia este prelado, en cuyo obsequio no perdonó diligencia ni gasto alguno, tanto en esta ocasión, como algunos días '
antes en el tránsito y mansión de su señoría ilustrísima por aquella villa." u
El año de 1804 el padre, cura de Santander, informó al licenciado don
José Vivero, canónigo de la catedral de Monterrey y albacea del señor obispo
Llanos y V aldez, "que el cadáver de dicho ilustrísimo señor, depositado en
aquella parroquia, estaba ya perfectamente seco, sin mal olfato, y en disposición de poder conducirlo sin riesgo de desunirse en la dilatada distancia
que hay desde aquelJa villa a esta ciudad". El licenciado Vivero lo oomunicó al cabildo eclesiástico y éste decidió poner en ejecución la última voluntad del obispo, de que su cuerpo fuera sepultado en Ja catedral de Monterrey. Para encargarse de Ja traslación del cadáver se nombró una comisión
integrada por los canónigos, don José María Góme-z de Castro, tesorero;
doctor don Miguel Ignacio de Gárate, doctoral, y don Juan Isidro Campos.
El señor doctoral, provisor y vicario general libró oficio para que en los lugares por donde transitase el cadáver "hicieran por el difunto prelado los
sufragios correspondientes, recibiéndolo con cruz y ciriales y lo depositasen
en la iglesia, al día siguiente se le cantara misa y vigilia, saliendo a dejarlo
con la misma solemnidad que se recibió". También se comisionó para la conducción del cadáver al bachiller don José Antonio Gutiérrez de Lara.
Tan pronto como este comisionado llegó a Santander "puso el cadáver
en otra arca nueva, por haberse hallado podrida la primera", y colocado en
Wl coche con cuatro faroles, se le condujo ese primer día hasta el real de
Borbón o Cerro de Santiago (hoy Vtllagrán, Tamaulipas). Al día siguiente
las milicias de este real escoltaron el cadáver hasta la frontera del Nuevo
Reino de León, en donde lo recibieron las milidas de Linares, llegando en
la tarde de este día a esta ciudad. Los días siguientes fue conducido sucesivamente al valle del Pilón (hoy Montemorelos) , Cadereyta y pueblo de
Guadalupe. Después de concluidas una serie de ceremonias que hubo en
este pueblo, como en todos los demás, "el señor tesorero don José María Gómez,
encargado de acompañar el cuerpo desde 1a ciudad de Linares y el conductor don José Antonio Gutiérrez de Lara, abrieron la arca y lo entregaron
a los señores comisionados. Como se esperaba que se hallara en la misma
dísposición que lo había reconocido el padre cura de Santander en el año
anterior, se habían llevado a prevención, unos ricos pontificales para vestirlo
11

464

Gaceta de Mé~ico, 14 de mayo de 1800.

de nuevo, pero por desgracia y con inadvertencia seguramente inculpable,
no se dejó el cajón bien cerrado, y tuvieron lugar de introducirse las sabandijas y ratones, le comieron la piel de la cabeza, cuello, manos y pies, cuyos
huesos, sin este abrigo, se desunieron fácilmente, conservando una firme
consistencia los demás".
Hubo personas que querían "que se armasen otra vez los huesos y se le
diera figura de vivo" al señor obispo, pero a los comisionados y a los miembros del cabildo eclesiástico les pareció que esto sería un desacato.
Después de estar varios días el cadáver del obispo en el pueblo de Guadalupe, el traslado se hizo a Monterrey el clia 12 de marzo de 1805, pues ese
día "llevaron los comisionados otra arca de madera fina, con muy buenas
cerraduras, forrada por dentro y fuera de damasco morado y guarnecida
con riquísimo galón de oro, en que colocaron el cadáver y sobre ella el
sombrero que fue del uso de su señoría ilustrísima". La procesión .salió de
Guadalupe a las seis de la tarde, yendo al frente cuatro batidores, luego
el coche en que iban los comisionados y en seguida el coche con el cuerpo
del señor obispo y en los estribos de aquél, cuatro lacayos con hachas de
cera. Jba detrás como escolta la compañía de dragones del valle de San
Pedro y después otros coches con capellanes y cantores "y a los lados innumerable gentío de a pie y a caballo". A la entrada de la ciudad esperaban a la comitiva el señor deán y cabildo eclesiástico, el gobernador, el
ayuntamiento, el Colegio Seminario, la comunidad de San Francisco y numeroso público que llenaba las calles, muchos con velas encendidas. "Llegó
el coche de los comisionados y, bajando éstos, aguardaron al de su ilustrísima
que venía inmediato, y acercándose a ellos, se bajó el cadáver y puesto sobre
sus hombros lo presentaron al público, que correspondió con lágrimas y sollozos." "Inmediatamente se pusieron a lo.s lados del arca doce seminaristas
con hachas de cera, haciendo de pajes de sotana, tomándolos en el centro
los señores individuos del muy ilustre y venerable cabildo, que salieron de
manteo y bonete a el lugar del recibimiento, y continuó en este orden la
entrada, hasta llegar a la sala capitular donde se colocó el cadáver sobre
una gran mesa cubierta de un hermoso telliz de terciopelo carmesí, seis blandoncillos de plata con otras tantas luces de cera del peso de una libra e
igual número de blandones con cirios de seis libras, que ardieron sin intermisión día y noche en los cuatro que estuvo el cuerpo sin sepultarse."
En los días que siguieron hubo una serie de ceremonias, siendo las más
solemnes las en que le tocó desempeñar las funciones a la comunidad de San
Francisco. "Cantó la misa el reverendo padre guardián fray Miguel de Reina, y en Ja tarde la misma venerable comunidad cantó las vísperas de difuntos y acabadas éstas se ordenó la procesión de la manera siguiente: un
cuerpo de pobres mendigos, cuyo número pasaba de ciento, con vela de

465
H30

�media libra y limosna, las cofradías, e incorporadas a ellas las personas
de distinción de dentro y fuera de la ciudad convidados con vela en mano,
la comunidad de San Francisco, Ja cruz de Catedral, el clero, doce seminaristas con hachas y la mitra preciosa que fue del ilustrísimo señor difwito
llevaba delante del féretro el doctor don Bernardino Cantú, cura del valle
de Huajuco, el cadáver entre el muy ilustre y venerable cabildo, vestidos
sus individuos de capa magna y calados los capuces, presidía el señor deán
doctor don Andrés Feliu, revestido de pluvial y de dalmátic:a, el señor don
Alejandro Vicente de la Garza, racionero y don Antonio Feliu, sacristán
mayor y capellán de coro, después de doliente, el Colegio Seminario, presidido por sus catedráticos y vicerrector don Juan Bautista Valdez, pues su
rector, que lo es el señor licenciado don José Vivero, iba incorporado con
el muy ilustre y venerable cabildo de mánico y bonete, como doliente principal; a su continuación el ilustre ayuntamiento bajo las mazas y presidido
por el señor gobernador político y militar, don Simón de Herrera y Leyva,
después la compañía referida de milicias de San Pedro y el coche enlutado
del ilustr.Ísirno señor difunto. En el tránsito se hicieron cinco posas y en
ellas se cantaron otros tantos responsos de exquisita composición en la música.
Regresados a la catedral se colocó al cadáver sobre el último cuerpo
de los cinco de que se componía la vistosa y bien adornada pira, puesta en
nave principal, en el cuarto la mitra sobre una almohada de terciopelo
carmesí, guarnecida de galón de oro, en el segundo un epitafio latino descriptivo de la vida del prelado, y en todos ellos y su circunferencia ardían,
además de veinticuatro cirios, muchas luces de diferentes tamaños, distribuidas en la más ordenada simetría y formaban una majestuosa y agradable simetria. Puestos en sus respectivos asientos, los ilustres cuerpos y comunidades y el concurso todo en silencio, ocupó el púlpito el señor doctor
don Domingo de U garte, prebendado de esta santa iglesia, pronunciando
una oración latina en elogio y recuerdo de las excelentes virtudes y sabiduría
del ilustrísimo señor difunto. Esta pieza la recibió con mucho aplauso el
auditorio literato que la escuchó y terminada se cantaron los cinco responsos
que previene el ceremonial y con ellos se dio fin a las funciones de este día
a las ocho y media de su noche.
A las nueve del día 16, junto por última vez el numeroso concurso eclesiástico y secular, nobleza y plebe, se cantó el primer nocturno de difuntos,
que desempeñó 1a capilla de catedral con composiciones del mejor gusto:
salmos, lecciones y responsorios. Siguió la misa, en que hicieron de preste
y ministro los mismos de la tarde anterior y finalizada siguió la oración castellana, que con universal elogio, tierna y sensible emoción, dijo el licenciado
don Juan José de la Garza, cura propio del sagrario de esta misma santa
iglesia, y después de ésta se repitieron los responsos como en la tarde antes

466

y se procedió a los demás oficios sepulcrales, con arreglo a lo que dispone

el ceremonial de obispos y bajando el cuerpo de la pira, fue conducido por
cuatro señores capitulares a la sacristía, donde estaba preparado un sepulcro
nuevo, primorosamente construido de columnas de mampostería y mirando
su frente a la sacristía, queda el centro en una de las paredes laterales del
presbiterio. Colocado allí el cadáver y cubierto de losas en el principal
intercolumnio, se fijó una lápida de alabastro en que se grabó un epitafio
castellano".

"El ilustrísimo señor doctor don Andrés Ambrosio de Llanos y V alde.z,
tercer obispo del Nuevo Reino de León, sabw de primer orden, amante
de las ciencias, y de la estudiosa juventud, fundó el Colegio Seminario
Compasivo, para socorro de las enfermedades de su amado pueblo. Creó
el Hospital. Puesto sobre el candelero de esta iglesia, se dejó ver al resplandor de sus luces, pastor activo, celoso y ejemplar, juez integérrimo,
prudente, desinteresado, padre de la patria, humilde, piadoso, honesto,
mortificado y sobrio. Terminó .su preciosa vida en su santa visita de la
villa de Santillana a 19 de diciembre de 1799. Se depositó su cadáver
en la de Santander, de donde se trasladó a este sepulcro a 16 de marzo
de 1805." 14

Br»LJOGRA FÍA

Cossío, DAv.w ALBERTO, Historia de Nuei10 Le6n, III, Monterrey: Talleres Linotipográficos de J. Cantú Leal, 1956.
GoNZÁLEz, JosÉ ELEUTERIO, Apuntes para la Historia Eclesiástica de las Provincia.,
que formaron el Obi.spado de Linares, Monterrey: Imprenta del Gobierno, 1887.
- Colecci6n de Noticias y Documentos para la Historia del Estaáo de Nuevo León,
Monterrey: Tipografía de Antonio Mier, 1867.
PÉREz MALDoNAOO, CARLOS, Documentos Hi.stóricos de Nuevo León, Monterrey: Impresora Monterrey, S. A., 194 7.

-

El Obispado, Monterrey: Impresora del Norte, S. A., 1947.
Nuevo Le6n, Apuntes Hist6ricos (sexta edición), Monterrey: Impresora Bachiller, S. A., 1955.

Ro.EL, SANTIAGO,

Gaceta de M éxieo, 22 de enero de 1793; 16 de abril de Ji93; l 6 de noviembre de
1793; 25 de febrero de 1794; 8 de marzo de 1794; 3 de febrero de 1795; J8
de enero de 1797; l4 de mayo de 1800; 14 de mayo de 1805.

11

Gaceta de Mbtico, 14 de mayo de 1805,

467

�EL GENERAL JESÚS GONZALEZ ORTEGA
EN LA illSTORIA
JosÉ P. SALDAÑA
Soc.

uevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

No PRETENDO ESCRIBIR la biografía de este personaje, porque para ello nece•
sitaría emplear mucho tiempo, a efecto de consultar archivos correspondientes a su actuación política y militar, y además enterarme de lo que ya se ha
escrito sobre éL Esta tarea no me es posible realizarla.
A falta de algo que pudiera ser una obra de alguna importancia histórica,
me propongo escribir, con especialidad sobre la rendición de Puebla, efectuada por el general González Ortega, en su carácter de general en Jefe del
Cuerpo de Ejército que la defendía contra el sitiador, general Elías Federico
Forey, comandante de las tropas francesas.
Tengo la convicción de que se trata de un hecho, que aun cuando raro
en la historia universal, y altamente honroso para México, no es lo suficientemente conocido en sus detalles.
Considero, en consecuencia, hacer una labor de divulgación con este relato, que alguna utilidad puede prestar~ especialmente a la juventud, que
es la que debe responder con su vigor, a conservar la realidad de una patria
integrada y regida por mexicanos, sin más influencias que los ejemplos gloriosos de nuestros antepasados.

•
Si financieramente la rendición de Puebla el 17 de mayo de 1863, por el
general Jesús González Ortega, al general Forey, Jefe del ejército francés constituyó una pérdida económica enorme dada la precaria situación del erario
Federal, en cambio la heroica decisión de entregarse prisioneros, después de
inutilizar todas las armas, compensaba con creces el sacrificio.

468

Si grande fue la pérdida sufrida por la República, al destruirse más de 20
~ fusiles, 50 cañones y la impedimenta, ¡ qué puede decirse del rasgo inusitado de entregarse prisioneros, sin concliciones, el general en Jefe, todos los
demás generales, Jefes y oficiales, así como los soldados! Sus vidas quedaban
a merced del invasor, o cuando bien les fuera, era de esperar largo cautiverio
fuera de la Patria.
~ero fue tan grande, tan extraordinaria aquella acción, que el general Forey,
olvidando los estragos que aquellos valientes habían ocasionado a su ejército,
sentía deseos de convivir con ellos, al grado de hacer demostraciones per•
sonales tratando de atraerse cuando menos su buena voluntad. Mayor fue
su admiración cuando todos rehusaron recibir atenciones, que la dignidad
personal y de militares no lo permitían.
Al conocerse en el país los pormenores de esta hazaña, la reacción del
pueblo fue de orgullo. Si en la victoria del 5 de mayo del año anterior
el entusiasmo no tuvo limites, en este otro caso, ahora adverso, la solidaridad
fue _comple~ si~o inequívoco de que la talla de los mexicanos patriotas
pod1a medirse airosamente con quienes trataban de mancillar nuestra calidad de mexicanos dignos de una Patria libre.
Ante los hechos consumados, y tranquilo el Gobierno mexicano por haber hecho cuanto era posible hacer en ayuda de los sitiados, se aceptó con
resignación el alto precio pagado en defensa de la clignidad de la Nación.
Y aJ mismo tiempo se tuvo en cuenta la resistencia, hasta el último momento
de las fuerzas, que a las órdenes de González Ortega ofrecieron un espec-'
táculo ejemplar al mundo entero. Niguna ayuda podía esperarse después
de la derrota sufrida por el general Ignacio Comonfort, cuando trató, en an·iesgada acción, introducir a la plaza sitiada los elementos necesarios para la
defensa.
Todas las circunstancias que privaron en los sucesos fueron analizadas por
Juárez y sus Ministros y las conclusiones pueden apreciarse por las .siguientes
menciones:
EJ Gobierno Presidido por Juárez envía al general Jesú.s González Ortega un
mensaje declarando la defen.sa y rendición de Puebla en grado heroico. Por
su parte el Congreso de la Unión aprueba una resolución, que se publica en
El Diario Oficial, concebida en los siguientes términos :
"El Congreso General ha decretado que los documentos relativos a la
rendición de Puebla, se coloquen en el salón de sesiones, y que los dignos
defensores de aquella plaza reciban un distintivo que acordará el Gobierno.
"AJ expedir este decreto el Cuerpo Legislativo, no hace sino servir de órgano a los sentimientos de admiración y gratitud que la República consagra
a sus heroicos defensores en la ciudad de Zaragoza.
"EJ desenlace que ha tenido el sitio de aquella plaza, corona clignamente

469

�las hazañas con que se han ilustrado sus defensores. Por grandes que fuesen
su patriotismo y su ardimiento, no podía esperarse de ellos la prolongación
de la lucha después de agotadas las municiones y los víveres. Llevábamos
algunos días de prever que el Ejército de Oriente sucumbiría, pero con honor y con gloria, y sin permitir que cayese la menor mancilla sobre los timbres
que ha conquistado en los dos meses últimos. Aquel denodado ejército comprendió bien que la impotencia para seguir luchando puede tomar ante
el enemigo una actitud noble e imponente. Estamos segw-os de que en el
mismo ejército invasor ha de haber hecho profunda melJa el espectáculo de
ese ejército que desapareció en los momentos de faltarles los medios de combatir; y de ese cuadro de jefes y oficiales, que olvidados de sus propias
personas rehúsan cuantas condiciones les propone el enemigo, y sigue siendo
ante él un emblema vivo de la Nación que desafía el poder de la Francia,
y protesta luchar en favor de su independencia, mientras haya un brazo y
un fusil que oponer a la invasión.
"El alto ejemplo que el Ejército de Oriente ha dado a los mexicanos durante el sitío de Puebla, no termina, sino que se presenta bajo otra forma
en la rendición de la ciudad. Los Jefes que la defendían han probado una
vez más que son invencibles los buenos patricios cuando anteponen a todo
poder humano el honor individual y la independencia de su patria."
Este hermoso decreto, hecho en los momentos dolorosos, no precisamente
de la derrota, sino de la catástrofe, signilica la disposición de un pueblo
dispuesto a luchar en defensa de las instituciones legalmente establecidas.
Para el debido conocimiento de los hechos, con la mayor diligencia fue enviado a las autoridades legítimas del país, tomada cuenta de que, por la
falta de medios rápidos de comunicación, las noticias llegaban de los lugares
lejanos a los veinte y hasta treinta días después. La forma más rápida era
la del caballo, expuesto a toda clase de contingencias.
He copiado el decreto en toda su extensión, considerando que es la forma
más precisa e ilustrativa para formar un criterio bien orientado sobre los
acontecimientos. Para tal fin he dispuesto de la obra Los Presidentes de M é-

xico ante la Naci6n.
Comoquiera que, en este acontecer de la vida de México existen documentos de excepcional valor histórico, seguiré esta Unea de conducta, tratándose como en este caso de libros, periódicos y folletos de seriedad insospechable.

•
No se pueden pasar por alto los comentarios de los periódicos de la época,
en relación a la rendición de Puebla. Ello nos coloca en el momento pre-

470

ciso de los acontecimientos, con las emociones que tal suceso causó. Vamos
a .insertar algunas de las versiones publicadas.
. Pero antes, como antecedentes es del caso mencionar que Forey, impreSionado por la actitud de González Ortega lo invitó a sentarse en su mesa,
"lo que fue cortesmente rehusado por el glorioso jefe mexicano". Después
a solicitud del prnpio general Forey, Je fueron presentados los demás generales prisioneros, y ante ellos, les manifestó: "que Ja plaza había sido una
cosa nueva y extraordinaria que no se registraba en los anales de la guerra
e~o~ea, porque ni había sido una rendición previas las garantías que se
solicitan en esa clase de actos, ni tampoco una capitulación, y que, por lo
mismo, no hallaba que nombre darle; que juzgaba que habían sido rotas
las armas por no entregarlas al ejército francés, no obstante de ser éste
muy digno de recibirlas de 1os defensores de la plaza de Puebla; pero que
esto no quitaba que aquel acto fuese altamente honroso para México".
El acto de la destrucción del armamento, en sí mismo tiene un valor ex~~cional. En primer lugar se evitó que el invasor acrecentara su poderío
bébco con el armamento, y en segundo Jugar el hecho adquiere relevancia
especial por cuanto a que, los vencidos, se exponían a ser tratados con rigor,
como sucedió pasados los primeros días en que Forey pretendió captarse las
simpatías de los generales prisioneros, y posiblemente hasta pensó en atraerlos
a su causa o cuando menos lograr su neutralidad en la lucha.
Pero la dignidad de los prisioneros los mantuvo lejos de todo compromiso.
De esa manera estaban en su derecho de escaparse cuando pudieran, como
efectivamente sucedió. Por otra parte su actitud sirvió de ejemplo a más de
cinco mil oficiales prisioneros, quienes lograron también evadirse en su mayoría incorporándose de nueva cuenta al ejército Republicano.
Los elogios de esta hazaña no tan sólo procedieron de parte interesada;
pues mereció el respeto de prominentes imperialistas. Uno de ellos, el escritor
Francisco Arrangoiz, se expresó así:
"Sesenta y dos días se defendió Puebla, plaza sin murallas, con fosos poco
profundos y no por todos lados. Al ver que Strasburgo y Meo:, dos de las
más fuertes de Europa, se rindieron a los treinta y ocho días la primera y
a los setenta y dos ]a segunda, y que en Metz era casi igual Ja fuerza sitiada a
la sitiadora, debe considerarse como de los más bizarros y más notables
hechos militares de nuestros días la defensa de Puebla, en la cual un general
improvisado, pues no era su carrera la militar, les dio un ejemplo, que no
han imitado, a los generales Ulric, Bazaine y otros que han mandado plazas
fuertes en la guerra franco-prusiana, destruyendo e inutilizando González
Ortega, antes de rendirse, cuantas armas portátiles y cuantos cañones pudo."
Lástima que esa admiración a una proeza de fuerzas mexicanas, destinadas
a mantener la independencia, no se hubiese traducido en una vuelta al honor

471

�de los elementos adictos a 1a invasión francesa. En contrario, parecía que
deseaban emular a González Ortega; pero sacrificando a los patriotas para
ayudar a los extranjeros.
Como digno antecedente de las opiniones vertidas en el caso, la vm del
Gobierno había abierto la brecha diciendo, por conducto del Ministerio de la
Guerra que:
"Aunque el Supremo Gobierno aún no tiene todos los datos suficientes
para formar juicio exacto, con relación a lo acaecido en la inmortal Zaragoza
la mañana del 18 del corriente, no puede poner en duda que carece ya de
uno de los más robustos apoyos con que contaba para defender los derechos
inalienables de la Nación.
"El Ejército de Oriente sólo existe para recordar a los mexicanos sus deberes, a Napoleón III la iniquidad de sus proyectos. y al mundo, que también encuentra héroes la causa de la libertad en 1a tierra de los aztecas.
Pero su fuerza física, su armamento todo, y demás elementos de guerra,
acabaron ya por consecuencia de sucesos que. aunque previstos, no fue posible evitar.
"Así me manda el C. Presidente lo ponga en conocimiento de Ud., para
que se apresure a comunicarlo a los pueblos de su digno mando, a fin de que
no tomen en otro diverso sentido, especies que se hagan circular, con motivo
de aquel, bien lamentable en verdad, pero siempre heroico y glorioso suceso.
"Por los informes que hasta ahora tiene el Supremo Gobierno, sabe que
los buenos defensores de Zaragoza jamás llegaron a ser vencidos por sus
enemigos, y antes que comprometer su palabra en capitulaciones poco convenientes o que en algo rebajaran el nombre que con su sangre habían
conquistado, prefirieron romper sus armas, inutilizar su artillería y entregarse
así a sus contrarios indefensos y desarmados.
"Cree el Gobierno que no pudieron hacer más, y de esta manera ha desaparecido aque1 Cuerpo de Ejército, sellando con ese hecho una solemne protesta de la resolución y firme voluntad del pueblo mexicano, de continuar
sin tregua la injusta guerra que sin motivo alguno se le ha traído para arrebatarle la autonomía que le pertenece como pueblo libre e independiente."
Esta declaración fue enviada a los Gobernadores de los Estados. La impresión causada fue, a la par que de dolor, de aliento. Dolor por la pérdida
sufrida del armamento y de aliento Por el espíritu de aquel mensaje tan
lleno de emotividad como de fe en el futuro.
Los acontecimientos que siguieron justificaron aquella confianza en el porvenir de la Patria, fincado en la libertad y la independencia.

•
472

Siguiendo la norma fijada queda algo más que decir sobre lo acontecido
después de la rendición de Puebla. Un suceso así tenía que despertar el
interés general, tanto de los mexicanos leales a su bandera como de los que,
a pesar de haber nacido aquí la pisoteaban, por Wl resentimiento proveniente
de la derrota que habían sufrido. No tuvieron los conservadores la entereza
suficiente para conformarse con la voluntad del pueblo, que en forma patética los había repudiado.
Iniciaban ahora una cruel, despiadada y vergonzosa venganza. Haciendo
causa común con los invasores trataban de entregar a Francia, personificada
entonces por Napoleón III, el pequeño, a la Nación Mexicana.
Veamos algo de lo que fue pasando después del glorioso desastre. El periódico El Monitor de 1a Capital, publicó la siguiente información :
"Por conductos fidedignos, sabemos que Forey determinó establecer un
Ayuntamiento a su modo en aquella ciudad; y que un tal Pardo, vecino de
Puebla, quedaba nombrado -no de Prefecto como había querido- sino
de agente subalterno o comisionado de policía de Forey, para darle cuenta de
todo.
"Con profundísimo sentimiento hemos sabido que el Sr. González Ortega
y otros Generales, salieron por fin, en diligencia, de Puebla, rumbo a Vera•
cruz; para lo cual Forey, creyendo sin duda deslumbrar al País con su esp]en.
didez) mandó suministrar a cada General 21 pesos, que rehusaron dignamente nuestros valientes.
"A los oficiales se les ministraron tres pesos, que también rehusaron.
''Los oficiales, al ser sacados de Puebla, emprendieron la marcha vitoreando la Independencia y la libertad y cantando el himno nacional, pero los
Franceses los hicieron callar.
"Se confirma la noticia de que los traidores que entraron al principio a
Puebla, comenzaron a ejercer sus venganzas de costumbre, pero los zuavos
se los impidieron y los hicieron salir de la población.
"El traidor Almonte hace un papel muy ridículo y desairado, y se pasea
triste y cabizbajo por las calles de Puebla.
"D. Antonio Haro y Tamariz está también en Puebla, pero se mantiene
retirado de Almonte y de Forey, con quienes dice no estar ya de acuerdo."
El comentario coloca a los mexicanos que propiciaron la intervención francesa, en la condición que les corresponde. Siento tanto horror por el calificativo "traidores" que no me atrevo a escribirlo por mi cuenta, aun cuando
considero que lo merecen quienes hacen causa común con los extranjeros
que, con o sin razó~ hacen la guerra a la Nación.
Otra información del periódico El Siglo, del 25 del mismo mes de mayo
habla de la llegada de algunos jefes y generales que lograron evadirse. Dice
la nota:

473

�"Ahora que han llegado a esta ciudad algunos de los Generales y jefes
del Ejército de Oriente, que más se han distinguido en la defensa de Puebla,
nos parece conveniente que el Ministerio de la Guerra procurara completar
la historia de las operaciones militares, pues como recordarán nuestros lectores, durante muchos días faltaron noticias en México de lo que pasaba
dentro de la plaza asediada, y desde que avanzó el Ejército del Centro el
día 5, no se volvió a saber absolutamente nada.
"Seguros estamos de que en todos los hechos que hayan ocurrido. nada

ha de haber que no sea glorioso para la República, y que el consentimiento
de la verdad servirá para estimar mejor el heroísmo del Ejército de Oriente
y para inflamar más el espíritu público con tan buenos ejemplos.
"Se dice que en los últimos asaltos, todos cumplieron con su deber, y que
se distinguieron como siempre los Generales, de la Llave, Díaz Patoni, habiendo casi concluido las tropas de Durango que mandaba este último, y
en las que hubo muchos episodios del más admirable valor.

"Del general Díaz se refiere que aparecía en todos los puntos de peligro
animando a los soldados y conduciéndolos al combate.
"Nos parece, pues, necesario, que el país sepa hasta los menores incidentes, de Ja heroica defensa de Ja inmortal Zaragoza, ya que estos hechos forman un tesoro de gloria para la República."
Puede calificarse esta nota de eufórica: sin embargo, si se analiza desde
el punto de vista estratégico, el sitio de Puebla, se estará de acuerdo con
tantos elogios. En realidad, los incidentes a que dio lugar el sitio y su desenlace, hacen de este hecho de armas un singular acontecimiento.
Tener el ejército francés un número mayor de tropas, disponer de mejor
armamento y abundantes municiones, además de contar con el aprovisionamiento de víveres a discreción, a lo que es de agregar los contingentes de
jefes, oficiales y soldados experimentados en las incidencias de la guerra
le daban al sitiador una enorme ventaja. Se aprecia ella tomando en cuenta
la carencia de buenas armas y parques, la escasez de víveres, medicinas, médicos y equipos necesa1;os de hospitales. Si a esto se agrega la situación de
los combatientes para moverse entre escombros, muertos y heridos, respirando
un aire contaminado con las inmundicias acumuladas durante dos meses de
continuos asaltos, rechazados siempre con supremo valor, entonces cabe pensar en que la euforia tiene sólida razón de existir, cuando todavía se estaban
recibiendo noticias de aquella increíble hazaña
En cuanto a los prisioneros que llegaban a México, formaron una gran
cadena. Unos primeros y otros después fueron saliendo del cautiverio, y como buenos mexicanos, de temple de acero, volvieron a enrolarse en las fuerzas republicanas para seguir combatiendo para la salvación del país.

474

Al salir Juárez de México rumbo a San Luis Potosí las versiones más descabelladas principiaron a circular en la Capital de la República. Era tal la
desorientación que tan aturdidos aparecían los liberales como los conservadores. Y tan de difícil apreciación es la medida adoptada por J uárez, que
todavía a la distancia de un siglo hay quienes opinan que debió el Gobierno
Republicano resistir, igualando o superando la acción combativa de González Ortega en Puebla.
Sobre todas las especulaciones que en la materia se han hecho, se imponen
los hechos. Porque sobran argumentos de orden político y militar para acreditar la conveniencia de resistir, como también abundan .las razones de todo
orden para estar de acuerdo con la determinación de Juárez al abandonar
el asiento lógico de los Poderes. Y puesto que no podemos combatir el orden de los acontecimientos, haremos_ referencia, sin más rodeos, a las repercusiones sobre la rendición de Puebla.
Aun tratándose de este l1echo concreto hubo discrepancias, tanto en lo
que se refiere a la posibilidad ele romper el sitio cuanto a la intención de
llyvar refuerzos a los sitiados.
"No seremos nosotros, dice don Justo Sierra, quienes tratemos de paliar
el error cometido por el Gobierno de Juárez al ordenar la introducción de
convoy, operación imposible según el arte. ¿ Y para qué era el convoy? Sólo
para prolongar veinte días, a lo sumo, la resistencia de la ciudad."
Las predicciones no siempre dan en el clavo. Y aquí se trata más bien
de conjeturas de hechos consumados. Forey creyó al iniciar el sitio de Puebla que sería cuestión de diez días para posesionarse de la plaza, y sin embargo apenas si lo consiguió después de 62 días de constantes asaltos, que
le costaron grandes pérdidas de hombres para al final conquistar ruinas y
multitud de problemas.
Y sigue comentando el caso don Justo: "El Presidente había llegado al
cuartel general del Ejército del Centro, con su Ministro de Guerra para
sostener el acuerdo que empujó a Comonfort hacia el desastre. Ese ejército
había permanecido en la inacción, clavado allí por la seguridad que tenía
Comonfot de que Puebla no resistiría ni los ocho o diez días que le daba
Loizillon comenzó a moverse sólo para entregar sus miserables reclutas al
cañón enemigo. El 7 de mayo pernoctó en San Lorenzo, y a la madrugada
del día siguiente fue sorprendido. . . a pesar de eso, no se perdió todo el
material, y se salvó parte de 1a tropa, por azares que impidieron el cumplimiento de órdenes inverosímilmente desatinadas del Cuartel Maestre fw1ción encomendada a un viejo militar, el general D. José María Yáñez."
En la guerra alguien gana y alguien pierde. No se puede pensar en los
empates. Para Comonfort aquella derrota significaba un percance doloroso.
Después de su desdichada repulsa a la Constitución, que él mismo había

475

�jurado respetar y hacer respetar como Presidente de la República, después
de su caída de este alto puesto, de su destierro y de la dura controversia
con don Benito Juárez para cooperar nuevamente en la causa liberal, y lograr su objetivo mediante la ayuda decidida y decisiva de don Santiago
Vidaurri, señor del poderío del noreste, tenía el propósito de actua:r donde
su capacidad le permitiera para realizar proezas de tal magnitud que por sí
mismas lo reivindicaran ante la Nación.
Quiso el destino que en esa primera gran oportunidad se eclipsara su sol,
al conseguir en lugar del triunfo una severa derrota.
La forma despectiva de mencionar a los soldados como ''nllierables reclutas" no corresponde a la realidad, porque eran de lós mismos que habían
triunfado en Puebla el 5 de mayo y en la de Calpulalpam. De acuerdo en ello
está don Justo cuando dice: "Y esos ejércitos formaron al fin el que, adiestrado en la derrota, conquistó la victoria en las gloriosas etapas de Peñuelas
y el Sur de Jalisco, de Silao a Guadalajara, de Guadalajara a Calpulalpam".
(]uárez: Su Obra y su Tiempo}.

Y con la elocuencia de una firme convicción que es pregón de entusiasmo,
que brota sin limitaciones claudicantes, leemos:
~'La fracción reformista sobrenadaba; era inexperta, bulliciosa, g1itona,
mascadora de clérigos, con la precisión con que el rey de los infiernos del
Dante masca a Judas; en el fondo, resuelta a sacudir hasta en sus cimientos
al mundo añejo, a arrancar el árbol de la tradición, a hacerlo arder como
leña vieja; en el fondo, dispuesta al sacrificio por las ideas, capaz de morir
como Leandro Valle, de pelear como Porfirio Díaz, de hablar como Altamirano, de pensar como Ramirez, de cantar como Prieto, de triunfar como
Zaragoza, de escribir como Zarco, de entusiasmar como González Ortega,
de creer como Juárez. Esta brillante flora del océano popular trataba de solidificarse, de formar masa con el pueblo, cuyo derecho proclamaba y euyo
porvenir creaba, trataba de convertirse en un grupo nacional transformando
el credo de la Reforma, como se decía en todas las tribunas de aquellos años
tumultuosos, en la religión política de la Patria; tarde se hubiera logrado,
quizás nunca, sin las crisis formidables por la intervención: ella, removiéndolo
todo, hizo del sentimiento refonnista y el nacional una cosa sola."
¿ Qué significaba entonces la derrota de Comoofort en aquella ocasión?
Un tropiezo, agregado a otros muchos, y a los que estaban por venir durante los dos años siguientes. Cosa es, simplemente, de considerar que sucedió lo mejor que podía haber sucedido. De haber logrado Comonfort
entrar a Puebla, ¿qué hubiera sucedido entonces?
Es difícil fijar las consecuencias. Se jugó una partida difícil en el ajedrez
de la guerra y se perdió. De haberse ganado tratándose como se trataba de

476

un moVllllento que no tenía las proporciones definitivas, podía resultar
conveniente para las siguientes operaciones, o tal vez consecuencias fatales.
Comonfort se encontraba emotivamente desesperado. Se daba cuenta cabal de que no contaba con los elementos necesarios de hombres y pertrechos
de guerra suficientes para enfrentarse en grande escala a un ejército más
numeroso, disciplinado, veterano en los menesteres de la guerra, y perfectamente armado.
Pero había sostenido numerosas acciones menores con el enemigo, tratando
de distraerlo con el fin de que González Ortega lograra una oportunidad
para romper el sitio; pero el invasor contaba con suficientes elementos que
le permitían distraer a miles de soldados en combates fuera del cerco de la
ciudad, sin descuidar un momento los efectivos que la rodeaban.
A pesar de todo, presionado por sus propios sentimientos de honor y por
las opiniones de sus superiores se aventuró a la arriesgada empresa. para
llevar víveres y pertrechos de guerra a los sitiados con los resultados dichos.
Queda, eso sí bien claro, que las fuerzas al mando de Comonfort no estaban inactivas, «clavadas" en sus posiciones. La mención de cuantos cambates sostuvo constan en la correspondencia continua que mantuvo con Juárez y el Ministro de la Guerra.
Se perdió la acción y eso es todo.
Bien conocida es la obra antipatriótica de don Francisco Bulnes, El Verdadero Juárez. Antipatriótica porque se va_.le de sofismas y de lucub~aciones
estratégicas para tratar de convertir a Juárez en un pobre hombi::e mcapaz
de gobernar a México, por su desconocimiento según él de ~ economía, la
administración pública y el arte de la guerra. En estas premisas, adornadas
con suposiciones a base de cátedras baratas, después su ~ritorio, ~loroso a
rosas recién cortadas, escribe cuanto se le ocurre para derugrar la figura de
Juárez, que la opini6n pública ha consagrado con el carácter de libertador
de la República.
Pero vamos al punto que nos ocupa. Lo de Puebla, en su segunda entrevista guerrera con los invasores franceses. Para Bulnes fue un error encerrarse
en Puebla para resistir un sitio, cuando debiero~ _em.~Iearse otros recursos
que la táctica aconsejó. Y sin cuidarse de los califacabvos _tacha al ge~eral
González Ortega de inepto, toda vez que podía haber segwdo una _sene_,de
operaciones que al señor Bulnes le parecen más conformes con la 51tuac1on.
y después de poner verde a González Ortega, c~,mo lechuga al, alcance de
los conejos. no tiene empacho en asegurar que el Gra~. &lt;:onzález ,Ortega
poseía cualidades para ser buen General: era valiente, energico y sabia mostrar voluntad inflexible".
¿En qué quedamos? El propósito de hablar de lo que no se entiende, o

477

�no se quiere entender, es apropiado para despeñarse por la pendiente de
las malas artes.

En el caso del lng. don Francisco Bulnes, hombre talentoso, que no conforme con la fama de que disfrutaba en los medios políticos y literarios, entraba, sin ser llamado, al ámbito de la historia¡ y lo hizo con pie cojo; pero
logró lo que buscaba, que la prensa se ocupara de él durante largo tiempo
por su libro ya mencionado, El V erdadero Juárez.
Tal vez en su fuero interno trataba de _halagar al general Porfirio Díaz,
cuya figura, con ser grande, se achicaba frente a la de Juárez, que adquiría
más y más personalidad a medida que el tiempo pasaba. No advertía Bulnes,
desde su butaca de la Cámara de Diputados, allá por 1904, que la glorificación de Juárez, al cumplir cien años de su natalicio, la verua preparando
precisamente el genera1 Díaz tal vez como desagravio a los ataques verbales
y de hecho, con las armas en la mano, que le había ocasionado en su afán
incontenible de llegar a la Presidencia de la República.
Este episodio provocado por Bulnes lo cerramos, pues ]a respuesta la tuvo
a Ja medida, de verdaderos historiadores, como don Carlos Pereyra.
Dejemos en San Luis Ptosí a don Benito Juárez y a su Gobierno reducido
al mínimo de personal para allegar algunos datos más al complejo problema
de la defensa de Puebla y de la ciudad de México. Se trata de datos de
primera mano pues copiaré algunos párrafos de las cartas que por esos
tiempos llevaron propios a lomo de caballo.
Retrocediendo un poco en el tiempo vale la pena dar a conocer algunos
párrafos de las cartas cambiadas entre Comonfort y Vidaurri las que ilustran
mucho en esta contienda, pues constituyen documentos de gran valor histórico puesto que se refieren a los acontecimientos que estaban sucediendo, en
los que ambos eran actores en forma _prominente, además de que, tratándose
de comunicaciones personales, lo que en ellas se dice es producto de la impresión espontánea, que no está sujeta a las normas oficiales de carácter
público.
Por ejemplo, en carta amplia que envía Comonfort desde la capital el 3
de enero de 1863, después de condolerse de la situación que priva en Tamaulipas y en Nuevo León expresa: ''Yo me desvivo por poner a esta Capital en estado de hacer una defensa digna de la Nación; pero tropiezo a
cada paso con el invencible obstáculo de la horrorosa miseria que por todas
partes nos persigue. En fuerza de afanes y del más arduo trabajo logro mantener bien que mal Jas Divisiones de este Cuerpo de Ejército: pero esta
lucha continua que no me deja tiempo para dormir ni para comer ha
arúquilado mi salud. Desde hace días he vuelto a padecer los efectos de las
enfermedades que adquirí en la carta y esta circunstancia que se presenta

478

en los momentos que requieren por mi parte la mayor actividad, me tiene
sumamente mortificado.
"Las fuerzas del Estado siguen bien y animadas para la campaña que
estamos próximos a emprender: pero mi ansiedad es extrema al considerar
las escaseces que sufren, y que me esfuerzo en aliviar todo lo que me es
dable.
"En fin el momento decisivo se acerca y yo muy pronto saldré con la
División de reserva, compuesta en su mayor parte de las fuerzas de Nuevo
León, para ponerme en el caso de ayudar en lo posible, las operaciones del
Ejército de Oriente. Por la reseña que se le manda verá Ud. las posiciones
que están ocupando los franceses quienes ya han emprendido su movimiento
sobre Puebla, suponiéndose que en todo el curso de este mes atacarán a la
Pla2a.
"Mis hijas, gracias a Dios, siguen buenas según me escriben y debiendo
a usted como siempre, las más finas atenciones."
Queda así, sobriamente, pintada la situación por Comonfort. Poco puede
esperarse de quienes están obligados a defender el suelo mexicano. Sin
embargo, en conocimiento de que van al sacrificio, no escatiman esfuerzos y
hacen frente a la situación arriesgándolo todo.
Por su parte, Vidaurri habla de calamidades, de escasez de elementos
para la guerra, de la inutilidad de su propósito de enviar a México 4 cañones de que carece, y en fin, principia un regateo sospechoso sobre sus
planes futuros.
En otra carta de Comonfort, fechada el 21 del mismo mes de enero hace
una minuciosa relación a Vidaurri de cuanto está sucediendo, en especial de
la situación que guardan los contingentes de Nuevo León: Rifleros de Nuevo León, 3er. Regimiento de Parras, Lanceros de Monterrey, Rifleros de
Infantería mandados el primero por el coronel Quiroga; el segundo por el
coronel Piñón; el tercero por el coronel Gorostieta; quedando los tres cuerpos
al mando del coronel Quiroga.
Se explica esta predilección de Comonfort por Quiroga, puei se siente
muy obligado con Vidaurri por el empeño, que llegó a la terquedad, para
que Juárez olvidara su defección de la causa liberal al desconocer, siendo
Presidente de la República, la Constitución. Además sus hijas, desde que
llegó a Monterrey, estaban al cuidado de Vidaurri quien las atendía con esmeros y "puede Ud. confiar -le decía- en el fraternal cariño que les
profeso y en la estimación a que son acreedoras por sus buenas prendas.
Viva Ud., pues, tranquilo respecto a ellas y descanse en mis ofrecimientos."
Y termina Vidaurri su carta con estas expresiones: "Sabe Ud. cuánto lo ama
este amigo, hermano y servidor."

479

�No hab'ta exageración en las palabras de Vidaurri si nos atenemos a la
protección sin limites que proporcionó a Comonfort y a su familia cuando
lo recibió y atendió en Monterrey al regresar del destierro. Siguiendo a esto
una serie de correspondencia con Juárez ante su exigencia para que lo aprehendiera y remitiera a México para procesarlo por su defección. Durante
esta controversia, que llegó a momentos de encono logró Vidaurri la autorización tácita de J uárez para que continuara en el país, y a poco caminar
lo incorporó al Ejército Republicano, distinguiéndolo con los más altos puestos, como el Jefe del Cuerpo del Ejército del Centro y Ministro de la
Guerra.
La correspondencia entre Vidaurri, Juárez y Comonfort es continua. Los
tópicos principales en esos momentos se relacionan con la guerra en contra
de las fuerzas francesas. Vidaurri en varias ocasiones se lamenta de no poder
complacer al señor Presidente1 que desea se le remitan cuatro cañones que
debían traerse desde Tampico, que al fin llegan a Monterrey, en ''desastrosas
condiciones", agregando que "Jamás me he visto tan afligido como ahora,
ni tan temeroso de que se atribuya a abandono, disimulo o se me haga
cualquier otro cargo inmerecido y lo único que me tranquiliza es que he
estado dando continuos y repetidos partes de cuanto ha ocurrido en este desgraciado negocio, en el que se han estrellado mi paciencia, mi constancia
y el decidido empeño por situar en esa la artillería de Tampico; que con
razón quena yo que se transportara toda aunque fuera a Ciudad Victoria.
Suplico a Ud. hable sobre este particular, con el Sr. Juárez; y persuádalo
de mi adhesión y de mis afanes; pues este asunto me causa repetidos insomnios."
Por su parte, Comonfort le informa de todos sus movimientos encaminados a detener el avance de ]os franceses en Puebla, y le dice que debe estar
tranquilo por lo de los cañones, "per-0 hay además -agrega- la circunstancia de que el señor Presidente hace a Usted la justicia que merece y lejos
de acusarlo está satisfecho de su conducta eficaz y patriótica. Así me lo
ha manifestado hace pocos días, cuando con motivo de su venida a Puebla,
le hablé sobre el particular".
Hasta esos momentos Vidaurri se mostraba adicto a la República. Seguía
con marcado interés el encuentro de los dos ejércitos en Puebla. ¿ Qué pensaba sobre el resultado?, ¿cuál sería su reacción? Antes de ello, casi en vísperas de iniciarse el sitio, decía: "Satisfactorio es el brillante estado que
guardan nuestras fuerzas defensoras de la independencia nacional, y aliento
la halagüeña esperanza de que se cubrirán de gloria salvando la nacionalidad."
Con fecha 17 de mayo, precisamente el mismo día eo que el general González Ortega rendía Puebla al general Forey, escribe el general Comonfort a Vi-

480

daurri muy extensa carta. Por supuesto que no se habían recibido noticias
en México de este lamentable acontecimiento, por eso no hace referencia
de él.
Menciona el descalabro que sufrió al pretender introducir un convoy de
víveres a Puebla, cumpliendo disposiciones del Secretario de la Guerra.
'Esta orden -dice- equivalía lisa y llanamente a encomendarme derrotase yo con ocho mil hombres y en campo raso, al ejército invasor, desalojándolo de sus posiciones ret.rincheradas y rompiendo a viva fuerza el sitio
de la plaza. Estas observaciones así como las consecuencias trascendentales
que debían seguirse las hice presentes repetidas veces al Ministro de la Guerra, procurando hacer comprender lo aventurado de una empresa que con
tan poco fundamento se suponía realiwhle. . . Mas fue inútil y las órdenes
terminantes que recibí en contestación fueron de cumplir a todo trance lo
dispuesto."
Agrega sobre este asunto, de suma importancia para la guerra y para su
prestigio militar, que tomó todas las precauciones del caso para cumplir las
órdenes recibidas; pero en sobre cerrado dejó constancia de sus observaciones
a efecto de justificar su actitud. "Marché, pues -&lt;'!J..'])resa- , condenado como antimilitar, a todas luces, a cumplir la referida expedición, y lo que es
peor aún, teniendo el sentimiento de oírla también condenar por la mayor
parte de los jefes que iban a mis órdenes: tal es a veces la triste situación
del soldado sumiso y obediente."
Surge una interrogación: ¿ Por qué Comonfort informa de manera tan
amplia a Vidaurri? La contestación es obvia: porque se sentía obligado con
el amigo que había arriesgado su posición frente a Juárez en los momentos
más difíciles de su vida. Creía que era cuestión de conciencia que su
amigo supiese que en ningún momento lo había defraudado y que era fiel
y seguía siéndolo de la República encarnada en Benito Juárez.
Para quienes, como Bulnes, achacan la derrota de Comonfort a su impericia, hubieran cambiado de opinión al conocer el fondo real de la cuestión
y Admirarían a Comonfort al enterarse de estos pormenores: "Lo único
que le haré presente es: que rechazada la primera División y en dispersión
parte de la 2da., Ja Providencia obrando un milagro en favor de la causa
santa de México, me permitió evitar un desbandamiento general en los momentos que parecía iba a realizarse: formé en seguida y bajo los fueros de
los franceses una segunda línea de batalla que detuvo a aquéllos cuando
esperaban coronar su triunfo con la destrucción de todo el Ejército del
Centro."
La relación toca los puntos de mayor importancia. Para Comonfort aquella desafortunada intervención le había producido un efecto terrible en su
dignidad de soldado, pero sin quebrantar su decisión de continuar en las
481
li31

�filas republicanas, aceptando de buena gana cualquier sacrificio, y así lo
comunica con toda sencillez. "En vista de esto y en obsequio del núsmo Gobierno, cuya acción en beneficio de la defensa nacional deseo facilita~ .~or
todos los medios que estén a mi alcance y haciendo todo género de sacnfic1os
he creído deber renunciar al mando del Ejército del Centro para que se
llene ese vacío de manera que el nuevo Jefe encuentre entre sus subordinados la homogeneidad y armonía que yo no encuentro.
''El Gobierno ha nombrado para ese puesto al Gral. Don Juan José de
la Garza."
Por supuesto que le rinde un especial informe de las fuerzas de Nuevo
León, con mención obligada del coronel Julián Quiroga. Y concluye su carta
con este renglón que encierra su estado de ánimo: "Mi conciencia está tran.
, "
quila, aunque 1acerndo IDl corazon.

•
Dejamos en este punto lo relativo a la correspondencia entre Comonfort
y Vidaurri, la que pone en claro lo que sucedió con el Ejército del Centro,
enviado al mando de Comonfort, con el fin de ayudar al general González
Ortega, gue se encontraba encerrado en Puebla, en virtud del cerco que
había ejecutado Forey con más de 36 mil franceses.
De lo que transcribí se puede advertir la lealtad ?e Co_monfort ~ Juárez,
y la íntima amistad y cariño que le profesaba a V1daurn. Pero bempo es
ya de que nos incorporemos a Juárez en San Luis Potosí, en donde lo dejamos instalado.
Al renunciar el general Doblado como Secretario de la Guerra, por su
preocupación de su Estado, a donde se va para preparar a su gente, a efecto
de hacerle frente a los franceses, don Benito Juárez designa en su lugar
al general Comonfort, quien acepta el puesto a pesar de sus enfermedades
reumáticas, que a veces lo incapacitan para caminar; pero aduce que antes
que su salud está la Patria.
El día 12 de noviembre de 1863, poco después de hacerse cargo de la
Secretaría de Guerra, sa1e con destino a Querétaro con el fin de inspeccionar las fuerzas al mando del general Negrete. En Chamacuero cae en una
emboscada que le tiende el guerrillero Sebastián Aguirre resultando muerto.
La pequeña escolta que lo acompaña es aníquilada. Termina así la vida
de un hombre pundonoroso, honesto y valiente, cuya bondad lo llevó a cometer faltas graves.
Quedan en San Luis el licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, don Guillermo Prieto y don José Ma. Iglesias, este último Ministro de Hacienda.

482

Iglesias era un escritor de alta categor.ía por su cultura y su firme apego
a las ideas de libertad e independencia, fundamentales de la doctrina liberal.
En abril de 1862 principió a escribir sus impresiones sobre Jos acontecimientos desarrolJados en México, que reunidos en un volumen titulado Revistas Históricas sobre la Intervención Francesa en Mé."'ico, constituyen un
legado histórico de incalculable mérito.
De este libro copiaré algunas menciones muy interesantes &amp;obre la renclición de Puebla. Tienen el mérito de tratarse de descripciones sobre hechos
recientes captados por el escritor, con la fidelidad que se desprende de
las versiones de numerosos testigos presenciales, de participantes, y de documentos fehacientes. Es así como se advierte de ru lectura el sabor de la
verdad y de la justicia.
Expresa el licenciado Iglesias:
"La ínclita decisión de los defensores de Zaragoza, llenará de asombro al
mundo, así por su sublimidad, como por tratarse de un hecho inaudito
en los anales militares. La defensa de la plaza había sido ya demasiado
heroica, para que sin mengua del decoro se aceptaran las condiciones de
práctica universal en casos semejantes. En el sitio, de duración igual al segundo de la Zaragoza situada a los mái~enes del Ebro, habían abundado hazañas merecedoras de eterna remembranza. Cuando está ya a salvo el honor
militar, se busca en una capitulación honrosa la concesión de garantías personales para una guarnición obligada a rendirse. Estaba reservado a los
s~ldados mexicanos, después de haberse batido con heroicidad, dar el insigne
ejemplo de una abnegación patriótica que les hizo olvidarse de sí mismos
para que fuera m~nos fructuoso el accidental triunfo del enemigo extran-'
jero.
La caída de Puebla, corona espléndida de un triunfo memorable, será
en la historia de México una página escrita con diamantes.
"La ciudad altiva, ocupada, pero no tomada; rendida, pero no vencida,
vio entrar por sus calles a los soldados del emperador, en unión de los
traidores, que fueron apedreados sin que lo impidieran sus aliados, de quienes son vistos con merecido desprecio ...
"Los generales presentes hicieron constar por escrito su renuncia a firmar, tanto por prohibirles las leyes de la guerra aceptar compromisos que
menoscabaran la dignidad del honor mi.litar, como por prohibírselo también
sus conciencias y opiniones particulares...
"Irritado sin duda de tanta firmeza el general enemigo, tomó entonces
Ja determinación de sacar a los recalcitrantes rumbo a Or.izaba y Veracmz.

483

�¿ Qué se propone hacer con ellos? Si en virtud de la resistencia que han
mostrado, piensa conservados en prisión segura, para que no vuelvan a

empuñar las armas en su contra, como han protestado hacerlo, está en su
derecho ciertamente. Pero si va a mandarlos a la Martinica, según se ha
anunciado ya, cometerá un acto de barbarie...
"La falta de compromisos por parte de los prisioneros de Zaragoza, los
ha puesto en aptitud de escaparse, para seguir restando sus importantes
servicios en la presente guerra de independencia. Asi lo han efectuado ya
muchos de los jefes y oficiales y aun algunos de los generales, habiendo
llegado de éstos a ]a capital los C. C. Berriozá.bal, Díaz, Negrete y Régules."
La interesante relación que hace el licenciado Iglesias corresponde a las noticias de los mismos jefes y oficiales que lograron evadirse durante los últimos
días del mismo mes de mayo. A este particular menciona que: "De los oficiales que han recuperado la libertad, unos ochenta la lograron en la hacienda
de los A1amos, salidos ya de Puebla, echándose sobre ]a fuerza que los custodiaba. En este acto de arrojo perecieron dos o tres de ellos ...
''Los generales han salido en coche. La opinión más generalizada es que
se les conducirá a Francia hasta la conclusión de la guerra."
Interrumpiendo la viva descripción del licenciado Iglesias, cabe hacer algunas
pertinentes consideraciones: El general Forey quedó tan profundamente impresionado con el desenlace del .sitio de Puebla, y con la actitud digna
y patriótica de los generales, jefes y oficiales, a pesar de su cautiverio, que
cabe pensar en que su actitud de rudeza era simplemente de forma y no
de fondo.
En efecto así lo hace entender el hecho de que los prisioneros de alta
jerarquía se evadieran en número importante y unos cuantos ellas después
de la rendición de ]a plaza. Hay que tener en cuenta, para formular un
juicio más o meQos exacto, que Forey empleó recursos amables para granjearse la amistad o cuando menos la buena voluntad de los prisioneros,
agasajándolos primero con vino, y a la hora de salir de Puebla rumbo a
Vera.cruz, con algo de dinero, que altivamente rehusaron aceptar.
Es de pensarse que Forey sintiera contrariedad y disgusto por aquella actitud
tan radical, cuando les brindaba la oportunidad de suavizar las mol-e,5tias
del cautiverio. En consecuencia es indicado que hubiese tomado todas las
providencias del caso para la seguridad de los prisioneros, y de acuerdo con
los hechos no sucedió así.
Cabe, ante tal situación, escoger entre estas dos proposiciones: Forey, como militar, era un pobre diablo, o Forey, antes que militar, era sensible
a los hechos heroicos.
En mi concepto¡ todo hace suponer que la contextura espiritual de aquel
484

experimentado militar encaja en el segundo presupuesto. De otra manera,
habría que colocarlo en la categoría de Wl recluta.
Terminada esta disquisición seguiré presentando los comentarios del licenciado lglesias, que en mi concepto contienen una gran dosis de conocimientos
que podernos llamar de primera mano, sobre 1a caida de Puebla.
Escribe Iglesias en su diario en el mes de junio -1863-: "El inesperado
desenlace del sitio de la moderna Zarag&lt;YLa, así como otros motivos muy importantes, no permitieron que se hiciese efectivo el proyecto de defender
a México con todo el empeño deseado. Ni ]as fortificaciones estaban todavía
concluidas, ni se contaba con el número de piezas de artillería necesario
para la extensa área en que debían colocarse, ni la fuerza armada era
la competente para la magnitud de la empresa, ni se había hecho el acopio
de víveres indispensables para evitar la repetición del triste acontecimiento
que había hecho sucumbir, a pesar de su heroísmo y de sus proezas, al inmortal ejército de Oriente...
"También habría sido una locura imperdonable hacer inevitable la pérdida de los poderosos elementos de guerra que a su disposición tenía el
supremo gobierno, y que si bien eran insuficientes pal,} la defensa de la
capital de la república, tenían en cambio un valor inmenso, reservados para
la continuación de la campaña...
"Publicóse, pues, un decreto en que, declarándose a San Luis Potosí capital interina de la República, se acordaba la traslación a ella de los supremos poderes..."
Se emprendió la marcha sin precipitaciones, sin temores y :;í con un gran
espíritu combativo. Las penalidades del viaje se compensaban con la actitud
del pueblo en general. "Su marcha -escribe Iglesias- hasta San Luis fue
una ovación no interrumpida, en que autoridades, fuerzas armadas, particulares y pueblo, se esmeraron en tributarle las más inequívocas demostraciones de aprecio y respeto. Adornos de casas. iluminaciones, músicas, cohetes,
salvas, banquetes, discursos, cuantos testimonios de afecto son imaginables,
producidos con profusión en el tránsito por los cuatro Estados: México, Querétaro, Guanajuato y San Luis.

•
Entre los escritores :mexicanos de fines del siglo pasado y un tereio del
actual,
se destaca, entre los más famosos, don Victoriano Salado Alvarez,
..
mJusta y lamentablemente olvidado o casi olvidado.
Nació en el pueblo de Teocaltiche, Jalisco, en 1867 y murió en México
en 1931, cuando había cumplido 64 años de edad. Su producción literaria
fue muy abundante. Escribió varios libros filosóficos, históricos y literarios

485

�y millares de artículos en revistas y periódicos. Ocupó puestos oficiales de

importancia, como Subsecretario de Relaciones Exteriores, Diputado y Senador del Congreso de la Unión, y Embajador en varios países.
Vayan estos datos como presentación de una positiva autoridad en materia histórica y literaria a efecto de que se dé la categoría que corresponde
a lo que transcribiré sobre el general González Ortega, de su famosa obra
Episodios Nacionales comprendida en 14 volúmenes, referentes a los más
destacados sucesos históricos de México, acaecidos de 1851 a 1867. Queda,
pues, comprendida la etapa de la Intervención Francesa.
Si!!l.Úendo
Salado Alvarez el estilo de Pérez Galdós, en sus Episodios Na::,
cionales, presenta con maestría la historia novelada en forma amena, atractiva, sin apartarse de la verdad, de la participación del general Jesús Gon1..ález Ortega en el sitio de Puebla.
Pero, a guisa de presentación de este gran general, procede hacer un
lugar distinguido a la sal y la pimienta con que adereza don Victoriano
sus sabrosos relatos. Vayan como prueba los recuerdos que le adjudica al
personaje que teje y desteje la malla de los sucesos. Dice:
"El 20 de diciembre llegamos a Arroyo Zarco (1860) y supimos que
desde tres días antes estaba aHí el Cuartel General. Mi primer deseo íue
ocurrir a saludar a González Ortega, a quien quizá he dicho ya que conocí
en sus tiempos de estudiante, pues apenas había entre nosotros unos cuantos
años de diferencia. La recepción que me hizo el famoso "curro" fue tan
cordial y cariñosa como si el día anterior hubiera dejado de embmarse en
el menguado barraganciUo con que le había conocido y que él terciaba
con aire de caballero de las Cortes de los Felipes; pero habían pasado tantas
cosas que ganas me daban de negar la identidad entre aquel general que
simbolizaba las esperanzas de nuestro partido y el muchachuelo tracista, maleante, que había conocido en las aulas.
"¡ Y vaya si era maleante y tracista el gran soldado! Una vez ...
"Pero procedamos por orden, que quizá exprimiendo la memoria logre
decir de González Ortega algo que no ande en los manualitos de Historia
ni en las biografías oficiales.
"Jesús González Ortega había nacido en una hacienda llamada San Mateo
Va1paraíso, propiedad de los condes de este título y después de los marqueses de Jaral de Berrio. Resultó el chico avispadillo y modosito, y su padre,
don Laureano, se propuso darle educación científica. Ya se sabe; en aquel
tiempo no se comprendía que un niño fuera a propósito para las letras sin
que se pensara luego en hacerle cura o por lo menos abogado.
"Desgraciada o felizmente, el padre de nuestro chico acabó con sus cortos
recursos o perdió su colocación de mayordomo de hacienda y fue necesario

486

enviar por Jesús, que tuvo que seguir la triste canera de estudiante destripado: Hoy dependiente de comercio, al otro día empleado en finca de campo
y al siguiente curial del Juzgado de paz o secretario del Ayuntamiento.
'De todos esos destinos el que tocó a González Ortega fue el de curial,
y asesorando al alcalde, que de seguro lo era algún tendero de posibles, sorprendió a nuestro hombre la revolución de Ayutla ...
"Triunfó la revolución y Ortega cambió el puesto de secretario del Juzgado de paz de Santa Maria del TeuJ par el de secretario de la Jefatura
Política de Tlaltenango, que servía un buen patriota y viejo soldado que se
llamaba don Ignacio Méndez Mora" ...
Sigue el relato sobre las alternativas de González Ortega en sus menesteres covachuelistas, cuando recibe el Jefe Político la consigna para hacer
las elecciones de diputado local, y conociendo la habilidad de su secretario
le encomienda la delicada a la par que sencilla misión, y resultó que "el
rábula, como se dice con frase vulgar y gráfica, se comió el mandado, y en
vez del politicastro provinciano que estaba previsto administrativamente, resultó diputado el propio don Jesús GonzáJez Ortega'.
A esta habilidad, digna de aplauso por cuanto rompía la consigna electoral, aun cuando fuese en mínima parte, había que agregar según Salado
Alvarez, su aplicación a "dos cosas, las únicas que amó en la vida, la poesía
y las mujeres; pues a la gloria y a la libertad que también le atrajeron
con su señuelo irresistible, se aficionó nomás porque eran dos mujeres" ...
Sigue el narrador mencionando conquistas y reconquistas del valiente militar, poeta y escritor para explicar que "esta digresión o lo que se IJame,
no es ociosa, pues el tipo de estos chinacates amorosos y valientes lo fue
González Ortega, de quien decían sus amigos que era el terror de los hombres y el encanto de las mujeres'' ...
Siendo Diputado González Ortega del Congreso de liU Estacfo, Zacatecas,
acreció la revuelta conservadora, que había adornado con lauros la cabeza
fuerte y ágil de Miram6n. De triunfo en triunfo estaba por llegar a Zacatecas, y en tal trance autoridades y vecindario se disponían a entrar en
arreglos con el audaz reaccionario. En tales condiciones González Ortega
se autonombra Gobernador del Estado y.•.
"Saliendo de Zacatecas empezó su carrera de administrador y de soldado,
reuniendo hombres y dinero, decretando medidas extremas contra la reacción
y luchando sin cesar por su credo. Y entonces se vio algo raro y que parecía
como cuento: El pobre tinterillo, el hijo de un administrador de hacienda,
el poetastro abundoso y Ueno de verba, se convirtió en un genio de la guerra.
Ignoraba Jo que era el flanco derecho y el flanco izquierdo, y había obtenido
contra el talento y la ciencia de Miramón la brillante victoria de Süao, en

487

�que con intuición maravillosa adivinó cómo había que vencer al gran soldado
conservador.
"Y es que todo lo tenía Ortega: el ardimiento de los héroes, la clarividencia de los genios, la atracción de los conductores de hombres, la hidalguía
de los paladines y la tenacidad de los f én-eos zacatecos que detuvieron el
paso de los conquistadores por tantos años." ...
Magnífica semblanza con briznas de biografía del héroe abatido, pero no
humillado, en el sitio de Puebla.

•
El amplio escenario en el que se desarrolla el sitio de Puebla: 36 mil franceses, acompañados de acomplejados mexicanos que han renegado de su
patria, rodean la ciudad metidos hasta el pescuezo en las fosas que han
abierto en varias líneas mantienen con cañones y fusiles el fuego sobre la
ciudad ... Adentro, 20 mil soldados mexicanos defienden la plaza, haciendo
uso de cañones anticuados y de fusiles no muy buenos; carecen de alimentos
suficientes. de agua, municiones y servicios sanitarios. Pero ni así han sido
capaces los invasores de tomar la ciudad. Han pasado dos meses y sienten
la acción indómita de quienes pretenden a toda costa conservar la libertad
y la independencia.
Magnfüco panorama para don Victoriano Salado Alvarez. Pinta con vigor
y realismo numerosos cuadros, en los que se destaca lo blanco y lo negro de
la situación. Tengo que frenar la tentación de transcribir estos magníficos
brochazos, pues alargaría más de la cuenta mi relato. En esta razón me apoyo
para concretarme a decir que con fresca galanura menciona una serie de
anécdotas, en las que se advierte la entereza de los sitiados. Bromas, chistes,
corrillos en que se discute la forma de romper el cerco o aguantar la pelea
diaria al máximo; pero nada que menoscabe el honor militar ni la dignidad
del mexicano mexicano.
Llegamos así al punto crítico. Es el día 16 de mayo· la situación es ya
intolerable, se carece de todo y se impone una resolución. Reúne González
Ortega a sus generales, y después de un amplio cambio de impresiones se
acuerda evacuar la plaza mediante un acuerdo honroso con Forey, a cuyo
efecto se designa una comisión para que se entreviste con él.
Dejo a la amena descripción de don Victoriano las peripecias de este
singular episodio :
"El dieciséis de mayo la gente perecía de hambre, pero toda✓ia aguardaban los defensores continuar en su empeño, Miguel recibió un recado del
Cuartel General Estaba Ortega en su despacho, en unión de su indispensable
Mendoza; acaba seguramente de regresar de su diaria visita a los fuertes, re-

488

duetos, puestos y almacenes, pues todavía guardaba el capote militar que
se había puesto por la mañana. Vestía de color gris y llevaba un sombrerillo de fieltro; estaba pálido y nervioso, y se azotaba las botas con un foetecillo.
"¿Se llamó ya -preguntó con voz imperativa- a ese capitán de Guanajuato?
"Aquí Jo tiene usted, contestó Mendoza."

"Presente mi General --balbuceó Olirns, tocándo e el quepís.
"Bien -dijo el Jefe mirando apenas a Miguel- dele usted sus órdenes
- agregó dirigiéndose al cuartelmaestre- (Gral. González Mendoza) y despachen eso en seguida ... ¿Están listos Lalanne Togno? ...
"Salieron los cuatro caballeros rumbo al campamento francés, y Juego que
se anunció mediante Ias señas acostumbradas que llegaban parlamentarios
del ejército mexicano, salieron a recibirlos el capitán Verzin. del primero de
zuavos, un sargento de cazadores de a pie, llamado Delhonette, y dos soldados d~ cazadores de Africa. Con los ojos vendados atravesaron los parlamentanos una grandísima extensión de campo... Llegaron así al campamento del primer batallón de zuavos. El coronel Martín salió a recibirlos
mandó quitarles las vendas y dispuso comunicar al general Forey Ja pre~
sencia de los enviados ...
V~o la respuesta de Forey, y vendados nuevamente, se les guió a su presencia. Eran ellos el general González Mendoza, el coronel Lalanne, y los
capitanes, Olivos y Togno.
"Llegaron por fin al Cuartel General de Forey. Recibióles con exquisita
cortesía el jefe del Estado Mayor, Coronel D'Auvergne. El coronel era
alto, flaco, acartonado, rubio, de mal gesto, parecía un cartujo que por penitencia anduviera en el siglo, y en realidad era la vocación de D'Auvergne,
pues, atacado de una especie de locura nústica, tuvo que dejar el servicio,
años más tarde, por haber ido llevando una de las varales del palio del Santísimo en una procesión, vistiendo de todo uniforme y lleno de condecoraciones.
"Forey tenía fama de ser un sargentón. mas como amo de casa era irreprochable. Ofreció de nuevo un tentempié a los recién llegados, y como
rehusaron, les obsequió con un coñac que contaba más años que la monarquía francesa ...
" eñor ~eneral -dijo González Mendoza-, comisionado por el señor general en Jefe de la plaza de Puebla vengo a suplicarle nos conceda un
armisticio que sirva para dar fin a este sitio, que ya se prolonga demasiado ...
'¿ Ya para qué quiere armisticio el generaJ Ortega?

489

�Señor, como la situación, aunque soportable, empieza ya a ser dificil.
querríamos darle solución a un problema que en la actualidad no tiene
salida.

"Luego que Lalanne concluyó de traducir lo que decía Mendoza el francés exclamó dando un paseo a lo largo del cuarto:
"¡ Qué soportable ha de ser la situación! (y empezó a manotear con brusquedad). No hay en Puebla un grano de maíz, no hay un trozo de ca.me,
no hay un quintal de pólvora ... Se mueren ustedes de hambre, se acaban,
se destruyen ... ¿A qué conduce esta necia terquedad?
"El ejército mexicano ha demostrado que es valiente, que se respeta, que
conoce y cumple sus obligaciones ... ¿Qué más desea? Ha salvado su honor, ha detenido ( y puede envanecerse de ello) a un ejército que sus enemigos llaman el primero del mllndo, ha hecho prodigios de valor. . . Las
plazas modernas no resisten por más de treinta días; Jª han quedado relegadas a la historia las heroicas locuras de sitios sostenidos meses enteros ...
"Y bien -exclamó sacudiendo por un brazo al comandante- ¿ qué pretende
el general Ortega? Que exponga sus condiciones, que diga en qué forma
pretende salir; yo le concederé todo lo que desee, porque tengo facultades
para ello y porque para valientes como los de Puebla no hay cosa que pueda
parecer exorbitante.
"El general Ortega dijo serenamente Mendaz.a- pide salir de Puebla con
tambor batiente1 bandera desplegarla, annas listas, mecha encendida y la
provisión de cartuchos que se acostumbra por plaza. Solicita, además, que
no se le persiga durante dos jornadas en su camino hacia la capital de
la República.
¡ Oh! Todo concederé al general Ortega menos el que las tropas que
manda queden en actitud de continuar la guerra contra Francia; porque
esto no importará otra cosa que cambiar de posiciones los ejércitos beligerantes, pues estoy seguro de que antes de diez días tendria de nuevo en
batalla contra mis tropas al ejército que tanta -guerra me ha dado defendiendo
los muros de esta ciudad. Dígale, por lo mismo, al general Ortega, que si pretende algo me lo proponga para entendernos, y que lo que puedo coniederle, además de los honores militares, muy justos y merecidos, de que
usted me habla, será de que permanezca neutral el ejército que manda
mientras termina la cuestión que hay pendiente entre Francia y don Benito
Juárez1 pero que aun para esto necesito oír la opinión de mis generales,
a cuya deliberación sujetaré las proposiciones que me baga el señor Ortega.
"En ese caso -insinuó Mendoza- preferiríamos no aceptar nada y romper nuestras armas.
"El jefe de Estado Mayor había pennanecido hecho una etcétera, sen-

490

tado en una silla de campaña; pero al oír lo que decían los interlocutores
les interrumpió bruscamente:
"El general Ortega debe estar seguro, si pretende una capitulación, de
que se concederá a los defensores de la plaza todos los honores y todas
Jas garantías que merecen; de lo contrario, debe estarló también de que
los prisioneros que hagamos en la plaza, cuando ésta caiga en nuestro poder,
caso de que sus defensores rompan su armamento como usted lo acaba
de indicar, quedarán sin garantía alguna y, en consecuencia, serán deportados a la Martinica.
"Forey dejó el paseo agitado y nervioso, y parándose en firme al coronel
D'Auvergne, le dijo enojado:
"Yo deporto a la Martinica a los ladrones y a los bandidos; no a oficiales valientes como los que defienden a Puebla."
Continúa el emotivo relato don Victoriano deteniéndose en la descripción
de parajes en los que las lágrimas rodaban por las mejillas acartonadas de
los jefes y soldados. Había regresado la comisión que fuera ante el general
Forey a tratar de la rendición de la plaza, y como no accediera a que el
ejército mexicano saliera con su armamento, el general González Ortega,
de acuerdo con sus generales, ordenó la destrucción de cuanto significaba
elemento de guen-a. Clareaba el día 17 de mayo de 1863, día memorable
en la historia de México, y sin titubeos, conteniendo la emoción que desgarraba el ahna de aquellos denouados valientes, sacando fuerzas de los
músculos flatulentos por el hambre. entraron en acción. Dice don Victoriano:
"Seguían oyéndose ruidos periódicos. Unas veces eran cercanos, otras
distantes, pero todos entristecedores. Los polvorines se destnúan, las piezas
de artillería volaban, los fusiles se hacían pedazos, todo indicaba destrucción y desconsuelo. Los soldados corrían ya sin uniformes por las calles
llenas de escombros; abandonaban las manzanas que habían defendido palmo a palmo; trataban de alejarse pa!'a no ser conocidos como de la gente
sitiada ...
"Los jefes habían cumplido con la orden de presentarse en el atrio de
la catedral y en el palacio de Gobierno ... "
La patética relación de este extraordiiµrio episodio nos coloca en el
ambiente de algo que es dificil describir, especialmente en lo que respecta
al estado de ánimo de quienes peleando par 1a patria exponían diariamente
la vida sin detenerse en consideraciones de ninguna naturaleza ; pero en
esta ocasión habían destruido su armamento quedando a merced del enemigo. No les importaba morir, pero no querían vivir si quedaban incapacitados para seguir luchando.
491

�Cuando Forey recibió la carta de rendición de González Ortega la pasó

a Bazaine diciéndole: "ved qué hermosa carta de Ortega..."
Hace referencia don Victoriano Salado Alvarez de los comentarios a que
dio Jugar entre los jefes franceses la actitud de los jefes mexicanos y de la
pose que tomaron los mexicanos descastados que militaban a las órdenes
de los invasores,
En tanto que Forey agotaba las palabras de admiración por los rendidos, los altos imperialistas mexicanos pedian unos que se fusilara a los
principales actores del drama, y otros que cuando menos fuesen deportados
a un lugar de reclusión. Y comentaba Forey frente a los heroicos jefes
mexicanos: "A los que me pedían que os fusilara mi respuesta ha consistido
en volverles la espalda; en cuanto a los otros, les he dicho: no hay convención escrita; pero a falta de mi firma en un papel, existen las leyes
etemas del honor, que me obligan más que nada, y las tradiciones de confraternidad militar, a las cuales no faltaré nunca. Este ejército quizás haya
excitado el disgusto de los políticos por su tenacidad en la defensa y por
el valor que han desplegado sus jefes; pero en cambio se ha ganado la estima
y la consideración de nosotros los soldados; y nunca consentiré en que se
trate como malhechores a tantos valientes ... "

Y, después, siguió la evasión de los generales, jefes y oficiales, para reincorporarse a las filas republicanas y seguir peleando por la Patria en
aquellos momentos de terrible angustia.
Ha quedado para la historia el testimonio nada menos que del general
en Jefe del ejército francés. Se perdió Puebla, pero se ganó la admiración
del mundo entero por la forma y términos en que se realizó aquel acto
heroico de la rendición de la plaza.

•
Pero todavía hay que presentar una estampa más. El señor coronel don
Antonio Carrión, habiendo formado parte de los ejércitos republicanos que
combatieron la Intervención Francesa, publicó en 1897 una obra en dos
tomos, titulada Historia de la ciudad de Puebla, que fue reeditada en 1970.
Hace en el capítulo relativo al sitio de Puebla una interesante relación,
cuya veracidad está plenamente comprobada, habida cuenta de los testimonios que sobre el particular existen. Menciona con detalles los pormenores del
sitio, de manera de obtenerse datos precisos sobre las particularidades de
ese acontecimiento desde tiempo atrás de iniciarse el sitio. Puede así asegurarse que no hubo descanso alguno de las tropas republicanas durante
el lapso que medió del 5 de mayo de 1862 en que Zaragoza derrotó a los

492

franceses, hasta mediados de marzo de 1863 en que iniciaron el ataque a
Puebla. Todos los detalles a que hace referencia el coronel Carrión son de
importancia, ya que forman la malla que se tejió durante 62 días de continuos combates. Véase, aunque sea en trozos, la descripción:
"La marcha del ejército francés sobre Puebla fue muy cauta, pero no
tanto que pudiera evitar algunas acciones de armas desde Veracruz y fueron
las de Cotaxtla, Paso de Ovejas, Tcziutlán, Cerro de León, Cruz Blanca,
Plan del Río, el Organo, Coayuca, El Mirador, San Salvador, Dos Matas,
Los Llanos y otros!'
Copia el coronel Carrión parte de una carta que el teniente coronel Enrique Loizillon envió a su hermana a París. Por este párrafo se puede juzgar
de la opinión que los jefes franceses tenían del ejército mexicano:
"Está resuelto que se embestirá a Puebla de manera de hacer prisionera
a toda la guarnición o, a lo menos, desorganizada de manera que no pueda
rehacerse en México" ...
En otra carta el mismo Loizillon decía: "Nuestros combates de todas
las noches acabarán como el Sebastopol, por costamos mucho más caro que
tm ataque a viva fuerza y cuando entremos a Puebla no encontraremos en
gran parte más que ruinas. ¿ Qué dirán las poblaciones a las que repetimos
todos los dias que no es a ellas a quienes hacemos la guerra?"
Por su parte el general Thomas opinaba que "es necesario resignarnos
a hacer sucesivamente el sitio de estos lotes o cuadros circunscritos por las
calles",
Todas estas conjeturas se producían por los descalabros que sufrían los
franceses en sus continuos asaltos, espécialmente el de San Javier, en donde
la lucha fue tan encarnizada que se combatió sin tregua aun cuerpo a cuerpo,
con pérdidas enormes para ambas partes.
No fue menos intenso y sangriento el ataque a la fortaleza de San Marcos. Derrumbaron los franceses a cañonazos varios edificios de las manzanas
25, 26 y 27 y al tratar de tomarlas a viva fuerza fueron rechazados. "El
general Bertier intentó que se tomara la trinchera con dos compañías del
lo. de Zuavos, pero mirando que caían diezmados por los fuegos de los
mexicanos, dio orden de suspender el ataque y que se retiraran, lo que
obligó a todos los que peleaban en la manzana 27 a retroceder en derrota,
sacando a su heridos cargados en las espaldas a todo correr; la fuerza que
sufrió más en esta derrota fue la compañía de granaderos del capitán Melot'' ...
Las operaciones del sitio de Puebla, además de complicadas, resultaban
para los franceses costosas en hombres muertos, heridos y prisioneros, a lo
que se agregaba el consumo enonne de parque y de alimentos.

493

�"Tanto llamaron la atención de Forey -dice el coronel Carrión- estas
derrotas, que personalmente fue a ver la manzana de San Marcos y al contem~lar las paredes arpilleradas, las azoteas y puertas cubiertas con sacos
de tlerra, las trincharas improvisadas con vigas y escombros se convenció de
las dificultades que presentaba el atacar a viva fuerza ese' punto se calmó
la c~lera que tenía contra Berthier, y discurrió emplear una serie de galerías
Y mmas para atacar, así como el previo bombardeo de los puntos."
''Después de estos acontecimientos -sigue relatando Carrión- los franceses cometieron la inhumanidad de lanzar sobre la ciudad bombas incendiarias".. .
.
Much~s son las citas; pero proviniendo de testigos actuantes dan al relato el vigor de lo vivido. Volvemos con Loizillon quien haciendo referencia
al ataque a Santa Inés refiere así el resultado:
"Fuimos obligados a retirar nuestras tropas a retaguardia; hemos tenido
grande_s pérdidas: 101 muertos, 234 heridos y 76 prisioneros. Después de
este tnste suceso todo mundo se preguntaba, ¿ cuál es el medio que se va
a emplear?; hay desaliento, nadie contesta Ja pregunta ... "
Come~1;1 el coro~el Carrión: "La derrota de los franceses en Santa Inés
se anuncio con repiques a vuelo de esquilas en la catedral el día 25 a las 11
Y media de la mañana. Los cadáveres de los soldados franceses fueron
reunidos provisionalmente en el Portal de las Flores, de donde se iban leventando por grupos de diez para sepultarlos.
Cu~nd~, agotados municiones y víveres, se rindió la plaza, algún oficial
~rances vio que los soldados mexicanos rompían sus armas, y uno de los
Jefes, en to~o-,solemne dijo: "El ejército francés sabe respetar el valor,
Y una guarruc1on que se ha conducido como la de Puebla no merece sino
nuestros respetos. Dejemos que hagan los defensores de la plaza todo lo
que crean conveniente al honor de sus armas."
Honrosa actitud. propia del renombre conquistado por los soldados franceses, embarcados en esa aventura por un Emperador que estuvo a la altura
del pueblo que gobernaba.

