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                  <text>Sección Tercera

HISTORIA

humanitas. -27

�EL HABLA DEL NORESTE DE M:~XICO. COMENTARIOS*
lsRAEL CAvAZos GARZA
Universidad de Nuevo León

UN

GRUPO DE ESPECIALISTAS en asuntos lingüísticos se reúne con el propósito de analizar determinados aspectos del tema y con el de plantear algunos
problemas en tomo a esa misma especialidad.

Surge, entonces, una interrogante. ¿Puede alguien, ajeno a toda actividad
filológica o lingüística, hacer algunas observaciones útiles en este campo de
investigación? Indudablemente que sí; sobre todo si es un folclorista, un
historiador o un archivista. Estas tres disciplinas ofrecen constantes oportunidades de encontrar material sumamente valioso para este género de estudios.
En el caso del folclore, es muy abundante el fruto que puede obtenerse.
Los adagios y refranes, así como los cantares, corridos y otras expresiones
vernáculas, usados en determinada región, ofrecen información muy importante.
El historiador, por su parte, tiende a investigar las corrientes que ayuden
a explicar la procedencia de determinados modos de hablar; y, finalmente,
el archivista, en el manejo frecuente de documentos, encuentra registrados
términos, expresiones, nombres de cosas, etc., que son comunes en la zona
en que se hallan esas fuentes originales.
El habla del noreste de México

Por lo que atañe al noreste de México, el habla de esta region tiene
características singulares. La sencillez de expresión, la forma particular del

* Estudio presentado en la Reunión sobre Lingüística celebrada en la Trinity University, de San Antonio, Tex., el 23 de abril de 1976.
419

�acento y otros rasgos, le dan un sello distintivo; como lo dan otras características a un yucateco, a un veracruzano, o a alguien del sureste de Texas.
Influyen mucho -a juicio nuestro- importantes factores. El medio geográfico, en primer término. El desierto y la aridez del suelo como que imprimen llaneza en el hablar y monotonía en los corridos y en la música.

esta modalidad popular le ha sido encontrada una raíz marcadamente sefardí, atribuible a la gente venida en la época de Carvajal.'
En Nuevo León llega a extremos que por el abuso, rayan en lo curioso.
Muy cerca de Monterrey una m,ujer rezaba:
Santa Bárbara-doncea [doncella]
que en el cielo fuiste estrea [estrella]
líbranos de la centea [centella]

Las raíces históricas, por otra parte, constituyen causa esencial de este
estilo en la gente. La conquista y colonización del noreste tuvo varias corrientes de penetración, que conviene tomar muy en cuenta.

Una -la primera- de mera exploración y de población efímera, la de
Alberto del Canto y Diego de Montemayor ( 15 77), procedente de Mazapil.
Su grupo estaba integrado por aventureros, mineros de la región de Zacatecas y por gentes de la Nueva Vizcaya y la Nueva Galicia.
Una segunda penetración, la de Luis de Carvajal, llegó por la región de
Tampico, integrada por pobladores procedentes del sureste de España, con
marcada ascendencia judío-portuguesa.
Otra, sumamente importante, la de Martín de Zavala (1626) en la que
predominaron los apellidos vascos; con sucesivas entradas posteriores ( 1635
en adelante) de ganaderos de la región de Querétaro y Huicbapan. Y, fi.
nalmente, oleadas de mineros; primero a la bonanza de Boca de Leones
(Villaldama) ( 1690-1700) con caravanas de hasta trescientos mineros procedentes de San Luis Potosí; 1 o en el auge de Vallecillo y la Iguana ( 1755
en adelante) y que provocó la afluencia de familias también de origen v;uco: Zuazua, Vidaurri, Ayarzagoitia, etc.

El fenómeno del la y del ea, particularmente del primero, tiene, sin embargo, una frontera o limite perfectamente marcado. Cruzando la Sierra
Madre en Monterrey, ya en Saltillo es apenas perceptible; entretanto que
en la región de Matehuala o Charcas, del estado de San Luis Potosí, se
observa la tendencia absolutamente contraria, rayando también en el abuso
al decir perrillo, muchachillo, etc.
Mas generalizado en Hispanoamérica es el hecho de omitir la "d", sobre
todo en los participios o en las palabras terminadas en ado, edo, etc. La
gente rústica del noreste la omite también ordinariamente. Un campesino
de Nuevo León, designado regidor en un lugar aledaño a Monterrey, disculpó su demora para llegar a una sesión del cabildo, diciendo: "estaba
muy ocupao, pero tuve que dejar el arao pa' venir al juzgao".
Esta costumbre, generalizada en Nuevo León, Tamaulipas y el norte de
Coahuila, habría de proyectarse a Texas, donde ha tomado carta de naturalización. No hace mucho, en un restaurante de Edinburg, pedí huevos
para el desayuno. La mesera, mexicano-texana, me preguntó:

u

cómo quieres

los blanqufos, batlos o voltiaos.

¿Sefarditas?
Del núcleo prlilllbvo de Del Canto y Montemayor, mucho fue lo que
quedó y que, por lo mismo, formaría la parte fundamental y habria de
dejar marcada influencia en el habla. La gente de Carvajal se alejó al interior, por problemas con la Inquisición. Algo quedó, sin embargo, que dejaría también influencia importante.
Una de las características más tipicas del babia del noreste, es la de suprimir la "y" intervocálica. Vgr.: .ria, por silla; estrea, por estrella; etc. A
Antonio L6pez de Villegas dice haber traído 300 personas. Encomienda, Archivo
Municipal de Monterrey, Civil, vol. 26 1 exp. 4, f. 41.
1

420

Otra de las características del habla popular del noreste es la del uso
de los diminutivos. De probable reminiscencia indígena, hay, sin embargo,
en el noreste, peculiaridades singulares. En las villas de Marin, Herreras,
Ramones, China y Bravo, es muy común decir manito, por hermanito (como
tratamiento afectuoso) . La escasez de agua hace que en los dos lugares
últimamente citados, se la designe con cariño y se diga invariablemente
agüita; sobre todo a la potable. En esos mismos pueblos el color blanco es
blancanito; y las contracciones pa'cá (para acá) y pa'llá (para allá) tienen
también su diminutivo, y así se dice: pacasito y pallasito.
Hovo, Eugenio del: "¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?", Humanitas, No.
12, Universidad de Nuevo Le6n, Monterrey, 1971, pp. 247-254,
1

421

�Nahuatlismos
La fusión de dos pueblos, el español y el indígena, fusionó también las
lenguas. De los pueblos dominados, uno de los más importantes fue el azteca; de allí que el náhuatl fuese una de las lenguas más extendidas en
el territorio del México actual.
De las lenguas indígenas del noreste, bien poco es lo que pervive. Es la
toponimia regional la que acaso registre el mayor acervo. Así, para citar
sólo casos ·de Nuevo León, hay nombres de pueblos como: Hualahuises,
Mamulique, Agualeguas ( originalmente sólo Gualeguas) ; etc.3
El origen del nombre Coahuila ha suscitado amplios estudios y polémicas,
tendientes todas a darle una etimología náhuatl. Su origen, a nuestro juicio,
es absolutamente alazapa. Recientemente encontramos un título de encomienda de los indios cuagüit que el intérprete tradujo: zopilote-( aura) .•
De algunos otros dialectos indígenas norteños hay ejemplos en la toponimia sumamente importantes, como el nombre del poblado Huinalá, al
noreste de Monterrey, que recuerda al capitán indio Güinalá, de los tepehuanes rebelados en la primera década del XVII y que, subiendo al noreste, dieron guerra constante en tiempos del gobernador Zavala ( 1626-1636).
Abundan, sin embargo, en el noreste, los nahutlismos. Algunos, usados
comúnmente, como en todo el país: mecate, molcajete, metate, etc. Otros
-muy numerosos por cierto- son herencia. indudable de la colonización
tlaxcalteca.

¿ Pero, hubo tlaxcaltecas en el noreste de la Nueva España? La referencia
es sumamente conocida. Conviene, sin embargo, consignarla aquí, aunque
sea en términos generales. Aliados a Cortés desde los días de la conquista,
los tlaxcaltecas ayudaron mucho a los españoles. Para la conquista y pacificación del norte, el virrey Luis de Velasco recurrió también a su ayuda.
Para ello, contrató con la república de Tlaxcala el que viniesen al norte
4-00 familias. Felipe II dictó, en 1591, una real cédula concediéndoles innumerables privilegios. Estos tlaxcaltecas fundaron en el norte una cadena
de pueblos, etratégicamente situados, para ayudar a la pacificación de los
• Véase también EuoENIO DEL Hovo, "Vocablos de la lengua quinigua de los indios
borrados del noroeste de México", Humanitas, 1960, pp. 489-515.
• Encomienda a Miguel Cantú. Archivo Municipal de Monterrey, Civil, vol. 32,
exp. 1, fol. 342.

422

chichimecas: Mesquitic, Venado, Santa María, Guadalcázar, etc. En 1591
fue fundado el pueblo de San Esteban, a inmediaciones de Saltillo.6
Algunas de estas familias pasaron, antes de 1650, a las misiones de San
José y Santa María de Río Blanco, hoy general Zaragoza y Aramberri, en
el sur de Nuevo León. Hacia 1646 fundaron un pueblo en las cercanías
de Cadereyta, destruido por los indios gentiles en 1648.8 Años más tarde, en
1686, fundaron el pueblo de San Miguel de Aguayo, hoy Bustamante. A
principios del siglo XVIII fueron establecidos los pueblos de Guadalupe,
Purificación y Concepción. 7
Esta colonización tlaxcalteca marc6 su influencia en las artesanías, la
alimentación, las danzas, etc.; pero también la dejó en el habla del noreste.
Se oye todavía con frecuencia, en los pueblos fundados por ellos, llamar
tachacual a un cercado de carrizo; talhuate, a un trozo de carne muy duro;
tlaxcalcuán, a cierto tipo de cucarachas; chimal, a una cabellera despeinada; totache, a un sacerdote; chahui.xtle, a una enfermedad leve, en particular al resfrío o calentura palúdica; etc.

Zona arcaizante
Fue la del noreste una zona casi incomunicada durante toda la colonia
y gran parte del XIX. Un viaje de Monterrey a la ciudad de México
significaba dos meses a caballo. El paso lento de las recuas recorrió las
ciudades más apartadas, y las cuadrillas de carros llevaron minerales de
Cerralvo a Parral, Sombrerete, etc., desde muy a principios del siglo XVII.
Cuando ya se dispuso del servicio de diligencias, fue tan largo de todos
modos el trayecto, que el historiador José Eleuterio González dict6 a sus
discípulos en el camino sus Lecciones orales de historia de Nuevo León,
obra de casi 250 páginas; y esto en plena década de los setenta.ª
La comunicación con los pueblos de Texas fue igualmente penosa. Las
jornadas del general Alonso de León, en el XVII; las de Terán de los Ríos
y otros, en el XVIII; o las de los soldados que cubrían plazas en los asientos
militares de Nacogdoches, son, en realidad, inconcebibles. El contacto de
• ALEss10 RosLEs, Vito, Coahuila y Texas en la /poca colonial, Ed. Cultura,
México, 1938, p. 123 ss.
• LEÓN, Alonso de, et al, Historia de Nuevo Le6n ... , Universidad de Nuevo Le6n,
1961, p. 110.
' RoEL, Santiago, Nuevo Le6n. Apuntes Hist6ricos, Monterrey, 1954, p. 45.
• GoNzÁLEZ, J. E., Lecciones... , Monterrey, 1881 (Prólogo).

,,

423

�estos mexicanos con la Louisiana, además de poner en riesgo la soberanía
nacional, hizo que se mezclara tanto el español con el francés, el inglés
y los dialectos salvajes, que -al decir del general Mier y Terán- "han perdido hasta el idioma y es posible que no atiendan ninguna ley ni orden
de su gobiemo".9 Los pueblos de Texas conservaron, sin embargo, el español llevado por los expedicionarios del Nuevo Reino de León. Una visita
reciente a Goliad, Texas, nos permitió observar no sólo el aspecto físico
de la gente, tan semejante al de la gente de Nuevo León, pero hasta el
mismo lenguaje con los mismos giros y los mismos arcaísmos.
El aislamientd de la región haría decir a Juan Bautista Chapa, continuador de la crónica de Alonso de León, en el siglo XVII: "Los que habitan
en países remotos --expresa en la introducción Al Pío Lector- suelen olvidarse del lenguaje político de las cortes, aunque hayan aprendido en ellas".1 º
Y a ese aislamiento por falta de caminos o de medio de transporte, habría que añadir un factor tanto o aún más importante: la carencia de
centros educativos. Los misioneros y algunos seglares tuvieron a su cargo
el impartir una enseñanza rudimentaria, y esto sólo a la clase privilegiada.
Hubo en los albores del XVIII un colegio jesuita en Monterrey, para enseñanza superior, pero su duración fue efímera. Sólo hasta 1792 fue cuando
abrió sus puertas el Colegio Seminario. Hasta entonces unos cuantos habían
logrado ir a estudiar a México, Guadalajara o San Miguel el Grande.

Esta incomunicación física y cultural -prolongada hasta más de la mitad
del XIX- habría de hacer del noreste de México una zona arcaizante en
muchos aspectos, entre éstos el del idioma. El español que los niños -blancos
e indígenas- aprendieron de los misioneros durante la colonia, es perceptible aún en nuestros días. Muy común en todo el país, particularmente en
zonas mineras o indígenas, es oír el dende, por desde; truje, por traje; ansí,
asina o ansina, por así; daca, por dame; etc. Independientemente de estos
arcaísmos en la región que nos ocupa, son frecuentes otros, como: cedrón,
por cubeta; en denantes, por hace poco; endevido, por individuo; ler, por
leer; mestro, por maestro; pelotera, por tiroteo; peregoso, por pañal; espeta,
por esperanza; vendutero, por vendedor; belduque, por cuchillo; etc.
Dentro de los arcaísmos más comunes y muy generalizados en todos los
pueblos de habla hispana, predominan en el noreste la substitución de la
• Citado en

ILDEFONSO

VILLARELLo, El habla de Coahuila, Mástil, Saltillo, 1970,

"h" por "j" y viceversa; y así, se dice: güevo, por huevo; jediondo, por
hediondo; o bien, jervir, por hervir; o jilo, por hilo.
En otros aspectos

Aparte del hablar cotidiano pueden advertirse algunas peculiaridades en
otros aspectos de la vida. En la medicina popular se dice que el enfermo
está atrasado, por empeorado; o que está cholenco, si su dolencia es pasajera; atiriciado, si está melancólico o decaído; ñango, si enclenque o enfermizo; o que la enferma murió de las resultas, entendiéndose que de las
consecuencias deJ parto.
Ignoramos si haya sido ya realizada, pero sería una excelente investigación
lingüística registrar la nomenclatura de las enfermedades coloniales, a través
de las partidas de defunción en los libros de entierros de las parroquias del
noreste.
Es importante consignar aquí la referencia, muy conocida también, del
auge ganadero en esta zona. Pobre en agricultura por la escasez de lluvias,
y más pobre aún por sus escasos yacimientos mineros, fueron causas de una
menor afluencia de pobladores. Hubo, sí, notable abundancia de pastos.
Atraído por ello, Antonio Leal entró con 30,000 ovejas, procedente de Huichapan, en 1635. A partir de entonces surgió un movimi;nto ganadero
extraordinario. Muchas grandes haciendas del interior enviaron sus ganados
menores a pastar.U El gobernador Martín de Zavala propició este auge,
otorgando grandes mercedes de tierras. La nobleza criolla y muchos señores
de ganados poseyeron acá grandes latifundios. La ganadería fue trashumante.
Subía en tiempo de pastos y volvía a sus lugares de origen en tiempo de
trasquila. Fue éste otro de los tipos de penetración y de influencia en el
habla, porque con los mayordomos de haciendas venía gran número de
pastores y gentes de servicio: indios otomíes, tlaxcaltecas, mestizos, esclavos
negros, etc.
Hubo también importantes ganaderos locales, que tuvieron grandes criaderos de ganado mayor y caballada. Desde mucho antes de 1650, aparece
en Nuevo León la palabra rodeo, el que practicaban en grupos. El nombre ha
quedado también en la toponimia regional. Esta práctica habría de extenderse a Texas. Ganaderos de Nuevo León y Tamaulipas tuvieron extensos

p. 39.
• LEÓN,

424

Alonso de,

op cit., p. 124.

:a LEÓN,

Alonso de,

op. &lt;:it., p. 90.

425

�agostaderos en el sur de Texas, en la segunda mitad del XVIII. Uno de
estos era el agostadero de la Feria, al norte del río Bravo.
La ganadería, como principal actividad cotidiana, marcó también su huella
en el lenguaje del noreste. Citaremos sólo unos ejemplos: amachado ( de
macho, mulo) porfiado, terco; cuacazo ( de cuaco, cuerno) trago de mezcal
de maguey, servido en un "vaso" de punta de cuerno; cerrero, mal educado, huraño; baquetón, desvergonzado, disimulado; chivato, travieso, saltarín; etc.
De esta riqueza ganadera provino un modo singular en la . alimentación,
a base de carne. Algunos nombres son propios de la zona: aguja, arranque
de la costilla de res, en el lomo; machacado, platillo típico de carne seca,
macerada, guisada con huevo. En Sonora se llama machaca. El género
masculino que se le aplica en Nuevo León obedece a que se trata de lomo
machacado. Otro bocado típico es el diezmillo, nombre correspondiente al
solomillo y que alguna relación pudiera tener con el diezmo pagado a la
Iglesia por los ganaderos.

Extenderíamos demasiado este comentario si aludiéramos a la variada terminología en otros aspectos. Es el caso de la molienda de caña de azúcar,
que aportó muchas palabras a la región; o en los nombres del pan regional, que difieren mucho al de otras partes. Sólo a modo de interrogación:
el pan de Nuevo León llamado semita, está ligado al origen judío del Nuevo
Reino de León.
De estas breves consideraciones, susceptibles de ser ampliadas y sobre
todo mejoradas, puede concluirse:

EL GOBERNADOR DON MANUEL DE SANTA MARlA Y LOS
INSURGENTES EN EL VALLE DEL PILÓN
Episodio de la Guerra de Independencia

Cmo R. CANTÚ
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA CELEBRACIÓN de las Fiestas Septembrinas invita a repasar la Historia
Patria y a releer viejos expedientes que evocan personas y sucesos de la
Revolución de Independencia.
En esta vez redimiré del olvido dos acontecumentos que coincidieron en
tiempo y tuvieron por escenario el Valle del Pilón: la presencia del Gobernador don Manuel de Santa María y la obligada visita al lugar de un
grupo de insurgentes.

2. Que los archivos civiles y eclesiásticos del noreste esperan al investigador de este hermoso tema, ofreciendo vastísima información.

La Historia nos dice que en los primeros días de enero de 1811, huestes
insurgentes al mando de don José Mariano Jiménez, teniente general de los
Ejércitos de América, avanzaban hacia el norte con el propósito de adelantar "las conquistas hasta la Villa del Saltillo, Nuevo Reino de León y
demás Provincias Internas" .1

3. Que es urgente formar un vocabulario, que vendría a enriquecer la
escasa bibliografía existente.

Don José Antonio Cordero, Gobernador de la Provincia de Coahuila,
"los esperaba con sus tropas y las de este Reino" en Aguanueva. (Cossío.)

4. Que la investigación lingüística no puede prescindir de la investigación
histórica.

"El día siete de enero se avistaron las fuerzas insurgentes y a poco comenzó la lucha; pero apenas iniciada, la tropa a las órdenes de Cordero
se pasó al enemigo." (Roel. )

1. Que hace falta realizar una intensa investigación oral en la region
noreste, a fin de recoger material, que lo hay; en abundancia.

1
Sigo aquí a dos distinguidos historiadores y publicistas de Nuevo Le6n: Licenciado don Santiago Roel y don David Alberto Cossio.

426

427

�Días antes el Gobernador del Nuevo Reino de Le6n "intentó juntarse
con el Gobernador del Nuevo Santander. . . a fin de discurrir ambos la
manera de salvar sus Provincias del inminente peligro que las rodeaba, pero
al llegar a San Mateo del Pilón ' quiso antes saber el resultado del ataque
de Jiménez a Aguanueva".
"Sabedor Santa María del desastre sufrido por Cordero", desistió de su
viaje. Optó por celebrar un "Consejo de Guerra que Jo orientara en aquellas
críticas circunstancias". (Cossío.)
Mucho se ha especulado sobre el "Consejo de Guerra". David Alberto
Cossío afirma que "no se tienen noticias acerca del Consejo de Guerra que
se menciona". El licenciado Roel asienta que "Santa María al tener noticia
del desastre ... reunió una junta de guerra y en ella se acordó dispersar las
tropas del gobierno y declararse todos por la Independencia".
¿ Quedó constancia de la "junta de guerra"? ¿ Se consignó el suceso en

algún expediente del archivo local?
Revisé los legajos de 1811. No encontré noticia de la "junta de guerra";
pero en uno de ellos tuve la fortuna de hallar abundantes datos relacionados
con los sucesos de aquella época. Intento referirlos.
Don Pedro José Borrego, Receptor de Alcabalas Reales en el Valle del
Pilón, necesita "certificar.. .las justas circunstancias que (lo) estrecharon,
en diez y ocho horas, que por orden superior (fue) Subdelegado, en tiempo
de la insurrección, a tomar la resolución de quitar a los individuos de este
vecindario algunos caballos... para habilitar y echar de esta jurisdicción a
los reos insurgentes que introdujo el Sr. Capitán y Segundo Comandante
de esta Provincia, D. Pedro de Herrera. ..".
Para justificar la requisición de cabalgaduras apela al testimonio de cinco
vecinos de San Mateo, los señores don José Ignacio Benavides, don Juan
Barbosa, don Rafael Gil de Leyva, Br. don José Ignacio Báez Benavides,
cura del Valle, y capitán don Juan José de los Santos.•

insurgentes con un Capitán llamado Rafael Hermosillo, que V1nieron en
calidad de reos, conducidos por la tropa de la Provincia y. . . hallándose
en este Valle el Gobernador D. Manuel Santa María...D. Pedro Herrera
le entregó los reos".
Gil de Leyva informa que los insurgentes "estuvieron arrestados en la
casa del Estanco Viejo".'
Coincidiendo la entrega de los "reos" con la noticia del desastre de Aguanueva, la suerte que coni.eron los prisioneros de guerra tomó rumbo in-

esperado.
Las disposicion_es que dictó Santa María, afectado hondamente por el
desastre sufrido en Aguanueva, causaron impacto en toda la Provincia, especialmente en el Valle del Pilón.
Manifestaciones concretas de tal impacto son los sucesos que en el citado
Valle se desarrollaron.
De la dispersión de las tropas y sus consecuencias en el vecindario de
San Mateo, nos enteran los vecinos, que declaran:

"A las once del día doce de enero se fue una Compañía de los tlaxcaltecas de Boca de Leones que allí mismo (en la casa del Estanco Viejo)
estaba acuartelada. ..y no vió soldados que los custodiasen" indica el tercero
de los testigos.
"Para la misma tarde observó que ningún militar estaba sobre las armas
porque se habían retirado sin gobierno."
"La tropa no estaba con el arreglo debido porque el Gobernador Santa
María se desatendió de todo." (2)

A fin de que la narración conserve su originalidad y realismo, dejamos
la palabra a los vecinos.

"No me acuerdo, a punto fijo (expresa el Párroco) qué personas de autoridad y respeto quedaron en este Valle cuando la dispersión de las tropas,
fuga de los europeos y libertad de los prisioneros. No pasarían de cuatro
los sujetos que quedaron en estas circunstancias, todos llenos de consternación y sobresalto."

A Benavides "le consta haber visto en este lugar sesenta y tres hombres

"Me consta, añade, que en el mismo día (que) se dispersaron las tro-

Antiguo vecindario, origen de la ciudad de Monte-Morelos, N. Le6n.
1 En el curso de la narración los identificare.mos con los números:
11 2, 3, 4 y 5,
respectivamente, cuando no los nombre.
1

428

Plazuela del Embudo" ( hoy de Juárez), a la
media cuadra, calle de por medio. (Mapa del Br. don José Antonio Gutiérrez de

• Casa ubicada al poniente de la

11

Lara.)

429

�pas.•.s6lo qued6 el Capitán D. Juan José de los Santos con su Compañía
acampado en el pueblo de Concepción."
El cambio ideológico del Gobernador trajo consecuencias inmediatas para
los insurgentes. En los testimonios se lee:
"A las tres de la tarde, el mismo Sr. Santa María pas6 a la casa en donde
estaban arrestados y... les dijo:
-Hijos míos ¿ están ustedes conformes de sujetarse a las 6rdenes de D.
Ventura Ram6n?
-Respondieron todos que sí."
"Con esto se volvi6 el Gobernador a su casa, mand6 ensillar y se fue
para la Punta de Lampazos, pero luego se supo que para Monterrey." (1)
"Después que desocupó dicho señor Santa María la casa en que estuvo
posado se pasaron los insurgentes a ocuparla." (3) 5 El propio Gobernador
"les franque6 la casa". (4) A ella "los llev6 D. Ventura Ram6n, metido
el sol". ( 1) En la casa que Je sirvi6 de hospedaje, Santa María "dej6 dos
cañones cargados". (5)
Alojados los insurgentes en la nueva casa, "ellos mismos pusieron centinela
en la puerta, sin arma porque no la tenían". Luego "sin dar parte alguno
a Don Ventura Rarn6n ni a D. Pedro Borrego se hicieron de los cañones...
los descargaron para reconocerles la pólvora y los volvieron a cargar... avocando uno para el zaguán y otro para el corral. Vi6 --el mismo declaranteque en sus frazadas metían piedras del río a la casa, indicios que le parecieron
malos. . . y que habiendo visto todo esto pas6 a la casa de su primo, el Sr.
Cura Báez Benavides y . .. le dijo todos los movimientos dichos". ( 1) ·

Ya daremos noticia del resultado que tuvo la informaci6n que recibi6 el

No era para menos. Los vecinos del Pil6n tenían una imagen aviesa de
los insurgentes. Un comerciante de la regi6n, don José Ma. Plaza, trajo
noticias, en el mes de noviembre, de la "toma de Catorce; Cedral y Matehuala por los revolucionarios de Iriarte y de Canal. . . Decía que todos
éstos cometían espantosos atentados con las mujeres y robaban y mataban
sin clemencia" (Cossío, ob cit.).
¿ Cuál sería la conducta de los insurgentes con los vecinos de San Mateo?

Noche de vigilia en el Valle del Pil6n
"Para las ocho de la noche, ya los insurgentes tenían la puerta cerrada
y el postigo abierto, avocados los dos cañones para la calle y dobles centinelas con armas de fuego. . . que no sabe quién se las prestó", declara
el testigo Gil de Leyva.
Los insurgentes tomaban más precauciones de las necesarias. ¿ Qué esperaban?
"La causa de la preparación de los insurgentes era por temor al asalto
de D. Domingo de Allende,8 porque supieron que dicho señor había dicho
que era bueno degollarlos." ( 3)
"Después de la oraci6n en la noche del mismo día ( expresa Benavides)
entró Hermosillo a la casa del declarante, que es una pieza de la misma
en que estaban posados, estando presente el Br. D. José María Santa y les
dijo.. .que si tantito le hacían daría asalto esa noche en las casas de los señores europeos; que a súplicas suyas y del citado Padre Santa se contuvo...
También les dijo que si no lo auxiliaban con bestias suficientes para su
destino le sería preciso tomarse la autoridad de quitarlas."
El recelo era mutuo

párroco.
La situación de los insurgentes había cambiado radicalmente. Su llegada
al Valle en calidad de "reos" desert6 la natural curiosidad entre los vecinos.
Pocas horas después, liberados los prisioneros de guerra, "la consternación
y el sobresalto" hicieron presa de europeos y de los criollos "principales".

A juicio del Br. Báez Benavides los insurgentes se apoderaron de los cañones "pretextando, para cohonestar su hecho, que temían ser invadidos
por los europeos". Sobre la petición de caballos asienta : "Se hubieran tomado la libertad de proveerse de cabalgaduras por la fuerza, cuyo depravado

• Estaba construida sobre un amplio solar, por calle de las "Chatas" (Juirez en
la actualidad), frente al terreno donde se halla el edificio escolar "Antonio de la
Garza García".

• Subdelegado en el Valle de la Mota (hoy general Ter.in). "Capitán de las
milicias urbanas. . . sujeto recomendable y enteramente opuesto a las ideas de su
tumultuario primo", el Caudillo insurgente don Ignacio Allende (Santa María).

430

431

�intento no era fácil de resistir, así por los que eran adictos a su causa,

como por el apoyo de sus tropas que estaban casi entrando a esta Provincia,
exhausta de fuerzas que oponer''.
Impresionado por los informes de sus observadores acerca de los movtmientos e intenciones de los insurgentes "le avis6 a D. Pedro Borrego para
que éste viera qué medio ponía en que no hubiera una desgracia". Hizo
más, realiz6 un acto temerario que el mismo señor Br. consigna en estos
términos: "Hubo persona que me asegur6... intentaban invadir y saquear
las casas de los europeos prófugos, por cuya noticia tomé la resolución de
encerrar en mi casa 1 y custodiar con gente armada la pólvora y municiones
que también había dejado señor Santa María y que aun no había caído en
manos de los insurgentes".
¡ La que se hubiera armado si Hermosillo se da cuenta de la maniobra
del cura!

La convivencia no s6lo era intolerable, sino peligrosa. Los rumores sustituían a la comunicaci6n directa y franca entre Hermosillo y el Subdelegado. Amenazas, rumores, conatos y hechos creaban el ambiente adecuado
a la "desgracia" que pretendían evitar.
Propaganda insurgente. Los "adictos''

Debo advertir que no todos los insurgentes se recogieron a la casa que
les "franqueó" el Gobernador.
"Después de su libertad, en la noche y día siguiente paseaban muchos
de ellos por las calles y casas donde había vino...Platicaban con varios del
lugar, contándoles y seduciéndolos...que la causa de ellos era justa, que
podían defenderla, y lo contrario de la otra causa, que no era justa." (3)
"Se dispersaron por todo el lugar acompañados de la plebe. . . lo que
causaba bastante temor de un levantamiento." (4)
"La gente plebeya (parecía) dispuesta a defenderlos en caso de invasión.
Seducían al pueblo y con este apoyo intentaban proveerse y habilitarse de
cuanto les faltaba, echando mano de los muebles de los europeos que se
habían fugado o apresar a los que no se habían ido." (5)
' La casa que "franqueó" Santa María a los insurgentes lindaba por el sur con
el solar de la Iglesia

432

El Receptor de Alcabalas Reales anota en su petición: "y se oyeron voces en el público y cuerpo de gente plebeya indicativas de una verdadera
señal de seducción, expresando que ellos habían ganado estos lugares y
que debían mandar y dominar".
No se necesita gran capacidad imaginativa para representarse el cuadro
que ofrecía el vecindario del Pilón la noche del doce de enero de 1811:
rumores y noticias, a cual más alarmantes, se colaban en todos los hogares.
Las "pláticas" de los insurgentes con la "plebe" que los seguía llenaban las
estrechas calles que circundaban la "Real Plaza". Pasos y voces se alejaban
de vez en cuando del centro e invadían las dos calles más prolongadas que
salían como antenas de un núcleo. Y el ir y venir se repetía. Al sobresalto
de las primeras horas de la tarde sucedía una tensión creciente de los insomnes moradores.
El vecindario velaba en espera del "asalto" insurgente. Los hombres de
Hermosillo no pegaban los párpados ante la amenaza de "degüello". Los
vecinos espiaban los movimientos de su huéspedes; éstos, por su lado, mantenían el oído atento a las más insignificantes expresiones que del campo
contrario recogía y propagaba la "plebe".
Los insurgentes cumplían su función de emisarios en área muy reducida
y en condiciones adversas: la mayor parte de su auditorio lo constituía la
"plebe".
A juzgar por las expoS1c1ones de los cinco declarantes, los criollos eran
refractarios a la propaganda insurgente, de la que hablan con ligera ironía.
Criollos y europeos sostenían entre sí, con frecuencia, enconados litigios por
diversas causas (por linderos de tierras, en particular), pero se mostraban
solidarios ante la acción insurgente que atentaba contra el régimen del que
formaban parte.
Sobre este punto no hay discrepancias entre los testigos. Recapitulemos
las exposiciones alusivas:
"Los señores europeos se salieron de sus casas a tomar seguridad..." ( 1)
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y para poner su persona en seguridad." (2)
"La prevención de soldados era para sujetarlos en caso de que acometieran a las casas de los europeos." ( 3)
Se refiere esta última al oficio que el Subdelegado, don Pedro José pas6
433
humanitas.-28

�al capitán De los Santos "pidiéndole auxilio de los soldados que babia en el
pueblo de Concepción ... Vinieron éstos, los pusieron de centinelas y a los
insurgentes los metieron ... diciéndoles que no tuvieran recelo alguno". ( 1)

obedecer, pretextando que pudieran ser sorprendidos en algún paraje dificultoso ... que se estarían en el Valle hasta que las tropas de la insurrección llegaran para reunirse con ellas". (5)

No obstante la presencia de los soldados la desconfianza persistia en la
mañana del dia siguiente: "Temiendo esto mismo dicho Padre Santa estando en el canon de la misa le mandó al declarante (que es el sacristán
de la Iglesia) que fuese a avisarle a dos europeos que asistieron a oirla,
que luego que recibieran la bendición se retiraran donde (sic) no los vieran
los insurgentes, no hicieran alguna tropelía con ellos." (3)

"El Gobernador. . . teniendo por bastante su excusa. . . también ordenó
que pudieran pasarse a reunir al Cuerpo de Ejército o aguardar en este
Valle para incorporarse." (4)

Para explicar la solidaridad entre criollos y europeos el señor Cossio sostiene una interesante y bien fundada tesis, de la que participo. La consigno
en el capítulo final.

En cuanto a la pretensión de los insurgentes respecto a los bienes de los
europeos, no dudamos de que Hermosillo se hubiera apoderado, en caso
extremo, de lo indispensable para satisfacer las demandas de sus soldados.
¿Por qué no lo hiw?

El capitán realista afirma que los soldados de Hermosillo no se apoderaron de los bienes de los europeos, ni de sus personas porque él lo impidió:
11
"Los contuve, amenazándoles exterminio . .. , expresa.
El primo hermano del párroco declara que Hermosillo no asaltó las casas
de los europeos, porque "a súplicas suyas y del Padre Santa, se contuvo..."
Me inclino por esta última inteivención. Lo dicho por el capitán no
pasa de ser una balandronada. En opinión del Br. Báez Benavides si los
insurgentes hubieran decidido quitar por la fuerza las cabalgaduras que
necesitaban "no era muy fácil resistir. . . por el apoyo que tenían de sus
tropas que estaban casi entrando a esta Provincia, ..".
Los insurgentes salen del Valle del Pü6n

Cuando Santa María libertó a los "reos" mand6 "que regresaran, con
una corta escolta para su resguardo, por el mismo camino que habían
traído" (4) ... "para la Boca,• donde entraron, lo que ellos no quisieron
• Habían llegado por el largo y estrecho cañón (llamado de Rayones} cuyo tfrmino es la "Boca", amplia abertura por donde el río del Pilón desemboca al Valle
del mismo nombre.

434

Ante la disyuntiva de "pasarse" a Monterrey o "aguardar en este Valle"
optaron por trasladarse a la capital de la Provincia. No sentian muy acogedor el medio de San Mateo, salvo en sus relaciones con la "plebe" y
quizás con algunos criollos.
Recordemos que Hermosillo había dicho "que si no lo auxiliaban con
bestias suficientes..." se "tornarla la autoridad de quitarlas". ( 1)
"Al día siguiente supo (el declarante) que D. Pedro Borrego mandó
quitar caballos para esta conducción." ( 1)

Ni Hermosillo, ni don Pedro José Borrego deseaban prolongar una convivencia saturada de amenazas y desconfianzas.

A punto de partir se suscitan dos incidentes que los testigos del Receptor
de Alcabalas Reales registran:
"No los podían juntar para sacarlos por andar embriagándose, pero D.
Ventura Ramón los juntó y encaminó" (2) expresa el más imparcial de
los informantes.
"Dos de ellos riñeron. . . en términos de haberse matado, Maldonado y
Altamira, a quienes contuvo el Cabo Marciliand', hace constar el capitán
De los Santos.

Al fin emprendieron la marcha. "Juntamente iba el Capitán D. Juan
José de los Santos, por delante con sus soldados." (3)
La distancia ideológica entre insurgentes y realistas se mide por las
expresiones del Receptor de Alcabalas y sus testigos; pero llaman la atención, por lo duros e injustos, los calificativos que don Pedro José y el capitán
De los Santos aplican a sus adversarios.
"La provincia que por mí se tomó (asienta el primero). . . fue el medio
más prudente para libertar a este pobre Valle ... y quitar semejante peste
del mismo. .."

435

1

�"Esta clase de gentes (declara el segundo) en calidad es un agrego de
canallas, sin policía, crianza, ni miramiento, siendo tanta su depravada intención...que en el camino para el Guajuco encontramos el avío de caballada y mulada perteneciente a Don Vicente Parás 9 (y) quisieron quitar
este avío y tomárselo ellos, en cuyo lance los contuve..."
El espíritu de la época habla por boca del Receptor de Alcabalas y sus
testigos: describen a Santa María y a los insurgentes, enfocan hechos, puntualizan detalles con criterio casi unárúme. Pero hacen algo más: se autodescriben. La congregación vecinal de San Mateo aparece, en los comienzos
de la Guerra de Independencia, con las ideas, con los prejuicios políticosociales, con la mentalidad de un pueblo norteño, integrado por europeos
y criollos, con su "plebe" de mestizos y otras "castas".
Los insurgentes son "reos" porque rompen con la tradicional sumisión.
Sin embargo. •.

Entre los cinco testimonios sobresale el de don Juan Barbosa. Es el suyo
un testimonio objetivo hasta donde es posible en aquel tiempo y en aquel
medio. Rectifica la imagen de insurgentes y "plebe" que trazan sus coetáneos. Su independencia de criterio es notoria como lo revelan los párrafos
que traslado:
"No le consta que (los insurgentes) se repartieran por las casas, sino que
andaban por la calle."
"No oyó voz alguna que indicase insurrección, sino confusión en la gente,
sin saber a qué atribuir esto."
"A la plebe de este Valle no le advirtió movimiento alguno ni inclinación a fomentar levantamiento, si no es que a la novedad de ver a estas
gentes iban varios por curiosidad a verlos, pero que no se sabe si en secreto
platicaban cosas malas."
"Los sujetos que salieron de este Valle han sido los europeos, temiendo
algún movimiento y poner su persona en seguridad."
"Cuando salieron de este lugar golpeó (D. Ventura Ramón) a uno de
los insurgentes que se resistía a seguir para Monterrey, por ebrio."
• Asturiano, padre del primer Gobernador Constitucional de Nuevo León.

436

"Los insurgentes estaban con alguna sujeción al jefe que los condujo
a Monterrey."
El testimonio de Barbosa honra al vecindario de San Mateo.
Termina la aventura que protagonizaron don Rafael Hermosillo y sus
sesenta y tres insurgentes con el breve informe que incluye en su testimonio
el capitán don Juan José de los Santos:
"El oficio que lle~~ para el Comandante de Armas de Monterrey (anota),
a efecto de que recibiera los reos, se lo entregué al Gobernador Santa María,
que se hallaba en su capital."
En calidad de "reos" los introdujeron al Valle del Pilón y como "reos"
los entregaron en Monterrey al mismo que los había liberado.
Colateral

La personalidad de don Manuel de Santa María.
¿ Por qué el Gobernador y capitán general del Nuevo Reino de León se
declaró insurgente?

No pretendo explicar la conversión ideológica de este español que abandona el partido realista para acompañar a nuestros próceres en su lucha
por la libertad. Es la curiosidad la que me lleva a preguntar: ¿qué vivencias sacudieron la personalidad de Santa María ante la Revolución de Independencia?
Examinemos lo poco que ha llegado a nuestro conocimiento sobre tan
señalado personaje.
Don Lucas Alamán le dedica algunas líneas en su Historia de México.
Textualmente expresa: "Además de estas causas existen en el archivo general, unidas a las de Abasolo, (la) de D. Juan Bautista Carrasco...y la
de Santa María, caballero hábito de Santiago y Gobernador interino de
Nuevo León; todas contienen noticias muy circunstanciadas sobre los sucesos...y sobre la parte que en ellos tuvieron los declarantes".
Don David Alberto Cossío, en su monumental Historia de Nuevo León,
presenta a Santa María con los rasgos sobresalientes de su personalidad
reseña la serie de hechos que influyeron en el Gobernador y, además con~

437

�signa los pasajes más significativos de las cartas que escribi6 bajo la presi6n
de los acontecimientos. No formula conclusiones, pero las sugiere.
En seguida la síntesis de su investigaci6n.
Santa María fue hijo de un sevillano. Para el año de 1809 figuraba con
el grado de Sargento Mayor del Regimiento Provincial lla.mado "Dragones
de San Carlos", establecido en Cedral.
Entre los rasgos más salientes de la personalidad de San María anota:
carácter bullicioso, un poco socarr6n y afecto a las francachelas, de genio
burl6n y festivo...Carecía de grandes recursos de inteligencia y de acci6n.
De su época de gobernante sabemos que en los primeros tiempos de su
actuaci6n vivi6 de acuerdo con su alegre modo de ser; pero que sus capacidades de dirigente se pusieron a prueba al estallar la Guerra de Independencia.
Don Félix María Calleja del Rey le pide, desde San Luis Potosí, el contingente veterano del Nuevo Reino. Por otra parte, el Ayuntamiento de
Monterrey demanda de Santa María "acuerdo rápido para proteger los
intereses del Reino". Hasta entonces "vino a percatarse de que era muy
difícil entenderse con el carácter absolutista de los vecinos de esta Provincia".
Y aquí la tesis del señor Cossío sobre la idiosincrasia de los vecinos del
Nuevo Reino que explica (o trata de explicar) la solidaridad entre criollos
y europeos ante la acci6n renovadora de los insurgentes. Atribuye su modo
de ser a tres circunstancias: al aislamientó, muy marcado, en que vivían
estos provincianos, causa de la indiferencia con que veían los acontecimientos
que no afectaban su patrimonio, a "tantas dolorosas pruebas de penuria
y guerra bárbara" que modelaron "el espíritu de sus habitantes, conservador
por excelencia", y en tercer lugar "al hecho de que mucha sangre española,
conservada más puramente en algunas comarcas de esta parte del país, entonces dominaba generalmente aquí".
En mi concepto, la historia de la colonizaci6n de esta tierra confirma
la tesis del señor Cossío. El asentamiento de los inmigrantes fue cruento. La
extinci6n de los aborígenes, casi completa.
Mas, continuemos con Santa María. A cada noticia adversa aumentaba

su desaliento.

"Sigo disfrutando de una vida bastante aciaga (escribe al Intendente de
San Luis Potosí) . No es esto para mi honrado carácter, opuesto al sistema
reconcentrado en los corazones de ·estos habitantes."
"Yo no he nacido para mandos políticos, aislados y sin recursos" escribe
más adelante. "No puedo menos que suplicar a V.S. tenga la bondad, ordenándome entregue el mando, pase a engruesar las filas de esas tropas."

En estas líneas descubre su nostalgia por la vida de soldado para la que
había nacido. Quizás tal añoranza contribuy6 en mayor grado que las noticias de los desastres, más profundamente que el choque de su "honrado
carácter'' con el "opuesto sistema" de sus gobernados, más todavía que el
aislamiento de que se quejaba, más, en resumen, que todos los hechos que
enumera el historiador contribuy6, repito, este factor emotivo en la grave
decisión que tom6 Santa María. Y a la vida de soldado volvió.
¿ Es posible el cambio de Santa María como consecuencia de la serie de
hechos enumerados? ¿Había antecedentes lejanos?
No se tiene noticia de que los suyos pusieron obstáculos a su carrera
militar y política. Al contrario, los estímulos no faltaron. Su promoci6n
a Gobernador lo demuestra. Resulta difícil creer que para Santa María la
causa realista estaba perdida definitivamente, que la única salida se hallaba
en pasarse al campo insurgente, lo que significaba cambiar patrones de
vida, romper vínculos personales y de familia. Más aún, se disponía a combatir a los que apenas el día anterior eran sus "amados" jefes o compañeros,

a destruir el sistema que lo había formado.
Motivaciones muy fuertes, ignoradas todavía, han de haber impulsado
el proceso ideol6gico de Santa María al cambiar de partido, sin desconocer
que los factores enunciados fueron coadyuvantes de primer orden en el
cambio. ¿ Cuáles fueron sus sueños, sus ideales en las etapas formativas
de la vida?
En el Valle del Pilón, Santa María cierra la etapa más larga de su existencia con una serie de actos irreversibles: dispersa las tropas del gobierno,
dispone la libertad de los prisioneros insurgentes, les franquea su casa, los
provee de armas y los pone bajo la protecci6n de don Ventura Ramón,
uno de sus mejores subordinados. Santa María libertó y arm6 a los enemigos
del régimen que hasta aquel día doce de enero represent6.
El Gobernador regres6 a Monterrey en calidad de insurgente.

