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                  <text>In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�LA COMPRENSION INI'ERNACIONAL Y LA PAZ
LICENCIADO

ALBERTO

GARCÍA GÓMEZ

Universidad Nacional Autónoma de México
Univenidad Autónoma de Nuevo León

l. EN LA NO siempre diáfana significación de la terminología pacifista,
hecho que conlleva, en la mayoría de los casos, especialmente en lo diplomático o según los intereses y las doctrinas en contraposición, más un anhelo
o un deseo dentro de la particular circunstancia imperante y que constituye
la realidad que se quiere expresar, interviene una fuerza que viene desde los orígenes del hombre, de su presencia y quehacer; dinámica impulsada
por su desmedida ambición de poder, de dominio y riqueza -ntre otros
factores---- con cada vez mayor poder destructiv.,, como así se desprende ele
las sangrientas páginas de la historia de la guerra.
Lo que antecede es posible advertirlo mejor cuando se trata de adecuar los conceptos del ayer a nuestra actualidad, los que permanecen empleándose constante e indistintamente dentro de dicha evolución. Así se
pasa por varias etapas en el decurso histórico: del duelo personal al de
grupos; del ejército a los ejércitos; de la guerra local a la mundial, hasta
arribar en lo presente a la siniestra eventualidad exterminadora de una de
tipo nuclear. Siempre se ha hablado de la guerra, pero la intensidad de ella
ha venido creciendo más y más.
En los nobles y variados esfuerzos que se han venido realizando en el
transcurso del tiempo para alcanzar la paz, se advierten en el campo de
la semántica determinadas palabras cuyo contenido ha variado necesariamente. Tenemos, por ejemplo, ]a "comprensión", el "entendimiento", la
"concordia", etc., las que inclusive han quedado plasmadas en la Carta ele
la Organización de las Naciones Unidas.
En el caso de la primera, se le considera en el tortuoso camino de la paz,
619

�ue

uede abrir la puerta a su iniciación, sin olvid~r el que

como la llave q . p
d
stituir el único factor que resolviera toda
la pura comprensión no pue e con
.
1
la problemática pacifista tomando en cuenta su compleja natur~ eza.
,
Desde luego en la variedad no muy abundante de ideas, doctnnas, leonas
o aún actitudes que hay concretamente sobre este tema, se adop;an o~as
.
uesto ue -arguyen- para lle!(ar a a ver aposiciones y puntos de vis~ p
: llevamos dicho, de múltiples factores
&lt;lera comprens16n se requiere, com

"bT dad de que los hombres llegasen a comprenen la por hoy_ remota pos1 '. ' .
1 escépticos rechazan a priori rualderse Pero mientras los peS1mistas O os
. .
. ·
b bilidad a teorias pac1·¡·islas o aun es¡uerzos que con . natura1es 11m1•
1
qu1~r pro a
tratan de ir contribuyendo con sus aportaciones a dar uz
tac1ones o errores,
.
.
d
.t
los "velos" que perturban la
en las sombras de la ignoranc1a, o

e qm ar

visión los acontecimientos se han venido sucediendo hasta ~eg~ ; lad~r~~
sente 'situación en que la vida humana puede desaparecer

e a az

tierra con científica precisión.

• embargo ' que dentro
En otro aspecto, hay que reconocer, sm
. . de
. lo com•
le' o ue resulta pensar en la paz, se han formulado ya ~nncip1os rectores
p J q venido estableciendo orientaciones cada vez mas apegadas _a la
que han
lid d en la búsqueda de lo que puede brindar
raz?n del ho~~re y a :~ta;: ~:í en la Constitución de la UNESCO, en
me1ores y po5111~ resse die¡· "Que una paz fundada exclusivamente en
su parte declarativa,
• .
biernos no podría obtener el apoyo
acuerdos políticos y econónucos entre go bl
e por consiguiente, esa
, ·me sincero y perdurable de los pue os, Y qu ,
.
1
;::eb~ basarse en la solidaridad intelectual y moral de la humanidad.
Al decir que la comprensión encierra muchos _factores no solamente::
referimos a los de carácter psicológico, porque ciertamente hay que p
.
. ta llegar a ella y es cuando surgen en ese amp ,o
ciar el duna que perro,
. • · 1 l"bertad la segu•

i"

.
1
tan importantes como son la 3usttoa, a l
,
.
escenano va ores
.
dO res la relevancia de

.d d y lo que parece en opinión de ciertos pensa
,
h
n a ' ó .
b lo: demás factores ya mencionados. No obstante. a
lo econ nuco so re
¡
¡
az que el
pasado el tiempo de las disquisiciones, puesto que a p~z, a p d be ser
mundo necesita exige una prioridad absoluta y todos los actores e n
conjugados y dirigidos a ella.
. .
Por lo que respecta a la compre11si6n y al entendimiento, como mdlS·
- 1- - - .- .
la O anización de las Naciones Unidas para la Educación, la
Consb.tución de
rg
.
!
Americanas InstrumeotoS
.
1 C turra Organizacionn lnternaciona es n0
.
'"I
Ciencia Y a u
·
.
d E tudios Juridicos Internacionales. ' ~
Constitucionales. Instituto Interamencano e s
hington, D. C. 1964. p. 142.

620

tintamente se les empica a ambos términos, no llegó a precisarse su determinación y su estudio a nivel internacional dio principio con una discusión en el seno de la UNESCO en 1945, al inicio de sus actividades.
En efecto, ya en estudio previo 2 se había indicado que dicha Organización había reconocido los devastadores efectos que no sólo en lo material,
sino también en lo espiritual, había dejado la guerra, haciéndose notar que
';aunque era necesaria la reconstrucción educacional de los países dañados
por la guerra, entre los que se encontraban principalmente Polonia, Grecia
y las Filipinas, lo que ciertamente había consternado a los delegados reunidos en Londres, era la contemplación de la devastación de los valores, tanto morales como espirituales, debido a los efectos de la guerra, así como por
los del totalitarismo y la necesidad ingente del entendimiento internacional
para la preservación de la paz en el mundo, el que necesitaba de una desintoxicación moral". El Primer Ministro inglés Attlee denunció "la práctica
totalitaria de poner una cortina alrededor de las mentes de los pueblos".
Los participantes en la Conferencia de Londres reconocieron e identificaron los inequívocos términos de las causas educacionales y morales de la
guerra, pero también estaba en sus mentes el papel positivo de que la comprensión internacional era necesaria acerca de una paz segura.

Conviene recordar que el último antecedente cultu.ralista constituido por
la UNESCO, se inició con solamente una vaga ·Y esperanzadora presunción
acerca de las relaciones entre la educación, el entendimiento y la paz. El
término "entendimiento internacional" no se definió en la Constitución de
este Organismo, como tampoco lo fue su significado en la Comisión Preparatoria, en las primeras sesiones de la Conferencia General. Sin embargo,
análisis críticos de las relaciones entre el término "entendimiento" y el de
''paz", indican que éstos tomaron tiempo para ser desarrollados y comprendidos en su más aproximada significación.
Por lo que se refiere al término entendimiento internacional, era suficien•

temente amplio y vago para intuir, por lo menos, dos ideas diferentes. La
primera, y que fue la que prevaleció, fue expresada por Lyman Bryson, de
la Universidad de Columbia, quien en el verano de 1947 preparó un memorandum sobre este tema a instancias del Director General de la UNESCO.
Para este autor, la comprensión internacional significaba "una clase de
1

G.u.ciA G611Ez, Alberto. ºLa Univenidad del Porvenir''. HUMANITAS, Anuario
del Centro de Estudios Humanísticos. Univcnidad Aut6noma de Nuevo León. Vol.
111. 1962. p. 587.

621

�. , a los pueblos de cada nación a sen. nes y a cooperar en las
.
f
1 pueblos de otras nacio
.
.
tir amistos1dad rente a os
1
rensión internacional 1IDphca
. les" Para otros a comp
empresas internaciona
.
.
'
'6 de la conducta de otros pue.
b. .
a sobria comprenSI n
una actitud o Jellva, un.
amigos o como enemigos.
blos a sea que éstos vivan como
.
' y
1
tido de una comprensión de carácter mteTal concepto descansa en e sen d 1 UNESCO no ha distinguido c\aralectual. Sin embargo, el programa e a
mente entre estos dos conceptos.
.
.
.
esulta aradójico que en un foro mternac10De acuerdo con lo antenor, r 1 ·¡· p . , acerca del concepto de la com.d
.e os en la e ar1 1cac1on
nal haya hab ' o trop• z
d
'dea de la magnitud que endimí t Jo que nos a una '
prensión y del enten . en o,
1 ue nos recuerda el pasaje bíblico
cierra el propio entenduruento humano o q
de Ja Torre de Babel.
.
. . , d la UNESCO,' habrlan de consagrarse
Ya en la propia Consutucion. e
l que se emplean también las
. . .
la aruman y en os
los valiosos prmc1p1os que
. . . que por su parte, revisten
palabras comprensión y conocimiento, pnncip1os
'
.
rtancia
para
la
causa
de
la
paz.
la mayor 1IDpO

conocimientos, una actitud, que gwana

Así tenemos que en e1 documento citado se declara:
'
e las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la
"Que puesto qu
be
. . se los baluartes de la paz.
te de los hombres donde de n engir
roen
.,
t de Jos pueblos ha
d 1 h'1storia la incomp,ens,on mu ua
Que en el curso e ª
'
•
causa de que sus
sido U:otivo de desconfiama y recelo entre lash::o::u~cia . .. "
desacuerdos hayan degenerado en guerra con
1 '6 se concluye: "Por estas razones, los
En otro párrafo de la Dec arac1 ~' '6
rsuadidos de la necesidad de
¡ presente Const1tuc1 n pe
.
Estados partes en ª
. acceso a 1a educación, Ja posibilidad'dde m¡
pleno
e
,rual
asegurar a tod os e
~
b' .
el libre intercambio de 1 eas y
.
Jib mente la verdad o ¡euva y
vesugar
, , re
elven desarroJI ar e .mtensificar las relaciones entre ms pueconoc:uruentos, resu
d mejor -entre si y adquieran un cenobios a fin de que éstos se compren an
.
'd "
cuniento más preciso y verdadero de sus respectivas VI as .
.
, 1 I de Propósitos y Fw1c1ones,
en e¡ parágrafo I ' se habla
En e1 arti.cu o ,

de que:
.
U rn'das para la Educación. la
, '6 d las Naciones
Corutituci6n de la Orgaruzaci n e
. / no Amuieanas. Instituto Intrr•
O nizaciones I ntunaciona es
42
Ciencia y la Cultura. ,ga
. al
Washinglon D. C. 1964. p. 1 .
americano de Estudios Jurídicos Internac1on cs.
'
:i

622

"l. La Organización se propone contribuir a la paz y a la seguridad estrechando, mediante la educación, la ciencia y la cultura la colaboración entre
las naciones, a fin de asegurar el respeto universal a la justicia, a la ley, a
los derechos humanos y a las libertades fundamentales que, sin distinción
de raza, sexo, idioma o religión la Carta de las Naciones Unidas reconoce a
todos los pueblos del mundo.

2. Para realizar esta finalidad la Organización:
a) Fomentará el conocimiento y la comprensión mutuos de las naciones,
prestando su concurso a los órganos de inforn1ación para las masas:
a este fin, recomendará los acuerdos internacionales que estime conve-

nientes para facilitar la libre circulación de las ideas por medio de la
palabra y de la imagen ... "
Volviendo la vista hacia el pasado, los griegos -maestros de la Hllffianidad- habían ya captado las notas esenciales del concepto acerca de la
comprensión; si bien, Gabriel Méndez Planearle, el ilustre humanista mexicano -dentro de nuestro marco cultural- le daba una más profunda y
generosa significación, adentrándose en sus esencias, cuando aconsejaban el

contemplar al hombre con sim-phatia y com-prensi6n, o bien, dentro de una
más humana aproximación, la u comprensión intuitiva,,.
Vemos que la etimología de la palabra comprensión, nos indica que está
compuesta de "com", "com" en latín, "con" en español y de "prehendere",
que viene de "pre" y "henderc", hender con anterioridad, junto a o en rlirección de. "Pre", significa un momento previo, en dirección de otra persona; saber de antemano lo que pasa, entender, alcanzar, penetrar.
11

Por lo que a entendimiento" se refiere, es otra palabra que también es
usada indistintamente como sinónima de comprensión, como así hubo de observarse con anterioridad en las discusiones efectuadas en el seno de la
UNESCO y en otras clases de estudios y publicaciones; vemos que en tal
palabra la partícula final "miento", significa un substantivo. Por ejemplo:
detenimiento, que es la acción repetitiva de entender, igual a tender hacia
dentro; ponerse tenso dentro de uno mismo, hábitos, tensiones de lo más
profundo, el termómetro del hambre espiritual, cuando nuestro espíritu tiene
esa hambre, entonces tendernos hacia los objetos o personas para comprender,
para que nos den aliento. También, de acuerdo con los diccionarios de habla
hispana, conocer, penetrar, comprenderse asimismo. Como se advierte de lo
anterior, existe gran similitud en ambos conceptos, si bien la comprensi6n
encierra un mayor grado de riqueza en su contenido y significación.

623

�En la propia terminología pacifista, también figura la voz "concordia" y
vemos que "cordia" viene de cor-dis, que significa con dirección a otro corazón o a otra persona. Es conformidad, unión.
Por último, la Real Academia de la Lengua Española,• nos dice al respecto: "comprender: acción de entender y penetrar las cosas; comprensión:

facultad de capacidad o perspicación para entender y penetrar las cosas.
Conjunto de cualidades que integran una idea". Por lo que a entendimiento
se refiere, la propia Academia la considera como "facultad de comprensión.
El entendimiento y la razón son una misma cosa".

La original significación dada a la comprensión por los filósofos griegos
fue de carácter psicológico, como facultad intelectiva de poder captar las notas o esencias de las cosas y columbraron la posibilidad, a su vez, de hacer
lo propio en relación a lo humano, pero no en dicha función aplicada en
penetrar en la psiqué de otro hombre. En efecto, existe una notable diferencia en el grado de conocimiento de la balbuceante ciencia primitiva y
los conocimientos actuales, que hasta han llegado al empleo de drogas determinadas para tratar de exponer a la luz el recóndito pensamiento humano.
La anterior incursión etimológica nos permite conocer más de cerca lo

relativo a la naturaleza del concepto acerca de la comprensión, para tratar
de analizar hasta qué grado ha sido llevada a la práctica -de haberse logrado-- en el curso de la historia de las relaciones internacionales, guiándonos a formular dos interrogantes: ¿Estamos empleando palabras cuyo
contenido ideológico resulta obsoleto en nuestra circunstancia presente? o bien

¿el concepto de comprensión va más allá de la realidad tangible dentro de lo
humano para convertirse en una cuestión puramente ideal o mitológica?

alma y del corazón"; sin embargo, no ve de la misma manera a los hijos de
otros padres, por más que simpatice con ellos.

En el anterior ejemplo es posible encontrar en juego no solamente la fría
aprehensión intelectual, sino también la intervención de la parte sentimental
y emotiva que complementa en forma total a la comprensión. No obstante,
es necesario encontrar al sujeto que puede y sabe comprender y al sujeto que
permite la comprensión, lo que resulta sumamente difícil, ya que la finalidad de determinados conceptos es lo que podriamos llamar la comprensi6n
indispensable e inmediata para un gran número de actos que el hombre
neoesita en su vida de relación, pero no es ciertamente la profunda y necesaria que lleva a poder realizar una vida exenta de las pasiones que son radicales en la naturaleza del hombre.
Dentro del proceso comprensivo relacionado con lo humano, hubimos de
notar que anterior a cualquier resultado, precísase del conocimiento y este
último, a su vez, concatenado a una serie de otros procesos en lo que se
repite la propia función intelectiva, citada en la comprensión, la que se con-

juga, además, con los factores sentimentales y afectivos. Dentro de esto último,
se producen reacciones positivas y negativas, de atracción o de repulsión, res-

pectivamente. Cuando el humanista Méndez Planearle hablaba de contemplar al hombre con "sim-phatia", está predeterminando una actitud gobernada por la razón, la que en mínima o máxima participaci6n, controla tales
actitudes de simpatía o de antipatía en el trato con los demás.
Pero el hombre antepone a sus naturales impulsos de simpatía, de caridad
o de humanitarismo, las diversas formas del ego[smo y de la conveniencia,

En lo que respecta a la primera interrogación y colocándonos en el terreno
de la realidad, se observa que si consideramos a la comprensión como elemen•

dícese así del "calculador", tratando de velarlas bajo las más sutiles maneras
o actitudes; ya sea de reserva o de abstención, o bien de fingimiento, aunque
en detenninadas ocasiones asoma la vieja sentencia hamo homini lupus y

to fundamental para el logro de la paz, vemos que no ha sido posible alcanzarla, tanto en lo que se refiere al pasado, como en el presente y existe fundada
incertidumbre de que se alcance en lo futuro, si por comprensión hemos de
pensar que el hombre ha penetrado en el hombre para mover su comprensión y, al hacerlo, evita el fermento del odio, de la venganza y de matar.

entonces da rienda suelta a su instinto de odio. Tal acontece, por ejemplo, con
el odio racial, diabólicamente experimentado por Hitler en su fobia contra los
jud[os; o bien de las manifestaciones racistas en contra de los negros de los Estados Unidos. ¿ Por qué el color de la piel de un ser humano provoca el
odio del que la tiene de color distinto?

En otro aspecto, debemos considerar que la comprensi6n es un acto intelectivo posterior al conocimiento, el producto de un proceso que se inicia con el
propio conocimiento pero en el que intervienen también otros factores. El
padre ''ve" al hijo en una forma sui generis, se dice que lo ve con los "ojos del

Se conoce el odio mortal de Hitler a los judíos, pero se ignora con precisión el íntimo proceso que llevó a tan desequilibrado individuo a trascenderlo
hasta las formas más refinadas de exterminio en contra de los que tuvieron
el infortunio de sufrir sus paranoicos designios a través de persecuciones, deportaciones y aniquilamiento o de los experimentos genéticos del "ángel exterminador'', Dr. Josef Mengele. Tampoco ha quedado debidamente escla-

• Diccionario de la Lengua, Española. Real Academia Española. XIX. Madrid. 1970.

624

625
humanitas.-40

�recido el proceso psicológico, así como los verdaderos m6viles que precipita,,
ron la mano de James Earl Ray, el asesino de Martín Luther King Jr., quia
de acuerdo con la infonnaci6n periodística,5 su personalidad está impregnada de odio en contra del "big nigger" -como así se expresaba de su víctimaagregando, al referirse a los negros, "que era necesario matarlos, matarlos a
todos".
Lo dramático en la vida del hombre es que no concilia, en cuestiones de
vital importancia y en la mayoría de los casos, su raz.ón con sus instint01 e
impulsos. No se comprende asimismo, resultando que los conceptos que ha
venido forjando, pueden tener o no vigencia; pueden perder fuerza en 111
contenido, o bien, en el peor de los casos, no tener significaci6n real, sino
solamente ideal, como creemos así acontece con los términos que hemoa
visto. Sin embargo, le han sido útiles a través de los siglos para manifestar un
anhelo, un deseo: la paz, no obstante el choque de ellos contra la realidad y
lo contradictorio de su propia condici6n humana.

Así las dos interrogantes formuladas con antelaci6n en realidad están involucrando a la propia naturaleza respecto de la comprensi6n misma, la que
a pesar de su valor semántico, lo sobrepasa proyectándose hacia otras áreas
hasta llegar a la filosofía como ente ideal. No hay que olvidar que los humanos frecuentemente usan las palabras para ocultar sus verdaderos m6viles,
usando determinados vocablos que han producido grandes teorías y polémicas,
como el de libertad, el de justicia, los que han brindado magníficas especulaciones sin que, por ello la conducta humana los haya acatado en la profundidad y cxtensi6n que fuera deseable.
II. En el plano de la comprensi6n internacional, nos encontramos con el
hecho de que los hombres no viven aisladamente, ya que de acuerdo a su
propia naturaleza, están vinculados p0r múltiples relaciones recíprocas, lo que
así acontece en nuestro tiempo, s6lo que con mayor intensidad, debido, principalmente, a las grandes transformaciones demográficas sociales, econ6micas,
así como científicas y técnicas.
Te6filo Urdanot' ha escrito que "otra de las premisas básicas e innovaciones geniales de la doctrina de Vitoria, a la vez que contribuci6n sustancial
suya a la filosofía del derecho de gentes internacional, es el tomar conciencia
de una realidad sociológica natural: la unidad del género humano en su
origen, en su destino y en su naturaleza, que hace que todos los hombres for' lle"ista Time. "The King .A.ssassination Rtvisittd, 26 de enero de 1976, p. tO.
• URDANOZ, Te6filo, O. P. Obras d, Francisco de Vitoria. Rtlecciones t1016Jil•
Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid. MCMLX, pp. 570, 572 y sgtes.

626

una familia universal cual es la humanidad, con lazos de solidaridad
con?encia de esta realidad de humanitarismo y sus consecuenou sociales se habia totalmente oscurecido en el mundo antiguo.

•

~ _Pero la

El exclusivismo nacional de los pueblos antiguos hizo perder casi del todo
el sentimiento de solidaridad esencial de los hombres. Las naciones del antiguo Oriente no reconocían en los otros pueblos a sus iguales, sino casi siempre a sus enemigos, con quienes vivían en guerra perpetua y afán de sojuzgarlos.
Pero al irrumpir en el horizonte vital del Occidente los pueblos infieles
del Nuevo Mundo, el problema de las relaciones con el mundo no cristiano
en general, latente en los si'._!los medios, hubo de plantearse con carácter
urgente. Y fue la conciencia de este nuevo hecho y de sus consecuencias

humanas Y jurí~icas lo que llev6 a Vitoria a ésta su innovación, sin duda la

''ª

mú·~udaz; la idea_ del o~be como comunidad universal de los pueblos,
o,ganuados en naciones libres, fundada sobre una base estrictamente natural Y humana, Y a cuya ordenación jurídica va a aplicar los principios del
derecho de gentes de los romanos y de Santo Tomás, desarrollándolo con
nuevas y fundamentales reglas internacionalistas.
. Previamente -agrega el autor citado-, y como base negativa, ya le hemos
VISto. ~hazar los falsos internacionalismos medievales: el mito teocrático del
do?11°10 temporal del Papa y el imperialismo secular o monarquía universal
ba~o. el emperador. No es que Vitoria rechace o menosprecie la idea de /a
~ndad. La recon~ía e~~ente como especial uni6n de cooperaa_6n ~utua '.. agrupac16n pohhco-moral de las naciones cristianas bajo la
dirección espmtual y potestad indirecta del Papa, e incluso como un ideal
~ confederación bajo un monarca supremo, según hemos dicho que ensena en la reelección De potest. ciuile. Lo que hace es integrarla en otra
más amplia y de dimensiones ecuménicas, en la comunidad universal ilel
&amp;mero humano, concebida como un nuevo orden internacional integrado por
: Es~dos nacionales cristi~os y los Estados no cristianos recientemrnte
~1ertos Y que son considerados como naciones independientes. La venida de ~tos pue~los al horizonte del mundo civilizado y la necesidad de
entablar mtercamb1os comerciales y humanos con ellos ofrecía el hecho que
IC ~resta~ ª. nu_e'"as reflexiones. Y sobre la base de la filosofía política
1llmiata, Vitona vislumbra en seguida esa realidad de la comunidad de naciones ?el mundo entero como el orden legal que debe presidir sus mutuas
relaciones.
El profesor salmantino no se detiene en proponer al frente de este primer

627

�.
.
nnado todo
.
d trina internac,onahsta
e ·,mpre~-·
. él de la
título, el más neo en oc
.
1 ta ·sión suya de la soctedad nota. d
unidad universa , es V1
•,
concepoón e 1a com
. na dos veces la noc,on su,a
.
Sól en un lugar menc,o
d la
ral de las nacwnes.
o
b ta "el consentimiento e
.
bis al senalar que as
. . .
tan famihar del totus or ,
d 1 internacional a mslltuc,ones
d 1 be" para dar fuerza e ey
f )
mayor parte e or . .
recho de gentes (3e. prop. n. 4 m .
determinaciones poS1t1vas del de
.
y
y de sus argumentaciones
odo el curso de1 1argo t'tulo
,
uál
Sin embargo, en t
.
. 1 en sus fundamentos, c es
unidad mternac1ona
está demostrando esta com
. bifdad natural que unen a todos los homson los múltiples lazos de la socia .' d' l que engendra la sociedad natubres del mundo. Tal es el dato pr,mor ,a
ral de las naciones.
. .
de la
, .
. .
. de Francisco de Vitoria acerca .
Pese a tan prisllna clar1v1dencia
1 han llevado a cabo sino sólo en
.al d 1 naciones éstas no a
Los odi
unidad soc1
e. as
d pactos para hacer la guerra.
°'
asociaciones realizadas a trav s . e 1 •
durante siglos, antes las na. d
los odios co ect1vos y
,.,_
individuales trascien en a
h
bada en luchas cruentas ""
.
t los Estados an aca
cienes y postenormen e
,
cargado de nubarrones de ex" h ta llegar al presente,
. f
od
todos contra t os , as
, .
recordemos la milenaria rase
r trasuntos atav1cos . .Jterminio · en parte, po
b"
éstos y por la exacerbación uc
'
rra"
1en
por
0
de "pueblo nacido para 1a gue
-, .
1 . , de propagandas hábilmente
diante la mocu acion
'
1
odios y falsos orgul os, me
trado a los pueblos a aventuras

é

dirigidas, de ºideas motoras" que han arras

suicidas.
. . .
l de u nacional, que es el Estado, como
El proceso de la md1v1dual a
gr lpo .da de relación internacional por
b se encuentra en a v1
. el
h
extensión del om re,
b'
los que no siempre refle¡an
.
d
e son los go ,cmos,
.
de
conductos interesa os qu
.
.
f es políticos ec.on6m1cos y
. 1 . s apetenCias, sino sus m
'
"
las
sentir naaona m su
la "misiones trascendentes ' o a
.
, d l hasta llegar a s
cualquier otra •~ o e,
·sta del mundo.
metas de mesiamsmo, como 1a conqw

.
do a advertir esos

u

. 'entos
movuru

Los modernos historiadores han comenza
11· po Así Pierre Relas sociedades de nuestro ero .
,
profundos" que yacen en
d . de la investigación histórica, que
nouvin,' nos dice que l~ n~:v;: ::a •::::ria\ o espiritual de l~ sociedades
han acentuado el estudio
. . d las relaciones intemac,onales, una
humanas, han sugerido, en el domm10 e
pec11·va las relaciones entre
di tin
En esa pers
,
•
orientación totalmente
s a. á . t san te. lo que importa es la histona
gobiernos no son ya el aspecto m s m ere

'

·w.

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RENOUVIN,

1960. p. X.

628

Relaciones lnt,rnacionales. Tomo I, Agui
P·,erre, Historia de las

tll, lu relaciones entre los pueblos. Pero esta historia presenta, de hecho, dos
fonnaa muy diferentes:

Unos se aplican, sobre todo, a estudiar las sociedades humanas en función

del medio geográfico, las condiciones de la vida material, las estructuras econ6micas y sus cambios, los caracteres de las civilizaciones. Para ellos, estas
f,urzas subyacentes, estos movimientos profundos, son los que, a su entender, explican la historia de las relaciones entre los Estados y los pueblos.
1Nada importan los incidentes espectaculares o los accidentes que forman
la trama habitual de la historia diplomática! Simple "agitación de superficie", dice Femand Braudel. ¿ Qué pesan los actos o los gestos de los hombres de Estado? Poluareda de hechos diversos. El esfuerzo llevado a cabo
para reconstnúr las etapas de una negociación sólo merece una irónica sonrisa. ¿ Por qué perder el tiempo en contemplar estas maniobras, estas mezquinas habilidades?
Otros, como Federico Chobod, no creen que las condiciones econom,cas
y sociales desempeñan un papel preponderante en las relaciones entre los

pueblos. Los cuadros estadísticos, las gráficas, los diagramas no pueden descubrirnos el secreto de la historia. Las grandes fuerzas históricas son los
ientimientos, las pasiones colectivas. Además, dichas fuerzas están ligadas,
IObre todo, al temperamento, a las tradiciones, a la manera de pensar, cuyos
orígenes resultaría muy arbitrario buscar solamente en las condiciones materiales de la vida. Para comprender las historias de las relaciones internacionales es preciso, ante todo, conocer esas reacciones mentales y esos estados
de alma: desarrollo del sentimiento nacional, concepción de los intereses
nacionales, cohesión moral en el seno de la población del F.stado, imagen
que cada pueblo se forma de sus vecinos, comportamiento de un pueblo ante
la idea de la guerra como frente a los esfuerzos de aquellos que tratan de constnúr una sociedad internacional. El estadista, incluso cuando dispone de
hecho o de derecho de una autoridad soberana, no puede escapar a estas
influencias de la psicología colectiva y no puede actuar sin tenerlas en cuenta.

En nuestro tiempo hay, sin embargo, otras fuerzas actuantes. Desde luego,
la dinámica de que hablamos al principio, la que, envolviendo al hombre
moderno, lo precipita en todos los órdenes, agudizando más el ambiente propicio para lograrse una comprensión tan necesaria hoy como nunca, jamás
para fundar los yacimientos de la pacificación del mundo en su probable
última hora.
A las tradicionales causas de la incomprensión hoy aparecen otras nuc-as.

En nuestra modernidad se habla de las "brechas generacionales"; se trata de

629

�enfrenatr al sexo femenino en contra del masculino, lo que por hoy no
parece tener mayor trascendencia, pero que puede convertirse en el fer.
mento de una gran división y antagonismo entre importantes grupos nacionales, o sea el "desafío a la nación-Estado".
De acuerdo con los informes de la prensa internacional, 8 así como las

catedrales góticas, las tres más viejas naciones de la Europa Occidental fue.
ron lentamente construidas con el paso de las generaciones y con esmerada
dedicación que frecuentemente bordeaba en el fanatismo. El resultado actual
es que en Londres, París y Madrid, arrolladores aparatos de gobiernos modernos están entronizados en concentraciones de poder que podrían haber
sido la envidia de un emperador romano. Y como así fue en la antigua

Roma, los centros de poder de Europa no han podido comprender una dimensión de cambio que tal vez puede llevar a trágicas consecuencias. La
cara occidental de Europa -desde el sur de Escocia a C6rcega y desde Inglaterra a Alsacia- está levantándose con espíritu renacentista en campa•
ñas de separatismo y regionalismo que no tienen precedentes en este siglo.
La demanda es tan fuerte que no puede ser por más tiempo descartada como
simple exceso de nostalgia folclórica.
Esos nuevos protestantes representan las naciones perdidas de Europa, sus
tribus sumergidas y sus culturas desechadas. Son pueblos que expresan sus
clamores en lenguas casi olvidadas y algunos están dispuestos a derramar
sangre. A un grado significante, también forman una punta de lanza para
un más amplio y más difundido movimiento en Europa: la desavenencia
de los gobernados por mandatarios que han sido avasallados y esclavizados
por las complejas sociedades industriales. Más frecuentemente de lo que
pudiera pensarse, los propios militantes están divididos y confusos acerca de
sus metas, pero su campaña es dominante y su ímpetu es persuasivo.

En la Gran Bretaña, los nacionalistas escoceses han alcanzado lo que el

Times de Londres llamó una Hsorprendente e inesperada victoria" en un
consejo regional por elección, confirmando así su creciente fortaleza política.
En Bélgica, los rivales V alones de habla francesa y los Flamencos de
habla holandesa, están observando una cautelosa tregua mientras disputan
acerca de los detalles para una autonomía regional.

Estos mivimientos separatistas siguen tomando mayor auge cada día y los
sociólogos establecen diversas causas de tales agitaciones e inquietudes, entre
otras, la necesidad de indentificación. Paul Sérenat, autor de La France des
Minoreties, lo ha dicho simplemente: "Por todo lo que los movimientos
separatistas están peleando hoy en día, es grandeza".
Recapitulando, no es difícil deducir que cada día es más complejo el
propósito, la meta acerca de una posible comprensión ya que nuevos
focos de peligrosas tensiones separan, antes que acercan a1' hombre de nuestro tiempo, fomentándose más la incomprensión. Se vuelve a hablar con

desd~n de la eventual "reforma moral de la humanidad" y el sueño de
~tad1s:15_ ace~ca de est~blecer los Estados Unidos de Europa parece cada
d,a mas irrealizable y as1 el hombre se precipita hacia su propia destrucción.
Si~ embargo,

fa misión del espíritu no merece ese triste fin.

Ha de llegar

e~ d1a que ~nf1amos- se sobreponga e ilumine, para llegar a una posibva

comprensión que realmente sea el umbral de la paz.

En España, los terroristas vascos han ayudado a embrollar al régimen ac•
tual en la posiblemente peor crisis de postguerra, por los persistentes asesi•
natos de policías y guardias civiles.
En Francia, el descontento Corso ha llevado a provocar riñas entre la
policía y los separatistas, mientras en Inglaterra los bombardeos y otros actos
de violencia acentúan la creciente inquietud.

En Irlanda del Norte, la lucha trivial que ha cobrado más de 1,300 vidas
en los pasados seis años, ha agobiado absurdamente, imponiendo desolación
a toda una sociedad entera.
1

630

Revista Time , octubre de 1975, p. 6.

631

�INFLACIÓN
LICENCIADO LEONCIO DURANDEAU PALMA

Director del Centro de Investigaciones.
Económicas de la Universidad Autónoma.
de Nuevo Le6n.

DEFINICIÓN

INFLACIÓN ES EL

aumento continuo del nivel general de precios. Equivalen-

temente, es la disminución continua del poder adquisitivo del dinero.

Según la velocidad a que aumenta el nivel de precios, la inflación ha
recibido los pintorescos e imprecisos nombres de "reptante", "trotan te" o
"'galopante". El término "hiper-inflación" se reserva para aumentos del ni-

vel de precios superiores al 50% por mes, esto es cuando los precios se mu!.
tiplican por más de 100 veces al año. Entre las mayores hiper-inflaciones
registradas están la de Alemania de agosto de 1922 a noviembre de 1923,
en que los precios se multiplicaron por l.02xl0'º, y la de Hungría de agosto
de 1945 a julio de 1946, en que los precios se multiplicaron por 3.81x10".

CAUSAS

Los aumentos del nivel general de precios son consecuencia de un exceso
de demanda de bienes y servicios. La cantidad de bienes y servicios disporubles al nivel de precios inicial es insuficiente para satisfacer la demanda.
Como resultado, los precios suben o, si no lo hacen, se producen colas de
demandantes insatisfechos. Esta segunda alternativa se da cuando, pese al
exceso de demanda, la autoridad impide, mediante sanciones, que suban los
precios. Casi siempre esos impedimentos se burlan, creándose "mercados negros" en que se vende a precios mayores a los autorizados.
633

�de bienes v servicios, que hace subir los precios,
El exceso de demanda
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les vendían los paises latmoamencanos.
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ª"

634

rir los bienes de producción y consumo civil que, antes de la guerra, importaban de los EE.UU. y Europa. En consecuencia, sufrieron un continuo
exceso de demanda que generó inflación. En épocas normales, aumentando
,us importaciones, los países latinoamericanos hubieran podido aumentar su
oferta interna de bienes; y la inflación, causada por la situación bélica, no
se hubiera producido.
Conviene subrayar un hecho notable implícito en los dos últimos párrafos.
La creación de un continuo exceso de demanda conlleva simultáneamente
una continua creación de dinero y sin creación de dinero no se puede producir exceso de demanda. Esto es cierto tanto en el caso del gobierno que
financia un aumento de sus gastos mediante venta de bonos al Banco Central, como en el caso del aumento de exportaciones no compensadas con un

aumento de importaciones. En el primer caso la creación de dinero es obvia:
el gobierno recibe dinero recién creado por el Banco Central. En el segundo caso hay también creación de dinero. Los exportadores nacionales reciben
su pago en moneda extranjera que cambian en el sistema bancario por moneda nacional. Si existe un tipo de cambio fijo, el Banco Central finalmente compra esa moneda extranjera, dando por ella dinero nacional recién
creado. Fue esto, precisamente, lo que ocurrió en los países latinoamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.
Este hecho -que la creación de un continuo exceso de demanda implica
simultáneamente la creación de dinero- permite ubicar fácilmente las causas directas de la inflación en casos de países concretos. Basta con analizar
la creación de dinero (monetización). Si la mayor parte de la monetización se debe a créditos otorgados al gobierno por el sistema bancario, ésta
es la principal causa de la inflación; si la monetización se debe a ventas
netas de moneda exrtanjera al si,,tema bancario, la causa proviene del exterior.

La sola monetización no es suficiente para que se provoque un exceso
de demanda. Se necesita, además, que el dinero creado no se mantenga
inactivo. Si al aumentar la oferta de dinero, simultáneamente aumenta el
deseo de los tenedores de dinero de retener mayores saldos monetarios inactivos --&lt;le aumentar su demanda de dinero en lugar de aumentar su demanda de bienes y servicios-, no se generará un exceso inflacionario de
demanda de bienes y servicios. Esto significa que, para predecir el efecto
que la creación de dinero tiene sobre el nivel de precios, hay que analizar
conjuntamente la oferta y la demanda de dinero.
Los párrafos anteriores ponen de manifiesto que el análisis monetario no

635

�es sino el análisis de "la otra cara de la medalla" de un mismo fen61neno : la creación de demanda de bienes y servicios.

•
Hay personas que consideran "muy mecánica" la explicación de la inflación por medio del análisis de la creación de dinero. Mi preferencia por este
análisis es por consideraciones prácticas. En cualquier país del mundo es
difícil obtener datos precisos y prontos de los componentes de la demanda
de bienes y servicios y mayormente difícil es predecir el comportamiento
de tal demanda. En cambio, los datos monetarios son de gran precisión, y
pronta y fácilmente obtenibles.

El análisis monetario no niega la deseabilidad ni impide la posibilidad
de profundizar más sobre las causas de la inflación, de buscar las causas de
"las causas" de "las causas". Pero no hay que confundir las causas direc..
tas, sobre las que es imposible operar. Se creó dinero en exceso. ¿ Por qué?
Para financiar un déficit del gobierno. ¿ Por qué el déficit? Porque el gobierno considera ineludible aumentar una serie de gastos, y los impuestos
efectivos no aumentan a esa velocidad. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? Se
puede seguir así en una serie infinita de preguntas que nos llevan al campo
de la sociología, de la ciencia política y de la filosofía. Es como decir:
El señor X murió atropellado por un automóvil. ¿ Por qué? Porque no se fijó
al atravesar la calle. ¿Por qué? Porque probablemente iba muy preocupado por la enfermedad de su hijito. ¿Por qué? ¿Por qué?, y así hasta el
infinito. En este caso, yo afirmaría que al Sr. X lo mató el autorrwvil y no
la enfermedad de su hijo. Igualmente afirmo que la inflación se debe a la
creación de dinero y no al porqué se creó ese dinero. Lo afirmo no porque
niegue la infinita complejidad del mundo donde los efectos son resultado
de miríadas de causas concatenadas. Lo afirmo por razones eminentemente
prácticas. Así como no se puede disminuir el número de atropellados eliminando a los hijitos enfermos, no se puede acabar con las inflaciones aduciendo razones filosóficas, sociológicas o políticas. Bastará para ello con reducir a niveles adecuados la velocidad a que crece la cantidad de dinero. Esto
es, si verdaderamente se quiere acabar con la inflación.

mu~as veces se ve ace.ntuado po~ la tendencia de las autoridades a imponer
precws topes a los art1culos considerados de primera necesidad• como con,ecuencia, las relaciones entre los precios cambian por razones' distintas de
las fuerzas reales de oferta y demanda. El sistema de precios se ve imposibilitado a cumplir su papel esencial de indicar la escasez O abundancia
relativa de los bienes Y servicios. Los precios dejan de reflejar la utilidad
que dan a los co~'.umidores y de exponer la realidad de los costos. Dejan
entonces de ser ef1CJentes guías de la producción y el consumo. En estos casos
la producción de aquellos bienes considerados de primera necesidad paradójicamente, es la _que ".'ás sufre : ante el aumento de los costos, los ~reci06
topes ya no d~ mce~tivos para seguir invirtiendo en su producción. Los
factores producnvos henden a dirigirse hacia la producción de los bienes
que no tienen prec'.os tope, bienes que son precisamente aquellos que las
autondades no consideran de primera necesidad.

Generalmente, las autoridades ponen tope a uno de los precios más importanles, _el que relaciona el ~rese~te con el futuro, el que sirve de base para
las dec1S1ones de ahorro e mvers10nes : la tasa de interés. Al no poder subir
proporoo~alrnente a la velocidad a que están aumentando los precios las
tasas de mterés, bajas en términos reales, estimulan el deseo de ob;ener
préstamos '( disminuyen el de otorgarlo. No habrá crédito suficiente para
Quienes
obtengan, lo obtendrán por razones distintas a su eficien°'.". Las amistades o las presiones de otro tipo serán los criterios para
canalizar l?s prés~os., La acumulación de capital en el sector privado de
~ economia se hara mas lenta, y la calidad de las inversiones se irá detenorando.