•
Al iniciar este trabajo histórico advertí
grafía del general _Jesús González Ortega.
concreté a lo relacionado con el sitio y la
Simplemente, como un colofón anotaré,
gos biográficos de este personaje.

que no intentaría escribir la bio,
Así lo he realizado, ya que me
rendición de Puebla.
en apretada síntesis, algunos ras-

Nació en la hacienda de San Mateo, jurisdicción de Teúl, Zacatecas. Fueron sus padres don Laureano González y doña María Mateos Ortega. Su
educación superior la recibió en Guadalajara. Se inició en el periodismo
muy joven, destacándose por sus ideas liberales que en esa época eran signo
de cultura europea, especialmente francesa, ya que el espíritu de las juventudes estudiosas se impregnaba de las doctrinas económico-sociales de la
Revolución Francesa, instrumento propulsor del liberalismo.
Las convulsiones que sacudían al país, especialmente a partir de la Revolución de Ayutla -impulsada por los liberales, continuada con motivo de
)a promulgación de la Constitución de 1857, y después por las leyes de Reforma- inflamaron el espíritu apasionado de González Ortega.
Llegó la oportunidad para que entrara al campo de la historia, en la que
habría de ocupar preferente lugar. Caminaba trabajosamente el año de
1858. Juárez había asumido la Presidencia de la República por ministerio
de la Ley, en virtud de que el Presidente Constitucional don Ignacio Comonfort había derogado la Constitución, quedando fuera del Gobierno. Se
sucedieron una serie de acontecimientos que incendiaron de nuevo al país.
La guerra entre liberales y conservadores de nueva cuenta derramaba sangre mexicana a raudales.
Al acercarse Leonardo Márquez1 general conservador, a Zacatecas, era Diputado local don Jesús González Ortega. Las autoridades del Estado y
municipales acordaron entregar la plaza, pero González Ortega se opuso
asumiendo la responsabilidad del caso, y el mando también como Gobernador. Primer acto de audacia y valentía que le abría la puerta del porvenir. Se dedicó con sorprendente actividad a organizar un ejército, formando
pronto importante contingente armado con el que hizo frente a la situación.
Después, Gobernador del Estado. General en jefe de una poderosa División. Numerosas acciones de armas en las que él brilla. Camina de triunfo
en triunfo; Peñuelas, Laguna Seca, y llega la gran hazaña: la derrota del
temible, por valeroso, Miramón, dejando libre el paso a Juárez para que
vuelva, con los honores que le corresponden, a ocupar el Palacio Nacional
Año clave en la vida militar de González Ortega, ése de 1860. Continúa
el tiempo fabricando problemas, guerras, más guenas; pero ahí está el héroe que deshace quimeras. Se rinde en Puebla orgullosamente; se escapa de
la prisión, y regresa con iguales bríos al combate contra franceses y mexicanos extraviados, y vuelve a marcar el paso con triunfos magníficos. Llega
el momento de la liquidación; en Querétaro se representa el último capítulo
del efímero Imperio de Maximiliano. Queda su sueño roto con la descarga
de los fusiles que sirven al general Mariano Escobedo como instrumentos de
justicia. Lo acompañan en el último viaje Miramón y Mejía.

495

49-1-

�Las armas nacionales han bi.unfado. Satisfecho, González Ortega se retira
del ejército. Ha cumplido como los buenos. Se le ofrecen oportunidades
que en algo compensen sus afanes. Rehúsa la candidatura al Gobierno del
Estado y la de Diputado al Congreso de la Unión.
Entre tanto otros caudillos se disputan el Poder, él sereno, en cierta forma
amargado, se refugia en Saltillo, Coahuila, y alü muere en febrero de 1881.
Su cadáver descansa en la Rotonda de los Hombres Ilustres.
LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE
El Gral. Jesús González Ortega en la Historia.

UEVO LEó

(Desde su creación hasta el conflicto del Hospital-Escuela)
ToMÁS

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El verdadero Juárez.

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MEolRlCHAGA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

BRAVO UGARTE,

Historia de México.

EN EL ÚLTIMO AÑO de Gobierno del general Bonifacio Salinas Leal ( 19421943) se formuló el proyecto de la nueva Ley Orgánica Universitaria. En
su redacción tomaron parte el doctor Enrique C. Livas y los licenciados Armando Arteaga Santoyo y Raúl Rangel Frías.
La segunda Universidad de Nuevo León fue creada mediante el Decreto
número 79, expedido por la IL Legislatura Local con fecha 18 de agosto
de 1943, promulgado el 13 de septiembre siguiente por el Gobernador del
Estado, general Bonifacio Salinas Leal, y publicado en el Peródico Oficial
el 29 del mismo mes y año. El Decreto que contenía la nueva Ley Orgánica
Universitaria entró en vigor el 29 de octubre.
La Universidad fue sometida al Estado; mejor dicho, convertida en apéndice del Estado. En efecto, el artículo lo. de la Ley Orgánica la define
como una corporación pública "en el Estado" y el artículo 2o. dispone que
se depositan en ella "las atribuciones del Estado en el servicio público de
la educación superior. En consecuencia, las actividades docentes, artísticas
y sociales de esta Universidad se sujetarán a lo prevenido en el artículo 3o.

de la Constitución General de la República''. &amp; decir, la Universidad, de
acuerdo con la Ley Orgánica, era socialista contra la vohmtad expresa de
los estudiantes y catedráticos y, por añadidura, una dependencia del Gobierno.
El artículo 3o. de la Ley Orgánica establece los fines para ]os que fue
creada: " [.-Impartir la enseñanza profesional, la enseñanza técnica y, eti
general, toda enseñanza posterior a la secundaria, con excepción de la nor-

496

497
H32

�mal. JI.-Realizar y fomentar la investigación científica. 111.-Difundir la
cultura en todos sus aspectos''. Se podría objetar que el mencionado artículo
no plantea correctamente la misión de la Universidad, ya que ella debe
impartir la cultura, la enseñanza profesional y, por último, la técnica.
La Universidad de Nuevo León quedó integrada por cinco Facultades
y seis Escuelas. Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Cien~ías Soci~les,
Odontología, Ciencias Químicas e Ingeniería. Las Escuelas: Bach1Ue_res, Diurna y Nocturna; Música, Industrial Femenil "Pablo Livas", Industnal y Preparatoria Técnica "Alvaro Obregón" y Enfermería, anexa a la Facultad
de Medicina.
Se crearon, además, dos dependencias: el Instituto de Investigaciones Científicas y el Departamento de Acción Social Universitaria. Quedó incorporada
a Ja Universidad la Escuela Municipal de Música.1
Fueron excluidas del sistema educativo universitario la Escuela Normal
y la Escuela Normal Superior, que pasaron a depender de la Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
El Gobierno se reservaba el derecho de hacer el nombramiento del Rector.
También hacía las designaciones de Directores de Facultades, Escuelas e Institutos universitarios, de las ternas que le enviaba el Consejo Universitario.
Es decir, la Universidad quedó sometida al Estado, pues el Consejo Universitario, supremo órgano directivo de la misma, no tenia autoridad para
nombrar sus propios funcionarios.
Al estudiantado se le concedió mayor intervención en el gobierno de la
Universidad, pero sólo a través de la Federaóón de Estudiantes Socialistas.

Re presentación estudiantil
El artículo 10, fracción II, de la Ley Orgánica estableció que serían Consejeros electos, ante el Consejo Universitario, durando en su cargo tres años
y pudiendo ser reelegidos, cinco representantes "'de la Federación de Sociedades de Alumnos de las Facultades y Escuelas Uniúersitarias, reconocida
por el Consejo, los cuales serán elegidos de entre los miembros de a~uélla".
Mediante esta hábil disposición se obliga, indirectamente, a las Sociedades
de Alumnos de todas las Facultades y Escuelas Superiores a pertenecer a
la Federación de Estudiantes Socialistas, como único medio para tener re1 Esa Escuela se fund6 por iniciativa del Alcalde de Monterrey, profesor Manuel
Flores, siendo inaugurada cl 15 de mayo de 1939.. Inició sus. clases~ en ~ salón
ele la Escuela Secundaria Número Uno, el 1o. de septiembre de dicho ano. A fines de
1942 el Municipio le retir6 el subsidio. En 194-3 pasó a formar parte como dependencia de la Universidad.

498

presentación dentro del Consejo Universitario. Sin embargo, debido a que
lru¡ instituciones universitarias eran onc~, excluyendo los tres Departamentos
(Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo), más de la mitad de
las Sociedades de Alumnos no tuvieron delegados ante el Consejo. Se les
concedió este derecho sólo a las Facultades de Medicina, Leyes e Ingeniería
y a las Escuelas de Bachilleres Nocturna e Industrial "Alvaro Obregón".
No les correspondía tener consejo estuiliantil a las Facultades de Ciencias
Químicas y Odontología y a las &amp;cuelas de Bachilleres Diurna, de Música
Industrial Femenil "Pablo Livas" y Enfermería.
'
Por otra parte, era el Comité Directivo de la Federación de Estudiantes
Socialistas el que nombraba a los cinco representantes estudiantiles ante el
citado Consejo Universitario. La designación de dichos Consejeros recayó
siempre en los miembros más radicales de la F.E.S.

Formación del Consejo Universitario
El 4 de octubre de 1943 asumió el cargo de Gobernador del Estado de
Nuevo León el licenciado Arturo R de la Garza.
En la noche del 13 de octubre, el Gobernador expidió los nombramientos
de funcionarios de la Universidad. Fue ratificado en su cargo el doctor
Enrique C. Livas, pero con el título de Rector. Se dieron a conocer los
nombres de los Directores de Facultades y Escuelas: doctor Angel Martínez
Villarreal (Facultad de Medicina), licenciado Manuel Treviño Cavazos (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales) , licenciado Bernardo L. Flores (Escuela Diurna de Bachilleres), doctor Roberto Flores Escobar (Escuela Noc~ - de Bachilleres), doctor Francisco Albuerne (Facultad de Odontología),
mgemero Bernardo Dávila Reyes (Facultad de Ciencias Químicas), ingeniero Manuel Martínez Carranza (Facultad de Ingeniería), ingeniero Ernesto Villarrea1 (Escuela Industríal "Alvaro Obregón"), profesora Julia Gar1,a
Almaguer (Escuela Industrial Femenil "Pablo Livas") y profesor Isaac Flores (Escuela de Música).
El Consejo Universitario quedó integrado el 3 de noviembre con los
Consejeros ex oficio y los Consejeros electos. Los Consejeros ex oficio eran :
el Rector, el Secretario General de la Universidad, los Directores de Facultades, Escuelas e Institutos Universitarios, el Jefe del Departamento de
Acción Social Universitaria y el Director de Educación Primaria y Secundaria. Los Consejeros electos eran: Wl catedrático de cada Facultad y Escuela, nombrado por la Junta Dfrectiva de las mismas, en representación
de los profesores; p0r cada Consejero electo se designó un suplente. Es decir
que las Facultades y Escuelas tenían dos Consejeros ante el Consejo Universitario: el Director de cada una de ellas y un profesor elegido por la
499

�Junta Directiva de las mismas. También eran Consejeros electos los cinco
representantes de la Federación de Estudiantes Socialistas, única reconocida
por el Consejo Universitario.
Fueron designados como Consejeros electos, en representación de los catedráticos universitarios, los siguientes: doctor Armillo Treviño Garza (Medicina), licenciado José Juan Vallejo (Derecho), licenciado José de la Luz
Marroquín (Bachilleres Diurna), doctor Gabriel Capó Valle (Bachilleres
Nocturna), doctor Rodolfo Poinsot (Odontología), ingeniero químico Manuel Rangel (Química), ingeniero Juan C. Doria Paz (Ingeniería), profesor
Alfonso Reyes Aurrecoechea ("Alvaro Obregón"), profesora Amalia Garza
("Pablo Livas") -y profesora Hortensia Valdés Zan:ibrano (Música). Los delegados estudiantiles ante el Consejo Universitario fueron: Antonio Costilla
(Medicina), Raúl Caballero (Derecho), Leopoldo Valdés (Ingeniería), J.
Encarnación Pérez (Bachilleres Nocturna) y Víctor Villarreal (Ese. Ind.
"Alvaro Obregón") .
Sin embargo, como hemos visto, el Consejo Universitario no tenía plenas
facultades en el régimen interno de la Universidad, pues la Ley Orgánica
no le concedía el derecho de designar al Rector, sino sólo el de proponer
al Gobernador las ternas de candidatos a Directores de Facultades, Escuelas
e Institutos universitarios y Jefes de Departamentos.
Reunidos los Consejeros universitarios en su primera sesión, celebrada el
3 de noviembre de 1943, formularon las temas para el nombramiento de
Jefe del Departamento de Acción Social y Director del Instituto de Investigaciones Científicas. El 11 de noviembre, el Gobernador designó para
ocupar esos cargos al licenciado Raúl Rangel Frías y al doctor Eduardo Aguirre Pequeño, respectivamente. El mismo día, el Góbernador firmó el nombramiento del primer Rector que, como ya dijimos, recayó en el doctor
Enrique C. Livas, quien había actuado como Presidente del Consejo de Cultura Superior durante los últimos siete años del mencionado organismo.
La noche del 20 de noviembre de 1943, en solemne ceremonia celebrada
en el Aula Magna de la Universidad, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B. de la Garza, declaró instalado el primer Consejo Universitario y tomó la protesta de ley a sus integrantes. En dicha ceremonia
el Rector, doctor Livas, leyó un importante discurso intitulado "La Universidad. Su misión y su marcha", que se publicó el día 22 en la prensa
local. Después el Departamento de Acción Social Universitaria hizo dos
adiciones del mencionado discurso, que aparecieron como folleto en 1944 y

El 22 de noviembre, el Gobernador declaró inaugurada en esta ciudad
1~ Tercera ~blea Nacional de Rectores, a la que por diversos moti.vos
solo
tres: el licenciado RodoUo Brito Foucher, de ¡a u mver·
·d dconcurneron
•
s1 ~ Nacional Autónoma. de México; el licenciado Manuel Cortés, de Guana}uato; Y el profesor Aureliano Esquive} CasasJ de Sonora; asistieron ademas representantes de las Universidades de Sinaloa y San Luis Potosí y del
~entro de Estudios Superiores de Veracruz. Se excusaron de asistir )as autond~des universitarias de Guadalajara, Morelia, Oaxaca, Campeche y Yucatán. La Asamblea concluyó el día 25. Uno de los acuerdos más importantes
que se ~maron fue el de constituir la Unión de Universidades Mexicanas.
Con mo~vo de e~;1 Asamblea, el vespertino regiomontano El Tiempo del día
2~ menc1~naba el grupo inconexo de Escuelas Superiores que en nuestra
ciudad existen y que, hasta ahora, no han integrado esa entidad de superior
rango que debe ser una Universidad".

El_ Departamento de Acción Social Universitaria, bajo la dirección del licenciado Rangel Frías, tuvo como secretario al poeta español Pedro Garlias.
Este Departamento se hizo cargo de la 'Biblioteca universitaria e inició sus
labores
con. ,la publicación del boletín mensual Armas y Letr"'
·
,
.... , cuyo pruner
numero salio en enero de 1944. Luego editó cl discurso inaugural del docto.
L.
i
IVas Y la Ley Orgánica de la Universidad.
. Al frente de ese Departamento, el licenciado Rangel Frías desarrolló una
unportante obra de difusión de la cultura, promoviendo la visita a Monterrey de
. destacados intelectuales residentes en Ja ciudad de M,;....;c
- n PI ~o,
~ .sene de c~rsos, en vez de conferencias aisladas, dirigidas a los uni.vers1~nos y profesionistas. El primer ciclo de conferencias trató sobre la Histona del_ Arte en México, estando a cargo de tres destacadas personalidades
del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional: don
Manuel Toussaint, Director del mencionado Instituto quien habló sob
1
ArtVi.
'
ree
e memal; don Justino Fernández, que trató sobre "La pintura mexicana en el siglo XIX" y la pintura de Diego Rivera y José Clemente Orozco
Y ~o~ ~~timo do~ Salvador Toscano acerca de "La estética precolombina d~
Mexico . Este ciclo se efectuó a fines de febrero y principios de marzo
de 1944. Desp~és el doctor José Medina Echavarría tuvo a su cargo, del
2:4' al 28 de ~bril, una serie de conferencias sobre temas sociológicos; el licenciado Antomo Castro Leal trató sobre la "Historia de la poesía mexicana •.
del 2 ~ 8 de mayo, y el doctor José Gaos sobre "La mano y el tiempo", del
de noviembre al lo. de diciembre. 3

27

en 1945.2
• El discurso dd doctor Llvas también se reprodujo en la Revista Archivos Médicos, año 1, número 7, noviembre de 1943, pp. 31-36.

~ Sobre las actividades culturales del Departamento de Acción Social Universitana, véanse el boletín Armas y Letras y el anuario Universidad.

501
500

�La exclusión de las Escuelas Normales
Al expedirse la nueva Ley Orgánica, las Escuelas Normal y Normal Superior dejaron de ser instituciones universitarias, siendo incorporadas a la
Dirección General de Educación Primaria y Secundaria en el Estado.
La Exposición de Motivos de la Le}' U1úversitaria asienta que "dichos
planteles están estrechamente enlazados con la enseñanza primaria y secundaria" a la que proveen de maestros. Por otra parte, la Ley Reglamentaria
del artículo 3o. constitucional disponía que los planes, programa~ etc. de la
enseñanza normal "son de la competencia exclusiva de la Federación». Se
consideró, por lo tanto, que la Escuela Normal carecía de la autonomía
necesaria para formular sus propios métodos, planes y programas, porque
ello estaba sujeto a 1a jurisdicción de la Secretaría de Educación Pública.
Con ese criterio, el artículo 6o. transitorio de la Ley Universitaria dispuso
que dichos planteles quedaran bajo la dependencia de la Dirección General
de Educación en el Estado, excluyéndolos de la organización universitaria.
La Junta Directiva y el Bloque de Estudiantes de la Escuela ormal solicitaron al Gobernador, Congreso del Estado y Consejo Universitario la denegación del artículo 6o. transitorio y la reincorporación de su Escuela a la
Universidad. Después de varias entrevistas, el Gobernador de Nuevo León,
licenciado Arturo B. de la Gana, accedió, aparentemente, a la petición de
lo normalistas y envió al Congreso un proyecto de ley, que reformaba y
adicionaba los artículos 3o., 4o. y 42 de la Ley Orgánica Universitaria, en
el sentido de que las Escuelas Normal y Normal Superior se reintegraran
al conjunto de instituciones de enseñam.a superior.
El Director General de Educación Primaria y Secundaria, profesor Ernesto de Villarreal Cantú se opuso a la reincorporación, solicitando que las
Escuelas ormales fueran instituciones de su dependencia. (Ordóñez afirma
que el Gobernador provocó la cliscusión en el seno de la Legislatura, suspendiendo el Congreso del Estado el estudio de la iniciativa) . Poco después
teilll.ÍnÓ el ejercicio legal de dicha Legislatura, quedando el problema sin
resolverse. El siguiente Congreso, del cual formaba parte el profesor De
Villarreal Cantú, olvidó el asunto. El decreto de reincorporación nunca
se expidió.
Dice Ordóñez que los planteles quedaron en una posición "ambigua y
excepcional", pues de hecho no pasaron a depender de la Dirección General
de Educación en el Estado. Funcionaron con una "aparente e injustificada
autonomía", aunque dependiendo, en lo económico y administrativo; directamente del Ejecutivo del Estado. Así -concluye el mismo autor- las Es-

502

cuelas Normales, legalmente, no formaban parte del Sistema Educativo de
Nuevo León.'

Vida cultural
El ?entro Cultura~ ''Carlos _P~reyra·•, fundado a principios de 1943 por
prof~onales y estudiantes católicos, patrocinó una nueva serie de conferencras a cargo de destacados intelectuales mexicanos, que se llevó a cabo
en el Aula Magna universitaria. El Primer Ciclo de Conferencias lo desarrolló el filósofo doctor Oswaldo Robles, bajo el titulo de "Panorama de )a
ultura Mexicana d1u-ante el Siglo XVI", del 26 al 30 de oclubre de
l 943. El Segundo Ciclo estuvo a cargo del eminente hombre de letras doctor
Enrique González Martínez y se efectuó los días 22, 23 y 24 de noviembre
del mismo año; la primera Conferencia fue en el salón de actos de la Cámara de Comercio, tratando sobre "Panorama de la Lírica Mexicana", y
las_ otras dos en el Aula Magna sobre el poeta Salvador Díaz Mirón. Por
úlbmo, el historiador ingeniero don Vito Alessio Robles trató sobre la vida y la
obra de don Carlos Pereyra, en una conferencia sustentada el 29 de noviembre, y acerca de Fray Servando Teresa de M.ier en otra efectuada el
día 30.
Los "cuadros de incompatibilidad·''

Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 se planteó el primer conflicto en la
Universidad de Nuevo León. En los primeros meses de 1941 se había implantado la_ .ins~~ón militar, una vez a la semana, en las Facultades }'
Escuelas uruvers1tanas. Pero fue en el año escolar 1941-1942 cuando el Consejo de Cultura Superior acordó incluir la enseñanza militar obligatoria a
partir del siguiente año lectivo, con un mínimo de tre horas semanarias.
El 15 de octubre de 1943 los alumnos de la Facultad de Derecho celebraron
una asamblea, acordando solicitar a su Director, el licenciado Manuel Treviño Cavazos, que se nombrara una Comisión compuesta de maesb"Os y alumnos, con el fin de estudiar el problema suscitado por los jercicios mili tares
pues los estudi~t~ consideraban que ~ra ~ciente un año de práctic~
para dar cumplirmento al decreto pres1denc1al sobre la instrucción militar.
Por otra parte, los estudiantes de Leyes decidieron nombrar otra Comisión
para tratar con el Director de la Facultad lo relativo a los •·cuadros de
incompatibilidad", que consistía en que el alumno susp ndido en una asig• Lo relativo a la exclusión de las Escuelas Normales del seno de la Universidad
en la obra de Ordóñez citada en la Bibliografía, pp. 1552-1557 y 1608-1619.
'

503

�natura no debía cursar las del siguiente año ni presentar examen de las
mismas, evitando así las omisiones o saltos en el proceso didáctico. Este asunto
se discutía acaloradamente desde el año escolar 1942-1943, en que había
sido aprobado por el Consejo de Cultura Superior, a petici6n del Director
de la Facultad, licenciado Jesús C. Treviño.
El primero de noviembre los estudiantes de Derecho resolvieron no asistir
a las- prácticas militares, mientras subsistieran los "cuadros de incompatibilidad".
El Director de la Facultad, licenciado Treviño Cavazos, en una junta
efectuada con los profesores de la misma, declaró no estar de acuerdo con
dichos "cuadros".
Poco después se entrevistó con el Rector y expuso sus puntos de vista.
Entonces el doctor Livas decidió suspender provisionalmente la aplicación
del mencionado plan.

El ambiente estudiantil
En un artículo intitulado "Luchas estudiantiles", aparecido en el periódico El Porvenir del 18 de octJJbre de 1943, el doctor Guillermo Benavides
Uribe catedrático de la Facultad de Medicina, denunció el ambiente de
' que privaba en la Universidad.
desorden
Señalaba que, consultando el calendario escolar, se podía concluir lo siguiente: descontando las vacaciones oficiales o extraordinarias, las faltas de
asistencia de los profesores y de los alumnos y las suspensiones de labores
"por causa de fuerza mayor' o por otras razones, el total de días de clase
durante un año lectivo de diez meses, desde septiembre hasta junio, apenas
llegaba a ciento cincuenta. Luego comenta el articulista: "Y aun así solicitan
(los estudiantes) más días de asueto." Más adelante añade: "Los estudiant~s
aprovechan en beneficio propio todos los derechos que conceden los Reglamentos, pero siempre buscan eludir la parte de los mismos que les cría obligaciones o restricciones''. Como ejemplo, citaba la rebeldía de los alumnos
de Medieina contra el Reglamento de su Facultad, en la que estaban irucrito.s más de cuatrocientos jóvenes y casi el setenta por ciento eran "irtegularel'. El Reglamento de la Facultad de Medicina concedía el derecho
de e,wnen en el mes de agosto a todos los alumnos que no Jo l].abían presentado en junio, pero hacia distinción entre los estudiantes suspendidos
en el examen ordinario los que no lo sustentaron por causa justificada y,
por último, los que no se presentaron '' porque no quisieron o no pudieron
preparar su examen ordinario", a quienes se trataba con mayor rigor, pues
no tenían derecho a consultar el cuestionario ni a escoger las fichas, pudiendo el jurado interrogar al alumno sobre cualquier tema relativo a la

materia, se encontrara o no anotado en el cuestionario, pero siempre dentro
del programa de estudios. El objeto era obligar a los estudiantes a presentar
los exámenes ordinarios completos, evitando que dejaran materias pendientes para los exámenes de agosto. Las autoridades universitarias ---concluye--,
por medio de esas restricciones, trataban de poner un límite al abuso "de
presentar cuando les viniera en gana".

La F.E.U.
La iniciativa para transformar la Federación de Estudiantes Socialistas
(F.E.S.) en Federación de Estudiantes Universitarios (F.E.U.) partió del
grupo izquierdista de la Facultad de Medicina a principios de octubre de
194-3. Se trataba de reunificar al estudiantado bajo una nueva denonúnación, pero manteniendo las mismas directrices.
Debemos recordar que en noviembre de 1941 se había constituido la Federación Estudiantil Universitaria Neoleonesa (F.E.U.N.), integrada por las
Sociedades de Alumnos de tres Facultades: Medicina, Derecho y Química.
Esta organización estudiantil independiente pugnaba por la Autonomía Universitaria y la Libertad de Cátedra; tenía como propósito fundamental
luchar por la creación de la Universidad Autónoma del Nbrte y proclamaba,
como una de sus principales finalidades, la edificación de la Ciudad Uni-versitaria. La F.E.U.N. condenó vigorQSamente el monopolio estatal de
la enseñanza y puntualizó las relaciones que deben existir entre el Estado
y la Universidad. La F.E.U.N. dio un importante paso cuando se afilió
a la Confederación Nacional de Estudiantes. Por fin, en asamblea extraordinaria celebrada el 13 de marzo de 1942, los alumnos de la Escuela
Diurna de Bachilleres acordaron adherirse a 1a F.E.U.N.
Al crearse la Universidad, en septiembre de 1943, la Ley Orgánica concedió a la Federación de Estudiantes Socialistas el derecho de nombrar
a cinco representantes ante el Consejo Universitario. Así, la F.E.S. obtuvo
el monopolio de la repFesen'ijlCÍÓn estudiantil.
Como hemos visto, la Federación de Estudiantes Socialistas buscaba la
unificación del estudiantado en una sola Federación. El objetivo era controlarlo bajo la nueva Universidad. Con ese fin se anunció la celebración
de un Congreso que debía celebrarse en el mes de octubre, pero posteriormente fue aplazado.
Al iniciarse el año lectivo 1943-1944 la F.E.S. tomó parte en un importante evento: el Primer Congreso de las Juventudes Revolucionarias, celebrado en la ciudad de Morelia del 28 de septiembre al 4 de octubre de
1943, al que asistieron cuatro de sus lideres.

505
504

�El problema fundamental de la F.E.S. era mantener el control estudiantil.
En Asamblea celebrada el 11 de octubre en la Facultad de Medicina, la
F.E.S. acordó laazar una convocatoria invitando a todos los universitarios
a formar la nueva Federación. Los trabajos preliminares fueron encomendados a algunos dirigentes de la Federación de Estudiantes Socialistas. En
la noche del 27 de octubre, los Presidentes de las Sociedades de Alumnos de
varias Facultades y Escuelas Superiores tuvieron una importante junta con
el objeto de activar la creación del nuevo organismo, que "estará desligado
de todo carácter ideol6gico", según afirmaban.
A principios de noviembre se formuló el anteproyecto para la creación
de la Federación de Estudiantes Universitarios. (Véase el Apéndice.) En
esos días el Consejo Directivo de la F.E.S. efectuó una junta en la que
aprobó importantes acuerdos. En primer término: "Participar en las pláticas
pro unidad del Estudiantado (así, con mayúscula) Universitario, con miras
a constituir la central única." Además decidieron protestar, "enérgicamente",
ante el Embajador de Argentina en México, por el cierre de las Universidades argentinas y en contra de los "actos fascistas" del Gobierno de aquel
país, así como apoyar a la juventud universitaria argentina. También se
acordó: "3o. Enviar con anticipación al 7 de noviembre una felicitaci6n a
la juventud rusa, por la gal.larda defensa que está llevando a cabo en contra de las hordas del Tercer Reich, la gue se hará por conducto de su Embajador en el país, en ocasión del aniversario de la revolución rusa." La F.E.S.
decidió solicitar al Gobernador y Congreso de Nuevo León el reingreso de
la .Escuela Normal de Maestros al seno de la Universidad. Por último, se
aprobó dar "apoyo ilimitado" a los estudiantes de la Facultad de Medicina
en su conflicto con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública, así como
felicitar al doctor Martlnez Villarteal "por la brillante defensa que viene
haciendo en bien de la Escuela y estudiantado de Medicina". 5
A mediados de ese mes, los dirigentes de la Federación de Estudiantes
Socialistas nombraron una Comisión con el fin de discutir y lanzar la Convocatoria citando a un Congreso que debía celebrarse del lo. al 3 de diciembre de 1943. Su objeto era crear una Federación "liberal" y agrupar
en ella a las Sociedades de Alumnos disidentes.
Sin embargo, un duro revés tuvo que soportar la Federación de Estudiantes Socialistas cuando, a mediados de diciembre, las alumnas de la Escuela de Enfermería decidieron no adherirse a dicha Federación.

• El Porvenir, noviembre 4 de 1943, p. 4.

506

11
A principios de octubre de 1943 los estudiantes de la Facultad de Medicina decidieron en una asamblea solicitar al Gobernador que se les dieran
mayores facilidades para hacer sus prácticas en el Hospital Civil. El día
11 de dicho mes una Comisión de estudiantes entrevistó al Gobernador del
Estado; iusistieron en que se debía considerar al Hospital como un "departamento técnico" de la Facultad y además pagarse un sueldo a todos
los estudiantes que practicaran en el hospital, ya que sólo doce de ellos recibían salario.
El 13 de octubre el Gobernador hizo los nombramientos de Rector y
Directores de Facultades y Escuelas Universitarias. El cargo de Director
de la Facultad de Medicina recayó en el doctor Angel Martínez Villarreal
y el de Secretario en el doctor Dante Decanini. Este fue el santo y seña
para iniciar la agitación estudiantil contra el doctor Francisco L. Rocha,
Director del Hospital Civil, y la Junta de Beneficencia Pública.
Se efectuaron algunas escaramuzas. Por decreto presidencial de 16 de
octubre de 1943 se había creado la Secretaría de Salubridad y Asistencia
Pública, en la que se fusionaron la Secretaría de Asistencia y el Departamento
de Salubridad. En la Junta de Beneficencia Pública de Nuevo León existía
un representante de A~istencia y otro de Salubridad. De acuerdo con el
decreto citado, por el que se fusionaron las dos dependencias federales, hubo
necesidad de nombrar un solo delegado en vez de dos. A mediados de octubre se efectuó una sesión de la Beneficencia Pública para designarlo. Después de tres horas de discusión no se llegó a un acuerdo, quedando pendiente el nombramiento.
En otro episodio de esta lucha se propaló el rumor de que la Escuela de
Enfermería iba a ser anexada nuevamente a la Facultad de Medicina y,
por lo tanto, el doctor Martínez Villarreal sería también Director de aquélla.
Pero luego se informó que el doctor Rocha iba a aswnir la dirección de la
Escuela de Enfermeras, quedando ésta independiente de la Facultad de
Medicina.
Por último, el doctor Rocha dictó el nombramiento de Subdirector del
Hospital Civil a favor del doctor Rodolfo L. Rodríguez. El doctor Martínez
Villarreal impugnó la designación alegando que el cargo lo debía ocupar otro
profesional, miembro del sindicato médico al que él pertenecía. La sesión
se prolongó por espacio de cinco horas. Posteriormente el Gobernador del
Estado ratificó el nombramiento.
En una plática sustentada el 27 de octubre en el Club Rotario de Monterrey, el doctor Rocha, Director del Hospital Civil, advirtió que mientras

507

�él estuviera en dicho cargo "no admitirá que (el Hospital) fuera regido por
influencias personales o compadrazgos políticos, que dislocarían cualquier esfuerzo para establecer una organizació1i sólida de servicio". 6
Días después un numeroso grupo de estudiantes de Medicina entrevistó
al Gobernador De la Garza, ratificando sus peticiones en el sentido de que
"cuanto antes se considere el Hospital Civil como escuela de prácticas" y,
además, que se les asignara un sueldo a todos los alumnos practicantes del
Hospital.
También se trató sobre la construcción del nuevo edificio de la Facultad,
que se proyectaba levantar en un terreno colindante con el Hospital, cuyo
costo debía ascender a un millón de pesos. (La Secretaría de Salubridad y
Asistencia Pública había acordado cooperar con la mitad de esa cantidad
si el Gobierno de Nuevo León aportaba la otra mitad). El Gobernador prometió a los estudiantes que muy pronto contarían con un nuevo plantel,
dotado de todos los adelantos de la ciencia médica.
El nuevo edificio de Bachilleres

En una cena ofrecida la noche del 28 de octubre al Director de la Escuela Diurna de Bachilleres, licenciado Bernardo L. Flores, por los ex
alumnos del Colegio Civil de la generación de 1912, a la cual pertenecía
el licenciado Flores, el Gobernador de Nuevo León, licenciado Arturo B.
de la Garza, manifestó que era urgente 1a construcción de wi moderno edificio para la Escuela de Bachilleres. El edificio tendría el costo de un millón
de pesos. El Gobierno Estatal aportaría gran parte de esa suma y lo demás
sería colectado entre los antiguos alumnos del plantel.
AJ día siguiente, en una importante junta celebrada en el Palacio de
Gobierno, se integró un Comité Directivo formado por siete personas. que
se encargaría de coordinar los trabajos. En dicha junta se colectó entre los
asistentes la cantidad de sesenta mil pesos para iniciar las obras.
A fines de septiembre de 1944, un grupo de ex alumnos del Colegio Civil
celebró una reunión con el Gobernador de la Garza para discutir el mencionado proyecto. Se informó a la prensa haber conseguido entre los antiguos alumnos del plantel casi un cuarto de millón de pesos.
Se inicia la lucha

En octubre de 1943 estaba planteada, abiertamente, la lucha entre los
dos sindicatos médicos de Nuevo León.
• El Porvenir, octubre 31 de 1943, p. 15.

508

El diario El Porvenir publicó el día 31 de ese mes, bajo el titulo de
'¿Se trata de estorbar la obra de la Beneficencia?", algunos datos interesantes sobre aquella pugna. La ampüa información provenía de "fuentes estudiantiles''. Señalaban que la actitud de ambos sindicatos médicos "tiene por finalidad . .. apoderarse de las riendas del nueuo Hospital Civil y de las Escuelas de
Medicina y Enfermería''. Los dos bandos estaban personificados en los doctores Angel Martinez Villarreal y Francisco L. Rocha. Los informantes decían que el doctor Rocha había proyectado la creación de un Internado
dentro del Hospital Civil para los alumnos practicantes, con lo cual disminuirían sus egresos por concepto de asistencia. Sin embargo, el doctor
Martínez Villarreal se opuso a la idea. Con motivo del primer Congreso
Mexicano d~l Cáncer, que debía celebrarse en la ciudad de Guadalajara
la primera semana de noviembre, el doctor Rocha había conseguido que
fueran sufragados los gastos de varios estudiantes para que asistieran a dicho
evento, Pero el doctor Martínez Villarreal amenazó a los que acompañaran
al doctor Rocha con perder el año de estudios. AJ fin, varios alumnos de
6o. año asistieron al mencionado Congreso, desoyendo al Director de Medicina. (Mientras el doctor Rocha asistía al Congreso, en el cual presentó
una ponencia, arreció la campaña para arrojarlo de la Dirección del Hospital Civil).
El doctor Martínez Villarreal, en una carta a don Federico Gómez, Director de El Porvenir", publicada en ese diario el lo. de noviembre, calificó
la información de "falsa y escandalosa". La mencionada carta es bastante
confusa en algunos párrafos. Señala los dos fines que se propone : elevar
la eficacia de la enseñanza médica y hacer cumplir las nuevas disposiciones de la Ley de Deneficencia Pública. Luego enumera algunos de los
numerosos problemas que debían resolverse a corto plazo en la Facultad de
Medicina. Pero consideraba que el más urgente era: "establecer una enseiíanza clínica con práctica hospitalaria en los respectivos años de la carrera".
Acusaba a la Dirección del Hospital Civil de "una inexplicable falta de
comprensión, hostilidad y menosprecio" hacia la Facultad de Medicina,
afirmando que se pretendía desconocer las atribuciones y derechos que le
concedía la Ley a dicha Facultad.
En una sesión efectuada el lo. de noviembre la Sociedad de Alumnos
de Medicina, reconquistada por los líderes de la F.E.S., protestó airadamente contra la misma información del 31 de octubre, pero no desmintió las
acusaciones. Se tomó el acuerdo de apoyar al doctor Martínez Villa1Teal,
Director de la Facultad. Al concluir la asamblea, los estudiantes de Medicina recorrieron las calles de Monterrey en una agitada manifestación,
visitando las redacciones de los periódicos. La Sociedad de Alumnos de
Medicina declaró que las afinnaciones publicadas en El Porvenir, "recogidas

509

�en fuentes desconocidas, provienen de gentes interesadas en obstaculiza1 el
progreso de la enseñanza médica", aunque no las refutaban.

Antecedentes del conflicto

En la misma noche del lo. de noviembre, la Junta Directiva de la Facultad de Medicina celebró una importante sesión en Ja que se tomó el
acuerdo de luchar por la institución del Hospital-Escuda, mediante el cumplimiento de la Ley de Beneficencia Pública, "que establece que el personal

El Gobernador de Nuevo León don Santiago Vidaurri. decretó, el 4 de
noviembre de 185 7, la fundación del Colegio Civil del Estado. Pero fue
hasta el 30 de octubre de 1859 cuando el Gobernador Interino don José
Silvestre Aramberri promulgó otra ley disponiendo la apertura del plantel.
En este último decreto se estableció la fundación de una Facultad de Medicina, incorporada al Colegio Civil.9 En el primer año lectivo ( 1859-1860)
iniciaron la carrera médica 15 alumnos.10
Con el fin de impulsar la enseñanza de las ciencias médicas, el benemérito doctor José Eleuterio González había promovido la construcción &lt;le un
Hospital Civil. Las obras se iniciaron el Jo. de febrero de 1858, siendo abierto
al público el 2 de mayo de 1860. Desde entonces los alumnos de la Escuela
ele Medicina hicieron sus prácticas en ese Hospital. Es decir, las funciones
-asistencial y docente- del Hospital y la Escuela siempre estuvieron coordinadas, aunque no existiera una legislación al respecto.
Al ocupar el cargo de Gobernador de Nuevo León don Francisco A. C.írdenas, el 4 de octubre de 1931, afrontó el grave problema de la construcción de un nuevo Hospital Civil. Como primer paso, este distinguido gobernante se dirigió a la delegación local de ]a ASóCiación Médica Mexicana
para que emitiera su opinión. El citado organismo nombró un Comité, que
presidió el doctor Francisco L. Rocha y en el que figuraba, entre otros
facultativos, el doctor Angel Martm.ez ViUarreal. El mencionado Comité
presentó un Informe al Gobierno del Estado "recomendando lo que debería

Técnico del Hospital Civil debe ser nombrado de las Ternas que para el
efecto envíe la Facultad ..."' Los catedrátiros de la Facultad de Medicina

consideraban que el Hospital Civil debí.a ser, respecto a la Facultad, "su
más importante e indispensable laboratorio . .. "

1

La Sociedad de Alumnos de Medicina, en unas declaraciones enviadas
a la prensa local, afirmaba que «reprueba de la manera más enérgica la
actitud asumida por gentes irresponsables que, por carecer de valor civil,
recurren a la noticia anónima para sembrar el desconcierto y falsear la verdad ante la opinión pública, tratando de hacer aparecer la defensa de una
causa noble que, además, se verifica dentro de los terrenos de la legalidad
-por estar apoyada en una Ley de Beneficencia en vigor- como una cuestión puramente personalista". Añadían que la Dirección de la Facultad

negó su permiso a los alumnos de 60. año para asistir al Congreso del Cáncer,
justificando las razones que para ello tenía . .. " Por otra parte, aseguraban
que la mencionada Junta Directiva de la Facultad no se había opuesto al
internado de los "practicantes" en el Hospital Civil, "sino que, exclusivamente~ ha creído conveniente se haga su reglamentació11, con el fin de no
lesionar los intereses del estudiantado".8

También el Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesionistas Conexos del
Estado de Nuevo León hizo sus declaraciones, aparecidas en El Porvenir y
El Norte del 5 de noviembre. Condenaban la "ligereza y mala fe" de )as
personas que, "imprudentemente", habían proporcionado las informaciones
publicadas el 31 de octubre, en las que se censuraba "pública y calumm.iosamente" al doctor Martínez Vil1arreal, miembro activo de dicho Sindicato.
Hacían saber que, desde años antes, el Sindicato pugnaba por el funcionamiento del Hospital-Escuela, pues era "el único medio de proporcionar la
debida atención a los enfermos y la adecuada preparación médica a los jóvenes alumnos de la Facultad de Medicina y Escuela de Enfermeras". Solicitaban que se pusieran en vigor las disposiciones relativas de Ja Ley de
Beneficencia Pública y Ley Orgánica de la Universidad. Invitaban, por último, a todos los médicos, "sindicalizados o no", a apoyar la nueva Ley
de Beneficencia Pública.
' El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 7.
• El Porvenir, noviembre 3 de 1943, p. 4,

510

hacerse para tener un H'Ospital moderno".11

Las obras se iniciaron el 3 de mayo de 1933 en un terreno con superficie total de algo más de treinta hectáreas, situado en el extremo poniente
de la Ca.17,ada Madero, que el Gobierno de Nuevo León había comprado
en cincuenta y dos mil pesos a don Santiago T. Belden y a los sucesores
de don Francisco Armendáiz. A fines de ese año el Gobernador Cárdenas
fue obligado a renunciar. Durante su breve actuación "se construyó la obra
gruesa del sótano al cuarto piso", con un costo de casi medio millón de pesos,
dejando en existencia materiales por valor de cien mil pesos.12
• ISRAEL ÜAVAZOs GARZA, ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", en La Prensa Médica Mexicana. México, D. F. Octubre de 1959. Páginas

441-444.
1•

Reseña Hist6rica de la 1-nstrucción Pública ... , p. 87.

Informe del Gobernador don Francis.c o A. Cárdenas al Congreso del Estado.
Año 1933. Página 111.
"' Hospital Dr. José Eleuterio González, pp. 22-23, e Informe del Gobernador Cárdenas, año 1933, p. 111.
11

511

�Bajo el Gobernador sustituto licenciado Pablo Quiroga vinieron a menos
los trabajos, en los que sólo se invirtieron doscientos setenta y cinco mil
pesos. Durante el interinato del general Gregario Morales Sánchez se interrumpieron las obras. El siguiente Gobernador, general Anadeto Guerrero
( 1936-1939), dio nuevo impulso al proyecto.
Siendo Gobernador de Nuevo León el General Anadeto Guerrero se expidió, el 13 de octubre de 1937, la ley que creó la Junta de B_enefi~encia
Pública en el Estado, que puso a disposición de ésta el patnmoruo ~el
nuevo Hospital Civil y le dio absoluta independencia para su manejo. La
Beneficencia Pública fue integrada por algunas personalidades de la Industria, la Banca, el Comercio y el Periodismo nuevoleonés. Dicho organismo
semioficial se hizo cargo de la construcción del edilicio hasta su tenninación,
En la administración del general Bonifacio Salinas Leal ( 1939-1943) las
obras recibieron mayor impulso, pues se erogaron, con la ayuda del Gobierno
Federal, casi dos millones y medio de pesos. A mediados de enero de 1941
este gobernante nombró director del Hospital Civil al doctor Francisco L.
Rocha, quien aprovechando la estrecha amistad que lo ligaba al doctor Gustavo Baz, Ministro de Salubridad y Asistencia Pública, obtuvo diversas aportaciones para continuar los trabajos del moderno Hospital Civil.
La culminación de la obra se debió, en gran parte, a la ayuda moral y
económica del doctor Baz, quien siempre mostró gran simpatía por su realización. El nuevo Hospital Civil fue inaugurado el 3 de octubre de 1943
por el Gobernador Salinas Leal, precisamente el último día de su gestión
administrativa. Sin embargo, aún faltaban algo más de quinientos mil pesos
para la adquisición de equipo médico.
En las postrimerías de este Gobierno, el Congreso de Nuevo León expidió, el 18 de agosto de 1943, un decreto que reformó Ja Ley de Beneficencia Pública. El artículo 9o., fracción XIV, establecía que "el personal
médico técnico" del Hospital Civil "será designado de entre las temas que
para cada caso envíe la Facultad de Medicina, a solicitud de la Junta (de
Beneficencia)". En otras palabras, el Hospital Civil dependía directamente
de la Facultad de Medicina y su personal médico sería nombrado por la
Junta de Beneficencia, de las temas propuestas por la Dirección de la Facultad, a solicitud de la Beneficencia Pública. Dicho decreto fue "inspirado
por el doctor Angel Martínez Villarreal y aceptado por el entonces Gobernador
electo (licenciado Arturo B. de la Garza) ... " 13
u Drs. 'ENRIQUE C. LIVAS y 'RAFAEL SALINAS RtvERO, "Algunos antecedentes acerca
del Hospital-Escuela" en la Revista del Hospital Univenitario "Dr. Josl Eleuterio
González", año 1953,' número 6. (Este número no existe ea las colecciones de la Biblioteca Universitaria y de la Facultad de Medicina. El artículo aparece en la
obra del doctor AGUlllRE PEQUEÑO, Biograffa y pensamiento vivo . . •, pp. 58-62) •

512

Hubo algunas entrevistas de los doctores Martíne-z Villarreal y Rocha, ante
el nuevo Gobernador, con el fin de coordinar las actividades de la Facultad
y el Hospital, pues no existía una ley que tratara de las relaciones entre
ambas. Se hicieron listas de médicos para escoger a los que debían desempeñar las funciones docentes y hospitalarias en las dos .instituciones. Pero
no se llegó a un acuerdo.
Las modificaciones a la Ley de Beneficencia Pública plantearon un grave
problema. La Junta de Beneficencia sostenía que, con las reformas de 1943,
se Jimitaban sus funciones en la dirección y administración del Hospital
Civil
El edificio de Medicina

El 1O de noviembre un grupo de alumnos de Medicina, encabe-zado por
el doctor Martínez Villarreal, entrevistó al Gobernador del Estado con el
objeto de integrar un Patronato para la construcción del nuevo edificio de
Ja Facultad de Medicina. Dos días después, en la tarde del 12 de noviembre,
el Gobernador de 1a Garza visitó la Facultad de Medicina, atendiendo la
invitación que le habían hecho el Director y los estudiantes. El Gobernador
recorrió las aulas y otros departamentos del antiguo edificio, "habiéndose
dado cuenta de las condiciones deplorables de los mismos", decía el periódico El Norte. Añadió el matutino que le presentaron al Gobernador los
siguientes datos estadísticos: el plantel contaba con 451 alumnos, de los cuales 425 eran varones y 26 señoritas; los catedráticos eran 44 y 18 los "preparadores". Se impartían diariamente 10 materias, sustentándose 17 clases
los lunes, miércoles y viernes y 16 clases los martes, jueves y sábados. Sólo
se disponía de tres salones de clase, teniendo que ocuparse frecuentemente
la biblioteca y los cuatro laboratorios con ese fin por carecer de otras aulas.
Además había un arúiteatro que constaba de dos salas con cuatro mesas
para disecciones.
Por su parte, el periódico El Porvenir informó que "en numerosas ocasiones (maestros y alumnos) se han visto en la necesidad de suspendet algunas clases por falta de local para impartirlaf'.1• El edificio se había concluido a fines de 1890, cuando solamente 25 alumnos cursaban la carrera
médica. El Gobernador ratificó su promesa de edificar la nueva Facultad
junto al Hospital Civil y con un costo de un millón de pesos; tendría cupo
para cuatro mil estudiantes y las obras debían iniciarse en el mes de enero
" En el año escolar 1940-1941, el Consejo de Cultura Superior había acordado
limitar las inscripciones en la Facultad de Medicina en el siguiente año, debido a
la falta de cupo.

513
H33

�de 1944. (En realidad, el actual edificio de la Facultad de Medicina se
empezó a levantar cuatro años después, a mediados de enero de 1948, y
se inauguró el 9 de noviembre de 1952, habiendo sido necesaria una huelga
estudiantil para hacer efectiva aquella promesa).
El Comité Pro Edilicio de la Facultad de Medicina se constituyó en una
junta celebrada en el Palacio de Gobierno, el 18 de noviembre de 1943.
El mencionado Comité debía recabar la cantidad de doscientos cincuenta
mil pesos con ese fin. El Gobernador De la Garza ofreció su colaboración
incluyendo, en los presupuestos del año siguiente, una partida de doscientos
cincuenta mil pesos. Además declaró que en su próximo viaje a la ciudad
de México trataría de conseguir una aportación del Gobierno Federal por
la cantidad de medio millón de pesos, que era 1a mitad del costo del
edificio.
En la misma junta i¡e propuso la venta de los antiguos edilicios y terrenos
que ocupaban la Facultad de Medicina y el Hospital Gonzál.ez con el objeto
de obtener la parte correspondiente al Comité, o sea un cuarto de millón de
pesos. También se decidió que la nueva Facultad se levantaría en terrenos
adyacentes al moderno Hospital Civil.
Al regresar de la ciudad de México, el 24 de diciembre, el Gobernador
anunció a la prensa local que en los primeros meses de 1944 se iniciaría
la construcción de "tres grandes edificios" para la Facultad de Medicina
y las Escuelas de Bachilleres y Femenil "Pablo Livas".
A principios de enero de 1944 los estudiantes de Medicina acordaron decretar una huelga si -como se había propalado- se daba preferencia a
la construcción de nuevos edificios para las Escuelas de Bachilleres, Femenil "Pablo Livas" y Secundaria, pues era más urgente llevar a cabo la edificación de la Facultad de Medicina. A mediados de ese mes el licencíado
Eduardo Livas, Secretario General de Gobierno, declaró que "definitivamente" en febrero o principios de marzo se iniciarían l3$ obras de la nueva
Facultad de Medicina y de las Escuelas de Bachilleres Diurna y Femenil
"Pablo Liv'clS". Pero a principios de abril el Gobernador declaró que las
obras de la Facultad de Medicina se empezarían en el mes de mayo con
la aportación de doscientos cincuenta mil pe.sos que él había ofrecido entregar.
Se agudiza el conflicto
A principios de diciembre de 1943, el doctor Dante Decanini, Secretario
y catedrático de la Facultad de Medicina, envió una queja al doctor Francisco L. Rocha, Director del Hospital Civil. Afumaba el doctor Decanini

que el. ~a 8 d~ ~e. mes se había presentado con un grupo de alumnós en
el servicio Radiologico del Hospital para comprobar la lesión pulmonar de
un enf;1?11º encam,ado en dicho centro médico, pero la encargada del apara~ ,clm1co se nego a p~o?orcionar el ervicio, aduciendo órdenes superiores.
Exigia el docto~ J?ecamm la cooperación del Hospital Civil para llevar a
c~bo el apren~~Je de los estudiantes, "no como u1ia concesión o favor",
s1uo en cumplimiento de la obligación que tenía contraída el Hospital respecto a la Facultad, de acuerdo con la ley vigente de Beneficencia Pública.
I°:°1ed.iatamente la Sociedad de A1umnos de la Facultad de Medicina
se hizo eco de la airada protesta del doctor Decanini. En sesión efectuada
el día 10 de ~ciembre, ]a Sociedad de Alumnos acordó dar a la publicidad
unas declaraCiones "para conocimiento de la opinión ,,.íblica". En p ·
lg
~ tb " , .
t"
runer
u ar p~o.es a an energicamente" contra la Dirección del Hospital Civil
Pº; ha~e~le negado el uso de un aparato clínico a dicho catedrático. Ademas solici_tab~ la ~te_rvención del Gobernador del Estado para que la Junta
d~ Beneficeneta Publica i:esolviera cuanto antes este problema, pues "en
ninguna forma estamos dispuestos a permitir" que se aplazara indefinidamente. Por último, advertían "a la sociedad en general" que Ja opinión
de los universitarios "está unificada" y las Sociedades de Alumnos de las
Facultades y Escuelas Superiores "apoyan nuestra actitud, por enérgica que
se~ la_ ;-ue ~sumamos'\ pero ac1araban que "no es nuestro propósito hacer
agtt(l(;t0n nz crear problemas al Estado". Concluían que, si sus peticiones
-apoyadas en una ley en vigor- no eran oídas, estaban decididos "a ir
hasta el extremo, si es necesario, para lograrlal'.u
. El doctor Rocha, Director del Hospital Civil, contestó los ataques dirigidos en su contra por la Mesa Directiva de la Sociedad de Alumnos de
la Facultad de Medicina. Dijo que la mayor parte del equipo de Rayos X
Y Fluoroscopia del Hospital estaba fuera de servicio por haber sufrido desperfectos. Se h~bían ped~do las ~~acciones a la fábrica pero aún no llegab~. En esas arcunstancias, decidió que el único aparato de Rayos X que
eXJStía fuera manejado sólo por el doctor Marco Antonio Ugartechea, Jefe
del De~~e~:°· Por otra parte, el aparato de Fluoroscopia que se usaba
en las clínicas que sustentaban los catedráticos de la Facultad, también
estaba fuera de servicio debido a la descompostura de una pieza. El doctor
Rocha, ~adió que, por las razones expuestas, se le había negado a dicho
catedratt_co el, uso de un aparato clínico "y no con el pretendido objeto de
obstruccionar' su labor, como se afirmaba. El doctor Rocha también declaró que la Facultad debía contar con equipos completos para sus "sesiones
" El Porvenir, diciembre 14 de 1943. p. 7.

515

514

�clínicas". Manifestó, por último, que en unos días más enviaría declaraciones
a la prensa local.16
En carta dirigida a don Federico Gómez, director del peritdico El Porvenir, y publicada en ese diario el 17 de diciembre de 1943, el doctor Rocha
denunció la campaña contra el Hospital Civil y, en particuhr, contra él,
''haciéndome aparecer como un enemigo de la Facultad de Melicina y como
un estorbo para la buena marcha de la misma". Hacía algwas preguntas
a sus detractores: "¿ Qué sería ésta (la Facultad de Medicina; sin un buen
Hospital? ¿Podría florecer la enseñanza sin las amplias opownidades que
el H'Ospital presta a la Facultad de .Medicina? Si yo he contrihlído a que el
Hospital se construya y equipe convenientemente, ¿no he a1J.dado a que
la Facultad de Medicina pueda cumplir mejor su misión al dispmer de dicho
Hospital /Jara la enseñanza clínica? ¿Qué trabajo o esfuerz&gt; han hecho
en la Facultad para que el Hospital se termine?"
En la mencionada carta, el doctor Rocha añadió, entre otras con ideraciones: "A lo que sí me he opuesto y me seguiré oponiendo, mentras sea el
Director del Hospital, es a que traten de apoderarse de él qtienes no han
podido o no ha1t querido contribuir en forma alguna a su cm.strucción, y
ahora que ya está terminqdo se sienten con derechos y prerrogztivas, amparándose en necesidades de enseñanza." Puntualizó que dicho centro médico
se había creado para llenar una doble función: la primera, "úender a los
enfermos que a él recurren", y la segunda, "subsidiaria, pero miy importante,
es dar facilidades para la enseñanza clínica de los estudiantes mla Facultad
de Medicina". Agregaba que siempre había procurado dar ess facilidades
para la enseñanza, pero el Hospital aún no estaba concluido ü totalmente
equipado y, por lo tanto, su funcionamiento no era correcto. Las deficiencias existentes, que con buena voluntad "no tendrían importarcia, han sido
aprovechadas para acusarme de obstruccwnar la educación clínica en el
Hospital". El conflicto entre la Facultad y el Hospital lo caificaba como
una "pugna aparente", que "sólo ha servido para provocar &lt;v,itaciones inútiles y nocivas a los intereses de la Facultad y del Hospital".
En una introducción a la citada carta del doctor Rocha se daban a conocer las opiniones de un destacado miembro de la Junta de Beneficencia,
cuyo nombre no se menciona. Afirmaba que con las refomas a la Ley
de Beneficencia Pública quedaba ésta prácticamente sometida ah Facultad de
Medicina, "semicontrolada" por el Gobierno del Estado y :on "un carácter de independencia a medias". Añadía que la pugna e:istente entre
la Facultad y el Hospital "cobró forma legal" cuando entraron en vigor las
modificaciones a la citada Ley, pues se estableció que los n•mbrarr\ientos
" El Porveni'r, diciembre 15 de 1943, p. 9.

516

de los médicos del Hospital Civil debía hacerlos la Junta de Beneficencia
pero a propuesta de la Facultad.
En esas condiciones las prerrogativas de la Junta de Beneficencia quedaban restringidas y la función de los miembros de la mencionada Junta
reducida a la de simples "administradores'' o "meros empleados'' de la Facultad de Medicina, sin el derecho a designar a los médicos que debían
dirigir los servicios clínicos del Hospital Es decir, las reformas a la Ley
de Beneficencia Pública nulificaban la acción de la Junta. Por último, el
informante declaró que la Beneficencia Pública sólo pretendía que dentro
de ella "no prive el criterio sindicalista'', sino "la capacidad y merecimientos'' de los que fueran a desempeñar las tareas de asistencia pública.
El doctor Angel Martínez Villarreal contestó a las declaraciones del doctor Rocha en una carta publicada en el mismo diario el día 19 de ese mes.
En ella hace una vigorosa defensa del Hospital-Escuela y niega que se
pretendiera "con fines sindicalistas atribuidos a una persona el control del
Hospital ... " En seguida de la carta del doctor Martínez Villarreal aparece
una "Nota de la Dirección", escrita indudablemente por don Federico Gómez, en la que afirma: "eso del Hospital es conflicto de personas y, tLn poco
más ampliamente, de un grupo contra una persona. No vale tanto la enseñanza médica ni la vinculación de Hospital y Escuela, sino la política que
bulle en el fondo". Añade que aplicar las reformas a la Ley de Beneficencia
sería volver a la misma situación en que se encontraba el antiguo Hospital
González seis años antes, "esto es, manejado por la acción oficial y por la
política''. Y concluye: "para eso no ha.cía falta instituir una Junta de Beneficencia", creada "especialmente'' para evitar la intromisión de la política
y los intereses personales en el nuevo Hospital Civil.
Situación económica del Hospital

El 17 de diciembre la Beneficencia Pública celebró una -importante sesión.
Se informó a la prensa que los ingresos no bastaban para cubrir el presupuesto del Hospital Civil. Por lo tanto, se había decidido restringir los
gastos de construcción del mismo. La Junta de Beneficencia había expedido
bonos por valor de doscientos cincuenta mil pesos, "los cuales no han sido
absorbidos aún por el público y las instituciones de cr4dito". También se
informó que habiéndose vencido un préstamo de la institución nombrada
"Crédito Industrial de Monten-ey'' por ciento cincuenta mil pesos se resolvió pagar la cantidad de veinticinco mil pesos.
A mediados de diciembre de 1943 el doctor Rocha informó a El Porvenir
sobre el proyecto que existía para construir la Casa de la Enfermera, pues

517

�en esa época el internado de la :&amp;cuela de Enfermería funcionaba en el tercer piso del Hospital Civil, ocupando las dos alas orientales, y el número
de alumnas iba aumentando constantemente. Además se refirió a la construcción de dos hospitales, uno para tuberculosos y otro para enfermos de
cáncer, cuyos proyectos ya eran del conocimiento del doctor Gustavo Baz.
Ministro de Salubridad.
"En defensa del Hospital-Escuela ... "

A fines de ese año el doctor Angel Martínez Villarreal dio a conocer su
interesante trabajo "En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que lo
hacen factible en Nuevo León", publicado en El Poruenir del 28 de diciembre de 1943, página 4, y editado como folleto en el mes de enero del
año siguiente.17
El doctor Martínez Villarreal Janza un violento ataque contra la Dirección
del Hospital Civil, acusándola de entorpecer la labor de los catedráticos de
la Facultad de Medicina y, por consiguiente, el aprendizaje de los alumnos.
Enumera una larga serie de "irregularidades'' en el manejo del Hospital,
afirmando entre otras cosas que al hacerse las designaciones de "médicos
internos" no se tomaba en cuenta para nada la opinión de la Facultad
de Medicina. Por otra parte, la Junta de Beneficencia había concedido
becas a algunos médicos para hacer estudios en el extranjero sin consultar
antes con la Facultad.
El doctor Martínez Villarreal sostenía que la "ori.entaci6n médicd' del
nuevo Hospital Civil y "todo el trabajo docente" que se realizara en él
debía estar sometido a las nonnas dictadas por la FacuJtad de Medicina
con el fin de preparar a los estudiantes de dicha carrera, así como a los
graduados y las enfermeras.
El autor añade que la FacuJtad necesitaba un Hospital-Escuela o quizá
varios "y s6lo puede establecerse en el único Hospital oficial que aquí existe
o en los que se construyan después''. Considera que las reformas de 1943
a ]a Ley de Beneficencia Pública -sugeridas por él y otros integrantes
del sindicato médico al que pertenecía- "no fueron bastante explícitas, dejando lugar a tropiezos''; sin embargo "se da la oportunidad de lograrlo (el
establecimiento del Hospital-Escuela) ...", pues dichas reformas legales
disponían que el personal médico del Hospital Civil sería nombrado, p0r
medio de temas, a propuesta de la Facultad. Más adelante afirma: "en
11

Lo reprodujo el doctor Aguine Pequeño en su obra Biografla y penramiento

nuestra opinión, todo médico del Hospital debe estar ligado a las labores
docentes de la Facultad ... "
Agrega que siendo Director de la Escuela de Medicina el doctor Eusebio
Guajardo (lo fue en cuatro ocasiones, a partir de 1918), los médicos del
antiguo Hospital eran designados con la aprobaci6n de la Escuela. El doctor Guajardo elabor6 un proyecto de ley para la creación de un Instituto
de Ciencias Médicas, "en el cual quedaban tmificadas esas dos instituciones
y, además, todos los servicios médicos impartidos por el Estado que existían
o se crearan después''.
Afirma que a1 iniciarse Ja construcción del nuevo Hospital Civil, en 1933,
se pensó en edificar la Escuela al oriente de aquél, "porque se aceptaba la
idea de su inseparabilidad". Como prueba de ello menciona el Informe que
el doctor W. H. Walsh -cóntratado por el Gobierno de Nuevo Le6n para
supervisar el proyecto- dirigió a ]a Fundación Rockefeller, en el que afirmaba que los catedráticos de la Escuela de Medicina serian los Jefes de
Departamento del Hospital.
Añade que las reformas a la Ley de Beneficencia no limitaban las funciones de la mencionada Junta, pues ésta "sigue siendo, de todas maneras,
el gobierno semioficial y descentralizado del H'Ospital", con la "facultad"
de designar a los médicos de dicha instituci6n conforme a las temas que _le
enviara la Facultad de Medicina. Además la Junta de Beneficencia Pública debía ocuparse "del aspecto financiero de la construcción, todo lo administrativo del mismo y, en general, la atenci6n de las numerosas y urgmtes
necesidades de la Asistencia Pública en el Estado".
Su propósito quedó fijado en el siguiente axioma: "Todo servicio de asistencia en el Hospital debe hacerse en funci6n de enseñanza . .. " Después
afirma que ya se le había entregado al Gobierno de Nuevo León un "plan
de departamental~acign" del Hospital, un poco más amplio que el propuesto en 1932 por la Asociación Médica Mexicana al Gobernador don
Francisco A. Cárdenas. Finalmente, el doctor Martínez Villarreal expone
en lineas generales su plan hospitalario.

111
Al iniciarse el año de 1944 se organiz6 la ofensiva contra el doctor Francisco L. Rocha y la Junta de Beneficencia Pública. La Sociedad de Alumnos
de la Facultad de Medicina, controlada por la Federación de Estudiantes
Socialistas, dirigió el asalto. Como primer paso se intent6 declarar la huelga
el día 10 de enero.

vivo •.. , pp. 29-39.

519

518

�En la tarde del 10 de enero de 1944 los estudiantes de Medicina efectuaron una víolenta sesión. Al final decidieron aplazar el movimiento huelguístico, mientras se conocía el resultado de una junta que debía celebrar
la Beneficencia Pública esa misma tarde, en la que serían discutidas las
demandas estudiantiles. Pero la junta no se llevó a cabo y el problema quedó
en suspenso.
El Consejo Universitario, presidido por el doctor Livas, acordó apoyar
al Director de la Facultad de Medicina para que se hicieran efectivas las
reformas a la Ley de Beneficencia, y así lo comunicó al Gobernador del
Estado.
Otra sesión de los futuros galenos se efectuó el día 13, en la que se reafirmó el propósito de suspender las clases si no eran resueltas sus demandas.
Se propuso el nombramiento de una Comisión que debía estar integrada
por un representante de los profesores de la Facultad y otro de los alumnos,
a quienes se debían agregar el representante del Gobierno del Estado y el de
la Junta de Beneficencia.
Durante varios meses en el seno de la Beneficencia Pública se había tratado inútilmente de conciliar los puntos de vista de los doctores Villarreal
y Rocha. En vista de ello el Gobernador De la Garza había nombrado
a los hombres de emprresa don Joel Rocha y don Manuel L. Barragán
para que procuraran resolver la controversia, llegando a la conclusión , de
que el problema era de carácter personal y, por lo tanto, ambos deb1an
renunciar. El doctor Rocha ofreció presentar . su renuncia, si hacía lo mismo
el doctor Mactínez Villarreal, y éste se comprometió a renunciar previa
consulta con el Gobernador. El licenciado De la Garza juzgó que dicha
solución no era prudente.
El Gobernador tuvo una reunión privada con el Rector, doctor Livas,
y con los doctores Martínez Villarreá.l y Rocha, el día 14 de enero. S_e
habló de formar una Comisión con representantes de la Facultad de Medicina, el Hospital Civil y el Gobierno de Nuevo León) con el ~in. d~ elaborar
un estudio sobre el funcionamiento del Hospital-Es&lt;;uela. En pnnc1p10 se acordó respetar la inamovilidad del personal de ambas instituciones, pues se
rumoró sobre la destitución de algunos médicos.
La Comisión que debía dictaminar sobre el problema de] Hospital-Escuela
fue integrada, a mediados de enero, por los doctores Jesús Lozano, Cesáreo
Sader Matar y Francisco Vela González y el estudiante Mario Navarro,
en representación de la Dirección del Hospital Civil, la Facultad de Medicina, el Gobierno del Estado y el alumnado de Medicina, respectivamente.
El representante estudiantil tendría voz pero no voto.
El Gobernador concretó el objetivo de la Comisión en tres puntos: 1,

520

Adaptar la organiz.ación y funcionamiento del Hospital "a la mejor satis/acción de las necesidades" de la Facultad, con el fin de que los estudiantes
"complementen en la Casa de Salud la enseñanza de las ciencias médicas",
asegurando la mayor cooperación del Hospital "a los fines de la Escuela
( de Medicina), sin perjuicio de su funcúfo como centro de asistencia pública, ni de la salud y la vida de los enfermos en él asilados''. II, La Comisión debía elegir el personal que, '"perteneciendo o no en la actualidad
al Hospital o a la Facultad, vaya a prestar en lo sucesivo sus servicios en
los referidos Establecimientos'', tomando en cuenta la antigüedad, competencia y honestidad profesionales, « exclusivamente". III, La Comisión podía
proponer las reformas necesarias a las Leyes de la Beneficencia y de Ja
Universidad, pero el nombramiento de Director y de Subdirector del Hospital, "queda reservado a la Junta de Beneficencia Pública". Las partes se
comprometían a acatar el arbitraje de la Comisión y debían dictar las disposiciones necesarias para ponerlo en práctica.
El Gobernador sugirió que la Comisión se su jetara a la interpretación
que él había hecho de las reformas a la Ley de Beneficencia. Sin embargo,
los Directores del Hospital y la Facultad opinaron que los miembros de
dicha Comisión debían tener absoluta libertad para proponer la solución del
conflicto.
Los estudiantes de Medicina solicitaron a la citada Comisión que los catedráticos de la Facultad fueran los únicos autorizados para recibir el nombramiento de Jefes o Subjefes de Salas del Hospital Civil. Después se pidió
que todo el personal médico del Hospital fuera escogido de las ternas enviadas por la Dirección de la Facultad.
En el término de diez días, que era el plazo señalado para resolver el
problema, no se llegó a un acuerdo.
A principios de febrero El Porvenir informó que la mencionada Comisión
Dictaminadora había aprobado "en todas sus partes las peticiones de los
estudiantes de Medicina". 18 Lo cierto es que, después de varias semanas de
pláticas, no se unificaron los criterios que sustentaban los doctores Lozano,
por una parte, y Vela González y Sader Matar, por la otra, para la interpretación que debía hacerse de las modificaciones a la Ley de Beneficencia.
Entonces los dos últimos entregaron al Gobernador del Estado un dictamen
favorable a la Facultad de Medicina, que posteriormente fue impugnado
por el doctor Jesús Lozano.
En sesión "extraurgente'\ celebrada el 30 de marzo de 1944 y presidida
por don Joel Rocha, la Junta de Beneficencia decidió rechazar la resolución
del arbitraje. (El doctor Martínez Villarreal, en su carácter de Vocal de la

'ª

El Porvenir, febrero 7 de 1944, p. 11.

521

�Junta de Beneficencia, votó en contra de ese acuerdo) . La .Beneficencia
Pública sostenía que dicho arbitraje no era válido, pues había sido aprobado
por dos de sus miembros y no por los tres. Consideraba que, al acatar
el mencionado dictamen, no podría llevar a cabo plenamente sus labores y
sería "inútil su actuacwn".
La Federación de Estudiantes Socialistas envió a El Porvenir unas declaraciones, publicadas el primero de abril, en las que acusaba a la .Beneficencia Pública de colocarse "en una actitud de rebeldía en contra del Congreso del Estado", que había aprobado las reformas a la Ley de Beneficencia,
y también en contra del Gobernador de Nuevo León, "que es el encargado
de hacerlas cumplir".
El Primer Congreso de Facultades de Medicina
En la Tercera Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en Monterrey
a fines de noviembre de 1943, se había tomado el acuerdo de convocar a
un Congreso Nacional de Facultades de Medicina, que debía efectuarse por
primera vez en el pais. Dicho evento científico se llevó a cabo en esta
ciudad del 2 al 6 de abril de 1944, asistiendo delegados de las Facultades
de Medicina de México, Guadalajara, Puebla, Michoacán, Oaxaca y San
Luis Potosí y, además, de la Escuela Médico Militar y Escuela Nacional
de Ciencias Biológicas del Instituto Politécnico.
El punto culminante de este Congreso fue la interesante ponencia presentada por los doctores Angel Mar(mez Vi,llarreal y Amulfo Treviño Garza,
a nombre de la Facultad de Medicina de Nuevo León, bajo el siguiente
título: "Relaciones entre las Facultades de Medicina y Hospitales, otros
servicios de asistencia, sanitarios, etc., desde el punto de vista de sus posibilidades docentes." La ponencia fue leída por el mencionado doctor Treviño Garza y sus conclusiones aprobadas por unanimidad.
Los delegados nuevoleoneses afirmaban: lo. Que las relaciones entre las
Escuelas de Medicina y los Hospitales del país eran, ''en la ma,,or parte
de los casos, deficientes, desde el punto de vista del aprovechamiento total de
sus posibilidades docentes". 2o. Era indispensable el establecimiento de· uno
o quizá varios Hospitales-Escuela u Hospitales Universitarios para cada
Facultad de Medicina. 3o. Debían establecerse condiciones especiales que
permitieran el mayor aprovechamiento para la práctica de los estudiantes
eh los servicios sanitarios, de emergencia, Hospitales particulares, clínicas de
obreros y de industrias, etc., concediendo a la Escuela de Medicina la
«necesaria intervenci6n en provecho de sus alumnos o finalidades docentes". 19
u Véase la ponencia en la obra del doctor Aguirre Pequeño, Biograffa y pensamiento vivo . .. , pp. 43-55.

522

Declaraciones del doctor Rocha

En la ponencia presentada por los doctores Martínez Villarreal y Treviño
Garza, ante el Primer Congreso de Facultades de Medicina, se hicieron algunas alusiones a la pugna que existía entre la Facultad y el Hospital Civil
de esta ciudad. Con ese motivo, e1 periódico El Porvenir entrevistó al doctor
Francisco L. Rocha, Director del Hospital. 20 El destacado profesional afirmó que la citada ponencia era "la coronaci6n de una serie de maniobras
del doctor M artínez Villarreal, con el objeto de impresionar favorablemente
a la opini6n pública, al mismo tiempo que hacer presi6n sobre el Gobernador
del Estado para real~ar sus anhelos y ambiciones", o sea controlar la Facultad y el Hospital Añadía que el doctor Martínez Villarreal, "o no está
convencido de la bondad de sus ideas o no puede dejar de obrar como político, en lo cual tiene gran experiencia». Acusaba al Director de la Facultad de Medicina de haber buscado y obtenido el apoyo de algunos grupos
para lograr sus fines: "Primero, los estudiantes de Medicina, a quienes ha
prometido maravillas; los ha a.mzada en contra mía, haciéndome aparec"er
como enemigo de la Facultad y del estudiantado. Después, a los profesores
de la Facultad de Medicina, a quienes canuenci6 de la santidad de esta cruzada; casi al mismo tiempo, a los miembros del Sindicato de Profesionales
y Conexos del Estado de Nueva Le6n (así dice) ,, aun a los del Sindicato
de Dentistas."
El doctor Rocha consideraba que el mencionado Congreso, en el que se
habían reunido los directores de varias instituciones médicas del país, "en
realidad, para el doctor Martínez Villarreal no tiene más objeto que recibir
de ellos el 'espaldarazo' y el apoyo que tanto necesita!'. Afirmaba que di.cho
profesional "tiene una confusi6n de términos e imprecisión en las ideas.
U na casa es Hospital-Escuela, edificio en el cual están la escuela '1 el hospital, y en el que el fin primordial de toda la organización es la enseñanza,
y otra cosa es Hospital Uniuersitario, que es aquel propiedad de la Universidad a que pertenece la Facultad de Medicina y que es controlado en todos
sentidos por la misma Facultad; en este último caso, la Facultad tle Medicina tiene su edificio aparte, a veces distante".
Sostenía el doctor Rocha que la verdadera causa de la pugna entre la
Facultad y el Hospital "es evidente: ahora que el Hospital Civil está casi
terminado, un grupo de médicos políticos, encabezado por el doctor Martínez Villarreal, trata de apoderarse del control del Hospital, amparándose
en supiiestas necesidades de enseñanza". La Facultad no podría cumplir su
misión "sin un buen hospital, en donde la enseñanza clínica pueda impar• El Porvenir, abril 6 de 1944, pp. 7 y 10.

523

�tirse con toda facilidad ... Esto es evidente y nadie lo discute". Añade que la
"pequeña parte" en que él había colaborado para termin~ y equipa:, _el
Hospital Civil, beneficiaría más a la Facultad y a los estudiantes que di.scursos y promesas". Luego afinnaba: "Que yo sepa, nadie ha tratado de
oponerse a que el Hospital dé a la Esc1tela toda clase de facilidades para
la ensefuma; yo menos que nadie, a pesar de las calumni.as que al respecto
se han hecho."
En principio, se había acordado que fueran 25 los "profesores de clinica '
de 1a Facultad de Medicina que ocuparan los cargos de ''Jefes de Servicios"
en el Hospital. Pero "con ellos no puede (el doctor Martínez Villarreal)
manejar a su antojo el Hospital. Pide, exige nada menos que 48 puestos
para sus amigos y deja, como un favor, sólo 18 para lo: ~em~': Estos últimos no estañan en el Hospital por el hecho de ser med1cos, sino por su
indiscutible competencia". Conforme al plan del doctor Martlnez Vtllarrea1,
el Director del Hospital, sea el que fuera, quedaría a merced del grupo
mayoritario de médicos encabe-t.ados por el Director de la Facultad. El
doctor Rocha preguntaba: "¿Cree usted que yo o cualquiera otra persona,
con una poca de dignidad, va,1a a aceptar semejante situación? ¿ Director
pelele? ¡Nunca!"
. .
La Junta de Beneficencia Pública sostenía que la Facultad de Medicina
"no tiene po-r qué intervenir en el manejo" del Hospital Civil y "sólo cabe
buscar coordinación" entre ambas instituciones, "sin supeditar en modo alguno éste a aquélla . .. " Por el contrario, si "intereses polític~s" buscaban
someter el Hospital a la Facultad, "e11 buena hora que se suprima la Junta
de Bmeficencia, que sale sobrando, y se entregue el Hospital en manos de
la Facultad de Medicina". Continuaba el doctor Rocha afumando que el
doctor Martínez Villarreal, "graciosamente", señalaba que la Beneficencia
Pública tenía "toda la responsabilidad económica y administrativa" deJ f:ospital mientras la Facultad intervendría en la elección del p_ersonal médico,
"dando así oportunidad de colocar en los puestos del Hospital a elementos
adictos a s-u grapo". Y concluye: "Ante la evidenci.a de ~st&lt;:5 ma_niobras",
la Junta de Beneficencia Pública acordó no aceptar la m1erencia de la
Facultad en los asuntos internos del Hospital.
El doctor Rocha creía que, en caso de realizarse el plan del doctor Martínez Villarreal, no mejoraría la enseñatl7.a en la Facultad de Medicina:
"En teoría, tal vez; en la práctica no", afirmaba. Añadiendo que se puede
ser un magnífico clínico o cirujano, "y ser perefectame11te incapaz de enseñar", así como "un magnífico maestro y, al mismo tiempo, uti mal partero
0 cirnjano. En el primer caso, los intereses del enfermo est~~, garantiza~os
y los de los alumnos no; en el segundo sucedería lo contrano . ~o seguida
señala dos "graves vicios" que existían en la Facultad y que debian ser o-

rregidos por su Director: primero, el hecho de que "prácticamente está11
cerradas las puertas de la Facultad" a los médicos que no eran miembros
del sindicato al que pertenecía el doctor Martínez Villarrea~ como "si toda
la sabiduría estumese en los médicos de ese grupo .. . " Otra lacra era ªel
monopolio que algunos médicos tienen de las clases", quienes impartían dos
o tres cátedras, "a veces disímbolas". El doctor Rocha preguntaba: "¿Son
insustituibles y no hay quién prieda impartirlas igual o mejor?" Los estucliantes habían hecho varias tentativas, "aunque infructuosas", para conseguir que fueran nombrados catedráticos que no pertenecieran a ese grupo
sindical. El doctor Rocha menciona su propio caso: "Hace un año, aproximadamente, era yo profesor en la Escuela de Medicina y, no encontrando
razones para quitarme mi puesto en la Facultad, tuvieron la idea genial de
mprimir la clase que yo impartía, c&lt;m lo que automáticamente quedé fuera
de la Escuela ... "
Por último, afirmaba que "sería para mí un gran descanso dejar a un
lado los problemas del Hospital" y dedicarse por entero a su profesión. "Si
he luchado y sigo luchando es porque creo que, por encima de los intereses
particulares, está11 los intereses generales de la colectividad, a la que tenemos
la obligación de servir, especialmente en asuntos asistenciales, en los que
tan poco se ha hecho en beneficio de los pobres y de los enfermos."
Una carta aclaratoria

En una extensa carta publicada en El Porvenir del 9 de abril,, página
16, el doctor Rodolfo L. Rodríguez, Subdirector del Hospital Civil, aclara
algunos p1mtos oscuros del conilicto. Afirma que Jas modificaciones a la
Ley de Beneficencia fueron hechas "si,i que la Junta (de Beneficencia Pública) fuera tomada en cuenta para conocer su opinión .. .'-' El 28 de octubre
de 19+3, al tomar posesión de sus cargos los nuevo,s núembros de la Junta de
Beneficencia, el Gobernador del Estado expuso su criterio en relación
a la interpretación que debía darse a dichas reformas legales, principalmente
en el capítulo referente al nombramiento de1 personal médico del Hospital.
El Gobernador opinó que la Facultad de Medicina solamente debía presentar temas a la Beneficencia Pública cuando ésta tuviera que escoger a los
Jefes y Subjefes de servicios del Hospital y, además, dichos médicos debían
ser "profesores de clínica" de la Facultad. Es decir, la Junta Directiva de
la Facultad no tenía atribuciones para proponer el nombramiento del resto
del personal médico del J-Iospita], pues éste era un derecho exclusivo de la
Beneficencia Pública.
En la fecha citada. el doctor Rocha designó Subdirector del Hospital Civil
al mencionado doctor Rodríguez, autor de la carta, habiendo consultado pre-

52,5
524

�viamente dicho nombramiento con el Gobernador del Estado, quien lo aceptó
sin objeciones. Pero el doctor Martínez Villarreal ªprotestó enérgicamente".
afirmando que el cargo debía ser ocupado mediante la elección de una tema
presentada por la Facultad de Medicina, "a pesar de la interpretación que
el Gobernador acababa de hacer de dicha !-,ey''. La sesión fue suspendida
y, reanudada el día siguiente en el despacho del Gobernador, ratificó éste
la elección del doctor Rodríguez.
Por otra parte, el Gobernador De la Garza interpretó las reformas a la
Ley de Beneficencia en el sentido de que los nombramientos se debían haeer
de común acuerdo entre ambas instituciones, es decir de &lt;profesores de
clínica" de la Facultad y de Jefes o Subjefes del Hospital. En caso de cliscrepancias, escogería el Gobernador entre los candidatos propuestos.
El doctor Rodríguez afirma que esta resolución del Gobernador se discutió en la Facultad de Medicina y en el sindicato médico al que estaba
afiliado el doctor Martlnez Villarreal,21 privando la idea de que debía ser
uno de los dos grupos antagónicos el que dirigiera los destinos del Hospital
y, puesto que ellos tenían mayor influencia política, "no veían por qué hubiera transacción~' con el doctor Rocha y la Beneficencia Pública. Esto se
lo había referido confidencialmente al doctor Rodríguez un miembro del
citado sindicato médico. Fue entonces cuando los estudiantes de Medicina,
con la anuencia de las autoridades universitarias, amenazaron con declarar
una huelga general si el Gobierno del Estado no accedía a sus peticiones,
exigiendo que todo el personal médico del Hospital Civil debía ser nombrado
por la Facultad.
Respecto al dictamen redactado por los doctores Sader Matar y Vela
González para solucionar el conflicto, asienta que estos profesionales habían
actuado "con criterio político", pues de la lista presentada por ellos para
cubrir los servicios del Hospital, excluyeron en la categoría de "médicos consultantes" a facultativos "de los más capaces, que serían magníficos profesores", resultando de esa manera que una "abrumadora mayoría", o sea 48
doctores, eran miembros del sindicato médico y s6lo 18 pertenecían al grupo
del doctor Rocha. De estos últimos solamente dos eran catedráticos de la
Facultad y otros siete no estaban afiliados a ningún sindicato.
Según el proyecto formulado por los doctores Vela González y Sader Matar, el personal médico del Hospital constituía el Cuerpo Consultivo del mismo. Siendo una mayoría de sus integrantes partidarios del Director de la
Facultad de Medicina, el doctor Rocha no podría tener "el control y unidad
11 El doctor Angel Martínez Villarreal había sido uno de los principales organizadores del Sindicato de Médicos Cirujanos y Profesíonistas Conexos del Estado de
Nuevo León en 1936 y Secretario General de dicho organismo en. 1940 y 1941.

de mando" _en el !1ospital y éste sería dirigido, en última instancia, por el
doctor Marünez Villarreal " a t raues
' del grupo mayontano
· · que lo representa''.
. En cuanto a los nombramientos, en el futuro, del personal médico, mediante, conc~s d_e oposición, no se podría constituir un jurado imparcial,
pues este ~na des1gn~do por ~os mismos que pretendían dirigir la Facultad
Y el lfospital. Ademas, la Uruversidad se reservaba el derecho de conceder
el ~xamen de oposición y ésta se hallaba &lt;'controlada por otro grupo de
armgos d~l do:tor ~artíne_z Villarreal". Por lo tanto el acceso a los cargos
d~I Hospital solo sena posible a los médicos que tuvieran la aprobación del
Drrector de la Facultad de Medicina y de su grupo sindical.
Concluye ~nd_o que un miembro de la Junta de Beneficencia pidió
al doctor Martínez Villarreal que, "por patriotismo", tuviera un arre«lo con
el doctor Rocha, pero aquél declaró que "sólo con la aprobación del dictamen, como había sido propuesto, terminaría el problema".