El ánimo del Gobernador sufría alteraciones que revela en sus cartas.

439
438

�El capitán don Rafael Hermosillo

Su personalidad aparece velada en los testimonios. Sólo una vez hace
acto de presencia, pero basta con esa vez para darnos cuenta de que es
hombre prudente y audaz a la par. Si muchos de sus soldados salieron a
"pasearse" por las contadas calles del vecindario durante media noche fue,
sin duda, con su anuencia o disimulo. Los paseantes le servían de contacto
con la "plebe" y con los criollos, única fuente de noticias para orientarse
en aquel medio.
El ambiente era explosivo. Asombra que nada ocurriera al llegar los soldados realistas enviados por el capitán De los Santos a petición de don
Pedro José. Dócilmente se dejaron conducir los insurgentes, que andaban
de paseo, no obstante su embriaguez.

PRÓCERES DE LA REFORMA Y DE LA
INTERVENCIÓN FRANCESA
JosÉ P.

SALDAÑA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadistica

La Historia cita el nombre de don Rafael Hermosillo después de su aventura en el Pilón. Volvió a su papel de emisario en Linares y el sur del

Nuevo Santander. Dos hechos consigna el señor Cossío: la prisión de don
Francisco María de Torrea, a quien Hermosillo amenazó de muerte y "el
secuestro de bienes del español D. Benito Pariente, de Linares".
El historiador Alamán nos entera del fin de las actividades de Hermosillo
en estas lineas: "Destacó Bustamante 10 un piquete de su tropa que alcanzó en Cadereyta y cogió a D. Rafael Hermosillo que hostilizaba por
aquel rumbo con una reunión de insurgentes".
El coronel don Juan Bautista Carrasco

Personaje insurgente de gran relieve. De su intervención en los acontecimientos de San Mateo queda un pequeño documento en el archivo
municipal.
Transcribo el breve, pero valioso escrito que dirige a los vecinos:
"No debieran V.V. incomodar a D. Pedro Borrego por los caballos que
V.V. franquearon a nuestros soldados, pues, inmediatamente que éstos lleguen al Saltillo se les devolverán cuanto antes -Dios guarde a V.V. muchos años-. Cuartel Subalterno de Monterrey y enero 20 de 1811."
Y es así como la lectura de un viejo expediente permite rescatar del
olvido un episodio más de la Guerra de Independencia.
• Realista conocido como el '1Capitán Colorado".

440

,

INTRODUCCIÓN
CoNSIDERANOO QUE ES conveniente la divulgación de la Historia Patria, a
efecto de que las nuevas generaciones conozcan nuestro origen, las luchas
de nuestros antepasados por legarnos un país libre y soberano, me he propuesto escribir pequeñas biografías de personas que por sus méritos en servicio de la patria, son dignos de recordación permanente.
Por fortuna, al lado de los sucesos dolorosos, de las acciones condenables,
existen acontecimientos gloriosos y hechos que nos obligan al respeto y veneración merecidos.

Una de las etapas de mayor trascendencia en la vida institucional de la
nación comprende la Guerra de Reforma seguida por la injusta intervención
francesa.
De esta dolorosa época correspondió a Nuevo León desempeñar un papel
brillante. Muchos de sus hombres se destacaron por su valor, decisión, capacidad y entrega sin reservas al servicio de la independencia nacional.
En este modesto trabajo, con la sencillez que corresponde a simples esbozos biográficos, presento las figuras respetables de siete insignes personajes.
GENERAL MARIANO EscoBEOO
Entre los personajes que se han significado en el Estado de Nuevo León
ocupa un lugar de honor el general Mariano Escobedo, cuyo nacimiento
441

�ocurrió el 16 de enero de 1826 en el rancho Labradores del Municipio de
Galeana. Fueron sus padres don Manuel Escobedo y doña Pilar Peña.
La formación de Escobedo se debió más que a estudios escolares a su
talento natural, a su carácter y a sus inclinaciones hacia las grandes empresas significativas del desprendimiento y el afán de servicio.
Su preparaci6n escolar fue precaria, por carecer el poblado de Gal"""."
de profesores capaces de instruir a la niñez y ".'e~os a la Juventud. Sm
embargo, Escobedo logro adquirir algunos conOClIIllentos d~ e~ucaaó~ . en
Monterrey en donde estudiaba su hermano Pablo en el semmano conciliar,
quien logro terminar la carrera sacerdotal.
Siguiendo los pasos de Escobedo se descubre en él al Autodidacta, cuya
facilidad para retener las lecturas a que era tan afecto lo llegaron a colocar
en un alto nivel intelectual
Durante el tiempo de su juventud, con residencia en Galeana '.e dedicó
a la agricultura y el comercio. Hacía viajes frecuente'. a poblaciones del
interior del país con fines comerciales interesándose, sm quererlo, por las
cuestiones políticas del país que se platicaban constantemente.
Entre los asuntos de mayor categoría de que tuvo conocimiento fue lo
relativo a las relaciones de México y Estados Unidos del Norte. Cuando
el general Pedro Ampudia, jefe militar de Nuevo León, envió a los preaidentes municipales con fecha 14 de septiembre de 1846 una circular en
la que disponía que de todos los hombres capaces para las armas se presentaran en Monterrey a efecto de estar en . condiciones de hacer frente al
invasor, entre los hombres que salieron rumbo a Monterrey iba Mariano
Escobedo.
Incorporados todos ellos a las tropas defensoras de la ciudad combatieron
duramente los días del 21 al 24 del mismo mes de septiembre, iniciándose
en esta forma en la carrera de las armas que habrían de darle dolorosos
descalabros y grandes satisfacciones.
Rendida la Plaza de Monterrey salieron las tropas mexicanas conservando
sus armas, en alto la Bandera Nacional y a tambor batiente. Gran im_presión
caus6 a Escobedo aquel desastre, sintiendo al mismo tiempo la convicción
de continuar la lucha en defensa de la patria. Pocos días después formando
parte de un pequeño contingente comandado por el capitán Francisco
Martínez Salazar, derrotaron a una compañía integrada por norteamericanos
en el cañón de Santa Rosa cercano a Galeana, haciéndole 37 prisioneros.
442

Durante la dolorosa etapa de la guerra con la uruon Norteamericana,
Escobedo continuó prestando sus servicios en las fuerzas del general José
López Uraga quien lo ascendió a alférez.
Hecha la paz entre México y Norteamérica, Escobedo continuó en las
milicias combatiendo las incursiones frecuentes de los indios bárbaros. Al
efecto se fonnaron en Galeana dos compañías de caballería actuando Mariano Escobedo en una de ellas con el grado de subteniente. Participó en
diversos combates que dieron como resultado la ausencia de los indios.
En atención a sus meritorios servicios obtuvo sucesivamente los grados de
teniente y de capitán de caballería, éste último firmado por el general
Pedro de Ampudia.
Magnífico entrenamiento para lo que le esperaba. El Gobierno absolutista de Santa Anna había llevado al pueblo a la desesperación. Con olvido
de todo principio de orden y de justicia no cabía otro camino que el de la
insurrección. Así fue que al lanzarse el plan de Ayutla, de todas partes
respondían los levantamientos, máxime cuando figuraban como directores
los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort, de gran prestigio.
Vidaurri, en su carácter de secretario general de Gobierno se puso sigilosamente en comunicación con los sublevados, y no fue sino un año después
cuando asumió una actitud francamente rebelde. El Plan de Ayutla se expidió el lo. de marzo de 1854 y Vidaurri salió de Monterrey hacia Lampazos, en donde Jo esperaba el capitán don Juan Zuazua, persona de gran
habilidad de organización y de dotes especiales para la guerra.
Con un buen contingente de hombres bien armados atacaron Monterrey
tomándolo sin dificultades. Aun cuando Vidaurri se había comprometido
a reconocer eJ Plan de Ayutla, a su movimiento lo tituló "Restaurador
de la Libertad". Asumió el Gobierno del Estado constituyéndose a poco
andar en cacique del norte. Ayudó mucho en la guerra de tres años; pero
se convirti6 en una rémora, primero en la guerra contra la Intervención
Francesa, para después, en los momentos más difíciles, declararse amigo
de la Intervención.
Para Escobedo el cumplimiento del deber era su norma. Encargado del
sector de Galeana organizó un buen contingente, el que, unido al de igual
grado, don José Silvestre Aramberri, que operaba en doctor Arroyo, incursionaron por Matehuala y otras poblaciones potosinas, combatiendo en Dr.
Arroyo con fuerzas del general Valentín Cruz, Gobernador santanista de
Coahuila, derrotándolo.
443

�Entre tanto Vidaurri, todavía en actitud de lealtad, sabedor de que el
general Guitian marchaba hacia Saltillo en auxilio del general Cruz, llamó
a Escobedo a Monterrey formando una columna en la que participaron
además Zaragoza y Pedro Hinojosa. El ataque a Saltillo ameritó un gran
esfuerzo; pero cayó en poder de Vidaurri.
Siguieron para Escobedo duras jornadas en el interior del pais a las
órdenes del general Juan Zuazua. Triunfaron en cuantos encuentros sostuvieron con los santanistas, y después de tomar San Luis Potosi, victoriosos,
regresaron a Monterrey.
De nueva cuenta, incorporado a !as fuerzas de Zuazua, sostiene combates
en San Luis Potosí y en otras poblaciones, hasta tomar la Plaza de Zacatecas. Se estaba en plena guerra de la Reforma, en la que conservadores
y liberales sabian que en ella se liquidarla una de las dos facciones, asi es
que se luchaba con ardor.

El papel de Escobedo, con Zuazua, Zaragoza, Degollado y González
Ortega, fue de alta importancia. Con el triunfo alcanzó el grado de coronel
Después vino la Intervención Francesa, siendo su actuación tan brillante
que mereció lucir el grado de general de división. Correspondió a él la
designación de general en jefe del sitio de Querétaro significativo del derrumbe del llamado Imperio Mexicano, con el fusilamiento en el Cerró de las
Campanas, de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante toda su vida el general Mariano Escobedo hizo honor a las glorias conquistadas en los campos de batalla. .Sobrio, honesto y de impresionante modestia, a pesar de haber conquistado puestos como los de Gobernador de Nuevo León, Gobernador de San Luis Potosi, Ministro de la
Guerra, Senador...
Murió a los 76 años de edad en Tacubaya, D. F. En sesión solemne de la
Cámara de Diputados fue declarado benemérito de la patria. Su nombre
está escrito en el frontispicio del salón de sesiones de la Cámara. Sus restos
descansan en la Rotonda de los Hombres Ilustres.

ción pública a quienes, a costa de grandes sacrificios, nos dieron bases sólidas
en que descansa nuestra nacionalidad.
Las nuevas generaciones no conocen a nuestros prohombres, ni se preocupan por conocerlos. Existe en este particular una lamentable deficiencia
que se inicia en la educación primaria y continúa hasta la universitaria.

U no de esos hombres que merecen recordación eterna es el general y
licenciado Lázaro Garza Ayala. Su personalidad llena luminosas hojas de
la Historia Patria. Caudillo de limpia trayectoria actuó en los campos
de batalla con valor, pericia y dignidad, y en la vida civil se distinguió por
su talento, austeridad y honradez intachable.
Originario de Monterrey; nació en 1833. Hizo sus estudios en el Seminario
Conciliar siguiendo la carrera de abogado, la que abandonó cuando le faltaba poco para obtener el titulo.
El ambiente político y social de la época era calamitoso. Al desbarajuste
de la Administración Pública, regida por el dictador, general Antonio López
de Santa Anna, habla que agregar las carencias, aun para llenar !as más
apremiantes necesidades. Inquietudes y sobresaltos que parecían no tener fin.
Llegaron a conocimiento de Garza Ayala confusas noticias sobre un levantamiento en el Estado de Guerrero, en el que participaban los generales
Juan Alvarez e Ignacio Comonfort. Pero en el Estado durante el año siguiente al de 1854, en que fue iniciada la revolución de Ayutla, nada habla
sucedido que indicara alguna acción contra el Gobierno.
Gobernaba el Estado el general J er6nimo Cardona y fungía de secretario
general de Gobierno el señor Santiago Vidaurri, a quien se atribulan cualidades de gran inteligencia y actividad. Para Vidaurri había llegado el
momento de actuar por propia cuenta.
A mediados del mes de mayo de 1855 salió de Monterrey sigilosamente
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua con un regular
número de hombres armados. En plan rebelde reunieron cuantos elementos
tuvieron a mano, lanzaron un manifiesto desconociendo los Poderes constitui.

dos y avanzaron sobre Monterrey. Garza Ayala se unió a los rebeldes como
simple soldado.
GENERAL UCENCW&gt;O LÁZARO GARZA AYALA

Al tratar de nuestros caudillos se impone una penosa reflexión. ¡ Cuán
olvidados los tenemos! A medida que el tiempo avanza, se aleja de la aten-

444

El ataque a Monterrey se realizó durante los días 22 y 23 del mismo mes,
siendo para Garza Ayala el entrenamiento de una carrera que lo llevaría
a la conquista de la gloria. Su valor y pericia en el combate le valieron su
nombramiento de subteniente de la Guardia Nacional Móvil.
445

�El triunfo de las fuerzas de Vidaurri fue completo, revelándose Zuazua
como un verdadero estratega. Toda la tropa incluso el general Cardona
fueron hechos prisioneros. Vidaurri, por sí y ante sí, se declaró Gobernador
del Estado y comandante militar.

en Teziullán al enemigo fue enviado a la isla de la Martinica, de la que
regresó seis meses después. Año de 1864. Marchó al norte presentándose
a Juárez en Montem,y, siendo nombrado jefe politico del distrito del centro
del Estado.

Paso a paso fue conquistando Garza Ayala los grados militares hasta
obtener el de general de división, la más alta jerarquía en el ejército nacional.

En agosto de 1864 abandonó Juárez Montem,y, y Garza Ayala se incorporó a las fuerzas del general Miguel Negrete. Después operó a las órdenes del general Escobedo, jefe del Ejército del Norte. Por su capacidad
y pundonor Escobedo Je dio el mando de una división, pasando después a
desempeñar el cargo de segundo de él.

Dadas las proporciones de esta comprimida narración no es posible seguir
a Garza Ayala en las numerosas acciones de armas en que participó. En la
misma época de su enrolamiento en las filas del ejército liberal actuaban
ya, con grados de capitanes, mayores o tenientes coroneles: Juan Zuazua,
Ignacio Zaragoza, Mariano Escobedo, Jerónimo Treviño, Francisco Naranjo, Pedro Martínez, Miguel Blanco, José Silvestre Aramberri ...
Participó honrosamente en la toma, por las fuerzas liberales durante la
guerra de Reforma, de las plazas de Zacatecas, San Luis Potosí, Guadalajara y Calpulalpan, primero a las órdenes de Vidaurri, y cuando éste se
distanció del Gobierno Federal, con los generales Degollado, Zaragoza, y
González Ortega.
Durante la Intervención Francesa, a las órdenes directas del general Zaragoza asistió a varios encuentros previos a la batalla del 5 de mayo de
1862. En esa ocasión Zaragoza confirmó a Garza Ayala como jefe de su
Estado Mayor y además lo nombró secretario del Cuartel General. Su comportamiento durante la batalla fue diligente, valiente y esforzado. A él
correspondió redactar el ¡,arte oficial del triunfo enviado al secretario de
Guerra. El documento sobrio, claro y modesto, contiene este párrafo, que
encierra la grandeza de aquella acción de armas: "Las Armas Nacionales,
C. Ministro, se han cubierto de gloria por ello felicito al Primer Magistrado
de la República, por el digno conducto de usted; en el concepto de que
puedo afirmar, con orgullo, que ni un solo momento volvió la espalda al
enemigo el Ejército Mexicano, durante la larga lucha que sostuvo".
Continuó operando Garza Ayala en terrenos de Puebla, Tlaxcala y Guem,ro durante un año, hasta encerrarse en la ciudad de Puebla a las órdenes
de González Ortega. El sitio se prolongó durante 62 días, del 16 de marzo
al 17 de mayo de 1863. Rendida la plaza al general Forey, destruido todo el
armamento, quedaron los jefes y oficiales prision~ros. Se les envió rumbo
a Veracruz, logrando muchos de ellos evadirse, entre los que se contaba
Garza Ayala.
Siguió en la brega y prisionero de nueva cuenta, al resistir con su brigada

446

Su brillante actuación le valió el elogio de Escobedo. A su lado participó
en los principales hechos de armas que significaron el triunfo de la República, triunfo rubricado por Escobedo en Querétaro al tomar la plaza.
Fusilados Maximiliano, Mejía y Miramón el país se encauzó por el camino de la paz.
Tuvo Garza Ayala la oportunidad de prestar sus servicios del orden civil
demostrando dotes de estadista. En 1869 substituyó temporalmente en el
Gobierno del Estado al general Jerónimo Treviño. Por elecciones popularea
volvió al poder, gobernando de 1887 a 1889.
Desempeñó el cargo de Presidente del Tribunal de Justicia del E.stado,
dándole la personalidad que le correspondía, y cuando, alejado ya de las
contiendas politicas se dedicó a la práctica de la abogacía, se le respetaba
y admiraba por la limpieza de su actuación.
A los 77 años de edad, el 3 de mayo de 1913 dejó de existir. De él se
puede decir que fue grande en la guerra, justo, noble y venerable en la paz.

GENERAL ALBINO ESPINOSA

Pocas noticias se tienen de la preparación escolar del general Albino
Espinosa. Se le considera originario de San Luis Potosí, pero como su actuación militar la hizo durante los once años que participó en la guerra de
tres años y en la siguiente de la Intervención Francesa, casi en su totalidad
con jefes militares de Nuevo León, identificándose con ellos se le considera
formando parte de la pléyade de ilustres nuevoleoneses que dieron su capacidad, bienestar y vida por la causa republicana, como Escobedo, Zaragma, Zuazua, Naranjo, Pedro Martínez, Jerónimo Treviño, Lázaro Garza
Ayala, José Silvestre Aramberri, Ruperto Martlnez ...

447

�Impulsado por su deseo de servir a la patria se presentó a Escobedo en
el rancho de El Berrendo, del municipio de Charcas, S. L. P. Su aspecto
juvenil, inquieto e inteligente causaron en Escobedo magnifica impresión al
grado de nombrarlo desde luego alférez.
Con entereza y afán de servicio pronto se hizo al ambiente de las armas
conquistando la amistad de los superiores y el cariño de los soldados. Siempre acudía al lugar a que se le destinaba con valor sereno y un espiritu de
compañerismo dispuesto a ser útil.
Después de recorrer con Escobedo la región de Matehuala y el sur de
Nuevo León, llegó a Monterrey, en donde el nombre de Santiago Vidaurri
era signo de mando y de triunfo.
En lo militar Zuazua era quien disponía de los movimientos de los contingentes liberales, después de las consultas con Vidaurri. Como el cacique
norteño, don Santiago Vidaurri, había dominado el Estado de Coahuila
y pretendía hacer lo mismo con San Luis Potosí y Tarnaulipas, sus tropas
incursionaban por esos territorios con cualquier pretexto.
En el secreto de estos planes estaba el general Zuazua, su brazo derecho,
que sabía mandar y hacerse obedecer sin necesidad de usar procedimientos
dictatoriales. De extraordinaria capacidad en ataques militares estaba atento
a los movimientos y necesidades de los grupos o secciones a su mando. Para
cada ocasión designaba al indicado. Cuando tuvo necesidad de enviar recursos en efectivo a la guarnición de Venado, S. L. P. designó al teniente
Albino Espinosa, en quien reconoció valor . y honradez a la vez suponía,
como así era, que conocía la región. Con una pequeña escolta Espinosa
llevó 20 mil pesos al lugar indicado sin contratiempo alguno.
Comisionado para reclutar voluntarios, reunió una compañía a tiempo
que llegaba el nombramiento de capitán. Participó en el combate de Montesillos a fines de agosto de 1855, logrando mantener a su gente dentro
de una admirable disciplina, a pesar de haber sufrido la primera derrota.
Cumplida la misión que se le encomendara volvió a Monterrey incorporándose al batallón que comandaba e coronel Ignacio Zaragoza. Tomó
parte en todos los combates sostenidos en contra de los santanistas en Tamaulipas y San Luis Potosí.

4

Implantada la Constitución de la República a partir del 5 de febrero
de 1857, y electo presidente el general Ignacio Comonfort era de suponerse que se impusiera la paz; pero no fue así. Los conservadores enarde-

448

cidos por la derrota sufrida volvieron a agitar al pais, y mediante una
labor de intrigas lograron que Comonfort desconociera la Constitución que
habla jurado sostener. En seguida fue depuesto por fuerzas de Márquez
y Zuloaga.
En defensa del orden constitucional el coronel Juan Zuazua salió de
Monterrey al frente de una columna rumbo al interior del pais. Con él
iban Zaragoza, Naranjo y Espinosa. Entre los combates que sostuvieron
con éxito son de citarse el de Puesto de Carretas, del 17 de abril de 1857 y
la toma de Zacatecas el 28 del mismo mes. El valor y pericia de Espinosa
le valieron el ascenso a comandante, que le confirmó poco después el ge.neral Degollado.
En Jalisco, por disposición del general Degollado fue incorporado a la
brigada del general Miguel Blanco participando en los combates de Atentique, Cuevitas, Guadalajara y Poncitlan.
Herido en uno de estos hechos de armas a fines de 185 7, después de su
restablecimiento se incorporó a las fuerzas del coronel Zaragoza participando en la toma de Silao y en la batida general del bajío hasta la entrada
de nueva cuenta a Guadalajara.
En constante actividad pasó el año de 1858. Para mediados de 1859 se
encontraba en San Luis Potosí a las órdenes directas del general Miguel
Blanco, cuyos efectivos formaban parte de la División del Norte, comandada por el general Ignacio Zaragoza.
Con estos contingentes, los de la División del Centro, y los propios el
general Santos Degollado, resolvió presentar combate a Miram6n en la
Estancia de las Vacas, cerca de Querétaro. El encuentro fue muy encarnizado, resolviéndose a favor de Miramón a causa de la desmoralización
de los soldados liberales al caer gravemente heridos el general Santiago
Tapia y el teniente coronel Albino Espinosa. El primero murió y eJ segundo
fue atendido en Querétaro salvándose gracias a su juventud y excepcional
resistencia física.
El 15 de agosto de 1860 la plaza de Querétaro quedó en poder de las
tropas liberales y Espinosa marchó .ª San Luis Potosí incorporándose una
vez más al movimiento constitucionalista. Las circunstancias prevalecientes
lo obligaron en diversas ocasiones combatir contra la reacci6n. En un com~
bate efectuado el 4 de septiembre de 1861 defendiendo Espinosa la plaza
de San Luis del ataque del reaccionario Leonardo Márquez, por tercera vez
resultó herido.
449
humanitas.-29

�Si la reacción prácticamente había sido reducida a su mínima expresión,
y consciente de su incapacidad para conquistar por sí misma el Poder
solicitó y obtuvo la ayuda indigna de Francia. Otra vez Espinosa entro
a la lucha: combatió a los franceses y a los mexicanos renegados en la
Cumbres de Acutzingo, en la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla y
en los diversos combates que antecedieron al sitio de Puebla al año siguiente.
Ya con el grado de coronel regresó a San Luis Potosí en donde se dedicó
a reorganizar el ejército para hacer frente a la avalancha que se les venía
encima. Designado jefe de la corporación al general José López Uraga, salió
con él y al atacar a Morelia recibió un balazo en el antebrazo izquierdo.
Fue tan significativa su bravura que mereció se le otorgara el grado de
general.
Antes de la defección de López Uraga fue distinguido con el grado de
general de brigada, y al seguir Espinosa el camino del honor le ratificó ese
grado el general Arteaga, el 31 de julio de 1864. Pero su destino era el
del sufrimiento. En la derrota sufrida el 22 de noviembre de ese año en la
que salió herido, fue hecho prisionero por los franceses y enviado a Guadalajara de donde logró escapar, trasladándose al norte incorporándose a
las órdenes del general Escobedo en Matehuala.

En atención a los méritos conquistados y a la lealtad a la causa republicana de que había hecho devoción Espinosa, el general Escobedo lo
designó como Cuartel Maestre del Cuerpo Ejército del Norte, con fecha
16 de agosto de 1865.
Ya con ese carácter expedicionó por Nuevo León, Tamaulipas y San
Luis Potosí logrando triunfar en una serie de combates de gran significación.
Dominada la frontera por los liberales faltaba asestar al golpe definitivo
contra las rivalidades de los mismos republicanos en Tamaulipas. Marchó
Escobedo con fuerte columna para atacar Matamoros en donde se había
hecho fuerte el general Servando Canales. Espinosa estaba al frente de la
reserva. El ataque final se efectuó el 27 de noviembre de 1866 y al cargar
con su gente fue alcanzado por las balas del enemigo que Je causaron la
muerte. A dos días de distancia no pudo disfrutar de ese triunfo, ni del
definitivo alcanzado en Querétaro seis meses después. Su muerte consternó
a todos. Moría en plena juventud, pues apenas había llegado a los treinta
y dos años de edad.
Monterrey honra su memoria al bautizar una de las calles céntricas con
su nombre.
450

LICENCIADO SIMÓN DE LA

GARZA

MELO

Nuevo Le6n contribuyó en la guerra de Reforma y en la siguiente de la
Intervención Francesa con esclarecidos y numerosos militares ; en tratándose de civiles de relieve nacional, la cooperación fue escasa. Tal vez Oaxaca
haya sido el Estado que con más brillantez haya participado. No es del caso
averiguar a qué se debió esta situación, los hechos así lo determinan y basta.
Es por ello y por razones obvias de justicia incluir en la honrosa galería
de los prohombres de esa época al licenciado Simón de la Garza M:elo,
ejemplo de valor civil, de dignidad y firmeza de convicciones. Nació en
Monterrey el 24 de marzo de 1828. Todos los estudios los hizo en esta
misma ciudad: los primarios con un profesor particular y los secundarios
y profesionales en el Seminario Conciliar, que gozaba de justificada fama
por la planta de letrados dedicados a la enseñanza. De esa institución salieron los más famosos abogados de aquella época.
El abogado tenía un radio de acción muy limitado. Dedicarse a postulante era perder el tiempo; colocarse en el ramo judicial o burocrático
equivalía a ennoblecerse; el único camino a seguir era el de la política. Al
recibir su título de abogado De la Garza Melo se disputaban el Poder el
Partido Liberal y el Conservador. Entre ellos debía decidirse a actuar.
Su inclinación era francamente liberal. Consideraba que había llegado el
momento de acabar con los privilegios de que gozaba el clero y el ejército,
y de pugnar por un gobierno del pueblo y para el pueblo, como rezaba la
propaganda del Partido Demócrata de los Estados Unidos del Norte, y como
lo proclamó la Revolución Francesa en la carta de principios liberales, que
mantenía en pie incólumes la libertad y la extinci6n de castas privilegiadas.
Teniendo conocimiento de que el secretario general del Gobierno del
Estado don Santiago Vidaurri profesaba ideas liberales procuró relacionarse
con él de manera' que cuando se tuvo conocimiento en Monterrey del plan
de Ayutla, del que aparecían como directores el coronel Florencio Villarreal
y los generales Juan Alvarez e Ignacio Comonfort, durante algún tiempo
estuvieron cambiando impresiones sobre el particular, coincidiendo en el
propósito de secundar el plan aprovechando la primera oportunidad.
Vidaurri, cuyas ambiciones había constreñido durante años consideraba
llegada la ocasión de actuar. Para el efecto, y siempre de acuerdo con
Garza Melo, fue pulsando la tendencia de algunos jóvenes, que por no
451

�concordar con los elementos conservadores que detentaban el poder, logró
hicieran causa común con ellos.
En tanto Vidaurri se ponía en contacto con algunos militares enemigos
del gobernador, Garza Melo continuaba preparando el ambiente con magníficos resultados.
En el momento oportuno salió Vidaurri sigilosamente de Monterrey con
rumbo a Lampazos, en donde lo esperaba don Juan Zuazua, con un numeroso grupo de hombres armados.
Hechos los preparativos de rigor el 13 de marzo de 1855 proclamaba
Vidaurri el Plan Restaurador de la Libertad. De imediato se adhirieron al
movimiento los jefes Ignacio Zaragoza, José Silvestre Aramberri y Mariano Escobedo. Ya con fuerza suficiente aun cuando sin la cooperación
material de ellos, por encontrarse distantes del Jugar, atacaron a Monterrey
apoderándose de la plaza el día 23 del mismo mes, después de una inútil
y débil resistencia del general Gerónimo Cardona, Gobernador del Estado.
A partir de ese momento todos reconocieron a Vidaurri como jefe de los
insurrectos y como Gobernador del Estado.
Como quiera que no se había hecho declaración expresa de que la insurrección fuese en acatamiento del Plan de Ayutla, al tenerse conocimiento
de que Comonfort había entrado a Guadalajara y de que Doblado había
dominado al santanismo en Guanajuato, Vidaurri designó al licenciado De
la Garza Melo para que se trasladara y asistiera a la reunión que allí se
efectuarla con el fin de unificar la acción rev.olucionaria con base en el Plan
de Ayuda. Mediante los acuerdos respectivos al triunfo de la revolución
don Juan Alvarez asumiría la Presidencia de la República y don Ignacio
Comonfort quedaría como su segundo.
Ocupó Garza Melo una curul en el Congreso Constituyente siendo diputado
suplente en atención a la muerte del propietario don José María Viesca
Montes, que representaba el primer distrito de Coahuila. Su actuación en
el Congreso fue de clara tendencia liberal, distinguiéndose en las discusiones
por su preparación académica y recta trayectoria radical.
En el primer Congreso de la Unión, después del constituyente, Garza
Melo fue electo diputado por el Distrito correspondiente a Cadereyta Jiménez, manteniendo su postura de liberal puro, a pesar de las amenazas
de los conservadores que a toda costa pretendían acabar con la nueva Cons-

titución.

452

AJ_ ~ar Comonfort, Presidente de la República, el golpe de Estado del 17
~e diciembre de 1857, Garza Melo se declaró contrario a tal acto hab" d
sido pu t
· -, •
1en o
es Co
o en pns10n Juntamente con don Benito Juarez', pres1"dente de 1a
S
uprema
rte y del doctor Isidro Olvera, Presidente del Congreso.
Durante la guerra de Reforma se mantuvo al lado de Juáre
d
Vidaurri desconoció
J ,
z, Y cuan o
daurri.
a uarez, Garza Melo rompió definitivamente con Vila guerra de tres anos,
· do diputado
·
U Triunfante
.' d
sien
al Congreso de la
ruon e 1861 a 1863, al declararse la guerra con Francia estando los po
d eresdelaU"'
,
_ruon en s.an Luis Potosí, en su carácter de ' secretario de laCarnara
de
Diputados
firmó enérgica protesta contra la lntervenc1on
. , F ran.
cesa.
~ t e la estancia de Juárez en Monterrey en su peregrinación rumbo
:!hihuahua °'.'upó el Gobierno del Estado durante 2 meses, signo inequid': la c_onfianza que Je tenía don Benito Juárez. De 1867 a 1871 ocu ,
la Pres1denaa
Superior de Justicia· Ded"1có mueho tiempo
.
po
· dism . • del
. Tnbunal
.,
al
peno
o disungu1endose por la claridad de sus escn· tos en prosa
J · · ., d
y por
a ms~lraClon ~ sus poemas. Desempeñó en el Colegio Civil la cátedra de
Retónca y Poética.
A los 47 años de edad dejó de existir el licenciado don s· ' d ¡ G
MI· d
unon ea arza
.,° o SJen o sep~tado con los honores correspondientes a general de divis1on en el Panteon Municipal No. 1, siendo trasladados en 1924 a la R0tonda de los Hombres Ilustres del Panteón de Dolores.

GENEAAL JERÓNIMO TREVIÑO

Entraba México a una de las etapas más difíciles de su turbulenta historia
Desde
., espano
- ¡a ¡a paz habia· •
·gnu· la Independencia del país de la dominaaon
~1
1cado el fugaz vuelo de la paloma. Federalistas y centralistas no deJaban de pelear por el triunfo de sus ideas, que en el fondo eran las ue
fonnaban el pensamiento liberal de una parte y de ¡ tra
q
· ¡
··.
'
ao ,manteneren
pie os pnvtle~os de que gozaban los dignatarios del alto clero y los militares de alcurnia.
Por undé~a vez llegaba al Poder el general Antonio López de Santa
~nna. Agobiado ~• el peso de los años; pero mucho más por la agitada
vida a que lo hab1a empuJado su destino, nunca satisfecho por su afán des-

453

�medido de mando y de poder, busc6 la línea de menos resistencia según
él, y se entreg6 de plano al grupo conservador. Olvidando viejas amistades
de liberales, engreído con su influencia se dedic6 a dilapidar, a crear impuestos increíbles, como el de puertas y ventanas y a actuar como si fuese
el dueño del país.

siempre con entereza y valor. Los grados de alférez a general de división

Algo había que hacer para atajar aquella avalancha de arbitrariedades.
Surgi6 la clarinada en Ayutla, Guerrero. El coronel Florencio Villarreal
lanz6 el Plan de Ayutla encontrando rápida respuesta favorable en todo
el país. Transcurría el mes de marzo de 1864. Las noticias que llegaban a la
provincia informaban que el movimiento reformador lo encabezaban los generales don Juan Alvarez y don Ignacio Comonfort.

Son de citarse como ejemplos de sus actividades guerreras los triunfos logrados en las batallas de Santa Isabel y de Santa Gertrudis, que decidieron
el triunfo definitivo de la República en el noreste del país, en contra de las
aguerridas tropas francesas y no menos valientes tropas reaccionarias mexicanas. Quedó así abierto el camino hacia la capital de la República. Finaba
el año de 1866 y organizadas las tropas republicanas emprendieron la marcha triunfal tratando de acabar con las últimas resistencias del enemigo.

Durante esos acontecimientos gobernaba Nuevo León el general Jerónimo
Cardona, actuando de secretario general de Gobierno don Santiago Vidaurri,
individuo de despierta inteligencia, audaz y de iniciativa propia. Al tanto
de los acontecimientos pens6 en la posibilidad del triunfo de la revoluci6n,
lo que significaría para él la ruina. Quienes lo trataban de cerca tenían la
impresi6n de que servía a un gobierno con el que no estaba d~ acuerdo;
él hablaba del liberalismo como de los principios que salvarían a la naci6n.

En esa época el joven Treviño, que había nacido el 22 de noviembre
de 1836, en la hacienda de "La Escondida" del municipio de Cadereyta
Jiménez, N. L., tenía 19 años de edad; influenciado por el éxito de Vidaurri,
al triunfar el Plan "Restaurador de la Libertad", proclamado en apoyo
de la Revoluci6n de Ayutla, y tomando en cuenta que contaba con la cooperación de guerrilleros de la talla de Zuazua, Escobedo, Zaragoza y Aramberri, se dio de alta en las filas liberales con cuyos principios comulgaba.
Cuando el general licenciado Juan José de la Garza, caudillo tamaulipeco,

por órdenes del general Comonfort, Presidente de la República, marchó
sobre Monterrey con el fin de someter al orden al inquieto cacique nuevo• leonés, derrotando en Cadereyta Jiménez al entonces coronel Mariano Escobedo, en los combates que se efectuaron con ese motivo realiz6 Treviño
su primer hecho de armas.
Se dieron cuenta sus superiores de que reunía las condiciones de valor
y resistencia física para la azarosa carrera militar. Joven, fuerte, satisfecho
porque emprendía una aventura de acuerdo a sus inclinaciones políticas, no
pens6 más que prepararse te6ricamente en el arte de la guerra, que la práctica la tendría en forma más intensa de lo que pudiera imaginarse.
Largo sería enumerar cada una de las acciones de armas en que p~cipó,

454

los obtuvo en el campo de batalla. Como el Cid Campeador su descanso
era el combate. En varias ocasiones recibi6 heridas; pero apenas repuesto
volvía a la brega con el mismo entusiasmo, diríase que la guerra era para
él cosa connatural.

Llegaron al corazón de la nación a Querétaro, en donde los restos del
llamado Imperio se hicieron fuertes. El general Treviño al frente de las
2a. y 3a. Divisiones del Norte se batió con bizarría, resultando herido en
una de las cargas de caballería que le habían dado tanta fama.
Sobre este particular don Juan de Dios Frías en su obra Ejército del Norte,
refiriéndose concretamente a la batalla de Santa Gertrudis dice: "Las caballerías quedaban a las 6rdenes del formidable Jerónimo Treviño, que
ocho días antes había sido merecidamente nombrado general de brigada".

Se cuenta como una de sus hazañas la travesía que hizo desde Oaxaca
hasta Nuevo Le6n, con un pelotón de soldados de caballería, cuando el
territorio nacional estaba casi controlado por los franceses y reaccionarios.
Demostró con ello disciplina al cumplir la orden, habilidad para burlar al
enemigo y admirable resistencia física y moral.
Triunfante la República regres6 a Nuevo Le6n. Fue electo Gobernador
del Estado para el período de 1867 siendo reelecto por tres veces. En los
interinatos por ausencias ocuparon su lugar el general licenciado Lázaro
Garza Ayala, licenciado Trinidad de la Garza y Melo, doctor José Eleuterio
González y licenciado Genaro Garza García. Se distinguió la actuación del
general Trcviño por su empeño, por la educación primaria, grado de asegurar
que lograría erradicar en el Estado el analfabetismo.
Asistió a más de cuarenta combates formales y fue honrado con 20 condecoraciones de las más preciadas.
Andando el tiempo, de íntimo amigo del ~eneral Porfirio Díaz pasó a la
oposición. Siempre el general Díaz desconfió del grupo de generales de

455

�Nuevo Le6n, que encabezaba el general Escobedo, y aun cuando ~r Treviño sent¡a especial estimación, no por ello lo trataba como merecia.
Al iniciarse la Revolución Constitucionalista, en marzo de 1913, don Venustiano Carranza envió una comisión para proponerle la Jefatura, la que
no aceptó alegando que por su edad no estaba en con~icion~s de enfrentarse
a una actividad en la que la fuerza fisica ocupa pnmerls1mo lugar; pero
dio a entender que simpatizaba con el movimiento y como muestra de ello
renunció como jefe de la Zona Militar.
Salió del país radicándose en Laredo, Tex., en donde falleció en 1914.
Sus restos fueron traídos a Monterrey dándoseles sepultura con 1~ honores
de ordenanza, que estuvieron a cargo del Ejército Constitucionalista.

LICENCIAOO MANUEL

Z.

GóMEZ

Se trata de un personaje que merece la recordación con el gr~do de hi)o
predilecto de Nuevo León. Desde que adquirí~ n_ociones de ,la _vida y s~nó
las consecuencias de la inestabilidad de las mslltuc1ones pubhcas, se ahs,tó
en Jas filas liberales dentro de las que recibió honores; pero contaron mas,
mucho más los sinsabores que lo fustigaron, sin que su espmtu_ flaqueara
ni por un momento. Fue de los predestinados a ocupar en la H,stona Nacional un lugar prominente.
De sus antecedentes nos habla, con pleno conocimiento de causa, el doctor
Rodolfo Arroyo Llano, bisnieto de don Manuel Z. Gómez, en su artículo
"Trazo Biográfico del licenciado Manuel z. Gómez", publicado en la rev,sta
Roel, de Monterrey, de junio de 1972. Dice: "Nació en Linares, N. L. _el
4 de noviembre de 1813. Hijo de Don Salvador Gómez de Castro Y de Dona
Rosalia Valdés españoles. Según acta de nacimiento fueron sus padrmos
Don Manuel Gómez de Castro y Doña Ana Maria Gómez de Castro (tíos)•
Don Manuel habia sido el segundo Gobernador del E.stado Libre Y Soberano
de Nuevo León".

Había llegado al mundo don Manuel cuando se debatl: en los . campos
de batalla, con la voz ronca de los cañones la independencia de Mex1co de
la Corte Española.
Apenas contaba con ocho años de edad cuando las multitudes, e~a~decid".5
de júbilo aclamaban en las calles de México la entrada del EJerctto T~garante a cuya cabeza marchaban los generales Vicente Guerrero y Agustín
de I turbide.

456

En Nuevo León apenas si meses después se tuvo conoclilllento de tan

gran suceso. En forma dudosa se decía que la jura habia sido en julio, para
afirmarse después que fue en noviembre del mismo año de 1821.
Hecho. éste y los que siguieron en la turbulenta época de la niñez y juventud de Manuel Z. que contribuyeron a formar un carácter firme, tezonero, capaz de resistir las alternativas de los azarosos vaivenes de la vida

pública.
En Linares abrevó el niño Gómez las primeras letras, enviándolo sus padres a la ciudad de México en donde realizó los estudios superiores hasta
adquirir el titulo de Licenciado en Leyes. Entonces se le presentó, ya de
manera formal el camino a seguir.
Existia en él tremenda confusión ideológica. Los comentarios sobre la
situación del pa1s, alrededor del centralismo, que se entendía como la prolongación de la Colonia, con sus clases sociales perfectamente clasificadas y
los privilegios del clero, la nobleza y el ejército y por otra parte el federalismo influenciado por las corrientes del liberalismo procedentes de Francia
y de los Estados Unidos del Norte lo habian colocado en la posición de
tomar partido. Y lo tomó en forma tal que serla en su vida definitivo. Abrazó
la causa liberal del federalismo.
Su aversión al dictador Santa Anna le produce varios trastornos. Residiendo en Tampico en 1844 se ve obligado a emigrar, radicándose en San
Luis Potosí, y entre idas y venidas, sin perder el contacto con Nuevo León,
es electo diputado en 1848. Durante la Presidencia del general Mariano
Arista, de 1851 a 1853 desempeña varios puestos administrativos. Como poco
después regresa al Poder Santa Anna y fuese perseguido, se expatrió a los
Estados Unidos del Norte, compartiendo el destierro con Juárez, Ocampo,
Mata, Arriaga y algunos liberales más.
Al tomar cuerpo la Revolución del Plan de Ayutla, en tanto que un buen
grupo de mexicanos, con J uárez, se embarcan rumbo al puerto de Acapulco,
el licenciado Gómez se dirige a Brownsville y de am pasa a Matamoros para
incorporarse a la fuerza comandada por don Santiago Vidaurri y don Juan
Zuazua, cuyo centro de operaciones se encuentra en Lampazos, N. L. Atacan

a Monterrey, plaza defendida por el Gobernador, general Jerónimo Cardona y la toman el 23 de mayo de 1855, cayendo prisionera la mayor parte
de la oficialidad y de los soldados, principiando una nueva etapa en la que
la figura de Vidaurri adquiere relieves nacionales.
Forma parte del Congreso Constituyente, en representación del Distrito

457

1

�de Linares. Su papel es de perfiles radicales contándose entre los liberales
"puros".
No habían pasado las fatigas cuando nuevamente se sacude el país con
el golpe de Estado de Comonfort, al desconocer la Constitución que días
antes había jurado sostener. El general Márquez, de la aristocracia conseivadora, aprovechando el desconcierto provocado por Comonfort lo depone
colocando en su lugar al general Félix Zuloaga.
Se inicia el crucial período de la Guerra de Tres Años. Siguiendo las
rudas campañas del Ejército del Norte el licenciado Gómez actúa como secretario del general José Silvestre Aramberri, después se une a Zuazua para
continuar con Zaragoza, al mismo tiempo que atendía los trabajos urgentes
cuando el general Jesús González Ortega, general en jefe de los contingentes
que operaban en el centro del país, preparaba minuciosamente la batalla
definitiva que daría contra Miramón.
Se encontraron ambas fuerzas en Calpulalpan, resolviéndose la batalla

en favor de los liberales. Pocos conseivadores se salvaron. El desastre fue
aplastante.
¿ Y después? No conformes los conseivadores con la derrota pugnaron
por la Inteivención Francesa. En esa etapa dolorosa el licenciado Gómez

siguió sin desmayo la causa republicana. A la muerte del general Ignacio
Zaragoza, poco tiempo después del glorioso triunfo del 5 de mayo de. 1862,
se da tiempo para escribir su biografía, trabajo que ha servido de patrón
a los historiadores.
Cuando las circunstancias de la guerra ·obligaron a Juárez a emprender
dura marcha hacia el norte, durante su estancia en Monterrey, febrero 12
de 1864, lo aloja en su domicilio, situado en el local ocupado actualmente
por el Banco Regional del Norte, Padre Mier y Galeana, desafiando la ira
de Vidaurri, distanciado ya de J uárez.
A su regreso el Presidente Juárez, en junio, lo designa Gobernador del
Estado y comandante militar, en substitución de don Jesús Ma. Benítez y
Pinillos, que había renunciado.
Sigue Juárez su camino hacia Chihuahua, y al rompimiento final con
Vidaurri, el licenciado Gómez le sigue fiel adoptando la línea de conducta
de Escobedo, Naranjo, Aramberri, Treviño, Martínez, Espinosa...
Al lado de estos jefes sigue el licenciado G6mez luchando. Sacrificios incontables, y como Juárez con una fe inquebrantable en el triunfo. De nueva
458

cuenta ocupa el Gobierno del Estado el 7 de noviembre de 1866, substituyendo al general Escobedo que sale al centro del país, como general en jefe
del Ejército del Norte. Su bitácora señalaba la ciudad de Querétaro en
donde acabaría con el llamado Imperio mexicano, dejando en el Cerro de
las Campanas los cadáveres de Maxirniliano, Mejia y Miramón.
Durante un año don Manuel Z. G6mez gobernó el Estado, atendiendo
todos los ramos administrativos con empeño y devoción. Dejó huellas luminosas de un trabajo apasionado y honesto.
Falleció en su domicilio campestre situado en San Jerónimo, a corta distancia de Monterrey, el 27 de julio de 1871, a los 58 años de edad.