~os:

!º

. Las prácticas contables y las leyes impositivas ejercen también influencia
unportante en este deterioro. Cuando los cálculos de depreciación se basan
en los costos históricos, en épocas de inflación las empresas calculan una
depreciación menor que el valor real del desgaste de los bienes de capital.
En consecuencia, se pagan como impuestos o utilidades porciones que corresponden al desgaste del capital. Se frena así la acumulación de capital
Y la creación de nuevos empleos en las empresas privadas.
Otra ra,._ón que intensifica este efecto es la tendencia de muchos gobiera se~ una política monetaria anti-inflacionaria a medias: por medio
del enca¡e legal hacen que disminuya la creación de crédito bancario destinado al sector privado, pero no ponen igualmente límites al crédito destinado
sect~r público. Esto_ multiplica el efecto negativo sobre la acumulación
capital y la creac16n de empleos del sector privado, principalmente

DOI
EFECTOS

Cuando sube el nivel de precios, los precios individuales de los bienes Y
servicios no cambian ni al mismo tiempo ni en la misma proporción. Esto

636

!

637

�en las empresas pequeñas y medianas que acostumbran financiarse mediante el descuento de documentos en el sistema bancario. Puede fácilmente verüicarse cómo en la mayoría de las inflaciones aument..1. significa-

tivamente el cociente:

Crédito al gobierno.

-------=-----Crédito al sector privado

del crédito otorgado por el

sistema bancario.

La disminución de la creaoon de empleos del sector privado causa un
efecto retroalimentador. El gobierno trata entonces de suplir al sector privado, creándolos y generando así mayor inflación, que a su vez limita más
la creación de empleos del sector privado.
El alza de los precios internos de un país a mayor velocidad que los de
los países con los que comercia, cuando se mantiene fijo el tipo de cambio,
provoca déficits crecientes en su balanza comercial. Las importaciones aumentan más que las exportaciones. Jl.ste es otro factor que limita la creación de nuevos empleos por la economía nacional: la demanda se vuelca
hacia el exterior creando empleos fuera del país. Al misma tiempo, a consecuencia de los déficits crecientes en la Balanza Comercial tienden a crearse
expectativas de devaluación, que provocan al público a hacer inversiones
socialmente improductivas en moneda extranjera, agravando así la presión
sobre las reservas del Banco Central y haciendo más cercana la de"aluaci6n.
Forzados por el alza de los precios de los bienes de consumo, los traba·
jadores presionan para que se les aumenten sus salarios. En los sectores de
la economía en que los sindicatos son fuertes se tienden a conseguir aumentos
salariales por encima del aumento de la productividad del traba jo, generándose aumentos en los costos reales que a su vez causarán desempleo o más
inflación. Cuál de estas alternativas triunfe, dependerá de la política monetaria y crediticia. Si eÍ crédito y la cantidad de dinero no aumentan para•
lelamente al aumento de los costos) se creará desempleo. Si las autoridades
.
monetarias permiten que aumente el crédito y la cantidad de dmero, se
producirá más inflación. A este fenómeno se le ha dado el nombre. de "espiral salarios-precios", y se debe en parte a que en esta segunda mitad del
siglo XX los salarios nominales no bajan, sólo suben. Es lo que se llama
inflexibilidad hacia abajo de los salarios nominales. Las razones de esta
situación son muchas y van desde las leyes laborales y de salarios mínimos,
que intentan proteger a los trabajadores, hasta el aumento del pode~ sin•
dical que se ha dado a nivel mundial. Esa inflexibilidad hacia abaJo _de
los salarios nominales es una de las razones que hacen tremendamente difi•
cil acabar con las inflaciones y tremendamente fácil empezarlas.

638

Son claros los efectos redistributivos del ingreso y de la riqueza provocados
por la inflación. Las familias con ingresos nominales relativamente fijos pierden en relación a los afortunados cuyos ingresos aumentan a mayor velocidad.
La riqueza, a su vez, se redistribuye de los acreedores hacia los deudores. Si
el gobierno es el mayor deudor, porque está aumentando su gasto real financiándose mediante préstamos, la redistribución de la riqueza es desde el sector
privado hacia el sector público. Exactamente como si hubiera un impuesto
a la riqueza mantenida en forma de dinero o de bonos. Pero el impuesto que
la inflación causa, además de no haber sido aprobado por ningún poder legislativo, es un impuesto indiscriminado y regresivo. La gente más afectada por
la inflación es la que menos puede idear formas para defenderse de ella. Es la
gente menos educada, la gente más pobre.
Hay teóricos que opinan que la inflación acelera el desarrollo económico.
El desarrollo no depende de la existencia de inflación. Históricamente, se
pueden h~llar tod_as las, combinaciones posibles: países con inflación y desarrollo, pa1ses con mflacmn y srn desarrollo, países sin inflación y con desarrollo
países sin inflación y sin desarrollo. La inflación, como instrumento de des~
arrollo, _no es de ninguna manera seguro. Puede producir el efecto justamente
contrario. Lo que sí la inflación produce con seguridad es gran inquietud
social y exacerbación de la lucha de clases.

MEDIDAS CONTRA LA INFLACIÓN

Ya se mencionó que es tremendamente difícil detener una inflación. Las
m~didas requeridas -disminución de la demanda de los sectores público y
pnvado, que se logra restringiendo los gastos públicos y el crédito, y aumentando los impuestos- siempre causarán aumento en la desocupación. Esto
hace que muchas veces sea políticamente imposible tomar esas medidas.
Obsérvese la experiencia histórica de muchos países latinoamericanos con
inflaciones de decenios y decenios.

Las mejores medidas son las de tipo preventivo. Si se maneja la cantidad
de dmero de forma que crezca a la misma velocidad a que lo hace la deman~ de dinero, se evitará que se produzca inflación. Por ejemplo, si en MéXlCO la cantidad de dinero creciera anualmente entre el 7% y el 10% el nivel
~pre'
'
c1os no podría crecer, porque la demanda de dinero crece precisamente
entre esas tasas.
C~ando. ya existe inflación -como en el caso actual de México, que tiene
una mflac16n entre el 10% y el 18% por año porque la cantidad de dinero

639

�-está creciendo entre el 20% y el 25% por año y la demanda de. dinero crea,
wlamente entre el 7% y el 10% al año- sería muy co~toso socialm~nte tratar de reducirla drásticamente a casi cero. El costo social se palpana en la
-disminución repentina del nivel de la actividad económica, el aum~nto del
desempleo (quizás a tasas por encima del 20% de la fue'."'ª de trabaJo) Y la
quiebra de muchas empresas. En este caso, la forma socia~ente menos_ costosa para salir de la inflación es reducirla de a poco, reduciendo cada ano el
déficit del Gobierno Central, la mayor causa de la creación de dinero y de
la inflación.

QUANTUM, VALOR y VIDA; un estudio psicofilológico.

F. R.

DELGADO MARTÍNEZ

Doctorado en Derecho; Diplo. en
Filosofía; Br. en Filología.

LA NOCIÓN y el origen semántico de Quantum o Cantidad; la noc10n de
uida y de valor siguen siendo importantes en nuestra época; más aún en ella
han tomado mayor trascendencia hasta convertirse en otras tantas palabras
mágicas de matiz cabalístico o misterioso y cuasi sacramental, ungidas por
la civilización de nuestra época con la virtud de la evidencia y de la eficacia,
de la validez y de la solidez y utilidad.

En la palabra Quantum o Cuanto parecerla la razón de ellos la importancia que nuestro tiempo concede a la materia, a lo extenso y tangible con
el aparente desdeño por el esp!ritu y lo intangible. Tal materialismo sin embargo no es nuevo; más aún del estudio de la Psicofilolog!a de la palabra
podremos concluir su cualidad de punto de convergencia y de conexión entre
el espíritu y la materia; entre la extensión y la intangibilidad. Psicofilológicamente la materia, el cuanto, la extensión son expresiones equívocas, de tal

modo que resultan revestidas de espíritu y de esencia operativa; con la desventaja de polarizar demasiado la atención del hombre en un aspecto reducido y no integrativo de la realidad. Su éxito puede explicarse igualmente
por la modestia de su contenido: es tan universal, que parece prescindir no
tanto del esp!ritu cuanto de su individualidad, haciendo todo ser, incluso el
humano, sometido humildemente a la realidad de la limitación del lugar,
del espacio y del tiempo: a la realidad limitada de los cuerpos, sean orgánicos,
"'311 anorgánicos. No podemos negar la eficacia de esta visión de las cosas;
más aún en la confusión y el desorden parece manifestarse como un recurso
de grande importancia y extensión para poner orden y concierto en las
mentes humanas, tan tentadas a soñar con paraísos paranoéticos, cuando no

641
liumanitas.--41

�d
los espíritus a fuerza de individualidad
paranoicos, en los cuales los mun os_ y I reación de la mente humana si
. .
llegan a ser smo a c
y diferenciaci6n, no
d . con la realidad tangible de la
acaso basada en una débil correspo~ enc,Ea
anto a la capacidad signifi.
.
.
t laneta llamado tierra. n cu
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existencia en es e P
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·de 0 - a es mayor: nadie mtenta
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almente se hacen todos los sacn.d
ara tenerla y alargar1a norm
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sino 1a V1 a y p
. ifcado absoluto y relativo, igualmente, oficios posibles. El valor, en su sign '
d
todos Jo intentan: desb.
b. d
aceptado ca a uno y
cho por los demás. ,en sa ' o _Y, ad hum'ana; hasta el valor o los valores fi.
de el valor o cora¡e en la act1vid d de virtudes paradigmáticas de todos los
nancieros los cuales parecen ungi os
otros val~res existentes o posibles.
.
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1
tales
problemas
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debatidos
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yo no intenta reso ver
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1 . ,dicas y astronómicas; tanto en
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físicas. en as ¡un
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las ciencias oso ,cas y .
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en tales conceptos aque os
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ciencia como en a '
1' .
nstituyentes de su esencia o meJor e
elementos culturales y psico ogic~s co ¡· . , básica v trascendental del
. . . dinámico exp ,cacion
.
su naturaleza y pnnc1p10
tal '
1 b as Prescindiendo de que las pa·d· 'ti de es pa a r ·
éxito lingüístico e ' 10ma co
. .d
r elementos físicos o de elementos
las lenguas estén constitu1 as po
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1
labras o
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tratamos de encontrar 1a rea
.
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ps1qmcos,
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alabras a sus seme¡antes a go no
El hombre cuando expresa c~n p.
d ás expresa su ser mismo vivo,
.
· T ón smoacm ·
expresa el contenido o s1gru icao ,
se encuentra ninguna cond •
deseos • En esto no
sus impulsos, sus ten ~n~'':" y. n es ;..,.lidad externa y realidad interna: es el
tradicción ya que la sign1hcac16
h bl . es sin embargo comprensible por·
mismo que habla y la cosa de que a aE.
tanto más evidente con el
¡ mismo que habla sto es
1é
od
que es ante t o e
. . d ·
la radio la televisión, e1 te •
di d comumcac16n e masas,
'
od
uso de los me os e
b
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impresa. Lo que t os esos
O
fono y creo yo igualmente la pala ra escn_d
realidad externa; sino una
'
.
.
no es un conteru o o
'd
mismos medios comumcan
.
al
·smo del hombre; vál1 o y
.
·
seme1ante
ser nu
forma y un ob¡eto mterno,
. t al hombre mismo: lo que
, .
nte en cuanto es semejan e
"do
permanente umcame
ch lec· ve-lee· no es ni el conteru
en último término importa al que ~u ad- ' noras' sino la luz y las ondas
. d
· ¡ luz m las on as so
,
concreto y determ'.°a o, : a 1
do que presenten al mismo ser human~ o
formadas y modificadas e ta mo h
no en el que escucha o ve; digO
sean tales que formen al m1Smo ser mna
. .
alabras de Ch. JuNG (1906-1915) y ..
Por ejemplo, el Tes~ de As;:;c16n{ l~e6:) se basa en este hecho propio de la
seguidores Rapaport, Gill Y S
er
cultura.
i

642

el que escucha-lee; ve-lec; porque inconscientemente el que escucha y ve, lee
al mismo tiempo, es decir selecciona lo semejante a sí mismo; ya que en la
lectura el problema actualmente no existe, puesto que la humanidad después de varios siglos de práctica entiende suficientemente el mecanismo psíquico de la lectura; de los medios electrónicos y eléctricos de expresión o comunicación la cuestión no es evidente y hasta es posible preguntarse todavía
si la humanidad deshechará esos medios de comunicación o mejor de participación original, o inventará otros en los que se sienta más segura de sí misma
y de su propia conservación específica. Por lo pronto se usa el mecanismo
psíquico y psicológico usado para leer: seleccionar "raciones" de esencia humana, con que alimentar la actividad psíquica de sí mismo: ya no es el
hombre primitivo que se alimentaba antropofágicamente de sus semejantes;
ahora el hombre, como si fuera discípulo de una nueva y moderna religión
universal, se alimenta místicamente de sus semejantes, seleccionando no la

luz, no el sonido, sino la forma que éstas transmiten de tal modo modificada
que resulte ser semejante a sí mismo.

Cuando la participación originaria u original (madre-lújo) tiene la capacidad de formar en el que participa lo semejante a sí mismo, decimos que
tienen vida, valor y en términos científicos, tienen cantidad, ya que la forma
participada en tanto es semejante al hombre mismo en cuanto modifica cuantitativamente el medio de participación. El mundo propiamente interno del
individuo nada penetra sino es mediante los sentidos, los cual.es' necesariameny únicamente perciben básicamente cantidades de información, es decir de
formas semejantes a sí mismo, Cantidades cualitativas, o sea, específicamente
humanas. Esto nos aparecerá más claro después de las siguientes reflexiones
sobre los datos psicofilológicos que hemos podido seleccionar.
Quantum: la palabra es muy usada; sobre todo en su forma de Cuanto; sea

como pregunta ¿Cuánto? sea como respuesta Cuanto. Absolutamente se suele
usar más frecuentemente el sustantivo abstracto Cantidad, que nos da la idea
de algo dotado de cuanto. La palabra española es Cuanto; esta procede del
Jatín Quantum, en su forma neutra; sin embargo se usa en Ja forma mascu.
lina y femenina, Quantus y Quanta.

En griego la palabra correspondiente a Quantum es noao~ (Poson). La Q
o K se convierte o equivale en griego a II (P). Como correlativo se usa /iao,,
(Hoson). En las lenguas derivadas del indoeuropeo tenemos: en alemán Wie
Vitl? como interrogativo; Wi,,uúl como adjetivo relativo. En francés en cambio el interrogativo es Combien? y el relativo el mismo usado para Cual:
QueUe y Quel para el femenino y para el masculino respectivamente. En italiano la forma es Cuanto? y Cuanto, Cuanta respectivamente. En el portugués las
643

�fonnas son semejantes. Las equivalentes en las diferentes lenguas de una misma
raíz son las señaladas anteriormente. Tal raíz significa o describe el fenómeno al
cual se refiere la palabra. Esta raíz se puede describir Qua-Vant? para el interrogativo y Qua-Vant para el adjetivo relativo.' El fenómeno descrito por esta
raíz está expresado mediante dos elementos: el primero es Qua y el segundo
es V ant. Este último no es sino el posesivo de tercera persona, que equivale
a Suyo o Propio, y que se expresa Sva y la terminación nt que indica la acción.
El primer elemento Qua tiene el significado de Vida; la forma Qua puedt
tomar la forma de Ka e incluso de Ga; véase por ejemplo el griego ,¡ (Gu):
tierra la feraz; es una simplificación de la raíz indoeuropea para vida Gwy,1
esta raíz se convierte en toe (Zoe): "vida" o bien en B como en {Jfoa
( Bios): vida; o como en el alemán W ie; o en el francés Vie. El significado
propio para esta raíz es el de "rebullir, moverse" en el sentido de moverse o
estarse moviendo de un lado para otro, o de arriba hacia abajo y viceversa,

como explicaremos al tratar sobre la psifilología de Vida.

,

Cuanto por consiguiente describe el fenómeno, que constituye la motivación para expresarlo, de ¿Suyo Vive? o ¿Se Mueve Suyo (algo)?; como adjetivo sería Se Mueve Suyo (algo) o bien Suyo Vive: es decir: "algo se mueve
y viene a impresionar mi facultad de percibir; algo despide ondas que yo
percibo y que por consiguiente, del mismo modo sé que se mueven, yo 'IJJ'/
movido por ellas". De este modo el Quantum es una nocíón evidente, indefinible consiguientemente ya que claramente y necesariamente es percibida

aer humano la regulación de los fenómenos que de un modo u otro se produzcan. Ni es más humana la noción de materia, ni es tampoco más humana
la noción de espíritu; y ni es más inhumana la una que la otra. Como vere-

mos al hablar de la palabra V ida la materia no está lejos de la significación

de la espfral helicoidal significada por vida, como tampoco el espíritu. Quizá
toda la diferencia se reduzca a una extensión horizontal y a otra vertical;

quizá unos con la noción de vida se sientan mirar hacia el cielo; quizá otros
con la noción de espíritu se sientan trasladarse por los horizontes de la humanidad terrestre.
El Cuanto cuando se trata del ser humano vivo presenta asimismo la reac-

ción igualmente Cuanta del individuo que percibe la cantidad o extensión;
es decir la reacción del individuo vivo es igualmente Cuanta en su sentido más
abstracto y esencial; pero más real y verdadero ya que coincide con la motivación que lleva al individuo a expresar la cantidad como Cuanto, etc.
Al interrogativo ¿Cuánto? se responde con Tanto, o bien con dos adverbios

principalmente: Más o Menos; dos especificaciones del mismo Cuanto es decir de la capacidad de un cuerpo para ser recibido por los sentidos, d; algún
modo inteligiblemente.

sino un anorgánico inteligible y sensible o perceptible. La Materia entendida

~l Quantum especificado Más indica o significa el movimiento del cuerpo
hacia afuera como para recibir, percibir o entender, es decir para ser aumentado, "Corno para" ya que no es exactamente en el sentido antropomórfico,
de modo que no se pueda confundir el Quantum anorgánico con el Quantum
orgánico psíquico producido en el organismo percipiente tanto racional como
irracional. Aunque ambos se equivalen, el Quantum psíquico está sometido

como extensión de este modo dinámico, no sólo no niega el espíritu, sino que
es esencialmente acto, ser en acto, aunque evidentemente dentro de los Jí.

nal que percibe y puede ser producido por éste.

por todos. De este modo el Cuanto o Cuantum no es únicamente anorgánico,

miles de cada ser. La diferencia específica entre el ser humano, orgánico v
los seres anorgánicos se encuentra no en el plano de la Materia o del Quantum, sino en el plano de la cualificaci6n de la Materia o del Quantum, es
decir si este orgánico o anorgánico, o si se mueve o vive por sí mismo teleológicamente, es decir para sí mismo o no para sí mismo simplemente sino para
otros seres. No en el movimiento sino en el movimiento teleológico, es decir
que tiene como principio a sí mismo y a sí mismo como fin. Consiguientemente las nociones de Espíritu y Materia no se contraponen contraria ni con-

tradictoriamente; sino que puede la una incluir a la otra y viceversa. Otro
problema diferente es el ambiente social o cultural que "el espíritu prodU2CO
o la materia genere": en todo caso dependerá de la perfección y ciencia del
M. Francbis, Grammaire Comparls des Langues lndoeuropenn,s, t. l.
París, 1866, s.v. Quantum.
1

644

BoPP,

a la teleología o economía general del organismo animado racional o irracio-

Más significa un movimiento hacia la ampliaci6n del Quantum o hacia su
aumento; tal movimiento tiende a hacer al Quantum un Quantum Quale,
un Cu~nto Cual, un cuanto Semejante a; expresado de este modo el poder
semántico del Cuantum, abarca también su inteligibilidad, su '1asemejarse a"•

"comparado con", etc., significado específico del Cual y de Cualidad.

'

La o~a determinación de Quantum es Menos). indica por el contrario una
afluencia del Quantum tendiendo a hacer desaparecer no sólo la "semejanza
a", "la ~ºfi.l~araci6n con",, sino el mismo Cuanto. El Quantttm especificado

Menos. "_gnif1ca por tanto ' la capacidad de un cuerpo ( animado o no) para
!er recrb1do por los sentidos como U no actualmente en el momento de ser
percibido; pero con un movimiento en sus límites ~ en sus partes hacia la
daa .. ,
.
pancion de la seme1anza con otros cuerpos y aun hacia la desaparición

645

�hacia la desaparición del Quonlum
·
de la seme¡anza
con otros cuerpos. Y aun
. 1· "bT d d o percepti"b"lid
, ad actual
de su urudad, mte ,gi 1 1 a
mismo O por lo menos
.•
en el momento de la percepc1on.
á ignificaciones paradójicas. Ya que el
El M d, o el menos tienen ademl s .'tud s"gnifica
o tiende, hablando psioo,
1
Mds a pesar de tener 1a ideadeperu
d El Menos en camb",o es una
.b.
d cir a ser aumenta o.
ra1
lógicamente a rec1 rr; es e
Mds Hablando en gene
. '
"b"d . por tanto a aumentar un
.
.
1 •f,
tendencia a ser reo 1 o'
b"l"d d el estancamiento; e ,. ,nos
· · t hacia la esta 11 a Y
el M d, significa movumen °
.,
Mds es decir se hace ne. .
h . el cambio a transformac1on en e1
,
mov1m1ento acia
cesidad-tendencia.
. r
. ualm te
t es la noción de Valor, al unp ,car ig
en
Afín a la noción de Cuan o
d ecesidad. percepciones básicas
. . t de más y de menos; e n
,
El V·'··
la idea de movumen o,
1
do ambiente y a las cosas.
"""
las
personas.
a
mun
.:
d
. '
"d d de un agente para mouvar o
Para poder enten er a
• ·nd1ca la capac1 a
filosóficamente habl an do ,
., aparece grandemente cercana
De este modo su noc1on
.d d d .
mover al ser h umano.
.
s igualmente la capac1 a
e IID•
"ón
de
Cuanto
y
Cantidad,
que
e
1
a a noci
d"d
r percibido o enten 1 o.
presionar, mover o se .
.
alabra valor nos índica cómo se forma
La descripción psicohlológ,ca de la_ p
ch con la noción de vida y de
l y su relación estre a
d
b.
V
d
la idea o noción e
or
. .f. d del grado de utilida o ap ·
• 1 ti e el s1gn1 ,ca o
d
cantidad. Valor en espano en
"d d o proporcionar bienestar o esatisfacer necesi a es
. d ·gor·
tud de las cosas, para
de dinero de esa aptitu ; vi •
.•
presión
en
una
suma
.
...
leite · o tamb ien ex
.
,
ente los diccionanos.
'
al d
As\ lo defmen comunm
firmeza· s u 'etc.
V l • La
'
. V olor sustantivo del verbo a eo.
La palabra se deriva de la latina
1 ' hace la acción indicada par la
terminación or indica agente, lo que o e que! nte es ( Eileoo o Eiloo). En 1»
• L
labra griega eqmva e
W t para
ra.íz. Val es la raiz. a pa
I d
p o el alemán tiene
er
. • adas del n oeuro t ,
lenguas modernas ongin
.

ª

mme une corrcspondance entre l'objet et le ~
• "
La valeur est apprébndeé co .
.
t d'existence "cela est" suppose
1 . 'désir De me.me que le preilller 1_uge~en
t de valeur constate simplemenlt
ou e
.
.
d 1' bjet le preD11er 1ugcmcn
" J
PucsLLI,
decollement du IUJet et e o 1'
aleun y sont en puissance...
ean . l de
quc'une chos m'agrée. Toutes es v . Actes du Xleme Congrés In~ernabol\3 wloProcession et conve~ion d;' ¡al~th Jntemational Congrcu of Philos;::t

Philooophie.

Proceedmgs o

e.

North

-Esthetique .. Bruxelles, 20-26. Aout . . 53
Philosophie des valeurs Et.J.que
Ed' . M E Nauwelaerts-Louva1n. 19 .
X
me .
Amsterdam
1Uo , ·
J CA·
Holland Publishing Company• .
. ' 16 . d• la L1ngua Castellana, por .
. .
· Crlhco Etamo gu;o
• Cfr. v. gr.: D1cc1~na~:~ Gred.01, Madrid, 1954, p. 666.
.
6· sv. r,,liROMtNAS, vol. IV, Editan
.
l
el latín tardío; cfr. tb, p. 66 ' .
• Existe la forma intermedia va or en

Yolor; y para V oler, Gelten; el francés V aleur; el italiano Valore, Va/uta o
bien Vaglia; el inglés Value para V alar y para Valer, to V alue.
La raíz común a todas estas palabras es Felreoo; o mejor Fe!• que en indú
es Vil o Val y significa ºcubrir" o "sostener", Valor por tanto significa "lo
11

que cubre o "Jo que sostiene"; con la idea de uni6n o fusión, de comprimir;
concentrar; contener o abarcar. Cubrir por tanto es sostener Jo no sostenido,

atisfaciendo así una necesidad o inexistencia satisfactible. La idea de necesidad está incluida en la noción de coincidencia que tiene el verbo; se cubre
lo no cubierto; consiguientemente se unen y fusionan activamente dos eJe.
mentos. La idea es tan general y abstracta que abarca desde las tinieblas que
cubren la tierra y el sol que la sustenta y fortifica; hasta el pedazo de papel
bancario que cubre y sustenta y da fuerza al precio de las casas, o a la misma
capacidad de éstas para satisfacer una necesidad, es decir un precio o valor.
En latín el valor, el valer (va leo) se asocia igualmente con la salud y el
vigor tanto del espíritu como del cuerpo y en general; en español decirnos
''valer" a la capacidad de mover, de ser eficiente y operativo. Se entiende
en este caso la capacidad del individuo para crear un velo que cubra las necelidades en general del ser humano tanto las propias como las de los demás,
sea la familia, sea el hogar, sea la sociedad en general. Por lo dicho hasta
ahora, Valor es una noción relativa; no existen valores si no hay necesidades
o realidades que tengan que ser cubiertas. No existen por tanto en este sentido
valores absolutos; ya que estos son tales necesariamente con relación o dependiendo de necesidades.'
• HJALIUR Fa.1sx~ Griechisches Ethymologisches WOrtubuch, Heidelberg, 1970,

lul

Winter, Univentits Vtrlag, s.v. tiléo., (Eileoo), p. 457; Vladimir l. G~oRGIBV,
lncunabula Gracca, vol. IX, Introcluzione a la Storia delle lingue ... (1966), t. I,
Liop, hit, p. 375.

' '"The difficulty which can be overcome neither by the cammon ethics- of values
by modem neo-deontologiam and similar absolutist ethics may be de,cribed as

DDr

folloms: In the one hand the concepts of this ethical absolutims may mean no
more than merely generic tcnns signifying by one name a multitude of concrete
tJpes of behavoir, uncriticaJly accepted as moral. In this way, these general con.
cepta completely deceive the believer in giving him the impression that they provide
die moral justification for any concrete conduct prescribed by them, while in fact

tbere

types of conduct are sanctioned beforhand without any furthcr examination".

"On othcr hand, if attempts are made to deduce from the general tenns of these
absolut ethics only certain types of behaviour and the exclude others as inmoral,
tbae, attcmpts mwt inevitably fail. For of these general concepu are examincd
without prejudice, they are found to be actually ambiguous and mwt remain so

ci nccts1ity i by themselves, not supported by other preconcievcd evolutions, they

miento.

647
646

�.
r Valor es "el que o lo que cubre
El fenómeno psíquico cultural descndto po !tas hace .,;,..r volver, etc.'".' El
,
,¡
lo que hace ar vue
,
0 ~-,
en el senudo de e que o
ta't' o sino dinámico ya qu~ la acigw·ente no es es 1c ,
'
,
cubrir o sostener por cons
.
d r vueltas O hacer dar vueltas' .
ul d O "de hacer girar a
ción de cubrir es el res ta .
,' •co y como biológico; biol~ca51'qwco como mecam
to
El fenómeno es tan P
bra Vida Mecánicamente un
d
' al hablar de 1a pa1ª
·
mente lo veremos espues,
. l h
d" ce que tiene fuerza o poder;
.
a otro· s1 o ace se l
t.
objeto puede hacer girar
'
. ar" se dice que tiene valor. El or,.
"h
una persona volverse, gir
11
si el ob¡eto ace a
1· l 1 or e¡· emplo o los va es mueven
ede ser natura . e so p
. .. d d
J•eto que se mueve pu
. .
1 res. de ahí la pos1b1hda
e poner
consiguiente va o •
a las personas, son por
d
te modo se explota la natura=,
1
. 1 l ar al sol etc., e es
'
d
•-'-leo Todo aquello por tanto
Precio al espacio, a ug. ' l o un
pozo e peuv .
como se explota un minera
tro ob¡' eto es un valor; sea porque
nPM-nna o a o
.
que es capaz de mover a una
mueve a la persona sm mo., d
el mismo ob¡eto; sea porque
d' d
mueve movien ose
.
pedazo de tierra de ,ca a a pro, .
sería por eJemp1o un
. .
u brir
verse a s1 m!SIDO, como
, .
ltural de Valor md1ca un cu
.
.
l
•
El
aspecto
ps1qmco
cu
l
ducir maíz o f n¡o.
. .
.
afectivo. Así como el so sus.
movumento
emotlvo
o
.
"
bre"
psíquico", es dectr un
.
d 1 ·smo modo un ob¡eto cu
. d
s rayos la berra, e ID!
•
h •
tenta cubnen o con su
, .
-~: de dentro del IDISIDO ser u
. d al ...nmtu que =uen
. do
una necesidad, mov1en o
-r
'.
bre la necesidad, hacen
'lºb d
arrnomzante que cu
l
mano un velo eqw i ra or y
. ndo el velo del va or, es
.
. tern o externo y aparec1e
.
desaparecer al ob¡eto m
o
.
. t te y ori!!inado por el ob¡cto.
d . 1 movimiento psíquico antes meXIS en
º
.
ec,r e
. . . .
del Valor es la idea de justicia o D,ke de_ los
Análogo a esta Sigmf1cación
el Derecho es violado, la Justicia (Drkt)
griegos; según Heródoto, cuando
hecho la guerra, siguiendo catástrofes
cubre con niebla a los pueblos que h"'_' rte n un valor que cubre a los pu&lt;. 1 . bla se convie
e
de
para ellos; es decir: a me
to se han hecho incapaces
.
.
te por tanto en cuan
d'
blos injustos, mexisten s
. .'.
del Derecho." Esto que se ice en
satisfacer las necesidades de la ¡ustic,a diy . almente de los individuos: ya
.
del cosmos se ce ,gu
l
absoluto de la berra y
'
d 1 que nos cubra y sea en ugar
d
cesitamos e a go
da
que todos somos peca ores, n:e uilibrio ante los demás: de esta profun
de nuestra culpa, pecado y seq . d d del hombre de vestirse, como coruta
necesidad viene sin duda la neces1 a

r-:- --

.
to be drawn from them,. , David .&amp;ux~
..
invite cntirely opposite con~lte 'r~ercn~:a citado en el artículo uEthical N1hib1m
l Congreso de F1 oso 1a, arn
'
oARDT, en e
"
114-115.
and thc Jwtification of Val ue , pp.
• Cfr. supra.
de Filosofía arriba citado, p.
' Cfr. la introducci6n al volumen X del Congreso

¡ y sigs.
•
Band 1967 • v. Din.
i, Der Kleine Pauly, Stuttgart, Zwe1ten
,
, .

648

clade la

más remota antigüedad, y de la misma necesidad procede la nece-

lidad de desnudarse para ser ºjustificados" por la luz, es decir "valorados"
por el sol, cubiertos y sostenidos por él. En la antigüedad remota esto último
pertenecía a los ritos religiosos, como aún actualmente, entre muchos pueblos.

No sólo externamente sino también internamente, una vez que el hombre ha
satisfecho una necesidad es "cubierto" o "sustentado", adquiere un valor, que
viene a cubrir o a ser por la necesidad satisfecha. En este caso el valor es el
movimiento psíquico originado, muy cerca por tanto de la ttica o del Etos del
11
ser humano. En cuanto al Valor se refiere en este caso, el E tos no se contrapone al Patos, sino al Teos, es decir a "lo puesto" o "dado" por la naturaleza,.
el sol, la luz, el calor, el agua, etc. El Patos del ser humano viene a ser la otra
cara o aspecto real del Etos o del Teos.
Todo valor consiguientemente lleva consigo un efecto mágico o de poder, da-

do que "mueve o hace girar a la persona"; sin embargo, de la significación psicofilológica de valor se concluye igualmente que la persona para que pueda ser
movida o hecha girar, debe tener o estar sometida a una necesidad anterior,
sea de su organismo, sea de su psiquismo. De este modo los valores primeros
y más importantes son aquellos que se refieren o que "cubren" las necesidades
primeras y más importantes del individuo: la propia subsistencia, la propia
integridad personal, la propia necesidad de propagarse y tener compañía, etc.,
etc. De estos valores más importantes se originan series de valores ilimitadas
que corresponden a otras tantas manifesiaciones más o menos importantes de
lu necesidades originarias y primeras, más urgentes e importantes. De esto
aparece claro cómo a cada valor corresponde un precio; aunque a su vez el
valor sea equivalente al precio; pero disminuyendo en tal caso la extensión
IÍ@nificativa de valor al precio concreto y determinado de un objeto.
Incluida la idea de movimiento en la noción de Valor, la encontramos
igualmente en la noción de Vida. Esta palabra es de significado tan evidente
que nos resulta o rídiculo definirla o sumamente difícil. El método psicolilól6gico nos ayuda a librarnos de esta disyuntiva, estudiando por una parte
la llelllántica de la palabra y por otra el fenómeno o fenómenos psicológicos
que motivan la expresión de la misma, sea mecánicamente sea psíquicamente:
es decir, sea necesaria o libremente; innata o adquiridamente.

Vida significa la rapacidad de umoverse a sí mismo" i por tal razón se llama
al viviente, "semoviente"; o también "un movimiento teleológico que es de
11 mismo para sí mismo". En sus grandes o más importantes líneas la diferencia entre seres vivientes y no vivientes es perfectamente clara; según se
11

Cfr.

PucELLE,

Jean, en el lugar arriba citado.

649

�• · tes' esa diferencia te va
d vivientes y no vtVlen
do. bre todo al observar los cam"f
· do y disminuyen , so
.
.,,
igualmente di erencian
. .
d I
o vivientes y vtceversa...
los
v1V1entes
e
os
n
bios substanciales h echos por
, s claro y evidente el feo().
.
1 ro y evidente; pero si e
.
origen de la vida no es c a
"bº d desde siglos y que ha sonon"d d percibe y ha perci i o
,
meno que la humam a
,
la vida. tampoco como "'
ºd N nos consta que es
'
zado con la palabra vi a. o
I
nosotros llamamos vida y que
,
ta el fenómeno a que
d1 .
origina; pero si nos cons
I f ómeno del origen o e ond
lo menos en parte a en
. .
sin duda correspon e por
. d d nuestra mente para percibir ne.
de la vida, supuesta la capacida e
gmarse

l

van diferenciando las c ases ~ .

cesariamente el ser de las cosas.

.

. en 10
• glés L,b,n en alemán; Vita en
v·
francés L ,fe
,
Vida en espano1' te en
'.
,
e se encuentra igualmente en
. .
de una rmsma ra1z, qu
.
italiano, son vanaciones
.
hind' clásico. En latín es Vita; en J!Tl'el griego, en el latín y en el sánscnto o,
~to tenemos la forma "Jivati', "el
.
,
0 , (Zote}• en sanscn
go fJ•o, (B,os) o , 1/
'
*
u El hindú simplifica las m, · d
común es gwye.
vive".1.2 La raiz m oeur~pe:'.

"rebullir" o "vivir".u

ces en ju ,, jiu con el significado de
la oom, es repetitivo lo que consta por
El fenómeno descrito por la raiz .
ra:nente un elemento simplifi•
.
La raíz no llene prop
.
posición de la misma.
(Z) . . no que se compone de la ttpellcado como sus derivados B o V o
si BU BU o BI BI, Jo cual ha«
to G O W o GG o sea
.
1
ción del mismo e emen
. d I , a caliente o Jodo caliente, o ,enapensar en el fenómeno del rebulhr e agu. 1 de una fuente; de este modo
e brota de un mananha o
.
Jlamente del agua qu
.
d I fenómeno percibido. La tD111D1
la raíz es una reproducción fonética exacta e" "enroscarse". de esta níz ae
* Wey signifi1ca ''retorcerse ' sar la vid. la
,
'talia
raíz en forma de
palabra i •
las
labras usadas para expre
'
éli de
derivan a su vez
pa
.
te nos forma la idea de h ce,
na "vite" (tomillo); u lo cual igualmen .
la palabra U•f (Helix) Cllll
. .d I f t"vamente tenemos en gnego
. abnea1t
tira helicoi a : e ec i
. I h'li ",s Este elemento entra igu
.
el significadc de "vuelta esprra ' , e ce . f
ar * Swel de donde se ~va
a tomar parte de la palabra o raiz para orm
,

t

u MEtLLET, A. et Vr.Noans,
qKII,

J., Troití

París, 1953, p. 60.

'

. Comparée des Laug•II ci.s,ide Grammaire

.

J.,

ib.
e· ou comparaison des 1anglll!I
G ammaire Gen,rale Indoevropeenn ,
elles et av«
u E1caoFF' F. G., r
.
11 mande anglaise et russe, entre
grccque, latine, [ran&lt;.;aise, gothlque,; e
,
le Sanskrit, Paris, 1867, 1.v. JU, JI ·
u GEOROIEV, op. cit., p. 375.
. k p cit ·• P• 495·' ,.v. (Helix}.
w HJ ALMAR, F ns , 0 •
u ME1LLET, A. et Vr.NDRYES,

650

la palabra Sol, #J.,o, (Helios), con el significado "del que vuelve"; "del que
•va y welve". 17

De todo esto aparece clara la idea del fenómeno expresado por la palabra
vida: "un movimiento repetido, semejante al agitarse del agua que hierve,
de abajo hacia arriba, o hacia adelante y hacia atrás, que visto desde cierta
distancia aparece como el 'enroscarse' o 1serpentear', y que visto transver.

salmente forma un movimiento helicoidal". Tal fenómeno es lo único descrito por la palabra vida; las cosas que más estrechamente están unida, a
ella participan de una manera u otra del elemento de la raíz G o K o GH;
así el agua, el fuego, el sol, la luna, la salud, etc. y que simplificado totalmente seria la G o GUE del español, es decir el esfuerzo por brotar y el brotar
mismo de algo que quiere abrirse camino, salir. La vida en este aspecto
resulta un movimiento hacia adelante y otro hacia atrás, ambos sin embargo, en movimiento: el hacia adelante, tiende hacia atrás; el otro, el hacia
atrás, tiende hacia adelai1te: ésta podríamos decir que es la ley de la vida:
no nos dice de dónde o por qué existe o deja de existir, sino más prácticamente existe progrecliendo y regrediendo en un movimiento eterno, sin fin,
helicoidal, que parece desbordar los límites mismos de los organismos hacia
1a materia orgánica, hacia el cosmos, hacia el movimiento sin fin de los
planetas y de los astros nuevamente.
Con la descripción anterior fácilmente nos formamos la idea de valor, de
que con su movimiento va cubriendo con un velo lo débil, lo que necesita

reposar para luego verse fortalecido

y viviente.

La Cantidad, el Quantum, el Valor, la Validez, la Vida, el Vivir, son
expttsiones formadas por la experiencia humana necesaria de adecuarse a
la realidad cósmica en que vive. La motivación y evidencia que necesitan al
hombre a emitir tales sonidos, son no s61o el objeto extenso, el velo sustentador, la vida autosuficiente; sino también la evidencia de sí mismo, de su
propia experiencia ante tales realidades, resultando de este modo tales palabras como un conjuro ante la extensión y la materia, que parecen robarle la
vida; ante la fuerza cambiante del movimiento que deja tras sí el velo
fortificante; ante la espiral sin fin de la vida; para de tal modo hacerse
consciente y hacer conscientes a sus semejantes de su limitación orgánica;
de su debilidad para permanecer inmóvil ante lo que lo mueve y nececlta; de su insignificancia y limitada autosuficiencia ante la espiral imperecedera de la vida en el cosmos.
• 16., p. 631,

1.

v. ;¡J.,o~ (H,lios).

651

�Esto no es todo: ya que el hombre se ha dado cuenta de qué es la
materia y la cantidad; de qué da fuerza y valor; de cómo se desarrolla
la vida y quizá enajenado por el mismo miedo y como en una inquietud
neurótica y febril, ha creado materias, cantidades. valores, velos, vidas y
espirales, para detener y fijar la máquina del cosmos, causa de su pavor
y de su debilidad. F,ste es el problema de nuestro tiempo igual que otros
muchos: ¿la materia o la cantidad creada por el hombre; el valor o los
valores creados por el hombre; la vida o las vidas creadas por el hombre
serán para su conservación específica o estaremos ante la aparición de un

decadencia; quizá el hombre nuevo no sea el . . .
.
aliento de nuevo de enfrentarnos a 1 . 1 pnncip10 del fm y tengamos
.
.
os c1eos a la máq ·
c6s •
ague siendo el reto, el único reto del hombre 'hech 0 . urna
m,ca_ que
de quien hizo el cielo y la tierra.
'
ª unagen Y seme¡anza

hombre nuevo, con cantidad nueva, con valor diferente, con vida diferente?