Continúa la polémica
En~ artículo intitula~o "La verdad sobre el asunto del Hospital-Escuela",
aparecido en El Porvenir del 13 de abril, el doctor Guillermo Benavides
~nbe, ~tedrático de la Facultad de Medicina, admite que en d Hospital
_se realizan la mayoría de los estudios clínico.s necesarios para la enseñanza";
SlD embarg~
p~fesores y alwnnos "tropiezan con innúmeras dificultades
para traba¡ar en el. Acusaba a la Junta de Beneficencia Pública de que.
en un "alarde de rebeldía", se negaba a acatar las reformas a la Le d,
Benefi1cencia
· y elclictamen de los dos núembros de la Comisión creada Y
parae
resolver el problema. Rechazaba la versión de que el conflicto surgido entre
la Facultad y el Hospital Civil era "un asunto personal o de política'' afir,
man do -~ue "'este. es un conflicto de carácter docenten. Añade que "nunca

!;s

hubo dificultades" entre el antiguo Hospital Civil y la Escuela de Medicina,
pues se_ consideraba que aquél era el « complemento necesaric" de ésta. AJ
cons~. el _nuevo Hospital se originaron los primeros desacuerdos entre
ambas instltuciones, que fueron aumentando con el tiempo Asegu b
l
al éd' d
·
ra a que
e person m 1co e1 Hospital estaba "completamente desligado de la Facultad de Me~icina y aun, en parte, en p1,gna con la misma", existiendo "un
gran _porcenta¡e_ de m~di~os que n~ siquiera_ conocen nuestra Escuela y, por
lo mismo, no tu:nen ni sienten hacia ella ningún cariño ni deber". Consideraba que la Facultad tenía derecho a que "sea el profesorado de [a misma
el que forme_ el cuerpo técnico del Hospital" . E insiste en que "un asunto
de t~l magnitud" no podía estar inspirado en "intereses mezquinos y personalrstas, como se trata de hacerlo aparecer'.

527
526

�El "voto panicular'' del doctor Jesús Lozano

El doctor Jesús Lozano, miembro de la Comisión Dictaminadora del caso
del Hospital-Escuela, envió a la prensa local unas importantes "aclaracio11 es'', publicada en El Porvenir y El Norte del 15 de abril. Primeramente
negaba la categoría de fflaudo arbitral, fallo inapelable y hasta pacto de
honor", que se pretendía atribuir al dictamen presentado por los doctores
Vela González y Sader Matar. El doctor Lozano se remonta a los origenes
del problema, afirmando que las refonnas de 1943 a la Ley de Beneficencia Pública "fueron hechas en condiciones tales que la Junta de Beneficencia
y la Dirección del Hospital no las conocierort sino hasta que aparecieron
publicadas" en el Periódico Oficial.2 z En principio, se tuvo e] propósito de
superar algunas diíerencias que existían entre las autoridades del Hospital
y de la FacuJtad, pero las citadas reformas ''trajeron como consecuencia
problemas más difíciles que aquellos que se trataba de corregir''. Según esas
modificaciones legales, el Hospital sería "manejado técnicamente" por la Facultad de Medicina, "quedando a la Junta de Beneficencia, exclusivame11te,
las obligaciones y responsabilidades económicas y admirlistrativas''. Así, de
hecho, el Hospital estaría supeditado a la Junta Directiva de la Facultad.
El Gobernador De la Garza -sigue diciendo el doctor L&lt;YLa110- hizo una
interpretación muy acertada de las reformas de 1943, estando de acuerdo
con sus puntos de vjsta el doctor Rocha y 1a Beneficencia Pública. Sin
embargo, el doctor Martínez VillarreaJ exigía la estricta aplicación de la
Ley y, llegando hasta sus últimas consecuencias, pretendía que también el
Director y el Subdirector del Hospital Civil debían ser escogidos de las ternas enviadas por la Facultad.
Debido a que no se llegaba a un acuerdo, un grupo de médicos pidió
al doctor Louno que, teniendo en cuenta la estrecha amistad que lo ligaba
con el Gobernador del Estado, le propusiera a éste que se creara una Comisión, ajena a los intereses en pugna, con el objeto de estudiar el problema
y llegar a un arreglo definitivo.
El doctor Lozano afirma que, en lo fundamental, ya se había llegado
a un entendimiento entre los tres integrantes de la Comisión, cuando el represen tante de la Facultad de Medicina, "influido .seguramente por el
Director de la Escuela, desconoció lo aprobado hasta entonces, alegando faltas de comprensión que no hubo". Añade que el representante del Gobierno
21 El doctor Enrique C. Livas afirma que el Gobernador Salinas Leal expidió el
mencionado decreto, "de acuerdo" con el licenciado Arturo B. de la Gana, futuro
Gobernador, "y con la iriterl!encidn del Dr. Martínez Vülarreal. . . " ("El doctor
Angel Marúnez Villarreal y la Facultad de Medicina", en la Reoista Médica de
Nuevo León, números 3-4, junio-julio de 1959, p. 3) .

528

Estatal no estuvo de acuerdo en elaborar y suscribir con él una proposición,
conforme a lo ya aceptado por las partes. Sin embargo, después de aJgunas
"discusiones inútiles", los delegados de la Facultad y del Gobierno redactaron
un dictamen "favorable enteramente a sus puntos de vista".
Opinaba que el mencionado dictamen no se había ajustado a las atinadas
recomendaciones del Gobernador, en el sentido de respetar la independencia
de Jas dos instituciones -Hospital y Facultad-, coordinando su funcionamiento para garantizar la enseñanza de los estudiantes y la asistencia de los
enfermos. Por otra parte, sólo se propuso el nombramiento del personal
médico del Hospital, pasando por alto la designa,i6n del profesorado de la
Facultad, que era otro de los objetivos de la Comisión. Los dos representantes mencionados propusieron la designación de un número excesivo
de médicos para cubrir los servicios del Hospital, "de tal manera que, para
darles acomodo, habría necesidad de modificar la estructura y el funcionamiento de la institución . .. " Conforme al plan presentado, "iba a existir
tm Jefe o Subjefe de ServicÍQ por cada dos enfermos y medio, aproximadament,·, ~in contar médicos internos, practicantes y enfermeras ... cuyos sueldos di: bía11 gravitar sobre los ya limitados recursos del Hospital, pues es bien
sabido q1ie la situación económica de éste es bien difícil". Concluía diciendo
íJUe, al mencionado dictamen de los doctores Vela González y Sader Matar,
"debe dársele, si acaso, el valor de una opinión más en este controvertido
asunto".
El doctor Cesáreo Sader Matar contestó al doctor Jesús Lozano en una
carta publicada en El Porvenir y El Norte del l 9 de abril, afirmando que
el citado dictamen "tiene todas las características de seriedad, conocimimto
del problema, imparcialidad, simpatía para ambas instituciones, capacidad.
de ejecución y validez legal . .. " En consecuencia, aunque no había sido
aprobado por unanimidad, debía aceptarse "por el más elemental sentido
democrático y la más relevante condición caballerosa".

Desenlace
La Beneficencia Pública, en junta celebrada la noche del 21 de abril,
ratificó el acuerdo de la sesión anterior, en el sentido de no admitir el
laudo arbitral de los dos miembros de la Comisión Dictaminadora, por ser
"impracticable".
El sábado 22 de abril, el doctor Martínez VillarreaJ, Director de la Facultad de Medicina, presentó su renuncia al Gobernador del Estado. Unas
horas después, el cuerpo docente de la Facultad, presidido por el doctor
Martínez Villarreal, se reunió en el local del plantel y acordó renunciar
en masa.

529
HJ¼

�La Federación de Estudiantes Socialistas, que donúnaba las Sociedades
de Alumnos de casi todas las instituciones universitarias, se decidió a actuar
a fa"or del Director de Medicina. En un "pleno" celebrado el día 24 en
la Aula M¾ona, los futuros médicos se declararon en huelga. Ese mismo
día la Facultad de Derecho y las Escuelas de BacruJJeres e Industrial "Alvar'o Obregón" secundaron el movimiento de protesta con~a la Beneficen~~
Pública, aclarando que "su actitud no es contra el G~btemo_ del Estado •
Poco después, las demás Facultades y Escuelas Supenores dieron todo su

nes recibieron las ternas enviadas por la Facultad de Medicina e hicieron
los nuevos nombramientos.24 En dicha sesión fue electo Director del Hospital
Civil el doctor Francisco Vela Gonzá!ez y Subdirector el doctor Raymundo
Garza, quienes tomaron posesión de sus cargos esa misma tarde.

apoyo al estudiantado de Medicina.
El Gobernador intervino personalmente para poner fin a esta pugna, que
se había prolongado por espacio de siete meses. En ~na ~?~~i~~ión ,,oficial dirigida a la Beneficencia Pública, decía que estuna m~usttftcadn , la
resolución del 21 de abril, añadiendo que ªviola los compromisos contraídos
y contradice abiertamente el espíritu de conciliación qtte dio orig~n .al nor:ibramiento de los árbitros''. Por lo tanto, le ordenaba "el cumplimumto inmediato y estricto de las disposiciones legales en la materia, en sus_ términos
literales . .. ", agregando que, "con la urgencia que el caso amerita,. . . se

Anteproyecto para la creación de la Federación de .Estudiantes Universitarios
(F.E.U.). El Porvenir, noviembre 4 de 194-3, p. 4.

sirva solicitar de la Facultad de Medicina las ternas nttesarias para el nombramiento del personal médico-técnico del H ospital Civil . .. "
Es decir, el Gobernador decidió que se hiciera la aplicación literal de la
Ley de Beneficencia, contradiciendo el criterio que había sustentado en un
principio.
.
En la junta celebrada por la Beneficencia Pública la noche del 25 de abril,
a la que también asistieron el Gobernador del Estado, el Rector_ d_e la
Universidad y el doctor Martínez Villan-eal, se acordó dar :~plim1ento
a la orden del Gobernador, solicitando a la Facultad de Medicina las ternas para escoger al personal médico del Hospital. En la misma sesión, después de producirse dicho acuerdo, el do:tor Francisco L. Rocha, Dire~!~
del Hospital Civil, "presentó .su renuncia irrevocable, la cual se l~ ace~t6 •,
El doctor Rocha también dimitió como Secretario de la Beneficencia Publica y Director de la Escuela de Enfermería. Unos cüas d~ués, presentaron su renuncia los 61 médicos del Hospital Civil, los qwnce profesores
de la citada Escuela y todas las enfermeras del Hospital, como prueba de
adhesión.
El 28 de abril, los estudiantes volvieron a clases.
.
De los 14 miembros de la Beneficencia Pública, dos habfan renunciado:
el doctor Rocha y don Federico Gómez, Director del periódico El Porue~ir.
En la mañana del 28 de abril la Beneficencia Pública celebró una reunión
en el despacho del Gobernador, a la que sólo asístieron seis miembros, quie.. El Porvenfr, abril 26 de 1944, pp. 9 Y 10.

530

APENDICE

lo. Se constituye en la ciudad de Monterrey una Organización Estudiantil integrada por las Sociedades de Alumnos de las Escuelas y Facultades
Universitarias y la Sociedad de Alumnos de la Escuela Normal
2o. La denominación Oficial de esta Organización será la de Federación
de Estudiantes Universitarios.
3o. La F.E.U. tendrá por normas fundamentales:
l . Defender los .intereses específicos del estudiantado.
II. Luchar por la aplicación integral de 1a Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León.
III. Conservar y acrecentar el prestigio cultural de Ja Universidad de
Nuevo León.
IV. Abstención completa en las cuestiones Político-Electorales.
V. Luchar por la Unidad Estatal y Nacional del Estudiantado.
4o. Las Autoridades de la F.E.U. serán por orden jerárquico:
El Congreso de Sociedades de Alumnos.
El Consejo Directivo.
El Comité Ejecutivo.
So. En cada Escuela o Facultad Universitarias y en la Escuela Normal
para Maestros funcionará una sola Sociedad de Alumnos reconocida por
la F.E.U.
60. Habrá un absoluto respeto a la Democ1q.cia interna de cada Sociedad
de Alumnos.
Se convocará al Congreso Constituyente en fecha próxima.
Tomados estos acuerdos, fueron turnados a la representación de cada escuela, para que sean sometidos a la consideración del alumnado.
:. El Porvenir del día 29 comentaba: "No faltó quien nos hiciera la observación
en el sentido de que todos los nuevos midieos del Hospital Civil, si acaso con una
o dos exce/m"ones, pertenecen al Sindicato Rojo de Médicos Cirujanos de Nuevo

León."

531

�u

RAM.os
~ZANo,_Hu_MBER. TO, "La personalidad del doctor Angel Martínez Villarreal",
e Vid
n
a niversitana, número 152, febrero 17 de 1954.

BmLtoGRAFÍA

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Monterrey. Instituto de Investigaciones Científicas de la Universidad de Nuevo
Le6n. Impresora Monterrey, S. A. Monterrey, N. L. 1944.
- Biografía y pensamiento vivo del doctor Angel Martínez Villarreal. Eclitorial Alfonso Reyes. Monterrey, N. L., México, 1966.
GARZA, ISRAEL, "La Facultad de Medicina en su centenaoo", en Vida
Universitaria, número 443, septiembre 16 de 1959, pp. 8, 9, 11 y 13. Se reprodujo en La Prensa Médica Mexicana, México, D. F., octubre de 1959, pp.
441-444, con el título de ''La Facultad de Medicina de Monterrey en su centenario", y en el periódico El Porvenir de Monterrey, noviembre 2 de 1969,
segunda sección, p. 2, y noviembre 3 del mismo año, segunda sección, pp. 2 y 4,
con el siguiente título: "Historia de la Escuela de Medicina".
DÁvlLA., HERMENBOILDO, Biografía del Dr. D. José Eleuterio González. Tipografía
del Gobierno, en Palacio. Monterrey, 1888. (Sobre la fundación de la Escuela
de Medicina y el Hospital Civil, pp. 59-75).
Decreto número 80, expedido por el Congreso del Estado el 18 de agosto de 1943,
que reformó la Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo León, en el
Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de
Nuevo León. Septiembre 22 de 1943. Tomo LXXX. Número 76.
GoNZÁLEZ, HicTOR, Siglo y medio de cultura nuevoleonesa. EdicioJ1es Botas. Mé,ñco, 1946. (Sobre la Segunda Universidad de Nuevo León, véanse las pp.

Reseña Histónca de la instrucción Pública en Nuevo León, desde sus orígenes hasta
1~97, p~esentada ~o, el Consejo del Ramo al Superior Gobierno del Estado
Tlpograf1a del Gobierno. Monterrey 1894 (Sobre la "E d 1
• • ·
Médicas" . el d
'
·
nsenanza e as C1enc1.3.5
por
octor José María Lozano, véase las pp. 79-96).
REYES A., VICENTE, "Historia de la Facultad de Medicina" en V"d
unwers1tana,
· · ·
número 53 mano 26 de 1952
.
.
,
1 a
,
, qumta SCCCI6n, pp. 1-5.

CAVAZOS

FOLLETOS

Apuntes sobre la Escuela de Medicina de Nuevo Leo'n. Monterrey, N. L., 1927.
Exp~sicióndde motivos 'Y Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León Publica
c1ones el D.A.S.U., 1944.
·
Hospital Dr. Josl Eleuterio González. Impresora Monterrey
octubre 3 de 1943.
,
LivAs, ENRIQUE- C., La Universidad.
D.A.S.U., 1944.

s.

A.

Monterrey, N. L.,

Su misión y .1u marcha. Publicac·iones
del

La Universidad, su misión y su marcha. Segund a edición. .Publicaciones del
O
.A.S.U., 1945.
LóPEZ RA:ufREz, MAluo, "Dr. Angel Martínez Villarreal" en Datos b"o áf"
de
t
t
d· ·
•
,
i gr 1cos
Mure_s maes ros zstinguidos. Imprenta Cañamar. Monterrey, N. L., 1963.
TINEZ V1LL~.RJ1:AL, ANGEL, En Defensa del Hospital-Escuela y de las Leyes que
lo hacen factible en Nuevo León. (Monterrey), enero de 1944.

-

129-133.
Informe que rinde el Gobernador Constitucional del Es-tado C. Francisco A. Cárdenas al Honorable Congreso del Estado sobre la labor administrativa del Ejecutivo durante el año de mil novecientos treinta y dos y mil novecientos treinta
y tres y Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León. Septiembre diez y seis de mil
novecientos treinta y tres. (Sobre el origen de1 nuevo Hospital Civil, pp. 109-117).
In/ orme que rinde el C. General de Brigada Bonifacio Salinas Leal, Gobernador
Constitucional del Estaáo de Nuevo León, ... durante el año de 1942-1943, y
Memoria anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1943.
Informe gue. rinde el C. Lic. Arturo B. de la Garza 'Y Garza, Gobernador Constucional del Estado de Nuevo León, ... durante el año de 1943-1944 y Memoria
anexa. Monterrey, Nuevo León, 16 de septiembre de 1944.
Ley de Beneficencia Pública del Estado de Nuevo Le6n, en el Periódico Oficial
del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Octubre

RE.VISTAS

Universidad, 6rgano de la Universidad de Nuevo Leo'D. Números 2 y 3. Septiembre
d 194
e
3 y septiembre de 1944.
Arma.1 y Letras, boletín mensua1 d e Ja U Dlversidad
·
de Nuevo León. Año de 1944.
PERI0DJCOS

Diarios El Norte y El Porvenir. Años- 1943 y 1944.

13 de 1937. Tomo LXX.IV. Número 82.
Ley Orgánica de la Universidad de Nuevo León, en el Periódico Oficial del Gobierno Constitucional del Estado Libre y Soberano de Nuevo León. Septiembre
29 de 1943. Tomo LXXX. Número 78.
Memoria del Primer Congreso Nacional de FacultadeS de Medicina.

Publicaciones

del D.A.S.U. Monterrey, N. L., junio de J944.
ORDÓÑEZ, PuN10 D., Historia de la Educaeión Pública en el Estado de Nuevo León.
Cuarto volumen, tercera parte. La Escuela Socialista. Monterrey, N. L., 1948

533
532

�UN PATRIOTA JALISCIENSE, TADEO ORTIZ DE AYALA,
DIPLOMATICO MEXICANO
ERNESTO DE LA TORRE VILLAR

Biblioteca Nacional de México

El Hombre
o de Ayala nació según confesión propia, en el Reino de Nueva Galicia en el valle de Mascota, Jalisco, a fines
del siglo XVIII, y más exactamente el 18 de octubre de 1788,1 y murió
a bordo de un buque que iba a puertos norteamericanos en el año de 1833.2
Joven aún, partió a Europa en 1808 donde le sorprendió el inicio de la
guerra de :independencia, habiendo vuelto a América hacia el año de 1811.8

DoN SIMÓN TADEO ÜRTIZ Y AYALA

TmMoNs, "Tadeo Ortiz, Mexican Emisary Extraordinary", The
1 WILBERT H.
Hispanic American HistMical Review, august, 1971, vol. LI, No. 3, p. 463-477, cita
la fe de bautismo e,cpeilida en el convento de San Francisco de Guadalajara que in-

dica nació ese día.
1 CARLOS MARÍA DE BusTAMANTE, Continuacwn del CuadTO Histórico de la Revolución Mexicana. Introducción de Jorge Gurría Lacroix, 3 vv. México, Universidad
Nacional de México, 1953-4 ( Publicaciones de la Biblioteca Nacional de México 2),
un cuarto volumen fue publicado en México, Instituto Nacional de Antropología e
Historia, 1955; IV-219. La noticia de su fallecimiento fue dada en El Telégrafo
el 31 de diciembre de 1833. En el Boledn Bibliográfico de la Secretarla de Hai,ienda
y Crédito Público, 10 de enero de 1967, p. 7; apareció una nota que recoge esa
información de El Telégrafo titulada: "Necrología de Tadeo Ortiz".
s TARstcro GARCÍA DÍAZ, El pensamiento político, económico y social de don Tadeo
Ortiz de Ayala. En su obra México considerado como nai;ión Independiente 'Y libre,
México UNAM Facultad de Filosofía y Letras, 1962. 4-132 pp. (Tesis para optar
el títul~ de lice~ciado en Historia). Apoyado en Llns PÉRBZ VERDÍA, Historia par•
ticular del Estado de Jalisco, 3 vs., Guadalajara, Talleres Grilicos, 1951, 111-611;
afuma sirvi6 a la familia Iturrigaray y con ella paa6 a España. Se ignora cuá.nto
tiempo estuvo a su servicio, pero debe de haber sido algo más de dos años.

534

Un~ comunicaciones que dirigió el mes de junio de 1812 a Morelos y
a Rayon desde Nueva Orleans, y la información procesal a que esas comunicaciones dieron origen por parte de las autoridades virreinales nos enteran
más ampliamente acerca de él. En la que envía a Rayón le dice "Señor,
nací en un lugar de la Provincia de Guadalajara; después de estudiar en
México la lengua latina y parte de la filosofía, salí para Veracruz con destino de ~barcarme para Europa. Mi objeto era no más que viajar, porque
me consideraba no podía de otro modo instruirme de las costumbres de los
hombres a que precisamente me inclinaba por naturaleza. Dos años estuve
en Ja Europa, poco menos. Mis viajes y observaciones no [se] extendieron
hasta donde quería por las guerras. En este tiempo sucedió la muerte de
mi padre, igualmente la revolución de nuestra patria. El deseo de mantener
a mi madre y hermanas, con el estímulo del amor de la libertad en mi
país, me obligó a solicitar mi licencia para volverme, la que se me negó.
Sabiendo que nuestros patriotas carecían de noticias, traté de imponerme
a todas las relativas a la Península y a las de América, de las intenciones
del gobierno y formé mi plan. Me embarqué ocultamente para estos Estados,
con el fin de darles las noticias, pasando por Provincias Internas. En este
país me encontré con la novedad ocurrida del desgraciado héroe Hidalgo
Y de la contrarrevolución: este accidente me ha privado a que me quede
en esta ciudad." 4
Sabemos, por afirmarlo el propio Ortiz en otros documentos, que al
enterarse en España de la Revoluci6n de México y al negársele el permiso
de volver, tuvo que salir clandestinamente de España por la frontera de
Portugal, habiendo embarcado hacia Estados Unidos. En Filadelfia, "un
paraíso de conspiradores" como ati.nadamente la denomina Marfm Luis Guzmán, trabó importantes amistades, se enter6 del "último estado de México
y se puso en comunicaci6n con sus amigos, sin poder continuar su viaje sino
hasta Nueva Or1eans por las dificultades del momento".
Por la Averiguación iniciada en Veracruz nos enteramos había entrado en
contacto c?n diversos conspiradores y era sabedor del desarrollo de la guerra emancipadora aun cuando no sabemos hasta qué punto, pues los nombres de Manuel Morelos y Joaquín Rayón con que designa a los jefes del
movimiento indican cierta imprecisión. Más tarde en otros documentos insistirá en estos nombres. También sabemos de la información que tenía de
• • Averiguaciones robre las cartas de don Tadeo Ortiz a los jefes independientes
mterc~ptada.r e¡i ~eriuruz. 18 de junio de 1812 a 25 de agosto de 1813, en J. E.
IIERNANDBZ Y DAVAl.OS, Cokccwn de docum'IJntos para la historia de la Guerra de
independencia de México de 1808 a 1821. 6 vv., México, José María Sandoval
Impre.sor, 1877-1882. (Biblioteca de El Sistema Postal de la República Mexicana)'
V-188-196.
'

535

�los corsarios que amó.liaban a los insurgentes y de los designios "pérfidos"
de la MetróPoli, así como de los interesados de algunas potencias europeas
y principalmente de los Estados Unidos. No es factible que sin ciertas relaciones mas6nicas hubiera podido estar suficientemente informado de todo,
y aun con ellas, algunas de sus ideas son discutibles y parecen como surgí~
de un deseo de exagerar su personalidad e importancia. En estos escntos
iniciales ya descubrirnos sin embargo algunos pensamientos que le acompañarán a lo largo de toda su vida.
En esta documentación se menciona igualmente que algunos parientes
de Ortiz se habían afiliado al partido insurgente y luchaban denodadamente. No sabemos quiénes eran ellos y tampoco si alguna relación existiera
entre él y los célebres Ortiz radicados en San Miguel el Grande, el famoso
Mariscal de Morelos, Ayala, o la familia Ortiz de amplias ramificaciones
en Nueva Galicia y alguno de cuyos miembros participaría en los movimientos insurgentes en la época de Francisco Javier Mina.

Ortiz, Agente Mexicano en el Exterior
La comunicación que establece con los dirigentes de la insurgencia parte
de su llegada a Filadelfia, y más correctamente a Nueva Odeans. Desde
ahí es que se pone en contacto con simpatizantes de la emancipación y con
los caudillos, o a través de los Gua.dalupes, partidarios ocultos de la emancipación que como ya hemos dicho en otro trabajo eran numerosos, pues
estaban como el viento por todas partes y lo mismo eran eminentes personafes que miembros del pueblo. 5 Entre ellos que formaban un largo engranaje bien jerarqui2ado, figuraban tambi~n c~erciantes extranjer?s . algunos españoles de ideas liberales y otros moVJdos mas por razones econom1cas
propias que por convicciones patrióticas y políticas.
Es indudable que algunos mercaderes y comisionistas establecidos en México, situados unos en el interior del país, y otros en los puertos, ligados
con vastas y muy ramificadas empresas comerciales, y más aún con vigorosos
intereses políticos y económicos rivales de España, vieron en la emancipaci6n una puerta maravillosa que se les abría para fortalecer sus posiciones,
obtener crecidos beneficios y poder intervenir desde muy buena hora en
la vida econ6mica de los nuevos países y por ende en su política. La intervenci6n que muchos de ellos tuvieron en la política mexicana ~osterior fue
decisiva, al grado que es difícil precisar cuándo actuar~&gt;n movidos Pº; _los
intereses ajenos que servían, por los propios o los particulares de Meioco.
• ERNBSTO DE LA TORRE VtLLAR, Lo.r "Guadalupes" y la Independencia, .con una
selecci6n de documentos inUitos, Mbtico, Editorial Jus, 1966, LXXIX-186 pp.

El caso de la familia Murphy o Murfi es uno de tantos que requieren la
atención de los estudiosos.
Pues bien, estos hombres dotados de una aptitud extraordinaria para las
empresas comerciales y también con un olfato político bien afinado, simpatizaron y sirvieron a la causa emancipadora no siempre muy limpia ni
activamente, pero sí la sirvieron. De su auxilio como intermediarios se aprovecharon los jefes del movimiento, utilizándolos como medios para establecer contactos con otros grupos-, preferentemente del exterior, para allegarse
información y diversos elementos. Son est-OS simpatizantes los que aprovecltó Tadeo Ortiz de Ayala para entrar en contacto con los próceres mexicanos, hacerles llegar sus noticias y recibir noticias del movimiento e instrucciones concretas.
Pese a todas las medidas tomadas, es indudable que en muchas ocasiones
las autoridades a través de su policía especial sorprendía las comunicaciones, realizaba averiguaciones y enjuiciaba, roas había que correr esa suerte
y en todo caso se podía negar la participación cuando no había pruebas
comprometedoras o más aún, en caso de peligro acusar a ciertos sospechosos o a los comprometidos directamente para evitarse castigos. Las comunicaciones por otra parte, remitíanse a manera de clave por medios secret01&gt;
y consignas muy específicas.
La correspondencia cruzada entre Ortiz y los caudillos de la emancipación,
pero principalmente las diligencias judiciales realizadas muestran dichas conexiones y el procedimiento empleado. En efecto, Ortiz dirige varias cartas
tanto a don Mateo Murphy, como a don Pedro Echeverría, a don Juan
de Castilla, a don Ramón Garay y a don Francisco Luis Septién establecidos
en el comercio en Veracruz y a través del contador de un navío americano
quien comisiona a un jamaiquino para entregarlas. Algunas de ellas llevan
doble cubierta, método que Orti2- recomienda a sus destinatarios empleen en
lo sucesivo. A través de esos envíos y de enlaces muy bien pensados, se
asCocruraba la penetración de alguna misiva e información. Es indudable, como
sucecli6, que algunos conductos fracasaran, que personas de escaso valor se
hayan atemorizado, que la policía que vigilaba a los elementos sospechosos
haya actuado, interferido las comunicaciones y hecho fracasar un conducto,
pero es indudable que éstos fueron día tras día en alllllento y que no pudieron impedirlo la extremada vigilancia de las autoridades de Veracruz, de
México y también del Ministro Español en Washington, Luis de Onís, hombre de empresa quien desplegaba en las Provincias Internas, y en los Estados Unidos una vigilancia rigurosa, descubriendo conspiraciones, persiguiendo
sospechosos y obteniendo a través de todos los recursos posibles la informaci6n necesaria para poner en salvo al Imperio.

537
536

�Los asesores del Virrey, Venegas en este momento, Miguel 13ataller y José
Yáñez, quienes van a figurar tanto en la política de defensa de las colonias,
tratarán igualmente por todos los medios, de evitar esos contactos, mas la
situación del Gobierno era tan precaria, que poco podía hacer para contener
a las fuerzas de Morelos en el Sur y el Occidente e impedir que las costas
del Seno Mexicano estuvieran infestadas de "bandidos que intentan abrir
la comunicación con los angloamericanos". 6
Es evidente que Ortiz, pese a la red policiaca tendida, logró establecer
contacto con los insurgentes, y que éstos ante la información valiosa, aun
cuando exagerada, que les remitió optaron utilizarlo en favor de su causa.
Se trataba de un mexicano con sentido patriótico, inteligente, perspicaz,
fuera del país y radicado en la República con la que mayor interés tenían
en establecer contactos. Por otra parte no pedía nada, lo que demostraba
su desinterés. Recomendaba el envío de un Diputado para tratar con el
Gobierno Americano, que según él estaba muy bien dispuesto a ayudarles,
y en caso de que se acreditara, él podría auxiliarle como secretario e intérprete. No dejaba escapar la posibilidad de que él fuera designado como
Diputado interino, pues estaba en los Estados Unidos y decía contar con
excelentes conexiones. Recomendaba remitir a Veracruz la correspondencia
a cargo de algunos de los partidarios de la causa quienes la harían salir a
través de los corsarios franceses o los buques españoles que tocaban Campeche, La Habana y Nueva Orleans. 7
Ortiz, en diversas cartas que escribe tanto a More]os como a Rayón, ]es
informa pormenorizadamente de la situación reinante, 1a cual estos jefes
podían comprobar por otros medios. Así en las cartas del 16 y del 18 de
junio de 1812 escritas a ambos jefes, proporciona un panorama amplio de lo
que ocurre en Europa y en ]a convulsionada América, panorama que s61o
pudo formar a base de contar con abundante información y conexiones. En
la carta más amplia dirigida a Morelos traza un excelente cuadro de esos
días y deja entrever también sus aspiraciones.
"Mi enipresa -dice a Morelos- era informar a Vmd. del estado político
de la Península, de las intenciones de su Gobierno, respecto a los americanos; dd modo de pensar de las potencias extranjeras, acerca de nuestra
independencia y de la situación de la América del Sur. La España está
totalmente conquistada por los franceses, a excepción de la Isla de Cádiz
y la Galicia, y estos puntos no pueden aguantar mucho tiempo, por el partido
francés y la miseria. El gobierno está débil y errante, y carece enteramente
de recursos. En el día está haciendo los últimos sacrificios para trasladarse
• lbidem.
' lbidem.

538

a México de sorpresa y esto mismo trataba de hacer aun desde antes de
salir de Cádiz yo. Este mostró podrá traer hasta 30 miJ hombres, si el
inglés no lo abandona para conquistar de nuevo el país que pretende dominar. Sus miras son tiránicas y ambiciosas y cree engañar a los americanos
valiéndose del .maquiavelismo, para ponerles un pago mucho más duro, cruel
y tirano, que el que han sufrido hasta ahora y tal vez_ ahorcarlos; el término
favorito que se oye entre el Congreso es: 'por ahora engañarlos que después ]os ahorcaremos'. El Cie]o quiera que el Puerto de Veracruz no exista
para ellos cuando esto suceda. Es de importancia dar este paso muy pronto;
la conducta de todas ]as potencias extranjeras es muy favorable. La nación
americana potente y respetable, como cualquiera de la Europa, espera con
ansia un diputado con las formalidades necesarias con quien tratar; ella
podrá dar todos los auxilios necesarios en el momento que éste se presente
y que haya un punto por mar o por tierra para comunicación en lo que se
debe andar con mucha importancia. Parece que esta nación declarará guerra
a la Bretaña y ésta será una cosa que nos importará mucho pues en ese
caso decididamente protege nuestra causa; dará no solamente armas sino
aun tropa si se necesita y buques para nuestros puertos y costas. Las miras
poüticas que este Gobierno tiene respecto a Jas Américas nominadas Espa•
ñolas son hacer una alianza con ellas una vez independientes, para de e.ste
modo hacerse respetar de la Europa, Jo que muy probable sucederá si hay
una buena inteligencia, al mismo tiempo extenderá su comercio que es la
causa principal de su opulencia. Est-0y informado de que este Gobierno
está dispuesto a dar auxilios, aun bajo de fianza, si de otro modo no se
puede, siernpre que haya un gobierno, aun interino con quien tratar y esto
lo ve con tanto ahinco que dice que mientras no se ponga, no tiene mucha
esperanza, del buen éxito que desea, como causa propia.
"La otra América se mantendrá con Junta a la manera que en España
hasta congregar una Gener.al en la Nación y de este modo se evitará la
anarquía. Nosotros debemos [apoyar] una cosa que por experiencia propone
buen resultado.
"Los extranjeros se admiran, como los mexicanos no han dado un paso
(habiendo tantos hombres sabios) que tiempo ha hubieran ilustrado al pueblo, y arruinado a los españoles. La nación Rusa pura y desinteresadamente, tiene los mismos sentimientos y está pronta a dar lo que quieran los
mexicanos, a protegerles y a reconocer su independencia¡ sin más interés
que su comercio; estas son las órdenes que su Emperador ha dado al Ministro de América y me consta a mí con evidencia. La nación füitánica que
por Ja alianza con España no puede hacer nada mientras no la abandone
es muy probable guarde una neutralidad pedecta; estoy muy seguro en

539

�esto. Finalmente la Francia que antes tenía miras interesadas, en el día ha
dado prueba de lo contrario; he visto W1a Proclama del Rey José dirigida
a los mexicanos, reconoce nuestra independencia y 1a protege. El mismo
Bonaparte hizo un discurso al Senado y en suma dice lo mismo como también su Ministro.
"Las Américas del Sur se han erigido en Estados independientes, su gobierno es republicano, han seguido en lo general a la Constitución americana después de haber puesto el Congreso, su gobierno ejecutivo, dado sus
leyes y hecho su Constitución; en sus decretos han dado una prueba nada
equívoca, de su celo, patriotismo, sabiduría y libertad, han decretado la
igualdad de derechos, han quitado al pueblo los estancos e impuestos de
la tiranía y puesto otros más suaves y acomodados a la humanidad, han llamado a todos Jos extranjeros, prometiéndoles su protección, han decretado
la libertad de la prensa~ han mandado sus diputados a este Gobierno, y a la
de España y finalmente han abolido la Inquisición, como un monstruo
que no debe existir, sino entre la barbarie. Esto ha sido tan celebrado de
todos los extranjeros, hombres de bien, que no quieren esclavizar su modo
de pensar, que dentro de poco tiempo Caracas hará república. [Esta} es
la primera campeona de la libertad, llamada Venezuela, con Santa Fe, Cartagena y Buenos Ayres tendrán a sus puertas millares de e&gt;..'tranjeros útiles,
no sólo para el aumento de la población que tanto se necesita en ]a América, sino para que prosperen la industria, las ciencias, las artes y 1a agricultura. Si estos nuevos gobiernos [se constituyeran] los españoles ya ninguna
esperanza tienen de dominar, ni aun en el Chile y Quito que han seguido
el mismo sistema. Es muy probable que Lima tome el mismo partido y aun
ya se asegura su revolución, con la del Reyno de Guatemala y las Islas, de
fas cuales la de la Habana, es evidente que está en espectación del resultado de México para seguir su partido.
"Señor, después de informar a Vmd. del estado político de la España y
América no me parece fuera del caso informar a Vmd. lo que sería más
conveniente hacer para que todo resultase en favor nuestro; todo el mundo
desea que haya un punto por mar o por tierra por donde comunicarse con
México: Este es uno de los puntos que deben ocupar más vuestra atención;
conseguido esto, sería la decisión de nuestra independencia, y por este medio
introduciríamos armas y todo lo necesario de que tanto abunda este continente, se introducirían los extranjeros a millares, ya para la milicia, ya para
la 3ooricultura; podría venir un diputado para tratar, con el gobierno que no
es menos interesante: en esto sería muy importante andar con mucho tiento
[ya] que para [bien] de nuestra desacreditada nación, como para desempeño
de su comisión, convendría que fuese un hombre no solamente sabio, prudente y juicioso, sino afable, cortés y bien educado. El sistema que las Amé540

ricas del Sur han seguido en estas comis1ones es bien recibido; su legación
consta de un diputado, dos Secretarios y un escribiente. El diputado seria
muy bien que tuviese por lo pronto plenos poderes para tratar con los
agentes de los gobiernos extranjeros que desean nuestra amistad y si por
una desgracia no pudiere verificarse que venga alguno, scóa muy conveniente que se comisionase algunos de los americanos que estamos aquí, aunque es verdad que de México no conozca a ninguno, pues Roxas ya ha
muerto; yo me considero inútil para ello, pero el deseo de mi patria y mi~
sentimientos podrán suplir. Tengo amigos instruídos en materia de diplomacia de quien valerme, sujetos de confianza y buenos sentimientos; si se
verific.ase la venida de un enviado, estimaría en mucho Vmd. no me olvidara
para una de las comisiones ínfimas; no es deseo de ambici6n sino de servir
a mi Patria, como también porque tengo algún conocimiento de esta Nadón, y gobierno y de la lengua, como también con muchos particulares de
respeto y con algunos individuos en las Embajadas e.'l.traojeras, que en cierto
modo me he sabido sacar un partido grande con ellos, y desean tenga alguna
comisión para tratar. Debo notificar a Vmd. que en las ciudades en donde
he estado, he procurado informar al pueblo y al gobierno del estado de nuestra revolución, de sus progresos y de la esperanza del buen resultado, particularmente en esta ciudad, en donde se tiene por concluída en favor de
los españoles, que desde la prisión de nuestro Héroe Hidalgo y sus compañeros habían esparcido su fin: igualmente he dado noticia de nuestros jefes
actuales, de sus talentos y de sus ideas." 8
Como se puede observar, acierta Ortiz en cuanto señala que las potencias
europeas están interesadas en la emancipación de Hispanoamérica, que ésta
ha logrado en algunas regiones como la Nueva Granada y el Río de la Plata
avanzar muchísimo hacia su emancipación total y en la organización palítica
que tratan de darse. Este conocimiento del desarrollo político sudamericano
le va a servir para sus actividades posteriores, aun cuando entonces la situación haya variado. Apreciamos también la exageración mostrada al referir el interés que tienen varias potencias revelado por sus agentes, en la
emancipación y la ayuda que pueden prestar y es indudable que estuvo bien
enterado de ]a misión venezolana a Norte América en Ja cual actuaron
hombres de ]a talla de Juan Vicente Bolívar quien fracasó dado su idealista optimismo y de Telésforo Orea y José Rafael Revenga. Sin embargo
es indudable que Ortiz no haya sabido, o si lo supo lo calló, Ja respuesta
de los gobernantes norteamericanos a esa diputación y por ello insistía tanto
en el envío de la misma y en sumarse a ella.
En efecto, los Estados Unidos a partir de una ley dada en 1794 que
• A.veriguaciones •.•

541

�"prohibía la aceptación y el ejerc1e10 de comisiones en la Unión, el alistamiento de soldados, el equipo y armamento de navíos y la organización de
expediciones para el servicio de cualquier Estado con el cual se hallasen
en paz los Estados Unidos" adoptaron una posición de neutralidad que reafirmó Washington en su proclama de despedida al recomendar a sus sucesores "sostuvieran con Las naciones extranjeras tan pocos nexos como fuere
posible dentro de la conveniencia de desarrollar las relaciones comerciales.
No debía mezclarse al pueblo norteamericano en ]as vicisitudes, combinaciones y coaliciones tan frecuentes entre aquellos Estados". "Nuestra situación
apartada y remota, decía, nos convida y capacita para seguir caminos diferentes." 9
Sin embargo, el Presidente Madison en su mensaje de noviembre de 1811
señalaba, abiertos los ojos a las circunstancias del momento, que "una amplia filantropía y una previsión ilustrada concurren a imponer a los consejos nacionales el deber de interesarse profundamente por sus destinos, de
abrigar recíprocos sentimientos de simpatía, de observar el desarrollo de los
acontecimientos y de no hallarse desapercibidos para cualquier orden de cosas
que pueda ser últimamente establecido", ideas que encontraron en el Congreso un apoyo prudente al manifestar que si bien sentían amplias simpatías
por las provincias que luchaban por establecer su soberanía, el gobierno sólo
las reconocería cuando esas provincias hubieran alcanzado la condición de
naciones por el justo ejercicio de sus derechos. 10
Conviene hacer notar el marcado interés de Ortiz por que se establecieran
Jos contactos con el exterior a través de los puertos del Golfo y el conocimiento que tenía de los enviados que los dirigentes mexicanos habían comisionado en los Estados Unidos, como José Rojas, cuyo nombre va a usar en
diversas ocasiones. También importa subrayar la presentación que hace de
las aviesas miras del Gabinete Español sobre sus dependencias insurrectas
y la simpatía que aquí muestra hacia Rusia, cuya proposición de ayuda
reitera en varias ocasiones. Esta simpatía hacia Rusia contrasta con el excesivo temor que revela hacia dicha potencia en su México considerado. Este
contraste se explica si se tiene en cuenta que para entonces Rusia era campeona en la Santa Alianza, enemiga implacable de todo liberalismo.
En esa correspondencia, informa a Morelos y a Rayón que estaba un
tanto enfermo y que pronto dejaría Nueva Orleáns para trasladarse a Baltimore. Como las cartas referidas cayeron en poder de las autoridades y
' CRJsTÓBAL L. M1rnDOZA, Las primeras misiones diplomáticas de Venez11ela, 2 vs.
Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela. Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, 52 y 53). 1-161.
11 Ibidem, 1-167.

542

por ello las conocemos, pensamos que otras, remitidas por distintos conductos, como era prudente pensar y hacer, debieron llegarles a los jefes insurgentes. Estos, como decíamos anteriormente, urgidos de partidarios, de voceros en el exterior, de agentes que les informaran de la situación reinante,
que establecieran contactos y que además fueran honestos en su proceder,
pues había pillos y espías que se prestaban para ello, decidieron emplearlo
al servicio de la Independencia en el exterior, usarlo para relacionarse con
los jefes de la insurrección en otras colonias, para dar al movimiento emancipador el amplio sentido americanista que en sus primeros años tuvo, para
establecer relaciones serias y fecundas que permitieran hacer de América una
unidad de países vinculados por la tradición, la cultura, las costumbres, la
lengua y el desarrollo político. El pensamiento y la situación posteriores de
Ortiz, revelan a las claras esta alta y extraordinaria idea. La designación
que de él se hizo no fue para los Estados Unidos a donde se enviaría a
otras personas, a Herrera principalmente, sino a los países hispanoamericanos
que como México luchaban por su autonomía.
Después del año de 1813 parte a Sud América con la misión que le confiara don José María Morelos y don Ignacio López Rayón. Sabemos que
estuvo en la Nueva Granada, mas dadas las dificultades políticas y militares
en que por aquel entonces se debatían los países neogranadinos su misión
no encontró eco.
En efecto, Ortiz desde Nueva Orleáns una vez que entro en contacto
con Jos jefes insurgentes, o presuponiendo que debería cumplir la misión que
él creía conveniente y necesaria, zarpó rumbo a la América del Sur. El barco
en que partió detúvose en Jamaica, centro de arribo de conspiradores y de
refugiados y de ahí salió hacía la Nueva Granada habiendo sido detenido
en el camino, por lo cual "y para evitarse comprometimientos quemó la
mayor parte de sus papeles, de los cuales conservó sólo algunos que daban
fe de su misión y perdió todos sus haberes, llegando a Cartagena en el estado
más horroroso de miseria". 11 En Cartagena de Indias desembarcó a fines de
1814, y se relacionó como enviado diplomático de México con don Juan de Dios
Amador, Gobernador de la Provincia, a quien manifestó sus deseos
de entrevistarse con el Presidente de la Nueva Granada a quien, decía, únicamente presentaría las credenciales que afirmaba traer. Como se obstinara en
esa petición, el Gobernador Amador no volvió a hacerle caso abandonándolo
a su suerte. Ortiz no se inmutó ante esa negativa sino que se internó en
n SERGIO ELiAs ÜRTIZ, "Sobre un supuesto enviado diplomático de México, en
l814, ante el Gobierno de la Primera República Neo-Granadina", Boletin Cultural
'Y Bibliográfico, Banco de la República, Biblioteca Luis Angel Arango, Bogotá, Colombia, vol. 5, No. 8, agosto de 1962, pp. 1002-1006.

543

�el país y en enero de 1815 se presentó en Ocaña desde donde escribió al

Ejecutivo Neogranadino, manifestándole el objeto de su misión diplomática
como enviado de México. Señalaba que los patriotas de Ocaña le habían
recibido bien y auxiliádole por lo cual proseguía su viaje a Santa Fe. Ya
en esta ciudad el 9 de marzo de 1815 dirigió al Secretario de Estado del
Poder Ejecutivo la comunicación siguiente: "Santafé, marzo 9 de 1815. C.
Secretario de Estado de P.E.G. de las Provincias de la Nueva Granada. Por
mis anteriores dirigidas desde Cartagena y Ocaña, sabía V. S. que existía
en la Nueva Granada un diputado por México cerca de este Gobierno, y
que continuaba su ruta hasta la cort.e donde estuviese su residencia. Hoy
tengo el honor de noticiarle mi llegada a esta capital y V. S. se servirá comunicarlo al gobierno general elevando a las manos del Exmo. señor presidente el adjunto mensaje. Dios guarde a V. S. muchos años. Tadeo Ortiz." 12
El mensaje, en su parte sustancial -afirma Sergio Elías Ortiz-- se contraía a exponer que a fines de 1813 el jefe de la república mexicana don
Manuel Morelos le dio a Ortiz amplios poderes para representar a su país
ante los gobiernos de Venezuela y de Nueva Granada; que antes de recibir
esta comisión estuvo Ortiz en España donde "instruido de los progresos internos de la revolución de México", por sus corresponsales en Veracruz,
resolvió marchar a su patria, lo que efectuó clandestinamente por la frontera de Portugal, en virtud de habérsele negado el permiso de salida, con
dirección a Estados Unidos; en Filadelfia se informó del último estado de
México y se puso en comunicación con sus amigos, sin poder continuar su
,mi je sino hasta Nueva Orleáns por las dificultades del momento, pero entonces recibió de don Manuel Morelos la comisión diplomática de que estaba investido; trasladado a Jamaica el barco en que iba fue asaltado y él
para evítarse comprometimientos quemó la mayor parte de sus papeles, de
los cuales sólo conservaba algunos que daban fe de su misión y perdió igualmente todos sus haberes, habiendo llegado a Cartagena "en el estado más
horroroso de miseria" y por último que los poderes que traía eran amplios
para negociar con los gobiernos republicanos.
Aún más agrega Elías Ortiz: "el ilustre prócer doctor Crisanto Valen-zuela que desempeñaba a la sazón el cargo de ministro de estado y de relaciones exteriores, a quien por ésta razón correspondía el conocimiento del
negocio, no encontró regular esta forma de presentación y por lo mismo
se limitó a sustanciar al margen de la nota de Ortiz: "Pídanse los documentos que expresa haber conservado con todos los que puedan dar lugar
a su comisión. Valenzuela."
Con un nuevo mensaje en que descubría Ortiz sus segundas intenciones,
12

544

Jbidem, p. 1004.

al e.xponer como objeto de su misión, que Morelos solicitaba de los gobiernos
rebeldes un empréstito para comprar mil quinientos fusiles, por no poder
sacar ~inero al exterior debido a las circunstancias existentes, envió también
al gobierno todos los papeles que tenía a mano, los cuales, examinados en
Consejo de Estado, se encontraron sin el menor asomo de seriedad y materialmente inhábiles para ser tenidos en cuenta. En primer lugar lo que
se presentaba como credencial era un largo escrito, en papel ordinario, firmado por Manuel Morelos como general en jefe de México, sin sello, ni
autenticaciones que demostraran su procedencia oficial, en que se dice que
don Simón Tadeo Ortiz, "agente de negocios extranjeros de México", tiene
el encargo de negociar con los gobiernos de Venezuela y Nueva Granada
y adquirir conocimientos de la situación en que se hallan para ayudarse con
México, que a 1a hora ya estaba libre; que todos los tratos y negociaciones
que este comisionado hiciere, serían religiosa.mente cumplidos y termina el
escrito en la siguiente forma: "En consecuencia de todo lo expuesto y como
general en jefe y defensor de los derechos de México, firmo y sello este
poder y carta credencial para que tenga valimiento y sirva en debida forma
en la ciudad de Guanaca (sic) a 29 de noviembre de 1813 -Manuel Morelos- General en Jefe de México." En Santa Fe no estaban tan atrasados
de noticias que ignorasen que uno de los grandes caudillos de la revolución
mexicana se llamaba don José María Morelos y Pavón y no Manuel como
decía el papel -"credencial"-, aunque no sabían de la existencia geográfica de esa "ciudad de Guanaca" donde estaba fechado; además, en
algunos papeles se advertían enmendaduras de fechas, otros por la letra y
el estilo se comprendía que habían sido fraguados por el propio interesado;
en un borrador de carta dirigida a Londres a don José María del Real,
se le hacía a este "delegado de México"¡ en un pasaporte de Puerto Príncipe
para Manzanillo aparecía el interesado como Sedano y en el de Manzanillo para Jamaica, como Ramírez, etc.
"En estas condiciones de papeles tan burdamente fabricados, el Consejo
tuvo ante sí tres cuestiones para resolver: ¿ se trataba en realidad de un
enviado diplomático? No; porque no había un solo documento válido en
su abono; ¿ se trataba de un embaucador que quería sorprender la buena fe
del gobierno y hacerlo víctima de una estafa en grande? No imposible, pero
increibJe que un individuo en las condiciones de miseria en que se presentaba Ortiz se atreviera a hacer un viaje de casi un año entre las Antillas
y Santa Fe con ese solo objeto; ¿se trataba entonces de un espía al servicio
de los españoles? Muy probablemente. Así, el Consejo optó por esta última
suposición y en consecuencia resolvió no aceptar a Simón Tadeo Ortiz como
"enviado de México", ni siquiera recibirlo en la secretaría de relaciones exteriores como él solicitaba y vigilarlo como presunto espía hasta su salida
545
H35

�del territorio. El secretario del triunvirato, don Andrés Rodríguez, quedó
encargado de devolver a Ortiz sus papeles y notificarle su rechazo Y el
abandone del país.
Insistió Ortiz, una y otra vez, en ser atendido en una confe~~cia, o entrevista con las altas autoridades y en último caso que se certifique de su
presentación y se dé una idea de lo que había informado relativamente ,a
su comisión para después partir, decía, a un punto a restabl:~erse. Quena
él de todas maneras tener algún documento por poco que di1era para hacerlo valer más tarde. Nada pudo obtener sino la respuesta de que el
uobierno no podía considerarlo como enviado par no estar arreglada su
documentación a los usos y costumbres de las cancillerías. Con esto se cerró
el episodio trágico novelesco de este supuesto representante de México, de
quien nadie, ni Morillo, ni la Corte de Madrid sabía nada. ¿Sería. este un
espía destacado por el capitán general de Cuba q~e .estaba esp~e~te
encargado por la Corte para vigilar todos los moVlllllentos revoluc~onanos
de las colonias? Si fue asi sorprende la forma burda en que se presentaba
el espía. En Santafé se pierde el rastro de Simón Tadeo Ortiz. Tuvo tiempo
sobrado antes de marcharse para Venezuela en desempeño de "su misión"
de darse cuenta de cómo andaban las cosas en las Provincias Unidas de
la Nueva Granada; de las rencillas políticas en que se debatían los patriotas, de la falta de preparación armada para resistir la invasión del ejército pacificador que a esa hora estaba llegando a las costas venezolanas,
del desconcierto de los pueblos ante las fallas del gobierno Y de las fuerzas
de reacción que estaban minando por toda'&gt; partes la estabilida~ ~~ l~
primera república. Si fue un espía, como parece lo más probable, su mlSl6n
estaba cumplida. 1ª
. .
El maestro Antonio Martínez Báez, que conoce como pocos los teSll.moruos
de ese período, me ha hablado de algunos documentos que s?bre Ortiz
existen en Venezuela y la imposibilidad de que él haya cumplido con la
misión que dijo se le había confiado.
,, Ibídem pp. 1004-1006. Este autor que suministra tan importante información
y que señaÍa con atingencia el porqué del fracaso de la misión de Ortiz en Nueva
Granada, observa que los docwnentos de Ortiz iban !irmados_ J&gt;'.'r. Manuel Morelos
y Joaquín Rayón, hecho genetalizado en la documentación del Jalisciense. El nombre
de Manuel podía ser una mala u,anscripci6n de Maria, como se observa en los
documentos argentinos. La ciudad de Guanaca es indudable que es Oaxaca a la
fecha ocupada por los patriotas. Cfr. ver la tesis doctoral de Omán Roldán Oqu~~o
ya citada, primera parte pp. 6-10 en la cual reseña a base de _la documen~ac1on
.
a misión hasta hoy desconocida y ya muy posterior en el ano de
neograna d ma un
d
l ·
· ·
1821, de un José Cadenas que se decía Teniente General y Delega o P empotenciano

del Congreso Nacional de la América Mexicana.

546

Entre los papeles del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil no
hemos haUado huella ninguna sobre él, y no es si.no a través de los do-cumentos argentinos que nos enteramos que estaba en Buenos Aires desde
antes de septiembre de 1818 y que de esa ciudad se disponía a partir para
Londres después de mayo de 1819.
. Si. fue a ~ond.res, lo haría para entrar en contacto con varios patriotas
hISpanoamencanos que por entonces habían encontrado en aquel pais el
apoyo de la masonería internadonal en favor de su causa y a través de
ella, el de los intereses económicos angloamericanos que propiciaban la
autonomía hispanoamericana para aprovecharse de ]os mercados que las
antiguas colonias les ofrecían. En México aparece en el año de 1821 al
poco tiempo de la entrada del Ejército Trigarante, habiendo sido comisionado -según nos informa Jorge Flores D.- por Iturbide en una misión
secreta y por breve tiempo.
, I~tervino en l~ política mexicana habiendo militado en los grupos masomcos que se disputaron el poder, pero separóse de los mismos desenaa~
u·aao, como otros contemporáneos suyos, entre eUos el Dr. Mora. Dentro
del grupo de hombres del partido del progreso figuró Ortiz habiéndose fijado
en don Manuel Mier y Terán para candidato de ese partido, cuyas virtudes
deseaba contraponer a 1a ambición desmedida y a los vicios, que ya empezaban a delineane, de don Antonio López de Santa Anna. En este tiempo
consagróse, al igual que otros hombres progresistas, a trabajos de colonización, habiendo intervenido en los proyectos de Coarzacoalcos y Texas.
El Colonizador

El inmenso delta del Papaloapan y la zona de Coatzacoalcos provocó desde
los primeros años de la colonización grandes entusiasmos. Las difíciles circunstancias que la geografía dio a esa zona, las endemias fatales que la
hacían inhabitable para quien no estuviera aclimatado y aún así, impidieron
que en ella se asentara una población numerosa. Ricas tierras, inmensos ríos,
bosques inagotables, ubérrimos frutos, todo ello provocó un deseo de penetración que durante la d01;ninación española fue escaso, debido al enfrentamiento con la realidad. Al obtener México su independencia, uno de los
problemas básicos que nuestros estacwtas, al igual que los de otros países
hispanoamericanos trataron de resolver, fue el de la colonización de vastas
regiones, ricas pero despobladas. Los esfuerzos ilustrados de colonización
interna y externa que se dieron en España, y el ejemplo de la colonizaci6n
de territorios hasta entonces abandonados y los cuales se convertían una
vez que el hombre penetraba en elJos en zonas de inmensa riqueza, como

547

�ocurriera en los Estados U nidos, movieron a nuestros estadistas a volcar
sus ojos en diversos sitios intríruecamente ricos, pero descuidados hasta entonces como habían sido los territorios del Norte en las Provincias Internas,
y grandes facciones de las tierras calientes.
Por otra parte, el istmo volvía a despertar la atención no tan sólo de los
mexicanos sino de los extranjeros. Su situación, su corta extensión, las facilidades que ofrecía para el tránsito interocéanico le deparaban un porvenir
extraordinario. Los proyectos que en torno de él se hicieron fueron numerosos y en la medida que la navegación progresaba y las potencias marítimas
tendían a enseñorearse de los mares, el istmo de Tehuantepec se convirtió
en centro de atracción. De ahl el deseo de establecer poblaciones prósperas en

él, que pudieran estimular su desarrollo y progreso.
Tadeo Ortiz fue U11 entusiasta enamorado de las tierras cálidas de Veracroz. Viajó por ellas y las describió como "uno de los poqu1sirnos puntos
que el Nuevo Mundo ofrece", "más ventajosamente situados, para dar un
impulso acelerado a los adelantamientos del espíritu hwnano, a las comunicaciones de interés general, y a los progresos de la marina, cultura y comercio de la nación".14 Analiza en sus proyectos las ventajas que su colonización acarrearía al país y concluye que de llevarse a cabo la empresa, se
manifestaría al mundo entero: "que la primera administración liberal de
la República Mexicana es capaz a la vez de organizarse, dirigir un pueblo
grande mejorando sus instituciones y su suerte, y probando que los mexicanos tienen puertos que pueden ser agrícolas y comerciantes a la par mineros, y la nación una p0tencia marítima" _-1:1
El entusiasmo que desbordó en una serie de estudios publicados algunos
en El Sol, en 1824 y 1825, en varias comunicaciones dirigidas a las autoridades veracruzanas y al Secretario de Relaciones Interiores y Exteriores en
1826, hicieron posible se efectuara a base de colonos franceses un intento de
poblamiento, el cual desgraciadamente fracasó, no por culpa de Ortiz, sino
14 CARLOS J. SIERRA, Tadeo Ortiz de Ayala (viajero y colonizador). México, [Talleres de impresión de Estampillas y valores de la Secretaría de Hacienda], 1965.
(Sobretiro del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público,
Nos. 331 y 332 del 20 de noviembre y lo. de diciembre de 1965, p. 29.
» Ibidem, p. :n. Ortiz no deja de observar y de ponderar en diversas ocasiones
la posición crucial del Istmo de Tehuantepec. En diversas obras como México considerado . .. , los artículos que recoge Sierra y aun en los amplios escritos publicados
en este libro y dirigidos en 1819 a las autoridades del Río de la Plata, hace hincapié en
el interés que Tehuantepec ofrece al desarrollo Universal; un trozo de este escrito
es el siguiente: "la inmediación del Istmo de Tehuantepec, tan interesante en el
mundo comerciante por ofrecer una fácil comunicación entre los dos mares, se poblaría y conocería su factibilidad con relación al prospecto interesante a todas las na-

de algunos
funcionarios
d
li . , deshonestos y desleales. Ante ese fracaso , Ortiz tiene
que ar una exp cac1on en junio de 1831 en el propio Sol. 16
La desastrada fortuna de ese primer intento le hizo más cauto respecto
a sus empresas colonizadoras en Texas, en las que también participaban
otros hombres como Ramos Arizpe, Gómez Farías, amén de Lorenzo de
Zavala.

Su misi6n Consular
, ~abiendo ~ido designado Cónsul de México en Burdeos en momentos dif1ciles
· · ' a satis
· facoon.
· ' Burdeos era por C!ltonces el puerto
. , cumplió su ~on
d~ mgreso a :rancia más jmportante, que los países hispanoamericanos te~an, y Franc~a se había ,c?nvertido en la depositaria de los caudales espanoles que hwan ~e Amenca, salvándose de toda posible incautación. El
movmuen~ ~~c1pad?r alarmó y afeetó los capitales de los peninsulares.
Desde sus trucios
la salida de buena parte de ellos comenz'o a IIllCiarse,
· · ·
1
.,
mas
~. consumacron militar, y principalmente las medidas de consolidación pohnca de 1~ nuevas r:_Púhlicas, representadas entre nosotros por los decretos
de expulsi~n de espanoles_ de los años de 1827-28 provoearon la fuga en
masa_ de illlpor~ntcs capitales. Como la situación por la que atravesaba
Espana que oscilaba del absolutismo al liberalismo y en la que eran frecuentes los golpes militares no ofreciera signos de estabilidad ni confi
¡·.
anza
en as mvers10nes, buena parte de los capitales americanos ingresaron a la
Banca francesa por entonces plenamente acreditada y en franca expansión.
El Banco de Francia directamente o a través de sus filiales establecidas e
.
.
n
vanas ciudades recibieron capital español, el cual ingresaba de preferencia
por B~deos y Bayona. Burdeos representaba así uno de los lugares de
mayor rmportancia por el movimiento de capitales y mercaderías que se efectuaba desde o hacia México, de ahí la importancia que tenía el mantener
en esta ciudad un hombre experimentado, hábil y eficaz.
d

,. Muy unportante
.
en este aspecto de la colonización de Coatzacoalcos es la obra

e _M. A. BRisSOT, Voyage au Guazacoalcos, ~x Antilles et aux Etats-Unis par
Pans , Arth ur Bertrand, Edº1teur, 1837, q1.11cn
· pIOpo.rciona
·
...
una visión e informaci·'
muyamli
. véanse las propias producciones del mismo
on
.
P as sob~ ese asunto. T
amb1én
Ortiz: Ba.es sobu la.s que se ha fcmnado un plan de colonízaci6n en el Ysmo de
Hoaz"oalco o Teh~antepec, para l~s beneméritos ciudadanos militares o particulares
que busquen un a.silo de paz y quieran dedicarse con utilidad prAhia y del Est d
a la agncu
. lt ura, M,exico,
.
.
vr
Imprenta Nactonal
del Supremo Gobierno
1823 21 a o
As'
'
'
pp.
1 _como su_ Carta a los redactores del Registro Oficial del Gobierno de los Estados
Unidos ~~~tonos, 26 de julio de 1831. La obra de Carlos J. Sierra ya citada es
fuente utilis1ma para conocer esta actividad de Ortiz.

ciones". Vid. Apéndice III.

.549
548

�Por otra parte, Burdeos significaba no sólo la puerta de ingreso de los
capitales españoles en América, sino también un sitio en el que se habían
concentrado muchos de los emigrantes expulsados, quienes no veían con agrado su salida de México y trataban valiéndose de cualquier medio de volver
a una tierra en la que tenían crecidos jntereses. Para ello dedicábanse a
conspirar, a establecer relaciones económico-políticas con particulares y con
representantes de potencias europeas con miras a obtener su ayuda, su apoyo
en cualquier acción de volver al statu quo que tenían antes de su expulsión. Los intereses que se jugaban en Burdeos eran peligrosos para la estabilidad del Gobierno Mexicano, dado que la República aún no había logrado obtener su reconocimiento por los Estados poderosos.
México luchaba desde hacía varios años por obtener su reconocimiento y
al cf ecto había delegado comisionados a Europa, los cuales habían establecido abundantes contactos. Francia en el caso concreto, había enviado desde 1823 di\'ersos agentes destinados a explorar la situación general de los
países hispanoamericanos, entre ellos México, a informarse de sus recursos,
de sus posibilidades económicas, comerciales principalmente, de la estabilidad política de los mismos, y a establecer contactos preliminares con los
gobernantes. En el año de 1823 ingresaron a México los señores Julián
Schmalts y Aquiles de la Motte enviados por el Gobierno de Luis XVIII.
Su misión no fue muy afortunada, pero de toda suerte marca el inicio de
unos contactos mayores y más frecuentes.U Poco después en 1824 el Sr.
Samouel, teniente de navío, logra ingresar al país y conversar amistosamente
con Lucas Alamán, responsable de las relaciones con el exterior. 18 Al año
siguiente el Gobierno francés a través del Ministro de la Marina y Colonias,
Conde de Chabrol, comisiona al Sr. Alex Martín, "encargarse -en México-de todas las reclamaciones y peticiones que considere convenientes presentar
a las autoridades de ese país, en defensa de los intereses comerciales y de
la navegación francesa. Se le encarga establezca relaciones con las personas
más prominentes y destruya los rumores de que Francia apoya a España
para recobrar sus posesiones, y aún más, que haga ver que está dispuesta a
auxiliar a los enviados mexicanos ante el Vaticano.
Se Je aconseja el empleo de la inteligencia y 1a prudencia, encargándole
poner gran atención en los aspectos de producción, consumo, importaciones
y exportaciones, explotación comercial, navegación y tarifas. Se le advierte
será acreditado en ese país por el Vicealmirante Duperre, Comandante de
11 ERNESTO o:&amp; LA ToRRE VILLAR, Juan Schmaltz y su misión en Mfutico 1823-24,
La Habana, Cuba, 1957 en Libro Jubilar de Emeterio Santovenia en su cin()uentenario
de escritor, 621 pp., pp. 499-523.
,. ERNESTO DE LA TORRE VILLAR, Correspondencia diplomática franco-mexicana
(1808-1839). México, El Colegio de México, 1957, XVJ-424 pp., pp. 20 y ss.

550

las fuerzas francesas en las Antillas.19 Para el afio de 1826, Alex Martin
ya había sido acreditado y recibido por el Gobierno de México el cual a
su vez comisionó a don Thomas Murphy, por entonces en Inglaterra, como
Agente General del Comercio y de la República Mexicana en el reino de
Francia y sus dependencias. Ese mismo año en el poder Guadalupe Victoria, don Sebastián Ca.macho Ministro de Relaciones va a Europa, a Inglaterra en principio, para concluir con esa potencia un Tratado de Alianza
y Comercio. Desde Londres, Cama.cho pide al Ministro írancés otorgue a
Thomas Murphy el exequatuor de rigor para que cumpla su misión y él
mismo emprende el viaje a París para sostener diversas conversaciones que
darán lugar a un tratado entre Francia y México firmado el 8 de mayo
de 1827.
Parece ser que la actuación de Murphy dio lugar a ciertos problemas.
Pero por otra parte para atender la situación de Burdeos el Gobierno Mexicano encargó de sus negocios en esa ciudad al señor Santiago Jacqucs Galos
quien actuaba en ese lugar desde el año de 1825. En 1830 interinamente
ocupó ese puesto Emile Galos. Para esta fecha, el Vicecónsul francés en
México, Laisne de Villeveque, comunicaba al Ministerio de Relaciones haber tenido durante el mes de julio, el día 5, una amplia conversación con
el señor Tadeo Ortiz, hombre prominente en la política y buen conocedor
de la situación, acerca de las relaciones entre sus dos países. Poco tiempo
después el Sr. Adrien Cochelet, acreditado ya en México como Encargado
de Negocios informa que el Gobierno Mexicano "ha comenzado a desconfiar de su agente comercial en Burdeos y ha enviado a un mexicano hábil,
con el fin de que dé cuenta de las intrigas de los españoles expulsados que
se han reunido en aquella ciudad'?º y el 18 de noviembre de 1829 avisa.
que el Gobierno designó al señor Tadeo Ortiz como Agente Consular
Burdeos. Así, desde ese año, hasta 1832 en que tomó posesi6n como Agente
Consular de México en Francia Fernando Mangino, y fue recibido con
carácter de Encargado de Negocios A. J. de México en Francia, Ortiz trabajaría en Burdeos al servicio de México.
Sabemos que poco tiempo permaneció Ortiz en ese puesto, y también que
ahí en el año de 1832 publicó su obra más importante: México considerado
como nación independiente y libre, o sean algunas indicaciones sobre los deberes más esenciales de los mexicanos, obra que es en el fondo un vasto proyecto o programa de gobierno que el grupo del progreso proponía a don
Manuel Mier y Terán.
En esa obra podemos advertir el ideario de todo un grupo, cristalizado

en

19 Ibídem, pp 41 y ss.
"' Ibídem, pp. 76, 78, 79.

551

�a través de la experiencia y la sensibilidad de un hombre ilustrado y europeizante como fue Tadeo Ortiz. En él concentra muchas de las ideas anteriormente expuestas las cuales comprenden una serie de temas que van desde
los principios de organización del país, su estructura económica, sus relaciones con otras potencias, hasta el fomento de la instrucción pública, las artes,
las ciencias y la transformación de la ciudad a la manera de las ciudades
europeas, incluyendo un catálogo de sabios mexicanos a partir del siglo XVI,
que nos recuerda no sólo la obra de Eguiara y Clavijero, sino otras más recientes como las Memorias de Zerecero.
Su trabajo tiene, y así ha sido considerado, un fin netamente pragmático:
postular un sistema liberal de gobierno en contraposición de un sistema caduco al que analiza con acritud. Defiende la organización federal, el liberalismo económico, la reforma educativa y plantea la necesidad de una serie
de reformas que tomen en cuenta los recursos del país, que él cree, inspirado
en Humboldt, inmensos e inagotables. Plantea la urgencia de comwricar
la República, poblarla, modernizar europeizando las costumbres y transformar la faz de las ciudades para que pierdan su aspecto "gótico" -así califican a nuestro barroco- para adoptar lineas neoclásicas. En ese .mismo
hbro señalará la importancia de mantener hacia el e:&gt;..1:erior una sana política, a la que habremos de referimos posteriormente.
Otras producciones más de Tadeo Ortiz, son sus Exposiciones dirigidas
al supremo gobierno relativas a la seguridad de los límites de esta República
publicadas póstuma.mente; la Exposición dirigida al Vicepresidente, en la
que insiste en el fomento de la colonización principalmente en Tehuantepec.
Como hombre inteligente, sus sugerencias fueron tomadas en consideración por las autoridades y su influencia fue reconocida, principalmente en
materia colonizadora. El final de su vida se marca por su. participación
en ciertos movimientos liberales. Carlos María Bustamante nos proporciona
en su Continuación del Cuadro Histórico un dato que explica tanto su.
posición en la política mexicana como la razón de su muerte al decirnos
con esa cruda franqueza con que opinaba de los que no quería: "El día
24 de agosto salió de México para los Estados Unidos un célebre aventurero de la otra América llamado D. Tadeo Ortiz con comisión de Gómez
Farías secreta; ignórase cuál haya sido, pero se presume que fue para solicitar auxilios y socorros con que acabara de subyugar a los que tenía por
enemigos; mas Dios le quitó la vida en la navegación atacándole el clzolera
morbus y Dios nos libró de tal hombre y de sus maniobras." 21
Continuacwn del Cuadro Histórico de la Reuoluci6n Mexicana. Introducci6n de Jorge Gurría Lacroix, 4 vs. México, Biblioteca
Nacional e Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1953-1964, IV-219.
21

552

CA.ai.os MAlÚA DE BusTAM.ANTE,

Respecto a su producción personal, algunas de las obras que nos han
llegado o de las que tenemos noticias, son las siguientes:
Memo-ria de los heroicos sucesos de la Revolución de México ... Buenos Aires,
4 y 16 de septiembre de 1818.
Memoria sobre el proyecto de crear una Compañía Auxiliadora para la liberación definitiua de América. Buenos Aires, 28 abril de 1819.
Memoria sobre la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México. Buenos
Aires ( 1819). Lo cita en la anterior Memoria.
Resumen de la estadística del Imperio Me:ácano, dedicado a la Memoria
del Sr. D. Agustín 1, Emperador de México por D ... México, Imprenta
de doña Herculana del Villar y Socios, 1822, 103 pp. Una segunda
edición con estudio preliminar, revisión de texto, notas y anexos de Tarsicio García Díaz, fue hecha en México, Biblioteca Nacional, Universidad
Nacional Autónoma de México, 1968, XXVII-108, p. ils. (Nueva Biblioteca Mexicana 10) .
Bases sobre las que se ha formado un plan de colonización en el Ysmo de
Hoazacoalco o Tehuantepec. México, Imprenta Nacional del Supremo
Gobierno, 1823.
Estadística. Memoria en borrador que el comisionado para los reconocimientos del rio Goazacoalcos presenta al Supremo Gobierno de la República
Mexicana. Paso de la Fábrica/ Veracruz / 7 octubre de 1824. Lo recoge Carlos J. Sierra, ok., cit., pp. 29-58.
Continuación de los reconocimientos del bajo río Goazacoalcos desde el Paso
de la Fábrica hasta el estero del Naranjo, distante veinte y nueve o treinta
leguas de la barra. Paso de la Fábrica, 22 de noviembre de 1824. Recogido por C. J. Sierra op. cit., pp. 58-65.
Continuación de los reconocimientos del Goazacoolcos en la parte alta del
Río. Tehuantepec, 28 enero de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit.,
pp. 65-73.
Reconocimiento del istmo, sobre el litoral del Océano Pacífico paralelo a la
parte navegable del río Goazacoalcos. Paso de la Fábrica sobre el río
Goazacoalcos, 4 abril 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp 73-94.
Terrenos valdíos que se encuentran sobre las riberas del río Goazacoalcos y
países adyacentes pertenecientes al estado de Veracruz. México, agosto
29 de 1825. Recogido por C. J. Sierra, op. cit., pp. 95-98.
Estudio. . . "de todos los puntos litorales y garga11tas de cordilleras susceptibles de defensa". México, 1829. Lo menciona Ricardo Delgado Román,
op. cit., p. 32.
553

�Representaciones dirigidas al Primer Magistrado de la República y al Soberano Congreso a que nos referimos. Burdeos, 30 noviembre de 1830.
Se continúa con un escrito firmado en Marsella, 4 de octubre de 1831.
Estas Representaciones aparecen tanto en la primera como en la segunda
edición de México Considerado y son la misma pieza docwnental que la
siguiente, con la supresión de las cartas dedicatorias o de remisión y
pequeños y nada importantes trozos de cumplimiento al final de cada
una de las representaciones.
Exposiciones dirigidas al Supremo Gobierno por Don Tadeo Ortiz, relativas
a la seguridad de los límites de esta República, mandados imprimir por
acuerdo de la Cámara de Diputados de 27 de enero del corriente año.
México, Impreso por J. Mariano Lara, 1840, 43 pp. Esta obra fue impresa póstumamente con este título.
Representación dirigida al Supremo Gobierno el 31 de enero de 1831 referente a la creación del distrito de Coatzacoalcos. Citada por el propio
Ortiz en la Representación de Marsella 4 octubre de 1831, contenida en
las Representaciones o Es posiciones dirigidas al Primer Magistrado de
la República o al Supremo Gobierno.
R emitido del Sr. Tadeo Ortiz, a los editores del Cemor de V eracruz. Burdeos, 31 marzo de 1831. Aparecido en El Sol de México de 26 27 y 28
de junio de 1831. Recogido par J. Sierra, op. cit., pp. 101-114.
Exposición al Excmo. señor Vicepresidente en ejercicio del Poder Ejecutivo
de los Estados Unidos Mexicanos por ... [1850) Póstumo. Publicado en
Problemas Agrícolas e Industriales de MéxicoJ Vol. II, Nos. 3-4, 1950,
pp. 325-331. Se refiere al Istmo de Tehuantepec y al fracaso de la colonización de Coatzacoalcos. Tal vez sea de 1831 ó 1832 por el tema
a que se refiere.
México considerado como nación independiente y libre o sea algunas indicaciones wbre los deberes más esenciales de los mexicanos. Burdeos, Imprenta de Carlos LawaUe Sobrino, 1832, 600 pp. grafs. Una segunda
edición de esta obra, prologada por Ricardo Delgado Román, fue hecha
en 2 volúmenes en Guadalajara, Talleres del Instituto Tecnológico de la
Universidad de Guada]ajara, 1952 (Biblioteca Jalisciense 5 y 6).

¿Es posible asegurar que haya realmente recibido de Morelos y de Rayón
la misión de ir a la América del Sur en pos de ayuda, de colaboración, o
bien hay que pensar que él se arrogó facultades y actividades que nunca se
le encargaron? ¿Es viable que su labor en los países del Sur le haya sido
encomendada o él actuando "per se", mas patrióticamente, la haya reafüado?
Del análisis de varios documentos que ofrecemos podemos desprender las
respuestas, y también de las consideraciones que es posible hacer en torno
de la política e}..1:erior seguida por los iniciadores y organizadores del movimiento emancipador mexicano. Veamos pues, en orden, los testiminios conducentes. En primer lugar tengamos en cuenta la política internacional seguida al inicio de nuestra independencia, de la coyuntura que se utilizó y
de sus resultados, y en seguida analicemos con atención los testimonios que
forman el objeto principal de este libro.
Corresponde al señor Hidalgo el mérito de haber pensado en la necesidad
de establecer relaciones de amistad y auxilio con otras potencias. La designación que hizo de Pascasio Ortiz de Letona, Ignacio Aldama y Bernardo
Gutiérrez de Lara entre otros así lo demuestran. Si el resultado de sus gestiones se frustró en parte como efecto de la lucha, de las desgracias y del
resultado de ese primer instante, no le resta mérito. El Padre Hidalgo percibió muy bien la necesidad de entrar en relaciones con los países vecinos,
principalmente con los Estados Unidos, cuya ayuda creyó sería de gran
utilidad.
Ignacio López Rayón, al encargarse de mantener 1a unidad del movimiento y de acuerdo con sus grandes condiciones de organizador, planeó
con amplitud las relaciones exteriores, y así comisionó a varias personas para
llevar a los países extranjeros comunicaciones en las que señalaba nuestro
deseo de emancipación y pedía apoyo y auxilio. Para esos enviados, Rayón
redactó instrucciones muy precisas y el resultado de algunas de sus gestiones
es bien conocido. Las respuestas de los Estados Unidos y de Haití revelan
una política diferente en cada caso, ante la cual Rayón no desmayó sino
que prosiguió sus esfuerzos. ¿ Cuántos comisionados despachó el licenciado
López Rayón?, no lo sabemos, pero sí fueron varios, entre los cuales citaremos
a Francisco Antonio Peredo, Pedro Girard, Ortiz y otros. 22
.. La Diplomacia Mexicana. [Prólogo de Federico Gamboa), 3 vv., México, SecreRelaciones Exteriores, 1910-1913; IsmRo FABELA, Los precursores de la
Diplomacia Mexicana. México Publicaciones de la Secretaría de Relaciones Ei&lt;teriores, 1926, 106 pp. lis. (Archi\'o Histórico Doplomático Mexicano, 20). p. 5;
CARLOS Boscu GARCÍA, Problemas diplomáticos del México Independiente, México,
El Colegio de México, 1947, 334 pp., Passim; ALBERTO MARÍA CA.RREÑo, La diplomacia extraordinaria entre México y Estados Unidos. 2 vv., 2a. ed. México, Editorial
Jus, 1961, I-98 y ss. La Colección de Documentos de lIERNÁNDEZ Y IYÁVALOS
aporta excelente documentación al respecto.
tat'Ía de

Su Misión Diplomática
Presentado ya el individuo, es menester precisar cuál fue su misión ante
los países del Río de la Plata, cuáles sus resultados y frutos obtenidos, pues
esta es nuestra finalidad.