CORONEL RUPERTO MARTÍNEZ

Si se reconoce el mérito en el hombre letrado que ha prestado serv1oos
honrosos a la patria, con mayor razón debe rendirse homenaje a quienes
sin la ilustración que da la cultura nimban su vida con hechos gloriosos.
Es el caso del coronel Ruperto Martínez, originario de Higueras, N. L.
Nació en la que antes fue hacienda de Santa Teresa de las Higueras, el 16
de mayo de 1831. Se casó allí con Maria Abrahama Treviño de cuyo matrimonio nacieron seis hijos: José, Porfiria, Filomena, Jesús Ma., Ignacio
y Francisca.
:"fant~a a la familia con el producto de las tierras que cultivaba, y
dejaba tiempo para leer, de preferencia cuanto se refería al movimiento
político del país que era tanto como decir a la revolución que se iba y a la
que llegaba. En su fuero interno sentía impaciencia y dolor por tantos vaivenes. Todos hablaban de salvar a la patria, pero ¿quién tenía la razón?
En el pueblo se le veia con simpatía y respeto. Su palabra era acatada
sin replicar porque siempre estaba dispuesto a seIVir y en sus tratos el cumplimiento era su norma. Todo periódico, folleto o libro que alguien recibía
lo pasaba de inmediato a don Ruperto.
Asi se entero del levantamiento de Vidaurri en Lampazos en contra del
Gobierno de Santa Anna, y posteriormente de la toma de Monterrey, acabando con el desbarajuste del Gobernador, general Jerónimo Cardona. No
faltaron amigos que le invitaron a jefaturar un grupo de vecinos para ayudar
la causa de Vidaurri. No aceptó por lo pronto esperando una oportunidad
propicia.
459

�No faltó quien le informara al coronel Julián Quiroga del valimiento de
Ruperto Martinez, y en persona fue a Higueras para invitarle a colaborar
en el ejército libertador. Para mayor atractivo le ofreció el grado de comandante.
Resuelto a enrolarse en el ejército que consideraba defendía una causa
noble, con 30 jinetes se presentó al coronel Quiroga. Se le recibió con
muestras de simpatía, fue presentado a Vidaurri, el que le causó buena
impresión por su trato amable.
Durante dos años desempeñó diversas comisiones militares a satisfacción
de Vidaurri, que seguía siendo la primera figura en los Estados de Nuevo
León, 1'amaulipas y Coahuila.
Sin embargo, Ruperto Marúnez no estaba de acuerdo en esa actitud de
Vidaurri de pretender que no hubiese autoridad alguna sobre la de él, incluso la federal. Como Marúnez admiraba a Juárez le parecía aquella
arrogancia de Vidaurri fuera de todo orden moral y legal.
Su inconformidad llegó al máximo cuando, estando Juárez en Monterrey,
en condiciones conflictivas por la Intervención Francesa, no tan sólo no lo
atendió como merecía su carácter de Presidente de la República, sino que
pretendió agredirlo. Y precisamente al ordenar Vidaurri el atrincheramiento
en la ciudadela, él con los soldados que lo quisieron seguir tomó el camino
de Higueras, en espera de los acontecimientos.
Se le tuvo como desertor, enviándose un pelotón de cien soldados para
someterlo al orden. Preparado como estaba recibió a los emisarios con nutrido tiroteo que los desconcertó, dejando en el campo varios muertos,
heridos y todo el armamento que llevaban.
Sin pérdida de tiempo, tomando el camino de Villa García fue a incorporarse al general Miguel Negrete, que comandaba las fuerzas de Juárez,
con centro provisional de operaciones en Saltillo. Se le recibió con agrado,
convirtiéndose con el tiempo en un elemento de gran valía.
Cuando volvió Juárez a Monterrey el 3 de abril del mencionado año
de 1864, Ruperto Marúnez quedó adscrito al cuerpo de ejército en formación al mando del general Mariano Escobedo.
Se le encomiendan diversas comisiones que desempeña con toda atingencia, especialmente la vigilancia de Monterrey durante la estancia de
Juárez, y el reclutamiento de voluntarios, logrando por su parte aumentar
el contingente a su mando a 300 hombres armados y montados.

Abandonado Monterrey por Juárez y su séquito el 15 de agosto del 64,

460

Ruperto Marúnez continúa al lado de Escobedo realizando una serie de
acciones de guerra por Matehuala, Mineral de Catorce, Dr. Arroyo y Galeana, en todos los casos con éxito, valiéndole el ascenso a teniente coronel.
Después participa en la batalla de Santa Isabel, el lo. de marzo de 1866,
batiéndose con heroísmo al frente de los rifleros de Nuevo León, al mando
del coronel Jerónimo Treviño. El triunfo fue espectacular y de efectos enormes en el ánimo ya decaído de los franceses. Dejaron en el campo de
batalla 118 franceses, inclusive el jefe Brian y 13 mexicanos imperialistas,
además de 81 franceses prisioneros y 85 reaccionarios, y cantidad muy considerable de armas, municiones e impedimenta.
Principiaba en el norte el fin de la estancia imperialista. Escobedo se
empeñaba por violentar las operaciones, y todos los jefes rivalizaban en la
preparación. En estos menesteres la actividad incansable de Ruperto Martínez se sobreponía a toda contingencia, reclutando gente y cuidando los
caminos que conducían a Monterrey. Se realiza la batalla de Santa Gertrudis de resultados todavía más desastrosos para los franceses. Ruperto
Martinez con 600 dragones mantiene sin movimiento a los franceses que
marchan al encuentro del enorme convoy que procedente de Matamoros
va hacía Monterrey.
El general Escobedo en brillante maniobra, sin enemigo a la retaguardia,
atacó a la columna francesa en las lomerías de Santa Gertrudis, Camargo.
Las cargas de caballería y las bizarras descargas de fusilería de las infanterías envolvieron a los franceses y colaboradores mexicanos y les causaron
bajas de tal manera que no pudieron organizar la defensa. Amanecía el día
16 de junio de 1866, y todavía el sol no calentaba cuando se declaraba el
triunfo repuWicano al son de los clarines y gritos de entusiasmo.
Botín recogido : 13 cañones, más de mil caballos, 100 carros con mercancías, y toda la impedimenta. Bajas del enemigo: 396 muertos, 166 heridos y 1,000 prisioneros. Por 150 muertos y 100 heridos de los republicanos.
Fue el toque definitivo de marcha de los franceses de Nuevo León, Coahuila y Tamaulipas, y del general Escobedo para seguir al centro del país
hasta Querétaro en donde tuvo el honor de rendir el último baluarte del
llamado Imperio Mexicano. En el sitio y toma de Querétaro, Ruperto
Martinez, ya con el carácter de coronel participó en forma distinguida.
Después, minada su salud, con permiso regresó a su pueblo, Higueras.
Como sus dolencias se agravaron fue trasladado a Monterrey en donde murió el 20 de julio de 1868, a los 38 años de edad. Dio su vida en servido
de la patria.
461

�LO QUE VI Y 01 EN LA DECENA TRAGICA
ERNESTO ZERTUCHE *
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografia y Estadística

ACERCA DEL PROTAGONISTA del drama a que voy a referirme, don Francisco
Ignacio Madero, se ha especulado de muy diversos modos, según las corrientes de pensamiento, las fuentes de información o los impulsos de las pasiones.
Alfonso Taracena, su biógrafo, concreta los cargos que más comúnmente
formulan desde hace más de cincuenta años los enemigos del señor Madero
-indocumentados contrarrevolucionarios vergonzantes, los llama-. Y con
razonamientos de contundente lógica y testimonios insospechables, refuta
uno a uno esos cargos: así, al de haber licenciado imprudentemente el ejército revolucionario que lo llevó al triunfo, para apoyar su gobierno en el
fosilizado ejército porfirista, resentido a esas horas de la humillación de su
propia derrota; demuestra Taracena que no fue error de Madero sino maniobra de largo alcance -bomba de tiempo, diríamos-, que contra su
expresa voluntad prepararon sus enemigos emboscados en el gobierno provisional del señor De la Barra. Al cargo de que su Plan de San Luis y su
programa de gobierno eran tan sólo de carácter político, sin contenido social,
contesta que desde el discurso del Tívoli aceptando su postulación, dijo
Madero que el problema agrario sería resuelto, pero con el arado, no con
la carabina como quería Zapata; y siendo ya Presidente, en discurso memorable ofreció: democracia, leyes agrarias adecuadas y un buen sistema
educativo. Al de haber ignorado a la clase obrera, responde Taracena que
pocos días antes de la Decena Trágica les dijo el Presidente: "Todo lo
que los obreros me pidan, si está dentro de la ley, les será dado". Finalmente,
se dijo entonces con eufemismo hipócrita, que el señor Madero no se distinguió por su talento e ilustración.

*

Relato del cadete del H. Colegio de Chapultepec en 1913, hoy coronel veterano.

463

�Pudo s.[n embargo escribir -apremiado por los acontecimientos politicosun libro, La Sucesión Presidencial, que sacudió al país como declaración
promisoria de una aurora de libertad y de justicia. Y de su cultura habla
bien claro el haber obtenido para su biblioteca privada, antes de su aventura politica, obras de Tácito, de Salustio, de Tertuliano y de Plinio el
Joven. Sabido es, además, que gran parte de su juventud transcurrió en las
aulas de Norteamérica y de Europa. Por todo esto, el general Francisco
Mújica, ideólogo de la Revolución, pudo decir ante la tumba de Madero,
que aquel mártir incomprendido "pensó como los grandes pensadores de
la Reforma". Por su parte el filósofo Vasconcelos lo llamó genial.
Éste era, señoras y señores, Madero el político y el intelectual. Pero habia
en él algo más valioso todavía, el hombre: el rico hacendado que se aplica
a la ciencia médica, sólo para curar personalmente al pe6n enfermo; que
renuncia a la vida confortable que disfrutó desde la cuna, para lanzarse a
la aventura quijotesca a que lo llamaba su vocación de apóstol; el Presidente
de la República que responde con el indulto a la sentencia de muerte que
pesa sobre sus enemigos gratuitos, Félix Díaz y Bernardo Reyes, los mismos
que habrian de corresponderle con la traición y el crimen.

•
Ruego a ustedes disculpar si en lo que sigue he de hablar en primera
persona. Después de todo, he sido honrado con el encargo de referir estas
cosas precisamente para decir lo que vi y oi.

•

fueron suntuosas e internacionalmente compartidas. Eran la apoteosis de
aquel régunen caduco de gobierno dictatorial, y el último de la paz octaviana
de treinta años.
Conocí_ al señor Madero el 7 de junio de 1911, en que hizo su entrada
a la capital de la República como jefe de la Revolución triunfante. Los
alumnos ~el Colegio Militar formábamos valla para proteger el cortejo, de
la acomellda unpetuosa del pueblo ansioso de conocer y estrechar la mano
del héroe. Éste, de pie en una carretela abierta, saludaba sonriendo con su
sombrero de copa, a un lado y a otro a la multitud delirante, llevando muy
cerca, montado y en traje de campaña, la compañía impasible, como más•
cara de bronce, de Pascual Orozco. Todo era júbilo, simpatía y entusiasmo.
Fue aquélla la manifestación popular más espontánea y desbordante que
nunca antes ni después se vio en México. Pero en la sombra hervían despechos y ren~ores. Y como sucedió que el mismo día se registró un pequeño
tembfor de berra en la capital, al día siguiente apareció un pasquín con
la caricatura de Madero en actitud ridículamente olimpica diciéndole: "·1 No
tiembles tierra, no te hago nada!".

Dias después hizo una visita de cortesía a nuestro histórico plantel acompañado de sus oficiales Eduardo Hay (ingeniero que después fue s:cretario
de Relaciones), los italianos José Garibaldi y Viljoen, y dos o tres más. Nos
hallábamos formados en el amplio patio del Colegio, y pidió al director
mandar romper filas porque deseaba dirigir unas palabras a los alumnos
no al colegio como institución. Nos agrupamos en rededor suyo y con vo;
suave, con palabra sencilla y fácil, hizo una breve exposición de las causas
que motivaron su movimiento annado.
Pensarla en buena lógica que siendo nosotros estudiantes rrúlitares éramos

El Heroico Colegio Militar, "perla y diamante del Ejército Mexicano",
simbalo de la lealtad y del honor militar en la época a que voy a referirme,
ocupaba el edificio que en lo alto del Cerro del Chapulín hay ahora un
museo histórico. Y por su cercana vecindad con el Castillo que fue Alcázar
de los emperadores aztecas, residencia después de los principes de Mirarnar
y más tarde del primer magistrado en turno, era también el Colegio, obligado custodio del Castillo y de sus distinguidos ocupantes.
Tuve el honor de pertenecer a la generación -"antigüedad", decíamos
entonces-- de 1910 de aquel plantel. Antigüedad que fue apellidada de los
"Cadetes del Centenario" porque coincidió con el centenario de la inde•
pendencia de México. En el Alcázar, vecino nuestro, residía entonces el
viejo caudillo don Porfirio Díaz, cargado de años y de gloria. Las fiestas

464

parte del ejército que él combatió y venció; y quiso tal vez since~e. Nos
dejó una impresión de simpatía por su llaneza y modestia, no sin que dejá~os de. extrañar en ~l cierta_ ingenuidad qu~ lo llevó a afirmar que no
tema enemigos. ¡ No tema eneIIllgos y era el Jefe de una revolución que
barría co~ todo un sistema de vida placentera de treinta años! Pero pronto
comprendimoS que no era propiamente ingenuidad aquello, sino expresión
de su innata incapacidad para abrigar sentimientos de enemistad por persona alguna.
El 6 de noviembre de 1911 protestó como Presidente de la República
y algo después fue con su familia a residir en el Castillo histórico de Cha'.
pultepec. Varias veces tuvo la gentileza de invitarnos por conducto de nuestro director, a sus recepciones informales, y siempre se daba tiempo para

465
humanitas.-30

.1

l

�conversar un poco con cada uno de sus cadetes invitados. Tuve la suerte
de asistir a dos de esos convivios en compañía de algunos otros compañeros
representantes del alumnado, y guardo un amable recuerdo de la paz hogareña que allí se respiraba.
Casi todos los días, a temprana hora, veíamos llegar al patio del Castillo
a través de nuestro patio, al encargado de atender la caballeriza presidencial
conduciendo la fina jaca en que el señor Presidente hacía su paseo matutino
por las callejuelas del bosque, acompañado de uno o dos de sus ayudantes.
Era el señor Madero de piernas cortas, puesto de pie era francamente
chaparro; pero sentado sobre el albardón, el cuerpo erguido, lucía un jinete
intachable. El general Felipe Angeles, nuestro director, quien siempre demostró devoci6n por el señor Madero, solía acompañarlo y hubo vez que
su paseo se alarg6 hasta Naucalpan (entonces villorio insignificante y hoy
ciudad populosa del Estado de México) , para presenciar las prácticas de
tiro que con piezas de artillería efectuábamos allá los alumnos del tercer año.
Todo iba bien en casa, pero había agitación en varios lugares del país:
los Cedillo y Carrera Torres en San Luis Potosí, Zapata en Morelos, Félix
Díaz en Veracruz, Orozco en Chihuahua, y Bernardo Reyes en Nuevo Le6n
turbaban, unos después de otros la paz, e imposibilitaban el desarrollo del
programa del gobierno. Para combatir la insubordinación de Orozco envi6
el Presidente a su secretario de Guerra, general José González Salas; pero
éste sufri6 un descalabro y se suicidó. En esa empresa frustrada muri6 también un nuevoleonés valioso, el coronel de estado mayor especial, Nicolás
Martínez de brillante carrera en Chapulte~c, y con estudios superiores en
Europa "La leona", lo apellidaban por su rigidez al aplicar a su persona
y a las demás, las disciplinas de la ordenanza militar. Era hijo del general
don Pedro Martínez de cuya vida y hazañas se nos habló largamente no
hace mucho, en la Casa de la Cultura. Tanto González Salas como Nicolás
Martínez, jefe de su estado mayor, eran como se ve, competentes soldados
de carrera; pero sabido es que el éxito o el fracaso final de una acción de
guerra no depende esencialmente de la mayor o menor aptitud del general
en jefe; sino también de una variada gama de circunstancias imprevistas,
a veces insuperables. Todos, hasta el mismo Bonaparte tuvieron su Waterloo.
Lo cierto es que el pundonoroso González Salas se sintió deshonrado, y
antes que arrostrar la vergüenza de confesarse burlado por una turba ignara,
optó por volarse los sesos. Su segundo, Nicolás Martínez, no menos pundonoroso que su jefe, se hizo matar ostensiblemente durante uno de los últimos
tiroteos.
Fue entonces designado para sustituirlo el general Victoriano Huerta -y

466

es aquí donde uoma a la escena el "villano" de la película, el Judas de
nu~~ d ~ - - _Hue~ refo~ la columna de Salas con superabundante
artillena baJo la direcCión de Gwllermo Rubio Navarrete, especialista recientemente ~legado de Europa, y cañone6 intensamente a los orozquistas hasta
desmoralizarlos; de modo que el subsiguiente avance de la columna fue
arrollador.
~a ~pcración tuvo éxito y el orozquismo desapareci6; pero en el ámbito
ca~1tahno fermen~~an los odios en el medio político que había perdido su
pnvanza, en los militares formados y envejecidos al cobijo de la Dictadura·
en la rancia aristocracia del "Círculo de Amigos de don Porfirio" que ~
jactaban de "ir con él hasta la ignominia", camarilla mal llamada "científica" que había prácticamente arrebatado las riendas del gobierno de las
manos decrépitas del anciano dictador.
'
L~ ~usitada libertad de prensa que otorg6 el nuevo gobierno era ya libertmaJe que se nutría con la diatriba, la caricatura sangrientamente burlesca y las "bonilladas" con que ridiculizaban al Presidente, a sus familiares
y colaboradores. De las elecciones libres, realmente democráticas efectuadas
entonces por primera y última vez, había surgido dentro de la Cámara de
Diputados un grupo de antiguos recleccionistas resentidos, oradores brillantes que aprovechaban su fuero para desprestigiar con impunidad y elegante
ironía, los actos dd gobierno. Todo se confabulaba para crear una atm6s_política irrespirable y estallante. En las calles, en las cantinas, en lugares
publicos y centros sociales, en todas partes se presentía y se hablaba de un
pr6ximo levantamiento armado. Los diputados del grupo "Renovador'', adictos al régimen, plantearon con crudeza ante el señor Madero la grave crisis
que enfrentaba su gobierno y la urgencía de medidas enérgicas· pero él no
había derrocado una dictadura para establecer otra. y nada ~ hizo.

fe:a

Así llegó la noche del 9 de febrero de 1913. Desde las seis de la mañana
del día anterior había yo entrado al servicio de guardia como cabo del
segundo cuarto, es decir, con obligación de vigilar los puntos regularmente
protegidos con centinelas, desde el primer minuto de aquel día hasta las
seis horas del siguiente, hora de relevo del personal de guardia. Desde la
madrugada del nuevo día empezamos a oír por el rumbo de Tacubaya
intermitentes estallidos que parecían disparos de arma de fuego y que por
la distancia no podíamos identificar, ni precisar el punto de origen. El
comandante de la guardia, teniente-alumno Carlos Villegas, trat6 de salir de
dudas telefoneando insistentemente no sé adónde, pero nunca obtuvo explicación, o no quiso comunicárnosla. Los estallidos iban aumentando y

-467

�propagándose, por lo que me apresuré a recorrer los puestos de los centinelas para mantenerlos alertas.
Uno de esos puestos, el de mayor responsabilidad, era el amplio claro
(sin puerta) que comunicaba nuestro patio con el de la residencia presidencial. En el momento en que llegaba yo a aquel punto oímos que alguien
nos hablaba desde lo alto del corredor del Castillo. Era el Presidente Madero,
envuelto su cuerpo en una bata de casa, preguntándonos qué era aquello,
si eran cohetes de fiesta religiosa o qué. -"No sabemos, señor, le contesté,
hace más de dos horas que estamos oyendo eso, sin que hayamos podido
aclarar de qué se trata." El sargento-alumno de la guardia, Jesús Toledo,
se dio cuenta entonces de que el Presidente conversaba en alta voz conmigo
(los centinelas no hablan más que con sus jefes inmediatos), se acercó a
intervenir en el diálogo sin aportar novedad alguna. Breves instantes duraron
aquellas conjeturas, pues a poco irrumpieron presurosos en el corredor varios señores, y se acercaron al señor Madero comunicándole algo importante que no pudimos oír. Habían subido a la residencia presidencial por
el elevador del Castillo, y se retiraron todos hacia las habitaciones. A las
cuatro de esa madrugada se tocó "levante" en el Colegio, se ordenó en
seguida tomar las armas y se repartió parque. Momentos después estaban
ya las compañías formadas y armadas en el patio principal. Se mandó formar pabellones, se pasó lista y desfilaron los alumnos a tomar ligero desayuno.
Entre tanto habían estado llegando elementos de la Policía Montada y de
a pie con su inspector general a la cabeza, el mayor López Figueroa, miembros del estado mayor y de la escolta pre~dencial y oficiales francos de la
guarnición de la plaza. Todos permanecían en espera de órdenes. La guardia
de la que yo formaba parte permanecía formada en la puerta de entrada del
Colegio. Momentos después apareció, ya sobre fina cabalgadura, el señor
Madero, y los alumnos empuñaron sus armas; pero antes de que se formaran las compañías se dirigió en voz alta a los alumnos, informándoles
que horas antes había sido asaltado el Palacio Nacional por un grupo de
alumnos de la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan, engañados por
malos oficiales; pero a la hora presente habían sido ya desarmados y encerrados por el general Lauro Villar, comandante de la plaza de México.
"Voy a ocupar mi puesto en Palacio", dijo, y añadió en estos o parecidos
términos: -"Quiero invitar a ustedes, jóvenes alumnos, para que me acompañen. No es una orden, irán los que buenamente quieran. Sé que no correrán peligro sino, antes bien, que haremos todos juntos una marcha triunfal;
de otro modo no los invitaría". Y partió seguido por la mayoría del alumnado, de los oficiales en servicio -inclusive el comandante y el sargento
468

de guardia- y de todos aquellos que lo habían estado esperando L
bos
y los alun_mos que ~te~ábamos el personal de guardia desde el día :t:or
permanecunos de pie_ Junto con las armas terciadas protegiendo la entrad~
de nuestra escuela, sm que nadie se acordara de relevarnos.
Claro es que el esp'm·tu de aventura de nuestra Juventud
.
nos im lí
volar al lado de
tro
pe a a
d 1d b
f ~ues s co~paneros; pero éramos soldados y el sentimiento
a; as~t:rdre tno ~uestros rrnpetus. Después supimos que simultáneamente
.
e os aspirantes a Palacio, algunos cuerpos del arma de artillería
~:s1d~:te~: T~cuba~a, movidos por los generales infidentes Manuel Monf ag , , g~no Rwz Y otros, se habían sublevado contra el gobierno
1uer~n alla rmsmo combatidos por tropas leales. Eso explicaba ei origen d:
os tiroteos que el señor Madero supuso pirotecnia religiosa.
enDe~¡ :::nt~ qt hicimos una ":ez que hubo desaparecido de nuestra vista
c o e a rampa la abigarrada columna encontramos ue hab'
mos quedado e~ .el Colegio algo menos de la te;cera parte delq alumna:~
yd unos
. en Junto
.
.
l pocos
al oficiales que fueron llegando, no ma's de cien
mclui
ostí' os unif~os de nuevo ingreso (matriculados en enero) que ~ún n~
ves
de an . orme. .Con tan escaso personal hab'ta que cubrir la vigilancia
. Colegio y Castillo, contra posibles acometidas de los sublevad
y
drmos a la tarea de adiestrar a los noveles en el man . d 1 os.
nos
n b
di
eJo e as armas a
om rar guar as y a establecer puestos avanzados en el bo
' .
cados éstos- entre sí y con el cuerpo de guardia, med.iante una red
sque,
comumde teléfonos
de campana.
Algo ~ás de tres días y sus noches (no podría precisarlo a estas horas
permanecimos en actitud de pronta defensa alertas
l
)
bando!
'
Y con as armas a la
. era, en tanto que nuestros compañeros se hallaban tendidos e lí
::ie:1!:~es frente al Palacio Nacional, hasta que llegaron tropas 1:ale:e:

s:

Como se sabe' la marcha que e1 senor
- Madero suponía triunfal
1 f
;uch~: al entrar la columna por el Paseo de la Reforma a la cal~ºd:
~CISCO (hoy •enida Madero)' fue balaceada desde las
t
C
vanos soldados y p li ,
•
azo eas. ayeron
.
o c1as, sm que fuera posible contestar el fuego de un
enemigo
.. , Entonces los oficiales y jefes que
ch b oculto en tan venta·JOS~ postc1on.
m~ a an a los lados del Presidente, hicieron que desmontara
l .
duJeron en el estudio foto áf
y o mtroedif .
b
gr ico Daguerre, en tanto que algunos subían al
,1C10 en usca de los asaltantes. Fue entonces cuando se evidenci6 la sim~atía y el respeto que todo mundo, aun los enemigos del gobierno guardan
siempre por el Colegio Militar .. ninguno de los a1umnos que pie' a tierra
469

t

�caminaban pocos metros delante y a los flancos del Presidente fueron tocados por las balas, en tanto que a su lado veían caer a soldados y policías.
Alü se presentaron ante el señor Madero el secretario de la Guerra, Angel
García Peña y nuestro ya conocido general Victoriano Huerta, a la sazón
en disponibilidad. Por ellos supo el Presidente que momentos antes había
sido amagado el Palacio por numerosas fuerzas rebeldes, encabezadas por
los generales Manuel Mondragón, Gregorio Ruiz, Félix Díaz y Bernardo
Reyes, estos dos últimos previamente excarcelados por los otros; que al llegar
la fuerte columna frente al Palacio se topó con la inconmovible hombría del
comandante militar de la plaza, general Lauro Villar, y que a aquella hora
se hallaba: prisionero el general Ruiz, muerto el general Reyes y huyendo
los demás rumbo a la ciudadela. . . pero el general Villar estaba herido y
debía ser retirado para su atención médica.

LA SEGUNDA UNIVERSIDAD DE NUEVO LEóN
(Año lectivo 1945 - 1946)

Se ha dicho con verdad, que la bala q_ue en mala hora hirió al general
Villar vino a ser responsable de la caída de un régimen, del sacrificio de
dos mártires, de que el suelo de México se empapara en sangre hermana
y que la nación ofreciera el espectáculo bochornoso de un gobierno de ase-

I

sinos y traidores.
En efecto, la obligada ausencia del general Villar dejaba acéfala la jefatura de la guarnición de la plaza de México, puesto clave en aquellos momentos. Pero estaba allí presente y disponible, ya lo hemos dicho, el héroe
que en Bachimba y en Rellano había aplastado la rebelión de Orozco. Allí
estaba resumando lealtad por fuera y ambición desorbitada por dentro Victoriano Huerta, y fue designado aquel monstruo para sustituir al prototipo
del honor y la hidalguía.
Llamé líneas arriba perla y diamante del ejército al Colegio Militar, virtudes innegables que todos le reconocen; pero las puse entre comillas repitiendo palabras de Victoriano Huerta: Uno de aquellos angustiosos días de
la Decena Trágica se presentó en nuestra escuela acompañando al secretario
de la Guerra, García Peña. Formadas las compañías ante su presencia, ostensiblemente borracho balbuceó una promesa solemne de lsltad, y elogió la
disciplina que fue siempre religión en aquel "nido de aguiluchos", y acabó
diciendo teatralmente: "ese sol que ustedes ven no es mi sol, mi sol -concluyó señalando con ademán respetuoso a su acompañante--, mi sol es el
Ministro de la Guerra porque es mi superior". Y antes de que terminara
aquella semana habría de derrocar al gobierno legítimo mediante la traición,
y asesinar a los más altos mandatarios del país, oscureciendo de paso con
sombras de tragedia el cielo político y moral de la nación.

ToMÁs

MENDIRICHAGA CUEVA

Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

EL l 9 DE SEPTIEMBRE DE 1945 tomó posesión como director de la Facultad
de ~edicina el doctor Dante Decanini, en sustitución del doctor Eduardo
~gwrre Pequeño, a quien el Consejo Universitario concedió una beca ofrecida a la Universidad de Nuevo León por la Fundación Guggenheim, de
Nueva York. Para ocupar el cargo de secretario de la Facultad fue designa~o el d~tor Amulfo 1'reviño Garza, quien sustituyó al doctor José Luis
Salinas Rivero, que renunció.
Dos semanas después, como protesta contra el nombramiento del doctor
~canini, , un gru~ de cate~~áticos de la Facultad renunció a sus cargos
con caracter d~ _irre~~cable . Consideraban, en primer término, que la
Facultad de Med1cma, en sus muchos años de funcionamiento, ha producido
gentes que pueden ser tanto o más capaces y con mayor antigüedad y cariño
para el desempeño de ese puesto". Añadían que las "actuaciones médicopolíticas" del d?ctor Decanini "pudieran lesionar la disciplina y buena marcha de la Facultad". La institución requería un director "justo y sereno",
que actuara como árbitro de los actos de alumnos y catedráticos "de una
":ªn~ra imp~rcial", sobre todo debido a que en el plantel "existen problemas
smdic~les e internos'', que en caso de conflicto "creemos serían antepuestos
a los intereses de la Facultad". Los ex catedráticos sospechaban que "la actuaci6n política de la Direcci6n" podría dar margen a "titubeos en la buena
marcha" del plantel. Por lo tanto, no queriendo hacerse cómplices de actos
471

470

�que pudieran provocar la indisciplina, se separaban de sus cargos hasta que
la Facultad "se encuentre desvinculada de situaciones o compromisos y nexos

polílico~.1
La Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina saltó a la palestra
en defensa del nuevo director. Primeramente daba su voto de adhesión al
doctor Decanini a quien consideraban "plenamente capacitado" para llevar
'
,
adelante la reorganización del plantel, iniciada por el doctor Angel Martmez
Villarreal. Añadían que las renuncias presentadas por un grupo de catedráticos "no constituye un problema para la Facultad", pues la mayoría de
ellos "están por completo solidarizados" con el doctor Decanini. Consideraban "absurdos'' los conceptos vertidos por los médicos que habían renunciado, en los que se atacaba "injustamente" la personalidad del director,
"porque reflejan un marcado egoísmo antepuesto al interés de la Escuela".
Afirmaban que la Facultad de Medicina "es inviolable" y "no debe convertirse ni ahora ni nunca en objeto de mercadería, que disputen las gentes
separatistas". Concluían diciendo tener plena confianza en que la nueva
Dirección del plantel, respaldada por maestros y alumnos, "haga conti,iuar
2
la marcha siempre ascendente de nuestra querida Facultad".
Un bochornoso incidente sacó a la luz pública otros aspectos del mismo
problema. Era costumbre que, al iniciarse el año escolar, los estudiante~ de
Medicina hicieran un "paseo de los perros", o sea de los alumnos de pnmer
año recorriendo las calles más céntricas de la ciudad. El Porvenir del 20
de ~ptiembre informó que el día anterior se había efectuado la "ridícula
procesi6n". El espectáculo "era por demás indecoroso", afirmaba el diario
local. "Lazados, como una 'cuerda' de presidiarios, llevaban a un grupo
de estudiantes de nuevo ingreso, a los que previamente ridiculizaron cortándoles mechones grandes de cabello y pintarrajeándolos de una manera escandalosa."
La caravana estudiantil penetró en el Palacio de Gobierno, cometiendo
algunos desmanes. Entrevistado un poco después el gobernador del Estado,
licenciado Arturo B. de la Garza, "manifest6 su desagrado por los actos
estudiantiles", añadiendo que enviaría una comunicación al director de la
Facultad advirtiéndole que, en lo sucesivo, tomaría enérgicas medidas contra

aquellos actos.
Un extenso artículo, publicado en El Norte del día 23, ahondaba en "el
lío" de la Facultad de Medicina. Su autor era el doctor Emilio Caballero
• El Norte, septiembre 14 de 1945, pp. 1 y 2.
• El Porvenir, septiembre 15 de 1945, p. 9, y El Norte del mismo día, p. 7.

472

Lazo, antiguo líder estudiantil, quien opinaba que la advertencia del gobernador contra los que alteraran el orden público, iba dirigida precisamente al doctor Decanini, a quien Caballero Lazo llama "director por suerte
de la Facultad de Medicina", y pensaba que si tales hechos se repitieran
"tendrá (el gobernador) que culparlo a él y nada más que a él", aunque
el doctor Decanini no fuera directamente responsable de los desórdenes
ocurridos. Luego advierte que quienes dirigían la Facultad, "aunque sea
por un capricho de la política", también debían vigilar el orden estudiantil.
Añade que se había aprovechado el jolgorio de los universitarios para hacer
demostraciones públicas de apoyo al director de la Facultad, quien por cierto
no lo necesitaba pues su nombramiento "se lo debe al Gobierno del Estado".
El doctor Caballero Lazo afirmaba que el director de la Facultad había
confundido su misión, pues no se debía agitar al estudiantado con motivo
de la pugna que existía entre los médicos del plantel. Era preferible que
la dirección de la Facultad resolviera los problemas de la institución "y dejara a un lado todo lo que a política se refiere". Por último señalaba como
único responsable de los bochornosos actos cometidos por los estudiantes al
doctor Dante Decanini, advirtiendo que el sindicato médico al cual pertenecía el doctor Caballero Lazo señaló al Gobierno del Estado las consecuencias que resultarían del nombramiento de aquél como director de la Facultad de Medicina.

VUELVE EL DOCTOR LlVAS

A fines de septiembre el doctor Enrique C. Livas volvió a hacerse cargo
de la Rectoría, después de cinco meses de ausencia. El rector permaneció
durante ese tiempo en la ciudad de México, asistiendo a unos cursos de
especialización en el Instituto Nacional de Cardiología.
El ambiente en la Universidad de Nuevo León era tranquilo. Sin embargo, en la Escuela Diurna de Bachilleres, con 460 alumnos, existía un
marcado descontento porque se obligaba a los estudiantes a dedicar varias
horas semanales a las prácticas militares, después de haber cumplido con
ese requisito en la Escuela Secundaria y, muchos de ellos, como conscriptos.
A fines de 1945, los bachilleres llevaron a cabo varios mitines en la plaza
del Colegio Civil, exigiendo a las autoridades universitarias que se suspendieran las "marchas".
Otras instituciones universitarias afrontaban problemas internos. El rector
473

�no dejó de advertir el malestar estudiantil. En su informe de labores desarrolladas durante el año lectivo 1945-1946, dijo: "En algunas ocasiones,
hubo en diversas dependencias algunos intentos de subversi6n del orden
universitario", pero añadía que eran "s6lo expresiones patentes de la explicable inquietud y natural inexperiencia de nuestros j6venes estudiantes".
Consideraba que era un "imperioso deber" suyo señalar "que, en lo futuro,
será preciso que todos los responsables de la direcci6n universitaria redoblemos nuestro esfuerzo y agucemos nuestro entendimiento con fines a oponer, discreta pero valientemente, bondadosa pero enérgicamente, un dique
a la tendencia cada vez más manifiesta en el estudiantado a intervenir desproporcionadamente en el manejo de los asuntos técnicos de la Universidad,
con perjuicio de sí mismos". Afirmaba que los jóvenes eran más o menos
influidos por la época que estaban viviendo, propicia al desarrollo de algunos
vicios en las instituciones, añadiendo que aquéllos no siempre mostraban
claramente el "tesoro espiritual" que poseían. Parecía como si existiera "una
barrera" que se opusiera a ello o como si una "espesa nube", formada a su
alrededor, les impidiera "ver con claridad sus problemas". El rector aseguraba que esa barrera o nube la formaba "el espectáculo de negaci6n de la
cultura que a ellos ha tocado presenciar en el mundo", siendo que en el
espíritu del joven "todo es intenci6n sana y optimismo" y, por tanto, "su
intelecto semivirgen es fácilmente impresionado -en este caso de manera
agresiva y peligrosa- por los grandes acontecimientos''. Los jóvenes no eran
culpables de esa situación, pero esto no eximía a los directivos de la Universidad de la obligación, "inaplazable e imperiosa", de utilizar todos los
medios posibles "que tiendan a salvarles de. tan peligrosa influencia", es decir del nocivo ejemplo de la época. El doctor Livas continuaba afirmando
que "sería criminal, sería innoble y cobarde" adoptar una postura "de hipócrita complacencia", por el temor de dictar medidas que podrían ser
juzgadas como "injustas, desp6ticas o antiuniversitarias". Finalmente: "El
mismo amor que debe inspirarnos la juventud y la gran significaci6n que
ésta tiene en el futuro del mundo, nos obliga a ser sinceros y honestos y,
aun a costa de nuestra tranquilidad y del afecto de ellos hacia nosotros,
esforzarnos por impedirles el influjo pernicioso de esta época de crisis del
espíritu, que ve cómo la verdad, la justicia, el derecho, han sido escarnecidos en todos los ámbitos de la tierra. De no hacerlo así, habremos de declararnos impotentes o, lo que sería más triste, traidores a los intereses de esa
juventud que nos ha sido confiada".ª

LAF.E.U.
A principios de octubre de 1945, el estudiante de Ingeniería Alfredo
González Jr., secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas
de Nuevo León, anunció que dicho organismo "cambiará de nombre, con
e~ ,,dese_o ~e extender s,~ acción orienta~ora y benéfica para la grey estudiantil , anadiendo que: Su norma se afirmará por una actitud fundamentalmente universitaria"."
En un p~azo _de. quince días debían efectuarse en todas las facultades y
escuelas uruversitanas las elecciones de nuevas mesas directivas de las
ciedades de alumnos. Después la F.E.S. lanzaría una convocatoria con el :
de celebrar el Congreso Constituyente de la Federación Estudia~til Universitaria de Nuevo León (F.E.U.N.L.).
La Fede~a~ión de Estudiantes Socialistas hizo un esfuerzo desesperado
para sobrevivir pues, aunque controlaba a siete Sociedades de Alumnos las
otr:-5 cuatro (Medicina, Derecho, Bachilleres Diurna y Enfermería) se ~anteruan separadas de ella y no olvidaban el proyecto de establecer una Federación Estudiantil independiente.
Los dirigentes de la F.E.S. esperaban que todas las Sociedades de Alumnos,." ~adas las ~uev_asl finalidades de esta organizaci6n" y "por deber de
patriotismo y solidaridad", se agruparan "en una sola entidad demócrata
rep~esentativ~ y genuinamente universitaria". Ya constituida la F.E.U.N.L.:
meJor conocida después por F.E.U., se pretendía que ésta convocara a otro
Congreso Constituyente, al que serían invitadas todas las agrupaciones estudiantiles universitarias del país, para crear la "genuina" Confederación
Nacional de Estudiantes. Afirmaban que ya se contaba con las adhesiones
de los principales gremios estudiantiles de México, o sea las desacreditadas
fed~raciones de estudiantes socialistas que buscaban seguir manejando al estudiantado pero con otro disfraz.
Unos días después, la prensa regiomontana informó que el citado secretario general de la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León se
había entrevistado en la ciudad de México, en las oficinas de la F.E.S.
capitalina, con dirigentes estudiantiles de las universidades de La Habana
y Guatemala. Se acordó que se hiciera una intensa propaganda, "sobre todo
en las provincias", para que asistieran al Congreso Estudiantil del Caribe

• Universidad, órgano de la Universidad de Nuevo León, número 6, septiembre

de 1946, pp. 107 y 108.

474

' El Porvenir, octubre 10 de 1945, pp. 7 y 11.

475

�representantes de la "genuina y auténtica" Confederación Nacional de Estudiantes y de las federaciones estudiantiles de México. Dicho Congreso
había sido convocado, "fundamentalmente", para combatir "las tiranías fascistas'' de América Latina y "especialmente" de Centroamérica, como las
de Honduras, Nicaragua y la República Dominicana. La información periodística concluye diciendo que la Federación de Estudiantes Socialistas de
Nuevo León había firmado un manifiesto contra la dictadura hondureña
y las persecuciones que realizaba "a los estudiantes universitarios dem6-

cratas''.ª

UNA COSTUMBRE ESTABLECIDA

A principios de diciembre de 1945 se volvió a suscitar un problema que
se repetía todos los años.
Las vacaciones de Navidad debían dar principio, oficialmente, unos días
antes del 24. Sin embargo, un buen número de estudiantes, con la aprobación de algunos catedráticos, resolvieron suspender las clases, iniciando las
vacaciones antes de la fecha señalada en el Reglamento de la Universidad.
El conflicto se inició cuando los alumnos de la Escuela Diurna de Bachilleres y la Facultad de Derecho dejaron de asistir a clases el 10 de diciembre,
decidiendo no reanudarlas hasta el 7 de enero. Poco después, la Escuela
Nocturna de Bachilleres secundó el movimiento. El Norte dijo que, por
primera vez en la historia de la máxima casa de estudios nuevoleonesa, las
vacaciones navideñas se prolongarían durante casi un mes.
El rector conminó a los universitarios rebeldes a que volvieran a clases,
dándoles un plazo que debía vencer el día 14 a las ocho de la mañana,
advirtiendo que se tomarían enérgicas medidas "si los alumnos trataban de

holgar", decía El Porvenir.
El 13 de diciembre, al mediodía, se reunieron los directores de las facultades y escuelas con el rector. Luego declararon a la prensa que la mayor
parte de las instituciones de enseñanza superior continuaban laborando y
que habían acordado invitar a los estudiantes a que acataran los reglamentos.
Las actitudes adoptadas poi' los estudiantes rebeldes eran pintorescas. Los
bachilleres se reunían puntualmente frente a su escuela, en la Plaza del Co• El Porvenir, octubre 12 de 1945, p. 9.

476

legio Civil, y aunque los catedráticos entraban a las aulas, "aquéllos se
concretan exclusivamente a observarlos". Por su parte, los futuros abogados
comentaban, "en tono humorístico, que ya se había sentado jurisprudencia
en ese sentido", pues "la costumbre en materia de vacaciones siempre ha
señalado el día 12 como fecha para iniciaci6n de éstas'', añadiendo que si
existía un Reglamento Interior, "también es cierto que la inmensa mayoría
de los estudiantes no lo conoce porque nunca se le ha dado publicidad".
Los alumnos de los demás planteles universitarios emprendieron la desbandada. Sin embargo, una "extraña circular'' que el licenciado Alfredo
de la Torre, oficial mayor de la Universidad, envió para ser fijada en todos
los centros de enseñanza superior, advertía que las vacaciones debían iniciarse hasta el 25 de diciembre. (Armas y Letras, en el número correspondiente a dicho mes, informó que el Consejo Universitario había acordado,
en asamblea ordinaria, conceder el asueto desde el 25 de diciembre hasta
el 2 de enero.)
El licenciado Manuel Treviño Cavazos, director de la Facultad de Derecho, se reunió con el alumnado del plantel para dar a conocer algunas
disposiciones del rector, en relación con el conflicto. Se aclaró que no existía
una pugna entre los estudiantes de Leyes y la Rectoría, como se rumoraba
en los círculos universitarios. Para remediar la tensa situación, se decidió
que una comisión estudiantil entrevistara al doctor Livas. Los futuros abogados consideraban que la suspensión de actividades académicas no significaba un acto de rebeldía, sino una tradición "que siempre se ha visto con
absoluta normalidad.. .".6 Por último, decidieron volver a clases e iniciar
las vacaciones unos días antes del 24.

