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                  <text>(12)
"Mi vida terminó dos veces antes del fin
Queda aún por ver
Si la Eternidad revelará
Un tercer suceso para mí.
Tan grande, tan imposible de creer
Como los dos que viví
La separaci6n es todo lo que conocemos del cielo
Y todo lo que necesitamos del infierno."
(13)

HISTORIA

"Es todo lo que y.o tengo que ofrece.Y, hoy,
Esto, y mi corazón juntamente
Esto, y mi alma y todos los campos
Y todas las amplias praderas.
Cuenta con seguridad, i olvidaré algo?
Alguno la suma podrá &lt;Ucir:
Esto, y mi corazón, y todas las abejas
que en el trébol viven."

:BmLIOGRAl'ÍA

ANDERSON,

Charles R., Emily Ditkiruon's Poetry.

ew York: Hoct, Rinehart and

Winston, 1966.
BLAKE, Cacsar R . and WELLs, Carlton F., The Ruognilion of Emily Dickinson, Ann
Arbor: The University of Michigan Press, 1965.
D1CKINSON BJANCHl, Martha and HA.MPSON, Alfred Leete. (ed) Poems by Emily
Dickinson. Boston: Little Brown and Company, 1957.
Joa soN, Thomas JL (ed) The Complete Poems of Emily Dickinson. Boston: Little
Brown and Company, l960.
Lu1scoTT, Robert N. (ed) Selected Poem.s and Letters of Emily Dickinson. New York:
A Doubleday Anchor Original, 1959.
LooMis Tooo, Mabel, Letters of Emily Dickinson. New York: The Universal Library,
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Pb.Ez GuTIÉRREZ, Leticia, Motifs and Chromation in Emily Dickinson Poetry. Tesis de
Licenciado en Lengua Inglesa, Monterrey, N. L., ITESM, 1973.

S. P., .4 Concordance to the Poems of Emily Dickin.son, New York:
Comell University Press, 1967.

RosEKBAUM,

382

Sección Tercera

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CIRUJANOS EN NUEVO LEÓN, EN EL XVIII

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CAvAzos

GARZA

Universidad Autónoma de Nuevo Le6n.
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1

ToMÁs MENDIRICHAGA en su erudito estudio: "Médicos y hospitales en el
Nuevo Reino de León" 1 nos da los nombres de las personas dedicadas a
curar, particularmente cirujanos, que vivieron aquí en la época colonial.

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Al referirse a las del siglo xvm, cita a Pedro de Fe, agregando que en
su testamento otorgado en Monterrey en 1745 ante el gobemador don Pedro
de Barrio, asienta ser cirujano y que con taJ oficio "he mantenido mi fa.
milia". Pedro de Fe era francés, nacido en Turena y vecino de Monterrey
por lo menos desde 1720, año en el cual se casó con Gertruclis Rodríguez
de Montemayor. 2

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1

De este cirujano hemos encontrado nosotros algunas intervenciones relacionadas con su habilidad. En la causa promovida sobre haber sido encontrado
muerto en el interior de la cárcel, el alcalde de la misma, Melchor, indio
borrado, Pedro de Fe lo examinó (23 de enero de 1742) y dijo que

1

según su leal saber y entender, ha visto que en la garganta tiene una
herida que coge hacia la cabeza, muy penetrante, que es dada con
cuchillo, y que en la sien derecha tiene otra, y con toda evidencia
reconoce que a dicho cadáver le dieron muerte y que es difunto como
de dos días, poco más o menos ... , y no firmó porque dijo no saber.ª

1

1 Humanitas, Centro de Estudios Hu.manís icos, U niversidad de Nuevo Le6n, 1961,'
pp. 471-494.
' Al'chívo de la Catedr:il de Monterrey, Matrimonios, 17'.l0.
1 MS. Archivo Municipal de Monterrey (se citará AMM) . Causas Criminales, vol.

14, exp. 229, f. I!.

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385
Hum-25

1
11

�Es interesante observar que se dice que ''es persona que entiende de cirugia,
vecino de esta capital"; y en otra parle, que '·es el único que se dedica a
curar, aunque no es examinado''. Declaró el cirujano tener 42 años. En el
Archivo de la Catedral existe su partida de entierro, de 5 de abril de 1745.
En el mismo mes y año de 42, don Francisco Ignacio de Larralde, alcalde
de primer voto, de Monterrey, ordena al mismo cirujano examinar las heridas de Francisco ánchez, de Santa Catarina. En la orden se xpresa que
"por no haber cirujano en esta ciudad, roas de tan solamente Pedro de Fee,
quien en algún modo entiende de cirugía". En esta ocasión no e hlzo necesario que interviniera, debido a que el herido estaba ya bajo el cuidado de
otro 'cirujano", cuyo nombre debe de ser agregado a la lista. Se trata de fanuel Salvador Campos, quien fue llamado por el alcalde de aquel valle,
"por asistirle alguna experiencia en heridas... , aunque su profesión no es
cirugía". Campos había dictaminado ya diciendo que vio al herido
...y lo hal16 con cuatro heridas, dos a un lado de la paletilla y las

otras dos en un vacío y como un jeme mas arriba del corazón, al parecer dadas con in trumento corto, como cuchillo, de dos dedos poco
mas o meno de ancho, y las dos penetrantes, que de la una le salió la
tela y de la otra un pedazo de bofe, y, según la experiencia que tiene,
las curó según su leal saber y entender, por caridad.'
Por esos mismos años en 1745, hallamos el nombre de otra per ona que
hace oficio de cirujano: Cristóbal Garcia. Interviene en la causa promovida
con motivo de las heridas que recibió Ignacio Valdés, de esta ciudad. El
25 de julio murió el herido. El cirujano dijo entonces
haberle estado medicinando (y) declaró haber muerto del escopetazo,
por haber reconocido, debajo de su corta inteliaencia er las heridas
mortales, por haberle quebrado el hueso sacro y roto la ,ejiga una bala,
la que le penetró hasta el muslo derecho donde la dicha bala le qued6
intercutánea, la que con instn1D1ento ortante le sacó la mi ma noche. 6
Entre los indios tlaxcaltec.as del pueblo de Guadalupe, había también algunos "inteligentes en medicina". En 1750 encontramos una causa relati a
• MS. Criminal contra Andrís Guerra, por haber herido alevosamente a Francisco
Tadeo Sánchez. AMM, Causas, vol. 14. cxp. 230, f. 5 y 6.
• MS. Criminal contra Graviel (~ic) ,lfur.1.¡uÍ!.I. por haber d do 111uu11: a I gnacio

a las heridas que recibió en la cabeza Feli S .
de los del cabild Ll
d
pe antiago, tlaxcalteca principal
o.
ama o Pedro de la p
b'' 1
pal aplic6 en las h 'd
az, tam ien t axcalteca princi,
en as que eran mortal
··
• un cuartillo de a
d'
es, un unguento compuesto con
medio cuartillo de ~~,:en¡e, un rea~ de alucema, medio de copa) blanco y
ceta" a arece a
. n me~os e una semana alivió aJ herido. La "re•
p
gregada al expediente porque no le pagaron al' doctor.

En la egunda mitad del siglo xvm hubo
b.
pueblo del Nuevo Reino de L , d"
tam ién en Monterrey y en otros
eon, iversas personas dedicada
1 • ,

!:,~ac':'!:'.~-::~•~:::w•·

Muy pocos podian

ulana,se ~; ": ~=.:

?ºn escasas las fuentes para seguirles la huella Casi tod
.
dejaron constancia de su habilidad en las u
.
. os, ~in embargo,
pes, por heridas o por homicidios.'
ca sas penales instruidas por gol•
. ~u 1752 fue abierto expediente por heridas de flecha inf "das M
md10 del pueblo de Guadalu e
, . en
a arcelo,
Borbolla
d'
~,. El gobernador don Vicente Bueno de la
' encamen o su curac1on a Francisco Padill " 1 . .
, .
que hay en e ta ciudad y no haber otro" El 2 d . 3:7 pe d~rruJano pracaco
el herido
·
e 1umo ª illa declaró estar

:ueno _Y sano, g~pado y purgado y que las heridas no ti nen olapa•
Sura
~ ,smo en sarudad perfecta y que 1o entrega en presencia de S
::;:;;~: para que pueda trabajar en cualquier jercicio de hacha :

A fines
del mismo año
ningun'
"ciru.
b d en noviemb re de 52 ' no había aún en Monterrey
JaDO apro ª 0 '. Ello no obstante
b
vecino '•inteligente en el eJ· ercicio de l a c1rug1a
. ',o• . ervGamos.
otro
reaonoque
de aparece
LI
E

un proceso sobre heridas le fue pedida opinión .'
"f ,
anas. n
agredido tenía en la frente "es
.
) maru esto que la que el
con instrumento cortante y del
d
un_ ~edo de hondo y tres dedos de largo". De otra herida la de grue or e
opmo que es pene rante y que le parece er "' trum '
la cabeza,
e
tr, l d 1
ms
ento cortante' Igual
ncon o a e hombro. por estar "acardenalado
d
.d
. .
heridas se le han solapado en algo por no ha be rse curado
Y enegn
. o Y que
dichas
en tiempo
neccs
.
d
y..que e no curarse pueden caerle podres adentro
.
f' ,
ano,
dtJO no saber".'
•
· · · ) no mno porque

• MS. Pedim nto de los alraldts )' regidores del
bl
sobni maltrato que ltr da. su gobernad
~MM Cpiu o de .Vtra. Sra . de Cuadalup,,
, M C
or. •
, ausas, vol. J 7 cxp 258
. ontra don Pedro Alcántara Guerra, por demanda ue '
.
..
dls, sobre agravios que a éste infi rio.
. , AMM • Caums, vol. 17,
P exp.
sta por
260.Franczsco Val-

Valdés. A &amp;.M, Causas, vol. 15, exp. Hl, L 8.

387
385

�Nueve años más tarde, n 1761, encontramos ejerciendo en Monterrey a
José Miguel Bazán, 'maestro de cirujano". El 2 de junio firma recibo de
61 pesos "por asistencia de la cura'' de las heridas de Francisco de Elizondo,
de la hacienda de San Francisco. e ufana Bazán de que el enfermo, no
obstante haber sido mortales las heridas,
se halla, según el reconocimiento de su inteligencia, en perfecta sanidad
y libre de riesgo, pues lo acredita la que obtiene al andar y disfrutar
de ella en pie. a caballo y en sus ejercicios y ministerios personales,

que se rompió mayor que una cisura de sangría y le cort6 una vena" .
aunlq~e en tono solemne dictaminó que no era de peligro Saldívar mu' n!ó'
C

En junio de 1762 residía en Monterrey Antonio de Morales "médico de
profesión'·. ada hemos hallado de sus actividades. Sólo sabemos que estando hospedado en casa de don José Lorenzo de Hoyos y Solar, un mulato
esclavo de éste le rob6 algunas prendas. El médico se quejó y el esclavo fue
condenado a ser vendido en cien pesos "por toda la vida, en la hacienda
de los marqueses, de Patos". El gobernador, "condolido", le conmutó la
pena por la de destierro a la hacienda de Mamuliqui (así, con i al final)
"para que el administrador de ella lo ponga en uno de los mayores trabajos" .10
Dos décadas más tarde residía también en Monterrey Juan Bautista de
Isurieta, ''que hace oficio de cirujano". En octubre de 1756 presentó un recibo por 50 pesos, cobrando a José Enrique de Arizpe, de Santa Catarina,
por haber curado las heridas de un indio. La firma del "cirujano" se advierte

• MS. Criminal contra Pedro Elizondo, a pedimento de Francisco Elfrondo, por
haberle herido. AMM, Causas, vol. 18, exp. 273.
• MS. Autos contra Jldefon.so Tijerina, tuusado de hab,r herido al ministro de vara
Bias de la Garza. AMM, Causas, vol. 18, e,cp. 271.
10 MS. Contra el ,.relavo José Ántonio, por robo. AMM, Causas, vol. 18, cxp. 282.
11

'

Mand~ c~~ ~ una persona que supiere curar, no obstante no haber

en esta J~dicción médico ni cirujano, y compareció Aparicio Lazo,
por ser qwen en alguna manera aplica curas de esta naturaleza, le
mandé hacer su oficio y curar a dicho Cañamar.u
Había estado ejerciendo allí aunque al parecer temporalm te Pedro
N',
unez de l os Angeles, "maestro facultativo en el arte de cirugía"en En
d 1778 hab'
.
•
enero
e.
ia atendido a Marccla Teresa de la Cruz, herida por Juan Silveno Zapata, y declaró "estar ya libre de la muerte".ª
En Santa Catarina ejerció por largos años Joaquín del Campo E di ·
d 17
.
. n c1emre e 84 reconoció una herida de Félix Elizondo y dijo "ser de cuchillada
Y que penetraba el casco de la cabeza y que estaba algo peligrosa".u
b

·
·
.Seis años más tarde, en 1790, figura en otro expediente
semeJante.
En el
primer•~- es ~ado por_ "inteligente en Ja curación de heridas"; en el segundo
como inteligente de CJ.rUgía".
Con_ motiv~ de haber sido herido José María García, en Monterrey, en
ese lill5IDO ano de 1790, fue llamado para que le examinase Pedro M ,
Monzón," que h ace veces de cirujano". Viéndole detenidamente dijo que
ana
tiene lastimado el pulmón, por tener quebrada la paleta del brazo izqúierdo, por la parte de arriba, y asimismo los nervios de la partida,

enmarañada y elegante.11
Ya en el año anterior, en septiembre de 85, el mismo médico había atendido en Monterrey a Marcos de Saldh·ar, de la herida que le fue inferida
en una corva. Isurieta declaró "ser de instrumento cortante y punzante, la

día. 12

Fu~ra de Monterrey era raro encontrar cirujanos. En el valle del Piló
por CJemplo, se dificultó encontrar quién diera fe de las hen"das
"b~6'
Máximo e que reci 1
L
an:miar (~4 d~ febrero de 1780). Así lo dej6 entrever el alcalde
ucas Antomo Cantu quien, al practicar la diligencia dice:

como está patente, público y notorio" .8
Este cirujano sí supo firmar, aunque ignoró su edad, puesto que declaró
tener veintiocho años "poco más o menos". Tenía ya algún prestigio ganado,
porque entre sus intervenciones contaba la que tuvo en el caso de Bias de
la Garza, ministro de Vara, a quien lldefonso Tijerina le cortó una oreja
de una chucbillada, "que necesitó once puntadas".ª

IIll.SDlO

,. MS. Contra ]os, Ignacio Montalvo por el homicidio ejecutado en la persona d•
':;cos Sald'.ºª.'· AMM, Causas, exp. 452.
Marcos Reyna y Migulll del VaUe, por h aber h en"do grave MS.
t Criminal
M ~ . contra
C
1:;en ' a
11x1mo añamar. AMM, Causas, vol. 27, exp. 479.
MS. Contra Juan Silverio Zapata, del valle del Pilón, por haber herido a Mareela
Te~esa de la Cruz. AMM, Causas, vol. 23, exp. 389, f. l.
El" ~S. Causa contra Remigio de León, por haber dado una cuchillada a Fllix de
izon o, en el ualle de Sta. Catarina . AMM, Causas, vol. 25, exp. 435-A, f. l.

M

AMM, Causas, vol. 26, cxp. 258.

389

388

�en cuyo brazo fu eron los golpes contusos. )' una herida corta en dicho
brazo, por la parte baja, como cinr.o dedos del codo a la muñeca.
Agregó que el golpe de "la paleta" era el que podría oca ionarle la muerte
• con el discurso del tiempo' , pero que, en precaución d ello, "con una
bebida que le ha dado ha depu to la sangre qu tenía uelta ad ntro, por
la boca ..."

E te cirujano declaró tener setenta años d edad ; finn6 con cierta el gancia
u dictamen y e ·puso que lo daba "por la ·peri ncia que le a! i te de más
de cincuenta años de pr.íctica". 11
Aunque no
ident en te reino, alguna vez fueron con _ultados en un
caso de homicidio, E teban Guil'lhambaud 'cirujano examinado n los reinos
de astilla", y José Munibe, aminado n la RcaJ ala del Protom dicato, de
la ciudad de México ambo r ·dente en altillo en 1784. 17
Otro cirujano profesional y de notoria ·periencia venía frecu ntem nte
a fonterrey al ser solicitado. Tenía u casa "ba tante retirada de ta ciudad'', sin e.'q)re ar el itio. Se llamaba Jo·~ María Gilfortt: e intervino en
varios casos difi il , aplicando procedimiento más cicntifico . He aquí l
dictamen que rinde tras de examinar el cadáver de Joaquín d
yala:

d: adentro, de fact? se le consiguió, porqu experimentó ali\'io el paciente, tanto que este comí y dormí.a } finalmente hasta consiguió
le\'~tars r. tenía sus funciones naturale in e torbo, no ob,tante que
tenia la henda purgando. Y r conocido est alivio por hab de así tido
ocho día , tando en mi morada ba tante retirada de esta ciudad. determinó i
con la esperanza de que i había alguna no\'edad se le
avisase, dejándol para e to admini trado los medicamentos necesario
advirtiendo en la casa que siempre que e acabasen no viniendo a lo•
cuatro día
le ti\'i ase; y no habiéndolo ejecutado así sino poniéndole
otros distinto m dicamento , lo que ocasionaron errar! totalm nte
dicha herid~ con lo que las puc
no teniendo conducto para salir, se
le quedaban dentro, de que le fueron agravanclo má cada cüa. h ta
qu_c 1 ocasio?aron la muerte; y sin cmbar o de et ·to que habiéndole
aV1 do un d1a ante de • u mu rte, vino, r luciéndole y poniéndole
todos los medicamento p 'bles a u curación, no fue posible, por tenerle barrenado por las puces. • .
'
El dictamen dcl cirujano J . •!aria Gilíorte,
• font rrcy el 29 de febrero de 1776.11

stá firmado } fechado en

n estudio más completo en los archivos de Cadereyta, Lina
cte. nos permitiría ampliar ta li ta.

,

alinas,

. . .que no ob tante tener la h •rid ... en la parte noble que señalan los
riñon , si mpre que la curación que se le hizo al principio fue errada
[lo babia atendido José ntonio de la Paz] porqu en lugar de que el
que ]o curó había de haber procurado 1 qu la puces tomaran corriente
por la parte externa no lo hi1.o a í, ino que siempre, procurando que la
in.ici6n cubriera, la solapó; por lo qu siendo la actividad tan and
de las puces le barrenaron por la parte de adentro y se le hizo mis
rav lo qu al principio no era .• 1 0 ob tante, de re ulta de ]o suc dido,
determinaron darme noticia ron el fin de que \'iniera a poner reparo ....
y habiéndolo reconocido y t ner la herida solapada, iempre procuró
dilatársela con el bisturí e introduciéndole tienta, reconocí t ner de facto
dañada la parte de ad ntro, y qu luego inmediatamente le administré
la j ringa con eJ la,·ati\'O a fin de expeler! las puces por la part ele
afu ra; jlllltamente cortándole 1 hilo que h.abí:m tomado por la parte
,. MS. Contra Cayetano l'oldJs, por herid~ a Josl María Gorda.

{M, Cau .u,

vol. 29, exp. 518, f. 2 v.
11 M . Criminal contra V.íunt• Carda, por haber dado mu,rtl altvosa a Josd ,fo.
tonio "El Marrauro" . . MM, Causa5, vol. 25, p. 433, f. 8.

• MS. Contra Josl María Guajardo, mula,o, por hab,r dado mu11t, a Joaq,,ln de
Cauw, vol. 22, exp. 366, f. 11 v.

Á)lala, coyot,. AMM,

391

390

�MADERO Y SU í.POCA

JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

PARA ENTENDER. LA revolución maderista, es necesario colocarse mentalmente
en Ja época, estudiar sus aspectos poüticos, sociales y económicos; pues de
otra manera fácilmente se entraría en confusiones.
Treinta años de paz porfiriana, significaron para el país tranquilidad, progreso relativo en la industria, el comercio, en los transportes -especialmente
de ferrocarriles-, en educación pública, y en bienestar económico, que no
llegó a rebasar los limites de una clase selecta reducida, en contraste lastimoso de las mayorías que vivían presionadas por toda clase de necesidades.
Dentro de esta situación fermentaba una ansia incontenidle de libertad en
lo poütico, emanada de la vida nacional.
Si a don Porfirio Díaz le correspondía, justamente, el título de apóstol
de la paz, al mismo tiempo había conquistado con sobrada razón el título de
dictador, porque a su voluntad no había fuerza alguna que se le opusiera.
La paz había sido benéfica para los grupos directores. Buenos negocio,s
prevendas y canongías. Pero las masas populares, económicamente débiles, así
de la ciudad como del campo, no tan sólo no disfrutaban de bienestar, sino
que ni siquiera podían disponer de los elementos indispensables para pasarla
medianamente.
Si a esto agregamos la carencia de un clima social apropiado para una
evolución que permitiera, cuando menos a la clase media elevarse, se explica
el malestar de la mayoría del pueblo.
Para el año de 1909 la situación era notoriamente tensa. Principiaba a

393

�Et.

perderse el miedo a la dictadura y se multiplicaban las organizaciones polí-

ticas de oposición, nacidas a impulso

pontán os del pueblo.

Como sucede siempre en la g tación de los grandes problemas sociales,
los funcionarios público y quienes disfrutaban de privilegios del medio ambiente, se mostraban indiferentes. calificando el movimiento d artificial, ca•
r nte de una bandera capaz de obscurecer las glorias del porfirismo.
Frente a esa actitud de incomp nsi6n y de cerrado egolsmo, se fonnó un
ambiente, cada

\'CZ

má a

i\'o, que demandaba imperativamente un cambio

substancial en el orden político.
Era necesario contar on el caudillo que fusionase las aspiraciones disper-

sas del pueblo. Había que encauzar el entu iasmo cada ,.ez mayor de la ciudadanía; pero al mismo tiempo precisaba
antecedentes fu

HOMBRE

ncontrar al hombre que por sus

capaz de enfrentarse al general Día:z.

Surgió ele pronto la figura del general Bernardo Rey . Durante más de

20 años había gobernado el Estado de

uevo León, distinguiéndose por su
dinamismo, su honradez. y su espíritu de progreso. Tenía gran ascendiente
en el ejército nacional y numero os intelectualt&gt; lo señalaban como el hom-

La misión que se había echado a cuestas Madero contrastaba con su modesta figura. Pequeño de cuerpo, de cara redonda, frente despejada y cabeza
grande.
Cuando reía cerraba los ojos. Dejaba d ver a u alrededor, de Ja misma
manera que u e píritu no \'eÍa con claridad lo que había de real en el mundo
que lo rodeaba. La barba, terminada en punta alargaba u cara, dándole un
sello artificial de seriedad a su mblante de continuo sonriente.
Vesúa ,como cualquier burgués d median0s recursos. No existía en u
atuendo adorno alguno. us maneras eran
cillas, amabl por temperamento
y si mpre inclinado al bien.
Practicaba el espiritismo omo medio de purificación del alma y afinación
de los sentimientos, pensando que en las uce ivas reencarnaciones contaba
mucho la limpieza de vida piritual que se ll vara.
En sus ideas políticas con tituia una obsesión el ufragio efectivo. como
medio indispensable para la práctica de la democracia. Verdad a la que le
rendía homenaje sincero.

bre del momento.

La propaganda a favor del ~neral Reyes, e mo digno sucesor del general
Díaz cobró enonne fuerza y las adhe ion prácticamente llovieron. in embal"go el general Reyes no definía su actitud. Circulaba insistentemente la
versión de qu , sus lazos de compañerismo )' d amistad con el general Día:z
lo colocaban en una ituaci6n difícil. O atendía lo reclamos del pueblo o

Corto era de estatura como entendimiento en aquello que comprendiera
conocimiento de la humanidad. Medía a todos con la misma vara, comiderando que la maldad era invención de los envidiosos y no cáncer que corroe
a la sociedad. Jamás cedió en estos pormenores que tanto significaron en su
vida.
eleva sobre el nivel en que

segu!a fiel al presidente, triunfando en él los sentimiento de amistad y de
subordinación. Terminó prácticamente el re · mo al salir del país el general

Cuando la estatura e piritual de un hombre
nrtúa, corre el riesgo de no ser comprendido.

Reyes en misión especial que debería cumplir en Europa.

Cristo fue sacrificado porque se enfrentó a los errores de un pueblo inclinado
a toda clase de abyecciones. Se le juzg6 loco: su palabra harria con las costumbres concupiscentes y con tocio cuanto ignificaba culto al placer, y roen preciaba la moral, fue vejado · escarnecido porque exaltó las virtudes del
espíritu sobre las corrupciones de la mat ria.

La personalidad de don Francisco l. Madero, en
do término de pués
de la del general Reye , eliminado éste de la contienda, cobro rápida popularidad.
dio a conocer nacionalmente con su libro La sucesión presidencial,
y despu' con sus actua iones personales al recorrer el país.

Tuvo Madero la habilidad de hacer llegar u libro a manos de aquellas
personas, que a trav' del territorio nacional, se habían significado en las
filas d la opo ición.
í fue como logró que se le tomara en cuenta para
una empresa de tan alta cate oria.

394

De la misma manera Madero, espíritu selecto, rompió con los formulismos
de una sociedad hip6crita, sustentadora de una falsa doctrina política, y f~
también sacrificado.

En el pequeño; pero hermoso pueblo de Parras de la Fuente, Coahuila.
nació fadero, d endiente de antigua familia radicada en
lugar, que a

395

�base de trabajo había logrado formar importante fortuna en los medios agrícolas y comerciales.
Su bisabuelo, don José Francisco Madero fue diputado constituyente del
Congreso de Coahuila y Texas, y su abuelo don Evaristo gobernó Coahuila
con marcados signos de progreso.
A pesar de estas situaciones políticas, la familia Madero, de amplias ramazones, no propendía a la política, declicá11dose por entero a sus ocupaciones
particulares.
El padre de don Francisco l. Madero fue don Francisco, hijo de don Evaristo. Enviado el joven Francisco l. a los Estados Unidos en donde cursó la
carrera comercial, pasó después a continuar sus estudios a Francia, para volver
nuevamente a los Estados Unidos, hasta cumplir 20 de edad.
Principian sus actividades en las labores del campo, introduciendo mejoras
que le sugirieron sus viajes y estudios. Dedicaba mucho tiempo al estudio de
la teosofía, relacionándose con personajes del país, y especialmente de Francia,
imbuidos en esta materia. Su carácter tornóse inquieto al asomarse a la situación política y social del país, iniciándose en la política activa con cierta
timidez, hasta que, ya imbuido de la idea de su misión extraordinaria, rompió
los moldes provincianos para lanzarse a la lucha nacional.

EL

POLÍTICO

Soñador por temperamento Madero ponía en todos sus actos políticos la
mayor buena fe, sin importarle los recursos de los enemigos, pensando que
debía proceder frente a ellos con toda limpieza. Se trataba de encauzar al
país por el sendero de la democracia y dentro de sus normas debía actuarse.

En preparación de la gran convención antirreeleccionista, que tendría lugar
en Ja ciudad de México durante el mes de abril de 1910, y resuelto a lanzar
su candidatura a la presidencía de la república, en unión de un reducido
grupo de correligionarios, se propuso recorrer el país.
Para el gobierno porfirista aquello carecía de importancia. Nadie tomaba
en serio a Panchito, como despectivamente se le llamaba, ni aun sus más
cercanos familiares. Corría la versión oficial en el sentido de que el papá del
candidato se oponía, con abundantes razones, a su descabellada empresa. Y
se argumentaba en abono de esa ponderada actitud que el solo hecho de
enfrentarse al general Díaz era ya un digno desequilibrio mental.

396

Pero Madero no cejaba en su empeño. Como antecedentes políticos contab~ Ma~ero en_ ~u abono, el haber desempeñado, por elección popular, la
~residencia muruopal de San Pedro de las Colonias, y la publicación de su
hbro La sucesión presidencial que despertó inquietudes y dio lugar a numerosos comentarios.
Su correspondencia con los más destacados políticos mexicanos desafectos
al régimen, y sus continuas declaraciones a la prensa nacional ~ contra de
los sistemás políticos imperantes, le habían permitido darse 'a conocer. Su
nombr era conocido en todo el paí , no obstante, o a pesar de que la prensa
se ocupaba con timidez y reservas de cuanto con él se relacionaba.
Su primera gira política, que abarcó la visita a las principales poblaciones
del país, fue vista con indeferencia por los funcionarios del robierno emrreídos con la idea de que se trataba de una persona sin impo~cia. La Z:ejor
forma de combatirlo, decían, es ignorarlo.
El pueblo pensaba de muy distinta manera. Fue acercándose a Madero
a medida que lo conocían. Impresionaba su manera sencilla de hablar en
público. No usaba de formas elegantes ni de e&gt;..-presiones fanfarronas, aun
cuando llamaba a las cosas por su nombre propio. Hacía gala de valor civil
al exponer sus puntos de vista desnudos de toda retórica.
Repetía en cada mitin que era necesario un cambio radical en los hombres
que gobernaban, principiando por el general Díaz, enquistado en el poder
por obra de los intereses creados; pero no por la voluntad del pueblo, que
a toda costa deseaba libertad para designar a sus gobernantes. Que el país
no podía prosperar en tanto los sistemas no cambiaran, ya que los monopolios
ahogaban la iniciativa privada y todo se reducía al enriquecimiento de los
miembros del llamado Partido Científico. Por las mismas causas el atraso
del pueblo era enorme, fincado en el 70 por ciento de analfabetas. La libertad
existía únicamente de nombre, siendo los jefes políticos los dueños de vida!
y haciendas.
Acompañan a Madero en estas giras el licenciado Roque Estrada, y el
ingeniero Félix F. Palavicini, de preferencia, r en cada lugar participaban
en los mitines los más entusiastas y preparados cor religionarios.
Al iniciarse el año de 1910, a pesar de la soberbia del Gobierno y no
obstante la indiferencia anunciada para combatir a Madero, principió el ambiente oficial a tomarlo en cuenta, ¡ y en qué forma!
Las reuniones maderistas, que en un principio se concretaban a conjuntos
sin importancia, por el número, fueron creciendo hasta sumar miles de per-

397

�sonas. Para los funcionarios públicos ya Madero principiaba a contar, ya
tenía una sirnificación notoria entre el pueblo, )'ª su nombre se escuchaba
con marcadas muestras de admiración y de respeto. Se imponía cambiar de
táctica.
Principiaron entonces las persecuciones. De todas la maneras imaginables
se estorbaban las reuniones política de sello maderi ta. Con cualquier pretexto se apresaba a los ciudadanos que más se distinguían en la campaña
electoral. Había la consigna de carácter nacional de aniquilar, cualquiera
que fuesen los medios, todo movimiento de origen maderista.
El cambio de táctica resultó contraproducente. El pueblo se dio cuenta
de que el candidato de la oposición valía, puesto que se le perseguía con
verdadera saña. Existía en el medio oficial temor, que bien podía calificarse
de miedo, y eso daba a la oposición mayor ímpetu.

EL

PARTIDO CIENTÍTICO

El general Porfirio Díaz conquistó la presidencia de la república con la
bandera de Ja o-reelección. Se enfrentó primero a don Benito Juárez, y
después a don Sebastián Lerdo de Tejada. En 1 primer caso la muerte del
Benemérito acabó con la bandera, en el segundo caso lo IJevó al poder.
Sin embargo de ese significativo hecho, las primeras reelecciones del general
Díaz, contrarias a su programa de rebelde, fueron recibidas por el pueblo
con beneplácito; pues lo!!TÓ conqui tar el cariño v la confianza de todas la
capas sorialcs. Morigerado en su vi.da era un incansable trabajador que dedicaba su tiempo a mejorar las condiciones del país en todo los órdenes.

Yucatán que de Sonora. Gobernadores, diputados, ayuntamientos, jueces, magistrados, todos, absolutamente todos, necesitaban del visto bueno del centro,
sin cuyo requisito no era posible ocupar puesto alguno. Por supuesto que las
elecciones, que debían ser populares, se efectuaban sin que el pueblo se diera
cuenta.

En el mundo de los negori.os se operaba un fenómeno semejante. Garantías
para los allegados, que significaba exen i6n de impuesto , facilidade para
operar con créditos, concesiones de todas clase . Por contra a quienes e ignificaban por u alejamiento del gobierno, o simplemente no actuaban dentro
de lo clane , se les presentaban dificultades que en muchos casos significan
extorsiones.
Los funcionarios públicos correspondían a la gracia recibida con La más
abosluta obediencia al Partido Científico. En el Congreso de la Unión, como
en las legislaturas locales, no había di cusiones ni iniciativas. Todo se les
mandaba hecho para ser aprobado sin enmiendas por unanimidad de votos.
La obediencia ciega significaba la posibilidad de perpetuarse en los puc tos.
Como medio de comunicación con el pueblo el Partido Científico se valía
de la prensa. Diario y revistas reribían jugoso subsidios a cambio de cantar
loas a la dictadura. El órgano de ma}or significación fue El Imparcial, diario
de magnífica presentación, de nutrida e interesante lectura, de servicio internacional de primera clase, y cuyo precio de dos centavos el ejemplar,
permitía una enorme circulación.
Los periódicos de la oposición vivían precariamente. Apenas si se sostenían
lo emanarios con muchas dificultadc , unas provenientes de los esca os recursos de que se disponía, y las más importantes todavía, de las persecuciones constantes de las autoridade .

A medida que el tiempo transcurría la situación iba cambiando, en la misma
proporción en que otras personalidades intervenían en la cosa pública. Fue
cediendo lugar y facultades a quienes, llamándose del cú-culo de us amigos,
ocupaban los más importantes puestos. De aquí surgió el llamado Partido

A pesar de todo, tanto er¡ la capital de la república como en las principales
poblaciones del país, se imprimían periódicos combativos. U nos eran clausurados por falta de fondo y otros por atropello de las autoridades; pero
venían otro a llenar los huecos.

Científico.

La gente buscaba con interés la prensa independiente. Durante los últimos
quince años del porfiri mo embraron ideas de libertad entre otros órgano":
El hijo del Ahuizote; El diario del hogar; Alé:dco Nuevo; La América Latina, de Monterrey: así como Regeneraci6n; El paladín; el país. El demócrata; y El constitucio11al.

A través del territorio nacional se formó una casta voraz que todo lo acaparaba. Lo puestos público , lo mismo lo de elección popular que los admini trativos, permanecían en las mismas manos por décadas. A capricho se
gobernaba y la ju licia no se conocía.
Las eleccionc de carácter f deral y las locale obedecían a un mismo
mandato. El Partido Cientüico formaba las planillas lo mbmo se trata e de

398

Puede asegurarse. sin temor a exagerar. que todos lo directore de esto
periódicos y muchos de us reclactore· pasaron lar as temporada en la C':Ír-

399

�celes, como castigo a su valor ciudadano. Pero sus prédicas sirvieron para
despertar el interés por la vida pública de la nación,
Dentro de este panorama actuaban los amigos de don Porfirio, considerando que el país le era deudor por la magnífica organización que le habían
dado para el progreso y bienestar de todos los mexicano .
No podían entender en la necesidad de un cambio. Para ellos Madero y
quienes lo seguían eran unos ilusos que luchaban contra un poder intocable.
La fuerza del gobierno les parecía de tal manera extraordinaria que el solo
pensamiento de combatirla era sintoma inequívoco de locura.
Sin embargo, ya para cuando se acercaban las elecciones en las que participaría el general Díaz y Madero, algunas dudas embargaban las mentes
sanas, llenas de entusiasmo, de los señores científicos; pues redoblaron sus
esfuerzos por apuntalar un régimen carcomido, cuya ruina no advertían¡ pero
sembraba algunas inquietudes.

El círculo de amigos del general Díaz, en vísperas de lo que sería la
última reelección del general Díaz, organizaron un monumental banquete.
Tenían el propósito de deslumbrar al país con el derroche de simpatías de
que sería objeto el gran gobernante. Se reunirían las más altas personalidades
de la política oficial, de la banca, el comercio, la industria y las profesiones.
Sería un acto de la más alta elocuencia para significar al general Díaz el
agradecimietno del pueblo mexicano, representado con toda dignidad por

sus amigos.
Se formó una lista de 1,200 personas de la mayor significación, en donde
se mezclaban los ilustres apellidos de aquel tiempo. A cada una de ellas se le
hizo llegar una invitación que decía: "Tenemos la honra de invitar a usted
al banquete que el día 3 del próximo julio, a las ocho de la noche, en el
antiguo edificio de la Compañía Cigarrera Mexicana, ofrecerá al señor Presidente de la República un grupo de sus amigos personales y políticos, como
un homenaje al gran estadista a quien la Patria debe su prosperidad y engrandecimiento. México, junio de 1910".
Quienes recibieron la invitación sintieron el gran honor de se1· considerados
amigos del general Díaz y, por supuesto, estuvieron puntualmente en el banquete. Honor aquél que meses después tenía un significado muy distinto.
Al día siguiente las crónicas de los periódicos se deshicieron en elogios Y
repitieron la elocuencia de los discursos cambiados entre invitantes e invitado.
El ofrecimiento del banquete lo hizo el señor don Fernando Pimentel y
Fagoaga, presidente Municipal de la ciudad de México. El discurso fue largo

si se considera el suceso; pero oportuno para el sentir del círculo de amigos
del general Díaz". Principió expresando: "Esta fiesta es, sin duda, de un
carácter, y sobre todo, de una resonancia política, no hay para qué negarlo;
y, en verdad, nuestro pensamiento ha sido de maniíiesto en estas circunstancias, ante nuestros ciudadanos nuestra conformidad cabal y consciente, al
programa político que venía cumpliendo, que en él halló, por fin, el país,
la fórmula de su prosperidad y engrandecimiento."
Pasando por alto la abigarrada y tortuosa prosa del "científico" señor
Pimentel y Fagoaga, se advierte claramente el propósito de envolver a la
nación en un entusiasmo que estaba muy lejos de sentir. Estrujando los conceptos, pero precisando los objetivos el orador, en tono solemne, e.'Cclamó:
"Sois, señor, todavía la fuerza política, y, sin duda, la más preponderante
en el pueblo mexicano; y vuestra continuación en el Gobierno conjurará los
peligros que pudieran amenazarlo, porque acallará las ambiciones personales
y disipará para el bien común los elementos de acción más disímbolos: sois
en una palabra, el gran centro de atracción de todo lo útil y de todo lo
bueno para el progreso de la Patria. Por todo esto os aclama el pueblo su
candidato a la Presidencia de la Repí1blica."
Lejos estaba el palaciego señor Punente] de la verdad. El pueblo repudiaba
la reelección nueva del general Díaz, con el mismo empeño con que veinte
años antes la aplaudía porque la deseaba.

El general Díaz contestó el discurso, con relativa brevedad, siendo escuchado con la más solemne atención. Como todos los dictadores había perdido
la noción del tiempo y el concepto del gobernante que, como humano, comete errores y su repetición cansa. Se creyó, más que necesario, indispensable,
escuchando continuamente a sus "amigos", a ésos que lo agasajaban en
aquellos momentos, y se olvidó de la idiosincrasia del pueblo. voluble, por
su misma condición de sufrimiento, que lo hace pensar en un cambio.
Lógicas eran sus palabras al decir: "A 1ms años, y al terminar este período presidenciaJ, me complace en extremo recibir de mis compatriotas la
aprobación de mi conducta, porque ellos tienen perfecto derecho para juzgarla, y con su fallo fo:l.'orable puedo retirarme a la vida privada; pero si,
por circunstan ·as especiales el pueblo reclama una ve-¿ más mis servicios, los
prestaré consagrando a la Patria el resto de mis energías.''
La lisonja continua, la exaltación de sus virtudes de guerrero y estadista,
la vanidad común a todo hombre mayor cuanto más alto se encuentra el
individuo, había hecho creer al general Díaz, de buena fe seguramente, que
necesitaba México de su presencia en el poder hasta la muerte.
401

4-00

Hum-26

�Como complemento a su exposición de gratitud y deseos de seguir dando
su nombre y prestigio a la administración pública, por si alguien suponía
que se encontraba en decadencia, el león dormido enseñaba las garras, ya
sin filo, sin fuerza. "Pero --decía-, si contra estas previsiones, ocurre alguna
perturbación del orden público como puede acontecer en cualquier país civilizado, tiene el Gobierno los elementos necesarios para combatirla en el
acto, como lo ha demostrado en el caso reciente de Valladolid."

Esos memorables días, del 15 al 26 de abril de 1910, íueron una ~sici6n
objetiva de ideales, una fi sta de la democracia llena de emoción para quiene , con ladero, soñaban en una patria redimida, capaz de sustentar por
igual a todos sus habitantes, y abrir las puertas de bs oportunidades a toda
ambición noble. Para los científico aquello significaba una incalificable osadía, una locura, que merecía un ejemplar escarmiento.

Las aclamaciones, los vivas. el más desbordante entusiasmo acalló las últimas palabras del gran estadista rubricándo e a í suntuosamente, en ausencia
y sin la sanción del pueblo, la nueva elección de don Porfirio.

Con las alternativas propias de esta clase de asambleas, máxime cuando
se carece de antecedentes, los trabajos se llevaron a cabo hasta el final,
resultando electos a la presidencia y vicepresidencia de la república, don Franciasco I. Madero y el doctor Francisco Vázquez Gómez.

LA

CONVENCIÓN ANTIREELECClONISTA

Preparando el ambiente nacional, puesta de pie la ciudadanía, era necesario seguir el procedimiento democrático para la designaci6n de candidatos
a la presidencia y vicepresidencia de la república.
Había logrado Madero en sus correrías, llenas de incidentes penosos y de
palpables peligros, encender el entusiasmo del pueblo y más aún desterrar
la apatía y el miedo. Si él, siendo quien era, señor de hacienda y de ilustración, dejaba las comodidades y se exponía a las represalias de la dictadura,
el pueblo sufrido, que de todo carecía, no tenía otra cosa que perder que
una vida miserable.
Pero no era so.lamente el pueblo humilde, desheredado, el que seguía con
fe a Madero, también lo seguían los hombres de la clase media: burgueses,
profesionales, profesores de escuelas primarias pequeños propietarios agrícolas, y cuantos sentían el espíritu sumergido en tinieblas y deseaban encontrar
la luz de la libertad. El contagio maderista se había extendido sin limites,
dentro de una noble aspiración carente de rencor; pero decidida a conquistar
los principios democráticos.
A la convocatoria del Partido aciona] Antirreeleccionista respondi6 una
nutrida delegación de cada población de la república. Los mismos organizadores se asombraron de la enorme concurrencia que llenó el Tibole del
Eliseo, situado en el corazón de la capital.
Sin prisas, a pesar de la situación tensa que prevalecía, se corrieron todos
los trámites de rigor, llevándose escrupuloso registro de los delegados y celebrándose las asambleas dentro de un ambiente de absoluta libertad y con
visible entusiasmo.

402

No quedó el espectacular acontecimiento en simples manifestaciones de
regocijo. La directiva del Partido Antirreeleccionista, pasado el acto solemne
de la protesta de los candidatos, procedió a organizar los trabajos preparatorios de las elecciones que deberían ,·erificarse el primer domingo de julio.
e intensificó la propaganda tratando de mantener vivo el entusiasmo despertado por la convención, cuya resonancia había llegado a todo los rincones
del país.
Madero, ya en su carácter de candidato a la presidencia de la república
solicitó una entrevista con el general Díaz, candidato a la reelección. Contra
lo que en general se opinaba la entrevista se llevó a cabo. Los científicos
intentaron dar una demostración democrática al sugerir al general Díaz que
recibiera al pobre candidato de Ja oposición.
Con fingida seriedad el general Díaz habló con Madero. Por cuanto le
habían dicho de él no lo consideraba digno de disputarle el poder. Le parecía una especie de broma, a la que debía ponerle buena cara, de la que
saldría muy mal parado su oponente.
No vio así las cosas iadero. Para él se trataba de los sagrados intereses
de Ja patria. Se presentaba ante el caudillo de la Intervención Francesa,
respetado y respetable, y ante el estadista que había hecho mucho por México,
y que, viejo ya, sin las suficientes energías para gobernar por propia cuenta,
debía retirarse antes de que el pueblo lo echara.
Expresó Madero, con su habitual franqueza, que su deseo era entablar
una lucha en el plan democrátir.o, con el compromiso de ambas partes de
respetar el resultado de las elecciones cualquiera que fuese. Su propósito fundamental radicaba en mantener inalterable la paz para cuyo fin demandaba
plenas garantías.

403

�Para el general Díaz, acostumbrado a la obediencia, a las palabras de
admiración, a su indiscutible supremacía, no podía creer que tuviese ante sí,
a un hombre, para él, sin mérito alguno, que le hablase de poder a poder.
Tuvo que hacer esfuerzos sobrehumanos para contenerse y no arrojar a empellones al atrevido que así le hablaba. Con brusco ademán, aun cuando
hablando del respeto a la soberanía del pueblo, dio el general Díaz por terminada la entrevista.
La prensa se ocupó con prof usi6n de este acontecimiento, analizándose
bajo diversos aspectos. Para la prensa venal, la que estaba al servicio de la
dictadura, Madero se había exhibido como un candidato a lo "Zúñiga y Miranda" loco de remate. Rabia hecho el ridículo ante la egregia figura del
general Díaz.
En cambio la prensa independiente destacó la actuación de Madero en
orden a la altura de miras de su exposición, y sobre todo se dio importancia
especial al hecho, al simple hecho, de haber sido recibido nada menos que
por el presidente de la república y candidato también. No se trataba entonces
de un contrincante sin importancia, no era ya Madero el "chiflado". Se le
tomaba en cuenta.

C.oNTINÚAN LAS GIRAS

Con renovado ímpetu continuaron las giras de propaganda. En todas partes era recibido Madero con entusiasmo; pero al mismo tiempo iban de
aumento las dificultades que le presentaban las autoridades. Lo menos que
encontraba era la negativa de !os hoteleros para darle albergue, como sucedió en Guadalajara y en Hermosillo.
Tales obstáculos constituían alicientes para continuar adelante. No cabía
duda que Madero había logrado conquistar la opinión pública. Los indiferentes habían acabado por tomar partido; los en un tiempo activos re}-istas,
en su mayoría, se adhirieron al movimiento maderista; y los enemigos de la
ca.usa, por compromisos políticos o por intereses creados, se aliaron estrechamente para contrarrestar, a toda costa, el auge maderista que invadía rápi-

La consigna de la aprehensión de Madero
.
faltarían para ello y se encontr,
1 d
estaba en pie. Pretextos no
0 en a or en de apreh
'
·6 di
del licenciado Roque Estrad
d d .
eDSI n ctada en contra
no se logró seg, 1
. a, acusa o e insultos a las autoridades la que
Madero.
'
un as mismas autoridades, por la intervención di:Ccta de

sin~~aer:~ ~a::r~es:,í l:u~et~ci?nddel l;cenciado Estrada la que interesaba,
formándosele proce~ por
:n~ osde .ormulismos leguleyos fue detenido
agmanos elitos Lo que a 1
"d d .
teresaba era imposibilit 1 f' .
·
as auton a es mteno udiera
ar o me.amente para que continuara s
p
actuar durante las elecciones ya muy próximas.
~ campana, y

ra:

La trama comprendía diversos episodios A
.
.
bi6 exhorto de las autoridad . d" ·a1 .
su debida oporturudad se reciMadero para seguirle p~ooesoese JU JCl es de San Luis Potosí reclamando a
•
n causa que se Je hab' b'
de delitos de burda invención.
Ja a ierto por una serie

Al requerimiento se contestó de co1úormidad
.
.
.
po; pero con satisfacción por quitarse de ene~ y sin p~sas ~ara ganar ttemmetedora como ridícula fue en . d ").1 d
a una s1:11ae16n tan compro'
v¡a o ¿\( a ero a San Lws Potosí.
Continuó
, . allí la mas cara dª· Qued 6 Madero imposibilitado d
1os mas mteresantes momentos de las ele .
.
e actuar en
mediante un simula
. d
cciones, que al f m tuvieron lugar
ero m ecoroso que dio
...
1 d
general Díaz.
como resu ta O el triunfo del
Consideraron las autoridad
lid
cional de Madero sin pode es cump adsu misión otorgando la libermd cau,
rse ausentar e San Luis PotoSJ.

1 En~e . tanto el Partido Antirreele,cionista habia solicitado la nulidad d
:15d e ecoones aportando pruebas abundantes sobre las irregularidade
e
nf
. .
s comedel general D'
o, co innándose oficialmente la reelección
b. as; pero el recurso fue desechad

1az.
Agot~dos los recursos legales y burlando el pueblo en sus
. .
mocráucas no quedaba otr
.
aspiraciones de. .
'
.
o e.aromo que el de la 1·evoluci6n y resu l
se hicieron los preparativos que la grave situac',
10n d eman.d aba. e tatnente

. a que estaba sometido lo and
ll Pudo Madero burlar la estrecha VJ"gil anua
0
a la frontera; para intemarse en los Estad os U m.dos. Mediaba
.
gr
deegar
julio.
el mes

damente todas las voluntades.
Llegó Madero a Monterrey a principios de junio. Tuvo un recibimiento
caluroso, revelador de la confianza que había despertado, en contraste notorio
a la frialdad con que se recibi6 la proclamación de la candidalura del general Díaz. No cabía duda alguna sobre a qué lado se cargaba el pueblo.

. •
. que bautizó con el titulo
de Allá
Plandio
de los últimos
. toques al
. pJan revolucronano
~an Lws, por medio del cual se convocaba al pueblo a l
en armas' citándose para .mmar
. . el. movimiento el 20 de noviembre evantarse
de 1910.

405

404

�Ese día se dispararon los primeros proyectiles. Los hermanos Serdán habían reunido en su casa habitación a varios correligionarios, con el propósito
de salir al campo en plan revolucionario. Alguien los delat6, pues los soldados,
con las annas preparadas, se colocaron frente al edificio intimando la rendición. Cortante fue la contestación por medio de los fusiles. Durante varias
horas las detonaciones sacudieron la somnolencia de la ciudad. Era la primera
llamada de atención a la dictadura, que serviría de muestra patética de 1a
revolución. Terminado el parque de los sitiados cesó el fuego. Varios heridos
y muertos, entre ellos Aquiles Serdán haclan la ofrenda de su sangre y va-

mente preparados, tener a sus órdenes a soldados incorporados p0r la fuerza,
cuya moral contrastaba con la de los revolucionarios que voluntariamente
habían abrazado la causa maderista. En éstos había ~ ideal que perseguir
en aquéllos, el cumplimiento de la disciplina militar.
'

lentía en holocausto a una causa noble.

Siguiendo esta linea de conducta se dispuso la renovación casi total del
gabinete porfirista. Coincidía el extremo ajuste con la llegada a México de
don José Ives Limantour, que se encontraba en París en comisión oficial.

Al mismo tiempo, cumpliendo con lo prometido, se internaba Madero a
Coahuila p0r Guerrero. Al no encontrar en la región los contingentes de
hombres armados que se le habían ofrecido se regresó a San Antonio.
Como oportunamente había enviado a Chihuahua numerosos cargamentos
de armas y parque, y el movimiento rebelde crecía decidió pasar a ese Estado.
Su presencia en el terreno de los hechos sirvió de gran estímulo a los
revolucionarios.
La lista de los jefes revolucionarios aumentaba constantemente: Pascual
Orozco, padre e hijos, Abraham González, Emilio Campa, Marcelo Caraveo,
José de la Luz Blanco, Guillermo Baca, Perfecto Lomeli, Praxedes Guerrero,
Abraham Oros, José de la Cruz Sánchez... que continuaron con mayor vigor
las operaciones. Durante enero, febrero, y marzo de 1911, se logró conquistar
casi todo el estado, al grado de quedar la capital completamente incomunicada, y C. Juárez, asediada por fuertes contingentes. Constituyendo una
posici6n estratégica de primera categoría, era urgente apoderarse de ella,
pues se facilitaría la introducción de armas y parque, además de la resonancia
que motivaría a favor de la revolución. Así que, reuniendo importantes tropas las puso a las órdenes de Orozco, hijo.
Entre tanto los progresos en eJ resto del país eran notables. Numerosas
poblaciones estaban en poder de los revolucionarios, entre ellas algunas de
capital importancia, como Mazatlán, de Sinaloa; Pachuca, Mapimí y Nazas,
de Durango; Papantla, de Veracruz; C. Valles y Villa Guerrero, de San
Luis Potosí; Torreón, de Coahuila.
No podía ocultar el gobierno la gravedad de la situación. De nada servían
las noticias capciosas de la prensa oficiosa. La actividad de los revolucionarios
era cada vez más intensa, en tanto que las fuerzas federales, además de perder
combates y poblaciones, perdían la moral. De poco servia a jefes, técnica-

406

I

Los científicos, que habían nulificado la popularidad del general Díaz con
sus actos anti.democráticos y absorbentes, pusieron en acción todos sus recursos
para evitar el cataclismo, o cuando menos para aminorar sus consecuencias.
No se resignaban a perder los privilegios de que disfrutaban.

~ .su paso por Washington conferenció largamente con el embajador de
Mexico en los Estados Unidos, licenciado Francisco L. de la Barra, quien
lo puso en antecedentes de lo que ocurría en México. Posiblemente de esta
entrevista s~gió_ l_a idea ~e cambiar a los hombres de más alta jerarquía en
el engrana;e of1C1al, considerando halagar a la opinión pública y quebrantar el espíritu de oposición del pueblo. Se hizo renunciar en consecuencia a
los ministros: Enrique C. Creel, de Relaciones; Ramón Corral, de Gobernación; Olegario Molina, de Fomento; licenciado Justo Sierra, de Instrucción
Pública; general Manuel González Cossío, de Guerra; Leandro Fernández
de Comunicaciones; y licenciado Justino Femández, de Justicia.
'

Las vacantes fueron cubiertas por las siguientes personas: licenciado Francisco_ Leó~ de_ la Barra; licenciado Demetrio Sodi; licenciado Jorge Vera
Estanol; mgeruero Manuel Marroquín Rivera, e ingeniero Norberto Do-

mínguez.
Aun cuando l~ mayoría de los nuevos ministros eran personas de prestigio,
como hombres bien preparados, patriotas y honorables, para los revolucionarios
carecían de importancia tales cambios, puesto que se luchaba por una completa transformaci6n en los sistemas de vida pública. Así lo hizo del dominio
nacional el jefe de la revolución don Francisco l. Madero.
Ante el fracaso de esta extrema medida, siguió la solicitud de permiso de
don Ramón Corral para separarse del puesto de vicepresidente por el término
de ocho meses, que el Congreso le concedió. Tratando todavía de ganarse
la buena voluntad del pueblo se aprobó una ley prohibiendo la reelección
y otra decretando la libertad de imprenta.
'
Tarde se trataba de corregir errores que habían engendrado la revolución.
En esta forma el mismo gobierno la estaba justificando.

�Como medida desesperada el gobierno sugirió a la familia Madero interpusiera su influencia para convencer al caudillo de la Re,·oluci6n de la inutilidad de destrozar al país, puesto que había el propósito de concederle
posiciones clave en el gobierno.
Con este objeto se trasladó don Ernesto Madero y otros familiares a entrevistar al caudillo, lo que hicieron en el rancho de Bustillos, situado al
noroeste de la ciudad de Chihuahua. Nada se logró; pues Madero insistió

en llegar hasta el final.
Todos estos acontecimientos alentaban a los revolucionarios, que contribuían al triunfo con actividades arrolladoras por todas partes. No había día
en que no se hablara de la toma de una nueva población.
Los frentes de combate se multiplicaban haciendo imposible la defensa,
no digamos el ataque, de las fuerzas federales. Y a medida que crecía la
revoluci6n amenguaba la entereza de científicos y funcionarios públicos.
Siguieron en su empeño de obtener algunas ventajas de la critica itua ión.
Del fracaso de la familia Madero, surgió la idea de intentar un arreglo por
medio de delegados oficiales.

•
Grandes sucesos tuvieron lugar dw·ante el mes de abril. Para Madero d
centro revolucionario debía radicar en Chihuahua, cuya extensión territorial
y caracteristicas propias del terreno, le permitirían operar con seguridades de
éxito, y no se equivocó. Fue Chihuahua, hasta el momento del triunfo de la
revolución el campo de operaciones de mayor categoría, sin que esto significara que carecieran de importancia las actividades revolucionarias de otros

Continuamente atacaban los trenes que custodiaban grupos de federales,
proveyéndose de toda clase de elementos.
Por esa época Emiliano Zapata constituía un latente peligro. Tenía a sus
órdenes alrededor de cuatro mil hombres, que juntos a veces y en gavillas
en otras ocasiones, siempre tenían en jaque a los federales.
Tomaban pla1.as, que luego abandonaban logrando sus propósitos, para
\'Olver de nueva cuenta a recuperarlas. As1 sucedió en Acatlán, Tlacotepec,
Tacamacbalco, Chiautla y Tepeojuma. No siempre la buena fortuna acompañ~ a los insurrectos· . pues en repetidas ocasiones sufrían reveses; pero
surtí~ el efecto con,trano a lo que creían los gobiernistas, pues enardecían
sus ammos, y con mas empeño continuaban la lucha.
Ese mes de abril fue de grandes proezas para los revolucionarios. A través
del territorio nacional, se tremolaba la bandera de la insurrecci6n, ya con
caracteres respetables. Más de cuarenta mil hombres bien armados peleaban
al grito de viva Madero.
La importante ciudad de Tehuacán se hallaba prácticamente sitiada, como
Cuautla y Aca.pulco en el sur. Otro tanto sucedía en el norte con Durang~, Ciudad, Lerdo, Torreón, San Pedro de las Colonias, Matamoros, Ojinaga,
Cmdad Júarez, Casas Grandes, Agua Prieta, Nacozari. Ya no se trataba de
pequeñas poblaciones, dado que los revolucionarios podían disponer en cada
caso de varios miles de soldados.

En el Pacífico para fines de abril habían sido tomadas nue,·as poblaciones.
y se encontraban asediadas vigorosamente Culiacán y Mazatlán, las más importantes ciudades de Sinaloa, Tepic ofrecía semejante panorama, en relación íntima con los revolucionarios de Jalisco. que hacían sentir su presencia
por todas partes.

lugares.
Para principios de abril la insurrección en Durango babia adquirid~ una
fuerza insospechada; Martín Triana e había apoderado del Ferrocarril Internacional incomunicando a la capital del estado. ostuvo con éxito com'
bates en Ve!ardeña, Marqueseña, Avino e lturbide. logrando capturar vaJ1oso
armamento, que le permitió aumentar sus fuer-as.
.

.

En Guerrero y More.los se hizo sentir la acometividad del revolucionario
Ambrosio Figueroa y sus hermanos, hombres de grandes recursos como guerrilleros, quienes lograron en breve plazo multiplicar las guerrillas, de tal manera
que imposibilitaba a los federales toda operación fructífera. Hostilizaban a
los destacamentos en todas partes, presentando combate cuando la. circuns-

tancias favorecían.

Se iniciaba el mes de mayo, culminación de la Revolución, con los m.&lt;\S
sonados triunfos: conquistas de Torreón, Mazatlán y Pachuca, además de
numerosas poblaciones que definitivamente estaban en poder de los insurrectos.
Casi en todos los estados dominaban los revolucionarios. sometiendo a la impotencia a las fuerzas federales.
El apoteosis tuvo lugar con la toma de Ciudad Juárez, población que, por
su situación estratégica, dio a la Revolución ante la opinión pública, el testimonio inequívoco de su triunfo.
Y precisamente, a unos cuantos kilómetros de distancia a orillas del Río
Bravo, tenían lugar las conferencias de paz, a iniciatin del gobierno federal.

409

408

�Representaban al general Díaz los señores Osear Branif( y licenciado Es·
quivel Obregón, a qui nes e agrc ó po teriormente el licenciado Francisco
Carvajal. Por la Revolución actuaban el doctor Francisco Vázquez Gómez,
don Francisco Madero, padre y el licenciado José Ma. Pino Suárez.
de abril se concertó un armisticio en la zona del norte de Chihuahua,
que terminado sín resultad~ satisfactorios, fue prorrogando el día 3 de mayo
por 3 días más, y como anteriormente no hubo acuerdo satisfactorio alguno.

Quedaron prisioneros el propio general avarro, un coronel, dos tenientes
coroneles, un mayor, diez capitan , nueve tenientes, dos subtenientes y 480
soldados. El coronel Tamborrel murió en la contienda.