554

555

�Don José ;María Morelos, tampoco desdeñ6 la ayuda del exterior, antes
bien estuvo convencido de su utilidad y así delegó a varias personas para ir
al extranjero en busca de cooperación. La misión más importante fue la
de don José Manuel de Herrera a los Estados Unidos. A otras partes, Morelos, auxiliado por hombres muy brillantes también envió comisionados, sin
saber mucho de ellos. 23
El interés que ambos personajes revelaron, y por el que se esforzaron tanto,
de establecer con otras naciones lazos de amistad y colaboración, si bien no
siempre rindió los frutos apetecidos, si revela la alta visión que los señores
Morelos y Rayón tuvieron de la política, dentro de la cual márcase con gran
precisión, la internacional 24
La petición de Ortiz a Morelos y a Rayón muestra que aquél conocía
la posición de ambos próceres y sus preocupaciones, las que trató de cristalizar. Hoy conocemos la respuesta de ambos y el hecho de que Ortiz dijera
ostentar la representación de México y mostrara cartas credenciales que
avalaban su misión, revela que ellos aprovecharon cuanto apoyo y cooperaxi Morelos comisionó para ir a Estados Unidos a Daniel Fero y a Allaro Tabares
quienes no pudieron cumplir ese deseo, cosa que tampoco realizó otro norteamericano
Pedro Elías Bean. Acerca de este extranjero afiliado a la insurgencia ver EnuARDO
ENRIQUE Rfos "El insurgente Pedro Elías Bcan" en ..4.nales del Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnografla, México, 5a. época, t. I, 1934, pp. 500-510.
Por el poder que Morelos otorgó a Ortiz y diversas declaraciones de éste, conocemos
que Morelos diputó a los Estados Unidos antes de Herrera a José Rojas Ladrón de
Guevara. De él nada sabernos, excepto lo que menciona Ortiz de que Rojas fue
sorprendido por los enemigos y antes de revelar sus secretos prefirió morir. En relación con don José Manuel Herrera, ver los trabajos de: H.ÉcToR SILVA ANPRACA,
José Manuel Herrera, primer diputado de la nación mexicana. Ponencia presentada
al Primer Symposium Nacional de Historia sobre el Primer Congreso de Anáhuac,
celebrado en Chilpancingo del 11 al 13 de septiembre de 1963, Sociedad Mexicana
de Geografía y Estadística, 1963. Nuevos documentos en torno de Herrera aporta
en su trabajo mi joven discípulo José R. Guzmán, "La Misión de José Manuel Herrera en Estados Unidos", en Boletín del .Archivo Genernl de la N aáón ( 1970) , t . X,
Nos. 1 y 2, pp, 253-288.
"' El señor Morelos intentó enviar emisarios no sólo a los Estados Unidos sino
a América del Sur. Se sabe quiso comisionar a Fray Pedro Ramírez para que de Acapulco fuera a Guayaquil y a Lima a conferenciar con los criollos dirigentes de
aquellos países. Vid: ERNESTO DE LA ToR.Ri; VILLAR, La Constitución de Apatzingán y los creadores del &amp;tado Mexicano. México, Universidad Nacional Autónoma
de México, 1964, 425 pp. ils. (Instituto de Investigaciones Históricas, No. 92. Serie
documental 5), p. 39. Acerca de las relaciones que Morelos deseaba mantener hacia
el exterior Vid. Apéndice IV. Comu11icación de Morelos al Mariscal Intendente
Ignacio Ayala, y los nombramientos redactados por los integrantes de la Suprema
Junta Gubernativa, Dr. José Sixto Verduzco y José María Liceaga en Sultepcc el
15 de junio de 1812. Apud HERNÁNDEZ Y DÁvALos, op. cit., IV-224-25. Y Apéndice IV.

556

cion se les ofrecía en su magna obra, aceptaron su ofrecimiento y le acreditaron como su comisionado o agente.
Es importante subrayar que el interés de todos los próceres de la emancipaci6n americana o por lo menos de buena parte de ellos en torno de las
relaciones internacionales, representa uno de los puntos cardinales de su
política. Todos estuvieron plenamente convencidos que el auxilio del exterior,
el reconocimiento de su autonomía por otros países, resultaba indispensable.
La alianza a establecer entre aquellos que luchaban por su libertad les
fortalecería, pues de la unidad de esfuerzos y comunidad de miras, era posible obtener el vigor y cohesión necesarios para su causa. Alianzas, confederaciones, ayuda mutua, económica, política y militar, era lo que ansiaban
los dirigentes de la independencia americana. Estos anhelos, 1o hemos dicho
ya, no estaban circunscritos a los países hispanoamericanos sino que se dirigieron también a los Estados Unidos en primer término y en seguida a
las potencias europeas, Inglaterra, principalmente. Era bien conocido el interés político-comercial que la gran Bretaña tenia por las antiguas colonias
españolas y ese interés sería bien explotado por los estadistas hispanoamericanos, aun cuando a veces peligrosamente, pues el auxilio británico no se
otorgaba graciosamente sino a costa de grandes y onerosas concesiones que
ligaron a muchos países en forma indefectible al ámbito económico inglés,
a su engranaje imperialista. De toda suerte, por el momento la ayuda británica era indispensable y por de pronto la única que estaba en posibilidad
de recibirse.
Inglaterra, aislada por las potencias continentales y excluida de participación en la política europea, tuvo la oportunidad inmensa a principios del
siglo XIX y principalmente a partir del Congreso de Verona y el ascenso
al Ministerio de Estado en asuntos extranjeros de William Canning, de iniciar una "nueva era en la política de la Gran Bretaña". Canning "vio el
terrible y creciente poder del despotismo continental y creyó que el solo
medio adaptable para que Inglaterra no fuese su víctima, era el unir su
suerte con el Imperio de la libertad e iniciar una política orientada hacia
la América Española. En esta política el reino británico no tuvo por el
momento competidor alguno y por ello fue que sus intereses económicos
pudieron penetrar por todos lados sin obstáculo y arraigarse fuertemente. Los
Estados Unidos comenzaban a despuntar y por de pronto circunscribíanse a
un ámbito más reducido. La década de 1810 a 1820 y algunos años después permite a Ing1aterra obtener cuanto su política imperial requería en
Hispanoamérica, y no fue sino a partir de la tercera década que los Estados
Unido.s se lancen en una política de expansión y de rivalidad antieuropea,
rivalidad que encuentra su fundamentación en el famoso mensaje de AdamsMonroe de 1823.

557

�De la necesidad de contar con el reconocimiento y el apoyo de esas potencias, surgió el envío de comisionados hispanoamericanos. Ya hemos señalado que la organización masónica coadyuvó a encontrar ese apoyo y a ofrecerlo, y esto se evidencia más a partir de 1815. Pues bien, esto es lo que
explica la salida de hispanoamericanos rumbo a los Estados Unidos y a
Inglaterra en busca de apoyo. Gran Bretaña, por su parte, trataba también
de lograr a base de debilitar el poder de las potencias rivales, la prepanderancia mundial que habría de alcanzar a finales del siglo XVIII y principios del XIX. Para ello puso los ojos en el imperio colonial español, bastante dw;uidado y pésimamente explotado. Hay que dudar mucho del altruismo y benevolencia inglesa hacia los pueblos de la América española y
considerar objetiva y realistamente sus intereses.25 Por ello importa saber
que los intentos de Pitt --quien "vio claramente que el adelanto de tan
inmenso y variado Continente (el americano), redundaría no solamente en
beneficio de la Europa en general sino que contribuiría en grado eminente
a la prosperidad comercial de la nación que dirigía- no sólo estaban movidos
por u'na justa y racional simpatía alimentada por sentimientos de compasión
y de personal interés hacia los nativos de Hispanoamérica", sino por razones
más concretas y fuertes, las económicas.
El apoyo que Pitt prestó a numerosos hispanoamericanos descontentos y
rebeldes, pero sin apoyo ninguno en la base ni influjo algi.mo en sus países,
no condujo a otra cosa que a hacer brotar hacia Inglaterra un sentimiento
de simpatía y confianza en nuestros dirigentes. Francisco de Miranda a
quien protegió Ja política inglesa no pudo menos que solicitar de los Cabildos de México, La Habana y Buenos Aires que enviaran a Londres, sin
dilación, "personas autorizadas y capaces de manejar asuntos de tanta entidad, para que vean con ese gobierno lo que convenga hacerse para la
seguridad y suerte futura del Nuevo Mundo". 26
La iniciativa de la autonomía surgida del seno mismo de las colonias que
era una condición esencial para lograr la independencia, al brotar desde
1809-1810, podía encontrar en el apoyo de Inglaterra toda ayuda que la
haría invencible. De ahí el interés de las colonias españolas por destacar a
Londres desde esos años, misiones solicitantes de su auxilio. Venezuela la
primera envía el mes de junio de 1810 a Simón Bolívar, a Luis López Méndez y a Andrés Bello, aereditados por la Suprema Junta Gubernativa de las
Provincias de Venezuela, a la Corte de Londres a que "reclamen la alta
.. WILLIAM

WALTON,

,fo expose on the dissensions of Spanish America, London,

1814, pp. 62

y SS.
• CR.lsTÓBAL L. MENDOZA,

Las primeras miriones diplomáticas de Venezuela, 2 vs.

Madrid, Ediciones Guadarrama, 1962 (Academia Nacional de la Historia de Venezuela, Biblioteca del Sesquicentenario de la Independencia, tt. 52 y 53, 1-65-66.

558

protección de S. M. B. : ofrezcan por parte de este nuevo gobierno Ja más
cordial alianza bajo la garantía de las disposiciones pacíficas y amistosas en
que se hallan estos pueblos con respecto a los Vasallos de la Gran Bretaña: y sean el órgano de las comunicaciones que exijen entre unos y otros
Ja necesidad y buena correspondencia, y no se opongan a las Leyes Fundamentales de la Monarquía Española" y se precisaba en ese comunicado tanto 1a IIWiiÓn que se enviaba a Inglaterra como los frutos gloriosos de la misma, al señalar: "En vista de la falta ele un gobierno legítimo en la
Península, así como de la importancia absoluta del que existe actualmente,
la Gran Bretaña, por su poder marítimo, por su influencia política y por
las miras filantrópicas que la animan es la nación que parece llamada a
completar el gran trabajo de confederar las apartadas secciones de América
y a hacer que el orden, la concordia y 1a libertad racional reinen en ellas, y
podemos augurar que nada sería más digno de la Gran Bretaña, más digno
del ilustrado gobierno, así como más propio del carácter y de Jas virtudes
personales de V . M.; y que a los muchos rasgos trascendentales que ya adornan el memorable reinado de V. M. ninguno comunicada a esta era más
esplendor ante los ojos de la posteridad que este al cual aludimos." 21
Ni este mensaje escrito por Roscio., ni la impetuosidad y franqueza de
Bolivar lograron concitar la entera benevolencia ;inglesa, preocupada por su
alianza con España contra la política napoleónica, y pese a las buenas palabras de Lord Wellesley no lograron el reconocimiento solicitado. Es indudable que si bien 1a Gran Bretaña no quisa comprometerse en ese instante
en forma oficial, sí condicionó su conducta a f~ilitar a las provincias rebeldes algunos auxilios.
Importa destacar que esta misión que tenía una concepción amplia de
la politi.ca americana explicó a los hombres de Saint James, que Venezuela
había hecho un llamado a las restantes provincias americanas para secundar
el movimiento y que confiaban que en ellas hubiera surgido la conciencia
de unirse. Los Diputados esperan ~ribían- que los diversos Virreinatos
y Provincias del Norte y Sur de América se dividirían en diferentes Estados,
de acuerdo con sus límites físicos y políticos; pero ellos proyectan un sistema
federal, que dejando a los respectivos Estados una independencia de Gobierno, pueda formar una autoridad central y combinada, como la de los
Anfictiones de Grecía". 28 Esto evidencia ese amplio sentimiento de unidad
americana que se precisa en otros documentos sobresalientes de la emancipación como la Circular de la Junta a los Cabildos hispanoamericanos, en uno
de cuyos párrafos leeemos después. de excitarlos a seguir su ejemplo e iniciar
Ibidem., 1-70 y ss.
"' lbidem., I-89-90.

t1

559

�"la grande obra de la confederación americana española": "Además de
estos objetos que deben considerarse circunscritos al país, se halla animado
nuestro Gobierno de consideraciones más extensas. Miraría como una calamidad para la América la absoluta disgregación de las partes libres de la
Monarquía española, cuando la identidad de origen, religión, leyes, costumbres e intereses parecen sugerirles una confederación tan estrecha como lo
permita la inmensa extensión que tienen nuestrrui poblaciones. Venezuela se adherirá a los intereses generales de la América y estará pronta a enlazarse
íntimamente con todos los pueblos que resten inmunes de la usurpación
francesa, y que reconozcan estas bases preliminares: conservación de los derechos de nuestro amado Soberano el Señor D. Fernando VII, sufragio libre
de los ciudadanos españoles deJ Nuevo Mundo en los puntos que directamente interesen a su destino presente y futuro: integridad y pureza en la
Religión de Jesu-Christo." 29
Y al regresar Bolívar de Londres a Caracas asegurará que Venezuela ''no
descuidará de invitar a todos los pueblos de América a que se unan en confederación". 30
El deseo de establecer relaciones con otras potencias surge así en los mismos años de lucha. Cabría mencionar para ejemplificar con mayor amplitud esta necesidad las gestiones realizadas por Antonio Nariño y Pedro Fermín de Vergas, representantes de la Nueva Granada ante los países europeos,
la labor de José María del Real, enviado por Cnndinamarca a la Gran Bretaña y la ya citada misión de Bello y Bolívar a ese mismo país. También
puede señalarse el envío de don Pedro Lastra, de don Manuel Fajardo y de
c1on Pedro Gual a los Estados Unidos y de don Nicolás Mauricio de Omaña
a las Antillas, todos ellos acreditados por la Nueva Granada. Aun entre las
Provincias se dio el envío de comisionados para unir sus esfuerzos, como
ocurrió con la misión del Canónigo don José Cortés Madariaga y su sobrino
don Francisco de Cámara, delegados por Caracas ante Santa Fe de Bogotá.
Uno de los esfuerzos más evidentes es el realizado por López Méndez ante
los gobernantes de Buenos Aires. En efecto, el 26 de mano de 1811 escribe.
al Gobierno: "Es seguramente sensible que los dos primeros pueblos que
han dado a todos los de América el ejemplo más glorioso de energía Y patriotismo, no hayan tenido hasta ahora medios de entenderse in.me~tamente", y más tarde presenta a Manuel Moreno, el agente de Buenos Aires,
un plan de unión hispanoamericana concebido en los siguientes ténninos:
''habrá desde luego una correspondencia entre Caracas y Buenos Aires; la
primera se entenderá con Santa Fe, Quito, etc. y la segunda con Chile y el
" lbidem., l-103-104.
.. Ibídem., I-104.

560

Perú con la finalidad de promover una reun1on de representantes de los
gobiernos independientes que se hayan formado o se formen en la América
Española. En esa reunión se combinarán todos los asuntos militares, políticos y morales a fin de obtener la armonía y consecuencia indispensables
para aumentar la influencia de los principios que di.rigen los americanos".
Esta idea la ratificará una y otra v(';Z. Así, en una comunicación del 4 de
septiembre de 1811, señala a la Junta de Caracas la conveniencia de convocar a todas las naciones hispanoamericanas a un congreso que discutiera
la situación general y propusiera medidas para salvaguardar su independencia
y agrega: "No dudamos que habrá sido uno de los primeros cuidados de
ese Congreso el entablar íntima correspondencia con sus vecinos libres para
arreglar esta y otras materias de genera] interés; pero quizás convendría
que por cualquier medio seguro se estableciesen relaciones con Buenos Aires,
Chile y quizá el Perú occidental, que para esta fecha suponemos reunidos
a los Patriotas del Río de la Plata. Una liga general de todos estos pueblos,
un comprometimiento de no hacer convenios separados, sea con el Brasil,
sea con la Inglaterra, en materias que afecten al interés general, es uno
de los medios más a propósito para aumentar la influencia de nueslros principios, para presentar los derechos de América con dignidad y para que
se echen las bases de un sistema político, uniformemente entendido.'' 91 Estos
deseos que motivaban la misión del prócer, fueron detenidos debido a los
lamentables sucesos de 1814.
Un año más tarde, en 1815, en su profética Carta de Jamaica, Bolívar,
quien se. refiere a las provincias americanas en conmoción, reconocerá que
"los mejicanos serán libres porque han abrazado el partido de la patria con
la resolución de vengar a sus antepasados o seguirlos aJ sepulcro", y después de hacer amplias consideraciones acerca de la situación de los restantes países, de las formas de gobierno adoptadas y de su desarrollo futuro,
concluye afu:mando: "Es una idea grandiosa pretender formar de todo el
Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes
entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres
y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes estados que hayan de formarse; mas no es posible
porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes dividen a la América. ¡ Qué bello seria que el Istmo de Panamá
fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún
día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los
11

Ibídem ., I-105-106 .

561
H36

�altos intereses de la paz y de la guerra con las naciones de las otras tres
partes del mwido."
Y ya al final de ese notable documento agrega: "La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; aislada
en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni au..xilios militares y
combatida pcr la España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podernos adquirir." 32
De esta suerte mostraron los próceres de la América H;ispana sus preocupaciones por mantener relaciones vivas y continuas entre todos sus países,
condición que pensaron era indispensable para asegurar su independencia
y libertad.

Su actuación en el Río de la Plata
Al no cristalizar su misión en Nueva Granada, Ortiz volvió a Nueva Or.. Contestación de un americano meridional a un caballero de esta isla. Kingston,
6 de septiembre de 1815, en SrnÓN BoúvAR, Obras completas. Compilación y notas

de Vicente Lecuna con la colaboración de la señorita Esther Rarret de

azarie, 2a.

cd., 3 v. La Habana, Editorial Lex, 1950, 1-159-175, p. 172. Esta idea de tanta
altura la reitera Bolívar desde Angostura el 12 de junio de 1818 al escribir a Juan
Martín Pueyrredón, Supremo Director de las Provincias Unidas del Río de la Plata,
y decirle: "Excelentísimo señor: cuando el triunfo de las armas de Venezuela complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan
comunicaciones más frecuentes, y relaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos, con el más vivo interés, a entablar, por nuestra parte, el pacto americano que,
formando de todas nuestras repúblicas un cuerpo político, presente la América al
mundo con un aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas.
La América así unida, si el cielo nos concede este deSeado voto, podrá llamarse la
reina de las naciones y la madre de las repúblicas". Op. cit., 1-293-295.
En la misma Carta de Jamaica, Bolívar, conocedor de los acontecimientos ocurridos en México, dirigidos principalmente por Morelos y según los cuales habían
despertado grandes esperanzas en todas las provincias que luchaban por su emancipación, escribe: "Los sucesos de México han sido demasiado variados, complicados, rá•
pidos y desgraciados, para que se puedan seguir en el curso de su revolución. Garecemos
además de documentos bastante instructivos, que nos hagan capaces de juzgarlos.
Los independientes de México, por lo que sabemos, dieron principio a su insurrección en septiembre de 1810, y un año después ya tenían centralizado su gobierno
en Zitácuaro e instalada allí una Junta Nacional, bajo los auspicios de Femando
VII, en cuyo nombre se ejercían las funciones gubernativas. Por los acontecimientos
de la guerra, esta junta se tras.lad6 a diferentes lugares, y es verosímil que se haya
conservado hasta estos últimos momentos con las modificaciones que los sucesos hayan
exigido. Se dice que ha creado un generalísimo o dictador, que lo es el ilustre
general Morelos ; otros hablan del célebre general Rayón; lo cierto es que, uno
de estos grandes hombres, o ambos separadamente, ejercen la autoridad suprema

562

1~ en l 8_15 en donde reanudó sus contactos con Alvarez de Toledo y conoCJO al Manscal Anaya, al Dr. Robinson y a José Manuel de Herrera. 83 Ese
año de 1815 fue desastroso para la causa insurgente que comenzó a declinar
con_ ~ muerte de Morelos. En los otros países Ja situación tampoco era nada
pos1bva, aun cuando se luchaba firmemente en pos de la liberación total.
No sabemos en qué momento y ya con poderes de los antiguos jefes, Ortiz
decide emprender viaje a Sud-América en cumplimiento de su misión. Parece ser que debió haber salido hacia 1816 y tocado varios países y provincias
como Venezuela, Cundinamarca, Lima, Quito, Guayaquil, Santiago y finalmente
Buenos Aires. En
todos ellos observa con curiosidad cuanto ve , toma
.
.
informes que anota cmdadosamente para aprovecharlos pcsteriormcnte, acerca de los recursos naturalesc, población, extensión del país, situación social
y económica, comunicaciones, etc. y se presenta en el Río de la Plata en
Buenos Aires.
A_ esta ciudad debió haber llegado en el año de 1818, antes del mes de
septiembre, pues a partir de esta época datan sus primeros escritos,
en aquel país; y recientemente, ha aparecido una constitución para el régimen del
estado. En mano de 1812 el gobierno residcnte en Sultepec, presentó un plan de
paz Y guerra al virrey de México, concebido con la más profunda sabiduría. En él
se reclamó el derecho de gentes, estableciondo principios de una exactitud incon·
testa.ble. Propuso la junta que la guerra se hiciese como entre hermanos y con•
ciudadanos; pues que no debía ser más cruel que entre naciones extranjeras; que los
derechos de gentes y de guerra, inviolables para los mismos infieles y bárbaros,
debían serlo más para cristianos, sujetos a un soberano y a unas mismas leyes•
que los prisioneros no fuesen tratados como reos de lesa majestad ni se degollase~
los que rendían las annas, sino que se mantuviesen en rehenes para canjearlos; que
no se entrase a sangre y fuego en las poblaciones pacíficas, no las diezmasen ni
quintasen para sacrificarlas; y concluye que, en caso de no admitirse este plan se
observarían rigurosamente las represalias. Esta negociación se trató con el más alto
desprecio; no se dio respuesta a la Junta Nacional; las comunicaciones originales
se quemaron públicamente en la plaza de México por mano del verdugo, y la
gnerra
de exterminio continuó por parte de los españoles con su furor acostumbrado,
.
nuentras que los mexicanos y las otras naciones americanas no la hacían ni aun a
muerte con los prisioneros de guerra que fuesen españoles. Aquí se observa que por
causas de conveniencia, se conservó la apariencia de sumisión al rey y aun a la
constitución de la monarquía. Parece que la Junta Nacional es absoluta en el
ejercicio de las funciones legislativas, ejecutivas y judiciales, y el número de sus
miembros muy limitado".
l3oli.var percibía con su gran visión, los enormes esfuerzos realizados por los me•
xicanos para libertarse y organizarse autónomamente, dentro de un régimen jurídico amplio y digno. El, quien tuvo que declarar la guerra a muerte en momentos
críticos, supo apreciar el espíritu altruista y de suprema dignidad y justicia que
imperaba en documentos como los Planes de Paz y Guerra del doctor Cos, en las
declaraciones de Cbilpancingo y en la Constitución de Apatzingán.
"' W. H. Tll!MONS, op. cit., p. 473.

563

�dirigidos al Secretario de Estado don Greg_orio Tagle, a. quien solicitó insistentemente le permitiera tener una entreV1Sta con el Drrecto1: Supremo ~e!
Estado, Brigadier don Juan Martín de Pueyrredón, para qUien acompano
w1a serie de memorias de gran interés acerca de la Revolución de Independencia en México, de las ligas que deberían existir entre todos los paises en
proceso de emancipación, de la forma de coordinar su acc.ión, ~~ la constitución de una compañía auxiliadora a través de una co~ederacmn de Estados con raíces comunes, y con esas memorias, las credenciales que le_ otorgaron tanto el señor iMorelos como López Rayón, las cu~es _le acre~1taba:
como su Diputado. A estas credenciales se anexan amplias mstrucc1ones.
Las comunicaciones que Ortiz envía al Secretario Taglc son varias: la
prin1era está fechada el 4 de septiembre de 1818 y en ella_ se revela que
Ortiz hab1a solicitado ya antes de esa fecha y por dos ocasmnes se le admitiera a una conferencia en la que informaría de su misión, presentaría
sus papeles y daría cuenta de la situación de la Independencia d~ ~~ país,
de la general de América y e&gt;.1Jondría sus planes. Con esa p~tmon del
4 de se tiembre anexa un "papel para dar idea sucinta de los heroicos sucesos
p
h . . ,
de Ja Revolución de México, seguro de que tan brillantes hec os msprraran
a su Excelencia los sentimientos sinceros de adhesión y confianza en unos
pueblos que suspiran por la alianza con esta gran República". 35 •
•
Esta primera Memoria arranca del inicio de la independencia reahzada
por Hidalgo en Dolores y termina c.on ~nas ~onsideraciones a~erca d~ la
desventurada expedición de Francisco Javier Mina. Para dar mas autondad
y peso a sus afirmaciones se apoya en las Gacetas. En esta Memoria. ha~!ª
con mucho elogio de la Jabor de Morelos y de los intentos de orgamzacion
realizados por Rayón, con quien simpatiza extremadamente.
Una segunda comunicación al Secretario de Estado en el Dep~tamento
de Gobierno fechada el 16 de septiembre acompaña a otra Memoria, la cual
pide se entregue al Director Supremo, pese a que hubiera deseado presentarla en una entrevista personal, en la cual le daría también a conocer los
papeles que componían su comisión. En esa comunicación rueg~ al Sec~etario acelere su negocio para que pueda trabajar y ofrecer al gobierno vanos
proyectos más, relativos a su comisión.
· est'a compuesta por vanos documentos, a saber:
Esta segun da M emona
$1 ERNESTO 08 LA TORRE VlLLAR, México y su politica interamsricana.
La misión
de don Tadeo Ortiz de Ayala. Guadalajara JaJ. Librería Font, S. A., 1973, 214 PP·
(Documentación Histórica Mexicana 4). Apéndice 111.
""Ibidem.

564

l. Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Está suscrito por
Ignacio Rayón, Presidente [de 1a Junta] en el Palacio Nacional de América
en Zitácuaro y fechado el 16 de enero de 1813. Lo refrenda Ignacio Oyarzabal, Secretario de Estado y Gobierno General.

2. Credenciales del Presidente del Gobierno de México, Ignacio López
Rayón~ expedidas en favor de Tadeo Ortiz para que pueda negociar y estipular con las naciones extranjeras cuanto convenga en utilidad de la libertad,
defensa y prosperidad de la América del Sur y de México.
3. Credenciales otorgadas por el Presidente deJ Gobierno Libre de México, don Ignacio López Rayón dirigidas a su Diputado Comisionado, para
que de acuerdo con los países de América pueda convenir en la posibilidad
de auxilio, celebrando tratados con esos países. Fechadas en Zitácuaro, 16
enero de 1813.
4. Credenciales otorgadas por don Manuel Morelos (sic.) (Creemos es un
defecto de transcripción) al Diputado Comisionado, a quien designa con el
calificativo de Brigadier distinguido de la República. En estas credenciales,
Morelos le otorga poder para tratar y contratar con los países de América
del Sur, principalmente los de Nueva Granada y Buenos Aires. 36
Las credenciales que presenta a Jas autoridades rioplatenses son en su orden: a) Oficio del Gobierno de México a los de Sud-América. Firmado por
Ignacio López Rayón e Ignacio Oya.rzabal en Zitácuaro, 16 de enero de
1813. Este oficio, como los subsiguientes, tiene pleno sello de autenticidad,
mostrado tanto por las designaciones de los signantes, lugar y fechas, cuanto
por el estilo y sentido que contienen, y porque además coinciden con la
forma y el espíritu que anima nombramientos semejantes como son los expedidos por la Suprema JUIJta Nacional en junio de 1812, suscritos por José
Sixto Verduzco y José María Liceaga, así como la Plenipotencia e instrucciones que Rayón expidió el 25 de julio de ese mismo año y también algunas
de las instrucciones del propio Morelos. 37 Por otra parte, en las credenciales
otorgadas por Rayón se confirma que la correspondencia que Ortiz dirigiera
a Morelos desde Nueva Orleans, una de cuyas copias cayó en manos de
las autoridades realistas, llegó a poder de Morelos quien la remitió a Rayón.
De esta suerte, toda sospecha de inautenticidad queda desechada.
El contenido de este primer documento es el siguiente: Rayón como
sucesor de Hidalgo hace ver a los Gobiernos de Sud-América: "la utilidad
que a la común causa de América redundaría si uniéndose por medio de
una diputación general apareciese representado en cuerpo a la faz del mundo
'" Ibídem.
n Ibidem, Apéndice IV.

565

�la justicia de su causa, al paso que combinándose tomase medidas awciliatorias y defensivas para sostenerse a lo menos en cuanto lo permitiesen
las circunstancias"; para ello les pide traten con su Diputado Comisionado,
«en todo lo que diga relación a la independencia, defensa y prosperidad"
para lo cual les ofrece cederles la tercera parte de los caudales que se obtengan y la apertura de los puertos mexicanos para esas providencias. La
unidad en la causa común y el auxilio en la lucha que se realizaba era lo
solicitado en este documento.
En las credenciales que Rayón otorga a los "gobiernos libres de Nueva
Granada, Buenos Aires y demás de la América del Sur les autoriza a negociar, tratar y estipular entre sí, y ante las naciones extranjeras, cuanto
convenga en utilidad de la libertad, defensa y prosperidad de la América
del Sur y México", persuadido que su causa es la de México, y que sus
intereses tienen una relación íntima con los propios nuestros. . . y convencido de la necesidad que tenemos de relacionamos y combinarnos con los
mencionados gobiernos de nuestros hermanos del Sur y las naciones extranjeras, en virtud de los obstáculos que entre nosotros existen." 38
Y en cuanto al poder que Rayón otorgó a Ortiz, aquél señala que lo da convencido de sus buenas cualidades, de la recomendación que el señor Morelos
le hizo después de haber recibido sus informes enviados desde Nueva Orleans
acerca de la situación general reinante y de la necesidad de establecer contactos con otros países, en los cuales se tiene buen concepto de México. En
esa virtud nombra a Ortiz "Diputado de la República de México, Comisionado de su pueblo libre cerca de los gobiernos libres de Sud-América y
particularmente de los gobiernos de Nueva Granada y Buenos Aires, y Agente
general de negocio.s extranjeros, para que en virtud de los extraordinarios
poderes y amplias facultades que le conferimos, y con arreglo a nuestras
instrucciones felicite a nombre de México a los mencionados gobiernos y
pueblos por la libertad de que ya gozan ... ", e inmediatamente. . . "fonne
con su protecei6n y con los auxilios que dichos gobiernos o particulares puedan prestar al crédito de México, sin omitir gastos ni sacrificios, una expedición naval de todos los buques que se puedan, con destino a sacar caudales de nuestros puertos u otro punto del Norte, que las circunstancias
venideras puede proporcionarnos, para que dichos caudales, que en parte
están reunidos y siguen acopiándose, se empleen en armas, buques y demás
útiles de guerra que necesitamos en México y necesiten en las Provincias de
la América del Sur, y para cubrir los gastos de la expedición o expediciones
que en beneficio de la causa común se inviertan, según lo hallen por conveniente nuestros aliados y apoderados los gobiernos libres del Sur y nuestro

Diputado comisionado, para lo cual les queda una libertad absoluta" ''P
IJ MJ' .
,
• or
Y Para , e o. . exico cedera
la tercera parte de dichos caudales al Frerno
b.
»
que ~ se mteresa_re ; _Y ofrecí~ _López Rayón que "todos los tratados y
negociaaones. . . serian fiel y religiosamente ratificados, cumplidos y guardados con preferencia a todos nuestros empeños y deberes como lo
,
d
, il
.
'
mas
sagra, o y ut . a la patna,. en todo tiempo y circunstancras y bajo cualquiera
f~nna de gobierno o magistrados establecidos por los pueblos libres de MéXJ.co". 39
En _el _poder otorgado a Ortix por el señor Morelos, éste señala que: "tiene
c?nOClllllento pers~n~I del referido". No sabemos si eso era verdad O simple
formula,
de su persona a través de otros corre¡1g10nanos.
· ·
·
L d • o conoclllllento
.
.
~ . es1gna Bngaclier distinguido de la República y también Diputado, Co1Il1Slonado yd.Agente General, y le autoriza "pueda negociar, tratar y contratar :ºn I~h?s Gobiernos, compañías y particulares extranjeros en todo
lo relativo y util a la defensa, prosperidad e independencia de la Am' ·
deI sur Y M'
·
enea
. eXIco,
a nuestra unión recíproca y establecimiento de relaciones
con las naciones e~jeras" y persuadido de que ''la causa de la América
del Sur es la de México y de que nuestros empeños deben ser comunes" auto ·
a .1os G ob.1ernos 1·1bres de la América del Sur a que de acuerdo' connza
su
D1putado
puedan:
"a
nombre
del
Gobierno
y
pueblo
libre
d
M'
·
·
.
e
exico, negoctar, tr~tar y contratar, ~odo lo que convenga a la defensa, independencia
Y_ prosp~?dad de la .~enea d~l, Sur y México y a nuestros intereses paraculares . Morelos senala ta.mb1en que el primer auxilio debe consistir en
preparar y enviar una expedición naval a Acapulco, Tehuantepec O algún
puerto del_ N~~te "tal vez con eJ objeto de verificar nuestro dicho proyecto
de. comurucacion y sacar caudales para comprar armas y buques y distri~wrlos en América según lo exijan las necesidades de cada provincia, e
igualmente para los demás gastos que se ofrezcan en beneficio de nuestra
común causa". Ofrece en cambio de ese auxilio la tercera parte de los caudales, de los cuales -dice- ya tiene reunidos más de seis mil pesos en 0
lata
,
.
.
ro,
~
generos preciosos. TerIIllJla el poder con la m.sima promesa de ratificac10n y cumplimiento de los tratados por parte de México.&lt;º

. '!,

F~ahnente tenemos las Instrucciones del Gobierno de México para los
~ob,ernos de la América del Sur. Este documento reviste capital importancia no_ sólo ~r el amplio espíritu americanista que sustenta, por los ideales
de umdad hispanoamericana, de apoyo y auxilio entre todos los países, sem~ante a los testimonios de los próceres de Nueva Granada: Bolívar, L6pez
Mendez y otros que hemos ya comentado, sino también porque revela el
• Ibídem.
• Ibídem.

"' Ibidem, Apéndice 111.

567
566

�anhelo de una unidad política, en virtud de antecedentes comunes de cultura, religión, costumbres, etc., y proclama la urgencia de una unidad económica, de una solidaridad basada en la utilización y para beneficio de todos, de los
enormes recursos naturales que ]a pródiga naturaleza había concedido a
América. Se trata de una idea que se anticipa más de ciento cincuenta añor.
a los proyectos de un mercado común, a la formulación de pactos comerciales, gracias a los cuales las repúblicas hispanoamericanas puedan auxiliarse
y apoyarse en su desarrollo económico.
Estas instrucciones preveían la unidad de todas las naciones de la América
Hispana, con la finalidad inmediata, claro está, de una "aliaw.a ofensiva
y defensiva, única. y permanente, seguida de un tratado de comercio libre
y particular". Lograda esa unidad, para apoyar la aliana establecida, se
invitaría a "potencias extrañas" en los términos que demandan nuestras particulares circunstancias y las generales de América. "A través de esta fórmula se prevenía la elaboración de pactos fijos, inmóviles que perjudicaran en
un momento dado a nuestros países." Para celebrar esos acuerdos, los gobiernos americanos unidos deberian comisionar diputados al exterior y en
caso de que algunos ya los hubieran enviado, lo acordado por ellos debería
ser comunicado a los restantes. En cambio del auxilio prestado por las
potencias extranjeras, se concedería a éstas la libertad de comerciar con todos
los puertos y la disminución de impuestos.
Si alguna potencia por su Política de neutralidad no pudiera auxiliar
a las naciones americanas en un momento dado, podrían formar&amp;e, principalmente en los Estados Unidos y en Inglaterra, compañías particulares
de mercaderes, a quienes se ofrecerían atractivas ventajas económicas. Se
planeaba que la ayuda sería por un término de cinco a siete años, durante
los cuales podrían obtener apreciables beneficios tanto en frutos agrícolas
como en ganado, minerales, etc.
Los auxilios obtenidos se emplearían en la adquisición de armamento, en
Ja formación de una escuadra naval apoyada en sitios neurálgicos como el
Istmo de Panamá, las Floridas, Tehuantepec. Esta escuadra que se desplegaría tanto por el Mar del Norte, Golfo de México, como por el Mar
del Sur, por entonces el más libre, extraería de determinados puertos los
recursos que los insurgentes mexicanos habían acumulado y con los cuales
subvendría el pago de los gastos realizados. La guerra contra España debería efectuarse en cualquier parte, en donde los gobiernos de acuerdo con
un plan bien meditado lo creyeran conveniente.
Importa destacar aquí cómo en ese año de 1813 ya Morelos, Rayón y
demás dirigentes, subrayaban la importancia estratégica del Istmo de Pa~
namá. El artículo séptimo de las instrucciones señala la necesidad de ocu-

568

par Panamá, Tehuantepec y las Floridas "como puntos generales y de apoyo
para auxiliarnos mutuamente y atender a las Provincias libres que necesiten
soco1Tos, atacando a las débiles ocupadas por el enemigo. El Istmo de Panamá -se afirma- además, nos proporcionará un punto interesante para
nuestras 1-elaciones recíproras y extranjeras". De esta suerte nuestros héroe.e;
se adelantaban en sus previsiones a sus hermanos de lucha en la América
Española, pensando en un punto de unión en el que proyectaran con amplitud y libremente el destino maravfüoso que ellos deseaban para el continente.
Otro de los puntos esenciales, que estuvo siempre en el ánimo y en la
mente del señor Morelos, fue el que quedó magistralmente plasmado en esta
fórmula: "nuestra general determinación a una absoluta y total independencia de los Gobiernos de España, sean los que fueren sus principios y
sistema: para siempre nuestra dependencia será incompatible con la prosperidad de la América".
Si se postulaba la unidad en la acción, en la defensa, en la economía y
en la política futuras, Morelos señalaba que esa unidad de un pretérito
plural que era el que enlazaba a todos los países en la guerra que sostenían,
guerra común contra un solo enemigo P9r "sus horrorosos altercados, su
violación del derecho de gentes y de guerra, observado y reclamado constantemente por nosotros, su tenaz empeño en asolar la América, un desprecio a
todas las transacciones equitativas, la prnvocaci6n de cuantos modos pueden
al desorden, a la anarquía, y guerra civil'', causas que habría que señalar a1
mundo como generadoras de la lucha en que estaban empeñados. Para
ello proponía la elaboración y publicación de "un manifiesto oficial a nombre de la América del Sur unida con México".41
Prometía el caudillo en este documento la ratificación y cumplimiento de
todo "lo que los gobiernos libres tengan por conveniente obrar según las
circunstancias lo exijan en beneficio de nuei;tra ya común causa de la América del Sur y de México". Las instrucciones terminaban haciendo un llamado a los gobiernos para que su juicio, sabiduría y discreción completaran
esas bases y suplieran y dispensaran "la juventud y tal vez poca práctica
de nuestro comisionado que es acreedor a la mayor indulgencia y consideración de sus hermanos del Sur" ."2
Tales son los documentos comprobatorios de la autenticidad de la misión
confiada a Tadeo Ortiz de Ayala por Morelos y Rayón en 1813. Tanto por
las personas que aparecen citadas, los lugares en donde se e&gt;.l)idieron, los
términos y las ideas contenidas, los antecedentes y ligas que encontrarnos
., Ibidem.
.,. lbidem.

569

�con otros documentos, es indudable que se trata de documentos auténticos
y de una misión planeada por los jefes de la revolución mexicana con Ortiz. Podría alegarse que algtma de las fechas de los mismos no corresponde
exactamente al día en que estaban en un determinado sitio los jefes insurgentes, pero no hay que olvidar que la secretaría no se movía con la misma
prontitud, que muchos de los documentos dejaban en blanco ciertos elementos que después eran llenados como se ve en algunos de los testimonios
documentales que ofrecemos en los apéndices, y como se observa en los
mismos documentos de Morelos.
Podría ser que originales de estos documentos, o copias, hayan sido los
que llevaba Ortiz en su frustrada misión a Nueva Granada y que él destruyó
como resultado de sus naufragios y cautiverios, y que de los únicos que conservó haya hecho copia u obtenido posteriormente copias o traslados a su
vuelta a los Estados Unidos. Lo que sabemos de cierto es que éstos son
los que presenta a los dirigentes rioplatenses en 1818 para acreditarse tomo
Comisionado Mexicano.
Su llegada a Buenos Aires la efectúa en un momento en que la política internacional y americana no es aún demasiado clara. Las conexiones
entre los países americanos eran difíciles, aún no se. concluía la guerra contra
España y sólo Venezuela y Argentina mantenían algunas relaciones. Las
Gacetas aun cuando tardíamente, habían llevado a las provincias australes
las noticias de la muerte de Morelos, del debilitamiento de la causa insurgente en Nueva España y del fracaso de la expedición de Mina que había vuelto a prender el entusiasmo por la libertad.
Ante esa situación y alejados por la distancia e intereses diferentes, los
hombres de estado rioplatenses no podían dar completo crédito a un extraño
que llevaba poderes de fecha muy anterior, que les ofrecía una unión que
si bien era indispensable- y atendible, por la forma como se configuraba no
podía sino parecerles irrealizable. Si bien existían ciertos nexos entre Estados
lejanos como Venezuela y Argentina, ellos tenían como mira inmediata sacudir la opresión de los ejércitos realistas que asolaban América. Por otra
parte, Ja preocupación inmediata en Buenos Aires, radicaba en mantener
defendido a Chile, que pese a la Victoria de Chaca.buco en 1817, peligraba
tanto interior como exteriormente; defender el tenitorio Argentirfo aún amenazado después de Maipú ¡ consolidar el Estado Chileno con O'Higgins a
la cabeza, para poder maniobrar hacia el Norte, hacia Perú; defender las
provincias orientales de los portugueses y mantenerse en pie en medio de
graves problemas de los montoneros. La situación no era propicia como
para escuchar a un comisionado que les pedía la formación de una escuadra para ir a traer supuestos caudales a un país tan lejano como México. Bastantes esfuerzos reafu:aban Pueyrredón y sus hombres para proveer a San

570

Martín de soldados y de buques con que iniciaría la expedición que ambicionaba, marchar al Perú y liberarlo de los ejércitos españoles.
Las preocupaciones de los dirigentes mexicanos señaladas en sus instrucciones y poderes eran las mismas que mortificaban a los del Río de la Plata,
quienes acrerutaban comisionados a los Estados Unidos y a Europa en bus:ca
de apoyo, de armas, de navíos, sin poder recibir sino débil ayuda. 'Manuel
Aguirre y el señor Alvarez Condarco habían sido enviados a Estados Unidos
y a Inglaterra a comprar barcos para proseguir la guerra y poco después
se designó a don José Valentín Gómez y al señor Rivadabia para pasar
a Francia e Inglaterra, pero sin lograr éxito o muy relativo. El temor de
que la amenaza del absolutismo español apoyado por la Santa Alianza se
cumpliera, enviando una expedición de veinticinco mil hombres y una poderosa escuadra para dominar Buenos Aires, hacía que el Supremo Director
Pueyrredón y demás responsables de la política argentina, no pudieran atender una petición que si bien era justa, no era realista. Buenos Aires era
por el momento el baluarte de la emancipación americana y había que atenderlo preferentemente. Urgía consolidar su posición y dar al enemigo, que
al mando de Pezuela parapetábase y preparábase en el Perú, un golpe definitivo que permitiera la liberación de toda América. El punto neuráJgico,
el determinante del triunfo o la derrota de la emancipación americana era
por el momento América del Sur, Lima y las altas mesetas peruanas. Para
ese ataque definitivo, San Martín adiestraba el Ejército de los Andes, que
pronto se cubriría de gloria.
Esas razones motivaban la dilación que desesperaba a Ortiz, ellas eran
las que hacían que don Gregorio Tagle ni le obtuviera una entrevista con
el Supremo Director, ni le recomendara a las autoridades chilenas, preocupadas con las disidencias internas, la amenaza de los Carreras y muchos
otros problemas. Por esas razones que eran poderosas, se puede afirmar que
la misión de Ortiz no encontró eco en los estadistas del Río de la Plata.
Llegó en un momento inoportuno, en un período de graves preocupaciones
internas originadas por la lucha de las facciones y densos nubarrones de la
política mundiaL
No fue una falta de sensibilidad política ni una actitud egoísta la que
observaron Tagle y Pueyrredón, ante un llamado fraternal de México, sino
que su táctica dilatoria y evasiva muy común en estos casos, ohededó a hechos reales, a una coyuntura insalvable que les impedía obrar en otra forma.
Ortiz por otra parte, aun cuando era de espíritu penetrante y estaba informado de los acontecimientos generales que afectaban a América, no
podía conocer a fondo las dificultades políticas del Río de la Plata, sus
enormes conflictos. Sabía, sí, de las victorias obtenidas por los ejércitos eman571

�cipadores que eran patentes y notorias como Chacabuco y Maipú; de la
consolidación de una escuadra liberadora en el Pacífico y de sus triunfos,
pero no podía saber ton qué esfuerzos, sacrificios y heroicidades pudo formarse. Por otra parte, el llegar solo, sin recursos, sin apoyo ninguno que permitie:ra a los argentinos confiar en u misión, hacía desconfiar de él. ¡ Qué
clilerentc va a ser el arribo de los señores Rodney, Graham y Brackenridge,
em-i.ados norteamericanos que llegarían al estuario del Plata llevando el reconocimiento de los Estados Unidos! Ortiz pudo pasar así como un visionario, como un proyectista sin respaldo, como un espía como se le consideró
en Nueva Granada. Todo eso pudo ocurrir. y debido a ello, su loable empeño, dedicación e inteligencia no obtuvo resultado satisfactorios.
De la imposibilidad de que su voz encontrara eco, voz afligida no sólo por
el porvenir de su patria, México, sino de toda América, deriva la angustia
y desesperación de Orti2. Un hombre que ha pasado cerca de diez años
consagrado a la liberación de su país, en continuo peregrinaje, sometido
a privaciones y persecución, alejado de su familia y de toda comodidad,
enfermo, pues de continuo escribirá que se halla delicado de salud y a quien
no se escucha ni atiende, sino que se le toma por espía, desconfiando de su
presencia en países convulsionados es evidente que haya desesperado de
la indiferencia de los hombres de las cancillerías, de su silencio ante sus
clamores, de la demora en responder a sus apremiantes solicitud~. Por eso
es que en los documentos que presentamos va a urgir al Secretario Tagle
"que en correspondencia a mi exaltado celo por Ja prosperidad de la causa
común de América, se sirva acelerar cuanto sea posible mi negocio para
según su resultado trabajar varios proyectos que me he propuesto, relativos
a mi comisión. y es de mi deber comunicar al Supremo Gobierno" ."J Y en
otra comunicación agregará: "seguro de que el celo a mi deber, lejos de
causar displicencia me disculpa, me tomo la libertad por tercera vez de suplicar a Vuestra Excelencia con el mayor respeto, se sirva tener la bondad
de hacerme la gracia de admitirme a una conferencia en los términos y
para los fines indicados en mis anteriores súplicas'' .4~ Y añadía subrayando
tanto la importancia de su misión como la naturaleza confidencial de la
misma: "Cuando Vuestra Excelencia se instruya de la importancia de mis
papeles, la trascendencia de mi comisión y el vasto campo que ella ofrece
a los ojos de la política e intereses generales de América, y especiaJmente a
la gloria del Supremo Jefe de las Provincias Unidas, y a la América del
ur, espero que en obsequio del patriotismo, se me dispensará esta coincidencia, tanto más, cuanto no permitiéndome mis circunstancias presentarme
0 Ibídem.
•• Ibídem.

572

con un carácter público, sólo aspiro a ser útil a la causa de América y mi
patria ... " -1 5
Al año siguiente en 1819, pensó Ortiz llamar otra puerta más, la del Gobierno Chileno. Por ello en mano de ese año envía una comunicación al
Diputado del Supremo Gobierno de las Provincias Umdas en Sud-América,
cerca de] Estado de Chile pidiéndole le ponga en contacto con su gobierno
para exponerle su Comisión. Esta petición la reiteró un mes más tarde sin
hallar respuesta alguna. Ortiz pensaba, y así lo escribía, que su ca.usa no
podía ser desconsiderada por esos Estados, que su misión era tan importante
.. Tbidem. La idea de una Unión hispanoamericana, que postulará pennanentemente Ortiz y la cual considerará no sólo necesaria sino indispensable, no la abandonará jamás, sino que la sustentará siempre con gran vigor, mayor en los momento:; de crisis políticas que puedan poner en pelign, la libertad e independencia
de nuestras repúblicas. Por ello, varios años después, al escribir su México comiderado . .. redactará unos párrafos llenos de verdad y acertadas consideraciones políticoeconómicas que corroboran ese pensamiento y los cuales transcribo aqul para que
puedan cotejarse: "La república de Centro América, limítrofe por el rumbo opuesto,
parece destinada a seguir la estrella de México, y por su posid6n y circunstancia~
particulares, a pesar de la antipatía que afectan aJgunos de sus administradores inexpertos, los bienes y los males que se disfruten o encorben a México, refluiran en
su salud o en su perjuicio; y dígase lo que se dijere, un Estado pequeño y sin rentas,
no es ni puede ser verdaderamente independiente en un sentido tan riguroso que no
necesite del auxilio y poder de sus vecinos más aproximados para asegurar su e.xist.encia
política Estos cuerpos, semejantes a los satélites, no pueden menos que girar alrededor de sus planetas. México será por mucho tiempo el Júpiter de Guatemala;
y no tiene otro interés, desde que con la mejor voluntad reconoció auténticamente
su emancipaci6n, que el de verla feliz y prosperar. Un tratado especial de amistad intima, y la residencia de un ministro hábil que trabaje en obsequio de los
guatemaltecos, y en inspirar confianza y borrar hasta de la memoria e.&lt;:a suspicacia y susceptibilidad de algunos de los hijos de Guatemala contra los mexicanos,
que tienrn el vergonzoso e innoble origen de las preocupaciones y falsa política que
dejaron por herencia funesta los ceñudos dominadores para dividirnos y devorarnos,
llenará estos objetos." Y añade en seguida: ''Con la república de Colombia, 1nmediata, México tiene intereses más trascendentales que trazar, y el primordial es desearle su unidad a lo menos con Quito; y prescindiendo aho:ra de las relaciones
men;antilcs existentes, aún antesc de ru emancipación (continuadas entre los puertos
de Guayaquil y Acapulco, Maracaybo y Veracruz a causa del consumo del cacao
que los Mexicanos necesitan; este tráfico eventual se suspenderá en fuerza de los
adelantos del cultivo de este fruto -en Tabasco, Guazacuako, Colima y otros para~
que el gobierno deberá fomentar en su suelo, natural y primitivo desde la más remota
antigüedad) una política previsora no debe olvidar que la población de Colombia
(se entiende reunido a lo menos Quito) aglomerada en los litorales, agricola y emprendedora, llegará un día, por su despejo, el espíritu de cálculo y sus soberbio~
puertos, a formar una potencia marítima que en el caso de una guerra &lt;'mprendida
contra México, cooperaría, con el auxilio de ~us escuadras, a contrabalancear lo.,
esfuerzos de cualquier potencia, por la oportunidad de la combinaci6n de las po-

573

�que deberían oírle. Dábase cuenta de las dificultades existentes, pero le parecían salvables, fáciles de resolver frente a la enorme empresa que él promulgaba, por tal motivo escribirá: "Se me dirá que hay muchas dificultades
que vencer y que las vastas atenciones que ocupan justamente la de estas
soberanas repúblicas no permiten emprender tamañas empresas. Yo me propongo argüirlas, y entre tanto debo observar que las grandes y singulares
empresas siempre han tenido contradicciones, pero la historia confirma que
el arrojo y atrevimiento heróico, siempre ha decidido en favor; el descubrimiento de nuestro mismo suelo y la historia de sus conquistadores nos contencias, por la oportunidad de la combinación de Jas operaciones de ambas naciones
en uno y otro mar, de cuyas ventajas .inapreciables no se pueden lisonjear otros
e.o;tados de América. Con la mira de prevenir estas ideas, muy posible en el curso
de los acontecimientos humanos, eJ gobierno mexicano tiene que tirar lineas más en
grande en el cultivo de la amistad, y sus transacciones con el de Colombia, y una
necesidad de aliarse y mantener un ministro ilustrado cerca de su gobierno.
Las repúblicas del Perú y Chile, engarzadas más de cerca con Colombia, no obstante la distancia que las separa de México, no dejan de ligar sus intereses de algún
modo con ésta, pues aunque sus relaciones comerciales sean de poca monta, a
causa de la identidad de producciones, su situación, como potencias marítimas, y las
simpatías y causa común a todos los nuevos estados, en el incidente de una desavenencia suscitada entre ellos, el gobierno mexicano acreditado, podría por la influencia
de sus consejos ofrecerles una cordial mediación, lo mismo que a las de Bolivia
y Argentina. Así es que por un encadenamiento político natural, México puede
ligar sus interese.o; más caros, con todos los Estados de América, y llegar al magnífico
resultado de la ereación posi~va de una gran confederación en el nuevo mundo,
que iniciada en el istmo de Panamá, tal vez temporaneamente, se trasladó a Tacubaya, y se desea su continuación por todos los americanos pensadores, a fin de regularizar definitivamente un tribunal supremo e inexorable de pueblos soberanos y libres
que arreglando el derecho internacional de los diversos estados, uniforme las reglas
de su conducta política exterior con respecto a los demás, asegure y mantenga el
reposo y la paz exterior e interior, y oponga un antemural a las pretensiones desmedidas que pretenda suscitar la Europa contra América, presentando a un mundo
de repúblicas, formando una fuerte liga invencible por sus simpatías, armonía y unión
compacta que el gobierno de México está en el caso de agitar.
Por no haberse llevado a su fin y grandioso objeto, el resultado de esta liga,
con motivo de las disensiones de los diversos Estados Americanos, ellos se han 1mesto
de peor condición, y desaveniéndose algunos, la Europa o sus reyes coligados discurrían ya, según los rumores diplomáticos y es casi como seguro que hubieran intentado su funesta intervención, si la gloriosa revolución del pueblo francés no viene
oportunamente a desconcertar sus ceñudos planes contra la 1.ibertad del mundo, llamando la atención de los gobiernos despóticos, los cuales no pueden, ni podrán
transigir jamás de buena fe, con la independencia y libertad de unas regiones que
en general usurpadas, han dependido directa o indirectamente de Europa, y tarde
o temprano excitarán una revoluci6n general de principios, trascendentales a los pueblos gobernados según las máximas del pretendido derecho divino, que parece caducar
y reemplazar por el axioma de las soberanías nacionales. La América, hasta la época

574

finnan este principio; esta es una lección que nos enseña que en América
todo ha de ser grande y peregrino; es, pues, claro que en un negocio tan
interesante nada deba omitirse, la gloria debe estar siempre de parte de quien
pone los medios para alcanzarla aunque los resultados no sean felices." 46
Pese a la energía y reiteración de tales argumentaciones la realidad política de los países australes era tan delicada que sus gobernantes no pudieron atenderlas. Los planes de Ortiz eran de tal magnitud que hubieran
requerido el esfuerzo íntegro de aquellas provincias, una acción singular,
la concentración de todas sus energías en una empresa arriesgada, difícil y
casi impracticable. Argentina y Chile terúan ante sus ojos problemas muy
delicados que resolver, su existencia misma como naciones independientes
peligraba y no podían embarcarse en empresas un tanto utópicas presentadas
por un individuo que fuera de su documentación, de sus razonamientos, de
su tenaz capacidad para tratar de convencer no presentaba apoyo ninguno,
no era secundado por todo un grupo lo suficientemente fuerte para convencer. Tenazmente esos países realizaban en el exterior gestiones para conjurar las amenazas externas y para combatir a los ejércitos realistas en su
propio suelo. Mucho se había conseguido con las victorias de Chacabuco
y Maipú en el Sur, así como la de Nueva Esparta ganada por los hombres
de Boüvar, pero aún tendrían que conjugarse los esfuerzos y realizar jornadas
heroicas para vencer al enemigo.
Por ello ante las reiteradas gestiones de Ortiz, los encargados de la política exterior argentina van a recomendarle vaya a Europa, a la Gran Bretaña, a solicitar el auxilio deseado, a unir sus voces a las de sus propios comisionados. Abundantes razones debieron exponerle los poüticos rioplatenses
para convencerle de marchar a Europa, a Inglaterra, "con el objeto de trade la revolución del año de 1830, acaecida en París, debió considerarse como aislada
en sus principios; pero en la actualidad, aunque más escudada con la opinión esparcida de los pueblos, no debe aún olvidar que los gobiernos de estos mismos pueblos
le son hostiles, y aun cuando, respecto a las naciones, Ja cuestión sea diferente, y
no nos vean con ojeriza, inciertas todavía, y sin que les inspiremos mayor confianza con una conducta más arreglada, fuerte y legal, mientras ellas no sean libres,
y de hecho sus mandatarios tengan a su disposición los recursos forzados de los pueblos, podemos precavemos, reparando a la vez nuestros males y verificando lo que
los reyes hubieran ejecutado (esto es, una reunión recíproca y eficaz) y aún podrian
practicar, si por una fatalidad triunfan, y la lid del absolutismo se decide y pr~~uncia
contra los principios liberales. Reúnase la América, entre tanto esta cuestion en
litis se decide, y apelando al proverbio del inmortal poeta .Beranger, invóquense sus
sublimes palabras consignadas en estas magnilicas frases:
Peuples, formons une saillte aJliance,
Et donnons-nous la main", México Considerado ... , pp. 104-109; Cfr.
Vid. R. ÜRNÁN ÜQUENI&gt;O, op. cit., Passim.
.. Vid. Apéndice Ill.

575

�bajar allí con actividad y empeño por la libertad de mi Patria al lado de
los señores diputados de los gobiernos libres de la Améric.a del Sur&gt;.~1
No disgutado, sino cerciorado de ese hecho, lo acepta y el 4 de mayo
de 1819 en una última comunicación que dirige al Secretario de Estado
Tagle, al comunicarle que va a partir en cl plazo de un mes a Inglaterra,
le dice está penetrado del más alto .respeto y gratitud hacia el Jefe del Gobierno por haberle colmado de gracias y de cuya protección espera el éxito
de sus negocios. Al Secretario le llama "ilustrado y benévolo" y añade "espera de él un buen despacho con amplitud, para Poder emplear mis trabajos
y patrióticos ardientes deseos en utilidad de la libertad y unión de la América del Sur y México".' 8

Este párrafo nos indica con claridad cuál fue el desemboque de la misión
de Ortiz en América del Sur. Convencido de la gravedad de la situación
americana y de las dificultades que sorteaban los países hermanos, impedidos
por el momento de emprender una acción que aunque altamente positiva
en sus resultados futuros, en sus implicaciones para el porvenir y en el alto
espíritu que estaba concebida, era irrealizable, tuvo que fijar la atención
en la ayuda que una potencia europea podía prestarle. Se percibe a través
&lt;le sus lineas que contó con la simpatía de los- gobernantes; más aún, con su ayuda. El hecho de que solicite de Tagle un amplio despacho para trasladarse a
Europa, indica que tuvo el estímulo de Jos estadistas argentinos y su comprensión. A partir de ese momento abandonó sus gestiones en ese país y marchó a

~• Ibídem.
.. lbidem. Es irrebatible que don Tadco Ortiz poseía una constancia y decisión inquebrantables. No era hombre que sucumbier.a ni se arredrara, y así lo había
demostrado, ante las dificultades. Las ideas que sustenta las mantiene durante años,
las engrandece, las condiciona a las circunstancias que se van presentando, pero no las
abandona. Meditados trozos escritos más de una década después en Burdeos,
también lejos de su patria, nos revelan cómo Ja preocupación que tuvo de que México y todas las naciones hispanoamericanas mantuvieran estrechas relaciones de
amistad entre ellas y con otras potencias, se mantuvo como una constante en su
pensamiento.
Los renglones siguientes tomados de su México considerado ... , pp. 98-111 reflejan
esa preocupación continua. Leámoslos: "Aunque el esencial deber y obligaciones primordiales de los depositarios del poder de una sociedad recientemente ell)ancipada
; constituida, sean ded;car toda su atención a Ja observancia de las leyes, consolidación del régimen político y sostenimiento a toda costa del orden público, mediante
el libre ejercicio de su autoridad JegaJ, y la cooperaci6n y goces de los derechos
espeditos de los ciudadanos; sin perjuicio de estas bases capitales, los principios de
conveniencia y política generalmente recibidos entre las naciones, y eJ encadenamiento y enlazo de los intereses de todas las sociedades, exigen por una consecuencia
necesaria a su propia consetvaci6n, comunicaciones y relaciones de buena correspondencia y amistad, más o menos estrechas con las potencias vecinas, y con aquellas
que por Ja naturaleza de su pPlítica y posición en el orden de los acontecimientos
presentes y futuros, pueden af!;Ctar y ligar de algún modo sus intereses con los de
la nación, o por el contrario perjudicar, si no se atienden, a la causa pública. Estas
:relaciones son tanto más indispensables a un pueblo naciente, cuanto que, fonstituyendo el derecho de gentes, por su órgano se estipulan y alcanzan su goces, y los
,derechos y ventajas que por la naturaleza y la equidad tienen y son inherentes a
todas las naciones. Mas sin embargo de esto, un gobierno nuevo, aJ establecerlas.
no debe perder de vista que el resultado de sus negociaciones será más o menos eficaz
y saludable a sus justas pretensiones, cuanto sea el grado de estabilidad moral y
fuerza física con que se presente, y el realce de las cualidades de los agentes a quienes
se conficn; puesto que los fastos de la historia antigua y moderna nos enseñan
que el éxito de mucbos negocios ha dependido en parte de la habilidad de los
gobiernos y las circunstancias eventuales, sin cuyo aprovechamiento, que con el ex.-

pendiente más efectivo y dependiente de los hombres de Estado, parecía increíble que
unas asociaciones tan reducidas como las repúblicas de Holanda, Venecia, Génova,
y sobre todas PL~a, hubieran Uegado, en la época de su florecimiento, a nivelarse con
las potencias más poderosas de Europa, y aún a influír en las transacciones y cuestiones más importantes de las ligas que se formaron en su época. A Jas circunstancias
y a la activa sagacidad de los diplomáticos anglo-americanos, más bien que a su
poder debieron sin duda su engrandecimiento territorial los Estados Unidos de América, pero sin estabilidad y buen orden parecería imposible que a los veinte y cinco
años de su existencia, hubieran podido anexar a su vasto imperio y afirmar, sin disparar un tiro, la extensa e importante región que abraza el Mississippi, y poco
tiempo después, el interesante puesto de la península de las .Floridas, que les ha abierto
la puerta del grande Océano, y dado una de las Uaves de] seno mexicano, _por cuya
conservación habían hecho antes, España e Inglaterra, grandes sacrificios". Y añade
las siguientes valiosas reflexiones, fruto de su larga experiencia de diplomático sin
e¡¡.equatur: "Los embarazos de Europa son grandes, extraordinarios los sucesos, y
el fermento que se e,¡perimenta y aparece casi en todas las naciones, y en particular
en la hermosa Italia, y en la parte pensadora de Inglaterra y Alemania, presagian
una serie de acontecimientos de inmensa trascendencia. Este es, pues, el tiempo que
los hombres de Estado de América deben emplear, aprovechándose de tan favorables
circunstancias, no para mezclarse en los negocios europeos, ni manifestar i11tenciones
hostiles (excepto a España que se debe tratar de inquietar en sus posesiones de las
Antillas y la Asia, a fin de obligarla a hacer la paz o reducirla a la perunsuJa)
sino para fijar la posición que debemos tomar después de haber consumado nuestra
emancipación redproca, para ponemos por siempre fuera de los tiros y pretensiones
&lt;le la denominada Santa Alianza, dejando a cubierto nuestros derechos y los de todo
un mundo libre y verdaderamente independicn\-e.
Aunque un pueblo naciente necesita, por su estado infantil, del apoyo y amistad
de todas las naciones para acreditarse, debe sostener sus derechos y mantener la
paz y buena armonía con todas; no teniendo México otras relaciones que las de
(;Omercio con la mayor parte de Europa, éstas se deben limitar al fomento de este
ramo mediante sus ag~ntes mercantiles, que residirán con el carácter de encargados
o agentes de negocios en el punto donde más convenga, y en Jos demás, los cónsuJes y
vicecónsules pueden muy bien desempeñar estas funciones, reduciendo su policía en esta
parte a la protección de su comercio, abandonando en Jo posible el sistema prohibitivo
y rebajando proporcionalmente la tarifa de los derechos de entrada, que no sirven

576

577
H37

�Europa. Sabemos por Timmons que permaneció pocos meses, tres, en Inglaterra, y de ahí partió hacia Holanda, Francia y España en donde pem;ó
podría impulsar sus proyectos aprovechando 1a vuelta al régimen constitucional que se había operado en la Península. Alarmado por la cesión de
la Florida y sabedor de las victorias que los ejércitos trigarantes realizaban,
volvió vía Guatemala a México después de más de doce años de ausem;ia. 19
Ante la consumación y admirado por el atractivo Imperio, dedica a Agus•
tín de Iturbide por su ilustración y benéficas intenciones su Resumen de la
Estadistica del Imperio, llamándole: "héroe inmorta1 conducido por los sen•
timi:entos más nobles". 50
Ahora bien, ¿ cuáles fueron los proyectos presentados insistentemente a la
cancillería?, ¿ cuáles ]as informaciones que les transmitió?, ¿ cuáles sus ideas
en torno de una unidad americana?
Veamos en primer ténnino la segunda cuestión, la información que pudo
acreditarle como auténtico enviado del Gobierno de México y que él no
quería se ostentara públicamente. Según se desprende de los documentos,
las "memorias" que presentó a la Cancillería fueron varias.
La primera de ellas es la que acompaña a su petición del 4 de septiembre
de 1818, en la cual trata de desmentir •t¡a falsedad de los embrollos ridículos
y jactanciosos que en todo tiempo ha publicado y publica descaradamente
el gobierno opresor y sus parciales: dueños de todos los puntos de comu•
nicación, constituidos jueces y partes [quienes], pueden decir sobre el estado
· como -efectlvamente
·
1o h acen" .51
interior del país, todo lo que se les antoJe,
si11o para fomentar el contrabando, disminuir los consumos y el tesoro público, combinando éste de manera que no se perjudique la industria del país.
Esta regla general de política deberá tener sus excepciones, con respecto a la Gran
:Bretaña. El punto de contacto de los dominios de esta potencia con México, su
vasto comercio, la simpatía del pueblo inglés en favor de nuestra causa, los recursos que ha ministra.do al gobierno y a los particulares a beneficio de la minería,
el ejemplo que dio su ilustrado gobierno, apresurándose a reconocer la independencia,
las garantías que nos dio de ella el noble e inmortal ministro Canning, en el hech.o
de haberse opuesto a las miras y proyectos hostiles de la denominada Santa Alianza,
y· por último, el poderoso auxilio y apoyo q11e su administraci6n previsora nos puede
prestar en caso necesario, bien por el influjo de su mediación, bien por sus flotas,
exigen relaciones de otra combinación y naturaleza con la naci6n, que empuñando
el tridente de Neptuno, es dueña y señora absoluta del dominio de los mares, Y
por cierros motivos pollticos tiene más interés de lo que se piensa comúrunente, en
que México sea grande y prospere."
.. W. H. T1MMONS, op. cit., p. 476.
00 Resumen
de la Estadistica del I mpe_rio. . . En la Dedicatoria. En esta obra
en la Introducci6n señalará la conveniencia de mantener ''relaciones y alianzas ajustadas entre pueblos lejanos''.
" Vid. Apéndice 111.

578

Afir~a que su información es verídica y que contradirá Jo que faJsament.e
publ~can ~as gacetas en poder del gobierno, y asienta que la popularidad
Y eXIStenc1a de la Revolución de México es tan notoria y evidente desde
sus principios hasta ese momento; y observando con sagacidad el carácter
de la misma, afirma que "la Revolución de México es universalmente pop~~ Y de. consigui~n~, inextinguible, que desde que comenzó siempre ha
existido, existe y _eXISt.tra unas veces militante, y otras triunfante, que los
progr~o_s de la l:iber~d, en Sud-América, y la conducta del nuevo Virrey
de MeXJ.co, la convertiran enteramente triunfante".
Inicia ~u relaci6n con la mención de los acontecimientos de 1808 en los
q~e Itutngaray había "accedido a formar juntas para colocar los americanos
d1gnos, Y se había inclinado .ª celebrar un congreso nacional, con el objeto
de reformar el Estado y eV1tar la guerra civil, en circunstancias de estar
ocupada la _Metrópoli por Jos franceses". La narración de Ja guerra de
Independencia es dara, bien informada y ei.-puesta con entusiasmo. En ella
encon~os arranques d_eclamatorios en tomo de varios temas O personajes
c~mo la libertad o Ignacio López Rayón, de quien dice: "; Hombre virtuoso
digno
ocupar entr~ los h~roes de América un lugar distinguido. y O levantare siempre los OJOS al aelo por tu existencia! · Tú sólo eres digno d
I
los sacrif"1c10s
. d e .nuestros generosos hermanos del sur!"
e
s2
Algunas de las afirmaciones que hace en esa relación están amplificadas
~roducto de su entusiasmo y de la finalidad que perseguía; otras son obje~
hvas fruto de una mente moderada y sensata y algunas coincidentes con las
que los historiógrafos de la independencia mexicana emiten. No encontramos, claro está, el espíritu altamente razonadoT de Mora, la crítica acerada
d~ ZavaJa Y Alamán, la infonnación abundosa y apasionada de Bustamante
m 1a defensa teórica dialéctica y emocionada de Mier. Es de admirar su
ex.posición ordenada y los nexos que establece entre 1a independencia mexicana y el movimiento emancipador del resto de América.
Como no tratamos de glosar esas memorias que presentamos íntegramente
al lector en los apéndices, señalaremos tan sólo algunos de los aspectos más.
relevantes de las mismas.

?e _

Señala que el movimi_~nto lib:rt_a~o no surgió inopinadamente, sino que
aunque abortado y hab1endose 1mc1ado con anticipación, fue el resultado
de "un plan de revolución muy extendido y regularmente combinado". qu
la iniciaci~n realizad~ ~n Dolores ~e sec~~ada en todas las
mas l_a ~e~ada de Me&gt;:1c~ qu~ hubiera decidido la suerte de la patria, fue
e'. p~c•p~o de . una sene 1nfeliz de derrotas. Rayón, deparado por la Providencia, ca\idillo valeroso y emprendedor. . . entusiasma los puebJos, reúne

pro~c.ias:

Q

lbitiem.

579

�los soldados dispersos y organiza un ejército, forma un gobierno, humilla
el orgullo español, y en una palabra presenta la Patria con el carácter majestuoso de nación ordenada". "Muerto Morelos, Rayón no sólo prosigue la
guerra apoyado en otros jefes como Herrera y Ortiz, sino que está a la cabeza
del gobierno libre de la República Mexicana, que tiene un ejército que se
sostiene y se sostendrá." 53
Justamente de esa afirmación arrancaba la autenticidad y legitimidad de
la representación que Ortiz ostentaba, de la e,dstencia de un gobierno libre,
de un Estado que aunque luchaba contra la adversidad era el representante
auténtico de una nación y de una voluntad de propia soberanía.
Señala a la expedición de Mina, «joven español", como "laudable aun
cuando temeraria y mal dirigida" y concluye que la liberación de México
requiere de la cooperación de los gobiernos libres de la América del Sur,
cuyo prnceso emancipador ha sido visto de 1810 a 1813 con entusiasmo, y
que los triunfos de San Martín, O'Higgins y Bolívar animan y mantienen
el espíritu de independencia y han sido muy celebrados, "de donde se infiere
que en todas partes el partido de 1a independencia es universal, que los progresos de la libertad de América del Sur son trascendentales a México, cooperan hoy positivamente a su libertad y muy pronto la auxiliarán eon actividad".
Presenta un rápido panorama de la fluctuante política de los virreyes Venegas, Calleja y Apodaca, de las presiones a que estuvieron sujetas sus decisiones y de la crueldad con que se quiso someter la causa de la libertad,
la cual, concluye: "ntmca ha sido ni puede ser exterminada, que en el hecho
de haberse sostenido aislada, sin auxilios, repuestos, ni amigos por el espacio de
ocho años, únicamente por el valor, entusiasmo y constancia de sus hijos
y enmedio de una serie de desgracias, es inextinguible, y que se sostendrá
militante hasta que los acontecimientos grandes de la América del Sur, y
el auxilio, e influjo de los aliados, que los intereses generales de la América,
la política y la razón le hacen solicitar, la hagan triunfante. Rayón existe,
le secunda Oyarzabal, le sigue Herrera, Je acompaña Ortiz, y le auxilia
Victoria y otros muchos; la revolución de México subsiste; la independencia
es inevitable, los progresos del sur, y la conducta del nuevo Virrey influyen
en su libertad. ¡ Tengo Patria! ¡ Oh Patria mía! ¡ Oh país el más bello del
mundo! ¡ Qué gloria y poder para quien te auxilie!" Con estos arranques
llenos de entusiasmo finaliza esta memoria.H En otros de sus escritos aportará más luces en tomo de Ja insurgencia mexicana, pero ya dentro de
un contexto general que cubre la causa emancipadora de los restantes países.
"'Ibidem.

"'Ibidem.

580

Para ligar esa relación, analicémosla brevemente. En el escrito que remite
el 8 de mayo de 1819 a don Juan Martín de Pueyrredón, le informa "de
la situación política de México hasta el mes de julio del año próximo pasado.
sacado de los partes de los enemigos, que oprimen y devastan aquel país,
publicados en las Gacetas de Madrid de este año y estractados por mí para
instruir a Vuestra Excelencia de un negocio tan interesante, que coincide
con mi dictamen públicamente manifestado, de que la Revolución de México es inextinguible, y muy fácil armar a los patriotas, según los puntos
que actualmente ocupan". 5 ~ En ese escrito señala como causas comunes de
la emancipación: las circunstancias de la metrópoli, la desconfianza de los
mandatarios del gobierno español y las ilustradas ideas de algunos americanos. Menciona cómo en un principio fue "más el espíritu de novedad
y no los principios lo que impelieron a los pueblos a seguirla; y como había
comenzado inmadura, en los primeros contrastes, desgracias y yerros consiguientes a una revolución, se notó el poco patriotismo y espíritu público"
que facilitó las victmias de los realistas. Pero por otra parte, agrega: "siendo
preciso el desorden para ordenarse, según el orden invariable de las cosas
humanas", se adoptaron soluciones poco acertadas que alejaron a muchos
de los simpatizantes, no sólo a las personas temerosas, todo lo cual provocó
una reacción favorable a los intereses españoles. Por otra parte, el reforzamiento de los ejércitos metropolitanos en América, conducidos por jefes decididos y crueles y 1a vuelta al absolutismo más deprimente, hicieron que
hacia el año de 1816 la causa americana estuviera en grave peligro, pues
México casi había sucumbido" bajo el peso de sus reveses al duro yugo del
Caribe Calleja"; en la Nueva Granada, Venezuela, Cund:inamarca y Quito
estaban dominados por el bárbaro Morillo y unas fuerzas colosales que amenazaban extenderse desde Cartagena hasta Buenos Aires. Chile y el Perú
arrastraban el carro del déspota de Lima, y finalmente la América entera
parecía eslabonarse con violencia al vil destino de la barbarie y servidumbre
española". Mas en medio de todo ese cuadro desolador sobresalía el ~obierno heroico y libertador de Buenos Aires, paladín de Ja libertad, cuya
conducta no sólo estimula y alienta a los demás pueblos, sino que revela
"que esta inmortaJ república está destinada por los altos decretos para regeneradora y libertadora del Nuevo Mundo, legisladora de América, antemural de la Independencia y admiración del feliz siglo que le da luz".
Añade en seguida en un párrafo de encendido entusiasmo: "Pasemos en
silencio la aurora de las glorias del más famoso pueblo en sus primeros
triunfantes ensayos contra Jas legiones de la orgullosa Albion, no nos detengamos en la célebre época que inmortalizaron los fastos de Mayo; no
.. Ibídem.

581

�hagamos juicio de las victorias en los muros y montes de Montevideo, JJero
sí hagamos mérito de las nunca celebradas jornadas de Chacabuco y Maipú,
y en suma, del singular fin de la expedición española dirigida a Lima, y nos

que debe servir de norma a toda la América, ella presentará las bases de
una confederación y alianza particular americana, que propendiendo a la
unidad general garantice la individual de los siete estados, a que parece
aspiran los americanos". Y continúa proponiendo una solución que hubiera
dado a América Hispana una extraordinaria fuerza y cohesión politica, pero que pocos espíritus como él concibieron, dándose los demás al caudillismo
provincial que atemorizó al continente en una multiplicidad de Estados
débiles e ineficaces: "La América dividida en más de tres Estados (sistema
a que no deberíamos aspirar con otras luces) es preciso que se debiliten sus
miembros, pero ya que se adopta un mal, puede ser mal necesario, es preciso
buscar el remedio en su misma naturaleza, y este se encuentra en una
confederación a que nos llama un conjunto de circunstancias que es inútil buscar en otros pueblos. Buenos Aires pues, es legisladora de Colombia." 58

convenceremos de esta verdad." 56
Ante la evidencia de que la Independencia total de América va a lograrse
y para ello es necesaria la unidad de todas sus provincias, unidad de acción,
unidad en la dirección de la poütica general y de la economía y de que las
provincias rioplatenses represent.an el baluarte de la libertad, Ortiz tiene que
confesar que es menester evitar errores cometidos en el pasado para lograr
la unidad que propone. Uno de los que subraya es la adopción "de los
bellos principios del federalismo americano" que la inexperiencia colonial,
los pocos conocimientos de política y sobre todo de nosotros mismos, con la
propensión de todos los oprimidos a pasar de un extremo a otro, nos hicieron
aceptar. Dichos principios: "diametralmente opuestos e impracticables entre
nosotros, y sus brillantes teorías reducidas a la práctica no podian menos
que convertirse en fermentos activos de anarquía, egoísmo y divisiones en
unos pueblos desunidos por la distancia, naturaleza de sus orígenes y vicios
de su educación, y esta falta fue uno de los principales motivos de la ruina de
Nueva Granada, Caracas y finalmente de las guerras civiles e intestinas
y atrasos de toda la Améti.ca; era preciso pues, aprender en la escuela de
la desgracia, y con experiencia formar constituciones y sistemas adecuados
al carácter de los pueblos americanos". 51
Ante ese hecho de fragmentación de la antigua unidad, Ortiz ofrece el
ejemplo argentino, en cuya constitución se encuentra el sistema de unidad

Propuesto ese sistema de confederación que garantizará la unidad americana sustentado por la nación que liberará a América, y la cual en esos
momentos poseía el dominio del Pacífico, Ortiz afuma que una vez obtenida
la victoria total en América del Sur, sus gobiernos deben apoyar a México,
pues de no hacerlo comprometerán su honor, el enemigo les impondrá sus
leyes y el edificio de la libertad quedará a medias expuesto a desplomarse
en el primer torbellino; aún más, expone en otra parte de su escrito, sería
peligroso mantener un solo Estado sujeto a la dependencia española, pues
ahí su poder puede consolidarse, y si esa provincia cuenta con recursos naturales y humanos puede representar una seria amenaza a la libertad de

" Ibidem.
líl Ibidem.
Es~ta opini6n que sustenta en 1818-19 ante el panorama de la confederación argentina a quien solicitaba ayuda, revela frente a opiniones posteriores
un sentido oportunista. Del ideario de Ortiz, reunido por Tarsicio García Díaz en
Ja segunda edición de la Estadístict;1 del Imperio. . . y extractado en principio del
México considerado ... , tomamos los siguientes párrafos contrastantes que nos revelan un cambio de ideas, que es posible haya sido un cambio meditado, producto de su madurez y mayor experiencia política: "Los mexicanos por un favor
de la providencia y el convencimiento de la excelencia del sistema federal patentizado
en la administración de algunos Estados que han tenido la suerte de ser regidos
conforme a las máximas prescritas en s11 esencia, son los únicos, entre los nuevos
americanos que han sostenido hasta ahora su co.nstiluci6n. [51)
Combinado el federalismo, exactamente nivelado a las costumbres de los pueblos
y modelado a las necesidades locales, a las luces del siglo y a las exigencias del
tiempo y circunstancias peculiares de las naciones que de buena fe lo abrazan y ejercen,
no es otra cosa, si bien se analiza, que la reunión legal de un grupo de provincias
diseminadas en una vasta región, aisladamente, pero ligadas por la simpatla de la
vecindad, el origen, el jdioma, los usos y la religión, y allll por los hábitos e influencias del trato común y cierta legislación [provincial] que, sin embargo de tanta

homogeneidad, considerándo.~e destacadas sucesiva y gradualmente por la distancia
de llil centro, y deseando mejorar su posición con una administraci6n local inteligente
que les ascglll"e ciertos goces sociales en armonía con los progresos a que brinda su
situación particular, sin aspirar a una separación absoluta ni dejar de auxiliarse mu~amente,_ convencidas de su debilidad para sostenerse aisladamente cada una de por
si, se obligan a buscar en su propia reunión y alianza una fuerza o poder real y
efectivo contra los peligros a que las expondría su □aqueza privada e individual.
[58-59]
La confederación mexicana considerada en general necesita de una subdivisión
legal y razonada, acomodada a la topografía natural de su suelo1 trazada en consonancia con las exigencias y esencia del sistema federal [81)
Las subdivisiones y modificaciones indicadas se fundan en los principios más luminosos de polltica y conveniencia pública; la naturaleza los demarca y la razón
Jos exige ; y sean las que fueren las contradicciones que las preocupaciones y los es•
trechos y .mezquinos intereses del espíritu de provincialismo les opongan, si los
impulsa la esclarecida política de los amantes a la federación con perseverancia y
tacto, eUas se conswnarán con el tiempo, si el sistema federal se radica y progresa
en México." [84]
"' Vid. Apéndice III.

582

583

�los ya emancipados. Consideraba que México, por sus enormes recursos,
podía ser una base contrarrevolucionaria muy poderosa si era manejada
hábilmente por los realistas y por ello debería liberársele también. Que esos
recW"Sos deberían servir a la causa de la libertad y no a los de la opresión.
Mencionaba además que la causa emancipadora requería aún de grandes
esfuerzos tanto humanos como económicos y que éstos era preciso obtenerlos
a toda costa. Para obtener el triunfo definitivo "son precisos grandes gastos, y los pueblos americanos generalmente pobres y desnudos de espíritu
público, no pueden contribuir con tantos y tan indispensables caudales, ni
unos gobiernos nacientes podrán exigirlos, debiendo tener por primera base
para constituirse y hacer la felicidad de América, la captación de los corazones de los pueblos para dirigirlos y sacarlos del atraso en todos los ramos
de su prosperidad. Es preciso pues, que nos desengañemos, es necesario calcu lar en grande y salir del estrecho círculo de nuestros pequeños recursos y
propias fuerzas". 59
Y ante esa situación, ¿ cuál era en concreto la petición de Ortiz?, ¿ cuál
el contenido último de sus escritos y memorias?, ¿cuál la esencia de sus proposiciones?
Tratemos brevemente de concretar sus ideas a este respecto, de sintetizar
su pensamiento, con lo cual habremos cumplido con las interrogantes que nos
planteamos anteriormente. 60
Ortiz propone un proyecto al que llama "bosquejo en embrión piu:a que
otro inteligente lo pula", para que los gobiernos empeñados en la liberación
americana, rodeados de hombres de luces, de cálculo y despreocupación ...
haciéndose cargo únicamente de las ventajas y utilidades que por todas
partes ofrece una compañía a la causa de América, dirigiendo y formando
el plan una mano diestra, patriota y de buena fe, sepa conciliar los intereses
de América con los de la compañía". Señala que ese proyecto, obra de un
americano entusiasta, está de acuerdo con la comisión que el Gobierno de
los pueblos libres de México le confirió desde el año de 1813.
La esencia del mismo consistía en la constitución de una compañía in•
tegrada por los gobiernos libres de América del Sur, Río de la Plata, México, Chile y Venezuela, financiada par capital inglés y destinada a sostener
el movimiento emancipador americano y liberar totalmente al continente
de toda dependencia de España.
Sostenía Ortiz, ya lo señalamos) que la economía de los gobiernos americanos estaba exhausta por la guerra que durante tantos años habían sostenido, y que por ello era necesario dirigir sus miradas a Europa, no a los
50 Ibídem.
• Vid. supra.