Los

ExÁMENES "PRE-ORDINARIOS"

A principios de 1946 la Sociedad de Alumnos de la Facultad de Medicina
celebró varias juntas, a las que asistieron los presidentes de las sociedades
de alumnos de algunas facultades y escuelas universitarias. Se anunció poco
después que los estudiantes de Medicina solicitarían al Consejo Universitario
les concediera exámenes "pre-ordinarios" en el mes de abril a los alumnos irregulares de dicha Facultad, es decir a los que llevaban un curso
sin haber aprobado una o más materias del año anterior.
• El Norte, diciembre 14 y 15 de 1945, p. 2.

477

�La Ley Orgánica establecía dos clases de exámenes: ordinarios y extraordinarios. Los primeros eran a los que tenían derecho los estudiantes que
habían terminado el curso normalmente, y se presentaban en el mes de junio.
Los segundos se efectuaban en agosto, pudiendo sustentarlos aquellos alumnos que habían sido suspendidos en los exámenes ordinarios; los que justificaran su ausencia a dichos exámenes ordinarios; los que no hubieran tenido
derecho a examen ordinario debido a sus faltas de asistencia y los que
habían sido reprobados en los exámenes ordinarios de junio.
Los futuros médicos pretendían que además se les concedieran a los alumnos irregulares los exámenes que denominaron "pre-ordinarios". Alegaban
que dichos exámenes existían, "de hecho", en casi todas las instituciones
universitarias de Monterrey, incluyendo la Facultad de Medicina, pues el
doctor Aguirre Pequeño les había dado "esas facilidades".
En la sesión del Consejo Universitario, celebrada la noche del 6 de febrero,
se discutió el problema planteado por los estudiantes, acordándose denegar
la solicitud estudiantil pues contradecía los estatutos universitarios.

edificios para la Escuela de Bachilleres Diurna y la Faculta de Medicina.
Unos meses después, en julio del mismo año, El Porvenir informó que el
secretario general del Departamento Agrario había solicitado al Gobierno
de Nuevo León la expropiación de poco más de quinientas hectáreas de
terrenos pertenecientes al Ejido de San Bernabé del Topo Chico, con el
objeto de destinarlos a la erección de la Ciudad Universitaria y al patrimonio de la misma. La nota periodística añadía que se le contestó a dicho
funcionario la conveniencia de que "solicitara sólo el terreno indispensable"
para esos fines, ya que ése era uno de los motivos por los cuales la legislación
agraria vigente autorizaba la expropiación de los terrenos ejidales. 8
Respecto a la construcción de la nueva Facultad de Medicina, la prensa
regiomontana había informado, en septiembre de 1945, que antes de terminar
ese año se iniciaría en los terrenos contiguos al Hospital Civil, con un costo
de dos millones de pesos. Habían pasado varios meses desde entonces y el
proyecto parecía habere estancado.

II
ALGUNOS PROYECTOS PENDIENTES

CREACIÓN
A mediados de noviembre de 1945 el Consejo Universitario encomendó
al Departamento de Acción Social la misión de formular un proyecto de
escudo y lema universitarios, con el fin de sustituir a los que habían sido
adoptados cuando se fundó la primera Universidad, en 1933. El doctor Mateo A. Sáenz afirma erróneamente que, "después de estudios serenos, se aprobó
el actual lema y escudo de nuestra Universidad. El dibujo del escudo fue
obra de los señores arquitecto Joaquín A . Mora y el doctor Enrique C. Livas".1
En realidad no se volvió a tratar este asunto hasta tres años después, cuando
el Consejo 'Universitario, en reconocimiento a la labor del doctor Livas,
aprobó el escudo y lema a principios de diciembre de 1948.
La construcción de la Ciudad Universitaria apareció una vez más en la
prensa local, a fines de enero de 1946. Se dijo que estaría ubicada "en las
cercanías del Topo Chico, entre los terrenos del Hospital Civil y el nuevo
Palacio de Justicia (Penal del Estado) ...", es decir donde ya empezaba a
trazarse la colonia las Mitras. En fuentes gubernamentales se aseguraba que
el proyecto no había sido olvidado, pero antes se pensaba levantar los nuevos
' Anecdotario, Monterrey, 1968. pp. 337 y 355, nota 25.

478

DE

LA F.E.U.N.L.

En una sesión efectuada la noche del 18 de febrero de 1946, los presidentes
de las Sociedades de Alumnos de las once facultades y escuelas universitarias
tomaron el acuerdo unánime de celebrar, a fines de dicho mes, el Congreso
Constituyente de la nueva federación estudiantil.
La Comisión Organizadora del evento dio una prueba de unidad al solicitar al Consejo Universitario la modificación de los artículos 29 y 30 del
Reglamento de la Universidad, con el fin de que los alumnos irregulares
tuvieran mayores oportunidades para presentar sus materias pendientes. La
Escuela Nocturna de Bachilleres decidió apoyar cualquier movimiento tendiente a conseguir las reformas. Días después, el Consejo Universitario
acordó que la petición estudiantil fuera turnada a la Comisión de Reglamentos, integrada por los licenciados Raúl Rangel Frías, Bernardo L. Flores
y Manuel Treviño Cavazos.
El Congreso Constituyente de la Federación de Estudiantes Universitarios
de Nuevo León se celebró en la Aula Magna los días 25 de febrero a 10 de
• El Porvenir, julio 23 de 1946, p. 10.

479

�marzo. En la ceremonia de apertura, el rector dirigió un mensaje a los
estudiantes. Afirmó que constituía "casi un delito" el hecho de que ese
congreso no se hubiera celebrado antes, pues la unidad estudiantil "era más
que una necesidad, una urgencia de expresar ese ideal". Calificó de "viril"
dicha causa, agregando además que era noble. Añadió que los estudiantes
eran la Universidad y que la Universidad necesitaba la unidad de ellos "en
el prop6sito de dar y velar por el prestigio'' de la máxima casa de estudios.
Agregó que no pedía el aplauso, "muchas veces hip6crita de las palmas",
sino "el aplauso callado e íntimo de las conciencias". Que se consideraba
"el más obligado servidor de ellos y también el más obligado exigente servidor de los mismos". Pidió disculpas para decir, "con frase vigorosa", que
los universitarios no habían sabido cumplir "con su conciencia de clase",
siendo necesario que lo hicieran. Se refirió a la necesidad que tenían de
meditar sobre su actitud respecto a la Casa de Estudios y, sobre todo, lo
que ellos representaban para ella y para la patria. La Segunda Guerra
Mundial, que acababa de terminar, no había sido solamente una contienda
por los mercados internacionales y con fines lucrativos, sino que se había
puesto en juego la lucha de ideales. Los universitarios no debían olvidar
esa experiencia y "los m6viles progresistas de la lucha armada". Agregó el
rector que el motivo que inspiró dicho congreso estudiantil era noble, pues
buscaba la unidad. El doctor Livas no aceptaba que hubiera "enemigos
conscientes dentro de la Universidad", sino que "para él eran equivocados
pero nunca perversos, equivocados a los que había que convencer de su
error". Terminó denunciando "con virilidad" que la Universidad de Nuevo
León "quiso ser comprada, pero que nunca. lo consiguieron ni lo conseguirán . ..", concluyendo que la casa de estudios nuevoleonesa "pura naci6, pura
viviría y, si tuviere que m orir, moriría en pureza".9
Apenas iniciado el Congreso se suspendió durante un día, debido a que
surgieron desacuerdos entre algunas delegaciones.
En la tercera sesión plenaria, celebrada la noche del 1o. de marzo, estalló
el cisma. Los estudiantes Sergio Mena Treviño y Manuel de León, presidentes de las Sociedades de Alumnos de Derecho y Medicina respectivamente, denunciaron ante la asamblea que se estaban violando los preceptos
establecidos en la Convocatoria y en el Reglamento Interior de dicho Congreso. Mena expuso a la asamblea que, en virtud de haberse empleado
~iobras fraudulentas, "instigadas por elementos de filiaci6n comunista",
y babe~e intentado sin ninguna razón desconocer a las delegaciones de

Medicina y Leyes, ésta abandonaba el local de sesiones. Acto seguido,
De León se solidarizó con aquél y la delegación estudiantil de la Facultad
de Medicina se retiró del recinto.

El Congreso entró en receso. Algunos jefes de delegaciones siguieron reuniéndose con el objeto de discutir un anteproyecto de los estatutos que
debían regir a la F.E.U.
,
En sesiones extraordinarias celebradas días después, los alumnos de las
Facultades de Derecho y Medicina decidieron por votación retirar sus delegaciones del Congreso.
La ceremonia de clausura del Congreso Constituyente de la F.E.U. se
celebró en la mañana del 10 de marzo. Poco antes se aprobaron los estatutos
del nuevo organismo estudiantil, siendo electa la primera Mesa Directiva
que encabezaron Juan Cerna Sánchez, alumno de la Facultad de Odontología, como presidente, y Enrique García Leal, estudiante de la Facultad
de Ciencias Químicas, como secretario general.

La F.E.U.N.L, mejor conocida por F.E.U., se integró con las Sociedades
de Alumnos de nueve de las once instituciones de enseñanza superior: Facultades de Ingeniería, Ciencias Químicas y Odontología y Escuelas de
Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Femenil "Pablo Livas", Enfermería y Música.
Al constituirse la F.E.U., desapareció la Federación de Estudiantes Socialistas de Nuevo León, organizada en 1934.

UN AMBICIOSO PROYECTO ESTUDIANTll,

A mediados de abril, el periódico El Porvenir dio a conocer un hecho
insólito: once universitarios cubanos, alumnos de la Facultad de Medicina
de La Habana, habían llegado a Monterrey "por un curioso error''. El error
consistía en que la Asociación de Estudiantes de Medicina de La Habana
había recibido una comunicación del decano de la Facultad de Medicina
de la ciudad de Guatemala, informándoles que urgía la presencia de aquéllos en Monterrey, pues se iba a iniciar en esta ciudad un Congreso MédicoEstudiantil, con la asistencia de estudiantes de México y Guatemala. Añade
la noticia que los universitarios cubanos "no investigaron más, sino que
pusieron manos a la obra, entusiasmados de venir a Monterrey", para cuya
ciudad tenían una grande estimación desde el reciente "viaje de higiene"

• El Porvenir, febrero 26 de 1946, p. 7, y El Norte de la misma fecha, p. 6.

480

481
humanitas.-31

�que hicieron, a fines de diciembre de 1945, los alumnos de quinto año de
Medicina de la facultad regiomontana a la isla de Cuba, así como por el
prestigio que gozaba en el extranjero la facultad médica de la Universidad
de Nuevo Le6n. Los jóvenes cubanos habían sufrido "un error involuntario",
pues al llegar a Monterrey se les informó que aquí no se iba a celebrar
ningún congreso.
La noticia, redactada seguramente por el periodista Mario Ortiz Villacorta, apareció a ocho columnas, en la primera página de la segunda sección
de El Porvenir, en su edición del 11 de abril.

Los estudiantes cubanos fueron declarados "huéspedes de honor" de la
Universidad de Nuevo León. Aprovechando la inesperada visita, las autoridades universitarias formularon un programa de festejos que incluía re.
corridos por la Facultad de Medicina, el Hospital Civil, la Escuela de
Enfermería, etc. Los visitantes fueron hospedados, "por cuenta de la Facultad", en los hoteles Internacional e Iturbide.
En sus "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta dedicó varias mfonnaciones al mismo tema.10 Afirma que los estudiantes de Medicina cubanos, habiendo tenido "el acertado error de equivocarse" al venir a Monterrey,
aprovecharon la oportunidad para buscar la unificación estudiantil universitaria de Latinoamérica.
Ortiz Villacorta afirma que el núcleo universitario nuevo.leonés -seguramente se refiere a la Federación de Estudiantes Socialistas- siempre tuvo
"el buen deseo" de organizar un Congreso con ese fin y "despert6 el serio
entusiasmo de los cubanos". Asegura que en la Universidad de Nuevo León
daría frutos la semilla de la hermandad universitaria de Hispanoamérica.
Añade que uno de los líderes del estudiantado cubano, Octavio Cabrera,
le informó que, entre otros proyectos, traían la misión de fundar un organismo estudiantil continental. Pronostica Ortiz Villacorta que la F.E.U. local
sería la primera organización estudiantil de México que, en unión de la
F.E.U. de Cuba, secundaría la iniciativa que había "brotado espontáneamente" de los universitarios cubanos y nuevoleoneses para fundar una Confederación Estudiantil Universitaria de la América Latina.
• A partir del 14 de noviembre de 1945 se inici6 en el periódico El Porvenir,
diariamente, una colaboraci6n sin firma, intitulada "Palpitaciones Universitarias".
Desde el 25 de diciembre del mismo año apareció firmada por el periodista centroamericano Mario Ortiz Villacorta.

482

Indudablemente, la delegación estudiantil cubana era portadora de una
importante comisión y su viaje no era casual. Ortiz Villacorta decía que la
F.E.U. cubana representaba a trece mil estudiantes, siendo tan poderosa
que, cuando el Gobierno del presidente doctor Grau San Martín "no sea
grato a los intereses de la F.E.U., dejará de ser Gobierno".
Siendo imposihle regresar a su patria, "debido a dificultades de transporte", los jóvenes cubanos permanecieron unos días más en la ciudad. En
una entrevista concedida a El Porvenir y publicada el día 14, el citado
Octavio Cabrera declaró, entre otras cosas, que el Gobierno de Cuba había
aportado la cantidad de ocho mil dólares para los gastos del viaje. Otro de
los dirigentes del estudiantado cubano opinó que el Congreso Constituyente
de la futura Confederación debía celebrarse en Monterrey, en La Habana
"o bien en la ciudad que conviniera más a los intereses universitarios". Y.
otro aseguró que volverían a Cuba con el propósito de establecer una gran
organización estudiantil "sobre la base de un espíritu de progreso y evolución social".11
LA F.E.U.

ADQUIBRE PODER

V

A fines de abril, la sección periodística "Palpitaciones Universitarias",

firmada por Mario Ortiz Villacorta, dio a conocer un importante acuerdo
del rector de la Universidad, doctor Enrique C. Livas. En audiencia concedida al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Juan
Cerna Sánchez, el doctor Livas "le expres6 que todos los asuntos de carácter
administrativo, etc., que tengan los estudiantes universitarios ante la Rectoría, deberán ser tratados por conducto de la Federaci6n de Estudiantes
referida, así como las resoluciones dadas por el Rector o sus dependencias
irán precisamente por esa vía". Añade que la medida adoptada se tom6
debido a que muchos universitarios solicitaban audiencias para tratar con el
rector asuntos que no ameritaban la intervención de éste. Además, con
dicha medida se estaba reconociendo que "una de las misiones fundamentales" de la F.E.U. era la de defender los derechos estudiantiles ante las
autoridades universitarias. El presidente de la F.E.U. sería recibido los lunes
y viernes de cada semana por el rector, con el fin de tratar los problemas
de los estudiantes.12
u El Porvenir, abril 12 a 19 de 1946.
El Porvenir, abril 23 de 1946, p. 8.

21

483

�nizaci6n, que estaban reservados a los representantes de ambas facultades.
Los cargos eran: secretario de la Comisión de Honor y Justicia y secretario
de Actas.

En realidad, la decisión del doctor Livas renovaba la costumbre establecida desde la creación de la Federación de Estudiantes Socialistas, en 1934,
de someter al estudiantado al control de una sola federación. De ahl en
adelante, sólo aquellos asuntos presentados por conducto de la F.E.U. serían
discutidos en la Rectoría o en el Consejo Universitario.

A principios de mayo, el Consejo Directivo de la F.E.U. nombró a los
estudiantes Rodo!fo Fausto González y Adrián Yáñez Martínez, alumnos
de Medicina y Derecho respectivamente, para que ocuparan dichas vacantes.

Dos semanas después, la prensa local ratificó la noticia sobre esta disposición: todos los asuntos relacionados con los alumnos de la máxima casa
de estudios serían expuestos "únicamente a través" de la Federación de
Estudiantes Universitarios, "por lo que será inútil que se presenten los alumnos por sí solos a la Rectaría, pues no serán atendidos".13

Estos nombramientos significaron una inteligente maniobra de la F.E.U.
para colocar una "cabeza de puente" en las dos Sociedades de Alumnos
"separatistas". Al tomar posesión de sus cargos, González y Yáñez declara•
ron enfáticamente que no pretendían representar a las Sociedades de Alumnos de sus respectivas Facultades, sino que en su calidad de universitarios
y "por su propia cuenta y riesgo", estaban dispuestos a defender los postu•
lados de la unificación estudiantil, "como único camino para salvar a nuestra
Universidad" .u

Ortiz Villacorta menciona, a principios de mayo, el primer caso de aplicación de dicha medida: cinco alumnos de la Facultad de Derecho se habían
presentado en el despacho del rector, "pero no se les pudo atender, debido
a que quisieron salvar el conducto de la F.E.U.". El citado periodista añade
que posteriormente acudieron a la Federación de Estudiantes Universitarios,

También a principios de mayo de 1946, el Comité Directivo de la F.E.U.
nombró a los cinco repcesentantes estudiantiles y sus respectivos suplentes
ante el Consejo Universitario, derecho que le concedía la Ley Orgánica, para
sustituir a los que tenían ese cargo en la extinta Federación de Estudiantes
Socialistas.

"la que solícitamente atendió sus peticiones y, después de estudiarlas y considerar lo justo de las mismas, las apoyó ante la Rectoría'', siendo casi seguro
que serían concedidas. Las peticiones de los cinco estudiantes eran solicitudes
de exención de cuotas.
En "Palpitaciones Universitarias", Ortiz Villacorta hizo una hábil campaña para que las Sociedades de Alumnos de Medicina y Leyes reingresaran
a la F.E.U. Tocó uno de los puntos débiles de la masa estudiantil: la
exención de cuotas. Muchos universitarios estaban imposibilitados para cu•
brir las mensualidades, debido a la falta de recursos económicos de sus familias.
Además insistió en que había un gran número de problemas estudiantiles
que sólo con la intervención de la F.E.U. se podrían resolver. Para reforzar
sus argumentos, citaba el hecho de que algunos estudiantes de las dos fa.
cultades disidentes habían solicitado el apoyo de la F.E.U., con el fin de
tratar sus problemas con el t"ector, siendo atendidos r,como si se tratara
de un problema propio".

NOMBRAMIENTOS ESTUDIANTILES

Al separarse de la F.E.U. las Sociedades de Alumnos de Medicina y De•
recho, quedaron vacantes dos cargos de la Mesa Directiva de dicha orga-

ª

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 7.

EL PLAN

LIVAS

El periódico El Porvenir informó el 23 de marzo de 1945 que, en sesión
del Consejo Universitario celebrada unos días antes, se había discutido am•
pliamente el proyecto del doctor Livas para aumentar un año a los estudios
del Bachillerato. La noticia añadía que el rector se abstuvo de hacer declaraciones, creyéndose que en fecha próxima informaría a la prensa sobre
los asuntos tratados en dicha sesión. Sin embargo, poco después se inicia•
ron las vacaciones de primavera en la Universidad, anunciándose que el
Consejo Universitario no se volvería a reunir sino hasta principios del mes
de abril.
1

A mediados de abril, el doctor Enrique C. Livas salió a la ciudad de
México para hacer estudios de especialización en el Instituto Nacional de Cardiología. Durante su ausencia de cinco meses, ocup6 interinamente el cargo
de rector el profesor Antonio Moreno, secretario de la Universidad.
14

El Porvenir, mayo 7 de 1946, p. 10.

485

484

,

�tínez Villarreal, acordó reducir a dos años los estudios del Bachillerato.11
2) El Consejo Universitario, en la sesión celebrada el 12 de noviembre de
1947, resolvió que el plan de estudios de Bachilleres volviera a ser de dos
años lectivos. Sin embargo, el ciclo escolar de tres años siguió vigente en
otras universidades mexicanas.

Al iniciarse el nuevo año escolar, en septiembre de 1945, se rumoró en
el ambiente estudiantil que el Consejo Universitario ya había aprobado la
reforma al plan de estudios del Bachillerato, es decir que dichos estudios
debían durar tres años en vez de dos. El rumor se confirmó al aparecer el
número 5 del anuario Universidad, fechado en diciembre de 1945 y puesto
en circulación en enero del año siguiente. En la página 141 de dicha publicación se asienta que, en el año lectivo 1944-1945, el Consejo Universitario
había aprobado la reforma propuesta por el rector, nombrada posteriormente Plan Livas. Las autoridades universitarias afirmaban que dicha reforma era con el fin de que los bachilleres hicieran una elección acertada
de carrera.
La Rectoría de la Universidad de Nuevo León daba con mucha cautela
'
los pasos necesarios para establecer un tercer año de estudios,
pues los ba-'
chilleres habían mostrado desde unos meses antes cierta hostilidad al nuevo
plan.
En el año lectivo 1945-1946 se empezó a poner en práctica el Plan Livas,
o sea la ponencia presentada por el rector nuevoleonés y aprobada por unanimidad en la IV Asamblea Nacional de Rectores, celebrada en la ciudad
de San Luis Potosí a principios de septiembre de 1944. Dicha ponencia
pretendía evitar que el estudiante egresado de la Escuela Secundaria, al
ingresar a la Preparatoria, eligiera sin reflexión una carrera profesional.
El Consejo Universitario, en uno de sus más importantes acuerdos de ese
año lectivo, aprobó la distribución de materias para el primer año de las
Escuelas de Bachilleres Diurna y Nocturna.~ª
El doctor Mateo A. Sáenz, a quien ya citamos anteriormente, dice que
el doctor Livas, con su plan educativo, "se adelantó en más de veinte años
a las necesidades universitarias nacionales, ya que el bachillerato de tres
años es una realidad en toda la República actualmente (1968)".16
Cabe hacer dos aclaraciones a la afirmación anterior: 1) Los estudios
preparatorios en tres años ya se habían implantado en la Escuela de Bachilleres al fundarse la primera Universidad de Nuevo León, en 1933. Pero
la Universidad fue clausurada en agosto de 1934, como represalia del Gobierno contra el movimiento estudiantil que se enfrentó a la reforma educativa socialista. A mediados de 1935, la Comisión Organizadora de la
Universidad Socialista de Nuevo León, presidida por el doctor Ángel Mar-

"

DECLARACIONES DEL RECTOR

Finalizaba el año lectivo cuando el doctor Enrique C. Livas fue entrevistado por una publicación local.18 El rector puntualizó que la posición
ideológica de la Universidad "es la que marca la Constitución Política de
la República". La justüicaci6n de esta tendencia es la siguiente: "la Universidad no puede --y no debe- permanecer al margen del proceso social
de México y (la Universidad) no ve en el Estado, a los hombres que lo
representan o lo conducen, sino los principios que le dan existencia y características''. Enseguida añadió que, por ello, la Universidad de Nuevo León
"adoptó, desde su nacimiento, una posición ideológica de tendencia socialista; mas, no sólo porque así lo señala nuestra Carta Magna, sino porque
en esa tendencia ve el único camino que puede conducirla al cumplimiento
de la misión que le impone su condición de Universidad del pueblo y para
el pueblo". El rector tuvo oportunidad de manifestar públicamente, una vez
más, que era un ardiente defensor de la Universidad pero sometida al Estado.
Sin embargo, el doctor Livas no estaba satisfecho con la organización de
la máxima casa de estudios nuevoleonesa, pues la Escuela Normal había
sido segregada de ella, "en atención, supongo, a gestiones encaminadas a
anteponer intereses políticos a los que reclama la Educación". Además, aún
no se habían fundado Escuelas de Altos Estudios y, sólo hasta que se establecieran, entonces la Universidad "habrá satisfecho su ideal íntegramente".
Respecto a la nueva Facultad de Medicina, aseguró que su construcción
"estará a cargo del Estado" y, "probablemente, en terrenos adyacentes al
Hospital Civil . .•".

Luego enumeró las realizaciones más importantes de la Universidad de
Nuevo León en los últimos tres años: el establecimiento del Hospital-Escuela,
11

,. Universidad, número 6, septiembre de 1946, p. 103.
'" Anecdotario, Monterrey, 1968, p. 355, nota 27.

486

El Porvenir, agosto 22 de 1935, p. 5.

RAMos, Caleb, "Universidad de Nuevo Le6n", en la Revista Arriba,
números 5-6, abril 10 de 1946, pp. 15, 16, 51 y 66.
15

SIERRA

487

�la creación del Instituto de Investigaciones Científicas y del Departamento
de Acción Social Universitaria y la construcción del moderno edificio para
la Facultad de Ciencias Químicas.
En cuanto al presupuesto que el Gobierno de Nuevo León aportaba al
sostenimiento de la enseñanza universitaria, el rector declaró que había sido
aumentado constantemente. El aumento más notable fue el concedido a principios de 1944, siendo elevado de $ 600,000.00 anuales a $ 1.200,000.00.

ESTADÍSTICA "'
Al concluir el año escolar 1945-1946, la Universidad de Nuevo León
estaba integrada por cinco Facultades, siete Escuelas y tres Departamentos.
Las Facultades eran: Medicina, Derecho y Ciencias Sociales, Ingeniería,
Ciencias Químicas y Odontología. Las Escuelas: Bachilleres Diurna y Nocturna, Industrial "Alvaro Obregón", Industrial Femenil "Pablo Livas", Enfermería, Música y Contadores. Los Departamentos: Investigaciones Científicas, Acción Social y Deportivo.
El presupuesto universitario era de un millón de pesos, que provenía de
la aportación del Gobierno del Estado y las cuotas de los estudiantes. La
población estudiantil ascendió a 3,726 alumnos inscritos, de los que un 40%
era foráneo, procedentes de Coahuila, San Luis Potosí, Durango y Tamaulipas. La función docente fue desempeñada por 500 profesores.19
En este año lectivo se organizaron los primeros Cursos de Verano, siendo
inaugurados el 22 de julio por el Departamento de Acción Social. Estuvieron
a cargo de profesores de la Universidad y se desarrollaron hasta el 23 de
agosto, habiéndose inscrito ciento cincuenta alumnos.
En el aspecto cultural se destacó la actividad del Departamento de Acción
Social, bajo la dirección del licenciado Raúl Rangel Frías. Sobre las labores
propias de este Departamento y del Instituto de Investigaciones Científicas,
dirigido por el doctor Eduardo Aguirre Pequeño, pueden consultarse las
publicaciones Armas y Letras y Universidad.

" "Indice", en Armas y Letras, agosto 31 de 1946, pp. 1, 2 y 4.

488

ENCARNACIÓN BRONDO WHITT, CRONISTA
DE NUEVO LEÓN Y CHIHUAHUA
GERARDO DE LEÓN
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

LA HISTORIA SUELE constituir, tanto para quienes la escudriñan, la investigan
y la escriben, como para los simples aficionados, una pasión dominante. Y
aunque aparentemente es un placer esa sensación de ultravivencia de hechos
y acontecimientos pretéritos, modernamente, la Historia es ya una disciplina
dinámica, útil, práctica, en el sentido de la posibilidad que nos brinda de
la utilización de las experiencias de las generaciones que nos precedieron
para aplicarlas en nuestra vida cotidiana actual, y como auxilio inmejorable
para planear el futuro.
Historiador puede ser desde el investigador de testimonios históricos, ya
arqueológicos, ya documentales, tradiciones y leyendas, sobre las cuales apoyan sus tesis y conclusiones -pasando por el analista de los diversos juicios
o criterios contradictorios de otros colegas, que usados como premisas les
proporcionen nuevas conclusiones-, hasta el cronista, el relator, generalmente el testigo de sucesos y situaciones que, a la luz de su intelecto y con
el sabor de su descriptiva, proporciona el complemento, el acabado final, la
sensación de vida patente y latente, al fundamento, a la técnica cimentación
del especialista y a la sólida estructuración lógica de los análisis.
Por esas razones, y sin restarles sus indiscutibles méritos a los técnicos de
los estudios históricos, a más de ser complementos indispensables, son más
socorridos de la preferencia del grueso de los lectores, los cronistas. Ahí está,
para robustecer nuestra aseveración, por ejemplo, Bemal Díaz del Castillo,
quien, con su Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, con
ese relato ameno y sencillo, ha servido de apoyo a grandes tesis posteriores,

489

�y para eliminar tantas dudas que se han planteado siempre quienes se han
adentrado en esos intrincados menesteres. El mismo Hernán Cortés, en sus
Cartas de Relacwn, dirigidas al emperador Carlos V; Francisco Cervantes
de Salazar, el Cronista de la capital del Virreinato no\·ohispano y sus herederos, nuestros contemporáneos, Artemio de Valle Arizpe y Salvador Novo,
que nos han obsequiado con sabrosos gajos de la vida del México viejo.
Y en nuestro medio, el capitán Alonso de León, el cronista del siglo XVII
de la región noreste de México y sus continuadores Juan Bautista Chapa
y Fernando Sánchez de Zamora, que además de que nos proporcionan una
clara visión de los hechos, la vida y las costumbres de los pobladores prehispánicos y sus conquistadores, de sus tiempos, dan la pauta a seguir a
investigadores y analistas posteriores.

Es el cronista quien le agrega "sal y pimienta", quien le proporciona
sabor y gracia, a un escueto acontecimiento; y muchas veces tanta, que hasta
nos parece que rebasa el campo de la Historia. Es él quien le proporciona
palpitación de vida a cualquier suceso que ya el tiempo ha asesinado, como
a través de mágica conjura. Es el artista que, con el pincel y el colorido de
sus vívidos relatos, nos ilumina un pasado, cercano o remoto. Es, en fin,
el poeta que en los más nimios incidentes, suele encontrar la cuerda de una
lira que, vibrante y sonora, nos llena el ánimo de júbilo y de gozo.
Nuevo León tuvo otro cantor de este tipo: un poeta, un historiador y un
humanista; un cronista, en la persona del doctor Encarnación Brondo Whitt.
Brondo, quien fue hijo predilecto del Estado de Chihuahua, su tierra adoptiva, era, en realidad, hijo de Monterrey y· nieto de Villa de García.
Muy joven, recién graduado en la Escuela de Medicina que en la capital
de Nuevo León fundara el jalisciense doctor José Eleuterio González, "Gonzalitos", se fue en busca de nuevos horizontes, y desde el año de 1903 se
radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, donde ejerció con inusitada nobleza
su profesión, donde gestó su obra histórica y literaria, y donde formó definitivamente su hogar. "Aquí -lo confesaba sencillamente al hacer la crónica de sus Bodas de Oro matrimoniales- La Religiosa y yo (porque 'Religiosa' llamaba él, entre otros motes mitad cariñosos, mitad chocarreros, a
su primera esposa), aquí -repito- celebramos estas segundas bodas en
unión de nuestros hijos, en quienes hemos inculcado el amor, sin localismos
ni patrioterías, de nuestros dos países: Nuevo León y Chihuahua."
En uno de sus libros, en un formidable estudio genealógico que cariñosamente dedicó a las venerables prosapias que han poblado desde hace siglos
490

aquellas latitudes, en Los Patriarcas del Papigochi, hace este significativo
comentario, al tratar de la familia Estrada-Erives: "Como digo, tengo nietos Estrada-Brondo; y uno de ellos, Yolanda, cuando le preguntan ¿cómo
te llamas, niña?, responde: Yolanda Estrada Brondo Erives González.
Arreglándole su genealogía, se pudieran añadir a esos apellidos otros
muchos más. Ahora, por si andando los años, alguno de mis descendientes
tuviese anhelos y curiosidades a los que yo he tenido, vaya lo que sigue:
"Pietro Brondo, italiano, con cierto grado militar, no sé si en su tierra o
en México, casó en Saltillo, Coahuila, con Carmen Martínez, muy morena,
semi-indígena. Tuvieron muchos hijos, que al fin se trasladaron a Monterrey; entre ellos, Encarnación, muy moreno, mi padre."
(Aquí, hago una disgresión dentro del relato de Brondo Whitt. En nuestras
personales investigaciones en los archivos parroquiales de Saltillo, hemos
encontrado la partida de bautismo de este Pedro Brondo, a principios del
siglo XIX, cuyos padres, sin mayores explicaciones étnicas, aparecen como
Faustino Brondo y Brígida Salas.)
"Por otro lado -prosigue nuestro ilustre evocado-, en San Carlos, cerca
de Richmond, de la Virginia Oriental de los Estados Unidos de Norteamérica, vivían unos colonos ricachos: Rolland Whitt y su mujer, Fanny
Jamester. Tuvieron muchos hijos. Uno de ellos, Rolland, vino a México
como médico militar del ejército invasor, el año de 184{). Pues este Rolland
no volvió a su tierra, ya que se casó en Pesquería Grande, Nuevo León,
hoy Villa de García, con Cristina Treviño y del Bosque, criolla. Este matrimonio tuvo varios hijos. Yo conocí seis, y entre ellos, la primogénita,
Mercedes, rubia, mi madre."
Así, a grandes rasgos, ya tenemos una visión genealógica del doctor
Brondo Whitt. Ahora bosquejaremos, también sencillamente, las diversas
facetas de su interesante personalidad.
En el Nuevo Le6n, uno de sus libros de recuerdos y añoranzas, confiesa
que, no obstante que él siempre sintió vocación por la medicina, su padre
le tenía destinada la carrera del Derecho, por la razón de que su hermano
mayor, Tiberio, ya era estudiante de Medicina. Obediente a las disposiciones
paternas, se dirige a la capital a iniciar sus estudios profesionales, justamente cuando el hermano estaba por terminar los propios. Pero el destino
tenía reservados diversos acontecimientos. Tiberio, ya pasante, falleció de
una bronconeumonía y Encarnación se reintegra a la patria chica, y definitivamente queda en libertad de escoger su carrera preferida.
491

�En Monterrey concluye sus estudios médicos y, como decíamos al principio, decide correr la aventura de experimentar en otras latitudes, y acompañado de su ex condiscípulo, el doctor José Morales, se traslada a la
ciudad de Chihuahua. Tampoco allí se sinti6 Brondo satisfecho, y decide
seguirla hasta la lejana provincia, donde los bravíos montes serranos y el
agreste caudal del río Papigochi se identificaban más con su alma de poeta
buc6lico, y donde el apostolado a que lo obligaba la nobleza de su alma
de médico vocacionado, encontró un fértil campo entre los tarahumaras.

De este magnífico literato debe decirse en justicia, que es el cantor del
Papigochi y defensor decidido de la tribu discriminada y errante : la tarahumara.

De una de sus hermanas supervivientes, hemos recogido estos conceptos
lanzados al azar, pero que por ser tan sencillos, tan diáfanos, curan en toda
medida la distorsión que el cariño fraternal pudiera imponerles:

Desafortunadamente no nos ha sido posible conocer su bibliografía completa, para ahora ya tan escasa; pero del poco material que hemos tenido
a mano, enumeramos los siguientes títulos:

"Sus bondades para los necesitados lo elevaron. Curaba al que tenía
dinero por lo que quisiera darle, y a los pobres, los atendía lo mismo sin
recibir un centavo, además de regalarles la medicina.

'
Hacía
grandes caminatas para atender y vacunar a los tarahumaras, durmiendo en plena sierra, bajo los árboles, mal comido, pasando a caballo
ríos crecidos. Llegaba a casa con la ropa empapada, lodoso, pero feliz. Nunca
lo vimos mohino, renegando de su profesi6n, que la siguió con verdadero
apostolado ..."
El doctor Brondo asegura, en alguno de sus libros autobiográficos, que era
originario de Monterrey. Sin embargo, por más que escudriñábamos en
los Registros Civiles de la ciudad, no nos era posible encontrar el acta de
su nacimiento, hasta que, finalmente, hurgando en los de villa de García
encontramos el registro, declarado por uno de sus tíos maternos, pero que
muy explícitamente reza: "Naci6 en Monterrey, N. L., calle de Rayón No.
10, el 17 de octubre de 1877".
A los veinticuatro años de su edad, se radicó en Ciudad Guerrero, Chihuahua, a orillas del rio Papigochi.

Hoy se ha ido para siempre el autor de 'Patriarcas del Papigochi' . Descanse en Paz el amigo de los indios, el médico de Guerrero, el astrónomo
callado y gramático de categoría. Descanse en Paz el escritor y colaborador
de El Heraldo, que supo poner en sus crónicas el sabor de la vida y la
jovialidad de la amistad bien entendida..."

El Dios Pan ( 1919), Whitt &amp; Co., San Antonio, Texas.
Nuevo León ( 1935), Editorial Lúmen, México.
La Cascada de Basaesachi ( 1935), Ed. El Heraldo, Chih.
Chihuahuenses y Tapatíos (1939), Editorial Lúmen, México.
La División del Norte ( 1940), Editorial Lúmen, México.
Regiomontana, Imprenta Comercial, Chihuahua.
Los Patriarcas del Papigochi (1952), Imp. Comercial, Chih.

Y dejó inéditas:
Musa Norteña (Relatos autobiográficos, 1929-1941).
Nueve Años de Historia (1925-1933).
De Obregón a Calles.
La Tarahumara (Relatos, 1940-1943).
Gente de Bronce, y
Los Indigenistas.

"Ayer, a las siete de la mañana, murió un escritor de gran talla, chihuahuense por arraigo y por corazón, aun cuando era nativo de Monterrey ...

En todas sus obras encontramos a Brondo ameno, de pluma ágil y fácil,
con esa rara habilidad del que sabe iluminar ya con pinceladas gruesas,
ya con exquisiteces de miniaturista, hechos históricos de diversas índoles, acomodando siempre la anécdota en el momento oportuno, con sutil ironía
cuando el caso así lo merece, pero siempre descorriendo ante nuestros ojos
del intelecto, esa serie de vivencias, de relatos objetivos que lleva implícita
la crónica, que él supo manejar con habilidad maestra.

Colaborador por muchos años de El Heraldo y autor de varios libros escritos con su estilo único, humorista, serio, burlón, humano. ..

La aridez escueta del documento investigatorio, al que recurre con mucha
frecuencia, se toma en sus manos en relato placentero y accesible, en oasis

Y el día 17 de diciembre de 1956, el diario El Heraldo, de la ciudad de
Chihuahua, en nota necrológica de primera página, da la noticia de su
muerte:

492

493

�reconfortante, en anécdota chusca, en leyenda romántica o en el episodio
épico que vivifica.
En su libro La División del N arte nos describe, por ejemplo, su estado
de ánimo en aquellos álgidos días con que comenzaba el año de 1914:
"Ha llegado a mí la noticia de que se está constituyendo un cuerpo de
médicos y enfermeros, con el objeto de ir a la campaña de Torreón y atender
a los heridos. ¡La Cruz Roja!, me dije entusiasmado: y la idea de correr
aquella aventura en campaña en compañía de la caritativa institución, se
inició en mi alma. La idea fue al principio, para mí, gigantesca y absurda;
no cabía en mi cerebro; yo. . . de hábitos tan pacüicos, tan caseros...

Muchos días se debatieron en mi cerebro Tartarín-Quijote y TartarínSancho; y la perspectiva de diversas glorias, de entre ellas la de escribir
un libro vivido, acabó por decidirme, y volé a ver al jefe de aquel cuerpo
que yo soñaba de caridad y de heroísmo."
Los anhelos que bullían en efervescencia en el fondo de su pecho, para
seguir la aventura, quedan patentes, casi nos atreveríamos a decir que inconscientemente, desde que describe su partida con las huestes revolucionarias:
"Por fin (marzo 16), entre los adioses de los espectadores, se movió el
tren, lleno y coronado de soldados. En el propio instante saqué del bolsillo
una cartera inmaculada y, con un lápiz que el día anterior me había regalado una comadre, escribí consultando el reloj: 'A las cinco de la tarde
sale la Brigada Sanitaria de la División del Norte rumbo al sur, para donde
han salido ya casi todas las tropas constitucionalistas; y en otra página, con
letras bien visibles, mi nombre y dirección, por si me llevaba el diablo'."
De aquí en adelante no nos cabrá una duda. Su misión será cumplida;
se dirige al campo de batalla a plena conciencia de la obligación de su
ministerio, con el consuelo que para el dolor físico, su ciencia y su alma
grande serán capaces de proporcionar a los necesitados; pero con la luz
brillante de su entendimiento lista a plasmar ert un ideario escrito, sus opiniones, sus observaciones y sus razonamientos ante aquella página de historia
patria que al escrutinio de sus ojos se desplegaba.
Al dolor humano, a pesar de que le hiere hasta el fondo, lo lenifica con
la guasa oportuna:
494

"Luz Barrera -dice- trae un balazo en el pómulo izquierdo; le extraje
una muela y un fragmento de maxilar; apenas puede hablar y está dolorido,
pero se le adivina el consuelo de verse en nuestras manos...
Llega otro herido (qué casualidad, también herido en la boca) . . . y les
reconvine, mitad en son de queja, mitad de reproche: 'serán ustedes muy
vocíferos, y por eso les han pegado allí'. Los heridos ríen dolorosamente.
Me acerco al recién llegado, y al ver que trae la mandíbula rota y un solo
agujero de bala, le pregunto: ¿y la bala? Entonces algo le estorba dentro,
hace una mueca, se mete dos dedos a la boca, a pesar de mis prohibiciones,
y responde con la bala entre el índice y el pulgar: 'Aquí está'."
Tras el agobiante ajetreo de atender heridos, suelen agolpársele en sí
las emociones, y filosofa:
"Al caer el sol me subí al techo del carro. Tiene la metralla su encanto
fatídico. Es hermosa y temible a la par. . . Hay momentos en que, olvidado
uno de la guerra, cree asistir a una fiesta pirotécnica; pero si alguna granada se acerca y esparce sus balines, se oye como ruido de lluvia estival
y súbita que, con grandes y raras gotas golpeara el suelo...
Cuando los heridos escasean, yo tomo notas breves, con intención de ampliarlas después -al fin y al cabo nunca lo hice-; o subo al techo de los
carros; o voy al tajo de los álamos frondosos; y allí, con mis oídos acostumbrados al estruendo del vecino combate, me forjo ilusiones de soledad
y de silencio, y pienso en el amor que, según Cristo, nos debemos en la
tierra los unos a los otros."
Nunca pierde Brondo la oportunidad de evocar el lejano terruño de su
niñez y de sus mocedades:
Cuando, a mediados de ese año catorce, acampado el ejército villista en
Hipólito, Coahuila, antes de la toma de Saltillo, nos hace atrayentes relatos
de la vida en campaña:
"Desde la puerta de mi carro he estado observando este mundo de trenes
y de gente; este vaivén de soldados y soldaderas...
Hombres del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, hermanados por la
misma causa, animados del mismo anhelo y reunidos por el mismo puño
de hierro de Francisco Villa, alma de la revolución y brazo derecho del
general (sic) Carranza. La red ferroviaria cubierta de trenes, que han llega495

�do (y llegarán aún), atestados de hombrea para la próxima batalla. Frente
al nuestro qued6 el de la Brigada Juárez, de Calixto Contreras; quien nada
tiene de 'calisto', porque es un tarahumar viejo, calvo, prieto y feo. En la
puerta de su carro, atada a un anillo de hierro, está izada una vara que
lleva en la punta un cráneo: fatídico trofeo, negruzco y puerco, que aún
conserva restos de cuero cabelludo y de ligamentos. Está ceñido por una
cinta roja, que le pusieron crueles manos femeninas, en señal de que pertenecía a un 'colorado'.
¡ Oh, los colorados! Para todo mundo pudo haber piedad, menos para
ellos."

Y después de la batalla:

"En mangas de camisa, y tumbados en el suelo, a la sombra de unos
carros, Garza Cárdenas y yo mirábamos el Oriente; señalándome él con
el brazo extendido la raya neoleonesa, esfumada en la lejanía.
Es una cordillera -me dice-, que deriva de la sierra Madre Oriental.
Acá a la izquierda, la sierra de Galeana; hacia el extremo oriente, sierra
de Pelillos, sierra del Fraile. tsta tiene en la falda dos pueblos bonitos;
por el norte, Mina; por el sur, Villa de García, que hace algunos años
llamábamos Pesquería Grande. . . Aquellas palabras eran para mí una evocaci6n...
...Soy mozo y estoy de vacaciones, y me paseo 'in mente', por el caserón
de mi abuela viuda.
Abro la puerta de la sala en penumbra.