Creemos que después de una crisis profunda el hombre podrá seguir siendo
hombre, el ser humano podrá con los seres que él mismo ha creado; aunque en esa crisis pueden y podemos desaparecer muchos, incluso naciones
enteras, si no somos capaces de superar las realidades nuevas creadas por
las nuevas categorías humanas. El modo de ser del hombre contemporáneo
tiende por ello a lo primitivo y original; consiguientemente a desarrollar más
sus glúteos que su cerebro; más a imaginarse ver, que a ver; a imaginarse

t

oír, más que a oír y a la vez que tiene la posibilidad de viajar por toda la
tierra, escuchar las voces de todo el orbe, pasa como ciego por toda ella
y como sordo no escucha esas voces: sus sentidos no están todavía preparados
para ver y para oír tanto ni tan rápidamente. Su piel no es capaz de sentir ningún objeto, sino el roce maravilloso de la velocidad supersónica de
los jets o la menos veloz de los automóviles y trenes. Los sentidos se han
convertido todos ellos en conciencia: en un darse ruenta continuo no
de las personas ni de las cosas, sino del movimiento, de la nada que
surge no sabe dónde, si en su cerebro o fuera de él. Aparentemente todo
sigue igual y, sin embargo, el hombre ya no es ni racional ni político. es
un animal psíquico, que parece embriagarse en los productos ininterrninables
de sus sueños fantásticos, como Psiqué temerosa de perder a su amado Y
sus tesoros, su palacio y sus deleites: la grande molestia son sus hermanas
envidiosas, quienes so pretexto de la realidad, la conveniencia y de la ética,
quieren librarla del monstruo imaginario. ¿ Qué hacer? Admitir sencilla·
mente que las cosas y nosotros tenemos límites: que la cantidad sigue
siendo la misma; que nuestra psiqué fantasiosa es débil y sus ensueños son
producto de nuestra necesidad y del movimiento de las cosas; que la vida
es interminable; pero que nuestros límites nos hacen convertirnos en un
individuo de la especie, que en la trayectoria de la vida, es sólo un momen·
to fugaz aunque imprescindible. De este modo dejaremos de embriagamos
inútilmente con el vino, con remedios, con velocidad, con el movimiento

"divino" de las máquinas. De este modo quizá nuestra civilización no

652

,ea

653

�REVISION DEL FEMINISMO
EN EL MIO INTERNACIONAL DE LA MUJER

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE

Asociación Mexicana de Sociología

"El Jocialismo )' el feminismo no son más
que los epílogos de la reivindicaci6n de los
desposeidos, ante los poderosos."
A. CA.so.

I
HEMos QUEDADO hasta el hostigamiento con el asunto del Año Internacional
de la Mujer (AIM); sin embargo, desde el punto de vista sociológico es
oportuno hacer algunas consideraciones sobre este interesante fenómeno social. La carencia de perspectivas también limita el panorama, pero los elementos de juicio hechos dentro de la propia dinámica de los acontecimientos y con la atmósfera del momento histórico, pueden ser tomados en cuenta en estudios posteriores.
Considero pertinente ofrecer, en primer lugar, una información para cole-

gir posteriormente algunas reflexiones sociológicas.

II
INFORMACIÓN

En su 24o. periodo de sesiones en 1972, la Comisión de Condición Juridica y Social de la Mujer, estimó que como habían transcurrido veinticin-

655

�co años desde su primer periodo de sesiones en febrero de 1947 y en 1975
demediaba el Segundo Decenio de las Naciones Unidas para el desarrollo,
era oportuno proclamar un Año Internacional de la Mujer. Por lo tanto,
se acept6 la resolución para ser sometida a la aprobaci6n de la Asamblea
General, la cual aprob6 que el año de 1975 fuera designado Año Internacional de la Mujer, en su resoluci6n del 18 de diciembre de 1972.
Cuando las Naciones Unidas desean que la comunidad internacional concentre su atención en determinado asunto de suma importancia, suelen de•ignar un año para intensificar la acci6n requerida a escala naciopal e
internacional. El tema propuesto fue una trilogía ambiciosa: igualdad, des,.rrollo y paz.
En consecuencia se hizo el llamado a hombres y mujeres para buscar la
forma en que las segundas participaran en las políticas regionales, nacionales
e internacionales.

Aunque la mayorla de los palses del mundo aceptó participar, de inmediato se previ6 que en la mayoría de ellos habría graves obstáculo debido
a las costumbres, diferencias, temor a la competencia y otraS causas; se sabia
que en muchos pa\ses, muchos derechos de la mujer estaban solamente en

aulad humana'' La Asambl
rantizar
el reco~ocimiento uruversal
":' babia dproclamado
la declaraci,on para "g
·
h
igw,Idad
del
hombre
y
de
I
!
e
echo
Y
de
derecho' del pnncip10
. . ~a muJer".
de
El Centro de Inform .

países y a las rin · aci~n ~nómica Y Social dio a
vos del Al
p cipales lllSbtuciones del mund
conocer a todos los
M, los cuales comprendian .
o, los programas y ob. f

tura! o medidas b
mtensas cam - d
¡e ,.
. pu licitarías y educacional .
panas e información culcarteles, publicaciones diversas, _,
. es, recomendaba elaborar f 11
certámenes
tod
cowerencias
. .
o etos,
y
a clase de acti ºd d
, exposiciones, pcliculas real"
ll()lla medi
vi a es Puede d .
'
u.ar
anamente informada, q
. .
ecme que no hubo
darles del Año Internacional.* ue no tuviera conocimiento de las ac!'.:~:

Del 19 de junio al 2 d . li O de 1975 d 1
Tie
, rra se dieron cita en lae ¡u
.
' e egados de 120
,
en dos
te
ciudad de México L
.
pa1Ses de la
Médi p~ s, Iª. Conferencia en Tiatelolco
o_s traba1os tuvieron lugar
han co. as deliberaciones violentas
_Y a Tnbuna Libre en el Centro
con la ponderac,•ón y e¡·icacia
. deYlas
apasionadas
de la T nºb una contrastasesio
nes en Tlatelolco, pero en las

i"

• Coruultar ,obre el t

Docum

.

ema.
,lis • . ento de la Declaración d 1
mn-unaci6n contra la mujer N '. as Naciones Unidas sobre la eli ,
Documentos
.
· aaones Unidas
m1nac1un d, la
•
' comunicaciones
·
a6n del Año Interna ·
y programas de la Oficin
xico 19, D. F.
oonal de la Mujer. Programa d,
Cen~ de Informa•,1.

las leyes y no en la realidad.
Las tareas del A.I.M. estuvieron encomendadas al Departllmento de la
Subdivisi6n de Promoci6n de la Igualdad del Hombre y de la Mujer, con
-su Centro para el Desarrollo Social y de Asuntos Humanitarios del Departamento de Asuntos Econ6micos y Sociales de las "Kaciones Unidas. La
Sra. Elvi Sipila, primera mujer nombrada subsecretaria general de las Naciones Unidas el lo. de septiembre de 1972, fue la directora del CentrO.
No puede negar.e que desde el principio, los trabajos se iniciaron con
un tono vivo. En la Declaraci6n de las Naciones Unidas sobre la elimina·
ci6n de la discrimínaci6n contra la mujer se decía: "Ha comenzado una
nueva era para la mujer. En un mundo que cambia con rapidez, más y más
mujeres demuestran que no están dispuestas a aceptar el papel de subordinaci6n, pasividad y limitaciones que ha desempeñado la mujer a través de
la historia en la mayoría de las sociedades y exigen que se ponga fin a
todas las leyes y prácticas discriminatorias .. . ". Ése era el tono.
Con aguda perspicacia se dijo, en el texto del artículo primero, lo que
a mi modo de ver constituye la demanda más justa: "La discriminación
-contra la mujer, por cuanto niega o limita su igualdad de derechos con
el hombre, es fundamentalmente injusta y constituye una ofensa a la dig•

656

;(I ~

..::.!zico 75. Año Internacional dt la M .
x1co. Minerva 63, Mén Gral. de Documenta '6
u1er. Órgano de Inf
.
emanjera. Comcntarioe d Cl n e Informe Presidencial T do~o6n Rmña. Dila I Conferencia Intern . e André Malraux sobre el fe~ ucaones de la prensa
Depto. de Estudio, esp ª:'~na! de _la Mujer. Las mujeres
smo. Reportajes sobre
Boktin Document-' eciab cs. MbcicoJ julio de 1975.

europeas en el año 2000.
~sor,lam·
e
navaca_, Mor. Máico.
UJ•r.
.I.D.A.L., 3er. año, vol. 111
Yanas autoras: Condici6n Jurldi a
, No. 2, CuerA.M.1
e de la mujer ,n Mi xico.
.
Fac de Derecho. U.N.
p México, 1974.
ro,,cc«Sn de México Srla..
·
trmacional de la Mu. :
de Relaciones Exteriores M .

Nov. de 1975.
Todas 1

.

¡er' Órgano del grupo Bohemia Poblanaéxico, 1974: "Año In. No,. 369-370 Oct

aa publicaci
.
• Y
ones naaonales -periódi
.
caron artículos sob
l
cos, revutas y 6
¿1, muj,r/ Los Univmitario~; tema. Véase: Elena Poniato.:!:~ E~e irutitucio-

nea- dedi

Miguel Baututa: "El A. • o. 29, 15 de julio de 1974.
.
mal mayor
tura. El N .
no Intemaaonal de la M .
v·
•=_nal, 9 de mano de 1975. M'·'
u¡er", Rev. Mexicana
JCente Lcnero · "T
g(
=CO.
de Cu].
I
Ponencias al ..
eo o a de la Liberación" Exc,lsio
1975. Guanajuato.
Encuentro de Insurgencia Naci::a1agdosto
de_ 1975. abril
México.
co.
e MuJeresn,
de

=

p.

657
human.it.u.-42

�dos partes se puso en evidencia la preocupación de las mujeres por 101
problemas del mundo actual tale. como el colonialismo, la discriminación
racial, la protecci6n a los derechos humanos y la insistencia y repetida voluntad de encontrar caminos para lograr la paz. Este último tema fue
profundamente grato a las asambleas, porque estrictamente no hay mujer
que quiera la guerra.
Desafortunadamente las discusiones de la Tribuna Libre, en donde estaba
previsto que no se llegaría a ninguna conclusión, fueron las que trascendieron
desvirtuando los hechos en forma molesta y deprimente. Algunas opiniones
de personas -agresivas o equivocadas, que tenian ideas radicales o frustrantes
del feminismo, hablaron con tales voces contra la propia mujer que una distinguida visitante exclamó: "Tengo miedo de que la palabra maternidad se

el motor interno del movimiento fe
proceso de desarroll

.
meruno, como una etapa natural de su

º·
i b} La tomaf de conciencia de las mu¡·eres que, en cuanto se agruparon

ormar una uerza, decidieron estar al lado del varó
para
problemas comunes.
n para luchar por los
c) Curiosa
y parad,ogicamente,
·
.
pero como acontece al
las
mu1eres
privilegiadas,
las que tienen d erech oavozyvoto
gunas las
veces, fueron
.
,
.
Jerarqwa cultural quienes tomaro 1
b
,
que tJenen
1
fortunada muJtiru'd de mu ·e
nd a pa a ra en nombre de la inmensa e inJ res mu as.
. d) Como todo movimiento de apertura, adelanto o
.
.
diata contrapartida de oposición la al
reacctón, tuvo la rnmenio o vejaci6n.
'
cu se present6 en forma de burla, escar-

convierta en un concepto negativo".

Sin embargo, este apasionamiento es explicable: se debatian problemas muy
graves y las voces radicales tenian que escandalizar.

'

Durante dos semanas, discursos, diatribas, enfrentamientos y agravios dieron material a la prensa amarillista, creando una impresi6n dolosa, pero
la conferencia significó un triunfo, que será reconocido cuando las pasiones
se aquieten y salga la verdad. En el principio del fin, se escribió: "La mayoria
de las mujeres estaban conscientes de haber participado en un acontecimiento
que no puede pasar inadvertido: por primera vez en la historia de la humanidad cerca de 5,000 mujeres de todas partes del mundo se reunieron en la
ciudad de México, durante el mes de junio de 1975, a tratar sus problemas
que no estan desligados, naturalmente, de los problemas del mundo".

Al final, dentro del Plan de Acci6n Mundial se suscribió el documento llamado "Declaración México 75" y comenzaron a ponerse los planes en marcha,
los cuales durarán diez años.

e) De pronto, con la lucidez alcanzada las mu·e
..
gación de siglos las habia obligado to '
. l res adVtrtJeron que la neejemplo, la abnegación im ues
a mar _ata¡o por vereda ancha; asi por
y el disimulo para logr ~ ta cabu~ la explicable y penosa actitud del disfraz
ar o que a iertamente estaba prohibido.
f) Las conc_Iusiones a las que se llegaron no fueron feministas, sino de
ra d ,caI humanismo y uni6n con el varón

IV
BREVE ANÁLISIS

"Todo hecho social
· es un fenómeno de conciencia". sobre esta verdad bo
do la cuesti6n intima de la mujer en el mundo camb~te de nuestros dias.
a r-

his7t- relaciones de 1~ psicologia y la sociología son obvias:

111
REFLEXIONES SOCIOLÓGICAS

todo acontecer
de 1"':" es, un ~tud1~ de un hecho social donde la acci6n de las fuerzas
a smergia -smerg1a, acción mutua y reciproca de energías-la consecuencia organizadora.
se opone a
es . Ja culminacion
·, de un fenómeno de concienciaEstrictamente,
tambº, Co el feminismo
f
ced
~en.
mo uerza organizada aparece en el siglo XIX y es el anteder::~~ la que hoy, en el plano internacional, exige reconocimiento a sus

Un somero análisis de los acontecimientos del Año Internacional de la Mu•
jer ofrece elementos de reflexión muy importantes para un estudio sociológico.
Pueden advertirse de inmediato estos aspectos:

.
ciaLa pnmera
"."ºtad de nuestro siglo considero dentro del triunfo de la cien-

a) La imitaci6n, que el carácter común a todos los fenómenos sociales, fue

y de la técnica, la protesta social de los paises y de los grupos marginados,

658

659

�rebeldía que ha tomado diversos nombres como anticolonialismo, Tercer
Mundo, Poder Negro, Movimiento de Libcraci6n Femenina y Rebeldía Juvenil.
El proceso de la llamada Liberaci6n Femenina -con las connotaciones de
limitación o confusión que puede tener el significado de este término pero que
sirve de definición elemental- repito, este proceso se ha efectuado en la vida
cultural, política, familiar, en la conciencia de la propia mujer y finalmente
en las creencias religiosas; precisamente en ese orden.

Es interesante advertir cómo los pueblos colonizados no llegan a tener una
fisonomía propia debido a su empeño en imitar el modelo deslumbrante que
proviene de las metrópolis. Eso mismo -pienso yo- ha sucedido en el mundo
de las mujeres.
Psicológicamente, lo mismo que los seres en proceso de maduración como
los niños, las mujeres están pasando socialmente por una etapa de imitación,
Aherrojadas en el confinamiento de su minusvalía, aceptaron sin reservas la
idea de que, para valer, tenían que ser iguales al modelo que valía: el varón.
Así se dieron a la tarea de parecerse a los hombres sin distingos y naturalmente
a imitarlo no sólo en sus virtudes sino hasta en sus defectos, sin restricci6n
alguna. La misma palabra igualdad por la que se lucha, debe circunscribirse
a los campos meramente econ6micos, a la igualdad de oportunidades materia•
les, pero en ninguna forma a la igualdad biológica, o espiritual, porque sería
un disparate.
La fórmula fue "ser igual a lo que vale, para valer''. Con esta tarea de
entrega y sobre todo de renuncia que la mujer ha hecho a costa de sí misma,
puede escribirse una historia secreta, que hasta ahora nadie se ha atrevido a
investigar, donde podrán examinarse algunos hechos, tales como la renuncia
de la artista de cine que para ser novia de América y de todos, tenía que
privarse de tener hijos para mantener el símbolo de la virginidad tan grato a
los hombres, hasta la doble carga de las mujeres que viven en los países comunistas, donde realizan lo propio de la mujer y lo que se echan a cuestas del
hombre, para engañarse, ufanas, afirmando que forman parte de un sistema
de liberaci6n que solamente las ha enajenado. También es conmovedor que
las propias mujeres hayan participado en unas leyes que les crean más obligaciones, sin advertir que la naturaleza jamás las podrá salvar de la obligaci6n
-ciertamente edificante y maravillosa- de tener hijos y educarlos. Creo que
éste es un fallido intento de emulaci6n a ultranza, hecho con mentalidad masculina y que en ninguna forma redimirá a la mujer.
Tampoco sirve la sensiblera opinión de renunciar a lo alcanzado, pues ha-

bid&amp; cuenta de que ninguna intentará
.
cuestión, pero habrá de encontrane i retrotraer, e~ !lempo, no es 16gico
.
ormas más luCJdas y pertinentes.

CD

_CoDJJdero que la primera parte de la lección es
.
m=as y revalorar el trabajo femenin E
~ . valer por noootru
irrefutable: el desprecio de la
.
o. sto. se relaciona con otro aspecto
juicio, esta explicació . , . mu¡er a su prop10 quehacer, lo cual tiene a mi
n. VlVllllOS en un mundo materializad
coas tienen un precio en moned
o, en el cual laa
traba.
.
a oontante y sonante en
.
¡o prop10 de las mujeres no ha sido posibl trad . IO'
consecuenca el
plo no es posible evaluar el p=' d la
e.
uru en dinero. Por ejem•~~0 e
matenudad l ·d d
horario del hogar, la atención al familiar enf
' e cu, a o agotador y ain
consideradaa en otra dim '6
ermo. . . son cosas que deben IICr
ens1 n.

:=

No me refiero a que la mujer si
de tablas diferentes de valor q ga
bio social.
ue na

.
.
mmna Situación, estoy hablando
ente serán aplicadas con el cam-

a la sociolnma
misma que no es normattva
.
valCiñéndome
di
-0·
. da . . .
or, go por el momento que esta eta del d
. . ru
JWCJos de
está presente en el mundo contem ánpa
escnvolvuruento de la mujer
desarrollo.
por eo, como natural, en un proceso de
Más allá de esta consideración tri
dialéctica, el planteamiento radicales d:n.ta,l puede admitirse que dentro de la
equilibrio.
ugar
un nuevo orden de mayor

ª

&lt;?ancretamente las finalidades del propio A.I.M., apuntaron un as
yo Juzgo como el más definitivo fue soste .d O d
pecto que
Y se presenta al final de este tr'a b .
ru
urante todas las deliberaciones
a¡o.

En cuanto a la injusticia social tema
dios de información -comuni .'
térec~tc de las polémicas, los mecaCJ 6n es
nxuno asaz ambi ·
a tomar posiciones. Los problemas h
CJOSO- nos obligan
ahora
urnanos son los mismos d ·
se nos sirven en el desayuno El im to
e siempre, pero
de vasos comunicantes: todos nos ,;.,ntim p~ se traduce
una respuesta
magnitud de los hechos Las
.
os ,~ente agobiados frente a la
la magnitud de 1
bl
mu¡eres sufren también. Debido a su sensibilidad
os pro emas las avasalla y muchas han sido d . .'
tualmente al enfrentarse a estos p bl
añadas espmlas asambleas: más de un billón dro e ~ que queman. Díjose por ejemplo CD
e mu¡eres caminan a p·
1 1
nuda de la piel, sobre el polvo helado o b ad d
'.e, con a p anta dcscom
•
a ras o e la tterra. aca
en_ poco, Cal1 son como caballos o bestias de
. '
rrean agua,
paulatino agotamiento físico deb· d
carga
Y Viven dentro de un
t o a sus numerosos emb
M'll
el1as no tienen acceso a la ed
.
.
.
araro,.
1 ones de
ucact6n, ru a runguna clase de diversiones, menos

?'

661

660

�al ocio o al descanso creativo. (En una encuesta entre campesinas mexicanas,
realizada por una investigadora, se descubrió que muchas de ellas no conociaa
el significado de la palabra "ocio".) Miles de mujeres siguen siendo objetos
de lujo, "cosa", botín, resguardo de las virtudes del varón -¡ la honra del
hombre está en la castidad de su mujer!-y, a pesar de que las mujeres constituyen un tercio de la población activa del mundo y trabajan tan dura y esforzadamente como los hombres, reciben menos pago. De pronto, estos hechos
se han vuelto intolerables y la crisis y rebeldía no se han dejado esperar.
Ahora bien, como sucede con frecuencia, han sido las mujeres más prepa-

radas las que han puesto la pica en Flandes: ¡ no más! Parodiando la frase
de Carlyle, como si ellas fueran las heroínas o "el alma de la historia" del
mundo femenino, se han levantado para empezar a exigir cambio y a traba-

rones Y mujeres- de casi todos los países con motivo del Año Internacional
de la Mujer, son testimonio del legítimo anhelo de buscar los caminos de la
justicia y de la paz.
La celebración, según el Procurador de la República fue un ejemplo de
"solidaridad humana" y el Presidente de México afirmó' que el mundo esperaba mucho de la nobleza y generosidad de las mujeres.
Hay una palabra que ha caído en desuso por mal gastada a pesar de su
profundo contenido, quiero recordarla porque magnifica una de las finalidades
de este Año Internacional de la Mujer; se llama respeto. Quizá en el fondo,
la _primera demanda de la mujer en el mundo de nuestros d[as, sea algo limpio
y ¡usto: alcanzar el respeto a su dignidad de persona humana.

jar por un "mundo mejor".
Como toda fuerza que rompe o tiende a modificar, la reacción se ha presentado en forma de escarnio, burla o "machismo", pero las más osadas siguen
adelante. (Curiosamente dos aspectos a la prensa internacional: uno de ellos
fue que la sede del Año Internacional tuviera para su celebración la ciudad
de México, llamada por ellos la "capital del machismo" y en segundo término que la celebración estuviera bajo la dirección de un hombre. Yo juzgo este
hecho como la mejor justificación del Año Internacional, esto es, la necesidad
que tenemos de cambio en algunos paises y de romper la necesidad de una
tutoria varonil.)

Ciudad de México, diciembre de 1975.

La torna de conciencia femenina ha sido explosiva. De pronto, las mujeres
advirtieron que habian sido manipuladas, deliberada o inconscientemente por
la miopía de los tiempos. Vayan algunos ejemplos: los libros para mujeres,
las leyes familiares, las instituciones benéficas, las modas, los reglamentos y las
prohibiciones han sido hechas por los varones para norrnar la conducta de
las mujeres. Ellos les han asignado desde siempre, el papel que debian desempeñar en la "comedia humana". Hasta las cuestiones muy propias de la mujer: maternidad, aborto, número de hijos, virginidad, han sido temas manejados por los varones; por eso las mujeres han rasgado sus vestiduras; pero
este acto las ha dejado desubicadas -¡ valga!- descentradas; cierto que no
están plenamente conscientes de lo que quieren, pero sí saben ya, lo
que no quieren.
A muchas, por su sensibilidad, las han perdido las frases de los poetas: la
mujer como la Victoria de Samotracia, no tiene cabeza, pero tiene alas ...
¡ qué belleza y qué mentira! Tuvo cabeza: fue decapitada.

Y bien, los documentos históricos que suscribieron los representantes -va-

662

663

�EL BAJlO Y LA SIGNIFICACióN DE SU GRAN FRONTERA

ANTONIO POMPA y POMPA.

Instituto Nacional de Antropologla

e Historia.

l. Concepci6n geomorfo/6gica del área.

II. El Baj{o como unidad eco/6gica.
III. El Bajlo como unidad hist6rica.
IV. El concepto de frontera.
a) La Frontera topográfica de El Bajío.
b) La Frontera como factor determinante en la evolución histórica de
El Bajío.
e) Deslinde manifiesto de expresiones que en la región mesopotámica
de El Bajío interculturaron haciendo unidad.
d) El concepto de Frontera cultural.

V. Forja del mestizo.
a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
b) Génesis y proyección de su dinámica.

VI. La Diáspora.

INTRODUCCIÓN

El estudio de la región de El Bajío, es una gran cuestión que se presenta
para entender la evolución histórica de México, dado que en esta extensa y
singular área se han gestado y operado acontecimientos que son clave en el

665

�.,
.
a Mas la extensa zona de El Bajío,
proceso histórico de la Nacion ~eiucandesérti..
semidesérticas de México,
d las regiones
cas O
d
considerada d entro e
1 1
,os circundantes que la emarcan
algunos de os ornen
d
.
to
sólo lo es en cuan a
.
f
ues no pueden ser etenru.
tóruca de rentera, P
. . d
y que le han ,mpuesto una. .
.
bajas un tanto lacustrcS ,mga as
nadas asi las extensas plan1c1es o ne':'-'
dalosos ríos como el Padre
en otro uempo cau
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además por los que fueron
res como tampoco a buena
b"
l Laja con afluentes meno ,
ré .
Lerma, el Tur ,o y e
'
1 rdillera neovolcánica, cuyo gimen
arte de la frontera sur formada por ~ ~
Pde humedad le d a pecuwu=
··"·- caractensncas.
. .
.
lar y excepcional región de México es mdispenPara entender a esta smgu
sable tener una
CONCEPCIÓN GEOMORFOLOOICA DEL ÁREA

.
. ita al norte y noreste la Sierra de
El Bajío cubre una extensión que l_1m Go d
la Sie= de Agustinos;
•
d al este la Sierra
r a Y
Guanajuato, conunuan o
.
1 región de Loo Altos: Sierras
al sur la Cordillera neovolcáruca y al oeste a
la Altiplanicie meridional,
titlán. la región pertenece a
T
d
de Arandas y e epa
'
, . d
seO"anias que la circundan por
dO 1 orogenesis e 1as
tá
cuyo origen está liga ª. ~
J
L Tamayo desde fines del ere •
"6
. c16 afirma orge .
'
.
lo que su elevaci n se 1lll '
•
d
riente y las comentes
• tos
fecto de presiones e1 o
'
1
sico por los plegarruen , e
ánº
SieO"a Madre Occidenta
la ti ·dad volc tea en 1ª
de lava, resultado de
vi . . . materiales de lao series eruptivas del
la
Cordillera
neovolcánica.
Recibió
.
(e,ctrusivas volcánica•) ; de
Y
.
.
truSivas) y postenores
.
cenozoico ( mtrus1vas y ex
.
al
relativamente reciente.
muchos aspectos el relieve actu es
esta suerte, en
la
. , n a la cual pertenece El Ba jio, muestra
La apariencia general de
regio .
!imiºt d por nervaduras volcád" tintos ruveles
a os
una oucesión de llanuras ª rf'.s. . clinada 'hacia el norte.
.cas ue forman una supe ic1e m
ru
q
. .ta las dos altiplanicies se prolonga hasta
El parteaguas tranSversal que ~
de la• Sierras de San Pedro
rdill
volcánica y compren
.
encontrar la Co
era neo.
s·
Gorda (Hidalgo), de los AguSbnOS
d zonas bien caracterizadas:
( Aguascalientes), de Gu~¡~ato, ,erraó
, • ) divide la reg, n en os
. tal
y Monte Alto (M e,aco ;
1 . tema Lerma-Santiago y a la onen
.
la poniente
con e1 d esagu·· e general en e sis

ª~

con el Río Pánuco.

r su
. T f 11 ha demostrado que este parteaguas, po
El Dr. Bibiano F. Osario
a.
.
ha sufrido una erosión ta~
•6
n los terrenos vecinos,
d
1
bajo relieve en re aci n co .
b"
Antes la parte del plan •
que se han operado en él unportantes cam ,os.

ª

666

San Juan del Río, que hoy afluye al Pánuco, alimentaba la cuenca del río
Lenna.
Por la influencia de los factores volcánicos, en el suroeste se presentan algunas pequeñas cuencas endorreicas que desaguan en las lagunas maduras,
en al mayor parte de los casos, como Pátzcuaro, Cuitzeo y Sirahuén.
En general, la altiplanicie meridional a la que pertenece El Bajío, muestra
una amplia red hidrológica poco caudalosa, pero que actúa como eficaz agente erosivo, asegura Tamayo, lo que ha formado la sucesión de valles que
partiendo desde el de Toluca (2,300 m. de altura media), se continúa con
la región del Bajío (1,600 m.); el valle del Río Tula (2,000 m.) y el valle
de San Juan del Río (2,000 m.).
Las unidades orogénicas más generalizadas son las llanuras fluviales y lacustres, algunas llanuras loéssicas, conos volcánicos, mesetas y llanuras de lava.
Se ubica el Altiplano meridional en los Estados de Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro y Distrito Federal, parte de Zacatecas, Jalisco, Michoacán
e Hidalgo.
Después de estas breves consideraciones, podemos concluir que la composición geomorfológica del área de El Bajío le da una peculiaridad en demasia
interesante dentro de la zona mesoamericana, propicia para el desarrollo de
múltiples fenómenos dentro de la historia natural y de la historia humana.
EL

BAJÍO COMO UNIDAD ECOLÓGICA

Los recursos del clima y del suelo lacustre en la extensa región de El Bajio,

le dan una categoría muy destacada desde antiguo como región agrícola,
pues desde tiempos remotos esta zona privilegiada de Mesoamérica ha contado con una irrigación natural fecundante que le han proporcionado el Río
Lerma y sus dos poderosos afluentes, Río Laja y Rio Turbio, con otros de
menor importancia; ello ha dado a esta región las características de una
auténtica Mesopotamia.
La conformación de la enorme cuenca que es El Bajío, ha dado extensas
zonas de cultivo inigadas abundantemente y bajo un régimen climático favorable, aun cuando con algunos desplazamientos hacia el norte en la secuencia
de la evolución temporal, mas siempre conservando su gran categoría de zona
fértil que la hizo y ha seguido haciendo propicia para un placentero habitat
del hombre; ello explica su significación dentro de la economía de los pue-

667

�= -r

.
.
estu nda colonización estanciera-ganadera Y agrlcoblos prehispánicos; d: la_
española que sostuvo el desarrollo minero de
la en la etapa de la 0
n
. '
la decoración arquitectónica y
Guana juato Y Za.ca_~~ I gran
x:i1t:n: de los lineamientos del barroco
ornamental de los stg os
Y
d
. •en tos de la emancipación
mexicano estípite; y después los gran es mo~
.
I n dependencia' Reforma y Revolución.
mencana;
.
e la re .ón de El Bajío desde la llamada Puei:m de
Es de conclwr, pues, qu
Rfo hasta la ciudad de Le6n y luego en mtrutierra adentro de S"'.' Juan del
' de Moreno, constituye una región de
sión suroeste que sigue hasta Lagos ,
. .
una manifestación frantierras de las llamadas "de pan llevar' ' proJ!1cia para
.
ca y definida de una cultura agrícola y por ende sedentana.
EL BA¡fo COMO UNIDAD HISTÓRICA

, fos anteriores bien puede colegirse a la
Bajo los supuestos en los paragra.
'. · al desarrollo bien mar"ó de El Bajío como una zona smgular, propicia
,
.d d
regi n
f ó
humano dentro de lineamientos de categona y uru a .
cado del en meno
hipótesis hemos sostenido desde antes del
Por ello, y denEltrBo ~; u:n!:"'de la evolución histórica de México, tiene
año 1940, que
a¡10,
un significado muy peculiar y trascendente.
.
.
el hombre no es autóctono de América y
Si aceptamos como premisa que
. ·
te y desde luego
.ó d bercmos aceptarle como =gran ,
por ende de esta regi n, :
bre rocedería lógicamente siguiendo un
procediendo como cualqwer . ~om
p 1 • libertad la ,ecuencia de su
camino natural que le pemutiera con re auva
'
. d
"ble
.
r escrito nuestra hipótesis e una post
Hemos_ sos~rud? dealpalab_ra y potinental americano por todas sus fronteras,
múltiple mnngración macizo con
d1
t . en el caso
, timas del norte y del sur, del este y e oes e' y
.
terrestres y man
'
sea en una prolongada peregrina•
particular que nos ocupa, po_r el oes:~Íiz~:do el Kuro Siwo O corriente negra
0
ción desde el estrecho de Berin~, u
t .al
la media ecuatorial del
d I J , 0 bien por la comente norecua on , O
M ,
e apon, , . .
d ello lo que hubiere sido y que ya Pablo artinez
Océano Pacífico, sea e
.
Go d
Ekholm Miguel Covarru•
del Río Paul Rivet, )a Escuela de Viena,
r on
,
di
ge'
.
. d
han encargado y encargan de estu ar, es su
bias y otros investiga ores se
blad
rirnitivos a la región de El Bajío,
rible que la entrada de los po
os P
procedan de la zona costera del Pacífico.

dito francés, M. Guignes -nos dice Salvador Macip en su estudio "Un
viaje precolombino de los chinos a la América del Norte"-, fue quien dio
a conocer por vez primera en el siglo XVIII los viajes de los chinos a la
América del Norte, en un articulo titulado: "Recherches Sur les navigations des chinois du coté de l' Amérique, et sur quelques peuples situés á
l'extrémité orientale de l'Asie", que se publicó en París en 1761 en las Memorias de la Academia Real de Inscripciones y Bellas Letras. Parece, sin embargo, que M. de Guignes había descubierto antes de 1761, en los textos
chinos que se vio precisado a estudiar para componer su gran historia general de los hunos, los turcos, los mongoles y otros tártaros del Oeste, algunas
referencias a los viajes de los chinos a las costas de América, porque una
carta escrita por un misionero llamado Gaubil a M. de l'Isle, fechada en
Pekin en 1752, se dice que M. de Guignes ha encontrado en los anales
chinos la descripción de ciertos paises de América, lo cual (y sea dicho de
paso porque importa poco) no parece verosímil al P. Gaubil.
Philippc Bauche, en un estudio titulado "Considérations géographiques
et physiques sur les nouvelles décoruvertes au Nord de la Grande Mer'', publicado en París, en 1753, en el cual preveia la existencia del estrecho de
Amén (llamado después de Bering), afirmaba que en el año 458 se estableció una colonia china en el golfo de California, en una región llamada
Fu-Sang que situaba a los 55° latitud norte.
El Bar6n de Humboldt, en sus Vistas de las cordilleras, menciona un gran
número de extraordinarias y sorprendentes coincidencias entre las civilizaciones del Asia y de México, de tal naturaleza y de tal importancia, que le
llevan a la conclusión de que debe haber existido alguna comunicación, en
tiempos muy remotos, entre América y Asia.

aventura.

Acerca del tema de las irunigraciones del Oeste, del mundo amarillo, un eru•

668

El descubrimiento de América por los chinos no parece haber llamado más
la atención hasta 1831, en que M. J. Klaproth publicó en los Nouvelles Annales des Voyages un artículo titulado "Recherches sur le pays de Fou-Sang,
mentionné dans les livres chinois, et pris, mal á propos, par une partie
de L' Amérique", en el que se aseguraba que el pais mencionado en los anales
chinos debia estar situado en las islas del Japón y no en América.
Contra esta opinión contradictoria levantó su voz el eminente Paravey,
publicando dos folletos, uno en 1844 y otro más tarde, en los que demostraba que el pais de Fu-Sang debía buscarse en la América del Norte y no
en Japón. Monsieur de Paravey también publicó más tarde otros dos trabajos en los que trataba de demostrar el origen asiático de la civilización de
los indígenas de Bogotá.

669

�En 1865, M. Gustave d'Eichthal publicó su "ttude sur les origines bud.
dhiques de la civilisation américaine".

En el mismo año, M. Vivien de Saint Martín, en un artículo publicado
en L'Année Géographique con el título de "Une Veille histoire rémise á
flot'', combatió la idea de que los chinos hubiesen conocido la América.
En 1866, el abate Brasseur de Bourbourg, en sus Monuments anciens
du M exique, combate las afirmaciones de M. Vivien de Saint Martín.
En 1868, el Dr. A. Godron, Presidente de la Academia de Nancy, publicó en los Anna/es des V oyages, de la Géographie, de l'Histoire et de l' Ar,
chéologie, un artículo titulado "Une mission buddhiste en Amérique au Vº
siécle".

,,

ca Miscelánea, Capitulo 11, o que siguiendo por la margen costera del
Pacifico hasta encontrar la cuenca del río Santiago-Lerma y por allí penetraron_ hasta el mar Chapálico, en donde existen vestigios prehistóricos, donde quizás empezó una agricultura que después se perfeccionó en la chinampa en la región de El Bajío.

Conviene traer como referencia la versión hecha por Silvia Rendón del
texto náhuatl original comenzado por la exposición más extensa que se contiene en los folios 116 v. a 118 r. de la IV Relación de Chimalpahin
Quauhtlehuanitzin, que dice:
Fol. 116 v.
Cuando en la que se llamaba
cuenta de los viejos,
llegó el año !-Conejo,
entonces llegaron en sus barcas
los antiguos chichimecas,
los que se dicen genuinos chichimecas,
vinieron por encima del agua que se junta
[con el cielo.

En 1875, Mr. Charles G. Leland publicó en Londres su libro Fu-Sang,
of the Discovery c,f America by Chinese Buddhist Priests in the Fifth Century, en el que se hace un profundo estudio de este asunto, desde todos los
puntos de vista, y que pone fin a las discusiones sobre la situación de FuSang, demostrando que el país conocido por los chinos con ese nombre se
encontraba en la América del Norte.
En 1876, el Marqués de Hervey de Saint Denys, en su traducción de la
obra de Ma Tuan-lin, llamada Etnografía de las naciones extranjeras, confirma en todas sus partes las conclusiones de Mr. Leland.

Vinieron guiados hacia acá,
de allá, de donde es su casa,
de donde está la tierra de la que salieron,
como lo tenían ellos por verdadero.
De alli vinieron a salir,
vinieron a establecerse, a donde se dice Az-

Por último, Mr. Edward P. Vining, en su magnifica obra Anin florious
Columbus, publicada en New York en 1885, demuestra, sin que haya lugar
a duda, que la tierra de los cuerpos marcados son las islas Aleutianas; el
país del Gran Han, la Colombia Británica; Fu-Sang, México, y el Reino
de las Mujeres, la América Central.
Entre los cubanos, Bachiller y Morales, en su Cuba primitiva, estudiando
el origen de los indios cubanos, hace ligera referencia a migraciones chinas, pero sólo trata el punto de pasada y sin concederle grande impor•
tancia.
Admitiendo la entrada por el occidente del maciw continental, antójase,
en dimensión imaginaria que pudo haber sido cuando la California era
isla, en su última etapa de isla, cuando el Río Colorado ya había vencido
al mar con sus enormes arrastres de aluvión, después de una lucha milenaria entre el Océano Pacifico y el Río Colorado; o que hubieron llegado
por el mar recorriendo Sinaloa y aposentado en la Isla Mexcaltitan, como
se Je ocurre a Jiménez Moreno siguiendo a Fr. Antonio Tello en su Cróni670

',,

[tlán.
Fol. 117 r.
De este modo los Irajo acá
la ondulante agua inmensa.
Tal vez allí los vino a arrojar
del interior de sus barcas.
Vinieron a salir los viejos
alli junio a la orilla del agua,
en la tierra de Aztlán.
Así vinieron a salir a la orilla los chichi-

[mecas
671

�La hipótesis final -nos dice Miguel León-Portilla- por la cual se inclina Chimalpahin, es que ciertamente los antiguos pobladores llegaron a estas
tierras en sus barcas, "traídas por la ondulante agua inmensa", que tal
vez los vino a arrojar a un lugar que desconocemos con precisión en este
Nuevo Mundo. De los varios posibles orígenes el primero que señala es
Asia, sin excluir la posibilidad de otras regiones del mundo.
Diversos grupos humanos en el transcurso de muchas décadas deben ha-

berse reunido y caminado por esta ruta natural hacia El Bajio, donde suponemos está la raíz y la razón de un pre-México, origen del México actual;
allí sup6nese estuvo Aztlán, esa región enigmática que algunos han situado
en el Norte, próxima al río Gil a; otros la han situado por el rumbo de la
California; ha habido quien le fije en la Huasteca; mas si estudiamos con
lógica y con método, veremos que Aztlán estuvo en una región más próxima a Tenochtitlan. Ya Orozco y Berra así lo sugiere después de haber
estudiado lo que sostienen muchos autores, lo que dice Boturini, quien hace
a los toltecas y mexicas originarios de Asia, inmigrando por Baja California,
en donde asegura estaba Aztlán, para de allí pasar a Culhuacán, que supone Pueblo de la Culebra, que es primero del Continente y está situado
frente a la California.
V eytia en su historia antigua asigna esta región en la parte más septentrional de esta América, más adelante de la provincia de Sonora y Sinaloa; el Padre Clavijero la supone al norte del Golfo de California adoptanto la distancia asignada por Vetancourt en su Teatro Mexicano, de
2,700 millas al norte de México; Ixtlilxóchitl en su historia chichimeca
afirma ser en lo último de Xalisco y Tezozómoc en su Crónica mexicana
la intuye también por el norte; Mendieta en su Historia Eclesiástica Indiana
es de opinión que vinieron los inmigrantes de muy lejos, de hacia la parte
de Xalisco y que proceden de Chicomoztoc; Humboldt en su estudio acerca
de las cordilleras asegura que Aztlán debe ser buscado hacia los 42º de
latitud; por su parte Gallatin citado por Bushmann, le coloca cerca de Michoacán. Laphan en The AntiquiJies of Wisconsin describe las ruinas de
Aztlán en los Estados U nidos; Brasseur de Bourbourg le pone al noroeste
la California citando la opinión de Aubín, quien coloca a Aztlán en la
península de California, y así podríase seguir a otros autores como Torquemada, Acosta, Ramírez, etc.; que después de analizar nos lleva a concluir
un tanto acordes con Manuel Orozco y Berra, que está esta región cerca
de la orilla del Río Lerma, posiblemente próxima al Cerro de Culiacán.
No se puede pedir más, dice Orozco y Berra, para dar gran verosimilitud a la hipótesis, en convertirla casi en evidencia que las circunstancias topo-

672

gráficas, los nomb~ los vestigios dejados por los antiguos moradores, ayudan a entenderlo as,. Ya de ello en confirmaciones posteri

mnos adelante.

ores nos ocupa-

EL CONCEPTO DE FRONTERA

a) La frontera topográfica de El Bajío.
'?&lt;'nstituye la frontera topográfica de El Bajio, la continua sucesión de
colmas Y cerros que forman la Sierra de Guanajuato que se une al Este con
la Sierra Gorda, dejando algunos pequeños cañones· al Sur Ja sie
l'"
alO
,
rraneovo ~ca Y
°:'te, como ya habíamos dicho, las sierras de Arandas y de
Tepatitlán; este SIStema montañoso conforma a la región de El Ba.,
1
d
J' .
sól d
.
¡10 y e
a un =te no
.º etermmante para su ecología, sino para Ja expresión
cultural de sus hab,tant"':. Es pues, la frontera topográfica de El Bajío, el
ma~~ donde una comurudad humana, desde antiguo, constituyó a un tipo
somatico y cultural de un singular mestizaje que trajo como consecuencia
a un tipo característico que se ha ido convirtiendo en síntesis de Jo mexicano.

b) La frontera como factor determinante en la evoluci6n hist6rica de El
Bajío.
Admjtiendo la inmigración humana por la Cuenca del Santiago-Lerma de
grupos ~:"adores-recolectores, hasta las márgenes del mar Chapálico y de allí
• El Ba¡,o, tendremos que convenir en que, de cazadores-recolectores se transfom_iaron en agricultores, lugar en donde, por la ecología, tuvieron que perfecc10nar sus S1Stemas, primero dentro de la revolución neolítica y después
dentro de la revolución urbana.