584

gobiemo_s que bien sabía estaban muy comprometidos con la política reinante
~ de qwenes poco se podía esperar en esos momentos, "sino a sus capitalistas poderosos, a sus comerciantes especuladores a quien América ofrece un
campo vasto, '! brinda con mil tesoros. La Gran .Bretaña -asegurabacen~o en el dta de las luces, del patriotismo y emporio del comercio propor~iona ~ la Am~ric~ un gran rec~o: su pueblo es nuestro mejor ~go,
su comerc10 el mas mteresado a la mdependencia, y el reciente incidente
entr~ un podero~ señor inglés y el rey de Francia, la mejor prueba de
sus mme~os capitales. Un solo inglés y socios garantizaron ]a deuda del rey
de _FranCia, Y antes le habían prestado caudales considerables, cuando su
gobierno e~ acaso menos estable que los americanos. La Gran Bretaña es
pues _el meJor a~yo de América si ésta sabe sacar partido, y obra con Ja
prontitud y segundad que exigen las circunstancias"_G1

L_a ~ompañía, que proponía debería constituirse a instancias de la "ilustre
republica del Río de la Plata", la cual la ofrecería a los gobiernos de Chile
Venezuela ! México, pudiendo admitir con todos sus privilegios a los Es~
tad,os amen~anos -~ue en el futuro se constituyeran e inmediatamente des!mes de ,~u libera&lt;:1on. La compañía se crearía en Londres o en otra ciudad
~?lesa, por me~o ~~ una o más casas fuertes reunidas o por una suscripc10n de m~chos mdiv1duos unidos a un jefe con quien se estipularan los
tratado¡¡ baJ~ todas las formalidades de estilo". Esta eompañía -añade adelante- en cierta manera se semejaría a la de la India, su cuerpo existiria
e~ ~uropa, y sus agentes y comisiones en América1' ; y para liberarse de toda
~nbca ante el peligro de pe~:tración y sujeción total, añade: "pero que
Importa cuand~ todo se co~cil1a tomando un medio entre las concepciones
de much~ ~plitud y exclusivos generales. No nos alucinemos, la Compañía
en los ternunos propuestos1 extendiendo sus privilegios en el vasto continente am~ricano, queda comparada a los privilegios que un gobierno ofrece
a los particulares de una nación y nada más". 62
. Si el capital lo proporcionarían los comerciantes e industriales ingleses
mteresados en obtener ricos mercados y materias primas de América ese
capital que él calculaba entre cinco y siete millones de pesos deberí~ ser
asegurado por las aduanas y territorios libres en los términos convenientes.
L_:1s bases serían tambié~ privilegios exclusivos por siete) quince o veinte
anos en los ramos de comercio de más utilidad y estimación, con otras ventajas en las minas y cosas de importancia.
D~ es~ ,capital, una tercera parte se destinaría a auxiliar a México bajo
la drrecc1on de los otros estados, confiando tal liberación al más inmediato
11

Vid. Apéndice III.

ª lbidem.

585

�o al que ellos creyeran más apropia-do. Las otras dos partes se subdividirían
entre aquellos estados.
Para asegurar ese capital, Ortiz pensaba deberían emplearse los inmensos
recursos naturales que el Nuevo Mundo ofrecía. Calculaba que cerca de tres
y medio millones de pesos estaban representados por la cochinilla de
Oaxaca, la vainilla de Teutila y Misantla&gt; el añil de Caracas, la platina
de Cundinamarca, la quina de Loja, la vicuña del Perú y el cobre de Guaseo
y Copiapo. El resto debería afianzarse otorgando a la compañía: ' el privilegio exclusivo de importar y exportar un millón de pesos libres de todo
derecho cada año, en los principales puntos de América, comenzando en
las provincias libres y compartidos entre los Estados. Abastecer a todas las
provincias de todos los ramos de guerra, libremente y hasta la paz. Permiso
de cortar y construir maderas y construir buques en los principales arsenales
y astilleros de América. La introducción libre de la maquinaria o toda especie de máquinas con el privilegio de su aplicación a todos los ramos de
su resorte. La explotación libre de las minas y todos los artículos de su
consumo. Tener factorías en uno o dos puntos a lo menos en cada estado.
Transportar familias y solteros de crédito a todos los estados en los buque-;
de su tráfico. Preferencia en todos los ramos útiles en concurrencia ( con
los extranjeros) que las circunstancias ofrezcan. Derecho de ciudadanos y
repartición ele los mejores terrenos desocupados a todos los individuos, agentes y empleados de la compaffia en cada uno de los estados. Protección especial, distinciones, ceremonias y todas las consideraciones dables al cuerpo
de la compañía y sus agentes" .63
Como se ve, Ortiz rompía con esto en forma total el sistema de estancos
y monopolios establecidos por la política económica española sobre América, otorgando una libertad total de comercio a las potencias europeas, principalmente a Inglaterra, y brindándole amplias concesiones e inmunidades.
Es de señalar que aquí ya aparece en forma muy clara una de las preocupaciones más salientes en Ortiz, la de la urgencia de colonizar los vastos
territorios americanos despoblados o con una población poco estimable, con
elementos positivos, nuevos y vigorosos que los transformaran. Más tarde
frente a las inmensas planicies de Texas y las ricas y cálidas tierras de
Coal'Zacoalcos, Ortiz habrá de planear interesantes proyectos colonizadores.
Sabía Ortíz perfectamente que sus ideas serían atacadas por quienes propugnaban por un mantenimiento de la antigua situación económica, por los
interesados en mantener la exclusiva del comercio y la industria a los monopolistas, pretextando que esa apertura traeóa perniciosas consecuencias a
la economía de estos países, mas él señalaba que era necesario arriesgarse
'"Jbidem.

586

un tanto para obtener a la larga mayores beneficios. Atacaba el sistema
exclusivista español y aseguraba que "Ja decrépita España, los aspirantes
monopolistas de Cácliz han disfrutado exclusivamente por el espacio de casi
tres siglos del comercio vasto de todos los ramos de América. Más de noventa
millones de pesos pasaban anualmente de nuestros puertos al almacén de
Europa o departamento de Cádiz, todo lo que necesitaba para su consumo
y el de sus colonias. La España, sin manufacturas ni industria, estaba obligada a comprar a los extranjeros con nuestros metales y frutos. Los géneros
destinados paTa América, que debían recalar en Cácliz, pagaban un derecho
allí de 22 por ciento sujetándose a la impericia, ninguna economía y mal
cuidado de la marina española; los géneros llegaban a nuestros puertos averiados, podridos y recargados de derechos pasando por mil manos y sujetos
a nuevos impuestos en estas aduanas. De esta manera lo que va11a en Europa uno se vendía por quince y hasta veinte a los americanos, y como
los españoles disponían arbitrariamente del valor de nuestras producciones,
hacían de ellas un monopolio que pasando de los límites de privilegios coloniales, se convertía en un verdadero despotismo y esclavitud perjudicialísima en todas sus partes, y en todo sentido a los progresos de América". 6 t
En contraste con esta situación de dependencia, esbozaba un cuadro optimista de lo que ocurriría al establecer la compañia compuesta de hombres
de bien, de cálculo y con capitales que reemplar..a.rían a los ignorantes y
miserables menopolistas de Cádiz, cuya ciencia consistía en comprar barato
y vender caro. La Compañía "influiría a la par a vivificar nuestra industria, a extender nuestro comercio, aumentar la población, estimular la
indolencia amaestrar a los americanos y habilitarlos y facilitar la explotación de tantos metales preciosos y de utilidad que, por falta de capitales,
inteligencia y brazos, estarían por mucho tiempo en las entrañas de la
tierra" .65
Con perspicacia indicaba que la emancipación americana no era una
cuestión que interesara únicamente a América, sino que su destino preocupaba hondamente a todas las naciones: "La causa común de América es
seguramente una de las empresas más populosas e interesantes a la sociedad
y humanidad. Todo el género humano debe comprometerse en su lid, porque su independencia no solamente propende a su propia felicidad, sino
2. la de toclos los pueblos y naciones." Y este interés radicaba justamente
en las inmensas riquezas que América encerraba, riquezas inagotables e intocadas las cuales transformarían la economía no sólo de este continente sino
de todo el mundo. Por ello añadía: "Los Estados Americanos bien adnúnistrados presentan a todo el mundo un complejo de bienes, difícil de en" Jbidem.
'" lbidem.

587

�contrar en la civilización de Europa y barbarie del resto del globo. La miseria de todos los hombres será reemplazada por una riqueza incomparable
y prescindiendo de 1a justicia de la causa, ésta es Ja principal de su popularidad."
A más de estos beneficios económicos, otros mayores de carácter social
derivarían del triunfo de la libertad y de ]a ayuda recibida del exterior. La
recepción de una población vigorosa, amante del trabajo y acostumbrada a
la libertad, liberar'ia a la población nativa o africana esclavizada que duramente servía en los feraces campos americanos. Señalaba que en aquellas
provincias en donde no había habido fuertes núcleos de esclavos como en
Argentina y en donde la población era escasa, los colonos extranjeros nutrirían al país y le permitirían emplear útilmente sus recursos, y que en las
regiones en donde la mano de obra era servil, sería sustituida por operarios
libres y animosos.

Analiza en seguida en su memoria e1 estado que guardaban ramos especüicos de 1a economía tanto agrícola como minera, industrial y comercial,
entre los cuales sobresalen los renglones que dedica a revisar la realidad y
potencialidad de algunos como la cochinilla de Oaxaca, la vainilla de Papantla y Teutila que opina deberían venderse al Oriente, el cacao de Venezuela así como su añil que considera superior al de Guatemala e i1:,'1lal al
de la India; el platino de Cundinamarca estimadísimo en Europa para Ja fabricación de instrumentos científicos y de solidez; la quina de Loja, la
mejor que la próvida América ofrece a los mortales, la vicuña y alpaca
del Perú, el cobre de Coquimbo, que es uno de los géneros más estimados
para el comercio de la China y el que se cambia por pieles de nutria, armiños, y otros animales para llevar a Oriente.
Indica que el privilegio de importar y exportar anualmente un millón de
pesos en géneros sin derechos, dividido en todos los estados de América no
debe alarmar, puesto que aun en esos años difíciles el movimiento del comercio americano en su totalidad era de entre 90 a 100 millones de pesos.
Un millón, por tanto, distribuido entre todos los estados, no perjudicaría en
nada la renta de las repúblicas. México podría absorber medio millón, Argentina, cien mil pesos, Chile otros tantos, Lima dosc~entos mil y Venezuela
cien mil y lo que faltare entre los estados que se vayan liberando, los
cuales gustosos cederían esa pequeña cantidad a cambio del inmenso beneficio de gozar de una libertad plena. Señala ponnenorizadamente el resto
de su escrito, en qué forma pensaba se debería otorgar 1a ayuda militar;
el privilegio de cortar maderas y levantar arsenales que posibilitarían la
creación de una marina indispensable a todas las naciones para lo eual contaban con recursos forestales inagotables; la introducción de maquinaria e
instrumentos y la enseñanza de su manejo a los americanos, principalmente
588

para crear redes de navíos que recorriesen los litorales vast:ísimos de esta
porción del mundo, sus caudalosos y extendidos ríos, de maquinaria para
la transformación de sus productos agrícolas como la uva, el olivo, seda,
cáñamo, lino, licores; para la explotación rigurosa y efectiva de sus minas,
mal trabajadas y abandonadas otras, y sujetas a una torpe y nefasta politica
de abastecimiento de dementas indispensables como el azogue.
En este aspecto de la minería indicaba que en el nuevo sistema todo ha
de inspirar liberalidad y franquicias y añadía comparando lo que ocurrirfo
con el nuevo régimen frente al viejo: «En el sistema monárquico del gobierno opresor, pasaban los IDD1eros sin derechos a proporción de las trabas.
En México, el quinto, el uno por ciento, el derecho de monedaje, de apartado, consumo y brocado reunidos, ascendían a un total hasta 19 pesos;
los gobiernos independi'entes siguiendo los principios de Ja sana poUtica pueden reducir tanto disparate complicado al solo derecho del quince o 5 pesos
de monedaje, y de esta manera economizan tantos oficiales zánganos del
estado, dando todo el derecho y protección al ramo de más importancia;
y si la acuñación de México con tantos inconvenientes ha progresado rápidamente desde el principio del siglo en que vivimos, si sus minas generalmente
explotadas sin inteligencia y con mezquindad produjeron en 1801 diez y seis
millones, y sucesivamente ascendió hasta 28 millones después, que se acuñaron antes de la revolución; si la América del Sur con menos protección
acuñaba hasta 15 millones ¿ qué no se deberá esperar de la explotación
de las minas más ricas y abundantes de América? ¿ Cuál será la producción
dirigida con inteligencia, empeño y toda la protección y liberalidad? ¿Cuál
su cantidad cuando a un mismo tiempo se ataquen las innumerables vetas
del Perú, México, Qhile y la Nueva Granada?" Otras consideraciones amplias acerca de la minería hace en esta memoria principalmente las relativas
a las formas modernas de beneficio, a la utilidad del azogue y otros elementos, a la explotación de los minerales de fierro, etc.66
En el campo de la población los razonamientos de Ortiz están acordes
con su época y con el pensamiento colonizador general que privó en América. En él encontramos una opinión un tanto despectiva respecto a los
grupos autóctonos a los que denomina "indolentes castas'', las cuales mejorarían indudablemente al mezclarse con "razas vigorosas y activas". Propugna
por la venida de grandes contingentes de familias y principalmente de solteros, hombres y mujeres para facilitar la mezcla; y por la ayuda que deben
recibir tanto de los gobiernos de sus países de origen como de los americanos, los cuales deben proveerlos no sólo de tierras adecuadas para que las
cultiven y pueblen, sino de animales y útiles que requieran, así como de ví., lbidem.

589

�veres de primera necesidad para un año y también de los instrumentos mecánicos que les sean indispensables. Ortiz, quien criticaba al sistema español,
no hacía paradójicamente otm cosa sino volver a los principios de la política colonizadora establecidos por la Corona Española. Sus proyectos en torno de la colonización gurdan en algunos aspectos cierta relación con los
sostenidos por Las Casas en su tarea de aportar colonos para civilizar: las
nuevas tierras.
Esa población exrranjera, procedente de Inglaterra, Holanda, uecia, Francia y Alemania, es decir predominantemente anglosajona debería ser traída
para ocuparse los hombres en la agricultura, mecánica, servicio domé tico y
en los ejércitos. Señalaba que los mecánicos deberían enseñar sus oficios
a los niños pobres, las mujeres principalmente en el seIVicio, los agricultores solteros en el peonaje de los campos, distribuidos en las inmensas extensiones vacía del continente el cual irían poblando paulatinamente, por ejemplo en el Pilcomayo, el Gran Chaco y otros lugares. ostenía que debería
admitírseles también en la milicia, pues era indudable que: "los ejércitos
mezdados de hombres ... por su carácter extraño y variedad de naciones
y opiniones, equilibrarian los partidos y contribuirían a conciliar los intereses
de tantos colonos adhiriéndose naturalmente a los blancos''.01
Es indudable que la idea de que era necesario aportar una raza fuerte
activa y emprendedora que separara las deficiencias de Jos grupos indígenas,
de los colonos españoles y de los esclavos negros, idea tan eJctendida en
muchos de los dirigentes iberoamericanos del siglo XIX, encontró en Ortiz
un exponente vigoroso. Sus proyectos colonizadores de Texas y Coatzacoalcos
ratifican en parte este aserto. 68 Por otro lado la participación que tomó en
el grupo de Gómez Farías, principalmente en el terreno colonizador verifican
lo dicho.
Aseguraba que esos colonos atraídos por las riquezas agrícolas y mineras,
por el comercio y la industria favorecerían a toda América. eñalaba que
en el caso de México existían otrOs atractivos dignos de tomarse en cuenta,
como eran la pesca de la perla en Californias, la captura del cachalote o
gran ballena en las Islas Marías de San Bias, la explotación de1 apartado de
" lbidtm.
• lbidem. En las Esposi.cionej dirigidas al Supremo Gobierno ... , p. 13 insistirá
en ese aspecto: "A solicitud del gobierno pueden form~ en Europa tres o cuatro
sociedades de fomento de colpuización, presididas o influídas de los agente diplomáticos o mercantiles residentes de la República y autorizados por el gobierno, cuyo
hjeto deberá ser ocuparse de los medios más seguros y eficaces para reunir familias
honradas, robustas y laboriosas, y facilitarles recursos para su pasaje gratuito a los
puntos que se destinen, conforme a los reglamentos del gobierno, algunos auxilios
mcdicales, los precisos utensilios del uso doméstico y labran~ y acaso las obras
elementales para la educación de sus hijos."

590

metales preciosos y otros atractivos más que dice va a señalar en otra de suc;
memorias relativa a la posibilidad y facilidad de dar la libertad a México,
memoria que no conocemos, pero que e indudable constituye un acopio de
datos estadísticos, de rawnamientos &lt;'.C'onómicos y &lt;le ideas en embrión que
trasladaría posteriormente a algunas de sus pasteriorcs producciones.
Indica que frente a tantos beneficios aportados por la reunión de algunos
capitalista ingleses, o la sUSC'ripción de murhos comerciantes, los estados deben otorgar a la compañía, us empleados, miembros y dependientes derechos de ciudadanos, distinriones de ceremonia y otras consideraciones o
gracias, pues es indudable que ella cooperaría a impedir Ja ruina de América. contribuyendo a su propiedad.
Finahnente razona que la coustitución de la compañía sería favorecida por
razones económicas, políticas y sociales. Económicas por cuanto existían en
Europa grandes capitales sin giro de consideración, y la actividad y c-odicia
aguijoneada incesantemente inspira a las grandes empresas; políticas por
cuanto auxiliando a los estados americanos a obtener su libertad contribuirían al mantenimiento de una paz duradera que les beneficia y sociales, por
cuanto podrán emplear en todos los rincone de América a una población
bulliciosa e inquieta que perturba en la metrópoli y emplear a una gran milicia en puestos qu la compañía requiera. Hay pues, afinuaba, muchos motivos justos, hay mil razon :s fundadas en política, conveniencia y posibilidad
para esperar el éxito general de la compañía" 89 y fmalizaba ofreciendo para el caso de que el vasto proyecto f ucse aceptado por el gobiemo libertador
"emplearse activamente en algo útil y converúente a la gran causa de América".
Algunas otras consideraciones a hacer en torno de este extraordinario documento que esclarece p rsonalidad y pensamiento del ilustre proyectista
jalisciense, son las siguientes: en primer térnuno es importante subrayar Ja
importancia que concedía a la libertad y dignidad humana. Aborrece el
sistema esclavista y propugna por una relación laboral de hombres libres.
Estima que la población americana sólo podrá progresar en la medida en
que se posibiltc su cultura, que se le dote de una instrucción sólida y se le
sunumstre I aprendizaje de artes manuales y oficios que le hagan útil.
Resulta así1 como se puede verificar en otras de sus producciones, un educacionista convencido. Rechazaba, por una opinión política firme y un conocimiento de la realidad española que había vivido, las formas hispánicas de
vida, educación y costumbres que le parecían anticuadas y se manifestaba
contrario a las expresiones artísticas producto de su cultura. No era partidario de los bienes amortizados por la Iglesia, que opinaba estancada y da• Vid. Apéndice III.

591

�ñaba ]a economía. Consideraba a algunas instituciones religiosas como los
conventos, inutilísimas, principalmente dada su abundancia en las ~iudades.
Era favorecedor de la industrialización de nuestros países .Y de la 1;°tr.oducción de capital extranjero que la hiciera posible y que adiestrara técnicas Y
oficiales aptos y capares. Creía que la Nueva España frent~ a los restantes
países, los cuales había recorrido en medio de grand~ calamidades, era muy
superior tanto por sus recursos naturales variados e mme~s como por los
humanos. Defendía la explotación de esos recursos y propiciaba su defensa,
por ello combatía entre otros vicios la ~esfore~tación irracional y dañosa Y
recomendaba el establecimiento de una mdustna pesquera que aprovechara
los tesoros marinos que sus litorales ofrecían.
Sostenía la necesidad de establecer gobiernos respetados que defendieran
Ja integridad de sus territorios y no sucumbieran frente a los peligros de la
-nolítica norteamericana e inglesa. Para ello insistía vehementemente en man~ner la unidad de ideales y de intereses de los próceres. No deseaba
una América fragmentada en muchos estados, sino un núcleo corto, persistente y estrechamente unido de repúblicas fuertes que pudieran bastarse a
sí mismas, intercambiar sus producciones y hacer frente todas ellas a un
destino común.
Tales son las ideas más salientes que surgen de la lectura de sus escritos
-que presentamos a la inteligente visión ~e n~es~s Ie~tores, para ~ue ellos
puedan por sí solos admirar más a es_te mqUieto, mteltgente y patnota me:xicano, hasta hace poco tan mal conocrdo.

ALEXANDER AGASSIZ, OLVIDADO VIAJERO A YUCATAN
Lic. RoooLFo Ruz MENÉNDEZ
Universidad de Yuca.tán

DESDE QUE YucATÁN FUE DESCUBIERTO, en 1506, por la expedición que
explor:ó parte de su COSU!, oriental, comandaqa por Juan Díaz de Solís y Vicente
Yáñez P.i.nzóo, este último compañero de hazañas y de gloria del Descubridor
de América, numerosos visitantes intrépidos han req:irrido su territorio y
dejado testimonio escrito de sus andanzas, algunos imagen fiel de la realidad, otros llenos de fantasías, los más, encomiásticos y los menos, denigrantes.
El primero de estos viajeros fue Fray Alonso Ponce, quien acompañado
por Fray Antonio de Ciudad Real visitó Ja Penúisula, entre los años de
l588 y 1589, dejando interesantísimo relato, que incluye descripción de las
Ruinas de Uxmal, mismo que se publicó bajo el extenso título de "Relación
Breve y Verdadera -de al_gunas c01,as de las muchas que sucedieron al Padre
Fray Alonso Ponce en las provincias de 1a Nueva España, siendo Comisario
General de aquéllas partes. Tratánse algunas particularidades de aquellas
tierras y dícese su ida a élla y vuelta a Españ~ con algo de lo que en el
viaje le aconteció hasta volver a su Provincia de Castilla. Escrita por dos
religioso1,, sus compañeros, el uno de los cuales le acompañó desde España
a México (Fray Alonso de San Juan) y el otro (Fray Antonio de Ciudad
Real) en todos los demás caminos que hizo y trabajos que pasó. Ahora por
primera vez impresa." Madrid, Imprenta de 1a Viuda de Calero~ 1873-1875.
Dos tomos. (Colección de documentos inéditos para la Historia de España.
Tomos LVII y LVIII).

El barón Frederic Waldeck fue el primer visitante extranjero de las- ruinas
mayas, que da a conocer sus impresiones y experiencias, en un libro publicado en francés, en 1838, editado en español en Mérida, en 1930, por don
Carlos R. Menéndez, con el nombre de Viaje pintoresco y arqueológico a
la Provincia de Yucatán, durante los años de 1834 y 1836 por f ean Frederic
de W aldeck. Traducción y prólogo del doctor Manuel Mestre Ghigliazza.
592

593
H38

�Aunque no es nuestro propósito continuar enumerando a los más destacados
viajeros a Yueatán, no podemos dejar de mencionar a John Lloyd Stephens:
autor de un admirable libro Incidentes of Travels in Yucatán, Nueva York,
1843, maravillosamente ilustrado por su amigo y compañero el inglés Frederick Catherwood, que dio a conocer nuestros monumentos arqueológicos
en el mundo entero. El doctor don Justo Sierra O'Reilly tradujo y anotó esta
obra, que ha tenido múltiples ediciones en lengua inglesa y varias en la
española, la última de las cuales fue patrocinada por el Museo Nacional
de Arqueología, Historia y Etnología, México, 1937, y que lleva por título
Viaje a Yucatán, 1841-1842. En esta edición se agrega lo que Sthephens
escribió, anteriormente, acerca de Yucatán, en otro igualmente admirable
libro que, en su última edición española Costa Rica, 1971, traducción de
Benjamín Mazariego Santizo, se denomina Incidentes de Viaje a Centro
América, Chiapas y Yucatá11.
Cabe recordar también a Desiré Charnay, ilustrado viajero y arqueólogo francés en varias de cuyas obras se menciona sus recorridos por el Mayab, con importantes noticias acerca de sus ruinas y de los usos y costumbres de sus naturales. Una de ellas, Ma derniére expeditio11 au Yucatan, fue traducida
al español por el licenciado don Francisco Cantón Rosado, e impresa en
Mérida, en dos ediciones sucesivas, una de 18"88, sin ilustraciones y otra
ilustrada, de 1933, bajo el título, ambas, de Viaje a Yucatán a fines de
1886.
Asentamos, como dato curioso, que el licenciado José Fernando Ramírez,
Ministro del Emperador Maximiliano y acompañante de la Emperatriz Carlota, en su viaje a Yucatán, a fines de 1865, publicó también, en ese año.
sus u:npresiones de viaje, en un libro titulado Viaje a Yucatán, reeditado
en esta ciudad por don Carlos R. Menéndez, en 1926.
Entre las obras inexactas, fantasiosas o denigrantes puede mencionarse
Rambles in Yucatan, Nueva York, 1843, escrita por Benjamín M. Norrnan,
que vino a Yueatán en pos de la fama de Stephens y The American Egypt.
A Record of T,ravel in Yucatan, Nueva York, 1909, de Ohanning Arnold
y Frederick J. Tabor Frost, ambas nunca traducidas al español.
Quien quiera seguir las huellas de todos los más importantes viajeros a
Yucatán, debe consultar un interesantísimo trabajo de nuestro estimado amigo el escritor yucateco don Víctor M. Suárez, Medalla Yucatán, publicado
en el Suplemento del Boletín Bibliográfico de la Secretaría de Hacienda y
Crédito Público_, México, 1956, bajo el título de Fichas Bibliográficas de
visitantes a Yucatán, que contiene nada menos que 78 Bibliografías críticas,
de otras tantas obras de relatos de viajes a nuestra tierra.
Deja de mencionar, don Víctor M. Suárez, la obra de Stephens Salisbury,
Jr., The Mayas. The Source of Their Mistery. Dr. Le Plongeon Í1t Yucatan. His

594

Accour1t of Discoveries. Privately Printed. Worcester, 1877. 103 págs. {Ilustrada con "Plano de Yucatán", trazado en 1848, por el Coronel de Ingenieros
Santiago Nigra de San Martín y con numerosas fotografías del sitio donde
se halló la estatua del Ohac-Mool y edificios próximos, así como de la exhumación de dicha estatua y de las reliquias encontradas con ella), de la
que en otra ocasión nos ocuparemos más a fondo.

Ninguna bibliograf.ía yucatanense y, por supuesto, tampoco don Víctor M.
Suárez, menciona la obra de G. R. Aga.&lt;:Siz: Letters and Recollections of
Alexander Agassiz with a Sketch of his life and Work. (With portraits and
other ilustrations), Boston, 1913. 454 págs., y que será materia de este
trabajo.
La obra en cuestión, nunca traducida al español, pero cuyo título en castellano significa: Cartas y recuerdos de Alejandro Agassiz, con un bosquejo
de su vida y obra. (Con reproducción de retratos y otras ilustraciones), fue
editada por un hijo de Agassiz, como homenaje a su memoria y, en sus
páginas, de la 191 a la 203, capítulo IX. 1881-1884. México y la India,
se habla del viaje a Yucatán de Alejandro Agassiz, distinguido y próspero
científico norteamericano, que llega a Progreso el 29 de diciembre de 1881.
para retomar a Cambridge, Massachusetts, en febrero siguiente. En el capítulo citado se reproducen dos cartas suyas desde Mérida y una desde Izamal, dirigidas a su esposa, que contienen noticias interesantes de sus observaciones en ambas ciudades y de sus visitas a Ohiehén Itzá, acompañado de
Desiré Charnay, a quien ya hemos mencionado, y a Uxmal, en las que afloran sus prejuicios contra lo español y su incomprensión del medio, expresados en durísimos e injustificados conceptos, impropios, en verdad, de un
científico de su prestigio.
Para comprender mejor quién fue Agassiz y cuál fue su importancia como
científico, perrnítasenos reproducir aquí lo que acerca de él dice la Enciclopedia Británica, Chicago, 1959, obra de consulta de reconocida solvencia
informativa:
Agassiz, Alexander Eman-w.el ( 1835-1910). Hombre de ciencia estadounidense, hljo de Jean Louis Rodolphe Agassiz, nació en Neufchatel, Suiza, el
17 de diciembre de 1835. Se trasladó a los Estados Unidos, con su padre,
en 1846. Egresado de Harvard, en 1855, posteriormente estudió Ingeniería
y Química, por lo que obtuvo el grado de Bachiller en Ciencias, en 1857.
en Ja Escuela Científica Lawrence de la propia Institución. En 1859, llegó
a ser Ayudante de la U. S. Coast and Geodetic Survey. Desde entonces se
convirtió en especialista en Ictiología Marina, pero dedicando gra parte de
su tiempo a la investigación, inspección y explotación de minas, habiendo
sido Superintendente de 1as minas de cobre Ca1umet y Hecla del Lago
Superior, de 1866 a 1869 y, posteriormente, como accionista de las mismas,

595

�adquiri6 una fortuna, de la cual donó a Harvard, para el Museo de Zoología Comparada y para promover el estudio de la Biología en H~rvard ~ e~
cualquier otra parte, más de un millón de délares. En 1875, mspecctono
el Lago Titicaca, en el Perú, examinó las minas de cobre de Perú y Chile
y form6 una colección de antigüedades peruanas, pára el Museo antes mencionado del cual fue Curador de 1874 a 1885. Auxilió a Sir Wyville Thomson en 'ia revisión y clasificación de las ,wlecciones de la expedición exploratoria "Challenger" y escribió las Adiciones a los Erizos de mar, en los
informes de la misma. Entre 1877 y 1880, tomó parte en las tres expediciones
de dragado del Vapor ".Blake" de la U. S. Coast and Geodetic Survey Y
presentó un relato completo de el1as, en 1888. A sus o~os escrito~ acerca de
la Zoología Marina, la mayor parte de los cuales están contemdos en los
Boletines y Memorias del Museo de Zoología Comparada, debe agregarse
Estudios de Historia Natural de los Litorales, que publicó, en 1865 ( con la
colaboración de Elizabeth Cary Agassiz, su madrastra), obra en un tiempo
exacta y estimulante, y, en 1871, Animales Marinos de la Bahía de M assachusetts. Muri6 en el mar, a bordo del 'Adriatic', navegando hacia los Estados Unidos, el 27 de marzo de 1910. Ver G. R. Agassiz (editor), L etters
and Recollections of Alejander Agassiz. (Borton, 1913), que contiene un bosquejo de su vida y obra."
Sólo resta agregar a lo dicho por la Enciclopedia Británica, que el padre
de Alejandro, Jean Luis Rodolphe Agassiz (1807-1873 ), nacido también en
Suiza y naturalizado norteamericano, fue uno de los más grandes y famosos
naturalistas y maestros de su especialidad, al que su hijo sucedió como Curador del citado Museo de Zoología Comparada de Harvard.
Achaques de salud forzaron a Alejandro Agassiz ~ huir d~ los, ~rudos inviernos de la Nueva Inglaterra, trasladándose a climas mas cáhdos, pero
sin abandonar nunca ni sus intereses científicos, ni mU1~bo menos los económicos. Su viaje a Yucatán está determinado por su deseo de _con_o~r sus
ruinas, el clima caliente, la perspectiva de hacer un poco de eJerc1c10_ Y la
facilidad de trasladarse a California, vía México, con los ojos muy abiertos
para observar la geología de la región, los Eriz~ de Mar y tamb,ién !ªs
minas y sus posibilidades, con miras a buenos negoc10s f_uturos .. Ade1;11as, v1,ve
en Mérida don David Casares Galera (1835-1914), bnllante 10gen1ero, téc11ico de todas las empresas ferrocarrileras de la Península y director de importantes construcciones, entre ellas la del propio Palacio ~e Gobierno d~I
Estado, a quien conoció en Harvard, cuando ambos estudiaban su Bachillerato, con el que lo une excelente amistad y quien ha de ser, en cierto
modo, su anfitrión. Casares Galera, hijo del distinguido maestro don Manuel Casares de las Llanas, había obtenido su título profe$ional en la Escuela Central de Pa.ds, tras ocho largos años de estudio. Su biografía puede
596

consultarse en A través de las centurias, tomo III, Mérida, 1931, de José
Ma. Valdés Acosta.
La Revista de Mérida, dirigida en aquel entonces por el señor J. Vidal
Castillo, en sus números 15 y 16, página dos en ambos casos, correspondientes~ respectivamente, al jueves 19 y viernes 20 de enero de 1882, da cuenta
de la estancia de Agassiz en Mérida y también de la de Charnay, que había Jlegado, procedente de México, el 3 de diciembre del año anterior y
quien, veinte años antes, había hecho su primera visita a Yucatán, según
afirma don. Carlos R. Menéndez, en Noventa años de Historia de Yucatán
(1821 -1910), Mérida 1937. Las gacetillas se refieren a un banquete ofrecido a 1os distinguidos visitantes, conteniendo, la primera, la inexactitud de
llamar Arqueólogo a Agassiz que, como veremos, no supo comprender el arte
maya. Hélas aquí, en el orden a que nos hemos referido:
Primera Gacetilla del jueves 19 de enero de 1882.
'.Banquete. Anoche hubo uno, dedicado al Sr. Agassiz, por varios amigos
suyos, en los espaciosos salones de 'La Unión'. Estuvo animadísimo, habiéndose cruzado los brindis más entusiastas entre los invitados. Nos complacemos al consignarlo, pues eso y mucho más merece el ilustre Ai·queólogo,
que ha venido a honrarnos con su visita a nuestras antigüedades."
Segunda Gacetilla de] viernes 20 de enero del propio año.
''Banquete. Anunciamos en m.¡estro número de ayer a vuelapluma el banquete ofrecido la noche del miércoles, en el local de ]a Sociedad de 'La
Unión', a los señores Agassiz y Chamay. Circunstancias independientes de
nuestra voluntad nos privaron de asistir a aquella simpática fiesta, a que
fuimos invitados, y a la que concurrieron distinguidas personas de ciencia
y amigos de aquellos ilustres viajeros, habiendo reinado la más cordial franqueza en ]a reunión que se prolong6 más de tres horas.
Hubo brindis entusiastas a los que correspondieron en los términos más
expresivos los ilustres viajeros, sin que se hubiese dejado de hacer mención
del señor Salisbury (se trata del ya citado Stephens Salisbury, Jr.), que
tantas simpatías tiene por los yucatecos y que es antiguo y buen amigo del
señor Agassiz. Uno de los circunstantes dio lectura a una cartita de nuestro
apreciable corredactor y amigo don Felipe Ibarra Ortoll, quien no pudo
asistir, y en ella terminó proponiendo un brindis 'por los amigos nuevos
y antiguos y por los amigos presentes y ausentes' cuyo brindis fue acogido
con aplausos.
La mesa fue servida espléndidamente como era de esperarse, y el local

597

�se hallaba sencilla, pero elegantemente decorado, ostentándose a la cabeza
del salón principal, los pabellones Nacional, Americano y Francés.
Todos los circunstantes se retiraron muy satisfechos de aquel agradable
convite, que ha venido a estrechar más la estimación que se han conquistado
en nuestra sociedad el afamado profesor señor Agassiz, a quien deseamos
el más feliz viaje al interior de 1a República y al ilustrado viajero señor Charnay a quien, Wla vez más, esperamos tenga grata permanencia en Mérida".
Ya es tiempo de que transcribamos las tres cartas dirigidas por Agassiz
a su esposa, desde Yueatán, dándole cuenta de sus andanzas e impresiones,
en aquella época, en la que viajar por el interior del Estado, sin caminos
adecuados, ni comodidad alguna y bajo la constante amenaza de los indios
rebeldes era una auténtica aventura. Traducidas, por primera vez, a1 español, por nosotros, dicen textualmente, como sigue:

A lá Sra. Louis Agassiz
Mérida, 2 de enero de 1882.
"Por fin llegué aquí, el sábado por la noche, después de un agradable
tránsito por La Habana. Pero, en cuanto arribamos a Progreso, el puerto
de este lugar, un persistente norte se instaló y tuvimos que levar anclas
todo el viernes, sin comunicación con la costa, con la agradable perspectiva
de que el viento pudiera durar 3 o 4 días y, entonces, ser llevados a Veracruz, sin tener oportunidad de desembarcar. Afortunadamente, el sábado
por la mañana el viento se calmó y los botes se dirigieron a la playa, después
de maniobrar. EJ Cónsul Americano se me unió en Progreso. Pasó mis
guardados por la Aduana, sin melindres y mi único contratiempo fue la
pérdida de un abrigo de verano, el cual, con los múltiples acarreos hechos
del bote a la playa, a la Aduana, al hotel, al vagón, encontró otro propietai-io.
Aunque tuvimos toda la mañana para transbordamos, antes de que el tren
partiera para Mérida, los retrasos de la Aduana, etc., fueron suficientes para mantenernos ocupados, hasta que aquél se hubo marchado, y tuvimos
que jr a Mérida, al través de 27 millas, en vagón, que es llamado 'Volacache'
( quiso decir Volankoché) un delantal de cuero estirado sobre un cuadro
y suspendido sobre dos inmensas ruedas, como los volantes cubanos, sólo que
con ejes cortos. Esta máquina está tirada por tres mulas, que marchan a
galope tendido y lo mantienen durante todo el camino, al través de protuberancias y hondonadas, de charcos y de secos, gracias a los gritos y chicotazos del conductor indio, que se sienta al frente, arriba, mientras los pasajeros están acostados sobre un colchón, colocado encima del cuadro del

598

carro. Todo ello está cubierto por un toldo, para mantenernos secos y frescos, y uno se agarra, de la mejor manera que pueda, de los sostenes del
toldo, para evitar saltar hasta el techo.1
La carretera es perfectamente recta de Progreso a Mérida, tan plana como
mi mano, pues la total elevación, en las 27 núllas, viene a ser como de
cinco pies· es precisamente como las carreteras de Key West (Cayo Hueso);
de hecho mi traslado hasta Mérida me demostró lo que había sospechado,
desde antes, que Yucatán entero está constituído, como la Península de Florida, de piedra caliza coralina. Por cerca de tres millas, tierra adentro,
no hay nada sino una sucesión de llanos bajos con charcos cubiertos de
manglares y lajas de piedra caliza coralina, tales como los que uno encuentra en el cabo oriental de la Isla de Key West. Todo esto encaja admirablemente bien con mis ideas acerca del antiguo curso de la Corriente
del Golfo (Guli Stream) y por su acción emergió, no solamente Florida,
sino Yucatán. Esto completará mi capítulo del B]ake admirablemente bien
(alude aquí a su informe, en preparación, de las expediciones del Vapor
Blacke) y si no hubiera visto nada, sino esto, mi estancia en Yucatán habría llenado su objeto.
Llegando a Mérida, fui conducido de inmediato a las más elegantes habitaciones que C. . . ( don David Casares Galera, por supuesto), quien estuvo
en el grado escolar anterior al mío, reservó para mí; tengo aquí de hecho,
a mi disposición, una enorme sala, ahora desocupada, una de las más elegentes casas de Mérida, donde duermo y mis alimentos los tomo en la del
Cónsul. Me encuentro precisamente en la Plaza, teniendo enfrente la Catedral y, anoche, que era jueves y Día de Año Nuevo, fue un regalo para
los ojos ver a todos los indios, hombres y mujeres, con sus limpios vestidos
blancos, elegantemente bordados, sentados o paseando, dedicados a fumar,
charlar y darse gusto, a la animada manera mexicana. Nunca vi tal cantidad
de gente limpia, toda ella de blanco inmaculado, bien lavada, bien vestida
y evidentemente trabajadora. Este es con ventaja el mejor espécimen de
país hispano que he visto nunca; pero, en verdad, no es español, sino indio.
' El admirado poeta don Antonio Mediz Bolio, en carta fechada en Ochil, el 17
de agosto de 195 7, dirigida a nuestto distinguido amigo el escritor yucateco don
Renán Irigoyen, quien gentilmente nos facilitó copia xerográfica de ella, establece
muy claramente la etiología de volankoché, palabra mestiza o híbrida que proviene del español volán, síncopa de volanta o volante y del maya koché: litera,
andas. Y añade, con cierto gracejo: "Al Koché maya sobre ruedas españolas se le
llamó volán-koché, que usaron nuestros antepasados y que yo alcancé y ocupé muchas
veces. Es un predecesor del camión de pasajeros." J. L. Stephens describe este vehículo y su construcción, en su citada obra sobre Yucatán, pasaje que ha comentado
Renán lrigoyen en su trabajo titulado Orfgenes y resultados de nuestro mestizaje, publicado en Orbe, Organo de la Universidad de Yucatán, No. 48, Mérida, junio de
1957.

599

�Estoy de sueyte, Hallé aquí a Charnay, el francés enviado por Lorillard,2
que Inicia mañana una expedición a Chichén Itzá, 3 donde pueden verse
algunas de las más lindas ruinas, por lo que voy a ir con él, para pasar ahí
un par de días. Si hubiera sabido que Chamay estaba aquí y que podía
juntarme con él, no me hubiera ocupado de México, para dedicarme por
entero a Yucatán, bajo condiciones que, mucho me temo, no han de presenl:al'Se de nuevo, por algún tiempo.
Todo mundo por acá es muy cortés conmigo y pienso podría tener cualquier cosa que deseara, o tal vez, porque no deseo nada, todos son tan
corteses. Si te encuentras con Charles Norton,4 cuéntale de mi buena suerte
y dile también que el modo que más nos conviene, para que Yucatán sea
explorado, es dándole ayuda al Cónsul Americano local, Louis H. Aymé,
quien es muy entusiasta y quien aprenderá de Chamay, durante su expedición, toda la parte práctica de sacar moldes, etc., etc.
Me estoy sintiendo perfectamente descansado. Duermo de nueve a siete,
cotidianamente, estoy a la intemperie todo el día y espero regresar de mi
expedición en excelentes condiciones, excepto, quizá, un poco hambriento.
La temperatura es deliciosa, alrededor de 70° (Farenheit), todo el tiempo,
tal como me gusta; ¿ Por qué no puedo introducir esta reforma, entre otras,
en el clima de Cambridge? No tendrás noticias mías hasta que regrese de
Chichén Itzá. Partimm¡ mañana al amanecer.
Cariños a los muchachos y a la familia. Por favor, conserva mis cartas,
pues es mi manera más sencilla de llevar un diario -¡ no es que. desee
guardarlas por su pulido estilo!"

A la Sra. Louis Agassiz
lzamal, 7 de enero de 1882.
''Te escribo ésta esperando estar en Mérida mañana, a tiempo para al• Lorillard, protector norteamericano de Chamay, en cuyo recuerdo bautizó éste,
con su nombre, unas ruinas situadas en. la parte meridional de México, cerca del
río Usumacinta, que forma Ja frontera con Guatemala, en la región de los lacandones,
cuando las visit6, 1881. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo-Americana. Tomo
XXXI, Espasa~ Barcelona.
• Charles Eliot orton escribe a Agassiz: "Estoy especialmente satisfecho de que
tenga tan buena oportunidad de ver las ruinas de Chiché.n.
ingún otro americano
vivo, hasta donde sé, cuya información puede ser verídica, las ha visitado." ota del
editor de las cartas de Agassiz.
' Charles Eliot Norton (1827-1908) fue un erudito investigador norteamerícano,
especializado en. el Dante, nacido en Cambridge, Massachusetts. The Encyclopedia
AmeTÚ:ana. Nueva York.

600

canzar el Correo. He regresado tan lejos como donde estoy, de mi primera
visita a las ruinas, que ha sido uno de los viajes más acertados e interesantes. •
A propósito, Izamal queda a unas cincuenta millas al oriente de Mérida,
en caso de que desees ver donde be parado. Las ruinas que he visitado
están en Chichén, a unas ciento veinte y cinco millas de Mérida, hacia
el este. Dejamos Mérida a ]as 5 de la mañana del jueves último, en una,
o más bien en tres, de estas máquinas de madera galopantes, sobre dos
ruedas, como en la que hice mi entrada en Progreso. Mr. Charnay tenía
toda una colección de efectos personales, para una permanencia de 10 días
y íue, por supuesto, bien cargado con toda suerte de adminkulos.
El primer día, hacia la altura de Izamal, marchamos lindamente, con el
camino en buen estado y con las mulas, todo el tiempo, a pleno galope,
excepto un descanso de dos horas, para desayunar, en un caserío a mitad
del camino, llamado Cacalchén, donde obtuvimos huevos y frijoles y naranjas y café y tortillas. Pasamos la noche en Izamal, pero, en lugar de
permanecer en el comparativamente cómodo lugar donde paso la noche
(ahora), tuvimos que colgar nuestras hamacas en barracones, sucio lugar,
aun para un pueblo hispano. Nos arreglamos para pasar la noche, después
de una cena muy parecida al desayuno, y no partimos sino hasta las siete de
la mañana, habiendo esperado pacientemente dos horas, después del chocolate, hasta que a nuestros muleros les dio la gana de continuar. El Cónsul Americano está con nosotros y se supone que tiene esta expedición a su
cargo y que ha hecho todos los arreglos necesarios con las autoridades, pero,
de algún modo, hasta ahora, las órdenes que debieron haber sido cruzadas,
no han llegado basta nosotros y por todo el camino, basta que llegamos a
Chichén, sólo obtuvimos promesas y muy poco se había preparado.
El segundo día, de Izamal a Tri tás ( quiso decir Dzitás) , fue agradable
cabalgar· si pudieras imaginar un carro conducido a plena bajada desde
el fuerte de Key W est, sobre la playa rocosa, hasta el reducto tendrías una
muestra de la clase de conducción que tenemos. Llegamos a Tuncás, tras
29 millas, para desayunar, gustosos verdaderamente de tener un pequeño
desc:anso; ahí nos hallábamos ya en territorio indio y me satisfacía de ver
lo bien que estábamos, bajo la vigilancia de la escolta; el camino se hallaba
bien custodiado, hasta la próxima parada, habiendo llegado a Tritás (Dzitás)
con retraso, para encontrarnos con que todo lo que pudo reunirse, para enviar
a las ruinas y que el Mr. Charnay había despachado, con dos semanas
de anticipación, estaba todavía ahí, por lo que la tarde fue empleada en
maldecir y tratar de obtener caballos y hombres, para que todo esto fuera
transportado. Por fin, a fuerza de insistencia, a las cinco de la mañana se
prometió proporcionamos los hombres que fueran necesarios, por lo que
caímos en las hamacas rendidos. A la mañana siguiente, ¡ dieron las diez!,
601

�antes de que consiguiéramos los hombres y los caballos, por lo que apuramos las cabalgaduxas y a. la pequeña escolta, para llegar a las ruinas a las
dos de la tarde.
No puedes imaginarte los daños que estos indios han hecho; aún retienen
la mayor parte de Yucatán, excepto una estrec:.ha faja a lo largo de la costa,
sin que hayan s:ido nunca sometidos; y no es cosa de admirar; y resulta tan
difícil tratar de sofocar una nube de mosquitos como capturarlos al través
de los bosques, donde se han retirado. A cada momento causan perjuicios
en los poblados y lo destruyen todo. Tritás {Dzitás) era un lugar próspero,
de quince mil habitantes; nada se ha dejado sino unas cuantas casas y unos
cuantos mestizos. Camino de las ruinas, atravesamos un par de poblados
más, enteramente cubiertos por la vegetación, con árboles de unos diez afios
de edad, de tal modo que, si no hubieran sido señalados, jamás se sospecharía de su existencia. Contábamos con setenta y cinco hombres de escolta y unos cincuenta más se habían adelantado para despejar las ruinas,
de modo que yo tuviera toda la tarde y el día siguiente, para ver las reliquias halladas en Chichén.
Consulta el Stevens (Stephens) que está en mis anaqueles Steven's Yucatan y encontrarás una buena descripción de todo lo que he visto, sólo que
las ruinas se están dando al traste con rapidez y, en los últimos doce años,
desde que 1Mr. Chamay estuvo aquí, los cambios han sido muy grandes y,
con este grado de destrucción, nada quedará de estas magníficas ruinas, excepto montones de piedras. En lzamal hay también pirámides, que examinamos a nuestro tránsito. Las dos noches que pasamos en Chichén, vivimos
en las ruinas, en el 'Castillo', de tal modo que estuvimos totalmente a salvo
de ser atacados y los hombres, además, se distribuyeron en piquetes, vigilando cuidadosamente, pero todo estuvo tranquilo.
La única desventaja de esta expedición fueron las garrapatas; se queda
uno totalmente cubierto de éllas; son muy pequeñas y pican que da gusto;
Jos efectos posteriores son muy desagradables.
Eché una ojeada a la Geología del país, que es muy interesante y complementa la historia de Florida, admirablemente bien. No creo que estas ruinas
sean muy antiguas. Maderos usados como dinteles y travesaños se encuentran en buen estado y este clima no les garantiza una gran antigüedad. Es
el mismo viejo cuento del Perú y la consiguiente exagerada historia. 5 Los
indios actuales son una buena clase de gente y aun se apegan a su antigua
lengua y hacen lo mismo que hicieron sus antepasados al menos si podemos
• "Por lo que habi.a visto en Centro y Suramérica, él creía (Alexander t\gassiz)
que los Incas y razas similares no fueron tan civilizados, como generalmente se supone."
Nota del editor de las carlas de Agassiz.

602

juzgar por las pintu1·as de las paredes, que muestran basta los más minuciosos detalles. Algunos de estos dibujos están maravillosamente bien conservados y los bajorrelieves también, pero todo es primitivo y demuestra poco
arte.
Qué lástima que estas ruinas no se encuentren en un país civilizado donde pudieran ser estudiadas y conservadas y tal vez aun restauradas. Espero
hacer arreglos para ir mañana a otras ruinas y asj sucesivamente, basta el
final de la semana, para tener entonces unos cuantos días de descanso, después de mi regreso de Uxmal. Esto será en una región bien segura. Pero
es 1;".Stúpiclo ir por ahí solo, especialmente cuando, al concluir la jornada,
no hay nada que hacer ni por la tarde, ni por la noche. No me dará pena
estarme de nuevo quieto por unos cuantos días, antes de volver al mar,
porque esto es apurarse y apurarse, lo cual es un trabajo duro; pero tomarlo con más calma es imposible, excepto para un haragán profesional o
para un español."

A la Sra. Louis Agassiz
Mérida, 17 de enero de 1882.
"Regresé ayer de Uxmal y encontré un paquete voluminoso de cartas procedentes de Cambridge. La carta de Rodolfo estuvo muy buena y muy legible; hazlo esc,ribir a menudo. Yo le escribí una notita, por el último Vapor,
para decirle que aquí no hay monos y que él podrá con:,eguir lagartijas,
más avanzada la estación, cuando no se cong,elen por el camino.
No me arrepiento de haber tenido un par de días de descanso, pues mis
viajes a las ruinas han sido verdaderamente fatigosos. He hecho poco más
de cuatrocientas millas, sobre caminos verdaderamente infernales; levantándome al romper el día, zarandeado hasta despedazarme, con alimentación
muy pobre y durmiendo en hamacas, lo que no es precisamente comodidad
adecuada. Estoy empezando a sentir que no puedo sostenerme sin alimentación más nutritiva, que- 1a que puedo obtener en los trópicos, por lo que
debo arreglármelas para mantenerme, de aquí en adelante, en la proximidad de regiones más civilizadas, donde la comida no es simplemente frijoles
y tortillas y café y c.hocolate y un huevo, muy de vez en cuando, con nada
de beber, sino eerveza; por fortuna, fui preverúdo de este estado de cosas
y traje conmigo algún Claret1 de tal modo que me las he arreglado bastante bien. Pero me siento muy cansado y no creo sea bueno para mí continuar de este modo, pues he perdido peso. He tenido de nuevo también
síntomas de mi vieja dolencia~ lo cual, probablemente, contribuya a que
me sienta tan fatigado; si nada queda de esto, cuando llegue a México,

603

�realizaré mi viaje al int-erior del país y volveré a casa vía Veracruz. Lo
que parece que me ha dejado fuera de servieio es el chicoleo de los carruajes. Pensé que me encontraba bien fuerte, otra vez, pero, parece, que
aún debo tener cuidado.
1

Este último viaje a Uxmal ha sido sumamente interesante. El Sr. C ...
( Casares, por supuesto), quien estuvo en el grupo escolar de 1856, y que
ha sido de lo más amable y atento conmigo, me acompañó a Uxmal, de
modo que todo fue muy agradable y no padecí soledad alguna. En una
de las haciendas, donde pasamos la noche, se nos uni6 su primo y dos
amigos más, quienes nos acompañaron a las ruinas y, desde ahí, regresamos
a la hacienda del señor. .. {el editor omite el nombre, por razones obvias) a
pasar la noche, antes de volver a Mérida. Esto me proporcionó excelente
ocasión de ver algo de la clase de vida de la mejor sociedad, propiamente
de los petimetres del Estado.
Francamente debo decir que aterra lo bárbaros que todavía son, por lo
menos con cien años de retraso. Cómo alguien como C. . . (Casares, por
supuesto) , que pasó cuatro años en los Estados U nidos y que, posteriormente, estudió ocho años más en Francia, pudo volver a este estado 1ernibárbaro, escapa a mi comprensión. Ellos comen como cerdos, duermen .igual
y tienen un santo horror al aire fresco y al agua fria. Lo primero que
piensan es que uno tiene asegurada la fiebre y mantienen una bufanda,
sobre sus bocas, por temor a permitir que la última miasma penetre en süs
pulmones.
inguna de las comodidades decentes de la vida se halla en
alguna de las magníficas haciendas, donde nos detuvimos, ya ea para desayunar o para pasar la noche y, aunque los encargados habían sido prevenidos de que íbamos hacia allá para tenerlo todo listo había muy poco
de comer y parecían no saber c6mo utilizar aun aquello que tenían.
os
dieron algo de una miserable carne de res con papas, en tanto que había
lechoncillos y naranjas y plátanos y toda clase de vegetales, creciendo alrededor. Y luego la suciedad, y las moscas y las garrapatas cebándose en
nosotros, mientras recorríamos las ruinas, lo que no me indujo a ver, ciertamente, las cosas por s~ mejor lado.
Sin embargo, a pesar de todo esto, el viaje me compensó con amplitud y
lo he disfrutado inmensamente y he aprendido gran cantidad de cosas. Cuando haya visto los 'pueblos' 6 cerca de Santa Fé, tendré una idea mejor de
1a Arqueología Americana. No entraré en detalles acerca de las ruinas de Uxmal, pero te remito de nuevo a Stevens (Stephens), cuya información es
más precisa.

Todo mundo aquí es muy cortés conmigo, de hecho demasiado cortés,
pero el esfuerzo de hablar español y practicarlo continuadamente, es casi tan
cansado como cabalgar, al mismo tiempo, por un camino muy escabroso
y cuando ocurre hablar de Filosofía y de Religión, a lo que son muy afectas
algunas de estas gentes, que teorizan todo el tiempo, entonces, ya es demasiado para mí."
Termina aquí el relato epistolar de Alexander Agassiz, que a pesar del
mal humor de su autor, por los inconvenientes del viaje, descargado sobre
los yucatecos, contiene noticias interesantes y curiosas y aun de verdadero
valor científico.
Cabe apm1tar que Desiré Chamay (1828-1909) menciona su encuentro
en Yucatán, con Agassiz, así como también los estudios geológicos realizados
por éste&gt; durante su viaje a las ruinas. Puede consultarse lo anterior en la
obra titulada América Pintoresca . .Montaner y Simón Editores. :Barcelona,
1884, estupendamente ilustrada, que contiene notables relatos de viaje, entre éllos algunos de Charnay, como El viaje a Yucatán y al País de los
Lacandones, en el cual habla de Agassiz y del banquete que a ambos se les
ofreeió en Mérida, por los señores Aymé, Cantón, Casares, Carrillo y Ancona, Hube y Alvaro Peón, en los salones de la Sociedad "La Unión".
Para concluir, queremos nombrar al último viitante a Yucatán, de que
tenemos noticias, que haya escrito sus impresiones de viaje, el licenciado
Ciro R. de la Garza, distinguido jurista e historiador tamaulipeco, cuya mano
tuvimos el gusto de estrechar, en Monterrey, en septiembre de 1971, con
ocasión de celebrarse el Congreso de Historia del Noreste de México, del
que fue alma nuestro muy querido amigo Israel Cavazos Garza, En su libro:
Algunas observaciones aJ margen de un provechoso viaje a Yucatán, Ciudad
Victoria, 1965, 49 págs., que aún no figura en ninguna bibliogi:afía yucatanense, con motivo de una segunda estancia en Yucatán, en 1965, rememora el autor su primer viaje efectuado en 1929, para asistir, en Mérida,
al Sexto Congreso Nacional de Estudiantes, llevando la representaci_ón de
su Estado natal. El licenciado de la Garza proporciona curiosos detalles y
describe las ruinas de Chichén y Uxm.al y la ciudad de Mérida, comparativamente y entretejiendo recuerdos de sucesos y personas, de una y otra época.
Mérida de Yucatán, a 27 de enero de 1973.
Lic. Rodolfo Ruz Menéndez.

• En español, en el original, lo mismo que volantes, tortillas, "Castillo" y alguna
palabra.

otra,

604

605

�LA FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE PIEDRAS NEGRAS
PRoF. lLDEFONso Vll.IARELLO
Universidad de Coahuila

I
a que atendió el Gobierno del Presidente
don José Joaquín de Herrera, no fue el menos importante la defensa de
la frontera, no tanto de los recientes enemigo_s (los Estados Unidos) , cuanto
de las incursiones depredatorias de los bárbaros, que asolaban las poblaciones de los Estados fronterizos del norte e impedían su regular progreso. Y
a resolver este gravísimo problema tendieron muchas de sus disposiciones,
aun cuando no pudo gloriarse de su éxito.
Fue problema antiguo en estos Estados, que formaron las antiguas Provincias Internas de Oriente -Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Texas-y de Occidente -Sonora y Chihuahua- la defensa contra los salvajes. Este
problema preocupó grandemente al Gobierno Colonial y al efecto de pacificar esas Provincias para promover su colonización y su consecuente adelanto, se dictaron muy importantes disposiciones, entre las cuales fue sin
duda una de la mayor trascendencia, el establecimiento de presidios en las
fronteras, que servirían de protección a las poblaciones del interior y harían guerra sin cuartel a los nómadas depredadores. La importancia de estos
establecimientos, cuyo reglamento se expidió en 10 de septiembre de 1772,
puede verse en los beneficios que produjeron para el awnento de la población
y riqueza de las Provincias a que nos hemos referido.
El Reglamento de 1772, ya mencionado, fue consecuencia del informe del
Marqués de Rubí y del Ingeniero Lafora acerca de su visita a la Frontera
norte de las Provincias Internas, efectuada durante los años de 1766 a 1768.
En el nuevo Reglamento dispúsose la situación de cada uno de los presidios,
en vista de las necesidades de defensa contra los bárbaros. En el territorio
de Coahuila, las nuevas disposiciones produjeron el establecimiento de los
ENTRE LOS MUCHOS PROBLEMAS

606

presidios de San Vicente, cerca de los límites con Chihuahua;. el de Agua
Verde, en territorio del actual Municipio de Zaragoza; el de Monclova Viejo,
en donde hoy se encuentra el punto de igual nombre, muy cerca del Rfo
Bravo y de El Moral del actual Municipio de Piedras Negras; y el de la
Babia en la Babia en territorio del actual Municipio de Múzquíz, «con el
fin de que sirviera de enlace entre Santa Rosa (Ciudad Melchor Múzquiz)
y San Vicente ... " para "cubrir aquella entrada, muy socorrida por los
indios, y para proteger una de las rutas más accesibles entre Coahuila y la
Nueva Vizcaya".
Los presidios a que me he venido refiriendo cumplieron convenientemente
el propósito de su establecimiento y mantuvier-on a raya a los bárbaros durante muchos años; por lo menos hasta 1832, según el testimonio de F:ilisola.
Ya para 1811, Ramos Arizpe anota en su Memoria -que las naciones bárbaras habían desaparecido de Coahuila y que sólo "por su frontera del
norte la hostilizaban los lipanes y comanches y por la de1 poniente, los apaches y mezcaleros". Contribuyeron muy eficazmente al exterminio y persecución de los salvajes, muchas tribus indí_genas, con las cuales frecuentemente se hizo alianza para esa lucha contra las otras tribus guerreras.
Pero muy pronto la relativa paz que se había impuesto en algunos lagares
de estas Provincias, desapareció a consecuencia de los múltiples trastornos
que sufrió el País por levantamientos, pobreza del Erario, abandono administrativo y otras muchas causas, que al desatender los presidios, dieron ocasión a nuevos y más encarnizados ataques de los salvaje-s, a quienes más
tarde también ayudaron algunos aventureros de lru, nuevas colonia5 del
Departamento de Texas.
El avance de los norteamericanos hacia e1 oeste obligó a numerosas tribus
bárbaras a emigtar hacia nuestro país. Muchas fueron buenos auxiliares de
las guardias presidiales y de los colonos en la defensa de sus vidas e intereses,
como los seminoles, kicapús y máscogos, que procedentes del norte de los
Estados U nidos, se establecieroD en Coahuila después de haber estado en
Texas, antes de su segregación. Pero otras, como los lipanes y comanches,
-acostumbradas al saqueo y a la violencia, multiplicaron sus ataques en nuestro territorio, batidos en el norte por los angloamericanos.
Agravóse la situación angustiosa de los Estados de la Frontera del Norte,
con la guerra que llevó los límites al Río Bravo, y la mayor y más eficaz
persecución de los norteamericanos a los salvajes, que fueron arrojados a
nuestro territorio y mucho más porque se encontraba ''la República agobiada bajo los males de la guerra e:xterior y de 1a desorganización interior ... ", según la frase del Presidente Herrera. Para salir de esta penosa
condición, el Gobierno Federal dispuso la creación de las colonias militares,
pues consideró que "la guerra hecha por los bárbaros del Norte a los De-

607

�partamentos fronterizos, es una de las mayores calamidades de la Repúbli.ca".

Estas Colonias Militares, eran, según se dice en la Memoria presentada
al Congreso por el Presidente Herrera el lo. de enero de 185~. "la imagen
de los antiguos Presidios que produjeron las épocas de tranquilidad que se
han gozado en el interior" y se establecieron 'para ~r pues a. nuestras
tropas un punto de apoyo tal que pudiese a la vez selVlfles de rearada, de
punto avanzado, y que fuese la base de las nuevas poblaciones ... "
Las Colonias militares a que vengo refiriéndome fueron creadas por Decreto -de 19 de julio de 1848 para atender a la conservación de Ja integridad
&lt;le! ten'itorio de la nueva linea divisoria y para defender de los bárbaros a
los Estados fronterizos. Dependerían del Gobierno General; les servirían
de pie las compañías presidiales creadas en 1826 y . perman~c~rian e~ los
lugares de su asignación, solamente hasta que los habitantes civiles pudieran
formar un pueblo, atendido su progreso por el Gobernador del Estado, Y
previa autorización del Gobierno General.
El Secretario de la Guerra, Gral. Mariano Arista, expidió el Reglamento
de las Colonias Militares el 20 de julio del mismo año ( 1848). En dicho
ordenamiento se dividía la l'mea fronteriza en tres secciones, llamándose en
esa virtud, Frontera de Oriente a la comprendida en Coabui.la y Tamaulipas. Cada una de esas fronteras estaría bajo el mando de un Coronel
Inspector General de Jas Colonias, Jefe de las Armas y encargado de la
Administración de Justicia; Inspector de todos los ramos de las colonias
y su administración y con las facultades que correspondían a los jefes políticos de los Territorios de la Federación. Estos inspectores podrían residir
en donde lo juzgaran conveniente. Don Antonio María Jáuregui, Inspector
de la de Oriente con jurisdicción sobre la de Coahuila y Tamaulipas, re-sidió en Monterrey.
La$ Colonias estarían al mando directo de un ·capitán, encargado de su
-gobierno interior y de las armas, y bajo las órdenes de subinspectores, comandantes militares y jefes políticos subalternos, que tendrían bajo su mando dos o b·es colonias. En Coahuila, en cumpfüni.ento de estas disposiciones,
fue subinspector el Teniente Coronel Juan Manuel Maldonado.
Asignábanse en el Reglamento, dotaciones de 100 a 150 hombres, que
podrían aumentarse con los vecinos que voluntariamente se sujetasen a1
Reglamento: serían infantes y jinetes voluntarios, enganchados por seis años,
quienes después de cumplir su contrato, recibirían recompensas en tietras
de labor, de las que en una extensión de ocho sitios de ganado mayor. se
adjudicaban a cada colonia.
Por el mismo Ministro de la Guerra y en la misma fecha, se dispuso el
establecimiento de siete colonias en la Frontera de Oriente; tres en Tamau608

lipas: Ca.margo, Guerrero y Monterrey (población frente a Laredo); y cuatro en Coahuila: El Pan, Río Grande, Monclova Viejo y San Vicente. Las
de Coahuila, salvo la de El Pan, quedarían en los mismos lugares de los
antiguos presidios, cuya situación indicamos al principio. La Colonia El
Pan debería situarse en la localidad de ese nombre, que hoy se llama Villa
de Hidalgo, casi en los actuales límites de Coahuila y Nuevo León.
Pero la realidad no correspondió a las buenas intenciones del Gobierno
del señor Herrera, pues las difíciles condiciones del Erario Federal, la Guerra
de Yucatán, la Insurrección de Sierra Gorda, lo mismo que las dificultades
en 1os arreglos con los Gobiernos de los Estados, retardaron el establecimiento
y debida organización de esas Colonias Militares. Para el mes de septiembre
de 1848, según comunicación de 22 de ese mes dirigida por el Ministro de
la Guerra, general Arista, al Gobernador del Estado de Coahuila, se había ordenado a los Inspectores de las Colonias se ocupasen del reconocimiento y selección de los sitios a propósito y de los terrenos que deberían
adquirirse para la formación de las Colonias. En octubre del mismo año,
el Gobierno de Coahuila trató de organizar la lucha contra los bárbaros,
con la cooperación de los Ayuntamíentos del Estado y del Gobierno de
Nuevo León, a quien se pidió situara una fuerza en la frontera de Río
Grande, en donde más tarde se estableceda una Colonia Milit&amp;I. En comunieación que el de Coahuila dirigió al Gobierno de Nuevo León, con
fecha 7 de noviembre, aquél expuso el plan general de la campaña, en que
no se contaba todavía con los contingentes de las Colonias Militares. Y
en copia de comunicación del Ministro de la Guerra al de Relaciones puede leerse: "Digno es de una administración que como la presente comprende
sus deberes y la índole del sistema federal, el dirigir sus cuidados y atenciones a los Estados fronterizos, que son los que más horriblemente han sufrido
las triples calamidades de una prolongada lucha intestina, de la guerra extranjera y del barbarismo de los salvajes. Agitada la República por largós
años de discordias civiles, los Gobiernos que fueron causas o efectos de ellas,
ocupados solamente en los medios de su conservación, nunca o casi nunca
dirigían su vista más allá del peligro que les amenazaba de cerca. Así se
iban relajando los vínculos de unión de aquellas provincias con el centro,
y así ha llegado a temerse en estos últimos meses la erección de una República a que pertenecerían los Estados de que se trata (La República Río
Grande) . Afortunadamente y sea dicho en homenaje de justicia, la idea de
anexión a los Estados Unidos y la de independencia, no ha encontrado apoyo
en los leales fronterizos; y aunque estos datos están muy al alcance de V. E.
he creído conveniente hacer uso de ellos para fundar la necesidad, la conveniencia y la justicia que reclaman del Gobierno Federal medidas prontas
en favor de aquelJos habitantes. Varias notas de este Ministerio se encuen-

609
H39

�tran en el del Digno cargo de V. E. sobre este particular, y no dudo que
ellas obtendrán muy pronto los resultados que tienen por objeto. Entre tanto, las colonias militares creadas por la Ley de 20 de julio ( 1848) se hallan
enteramente desarmadas y no pueden por lo mismo, prestar auxilio ninguno
a los Estados fronterizos en Ja presente estación, en que los bárbaros amenazan por todas partes en partidas numerosas. El E. S. Presidente atendiendo
a la perentoria urgencia que hay de poner aquella fuerza en estado de servicio, ha tenido a bien acordar que por el Mirústerio de V. E. se encargue
con la más particular reromendación al E. S. D. Luis de la Rosa, Miriistro
Mexicano en Wáshington, setecientos fusiles y mil ochocientas carabinas, todo
de chispa de las que allí se conocen con el nombre de flint lock, con cuatrocientos tiros cada una y su correspondiente correaje adecuado para cada
arma, provistas así mismo de los baleros necesarios. La venida de este armamento de tan urgente necesidad, que sin él ni se pueden organizar las
colonias de que se trata, ni tampoco oponerse resistencia a las in ursiones
de los bárbaros, que como ya se ha dicho se hacen en la presente estación
muy repetidas veces y con todo el vigor cle que son capaces aquellas tribus.
Por esto espera el E. S. Presidente que V. E. hará al Sr. Rosa la recomendación que merece tao gra e asunto. Dios y Libertad. México, noviembre
18 de 1848. Arista." Y en subsecuentes comunicaciones del propio general Ari ta, así como en el informe al Congreso del Estado, del Gobernador de Coahuila,
presentado en febrero de 1849. puede verse que el establecimiento de esas
colonias militares, tan urgentemente reelamado por la luchíl encarnizada de
los bárbaros, no se había logrado.
Para noviembre de 1849, el Comandante General del Estado de Coahuila
informó al Ministro de Guerra y Marina sobre el estado que guardaban
todos los ramos encomendados a su cuidado. Al referirse a la guerra contra los bárbaros, ese documento dice: "El Gobierno Supremo convencido
de la importancia de contener en lo posible los avances de las tribus bárbaras que hostilizan los Estados linútrofes, y penetrado de que la justicia
reclamaba imperiosamente impartiese su protección a sus habitantes para
librarlos de las crueldades de los salvajes y proporcionarles alguna seguridad
en su vida e intereses que continuamente se ven amagados, decretó el establecimiento de Colonias Militares; pero como hasta ahora, quizá por falta
de recursos, no se han organizado y establecido en los puntos y de la manera
que previene el Decreto de su creación al menos en este Estado, aún no se
disf rutao los bienes que tan acertada medida debe producir si se llevase a
efecto ... " Y más adelante en el mismo documento, agrega: " ... Si a pesar
de sus esfuerzos (del Gobierno Federal) no ha logrado proporcionarles la
seguridad necesaria, es debido únicamente al deplorable estado que guarda
hoy la Nación, por causas que a nadie se ocultan ... "

610

Y es_ta situación continuaba a fines de 1849, según puede desprenderse del
contemdo de un Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones
d~ los bárbaros, presentado al Congreso General el 18 de septiembre de dicho
an~, Y apro~ado por la Junta de Representantes creada por la Ley de 24 de
abril del nusmo 1849, con fecha 8 de diciembre. Tal dictamen se refiere
al ~lan de Defensa. propuesto por los Gobernadores de lo.s Estados de Sonora.,
Chihuahua, Coahuila.., Nuevo León y Tamaulipas, y por los Comandantes
?enerales de dichos Estados. Del mismo se desprende que las Colonias Militares creadas
. por la Ley de 19 de julio del año anterior se desenvolvían
muy precanamente y que muchas no se habían establecido en los lugares
que se les había asignado.
)

II
H~ce algún tiempo se consideraba que la fecha asignada a la fundación
d~ P1ed~s Negras por el historiador don Esteban L. Portillo en su Catecismo Histónco Geográfico y en su Anuario, era la verdadera, y naturalmente, se esperaba la coru:nemoración de su centenario en el año de 1949.
Pero ya cerca de este acontecimiento, me di a la búsqueda de los documentos que pudieran_ confirmar ese dato. Encontré señalado el año de 1849
como el de . la mencmnada fundación, en los citados libros de Portillo y en
el Prontuario de Cosme Garza García, en un "entre-par'ntes·
· · eI
e
1s" , a¡ citar
dec¡eto que_ elevó a. , la Villa en Ciudad Porfirio Di'az. Soli Che
·•.{ por vanos
·
conductos, mformac1on a las autoridades de Piedras egras, especia
· lenente
procurandq. obtener
el
acta
de
la
fundación
o
documento
fehaciente
sob re
.
ese acontecmuento. Incluso llegué a creer que se mantenían reservados estos documentos, para aprovecharlos en forma exclusiva los organizadores de las f · _
,
• . •
1es
tas o a 1gu~ penod1sta interesado en la exclusiva. Dirigí. mis investigaciones por
otr~ cammo~ y en e1Jas me auxiliaron con muy buena voluntad algunos
vecm~s de Piedras egras; pero fracasé también. El distinguido histo.riador
coahmlense don Vito AleSfilo Robles, en sus Gajos de Historia, del 24 de
marto, trat? esta cuestión y después de referirse a carta del periodista Cosme J. Habitud y transcribir la parte correspondiente del Anuario de Portillo
muy justificadamente dijo: 'Portillo no expresa de dónde tomó los dato~
que se transcriben" y agrega: "Busqué en el Archivo Histórico y de Cancelado~ en la Secretaria de la Defensa Nacional y hasta la fecha no he podido
confirmar el dato que apunta Portillo .. . "

En todo de acuerdo con el señor Alessio Robles me sorprendió la
•
·, d 1
• •
,
aseve
rac1on e penodISta señor Habitud, de que " .. .en el Archivo de la Iglesia

611

�de Allende existen otros documentos que demuestran que fue el 26 de marzo
( de 1849) cuando se fundó la hoy progresista ciudad de Piedras Negi-as ... "
Me sorprendió, repito, porque no pude comprender cómo habían llegado
a la iglesia de Allende tan preciosos documentos. Sin embargo, también
pensé que el señor Habitud debería exhibir copia de dichos documentos.
Mis sucesivos fracasos en la búsqueda de los documentos, incitaron mayormente mi ambición, y al fin, gracias a la valiosísima ayuda del señor Armando
J. Guerra, encargado del Archivo Histórico del Estado de Coahuila, me fue
posible dilucidar este interesante punto, con documentos que me parecen
concluyentes y que existen en el mencionado archivo, entonces al cuidado
del diligente y acucioso señor Guerr~
Ya anteriormente he citado documentos que demuestran que las colonias
militares se desenvolvían muy precariamente, y que para fines de 1849, algunas de ellas no se habían establecido. En Coahuila se hallaban la de Río
Grande y la de Monclova Viejo, al mando del Subinspector Juan Manuel
Maldonado. Pero la Colonia Militar a que se refiere la información de
Portillo no aparece en los documentos del año de 1849. Cítase ya, y esto
es comprensible, el punto y vado del Paso del Aguila, como Jugar en que
se hacía el contrabando, desde el año de 1848, 11 de agosto, cuando acababa
de expedirse el Decreto que creó las Colonias Militares, por Jesús María de
!barra, Administrador de Alcabalas del Estado de Coahuila. Igualmente
menciónase Piedras Negras en una solicitud para obtener la concesi6n de
establecer una empresa de chalanes para efectuar el paso de los viajeros
del "vado de Piedras Negi-as al de Paso del Aguila"; acompaña a esta solicitud un certificado de las autoridades de San Femando de Rosas, en que
manifiestan no haberse hecho concesión alguna en el punto citado, comprendido en los terrenos baldíos del Municipio referido. Este último documento corresponde al mes de marzo de 1850 y por él se puede suponer
que Piedras Negras no se había fun~ado para el mes de marzo de 1850.
Por lo contrario, se hallaban, en el Archivo Histórico de Coahuila, documentos que claramente dicen que la Colonia Militar de Piedras Negi-as se
estableció en ese punto en el mes de agosto de 1850, pues con fecha 2 del
citado mes, el Subinspector Juan Manuel Maldonado comunicó al Presidente
Municipal de San Fernando de Rosas, que cinco días después de esa fecha,
comenzaría a medir los ocho sitios de ganado mayor, que de acuerdo con
la Ley de 20 de julio de 1848, correspondían a cada colonia militar. Además
se halla también comunicación del Inspector General, de 13 del mismo agosto, en que se comunica la autorización presidencial para establecer en Piedras Negras la Colonia Militar de Guerrero. (Que no debe confundirse con
la actual Villa de Guerrero). Por otros documentos se sabe que Piedras Negras, antes de la fecha que acabo de citar, fue punto de un resguardo de

612

soldados destacados por el J efe de la Colonia Militar de Río Grande (actual
Guerrero), y que estuvieron al mando, los del destacamento de Piedras Negras, del capitán Leal, quien fue substituido más tarde y antes de su establecimiento en el mes de agosto, por el capitán Andrade.
Sin embargo de que esos documentos demuestran que la Colonia militar
de Piedras egras se estableció el mes de agosto -el día 7, probablemente-- de 1850, y pensando en que pudiese haber habido otro establecimiento antes de esa fecha, se prolongó nuestra investigación, con un halagüeño resultado.
pues encontramos documentos que pueden constituir la demostración, primero, de que Piedras Negras no se fundó el año de 1849, como se había
creído; segundo, que la fundación de que se trata se llevó a efecto el año
de 1850, al 15 de junio, como después se verá; y, tercero, que no fue militar la colonia, sino civil, y finalmente, cuarto, que se pretendió darle el
nombre de Villa de Herrera, en honor del Presidente de la República, don
José Joaquín de Herrera.
Sobre el primero de los puntos citados, ya hemos señalado documentos
que prueban esa aseveración; es decir, que Piedras Negras no se fundó en

1849.
La demostración documental del segundo, será la prueba del tercero y
cuarto. Y al efecto, transcribo acta levantada en el punto de Piedras Negras, de las diligencias efectuadas por el Subinspector Juan Manuel Maldonado, para dar establecimiento y organización a Uíl gTUpo de ciudadanos,
que así se lo pidieron, en la visita que dicho militar efectuó a ese paraje
el 15 del citado mes de junio. De estos hechos dio cuenta el referido Juan
Manuel Maldonado, al Inspector General, don Antonio María Jáuregui, en
comunicación de 22 del mismo mes, remitiéndole copia del acta referida.
Este importantísimo documento dice: "En el paso de Piedras Negi-as por
la derecha del Río Bravo en el Estado de Coahuila, a los 15 días del mes
de junio de 1850. Yo, C. Andrés García Secretario nombrado interinamente
para desempeñar en este acto, doy fé: Que hallándose con asuntos del
servicio en la nueva población establecida en este punto, el señor coronel
don Juan Manuel Maldonado, Subinspector de las Colonias Militares de
Oriente y Jefe Político Subalterno de ellas, se le presentaron todos los ciudadanos que constan en la adjunta lista presididos por Andrés Zapata, Gaspar Salazar y Antonio Ramírez y manifestaron a su Señoría lo siguiente:
'Que habiendo formado en el pru1to arriba dicho, frente al nuevo establecimeinto del Fuerte Duncan, Texas, una nueva población, construyendo casas
y abriendo sus labores sobre la margen expresada del Bravo, bajo la protección del Sr. Político de Departamento, Don José María de la Garza, ocurrieron por su conducto al Supremo Gobierno del Estado, pidiendo s.e les
concediera establecer una nueva población con el título de nueva Villa de
613

�Herrera, sujetándose a las obligaciones y cargos comejiles correspondientes.
Que de la misma manera pidieron nombrara de entre ellos mismos un alcalde, que conociera de sus demandas en juicios civiles y criminales, sujeto
a la jurisdicción que les designara y que les sitv:iera de conducto en sus relaciones con el Estado, mediante a que siendo este un punto comercial
expuesto a muchos desórdenes por la concurrencia de naeionales y extranjeros, exigía que hubiera en él una autoridad que hiciera de todos respetar
las Leyes de México y arreglara un orden que no existía aquí, pero que habiendo quedado sin efecto sus solicitudes, progresó más el desorden con
haber cesado en sus funciones la Jefatura Política y retirándoseles la protección que les daba el resguardo de la Aduana fronteriza de Río Grande,
encontrándose así en peor estado; pues no dependiendo de ninguna iurisdición es sobre manera muy difícil y comprometida la situación que actualmente guardan. Que por tales motivos y entretanto el Supremo Gobierno
resuelve sus pretensiones suplicaban al señor Sub-Inspector se sirviera acordarles su protección, ofreciéndole sujetarse a sus órdenes bajo la.s reglas interinas que tuviera a bien él darles.' En consecuencia el referido señor SubInspector les manifestó que desde luego se haría cacgo de la nueva Villa
de Herrera, reconociéndola como una de las nuevas colonias que están a
su cargo, dando cuenta al Supremo Gobierno de esta providencia, hija de
las circunstancias, y de lo demás que ocurriera en ella. A continuación dispuso
Su eñoría que a pluralidad de votos nombraran alcalde que se entendiera con
sus asuntos gubernativos y judiciales y un síndico personero que le ayudase
en la economía interior de la precitada Villa, según las instrucciones que
les daría; quedando nombrados para estos encargos Don Luciano de la Cerda
y Don Antonio Arredondo. Y habiendo aprovechado este nombramiento, manifestó de nuevo a los habitantes de _la nueva Villa de Herrera que entretanto se resolvía11 sus pretensiones, una fuerza militar cuidaría del punto
en que se hallan y que el Sr. Inspector General Don Antonio María Jáuregui a quien daría cuenta con esta act_a, determinaría lo que creyera más
de justicia, firmando para debida constancia con dicho señor los tres individuos que lo supieron y representaron este pueblo por ante mí el infrascrito secretario, de que doy fé. Dionisia Meade.-Hilario Vara.- José María
Rodríguez y Valdés.- Juan Manuel Maldonado.-Andrés García, Secretario . . _,,
Con el Acta anterior, se remitió al Inspector General de las Colonias de
Oriente don Antonio María Jáuregui, Hsta de los ciudadanos que pretendían
formar la nueva Villa de Herrera, y cuya fundación se había hecho e1 15
de junio citado, al nombrarse las primeras autoridades. Estos fueron, realmente, los fundadores de la Villa de Piedras Negras, que así llegó a llamarse
más tar&lt;le por el sitio en que se situó, después de habérs.ele denominado
614

"Colorúa Militar de Guerrero en Piedras Negras". La importante lista es la
siguiente: Andrés Zapata, Hilario Vara, Gaspar Salazar, Matías Sala:za.r, E.
Smothrurik, Jesús Ramón, José María Rodríguez lo., Antonio Ramírez, José
María Rodríguez 2o., José María Flores, Pedro Herrera, Eduardo More, Pedro
Faunes Juan Bautista de Upa!, David Faunes, Nazario González, Dionisia
González Timoteo González, Marcelino López, Manuel Amador, Manuel
(a} eJ Herrero, Antonio Arredondo, Francisco Martínez lo., Juan Jiménez,
Francisco Jiménez, José González, Victoriano Fuentes, Manuel Fuentes, Pablo Fuentes, Juan Flores, Lorenzo Patiño, Juan Barrera, Juan Valdés. Treinta
y cuatro nombres distinguidos, dignos de memoria en los anales de la ciudad
de Piedras Negras.
Estos vecinos se establecieron en el paso de Piedras Negras, en los primeros
dfas de abril de 1850 con autorización del Jefe Político don José Ma. de
la Garza quien con fecha 10 de dicho mes y año, comunicó al Subinspector
Maldonado d~ la Colonia de Río Grande, haberse hecho al Supremo Gobierno del Estado, por su conducto, la solicitud de cincuenta y seis vecinos
para fundar la Villa de Herrera. Por el acta que he transcrito, se ha visto
cuál fue el resultado de esa soHcitud.
Después de esta fundación, el 7 de agosto del mismo 1850, con la autorización de la Comandancia General de las Colonias Militares de Oriente,
se estableció una colonia militar en Piedras Negras; esta Colonia llevó el
nombre de Colonia de Guerrero. En tal fecha se midieron -como ya lo
clijimolr-- los ocho stios de ganado mayor que de acuerdo eon la Ley les
correspondían, y ya para el 14 de septiembre, el coronel Maldonado comunicaba al Inspector General, haberse hecho las primeras construcciones, y en
7 de novíembre del propio 1850, se levantó plano del terreno correspondiente
a la Colonia de Guerrero en Piedras Negras, asi como de la de Río Grande,
cercana a la Villa de Guerrero.
Estos fueron los principios de la hoy pro~i.sta ciudad de Piedras Negras,
nacida el 15 de junio de 1850.