"Una interminable hilera de carretas (como veinte, una tras otra) pasa
por el campamento. Con permiso del general Villa huye de Pared6n hacia
el Oeste.

Percibo olor de libros viejos, de aire confinado, olor de duraznos que se
exhala de un plat6n rebosante de fruta.

Conduce familias de la tropa enemiga, que no pudieron seguir a 'sus hombres' o que los perdieron en la batalla.

Me ahoga aquel aire y abro las ventanas coloniales de gruesos barrotes
de madera de encina.

Vense también, hombres heridos (brazos en cabestrillo, cabezas vendadas),
de ambos bandos, que ahora fraternizan y hacen juntos el camino.

Entra luz, muebles que fueron elegantes y muelles: un diván en que me
tumbo, largo a largo, y duermo la siesta con un peri6dico en la cara. Periódico que me sirvi6 tanto de narcótico como de defensa contra los mosquitos enfurecidos. Al abrir los ojos, siento que tengo los bordados del cojín
pintados en el rostro.

Aquellas carretas, tiradas por sendas yuntas de bueyes, tienen para mí
un atractivo singular.
Carretas nuevoleonesas, que hacía seis años que no veía. A pesar de su
tosquedad, se ve que están bien hechas, y, junto a las de Chihuahua, resultan muebles de fábrica, livianos y fuertes.
Pasan, sin embargo, con lentitud desesperante al andar, al andar parsimonioso de los bueyes; haciendo jornadas de seis leguas.
Lleva cada una su carretero al frente.
Pasan rechinando, palmo a palmo... y despiertan en mi mente, como todo
lo que huele a Nuevo León, enjambres de recuerdos.
¡ Oh, carretas neoleonesas, espectáculo de las calles de Monterrey; delicia

de mis ojos que os tenía olvidadas... !"
Unos días después, ya estacionados frente a Saltillo, siente y presiente la
cercanía de la tierra nativa, y empapa su pluma en las ensoñaciones que
estas circunstancias le provocan :

496

El platón de duraznos, como un pebetero, me convida a merendar..."
Al terminar esta cr6nica de campaña, su libro La División del Norte,
recapitula:
"Pues señor, yo soy un humilde médico de provincia, que en mejores
días, hace diez años (mejores por raz6n de la edad, puesto que entonces
era casi joven y ahora soy casi viejo) , me lancé a la revuelta y me enrolé
en la Divisi6n del Norte que organiz6 el glorioso y funesto a la par, Francisco Villa, con motivo de la indignaci6n general que el gobierno del usurpador Victoriano Huerta levant6 en el espíritu de los mexicanos.
Llamé a Villa glorioso y funesto, porque tanto tuvo de héroe como de
bandido. En mil novecientos catorce, que me di de alta en sus huestes,
empecé a llevar el diario de mi vida..."

Pero de toda su obra hist6rica y literaria, en donde Brondo Whitt realiza

497
humaniw.-32

�una exaltación más gloriosa, es en su libro Nuevo Le6n, sus apuntes autobiográficos más importantes. Allí retrata, con fidelidad y con franqueza casi
vasconceliana, los álgidos días de su juventud estudiantil, y abarca de 1896
a 1903. Esta obra sería suficiente para valorar la calidad del escritor, y en
ella, más que en ninguna otra, se hace patente su acendrado cariño por
los hechos y las cosas locales, narrados en una serie de escenas ricas de color,
de luz, de vida latente.
Allí evoca personajes, acontecuruentos y un rico anecdotario que, en algunos despierta nostalgias, a otros, participa de un pasado romántico y
sencillo de este rincón de la patria en su época. Nombres que conocimos
como de varones venerables, suenan a jarana y a mitote en las líneas con
que el doctor Brondo describe, por ejemplo, la Estudiantina de entonces.
León G. Flores, más tarde un distinguido miembro del foro nuevoleonés,
fue el organizador del grupo, y tenía a su cargo el bajo; Felipe, "El Cucho",
la flauta; otro estudiante de leyes tocaba el violín y Cárdenas, de la misma
escuela, la mandolina. Posteriormente, Marín Treviño, de Ciénega de Flores
y futuro abogado también, quien pasados los años conocimos como apoderado de importantes empresas mineras del estado de Coahuila, sustituyó
a León Flores con el bajo; Juan Leal, de Medicina, la mandolina; y el
propio Encarnación -a quien apodaban "El Manco", por una semi-parálisis del brazo izquierdo-, estaba encargado de la guitarra.
Los gallos, las serenatas de aquellos tiempos, tan alejadas de nuestro
diario discurrir, al ser descritas por Brondo, bastan y sobran para reconocer
en nuestro autor su sabia y múltiple vena de lústoriador, de humorista
y de poeta.
"Fuimos en coche -nos dice-, de calle en calle, de ventana en ventana,
y tocábamos agrupados junto a la reja de lúerro, en cuyos barrotes podíamos apoyar un pie. Los que no lo lograban, se sentaban a la orilla de la
banqueta. . . incansables éramos... A mí, los libros nunca me lúcieron callos,
ni en la mente ni en las manos, pero la guitarra sí. . . y me cargaba en la
punta de los dedos una epidermis de dos milímetros de espesor.

Al terminar cada pieza, aguzábamos el oído, y solíamos percibir que, dentro, tras el inevitable biombo, había cuchicheos y leves risas femeninas.
También nosotros cuclúc:heábamos tres minutos, y arreglábamos la afinación de los instrumentos para volver a empezar. Unas tres o cuatro piezas
en cada casa, y adelante.
Yo tenía mi novia en la villa de Apodaca, a donde van.as veces fuimos

498

a l_levar el gallo; pero en Monterrey, mis tocadas eran para la primera
anuga _con quien mi intención se tropezase.
Aquella noche no hallaba yo a quien tocar; y mientras íbamos de aquí
para allá, h~~a •~ m~,nte' la elección de la ventana. Las muchachas pa~~an po~ ~ IIDagmac1on como una revista: María Rentería, las Stringlúni,
lúJas .de italiano, cerralvenses·, Elisa Ti1·erina ,· las tres Martm'ez -m· parien·
tes m del mismo barrio-- (porque en cuestión de mujeres me tropecé
muchas veces en la vida con Martínez y con Pepas) .
'
Cuando trabé amistad con Pepa Martínez (ru1·a de María con un
lis '
l
'
gran
tón azu Y una med~la colgando de los hombros) , creí ver en aquella
muchacha que se me Juntaban ambas obsesiones. Pero vivía en el Barrio
d~ las Tenerías, tan lejos, que al haberme empeñado en ir allá, se nos hub1era agotado el tiempo de la licencia.
Otra Martínez, por Catedral...
~a tercera Martínez, era futura cuñadita de Juan Leal -el de la mandolina-, y como allá iríamos...

Pepa Salazar, tan linda, ¿ dónde estaría? ...
los compañeros me preguntaron, &lt;'·- dónde tocamos?• , m1· coraz6n
1 Cuando
·, f
dat10, uert~mente por la Martínez de la Catedral; frente a ella, todas las
emas se esvanecían, pero. . . me quedé sin responder, y, entretanto, el
coche se detuvo en una ventana..."
. (Iba en el grupo un pasante de ingeniería, quien -nos asegura el crorusta- poco los conocía, menos iba a conocer los nombres de las novias
aquellos muchachos.) Al tocar el tumo a la serenata de nuestro hombre
Junto_ a la, ventana se desarrolló un diálogo que el doctor Brondo Whit;
descnbe as1:

?e

"-Oye, ¿por qué no habías venido? ... bribón, hueles a cerveza.
-Basta con probarla para trascender.
-Sí, pero trasciendes a varios vasos... dime, ¿ te desvelas con frecuencia?...
-No, ¡ palabra!
-¿Te estás creando el hábito de beber?
-Te juro que no..."
El juramento fue oído de todos, y el ingeniero aquél comentó con el
resto del grupo:
499

�"¡ Ninguno de ustedes fue tan afortunado!" -pero alguien le replicó al

momento:
"Imbécil. ¡ Es la madre del Manco!"
Uno a uno, los muchachos se acercaron a la ventana, y tomando de la
mano a la señora, saludaban: "Buenas noches, Merceditas".
La descripción de la casa paterna y la evocación de su madre, a pesar
de su ternura, van sincera y llanamente alternadas con las de sus ardores
propios de los años mozos:
"Mi madre era una señora muy fecunda; estuvo embarazada diez o doce
veces. De modo que mi padre, que empezó a construir una casita de dos
o tres piezas, se vió pronto en la necesidad de ampliarla, así como el personal que la servía. Compró más terreno, construyó más habitaciones, hizo
una bonita fachada a su finca, que se llamaba el número dos de la calle
de Los Rayón, y daba vista al sol naciente.
La fachada mostraba un pasillo entre dos salones, y éstos, con sendos
pares de ventanas de hierro, que se apoyaban en grandes losas de un mármol
negro y barato que hay junto a Monterrey.
En el pasillo, que daba a un corredor con tres arcos dóricos, había macetones con hierbas elegantes...
¡ Ah, perdón! Se me fue el alma por donde quiso, y con ella se marchó
la pluma. Yo no iba a describir la casa paterna; iba a otra cosa, y vuelvo
a empezar...

Mi madre tuvo numerosos hijos, y, para auxiliarse en sus quehaceres
domésticos, necesitó siempre el concurso de tres o cuatro mujeres (parientes,
ahijadas, mercenarias), casi siempre jóvenes, que nunca faltaron en casa.

muchos en provincia y uno pequeño: el Teatro Betancourt, por nuestra
calle, Ojinaga. tste se quemó hacia 1905 y fue sustituido por un mejor
edificio: el Teatro Centenario, después destinado a cine.
Al llegar al estado de Chihuahua, empieza uno a oír el apellido Terrazas.
Hay Terrazas millonarios, Terrazas mendigos, Terrazas decentes, Terrazas
bribones. En esa terracería descuellan dos figuras altísimas: don Luis, el
millonario, el ganadero, el gobernador, el todo; un viejo apuesto y fuerte,
de mirada de águila, con su página militar y sus timbres de gloria. Y un
don Joaquín, que sólo era pariente lejano de don Luis. tste se pierde para
el vulgo, es ya difunto; hay que leer un poco de historia del Estado para
que esta figura, por demás simpática, se ponga de relieve. Luchó contra los
apaches, hasta exterminarlos; escribió sus memorias, y fue un batallador
infatigable en pro de los intereses de la Patria.
En Chihuahua, caras nuevas, amigos nuevos, costumbres nuevas..."
Y de su Nuevo León, transcribimos también las impresiones de los últimos
días de su convivencia en estas latitudes, porque en ellas quedaron patentes,
la emoción que lo embargaba y el temblor de su pluma, evidenciándose una
vez más su sensibilidad :
"Días antes -escribe-, días antes de partir para el estado de Chihuahua,
fui al terruño de mi madre, a despedirme de la abuelita.
Una hora en ferrocarril, hacia el poniente de Monterrey, y caí en la aldea
de mi niñez. El legendario coche de Quirino, o de sus descendientes, me
trasladó de la Estación a la puerta de la casona de mis mayores. He aquí
la villa, silenciosa; adormecida en aquella tarde de agosto abrazador, bajo la
sombra de los nogales corpulentos. El pueblo olía a heno y a durazno, y
por las acequias corría el agua desbordante. Cada casa era un huerto de
árboles frutales; y la mía tenía dos, uno a cada lado de la calle.

Y aquí entro en escena yo, de unos dieciocho años de edad, engrosándome
la voz y apuntándome el mostacho..."

Empujé la puerta, como si por ella entrara todos los días; salió a recibirme
Bonamí (bautizado por uno de mis tío).

Recién graduados, en el otoño de 1902, los médicos regiomontanos José
Morales -citado por su compañero también como "El Picos"- y Encarnación Brondo Whitt, se instalan en la ciudad de Chihuahua, y de aquellos
días, éste nos ha dejado, plasmadas en el papel, sus primeras impresiones:

Caducaba el perro. Se le habían vuelto de revés los párpados, que mostraban la conjuntiva roja. Movía la cola y enseñaba los colmillos; su actitud
ordinaria; pero como no gruñía, ni mostraba ferocidad en el semblante, los
de la casa interpretábamos aquella actitud como acogedora; y por lo tanto,
el mostrar los dientes era, ni más ni menos, una sonrisa.

"Chihuahua era una población como la mitad de Monterrey, en habitantes. Tenía dos teatros, uno espléndido: el de Los Héroes, como no hay

El patio cubierto de granados, con fruta casi en sazón; bien podría yo
encontrar mientras estuviese allí, dos granadas gigantes, comibles, cada día.
501

500

..

�La 'nana' en la cocina; la abuelita en la iglesia. Mientras ella venía, me
entré a la huerta, avancé hasta la acequia, busqué un lugar bien sombrío,
al abrigo de unos aguacates, boté la ropa y me hundí en el agua.
-Pero hijo, te vas a Chihuahua; tan lejos, sin conocidos, sin parientes.
¿ Qué vas a hacer allá?

-Ni yo mismo lo sé, abuelita: sólo sé que estoy recién recibido, que en
Nuevo León hay plétora de médicos, que tengo ganas de aventurar, y...
Dios por delante.
-¿Tus padres te dan permiso?
-¿Qué han de hacer si me ven tan decidido? Además, ¿voy a quedarme
aquí toda la vida, y que mi padre me siga manteniendo, como hasta hoy?
Anduve de casa en casa, saludando a los amigos; y se pasaban los días.
Conchita Narro. ¡ Qué linda estaba! Una vez, en un baile, estuve a punto
de cantarle; pero considerando yo mismo que a raíz de una ausencia quizá
larga, la muchacha no confiaría en mí, temí las 'calabazas' y me concreté
a bailar con ella, como bailan dos amigos que se aprecian mucho. La llevé a
la improvisada cantina del baile, donde había varios barriles (que decíamos
octavos) de cerveza helada; y hombres y mujeres bebimos a la mutua
salud.

me ocurrió revolcarme dos horas en mi lecho; y estuve oyendo en el nogal
grande, en el nogal bicentenario de mi abuelita, el graznido del búho, de
aquél mismo búho que, cuando era niño, me arrebataba el sueño.
Me gustaba, como in illo témpore, almorzar guacamole untado, como
mantequilla, en una pieza de pan partida en dos mitades. Era un 'emparedado de aguacate'. ¡ Y el comedor de la abuelita! con aromas de fruta y
de hortaliza; con arcón muy viejo, para la comida fiambre, visitado por
colonias de hormiguitas que, en interminable hilera, iban en viaje redondo
desde la despensa de la abuela hasta la despensa del insecto.
Una mañana, el coche de Quirino se detuvo a la puerta de la casa. Subí
mi veliz, y abracé a la abuelita, que se agobiaba al peso de los años, y que
traía en sus ojos azules, de criolla, los primeros depósitos de la catarata."
Cuántos modestos escritores de provincia, de grandes méritos, que han
sabido vivir y sentir, y han podido trasmitir a las generaciones coetáneas
y futuras, los pormenores de un cotidiano transcurrir pleno de historia y de
auténtica convivencia, han tenido la desdicha de que sus esfuerzos y su
obra pasen desapercibidos en vastos sectores intelectuales y del pueblo como
es el caso del doctor Encarnación Brondo Whitt. A él y a ellos, el voto modesto de nuestro reconocimiento.

¡ Oh, la gente pueblerina, sencilla y simpática! Había entre los bailadores
muchos que preferían comer duraznos a beber cerveza; y muchos que hacían
ambas cosas. A diez leguas de la Cervecería Cuauhtémoc, y en el corazón
de la tierra de la fruta, se podían adquirir ambos vicios.
Mis antiguos amigos de la niñez, vueltos hombres, con mostachos, como
yo. Pero como nos veíamos de año en año, nos seguimos tratando con el
mismo cariño. La Villa de García ( que yo prefiero llamar Pesquería) , tiene
duraznos, tiene cebollas, tomates, uvas. . . apodos y tíos. El corpulento don
Pedro era, por la espalda, Tío Pedrote; y Fulano de Tal, gordo, panzón, chiquito, era Juan Bolita. Por las aceras transcurría Tracalada; y Juan Carabinas se mantenía, acechando a los clientes, tras el mostrador de su tienda,
silenciosa y oscura, Félix el Mugroso, inspiraba asco; y un viejo angurriento,
era Tío Pocos-Meados.
Antonio Narro (padre) y Federico el Pelón, eran mis camaradas de parranda malsana, es decir, parrandas con cerveza, guitarra y cena improvisada de ostiones y pan, en la cantina.
Mientras estuve en García, dormí como un bendito; pero una noche se

502

503

�EL NORTE EN LA HISTORIA GENERAL DE MÉXICO
Dr.

ERNESTO DE LA

ToRRE

VtLLAR

UNAM

No SON ESCASAS LAS menciones al norte de México en las fuentes históricas
mexicanas. Fray Bemardino de Sahagún al citar a los pobladores, y entre
ellos a los "chichimecas", señala que esas familias anduvieron peregrinando
en la "Teotlalpan, Tlacochcalco y Mictlanpan, que quiere decir: campos
llanos y espaciosos que están hacia el Norte". Con la misma preocupación
de precisar el origen de la población aborigen, tiempo más tarde Ixtlixóchitl
describe los elementos culturales característicos de ese grupo genéricamente
denominado.
Así escribe: "Los señores Chichimecas tenían sus reinos y señoríos hacia
la banda del Septentrión, que corrían más de dos mil leguas: gente bárbara
y feroz y la más fuerte nación que hubo y tiene hoy día este Nuevo Mundo,
exceptuando a nuestros españoles. Estos Chichimecas vestían en su natura
y visten hoy día de pellejos adobados de martas, leones, tigres y otros animales feroces: usaban de cutaras de pellejos de animales: su vestido eran
unos jeoles de martas, especialmente los reyes y señores, y sus mantas de
tigre, león, oso y lobo y el cabello largo hasta las espaldas y cortado por
delante. Su comida era todo género de caza y panes de Mezquitl, una clase
de árbol que da una fruta seca, dulce y sabrosa. Su habitación era las cuevas,
y también tenían casas, pero cubiertas de paja. Sus armas, arco y flecha: y
también usaban de ceivatanas los señores para ir a caza, y ellos las inventaron. No se casaban sino con una sola mujer, y esta no parienta cercana,
como es hermana ni tía en segundo grado, y no siendo éstas, casaban con
parientas. Cuando morían los señores se enterraban en sus palacios y los
villanos en sus casas. No tenían ídolos: llamaban al sol padre y a la tierra
madre. A la primera caza que tomaban le cortaban la cabeza, mostrándola

505

�al sol como sacrificándole, y labraban la tierra donde se derramaba la sangre y dejaban puesta la cosa que sacrificaban. Tenían también ciertas órdenes de gobierno para la República, ciudades, pueblos y lugares, provincias
y reinos, distintos unos de otros. Usaban todos los palacios muy encalados:
comían todas las cosas de caza asadas. Las mujeres tenían sus huepiles y
enaguas de martas: también iban calzadas con sus cutaras. Se coronaban
los reyes según el tiempo . ..". "Poníanse joyas en el pescuew y en las muñecas de las manos. Usaban en las guerras tocar una vocina y caracoles, y
tenían unos alambores y teponaxtles. Otras muchas costumbré, y ritos tenían en su naturaleza que sería largo de contar."

Y adelante precisa la diversidad cultural del grupo: "Hay muchos géneros de Chichimecos, unos más bárbaros que otros, y otros indómitos que
andan como gitanos, que no tienen ni rey ni señor, sino el que más puede
ese es su capitán y Señor, y otros que unos a otros se comen. Estos tales no

son del linaje de los de esta tierra, porque [estos] tienen sus repúblicas, ciudades, pueblos, etc., y guardan ciertas leyes, no dejando llegar a [aquellos]
a sus tierras. Siempre los echan y los traen muy oprimidos, no dejándolos
en los poblados, sino en tierras ásperas y desiertas, donde ellos se guarecen
muchas veces. Los reyes y señores Chichimecas los han querido poner bien,
dándoles señores que los gobiernen: (pero) se han levantado contra ellos
y los han muerto: y así, como gente perdida los dejan y no hacen caso de
ellos. También hay otros de esos Chichimecos sin señor, que son grandes
idólatras y traen consigo al demonio un ídolo suyo".
Estas dos menciones, las más rt:motas, precisan las características esencia-

les del norte mexicano; son las que lo definen y fijan su contexto natural,
geográfico y humano. "Campos llanos y espaciosos" y "hombres fuertes e
indómitos" serán la constante que les calificará desde el lejano siglo XVI
y el XVII.
A partir de ese momento las menciones al norte novohispano, al septen-

trión, van a ser abundantes, mas todas ellas se dan como referencias a una
localidad ajena, a un impreciso territorio y a unos hombres extraños y enemigos, tanto indígenas como europeos.

Si las referencias al norte menudean en las relaciones de viajeros, funcionarios civiles y eclesiásticos, estas referencias no integran una visión unitaria del septentrión. El oriente mantendrá la vaga denominación de la
Florida, como con justeza opina María del Carmen Velázquez y el poniente
la de Nuevo México y provincias de la Gran Quivira. Su vasto territorio,
sólo tardía y fragmentariamente fue configurado; sus recursos naturales no

506

fueron ni explorados ni descritos en su totalidad, aun cuando sí se tuvo
conciencia de ellos; su población dispersa, en diferentes estudios culturales
era inasible, incontrolable, difícil de someter a normas político-sociales eco-

nómicas y religiosas semejantes a las establecidas en el centro de México.
Junto a esta situación, el norte resultó ser zona de frontera. Rivales poderosos de España, Francia e Inglaterra, disputaron a España enormes extensiones y consolidaron vecinos a la Nueva España dependencias coloniales

desde las cuales asechaban al Imperio. Esta situación fue la que más preocupó a las autoridades españolas y novohispanas quienes percatáronse bien
pronto de la condición estratégica, política, económica y militar que las
tierras septentrionales tenían.

Si geográficamente fue tal su indeterminación, históricamente no creó
una conciencia que permitiera comprenderlas dentro de una concepción
unitaria. Las grandes obras históricas : de Motolinía, Mendieta, Durán, Torquemada no consignan el acaecer en aquellas regiones sino como parte de

la labor misional y de exploración, como hechos que poco influían en el
desarrollo de un conjunto armonioso que era la Nueva España.
La historia de siglo XVI, la gran crónica, hizo una descripción y reflexión
en tomo de las grandes culturas precolombinas, historió los pueblos mesoamericanos y dejó fuera a los que no pertenecían a esa entidad cultural.
Los que quedaron en el territorio calificado por los antropólogos como
Arida-América, escaparon a las grandes concepciones, a las historias generales
que tuvieron el centro de México y sus culturas como escenario. Es verdad
que los testimonios ·sobre el norte y sus habitantes abundaron, y que ellos
llenaron numerosas páginas que van desde las dramáticas de Gonzalo de
Las Casas, hasta las idílicas y promisorias de Suárez de Peralta, pero de estas
relaciones sólo se incorporaron fragmentos incidentales, en las posteriores
historias de mayor amplitud: Betancourt, Villaseñor, Espinoza, La Rea.
Si en la gran historia del siglo XVI el norte quedó marginado, en la
escrita en el siglo XVII ocurri6 algo semejante, no obstante que en esta
centuria el septentrión adquiere una significación mayor, motivada más por
factores externos que por su propia importancia.
Las incursiones, primero de franceses, más tarde de los anglos inquietaron
a las autoridades que enviaron expediciones y exploradores a examinar y
asegurar aquellas provincias. Sus descripciones minuciosas, exactas, dieron

amplia información sobre hombres y tierras. Independientemente de ellas,
la compañía de Jesús que realizaba eficaz acción en el noroeste dejó a través
de la obra de los padres Pérez de R.ivas, Venegas y Florencia, ricos testimo-

507

�nios, semejantes a los que franciscanos, agustinos y dominicos escribieron
en tomo a naciones indias del centro del país. Es en estas obras en las que
la historia del norte se incorpora como parte de una acción y un esfuerzo
que se realiza por la Iglesia y el Estado, y es en ellas en donde encontramos
reforzadas las características peculiares de la historia septentrional que se
comienza a insertar en la historia común.
Baltasar de Obregón, si bien nos da una visión amplia, la de los reconocimientos en el norte y la importancia que ellos tenían para la política
territorial del Imperio, no trata al septentrión como parte de la historia
total novohispana, ni tampoco lo hacen Sigüenza, León, Chapa ni tantos
otros capitanes, misioneros y funcionarios que en el siglo XVII avisoraron
el peligro de los avances franco-ingleses que redujeron considerablemente el
territorio novohispano y pusieron en grave peligro al hasta entonces inalterado y tranquilo virreinato de la Nueva España. En esta centuria ocurrirá
también un cambio que deja testimonios. La población septentrional ya no
será tan sólo de indios levantiscos y nómadas, sino que ingredientes europeos
provocarán mayores inquietudes por contar con recursos militares y políticos
superiores a los de los españoles y también por comenzar a constituir un
mestizaje que va a dar a ese territorio al poco tiempo, una heterogeneidad
racial que antes no tenía, heterogeneidad que se acrecienta con el ingreso
de la población negra.
Si en el siglo XVII el temor de la penetración se suscitó y despertó numerosas inquietudes, en la centuria siguiente ese temor se hizo realidad.
La indeterminación fronteriza tuvo su fin, al erigirse como dependencias de
potencias rivales, la Luisiana, y la Carolina, con lo cual sólo quedó una
zona reducida en el este como Florida Española. La expansión inglesa hacia
el oeste y el descenso de exploradores rusos por las costas del pacífico, acrecentaron el peligro e hizo aumentar el interés y la vigilancia de esos territorios.
Celosos funcionarios civiles y eclesiásticos recorrieron el norte, determinando puestos fronterizos, sitios estratégicos en los que establecer guarniciones militares para contener a los extraños, presidios para controlar la
población indígena, misiones para asegurar el adoctrinamiento y reducción
de los naturales, y realizando una amplia labor de información, de inventario de recursos naturales y humanos indispensable para la reorganización
económico-política de todo el territorio imperial en que se empeñó la administración borbórúca.
De esos informes derivan preciosos testimonios, los mayores y mejores
sobre el norte: los de Tamarón y Romeral, Lafora, Morfín, Rivera y otros

508

más que revelan cómo la "tierra dentro" novohispana poseía características
singulares que la diferenciaban del resto del reino. La tierra, su ocupación
y formas de explotación, sus amplios recursos que requerían atención, cuidado, sacrificio; sus hombres muy diversos, pues ya no eran tan sólo indios
y extranjeros, sino que parte muy importante ocupaban criollos y mestizos,
de valerosa condición, enérgicos de espíritu independiente, quienes vivían
defendiéndose tanto del extraño como de las tribus belicosas. Estos elementos
que coinciden con los que se señalaban anteriormente van a persistir y a
mantener la constante de su caracterización.
Esos ricos testimonios históricos reveladores de seria preocupación por la
suerte de esos territorios y la cual aun en forma satírica se muestra en La Portentosa vida de la muerte de Bolaños y en otras opiniones como las de Palou,
Kino, Salvatierra, las que se conservan en las cartas anuas e informes misionales, si bien representan ya un acervo riquísimo, no serán incorporados
en ninguna de las grandes historias de la época, ni siquiera la historiografía
jesuítica con Alegre, Cavo y Clavijero, incorpora como parte de la historia
mexicana, la del norte de México, que no era sino una provincia lejana
y dilatada de un reino que formaba a su vez, parte de un vasto imperio.
El siglo XIX con la guerra insurgente provoca un cambio esencial. Los
historiadores de la Independencia ven a este fenómeno como un vasto movimiento que conmueve a toda la Nueva España. Las causas del mismo las
consideran generales, sus repercusiones las estudian con más o menos detalle en todas las provincias y estiman que la emancipación afectó en sus
extremas consecuencias a todo el país, el cual a partir de ese momento
iniciará su vida autónoma. Será a partir de ese momento que México quede
configurado históricamente en su totalidad. El norte formará parte, con los
mismos derechos y consideraciones que las restantes provincias, de una entidad política bien definida. A través de las interpretaciones y visión histórica
de Bustamante y Alamán fundamentalmente, queda incorporado al desarrollo histórico general de México.
La inclusión del norte en una entidad nacional, obligó a los directores
de la política exterior, a Alamán principalmente, a advertir cómo el peligro
remoto de absorción por una potencia extraña se convertía en amenaza
cierta, y a tratar de preocuparse por su defensa. Las medidas de la administración mexicana para preservar los territorios norteños escapan a una
pura concepción histórica y se insertan en las trayectorias políticas. Si hay
que señalar que ante el hecho desafortunado de su pérdida, uno de los
historiadores con mayor conciencia de esa penosa realidad y quien más
50!)

�luchó por preservarla lamentará reflexivamente ese despojo. Alamán lo considera como producto de un largo error, de una falla fundamental, independientemente de los equívocos del momento, el cual radic6 en un alejamiento geográfico y humano que no posibilitó un mayor acercamiento
político, cultural e histórico de aquellas provincias al desarrollo general de
México.

La historiografía del período en que el norte se perdió, de 1835 a 1848
no recoge testimonio alguno que permita advertir cuál fue la reacción de
los vencidos, de los incorporados a un régimen extraño. Ese silencio s6lo
se explica como un convencimiento fatal de que había que conformarse
inexorablemente con un destino o como una negativa a explicar los errores
que nos llevaron a la derrota.
México, al configurarse en el siglo XIX como ente jurídico-político autónomo, tuvo que elaborar su historia nacional. La historiografía de la Independencia, repito; dio las bases de una interpretación general y a partir
de ese momento y más aún del año de 1848 la República necesitará contar
con una auténtica historia nacional.
Balbucientes son los primeros esfuerzos que llevan a la elaboración de
Catecismos Hist6rico-geográficos del país como el que redact6 Almonte y
más serios los esfuerzos de José María Roa Bárcenas, con su Catecismo elemental de la Historia de México, Manuel Rivera Cambas con diversos
trabajos, Antonio García Cubas y Guillermo Prieto con su Compendio de
Historia Universal y Particular de México y sus Lecciones de Historia Patria.
En estos y otros meritorios trabajos ya se percibe el ánimo de formular
una auténtica historia nacional, una historia comprensiva del acaecer histórico en todas las provincias mexicanas, una historia general del país que
incorporara dentro de un cauce común los particulares cauces de las regiones que lo integraban, sin diferencias de ninguna especie.
Si el anhelo fue positivo, su realizaci6n fue poco' factible dado que se
carecía del material hist6rico que ilustrara los particulares acaeceres. La
necesidad de volver hacia los orígenes indianos como reacción en contra de
un largo período de dominación que se sentía oprobioso, motivó un preferente interés hacia la historia antigua. Sin embargo las Disertaciones de
Alamán cubrieron la historia colonial y poco a poco los trabajos de García
Icazbalceta, Ramírez y Orozco y Berra mostraron la necesidad de incorporar en un todo homogéneo el desarrollo hist6rico de México.
Con un marcado criterio liberal, igual que lo hizo Prieto, los autores de

Méxic~ a través d~ los siglos, se dieron a la magna tarea, todavía no superada ~ en _conce~1ón, profundidad, ni conocimientos, de elaborar la primera
gran h1sto~a ~ac1onal, la que comprendiera desde nuestros remotos orígenes
hasta la victona de las armas republicanas sobre el invasor europeo en 1867,
esto es, basta el momento en que la nación mexicana, consciente de su
destino, no solamente cobró conciencia de sí como nación, sino que actuó
históricamente, determinando su propia conducta y destino.

Es en esta historia en la que el norte, como otras fracciones de nuestro
territorio cobra plena vida. José Maria Vigil incorpora certeramente en la
medida que cont6 con información, testimonios relativos a periodos 'álgidos
de nuestra historia a partir de la guerra de independencia. De esta suerte
quedan reseñados, aun cuando suscintamente, los acontecimientos a que dio
lugar la guerra con Texas y con los Estados Unidos y los que ocurrieron
durante la intervención francesa y el establecimiento del Imperio de Maximiliano.
Independientemente de estos esfuerzos realizados desde el centro, hay que
destacar el momento en que las diferentes provincias mexicanas empiezan
a reseñar su propia historia. La vida independiente y la organización federal
obligó tanto a la administración central como a las locales a tener una idea
de sí mismas, de sus recursos y de su desarrollo hist6rico. El entusiasmo
por la estadística favoreció una serie de trabajos que, continuando la línea
de las relaciones geográficas, inventariaban rigurosamente los recursos naturales y humanos de cada región, a base de los cuales podía elaborarse
un plan ef~ctivo de gobierno. A semejanza del informe preparado por Miguel
Ramos Anzpe para sus provincias, otros más aparecieron y dentro de ellos
se recogieron informaciones históricas muy diversas. Cada provincia comenzó
a elaborar s~ p~pia memoria. Tejas en 1834, por mano de Almonte, preparó un valioso informe que mostraba la importancia de sus recursos ya
codiciados por los extraños.
'

Las memorias estadísticas van a ser así las primeras manifestaciones de
un interés geográfico hist6rico regional. Ellas sucederán a las crónicas religiosas en tomo de la acción misional, que como otras formas de actividad
en el norte queda suspendida.
Así como· los historiadores del centro del país tuvieron que mostrar sus
opiniones escribiendo en torno de la guerra contra los Estados Unidos o la
guerra con Francia, también los historiadores de provincia se vieron precisados a relatar la participación de sus coterráneos en las gestas emancipadoras y en las campañas militares contra los agresores. Resultaba impor-

�tante señalar la participación regional, olvidada o disminuida en los juicios
generales; poner de relieve la actuación patriótica del pueblo provinciano
y los méritos cívicos y militares de los próceres regionales. Era indispensable
no sólo rectificar algunas apreciaciones vagas o dolosas respecto a los hombres del norte, sino subrayar el valor y la importancia que su conducta tuvo
para el desarrollo general del país. Las naturales divergencias entre los
caudillos de recios caracteres del pasado siglo; sus encontrados intereses e
idiosincrasia, se tuvo que explicar a través de obras que enfocaban temas
concretos, desarrollos particulares. La organización del país que afectó viejos y fuertes intereses, los cuales trataban de disminuir los intereses gene~
rales : la vanidad y el orgullo local; la defensa en situaciones justas que un
ciego e interesado centralismo no advertía; la justa participación en los
esfuerzos comunes, en Ja defensa común de la patria; las rivalidades interprovinciales por límites, preeminencias y goce de derechos, todo ello motivó
la elaboración de historias particulares, de relatos provinciales, de biografías
sucintas de los héroes cívicos y militares de las localidades, que poco a poco
fueron constituyendo auténticas aportaciones no sólo a la microhistoria, como
hoy se ha dado en llamar a esta historia particular, concreta, preciosa en

sus detalles y cálida de vida humana, sino a la historia regional y a la nacional.
El número de historias de este tipo es infinito, su calidad diversa y dispares sus intereses. Si algunas de ellas llegaron a producir obras básicas con
las cuales se puede integrar una historia nacional, otras carecieron de perspectivas ambiciosas, de amplia y ambiciosa proyección, de una estructura,
irúormación y métodos que las hacen poco útiles. Siguiendo mil denominaciones: Efemérides, Reseña Histórica, Historia Sucinta, Apuntes para la
Historia, Esbozos Históricos, etc., cada autor de acuerdo con su propia perspectiva y circunstancia, elaboró su trabajo, a base de inaudita paciencia y
auténtica buena fe. Muchos de ellos polemizaron o trataron de desfacer entuertos históricos; otros narraron acuciosamente los hechos como ellos los
contemplaron o los imaginaron. Abundancia de fantasía hubo en muchos,
en otras pobreza y casi miseria en la narración. Acrecentáronse las virtudes
de los biografiados, pero muchos de estos trabajos nos dejaron una información sobre personajes que de no haber sido por ese entusiasmo casi hagiográfico, desconoceríamos totalmente. Importante es el conjunto de héroes
civiles: educadores, benefactores, estadistas probos que nos queda de ese
primer esfuerzo. Más tarde serán los hombres de capa y espada, aun los
opuestos a la aceptaci6n oficial. Todavía por entonces se podía disentir de
las declaratorias históricas oficiales siempre falsas, engañosas y oportunistas.
La historia de las localidades queda bien delineada, aun cuando hay grandes

512

lagunas. Y en medio de esta producción de un valor desigual pero estimable,
surgirán como creaciones de auténticos hombres de pluma, de historiadores
de recia personalidad, de visión amplia y también de genio, las historias
básicas de cada provincia.
Cierto es que no siempre se contó con un genio dispar, como el doctor
Agustín Rivera quien deja unos apuntamientos de importancia nacional,
pero sí hay que mencionar que en toda la República surgen historiadores
de primer orden que podrían ser un orgullo en la historiografía de cualquier
país, como Crescencio Carrillo y Ancona, Eligio Ancona, Justo Sierra O'Reilly
en el sureste; Luis Pérez Verclía, José López Portillo y Manuel Cambre en
Jalisco; José Antonio Gay y Manuel Martínez Gracida en Oaxaca, Miguel
Lerdo de Tejada, Manuel Rivera Cambas en Veracruz, Primo Feliciano
Velázquez y Manuel Muro en San Luis Potosí.

El siglo XIX y las primeras décadas del presente serán época de gran
fomento histórico. El norte está presente en esa producción y asi hay que
contar a Eustaquio Buelna, Eduardo Villa, Ramón Corral entre los que cultivaron la historia de Sonora y Sinaloa; a León Barri, Francisco Almada
la de Chihuahua; Nuevo León nos deparó a José Eleuterio González y más
tarde a David Alberto Cossío, Carlos Pérez Maldonado, Santiago Roe];
Coahuila a Vito y a Miguel Alessio Robles; Aguascalientes a Agustín R.
González. Todos ellos, unos cuantos dentro de una amplia nómina que
tendríamos que hacer, dejaron una visión, no fugaz ni peregrina, sino permanente, definitiva. Los aportes que hicieron a la historia local y nacional
son muy valiosos, positivos. ¿ Cómo habriamos podido incorporar a la historia de México lo ocurrido en Coahuila y Tejas si no hubiera sido a través
de los estudios de Vito Alessio Robles? y ¿ Cómo saber de la Nueva Vizcaya
sino hubiera sido a través de los trabajos de Atanasio Sarabia y así en otros
casos?
El mérito de la historia del norte, como la de cualquier otro lugar, radica
en la inteligencia, en el certero hallazgo, en la reflexión profunda, en la
expresión clara y precisa de sus autores. Cuando un historiador regional
acierta en el tema, aplica el tratamiento debido, aporta la información pertinente y expresa con belleza e interés su pensamiento, entonces se tiene la
obra que queda incorporada entre las que constituyen la base de la historia
mexicana. Si el autor escapa de los intereses provinciales y en busca de
mayores perspectivas y con mayor aliento se decide a emprender una obra
de envergadura nacional o mundial, tendremos que encontrar a otro Carlos
Pereyra y a otro Silvia Zavala. Pero sin ir tan lejos, advirtamos cómo un
historiador de provincia decidido a ocuparse de su propio desarrollo, al

513
bumanitas.-33

�enfocar esté dentro de un plano de interés nacional, buscando lo general,
lo universal que hay en él para hacer resaltar en medio de ello, lo diferencial, lo peculiar a ese desarrollo, pero dentro de un encuadramie?tº. más
amplio, entonces nos dará una obra que escapa a los intereses provmc1anos,
a las visiones cortas, una obra de atractivo y valor nacional. Tal vez este
sea el mérito esencial de los trabajos de nuestro compañero José Fuentes
Mares, quien independientemente de sus obras de interés nacional como l~s
de Poinsett y Santa Anna ha historiado personajes importantes de su terruno
dentro de un encuadramiento que se inserta y enriquece la historia nacional.
Ha dado relieve a la singularidad de sus personajes, proporcionándoles un
tratamiento universal. Ha elaborado una historia con amplias y ambiciosas
proyecciones no una historia parroquiana para uso y conswno de unos
cuantos. Por tratar de comprender y explicar el porqué de determinadas
acciones Fuentes Mares ha disentido, y qué bueno, de la historia oficial.
Las deciaratorias oficiales no empañan ni menguan su opinión, sino que la
robustecen, pues él está decidido a proclamar una verdad, la que la investigación, el estudio, la reflexión inteligente, la honestidad profesional le
dictan, que es la que vale.
Misión esencial del historiador es entregarse íntegramente a su tarea, sin
dobleces ni temores; mirar con limpieza su labor y provisto de los instru'
.
.,
mentos intelectuales y materiales que posee realizar su obra de creaoon.
:tsta se salvará en la medida que exista una conciencia clara de lo que se
quiere, una constancia inquebrantable en la acción y una entrega total en
el acto creativo que permita producir una obra sólida, auténtica, valiosa. El
historiador de provincia no debe desdeñar su propia producción ni esperar
recibir el reconocimiento inmediato a su trabajo, sino empeñarse en una
labor inteligente y constante; mantenerse informado de los adelantos que
la ciencia histórica realiza en todos los medios cultos, estudiar, meditar Y
trabajar incansablemente, con honradez, en lo que constituye la razón de
su vida.
La historia escrita en eJ centro, después de México a través de los siglos
y de México y su evolución social que significó ya un gran avance ~rent~ a
aquélla aun cuando no tuvo una coordinación general que le hubiera impreso ~nidad y coherencia, pues la Evolución Política y Social de México
de Sierra es una historia independiente, magistral que se da por separado de
los restantes trabajos monográficos que la componen y que se ocupan de aspectos muy importantes de la historia de ~éxico, ~~onó~cos, jurídic?s,
educativos, etc., resulta valiosa por contener mforrnacion diversa de vanas

514

regiones del país. Después de estas obras que cierran todo un ciclo histórico
,
caimos
en la etapa de la Revolución de 1910. La historia de México se'
orientó hacia ese período y los testimonios más valiosos e importantes fueron
los que reseñaron el movimiento revolucionario. Muchos de ellos no fueron
de ~to~adores profesionales,. mas ellos tienen tal valor e importancia por
su smcendad, fuerza dramática, vehemencia, impresión directa y valiente
que son nuevas "historias verdaderas" y sus autores tienen el ímpetu vital
y la dimensión histórica que un Cortés o un Bernal Díaz. La obra de José
Vasconcelos y de Martín Luis Guzmán son las primeras que arrastran en
tumultuoso caudal hacia la historia general de México, la historia que arranca
en las dilatadas llanuras norteñas. Es la historia, la novela revolucionaria la
que deja un rico limo, como en ninguna otra época, limo vivo, vigorizante, que representa la historia norteña, en los estratos con los que se ha ido
integrando poco a poco la historia nacional.
La Revolución renovó el interés por la historia del norte, pero si bien los
escritores de diversas regiones del país: Azuela, Ferretis, Muñoz, Campobello, Magdalena, insistieron en advertir la importancia de las gestas norteñas, y de sus hombres, fuera de esos testimonios aislados, no contamos
aún con una historia totalizadora del movimiento, ni siquiera de lo ocurrido
en el norte. Varios ensayos muy locales se han publicado por beneméritas
instituciones como el Instituto de la Revolución, pero no hay todavía una
historia que no sea la de una de las facciones en pugna y sí una historia
general de la revolución. No sabemos si sea miedo o incapacidad de proporcionar juicios, la verdad es que tardaremos en tener un Lamartine, ya
no un Michelet, que pueda enjuiciar un proceso que ocurrió y terminó hace
muchos años.
En los últimos tiempos, con el advenimiento de nuevas tendencias historiográficas, la aplicación de métodos diversos, el panorama de la historia norteña se ha abierto y ya se intentan trabajos no tan centrados en una sola
entidad sino comprensivos de varias en los que los problemas son comunes.
Temas como la formación de la propiedad territorial, la existencia de la
ganadería en el norte; la importancia de la minería en la distribución de
la población; la movilidad socio-económica en las entidades fronterizas· la
'
centralización del poder económico y político en determinadas regiones;
la transformación industrial de ciertos estados; los grupos de presión en la
política provinciana y en la política general; los núcleos oligárquicos dominantes en el norte; credo y prácticas religiosas en los estados fronterizos y
otros más, representan estímulos que han animado a varios investigadores
de estas latitudes a abordarlos. Ya no se espera la llegada del historiador del

515

�centro que se ocupe de estos problemas, sino que son los nativos de estas
tierras, dotados de métodos idóneos, más conocedores de la información, más
enterados de los particulares desarrollos quienes deben abordar esos temas
con certeza, con seguridad e informar a quienes procedemos de fuera, de
particulares desarrollos que se insertan en el desarrollo de la historia totalizadora del país. Los trabajos sobre poblaciones, minería, agricultura, ganadería que han emprendido del Hoyo, Cavazos y Vizcarra en Nuevo León
tienen el alto mérito de haber no sólo escapado a los intereses localistas, al
culto al prócer en turno, a las visiones cortas, para estudiar procesos profundos que complementan el conocimiento global de la historia del país.
Las inquietudes por la historia social, económica, ideológica, cultural y ya
no de la pura política da nuevas perspectivas a esta labor, infunde aires
vivificadores a la historia norteña, como la infunde la visión apasionada y
apasionante de Fuentes Mares en tomo de personajes salientes de su provincia y del país en general. Una historia sin miedos, sin prejuicios, sin
temores de ofender las opiniones oficialistas tan ridículas, falsas como delesnables, es la que se impone para revitalizar nuestra historia, para devolverle
su autenticidad, su misión formativa, su capacidad de ser maestra de la vida,
guía de las conciencias, memoria fiel de la actividad del hombre.
En esta hora de generales afanes colectivos, la historia del norte, como
la de otras regiones del país, debe contener grandes ingredientes de sinceridad, demostrar que es fruto de honda acción reflexiva, de despierta inteligencia, de visiones amplias y generosas, de esfuerzo constante. La historia
es una toma de conciencia con nosotros mismos y con nuestro tiempo. Si
bien implica una labor creativa, esta creación tiene que ser crítica, enjuiciadora. La historia no fructifica en períodos de tranquilidad, de holgura,
de bienestar como la poesía y la literatura, sino que se produce en el momento en que una sociedad entra en crisis, en momentos dramáticos, ya
que ella representa una toma de conciencia del individuo y de la sociedad
ante agudos problemas que le acogen. Es una toma de conciencia que implica también una solución, que muestra un camino. Si a través de ella se
advierte que se ha perdido el timón social, ella también marca los rumbos
a seguir o por lo menos revela el porqué se ha perdido la ruta.