:ª

aposentado un p~eblo agrícola, si nos remontamos a la época prehistónca hallaremos que crrcundaba a El Bajío un buen número de homb
ó d
res,
n ma as, cazadores-recolectores, que habitaban en las serranías y que al darse cuenta de la existencia de un grupo agrícola, con una economía superior
a la de ellos, lucharían por satisfacer la privación que su statu económico
les daba; de allí nace, seguramente, la lucha de frontera que debe haberse
opera~o _en las ~pocas remotas de la prehistoria y de la protohistoria, lucha
que :'guió ~fle¡ándose durante la era histórica prehispánica, la dominación
espanola y tiempo muy posterior.

673
humanit.u.-43

�ul
seguramente el mestizaje con grupos huma,.
De esta lucha scc ar parte
.
!in "istica respecto a Michoacán,
1
nos que vinieron del sur y que sugiere I a u~ pudieron venir de la región
con otros que vinieron del norte, co:,,: ~ciones del oeste; todo ello no,
del Golfo y seguramente
nuevas
g humano por demás heterogéneo,
. lleva a concebir la form.acion de un grupot , t' o en El Ba¡'ío que lleva a
.
· · tan carac ens 1c
'
mestizo, y sillar del mesuza¡e . alid d
a crear una corriente de pensa. · t de una nac1on
a Y
•
poner los anuen os
. nalidad y a crear una comente
.
ennen de una nacio
miento propio como .g
d 1 mexicanidad. Es decir después
de pensamiento propio como. germen¡ fe atera topográfica nos da también
'ch pod os conclwr que a ron
I Ba"
de lo di o,
em
.
e t6nica a la evolución histórica de E
JIO.
una frontera cultural, que unpon
,

?;

· • Mesopotámica de El
. mani·¡·r.t st 0 de expreswnes que en 1a reg,on
c) Deslinde
Bajío interculturaron haciendo unidad.

I

. es de estratos dentro de un riguSi pensamos en un deslinde de expres1':: f:.Ontera · la frontera fue dando,
ális tendremos que pensar en
'
rte una
roso an IS,
•
6 bravía una experiencia, un apo '
quizás, dentro de una exp'."'" n b' ' rdido O no la había adquirido; Y
observaci6n que el sedentano, o ha
pe d di'. ·crsas la•'tudes admitiremos
bo · ·=r•ones e v
u
'
como suponemos que hu
1 donde hubo una comuque cada una de ellas dej6 sus estra~06 en esecultucnralso s No es ésta la ocasión
.
d di
honzontes
e·
.
ni6n de expresiones e versos
.
deslinde ni la invesuga.
•
pia para hacer un ngur060
'
• •
ni la crrcunstanoa pro
d
llo tan sólo nos hrmtamas a
.
.
lo
han
permití
o
por
e
d
006
ci6n m el tiempo
.
fu' d
tal y básico para enten er
-a1
te mecarusmo
n amen
enunciar, a sen ar es
áti
cultural de El Bajío.
106 orígenes del mestizaje más que som co,

'.ª

=~·--

.

abuelos hayan puesto el principio de un horizonte nuevo, mestizo, integrado
con la experiencia de muchos, para dar una fisonomía, un perfil a un grupo
hwnano cuya tipología somática y cultural destac6 de entre sus vecinos. Todas estas circunstancias tomadas en el sentido de Ortega y Gasset, nos dan
una clara visi6n de El Bajío como lugar propicio para perfilar a un tipo
nuevo que sintetiz6 y sigue sintetizando, como aún lo vemos entre El Bajío
y los Altos de Jalisco, múltiples expresiones culturales de diversos ámbitos.
Ello nos lleva a concluir que El Bajío es

FORJA

DEL MESTIZO

a) Hacia la contextura de un nuevo tipo.
Desde la llegada de los primeros pobladores de El Bajío hasta la dominación española en esa región, pasaron muchos siglos y en todos ellos fue manüiesto el fluir y refluir de su frontera, haciendo con la suma de contribuciones y de experiencias locales un nuevo tipo cultural y somático, y ese
mestizaje iniciado desde la época prehist6rica sigui6 dando t6nica y sigue
dándola hasta nuestros días, haciendo al tipo mestizo por antonomasia; ello
explica las reacciones que ha encontrado el investigador de las gentes de El
Bajío, reacciones que le hacen singular dentro del devenir de México por
sus actitudes que le distinguen accidentalmente del consorcio general del
mexicano, pero que le constituyen aglutinante de las esencias que hacen lo
mexicano. Es que El Bajío es la forja del mestizo, y el mestizo es la piedra
sillar del mexicano.

b) Génesis y proyecci6n de su dinámica.
d) El concepto de frontera cultural.

.
a'ío es
r su circunstancia, la que da tónica
La frontera topográfica de El~ J
'poi
época de la historia¡ en e,e
!tura! de El Ba¡10 en una arga
·
a la frontera cu
fl .
eflujo de estratos culturales, pn•
estadio de frontera es donde hay u¡_o y rte 'an un horizonte agrícola; desmero de cazadores-recolect?,res con qwei;;s res":ie las zonas michoacanas; rms
. ult res de El Ba¡,o con agncu o
I
tre
pués agnc o
ch f . de frontera, se intercu tura en
tarde ese flujo y reflujo en unalaand
a¡~6n española, con indígenas n6ma·
.
d El B ., ya en
ommao
.
·
estanaeros e
ªJIº,
.
· terculturaci6n ese ir Y vemr
das de las sierras Gorda Y de Guana¡~~ yd::::,. y distintos,' fueron uniéode manüestaciones culturales, d~ pue os¡
crisol de El Bajío; así se
l' .
ncrea6n en e enorme
loa
dose en una amp J.SIIIla ~
di a que los abuelos, de los abuelos de
explica que pasados los anos, se g

ª.

674

Como un corolario de lo anterior, concluiremos que la génesis y proyección de su dinámica parte de esa conjunci6n de valores que reconcentraron
en las gentes que en diferentes épocas, de la prehist6rica a la actual, han
habitado en esa región, donde la naturaleza variada y variable del inmigrante
y la naturaleza variada y variable de su medio, le han impreso esa dinámica
que parte desde las primeras etapas en que se inició su conformación. Esa
comunidad variada y variable, esa tónica coS1nopolita que desde antiguo dio
fisonomia a esas gentes, hizo que por su variabilidad, su multiplicidad de
horizontes a semejanza de una Babel americana, produjera una eclosión que
11e proyect6 en lo posterior, no s6lo en los valles centrales de México, sino
en las regiones del Norte, del Sur y de Occidente, fue una especie de rosa
de los vientos que provocó la extraordinaria.

675

,,

�DtÁSPORA

Sugestiva y sugerente ha sido para los investigadores la cuestión de la
diáspora; múltiples han sido las interpretaciones que se han dado, ya que
muchos creian que la peregrinación nahua babia venido del Norte, mas los
juicios de Orozco y Berra y de otros posteriores investigadores llevan a robustecer los criterios acerca de que esa diáspora se originó en El Bajío.
En el año 1959 sostuve este punto de vista en la Mesa Redonda de Historia que se llevó al cabo en la ciudad de Guadalajara, Jal., hipótesis que
antes babia expuesto en las columnas de El N acúma! de la ciudad de México, y más antes en conferencias en la Academia Nacional de Ciencias y
en la Escuela Preparatoria de León, Gto.

,,

Posteriormente el Dr. Paul Kirchhoff en el Anuario de Historia publicado por la Facultad de Filosofia y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, publicó un interesante estudio afin que tituló: "¿ Se puede
localizar Aztlán ?", en que hace un análisis metódico y critico de diversas
fuentes que enfocan precisamente a localizar el famoso Aztlán en la región
de El Bajío, muy próximo al cerro de Culiacán y al Río Lerma.
Poder localizar Aztlán significarla no sólo aclarar una de las incól(Tlitas
más sensibles de la historia prehispánica del país, nos dice el Dr. Kirchhoff,
como también hacer una aportación importante al problema de hasta qu~
grado son dignas de confianza las tradiciones indígenas mexicanas en general, y más adelante afirma que cree poder mostrar que en estas mismas
tradiciones existen los datos necesarios para dar una contestación positiva a
esta pregunta. As! va analizando apoyado en: Historia de los mexicanos por
sus pinturas, C6dice Chimalpopoca, Crónica Mexicayot!, Memoria! breve
acerca de !a fundación de la ciudad de Culhuacán; igualmente utiliza la
descripción de Querétaro de Remando de Vargas, el Códice Azcatit!án, los
Anales de Tlate!o!co, la Historia Tolteca-Chichimeca, el Codex Mexicanus
23-24 y la Historia tÚ T!axca!a de Diego Muñoz Camargo.

Río .Lerma en la reg,·6n d e El Ba¡lo·
.
de este !u
la historia antigua salie
'
gar, en una época que indica
1
México, segurame;te los : e : ~~:~ue poblaron los valles centrales de
lugar deben haber salido a la zo d M"'.:i,a la Huasteca, los que del mismo
1
de Tlaxcala de Diego Muñ Cna e
oacán como lo indica la Historia
oz amargo.

La identificación del famoso Culhuacán
.
antigua de los mexica, sino e la d
que figura no sólo en la historia
liacán en el Estado de G
~
e m_uchas otras tribus, con el actual Cudio hecho recientemente :~ua~o, ~ s u plena identificación en el estules, la Historia Tolteca Ch. h. r.
off. Una de las fuentes principa•
- ic ,meca, proporciona el 1.tin
.
regreso de unos jefes, ya señores de Cholul
e~o detallado del
con el fin de llevar tropas a ·u
a, cuando volVJeron a su patria
también aparece en la Rehe:'° daresTen la lucha contra los Olmecas, y asi
.
on e epeaca concord
·
..
.
ancia en este itmerario
de los ¡efes Tolteca-Chichim
Culiacán de El Bajío.
eca, en rela.CJ6n con el Chicomoztoc y con el
E_n consecuencia, la Historia Tolteca-Chichimeca
.
nación y seguramente el Lie
d J
' la Tira de la Peregri.
nzo e ucutacato están
d
•.
acor es V concordes en
la confrrmaci6n de esta propos1c1
·
6n.
Dada la importancia histórica de El Ba .,0
la significación de su gran f
l'. Y su trascendencia, así como
rontera, es pertmente p f dizar
que enfoque a esta área, co l f. d
ro un
en el estudio
n e m e obtener una
.
nuevo avance, en la informaci6
. . .
mayor certidumbre, un
rica que entrañan El B .,
n y ¡maos acerca de la cuestión etno-histócanidad.
a¡10 y su gran frontera, en los origenes de la mexi-

Después de un estudio minucioso, paso a paso, localizando pueblos y ana•
!izando circunstancias, fija una ruta bastante precisa de la migración me•
xica; Culiacán, Chicomoztoc, San Pedro Tenango; lo que él supone Aca(h) ualtizinco, Coatepec, Tula y Chapultepec.
El estudio del Dr. Kirchhoff es de un gran valor critico y ayudará con
la intervención del arqueólogo a la localización evidente de este misterioso
lugar que algunos autores, entre ellos Orozco y Berra, fijaron próximo al

676

677

�MoNTBlllliT ET PAvm, DoWut. Cou;, glolo1iqu. d, P,rot, d Ti1/auuan. 368 pp.
lb. 1'occupen1 , grand, traits des cratóra -laa d'Alchichica, Quecbo!ac et la
Precioso de PE- tal de Puebla.
EicBTAZ. (G. D'). 8tud, tur üs orl11'a.1 buddlaiques d, üi CWilisation anurieoiu,

EN EL TEXTO, FUERON
ADEMAS DE LAS FUE~~ ~~T~~AN A CONTINUACIÓN.
CONSULTADAS LAS Q

1865.

,a

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EL PREDOMINIO DEL PODER EJECUTIVO
EN AM~RICA LATINA*
HÉCTOR GROS EsPIELL
Ex Profesor Titular de Dettcho

Conatitucional de la Facultad de De..cho y Ciencias Sociales de la Universidad de Montevideo.

l. Es UN HECHO sobradamente conocido que la organizaci6n constitucional del Poder Ejecutivo de 101 Estados latinoamerican01, a partir del momento
en que a principi01 del siglo XIX comenzaron a conquistar su independencia política,' ha tenido como una de sus principales características el estable• Ponencia General presentad&amp; al Primer Congreso Latinoamuicano de Dettcho
Constitucional (De..cho y Realidad Comtitucional en Amirica Latina).
-En este trabajo la expresión uAmérica Latina" se toma en su acepción tradi•
cional, incluyendo 1610 a 101 paÍle:$ americanos de origen hispano-lusitano y Haiti.
No incluye, por tanto, pese a que en la realidad internacional actual se les denomina
países latinoamericanoa (Grupo latinoamericano de las Naciones Unidaa, Organización de 101 E,tad01 Americanos, Organismo para la Prooeripci6n de las Armu Nucleares en la Amirica Latina, Comisión Eeon6mica pan. la Amirica Latina, etc.)
a loo Estados anglófono, del Caribe (Bahamas, Barbad01, Granada, Guyana, Jamaica
y Trinidad y Tobago), que han adoptado luego do N independencia, resultado del
reciente proct10 de deocolonizaci6n, formas pollticao directamente iDlpiradal en el
mtema parlamentario de tipo britinico.
1 Lu nuevas rep6blicas de la Am~rica Latina adoptaron una "forma de Estadd'
democrática y organizaron su sistema constitucional en bue a constituciones rfgi.
das. Sobre la distinción entre formu de Estado y formu de Gobierno y las canocteriaticas del "Estado de democracia clúica u occidental", ver el excelente resumen
de Paolo Bi,can,tti di Ruma, Las "formas de Estado" en la ipoca moderna, en
Ánuorio Junáieo, Imtituto de Investigaciones Juridicu, UNAM, Mbico, I, 1974,
pp. 21, 23 y 25, traducción del Cap. I de ,u libro Jnt,odvzio,., el Diritto Costitu,ioaal, Comp.,alo, L, forme di Stalo • 1, /orm, di Gov,,.o, Giuffre, Milano, 1969.
Esta te6rica accptaci6n por los Estados latinoamericanos de la forma de Estado de

682

683

�cimiento de una forma de Gobierno de tipo presidencial, inspirada general.
mente en el modelo eatadounidenae.•

~ ~ ~dencial, en sus múltiples variantes, se caracteriza por la
emtenaa de ~ SJStema basado en la Beparaclón y en el equilibrio de los po~ del Gobierno,. en que un Presidente de la República es asistido por
Ministros o Secretarios designados directamente por él, que no son política~te responsables ante el Parlamento o Congreso, que actúan como simples
eJecutores de la polltica presidencial, y cuya permanencia en el cargo depende 1610 de la voluntad y de la confianza del Presidente. La inexistencia de
~nsab~lidad política ministerial ant&amp; el Parlamento, se equih"bra por )a
lJleXlltenaa de la facultad del Poder Ejecutivo de proceder a la dilOlución
del Parlamento.
~ Presiden~ de la República -que es al mismo tiempo jefe de Estado
Y Jefe del Gobierno-- se le atn"buye un conjunto de competencias que hacen de él, en cuanto representante del Estado, jefe de la Administración, jefe
de las Fuerzas Armadas, colegislador y ejecutor de la legislación sancionada
por el Congreso, que debe ser promulgada por él y respecto de la que tiene
un derecho de veto abosluto o suspensivo según los casos el centro y motor
de la actividad política del país.
'

• _En los ~dos Unidos el sistema presidencial evolucionó -dentro de una
°?11terrump1da continuidad constitucional desde 1789- en una forma que
hizo posi"ble un relativo equih"brio de los tres Poderes del Gobierno, por Ja
fuena de un Congreso poderoso y de evidente peso polltico, de una Corte
clemocracia clúi~ ha

..!.l.

•

..... pdcbeamente unfmime, huta que, luego de 1959 Cubi
lobn: la bue de la CODCepCi6n maniata JeaiJÜlta del
el anlilpu"ecto de CoDltitucicSn pub&amp;cado en 1975 actualmente ele Ba
llllta .1:-.a..
'
.... procao
con., ,.._.....,.., que ldlala en el Prámbulo 1a filiat.i6n marmta i...:..:-- define
a la llep6blica como "un Bitado .............
---:• .:-... de obreros ., carnpelino,, .........,..,
., dem6la traba,,
......... il oquuzarN

r..tado.

jaclora manuallll e intelectuelel'' (Art. 1 ), atablece que ''Cuba fo
de
la ccm~ ~ t a ~ • : (Art. 11) ., que "La Rep6bJica
hace
IUJOI loa pnnap101 del mtemaaonaliamo proletario 1 de Ja 10lidaridad combativa
da lol puebl01 (Art. 12). Naturalmente no reconoce el principio de epanci6n de
podera, lino 10I de "unidad de poder y centralillQO democ:dtico" (Art. 66
Stiplemen,o No. 60, M&amp;ico, 25 de abril de 1975.)
). (El m.,
1
~•~ 111 B.v~PIA, ~lo. 01. eit., pp. 21 y 47; Jecque1 Lambert, u rlfi,,u
,rlsülntul n .Ami~ Úlluu, Revue F ~ de Sdencea Polltiques, No. s,
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li,y, p, 55 j JOlepb BartWlemy, Ú rfl. tl11 /IOIUIOff IÚealif tln, l,1 tlffrtonam1
üru,, ....
D....:.
111o.., 1906, p. 199.

Z-:

Suprema que poi' la via de la dedarad6n de incomtitucionaJidad de lu leyes
marc6 111 profunda aignificaci(m CUlltitucional y polltica • y de un sistema
federal en que loa Eltadoa federadol han mantenido, peae a la creciente crillil del federalismo, una importancia innegable.
En cambio, en la América Latina el régimen presidencial, como comecuencia de la acción de causas históricas, 10Ciol6gicas y económicas, y en
especial de la influencia del caudillismo y del cacicasgo,' se caracterizó por
una preponderancia total del Poder Ejecutivo, frente a los otros doa Poderes
del Gobierno. Desapareció así el equilibrio de Poderes, consustancial con la
teoria de la separación de 101 Poderes y con el modelo teórico de sistema
presidencial. Este fenómeno ha hecho que a1gunol autores prefieran deno1
minar presidencialismo al régimen presidencial latinoamericano, caracterizado siempre por una fuerte tendencia a personalizar el poder y a ejercerlo de
manera patemalista,• en muchos casos con un cierto populismo demagógico.'
2. En general las Constituciones latinoamericanas, a diferencia de la de
Estados Unidos, prohíben la reelección inmediata del Presidente de la República.
• Esta efirmación debe interpretane con cierto relativumo, comprendiendo que
.eg6n Ju q,ocu, el áatema americano muestra momentol de predominio polltico ~
Ejecutivo, cic101 de J1fJ10 decisivo del Congreeo 1 penodol en que el poder polinco
de la Corte Suprema 1e destaca CIJ)CCialmenta.
• Esta cuestión ha llido uno de los temu favorito■ de 101 eatudi01 clúicoa II01n
la Am&amp;ica Latina. Por ejemplo: Garcla Calderón, !As tlnnoeralils ldius tl, l'.Aml,;q.,, Parla, 1912; ~ Siegfried, L'Amlriqu, Latin,, Parla, 1934; J. Bñce, ~olmt D1monclil1, t. l. Puede comultane tambiál: J. M. Veluco lbana, E1'~•si6•
10Uti,o laisJNP&amp;otmUri&amp;IIJ&amp;IJ, EflltrJO sol,r, tl,r,,lao ,onstitiuiolllll lais/lOflOOnuri&amp;ono, Cap..
XII El Potln Ej,nlioo 1 los Constilv&amp;iovs Hü,ttaollfflltvtUUU, Zig-Zeg, San~ 1943 ul. como la clúi.ca comparación de Ju imtitucionea norteamericanu
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685

�Este sano criterio, ya que el tradicional predominio presidencial se habria
acentuado aún más exag.,rada y peligrosamente si se hubiera admitido la posibilidad de reelecci6n presidencial, no alcanzó, en g.,neral, hasta la tercera
década de este siglo, a impedir que por procedimientos indirectos o clara,.
mente violatorios de la Constitución se asegurara el continuismo. Los ejemplos de Porfirio Díaz en México que ejerció como consec~encia de sucesivas
reelecciones la Presidencia de 1876 a 1911 y de Juan Vicente Gómez que,
'
.
por reiteradas reformas constitucionales, ya sea personalmente o por mterpósita persona, tuvo el poder entre 1908 y 1935, a los que podrían agregarse
otros muchos aunque menos significativos e interesantes, muestran claramente

la fuerza del continuismo presidencial en nuestro Continente.•
Pero la verdad es que la prohibici6n constitucional de la reelección, fundada én la racional necesidad de aceptar un Poder Ejecutivo fuerte, pero
estrictamente limitado en lo temporal, termin6 por imponerse Y hoy, con
alguna excepción carente de trascendencia, la prohibición de reelecció~ P'.""
sidencial inmediata es un extremo adoptado y aceptado por el constituc10nalismo y la realidad política de la América Latina.
De Jo dicho sobre la tendencia a limitar temporalmente el periodo presidencial -aunque con períodos a veces mayores que en el modelo estadounidense- y a prohibir la reelección inmediata, se deduce que la previsión
constitucional de la presidencia vitalicia no ha sido nunca una fórmula
aceptada en América Latina. Con excepción del derecho constitucional de
Haiti, en el que ya la Constitución de 1816 estableció el carácter vitalício
del cargo, soluci6n que se encuentra hoy en la Constitución de 1964' Y_ ~el
siempre recordado proyecto constitucional de 1825 de Bolivar para BohVJa,
que creaba un Presidente de la Repúblíca vitalicio,10 la América Latina nunca
se ":filió a esta f6rmula.
3. Las Constituciones latinoamericanas tradicionalmente han previsto y
regulado ampliamente lo relativo " las facultades excepcionales de que puede

'
• LA11BE1tT, Jacques., Amirique Latine, Op. cit., pp. 422-426; Luis Mariiiaa Otero Las Constituciones de Venezuela. Ediciones Cultura Hispinica, Madrid, 1965,
p~. 63, 65 1 69, 70, 73, 75, 76, 81 y 82. Una intere~nte ~~tificaci6n hiat?ricoaociol6gica del Gobierno de Gómez, con pretensi6n de teona política general, aphcable
a toda la América Latina, se encuentra en el libro de Vallenilla Laen:z:, Cesarismo
Democrático.
• MARIÑAs ÚTERO, Luis, Las Constituciones de Haid, Edicione5 Cultura Hispánica,

Madrid, 1968, p. 106.
» FRAGA IRIBARNE, Manuel, Prólogo a las Constituciones de Bolivia de Ciro Félix
Trigo. Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1958, pp. XXVI!l Y XXIX.

686

disponer, en circunstancias de particular gravedad, el Presidente de la República. Estos institutos, bajo nombres diversos ( suspensi6n de garantías, estado de sitio, medidas prontas de seguridad, facultades extraordinarias, medidas de emergencia, etc.), constituyen formas de la regulaci6n constitucional
de lo que podria calificarse como "la dictadura constitucional en América
Latina". 11 Pero más allá de su legitima significación, han sido generalmente
aplicados con una finalidad y con un objetivo contrario al de su reconocimiento constitucional, que es justamente el de dar facultades excepcionales
al Presidente de la República para defender el Estado de Derecho y asegurar
la vigencia de la Constitución.1 ~ Han sido casi siempre en la historia politica
de la América Latina instrumentos con los que se han intentado imponer
las formas más extremas y arbitrarias de predominio del Poder Ejecutivo,
queriendo disfrazar su real significación con un ropaje juridico.
4. Este presidencialismo constitucional latinoamericano -y nos estamos
refiriendo por el momento exclusivamente a la forma de Gobierno establecida por la Constituci6n y por la práctica y la costumbre constitucionales, sin
considerar las fórmulas políticas aconstitucionales, en especial la tradicional
dictadura latinoamericana-, aunque generalizado en el Continente en los
siglos XIX y XX, no ha constituido la única forma de organizaci6n del Poder Ejecutivo ensayada en la América Latina. Pero los ejemplos que pueden
citarse distintos a esta f6rmula tradicional, ya sea el régimen imperial brasileño vigente entre 1823 y 1889,13 las soluciones de tipo parlamentario o
semi parlamentario, como los casos del Uruguay en las Constituciones de
1934, 1942, 1952 y 1966," de Chile erttre 1892 y 1925" y del Brasil en 1963
11
VALADÉs, Diego, La dictadura constitucional en A.mJrica Latina, Instituto de
Investigaciones Jurídicas1 UNAM1 México, 1974; Daniel Hugo Martim, La protección de los derechos humanos frente a la suspe11Jión de las garantías constituciona""'
les o "Estado de sitio'', La OrganizacWn de los Estados Unidos Americanos y 101
Der,chos Humanos, 1960-1967, Washington, 1912, p. 122.
:o GROS EsPrELL, Héctor, Medidas prontas de seguridad 'J delegación de competencias, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Año XVII, Nos.
2-3-4, Montevideo, 1966.
:11 Sobre la Constitución brasileña de 25 de marzo de 1824: Pedro Calmón, Curso
de Direito Constitucional Brasileiro, Río de Janeiro, 1946 1 p. 8. No nos referimos
a las iniciativas monárquicas en América Latina durante el proceso de la Independencia, ni a los efimeros imperios de Agustín de Iturbide (mayo 1822-marzo J823)
y de Maximiliano de Hapaburgo (mayo 1864-mayo 1867) en México, porque o
carecieron de tfia proyección o no se tradujeron en ninguna f6rmula constitucional.
u GROS EsPIELL, Héctor, Antecedentes del n,oparlamentarismo uruguayo, Revista de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, añd XIII, No. 1, Montevideo, 1962.
11
EsTÉVEZ GuZILÁ.N, Carlos, Elementos de Derecho Constitucional, Editorial Ju.

687

�al reformarse la Carta de 1946 y algunos otros," o el ejemplo, tan curioso en
el panorama constitucional latinoamericano del Ejecutivo Colegiado uruguayo,
vigente entre 1919 y 1933 y entre 1952 y 1966,17 constituyen sólo excepciones
aisladas en un cuadro general caracterizado por fórmulas de tipo presidencialista.
Del mismo modo la previsión constitucional expresa en algunos textos latinoamericanos de institutos, como el llamado a sala (a las Cámaras) de los
Ministros para dar informes, el derecho de los legisladores a pedir por escrito
datos e informes a los Ministros, y las Comisiones Parlamentarias de Investigación, que diferenciaron a ciertos regímenes constitucionales latinoamericanos del ejemplo estadounidense, lo que hizo posible que en algunos ocasiones se les hayan llamado «semi presidenciales", 18 constituyó, en general,
rídica de Chile, Santiago, 1949, pp. 36-37; Rafael Raven, Tratado Elemental de
Deruho Constitucional Chileno )' Comparado, Editorial Nascimento, Santiago, 1934,
pp. 200-206.
1t AaiNOS DE MELLO FRANCO, Allonso, Presidencialismo 'Y Parlamentarismo, Rio,
1958. Sobre otras experiencias parlamentarias latinoamericanas, ver: William S. Stoker, Parlamentar)/ Governments in Lalin America, en dh.istensen, The evolution of
Latin American Goverrunents, New York, 1955, Franklin P.az Antezena, Le régim,
Pa.rlamentaire en Bolivie, París, 1953 y las obras clásicas ya citadas de Joseph Barthélemy y Emile Giraud. Asimismo, B. Mirk.ini-Guetzivich, Les Constitutions , des
Na.tions A.méricaines, París, 1932, p. LXXXVIII.
11 GROS EsPIELL, Héctor, Las Constituciones del Uruguay, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1956, pp. 66-69, 113-q5; Héctor Gros Espiell, Esquema de la.
evolución constitucional del Uruguay, Montevideo, 1966, pp. 87-90, 139-141, 150152; Héctor Gros Espiell, El Ejecutivo Colegia.do en el Uruguay, Revi!ta de Estudios Políticos, No. 133, Madrid, 1964; Russel Hunke Fitzgibbon, Uruguay: Portrait
of a democracy, New Brunswich, 154; Mitlon Vanger, Uruguay introduces Gov1mm1nt by Committee, American Political Sciences Review1 Vol. XLVIII, No. 2, 1954;
Philip B. Taylor, The executive power in Uruguay, Berkley, 1951 j Carlos Ollero,
Uruguay: La reforma Constitucional de 16 de diciembre de 1951, Revista d'e Estu➔
dios Políticos, Vol. XLII, No. 62, Madrid, 1952; Manuel Fraga Iribarne, La reforma de la Constitución uruguaya, Cuadernos Americanos, No. 30, Madrid, 1952 y la
República Oriental del Uruguay y su Ejecutivo Colegiado, en Sociedad, Política y
Gobierno en Hispanoamérica, Madrid, 1962.
• Sobre esta cuestión en la doctrina argentina y uruguaya: Héctor Gros Espiel11 Las Constituciones del Uruguay, cit. p. 42; Antecedentes del neoparlamentaris•
mo uruguayo, cit pp. 4-6; Anibal Luis Barbagelata, El Constitucionalismo uruguayo
en la. mitad del siglo XIX, en el Constitucionalismo a mediados del siglo XIX, México, 1957, t. II, pp. 1587-1588. La doctrina europea en cambio ba reservado en
general la denominación de semipresidencial a los regímenes en que, como el de la
Constitución francesa de 1958, luego de la Reforma de. 1962, hay un Presidente de
la República elegido por sufragio universal, pero en el que el Gobierno continúa

688

pese a la importancia excepcional que tuvo en algunos pocos países, una mera
fórmula constitucional que no llegó a alterar, en los hechos, la realidad del
modelo presidencialista.
Por lo demás, algunos ejemplos que pueden citarse en el derecho político
latinoamericano de textos constitucionales que quisieron dar una preponderancia al Poder Legislativo en cuanto a sus competencias frente al Poder Ejecutivo, no hacen más que demostrar que la realidad se impuso sobre la fórmula constitucional, ya que los Presidentes que actuaron bajo esos regímenes
terminaron por ser los centros verdaderos de todo el poder político."
La organización del Poder Ejecutivo en una forma presidencialista, con
una clara tendencia a darle a este poder del Gobierno un predominio sobre
los otros dos y a hacer del Presidente de la República el factor esencial de
poder y el centro impulsor de la actividad institucional y política del país,"
constituye, por tanto, una característica que podría calificarse como constante,
tradicional y general en el constitucionalismo de Latinoamérica.21
siendo responsable ante la Asamblea Nacional: Ver: Maurice Duverger, "La Constitución apfCs De Gaulle, Un régime semi présidentiel'', Le Monde, 21 de noviero.
bre 1969; Georges Burdeau, Les régimes politiques, Encyclopaedia Universalis, Pa•
rís, 1968, t. XIII, p. 242; Monique Lions, "Un parlamentarismo semipresidencial : el
caso de Francia (1959.1969)", Anuario Jurídico, Instituto de Investigaciones Jurídicas,
UNAM, I, 1974, México, p. 199; Jacques Robert, "Le présidencialisme p3.rlarnentaire", Le Monde, 6 juin, 1974. Sobre los sistemas de Austria, Finlandia e Irlanda
(Vedel, Op. cit., pp. 1089 y 1090; Maurice Duverger, Janus, Les deux faces de
l'Occident, Fayard, París, 1972, p. 197.)
1
' Sobre el caso de México bajo b. Constitución de 1857, aunque con interpretaciones distintas respecto a este hecho: Emilio O. Rabasa, De la Constitución a la Dictadura, Cap. XI, "Supremacía del Poder Legislativo'\ 4a. ed. Editorial Porrúa, 1968,
pp. 138•151 y Daniel Cosía Villegas, La Constitución de 1859 y sus críticos, 2a.. ed.,
México, 1973, pp. 155, 165-177. Sobre el caso del Uruguay bajo la Carta de 1830,
Héctor Gros Espiell, lAs Constituciones del Uruguay, cit., pp. 50-jl.
0
~ Este carácter de los Presidentes latinoamericanos, incluso de los que han actuado
dentro del sistema constitucional, explica las denominaciones que les han dado diversos
autores, por ej.: Pierson and Gil, Governments of Latin America, The President as
the Great Fa.ther; "emperador'' o "monarca sexenal" (Daniel Cosía Villegas, El sistema político mexicano, Cuadernos de Joaquín Mortiz, México, 1972, p. 31; La sucesión presidencial, Cuadernos de Joaquín Mortiz, p. 7, y en la literatura latinoamericana
Miguel Angel Asturias, El señor Presidente; José María del Valle Inclán, Tirano Banderas; Gabriel García Márquez, El Otoño del Patriarca, etc.).
21
Cuando en la última preguerra europea la cuestión de la crisis de la democracia
y del fortalecimiento del Poder Ejecutivo constituyó uno de los temas que provocaba
un mayor interés, se puso de manifie9to que mientras en Europa se hablaba de reforzar al Ejecutivo para salvar a la democracia, la América Latina, en la que este

689
humanitas.-44

�5 Este carácter fuertemente presidencialista -de un presidencialismo deterfcinado muchas veces por el ejercicio arbitrario, tirá~co y. de~pót~co del
poder- que ha tipificado, casi sin excepción, a la realidad msl1tuc1onal y
política de Latinoamérica, ha sido tan importante, que ha hecho que muchos
autores sostengan que ha cambiado la forma misma del Es~do. El mod_elo
teórico democrático se habría transformado, así, en la mayona de los paises
latinoamericanos, en formas "cuasi democráticas" .'2 2
Sin negar que la realidad de la aplicación constitucional o los. casos de
Gobiernos que actúan al margen de la Constitución, han d.istors1on~do el
modelo democrático en muchos países latinoamericanos, no puede, ~m embargo, desconocerse que este modelo ha permanecido casi si~1;1-pre como ,fórmula teóricamente aceptada. La realidad ha supuesto la negac1on de las formulas
a
1,1· as democráticas , pero éstas se han conservado. teóricamente,
po11c
.
. . sujetas
,
una lejana y no siempre sincera admiración. Tal s1tuac16n p,e~tlo, Y permite, que los textos constitucionales y las fórmulas democra~~as por ellos
aceptadas, hayan cumplido y cumplan una imp~rtante !unc10n -a~nque
cil y a veces momentáneamente decepc10nante- de docencia deta dif'1
len,
,
··¡
,
·
mocra11ca.-•s s·m n egar la importancia de las fórmulas constituc1ona es. como
instrumentos de progreso democrático, es necesario no e~agerar est_a, 1n1portancia, ni asignarles un carácter determinante. Y ell~ es. as1 por~ue si~ el des•
rrollo económico social, cultural y político, es decir sm la ex,stenc,a de las
ªcondiciones
' · los tex tos cons•
reales' que posibilitan la experiencia democratica,
titucionales y los teóricos ideales políticos, no alcanzan para asegurar la positiva evolución del proceso político.
6. La realidad política ha ido en Latinoamérica mucho m~s a'.lá que los
textos constitucionales en cuanto al predominio del Poder E1ecul1vo.
Pod r había sido siempre fuerte y determinante, no había sido capaz de construir 1~
e
• (Emil G: .... ud La crise de la democratie et le renforcement du pouvmr
e LL,. ,
d emocracia
,xécutif, París, 1938, p. 85.
74
463
u E FINE&amp; S Comparative Government, Penguin Books, Londoni 19 , PP·
d,
·
75' y ·s77. Sobre el carácter incompatible con l~ democracia de ~uchos ~
468 5 31 5
•'
·
·
d e¡ s1·glo XIX, en comparaaón con la• evoluc16n •consb•
los 'Gobiernos
latmoamencanos

tucional de los Estados Unidos: Alexis de Tocqueville, La Democra~ia en A~énca.
11 En 1924 García Calderón (Dictatorship and Democrac,y, Forc1g_n Affairs, 1924),
desarrollando esta misma idea, creía, sin embargo, que la democracia ~taba ya afi_rmada en la América Latina y que en adelante se asisti:ía a un progreso sm _pausa '( _sm
• ¡ar e¡ error de esta optimista predicci6n 1 frente
a la .realidad vivida
retrocesos. Sena
.
d
desde entonces es una triste necesidad. Pero al mismo b.empo pernute comp~n er
que sin desarr~llo econ6mico, social, político y cultural, el progreso democráb.co es

Y esto, naturalmente, ha sido así no sólo en la mayoría de los regímenes
constitucionales como consecuencia de una práctica, que ha ampliado las
competencias del Ejecutivo en desmedro de los otros Poderes y de una realidad política y social proclive a la personalización presidencial del poder, sino
también, y principalmente, en los sistemas de facto, en los que el "dictador",
"el señor Presidente", "el Jefe Supremo", encaramado· en el poder casi siempre como consecuencia de un golpe de Estado militar o palaciego y representante de las oligarquías socioeconómicas o de la fuerza de los grupos militares, ha sido el elemento más característico y definitorio de la realidad
político-institucional de nuestro Continente. No se comprendería la cuestión
del predominio del Poder Ejecutivo en la América Latina, si se analizaran
sólo los textos constitucionales y las interpretaciones doctrinarias y consuetudinarias que éstos han recibido. En efecto, sin tener en cuenta la casi r:ons•
tante alternatividad de Gobiernos legítimos y de dictaduras, de Gobiernos
constitucionales y de Gobiernos de facto en casi toda Latinoamérica, no es
posible entender el real sentido que ha tenido, en general, el predominio del
Poder Ejecutivo en nuestro Continente.
El dictador latinoamericano en su forma tradicional, constituye un ejemplo
del mero poder de hecho, del predominio de la fuerza, puesta al servicio de
intereses personales o de círculos oligárquicos o partidistas. 24 Generalmente,
por ello, no ha habido ninguna ideología en las dictaduras tradicionales latinoamericanas, que no han intentado elaborar un sistema político autoritario
o totalitario destinado a perdurar institucionalmente. 2 ri
M La amplia, general y comprensiva definici6n de dictadura que da Maurice Duverger ("La dictadure est un régime politique autoritaire, établie et mantenue par la
violence, a caractCre exceptionnel et illégitime", Eneyclopaedia Universalis, cit. 1 Vol.
5, p. 552) incluye, sin duda, las formas latinoamericanas tradicionales que nada tienen que ver con la llamada "dictadura constitucional", heredada de la dictadura romana, forma gubernamental de emergencia, previst.a constitucionalmente para salvar
el sistema político vigente. Aunque la expresi6n ha sido poco usada entre nosotros, la
dictadura latinoamericana podría ser individualizada como tiranía, ya sea que se considere su acepci6n asistolítica, en base al ejercicio abusivo de la potestad, desviada de
su fin natural, o que se aplique el concepto medioeval fundado en su origen ilegítimo,
por resultar de la usurpaci6n o Ja rebeldía (José Antonio Maraval, La morada vital
hispánica y los vi.st'godos, en Estudios de Historia del Pensamiento Español, 2a. ed·.,
Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1973, pp. 434 y 435).
l6 Un agudo estudio de la dictadura tradicional latinoamericana con un intento
de clasificación, puede encontrarse en Leopoldo Zea, La Democracia y las Dictadi.ras
en Hispanoamérica, en Latinoamérica, Emancipación y Neocolonialismo, Editorial Tiempo Nuevo, Caracas, 1971. Es todavía útil la consulta del interesante libro de Cecil
Jane, Libertad y despotismo en la América Hispana, Editorial España, Madrid, 1931,
pp. 200, 204-211.

imposible.

690

691

�Hay, sin embargo, excepciones a este extremo caracterizante de la dicta-

terísticas esenciales del derecho constitucional y de la realidad politica latino-

dura latinoamericana.

americana.

Los regímenes populistas de Vargas en Brasil, a los que siguieron las Constituciones de 1934 y 1937 y el de Perón en su primera época, traducido luego
en la Constitución de 1949, se originaron en golpes de Estado o en situaciones de facto, pero luego fueron seguidos por actos comiciales que les brindaron
la demostración de un amplio apoyo electoral y, en cierto sentído, los legi-

7. Naturalmente, para comprender este predominio del Poder Ejecutivo,
es necesario relacionarlo con el sistema de partidos políticos que ha existido

timaron. En estos casos, como en algún otro ejemplo que podría recordarse,

la puesta en práctica de una polítíca con pretensión de teoría política, como
el caso del "justicialismo" argentino, y la existencia de un texto constitucio.
nal nuevo, resultado del pensamiento constitucional del régimen, lo funda.
mental desde el punto de vista que nos interesa ahora, fue la acentuación
del presidencialismo tradicional, con un· Poder Ejecutivo dotado de amplísimos poderes, prácticamente omnímodo e incontrolado en su acción, como
consecuencia de la realidad política y sustentado además en el apoyo de
grandes sectores populares."