•

A fm

Los representantes del gobierno insistían en sentar las bases de paz considerando la permanencia del gen ral Díaz en la presidencia, en tanto que
los representantes de la Re olución so teman, como condici6n intransferible,
la renuncia del general Diaz a la pr id ncia y la de don Ramón Corral a la:
vicepresidencia.
Rotas las pláticas quedaba el campo abierto para continuar la guerra. Así
lo entendió Madero y giro dt!Sde luego órdenes a todos los jefes rebeldes
di poni odo violentar la acción armada.
Todavía. en los estertores de una agonía sin remedio, el general Díaz,
urgido por el avance revolucionario y por la opinión póblica, lanz6 un ma•
nüiesto el día 7 de ma ·o, expr ando que •'se retirará del poder, cuando
su conciencia le diga que al retirarse no entregará el país a la anarquía".
Los acontecimientos s precipitaban con velocidad incalculable. Apenas
conocido el rompimiento de las pláticas pro-paz, y los revolucionarios se
aprestaron para atacar Ciudad Ju rcz. Fu a í como el día ocho un destaca•
mento compuesto de cien hombres abrió el fuc 0 o sobre las fortificaciones
&lt;le la plaza, iniciándose una , 'olenta ac 'ón.
Todav'ia, a pesar de los fracasos sufrido , lo c-omisionados del gobierno,
intentaron conseguir una pr6rroga más del armisticio; p ro aun cuando Madero
estaba en el fondo de acuerdo, no pudo ya cont ner el ansia de lucha de
su gente, y en vista del arrojo de la fracción empeñada en el combate, ord nó
generalizar el at.aque.
La ciudad había sido cuidadosamente fortificada por el coronel Manuel
Tamborrel. Era jefe de la plaza el pundonoro ·o general Juan J. avarro,
que contaba con una fuerza de 600 hombres.
Fue sangrienta la batalla. Por una y otra parte se hizo derroche de valor,
sufriendo numerosas bajas. ro ces6 el fuego durante los días 8 y 9, hasta
el medio día del 10, en que el general : avarro falto de parque, y convencido
de fa. inutilidad de la resistencia, se rindi6.

Ciudad Juárez, en poder de Madero, marcó el fin de la era porfirista.
La resonancia de te acontecimiento traspa el inter · nacional, para convertirse en noticia de primera cat . oría en l mundo. Ya no quedaba duda
alguna sobre la fuerza efectiva de la Revolución · d su cercano triwúo.

Los mism s científicos que consideraban in xpugnab.le la fortaleza moral
y bélica del gobierno, cedieron en sus ímpetus y se aprestaron a con guir la
paz a toda costa, abrigando siempre la ilusión ele salvar el barco que se hundía.
Procedi6 Madero de inmediato a darle contextura orgánica al movimiento.
Formó un gabinete con los hombre más repre entativos que lo acompañaban:
Presidencia,
Relaciones,
Hacienda,
Guerra,
Gobernaci6n,
Justicia,

Francisco I. fodcro.
doctor Franci. co ázquez Gómez.
Gustavo Madero.
enustiano Carranza.
licenciado Federico González Garza.
Jo ( fa. Pino uárez.

El general Diaz, enterado d la realidad que privaba en el país, resolvió
poner fin a la situación renunciando.
tal efecto autoriz6 al licenciado Carvajal para que reanudara las pláticas con los representantes de Madero y
hablara claramente de su renuncia.
Todavía fadero no se instalada en debida forma en Ciudad Juárez, cuando
las negociacion se reanudaron, bajo auspicios mu, distintos.
Desde luego se convino en la renuncia del general Díaz y de don Ramón
Corral; pero los delegados del gobierno no fijaban fecha precisa para ello,
no lo aceptaba Madero ya que, si estaba dispu to a llevar a buen término
los tratados de paz, era exclusivamente on el deseo de evitar mayores sacrificios al pueblo.
Como pru ba de seguridad en la oferta gobiemista se le ofreció a Mad ro
un puesto en el gabinete, que ocuparía la persona que él designara, y además
el nombramiento por él de diez gobernador .

4ll
410

�Como le pareció a Madero que los representantes gobiemistas trataban
de ganar tiempo; pues habían pasado cuatro días sin llegar a un acuerdo,
el día 17 del mismo mes de mayo en\'i6 un telegrama al general Díaz diciéndole que necesitaba saber si la noticia de su renuncia era cierta. La contestación llegó inmediatamente confirmándola como efectiva en el curso deJ mi mo

mes.

Entre tanto ir y venir, sin un sentido de cordura. se pasaron tr días a
contar de h fecha de la firma d 1 tratado de Ciudad Juáre1.. La opuuon
pública se agitaba en un laberinto de conjeturas. La tensión en el ambiente
popular era a cada momento más peligro.a. 1 o había forma de controlar la
aspiración del cambio ya acordado.

Así llegó el 24 de mayo: la prensa propaló la noticia d que ese mismo

En efetco los sucesos en México así !o indi aban. El mencionado día 17,

d(a serían presentadas a la Cámara de Diputados las renuncias, y el público,

en un solemne con ejo de ministros, que se efectuó en el domicilio del pre-

ansioso de presenciar aconteC'imiento de tan alta importancia, e presentó en

sidente Díaz, se acordó la renuncia de él )' de Corral.

gran número invadiendo las tribunas de la Cámara. Para las 3 de la tarde
no quedaba espacio alguno libre.

igui6 en Ciudad Juárez el debate sobre los detalles de la situación, supuesta las renuncias anunciadas, y por fin el día 21 e finnó el tratado de
paz, que contiene los siguientes puntos substantivos:
lo. Renuncia, antes de fin de mes, de los señores Porfirio Dí.az y Ramón
Corral.
2o. El licenciado Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones
Exteriores, e haría car_go del Poder Ejecutivo interinamente y convocaría a
elecciones generales dentro de los términos de la Constitución.
3o. El nuevo gobierno estudiaría las condiciones de la opinión pública para
satisfacerlas en cada estado, dentro del orden constitucional y acordaría las
indemnizaciones de los perjuicios causados directamente por la revoluci6n.

4o. Cesarían desde ese momento las ho tilidades entre las fuerzas del gobierno y las de la revolución.

•
Quedaba, con este tratado de paz, teóricamente terminada la revolución.
La realidad era otra. Continuaban en 1éxico las intrigas de los aduladores
y usuíructuantes de la era porfirista, que no se resignaban a dejar los privilegios de que venían disponiendo.

Afuera rugía la multitud. Una ,·alla de soldados detenía a la gente que
a toda costa querí::i. ent(ar. La impaciencia crecía por instantes; los grito
destemplados llenaban eJ ambiente. Alguien exclamó. ¡ abajo Díaz! y pronto
se formó un imponente coro con estas palabras. Otro grupo gritaba ¡ ,-iva
Madero! Miles de personas de todas las clases sociales hacían causa común.
La paciencia se había agotado y la tragedia acechaba.
Entre tanto los diputados actor forzosos en la culminación
política que llegaba a su fin, conteniendo el nerviosismo que
trataban de formalizar una esión, constantemente interrumpida
panilla que agitaba el presidente, con el propósito de imponer

de una ,;da
los acosaba,
por la camorden.

El pí1blico, desde las galerías, no permitía se leyera un proyecto de ley
sobre educación, pidiendo que se diera cuenta con las renuncias de Díaz y
'de Corral. Era tanta la algarabía que no se escuchaba la lectura, ni era
posible que los diputados concentraran su atención .
Arreciaba la tormenta.
las renuncias.

o era oportuno hablar de cuestiones di tinta,; a

El diputado Licenciado Manuel Calero fue a la tribuna, y haciéndose oír
con dificultad, expresó que no podían ocuparse de las renuncias porque no
habían llegado todavía.

Sugerían, entre otros planes, llamar al general Reyes, que de regreso de
Europa se había detenido en La Habana, Cuba. Querían ignorar que esa
forzada escala obedecía a ge tiones de Madero quien veía, con la presencia
de Reyes, en momentos tan críticos, posibles trastornos.

Como bomba e recibió el anuncio. To había forma de contener la indignación de la gente; a los gritos, mueras y vivas, se mezclaba el estruendo de
la butacas hechas pedazos. Los diputado salieron del salón como pudieron,
y el público abandonó la Cámara, informando a la multitud aglomerada
en la calle ·10 que había sucedido.

Fallida ta argucia sugerlan la expedición de leyes que garanili.aroo la
libertad electoral, la renovación de los gobernadores, la no-reelección, y cuanto
significaba una justa aspiración del pueblo. Tarde era ya para tale ofertas.
La revoluci6n estaba a punto de realizar su programa rcivindiC'ador.

Dentro de un ambiente enardecido se formaron do columnas: una tomó
el rumbo del domicilio del general Díaz, por las calles de la Cadena, sin
llegar a su destino porque pelo tone de soldados lo impidieron; pero el general
Díaz., escuchó los alaridos de un pueblo amotinado que urgía su renuncia.

412

413

�La otra columna se dirigió a la Plaza de la Constitución, y frente al Palacio Nacional fue recibida con nutrida balacera. No babia forma de contestar la agresión. El pueblo no estaba armado; pero descargó su ira lanzando
los más duros improperios a los esbirros detentadores del poder.
Quedaron tendidos en la plaza 9 cadáveres y 19 heridos. Precio de sangre
para conquistar la dignidad de hombres libres.
Todavía reservaba. el destino el sacrificio de nuevas víctimas. Al día siguiente los periódicos dieron cuenta de los acontecimientos con extensos comentarios, y de nueva. cuenta surgieron los motines. En la. a.venida Juárez la policía
trat6 de disolver una manifestación usando de las armas, causando un muerto
y tres heridos; pero nada detenía el ímpetu del pueblo. Quería la salida del
general Díaz a toda costa, y su acometividad iba en aumento.
Pasado el medio día circuló la versión de que se habían presentado las
esperadas renuncias. Volvió el pueblo a establecerse frente a la Cámara de
Diputados en actitud hostil.

En efecto, en breve sesión de los diputados, se aprobaron las renuncias del
presidente y del vicepresidente de la república, general Porfirio Díaz Y don
Ramón Corral. Quedaba cerrado un período de 30 años, durante el cual se
babia disfrutado de paz; pero en cambio fueron sepultadas la libertad del
sufragio, de palabra y de prensa.
Se advierte en la renuncia del eneral Díaz el tono comedido de quien
siente en lo íntimo de su ser, que ha dejado de ocupar el lugar prominente
que las circunstancias y merecimientos le habían concedido. No hablaba el
caudillo triunfante de la intervención f ranccsa. ni de la revolución de Tuxtepec, hablaba el ídolo caído, que olvidó lo fugitivo y perecedero de las glorias
humanas.
Para don Ramón Corral no había otro camino a seguir que el marcado
por el general Díaz. Su dimisión así lo exp a: "y iguiendo mi programa
de secundar la polltica del Gral. Díaz, uno mi renuncia a la suya".
Queda así en la historia de México grabada la fecha del 25 de mayo de
1911, como final de una etapa de progreso material, con el estigma de un
atraso socia] enorme; y en contraste, el comienzo de una nueva etapa político-

FIN DE LA CONTIENDA ARXADA

Una vez firmados los tratados de Ciudad Juárez, el enfrentamiento entre
revolucionarios y federales cesó, desenvolviéndose los acontecimientos posteriores con rapidez.
El general Díaz, como simple ciudadano salió de la capital por la vía
férrea rumbo a Veracruz, en donde se embarcó en el vapor alemán el ''Ipiranga'' hacia Francia, para no regresar. Con él se iba u.na etapa histórica
de heroísmo y de claudicaciones.
En cambio Madero disponía lo necesario para su viaje a la ciudad de
léxico, el que hizo en un tren e pecial. Durante el trayecto de Piedras
Negras a la capital, las aclamaciones al jefe de la Revolución se sucedían en
cada lugar en que el tren se detenía: Saltillo, Torreón, an Pedro d las
Colonias, Zacatecas, Aguascalientes, Cela ·a, San Juan del Río, y México. La
11 gada fue el 7 de junio por la mañana, del memorable año de 1911.
La recepción que el pueblo hizo a Madero es de aquellas :matiifestaciones
ind criptibles. Sin distinción de clases sociales e puede asegurar que la
población, en su totalidad ocupó calles, plaza . balcone y azoteas para
aclamarlo.
Inolvidable jornada que habría de transformarse dos años después en el

más amargo e injusto cambio popular.
Después de merecido descanso, procedió Madero a recorrer el país en
calidad de candidato a la presidencia, llevando como vicepresidente al licenciado José Ma. Pino Suárez, en lugar del doctor Francisco Vázquez
Gómez, que había sido nominado para ese puesto en la asamblea del Partido
Antirreeleccionista, efectuada antes de la Revolución.

Casi por unanimidad de votos resultó electa esla planilla. Tomó posesión
de la presidencia don Francisco I. Madero, cl 6 de noviembre del tantas
veces citado año de 1911. La limpieza con que se habían realizado las elecciones, que significaron un ejemplo a seguir constituyeron la más cumplida
satisfacción para Madero y sus correligionarios, así como la justificación perfecta de la Revolución.

GoBmR: o

~1ADERI TA

social

•
414

No podían ser los augurios más satisfactorios para el gobierno, que en
fonna tan democrática, iniciaba su gestión .

415

�• fadem, impcrturb bk en su prop6 ito d gobernar para lodo lo mexicano ~in distinción alguna, aju taba todos su actos a Jo· más alto principios
impu to por las ley~s, agregando de su pa1 te bondad y buena íe.

. Iuy pronto urgieron dificultad · que procuraba olucionar en la mejor
forma posible. ·e organizaron. al amparo de la lib rtad imperante grupo
di idente , que in una bandera d tenninada puirnaban por desacreditar al
biemo.
En ayuda de e ta tendencia alieron a luz periódico y rcvist:is, cura prinipal mi ión era la de atacar al régimen.
Todo acuerdo, toda actuadón del régim n rra moti\'o de acI't'S censuras
por m dio de tend nciosos nrtículo y de ~ot a c..aricatut"a$.

A í como la gota de agua horada la p ña. a. í la inuiga, la calumnia, la
mentira. acaban por d truir la r puta ión más limpia.
Y l { nómeno e op ró. Pa a paso la :nie tra ampaña al ntada por
la rea ci6n, fue tomando fu rza ha ta 11 ,u a lo· límitC's en que la opinión
públi

picrd

de vi ·ta la

1 •alidad.

e mellaban las armas de sus amigos, considerando que eran impl
jeturas hija de la amistad que le profesaban.

Esa confianza en í mismo, product
demás. d tennin6 su ruina.

d

la lealtad qu

con-

le inspiraban los

El 9 de febrero de 1913,
iruurrecrionaron lo· cadetes de la Escuela de
A pirante d 1 lalpan. Al frente de etJos el t ncral fanu 1 Mondrag6n,
que a su vez
había sublC\-ado con la corporación de artillería a su mando,
marcharon con una columna hacia la penit nciarí. , n tanto, c¡ue otra columna níil6 1 dirección a la prisión d
antiago, con la consigna de liberar
al general Bemardo Reyel&gt;.
Fue para el general fondrag6n fácil conseguir la lib rtad del general
Diaz. En seguida se dirigieron a la iud dela tomándola. despu 's de un breve
combate, gracias a la trai ·6n de algunos oficiales encargado de su d fensa.
En cuanto a la columna que se dirirri6 a la pri i6n de antiago, con la
misma facilidad lograron la libertad del general Re) . De inm diato, en
actitud de combate marcharon hacia el Palacio 'acional.

víctima y de trozarla.

Al frente de la tropa el general Rey s intimó la rendición a la guardia
d I Palacio re ibi ndo como cont taci6n una d carga cerrada de balas.
Cayó del caballo muerto. Sin embargo
combate se generalizó, con el sacrificio de numerosos soldados y civil . Los atacantes
retiraron para incorporarse a los sublevados de la Ciudad la.

Tuvo cono imi nto • lad ro del complot qu
fraguaba: pero insistía
en que 1 pueblo taba c-on él y cualquier intento que se hicics en u contra
frac~ 'a, como hablan fracasado lo general , Félix Díaz, en Veracruz y

A í se inici6 la Decena Trágica, que cuhnin6 con la traición del gen ra1
ictoriano Huerta, en quien el pre idenlc había confiado la defensa de las
in tituciones oficiales y con la muert del propio fad ro y del tic nciado

En esta forma, qui nes . con ideraron d plazados de la situaciones de
pri,ilegio de que disfrutaron, prepararon el ambieute para dar el zarpazo,
como la fiera que
ra el momento propicio para caer sobre la indefensa

Bernardo Rey ,

n • 'u vo León.

En ambos e.a os, prision ro lo jefe , • fotlero le había salvado la ·ida.
a pesar de la pre.i6n en contrario de corrclicionario de alto nivel.
LI gaba la prueba decisiva. Amigo

) íamiliarc d
fadero, con .ant la. En ,-' ra d I moYimi nto
ubv rsivo, un grupo d diputad de lo renovado
d filiación ro d rista
incfu utible y amigos personak , le notificaron t pdi!!10 qu corría;
ro
ni las pru bas que 1 pre ntaron, ni lo &lt; umer to clocu nt
on que le
lu blaron fu ron ·uficien
pata onvenc rl . Para él •e trataba _implemente
dt. rumore y que nadi
atre" rí a rebelar· n u contra .

ción al cu rtelazo, le advinieron del peli

Pino Suárez.
Terminó en esta forma dramática un nsayo democrático, y con él terminó

la vida de un visionario que equi\'ocó el e cenaño en que debió realizarlo. La.
hi toria ha recogido l gesto el
hombre que vii.:i6 para el bien que no
fue comprendido y en cambio •e le acrificó. u nombre permanecerá vivo
en el re uerdo de las g neracione por verur, y u figura, llena de bondad
)' de nobl . nt1mient , perdurará mediante lo monumentos que en su
h nor
lc,·anten a trav' del territorio que tanto amara.

• to podí ~fad ro cr er n la mal&lt;lad d I
mlir
mucho meno qu
hubi
militares capao . de mane-bar 1 honor con una traición. Tenía fe
cie • en la bondad humana. y ante ta cora7" d · inqu brantabl segurida .

417
16

Hum-27

�LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1944 - 1945)
ToMÁs

MENDIRICHACA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geograf'ia y Estadhtica.

I
LA

UNIVERSIDAD DEL NORTE

AL REGRESAR DE LA ciudad de México, a principios de agosto de 1944, el
gobernador del Estado informó a la prensa local sobre los planes de la Secretaría de Educaci6n Pública para establecer en Monterrey la Universidad
del Norte. Esta institución tendrla facultades y escuelas en los Estados circunvecinos, como dependencias suyas, que funcionarían probablemente en las
poblaciones de Saltillo, Torreón, Ciudad Victoria, etc. 1
Con ese motivo resucitó el antiguo proyecto de convertir a la Universidad
de Nuevo León en Universidad del Norte, o sea en una entidad de mayor
amplitud. Sin embargo, el punto neurálgico del problema era la Autonomía.

En unas declaraciones a El Porvenir, publicadas en su edición del día 3
de agosto, el doctor Enrique C. Livas, rector de la Universidad de Nuevo
León, afirmó que la proyectada universidad ya "existía de hecho en M onterrey'', pues en la casa de estudios ouevoleonesa siempre había habido más
de un cuarenta y cinco por ciento de población estudiantil que provenía de
los Estados fronterizos. El doctor Livas no se oponía a la creación de la
Universidad del Norte, pero su "prop6sito esencial' era que la Universidad
de Nuevo León "no pierda m carácter de Institución del Estado, porque eso
1

El Porvenir, agosto 2 de 1944, p. 8.

419

�seria tanto como aceptar el derrumbamiento de los esfuerzos que los educa,.
dores de Nuevo León han hecho en beneficio de la educación universitaria
y de su organización . ..".

El mismo periódico hizo dos entrevistas relacionadas con este asunto.2 El
licenciado José Benítez, ex. gobernador de Nuevo León, "se mostró partidario
de una mayor autonomía universitaria". Abogaba porque "las fuerzas que
constituyen su sostén económico (¿ el gobierno de Nuevo León?) tuvieran una
injerencia indirecta y prestaran su mayor apoyo, como sucede en las t,iniversidades europeas". En tal caso no habría necesidad de que existiera una
universidad "federaliz:ada", o sea dependiente del gobierno federal. El problema económico era el más apremiante "y reclama la intervención de otras
fuerzas económicas . ..". El licenciado Benítez también opinó que el gobierno
federal debía aportar cierta cantidad de dinero para el sostenimiento de la
universidad nuevoleonesa, sin que ésta dependiera de aquél, pues de otra manera estaría "sujeta a vaivenes sociales, educativos, políticos ,, demás . ..",
originados en la Universidad Nacional de México, "que se reflejarían inmediatamente en el Estado". Por su parte, el licenciado Héctor Goozález, primer
rector de la Universidad de Nuevo León, afirmaba que los Estados del norte
de México, de donde afluía un elevado porcentaje de estudiantes a la Universidad nuevoleonesa, debían ayudar econ6rnicamente al sostenimiento de la
nueva universidad. Añadió que, si no se llegaba a conseguir el apoyo económico
del gobierno federal para la Universidad del orte, "se echaría a perder lo
poco que se ha ganado hasta la fecha en materia universitaria" en Nuevo
León. Sin embargo, también había el peligro de que la nueva universidad
quedara sujeta "a los vientos reinantes de todas las fndolcs que soplaran en
la Universidad de México, de la cual tendría influencia directti'. El licenciado
González aludió a una universidad "en la cual verdaderamente se estudiara,
evitándose lo más que se pudiera toda agitación política". Es decir, en donde
el estudiante no perdiera de vista el fin principal de su paso por las aulas
universitarias, "tratando de integrar su criterio personal a través de sus est-u,.
dios y de la experiencia". Terminó diciendo que, en caso de ser necesaria la
aportación económica de la federación para establecer la Universidad del
No1te, esto "110 debería significar una influencia directa (del gobierno de
México) en todos los aspectos" de la nueva institución, sino una ayuda poderosa para encauzarla y hacerla progresar.
El día 4 de agosto El Porvenir informaba que, poco antes de salir a la
ciudad de México, el doctor Livas había declarado no ser necesaria la crea-

1

ción de la Universidad del Norte ero s' 1
federal a la Universidad de Nue:,: León1 a ayuda ~conómica del gobierno
gobierno del centro funciona,
f
' la cual, _sm que dependiera del
'
na en orma más efectiva con esa ayuda.

El 10 agosto de 1944 1 d
·
Educación Pública licen;ia:o J°:tor ~1vas ~ed recibido por el ministro de
Universidad de N~evo León dij:::e ::r:atóo det. "El bfoletín mensual de la

vista d
U · •
e con rontar los puntos de
. _e nuestra mversidad con el proyecto de la Universidad
por el gobierno federal" .s Al termmar
.
1a entreV1Sta
.
Norte,
lauspzczada
..
fue del
anunciada
a VlSlta a Monterrey
Máynez, Iepresentantes
metió dar a conocer en
de la Universidad de
pero nunca lo hizo.

EL

de los licenciados Alfonso Caso y Eduardo G ,
de Ja Secretaría de Ed
"ó A
arcia
su sirui
,
uc::10 ~· rmas y Letras proNue:o ~ : numero un~ smtes!S de l~s puntos de vista
n con relación al mencionado pro ecto,

RECTOR CONTRA L

AUTONOMÍA

sucesos
•
.
deUnos
M' .lamentables
di
.
, ocurrid os en 1a U mvemdad
Nacional Autónoma
.
exico, eron motivo al doctor Livas para escrib;,. un ext
, 1
mtitul d "A
,
u
enso artícu o
a o
utonomia y tragedia w1iversitarias".'
'
El rector de la Universidad de
L ,
..
libertad de cátedra de la ' .
ue o eo~ calif1c~ la autonomía y la
maxima casa de estudios mexicana como "un .
creado
.
mtt~
tu . , con fines diversos y nada 11obles", pues "su Ort{!en
obedece a una
siaczon que todos han callado, con inexplicable cobardíd' El viru1
,
trata p · · 1m
·
ento artículo
, ' nnetpa ente, sobre el movimiento estudiantil de 1929
boco en la autonomía de la Universidad acional de M,exico.
.
' que desem-

d:;1 aut~; afirma que en mayo de 1929, "cuando estalló esa huelga que han
di .o en. amar gloriosa", él era estudiante de la Facultad Nacional de M
cma, s:endo_ tes~go presencial de aquellos acontecimientos. Aña e
eauto~om1a u_mvers1taria fue concedida por cl presiclentc Portes Gil :om:ue la
mechda
hábil para solucionar
la . huelga de estudiantes, ,, qt,e na da tuvo una
l ·
. ..
de
g oriosa y que no se intci6 con ideal alguno". Todo lo que se h b' d" b
hasta ento
b ¡ "
a 1a 1c o
. .
nces so re a nobleza" y los ''principios i11violables" de aquel mo
vumento estudiantil "~s falsedad, oportunismo y deseo manifiesto" de apro~
vecbar el atropello
. 1·ma
"p
f · sufndo por los wiivcr itarios a manos de la polici'a cap1ta
ara con eccionar un mito de resultados hasta ho-y desastrosos .. ."

: Armas 'Y ~ttras, año I, número 9, septiembre 30 de 1944, p. '.!.
El Porvenir, agosto 9 de 1944, pp. 3 y 5_

El Porvenir, agosto 4 de 1944, p. 7, y agosto 5, p. 1O.

421
420

�El doctor Livas afirmaba que el "mito" de la autonomía "ha costado a la
Univer.sidad Nacional la salida de un Rector, el licenciado Castro Le.al, que
pudo, indudablemente, enaltecerla; desorientación completa en su misión; gobiernos universitarios que han cubierto de oprobio a la Universidad como el
de Chico Goerne, que inició la formación de brigadas de incondicionales y de
pistoleros; un estudiante muerto y muchos lesionados, con la entronización
en esta Casa de Estudios de prácticas que la han cubierto de vergüenza )' la
han exhibido como una negación de la cultura nacional".
Luego advertía: "Sirva todo esto de experiencia para los que siguen luchando en Provincia, por eso que no entienden y cuyos resultados se obstinan
en subestimar''. La autonomía universitaria, ''como se ha practicado e11 la
Universidad Nacional Autónoma, es un peligro para la cultura y una ban,..
dera de políticos )' de ignorantes, que pretenden saberlo todo por el solo
hecho de poder llenar una o más cuartillas".

Enseguida hace una dura crítica a la prensa local, afirmando que algunos
periódicos regiomontanos "hablan frecuentemente de que Nuevo Le6n no
tiene Uriiversidad por el hecho de ser, la que tiene, una institución de Estado".
Y concluye: "Resulta fácil valerse de la impersonalidad de un comentario
periodístico para externa-r opiniones sobre asuntos en los que no se ha pro-fundizado lo suficiente, desorientando a la opinión pública al amparo de la
fuerza indudable que tiene todo lo que es periodismo".

El doctor Livas no ignoraba que escribir contra la autonomía de la Universidad de México sería para muchos "muy poco menos qtte un delito de
lesa cultura.", sobre todo en quien era rector de universidad. Sin embargo
esa circunstancia era la que lo obligaba "a salir por los fueros de la verdad
~• señalar que es cobardía el callar ...". Para el doctor Livas el mal no estaba
en quienes habían sido rectores, corno Chico Goerne o Brito Foucher, "sino
en que se ha forjado a la autonomía universitaria contra toda realidad y
con gran menosprecio del valor civil auténtico, una lerenda de suprema conquista de la cultura y de principios inviolables, cuando sólo ha dado margen
a oprobio y desprestigio". Y añade enseguida: "Debemos declarar con toda
energía 'j con honestidad y aunque tengamos que soportar toda clase de ataques, que el mal está en la autonomía, concebida como libertinaje indecoroso
'j como pretexto para luchas sectarias, para desprestigio de la nación y escarnio de la Cultura".
Afirmaba que el gobierno debía modificar la situación legal de la máxima
casa de estudios, "que debe tener en el Estado, no sólo el proveedor de su
patrimonio, sino un principio de autoridad con las necesarias limitaciones que
exige el libre desarrollo del pensamiento huma110 por las vías de la honestidad

y la expresión social de un pueb.o, ante el que debe responder ,, Por últim'
aserurab
.
• • entonces'
o
° . ª que, s,· 1a autonomía contmuaba
ejerciéndose como· ·hasta
1
e gobd1emo e.:'taría ~tiendo que, a su sombra, "se siga laborando un fu:
turo e verguenza nacional:'.

LA SITUACIÓN ECONÓMICA DEL HOSPITAL

1 • Al ha cerse cargo
d Lal situación
dir •, económica de] Hospital Civil era bien dif'cil
e a
ec~o-~ del nosocomio el doctor Francisco Vela González en abril
de 1944, su~mo que_t?do el personal médico renunciara a sus sueldos debido
~ 1~~ _P~~na~ ~ondic,ones económicas por las que atravesaba la institución.
a l ,ciatl\'a e doctor Vela González fue aprobada por unanimidad.
. En UD_ª información de El Porvenir del 30 de abril se afirma que el h _
pita! recibía aproXtma
· d amente $ 25,000 mensuales por' concepto del impuesto
os

ª

1

~

~pectác~os públicos Y $ 10,000 más correspondientes al servmo de

~rlSl~rust~· ~acle que el gobierno de] Estado había prometido a la Bene-

ficencia
,
. ,,Publica una aportación mensual de $ 10,000, « cosa que aun
no ha
d
mte
,do
,
pero
se
esperaba
contar
pronto
con
dicha
cantidad
E
¡
d "
d ,,
. n ese caso,
a suma e entra as ascendería a $ 45 ,000. y conc1me
• que, como los
gasto~ mensuales para el sostenimiento del hospital eran de , $ 65,000, todavía
{altanan $ 20,000 cada mes para cubrir el presupuesto.
La noticia anterior no es exacta, ya que el gobierno de Nuevo León aportaba $ 12_5 000 anuales para el sostenimiento del hospital, o sea $ 10,416.66
al mes. Sin embargo, la vida económica de la institución era muy precaria.
Por otra parte, el edificio del hospital civil no estaba concluido: faltaban
los elevadores, lo: equipos de cocina, numerosos detalles en diverso departamentos Y terminar los pabellones para los servicios de lavandería y planchado, cuyo costo podría ascender a quinientos mil pesos Además la · titu ·,
t ,
d d d
di
.
J
1DS
aon
ema un a eu o e me o millón- de pesos con varias casas comerciales.

:ª

Para
te~ción. del, h~ pital ci;il, el gobierno federal a través de la
secretana de A~1stenc1a Pública, hab1a contribuido desde el año 1941 con
algunas aportac10nes económicas, que ascendían casi a ochocientos mil pe os.
En ma:'º de ~9_44, las partidas dedicadas al hospital civil -incluyendo la
aportación antiapada de doscientos mil pesos de la secretaúa de Asistencia
corre pondiente a dicho año- ya estaban agotadas. 5
• ~erie _d_e,,tres artícul~ _de R. C. (Ricardo Covarrubi:is) sobn· "El problema del
hospital ovil , en el pen6dico El Norte de los días 12, 13 y 14 de mayo de 1944.

423
422

�director
del e otro
de
mediados de ese año, el do Lor Ve1a González
adq,uirir
un aparato
de teel , tr tras cosas lJW era urg nte
salud,
o
,.,;ones, lamentable es confesarlo,
. de I arod en ~adiendo·
"En mue /tas oc,_.
,, ..
rapta
~ro un sea,nos
an han muerto
.
debido a la falta del mencionado. aparato
los pacientes
, . ... .
1 J mta de Bene!icencia Pública reEl doctor. Vela
t 1.CJ.tar su apoyo económico para
. . • Go~ez
vada,propuso!
con e fiam ªa e so
1
currir a la 1ruciat1Ya
pn
d'
d
,
h . al . ril Uno· ias espues declaraba que el hospital era
terminar el os~1t Cl\! .d b'
··tarse el peligro de que "tenga que susper,,..
una obra g1andiosa, pero . e ia n.,
.
a nas bastaban para
der sus actividades repentmamtnte· , pues sus mgreso pe
su so tcnimiento.
.
d1
.
tario celebrada el 30 de agosto, el director e
En la
16n del CJub Ro
' ·
. d club "para que acudan
• ll
d " a los socios e1
,
ho pital hizo su "patético ama od dº I I spital que materialmente están
. . d l p ientes pobres e ic zo LO
,
d
en auxilio e os ac
p ionarles los tratamientos a epereciendo por falta. de. ele7:1ent~s parla
en medio de las más gran-.
cuados
que esta institución viene unciona
J
JI 1
des de/ idencias y escaseceJ .
.
1

P:º º:~o

"ª

a funcionar
e
En medio de tantas nece idadc.! ' a fmes de agosto
od empezó
aparatos
y a cargo
nurvo d partam nto de Fisiot rapia, dotado de m emo
del doctor Ramiro Sepúlveda.

Los

JUEGOS U 'íVERSITARIOS

.
Unhersitarios se celebraron en Monterrey
Los egun&lt;los Jue~os Deporuvg~ b ·o los auspicios de la Univenidad de
del 10 al 16 de sepuembre de 1 , ªJ
ucvo León.

1
.
.
.-ón de este importante evento se ef ctu ~n. e
La ceremorua de maugurae1
{
til Mutualista siendo p dida
gimna io monumental del Circulo er~anfanu~l Reye Iduñate y el rector
por el gobernador del Estado, el genera

de la universidad.

Las competencias se desarrollaron 11 los gimnasio del írculo • fercantil
Mutualista, n el parque Cuauhtémoc, el parque D portivo Acero, las canchas de la E u la de Bachillere la alberca olímpica deJ parque Deportivo
Cuauhtémoc y amosa y en l:t arena . Conterrey.
La Universidad de uevo León obtuvo el primer lugar en puntuación y
sus equipos ganaron los campeonato de natación, boxeo, lucha libre, beisbol
y voleíbol, ocupando el terc-er Jugar en atleti ·mo, basquetbol y futbol.

.

EL

oocToR

BAz

EN

Mo

TERREv

En 1a mañana del 12 dt: septiembre Uegó en avión a Monterrey el doctor
Gustavo Baz, secretario de alubridad y Asistencia Pública, quien e tuvo
olamente quince minutos en esta ciudad. En una interesante entrevista concedida a El PoT(Je11ir, el ministro declaró entre otras cosas que era "lamen,.
table" el hecho de que, no obstante "el empeño y hasta sacrificios'' del doctor
Franci o L. Rocha, e.-.: director del hospital civil, para organizar ese centro
médico, "nadie lo agradece y hasta se cometen ingratitudes''. (El ministro
se refería guramente, a la huelga estudiantil que unos meses antes obligó
a renunciar al doctor Rocha) Día d pués apareció publicada en el mismo
periódico una c. rta del cloctor Baz, enviada d de la ciudad de México,
aclarando algunos concepto relacionado con otros temas.

6

. .
h d l.
. les Universitario partiCJparon oc o e e
En los egundos Juegos acd ion!a d
u-·o León que umaron más de
.
. clu en o a e
,.,,
,
. .
gacion d poruvas,
m
.
tadas l iguientes m ti•
1
tudiantilcs EstU\r1eron represen
.
seiscientos at etas~ es supcnor.
. · Uruversi
. ·a ad acional ut6noma de México,
.
tucion
s
de
ensenanza
.
·
Ese
l
acional
d
Agricultura
de
Chapm1
Instituto Politécnico ac,ona •
ue a
• El Poru,nir, agosto 25 de 1944, p. 10.
i El Poruenir, agosto 31 de 19H, p. 13.

go, Instituto Cicmífico d Tolm l inívcrsidad de 11ichoacán, Instituto de
Ciencia del E tado de Hidalgo, In tituto i ntífico de Zacatecas y Unh rsidad de 'uevo Le6n.

El doctor Baz regresó a fonterrcy poco después, como representant personal del presidente Arila Camacho, al informe del gobernador de ~uevo
León, licenciado Arturo B. d la Garza, leído el día 16 de septiembre.
El 14 de septiembre había in!onnado El Porvenir que gran parte del ho pita! civil '·está sin agua'', debido a la falta de presión en la tuberías, "sundo
la más afutada la Sola de Operaciones, que se encuentra en ti cuarto piso .. .".
El mini tro visitó el hospital y ofreció ordenar el pago de casi ciento noventa
mil p os, qu se adeudaban por la compra de la mayor parte de los paratos
clinicos. También prometió solicitar un pré tamo de una cantidad igual
-unos dosciento mil peSOS- para la c-onclusión del mencionado ho, pital.
En un banquete ofrecido al doctor Baz por eJ gobierno del E tado y la
universidad, la directiva d la sociedad de alumnos d · la Facultad de M -

425

�dicina tuvo un cambio de impresiones con el ministro. Los tudiantes
citaron al doctor Baz la cooperaci6n econ6mica del gobierno f deral
la construcci6n del nuevo edificio de la facultad. El ministro declaró
indudablemente, el gobiemo federal destinaría una cantidad importante
ese objeto, pero en el pre upuesto de egresos del siguiente año.

olipara
que,
para

fines de septicmbr de 1944 e] doctor Angel fartínez Villarreal, dirc tor
de la Facultad de Medicina, tuvo una entrevista con el gobernador del
do
para tratar sobre el nuevo edificio de la facultad que debía tener un costo
de tr millones de pesos. El Porvenir del día 29 dijo que el gobernador
"ofreci6 qut, de $U parte, continuard dando todo su apoyo moral y econ6mico
para que dicho prop6rito se realice y no quede en simple proyecto". Días
después un grupo de médicos se reuni6 con el gobernador, quien afirmó que,
como aportaci6n inicial, ponía a la disposición de ello la cantidad de cien

mil pesos.
A principios de octubre, la e&lt;"retarín de Salubridad autoriz6 el pago de
casi ciento noventa mil pe os del adeudo qur tenía el hospital civil con "'arias
casas comerciales de la ciudad de México. La primera promesa del doctor

PENURIA E•

LA FACULTAD DB

U,DICI A

El doctor Angel Martínez illarreal tenía en sus manos los destinos de la
Facultad de Medicina e, indirectamente, los del hospital civil. Pero, si la situación del bo pital era alarmante, el e tado en que se encontraba la facultad
era, en verdad, deplorable.
En un e.·tenso artículo del doctor Guillermo B navides Uribe. aparecido
en El Por{)enir el 13 de octubre de 1944, señalaba la penuria en que se
iedicina.

En el año lectivo 1943-1944 se habían matriculado 448 alumnos, de los
cuales 420, que cursaban del primero al quinto año de la carrera, recibían
sus clases teóricas y prácticas en el local de la facultad. Lo 28 r t:mtes
tenían todas us clases en el hospital civil.
La facultad contaba solamente con dos aulas, tr laboratorios
una biblioteca. Además, el anfiteatro, que era un ~Ión de doce metro de largo
por is de ancho, con tres planchas para cadáveres, y un salón más pequeño
en un piso bajo, ocupado en su mayor parte por las in tabciones para la
ref rig raci6n de los cadáveres.

426

tunidades para el trabajo indh,'idual de los alwnnos. Para las prácticas los
tudiantes sólo disponían de &lt;los horas al mediodía · una o dos ho~ en
la tarde. El autor del artículo comentaba: "Es imposible que una cátedra

pueda str provechosa cuando alrededor de una plancha, donde se encuentra
un cadáver, se acumulan hasta sesenta alumnos, de los que apenas doce o
quince que están en fJrimera fila se pueden dar cuenta de lo que se hace,
dando opo'Ttunidad al resto de los afomnos a que pierdan el tiempo lame•
tablemtnte o que provoquen interrupciones frecuentes en la cátedra, obligando a que se l1aea un constante mot•imiento dr alumnos alrededor de la
plancha, desplazando a los de primera fila para tener oportunidad de ver".
Era frecuente que a la misma hora coincidieran n el anfiteatro dos grupos
con di tintos catedráticos, que sumaban más de cíen alumnos, quienes carecían de asientos. "En estos c011diciones -decía el doctor Benavides Uribe-

la promiscuidad, los malos olores, las contaminaciones, la pérdida de tiempo
y la fatiga son cosas inevitables." En total, unos 370

studiantes debían

d sarrollar trabajos de anfite tro.
Para resolver la falta de e pacio en las aulas, los catedráticos iniciaban
clases a las iP.te de la mañana. impartiéndose algunas de ocho a nueve

Baz se había cumplido.

hallaba la Facultad de

El anfiteatro, en el que diariamente se sustentaban un promedio de seis
clases, estaba ocupado ca · todo el día, por lo tanto había muy pocas opor-

de la noche.
Imperaba un e, idente desorden académico: había grupos que tenían su
primera clase a las . iete de la mañana, la segunda a las diez, la siguiente
a las tres o cuatro de Ja tarde y aún otra más a las ocho de la noche. El
tiempo libre entre cada clase no era aprove hado por los alumnos para estudiar, dice el articulista, "porque no hay un sitio donde puedan hacerlo".
El local de la Facultad de Medicina carecía de las más elementales rondiciones higiénicas. En tiempo de invierno "hay que desposeerse de la propia

ropa y ve tirse con una simple bata de manta, trabajar con cadáveres conr
gelados, expuesto a todos los vientos, y lavarse con agua helada". En el verano
"hay moscas, a veces muchas moscat, )' los cadát•erts, a pesar de las inyecciones conservadoras 'Y la refrigeración, .fe alteran )' huelen mnl y en tiempo
de lluvias, como el que padecemos, hay que sacar rl cadáver de la refrig~
radora y subirlo al segundo piso por una incómoda escalera que está a la
intemperie . .."
En los laboratori , los estudiantes formaban varios grupos "que esperan
a qut unos salgan para nitrar otros". En el laboratorio de microbiologia,
ocupado con diversos aparatos y con una superficie libre &lt;le doce metros

427

�cuadrados, no podían trabajar más de ocho alumnos. El laboratorio de fi.
siología y cirugía experimental, casi siempre ocupado en la "cátedra fija"
y preparación de aparatos y equipos destinados a las prácticas, pocas veces se
podía utilizar en las clases te6rkas. El gabinete de química no podia usarse
para impartir las cátedras, pues no e,dstía la posibilidad de adaptarlo para
ese fin. El único en el que había. lugar para impartir algunas clases teóricas

«por

el saber, les importa muy poca que l a ensenanz:a
_
sea eficiente" pues
creen que entre m~ deficiencias haya, más fácilmente pasarán los exdmenes
y más pronto lograran obtener el codiciado título que es l , .
l
atrae" Sostení
últim
,
o unico que es
1
. l
a, por .
o, que era más urgente dotar de laboratorios a
a escue a que construir un nuevo edificio, como ya se había anunciado.
LÁ HUELGA DE BACHILLERBS

era el laboratorio de anatomía microscópica.
Por falta de espacio, la bibloteca era frecuentemente ocupada para dar
clases, siendo difícil que los estudiantes pudieran consultarla.
La Facultad de Medicina sólo contaba con un pequeño patio, "donde se

juega volibol cuando hay elementos".
Por último, el doctor Benavides Uribe señala que los alumnos de tercer
año debían realizar prácticas en el hospital civil, a más de seis kilómetros
de distancia de la facultad, lo que originaba mayor pérdida de tiempo y
gastos, que para muchos estudiantes eran excesivos. (En esa época, la Facultad
de Medicina estaba ubicada en la esquina noroe te de. la actual avenida
Cuauhtémoc y la calle de Matamoros.)

. Los. ,alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres habían entre ado a la
~ec~on del ~lantel un pliego de peticiones, que constaba de d~s untos
pnncipales: prunero, la reforma al plan de estudios b . d d
p
el servicio mili
b·
.
, aoen o esaparecer
.
.
~ o ligatono, y segundo, la condonaci6n de las faltas de
asistencia colectivas, a que eran acreedores por no haber . ..:d
!ases
d
t
· dí
asisu o a c
uran e ;&lt;1_□0s as. Los bachllleres no obtuvieron una respuesta satisfactoria
a sus peticrones.

. El_ día 2 de noviembre de 1944 dejaron de ir a clases. El co .
.
s1tano conmin6
l
d'
DSeJO uruvera os estu iantes a que volvieran a las aulas d d
plazo el día 10 a las diez de la mañana pues, "si no lo veri/fcananq;/::.:~

canceladas sus matrículas y, en consecuencia, dejarán de tener 'el carácter
d
e alumnos del plantel".
CARENCIAS Y DESORDEN EN BAClllLLERES

La escuela diurna de Bachilleres no estaba en mejores condiciones que
la Facultad de Medicina. En un artículo publicado en El Porvenir el mismo
día 13 de octubre, el doctor Jesús Piedra, quien impartía la clase de biología
general en dicha escuela, afirmaba que en ese plantel "se carece del material
y laboratorios indispensables . ..". En el año escolar que acababa de iniciarse,
se habían matriculado más de quinientos alumnos en los dos años que constituían el ciclo preparatorio. Para la enseñanza de las ciend.as biológicas s6lo
se contaba con un microscopio antiguo y en mal estado; no existía un museo
de Historia Nacional, ni un laboratorio de -física, ni se disponía de un laboratorio de química completo.
El doctor Piedra seguía diciendo que la enseñanza era "puramente verbalista'' y eso hacía que se frenara la curiosidad científica de los estudiantes,
en una "atm6sfera de aislamiento e incomprensión" que muchas veces terminaba por desviarlos de su vocación auténtica. "Los estudiantes -dice el
articulista- pierden así todo su interés y, al ver que no hay seriedad en la

educación, se vuelven apáticos para el estudio, cometen actos de indisciplina,
faltan a clase cuando les viene en gana, etc ..." Después "ya no se preocupan

Los ba~eres, en_ su totalidad, se negaron a acatar la orden. Entonces
el doctor. L1vas los cit6
' para que expusieran
·
. a su despacho de la Rectona
sus , que1ai:.
Los
bachilleres
reconocieron
que
la
direco'6
d
t
la
r
n e a escue no
terna. acultades para resolver el conflicto, ya que la reforma del plan de
cstu_di~ solamente podía hacerla el Consejo Universitario. El doctor Livas
advutio, por otra parte, que el Consejo Universitario ya no podría dial
con
· ellos,d'pues
, habían perdido sus derechos. Aclarando, además, que eI ogar
consejo
estu
1ana
sus gesb·ones "s'm vio
· lencias
· de
.
. el problema cuando hicieran
·

ninguna especie".
A_ mediados de nO\iembre, los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres
volvieron
' que segwan
,
· d "a clases. El Consejo Universitario acordó días d espues
O sea las
temen o valor
legal"
las
matrículas
de
todos
los
bachilleres
·
. . . d
,
mismas
eon que h ab,1an m1cia
o el año escolar.

LA

PONENCIA DEL. DOCTOR LtvAS

¡ En
d una entrevista concedida a El Porvenir el 10 &lt;le no\·iembre de 1944,
e octor Enrique C. Livas, rector de la universidad, hizo algunos comen-

429
428

�tarios relacionados con la ponencia que iba a presentar en la cuarta asamblea nacional de rectores. Afirmó que su ponencia trataba de remediar el
problema de la falta de orientación vocacional de los estudiantes al ingresar
a la Escuela de Bachilleres, en donde tenían que elegir una carrera universitaria, "sin antes asomarse al panorama completo del pensamiento".

En otra entrevista concedida al mismo periódico el día 25 de ese mes, el
rector de la Universidad de uevo León se refirió nuevamente, en términos
muy generales, al plan educalivo que iba a presentar en dicha asamblea. Se
trataba de afrontar el problema que constituían los alumnos de las escuelas
secundarias que ingresaban a las preparatorias y, sin una profunda reflexión,
debian escoger una carrera profesional.
El doctor Livas asistió a la Cuarta Asamblea acional de Rectores, celebrada en la ciudad de San Luis Potosí en la primera emana de diciembre
de 1944. Presentó su interesante ponencia sobre "La Universidad y el problema de la selección vocacional", siendo aprobadas sus conclusiones. Conforme a dicha ponencia, los estuclios del bachillerato debían hacerse en tres
años, en vez de dos. 8
Afirmaba el doctor Livas que las universidades tenían la grave responsabilidad de señalar el error más común entre los estudiantes que ingresaban a
ellas: "la falta casi completa de conducta reflexiva al elegir profesión". Una
"considerable mayoría" de jóvenes universitarios iniciaba los estudio superiores sin tomar en cuenta sus aptitudes, capacidad o vocación, pues generalmente no estaban preparados para resolver ese problema.
Aseguraba que "las características ,, fines sociales" de la escuela secundaria
"prueban definitivamente su bondad y su. nobleza". Sin embargo, "el pueblo"
aún no había comprendido los verdaderos fines de Ja segunda enseñanza y
"la ha transformado en un simple peldaño" para conseguir una preparación
profesional.

Añadía que aproximadamente el noventa por ciento de los alumnos que
cursaban el ciclo secundario continuaba sus estudios en las escuelas de bachilleres, "donde tienen que elegir, a fortiori, una carrera . .. sin medir en sus
justos alcances la importancia social dt su decisión". Proponía que se imrestigaran las aptitudes del estudiante que iba a ingresar a la universidad. Consideraba, por último, que las universidades "deben modificar sus sistemas de
' "La universidad y el problema de la selecci6n vocacional"' del doctor Llvas se
publicó en el anuario Unirwsidad, números 3 y 4, correspondientes a septiembre de
1944 y abril de 1945.

430

aceptación ( de estudiantes) )' seleccionar inteligentemente, encauzando sie11~
pre, su material humano".
Basándose en la información existente en los archivos universitarios, el doctor Livas elaboró una serie de gráficas y llegó a varias conclusiones. El
aprovechamiento de los estudiantes de bachilleres, egresados de las escuelas
secundarias, era "progresivamente descendente", lo que constituía '·un fenómeno de gran trascendencia y que apunta un aspecto positivamente grave
del problema". Eso era "una demostración palmaria de desorientación en la
juventud" que iniciaba los esrudios universitarios.
"Como es natural que sucediua" -decía el doctor Livas-- el aprovechamiento en las facultades no podía ser sino ''un reflejo" de lo anterior. Exceptuando a la Facultad de Ingeniería, "las demás (facultades y escuelas superiores) ofrece11 una curva que desconsuela por su irregularidad''. E$C hecho
se debía seguramente "a que no existe una vocación definida en los que,
siendo imberbes y apenas asomados al uasto panorama del peruamíento, fueron forzados a encaminar definitivamente su vida por senderos desconocidos".

Respecto al porcentaje de estudiantes que terminaban el bachillerato en
un espacio de tiempo normal, los datos consultados demostraban que la
eficiencia en el estudio "está léjos de constituir una prueba de que dicha
selección (de carrera) obedece a un mecanismo consciente". Por otra parte,
las estadísticas demostraban que más de la mitad de los alumno.s de bachilleres "acusan una capacidad mediana para el aprendizaje de las materias
básicas'' de la preparatoria, "en las cuales s6lo han comeguido -en dos o
más de ellas- notas aprobatorias mínimas".
Desde el año 1940 hasta septiembre de 1944 se habían titulado 206 alumnos de las facultades de Medicina, Derecho, Ingeniería y Ciencias Químicas,
sin contar los títulos expedidos en la escuela de Enfermería. En relación a
la calidad de los estudios profesionales realizados por esos alumnos, el doctor
Livas afirmaba que el 45.15% de ellos hicieron "estudios apenas aceptabld',
con una calificación promedio de 6.0 a 6.9. El 37.86% de los egresados con
título profesional de la Universidad de Nuevo León en ese período de tiempo,
había hecho estudios "regulares", con promedios entre 7.1 y 7.9. Es decir,
el 83.01 % de los profesionistas titulados en esos años, está constituido, en
términos generales, por personas de escasa )' de mediana capacidad para la
carrera escogida por sí mismos". Sólo el 16.51 % estaba "formado por los que
merced a su capacidad y dedicación están en condiciones de ser prestigio
de su Universidad y factor de progreso social indudable . ..".
El doctor Livas proponía el establecimiento, "en toda la nación", de un

431

�plan de estudios de dos años de bachillerato "único, obligatorio para todos~
cursando luego un tercer año de orientación vocacional". Además la fund~ción en todas las instituciones universitarias de un departamento o labora.tono
experimental, "a donde puedan acudir los estudiantes y desc~brir sus propias
inclinaciones dentro de las diversas disciplinas del pensamiento".
El proyecto de aumentar un año de estudios al bachillerato se dio a conocer unos días después de concluir la Cuarta Asamblea Nacional de Rectores.
La noticia, en principio, desagradó a los bachilleres. El Porvenir dijo que el
plan del doctor Livas tuvo una "mala acogida" en "algunos cfrculos estu-

diantiles'.
En apoyo de la ponencia se afirmó que en Nuevo León los estudios po~teriores a la escuela primaria se desarrollaban en dos etapas: la secunda.na
y el bachillerato, mientras que en otras ciudades del país todos los estudios
estaban comprendidos en rm solo ciclo de seis años. Los primeros años se
dedicaban a estudios generales y en los últimos se hacia la selección profesional.
El plan del doctor Livas pretendía descubrir la verdadera vocaci~n del es~diante, evitando los errores en la elección de estudios profesionales. Sm
embargo, al principio se creyó en los medios estudiantiles que _el t:rcer año
del bachlllerato no sería obligatorio. El descontento se mamfesto cuando
se supo que la "orientación \'Ocacional" traería como consecuencia el establecimiento de un tercer año ele estudios.

11

FALLECIMIBN'J.'O

DEL DOCTOR MAR'IÍNEZ VILLARREAL

La noche del 5 de enero de 1945 falleció repentinamente el doctor Angel
Martínez Villarreal director de la Facultad de Medicina, cuando iba a cumplir 41 años de edad. La noticia se propagó rápidamente. "Nadie, absol'lltamente nadie, quena creer en este funesto desenlace ..."'
El doctor Telésforo Chapa, Gran Maestro ele la masonería nuevoleonesa,
declaró poco después a El Norte: "Snlan como las 19 (horas), cuando ~e
despedí del Dr. Martínez Villarreal en el_ Café Un~6n de los Ferroc~mles
Nacio11ales de México, donde estuve departiendo con el y con el Dr. Y D1put~do Julián Garza Tijerina. Julián y Ángel se quedaron en aquel estableci-

miento. Después me dirigí al Templo Masónico (la Gran Logia de Nuevo
León) de la calle Lerdo de Tejada, donde me había c~ado con algunas
persona:\ y como a las 2020 alguien me habl6 por teléfono a dicho lugar,
comumcandome que el Dr. Martínez Villarreal se encontraba bastante grave
en la calle de Bolívar (hoy Padre Mier), entre las de ]uárez y Garibaldi".
El doctor Chapa añade: "Violentamente me trasladé en mi automóvil al
lugar que se me indicaba y comprobé, efectivamente, lo que se me habia
dicho antes. El Dr. M artínez Villarreal se encontraba en el interior de su
automóvil, al parecer víctima de un ataque cardiaco. Con ayuda de otras
personas lo trasladé a mi auto, conduciéndolo a la .Maternidad Guadalupe
(en 1a misma calle de Bolívar, entre las de Rayón y Aldama), que tengo
a mi cargo, prodigándole con la urgencia del caso, las atenciones médicas que
reclamabo su estado, aplicándole oxígeno asi como inyecciones intercardia,.
cas . . ." Era inútil. A las nueve y media de la noche fue declarada la muerte
del director de !a Facultad de Medicina.
Media hora después, la maternidad "Guadalupe" "estaba materialmente
bloqueada de autom6vild'. La extensa nota informativa de El Norte dice:
"Todo era confusión en aquella casa, notando desde luego la presencia en
la misma de un regular número de facultativos. Cruzamos el patio, penetrando hasta la habitación donde había sido tendido el cuerpo del eminente
cirujano . . . Una sábana cubría todo, pero, como si no quisiéramos creer en
aquella tremenda desgracia, levantamos la parte de aquel lienzó que cubría
la cara, y el rostro del Dr. Martínez Villarreal se presentó a nuestra vista
con su palidez cadavérica". Esa misma noche, el cadáver fue embalsamado
en una agencia de inhumaciones.
Al día siguiente, los restos mortales fueron velados en su casa de la colonia
Alta Vista. A las siete de la mañana del 7 de enero fueron llevados a ]a
aula magna de la universidad, en donde permanecieron hasta las once
horas, siendo trasladados posteriormente al edilicio de la gran logia. El
ataúd fue cubierto con un estandarte del partido comunista.10 A las cuatro
de la tarde el cortejo fúnebre se dirigió al panteón del Carmen, en donde
fue inhumado. El sepelio constituyó una impresionante manifestación de
duelo. El Norte afirmaba que la multitud ascendía a más de cinco mil _per1ll Diecinueve años después, el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, quien había hecho
guardia ante el cadáver del doctor Martínez Villarreal en la aula magna universitaria,
parecía haber olvidado este hecho, o quizás pretendió ocultarlo, pues dice: nuestra
querida. gloriosa Enseña Patria recubría el ¡,retro que contenla los restos del ferviente luchador en favor de las masas trabajadoras. "Evocación de Angel Martínez
Villarreal", en El Porvenir, enero de 1964, segunda sección, p. 6,

• El Nort~, enero 6 de 19·! 5, p. 2.

433

432

Hum-28

�sonas. El cortejo fúnebre lo componían: funcionarios del gobierno

tata!

y municipal; autoridades, catedráticos, estudiantes y personal de la universi-

dad; afiliados a las logias masónicas y a los sindicatos obrero ; militantes del
partido comunista y gente del pueblo.

UEVO DIRECTOR DE MEDICINA

Al ocurrir el fallecimiento del doctor Martínez Villarreal, qued6 como
director interino de la Facultad de Medicina el doctor Dante Decanini, quien
desempeñaba el cargo de cretario. El consejo universitario envi6 una tema
al gobernador del Estado para que éste d ignara al nuevo director del plantel.
Un breve y oportuno editorial, publicado en la primera página de El Por~
venir el 20 de enero de 1945, bajo el título de "La Escuela de Medicina",
afirmaba que el nombramiento de directores de instituciones universitarias
debía fundarse "no en otra cosa que en la capacidad". Añadía que ése era
"el camino más lógico y más eficaz" para que la Facultad de Medicina
quedara l(en las manos que más merezcan tenerla". Concluyendo que "la

educación no es privilegio de un grupo o de un .rector, ni mucho menos de
composiciones politicas. Ha de ser docencia d6 los que más esfuerzos y mejores
afanes ha)'an dedicado a su preparación universitaria".

El 22 de enero, el gobernador del Estado extcndi6 el nombramiento de
director de la Facultad de Medicina al doctor Eduardo Aguirre Pequeño,
quien era director del Instituto de Investigaciones Científicas.

Alguna alusión se h.iw en aquellos días al mencionado editorial de El Porvenir, pues el 23 de enero respondió éste qu al gobierno le corre pondía la
misión de abrirle paso a la capacidad en la docencia universitaria, "sin
mirar al matiz ideológico o político". Luego advierte que aquella generación
''encue11tra e11tre la empresa de cultura privada (se refiere indudablemente
al Instituto Tecnol6gico de footerre}·, fundado en 1943) 'Y la oficial, una
distancia inmensa, que no ha podido llenar en la segunda la capacidad para
la enseñanza". Termina diciendo que "resignarse a ser inferior en la cultura
s signo de decadencia y de atraso político".
AUMENTO DE OUOTAS Y CIUDAD UNIVERSITARIA

sitarios. _H~sta entonces .los alumnos de las facultades de Medicina, Derecho
: Inge~er~a ~agaban cmco pesos m nsuales, variando esa cantidad n las
~ mstituciones de enseñanza superior. La nueva cuota quedó fijada en
qwnce pesos mensuales, excepto en la Facultad de Ciencias Químicas en donde
fue
· JU}en
· do s1ete
·
. elevada a veintidós
. pesos, me
pesos por concepto de prác~cas en los laboratonos. El costo de los exámenes profesionale en la universidad fue aumentado d cien a ciento cincuenta pesos.

El Po~veriir decía que dichas disposicion "cayeron como bomba" entre
los estudiantes, pues la mayor parte de ellos "no puede hacer t.ra erogación".
A mediados d_e enero de 1945 una comisi6n de esludiantes, integrada por
alumnos de vanas facultad , y el gobernador De la Garza llegaron a un
acuerdo: la cuota mensual ría de diez peso y los estud'ian t es que comprobaran no poder cubrirla quedarían exceptuado de ella.
. Un mes después lleg6 a Monterrey el licenciado Silvano Barba González

Jefe del d partamento agrario. Durante su breve estancia en ta ciudad eÍ
gobernador del Estado lo ínvitó a inspeccionar Jos terrenos del CJ.ido d T,
Chi
·
·
e opo
~º• en donde " e! E1ecutwo
le explicó la urgent, necesidad que tiene el
Gobierno de expropiar o pennutar los terrenos de dicho Ei"ido para ¡ ¿·¡•
'ódl
·
·
ae,acaci n e a Ciudad Universitaria" o la construcción de algunas d pe d ·
.
e n enaas
del h ·ta1 . ·¡ 11
osp1 ovi . El hccnciado Barba González declaro a la pre
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h , el
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osa oca
que se ana
estu 10 correspondiente, con el fin de no afectar a lo ··d
tari A • • •
s e11 aos.
pnnC1p1os de marzo de ese año, El Porvenir Wormó que el gober~dor estaba activando las g tion para que, en los terrenos del mencionado
e11do, se construyera la ciudad universitaria de uevo León.

INFORME SOBRE EL HOSPITAL OlVIL

FJ doctor Gustavo Baz, secretario de Salubridad y Asistencia Pública, envió
al _gobernad?~ del E tado un importante memorándum del arquitecto capitalmo Ma~oo M. Campos sobre el hospital civil, que fue dado a conocer
por el pen6dico El Porvtnir del 21 de febrero de 1945, páginas 9 y 12.

EJ doc.wnento presentado por el arquitecto Campos sugería varias medidas
con el fm de resolver los problemas del hospital. Primeramente af'
b
lh .
..
, 1rmaa
que e osp1taJ crvil fue proyectado y construido d~ntro de un plan típica,,.
mente americano, añadiendo que tkn, todas las cualidades y "de/ectos de

Al aprobarse la nueva Ley de Ingresos del E lado, a fines de diciembre
de 1944, se había estipulado un aumento de cuotas en los planteles univer-

434

n

El Porv,nfr, ícbrero 15 de 1945, pp. 9 y 13.