Más aún, en este como en otros campos, los historiadores del norte deben
liberarse de las interpretaciones monocentristas, de las historias que tratan
de explicar el proceso histórico de México a base de una visión peculiar, la
que corresponde al hombre que ve las cosas desde un solo mirador y a base
de unos particulares intereses, y tratar de elaborar no sólo amplios panoramas históricos comprensivos de desarrollos comunes, sino más aún, elaborar
libres de toda sujeción una historia de México tal como se puede observar
a través de la experiencia del norte. Es hora ya que del norte surja una
interpretación serena, sincera, valiente de la historia mexicana, que advierta
cómo esta enorme porción territorial, este rico conglomerado humano, constituye uno de tantos elementos de la historia general del país, cómo ésta
no se integra por fracciones separadas e independientes unas de otras, sino
que es la fusión de todas ellas.
Los historiadores de México, todos los que han dado soberbias y válidas
visiones del desarrollo histórico de nuestra patria, han sido en su mayoría,
de origen provinciano. Es justamente la posibilidad de apreciar desde puntos de vista distintos de los del centro, más equilibrados y justos, los que
han dado a su producción el amplio sentido que los caracteriza. Alamán,
Mora, Ramírez, Sierra, Pereyra, por conciliar los afanes nacionales con la
rica experiencia provinciana, por sentir que la provincia representa el alma
y la esencia de la nación, produjeron síntesis asombrosas en las que la ecuanimidad armoniza con la vigoroza pasión, la sensibilidad fina y la apreciación delicada y sutil, con el juicio acerado y sincero; la expresión limpia y
clara con la meditación serena y profunda. De provincia espera México
una visión que responda a nuestras inquietudes presentes, a los clamores
que cada época postula. La historia que se hace en cada generación, pues
es una reflexión continua, atiende la que se debe producir, la que ya se
está produciendo en estas limpias, claras y soleadas tierras septentrionales.
El Olivar.
Fiesta de todos los Santos, 1975.

Los historiadores del norte no deben aceptar que la suya sea una historia
ancilar, sino fuente necesaria e inagotable para la total integración de una
auténtica historia de México. Sus visiones deben ser de tal naturaleza que
ohliguen a honda meditación a los historiadores de otras latitudes, que los
fuercen por la vía de la razón y de la inteligencia a comprender sus puntos
de vista, sus peculiares interpretaciones.
516

517

�ISRAEL, HOY
Notas de viaje

Dr. GuTIERRE TmÓN

SE

PUEDE HACER PETRÓLEO

recurso renovable. Obtuve la sorprendente noticia tras
de un reencuentro imprevisto con mi amigo Rudolf Bloch, a quien no veía
desde hace treinta y ocho años.

EL PETRÓLEO ES UN

FJ doctor Bloch, quien logró obtener, en Beer Sheba, cada año, un millón
de toneladas de potasio gracias a tecnología ideada por él mismo, es uno de
los más insignes químicos y biólogos de nuestros tiempos. El desarrollo
urbano de Beer Sheba, surgida en medio del desierto, se debe a las iniciativas
científicas y económicas de este sabio. Aquí se encuentra el Instituto de
Investigación para las Zonas Áridas, fundado por Bloch y cuyos hallazgos
interesan a México, ya que el 52 por ciento de nuestro territorio es desértico
y semidesértico.
Una de mis primeras preguntas al viejo amigo fue cuándo se agotará
la explotación de los minerales del Mar Muerto. Nunca, fue la contestación,
tan sorpresiva como contundente.
Un acueducto del Mediterráneo al Mar Muerto ya fue planeado por
Teodoro Herzl. Sólo noventa kilómetros separan a los dos mares. El desnivel, de cuatrocientos metros, permitiría, de paso, obtener energía hidroeléctrica. No hay ningún riesgo de que baje el nivel del Mediterráneo.
Más cuantiosa es la evaporación, y se restituye al mar por las lluvias.
No se produciría, pues, ningún desequilibrio ecológico.
; Y el petróleo?

519

�¿ Cómo obtenerlo sin recurrir a nuevas perforaciones, terrestres y maríti-

mas, y a sabiendas de que dentro de pocas decenas de años los mantos se
agotarán? Imitando a la propia naturaleza, contesta el doctor Bloch, o sea
repitiendo el proceso gracias al cual se formó el petróleo en lejanísimas
épocas geológicas.

•
La clave es un alga, la Dunadiella, que puede vivir en soluciones concentradas de sal.
En nuestro trabajo de laboratorio hemos obtenido petróleo, idéntico al
extraído de la tierra, mediante un procesamiento de la Dunadiella. El problema, teórica y técnicamente, está resuelto. Lo que queda por realizarse
es la producción económica de las enormes cantidades del energético que
reclama el mercado mundial. Lo que necesitamos es desiertos -no faltanque siempre están asociados con salinidad y aguas salobres, y el sol, que
tampoco falta.

El alga Dunadiella no es menos prodigiosa, se cultivará en los desiertos
de Coahuila, Sonora, Chihuahua y Baja California, donde las condiciones del
suelo y de las aguas se parecen a las del Neguev y de la región del Mar
Muerto. La producción artificial y a precios normales del petróleo, sin limitación y como recurso natural que constantemente se renueva, ya no es
una utopía, sino una gran esperanza. Significaría la paz. Eliminados los
monopolios se borrarán las causas económicas que provocan las guerras. Nos
acercaremos a una época pacífica. Faltan, por cierto, algunos años para
que la producción de petróleo sea una realidad, pero ya se formó aquí, en
Beer Sheba y en Jerusalén, un equipo de científicos altamente calificados
que ya está trabajando bajo la sabia guía del doctor Bloch.
De no poca importancia es el hecho de que el óxido de carbono que ha
impregnado la atmósfera por la combustión de tanto petróleo y sus derivados, será reabsorbido en los campos de cultivo de alga Dunadiella.

-Lo entiendo. Aludes a tu Dunadiella, con la cual te propones producir
el petróleo artificial. Pero ¿ se puede hablar de un mundo de las algas?
-Con dieciocho mil especies, de mar, agua dulce y tierra, desde el plancton, prevalentemente microscópico, hasta los fucos de trescientos metros de
largo; por sus innumerables formas y variadí~imos colores, sí se puede hablar
de un mundo de las algas. Mundo prodigioso y poco conocido, que puede
contribuir a salvar al hombre.
-Con razón alabas tanto la Spirulina máxima del Lago Chad.
-Por su riqueza de proteínas permitió la supervivencia de aquellas pobres
poblaciones ribereñas. Suerte que ahora se cultiva en el Lago de Texcoco.
La proteína es más importante que el petróleo. Antes que los energéticos
que mueven las máquinas necesitamos los que muevan la máquina humana,
el más precioso: es decir, alimento para nuestros semejantes que padecen
hambre en tres continentes. Existen varias algas alimenticias; hay que investigarlas sin perder una hora, porque cada hora hay desdichados que mueren de inanición.
-Además de la Spirulina, ¿ qué otras algas alimenticias conoces?
-El campo está poco explorado. Aquí están libros, revistas científicas,
sobretiros con datos que estamos analizando. De la Universidad de Jerusalén
he recibido fotocopias de tres pasajes de antiguos libros mexicanos sobre el
tecuitlate.
Bloch pronuncia la palabra con entera corrección. Los "antiguos libros"
son: Sahagún; su contemporáneo Hernández y Clavijero. Acerca de Fray
Bernardino informo a Bloch que era judío por los cuatro costados; del doctor
Hernández, que Galileo auspició la publicación de su obra; de Clavijero,
que tuve la suerte de exhumarlo en Bolonia y que ahora descansa en México. Conocía superficialmente los tres pasajes sobre el tecuitlate, pero sólo
lo veía como una curiosidad, al igual que los demás alimentos que los aztecas sacaron del Lago de Texcoco y les permitieron sobrevivir cuando los
acosaban las demás tribus del Valle: culebras, renacuajos, gusanos, toda
especie de sabandijas.
-¿ Qué quiere decir tecuitlate?

ELOGIO DE LAS ALOAS

-Mi entusiasmo por el mundo de las algas -me dice el doctor Blochse justifica con creces.

520

-Fácil la pregunta. Tetl, piedra; cuítlatl, deyección, secreción.
-Perfecto. Lo que parece excretar la piedra del lago: la lama. Buen
nombre para esta alga. Ve cómo la describe Sahagún.

521

�Leo: "Hay unas urronas que se crían sobre el agua, que se llaman tecuí-

tlatl. Son de color azul claro; después que esté bien espeso y grueso, cógenlo,
tiéndenlo en el suelo sobre la ceniza y después hacen una torta de ellos, y
tostadas se las comen".
-¿ Qué quiere decir urrona?
-¿ Urrona? Me tomas desprevenido. Te lo digo con pena: no conozco
esta palabra. A mi regreso a México preguntaré a mis amigos de la Academia. Urrona. Me atrevo a decir que no existe. Debe ser un error del
copista o mala lectura de la escritura antigua. La u podría ser la sílaba ci.
Por el contexto debería tratarse de lama, cieno, limo.
-Lo que dice el doctor Hernández es más importante. Lee.
"Brota el tecuítlatl, que es muy parecido al limo, en algunos sitios del
lago mexicano, y gana al punto las superficies de las aguas de donde se
saca o barre con redes y se apila con palas. Una vez secado un poco al sol,
le dan los indios forma de pequeñas tortas; se pone entonces otra vez al
sol y sobre yerbas frescas hasta que se seca perfectamente y se guarda luego
como el queso por sólo un año. Se come cuando es necesario con maÍz tostado o con las coxnunes tortillas de los indios. Cada venero de este limo
tiene su dueño particular, a quien le rinde a veces una ganancia de mil
escudos de oro anuales. Tiene sabor de queso y así lo llaman los españoles,
pero menos agradable y con cierto olor a cieno. Cuando reciente, es azul
o verde; ya viejo es color del limo, verde tirando a negro, comestible sólo
en muy pequeña cantidad, y eso en vez de sal o condimento del maíz.
-¿Qué conclusiones sacas?
-Que esta alga se cultivaba: "se crían sobre el agua", dice Sahagún, y
Hernández habla de veneros, o sea de criaderos, de gran rendimiento económico. Esto significa que medio siglo después de la conquista el tecuitlate
tenía gran demanda entre los indios. Era y es, un exquisito queso vegetal.

un mosco de los lagos de México, que conquistó la mesa de los españoles
porque se parece mucho al caviar de pescado. Con la desecación de los
lagos, ambos productos se han vuelto rarísimos.
-Desde luego. Mas así como nrospera la Spirulina en el caracol, se podría resucitar la cría del alga mexicana, difundirla en mil lagunas de tu
país y tener una nueva y prodigiosa fuente de proteínas baratas. Quisiera
aclimatar el tecuitlate aquí en el Neguev. ¿ Conoces su nombre científico?
-Temo que no se le ha todavía clasificado.
-Es urgente, óyeme bien, urgente que tu país, con su pavorosa tasa de
crecimiento demográfico, estudie la cría de las algas alimenticias. Podría
ayudarles nuestro mayor experto en este campo, el profesor Amos Richmond. Las proteínas de las algas son más económicas que las del frijol soya,
se convierten en carne alimentando con ellas los cerdos. Parece que los
japoneses en la actualidad son compradores de alga a 5,000 dólares por
tonelada y los franceses a 2,000. Verifícalo. Estos precios están lejos de los
que podrían pagar los países pobres para sus masas hambrientas. Deberíamos
lograr el precio de 250 dólares por tonelada. Richmond y otros colegas de
la Universidad Ben-Gurión creen que es posible. Si alcanzamos esta meta
aquí, ¿ por qué no ha de ser posible en México?
-A mi regreso trataré de convencer a las autoridades.
-La cría experimental de las algas se lleva a cabo no sólo aquí sino en
Alemania, Checoslovaquia, Francia y Japón. Los que trabajan con el mayor
sigilo son los franceses. Ustedes, en este campo, tienen la tradición antiquísima, anterior a su contacto con los europeos. Revívanla. Los mil escudos
de oro anuales que producía la parcela ácuea al que criaba las algas, son el
más claro indiclo del rendimiento de ese cultivo, que las nuevas circunstancias convierten en imperiosa necesidad. El camino de la paz en este
mundo hambriento puede pasar por Israel y México. No lo olvides.

-¿Lo has probado?
-Hace muchos años, un pedacito verdoso con una tortilla. Era algo
nuevo para mi paladar. Tampoco el "gorgonzola" o el "roquefort" gustan a
todos desde la primera probadita.
-¿Quieres ver qué dice Clavijero?
-Resume el párrafo del doctor Hernández. Sé que varios autores confunden el tecuitlate con el ahuautle, que es algo muy distinto: hueva de
522

EL

NEGUEV

v MÉxico

Una de las circunstancias que me acercan más al doctor Bloch, en nuestro nuevo encuentro al cabo de treinta y siete años, es de orden emocional.
Su padre, Carl Bloch, desapareció en el Holocausto, junto con otros seis
millones de víctimas del racismo. Yo fui uno de los últimos, entre sus ami523

�gos, que lo vio. Fue en julio de 1938, dos meses antes de que la ciudad
en que vivía, Aussig en Bohemia, fuera ocupada por los nazis.
Carl Bloch me hizo un regalo inestimable: la traducci6n alemana del
testamento ético de mi antepasado granadino, "el patriarca de los traductores", escrito hacia 1180 y conservado en la Biblioteca Bedleiana de Oxford.
Edici6n de 160 ejemplares realizada por un grupo de intelectuales de otra
ciudad bohemia, Teplitz. Tanto como el librito, me emocion6 la dedicatoria:
"A G. T., en cuyos ojos he atisbado el reflejo de una tradici6n milenaria".
Rudolf Bloch naci6 en Aussig. Estudi6 química en Praga, cuando Franz
Kafka escribía sus últimas obras. Se doctoró en Berna; yo le conocí en
Yverdon, no lejos de la capital suiza. Al igual que su padre, y Werfel, Zweig,
Mahler, Einstein y Freud, Bloch es un producto de la alta cultura "mitteleuropea". El químico que le ha sacado millones de toneladas de potasio
al Mar Muerto, el sagaz frigotécnico, el genial bi6logo que ha concebido la
producción masiva del petr6leo artificial, se apasiona por la creación de
nuevas condiciones de vida en el desierto, pero sorprende aún más en él
la hondura de sus conocimientos en campos tan alejados de sus especialidades, como la geografía, la historia y la ecología de México. Es precisamente aquí donde aguzo los oídos y apunto palabras de Bloch que pueden
tener interés para nosotros.
-Nuestra antigua patria, tierra de leche y miel en la Biblia, se ha depauperado en el curso de los siglos. La tela despiadada de nómadas y
turcos; luego las cabras, devoradoras de cualquier brote verde. En 1948,
año de nuestra independencia, había cuatro millones de árboles en Israel.
Hoy son ciento diez millones. Los yermos de Judea, Samaria y Galilea
-mitad del país- han vuelto a ser productivos, pero no pueden alimentar
a más de tres millones de nosotros. Nos vemos obligados a buscar vida y
alimento en la otra mitad de Israel, el Neguev, que es d~ierto. En esto
nuestra pequeña patria se parece a México.
-¿Aludes a la mitad de México, también desértica o semidesértica?
-Precisamente. La población de México aumenta con un ritmo que obliga
también a tu país a sacar más provecho de esos enormes territorios. El Neguev tiene diez mil kil6metros cuadrados. La mitad de México es cien veces
mayor; pero la proporci6n demográfica es veinte veces más favorable a
ustedes.
-¿ Cómo se podrían transformar los desiertos del norte mexicano en
vergeles como los de Galilea?

524

-Conoces muy bien el proyecto del canal Alaska-Sonora, que llevaría las
aguas del Yuk6n y del Mackenzie a los Estados sedientos de la Uni6n Americana y a los no menos sedientos del norte de México. Proyecto factible,
pero no lo veo realizado en esta centuria. El remolque de gigantescos Icebergs desde los glaciares árticos es otra posibilidad que se ha contemplado.
Creo que en este último cuarto de siglo ustedes podrían dominar sus
desiertos como nosotros lo hacemos aquí en el Neguev. No olvides que las
dádivas son recíprocas.
-¿ Qué quieres decir con eso?
-Nosotros debemos a México la jojoba y el guayule. México podrá aprovechar nuestras experiencias en la aclimataci6n de ciertas plantas africanas
y australianas; en el empleo de hormonas vegetales para aumentar la
resistencia de otras a la sequía; en la cría de las algas; en el riego con el
agua salada.

LA

CONQUISTA DE LOS DESIERTOS

En el jardín de aclimataci6n de Beersheva reconocí a un v1eJo conocido
coahuilense, el guayule. Me lo present6 hace muchos años Osear Flores Tapia, durante un viaje a Parras. Es un arbusto cauchífero de color plateado,
que contiene hasta un trece porciento de hule. Goza de un nuevo auge gracias
a una planta industrializadora en Saltillo, y los botánicos de la Universidad
Ben Guri6n estudian su cultivo en el Neguev. Habrá materia prima para
las llantas de Israel.
-¿Guayule? -me pregunt6 el doctor Bloch. ¿Qué significa?
-Cuáhuitl es árbol; ulli es caucho: árbol del hule. El hule, con el cual
los antiguos mexicanos hacían las pelotas de su juego ritual -todavía llamado hulama en Nayarit y Sinaloa-, equivale a movimiento por el mágico
rebote de la pelota. El hule del guayule se usó en el norte, donde no se da
la castilloa elástica. No olvides que se encuentran restos de antiguas canchas
hasta en Arizona.
-Dentro de pocas semanas estaré en Tucsón. Pero, mua aquí otra paisa."13. tuya, la jojoba. ¿ Qué sabes de ella?

-Muy poco. Creo que el primero en mencionarla fue Clavijero, hace dos
siglos. Dice que en Baja California se apreciaba mucho su fruto. No sé
por qué.

525

�-Por muchas razones. Contiene una semilla comestible que sabe a almendra dulce. Tostada y molida se mezcla con cacao. El aceite contenido
en la semilla -la mitad de su peso- tiene las más variadas aplicaciones.
Evita que grasas y aceites comestibles se vuelvan rancios; como lubricante
aguanta altas temperaturas; sirve para la fabricación de barnices, linóleos
y papel carbón. Sustituye el espermaceti, o aceite de cachalote, en la industria cosmética. Tal vez salvará la vida a tantas desdichadas ballenas. La
pasta y las partes verdes de la planta son excelente forraje. Se está experimentando la aplicación de la cera de jojoba en la industria del aluminio.
Lo maravilloso es que esta planta mexicana crece espontánea en tierras áridas y no necesita irrigación. Aquí estamos estudiando las variedades que
más rendimiento pueden dar en el Neguev: las hay que proceden del sur
de Baja California, otras de Sonora: las hay de cerca de Guaymas y en el
desierto de Altar. Ya dan frutos al cabo de cinco años. Ha sido de gran
ayuda para nosotros un trabajo que publicó en 1950 su ilustre desertólogo,
Gustavo Aguirre Benavides. La jojoba es una gran esperanza para ustedes
y para nosotros. A propósito: ¿qué quiere decir jojoba?

el agua es dulce, riego por goteo capilar, ya que cada gota cuenta. Si el
agua es salada, irrigación de los cultivos que la soportan.

-Otra vez me tomas
que se hablaba -y que
sin duda muchas otras
podrían ser útiles aquí.
que sin duda vienen de

-Me impresionó anoche la explicación de la ósmosis reversa que me
dio en su casa el especialista en este campo, Sydney Loeb, y me alegré al
enterarme de la amistad que le une con técnicos mexicanos de la desalación,
como los ingenieros Zuccolott y Latapí. Puedes imaginar mi regocijo al
ver una casa de Beersheba decorada con hojas de amate pintadas por los
artistas de Guerrero.

desprevenido. Creo que es voz de la lengua cahita
yaquis y mayos siguen hablando- en Sonora. Hay
de nuestras plantas desérticas y semidesérticas que
He visto unas cactáceas a orillas del Mar Muerto
México.

-Plantamos cincuenta especies distintas. Treinta murieron; veinte resisten, pese a que se riegan con agua saladísima. Recuerda que es el lugar
más bajo del planeta, y la vegetación xerófita de México proporciona gratas
manchas verdes a un paisaje desolado.
-He visto esos cactus en Metzad Bokek, donde me bañé. Naturalmente
me hicieron evocar a México, no menos que los nopales que abundan en
la costa.
-¿Ya sabes cómo llamamos en hebreo a los israelitas nacidos aquí? Sabra.
-Lo sé: sabra es la tuna, espinosa por fuera y dulce por dentro. Otra
presencia de México en esta hermosa metáfora.
-Mi hijo David a quien has conocido, es un sabra.
-¿ Cuáles de vuestros adelantos técnicos para la conquista del Neguev
se podrian emplear en el aprovechamiento de los desiertos mexicanos?
-La clave del desarrollo es, desde luego, el agua. Pozos profundos; si

526

-¿ Cómo cuáles?
-Algodón, que se da estupendamente. Trigo; sorgo; yerba de Rodas y
de Bermudas; chícharos; cebollas; tomates: todo con riego por aspersión.
Para los melones, las sandías y los pepinos, que también aceptan el agua
salada, el riego es por goteo. Ya que esa agua procede de notable profundidad -30, 40 grados- y la empleamos para calentar el suelo con tubaciones de plástico, antes de usarla para la irrigación. Este uso combinado se
traduce en bajo costo de la energía. El calentamiento del suelo acelera el
crecimiento y la m_aduración de los pepinos, que cosechamos con 17 días
de anticipo sobre el cultivo normal.
-¿Y el agua dulce?
-Problemazo. Tenemos proyectos de desalación econorruca, ultrafiltración, ósmosis reversa, electrodiálisis, recuperación de las aguas de desecho.

-Hay más problemas que estamos resolviendo y que interesan igualmente a tu capital. El doctor Raz ha inventado un tanque para W. C.
con doble palanca. Si el enjuague es para líquidos, cuatro litros bastan, y
nueve para sólidos. En la ciudad de México, cada día más sedienta, la
introducción de este sistema ahorraría 2,000 millones de metros cúbicos de
agua por año. Sé que tienen graves problemas con su industria azucarera.
Cada kilo del dulce que producen les cuesta más del precio a que lo venden. Tal vez al campesino les convendría cultivos más provechosos que el
de la caña. Aquí hemos producido experimentalmente el xylitol, diez veces
más dulce que el azúcar; tiene el aspecto de azúcar y pueden tomarlo los
diabéticos. Además tenemos el sorbitol y el manito!, que podrian obtener
en sus ingenios, en lugar de alcohol y forraje.
-¿Otras ideas que pueden beneficiar a México?
-No faltan. Plantas que prosperan exclusivamente con la humedad nocturna reverdecen el desierto y alimentan ovejas y ganado, sustituyendo cual-

527

�quier otro forraje. Esta técnica podría ser útil en los demás desiertos del
mundo, que son mil y mil veces mayores que nuestro minúsculo Neguev;
en primer lugar Arabia, grande como toda Europa. Nuestros amigos árabes
-no enemigos, no queremos enemigos--, al adoptar nuestras tecnologías,
podrán aceptar que vivamos tranquilos en esta pequeña y pobre tierra que
un destino milenario nos ha deparado.

EL ALCALDE DE BEERSHEBA

-¿ Qué quiere decir Beersheba?

Eliahu Navi, alcalde de una de las ciudades más antiguas y más modernas del mundo, es él mismo, un hombre antiquísimo y modernísimo. Antiquísimo porque habla de Abraham como de un contemporáneo. Procede,
como el patriarca, de Caldea, y como él cruzó el gran desierto para establecerse en Beersheba.
-Mi ciudad natal es Basora, donde confluyen ambos ríos. Ur está a poca
distancia, casi a orillas del tufrates.

-Conozco Basora. He visto desde el cielo sus inmensos datilares, he admirado el bullicio de su puerto.
-Las palmeras de aquí vienen de allá y nuestros dátiles son tan buenos
como los de Basora. Me pregunta usted qué quiere decir Beersheba. No
contesto yo sino la Biblia. Espere un instante. Aquí está: Génesis, capítulo 21.
Eliahu Navi traduce ágilmente al inglés el texto hebrtv.
-"Y Abraham reconvino a Abimelej a causa de un pozo de agua que
los siervos de Abimelej le habían quitado."
-¿Abimelej... ?
--Sí, el rey de Guerar, ciudad cerca de Gaza. Pero debido a este pozo,
los dos concertaron una alianza. Abraham apartó siete corderas del rebaño,
para que fueran testigos de que él había cavado el hoyo. "Por esto llamó
a aquel lugar Beersheba, porque allí juraron ambos". Beersheba significa
"pozo del juramento" o "pozo de las siete".
-¿ Las siete corderas qué tienen que ver con e.l juramento?

No tomé a Navi desprevenido. -Hay una relación sutil entre el juramento y el número siete; una convergencia semántica, casi diría mágica.
528

El siete es sagrado. El descanso del séptimo día de la creación marca el
pacto entre Dios y el hombre. Las legiones angélicas moran en siete cielos.
Nuestro candelabro tiene siete brazos. El leproso se inmerge siete veces en
el Jordán y se levanta sanado. José sueña con las siete vacas gordas y las
siete flacas. Pero aquí viene el punto importante. FJ ángel del Señor dice
a Abraham: "Multiplicaré tu simiente como las estrellas del cielo y como
la arena del mar. . . En tu simiente serán benditas todas las gentes de la
tierra. . . Y Abraham con sus mozos fue a Beersheba, y habitó Abraham en
Beersheba". ¿Se da cuenta de lo que ésto significa?
-¿ ... ?

-Significa que Beersheba es la cuna del monoteísmo.
-La Beersheba que veo, ¿ está construida sobre la antigua?
-No. La Beersheba arqueológica, la del tel...
-¿ ...El tel?
-Tel, colina, como en Te! Aviv, "colina de la primavera". El tel Beersheba se yergue entre dos ríos secos. Su punto más alto alcanza 307 metros,
27 más que nuestra ciudad. La Beersheba antigua es una muestra de superposiciones de culturas. Fue morada de.l hombre mucho antes de Abraham;
anterior a la edad del hierro, incluso a la del bronce. Aquí los arqueólogos
se dan vuelo, ayudados por centenares de voluntarios, como los del Templo
de Jerusalén. Dos semanas de enseñanza intensiva en esta disciplina, y listos. En e.l Museo de Beersheba ha visto los objetos desenterrados.
-Me han impresionado los huevos de avestruz, la minúscula esfinge de
bronce, el arado de hierro y las inscripciones hebreas en los vasos de barro.
¿ Pero cómo obtienen ustedes agua si sus dos ríos están secos?
-Por medio de pozos en los lechos de los dos uadis, como en los tiempos
de Abraham. Los alimentan las lluvias de invierno.
-¿El agua es suficiente para la ciudad?
-Es poca y las necesidades son grandes. En 1948 Beersheba tenía 2,000
habitantes, hoy tiene 100 mil, en el 2000 podría tener un cuarto de millón.
El mar está a 50 kilómetros. Un canal, la desalación con energía solar...
-¿ Todo planeado?
-Somos pobres, en un país pobre. Tenemos, en proporción, más desierto
que ustedes en México, y debemos multiplicar los esfuerzos para sacarle
529
l.uunanitas.-34

�alimento a esta tierra flaca. Ya le enseñó el doctor Bloch lo que se está
reali~ndo en el instituto de investigaciones y desarrollo de la Universidad
Ben Gurión. Yerbas, cereales, plantas y árboles resistentes a la sequía. Además, otros medios para que la vida en estos desiertos sea más grata.
-¿Cómo... ?
\

-Me dijo el doctor Bloch que usted discutió con él, hace cuarenta años,
la posibilidad de obtener aire acondicionado por medio del calor solar absorbido por los techos. Circuitos cerrados de amoniaco, ya sabe usted. Un
equipo de técnicos dirigido por el doctor Bloch está por resolver el problema
en forma económica; así como en el instituto se resolvió la producción de
agua caliente en todas las casas, hasta las más modestas, también con la
energía solar. Cuesta 120 dólares.
-¿ Y la concepción general de la ciudad?
-Ya no es el estilo de la ''ciudad jardín", que consideramos superado.
Tratamos, con nuestros urbanistas, de integrar los edificios al ambiente.
Queremos crear una arquitectura que sea realmente a la medida de las
necesidades humanas no sólo prácticas higiénicas, sino estéticas, o sea emocionales. Ya tenemos un buen número de parques, y en el plano maestro
están previstos dos mucho más amplios, que formarán una faja verde alrededor de la ciudad: la Beersheba del 2000.

ARQUEOLOGÍA HIEROSOLIMITANA

A princ1p1os de 1939, durante un vuelo de Amsterdam a Calcuta, tuve
la dicha de fotografiar Jerusalén desde el cielo. Un conocedor de la Ciudad
Santa me indicó más tarde los lugares sagrados y entre ellos el Santo
Sepulcro y el grupo de sinagogas en el antiguo barrio judío. Estando ahora
en Jerusalén quise visitarlo. ¡ Sorpresa! Ya no existe. Los jordanos lo destruyeron sistemáticamente durante su presencia de diecinueve años en la
Ciudad Vieja. Fue un acto de fanático vandalismo; no hubo protestas del
Vaticano o de la UNESCO. Desde la reunificación de Jerusalén en 1967
los creyentes vuelven a rezar ante el Muro de las Lamentaciones: derecho
que ni los romanos les habían negado después de la destrucción del Segundo
Templo, hace diecinueve centurias.
Cuando en 1517 los turcos conquistaron Palestina, un grupo de judíos
españoles, de los expulsados de España un cuarto de siglo antes y que se

530

habían refugiado en el Imperio Otomano, aprovecharon la oportunidad de
regresar a la cuna de sus antepasados. Los sefardíes construyeron cuatro
sinagogas; pero ya que se prohibía a los hebreos erigir edificios más altos
que las casas árabes que los rodeaban, las sinagogas tuvieron que expanderse
hacia abajo, subterráneamente. A esta circunstancia se debe que sus paredes
quedaron intactas; mas el interior estaba casi completamente destruido. No
quedó nada de los muebles y de los objetos de culto llevados de España
por los desterrados. La restauración de los cuatro templos se prolongó cinco
años y se adhirió al plano y al espíritu original. Ahora son otra vez lugares
de culto de los judíos hierosolomitanos de habla hispana. Me impresionaron
los ventanales góticos y las decoraciones esculpidas, de parras con racimo
de uvas idénticas a las de mil templos cristianos.
Más importante que la restauración de las sinagogas sefardíes debe considerarse la actividad arqueológica en Jerusalén, entre 1968 y 1975, que ha
revelado más sobre el pasado de la Ciudad Santa que todas las excavaciones
realizada~ en el. ci:r50 de un siglo. He tenido la suerte de visitar, guiado
por un Joven discipulo de Mazar y Avigad -los dos insignes maestrosla zona contigua al Monte del Templo. Un mapa del arquitecto Lalo;
con la reconstrucción ideal del Segundo Templo me permitió captar sus
gigantescas proporciones y la armonía de su estructura que Flavio Josefa
'
'
antiguo sacerdote del templo y caballero romano define: "más notable que
cualquier otra bajo el sol".

.

Las piedras del muro occidental, el de las lamentaciones, son ciclópeas
Y perfectamente escuadradas; una, en la extremidad, tiene doce metros de
largo y pesa cien toneladas. Es una muestra del titánico esfuerzo de los
hombres de Herodes para levantar el templo. Centenares de jóvenes voluntarios de todas las nacionalidades han trabajado y trabajan para sacar las
montañas de escombros --construcciones y destrucciones en el curso de
los milenios- y reconstruir por vez primera, en la historia de la Ciudad Santa,
capa por capa, estrato por estrato, desde la primera edad del bronco, hace
cinco mil años, hasta la dominación turca, de ayer, pasando por la ocupación
egipcia y asiria; la ciudad de David y la erección del primer templo, el de
Salomón; su destrucción por los babilonios; la construcción del segundo
templo, por Herodes, en tiempo de Jesús; su desmantelamiento por Tito;
Y en los siglos sucesivos, las dominaciones romana, bizantina, árabe, de los
cruzados, de los mamelucos y por fin de los otomanos, que duró hasta 1917.
La prodigiosa labor arqueológica en la ciudad tres veces santa -para los
judíos, cristianos y musulmanes- no fue auspiciada por la UNESCO, como

531

�el proyecto de Abu-Simbel (sin duda digno de alabanzas), sino por Israel
y algunos mecenas norteamericanos.
Y aquí sucede lo increíble: la expulsión de Israel de la UNESCO, pre•
cisamente por llevar a cabo estas excavaciones. La única actitud coherente
de la UNESCO hubiera sido premiar a Israel; pero esta dependencia de
las Naciones Unidas se ha vuelto instrumento político y nada tiene que
ver ya con el noble propósito para el cual fue creada: el fomento de la
ilustración y de la ciencia.
Afortunadamente los países cultos, como Italia, Francia e Inglaterra, han
expresado su indignación por el acto que desprestigia a la que debería ser
la máxima institución cultural del mundo.
Las exploraciones arqueológicas en Israel continúan con ritmo gallardo y
reservan las sorpresas más gratas a quienes se interesan por la historia milenaria de Tierra Santa.

juntos _a visitar el lugar del nacimiento de Jesús. Para entrar en la iglesia
-maciza construcc16n de piedras escuadradas, con contrafuertes como en
ciertos templos coloniales de México- tenemos que inclinamos fuertemente
ya que la entrada es estrecha y baja.
'
Nuestro cicerón, Isaac Isaí Testa, sefardita nacido en Macedonia habla
un castellano singularmente castizo. "Mis padres evitaban contamina~ nuestro idioma con palabras eslavas, turcas o francesas", explica. Esto, razono,
casi medio milenio después de la expulsión de España.
-¿E Isaí?
-Es el padre del rey David.
-¿Testa?
-Es cabeza, como en italiano. He encontrado "testa" en el Quijote.
Dicen que los hebreos somos testa-rudos.

-¿Por qué?
BELÉN, HOY

Concebía el paisaje de Belén como el toscano o umbro de tantos naci•
mientos pintados con mística busca de belleza por los pintores italianos, y
he aquí la sorpresa: los dos se parecen por los cipreses, los ricos viñedos
que verdean las terrazas escalonadas de las colinas y una que otra roca
erosionada como en la tierra de Siena.
Cada hebreo, cada cristiano se acerca a Belén con unción. Los hebreos
porque fue la cuna de David, y David no es sólo su héroe nacional sino la
prefiguración del Mesías; los cristianos porque saben que el Mesías, deseen•
diente de David, nació en Belén. San Juan ... San Juan escribe... Compro
W1 Nuevo Testamento, busco ansiosamente y leo: "¿No afirma ]a Escritura
que de la simiente de David y de la aldea de Bethlehem de donde era David,
vendrá el Cristo?".

Encuentro en la plaza, entre la iglesia de la Natividad y la novísima mez•
quita construida por Hussein, a una pareja de peregrinos mexicanos. La
señora me dice sonriendo: "El rey que más recordamos en México no es
Carlos V o el del Caballito, sino el nacido aquí. No por ser el antepasado
,.
"
de Jesus smo ... .
Ya entiendo, y aquí en Belén la evocación de "las mañanitas que cantaba
el rey David" adquiere un nuevo significado, una nueva ternura. Vamos

-Por nuestra fidelidad a la tradición bíblica. Por nuestro amor tres veces
milenario a la tierra "de nuestros mayores. Figúrense que al regreso de nues•
tra cautividad en Babilonia, ciento veintitrés descendientes de betlemitas
volvieron a establecerse aquí, en su antigua aldea. Lo dice el profeta Esdras.
-¿ Qué quiere decir Belén?

-Bethlehem es "la tierra del pan". Fue y es muy fértil, pero ahora más
que trigo se da el vino, entre los mejores de Israel.

•
La iglesia de la Natividad no se compara con los templos cr1st1anos de
Europa. Su valor arquitectónico es modesto; la sugestión que ejerce se debe
a la sacralidad de los lugares, máxime la gruta, en el crucero de la nave
mayor. Se baja por gradas desde ambos lados del coro, y en el mármol del
pavimento veo una estrella -la de David, la de Belén- rodeada por estas
palabras estremecedoras: Hic de Virgine Maria Jesus Christus natus est.
Quince lámparas están encendidas día y noche alrededor de la estrella:
seis griegas, cinco armenias y cuatro latinas. Éste es el lugar sacrosanto donde
una virgen dio a luz a un dios. En la India hay otro y Krishna como
Cristo se salvó de una matanza de inocentes; en México' hay otro más, en
Tepoztlán, y también el niño-dios Tepozteco se libró milagrosamente de la
muerte. Trato de ajustar la visión de la gruta de Belén a la que de ella

533
532

�tuvieron mil pintores, y entre ellos los primitivos toscanos y flamencos, pero
mi fantasía no me ayuda. De la gruta pasamos a la tumba de San Jerónimo
y a la celda -ahora capilla- donde el gran doctor de la Iglesia tradujo la
Bihlia del hebreo al latín, entre 386 y 420, año en que murió casi nonagenario.
Isaac Isai Testa, más ducho en historia cristiana que muchos cruhanos
y que habla con profundo respeto de una religión que no es la suya, nos
hace una pregunta desconcertante:
-¿Saben ustedes que no sólo María era virgen, sino también San José?
Todos hemos visto a San José representado casi siempre anciano, con el
lirio, símbolo de pureza; pero aun admitiendo la inmaculada concepción
de Jesús, ignorábamos la virginidad de su padre putativo.
-¿ Quién lo afirma, don Isaac?
-El propio San Jerónimo. Aquí están sus palabras.
Isai Testa saca de su bolsillo una libreta de notas y lee: Ut ex virginali
coniugio virgo Filius nasceretur.

•
Todos los años, entre mi octavo y el décimo cuarto, escribía unos poemitas

para la Navidad. Los versos que compuse a los once años empezaban con
una exaltación de Belén, que tampoco necesita versiór¡:
"Betlemme, Betlemme,

fra i borghi giudei
piccino tu sei,

per6 il Redentore
ti ha scelto tra mil/e
piú celebri vil/e,
piú grandi cittá.
E' tuo tanto onore
poiché il Salvatore
in te nascerá.
Betlemme, Betlemme,
tra i borghi giudei
glorioso tu sei."

534

Recité estos versos a mis compañeros mexicanos y a don Isaac, y por un
momento reviví el candor de mi incipiente adolescencia.

HISTORIA DE LA LENGUA HEBREA

Entrevisto al ilustre filólogo, investigador de vanguardia de la Universidad
de Jerusalén, doctor Chaim Rabin.
-¿ Cómo es posible expresar en el idioma de la Biblia la vida del siglo XX?
-La BiWia tiene cerca de 8,000 palabras; el hebreo que hablamos, 60,000.
-Y ¿de dónde procede este río de vocablos?

-14,000 se encuentran en el "lenguaje de los sabios", posterior al exilio
de Babilonia. En él los maestros de la Ley escribieron La Mishná.
-¿La Mishná ... ?

-Sí, la obra religiosa más importante después de la Biblia. Su principal
compilador es J udá el Principe, en el segundo siglo de la era cristiana. El
arameo y el griego contribuyen a enriquecer el vocabulario hebreo .
-22,000 palabras. Sólo llegamos a una tercera parte del actual.
-En la Diáspora florece la poesia hebrea, máxime en España, y los poetas
son inventores de palabras. También hubo necesidad de inventar nuevos
vocablos en la prosa.
-¿Alude usted a las traducciones de los libros árabes?
-En el lapso de 250 años se tradujeron más de mil, en parte versiones
al árabe de la ciencia griega, y los traductores crearon millares de nuevas
palabras para expresar la terminologia cientifica. El ejemplo lo dio a mediados del siglo XII su antepasado granadino Yehuda ibn Tibón, llamado
con raz6n uel padre los traductores".

-Pero ¿cómo llegamos al idioma actual?
-Por un prodigio debido a un visionario. Esto es, un filólogo v1S1onario.
Eliezer Ben Yehuda, nacido en Rusia en 1858. Su Thesaurus Totius Hebraitatis se basa en el estudio de centenares de libros de todos los períodos del
lenguaje. Desde Juego, Ben Yehuda fue un asiduo inventor de palabras,
y muchas de las voces más comunes en el habla de hoy -qué sé yo: diario,

535

�reloj, moda, diccionario, toalla- son sus creaciones. Al cabo de 1,700 años,
el hebreo es otra vez lengua viva y tan sólo aquí en Israel lo hablan tres
millones.
-¿Lo hablan y lo escriben?
-Por supuesto. Es admirable ver cómo un runo de ocho años lee sin
dificultad y desde luego entiende un pasaje de Isaias en los Rollos del Mar
Muerto. Ah, algo que le agradará. F.! hebreo que usted oye hablar en todas
partes tiene la pronunciación española, es decir, sefardita, y no la de la
gran mayoría de los judíos, los de la Europa oriental. Esto se debe a una
sabia determinación de Ben Yehuda.

DESARROLLO DEL MOVIMIENTO POR LA INDEPENDENCIA
EN MÉXICO Y LOS ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA
Dra. NETIIE LEE BENSON

•

Universidad de Austin, Texas

¿ Qué sabe, doctor Rabin, de los más remotos orígenes del hebreo?
-Como lengua semita, se emparienta estrechamente con el árabe, uno
de los grandes idiomas literarios y científicos de la humanidad. Entre sus
parientes muertos, los más antiguos documentados son el babilonio y el asirio,
o caldeo; se conservan centenares de millares de tablitas de barro con escritura cuneiforme. Pero ya que todos somos vástagos de la gran familia
camitosemítica, estamos emparentados con el antiguo egipcio - y su hijo,
el copto--, así como con el bereber de Marruecos e incluso Con varios idiomas del África negra, que llamamos chádicos o nilo-chadianos, porque se
hablan desde el Nilo hasta el lago Chad, al sur del Sahara. El más importante es el hausa, "lingua franca" en una extensa área africana. Sobrecoge
la analogía entre voces hausas y hebreas.
-¿En suma ... ?

-Ignoramos en qué época ni en qué lugar se originó la lengua madre:
¿en Asia?, ¿en África? ¿Los que la hablaban tenían tez morena clara, como

los semitas y los antiguos egipcios, o negra como los pueblos del Chad, o
blanca como los bereberes? Sólo podemos suponer que, hace más de cincuenta siglos, el grupo protosemítico se separó del tronco originario y se
estableció en Arabia. De él proceden todos nuestros idiomas: el babilonio
y el asirio, el canaanita y el arameo, el árabe y el etiópico. Del contacto
entre la lengua de Caldea que hablaba Abraham y la de Canaán, donde se
estableció el patriarca, nació el hebreo: la lengua de la Biblia, milagrosamente resucitada en Israel.