De igual modo, regímenes actuales, como el militar que gobierna en el
Perú -y quizás el de Panamá-, tienen poco en común con la tradicional
dictadura militar latinoamericana, como no sea su origen aconstitucional y
los poderes amplísimos, prácticamente ilimitados, del Poder Ejecutivo.

en los países latinoamericanos.

Estos partidos fueron, en general, durante el siglo XIX y gran parte del
siglo actual, o simples banderías, o agrupaciones circunstanciales para la defensa de los intereses de los grupos económicos o sociales, predominantes, o

asociaciones políticas para defender o atacar, a priori, la política y la acción
del Presidente. Esta inexistencia de partidos fuertes y organizados, con honda
tradición nacional y con un pensamiento político que sin;era de fundamento
a su acción -realidad innegable salvo conocidas excepciones que sólo sirven
para explicar mejor el cuadro general-, fue un factor más para afirmar la
preeminencia presidencial, porque como consecuencia de este fenómeno no

hubo frente al poder del Ejecutivo partidos políticos capaces de contratTestarlo y equilibrarlo no sólo por su acción dentro de los otros Poderes del
Gobierno, y en especial en el Parlamento, sino en la vida política general.
Posteriormente la acción contra los partidos políticos llevada a cabo por
algunos Gobiernos actuales de Latinoamérica -con su consiguiente disolución
de jure, o la formación por disposición gubernamental de partidos políticos

En cuanto al actual Gobierno de Cuba y al sistema aceptado en el ante-

dirigidos a ser instrumentos de acción del Gobierno--, el establecimiento de

proyecto de Constitución que se ha dado recientemente a conocer, se basa
en una concepción marxista leninista del Estado. La radical diferencia ron

regímenes que afirman 1a existencia de un partido único, 27 o de sistemas ca•
racterizados por la actuación de un partido político oficial, o semi oficial -no
único pero sí dominante en sumo grado, en el que el Presidente es además

la organizaci6n gubernamental de los otros Estados latinoamericanos, hace
muy difícil toda comparaci6n. En cuanto al predominio de sus 6rganos gubernamentales -ya que no existe divisi6n de poderes en el sentido del constitucionalismo clásico, y aunque deba juzgarse según criterios distintos de los
señalados precedentemente-, no puede ponerse en duda su realidad.
La conclusión que es, por tanto, posible extraer de esta fatigosa anJ&gt;que
incompleta revista, es que, en sus múltiples variantes, y ya sea dentro de ]os
sistemas constitucionales, como en los Gobiernos de facto, o en las formas

dictatoriales en sus distintas manifestaciones, el predominio del Ejecutivo ha
sido y es -salvo muy contadas y conocidas excepciones- una de las carar-

" J. LEGÓN Faustino1 y W. MEDRANO, Samuel, Las Constituciones de la República
Argentina, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1953 1 pp. 124-125 y 165; Themistocles Brandao Cavalcanti, Las Constituciones de los Estados Unidos del Brasil, Instituto de Estudios Politicos, Madrid, 1958, pp. 375 y 471.
692

el jefe de ese partido político--, no han hecho sino acentuar la realidad del
predominio del Ejecutivo en la América Latina."
8. Si hubiera que hacer un juicio sobre los efectos que este predominio
del Poder Ejecutivo en la América Latina ha tenido para el progreso in,tí21

Anteproyecto de Constitución de Cuba: "El Partido Comunista de Cuba, vanguardia organizada marxista-leninista de la clase obrera, es la fuerza dirigente superior de la sociedad y el Estado, que organiza y orienta los esfuerzos comunes hacia
los altos fines de la constitución del socialismo y el avance hacia el futuro comunista" (Art. 5).
21
Cosfo VILLEGAS, Daniel, El Sistema Político Mexicano, pp. 21, 50 y 51; El
Estilo Personal de Gobernar, p. 7; La Sucesión Presidencial, p. 7; Pablo González Casanova, La Democracia en México, Serie Popular Era, 5a. ed., México, 1972, p. 29;
Jorge Carpizo, La Constitución Mexicana de 1917, 2a. ed., UNAMi México, 1973 1
pp. 358 y 360; F. Jorge Gaxiola, La Presidencia de la República, Revista de la FacuJtad de Derecho de México, No. 49, México, 1963, p. 44 ..

693

�tucional, el desaITOllo económico-social y el mejoramiento cultural del Con~ente, creemos ~,ue, en términos generales, y sin perjuicio de algunas excep.
c10nes la conclus1on debe ser negativa.

En principio puede aceptarse como válida la afirmación de que los países
en desarrollo necesitan autoridades ejecutivas fuertes, aptas para actuar con

rapidez y energía en la planificación y ejecución de una política que -dentro del derecho, del respeto de los valores constitucionales y del reconocimiento de la necesidad de preparar a los pueblos para el pleno e integral ejercicio
de la democracia- sean capaces de afirmar y defender adecuadamente la
independencia nacional, mantener el orden, asegurar la libertad e impulsar
el desarrollo económico, social y cultural. Pero aun aceptando este criterio,
la verdad es que con el predominio del Ejecutivo en Latinoamérica --generalmente confundido con la prepotencia presidencial, la arbitrariedad dictatorial, el culto de la fuerza, la defensa de los intereses oligárquicos y el desprecio de los derechos humanos- no se ha logrado alcanzar, conquistar ni
asegurar ninguno de estos objetivos. No sólo no ha permitido planificar y
ejecutar una adecuada política de desarro1lo, basada en el crecimiento eco-

nómico y en la justicia social, sino que ese Poder Ejecutivo fuerte y prerlominante no ha servido ni siquiera para asegurar una convivencia ordenada
y pacífica. Y ello es lógico, porque el orden no se establece con una política
de fuerza y de represión. El siglo XIX latinoamericano, con muy pocas ex--

cepciones, ha sido desde el punto de vista político, una sucesión de golpes
de Estado, revoluciones y desórdenes, que la existencia de Ejecutivos desbordados y prepotentes, no fue capaz de impedir. Ello constituye, a nuestro juicio, clara demostración de que el solo predominio del Ejecutivo, sin la existencia simultánea de una política de justicia y sin el respeto de un orden constitucional legítimo, no alcanza ni siquiera para mantener el orden y, mucho
menos, para llevar adelante una política de progreso y desarrollo.
9. Pero esta conclusión no puede llevarnos a pensar, a priori, que el predominio del Ejecutivo debe descartarse hoy en Latinoamérica, como una solución constitucional indeseable. Por el contrario, creemos que este predominio está impuesto por las circunstancias determinantes y que es necesario
para encarar 1a transformación revolucionaria que la sociedad latinoameri-

cana requiere. Pero debe ser un predominio regulado y controlado por el
sistema constitucional,Z9 adecuadamente equilibrado por los poderes de otros
~• Decía Juan Bautista Alberdi: "De la Constitución del Poder Ejecutivo especialmente depende la suerte de los Estados de la América del Sur. Dad al Poder Ejecutivo el poder posible, pero dadlo por medio de una Constitución" (Bases y puntos de
partida para la organización política de la República Argentina, Valparaíso, 1852).

69{

centros de actividad gubernamental, basado en una amplia participación po•
pular, coexistente con un régimen de elecciones realmente libres y de reconocimiento, garantía y ejercicio efectivo de los derechos esenciales de la persona
humana.
Nadie duda, en efecto, de que el mundo de hoy requiere para garantizar
el progreso y los derechos de los individuos un Estado fuerte, capaz de afrontar adecuadamente las tremendas tareas que el momento exige y de enfrentar la acción de los grupos de presión para defender los intereses generales
y el bien común. Y esto implica reconocer la necesidad de un Ejecutivo también fuerte, que planifique, oriente, impulse y administre, es decir gobierne,
en función de estos requerimientos. En especial en lo que se refiere a los

aspectos económicos y financieros el papel que debe jugar el Poder Ejecutivo
ha de ser predominante, siendo necesario adecuar los textos constitucionales a

este imperativo de hoy, requerido inexorablemente para hacer porsible una eficaz política de desarrollo. De todo ello resulta, naturalmente, la importancia
capital que tiene para el derecho y la política latinoamericana, la cuesti6n
de la organización del Poder Ejecutivo.
Por ello, el Estado moderno, el Estado de hoy -logrado el ineludible pero
siempre difícil y frágil presupuesto de que por su carácter popular y democrático no sea un peligro para la libertad y no constituya el tradicional monstruo del que han provenido las más grandes violaciones de los derechos humanos--, debe ser fuerte y contar con una autoridad ejecutiva eficaz que
pueda ser un instrumento adecuado para alcanzar los fines que debe cumplir.'º
9. El derecho y la realidad constitucionales de Latinoamérica muestran
hoy ejemplos de predominio presidencial dentro de la Constitución, por parte
de autoridades popularmente elegidas en que se ha intentado conciliar la
necesidad de un Ejecutivo fuerte y preponderante con la existencia de un
Estado de derecho democrático, con los controles que ello necesariamente
implica.
Entre estos ejemplos tiene particular interés el de la Constitución Mexi111 Con razón Georges Pompidou expresó el 29 de abril de 1970, ante el Consejo de
Estado de Francia: 11 Seul un pouvoir fort, librement désigné et accepté, peut aujourd'
hui préserver Je bien de tous contre des appétits1 particuliers et contradictoires. Le
temps n'est plus oU, dans un pays tel que le n6tre, l'autorité de l'Etat pouvait apparaitre comme une menace pour la liberté du citoyen, elle en constitue au contraire
aujourd'hui plus que jamais sa force n'est pas seulement indispensable a la nation
pour assurcr son avenir et sa sécurité1 mais aussi a l'individu pour assurer sa liberté"
(Le Fígaro, 29 avril 1970).

695

�cana de 1917, o mejor dicho, ya que la práctica constitucional ha ido mucho más allá de los textos,31 el del sistema político mexicano. Con todas las
reservas que se quiera, aun conociendo los defecto• que su aplicación ha puesto de manifiesto en algunos momentos y considerando que este ejemplo responde a condicionantes históricas, políticas, económicas, y sociales particu-

larisimas, no puede negarse su significación como posible fórmula para conciliar un Poder Ejecutivo predominante y determinante, capaz de planear y
ejecutar la política económica y social que los tiempos requieren," en especial
en los países en vías de desarrollo, con la existencia de un régimen que acepta y reconoce, por lo menos en principio, los postulados democráticos esen-

ciales.
No quiero decir que este ejemplo constituya un ideal, ni que las soluciones de este modelo deban ser seguidas por otros regímenes latinoamericanos, pero nadie puede dudar de su interés, como fórmula que ha impedido
en los últimos 30 años la dictadura civil o militar, violatoria de la Constitución, reaccionaria en sus objetivos, liberticida en sus Principios y negadora
de toda posibilidad de progreso y de desarrollo.
10. Cabría recordar otros ejemplos actuales que presentan un interés particular. Nos referimos a los casos de Venezuela y del Brasil.
En Venezuela con una fórmula constitucional clásica," se logró salir de
un obscuro periodo de dictadura militar y establecer un gobierno democrático, en el que los dos grandes partidos políticos del país se han alternado
en el poder, con un Congreso cuya importancia no puede desconocerse y
en el que se reconocen y respetan efectivamente los derechos humanos. El
racional predominio del Poder Ejecutivo que hay en Venezuela, sobre tocio
11

CAllPIZO, Jorge. La Constitución Mexicana de 1917, cit., pp. 358-367. Aunque
estos contralores estén inscritos en la Constitución y exista la posibilidad te6rica de
ejercerlos, la verdad es que han tenido y tienen, en regímenes como al que nos refe.
rimos, una importancia no muy grande. Como se ha dicho1 el Presidente ejerce
una autoridad que "no es limitada sino por el tiempo, la regla de la no reelección
y el juego de las fuerzas econ6micas e internacionales" (Luis Mercier Vega 1 Micanismes de pouvoir ,n Amlriqu, Latine, París, 1967, p. 208, cit., por Monique Lions,
El Poder Legislativo ,n Amirica Latina, p. 88). Pero, sin embargo, el hecho de que
el Presidente se mueva, al menos formalmente, dentro del texto constitucional 1 la
posibilidad te6rica del ejercicio de estos contralores1 la no reelección y la fuerza de
los grupos de presión econ6micos constituyen elementos de cuya importancia no puede
dudane y que, en cierta forma, condicionan el sistema.
ª GoNzÁLEZ CASANOVA, Pablo1 La democracia en México, pp. 86-89.
ª Constitución de 1961. Luis Mariñas Otero, Op. cit., pp. 103-116; Juan C. Rey
Martinez, El sistema d, partidos venezolanos, Politeia, No. 1, Caracas, 1972, p. 173.

696

hoy, como consecuencia de la existencia de una homogénea mayoría gubernamental en el Parlamento, ha permitido la existencia de un gobierno actuante, firme y eficaz, cuya acción se ha visto facilitada por las circunstancias económicas favorables y por una realidad política caracterizada por
dos grandes partidos democráticos que han recibido reiteradamente el apoyo
de un altísimo porcentaje del electorado.
Es el caso venezolano un ejemplo de relativo y racional predominio del
Poder Ejecutivo, en un sistema que no ha pretendido ninguna originalidad
teórica, no ha intentado establecer constitucionalmente forma alguna de cesarismo, ni ha querido instaurar un régimen político construido sobre
reconocimiento expreso de un determinante predominio presidencial.

er

En el Brasil, luego del proceso revolucionario de 1964, la Constitución
vigente estableció un sistema presidencialista con un Poder Ejecutivo absolutamente predominante, no condicionado por partidos politicos ni por contralores parlamentarios."
Este sistema constitucional de raíz autoritaria, que no es posible situar

en la absoluta ortodoxia democrática tradicional, ha contribuido, sin duda
alguna, a hacer posible -&lt;!entro de un orden rígidamente afirmado- el
desarrollo exitoso de una política económica que ha sido factor determinante del espectacular desarrollo de este país.
11. Si tuviéramos que resumir nuestra conclusión luego del examen ele
la realidad del predominio presidencial en la América Latina, diríamos que
entre la vía democrática tradicional de los países desarrollados -que en
América Latina sólo estarían quizás en condiciones de seguir unos pocos
países--, la vía totalitaria, la vía autocrática que parece imponerse en Jos
nuevos Estados en desarrollo y la dictadura de facto sin fundamento cons-

titucional alguno, negadora de toda idea del Estado de Derecho, las fórmulas o sistemas constitucionales o políticas que en Latinoamérica establecen
o reconocen un racional y moderno predominio presidencial, constituyen mo.

delos que merecen estudio y comprensión."
12. Frente a esta afirmación, el recuerdo de algunas experiencias recientes posee un interés muy particular por las consecuencias, para el derecho
y la realidad constitucional, que .es dable extraer de ellas.
tt BARCELLOS DE MAGALHAEs, Roberto, A Constitu;iio federal de 1967, Río de
Janeiro, 1967, pp. VII, XI, 236-237.
• LAMBERT, J., Anúrique Latine, cit., p. 426.

697

�Chile y Uruguay, por ejemplo, bajo fórmulas distint~s y co~ _procesos
institucionales diversos, parecían haber logrado una relativa estabilidad política una destacable continuidad constitucional y una larga sucesión de

'
Gobiernos
civiles.
En el Uruguay esto fue el resultado, sin desconocer la incidencia de_ otros
factores jurídicos, políticos, económicos y sociales, de una acentuada hnuta-

Obviamente, los dos casos son diferentes y no es posible extraer conclusiones comunes en relación con el tema de esa ponencia. Sólo cabe señalar
que dos sistemas constitucionales distintos en cuanto a la organización del
Poder Ejecutivo, que poseían como rasgo común una larga tradición civilista y democrática, con una alta participación populai; en la actividad politica, desaparecieron como consecuencia de golpes de Estado militares.
No es pertinente extraer de estos hechos, en esta ponencia, conclusiones

ción del tradicional predominio del Poder Ejecutivo. Esta limitación puede
conceptuarse una dirección constante de la evolución constitucional ~el _país,
pese a las reacciones anticolegialistas representadas _por las ~ns~tuc1ones
de 1934 y 1966, que se inclinaron, para la limitación, del E¡ecuttvo, por

ajenas a la materia objeto de estudio. Pero en relación con el Poder Ejecutivo, éstos y otros ejemplos permiten pensar que el excesivo debilitamiento, el relativo predominio del Legislativo y la falta de partidos políticos

fórmulas de tipo neoparlamentario.

modernos, coherentes y suficientemente mayoritarios, que sostuvieron una efi-

cacia la acción gubernamental, fueron factores que impidieron llevar a cabo
la política enérgica y creadora que se necesitaba y que no permitieron que
el Presidente de la República fuera el orientador y el motor de la acción
gubernamental. Se habría creado así un vacío de poder, de peligrosísirnas

En Chile en cambio, la Constitución de 1925 -vigente, con reformas
parciales, hasta el último gobierno constitucional- había .º~anizado un
sistema presidencialista con un Presidente fuerte, aunque linntado en los
hechos por el prestigio político y la acción efectiva del Congreso y por un
complejo sistem~ de contralores jurídicos de la actividad del Ejecullvo.

consecuencias, sobre todo en países en vías de desarrollo, económicamente
débiles, con hondas tensiones sociales, en los que actuaban grupos extremis-

Estas experiencias, aunque, como dijimos, esencialmente diferentes en múl•

tiples aspectos, habían mostrado elementos positivos_en cuanto a _los logros

tas que no creían en la virtud del proceso de cambio democrático, sometidos
además a la presión, la influencia y el contagio de complejos factores ex-

que fueron capaces de obtener para instaurar un ~1ste~a democratico, ase.

ternos.

gurar la libertad, limitar los excesos del poder presidencial _Y tratar de esta•
blecer un verdadero Estado de Derecho, abierto al cambio )' al progreso

No podría realmente estimarse, en países que, a pesar de sus diferen•

tiples caus~s que no cabe examinar en este estudio, esos sistemas constitu-

cias, formaban parte del mundo en desarrollo y que no podían quedar al
margen de la problemática general de la América Latina que el Gobierno
constitucional, el Estado de Derecho, el respeto integral de la libertad y de
los derechos fundamentales del hombre, fueran valores adquiridos e mcon-

cionales cayeron y fueron sustituidos por regímenes militares o de clar~ pre-

moYibles, incorporados a una sólida realidad político-institucional.

según la voluntad popular.
En 1973 sin duda por la conjunción de muy diversas, complejas Y múl-

dominio militar, en los que se carece de todo contralor parlamentano,. e~
los que los partidos políticos han sido disueltos o suspendid~s en sus ac~vidades y en que el Poder Ejecutivo, o mejor dicho las autoridades que e1ercen el Gobierno O dete1minan la acción de éste, son no sólo preponderan•
·
desde el punto de vista constitucional, práctica y realmente ornnÍ•
tes, smo,

La libertad -que es lo mismo que referirse al derecho a vivir digna y
humanamente en un régimen legítimo, basado en la voluntad popular- no
puede considerarse que esté nunca plenamente asegurada. Debe defenderse
y afirmarse, sin reparo y sin pausa, es una acción diaria que jamás puede
estimarse terminada o agotada.

modas e incontrolables.

13. La organización constitucional del Poder Ejecutivo en la América La-

De tal modo dos de los países en que se había logrado limitar o eliminar la preponderancia tradicional del Poder Ejecutivo en L~tinoamérica

tina, se ha de mantener, salvo casos excepcionales, dentro de las fórmulas
del sistema presidencial.

resultaron, finalmentei dos ejemplos en los que, al margen del sistema con_s.
titucional, se ha llegado al extremo opuesto, es decir a su_ preponder~nc1a

El régimen parlamentario no se ha mostrado adecuado a la idiosincrasia

total e incontrolada sólo limitada en los hechos por el ¡uego de ciertos

política de nuestros países. Podrá llegarse a él en el futuro como consecuencia de lentos procesos de desarrollo político o podrá adoptarse en algu-

factores de poder con carácter no constitucional.

698

•

699

�nos pocos casos, pero no parece ser la fórmula, posible y realista, que la
América de hoy requiere.
De igual manera los regimenes directoriales o colegiados, como los de las
experiencias uruguayas, pese a sus eventuales virtudes y al interés que des-

piertan, no son todavia fórmulas aceptables para la América de hoy.
Naturalmente, todo esto depende del camino político que la América Latina emprenda y de si se ha de mantener dentro de la teoría de la democracia clásica -con sus f6rrnulas constitucionales- o si la evolución histórica llevará a algunos de sus países hacia fórmulas inspiradas en otras ideo-

LA CONTROVERSIA MONETARISTA-ESTRUCTURALISTA ACERCA
DE LA INFLACIÓN Y DESARROLLO ECONÓMICO
EN LATINOAMtRICA

logías políticas, que suponen necesariamente estructuras constitucionales dis-

tintas.
14. Pero al margen de estas consideraciones, en cierta forma futuro~ógicas, tomando en cuenta la realidad de hoy, la experiencia histórica inmedia-

David G. DAvIEs y Harold ETIINGER

ta y nuestro propio pensamiento democrático y liberal, estimamos que el
INTRODUCCIÓN

predominio del Poder Ejecutivo en Latinoamérica no es ·necesariamente un

mal que el derecho constitucional debe, a priori, repudiar y abandonar.
Algunos de los países más grandes y más avanzados en América Latina
son notables por su alto grado de inflación. Al referirse a Argentina, Brasil,
Chile y Uruguay, Felipe Paws señala que la persistencia de inflación significa

Los tipos patológicos de este predominio como, por ejemplo, la dictadura en todas sus formas o el poder de facto de presidentes sin base ni respaldo popular son, sin duda, fórmulas que deben ser superadas.

que ésa no es una situación temporal.1 Es el registro continuo de inflación en

Pero la regulación constitucional de un racional predominio del Poder
Ejecutivo, que haga de este Poder el centro de la acción gubernamental

estos y otros países en América Latina lo que ha causado que la inflación sea
un punto muy importante cuando se considera el futuro desarrollo económico

capaz de planificar, orientar, impulsar y ejecutar, pero sometido a controles

de cada región.

institucionales adecuados para impedir la arbitrariedad y el desborde del
poder en un régimen de esencia democrática que respete el pluralismo y la
libertad, puede ser la fórmula que nuestra América democrática requiere para
salir del subdesarrollo y de la dependencia: Gobiernos estables, legítimos y
fuertes, con amplio apoyo popular. Pero todo ello, y nunca se insistirá demasiado en esto, dentro de la Constitución, en un Estado de Derecho, para
defender la libertad y los derechos políticos, civiles, ccon6micos y sociales de
la persona humana.

Preguntas como las que siguen son de interés analítico:

¡_ Por

qué naciones

como Argentina, que es una de la más desarrolladas en esta región, han sido
víctimas de un alto grado de inflación crónica; mientras que otros países como
México han podido controlarla? Además, México ha mantenido el índice
más alto de crecimiento en América Latina en el período de postguerra,
mientras que el índice de crecimiento de Argentina se encuentra entre los

más bajos. Argumentos fundamentales de este tipo han creado dos explicaciones básicas acerca de la inflación en Améric.a Latina. La primera es la de

los monetaristas, quienes indican que la responsabilidad por la inflación está
en los legisladores. El segundo punto de vista es el de los estructura!istas,

México, D. F., agosto de 197.5.

quienes consideran que la inflación es causada por deficiencias estructurales
en la economía de las naciones en que ocurre.
1

PAzos, Felipe, Inflaci6n Crónica en Amirica Latina (New York -- Publicaciones
Praeger, 1972), p. 15.

700

•

701

�Los monetaristas explican Ia inflación en términos del aumento en el caudal
de fondos. Por lo consiguiente, la inflación ocurre si se permite que el volu.
men de fondos aventaje el aumento de producción de materiales y servicios.
La inflación causa distorciones en la distribución de recursos, y si convierteen una situación crónica, los monetaristas aseguran que dicha situación es
perjudicial para el crecimiento económico. Esta explicación claramente im•

plica que el uso de fuertes medidas anti-inflacionarias es un prerrequisito para
poder obtener un alto nivel de crecimiento económico.
Los estructuralistas ven la inflación como un fenómeno natural que acom•

paña al crecimiento. Raymond Mikesell indica: "La mayoría de los estructuralistas no consideran la inflación como deseable ni conducente al creci•
miento. Es simplemente consecuencia de una política que evita limitaciones
monetarias que inhiben el crecimiento como reacción ya sea a fuerzas exte•
riores, tales como la disminución de demanda mundial en la exportación, o

a factores estructurales que inhiben la productividad; o creando desequilibrio
monetario en la economía".

2

En general, el estructuralista atribuye el crecimiento del caudal de fondos
a factores inherentes en las economías de América Latina.
La estructura de la economía en las naciones de América Latina es tal que

están constantemente sujetas al peligro de inflación debido a su dependencia
en la exportación de productos básicos. Estas naciones, desde el punto de

listas consideran que otro factor que contribuye al desarrollo de presiones
inflacionarias es que la producción doméstica de alimentos muchas veces
no aumenta con la demanda. El no lograr aumentar la producción doméstica para satisfacer la demanda causa el aumento crónico de los precios de

alimentos. El abastecimiento de alimentos no aumenta debido a que el
sistema de latifundios, grandes extensiones de tierra en las que los dueños
no residen, y que es un sistema predominante en América Latina, no responde
a las señales del mecanismo de precios.
La combinación de aumento de precio de los alimentos con el aumento del
costo de importaciones disminuye el valor real de los sueldos devengados por
los trabajadores, al mismo tiempo que aumenta el costo de materiales para la
industria. Los trabajadores al tratar de recuperar su nivel real de salario demandan sueldos nominales más altos; pero debido a la naturaleza no competitiva de la industria, gran parte del aumento en costo de materiales y mano
de obra se ve reflejado en el aumento de precios al consumidor. Dicha acci6n

trae como resultado demandas de aumento de sueldos y se transforma en un
círculo vicioso.'

Los estructuralistas creen que la demanda conjunta y fuentes de trabajo en
una economía se mantienen por medio del aumento en el caudal de fondos.

Este cambio en el caudal de fondos es ocasionado porque la estructura de impuestos depende de impuestos directos, los cuales no aumentan tan rápidamen-

vista estructuralista, pueden crecer sin inflación únicamente mientras que la
demanda por sus exportaciones está en auge. Si la demanda por sus exporta.
ciones baja, el resultado es la inflación debido a la consiguiente crisis en el

te como los gastos gubernamentales. El resultado es un déficit gubernamental
que es cubierto por medio de préstamos obtenidos de los bancos centrales. Los

cambio de divisas, a menos que un cambio estructural reduzca la demanda de

estructuralistas proclaman que la única alternativa es la disminución de proyectos gubernamentales, acción que trae como resultado el incremento de ten-

3

importaciones.

Este punto de vista es completamente opuesto al de los monetaristas, quienes

culparían a la inflación por las dificultades en amortización de saldos en lugar de decir que las dificultades experimentadas en la amortización de saldos
produce inflación.
Además de las dificultades de intercambio internacionales, los estructura-

siones sociales en las ciudades e impide el crecimiento de la industria.6
Hablando en términos generales, los estructuralistas consideran que la situación económica en Latinoamérica únicamente tiene dos alternativas: una que
es la inflación y la otra que es el estancamiento económico, a menos que se
realicen cambios fundamentales en la estructura económica de varias naciones

de dicha región.
1

MIKESELL, Raymond T., Inflaci6n. en América Latina, en la producción de Charles T. Nisbet, ºProblemas en el Desarrollo Económico de América Latina" (New
York, La Prensa Libre, 1969), p. 154.
1
SEERS, Dudley, "Una teoría acerca de la Inflación y el Crecimiento en Economías
Sub-desarrolladas Basada en Experiencias en Latino América" en Oxford Economi,
Papers, vol. 14, no. 2 (Oxford: La Prensa Clarendon, junio, 1962), p. 191t

702

• PAzos, lnflaci6n Crónica, p. 134.
• FÉLIX, David, Vista Alternativa de la "Controversia Monetari.rta•Estructuralistau
en la publicación de Albert O. Hirschman, uniscusiones y Comentarios Latinoameri•
canos" (New York: Fondos del Siglo Veinte, 1961), p. 84.

703

�CUADRO 1

INFLACIÓN Y DESARROLLO

Porcentaje Anual Pro- Porcentaje Anual Promedio del Cambio en medio de Cambio en
el Indice de Precios la Producción Domésal Consumidor
tica Bruta

Debido a la controversia entre monetaristas y estructuralistas y su desacuerdo
acerca del impacto que la inflación tiene sobre el desarrollo económico, es ne.
cesario examinar la habilidad que varios países Latinoamericanos tienen de

desarrollarse con respecto a sus diferentes grados de inflación. El Cuadro 1
presenta esta comparación usando cuatro países afectados por inflación crónica,

que son: Argentina, Brasil, Chile y Uruguay y también usando como ejemplo
a México, Venezuela, Bolivia, Colombia, Honduras, Nicaragua y Panamá.
Cuatro de estos países sufrieron una inflación que promedió más de 20%
anual durante los años de 1961 a 1969. Dos de estas naciones, Brasil y Chile,
lograron mantener grados de desarrollo que promediaron más de 5%, Sin
embargo, hay que notar que esto da como resultado un grado de crecimiento per capita de dos por ciento o menos en los dos países. Dicho grado de
crecimiento es más que satisfactorio para países en desarrollo. Chile experimentó un crecimiento total de uno por ciento durante el periodo de 1953
a 1960, mientras que concomitantemente los precios chilenos aumentaron más
de 1,000%.' Mientras tanto, Brasil logró un mejor resultado en el periodo
antes citado, ya que el valor real de la producción doméstica bruta aumentó en más de un 50% durante esos siete años, a pesar de que los precios
:se quintuplicaron durante ese mismo periodo. 7

Las otras dos naciones con más de 20% de inflación anual, Argentina y
Uruguay, lograron un crecimiento aún menos satisfactorio que el de Brasil
y Chile entre 1960 y 1968. Argentina, el país más avanzado de Latinoamérica en términos de desarrollo económico, logró un crecimiento per capitn
muy parecido al de Brasil, pero Argentina ni siquiera se aproximó al grado
de crecimiento per capita de Brasil en los años de 1953 a 1960. Uruguay,
&lt;:on una inflación que llegó hasta un 125% en 1967-68, experimentó una
declinación en la producción doméstica bruta per capita entre 1960 y 1968.
En realidad, la producción doméstica bruta per capita de Uruguay fue m,-í.s
baja en 1968 que en 1953.8

• Ruoou, Kenneth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadístico de Latin oamérica
1970 (Los Angeles, Centro Latino Americano, 1971), pp. 99, 300.
' !bid., pp. 99, 300.
' !bid., p. 301.

704

1961-1969

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia {a)
Honduras
México (a)
Nicaragua
Panamá
Uruguay
Venezuela
FUENTE:

(a)

1960-1968
(Precios Constantes)

20
6
50
29
12
3
3
2
1
52

3.1
5.4
5.0
5.3
4.6
5.5
6.7
7.7
8.1
0.3
4.6

Porcentaje Anual Promedio de Cambio en
la Producción Doméstica Bruta per Capita

1960-68

1.5
2.8
1.6
2.0
1.5
2.1
3.0
4.0
4.6
-0.5
1.1

Kenneth Ruddle y Mukhtar Hamour Abstracto Estadístico de Latinoamérica 1970, Cuadros 26, 171 y 172.
'

Datos de 1960 a 1%7 únicamente.

Colombia y Bolivia sufrieron una inflación más lenta, pero aún más 0
menos rápida durante el periodo ilustrado en el Cuadro l. Colombia con

una inflación promedio de 12% presentó un grado de crecimiento similar
al de Brasil. Bolivia, con una inflación promedio de 6%, logró un creci".'iento de_ casi 3% anual. El crecimiento boliviano es mucho más impresionante s1 se toma en cuenta que dicho crecimiento ocurrió inmediatamen~

t~ de_spué,s de un, periodo en el que la producción doméstica bruta per capitn
d1smmuyo a razon de 1% anual.
. Cin_~º de la~ once naciones citadas en el Cuadro 1 mantuvieron grados de
mflac.10n relat.J.vamente lentos. De estos cinco países, México, Nicaragua y
Panamá demostraron un crecimiento promedio de la producción doméstica

bruta de más de 6% anual. Venezuela y Honduras lograron un crecimiento más lento, siendo éste de 4.6% y 5.6%, respectivamente.
En el período de 1953 a 1960, de los cinco países con baja inflación
sólo México y Venezuela lograron grados de crecimiento tan fuertes com~
los mostrados en el Cuadro l. El crecimiento de México fue más O menos

el mismo, y el de Venezuela fue aún más rápido que el experimentado entre

705
liumanita.s.-45

�1960 y 1968. Los otros tres países con baja inflación experimentaron disminución o estancamiento en el grado de crecimiento per capita durante el
período entre 1953 y 1960.9
El Cuadro ¡ demuestra claramente que un país con una inflación lenta
no tiene garantía de obtener un fuerte grado de crecimiento. Sin embargo, cuando se examinan los datos del período de 1953 a 1968, parece que
no es posible lograr un fuerte y persistente grado de crecimiento cuando
existe una rápida inflación. El mejor ejemplo de lo anterior parece ser
Bolivia, que tuvo una alta inflación y una disminución en la producción
doméstica bruta per capita en los años cincuentas, y un respetable grado de
crecimiento en los sesentas después de haber logrado controlar la inflación.
No se puede ignorar el hecho que Brasil logró un tremendo grado de crecimiento en los cincuentas, juntamente con el rápido aumento de precios,
al igual que Chile en los primeros años sesenta
Existen varias razones que nos ayudan a explicar la correlación negativa
que existe entre la inflación y el crecimiento. Dichas ra1.ones se pueden
dividir en tres categorías: distorsiones de precios, problemas del comercio
internacional y la disuasión del ahorro e inversión. La distorsión de precios impide el importante crecimiento de industria, especialmente el de la
agricultura y el de la industria de labor intensiva y favorece actividades
que producen grandes utilidades. Algunas de estas actividades son muchas
veces aquellas que no presentan ninguna ventaja económica a un país en
desarrollo. Con respecto al comercio internacional, el problema se presenta
cuando la escala de intercambio es fija, ya que a medida que la inflación
continúa la moneda encarece en relación a la moneda de otros países; crean•
' probable crisis de intercambio internacional. La inflación tamdo así una
bién puede reprimir el ahorro e inversiones domésticas debido a la incertidumbre que rodea al valor real de la moneda y también debido a los problemas de cambio de moneda.

La explicación de lo sucedido en los once países en cuestión no prueba claramente la posición de los monetaristas ni la de los estructuralistas. Bolivia
y México presentan los únicos casos en que aparentemente el control de la
inflaci6n creó un aumento en el grado de crecimiento. Además, México
es la única nación que presenta un cuadro de fuerte crecimiento real durante los 15 años comprendidos entre 1953 y 1968. Todos los otros países
excepto Uruguay, mostraron períodos de rápido crecimiento y también de
' RuDDLE, Kenncth y HAMOUR, Mukhtar, Abstracto Estadfstico de Latinoamérica 1970 (Los Angeles: Centro Latinoamericano, 1971), p. 301.

706

crecimiento lento o de estancamiento. Por lo tanto, el punto que se discute debe analizarse bajo varios aspectos: los problemas domésticos de ahorro, comercio internacional e inversiones, y la distorsión de precios, refiriéndonos en especial a precios de productos agrícolas.
AHORRO DOMÉSTICO E INVERSIÓN

La inflación reprime la tenencia de saldos en efectivo, ya que al pasar del
tiempo su valor real disminuye. En general, esa pérdida se ve compensada
con la tenencia de depósitos a plaro fijo, los cuales devengan intereses que
por lo menos compensan hasta cierto punto la pérdida del valor real de
la moneda causada por la inflaci6n. La tarifa de intereses que este tipo
de valores devenga es muy baja en muchos países de Latinoamérica, lo anterior es a manera de disuadir la tenencia de efectivo en esa clase de depósitos, al igual que en valores realizables.
John Deaver, en un estudio que realizó acerca de la inflación en Chile,
observó que los dep6sitos bancarios disminuyeron a un 11 % de la reserva
nacional en 1955 cuando la inflación era de 50% anual, después de que
los depósitos bancarios habían formado un 65% de la reserva monetaria
en 1928, época consiguiente a varios años de estabilidad de precios.10 Felipe Pazos not6 un fenómeno muy parecido en Argentina, Brasil y Uruguay.
Observó que la proporción de dinero y otros fondos con relación a la
proporción &lt;le dinero y otros fondos con relación a la producci6n doméstica declinó en el período de 1948 a 1970.11 Siendo así, mientras que la
inflación persiste, individuos y corporaciones tratan de transformar sus valores realizables, depósitos a demanda y otros depósitos, en inversiones que
mantendrán o aumentarán su valor real a medida que la inflación continúa.

La falta de interés en el ahorro trae como resultado que la economía se
ve incapacitada en promover inversiones domésticas de dos formas. Primero, debido a la mínima cantidad de depósitos a plazo fijo, los bancos no
pueden suministrar préstamos a la industria en cantidades compatibles con
el rápido grado de crecimiento. Segundo, debido a que las corporaciones
no mantienen saldos en efectivo, no pueden pagar altos dividendos para
11

DEAVER., John, "La Inflación Chilena y la Demanda de Dinero", en la publicación de David Meiselman, Variedades de la Experiencia Monetaria (Chicago:
Prensa de la Universidad de Chicago, 1970), p. 39.
u. Hubo años en los que la proporción aumentó mínimamente en cada uno de los
tres países, pero el movimiento en general fue en disminución.

707

�fomentar la compra de acciones. La falta de pago de dividendos, acompañada a la falta de saldos en efectivo, no deja que los precios de las acciones aumenten en el mercado. A medida que el valor real de la moneda

se importan en el presente crecerá a una razón de 8.8%.ª A menos que
se establezcan cambios en la situación de las exportaciones, u ocurra un cam-

declina, las acciones dejan de ser fondos que mantienen su valor real, dan-

comercio persistirán.

do como resultado otro factor que reprime la compra de dichos valores.
Por lo tanto, las corporaciones no logran obtener fondos de inversión mediante la venta de acciones. Lo anterior causa que las corporaciones dependan de sus ganancias para lograr fondos de inversión, lo cual reduce

los saldos en efectivo que serían usados para pagar dividendos, así agravando el ciclo. La importancia de la escala de intereses se ve ilustrada en
el caso de México, donde tanto el Banco del Gobierno como otros bancos
privados de desarrollo emiten bonos que devengan altos intereses. El resultado ha sido que un 4.5% y un 5.5% de los fondos disponih1es de cada
familia mexicana pasa por el sector financiero para convertirse en fondos

de inversión para la industria. Este sistema es usado para financiar la formación de capital que es cuatro o cinco veces mayor que la de Brasil, quien
utiliza un sistema similar, pero donde los intereses devengados son más ba-

jos. El pago de intereses más altos a los ahorrantes también significa intereses más altos para los inversionistas, y de esta manera, el sistema ayuda no
sólo al desarrollo financiero sino también ayuda a combatir la inflación.

12

COMERCIO INTERNACIONAL E INVERSIÓN

Los estructuralistas consideran que la crisis en el cambio de divisas es

bio radical en la demanda de importaciones, los problemas en la balanza de
Los monetaristas mantienen que los problemas en el cambio de divisas
son causados por la inflación interna. Si la inflación interna de un país es mayor que la de aquellas naciones con las que mantiene relaciones comerciales. la

moneda de dicha naci6n se sobrevalúa, dando como resultado que las exportaciones de ese país son más caras para el comprador a medida que las importaciones se vuelven más baratas, lo que llega a causar que las exportaciones
declinen y las importaciones aumenten. Lo anterior trae como resultado el
déficit comercial anteriormente mencionado. Los estructuralistas reconocen
este mecanismo, pero mantienen que dicha situación únicamente refuerza

la situación que fue creada inicialmente por la demanda poco flexible de
exportaciones, que resultó en una devaluación inicial -lo cual, al mismo
tiempo, provocó el aumento de precios de las importaciones para el comprador-. Este aumento en costos es transmitido al consumidor al aumentar los

precios en el mercado interno. El costo de producci6n aumenta debido a la
demanda por salarios más altos y debido al alto costo de las importaciones.
Los monetaristas, por otra parte, dirían que el problema fue causado por
la sobrevalución de la moneda en el cambio de divisas debido a la preisencia de inflación.
PRODUCCIÓN AGRÍCOLA

la causa de la inflación. Estas crisis resultan debido a déficits en el saldo
de pagos, los cuales, bajo el punto de vista estructuralista, son el resultado de
deficiencias estructurales en las economías en desarrollo de Latinoamérica.
Raúl Prebish indica que en Latinoamérica "el crecimiento relativamente

Muchos estructuralistas mantienen que la agricultura en muchos países
latinoamericanos es responsable no sólo por la carestía de alimentos sino

lento de las exportaciones ha sido una obstrucci6n para un desarrollo más
rápido, ya que las exportaciones son un componente principal de la capacidad de importación." 18 Esa debilidad en la capacidad para importación
combinada con la creciente demanda por artículos importados, resulta de

también en gran parte por la inflación, ya que no responde a las señales
indicativas de la fluctuación de precios y no expande su abastecimiento. 15
Ellos creen que los propietarios de grandes extensiones de tierra o latifun-

un déficit en la balanza de comercio. Prebish estima que: "si el crecimien-

dios, que se mantienen ausentes, no responden a las señales indicativas de la
fluctuación de precios porque les preocupa más el mantener su control feu-

to del producto es a razón de 8% en 1980 la demanda de productos que
u L1TTLE, Tan, SCITOVSKY, Tibor y ScoTT, Maurice, Industria y Comercio en Al•
gunos Países en Desarrollo (London, Prensa de 1a Univern.dad de Oxford, 1970),
pp. 49-50.
ia PREBISH, Raúl, Cambio y Desarrollo (Washington: El Banco Interamericano de
Desarrollo, 1970), p. 47.