BruuOGR.A.FÍA

Manuscritos: Archivo General del Estado de Coahuila.
Reglamento de Las Colonias Militares. 1848.
Estados Generales de fuerza de las Colonias Militares, correspondientes al año
1850. Paquete de 1850. Legajo "Colonias Militares".
Pequeña Memoria por la que se informa a! Exmo. Sr. Ministro de Guerra y
Marina del estado que guardan todas las ramas que comprende esta Coman-

615

�dancia General conforme a lo prevenido en Circular No. 58 de fecha 18 del
último septiembre. lo. de noviembre de 1849.
Comunicación del Alcalde de Rosas, Anastasio Santos, al Gobierno de Coahuila.
3 de agosto de 1850.
Comunicación del Secretario de Guerra y Marina al Inspector General de las
Colonias Militares de Oriente. 13 de agosto de 1850.
Comunicación del Subinspector de las Colonias de Oriente, Juan Manuel Maldonado, al Gral. Inspector D. Antonio Ma. de Jáuregui. 9 de septiembre de
1850.
Dictamen sobre el Plan de Defensa contra las invasiones de los bárbaros, al Congreso General. 18 de sep. 1849.
Solicitud de Felipe de la Garza para el establecimiento de chalanes Y canoas en
el vado de Piedras Negras. 8 de marzo de 1850.
Certificación de Miguel Flores, Juez Unico Local de la Villa de San Fernando
de Rosas, Coahuila, de que Felipe de la Garza es vecino de esa Vüla y que
los vados de Piedras Negras, hasta el Aguila del Río Bravo no están concedidos, por esta banda que solicita, a ninguna persona y están en los linde~!'8
de los terrenos de este Pueblo con los baldíos que pertenecen a la Federac1on
o al Estado. 8 de marzo de 1850.
Comunicación del Subinspector Juan Manuel Maldonado. No. 95 de 13 de abril
de 1850 al Inspector de las Colonias de Oriente, transcribiendo la de Jefe
Político 'del Departamento, sobre la solicitud de 56 ciudadanos de Coahuila,
para fundar la Villa de San José Joaquín de Herrera, frente al Fuerte Duncan.
Acta levantada el 15 de junio de 1850, en que se nombran Alcalde Y Síndico
de la Villa de He~.
Comunicación del Gobernador del Estado, 12 de julio de 1850, sobre el trámite
dado a la solicitud para la fundación de la Villa de Herrera.
E:q&gt;ediente relativo al establecimiento de la Colonia Militar de Guerrero en Piedras
Negras. Legajo No. 1603, Año de 1850.
Oficio No. 286 de 16 de agosto de 1850, comunicando haber dado posesión de
la Colonia Militar de Guerrero al Capitán José Ma. Andrade, el 14 de agosto
de ese año.
Testimonio del Expediente de medidas y posesión de la Colonia Militar de Guerrero. Legajo No. 1669, Año de 1851.

GARZA GARCÍA, CosM&amp;:

Prontuario de Leyes y Decretos del Estado de Coahuila de Zaragoza.

1902_

L.uoRA, NmoLÁs ox:
Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados en la frontera de
la América septentrional perteneciente al Rey de España.
Jlemoria presentada al Congreso General por el Presidente Gral. José Joaquín
de Herrera. 1851.
Memoria presentada al Congreso General por el Presidente, Gral. Marian&lt;&gt;
Arista. 1852.
PoaTn.Lo, ESTEBAN L.:
Anuario Coahuilense, 1886.
Catecismo Histórico-Geográfico. 1895.
RAuos ARlZPE, MicuEL:
Memoria sobre el Estado de las Provincias Internas de Oriente presentada a
las Cortes de Cádiz.

Impresos:

ALESSIO ROBLES, VITO:

Coahuila y Texas en la Epoca Colonial.
Coahuila y Texas, desde la Consumaci6n de la Independencia hasta el Tratado
de Paz de Guadalupe Hidalgo.
Gajos de Historia: 24 de marzo de 1949; 5 de mayo de 1949 Y 19 de mayo
de 1949. El Porvenir. Monterrey.
fu1s0LA, VICENTE:

Memorias para la Historia de la Guerra de Tejas.

616

617

�LA REVOLUCIÓN DE 1810 E

DURA GO

Lrc. JosÉ

IGNACIO GAL.LEGOS

C.

Universidad de Durango

Poco, MUY POCO es lo que se sabe sobre la participación que Durango tuvo
en la revolución de independencia de 1810.
Con los datos que ahora se conocen se puede afirmar que aunque Durango
no fue campo de combate, sí había un ambiente favorable, el que se manifestó tan pronto como se tuvieron noticias del Grito de Dolores.
El primero de octubre, es decir quince días después de que se iniciara el
movimiento, apareció en la puerta mayor de la catedral de Durango una
proclama invitando a la rebeliónJ la que fue contestada inmediatamente por
el Ayuntamiento de la ciudad el tres del propio mes.
Dándose cuenta el gobernador Pinilla Pérez de que la opinión popular era
desfavorable para la causa que representaba, procuró obrar con desmedida
energía en contra de los simpatizadores del movimiento de independencia.
Fue más lejos, como hubiera personas que manifestaran su simpatía por la
causa insurgente, los mandaba aprehender, les :instruía proceso por los delitos de infidencia e insurrección, poniéndolos presos en la cárcel de San
Francisco donde permanecían incomunicados y con grillos en los pies.
Al decir del propio goberandor Finilla fueron muchos los procesos que
se instruyeron en Durango en contra de los simpatizadores de la independencia, tantos que muchas veces facultaba a personas ajenas como jueces
por no poder hacerlo él.
A la ciudad de Durango la puso en estado de defensa. Ordenó que de
día y de noche fuera custodiada por patrullas y rondas. Por las noches había un servicio de vigilancia por la calle de San Francisco a cargo de "sereneros", o serenos. Este servicio se amplió a otras calles.
Según carta del propio Finilla del 17 de noviembre de 1810, en su afán
de poner en estado de defensa la Provincia a su cargo, llevó suficiente tropa
618

hasta la frontera con Zacatecas para impedir que los rebeldes que ya dominaban la capital del hoy Estado, se pasasen a Durango.
Por otra parte, el Comandante General de las Provincias Internas que
residía en Chihuahua, don Nemesio Salcedo, mandó levantar tropas para 1a
defensa del reino y para impedir que los campesinos fueran a servir a los
rebeldes, les mejoró los sueldos, pues conforme al Reglamento de Milicias
Provinciales de 1a ueva Vizcaya del primero de marzo de mil setecientos
ochenta y dos, los sueldos eran bajos, pero ahora los sueldos mejoraron. Así
al capitán le pagaban cien pesos al mes· cincuenta al primer teniente; cuarenta y uno, al primer alférez¡ igual cantidad al capellán; veintidós al sargento; doce al tambor; veintiuno al cabo; veinte al carabinero y dieciocho
al soldado.
Todavía los sueldos e mejoraron cuando las tropas salieran de la línea
divisoria de la provincia de la Nueva Vizcaya y fueran hasta la provincia
de la ueva Galicia. A los soldados se les daba además de su sueldo, cinco
reales diarios; cinco y medio a cada granadero; seis reales al cabo segundo;
siete al cabo prirttero; ocho al sargento segundo, y nueve al sargento primero.
Esto era en la tropa de infantería.
En lo Dragones, el aumento era de un peso diario al soldado; nueve reales al granadero; diez al cabo y once al sargento. Fue orden que diera el
comandante de Jas Provincias Internas dC&gt;n Nemesio Salcedo.
El propio gobernador Pinilla Pérez, hizo circular con profusión por toda
la Provincia a su cargo el bando promulgado por el Virrey Venegas concediendo el indulto a todos los levantados en armas, que es de once de
febrero de mil ochocientos once.
Pero lo que más alarmó a Finilla Pérez, que era un realista furibundo,
fue el levantamiento de los indios de San Andrés del Teul en favor de la
independencia. Este pueblo que pertenece a Zacatecas, se encuentra al sur
y próximo a los limites del Estado de Durango muy próximo a El Mezquital.
De acuerdo con el comandante de las Provincias Internas, Pinilla ordenó
la formación de compañías de soldados en lo que es hoy el Estado de Durango. Así se formaron Compañías en El Oro, lndé, San Bernardo, Huazamota, Las Poanas, Santiago Papasquiaro, Tepehuanes, Cacaria Canatlán,
La Punta Gavilanes Guarisamey, San Dimas y Tayoltita. Lo que se quería
era que hubiera un fuerte núcleo de soldados listos para repeler una sublevación si la hubiera en la provincia de la Nueva Vizcaya.
El punto que se tuvo cuidado de defender por su proximidad a San Andrés del Teul, fue el Mezquital, a donde se mandó suficiente tropa a las
órdenes del capitán don Pedro María de Allande, que fue nombrado comandante de todas las fuerzas en el Estado.

619

�el juzagador, debido al gran número de procesos que se seguían por el delito de infidencia.
No obstante el cuidado que hubo en poner a la provincia de la Nueva
Vizcaya en estado de defensa y que no hubiera levantamiento militar alguno,
fue imposible evitarlo, pues el primero ocurrió al sur del Estado.
Debo decir que ninguno de los levantamientós armados que hubo en el
hoy Estado de Du~go, fueron de importancia; ninguno puso en peligro
la estabilidad del gobierno colonial, pero se ve en ellos la inquietud y el
deseo que había de un cambio de régimen.

El señor Benítez no pudo o no quiso seguir avocándose al conocimiento
del proceso, por lo que se excusó. Otras personas nombradas también declinaron, finalmente fue el señor Juan Manuel Pescador quien dictó sentencia.
Como fiscal en esta causa actuó el licenciado José de la Bárcena, fundador
de la vieja familia de la Bárce,na por tantos años conocida en esta ciudad
y hoy ya desaparecida.

La primera sublevación que hubo en Durango a favor de la independencia, fue el sur del Estado, que colinda con el hoy Estado de Nayarit.
Aquí hubo el movimiento armado que dirigiera el P. José María Mercado
pues este caudillo deseando que se extendiera al Estado de Durango, comisionó a Fr. Mariano Orozco, de la Orden de Menores&gt; que radicaba en
el pueblo de Jesús María, para que la extendiera por la región y era natural
que éste pusiera sus ojos en los indígenas que radicaban en Huazamota, pueblo que pertenece a Durango, pero muy próximo a Nayarit, donde radicaba
Manuel de la Cruz Pastrana, que ostentaba el cargo de general de los
indios tepehuanes.

Los reos pidieron se les aplicara en su favor el indulto publicado por las
cortes de España, pero se les negó.

EJ P. Orozco extendió a favor de Pastrana un nombramiento que se encuentra en su proceso y que dice así: "En virtud df? las facultades que me
tiene concedidas el P. José María Mercado de nombrar jueces y gobernadores, según me parezca que convenga al servicio de Dios Nuestro Señor,
del Rey y de la Patria, y depositar en éstos las facultades que conducen a
dicho fin, nombro por gobernador al mismo que lo es don Manuel de la
Cruz Pastrana y lo instituyo general de las armas, de los pueblos de Huazamota, San Lucas, San Anto.ni.o de Padua, San Pedro Jícara y de San Buenaaventura, y que éstos deben obedecerlo siempre que les mande cosas que
sean para defender nuestra justísima causa y que éste sólo obedezca al teniente comisionado de San Juan y a los demás superiores de éste. Dado en
el Cuartel de las Armas Americanas de Jesús María, a 23 de enero de 1811.''
Tan pronto como la Comandancia de las Provincias Internas, que estaba
en Chihuahua a cargo de don Nemesio Salcedo, tuvo noticias de esta sublevación, comisionó al capitán don Pedro María de Allande para que la combatiera.

El cuatro de agosto de mil ochocientos doce se dietó sentencia imponiéndole a Pastrana la pena de diez años de prisión y a los otros la pena variaba
de tres a seis años. Como los reos no se conformaran con el fallo interpusieron
en su contra el recurso de apelación, pasando el proceso a Guadalajara,
que confirmó la pena el siete de noviembre de mil ochocientos catorce.

Otro proceso seguido por insurrección en esta ciudad de Durango fue
contra Juan Antonio Alcalde, Miguel de Larriva y Ventura Saracbo, que
radicaban en la regrón de las Poanas. Dio principio el tres de diciembre de
mil ochocientos diez.
Hay en este proceso declaraciones de testigos que dan a conocer el ambiente tan favorable que había en favor de la independencia, así. como la
simpatía de que gozaba Hidalgo en el pueblo.
Los acusados eran españoles y los testigos de cargo igualmente. Uno
de ellos, Juan Pedro de Iturralde, vecino de la hacienda de San Esteban,
así como Andrés Velázquez y Domingo Antonio González, también vecinos
de la región de las Poanas, al igual que el testigo José Luis Rivas.

Allande llegó a Huazamota e inició la correspondiente averiguación, apareciendo como jefe del movimiento el indio Pastrana y como sus cómplices
Felipe Jerónimo Retana, José Miguel Mendieta y Prudencio Acevedo, los
que fueron sujetos a proceso, traídos a la ciudad de Durango, siendo internados en la cárcel de San Francisco co.n grillos en los pies.

Este en su declaración djjo haber oído en alguna ocasión a Saracho decir
que estando Hidalgo diciendo QlÍSa había oído una voz que le decía que
defendiera el reino, si no se perdía, pues los españoles lo tenían vendido a
los franceses.
El testigo Juan Pedro de Iturralde afirmó que había oído decir al Alcalde
que "España le quería entregar el reino a los franceses y que el cura Hidalgo
era un santo, que estaba borlado en tres facultades y que sólo una borla le
faltaba para ser lo mismo que San Juan Neponuceno..." (textual)
El testigo Andrés Velázqu~ dijo que el Alcalde había expresado alguna
vez ser simpatizador de la causa de Hidalgo.
Bastante tiempo estuvieron los acusados presos y con grillos en los pies,
en la cárcel de San Francisco, tanto que sus familiares se dirigieron por escrito al Gobernador pidiéndole su libertad.

Fue su defensor el señor Joaquín Reyes y su juez el señor Joaquín Benítez
debidamente autorizado por el Gobernador-Intendente, por no poder ser él

621

620

�De este proceso conoció como juez el jefe de Policía que era don Manuel
Fernando Zambrano, hermano del capitán don José del mismo apellido, pues
el gobernador tampoco pudo atender este proceso por estar atendiendo otros
muchos por el mismo delito.
Este proceso no tiene sentencia; probablemente se e&gt;..-travió.
En Pueblo Nuevo, de la jurisdicción de Durango, hubo otro levantamiento
en favor, de la independencia. Los indígenas se sublevaron y para escapar
de la furia realista se fueron a la sierra llevándose preso al párroco de dicho
lugar, don Telésforo Alvarado, quien después de muchos trabajos pudo escaparse, cayendo en manos de los realistas que lo consideraron inmiscuido
en el movimiento insurgente; fue la víctima. Lo trajeron a Durango internándolo en la cárcel de an Francisco, con grillos en los pies y se le instruyó el correspondiente proceso.
Fue el propio P. Alvarado quien tomó su defensa· en su proceso aparecen escritos formulados por él mismo, en los que hacia resaltar su inocencia.
El veinticinco de septiembre de mil ochocientos doce se dictó sentencia
definitiva poniéndolo en libertad.
Todavía conocemos otro proceso por insurrección contra José Hennenegildo Casas pero de este no tenemos mayores datos.
Era tal el celo de las autoridades virreinales por evitar la propagación
de la rebelión iniciada en Dolores, que el Comandante de las Provincias
Internas, don emesio Salcedo, tuvo noticias de que la Nueva Vizcaya se
aproximaba un individuo de nombre Luis Bringier, de nacionalidad francesa, quien al parecer era un espía, pues traía noticias de curiosidad y formaba mapas. A la ciudad de Durango llegó la orden para aprehenderlo y
que se remitiera pre:io a Chihuahua pero sin quitarle los papeles, que seguramente serían el cuerpo del delito.

LA

CAUSAS DE LA CONTROVERSIA ENTRE AUSTIN
Y ROBERTSON
MALcoLM D. McLEAN
Subdccano de Artes y Ciencias
Texas Christian University
Fort Worth,- Texas

DJScuRso PRONUNClAJ)O ante la Reunión Anual de la Asociación de Historia
del Estad? de Te:xas, en el Hotel Driskill, Austin, Texas, en la mañana del
viernes 17 de marzo de 1967. Con algunos datos que han salido a luz (o
vuelto a las tinieblas) después de esa fecha.

Lives of great men oft remind us,
as their gages o'er we turn,
that we sanetimes leave behind us,
letters that be ought to burn.1
A manera de introducción yo debo hacer una pausa aquí para agradecer
la diligencia del doctor Eugene C. Barker, insigne profesor de historia de la
Universidad de Texas, quien localizó y publicó la mayor parte de los
documentos citados en este estudio. Su capítulo intitulado "La Controversia
sobre la Colonia de Robertson" en su libro, The Life of Stephen F. Austín,
fue la inspiración para esta investigación especialmente su conclusión que

Robertson's statements teem with error and mis representation Austin's
explanation on the other hand, is consistent with all the known fact. 2
1 "A veces, al leer la biografía de un hombre ilustre, nos damos cuenta de que
éste ha dejado entre sus -papeles ciertos documentos que mejor hubiera quemado."

An6nimo.

• "Las declaraciones de Robertson abundan en errores y falsificaciones. La ex.
plicaci6n de Austin, en cambio, está de acuerdo con todos los datos conocidos."
Euo:&amp;NE C. BARKER, The Life of Stephen F. Austin, Founder o/ Texas: A Chapte1

622

623

�Por consiguiente quiero expresar mi agradecimiento al doctor J. Milton
Nance, Presidente del comité que arregló este programa, por haberme invitado a presentar algunos datos adicionales que hasta ahora han permanecido desconocidos para el público.
La primera carta que yo quiero citar dice así: "I am of opinion that the
upper colony will totally ruin me ... cursed be the hour I ever thought of
applyi.ng for that upper colony." Firmada: "S. F. Austin." 3
La Colonia de Arriba estaba situada en Texas sobre el Río Brazos y al
norte del camino que conducía de la Villa de Béxar (hoy San Antonio,
Texas) a Nacogdoches. Se llamaba "de Arriba" porque estaba río arriba
de la Colonia de Esteban F. Austin, pues el mencionado camino formaba
la línea que separaba las dos colonias. Se extendía unas 100 millas de suroeste a nordeste, a lo largo de dicho camino, y más de 200 millas río arriba
hacia el noroeste, ocupando las dos riberas del fertilísímo Río Brazos, o, mirando un mapa de ]a época actual, podríamos decir que la Colonia de
Arriba comenzaba a unas pocas millas al norte de Austin, Texas, y se extendía hacia el norte, llegando a un punto al oeste de Fort Worlh, e incluía Thorp Spring, el pueblecito donde más tarde naciera la Universidad
Cristiana. de Texas (Texas Christian University). Incluía, total o parcialmente, 30 condados de Texas: a saber:
Bastrop
Bell
Bosque
Brazos
Brown
Burleson
Bumet
Callaban
Comanche
CoryeJl

Eastland

Erath
Falls
Hamilton
Hill
Hood
Jack
Johnson
Lampasas
Lee

Limestone
McLcnnan

Milam
Mills
Palo Pinto
Parker
Robertson
Somervell
Stephens
Williamson.

-in the Weslward Movement of the Anglo-American People (Nashville, Tennessee:
Cokesbury Press, 1925), p. 330.
• "Yo opino que a mí me va a arruinar totalmente la Colonia de Arriba ... Mal4.ita sea la hora en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba." Carta
&lt;le s. F. Austin a Samuel M. Williams, 31 de mayo de 1833, en Evcm '.E C. BARRER
(editor), The Austin Papers, Tomo II (Washington, D. C.: United States Govemment Printiog Office, 1928), pp. 983-984. (Annual Report of the Americari Historical
Association for the Year 1922. Tn Two Volumes and a Supplemental Volume, Tomo
II: The Awtin Papers. Edited by EuoENn C, BARRER).

624

La Asociación Tejana (Texas Association), la empresa que se propuso
colonizar esta región, presentó varias solicitudes al Gobierno Independiente
de México, entre 1822 y 1824, pidiendo permiso para establecer una colonia,
pero sin éxito. Por fin su apoderado, Robert Leftwich, agotó todos los fondos que la dicha Asociación le había dado, y, cuando nó llegó más dinero,
y el Gobierno Nacional de México adoptó una Constitución que relegaba
a los Estados el poder de conceder contratos de colonización, el Sr. Leftwich, de su propia cuenta, pidió prestado el dinero que necesitaba, y se trasladó de México a Saltillo para ver si podría conseguir un contrato en su
propio nombre.
Una mañana de primavera en el año de 1825 Leftwich y otros solicitantes
de contratos de colonización estaban en la calle frente a la Cámara Legislativa, platicando con el Barón de .Bastrop, el Diputado de Texas que
había redactado un proyecto para una ley de colonización que permitiría el
establecimiento de extranjeros en Texas. Dentro podían oír las voces de
los legisladores que discutían su proyecto.
De repente su conversación fue interrumpida por la llegada de un coneo
de San Felipe, capital de la Colonia de Austin en Texas. El .Barón de
Bastrop abrió una de las cartas para leerla, y al mismo tiempo rompjó el
sello de otra de Esteban F. Austin y se 1a entregó a Leftwich. Éste comenzó
a leerla, pero casi inmediatamente su cara se llenó de asombro. Al terminar
la lectura1 sin decir una palabra, entregó la carta a Frost Thom, y éste la
pasó a H-aden Edwards, cuya cara se Denó de sorpresa al principio, y luego
indignación cuando devolvió la carta a Bastrop. En la carta Austin daba
instrucciones a Bastrop para que éste, aprovechando su autoridad, como
representante de los colonos establecidos en los valles del Brazos y el Colorado,
para evitar la concesión de contratos de colonización a otros empresarios,
formando así un monopolio, siendo Austin el único empresario y Josef Erasroo Seguía como el comisionado para la concesión de tierras. Leftwich,
Thom y Edwards todos demandaron una explicación de parte del Barón,
pero éste no pudo decir nada. Así. pasó el momento más dramático de la
colonización de Texas!
Sin embargo, este esfuerzo de parte de Austin para apoderarse de toda
la colonización de Texas llegó tarde. Por fin la Ley de Colonización fue
• Carta de (Estevan F. Austin] a Gaspar Flores, después del 6 de diciembre de
BARKER (editor), The Austin Papers, Tomo I (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924), pp. 984-986. ( A11nual Report of the American Historical
Association for the Year 1919. In Two Vclumes. Volume II: Tl1e Austin Papers.
Edited by Eugene C. Barker. Part 1). Ver también 1a declaración de Haden Edwards,
sin fecha, en C. A. GULICK y otros (editores), The Papers of Mirabeau Buonaparte
Lamar (6 tomos: Austin, Texas: A C. Baldwin &amp; Sons, 1921-1927), III, 258-264.

1824, en

625
H40

�aprobada por el Congreso de Coahuila y Texas el 24 de marzo de 1825,
y poco después (el 15 de abril) Leftwich recibió permiso para establecer
800 familias en Texas.
Leftwich regresó triunfante a ashville, Tennessee, después de Wla ausencia de tres años, y vendió su contrato a la Asociación Tejana, bajo la condición de que siempre en adelante tendrían que llamar la región por el
nombre de "Leftwich's Grant», y fue conocida por este nombre entre los
año.s de 1825 y 1827.
En man.o de 1827 la Asociación Tejana nombró a Hosea H. League como
su agente y lo despacharon de Nashville rumbo a Saltillo con una solicitud
en que pedían que el Gobierno del Estado de Coahuila y Texas declarara
eomo nulo el contrato que había hecho con Lef twich, y que reconociera en
su lugar a League como Empresario o Agente de la Asociación Tejana. 6
Los miembros de ésta le habían dado instrucciones a League para que
buscara la ayuda de Austin, y por consiguiente League le mandó los documentos de la Asociación para que pudiera darse cuenta de su contenido
antes de que League y Austin emprendieran juntos su viaje a Saltillo,6 pero
a la última hora resultó que League no pudo hacer el viaje porque la
Asociación Tejana no le adelantó los fondos necesarios para la fecha convenida, de modo que Austin hizo el viaje a Saltillo sin League, prometiendo, sin embargo, "usar toda su influencia para lograr los propósitos de
]a compañía". 7
La Asociación Tejana había pedido que los límites de la colonia se extendieran hacia el oeste hasta el Río Colorado, pero Austin les escribió que:
"The land bordering on the Colorado is all disposed of to other Empresarios
except a small corner which is of not much importance." 8 Seis días más
5 "Memorial of the Texas Association to the Congress of Coahuila and Texas," 7
de marzo de. 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 25-28, Spanisb Archives,
General Land Office, Austin, Texas.
• Carta de H. H. League a Austin, 11 de abril de 1827, en BAR:K.EF. {editor), The
Austin Papers. Tomo 1 (Washington, D. C.: Government Printing Office, 1924),
pp. 1627-1628. ( .d1111ual Report o/ the American Historical Association for the Year
1919. In Two Volumes. Volume Jl: The Austi11 Papers. Edited by Eugene C.
Barker. Part 2).
7 Carta de Rosea H. League a la Jwita Directiva de 1a Asociación Tejana, 21
de mayo de 1827, publicada en el periódico National Banner and Nashville Whig,
Nasbville, Tennessee, 14 de agosto de 1827.
ª "Los terrenos que limitan con el Río Colorado todos han sido concedidos a
otros Empresarios, con excepción de un rinconcito sin mucha importancia." Carta
de Stephen F. Austin a H. H. League, 5 de octubre de 1827, Colección de la Sra.
William C. Harllee, en posesión del Dr. Malcolm D. McLean 2555 Cockrell, Fort
Worth, Texas 76109.

626

tarde Austin pidió ese "rinconcito sin mucha importancia", pero no lo deseaba para la Asociación Tejana: lo de$eaba para sí mismo. 9 Lo consiguió
el 20 de noviembre de 1827, y llegó a ser conocido como la Colonia Pequeña
de Austin (Austin's Little Colony). Abarcaba parte de los Condados de
Bastrop y Travis, e incluía el lugar donde hoy se encuentra la capital del
estado, bautizado con el nombre del hombre que consideraba que era un
"rinconcito sin mucha importancia" _io
El mismo día en que pidió este "1-inconcito sin mucha importancia" para
sí también presentó una solicitud que había redactado de parte de la Asociación Tejana, en la cual pedía una extensión del territorio de ésta hacia
el norte (la tierra de los comanches), y fue concedida el 15 de octubre
de 1827 .11 Al hacer la traducción, sin embargo, Austin firmó la versión
española de su solicitud como "Agente de la Compañía de Nashville" en
vez de la "Asociación Tejana", y el Gobernador, cambiando aún más 1a
terminología, declaró "la Asociación de Nashville" era el sucesor legítimo
de Leftwich, pero entre 1827 y 1831 la región se conocía como "la Colonia de
Nasbvílle".
Por tres años (de 1827 a 1830) League vivió en San Felipe, listo para
servir como Empresario de la Compañía de Nashville, pero ellos no le mandaron colonos. Entonces un día, cuando andaba por la calle con Setb Ingram, hubo un tiroteo en que lngram mató a John G. Holtham.
Aunque no hay nada en la documentación que indique que League fuera
más que un mero espectador, se le acusó de ser cómplice del homicidio, y
él e lngram fueron tratados con la misma severidad: les pusieron • grillos
y los encadenaron a la pared dentro de una prisión que se componía fle
un solo cuarto sin ventanas. El alcalde negó darles su libertad bajo fianza
y demoró la conclusión del caso, alegando que no había traductor disponible.12
En vista de la posibilidad que el pleito podría prolongarse por meses, y
hasta por años, League decidió v~nder, a Esteban F. Austin, propiedades
suficientes para pagar todas sus deudas. Estos terrenos incluyeron su sitio
• Carta de Estevan F. Austin al Gobernador de Coahuila y Texas, 11 de octubre
de 1827, en BARXKR (editor) The Austin Papers, I, 1697-1698.
Jt BA.RKER, The Lífe of Stephen F. Austin, p. 143.
"' "0ontract between the ashville Company and the State o! Coahuila and Texas,"
15 de octubre de 1827, "Translations of Empresario Contracts," pp. 34-35 Spanish
Archives, General Land Office, Austin, Texas.
,s The Texas Gazette, San Felipe de Austin, Texas, 6 de septiembre de 1830;
BARKER, Austin. Papers, II, 496, 547-548; carta de Ira Ingram á Roswell Ingram,
19 de mano de 1833, Ira lngram Papers, The University of Texas Archives, Austin;
BARK.ER, Life of Austin, pp. 219-221.

627

�de tierra cerca del Encampamento de Jennings, sobre el Río Colorado, la
octava parte de un sitio de las ti.erras de la Villa de Matagorda, la cuarta
parte del teneno concedido originalmente a Juan McFarland, su sitio sobre
Clear Creek ( Arroyo Claro) y las propiedades que poseía en la Villa de
San Felipe. La señora de League tuvo que ir a vivir en el Encampamento
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!bid., p. 537.
14 Originalmente este poder
estaba en el Archivo de la Secretaría de Gobierno
del Estado, Saltillo, Legajo 29, Expediente 1293, p. 569, donde yo lo vi en 1940
pero había desaparecido cuando volví para consultarlo de nuevo el 11 de julio de
196 7. Afortunadamente existen varias copias fotostáticas en los Estados Unidos, de modo que será fácil identificarlo y denunciar el robo cuandoquiera que se ofrezca en
venta en los Estados Unidos. Ver el Tratado de cooperaci6n entre los Eslados Unidos
de América y los Estados Unidos Mexicanos que dispone la recuperación y devoluci6n de
bienes arq1uológicos, hist6ricos y culturales robados, que entró en vigor el 24 de mar-

de 1971.
Carta de Sterling C. Robertson a [Ramón Múzqu.izJ, 13 de noviembre de 1830,
acodoches Archi es, Texas $tate Library, Austin.

zo

1

1

Tennessee. 14
Robertson había firmado un contrato, en junio de 1830, con la Asociación Tejana, bajo el cual él se comprometió a traer 200 familias a Texas,15
pero cuando llegó a Nacogdoches ese otoño en la vanguardia de su primer
grupo, foe confrontado con la Ley del 6 de abril de 1830, la cual prohibía
la inmigración de los Estados nidos de orteamérica. Aunque sus familias
fueron detenidas provisionalmente, Robertson consiguió permiso para adelantarse personalmente hasta San Felipe para ver si podría obtener la ayuda
de Esteban F. Austin quien acababa de ser elegido como Diputado al Congreso del Estado de Coahuila y Texas, para que Austin interviniera de parte
de los inmigrantes con el Gobernador del Estado.
Austin prometió pedir permiso para que las familias se establecieran en
la Colonia de Nashville, conseguir el nombramiento de un comisionado para el repartimiento de tierras, y arreglar una extensión del perfodo dentro
del cual tendrían que cumplir con su contrato. Animado por la aparente
u Carta de H. H. League a Stephen F. Austin, 10 de octubre de 1830, BARKER,
A.ustin Papers, II, 505-506 ; carta de League a Austin, 13 de noviembre de 1830,

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1

de Jenning.s.13
Abrumado bajo el peso de estas desgracias cumulativas --encadenado, sus
negocios arruinados, con los ahorros de toda una vida ya agotados, roto de
salud y separado por fuerza de su familia- League ya no podía funcionar
como Empresario de la Asociación Tejana.
Así es que, el 10 de octubre de 1830 -el mismo día en que decidió vender sus propiedades a Austin- trasladó su autoridad como agente de la
Asociación Tejana al Mayor Sterling Clark Robertson, de Nashville,

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Robertson no sabía que, inmediatamente después de la aprobación de
la Ley de 6 de abril, Austin había demorado su publicación en Texas hasta
poder inventar una traducción alterada que le dejara una base sobre la cual
pudiera continuar con su propia colonia. Al traducir el Artículo 10 suprimió
la palabra colonias e insertó en su lugar la palabra contratos y luego lanzó
una campaña para convencer al general Manuel de Mier y Terán, el oficial mexicano comisionado para la colonización, que su contrato había sido
establecido. Así, si se aprobaba su traducción, sólo tendría que probar que
había comenzado a poblar su colonia; de otro modo tendría que demostrar
que ya había terminado el proyecto.
Mier y Terán aceptó la traducción alterada, no sin ciertas inquietudes de
conciencia, e hizo aún más. Mandó instrucciones a sus comandantes mili~~ para que no admitieran ningún inmigrante a Texas, a menos que exh1b1era un pasaporte del Cónsul Mexicano de ueva Orleáns o algún documento indicando que iba a la Colonia de Austin.17
Para sacar todo el provecho posible de su éxito en esta maniobra Austin
' a Saescribió su firma al pie de 200 hojas de papel en blanco y las mandó
muel M. Williams con instrucciones de mandar imprimir pasaportes en el
espacio que él había dejado en blanco arriba de su firma, teniendo cuidado
de hacer esto de noche y sin testigos. Entonces debía completar las formas
con todos los datos, menos el nombre de la persona interesada, ]&gt;ara distribuirlas sigilosamente entre sus agentes en la frontera de Texas. Luego amonestó a Williams que: "There can scarcely be a more difficult thing than to
play a double game1 it is dangerous . .." 18
"' Carta de Sterling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril
de 1834, Legajo 29, Expediente 1293, p. 603, Archivo de la Secretaría del Estado
$altillo. En la noche del sábado, 15 de enero de 1972, yo recibí una llamada tele:
fónica desde Washington, D. C., avisándome que al día sigufonte, a las dos de la
tarde, las William Simpson Galleries, de Houston, Texas, iban a ofrecer en venta
en subasta, el original de esta carta. A la una de la tarde de ese mismo día yo hablé po;
teléfono con William Simpson, dueño de las mencionadas galerías, y, al ser enterado
de que el documento babía sido robado del Archivo de Saltillo, él prometió retirarlo de
la subasta y ponerlo en el correo en la madrugada del dJa siguiente, rumbo de regre-&lt;;o a México, explicando que el documento no era suyo, que sólo Jo había
recibido en consignación de una viuda que vivía en Cucmavaca y, cuando le expliqué
las provisiones del tratado entre México y los Estados Unidos sobre el asunto él
dijo que no iba a aceptar más documentos de la citada viuda para venderlos' en
los Estados Unidos.
u DusLÁN y LozANo, Legislación mexicana, II, 239.
18 ''No hay nada más dificil que desempeñar el papel de un hombre doble.
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cooperación que había recibido de Austin, Robertson volvió a Tennessee
para traer más familias. 16

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628

1

1'

�Cuando Austin llegó a Saltillo para servir como Diputado en el Congreso de Coahuila y Texas, inmediatamente fue consultado por los oficiales
del Estado sobre un nuevo proyecto pata establecer una colonia en Texas.
El Gobierno Mexicano, alarmado por el creciente númer.p de inmigrantes
angloamericanos, se había apresurado a contrarrestar este peligro invitando
a los Hermanos Villeveque, de París, para que establecieran una colonia francesa que sirviera de barrera. entre los angloamericanos y los mexicanos. Se
deseaba el consejo de Austin en cuanto al territorio que solicitaban los Villeveque, para ver si estaba en conflicto con otros contratos anteriores.
Después de consultar los archivos en la Secretaría de Estado, Austin informó al Gobernador que el territorio abarcaba una parte de los tttrrenos ya
contratados con la Compañía de Nashville, y una parte de la región señalada para David G. Burnet. Sugirió, sin embargo, que
Hay un terreno de bastante estención situado al norte del camino
que vá de Nacogdoches á Natchitoches, que no está ocupado por ningún contrato, según estoy informado, y no enct,entro obstáculo en otorgarlo á los Sres. Villeveques .. . 19

Esta opinión es importante porque, después de la Revolución Tejana,
Austin alegó que su conducta en esta ocasión fue motivada por el deseo
de excluir a los Villeveque totalmente de Texas, mientras que en verdad el único inconveniente que él tenía era en cuanto a la parte de Texas
que ellos deseaban. Su razón verdadera por haber recomendado el cambjo
de límites se reveló muy pronto: deseaba ese territorio para sí.
Para conseguirlo él presentó un documento que aparentemente era ~n
testimonio de un poder dado por Samuel M. Williams a Esteban F. Austm
en San Felipe el 17 de diciembre de -1830, "para allanar las circunstancias
que pueden sobreponerse". 2º Decimos "aparentemente' porque más tarde
Austin lo creyó conveniente escribir a Williams para infonnarle de su contenido, aunque se alegaba que Williams mismo había escrito el original.21
ligroso... " BARKER, Life of A1,stin, pp. 296-328 ; ÜKLA o MoRTON, "Life of General
Don Manuel de Mier y Terán," Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas,

XLVIII, 193-218.
1• S. F. Austin al Gobernador, 3 de febrero de 1831,

BARICER,

Austin Papers, II,

592-593.
'" Samucl M. Williams a Estevan F. Austin, 17 de diciembre de 1830, Archivo de
la Secretaría de Gobierno del Estado de Coahuila y Texas, Saltillo, Legajo 25, Expediente 1061, pp. 971-972. Este documento también ha desaparecido del archivo
en Saltillo, pero existen copias fotostáticas en otros archlvos.
.
" Stephen F. Austin to Samuel M. Williams, 5 de marzo de 1831, BARKER, Aust,n
Papers, II, 607. En una carta que Austin había escrito a Williams el 5 de febrero

También ya hemos citado la carta en que Austin dijo: "Maldita sea la hora
en que yo concebí la idea de pedir esa Colonia de Arriba."
El 25 de febrero de 1831 Austin y Williams recibieron el contrato más
extensivo de todos los concedidos en la colonización de Texas. Abarcaba
todos los_ territorios contratados previamente por Austin, y además se tragó
la Colorua de Nashville, ni siquiera esperando que se venciera el plazo legalmente establecido para la introducción de familias por la mencionada
compañía.22 Unos pocos días después Austin escribió a Williams:
~rivate.. 1 wish the [B]oss [Teran?] to take a part in this-if he will,
all u safe. I am operating on a pritty large scale, f or a taciturn and noisless man . .. Keep all this to yourself .. . 23
En efecto Williams ni pío dijo, y toda la maniobra se guardó en secreto
has~ el otoño d~ 1831, cuando uno de los amigos de Robertson vio por casua:lidad una copia del contrato én 1a oficina de Austin. e informó a Robertson
de su existe~cia. I~edia~ente éste se presentó a Austin, alegando que,
e~ vez de eJercer su influencia para el beneficio de la Compañía de Nashville, como había prometido, Austin había obtenido la colonia para sí y
su compañero Williams. Para el asombro de Robertson, Austin confesó descaradamente que en efecto así lo había hecho, y que había negado los carde 1831, Austin dej6 la impresión de que originalmente Williams había enviado una
solicitud en su propio nombre, pero que, cuando Austin visitó la Secretaría de Estado en Leona Vicario (Saltillo) para buscar el documento, no pudo encontrarlo,
y que por consiguiente Austin le había dicho al secretario que él (Austin) presentarla
una nueva solicitud, como apoderado de Williams, y el Gobernador prometió que
despacharía el asunto inmediatamente. !bid., pp. 594-595. Más tarde, sin embargo,
Austin tuvo que amonestarle a Willill.lll5 que volviera a leer las cartas que Austin
le había mandado en los últimos dos correos, pues quer.Ían decir mucho más de lo
que se veía a primera vista. Ibid., p. 612.
n Contrato de Austin &amp; Williams, 25 de febrero de 1831 ) Legajo 25, Expediente
1061, Archivo de la Secretaría de Gobierno del Estado, SaltilJo. Es decir, el original
antes existía en el lugar indicado arriba, pero ha desaparecido. Hoy hay que confirmar su existencia consultando la traducción en inglés que se encuentra en las
''Translations of Empresario Contracts," pp. 190-191, Spanish Archives, General Land
Office, Austin, Texas. A pesar de la importancia de este documento en la vida de
Austin, el DR. BARKER no lo publicó en los Awtin Papers.
.. ".Reservado ... Yo quiero que el Jefe [Manuel de Mier y Terán (?), Comandante
General de las Provincias Internas de Oriente] tome parte en esto. Si acepta, no
habrá peligro. Estoy manipulando las cosas en una escala bastante grande para un
hombre taciturno y silencioso... No se diga nada a nadie ... " Stephen F. Ausrin a
Samuel M. Williaros, 5 de mano de 1831, BARKER, Austin Papers, II, 607. La idea
de que el "Jefe" sería Mier y Terán es una interpretación del Dr. Barker.

631

630

�gos antes porque temía que se presentara alguna dificultad, esperando que
entretanto Robertson, sintiéndose sumamente desanimado, abandonara el
país. 2'
No resultó así pero, antes- de entrar en detalles, demos una ojeada a lo
que hicieron Austin &amp; Williams con la Colonia de Arriba. La tuvieron bajo
su control entre 1831 y 1834, pero durante ese tiempo no se nombró ningún
comisionado para el repartimiento de tierras, de modo que, hablando estrictamente, Austin &amp; Williams, como empresarios de esta colonia, no expidieron
un solo título para tierra.
Esto no quiere decir, sin embargo, que no se expidieron títulos para tierras
en la Colonia de Arriba. Según la Ley de Colonización del Estado de Coahuila y Texas, el Gobierno todavía podía vender tierras a mexicanos, hasta
)a cantidad de once sitios (más de 48,000 acres) para cada comprador. Hubo varios mexicanos prominentes que compraron tierras en Texas, y Williams,
por medio de poderes expedidos a su nombre por estos compradores, logró
concentrar bajo su control más de medio millón de acres. No hemos encontrado ningún dato que indique que estos individuos de veras se hayan
establecido sobre sus tierras; en efecto, la mayoría de ellos nunca vieron
las tierras que compraron en Texas.
Por ejemplo, Tomás de la Vega, uno de los compradores, más tarde negó
rotundamente que jamás hubiera expedido poder alguno a favor de Williams.
Cuando le pusieron pleito, varios testigos dijeron que este documento, y
otros de la misma índole, habían sido audazmente falsificados, y el resultado fue que las tierras en la sección oriental de la ciudad de Waco siguieron siendo asunto de pleitos durante años y años. 25
En cambio, veintiséis padres de familia que de veras estaban presentes en
el territorio se presentaron para solicitar tierras, pero no se les concedió título alguno. 26
En resumen pues, podríamos decir que, durante los tres años que Austin
&amp; Williams tuvieron el dominio de la Colonia de Arriba, concedieron títulos
"' S1erling C. Robertson al Congreso de Coahuila y Texas, 2 de abril de 1834,
Legajo 29, Expediente 1293&gt; p. 606, Archivo de la Secretaría de Gobierno, SaJtillo.
'" Romrn . CoNOER, "Tbe Tomás de la Vega Eleven League Grant on the Brazos,'' The Southwestern Historical Quarterly, Tomo LXI, No. 3 (enero de 19S8),
reimpreso bajo el título de Brazos Empire.- The Tomás de la Vega Eleven League
Grant, p. 6. El Sr. Conger es actualmente ( 1972) Presidente de la Texas State
Historical Association.
"" Las solicitudes de estos individuos se encuentran en el "Character Certificates
File," Spanisb Archives, General Land Office, Austin, Texas.

632

a especuladores que no pensaban establecerse en la colonia mientras que no
dieran títulos a los pobladores que de hecho estaban pr~ntes dentro del
territorio. Esta política tuvo dos resultados importantes. Desde Juego, el
papel ~esempeña_do p?r Esteban F. Austin en estas especulaciones gigantescas
le costo la Pres1denc1a de Ja República de Texas. 21 En segundo Jugar (y
cosa que tuvo un efecto mucho más duradero), la venta de estas enormes
extensiones de tierras a especuladores que no pensaban poblarlas demoró
por muchos años la colonización de la parte central de Texas.
Entr:tanto Robertso~ había presentado una solicitud en la cual pedía que
el Gobierno de Coahuila y Texas le reconociera como empresario de la Colonia; el ~ywitamiento de San Felipe había aprobado la petición, 2ª y Robertson, trmnfante, había comenzado su viaje rumbo a Monclova, capital
del estado, a principios del año 1834.
Viajaba solo, y, después de haber pasado por San Antonio y llegado
al campo abierto, varias veces durante el día vio un hombre a caballo a
una gran ~stancia detrás de él, que le dio la .impresión de que lo se~ía,
pero, en vista de que este personaje misterioso nunca lo alcanzó, Robertson
concluyó que sería algún indio que lo espiaba, pero el empresario, sabiendo
que él iba montado sobre una yegua de pura sangre que descendía de caballos
de carrera, no se preocupó.
Esa misma noche se detuvo para dormir a un lado del camino, pero varias veces su sueño fue interrumpido por las inquietudes de su yegua. Por
fin se despertó con un sobresalto y vie, en silueta contra el cielo, la forma
de un mexicano inclinado encima de él, con un cuchillo levantado para asesinarlo. Derribando el cuchillo de la mano de su asaltante, comenzó una
tremenda lucha libre en que por fin pudo dominar al deconocido, lo arrastró
a donde había dejado su silla de montar, cogió su látigo y le dijo que lo
iba a matar a Jatigazos si no le explicaba por qué deseaba asesinado.
Entonces el mexicano alegó que Esteban F. Austin le había prometido la
suma de $ 3 000 si lograba asesinar a Robertson antes de su llegada a
la capital. El mexicano siguió pidiendo misericordia en una forma tan patética que por fin Robertson se arrepintió, le perdonó la vida y le mandó
largarse, amonestándole que nunca jamás en su vida se dejara ver en su
presencia. 29
" BARKER,

The Life of Stephen F. Austin, p. 371.

Informe dirigido por el Ayuntamiento de San Felipe de Austin aJ Gobernador
de Coahuila y Texas, 6 de febrero de 1834, Expedfonte 1293, pp. 593-596.
211

:at

MRS. CoNE JoHN:SON, "Incident Told To Me by Sterling C. Robertson, Grandson

633

�Entretanto Willíams había puesto en movimiento otro plan. Presentó una
denuncia delante del Jefe Político del Departamento de Béxar, alegando
que Robertson incitaba a sus colonos a tomar posesión de su colonia a fuena
de armas.~º Este cargo fue elevado a Monclova y, cuando Robertson llegó
allí, lo tomaron preso y lo detuvieron en la cárcel por dos meses antes de
que pudiera conseguir una entrevista con e1 Gobernador.
Un día, estando todavía en su prisión, oyó un ruido cauteloso cerca de
la ventana, y al acercarse se dio cuenta de que era el mismo mexicano que
lo había atacado en el camino. Éste había seguido a Robertson a. Monclova,
y ahora, para expresarle su gratitud por haberle perdonado, le había traído
algo para comer. Siguió trayéndole la comida durante su permanencia en
la cárcel.31
Por fin, cuando Robertson logró hablar con el Gobernador y se dio cuenta
de los cargos que Williams le había hecho, contestó así:

of Major Sterling C. Robertson," sin fecha, CoUection of Mrs. Williams C. Harllee,
documento en posesíón del autor.
No cabe duda que así lo dijo el mexicano, pero el lector tendrá que juzgar el
caso y llegar a su propia conclusión, después de tomar en cuenta estos datos adicionales: ). Los modos de comunicación eran muy deficientes en aquel entonces, Y
era imposible que cada uno de los personajes de este drama supiera el paradero ex~cto
del otro en un momento dado. 2. En efecto, antes de que Robertson emprendiera
su viaje para Mo,nclova, Austin, quien regresaba de México a Texas después de
una ausencia de .muchos meses, fue tomado preso en Saltillo el 3 de enero de 1834,
y tuvo que volver a México. Asi es que no se encontraba en 1.~na situació~ ~uy
propicia para arreglar asesinatos. 3. .Hay documentos contempora~eos q~e mdican
claramente que ni los oficiales de Monclova ni los de San Antonio sab1an el pa•
radero de Robertson. 4. Hemos encontrado un pasaporte concedido a Robertson en
Goliad Texas el 20 de febrero de 1834, lo cual indica que Robertson procuraba
escond~r su p:U.adero y la ruta de su vi.aje a Monclova. Si no, hubiera pedido su
pasaporte en San Felipe o San Antonio, donde predominaban los amigos de Austin.
Lo importante es que el mexicano lo dijo, que Robertson lo ac~pt~ como la pura
verdad y que así Jo cont6 a su familia y a los centenares de ¡.nm1grantes que se
habían, establecido en su colonia. Por consiguiente este incidente explica la actitud
de la familia de Robertson y sus colonos hacia Estevan F. A.ustin.
ao Samuel M. Williams to the Crhief of the :abar Department, March 26, 1834,
Volume 54, pp. 301-301 verso, Spanish Arehives General Land Office, Austin, Texas.
01

634

M.Rs. CoNE JoaNsoN, [bid.

Traducida
Al Ecmo. Sor. Dn. Franco. Vidaurri y Villaseñor Gobor. del Estado
libre kle Coahu.ila y T ejas.
Monea. 4 de mayo de 1834.
Ecmo. Sor.
Estando noticiado qe. V. E. há recibido varias comunicaciones de
un hombre llamándose Samuel M. Williams relativas al negocio que
tengo pendte. con el gobo., me parece qe. la justicia me pone bajo
la obligación de informar á V. E. quien este tal Willíams es.
Huyendo de los Estados Unidos del norte pr. una violación criminal de la buena fé en el año de 1822 emigró á Tejas bajo el nombre
de Samuel Eckleston y trajo consigo una muger qe. titulaba su esposa
y en quien tubo hijos. Era conocido y recibido pr. este nombre hasta
qe. fué nombrado srio. pr. el Sor. Austin cuando dejándolo, se tomó
el de Williams, pr. el qe. se há conocido hasta ahora.
Algunos años después de su llegada en Tejas arrojó de su casa á
la muger qe. trajo consigo al país y se casó con otra.-Me parece qe.
un hombre como este no merece la confianza.
Para la verdad de todo lo referido en esta Carta hago referencia á
todos los estrangeros en esta Capital pudiéndose probár judicialmente,
en caso necesario.
Tengo el honor de ofrecer á V. E. la espresion de m" mas distinguida
consideracion y respeto. 32

Inmecliatam.ente Robertson fue puesto en libertad, y el 22 de mayo de
1834, el contrato de los señores Austin &amp; Williams fue declarado nulo en
n El borrador original de est.a carta, en español, se encuentra en la Collection of
Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
El nombre de "E. Eccleston" aparece en los Austin Papers bajo las fechas de 25
de abril y 26 de agosto en el año de 1823. Después de esta fecha, desaparece, y
el nombre de Samuel M. Williams aparece por primera vez el 18 de octubre de 1823.
BARK&amp;R, Austin Papers, I, 632, 682 y 700. J. H. Kuykendall lo conocía como E.
Eccles o Samuel M. Williams. J. H. KuYKEN'DALL, "Reminiscences ef Early J;exans.
A Collection from the Austi.n Papers," The Quarterly of the Texas State Hi.storical
Association, VII (1903-1 904) , 33. Para los detalles de un incidente en el cual los
colonos de Austi.n castigaron al Dr. Lewis B. Dayton, untándole con brea y plumas,

635

�cuanto a la Colonia de Arriba,ss Guillermo H. Steele fue nombrado como
comisionado para el repartimiento de tierras,34 y, antes de romperse la Revolución Tejana, se le acredita a Robertson con haber introducido, a Texas
00
más de 600 familias. Habría traído más, pero a, Steele se le aca su surtido del papel sellado en que tenía que extender los títulos para cumplir con
la ley, y Williams, quien por casualidad controlaba las reservas d~ esta mercancía en su empleo como administrador de correos ~ San Felipe (_don~e
se vendía este papel), rehusó venderle un nuevo surtido, aunque terua disponible una cantidad del mencionado pape_! oficial. 35 As~ es, que algunas de
las familias traídas por Robertson, no pudiendo consegmr títulos en su colonia cruzaron el camino y pidieron tierras en Ja Colonia de Austin.
'
.
Williams no había descansado por un solo momento desde el mstante en
que él y Austin perdieron su colonia. En efecto, tan temprano co~o febrero
de 1834 -áun antes de que se devolviera formalmente la colorua a Robertson, Williams ya había despachado su agente, Tomás W. McQueen, ~ :
boa Monclova para recobrarla de nuevo. 86 En la misma n~e _en que s~~~
de San Antonio, sin embargo, McQueen fue atacado por mdios y rec1b10
.,
, s1
varias heridas, de las cuales muno
unos días d espues.
Luego Williams contrató a Juan Antonio Padilla para representarle en el
· pero, cuando éste llegó a Monclova, los oficiales
le recordaron que
p1e1to,
.
.
había perdido su ciudadanía por haber sido denunciado ~mo el au~or mtelectual del asesinato de un hombre en Texas, Y que pnmero tend na que
•
38
remover este obstáculo antes de tramitar asuntos aJenos.
Lament" ("la Queja de
laGSeñoral
1
por haber compuesto Y cantad O "M rs. Wilfams'
•
d Williams") ver OAH SMITBWICK, The Evolution of a State (Austw : amme
B:ok Compan;, 1900; reproducción en facsímile: Austin, The Steck Company,:935),
pp. 80-81 ; KuYKENDALL, Jbid., pp. 49-50 ; CHARLES ADAM GuLtCK, JR. _Y IN:~
AL
(editores) The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar (6 tomos , Ausn •
Vo~NBoECKYA1-N'•JoNES, 1920-1927), Tomo _rv,. Primera Parte, p. 254 ; J. FRAN~
1928 ), pp. 155
D'OBIE, F ol{er de Dr inkin' Gou'd (Austin: Umvemty o{ Texas .Press,
ty'')
158 (No. VII de las "Publications of the Texas Folk-Lore SOC!e
•
..
38 Decreto de 22 de mayo de 1834, del Gobierno de Coabuila Y Texas. Origmal
en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
.
u E1 Gobernador Vidaurri a Guillermo H. Steele, 24 de mayo de 1834, Collectlon
of M:rs. T. s. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
9
• Guillermo H Steele a Gaspar Flores, 6 de mano de 1835, Tomo 54, pp. 30 309 verso, Spanish Archives, General Land Office, Austin, Texas.
Williams
• Samuel M. Williams a T. McQueen, 8 de febrero de 1834, Samuel M.
PapeIS, Rosenberg Library, Galveston, Texas.
·
Franklin, íennessee, 13 de junio
" "Desperate Conflict," Wutern Wee kl y Rev1ew,
de 1834, p. 2, col. 3.
38 BARKER, The Life of Stephen F. Austin, p. 363.

636

También Williams pidió la suspensión de Steele como Comisionado de
Tierras, alegando que Steele no sabía absolutamente nada de español, o de las
leyes del país, y que estaba extendiendo títulos que estaban en conflicto con
otras concesiones previas.89 Aunque Williams no presentó ninguna documentación para establecer la veracidad de sus cargos, el Congreso del Estado
sí expidió una orden suspendiendo a Steele como Comisionado de Tierras
en la Colonia de Robertson, pero, afortunadamente para las familias que
llegaban a esa colonia, pasaron seis meses antes de que Stee1e recibiera una
copia oficial de esta orden.. 40
Igualmente Williams pudo conseguir, del Congreso del Estado, un decreto
con fecha de 18 de mayo de 1835, trasladando la Colonia de Robertson otra
vez a Austin &amp; Williams,41 pero Steele, quien estaba presente en Monclova
cuando aprobaron el decreto, no le hizo caso porque él decía que no había
quórum legal en el Congreso en la fecha en que expidieron el decreto. 42
Las oficinas para la distribución de concesiones de tierras fueron cerradas
por orden de la "Consultation" de Texas en el otoño de 1835, pero, después de la Revolución Tejan~ cuando el Congreso de la República de Texas investigó la conducta de Steele, decidieron que "todos los títulos o concesiones de tierras e&gt;.-pedidos por Guillermo H. Steele, Comisionado para
la Colonia de Nashville ... serán tan válidos como si hubieran sido expedido.s por un comisionado autorizado~ a pesar de todas las leyes al contrario..." 43
Sterling C. Robertson, el Empresario, murió en 1842, y cuando su hijo,
'" Samuel M. Williams al Gobernador de Coabuila y Texas, 28 de marzo de 1835,
Legajo 30, Expediente 1313, pp. 837-840 Archivo de la Secretaría de Gobierno de!
Estado, SaltilJo. Este es otro de los documentos que han desaparecido.
.. Expediente 1313, pp. 848-852.
Tomo 54, p. 304, Spanish Archives, General Land Office, Austin, T exas.
"" Sterling C. Robertson al Congreso de la República de Texas, 1O de diciembre
de 1840. Copia en la Collection of Mrs. T. S. Sutherland, Sr., en posesión del autor.
Este decreto fue uno de los pro}•ectos más discutidos en Monclova durante esas scsione5 del Congreso, pero el acta para ese día no indica que !li hubo quórum o no.
Sin embargo, si uno lee las Actas desde el principio, se ve claramente que varios
Diputados se habían retirado de las sesiones y se habían marchado de Monelova
antes de la fecha indicada, y el resultado fue que, no olamente para este decreto,
sino para todos los demás que se discutieron después de la fecha en que se retira.ron,
oo había quórum coostituciooal. "Actas del Quinto Congreso Constitucional del
Estado Libre de Coahuila y Texas.. . ," copia escrita a máquina en The Unive.rsity
Texas Archives, Austin, pp. 1925, 1928, 1932, l 938-1939 Y l 941.
&lt;1

"' Laws of tite Republic of Texas, Passed at tite Session o/ tite Fifth Congress, pp.
140-141.

637

�E. . C., examinaba los documentos de la colonia, encontr6 estos renglones
que su padre le había dejado, copiado~ de la obra intitulada Mazeppa, de
Lord Byron:

Time at last sets all things even,
And if we do but watch the hour
There never yet was human power

Which could evade if unforgiven
Tke patient search &amp; vigils long
O/ him who treasures up a W1'ong.u

S

TIAGO

IDAURRI, CAMPEÓ DE LO
ESTATALES: 1855-1857

DERECHOS

DR. EnwARD H. MosELEY
Profesor de Historia y Director
de Estudios Hispanoamericanos de la
niversidad de
Alabama

Tarde o temprano vendrá el desquite
Y sólo tenemos que esperar la hora.
Nunca hubo poder humano

Que pudiera escaparse impune
Del estudio concienzudo y consta11te
Del que no olvida 1111a injusticia.

"Elijah S. C. Robertson from Sterling C.
Robertson," 2 de agosto de 1841,
Collection oí Mrs. T. S. Sutherland, Sr.,
en posesión del autor.

638

PR.oBABLEME TE, los más absurdos conceptos mezclados en la política de lo
Estados Unidos de orteamérica son aquellos que se relacionan con los Estados, dentro de nuestro Sistema Federal. Los campeones de los derechos
de los Estados identifican sus causas on los derechos individuales y libertades básicas y asocian el gobierno con la tiranía, la cual usurpa todas y
cada una de las libertades del ciudadano. U na situación semejante puede
encontrarse en la política de Hispanoamérica, donde, durante el iglo XIX,
los partidos liberales sostuvieron el Federalismo como parte de su intento
de derribar di ersas dictaduras centralistas. Los historiadores hispanoamericanos han elaborado, a menudo, una simplísima ecuación en la cual iden•
tifica el Liberalismo con el Federalismo y el Conservadurismo con el Centralismo. Esta tesis resulta demasiado sencilla, para ser exacta. Tanto en la
política de Hispanoamérica cuanto en la de nuestros propios partidos o
facciones minoritaria o que no están ej rciendo el poder, se encuentra una
arma adecuada en la doctrina de los derechos estatales. Otro ingrediente
muy importante complica aún más el estudio de los citados derechos de
los Estados: la intervención del "caudillo' (*) o político ambicioso. Este
aspecto de los derechos estatales es el tema de este estudio.

La trayectoria de Santiago 1daurri en la Historia de México, se ve manchada por la traici6n de que se le acusa. Durante la Intervención francesa
rompió sus relaciones con el Gobierno de Benito Juárez y más tarde se unió
( •) En español en el original.

639

�al Imperio de Maximiliano.1 El "caudillo" (*) fue señalado como traidor,
capturado después de Ja caída de la ciudad de México y ejecutado por orden
del general Porfirio Díaz. Influidos por estos acontecimientos, la mayor
parte de los historiadores mexicanos repudian a Vidaurri, por ser un hombre
fuerte .interesado tan sólo, en el poder personal. Mientras tenga validez esta
opinión, se tenderá a oscurecer la carrera de uno de los más poderosos caudillos regionales.
l examinar los principios de la carrera de Santiago Vidaurri se columbra un interesante caso, digno de estudio, de la aplicación
de la doctrina de la soberanía de los Estados, por un político astuto.
El Plan de Ayutla, de lo. de marzo de 1854, fue originalmente un pronunciamiento negati o contrá la dictadura de Antonio Lópe-z de Santa Anna.~
n año después ( 11 de mayo de 1855)
antiago Vidauni se enfrentó al
dictador y proclamó su propio Plan de Monterrey.~ En menos de dos semanas se hizo del control de la mayor parte del Estado de uevo León.•
na de las primeras cosas que realizó el nuevo "caudillo" (*), al subir al
poder fue apelar al orgullo del pueblo del Estado. Le aseguró que no era
como lo "miserables indios ' de los Estados del interior de México, prome-tiéndole que pondría en sus manos la legítima soberanía. 5 Al mismo tiempo,
acusó a anta Anna de actuar en contra del interés nacional, al vender parte
del territorio patrio a los Estados Unidos. En respuesta, el dictador lanzó
acusaciones contra Vidaurri, afirmando que trataba de establecer una nación separada, la Repúbljca de Sierra Madre. El "caudillo" (*), naturalmente refutó dichos cargos como fa]so , los cuales tendían a ocultar lo
propios crímenes de Santa Anna.ª
• Las condiciones que condujeron a este rompimiento están por si mismas en•
vueltas en el asunto de los derechos estatales con el gobierno libei:al de Benito
Juárez. Hechos básicos al respecto pueden ser hallados en SAN TIAGO RoEL ( Ed.),
Correspondencia Particular de D. Santiago Vidaurri . T omo Primero : Juárez Vidaurri,
(Monterrey, 1946) .
1 MAiu:o DE LA CuEVA (Ed.), Plan de Ayutla, ConmemQfaci6n de su primer Centenario, Prólogo (México: Ediciones de 1a Facultad de Derecho, 1954) ; RICHARD
A. JoKNSON, The Mexican Revolutíun of Ayutla, 1854-1855: An Analysis o/ t}¡ e
Evolution and Dutruction of Santa Anna's Last Dictatorship (Rock Island, Illinois:
Augustana College Llbrary, 1939), p. 38.
• Periódico Oficial del Gobierno del Departamento de uevo León, 17 d e mayo
de 1855. La revuelta comen1.ó realmente en el pueblito de Lampazos con la ayuda
del Coronel Juan Zuazua.
• El Restaurador de la Libertad, 4 de junio de 1855. (Este periódico semioficial
del régimen de Vidaurri produjo el nombre del movimiento que el "caudillo" ( • )
había iniciado en Lamp¡¡zos y que de aquí en adelante es llamado El Restaurador (*).
• El Restaurador, 28 de mayo y 4 de junio de 1855.
• El Restaurador, 23 de junio de 1855.

640

El movimiento que triunfó en uevo León ganó apoyo hacia el oreste.
Un~, f~~rz~ de más de ~ hombr~ fue levantada y equipada bajo el nombre
de _EJ_erc1to _de~ orte .' Vidaurn, entonces hizo planes para extender su
movtmI~to, mYJtando al pueblo de Tamaulipas a unirse a la revuelta ontr~ la d1c~dura centralista. Aunque dejó bien claro que el Jefe del movirmento ~tar, el hombre fuerte prometió a los ciudadanos de Tamaulipas
que hana valer sus derechos, con miras a organizar un gobierno civil para
un Estado soberano e independiente. Durante el mes de ·J. ulio de 1856
.
·
· · a.lid
, va
nas muruc1p
ades, al occid nte de Tamaulipas anunciaron su aceptacjón
del Plan de Monten- .y. El éxito parecía asegurado y se hicieron proyectos
para marchar contra las guarnicione federales que ocupaban el importante
puerto de Matamoros, en el Golfo de México.ª
L~s- suceso~ de occidente, sin embargo, obligaron a abandonar los planes
de sitiar la crudad porteña. Un ejército federal en altillo intentó tomar
Monterrey y l~s ha~itan~s de aquella ciudad se llenaron de pánico.º El
Gobe~ador V1daurn realizó una marcha forzada, con el Ejército del orte,
anunciando al pueblo de Nuevo Le6n que podía descansar seguro ya que
lo protegería de las fuerzas que amagaban al Estado. 10 1 llegar el Ejército
de Monterrey las fuerzas Federales, que habían alcanzado los aledaños de
la ciudad, se escurrieron de regreso al camino d $altillo. 11
altillo tenía una reputación de conservadurismo y la presencia de lementos .santan:istas
ahí, representó una seria amenaza para el Gob"1erno
.
R evo1ucmnano,
que había llegado al poder en Nuevo León. Dejando a
Juan _J~~ ~e la ~ para guardar el flanco de Tamaulipas, el general Vidaurn llllCIO operaciones contra la capital de Coahuila.
0 obstante que se
encontraban en una fuerte posición los defensores empezaron a desmoralizarse en _cu_anto se nteraron de la proximidad del Ejército del Norte.u
El 23 de Julio de 1855, después de un solo día de sitio, la ciudad se rindió
' El Restaurador, 14 de julio de l855.
D eclaraci6n de Viudaw-ri (producida en Mier Tamaulipas, el 8 de junio de 1855)
~l- Restaurador, ~4 de julio de L855 · Juan José de la Garza, importante figura po~
lítica en Tamaulipas acept6 el Plan y se convirti6 en el segundo en el mand d 1
0
"Ejército del Norte" y en Director de las fuerzas de Tamaulipas.
e
• Bol~tln ( del Gobierno de uevo León) 29 de julio d 1855. El Restaurador
30 de ¡unio de 1855 y 14 de julio de !855.
~
10 Vidaurri al
Secretario de Gobierno, 13 de julio de 1855, Boletlo 14 de junio
de 1855. " ... primero es salvar a
uevo León que ha puesto en mis manos su
suerte".
u Boletfo Extraordinario, 1 7 de julio de 1855.
u Bucheli a &amp;p;ina, 20 de julio de 1885, El Restaurador, 18 de agosto de 1855.
(.Esta e ~ fue capturada d~spués de la caída de altillo y demuestra el temor que
se expandió al través de la ciudad provocado por el Ejército procedente de Monterrey.
8

641
H41

�y el Ayuntamiento aprobó otorgar a Vidaurri las Jefaturas Política y Militar
del Estado hasta en tanto que un Gobernador pudiere ser electo.18 Otras
municipalidades siguieron el ejemplo de la ciudad capital y para principios
de agosto, el 'caudillo' (*) de uevo León tenía casi un completo_ con:uol de
CoahuiJa.H Retomó, pues, a Monterrey, con los laureles de la v1ctona. Los
ciudadanos regaron de ílores su camino, dieron vivas, prendieron fuegos arti-

fidales y dispararon rifles y cañones.16
Al mismo tiempo que Vidaurri ganaba el control de Coahuila, otros enemigo de Santa Anna obtenían éxitos en la región central del paí . El dictador marchó al destierro, el 13 de agosto de 1855.16 Los hechos de armas
de Vidaurri habían ayudado a producir el colapso del Gobierno central Y
los jefes revolucionarios del interior tomaron conciencia de la fuerza política y militar de que gw,aba el "caudillo" (*), en el noreste.u El nunca
había aceptado el Plan de Ayutla, pero había insistido en que el suyo era
un movimiento indep ndiente, para restaurar las libertades del pueblo Y la
soberanía de los Estados. Vidaurri sostenía que cada Departamento que se
había levantado contra Santa Anna tenia que reasumir su soberanía interior
como Estado libre e independiente.
í también el derecho de manejar sus
propios asuntos y de controlar su propia milicia, hasta que una nueva Constitución Federal fuera elaborada, por una asamblea de dichos Estados libres.18
Al través de Mé....:ico, las opiniones variaban en lo que concierne al hombre fuerte norteño. La prensa conseivadora, como es natural, lo denunciaba como una amenaza a: " .. .la propiedad y a las virtudes de las esposas
e hijas de México" y "a la sagrada religión ... m 9 Algunos liberal s también
se expresaron acerca de la posibilidad de que Vidaurri pudiera tener co,. Vidaurri al Secretario de Gobierno de Nuevo León, 23 de julio de 1855, Boletín
24 de julio de 1855. Acta del pronunciami.Bnto de la Ciudad de Saltillo, 26 de julio
de 1855, El Restaurador, 4 de agosto de 1855.
" Boletín, 7 de agosto de 1855.
u ''Entrada triunfante del ElClllo. Sr. Gobernador del Estado Y las tropas de su
mando a esta capital", El Rertaurador, 11 de agosto de 18~5.
1' Jon soN, Tlie Mexican Revolution of Ay11tla, _61-62; 'fo11Ás SÁ~cnBZ HERNÁNDEZ, Las operaciones Mililares como consecuencia de la proclamacion ~sl Plan
de Ayutla hasta el triunfo de la Revolucwn Liberal, Plan de Ayutla (Mario de la
Cueva, Director), pp. 163-164.
JT Eulalio Degollado a Manuel Doblado, 25 de agosto de
1855. Documentos inéditos O muy raros para la historia de Mé..'Cico, publicados por GENARO G~CÍA Y
CARLOS PEREYRA. Tomo XXVI, La Revolución de Ayutla según el archivo del

general Doblado, (México, 1909).
"' El Re5tautador, 11 de junio de 1855 y 30 de junio de 1855.
n El Universal, 26 de julio de 1855.

642

nexiones con los '"'Yankees". io Sin embargo, ya desde mayo de 1855 varios
"puros'' (*) o ultraliberales empezaron a considerar a Vidaurri ~mo un
miembro, de. sus f~as, pues se daban cu nta de que el "caudillo' (*) del
norte sena f1 ra unportant del movimiento, para restablec r un
bierno
nacional, que siguiera a la caída del dictador. 21

. La Revolución de Ayutla fue seguida por un período de confusión polít~ca. Juan ,:'--~varez, el iejo caudillo revolucionario, sirvió el cargo de Presidente Pmv1s1onal por corto tiempo pero luego se lo pasó a Ignacio omonfort. Considerado como un "moderado" ( *), el nuevo funcionario intentó
atraer a cliver as facciones hostiles dentro de un gobier:no provisional, en tanto
s redactaba una nueva onstítuci6n. También permitió que algunos de
los antiguos sostenedores del dictador ingresaran de nuevo en 1a familia nacional. Mucho 'puros" (*} denunciaron esto por ser contrario a los propósitos de 1a revuelta que había triunfado. En mayo de 1856, Benito Juárez
denunció a Comonfort por acciones contrarias al propósito de la Revolución. 22 El President Provisional, sin embargo, enfatizó la necesidad de un
gobierno capaz de trabajar que pudiere extender su poder administrativo
al través del te1Titorio nacional con el ánimo de poner fin a la situación
caótica.2ª
, antiago 24Vidaurr! U_e~ó a ser uno de los críticos más severos de Ignacio
Com~nfort. . A pnncip1os de 1856 estalló en justa indignación, para denunciar Presidente Provisional por subvertir los propósitos de la Revolución y
.., M. . iliceo a Doblado, 3 de septiembre de 1855. Documetdos inéditos. XXVI,
• • -~e lemo ~ue es Vidaurri sea la avanzada yankee ... " ; W.E.M. Rad.ley a Vida~ 31 de Julio. de 1855. Correspondencia particuJar de Santiago Vidaurri (localizada en el Archivo General del Estado de uevo León, en Monterrey. D aquí
en adelante se citará como Corr. Par.)
., Guillermo Prieto a Manuel Doblado (n. d.) Documentos inéditos, XXVI. "Pero
puedo asegurar a V. que en el partido exaltado tiene un lugar emfoent • las doctrinas
de Vidaurri."
ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario Constituyente 1856 y
Extracto .d~ todas sus sesiones y decumentos parlamentarios de la época (2
volum~ncs), Meiuco, Imprenta de Ignacio Cumplido, 1857, 1861, I, pp. 79-81.
Antomo Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Documentos Inéditos
XXVI.
'
"' FRANCISCO

185,7,

:., J.

M. Lafragua (Secretario de Gobernación de Comonforl) a Manuel Doblado

15. de dici~mbre _de 1855, Documentos Inéditos, XXVI. " ...que no puede habe;
umdad oacmnal si no hay un gobierno que organice los ramos todos de la administración pública".
. " Vidaurri a Ignacio Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletín, 29 de septscmb": de 1855. Esta carta que llegó a Comonfort con antelación a haber asumido
e~ Gob1c~o Provisional, se refiere al problema de conceder una tregua a ciertos caudillos militares que habían sido partidarios de Santa Anna.

643

�por permitir, a 1os partidario del_ dictador, r e ~ a la grey na~onal: Entre los crímenes más serios arropdos a los pies del Jefe del E1ecuovo se
hallaban no obstante, los de que staba intentando usurpar los derechos de
los E tados soberanos. 25 E to proporcionó al "caudillo" (*) una nu va aura
de popularidad con los "puros' ("*), quienes incluso 1:11e~cionaron su nombre como posible candidato a la Presid ncia? 6 Vida~, Sin e~argo, estaba
prin ipalmente int resado en los asuntos de sus prop~~, donuruos._ En realidad, para ntender los verdaderos motivos de ~~ opos1c1on al Gobierno Proisional es nece.sario ten r en cuenta la situaCIOD de la frontera del norte.
,orno se ha dicho, el Gobernador consideraba el m~~miento que ,encabezó
como independiente del surgido en el centro de M xico. !nformo a~ . Presidente Comonfort que taba deseoso de reconocer al Gobierno ProV1S1~al
de la ciudad de México, pero dejan~o entrev~~' claramente, que se coJlSld~~
raba como el legítimo caudillo político y militar de la frontera noreste:
de Nuevo Leon
Sus planes fronterizos incluían ]a unificación de los Estados
. . zsF
t
v
ahuila, bajo un sol gobierno, con él como Jefe de 1 EJecu~vo.
ue es e
deseo de incorporar Coahuila dentro de una permanente _umon con .. uevo
León, lo que lo condujo a un conflicto directo con el Presidente ProVIS1~~El Gobernador Vidaurri propuso públicam nte el movimiento por la ~ruon
con uevo León, para 1 romoverlo en Coahuila y en pri':'ado _tomó provtd:ncia para a egurar dicho movimiento. FTancisco Vidaurn, residente de Mnz. eoahuila y hermano del 'caudillo" (*) demostró
ser de gran ayuda
q lU7.
.,
~
oahuil ~9
junto con otros parientes y amigos en a~ue_lla region norte~ de
a.
En Monclova y pueblos próximos e1 sentumento de_ aprobacion, co~ respecto
a aquella idea, se expandió on amplitud, espec1alme~te desp_ucs_ de q~e
idaurri prometió enviar tropas para destruir a las gavillas .de md10s ho bles. so Lo periódicos de Monterrey dieron cuenta de las crecientes demandas

par una unión permanente con 1 uevo León surgidas al través de Coahuila.31
Los opositores del proyecto, concentrados originalmente en altillo, fueron
identificados on Santa Anna y marcados como enemigo de la líbertad.32
Expresando confianza en que toda la gente buena y honesta de Coahuila
deseaba la unión, Vidaurri promulgó un decreto, el 19 de febrero de 1856,
por el cual precisamente la consumaba. El proclamó que, en lo futuro, la
región sería una sola unidad política, el E tado de uevo León y Coahuila. 33
El Presidente Comonfort consideró la acción de idaurri como una amenaza a la autoridad d l Gobierno Provisional.34 Repudió el de reto de unificación, pero tratando de mantene relaciones pacíficas con el "caudillo" (*) .
El Pr idente enfatizó que el Plan de Ayutla reconocía a Coahuila como
un estad independiente y afirmó que ni Vidaurri, ni el Gobierno Federal
podrían violar su soberanía y apeló al Gobernador para que abrogase el decreto. 35
Vidaurri, el campeón de los derechos estatales, no tuvo intención de usar
su propia doctrina contra su proyecto. Declaró que su decreto había sido
tan sólo una respuesta a las demandas del pueblo de Coahuila. El meollo
del asunto no era el tamaño del Estado o el asiento de su gobiemo1 sino la
voluntad del pueblo. 36 El Gobernador indicó que las autoridades del entro,
que se opusieran a su decreto, erían vistas como enemigas de la libertad
y de los sagrados derechos del pueblo de un E tado, tratando de escoger
su propio gobierno. 37
A principios de mayo de 1856, la situación en la frontera norteña era
tensa. Los jefes políticos de Saltillo, que se oponían a la unificación, tomaron medidas para evitar que se llevase al cabo. Los parientes de Coahuila
del Gobernador Vidaurri hicieron ver que, las hostilidades con el Presidente
omonfort, podrían traer al "caudillo'' ( *) la derrota en dicho estado y,

"' idaurri a Juan Alvarez, 27 de abrii de 1856, Corr. Par. (Hay otras muchas
cartas en la corr pondencia privada del "caudillo • ( •) relativas a este asunto_) ..
"" Antonio Ag\lado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856. Docutn6ntos Jrud11or,
XX J; Gabino ?-{ootemayor a Vidaurri, 28 de marzo de 18~6- Corr. Par..
= idaurri a Comonfort, 28 de septiembre de 1855. Boletin, 29 de sepaembre de
1855 " ... estoy dispuesto a sostener al nuevo Gobierno si no se ,{~lsea el Plan de
tla ... "; "verdadero objeto, carácter y tendencias del Plan Polit1co de uevo Le6n ·

" Boletín, lo. de octubre de 1855.
Marcial idaurri a Vidaurri, J9 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Hubo cierta
validez en la acusación y originalmente se entabló fuerte lucha por el asiento del
Gobierno).

El Restaurador, l l de agosto de 1855.
.
,s Vidaurri a Francisco Vidaurri y Borrego y a don Santiago del Valle, 28 de

.. Joaquín L6pez Hermosa a Doblado, 8 de diciembre de 1855, D oct1mentos Jnéd'.tos, XXXI. (Este documento indjca que aún había temores de que Vidaurri pudjera establecer la "República de Sierra Madre'').
.. DoN ANSELMO D.E LA PORTILLA, Méjico en 1856 y 1857, Gobierno del general
Comonfort ( ew York: S. Hallet, 1858), 49.
• Vidaurri a Juan Alvarez, 27 de abril de 1856. Corr. Par.
"' Vidaurri a Juan José de la Garza, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.

Ari:,-

septiembre de 1855. Corr. Par.
"" Francisco Vidaurri a Vidaurri. 22 de septiembre de 1855, Coi:r· Par.; Mar _ial
idaurri a Vidaurri, 19 de diciembre de 1855, Corr. Par. (Marcial ,daum es sobrino
de Santiago Vidaur:ri.)
• Juan Long a Vidaurri, 16 de enero de 1856: Co~. Par. (Long estaba también
emparentado con Vidaurri, en virtud de su matnmomo).