536

LA REvoLUCIÓN POR LA Independencia americana no se produjo gracias a
un levantamiento del proletariado ni tuvo el sentido de una lucha de clases.
En ella participaron todas las clases y todos los grupos económicos: terratenientes aristócratas, grandes comerciantes, la pequeña burguesía comercial,
los profesionales y los miembros de las clases trabajadoras. Miembros de
todos los grupos apoyaron o se opusieron a la Revolución. Y, en cierta manera, ocurrió lo mismo en México. 1 Es verdad que el movimiento de Hidalgo
y su grupo apeló originalmente a los indios y a los sectores más bajos de la
población y que no se puede dudar de la activa participación que tuvieron
estos sectores en las primeras etapas del movimiento. Sin embargo, su carácter espontáneo hace recordar a los sucesivos levantamientos indígenas
que se produjeron en las colonias a lo largo de la segunda mitad del siglo
XVIII. Era más una protesta y aun un colérico gesto de venganza en contra
de la opresión y del mal gobierno, que más de una vez desembocaba en el
saqueo y el pillaje de las propiedades de los terratenientes y mineros, que
una lucha por lograr un cambio revolucionario del sistema social en su
totalidad. En su efervescencia inicial, este movimiento fue más una rebelión que una revolución. Y el giro inesperado que tomó probaWemente sea
el principal motivo por qué Hidalgo y sus consejeros renunciaron a un triunfo
1

MoRRis, Richard B., The American Revolution. A Short History (New York,
Van Nostrand, 1955), pp. 7-15; GoNZÁLEZ, Luis, "El período formativo", en Daniel
Cosío Villegas et al, Historia mínima de México (México, Colegio de México, 1973),
pp. 73-82.

537

�virtualmente asegurado, cuando la ciudad de México estaba a merced de
sus hordas.2
Bajo la conducción de Morelos, el movimiento comenzó a tomar un perfil
revolucionario, persiguiendo objetivos políticos, económicos y sociales y sumando a sus fuerzas sectores más diversificados y amplios de la población.ª
Ni en México, ni en lo Estados Unidos de América, sin embargo, los indios
o los negros tuvieron un papel significativo en la dirección de la revolución.
Más bien, ellos fueron utilizados como carne de cañón, sobre todo en México
durante los primeros movimientos emprendidos por Hidalgo y, aun después,
aunque en menos medida, por el mismo Morelos. Por otro lado, cuando se
inició la Revolución, el motivo principal que movía a los líderes no eran
los intereses o la situación de los indios o de los negros. El grito de batalla
de Hidalgo era "¡ Viva el Rey! Viva la Religión Católica! ¡ Muera el mal
gobierno!" y, como un símbolo para las masas, llevaba en su estandarte la
imagen de la Virgen de Guadalupe!
Aparentemente, Hidalgo luchaba por imponer ciertas reformas políticas,
económicas y sociales, pero no lo hacía en nombre de la independencia sino
en nombre del Rey. Sólo después de tres años de lucha, cuando ya Morelos
había tomado la conducción del movimiento, fue proclamada la Independencia. 5 Es verdad que más de una vez habían existido sugerencias para
que se procediera a organizar un nuevo gobierno y que se utilizaba muy
frecuentemente el término "Independencia".6 Pero hay que tener en cuenta
que la situación que existía en todos los dominios españoles durante este
período crea una notable confusión para comprender hoy exactamente cuál
era el sentido de ese término. En la misma España, este período fue llamado
1 ALAMÁN, Lucas, Historia de Méjico (5v. México, 1854), I, 488-9; HAMILL, Jr.,
Hugh M., The Hidalgo Revolt (Gainesville, University of Florida Press, 1970), pp.
177-179; ZAVALA, Lorenzo de, Ensayo crítico de las revoluciones de México desde
1808 hasta 1830 (México, Editorial Porrúa, 1969), pp. 45-52.
• lbid., pp. 63-65; AuMÁN, Historia de Méjico, II-III.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, I, 379; HAMILL, The Hidalgo Reuolt, pp. 121-123;
BusTAMANTE, Carlos María, Cuadro hist6rico de la reuoluci6n mexicana (6v. México, 1843-1846), II, 328; III, 1-100.
• ALAMÁN, Historia de Méjico, IV, f. 166; Tn.i:MONs, Wilbert H., Morelos (El
Paso, Texas Western College Press, 1963), p. 122-123; HERNÁNDEZ Y DÁVALOs,
Juan E. (ed.)Colecci6n de documentos para la historia de la guerra de independencia (6v. México, 1877-1882), V, 214.
• Diario de México, 1808-1814; Gaceta de México, 1808-1814; CoRTES, Spain,
Diario de las Cortes, 1810-1814; NAVA OTERO, Guadalupe, Cabildos de la Nueva
España en 1808 (México, Septentas, 1973).

538

~l de la "G~erra por la Independencia". Por supuesto que acá se refería a la
mdependenc1a de la• dominación francesa,1 pero é•qw·e'n podr'ia. af.rrmar que, en
gran P~~e, ese ID1Smo término no significaba en alguna medida lo mismo
en ~enea? Tanto aquellos que participaron directamente en la revuelta
Hidalgo, como. a~uellos otros que no tuvieron una participación activa,
vieron en su movmuento lo que el mismo Hidalgo había proclamado: la
lucha contra el mal gobierno y, al mismo tiempo, el apoyo al rey legítimo
Fe~ando_ VII. E:to no implicaba una lucha para separarse de la madre
patria, m persegwa otra independencia que aquella que le permitiera librarse de la dominación extranjera, es decir de Francia. Fue una lucha
de los mexica~os contra aquellos que usurpaban el trono de su rey, Fernando
VII, de la rmsma manera que los españoles de la península se levantaron
para defenderlo.ª Y era, al mismo tiempo, una lucha por el derecho de los
mexicanos a participar en su gobierno.

d:

Tanto en México como en los Estados Unidos, no podemos señalar claramente un momento definido en el que podamos decir que ha nacido la
Independencia. En uno y otro caso se comprende mejor si se la compara
con un proceso más o menos prolongado de gestación. Para mayor claridad
en
proceso . ~exicano podríamos hablar de tres etapas por las que ~
realiza ese nacmuento. En un primer momento, el movimiento habría tenido
un na~ento prematuro y habría vivido precariamente. Más aún, podríamos decir que logró sobrevivir gracias a que fue socorrido por un segundo
movimiento también independentista, que tenía otros orígenes y obedecía
a un proyecto completamente diferente. En una última etapa este segundo
impulso se vio superado y, finalmente, reemplazado por el primero, a quien
se sumaron otros miembros con ideas ya más maduras que correspondían a
sus primeras intenciones. Esto es lo que pretendemos esbozar brevemente
en estas notas.

:1

Los presupuestos generales que dieron lugar a la Independencia en los
Estados Unidos y en México son muy similares. Tanto los americanos como
las colonias españolas estaban muy alejados de su madre patria. Sin embargo, las comunicaciones entre España y sus colonias eran más difíciles, y
aun se veían interrumpidas por períodos más o menos largos, que las de
' SPAIN, Servicio Histórico Militar, Diccionario bibliográfico de la guerra de independencia española 1808-1814 (3v. Madrid, 1944-52); LoVETT, Gabriel H., Napole6n and the Birth of Modern Spain (2v. New York, New York Univenity Press
1965), 11.
'
• Diario de las Cortes, 1810-1814.

539

�Gran Bretaña con las suyas. Y esto porque durante la mayoría de estos
siglos Gran Bretaña donúnó los mares. De esta manera, durante largos períodos, la, colonias españolas se vieron forzadas a arreglárselas por sí núsrnas.•
Durante esta época, tanto las colonias españolas como las británicas habían llegado a sentirse imbuidas de cierto sentido de "autosuficiencia''. Durante las últimas décadas del siglo XVIII muchos núles de mexicanos
-abogados, comerciantes, mineros, médicos, militares, periodistas, burócratas, hacendados, granjeros, clérigos, etc.- definían su propia identidad más
como americanos que como españoles. Y éste era mucho más acentuado en
Nueva España, donde los mexicanos se veían a sí mismos como hijos de la
tierra donde habian nacido, la tierra de la abundancia, "el mejor país de
todos cuantos circundaba el sol" .10

Este espiritu de autosuficiencia no pas6 inadvertido para el gobierno español. De la misma manera que la Inglaterra y sus colonias se habian
desarrollado de manera diferenciada, teniendo al final distintos intereses econ6micos y diferentes ideas politicas y sociales, el mismo hecho babia ocurrido
con España y México. Por ello, cada uno de los centros metropolitanos
procuró igualmente aumentar al grado de control sobre sus colonias, de tal
manera que pudieran controlar su crecimiento y mantener dominados sus
deseos de autosuficiencia. lista es la explicación de las nuevas medidas políticas tomadas por España al implantar el sistema de intendencias en sus
colonias y al crear las Comandancias Generales de las Provincias Internas
'
dando la mayoria de las posiciones de gobierno a leales peninsulares.11 Otras
medidas también fueron promulgadas, que tenían por objeto hacer a las
colonias más dependientes del gobierno metropolitano. Sin embargo, mientras se buscaba con ellas aumentar el control sobre las colonias, al mismo
tiempo ellas sirvieron para provocar a los mexicanos.
El gobierno español, como el inglés, irritó a su colonia mexicana al im•
poner un nuevo sistema impositivo. Sin embargo, a diferencia de las colonias
inglesas -que contaban con pocas riquezas durante el dominio británice&gt;-,
México enriqueció permanentemente las arcas españolas con sus ricas producciones. Sus recursos no s6lo compensaron todas las inversiones que efectuaron los españoles para el desarrollo de la colonia, sino que también
• Las Gacetas de Mixico de los siglos XVII y XVIII.
11
11
GoNzÁLEZ, "El período formativo , p. 79; Dictionary of American History (6
vols. New York, Charles Scriber's Sons, 1940-1961 ), IV, 464-465.
u BRADING, D. A., Miners and Merchants in Bourbon New Spain (Cambridge,
1971 ), pp. 33-91.

540

proveyeron la mayor parte de los recursos que necesitaron los españoles para
organizar la defensa y mantener el sistema colonial en las otras colonias
americanas. Si bien los mexicanos eran perfectamente conscientes de esta
realidad, no elevaron ninguna protesta en contra de la funci6n que les asignaba el sistema colonial, hasta la aplicación de la ley de consolidación de
vales, como se llamó al nuevo sistema impositivo, en 1805. 12 Recién entonces
se produce una protesta prácticamente unánime entre todos los grupos que
residían en Nueva España, ya sean españoles peninsulares, como mexicanos,
que tuvo indudables repercusiones en el futuro. Este impuesto babia sido
aplicado anteriormente en la península,13 del mismo modo que nuevos derechos fiscales (Stamp Tax) habían sido aplicados en Inglaterra antes que
en sus colonias.u Pero en este caso español, los impuestos tenían el objeto
de defender el imperio español en Europa," núentras que en el caso de
Inglaterra pretendian defenderlo fundamentalmente en la misma América. 16
Aunque los mexicanos no protestaron inmediatamente por la implementación de esa ley, como los hechos lo demostraron más tarde, vieroil en ella
una violación del principio básico que se refería que no debía haber impuestos
sin representaci6n en el gobierno. Por ello esa ley tuvo efecto saludable en
México -&lt;:orno ocurrió con las ordenanzas de navegación (Navegation Acts)
y otras medidas en las colonias británicas de América-,17 ya que unió a
todos los residentes de México en contra de esas malas prácticas gubernamentales. Más aún, esas decididas protestas convencieron a las autoridades
españolas, que terminaron por suspender la aplicaci6n de la ley 18 -lo mismo
que había ocurrido con las autoridades británicas con respecto a sus colonias. Sin embargo, para ese entonces la autoridad real ya se había deteriorado, pues aun los españoles peninsulares residentes en México desconfiaban
de la autoridad real."
La suspensi6n de esa ley tan impopular se debió, de hecho, no al gobierno
u FLORES CABALLERO, Romeo, Counterrevolution. The Role of the Spaniards in
the Independence of Mexico, 1804-1838 (Lincoln, Nebraska, University of Nebraska
Press, 1974), pp. 14-41.
" Ibid., p. 15.
" MoRRIS, The American Revolution, p. 17.
11
FLORES CABALLERO, Counterrevolution, p. 15.
211
Dictionary of American History, IV, 466; MORRIS, The American Revolution,
pp. 14-17.
11
lbid., pp. 15-16; Dictionary o/ American History, IV, 465-466.
18
Gaceta de México, XVI (15 de abril, 1809), pp. 324-328; FLORES CABALLER0 1
Cou.nterrevolution, pp. 14-41.
lll ]bid.

541

�de Femando VII sino a la Suprema Junta Central de Sevilla, en julio de
1808." Dicha junta, leal a Fernando VII y en su nombre, reconociendo
el derecho de las colonias a estar representadas en el gobierno central del
imperio, decretó que cada una de las colonias enviaran sus representantes
para participar, como iguales, en ese cuerpo gubernamental. 21 Más tarde
la junta se vio obligada a trasladarse de Sevilla a la isla de León, y creó
una regencia para que continuara gobernando en nombre de Femando VII
durante la Guerra Españala por la Independencia del poder francés. Entonces, no solamente fue nombrado un mexicano como miembro de la re•
gencia, pero también se enviaron instrucciones a todas las provincias de
las colonias de América Hispana para que se enviaran sus representantes
a las cortes españolas." Para asegurar la representación colonial en aquel
cuerpo, la junta dispuso que se seleccionara, entre los españoles americanos
que residían en España, un grupo cualificado para que representara a cada
una de las regiones coloniales corno diputados suplentes hasta que llegaran
los diputados electos, a quienes correspondía la representación en propiedad. 2s
De esta manera, siete mexicanos se sentaron en los escaños parlamentarios

cuando se abrieron las sesiones de las cortes el 24 de septiembre de 1810."
Antes de esa fecha, ya dieciocho provincias mexicanas habían elegido a sus
diputados y reunido los fondos necesarios para costear su viaje. De todos
ellos, quince llegaron a España, uno (el nuevoleonense Juan José de la Garza) murió en ruta y otro se encontró incapacitado de viajar antes de su
partida. Sólo uno (el oaxaqueño Manuel Maria Mexia) rehusó a emprender
tan peligroso viaje. De esta manera, México se encontró representado por
veintiuno de sus hijos nativos en aquel cuerpo revolucionario que produjo
la Constitución de 1812 para el imperio español. Y su persistente acción,
como uno de los grupos más activos en las cortes, indica que sus demandas
referentes a tener su representación en el gobierno habían sido reconocidas.
Ni la junta central ni la misma regencia habían previsto que las cortes
• Gactta de México, XVI (15 de abril), 324-328.
21
"Decreto del 22 de enero de 1809", en Gaceta de México, XVI 1 325; ALAMÁN,
Historia de Méjico, I, p. 291.
n "Decreto del 14 de febrero de 1810'\ Gaceta del gobierno de Mfrico, I ( 18 de
mayo de 1810), pp. 419-420.
u BERRY, Charles R., "The Election oí the Mex.ican Deputies to the Spanish Cortes1 1810-1822," in Mexico and the Spanish Cortes (Austin, University oí Texas Press,
1966), pp. 15-17; CoRTES, Spain 1 Diario de las discusiones y actas de las Cortes
(24 v. Cádiz, Imprenta Real, 1811-1813), I.
" BERRY, "The Election of the Mexican Deputies to the Spanish Cortes," pp.
14-20.

542

tuvieran las funciones de un Congreso Constituyente; pero una vez que se
reunieron, ellas se arrogaron el derecho de redactar y promulgar una Constitución que transformara la monarquía absoluta en una monarquía constitucional.2:1 Por ello, esas cortes se transformaron en un cuerpo realmente
revolucionario no solamente para España, pero también para todas sus colonias y, especialmente, para México. El producto de sus dos años de sesiones
fueron fundamentalmente de naturaleza política, como lo fue por otra parte
la misma Constitución de los Estados Unidos de América. Pero sus decretos
abrieron la puerta a futuras medidas de reforma económica y social, previstas en las candentes sesiones de 1810-1814. Cuando estas discusiones se
convirtieron en leyes en las aún más revolucionarias sesiones de 1820-1821,
ellas sirvieron para que se gestara el segundo movimiento independentista
en la tierra mexicana.
Como resultado de la orientación que tomaban las cortes y la regencia,
y ayudado por Inglaterra, Fernando VII fue finalmente dejado libre de su
cautiverio por Napoleón en 1814. El rey se apresuró a pagar a sus leales
partidarios disolviendo las cortes, anulando la extremadamente revolucionaria Constitución y apresando a muchos de los diputados, incluyendo a los
que habían tenido una participación más activa entre los mexicanos,2e y
uno de éstos fue el coahuilense José Miguel Ramos Arizpe.
La acción de los mexicanos en las cortes españolas entre 1810 y 1814 y,
más tarde, entre 1820 y 1821, ha sido largamente ignorada o desvalorizada
con relación a la Revolución Mexicana y a la guerra por la Independencia.
Sin embargo, esta acción es fundamental para poder entender la historia
política y constitucional mexicana desde 1812 en adelante. Cuando Morelos
convocó a una asamblea para constituir un gobierno, uno de los documentos
mejor conocidos por aquel grupo fue la Constitución de 1812.27 Más aún,
algunos de los miembros del Congreso de Apatzingán habían participado
en las elecciones municipales populares que se llevaron a cabo en la ciudad
de México en 1812, conforme a la Constitución de 1812, y se habían aprovechado de la libertad de prensa por el breve período que existió en México,
en las postrimerías del mismo año. 28 Carlos María Bustamante, un periodista
u SPAIN,
•

Cortes, (1810M1813), Diario, l.
Charles E., A History o/ Spain (New York1 Macmillan, 193BL pp.

CHAPMAN,

494-495.
21

Morelos, pp. 135M136.
Nettie, "The Contested Mexican Election oí 1812," Hispanic
American Historical Review, XXVI (August1 1946), 336-350; NEAL, Clarice, 11Freeis

TtMMONs,

LEE

BENSON 1

543

�que después llegó a ser miembro del Congreso de Apatzingán, habla defendido tanto el nuevo proceso electoral como la libertad de prensa. Temiendo
ser arrestado a causa de sus convicciones, huyó de la ciudad de México
y se unió a Morelos cuando, tanto la libertad de prensa como la continuación de las elecciones, hablan sido suspendidos por Venegas en los primeros
días de diciembre de 1812."
¿ Cuáles eran los principales princ1p10s políticos de este documento?
La soberanía nacional y popular, la separación de poderes, la igualdad en la
representación, la igualdad de derechos y deberes, el ejercicio del gobierno
basado en el consentimiento y, finalmente, un gobierno provincial y local

relativamente autónomos. Estos principios se identifican con aquellos ideales

de "libertad, igualdad, derechos inalienables y gobierno con el consentimiento de los gobernados" tan profundamente incorporados a la tradición
de la revolución americana. Sin embargo, los mexicanos, cuando quisieron

introducir estos ideales en la Constitución de 1812, no buscaron apoyo en
el extranjero sino dentro del propio imperio. Del mismo modo que los americanos se hablan apoyado en las leyes y en las prácticas inglesas, los mexicanos y otros españoles americanos y peninsulares se remitieron siempre a
las leyes y a las costumbres que se hablan desarrollado en la misma España
hasta tal punto que habían llegado a ser leyes escritas, como las Siete Partidas, los numerosos fueron municipales y la Recopilaci6n de las Leyes de
las Indias. Y, también del mismo modo, ellos adujeron a su favor su propia
experiencia individual, basados en el conocimiento inmediato de lo que era
más conveniente para el futuro de las Españas. Los diputados de México,
igual que los de las otras provincias y colonias y los de la penlnsula, se
sentlan identificados con sus propias leyes y costumbres. Fueron voluntariamente a la guerra en contra de Francia y ya hablan empezado a temer la
agresión de los Estados U nidos de América, cuyas ideas y leyes resultaban
bastante sospechosas a una sociedad enraizada en la tradición católica española, ya se tratara de aquellos que vivlan en la penlnsula o en las colonias.
Largos y acalorados debates alrededor del tema de la autonomía de los
gobiernos provinciales se refirieron al primitivo sistema español de reinados
que, eventualmente, se unían bajo la autoridad de un monarca sólo después

de que éste había reconocido su identidad a través de la representación en
las cortes. Y anhelaban un sistema similar para los numerosos reinados que
dom of the Press in
93-98.
• Ibid., p. 95.

544

New

Spain, 1810-1820" in Mexico and the Spanish Cortas, pp.

se encontraban en América (Nueva España, Nueva Galicia, Nueva Vizcaya,
Nueva Extremadura, Nuevo Santander, Nuevas Filipinas, etc.). Aun las
revolucionarias cortes de 1810-1812 era un producto de la unión de los
diputados de las provincias (reinos) de España, que enviaron sus representantes sólo después de que cada una habla reasumido su soberanía gobernándose por sus propias juntas provinciales, con el fin de expulsar a los
invasores franceses; y, del mismo modo, los diputados de la América Hispana
se originaban de una situación similar en América.

Es interesante notar que el tema del federalismo, tal como fue tratado
en los debates que se referlan a la autonomía local y provincial, muchas
veces se planteó como opuesto a un sistema monárquico de gobierno. En
este contexto, algunos diputados de España compararon los gobiernos provinciales o locales dentro del sistema monárquico con una especie de federalismo, tal como existla entonces en los Estados Unidos de América. Sin
embargo, los mexicanos -junto con muchos de los diputados liberales peninsulares-- rechazaron esta interpretación. Finalmente, aquellos que se oponían a conceder un gobierno basado en una mayor autonomía provincial
y en un retorno a las formas municipales que habían sido suprimidas por

Carlos V, perdieron la partida. Se concedieron amplios poderes a la provincia -ejecutivo, legislativo y judicial. El gobierno municipal fue reasumido por el pueblo y nombrado dentro de cada jurisdicción a través de
elecciones populares de los cabildos, creándose además nuevas municipalidades.'°
La nueva Constitución, de acuerdo con otras de su época, dispuso que

el gobierno nacional se orgánizara conforme al principio de la división de
los poderes ejecutivo, legislativo y judicial. Se subordinó la autoridad del
rey a lo que dispusieran las cortes. En los debates que se mantuvieron
alrededor del tema de la limitación del poder real, un diputado mexicano,
Guridi y Alcocer, citó el precedente de la Constitución de los Estados Unidos
de América que reconocla el derecho de las cortes para rechazar el veto del
ejecutivo y para declarar la guerra." Por otra parte, ni las cortes ni el
mismo rey tenían poderes judiciales y ningún español podía ser juzgado por
una causa civil o criminal, a no ser que fuera sometido a los tribunales y

'° LEE BENSON, Nettie, La diputaci6n provincial y el federalismo mexicano (México, El Colegio de México, 1955); CuNNIFP, Roger L., "Mexican Municipal Electoral Refonn, 1810-1822", en Mexico and the Spani.sh Cortes, pp. 59-86.
11
GARZA, David T., "Mexican Constitutional Expression in the Cortes of Cadiz,"
en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 54.55 j Diario de sesiones de las Cortes (2a.
ed.) III (octubre 10, 1811), 2037-2038.

545
humanitas.-35

�de acuerdo a las leyes. Los fueros militar y eclesiástico continuarían sólo
dentro de los limites prescritos por las leyes actuales y aquellas otras que
se dictarían. Y los sesenta y tres artículos que organizaban el sistema judicial
tenían el objeto de proteger a todos los españoles de cualquier acción arbitraria o tiránica.

La Constitución liberal de 1812 fue proclamada en todas las colonias
españolas antes de que terminara el año en curso. Y, de hecho, los hispanoamericanos que habían colaborado eficazmente en su redacción se preocuparon intensamente de que ella, junto con las copias de los debates en las
cortes, fueran ampliamente distribuidas en toda América, especialmente en
cada municipalidad." Muchos de estos liberales que se habían comprometido
con la nueva Constitución, después que Fernando VII la anuló junto con
las leyes de las cortes (mayo de 1814), pasaron los seis años siguientes en la
prisión. Pero las ideas liberales no pudieron ser detruidas una vez que se
habían difundido por todas partes. Y esto lo descubrió el mismo Fernando
VII cuando se vio forzado a repromulgar la Constitución de 1812 y a restaurar las cortes, en los primeros meses de 1820."
Las nuevas cortes fueron aún más revolucionarias que sus predecesoras
de 1810-1814. Abolieron las vinculaciones y las manos muertas, suprimieron
los monasterios de las órdenes monásticas, pusieron a todos los miembros del

clero regular bajo la autoridad de los obispos y urgieron tanto a los frailes
como a las monjas a secularizarse. Suprimieron los fueros militar y éclesiástico, poniendo a sus miembros bajo jurisdicción civil y expulsaron los

jesuitas. Se dictó una ley reconociendo el derecho de toda persona, sea o
no indígena, para poseer en propiedad individualmente su propia tierra; se
abolió la esclavitud, se atacaron los monopolios y se ·defendió abiertamente,
junto con otras muchas medidas económicas y sociales, el libre comercio. st
Estas medidas y muchas otras que fueron tomadas durante el período
1820-1821, fueron verdaderamente revolucionarias. Cabria preguntarse cómo iba aceptar aprobarlas el rey Fernando VII y si alguna vez llegaría a

promulgarlas. Pero esto fue precisamente lo que aconteció. Y, precisamente,
fueron estas medidas extremadamente revolucionarias, propuestas por las
cortes de 1820-1821 y por sus cincuenta y un diputados mexicanos, las que
gestaron involuntariamente el segundo movimiento por la Independencia
Mexicana." El grupo que lo representaba no quería cambios revolucionarios.
Aparentemente, ellos se justificaron considerando el rey era un cautivo involuntario, encerrado en su propio palacio, de este grupo de radicales liberales. De esta manera, los cuerpos corporativos y los sujetos que se oponían
a ]a revolución ]ibera! sólo tuvieron un camino para salvar la situación;
aliarse con los pocos representantes que todavía existían del primer movimiento por la Independencia, dándole un nuevo contenido e invitando al
rey, o a uno de los príncipes españoles, a venir a México para gobernar sin
aquella Constitución revo]ucionaria, 86

'

Es suficientemente indicativo que en aquella misma época, los diputados
mexicanos, a pesar de encontrarse en el ambiente revolucionario de las cortes, continuaban pensando que las provincias americanas debían seguir perteneciendo al imperio español y ayudando a financiar su presupuesto. Hablan
llegado a la conclusión de que México y todas las otras colonias americanas
necesitaban no sólo una relativa autonomía provincial y municipal, sino una
autonomía total para gobernar sus propios asuntos, con sus propios cuerpos
ejecutivo, legislativo y judicial. Pero para ellos esa _autonomia y la descentralización gubernamental no significaba la Independencia que, desde México, proclamó la contra revolución. Presentaron su plan en junio de 1821,
que fue rechazado por las cortes." Inmediatamente, casi todos ellos pidieron
que se les permitiera retornar a su tierra, haciéndolo poco después.
El segundo movimiento independentista se mantuvo controlado por los
grupos contrarrevolucionarios durante poco tiempo. En marzo de 1823, el
pequeño grupo de los primeros revolucionarios de 1810 que todavía quedaba, y los que habían participado en las primeras cortes, junto con los
miembros de las recientes cortes de 1820, tomaron el control." Poco des11

12

Diario de las Cortes, 1810-1813.
as ZAVALA, Ensayo, pp. 83-89; SPENCE Ro»ERTSON 1 William, Iturbide of Mexico
(Durham Duke University Prcss, 1952), p. 51.
" BRE¡DLOVE, James M., "Effect of the Cortes, 1810-1882 1 on Chuch Reform in
Spain and Mex.ico" and MACAULAY1 Neill, "The Army of New Spain and the Mexican Delegation to the Spanish Cortes/' en Mexico and the Spanish Cortes, pp. 113133 y 135-152, y otros ensayos por Clarice Neal y Roger Cunniff citado anteriormente.

546

ALAMÁN, Historia de Méjico, V, 45-46; ROBERTSON, Iturbide of Mexico, pp.
51-83.
• !bid., p. 71.
17
SPAIN, Cortes, 1821, Diario de las sesiones de las Cortes, 25 de junio de 1821;
ANDERSON, Woodrow, ºReform as a Means to Quell Revolution," Mexico and the
Spanish Cortes, pp. 185-207.
• LEE BENSON, Nettie, "El Plan de Casa Mata/ The Hispanic American Historical Review, XXV (February, 1945), 44.56; BENSON, La diputaci6n provincial,
pp, 73, 80-81, 90-108; 123-208.

547

�pués, en octubre de 1824, proclamaron una Constitución mexicana, que
reproducía casi literalmente la Constitución de 1812 y las leyes que la acompañaron, y en cuya redacción habían colaborado ellos mismos, poniendo las
bases de un sistema de gobierno nacional que incluía el respecto de las autonomías provinciales y municipales.

en 1810; que haya aparecido otra traducción en Santa Fe de Bogotá, en
1811, y otra en el Diario de México entre octubre y noviembre de 1812;
y aun fue citada en alguna que otra ocasión en los debates de las cortes, por
algún diputado mexicano o español, para apoyar o rechazar el dictado
de alguna ley.

En México, igual que en otras partes, estas ideas revolucionarias no eran

No faltaban quienes escribieran constituciones durante esta época. Y a

aceptadas por todos ni fueron inmediatamente incorporadas a la nueva
Constitución. Pero ellas se difundieron y discutieron ampliamente no sólo
en las cortes, sino en todo el mundo hispánico. La Constitución de 1812
con sus leyes, igual que los debates de las cortes, se habían impreso y habían
sido abundantemente diseminados por todas las regiones del imperio, incluidas las municipalidades más aisladas. Más aún, todas esta leyes revolucionarias fueron puestas en efecto dentro del territorio mexicano y continuaron en vigencia hasta que fueron abolidas o modificadas por nuevas leyes,
dictadas por el gobierno local. Sin embargo, las ideas que generaron permanecieron en el ambiente aún después que fueron reemplazadas y sembraron
una serie de demandas revolucionarias por las que se lucharía posteriormente
para hacerlas realidad en las constituciones mexicanas de 1857 y 1917, que
tuvieron por modelo las de 1812 y 1824. Y estas ideas revolucionarias, enunciadas y defendidas por los mexicanos tanto en su propia tierra como en
España en los inicios del siglo XIX, que a su vez estaban enraizadas en las
primitivas leyes y tradiciones españolas, fueron nuevamente proclamadas en
1810, 1812 y 1820, y continúan estimulando los ideales de los que todavía
hoy creen en la libertad, en la igualdad y en la justicia para todos los hombres.
La defensa de estos principios no fue una moda solamente durante los
tiempos ilustrados, sino que se remonta a la más primitiva tradición española. Ellos fueron suprimidos una y otra vez especialmente entre los siglos
XVI y XIX. Pero no murieron. Los intelectuales españoles e hispanoamericanos los hicieron revivir y los fortalecieron, de la misma manera que los
revolucionarios de los Estados Unidos de América apelaron a las leyes y
a las tradiciones británicas para legitimar sus preceptos revolucionarios. Lo
que parecía al principio el balbuceo de un niño, había llegado ahora a su
madurez.
Estas ideas estaban profundamente incorporadas a la propia tradición
y por ello no es correcto juzgarlas como una imitación. Esto tampoco significa que las ideas de unos no fueran conocidas por los otros, ya que eran
reconocidas por todos. Lo atestigua el hecho de que la Constitución de los
Estados U nidos de América ha ya sido publicada en Filadelfia, en españo~
548

cada uno de sus autores, como a cada nación, les gustaba imaginarse que

sus ideas habían influenciado a los demás. John Adams, el segundo presidente de los Estados Unidos de América, confesó una vez que le gustaba
redactar constituciones por otras naciones. Gouverneur Morris, mientras es-

taba en Francia y a pedido de un amigo, escribió una Constitución para
los franceses; y, sin embargo, le pareció ridículo que un francés le presentara

una Constitución de la que era autor, que serviría para los Estados Unidos
de América." Thomas Jefferson estuvo constantemente cambiando ideas y
bocetos de constituciones con varios corresponsales extranjeros, incluyendo

algunos españoles, en los inicios del siglo XIX. 40 Yo misma tengo el texto
inédito de una Constitución del "Reino Unido de América" (United Kingdom of America) -que debía ser promulgada en Hispanoamérica en el caso
de que España fuera completamente conquistada por los franceses. No tiene
firma y fue escrito en el mes de mayo, o de junio, de 1809, supongo por
John Adarns, y dirigida al virrey de México. Adams, Morris, Jefferson, españoles, franceses, mexicanos y otros muchos estaban en aquella época ideando
constituciones. Muchas de ellas circulaban de mano en mano. Pero el hecho
de que ellas tengan muchas semejanzas ----eomo en lo que toca a la forma de
gobierno o a la división de poderes-- no implica necesariamente que sean

fruto de la imitación. Estos principios ya estaban muy difundidos y, en el
caso de España y de sus colonias, eran inherentes a la primitiva tradición,
como lo demuestra la actuación de los mexicanos, de otros hispanoamericanos

y de muchos españoles entre los años 1810 y 1824.
Los intelectuales de México, de otras regiones hispanoamericanas y de
España, como los de los Estados Unidos de América, creían tan firmemente
• M01Rrus, Gouverneur, The Diary and Letters of Gouverneur Morris (2v. New

York, C. Scribner &amp; Sons, 1888) l. 486.
• LEICESTER FoRD, Paul (ed.) The Writings of Thomas Jefferson (10v. New
York, G. P. Putnamls Sons, 1892-1899), X, 22; ELLEY BERoH, Albert (ed.) Th•

Writings o/ Thomas ]ef/erson (20v. Washington, D. C., 1904-1907), I, 153-155;
XIV, 129-131, 487-492.

549

�en estas ideas tan arraigadas en su propia tradición, en sus leyes, en su
historia y en su propia experiencia vital, que comenzaron a querer independizarse de su madre patria para incorporarlas en su propia forma de gobierno.
Y por ellas continuaron luchando durante muchos años después de la Independencia.

NETTIE LEE BENSON

JUAN NEPOMUCENO SEGUlN, ESPIA TEJANO
EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE DE MÉXICO

( Traducción de Alejandro Losada.)
RICHARD G. SANTOS
Our Lady of the Lake University,
San Antonio, Tex.

AoVERTENCIAS
1) EsTA PONENCIA ES sólo un breve resumen del libro que está para terminar el que la presenta. El libro se publicará bajo el título de The Odyssey
o/ Juan N. Seguín - Texian Master Spy.
2) El espionaje no es una ciencia moderna, no invención contemporánea
de la política internacional. El espionaje y los espías han existido desde los
primeros anales de la historia universal. Lo que sí es moderno, o contemporáneo, es el admitir que existe el espionaje y que ciertos individuos son o
fueron espías. Esta nueva época y actitud comenzó con el presidente estadunidense Dwight David Eisenhower, quien fue el primero en confesar que
el piloto Francis Gary Powers (capturado en Rusia hace 15 años) era espía
americano. Antes de este incidente, todos los espías tenían que vivir y sufrir
en silencio y secreto.
3) Juan Nepomuceno Seguín fue uno de esos espías desconocidos. Fue
uno de esos que vivió y murió con su secreto. Fue uno de esos que tuvo
que sufrir las consecuencias de su carrera. Durante su vida fue acusado de
ser traidor a Texas y México. Finalmente, las acciones del espía Seguín han
escapado a la atención de los investigadores e historiadores por cien años.
Lo que sigue es sólo un resumen de la vasta documentación existente sobre
la vida y las acciones de Juan Nepomuceno Seguín, quien fue espía tejano
en la comandancia del noreste de México.
551
550

�A.

EL EJEMPLO DEL PADRE

Juan Nepomuceno Seguín nació el veintisiete de octubre de 1806, en la
Villa de San Femando de Béjar (hoy San Antonio, Texas). Sus padres
fueron don José Erasmo Seguín y doña Josefa Becerra-Sánchez. Sus abuelos
fueron don Santiago Seguín (hijo de Bartolomé, hijo de Antonio Guillermo) •
1
y doña Guadalupe de la Fuente Femández.
Las familias Seguín, Becerra-Sánchez y Fuentes-Femández llegaron a Texas
con el segundo marqués de San Miguel de Aguayo en 1722. Todos eran
procedentes de Saltillo o del marquesado de Aguayo.2 El primer Seguín en
la frontera, o noreste de la Nueva España, fue don Antonio Guillermo Seguín, quien aparentemente vino al Nuevo Re}nO de León con el primer
marqués de San Miguel de Aguayo y fue el mayordomo de la hacienda de
Santa María de las Parras en 1691.ª
Al nacer el niño Juan Nepomuceno ya llevaba en sus •.enas la rica sangre
y herencia de las familias pobladoras de lo que fue el Nuevo Reino de Le6n,
las provincias internas de la Nueva España, y las provincias de Nuevo
Le6n, Coahuila, Tamaulipas y Texas. Fue el amor a la patria chica, la actitud y filosofía de "obedecer y no cumplir" y la política del republicanismo
que se reflejó en el siglo 19 en el separatismo y federalismo del noreste de
México que habían de guiar los pasos de aquel niño tejano.
El segundo día de marzo, 1811, Seguín y sus compañeros arrestaron al generalísimo De las Casas y lo reemplazaron con tl decano realista Juan Manuel
Zambrano. Desde Béjar, la capital tejana, la junta contra-revolucionaria de
Béjar hizo los arreglos necesarios para rescatar al gobernador Salcedo. A la
misma vez, enviaron a Enrique Felipe Neri (alias el barón de Bastrop) a
que hiciera los arreglos para la emboscada de las Norias de Baján, que culminó con la aprehensión del padre Hidalgo y el ejército insurgente.

Así como Hidalgo, Allende y Aldama, el capitán Juan Bautista de las

ron hechos en Monclova, Coahuila, pero la cabeza del insurgente fue enviada

a Béjar donde fue estacada en la Plaza de Armas.'
Don ~r~mo. Seguín fue premiado por Nemecio Salcedo ( comand3Dte de
las provmc1as mtemas) con el grado de capitán de las milicias urbanas
de Texas, y siguió siendo regidor del Cabildo de Béjar y administrador de
correo de Texas.ª

En j~io de 181~, los regidores José Antonio Saucedo y José Erasmo Seguín
establecieron la primera escuela pública en Béjar (y automáticamente en
Texas) .• Es muy probable que uno de los primeros alumnos fue el ~iño
Juan Nepomuceno Seguín que apenas contaba con los cinco años.
La escuela no e~tió por mucho tiempo. A sólo dos meses de su fundación la provincia de Texas fue invadida por el Ejército Republicano del
Norte. En agosto de 1812, José Bernardo Gutiérrez de Lara y su ejército
insurgente tomó la Villa de Nacogdoches y se dirigió al presidio de la bahía
~el ~s~íritu Santo (hoy Goliad, Texas). Los insurgentes tomaron el presidio
sm mc1dente, pero fueron inmediatamente sitiados por las fuerzas realistas
bajo el mando del gobernador Salcedo.

A comienzos de marzo, 1813, los realistas se retiraron a Béjar. Los insurgentes los siguieron y el 28 de marzo tuvieron un encuentro a las orillas del
arroyo Salado en las cercanías de Béjar. Los realistas abandonaron el campo
de batalla y huyeron a Béjar.

.El prime~o de abril el gobernador tejano don José María Salcedo y sus
asistentes (mcluyendo el gobernador don Simón de Herrera, de Nuevo
León) se rindieron sin condición a los insurgentes. El Cabildo de Béjar (incluyendo a José Erasmo Seguín) también se rindió. Todos fueron encarcelados
en la antigua misión de San Antonio de Valero. A los dos días, los gobernadores Salcedo y Herrera, y otros once oficiales, fueron sacados de sus celdas Y llevados al arroyo Salado, donde fueron asesinados a manos frías. Según
los rumores y chismes entre la gente de Béjar, el mismo fin les esperaba a los
miembros del cabildo.

Casas fue procesado, ejecutado y descabezado. El proceso y ejecución fue1

Catedral de San Femando, San Antonio, Texas; archivo parroquial, bautizos,

t. IV, 1793-1812, foja 779, Núm. 805.
• SANTOS, Richard C., The Aguayo Expedition of I 722 (Austin, 1975).
• CAVAZOS GARZA, Israel, C,dulario Autobiogrdfico d, Pobladores y Conquistador,s d, Nu,vo León (Monterrey, 1964), pp. 73-74; Núm. 83, Agustín de Echeverz Y

• Proceso de Juan Bautista de las CMas, 1811, ms. Archivo del Estado de Texas,
Ramo Archivo de Nacogdoches (Austin).
• Proceso de José Erasmo Seguín, 1813-1819, ms. Archivo de la Secretaría de
Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo Núm. 10, exp. 667.
• Cox, l. J., Southwest Historical Quarterly, "Educational Efforta in San Femando
de ~jar", vol. VI, pp. 51-52.

Subiza.

553
552

�El seis de abril, 1813, José Bernardo Gutiérrez de Lara declaró la provincia de Texas totalmente independiente de "la España europea y todas
otras potencias extranjeras". También declaró a Texas como parte íntegra
de la República Mexicana que estaba por establecerse.
La formal y escrita declaración de indepedencia que no dejó dudas de
las intenciones de los insurgentes, causó grandes problemas en las filas
del ejército republicano. Los voluntarios estadunidenses, y especialmente el
agente secreto de los Estados Unidos del Norte, William Shaler, se escandalizaron y se sintieron traicionados. Inmediatamente comenzaron una conspiración contra Gutiérrez de Lara para quitarlo del mando. Le acusaron
de asesinato por las muertes de los gobernadores y demandaron una elección
pública para el puesto de comandante en jefe del ejército.
Durante la confusión, Gutiérrez de Lara le ofreció a José Erasmo Seguín
el puesto ·de representante insurgente en Nueva Orleáns. Seguín aceptó el
nombramiento y salió para Luisiana a medianos de mayo, 1813. El antes
realista, después hidalguista y luego contra-revolucionario-realista, y ahora
republicano, don Erasmo Seguín iba con instrucciones de entrevistarse en
Nueva Orleáns con el representante de Napoleón, don Pedro Gerard. Al
llegar a Natchitoches, Seguín fue entrevistado por William Shaler y su títere
(y probablemente doble-agente estadunidense-español) José Alvarez de Toledo. El paquete de documentos que llevaba Seguín fue confiscado por
Shaler.
Según Seguín, Shaler le forzó que escribiera varias cartas a ciertos insurgentes y bejareños urgiéndoles que quitasen a Gutiérrez de Lara de su puesto
y que lo reemp.Iazasen con Alvarez de Toledo. Por la buena, o por la mala,
Seguín cambió lados otra vez y finalmente decidió quedarse en Luisiana y
no regresar a Texas.
En julio del mismo año de 1813 el ejército republicano eligió a Alvarez
de Toledo al puesto de comandante en jefe y gobernador de Texas. Gutiérrez de Lara abandonó Béjar y se dirigió a Nueva Orleáns a entrevistarse
con Pedro Gerard y el pirata (también doble-agente estadunidense-español)
Jean Lafitte. Durante este mismo período también se dirigía a Béjar el
brigadier realista Joaquín de Arredondo.
El 18 de agosto el ejército de Arredondo se enfrentó al ejército republicano
a las orillas del río Medina, en las cercanías de Béjar. El ejército insurgente
fue destruido y Arredondo se ganó el sobrenombre del "carnicero del Río
Medina". Aparte de no tomar prisioneros en el campo de batalla, el bri-

554

gaclier arrestó a unos 800 hombres en Béjar y los fusiló a un promedio de
30 diarios.
Sin querer y sin saber, Arredondo enseñó a uno de sus tenientes Antonio
L6pez de Santa Anna, cómo tratar con rebeldes tejanos.
'
José Erasmo Seguín regresó
, . a Bé¡'ar a fines de octubre, 1813, y muy probablemente a , pasar
el
septJmo
cumpleaños de su hi'o
.
,
J J uan N epomuceno.
A!_ llegar a Be¡ar, Segum fue arrestado por los realistas. En esa época, en
Bé¡a~ los insurgentes eran automáticamente procesados y ejecutados, pero
no siempre en ese orden.
El proceso de José Erasmo Seguín por infidencia contra la corona comenzó
en noviembre de 1813, y terminó en abril de 1819. Seguín fue exonerado de
todos los . ?ª_rgos contra su persona y restablecido a sus puestos de capitán
de las milicias urbanas y administrador de correo de Texas.'
El a~o siguiente de 1820, Seguín fue electo regidor del Cabildo de Béjar
y actuo como alcalde segundo del ayuntamiento. Fue en esta capacidad que

Eras~o Seguín y Enrique Felipe Neri (el guía de Baján) recibieron al estaduru_dense Mases Austin e hicieron los arreglos necesarios para que se
entreV1stara con el gobernador tejano José María Martínez. Los tres ayudaron a Aus~ a obt~ner los trámites y permisos necesarios de Joaquín Arredondo para mtroducir colonos estadunidenses a Texas. En enero de 1821
Seguín fue el comisionado que recibió a los colonos.•
'
. También en 1821, Erasmo Seguín fue miembro de la diputación provincial que respaldó y apoyó el Plan de Iguala y la regencia de Agustín de
lturb1de, Al caer el emperador, Enrique Felipe Neri fue electo representante a la diputación provincial de las provincias internas de oriente. Seguín
fue nombrado representante de Texas al congreso constituyente de 18231824, donde terminó como subalterno a don Miguel Ramos Arizpe de
Coahuila.
'
. Como miembro del congreso constituyente, José Erasmo Seguín llegó a
firmar la Constitución de 1824.• Con esa firma hizo su penúltimo cambio
político. Once años después, en 1835, Erasmo Seguín volvió a cambiar de
bando por última vez, al hacerse rebelde tejano.
"Proceso de José Erasmo Seguín."
W1LLIAMs, Amelia C. Y BARKER, Eugene C., Writings o/ Sam Howton (Austin,
1938-1943); vol. !, pp. 125-126.
' Coleccidn de Leyes y Decretos Expedidos por el Congreso Central, 1823-1824
(México, 1829), pp. 79-106.
f

1

555

�Si es cierto como dice el dicho que "de tal palo salta la astilla", entonces
con este breve resumen biográfico de José Erasmo Seguin podemos comprender el carácter de su hijo Juan Nepomuceno. En ese pe:íodo '.'."portantisimo y formativo del niño, en esas edades de cuatro a qumce anos, Juan
Nepomuceno Seguín vio a su padre cambiar bandos políticos repetidas veces
sin fracasar.