708

14
Estas estadísticas varían de país a país, pero la tendencia general según Prebish
debe ser la misma. El 8% de crecimiento le interesa a Prebish ya que él estima que
esto es lo mínimo que una nación latinoamericana necesita para considerarse como
naci6n desarrollada.
u EnEL, Matthew, Abastecimiento Alimenticio e Inflaci6n en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969), p. 132.

709

�da! que el aumentar las ganancias. Por otra parte, la mayoría de las porciones de tierra restantes son minifundios, o ya sea pequeñas extensiones
de tierra que producen únicamente lo suficiente para la subsistencia del
campesino. Estas parcelas de tierra son tan intensivamente usadas que el
labrador es incapaz de aumentar su producción substancialmente aun cuando existe el incentivo de obtener mejores precios por la cosecha. El Cuadro 2 ilustra el porcentaje de estos tipos de extensiones de tierra.
No todas las fincas de más de 1,000 hectáreas son administradas por dueños ausentes, como fue demostrado en México, donde 1.4% de las haciendas y 25.3% del área son ejidos o fincas colectivas. 16 Las fincas pequeñas
claramente pertenecen a la clasificación de minifundios, y para simplificar
la clasificación asumimos que en los otros diez países, además de México,
las fincas grandes son latifundios." Es interesante el notar que únicamente Panamá tiene menos de un 30% de su tierra agrícola en estos dos tipos
de parcelamientos. Por otra parte, aparentemente no existe gran distinción
entre los pai.ses con alta inflación y baja inflación con relación a su tipo de
parcelarnientos agrícolas. Sin embargo, este factor no es adecuado como
para refutar la opinión de los estructuralistas.
Matthew Edel en su estudio acerca del abastecimiento de alimentos y la
inflación, observó que entre 1952 y 1966 México, Brasil y Venezuela dejaron
atrás o igualaron el crecimiento necesario en su abastecimiento alimenticio
para suplir la demanda. Por otra parte, Argentina, Chile, Colombia, Perú y
Uruguay no lograron aumentar su abastecimiento para satisfacer la creciente
demanda impuesta por el cr~cimiento de la población y de los ingresos per
cápita." Marmie Mueller en su estudio acerca de la inflación en México
notó una reducción en la estrechez agricultura! en el período no inflacionario
que siguió al año de 1950 con relación al período inflacionario a principios
de la década de 1950. Ella discute que esto implica que la estrechez agricultura! contribuyó a la inflación." Lo contrario pudo también haber sido el
caso, siendo la inflación la causa del poco crecimiento de la agricultura.
Abstracto Estadístico de Latinoamérica, p. 183.
Esta suposici6n no es completamente absurda, ya que México es el único de los
once países que ha implementado una reforma agraria extensiva. Los estructuralistas también asumen lo anterior para probar la extensi6n de latifundios.
111 EDEL, Mattew, Abastecimiento Alimenticio e Inflación en Latinoamérica (New
York: Fredrick A. Praeger, 1969 ), p. 132.
11 MuELLER, Marmie, Struct1JTal Inflation and the Mexican Experitnct, in Vale Economic Essays vol. 5 no. 1, Spring, 1965,
11
17

710

RUDDLE~

CUADRO

2

PORCENTAJE Y TAMAA'O DE FINCAS
(1,000

(5 Ha.
MINIFUNDIA

% de Fincas

Argentina (1960)
Bolivia ( 19.50)
Brasil ( 1960)
Chile ( 1965)
Colombia ( 1960)
Honduras ( 1966)
México ( 1960)
Nicaragua (1963)
Panamá ( 1961 )
Uruguay (1966)
Venezuela ( 1961)
FUENTE:

15.7
59.2
44.8
48.8
62.5
67 .6
65.7
50.8
45.8
13.9
48.7

Kenneth Ruddle and

o menos)
% de área

0.1
0.4
2.4
0.7
4.5
12.5
0.8
3.4
5.3
0.2
1.4

LATIFUNDIA

Ha. o más)

% de Fincas

% de área

5.8
6.2
0.9
1.3
0.2
0.1
1.7
~.6
0.1
4.9
1.3

74.4
91.8
44.2
72.7
30.3
19.7
78.4
30.5
5.7
58.3
62.7

Mukhtar Hamour, Statistical Abstract o/ Latin Ame•

rica 1970.

La inflación reprime la producción agrícola por varias razones. Primero,
porque la moneda se sobre-valúa, haciendo que los productos alimenticios
importados sean más baratos que los productos alimenticios importados sean
más baratos que los producidos localmente. Este factor no presenta ningún
problema bajo el punto de vista estructural ya que bajo estas circunstancias
los trabajadores no demandan aumento de salarios. Sin embargo, para prevenir una crisis en el cambio de divisas, muchas naciones latinoamericanas
utilizan la substitución de importaciones.

Dicha política prohíbe la entrada al país de alimentos extranjeros a precios
competitivos y la demanda total es puesta en la agricultura local. El resultado de combinar el tipo de protección antes expuesta con bajas escalas de
intereses y control de precios de alimentos es una situación en la que la recuperación de inversi6n es mucho mejor en otras industrias. Aun así, si un
país eliminara el control de precios de productos agricolas, acción por la cual
un país puede optar para mantener bajos los precios de los alimentos en una
forma artificial a manera de prevenir trastornos sociales y la demanda de
aumento de salarios, el incentivo para los dueños de latifundios está en invertir en una industria de manufactura que substituya las importaciones en
lugar de invertir en la agricultura, donde las ganancias son menores. Además,

711

�el precio de artículos manufacturados aumenta más rápidamente que el de

alimentos y de artículos manufacturados localmente, que fue causado por el

los productos agrícolas, lo que significa que en términos reales el precio de
los alimentos disminuye.

aumento de precios de materia prima.

El caso citado anteriormente, en el que es precio real de los alimentos dis-

De esta manera, el "wage-push" es el mecanismo usado para explicar el
movimiento de otras fuerzas inflacionarias a través del sistema económico.

minuye en relación a los precios de otros productos, es lo que sucedió en Ar~

gentina entre 1963 y 1970, cuando el índice de precios de alimentos aumentó en
general aumentó un 28% y el índice de precios de alimentos aumentó 27.5%.
Un caso similar se presentó en Uruguay, mostrando aumentos de 18.95%
y 18.88% respectivamente. En Brasil sucedió lo contrario. En México, el cual
contaba con un bajo índice de inflación, los precios de los alimentos también

SUMINISTRO DE FONDOS Y LA INFLACIÓN
Raymond Mikesell señala que el indicador económico que se correlaciona

aumentaron más rápidamente que los precios de otros artículos, el aumrnto

más directamente con el grado de inflación en Latinoamérica es el aumento en el suministro de fondos.21 Los monetaristas basan su posición en eI

fue de 28% y de 26% respectivamente. Es de notar que Edel encontró que
en el período de 1953 a 1970, de los países que lograron un crecimiento ade-

nistro de fondos de nueve naciones Latinoamericanas se ve comparado en el

cuado en la producción de alimentos, el precio de los mismos aumentó más

rápidamente que el precio de otras comodidades en Brasil y en México. De los
países que presentaron abastecimiento adecuado de alimentos, únicamente

Chile presentó un aumento de precios de comestibles que fue más rápido que
el crecimiento de la inflación en general. 20
Aparentemente la inflación es detrimento al crecimiento de la agricultura,

en lugar de ser el débil crecimiento de la agricultura un ímpetu para la
inflación.
SALARIOS
A pesar de que la inflación estructural como es descrita, comienza corno
"demand-pull", como resultado del aumento de demanda por productos
agrícolas o importaciones, eventualmente se convierte en "cost-push" en la
economía.
Los estructuralistas explican que esto ocurre debido a que el incremento
en costos para la industria se transforma en precios más altos para el consu-

midor, lo que resulta de la naturaleza no competitiva de la mayoría de industrias en Latinoamérica.

La industria mantiene que el aumento de precios se debe a que los trabajadores demandan salarios más altos. Luego, los trabajadores demandan salarios aún mayores a forma de recuperar el valor real de sus salarios, el cual
disminuyó como resultado del incremento de precio de artículos importados,
:o

712

RuooLE,

.Abstracto Estadístico de Latinoamérica, pp. 9-100.

tema de la inflación en lo anterior. El porcentaje del cambio en el sumiCuadro 3 con el porcentaje en el cambio de precios y la producción doméstica bruta a través de un período de cinco años comprendido entre 1965 y
1970. En su estudio de la inflación en Argentina, Brasil Chile y Uruguay,
Felipe Pazos encontró que los cambios de dirección en el suministro de fondos y el grado de inflación, presentaron las mismas señales y aproximadamente la misma magnitud; la correlación fue mucho mayor en Brasil y

Uruguay que en Argentina y Chile."'
La correlación entre el suministro de fondos y los precios también se ve
afectada por la velocidad de la moneda y el crecimiento de la producción
real. Como se puede ver en el Cuadro 3, cuando el grado de crecimiento
era relativamente alto en comparación al aumento en el suministro de fondos, los precios aumentaron relativamente despacio; y cuando el suministro

de fondos aumentó considerablemente más que el crecimiento real de la producción doméstica bruta, los precios aumentaron rápidamente. Panamá es el

único país que se sale de este patrón. Esta excepción se podría explicar por
medio del singular sistema monetario de Panamá que debió haber fomentado un fuerte efecto negativo en el cambio de velocidad de la moneda en
circulación. 23
Inflación en Latinoamérica, p. 146.
n PAzos, Inflación Crónica en Latinoamérica, p. 110.
" Panamá es la única, por así decir, naci6n independiente que usa ]a moneda de
otra nación casi totalmente. A pesar de tener un standard nacional de moneda, e]
Balboa, únicamente monedas metálicas se denominan en esta unidad de cambio; todo
el papel moneda consiste en dólares estadunidenses. Ésta ha sido la ~ituación desde
que se completó el Canal de Panamá. Está de más decir que Panamá no tiene un
Banco Central. Harry Johnson, Discusiones acerca de Economía Monetaria. (Cambridge
Mass: Prensa de la Universidad de Harvard, 1973), p. 223.
n M1KESELL,

713

�La velocidad puede ser un factor importante en la explicaci6n de la inflaci6n. John Deaver en su estudio de la inflaci6n Chilena encontr6 una fuerte
correlaci6n entre la tendencia del cambio en la velocidad y la expectaci6n de
inflaci6n en el futuro. El rezago impuesto por esta correlaci6n fue más o
menos de un año. 24
Otros factores también afectaron la tendencia de cambio en velocidad. Por
ejemplo, un cambio de relaciones con los Estados Unidos puede tener un gran
impacto en Panamá.

CUADRO
19651970 PorcenPaís

Argentina
Bolivia
Brasil
Chile
Colombia
Honduras
México

Panamá
Venezuela
l'uENTE:

1

taje de cambio en el suministro de fondos 1

203
50
253
309
99
58
50
102
55

'

3
19651970 Pareentaje de cambio en el índice de precios
al consumidor

142
34
247
212
70
12
19
10
8

19651970 Pareenta.je de cambio
en la producci6n doméstica
bruta constante

20
33

41
19
32

27
39
43
22

Kenneth Ruddle, Abstracto Estadútico de Latinoamérica, Tablas 26, 176
y 198.

Estos fondos constan de moneda y depósitos a demanda (cuentas de cheques) •

El mecanismo general en el incremento del suministro de fondos en Latinoamérica es mediante el financiamiento de los déficits del gobierno con
préstamos del banco central. Este proceso :ªusa ~n incremento en la b~se
monetaria, lo cual constituye la gran mayona del incremento en ~l. suxmmstro de fondos. El cambio en la proporci6n de moneda y fondos es umcamente
una pequeña parte del incremento."
La Inflación Chilena 'j la Demanda de Dinero, p. no.
21 GRIFFITHSi Brian, Política Mexicana Monetaria 'Y Duarrollo Económico, (New
York: Publicaci6n Praeger, 1972), p. 128.
,. DEAVER,

714

El resultado de esta política es que el gobierno aumenta los impuestos por
medio de la inflaci6n en lugar de aumentar los impuestos directamente. Lo
anterior es llevado a cabo ya que el país es incapaz de financiar su presupuesto por medio de préstamos de los sectores privados o extranjeros. Básicamente un impuesto de inflaci6n es una exacción de tributos de los ahorrantes
y actúa como una fuente de ingresos para el gobierno. Sin embargo, el impuesto de inflaci6n es detrimente para el crecimiento según se explic6 anteriormente. El impuesto tiende a vencerse a sí mismo.
Los estructuralistas dicen que el uso de este tipo de financiamiento no se
puede eludir. Ellos reconocen la correlación entre el suministro de fondos
y la inflaci6n, pero discuten que las condiciones estructurales forzan los déficits de gobierno, los cuales deben ser financiados por medio de préstamos del
banco central. Un magnífico ejemplo de lo anterior se vio en Chile, donde
los impuestos sobre la industria del cobre constituyen la mayor fuente de
ingresos para el gobierno. Lo que sucedi6 fue que cuando se present6 un
auge en las ventas de cobre, y el total de ingresos para el gobierno aumentó,
los gastos también aumentaron. Luego, cuando las ventas de cobre bajaron,
y por consiguiente los ingresos para el gobierno disminuyeron, se encontró
que o se incurría en un déficit_o se reducían los gastos a riesgo de causar
inquietud social. 26

Los estructuralistas también indican que a medida que los costos suben debido al aumento de precios de las importaciones y de salarios, los ingresos
del gobierno no aumentan. Este proceso crea un déficit instantáneo ya que
los impuestos indirectos, de los cuales los gobiernos Latinoamericanos dependen, no suben apreciablemente a medida de que los precios aumentan. Por
lo tanto, las demandas monetarias de la inflaci6n estructural se encuentran
con los déficits por el aumento de costos.
Los estructuralistas sostienen que cualquier intento en parar los efectos
de la inflaci6n estructural mediante la inhibici6n del crecimiento del fondo
de moneda resultaría en una disminuci6n de producción. Éste es el resultado de precios rígidos que una vez han subido, no volverán a bajar. Si la
demanda disminuye se verá una reducción en producción y los niveles de

empleo bajarán en lugar de bajar los precios, ya que los precios altos son el
resultado de salarios más altos y mayor costo de producci6n."
• MAYNARD, G. Inflación y Crecimiento: Lecciones de la Experiencia Latinoamericana, en Oxford Economic Papers, vol. 13 no. 2, Junio, 1961, (Oxford: The Clarendon Press), p. 188.
J'IÜLIVERA, Julio H. G. Inflación Estructural y el Estructuralismo Latinoameri-

715

�CONCLUSIONES
La interrogante sobre cuál de las teorías acerca de la inflación en Latinoamérica es más valida, ya sea la monetaria o la estructuralista, aún no ha
sido resuelta. La teoría estructuralista es atrayente en varios aspectos y en la
actualidad es muy atrayente aun para las naciones desarrolladas, las cuales
están sufriendo el grado más alto de inflación que se les ha pre3entado en
varios años. Usando la teoría estructuralista esa inflación en los países desarrollados se debe a una drástica rigidez, como lo es el aumento tan rápido
en el precio del petróleo, producto del cual estas economías tanto dependen.

tente inflación parece ser un prerrequisito para lograr un desarrollo económico de larga duraci6n. Es interesante el notar según lo expuesto que si una
política anti-inflacionaria se une con el pago de intereses e impuestos racionales, tal como es el caso de México, el rrecimiento económico puede ser
rápido y continuo.

Al seguir una política altamente inflacionaria una nación puede advertir
el tener que enfrentarse con rigideces y problemas económicos de inmediato,
pero a la larga, el resultado de dicha política, en la gran mayoría de los
casos, es un crecimiento más lento mientras que la inflación existe. F..sta
persistencia de rigidez y problemas es un precio que las naciones en desarrollo no pueden darse el lujo de pagar.

Los estructuralistas Latinoamericanos culpan a la estrechez agricultura! y
al comercio con el extranjero por la iniciación de la inflación. La inflación
se ve perpetrada por los trabajadores que demandan aumento de salarios
para mantener su posición económica, lo que desde luego causa qu':! la industria aumente sus precios para poder recuperar el desembolso causado por
lo anterior. Por lo consiguiente, las autoridades se ven forzadas ya 5ea a
aumentar el abasto de moneda o a forzar el estanramiento económico.
Respecto al comercio, los estructuralistas mantienen que la causa de los
problemas de saldo de pagos es el poco crecimiento de demanda por exportaciones latinoamericanas y el gran aumento en la demanda de importaciones. Estos problemas causan crisis en el cambio de divisas, lo cual resulta
en la devaluación de la moneda y esto sólo refuerza la inflación.
Sin embargo, la evidencia indica que no es pmdente para Latinoamfrica
el permitir que la inflación continúe. Aunque una política anti-inflacionaria implique un estancamiento por corto plazo, la alternativa de dejar C]Ue
la inflación crezca sin control parece causar lento desarrollo o un estancamiento de larga duración. Como se ve en el Cuadro 1, sólo Brasil, y por
poco tiempo Chile, parece haberse escapado de este resultado. El período
en que Chile experimentó su rápido grado de desarrollo fue cuando Jos
precios del cobre aumentaron, lo que creó mayores ingresos para el Gobierno. 28 Claro está que lo anterior aparece como un aumento en la producción doméstica bruta. Brasil presenta un caso único, ya que posee gran cantidad de recursos naturales y labores que no son explotados.
A menos que una nación sea muy nea, el prevenir una rápida y persiscono, en Oxford Economic Papen, vol. 16, no. 3, November 1964 (Oxford: The
Clarcndon Press), p. 327.
• I'R.EBISH, Cambio 'Y DeresarroUo, ver figura B, entre páginas 66 y 67.

716

717

�LAS CULTURAS HISTÓRICAS EN EL PROCESO
EVOLUTIVO HUMANO
ROBERTO

LARA

VELADO

I
CONCEPTO DE CULTURA HISTÓRICA

La palabra cultura, como casi todos los términos que trascienden del lenguaje corriente para ingresar al vocabulario filosófico o científico, tiene más
de un significado.
Podemos considerarla como la calidad del hombre culto; esto es, como el
conjunto de conocimientos, hábitos y sentimientos de un ser humano cultivado, adquiridos precisamente como resultado de su educación y que lo eleva

sobre aquellos de sus congéneres que carecen de ella; en este sentido, es la
diferencia existente entre el hombre civilizado y el salva je.

El anterior contenido no solamente puede aplicarse a los hombres individualmente considerados, sino también a los grupos humanos; es obvio que la
extensión del concepto y aun el concepto mismo, varían según se refiere a in-

dividuos o a colectividades.
Podemos también separar, dentro del anterior concepto de cultura, diversos aspectos en relación con el orden de conocimiento o de manifestaciones.
en referencia; aspectos que continuamos designando con la misma palabra,

aunque dándole un carácter especializado; de esta manera, podemos hablar
de una cultura jurídica, una cultura matemática, una cultura artística, una
cultura musical o una cultura religiosa.
Pero cuando nos referimos a las culturas históricas, queremos designar al-

719

�go diferente. Nos referimos a realidades psicosociales que o han tenido vigencia en un período histórico dado o lo tienen todavía; se trata de maneras de
pensar, sentir y obrar fundamentalmente comunes a todos los miembros de un

grupo humano dado, sin que esto excluya cierta diversidad en cada uno
&lt;le sus componentes; hay una unidad fundamental de mentalidades, tendencias y reacciones, compatible con la pluralidad de sectores de toda índole,
&lt;le corrientes de opinión y de individualidades.
Una cultura histórica es un producto esencialmente espiritual, es una ac-

titud ante la vida; actitud que condiciona las tendencias todas de los
miembros del grupo humano que realiza aquella cultura; por ello, influyen
fuertemente sobre las manifestaciones individuales y, en mayor medida, sobre
las colectivas, creando un estilo propio de vida del grupo humano en cuestión; este estilo es en definitiva el que especifica una cultura dada.
Una cultura histórica es, a la vez, un producto social, porque tiene vigencia como manifestación colectiva y únicamente en cuanto es colectiva. En

,efecto, el hombre vive y ha vivido siempre en sociedad y no puede ni concebirse siquiera la vida humana fuera del medio social. La sociedad es una
colectividad, esto es el conjunto de los individuos que la componen; no es
un ente abstracto, distinto de sus miembros, sino la reunión de todos ellos;
son los individuos que la componen, los que en definitiva piensan, sienten y
quieren; solamente que sus pensamientos, sentimientos y voliciones, como
resultado de la vida en común que todos comparten, resultan fuertemente
influidos por los demás; esta mutua influencia que constantemente ejercen
unos sobre otros provoca la formación de un "algo en común" que normalmente se hace sentir con mayor fuerza en las manifestaciones colectivas, precisamente por ser tales que el "algo diferente" de las distintas indi-

vidualidades.
El alma colectiva no es otra c9sa que la idealización de ese "algo en común" antes referido; la voluntad colectiva es la combinación de las volun-

tades individuales de los miembros del grupo humano en cuestión, la cual,
como resultado del mismo proceso, está fuertemente influida por el "algo
,en común" ya mencionado. Una cultura histórica es la suma de las mani-

festaciones del alma colectiva del grupo humano que la realiza, en cuyo proceso de formación, ese "algo en común" que le sirvió de punto de partida,
-se concreta en un estilo propio que se hace sentir en todas las manifesta-

ciones que la integran.
Desde luego, no por ser las culturas históricas productos colectivos, vamos
-a

desestimar los aportes individuales que contribuyen a su formación y des-

720

envolvimiento; las sociedades están constituidas por conjuntos de individuos,
por lo que las manifestaciones colectivas son, en resumen, el resultado de
esfuerzos de gran número de personas. Entre estos aportes se destacan los
realizados por los individuos superdotados, los genios, los héroes o como
quiera llamárseles; solamente que sus aportaciones tienen influjo en la cultura, en la medida en que son aceptados por los demás miembros del grupo,
o sea en cuanto entran a formar parte de ese acervo com{m que se encuentra
en el fondo del alma colectiva.

Los elementos integrantes de una cultura histórica, cualquiera que ella
sea, no son necesariamente uniformes; proceden de la creación del grupo

humano que la realiza o de las influencias sufridas a través de sus relaciones
con otros grupos. El complejo cultural admite, por lo tanto, elementos dispares y hasta algunos contradictorios; el contenido de cultura histórica, como
el de todos los términos que designan fenómenos sociales, no puede pretenderse absoluto. Cuando hablamos del estilo propio de una cultura o de la
unidad de un complejo cultural, nos referimos a una unidad de conjunto,
que admite elementos discordantes, a condición de que la tónica dominante sea uniforme.

La esencia de las culturas históricas reside precisamente en esa armonía
de conjunto que las caracteriza; mientras subsiste con individualidad propia,
esa tónica dominante del complejo armónico, que se manifiesta en mayor
o menor medida en todas sus manifestaciones, existe la cultura histórica
como realidad presente; en cambio, cuando el conjunto se disgrega y la tónica dominante deja de informar las nuevas manifestaciones culturales, la
cultura histórica ha muerto, aun cuando muchos de sus elementos y creaciones continúen viviendo; en este último caso, podremos estar frente a cul-

turas filiales de la desaparecida, que por ser filiales, contienen muchos elementos y aprovechan muchas creaciones de la cultura paterna, pero ésta

habrá dejado de existir desde que desapareció esa tónica propia que le
proporcionaba su identidad fundamental.
Hay algo más. Los fenómenos sociales son fenómenos de conducta humana colectiva, lo que vale decir, productos de la actividad de seres dotados
de una rica inteligencia, de una variada sensibilidad y de una voluntad
libre; por ello, todos acusan una rica variedad de matices. Las culturas
históricas no constituyen la excepción; dentro de una cultura histórica dada
podemos encontrar toda una gama de matices, desde ligeras variantes hasta
verdaderas variedades culturales; todo depende de cuán grandes sean las
diferencias que los matices culturales originen. Para usar un ejemplo que
nos sea familiar, analicemos nuestra propia cultura, la occidental. En su

721
humanitas. ----46

�.d tal admite dos variedades bien definí.
versión europea, la cultu':' '.""'' en
tantes son Inglaterra, Alemania
.
yos pnncipales represen
.
das: la nórd1ca, cu
.
J. emplares más conocidos son
'
d.
os . y la launa cuyos e
.
'
ad
•ed d hay diferencia· InY los paires - encan mav• . ,
dentro de e a van a
, '
Italia, Espana y Francia, aun "edad 1 •'~a que Alemania y los paises es, , cerca de la van
ª=•
ta1·
glaterra esta mas
d la variedad nórdica que I ia y
.
F
· está más cerca e
.
candinavos; rancia
.
b"
odemos señalar dos vaneda. , amencana tam ,en p
España. En su vers'.odn tal. Norte~érica y América Latina.
des de la cultura oco en .
II

CARACTERÍSTICAS DE

LAS CULTURAS HISTÓRICAS

hist, ricas ha sido de reciente descubrimiento.
El fenómeno de las culturas h obe f
lado con caracteres definidos,
. s debemos a r onnu
'
Los autores a qU1e~e
. vski üswald Spengler y Amold J. Toynbee.
su teoría son N1colas l. Danile
'
.
'
hi t6 . co-culturales. los concibió como las granDanilevski los llamo grupos s n d 1
'ies tiene una misión, la de
.
hi , .
cada una e as cua
des civilizaciones stoncas,
,
¡· 'tado de tales valores; los
f d ental o un numero imi
desarrollar un va1or un am
.
tabl
par lo que su concepción es
. ,
.
leyes rígidas e mmu
es,
.
considero sujetos a

,

su teoría es semeJante

determinista; el ciclo vital. devi:::~;:oslasse~as de nac'.imiento, crecial de las plantas; recorre me .
d . t
c· ón. el período de florecimiento, florecimiento, decaden~1a y esmbegra l ~gota de manera definí•
tif' " lo considera muy reve y
miento y fruc icaaon
l af rma cuando vemos sus frutos,
'b'lid des. por regla genera ' i
'
d
ti.va sus pos1 1 a '
b d a y comienza a deseen er.
urva
de
crecimiento
interno
se
ha
que
ra
o
y
que 1a c
O "d t formu
.d b La decadencia de cci en e,
Oswald Spengler, en su con~c• ~ o rad termm·,·sta que tiene muchos puntos
" d la histona e
,
la una interpretac1on e .
. ' obstante que lo más probable es que
de contacto con la de Darulevski, no
no haya sufrido su influencia.
1 de la cultura, que considera como un
La idea central de Spengler es a d ás d u es,_._;e La interpreta. ¡ · d pendiente de los em
e s
r- ·
al
fenómeno socia m e
. .,
tre el mundo como natur eza
ción de Spengler parte de la¡ oposicd10n enmo naturaleza es el mundo del
historia· e mun ° co
· ·
y el mundo como
'
lid d. el mundo como historia
l . , dominante es la causa a ,
espacio, su re acio~
no admite la relación de causa a efecto, la sucees el mundo del tiempa,
al . . 1 sino para Spengler, es una
sión de acontecimientos obedece
smo' e
,

fuerza ciega que determina, entre los muchos acontecimientos posibles, el
que ha de realizarse; según sus propias palabras, los hechos posibles constituyen el futuro, al realizarse se convierte en historia. Asi como hay una
oposición entre el espacio y el tiempo, la hay entre causalidad y sino;
la relación de causa a efecto se analiza, se capta por medio del raciocinio; la noción de sino es irracional, no se comprende, se intuye.
Las culturas, según Spengler, son un producto del sino, que entre una
infinidad de posibilidades elige la que al realizarse se convierte en historia.
Al igual que Danilevski, considera que las culturas recorren un ciclo vital
integrado por etapas irreversibles de nacimiento, crecimiento, florecimiento,
decadencia y muerte; el sino determina el nacimiento y el estilo de cada
cultura, al que llama signo; este último determina las fases de su desarrollo; cuando sus posibilidades se agotan, la cultura muere fatalmente; durante la etapa final, la cultura se convierte en civilización, que Spengler la
concibe como la fase de las realizaciones puramente exteriores, pero con su
fuerza interior ya declinante.
Toynbee ha tenido el mérito de reconciliar la teoria de las culturas con
la posición librearbitrista, es decir con la realidad psiquica que todo acto
de conducta humana implica. Se ha inspirado en las ideas de Spengler,
de las cuales ha tomado la noción de las altas culturas, que Toynbee llama
civiliz.aciones; así como su proceso de desarrollo que, según este autor inglés, pasa por el nacimiento, el crecimiento, el colapso y la desintegración.
Pero modifica fundamentalmente la interpretación spengleriana de la historia al abandonar definitivamente la pastura determinista; para Toynbee,
todo el proceso de desenvolvimiento de las altas culturas o civilizaciones,
se explica por el mecanismo de lo que él \!arna "incitación-y-respuesta"; la
incitación es el estímulo, el reto que las circunstancias plantean al grupo
humano que creará la cultura, y que provoca la respuesta de este grupo, de
la cual dependen la creación de la cultura; la primera respuesta exitosa,
frente a 1a incitación, hace nacer la cultura; las respuestas exitosas sucesivas ante los retos que constantemente se presentan, impulsan su crecimiento. El colapso es resultado del fracaso ante la incitación; el reto que queda
sin la respuesta adecuada se mantiene siempre desafiante, se agiganta, provoca un cisma dentro del grupo humano que realiza la cultura, la cual, por
este camino, se precipita en su desintegración.
La respuesta exitosa no es el resultado de un acto creador del grupo
humano en su conjunto, sino de una minoría creadora; la mayoría carente
de creatividad la imita, reconociendo con ello lo adecuado de la creación
al reto presente; la minoría creadora se convierte en minoría directriz de]

723
722

�grupo, como premio de su creatividad. Al ocurrir el colapso, se presenta el
proceso contrario; el fracaso ante la incitación convierte a la minoría creadora en minoría dominante, es decir en una minoría que procura, por todos
los medios a su alcance, retener una posición directriz que ya no merece,
por haber perdido su creatividad; este intento provoca el cisma; el grupo
humano en este trance se divide en una minoría dominante, que lucha por
mantener su predominio, y un proletariado interno, que lo repudia y que
está constituido por las mayores, ante las cuales perdió su prestigio la antigua minoría dirigente debido a su fracaso ante la incitación; a estos dos
sectores hay que añadir un proletariado externo formado por los "bárbaros" de la periferia, es decir por los pueblos que no pertenecen a la cultura
en cuestión, pero que sufren su influencia. La desintegración es el resultado del choque, generalmente violento, entre la minoría dominante y ambos proletariados; de las peripecias de este choque resulta la desaparición
de la alta cultura que sufrió el colapso, asl como el nacimiento de una
o varias altas culturas filiales de la que se desintegra.
Toynbee divide las civilizaciones, como llama a las altas culturas, en "civilizaciones sin parentesco" y "civilizaciones con parentesco". Las primeras

son los ejemplares más antiguos de la especie, que emergieron de la cultura
primitiva o prehistórica, como fenómenos nuevos sin antecedentes del mismo

grado. Las segundas se originan como filiales de civilizaciones anteriores, dentro del proceso de desintegración de éstas, mediante el fenómeno que llama
"paternidad-y-filiación".
El proceso de desintegración de la alta cultura paterna, que desemboca
en la creación de las culturaS filiales, parte del choque violento, las más
de las veces, entre la mi noria dominante y ambos proletariados; por regla

"".'mba, por los "bárbaros" del proletariad
.
nulan la civilización de los ven •d
1aº exte'.11º· Los conqU1Stadores asiC1 os, pero
modifican
d
e1ementos; desempeñan el pa I d f
aportan o sus propios
bajo el influjo de una li ~6 e ermento renovador; la síntesis se realiza
.
re gi n super10r nacida
1 ú1 .
desmtegración de la cultura pa terna y aportada
'
en a• btima etapa de la
de los proletarios· la reli .6
.
por rmem ros de cualquiera
'
gi n supenor sum·n· tr ¡ b
espiritual de la alta cultura filial.
i IS a a ase de sustentación

III
US

CULTURAS HISTÓRlCAS y LA EVOLUCIÓN

Cuando se observa el proceso de devenir hist, .
tar su contenido, es decir a fin de form 1

.

onco ~on miras

~

interpre•

hechos capitales llaman la atención del : ar u~a leona de la historia, dos
es capaz de convertirse en la .d direc .º serva or, cada uno de los cuales
de cambio a que se encuen~:a. sorne:' de la t~ría. Son ellos: el proceso
la evolución histórica. y el fe 6
d as¡ las sociedades humanas, esto es
.
'
n meno e as altas culturas hist, .
. .
oncas o civ1lizaClones, a que antes me he refen"d o.
¿ Qué relaciones existen entre evolución
cu]
. , .
toda cultura histórica tiene su
.
y
tura histonca? Desde luego,
de sus etapas de nacimiento P";'P'_° proceso evolutivo, que realiza a través
' crecumento, colapso y desintegración p
11
no basta·' se trata de es tablecer Sl. las culturas hi 6 .
. ero e o
se producen dentro de procesos e 1 .
st neas son fenómenos que
pcndientemente

ellas.

po

r lo

vo utivos mayores o si cad
.
.
'
a una surge mde•

que su propia evolución se concreta a cada una de

general, la minoría dominante logra estructurar un imperio universal, esto es

someter a su dominio a todos los pueblos que realizan la cultura en cuestión
y aún se expande más allá; las civilizaciones en desintegración se tornan imperialistas y usan la fuerza para realizar su expansión. La formación del
imperio universal es una solución momentánea, un compás de espera y nada
más; como todas las soluciones fundadas en la fuerza, concluyen en un rotundo fracaso; detiene la desintegración por algún tiempo, al precio de
aumentar los sufrimientos que aquélla trae consigo y de hacer más completos
sus resultados; al final se derrumba el imperio universal, desapareciendo con
él, la minoría dominante que lo creó para que le sirviera de última trinchera.
Este derrumbe, que tiene su razón profunda en la agudización de la crisis
que sufre la civilización que se desintegra y del cisma que tal crisis provoca,
se consuma por la conquista del ámbito territorial del imperio que se de-

Spengler niega formalmente la evolu ·6
amplitud que las culturas· para este ~ n'¡ como proceso social de mayor
ciega del sino y el procC: d
au or, as culturas surgen de la fuerza
posibilidades. Toynbee ha: une. cambio conclu&gt;".' fatalmente al agotarse sus
lizaci
mteresante estudio de los contactos ent
..
ones, tanto en el tiempo como en el
.
re c1vi•
tema, reconoce que el campo de u
e~~~º·. Al abordar este último
I
que hace falta una conce ·ón ;a soª. CIVllización le resulta estrecho y
necesidad de b
pe,
m amplia; esta confesión fundamenta la
uscar una concepción que sin restar im
.
culturas históricas o ci·vil· .
1 '
portancia a las altas
JZaClones as enrnarq
d
d
lógicas del devenir h
'
ue entro e etapas cronolas culturas histó · urnano, o sea que configure el proceso de evolución de
neas.

725
724

�La verdad es que el proceso de la evolución lústórica no se circunscribe a
cada cultura separadamente, sino que las trasciende a todas. Acabamos de
referimos al proceso de "paternidad-y-filiación", mediante el cual las culturas filiales se derivan de las paternas; esto permite establecer sucesiones de
culturas, a través de todas las cuales se prolonga un solo lúlo de evolución,
se desarrolla un progreso evolutivo.

Por otra parte, los contactos de las culturas en el espacio provocan una
serie de intercambios culturales, cuyo resultado es la existencia de influencias

culturales mutuas; debido a tales intercambios, las culturas que los sufren
se modifican y, con independencia de la evolución propia de cada cul'.ura,
se puede percibir un proceso mayor, dentro del cual se des_arrollan y desmte•
gran las culturas. O dicho de otra manera, las culturas sm parentesco, q_ue
nacieron independientemente en diversas regiones, al entrar en con~t? e mfluirse mutuamente, comenzaron a evolucionar de manera conexa, ongmando
un proceso evolutivo mayor, que se proyecta en los procesos menores de cada
cultura y a su vez recibe el influjo de ellos; este proceso, como es natural,

incide p,.;,ponderan'temente en la formación de las culturas derivadas.
Los resultados de los contactos culturales en el espacio son varios; en los
casos más agudos toman la forma de colisiones culturales. En estas colisiones normalment: hay una cultura que asume el papel de cultura intrusa,
son'ietiendo a su influjo a otra u otras; las culturas influidas se modifican,
como consecuencia del impacto, sufren diversos grados de modificaciones,
que serán expuestas más adelante. En la segunda parte del encuentro, !ºs
papeles se invierten; la cultura o culturas influidas toman la contraofensiva
y disputan, la más de las veces violentamente, a la intrusa, su papel rector
en el proceso evolutivo.
Podemos clasificar los resultados de los encuentros culturales en el espa•
cío así: ¡) Absorción total: La cultura influyente hace desaparecer a las
culturas influidas, a las cuales sustituye; este resultado solamente puede producirse, cuando existe un gran desequilibrio entre la primera y las segun?~•
y supone además la conquista de los grupos humanos que realizan estas úJtJ..
mas, por los portadores de la cultura in~a ! un ejemplo de _est~ resultado
lo tenemos en la conquista europea en Amenca; las culturas indígenas precolombinas desaparecieron y la población americana entró a formar parte de
la sociedad occidental. 2) Absorción parcial: Se origina una síntesis entre 1:1
cultura influyente y las culturas influidas; estas últim_as _to_m~n de_ la pn•
mera todo Jo que puede compaginarse con su propia 1d1osmcrasia, pero
continúan suministrando gran parte del contenido de fondo de la cultura
modificada resultante del encuentro, la mayor parte de sus tendencias fon-

726

damentales, la esencia de su "ethos"; esta figura la hemos visto realizada
en la portentosa transformación japonesa del siglo XIX. 3) Comunicación
de ritmo evolutivo; la influencia es lo suficientemente superficial, como para

no alterar de manera apreciable el fondo de las culturas que la sufren; éstas
mantienen su identidad fundamental, pero su proceso evolutivo se toma más
vivo, marcha paralelamente al de la cultura intrusa; sus resultados suelen ser
provisionales, pues más adelante puede producirse una síntesis más com•
pleta; casos de esta figura son los mundos árabe e hindú contemporáneos, por
lo menos hasta este preciso momento.

Los encuentros culturales, en el espacio y en el tiempo, constituyen, en sus
diversas formas, incidencias y consecuencias, la esencia de la trama de la

evolución lústórica, durante el período caracterizado por la existencia de las
altas culturas o civilizaciones. El proceso de la evolución lústórica contiene,
en sus grandes etapas y períodos menores, a todas las culturas lústóricas. Las
altas culturas lústóricas son en realidad, los complejos espirituales armónicos en que, a modo de figuras estelares, se concreta de tiempo en tiempo
el proceso evolutivo humano.
Como consecuencia de los complejos de relaciones que los encuentros
culturales originan, las etapas del proceso evolutivo tienden a ser comunes
para todas las culturas de una misma época, que tienen contacto entre sí;
solamente quedan excluidas aquellas culturas o grupos de culturas, que por
cualquier motivo, carecen de la comunicación adecuada. De aquí que, aunque la regla general es que los procesos evolutivos contemporáneos tienden
a fundirse en uno solo, pueden coexistir procesos evolutivos independientes y
simultáneos, cuando los grupos humanos que los realizan han carecido de la
comunicación adecuada entre ellos, debido a un apartamiento de los unos
respecto de los otros. Tal apartamiento es generalmente geográfico, motivado por la distancia, como sucedió con los pueblos de la América Precolombina y con los pueblos del Extremo de Oriente; aunque no faltan las
ocasiones que nos demuestran la existencia de apartamientos psicológicos,
originados por cierta incapacidad psíquica de algunos pueblos en épocas
dadas, para asimilar las influencias culturales que les resulten exóticas.

Por lo tanto, la investigación en esta materia debe de orientarse a establecer, dentro de cada proceso evolutivo lústórico y dentro de cada una de
las grandes etapas y períodos menores, de tales procesos, las culturas que les
corresponden, sin descuidar la derivación que une a las culturas paternas con

las culturas filiales, porque tal lúlo de derivación marca la marcha del proceso, constituye ]a esencia del mismo.

727

�IV
LA EVOLUCIÓN DE LAS CULTURAS HISTÓRICAS

Hemos señalado la existencia de varios procesos evolutivos históricos. Es
indispensable establecer cuáles son ellos y qué etapas pueden distinguiJ'11C
en su desarrollo, como requisito previo a situar dentro de tales procesos y
de tales etapas las diferentes culturas históricas de que tenemos conocimiento.
Utilizaremos para ello las conclusiones de nuestros anteriores trabajos, las
cuales nos limitaremos a exponer muy brevemente, porque el espacio destinado a ello, no permite otra cosa.
Existe un proceso que podemos llamar primario, por el papel que ha desempeñado en el devenir histórico de la humanidad, considerado en su conjunto; dentro de dicho proceso, vemos aparecer las culturas más antiguas
de que tenemos noticia y vemos derivarse, unas de otras, series de culturas
hasta desembocar en las existentes en nuestro tiempo.
Los apartamientos de que hemos hablado, han originado otros procesos
simultáneos que también merecen que se fije en ~Jlos nuestra atención. Hasta
este momento hemos podido identificar tres, que son los que siguen: A) El
proceso puramente americano, realizado a través de las culturas indígenas
de nuestro continente, durante la etapa precolombina de nuestra historia, es
decir hasta la conquista europea. B) El proceso del Extremo de Oriente, realizado por los pueblos de esa parte del mundo casi hasta nuestros días. C) El
proceso que, en anteriores trabajos, hemos Jlarnado la variante oriental de la
evolución, porque se desgajó del proceso llamado primario, al principiar
la época que la Historia, en su nomenclatura tradicional, conoce como Edad
Media; la realizó el sector de la humanidad que habita la zona denominada
Cercano Oriente, aunque en realidad se proyectó en una zona bastante más
extensa, de la cual el Cercano Oriente fue nada más el núcleo.
El desarrollo de todo proceso evolutivo histórico implica grandes etapas y
períodos menores. Las primeras son las grandes unidades históricas que involucran cambios fundamentales en la marcha del proceso; de una gran
etapa a otra, cambia el sentido evolutivo; entendemos por sentido evolutivo
el conjunto de tendencias generales que predominan en el proceso y de valores fundamentales cuya realización le sirve de meta ideal. Los períodos
menores son las divisiones lógicas en que se articula una gran etapa del proceso, de acuerdo con la marcha del mismo, sin que haya de un período menor
a otro cambio fundamental en el sentido evolutivo.