435

�un hospital típico americano, solamente que los defectos se agravan al haber
trasplantado un. edificio de ese tipo a un medio tan diferente como el nuestro. Mencionaba entre los principales inconvenientes: la disposición de sus
cuerpos constructivos, con orientaciones diversas, y el sistema a base de tri,.
ple crujía y pasillos en el centro, así como la disposición de las salas, que
dificultaba la distribución de las camas y hacia difícil la vigilancia y atención
de los pacientes. Consideraba muy discutible la ubicación de las lavanderías
en el segundo piso de la casa de máquinas, situada a una distancia relativamente grande del edificio principal.

El arquitecto Campo:; asienta que, según informes proporcionados por el
ingeniero Antonio Sava, encargado de la construcción del hospital, nunca
se tuvieron planos completos del edificio y gran parte de la obra se fue
haciendo a base de croquis rápidos, ejecutados sobre la marcha de la construcción.
La situación del hospital, en ese momento, es desordenada, inefic&lt;U y costosa. Los servicios de consulta externa funcionaban, provisionalmente, en
locales que no habían sido proyectados con ese fin. En el mismo caso se
encontraban el servicio de lavado de ropa y su transporte, que se hacen
actualmente por medios rudimentarios. . . La preparación y transporte de
alimentos se hacían de manera provisional y deficiente. Por último, todo el
movimiento vertical de la institución se llevaba a cabo mediante un solo
elevador "provisional y de mala clase".
Para remediar esa situación, el arquitecto Campos apuntaba algunas su-

ha?~t~ciones par~ médicos ~ ~racticantes, así como las de enfermeras, y los
edifi_c10s de hospitales especializados. (Ya existía el proyecto para un manicomio, que se pensaba levantar en las inmediaciones del hospital)

5. Establec~r

~

programa y un calendario de obras que debía realizarse
en el º:&lt;len s1gu1ente: _Plan de obras de ejecución inmediata; plan de obras
n:cesanas para la terminación del hospital civil y programa para la construcción en el futuro del centro médico de Monterrey.
6. Eje:ución de las obras de acuerdo con los programas de trabajo y los
calendanos que se establecieran. Dichas obras debían realizarse tomando en
cuenta la urgencia de los problemas.
En el mencionado informe se asienta que los ingresos del hospital provenían:
a) De las cuotas de los pacientes, el uso de las salas de operaciones y
aparatos, servicios de laboratorio, rayos X, farmacia, etc.
b) Subsidios del gobierno del Estado, en efectivo y mediante el impuesto
del 15% sobre espectáculos, y
c) Subsidio de la secretaría de Salubridad y Asistencia Pública.
E~ hospital civil no contaba con subsidios o cooperación económica de
parbculares o empresas.

, P~ra que el _h~spi~ funcionara eficazmente, desde el punto de vista economico Y administrativo, el arquitecto Campos proponía:

1. Que se nombrara un arquitecto-director de la obra y un consultor

a) La creación_ de un patronato autónomo, que se encargara de gestionar
la_ ayu?a económica de la iniciativa privada y procurar el aumento del atnmonio de la institución, y
p

médico, quienes deberían encargarse de estudiar el problema con el asesoramiento de las personas que hubieran intervenido en la construcción del

b) La formación del patrimonio del hospital civil, cuyos réditos constituyeran una fuente de ingresos segura.
·

edificio.
2. Que se estudiara el programa completo del hospital, con el fin de
conseguir la máxima economía en su funcionamiento y una clasificación de-

d Además sugería, para la formación de dicho patrim' on1•0 Ja~~~
e unos terrenos ejidales que colindaban con el hospital.
'

gestiones:

finitiva de los pacientes.
3. Que se levantaran los planos de las instalaciones y equipos con que
contaba el hospital, así como de los servicios que fueran necesarios para su
funcionamiento definitivo.
4. Que se hiciera el estudio correspondiente con el fin de elaborar el proyecto de un centro médico, en los terrenos adyacentes al hospital civil, que
debla preveer la construcción de las escuelas de Medicina y Enfermería,

436

VIDA CULTURAL l!N LA UNIVERSIDAD

El_ depar~ento de acción social universitaria, bajo la dirección del licenciado Raul _Rangel Frias, desarrolló una encomiable labor durante el año
de 1945. Men~on_aremos solamente los ciclos de conferencias que se llevaron
a cabo en la biblioteca de la universidad o en la aula magna.

437

�El poeta Carlos Pellicer dictó cinco conferencias del 5 al 9 de febrero. El
historiador doctor Pedro Bosch Gimpera, ex rector de la Universidad de
Barcelona, impartió un ciclo sobre "Prehistoria del Viejo Mundo" del 20
al 24 de febrero. El poeta español José Bergamín desarrolló otro ciclo del
9 al 13 de abril. Otro intelectual español, el doctor Joaquín Xirau, dictó el
16 de mayo una conferencia sobre "El sentido de la libertad". El 4 de junio
el doctor Pedro Bosch Gimpera trató acerca de la "Evolución y limitaciones
de la democracia". El doctor Gabriel Capó Valle, también español, profe.
sor de psicología de 1a Universidad de Nuevo León, sustentó un curso de su
especialidad, que se prolongó desde el 16 de octubre hasta el 13 de noviembre.
Por último, el filósofo español doctor Juan David García Bacca dictó un
curso de cási un mes de duración, del 5 al 24 de noviembre, sobre "Panorama
de la filosofía moderna".

DON JUA T MA UEL MU~OZ DE VILLAVICE CIO
Gobernador del Nuevo Reino de León
Cmo R. ÜANTÚ
Sociedad N uevoleones!l de Historia.

LA BÚSQUEDA, CASI obsesiva de la verdad acerca del origen de la ciudad
de Monte-Morelos me ha llevado al conocimiento de muchos y muy diversos
personajes y sucesos del Nuevo Reino de León.
Al archivo municipal, el eclesiástico y un valioso archivo particular han
constituido inagotable cantera de materia.I histórico para mi labor de investigación. En la extraordinaria colección de antiguos títulos de mercedes,
escrituras y expedientes de litigios, propiedad del distinguido coterráneo don
Guillermo Garcla Welsh, encontré el fragmento de historia que intento referir: las arbitrariedades del gobernador Muñoz de Vtllavicencio. 1
Para la fecha en que vino a estos lugares el nominado gobernante, las
tierras vírgenes del Nuevo Reino se habían convertido en haciendas de labor
de pan-coger o en sitios de agostaderos ocupados por ganados mayores y
menores; los núcleos de pobladores eran numerosos. Muy lejos quedaban ya
aquellos tiempos cuando el gobernador don Martín de Zavala dictaba insistentemente sus "autos" para conseguir eJ arraigo de los favorecidos con mercedes de tierras. Sólo como un eco los repetían los antiguos e:&gt;..-pedientes:
"Que los que sacaren merced de tierras de labor, sitios de estancia para
ganado mayor y menor los pueblen y tengan ocupados con casas de vivienda,
el ganado cabrío, ovejuno y porcino -o porcuno-, ganado mayor y cría
de yeguas. . . con el cargo de que si no lo hicieren queden vacas las mercedes... Se les han dado liberalmente" y han usado de ellas "no para pobla• Mi tarea, en este e.aso, se reduce a transcribir y dar unidad a los teirto, relacionados con el tema, agregando subtítulos, breves referencias y comentarios.

439

�ci6n ... sino para arrendarlas .. . y casi todo e tá d poblado, sin cultivar
labor ni poblar en perjuicio del haber de . 1: ••• Dí comisión al Justicia
Mayor de la villa de Cadcreyta para que al tiempo de la salida de ovejas. . .
hiciese notorio a los mayordomos de ellas para que ni sus amos, ni los ñores
de este Reino... no entrasen a a ostar el año venidero in traer a manifestar
al poblador de su población ... Y
han pasado cuatro años y no lo han
he ho". Y trece años d pués se ve obligado a ordenar: "Que pre enten sus
mercedes los que no hubiesen cumplido el requi ito de población". (Merced
del capitán don Alon o de León. Archivo citado.)
Don . fartln de Zavala fue el poblador, por excelencia, del

u vo Reino

de León.

Di tantes quedaban también los ellas de aqu llos generoso capitane I descubridores y pobladores, que "a su costa" aumentaban el real haber en
detrimento del suyo. Paradi~a de estos soldados fue el general don Alon~
de León. Su coetáneo, el cronista don Juan Bautista Chapa, cribe: "Habida
licencia de su padre se embarcó n las naos para servir a S. M. por aventurero y sin sueldo, comenzando a hacerle este servicio de edad de diez y
seis años,,,
Descubridor de "la innumerable naci6n de los Tejas" 1 gobernador d I uevo R ino de Le6n murió en el año de 1691 siendo gobernador de la provincia de Coahuila. Es lógico suponer que hombre que realizó tamaña
empresa y desempeñó cargos tan importantes tuvo oportunidad de acumular
cuantiosos bienes y aumentar su heredad y la de su descendencia. Sin embargo no fue así. Leamos lo que consigna su viuda en documento que data
de 1704:
•• pan cuantos vean esta pública e critura de división y partición y señalamiento de bien
6mo o, D Augustina Cantú viuda del General Alonso
de León, Gobernador y Capitán General por S. M. d este Reino... digo que
por cuanto al tiempo y cuando falleció el dicho General Alonso de León ...
estaba muy empeñado y se hallaba con crecidas deudas respecto de lo cual
no hubo de qué P,9(ler hacer cuerpo de bi nes, porque é to no alcanz bao
al principal de las dirha cuentas. Y atendiendo los acreedor s a los buenos
créditos y proceder de mis hijo les dieron tiempo y pera ... con lo cual
y con el trabajo, indu tria y solicitud de lo dichos... se pagaron íntegramente las deudas y empeíio del dicho u padre" (Protocolo de Inst Públi-

cos. Arch. cit.) .2
1

440

Sin cJcimirloJ de respon bilidad personal en la lucha de u.tenninio que ao1tuvie-

En marcado contraste on varones que, como los citados, se preocuparon
por la creación de una nurva. patria, que hoy es entidad ñera d la nuestra,
hubo gobernantes que vini ron al rucvo Reino de León con alma de gambusina.
En el año de 1771 dos hacendados del vall de la Mota presentaron, ante
el alcalde mayor del valle del Pilón,ª el escrito que reproduzco en sus pasajes
más significativos para esta narraci6n:
"En el \'alle de an Mateo del Pilón en seis días del mes de diciembre
de mil setecientos setenta y uno, ante mí D. Juan Jo é G6mez de Ca tro,
Alcalde Maror y Capitán a Guerra ...se presentó este escrito por los conte•
nidos en él: 1 capitanes D. Lorenzo de León y D. Miguel G6mez de Ca tro
vecinos del valle de la • fota, presentando voz. · cauci6n por los demás herederos del capitán D. Lorenzo Pérez de Le6n."
orno antecedente de u petición describen el latifundio del capitán Pérez
de Le6n y ñalan su origen.
"De inmemorial tiempo al presente (afirman) estamos en quieta y pacífica
pose i6n de veinte itios de ganado, quince de menor, cinco de mayor y
cuatro caballerías de tierra por compra que dicho nuestro abuelo hizo...
en el año de 1673... Asimismo tenemos posesión de cincuenta sitios de tierra,
diez de mayor y cuarenta de menor en el punto nombrado Llano de los
Buenos Días por merced que ... el Gobernador hizo a nuestro referido abuelo
. ..en el año de 1683, n remuneración a los servicios que a su costa (y de
us antepasado ) tenía hechos como primeros pobladores y pacificadores de
t
uevo Reino de León en defensa de nuestra Sagrada Religión y adelantami otos de la R aJ Corona, como con ta de varia C 'dulas que S. M.
se sirvió dirigirles y páran en nuestro poder...•
El año de mil setecientos ocho se ocurri6 por nuestros antepasados a la
Corte de México ... ante el Juez Privativo de dicha Corte, a la composición
de ellos y a exhibir al Real Ramo la media anata por la permuta de sitios
en caballedas, sacas de agua y merced de dichos Buenos Días, Cueva de la
Vieja y Arroyo del Iulato."
ron con los aborlgenes, debemos considerar que, en l'I fondo, fue esta lucha reswU:do
del nc~tro de dos cultura , ,eparadas por inmensas distancias mentales y aocialcs
que impcdlan la mutua adapuci6n. Trato de explicar sus yerro , no de justificarlo .
• General Trrán y Montemorelos en la actu;ilidad.
• En documento más antiguo se Ice: "En rcmuneraci6n de aus servicios por aer
benemlrito y ser hijo del capitán lonso de Le6n".

441

�EL

PORQUÉ DEL ESCRITO

El relato que comprende la descripción del latifundio y la "composición"
de pennutas y merced sirve de preámbulo al asunto central del escrito que
a la letra dice:

"Y el año pasado de mil setecientos sesenta D. Juan Manuel Muñoz

y

Villavicencio, Gobernador y Capitán General de esta Provincia, en su general visita promulgó bando en nombre del señor Juez Privativo, como Juez
Comisario de aquel Juzgado mandando en él presentasen su títulos y mercedes todos los dueños de tierra para que los que no se hubieren compue to
y tuvieran algún vicio pasaran a la Corte de México a la composición de
ellos...en cuyo obedecimiento se le mostraron por el primer nombrado en
este escrito las mercedes referidas y siendo éstas reconocidas por dicho Gobernador y visto estar compuestas con .M. )' no carecer de requisito alguno

las retuvo."

TRESCIENTOS PESOS POR "LA VISTA"

Subrayan los firmantes del escrito que "las retuvo por no haberle dado
trescientos pesos por la vista de ellas... amenazándolos se llevaría consigo
dichos papeles, como lo ejecutó, fiado quizá n ser absoluto en el Gobierno

Señor Virrey, dejándonos descubiertos de la verdadera adquisición, en cuya
virtud suplicamo a vrn ...se sirva recibimos infonnaci6n de todo lo expre•
sado... con tcsti os de toda excepción y conclusa que sea
digne examinar
de oficio a los que hallase por conveniente.,,

Los señores De Le6n y G6mez de Castro pretenden sustituir 1 título
originales de sus tierras con un nu vo documento: el expediente de la informaci6n de testigos que solicitan.

HISTÓRICA l• FORM CIÓN DE TESTIGOS

Las declaraciones en conjunto son el más acabado relato de la voracidad
de un gobernante y de las arbitrariedades que cometió para satisfacerla.
El primer testigo, capitán don icolás Cantú, "vecino de este dicho ·alle
dijo: que sabe y le consta que las tierras de labor y sitios del valle de la
fota son de los que lo pr entan y demás herederos de don Lorenzo Pérez
de León, por compra que hizo ...y el ago tadero nombrado Llano de Bu nos
Días, que se compone de cincuenta sitios los hubo D. Lorenzo PéreT. de León
por merced ... Que los títulos de mercedes y permutas.. .los presentó D. Lorenzo de León para su vista el año de 760 a D. Juan Manuel de Villavi•
cencio...y por no haber exhibido el dicho D. Lorenzo trescientos pesos que
le demandaba por derechos de vista los retuvo, y estando en ella se lamentaba
dicho D. Lorenzo sin precaución de respeto al superior, quien se los llev6

de este Reino".

consigo".

Aclaran los presentantes que i en sus papeles no constara "la correspondiente composici6n con .M.", el gobernador los hubiera "sacado al pregón
como lo expresaba en su decreto".

Como todas las declaraciones son semejantes en cuanto al orig nJ cantidad
y "composici6n'' de las tierras y aguas que posey6 el capitán Pérez de León.
sólo consignaré los pormenores concernientes al proceder del gobernador y
a la digna actitud que asumi6 el capitán don Lorenzo de Le6n.

EL PELIGRO DE QUEDAR "nESCUBIBRTOS"

Los títulos de las primeras mercedes y las posteriores "composiciones de
tierras y aguas con S.M.", impidieron qu los cuantío.os bienes del capitán

Lorenzo Pérez de León e pusi ran a la venta n pública subasta, pero la
retención de los "papeles" por el gobernador exponía a sus sucesores a perder
sus bienes en otras circun tancias. Así lo explican en las lineas que siguen:
"Estando haciendo las diligencias po ibles a que e nos devolvieran dichos
papeles fue llamado dicho Gobernador a la Corte de iéxico por et Exmo.

La característica tendencia asociativa de los moradores del campo enriquece los testimonios con pormenores sumamente interesantes: nombres de
los herederos y sucesores del capitán Pérez d León de las hacienda,;. heredad de cada uno de las personas con quienes contrajeron enlace matrimonial,
del hijo qu fue cura del valle; 5 mendonan a los peticionnrios de ti&lt;'rras
lindantes con el ''Llano de lo Buenos Días", a los hacendados ron quienl's
"feriaron pastos" ...
• El Br. don Lorenzo Pérez de León, designado primer cura plrroco del Pil6n en

el año de 1701.

443

442

�Por manifestaciones de esta índole nos enteramos de las condiciones políticosociales prevalecientes en aquella época en el uevo Reino. En las noticias
adicionales de los testigos, que pintan al gobernante y a los hacendados que
sufrieron sus arbitrariedades, encontramos los datos de una monografía sui
generis de aquel gobierno.
Continúo con la presentación de testigos:
Don Manuel Cortinas, también "vecino del valle" expresa: "Fue público
y notorio que D. Lorenzo de León presentó sus papeles y tltulos al señor
Gobernador... estando en este dicho valle ... y no hallando dicho Gobernador
por donde pararle perjuicio en los derechos de su propiedad se interesó en
pedirle trescientos pesos por la vista de ellos, los que no habiéndolos exhibido
el referido D. Lorenzo porque no halló sobre qué se fundaba dicho Gobernador...saliendo del Juzgado divulgaba la tiranía que se quería observar tan
injustamente con él. .. 11 •
Compareció en la misma fecha don Vicente Ildefonso Sánchez, "español
y vecino del comercio de este dicho valle, hombre de posición distinguida",
y expuso que "sin embargo de haber visto (el Gobernador) dichos instrumentos estar confirmados y compuestos con S.M., le pidió al dicho D. Lorenzo por haberlos sólo leído y reconocido trescientos pesos, los que no quiso
darle y habiendo visto, el que declara, los nominados papeles en poder de
D Alonso de Arce, Alcalde Mayor que en aquel tiempo fue de este...valle
y hablándole el que responde sobre el asunto de que devolviera los papeles a ...
D. Lorenzo, Je respondió dicho Alcalde Mayor que no podía condescender a
su súplica porque le había de dar.. .D. Lorenzo los trescientos pesos, como
tenía orden de su superior, o los había de quemar.. .".
Si interesantes son las declaraciones de los testigos presentados por don
Lorenzo de León y su asociado, más reveladoras son la que producen los
examinados de oficio.
El capitán don José Antonio García Dávila "vecino. . .y del comercio de
este valle" expresó: "Es constante que estando en este valle en su general
visita el Gobernador, presentó D. Lorenzo de León los títulos y mercedes de
la Hacienda. de la Mota y agostadero del Llano de los Buenos Días y a poco
oyó, el que declara, al referido D. Lorenzo sobre haberse llevado... el Gobernador los citados papeles... por no haberle exhibido a D. Antonio Chacón,
Secretario de dicho Gobernador, una suma de dinero que le pedía injustamente, lo que hizo notorio con sus lamentos..."
"Pareci6" luego "D. Cosme Damián García Dávila, vecino y del comercio"

del valle y dice: ''Presentó D. Lorenzo las mercedes y títulos de su propiedad...y por la vista de ellos, oyó decir a D. Lorenzo, le pedía el Secretario.. •
trescientos pesos aun estando compuestos con S.M." Añade "que lo mismo
sucedió a D. Ignacio García porque no daba cien pesos que por la vista de
los suyos .. .le pedían, y no los pudo conseguir hasta que el que responde Je
prestó los cien pesos que exhibió y le entregaron dichos papeles, quedando
los de D. Lorenzo ...quejándose de esta injuria públicamente sin precaución
del superior quien se los llevó".
F.l receptor de la información, que fue testigo del altercado que se suscitó
entre don Lorenzo y cl secretario del gobernador, relata : "Alegándole en mi
presencia D. Antonio Chacón ... que no tenía el Juzgado de S.S. jurisdicción
en el conocimiento de dichos títulos por estar caucionados en forma por el
Juez Privativo, lo que inhibía a todos los jueces inferiores de su conocimiento,
sobre lo cual se dió por agraviado dicho Chacón y no se verificó la devolución
de los papeles".

Para los buenos vasallos de la Corona, obedientes y respetuosos, la actitud
franca y decidida de don Lorenzo de León es motivo de cierta censura no
exenta de adm.iraci6n.
Escaso valor histórico tendría la narración si la redujera a los testimonios
sobre los dos casos citados, salvo en lo que toca a don Lorenzo de León.
Personalidades como la de este labrador, de probada integridad moral, que
prefieren conservar intacta su dignidad de hombres antes que transigir con
la injusticia, merecen que la historia recoja su conducta ejemplar.
Mas, el escenario se extiende a todo el Nuevo Reino de León con el sorprendente testimonio del último decJarante.

EL HOMBRE QUE PUDO ESCRIBIR LA CRÓNICA DE LA ÉPOCA

Se llamó don Juan Antonio Fernández de Jáuregui y fue "vecino de Cadereyta". Hombre de aventura en su juventud, "el año de 51 fue soldado
en el Real Presidio de Camargo"; con el mismo oficio sirve en el ''destacamento de villa de Burgos"; en el año de 1759 lo encontramos de "amanuense con dicho señor Gobernador" y, finalmente en aquel año de 17 71
manifiesta que es "residente en este dicho valle del Pilón de nueve meses a.l
presente". Infonna que desde que era soldado "supo que se reconocían por
D. Lorenzo de León y demás señores del valle de la Mota" los sitios y caballerías que citan.. .ocupados con cuantiosas labores y sus casas de vivienda

�,... y los cincuenta sitios de agostadero que eslán en el Seno Mexicano:'•
Describe en seguida, con abundancia de detalles, el panorama que ofrec1a
el Nuevo Reino de León al terminar su "general visita" el codicioso gobernador. Traslado a estas páginas el revelador testimonio:

"El mes de agosto del año de sesenta, estando en la ciudad de Mon~err:y
D. Juan Manuel Muñoz Villavicencio, Gobernador que fue d~ ~ta Provmc1a,
promulgó bando que todos los dueños de tierras y ~guas le hic1e~n presentes
sus papeles, como de facto lo hicieron en aquella cmdad los vecmos ,de ella,
en cuya visita no se veían más de los que habían presentado sus títulos Y
mercedes quienes como quejosos se lamentaban públicamen~e, po:q~e no
hubo quien los sacara de la Secretaría de dicho Gobernador sm exhibir crecida cantiáad para sacarlos llevados de la fuerza superior y por no q~edar
descubiertos como Je sucedió a D. Juan de Elizondo, heredero de la Hacienda
de San Francisco de aquella ciudad, a quien se le tuvieron mucho tiempo
embargados sus papeles por que no daba doscientos pesos a D. Antonio
Chacón ... hasta que dicho Elizondo vio a solas a dicho Gobernador, éste se
los dió por mucho menos de lo que pedía Chacón, encargándole no le blasonara y llegara a su noticia, cuyos papeles estaban cor~puestos con
desde el tiempo de D. Martín de Zavala y no por eso de1aron de padecer.

D. Marcos Nicolás de Escamilla, exhibiera ciento doce pesos en moneda
corriente lo que no haciendo efectivamente trabara ejecución y embargo de
bienes hasta la concurrente cantidad, sin más delito que hallarse en su poder
dichos papeles lo que, aun siendo dicho Lozano de facultades, tuvo a bien
exhibir dichos ciento doce pesos por librarse de mayor quebranto..."

CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE TÍTULOS

A Fernández de Jáuregui "también le consta que en villa de Cadereyta
no hubo uno de los dueños de Hacienda q\le no se quejara de haber exhibido
crecidas cantidades, cuyos lamentos hasta hoy existen, pues es notorio que
D. Joseph de Chávez, Juez comisionado por dicho Sr. Gobernador se llevó
los títulos de la Hacienda de Santa Efigenia y por falta de ellos se les ofreció
pleito que les cost6 más de cuatrocientos pesos, y de contingencia se hallaron
los dichos títulos en eJ. Real de Iguana con lo que cesó dicho litis con gran
quebranto de las partes .. .''.

S-~;

A PREGÓN COMO TIERRAS REALENGAS

"Le consta, al que declara -continúa el soldado-amanuense- qu~ las
Haciendas de Santa Catarina y Hacienda de San Nicolás de la Estancia no
presentaron sus mercedes y títulos por habérseles traspapelado y luego que
lo supo dicho Gobernador sacó al pregón declarando por realenga la de
Santa Catarina y, a los tres pregones halló, el que declara, los papeles
de su propiedad y los entregó a D. Francisco Borjas García, heredero de ella
y éste los manifestó a dicho Gobernador...y a más de haber pagado las
diligencias y pregones contribuyó al dicho señor, con cien pesos por razón
de su vista. . ."

GENERAL ACUSADO DE "RAPTOR"

"Y los de la Hacienda de San Nicolás (explica el declarante) parecieron
en poder del General D. José Salvador Lozano a quien imputó el Gobernador
de raptor, y mandó por auto que le notificó 1 a dicho Lozano, como Receptor

446

Tooo

EL REINO PADECIÓ

"Y aunque sobre el asunto pudiera decir mucho más {aclara Fernándcz
de Jáuregui) lo omite por parecerle suficiente lo que ha expresado, y que
lo que lleva dicho le consta por haber sido amanuense del dicho Gobernador
y testigo de asistencia ea ese tiempo, a más de que fue tan general en este
Reino que todo él padeció en dicha visita, porque ésta y todas las diligencias
de ella fueron el asunto de los intereses como sistema que estableci6 y corri6
el gobierno."

EN

EL MINERAL DE LA foUANA

Por las declaraciones del "amanuense y testigo de asistencia" sabemos que
el gobernador Muñoz de Villavicencio, después de su lucrativa "general visita" a las haciendas de labor del Nuevo Reino, fijó su residencia en el Real
de Iguana, célebre "en el mundo por su maravillosa y abundantísima producción de plata" (Roe]. Apuntes Históricos de Nuevo León).
El prodigioso mineral lo atrajo corno atrajo a otros gobernadores de aquellos años. Y hasta la Iguana cargó con los títulos de quienes habían rehusado

447

�pagar "la vista" de los documentos. Uno de los hermanos Gómez de Castro
comisionó a Fernández de Jáuregui para que hiciera todas las diligencias a
su alcance en la localización "de los papeles de que s.e indaga ... por haber
parecido allá los de Santa Efigenia", pero los títulos de las haciendas de la
Mota 6 y sitios del "Llano de los Buenos Días" nunca se encontraron. ¿Fueron
quemados como había dispuesto el Gobernador?
Corren parejas la insaciable codicia del Gobernador y la fértil inventiva
de su secretario para arbitrarse fondos. Pero la avidez del jefe gana, a veces,
la delantera al subordinado. La maliciosa perspicacia de ambos descubre el
lado débil de los hacendados: acostumbrados éstos a la "quieta y padfica
posesión" de las tierras y aguas mercedadas, ante la amenaza de perder títulos
y bienes tan arduamente ganados por los antecesores e incrementados por
sucesivas generaciones, en vez de unirse para defender sus vitales intereses
optan por satisfacer, uno a uno, las injustas y exageradas demandas. El gobernador y su secretario no se equivocaron: el tradicional arraigo a la tierra
de aquellos "labradores y criadores" los haría ceder. Y se sometieron a las
exigencias del funcionario: había que conservar "la quieta y pacifica posesión" de la tierra.
Todos, hasta el general Lozano, hombre de "facultades", cubren el oneroso
tributo. Protestan, se quejan públicamente, pero exhiben las cantidades que
se les piden por evitarse "mayor quebranto''.
Sólo el capitán don Lorenw de León no transige con la arbitrariedad.
Más aún, conocedor de las atribuciones del gobernante se las recuerda en el
propio juzgado al secretario Chacón. Don Lorenzo de León es hombre cabal.

En pocas palabras lo relata al final de su declaración don Juan Antonio
Fernández de Jáuregui. Lo transcribo:
"Dicho señor Gobernador fue llamado con violencia ( a México) por J'.IlaI"LO
de 61, fue depuesto de su empleo, y por abril se le embargaron todos sus
bienes, sin separación de los de su descendencia, en cuyas diligencias fui
testigo de asistencia y escribídolas..."

• "La Moti ta", • 'uestra Señora de la Soledad de la Mota", "QuintaniUas de Arri;
ba", "Qu.intanillas de Abajo", "Espíritu San to" y "Guadalupe".

FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU
TtCNICO DE MISIONES
AURELIANO TAPIA MÉNDEZ,

Sac.

Sociedad Nuevoleonesa de Historia
•
Geografía y Estadística.

INTRODUCCIÓN
El segundo obispo del Nuevo Reino de León, fray Rafael José Verger y
Suau 1 se levanta ante la historia como el gran benefactor de la diócesis niña
que le tocó fundamentar, y que gobernó con .inteligencia y activo celo, desde
su llegada a Monterrey -18 de diciembre de 1783- hasta su muerte -5
de julio de 1790--. 2
'

S~ memoria se ~ perpetuado y parece que su figura de bienhechor cobija
la ciudad ~etropolitana ~: Nuestra Señora de Monterrey, que él convirtió
en sede episcopal, desde El Obispado,,, o "Palacio de Nuestra Señora de
Guadalupe' que edificó en la Joma de Vera, y cuya mole pétrea se resiste
a morir carcomida por las balas de los invasores y por e] descuido .
. Es verdad que los hombres de estatura espiritual gigantesca no se impro~~san, y son los acontecimientos providenciales de su vida los que van forJandolos pru:a nuevas empresas.
• El cronista de Santanyí,
,.
dpatria del obispo Verger, don Andrés Pons Full ana,
acab
a dehacemos participes el hallazgo de !a partida de bautismo de Rafael José
Verger, por la que sabemos su segundo apefüdo: fue hijo de Juan Baptista Ver
Y María Suau. Nació el 10 de octubre de 1722.
ger
' El. primer obi~ !ra'. Antonio de J esús Saced6n, consagrado en México el 18
d~ abril de 1779, ~1 s1qu1era alcanzó a llegar a la ciudad episcopal de San Felipe de
Linares, pues fallec16 a los dos dlas de su estancia en el convento franciscano de San
Andrés en Monterrey, el 27 de diciembre del mismo año de su consagración.

'149

448

Bam-29

�El obispo Verger y Suau se fue preparando para su dificil episcopac;lo,
en el desempeño de sus labores misioneras, desde que abandonando su cátedra de prima en la Universidad Luliana de Palma de Mallorca, llegó a
la Nueva España en abril de 1750 para unirse a los voluntarios del Colegio
Apostólico de Propaganda Fide de San Femando de México.
Incursionando en la valiosísima documentación sobre las misiones franciscanas, repartida en diversos fondos nacionales y del extranjero, se descubre
a Verger como una figura prócer entre los grandes misioneros de México
en el siglo dieciocho.
Podríamos enumerar varios planos importantes de su personalidad: su
espíritu organizador de la vida religiosa en su comunidad, la que extiende
al contestar a las consultas que le hacen de los colegios de Querétaro, Zacatecas, Pachuca y Guatemala; su valiente actuación defensiva de la obra
misionera ante el virreinato, ante la corte española y el comisariato general
de Indias, ante el Cuarto Concilio Provincial Mexicano, y en la misma sede
apostólica.
Veremos que es un verdadero "técnico de misiones" para la evangelización de la Sierra Gorda, aunque no nos consta que haya ido a esa región;
como también es "jefe de campo'' y gran conocedor y defensor de las misiones califomianas, en las que tampoco actuó:
"Hay un período de su vida que permanece un tanto en la sombra:
-dice de Verger, Fray Lino Gómez Canedo-- son los treinta y dos
a,ios que permaneci6 en el Colegio de Misiones de San Fernando, en
la ciudad de México. Creo que fue allí. donde se forjó la personalidad
del futuro obispo de Monterrey. Cuando menos, fue Sa,1 Fernando el
candelero providencial desde cuya cima quedaron de manifiesto las
extraordinarias dotes de gobierno que adornaban a Fray Rafael Verger.
Sin haber dispuesto de tal escenario para darse a conocer, es probable
que nunca hubiese llegado a ser el segundo obispo de Monterrey." 3

En nuestro trabajo ampliaremos el mismo tema abordado por el doctor
Gómez Canedo -benemérito investigador de la evangelización de América-,
en su artículo "Fray Rafael José Verger en San Femando de México". 8biJ
Veremos que fray Rafael José Verger demostró en toda su estancia en
San Fernando, una profunda técnica de "maestro de campo", sobre todo
2

1 'hiJ

450

En Humanittts -3- , pp. 551-575. Ver bibliografía.

en sus dos guardianías -1770-1774- aunque del segundo período conocemos
pocos documentos.
Nos fijaremos en cuatro asuntos concretos: la importancia de la expedición misionera traída por Verger de España; su "defensa de las misiones'';
la técnica de su "método nuevo de misiones" y su intervención en lo que
llamaremos el "caso Pachuca".'
De paso intentaremos dar luces sobre un punto que espera ser dilucidado,
intuyendo la realidad del lejano pasado, y con base en los diferentes documentos: la posición de Verger que puede interpretarse como miope o egoísta,
al oponerse a los planes del volcán que ardía en el celo apostólico de fray
Junípero Serra.
Será necesario profundizar en la visión "realista" de Verger, para no cometer con él una injusticia tachándolo de intrigante, o envidioso de las
glorias apostólicas de Serra y de Palou.

1

EXPEDICIONES MISIONERAS FRANCISCANAS

La conquista de la Nueva España está ligada en tiempo y medida a la
obra evangelizadora.
El rey de España estaba obligado por el "real patronato" a enviar a expensas de la corona a los misioneros que evangelizaran a los nativos.
De estas "misiones'' al nuevo mundo, patrocinadas por la corona española, hay testimonios en las crónicas de los franciscanos, dominicos, agustinos,
jesuitas, trinitarios y mercedarios.
Conocemos los siguientes envíos de misioneros franciscanos a México en
la primera mitad del siglo dieciocho:
• Utilizamos como fuentes principales en todo nuestro trabajo, el volumen 122 -an68 bis- del "Fondo Franciscano" en la Biblioteca Nacional de Antropología e
Historia de M6cico, que citaremos BNAH-.
Los números M-6 y M-16 del Ramo MISIONES del Archivo General de la Nación
al que nos referiremos AG .
'
Los expedientes 13.974 y 13.976 de los ADDITIO ALS MANUSCRIPTS del
Museo Británico de Londres, que citaremos BML.
Y además, los legajos 5546 con el título "CONI'RATACióN", del Archivo General de India., de Sevilla, citados AGI.
tes

451

�1708 - 26 sacerdotes y 2 hermanos donados, para Querétaro Y Guatemala.
1710- 15 sacerdotes' y 1 hermano donado, para la provincia de San José
en Yucatán.

1714 - 22 sacerdotes
1715 - 17 sacerdotes
5 sacerdotes
1717 - 20 sacerdotes

y 1 hermano donado, para Zacatecas.

y 2 hermanos donados, para Querétaro i
y 1 hermano donado, para la provincia de Zacatec~s.
y 2 donados, para la provincia del Santo ~v~gelio
de México¡ 12 sacerdotes y 1 donado, para la provmcia de
Yucatán.

1724- 21 sacerdotes y coristas y 2 hermanos donados, para la provincia de
Jalisco; 15 sacerdotes y coristas y 1 hermano donado, para la
provincia de Michoacán.
1728 - 12 sacerdotes, para la provincia de Michoacán.
1730 _ 12 sacerdotes y 1 donado, para Querétaro, y 18 sacerdotes para
Michoacán.
1742 - 12 sacerdotes para el Colegio de San Fernando de México.
Por fin en 1749, 33 sacerdotes y coristas para el Colegio de San Fernando
de México. En esta expedición vino Verger a México}1

FRAY RAFAEL VERGER LLEGA

2

A LA NUEVA ESPANA

travesía en noventa y nueve días desde Cádiz por las Canarias, llegando
luego a Puerto Rico, en donde se detuvo del 18 al 31 de octubre. Después
de una tempestad en el Golfo de México llegó a Veracruz, el 6 de diciembre.

Verger se embarcó en su segundo grupo, que zarpó de Cádiz el 31 de
diciembre de 1749 y llegó a México a póncipios de abril de 1750. Al poco
tiempo fray Rafael José desempeñaba el oficio de lector en el Colegio de
San Femando, continuando su misión en la cátedra, para formar futuros
misioneros apostólicos.
En el capítulo del 28 de noviembre de 1767 fue elegido como Discreto.
Su elección subsecuente para guardián, por la mayoría de 21 votos, qued6
anulada porque la ley señalaba que el que hubiera sido elegido discreto, no
podría ser elegido después como guardián.
Sin embargo, de este capítulo vino una honrosa encomienda para Verger:
la oportunidad de dar a conocer su inteligente conocimiento de las personas
y su habilidad para asuntos de complicados trámites, como veremos en seguida.

3

LA "EXPEDICIÓN VERGER"
El Colegio de San Femando había recibido en 1767 las m.isiones de Ca-

lifornia, al ser expulsados los jesuitas de todos los dominios del rey de España,
y urgía aumentar el número de Ja comunidad de San Femando. A fray

Fernando de México.

Rafael José le encomendaron ir a España como comisario para agenciar en
Madrid el permiso real y luego conseguir los candidatos para 1a empresa
misionera de su colegio.

El rey, oyendo la súplica del procurador general de los franciscanos fray
Antonio Oliva, concedió permiso para que treinta y tres religiosos pasaran
a la Nueva España, con destino a San Femando.

En la "Recopilaci6n de las Leyes de los Reynos de las Indias", Madrid,
1681, P.I. nnilo 14 "de los religiosos" -59 - 76-- se asentaban las normas
para los misioneros que querían ir en expedici6n, y se señalaban las condi-

En esta e&gt;..-pedición que se dividió en dos partes y que costó a la corona
española 793,578 "maravedíses de vell6n", vinieron los mallorquinas fray
Junípero Serra, fundador y alma de las misiones californianas y nuestro
fray Rafael Verger.

ciones de los sujetos que podrían ser enviados por sus respectivas órdenes
religiosas.

Fue a España el padre fray Pedro Pérez de Mezquia en 1747, para solicitar religiosos que aumentaran el número de misioneros del Colegio de San

Serra venía en el primer grupo de veinte frailes que salió de Cádiz, el 30
de agosto de 1748 en el navío "Nuestra Señora de Guadalupe", que hizo la

Los franciscanos tenían desde 15 72 un comisario general de Indias que
residía en la curia de Madrid y después se creó el cargo de vice-comisario
general, que atendía en Cádiz los trámites prácticos para los embarques de
los misioneros.

• En varias de estas "misiones" vinieron también franciscanos para algunas provincias de Centro y Sudamérica.

La negociacióJ:? se hacía de ordinario por el consejo de Indias y en base
a cédulas reales.

452

453

�El proceso para conseguir sacerdotes y hermanos legos que pasaran a las
misiones, era el siguiente: el ministro general de la ordep, o incluso el
convento frandscano de la América hispana que necesitaba refuerzos, nombraba un comi ario que recorriera los conventos de España, pre\"ia la aprobación real del número de que se compondría la expedición.
Era deber del comisario "poner toda atención y cuidado en s6lo admitir
aquellos religiosos en quienes concurran las prendas de religiosidad y literatura, mediante las cuales puedan satisfacer la católica y piadosa inte11ci6n de
Su Majestad" y además las necesidades concretas de la región para la cual
se les solicitaba, ateniéndose además a las condiciones que especificara en
cada caso la real cédula.
Cuando el candjdato era invitado o presentaba su solicitud, después de
ser aprobado por el comisario, debía dar cuenta a su provincial, y después
pedir al guardián o presidente de su convento que le firmara la patente

"tomando la bendici6,~ del RP. Gttardián o Presidente del convento, con
raz6n de día, mes y mio de su salida, emprenderá el viaje a la ciudad de
Cádiz, y se presentará al M.R.P. Vice-comisario general de l11dias" -decía
la ley-.
Esto se hacía porque las cajas reales deberían pagar los gasto de viaje,
hospedaje y comida, tanto en el camino del convento de origen a Cádiz,
como en la espera hasta el día del embarco. Se encomendaba el alojamiento
y manutención al convento franciscano de la ciudad de partida, subsidiado
por la casa de contratación.

La corona asignaba siete reales por cada día de jornada y dos reales diarios
durante la permanencia en Cádiz.
El pasaporte o "carta de embarque" especificaba los datos generales del
sujeto, lo que permitía constatar su origen, edad, complmdón y demás características físicas.
Para la expedición de 1769, Verger como comisario, debería hacer todas
estas agencias: conseguir la real cédula con el permiso, recorrer los conventos, investigar a los candidatos para la misión y "congregarla ,, conducirla

hasta dicho colegio".'
El 3 de diciembre de 1767 todavía se encontraba en su colegio de México
y el 18 de ese mes el virrey de Nueva España escribía a Su Majestad recomendando la petición del guardián de San Fernando, padre fray Juan Andrés.
• AGI, "Contrataci6n", 5546. Este expediente contiene toda la documentaci6n de
la "cxpedici6n Verger".

454

AJ año siguiente, el j de junio, el fiscal propuso al consejo de Indias que
para decidir la aprnbación final, se esperara a Verger. Éste, a su llegada a
Madrid, logró que se aprobara la expedición de cuarenta y nueve misioneros.
El 13 de enero del año siguiente comenzó a enviar desde Madrid las
patentes a los religiosos aprobados, para que pudieran salir de sus conventos
y reunirse en Cádiz. Antes de terminar julio, tenía ya cuarenta y ocho religio o~. 7
En real cédula de 5 de agosto despachada por vía reservada el rey ordenó
a la casa de contratación, que sufragara los gastos de viaje y el traslado
marítimo de los cuarenta y cinco religiosos sacerdotes y cuatro legos.
Verger certificó, jurando "in verbo sacerdotis", que de la lista que había
presentado al rey y al conejo de Indias, fallaron cinco candidatos: los religiosos sacerdotes fray Benito Elizalde, originario de La Coruña, de 39 años
y 11 de religioso, del convento del Ferrol; fray Manuel Peñas, de La Coruña,
de 29 años y 8 en religión, salido del convento de Santiago; dos del convento de San Francisco de Palma: fray Bartolomé Bich, orirrin:irio
de Palma'
~
de 31 años y 13 de religioso, y fray Antonio Arbona, de Llumayor, de 24
años y 13 de religión; y del convento de Ruidono, fray Juan Comte, originario de Tarragona, de 37 años y 18 de religioso.
Fueron substituidos, en virtud de la gracia real, según lo certificó el fiscal
el 5 de octubre de 1769, por los religiosos sacerdotes Andrés Bravo, Diego
Novoa, Gabriel res y Martín Crucélegui, y el diácono Manuel Estévez.
Este último enfermó a última hora y renunció a su puesto. Entonces, se
presentó el padre fray Juan Prestamero "con deseos de enmendar el error
que cometi6 al dejar su colegio -dice Verger al rey en carta del 22 de
ago to- empleándose en Las conversiones vivas de la California y 'Sonora".
Prestamera, por ley no podría ser incluido, porque habiendo estado en
San Femando se regresó a España; sin embargo, el 17 de mayo de 1769,
el comisario general de Indias, fray Manuel Vega lo dispensó con este documento: "mediante que no subsist, n los justos motivos que el P. Fray Juan

tubo para venirse del Colegio Misionero Apost6lico de San Fernando, a estas
partes )' sí hallarse con todas las prendas &gt;' circun.rlancias correspo11dientes
' Las cédulas de separación de sus conventos, enviadas por el comisario a los
candidatos, están impresas, y sólo aparecen manuscritos el nombre del destinatario
la fecha del envio y la nota del guardián certificando la salida del súbdito hacia Cádiz'.

455

�a el estado de misionero apostólico desde luego por estas nuestras letras lo
dispensamos para que pueda volver a dicho nuestro Colegio de San Fernando".
Y así Prestamera fue el último en agregarse saliendo del convento de La
Bastida, el 28 de agosto.
Siendo tres los legos, ]a misión que definitivamente salió de Cádiz para
Veracruz fue de cuarenta y ocho franciscanos.

El marqués del real tesoro certificó que el depositario de Indias "pagó
los gastos de aviamento :Y viáticos, entretenimiento, flete .y pasaje" del grupo,
habiendo verificado las leguas entre cada convento de salida y el puerto de
embarco, don Juan Antonio de Madariaga, secretario y administrador general de correos y portes en el partido de Cádiz.
Firmó el recibo del pago total el síndico de la misión don Jerónimo de
la Maza.
El grupo se hizo a la vela el 31 de enero de 1770, en el navío de Su
Majestad, nombrado "El Castilla" del que era comandante el marqués de
Casinas.
Habiendo fondeado el barco el 2 de febrero, se vio obligado a volver a
puerto y salió definitivamente al día siguiente.
Hicieron noventa y nueve días de navegación, de los cuales pasaron treinta
y tres detenidos en la aguda de Oca -Santo Domingo-, "que es de extremo
caliente" y por los excesivos calores y poca salubridad, "resultó enfermarse
casi la mitad de la misi6n, o más".
Por fin llegó Verger a México el 27 de mayo, en compañía de aquel valiosísimo refuerzo para la obra misionera de su colegio apostólico.

4

OTRAS AGENCIAS DE FRAY RAFAEL JOSÉ

Aprovechando su estancia en Europa, fray Rafael José consiguió del Papa
Clemente XVI gracias espirituales para los catequizandos de los misioneros
fernandinos por la bula « Alias f elicis recordationis'' del lo. de septiembre
de 1769.
También gestionó un breve pontificio en que se concedía a los colegios
apostólicos que cuando las circunstancias lo requieran pudieran unirse en
una sola persona los oficios de prefecto y de comisionado de misiones.

456

Y el Papa le dio otro documento, fechado el 2 de noviembre de aquel
mismo año, concediéndole las amplias facultades espirituales y privilegios
canónicos pedidos para los colegios apostólicos de la Nueva España y de
Guatemala.
Por otra parte, a raíz de su estancia en la corte española, afiam:6 una
honda amistad con don Manuel Lanz de Casafonda, fiscal del rey, con el
que por medio de una nutrida correspondencia. le comunicaba los asuntos
más delicados, teniendo en él un poderoso abogado defensor de las emoresas
feman dinas.
-

5

LOS MISIONEROS DEL GUARDIÁN VERGER

En las elecciones capitulares del lo. de diciembre de 1770, una mayoría
de 27 votos eligió a fray Rafael José como guardián de San Fernando.

Los tres años de su guardianía, tendrían como principal objetivo las misiones californianas, y es muy significativo que, el mayor contingente humano
de los invitados por él a la empresa del Nuevo Mundo, lo envió a aquellas
misiones: "el 27 de mayo llegaro11 a México, y el 25 de octubre salieron 30
a California".
En un memorial al fiscal don Manuel Lanz de Casafonda, escnbía el 3
de agosto de 1771 que el visitador y el virrey le exigían que sus religiosos
pasaran cuanto antes a la California, pero como había enfermado en Oca
"casi la mitad de la misión, o más, que todavía estaban muy débiles; y que
si luego se pon!an en otra caminata y navegación, mucho peor que la pasada,
corrían gran riesgo sus vidas y se malograba todo el gasto hecho al real
erario, y frustraba el fin, etc.

Con esto, dejaron descansar un poco a los religiosos; pero no mucho
porque nuestra llegada a esta ciudad fué el 27 de mayo, y el día 29 de
octubre, hubieron de salir".
Y añade con satisfacción:

"Y si tengo algún consuelo es ver el gusto y la alegría con que marcharon y continuaron su camino los 30 que van de nuevo - . . .- los
otros quedaron también contentos con el trabajo y ejercicio de misioneros, uarios fuera predicando y confesando por esos pueblos y los demás en el Colegio:

457

�Y seguro que no ha sido fortuna que tn una misión tan crecida,
todos estén gustosos ( gracias a Dios todo poderoso y a su Santísima
Madre)." 8
Veinticinco de los treinta enviados por Verger a las Californias en 1771,
pertenecían al grupo traído por él de España.
En 1772 se encontraban dieciséis acompañando a Palou en la California
Baja y nueve auxiliando a fray Junípero Serra en la Alta California.
Hay una circunstancia más que debemos advertir: Verger tenía preferencia por enviar a los puestos de avanzada a los más jóvenes.
Los misioneros fernanclinos en esta época fueron de una sorprendente juventud, y · si la edad de los sacerdotes en el convento de México mediaba en
los cuarenta y dos años, entre los misioneros de California el promedio era
apenas de treinta y ocho años y seis meses.

San Buenaventura, San Femando y San Gabriel, en donde murió el 14
de enero de 1811.
Miguel Pieras, de Petra, patria de Serra, fue por veintidós años infatigable apóstol explorador, lingüista, presidente y organizador de la misión de
San Antonio de Padua y de la de San Antonio de los Robles.
Luis Jaume -que castellanizó su apellido en Jaime- de San Juan, fun.
dador de la misión de San Diego, la primera en la Alta California, murió
allí destrozado cruelmente su cuerpo por los indios, como protomártir fran.
ciscano de las misiones californianas, "el 4 de noviembre de 1775".1 º
Buenaventura Sitjar, nacido en Porreras, el de más larga vida misionera,
se dedicó a aprender y formar gramáticas de las lenguas de los indios; fue
explorador y experto administrador en lo temporal y en lo espiritual. Trabajó
en la misi6n de San Antonio de los Robles y murió el 31 de septiembre de

1808.

En el "expediente sobre los inventarios formados en la entrega de las misiones de la antigua California que hicieron los padres del Colegio Apostólico
de San Fernando a los del Orden de Predicadores" encontramos las firmas de
varios de los integrantes de la "misió1i de Verger" entregando a los dominicos
las misiones e.1 año de 1773, para pasarse a reforzar el grupo de la Alta

También de su expedición, y procedentes de otros conventos de España,
mandó el guardián Verger a la Alta California para que misionaran con
Serra, del convento de Tarragona, a Josepb Caballer; de Villa Rous, a Domingo J un cosa; de Zaragoza, a Juan Figuer; de Vitoria a Thomas de la
Peña: de Mora Villa, a Ramón Ussón.

California.

Mandó a la Baja California en am...-ilio del padre fray Francisco Palou:
de la provincia de Santiago, a Marcelino Senra y fray Manuel Joseph Lazo;
de Moya, a Pedro Cambón- de La Bastida, a Juan Prest.amero; de Barbastro, a Vicente Fuster; de Aránzazu, a Antonio de Ariquibar; de Piédrola,
a Gregario de Amurrio; de Miranda del Hebro, a Joseph de Legarra; de
la Carreña, a Antonio Linares; de Barbastro, a Francisco de Billuenclas;
de Teruel, a Miguel Sánchez; de Pamplona a Francisco Xavier Texada; de
Burgos, a Vicente de Santa María y a Martín de Palacios; de Segovia, a
Francisco Gómez Caso, que fue lector de teología en su provincia de la
Inmaculada Concepción, y de Salamanca a Juan Riobo.
ueve de éstos
al entregar las misiones de la Antigua California a los dominicos, pasaron a la
Alta California.

Fray Juan de Prestamero entregó la misión de San José Comondú; fray
Gregario de Amurrió, la de Santa Gertrudis; fray Francisco de BilJuendas,
la de San José del Cobo; fray Miguel Sáncbez, la de Santiago de las Casas;
frar Marcelino Senra, la de Nuestra Señora del Pilar de Todos Santos; fray
Vicente de Santa María, la de San Francisco de Borja; fray Vicente Fuster,
la de San Femando de Villicata; y fray Pedro Benito Camb6n, la de Santa
María de los Angeles.º

En cuanto al grupo de cuatro mallorquinos, coterráneos de Verger y Serra,
que vinieron en la "misi6n Verger" y trabajaron en las Californias, nos
cuentan las crónicas que todos fueron fervorosos y se distinguieron por diversos
motivos.
Antonio Dumetz, originario de Palma, funp.ó en compañía de Junípero
Serra varias misiones. Trabajó en las de San Diego, San Antonio, San Carlos,
• Carta a don Manuel Lanz de Casafonda. B CL, folios 256 y 256v.
• AG - Misiones, vol. 12, y Californio, núm. 26.

458

Otros más de los religiosos de la "expedición Verger" desempeñarían oficios de importancia en su colegio, como el padre fray Domingo Bengoechea,
de la provincia cantábrica, exalumno de la Universidad de Alcalá de He,. Palou en el Cap. XL de la biografía de fray Junípero Strra, narra el martirio
de este misionero, bibliografía.

459

�nares, que fue elegido discreto apenas llegado de E~~a, en el capítulo
de diciembre de 1770, y fue en 1774 maestro de novicios.
También fueron maestros de novicios los padres fray José de la Vega
-1774- y fray Miguel Lacarra -1777-.
Antonio Nogueira sería elegido discreto en 1786 y guardián en 1795, basta
su muerte -30 de octubre de 1796-. Pedro Callejas s.e ría discreto en 1786,
luego Praeses in capite -1796-, y de nuevo discreto en 1803.
Fray Pedro Mugártegui quien fuera lector de filosofía en su provinci~,
sería guardián en 1789; después, en 1792 lector de filosofía, Y en 1795 visitador general.
Los conventos que dieron más voluntarios para esta misión fueron: Palma

6; Burgos 5; Salamanca 4; Bilbao y Santiago 3; de un total de 26 conventos.
De toda la "misi6n Verger'', quitando al padre predicador fray Franci~co
de Oca y al hermano lego fray Juan Sáenz y Gao~a que _en 1772 ya hab1an
muerto, solamente dos fueron e.'tpulsados por el d1scretono: los padr~~ fray
Pablo Antonio Piñeiro y fray Gabriel Ares, quienes quedando e,d1liados,
pasaron al convento grande de San Francisco de México "teniend~ por más
para el servicio de ambas majestades despedirlos que detenerlos -dice Verger
en su memorial del 20 de mayo de 1772 al virrey-, pues no se esperaba

provecho de su permanencia".
Refiriéndose a "sus" misioneros en las Californias decia Verger: "son mis
súbditos me duele mucho lo que están pasando" y de los que quedaron en
S FC:0ando se expresaba así: "en este de San Fernando se hallan nueve
an dejaron la cátedra por venir a leer y enseñar a los genti·1es; aprectan
· do
que

más este ejercicio que el honor de Padre Maestro y Jubilado, y los que a
.
estos se siguen
regu larmen te"11
.
No es casual, el rendimiento humano y apostólico de estos hombres. ~erger
supo elegir a los integrantes de su expedici6n misionera, cuando recom6 los
conventos de España.

6

DEFENSOR DE LOS COLEGIOS APOSTÓLICOS

De paso señalaré la valiente actitud del "defensor de las m~ones" en ~
ocurso al Cuarto Concilio Provincial Mexicano, para salvar la mdependenoa

de los colegios apostólicos que él probo era fundamental y necesario para
los objetivos de estos emporios misioneros.
En carta de 27 de agosto de 1771 a Lanz de Casafonda le decía: "No

alcanzo que los colegios hayan ofendido en cosa alguna a Su llustrfsima
-se refiere al arzobispo de México-, y siempre me ha recibido con mues-

tras de amor y cariño, no s6lo ahora que soy prelado, aunque muy indigno~
sino antes de pasar a esa corte por la misi6n.
Ahora sé que en el Concilio que se celebra en esta metropolitana, intenta
sujetar los colegios a los provinciales, que es lo mismo que prenderles fuego,
o darles por el pie, como suelen decir, y esto sin citarnos, ni dar parte,
como lo debe hacer, según lo que Su Majestad tiene mandado en el capítulo 17 de su tomo regio; por este motivo ayer, día 26 del corriente con la
ocasión de dar cuenta a dicho Concilio del número de religiosos que tiene
esta comunidad, &gt;' en las misionn y de los que puede mantener con las
limosnas ordinarias, presenté ese memorial. No sé cómo se recibirá, pero
V .S. esté cierto que si se lleva adelante el parecer de Su Ilustrísima, a pocos
días quedará el Colegio sin religiosos, porque todos los que han cumplido
los diez años, según las leyes de India, pedirán su licencia para regresar a
España, y los que no han venido lo hubieran hecho, a saber que los habían
de sujetar a los provinciales de las Indias, y los que han tomado el hábito
en el Colegio harán su haber para remediarse.
Esta es la purísima verdad, y no piense V .S. que es huír de sujeci6n; así
suena, pero no es así. Es querer vivir sujetos, es querer mantener con honor
y regularidad los Colegios de misioneros apostólicos. No me complico más,
porque ésto lo entenderá V.S. &gt;' hará oficio de abogado para estos pobrecillos
desvalidos~ y aunque diga oficio de fiscal de Su Majestad, no me disgusta,
porque para cumplir con el tal cargo, debe defender esta causa''.1~
En una síntesis perfecta podemos entender el fin de los colegios apost6Iicos
con lo que escribía Verger al arwbi po Lorenzana y al Concilio Mexicano
en su alegato de defensa, al hacer historia: "que la erección y fundación de
los colegios seminarios de misioneros observantes de N.S .P. San Francisco,

en las Indias de N.C. Monarca,,, en España, según como en el día se hallan,
fué disposición del Rvmo. P. Fray Joseph Jimé11ez Samaniego, ministro general de toda la orden, con consejo de padres de especiales letras y virtud,
y de su sucesor el Rvmo. P. Fray Pedro Marín Sormano, general también
que fué de toda la religión, procediendo como su antecesor, con la madurez
,. BML, folio 257 y 257v.

11

BNAH - FF, vol. 112, 2o. alegato.

461

460

�'.Y co,isejo que este gravísimo asunto pedía, a fin de qlle los re/i io os llamados

de la divina inspiración quisieran emplear sus tale11tos en la conversión de
los infieles, reformación '.Y ense,io,1za de los fieles, tuviesen co,wentos señalados, en los cuales retirados, únicamente atendiesen a esta grande obra de
mise.ricordia y caridad, libres de otros emplt.os )' afanes, que forzosamente
se ofrecen en los demás conventos de las provincias''.11
egún las constituciones formadas para estos colegios por el mallorquino
fray Antonio Linaz de Jesús María, y fray Francisco Salmerón, como ya
hemos dicho, aprobadas primero por un capítulo general de la orden franciscana, y luego sancionadas can6nicamente por tres bulas pontificias, el
funcionamiento fundamental, con miras a una dedicació!l exclusiva a atender
las misiones entre infieles, se basaba en la autonomía, bajo el gobierno del
guardiin, asistido por un consejo llamado discretorio, elegidos todos por voto
secreto de los integrantes de la comunidad, para un período de tres años.
El discretorio en pleno quedaba constituido por el guardián, el comisario
de misiones, los padres que habían sido guardianes y lo otros cuatro electo
can6nicamente en el capítulo guardiana!.

La autoridad equivalente a la de los provinciales, era la del comisario
general de Indias, residente en Madrid y por él se sujetaban al ministro
general de la orden.
Desde la primera fundaci6n -la del Colegio Apostólico de Querétaro,

1683-, para la cual el padre Linaz condujo de &amp;paña una "misión", se
sigui6 el método de recorrer los conventos de España -aunque también
se admitían misioneros criollos- que desearan consagrarse a las misiones
en el Nuevo Mundo. Se desfiliaban de su convento con la autorizaci6n del
ministro general de la orden y con el real beneplácito. Su recolección en
Cádiz y su traslado hasta el colegio de destino, corrían a costa del real erario.
Los que proccdwl de España e comprometían a trabajar diez años en
las misiones, y si por cualquier motivo volvían a Espafia antes de ese tiempo,
se reintegraban a su provincia y no podían regresar al colegio apostólico
sin la absolución del ministro general de la ord.en.1'

• BML. folio 265.
"' La obra mú completa para entender el funcionamiento de los colegios apostólicos
de la ueva España, es Ja "Cr6niu. Apottólica y Serifica de todos los Colegios de
Propaganda Fide de esta ueva España" de fray hidro Ffüx de Espinosa, O.F.M.,
MExico 1746, cuya segunda edición publicó fray Lino G6mez Cancdo, en la Academia
Francilcana de Historia, de Washington, 1964.