644

ª

ª "Proclama del Gobc.mador del "Estado de uevo León y Coahwla, Santiago
Vidaurri ', Colecci6n de Documentos para la Historia de México, VII ( de la Segunda Serie).

645

�pos.iblcmente, en ue o León.~ El Gobernador estaba al tanto del peligro
involu rado y envió una delegación a la ciudad de México para conseguir
un entendimiento pacifi o con las autoridades nacionales.s9 El intento de arreglo, no obstante fracasó y en junio un conflicto abierto parecía inminente.
Vidaurri no tenía intención de ceder a las demandas de la ciudad de México, sino que empezó a prepararse contra un ataque. Unidades militares
adicionales se formaron y equiparon, especialmente entre los pueblos leales
del norte de Coahuila."4° Al mismo tiempo, el Gobernador incrementó sus ataques políticos contra el Gobierno del centro, denunciando los impuestos federales como una vuelta a las artimañas de_Santa Anna y una violación a los
derechos de la soberanía estatal. 41
En junio, José Maria Laíragua, Secretario de Guerra del Gobierno F deral expresó que el Gobernador Vidaurri estaba en oposición directa con las
miras y acciones de la nación • 2 y ordenó que se evitara la introducción de
anna y municiones a los Estados de uevo León y Coahuila. Esta orden
produjo un rompimiento abierto, por lo que Vidaurri pidió la remoción de
Comonfort de su puesto de Presidente Provisional. El Gobernador acusó el
hecho de que los funcionarios federal s intentaban fo17.,ar al pueblo de uevo
León y Coahuila a ervir como esclavo, en pago de la ayuda prestada contra los indios hostiles.43 En respuesta a estas acusaciones Comonfort declaró
a Vidaurri en rebeldía y le ordenó renunciar a su cargo de Gobernador,
tanto de ue o León como de Coahuila." Como podía esperarse, Vidaurri
rehusó y ;,.,"])l·esó su confianza. de que los ejércitos fronterizos fueran totalmente capaces de resistir a la agresión federal. El estaba decidido a proteger
las libertades del pueblo y lo derechos de los Estados soberanos! 5

ª Francisco Vidaurri a Vidaurri, lo. de mayo de 1856. Corr. Par. " .. .yo te suplico
a pesar del gran interés que tengo en la agregación a Monterrey, que no comprometas tu persona, ni tu reputación por el negocio de an ación. Sino que no más
emplees su influjo para con tus amigos y que conserves siempre las buenas relaciones
de amistad que llevas con el Presidente de Ja República"; Marcial Vidaurri a Vidaurri, 2 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Vidaurri a Encarnación Alvarez, 28 de mayo de 1856. Corr. Par.
• Juan Long a Vidaurri, 21 de julio de 1856. Corr. Par.
" Declaración de Vidaw:ri, citada por iceto Zamacois, La Hist oria de Mijico,
XIV, p. 263.
41 Lafragua a Vidaurri, 5 de julio de 1856. Documentos que manifiestan los principales sucesos que precedieron el desconocimiento que el señor general don Santiago
Vidaurri hizo, de la autoridad del Gobierno de la República, 1856.
" "Proclama del Gobernador del Estado de
uevo León y Coahuila, antiago
Vidauni - Monterrey, 12 de julio de 1856", Colección de Documentos para la Historia de México, VTI (de la Segunda Serie).
.. ZAM.Aco1s, La Historia de México, XIV, p. 342.
.. Vidaurri a Juan Alva!'e'l, 3 de julio de 1856 y 17 de agosto de 1856. Co{T. Par.

En octubre, el general Rosas Landa, al mando de un ejército federal
marchó de an L~is Potosí a Saltillo.46 Al mismo tiempo, Juan José de la
Gara de Tamaulipas anunció que sostendría al Presidente omonfort, en
su confrontación con Vidaurri. u Esto colocó elementos hostiles en dos de
los flancos de uevo León y Coahuila. El Ejército del
arte, Jefaturado
por el coronel Juan Zuazua, se movió para bloquear el avance de Rosas
Landa. Al mismo tiempo una fuerza proveniente de Tamaulipas atacó Monterrey derro~ando a una pequeña Avanzada, a cargo de un joven oficial de
nombre . ~anano Escob do. De la Garza puso sitio a Monterrey, exigiendo
su rendi□on a nombre del Gobierno acional. El coronel Zuazua, sin embargo, regresó a la ciudad y expulsó a las fuerzas atacantes. 48 Afortunadamente para Vidaurri las fuerzas de Rosas Landa no habían coordinado su
ataque con aquellas provenientes de Tamaulipas.
Monterr~y se e~con~aba aún amenazado por el Ejército Federal, bajando
desde_ altillo. Mas bien que aguardar el ataque en su propia capital Vidaum despachó al Ejército del arte para interceptar al enemigo. El coronel Zuazua trabó contacto on el Ejér ito Federal hacia la mitad del camino entre Monterrey y Saltillo, en un Jugar llamado "La Cuesta de los
Muerto . Un desenlace Corzo o parecía inminente, pero, el 18 de noviembre
de 1856 el Gobernador Vidaurri firmó una tregua con el Comandante Federal. El 'caudillo' (*) convino en reconocer la autoridad del Presidente
Comonfort y de llevar el asunto de uevo León y Coahuila a una Asamblea
Estatal antes de que pudiere ser convocada la elección para Gobernador.
'Tamhi~n convino en someter el asunto de la anexión al voto popu1ar de
Coahuila; Rosas Landa, en cambio, prometió que el Gobierno nacional concedería_ la suma de
mil pesos mensuales a la región, para reanudar las
~~panas contra los indios hostiles. El pueblo de Monterrey r cibió las noticias de esta paz con manifiesto regocijo. En la ciudad de México Comonf~rt dio gustosamente su aprobación y la amenaza de gu~rra entre el PreS1dente "moderado" (* ) y el "caudillo" (*) pareció haberse e itado.4 9 A
p~era vista, parecia que Vidaurri se había rendido a las exigencias del
gobierno del centro, a cambio de la ayuda federal. Otras causas, sin embargo, ~lican por qué el hombre fuerte estaba tan deseoso de aceptar esta
transacción.
ntes de que las abiertas hostilidades entre Comonfort y Vidaurri hicieran

º:11º.

" Vidaurri a José S. Aramberri, 27 de septiembre de 1856. Corr. Par.; Aramberri
a ,?ªna González y García Rejón, 26 de octubre de 1856. Corr. Par.
HERMENEGILDO DÁvn,A, Biografla del señor general don Juan Zuazua (Monterrey, 1892), 41.
'" /bid., pp. 41-43 .
'" /bid., p. 43 .

647
646

�crisis, en Ja frontera norteña, delegados procedentes de todos los Estados de
México se reunieron para estructurar una nueva Constitución acional. Los
"puros" (*) tendieron a dominar la convención y miraron con suspicacia
al gobierno de Comonfort. Ellos también abogaron por un gobierno central
relativamente débil, con Estados virtualmente independientes.50 Vidaurri gozó de un elevado prestigio entre muchos de los delegados y trabajó incansablemente para convencerlos de que el asunto de Coahuila reflejaba la más
grande causa del liberalismo y derechos individuales de los Estados. 51 No es
nece ario decir que estos argumentos contenían también un llamamiento a
los muchos "caudillos" (*) locales y regionales, al través de la Nación, que
deseaban conservar sus posiciones.52
Durante el otoño de 1856, el Congreso Constituyente continuó con sus
debates. Muchos delegados tendieron a favorecer la posiciqn de Vidaurri
y a c1iticar acerbamente al Presidente Comonfort. El 15 de septiembre de
1856, la asamblea votó 60 a 24 a favor de la anexión de Coahuila con
Nuevo León. 53 Esta actitud de la Asamblea de Querétaro ayuda a explicar
el deseo de Vidaurri de firmar la tregua con el general Landa, dos meses
después. Luego, en enero de 1857, el pueblo de Coahuila votó abrumadoramente en favor de la anexión con Nuevo León.M Cuando la nueva Constitución Nacional fue promulgada el 5 de febrero de 185 7, uno de los Estados
mencionados Por esa Ley Fundamental fue el de Nuevo León y Coahuila. 55
El Estado binario estaba firmemente bajo el control de Santiago Vidaurri.56 En nombre del liberalismo y de los derechos estatales había desafiado

al _Gobierno acional y había salido triunfante. Durante los ocho años sigweotes se mantendría como el más poderoso individuo en Ja frontera norteña y como el incansable defensor de la soberanía estatal.

Traducida por el
Lic. Rodal/o Ruz Menéndez.
Universidad de Yucatán

.. DA JEL MORENO, Los hombres de la Ref&lt;&gt;1ma (México, D. F. Ediciones LibroMex. L956), 49-53, 61; FRANK A. KNAPP, JR., "Parliamenlary Govemment and the
Mexican Constitution of 1857: A Forgetten · Phase of Mexican Political History".
Hi.spani.c .American Hi.stori.cal Review, ol. 33 (febrero de 1953). 65-80; WALT RR
V. SCEIOLES, "El Liberalismo Reformista", Historia Mexicana, II (julio, 1952-junio,
1953), 342-352; ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario, I, 31.
ª Vidaurri a Juan Alvarez, 3 de julio de 1856. Corr. Par.· ZA.Reo, Historia del
Congreso Extraordinario, 273-278, 344-345, 353-354, 508.
111 Antonio Aguado a Manuel Doblado, 21 de mayo de 1856, Documentos Inéditos,

XXXI.
os ZARCO, Historia del Congreso Extraordinario,

II, pp. 310-31 l.

., El Resta1trador de la Libertad, 23 de enero de 185 7. ( La votaci6n fue de 4056
en favor de la anexi6n y solamente 260 en contra).
"' ZARCO, Historia del Congreso E:drnordinario, II, pp. 310-311.
,. El Restaurador, 13 de marzo de 1857. (Su popularidad fue dctnostrada el 27
de diciembre de 1856, cuando fue confirmado en su cargo por notable mayoría.
Las siguientes elecciones fueron para mantener su poder.

648

649

�APORTACIO ES AL ESTUDIO DE LA INDEPENDENCIA
DE CENTROAMERICA
JoRGE LuJÁN MüÑoz
Universidad de San Carlos
de Guatemala

I. Advertencia inicial
LA I DEPENDENCIA de Centroamérica es un tema que ha interesa~o a nmltitud de historiadores; el número de trabajos que se han p~oducido es ~umerosísimo; parecería que poco podría agregars~ ~ ~u me1or compre~lon.
Afortunadamente, la historia, como todas las d1Sc1plinas human~, e~~ sujeta a constante revisión; cada nueva generación está e_n la obligac1on de
aportar sus nuevas perspectivas, basadas en los nuevos_ ms~entos Y posibilidades que otorga el cambio en las ideologías y las c1enc1as..
La historia tradicional, como dice Femand Braudel,* se ha _interesado en
el tiempo corto, el individuo, el acontecimiento. Así, el estud.i? de nues~
independencia se ha hecho centrándose, . sobre_ todo, en la acc1on _de los mdividuos y en el acontecimiento aislado. Por e1emplo, el 15 de septiembre ha
sido acontecimiento de especial atracción.
Una de las aportaciones más importantes que ha dado nue~tra época al
mejoramiento del estudio del pasado es el estudio de lo ~ue el citado Braud6l
llama "larga duración"; es decir, ver el fenómeno en ue~po pr?longado, a
través de su desenvolvimiento. Indudablemente, el estudio del _nempo_ ~o~
-el acontecimiento-- aporta luces y es necesario. Pero la perspectiva deflilltiv:i,
sólo se obtiene cuando se hace el estudio inten·elacionado de los acontecimientos; entonces, se les puede ubicar en su verdadero sentido.
.
Los estudios generales del proceso de la independencia centroamencana
han sido, por lo general, de tipo narrativo, sin penetrar en lo fundamental:
La historia y las ciencias sociales, (El Libro de Bolsil1o 139;
Madrid: Alianza Editorial, 1968, pp. 64 ss.
•

650

FrutNAND B11.AUD.BL,

establecer la coherencia de los acontecllDlentos, interpretarlos dándoles su
significado. Por otro lado, no se ha hecho a través de lo que ahora se llama
historia social; es decir, enfocando el estudio de la sociedad global, de los
factores sociales, del ambiente ideológico, etc., y cómo todos esos factores
se interrelacionaron.
Es importante tener en cuenta otra limitación. Cuando un acontecimiento
--como la independencia- se convierte en motivo de conmemoración cívica
-15 de septiembre-, se corre el riesgo de otorgarle una carga emotiva que
dificulta su comprensión. Hay aspectos que se dan por establecidos y otros
que se vuelven intocables. Mucha gente cae en confundir el festejo con el
acontecimiento festejado, y así llega a creerse en la participación popular
y mayoritaria.
El presente trabajo es un aporte que trata de sentar algunas hipótesis
de discusión, que puedan dar nuevas perspectivas y posibilidades a la comprensión de nuestro pasado. No es el resultado de una investigación específica. Más correctamente podría describirse como el producto de un largo
proceso de elaboración mental Juego de varios años de docencia y de reflexión sobre el tema. Paulatinamente se fue llegando a tener los criterios
que ahora se presentan.
Ahora, al momento de redactarlos, hemos considerado necesario dividir
la exposición en dos partes. En la primera se intenta resumir aquellos elementos que se consideran fundamentales para la elaboración ulterior: es decir, es la base para desarrollar las ideas de la segunda, en la cual se llega
a lo que se padría llamar interpretativa.
Esperamos que este modesto aporte sirva de base para otras investigaciones, que permitan la profundización de la historia social de nuestro país y
de la Patria Grande.

II. Situación del Reino de Guatemala
Vamos a intentar a continuación, en forma harto esquemática, hacer una
descripción y caracterización de la población y la economía, el sistema de
poder, el desarrollo urbano y la estratificación social en el Reino de Guatemala a fines del siglo XVIII y principios del XIX. Todo ello nos servirá
de referencia para intentar (en la segunda parte del trabajo) una mejor
comprensión de la Independencia.
A. Población

Varias fuentes coinciden en consignar que la población de toda la Capitanía General de Guatemala, a principios del siglo XIX, era de alrededor

651

�•
b la agricultura y comillón de habitantes.1 Los Apuntamientos so re
.,
de un
(l 8 l0) 2 distribuyen esa poblac1on en
mercio del Reyno de Guatemala
'
" 40 000 'blancos". Don
.
313 334 "pardos y algunos negros y
'
646,666 indios,
,
.
_ d ués da también cifras similares
Manuel Vela,ª que escn~, catorce ,~n)os
bl ~ente obtenidas de la antela . , total "un rrullon escaso ' pro a e
.
(pob cion
. . .
"clases" Vela redondea las cifras y cambia un
rior fuente. Al distnbmr en
&gt; 000 . di
300 000 ,1mulatos, negros- y
nomenclatura: habla de 600,
m os,
'
la
poco
. 11 ,,
'
d 30 a 50 000 "espanoles cno os .
castas &gt; y e
,
o es-tas cifras y a explicar algunos :15Pasemos ahora a comen~ar un pOC l
1 .sta es el contenido racial
.
L 0 prunero que sa ta a a VI
d
pectos mteresantes.
d 1 . 1 XVI Entonces cuan o
tur
.
oria-inada
des
e
e
s1g
o
·
&gt;
o étnico de la nomenc1 a,
::,,
· d da pleno sentido.
, f
d ninguna mezcla tenia, sm u ,
todavía no se hab1a e ectua o
,
d 1 misma terminología,
• XlX un.que se segwa usan
a
A principios del sig1O
,
tían grupos "puros",
.
b'
biado notonamente: ya no exis
la realidad ha ia caro
_
, .
te , an ya un sentido socioeco.
din' . social los teillllnos ru
y' por la rrusma
anuca
.,
.
erder su original connotación ranómico. Es decir, que con el tiempo, sm_dP d tipo más bien social Para
·a1, h. ab'1an adquirido un nuevo conteru
o e .
. .,
_
el que poseía una pos1c1on
0
criollo y espano1 era aqu
d
al,
entonces, en gener
.
d
rnb.tis que habían a , .
.vil .ad Los descendientes e uruones
economica pn egi a.
.
1 tuviera por "blancos" ( que se
di E . Wolf· "Así el
quirido riquezas habían obtemdo que se es
d
to ) Como ce ne
.
'
tenga por blanco, decían l~s ráº~:Uen ; ~n un grupo social, no rac;ial." •
grupo blanco se transformo p~ amen

7

ª

ª

°·

.

. d l h" t . de la ciudad de Guatemala (3a .
mpendw e a is ona
"d
• Do'MINCO JuAllROS, eo
.
936
I 65-66 da un cuadro resUIUl .o
eclici6n; Guatemala: Tipo~Ía Na~:na;d:6n
1778, q;e da un total de 805,339
de toda la poblaci6n del Remo, segu . p b l
bla . 6n véase: MAJÚA E. BozZOLI
habitantes. Para un estudio más amplio so re a po , .c1 ~ final del s.iglo XVIII Y
DE WILLll, "La diferenciación soc~ d~~?tr:Wl~aC:emia de Geografía e Historia
durante las primeras décadas_ del SJglo ¡
' d l Independencia (Sao José Costa
d COsta Rica Centro Aménca en las v speras e a
e
'
•
73-97.
Rica: Imprenta Tre1os, 1971)' pp.
. d L Reyno de Guatemala que el
• Apuntamientos sobre la agricultura ~ comdercio Jas
e Cortes Extraordinarias de .la
· Lar azábal Diputa o en
señor doctor don Antoruo
r. . , ~ R l C nsulado en Junta de Gobierno de 20
Nación por la misma ciudad, p1d10
~a
o
1 Oficina de don Manuel AréGuatemala• unpreso en a
.
de octubre de 1810 . N ueva
·
. d
. plemente como Apuntamientos.
D
aquí
en
adelante
cita
o
sun
del
valo, año .d e 1811 ·
e
d
R ales CaJ· as de Guatemala, acerca
d I M" . tro Tesorero e 1as e
M clrid
s Informe
e
uus .
d
és d 1 15 de septiembre de 1821.
a
'
estado deficiente del Erano antes Y, ::~ua.t:mala en los siglos XVIII Y XlX ,&lt;3a.
11 de marzo de 1824. E~ Ec~nomta
Carlos 1970), PP· 78-79. De aqm en
ed. ••. Guatemala: Uruvers1dad de San
,
icton,
.
V I o Informe de Ve1a.
adelante simplemente citado como e a
. .
(México· Ediciones Era, 1967'
• EtUK WoLF, Pueblos y culturas de Mesoamerica
.

l;

p. 207 .

652

Es decir, una estratificación de origen racial o étnico pasaba a ser de tipo
social.
En cuanto a los indios, eran tales los que vivían en comunidades indígenas.
Los que salían de ellas -ya fuera obligados, ya fuera voluntariamente-rápidamente, quizás en una o dos generaciones, perdían s-u identificación
cultural. Entonces, sin que necesariamente se hubiera dado mezcla, pasaban
a engrosar los grupos mestizos.
Los mestizos merecen un poco más de cuidado. Originalmente fueron los
hijos de españoles e indias. Habría que agregar que rápidamente se hizo
una distinción: los productos de esta mezcla que lograron y mantuvieron
una posición privilegiada, pasaron a engrosar los grupos criollos (españoles) ;
Leonor Alvarado y sus descendientes serían un ejemplo. Los que quedaban
viviendo con su madre en la comunidad ind~~ena quedaban como indígenas.
Fueron mestizos únicamente aquellos que quedaron marginados tanto de los
criollo como de los indígenas. También engrosaron su número los indígenas
que abandonaban sus comunidades e iban a trabajar a las plantaciones o a
las minas y obrajes, o los que se ubicaron en los centros urbanos españoles.
Los "mestizos" constituyeron un grupo intermedio (entre españoles criollos
(blancos) e indios) al cual, en buena parte pasaron a pertenecer quienes
no eran (social, económica y culturalmente) ni una cosa ni otra. Los desplazados que no encontraban ninguna ubicación clara, y que ya tan antiguo
como a mediados del mismo siglo XVI eran preocupación de muchas personas, entre ellas el obispo Marroquín que se refiere a ellos en su extensa
correspondencia.
Con el correr del tiempo vinieron a engrosar el grupo mestizo todos los
tipos de mezclas entre español, indio y africano siempre que vivieran en el
mundo "español'',5 en los poblados o en las plantaciones dependientes directamente de lo españoles y los criollos. También pasaron a ser vistos como tales, y se mezclaron con ellos los españoles y criollos empobrecidos.
A principios del siglo XIX era imposible hacer una distinción entre estos
grupos. Cualquier esfuerzo en ese sentido resultaba estéril e irreal. Así lo
reconoce el propio Ayuntamiento de Guatemala cuando en 1820 argumenta
en contra de Ja djscriminación del n egro de la calidad de ciudadano. Si
bien reconoce que la inmigración negra fue escasa en el Reino, señala que
ahora no era factible hacer una distinción y calificaba de injusta la medida...
• Uso aquí el término "mundo español" como una contraposición cultural a ' mundo indígena". Por supuesto, entre ambos mundos se daban fundamentales relaciones
de tipo económico. El "mundo español" lo componían los españoles, los criollos,
los mestizos; los que dominaban eran los primeros.
• Es una argumentaci6n que hace el Ayuntam.iento en favor de que se cambie
el artículo 22 de la Constitución que priva "a los descendientes de Afriea" del

653

�Así pues, para princ1p1 s del igJo XIX, la nomenclatura misma se habfa
hecho ambigua y confusa. Cuando Jos Apuntamientos hablan de "pardos ' J
o V la de "mulatos, negros y castas" se están refiriendo a ese grupo intermedio, al grupo humano producto de mezclas imposibles de diferenciar; ~unqu la mentalidad de ]a época quiso hacerlo con una nomenclatura pmtoresca que nadie otendia y menos podía aplicar. 7 Es decir, los 300,000 que
mencionan ambos documentos ntre los indios y los blancos deben entenderse como grupos mestizos en el sentido :más lato, y sobre todo como los
grupos que vivían al lado d los ('criollos" o " spañoles', pero que no
pos ían su riqueza.
El ro lizo urgió, pues, de orígenes no sólo raciales sino también culturales
muy disímiles.
unca fue po íble que se di ra en te grupo una unidad.
demás, vivía n una siluación marginal: ra recha7,,ado por los grupos e •
pañoles, a los vales no podfa incorporarse fácilmente, pero a lo cual aspiraba, y él a su vez rechazaba despectivamente lo indígena. Era un desheredado .ociaJ y, culturalmente, pri ado de un lugar estable en el orden

sacial.8
Algunos autores llegan a aürmar que los mestizos dcsarrolla~on por :llo
complejos y traumas. Pablo Martíne.i del Río l1abla de complejo de Edipo,
que luego de la Independencia se va a manil:5tar como un_ odio-~ la cultw-a
española y amor a lo indígena· como una busqueda de af.i.nnacion nacional
en los alores indígenas.9
El mestiro vivía en una situación insegura en Ja que lo valía era saber
derecho de ciudadanos, porque s consid ra injuslo e imposible de poner en prácLka.
"Instrucciones que el Ayuntamiento de Guatemala confirió al diputado de esta provincia a las Cortes Españolas y AD1ericanas" (16 de diciembre de 1820), en Boletín
del A.rchiuo General del Gobierno (BAGG), IV, 1 (octubre 1938), PP· 93-94. éase
también El Editor Con.rtitucional, o. 6, 17 de agosto de 1820 "Ciudadanía del
indio español", en que s defiende la el vación del fodio de su calídad de "menor"
y la ciudadanía de oriundo d ALrica. En el E. C., o. 39, 19 de marzo de 1821,
al transcribir párrafos del acta de la 5a. sesión de la Diputación Provincial ( 17 de
noviembre de 1820) en que se mencionan dos casos similares de San Miguel Y
Comayagua en el sentido que el solo concepto de pardo$ no los hace por esa única
razón ser reputados originarios de Africa o ser excluidos de las electíones.
' La nomenclatura de mesti7.aje era inaplicable; habla nombres tan peregrinos como "tente en el aire", "no te entiendo" (confesión de culpa de semejante despropósito), "vuelta atrás"· adem:is de hablarse de lobos, castizos, barquinos, cambujos, chamizos, etc.
• Wo1.1&gt;, op. cit., 208.
• Citado por oSEBIO DÁv&gt;.1.0s HURTADO, "La morfología soci~I de ueva Españ~,
móvil de su independencia" en EJtudios Antropológicos publicados en homenaJe
'
.
al doctor Manu11! Gamio (México: Universidad acional Autónoma de México, 1956),

p. 601.

654

adaptarse y saber cambiar a tiempo.
o era él quien tenía el poder, era
sólo un servidor, necesario e indispensable, pero sólo eso. Vino a ser -dice
Eric Wolf- la antítesis del indio. AJ ontrario de] indio, no echó raíces en
ninguna comunidad, "mientras el indio permanecía obstinadamente unido
a las normas de su grupo, el mestizo aprendería a modificar su comportamiento d 1a misma forma omo otros hombres se ponen o se quitan una
máscara"; mienlras el indio 'se encerraba dentro de sí mismo", el mestÍ7,,o
'habría de desenvolverse con toda naturalidad en el mercado de los objetos
mate1iales, de las ideas y de la genle", mientras el indio -en su omudad- consideraba el poder como atributo del cargo oficial y lo redistribuía
uidadosament el mestizo veía en el poder un atributo de la p rrona, una
fuerza personal que podía subyugar y someter a la gente.1 º
Tampoco el criollo se hallaba en una situación definida y con tructiva
cultura1?1ent:. Admiraba y ~piraba a lo español, pero sentía de precio por
los funcionanos reales que venian a de pJazarlo de pasiciones que consideraba
suyas, y que impedían que hiciera lo que quisiera. Quería demostrar que
era tan_ español como los españoles e imitaba, con afanes de distinción y
elegancia rebuscados Jo que le llegaba de España.
o tuvo el vigor de crear
una man~1~ de ser una cultura original y propia. Su manera de ser no pasó
d supediCJal trru¡plante de lo peninsular· de una España en crisis. Vivía
un mundo superficial y vacío.

B. Economía
Hagamos a ontinuación, a grandes rasgos, la descripción de la situación
del sistema económico del Reino de Guatemala entonces.
Como es sabido, nunca fue una zona rica en minas, salvo la región hondureña; _que tuvo algunas minas. Fue fundamentalmente una región agrícola.
ttbzando conceptos actuales, podríamos distinguir dos sistemas agrícolas
(no separados sino interdependientes} : el comercial y el de consumo int mo.
El primero estaba bajo el control de la oligarquía urbana. El uJtivo fundamental de exportación era el añil. La producción había venido sufriendo
una baja en los primeros años del siglo XIX. Se puede decir que había disminuido .a la mitad: de más de 1.000,000 de libras en los buenos años -en
algunos pasó de 1.300,000- y alrededor de las 800,000 en otros no tan
buenos; a partir de 1811 bajó a menos de 450,000, y no sobrepasando las
350,000 luego de 1817.11
,. WotP, p. 209.
Véase, Ro11ERT S. J,IlTH, "Indigo Production and Trade in Colonial Guatemala", Hupaníc American Historícal Review, XXXIX, 2 (mayo 1959), pp. 181-211,
especialmente pp. 197-199.
u

655

�La comercialización del añil estaba controlada por las grandes casas comerciales de Guatemala (capital), que a su vez estaban relacionadas con
las casas comerciales de Cádiz. 12 Estos grandes comerciantes capitalÚlos tenían el completo monopolio de la exportación, establecían las calidades y
sus correspondientes precios, compraban a los grandes productores, que a
su vez habían adquirido la producción de los pequeños productores (poquitero ) . Eran obligados a traer el añil a la ciudad de Guatemala donde se
efectuaban las tran,;acciones. Después, ya en propjedad de los exportadores,
el añil salía hacia España. Los grandes comerciantes eran a su vez prestamistas; adelantaban dinero y mercaderías ( de sus negocios de importación)
sobre la cosecha. Al producirse la falta de pago las plantaciones fueron pasando a sus manos hasta llegar a convertirse en lo primeros productores (el
marqués de Aycinena llegó a tener las mejores fjncas añileras de El Salvador
y a poseer la flota con que se hada la e,qJOrtación) ?- 3 Este sistema monopolístico trató de romp rlo el gobierno español sin éxito. A la larga provocó
una serie de descontentos y enconos de parte de los provincianos contra los
grandes comerciantes de la capital, en especial, y de la capital, en general,
como centro de poder y explotación.u
Al lado de la comercialización del añil, según muestra también Floyd, los
comerciantes capitalinos controlaban también el tráfico de ganado que venía de las haciendas de Honduras y icaragua para la provisión de la capital.
De ella obtenían el beneficio fundamental los comerciantes, sin que corrieran
mayor riesgo.
También formaba parte del sistema agrícola comercial los cultivos del azúcar y el algodón, generalmente efectuados por propietarios de tipo medio.
El cultivo del algodón había prosperado gracias al desarrollo de una incipiente industria de telares, sita, sobre todo, en la capital y Antigua.
"" Todo esto no es más que un resumen de las ideas sustentadas por

TROY

S;

FLoYD en su estudio " Los comerciantes guatemaltecos, el gobierno y los provin-

cianos 1750-1800'', Cuadernos de Antropología 8 (1968) , pp. 37-58. Publicado originalmente en Tit e Hispanic American Historical R eview, XLI (febrero 1961 ) . Véase también la lista de familias ricas d e la ciudad de Guatemala, en G. A. TRO'MPSON,
Narración de una visita oficial a Guatemala viniendo de México. Guatemala: Sociedad de Geografía e Historia (1927), pp. 161-162.
u ALEJANDRO D. MARRoQUÍN, Apreciaci6n sociol6gica de la independencia salvadoreña (San Salvador: Instituto de Investigaciones Económicas, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de El Salvador, 1964) , p. 16, da una lista de fincas
de añil del marqués de Aycinena en El Salvador obtenida de "Estado General de
la P. de S. Salvador" de Antonio Gutiérrez de Ulloa que foe intendente.
" Todo este sistema de explotacrón de los añileros y hacendados salvadoreños y
nicaragüenses explica el sentido de odio y r~ntimiento contra la capital, y el sentido
separatista regional que más tarde va a ser importante para ex"J)licar muc:has situaciones durante la época federal.

656

!~

Al lado, de
agr~cultura comercial existía la agricultura para consumo
loca!: rnaiz, fnJol, trigo, verduras, etcétera, generalmente en manos de pequenos. 1~bradores en su mayoría indígenas. Los Apuntamientos describen
las acbvidades productoras de los indígenas, con palabras difíciles de mejorar:
"Su agricultura se reduce a sus milpas, trigales, frixoleras y hortalizas
en terrenos para ellos precarios aunque propios, . . . pagan su tributo
ocurren á las capitales de sus cofradías religiosas y caxas de comun¿
dades. Proveen con dichos esq1tilmos y frutas la plaza de la Capital
y Cabeceras de Partido donde se compran por las otrns clases para s~
sustento y regalo." 15

Tenían, los indio una cierta especialización de producción y mercadeo
que todav1a al10ra se nota en parte, y sus artesanías características. Eran además la mano de_ o~ra para los o~o grupos, a través de los sistemas de trabajo
forzado (repartl.IDl.entos) : culbvaban el añil, trabajaban en las hacienda
hacían los camÚlos, erigían edificios, Jlevaban Ja carga. Como se mee en lo~
Apuntamientos: "Ellos son el descanso de las demás clases sin exclusión:
ellos son los que nos alimentan surtiéndose de lo necesario y de regalo, . , ."
_Es decir que los agácultores de subsistencia eran los que proveían de
alimento Y de mano de obra al sistema de agricultura comercial de ahí su
conveniente interrelación.
'
En l~s. cen~s urbanos., especialmente en la capital, se habían desarrollado
la~ actividades artesanales orgaruzadas en gremios. Esta actividad econórruca como algwias otras q~e habían sido originalmente españolas, pasaron
luego a manos de los mesmos al haberlas abandonado los españoles. 1 º 0
t~os lo oficios ru todos los artesanos se encontraban a jgual ruvel económico. Los maestros ocupaban una posición privilegiada que no todos alcanzab~ · algunos ~ae~tros lle~aron a obtener suficiente éxito como para con~
verl:lrse . en prop1etano meruanos. Por otro lado, hubo oficios que permitían
menos mgresos y que gozaban de menos prestigio social.
, Especial mención merece el caso de los textiles. En el siglo XVIII babia prosperado la producción de telas con algodón del país. El barrio de

8:

Folio
Los Apu11t_amtentos se ~tienden bastante en la explicación de Ja agric_ultur_~ Y Vida de los mdigenas, e mcluso se proponen medidas para remediar su
situac1on,
. l. A vec~ l? que efectiv31:11~nte sucedió fue que los españoles o criollos que continuaron e!e_rc1endo estos oficios desmejoraron socialmente por pérdida de riqueza
Y _d~ prest¡gto. La demanda de trabajo y la necesidad de las actividades abrió los
oüc10s a los mestizos y muJatos.
16

657

�San Sebastián de la nueva capital y la Antigua Guatemala eran los grandes
centros de telares. Esta incipiente industria, se hallaba en crisis a causa de
la importación de telas, gracias al libre comercio y al contrabando. El gre• 17
mio de los tejedores se encontraba en franca efervescencia.
Por último, hay que mencionar las llamadas "profesion~ liberales" Y_ los
"oficios de letras", ubicados en las ciudades y también servtdos por me~tJ.zos.
En resumen, pues, los mestizos eran los servidores y los aliados, ~onscie~tes
e inconscientes--- de los grupos que controlaban el sistema econorruco y social.
Concluyendo, tenemos ante sí el esquema de una típica -~conomía colonial y dependiente: productora de un producto de exp?rtac1on (_Wla materia prima, tinte), que España revendía {como econonna depend1~te del
resto de Europa); importadora de productos manufacturados (espanoles Y
europeos, sobre todo), y un sector de consumo ~terno, todo ello ,estructurado
dentro de un sistema jerarquizado y de explotaaón de la mayona. E~ ~oder
económico estaba en manos de la pequeña oligarquía "criolla", que eficientemente (para si, no para el país) explotaba la economía en su bene~cio.
A partir de 1810 la economía pasaba por un_ mal mo~~nto, especialmente
a causa de la baja en el precio y la producc16~ del añil,
otras ~uctuaciones internas de producción. Los efectos se depban ver mas notonamente
en Jas zonas añileras (especialmente El Salvador) y ganaderas (Nicaragua) -18

!

C. El gobierno
También el poder político se encontraba altamente concentrado. Sin embargo, esta concentración no coincidía con la concentración del poder económico. El poder político --civil y religioso-- se hallaba cen~o. en la capital, pero no en las mismas manos, sino en los. altos funcionanos reales,
en su inmensa mayoría peninsulares.
Esta contradicción entre poder político y poder económico fue uno de los
motores de Ja acción de los grupos privilegiados criollos contra el sistema,
con el fin de controlar también el poder político, según veremos más adelante.
El sistema colonial español produjo invariablemente, en todos los territorios una centralización exagerada, en favor de la capital y en detrimento
del r~to de las regiones. La dependencia hacia la capital era innecesariamente exagerada.
11 Existía una gran desocupaci6n y descontento entre los tejedores.
Esto trató
de ser aprovechado en favor de la independencia en 1808 y, como veremos más
adelante en las elecciones de 1820.
" Dei' Informe de Vela queda claro que esta crisis se ha~í~ ~ílejado desd_e ~cía
varios años en la situación de la Real Hacienda, que era deficitana desde hac1a anos.
Los ramos que más producían eran tributos, alcabalas Y tabacos.

658

El sistema político fue doblemente no representativo. Por un lado lo.s altos
funcionarios centrales y regionales venían desde España; con lo que se cerraba la participación de gente del país en el sistema de gobierno. Por
el otro, en el gobierno local (municipal) se desarrolló un sistema aristocrático, en que los cargos eran otorgados por el sistema de puestos vendibles
y renunciables, con lo que cayeron en poder de las oligarquías locales, sin
que tuvieran representación alguna los grupos medios y populares.
Los centros de la vida .regional fueron los poblados más importan tes de
cada región; el centro indiscutible de toda la Capitanía era la capital. Existía, pues, un gran desequilibrio en la concentración de poder político. Cada
centro urbano regional aspiraba a una vida más autónoma en la que cada
grupo Joeal de poder tuviera más que decir en la resolución de los problemas
que les correspondían. Iban adquiriendo la noción regional al mismo tiempo que se creían capaces de gobernarse a sí mismos, sin estar sujetos al poder
económico y político de la capital.

D. El desarrollo urbano
El desarrollo urbano del Reino de Guatemala era insignificante. La ciudad
principal era, por mucho, la ciudad de Guatemala que contaba en aquel
momento, a lo sumo, entre 25 y 30,000 habitantes. 19
El traslado de la ciudad al valle de la Ermita había hecho reducir el
número de habitantes (o al menos que no aumentara ostensiblemente), ya
que muchos nunca llegaron a abandonar la anterior ciudad o habían vuelto
a ella. 20 Otros habitantes habían fundado nuevos poblados (Villa Nueva,
p.e. ) , y otros pocos optaron por tra ladarse a las provincias.
Es necesario señalar otros efectos que produjo la traslación. Por un lado
está el nivel tan fuerte y simultáneo de inversión que hubo que emprender
para llevar a cabo todas las obras de la nueva capital, en detrimento de las
provincias, precisamente en un período de recesión económica. Este mismo
,. Los datos para la población de la capital fluctúan un poco: JuARRos (1, 66)
da 23,343 ; BosTAMANTE y GUERRA (Archivo General de Indias, Leg. 526 (3 de
noviembre de 1814 ) , citado por SEVERO MARTÍNEZ PELÁEZ, La Patria del criollo.
Ensayo de interpretad6n de la realidad colonial guatemalteca (Guatemala: Editorial
Universitaria, 1971, p. 721) , dice que "apenas sube a veinticinco mil al.mas de
todas clases .. ." ; El Amigo de la, Patria ( o. 3, 3 de noviembre de 1820) da 30,000,
Y El Editor Constitucional (21 de febrero de 1821) da 40,000. Esta última cifra
me parece exagerada, me inclino por las de BusTAMA TE y El Amigo.
20 Antigua nunca fue completamente abandonada. Según J UARR.O
( I, 66), en
1795 tenia 8,000 habitantes. Se menciona que llegaron a fundar en ella 1,000 telares ( 1795). H. H . S,ufAYOA G., "El artesano en la indt1pendencia de Centroamérica", Universidad de San C'}rlos LX ( 1963), p. 123.

659

�alllplio programa de construcciones hizo que muchos artesanos d_e ~tros oficios pasaran al de la construcción y que población de las pro~inc1as fuera
a la capital atraída por esa posibilidad de trabajo. Cuando el mvel de obras
fue disminuyendo, los artesanos de otros oficios no volvieron a su ~pación original, ni los inmigrantes nuevos regresaron a su lugar d: ongen.
El resultado fue el desempleo, lo que coincidió con la decadenc;_i.a de los
telares. 21 Esa gran cantidad de trabajadores desocupados, descontentos, desadaptados a la vida de la ciudad, faltos de co~esión social y ~oral, fueron
lo que motivaron esa desmoralización y violenoa, esa degradaoon y descontento que a diversas personas llamó la atención. 22
Los primeros años del siglo XIX: nos muestran pues ~a .capital a 1:11edio
hacer, llena de problemas, de población descontenta e mqtueta., ~a cmdad
de Guatemala seguía siendo el centro indiscutible del poder poüuco Y económico del Reino y la mayor ciudad que existía. Pero ello a costa del ~escontento y el resentimiento de los provincianos, y un aumento del detenoro
económico y social.
Además de la capital, ¿cuáles eran los grandes centros urbanos del Reino?
En esto hay que tener sumo cuidado. Puede caerse en un error al creer
que los centros de población que llevaban el nombre de ciudades eran los
más importantes. No era así. Este apelativo venía de las fundaciones efectuadas -en el siglo XVI. 2 ª Entonces ttece núcleos habían recibido el título
, de ciudades.24 Posteriormente muchas de ellas rio se desarrollaron o decayeron. En cambio, otros centros urbanos ( villas y pueblos) prosperar-on.

= HÉcTOR H . SAMAYOA G., Los gremios de artesanos en la ciudad de Guatemala
(1524-1821) (Guatemala: Universidad de San Carlps, 1962), pp. 207-208.
" Véase jnfonne de Bustalllante y Guerra y la exposición del oidor don Joaquín
Campusano sobre Jo sanguinario y desordenado de la ''plebe". Citados por S, MARop. cit., pp. 704-705.
l&gt; Sin importar necesariamente el tamaiío, una ciudad era donde predomina~an
--esto originado en el siglo XVI- los españoles; villa cuando era de menor importancia o también había otras clases de gentes, y p~ebl&lt;:&gt;5 donde s~lo viví~ indígenas. Según GARCÍA l'F.LÁEZ (Memorias para la historia del Antiguo Reino de
Guatemala) (Ill, 2a. edición; Guatemala: Tipograffa acional, 1944),_ 160: "El
miembro de una ciudad o municipio lograba más derechos y prerrogativas que el
de una villa éste a su vez participaba en lo material y lo form,al de más comodidad
y ventajas ~ue el de una aldea ..." Para un estudio completo del urbanismo véase

TÍNEZ

M.E.B. de W1LLE, op. cit.
"' La lista de las trece ciudades "primeras" es la siguiente: Santiago de Guatemala,
Ciudad Real, San Salvador, San Miguel, Comayagua, San Jorge de Olancho, _San
Pedro Sula Gracias a Dios, Puerto de Truxillo, León, Granada, Nueva &amp;egovia Y
Cartago. Véase: ANTONIO VÁZQtraZ OE E SPINOSA, Compendio :V de1cripcilm de la.;
Indias Occitúmtales (Smithsonian Miscellaneous Collections, Vol. 108; Washington:
The Smithsonian Institution, 1948), pp. 259-260.

660

Como índice aceptable de cuáles eran los centros urbanos más importantes
a principios del siglo XIX, podemos tomar la lista de "ayuntamientos de
españoles" que presenta Juan:os. 25 Son quince: nueve ciudades: Santiago
de Guatemala, San Salvador, San Miguel de la Frontera Ciudad Real de
Chiapa, Valladolid o Comayágua, León, Granada, ueva Segovia y Cartago; 26 cuatro villas: San Vicente de Austria, Santísima Trinidad de Sonsonate, Tegucigalpa y Rivas; 27 y dos pueblos: Quezaltenango y Santa Ana
Grande. Además, habría que agregar la Antigua, que ya entonces tenía ayuntámiento.~8
El movimiento independentista fue un movimiento fundamentalmente urbano. Ello es fácil de comprender: ahí estaba la concentración de los sectores
que tenían el poder político y económico o que aspiraban a él · ahí estaban
los sectores más elevados intelectualmente, la gente más concientizada y moderna· ahí se concentraban los problemas y la gente que tenía alguna posibilidad de organizarse para dejarse oír. En pocas palabras, ahí se daba
el fermento y la capacidad necesarios; ahí estaba la mayoría de la o-ente
que podía buscar y entender la independencia y beneficiarse con ella.0 Así
l? ~econoce José Cecilio del Valle cuando dice que las nuevas ideas y sentun1entos encuentran "su mayor exaltación en las Capitales de América donde
hay más ilustración y pasiones que en los pueblos subalternos".29

E. Estratificación social
Para hacer una reconstrucción de la estratificación social de la época utilizaremos tres fuentes, ya antes citadas: los Apuntamientos, el Informe del
minish·o tesorero Vela y las Memorias atribuidas a Pedro Malina. so
!ti JuARRQS, II, pp. 41-43.
"' Habían dejado de tener ayuntamiento Truxillo y Gracias a Dios ; se Je había repuesto en 1809 a Nueva Segovia.
"' Las villas que habían dejado de serlo eran: Realejo, Xerez de la Frontera ( Choluteca), San Pedro Sula y San Jorge. Lo anterior en relación al Memorial de Juan
Díe-z de la CaUe de 1646.
.. Aunque JuA.R.llOS no incluye la Antigua, desde abril de 1799 tenia ayuntamiento
ya que se le había reinstalado por orden del Capitán General y Audiencia Boletín deÍ
Archivo General del Gobierno, VIII, l ( marzo de 1943), pp. 170 y ~s., especialmente 180-182.
u Carta de J. C, del Valle. a Bustamante y Guerra el 28 de mayo de 18 LS,
"Documentos de la independencia de Guatemída" publicados por Lou1s E. Bu.NOARTE11. Antropología e Historia de Guatemala, XIII, 2 (julio 1961), p. 59.
• DIR:umentos relacicmados con la Historia de Centroamérica. Memorias acerca
de la revolución de Centro América, desde el año de 1820 hasta el de 1840, por
el doctor don PEDRO MoLINA. Guatemala: Folletín de la República (1896), p. 5.

661

�Comencemos por el sector privilegiado y minoritario, que era el que sin
duda estaba mejor estructurado. 31 Según el autor de las Memorias, estaba
constituida esta "primera clase' por "las familias españolas ricas y las de
los primeros empleados, casi siempre peninsulares". 32 No especifica las actividades económicas de esta clase, salvo al señalar que pertenecen a ella los
al tos funcionarios ( "primeros empleados") .
En los Apuntamientos no se señala específicamente una clase alta; se
habla sólo de la clase de los ''blancos", en la que se ubica a los "americanos
y europeos, hacendados y comerciantes, mercaderes de toda suerte de tráficos, empleados, eclesiásticos, etc." 3 3 Vela tampoco distingue clases dentro
de los "blancos", aclara que entre éstos están los europeos o chapetones, que
"siendo en muy corto número... forman una sola clase con los del país ... " 3!l
Esto es una confirmación de lo que ya mencionamos antes, el ser blanco
tenía entonces un sentido socioeconómico privilegiado, el que era rico pertenecía a este grupo.
Para algunos autores, los criollos o españoles americanos y los peninsulares
se encontraban en una situación tan antagónica que no podían formar una
sola clase social. A ese respecto hay que hacer algunas aclaraciones. Es probable que los funcionarios reales redén llegados de ~paña, fieles al sistema
y a quien los había nombrado; cumpliendo unas funciones específicas que
muchas veces los obligaban a actuar, sobre la oligarquía local ("los nobles"
o aristocracia capitalina) , no se hayan integrado a esa clase alta, ya que
no compartían intereses ni actuaban como grupo. 35 En cambio, la situación
La atribución a Molina es puesta en duda, al menos p ara la totalidad. En cualquier
caso tuvo que escribirlas algufon muy cercano a él. De ahora en adelante citadas
como Memorias.
11 Creo que ya en ese momento se puede hablar con propiedad de una clase social
alta. El grupo oligárquico había dejado de ser un grupo étnico o social para convertirse en una clase.
ª Me parece que cuando babia de "familias españolas" debe entenderse gue se
refiere, como era usual en la época, a españolas peninsulares y americanas ; de ahí
que al referirse a los "primeros empleados" se sienta obligado a especificar la clase
de españoles: peninsulares.
'" Apuntamientos, fols. 7 ss. Las citas que luego haré de esta fuente se refieren
a los mismos folios.
_. V BLA, págs. 78-80. Las citas siguientes de esta fuente se refieren a estas páginas.
.. Según Lorenzo Montúfar (citado por MARROQ11ÍN, op. cit., p. 52 ) las autoridades
españolas se vincularon estrechamente con "guatemaltecos pertenecientes a las familias que se llamaban nobles. Los males por tanto, procedentes de las primeras autoridades, no se atribuían únicamente a los peninsulares, sino a la aristocracia guatemalteca". El panorama que explica Floyd es diferente y contradice lo anterior,
los provincianos se dirigen a las autoridades españolas para que pongan coto a Jo
que consideran abusos de los comerciantes guatemaltecos, y las autoridades intervienen.

662

del resto de los españoles -los que no venían como funcionarios reales o los
que viniendo como tales o dentro de una comitiva de c.apitán general se
quedaban en el país- se integraban a la clase oligárquica local, sí lograban
adquirir el nivel de riqueza necesario o entroncaban familiarmente con ellos.
Así lo reconoce una cita de El Editor Constitucional~ cuando dice refiriéndose a los "gachupines", "es la menos numerosa.. . Estos hombres no deben
considerarse aislados: casados con americanas y con hijos, o unidos con los
criollos ya por vínculos de amistad, ya por los del interés era imposible que
la persecución de un gachupín no se llevara de encuentro diez o veinte americanos". 36
Hay que reconocer, por supuesto, que en el siglo XVIII y especialmente
en los primeros años del siglo XIX se había enconado el resentimiento de
los "españoles americanos" contra los "españoles peninsulares" por sentirse
menospreciados socialmente por algunos de ellos y, sobre todo, excluidos del
más alto poder político. Vela dice en su Informe, por ejemplo, que los criollos
son enemigos de los europeos o chapetones "por la fortuna que suelen hacer.
por la superioridad que les observan en su mejor disposición, actividades ;
~des y porqu.e comúnmente se enlazan con las hijas del país, que los
prefieren muchas veces por su propia combeniencia". 37
Hay que tener cuidado con la adecuada interpretación del decir de Vela.
Por un lado, escribió después de la independencia, cuando se encontraba
dolido por lo que él consideraba una traición; lo que quizás le llevó a exagerar o generalizar ese sentimiento de inferioridad y odio. Además, no olvidemos que al hablar no está haciendo distinciones de clase, y es probable
que también incluyera en esa descripción de la actitud de los "criollos", a
pertenecientes a los grupos ilustrados medios que utilizaron en sus ataques
contra la monarquía española la discriminación que siempre habían sufrido
los del país.
La oligarquía -sin hacer distinción de si eran de vieja estirpe criolla o
españoles recién llegados- era una clase social en el sentido que se asigna
al término actualmente en ciencia social. Tenían una comunidad de intereses, compartían el control de los medios de producción y aspiraban al
total control del sistema de gobierno; tenían un tipo de vida común, y un
papel semejante en la estructura social. Todo ello, a pesar de que los "criol~os. ,viejos" no veían complacientes a los "nuevos ricos" recién llegados,
smttendose superiores; y a la vez, éstos sintiéndose también mejores que los
criollos.
Especialmente enérgico quiso ser el Capitán General M . de Gálvez, que intentó
romper el monopolio.
" El Editor Constitucional, 30 de julio de 1821. El subrayado es nuestro.
" VELA, p. 79.

663

.,

�Precisamente esos matrimoníos de que hablan Vela y El Editor corroboran esa unión de clase. Está probado que las uniones matrimoniales tienden
a darse entre :miembros de la misma clase. Criollos y españoles se casaban
unos con otros no sólo porque no tenían prejuicios raciales entre sí, sino
porque ambos lo encontraban conveniente. Los criollos veían en ello un
medio de mantener más "pura" su estirpe española, a la vez que los recién
llegados tenían un medio cómodo y rápido de afirmarse en la nobleza local.
Floyd documenta varios casos de matrimonios entre hijas de los grandes comerciantes capitalinos y españoles. 38 La cita que ya se hizo de El Editor
Constitucional ( nota 36) lo confirma. Aparentemente, lo mismo sucedía
en las provincias; .Marroquín lo señala para El Salvador y Germán Romero
para icaragua. 89
No es dable aceptar ]a existencia de una sola clase alta para toda la Capitanía. Los indicios muestran lo contrario. El sistema colonial establecía una
centralización de poder económico y político en la capital, a que ya nos
hemos referido. Ello produjo un nivel tal de desequilibrio en la concentración de poder a favor de la clase alta capitalina y en contra de la de las
provineias que se estableció una estructura de dependencia que produjo el
desarrollo de intereses encontrados por la inaceptable forma (para la clase
alta provinciana) de compartir los medios de producción. Al contrario, como a señalamos, eran los grandes comerciantes de la capital los que con
su monopolio explotaban el sistema a su favor ; los ricos provin ianos se veían
explotados y no sentían simpatía alguna de la aristocracia capitalina.
Marroquín destaca en su estudio cómo las demandas de lo que él llama
los criollos salvadoreños ( que sería la clase alta local ) tenían un carácter
local e iban encaminadas contra la oligarquía guatemalteca:'º Una situación
similar se planteaba en las demás provincias, con excepción de Costa Rica,
que no e encontraba vinculada al sistema de mercado y de control económico en favor de los comerciantes capitalinos. Ahí existía una situación más
bien autárquica que no permitió el desarrollo de estas actitudes.
Ahora bien, estas clases altas locales que habían desarrollado un fuerte
espíritu localista tenían algunas de las mismas características ideológicas que
la clase alta de la capital: eran clases privilegiadas de propietarios agrícolas,
saturados de prejuicios discriminatorios contra los mestizos y los indígena , y
se consideraban los dueños verdaderos de todo como ''herederos" de los conquistadores.
Véase Ft.oYD, nota 1, p. 37.
GERMÁN RoMERO V., "Por una historia social de Centroamérica en el siglo
XVIII". Ponencia presentada al Congreso Centroamericano de Historia, San José,
C. R., 6-11 de septiembre de 1971. (mimeógrafo).
"' A. D. MAAAOQUÍN, op. cit., p. 49.

La masa popular o baja era la inmensa mayoría de la población ; estaba
constituida por el elemento humano que carecía de todo acceso al poder
económico y al poder político; eran explotados y no participaban de la
riqueza; carecían de una organización que les permitiera reivindicar sus
derechos cuando lo deseaban, y la mayoría de las veces vivían en tal situación
de ignorancia que no tenían conciencia de su situación.
Puede distinguirse una clase baja rural constituida por todos los mozos,
peones etc., que trabajaban la tierra, incluyendo aquí también a quienes
tenían tierra propia pero pobre e insuficiente. ''La mayoría de la gente de
labranza era pobre", se dice en las Instrucciones. Este sector aunque numéricamente importante, carece de significación para nuestros propósitos, pues
casi no participó en la independencia. 41 Los sectores bajos que tuvieron alguna significación en la independencia fueron los urbanos. Aunque eran
menos numerosos que los rurales, tenían suficiente conciencia para poder
manifestarse y compartían inquietudes y problemas en más cercanía. En las
M emorias se habla de una "tercera clase", así: "entraban los jornaleros, los
sirvientes, menestrale , y aun algunos propietarios tenidos por españoles".
Cuando en las Instrucciones se describen las "divisiones' de los "pardos"
(mestizos ) , se incluyen en esta ''clase" a los artesanos, la gente de labranza
y arriería y la "zanganada . Vela sólo habla que la "parte común del pueblo" que eran los más numerosos dentro de los "mulatos".
La capa media que se encontraba entre la clase alta y la masa baja, no
constituía tampoco una clase. Su origen tan disímil, su acceso tan variado
a los medios de producción, su falta de intereses comunes de tipos de vida
similar y sus papeles tan diversos en la estructura social lo impedían. Escasamente diferentes de los más pobres, sólo t:enían en común unos ingreso no
tan escasos como los del sector bajo, y su condición de vivir al margen del
poder, aunque sosteniéndole con su trabajo y funciones. Eric Wolf hace una
identificación de los dos sectores mestizos en estos términos:

" Viviendo en una inseguridad permanente, sus reacciones no se parecían a las de las clases medias europeas sólidamente establecidas, sino
a los grupos que Karl Marx llamaba 'las capas de Lázaro de la clase
obrera' y a los intelectuales harapientos mal pagados, sin raíces ni
destino, que surgieron en Europa después de 1929 y que llegaron a

13

•

664

S. MARTÍNEZ, op. cit., pp. 366-369, hace una muy interesante reconstrucción
de lo que él llama "capa media baja rural". Especialmente importante es la situa•
ci6n de los ladinos no reunidos en pueblos y la razón de ello.
11

665

�ser los condottieri de la derecha y de la izquierda. En su com1í11 alejamiento de la sociedad, el pequeño funcionario, el cabildero político,
el campesino e1i dificultades, el sacerdote famélico, encontraron un factor común con el indio carente de la protecci6n de la comunidad; con
el artesano pobre que pasaba la ui.da trabajando y entregado a los ejercicios piadosos· con el comerciante o ganadero en pequeño; con el pobre
de la calle sin empleo, y con el pelafustán del 'mercado de ladrones'.
Estos hombres no constituían ni una clase media ni un proletariado,
sino que pertenecían a un mundo social sumergido en las sombras.' •~
En la Memorias atribuidas a Molina se describe a la capa media como
de "personas españolas, de mediana fortuna o po~~' d~icados regularment a las letras, en que solían ingerirse talentos d1Stmgw_do~ de las otras razas". Es interesante resaltar dos aspectos de esta descnpc16n: W10, que se
señale la dedicación a las "letras' , el carácter letrado del grupo (lo que
00 se hace con respecto a la primera clase); y dos, el interés por ~os~
el origen mayoritariamente "español del estra~, y ólo com? ~xcepct?n _de
otras razas", es decir, de origen indígena o afncano. Esto ultuno mas 1b1en
parece afloramiento de un prejuicio racial y_ un afán de mostrar tanta )&gt;ureza' como para el primer sector. En realidad, este grupo aunque mas 0
menos "blanco", no podía negar su origen mestizo, aunque el autor trata de
minimirarlo.
Los Apuntamientos no incluyen específicamente ~a ca~a. media, pues d~~tro de la "segunda clase" de habitantes (pardos), solo distmgue las tres diVIsiones ya señaladas; las cuales, con la excepción quizá de algun~ artesano~
de éxito hemo incluido dentro de los sectores bajos. En camb10, Vela s1
hace un~ interesante distinción dentro del grupo que él llama "de los mulatos"• para "la parte común del pueblo que es la más numerosa",. de los
que "~r la mejora de fortuna companen otr~ media" en la que mcluye
"bastantes personas eclesiásticas, abogados, médicos, maestros [artesanos], artistas, propietarios, agricultores y tratantes &amp;c."
De 1a capa media los que actuaron más eficaz y continuamente en favor
de la independencia fueron dos: el grupo de artesanos descontentos y, sobre
todo la minoría ' ilustrada '. Los núcleos de personas que poseí~ la ~ucacióo suficiente para convertirse en guías, trataron de hacer oir us ideas
influir dentro de los otros sectores bajos y medios y atraerlos a su causa.
;ero también la Corona encontrará eficientes y fieles servidores dentro de
esta capa.
., WoLF, 212.

666

III. Interpretación social de la Independencia
En primer término, quiero señalar que me parece inadecuada la terminología criollo-mestizo aplicada a la comprensión d la independencia. La comprensión del fenómeno desborda esta terminología, que resulta insuficiente.
A pesar del sentido de estamento social que se quiere darle 1a realidad se
evade de ella. Y no se trata de una cuestión puramente semántica, sino de
penuria conceptual. La estratificación colonial era de origen étnico, pero ya
había perdido esa connotación exclusiva al momento que estudiamos.
Lo tradicional ha sido caracterizar la independencia como un movimiento
criollo al menos en el sentido que ello lo dominaron y lo realizaron fundamentalmente. ¿Pero qué se quiere decir con ello? Probablemente cosas diferentes según cada autor.
E te tipo de esfuerzos generalizados y simplificadores a la vez se pueden
notar ya en el siglo pasado. Por ejemplo el italiano Tommaso Caivano decía,
en 1895, el "gran movimiento insurrecciona! separatista . .. encontró eco entre la rica y medianamente culta raza criolla, que anhelaba. . . enarbolar lo
más pronto posible el sagrado estandarte de la independencia, y eco muy
entusiasta halló también entre la ignorante y ambiciosa raza mestiza de los ladinos ... " ,s Los criollos fueron, desde su punto de vista, los verdaderos dirigentes y artífices de Ja independencia.
Una actitud semejante, aunque más elaborada, expone Jorge del Valle
Matheu. Según este autor, "El movimiento de la Independencia no es más
que una rebeldía criolla de indudable base económica enganada en incremento de cultura." 44
A. D. Marroquín en su interesante estudio sociológico de la independencia
también mantiene esta nomenclatura, pero aclara la situación cuando contrasta los propósitos y perspectivas diferentes de criollos y mestizos. Sin
embargo, las fronteras entre ambos grupos son oscuras. Incluso las mismas
fuentes de época se muestran inconsistentes, pues mientras en unas se nota
un énfasis racial en el término, en otros lo tenía social. Además, como ya
dijimos antes en nuestro trabajo, el sentido verdadero del término tendía a
ser social, pero siempre con ambigüedad. Cuando leemos con atenci'ón el
uso que se da a los términos en la época, llegamos al convencimiento que
diierentes personas lo usaban en forma diversa. Sin duda, para el "criollo"

ª ToMr.rAso CArvANo Guatemala América Central. Versión Castellana. Florencia:
Tipografia de Salvador Landi 1895) , pp. 71-73 .
.. JoRGE DEL VALLE MA'l'BEU, Sociologia Guatemalteca
(Guatemala: Editorial
Universitaria, 1950), p. 223. El autor llama al período que se inicia con la independencia, del "Dominio criollo" .

667

�( español americano) los que eran inferiores económicamente que él no eran
criollos; aunque ellos se creyeran asi.
Por ello he intentado una explicación de la independencia usando 1a estratificación social que delineamos antes. Me parece que al analizar los intereses (económicos y políticos) de cada estrato, su papel en la sociedad lo
que querían con la independencia, y el orden social y político que deseaban
obtener, se logra un panorn.ma más claro.
o se puede decir simplemente, sin calificar y aclarar, que existía en la
población voluntad de independencia y conciencia de que podían resolver
su problema por sí mismos. Esto es cierto, pero sólo en parte, porque esa
olun.t.ad y esa conciencia era, no sóJo diferente segÚil la clase o estrato,
sino según 1a región geográfica. No concebían igual la independencia los
grupos oligárquicos de la capital que las oligarquías provinciales; ni los grnpos ilustrados, medios, ni los sectores populares y medios sin educación. Como dice S. Martínez: "Uno de los motivos -son varios- por los que el
estudio de la independencia sigue siendo un atolladero histórico lleno de graves problemas de interpretación, consistente en suponer que los grupos sociales que luchaban por la emancipación lo hicieron con idénticos propósitos
y Ja concebían de igual manera. Ocultando que la sociedad colonial presentaba profundas divisiones de clases, se ha dado poca importancia al hecho
de que los grupos interesados en la independencia esperaban de ella resultados
distintos y hasta contradictorios.' 45
Creo que para nuestros fines podemos distinguir cuatro grupos actuando,
con fines diversos: Ja clase alta capitalina· las clases altas de las principales
ciudades provinciales; las capas o estratos medios, especialmente el sector "ilustrados" y las capas o estratos medios y bajos no ilustrados. Tratemos de responder para cada uno a las preguntas: ¿Qué buscaban con ta independencia?
¿ Qué procedimientos usaron? y ¿ Qué tip9 de país vislumbraban después de lograda la independencia?
Para los representantes de la oligarquía capitalina la independencia suponía, fundamentalmente, mantener y af.i.nnar su poder económico, obteniendo un mayor control del sistema, para así obtener más ganancias y que
éstas no se fueran a Españ.a, sino a .sus bolsillos. Además -y esto era lo
más importante- querían obtener el control del poder político; querían
el control del gobierno para orientar éste en beneficio propio y de acuerdo
a sus propios esquemas, que favorecerían, claro está, su poder económico.
Como dice Luis Vitale, hablando de Chile, pero válido para Guatemala:
"La burguesía criolla aspiraba a tomar el poder [político] porque el gobierno significaba el dominio de 1a aduana, del estanco, de las rentas fiscales,
de los altos puestos públicos, del ejército y del aparato estata~ del &lt;:ual de&lt;4

668

S.

MARTÍNEZ,

op. cit., pp. 321-322.

pendían las leyes sobre impuestos de exportación e importación. El cambio
de poder no significaba transformación social. La burguesía criolla perseguía que los anteriores negocios de la corona pasaran en adelante a ser
suyos. De ahí el carácter esencialmente político y formal de la Independencia.'' 46
En general sus procedimientos fueron tímidos y cautelosos, el convencimiento de su necesidad tardío. Prefirieron las tácticas solapadas y ocultas
que no los expusieran. Usaron el argumento verbal retorcido y no abierto.
Llegaron de último a la contienda, pero fueron los que sacaron mejor tajada; supieron colocarse al frente en el momento oportuno, cuando ya no
había alternativa. Son los tardíos aprovechados.
Buscan un régimen político "moderadd', en el que no cambiaran las
cosas; en el que simplemente saliera España y ellos ocuparan su lugar. Precisarntmte por eso posteriormente se inclinaron por la fórmula imperial mexicana, que les garantiza un sistema rígidamente estratificado en el que sus
prerrogativas se mantendrían y en el que podrían lucir posibles títulos no~
biliarios, y luego luchan por el sistema unitario que garantizaba la hegemonía capitalina.
Pasemos ahora a las oligarquías provincianas. Cada una de éstas buscaba,
igual que la de la capital, consolidar su posición de poder económico y
asaltar el poder político; pero con el propósito no sólo de librarse del control español, sino también de la explotación de la oligarquía guatemalteca,
y de un sistema impositivo que consideraban había contribuido a arruin~rlos.
A. D. Marroquín señala las demandas dirigidas por el Ayuntamiento de San
Salvador en contra de las autoridades guatemaltecas pidiendo autonomismo
provincial, descentralización política y administrativa, eliminación de los nobles de Guatemala como sector políticamente dominante y erección de un
obispado propio. 47
Con igual o menor fuerza a San Salvador se manifestaron en todos los
centros urbanos provincianos similares reivindicaciones localistas. Todo ello
se va a afirmar después de la experiencia de la anexión a M,exico -y va a
ser una motivación fundamental en las contiendas políticas de la Federación.
Las clases altas provincianas se manifestaron más tempranamente que la
de la capital, pero también lo hicieron en tono "moderado" y manifestando
Luis VITALE, Interpretación marxista de la historia de Chile, t. II: La colonia
y la revolución de 181(). (Santiago de Chile: Prensa Latinoamericana, 1959) pp.
40

156-157. Citado por ANl&gt;RE GUNDER FRANK, Lumpenburguesia: lumpendesarrollo
(México: Ediciones Era, 1971), p. 58.
" MARROQUÍN op. cit., pp. 50-51. Resumen de las "Ynstrucciones" que el Ayuntamiento de San Salvador dio a su Diputado en Cortei¡ (1820).

669

�recelo y desconfianza de las acciones más radicales de los grupos "inferiores".
A. D. Marroquín muestra cuál fue la actuación real de los llamados infidentes de San Salvador ( 18lf) ; que no fue sino una actuación oportunista
y pacificadora del brote planteado por los "mestizos". Similar situación señala en el movimiento del 24 de enero de 1814; en que la actitud vuelve
a ser temerosa ante la acción radical de la "plebe", y contemporizadora de
las demandas, llegando esta vez al sacrificio y traición del líder mestizo Pedro
Pablo Castillo. ¼a
S. Martínez afirma tener pruebas documentales de situaciones similares en
Nicaragua. 411 En ambos casos la situación es casi igual; el descontento popular a causa de la difícil situación económica estalla en forma violenta,
pero con propósitos poco definidos; 50 en ambo.s lugares los criollos terminan
neutralizando el movimiento y afirmando su control de la situación. En
el movimiento de 1811, incluso se cuenta con la colaboración de representantes de la aristocracia guatemalteca (M. Aycinena y Peynado ), que van
como pacificadores enviados por Bustamante y luego actúan de Intendentes.
El régimen político que V1slumbraban los grupos oligárquicos provincianos
tampoco supone un cambio de estructuras, aunque sí se manifiestan un poco
más avanzados y menos rígidos que los guatemaltecos: piensan en un sistema
republicano constitucional que garantizara cierta descentralización y autonomía provinciana, y que neutralizara la hegemonía política y económica de
la capital.
Los grupos medios ilustrados sop difíciles de separar de la oligarquía en
las provincias; es decir, casi siempre las minorías cultas coinciden con ]a
oligarquía local, quizás porque casi siempre se hacía necesario un viaje a
Guatemala para completar su educación. En cambio, en la capital sí se
nota la diferencia; había incluso "mutua aberción" entre lo.s de la "clase
media" y los "españoles americanos", al decir de Vela.
En las Memorias se define la actig.1d de la capa media ilustrada así: "la
idea de independencia era más general en la clase media, y más natural
en los individuos, que no gozando de los privilegios de la primera, conocía
por sus luces y sentía por consiguiente más que la última Da tercera, la baja],
las restricciones y males de la dependencia. Hubo pues, promovedores (sic)
de la independencia en esta clase1 y fueron los más activos, no por alcanzar
las distinciones que aborrecían, sino por mejorar la suerte del pueblo sin
"' Ibid., pp. 60-77.
•• S. MARTTNEZ, op. cit., p. 710, nota 154.
No es simple casualidad que los movimientos se dieran en las dos zonas en
que la crisis económica golpeó más fuerte en sus efectos, por ser ahí donde se
producía el añil y el ganado, y en donde se dejaban sentir los efectos del Iilonopolio de los comerciantes de la capital.
IMl

670

opción a mejorarla hasta entonces". 51 Vela, en cambio, luego de confirmar
que los de la "clase media" "siempre han sido partidarios de la independen~~", lo explica "por el ~el~ \sic) y deseo de llegar a igualarse, y poder
parb~par ~e los honores y distmc1on s que disfrutan los criollos, o españoles
am~ncanos . Probablemente se daban las dos situaciones: es decir, aquellos
asp1~aban a ~armar. parte de la "nobleza'' con el cambio, y los que habrían
quendo abolir tal tipo de distinciones.
Como_ ya se dijo antes, del estrato medio surgieron no sólo líderes independenbstas, s~o también realistas y lideres antiindependentistas. J. C. del
Valle ~ un eJemplo de estos últimos; severo auditor de Guerra y hombre
de c~~1~za de Bustamante y Guerra. Tan de confianza que en 1814 lo
esco~o, Junto con otras dos personas, para que informara detallada y confidencialmente "sobre el verdadero origen de las sediciones. . . los fines y agentes de que se sostuvieron". Valle aprovecha la coyuntura para tratar de obt~~r un cargo que había solicitado en noviembre del año anterior "para
VI":; e~ países mas análogos a mi carácter y menos expuestos a cor:ipromisos - St S. M. escuchaba sus súplicas estaba dispuesto a escribir "reservadamente
para
mis sinceros deseos de servir en asunto de tamana
.
. ,,comprobar
.
~portancia - S1 n~ merecía ser trasladado a la península consideraba muy
nesgoso .ª su se~dadc}ar la infor;mación. 52 En 1820 se convierte en jefe
del partido realis~ o Gas", compuesto por "enemigos de las novedades y
~lementos d~l 'ba10 pueblo' ", según las Memorias. En eambio en el partido
mdependen~st~ o "Caco", se juntaron los independentistas antiguos -del
estrato medio ilustra~o- con los nuevos convencidos, la nobleza. Según el
aut?r de las Memorias, Valle y los dirigentes gases (Mariano Larrave, Antoruo Robles e Ignacio Foronda) "tenían aversión a las familias tituladas
nobles"._ En el sect~r medio ilustrado hubo "de todo", convencidos y tempranos mdependent:tstas, y españolistas incondicionales.
No se e~cuentr:in evidencias que muestren que la concepción que los estratos_ medios terua~ de los cambios para después de la independencia incluye1a el d~plazarmento de la clase alta ni del poder político, ni del control
de los medios de producción. Los planteamientos se limitan a un nue
.
r·
w
s1s_tema po 1tico. Apare~t:rnente, _creían que cou un sistema político repub~c~o, en qu~ se penmt1era el libre juego, se resolverían los problemas econorrucos Y socia~es. Igual, ~ue muchos pensadores de otras partes, creían
~ue _~ste nuevo SIStema político ideal conformaría una sociedad ideal 1 sin inJUStJ.cras, que superaría los lastres coloniales. De su pensamiento aparece un
Memorias, pp. 5-6.
" Carta de J. C. del Valle a Bustamante y Guerra ''Documentos de J • d
pead en cia.
. · · · " , pub1i ca dos por Lours BUNOAR'I'NER, Ántropologia
'
in ee Historia ...a, XIII,
2
59
,p. .
11

671

�futuro optimista, en el que todas las luces del progreso alumbrarían sobre
el nuevo estado. o veían por qué en Centroamérica no se p0dría instaurar
un sistema político semejante al de los Estados Unidos, y que produjera
similares resultados. Creían en la perleccionabilidad de la sociedad dentro
de una democracia parlamentaria y no concibieron soluciones radicales.
Así pues, para ellos la .independencia supondría -por la acción de leyes
justas e ilustradas-- una forma de p0der político más .representativo, y que
luego se iría perfeccionando. o pensaron en la creación de un nuevo orden
económico.
La definición por la independencia de los grupos medios ilustrados, como reconocen las Memorias y M. Vela, fue más temprana y definida que
la de la oligarquía. Su estilo de acción fue la conspiración con aspiraciones
pacíficas. En ningún momento plantearon la campaña militar como el camino para lograr la independencia.
Los estratos no ilustrados bajos y medios -salvo casos aislados de personas
un poco más preparadas- tuvieron concepciones muy poco claras. Sus
actuaciones y estallidos fueron tan momentáneos y sin una concatenación
aparente, que algunos hablan de "espontaneidad". En realidad, son manifestaciones de exa peraeión luego de un prolongado fermento producto de
su e:i,..'Plotación y mala situación económica.53 Su falta de organización y
de líderes, así como de procedimientos bien definidos, impidió que tuvieran
resultados duraderos. Muchos de estos brotes fueron tempranos, e independientes de una acción dmgida por los grupos medios o la clase alta, quienes
más bien, como ya se señaló, u-ataron de morigerar el desenvolvimiento; sin
duda porque manifestaron temores producto de prejuicios clasistas· y porque tenían sus propios objetivos. En los acontecimientos que cuhninaron
con el acta de independencia el 15 de septiembre, los grupos medios y bajos
cumplieron un papel de comparsa, _d e grupo de fondo que fue movilizado
por los independentistas interesados en mostrar "apoyo popular''.
Sólo nos resta hablar de la llamada "participación incllgena'' en la independencia. En ese sentido hay que distinguir dos situaciones bien distintas:
una, la participación individual de algunos individuos ( Manuel Tot, Tomru:
Ruiz, p.c. ) , que aunque indígenas étrúcamente, vivían incorporados al sistema
no-indígena o 'blanco" ; la otra, la actitud general de los indígenas socio-culturalmente tales y, en particular, el caso de comunidades que se rebelaron.
En el primer caso como es obvio, no se trata de indígenas en el sentido
sociocultural que es el que debe darse al término. Vivían incorporados
"" En ciertos grupos populares se manifiesta una fuerte actitud antiespañola y anticriollista; en cambio en otros casos, como los que señala Marroquín en El Salvador
(nota 4 7) , el respeto que los "mestizos" tenían hacia los criollos les liizo buscar,
esperar y aceptar la acción de los líderes criollos.

672

al sistema social "no-indígena ", probablemente en los niveles medios G
lm ente se trataba de · dí
nera
od
· eS
.,
m genas acom ados y de cierta estirpe " bl "
u actuac1on fue dentro del proceso independ enasta
.
no
como lo plantearon eJos.
dí
grupos me os, y, posteriormente la clase alta Ell
presentantes del
o indí
,:
.
os no actuaron como "revechar su candi ~up . gena ' aunque en algún momento se quiso apronaran J
Ciodn étm~ para que se acercaran a los indígenas y los gaa a causa e los mdependentistas.
al grupo sociocultural indígena Ja situación fue como la plante'
M•EnVe]cuanto
0
a
en
.,
. su lnform e.. "Los y n dios no han entrado actibamente en l
reboJuci~n, smo que se han dejado llebar por su simplicidad a donde
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gobernantes
"
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n e on o, n1 se dieron cuenta de lo que
a, y no tuvieron mas que aceptar el
b.
:ftraectuó en la capital. Su situación de suje=n
cosa.

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d
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d:p~:d::::l:cop=~:

En cuanto a las rebeliones
·al
por Atan . T ul
.
' y e.n especr la de Totonicapán acaudillada
asio z ' no IJ.ene nada que ver
l
en la capital y demás centros urbanos del R~:n e pro:eso qu: se ges~ba
te, propio. que en ningún
. . Es un mtento rndepend1enna1 " . ' .
momento tuvo ru adquirió características "nacioes ' smo sunplemente "comunales"
. . .
.
los indígenas · se refería sólo l
. i .s1qu1era intentaba liberar a todos
'
ª os grupos
qUichés de Totoni
'
que los alzados veían como fo
d
capan, que eran los
rman o parte de "su nací, " E
querer ver la rebelión de T ot omcapan
.
~ como algo rela . on d· s un1 e1Tor
acontecía en la capital. A lo sumo lo
c1ona o con o que
al clima de .inseguridad d
que puede aceptarse es que contribuyó
Y escontento j pero aun esto es d d
todos los sectores medios y altos se tení tal ti d d
u oso, ya que entre
~e lo indígena, que lo probable es qu: mása~i= hae temor y de separaciún
Stempre se mantuvo lattinte a todo lo largo de la
~usado temor (que
de una rebelión en contra de la "gente de razón" lo:~~ y aun después)
Es tambi, , til
.
y
ancos.
dentista, difen u . ' para ~eJor apreciar la evolución del proceso indepenerenc1ar cambios de tono
. . .,
largo deJ tiempo. Es dable as' d" tiny ~ardt1c1pacion que se dieron a lo
1,
· d
IS
gwr os etapas en los
· · t
m ependentistas, separadas por la calma de 1814 a 20 U
~~Vlilllen os
de 1808 o 1810 a 1814 muestra brotes de ori en
.
na pn~~ra etapa
fracasan; en los que las clases altas .
g popular_ que rap1damente
d
Juegan un papel suaVJzador en su f'
e mantener el control. Todavía no tienen claro el camino '. d d adan
~ando entre la independencia absoluta y sistemas intermedio:m D:b ~ ~a~er much_os en la oligarquía que todavía confiaban en la sol~c-ón Io h_e
1
tucional umdos a España Ad , 1
cons que se d , h b'
. . emas, es aterraban las supuestas atrocidades
ecia a Jan cometldo las fuerzas independentistas
N
E
paña y udam' ·
L
en
ueva senca. os grupos medios ilustrados no pasan de la conspua.

:i

673

�ción tímida, y de la tertulia en que se discuten las posibilidades y las nuevas
ideas. Probablemente recurren al pasquín y a la propaganda anónima.
Entre 1814 y 1820 hubo una tranquilidad, en que por debajo se g tó el
convencimiento, poco a poco, de la imposibilidad de una solución dentro
de la monarquía española. Lo que no se veía claro todavía era cuál sería
la solución a ptable, y las clases altas no asumieron una posición abierta,
que suponía riesgos que no estaban aco tumbrados a correr. Se vivió en
"calma ', a la espera de lo que fuera sucediendo en otras regiones americanas.
i hubieran fracasado los movimientos en esos países, no se habrían atrevido a actuar _inmediatamente. Mientras tanto, lo grupos medios ilustrados
partidarios de la independencia afirmaban su fe independentista y olteaban
la espalda a mantener una unión con E paña; pero también esperaban. Y
así la ituaci6n fue madurando y se fue formando la conciencia "general"
(en los limitados sectores de que hablamos) de la necesidad y capacidad
de indcpendii.arse.
Luego del retorno a la constitucionalidad las fue17.as se desbordan. Se
fonnan los partidos ya antes mencionados, y en el partido independentista
figuran cada vez más dcfinidamente los nobles. Aunque n la superficie
parecía un partido unido de .independentistas "viejos ' y la nobleza capitalina, los propósitos diferentes que le veían al movimiento los hacía vislumbrar camino que en el futuro chocarían. El partido Ca o se rompería
inmediatamente después de la Independ ocia entre republicanos e imperiales
(estos últimos especialmente los "nobles" de la capital).
Entre 1820 y el 15 de sepúembre del 21 Gases y acos tratan de capitalizar a su favor el descontento de los grupos medios y bajos. En El Editor
Constitucional y n El Genio de la Libertad se trata de estimular el descontento y utilizar a las masas en favor de la Independencia. Los del partido
Gas se ac rcan al ·'bajo pueblo' y especialmente a los tejedores para asustarlo con los peligros de la libertad de comercio ( que preconi1,aban los
independ ntistas) . Para las elecciones de 1820 van delegados del partido
realista a hacer propaganda en ese sentido entre los tejedores de Antigua.