728

Entre cualesquiera dos grandes etapas del proceso, una crisis de grandes
proporciones marca el final de la que procede y el principio de la que sigue;
estas crisis afectan a todas las culturas de su época, dentro del área histórica
en que se presentan, o sea a todas las culturas que realizan un mismo proceso evolutivo; sus consecuencias, por lo vasto de sus alcances, provocan un
desquiciamiento general en toda el área afectada, seguido del consiguiente

reagrupamiento de fuerza; por ello cambian el sentido evolutivo. Existen
también crisis de menores proporciones; pero éstas, por Jo limitado de sus
alcances, no son capaces de producir los efectos de las anteriores. Durante
el lapso transcurrido entre dos crisis de grandes proporciones, se desarrolla la
vida de todas las culturas peculiares de la etapa, salvo excepciones. Estas
grandes etapas, cuyos lineamientos se han esquematizado, las llamamos ciclos
históricos.
Un ciclo histórico, en la línea de pensamiento que hemos adoptado, es una
unidad ideal naturalmente observada, un lapso de duración variable durante
el cual el proceso evolutivo transcurre en forma equilibrada, suavemente, sin

que la afecten las grandes crisis, manteniendo en lo fundamental un mismo
sentido evolutivo; carece de cualquier contenido determinista que su nom..
bre, a primera vista, pareciera sugerir.

De acuerdo con la observación de los hechos por los que se manifiesta el
proceso evolutivo, dividimos un ciclo histórico en tres períodos menores, en

los cuales se concreta la trayectoria de su desenvolvimiento.
En el primero de tales períodos menores, se fijan las tendencias y el ciclo
adquiere su fisonomía propia. Los principios religiosos y el sometimiento a
la tradición son muy fuertes; la mayoría de las culturas históricas correspondientes al ciclo se generan en este período. Resulta un estado social caracterizado por un fuerte apego a los principios y convencionalismos que le
son peculiares, por una organización social basada en círculos rígidos y difíciles de superar y por la formación de unidades políticas estables y de tendencia perdurable. A este período Je llamamos período de integración, porque
en él se concreta el sentido evolutivo propio del ciclo a que pertenece.
En el segundo período se desarrolla la vida plena del ciclo. Parte del estado
social final del período de integración, dentro del cual aparecen las primeras
negaciones que discuten los principios fundamentales que Je sirvieron de
soporte filosófico; estas negaciones concluyen por provocar un movimiento
de gran envergadura, cuyo resultado es un nuevo estado social que, aún cuando conserva buena parte de la fisonomía externa del anterior, se ha apartado
en lo fundamental de su postura ideológica y lleva en si los gérmenes de lo

729

�que acontecerá en el periodo siguiente. A_ este per!odo le llamamos perí~o
de plenitud, porque en él cristaliza el estllo de vida resultante del sentldo
evolutivo del ciclo a que pertenece.

cu1turas anteriores desaparezcan y se formen otras nuevas; sin embargo,

En el tercer período se destruye la fisonomía del ciclo y surg~ el e~tado
social que permite el cambio de sentido evolutivo. Aparece~ _comentes ideológicas cada vez más apartadas de los princip'.os_ que presi~ieron la formación del ciclo las cuales son esencialmente disímiles entre s1 y tienen_ como
único fondo ¡omún la repugnancia a las formas tradicionales; estas ideolo-

Expuesto lo anterior, presentamos a continuación un cuadro esquemático
de los procesos evolutivos antes identificados, con sus respectivos ciclos hist6.

gías encontradas, así como las corrientes de reacción que re~re~nta la _resistencia del medio al cambio que se avecina, provocan movmuentos violen-

tos cada vez más frecuentes y cada vez de mayores proporciones. Resulta un
est~do social cuyas características son opuestas a las del originado en el ~eríodo de integración; se discuten todos los principios y todos_ los_ :onve~c'.onalismos; se superan fácilmente los círculos sociales y la orgamzac1on po~b~a
se torna débil y de tendencia efímera; por regla general, las culturas historicas correspondientes al ciclo entran en decadencia. A ~ste periodo_ le llamamos período de disolución, porque a través de él se debilita el sentido evo~~tivo propio del ciclo a que pertenece, hasta desapa~e"':r durante la crms
final, lo que permite su cambio para generar el ciclo siguiente.
El remate del proceso es la gran crisis final que, a través de acontecimientos violentos y de grandes proporciones, que se suce~en. unos a otros con la
rapidez del relámpago, disuelve el ciclo y genera el sigwente. En el curso_ de
la crisis hay un período hueco, ausente de evolución, cuando ha des~pareado

el sentido evolutivo del ciclo que muere y no se ha concretado aun el del
nuevo ciclo en vías de nacimiento. La desintegración se opera con relat~~a
rapidez, si comparamos el lapso necesario para que se efectúe con la durac1_on
de los periodos anteriores, pero sus consecuencias_ se prolo~gan hasta bien

entrado el ciclo siguiente. La crisis pertenece por igual al c_,clo que desa~rece y al nuevo que se genera; no podemos colocarla ex~lwavamente en nm•
guno de Jos dos, por ser característica de los hechos soa~Jes qt:e no se produzcan con exactitud matemática, es decir que no es posible senalar una f_echa exacta para separar, con absoluta seguridad cualesquiera dos etapas históricas.
Existe una estrecha relación entre el proceso evolutivo histórico, que es

una serie de ciclos compuestos de los periodos menores indicados, y el desarrollo de Jas culturas históricas correspondientes; por regla general, las altas
culturas históricas corresponden a un ciclo del proceso y des~parecen ~on
éste cuando no se han desintegrado antes; el cambio de sentido evolutivo
im~Jica una transformación espiritual tan grande, que resulta natural que las

hay casos en la historia de culturas que han subsistido a pesar del cambio de
ciclo, prolongando su vida como reliquias del pasado.

ricos y períodos menores, dentro de los cuales se ubican las diferentes altas
culturas históricas de que tenemos conocimiento. Este cuadro es el siguiente:

I) Proceso evolutivo primario: Consta, hasta hoy, de dos ciclos: El primero
comprende desde las más antiguas altas culturas conocidas, o sea las culturas arcaicas del Oriente Medio, hasta la caída del Imperio Romano; y el
segundo, desde el asentamiento de los bárbaros germanos en el territorio del
extinto Imperio Romano hasta nuestros días. En consecuencia, podemos subdividirlo de la manera siguiente:

A) Primer Ciclo: Representa el esfuerzo de la humanidad por superar las
condiciones primitivas de vida; fue un ensayo exclusivista, fundado sobre el
egoísmo de grupo erigido en sistema, que encontró su manifestación típica
en la tendencia al imperio universal. Sus períodos menores son:
1) Periodo de integración: Representado por las antiguas altas culturas
del Oriente Medio, hasta el Imperio Persa o Aqueménida inclusive. Las culturas propias de este período fueron :
Cultura egipcia: Llamada egipcíaca por Toynbee; es una cultura sin parentesco, emergida de la cultura primitiva de los habitantes del valle del
Nilo. Su historia se divide en tres etapas llamadas Imperio Antiguo, Imperio
Medio e Imperio Nuevo; para Toynbee su ciclo vital se cumplió integramente
en la primera etapa, poi' lo que considera a las otras dos como meras prolon•
gaciones durante las cuales la civilización egipcia fue una verdadera reliquia.
A nuestro juicio, se trata de un fenómeno distinto; la cultura egipcia, debido

al arraigo extraordinario adquirido durante milenios en el alma del pueblo
que la realizó pudo reponerse dos veces consecutivas de dos colapsos que normalmente debieran haber provocado su desintegración _
Cultura mesopotámica: Fue también una cultura sin parentesco, creada por
los pueblos que habitaron el país situado entre el Tigris y el Éufrates; en esta
zona vivieron sucesivamente los sumerios, los akadios, los amorreos o babilonios, los asirios y los caldeos; los sumerios fueron los creadores de esta cul.

tura, que se trasmitió luego de unos pueblos a otros dentro del área; se
proyectó a las zonas vecinas del Asia Occidental y tuvo su encuentro con la
egipcia en la que hoy es Palestina; la cultura fenicia, a nuestro juicio, fue

731

730
í

�· p ara T oynbce '. se trata de dos . culuna simple variedad de la mesopotanua.
turas sucesivas: la sumeria, cultura sin parentesco, realizada por su'."enos y
akaclios. la babilónica, realizada por \os otros tres puebl~s, la _que conobe como
. .
filial de' la primera, ongmada
como resultado. de las mvasiones de los amo'--·-·tas y otros· dada la total identidad de los caracteres de ambas
rrcos los ....,,,,
'
. º6 n de que se trató
'
. T oynbee' soy de opim
culturas, como lo reconoce e1 propio
.
de una cultura de gran vitalidad, que pudo absorber a los invasores.
. d
támica surgida en el Asia Menor,
Cullurtt hitita: Es una filial e Ia mesopo
'
•
do la
como resultado de la conquista de una zona a la cual se ha?'ª proyecta . .
cultura paterna, por los heteos o hititas, probablemente tnbu de, l~ an~'
aunque sabemoS poco de este pueblo , la filiación de su cultura está uera e
toda duda.
Cultura hindú anterior: Es la misma que Toynbee llama i~clica, por had arrollado en el valle del Indo; es probablemente una filial d~ la merseámi~
º6 de la conquista de la zona mencionada por los anos; hay
sopot
ca; surg,
1
• ta
uertes
indicios
para
suponer
que
dicha
zona,
previamente
a
a
~onqms
,
f
.
· •
tros mcsopotam1os · comhabia sido colonizada por los sumenos o qu,zas por? .
. d' 1 b. d.
'odos véd.,co y brahamánico de la hIStona hm u; e u ISmo
prend e los pen
•
"6
y las conmociones que le fueron contemporáneas marcaron su desmtegrac1 n
y el nacimiento de su filial la hindú posterior.

be

Cultura egea o minoica: Nació en las islas del mar Egeo siendo su núcleo la
isla de Creta; Toynbee la supone una cultu"'. sin pa':"ntesco, pero me _parece
más robable que se originó bajo la influencia combinada de la egipcia y la
mcso!:otámica; sirvió de puente para llevar el fenómeno de las altas culturas

históricas de Asia a Europa.

de la conquista del mundo egeo por los bárbaros helenos, quienes con los elementos culturales sorbidos de los minoicos, crearon la cultura más sorprendente de toda la historia, mediante la sublimación de los valores humanos.
Toynbee llama a esta cultura simplemente helénica, por el nombre de sus
creadores; Spengler la llama apolínea, porque su ideal estético fue la representación del cuerpo desnudo, cuyo símbolo es la estatua de Apolo, y la señala como signo la corporeidad del aqui y del ahora. Esta cultura fue realizada
y dirigida sucesivamente por tres pueblos: 1) Los helenos que la crearon y
cuyo ideal fue la libertad ciudadana, mantenida en sus ciudades-estados independientes. 2) Los macedonios, que la recibieron cuando la Hélade estaba ya
en decadencia; con la conquista del Asia y el Imperio de Alejandro Magno
proporcionaron la ocasión de un formidable encuentro cultural, especialmente
con la cultura hebreo-irania. 3) Los romanos, que la recibieron de las colonias de la Magna Grecia, en el Sur de Italia, y de los etruscos, que estaban
completamente helenizados; por ello pudieron sustituir a los griegos como
portadores del helenismo. Despué• de sus guerras con Cartago, Roma recogió
la bandera del imperio universal propia de las culturas del Oriente, pero la
transfonn6 en función y provecho del ideal helénico de la libertad ciudadana,
sustituyendo el autócrata por el pueblo-rey, el pueblo romano, aunque esta
concepción solamente haya tenido cabal cumplimiento durante la etapa republicana.
Variedad helenistica: No se trata de una verdadera cultura distinta, sino
de la combinación de la helénica y la hebreo-irania, ambas en decadencia,,
como resultado del encuentro cultural que significó la conquista del Asia por
los macedonios; los estados sucesores del Imperio de Alejandro Magno, fueron orientales de alma recubiertos de un barniz de helenismo. Tiene la importancia de haber servido de punto de partida para la creación de la cultura bizantina, en el ciclo siguiente.

Cultura hebreo-irania: Toynbee la llama siriaca, porque tuvo su orir~ en
iria y Palestina. sus variedades antiguas son la e rea
1a zona que hoy es S
'
.
r º6
la medopersa. Los hebreos la crearon, bajo el influ10 de su r~
n mono;eista producto de la Revelación Divina; luego, duran!~ la caut'.v1dad de Bha' fueron los maestros de los medopersas qu e' debido a. la mfluenc1a
bilonia
.6 b . e-1
brea :rearon el zoroastrismo. Es una filial de la mesopotámica; naoed taJOdel
infl ' . de las invasiones de 1os " pueblos del mar'' ' piratas proc en. es e
uJO
. • ante el asalto de los bárbaros helérucos.
derrumbe
de la cultura mm01ca

Cultura hebreo-irania: Esta cultura, que como se dijo anteriormente se
originó en el período de integración, tuvo que enfrentar una durísima lucha
por su existencia, contra el helenismo intruso traido en las puntas de las lanzas de los invasores macedonios y romanos. Este esfuerzo excesivo fue el factor más importante de la tendencia a la estereotipaci6n de las formas, rafa de
la variante oriental de la evolución.

2) Periodo de plenitud: Representado por la Hélade, el Imperio Mace~onio y sus estados sucesores y la Roma republicana hasta la marcha de Sila
sob re Roma . Las culturas propias de este período fueron:

lial de la hindú anterior; comprende los períodos budistas e hinduistas; en su
nacimiento tuvieron influencia diversas conmociones, entre otras las invasio-

'!5'

Cultura helénica o grecorromana: Fue una filial de la minoica, resultante

732

Cu/lura hindú posterior: Toynbee la llama simplemente hindú; es una fi.

nes de los guteos y de los macedonios de Alejandro Magno.
733

�3) Período de disoluci6n: Representado por el Imperio qt'.e constit~y6 la
decadencia romana; y, como Roma había extendido su domiruo ~r casi t"?"
el área donde se realizaba, en aquel momento, el proceso evolu~vo pnmar10,
a todos los pueblos y culturas respectivas.
Los .facarrastro, en su declin·•'6n
'"""
.
.
tores de la decadencia romana fueron dos: 1) La lucha social entre_ patncios
y plebeyos, que fue aprovechada por los capit:'°es-políticos P".'ª IIllplantar
el Cesarismo, que después encontr6 su legahzaci6n en el Impeno. 2'. La mfl encía del Oriente helenístico conquistado, en plena descompoS1c16n, que
r:iajó las costumbres y destruyó los valores. Todo el proceso d~cadente f~e
· ¡¡ ac1on
·' al Oriente·, Spengler resalta esta
de una constante asrm
.
.circunstancia.
, .
Por su parte, la variedad medopersa de la cultura hebreo-irama logro m~ependizarse del helenismo intruso; los imperios p~rto y persa, que se, •~cedieron en el Irán, fueron una restauración del antiguo Estado_ aquemeruda. Al
final del drama, los bárbaros germanos heredaron a Roma; mgresaron ~ Imperio como esclavos, luego acapararon los triunfo~ ~n la arena del anfiteatro
y del circo, después como mercenarios de los ultunos _emperadores fu~ron
los verdaderos dueños de la situación, finalmente conquistaron el Imperio y
se repartieron sus despojos.
B) Segundo ciclo: Representa un esfuerzo por superar el exclu~ivismo_ del
período anterior y por crear un sistema compatible con la plural,?ad h1St6rica de los agregados sociales; durante su desarrollo, la cultura. occ1den~l ha
desempeñado el papel de cultura rectora del proceso evolutivo, debido a
que, con su expansión sin precedentes del último lapso, ha hec~o marchar a
su propio ritmo evolutivo a todos los pueblos y culturas de la tierra. Sus períodos menores son:
¡) Período de integraci6n: Comprende la alta Edad Media occidental, has-

ta la caída de los Staufen y el final de las cruzadas. Durante esta, eta~a, se
forma la cultura rectora del ciclo, lo cual ocupa por entero el penado. Las
culturas que intervinieron en esta etapa son:

Cultura occidental: Nació de la fusión de la cultura helénica o ~ecorromana, de la cual es una filial, con los elementos aportados_ por '.ºs barb~ros g~~·
manos, que hiaeron
e1 papel de fermento renovador. , baJO. la influencia
. dec1S1.
·
t del cns·tianisrno ,• la importancia cap, tal de la mfluenc1al
va y predomman e
cristiana en la gestación de esta cultura, queda de manifiesto al_ r"'.'ordar e
·uicio
Toynbee, quien considera que el Cristianismo fue_ la cnsál1~a. de_la
J al sal"
la niariposa de la civilización occidental. Sus ideales ongmanos
10
cu
•
1 · ·
l l alisrno
fueron el universalismo religioso, nacido del idea cnstiano; Y e P ~r
lítico originado en el particularismo germano, que se desenvolvi6 . en el
po
· al'·
se Ilu.uu
..:-:ento peculiar de todos los occidentales. Sus pnmeras
naCtOn !SIDO,

a:

creaciones fueron: en el campo político-económico, el feudalismo occidenta~
el gremio y la república comunal; y en el campo propiamente cultural, la
filosofia escolástica, la romántica caballeresca y el arte gótico. Spengler la
llama cultura fáustica; le señala como signo el voluntarismo manifestado en
su deseo incontenible de lanzarse a los espacios infinitos.
Otras culturas: Durante el desarrollo de los acontecimientos del período,
hubo encuentros entre la naciente cultura occidental y las culturas del proceso evolutivo simultáneo que llamamos variante oriental, especialmente la

cultura bizantina y la islámica; estas culturas hicieron sentir su influjo en
el proceso.
2) Período de plenitud: Comprende la baja Edad Media occidental y la
Edad Moderna. Las culturas que intervinieron en esta etapa son:
Cultura occidental: Sufre la primera gran transformaci6n cuyas manifestaciones son: en el campo propiamente cultural, el Renacimiento; en el campo
religioso, la Reforma; en el campo político, el absolutismo; y en el campo
económico, el mercantilismo y el imperialismo colonialista. Al mismo tiempo,
se inicia la carrera expansiva de esta cultura, que debía de llevarla a todos
los rincones del planeta y hacerla desempeñar el papel de cultura intrusa
respecto a las demás culturas de la tierra; aparecen los primeros imperios coloniales; la conquista de América destruyó las culturas puramente americanas
y convirtió a nuestro continente en parte de la sociedad occidental. El movimiento intelectual conocido con el nombre de la Ilustración, sentó las bases
ideológicas de donde partiría el desarrollo del período siguiente.
Otras culturas: La expansión de la cultura occidental comenzó a comunicar el ritmo evolutivo propio del proceso a otras culturas, haciendo que
tal proceso se extendiera a otras regiones del planeta. La conquista europea
englobó a América dentro del Occidente; a partir de Pedro el Grande, la
cultura rusa, conservando en su alma su propia idiosincrasia resultante de
la variante oriental, ingresó al proceso primario.

3) Período de disoluci6n: Iniciado con la Revolución Francesa y cuyas
convulsiones finales las estamos viviendo aún. Las culturas propias del período, que son las mismas que figuran en el escenario mundial del presente,

son las que siguen:
Cultura occidental: A partir de la Revolución Francesa, se inicia el proceso que la condujo a la aguda crisis del presente. Nace el liberalismo y crea
la postura econ6mica que sirvió de condición para que la revolución indus-

trial originara el problema social, máxima incitación del mundo contempo-

735
734

�ráneo, a la cual aún no se ha dado la respuesta que requiere. La carrera
expansiva de esta cultura ha continuado hasta unificar el proceso evolutivo
en todo el mundo de hoy y provocar el más formidable y extenso de los
encuentros culturales que registra la historia.
Otras culturas: Tal como se ha dicho, una a una todas las rlemás culturas
de la tierra han ingresado al proceso primario de la evolución; la cultura del
Extremo de Oriente en la parte final del siglo recién pasado; las culturas islámica o hindú a principios del presente. En este momento, no hay cultura
alguna que realice un proceso reparado; lo cual no nos autoriza, desde luego,
para afirmar que la evolución no pueda volver a diversificarse en el futuro.
II) Variante oriental de la evolución: Se trata de una diversificación del
proceso primario, ocurrida al iniciarse el segundo ciclo del mismo. Los pueblos del Cercano Oriente, descendientes de los creadores de las primeras culturas que pusieron en marcha el proceso evolutivo primario, continuaron
produciendo formas culturales similares a las del ciclo anterior, más avanzadas y aún brillantes en ciertos aspectos, pero sin cambio de sentido evolutivo. El fenómeno obedeció a un apartamiento psicológico del proceso, producido por la estereotipación de las formas, debido a la larga resistencia de
las culturas de la zona contra la influencia de los conquistadores macedonios
y romanos. Este proceso condujo a las culturas de la zona, tras un corto periodo
de evolución, al estancamiento. Las culturas propias del proceso son:
Cultura bizantina: Toynbee la llama cultura cristiano-ortodoxa cuerpo principal. Fue la resultante de la combinación de la helenística oriental con la
versión romana de la helénica, modificada por el CristianLsmo, cuyo papel
fue acá menos influyente que en su hermana occidental; es una filial de la
helénica; podemos considerarla como una versión, mucho más avanzada y
sobre todo elaborada en extremo, de la variante helenística. Absorbió a los
pueblos balkánicos y se proyectó hacia el norte, donde sirvió de punto de partida a la cultura rusa.
Cultura islámica: Toynbee la considera como una resurrección de la que
llama siriaca, que nosotros designamos como hebreo-irania; Spengler la llamó
mágica y le señaló como signo la figura de una cueva. La consideramos una
filial de la hebreo-irania, nacida de las invasiones de los árabes que fueron su
fermento renovador; su corta evolución fue brillante. La conquista de los turcos solyúkidos fue su primer quebrantamiento; la de los tártaros le quitó su
impulso evolutivo; la de los turcos otomanos representa el estancamiento de
la zona, tanto es así que Toynbee la coloca entre las culturas detenidas.
Cultura judía: Fue una reliquia del pasado; las comunidades judías dis-

736

persas en la zona, sobre todo en el Imperio islámico, conservaron por siglos
su variedad cultural originada en el primer ciclo primario.

Cultura rusa: Nació de la proyección hacia el norte de la cultura bizantina
modificada por la conquista tártara o mongola que acentuó su orientalismo.
Es la única cultura de la zona que no se estancó; sus contactos con el Occidente la hicieron ingresar al proceso primario, antes que las demás; su encuentro

con Occidente y la colisión cultural que con ello se produjo, la empujó, a través de la revolución de 1917, al régimen marxista-leninista y a hacer de tal
doctrina la bandera de todo el movimiento antioccidcntal contemporáneo.
Cultura hindú posterior: Esta cultura nació en el ciclo anterior. Como resultado de la conquista mongólica, sufrió igual quebrantamiento que las demás
de la variante; el Imperio del Gran Mogol constituyó su período de estancainiento. Fue necesaria la intrusión occidental, mediante la ocupación inglesa, para sacudirla en tal forma que la devolvió a la evolución.
111) Proceso evolutivo americano: Representa un esfuerzo similar al del
primer ciclo primario por superar las condiciones primitivas de vida, realizado

con independencia del mismo. Comprende dos ciclos; el primero o sea el precolombino, que es el que contiene en realidad realizaciones culturales america-

nas desvinculadas de la evolución primaria; el segundo o sea el postcolombino, es el proceso de asimilación de la evolución americana a la evolución
primaria. Sus períodos menores son:

A) Primer ciclo: El proceso se localiza en 2 zonas: la del Norte, que comprende la meseta del Anáhuac, el istmo de Tehuantepec, Yucatán, Guatemala,
El Salvador citralempino y parte de Honduras; y la del Sur, con núcleo en el
Perú, que se extiende además al Ecuador, Bolivia, parte de Colombia y
el norte de Chile; fuera de estas zonas, solamente han prosperado algunas culturas aisladas denominadas periféricas. Los períodos menores de este proceso
son:

1) Período de integración: Representado por las culturas arcaicas, o sea
por el proceso de creación de los complejos culturales puramente americanos.
Las culturas propias del período son:
Culturas antecedentes: De las cuatro corrientes de población que, según los
indigenistas contemporáneos, originaron la población americana precolombina;

la última que fue la de los polinesios cultos llegados por la vía marítima a través
del pacífico, es la que trajo los elementos de alta cultura. Si esto es cierto, podemos señalar como antecedentes de las culturas de este ciclo, fuera del suelo
americano, en las islas de Oceanía, a la melanesia y a la polinesia; la primera

737
humanitas.-47

�es una cultura primitiva antecedente de la segunda, que es la única que podemos calificar de alta cultura, aunque de muy corta evolución que concluyó en
un proceso regresivo, antes de ocurrir el cual debió de producirse la emigra•
ción a América. Estas culturas son una proyección de la indochina, resultante
del encuentro de la hindú posterior y la del Extremo de Oriente en la peninsula sudorienta] del Asia.
Culturas de transici6n: Son las que los autores conocen como culturas preclá-

sicas o formativas, o sea las que con los elementos traídos por los polinesios, sentaron las bases de las futuras creaciones puramente americanas; en la zona del
norte, podemos citar la otoml, la olmeca y la teotihuacana; en la zona del sur,
las culturas pretiahuanaquenses y la cultura de Tiahuanaco.
Culturas clásicas: zona del Norte: En esta zona floreció la cultura maya, que
Toynbee considera como sin parentesco; tuvo sus antecedentes en las culturas de
transición, especialmente en la olmeca; el problema de si fue una cultura originaria o una filial, depende de si las culturas antecedentes pueden o no considerarse como altas culturas, para lo cual los elementos de juicio de que disponemos no son suficientes. La cultura maya fue creada por los mayas, que le
dieron su nombre; y continuada por los toltecas, primera ola de invasión de los

bárbaros venidos de los desiertos del Norte.
Cultura clásicas: zona del Sur: Son las filiales de la cultura de Tiahuanaco,
probablemente; entre ellas, citaremos, la chimú en la costa y la aimarae en la

sierra.
2) Periodo de plenitud: Representado por las últimas culturas clásicas,
o sea por los complejos culturales americanos más elaborados, la mayor
parte de los cuales fueron encontrados por los conquistadores europeos. Las
culturas propias de este periodo son las siguientes:
Cultura de la zona del Norte: La mayor parte de ellas son filiales de la
maya, nacidas a ralz de las invasiones de los bárbaros nahuatlecas, proceden-

tes de los desiertos del Norte. Estas culturas son: a) La segunda cultura
maya, que floreció en el Yucatán; Toynbee la considera como una filial de
la antigua cultura maya y la llama yucateca; creemos que se trata más bien
de una prolongación de la cultura maya original y no de una filial. b) La
cultura nahuatleca, que Toynbee llama mexicana, que fue la filial de la
maya nacida directamente como efecto de las invasiones; fue realizada por
las diversas tribus de los nahuatlecas, en la meseta del Anáhuac, los chi•
chimecas, los tecpanccas, los tlaxcaltecas y los aztecas; en El Salvador citra•
!empino, los pipiles. c) La cultura maya-quiché, realizada en Guatemala, filial

738

de la maya más conectada con las cultura
las tribus maya-quichés , .
paterna que con los invasores·
mas importantes fueron los
"ché 1
,
les, los tzutujiles los mames
qm s, os cakchiqueI
'
Y os pocomames.
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.
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del titulo que los quecultural más avanzada

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aunque se extendió tamb",
p
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más la cultura caribe de los inclí
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Los autores citan adeI
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3) Disoluci6n: Cuando se presentaron 1
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.
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di
.
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O a través de tre
rea
que son: 1) Adaptación de los col
s procesos menores,
criollos, al medio americano 2) E~nos e~ro_peos y de sus descendientes, los
parte de la población latin . .
mesttza¡e, que ha producido la mayor
comunidades indígenas po~nc;-'1ª· 3 ) ~a lenta absorción cultural de las
norteamericana, solamente el ;~:::::e ;:c1dental circundante. E~ el área
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1) Período de integraci6n. Constituid
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2) Periodo de plenitud: Que ha tenido lu
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.
durante el cual se concretaron las n . lid
en el siglo recién pasado,
ac10na a es de esta parte del mundo y

739

�se oper6 paulatinamente la fusi6n del proceso evolutivo americano con el
proceso evolutivo primario. Corno resultado de la diferencia apunt~a en
los procesos menores, en las dos áreas señaladas, han resultado dos vanantes
en la versi6n americana de la cultura occidental, la norteamericana y la
latinoamericana.
3) Periodo de disoluci6n: Se ha presentado en nuestro siglo, pero ya no
es netamente americano, sino mundial; es decir que forma parte del proceso evolutivo primario, por haberse operado ya la fusi6n de ambos procesos.
IV) Proceso evolutivo del Extremo de Oriente: Al igual que el proceso
americano, constituye un esfuerzo por superar las condiciones primitivas de
vida realizado con independencia de los demás. Contiene un único ciclo,
que 'termina en un largo estancamiento prolóngado casi hasta nuestros días;
sus períodos menores son :
[) Periodo de integraci6n: Durante el cual se configura la cultura dominante en el área; comprende el despertar de la primera alta cultura de la
zona y sus primeras vicisitudes, a través de la pugna entre dos tendencias:
la ancestral imperial universalista y el particularismo feudal. Esta cultura es:
Cultura del Extremo tk Oriente: Es la alta cultura básica de la zona;
naci6 en China, siendo su tendencia dominante inicial la imperial universalista; el feudalismo constituy6 la primera crisis de esta cultura. Se proyectó al Japón, donde el feudalismo era el régimen inmemorial. y donde_ la
introducción del sistema imperial de tipo chino provocó la pnmera cns1S.

2) Periodo de plenitud: Constituido por el triunfo definitivo de una tendencia sobre la otra; las condiciones peculiares del proceso, con independencia de la tendencia triunfante, estereotipó las formas; el período evolutivo
fue relativamente corto y desembocó en un largo estancamiento hasta la llegada de los occidentales. Las culturas propias del período son:

de China y al Oeste de la India. Este complejo cwtural tuvo sus derivaciones en las islas de Oceanía, donde bajo su influencia, surgieron las culturas
melanesia y polinesia, que ya han sido citadas como antecedentes de las
americanas precolombinas.
3) Período de disoluci6n: Como consecuencia de la incitación que para
los pueblos del Extremo de Oriente representó la intrusión de los imperialismos occidentales durante el siglo recién pasado, se sacudió el estancamiento en que había caído en el período anterior y se inició la disolución de su
único ciclo, la cual, como efecto del encuentro con la cultura occidental intrusa, se ha fundido con el periodo de disolución del proceso evolutivo primano.
V) La crisis del presente: Estamos asistiendo al período crítico final, en
que se disolverá tanto el segundo ciclo del proceso evolutivo primario, como
los demás ciclos de los procesos que se han fundido en el mismo; después
la evolución cambiará de sentido y aparecerán nuevos ciclos hist6ricos. En
el presente momento histórico, toda la humanidad, por primera vez, realiza
un mismo proceso evolutivo, Jo cual no nos autoriza para afirmar que no
volverá a presentarse una diversificación en el futuro; asistimos a un gigan•

tesco encuentro cultural de proporciones mundiales; como resultado de este
último, podemos señalar una tendencia hacia la formaci6n de una cultura
cosmopolita, aun cuando la resistencia de los particularismos es enorme.
Subsisten aún las culturas occidental, rusa, islámica, hindú, posterior del

Extremo de Oriente e indo-china; pero todas ellas o están en proceso de
desintegración o están muy próximas a iniciarlo; el Africa con su gran va•
riedad de culturas primitivas, ha estado y continúa sufriendo una fortísima influencia de las altas culturas exteriores, especialmente de la occidenta1.
El futuro depende del resultado de este múltiple y complejo encuentro cultural y del sentido en que se concrete la evoluci6n al finalizar la presente
crisis.

Cultura del Extremo de Oriente: En China, triunfó la tendencia imperial universalista y se combinó con el quietismo de la religión confucisna; en

el Japón, en cambio triunfó el particularismo feudal; cada una de estas tendencias tiñó con su color peculiar, el largo estancamiento en cada uno de
esos pueblos. Como consecuencia de los ma~ces del proceso,. se prod~ jeron
dos variantes de esta cultura, la china y la ¡aponesa. La variedad chma se
extendió por los países circunvecinos, tales como Corea y otros.

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REYNOLD,

-

742

743

�LOS INDIOS Y EL INDIGENISMO EN
HISPANOAMtRICA Y ANGLOAMtRICA

DR.

EnMUND STEPHEN URBANSKI

EL PROBLEMA del indígena americano frente a la vida moderna es una de
lru complejidades sociales de la civilización del Nuevo Mundo. Lo ha sido
desde el descubrimiento de América, de gran envergadura durante la época
colonial, y sin haber sido resuelto debidamente tampoco en la época de la
independencia. Pasaron siglos y cambiaron los sistemas políticos, pero la
actitud general hacia los amerindios, o sea, los aut6ctonos americanos, casi
no ha cambiado. Es como si fuera una repercusión de la anacrónica psicología de la conquista española, que no distinguía sino entre los vencedores
y vencidos, lo que equivalía a los hombres "superiores" e "inferiores". Sin
embargo, debido a la convivencia hispano-india, la mayoría indígena había
sido absorbida por el mestizaje, que llegó a ser un poderoso sostén étnicosocial de la sociedad colonial. Pero los indios no amestizados o superficialmente "hispanizados" se quedaron al margen, situación que perdura a\m
en nuestra época. tstos son los indios, cuya postura psicológica hacia los
demás sectores de la población no había cambiado. Tampoco se han alterado las inherentes peculiaridades indosincráticas de los criollos y de muchos
mestizos, de quienes depende el mundo indígena.

Es verdad que la incorporación de los elementos indígenas en algunas
actividades revolucionarias en Hispanoamérica del siglo XX ha sacarlo a los
indios del abismo histórico, de la misma manera que en el siglo anterior
los libró del olvido literario. Estas actividades sirvieron, sin embargo, más
a las ambiciones políticas de algunos caudillos que al visible mejoramiento
de la suerte indígena. Desde luego, no se puede negar que los indios en México y Bolivia han recibido algunas tierras, pero en las demás partes de
Hispanoamérica el problema agrario todavía está más envuelto en fraseolo-

745

�gia política que en soluciones prácticas. Por eso, los indígenas destituidOI
se sienten enajenados de sus conciudadanos y no tienen conciencia de su
nacionalidad, ya que viven al margen de la vida nacional de sus respectivos países. Según dice López y Fuentes, ellos se mueven en el suelo de
sus antepasados como peregrinos inmóviles, olvidados y despreciados ...
Tal estado de cosas invita a reflexiones no sólo antropológicas, sino también sociales y, sobre todo, esencialmente humanas. ¿ A qué se debe esta
situación que aparta un sector de la sociedad del otro? Cuando una vez
discutía este vital asunto con un intelectual mestizo de arraigada conciencia de su origen indígena, éste me dijo lo siguiente: "Se le han quitado al
indio sus tierras y religión, convirtiéndolo en esclavo. ¿ Qué compensación
ha recibido, si no todo lo malo? Al quitársele sus dioses antiguos, le obligaron a aceptar la fe cristiana que le acostumbró a vivir en humildad y miseria, desde la Conquista hasta nuestros días. . . ¿ Cómo entonces se puede
esperar que el desconfiado indio no se aparte de los que le han infligido
desgracias de dimensión histórica y que él acepte la linea de razonamiento
de sus opresores? Tiene tratos con ellos, porque los necesita y, sin embargo, vive en soledad ... ". Es una postura casi igual a la que Octavio
Paz asume al analizar la conducta mestiza, que conserva algunas actitudes
de la idiosincrasia india.
Este planteamiento parece bastante claro, pero desde el punto de vista
,ociol6gico no es tan sencillo. Lo complica la histórica simbiosis hispanoindia, la cual ha tenido repercusiones de un modo u otro en la vida de los
nativos y mediante la cual la mayoría de ellos han sido incorporados a la
civilización occidental. De otro lado, tampoco se pueden pasar por alto las
influencias indígenas que tuvieron que repercutir en aquel proceso de mutua
penetración psíquica. Tal circunstancia n'."' obliga a re~on~o~ a los_ tiempos de la Conquista y, desde allá, segwr la trayectona histónco-soc1al de
la Hispanoamérica colonial y moderna para conocer los elementos que determinaron la desigual convivencia entre unos y otros.
Las notables civilizaciones indígenas como la azteca y la incaica desaparecieron totalmente por haberse impuesto la civilización occidental de los
conquistadores españoles. Otra, la civilización más avanzada de los mayas,
se encontraba en plena decadencia cuando llegaron los españoles. Los creadores de esta última cultura indígena hablan abandonado ya varias pobla·
ciones antes florecientes. Ni estas tres importantes civilizaciones ni las de
menor desarrollo, como las de los chibchas, los araucanos y los tupi-guara•
nies, por ejemplo, habían tenido alguna relación o contacto anterior con
la civilización de los peninsulares. Sin embargo, la civilización peninsular,

746

por haber adquirido gradualmente varios elementos nativo-americanos no
se puede. ya ~],amar española sino hispanoamericana o indohispanoarneri:ana.
La contnbuc1on nativa más notable a la nueva civilización del Nuevo Mundo la co':"ti'.°yen los influjos lingüísticos y costumbristas, así como algunos
rasgos
ps,qmcos .resultantes. de la mezcla racial. Tal hecho, desdeuego,
]
di'
no smmuye 1a unportancia de los logros indígenas precolombinos, que refu';""n ~y el reciente indigenismo en la literatura y en las artes de algunos
paises hispanoamericanos.
El modo como fueron incorporándose los rasgos indígenas a la fisonomía

de la nueva. co"'.unidad étnica hispanoamericana, se nos presenta como un
fenómeno b1ológ,co con ciertos rasgos psíquicos . A este ien
, ómeno se ha
dado el. nombre
de
mesúzaje.
Es
el
proceso
de
la
mezcla
e'tru'
· ¡
,
ca d e¡ espano
con el md1gena, que resultó del choque de dos razas y dos civilizaciones la
euroJ:"'a y la india. Los hombres como producto de esa mezcla se ll~an
mestizos. T".1 mezcla no implica necesariamente la penetración cultural O sea
la .aculturación de un grupo por el otro• Segun' af,·rma 1a expencnc1a
• • h.istónca, el grado de esta penetración, aparte de la imposición del idioma cas~llano Y la religió~ católica a los indios, era en otros aspectos bastante fleXlble. Comprometió, ante todo, la unión de sangre, la cual se fue transforman~o,_ algunas veces, en los diversos grados de la simbiosis cultural. Este
mestizaje depen~ia de la intensidad asimiladora de los rasgos hispánicos
o d: la retenoón de las raíces indígenas. Tal hecho e.xplica la exis~~ia h_asta la fecha, de uno y otro lado, de los mestizos españolizados y de los
indws hg"""'.'.ente amestizados, afirmando así la relatividad del proceso de
tran":ultura_c10~. Por eso, no nos puede extrañar que un considerable porc:~taJe de md1genas haya adoptado ciertos rasgos "occidentales" sólo superf1~ente, pero en el interior de su alma sigan siendo indios y en cambio, otros, no hayan cambiado en nada.

Las primigenias crónicas tanto españolas como hispanoamericanas dan a
conocer la vida indígena, su organización social y política, sus costumbres
Y sus 1 ~ civilizadores, antes, durante y después de la Conquista. Baste
que menooncmos obras como la Historia general de las cosas de Jndins de
Bernardo de Sahagún, la Verdadera historia de la conquista de la Nueua
España de Berna! Díaz del Castillo, la Breuisima relación de la destrucción
de las Indias de Bartolomé de Las Casas, la Relación de las cosas de Yuc_atán de ~iego de Landa, la Nueva nueva crónica y buen gobkmo de Felipe Guzman Poma de Ayala, los Comentarios reales de los incas del inca
Garcilaso de la Vega, la Crónica mexicana de Fernando de Alva Ixtlilx6747

�clútl, o la Historia general del reyno de Chile de Diego de Rosales, sin
mencionar más.