Cuando se uscit6 en el Concilio Prodncial Mexicano el asunto de ·ujetar
los colegios apostólicos a los pro,·indales, Verger adivinó que todo nacía
de una reciente animadversión del arzobispo Lorenzana hacia el Colegio de
San Fernando, porque se creía qu este colegio apostólico se oponía a entregar las misiones de la Baja California. Esta falsedad, demostrada antes y
desp~~ por Verger, creó mal ambiente para los femandinos en los padres
c?nc11iares, ~tre lo que había un dominico fray Antonio Alcald , promondo aquel ano de 1771 del obispado de Yucatán al de Guadalajara.
El guardián Verger dirigió el 22 de agosto un fuerte memorial al Concilio
de México, en quince páginas fuert y valientes, defendiendo la independencia de los colegios apostólicos.
Era una obra canónica maestra, con la proposición de las constituciones
y las_ bulas pontifi~as. de aprobaci6n, en las que aparecía la dicha indepen-

dencia como esenoa vital de los colegios de misiones.
Recordaba que el ministro genera] Sormano habla apreciado tanto esta
independencia de la autoridad de los provinciales, que dispuso que cuando
el ~.rel~d~ de los colegios se viera precisado a delegar su autoridad, "por
algun mctdente de dichos colegios" no fuera este delegado el pro,incial, sino
alguno otro.
Aducía como argumentos históricos, que desde que se fundó el primer
Colegio Apostólico de Querétaro en 1683, había dado buen resultado aquel
sistema de gobierno, por cuarenta y dos años. En España se pidió a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide, que volvieran los colegios a rujetarse a los provinciales, lo que el Papa 13enedicto XIII concedió, y así
prosiguieron durante dieciocho años. Viendo, sin embargo, que habían disminuido los .frutos de virtud y de celo en favor de sus misiones, se volvió a
la primitiva forma de gobierno independiente de las provincias, ~ súplica del
Colegio de Sancti piritus, de Valencia. A raíz de esa pctici6n, oido el parecer
del ministro general y del cardenal Aquaviva, protector de Ja orden, l
Congregación de Propaganda Fide restableció el gobierno independiente de
todos los colegios apostólicos de España, por juzgarla más apropiada y eficaz.
Esta determinación fue confirmada por el Papa Benedicto XIV.

Esta experiencia afect6 sólo a los colegios de España, porque el documento
de la congregaci6n romana expecificaba "exceptuados los seminarios tanto
los )'ª erigidos como los que se erijan en el futuro en el Reirio Mexicano,
Peruano y en otras provincias de las Irzdi.as para la conversi6n de los infiele:i''.1 1
11

BML, folios 265 a 268.

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El padre fray Francisco Xavíer de Castro, secretario de Verger, en su
libro de memorias testimonió que a pesar de haber en la asamblea muchos
enemigos de los colegios apostólicos, y sobre la animadversión al de San
Femando, cuando se leyó el documento de Verger el 13 de septiembre, se
sintió el efecto favorable, a pesar de que el texto parecía duro: crcausando
tal efecto en los señores Ilustrísimos y doctores conciliares, que hubieron de

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defender nuestra causa, procurando aquietar el rumor que se levantó entre
nuestros émulos, protestando la queja contra este Colegio. Y desde ese día
" "16
hasta la prese11te, quedó todo en perpetuo silenc10
.

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11

El mismo guardián escribe a su amigo el fiscal Lanz de Casafonda: -23
de enero de 1772-: "Supongo que liabrá recibido V.S. el papel en que
defendiamos el derecho de los Colegios. Se presentó al santo Concilio, Y 1~0

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sabemos si haya hablado más del amnto: pero si dijeron que la substanc,a
había parecido bien; múr que viva, demasiadamente fuerte. Pero conside:a
V.S. que no teníamos en dicho concilio quien nos favoreciese y st contrarios
que pretendían perjudicarnos. Por eso procuro la claridad y eficacia.

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Los señores Jlustrlsimos parece no estaban impuestos de lo que son los
colegios y su régimen, '.}' creo nos tenían alguna ojeriza, nacida del supuesto
falso de que nos queríamos armar con la California impidiendo la entrada
de los padres dominicos". 11

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1

El documento causó sensación en el concilio y dio buenos resultados, porque
no se volvió a agitar la cuestión de sujetar los colegios apostólicos a la autoridad de los provinciales, y además, dice el secretario de Verger: "este alegato
tuvo la aprobación e1t Roma de nuestro Rvmo. P. Gral. de la orden Fray
Pascual de Ba11icio; prometiendo patrocinarlo y defenderlo, cuando fuere

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necesario. y la misma ha tenido de todos los doctos que lo han leido con
alguna reflexión1'.

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Augusto (Jasas, en su biografía de fray Junípero Serra, dice: "Fray Rafael
Verger que lo era -guardián de San Femando- en li71 calificó la empresa
de Serra y Gálvez como cosa de locos-...- Fray Rafael Verger exageraba
en la enumeración de las cosas que se precisaba en manos de un hombre
prudente y previsor. El guardián hacia bien en poner de manifiesto la enorme

1

1
1

1
1

1

1

También nuestro Pablo Herrera Carrillo, tiene palabras duras para juzgarlo cuando comentando la empresa conjunta de Serra y el vísitador don
Joseph Gálvez dice: "Verger no ha adivinado la importancia de la Alta

California, ni se ha dado cuenta de que el momento es propicio para las
grandes empresas porque Gálvez con toda su fuerza puede ayudarlas cficatmente - ...- Serra trata en vano de hacer comprender a la miopía de
Verger la oportunidad que le brindan al Colegio de San Fernando estas con,diciones excepcionales para llevar a cabo una obra gigantesca en la Alta
California - ...-". 18
1

1

"Todo inútil -añade-, Verger no tiene la amplitud de visión de Junípero
y adopta una actitud diametralmente opuesta - ...-" y sigue cargando

1

1
1

¡

tintas haciendo ver en Verger un deseo: frenar, maniatar a fray Junipero. 20
Por su parte el gran investigador de la obra franciscana en América Latina,
el español fray Lino Gómez Canedo, en su obra "De México a la Alta
Californi&lt;t', apunta estos juicios en el capitulo U: "Dos años de angustia,
obstáculos y esperanzas -1769-1771-": "Siguió a esta primera crisis un

año de casi total aislamiento, que unido a la empresa misional de la Alta
California: el 11uevo guardián del Colegio de San Fernando, Fray Raf&lt;Zel
V erger, que acababa de traer de España una numerosa expedici6n de misioneros para las nuevas misiones, adoptó la extraña posición de que tales
misiones eran imposibles en las circunstancias presentes, y por lo tanto inútiles. Este pesimismo y cautela permean sus dos cartas al fiscal Casafonda
( junio 30 y agosto 3 de 1771). A tal mentalidad responde también la carta
que le habla dirigido Serra a Verger unos días antes, es decir el 20 de junio.

1

1

1

1

1

1
1

El prudente Guardián no quería comprometer al Apostólico Colegio en tal
grandiosa empresa, y a pesar de estimar en mucho las cualidades de Serra,
como él mallorquín y franciscano, levant6 su voz de alarma para frenar
el celo del evangelizador de California". 18

1

1

1

TESTIMONIOS CO TRA VERGER

8

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1

dificultad de hacer todo aquello con sólo mil pesos de asignación, pero deducía consecuencias erróneas, o, mejor dicho, de mezquino alcance - ...-

• BNAH, FF. - Nota final al volumen 129.
11 BML, folio 264.

CAsAs, Augusto, Fray Junípero Serra pp. 13-17, ver bibliografía.
19 lhiu.ERA CAR.Rn.Lo, Pablo, Fray Junl/mo Serra, pp. 82 a 85, bibliografía.
• Este autor para reforzar su ataque dice: "Ante el asedio combinado de Gálvez
y Serra, Fray Rafael Verger, el nuevo Guardián de San Femando, protesta. Se le
prohíbe a Serra comunicane con Gálvez y se le hace ver por Verger, que por su
culpa -de Junípero-- Gálvez nos ha molido tanto que si no me he tenido tieso,
arrastra a toda la misión". Pero esta disposición, y comentarios no son de Vcrger,
sino del anterior guardián fray Juan Ancir65, en su carta a Serra, el 24 de octubre
11

1

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de 1770

465

464

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�Por fortuna Verger cambió de parecer y dos años después -cuando las
diferencias con Fages fu~ron traidas ante el propio virrey Bucareli prestó a
Serra su apoyo inteligente y vigoroso. Por otra parte, su actitud de 1771
fue eficazmente contrarrestada por Gálvez, quien compartió una vez más con
Serra la salvación de la Alta California". 21

mentaron, balanceando los procesos evangelizadores, como dos instrumentos
complementarios de la Providencia Divina.

9

Ya he dicho que es necesario calar hondo en este asunto. Pero quiero señalar siquiera algunos hechos y dichos de Verger, que hacen ver su actitud,
no como de oposici6n a los planes forvorosos del heroico fray Junípero Scrra,
sino como una visi6n realista, para asentar los comienzos de las fundaciones.
Sacaré estos puntos de las mismas dos cartas de Verger a Casafonda que se
proponen como muestra de su actitud de "enemigo" de las misiones de la

VERGER PESA LA REALIDAD

Alta California.

Además de las dos cartas de Verger a Lanz de Casafonda que trae el
doc~or Gómez Canedo en su obra De México a la Alta California, tenemos
copias de otras misivas al mismo fiscal de Indias. Una del 27 y otra del 28
de agosto; otra del 27 de septiembre de 1771; una más del 23 de enero de
1772, Yun extenso informe firmado por el guardián Verger y su discretorio
en pleno, el 22 de agosto de 1771.

En una nota al final de la carta del guardián Verger al fiscal del consejo
de Indias don Manuel Lanz de Casafonda, dice el historiador Lino Gómez
Canedo: "Este alegato de Verger -se refiere a la carta del 3 de agosto de

Hemos podido consultar además el informe del padre presidente de la
Baja California, fray Francisco Palou y otras tres cartas suyas, que nos darán
más luces sobre el caso. 23

I 771- contiene muchos puntos interesantes, como habrá advertido el lector
inteligente, pero en el fondo refleja una actitud parcial y de alguna manera
fraudulenta. Verger tergiversa los testimonios. Léanse y estúdiense en su contexto las cartas de Palou y Crespí -especialmente las de este último- en
que pretende apoyarse Verger, y se verá claro que ellos nunca compartieron
su pesimismo. - ...- Palou hace algunas críticas pero no del carácter negativo y pesimista que les atribuye Verger''.fl 2

Cuando después de alabar Verger a Serra --en su carta del 3 de agosto
de 1771-, dice: "No obstante es preciso moderar algo su ardiente celo,
como notaré en su lugar", expone datos concretos sobre la realidad de las
Californias, diciendo que si hay noticias ele que la tierra es muy fértil "es
fácil alucinar al público creyendo que la California es un paraiso sÍemJo
tierra misera e infeliz", y defiende al colegio diciendo: "YO guard: razón

de dicha California para presentarla por escrito, para que en ningún tiempo
culpen a este Colegio si las misiones o se pierden totalmente, o no se ade~
lantan".

Creo que aquí cabe Ja frase que pone Verger en uno de sus alegatos, y
que explica sus actitudes: "Los padres ya están allá muy contentos, y en el

Y dice también: "Ni ha convenido en manera alguna este Colegio e,i
fundar de una vez tantas misiones, y si ha enviado a los religiosos, ha sido

deseo de lograr aquellas almas, no reparan en los peligros, y así no puedo
menos que tener un sumo cuidado" -carta del 27 de agosto de 1771 al
fiscal Lanz de Casafonda, ya citada.
Con serenidad don Bartolomé Font Obrador en el capítulo "Mallorquines
en California", de la obra "Historia de Mallorcti', coordinada por J. Mascaro Pasarius -página 532-, pone este enjuiciamiento: "Así como Serra
brill6 por su impetuosidad y santa audacia, dando lecciones de amor con
sus obras y razones, en las avantadillas de la civili.zaci6n, Verger se mostró
siempre reflexivo en exceso, prudente, administrador y con grandes dotes de
organizador".

.

por fuerza, porque no podemos resistir al que nos manda con poder absoluto
sin admitir. súplica ni réplica. Pero lo cierto es que esta empresa va sin fun~
damento, sin aquella madurez y cautela que siempre si, ha practicado en su
semejante, y si Dios Nuestro Señor no obra con milagros ¡• prodigios, no
se puede experar feliz éxito".

Aquellos dos temperamentos, aquellos dos celosos misioneros, se comple-

Serra le decía al guardián fray Juan Andrés que si tenía cien misioneros
los enviara "todititos para California, sin que se quede ni uno en ca.sa, yo
les daré acá destino", y añadía que todavía serían pocos; "pero si quieren
que no les falte nada de conveniencias, uno solo que venga es sobrado'' -ID
de febrero de 1770-.

11 Gó111u Ü"-Nl'J&gt;O, Lino, De Mlxi,o a la Alta California, pp. 75 y 76, bibliografía.
" Obra citada, p. 160, al calce.

,. Todas Las citas de este capítulo están tomadas de Additionals manuscripts Nos.
13,974 Y 13,976 del British Mu11eum -fotocopias en mi poder- .
'

466

467

�Verger en cambio se quejaba al fiscal de la mala administraci.6n que los
militares hacían del fondo econ6mico de las misiones y deóa que el dejar
en manos de ]os seglares esta administración "es aumentar comedores asala-riados, para que se aprovechen y hagan caudal propio del sudor de los indios,
dejando a estos pereciendo en lo temporal y espiritual", y reclamaba que
no se daba a los misioneros franciscanos el mismo sínodo,* que se daba a
los jesuitas, y decía valientemente: los padres de este Colegio están hechos

a padecer hambre, y buena, pero con gusto y con alegría para servir al Rey
nuestro Señor '.Y a Dios; pero no debo pasar lo determinado, mayormente
cuando esto no es del real erario, sino obras pías para este fin fundada, mas
no con esa limitaci6n".,..
Y en otra comunicación decía al fiscal: "dirán tal vez que pedimos mucho; y yo digo que es verdad, pero también lo es que lo que se ha de hacer
si se hace bien es mucho, y quererlo hacer con poco, no puede ser.

Sobre todo, no pueden decir que pedimos para hacer bolsillos ni hacienda,

banzo, etc., recelando que se enviaran los recibos y
d . .
corte española "p
d"
agra eCUil.lentos a Ja
d6 d
a~a que igan allá que nos quejamos de vicio" decía. '' de
n e se sac6 el dinero para estos gastos? porque ·
· é

de los sínodos, son lindas las gracias que les debe::se dcargaron
a la cuenta
ar.

y a ~abemo~ ~u.e quitaron mil quinientos pesos del que estaba se - l d
los veinte religiosos destinados para las nuevas n . .
na a o a
u.n ones-...Por lo referiáo hast~ aq~í podemos fo ferir sin temeridad que el ex Tesado
av2íoB, ndo es nueva gracta, s,110 que se ha comprado del corto sínodo seiaiado"
-

e agosto de 1771-.