Así logran ganar las elecciones. 54
Pero son los acontecimiento en la ueva España los que precipitan los
acontecimientos e inclinan la balanza hacia la independencia. ¿Luego de
la ind pendencia mexicana qu' le quedaba a las autoridades españolas? ólo dos alt rnativas; o enfrentarse al nue o estado independiente o seguir sus
pasos. Por supuesto Gaínza se inclinó por el camino más cómodo, tratando
de sacar prove ho en su favor.
í lo reconoce en su Manifiesto del 15
°'

SAMAYOA,

de
unasepti mbre
Am.de. 1821 cuando dice: "Guatemala, colocada en medi o d e
.
Y_ otra
enea, era espectadora alegre y tranquila de ambas" "
unpos1ble
···Y era
. .
que conmovi a al ur y al orte toda la masa de este· continente
SI_gmese el centro en reposo". "Resonó en la ue a España la independen~
ia, y los ecos se oyeron al momento en Guatemala. se encendí,
t
el dese
· ,
h b'
·
o en onces
..
o que Jama e a 1a apagado; pero los Guatimaltecos pacífi os y
y _siempre ~anguilos, esperaban que los de México llegasen á su último término. Duro ,m " e la espectativa •,, " e mo'VIO
. , O axaca; y e1 movmuento
. .
pasó
á Chi
apa...
Mantenerse
indiferentes
era
quedarse
.,;~lados·
.
di · ·
f
....,
. exponerse a,
_VIs1ones unestas: cortar relaciones: y sufrir todos los riesgos." i Gaínza
m los nobles de Guatemala estaban dispuestos a correrlos.5s
. El número extraordinario de El Genio de la Libertad del día 15 de se tiembre pr~nta la noticia que "hay en México una división de cinco
hombres d tmada con el mimo objeto (hacer jurar la independencia] ara
Guatemala". Es_e era el ambiente en que se decidió Ja separación de Esp~ña.
d Cuando
I Pla d losI mdependentistas vieron que el camino emprendido a través
;
. ,n e !P1ala encaminaba a la independencia ( ya fuera a través de
. ~ccion m~cana o por voluntad propia), trataron de fo17,ar los aconteirrne~~o . Gamza_ se puso a la defensiva. Los partidarios de la anexión
a Mexico se m~vieron por lo bajo para convencerlo de que se plegara a
~a Indepen~encia. E e es el trasfondo del llamado "Plan secreto". 5&amp; Los
mdependenb
¡ · d
d tas· enterados o bien oliéndose la cuestio'n trataron d e [orzar
a m epen eneta absoluta. Su éxito fue parcial. El acta del 15 de septiembr ~s, en el fo_ndo, un documento de tran acción: se declara la independencia
pero suJeta a lo que decidiera en definitiva un congreso u1 tenor
·
Ar
(
• 1o. Y 2o. ) ; no se menciona expresamente que sea de México. no
se hac novedad en las autoridade establecidas incluso el Jefe Político
7o. Y 80: ) . pero se crea una Junta Provisional Consultiva con atribu&lt;:1ones no de~m_1das y ~ hacía participar en ella a personas que garantizanan la. parcialidad haoa la ane."--ión (Arts• 80 . y JO o. ) pero se ¡ogra
l
en ed m!Sl1lo
acto la ,jura. de Gaínza (Art· 14) · En fm· , se declara ¡a 1n
· d e•
pen encia en esos tenrunos transaccionales gracias a la habilidad de los

·a

i!i

( 1:5·

.. Manifiesto del Jefe Polflico a los Ciudadanos de Guatemala 15 d
u· 1
d e 1821. Impreso.
,
e sep cm Jre

d
d
"Plan Pacífico para la Inde pen d encia.
· d e la Provincia
· · de Guatemala"
por el ~octor Juan José d Aycinena, don José Francisco Barro .
re ac~ o
de Ayc1nena, el doctor Pedro Molina y don Mariano de Beltra nd.1a, Pdobnli Mdanano
Enrique del c·d
F • El 1mparctal,
.
u ca o• por
t •
14 de septiembre de 1963 Enena.
.

que C~~ano die~, sin duda por t.radición recogida en Guat~I= m::resa.ii:e senala~
la
y que guardó las apariencias para mostrar
, q queGamza
tomo
e dects16n
" preu,amente
fue hecha
tr:ci7n~' Opeqpue~ta asam7b61e7a7 de personas entre las más notables por su rango e ilus.
. " ., pp.
- .

Los gremios, p. 208.

675
674

�partidarios de la anexión ( que ya tenían claro su crunino) y a la astucia
del redactor de ella José C. del Valle. Se trata, como dice el docu.mentoJ
de ' prevenir las consecuencias que serían temibles en el caso que la pro-

clamase de hecho el mismo pueblo...''
La claridad de objetivos y la eficacia de organización permitieron a la
!ase alta capitalina tomar el control de una situación a }a que se había
incorporado tardíamente. Sólo hasta después del derrocamiento de Iturbide recobrarían sus posiciones los independentistas republicanos.

de 1a capi~l se :illan con Gainza para intentar que la separación de Es aña
provoque inmediatamente la anexión a México· lo cual garan..:~~b
p .
tereses y espo d'
, .
'
a sus mr
n 1ª a sus propos1tos clasistas. Los m
· dígenas -como grup
. ltural
socm~u
- no participan en el movimiento. su situación
.
o
pendiente en la organización colonial 1 .
S
. marginal y de. , al
o tmp1 e. us rebeliones son "prop ias", sin conexion
guna con el proceso urbano.
UqQ

·a

Conclusiones
reo que queda elato que la única forma de estudiar y comprender adecuadamente la independencia es estudiarle como un proceso -fenómeno de
larga duración- y enmarcándolo dentro de la sociedad en que se dio. Una
ele las mayores limitaciones para apreciar adecuadamente el sentido del 15 de
eptiembre de 1821, ha sido olvidar que es sólo un acontecimiento (fenómeno' de corta duración) dentro de un proceso. Este hecho no hay que
verlo ni siquiera como el momento culminante sino como un acontecimiento
n el medio del proceso.
us implicaciones y la compr nsión de lo que
sucedió después, scapan a los limites de este trabajo.
La indcpenden ia no [ue un procéso mayoritario, en el sentido que en
'l participara la mayoría de la población.
1 contrario, quienes lo promo•
vieron, quienes sabían más o menos lo que querían y cómo obtenerlo, fueron
unos pocos· incJuso mucha de la población que "fue testigo'', lo fue en un
sentido pasivo.
La independ nda es un proceso netam nte urbano; se gestó y desarrolló
en los centros urbanos de Centroamérica. Por supuesto influyeron en 'I
situaciones del campo, ya que se trataba de una región de cono:mía agricoJa.
Considero que en lugar de segtúr enfocando la independencia como algo
realizado -en diferentes proporciones- por criollos y mestizos, debe hacerse
--en parte- desde una comprensión de la estratificación social. De este
studio resulta que las di ersas clases o estratos tenían intereses y propósitos
diferent y que esperaban resultados variables. Los primero estallidos fueron desarticulados, de origen popular y medio, y los grupos altos hacen pa•
pel apaciguador. Las clases altas, especialmente las de la capital, se incorporaron tardíamente al movimiento indep ndentista pero por la claridad
de sus propósitos, su organización y poder, logran sacar mejor provecho; los
grupo bajos y medios resultan al final casi completamente marginado . La
serie de acontecimientos que 11egan a producir la firma del acta del 15 de
septiembre son precipitados por la independencia de México, y los nobl s

677
676

�LA REFORMA LIBERAL E G ATBMALA: UN E SAYO
DE INTERPRET CIÓ

DR. Joao&amp;

MARIO GARCÍA LA.GUARDIA
ociedad de Geografía e Historia
de Guatemala

Sumario: I. Independencia, anarquía 'j restauració~. A. Ilustraci6n Y despotismo
ilustrado en España. B. Las fuentes ideol6gicas republicanas. C.
d_ocumentos claves.
D. Independencia y anexi6n. l. El conflicto ideológico. _2· El 1mpeno y la av~lanch~
liberal. E. EL íracaso del primer intento liberal. JI. Rég11nen conseruador Y lnun~o liberal. A. El monocultivo: tragedia na~onal. B. Los ~!orantes~ base del rég=e:.
, y la vinculac16n al mercado mtcmac1onal. D. Las m
conservad or. e• El cafe
-~
od
E El
didas gubernamentales sobre comercio y producc1on del nuevo. pr., ucto. . :
auge del café. 111. Decisiones pollticas fundame~tal~s. A. Explicac1on prelunmar.
B. La lucha de tendencias. C. El proceso conslltuc1onal.

'!res

de racionalización del poder; se impulsa una reforma económica y social
-que Jovellanos representa firmemente- y un exagerado filantropismo, que
se engloba dentro del intento de mayor control de la monarquía pam sus
gobernados.
El rey será convertido en el "nervio principal de la reforma", al decir
del autor de las Cartas al Conde de Lorena. Los ilustrados españoles rodean
a Carlos III.
o son políticos atrincherados en la oposición, sino funcionarios -algunos de ellos apoltronados en una larga carrera burocrática-,
que piensan en una reforma cauta lograda a través de la autoridad real.
Una generación que se debatió en una contradicción profunda: preparó
la caída del antiguo régimen al mismo tiempo que enaltecía basta el límite
el poder absoluto del r y.
El esquema teórico que el despotismo ilustrado formuJó en el siglo XVIII
tendrá una significación muy especial e influirá en Guatemala durante todo
el siglo
IX. El movimiento liberal de la reforma, ya muy entrado el
siglo, lo tomará como referencia para todo un catálogo de tesis adoptadas
y decisiónes tomadas. Piénsese, por ejemplo, en el reformismo económico J
social· el liderazgo palemalista; el acento puesto en la reforma educativa y la
fe en la legislación como instrumento de cambio; la lucha contra los jesuita como poder político dentro del estado· la desamortización de los
bienes clesiásticos y sobre todo la teoría de la dictadura democrática, que
l upa radie.al formulará en 1871 y sancionará en 1876.

B. Las fuentes ideológicas republicanas
J.

INDEPENDENCIA, ANARQUÍA Y RESTAURACIÓN

A. Jlustracwn y despotismo ilustrado en España
La segunda mitad del siglo XVlll en España representa un cambio fundamental en las instituciones y actitudes peninsulares. Toda una nueva
conciencia., precursora de modernos cambios, se forja en la península.
Desde el punto de vista político, el nuevo sistema se denominó d~potismo
ilustrado sobre las huellas de la clasificación de las formas de gobierno de
Montesq~eu. Ceballos, publicista de época, es posiblemente quien explica
con mayor claridad esta tendencia en España: "el gobierno donde uno solo, con
la regla de la ley o de 1a razón y para el bien común, lo ordena todo,
par su juicio soberano". En pocas palabras:_ la suprema_ autoridad del rey
prudente y no el arbitrio desenfrenado del urano. Se afirma el expreso reconocimiento del poder absoluto y total del monarca; prin ipia la corriente

La formación de la conciencia política republicana debe rastrearse en las
lecturas que durante la colonia se filtraron abundantemente, sobre todo a
partir de 1770. La documentación de La Inquisición de Guatemala, que e
ha localit.ado,1 nos permite reconstruir las fuentes ideológicas republicanas en
nuestro país. Rousseau, el abate Pradt, el barón de Montesquieu, Voltaire y
Jeremías Bentham nos aparecen como los autores más significativos. Las
doctrinas del pacto o contrato social, de la soberarua popular, división de
poderes derechos naturales y poder constituyente las ideas representativas.
Y es curioso hacer notar la modernidad con que se manejan esos instrumentos.
El Contrato Social de Rousseau, cuya primera traducc~ón al castellano se
' MARTÍN MÉRIDA, "Historia crítica de la Inquisición en Guatemala", en Bol11tín del
Gobierno de Grlntemala ( 1937). Año III, o. 1 ; ER ESTO CarnCHtLLA Aouu.AR,
La Inquisición en Guatem11la (Guatemala: 1953) y JORGE MARIO GARCÍA LAGUAROIA,

"Documentos del Santo Oficio de la Inquisición en GuatemaJa", en Revista AltTo, de
la Universidad d~ San Carlos de Guatemala, ·o. I, Epoca I, 1970.

679
678

�hace en 1779 por exilados españoles en Londres, es conocido en Guatemala
sólo cuatro años más tarde, tiempo mínimo si se toman en cuenta las dificultades de impresión, circulación y transporte. Consideración aparte merece la correspondencia de Bentham con dos o tres americanos considerados
por él importantes, entre los cuales está don José Cecilio del Valle -indudablemente una de las cabezas más organizadas dé la época- con el cual
cambia información, documentación e ideas. 2

"constitución inglesa", documento redactado por el deán don Antonio García Redondo. Y fuera de otras instrucciones menores, el Consulado de Comercio formula unos Apuntamientos para Larrazábal, que constituyen la
radiografía más completa de nuestra estructura social y económica en los
albores del XIX. 5

D. Independencia y anexión

C. Tres documentos claves
Años antes de la independencia el fermento ideológico que existía en el
Reino de Guatemala había llegado a un punto de desarrollo apenas superado
en la América española. La posibilidad de participar en el primer congreso constituyente español, en el que se dio lugar importante a las colonias, permitió que ese fermento aflorara. Los documentos que Antonio
Larrazábal - diputado por Guatemala- lleva a Cádiz en 1811, constituyen
un ejemplo de seriedad y competencia además de que nos permiten ubicar
el origen de las tendencias de nuestro pensamiento político y recoger las
fuentes ideológicas diversas que están en la base de nuestra organización republicana: la ilustración francesa y el liberalismo inglés.
El ayuntamiento de la capital elabora, bajo la dirección de José Maria
Peynado, unas Instrucciones 3 para su diputado en Cortes, en las cuales el
pensamiento político de la ilustración francesa se transparenta con claridad.
Se incluía en ellas una Declaración de los Derechos del Hombre - la primera
de la América española- y todo un proyecto de Constitución de 105 artículos, junto a múltiples consideraciones de orden económico y fiscal. Co~o el
grupo de comerciantes que integraba la minoría del cuerpo municipal no
estuvo de acuerdo con la tendencia radical del documento elaboró un voto
razonado, los Apun:tes Instructivos! en que se confesaba la influencia de la
Cartas de Bentham a José Cecilia del Valle (México:
1942), Cartas de José del Valle (Tegucigalpa: 1963 ).
• Instrucciones - para / la Constitución funda mental I de la / M onarquía Española, / y su Gobierno / de que ha de tratarse en tas próximas Cortes Generales I
de la Naci6n / Dadas por el M. J. Ayuntamiento / de la M. N . y L. Ciudad de
Guatemala, / a su Diputado el Sr. D. AntlJTlio de Larrazábal, / Canónigo Penitenciario de esta Sta. Iglesia Metropolitana, / formadas / por el Sr. D . José Maria
Peinado, Regidor per / petuo, y decano del mismo Ayuntamiento. / Las da a !uz
en la ciudad de Cádiz el referido / Diputado. En la Imprenta de la Jimia Superior.
Año de 1811.
• Apuntes Instructivos / que / el señor Don Antonio Larrazá~al I Diputado_ I a
las Cortes Extraordinarias / de la nación española / Por el Cabildo I de la Ciudad
1 RAFAEL HsueooRO VALLE,

680

l. El con/licto ideológico

El J 5 de septiembre de 1821 w1a junta de notables, a la usanza de la
'poca, se reunió en la capital -la que hoy es ciudad de Guatemala- y
declaró la independencia en relación con España. El panorama que se presentaba era semejante al de otros Jugares: una autoridad errática que había
perdido sus vínculos con la metrópoli; el alto clero y funcio~rios españoles,
fieles hasta el final a la Corona; y la presión popular por la independencia
e}í.-presada a través de improvisados tributos emergentes de la clase media.
En el acta de ese día, la palabra "república" no aparece ni una sola vez.
Los conservadores, que controlaron el movimiento, sujetaron la declaración
de independencia a la ratificación de un congreso, con la esperanza de que
antes de su instalación se diera algún acontecimiento que permitiera mantener su status. Una retirada condicional del grupo dominante, un antídoto
contra proclamaciones radicales. Proclamemos la independencia -dijo Valle, el redactor del Acta- antes de que el propio pueblo la declare.
Y las mismas autoridades españolas, que habían perdurado a cambio tan
radical, fueron Jas que impulsaron -aliadas a los conservadores-- el acercamiento al imperio mexicano de Agustín de Iturbide.
Gabino Gaínza, el antiguo jefe español que comandaba al nuevo país,
se apresura el 18 de septiembre a manifestar al emperador mexicano su adhesión, y el ayuntamiento de la capital -controlado por los conservadores-decreta el 5 de enero de 1822, después de una discutible consulta, la anexión
de Guatemala / dieron s!l.s regidores / don Jo.sé de 1sasiJ don Sebastián Melón, don
Miguel González y don Juan Antonio Aqueche. Nueva Guatemala / Impreso en
la oficina de D. Manuel de Aréualo. Año de 1811 .
• Apuntamientos sobre la agricultura y camercio del Reyno de Guatemala / que
el señor Dr. Don Antonio Larrazáhal. / Diputado en las Corles Extraordinarias /
de la Naci6n / por la misma Ciudad. / pidió / al Real Con.s11lado / en la Junta de
Gobierno de 20 de Ootubre / de 1810. / Nueva Guatemala. / Impreso en la
Oficina dé D. Manuel de Arévalo. Año de 1811. Ver también, JoRGE MARIO GARCÍA
LAOUARDIA, La génesis del constítucionalismo guatemalteco (Guatemala: 1971), donde se incluye una reproducción facsimilar de estos documentos.

681

�de Centroamérica a México. Los impulsores de estas medidas se conformaban con poco. Que se llame al Imperio asociando los nombres de Guatemala y México pedía alguno; y otro, m.ás domésticamente, solicitaba que
a1 hijo del Emperador se le llamara Príncipe de Guatemala, como se "llamaba al de Asturias de España."

2. El imperio y la avalancha liberal
La anexión a México enfrentó por vez primera a los conservadores y liberales. Atrinchera.dos éstos en San Salvador, desconocieron las autoridades
de la capital y declararon que ninguna autoridad podía der_~gar el a~~ ~e
septiembre. Temerosos, los conservadores urgen la _~roteccion del eJer~1to
imperial que, efectivamente al mando de Vicente Filisola~ o_cupa 1~ _capital
y libra una guerra, más larga que cruenta, contra los ~r0vmc1~0s disidentes.
En el anecdotario de esta época turbulenta está la fallida anexión de El Salvador a Jo Estados Unidos, decretada por un congrero revolucionario como
una defensa contra el "imperialismo mexicano '.
En febrero de 1823 -tras un largo período de lucha- Filisola entra en
San Salvador, logrando con ello una victoria pírrica, porque es el momento
en que él Imperio se desploma, viéndose obligado a teg-resar a Guatemala.
El Viernes Santo de marro, recibió las noticias de México, según las cu:ues
la Junta de Puebla había desconocido la autoridad imp~rial de Itu~b1de.
La suya quedaba en el vacío y, no encontrando otra salida, desarchiva el
acta de septiembre y de conformidad con su art. 2o. conv~ca a un ~ongreso el que integrado, se apresuró a decla~- 1~ indepe~dencia de la anbgua
España, de México y de cualquiera potencia, as1 del a~tiguo como del. nue~o
mundo; y que las provincias de Guatemala no son ru deben ser patnmoruo
de persona ni familia alguna.
En un ambiente de euforia nacionalista hábihnente manipulado, los liberales triunfan en las elecciones y -muy en su estilo- se dedi.can a legislar
profusamente. En diecinueve meses formulan 784 actas, 13 7 decretos Y
1186 órdenes. Y, naturalmente una Constitución, inspirada en la 1ey funda~ental norteamericana en su parte orgánica y en el joven constitucionalismo
español en su estilo e inspiración general. La comisión redactora era explícita: ' Al trazar nuestro plan noso~os hemos adoptado_ en la ~ayor P~
el de los Estados Unidos, exemplo digno de los pueblos mdependientes...
• Informe sobre la Constitución. Leido en la Asamblea Nacioo~l Consti_tuyente el
23 de mayo de 824. Impreso por Arévalo, pág. 5. Ve~ -~1én. el dJScurs~. de
José Francisco Barrundia, el principal miem~ro de
CoIDJs1on, ~licando los m~delos de otras constituciones", que les hab1an se{V1do de fuente, Asamblea constl-

!ª

682

E. El fracaso del primer intento liberal
Muchos factores parecen entrelazarse para impedir que una nueva estructura de poder se afiance en Centroamérica, sustituyendo el esquema colonial,
dentro de los cuales, la falta de una estructura económica estable e importante .que integrara a la nación incipiente a los grupos sociales y al país al
concierto mundial, parece er la significativa. El catálogo de causas es de muy
variada índole: falta de un centro urbano importante que sirviera de
punto de referencia a la regíón · características medievales del marco geográfico falta de vías de comunicación y límites imprecisos entre provincias y
regiones; ausencia de fuerzas populares en el proceso que queda bajo la
dirección de una burguesía poco caracterizada, de influencia europea, que
se refugia en los ayuntamientos; grupo dirigente poco dispuesto a asumir
responsabilidades produce un vacío de poder que es rápidamente colmado
por arnbicion~ locales ejercicio autoritario de caciques regionales, y en algul'.Ja medida por aventureros extranjeros; resaca de lo.s ejércitos europeos
en descanso, en busca de emociones fuertes y ascenso social; y una pobreza
general en un país escaso de riqueza minera, que se basa esencialmente en
la agricultura.

11.

RÉGIMEN CONSERVADOR Y TRIUNFO LIBERAL

A. El monocultivo, tragedia nttcional

Como una tabla de salvación a semejantes facto~s adversos, el país se
encadena al monocultivo desde la colonia, cuya política económica se orienta
a 'crear un flujo de recursos destinados a ser acumulados en España:' .7 Las
cri is periódicas producidas por el sistema, se salvarqn sustituyendo un producto por otro, sin salir del circulo vicioso. El cacao -que hizo famoso
el nombre de Soconusco en el mundo-- fue el primero de ellos. Cuando
es desplazado por el producido en Guayaquil, más barato aunque de peor
calidad, se sustituye por el añil, que las industrias textiles europeas hacen
necesario. Cuando éste a su vez es desplazado por el añil de la India, dr
tuyente 1824. Actas de las sesiones públicas. Mes de julio, Sesi6n del 24", en Archivo
General de Centro América en Ciudad de Guatemala, B6.26, Expediente 2968, Legajo 115.
1 Especialmente de
metales preciosos, CELSO FuRTADO, La economía latinoamericana desde la conquista ibéTica hasta la reuolución cubana (México: 1969), pág.
28 y también del mismo autor, Formación económica del Brasil (México: 1962).

683

�,
más fácil acceso por las guerras revolucionarias europeas, se sustituye por la
cochinilla --colorante animal- que a su vez, a mediados del siglo XIX, es
sustituido por los colorantes químicos.
Puede decirse que junto a cada acontecimiento importante de nuestra
historia aparece la problemática de un producto agrícola. E~ la base del
movimiento de independencia está probablemente "la decadenc1~ en l~s cultivos del añil, tesis que no deja de tener fundamento, pues. SJ analizam_os
detenidamente dónde tuvieron lugar los primeros brotes de mdependEmc1a,,
encontramos que fue en las provincias donde el añil se producía _en mayor
escala".ª Y la explicación del sentimiento provincial contra la capital ----&lt;}Ue
provoca parcialmente el rompimiento de la Federación- debe encontrarse
en las relaciones de los comerciantes de Guatemala con los productores locales del interior.9
El desplazamiento del añil y la sustitución p~r la c~c~a ~ortaleció la
restauración conservadora. U na alianza de la anstocracia capitalina con una
masa rural fuerte dedicada al cultivo de 1a grana, forma la base política
del régimen que eleva al poder a Rafael Carrera, convertido en caudill_o del
nuevo país y consagrado como Presidente vitalicio eón derec~o a elegir ~cesor. Una monarquía sin rey. Y en un ambiente de paz sooal transcurrieron los treinta años del régimen conservador. Los grupos emergentes de
la independencia no pudieron organizar alianzas suficienteme~te _fuertes para cambiar la estructura de poder y abandonaron el escenano sm esfuerzo.
Mientras la economía estuvo basada en la explotación del cultivo de la ?1'ana
y del añil "e1 status derivado de la colonia pudo mantenerse y consolidarse
transitoriamente" .1 º

B. Los colarantes, base del régimen conservador
La independencia coincidió con la expansión de la revolución industrial
en Europa, y las fábricas de tejidos necesitadas de materia prima p~a sus
colorantes se lanzaron en busca de mercados. Los productores nac1onales,
preo upados por la inestabilidad del x:iquilite, iniciaron un proceso de sustitución desde principios del siglo XIX.
El nombre de nuestro diputado en Cádizl don Antonio de Larrazábal,
' MANUEL RUBIO SÁNCHEZ, "El añil o xiquilite', Anales de la Sociedad de Geografía e Hisl&lt;&gt;ria de Guatemala, T. XXVII.
.
0 TRoY s. FLOYD, "Los comerciantes guatemaltecos, eJ gobierno y los provincianos,
I 750-1800". Cuadtmos de Antropologla, Facultad de Humanidades, Instituto de Investigaciones Hist&lt;iricas Universidad de San Carlos de Guatemala, No. 8.
10 EoBLBERTO To~s RrvAs, Prncesos " estructuras de una sociedad dependiente
(centroamérica). (Santiago de Chile: 1969), p{¡g. 39.

684

aparece vinculado a Ja introducción de la cochinilla, pues en su viaJe a
México, desde Tuxtla, recomienda la extensión de esa industria a Guatemala, la que al momento de la independencia está bien establecida, al extremo de que en 1824 "su exportación bastó para nivelar 1a balanza de
pagos del Estado de Guatemala" pudiéndose citar el año 24 como aquel
en que la cochinilla "ya era un producto de primera linea".11
Las estarustícas publicadas en periódicos locales nos informan de la importancia de su producción, de cómo durante unos años había descendido
fuertemente, y en general, que se manifiesta inestable. La competencia de
las Canarias -donde un guatemalteco injusto la había introducido- y sobre todo la influencia del clima, prov.ocan la primera crisis. Un periódico
local afirmaba que el cuJtivo del nopal se había convertido en "verdadero
juego de azar, sometido a la caprichosa influencia del tiempo". El Presidente
Carrera se había percatado del problema, al afirmar con gran visión en su
mensaje a Ja Asamblea de 1861 que el comercio y ia agricultura habían
sufrido considerablemente "a causa de la mala cosecha de la cochinilla y de
la depresión que este fruto experimentaba en los mercados extranjeros", advirtiendo de la ''necesidad en que estamos de procurar otros artículos de
producción".
El país se vinculó, aunque modestamente, al mercado internacional. Ya
en 1820 se envían las primeras remesas a1 extranjero, cuyo costo es muy
grande por la falta de ías de comunicación interna y mala calidad del
transporte marítimo. Las estadísticas sobre el problema nos ilustran más
que cualquier argumentación al respecto.
Guatemala se presentaba como el productor más importante de grana en
el mundo e Inglaterra como el comprador más fuerte. Los omerciantes de
la capital siguieron aprovechándose del sistema colonial, en virtud del cual
compraban a bajo precio materia prima a cambio de productos manufacturados del extranjero, obteniendo una triple ganancia, si se piensa en el crédito
controlado en gran parte por ellos mismos, como adelanto de cosechas.
La rubia, la arcbila y sobre todo el descubrimiento de los colorantes químicos que abarataron el producto, dieron el golpe de gracia a la cochinilla.
Hacia 1861 los productores dejaron de sembrar nopales y el país se sumió
en una nueva crisís. Don Ignacio Solís se dolía apocaliptitamente: "Fácil es
de suponer cuán tristes consecuencias acarreó tal quebranto, cuántas familias
u MANUEL Rtro10 SÁNCHEZ, "Breve l1istoria del cultivo del añil o xiguiHte y de
la gtana o cochinilla", en Economía de Guatemala en los siglos XVlll y XIX (Guatemala: escuela de estudios generales Universidad de San Carlos,. 1968). págs. 172173. De este excelente estudio utilizamos la información sobre el desarrollo de este
producto. La historiografía centroamericana deberá agradecer a su autor, el haber
puesto el acento en estos problemas y orientado sus investigaciones a estos temas.

685

�PROD CCION DE GRANA E

EXPORTACió

GUATEMALA

1851-1857

Año

1851
1852
1853
1854
1855
1856
1857

Producción
Valor

Libras

1.251,780
568,150
512,850
1.757,300
986,560
1.581,240
1.017,270

2.041,050
680,100
323,450
2.587,200
1.210 360
1.782,550
1.470,140

Cuadro publicado en La Semana, Guatemala, 14 de mayo de 1865.

Por Izabal, grana aforada a 6 r. lb.
Por Izabal, añil aforado a 6 r. lb.
Por Izabal, cigarros 20 tercios
Por Sonsonate, añil aforado a 6 r. lb.
Por Sonsonate, cigarros

$ 431,350
$

2)812
2,013.7¾
2,550
250

$
$
$

Total

$ 438,975.7¾
34,489.1½

EXPORTACIÓN DE GR.ANA: 1856
Calidad

egra o cascarilla
Plateada
GranilJa

Total:
PRODUCCIÓN DE GRANA EN GUATEMALA

Cantidad

V aJ.or en pesos

100,550 lbs.
1.680,000 lbs.
2,000 lbs.

117,920
1.263,000
325

l. 782,550 lbs.

1.381,245

EXPORTACIÓN DE LA COCHINil.LA

1858
1859
1860
1861
1862

Producción
Valor

Libras

Año

1.407,410
1.222,680
1.274,240
788,630
837,986

2.018,440
1.786,670
1.676,160
1.559)80
1.659,185

Cuadro publicado en La Semana, 14 de mayo de 1865.

686

14,433
14,600
l 3,859
16,748
15,257
14,154
18,626
13,751

1868
1869
1870

quintales
quintales
quintales
quintal~
quintales
quintales
quintales
quintales

57
82
71
59
82
28
67
00

libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras
libras

121,428 quintales

~

libras

CANTIDAD DE TERCIOS DE GRANA VENDIDA EN LONDRES
AL 31 de DICIEMBRE DE 1849

IMPORTACIÓN

Total

1863
1864
1865
1866
1867

Total:

MOVIMIENTO COMERCIAL 1843-1844

Por Izaba!, según aforo arancelario
Por Istapam JI Sonsonate

DE 1863 A 1870

$ 445,590.11/2

De Guatemala
De Mé.xico

$

De Canarias

60,896.1¼

$ 504,486.3¼

567
234

7
Total

808
687

�cayeron de la opulencia a la miseria, cuántas lágrimas fueron vertidas con
tal motivo ... "
C. El café y la v-inculación al mercado internacional

La revolución industrial se presenta en la primera mitad del_ siglo ~asado
como un fenómeno exclusivamente inglés y concenn:~do en la mdust,na textil. Pero a mediados deJ siglo se produce una expans1on de la econorrua mundial en la que influye significativamente el desarrollo de los transportes. Las
lín~s de ferrocarriles integraron los mercados internos europeos y. el descubrimiento de la hélice y los cascos de hierro de las naves produ1eron una
ampliación de las posibilidades de intercambio, lo ~ue hizo que. "durante
el iglo comprendido entre los años veinte del ochoaentos el pnrner co~flicto mundial, se implantó un esquema de división internaci?~al del trabaJO
y tomó forma un sistema de econorrúa mundial. Las actiVIdades de una
parte creciente de la población mundial pasaron a comportarse co°:1º elementos interdepenclientes de un conjunto articulado' .u Y_ e_~º produjo una
·' d e la 'tasa de crecimiento económico", la ampliac1on de
e1evac1on
, la• expecd
tativa de la vida de la población y un desarrollo de la tecnologia ~ncula o
a las formas de producción. Las estadísticas recogen que el comercio mundial, cuyo valor era mínimo a principios de siglo, subió .ª mediados a 13,500

r

y llegó a 40 000 millones hacia la primera guerra mundial.
,
El aumento de la capacidad económica en el mundo provoco ~emanda
de artículos suntuarios y muchas regiones de América Latina se vmculai·on
al mercado mundial con "economías de sobremesa": azúcar tabaco .. • En
Gua teroa1a, e¡ aumento de las importaciones de productos manufacturados,
uilib ·
que comerciantes locales manipulan libremente, ~~ovoca_ un deseq_ _rt~ ~ue
exige encontrar un producto interno de exportac10n de unportanc1a s1~cativa y mercados. extranjeros donde colocarlo. Y todos vuelven los OJOS al
café.
Había sido introducido en Guatemala por los jesuitas en el siglo XVIII
como planta decorativa, y se había producido en baja ~~ala durante las
·
d'ecad as d e1 sig
· Jo XIX. La quiebra de la
hace volver
pnmeras
. cochinilla
.
los ojos a él y el gobierno principió débilmente a dictar medidas protec~oras,
1o que prod~jo el aumento de su producción y el inicio de las exportaciones,
tremo de que Vicente Cerna - último mandatario conservador- opal
ex
" d
· ·'
tiruistamente en su postrer mensaje presidencial decía que _I~ epre~iacmn
del que fue por tanto tiempo ramo único casi de exportac1on y alimento
" Cv.Lso FoRTADO. La economía latinoamericana .. •

vigoroso de nuestro tráfico exterior, apenas se ha hecho sentir, encontrándOS'e
inmediatamente substituido con otros no menos ventajosos". 13
El mismo presidente Cerna se congratulaba del espíritu de empresa que
creía encontrar en los nuevos plantadores, a "cuya iniciativa -decía- debe
dejarse siempre el cuidado de promover lo que sólo el interés individual
puede concebir y poner por obra". Pero los cafetaleros emergentes no comp~~ su opinión. El nuevo cultivo necesitaba condiciones especiales muy
distmtas a las de la cochinilla. Amplias extensiones de tierras, sujetas a
apropiación individual crédito modernizado y mano de obra en abnndancia
eran requerimientos que no podían cumplimentarse: si no era con una eficaz
decisión gubernamental. Lo grupos urbanos mercantiles de incipiente desa1:ollo hubieron de buscar una alianza con grupos de productores provinaanos para encontrar una nueva fórmula de estructuración del poder político. La clirigcncia dual de García Granados ---comerciante de fa.núlia con
vieja tradición mercantil de la ciudad-, con Rufino Barrios -propietario
de tierras y productor de café del Occidente- representa ese arreglo.

Grupos previsores del antiguo régimen trataron de provocar un cambio
moderado que sirviera de antídoto a explosiones revolucionarias, como aparece de las proposiciones de diverso orden que se pierden en el trámite parlamentario del úJtimo año. 14 Y el nuevo gobierno, aunque con divisiones
internas, se orienta firmemente a la solución de los problemas apuntados
aun a riesgo de enfrentarse a intereses tradicionalmente poderosos. La desamortización de bienes eclesiásticos se orienta a vincular a la producci6n amplias extensiones de tierras ociosas que fueron repartidas con amplitud y
liberalidad; la nueva clase agro-exportadora forma su nuevas fuentes de
crédito a través del sistema bancario; y se pone en vigor toda una legislación
de trabajo que reactualiza las instituciones coloniales.
El gobierno se sintió obligado a proporcionar mano de obra a los propietarios de las nuevas plantaciones de café y lo bizo coaccionando a los indígenas a prestar servicios sin condiciones. 15
u Mensaje a la Cámara de Representantes el dla 25 de nouiembre de 1870, citado
por Aoousro CAZALI, El desarrollo del cultiuo del café y su influencia en el Tégimen
de trabajo agrícola en la época de la Teforma liberal (1871-1885), Tesis (Guatemala:
1968), Múneo.
-u ''Borradores de actas de la Cámara de Representantes, 1870 a 1871" A. C. de
C. A., Documentos no clasificados. Ver también "Decretos y órdenes de la Cámara de Representantes en el primer año del cuarto período constitucional, 1870 a
1871. Ignacio Solis. Oficial Mayor", Idem., Documentos no clasificados.

"' Ver AUGUSTO CAzt.u, óp. cit., "Como puede verse, la finalidad ~pccífica de
tales disposiciones fue forzar --especial.cnente al campesino indígena- hacia el trabajo de las plantaciones cafetaleras. . . existía contradicción entre los principios te6-

pág. 46.

689
688

H44

�D. Las medidas gubernamentales sobre comercio y producción del nueuo
producto

Una breve descrip&lt;¡ión de la politica del nuevo gobierno~ orientada hacia
el fortalecimiento del nuevo cultivo y de su vinculación al mercado internacional, nos aclarará la hipótesis que hasta aquí hemos formulado.16
Como era indispensable desarrollar la infraestructura necesaria para llevar
el café a los mercados extranjeros~ toda una serie de disposiciones se refieren
a la construcción de caminos, vías férreas, puertos, etc. La primera disposición di tada todavía por García Granados, como jefe del Ejército en Campaña, es ]a de habilitar el puerto de Cliamperico (10/6/71); decl~ra de
utilidad nacional el ferrocarril de vapor entre el Puerto de San Jose Y la
capital ( 18/4/72); favorece la radicación de individuos en los puerto de
Charnperico, San José e Izabal, dejándoles libres del servicio de las armas
durante ocho años (24/8/72); se abre una carretera entre Guatemala e
Izaba] y se establece la contribución territorial, cuyo producto se destinará
a la apertura de vías de comunicación (15/2/73); se obliga a todo vecino ~
trll,bajar en caminos públicos (26/10/74); se establece en la Escuela Politécnica la enseñanza de las siguientes carreras: Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, de Zv1inas, de Montes; Agrimensores, Arquitectos, Jef~ de
Telegrafistas y Tenedores de Libros (30/12/74); se concede exonerac1on a
Felice, Novella y Compañía por cinco años sobre los derechos de las mercaderías que se importen en la República por los buques de Ja línea de su
compañía ( 15 / 12 / 71) ; se establece en el puerto de Champerico wia aduana
de registro (29/1/72) · se aumentan las líneas telegráficas contratadas el 4 de
octubre de 1872, de la manera siguiente: de Quetzaltenango a San Marcos,
Quetzaltenango a Huehuetenango, de Sololá a Quiché, de Jalapa a Guatemala, de Zaca_pa a Izabal (31/12/74). se autoriza al Ministerio de Fomento
para proponer al público un empréstito de $ 300,000 para construir la carretera
al Atlántico (29/1/75); se hace el estudio de una carretera entre Santa
Cruz del Quiché y Totonicapán (10/5/75); se ordena que uno de los ~geni ros del gobierno haga las mejoras necesarias a la carretera entre Antigua
ricos del liberalismo y los preceptos de esta legislación reguladora del trabajo agrícola. . . no se propició la libre contratación, ni existió el libre juego de la oferta ~ la
demanda como presupu_esto para la, obtención de la mano de obra. . . ¿ no hubi~ra
sido más positivo dinamizar las relaciones de producción, sobre la base de los salarios
justos antes que por medio del trabajo forzoso?", pasrim.
ada mejor que utilizar para esto como fuente de primera mano, la Reco{lilaci6n
1•
de las leyes emitidas por el gobierno democrático de la Repú.blica de C:Uate,n:14, desde
el 30 de junio de J 871, h(1$ta el 30 de junio de 1881. (Guatemala: tipografía El Progreso, 1881).

690

Guatemala Y Quetzaltenango ( 10 /5 /75) ; concede indulto a presidiarios que
s~ ocupan de la apertura de la carretera al Norte (28/5/75); que con el
dinero de la nacionaliz.ación de los mil rifles Remingtons y una ametralladora, ~omprada con fondos particulares de los vecinos de los departamentos
de ocade~te en 1871, se inicie una carretera entre Quetzaltenango y el puerto de
Champenco ( 1/8/75); que se dé principio a la carretera que de Quetza1tenango conduce a Champerico, pasando por Retalhu1eu (23/8/75) · indulto a los
presos Y presas que han trabajado en la carretera al Norte (8/1/76); aumenta _el monto de la llamada contribución de Caminos (30/5/77) • abre
el cammo e_ntre Cobán y Telemán (26/5/76); que el mínimo del valor en
que se ena1ene cada caballería de terreno baklio sea de. cincuenta pesos
( 15 /2/77) ; se establece una suma anual de doce reales con que todo vecino debe contribuir par~ separación y conservación de caminos (21/3/78); habilita
el puerto de Lívmgston para el comercio de importación y exportación (9/
11 /78); contrata con Deliino Sánchez, Luis Schlesinger y Guillermo Nanne
la extensión de la línea férrea entre Escuintla y el Puerto de San José
(13/7 /80); exonera de los derechos fiscales de tonelaje. anclaje y faro a
la empresa de vapores Sorutton, Sons y Compañía, por las precios favorables
que dicha compañía concede por fletes a los importadores y exportadores del
país (4/6/80); establece un servicio de transporte por medio de buques de
vapor entre los puertos de Panzós y Lívingston ( 11 /3 /81) ; contrata sobre
~ns~cción y explotación de una línea férrea entre Retalhuleu y Champenco, VJa Caballo-Blanco (12/3/81); deroga una serie de artículos de la Jev
de enjuiciamiento mercantil para levantar las garantías del crédito en b¡neficio de 1as empresas agrícolas que necesitan del concurso del capi;al ajeno
( 10/6/81) ; construcción del ramal telegráfico entre Izaba! y Lívingston
(28/8/81); crea el consulado de Guatemala en el puerto de San Nazario.
Francia (2:/12/81); se or-dena camino entre Antigua y Palín pasando po;
Santa Mana ( 19 /7 /82); traslada la cabecera del departamento de Izabal
al. puerto libre de Lívingston ( 12/8/82); contrata construcción y manteninuento de una línea de ferrocarril y telégrafo con Ulises Grant, bajo el nombre de Compañía del Ferrocarril de Guatemala (6/10/82); exonera a los
vapores fl~tados p~r la compañía Aguirre y Compañía del pago de impuestos
de tonelaje, anclaje y rol y demás derechos de puerto establecidos para situar productos de ~:-13ortación en Jos principales puertos de Europa (8/1/83);
contrata coustrucc1on del Ferrocarril del orte (4/8/83); se conceden mil
aballerías a la Compañía del Ferrocarril para establecer una empresa agtícola (6/12~?8); cons~cción de un puente sobre el río aranjo (18/1/84);
construcc1on de1 pnmer tramo de ferrocarril del norte, de sesenta y dos millas entre Puerto Barrros y los Amates (1/5/84) · construcción del ramal
de ferrocarril que wie Zaeapa y Chiquimula (8/5/84); concesión a Lyman
691

�y Gordon para la construcción y explotación de la vía férrea de Polochic a
Cobán (12/5/84); otorga mil quinientas caballerías de terreno a la Compañía del Ferrocarril de terrenos baldíos del norte de Ja república (16/5/84);
habilita la balúa de Ocós como puerto de exportacíón e importación ( 16/
9/84).
Y otras más se emiten organizadamente con e1 fin de impulsar la producción del café. A los jefes políticos departamentales se previene para que
dispongan en su jurisdicción la siembra de diez quintales de café para
seurilleros y almácigos "con el objeto de que cuando estuvieran en estado
de trasplante, puedan darse a las personas acomodadas que los soliciten,
a costo; y gratis, a los que por sus circunstancias carezcan de los medios
necesarios para obtenerlos" (10/5/75); dispone apertura del camino carretero solí itado por los propietarios de las fincas de café en el distrito de San
Agustín, ololá, y el puerto de an José (20/36/75); di posición penal por
]a cual para impedir el robo de almácigos y árboles de café la gravedad
del delito debe apreciarse "no en proporción de lo hurtado, sino de los perjuicios causados al incremento de las plantaciones de café", imponiendo la
pena de trabajo forzado en obras públicas (25/ 9/76 ); los pueblos indigenas
deberán proporcionar a los dueños de fincas que lo soliciten, el número de
mozos necesario hasta cin uenta o cien, según la importancia de la empresa (3/11/76); y el reglamento de jornaleros, que imponía el trabajo

forroso (3/4/77).

E. El auge del café
La historia dio la razón a los liberales. Guatemala salió de la crisis en
que se había smnergido merced a la sustitución de la cochinilla por el café, que
se convierte en los años pósteriores a la revo]ución del 71 en la base
de la economía nacional con todas sus virtudes y todos sus vicios. Ignacio
Solís -en excelente estudio i11explicablemente inédito-17 apunta que "el bien
que el páis ha reportado d los esfuer-.ws y sacrificios de los fundadores del
nuevo ramo de riqueza se encarga de decirlo la estad.í tica de exportación
por lo que respecta a la producción de la riqueza. En el año de 1852 comenzó a figurar el café en el movimiento comercial con la harto insignificante suma de $ 690; a los diez años había ascendido a $ 119,017 y al triunfo
de la revolución (1871), el país exportaba café por valor de $ 1.312,129.30".
De nuevo las estadísticas son más elocuentes que los argumentos. El proceso de competencia entre los dos productos y la eliminación de la grana
" Memorias de la Casa de la Moneda de Guatemala y del desarrollo económico
del paú, 1897. El original de esta obra está en la Sociedad de Geografía e Historia
de Guatemala, donde la hemos podida consultar.

692

se confirma pl~~icamente en el cuadro elaborado por Vicente Zebadúa C tador de la ac1on, en febrero de 1872 is y se conf
1 . .
' on
que tomamos de Rubio Sáncbez.

EXPORTACió

'

DE

inna

con e siguiente cuadro

AFÉ Y DE COCHJNILLA
1867-1871

Cochinilla

Años

Café libras

Valor

1867
1868
1869

3.465,650
7.505~102
7.183,887
11.322,982
13.121,293

415,878

1870
1871

788,035
790,227
1.132,298
1.312,129

libras

Valor

1.525 782
1.273,591
1.862 667
1.443,357
1.460,082

1.068,047
891,513
1.266,613
865,414
876,025

d Sigui~~do con este muestreo de cifras, recordemos la afirmación de Mosk
e que en 1870 conforme a cifras oficiales las exportaciones de dich
llegaron
a 113' 000
· tales, Y en 1880 habían subido a cerca de O290,000
grano
.
. qum
qwntales. Este mcremento de la octava década fue del 150
·
~, 1u
y el cuadro que
publicaba
el
diario
oficial
El
Guatemalteco
el
po20rdcie
enf
bto
.
,
,
e rero
de 1879
, es aun mas revelador:

EXPORTACió

DE CAFÉ: 1874-1878

Año

Libras

1874

18.851,488
18.318,461
22.045,800
23.005,016
24.866,381

1875
1876

1877
1878

11

Valor

$ 3.300 621.11
$

3.217,344.66

$ 3.767,471.01
$ 3. 773,183.84
$ 3.918,912,32

Boletín Ofi,ial, Año 1872.

1978~ANFORD A. MosK, "Economía cafetalera de Guatemala, durante el período 1850, en Economía de Guatemala (Guatemala: Seminario de Integra ·6 s · 1
1958), pág. 167.
o n ocia,

693

�III.

DECISlONES FOLÍTIGAS FUNDAMENTALES

A. Explicación prelimi11ar
El cultivo deJ café necesitaba extensiones de tierras sujetas a apropiación individual créditos amplios y mano de obra abundante. Había que desamortizar
los bienes de la Iglesia para suplir Ja falta,2° establecer nuevas fuentes de
crédito a través de los bancos y legislar firmemente para garantizar mano
de obra para los agricultores. Eran medidas drásticas que necesitaban energía y decisión y que l grupo conservador no estaba interesado en tomar.
Era una clase política a ejentada en un largo ejercicio abusivo del poder, que
no había podido establecer sus mecanismos de renovación. La modernización
que significó la vinculaci6n al comercio internacional para el país no pudo
ser soportada por el régimen de Cerna. Su base social se estremeció. Y las
voces clel pequeño grupo ilustrado dentro de su seno no encontraron auditorio. 21
Las circunstancias históricas que hemos apuntado antes hicieron necesaria
una revolución y un régimen político fuerte que emprendiera las reformas
de gran profundidad que se hacían necesarias. En general, los gobiernos liberales que se implantan en Latinoamérica después de la independencia tuvieron que devenir en gobiernos fuertes. Su necesidad tan contraria al espíritu
liberal doctrinario, tiene su origen en el hecho de que un estado gendarme en. el sentido teórico, sólo podía existir allí donde ya hubiese so iedad
liberal, en tanto que a un gobierno liberal en una sociedad con fuertes resabios coloniales, sólo le cabía tomar una actitud enérgica en política e intervencionista en la economía. Barrios dijo alguna vez que él no era liberal, sino
reformador. Es una contradicción que sól&lt;:&gt; las circunstancias explican.
"' En ningún documento de la ~poca de carácter oficial, aparece un ataque a la
Iglesia católica desde el punto de vista religioso. La propia explllsión de los jesuitas
es justificada en razones de carácter económico y político. Se les acusaba de falta
de honrade-¿ en la propagación del culto, ineficacia en sus lah(Jres docentes, excesos
contra las personas, enriquecimiento indebido, y sobre todo influencia política sobre
el régimen depuesto y sobre los opositores al nuevo, que se levantaban en el Oriente.
Cuando los bienes de la Iglesia fueron desamortizados se destinaron para la fundación del primer Banco acionaL Y al separar la Iglesia del Estado, se destinó
parte del presupuesto para el sostenimiento del culto, y existen muchos acuerdos par_a ayudas personales a sacerdotes y monjas exclaustradas. El propio general Barrios tramitó
personalmente -según aparece de documentos del Archivo de Centroamérica- el
nombramiento de curas para pueblos que los necesitaban.
.. Es ilustrativo examinar el proceso de refor¡na universitaria, monetaria, etc. que
se pierde en el papeleo burocrático y parlamentario, boicoteado por los "duros" del

La actitud del grupo agro-exportador pujante y nuevo que hecha a andar
el proceso de reforma en Guatemala es ejemplar. Impulsa el desarrollo económico no sólo para su propio beneficio sino para todo el país. La idea de
progreso está en la base de esa generación, profundamente patriótica y moderna. Y el desarrollo económico que se impulsa, que inicialmente lo beneficia con exclusividad, es distribuido entre grandes sectores de población, impulsando un vasto programa de desarrollo social.
La generaci?n liberal aún vive. Está vigente. &amp; un ejemplo de cómo se
puede producir un cambio significativo, profundo, patriótico y progresista.

Un estudio global del movimiento liberal es aún imposible de hacer. EJ impacto que prod~jo en I desenvolvimiento del país fue a distintos niveles y en
áreas muy amplias. Cada uno de sus aspectos necesita de la mano uidadosa
-que aún no ha llegado en t' rminos generales- de especialistas que trabajen
las fuentes y las interpreten. Piénsese, por ejemplo, en el desarrollo de la
agricultura y el comercio internacional, en la reforma educativa, en la e.'&lt;.celente modernización de las leyes, en el entrecruzamiento de liberalismo y
positivismo, en la obra de infraestructura, régimen de trabajo, relaciones in·t~macionales .. ·,22 Aquj, ~ara presentar una _interpretación significativa analiza_r:111os el periodo, partiendo del centro de mterés de la vida y las decisiones
políb.cas que se plasmaron en los textos constitucionales, percatándonos de su
limitación.

B. La lucha de tendencias
Los grupos moderado y ractical de la facción triunfante se van a enfrentar
en el propio inicio del nuevo régimen, y estarán representados por los dos
líderes de la revolución: Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios,
entre los cuales existía un abjsmo de formación, de temperamento y posiblemente de ideología.
García Granados, nacido en España, pertenecía a una familia de comerciantes del Puerto de Santa María, que se establecieron a principios de siglo
'" Par_a aclarar estos puntos es indispensable la consulta de las fuentes primarias.
Con mobvo del centenario del nacimiento de Barrios. Se publicaron varios trabajos
de mucho valor informativo aunque no interpretativo. Vid. J&amp;sús CARRANZA, Alg~nos datos o refert.ncias para la biografla del benemérito General Justo Rufino Bamos, refo7'UJd01 de Guatemala )' caudillo de la Unión de Centroamérica (Guatemala~
1930); VrcTOJt MmuEL DfAz, Bronces Patrios, Barrios ante la posteridad (Guate•
mala: 1935); ÚASIMlRO Roa10, Biografía de J. Rufino Barrios~ Banios a través de
la historia (Guatemala: 1935). También P,w'.L BuROEss, ]1tsto Rufino Barrios, una
biografLa~ traducción de FRANCIS GALL (Guatemala: J 971). Y especialmente la Recopilación de las Leyes, ya citada.

régimen.

694

695

�en uatemala y México, paí s en los que labraron una respetable fortuna,
participando acti am nt en la politi :a nacional. u adscripción de típica clase
alta metropolitana explica en gran medida su po ºción girondina, moderada
aún más por su avanzada edad n el momento de la re oluci6n, despu 's de
una vida de laboriosa opisi ión integrada, dentro del régimen conservador,
en el cual jugó un brillante papel parlamentario. Pocos años antes de la
re olución había participado con un grupo que proponía una salida el ctoral
encabezada por el Mariscal Zavala. Fracasado el intento, fueron colocados, por
torpeza del régimen de Cero en una oposición abierta que posiblemente no
buscaban. Exiliado en México su gran prestigio personal posición moderada
y vinculaciones con amplios sectores nacional lo hac n convertirse en eJ jefe
del movimiento. Políticamente era un liberal muy moderado
'ptico por
ternperam nto y tem roso de los cambios radical
un "liberal conservador"
egún autocal.ificación, que cr ía que la solu ión de nu tros problema es~ba en
la implantación de una :república conservadora sobre las huellas del ejemplo
inglés y chileno. 25

Barri

era un guatemalt o típico d

clase alta local de

poca.~• Hijo

:a
er. Mrn1orias del General Miguel García Granados (Guatemala: 1952), 2a.
ed., T. II .. págs. 285-287; también una
eladora boja u Ita firmada por él -con
sentido polémico- asi al final de su vida Miguel Garcfa ranado.r _al públic~ (Guatemala: Jmpr nta El Progreso, diciembre 24 de 1878). u personalidad cautivadora,
típi
de un intel ctuaJ de época, la describe Ramón Rosa frente a su tumba: "Yo
no puedo olvidar a aquel hombre d delgado y ílexible uerpo, de fisonomía expresiva, de tez pálida, d anchurosa fr nte, de ojos vivos y de inl ligente mira~a: yo
no pued olvidar a aquel hombre que, en divet$0S idiomas m ha ía . ap 1ar 1
bellezas literarias de lo clásic antiguos y modernos: yo no puedo olvidar a aqu 1
hombre que deparúa conmigo bre filo oíla positiva, y que me apuntaba las correccion que había hecho aJ texto de la obra que Mr. de Lamartine escribi~ sobre la
vida de Julio César: o no puedo olvidar a aquel hombre que me d I Jtaba C..'f.poniéndomc sus ideas sobre el sistema de Litrée, en las cie~C'ias moral , Y sobre todo
el de Darwin en las ciencias natural : yo no puedo olvidar
aquel hombre qu ,
si bien se apartaba en mucho de nu tras condiciones social , m m ~traba I excelencia y las ventajas d I sistema parlamentario inglés, al que rendía v r nt cuho:
yo no pu d olvidar a aquel hombre que en los salones era el caballer
de exquisitos modales y de conversación amena y atractiva ... ", "En las honras fúnebres d I
neral Miguel arcía ranados" Oro de Honduras, Antología de Ram6n Rosa (Tegucigalpa: 1948).

" Hecho que gustaba subrayar: " ...aunque hijo del pue lo como soy, nací ric_o
ostener la gu rra que debla traer a mis
compatriotas el r cobro de sus Libertad
y derechos ... " Procla~a d~l Gral. iulo
Rufino Barrios de 8 de noviembre de 1877. ''Desca.nsand en JllJ re utud, he ~dentificado también mi suerte con la suerte d mi patria, queriendo que ualquier nesg
que ella corriera, lo coniera igualmente yo, y lo orricran mi familia Y. mi p~opi dad.. . cuanto tengo, en el país
tá fincado: aquí mi casa, aquí Jru propiedad
y pude destinar mis propfos fondos para

69

!

de agriculto~ provinci~nos, había recibido la educación normal en personas
de u ex:1'ª c1on graduandose de Escribano en la niversidad d
an arios.
Persona_lidad ~acterística en ~ o grado tenía todas las condiciones para
convertirse en hder de un moVllll!ento encaminado a tomar d · ·ones trascendental .
Precedido. d~ un anecdotario aventurero y con antecedent gu rrilJeJ" dentro del moVlllUento armado de erapio ruz, se vincula a García Granados
en el exilio _mexicano, y durante la campaña, por su audacia, valentía y ju~~tud: rápidam nte se. coloca en la primera fila de la dirigencia junto al
v1eJo ~der.
o ra un mtelectual. us enemigos insisten en subrayar su .ignor~cia, a~qu~ reconocen su inteligencia y abundante talento. Hombr de
decc tones eJecuhvas, ambicio a toda pru ba, actividad insuperabl
claridad ~n ua_nto a p~ ama mínimo tien toda las características def típico
caud1Uo latmoamencano del iglo die,¿ y nueve.

d j • un credo que lo identifique ideológicamente. Pero dos O tre ideas
de sus discurso poütic-o aparecen sufici otemenre claras. Tenía todas las
ondi ion de un liderazgo eficaz: entido de la historia ~5 predil ión 211 por
níltica aquí nus mter · s y mis negocios todos, al amparo de la misma ley que
prot g lo&lt;, de todo:; Y expuestas como los de todos a cuanto pudiera en cualquier
em encia sobr venir" Renuncia del Oral. Barrios a la Presiden cia en M ensaje a
la Asamblea Nacuma/ el 5 de marzo de 1880· " po..,, 11 e 1"d tifº d
•
.
• . . . . ...
en 1ca a m1 persona
Y ~ suerte, como hombre, con la su rte de mi políti
como
obcmante, no he
qucndo pon~ fuera ~e. aquí nada de lo que me pertenece para dejarlo a-,egurado
n
parte • Exp~sició_n del General J. Ru/ino Barrios a la Asamblea Nacional renunciando_ a la Pre.r,dtncia de la República el 29 de diciembre dt 1882. obre este
aspecto Vid., Memorias de las riquezas de la mortual del señor General Ex-Presi.dente
Don Justo Rufino Barrios m su relación con los intereses de la Harienda Pública 2a ed.,
(Guatemala: 1885). Cfr. tarnbi'n, "Participación en vida d don José Ignacio Ba rrios
Y su posa doña María Josefa Auyón de Barrios, San Marcos, 1864", A. . D. c. A.
D ocumento no clasilic.ado, que a lara definitivamente la u tión.
""
.
mh
. o espero s~
argo nada del present ; tengo la vanidad d no haber querido
trabaJar para el d1a de hoy: el tiempo
mi mejor ami o, n él r olí, y a ti m someto• • •." Renuncia del Gral. J. Rufino Barrios a la Pre.rideru;ia de 5 de marzo de / 881. Vid.
tamb1én, ALPIW&gt;()
UlNONEZ, Anicdotas histórieas del caudillo unionista General
Justo Rufino Barrios (Guatemala: 1921 ).

º':'"ª

" La expansión con que m entrego sin reservas a mis amigos... t ngo la satisfacción de que mi vida no ti ne man ha al na d inc h. uen ia O de traición;
jamás he abandonado ni engañado a mis ami os· jamás h dejado comprom tidos
a los que guían mis ideas y abra2.aban mi
usa; y jamás be prometido en vano
porqu nunca he pro"?etido lo que no podía, o no tenla int nción d cumplir", Car,;
qu~ el general ( Ru!ino Barrios, Presidente constitucional, de uatemala, dirige a us
am,gos del Partido liberal de Centrb-Amlrica con motioo de la u11i6n de estas repúblicas (Guat mala: lipografía El Progr ,o, 1883), pág. J l. "Ojalá que en I días
d peligro, mis amigos que me han obligndo a hac r te sacrificio
n ut'ntren a mi
lado" Documentos relativos a la elección popular para la Presidencia con.rtiturional

697

�us amigos y d

\'OCi 'n

por la JeaJtad

an capa idad de decisión jecuti a ~7

y claridad en dos o tres osas inmediatas por realizar.
u libe1 lismo era poco doctrinario basad en un ntido común "mis ideas
han ido que uatemala se regener p r la 1ib rtad y se n andezca p0r la
paz y por el trabajo"· 2,11 ' • • •deseo ardientement ver implatad en mi patria
J ' imen liberal en su manifestación más enuina: limitada la a ción del
Gobi rno uanto pu de limitarse extendidas las garantías todas d los indiidu . sin ex epción, hasta d nd deben
ende ... ' 29 Consid raba que
la implantación de los principios liberal
eran consec\1en ·a del pro
material basado en la xplota ión acle uada d la riqueza d I país
pecialroente d la a ·cultura sobr la base de una paz social obtenida a ualqui r e t : ... bien pe uadido de qu sin el apo ·o de la tranquilidad públi a, n serían r alizables Jos ad lant que 1 país reclama bajo nu vas
institu ion · he con retado mi roa r mpeño a onser ar y afianzar sólidament la paz ue disfrutam " · ªº y onf ba sin eufemi roo que en Guat mala
en rircun tan ias anormales era impo ible realizar lo prin ipios liberal
y s justificaban toda clase de medidas de emergenci : ' ... no
que
faltara de isión ni que la altura del p der haga cambiar las ideas d libertad
y d absoluto re p to del d recho de los individu s. . . ra n realidad impo i le mantenerse in ariablement dentro del ír ulo de los prin ipio , in
salir nun a d éJ, y sin echar mano ara salvarlos de recursos eficac que

dt In República en la peTsona del G neral J. Rufino Barrios. Renuncia del eneral
Baf'rios 'Y repetida den gaci6n de la A samblea u g· Jativa. Toma de posesión )' Manifi.esto del Presidente Constitucional a los guatemaltecos (Guat maJa: Tipografía El
Progreso, 1880) .
22 "Desde el momento en que cambié la tranquilidad de mi
ida privada por la
agitaci6n de la política me b acosrumbrado a meditar mu bo y mu hbimo cu alquier resolución importante antes d adoptarla: una ve-L ad ptada, no t n
la
costumbre de
troceder". Documentos, op. cit.: " . .. ' adoptar sin ,,-acilacian medida, né ·cas e inílexibl en épocas de ttan ici6n y desconcierto ; ' tambi n ser
esclav r petu so de la I y cuando impera el rd n ... " ldem . pág. 12.
"' " arta a mis amig
del partido liberal ... ", op. cit. pág. 7.
10 Idem.
• Mensaje que el Gral. Barrios Presidente de la República de Guatemala dirige
a la Asamblea Nacional Legislativa instalada el I o. de marzo de 1880. En su proclama al r
de su viaje a I
tados
nidos, in i tía en
l
tem q11,.
parece ser ob ·vo para los liberal : " unqu fue b tant
rta mi permanencia
los stados nidos y en Europa, pr uré aprovechar tod los días y todos
los mom otos, observando y tucliando I manera omo realizan allá los randes
progres que, n todo sentido tienen conqiwtados para crearlos
impulsar! aquí
también . . . y pensé detenidamente muchas veces, acerca de los ramos de agricultu ,
qu pueden foment.ars de las indwtrias qu es prove hoso timular, de las empr
qu
se debe o promover ... "

698

de ·bara~ran tant
. tan formidables bstá ul
no he h
qu h~b1era querido hacer lo que habría h&amp;bo . . d
. . , _pu. lo
y las ideas de mi f políti a .
I
b
s1gu1en o mis mspu-a on
·
mo O que
podido hace
1 • •
turiones y el régim n aquí plantead
dº
r porque as m 1.1d
os rstan mu bo d er Jo qu
d
y e r pooder al concepto que t ngo formado d I
yo . e~ra
ci 'n n tam nte liberal ... " a1
que es una admm1Stra-

°

1 aunamos a sta cliferen ia esencial de
dirigen
lógico expli
.
temperamento, la edad d los
'
carse que hubieron de hacer grand
sfu
ra no hocar abiertamente L
d d
es
erzos pavi jo I de ían popuJarm ~t a
a t avanzbada de arda Granados -el
.
on rasta a con la en ,
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Bamoi qu al frent del ., "t 1. ral .
a exagera a de
J rc1 o t
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1
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ra n a capital
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Rafa I Pérez d los jesuitas
u]
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ex'P os enuncia cómo la Junta Patri, tica
v rsi a
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1
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ra amo?
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n Presid nt de
H d
on uras n el apoy
at malteco. En la misma na,
en J puerto d
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an al ador, qu
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xpulsados, q u II va al e
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bar
aJ decir del padr
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Percz. E
elimo ánchez enviad po n . •
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., .
.
r uai nos a ampara
eJer ito regional a lo E tado
nidos despu" .
tant Minis O d F
.
.
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oncesionano de important obras.
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1
Lemus . recién
rudo
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d
.
.
e aris,
an alizaba a las señoras anti .. - anuc
su opmmne atr vidas. Mi
guenas, on
I
nados
tudi
.
gue
asconcelos con sus recientemc-nte tennios m canos tomaba las posiciones más radicales. a Rosa
to,
les hubo d oncedcr permiso de sus ministerios para
y
taran sus exámenes prof ionaJes o la Facultad de erecho d Jue:r , nbral y
turo Ubico aún cursaban Ja carr ra. . .
, on
artmerz
de la

º

García Granado es rod ad
.
ello vi jos rvidor del , . o por sus aaugo de gen ración, muchos d
.
regunen conseivador d rrocad . 1 Mariscal Zaala,. qu babia puesto u pada al rv·ic10
. d e arr ra
nombrad
Mim tro de la Gu rra. J , B · V
o
emto asconc I
VICJO s cretario d
Jo u
mara de Rep entant
se convierte n el
•~ . del
.
e a aºtu
•
... no
pnm r con
on b yente que impulsa el President Provi. ono
. . d on Frane1sco
.
Alburcz

e,

'

: Carta a mis amigos del partido libual.. . págs. 7-8.

T

La Compañia dt ]esú.r en Colombia y Centroamérica después de
· III (Valladolid, España: 1898) .

Restauración.

699

�1,

1'

Ministro de Gobernación y diputado a la asamblea, se excusa de no asistir
a las sesiones porque su médico le prohíbe salir de noche. . . Razón tenía
Lorenzo Montúfar, que se resiste a integrar el primer gabinete, porque veía
"en el gobierno a personas que no inspiraban confianza al partido liberal" _a3

''

'I
'

1

1

C. El proceso constitucional
'1

1

La idea constitucional aparece en el propio origen del movimiento liberal.
En el Manifiesto, que desde el "cuartel general en marcha", el 8 de mayo,
García Granados dirige a los guatemaltecos u al hacer la expresión de agravios contra el régimen conservador encuentra lugar preferente la crítica contra su orden constitucional, ofreciendo la supre ión del Acta Constitutiva
-ley constitucional del antiguo régimen- calificada como "documento in-

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forme y absurdo '.
Pero a pesar de que tanto liberales orno conservadores se manifestaban
a favor de la reorganización legal del nuevo régimen, desde los últimos
meses del año 71, se vislumbra la futura escisión. La posición conservadora
es clara: apoyo a un marco legal, como instrumento de defensa del statu quo,
y antídoto contra decisiones radicales. La de los liberales más definidos, es
aún errática, pero se orienta a fortalecer el poder de un régimen de facto
y fuerte que reorganizara el pais sobre principios liberales. La idea de la
dictadura democrática, que tomará cuerpo más tarde, se principia a elaborar.
El proceso hacia la constitucionalizaci6n, firmemente orientado por el
Presidente Provisorio, se abre camino y en marzo de 1872 la Asamblea Constituyente se instaJa bajo el control de los moderados, pero con una oposición vigilante de los radicales. Dentro del cuerpo los tres grupos clásicos
que se enfrentan en el siglo XIX se aprestan a tomar sus posiciones: los
conservadores, los renovadores y los innovadores· o dicho en otras palabras,
los conservadores y los liberales escindidos en dos tendencias, la moderada
y la radical. "Tal vez estamos sobre el cráter de un volcán", predijo uno de
los periodistas leales a Barrios. 85
En los primeros meses de trabajo, el grupo moderado había controlado
los trabajos de la asamblea y la integración de la comisión de Constitución,
la cual labora con tenacidad. A mediados de julio tenían casi concluido
su trabajo, plasmado en un desarrollado proyecto que presentó el 2? de
agosto. Su orientación es evidentemente conse,rvadora. Adopta el régnnen

republicano y unitario, y es fuertemente nacionalista: no concede importancia constitucional al proyecto de reconstrucción de la federación centroamericana. Aunque no es reconocida expresamente la religión católica como la oíicial, se acepta la obligación del estado de ayudarla y sostenerla
con los fondos públicos por ser "la religión de la República" y el Presidente
ejerce el Patronato con importante intervención en Ja administración ecle~~ca. La enumeración de Jas "garantías individuales" es muy amplia.
sigwendo muy de cerca a las declaraciones de derechos de la primera 'poca
liberal republicana, esp ciahnente a la Ley de Garantías del 5 de diciembre
del año 39, Decreto 76 de la asamblea constituyente de entonces. El grupo
electoral se reducía notablemente, en amplitud y en funciones, creando un
cuerpo electoral special intennedio, integrado por la C,0rte Suprema d
Justi ia, el Anobispo y Consejo Eclesiástico, graduados de Ja Universidad
.
'
miembros de la ociedad Económica, omerciantes con capital mayor de
3,000 pesos y dueños de fincas con valor mayor de 2,000, los cuales elegían
en segundo grado a los senadores, al presidente y a los cons jeros de Estado.
adoptaba el bioameraljsmo y se reconocían amplias atribuciones al poder
judicial, reconociéndose la autonomía municipal, resolviendo también en general sobre administración regional.
La adop ión de las fórmulas propuestas constituiría una ictoria definitiva
para lo conservadores, lo que hace radicalizarse al grupo liberal, que en ese
momento tiene ya una mejor posición en la asamblea, por los nuevos elemiembros de la ociedad Económica, comerciantes con capital mayor de
grupo ministerial barrista. Por medio de uno de los propios miembros de
la Comisión que denuncia que se ha manipulado la redacción del proyecto,
y se opone a él a través de un voto razonado 38 los liberales e::-..-presan su
posición: " ... si la discusión se hubiera abierto al tomar ya parte otra ez
en los trabajos del proyecto habría tenido el sentimiento de salvar mi voto en
los puntos cambiados y agregados. El sistema electoral privilegiado para
la elección de senadores y de presidente, lo habría combatido. El Con ejo
de Estado también privilegiado, yo no lo habría admitido. La Comisión permanente con la primera atribución que le da el proyecto, tampoco lo habría
aprobado; y a éste tener otros muchos puntos en que no estoy de acuerdo ...
el sufragio popular, por ejemplo, se restringió de tal modo, creando entidades que no deben admitirse en el istema Republicano adoptado en el proyecto, que, a mi juicio, si llegasen a prevalecer en la constitución, quedaría
falseada en su base la forma democrática ... " Y se rechazó, sin siquiera

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ª

Memorias autobiográficas (Guatemala; 1898), pág. 551.

.. Ver inf ra., pág.
• "Sobre elecciones", en La Guasa, vol. I,

700

o. l6, 3 de febrero de 1872.

• "Voto particular del Diputado don Martín Mérida, como integrante de la Comisión de Constitución, 9 de septiembre de 1872" El Crepúsculo, T. I, o. 58,
14 de septiembre de 1872.

701

t

1
t

'

�concederle el honor de la discusión', según palabras de uno de los diputados moderados.
na nueva comisión, esta vez nominada par los radical , se apresuró a
elabora1 un nuevo proyecto que e presentó el 16 de noviembre. El nuevo
proyecto tiene un tono completamente diverso del anterior. EL centroamericanismo insufla todo el articulado tratando de lograr 'fraternizar ]os paLes
del centro y sólo hacerlos combatir contra los elementos del retroceso" estableciendo por primera vez -con gran sentido precursor- disposiciones tendientes a la int a ión ec nómica a tra é de la unión aduanera y el libre
comercio. Legisla ampliam nte sobre inroi ación. Aunque 1 conoce que la
católica es la religión del país no specifica ayuda económica por parte del
estado. Es menos ampli al reconocer los derechos humanos en la parte
dogmáti a y reconoce la pena de muert tribunales milita.res stados de
e ·cepción drásticos y del ación legislativa, en una tendencia a forlalecer
el ejecutivo. Adopta el unicameralismo y l sistema parlamentario por primera vez en nuestro pa-ís. El voto de confianza, la dimisión del Ministerio
y la "apelación deG,nitiva al juicio de la ación" indican que los redactores
estaban bi n inf rmados de la estructura d dicho sistema. La influencia de
los juristas se hace sentir al estable er un ribunal de casación, un poder
judicial indep ndiente con poderes de control con titucional de carácter clifuso, general con nulidad ipso-jure. Y se reconoce la autonomía municipal
1-eglamentando además la administración regional.
La discu ión de este nuevo proyecto enfrenta a grupos y personas n una
discusión :rin salida.
na enmienda conciliadora firmada por 18 diputados,
permitió que se principiara finalmente a discutir el texto, en un momentQ
en que los grupos se habían radicalizado y el proyecto constitucional pasaba
a segundo plano.

En efecto, "Barrios s había negado a integrar el gabinete del Presidente
García Granado y se había re[ugiado en Quezalt nango, capital de la Zona
de los Altos de de donde principió a ejercer un liderazgo compulsivo, eficaz
v revolucionario. a organización de la burocracia local~ solución de los problemas de tierras, trabajo1 comunicaciones, estuvieron en primer plano. Y en
agosto, cuando el pequeño grupo de jesuitas prote t6 por la hostilización de
que era objeto por parte de sus parciales, fue expulsado de Q,uezaltenango,
on rigor especial, hacia la capital, como si ésta constituyera otro estado,
escalando la temperatura de la reforma.
Mientras tanto, dentro de la asamblea se produce una ercladera avalancha
de renuncias y el vacío es rápidamente colmado con diputados d tendencia
radical. El propio Barrios desde l occidente considerado e1 baluarte de la
revolución se hace elegir diputado por Zacapa centro del oriente cons tvador, aunque nunca se integra a la asamblea. Y sorpresivamente, a finales

702

de diciembre del 72 se presenta en la capital con parte de su e·ército
hospeda en el Cuartel Militar de San José. Tres d'as
d
é GJ , y se
1
nadas renun ·
t l asamb
espu -s, arcia Gra. Cla
.ª
lea, la que convoca a elecciones presidenciales
B
que amos gana facilmente.87
'

an:

~a -~blea, mien~-as tanto, herida de muerte, entra en un proceso de
e~tmc1on. Las r~nunc1as se suceden ininterrumpidamente. Los cliputados no
~
a ~~ sesiones. -!-'as últimas actas recogen el viacrucis. unca fue
disuelta
.
. . d lofi 1almente y sui continuidad se reum.6 vanas
eces hasta el 6 de
Juruo e 73 en que se encuentra el último rastro de sus ses·
~
~- ss
n mano. firme, Barrios inició su fulgurante carrera presidencial I
un nuevo til d
b'
. mpuso
1
. s o e go ierno, y realiw una ingente labor legislativa y de todo
orc,e~, rmpulsando la reforma. Técnicamente ejerció una dictadura semileg:tt.Jma. El 21 de octubre de 1875 convocó a una nueva asamblea consti~y~te para ~ue .reorga.iuzara l país, Ja cual se reunió en octubre del año
SI . •ente .
mtegr'o una coJD1S10n
· ·' d e onstitución, que se qu da sin ocupac1on, _porque un grupo de diputados presenta una proposición en la que
so considera que no
· ·
. es llegado el momento d e es tructurar onsb.tuoonal]
men te a a R p'bl
· se le prorrogue por cuatro años el . . .
u ica y solicita
del pod di
•a1
G
eJerctc10
er ctaton a1 eneral Barrios. Lorenzo Montúfar p
. d
de u mejores clise
d •
.
ronunc1a os
"
.
urso e poca, para apoyar a los mocionantes aceptando
_la dictadura transitoria como una necesidad", y el decreto 6, recogió el

ten

~~ d; esa aventura.
o era llegada la oportunidad -decía- de emitir
Y widamcn_ta)-, porque el país e taba organv.ándose y no se tenía idea
clara
de la misma. Su emisión entorpece'
. h a d e la
c1m· del
. contemdo
.,
oa Ja ma.ic
a rmstrac1on que on plena confianza del pueblo el Presidente di . ,
el cual
sus medidas acertadas y prudentes, irá preparando a la ación
ngia
'b' "con
1
a _rec1 rr a ley fundamental. .." El artículo lo., fijaba el período de uatro
anos para que el General Presidente D. J. Rufino Barrios ejerza la dicta ura
" 28 candidat s obtuvieron votos. Para Barrios resultaron 6 572
,
Granados 1,419. El lectorado del oriente, votó por García ,.,..,,:~d y paratn_ ofarcia
Chl · ula z
.
•....,. os que u a en
, qw.m , acapa, ru_o 1:1-°ndo, San Agustín Acas¡¡.guastlán y ampliamente en Pete~. Un sufragante so~tano deposita el único voto en Esquipulas por el
ariscal
V1CCnte Cerna. El Occ.idente estuvo firme al lado d e Bamos.
·
11

"Asamblea constiruyente. Acta de la sesión 87 de 6 de junio de 1873" A ¡ ·
GeneTal de Centro América, Documento no dasifi~do Sobr
t .
' re nvo
constituyent "f
d .,
·
e es e interesante cuerpo
e rustra O , ver lliRRJC.K Tao&amp;rAs, Constilutior1al Devclopm.ent ·
l.ema~a during the Barrios period, 1871-85, Mss. JoROE SKtNNER l&lt;LEB "L::1 m ~;a•
co~sntuyente de _1872:', Estudios Sociales, órgano del Instituto de es~u.dios ª;:;tic:~
soc.ial.es
de la mversidad Rafael Landívar de Guatemala
I ( .· b
ágs 33-49 D 1 .
, O.
noviero re, 1970)
P • ·
• e IIllSIDO autor. E olución )1 revolución. (Guatemala· 1971)
J '
MARIO GARCÍA L
L a re IQTma liberal
.
.
' y 1972).
ORGS
·
AGUARDIA
en Gualema.la (Guatemala:

703

�constitucional. En nombre del pueblo soberano, la asamblea se declaró en
receso hasta que fuera ''nuevamente convocada por el Supr mo Gobierno".
Barrios había jercido la dictadura desde el año 73. Posiblemente sentía
que su liderazgo estaba gastado y necesitaba de una nueva legitimación, y
escogió el instrumento usual en Latinoam 'rica de un poder constituyente.
in embargo, la situación no aparece tan clara, porque iempre afirmó que
la dictadura, como una ne esidad, no estaba de acuerdo con sus principios.
y cuando la asamblea le otorgó la prórroga de su mandato, afirmó que acataba la decisión, aunque contrariaba sus deseos. 39
Antes de que expirara el plazo fijado por la constituyente, Barrios se impacientó y el 9 de noviembre d l 78 convocó un nuevo cuerpo, argumentando que la dictadura no está de acuerdo C-On I s principios republicanos
y que la aceptó únicamente por las circunstancias difíciles por la que atrav aba el país. El 15 de marzo del año iguiente, la asamblea se instaló,
con una omposición, que, si naturalmente rompía el equilibrio en favor
de los liberales, permitió la representación de una minoría conservadora
inteligente y combativa. En un ambiente de paz, sin conflictos significativos
internos y externos, se dedicó a discutir el proyecto que una comisión pr~
cid.ida por Dellino Sánchez 40 -y cuyo miembro más importante era el doctor Montúfar- presentó al pleno en noviembre. En el mes que se discutió,
un público interesado -es constante el interés político y la opinión pública
de ciudad de Guatemala- tuvo oportunidad de presenciar un hermoso ejemplo de juego parlamentario y de elevación doctrinaria. Una erdadera élite
intelectual constituyó temporalmente 1a clase política que fijaría las pautas
constitucionales del país.u
.. Sobre esto, ver dos interesantes cartas, "Carta del Dr. Montúfar a don Martín
Barrundia, San José de Costa Rica 3 de noviembre de 1882", en El 2 de abril, Reproducción de escritos interesantes para la historia paltia (Guatemala: Tipografía El
Comercio, 1894). "Carta de J. Barrunclia a don Lerenzo Montúfar, de 13 de cpriembre de 1882", El Renacimiento, Vol. I, septiembre 7 de 1885.
• El lllli'lllO jovencito d mala catadura a que se refería el Padre Pérc-t.
"J. RAFAEL MoNn1PAA, publicó el Diario de
esiones de la Asamblea Constituyente
de 1879 (Guatemala: 1927). Aunque -con la pasión con que se ha discutido el
_período- se le acusó de hacerlo tendenciosamente en fonna incompleta, esto es s6lo
parcialmente cierto. er Contestación de Rafael Mo1d1ífar a las objeciones hechas
al preámbulo del Diario de las Sesiones de la Asamblea Constituyente de 1879 ( uatcmala: octubre 1927). fü...-plica aJlí que lo que no publicó, no era llllportante, y no
lo había hecho porque ictor Miguel Díaz, que era el único que tenia la colección completa "no pudo Iacilitánnela por falta de tiempo ---dijo- DÍ permiti6 que
otra persona hiciera el registro requerido". La verdad es que lo omitido, con:esponde a actas de ninguna importancia, que hemos pocl.ido consultar, para completar la informaci6n n la Hemeroteca acional y en el Archivo General de Centroamérica, donde las hemos locafu.ado. Aquí sólo hacemos una referencia a grandes

704

El _sentido centroamericanista ya tradicional en los liberales, y que parecía
obsesionar por esa época ya la conducta del general Barrios, det rmina muchas disposiciones de contenido integracionista. Los discursos más hermosos
Y apasionados se pronunciaron al discutir las relaciones entre la Iglesia y el
Estado, aunque en la obra legislativa del régimen liberal eJ mismo había
si~~ r uelto en sen~do liberal. e sancionaron las decisiones anteriores, proh1b1endo el establecunicnto de congregaciones religiosas vinculaciones e instituciones en favor de manos muertas, reconociendo la libertad de cultos v
la educación laica. En Ja vieja polémica de Ja integración del legislativo, ~
optó por cámara única.
El _11 de diciembre, "quincuagésimo octavo de la independencia ' se promulgo un texto corto de 104 artículo , on una inspiración liberal evidente.
Una constitución laica, centralista, sumaria. Reconocía la divisi6n de pode~s en forma absoluta, pero fortalecía el poder del Ejecutivo, que funcionaria asesorado por un onsejo de Estado, son carácter representativo.
El esquema jurídico de esta Constitución norm6 el proceso político en
Guatemala durante todo el período liberal. Ha sido la onstitución más perm~ent de nuestra historia. Fue reformada ocho veces en aspe tos secundar~os,_ que no modificaron su inspiración general, hasta que en 1945 fue
susb~1d~ po~ un nuevo texto, concluyendo así toda una etapa de nuestro
const1tuc1onalismo republicano.
El general Barrios hizo su última práctica como Presidente esta vez, limpiamente constitucional, al realizarse "una de las ilusiones que más he acariciado con mi corazón de patriota: la de que se consolidara el régimen constitucional". AJ convocarse a elecciones presidenciales triunf6 por una
abrumadora mayoría y a pesar de reiteradas renuncias, que no le fueron
aceptadas siguió ejerciendo el poder con esta nueva legitimación hasta 1885.
En e te año, el 2 de abril queriendo - por la fuerza- realizar el viejo
sueño de la integración centroamericana, murió al frente de su ejército unionista, en circunstancias discutidas todavía, en la batalla de Chalchuapa, en
El Salvador.
La constant del constitucionalismo liberal vuelven a aparecer en Ja
discusión del anteproyecto. Los temas de discusión van a ser de nuevo
la reestructuración de la patria entroamericana fas relaciones entre Iglesia ;
Estado y la estructura del gobierno, pecialmente centrada en la composición del órgano legislativo. Y las soluciones serán de orte eminentemente
liberal.

rasgos para oncluir nuestro estudio, pero el tema de esta Constitución, aún espera
el esfuerzo de un jurista acucio o y competente, que haga su e tudio global.

705
H45

�Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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          <name>Access Rights</name>
          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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          <name>Rights Holder</name>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Andrés Ambrosio de Llanos y Valdés</name>
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      <name>Ciudad de Piedras Negras</name>
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      <name>Jesús González Ortega</name>
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      <name>Tadeo Ortíz de Ayala</name>
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      <name>Univesidad de Nuevo León</name>
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