Dentro de la amalgama de sangre y de los rasgos que derivan de la mestización en el conjunto de la civilización lúspanoamericana, ha de reconocerse lo hispánico como la mayor fuerza espiritual y unificadora. Este proceso de "occidentalización" de la civilización lúspanoamericana duró por espacio de tres siglos. Durante ese período fincó sus bases en lugares diferentes como México, Bolivia y el Perú, donde el indio ha tenido y tiene
preponderancia étnica. La idiosincrasia y tradición indígena habían logrado un gran alcance dentro del ámbito mexicano. Tal hecho, por laudable
que sea, no comprueba, sin embargo, que el factor indigenista cumpla igual
papel en las naciones con considerable población india. Países como Bolivia,
Ecuador, Guatemala, Perú y Colombia, cuya literatura presenta bellas obras
de temática indianista, despliegan muy poca o ninguna influencia "nativista" en su desarrollo cultural, económico y social. Esto se debe posiblemente a que los varios grupos étnicos viven a1li más o menos apartados. Ello,
por cierto, no contribuye a su integración cultural y social. Debido a extrañas circunstancias locales, en algunos países andinos hay casos que muestran la retrogresión de unos grupos mestizos y aun criollos al indigenismo
biológico, mientras que en otros se nota el alcance del mestizaje hacia nuevos grupos indios. Desde luego, allí donde hay comunidades indígenas densas y apartadas de la civilización moderna, ellas no pueden fácilmente influir
ni recibir influjo que transforme su antiguo estilo de vida y su mentalidad.
Estos indios sencillamente v;.ven tal como vivían sus antepasados hace siglos.
Su número abarca todavía a muchos millones de almas.
Como creadores de civilización, los indios precolombinos que habitaban
el territorio que hoy constituye la parte meridional de Hispanoamérica, desplegaron en el pasado gran superioridad espiritual sobre aquellos que vivían al norte del río Grande. Esto ocurrió, sobre todo, en México y la
América Central, cuyo conjunto territorial se 'llama Mesoamérica. Otra cuna de civilizaciones avanzadas fue la región andina, mientras que el interior tropical y selvático así como la pampa sudamericana no habían propiciado más que modos de vida primitivos. Primitivos y bravos fueron también los indios de Angloamérica, en su mayoría, nómadas. Según afirmaron los descubrimientos arqueológicos, las altas civilizaciones indígenas se
desarrollaron en las regiones serranas, mientras que en las planicies, con po·
cas excepciones, existieron las formas bajas de la vida autóctona.
Nuestras alusiones al respecto tienen carácter general, ya que las ClVI·
lizaciones indígenas precolombinas constituyen un amplio tema que es im-

748

f'.°'ible abarcar en unas cuantas páginas. Sin embargo, tratamos de relac'.onar, en cuanto sea posible, lo indígena con la época moderna. Cabe decir que el tratamiento de los indios desde los tiempos de la Conquista fue
nada menos que escandaloso. Desde luego, se pretendía con frecuencia excusarlo con la moralidad cristiana y la superioridad racial, lo cual ocasionó
el surgimiento de la "leyenda negra", que lúzo mucho daño a la España
colomal. La legislación española que proclamaba a los indios como hombres libres, desgraciadamente, fue raras veces respetada por los terratenientes. ~ste pecad? histórico lo comparten no sólo los españoles sino también
los lúspanoamencanos, aunque de modo diferente.
La concienci~ de esta falta es tal vez una de las razones por las que
en los últimos tiempos se han iniciado en algunas regiones de Hispanoamérica esfuerzos para incorporar al indio a la civilización moderna. De un
lado, se trata de aculturarlo mediante la enseñanza y adiestramiento en nue-

vos ."'.étodo~ d; agricultura, y del otro, se intenta preservar las lenguas y
tt:3ci1c1ones md1genas, para sacarlas del abandono histórico. Como patrimo~10

cultural, tales asuntos son objeto de investigaciones científicas y folcló-

ncas y no raras veces inspiran el trabajo creador de los artistas y escritores.
A este interés y acción en favor de los indios se les da el nombre de indigenismo. Desde luego, conviene distinguir entre el indigenismo social que
busca una aculturación general, adiestrando al indio para que eleve su nivel
de vida con recursos y técnicas modernas, y el indigenismo intelectual, que

se sirve de medios literarios y artísticos para movilizar la opinión pública en
favor de la causa indígena. Se desarrollan también las investigaciones antropológicas, sociológicas, etnológicas y lingüísticas. A ellas debemos la reconstrucción documental de las civilizaciones precolombinas, así como el conocimiento de los indios de hoy. Esta clase de estudios se halla muy adelantada
tanto en Angloamérica como en Hispanoamérica, dándose a los especialistas en los asuntos novomundanos el nombre de americanistas. Entre éstos
d_e ambas Américas existe un genuino espíritu de entendimiento y cooperación, que muchas veces ayuda a promover y coordinar la acción indigenista oficial.
Conforme a la variada interpretación de las antiguas civilizaciones indígenas, las opiniones sobre el papel que desempeñaron en relación con la
civilización occidental son muy divergentes. Oscilan entre la actitud de
franca loa y la cautela que nace de reservas mentales. Ninguna, empero,
niega las aportaciones significativas al adelanto del espiritu humano. He aquí
algunas de las más representativas opiniones de investigadores latinos y angloamericanos :

749

�El doctor Herbert J. Spinden, conocido antropólogo norteamericano, asume una actitud histórico-estética en la comparación de las culturas antiguas
del Nuevo y del Viejo mundo. Observa él que "puede establecerse una eictraordinaria analogía entre los mayas y aztecas y los griegos y romanos respecto a su carácter, realizaciones y relaciones entre ellos. Los mayas, a semejanza de los griegos, era un pueblo artístico o intelectual que desarrolló
y llevó a un plano elevado la escultura, la pintura, la arqueología, la astronomía y otras artes y ciencias. Políticamente, los dos pueblos estaban divididos en comunidades o ciudades-estados que peleaban entre si disputándose el poder. Algunas veces se establecían alianzas temporales entre algunas
ciudades-estados, pero la unidad real existia sólo cuando se enfrentaban al
enemigo común. La religión maya era más bárbara que la griega, pero en
cada caso su culto fue idealizado y embellecido en el arte. Los aztecas, a
semejanza de los romanos, eran un pueblo bravo y guerrero que estableció
su civilización sobre las ruinas de otra más antigua, que había caído ante su
empuje y logró realizaciones muy notables en su organización y gobierno.
Los toltecas, que fueron la vanguardia histórica de los aztecas, pueden apropiadamente compararse con los etruscosº. 1
El distinguido ensayista colombiano, don Gonzalo Restrepo Jaramillo,
comparando las dos civilizaciones, la india y la moderna, ofrece esta opinión al respecto: "Los pueblos indios de América precolombina no conocieron la rueda, y por eso su civilización avanzó muy poco en realizaciones
prácticas. En cambio, puede afirmarse que todo el proceso mecánico de
la civilización occidental depende de la utilización de ese, al parecer, pequeño descubrimiento; y como el proceso de su aplicación había de llevar
a la imprenta primero y al vapor después, y la influencia de una y otro
son trascendentales para el progreso del espíritu, podemos sacar la consecuencia de que el desarrollo de la mecánica es de enorme beneficio para
el adelanto del pensamiento. La supresión de la rueda haría retroceder el
mundo a épocas de plena barbarie".•
Otra observación significativa proviene del célebre arqueólogo mexicano,
doctor Alfonso Caso, quien, al analizar las culturas precolombinas, subraya
su espiritualidad contrastada con la completa falta de imaginación técnica.
Su juicio, por cierto, muy equilibrado, se expresa así: "Cuando la conquis,.
ta les sorprendió, los aztecas eran todavía un pueblo medio civilizado que
SPINDEN, Hebert J., .A.scient Civilizations of Mexico and Central America, New
York, 1946, pp. 201-203.
1

1 REsTREPO JARAMILO~ Gonzalo, Norteamérica: signos de interpretación. Revista
Universidad Católica Bolivariana, t. II, Bogotá, 1938.

750

no había alcanzado el refinamiento cultural de los mayas, los toltecas, los
totonacas y los mixtecas. Los aztecas se encontraban en medio de una época
floreciente, pero las viejas culturas indígenas que ya habían desaparecido
son una prueba elocuente de esterilidad con la que esas grandes civilizaciones finalmente terminaron. Habían carecido de un ideal constantemente
progresivo que las hubiera llevado a concebir la vida como algo más que
una invariable y meticulosa repetición de ceremonias en honor de los dioses.
"Entre las grandes culturas de Mesoarnérica, la religi6n en gran parte
tomó el lugar de la invención técnica. La creencia fundamental era que
el hombre no tenía que resolver sus propios problemas, pero debía implorar a que los dioses los resolvieran y se compadecieran de la Humanidad.
El hombre solo no podía hacer nada; su técnica era ineficaz. Sólo por
medio de sacrificio podía inducir a que los dioses satisfacieran las necesidades de la Humanidad con su benevolencia". s
La mentalidad teocéntrica entre los indios se manifestaba en el temor de
lo sobrenatural y una variedad de supersticiones, que se originaban en los
cambios inesperados de la naturaleza. Fueron rasgos anímicos que desplegaban gran importancia en la vida cotidiana y moldeaban las creencias indígenas. Algunas tribus culturalmente avanzadas mostraron sensibilidad artística
en las obras de arte y arquitectura, así como en la poesía y otras manifestaciones literarias de carácter legendario, que se han transmitido mediante la tradición oral. Muchas expresiones de este legado cultural de la
América indígena han sido recogidas por investigadores y publicadas en los
últimos años por el Instituto Indigenista Interamericano.
Hay numerosos monumentos arquitectónicos dispersos en Mesoamérica y

la región de los Andes, que atestiguan la alta habilidad creadora de los
antiguos constructores y artistas. Entre ellos descuellan las pirámides y otras
estructuras precolombinas en San Juan Teotihuacan, Tula, Monte Albán,
Mida, Chichén Itzá, Palenque, Copán, Tikal, Chavin, Tiahuanaco, Cuzco,
Machu Picchu y Sacsahuarnán. De extraordinaria belleza es la cerámica,
sobre todo, polícroma, que pertenece a varias civilizaciones. Sorprendente
originalidad ornamentaria y de composición muestran los murales multicolores al fresco en Bonampak, también las estelas talladas en piedra que se
encuentran en toda la zona de la civilización maya. Mientras tanto, la orfebrería precolombina en la que se utilizaba oro y plata, es un vivo testimonio de la destreza artística de varias tribus indígenas, desde México hasta
Perú.
• CASO,

Alfonso, The .A.ztecas, People of the Su.n, Norman, 1959, p. 96.

751

�De mucha originalidad son también las esculturas y bajorrelieves con
representación de plantas y animales, los que se encuentran en muchos mo-

numentos precolombinos de México. Según algunos arqueólogos, las ornamentaciones zoomorfas, como las de las serpientes en la balaustrada de Chichén Itzá, acusan similitud con las halladas en los frisos del templo indio en
Amaravati, lo cual sugiere una posible difusión o trasplante cultural de la

españoles
·
la • , al Nuevo Mundo. En el campo de medi cma,
rnuv avanzada fue
c1~g1~, ya que se llegó a practicar hasta la trepanación del cráneo. La
dentister'.a estaba familiarizada con los dientes postizos hechos de piedras
seIIl!prec10:'as. En el tratamiento de enfermedades se utilizaban hierbas de
valor
.
das
¡ f med1cmal, como la quinina' las cuales después han SI'd o mcorpora
a a armacopea colonial y moderna.

India a Mesoamérica. De igual manera, se señala el parentesco decorativo

en la representación de las plantas en los monumentos de Cambodia y los
de Palenque. Ello también hace suponer en los contactos culturales transpacíficos entre el Asia sudorienta] y América. Los estudiosos, debido a la
cautela científica, todavía no han emitido su decisión final al respecto. Sin
embargo, hoy pocos dudan en el origen asiático de los indios arnericanos.

Hace tiempo ya que se había aceptado la suposición de la inmigración de
ellos del Viejo Mundo, a través del Estrecho de Bering, en la época prehistórica. Tales circunstancias no se oponen, empero, a las especulaciones sobre

los nexos culturales entre América. y otros continentes, que posiblemente
también habían existido muchos siglos antes del descubrimiento europeo del
Nuevo Mundo.
Hasta la fecha causan mucha admiración las gigantescas estructuras precolombinas de piedra en las cuales no se empleaba argamasa. Ejemplos de
ello son fortaleza incaica de Sacsahuamán y unos edificios del Cuzco imperial, cuyas partes han sido utilizadas por los españoles en la construcción
posterior de las iglesias católicas. Los peninsulares acostumbraban construirlas, por Jo general, encima de las pirámides, para así erradicar las viejas
creencias upaganas". Todavía causan asombro las figuras ciclópeas de los

toltecas de Tula y las enormes cabezas esculpidas en piedra de los olmecas,
que se hallan en la zona sureña de México. De mucha importancia fueron
las obras de ingeniería indigena en forma de carreteras de piedra y puentes colgados, cuyos fragmentos se conservaron en la zona incaica, así como

el sistema del agua potable y de irrigación, conocidos en varias partes de
la América precolombina.
Varias tribus conocieron la escritura pictórica, la cual utilizaban, como los
mayas, para registrar unos acontecimientos notables en las estelas o, como

los aztecas, en sus códices hechos de papel de maguey. En cuanto a las
ciencias, el conocimiento de las matemáticas con el uso del cero, les sirvió a

unas tribus mexicanas para establecer un doble sistema de calendario: ritual
y agrícola, o sea anual. Es notable la exactitud calculadora de los indios
de América en computar su calendario anual, que antecedió con muchos

siglos la introducción del calendario gregoriano en Europa, traido por los

752

Algunas tri~us i~dias tuvieron una definida organización estatal. Lo comprueba la eX1stenc1a
del imperio azteca , de 1as cm
• dades-estados mayas y
.
sobre _t:mo, del rm~erio incaico llamado Tahuantinsu,w. Aquel imperio com'.
prend10 extensas areas a lo largo de la costa sudamericana del p 'f'
.
.
==y
tuvo una bien deternunada estructura social y politica Aunque b d
la subyugación incaica de las tribus vecinas el impe.r,·o le d . asa o en
' 1
•
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s e1a autonomia. ocal y libertad religiosa. Merced a la disciplina civil se convirtió en
su tiempo en el ~ejor organizado y más grande estado indigena del Nuevo
~u~do. La propiedad comunal en aquel imperio anticipaba el sistema soc1alist:1', ,m~entras su estructura gubernamental se parecía algo al monarquismo dinastico. Tales rasgos eran contrarios al régunen
·
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de¡ lillpeno
·
•
mi 1tar
azteca,
con su absolutismo politice y un estricto sistema tributano.
·
El es, ·tu
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· , a¡ estado
teocratico de los mayas, quienes estaban más interesados en ¡
· ·
~
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!las artes y ceremonias religiosas que en las guerras. En la costa peru
¡~ culturas mochica y nazca juegan un papel exactamente igual con :~:'.
eón a la cultura incaica, más organizada socialmente pero creativa en el
campo del arte.
La continuidad indígena entre el pasado y el presente se

11·

muchas supeIVIvenc1as
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· d"1as, que se dan tanto e
man ene en
.
n 1as costumbres y creen-

cw como en los conceptos comunales y capacidades rtis' 11·
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en a co, .ama y . ampliamente
difundido toda v1a
' en vana~
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panoamenca. Dichas mstituciones populares explican la • ...: t . d 1
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smo como un resultado de la vieja obediencia del ind'
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10, prunero ac1a
Jerarquia tn a .y espues de la Conquista, hac·ia ¡os encomenderos y
hacendados. Es caSI un axioma hist6rico que una
.
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vez ¡¡ evada a cabo la
conqwsta, esta obediencia indígena a las autoridades sirv',
¡
10 a os conqwstado-

ª''

~=e'/53
humanitas -48

�•

res para extender el dominio español sobre los imperios de los aztecas Y los
incas con relativa facilidad.
Se conservan también algunas creencias y supersticiones paganas precolombinas, que se mezclan extrañamente con el rito cristiano ~emo, tanto .en
Mesoamérica como en la región de los Andes. Es un fenomeno c~nocido
mo sincretismo religioso. En algunos lugares de Guatemala, por e¡emplo,
co
· catóT1cas para . rendrrles
los indios todavía llevan sus idolitos a las ig1eSias
culto con candelas e incienso como a Dios y a los santos. En casL todo_ el
Nuevo Mundo se han conservado desde la época anterior a ~ Conq~':"
algunas danzas nativas, no raras veces acompañadas de su musica pruruna • El gran sentido artístico de los indios que ya no puede crear las
~~des obras de antaño, se manifiesta ahora en trabajos de pequeña artesanía, como la manufactura de sarapes, ru~nas, poncho~, canastas, a:fare,
fb •
una gran variedad de ob¡etos decoratlvos. Su con¡unto
na, or e rena, Y
.
•
bl
da un vivo colorido a las varias regiones de Aménc~. De mc~mpara e
·
·
· ,: es también la mitología
nqueza
unagmaw.va
. del mdio h!Spanoamencano,
.
.
,. . cuyas misteriosas leyendas proporcionan fascmantes temas literanos y art1st1cos.
En Hispanoamérica los indios todavía son víctimas de perjuicios y _abusos
de la gente de otras clases sociales. Los factores que dificultan
porparte
.. d.
·
·•
la vida de sus respectivos países son: la merc1a e vanos gosu mtegracion a
.
.
•
· d
·
·' la indolenaa de la sociedad
e
b1ernos
para su reha b"l"ta
1 1 c1on,
. y la. resIStenaa
.
,,
los latifundistas respecto a la reforma Agraria que pudiera ahviar el . hamlado, entre las dihculbre" de la tierra de los indios desposeídos. Por otro "
del "
taculizan
en
muchos
casos
la
aculturación
os d
m '1genas, se
tades que obs
· "liz · •
indica mayormente su falta de interés en adaptarse a l~ c1v1 ~cion moderna, la carencia de educación y de ambiciones econóIIDcas, l: _mconst~·
cia de su conducta y la pereza, así como los obstáculos topográfi~os y l,m.. ísticos. No hay que olvidar que hasta la fecha se hablan en vanos pa1ses
gude I Nuevo Mundo más de quini.entos idiomas y dialectos mdigenas.
Hay
.
.; . d;
también obstáculos "internos" en el camino hacia la emanc1pacion m 1gena, los cuales a veces surgen de su propio seno étnico. Son obstác_ulos causados por individuos que han "superado'' su ambiente. Lo conf1:111a una

observación sociológica del peruano Manuel González Prada, ferviente defensor de los indios y negros en Hispanoamérica. González Prada dice en su
ensayo Horas de lucha (1908) lo siguiente: "Cuando un individ~o se ele:
sobre el nivel de su clase social, suele convertirse en el peor enermgo de ell ·
Gertrude and MARTÍ Samuel, Dances of .Anáhuac. The Choreography and Music of Precortesian Dances, Chicago, 1964.
• PRoKoSOH KuRATH

Durante la esclavitud del negro no hubo capataces más feroces que los mismos negros; actualmente, no hay quizá opresores tan duros del indígena
como los mismos indígenas españolizados e investidos de alguna autoridad".
Sin embargo, González Prada no pierde la fe en el indio, quien se redimirá por su propio esfuerzo y no por la humanización de sus opresores.
Los movimientos indigenistas en Hispanoamérica son relativamente débiles
y sus actividades poco efectivas, aunque aparezcan en el panorama general distinguidos defensores de la causa indígena. Interesante es conocer la
postura de unos notables ensayistas hispanoamericanos hacia el problema
indio y sus varios matices intencionales. Así, Germán Arciniegas y Luis Alberto Sánchez basan su proindigenismo en consideraciones humanistas, sociales, orgullo racial y posiblemente razones políticas. José Vasconcelos y Pedro
Henríquez Ureña asumen hacia los indios patemalismo cultural, pero como
los analizan de una manera arbitraria, hay sospecha de su insinceridad intelectual. Ricardo Rojas utiliza la temática indianista para sus especulaciones
teóricas, la cual nada tiene que ver con la civilización criolla rioplatense.

Abiertamente racistas, debido a su ideología criollista y europeizante, son Domingo Faustino Sarmiento, Francisco García Calderón, José Ingenieros y
Carlos Bunge. La actitud opuesta la representan Manuel González Prada, José
Carlos Mariátegui y Víctor R. Haya de la Torre, quienes defienden la causa
indígena con énfasis en la absoluta ausencia de justicia social, aun cuando

esta convicción forme el subfondo de su doctrinarismo político. El indigenismo mexicano, muy desarrollado y dinámico, cuenta entre sus propulsores con
Manuel Gamio, Alfonso Caso, Ángel Garibay, Juan Comas, Miguel LeónPortilla y Gonzalo Aguirre Beltrán, también conocidos por sus importantes
investigaciones antropológicas. Lo suyo hacen también el venezolano Miguel
Acosta Saignes, los ecuatorianos Aníbal Buitrón y Gonzalo Rubio Orbe, y los
peruanos Luis Valcárcel, Federico Kauffman Doig y Manuel M. Valle.
Entre las naciones del Nuevo Mundo, en México es donde la conciencia
indígena está más arraigada, aunque no falta ese arraigo en ciertos sectores

sociales del Perú, Ecuador, Bolivia y Guatemala. Y es México tal vez uno
de los contados países que puede enorgullecerse de más progreso y mejores
resultados en las actividades indigenistas, aunque todavía no haya abarcado
toda la poblaci6n india. El famoso antropólogo mexicano doctor Alfonso
Caso declaró hace algún tiempo que "el problema indígena en México no
es un problema racial, sino un problema cultural". Sin embargo, parece
dudoso que la misma ideología prevalezca en otras naciones latinoamericanas,
a juzgar por los alarmantes informes que sobre la acci6n indigenista presentaron varios investigadores hispanoamericanos en los Congresos Internaciona-

755
754

�les de Americanistas entre 1962 y 1972. Casi todos señalaron la notoria negligencia de las respectivas autoridades gubernamentales y también la de los
propios indios, lo cual retarda o impide su aculturación. , Son ~ns'.antes los
abusos de parte de otras clases sociales para con estos mas ¡ auténticos ame-

rica sean menos intensos en comparación con los existentes en Angloamérica
pero existen. Desde luego, tal criterio depende de como se lo juzgue en ¡~

países con más pluralismo étnico o en los que carecen de él. Desde luego,
en todos siempre existe un sector dominante, que cree tener el derecho de
someter a su voluntad las minorías étnicas o nacionales. Eso es lo que causa las

ricanos!

discriminaciones dondequiera que sea.

¿ A qué se deben los abusos de los indios en Hispanoaméri~? Paree: que
eso tiene algo que ver con la estratificación social de la colorua, que d1v1d16
su sociedad en varias clases. En el pasado se las identificaba con la apariencia somática hoy más bien con su bienestar económico; pero la línea divisoria nunca 'ha sido exacta, tampoco lo es hoy. En el escalafón social los
más pudientes son Jos criollos, seguidos por la burguesía mestiza adinerada,
menos adinerada o la marginal, mientras que los indios, por ser los más
pobres, pertenecen a la clase baja. Las diferencias entre estos es~~atos que
todavía parecen conservar su antiguo carácter étnico: son muy vlSl_bles. Se
reflejan a menudo en las actitudes de un estrato hacia otro, es dec!J' en las
relaciones interraciales.

El antropólogo hispano-mexicano Juan Comas se o~upa de este problema
en un estudio colectivo Relaciones interraciales en Amenca Latina 194{}-1960
(México, 1961), en el cual expone la convivencia de varios_ grupos é:nicos
desde el Río Grande hasta la Tierra del Fuego. Como no mega la eXJstencia de discriminaciones en Hispanoamérica, fobre todo en los países de preponderante población indígena. Las califica, empero, más. como prejuidos

de tipo social, cultural y económico, que como consecuena_a de _deterrrun~das actitudes raciales. A la vez, Camas cita varias resoluciones interamencanas que censuran el racismo y los prejuicios étnicos contra los indios, seña•
lando los apodos abusivos que se usan contra ellos, tales co~o. "indio", "in•
P,iote", "naco" y otros de carác~r denigrante. T~es abu~ mf1eren, p~es, la
existencia de discriminaci6n racial, aun cuando esta este, a veces, sutilmen-

te camuflada.
De semejante opinión son también varios americanistas europ:°s y esta~ounidenses. Baste con que citemos aquí al antropólogo Alfred Metraux, quien
en su ensayo Problema racial en América Latina (Co~1;ier de l'Unesco, _Paris, 1960) dice lo siguiente: "En ninguna _parte de ~e.nea de habla espano~
se presentan las relaciones raciales en la mhumana ngidez con que se asocia
a la noción de racismo. Pero sería erróneo afirmar, como sucede con frecuen-

cia que en los países con fuerte porcentaje de población indigena no existan
cie~s formas de prejuicios y de discriminación de carácter racist_a". Pese ..
tales opiniones, es poco discutible que los prejuicios raciales en HISpanoame•

ª

756

1:&gt;ando un vistazo histórico hacia atrás, hay que recordar que los indios expe~entaron mucha peor suerte en sus primeros contactos con los europeos.
As1, según cuentan los cronistas peninsulares, entre ellos Las Casas y Fernández de Oviedo, durante la conquista del Caribe perecieron cientos de miles
de indígen~. Se les había eliminado por completo de la Hispaniola, Cuba
y Puerto Rico, que a la sazón constituían el baluarte para la expansión colonial de España hacia tú,rra firme, o sea, hacia el continente americano. Más
tarde hubo casos de pacificación colonial como, por ejemplo, la supresión
del levantamiento inca de Túpac Amaru en el Perú ( 1780), así como las
guerras c~ntra los indios en las colonias inglesas durante los siglos XVII y
XVIII. Sm embargo, parece que las bajas más grandes que sufrieron los
amerindios, tanto de Hispanoamérica como en Angloamérica, ocurrieron du':'nte la época de la independencia. Asr, en pleno siglo XIX el ejército argentmo con la ayuda de los gauchos, aniquiló a la mayada indígena en la región
del Plata, mediante lo cual dejó de existir el "problema indio" en la Argentina y el Uruguay. No menos crueles sucesos ocurrieron en los Estados Unidos en el mismo siglo XIX, durante las llamadas "guerras indias", sobre todo
cuando se efectuó el aluvión migratorio de los colonos yanquis hacia el
Oeste. Tanto en uno como en otro caso, dichas guerras se han llevado a cabo
bajo el pretexto de "pacificación militar", la cual diezmó a los indios en ambos territorios.

Mu chas novelas hispanoamericanas se ocupan de las dramáticas condiciones en que viven los indios en pleno siglo XX. Entre ellas las más notables
son: Raza de bronce (1919) de Alcides Arguedas, Huasipungo (1934) de
Jorge Icaza, El indio ( 1935) de Gregario L6pez y Fuentes, El resplandor
(1937) de Mauricio Magdalena, Sumag Allpa (1940) de Gonzalo Humberto
Mata, El mundo es ancho y ajeno (1941) de Giro Alegría, Tungsteno (1948)
de César Vallejo, Entre la piedra y cruz ( 1948) de Mario Monteforte Toledo, Hombres de maí.z (1949) de Miguel Ángel Asturias, Juan Pérez Jolote
(1952) de Ricardo Pozas y Los ríos profundos (1958) de José Maria Arguedas, para mencionar algunas obras solamente. En la narrativa de la nueva
promoción descuellan: No se suicidan los muertos (1957) de Esteban Pavletich; Oficio de tinieblas (1962) de Rosario Castellanos; El Titán de, bronce
757

�(1964) de Isabel Centellas; Madre milpa (1965) de Carlos Samoya Chinchilla y Sangre del maíz (1966) de José M. López Valdizón, sin mencionar
más obras de este género literario que llegan a docenas.
Un hecho que a veces escapa a la atención es la completa dependencia del
indio de la ecología. Las experiencias coloniales ya habían comprobado que
los amerindios nunca se adaptaron al duro trabajo en las núnas donde perecían, tampoco los de la sierra a las faenas en la planicie. El brusco cambio
climático-ecológico les infligía padecimientos físicos y hasta la aniquilación
biológica. Asi, muchas bajas durante la Guerra del Chaco (1932-1935) entre
Bolivia y Paraguay, se debieron mayormente al desajuste bioecológico de los
soldados serranos, que no estaban acostumbrados a las condiciones selváticas.
No menos trágico, aunque no tuviese carácter meramente ecológico, fue el
trasplante forzado de los indios Cherokees de sus hogares en Georgia-North
Carolina-Tennessee al estado de Arkansas en 1838, durante el cual pereció
una tercera parte de dicha tribu indigena. Durante la construcción de la carretera transandina peruana a la selva amawnica en los años 1960, hubo
plan de un trasplante masivo de los indios serranos a la zona tropical. Felizmente, fue anulado a tiempo, ya que su realización hubiera tenido resultados
desastrosos. Parece que semejante proyecto en menor escala, hace años ya,
tampoco tuvo éxito en Colombia. Conocidos son los casos de los reclutaa
serranos en Ecuador y Perú, quienes al traérselos a la costa se sentian desarraigados y se fugaban en la primera oportunidad a sus montañas. Estos
ejemplos comprueban que los amerindios, apegados a su ambiente telúrico,
no pueden soportar condiciones de vida que les fueran extrañas, ya que su
imposición trae resultados trágicos.
El problema indigena en los Estados Unidos lleva un rumbo diferente.
Después de largas y dramáticas luchas que redujeron el número de los indios,
muchos de ellos nómadas, se les asignaron territorios llamados "reservations".
tstas tienen autonomía y están administradas por consejos tribales, con la
ayuda del representante gubernamental. Tal arreglo es producto de la politica liberal de Waslúngton, que tiene un doble propósito. De un lado, protege a los indios de un posible abuso y explotación de los forasteros, y del
otro, les asegura libertad para sus actividades sin forzarlos al cambio en ,ru
manera tradicional de vivir. En ambos casos se les proporcionan muchas facilidades para su integración cultural voluntaria. La tradición ancestral que
se basa en las estrechas relaciones de la familia con la comunidad tribal, es
para los indios de los Estados U nidos una cosa sagrada. Por eso, para no
separar a la juventud india de sus viejas ralees civilizadoras, en los últimos
años se establecieron en el Estado de Arizona escuelas donde se enseña tanto
758

el idioma como la historia de los Navajos. La creciente concurrencia estudiantil a dichos planteles parece indicar un gradual mejoramiento del sistema
educativo entre los indígenas, expuestos previamente a la enseñanza casi ex.
clusivamente, en el idioma inglés. Esta medida alienta a otras tribus como
la Chippewa del Estado de Minnesota y los Pueblos del Estado de Nuevo
México, a establecer escuelas superiores a semejanza del Navajo Community
College (1969), que está controlado por las autoridades tribales aun cuando
reciba el apoyo pecuniario gubernamental. Es de esperar que los indios puedan, por medio de la educación, beneficiarse de la civilización angloamericana más que antes.
La desafortunada suerte de los indios en los Estados U nidos diezmados
en el siglo XIX durante el empuje de la colonización yanqui ha~ia el Oeste
-al igual que la aniquilación de los indlgenas en la Argentina de entonces-produjo, sin embargo, bases para su rehabilitaci6n. El Gobierno estadouni'.
dense ha firmado tratados con varias tribus indias, en virtud de los cuales
estas tribus reciben como indemnización ciertas rentas anuales. Varias comunidades indigenas están organizadas en cooperativas, pero otras, debido a las
inclemencias topográficas, son menos afortunadas. El descubrimiento de petróleo en las "reservations" de Oklahoma convirtió a algunos indios en millonarios, lo que, sin embargo, no es ningún reflejo del bienestar general
indigena, puesto que muchos se hallan en condiciones difíciles. Lo comprueba
el hecho de que la mitad de los indios estadounidenses reciben ayuda federal,
aun cuando posean extensas tierras comunales. Desde 1933 un notable mejoramiento material les proporcionó el programa gubernamental de acción
social dentro del "New Deal", promulgado por el Presidente Franklin D.
Roosevelt.
En las "reservations" indias se han construido, a expensas del Gobierno,
escuelas, hospitales y centros de adiestramiento técnico-rural, que ayudan a
la aculturaci6n de sus habitantes, a la vez que les aseguran comodidad y protegen su individualidad étnica. El proceso de la integración indigena a la
civilización angloamericana corre, empero, distinta suerte: se debe en parte
a la resistencia psicol6gica y en parte al instinto de preservar su propia identidad racial. El mestizaje biológico, en estas circunstancias, es más problemático que la asinúlación cultural, ya que varios grados de su alcance ofrecen indudables ventajas econónúcas. Debido a su hermetismo e impenetrabilidad psíquica, los indios norteamericanos, lamentablemente, siguen con su
alma india y asi se apartan del ambiente social angloamericano.
La extraña postura de los indios norteamericanos hacia sus vecinos blan759

�cos tiene bien fundada causas históricas. A pesar de haber perdido las guerras los bravos indígenas nunca perdier0&lt;1 su alto sentidO' de dignidad raSu arraigada conciencia de comunidad étnica, el sentido de justicia Y
su veneración de la naturaleza fueron muchas veces mal entendidos por los
blancos, quienes también a menudo rompieron los tratados de paz con los
indios. Estas violaciones les produjeron amargura y desconhanza en mayor grado quizá que a los indios hispanoamericanos, quie~es a través de varios sig!os
de servidumbre hispánica, han adoptado una actitud de humildad y resig-

cia/

nación. En tanto, ¡ los indios norteamericanos nunca fueron siervos de nadie

y todavía conservan su individualidad! Por eso, ostentan su dignidad, prefieren su propio estilo de vida y continúan, en su may0ría, apartándose de
la civilización occidental.
La indiferente actitud indígena hacia los angloamericanos es casi recíproca.
Es resultado del estado de guerra que existió por mucho tiempo entre los
dos grupos étnicos. Algunas tribus indias organizadas en federaciones guerreras retardaron efectivamente el avance de los colonos tierra adentro.
Esta frustración de los unos por no poder defender sus tierras y la ansiedad
de los otros de ocuparlas para el cultivo, causó la mutua desconfianza y una
especie de antagonismo. Tal situación hizo imposible atraer a los indígenas
a la civilización occidental, la cual -caso contrario al de los españoles-los angloamericanos no pensaban imponérsela por la fuerza de las armas. Así,
los dos grupos vivían su propia vida, uno al margen del otro. La penetración cultural fue insignificante, aun cuando cierto porcentaje de indios haya
ido convirtiéndose al cristianismo y los colonos mantuvieran con los "pieles
rojas" sólo intercambio comercial. Su bravura nunca ha sido olvidada por
los blancos que los respetaban, lo cual explica que los prejuicios hacia los
indios estaban menos acentuados que hacia los negros.
Hay una extensa literatura norteamericana que descri~ las guerr~ f".'nterizas con los indios, sus costumbres y creencias. La considerable 1dealizao6n

indígena en las novelas fronterizas románticas de Cooper, Simms e Irving se
ajusta a cierto equilibrio de veracidad en los relatos de Garrar_d: Fremont
y Parkman. Sin embargo, el tema indianista adquiere más notabilidad en la
ficción literaria a fines del siglo XIX y a principios del siglo XX, en las
novelas de Austin, Bandelier, Garland, Harte y LaFarge. La mayor popularidad es lograda en este sentido por la narrativa .fronteriza del prolifico Zane
Grey, autor de sesenta novelas que alcanzaron trece millones de ejemplares.
Su novela más famosa es Riders of the Purple Sage (1912). Las fabulosas
hazañas de los Apaches, los Mohawks, los Cherokees y los Sioux son los más
célebres cuentos sobre los indios norteamericanos, a quienes los antropólogos

760

llaman amerindios, utilizando la contracción de dos palabras inglesas "American lndians,,. Esta corriente de indigenismo sigue la misma orientación

social y folclórica que se da a la promoción de la causa india por parte de
las autoridades gubernamentales, cívicas y religiosas. La temática india logra,
desde luego, una popularidad internacional mediante las películas hechas
e? H?!lywood: Estas, sin embargo, por ser de carácter sensacional y para
d1vers10n, no mterpretan bien la idiosincrasia indígena; más bien la defor.
man, aun cuando haya excepciones. En tal respecto, las películas hispanoamericanas se apegan más a la realidad histórica de la vida indígena.
La responsabilidad de los asuntos indígenas está a cargo del Bureau of
fodian Affairs en Washington. Dicha entidad, debido a las presiones políticas, raramente en el pasado ha podido dar soluciones satisfactorias. Siempre cuando la actitud para con los indios es favorable, su gestión se debe a
los antropólogos más bien que a los burócratas. tsta es la impresión que
nos dejan las reflexiones del indigenista norteamericano, John Collier, autor
de la obra lndians of the Americas ( 1956). Como antropólogo y comisiona.
do de los asuntos indios durante mucho tiempo, el autor hiw interesantes
observaciones sobre los indígenas norteamericanos. Collier admira sobre todo
a los navajos quienes constituyen el grupo indio más numeroso de los Esta~
dos Unidos.
Collier nota entre los indios, en general, los siguientes rasgos: intenso espíritu comunitario, propensión a la meditación, veracidad e inclinación artís..
tica, ritmo, unidad étnico.tribal que se intensifica siempre cuando ésta se

halla en peligro, asl como la íntima relación entre el hombre y la naturaleza,
En conjunto, los rasgos de la herencia espiritual y costumbrista indígena son
mucho más arraigados de lo que piensa la sociedad "blanca". Lo mismo pasa
con la antigua tradición democrática india en el sentido social y económico
lo cual explica su tendencia cooperativista sobre el nivel tribal. Las caracte~
rísticas indicadas permiten a los indios norteamericanos mantener su herencia milenaria. Collier llega a la conclusión de que si los indios hubieran

!?grado una .educación integr_al, no pocos habrían mostrado mucha más aptitud en vanos campos de vida que sus vecinos no-indios. Sin embargo, el
alejamiento voluntario de los indígenas de la sociedad que los rodea, así
como su obstinación psicológica en rechazar la civilización moderna, no con-

tribuyen al mejoramiento de las condiciones de su vida.
Como indios norteamericanos más adelantados se considera a los descendientes de las llamadas cinco "tribus civilizadas" a las cuales pertenecen los
Cherokees, los Choctaws, los Chickasaws, los Creeks y los Seminoles. Los
indios norteamericanos, al igual que sus hermanos en Hispanoamérica, os-

761

�tentan habilidad artística para la orfebreria y alfarería, así como para hacer
ponchos, canastas, zapatos y varios objetos decorativos. Muchos son competentes en el arte ecuestre, la caza y la danza tradicional. Es notable su destreza en extinguir los incendios de los bosques. También se les han reconocido sus valiosos servicios prestados en el campo de las comunicaciones militares durante la II Guerra Mundial.
Aunque la situación actual de los indios norteamericanos deja mucho qué
desear, parece menos trágica que la de la mayoría indígena en los países
hispanoamericanos, donde viven prácticamente al margen de la vida económica. En tal respecto es interesante recordar la declaración hecho por el
Dr. Miguel León-Portilla durante el XXXV Congreso Internacional de Americanistas en México ( 1962). Dicho notable indigenista mexicano, al referirse a los gastos que los países americanos desembolsan para la rehabilitación de sus indígenas, dijo lo siguiente: "Si los países con población indígena
de la América Latina juntaran sus presupuestos a lo largo de veinte años,
no alcanzarían la cifra que emplean los Estados Unidos en doce meses".
En Hispanoamérica existe todavía una variedad de criterios empleados en
determinar la personalidad física y social de los indios. A veces se incluye a
los indios y mestizos en los mismos grupos censales. No obstante, se calcula
que el número aproximado de los indios en el continente americano oscila
entre veinticinco y treinta millones. Su distribución geográfica se manifiesta
de la siguiente manera: hay cerca de die2 millones en México, si se atiende
no sólo a la lengua sino principalmente a las características culturales. Alrededor de un millón vive en los Estados Unidos y el Canadá, incluyéndose
en este número a los esquimales y aleutianos. Aproximadamente dos millones y medio viven en los países de Centroamérica, principalmente en Guatemala. Casi dos millones hay en Ecuador, Vene2Uela y Colombia.. Entre nueve y die2 millones viven en las regiones serranas y selváticas de los países andinos: Bolivia y el Perú. En los demás países sudamericanos hay medio millón, incluyendo a los indios que viven en las selvas del Brasil, Paraguay
y en las Guayanas, así como en la Argentina y el Uruguay. Desde luego, los
cálculos demográficos presentados aqui están basados en aproximadas estimaciones antropológicas, las cuales no siempre se indentifican con los datos
indigenistas oficiales.
Lo que todavía preocupa a muchos etnógrafos es fijar la estadística aproximada de los indios en la América precolombina. Sobre este upecto hay
muchas especulaciones, algunas de las cuales se basan, sin embargo, en investigaciones de carácter histórico-demográfico. Así, según los cálculos del
americanista argentino Angel Rosenblat, al descubrirse el Nuevo Mundo ha-

762

bían vivi~o aquí_ apróximadamente trece millones y medio de amerindios.
De esta cifra, mas o menos un millón correspondía a Norteamérica e 1
áreas, al norte del. Rí? Grande, mientras que doce millones y medi; c:rre:
pond1an a los temtonos que hoy constituyen Latinoame'n'ca Se ' 1
· '6 d 1
• gun a supo~lCl, n
e antropólogo estadounidense Herbert J. Spinden la población
:!:!"na desde ~laska hasta la Tierra del Fuego pudiera h~ber alcanzado
Bo ah sesenta millones de almas, A su vez, los americanistas californianos
r
Y Cook, basándose en estimaciones demográficas re.,.;0 1
·
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Mé ·
.
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o· na es, asignan
o
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de
habitantes.
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1
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pos1C1on 1 ,ere que
a po lacmn p"'.'colo~bina para todo el Nuevo Mundo pudiera haber sido
alrededor de cien rmllones de almas. La revisión de todos estos cálculos
c~?º alse presen~n nuevas pruebas y recuentos, posiblemente vaya a conIn wr
esclarecirmento de aquel hist6rico misterio demográf'lCO.
Inter-American Council
Washington, D. C.

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Sección Quinta

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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