·

El doctor_ Lino G6mez Canedo dice que "su actitud -de Ver er- de
d
g
.
1771, fue eficazmente contrarrestada por Gálvez" p
ticinco de I s
.
..
.
. ero recor emos que vewo ,tremta IIl.lSloneros enviados por Verger a las Californias
1771,é pertenec1an
tr ru'do d e E spana.
- Yo creo
en
1
, al selecto grupo que él hab'a
I
~~~as sta. ~ a ~~ pa~ente prueba de que V erger fue siempre un defensor
pensar ~iones ca onuanas, en el sentido más realista y eficaz que se pueda

ni para regalarnos; pues para nosotros basta un humilde hábito, y una
pobre comida. Lo demás se pide para entregar a nuestro Monarca pueblos
formados".
Presentaba también la defensa de las JlllS1ones1 proponiendo los auxilios
de civilización que eran necesarios para hacerlos "pueblos formados''. Pedía
mulas y caballos para las transportaciones y decía: "es forzoso llevar op"-

rarios para el cultivo de las tierras, porque sin ellos no se puede sembrar,
y si no se siembra será preciso llevar el maíz, frijol, garbanzo, etc., de la
Sonora; ya se deja conocer lo que puede costar de transportes y que nunca
se adelantarán las misionel'.H
Dando una visión de conjunto, examinaba los peligros de la navegacion
y las pérdidas de buques y de vidas que se habían tenido en la empresa.
Decía refiriéndose a los militares ''estos señores quieren abarcar mucho con
pocas fuerzas y '&gt;'º nunca lo aprobaré", - ...- "los padres ,ia están allá muy
contentos, y en el deseo de lograr aquellas almas, no repararán en los peligros,
y cm no puedo menos que tener un sumo cuidado" -agosto 27 - 1771-.
Verger era un hombre que sabía sospechar las intrigas: cuando el presidente fray Junípero daba las gracias al virrey porque habían recibido rejas,
azadones, coas; y víveres, como maízi harina de trigo, frijol, lentejas, gar-

10

LAS MISIONES DE LA BAJA CALIFORNIA

El guardi'~ d e San Femando, Verger, también presentó al fiscal
norama realista d l . • •
.
.
un pahab'
e ~ Illl.SJ.ones de Ja BaJa Califomia que al salir los jesuitas
ian quedado arrumadas por los comisionados militar
.
•
blaron
d .
.
.
es qwenes las despoy eJaron sm ganado, viendo sólo su propio pro,·echo.
En ~ momento en que Palou, responsable de aquellas misiones le haé a
1
angustiosos
de auxilio, el guardián V erger, vio
. como una' circunsta .
.llamados
.
naa providencial, la determinación del rey de entregar las . .
d
1
tig·
Calif ·
IlllSlOnes e
ª an ua
onua a los dominicos.

El texto
de 8 de abril de 1770 ms1stía
. . , en que si. se
hab'
did de la real cédula
.
. ~ pe o a los franoscanos del Colegio Apostólico de San Fernando "las
misiones que quedaron vacantes con la expulsi6n de los R l
d l
Co p -í f ,
.
eguares e a
, de ser un.
dm· an a, ue con la calidad y condici6n de que ésto no habna
Pe imento
a que se enviasen a la mencionada Provzncia
. . misioneros
..
,,
de otra

d
or en .

Verger e~bia al comisario general de Indias: "El señor Arzobispo estaba
• Pensión personal para los misioneros, a cargo de la corona española.
•• Verger nunca pcle6 para los franciscanos el "Fondo piadoso", de las Californias.
.. Carta a Lanz de Casafonda; 3 de agosto 1771.

~uy ~mpenado en entregar a los Padres Dominicos las Misiones de la California que están a cargo de este Colegio, para cuyo fin han conseguido
469

468

�dos cédulas reales, y temo que sean tres - ...- he desengañado a Su Excelencia Ilma. ~ le he hecho ver que este Colegio en manera alguna ha
impedido su intento y le consta por experiencia que hago cuanto puedo para
que los Reverendos Dominicos u otros, entre11 en California". -23 de mayo
de 1772-.

dicen
que los Padres Dominicos tienen cédula de Su Majestad para obtener algunaJ
de estas últimas (se refiere a las misiones de la antigua California). Yo me
alegraré mucho de que se verifique, porque ciertamente este Colegio no ha
podido abarcarla.r todas, pero siento que digan que hemos resistido su en~
trada, siendo del todo falso - ...- lo que dije fué que supuesto estábamos
ya con el cargo de dichas misiones, nos dejasen algunas, pues de lo contrario
resultaba descrédito de este Colegio, sin haber dado motiuo para ello: que
se repartiesen las misiones de modo que se nos impidiese la comunicación
con la provincia de la Sonora, para podernos proveer de ella de granos y
demás necesarios; y que a cada religión se señalase rumbo separado para
proseguir la espiritual conquista con paz y hermandad, como es razón" -27
de septiembre de 1771-.
Y por otra parte, escribía sobre este asunto a Lanz de Casafonda:

«

En virtud del decreto del virrey de lo. de abril de 1772, el día 7 fir:mó
el guardián de San Fernando, fray Rafael Verger y el padre maestro fray
Juan Pedro de Trionte Laurnaga, de la orden de predicadores, el conyenio
de la entrega de las misiones de la antigua California, determinando los
límites al norte, para las nuevas misiones que quedarían a cargo de los franciscanos de San Femando, "desde el dicho puerto de San Diego siguie11do

el rumbo que tienen para Monterrey, Puerto de San Francisco , 1 más adelante".
A partir de aquel momento, Verger enderezó toda su atención a las nuevas
misiones de la Alta California.

11

VERGER MISIONERO AUTÉNTICO

Verger es un misionero auténtico. Es el "mariscal de campo" que desde
San Fernando, bien informado y con hondo sentido de la realidad, viene
a ser un solo ejército con sus hermanos de avanzada en las Californias.
No luvo la oportunidad de escribir "diarios'' y "derroteros'' con sus andanzas apostólicas, pero impuls6 y defendió la obra fernandina en las Ca-

Nunca fue a California, pero con los informes de sus misioneros, especialme~te con los memoriales de Serna y Palou, se había formado una imagen
casi palpable del panorama geográfico-humano de sus misiones.
En el informe que envió al virrey Bucareli, el 29 de diciembre de 1772,
CX:, _que incluía eJ. f~oso "diario" llevado por fray Juan Crespi, en su ex-pedici6n del descubnrruento del Rio Grande de San Francisco, dice Verger:
"conforme a estas 11.oticias que he referido, presento a V. Excia. un mal fotmado mapa que trabajé sin embargo dt' no ser facultativo, estimulado del

gran deseo que me asiste de servir a V. Excia. cuya vida Dios guarde con
salud, gracia y toda felicidad''.
Poniéndolo junto al gigante fray Junípero Serra, y considerando el valioso
a~oyo que ~e ,,prestó desde San Femando ~ara su empresa californiana, y
viendo que. La mayor parte de las medidas que propuso -y obtuvoSerra, hablan sido ya solicitadas por Verger en sus extensos )' bien articulados
memoriales --dice el doctor Lino G6mez Canedo- se mantiene sin embargo

una significativa diferencia entre ambos. Mientras Serra se muestra dispuesto
a mantener las misiones a cualquier precio, soportando todas las dificulta~
des y molestias, sin que asome nunca la menor sugerencia de su abandono;
Verger da la impresión de que considera insostenibles aquellos establecimientos, si no se accede a sus peticiones de remedio. - ...- Lo típico de V erger
es su claridad mental, su acerada disecci6n de los problemas, y la valentía
que pone en defender su punto de vista. Valentía que no anula su habilidad
de buen diplomático". 25
Verger con su realismo, hizo más sólidas las empresall de Serra. Y si nos
parece que lo quería frenar, era con el deseo sincero de garantizar sus fundaciones.

12

EL ''MkTODO NUEVO DE MISIONES"

En el capitulo sexto de su biografía de fray Junipero Serra, asienta Palou
que el padre fray Pedro Pérez de Mezquía, compañero del venerable padre
fray Margil de Jesús en las misiones de los Texas, "comenzó a formar desde
luego las instrucciones que deberían observarse en las de la Sierra Gorda

para el régimen espiritual y temporal de ellas, siendo el mismo que se ha
observado en las demás misiones de los colegios de !Santa Cruz de Querétaro
y Nuestra Señora de Guadalupe de Zacatecas"_ie
21 En HumanitaJ, ya citada, p. 573.
» PALou, Vida de fray Junipero Serra, p. 18.

lifornias.

471
470

�El 2 de septiembre de 1772 el virrey frey don Antonio Maria Bucareli y
pidió a fray Rafael José Vergcr, que elaborara un "método nuevo
de gobierno espiritual y temporal, propio y conveniente, para el mejor y
más s6lido establecimiento de las mision s en las Provincias Internas, froutera de indios gentild'.

Ursú

Que.remo detenernos a examinar el "método nuevo de misiones'' que
elaboro Verger, por considerarlo una prueba más de su capacidad de ob&amp;er\'ación }' tino eficaz para diri ir como "técnico de misioner'', lo trabajos
de sus hermanos, desde su puesto de guardián.

Aunque utiliza las líneas fundamentales del método del padre Mezquia,
que a u vez resume experiencias anteriores, se ,·e en la elaboraci6n del plan
misionero de Verger, su propio estilo de hombre práctico, realista y valiente.
Por ejemplo sus planes sobre el gobierno temporal -números del 5 al
10- que en el largo pr6lo!!O a la parte práctica, proponi ndo en tono de
defensa, que no se dé a los militares la administtaci6n temporal, sino a lo
mi ioneros, no recuerda el párrafo 4 de su famosa carta al fiscal don Manuel
Lanz de Casafonda -3 de agosto de 1771- en que le dice: "Hallándome

en ese corte conocí que algunos señores les parecía cosa muy impropia de
los misioneros el cuidado de lo temporal de los indios ruiin conqui.stados;
y aun lo oí, y desde luego en este sentir estarían tl Excmo. señor virrey y
señor visitador, y por esta razón al principio as! lo practicaron. Y por ello
mismo se excusaron' los padres,· vea V .S. el número 15 de la carta primera
del padre presidente Palou. Debo reverenciar dictámenes tan altos: no es
en miras las cosas de l«jos y sin experisncia, hace errar de medio a medio.
ea cosa impropia, muy enhorabuena: pues asl lo juzgan, pero crea V.S.
qu es del todo 11ecesaria, y dice que eso sería poner comedores asalariados,
"para que se aprovechen y hagan caudal propio dd sudor de los indios"Y
tste e el hombre que tiene los pies en la realidad, )' además, como en
otro · muchos de sus escritos, se descubre al gran defensor de los indios.
Y, como n otras ocasiones, prueba sus proposiciones con la historia, recordando las experiencias en un sentido y en otro, tanto en las misiones
de la ierra Gorda, como en las de Califomia.

Repito que, por más que se funde ste "método" en otros ya ut:ili2ados,
lo cual lo afirma claramente Verger tiene numerosos rasgos pel'!!Onales
que lo hac n en verdad un "método nuevo".
" BML, folio 249.

El documento de veintiún p, ·
d1
agmas se encuentra en un
1
e Fondo Franciscano en Ja Biblioteca d
,
~~ vo umen
. ico. Es el libro al ue
nos h
e _Antropo!ogia e Historia de fépadrc fray Fran~
ya_ d emos referido, escnto por su fiel secretario
él de Espana~ E.1 ti'.,., ., av1.er e Castro, uno de los misioneros traídospor
•
.,uo comienza así. "C ¡ -6
Alegatos, Ynformcs, Memoriales )' ·Cart:ec;i n 1
de varios Escritos,
-. • .- Guardián actual de este A
.. ' ue e . · · ray Rafael Verger
de Méjico, hizo en su defensa en ,!O:º:;co
dtl_Señor San Fernando
grande honor del Sobredicho e' l . P q f e su Discreto 'Y P, lado, con
0 egio, Progreso de /as Misio
d Al
y crédito del Ynstituto Apostólico - ...-" :a
rus e o11terrey,

Yt~as;nl;

u~º:~'°

Ii: : ~,

Este memorial lo titula Verger· "Ynforme , M
para su Gobierno Espiritual )' T~mporal" y
de 1772 afias".

fo

~,u15voddc J,f~sion11s
e
e septiembre

Al citarlo, pondremos entre guiones el número al
d l
. .
.
margen e texto ong1oal.
En la mtroducci6n dice que
'be bed .
virrey el 2 de septiembre anterio;scn o .~ciendo la orden dada por el
más anti
, .
. para que con consulta de los misionero,
F.
d gudos, prac~icos y experimentados de este Apostólico Colegio de Sa
ernan o e }..féxico, forme en el mod
.
n
método de gobierno es iritual
o que _me¡or me parezca, un nuevo
,., más sólido cst bl . P.
d)' tempo~~l, propio y conve11iente para el mejor
a ec1miento e las muiones en l p . .
tera de indios gentiles". -1as rovmczas b1lernas, fron~xpone primeramente las diligencias necesarias ara crear
..
Asienta que no debe apresurarse la funda '6 has p
una nus16n.
avío . Que los misioneros "
c1 n
ta que se tengan lodos los
la voluntad de Jo entiI ~~n sus dulces ~xhortaciones y donecillos'' ganarán
g
para que reciban n1Ustra santa l
•
a nuestro católico monarca prometié d l
S
ey y se SUJeten
de sus enemigos'' y esto s debe ha n o es que u. Majestad los defenderá
1
'vil' d
,
cer con un contrato entre los gentil
os Cl iza ores el capitán jefe de la escolta en nombre d l
y
debida licencia del superior gobierno.
e rey Y con la

"Los soldados deben ir bien equipados -dice- P íd
necesario." -2Y rovc os de todo lo
" "Fijado ya el estandart• de la Santa Cruz" se ha de fabricar la i les.i.a
que sul'/e ser de Palizada y sacate" y se d be
da
.. g
y oldado en chozas
liz d
. e r sguar r a los m1s1oneros
con pa a as que sirvan de presidio.
La primera ocupación ha de ser la de labrar la b'crra

Y sembrar las

• B AH · FF, vol. 122.

472
473

�millas necesarias para el sustento de la misión y para atraer a los demás

gentiles circunvecinos: "el primtr sermón con que estos infelices barbaros
se reducian a nuestra santa fe y a la obediencia a nuestro cat6lico monarca,
es la comida y el uestido con que se les cubre su vergon;;osa desnudez".

Para esto conviene lleuar algunas familias convertidas y que ha.ria los
soldados cooperen con su ejemplo. -3Con idera que los ne6fitos gentiles no tienen cualidades administrativas
que, por otra parte, no conviene poner los frutos del trabajo a cargo de comi ionados reales o caudillos.
Funda u juicio en la experiencia de los cinco o seis años en que el colegio
de an Femando tuvo a su cargo las misiones de ierra Gorda. Allí se 16
dio el gobierno temporal a los caudillos, capitanes o lenientes y "se vió que

estos ocupaban a los indios en el servicio de sus causas, custodia de sus
ganados, sin darles salario alguno. Se aprovechaban de las tierras de las m..siones paro sembrar milpas particulares, quitándolos a los pobres indios )'
obligándoldS a contribuí, con donecillos, a título de que eran sus superiores''.
Recuerda los efectos negativos de estas prácticas, porque los indios huían
a los cerros y no adelantaba en lo espiritual. Recurre al ejemplo de las misione. de Calüomia en donde se dio el mismo caso. Cuando el gobierno
temporal de las misiones, después de la expul.ión de los jesuitas quedó al
cuidado de los comisionados reales, éstos mataban las reses para su propio
servicio hasta poner en peligro la ubsistencia de las misiones. -5-

las casas y suficientes co echas para el alimento de todos y ser las misiones
"envidiadas de los señores curas circunvecinos, y por fin ;e entregaran el año
de 70 al Ilmo. Sr. arzobispo Don Francisco Antonio de Lorenzana para erigirlas en curatos''. --8Recuerda una objeción: "no podrán los religiosos castigar con azotes a
los indios''. Y aclara que si las leyes y reales cédulas mandan el buen trato
de los indígenas, no se opone a estas normas el castigarlos con moderación
como principio de autoridad,
viéndolos como a hijos amados. -9 y 1o.-'.

r

Podríamos hacer comentario .en cada uno de los "artículos'' de la intro.
ducci~n, pe~ con lo citado aquí, salta a la vista su actitud realista y Ja
cone.tión 16gica de tocios us apartados, bien pensados y ordenados a una
práctica feliz.

En la segunda parte expone el método de gobierno espiritual que se siguió
en Sierra Gorda, con muy buenos resultados.

I

GOBIERNO ESPIRITUAL

Dos padres misionero diariamente salido l sol, reunian a los indios e
indias, les rezaban y explicaban en ca tellano las oraciones y el texto de la
doctrina cristiana.
-A los niños se les daba igual instrucción por la mañana y por la tarde.

Concluye te apartado diciendo que la temporalidad de las misiones no
debe encomendarse a los comisionados reales, caudillos o tenientes ino a
los misioneros.

-Diariamente por la mañana y por la tarde se daba instrucción a los
catecúmenos, a los que se preparaban para el matrimonio, y a los que querían cumplir el precepto anual de la confesión.

"De este sentir son todos los padres mmoneros prácticos y antiguos de
este Colegio", y "De ute mismo parecer fueron el teniente ge11eral Dn. Jostlf
de Gálvez, desamparando el seriti, contrario desengañados por sus actuales
experiencias". -6 y 7 -

-Lo días de fiesta, se explicaba n la misa el evangelio, o los misterios
de la fe, "acomodándose con prudencia y discreción a la- rudeza y nuesi.

Palou, pre idcnte de las misiones de la Baja California proponía lo mismo
-recu rda Verger- y sugería dejar la administraci6n espiritual y temporal
a los misionero.,, "reservando solamente lar causar de crimen a los goberna&amp;
dores y dar el bastón de mando a los indios gobernadores".
El buen resultado de este sistema estaba bien probado ya en las misiones
de California, en 23 años de gobierno. hasta llegar a tener las misiones iglesias de cal y canto, con vasos sagrados y ornamentos, buenas construcciones

474

dad de ello!''.
"Acabada la misa tl misionero (por el paclrón que todos tenían lo.r /la,.
maba por su nombre y llegaban uno a uno a bnarle la mano, con lo que
ruonocía si faltaba alguno".
También los exhortaban a oír la misa los días que no eran de precepto»
Y a los más capaces y hábiles les exhortaban b. la frecuencia de los sacra-

mentos, ''dejándolos siempre en su libertad".

-Los visitaban en su enfermedades y procuraban que fueran curados y
así tidos.
475

�-Ponían grande esmero en reconciliarlo "en sus enemistades y litigios,

enseñándolos a vivir en paz y caridad cristiana". -12- -

GOBIERNO TE IPORAL

II

-Elegido el sitio para la misión, congregados los indios se procuraba que
vinieran las familias separadas.
-Comenzaban la siembra de semillas como de maíz, frijol, lenteja, etc...
-Se constru1an trojes de comunidad, en que se recogían las co echas "y

diariamente, o cada semana, se daba la ración proporcionada a cada familia".
-Las semillas que no necesitaban, se vendian y con su precio se "compraba ti yuntas, mulru, caballos, etc . .. )' llevaban de Mixico frtsadas, carrv

baros y ropa para vestirse".
-A las mujeres y a los muchachos se les señalaban las tareas apropiadas
"a las fuerzas 'Y capacidad de cada uno, procurando apartarlos de la ocio-

cidad en que se habian criado y nvejecido; asistiendo siempre un Padre
p,rsonalmente en las labores". -13-A este cuidado se siguió el habilitar a aquellos naturales en todo género
de oficios mecánicos, como albañiles, carpinteros arriero , doradores pintores,
etc. y a las mujeres en los correspondientes a su sexo, como hilar cocer,
tejer, bordar, etc.
Al comerciar "lo que recogían de sus particulares coscclias~ como chile,
cascabelillo, petates finos, cuerdas, plátanos, pipián, petaquillas, otates, redes,
o taleguillas de pita fina para guardar dinero", 1 enseñaban a conocer los
precios justos.

-Instruían a los indios gobernadores para ejercer justicia y castigar, aunque "no permitían que les ejecutaran de su orden sin hallarse alguno dt los
Padres pr,sentes, para que no se excedieran en el castigo paternal y cari-

tativo".
En los crímenes mayores como el homicidio, hadan que se recurriera a
los jueces reales del partido 1 "para que procedieran como lo pedía la justicia".
Termina la e,,.-plicación de este método diciendo: ''lo propongo a V. Excelencia por parecerme el más proporcionado para el restablecimiento de las
misiones, para el alivio y quietud de los miserables neófitos, para el feliz
progreso de las nuevas conquistas, para el mayor aume11to de nuestra religión

476

santa, para el honor de la nación y para poner los límites de los dominios
~el Rey en los verdaderos extremos de esta América Septentrional, como
¡usta y piadosame,1te pide el Señor Fiscal". -14En un tercer apartado, sobre la epopeya conquistadora y evangelizadora
de la ueva E paña desde sus comienzos, comenta:

"Cuando entró en estos reynos Hernán Cortés, halló lugares, ciudades y
pueblos formados, civilizados y abastecidos de todo lo 11eccsario como lo dicen
los Historiadores. No les faltaba otra cosa que el conocimiento del Verdadero
Dios y de su Santa Ley. Pero a los gentiles que pretendemos conquistar lts
falta todo lo nfcrido11•
En una contraposición recuerda que los primeros conquistadores entraron
a fuerza de armas, y "después comenzaron los Padres'', y en cambio las nue~
vas circunstancias exigen que vayan delante los padres atrayendo a los gentiles
con suavidad a la santa fe y a la obediencia del Monarca, "y los soldados

s6lo deben seruir para el resguardo de los padres, de los indios que se conviertan, de la misión y sus bients".
Se queja de que muchos soldados. como los de la misión de San Antonio
de Padua cerca de Monterrey en Califomia, según lo testifica l ministro
padre fray Miguel Pieras, ni cooperan con el misioo ro ni siquiera son buenos
cristianos. -18Refuerza luego sus senteq.cias y lo que había expuesto ya en un memorial
dirigido al virrey el 22 de diciembre de 1771, contando cómo en la fundación
de la misión de San Gabriel de los temblores, "con sólo manifestar los padres
un lienzo de la Sma. Virgen de los Dolores a una numerosa y airada multitud de gent11es, con.siguieron su total sosiego y rendimiento•. -20Propone las quejas del padre fray Luis Jaime, de la misión del Puerto
de San Diego, que dice: "siento mucMsimo que lo que no puede lograr el
demonio por medio de Tos geneiles, lo ha)'a de alcanzar por medio de los

cristianos".
También trae un testimonio semejante del padre fray Miguel Pieras de
la misión d San Antonio de Padua.
Suplica por fin al virrey, que en el nuevo método que disponga, mande
se ob erven los decretos sobre Ja cooperación de los soldados con los misioneros, "asegurándoles que no perderán por eso ni para V. E,,ccelencia ni para
con nuestro /t,fonarca, su estimación ni el honor de oficiales obedientes aJ
Rey y a la Coron&lt;I'.

477

�Este plan misionero, es obra de un hombre inteligente, que sabe aprovechar
las experiencias antiguas, y utiliza los conocimientos de los que han creado
sistemas de evangelización, para él codificarlas y darles fónnulas metódicas.

El convento dieguino de Pachuca se convirtió también en Colegio Apostólico de Propaganda Fide, a partir de 1737, aunque por casi cuatro décadas
quedó dependiendo aún de la provincia de San Diego de México. El intento
de independizarlo, suscitó el "caso Pachuca" al que nos referimos en este
capítulo, y en el que Verger es el héroe de la diplomacia atinada.

EL "CASO PACHUCA"

Comienza el asunto por 1771 al quedar constituido en independiente el
Colegio de Pachuca, desmembrándose de la provincia dieguina de México,
a tenor de la bula "Sedttla Romani Pontificis providentia'' del Papa Gregorio XIV, para que se sujetara como los demás colegios apost6licos al comisario general de Indias y por él, al superior general de la orden franciscana.

13

Para entender mejor "el caso Pachuca" que vamos a narrar, arranquemos
de atrás hasta llegar al momento de la intervención de fray Rafael José
Verger.

Los religiosos "Dieguinos", rama franciscana de los descalzos de la estricta
observancia, fundaron en el año de 1596 el convento de Nuestro Seráfico
Padre San Francisco en la ciudad de uestra Señora de Ja A.sunción, Real
y Minas de Pachuca.
Antes del siglo diez y siete, aquella comunidad tuvo poca influencia en
la evangelización de la Nueva España.
Vino a vitalizar la obra franciscana en general, la creación de los "colegios apostólicos de propaga11da fide".
El "extático y venerable padre Fray Antonio Linaz" como lo llamaría
Verger, y "cuya prodigiosa vida es bien conocida en estos reinos'', condujo
de España en 1683, un grupo de 17 misioneros para evangelizar la difícil
misión de la Sierra Gorda y que traían ansias "de la conquista de toda la
Nueva España'', entre ellos venía el insigne fray Antonio Margil de Jesús.
Linaz había recibido el nombramiento de "Prefecto de las misiones de las
btdias Occidentales'', dado por la Congregación Romana de Propaganda
Fide, y su plan era la fundación de los colegios apostólicos que fueran semilleros de celosos misioneros. El año de 1683 fundó con los integrantes de su
"misión", el primer Colegio Apostólico de Propaganda Fide, en el convento
franciscano de Santa Cruz de Querétaro,
De éste salieron: en 1700 el de Cristo crucificado de Guatemala, y en
1707 el de Nuestra Señora de Guadalupe de los Zacatecas, fundado por
el andariego fray Antonio Margil de Jesús. Después de cierto tiempo estos
dos colegios se independizaron del de Querétaro.
El Hospicio de San Femando de México, fundado en 1731, de igual manera se había tran formado en Colegio de Propaganda Fide, por cédula real
de Felipe V, del 15 de octubre de 1733.
478

El padre fray Manuel de Equino como procurador y comisario, había
guiado desde España una ''misión" de diecinueve religiosos para reforzar
la nueva comunidad de misioneros apostólicos de Pachuca. 29
Desde su llegada, estos sujetos se mostraron descontentos con las constituciones municipales o domésticas del colegio, y comenzaron a denunciar graves
irregularidades disciplinarias, contrarias a las normas de las bulas inocencianas.ª0
Pronto elevaron sus quejas al virrey y al comisario general de Indias. fray
Manuel de la Vega, diciendo que el guardián dd colegio de Pachuca padre
fray Antonio de Guadalupe Ramírez y otros entre los que estaban como
cabecillas los tres discretos, fray José Betancourt, fray Gabriel Pérez de León
y fray Francisco Ruiz secretario, llevaban una vida de comunidad poco
arreglada a las bulas inocencianas y que habían hecho unas defectuosas constituciones municipales, no aprobadas por capítulo general, ni por la Congregación de Propaganda Fide.
Fueron aumentándose las quejas diciendo que la mala conducta de los
superiores trascendía a los seglares y causaba escándalos en la ciudad de Real
deJ Monte y aun fuera de eíla, "con grandísimo descrédito de este Colegio".
El guardián Ramírez había cometido arbitrariedades tan escandalosas como
la de cortar "de motu propio o el agua que venía a la ciudad, cogiéndola
toda para el Colegio, poniendo a su arbitrio guardias que defendiesen su
cañería, con peligro de que sucediese alguna muerte en esta demanda".
• En esta misión que lleg6
de Jesús Sacedón, del que se
• Tomamos la historia del
guientes, tomo 122 del Fondo

a México en 1772, venía como presidente fray Antonio
hablará más adelante.
"caso Pac.huca" del "memorial décimo séptimo" y siFranciscano, BNAH.

479

�Puso además pleito, ante la Real Audiencia de Mé.xico, pretendiendo que
le pagaran toda la carne que se consumía en el Colegio, empleando en el
alegato más de trescientos pesos.
Se presentó como abogado defensor de su propia ~usa, en una junta que
celebró sobre el asunto el alcalde mayor con los comerciantes de la ciudad.
Estando en su alegato, otro religio o le reconvino diciéndole que estaba fuera
de su carácter aquel pleito, y se formó una disputa grosera y "se pusieron
los dos como unas verduleras, con escándalo de toda la junta". 81
Los "padres nuevos" -que así llamaban los superiores a los que habían
llegado de España-, se enfrentaban con frecuencia tratando de reformar
la vida comunitaria, ajustándola a la disciplina religiosa, y se suscitaban
pleitos escandalosos, hasta dentro de las funciones religiosas públicas.

EL "CASO PACHUCA" EN MANOS DE VERGER
El virrey frey don Antonio María Bucareli y U rsúa, envió repetidos memoriales a España, pidiendo el remedio de aquel escándalo.

El fiscal del rey, don Manuel Lanz de Casafonda y el comisario general
fray Manuel de 1a Vega, respondieron pidiendo mayores informes.
Estando las cosas al rojo vivo, el comisario general de Indias nombró al
guardián del Colegio de San Femando de México, fray Rafael José Verger
y Suau, para que ejecutase la separación del convento de San Francisco de
Pachuca de su antigua provincia de San Diego, que estaba ya concedida, y
realizase el primer capítulo guardianal, que se babia retardado, reteniendo
el cargo de guardián, fray Antonio de Guadalupe Ramírez.
La patente de Vega, fechada en Madrid el 13 de )'Ilarzo de 1772, decía
que al declararse eJ Colegio de Pachuca independiente de la provincia de
descalzos de San Diego, quedaba bajo su jurisdicción como comisario general
de Indias, y "Por cuanto han llegado a 1iuestros oídos los disturbios y desavenencias en que labora nuestro apostólico colegio de Pachuca, a causa del
modo de opinar de algunos de los padres predicadores que de estos Reinos
fueron conducidos de orden de Su Majestad ( que Dios guarde) por Fray
Miguel de Equino como procurador y comisario conductor de dicho nuestro
Colegio - ...-" designaba a fray Verger "Comisario visitador cum plenitudine potestatis -con plenos poderes- para que haga la visita regular de
11

480

Carta de Verger al comisario general de Indias -29 de junio de 1774--.

dich~ nu.estro colegio apostólico y a mayor mérito se lo mandamos por santa
obediencia,. ~ándole ~uestra plenaria autoridad, cuanto de derecho se requiere
para que visite, com7a, amoneste y castigue tam in capite quiam in membris
-tanto a la cabeza ,co~o a los miembros- y si fuere preciso forme proceso
y los condene. Y as, mismo para que haga elección de guardián y discreto
en la cual le condemos voto electivo ( y en caso necesario el decisivo J".
~daba además que los de Pachuca lo reconocieran para dicho efecto
baJO la pena de excomwúón mayor, "latae sententiae", por el mismo hech~
de desobedecer lo mandad~ en aquella patente; y que los que se opusieron,
fueran expulsados del colegio y lleva.dos a España, a sus respectivas provincias.
Inmediatamente
los de Pachuca que un observante como V erger,
.. objetaron
d
no podría ser VlSlta or de una comunidad de descalzos.
Ve~~r respondió "que el ser descalzos no los eximía de la nominación de
un Visitador -. • . - pero si objetaban que los observantes no conocen las
n~rm~ de la desca/cés, lo mismo digo yo que los descalzos no pueden estar
bien informados de las leyes y ceremonias de los misioneros apostólicos de
Propaganda Fide, que los mismos que las practican".

En ~da~ la visi~ se ha.cía a un Colegio Apostólico de Propaganda Fide,
qu~ _babi.a sido desfiliado de su provincia de descalzos, y por Jo tanto era
legit.n:no el nombramiento de Verger.

_s~ presentó

otro nuevo obstáculo: el 26 de junio de 1773, Verger Je escnbia a Vega, que el virrey había impedido la visita por no tener la patente
el pase del consejo de Indias.
De 1~ V~ga le contes~ concediéndole facultad "para postergar el capítulo
P_ost triennium -despues del trienio- uno dos o tres meses, y que en este
t~em~o procure. ~rreglar el sob~edicho colegio a las bulas inocencianas y constituciones municipales, estableciendo el mismo modo y método que se guarde
en el de San Fernando". 82
. ~ambién se a~re~6 el comisario De la Vega a enviar al virrey el 20 de
Julio una c~mun1caoon en que le pedía que auxiliara a Verger, "pues me
temo ~~eta- de algunos malos resultados a causa de las desavenencias que
entre s, tienen sus moradores" ( del colegio de Pachuca) y lo recome d b
'"T
•.
&gt;
naa
as1:
engo satis/ acc16n plena de la prudencia, literatura y otras buenas
prendas del referido padre Fray Rafael Verger".
• Carta de Verger al virrey; 2 de julio de 1773.

481
Bum-31

�Conociendo además que el impedimento propuesto era legal, se apresuró
a conseguir el pase real al documento.

El guardián de Pachuca padre fray Antonio de Guadalupe Ramírez, se
movía para impedir la visita y presentaba a su modo el problema. En carta
del 6 de mano de aquel año de 1773 le había escrito al virrey: "hay catorce
o quince que no quieren guardar las leyes municipales de este su apost6lico
colegio estando estas aprobadas por la Silla Apost6lica, y después que este
su colegio apost6lico a petiú611 de Su Majestad se separ6 de la Santa Provincia de San Diego, con licencia de su Real y Supremo Consejo de JndiaJ"
y le pedía enseguida que cuatro de los religiosos descontentos fueran depositados en San Juan de Ulúa por ser indisciplinados y añadía que babia
''otros dos o tres que andan misionando, que deberán remitirse a España,
en bien de la paz del colegi.o".
Poco despu~ volvió a quejarse diciendo que seis de los padres descontentos
"cada día están más insolentes y tratan a su prelado como si fu era algún

donado".ss
Dos religiosos de Pachuca, Francisco Brosay y Bernardo Gómez, sin licencia y bajo pretexto de enfermedad, llegaron a México, al Colegio de San
Femando con la ansiedad de poner sus quejas ante Verger.u

En mayo "estuvieron los más de los padres de la misión que se hallan en
dicho Colegio, para presentarse al señor Virrey y el Ilmo. señor Arzobispo,
pidiéndoles que quitasen al guardián de allí", con lo que se pacificaría la
comunidad.
Casi al mismo tiempo e1 cura de Pachuca doctor don Mariano Yrurria,
certificaba al virrey los disturbios, suplicando se pusiera pronto remedio.
El guardián Ramírez pensando que podría impedir la visita y el capitulo
guardiana!, asunto que era su más grande preocupación, )e escribía a Bucareli: "Si V. Excia. desea saber por menor el estado infeliz y deplorable,
en que se halla este colegio, puede V. Excia. mandarme orden pase a esa
Corte - .. .- y si la piedad y cristiano celo de V.E. no quiere se pierda este
su colegio y que no se acabe de llenar el mundo de escándalos, es necesario

que '1ª meta V. Excia. la mano".38
Bucareli comunic6 esto a Verger, quien pidió una vez más a Ramírez que

le enviara las constituciones municipales, que hacía tiempo esperaba: "Los
p~dres nuevos e~tán clamando por las constituciones municipales, considerandolas contrarias a las bulos inocencianas, '.Y también dicen que uno de
los cuatro discretos es intruso - ...- he pedido 'tres veces al sobredicho
padre guardián las constituciones, pero hasta ahora no me las ha remitido".ªº
. Llegó o~..ocurso al vir~y ~ d o por ~amírez y por su discretorio queJán?ose asi: la santa obediencia que conshtuye el honor cristiano y religioso,
esta totalmente abandonada por estos padres''.
Pero también los "padres nuevos", por su parte, seguían clamando justicia
ante las autoridades del virrcnato.
~n un memorial de 13 de septiembre decían que muchos de ellos habían
deJado sus cátedras en España y que todos habían venido a México con los
mejores deseos de trabajar en un colegio apostólico, pero que "habiendo
llegado a Pac/if,lca, Convento de nuestra, hallamos las cosas de tan distinto
semblante del que deberían tener que no reconocería el colegio la madre
que lo pari6. Hay bulas que son alma, es verdad, pero tan innovadas, alteradas e inobservadas, como si no las hubiera" y denunciaban muchas irregularidades concretas del discretorio en pleno, y se quejaban de ser objeto
de una funesta calumnia al querer el guardián y los discretos "que son todos
criollos'', hacerlos aparecer como rebeldes.
-~perad~s se quejaban de nuevo el 9 de octubre, de que no se les perrmtía comumcarse para buscar defensor y pedían se celebrara cuanto antes

el capítulo para impartir justicia. Después de poner su firma veintiún religiosos, añadían: "no firman los demás por estar ausentes".

3?

Po~ fin el
de octubre de aquel año de 1773, se consiguió el pase del
conSeJO de Indias para el nombramiento de Verger como visitador del colegio
de Pachuca. Se lo comunicó Verger al virrey: "Su.plica a V. Excia. siendo
de su superior agrado, tenga a bien la ejecuci6n, ordenando a los ministros de
justicia de dicho Real que en caso necesario den el auxilio que convenga".
Tenía raz6n al pedir el auxilio del brazo secular, pues seguían exasperados
los ánimos en Pachuca, y ya conocemos algunos de los graves disturbios provocados por los frailes.
Bucareli como respuesta, juntó todos los documentos que terna al respecto
y se los envi6 "para que los enterase y le sirviera de gobierno en el capítulo

24 de julio de 1773.
.. Carta de Verger a Bucareli, 31 de julio de 1773.
" 27 de agosto de 1773.

11

• Carta a De la Vega; 27 de mano de 1773.

483
482

�guardianal que ha de celebrarse en dicho colegio el próximo mes de abril
del presente año de 74".

En eJ memorial se encontraban los ocursos de los de Pachuca, pareceres
del fiscal decretos del mismo virrey, una carta y dos billetes del arzobispo
Lorenzan~ y varia cartas defensivas de los padres de la misión.

CELEBRACIÓN DEL CAP1TULO GUARDIANAL

Ya el 27 de marzo escrib'ia Verger desde San Femando: ';espero salir de
esta ciudad (para Pachuca) el día 4 de abril" y señalaba el 14 de ese mes
pa.ra la celebración del capítulo guardiana!.
Sin embargo el asunto caminaría lentamente enmedio de las dificultades.
El guardián d: Pachuca clamaba que no se comenzara el ~~ítulo basta que
se separara "a los capitales perturbadores de la paz y ambiciosos de los o/ricios de gobierno",51

El comisario visitador y presidente del capítulo guardiana! del Colegio
Apostólico de San Francisco, llegó a Pachuca para practicar la visita canónica, -y desde luego comenzó a analizar todos los ángulos del problema.
Visitó al conde de Regla don Pedro Romero de Terreros, patrono del
Colegio de Pachuca, quien parecía apoyar a ~amírez. Éste le ha~ía ido _concediendo atribuciones que no estaban reconocidas por las bulas mocencianas
para un laico.
Para reatacar desde su pos1oon, Ramírez y sus discretos presentaron al
visitador un documento de treinta y cinco fojas, acusando una vez más a los
"padres nuevos", como ambiciosos, vengativos, con~iradore~, y diciendo que
de ningún modo se podría celebrar el capítulo sm exclw.rlos y separarlos
antes del colegio.
Ramírez había desfiliado de la comunidad a ocho religiosos bajo pretexto
de rebeldía -y alboroto. Con anterioridad Verger habfa dado cono~ento
de esto al comisario general, quien le remi.ti6 una patente en que irritaba,
anulaba y daba por de ningún valor o efecto la dicha desfiliación'. a_clarando
que ningún superior podía desíiliar a ningún súbdito sin consentmuento del

El visitador Verger entregó el 14 de abril al padre Ramírez este documento que sancionaba w1a disposición anterior del virrey que había ordenado
ya la rein legración de los religiosos expulsados.
"Las amarguras de ánima que he padecido en esta demanda han sido tales
-escribía entonces- que no las sé explica~'. Recordó a los orantes que la
constitución mandaba al visitador no excluir de voz y voto a ningún vocal
o miembro del capítulo, y ofrecia aplicar las penas merecidas a los infractores, pero ya una vez celebrado el capítulo. Les dio un plazo de 24 horas
para resolver su posición.

En un decreto que les entregó su secretario, decía Verger a los que exigían
que para celebrarse el capítulo, se privara de voz y voto a los vocales por
ellos señalados, que no privaría a ninguno de sus derechos, y que si ellos
persistían en exigir esa condición1 los excluiría a ellos, desterrándolos del
convento, aunque les recordaba que podrían, después de la elección, reclamar
la nulidad: "por escrito y sin inquietud alguna".
Contestaron persistentes, diciendo al visitador que si comenzaba la reunión
capitular sin excluir a los que decían, ellos renunciaban una, dos tres y
más veces a la voz activa y pasiva; aprovechó aquella coyuntura y les respondió que, para sosiego de sus conciencias, les admitía sus renuncias de voz
y voto, y de inmediato mandó publicar la patente convocatoria.
Uno de los descontentos, no estaba muy de acuerdo con el guardián Ramírez, porque, nos cuenta Verger "Fray Matías de los Dolores estaba en el
concepto de que s6lo él podía ser Guardián, y así lo escribió al P. Fray
Joseph Ruiz de Cárdenas - ...- lo cierto es que para guardar ganado podría tener el dicho oficio, porque es un desdichado y en mi concepto el más
inútil para el ministerio".
Ramírez y sus discretos, con nueva táctica, trataron de impresionar a
Verger y para esto le enviaron "un escrito de 39 fojas útiles con mil añadiduras, confusiones y cabílosidades". Querían aparecer como fieles súbditos
y observantes religiosos, dispuestos a obedecer en todo al visitador. :Éste no
se dejó ilusionar y se mostró imparcial; comentando: "ésto dicen, pero en
nada piensan menos que en obedecer''.
Siguieron los rebeldes su plan, y presentaron un nuevo escrito en que
amenazaban diciendo que si salía electo alguno de los que ellos denunciaban,
le negarían obediencia.

comisario general.
., Al Virrey; Pachuca, 3 de abril de 17 74.

484

Se les comunicó que si dentro de veinte horas no se retractaban, sin perjuicio de su derecho de reclamar la nulidad del capítulo, sería suspendido

485

�de su oficio el presidente in capite, y a los demás discretos que permaneciesen
contumaces se les mandaría, por santa obediencia, que saliesen del colegio
y se fuesen al convento de San Diego de México.

diá~"- "6() pesos al Hermano Gutibrez", y al final se asentaba un déficit,
debiendo haber una existencia de 95 7 pesos y 4 reales "que no sabemos por
d6nde andan".

Se sometieron en parte, aceptando que se hiciera el capítulo. Se les obligó
a firmar un documento de obediencia. De todas formas quedaba en pie la
aceptación de su renuncia a voz y voto.

habe.: rec'.b~do a tres novicios, sin permiso del comisario de Indias, y contra

"Camino con pasos de plomo -decía el visitador a Bucareli- la materia
está muy mal dispuesta. He procurado convencer los entendimientos J ganar
las voluntades". 88
En una comunicación estableciendo las normas de la celebración del capítulo y de la elección, paso a paso, se participaba a la comunidad: "pr~
venimos a todos que el R.P. Presidente in capite Fr. Antonio de Guadalupe
Ramírez, y los padres discretos Fr. José Betancourt, Fray Francisco Ruiz,
nos han renunciado la voz activa y pasiva, y así mismo el padre Predicador
Fray Santiago de San Martín, ha renunciado solamente la voz pasiva. Todas
las cuales renuncias admitimos jurídicamente para el sosiego de las conciencias de los renunciantes y otros justos motivos que nos han manifetado".
A las 9 de la mañana del día 16 había intimado Verger a Ramírez y
sus seguidores su amenaza, y a las once, en el refectorio, al comenzar la
comida, su secretario de visita al padre Francisco Xavier de Castro leyó a
la comunidad la convocatoria del capítulo para el día 18.
El día fijado comenzó la reunión canónica con la invocación del Espíritu
Santo.

El gu~~n

Ranúrez había cometido entre otras las irregularidades de

l~s. dispos1C1ones ~onstituciooales de que no pasaran de treinta y tres los religiosos del colegio, y que contra las mismas disposiciones salía a pedir personalmente limosnas.
Se descubrió que había atentado conseguir permiso del virrey para ·
-, d I
ir en
compama e padre Betancourt para pedir ante el Real Acuerdo la nulidad
del capítulo. El mismo Bucareli remitió la carta con aqueJJa intriga.
Com~nzó por f~ la elección capitular. Los escrutadores y testigos con el
se~~tarío s~ a~rodillaron ante el visitador que les encomendó cumplir su
oficio. ~n fidelidad, obligándose a guardar perpetuamente el secreto de Jos
escrubnios.
. Pasaron los electores poniendo la mano en el pecho: « en señal de que
¡ura que l~s. que propone en su cédula efectiva son los más dignos y útiles
para el oficio a que los elige".
Concluida la elección de los cuatro discretos se pasó a la elección de J
terna . para que el visitador y presidente confumani: de entre los tres qu:
obtuVJe_ren más votos "al que según Dios y su conciencia le parezca más
conveniente", para el puesto de guardián.

El visitador queriendo conocer a fondo el colegio, había leído su historia
desde la fundación. Hizo la visita canónica al claustro y a la iglesia.

~os mismos :legidos para discretos, eran candidatos para la guardianía,
segun la modalidad conseguida tiempo atrás por sugerencias de Verger a
Propaganda Fide.

Fue Damando uno a uno a todos los de la comunidad, oyéndolos pacientemente y aclarando la justicia que asistía a cada uno.

El nuevo guardián en consejo con sus cuatro discretos a tenor del número
68 de las bulas inocencianas, elegiría al presidente o vicario del colegio.

Por desgracia se coniinnaban sus juicios de la personalidad intrigante y
falsa de Ram.írez.
Resultó que no había inventarios ni de la sacristía, ni de la enfermería,
ni de la librería. No había libro para asentar los estipendios y las misas
celebradas.
Las cuentas se llevaban sin orden, con partidas tan vagas como éstas:
"mil pesos a N.HM." -"44 pesos que se dieron de orden del padre Guar-

• 23 de abril de 1774.
486

FELIZ Tt.RMINO
El resultado de la elección capitular de Pachuca lo narra el mismo Verger
en dos cartas.
En la m~va -del 24 de junio de 1774- dirigida a su amigo el arzobispo
fray Jo~qtun Leta, confesor, del rey, dice: "Entiendo será de singular complacencia para V.S. Ilma. la noticia de la felicidad y suma paz con que se

487

�ha celebrado el capítulo de este su Colegio de N.P.S. Francisco de Pachuca,
se lo participo. Por esptcial prouidrncia de Dios uestro Señor y contra la
común e:rpeclación de esta Ciitdad y aun de la dr México, y gran parte
de este Reino, habiendo gastado dos meses y tres dlas en disponer y tantear
los árdmos, con el corto alcance que me asiste, amaneció el deseado y ven~
tu roso df a que fue el 18 de este mes, en el cual sin resquicio el más mínimo
de inquietud salieron electos para Guardianes los padres lectores Fray .Antonio de Jesús Sacedón, Fra)' Antonio de San Pedro de Alcántara Tomauacas
y el R.P. Fray Marcos Martínez Evangelista. Tube por bien confirmar el
primero as! por considerarle práctico en ti gobierno respecto de que cuando
se ali.stó a las misiones era actual Guardián de Guadalajara, como también
atendiendo e11 su santa provincia habla leído 12 años de toda lectura, Y que
casi todos los vocales tiraron por él. - ...- Creo llustrf.simo señor, que las
referidas elecciones 110 se pueden mejorar, y que muchas provincias tomaran
tmer un Definitorio como el Discretorio de este Colegio. El gozo y la alegría
que han manifestado generalmente esta ciudad, es indecible: por lo que espero se compondrán con igual fortuna las desaveniencias que por sugestión
del común enemigo, se 1tab!an radicado en los ánimos de los más asf dentro
como fuera del claustro".
Y a fray

lanuel de la Vega Je dice:

"Lo que más me consuela es que la elecciones no se pueden mejorar, ni
se podía desear más, por haber caído en sujetos beneméritos, capaces y que
sabrán desempeñar bim .rus respectivos oficios - ...- el padre guardián, fray
Antonio de Jesús Sacedón, tuvo dos guardianfas en su santa provincia 'Y para
venir con la Misión renunció la de la ciudad de Guadalajara, leyó segiín
dicen J1 años o 12 de toda lectura y me parece muy capaz, prudente, y al
propósito para prelado, en las presentes circunstancias. - ...- Esta ciudad
ha manifertado tal gozo y alegría que no hay voces para explicarlo. Lo mi.smo
mt diun del Real del Monte. Por lo que toca a la misión fué tal el alborozo
del re{erido día, que con ser mi secretario de más que mediano cuerpo, )'
cuantidad mole, lo mbiuon desde la iglesia hasta su celda que dista bastante
de ella sin dejarlo poner pie en el suelo llevándole por el afre y dándole mil
abrazos y victores".
En otro párrafo comenta en desahogo: "Las amarguras que he pasado
en esta comisión, han sido tan grandes y fuertes que a no haber abierto los

ojos de la fe, a la que es Madre Mue1icordiosa, creo hubiera. maldecido el
punto y la llora en que la admití" . .. -29 de junio de 1774-.

488

El 28 de julio, el padre Ramírez fue a MéKico, con licencia de Verger
y lle\'ando cartas para el pro\-intial y el virrey pidiendo que lo retu\'ieran
en México. El provincial de San Diego dispuso que Ramírez pasara al convento de Tncubaya. Considerando que desde allí podría seguir incomodando
a los religiosos de Pachuca, directamente o por otros, prohibió que se comunicaran con él. e le conminaba, bajo pena de excomuni6n, a permanecer
allí, hasta que el comisario de Indias determinara otra cosa.

En carta a Bucareli -24 de julio de 1774- decía Verger que no e.ra
conveniente que Ramírez volviera al colegio "por su genio revoltoso, osado,
y ser el principal cabeza de los pleito/', y el causante "de todos los alborotos
no s6lo del Colegio, sino también de esta ciudad del Real Monte y de toda
su jurisdi.cci6,a" y en la "última carta que se escribió a nuestro Rvmo. P.
comisario rrene.ral de Indias Fray Manuel Vega, desde 1I convenio de Pa•
chuco, pertiuente a. los negocios de la visita del referido colegio", daba ya
cuenta de que Ramírez estaba depositado en el convento de San José de
Tacubaya, con orden del virrey "con el atentado de que con muchos otros
cometi6 de qu rerse presentar al real acuerdo,, para anular el eapltulo de

este colegio".
Habían sido cinco los intrigantes, pero únicamente se aplic6 el destierro
a Ramírez, porque sólo él persisti6 en su rebeldía.

A lo largo de todo cl proceso político religioso del "ca.so Pachuca•• se ven
las cualidades de fray Rafael José: su rectitud enérgica; su prudencia y
diplomacia; a la vez que una búsqueda sincera de la justicia y del bien
común, sin componendas con personas que falsean la problemática por tener
una vw6n egoista.
Otra vez aparece aquí un cúmulo de cualidades, en un hombre que se
va preparando para responsabilidades mayores, en nuevos campos de la obra
evangelizadora de México.

14

SACEDó -VERGER, BINOMIO EPISCOPAL

El electo guardián del Colegio Apost6Iico d San Francisco del Real de
Pachuca, fray Antonio de Jesús Saced6n había llegado en 1772, como presid~te de la misi6n traída de España para aquella comunidad, por el padre
fray Manuel de Equino.
Su nombre en el iglo, era Juan

ntonio Sánchez de

lasén. Nació por
489

�el año de 1725, en la villa de Saced6n, en la Alcarría, obispado de Cuenca

doce años en su santa provincia de la Concepción entre filosofía y teología

y provincia de Guadalajara.

-y que-- es muy amable, prudente, caritativo con sus hermanos, y al mismo

"Hijo de legitimo matrimonio y de padres honestos" 89 y tomó el hábito
franciscano en el convento de San Miguel, de descalzos de la extricta observancia, en la población de Priego, al oeste de Saced6n.
En su provincia de la Inmaculada Concepción, fue lector de artes, de
prima, de teología; fue dos veces guardián, renunciando a este cargo en el
importante convento de Guadalajara, para ir como misionero al Colegio
,Apostólico de San Francisco de Pachuca.
Saced.60 era un hombre pacifico y piadoso, y de seguro que el intrigante
guardián de Pachuca, fray Antonio Guadalupe Ramírez le tenía animadversión, porque en vísperas de la visita de Verger, lo envió al pueblo de
Tolimán, de donde fue llamado por orden del visitador.
Ramírez, cuando se vio removido de su guardianía, para la cual fue elegido Saced6n, se esforzó por difamarlo. Nos cuenta Verger: "a ml me ha

querido engañar· para desacreditar al nuevo guardián Fray Antonio de Jestís
Sacedón, no ha dejado piedra por mover para hacerme creer que dicho
padre era el principal cabeza de su ideada conspiración". Presentó un papel
con una supuesta acusación contra Sacedón, escrita por uno de los aliados
del mismo Ramírez; compuesto con varios fragmentos de cartas, ponía de
manifiesto el dolo y la malicia del autor que basaba los supuestos en los
juicios interiores de Sacedón, que pretendía conocer y pesar.

"Y yo tengo en mi poder -añade Verger- cuatro cartas del consabido padre Sacedón; dos escritas a sus compañeros persuadiéndoles con
grande eficacia la paz y unión, la obediencia al prelado; que le pidan
perdón con humildad, etc.
y a mt me escribi6 desde Tolimán ( en donde lo tenían) (tal vez
para que yo no lo conociese ni lo tratase) una estando en México,
rogándome que, por Dios, aplicase todos los medios posibles, para que
las cosas del colegio no saliesen al público, etc. Otra, estando pasiva,
con tal eficacia que dificultaba vencerle, a buenas a que recibiese la
carga de la prelacía".'º
En otra carta al virrey frey Antonio María Bucareli y Ursúa -26 de junio
de 1774-- dice que Sacedón "tiene más de treinta años de religión, leyó
• En el Breve de P1o VI nombrándolo obispo; 28 do septiembre de 1778.
• Carta al comisario general de Iodias -junio 29 de 1774.-.

490

tiempo activo . .."
No se equivoc6 Verger, y el rey don Carlos III cuando su Real Audiencia
de la Nueva España entre los candidatos para elegir al primer obispo de
la sede del Nuevo Reino de L~n, le propuso al guardián del Colegio Apost61ico de San Francisco de Pachuca, fray Antonio de Jesús Sacedón, Su
Majestad lo eligi6 y propuso al Papa Pío VI.
El 9 de junio de 1777, seis meses antes de la bula Relata Semper, erigiendo
el nuevo obispado, el rey escribió al obispo de Guadalajara ilustrísimo señor
maestro don fray Antonio Alcalde: "se ha te11ido presente que
no hay

"ª
necesidad de auxiliar que solicitábai.s por hallarse erigido del obispado del

Nuevo Santander, e incluírse en Stt territorio las tres expresadas provincias
(se refiere a las del Nuevo Reino de León, Coahuila y Texas) - ...- he
resuelto a consulta del propio mi Consejo, de siete de mayo pr6ximo pasado,
manifestároslo a.si, y participároslo para vuestro consuelo, persuadido a que
con la erección del nuevo obispado, y estar ya nombrado para el a Fray
Antonio de Jesús Sacedón, religioso descalzo de la Orden de San Fra,1cisco,
os resultará la satis{acción que apeteclais viendo Logrados los fines a que anhelábais en fuerza de vuestro pastoral ministerio".º
En su "Viaje de indios..." fray Juan Agustín de Morfi al iniciar la narraci6n del viaje del caballero Teodoro Croix, escribe que "resolvi6 su marcha

para el día cuatro de agosto de 1777. En efecto ese día, bien temprano fue
su secretario al convento de San Diego a despedirse del ilustrísimo señor obispo
electo de Linares''.º
Por estos datos, concluimos que la elecci6n de Saced6n para el nuevo
obispado que se pensaba crear con el nombre de Nuevo Santander, y que
al fundarse se llamó "del Nuevo Reino de León, situándose la capital, por
ahora, en la ciudad de Linares", debe haber sido a poco tiempo de su elección como guardián de Pachuca, ya que el dictamen definitivo del consejo
de Indias para el nuevo obispado, es del 30 de octubre de 1772.
41 Anexo al "Sermón predicado - el día 1O de noviembre de 1792 - en las solemnes
exequial - que la Santa Iglesia Catedral - de Guadalajara, celebr6 a su Pastor - el
Ilmo. y Rmo. Señor Mtro. - D. Fr. Antonio - Alcalde por - el Lic. Juan Joseph.
- Moreno - Tesorero - dignidad de dicha Santa Iglesia - Guadalajara - 1793 en
la Imprenta de don Mariano Vald&amp; T8lez Gir6n" - pp. 28 y 29.
0 Moan, fray Juan Agustín de, Viaje de indios - y diario de Nuevo Mlxico - Por
el Rev. -. . . Segunda edición de la imprenta por la"Sociedad de Bibli6fi!os Mexicanos", M6cico, 1935 - Antigua Libreria Robredo de José Porrúa e hijos, p. 2.

491

�La bula de erección deJ obispado del Nuevo Reino de Le6n, fue firmada
por el Papa Pío VI el 15 de diciembre de 1777, y en ella nombraba primer
obispo a fray Antonio de Jesús Saced6n, a quien envió los respectivos breves
apostólicos.

El rer finn6 las ejecutoriales del obispado del Nuevo Reino de León en
la Nueva España para fray Antonio de Jesús Sacedón, el 16 de noviemb~
de 1778, y el 20 de marzo del año siguiente, don José Maria Villaseca, teniente de escribano de cámara, nombrado por el presidente y oidores de la
Real Audiencia de México, pasó al convento de San Diego, para tomar
al electo el juramento de guardar lo dispuesto en las leyes de la recopilación de Indias y demás del real patronato.

El 18 de abril de aquel año de 1779, fray Antonio de Jesús Sacedón fue
consagrado obispo por el metropolitano de México, ilustrísimo señor don
Alonso Núñez de Haro y Peralta.

IMPRESOS
CAsAs, Augusto, Fray Jun{p,ro Serra - el .4.póstol de California, Barcelona, 1949,
Luis Afüacle, editor.

Gó112z CAN&amp;&gt;&lt;&gt;, O.F.M. Lino, De México a la .4.lta California - Una gran Epopeya
Misional, México, 1969, Editorial Jus.
"Fray Rafael Verger en San Femando de M~xico -1750-1782-", en H"manitar •
3 - Universidad de Nuevo León, México, 1962, Editorial Jus.

CAB.Rn.Lo, Pablo, Fray ]lm{pero Strra - Ciuiluador d, las Californias 3a.
edición, M~xico, 1960, Editorial Jus.
'

HBRRUA

PAU&gt;u, Fr. Francisco, Vida de Fray Junlpero S,rra - y Misiones de la California
S,ptmtrional, México, 1970, Editorial Porrúa, S. A. Colección "Sepan cuántos...",
núm. 143
PoNo

I

FuL1.AN'A, Andreu "Avanc a la Biografía del Bi.sbe Verger" en Fiestas de San
'

Jaime, Santanyf, 1974, pp. 2 y 3 sin numerar.

En el mes de noviembre ya estaba el señor obispo del Nuevo Reino de
Le6n en el Saltillo, rumbo a la ciudad episcopal de Linares.
Desde el Saltillo, dio poder al cura de San Mateo del Pilón -Montemorelos- el bachiller don Francisco Javier Barbosa, para que en su nombre
tomara posesión de la diócesis, lo que se efectuó el 22 de no,iembre.
Sacedón había enfermado durante el viaje, pero sigui6 su camino hacia
Linares. Al pasar por Monterrey, se agrav6 y llegó al convento de San Andrés, en donde a los pocos días, el 27 de diciembre, murió piadosamente.
El rey de España propuso para sucederlo, nada menos que al visitador
que había confirmado a Sacedón como guardián del Colegio Apostólico de
Propaganda Fide de Pachuca: fray Rafael José Verger, a quien el Papa
Pío VI designó segundo obispo del Nuevo Reino de León, por Breve fechado
el 15 de enero de 1781.

Consagrado el 22 de julio de 1783 por el arzobispo de Haro y Peralta,
Verger vino a ser el obispo fundador de la sede de] Nuevo Reino de León,
con un pontificado de seis fructíferos años.
BIBLIOGRAFIA
MANUSCRITOS
En la nota número 4 aparecen los manuscritos manejados para este trabajo, y los
hemos citado en sus respectivos lugares.

492

493

�EXPEDJCION MISIONERA CO!'."OUCIDA DE ESPARA A M&amp;XICO POR FRAY RAFAEL JOSt VERGER Y SUAU E.~ 1770

Nuimi•nlo
PROVINCIA
1- Fr.
2- Fr.
3- J:"r.
4--Fr.
5 - Fr.
6-Fr.
7- Fr.

8-Fr.
9- Fr.
10-Fr.
11-Fr.
12- Yr.
lS-Fr.
14-Fr.

Florc:ncio Ibüicz
Miguel SAnchez
Antooio Linares
Vicente Fusta
Francisco de Billuendu
Juan Fi¡ucr
D&amp;

F•&amp;lia d•

Pro/•si6n

D&amp;

Caspc

'fnrazon:i
Baquua
Alcañiz
Alcawz
Moaúorte
Aneto

S2
29
31
29
27

,2
27

9 Nov-1752
S Feb-1757
4 Dic-1752
9 t'eb-1758
19 Fcb-1759
20 ?'.ov-1757
27 Jun-1761

Mora Villa
Zaragoza
Terucl
Coriñena
Barbasuo
B.ubastro
Extramuro,
de Za.racoza

Cabeza de Alba
Santiaso
Santiago

20 May-1 751
20 May-1751
16 Feb-1762
5 May-1763
27 l'eb• t 760
4 May-1752
1761

Santiago
Noya
Santiago

Scgovia
Palencia
Scgovia

Can-acedo
Seaya Malpka
La Corufia
Malpica
1-'crrol
Malpica
JuliindeLaino

SS

Bur6n
Valladolid
AmUICO

31
39
22

Palencia
Valladolid
Palencia

22 May-1752
1755
3 Oct-1759

Arlanzón
Ilaru
AUJ1Cjo
Comago

Sl
27
29
27

Logroiio
Estella
Bcloxado
Logrofio

15 Sep-1759
16 O ct-1759
5 Fcb-1760
6 Jul-1760

38
26
27
27
26

Santiago

Santi:i.go
Salamanca

25

CONC&amp;PCJÓN

15- Fr. Franci,co G6mc,: C&amp;IIO
16• 1-'r. Pablo Antonio Pii\eyro **
17- Pr. Jogcph de la Vep

Conri•nto

d• Salida

Zaragoza
Zaragoza
Calatayud
Alpatir
Zaragoza
Alpatir
Zaragoza

SANTlA0O

Mnrcelino Scnra
Pedro Camb6n
Manuel JOKpb de Lago
Eusebio Antooio Nogueira
Diego Novoa •
Juan Riob6
Gabriel Ares• y . .

Pa0VINCIA

ConPento d•
P,o/•sitfo

D&amp; ÁAAOÓN

Ram6n UPOD

PaOVlNCIA

Edod

Sabmanc.a

Sal11manca
Salamanca
Salamanea

Paov1NCIA oa Buaooa
18 -Fr,
19 -Fr.
20-.Fr.
21- Fr.

Man1n de Paladot
Víccntc de Santa Maria
Franciac:o Xavicr Tcxada
Mi¡ucl Lacarra

Nocimi•nto

Edod

Cor¡vento d•
Profui6n

22-Fr. Pedro Callej.u
23-Fr. Francl.co Oca . . .

San Adri,n

27
27

E1tclla
San Esteban
de lo• Olmo,

24-Fr, Manuel de Arlvalo
2~r. Vicmte de Ymu

lx1ca ( ?)
Lo! Arcos

24

Agreda

24

E.stclla

26-Fr. Francisco Dumett

Palma

S9

Extrarnuroa
de Palana

27- Fr. Miguel Pycnu
28-Fr. Bucna\·cntura Sitjar
29-Fr. Luia Jaymc

Palma

28

Palmll

PaovtNCIA

Pwu

Puho d•
P,o/ni61t

Burgoe

Burgos
Pamplona
Logrofio

Convento
de Salido

Lugor d•
Ministerio

F•ch4 d•
Solída 1769

18 de obril
22 de abril
20 de abril
26 de abril
17 de abril
17 de abril

Alta California

26 de nbril

Alta California

S 1 de JJllU7,0
S0de~rzo
10 de junio
8 de junio
27 de julio
14 de julio
27 de julio

11 dcmayo
22 de junio
11 de mayo

19 de abril
23 de abril
15 de abril
15 de abril

C. Sn, Femando
Baja California
Baja California
Baja California
B:ija California

Baja Caliiomia
Baja California
Baja California
C. Sn. Femando
C. Sn. Femando
Baja California

Baja California
C. Sn. Femando

Baja Caliiomia
Baja California

C. Sn. Femando

Lu101 d,
Ministerio

Fu/111 d•
Salida 1769

Burgos

19 de abril

c.

1761
10 Mar-1762
17 May-1763

Burgos
Bul'J:Ot
Logrofio

19 de abril
19 de abril
15 de abril

c. Sn.
c. Sn.

15 Oct-1751
3 Fcb-1757
20 Abr-1758

5 de marzo
29 defeb.
5 de marzo

Alta California
Alta Caliiomia
Alta California

29 Oct-1761

Sn. l-"crnando
Femando
1-' cmando

O&amp; MALLOaOA

SO-Hno. Antonio Company
31-Hno. Joseph Cari

27 Sep-1760

Extramuros
de Palma
Petra
Palaia
Extramwoa
de Palrra

Palma

20 Abr-1758

Palma

5 de marzo
5 de mano

Alta Califomia
C. Sn. Fernando

S6

Ex1ramuro1
de Palma

27 Ene-1762

Ex1ramuro1
de Palma

5 de marzo

C. Sn. Femando

G:ilcUcano
Rucandlo
Marqucna
La Bastida
Villabona

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36
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29
29

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Santander
Bilbao
VitoriJI
Arirwuu

22 Nov-1743
1752
26 Abr-1757
18 Mar-1 760
10 May-1761

Bilbao
Rcvnosa
Bilbao
Pi~drola
Miranda de
Hc:bro

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S de junio
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5 de mayo

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C. Sn. Fernando

Santa Maria
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Santander

4 Enc-1762
13 Nov-1762

Arinzazu

26

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La Butid:1.

27
28
33

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12 Nov-1759
4 Oic-1757
29 Jun•l 751

Bilbao
PiMrola
La Baatida

Porn:ras
San Juan
Llumayor
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29

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Palma
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de Palma

PROVINCIA Ci\r,"TÁllalCA
52- Fr.
!IS-Fr.
34- Fr.
S5-Fr.
S6-Fr.

Domingo de Bcngocchca
Thonu de la Portilla
Pablo Muttattl'gui
Gregario de Amurrio
Joecpb de Legarra

37-Fr. Pedro Antonio de
r de la Peña
SS-~. b a
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39-Fr. Martln FrandKo de
Cnaélcgui.
40-Hno. Juan s,enz y Gaoba . . .
-t-1-Fr. Juan Prcstamero ••••

Vitoria

C. Sn. Fernando
Baja California

7 de mayo

Baja California

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6 de mayo

Baja Calüomia
Alta California

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Baja California

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LA HISTORIOGRAF1A POTOSINA

*

RAFAEL MoNTEJANO Y AouIÑAGA

Academia de Historia Potosina.

Vengo aquí, por una amable deferencia de los ilustres miembros de la
Academia Mexicana de la Historia Correspondiente de la Real de Madrid,
desde un recoleto rinc6n de la patria -San Luis Potosí- donde, a lo largo
de varios lustros, como apasionado y terco gambusina de la historia regional, he removido con amoroso afán los secos y desperdigados cauces de la
región en busca de la verdad local pretérita. Soy uno más de esa cuadrilla
de buscones de los reales de minas de la historia potosina que, desde el
remoto siglo XVII, las más veces solitarios, pocas en parejas, por vocación
y no por profesión ni por lucro, '·por actitud romántica" -al decir del
maestro González y González-,1 nos echamos a la obra de reconstruir el
pasado de la patria chica.

...,IO ..,°"'

C1 CI C'I

c.,¡ c:-, C'I

t--

C'I

Vengo a esta cátedra, como virueron otros conterráneos míos -ellos sí
pletóricos de méritos-, con la imponente responsabilidad de continuar a
través de mi tiempo, la Historiografía Potosina levantada por ellos desde
el humilde terreno de la afición a los altos planos de la ciencia. Por bondadosa deferencia -repito- de esta perilustre academia, vengo a alinearme
--peón gambusina de la microhistoria, con mi pico y mi criba en mano-a la zaga de don Ignacio Montes de Oca y Obregón, uno de los fundadores
de esta institución; de don Primo Feliciano Velázquez, de los primeros en
ser inscritos en su álbum; de don Guillermo Tritschler y Córdova, tan

* Discurso de ingreso a la Academia Mcicic:ma de la Historia, Correspondiente de
la Real de Madrid. 26 de agosto de 1974.
~ Go:,;zÁLEz, L., "La Historia Regional ante la Historial Nacional", en Primu
Encuentro de Historiadores de Provincia, 26 de agosto de 1972, San Luis Potosí.
S. L. P., 1972, p. 47.
497
Hum-32

�conocedor de la historia y del arte mexicanos; de don J oaqúm Meade, el
solitario y abnegado investigador de las antigüedades potosinas y huastecaS,
especialmente; y de don Francisco de la Ma.7.a, nuestro imponderable historiador, critico y defensor del arte virreinal.
Cabe la obra y fama de tales y tamaños maestros y de la de muchos otros
más que le han dado vida y lustre esplendoroso a esta academia, hoy me
toca instalarme. Y quiero hacerlo evocando el perdurable quehacer bist6rico
de mis conterráneos; y el de ellos y el de sus antecesores, tanto pr6ximos
como remotos, y el de otros histori6grafos potosinos también que, no por
modestos y desconocidos, hicieron obra original y efectiva y fueron urdiendo,
con silencioso, tenaz y fecundo afán, la tela de nuestra historiografía regional.

Mas, anticipándome al tema, es preciso que rompa la secuencia de mi
exposición y, tanto para cumplir con una tradición que viene de lo alto
como para dar gusto a un sentimiento que me brota de lo hondo, es preciso,
repito, que evoque la singular figura de aquel maestro cuyo sitial en esta
misma academia me ha tocado en suerte: el potosino don Primo Feliciano
Velázquez.
Otrora cuna de próceres, Santa María del Río, S. L. P. -la tierra del
rebozo- fue la cuna, el 6 de junio de 1860, del licenciado Velázquez. Y
en los claustros del viejo convento donde, en 1734, la provincia franciscana
de Zacatecas, reunida en capítulo, nombró su cronista al afamado fray José
Arlegui, don Primo se inició en las humanidades y en la historia. El párroco
don Anastasia Escalante, conocedor de las singulares cualidades del niño,
lo tom6 bajo su protección, le enseñó latinidad y, en 1872, lo inscribió en el
Seminario Conciliar Guadalupano Josefino de San Luis Potosí para que
en él cursara los estudios profesionales de la jurisprudencia.

En 1880, concluida alü la carrera, recibió el título cuando apenas contaba
veinte años de edad. Discípulo ilustre de este plantel, fue también ilustre
profesor de él en las cátedras de latín y derecho civil.
Muy joven todavía -a los 23 años de edad- conocido y celebrado ya
como orador, se lanzó al periodismo: en 1883 fundó La Voz de San Luis
y luego, en 1885, El Estandarte, periódico que cubrió con su infol1llación
veraz, libre, imparcial e incorruptible, casi tres décadas de la vida potosina.
Es un tesoro de trabajos históricos y literarios. En él libró bizarras polémicas de altura, caballerosa y virilmente, en defensa de su ideología religiosa
y política; y por él fue arrastrado varias veces a la cárcel, desde el citado

:ro~:~~

En 1883 contrajo matrimonio, pero enviudó en 1890 Desd
par ~e educaba a sus hijos, se refugió en los estudios. y aun~
annorua sus deberes de padre con el ejercicio de la abosracla y d l
.odism
y con el estudio de la ar eol ,
,
.
~
e pen
o
clásicos latinos.
qu ogia, etnologia e histona regionales y de los

_Gracias a la documentación que le pasó el canónigo p 1
nusmo recogió, el licenciado Veláz
.
ena Y a o que él
. .
quez, con mac.i.zas y documentadas
s1cJOnes, se adentró más allá de donde hab'
expotenebrosidades de la histona'
tiº
• 1 penetrado aquél, y así las
an gua potosma empezara
disi
haces de luz tales como Descubrimiento
.
n a
parse con
lntroducci6n a la historia eclesiást" p Y_ conquista de San Luis Potosí,
dal áz
D.
.
ica oto.nna, Las cabezas chatas de Guae ar, ucurso sobre la instrucción públic
S
L .
la dominación española y Bibliografía
en a~ uis Potosí, durante
taremos a su tiempo.
t ica potoszna, más otra que ci-

ª

cient/

. ~n ~ ambiente de investigación autodidacta crédula . mán .
distinguio el licenciado Veláz
,
'
, Y ro
bca, se
sobre todo
. . quez por su metodo, su critica y su estilo y,
' por los conOClIIllentos originales y nuevos que dif di6 p
a l?s 2~ ~ños de edad, ya era correspondiente de la de la Lenguaun. ¡n or ~da,
lo mscnb1eron en su álbum la Sociedad M .
d r,....,..,.,...,f{n ,
segw
.
la Al
• .
exicana e "'""5•=- Y Estadísti
zate, la de la Histona --cuyo sitial número 20 fu
l .
ca,
ocupar- y. finalmente, la de Santa María de Guadalupe. e e pnmero en
1 Do~ ~rimo al i?°al que el castellano dominaba el latín y el náhuatl. de
os clas1cos, tradujo varios poemas. de las ob
. dí
.
.
huicoltica y el e 'd' Ch• al
'
.
. ras ro genas el Hue, Tlamao ice
zm popoca; JDCUl'Slon6 también
. .
verter en correcto español al
en el 1tal1ano al
gunos poemas de Dante.

Aún tuvo
· como diputado en el periodo del gobernador
Cepeda
p tiempo parab fungir
. or_ entonces a andon6 el periodismo; a poco, en 1914 salió d

::::..T:n;:\7os ~ués

aband~nó ;guabnente la cátedra

;~t: P::;rt: 1

1

~ la

pro::

1

policíacas con ]a =e~~::~~::
~ec= de las_ novelas
lo dejó acabar las obras que había emprendid V"
. lo~ _oJos y no
-co
hab' . "d
o. mo a mon:r cristianamente
mo
ia viv1 o- la noche del 19 de junio de 1953 d
, d
y tres años cabales Envuelt
1
.
' espues e noventa
b "6 la
.
o en as ropas franoscanas que tanto veneró
ªJ a
tumba. Hoy guarda devotamente sus restos la catedral potosina. '
. El, ~cenciado Velázquez fue uno de los hombres más com Jetos moral
cien~~:nte, que ha dado San Luis Potosí: cristiano ca:al
filo d:i
~ediodía eJecutaba su peregrinar cotidiano al Santuario d G
sionado de las ciencias, del arte y de las letras, fue íntimo eami; de~~:::

~
dalu .

año de 1885, al denunciar los abusos del cacicazgo en turno.

499
498

�de Oth6n, de Castro, de Montes de Oca, de Tritschler y de~ás ~ñorones
regionales y nacionales que siempre lo vieron con respeto; dif undi6 como
ninguno en San Luis Potosí la doctrina social católica; en el campo de la
política su tribuna fue El Estandarte y, por un tiempo, ,la curul de l a ~
legislatura; sintió en carne viva los problemas de ~u epoca _Y c~~ero a la
solución de ellos con su pluma, su palabra y su e1emplo; fiel dtsCipulo del
Poverello, vivió sin lujos, modestamente, y cuando falleció, su casa estaba
hipotecada.
Don Primo Feliciano Velázquez -corta estatura física, frente amplia, cabeza semicana y semicalva, ojos pequeños y vivaces, aire bondadoso. y ~aternal- nos dejó una obra que constituye la espina dorsal de la Histonografía Potosina.

Si con este nombre designamos la reconstrucción más o menos cabal, en
el espacio y en el tiempo, del pasado regional y con cierta ~~d cien~ca,
por encima de los anales y de las crónicas, ésta es una disciplina relanv~mente nueva entre nosotros. Se empezó a gestar a poco de la Independencia
y le vino a dar la luz en las postrimerías del siglo pasado, cuando ya otras
entidades contaban con la suya propia. Es éste un fenómeno intere ante,
admirable y laborioso en el que, cuanto había de conocimientos y debía
servir de base más que una ayuda era un estorbo con sus vaguedades Y
notorias contr¡dicciones. Caso típico: el cuándo, cómo y por quiénes se fundó
la capital del estado.
iendo San Luís Potosí la última de las grandes fundaciones en el siglo
XVI en la raya del gran foco de evangelización, dentro de las vagas fronteras' de los chichimecas, punto de contacto entre las aventajadas culturas
del centro y las retrasadas de Aridoamérica, toc6le mala suerte, y pocos cronistas se ocuparon de él y de su gente y en forma por de~ superficial Y
deficiente. Pames, guachichiles, chichimecas y otomíes no de1aron documento
alguno de su historia, y su cultura tan bárbara no mereció un Sabagún que
la estudiara y conservara. Los hustecos, muchísimo más aventajados, sí nos
dejaron reliquias de su cultura en la cerámica, en la _escultura y e~ sus
construcciones, pero lo que sobre ellos pudo haber escnto fray Andres de
Olmos, se ha perdido.
ada habia en el extenso territorio potosino, exceptuando la Huasteca
con sus raíces mayoides y con la intrusiones aztecas, que llamara la atención
de los frailes cronistas; ni ciudades prehispánicas, ni pirámides, ni edificios, ni
organización. Nada, sólo gentes bárbaras, especialmente guachichiles y chichimechas que ---en frase de Arlegui- "infestaban con tirana~ y escandalosas
muertes todas las tierras y caminos que ha.y desde San Miguel el Grande

hasta Zacatecas, Charcas y Río Verde". 2 Si alguno que otro cronista accidentalmente volvía sus ojos a estas tierras, era precisamente para describir
cómo exponían sus vidas los misioneros que se adentraban por acá y los
trabajos indecibles que pasaban. Tal es el caso de Mendieta cuando narra
el martirio de fray Juan del Río acaecido en Charcas. Y no habiendo cultura
qué estudiar, los frailes misioneros se dedicaron al aprendizaje de las lenguas
y a la catequización. Ya muy tarde algunos religiosos franciscanos, como el
R. P. Rizo, siendo provincial, y el P. Lazcano, pensaron en acopiar datos
para una crónica.. 1
Por otra parte, lo que es hoy el Estado de San Luis Potosí quedó bajo
la jurisdicción, más que de varias órdenes, de varias provincias ; autoridades.
Ciertamente, bajo la dominación española, hubo en San Luís Potosí seis
órdenes religiosas. Pero de todas éstas solamente se difundió en el estado la
franciscana; la agustina no tuvo más que do o tres casas en la huasteca
potosina, y las demás se limitaron a un convento cada una en la ciudad.
Dichas órdenes, exceptuando a los franciscanos, que se adelantaron a los
conquistadores, y exceptuando también a los carmelitas, que llegaron en el
siglo XVIII, acudieron a San Luis Potosí entre 1600 y 1650.
La conquista del estado se inició por tres puntos distintos: por la Huasteca, por el Rfo Verde y por los límites con Zacatecas. La entrada que hizo
Hernán Cortés en la primera, en 1522, casi no cuenta. Fue el gran apóstol
fray Andrés de Olmos su evangelizador y quien organiz6 aquellas misiones
bajó la Custodia del Salvador de Tampico, fundada hacia 1550, dependiente
de la provincia del Santo Evangelio de la ueva España, es decir, de
~é~co. Así es que los franciscanos de la Huasteca pertenecían a dicha provmaa.

En la comarca del Río Verde trabajaron también los franciscanos. A fines
del siglo XVI abrió el camino fray Juan de Cárdenas; consolidó su obra
fray Juan Bautista Mollinedo, quien fundó pueblos y estableció la Custodia
de Santa Catarina Virgen y Mártir del Río Verde, sujeta a la provincia de
los apóstoles San Pedro y San Pablo de Michoacán, distinta de la del Santo
Evangelio de México. Esta custodia comprendía, entre otras, las misiones
del Valle del Maíz, de Alaqwnes, de Lagunillas, de Jaumave, de Tula.

Y en la regi6n del vaUe de San Luis Potosí y al norte y al poniente desarroUaron sus apostólicas labores otros franciscanos, distintos de los anteriores, o
• AllLEoor, J., Crt5nica de la Provincia de N. S. P. S. Francisco de Zacat«cas 2 ed

Mbcico, 1851, p. 281.
• ARLEGUI,

,

.,

op. cit., p. 382.

501
500

�sea, los de la provincia de nuestro seráfico padr San Francisco de los Zacatecas. Estos religiosos fundaron conventos en Mexquitic, San Luis Potosí,
Tlaxcalilla, Santa María del Río, Venado y Charcas, desde donde se lan7.aron a la conquista del norte. Los ag1,1stinos, que ya andaban por la Huasteca,
llegaron a an Luis Potosí a la zaga de los fr.mc · anos y fundaron convento
hacia 1612. aunque había llegado en 1599. Los agustino de la Huasteca
perten cían a la provincia de la ueva España y Jo de San Lu.i.! Potosí a
la ele San icolás Tolentino de Michoacán.
Franciscanos y agustinos fueron los únicos que tuvieron varias residencias
en el estado. Aquéllos, en toda su extensión; éstos, en una mínima parte de
la Huasteca Potosina y en la ciudad. Las demás órdenes: jesuitas, juaninos,
mercedarios y carmelitas s6lo tuvieron una casa en la entidad.
En cuanto a las mitras, toda la Huasteca perteneda al arzobispado de
íéxico; otra buena parte, en ella la actual capital, al obispado de Michoacán; y otra menor, el ponient y el norte, al obispado de Guadalajara. En
suma, tres obispa.dos y seis órdenes religiosas pertenecientes ésw a nueve
provincias distintas.
Y en lo tocante a la organización política, una región correp0ndía a {éxico, otra Guadalajara y otra mM, la del e.xtrcmo nort , la reclamaban las
autoridades del

ucvo Reino de Le6n.

E ta múltiple división no era, ciertamente, propicia para la Historiograüa
Potosina. Las fuentes tenían que estar dispersas y las crónicas dislocadas.
Además, las jurisdicciones potosinas, a cualquier provincia que pertenecieran,
estaban en la raya misma o casi, por lo que los sucesos habidos en ella se
perdían o se desvanecía su importancia. Finalmente, San Luis Potosí se
evangelizó y robusteció cuando las 6rdcne religiosas habían perdido su prístino vigor y escaseaban los Sahagún, los Motolinía y los Mendieta.
Por añadidura, :ta fragmentación pri\'Ó al an Luis virreinal -pueblo
en deme y pobre, aun con las veleidosas minas de an Pedro- del sentido
de unidad. En tales circun tandas y con tamaña e.xtensi6n -y más cuando
fu intendencia- no podía sentirse una patria chica. i acaso, s6lo podían
scntinie potosinos, es decir, miembro de una comunidad con idéntico ori n,
cultura y destino, los de la alcaldía mayor de an Luis y, tal vez, los de
los agregados de Río Verde, Guadalc:fu.ar y Charcas, aunque separados entre
sí por las diferentes jurisdicciones. lo podia hablarse de una patria chica
con alma y · tencia propias dentro del ser nacional.

Según el consabido aserto del gramático Mario Victorino Primo annales
fuere, post historitU factae sunt -primero se críbieroo las crónicas des-

hist~ñas:-

pués las
fu~ron los cronistas los que trazaron las páginas iniciales
de nuestra h1stonogra!1a. Y el primero vino a ser el general Fernando ánchez de Zamora, justicia mayor y teniente de capitán general del Río Blanco.
o conocemos su acta de nacimiento, pero consta que, antes de entrar al
Nuevo Reino de Le6n "era vecino de San Luis Potosí" ' donde al
. ' ded'cad
· ' Don Eugenio del Hoyo lo supone' natural
parecer,
vw1a
1
o a la mmena.
de
dicha ciudad.ª
El general Sánchez de Zamora, primer cronista potosino, es el autor de
una parva relación ,.Descubrimiento del Río Blanco y conversión de sus
naturales, hecha por los religiosos de Nuestro Ser&amp;fico Padre San Francisco
de Zacateca/', concluida hacia 1680 e incorporada p0r Juan Bautista Chapa
a su Historia del Nuevo Reino de León de J6SO a 1690.•
Esta crónica o -como la llamó su autor- "cuadernillo de apuntamientos
que había hecho del dicho real del Río Blanco" está dividida en seis párrafos
más un "intermedio".
'
Río Blanco se llama ahora Aramberri, . L. Por el nombre y por el tema
parecería que esta relación es ajena a la Historiografía Potosina. Mas no e.,
así. Los hombres que intervinieron en ése y otros descubrimientos estuvieron
íntimamente ligados a Charcas, fecundo y fonnidable foco de evangelización
en el norte, y a Matehuala. Los guar-dianes de Charcas, según puede verse en
Arlegui, _dirigieron ésta y otras fundaciones 1 y en los libros de esta parroquia
hemos visto actas de la fundación de algunas poblaciones norteñas.
Sánchez de Zamora vivía en San Luis Potosí cuando, a raíz de la muerte
del alcalde mayor capitán Antonio de Orpinel. en agosto de 1659 don
Martín de Zavala, gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León
" por darle gusto al padre Caballero'', guardián del convento de Charcas,'
lo nombró justicia mayor y teniente de capitán general del Rio Blanco, oficio
del que tomó posesión el 13 de octubre siguiente.
En su cargo Sánchez de Zamora actuó con celo y eficacia ejemplar. De
• Lx6N, A. de, Historia de Nutoo Le6n ,011 noticiar sobr, Coahuila. Tamaulip4t
Tuas y Nu,oo Ml11ico, escrita en el s.iglo XVII por el capitán Aloruo de Le6n J~
Bautiata Chllpa y el general Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar / notas
de Israel Cava.zo1 Garza, Monterrey, 1961, p. 228.
1 Hovo, E. del, Historia d,l Nv,uo Reino d, L,6n (1577-1723), Monterrey, 1972,
p. 342.
• LE6s, A. de, op. cit., pp. 226--247.
' ARL&amp;OUJ, 0/J, cit., pp. 103-108.
' L&amp;6. ·, A. de, op. cit., p. 228.

503
502

�Desde entonces fue ésta su ciudad predilecta s· b'
hi
lugares en San L . 1
. l ten zo obras en otros
•
ws evantó un teroPIO a N uestra Senora
,
de los Remedios u
Y~
~ parecer, empezó la fachada del de San Miguelito C
vmcialato as6
. .
_
• onc1ut.d o su pro-

San Luis llevó "todo lo necesario" 9 para fundar haciendas de beneficiar
metales y descubrir minas. Pero, más que todo, como lo explica muy bien
el profesor Cavazos Garza, destacó como misionero seglar y poblador. Primero, en compañía de su tío fray Juan Caballero y de otro religioso lego,
fray José de San Gabriel, "varón de excelente espíritu" ,10 recorrió la región;
después, ya con los mismos ya con otros franciscanos, recorrió la región y
aun se internó en la Huasteca, pacificando, descubriendo y poblando misiones.
Treinta años empleó en estos difíciles, laboriosos y fecundos menesteres. Des-

el de Tlax p lill sus Sigwentes anos o en el convento de San Francisco o
di,
,ca. a o en el de Santa María del Río potosinos los tres Era
and del _últrmbo cuando, en el capítulo intermedio celebrado allí
6 e noy¡em re de 1734 1
·
. .
' o escogieron
para que escribiese la crónica de'
provmcia.

m:

· ·
. se aplicó a la redacción de la
,Sin. descuidar las fatigas d e su nurusteno
cromca
con
tal
diligencia
d.
, el 3 de ma ·o de 1736
,
.
que, ano y me io despues,
poma
punto
fmal,
en
el
convento
de
TlaxcaliUa
a
, . d}e la p rovm
. '
. d N S
, su "C romea
eta e . . P. S. Francisco de Zacateeas" impresa al a-o . .
Hogal, en México.ª
•
n s1gmente por

conocemos la fecha de su muerte.
Fue un hombre de regular cultura, a juzgar por sus hechos y su cr6nica.11
tsta, incorporada a la de Juan Bautista Chapa y a la de Alonso de Le6n,
corrió la suerte de ambas y permaneció inédita y desconocida durante más
de dos siglos. Fue publicada por don Genaro García en 1909. Otra edición
-magnífica por el "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza-, se

, · que escnb1ó
. . fray José de Arlegui
D No
. dfue esta valiosísima Obra la umca
eJan
o
aparte
sus
once
doctos
sermones
.
nunció en S
L .
,
. unpresos, d e los cuales nueve pro-.
an ws Potosí, y un estudio sobre la licitud de.! comercio del

hizo en Monterrey, en 1961.12
Peninsular, oriundo de la villa de la Guardia, en los reinos de Navarra,
pero potosino por vecindad, por su obra y por su muerte, fue fray José de
Arlegui. Nació al empezar el año de 1686; a los quince años y medio de su
edad, el 6 de julio de 1701, vistió las ropas franciscanas en el convento de
San Francisco de Vitoria, un año después le admitieron a la profesión y hacia
1709 recibió el sacerdocio. En Miranda de Erro se inició en el magisterio,
y con tan buen suceso, que pronto ascendió a lector de teología en Vitoria.

;ro Y_ de la pdlata, el p~dr~ Arlegui prosiguió en la investigación de la historia
ranc1scana e su provincia Por encargo d l
d Riz0
el ilustre Em,iara y E
·
. e pa _re
,
quien se lo rogó
oguren, nuestro crorusta se dio a la tarea d
.
biobibliografía franciscana d
. .
e compilar la
d
e su provincia. Para entonces ya estaba erúermo
e gota. Creemos que en este quehacer biobibliográfico Jo alcanzó la muerte
en dmarzo ddi~ 1750, en su patria adoptiva, San Luis Potosí, de la que ya n~
se espren ó desde 1728.

ª

De este convento, por obra de las pláticas de fray Juan de Ocaranza, se
trasladó a la provincia de N. S. P. S. Francisco de los Zacatecas por el año
de 1717. En ésta, sea como lector, sea como orador, sea como misionero,
refrend6 y ensanchó el buen nombre que traía. Viajó por varios lugares,
ocup6 puestos superiores y, como tal, renov6 fábricas, inició otras y gobernó
con tan buen tino que, en 1725, en el capítulo tenido en San Luis Potosí,

A más de dos siglos y medio de distancia, la Cr6niea de Arlegui cons
SU lugar cual "monumento histórico de inestimable valor y f
d
ervaal
para el t di d
un ament
lif'
es u O e
parte de la historia colonial potosina. Podemos caicaria
por .eso -afirman los bihliógrafos Alcorta y Pedraza- como 1a
, .
croruca
potosma por excelencia".ª y vale no s6lO para nosotros smo
.
d
para
1
to o o que fue la enorme provincia franciscana de Zacatecas.

gr":°

fue electo provincial.

enTiene_ s~ defec;~s. Además de ser incompleta en lo religioso, es deficiente
lo ovil y político; y en cuanto a ciertas fechas -la fundación de la

A. de, op. cil., p. 103.
u Aau:our, op. cit., p. 103.
u Cfr. el excelente y documentado "estudio preliminar" del profesor Cavazos Garza
a la obra citada de A. de Le6n, p. Lll-LVI.
• LEÓN,

Chapa continuó la cr6nica de A. de León en forma anónima y bajo el nombre
de éste la cita Bcristáin. Hay varios manuscritos, cinco por lo menos, de tal obra,
con las tres relaciones. Don Genaro Garcla las publicó en Colecci6n dt docum,r1tos
inéditos o muy raros para la historia de México. Volumen XXV, México, Vda. de
Ch. Bouret, 1909. El profesor Cavazos Gana demostr6 muy documentadamente que
el an6nimo continuador de la crónica del capitán A. de León es Juan Bautista Chapa
y ut la publicó en la edici6n citada arriba en la nota 4.

en
r
eÍ
su

JJ

12

1

• ~LEOUt,

•
op. cit.,
p. 51.

·
d e zacatecas
M," •Alu.Eou1, Cr6nita de la Provincia de N · S· P• S • Francisco
En
exico, ~r Joseph Bernardo de Hogal, año de 1737. (14) 412 (9)
2 ...
Cfr. J. Ru1z de Larriñaga. "La Crónica de fray Jos~ Ar!
.,/
Á h' p., 0.5 cm.
ricano Madrid XXVII 1926
egw , en re ivo Ibero Ami,. '
,
,
, pp. 2 1 7- 2 19.
p

Ai.coaTA
Y PEDaAZA, Bibliografía hist6r,·,a Y geográfica del Estado dt San Luis
r
otos, Tacubaya, D. F., 1941, p. 42 .

505

504

�ciudad de San Luis Potosí, por ejemplo- inexacta o contradictoria. Sin
embargo, como autorizadamente la juzga don Primo Feliciano Velázquez, es
"la obra más fina y preciada de una literatura dos veces secular; no sólo
porque guarda como arca incorruptible la memoria de prodigiosos hechos,
trabajos y padecimientos heroicos en que no se ejercitó ninguna otra P,lu.ma,
sino porque vaciado en el viejo molde de Mendieta y Torquemada, refiere
en estilo levantado y grave como las notas de un órgano, los remotos sucesos de que fue testigo esta dilatada provincia. Así como han ido saliendo
a luz cédulas reales, informaciones jurídicas, autos de repartimientos de tierras, que nos han permitido vislumbrar los orígenes de estos pueblos, irá
el tiempo dando de sí, ya manuscritos, ya impresos, discursos, notas, libros,
reveladores de nuestra herencia literaria. Mas si todo esto hubiere para siempre perecido, o lo que se descubra apenas alcance a dar idea del pedimento,
bastante tenemos con la Crónica de Arlegui para trazar como en un mapa
las cimas de nuestra historia".
"No fue su intención, según él dice, apurar los principios de las ciudades,
villas y pueblos de esa provincia. Tampoco fue tal el propósito de los demás
cronistas franciscanos o de otra orden, porque la obediencia los mantenía
dentro de las cosas y fines de su instituto. Pero unida como estuvo inseparablemente la tarea religiosa a la civil y política, su narración abraza todo
nuestro pasado." Por maravillosa que parezca, rebajarla no es dado a la critica
más severá: a los escritos del P. Castro y a los más antiguos del P. Lazcano,
de quienes Arlegui se confiesa deudor, ha corrido la misma suerte que a
los archivos conventuales; y en la imposibilidad de remontar la corriente
a fuerza de brazo, como nos aconsejara el eximio García Icazbalceta ¿qué
nos queda sino contemplarla y por el ímpetu y volumen de Sll;i aguas conjeturar la altura de donde manan? No son originales el método y distribución
de la obra; menos aun el es.tilo, que no podía escapar al mal gusto reinante;
y sin embargo, el idioma español, briosamente manejado en ella, la fácil
ilación con que el relato es llevado desde el principio al fin, los generosos
transportes con que el narrador vivifica las grandes acciones de sus hermanos, hacen interesante y grata su lectura y acreditan el parecer que de ella
dio fray Vital Moctezuma: "No ha menester la plata para. el legítimo examen de su mucha ley más ensaye que reconocerse por de estos cerros del
Potosí" .18
" VBLÁZQUl!Z, P. F., "Discurso sobre la instrucci6n pública en San Luis Pot~~•
durante la dominaci6n española", en ObTas., Mbcico, 1901, pp. 146-148. Un análisis
completo de la Cr6nica de Arlegui la hace el citado historiador en su Historia de

506

Más de un siglo después, en 1851, volvió a publicarse la Cr6nica del padre
Arlegui, adicionada con unas uMemorias ... acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827".17
Contemporáneo de Arlegui, aunque menor en edad que él, es el célebre
historiador y matemático don José Antonio Villaseñor y Sánchez. Cuantos
han escrito acerca de su persona lo hacen natural de la ciudad de México,
mas en su testamento, firmado en dicha ciudad en 1759, consta que fue
potosino y que tuvo por padres a don José Villaseñor Cervantes y a doña
Catalina Sánchez de Mendoza; consta, también, que en 1720 vivía en San
Luis PotOSÍ. 18 Fue alumno distinguido del Colegio de San Ildefonso y ocupó
varios cargos, como el de contador del importantísimo ramo de azogues. De
su ingenio salieron nueve obras impresas. Dejamos aparte sus trabajos matemáticos y astronómicos para referirnos a su famoso Theatro Americano, en
dos tomos, magna obra que le llev6 ocho largos años de improbo trabajo.18
Encomendada al virrey la tarea, en 1740 y por el mismo Felipe V, de que
se hiciese una recopilación de noticias sobre el verdadero estado de toda la
Nueva España, el conde de Fuenclara nombró a un grupo de sujetos "que
como prácticos y de mucha trascendencia en el interior conocimiento de sus
distritos, darían todas las disposiciones correspondientes al fin". A la postre
fue nuestro Villaseñor el que se echó a cuestas la obra de recopilar los datos
geográficos, históricos y estadisticos para esa primer síntesis nacional. "Así
salió de sus manos esta obra que contiene inapreciables noticias de lugares
de los que no se tenfa. la más remota idea de sus actuales producciones y
San Luis Potosí, México1 1946-1948, II, pp. 423-452. Sobre la vida y obra de Arlegui,
véase: Ru1z DE LARRIÑAGA, J., "P. Fr. Jos! de Arlegui: rasgos bio-bibliográficos", en
Archivo Ibero .Americano, XXIX, 1, mayo-junio, 1928, pp. 289-307 y Mu.o.e, J.,
"Semblanza de fray Joseph Arlegui", ea Humanitas. Anuario del Centro de Estudios
Humanísticos, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, N. L., n. 3, 1962, pp. 441-462.
u Cr6nica dt la Provincia de N. S. P. S. Francisco tú Zacatecas, (2 ed.), reimpresa en México, por Cumplido, 1851. XX (5), 488 p., 22 cm. Las "Memorias para la
continuaci6n de la Cr6nica de la Muy Religiosa Provincia de N. S. P. S. Franciac.o
de los Zacatecas. Acopiadas por Fr. Antonio Gálvez, año de 1827", empiezan en la
p. 389.
11 Agradecemos muy cumplidamente a
don Ignacio Rubio Mañé la informaci6n
referente al testamento.
• VILLASBÑOa v SÁNCIIEZ, J. A., Theatro Americano. Descri/}ci6n g,mual de los
R,,ynos y Provincias d~ la Nueva España y sus jurisdicciones. En México, en la imprenta de la Viuda de don Joseph Bernardo de Hogal, 1746-1748. 2 vols. Edici6n
facsimilar, con una introducci6a de Francisco González de Coss!o, México, Editora
Nacional, S. A., 1952.

507

�posibilidades. Gracias a este libro la población novohispana, e in~u~. las
autoridades de la metrópoli podían tener conocimiento de_ las nqUISun~
provincias que por su alejamiento, tales como l_as compren~das en ~l obispado de Durango, eran prácticamente desconocrd~s. . . La _unportanaa trascendental de esta magna obra de nuestro Villasenor ampliaba grandemente
•
trº t1 20
la perspectiva de nuestros mtereses pa 10s •

De tan ilustre potosino se ignoran las fechas de su nacimiento _Y muert~.
Sólo se sabe que contrajo matrimonio, en México1 con.!ª mestiza Man~
Simona de los Dolores Cornejo, que procreó muchos h1JOS y que con el
vivían -no precisamente en la abundancia- su madre y hermana.
Del mismo siglo XVIII son otros tres cronistas más, carmelitas los tres~
fray Joaquín de la Concepción, fray Miguel de Santa Teresa Y fray Jase
de Santo Domingo.
Fray Joaquín de la Concepción, durante su primer estancia en San Luis

p to , dióse a reseñar los accidentados sucesos de la vida de su convento,
d:sd:'¡05 principios de la fundación -1733- hasta medi~dos de 1!50. No
tendría mayor importancia esta obra --escrita en un estilo -~erundiano recargado de latines y alusiones-- si no fuera porque se met.lo ~ hablar ~el
· ·
· t d San Luis Potosí dando nombres, orcunstanc1as
descubnm1ento y conqws a e
.
y fechas totalmente falsas que, a la larga, provocaron confusiones trem~n·
21 Fray Joaquín fue prior del convento potosmo
das y muy acres discus1ones.
. .
2 2z
en 1765-1768 y 1774-17 77 ; aqui murió el 24 de d1oembre de 178 .
Fray Miguel de Santa Teresa, hacia 1765-1_769, cop~ó -eliminan~o tod2~
la hojarasca empalagosa- y aumentó la crónica antenor hasta su ueropo.
Estas dos crónicas, inéditas aún, están en nuestro poder, y sólo se sup,o
de su existencia cuando las descubrimos. Pero está Ja tercera, que no es mas
Cossfo, introducción a la ed. cit.
.
,
.
"El acta de la fundación de San Lws PotoS1 y las diversas
di
t
Cí
::u
r. nuestro es u o
171 194
· ·
b su fecha" e.n Estilo 35, junio-septiembre 1955, pp.
•
op1n1ones so re
,
•
.
¡
d
·
·
· tít lo ni autor. Er:np1e1:a con a edi ca t ona
a Fr•
= Cuadernos manuscntos, SlII u
,, 2
ináa 1
J de los Reyes prior del "convento en el Potosí del Carmen • 3 h, s. n., ,6 1~
e~a ue [ray Fe~ndo de la Cruz certifica. que fray Joa~uln ~e _la ~oncepo n a
'b'óq· •gu.en 2 páginas en blanco y otra con esta anotación: Historia de la fonescn 1 , 51
di " 21 5 or 16 5 cr:n
daci6n de este convento escrita por un Fr. Gerun
P . ·
·
S
11 Brebre y punctual relación de la fundacióri de los Carm,ldas D~scalzos en
an
Lui.s Potosi, sucesos de ella, y festiva dedicación de su famosa Y glesia Y sumptuos:
de 10 h.s.n. cada uno; el texto oeup
cap1'/',a. M anu scn·to an6-:,.....,0 • Dos ruademos
n

GONZÁU!Z DE

°· ·

que una ampliación de las anteriores, escrita por fray José de Santo Domingo
cuando era prior de dicho convento, de 1783 a 1786. Esta última, descubierta
y copiada por don Florencia Cabrera en los momentos mismos en que se
gestaba la Historiografía Potosina, causó sensación por los datos que ofrecía
respecto del descubrimiento y fundación de la ciudad. Más explicita y pormenorizada en este aspecto que Ja Crónica de Arlegui, encandiló a su descubridor y éste le dio en dicho capítulo un crédito que no merecían ni ella
ni su autor, puesto que la información, además de falsa, tuvo como verdadero responsable al redactor de la primer crónica, el gerundiano fray Joaquín
de la Concepción. Dicha obra se intitula Libro de la fundación, progreso y
estado de este conuento de Carmelitas descalzos de esta Ciudad de San
Luis Potosi. 24 Pero de ella volveremos a hacer mención después.
En el ocaso de las guerras de Independencia aparece el último cronÍ6ta
potosino: el franciscano fray Antonio de la Luz Gálvez. Poco sabemos de
su vida. En l800 era lector de Prima en el convento de Durango y contaba
con 56 años de edad. En 1810 ya tenía tiempo en San Luis Potosí; al parecer, tuvo algún participio en la insurrección, por lo que, juntamente con
otros franciscanos fue juzgado y condenado por la junta definitoria} en San
Luis, el 21 de marzo de 1811 "por afecto a la insurrección". Al año siguiente
se le abrió nuevamente juicio en Zacatecas, pero fue absuelto. Esto, sin
embargo, no lo libró de que se le tratara como sospechoso. 26 Años después,
en el capítulo franciscano celebrado en el convento de San Luis Potosí, el
2 de julio de 1819, se le designó cronista de la provincia. En esta forma se
dedicó a historiar lo referente a la vida de ésta a partir de 1736, año
en que concluyó su Crónica fray José de Arlegw. Dio fin a su tarea en el
mismo convento de San Luis Potosí, el 14 de abril de 1829, aunque con
el título de Memorias para la continuación de la Crónica de la muy religiosa Prouincia de N. S. P. San Francisco de los ZacatecaJ; como continuación de la Arlegui vino a publicarse en México, en 1851.26
Importante, lo es, como que reseña casi un siglo de la historia de esta
provincia; mas no tiene ni la extensión ni la amplitud y profundidad de
contenido de la de su antecesor. Comprende "diez capítulos comprensivos
cada uno de tres trienios". Se palpa en ella el sentimiento de independencia
en el que rebosan los criollos de entonces -y más en él que sufrió, a pesar de su avanzada edad, persecuciones-, por lo que alude, más que cualquier
otra de su género a acontecimientos civiles y políticos, cita documentos e
intercala apreciaciones que, quizá, parecen fuera de Jugar.
La Independencia y las ideologías que la precedieron, más todas las luchas
consiguientes a la emancipación, crearon un ambiente propicio para la mi-

17 bojas, 3 están en blanco, 21.5 por 15.8 cm.

509
508

�crohistoria. En 1813, o antes, el arma.dillense Jo,é Alexo Infante con sus
hijos José Tomás y José María, abrió en su pueblo natal la primer imprenta
potosina fabricada totalmente por él. Alrerada la rutina virreinal, tan pacifista como paternalista, se desboca.ron las pasiones políticas, y tanto éstas
como los cruentos sucesos bélicos vinieron a apoderarse de los primeros lu·
gares de la vida cotidiana. e formaron la realidad y el sentido de la patria
chica, condiciones indispensables para la historia regional. Traspuesta la
etapa· de las crónicas -más o menos generales- advino el tiempo de la gestación de la Historiografia Potosi.na, fincada, más que en la serenidad y
apremio del método científico, en el brío apasionado de la afición o de la
"actitud romántica".
Esos primeros aficionados, antes de que las guerras civiles y la Reforma

mutilaran vandálicame.nte los archivos y bibliotecas conventuales y oficiales,
tuvieron la posibilidad de echar mano de muchas fuentes hoy irremisiblemente perdidas. Pero, ni sabían escarbar ni contaban con la bibliografía in•
dis~sable que integrara el panorama. Varias crónicas de religiosos -Mendieta, Pérez de Rivas, Pareja, Espinosa, por ejemplo- aparecieron después;
las existentes, se mostraban tacañas. La empresa, además, no sólo exigía
documentación y conocimientos, sino principalmente sentido de síntesis y de
método.
De esta época, el primer aficionado a la historia regional fue el célebre
.sacerdote doctor don Manuel María de Goniño y Arduengo ( 1767 • 1831),
educador, filósofo, político y fundador del afamado Colegio Guadalupano
Josefino. Dejó varias obras, impresas unas y manuscritas otras. Pero de su
quehacer historiográfico no nos queda más que un sermón guadalupano al
que le dan valor las largas notas hist6ricas que le puso. 21
Contemporáneo del padre Gorriño fue el carmelita fray Gregorio de la
Concepción (Gregario Malero y Piña. 1773-1843), llegado a San Luis Po"" Vaúzo.uu., Apucl. F. P., Coluci~n d, docum111tos para la historia di San. Luit
Potosi, San Luia Potosi, 1897-1899, Il, pp. 174-311. Sobre esta crónica, vá!e Pr.ÑA,
F., Estudio hüt6rico sobr1 San. Lui.s Potosi, San Luis Poto í, 1894, p. lll; Vr.úzquu,
"San Luis Potosi", en Fichas d, Bibliog,af{a Polosina, VII, l ·2, enero-junio 1961,
pp. 34-35; V&amp;LÁZO,U&amp;Z, Historia d, San Luis Potosi, Máico, 1946-1948, 11, pp. 386-

400.

tos1 en 1808, algo tuvo que ver en el sangriento motin de la noche del 10
de noviembre de 1810, con el que se inició la Independencia en San Luis
~ot~ Hecho prision':1'o en Acatita de Baján, se le sujetó a un proceso que
el manosamente alargo una vez que consiguió que lo regresaran a San Luis.
Fue desterrado a Ceuta. Concluida la Independencia volvió a la patria y
murió en Toluca.
. ~te. religioso escribió unas Memorias exagerando en grado sumo su parbcipaoón en los sucesos potosinos. icolás León las dio a conocer en El
~iempo (junio de _1903) y Puga y Acal demostró que no son más que un
farrago de mal forJados embustes. Sin embargo, tienen su importancia para
la Historiografía Potosin.a. za
No "memorias" ino descripción de los mismo hechos y más próxima a
la verd~d, es la Relación de la Revolución en San Luis Potosi, formada por
fray Luis Herrera, lego de San Juan de Dios, la noche del JO al l] de no•
viembre de 1810. Como la anterior, también esta obra fue publicada muy
tarde, en 1944.u
Pobres, pobrísimos fueron esos años de 1821 a 1850. Fuera de las obras
citadas, no conocemos más. Pero, demediado ya el siglo, empiezan a aparecer
los frutos naturales de una inquietud inquisitiva ya madura con la redacción
y publicación de trabajos microbistóricos. Ensayos defectuosos, deficientes,
aun con errores, pero apreciables por ser los primeros intentos en un campo
donde nada construido había. Fueron escritos, además, sin mayor pretensión.
Don Ciriaco Iturribarría, top6grafo de profesión y arquitecto por afición
~ibi6 del go~dor Adame el encargo de escnbir una Memoria geográ~
fica ,, estadística del Departamento de ~an Luis Potosí. 1853. Incluye infor.
mación hist6rica, tomada de Arlegui y de otras fuentes, sobre la ciudad y
algunas poblaciones, especialmente los reales de minas. Supera, con mucho
en esta investigación, lo estadístico y geográfico a lo histórico.'º
ocupan las pp. 19-26. Sobre el padre Garriño y Arduengo vwe ALCORTA Guz.lUlUo
R., "Biobibliografla de D. Manu.el Maria de Gorriño y Ardui:ngo", en Estilo 29.30'
~
,
'
enero-Junto 1954, pp. 65-70: Cu»u.L Rzvu, R., Del Mod1rnim10 al libtralumQ lo
filosofía d, Man111I Maria Carriño, Mbico, 1967.
'
• Fr. Grciorio d, la Concepción 7 s11 proc,so d, iR/id,ncia, intr0ducci6n de M ,

.

San Luis Polosi,

Puga y AlcaJ, MExico, 1911.
" R1laci611 d, la. m1oluci6n &lt;11n San Luis Potosí formada por fra.y Luis H,r,era
ugo d, San Juan d, Dios, 14 nocla, dtl JO al 11 ti, noui,mbrt ti, 1810. Relació~

" Gou.tiio y Alu:&gt;u&amp; oo Oración ,ucarlstica q'lll ,n la sol,mn, acc-i611 d, gracias
qui c,l1b16 la ciudad d, San Luis Poiosl ,n su iglesia parroquial a Morfa S41ttúima
d, Cuadalup, ti,l Santuario d,l Desuno ... predic6 •. . , Mbtico, 1806. Las notas

inEdita, paleografiada y anotada por Nereo Rodríguez Barragán, M6áco, D. F., Editor Vargas Rea, 1944, 40 p., 23.5 cm.
• Con el titulo de "San Luis Potosi" apa.reci6 en el Aplndice al Diccionario Uni-

• MoNffJANO y AoUIÑAoA, R., El cluo

San Luis Potosí, 1971, pp. 40-41.
• Vfase supra nota 17.

)1

la ind,ptndencia

111

511
510

�Don Manuel del Conde ( 1816-1.872), segundo obispo de San Luis, aunque
no public6 nada, sí recogió alguna infonnaci6n referente a los pueblos indígenas que hoy forman los barrios de la capital y, como testimonio de su
afición a la arqueología potosina, en la Huasteca recogió algunas piezas que
luego cedió al Museo del Instituto Científico y Literario de San Luis Potosí. 81
Su contemporáneo don Florencia Cabrera ( 1828-1877), en cambio, fue
el primero en acometer la empresa de rehacer la historia de San Luis Potosi.
En 1871 escribió un Bosquejo sobre la historia antigua de lSan Luis Potosí; 32 dos años antes, en 1869, al publicar su Cr6quis del plano de la
Ciudad de San Luis Potosí, con algunas noticias históricas, geográficas y
estadísticas, anunció su obra sobre la fundación 'Y progreso de esta ciudad
que había comenzado a escribir. Mas el señor Cabrera, además de que reunió
muy pocos documentos y sólo escribió unas breves· páginas -al decir de
Velázquez-, careció de sentido crítico y, con el descubrimiento que él hizo
de la crónica de fray José de Santo Domingo, tomando por buenas las noticias falsas que éste da sobre el cómo, cuándo y por quiénes se fundó la
ciudad, creyó haber resuelto un problema básico. Sin embargo, "por poco
que haya logrado en sus trabajos históricos es digno de una honrosa mención
entre los estudiosos de la Historia Potosina"."
Le supera en méritos don Francisco Macías Valadez ( 1833-1890). Los
altos cargos que desempeñó le permitieron hurgar en los archivos oficiales
y localizar preciosa y decisiva, aunque no abundante, documentación. Públicó,
en 1878, unos Apuntes geográficos y estadísticos sobre el Estado de San Luis
Potosí, 34 y aun parece que escribió o pens6 escribir un trabajo histórico,
a juzgar por Jo que anunció en los citados Apuntes.
Con Macias Valadez colaboró el bi.bliófilo don José María Flores Verdad
1884) . Ambos publicaron apenas unas cuantas páginas de lo que iba a
ser e1 Diccionario geográfico del Estada. 115 Flores Verdad además, fue el

(+

versal dt Historia y Geografla, III, M6xico, 1856, pp. 312-364, y despufa en el Bole•
tln de la Sociedad .Mexicana de Geografla y Estadlslica, la. ~p., VII, 1859, pp.
288-321.
11

VELÁZQ.UEZ,

"' VuÁzQm:Z,

ª

"San Luis Potosi, p. 27.
arl. cit., p. 21.

VEI.ÁZQ.tJl!.Z, loe. cit.
hriAcÍAs VALADEZ, F.,

Apu11tes geográficos ¡• eslad1sticos sobre el Estado dt San
Luis Polos, en la República de los Estados Unidos Mexicanos, San Luis Polosí, Imp.
de V6kz, 1878, 138 p., 205 por 15.5 cm.
as MAaf.,s VALADEZ v FLORES VEJU&gt;AD, J. M., "Memoria. de la Corohi6n de Esta11 ·

dística sobre el Estado de San Luis Potosí para la formación del diccionario geogl'á-

organizador de la Biblioteca del Instituto Científico y Literario de San Luis
Pot~í al_fundarse ésta y coeditor1 con José T. de Cuéllar (Facundo) y José
Mana V1llasana de La. Ilustración Potosina ( 1869-1870).

Al_ mismo tiempo otro estudioso de la historia potosina, don Rafael del
Ca.s~o ( 1847-1917), también con miras a escribir la historia del estado,
reco~~ a~gunos documentos. Comprendiendo lo difícil de la empresa, Jos
publico aisladamente, en 1887, en el Periódico Oficial; publicó también Alg~~os apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado se y la Guía del
v_w1ero en S. Luis Potosí,81 interesante librito con datos históricos y estadísticos de algunas poblaciones del estado y de ciertos edificios de la ciudad
Y su Cuadro sinóptico del Estado,88 apretada síntesis de datos diversos.
'
No tanto por lo hist{,rico cuanto por la información geográfica y estadística,
hay que recordar a tres autores: Manuel Fernando Soto, por sus obras El

n~evo ~st~do (lturbide). Nuesidad de formarlo inmediatamente con los
cmco distritos de Tuxpan, Tampico de Veracruz, Tancanhttitz, Huejutla y
el Sur de Tamaulípas. México, 1856 38 y Noticias estadísticas de la Huasteca
'Y de una pa~e de la Sierra Alta, formadas en el año de 1853. México, 1869,
a don Antoruo Cabrera ( 1815?-1877), por su libro La Huasteca Potosina •o
Y a don Bruno E. García (1835?-1885), por su Cartilla elemental de geografta del Estado de San Luis Potosí.u
~ esta se~da mitad del siglo es otro género de literatura histórica potosma: los diarios y memorias. Información muy valiosa -mas no por eso
fico", en Bol11dn de la Sociedad Mexicano d11 Geografía y Estodlstica, 2a. ép., IV,
1872, pp. 453-459.
• C....sTILLo, R. del, Algunos apuntes sobre la instrucción primaria en el Estado de
San Luis Potosf, San Luis Potosí, 1890, 56 pp., 22 cm.
" CAsTILLO, R. del, Gula dd viajuo en San Luis Potosi, San Lim Potosí 1891,
146 pp., 14 cm.
• C....~TrL~o, R. del, ~uadro ñnóptico del Estado d11 San Luis Potosí, con varios
datos históricos, g11ográf2cos, estadísticos y administrativos M&amp;ico 1878 H · d
100 por 79 cm.
•
,
. OJa e

• SoTo~ M. ~-• ~l nuevo E:rtado (Iturbide). Necesidad de formarlo inmediatamente
con los cinco d~trilos de Tuxpan, T~mpico d, Veracnu:, Tancanhuitc, Huojutla y el
S~, _de Tamaulipas, con un post-escripturn sobre la agregación d, los c1,atro ¡,rimeros
d~tntos al Estado de Tamauiipas, México, 1856. 117 pp., 1 plano, 19 cm. 2 ed., corregida Y aumentada¡ la la. ed. fu_e de l 855.
• CA11RERA, A. J.. La Huaste,a Potosina. Ligeros a/nmtes sobre este pa!s San Luis
Po!ost, Tipografía del Comercio, 1876, 180 pp., 21.5 cm.
'
GAACÍA, 13. E., Cartilla lllemenlal de geografía del Estado de San Luis Potosi,
San Lws Potosi, Tipografía de B. E. Garcla, 1883. 190 pp., 21.5 c;m.

513
512

�a salvo de una critica rigurosa- es la que ofrecen estas obras, de cronistas
espontáneos, unas; de interesados, otras. Siguen, en general, el prttepto de
Horacio: Carpe diem -&lt;oge el día de hoy- (Odas, Lib, I, oda 11, v.
8), con sus palpitaciones minutas, intrascendentes la mayoría pero que con
el tiempo, ?e\isten no pocas de ellas singular importancia.
El más antiguo diario que se conserva
el del seminarista Juan Vild6sola
(1841-1860). Es la apreciación de un muchacho que sintió en carne viva
las vicisitudes de una época preñada de odio y de barbarie. Lo llamó: Diario
de noticias de los años de 1857 1858 y 1859 que han acontecido en S. Luis
Potosí, con otros foráneos, 'Y además u,1os aumentos curiosos. Estos "aumentos
curiosos", para él que vivi6 entre guerra , son las sumas de soldados de los
ejércitos europeos. Vildósola cerró su Diario el 31 de diciembre d 1859 y
sus ojos el 19 de febrero siguiente. Por fortuna, se conser\'a el manuscrito."
Más amplio, más agudo y mucho más importante, porque sus noticias
alcanzan un área muy extensa, es el Diario de don Agustín Sober6n (18191873). En varios cuadernos de apretada grafía recogió los sucesos acaecidos
en Matehuala y poblaciones circundantes -de uevo Le6n y Tamaulipas,
inclusive-, entre 1858 y 1873, o sea, hasta su muerte. De esta obra se sirvió
Muro para &amp;\l Historia de San Luis Potosí. En 1940 se publicó una mínima
parte, 1858-1861; permanece inédito lo demás y actualmente lo tamos transcribiendo para su publicación.'ª
De importancia también regional es el diario de campaña, desgraciadamente muy sintetizado, que llevó don José Miguel Barragán, liberal, que
opero en la zona de ciudad del Maíz, Río Verde y la Huasteca. Ocupó dos
pequeños volúmenes, pero sólo conocemos el número 2. Empieza el lo. de
enero de 1864 y concluye el 2 de agosto siguiente con esta anotaci6n: "Me
• Volumen manmcrito, encuadernado en badana En la cubierta superior: "Diario
de Juan Vild6eola 1857-1859", impresión posterior; guarda. en blanco; una hoja:
''Contiene este tomo: Diario de noticias de los años de 1857, 1858 y 1859 qe. han
acontecido en S. Luis Pot01í, con otros foráneoa y ademAs unos aumentot curiosos.
Los que están al fin de este tomo. Juan Vildósola", rubrica. "S. Luis Potosl"; vta. en
blanco; otra hoja: entre adornos caligrüicos, "Enero lo. d 1857. Diario escrito por
Juan ild6eola. San Luis Pot01I"; \'t. en blanco; p. 1-183 texto; pp. 184-186 clato1
sobre los ej&amp;citos europeos; guarda en blanco. 31 por 21 cm.
• Diario tl, Don Ag,utln Sob,r6n. Mateln,ala dt 1858 a 1873. Manuscrito en
poder del doctor {iguel ll. Sober6n. Anotaciones por ngel Scnosiain Gava.rre y
JOR Dibildox Canal. Matehuala, . L. P., Ediciones ' 'uevo Dla", 1940. XIX, 203
-pp., ib., 24 cm. T. I, úniCU1ente; del 11 se imprimieron tan s6lo XII, 40 pp.

van a fusilar por patriota. . . Dedico este diario a mi hermano Ate.nógenes.
Camino para la eternidad, en El Salitre"."
Valioso, más que para la historia regional para la nacional, es el Diario
del joven Mariano J. Reyes, hijo del general imperialista don Mariano Reyes,
a quien acomp~ en el sitio de Querétaro. La empezó en San Luis Potali y
va del 27 de ~c1~b: de 1866 al 15 de junio de 1867. Integro lo reprodujo
Muro ~ su htStona. Tenemos referencial, pero no los conocemos, de tres
manuscntos más de este género: Memorias de Catorce, por don ERtaoisJao
Oc6n, Memorias, por don Vicente Irizar y Diario de los sucesos más notabús
di la ciudad de San Luis Potosí desd, tl año de 1908, por don Mekhor Vera.
Toda\'ía hay otras dos obras más de este género, de especial importancia
para nuestra microhistoria porque sus autores, al mismo tiempo aunque en
distinto bando, escribieron e hicieron historia. Ellos fueron: 1 médico don
Francisco J. Estrada (1801-1885) y don Ramón F. Gamarra (1828-1886),
políticos ambos, periodistas ambos y el último, por añadidura, novelista
tambim.
Don Francisco Javier Estrada nos dejó sus Recuerdos de mi vida. Comprenden la época más turbulenta y decisiva de la historia potosina y nacional:
1821-1867. De ahí su importancia; por eso es mucho más que una simple
autobiografia. La publicamos en 1954.48 Don Ram6n F. Gamarra, en cambio, llamó a IUS memorias Historia conltmporánta dt San Luis Potosi,
julio 1856 marzo de 1881. Ensayo. El licenciado Velázquez la aprovech6,
pero se encuentra perdido el manuscrito, cuyo fue.
Finalmente, el ilustrísimo señor doctor don Ignacio Montes de Oca y Obregón ( 1840-1921), obispo de San Luis Potosi de 1885 a 1921, también llcv6
su Diario. abemos que comprende algunas decenas de tornos. Dado el papel
eclesiástico y político que desempeñó dada su sapiencia y agudeza, dada
su amplitud de relacion , debe tener conceptos por demás interesantes respecto de los hechos que vio o en que participó en su larga vida y de los
muchísimos personajes que trató en América y en Europa.
" Libreta apaisada, en adernrula en piel: 1 h. p. con el útulo: "• úmero 2. Pequeño diario portátil. J. Migl. Barragán": 118 pp. numeradas a mano¡ el texto ocupa
las p. 1-65, las dcmú en blanco. 7.8 por 14 cm.
.. Mua.o M., Historia d, Son Luis Potosi. San Luu Potosi, 1910, 111, pp. 467-483,
509-512.
• EsnADA, F. J., R,cu,rdos d, mi 11ida. Introducción, transcripción y notas de
Rafael Montejano y Aguiñ:iga, San Luis Potosí, 1954. 319, (1) pp., 4 lúns., 20.5 cm.

515
514

�Dejamos aparte los diarios estrictamente personales. Se han perdido la
mayoría, y ofrecen poco. Tal es el caso del Diario del M. l. señor don Manuel
Campa (1875-1934), por ejemplo, que obra en nuestro poder.

En esta segunda mitad del siglo aparecen también una serie de opúsculos
monográficos sobre diversos temas: informes de minas, alegatos por herencias, propiedades, negocios o delitos, biografías, relatos de sucesos, conmemoraciones o recuerdos de homenajes. Hilos, no más que hilos sueltos, intrascendentes en apariencia; de importancia únicamente parroquial, si acaso;
curiosidades de bibliófilos, en fin. Mas a la larga, un solo hilo de ésos se
convirtió en el gorrón sobre el que gira más de un capítulo de la Historiografía Potosina.

De esos hilos, monografías indispensables para la síntesis microhistórica,
recordaremos algunos. Empiezan en 1856, con el folleto del presbítero Crescencio Rodríguez Breve relacwn histórica del magnífico templo de la Villa
de la Soledad y de su augusta dedicación ... , en el que se relata a grandes
rasgos la construcción de esa iglesia, hoy monumento nacional.47 En 1858
apareció, escrito por el canónigo Peña pero dictado por el ilustrísimo señor
Barajas, un interesante folleto Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo de San
Luis Potorl, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de las comunidades religiosas de San Francisco y la Merced de la misma Ciudad, en el que describe los atropellos cometidos por Zuazua en el peor saqueo que ha sufrido
San Luis Potosí." El presbítero Jesús Gordoa, por su parte, habiendo sido
víctima de las tropelías de Santos Degollado, escribió una Relación Pública,
en 1859, explicando los hechos."-9 En 1860 el canónigo Garibay sac6 a luz un
41 Rou 11fou 8 z, J. C., Bm1e Ttlación histórica del magnifico templo de la Villa d,
Soledad. Y de JU augusta dedicación solemnLsima, que, por insigne beneficio de la
inefable providencia del Señor, tuvo lugar 11 6 d, abril de 1856. San Luis Potosi,
Imprenta de G. Dávalos, 1856. 18 pp., 20 cm. En el mismo año tambifo se publicó
el serm6n predicado por el presbítero Mariano Saldaña en la misma ceremon.ía.
.- BARAJAS, P., PEÑA, F., Persecución contra el Ilmo. Sr. Obispo diJ San Luis
PotoJÍ, Dr. D. Pedro Barajas, su destierro y el de lar Comunidades religiostJJ d, San
Francisco y la Merced de la mi.rma Ciudad, 1858, San Luis Potosí, Imprenta de
Genaro Dá.valos, 1858. 32 pp., 19.5 cm. La primera edición se hizo en Nueva Orlearu,
poco antes, pero como no llegó a San Luis Potosí, se hizo esta otra. En 1941 se
reedit6 en la Gaceta Eclesiástica Potosi-na, enero-marro.
• GoRDOA, J., Exposición pública que hace el Presbft,ro Jesús Gordoa, Cura pTOpio
de Ahualulco de la Diócesis de San Luis Potosí, 1Jn su personal defensa, la de los
deberes de su ministerio, &gt;' principios católicos atacados por la impla demagogia in
la actual persecuci6n contra la Iglesia, San Luis Potosí, Tip. de Genaro Dávalos, 1859.
58 pp., 21 cm.

516

breve folleto Manifestación al público, en el que da cuenta de los desmanes
cometidos por Zuazua, Degollado y Chico Sein y del simulacro de fusilamiento a manos del primero. liO Sobre la catedral y su reconstrucci6n el canónigo don José María Guajardo publicó, en 1866, su Noticia liistórica de
la reedificación y consagración de la Santa Iglesia Catedral de San Luis
Potosl, opúsculo de bastante interés.si Más tarde, en 1882, el presbhero
Francisco A. Carrasco eclit6 su Biografía del Maestro D. Eusebio Zavala, uno
de los eminentes músicos de ~ta dinastía. 6~

En estos mismos años, 1850-1890, se dieron a conocer muchos trabajos
sobre minas, entre ellos los de los ingenieros Felipe y José María Gómez del
Campo, Santiago Ramírez y Camilo Bros/3 y sobre litigios por herencias,
negocios y tierras, en los que abunda información histórica, estadística y
biográfica. 64
Con pobre acopio de noticias originales, pero sí con datos de lo que él
vio y con inexactitudes en la parte antigua, entra a la microhistoria de este
tiempo de gestación don Antonio Cabrera (1847-1925), benemérito de la
Historiografia Potosina por los varios planos que eclit6, por sus once almanaques 81 y por sus dos libros sobre El Estado de San Luis Potosí y Santa

Maria del R!o.r.s
Con esta breve reseña no apuramos del todo la bibliografía histórica de
esa época. Dejamos aparte las publicaciones peri6clicas y los artículos, de valor, unos, intrascendentes, otros, y las sociedades culturales. Nuestro propósito
al recordar esta producción es delinear el panorama en que, prim-ero, se
gestó, y después, nació la historia potosina y el mérito de quienes, por pri• GARIBAY,

P., Manifestación al público~ San Luis Potosi, S. p. d. i, 1860, 12 pp.,

20.5 cm.
11 Gu&amp;JA.IWO,
J. M., Noticia histórica de la reiJdifíción y consagración de la
Santa Iglesia Catedral de San Luis Potosi. San Luís Potosi, Tip. de Dávalos, 1866.
11 p., 20,5 cm. Edici6n an6nima. El canónigo Peña la incluyó e.n sus Documentos y
au Ert.udio Histórico.
• CAAAANco, F. A., Biografla dtl Maestro D. Eusebio Za11ala, escrita por el señor
Pbro. don Francisco A. Cananeo y publicada por varios amigos del difunto maestro,
San Luis Potosi, 1882. 11 pp., 21.5 cm.
• V~ase VEÚ..ZQ.UEZ, "Bibliografía cicntifica potosina", en Obras, pp. 271-449;
ALcoRTA Y h.011..UA BibliogTafia histórica y geográfica del Estado de San Luis Potosí,
Tacubaya, D. F., 1941.
.. Cfr. nuestro catálogo de la Primera Exposición de Bibliografía /urldica Potosina,
San Luis Potosi, 1953.
'"Cfr. Á.LCOB.TA v I'mR.AZA, op. cit., ns. 180-196.
• 0ft. ALCOllTA y PlroRAZA, op. cit., ns. l 86, 193, 195.

517

�mera vez, y no como loable pensamiento, sino como auténtica realidad, se
echaron a cuestas la difícil y paciente tarea de recoger lo disperso, lo fragmentado, lo discutible y escribir, con sentido crítico y calidad científica, la
historia regional.
Las guerras de Reforma acabaron con las bibliotecas y archivos conventuales Y, en máxima parte, destruyeron los oficiales. Según Muro, el saqueo
de los conventos se hizo con el mayor desorden; 67 otro testigo ocular refiere
que, en 1858, con el vandálico saqueo de Zuazua, las calles de nuestra capital
estaban tapizadas con los archivos públicos; 58 y a don Joaquín íeade un
empleado de la oficina federal de Hacienda le dio, por ser papel viejo
que estaba estorbando, varios bultos de documentos del saqueado archivo
franciscano de San Luis. ¡ Pocas entidades como la nuestra han sufrido la
destrucción del patrimonio documental oficial y religioso como ella! ... El
escudo y título de ciudad han sido robados dos veces ... Todavía hoy -en
1974-- impera un tremendo caos en lo que de lo archivos potosinos ha
sobrevivido a la saña del hombre y a la carcoma del tiempo. Ningún archivo
público está clasificado; unos legajos están revueltos, otros en el vivo suelo
y sólo unos pocos se encuentran acomodados, pero no ordenados...
En esos años alrededor de los ochentas del siglo pasado salían a la luz
algunas crónicas de siglos anteriores que, sumadas a las ya existentes, apenas
soltaban opacos destellos, insuficientes para penetrar a pie firme en el pasado
potosino y extraer de él conclusiones exactas. i había, tampoco, colecciones
impresas de documentos que sirvieran de sillares para levantar el ansiado
edificio de la historia.
Eran varios ya los estudiosos y mayor la inquietud inquisitiva. Allí están,
para comprobarlo, las dos juntas auxiliares de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística, fundada una en 1851, reinstalada otra en 1869; la
Sociedad Orozco y Berra, establecida en 1880; la Sociedad Potosina de Historia y Geografía, en 1895; la Sociedad Científica y Literaria en 1897; la
Junta Local de Bibliografía en 1899. Y nos referimos tan s61o a las que
tenían como fin exclusivo el estudio de la microhistoria.
En este ambiente, frustrados los intentos de don Florencio Cabrera, de don
" MuRo, Historia, ll, 250-252, enumera algunos de los tesoros de este convento,
y añade: "El desorden dio lugar a que se extraviaran multitud de libros y documentos
de la biblioteca y del archivo. . . Cada cual tomaba y sacaba lo que quería. . . Habían desaparecido pinturas, libros, papeles, etc."
• P. PALouo, F. de,en su novela histórica Luisa o S. Luis Potosí desde 1858 hasta
1860, San Luis Potosí, 1865, p. 51.

518

Francisco Macías Valadez y de los otros pocos que pretendieron reconstruir
nuestro pasado, don Francisco Peña (1821-1903), ora al margen de su cátedra en el seminario, ora en los enclaustramientos de sus parroquias de
las villas de San Sebastián y San Francisco de los Pozos, ora al canto de su
canongía en la catedral, habiendo comprendido la problemática fundamental:
carencia de método, paupérrima información, deficiencia y distorsión de noticias y poquedad de documentos, especialmente de documentos claves, sin
desdeñar las crónicas, encauzó todo su esfuerzo a la recolección de documentos y a la crítica metódica, aguda y serena, haciendo a un lado la "actitud romántica" anterior -por eso no quiso publicar la crónica carmelita
que él rescató-, con la mira de llegar a la síntesis de la historia regional.
Fueron años de trabajo silencioso, arduo y perseverante. Fue así como, en
1887, en reducidísima edición, publicó sus Documentos para la historia del
obispado de San Luis Potosi y, en 1894, su Estudio histórico sobre San Luü
Potosí con un valioso apéndice documental con el que no sóJo trazó un
camino sino que también comprobó sus asertos que muchos, especialmente
Muro, se negaban a aceptar. 511
Fue el señor canónigo don Francisco Peña, cuando ya la ciudad de San
Luis Potosí cumplía tres siglos de e.'&lt;istencia, el primero en hacer un acopio
importante de documentos históricos -auténticos, originales y decisivossobre el pasado de la región, valioso por su calidad y número, integrado por
lo que él reunió y por lo que habían colectado antes el ilustrísimo señor Dcl
Conde y Macias Valadez; el primero en hacer una síntesis de la historia de
San Luis Potosí; y, en suma, "el primero en abrir el cauce -escribió el licenciado Velázquez - por donde hoy corren cristalinas y serenas las linfas
de la verdad antigua".ªº "Entre quienes se han dedicado afanosamente a
• Aparte de algunos artkulos publicados en El Estandarte, w obras que nos leg6
el canónigo Peña wn: Documentos para la historia del obispado de San Luis Potosí.
San Luis Potosí, 1887. 25 b.s.n., 30.5 cm. Segunda edición: Introducción, transcripción y notas de Rafael Montejano y Aguiñaga, San Luis Potosí, Academia de Historia
Potosina, 1969. XX, 75 pp., 2 láms., 23 cm. (En esta edición puede verse la biobibliografia de Peña). Esiudio hist6rico sobr, San Luis Potosí. San Luis Potosi, 1894. IV,
86, 36, (2) p., 1 lám. pleg., 27 cm. El Ap6ndice tiene 36 pp.
Todavía en 1910, cuando ya hablan aparecido algunos trabajos de Velázquez -uno
de ellos la Colecci6n de documentos- confirmando y ampliando las afirmaciones de
Peña, Muro (Historia, 1, 2-9) seguía aferrado a su falsa teru. Cfr. nuestro estudio
"El acta de fundaci6n de San Luis Poto I y las diversas opiniones sobre su fecha", en
Estilo, 35, julio-septiembre 1955, 176-1 79.
• VBJ.Á.ZQ.UEZ, Colección de documentos para la historia dt San Luis Potosi. San
Luis Potosí, 1897-1899, I, p. V.

519

�zanjar los cimientos de la historia de nuestro estado -afirmó, en 1890,
el citado historiador-, ninguno más digno de alabanza que el Sr. Canónigo
don Francisco Peña, quien vive entregado a esta noble tarea desde hace
muchos años." 81 Hurgó en el pasado de San Luis Potosí con más profundidad, amplitud y exactitud que sus otros contemporáneos: a los Cabrera, les
faltó crítica y documentación; Muro se limitó a hacer memoria deI San Luis
independiente en el que vivió y actuó, y desbarró al escribir sobre la fundación de la ciudad; Macias Valadez no logró escribir gran cosa; Velázquez,
ayudado por Peña, apenas empezaba. Por lo que, contra el parecer de todos
-excepto el último- aclaró fechas y circunstancias en discusión, c~.rcigió
errores y nos dejó su Estudio Histórico -tal es el modesto nombre del libro-"fundamental -según el juicio de los bibliógrafos Alcorta y Pedroza- para
el estudio de la historia potosina".02
•
Hasta la publicación del Estudio Histórico de Peña, la historia de San
Luis Potosí, en lo general y en lo fundamental, era desconocida. Había,. sí,
datos y narraciones sueltas, principalmente en los volúmenes de los cromstas,
pero discutibles e inconexos, repetidos por la mayoría sin l~ más elem«:°tal
crítica. Y la citada crónica de la f undaci6n de los carmelitas, descubierta
por Florencia Cabrera, vino a agravar el caos, al dar~ a ~ ciudad ~na fe_cha
inaceptable pero que encandiló a todos, menos a Pena. 'Nuestros investigadores -escribió Velázquez- así antiguos como modernos, seguían conformándose con 1a Cr6nica franciscana de Arlegui, tan deficiente en lo civil
y politico, como en lo religioso incompleta" 83 y en algunas f e~s inexa:~·
Las pocas obras de historia potosina no pasaban de monografías muy limitadas en el tiempo y en el espacio.
Los indiscutibles méritos del canónigo Peña quien con justa razón merece
ser llamado el padre de la historia potosina -"el primero en abrir el cauce",
como dijo Velázquez- no han sido debidamente reconocidos. _Este .~toriador, que bien lo conoció y trat6 y lo tuvo por maestro y de el r~c1b1~ bastantes y muy buenos documentos para su Colección y para su Histona, ha
sido el único que declaró públicamente su hazaña.

A la zaga del canónigo Peña apareció el licenciado don P~mo Feli~no
Ve.lázquez (1860-1953). Su amor a la historia regional, su ~lida formaaó~
humanística -todos sus estudios, inclusive los de Leyes, los hizo en el sermnario-, su profesión -abogado y periodista-, su afición a la letras Y las
n VF.LÁZQUEZ,

"San Luis Potosi", p. 38.
Bibliografla, p. 457.

"' ALCORTA Y PEDRAZA,

ª
520

V-ELÁZQUEZ,

op. cit., I,

p. IV.

lecciones y papeles que de su maestro recibió, le permitieron penetrar más
allá todavía en el pasado potosino.
Primero, en 1890 y 1891 publicó en su periódico El Estandarte, una serie
de seis artículos anónimos sobre las antigüedades, la etnografía, los cronistas,
la estadística y el nombre de San Luis Potosí; iu en seguida, los cuatro macizos tomos de imponderable valor de la Colección de documentos para la
historia de San Luis Potosí 6 ~ y otros trabajos más, incluyendo unas traducciones del náhuatl y del latín y, en tardía publicación, su Historia de San
Luis Potosí, en cuatro gruesos volúmenes. 86

El licenciado Velázquez (meritísimo por muchos títulos, uno de ellos su
labor periodística honrada y valiente, por lo que varias veces y por largas
temporadas fue arbitrariamente encarcelado), llev6 a su apogeo la historia
potosina. En su obra están contenidas, en ordenada síntesis, las experiencias
y trabajos de sus antecesores, especialmente del canónigo Peña, y más de
medio siglo de labor personal.
Escritor y orador, amante de los latinismos, en sus obras históricas su estilo
es académico; la división del contenido ordenada y clara; la documentaci6n
abundante, original y de primera mano; el área estudiada, por demás extensa. No así su método. Si en todas las otras es bueno, privada está la
Historia de San Luis Potosí de fuentes y bibliografía y de aparato crítico
y en los dos últimos tomos se basa en Muro en buena parte del contenido.
Es notorio el contraste de la parte antigua y virreinal con la independiente
y contemporánea. Da la impresión de que esta última la escribió de prisa.

Al parecer así fue. Ante la imposibilidad de editar su Historia, la guardó
en caja sellada, sin concluir. Gracias a la intervención de dos ilustres poto-

sinos, el profesor Ram6n Alcorta Guerrero y el maestro don Jesús Silva
Herzog, tan valiosa obra pudo salir a recorrer esos mundos de Dios en perfecta edición.
Al mismo tiempo que los anteriores, aunque sin la originalidad y agudeza
de ellos, entró al palenque de la microhistoria don Manuel Muro ( 18391911) . Político de profesión, prescindi6 del remoto pasado potosino y más
" El Estandart,, 3, 7, 13 de ~epticmbre, 7 y 28 de diciembre de 1890 y 22 de
febrero de 1891. Debidamente anotados, publicamos como uno solo est01 articulas
con el título general de "San Luis Potosí", en Fichas de Bibliografla Potosina, VII,
1-2, enero-junio 1961, 19-55.
• Los publicó en forma de folletín en su periódico El EsCandartt.
• Historia de San Luis Potosí, México, 1946-1948.

521

�bien, apoyado en fuentes impresas y en los hechos que él vio y en los que
participó, escribió una Historia de San Luis Potosí,67 cuyo nombre sobrepasa
con mucho al contenido. En realidad sólo describió lo tocante a siete décadas, o sea, de 1810 a 1876. De vez en cuando incursionó en hechos de siglos
anteriores, pero en forma aislada, incompleta y deficiente y sin dar jamás
las pruebas de sus afirmaciones. us otros escritos están llenos de lagunas
e inexactitudes.
Siguiendo los pasos de Peña y de Velázquez, también hurgó con tesonero
afán don Julio Betancourt (1870-1930). Más investigador que historiador,
nos dejó muchos artículos, desgraciadamente dispersos, muy valiosos, porque
son en su mayoría transcripciones de documentos. Su libro San Luis Potosí,
sus plazas y calles. Notas históricas es una macisa suma de datos originales
sobre el tema indicado en el título y más. 68
Cuando empezaba Betancourt sus investigaciones, aparecieron otros estudiosos de la historia potosina cuya aportación, no siempre original, carente
de método, mantuvo, sin embargo, viva la flama que encendieron Peña y
Velázquez. Ellos fueron: los presbíteros Albino Escalante ( 1868-1939) y Apolonio Martínez Aguilar ( 1873-1926), el doctor Francisco de Asís Castro
(1860-1933), don Francisco A. Sustaita (1873-1961), don Manuel Sancho
( 1865-1942), don Roberto Monsiváis y don Roberto de la Cerda Silva ( 18951965). Algunos de éstos y otros más que no dejaron obra, resucitaron, por
tercera o cuarta vez, en 1914, la junta auxiliar de la Sociedad Mexicana de
Geografía y Estadística.
A la manera de Betancourt, fincando sus trabajos principalmente en la
documentación que ofrecen los archivos oficiales potosinos, en los veintes se
inició en la Historiografía Potosina don Nereo Rodríguez Barragán (1884-),
cuya abundante producción, recogida en mínima parte en folletos y dispersa
en máxima parte en diferentes publicaciones, contienen siempre datos originales y desconocidos. 69
11 Historia de Sa.n Luis PotosL desde 1810 hasta nuestros días, tomo I, San Luis
Potosí, 1892. Unico volumen publicado entonces. La edici6n definitiva es: Historia
de San Luis Potosí. San Luis Potosí, 1810, 3 V.
• BETANCOURT, J., San Luis Polos{, sus plazas y calles, San Luis Potosí, 1921.
380 pp., 19.5 cm. Edición trunca. Publicó otra obra más: Rasgos biográficos de los
descendientes de don Josl Antonio Bt:tancourt y doña Agu1tina dt la Rosa de Ferrer,
vecinos de la ciudad de San Luis Potosí, Matchuala, 1905 y 1910. Sobre Betancourt
véase: PJIDRAZA, J. F., "Semblanza del historiador Lic. Don Julio Betancourt", en
Archivos de Historia. Potosina, l, 2, octubre-diciembre 1969, 131-132.
• Véase PD&gt;RAZA, J. F., "El Profr. ereo Rodríguez Barragán y su obra", en
Archiuos dt Historia Potosina, II, 3, enero-marzo 1971, 184-188.

522

En la década del treinta irrumpe en la ya muy desarrollada Historiografía
Potosina don Joaquín Meade ( 1896-1971), el más fecundo, indudablemente,
de cuantos historiógrafos ha tenido San Luis Potosí. Nadie como él consultó
archivos, bibliotecas y colecciones en Europa, en Estados Unidos y en México.
Acopió miles y miles de hojas y notas. Las Huastecas fueron su predilección,
sobre ellas, sobre Tamaulipas y sobre San Luis Potosí investigó y escribió
mucho, a tal grado que lo inédito supera lo publicado. Sus escritos destacan
por su originalidad. Fue eminentemente un investigador solitario, tenaz y
abnegado y sobremanera benemerit.ísimo. Esta Academia Mexicana de la
Historia recogió en sus Memorias bastante de lo mejor de la producción del
señor Meade. Por su obra, más por la calidad documental que por la cantidad, don Joaquín Meade, en unión del canónigo Peña y del licenciado
Velázquez, integra el grupo de los tres grandes de la historia potosina. 70
Mientras don Joaquín Meade desentrañaba las antigüedades hua tecas, simultáneamente se ocupaba con éxito en lo mismo el licenciado don Bias
Rodríguez ( 1880-1949). Escribió poco, pero sus dos opúsculos Tampico,
Datos para la historia de la Huasteca y Culturas Huaxteca y olmeca tienen
valor imperecedero.71
La década del cuarenta marca un renacimiento de la Historiografía Potosina, renacimiento que -así nos parece- se encuentra ahora en su apogeo. A los historiógrafos maduros -Meade y Rodríguez Barragán; Velázquez
se había ya recluido en su domicilio-- se sumaron esa década algunos aficionados jóvenes, profesionistas todos y con un nuevo sentido de la investigación histórica. Ellos fueron: Ramón Alcorta Guerrero (1910-1970), José
Francisco Pedraza ( 1914-), Antonio de la Maza ( 1905-1956), Salvador
Penilla ( 1918-), Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-), Rafael Andrés 19031956) y el que habla, más otros que desertaron o no llegaron a Ja obra cons" Sobre don Joaquín Meade véase: M-EADE DE ANGULO, M., "Semblanza de Don
Joaquín Mcade Sáinz-Trápaga", en Archivos de Historia PotoJina, III, 1, julio-septiembre 1971, 7-14; MoNTEJANO v AoulÑAoA, ''Bibliografía de Don Joaqufo Meade",
ibid., 15-28; G. STRl!SSER-PÉAN, "Don Joaquín Meade y sus obras I en el estudio
de la Hua.steca", ibid., 29-39; MoNTEJANO v AoulÑoA, "Don Joaquín Meade y su
obra II", ibid., 4-0-49; ME,\DE, J., "Libros y trabajos ,preparados o en preparaci6n",
ibid., IV, 3, enero-marzo 1973, 285-293; SAllAVIA, A., · "Contestación al discuno del
Sr. Joaquín Meade" (en su ingreso a la Academia Mexicana de la Historia), en
Memorias ~ la .Acadtmia Mexicana de la Historia, IX, 3, julio-septiembre 1950,
266-273.
n RoDRÍouu, B., "Tampico. Datos para la historia de la Huasteca", México, 1932.
95 pp., 25 ils., 24 cm.; Culturas huaxteca y olmeca, México, D. F., 1948. 88 pp . , 2
láms. plcg., 78 ils., 24 cm.

523

�tante, original y perdurable. Engreídamente podemos afirmar que hasta alli
es una y desde alli es otra la Historiografía Potosina. En esta nueva época
los trabajos de investigación histórica -en general y sin negar las excepciones- se caracterizan por el acopio de documentación, por la originalida~
por la profundidad e integridad del estudio -hasta donde las fuentes lo permiten-, por 1a amplitud de la temática, por el método y aparato crítico y,
también, por lo abundante.
Dicho renacimiento dio principio con la Bibliografía histórica y geográfica
del Estado dt San Luis Potosí de Ramón Alcorta Guerrero y José Francisco
Pedraza. n Al decir de don Víto Alessio Robles cuando vio el original inédito,
estos "jóvenes habían realizado un trabajo magno, digno de consideración y
estímulo y que revelaba una labor paciente y erudita. Cada ficha contenía,
además del nombre del autor y el thuJo del impreso, todas SUB características
bibliográficas y un resumen verdaderamente sintético de su contenido. En
una palabra, una bibliografía notab.le no sólo por el número de fichas sino
también por el orden y método con que había sido formada ... Es la primera
en importancia de las biblioarafías de nuestras entidades políticas, tanto por
el número de fichas registradas como por el método y cuidado con que fue
preparada", concluye Alessio Robles. 73
Aun cuando, a fines del siglo pasado, tanto el doctor Francisco de A.
Castro como muy especialmente el licenciado Velázquez incursionaron por
los fragosos terrenos de la bibliografía, eso fue esporádicamente y no formaron escuela. Después de esta obra de Alcorta y Pedraza, en cambio, se han
publicado bastantes bibliografías potosinas. Varias de ellas aparecieron en la
publicación Fichas de Bibliografla Potosina; y una de las últimas es la edición
póstuma de las Segundas )' terceras ediciones a la Bibliografía histórica. )'
geográfica del Estado de San Luis Potosí que el mismo Alcorta dejó inconclusa.u
12 ALCORTA GUEAAERO, R., Y PEDRAZA, J. F., Bibliografla hisidrica )' geográfica
del Estado de San Luis Potosí, Tacubaya, D. F., Instituto Panamericano de Geografia
e Historia, 1941. XV, 655 pp. Publicaci6n; 60. Contiene 1321 fichal. En el &amp;letln
de la Sociedad de G,ografla ,, Estadf.s!ica, LXIII, enuo-febrero 1947, 1-91 aparecieron
las "Primeras adicionet" fichas ns. 1322-1473; sobretiro de 100 ejemplares. En Ar~hivo de Historia Potosin~, Il, 4, abril-junio 1971 a IIl, 4, abriHunio 1972, aparecieron
las "Segundas y terceras ediciones''; con una introducción de Montcjano y Aguiñaga;
fichas 14 74-1792; 1e hiw wbretiro de 200 ejemplares.
'" ALcORTA Y PEDAAZA, op. cit., p. V-VII.
" Sobre Alcorta Guerrero vfase: PEDRAZA, J. F., "Semblanza de Ramón Alcorta
Guerrero. 1910-1970'', en Archivos de Historia Potosina, 1, 3, enero-mano 1970,
147-156; CABALLERO, H., ''Biblfografia de Ramón Alcorta Guerrero", ibid., 157-160;
"Currículum vitae del prof~or Ramón Aicorta Guerrero", ibid., 161-166; Vivó Es-

524

Por iniciativa del citado profesor Alcorta, en 1946 se fundó de nuevo la
junta auxiliar potosina de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística
que,. durante algunos años, trabajó con entusiasmo y diligencia. Aún logró
publicar un volumen con los trabajos presentados por los socios. Cuando
ésta se desint~ó, la espina dorsal de ella permaneció unida en un grupo
espontáneo y acb,vo que perseveró en la investigación histórica. Y más cuando
por la comprensión e incondicional apoyo del doctor don Manuel Nava'
el profesor Alcorta fundó la Facultad de Hwnanidades de la Universidad
Autónoma de San Luis Potosí, de la cual formaban parte las escuelas de
~toria Y de ~que~logía y Antropología. Los trabajos de este grupo aparecieron en pu~1caciones tales como Fichas de Bibliogra/!a Potosi11a, Estilo,
Cuadrante, Revista de la Facultad de Humanidades y Letras PotosinaJ. La
suma de semejantes estudios: artículos, libros y folletos da un total considerable por la calidad de la investigación, por la amplitud de la temática
y por el número.
Paralelamente a este grupo don Joaquín Mearle, ya radicado en el Distrito
Federal, en plena madurez, proseguía con sus investigaciones. El presbítero
doctor don Ricardo B. Anaya {1893-1962), además de unos breves trabajos,
coronó una larga, acuciosa, documentada y erudita investigación al publicar
su obra El Seminario Conciliar Gu.adalupano Josefino de San Luis Potosí.ª
Y es muy lamentable que no haya escrito más de tanto como conocía de la
historia y de la gente de San Luis. La señora doña Matilde Cabrera !piña
de Corsi ( 1906-) completó algunos trabajos genealógicos; 70 el señor don
Octaviano Cabrera Ipiña (1908-) varios de historia y geografía; 11 y el
doctor Joaquín Antonio Peñalosa ( 1922-) otros de historia y ctltica literaria.'"ª
Fuera de la capital, en los municipios, aislada y solitariamente cultivan
o cultivaron también la investigación histórica otros estudiosos: Ciri.lo Es-

J. A., "Semblanza de Ramón Aleona Guerrero", ibid., II, 4, abril-junio 1971,
224-232; BAssoLs BATALLA, A., "Ramón Alc::ortn Guerrero, impulsor de los estudios
geográficos", ibid., III, 2, octubre-diciembre 1971, 124-126.
11
A.NAVA, R., S,minario Conciliar Guadalupano Jos~fino de San Luís Potosi, 1955.
3 h. p., 9-126 p. de texto, XLIX de nota,.
11 C.URE11A IPlÑA DE CoASi, M., Cuatro grandes dinastías mexicanas en lo1 du11endientes de los hermanos Fern4ndet d, Lima y Barrag4n, San Luis Potosi, 1956.
3 h. p., 9-181, (l) p., 1 retr., 23 cm.; La familia Hernánde: Soto de San L1'u Potosi.
San Luis Potosí, 1966. 4 h. p., 15-201, ( l) p., lá.ms. pleg.
" Sa~ Luis Polot!. San Lui, Potosí, 1967. 365 pp., ils., 28 cm.; El Real de Coloree.
San Luu Potosí, 1970. 119 pp., ils., 23 cm. Unicas obras impresas.
11
8 PEÑA.LOSA, J. A., Francisco Gon;:4Je: Bocanegra, tú vida ,, su obra, Mbico, 1954.
4 6 pp., 20 cm.
COTO,

�trada ( 1888-1953), Angel Senosiain ( 1898-1945) y Andrés E trada ( 1917-),
las de Matehuala; 79 Lucio M. L6pez, las de Salinas; el presbítero Ezequiel

eminente doctor don Francisco de la Maza ( 1913-1972), cuyo cumplido elogio hizo ya, en este mismo lugar, el maestro don Luis González y González.

Meza (1882-1951), las de Armadillo;ªº Eugenio Verástegui (1900-), las de

En 1965 los sobrevivientes del grupo aquel que se formó en los cuarentas,
decidimos dar una estrucutura organizada a nuestro quehacer de aficionados.
Así nació la Academia de Historia Potosina, A. C., cuyo órgano es la publicación trimestral Archivos de Historia Potosina -que lleva ya 20 números-y además ha editado cuarenta folletos y volúmenes dentro de las tres series
que integran la colección "Biblioteca de Historia Potosina". Una labor editorial jamás vista en San Luis Potosí. Y todo con la cooperación de los amigos
patrocinadores.

Río Verde; 81 John T. Dale ( 1906-) y doña Oralia G. de Sánchez, la creadora del Museo de Valles, las de la Huasteca¡ Macedonio Acosta (18681933), Sbtto García (1908-) y Gclasio Márquez (1935-), las de Tamazunchale; 82 Manuel Aguilera, las de Charcas y Alfredo Flores (1880-1967) las
de Ciudad del Maíz.
Otros potosinos más o porque emigraron del solar natío y por otras circunstancias, se apartaron de la Historiografía Potosina pero no de la regional o
nacional: David Alberto Cossío ( 1883-1939) se consagro a la Historia eolonesa¡ 83 Melchor Vera 1885-1962} a la de Guatzindeo Salvatierra; 84 el
Excmo. señor don Gerardo Anaya ( 1881-1958), con su monumental episcopologio, a la biografía de los obispos de Chiapas, su primer sede; el general
Juan Barragán (1891-1974) a la Historia del Ejército y de la Revoluci6n
Constitucionalista, ayudado eficazmente por el poeta matchualense don Ramón Mendizábal (1893-) ¡ el maesb·o don Jesús Silva Herzog (1892-) a la
historia de las cuestiones económicas y de la revolución; así como también
don Eugenio Martínez Núñez a este último tema¡ y, por último, al arte el
" Los hermanos Andrés (sr.) r Cirilo Estrada en sus publicaciones periódicas, especialmente El Nuevo Día, dieron a conocer muchos documentos y artículos hutóricos
referentes a Matehuala; el segundo, además, editó varios folletos sobre lo mismo
Senosiain: colaboró en la citada publicación, en el Boletín de la Sociedad Mexicana de
Geografia )' Estadistica y anotó el Diario d, Don Agu.rtln Sobn6n. Andds Estrada,
jr., también colaboró en Nuevo Dfa; es autor de Mateliuala ,, su Cristo, San Luis
Potosi Academia de Historia Potosi na, A. C., 1972. 38 pp., 4 láms., 22.5 cm.
'° P. Meza dejó varios artículos manuscritos sobre Armadillo, S. L. P., su tierra
natal. Publicamos unos en Estilo, n. 20, 1951, 195-210.
11 E. VlmÁsTEOUJ, además de unos cuentos y novelas, tiene varios trabajos inéditos
sobre Río Verde, S. L. P.
a AcOSTA, M., Ligeros apuntes para la historia política de TamtJZUnchale, San
Luis Potosí, 1894. 71 pp., 21 cm.; GuCÍA, S., Monografla de Tamaz1mchale, 2 ed.
Tamazunchale, S. L. P., 1959. 31 pp., 20 cm.; id., Biografía del profesor Macedonio ..4.costa, Tamazunchale, S. L. P., 1972. 3 h. MÁ&amp;QUEZ, G., La Huasteca Y
sus orígenes, Tamazuncbale, S. L. P., 1966, 77 pp., láms., 16 cm.; id., Br,ves apuntes
para /a historio. de Tamazuncho.le :tpoca virreinal, Tamazunchalc, S. L. P., 2 h.
ed. mimeográf.
" Sobre D. A. Cossío, poeta, dramaturgo e historiador, véase: Mi:ADE, J., "~mblanza de un potosino. David Alberto Cossío, historiador y poeta", en L,t,o.s Potosinas XVI 130 octubre-diciembre 1958, 4-13.
.: VE~,
Guatzindeo Salvatierra. A.puntes para una historia local, civil Y religiosa, reunidos y publicados por ..• Salvatierra, Gto., 1939. 183 pp., ils., 19 cm.

El

M.:

526

Nuestra Academia de Historia Potosina ya sufrió una baja: la sentidísima
del benemérito profesor Ramón Alcorta Guerrero, y en el momento mismo
en que, ya jubilado, se daba por entero a la microlústoria potosina. Coronó
el desprendimiento y generosidad que lo caracterizaron legando a la ciudad su
colección de impresos y demás documentos potosi.nos. Para albergar dignamente esta colección, el señor licenciado don Antonio Rocha, ahora exgobernador del Estado de San Luis Potosí, sacó de cimientos un edificio especial,
acabado de inaugurar en la casa de la cultura y sede y del centro de investigaci6n regional.
Fue esta Academia de Historia Potosina, A. C. la que, el año antepasado,
con el ánimo de unir a los historiógrafos de provincia y de elevar la calidad
de la microlústoria, convocó al I Encuentro de Historiadores de Provincia,
con un resultado tal, que no sólo superó con creces las angustio as esperanzas,
sino que plasmó en la fundación de la Asociación Mexicana de Historia Regional, registrada ya como asociaci6n civil.
Integran y sostienen viva y dinámica a la Academia de Historia Potosina,
A. C., tanto estudiosos maduros como jóvenes que ya han dado su fruto
cierto, a saber: Alberto Alcacer, Miguel Armijo, Horacio Caballero, Francisco J. Cossío, Alejandro Espinosa, Octaviano Gómez, Antonio Kalixto Espinosa, José E. León, Alfonso Martinez, Rafael Murguia, José Francisco
Pedraza, Paulino del Pozo, Arturo Reyes, Moisés Vega -varios de ellos aquí
presentes- y eI que habla. Me complace recordarlos porque, hoy por hoy,
en las manos de ellos está la Historiografía Potosina y -hasta donde la
pobreza de la Providencia lo permite-, con una temática más amplia ,¡ un
rigor científico mejor que nunca.
Quise, en esta breve reseña a propósito de mi ingreso a esta ilustre Academia Mexicana de la Historia, rendir un homenaje a todos mis conterráneos
que, ayer y hoy, en circunstancias sumamente difíciles, sin esperar nada ni
527

�de la fama ni de la fortuna editorial, sin más razón que el amor a Ja patria
chica gastaron horas y horas de improbo esfuerzo, sus ratos de descanso y
aun parte de su fortuna, en rehacer nuestro pasado, que es porci6n apreciable del pasado nacional. Y, al pensar en ellos, pienso también en los colegas
provincianos de la patria entera: estudiosos anónimos y solitarios, unos; investigadores de renombre, otros. Tocios, ermitaños de la ciencia reclusos en
las cavernas de una problemática muy compleja; tocios, encerrados en su rincón provinciano con una pasión tan grande como la carencia de medios y la
incomprensi6n, dispersos y aislados, lejos de los grandes repositorios históricos
y bibliográficos, de los maetros y del renombre; todos, gambusinos que buscan
afanosa y amorosamente las pepitas de la verdad pretérita en los desperdigados cauces de la patria.

ENSAYOS DE HISTORIA REGIO AL DE TAMAULIPAS

LIC. CARLos GoNzÁI.Ez SAJ..As
Asociación Mexicana de Hutoria Regional.
Sociedad de Historia Eclesiástica Mexicana.

Si es para mi un alto honor, un singular honor, venir aquí a ocupar un

sitial junto a los maestros de la Historia Mexicana, que sea, más que por
mi nombre y por mi modesta obra, por el nombre y por la monumental obra
de mis conterráneos todos: de los que, a lo largo del tiempo, primero, formaron un ambiente adecuado; después, dieron el ser a la Historiografía
Potosina; en seguida, la elevaron y, ahora, la mantienen en el lugar que tari
dignamente ocupa dentro de la Historiografía Mexicana.
Sería un ingrato si, en este momento, no recordara también a un singular
conocedor y maestro de la historia y del arte mexicanos: el Excmo. y Rvmo.
señor doctor don Guillermo Tritschler y C6rdova, cuya efigie adorna esta
sala y cuyas enseñanzas regustamos todavía muchos. tl fue quien, en mi
primera juventud, me hizo ver que la Historia no es una simple afición sino
una ciencia cabal y me avi6 para que me internara en ella. Gracias a él
estoy en donde ahora estoy: en esta sala y entre vosotros.

algunos datos interesantes para la integración de la
~tona de Tamaulipas: Se habla de historia regional porque, como obVIainent~ se verá, no_ se. mt~ta dar una idea monográfica o global de nuestro
estado smo de contnbwr a iluminar algunos aspectos q wzas
· ' poco conoc1'dos.
E_STA~ PÁGINAS OF~OEN

~ te puñado de hojas volanderas está vinculado a otros escritos que he
vemdo dando a conocer en varios diarios del estado y, ante todo al esfuerzo
más c?nsi~erable que ~ o bajo los auspicios del Instituto de Investigaciones !flst6ncas de la Uruversidad Autónoma de Tamaulipas, de historiar los
co~enzos '!, el arr~~o del cris~anismo en nuestras tierras con el título genérico de Las Misiones Franciscanas en la Colonia del Nuevo Santander''
que comprende tres partes: la. De fray Andrés de Olmos a fray Juan
Bautista de Mollinedo ( 1530-1627); 2a. La Evangelización de San Antonio
de los .~!anos y la Colonización Religiosa Escandoniana ( 166 7-17 52) ; 3a.
Las Mmones. del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca ( I 791)
Y La eculanzaci6n de las Misiones (1828).
Vayan estas páginas como una primera recopilaci6n de ensayos históricos
tamaulipecos.

JUAN DE MESA: UN OLVIDADO MISIO ERO
HUASTECO DEL IGLO XVI. (1592)
Cuando se escribe de la evangclización del siglo XVI suele recaer la atención
lo mismo que el reconocimiento y la entrañable gratitud sobre Jos padres

528

529
Hum-34

�de la Orden de San Francisco por muchos títulos merecedores de toda
laya de encomios. Por eso mismo el brillo de su fama ha opacado otras fi.
guras, sobre todo de "padres clérigos'' como los llama Mendieta de los cuales
apenas los avezados y estudiosos de los renombrados historiadores de nu tras
indianidades conocen. Permanecen en la penumbra porque no se ha resaltado su labor. Entre esas olvidadcs figuras de nuestra eclesiástica historia
resplandecen los nombres de Juan de Mesa, Luis Gómez y el padre Urbano.
El historiador fray Gerónimo de Mendieta da noticia de estos apostólicos
varones n su Historia Eclesiástica Indiana; escrita a fines del siglo M
y publicada por don Joaquín García Icazbalceta por tantos méritos de investigación benemérita de nuestra hi toria nacional.

dicador de aquellos indios (los huastecos) después de) padre Fr. André de
Olmos", nota Mendieta. "Con gran ejemplo de todos y aprovechamiento
de aquellos naturales" ejerció el ministerio "predicándoles y peregrinando de
~ueblo en pu~blo particu!armente por las fronteras de Tanchipa y Tamahobpa y Temezm q~e- confinan con_ los clúchimecas infielesn. De modo que el
campo de sus acttv1dades apostólicas lo constituyeron regiones de las huastecas, perteneciente~. hoy en día a las diócesis de Valles y Tampico. y de
paso con gran regooJo obsetVo que misionó por los sitios de la primera mi~ión
fundada en Tamaholipa por fray Andrés y por Tamezín dominios de las
familia'! Sala y González, tierra de mis ancestros en el T~e ¡_

Leyendo a {endieta conocemos las hazañas de Juan de Mesa y Luí
Gómcz que, enardecidos por la doctrina y ejemplo de fray Andrés de Olmos,
evangelizaron en la Huasteca con gran celo. Luis Gómez tomó después los
há.bitos de San Agustín "y habiendo vivido muchos años con él con mucho
ejemplo de vida y religión, murió en Guaxtla de la Guasteca el año de mil
y quinientos noventa y dos". on de señalarse los datos, particulan¡iente
los de Juan de Mesa ya que del padre Urbano -buena lengua y ayuda
de tos indios- poco nos dice el historiador, por pertenecer al clero secular
dependiente de una diócesis, del cual casi no hay memoria en ese siglo.

Los rasgos que conservamos nos lo describen dotado de gran virtud y de
cualidades profundamente humanas. Atraído por ellas y por su celo de almas
su _tío ya para morir le encomendó su alma y su hacienda, de la que s~
Juan de Mesa no para provecho propio sino para beneficio de sus
mclio. Todo lo que le daban recibía un pago generoso. 0 se sirvió de los
indios como esclavos "sino de los esclavos que tenía morenos, a los cuales
no trataba como esclavo sino como a hijos''. Los preparó para predicar
cuando él no podía "por ser muy quebrado y que a veces se Je salían Jas
trip_as como lo hizo uno de los morenos en presencia del reverendísimo Ar~b15p0 ~e~ Moya de Contreras estando impedido su amo de que el Arzo-

Ya Mendieta cae en la cuenta de "particularizar'' algunas de las cosas
de )os "padres clérigos" "y por ser tan pocos en número, y porque por ventura
ninguno hará memoria de ellos, y por no ser fastidioso con largo capítulo,
bago este segundo donde contaré la vida de otro muy singular y excelente
var6n, llamado Juan de Mesa". De buena gana no haríamos sino transcribir
esta olvidada página de la Historia de Mendieta, página de oro que recogemos devotamente entre las de la Historia de la Iglesia en Tamaulipas.
Juan d Mesa fue natural de Utrera, villa de Andalucía (España), y siendo
joven vino a Indias a ruegos de un tío suyo encom ndero de un pueblo
de Temphual (Tempoal) en la Huasteca. Muy bien pudo llevar holgada
,ida al lado de su tío, di frutando de sus habcre y su hacienda. Mas no
fue así. Juan de Mesa se aficionó a los huastecos y pronto aprendió a la
perlecci6n su lengua. de modo que, como ob rva Mendieta, ''fue consumado
en ella". Su bene,·olencia y amor a los indígenas lo encamin6 a servirlos en
la carrera del sacerdocio "con intento de servir a Dios,,. No dice el historiador dónde estudió pudiéndose suponer que fuera en México. "único pre-

mU)'

• MENDntTA

siglo XVI

530

fray Ger6nimo de, Historia Ecusidstica Indiana, escrita a fines del
Gucla Icazbaketa. en M~xico, IDCCLXX.

y ~ublicada por Joaquín

:~6

bLSpO rec1b16 muy particular contento". Aceptar y heredar los bienes significó
para Ju~ de Mesa, ponerlos al servicio de sus prójimos. "Hacía este padre
muchas limosnas, aSJ. para casar huérfanas, como para remediar otras neces~dades". Fav~ó con largueza a sus paisanos españoles y a los padres franCISCanos, evangeliza~o~ de es~ regiones, ofreciéndoles mucho de Jo que
habían menester. V1vt6 y mun6 en gran pobreza. Sintiéndose cansado re~unci6 a su beneficio y se recogió a la soledad "haciendo una pequeña capilla
Junto a la laguna de la villa de Tampico, a la parte poniente, donde estuvo
algunos meses ocupándose sólo del aparejo de su alma. y \'Íendo que se
ace~ba el fin de sus días, fuése a otra villa llamada Pánuco, poblado de
espan~les, d~nde en breve murió y fue a gozar de Dios, según los jercicios,
trabaJos y CJemplos de su santa vida. Fue tan honestisimo y recatado este
siervo de Dios en conversar con muj res que se cree partió de te mundo
virgen como entró en él".

Quien con gran d prendimiento y aroma de santidad irvi6 a Jos indios
~unca requiriendo ni aceptando nada de ellos, puede en verdad considerarse
.sm menoscabo alguno tan gran apóstol como Andrés de Olmo en cuanto
se refiere a la evangelización de la Huasteca. Puso su pequeña morada en
la laguna t.ampiqueña del poniente -sin duda la del Chairel- pero murió

531

�en Pánuco. Como de Olmos, tampoco tenemos noticia del sitio exacto de su
sepultura, siendo muy probablemente el hoy ocupado por la parroquia de
San Esteban, en la vecina población veracruu.na.
Su nombre debe figurar en nuestra historia como un gran benefactor de
nuestros indios, como su generoso y abnegad.o evangelizador, y desde luego,
debe romperse el olvido en que hasta ahora lo hemos tenido para ser colocado, radiante, en nuestra gratitud y encendido recuerdo.

EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)
La colonización de las tierras que posteriormente durante Ja Colonia recibirían el nombre hispano de uevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para eseribir su crónica de las fundaciones a
la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, a1io de 1749. 2 El coronel don José de Escand6n emprendió su
caravana eicpedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes
de diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: "Con la ocasión de
entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del uevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
1 DEL HIERRO, fray Sim6n, Diario qu, hizo Fray Sim6n dal Hierro en el S,no
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-

octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicaci6n del diario
del padre Sim6n del Hierro las notas anotadas a manera de diccionario y escritas por
su autor al final del diario; esas notas foeron publicadu por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conqui.rta Espiritual d,t Nuer,o Sanltlnder, Consejo Superior de lnve!tigaciones Científicas¡ Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta¡ cotejándolas con tu que de puño y letra escribi6 el padre Simón del Hierro en el manuscrito de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio
Apostólico de uestra Señora de Guadalupe de Guad.aJupe, Zacatecas, descubrimos que
íaltan algunas de las nota! y, refiriéndose a pormenores gcogrificos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareci6 interesante recogerlas de modo que completen las
ofrecidas por el padre Lejana. Pronto las publicaremos en la segunda parte de nuestro estudio e investigación sobre Lo.s MisioneJ francúcanas d, la Colonia dd Nuevo
Santand,r que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misiones del Coltgio
Apostólico d, San Francisco de Pachuca y la Se,ularización d, las Mision,s. que
emprendimos y llevamos a feliz término bajo lo.s auspicios del Instituto de lnvcstigacionet lfut6ricas de la Unive.nidad Autónoma de Tamaulipas.

Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el dla 9
y llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día iguiente. Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo

de muy primera mano.
Con seguridad las notas fueron escritas en el terre.no de los hechos y por
ellas nos enteramos de no pocos pormenores de Jas fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de
Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el
~ol?n.izador y los f~cs, mas no creemos que éstas constituyan un alegato
Jund1co como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona
abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa
sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número
de ellas en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí
son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán
Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario"
(Padilla): Los borrados y cadimas (en la Tamaolipa); los pintos (San Fernando )j los pamoranes ( a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán" - los guiaba por el arro)'O de
San Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se
fija en todos Jo acontecimientos y carece de consideración 6 reíle.x.ión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano, por incluir el itinerario
de las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo
presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geogra![a y Estadística ( 1941) , prestando un gran
servicio a los estudios hlst6ricos ya que no conocemos otra edición y aun
ésta es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador
del Estado-- no lo desconocía. Lo que sí nos extraiia es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo la opiniones
en que no estamos de acuerdo, reconoce.mes el sentir justo de Gabriel ald.ívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera Yista
considerado como docwnento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organi.7..aba
la na~iente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual
constituye una de las primeras fuentes de información del uevo antander
como entidad independiente".

r~

�Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores
(hoy Santander Jiménez), el 17 de febrero de 1749 para que to se ponga
de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo fluido y es-

sus. ~alabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las
peboo~es del ~1 y del auditor de la junta general de guerra, así como
en el informe pm,ado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de San Femando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
¿Quién era Simón del Hierro?

pontáneo de la narraci6n.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que
habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimentas, buen paraje y buena agua, se determinó
para te día la fundación de la Villa, con la advocación de los Cinco Señores, y fue de ta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con
sus armas, al son de caja, en la plaza que es grande y e paciosa, tiene docientas varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida al
capitán de la villa, y estando a la puerta se bendijo la igl ia o ramada,
el coronel le hizo su razonamiento al capitán tomándole jura.mento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finali7.6, diciendo que
&amp;U administración en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de
Zacatecas, se cantó la misa, a la que asistieron los padres Villar y García
y después se cantó el Alabado. Despu se llevaron los soldados y pobladores
a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sac6 una limetilla de
mistela, la que se reparti6 a los capitanes y jefe principal , en pequeños
vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron las gradas. Aquí le reconvino
el P. Simón diciendo que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el
pueblo de la misión, que a esto era su venida y a. esto se le ordenaba en
la patente que traía, que no se hacía menci6n de villas sino de mi iones, y
que si no tenía ( n) lugar para vivir y sembrar los indios, era esto bastante
motivo para que no se juntasen etc. Mostr6 el coronel alguna displicencia,
oyendo esta pregunta dijo que por entonces no había indios que cuando
lo hubiese se les haría lugar en la villa con los pobladores y que con ellos
sembrarían y que de esto dispondría de.spues de su vuelta.-A esto le inst6
el P. Fray Simón diciendo que no
acomodaba con su disposición, ni su
respuesta, que le había de señalar mi ión di tinta con lugar para pueblo y
tierras para criar sus bienes y para robrar los indios, que a to le enviaban
de parte del Colegio, a lo que dijo que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló a la parte norte de la población,
sitio con el tí.tuJo de . S. de Ja Consolaci6n .•. En este estado quedó la
villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Con-

Mucho tenía su carácter y su contextura fisica de u apellido, pues ]o
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confin '
del llamado_ N~evo San~dcr, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el
extenso temto':o y cammar hasta en el uevo Reino de León en 1742. Sabemos que naetó e:1 la ciu~ad de Zacatecas por el año de I 700; sus padres
fueron don Antoruo del Hierro, genovés, y doña Jgnacia alas, oriunda de
~ca.tecas. I n ~ al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del que
iba a ser su pnmer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719; profesa
el 3. de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre d 1724. Gran
cammantc _Y fervoroso admirador del V. fray iargil de Jesús lo acompaña
en su cammata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él débese~e _la coo_servaci6n del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende
e~ vraJe hacia la cos~ de) Seno Mexicano de la que deja escrito el diario
C1tad~; débesele también el Informe o Dtscripción de las Misiones dtl Seno
M1xzcano, doc~entos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escnoi6
además dos toautos que se comervan admirablemente manuscritos en la biblioteca Y archivo del .convento del Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacadonde hemos tenido la fortuna de hojearlo ; contienen ésto : Relaciones,
~,arios Y otras _Noticias mU}' importantes sobre las misiones de fieles e infu:lts; Tomo Pnmero: 1. Breve relación de la última salida y misiones del
V.P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relaci6n del camino y misiones
que ~e. hicieron por los lugam qu, en ella se expresan. ( 1726-1737) 3. Brevr

solación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde

peñ6 el cargo de comisario septenal de misiones y fue guardián desde el 28
de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de oro

t~:

relacron de la entrada y estancia de fray Sim6n del Hierro en la Costa del
Seno ~\fexica~o. 4. Caminata por el Reino de León que hito fray Sim6n
del HJtrro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones.
Tomo II. l. SínttSis Histórica y Cronol6gica del Colegio Aportólico dt N. S.
de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y (38-57) •
3. Católogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas d;
cartas del V .P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de misiones
del C~legio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del padre
Marg1l de Jesús al padre Comisario General (Fol 65-75). Tambibt desem-

535
534

�sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775. Fue
gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil y seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por éJ como su confesor.
La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas. Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V .P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por
estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás,
nos atañen de cerca.

LAS MISIONES DEL COLEGIO SAN FRANCISCO
DE PACHUCA EN EL NUEVO SANTANDER.

(1791-1828)
Focos DE IRRADIACIÓN cristiana y evangelización fueron los Colegios Apostó•
licos de Propaganda Fide. De ellos partieron los misioneros franciscanos que
evangelizaron de modo exclusivo las regiones del noreste de México. Existieron por lo menos seis colegios de esta índole en lo que es actualmente
nuestro territorio, amén del Colegio del Cristo Crucificado de Guatemala
y el de Ocopa del Perú que representó para la América meridional papel
similar al del Colegio de Querétaro para la América septentrional. Esos colegios fueron: el de Guadalupe, Zacatecas, el de Querétaro ( 1683) de donde
salió el anterior y el de San Femando de la ciudad de México, así como
el mencionado de Guatemala; en Las postrimerías del XVIII los misioneros
de San Femando fundaron el de San José de Gracia de Orizaba y los guadalupanos de Zacatecas, el del Santuario de Zapopan en 1816 (Guadalajara);
por otra parte, los descalzos de la provincia de San Diego, de la misma
Orden de San Francisco, encargados de las misiones de Filipinas y otras
regiones del extremo Oriente fueron fundando otros en la Nueva España
como el que establecieron en el comento de Pacbuca: El Colegio Apostólico
de San Francisco de Pachuca. La erección del mismo quedó confinnada por
decreto de propaganda Fide el 6 de julio de 1733. Anteriormente se habían
hecho cargo de las misiones de Coahuila y para noviembre de 1793 tenían
fundadas cuatro en el Nuevo Santander.
536

Tres de ellas, las de San Vicente de las Presas del Rey, la de Nuestra
Señora de Guadalupe de la Boca de los Angeles y la de San José de las
Palmas habían sido establecidas bajo sus auspicios y Ja cuarta -la de Palmitos acababa de ordenar su traslado a dicho lugar, junto al primitivo que
ocupaba junto a la villa de San Femando.

&amp;ta de Palmitos se estableció cerca de la de Santander (Jiméne'l) y por
ello dice el conde de Revillagigedo en su 111/orme que "trasladada al mencionado sitio de Palmitos la misión de Nuestra Señora del Rosario nada
' muy
tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados y empJearse
a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando de
administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino de Propaganda Fide
de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos mensuales". 3
Añade el mismo conde que de las tres misiones nuevas restantes. sólo la
de San Vicente de Presas del Rey fue fundada a cuenta de la real hacienda
pues las de Nuestra Señora de los Ángeles y de San José de las Palmas "~
han costeado por sujetos particulares bienhechores que proporcionan los mencionados religiosos de Pachuca, quienes las administran todas con los sínodos
correspondientes".'
La de Tamaulipa de la Santísima Virgen de Guadalupe de la Boca de
los Angeles (en el municipio de Casas) se estableció el 26 de junio de 1791
y su fundador fue el padre Mariano Bisuete y además su presidente y ministro con el padre fray Pedro Lumbreras.
A cinco leguas de esta misión rumbo al occidente se estableció la de San
Joseí de Jas Palmas (hoy rancho de San José del Verde, en el mismo municipio de Casas) el ~9 de junio de 1791 con los indios camoteros y la administraron los padres fray Miguel Ferrando y fray Francisco López así, en
lo espiritual como en lo temporal, como más tarde se verá.
La de San Vicente de las Presas del Rey, "a cuarenta leguas de esta
Misión de San Josef caminando para La Huasteca", como media legua de
la ciudad de Horcasitas (Magiscatzin), fue fundada por los misioneros fray
Juan Bautista Castell6 y fray Joséf del Moral en el mes de marzo de 1793.
Los indios con los que se fundó fueron de los llamados Martínez que no
habían sido reducidos anteriormente de modo duradero en lugares muy distintos.
• REVILLAOIGEDO, conde de, Informe sobre las Misiones. 1793, reedición de José
Bravo Ugarte, Colección México Heroico, Editorial Jus, Mb:ico, 1966, No. 304, p. 89.
' Op. cit., lbidem, p. 90.

537

�La Misión de Palmitos fue fundada con indios pintos por los misioneros
fray Pascual del Pilar y fray Pedro de Rodenas y estaba situado, como dijimos,
cerca de Santander el 21 de agosto de 1793. Este fray Pascual del Pilar
aparece encargado de la parroquia de Santa María de Llera desde el 23
de diciembre de 1804 "por ausencia del cura" a 9 de febrero de 1805. Con
el mismo nombre de Palmitos o Helguera y el patrocinio de San Juan Nepomuceno había existido ya otra misión a dos leguas y media de Santander,
pero en 1770 cuando la visita de don Lino Nepomuceno G6mez se hallaba
abandonada. 5
La Misión de las Palmas se llama ahora rancho San José del Verde (pertenece al municipio de Casas) y despierta como todas las misiones anteriores
nuestros deseos de una investigación exhaustiva ya que los datos que disponemos, dados a conocer sobre todo por el doctor Fernando Ocaranza º. Y
por el doctor y sacerdote franciscano Lin_o Gómez Can~do,1 nos proporcionan material suficiente y, sobre todo, p!Stas para segwr ahondando en la
investigación.

de 1817 lanza Mina una proclama encendida en furor revolucionario donde
asienta que la independencia de México era "la mejor causa que pudiera
suscitarse en la guerra". No cabe duda que Mina fue un ímpetu bello y
juvenil, un desencadenado anhelo de libertad. Asediada por el temporal y la
escasez de víveres, Ja expedición toca tierras del Nuevo Santander en Soto
La Marina. Acompañaba a Mina otro ímpetu desatado: fray Servando Teresa de Mier. El 23 de ese mismo mes de abril navegaron por e] río de Las
Palmas o Soto La Marina, dos fragatas, dos bergantines, dos goletas y una
balandra de que se componía la tropa expedicionaria. No están de acuerdo
los historiadores en el número de individuos de que constaba, pero los datos
a que nos· vamos a referir, proporcionados por el padre fray José Crespo,
encargado de la Misión de San Josepb de las Palmas, hoy rancho de El
Verde, confirman que eran cuatrocientos.

Los datos que aportamos en este primer acercamiento al tema son los datos
clave los datos esenciales y con éstos llamamos la atención sobre estas mision~ que, como repetimos, han sido muy poco &lt;:°ruidez:ad~ hasta _ah~ra
por los historiadores. En una soñada y no muy le1ana histona eclesiástica
de nuestra región figurarán de modo destacado.

En e] archivo parroquial de la parroquia de Nuestra Señora del Refugio
-ejemplo vivo de orden y limpieza debidos al cuidadoso empeño de los
párrocos José Betancourt y Rafael Echevarría-, obtenido el bondadoso y
amplio permiso del actual, padre don Lázaro Juvenal, encontramos un documento que hace alusión al paso de Javier Mina por la Misión de Palmas
en el actual municipio de Casas. Por estar cargado de datos Jo transcribimos
tal como se encuentra en el libro correspondiente con esta introducción del
puño y letra de fray José Crespo.

FRANCISCO JAVIER MINA EN LA MISIÓN
DE LAS PALMAS (1817)

''Noticia del motivo porque en este libro parroquial se hallan incorporados
los Bautismos de la (sic) Misi6n de los Angeles con los casamientos de la de
Palmas". Enseguida viene el documento a que estamos aludiendo:

DoN FRANCISCO JAVIER MrNA intentó desembarcar, venido de Galveston, en
las costas del Nuevo Santander. En la desembocadura del Bravo tuvo necesidad de proveerse de agua y sufrió la deserción de cua~ de sus homb~s
quienes alertaron al ejército realista de lo que se pretendía. El 12 de abril
• Cfr. N.EPOMUOENO G6lLEz, licenciado Lino, Visita a la Colonia del_ Nuevo Santand,r, h,cha por el Lic,nciado Don Lino Nepomuceno G6m,z, ,l ano de 1770,
Introducción de Enrique A. Cervantes, M~xico, 1942, p. 46.
. .,
• ÜCARANZA, doctor Femando, "Relato del Estado que ~ h a la_ Mwon de
Palmas en el afio de 1815", tres artículos publicados en el diano El Univ,rsal de la
capital de )a república. Primer art. 29 abril 1955; 2o. 7 mayo 1955; 13 mayo. 1955.
' G61JBz CANW&lt;&gt;, doctor Lino, "Misiones del Colegio de Pachuca en el Ob1.Spado
del Nuevo .Reino de Le6n", en Estudios de Historia del No~este~ presentados al Congreso de Ifutoria del Noreste, Sociedad Nuevoleonesa de lfutona, Geografía Y Esta•

"El día 29 de mayo de mil ochocientos diez y siete a las dos de la madrugada cayó a esta Misión Mina con cuatrocientos hombres armados. Sorprendió al P. Ministro José Crespo igualmente que a todos los emigrados que
estaban hospedados en su casa cogiéndolos descuidados en lo mejor de su
sueño. Nos pidió las llaves y nuestras cajas so pretexto de registrar todas
nuestras contestaciones y papeles. Eran muchísimos los que entraban y salían en la Casa, tanto soldados como oficiales de dicho Mina, fueron bastantes los muebles, y cosas que faltaron en esta Casa, ya libros, ya papeles, ropas
y alhajas de importancia, tanto de la Misión como de los huéspedes, y entre
distica, Editorial AHonso Reyes, Monterrey, 1972, pp. 117-168, quien en el apéndice
V publica un documento referente a las Misiones del Colegio de Pachuca en 1793
en donde se da noticia de las que venimos hablando y que fue paleografiado del
Archivo General de la Nación en e] ramo de provincia., internas, vol. 5, pp. 354-359.

538
539

�ellos desapareció el Libro de Los Casamientos celebrados en esta Mi ión de
Palmas desde su fundación hasta la dicha fecha 29 d mayo de 1817.
Por esta razón he tenido a bien, y m ha parecido conveniente, el formar
un catálogo o compendio de lo casamientos que se han hecho en e: ta ,fisión de Palmas de de su fundación y continuar su serie a continuación de
Á

]os bauti mos celebrados en la de Ángeles desde qu se erigió hasta el año
en que verificada la reunión con ésta de Palmas viniero~ ~ mi poder los
libros panoquiales y quedaron a mi cuenta y cargo su indios )' temporalidades, principiando desde la foja 18 de este libro.
Advierto también que pueden habérscme escondido a mi memoria por se~
potencia frágil algunos éle dicho casamientos tanto de los hecho, por rru
antecesor y fundador Fr. Miguel Ferrando como por ~- Tan s61o d_oy
ricia de éstos que me han ocurrido, habiendo exammado y recomdo m1
memoria Todo lo que asiento para lo futuros eventos, o bien de solicitar
certificaciones de esta naturaleza, o porque en tiempo alguno se note o
atribuya a inacción o floxera de los Ministros; lo q~ firmo
con!tancia
en ésta de Palmas y agosto 7 el 1817 años. Fr. Jose Crespo. (firma).

º°:

lo menos en · tos, el doctor Ocaranza, ben mérito por otros conceptos en las
investigacion históricas franciscanas- no baga aparecer las fuentes con lo
cual no quedamos en ayunas de poder volver sobre esas pistas de inv tigaci6n. El prefiere redactar las noticias de las misiones por cuenta propia, entrecomillando a menudo, es decir, extrayendo esa noticias de los propios documentos, pero redactando por cuenta propia. En su libro Crónica de las
Provincias Internas de la Nueva EspañaJ comete el mismo pecado y aunque
añade las fuentes de informaci6n, no espe ifica de dónde las toma, contentándose con decir simpl mente: Fuentes de Información: M. . de la Biblioteca Nacional. De todos modos ha hecho muy valiosos servicios para
nuestra historia.

Estas noticias inditectas aportadas por los documentos, como las proporcionadas por fray Jo é Crespo, irán redondeando la historia de modo que
podamos reconstruirla con fidelidad y apego a la verdad. Verum est id

quod tst.

Pª'.'3

Tos parece importante este documento porque aporta datos de interés tanto
para la historia eclesiástica como para la civil, desde luego el dato de~ paso
de la tropas de Mina por este girón de tierra nuestra, en un punto y tiempo
en que todavía no se le unían voluntario del uevo antander y uevo
Reino de León, is días después de haber desembarcado. Está claro también que, aunque respetaban a las personas que nos les p~ntaban
sistencia no así us bienes y joyas; hasta los libro del archivo parroquial
fueron ;u traídos. Da constancia este documento de la memoria y cuidado
de fray José Cr po cuya firmn aparecen en los libro ahí_,reunidos_,hasta
después de la Independencia, o sea, en 1824. Aparece tamb1en la fus,on de
la Misión de la Boca de los ngeles y de Palmas, no a í la de guayo que
también se intentó. e pone asimismo de manifiesto que fray José Crespo
fue inmediato sucesor del fundador de la misi6n cuya finna aparece en aJgunos libros de entierros, fray iiguel Ferrando. y la inmensa_ paciencia Y
buena memoria de fray José que recon truyó el libro de casamientos, extraviado al paso de Mina. En los libros que hemos revisado en el archivo parroquial de la parroquia del Refugio, de Ciudad Victoria, no aparece me~ci6n alguna de las mi ion d Forl6n, Cardial, El Platanal, y el R~u!no.
En los documento citado en el "Relato del Estado que guardaba la Misión de
Palma.s en el año de 1815" del doctor Fernando Ocaranza se hace mención
de ellas. ¡ Lástima que el tratamiento que les daba a lo documento -por

1:-

540

LA IGLESIA E L COLONIA DEL NUEVO
SANTANDER E 1770

I
us N'OTYCIAS proporcionadas por el licenciado don Lino Nepomuceno G6mez Galván, que en su vi.sita del año 1770 recorrió como visitador
ordinario y examinador sinodal del anobispado de !é.-óco las doctrinas,
pueblos y mi ion de la colonia del uevo Santander, entresacamos aquéllas
que destacan en importancia y que es menester tener en cuenta. Ellas nos
darán al mismo tiempo cabal idea de la situación de la Igle ia en la Colonia,
unos veintidós años después de la población y fundaci6n por el coronel don
José de Escandón y Helguera.
UTILIZANDO

Para mayor acomodo y fidelidad al documento, minuciosa y cuidadosamente elaborado por don Lino epomuceno G6mez, seguiremos su propio
orden tal como aparece en la publicaci6n del mismo, debido al ingeniero
Enrique A. Cervantes, a saber, Visita de lo Colonia del Nuevo Santander,
hecha por el licenciado don Uno 'epomuceno Gómez el año dt J770 11 (lo·
• ÜCAJtANZA, doctor Femando, Cr6n~a ~ las Prouineias Internas d,- la Nu•va
Espa;¡a, (Editorial Polis, México, 1939) .
' ·r.¡,owuct. ·o Gówu, Lino, Visita, op. eil., p. 11.

541

�traducción de Enrique A. Cervantes, México, 1942) . En la primera página
se aclara: "Libro en que se precisa y distintamente se contiene la serie de
Edictos, Autos Generales y particulares, Cartas, Cordilleras y otras providencias tomadas en la Santa Visita de la Colonia del Nuevo Santander, en el
Seno Mexicano con una brevísima noticia de esta Provincia y de sus Pueblos".

'

¿Quién era este don Lino Nepomuceno Gómez?
Diremos en primer término que al lanzar el anuncio de su visita se encontraba en la villa de San Esteban de Pánuco como cura beneficiado y vicario
in capite y era, además, abogado de las reales audiencias de estos reinos y
juez eclesiástico de Pánuco, San Luis de Tampico y colonia del Nuevo Santander. También visitador ordinario de las misiones, doctrinas y pueblos de
esta colonia. Don Francisco Antonio Lorenzana, ilustrísimo anobispo de México y del consejo de su majestad, lo había nombrado examinador del arzobispado, razón por la cual vemos c6mo va pasando por las horcas caudinas
de los exámenes sinodales a todos los señores curas de los pueblos y misiones
y así lo hace constar. O sea, don Lino Nepomuceno se esfonó en cumplir con
todo comedimiento todo lo que le fue encomendado.
El licenciado Lino Nepomuceno Gómez Galván, nació en el Real y Minas
de Charcas en la primera mitad del siglo XVIII, si bien Beristáin lo declara
natural de México. A partir de 1751 fue seminarista del Colegio de San
Ddefonso y discípulo del notable historiador don Francisco Javier Clavijero.
Desempeñó el cargo de notario del IV Concilio Provincial Mexicano en el
que presentó un detallado informe de la colonia del Nuevo Santander, y
cl de prebendado de la catedral de Puebla. Antes de serlo de Pánuco, fue
párroco de Amecameca. A Pánuco vino nombrado por el arz;obispo de México
don Francisco Antonio Lorenzana. Se distinguió don Lino Nepomuceno como
escritor y se le conocen los siguientes escritos: "El Sacerdote instruido en los
ministerios de predicar y confesar"; "Informe sobre el Estado de las Misiones
del Seno Mexicano, leido en la Sesi6n 123 del Concilio IV provincial Mexicano" que se guarda en el Archivo del Arzobispado de México, entre las
actas del concilio. Dos cartas de San Francisco con anotaciones y comentarios don Joaquín Meade dice que eran originales de don Francisco Javier
Clavijero, pero traducidas por él. Débenscle otros estudios de temas religiosos.
El documento a que ahora nos referimos fue encontrado con otros manuscritos en Querétaro, entre los papeles de familias descendientes de Escandón, según indica el ingeniero Enrique A. Cervantes. Sin duda entre esos
manuscritos mencionados se encontraba el "Parecer'' que el doctor don Gregorio Omaña y Sotomayor dio para que fuera publicada la "Oración Fúnebre"

542

en honor de don José de Escand6n, pronunciada en la iglesia de Santa Ma.
de Guadalupe en Querétaro por el doctor don Julián Abad y Arámburu el
2 de diciembre de 1771. Esta oraci6n exalta y reivindica de sus injustos ataques a don José de Escand6n.
Por el texto de la visita nos enteramos de la situación de las 21 misiones
excluyendo, por no entrar en ella, Jas de los pueblos de Palmillas, Jaumave,
Tula y Real de Infantes pertenecientes al Obispado de Michoacán y las de
Hoyos, Borbón y Laredo pertenecientes al de Guadalajara.
Por el bautismo de españoles se daba un peso, más dos reales para los
sacristanes. (Por lo que se ve el "bolo" entraba dentro del arancel.) En
los entierros se cobraban tres pesos y por el de párvulo, dos; a los cantores
se les daban cuatro reales. A los indios si lo pedían con pompa se les rebajaba
a la mitad. La "Carta Cordillera" -¿ cuál era la razón para llamarla así?reformó algunas tasas del arancel. En la Villa de Altamira había indios anacanáes (23 familias) en 1767, y huastecos (4 familias), pero a la sazón de
la visita sólo había quedado una de anacanáes. En el paraje de Calabazas
tenía la misión animales. No contaba con ningún indio infiel en el catecismo
"porque afirma el misionero no tener esquilmos la Misión con que proveerlos de sustento a este fin y que dichos indios aborrecen el trabajo con que
~ían ':°°perar al cultivo de las labores y otras industrias para su propia
subSIStenc1a, y que antes suelen ir consumiendo furtivamente Jos muebles del
campo. Esta excusa, subraya don Lino, es trascendental en el resto de los
misioneros a excepción de uno u otro que se anotará en su Jugar siendo
del mismo modo lamentable la inacción de aquéllos hacia la conv:rsión de
los infieles, como queda dicho".1 º
Insistimos en esta cita para poner de relieve los defectos y deficiencias de
unos y otros, indios y misioneros. Pues algunos historiadores suelen cargarse
al lado de los indios sin reconocer las dificultades de ]a reducción, lo que
por ellos hacían los misioneros y la indolencia con que tropezaban cuando
no la hostilidad agresiva que culminaba con Ja muerte violenta de sus vidas.
Se refiere aquí el visitador a la hermandad de) Santísimo Sacramento cuyos
fundadores fueron el capitán Juan Pérez, Antonio Pérez y Juan Perea. tsta
Y otras hermandades que se mencionan dan a suponer que no sólo atendían a
los menesteres espirituales, según se constituían, sino también a ciertas ventajas
mutualistas, que se dejan adivinar por el mismo texto sin que conste expresamente. Esto lo decimos porque vemos que contaban con capital, por ejemplo,
10

NEPOlitlCENO

G6uEz, Lino, Visita, op. cit., p. 34.

543

�ésta del Santísimo Sacramento en la Villa de Altamira " e hal\6 tener de
capital como quinientos pesos en muebles de campo". Y por los robos no
se pudo tener c6mputo completo de
bienes.

II
En la misma Villa de Altamira se visit6 la iglesia con la ceremonia que
prescribe el ritual romano y se advirtió que "amenazaba pronta ruina". o
hace distinción el documento citado i babia iglesia di tinta para la mi:ión
-San Juan Capi trano de Suancés-- y para el pueblo. De las palabras del
escrito parece inferirse que no. También deja suponer que todavía no se
emprendía a la fecha - 1770- la maciza construcción que hoy conocemos.
Casi en todo lo sitios, como en ést de ltamira,
ordena se lleven bien
los libros --d casamientos, bautismos y entierros- , se habla de "instrumentos
y pape1 de archivo". osotroS en nue tras correrías investig adoras nos hemos percatado de que los archivos están muy in ompletos ya que s6lo cuentan
con algunos libro , lo cual no deja de ser obstáculo serio a toda labor de
investigación.
Recomienda el visitador ~ epomuceno a los mi ionero -y esto han lo de
tener en cuenta los que miran s6lo lo negativo- "usen de toda equidad hacia
los pobladores miserables" .U
Por ser como indicador de la índole de los indios y de los óbices que presentaban a u evangelización, así como a las tácticas apostólicas de los miioneros, téngase en cuenta el párrafo siguient :
•·Como el objeto principal que debe llamar toda atención del mini tro,
sea la reducción de los miserables infiel al gremio de la santa iglesia y
Ley de J cristo, que con ardor implacable desea la salud d l mundo, debe
el sacerdote destinado al mini terio apostólico dedicarse todo a ta grande
obra, sin perdonar fatiga, ni ahorrar trabajo. a fin de traer con amor, uavidad y blandura a los indios que se hallan en eJ retiro
abandono de su
gentilismo para que catequizándolos e instruyéndolos en los m· terios de nuestra santa religión se logre el apr ciable negocio de su conversión.
o ha
de caer de ánimo el mini tro fervoroso porque xperimente alguna o muchas
veces la fuga o veleidad de sta gente en las máxima cristianas a qu e les
endereza, antes d be servirl este motivo de acalorarse más y r unir todos

los esfuerzos de ,u. espi~tu para restablecerla y fijarla bajo el yugo suave
de la. Ley Evangehca. S1 tal vez se viere pr cisado a usar de la corrección
Y casbgo, sea con la moderación y templanza que demanda la mansedumbre
de su estado y discreci6n religiosa y cristiana. Extienda igualmente su celo
p~. que pueda llenar el vaso del ministerio a la in trucción y arreglamento
esp1ntual del pueblo cat6lico que se le ha confiado."tt
tsto eran los nobles sentimientos de que debieron estar infonnados los
ministros de la religión católica en la Iglesia d 1770 · si no todos llegaron
a obtenerlos y vivirlos, téngase en cuenta que en todo obra la fragilidad
h ~ a Y que en las, ~bras de más alta envergadura espiritual y sobrenatural
también brota el espmtu mezquino del hombre y la cola del diablo.
E~ la c~~dad de Horcasitas (hoy Magiscat:zin) se habla de sw agregados
contiguos qu~ son la Villa de San Miguel, pueblo de Santa Cruz y Misión
de an ~ranC1SCo Javier Puente de Arce"; se pone to de relieve porque en
alguna de estos Jugares, a no ser que nos
dla actualidad
·
,no tenemos noticia
.
~~enta algun buen vecmo de ellos que quiera ayudarnos. Entre las famJl~as que se enumeran, se mencionan "37 familias de indios Olh,-es pertene~1entes al dicho pueblo de Santa Cruz y 24 huastecas". En cuanto a los
pnmeros, es de suponerse que vinieran del pueblo de Tamaobolipa fundado
por Olmos en 1554. De ahl provino el nombre de Estado de Tam~ulipas.
Para lo que pueda servir para la explotación actual de los recursos de
Horcasitas (Magiscatzin) transcribimos la descripción que de ellos hace el
visitador Lino Nepomuceno: "Esta ciudad se halla situada a la margen de
un gran río abundante de pescados y no distante de buenas salinas. El terreno
es a propósito para sementeras de temporal y aun de riego, hechas algunas
sacas de agua que pu d n conseguirse fácilmente; buenos pastos y maderas
Y con inmediación a las minas de Tamaulipa la Vieja, que llaman".11
•
Yo no sé si actualmente existan todas esas fuentes de rique?.a natural
( aunq_ue es. ~bvio que muchas í), pese a que mis buenos propósitos siempre
han sido v1S1tar las gentes de Magiscatzin y promoverlas en alguna forma.
Nunca he puesto un pie ahí. Ignoro, por ejemplo si los moradores actuales
aprovechen la abundancia de pescados del "gran río" que es de uponer sea
el Guayalejo, si existan esas salina y esos buenos pastos y sementeras de
que ~ ~ce mención. ¿ Existen en la actualidad "las minas de Tamaulipa
la VieJa ? ¿ O están ya fuera de explotación?
11

Nuoxuc&amp;NO Góllu, Lino, Visita, op. cit., pp. 37-38.
'nollllc&amp;No G6M.U, Lino, Visita, op. cit., p. 38.

11 •

11

544

tPOt.tUCENO

Gówez, Lino, ViJita, op. cit ., p. 37.

Hum,35

�demanda "~. apresuren a fabr.icar la iglesia, pues en una pieza corta de )a

Se habla de la cofradía de Nuestra Señora de los Dolores erigida en ese
lugar en tiempo del reverendo padre Miguel de Jesús María Rada y de los
intentos de fundar la de las Ánimas y la del Santísimo Sacramento. Durante
la visita a. la iglesia se dice "se visitaron asimismo las alhajas de plata pertenecientes a los indios Olives dcl precitado pueblo de Santa Cruz''.u ¿De
dónde trajeron esas alhajas los olives? ¿Eran gente rica? ¿Las trajeron de su

casa del llllSlonero se están celebrando los divinos oficios". u De Jo cual se
infiere que para las fechas en que estos sucesos acaecían aún no había seña-

y

lugar de origen?
Por lo visto en este sitio y en otros, a menudo la Iglesia intervenía en la
ejecución de los testamentos y en que se diese pronto cumplimiento a las
mandas. Asimismo los ordenamientos respectivos para que quedasen saldadas
todas las deudas, aun las más insignificantes, de los padres ministros.
Las misiones por lo general poseían buenos "laboríos", o sea, tierras cultivadas y aperos suficientes, lo cual habla claro de que no reinaba la ociosidad ni la entrega a lo puramente espiritual sino que lo material se atendía
y se compartía con los indígenas ya que esos "laboríos" eran fuente de
manutención y escuela de agricultura para los indios.

III
Espigando cuidadosamente los datos más señeros referentes a la situación de
la Iglesia en la colonia del Nuevo Santander tal como se desprenden del
escrito dado a conocer par su visitador el licenciado don Lino Nepamuceno
Gómez, destacan los pormenores siguiente:
En cuanto a la Villa de Llera su Misión Peña Castillo, bajo la advocación
de la Divina Pastora, estaba habitada en la susodicha fecha por 24 familias
con 317 personas, incluyendo los párvulos. Las familias eran de indios pisones
y "muy dóciles, laboriosos y obedientes a su misionero" el Rev. Padre Fray
Cristóbal de Herrera Arcocha, de la Custodia de Río Verde, Provincia de
Michoacán". "Suelen también establecerse por temporadas en esta misi6n
como 200 indios Janarobres infieles, y otros se ausentan a los montes por
escasearle al misionero los alimentos que les reparte para atraerlos al catecismo y doctrina." Aquí es de notarSe cómo se escatimaban los recursos
alimenticios, sino que al contrario, se )es asignaban en la medida de lo Posible a los indígenas con tal de tenerlos en la misión para catequizarlos. Entre
otras recomendaciones acerca de pequeños pormenores litúrgicos, el visitador

les de iglesia en ese lugar. Si eran diferentes en estos sitios la villa de Ja
misión, siempre surge la duda de cuál ha sido la iglesia que ha permanecido
a la postre o si solamente se concentraban los esfuerzos en una• de todos
modos cabría interrogar: ¿la de la villa o la de la misión"
esto vale
lo mismo para Santa Bárbara (Ocampo), Villa de Escandón (Xicoténcatl),
etc.

;

En la Villa de Aguayo (Ciudad Victoria) su misión Tres Palacios estaba
bajo la advocación de San Pedro Alcántara y poblada par 18 familias con
50 pei:5°_nas de indios pisones. La misión distaba como una legua de la Villa.
Su IDlDlStro era fray José Fuentes de la provincia de Zacatecas. "En el
Auto General, dice Nepamuceno, se mandó que los vecinos trabajen por lo
menos tres meses cada año hasta concluir la iglesia que tiene buenos fundamentos, pues así convinieron y protestaron hacerlo, requeridos por el presente Visitador.'' 18 También recomienda "se pongan en mejor custodia los
papeles de los archivos", lo cual sigue vigente sobre todo para quienes no
conceden la importancia debida a los archivos. Requieren éstos especial cuidad? ya ~e. son el depósito de los datos que servirán a los eruditos para
sus mvesbgac1ones y para que éstas a su vez pasen a ser patrimonio de todos
al ser vulgarizadas. Lugares hay donde consta que las ignorantes autoridades
civiles han mandado al fuego parte de los archivos municipales o donde
en las mismas iglesias y parroquias se tienen en completo abando;o sin cuidado especial alguno. Ojalá y estas lineas sirvan para que estas si~aciones
queden del todo superadas y esa recomendación cese de tener efecto actual
actualísimo.
•
En Güemes su misión Llanes estaba bajo la advocación de Santo Toribio
de Liébana y su ministro era fray Domingo Arnais de la Custodia de Ria
Verde. Esto último va confirmando que para esta fecha ya se habían retirado
los padres franciscanos del Colegio de Propaganda Fide de Guadalupe, de
Zacatecas. También se les recomienda a los vecinos de esta villa "pongan
por obra la fábrica de la Iglesia". 17

En Padilla su misi6n Guam.izo (sic!) estaba bajo la acivocación de Ntra.
Sra. de los Dolores y no contaba con indios congregados. Su ministro era

,. NEPOMUCENO

» Nuo11ucENO G6MEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 40.

Lino, Visita, o/¡. cit., p. 42 .
GóMEZ, Lino, Vi.sita, op. cit., p. 43.
Gó:t.u:z, Lino, Visita, op. cit., p. 44.

" NEPOMUCENO GóMEZ,

n NEPOMUCE:-10

547
546

�fray Feo. Figueroa de la Provincia de los Zacatecas. Las misiones contaban
con terrenos, crías de animales y bestias de trabajo. Posteriormente estas tierras fueron incautadas como consta de la Misión de Palmas en 1828, muchos
años antes de las Leyes de Reforma, pero ya cuando el gobierno era republicano. Las causas legales aún no han podido ser investigadas por nosotros.
La Villa de Nuevo Santander, capital de la provincia (Jiménez) ofrece
un cúmulo de datos interesantes para nuestra historia. Y antes que nada su
misma advocación de Cinco Señores que a más de un buen párroco ha disgustado, ya que Joaquín y Santa Ana, padres de la Virgen María, fueron
puestos en igualdad de jerarquía junto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo
y como que esto suena a irreverencia, cuando no a atentado más grave.
''Tiene una grande plaza hermoseada por la cuadra del norte de una lucida
casa fuerte" que fue sin duda el palacio de Escandón. Actualmente luce
amplia y hermosa la plaza, gracias al empeño de las autoridades civiles. El
templo le parece a Nepornuceno "el único que hay decente y aseado en todo
el resto de los pueblos de la Visita". La misión de Helguera la llama también de Palmitos; en otro tiempo, "habiéndola incendiado y cometido otras
hostilidades" referidas por el misionero fray Joseph Manuel Rodríguez, fue
abandonada. Apunta el dato que "dista de Santander dos leguas y media" .18
Deja suponer que en la fecha de su visita -15 de abril de 1770- no lo
estaba. Por el dato aportado por el conde de Revillagigedo parece que la
misión de Helguera, "inmediata a la villa de Santander, en el sito de Palmitos, se hallaba sin indios, porque desde el año de 69 empezaron a inquiety-rse,
pereciendo todos en una campaña ejecutada por la compañía de la co.lonia
en el 80". 111 Según se desprende, los "indios de las naciones Domiches, Bocas
prietas e Inapanames" 20 que la poblaban fueron quienes se inquietaron ter•
minando por incendiarla. Por consiguiente, cuando escribe don Lino epomuceno ya había sido repoblada y estaba en funciones. Es así como se aclara
que en el informe sobre las misiones en 1793 se diga que "trasladada al
mencionado sitio de Palmitos, la misión de N. S. del Rosario( repoblándola),
nada tienen que apetecer los indios pintos y sus compañeros, porque poseen
muy buenas tierras de regadío; pueden fomentar la cría de ganados, y emplearse a jornal en las labores de los vecinos de la villa de Santander, cuidando
de administrarles el pasto espiritual un religioso dieguino del colegio de
Propaganda Fide de Pachuca, con el sínodo de 350 pesos anuales".21.
Lino, Visita, op. cit., p. 45.
,. REvILLAOIOEOO, conde de, Informe sobre las Misiones, 1793, Editorial Jus, 1966,

• N&amp;POYU~NO G6MEZ,

p. 89.
•
11

548

Lino, Vi.sita, op. cii., p. 46.
Cfr. Jnf,mne, op. cit., p. 89.

N&amp;POHUCENO G6MEZ,

TAMPICO EN 1842

I
OPORTUNO Y ~u~ necesari~ será . reunir en un pequeño y gallardo ramillete
aquellas descripciones, elogios e unpresiones que ha suscitado la ciudad
p~erto a lo largo de su secular historia. A par de la macro-hi to .
h y
5
ciendo
falta
na, va del
a.
d una 11micro-historia que informe a las generaciones presentes
ong~ y esarro ~ de Tampico, desde lejanos orígenes huastecos
fundacion
del '6
Tamp1co de la Colonia' llamada San L ws
. de T amp1co
.
Y
.
1
debida
a ·a conces1
n Lordenada por el virrey don L ws
. Velaseo en 1560' de sus
·
emigraciones
a
a
Joya
y
Tampico
alto
-d
d
. el nombre 'de Villa
d 1S S 1
.
on e recibe
e d an a vador_ de Tamp1co Alto en 1754-, el establecimiento del Tampico
mo erno, a partir de la fundación debida a altamirenses el 12 de b il d
1823, y su florecimiento actual.
a r
e

Bello se~a f?rmar ese florilegio porque no han sido pocos los escritores
poetas
que le han dedicado e]oo-ios
y págm'as que es preciso
. '
divul e historiadores
M'
o·
entretejemos esa guirnalda de recordaoones
.
di gar. • •ientras
.
que b',ien
Pu eran _lDlciarse con los interesantes párrafos de la descripción de la Villa
: Tamp1co, entresa~ada de las relaciones hechas por el capitán Pedro Marez de Loaysa, capitán y alcalde mayor de Pánuco a fines del siglo XVI
recogemos. algunos de los párrafos de la carta de madame Calder6 d 1,
Barca eser1ta con oca.si!'6n de su VlSlta
.. a Tampico en 18 de enero de n1842.
e a
~o habían transcurrido ni doce años de la fecha de la ind
d ·
nacional cuand
.
epen eneta
.
. . o ya _nuestra nación contaba con representantes y ministros
plerupotencianos
enviados
· d
di
. por las naciones que la reconoc'ian como so berana
e m epe~ ente. Tamp1co, recién nacido como villa en 1823 era una ci d d
ya floreetente con casas señoriales y familias que estaban arr~
d
u a
fund
·
b
. .
gan o con pro.ª raigam re tradicional. Tenía entonces y había cobrado los verdaderos
perfiles de una ciudad o villa de la provincia mexicana.
-~n Ángel_ Calde~ó~ de la Barca venía acreditado como embajador y
plenipotencia.no de España y acompañado de su esposa llegó a
~ico en la fecha arriba indicada, siendo recibido con los honores correse~tes ª su digno cargo. Madame Calderón venia escribiendo a manera
e diario Y a base de cartas sus impresiones de todos los lugares donde iba
pasando Y ~ '1 escn·b'ó
,
1 esta
que ahora comentamos y que constituye un dode mterés porque nos da a conocer algunos rasgos de los personajes
entes de esa época -1842- y nos describe su llegada por el río

~~o

rn .

==

549

�Pánuco y lo que retrataban sus ojos de estos parajes de las orillas del Paso
de Doña Cecilia -y del Tampico de ese entonces. No vamos a insertar toda
la carta ya que es un poco extensa; la incluye la marquesa de Calderon de la
Barca en el libro donde reunió sus impresiones titulado La uida en México
en dos años de rl'sidencia en ese país, escrita originalmente en inglés en Boston
y en Londres imultáneamente en 1843.
·
Después de una breve introducción donde se refiere estrictamente al momento de su arribo a la "temible bárra'' y a su traslado a tierra firme en
una embarcación alquilada "en cuarenta dólares", con diez marineros y un
capitán, inicia su escrito. "Paisaje con pelicanos."
La marquesa describe i lo que contempla: "Posado sobre su medano,
babia un regimiento de enormes pelicanos blancos de fisonomía pensativa.,
colocados en linea como si tuvieran obrervando como cruzamos la barra.
Sobre muchas tripulaciones ahogandose ben repetido sus cantos funebres y
agitado sus grandes y blancas alas. Pero nosotros I cruzamos felizmente en
unos cuantos minutos mas, la mar y la barra quedaban detras de nosotros
y nos ballabamos remando hacia arriba el ancho y plácito rio Pánuco".

U

DON LEONARDO MATA,
MO STRUOSO URINO

Aunque ausente la primera ve-¿ que lo visitan, está presente; al retorno,
ya de salidaJ se vuelven a detener en casa de este legendario tipo que madame
De la Barca nos pinta como un "colosal piloto", cuya casa d taca entre las
chotas de por ahí y cuenta con un jardin. "Tiene w1a especie de jardín
adornado aproximadamente con el mascarón y el ancla de un naufragio."
Leonardo Mata "es un viejo colosal, de altura casi gigante, con la gordura
de un Fal tafI, de modales groseros, sin embargo, con un cierto buen caracter
rústico. El desempeña el cargo de piloto único, cargando precios muy altos.
gobernando a los hombres con una mano de hierro y haciéndolo todo enteramente de cuerdo con su f antasia de manera que es un completo soberano
en u modo de r: 'El ti.rano de Tampico' ". ¿Quién era te don Leonardo
Mata? ¿ Un español? ¿ Un criollo? ¿ Un mexicano? ¿ Un mestizo? La madame nos proporciona otros pannenores de su físico : "El tiene en u curtido
rostro tal mezcla de rudeza y astucia, con su gigante persona y modal
abrupto y medio salvajes; que se me antoja considerado como un cará ter
que hubiere merecido la atención de Walter Scott, i hubiera tenido la opartunidad de encontrarle. Viejo y repulsi\'o como e acaba de casarse con una

muchacha joven Y guapa". ¡ El amor, marquesa de Calderón, el amor, o los
centavos, que todo puede r!

PROGRESO DE TAMPICO
"Cuando nos acercamos a Tampico, las primeras casas que vemos nos hacen el efecto de po_licromas cajas de sombreros, algunas blancas y otras
azules, que una partida de cansados sombreros hubiera depositado ntn: los
arbustos", señal que los había en abundancia.. "Al desembarcar, paseando a
traves de la población, atmque hay algunas casas de piedra sillar, me imagino
en un _pueblo de la_ ueva Inglaterra. Pulcros 'palacios' de tejamanil con
su portico nada espanol, y en el conjunto, un aspecto de limpieza y alegría
que me asombro por haberme imaginado a Tampico como un puma.torio
terrestre. upimos después que estas casas eran hechas en Estados Unidos
Y trans~rtad~ aquí. Hay al~nas tiendas de buen aspecto y aunque existe
poca unifor~udad en la arqwtectura de las casas considerando ~e la ciudad
fue co~1da ~ace solamente diez y seis años, la considero como un lugar
que ha stdo derugrado. En 1825 solo había aquí unas cuantas chozas de indios
Y ~¡ poco comercio que había se encontraba en Pueblo Viejo, situado a las
onllas de un lago (¡sic!) a unas cuantas millas de distancia. ~ os llevaron
a la casa del Consul español, un alegre y ventilado edificio de piedra con
una vi ta muy hermosa a tra\."tz de sus ventanas; 'es la primera casa que se
construyó en Tampico'."

II
En 1842, a los diecinueve años escasos de haber sido fundado el Tampico
moderno, e."OStían varias clases sociales con sus propias características, con
sus puntos de vista de unas hacia otras con sus relaciones sociales de amos
a señores, cosas todas que no se pueden precisar con exactitud debido a la
~~ de d~~to . Existía, desde luego, una clase acomodada aunque
mmu ~a e mop1ente en la que destacaban ciertas familias de españoles,
comeroantes en su mayoría venidos de ciudades más consútuidas como Pánuco, Altamira y pueblos de la Huasteca vecina. En esa clase resaltan los
nombres de que nos habla macla.me Calderón d la Barca como Leonardo
Mata, "colosal viejo piloto", José G6mez füa y don Juan de la Lastra, cuya
casa, "alegre y ventilada edificio de piedra con una vista muy hermosa a
traves de sus ventanas:
la primera que se construyó en Taropico".

551
550

�Aunque la narradora concede muy poca importancia a estos personajes, se

echa de ver que alrededor de ellos giraban ciertos negocios de importancia;

historiadores en orden a escribir su biografía. La marquesa de Calderón
habla así de ella y su bello rancho:

y aunque afirma que no había usociedad" propiamente dicha en el tiempo
de su visita, deja suponer que en torno a ellos había un grupo o conjunto de
personas de fortuna que frecuentaban la vida social de "casino" y compartían paseos y otras diversiones. Al lado de ellos transitaba el pueblo abigarrado y variopinto de indígenas y criollos borrosos. La prueba de que
Tampico a esas fechas era una ciudad organizada es que se le había concedido
la distinción de consulado y se menciona como cónsul o vicecónsul un personaje al que no llega a saludar ni conocer la madame: Don Juan de la
Lastra. Sus impresiones nos refieren la ausencia de sociedad femenina, dejándose llevar del prejuicio de la época de no considerar "sociedad" al pueblo
y a sus pobretonas y anodinas mujeres, por no estar a la altura económica
de los mencionados.

"La llegada a Tampico es muy hermoso y como a dos millas antes de
llegar, en J_a ribera bosc~sa en un pequeño lugar limpio y verde, hay un
bello ranchito, blanco y limpio. En este ranchito tienen vacas y venden leche,
y parece el verdadero retrato del confort rural, el cual siempre llega con doble
encanto c~do un_o ha estado acostumbrado a la vista de las espumosas
013: y a 1~ _mcomodidad de un buque sacudido por Ja tormenta. El Paso de
Do~~ Cecilia ~ue suena ,d~liciosamente romántico. La propietaria, ésta Doña
Cecilia, que vive en pacifica soledad rodeada de manglares sin otro inconveniente para su felicidad que las víboras y caimanes tiene obsesionada mi
imaginación.
'

"Su propietario don Juan de la Lastra, vice-cónsul español, no estaba
aquí; pero fuimos recibidos amablemente por don José G6mez Mira, el
cónsul. Por la noche todos los españoles prominentes de la ciudad acudieron
a visitar al señor Calderón (don Angel, su esposo) ; y habiendo llegado aquí
ayer en la mañana como meros extranjeros y sin la posibilidad de encontrar algún conocido, nos hallamos rodeados de las más gratas e inesperadas
atenciones. Lo que se llama a] pie de la letra, sociedad, no existe en Tampico.
Aquellos que viven aquí han venido con la esperanza de hacer fortuna y los
escasos hombres casados que hay entre ellos, no están dispuestos a exponer
sus esposas al insano clima, a las plagas de mosquitos y jejenes_, las fiebres
tercianas que son más temidas aquí que la fiebre amarilla y a la casi inexistencia total de sociedad femenina respetable. Los hombres, al meo os españoles, se divierten en sus ratos de ocio nocturnos jugando a las cartas y al
billar; pero la ausencia de sociedad femenina debe hacer la vida aburrida.
Montar a caballo y cazar en los alrededores constituyen sus diversiones al
aire Hbre; es una excelente diversión pasear por las riberas del río cuando
el calor no es demasiado intenso."

LA FABULOSA DO~A CECILIA
Personaje histórico en Tampico, tanto por haber dado nombre al famoso
Paso hacia el otro lado del río Pánuco, como por haber sido prácticamente
la fundadora de la actual Ciudad Madero que antes llevó su nombre; la
vida y milagros de la doña están mereciendo hace tiempo la atención de los

552

!

Yo me la imaginaba jóven, amorosa y con el corazón destrozado· una
mel~ncólica monja laica que se había retirado a esta soledad huyendo de las
vanidades y falsedades del mundo, en donde vivía como una heroína con el
producto de s~ rebaños, con aJgún Phillis de limpias manos que ordeñara
las vacas y b~aera la leche para hacer mantequilla, mientras que ella estaba
sen~a extasián~ose en la contemplación de las estrellas arriba y las víboras
abaJo. No fue sm~ hasta d~pués de nuestra llegada a Tampico que tuve
la pena de descubra que la mteresante criatura, la encantadora reclusa tiene
78 años de edad y acaba de enterrar a su séptimo marido. Acepto la ~oticia
dudosamente y de aqtú en adelante procurare retratarla en mi mente como
vieja encantadora que vive entre serpientes y que fabrica venenosas filtros
con huesos de coral, patas de lagarto y alas de buho." ¡ Una especie de bruja!

i Valiente retrato de amazona el que por lo pronto nos ha bosquejado la
señora de Calderón y como no tenemos otros más apegados a realidad, con
él nos quedaremos en espera de otras noticias!

LAS RIBERAS DEL

ruo

PÁNUCO

~gnilica descripción de las riberas del río nos ofrece la marquesa y por
lo visto poco ha cambiado el paisaje en la actualidad. Aquí hay que compartir los elogios con Pánuco, ciudad que antecede a Tampico y quizá sea
más rica en historia colonial.
"Las bellezas que dicen existen río arriba, pasando por Tampico, tales
como las riberas boscosas, los grandes cercados de ganado y la pintoresca
población india de Pánuco, tendremos que imaginárnoslas como nos las des-

553

�criben. La vecindad es descrita como una selva de raros árboles_ entre lazados
con gráciles y floridas hiedras, en las que anidan p~jaros de brillante ~ bello
plumaje; pero nuestro deseo de visitarla es contrariado por_ las molestias de
millares de jejenes y garrapatas, pequeños insectos que se mtrodu~n en la
piel produciendo irritación y fiebre; y por las a~anchas de mosqwtos, por
los horrorosos caimanes que se solazan en las nberas, y peor que todo'. las
venenosas serpientes que se deslizan por entre la exhuberante vegetación:
·
caca.....'.as, y fragantes flores no nos compensarán de tantos
l oros, mariposas,
peligros."
Dentro de la pintura del Tampico naciente que nos dejara por fo~.ª
la sabrosa pluma de Fanny Inglis y de los pintorescos pormenores del paisaje
de la vida de ese entonces, nos place transcribir, finalmente, el trazo que
riciera su relato de una plaza incipiente: ¿la de la Libertad?
"Acabamos de regresar de un paseo a la luz de la luna, a La Glorieta,
lugar público que están haciendo aquí y en el que hay algun~ b~cos _de
piedra para los viandantes, junto a los cuales algunas ge~tes bum mtenc10nadas botaron el cadáver de un caballo, cuyo olor nos obligó a regresar con
conveniente rapidez."
Frances Erskinne Inglis fue el nombre de soltera de la marquesa de C~derón aunque la pomposidad de su esposo lo eclipsó de modo que casi lo
desconocíamos por completo y nació en Edimburgo (Ingl~terra) en _1804.
Desequilibrios de fortuna la trajeron al lado de su madre viuda a la ciudad
de Baltimore en donde Fanny le prestó valiosa ayuda como ma~tra en las
escuelas que aquélla fundara en Boston, Staten Island y _en_ Baltimo_re. Don
Angel Calderón de la Barca, primer ministro plenipot:~csa~ : enviado ~traordinario de España en México, cuando la conOC10, qwzas con mobvo
Y
d e sus al tas amistades literarias -Ticknor, Lowell, Longfcllow, Prescott
.
otros hombres de letras-, se prendó de su frágil hermosura Y con~Jeron
nupcias en 1838. Con él viaja a Méxi~o en ~839. Du~nte la estancia en
nuestro país escribe Frances Life in Mexico dunng a Res,dence of Two ears
in That Country publicado, como indicamos, en Londres y e~, Boston s~u1·
táneamente. Lamentamos no haber utilizado la pu1cra version de Enrique
Martínez Sobral, de la Real Academia Española, cosa que nos proponemos

!

hacer en lo futuro.
·
b
de cartas las alusiones y párrafos consagrados a Tampico
Escnta
a ase
,
, .
b
se encuentran en la carta quincuagésima tercera, penultima de esta o ra,
' de de este modo· Partida de T)'rian. - Norte a la al·
que la marquesa diVl
·
.
L
tura de Tampico. _ La Barra. - El Río Pánuco. - El Piloto. a

554

playa. - Cocodrilo. - Paso de Doña Cecilia. - Tampico. - Casa del
cónsul español. - Sociedad. - Navegación. - Orillas del Pánuco. - Inoculación extraordinaria. - La Glorieta. - Salida de Tampico. - Norte
furioso. - Viaje. - Llegada a La Habana.
Como es natural, nosotros no comentamos todos los párrafos de la carta,
sólo queremos llamar la atención de algunos de sus más interesantes aspectos
donde brilla la capacidad de observación de la escritora inglesa y que -insistimos- deben de andar, como otros tantos ditirambos y poemas y prosas
dedicados a nuestra ciudad y puerto, en la mano de chicos y de grandes,
en Tamaulipas.

¿ DóNDE SE UBICABA EL HOSPITAL
DE SAN SEBASTIAN?
A POCO MÁs de un siglo de distancia las más espesas tinieblas del desconocimiento enwelven al que fuera alrededor de 1857 el hospital civil de San
Sebastián de Tampico.
Datan de época muy reciente los archivos del hospital civil Carlos Canseco.
Debido ante todo a las arrasadoras consecuencias de las perturbaciones atmosféricas que han devastado nuestra población, la mayor parte de los documentos de ocho años hacia atrás con que contaba el hospital desaparecieron.
Düícilmente se podrá dar con noticias fidedignas y exactas acerca de la
fecha de fundación y de la ubicación del mismo.
Desde luego, en cuanto a tiempo, habrá que colocarlo más acá de la re•
población, 12 de abril de 1823.
Causa extrañeza el porqué no se le asigne lugar a establecimiento tan importante al propio día de la repoblación, ya que era de suponerse le fuera
asignado al mismo tiempo que se delineaba y trazaba el pueblo a la par que
la plaza mayor, la iglesia y curato, las casas consistoriales y cuando se r~
partieron solares a los pobladores altamirenses encabei.ados por don Juan
de Villatoro, Felipe de Lagos, sindico, Antonio García, agrimensor y Juan de
Escobar, secretario interino.

¿ Se le asignó lugar especial pero olvidaron mencionarlo en el acta de
fundación?
En el acta se da cuenta y razón de los primeros pasos del Tampico moC&gt;.LDnó:-.
México, 1967.
11

DE

u

BARCA, marquesa de, La Vida en México, Editora Nacional,

555

�derno al medirse "treinta varas desde la orilla del Ban-anco -¿ el Barranco
de los AJemanes?- y se puso un horcón a plomo desde el cual se tiró la
línea del recinto con rumbo de Este a Oeste y de Sur a Norte, quedando
formada la escuadra enteramente rectificada". Se traza.ron enseguida la plaza
mayor "con cien varas en cuadrado'', luego la del muelle; "se destinó una
cuadra para la Iglesia y Curato'', dos solares fueron asignados para casas
consistoriales, finalmente "se numeraron los solares y quedó trazado el pueblo,
que se le puso por nombre Santa Ana de Tampico, según lo acordado por
el Dustre Ayuntamiento y todo quedó concluido con arreglo al plano levantado al efecto".
Tampoco se habla del solar destinado a escuela, siendo muy probable que
fuera el que hoy ocupa la escuela José Ma. Gajá.

•
¿De dónde provienen las noticias históricas sobre el hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Obra en mi poder un pequeño folletín de doce paginillas más la cubierta,
impreso en .la imprenta Perillos, cuyo título es Reglamento del Hospital Civil
de San Sebastián de Tampico, Tampico, de Tamaulipas, septiembre lo. de
de 1857. 23 Al calce del folleto se dice: "Aprobado eJ anterior Reglamento
por el Supremo Gobierno del Estado, según se expresa en el encabezamiento,
firmamos dos ejemplares con las modificaciones hechas, el Presidente y Secretario que suscriben. Tampico diciembre 22 de 1857. Antonio Zertuche,
Presidente, D. Camacho, Secretario".
Otro dato muy significativo y que da cuenta de la mentalidad cristiana
de quienes lo erigieron y mantuvieron es el s.iguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, presentado, discutido y aprobado
por la Junta de Caridad en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el
Superior Gobierno del Estado con acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de
diciembre del mismo año". En el artículo primero se recalca la función de esa
"Junta de Caridad'' en un clima histórico de espíritu ancho, lejos de banderías divisionistas e ideológicas, ¡ en plena Reforma!, lo que desde luego
'" Reglame11lo del Hospital Civil de San Sebastián de Tampico, Imprenta Perillos,
1857. Su título completo es el siguiente: "Reglamento del Hospital Civil de San
Sebaatián de Tampico, presentado, discutido y aprobado por la Junta de Caridad
en 9 de septiembre de 1857 y reformado por el Superior Gobierno del Estado con
acuerdo del Exmo. Consejo en lo. de diciembre del mismo año. Está firmado por
Antonio Certuche, Pre.,ide.ote y D. Camacho, Secretario. Contiene 10 artículos con varios incisos cada uno y 5 'prevenciones generales' ".

556

refleja la mentalidad lealmente liberal de aquellos funcionarios públicos.
Reza así: "Este establecimiento será administrado y diri jido única y exclusivamente (sic) por la Junta de Caridad, creada en esta Ciudad, y todos y
cada uno de los mismos de ella pueden entrar en él a cualquiera hora del
día y de la noche, estando autorizados para inspeccionar todos los ramos,
así como para hacer cumplir las disposiciones que contiene el presente reglamento".
Tendremos que conformarnos por ahora con plantear el interrogante que
titula el presente escrito: ¿ dónde estuvo ubicado este hospital civil de San
Sebastián de Tampico?
Difícil de despejar la incógnita. Tal vez no imposible. Posiblemente el
secreto se oculte en los archivos del H. Ayuntamiento porteño y en los de la
parroquia de Tampico, ya que sabido es que lo que toca a estos últimos que
son distintos de los Archivos de la Curia Episcopal que datan de la traslación
de la sede episcopal de Ciudad Victoria a Tampico en 1923. A algunos de
nuestros más venerables galenos ( como el doctor León Gual) trasmitimos
la grata tarea de esclarecemos estas tinieblas e ignorancias. Tocias las noticias
históricas por lo demás, deben apegarse estrictamente a la objetividad y sería
interesante para nuestra ciudad para la integración lo más completa posible
de su historia situar en el tiempo y espacio debido lo que fue hospital civil.
Observamos pormenores de sumo interés que dicta el reglamento de los
que el actual hospital dista a siglos de distancia, aunque desde luego hay
que precisar que "aquellos eran otros tiempos".
Se dice por ejemplo en el artículo segundo que "todos los menesterosos
de la Ciudad que soliciten la curación de sus enfermedades, serán admitidos
y atendidos con la eficacia y esmero -y ¡ no había Lotería Nacional para la
Asistencia Pública! suspiramos- que la Junta tiene derecho a exijir de sus
empleados, mas aqueJJos cuyas enfermedades sean contagiosas o perjudiciales
a los demás como Lázaro~, Dementes, etc. se procurará colocarlos en parage
(sic!) apartado y conveniente con acuerdo de la Corporación Municipal para
evitar el mayor mal. Los enfermos que desean ser asistidos en la sala de
distinción, pagarán UN PESO por cada día que permanezcan allí".
Feliz edad y tiempo dichoso aquel en que el pesito mexicano contenía
más plata y sonaba más duro y en que los enfermos estaban exentos de
pagar tributos de sangre... y Juego decimos que todo progresa ...
Estos y otros pormenores del reglamento del hospital civil de San Sebastián de Tampico merecen otros comentarios.

557

�¿QUmN ERA EL RELIGIOSO QUE LUIS DE CARVAJAL
"TRUJO DE LA HUASTECA"?
LINO G6MEZ ÜAN:EDO

Academy oí American Franciscan
History. Washington

MI ESTIMADO AMIGO Eugenio del Hoyo, en un libro reciente y excelente,1
ha derramado nueva luz sobre varios hechos y personajes relacionados con
la fundación de Monterrey y con los orígenes de la dominación española
en el Nuevo Reino de León. En el curso de su estudio destruye unas cuantas
leyendas y fija documentalmente algunos puntos básicos que deberá tener
en cuenta cualquier investigación posterior sobre tales temas. Pero el historiador se halla siempre limitado por las fuentes existentes y conocidas: más
allá de éstas sólo puede echar mano de suposiciones, hipótesis y conjeturas,
que, por muy lógicas y justificadas que parezcan, quedan siempre sujetas
a revisión. A pesar de lo sólidamente que se halla construida su Historia del
Nuevo Reino de León -tanto en su base documental como en el análisis
crítico de las fuentes- Del Hoyo ha tenido que aceptar ciertos supuestos
que, aun sin estar apoyados en testimonios claros, parecían razonablemente
seguros. Documentos que tuve la suerte de encontrar me inclinan a creer
que algunos de tales supuestos no corresponden a la verdad histórica. Con
ánimo de colaborar y no de criticar, aventuro los siguientes comentarios al
magnifico trabajo de Del Hoyo.

El punto principal que intento clarificar es la identidad del religioso que
Luis de Carvajal trajo consigo de la Huasteca, según el conocido testimonio
de Alonso de León. Según verá el lector, parece que debe ser descartado el
franciscano fray Lorenzo de Gaviria, como venía aceptándose hasta el pre1 Historia del Nuevo
Le6n ( 1577-1723), MonteJJ'C}', Publicaciones del Instituto
Tecno16gi.co y de Estudios Superiores de Monterrey, 1972, 2 vob.

559

�sente. Pero antes de llegar a las pruebas de esta afirmación, conviene que
bagamos algunas consideraciones. Al sugerirlas, doy por supuesto que el l~ctor especializado -a quien van dirigidas- conoce el estado de la cuesuón
y lo escrito por Del Hoyo.

rece en el "Becerro general menológico y cronológico" donde el acucioso
fr_ay Fran~co_ Antonio de la Rosa y Figueroa registró todos los religiosos de
dicha provincia del Santo Evangelio desde 1523 a 1699. 5 En vano lo he
buscado entre los franciscanos que pasaron a la Nueva España -o a otras
partes de América- según las listas conocidas del siglo XVI, que, si no
completas, son muy abundantes.º De haber vestido el hábito franciscano
en América, cabría pensar que lo hubiese hecho en San Francisco de México.
Pues bien: se conservan los dos primeros libros de ingreso y profesión de
novicios en dicho convento, el primero de los cuales comprende los años
1562-1585 y el segundo alcanza hasta fines del siglo XVII. No se encuentra
para nada el nombre de fray Lorenzo de Gaviria. 1 Por otra parte, la referencia de Arlegui ( Cr6nica, parte segunda, cap. 3) parece un simple eco
de lo escrito por Torquemada. Se limita a decir que fue el fundador del
convento de Saltillo, y si bien le atribuye la ''reedificación" del convento
de Topia, y no su edificación como hace Torquemada, la variante de Arlegui se explica fácilmente teniendo en cuenta que este autor había narrado
anteriormente {parte segunda, cap. 1) la fundación de Topia como hecha
en 1555-1559. Además, Arlegui no relaciona al padre Gaviria con los orígenes franciscanos en el Nuevo Reíno de León; al menos de manera expresa
y clara, pues me parece demasiado el dar por "indudable" -como hace Del
Hoyo, I, 172- que dicho cronista se refiera a la entrada de fray Lorenzo
con Carvajal en lo que escribe después de narrar la fundación del convento
de Monterrey en 1602 (Arlegui, Crónica, parte tercera, cap. 1) . Yo susti-

1) La primera consideración se refiere a la identidad del prop~o fr_ay
Lorenzo de Gaviria. De él poco sabíamos que estuviese basado en testuno010s
claros y seguros. Incluso el apellido "Gavira" se me antoj~ dudoso, por no
decir claramente inexacto: los únicos documentos conocidos donde se le
menciona -y que aduciré en seguida- traen la forma Gaviria, y hasta Torquemada, si bien en el texto lo llama "Gavira", en el ~dice usa la fonna
"Gaviria" (M anarquía Indiana, 2 ed., Madrid, 1725, _lib. 19, cap. 1~, _P·
341,2). Por lo que mira a la biografía de este franc~o, de los vie!os
cronistas Mendieta no lo menciona para nada, cosa en realidad poco e&gt;.-trana,
a que 'tampoco menciona la fundación del convtnto de Saltillo, aunque
~bía tenido lugar varios lustros antes de la fecha en que escnbía dicho
cronista. Mendieta se había trazado, al parecer, un esquema más general
para su Historia. Tampoco lo menciona Oroz,2 lo que asimismo resulta explicable, pues no suele recordar más que a los religi~~s fallecidos y nuestro
Gaviria, por lo que sabemos, vivía aun cuando escrib16 Oroz.
El primero que da noticia de fray Lorenzo de Gaviria es el ~tado fray
Juan de Torquemada, quien escribía en la prim~. década del siglo XVII
y asistió en 1604 a la erección oficial de la provmcia de_ ~catecas.ª Vetancourt por su parte, nada dice de fray Lorenzo de Ganvia, lo cual parece
indi~ que este religioso no había dejado memoria especial' Tampoco apab
titulada Vidas de los religiosos
n su o ra

an

fundadores como otros varones
.
·...:-~1
ho
señalados desta Provincia del sancto Evangelio. El manuacnto onl5-'-'-"'" para
Y _en
• E

la colección latinoamericana de la Tulane Univenity, Nueva Orleans; pero ha sido
recientemente traducido al ingl~ y editado por AngHico Chávez bajo el título de
Th, Oroz Code;c (Washington, Academy of American F~~scan ~Ílltory, 197_2).
aroi termin6 111 obra hacia 1585 y fue muy amigo de la familia CarvaJal. Se explica,
sin embargo, que tanto fray Lorenzo de Gaviria c?mo _&amp;:ay Juan de la Magdalena
hayan sido omitidos en esta obra por hallarse todavia vivos.
• ''Fund6se despu~ casa en el Saltillo -escnbe Torquemada- y fund6la el P.
Fr. Lorenzo de Gavira, natural de Extremadura; pero dejó&amp;e despu~s por muchos
añoa y pasó este religioso a Topia, muchas leguas adelante, donde ~dó
en el
pueblo de lo.s indios, que hasta hoy permanece" (Monarqula Indiana, lib. XIX,

º':ª

cap. 16) ·

Agustín de Vetancourt publicó en 1697 su Cr6nica de
ral~ En el mismo volumen, aunque con portada distinta,
Evang,
10.
Franciscano, donde hace memoria, siguiendo los meses Y d1as
rones más señalados" de &lt;licha provincia.
• F

560

· · d l S nto
a rovancia e a .
incluy6 un M enelogio
d1 d ¡ "va

¡ p

e ano,

e

oa

•

' El_ manuscrito se conserva en la Newberry Libraey, de Chicago; posee una copia
del nusmo la Academy of American Franciscan, de Washington. La primera parte
que regútra los religiosos "gachupines", presenta grandes lagunas. Por ejemplo, n~
da los nombres de la mayor parte de los religiosos que componían la numerosa
cxpe~ci6n traída por Mendíeta en 1573, y de esta fecha salta a 1600. Tampoco en
la, listas de los llegados de Espafia en 1573 y en los años siguientes, que publicó
Castro Seoane ("Aviamiento y catálogo de misiones en el siglo xvr• Missionalia
Hispanica, vols. XVI-XVIIl, 1959-1961 ). figura nuestro fray Lorenzo.
cierto, por
o~ parte, que . también faltan los nombres de los llegados en alguna de estas expediciones: por eJemplo, los de los veinticuatro que trajo en 1575 fray Antonio de
Sawar.

fu

• La Academy of American Franciscan History, Washington, D. C., ha seleccionado
Y copiado en el Archivo General de Indias, de Sevilla, una rica colección de docu-

mentos JObre expediciones de religiosos franciscanos a Indias durante el siglo XVI
Consta de seis gruesos volúmenes; no se ha encontrado en tales listas el nombre d~
fray Lorenzo de Gaviria.

' Los ori~les se conservan en la Bancroít Library, Berkeley, California. Posee
una Xero-copi.a la Academy of American Franciscan History, Washington, D. C.

561
Rum-36

�•
1
«
caso, la. red dable" por un sunple
pos1'ble" . Pero en cualquier
.
tuma ID u
, 1
dir' después
ferencia de Arlegui estaría equivocada, segun o que
e
.
.
.
h menos que fray Lorenzo
De todo esto no pretendo coneluir, ro mu~ o .
'
da
imd G . . sea un personaje inexistente. El testunomo de Torquema es
e avma
información sobre el convento de Topia, hecha en enero
portante, y en una
d . , d di ho convento Los testigos eran
ac1on e c
·.
d
de 1623 , se le atribuye la fun
.
d T .
.enes estuvieron concor es en
antiguos pobladores de las minas e opta, qbu_i
treinta años antes
1 • 1 había sido descu 1erto unos
declarar que aque romera
- d spués fue a fundar allí convento fray
haO·a 1593-y que un ano e
llid
-o sea
f
Pablo de G6ngora.ª El ape 0
Lo
o de Gavi.ria, con su companero ray
.
174 )
renz
..
G . a (Arch. Franciscano, ca1a 11, exp.
.
es siempre Gavina, nunca avir .
.
.
f
. d
entales -o en crorustas anuguos2) La misma falta de re erencias ocum
,
el Vie·o -no podría trahay que señalar respecto a fray Lorenzo González
. J
, afirma
. G ..
y a fray Martín de Altannra, que, segun
tarse del propio avma[f
)
los pri" stá históricaIOente comprobado. . . ueron ...
Del Hoyo (Il, 486) e . .
'd .
Monterrey "' fueron los {un.
e tuvieron su res1 encia en
,
meros franciscanos qu ,,
.
a de las fuentes documentales que be
dadores de su convento . ~n ~gun to
1i1Y1osos y de los cronistas sólo
. d
el párrafo antenor figuran es s re o'
.
d
ota o en .
, . XIX ca 18) trae el siguiente pasaje, esTorquemada (Monarquza, lib.
'
p..
hechas en Cedros por fray
pués de hablarnos d~ las granldes convtoersi~:~a. sido trasladado a Saltillo:
Gó
y de como aque conven
., d
Juan
mez . .
llama Santa Lucía hay ahora gran conversion e
"En una provmoa que se
f ·1 francisco sacerdote llamado fray
indios infieles. Aquí mataron und ~ e_
a.J-L:strar los 'sacramentos; y
·
' doles a eC1T nusa Y
Martín de Altam1ra, yen . .
ran matanza en ellos los soldados que
g
'6 " He subra)•ado
Po r la muerte .del. fraile, f bioeron
ai1 franciscos en esta convers1 n •
estaban de presidio. Hay . r ~
d León, que es la fuente principal para
la palabra sacerdote, po~que os o::o elos fundadores del convento de Man-

• ,

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había sido hennano lego, y que despué~
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, Pu·diera ser un detalle cronológico de importanoa. u
Al
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6
d
or en .
e se apoya onso
del archivo de las Cajas Reales de ,zacatecas, en qu
León, ayudase a resolver este punto.
· · gen eral de la
..
dada hacer por el corrusano
• Se trata de una informac1on man
L respuestas de varios conventos de
Nueva España, fray Alonso de Montemayor."~hivo Franciscano", Biblioteca Nacio. . d z tecas se conservan en

la provmoa

e

~ca

58 n. 1160.

nal de Múico, caJas 11, nos. 173-17;, y -~ de Zacatec.as se encuentra hoy en la
• Lo que resta del Archivo de la eso:er~
An Arbor Conserva registros de
'brary de Universidad de M1chigan,
n
.
Clements L1
,
.
los años que interesarían a nuestro ob;eto.

Tampoco en este caso se trata de poner en duda la existencia de fray

Martín de AJtamira ni la realidad de su martirio. Ambas cosas tienen en su
apoyo la citada información de 1622. Varios testigos le nombran entre los
misioneros famosos que habían sufrido martirio. Según uno, fue sacrificado
por los indios borrados, a los cuales otro testigo sitúa en el valle de Coahuila;
un tercer testigo añade que dicho valle era "frontera de el convento de Santa
Lucía del Nuevo Reino de León". El martirio de fray Martín de Altamira,
mientras oraba en una ermita, fue confirmado por fray Pedro Suárez en
su declaración, y asimismo por fray Francisco Santos, quien puntualiza que
el hecho había sucedido unos catorce años antes -es decir, hacia 1608y que el testigo había conoádo al padre Altamira. "Mataron en Coaguila
-declaró Fr. Francisco de los Santos- los indios chichimecos de aquella
tierra al padre Fr. Martín de Alta.mira. que les estaba administrando y doctrinando, al cual conoció este dicho declarante, y habrá que sucedió catorse
años, poco más o menos." Catorce o quince años haría, según fray Jerónimo
de Pangoa, guardián de Tlaxcalilla (Arch. Franciscano, caja 11, exp. 173,
fols. 5 y 14). Arlegu~ como de costumbre, da una versión un tanto adornada
de este martirio -cambiando el nombre del mártir y el lugar donde fue
muerto-; valdría la pena averiguar donde bebió sus noticias.

3) Puedo ofrecer algún dato nuevo sobre fray Antonio Zualdendo y fray
Diego de Arcaya. Consta que llegaron de España para la provincia de Zacatecas -cuya erección acababa de ser decretada- en junio de 1603, como
parte de un grupo de veinte reclutados en la península por el ya citado fray
Juan G6mez. Zalduendo procedía del convento de Orduña y Arcaya del
convento de la Bastida. 10 Arcaya fue, por lo tanto, un personaje histórico.
El padre Zualdendo era guardián del convento de San Miguel de Mizquitic
en 1622, y como tal firmó el atestado relativo a dicho convento en la mencionada información de aquel año.
Varios individuos de este grupo venido en 1603 figuraron con preeminencia
en los primeros años de la provincia. Y lo mismo puede decirse de los seis
que en 1602 había traído de España fray Diego Caro -quien sería el primer
ministro provincial de Zacatecas- y de los quince que llegaron en 1610
con fray Gabriel Arias, sucesor de Caro en eJ provincialato. Algunos de ellos
aparecen en la citada información de 1622. Esta información nos ofrece,
además, otra sorpresa: la de que fray Andrés de León, mencionado entre
11 Archivo General de Indias, Sevilla. Contrntaci6n, leg. 5538: "Libro
donde se
tiene cuenta y razón de los religiosos que por mandato de su Magestad pasan a las
Indias", fol. 80. En la futa figura también fray Diego Maestro, quien según Torquemada ( l. cit.) fue el tercer provincial de Zacatecas.

563

562

�los fundadores del convento de Monterrey, existió en la realidad, "fuera de
la fantasí.a de los historiadores", contra lo que supone Del Hoyo. Era n~
me.nos que guardián del convento de San J~an ~el M~quital e! 19 de diciembre de 1622, !echa en que firmó el testimonio relativo a dicho pu~bl.o
para la tantas veces mencionada información de aquel .3!1-º· Se menciona
también alli a otro franciscano relacionado con la fundac1on de Monterrey:

fray Cristóbal de Espinosa.

•
Pero mis razones para sospechar que no haya sido él el "religioso de San

4) La Custodia de Zacatecas dependió siempre de ~ provincia del Santo
Evangelio. Sus dos primeros conventos -nombre de D10s Y Zacatecas-_ f~rmaron parte algún tiempo de la provincia de lo Santos Ap6 toles, engt.da

con los conventos de Michoacán y Jalisco, oficialmente en 1565, de hecho
hacia 1567. Poco después de esta erección, fundó la nueva provincia el convento de Zacatecas · el del ombre de Dios había sido fwidado pocos años
antes por religiosos' de la provincia del Santo. E~gelio. Pero ambos. conventos retornaron a la jurisdicción de la provincia del Santo Evangelio, la
cual constituyó con ellos -y con otros habían ido erigiendo desde 1567-:la Custodia dependiente de Zacatecas, hacia 1573-1574.u_ De esta Custodia
nació en 1604 la provincia independiente de San Francisco de Zacatecas.
Así que cualquier franciscano que haya llegado al ~uevo _Le6n ~ 1581-82
podía pertenecer a la provincia del Santo ~~gelio, ~u~1ese ve~do de. la
Huasteca O de Zacatecas. Incluso si el tal religioso o religiosos hubieran sido
de los franciscanos procedentes de Jalisco que ya trabajaban ~ C~uila,
podrían haberse llamado hijos de la provincia del Santo EVa.,:)gelio, teruendo
•ñ cuenta de que de esta provincia procedían verosímilmente, en las fechas
cionadas muchos -acaso la mayoría- de los que constituían la provincia

3:11~-

de los s:uitos Apóstoles, erigida, como queda dicho, en 1567.
u Según carta del guardián de Zacatecas, 24 agosto 1576, el ~rovincial del S.?11to
E vang eli o, rray Pedro d Qroz, certificó acerca de una pro{esi6n hecha
• en ydicho
convento Jo que parece demostrar que ya tenia jurisdicci6n 110bre el mlllllO, a en
1567, la 'provincia del Santo Evangelio enfrentada a grave escasez. de personal, ~ta
cedido a ta recién erigida provincia de l01 Santos Ap6sto~ (Michoacán Y Jalisco)
el convento de Querétaro y la casa "que fue a poblar Fr. Cintoe en el Valle de Gua•
d'
., según informe de fray Miguel , ·avarro, de 1568 (ICAZDALCETA, Nueva Co-i:m_~ '
Querétaro permaneció unido a Michoacin,
1eccu,n,
v o1 . 1.• Carus de Reli..;osos).
.,.
_ 1:
pero los conventos de Zacatecas y , ·ueva izca&gt;-a, fueron deV'l.leltos ~l San10 Ev~6,...o
y coo ellos ae crigi6 la Custodia de Zacatccas. No parece, como af1ana Arlegm, que
¡01 conventos de la 'ueva izcaya forma.sen ya una "Custodia" desde 1566; pero ~
alquicr caso tal entidad hubiera dependido de la provincia del Santo Evangelio,
cu
la única exisumte hasta entonces en la Nueva España. Vwe sobre todo esto
que era
. M
a R. MAoCARTY, Kicran, "Lo franciscanos en la frontera chi-":=eca" , Hºu l ona
,.
xuana, XI, enero-marzo, 1962, 321-360.

564

En conclusión, fray Lorenzo de Gaviria, aun siendo hijo de la provmcia
del Santo Evangelio, pudo llegar al uevo Reino de León tanto por el camino de la Huasteca como por el de Zacatecas.

Francisco, de la Huasteca, cuyo nombre no se ha podido av riguar" Ilevado
por Carvajal en su empresa e&gt;.-ploradora, pasan de meras conjeturas. Veásmoslas ya. El compañero de Carvajal fue un fray Juan de la Magdalena, del
que hasta el presente -por lo que yo sé- nadie se ha ocupado. En el Archivo General de Inclias, de Sevilla, México, leg. 336, di hace algún tiempo
con una carta de este franciscano al arzobispo de México don Pedro foya
de Contreras. Está fechada en la villa de la Cueva de Le6n a 23 de abril de
1582. Remitiéndose a una carta anterior escrita al arzobispo "por el mes
de diciembre·&gt;, alude brevemente a la e.'&lt;pedición de Carvajal "desde la Huasteca y último pueblo de Tamaholipa hasta llegar a esta serranía de Nuestra
Señora de los Remedio , donde pobló con la gente que traía una villa que
puso nombre la Cueva de Le6n". o he dado con la carta anterior del
padre Magdalena, la cual, de haber sido escrita en diciembre de 1581. como
parece, alteraria la cronología de la expedición de Carvajal tradicionalmente
aceptada; valdría la pena buscar dicha carta con más ahínco.

En marzo de aquel mismo año de 1582 -prosigue diciendo el padre Magdalena- el gobernador Carvajal "me dio en dep6sito la administración de
todos Jo sacramentos de todo este uevo Reino de Le6n''. El 22 de abril
había fundado Carvajal la "ciudad de Le6n", señalando en ella lugar para
la iglesia de San Pedro; por lo que podría el arzobispo -sugiere fray Juandesignar ministros para que comiencen a edificarla y a ocuparse de la conversión de los naturales. "Yo ando -&lt;:ontinúa- en la pac;ificaci6n destos
naturales y estoy con propósito de llcvallo adelante, y de acudir al
uevo
México, que dicen, y a todos los demás descubrimientos que se ofrezieren, y
para esto tengo necesidad de que Vuestra Señoría me haga merced de concederme licencia y facultad para poder en todo el uevo Reino de León
administrar todos los sacramentos." En especial solicita facultad para absolver
de pecados ruervados, o para enviar a los culpables ante Su Señoría, pues
había muchos desórdenes y no remedio, por no conocerse la Bula de Cruzada.
Dice que no escribe con mayor extensión por falta de papel.
Junto con esta carta, se encuentra en el mismo legajo citado otra del propio
Luis de Carvajal (Villa de la Cueva de León, 20 de abril de 1582) en que

565

�·
la admm'1· 6tración espiritual de los territorios nuevamente
h ace re f erencia
a
¡
·
¡ cli6cesJS
· de Guadal aj· ara, dice, afirmaba_ pertenecer
e.
descubiertos, que a
,
Carvajal había dado la "posesión dello, en nombre de
Senona I_llma., a
F
J an de la Magdalena, de la Orden de San Francisco, que vino conray u
,
b d · aín ,, e yo truxe de
migo". Recomienda para cura a Martm A a , ~IZC. 0 , qu.
E ~
también el envio de algunos teatinos [jesuitas] de vida exemplar,
spana, Y
,
.
1 ,, 12
para la conversion y doctnna destos natura es .

v_.

Creo que con los testimonios aducidos queda bien en claro quién era el
.
CarvaJ· al llevó consiao desde la Huasteca. Hasta que se defranc1scano
que
-o
.
muestre otra cosa, fray Lorenzo de Gaviria debe ser excluido.

LOS ARCHIVOS DE GUADALAJARA

CARMEN CASTAÑEDA

*

El Colegio de México

en los archivos de Guadalajara, tanto en el campo
de la investigación histórica como en el de la biblioteconomía, nos hizo pensar en la conveniencia de elaborar una guia de los principales archivos de
esa ciudad.

NUESTRA EXPERlENetA

El presente trabajo brinda información sobre nueve archivos, siete civiles
y dos eclesiásticos, que son repositorios de fuentes para el conocimiento de
la hístoria de México y en general de las regiones norte y occidente. Hemos
recogido los siguientes datos: períodos que cubre cada archivo, ramos que
abarca, noticia de índices, director actual, ubicación y horas de visita.

A.Rcmvo

DJ:,L ARZOBISPO

Paulo III expidió el 13 de julio de 1548 una bula erigiendo la diócesis
de la Nueva Galicia con asiento en Compostela. El primer obispo, Pedro de
Maraver, nunca vivió en Compostela; por su propia autoridad cambió la
sede a Guadalajara, traslación que Pío IV aprobó el 31 de agosto de 1560.
Este obispado (arzobispado desde 1862) ha conservado restos importantes
de su archivo. Como otros archivos diocesanos ha perdido documentos. Según el licenciado Dávila Garibi, fue saqueado en 1928, aunque más tarde
algo se pudo recuperar. De todos modos es uno de los archivos diocesanos
más notables de México, como lo atestigua el padre Lino Gómez Canedo.

En carta al Rey (México, 20 noviembre 1582) Moya de ~~tr~.ras incluía las
cartas de Carvajal y fray Juan d.e la Magdalena, "que fue con él , die.e (AGI. Méx:

• Con la colahoraci6n de Heleo Ladrón de Guevara ( Secretaría General de Gobierno, Estado de Jalisco) , Richard Lindley {Universidad de Texas, Awtin) y Eric
Van Young (Universidad de California, Berkeley).

xico, leg. 336).

567
566

�Tres grandes ramos integran el archivo del arzobispado:

culares del obispo, a no ser que éstas se asentasen en otro libro, lo mismo
que... la correspondencia de otras autoridades -incluso civiles- que [se]

1. Arzobispado. Este ramo tiene libros y legajos del siglo XVII a la fecha:

recibía". :a

a) bautismos.
b) matrimonios.
c) defunciones.
d) padrones.
e) 6rdenes ( documentos sobre legitimidad y limpieza de sangre de los
sacerdotes) .

f) capellanías.
g) testamentos, herencias.
h) profesiones de religiosas ( documentos sobre legitimidad Y limpieza

c) cedularios, de Jos siglos XVI, XVII, XVIII y XIX.
Respecto a los cedularios, colecciones de reales cédulas y documentos oficiales que no faltan en los archivos diocesanos, el padre Eucario López paleografi6 un registro de cédulas e hizo los índices. El original mecanografiado
se conserva en el archivo y fue publicado en 1971.ª
El padre L6pez nos dice de este cedulario lo siguiente:
Obra en el archivo de] arzobispado de Guadalajara un documento
que hace saber la existencia, fuera de dicho archivo, de 29 tomos de
cédulas reales dirigidas por el Consejo de Indias a la Audiencia de la
Nueva Galicia desde el año de 1548 hasta el de 1817, de cuyas cédulas
se conserva un índice general. Son 318 cédulas del siglo XVI, 858 del
XVII, 916 del XVIII y 305 del XIX. ..Y no es escaso el valor que
ofrece este indice, ya que da útiles instrumentos de trabajo, pues contiene los brevetos de los documentos que registra, dando a conocer así
lo tratado en las cédulas...

de sangre de las monjas).
.
.
i) relaciones de méritos (informaciones de los candidatos que aspiraban
a puestos vacantes) .
j) cofradías.

2. Parroquias. Este ramo tiene microfilmados los libros de las parroquias
de casi todo el Estado de Jalisco.
3. Administración general del gobierno de la diócesis. Este ramo comprende:
a) libros de visita, desde el siglo XVII.
Los libros de visitas de la di6cesis, como el Libro primero de visitas, así
particulares como generales, del ilmo. sr. dr. don Juan de Santiago León
Garavito, que hizo en esta ciudad y obispado 1678-1679,
~roo los ~os
volúmenes en que se encuentran consignados los actos pontificales, confirmaciones y órdenes sagradas que ejecutó el obispo Juan Ruiz Colmenero de
1648 a 1650 tienen gran importancia porque "recogen, con mayor o menor
minuciosidad pero casi siempre en fonna circunstanciada, todo lo practicado
por el obispo en sus visitas regulares, que fueron mucho más frecuentes de

Director: Padre Eucario López.
Ubicaci6n: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.

º.

lo que suele suponerse" .1
b) libros de gobierno, desde el siglo XVII.
Los libros de gobierno registran "los nombramientos y otras determinaciones que salían de la curia episcopal". En ellos se copiaban "las cartas cir-

ARCHIVO DEL CABO..DO ECLESIÁsnco

Los cabildos eclesiásticos son "corporaciones, destinadas principalmente a
mantener el culto litúrgico en las iglesias catedrales y a servir de ayuda y asesoramiento al obispo en la administraci6n de la diócesis, asumen el gobierno
de ésta durante la sede vacante, y en la práctica española tuvieron gran
importancia, entre otros, en el aspecto econ6mico".' De estas razones deriva
la importancia de los archivos capitulares.
Tbid., p. 157.
LóPEz, Eucario, Cedulario de la Nueva Galicia, recopilación y paleografía de ... ,
Guadalajara, Edit Lex, 1971.
• G611:xz ÜANl!DO, op. cíl., pp. 152-153.
s

1

1 G6MEZ CAmno, Lino, "Archivos eclesiásticos en México", en Anuario de Bibliolecologla, ..f.rchivologla e Inf ormtitica, II: 3 ( 1971), p. 155.

568

569

�V

Entre los archivos de los cabildos eclesiásticos destaca el de Guadalajara,
cuya documentación va desde el siglo XVI, a la fecha. Este archivo tiene
dos índices uno de las actas capitulares y otro de cedularios capitulares.

VI
VII
VIII
IX
X
XI

Los ramos que comprende este archivo son :

1. Secretarla de cabildo. (Entre numerosos documentos con diversos asuntos destacan los informes sobre la subdivisión de la jurisdicción del obis-

XII

pado de la Nueva Galicia, así como los de la erección de las diócesis

XIII
XIV
XV
XVI

de Durango, San Luis Potosí, Zacatecas y Colima.)
2. Hacienda de la suretaría del cabildo. (Principalmente libros de diez-

mos.)
3. Gobierno de la secretaría del cabildo.
4. Relaciones exteriores. (Correspondencia del cabildo con autoridades ci-

XVII
XVIII

viles y eclesiásticas.)
En este ramo se encuentran diez cedularios capitulares.6 En la introducci6n de este trabajo el padre López nos dice: "Riquísimo filón para
la historia de la Nueva Galicia lo constituyen los ordenamientos que
los monarcas españoles expidieron para la sólida organización de sus
instituciones durante los siglos XVI (parte), XVII, XVIII y parte del
XIX". Y más adelante: "Al cabildo de Guadalajara fueron muchos
de aquellos documentos reales. Buena cantidad de ellos se encuentra en
diez cedularios, gruesos volúmenes en pergamino, que se conservan
en buen estado. Los documentos no guardan orden alguno".
5. Justicia. (Causas criminales y civiles principalmente sobre diezmos y

XIX
XX

XXI
XXII
XXIII
XXIV
XXV

XXVI
XXVII
XXVIII

XXIX
XXX

testamentos.)
6. Beneficencia.

XXXI
XXXII

7. Culto.
8. Libros de actas capitulares. Abarcan desde 1552 hasta la fecha. Sólo
están perdidos el libro cuarto ( 1598 a 1620) y el libro 28 (1912 a 1914).
La primera acta capitular tiene fecha 19 de mayo y menciona "cómo
tamos los períodos que cubren 32 libros:

1552
1568
1583
1598

a 1567.

1583.
a 1598.
a 1620.
a

• LóPEz, Eucario, Cedularios capitulares d8 Guadalajaro-lndices (mecanografiados), Guadalajara, 1967, s.n.p.

570

a 1635.
a 1651.
a 1707.
a 1720.

a 1732.
a

a
a
a
a
a
a
a

a

a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a
a

1746.
1759.
1781.
1788.
1794.
1809.
1824.
1827.
1833.
1842.
1849.
1856.
1865.
1876.
1878.
1889.
1901.
1912.
1914.
1920.
1925.
1936.
1947.

Existe
. en es te arebi vo un resumen manuscrito de los libros de actas
capitulares elaborado en 1842 por el padre José Joaqu' p·
tari d cabild
m isa.no, secreo e
o de 1838 a 1857. Recientemente fue publicado e El d
E
· L'
•
•
pa re
opez
b'ucano d
. .nos dice
. , en la advertencia que fue "decis'1va en e1 go1emo
y a, lllllllStrac1on de la extensa diócesis · · ·la gesu'ón del cap1tu
, Io
d a1·
cate r 1c10 desde su fundación y en el decurso de los tiempos. Es por
tanto de suma trascendencia el conjunto de acuerdos capitulares, ya

se señaló escuela en la ciudad de Guada.lajara". A continuaci6n ci-

I
II
III
IV

1620
1635
1651
1707
1720
1732
1746
1759
1781
1788
1794
1809
1824
1827
1834
1842
1849
1856
1865
1876
1878
1889
1901
1912
1915
1920
1925
1936

'"C
d' d~ _los libr~ de actas del Venerable Cabildo de la Santa Iglesia
Catedr:trnG10
e ua aJara (Libros del 1 al 23 enero de 1552 a d' . b
Boletín del Instituto de Inrmtigac-iones Bibliogrdficas (ene-jun.

en

i;;;~):ep:~ 1\~~~!•::
571

�ellos son la fuente y base para la acción externa del gobierno, habidos,
estos acuerdos, en las sesiones de cabildo, de las que emanaba su vigor".
Estas obras citadas y otras publicaciones relacionadas con la historia del
arzobispado de Guaclarajara, lo mismo que peri6dicos de Guadalajara, se
encuentran en los dos archivo eclesiásticos.
Director: Padre Eucario López.
Ubicación: edificio de la catedral.
Horas de visita: lunes a viernes de 10 a 13 horas.
Conviene advertir que tanto el archivo del anobispado como el del cabildo
eclesiástico no están totalmente abiertos al público. o está permitido consultar ciertos documentos de carácter confidencial y se prohíbe el acceso a
los fondos documentales a las personas que no demuestren su seriedad como

6. Juicios de ~-paro que se promue\'en en contra del congreso. Juicios
de responsabilidad de funcionarios públicos.
7. Publicaciones
peri6dicas
oficiales del Estado de Jalisco Yde la Federaci'6n.
u ·
.
.
8. ¡n.emonas y nusceláneas de otros estado .
El archivo cuenta con tr indices·
. . . índi,...
...... alfabéb."co de leyes, d ecrctos y
regl~entos de los poderes legi lativo y ejecutivo (1917-1974}, indice cronológico de decretos ( 1823-1974), índice cronológico de decretos federal
(1942-1974-).
es
Director: Oficial mayor del congreso del Estado de
cenciado Humberto Raúl Santana
Ubicación : Palacio de gobierno.
Horas de visita: lunes a viernes, de 10 a 15 horas
Y sábados de 10 a 13 horas.

Jalisco:

li-

mv tigadores.
ARcmvo DEL DEPARTAMEN'ro COLTUR.AL
DEL ESTADO DE JALISCO

J\RCHIVO DEL CONGRE O DEL ESTADO DF. JAUSCO

Este archivo guarda principalmente documentos de carácter legislativo del
Estado de Jalisco de 1823 a 1974, aunque también incluye manu ritos de
1813 a 1823 sobre asuntos relacionados con la ueva Galicia.

Los ramos q\le componen el archivo son los siguientes:

Este archivo ha clasificado expedientes en materia de educación de todo
el Estado de Jalisco desde 1899 a la fecha. Tiene dos índices: uno de es-

!.

cualfelas
otro del personal docente y administrativo por orden cronológico
y abétJ.co.

Los ramos que comprende este archivo son los siguientes:
1. Leyes, decretos y acuerdos económicos del Poder Legislativo:
a) gobernaci6n.

b) hacienda y presupuesto .
c) deS:lrrollo econ6mico y social.

d) justicia.
e) fomento.
2. Coleccion

de leyes del Estado de Jalisco (1823-1906).

3. Estudios legislativos.
4. Movimiento de personal de los municipios del estado. Acuerdo económicos relativos a las ampliaciones d pr upucsto municipales y cancelaciones de cargos de tesorel' . utorizaciones a los municipios para
disponer de dep6sitos o contratos.
5. Lo referente a la política de desarrollo económico integral y de bene-

l. Maestros de educación primaria (nombramientos, ceses licencias ascensos, servicios, etc.) .
'
'
2. Escuelas de educación primaria.
3. Inspecciones a escuelas primarias.
4. Estadística escolar.
5. Actas de exámenes profe ionales de la
uela ormal de Jalisco.
6. Certificados de estudios de las carreras de mae tros y educadoras en
la Escuela ormal de Jalisco.
7. Certificados de sexto año de educación primaria.
8. Constancias de estudios de segundo a quinto año de educar:,6n ·
·
9 C
· d
.
'"" pnmana.
. onstanc1as e prácticas en escuelas primarias
10. Títulos.
·
11. Sueldos.
12. Correspondencia.

ficio social del estado.
573

572

�Director: Profra. lgnacfa Alatorre Ramos.
Ubicaci6n: González Ort ga 319.
Horas de visita: lunes a viernes de 9 a 15 horas.

f) deíunciones en e] ho pital ci\'il.
g) decla1:ci6~ de ausencia y pre5unci6n de muerte.
h) mant1paciones y tutelas.
i) ejecutorias.

j) adopciones.
ARCHIVO OE 'ERAL O.E coBIERNO DEL E TAOO DE JAUSCO

k) reconocimientos.

Di~to_r: Secretaría General de Gobierno del Estado de Jalisco.
ba1·a ' ala.
te del pa 1at.10
. de gobierno.
.
Hb1cac16n: .Planta
.
ora de v1 ita: lunes a v1emes de 9 a 15 horas
Y sábados de 9 a 13 horas.

El 27 de enero de 1857, Ignacio Comonfort e.xpidió la Ley orgánica del
registro del estado civil. Esta ley fue dada a conocer en Guadalajara el 19
de febrero par el gobernador Jesús Camarena, quien el dos de marzo decretó
el ReglamenJo para la ejecución de la li,y orgánica del registro del estado
civil. En el articulo 3" de este reglamento se mencionaba que los registros
de los cinco curato de Guadalajara " e 11 varan por un oficial nombrado
por el gobierno a propue -ta del j fe político". r

ARcmvo HJST()RJOO DEL E TADO

DE

JALJ

co

deP~;73rr

· .6º. de.~ sedclretaría general
'¡~º:rgac1

A partir del 7 de julio de 1857 esas cinco oficinas del registro civil empezaron a enviar copias de los libros que llevaban a la secretaría del gobierno.
Así naci6 el archivo general de gobierno del E tado de Jalisco. Con las leyes
de Refonna el registro civil íuncion6 independientemente de la iglesia.

de gobierno
ini .6 en diciembre
ruz.ac1on e acervo de este archi
pleto desorden en una bodega El
.
vo que se encontraba en com. · materia1 que se localizó b
élc .1857 a 1973 e inclu)·e documento manuscntos
.
e imp a arca los
·6diaños
revistas, folletos y mapas.
resos, pen cos,

Por las razones que hemos dado se deduce que el archivo de gobierno tiene
documentaci6n de 1857 a 1973. Esta documentación la. forman los estractos
) / o copias de los original e de los libros de actas de los registros civiles de
lo· 124 municipios y de las delega iones del Estado de Jalisco.

Los documento se ordenaron cronol6 'caro
los años de 1857 a 1972 y se refieren a gtlo . en_te en 3,461 legajo. Cubren
gu1entcs ramos:

Los libro se encuentran acomodados en estantes y dispuestos en estricto

orden cronológico. Cada año tiene un índice por orden alfabético con el
nombre de los municipios y delegacionC!. Todos los libros regi tran las partidas de enero a diciembre. l final incluyen un índice alfabétíco con los
apellidos de lo interesados. El fonnato de las actas es manuscrito en su ma-

yoría.

Ramos del registro civil:
a) nacimientos (hijos naturales y legítimos).
b) nacimientos de feto .
c) matrimonios.
d) defuncion .
e) defunciones de fetos.
' Co/11cci6n d11 los decr,tos, le¡,s, rt¡lam,nlos, etc., emanados de los minirt,rios de

la República Mexicana y dados a ,onoc,r ,n Jalisco - Período 1855-1866, Guadala•

a) administrativo.
b) ganadería.
e) beneficencia.
d) social.

e)
!)
g)
h)
i)
j)
k)
l)
m)
n)
ñ)

dotaci6n de aguas y ejidos.
fomento.
gobcmaci6n.
hacienda.
justicia.
secretaría particular d gobierno.
sub-secretaría general de gobi mo.
secretaría general de gobierno.
educación pública.
penitencia ría.
d panamento de trabajo y previ ión social.

revistas r Jos pen'6d'ico se el ificaron par el sistema de kardex. En
losLas
estan
tes
ncuentran arreglados en orden alfabético y cronol6gico dentro

jara, marzo 2, 1857.

575
574

�de cada título. Están registrados a la fecha 310 títulos. Los folletos se han
acomodado por orden alfabético.
Director: Heleo Ladr6n de Guevara.
. .
.
Ubicación: Av. Prolongación Alcalde 1351, Unidad Adnurustrativa
Estatal, edificio "B", sótano.
· ·ta·. lunes a viernes de 9 a 13 horas y de 15 a 19
H oras de v1si
horas. Sábados de 9 a 13 horas.

.ARcmvo

DE INSTRUMENTOS

p{raucos

Su acervo formó parte del archivo de la real audiencia _de Guadalajara.
En la actualidad engloba tres ramos: el de notarias, el de berras Y aguas Y
el de gobierno de la audiencia.

en la jurisdicción de la audiencia de la Nueva Galicia; pleitos sobre
tierras entre particulares y comunidades· medidas, confirmaciones y
composiciones de tierras. Este ramo tiene un importante índice que consigna la jurisdicción donde está localizada la propiedad comunal de los
indígenas de de 1584.8

3. Ramo de gobierno de la audiencia de la Nueva Galicia. Aproximadamente 80 tomos de 1675 a 1750. Estos libros registran:
a) Licencias de todas clases dadas por la audiencia; repartimientos de
indios; exportación de ganado a Nueva España; fabricación de molinos, trapiches, obrajes, etc.; establecimiento de servicios de transporte (canoas); mercedes y confirmaciones de tierras.
b) Confmnaciones de elecciones de alcaldes y regidores de la jurisdicción de la Nueva Galicia.
c) Nombramientos de curas, alcaldes mayores, corregidores, etc. de la
jurisdicción de la Nueva Galicia.

l. Ramo de notarías. Comprende los protocolos de los notarios Y ~banos públicos de Guadalajara. Hay cientos de tomos, cada uno con Clen·
E ·ezan a finales del siglo XVI y corren hasta
la fecha.
tos d e foJas. mpi
.
úm
Existe un índice manuscrito con los nombres de los notanos: vol enes
de sus protocolos y fechas que les corresponden; los volumen~ ra.r:1
vez tienen un índice analítico y contienen entre otras las materias si-

Director: Licenciado Alejandro Hernández A1virde.
Ubicación: Planta baja, ala suroeste del palacio de justicia, Hidalgo 190.
Horas de visita: Lunes a viernes de 9 a 14 horas y sábados de
9 a 13 horas.

guientes:

a) Ventas de tierras, casas, esclavos, productos agrícolas, fábricas (mob)

linos, tenerías, etc.) ' minas, etc.
. .
.
e añías de negocios entre particulares, reconoom1entos y ohli~!es de deudas, dotes, hipotecas de bienes raíces (haciendas,

casas) , hipotecas eclesiásticas.
.
e) Poderes especiales y generales, poderes para testar, testamentos, hijuelas, etc.
· d
d) Este archivo también ha recibido los protocolos de lo~ notanos . e
algunos pueblos aledaños a Guadalajara. Richard Lmdley, qw~
consult6 este ramo, opina que el archivo de notarías, con sus obligaciones, ventas, poderes, testamentos, hipo~, es una de las más
ricas colecciones de México y tal vez de Amenca.
2 . Ramo de tierras y aguas. Comprende aproximadamente 300 volúmenes
( de 1584 a 1820) que registran asientos y títulos ( m~chas veces con
planes interesantes) de las dotaciones o mercedes de tierras otorgadas

ARCHI\'O MUNICIPAL

En el valle de Atemajac quedó establecida por cuarta y última vez la
ciudad de Guadalajara y lo mismo pasó con su ayuntamiento que se instaló
definitivamente el 14 de febrero de 1542. Esta corporación que administra los
intereses del municipio tuvo también su propio archivo. Dos reales cédulas
de Carlos II, una de 1530 y otra de 1548, ordenaban la formación de los
archivos municipales:
1 Indice alfabético de los expedientes que obran en la oficina denominada "Archivo
de instrumentos públicos de Guadalajara" referentes a terrenos de indígenas ubicados
rn territorio que fue jurisdicci6n de la r-eal audiencia de Guadalajara, comprendiéndose en ella los reinos de Nueva Galicia. ueva Vizcaya y provincias subalternas.
Ejemplo:
Pu,blo
JurisdiGción
Ettado
Año
Exped.
Libro
Legajo
Acaponeta
Acaponeta
Nayarit
1717
8
65

577

576

Hu.m-37

�ordenarnos y mandamos a los cabildos y regimientos de las ciudades )'
villas que hagan reco er todas las cédulas y provisiones por los señores
reyes nuestros antecesor s y por nos dadas en beneficio y privilegio de
sus comunidad~, y las demás escrituras y papeles que convengan; y
hecho inventario de ell las pongan en un archivo ...•

de 1607 a 18 de junio de 1668
bajo la dirección de] profesor
d 319 folio' fue pa.leografiado
parte por el ayuntamiento d G dal~ Razo Zaragoza y editada una
2. Gobierno municipal (e.lec .
ua ªJara 1968-1970.u
.
c1ones; nombramientos
1 .
res, escnban
marordomo alf'
y sa ano de regidoapoderado en • fadrid; etiq~eta ) ~ real, abogado, veedor• alguacil,

pesar de los numeroso traslados que

3. Alcabalas e impuesto m unmp
. . al es sobre la com
4 • Aguas, baños saneamiento.
pra Y venta de ca as.

ha sufrido, eJ archivo municipal
guarda todavía abundante y rica documentación. o tiene material del siglo
XVI porque se le prestó al cronista franciscano fray Antonio Tello quien
lo utilizó en su Crónica miscelánea y nunca lo devolvió. Igual suerte corrieron el libro del real patronato y el de las reales cédulas. Un antiguo director
del arclúvo, el señor Luis M. Rivera, lo sacó en calidad de préstamo y

jamás los regresó.
Los documentos de este archlvo están acomodados más o menos cronol6gicamente en cajas. Por ejemplo, existen 257 cajas con legajos desde el siglo
XVIl basta el año de 1913. Aunque el orden en que están los documentos
en las cajas no corre.sponde al orden con que se citan en los índices; es necesario consultar éstos para saber qué ramos se encontrarán en el archivo y
de qué fecha.1 º
El mismo ñor Rivera que elaboró los índices paleograíi6 numerosos documentos del archivo municipal y redactó pequeñas monografías utilizando

documentos de ese arclúvo.u
Ramos principales que comprende el arclúvo municipal:

1. Libros de cabildo desde 1607 hasta 1974. (Hay algunas lagunas al
principio del siglo XVIII.) El primer libro capitular abarca de enero

jO:~ª.

5. Calamidades
públicas. hospitalP~ '-·--r·
.
6 Inst
•,
-, ucm:ucenoa
.
rucc1on y beneficencia , bli
(
.
versidad
d
pu ca escuelas, colegios beat .

7 C
.' casa e cuna, hospicio de pobres)
'
enos, uni•
· omeroo de menudeo pla.7,as b
. . ·
8. Conventos de monjas : d
li: ~ astecnruento, mercado ' etc.
9 F'
, e re giosos.
· testas {paseo del pendón ro ·
.
tremeses, f'1estas de guardar
' p cesiones,
arusta.s, comedias, bail , en. .
M'
• nacmuento de p ' ·
f
tguel y Corpus, recepciones a ob.
nnope, ,estas d San
re&gt;·cs).
ispo Y gobernador, jura de los

ª

10.
11 Luto
Ba d y funerales por Ja muerte de los reyes.
· n os correspondencia y p ·d .
tendejones, cte.
rovi cnc1as sobre panaderías, pulperías,
12.

fédico municipal.

13. Ejidos.
14. Estancos (por ejemplo, el de vinos)
15. Cárcel municipal casa de
'd ·
16 ,..__ d
,
recogi as.
· Yilli3
e abastos ( carne matama d
17 R
•
'
e ganado) .
· epresentacioncs al rey y cédulas al
18. Calles (nomenclatura
. re es.
.
, aseo, pavunento ) servicios "bli
Dllento de puentes, caminos et
•
pu cos, manteni-

• Acl4S d• cabildos d11 la ciudad de Guadalajara, vol. I, 1607-1635, Guadabjara,
Ayuntamiento de Guadalajara 1968-1970, IJAR, 1970, 422 pp. (Existe una copia
mecanografiada en la Biblioteca Nacional de México, Sección de libros raro~ o cu•

19. Libro de alhóndiga y pósi;o (:~m
.
y maíz, listas de artículos de prime1:ara, ven~d• dprec1os, escasez de trigo
20. Cofradías.
neCCil a ) .

ñosos y mar,uscritos.)
,. Rlv aA, Luis M., Indic, cronológico d, los principales documtnlos dt int,ris

2l · de
Administración
· · al
1a ciudad. muruop
, cuentas de los ramos de propios y arbitrios

para la historia política y municipal de la ciudad, con anotación del ltgajo tn qut
hallan, núm110 d, orden qu, gradan ,n Ir, y, 1111 JU caso, ,xpr,si6n de la foja q111
ocupan en ti upedient, relaliuo, epoca colonial, 1542-1808, TI, I, formado en 1916,

s,

m:wuscñto.
- - - - , lndic,.,., Epoca color.ial. (continuación), 1809-1821, t. II, formado

en 1917, manuscrito.

Sección histórica di 14 Goi:tta MuKieipal d, Guadajara (Do•
cumentos inMitos y monografías), t. I, t.poca colonial, Guadal:ijara, Imp. y Ene. ele
Maxi.mino Bobadilla, 1917; l. Il, tpoca colonal y periodo de la guerra de Iodcpcn·
dencia, Guadalajara, Tall Gallardo y Alvattz del Castillo, 1919. '
u -----,

578

22. Junta de policía.
23. Padrones, censos.
24- Cambios políticos.
25. Correspondencia
.
•
, consultas, órd enes supenores
que h blan d
Iat1ones
entre el ayuntamiento y la audiencia.
a
e las ren Actas,

rit.

579

�El archivo municipal tiene además:
a ) Reglamento l Y , infonn '
dalajara (799 piezas)•

decretos del ayuntamiento de Gua-

.

~e n~;92.

b) Edicion publicadas por ]el l~yuntaid
El Diario Oficial de
c) Peri6dico : El Estado d, a isco es
.' .
desde 1943 · La Gaceta Municipal.
. .
la F deraeió n .
,
,a sobre la histona
d) Folletos, librosi opú culos desde 1793. La mayon
de Guadalajara.
'da
Director: Salvador G6mez García_..
del
registro
civil,
averu
f
1
Ubicación: Parte alta de as icmas

Alcalde 964.
Hora de visita: Lune a vicm de 9 a 15 horas
y el sábado de 9 a 13 horas,

BIBLlOTECA PÚBLICA

.
l adre Gómez anedo en que la biblioteca púEstam de acuer do con e p
l
. . nnrtantes y
.
G dala.
"se ha convertido en uno de os m Ullr·. .
blica de ua
Jara_ .
tal d México" ••gracias a la eJemmejor cuidados repositorios documen es .e
,. ; 1
lar dedicación de su di.rector, José ComeJO Franco .
p
. .
a ho archivos y bibliotecas, tanto civiles como ecleLa biblioteca alberg
Y
G li . El 24 de julio de 1861, cuando
siásticos de Guadalajara Y de la ue~a ª ia.l
. L _,1..rta v Jo ~ María
,
. Jado por gnac10 .
0
cl gobernador Pedro
azoo, ac m . .
'bl'
del Estado de Jalisco;
.gil decret6 la fundación de la biblioteca pu . ica . . d
San
l 1·'b
,.....rten ían al instituto, al Colegio enunano e enor
los I ro que i - - .
F
.
anto Domingo, El arm n,
de San ranClS('o,
b'bli
José )' a , los conventos
d San Felipe formaron el acervo de la i ot e-a.
an Agustm, la M«:1"ce y d d' . bre de 1874 la biblioteca ha aumcnD d
inau!!UI'ao6n el 18
ic1em
'
es e usufondos.
º A con'tinuaci6n una descripci6n de éstos:
tado

=

,

. de Nuevo Gal'teta.
· 150 IegaJ·o desde•
. dicial de la audiencia
1. Are .wo JU ·l si lo X I ha t.:l 1823. Este archi\"O comprend tr ramos.
mediado de g
. .
.
L d
ento e refieren a toda clase
. il . .nal y adm1Dl5tratlvo. os ocum
.
c1,· ' cnmi
. 1 sobre tierras y sobre asuntos m•
de pleitos sobre mu~has cosas, me_~ ale aun contra. "insurgentes" de
dígenas; causas seguidas contra crumn
' •

h"

·
Mé.IUCO,
·
lrutituto
.
Lo ~,chiuos dr la Historia d, Aménca,
z CANl!.DO, L mo,
1 •
Is •
S?Q
.
de Geo-'ia
e Hi toña, 1961, 2 vo ., ,, p. - .
Panamencano
e• ...
u G6

580

1810 a 1820; asunto administrativo.: concursos de bien sobre deudas;
testamentos, inventario de bien de difuntos; etc. Eric Van Young
elaboró un índice parciaJ (60 legajo~) dr. este archho. u trabajo brinda
indicaciones detalladas de las mat rias que contiene cada legajo. Es
necesario consultar además un indice publicado de este arcltivo.1•
2. Archivo fiscal d,• la audiencia de 'ueva Ga/icia. ta serie se compone
de unos 1 500 tomos que tocan principalmente asuntos fiscales y abarcan también la época indcpendientr. Eric Van Young ha elaborado un
indice parcial (500 tomos) de esta fuente incomparable para historia
económica y político-administrath-a de la ueva Galicia y del Estado
de Jalisco. Los tomos están todos revueltos en cuanto a las fechas.
3. Archivo del juzgado general de bienes de di/untos. Aproximadamente
200 legajos desde el siglo XVI bn ta lo primeros años del XIX ( 15501810) . Se encuentran en orden cronológico. Este archivo contiene principalmente documentos qu tratan de los bienes de particulares que
murieron sin dejar testamento; i.e incluyen también unos expedientes
sobre causas civiles qu no tocan a bi
de difuntos: bi nes de comerciantes, hacendados, rancheros min ros, oficiales público , eclesiásticos, indios, caciques, etc.; Ín\'entarios de bienes de todas clases ( casas,
propiedades rústicas, tiendas, etc.} ; libros de cuentas de propiedad
rurales y negocios; concursos de acreedores; acciones contra los bienes
de deudores difuntos instituida por particulares, ecl · tico comunidades religiosas, vario ramos del gobierno, etc.; di\.ision de bienes
entre herederos; testamentos.
4. Archivo de gobierno del Estado de Jalisco. Sus documentos abarcan
desde 1850 hasta 1920. Comprende:
a)
b)
c)
d)

Regi tros de hacienda del E tado.
Documentos del gobierno del E tado.
Registro de benefi en ia del gobierno del Estado.
Documentos judiciales de Jalis o.

5. Manuscritos varios de la ípoca colonial. La mayoria de carácter religioso con fechas que "an d de el iglo XVI ha ta el XIX. Existe un
índice de esto manuscritos. 15
16

PÁu BROTcure, Luis, La Nueva Calicia a trav'1 dt su uiejo archivo judicúif,
indice analitlco de lo archivos de la • •ue\·a Galici o d(' Guadalajara y del Supremo
Tribunal de Justicia del E1t.ado de J lisco, M~xico, ntigua Lib. Robredo, Jos6 Porrúa
e Hijos, 1939, 172 pp.
" ManllScritos p,rt,n,citnlls a la Biblfotua Público del Eilado d, Jalitco, (250),
33 pp. (mecanografiado).

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BoLTON 1 Herbert E., Guide io Materials for the History of the United States in the
Principal Árchi~s of M,xico, Washington, Camegie Institute of Washington, 1913.
Reprinted by K.raus Reprint Corporation, N. Y. 1965, 553 pp. (Guadalajara, pp.
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el siglo XVI existentes en la Biblioteca Pública de Guadalojara, México, 1961,
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The Hispanic .American Hi.storical Review, XLIV, 3, Univemty Press, 1964, pp.
ÁLHSIO ROBLES,

6. Archivo de la antigua Universidad de Gu.adalajara. Leg~jos de la Universidad de Guada!ajara y de otras instituciones educativas desde 1792
hasta mediados del siglo XIX:
a) 8 boros de asientos de matrículas en las cuatro facultades: teología,
cánones, leyes y medicina.
b) 4 libros de juramentos de cursos y de asientos de cursos ganados en
las facultades.
c) 5 libros de asientos de grados de bachilleres, licenciados, doctores y
maestros en todas las facultades.
.
5
libros
de
claustros
de
doctores,
de
conciliarios
y
de
hacienda.
d)
.
e) libros de actas, correspondencia.
libros de colegios de niñas, del Coleg10 de San Juan y de cofradías.
f)
Carmen Castañeda elaboró un índice de este archivo.
reco7. L t.bTO•s 300 ,000 volúmenes desde el siglo XVI18 hasta la fecha. Se
mienda consultar cuatro catálogos publicados.
·
'ód"
Forman uno de los ramos
8 Folletos periódicos y colecciones peri icas.
. más valiosos de la biblioteca. Desde el siglo XVII a la fecha.
Director: Profesor José Cornejo Franco.
Ubicaci6n: Hidalgo y Liceo.
Horas de visita: Lunes a sábados de 9 a 21 horas.

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del Gobierno del Estado de J1lisco, 1958, , . .\-F.

Sección Cuarta

CIENCII\S SOCII\LES

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas, Sección Historia, 1975, No 16, Enero</text>
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              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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              <text>Publicaciones periódicas</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos</text>
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              <text>Cavazos Garza, Israel, 1923-2016</text>
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              <text>García Gómez, Alberto</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Archivos de Guadalajara</name>
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