¿ Qué, entonces, podríamos esperar del hijo?

B.

JuAN

N.

SEGuÍN - CAUDILLO TEJANO

A la edad de 27 años, Juan Nepomuceno Seguin fue nombrado y electo
a sus primeros dos puestos políticos. Tomó sus puestos en. enero de 1834.
Fueron el de jefe político del Departamento de Texas, y regidor del Cabildo
de Béjar. Inmediatamente fue confrontado con los problemas políticos nacionales y sus repercuciones en el noreste de la República. Los problemas
entre los yorquinos y escoceses, el federalismo y centralismo, el deseo franco
y vivo de los Estados Unidos del Norte por adquirir Texas, y finalmente,
los problemas causados por los apaches y comanches confrontaron al nuevo
jefe político.
Siendo bien conocidos como de federalistas, los Seguin ( padre e hijo)
fueron puestos bajo vigilancia por las fuerzas centralistas acuarteladas en
Béjar. Pronto comenzaron los rumores que los centralistas iban a quitar a
Juan Seguín de sus puestos.
No obstante la delícadeza de la posición, Juan N. Seguín proclamó una
convención para octubre de 1834 en Béjar para discutir la situación política
nacional y su impacto en el Departamento de Texas. Los alcaldes y voceros
anglosajones de las colonias tejanas decidieron no atender la convención.
La convención del 18 de octubre proclamó el Plan de Béjar en el cual
fecharon otra convención para el 15 de noviembre. Según el Plan, todos los
cabildos ayuntamientos y colonias del Departamento debían elegir y enviar
delegad~s a la convención para establecer un gobierno provisional tejano.10
Esta vez, las acciones de Juan N. Seguín fueron aprobadas y apoyadas por
los colonos anglosajones.11
• SEovÍN, Juan N. 1 Memoirs {San Antonio 1 1858) .
u BaowN, John Henry, Life o/ Henry Smith (Dallas, 1887), pp. 26-27, 29-30,

44-50, 53-56.

556

El establecimiento de dos legislaturas en el Estado de Coahuila y Texas
(una centralista, la otra federalista; una en Saltillo y la otra en Monclova)
hizo fracasar los planes de Juan N. Seguin. Aún más, la intervención del
presidente Santa Anna asegurando una elección pública y su promesa de
no enviar tropas centralistas al noreste (especialmente a Texas) terminó
con todos los hechos de Seguín y los federalistas." El jefe político tejano
canceló la convención de noviembre.
El primero de enero, 1835, Juan N. Seguín terminó su período como jefe
político y entregó el mando a otro sanantoniano,18
Pero el problema, o quizás crisis política, no estaba resuelto. En abril el
gobernador del Estado, don Agustín Viesca pidió asistencia para combatir
las fuerzas centralistas de Santa Anna. Juan N. Seguín fue nombrado comandante de la guardia civil de Texas e inmediatamente pasó a Monclova.
Al regresar a Béjar en junio, Seguín anunció sus intenciones de seguir defendiendo la Constitución de 1824 y seguir combatiendo el centralismo."
El dos de septiembre llegó a San Antonio un destacamento de caballería
centralista procedente de Monterrey, Nuevo León. En ese mismo día, los
colonos anglosajones se comunicaban sobre la situación en Béjar, anotando
que los mexicano-tejanos estaban dispuestos a rebelarse contra el centralismo
y que los colonos deberían apoyarlos." Para agravar la situación, pronto
llegaron a San Antonio noticias de que se acercaba una compañía de infantería centralista, bajo el mando del general Martín Perfecto de Cos.
El dos de octubre de 1835, sucedieron dos cosas notables. Juan N. Seguín
reunió a un grupo de mexicano-tejanos en el rancho de su cuñado Salvador
Flores. A ese grupo de casi cien hombres les advirtió, Seguin, que pronto
estallaría la rebelión contra el centralismo y que ellos deberían prepararse
a participar.18
A la misma vez, el coronel Domingo Ugartechea estaba en la Villa de
González tratando de recoger una pieza de artillería prestada a los colonos
anglosajones. En lugar de devolver el cañón, los colonos abrieron fuego sobre

J. N. Seguín, Memoirs.
u Juan N. Seguín al Ayuntamiento de Béjar, 19 de enero, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Ramo Archivo de Béjar, Austin.
1
• J. N. Seguín, Memoirs .
u John W. Smith a Thomas J. Chamben, 2 de septiembre, 1835, ms. Archivo de
la Universidad de Texas, Colecci6n D. C. Barrett; Austin.
11
J. N. Seguín, Memoirs.
12

557

�el destacamento centralista. Ugartechea regresó a San Antonio sin bajas y
sin la pieza de artillería.
A la semana llegó el general Cos a San Antonio con la infantería centralista. A los dos días, el nueve de octubre, una fuerza de colonos tomó
el presidio de Goliad. El día siguiente, Juan N. Seguín y unos 75 mexicanotejanos se dirigieron a las colonias en busca de Esteban Austin para darse
de voluntarios en las filas de los insurgentes.
Los caudillos Austin y Seguín se entrevistaron el 20 de octubre en el
histórico Arroyo Salado, en las cercanías de San Antonio. Seguín fue nombrado capitán de caballería en el "Ejército federalista de Texas" y puesto
bajo el mando de los coroneles James Bowie y James Fannin.
El capitán Juan N. Seguín participó en las batallas y sitio de Béjar, a
fines de 1835. La primera batalla fue la de la misión de la Purísima Concepción, el 26 de octubre. :f:sta fue seguida por la batalla del Zacate, el 28
de noviembre, en la cual los tejanos atacaron una partida de arrieros que
llevaban zacate para las tropas del general Cos. La tercera y última batalla
fue la de la toma de Béjar del primero al nueve de diciembre. La batalla terminó con la capitulación del general Cos quien prometió nunca jamás tomar
armas contra la Constitución de 1824.
De enero a febrero, 1836, Juan N. Seguín y sus mexicano-tejanos fueron
los ojos y oídos del ejército federalista de Texas. Actuando como guías y
espías, ellos fueron los primeros que dieron noticia de la marcha a Texas
del ejército de operaciones bajo el mando de Antonio López de Santa Arma.
Al llegar el presidente a Béjar, el 23 de febrero, con la brigada de la Vanguardia, Seguín y sus compañeros entraron a la fortaleza del Álamo con los
colonos al mando los coroneles William Barret Travis y James Bowie.

Houston
comenzó su retida hacia Luisiana al saber de la toma del AJamo.
,
Segu m Y un'." cuantos mexicano-tejanos fueron asignados a la responsabilidad de cubnr la retrrada y recoger familias extraviadas y esclavos fugitivos.
muy probable que Seguín haya sido el director de las emboscadas guerrillistas, que tanto lamentaron el general Vicente Filisola y )os coroneles
Joaqum de la ~eña y José Sánchez Navarro. También es muy probable que
halla s,do Segwn el que quemó las villas de San Felipe de Austin y Harrisburg. Esto s,empre se 1~ ha a~ibuido a Santa Arma, pero las villas ya estaban
destrmdas cuando llego el eierato de operaciones.

fü

Seguín Y su compañía de mexicano-tejanos participaron después en Ja
batalla de. San Jaci?to el 19 de abril, 1836. En este encuentro un grupo
de anglosaiones hab1an capturado a cuatro mujeres y un soldado que estaban P:"ª asesinar. Seguín se interpuso y les salvó la vida. El capitán Seguín
tamb1en fue el que arrestó a los oficiales mexicanos y encontró el dinero
que cargaba la brigada de la Vanguardia."
_Inmedi~tarnente_ después de la captura de Santa Anna, Seguín y otro
of1c1al teJano tuvieron _que a_c~uar como mensajeros entre Houston y los

g~nerales_Pedro Ampudia y F1lisola. Seguín tuvo que seguir después al ejército mexicano en su rellrada a Matamoros. Habiendo terminado con esta
tarea, ~eguín regresó a San Antonio, donde asistió al general Andrade con
el hospital y los heridos mexicanos. También a este oficial tuvo que escoltarlo a Texas.
A ~i?e'. de ma'.o, habiendo terminado con todas sus tareas a la retaguardia
~Jercito meXIc".rw, Seguín fue graduado como coronel de infantería del
eiercito de la Republica de Texas. Su primer actividad fue la de restablecer
el orden en Béjar y toda esa área desde San Antonio hasta el Río Grande
(Bravo) .18

d::

El 29 de febrero, 1836, los defensores del Alama enviaron a Juan N. Seguín y dos de sus compañeros a entrevistarse y pedir auxilio del general
Samuel Houston, comandante en jefe del ejército tejano. Houston le ordenó
que no regresase al Alama y que se quedara a su lado patrullando el camino
de González a San Antonio.

El 27 de febrero, 1837, el coronel Juan N. Seguín hizo los honores fún:bres a los ,muer_tos de la batalla del Alamo. Como ambos, tejanos y meXIcanos, hab1an sido quemados juntos; Seguín recogió "fracciones de los
restos" y los enterró en la parroquia de San Fernando (hoy catedral)."

Por seguir las órdenes de su comandante en jefe, Juan N. Seguín no aten-

En diciembre de 1837, el coronel Seguín fue electo senador al Segundo

dió la convención en Washington on the Brazos, donde su nombre fue mencionado tres veces. El dos de marzo la convención expidió su declaración de

independencia sin la firma de Juan N. Seguín. Igualmente, bajo órdenes
de no regresar al Álamo, Seguín escapó el destino de sus compañeros al
caer la fortaleza el seis de marzo.

558

11

SANTOS,

1968).
13

Richard G., Santa Anna's Campaign Against Texas

,

]835 /836 (W

·

aco,

J. N. Seguín, Memoirs .

11

Juan N. Seguín al general Sidney Johnston 13 de marzo 1837
B"bl'
de la
d d T
'
,
, ms. 1 10teca
ruvers1 a
e u1ane, Colecci6n Mrs. Masan Barret, Nueva OrJeans.

u·

·a

559

�Congreso de la República de Texas. No tomó su puesto hasta el 15 de mayo,

1838, durante el Tercer Congreso."
En mayo de 1839, Antonio Canales apareció en San Antonio buscando
voluntarios para la causa federalista en el noreste. El coronel-senador Juan
N. Seguin inmediatamente reclutó tres compañias de voluntarios y pasó brevemente a pelear bajo las órdenes de Canales.
Un mes más tarde, sin embargo, ya habla cambiado de bando y ahora
queria reconquistar Texas. Seguin regresó a San Antonio y llegó a tiempo
para pelear con los comanches que asaltaban la ciudad. Siguiendo estos breves encuentros advertimos que regresó a Austin a participar en el cuarto
congreso de la República."

dándoseSecuenta
, . deº6 la confusión' nego• e1 paso a los comisionados. Por su
gum 51gui en Guerrero haciénd
trabandista con su nuevo compañero el d':to~aUsar_beco:o comerciante conn .

parte'

Seguí~ regresó a San Antonio en septiembre del '41
. ..
de prCS1dente municipal En d" . b f
Y siguio su mando
1842. Durante este perí~do si~~•: ~
reelecto a la presidencia para

';::r

ejército de operaciones del norte pa:re:onq:::s ; ~ : ~ ~tenC1d.ones del
de 1842 Juan Segum· sali,
·
ClnCO e marzo
El dí _, .
,
o para su rancho a "atender a sus quehaceres"
a S1gu1ente entro a San Antonio una com añí
.
.
.
del general Rafael y ázquez El g
al
resóp a mexicana baJO el mando
.
·
ener reg
a la frontera el clia · ·
pero no Sin antes de informar a la gente de San Ant .
J
Siguiente,
era espia mexicano.
orno que uan N. Seguin

El general Canales volvió a cambiar de opinión y en octubre de 1840,
Juan N. Seguin renunció su puesto de senador para enlistarse en las filas
federalistas del noreste. El coronel reclutó 213 mexicano-tejanos y 93 anglosajones que entregó a Canales. El caudillo Canales hizo la paz con el general Mariano Arista en noviembre y otra vez anunció sus intenciones de
reconquistar Texas. Seguin y sus voluntarios regresaron otra vez a San

Al darse cuenta del informe del general Váz
jones salió en busca de Juan N S , El
_quez, un grupo de anglosacorto tiempo le d .
. egum.
presidente tejano intervino y por
e¡aron en paz La terquedad de 1
1 .
y el 18 de abril 1842 Ju
N. S ,
., os ang osa¡ones aumentó
se huyó a Lan:do d~ndea: ; ~gum renuncio la presidencia municipal y
Arista.,.
gun el, fue arrestado por orden de Mariano

Antonio. 22
El gobierno de Texas ignoro el informe de Seguin sobre las intenciones de
Arista y Canales. En cambio, la gente de San Antonio le eligió presidente
municipal, dándole la responsabilidad de protegerlos y defenderlos.

Curiosamente, el seis de julio, 1842, Samuel H
.. ,
Erasmo Segw'n p"clié d I
..
ouston le escnb10 a don
i n o e no se mortificara po
hi. H
que todo estaba bien y que él
echr su JO. ouston le aseguro
N. Seguin."
'
nunca sosp aría de la fidelidad de Juan

Nada ocurrió por seis meses. Pero en junio de 1841 llegó el doctor Rafael
Uribe, procedente de Guerrero, Coahuila, pidiendo entrevistarse con Juan N.
Seguin y el presidente de Texas. Según los informes, el doctor Uribe venia
en busca de voluntarios y recursos para continuar la rebelión federalista en
el noreste. Seguin le llevó a Austin a entrevistarse con el presidente Lamar.
tste envió dos comisionados (Comelius Van Ness y C. D. Morris) a entrevistarse con el general Mariano Arista por conducto del doctor Uribe.
Al llevar a Guerrero, Coahuila, los comisionados se encontraron con Juan
N. Seguin. Preguntándole qué hacia en la frontera, les contestó que andaba
en una comisión secreta por parte del gobierno tejano. El general Arista,

• J.

N. Scguini Mtmoirs.
n GuLIClt., C. A., et al, Th, Pafurs of Mirabtau BuonaJ,arte Lamar (Austin,

1921-1927); pp. 70-71.
• Sentinel (peri6dico), 10 octubre, 1840; Austin, Telegraph and Texas Register
(periódico), 1 noviembre, 1840 ¡ Houston.

560

C.

UN ESPÍA TEJANO EN LA COMANDANCIA DEL NORESTE

Juan Nepomuceno
Seguin regreso, a San Antomo
. en agosto de 1842 Est
,
;: ::n:m:::;:;;,dt";te de los defe_nsores de Béjar. El grupo co~sisti:
órdenes de Se , d
- ]~nos q~e curiosamente habian servido bajo las
gum urant~ a rebelión de Texas. i Los de este mismo
ah~ra actuaban como guias y espias de la Segunda División del grupo
ba¡o el mando del general Adrián Wolll
Norte,
El 11 de septiembre, 1842, la segunda clivisio'n tomó la ciudad de San
u8Diplomatic Correspondtnc, o/ the Republic of Texas (
Washington, D. C., 1907•
19o:u ), p. 768. J. N. Seguín, Memoirs
J. N. Seguín, Memoirs.
:ia Writings o/ Sam Howton , vol • IV 1 p. 125 .

561
humanitu.-36

�Antonio, Texas. El general Woll inmediatamente envió a Seguín y los defensores de Béjar a que reconocieran las áreas circunvecinas, para asegurar

que no había fuerzas tejanas. Seguín y los defensores regresaron el día 17
diciendo que no había tejanos en toda la área. ¡ El día siguiente apareció
una fuerza de 1,500 tejanos!

I

La segunda batalla del Arroyo Salado ocurrió el 13 de septiembre. Seguín y los defensores no tomaron parte en la acción. El día siguiente, habiendo batido a los tejanos, el general Woll comenzó su retirada hacia el
Río Grande. Seguín y los defensores iban a la vanguardia con unas 150
familias mexicano-tejanas que habían decidido mudarse a Coahuila.
La Segunda División del Norte regresó a la frontera sin novedad. El 4
de enero de 1843, los oficiales y participantes de la toma de San Antonio
y batalla del Arroyo Salado fueron premiados con graduaciones, medallas, y
honores militares. Juan Nepomuceno Seguín recibió la Cruz de Honor."
Del 1843 al 1845, Juan N. Seguín y los defensores de Béjar, ahora conocidos como el Segundo Escuadr6n de Auxiliares, patrullaron la frontera
desde Saltillo-Monclova-Guerrero a Laredo. Curiosamente, el periódico
Northern Standard de Clarksville, Texas, reportó el 10 de febrero, 1844,
que "el famoso espía Juan N. Seguín" preparaba su regreso a Texas y que
lo haría oportunamente." Desgraciadamente, el periódico no indicó por cuál
gobierno espiaba Seguín.
El 24 de julio, 1845, Juan N. Seguín le envió un informe al presidente
tejano Anson Jones informándole que México estaba dispuesto a reconocer
la independencia de Texas, con tal de que no se uniera a los Estados Unidos
del Norte y también por evitar otra guerra. 28 Ya para 1845, Seguín causaba
más problemas en la frontera que los propios tejanos. En octubre de ese
año, el general Arista le ordenó al general Rafael Vázquez que investigara
las acciones de Seguln y el Cuarto Escuadrón de Auxiliares. Según el informe,
los alcaldes de Saltillo, Monclova y Río Grande protestaban por las visitas
del escuadrón. En cada visita había disturbios entre la gente." Antes de
comenzar la investigación estalló la invasión americana del territorio nacional.
• Expedici6n Hecha a Tuas por el General Adrián Woll (Monterrey, Nuevo Le6n,
1842).
11
Northern Standard (periódico) 10 febrero, 1844¡ Clarksville, Texas.
18
JoNES, Anson, . , .History of Texas (Nueva York, 1859}, pp. 482-483.
• Mariano Arista a Rafael Vázquez, 31 octubre, 1845, MJ. Archivo de la Secretaría de Gobierno, Saltillo, Coahuila; legajo 38 (1845), exp. 1472.

562

En junio de 1846, Seguín estaba en Laredo con su escuadrón cuando el
general Francisco Mejía le ordenó que atacara la vanguardia del ejército
americano que pasaba de Matamoros rumbo a Monterrey. A la vez, Antonio
Canales recibió orden de atacar la retaguardia de los americanos.'° Aparentemente ninguno de los dos llevó a cabo la orden porque los informes y
crónicas del ejército estadunidense no mencionan ningún asalto. No obstante
la falta a las órdenes del general Mejía, Seguln estuvo en Mier y Camargo
pocos días antes de la llegada del ejército americano a esos lugares. 81
La participación de Juan Nepomuceno Seguín en la guerra entre México
y los Estados Unidos del Norte se conoce en sólo tres datos. Primero, estuvo
en el sitio de Monterrey bajo el mando del general Pedro Ampudia del 16
de septiembre al 2 de octubre de 1846. Segundo, asistió en la batalla de la
Angostura (Buena Vista) con el general Santa Arma el 22 y 23 de febrero,
1847. Tercero, concurrió a la batalla de Padiema (Contreras) ante la ciudad
de México con el general Valencia."
Ya para el 23 de febrero, 1849, Juan N. Seguín estaba en Guerrero, Coahuila, donde se entrevistó con el representante de los Estados Unidos del
Norte." El 17 de abril, Seguín escribió desde Saltillo a Samuel Houston
avisándole que quería regresar a Texas. 3 '

Hasta esta fecha en 1849, Juan N. Seguín seguía siendo considerado espía
mexicano y traidor a Texas por un gran número de anglosajones.

El supuesto traidor tejano, el 12 de julio de 1849, recibió 17 labores de
tierra del Estado de Texas por sus "servicios a Texas como héroe y patriota"." Retirado de la vida político-militar, no apareció hasta el 16 de agosto
de 1852, cuando fue electo juez de paz del Condado de Béjar. A los dos
años ( 1854) fue reelecto juez de paz y actuó como juez de elección para
establecer el distrito escolar de San Antonio."
• Francisco Mejía al Gobernador de Nuevo Le6n, 11 junio, 1846, ms. Archivo
General del Estado de Nuevo León, Ramo Militar, caja 34-A1 exp. 4, 1846 (2).
n General Taylor a Adjutante General, 10 agosto, 1846, Hoc. Doc. 60 - 30th
Congress, First Sessi6n; p. 408.
n Exp. de Juan N. Seguín, ms. Archivo de la Secretaría de la Defensa Nacion:U;
Ramo de Cancelados.
• Lamar Papers, vol. IV, pt. 1; pp. 193-194.
" Juan N. Seguín a Sam Houston 1 17 abril, 1849, ms. Archivo del Estado de Texas,
Colección Andrew Jackson, Houston.
" State of Texas to Juan N. Seguín, mss., 12 julio, 1849; Archivo del Condado
de Béjar, Ramo de Tierras; H-1, pp. 244-245.
• Election Returns, mss. 16 agosto, 1852, Archivo del Estado de Texas, Records

563

�En 1855, Juan Nepomuceno Seguín fue uno de los fundadores del Partido
Demócrata del Condado de Béjar. Fue candidato a la vice-presidencia del
partido del condado, pero perdió la elección. Como recompensa fue nombrado a la mesa directiva del partido. Ese mismo año fue reelecto juez
de paz."
También en ese año de 1855, Henderson Yoakum publicó su History of
Texas donde por primera vez se acusa a Juan N. Seguín ser traidor a Texas." La acusación no llevó documentación alguna y parece haber sido
parte de la nueva intriga de Houston.
Al comenzar el año de 1841 ( cuando curiosamente comenzó Juan N. Seguín sus viajes a la frontera), Houston había proclamado sus intenciones
de apoderarse del norte de México (o bien sea, las antiguas provincias internas). Habiendo fracasado en ese tiempo, esperó hasta el 16 de febrero
de 1858, cuando como senador del congreso de los Estados Unidos del Norte
introdujo una resolución para establecer un protectorado militar sobre México y Centroamérica. Y a tenía Houston dos años con esta campaña cono~
cicla públicamente como el "Lone Star Club" (Club de la Estrella Solitaria)."
Quizás no tanto por coincidencia, el 12 de junio de 1858 le escribió Juan
N. Seguín a don Santiago Vidaurri en Monterrey, ofreciéndose de voluntario
para proteger la Constitución mexicana. Vidaurri le contestó el 18 de julio
agradeciéndole el esfuerzo, pero le pidió esperase cuando le llamase. Seguín
no esperó y viajó a Monterrey adonde llegó el 24 de septiembre. Vidaurri
le hizo regresar a Texas con una comisión secreta dirigida al gobernador
tejano Samuel Houston. Seguín le escribió a Vidaurri el dos de marzo de
1859, diciéndole que no había podido comunicarse con Houston. El 23 del
mismo, le volvió a escribir a Vidaurri diciéndole que se había entrevistado
con el jefe de la corte suprema de Texas y que pensaban los tejanos que
la situación en el noreste era muy delicada para intervenir con asistencia o
apoyo. El 3 de abril volvió a escribir Seguín a Vidaurri diciéndole que los
Estados Unidos del Norte no querían intervenir en los asuntos internos de
México. En la misma carta le pedió Seguín a Vidaurri que no revelara
el cargo que llevaba el tejano porque temía de su vida. La última carta
of the Secretary of State (Austin). Minutes of Commissioners Court, ros. 30 octubre,
1854; Archivo del Condado de Béjar (San Antonio).
n El Bejareño {peri6dico), 20 julio, 1855.
18 YoAKUM, Henderson, History of Ttxas (Nueva York, 1855), vol. 11, pp. 365-366.
,. FRIEND, Lorena, Sam Houston (Austin, 1954), pp. 139-140, 256-258, 298-299.

564

de Seguín a Vidaurri fue la del dos de julio, cuando llegó el tejano a Monterrey y se afilió como voluntario en el ejército del general Zuazua.••
Seguín no duró mucho tiempo en Nuevo León. Aparentemente regresó
a Texas con otra comisión de Vidaurri, o de Houston. Ya para el 13 de
julio de 1860 estaba en su rancho, en el condado de Wilson, en las cercanías
del pueblo de Floresville."
Los problemas internos de ambos, México y los Estados Unidos del Norte
.
'
se aumentaron a fines de 1860 y comiemos del 61. En México, la intervención francesa causó una larga y penosísima guerra. En los Estados U nidos,
la posibilidad de una guerra civil se aproximaba diariamente. Al fin estalló
la guerra civil americana y el gobernador de Texas, Samuel Houston se negó
a hacerse partidario de los confederados del sur. El 16 de marzo de 1861
.
.
'
la legislatura tejana quitó a Houston de gobernador. Inmediatamente come117.aron los rumores que Houston pasaría a México a establecer su República de la Estrella Solitaria."

El 17 de abril, 1861, Santiago Vidaurri escribió a Benito Juárez avisándole
que había recibido una petición de Houston pidiendo asilo." Al momento
no se conoce la respuesta de Juárez, pero Houston no pasó a México. El que
si pasó a México fue Juan N. Seguín. Años más tarde describió esta estancia diciendo:
"hizo la guerra de la Reforma, o de tres años, mandando en jefe el
2' Regimiento de Nuevo León de que era jefe nato, y el 1' de Monclova a las órdenes de los grales Zaragoza, Zuazua, Santos Degollado,
Escobedo, y Miguel Blanco. Durante la intervención francesa mandaba el Batallón Libertad que se organiz6 en la capital . ..""

Ya para el 1868 todo habla cambiado en la vida de Juan Nepomuceno
Seguín. La intervención francesa había terminado y Benito Juárez había sido
reelecto a la presidencia a fines de 1867. El sobrino de Seguín, don Ignacio
Zaragoza habla muerto el 8 de septiembre de 1862. Samuel Houston tam• Coronel Juan N. Seguín, mss. Archivo General del Estado de Nuevo Le6n Correspondencia de don Santiago Vidaurri, 1, sección, caja 23, exp. 388.
'
u Census of the Free Inhabitants of Wilson, ms. 13 julio, 1860; Archivo del Estado
de Texas (Austin).
ª FRIEND1 Sam H ouston.
u RoEL, Santiago, Correspondencia Particular de Don Santiago Vidaurri (Monterey, N. L., 1946), p. 54.
.. Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.

565

�bién había muerto el 26 de julio de 1863. Don Santiago Vidaurri y los
generales Zuazua y Santos Degollado también habían muerto. Y finalmente,
la guerra civil de los Estados Unidos del Norte había terminado en 1865.
Juan N. Seguín regresó a su rancho en el condado de Wilson, Texas. Todo
había cambiado en Texas también. Los norteños, los yanquis, controlaban
los estados del sur. Ellos nombraban a los encargados de todos los puestos
políticos, desde los municipales hasta los estatales. Ningún veterano o ex oficial
de la Confederación del Sur podía ser electo o nombrado a un puesto político o militar.
El 30 de agosto de 1869, Juan N. Seguín fue nombrado juez del condado
de Wilson, Texas, por el gobierno yanqui de Texas. Actuó como juez del
condado por unos cinco o seis meses." Pero el viejo caudillo no estaba para
retirarse a la vida privada.

gran admiración. El 16 de marzo de 1887, Seguín pidió una pensi6n de la
Secretaría de Guerra y Marina por sus servicios prestados a la República
de México. La Secretaría le contestó el 5 de abril del mismo año negándole
la pensión, avisándole que no había documentación de sus servicios a la

naci6n. 49
Pobre, pero rodeado de nietos y bisnietos, murió Juan Nepomuceno Seguín en Nuevo Laredo, Tamaulipas, el 27 de agosto de 1890." Fue enterrado
en el camposanto municipal de Nuevo Laredo, pero recientemente sus restos
han sido llevados a Seguín, Texas, donde habrán de reposar nuevamente

para darle sus últimos honores como héroe y patriota de Texas.

PosTDATA
Como investigador e historiador, no emito juicio alguno sobre las acciones,

El 8 de noviembre de 1871, Porfirio Diaz proclamó el Plan de la Noria.
Juan Nepomuceno Seguín a la edad de 65 años se enlistó en las filas insurgentes, esta vez a pelear contra Juárez.'6 La rebelión terminó con la muerte

del presidente Juárez en marzo de 1872. Seguín regresó a Texas.
A la edad de 67 años, el 14 de octubre de 1874, el Estado de Texas otorgó
a Juan Nepomuceno Seguín una pensión de 250 dólares mensuales por ser
héroe y patriota, y por sus servicios prestados a Texas durante la rebelión
de 1835 y 1836." Aquí francamente terminó la vida político-militar del
viejo caudillo.

actitudes o vida de Juan Nepomuceno Seguín. Mi tarea es la de presentar
la documentación tal como existe. Si confieso que tengo la tentación de
describir la vida de Seguín como la de un rebelde en busca del campo de batalla. Pero quizás la vida de Seguín fue la de un ciudadano fronterizo que
vivió la angustia y agorúa del siglo XIX y lleg6 a ver su patria chica ( las
provincias y estados de oriente) atormentada por la política internacional.

En 1883, Juan N. Seguín pasó a vivir con su hijo don Santiago Seguín
en Nuevo Laredo, Tamaulipas donde era presidente municipal. Desgraciadamente, el tres de julio, 1884, don Santiago fue arrestado por orden del
juez del distrito de Tamaulipas. Según los informes de los periódicos, se le
acusaba de robo de los fondos municipales.' 8
Los últimos seis años en la vida de Juan Nepomuceno Seguín fueron penosísimos. Los tejanos le habían olvidado y muchos aun le consideraban
traidor a Texas. A la vez, el gobierno mexicano bajo Díaz no le veia con

*

11

Minutes of Commissioners Court of Wilson County, Book A, p. 112, Police
Court", ms. 30 agosto, 1869; Archivo del Condado de Wilson Texas (Floresville
Texas).
'
'
• Exp. de Juan N. Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Archivo del Estado de Texas, 2 a 13 octubre, 1874, mss. Ramo "Comptroller of
Public Accounts - Pension Division; Juan N . Seguín" (Austin).
• Dallas Herald (periódico), 3 julio, 1884 (Dallas).

• Exp. de Juan N . Seguín, Arch. de la Defensa Nacional.
• Juan N. Seguín, 27 agosto, 1890; Oficina del Registro Civil, Libro de Defunciones, Núm. Uno, Año de 1890, foja 82, Núm. 131; Nuevo Laredo, Tamaulipas.

567
566

�OUR SPANISH HERITAGE IN TEXAS

DR.

MALCOLM

D.

McLEAN

Texas Christian University

SEVERAL YEARS AGO I received a Jetter from Dr. Julian E. Choate, Professor
of English at David Lipscomb College, Nashville, Tennessee, asking for
assitance in compiling a bibliography showing the influence of Spain on
Anglo-american folk culture. He said that he was primarily interested in
works of history, articles and literature that were contemporary with the
frontier process in the Southwest, adding, however, that he had a limited
reading knowledge of the Spanish Janguage, and therefore he preferred to
use works in English. In conclusion he stated that he had recently completed
a tour of Portugal, Spain, and North Africa as part of his.research, and his
future plans called for him to spend a month in Mexico-a trip that would
carry him as far as Mexico City.
To facilitate my reply, he enclosed a self-addressed postcard, on the back
of which I was requested to write everything I knew on the subject.
Pressure of other duties prevented me from replying at that time, but
now, since my teaching load has been reduced. I have time to jot down
a few suggestions which might be useful to researchers interested in Spain's
influence on Texas. These suggestions are going to be disappointing to sorne
people, however, because, instead of telling what our Spanish heritage is,
I am going to make a few suggestions about where you can go to look for
it. Also, I should caution you that this paper makes no claim to being definitive: it my exhaust you, but it will by no means exhaust the subject, since
it will be limited to a few things that I happen to know about from personal
experience, with emphasis on those sources that are usually overlooked because they are not generally known.
The best single-volume source, if you know how to read Spanish, is a book

569

�published by Carlos M. Fernández-Shaw in 1972, entitled: Presencia española en los Estados Unidos.' As Cultural Counselor of the Spanish Embassy
in Washington, D. C., Fernández-Shaw devoted five years to traveling over
the United States, visiting the historical sites in person, copying the inscriptions on the monuments, consulting the authorities in each community, and
reading the books on the subject. He covers ali fifty of the United States,
plus Guam, and in the back of the book are a series of fa]cling maps, in fu]]
color, with the names of the places where the Spanish were active printed
in red. Copies of this book are on sale in the TCU Book Store.
However, what can the researcher do if he was so unfortunate as to be
born with a monolingual English tangue? There is a book by Gerald Ashford,
published in 1971, entitled:Spanish Texas, Yesterday and Today, which
devotes sorne 300 pages to the subject.'
On the other hand, suppose we are dealing with a perfectionist who wants
to read everything that has been published on the subject, in every language?
We have a suggestion far that type also. He should start with the two-volume
study on The Spanish Southwest, 1542-1794, An Annotated Bibliography by
Henry R. Wagner, Litt. D., a silver salesman who pursued history as a hobby.
Originally published in 1924, it was brought out in a second edition by The
Quivira Society in 1937 and reissued in a facsímile eclition by thc Amo Press
in 1967.'
Dr. Wagner not only gives a detailed bibliographical description of each
work, with extensive notes, and facsímile reproductions of many of the title
pages; he also lists the ]ibraries where copies can be found. The books are
described in chronological arder according to the year in which they were
published, so, if you want to know what was going on in any given year,
ali you have to do is turn to that year.
You no doubt have noticed that Dr. Wagner did not cover the entire
Spanish period, since his bibligraphy extended only through 1794, but, Thomas
W. Streeter, a retired Wall Street broker, took over where Wagner left off,
and covered the next 51 years, from 1795 through 1845, and he narrowed
1 FERNÁNDEZ-SHAW, Carlos M., Presencia española
en los Estados Unidos, Madrid Ediciones Cultura Hispánica, 1972.
1 AsHPORD, Gerald, Spani.sh
Texas, Yesterday and Today, Austin, Jenkins Publishing Company, 1971.
..
1 WAGNER, Henry R., The Spanish Southwest,
1542-1794, A.n Annotated Biblaography by Henry R. Wagner, Litt. D., First Published by The Quivira Society, 1937,
as Volume VII, Parts I and 11; Republished by Arno Press, New York 1 1967, 2 vols.

570

down the field from the entire Southwest to Texas only. After devoting more
than 40 years to this hobby, he finally published his findings through the
Harvard University Press, paying far the cost of printing himself. Since he
was a farmer President of the Bibliographical Society of America, his work
commanded the respect and admiration of bibliographers throughout the
world, and it has become the model far bibliographers as well as the Bible
for book dealers and collectors of Texana.
Mr. Streeter's five-volume work is called a Bibliography of Texas, 17951845. The first two volumes list items printed in Texas; the third volume
covers items printed in Mexico about Texas, and the last two are devoted
to things printed in the United States or Europe about Texas. He includes
pamphlets, broadsides, maps, and newspapers, as well as books. His copious
notes explain the historical circumstances under which each item was printed. •
My wife, Margaret, worked seven years far Mr. Streeter, checking the
location of items in the principal libraries of Texas, and he employed me
to go to Mexico and check the state library, the state archives, and the state
prioting office of fifteen different states, plus numerous libraries, bookstores,
and archives in Mexico City.
Very early in his research Mr. Streeter became acquainted with Ernest
W. Winkler, Bibliographer of The University of Texas Library in Austin,
and discovcred that they both were trying to cover the same field, so they
decided. to divide the field. Therefare, just as Mr. Wagner had passed a]ong
to Mr. Streeter the notes he had covering the period after 1794, Mr. Streeter
gave Mr. Winlder his notes on the period after 1846, and Mr. Winkler
reciprocated by giving Mr. Streeter everything he had on the period from
1795 through 1845.
Mr. Winklcr not only limited his field to Texas; 'he also decided to cover
only items printed in Texas. The first part of his research was published by
the Texas State Historical Association in 1949, under the title of a Check
List of Texas lmprints, 184{;-1860.' Unfortunately, Mr. Winkler became ill
in the fa]] of 1950 and was not able to continue the editorial work necessary
far publishing the rest of his research, so he turned his material over to Dr.
Llerena Friend, Librarían of the Eugene C. Barker Texas History Library
4

STREETER, Thomas W., Bibliography o/ Texas 1795-1845, 3 parts in 5 volumes,
Cambridge, Haivard University Press, 1955-1960.
' WINKLER, Ernest W., ed,, Check List o/ Texas Imprints, 1846-1860, Austin, Tbe
Texas State Historical Association, 1949.

571

�at the University of Texas, and l)le next volume, edited jointly by Mr.
Winkler and Dr. Friend, carne out in 1963. It was called a Check List of
Texas lmprints, 1861-1876.'
So far as I know, nobody is working on a Texas bibliography covering
the period from 1877 through 1976. Those last hundred years are still Jying
there untouched, waiting for you to make the bibliography.
Now Jet us look at the subject from another point of view. How did the
Europeans first learn about Texas? Their first knowledge carne in 1519, in
the form of a wavy line-the map of the Texas Gulf Coast draw by Lieutenant Alonso Alvarez de Piñeda.'

If you are interested in other maps depicting the Texas area in the period
before Mexico finally established its independence from Spain in 1821, you
can find 46 such maps listed and described in James M. Day's volume entitled: Maps of Texas, 1527-1900: The Map Collection of the Texas State
Archives. 8

In addition to the first map, Spain also gave us our first book about Texas.
It was entitled: La relacion que dio Aluar núñez cabefa de vaca de lo acaescido
en/as Indias enla armada donde yua por gouernador Paphilo de narbaezdesde el año de ueynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a
Seuilla con tres de su compañía.:.

Translated into English, the title would read as follows: The report which
Aluar Núñez Cabeza de Vaca gaue concerning what happened in the lndies
in the armada where he was seruing for Gouernor Pánfilo de Naruáez, from
the year of twenty-seuen until the year of thirty-six, when he returned to.
Seuille with three of his company.
The colophon on the last page of the book says:
The present treatise was printed in the magnificent, noble,
and very ancient city of Zamora, by the honorable gent!emen Augustin de Paz and Juan Picardo companion
' WINKLER,

Emest W. and

LLERENA FRIEND,

eds., Check List of Texas Jmprints,

1861-1876, Austin, The Texas Sta te Historical Association, 1963.

Walter and others, eds., The Handbook o/ Texas, 2 vol.s., Austin,
Tbe Texas State Historical Association, 1952, II, 380-381.
• DAY, James M. and others, Maps of Texas, 1527•1900: The Map Collection of
the Texas State Archives, compiled by James M. Day, assisted by Ann B. Du.nlap,
Mike Smyers [and], Kenneth Parker, Austin, The Pemberton Press, 1964.
' PRESCOTT WEBB,

572

printers of books, residents of the said city,
at the cost and expense of the virtuous gentleman Juan Pedro Musetti, a book merchant,
resident of Medina del Campo. It was
finished on the sixth day of October. Year of the birth of Our
Savior Jesus Christ one
thousand, five hundred
and forty-two
years.
The book is of interest to Texans because it tells how Cabeza de Vaca
was shipwrecked on Galveston Island in 1528 and left there, stark naked, to
wander around through Texas and northern Mexico until 1536, a period
of more than seven years.• Therefore this book, published 66 years earlier
than Captain John Smith's A True Relation, represents the first view of life
in Texas as viewed by European eyes.
Wouldn't it be nice if we could commemorate in sorne way this date of
October 6, 1542, as marking the beginning of printed knowledge concerning
Texas in Europe?
The reading public in Texas has increased considerably since Cabeza de
Vaca made his joumey through here four and a half centuries ago, but
there are still those among us who have not read his book. If you care at
ali about the three hundred years of our Spanish heritage, and you have
only enough time to read one book on the subject, this is the book to read.
It marks the first of practically everything connected with the cultural development of Texas.
There is a very neat little Spanish edition published by Aguilar in Madrid
in 1945.10 I paid about a dollar for my copy.
• NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, La relacion que dio Alvar nuñez cabefa de vaca
de lo acaescido enlas Indias enla armada donde yua por gou.ernador Paphilo de narbaez•desde el año de veynte y siete hasta el año d' treynta y seys que boluio a Seu.illa
con tres de su. compañía, Zamora, Spain, Augusto de Paz and Juan Picardo, 1542.

The only known complete original copy of this book is owned by The New York
Public Library, but there is a xerox copy in the Texas Christian University Library,
Forth Worth, Texas, 76129.
• NÓÑ&amp;z CABEZA DE VACA, Alvar, Naufragios. Texto restaurado, prologado y anotado por Justo García Morales, Bibliotecario, Madrid, M. Aguilar, Editor, 1945,
Colección Crisol, Núm. 98.

573

�Then there is the dignified, formal edition that appeared in the Biblioteca de Autores Españoles in 19%.11

However, if you do not want the integrated version, you can read Estevanico the Black, published by John Upton Terrell in 1968."

Surprisingly enough, the English-speaking peoples of the world were among
the last to leam what was in Cabeza de Vaca's book. I was translated into
Italian in 1556, into French in 1837, and into German in 1839, but the first
English translation did not appear until 1851-more than three hundred
years after it first appeared in Spanish. The English translation was made by
Buckingham Smith, a resident o! Florida, and it was published in Washington by George W. Riggs, Jr., in an edition of only 100 copies, plus 10 on
large paper.12

Now Jet us take a look at sorne of the things that Spain contributed to
our culture. One of the first items that many people will think of is the
Catholic religion. We have an excellent source Qn that subject, entitled
Our Catholic Heritage, in seven volumes, but not many people know about
it, chiefly, I think, because of the word "Catholic" in the title. Actually it
is a very complete coverage of Texas history in the early days, but many
historians have shied away from it because the title gives the impression that
it is limited strictly to the work of the Catholic Church. 16

A different version of the Smith translation was brought out in 1871, and
this, in tum, was reprinted in facsímile form by University Microfilms, !ne.,
in 1966.13
The English translation that I like best, though, is one that Mrs. McLean
found in paperback form at a drugstore on West Berry while she was waiting
for the clothes to get through drying at the Washateria across the streeL lt
was done by Cyclone Covey, originally from Brownwood, Texas, and it cost
ninety-five cents. Collier Books published it in 1961 under the title of Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown Interior of America."

NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, "Naufragios de Áivar Núñez Cabeza de Vaca,
y relación de la jornada que hizo a la Florida con el Adelantado Pánfilo de Narváez,"
in Biblioteca de Autores Españoles desde la formaci&amp;n del lenguaje hasta nuestros
días. Historiadores primitivos de Indias. Colecci6n dirigida e ilustrada por don EnriqtU de Vedía. Tomo Primero, Madrid 1 Ediciones Atlas, 1946 1 pp. [517]-548. Also
see pp. [xvm]-XXI for "Apuntes sobre la vida del Adelantado Alvar Núñez Cabeza
de Vaca." This text is not nearly as complete as the Crisol edition, Biblioteca de
Autores Españole_s, Vol. 22.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, The Narrative of Alvar Nuñez Cabtfa de Vaca.
Translated by Buckingham Smith, Washington, George W. Riggs, Jr., 1851.
u NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Relation of Nuñez Cabeza de Vaca, by Alvar
Nuñez Cabeza de Vaca, Ano Arbor, University Microfilms, Inc., A subsidiary of
Xerox Corporation, 1966, March of America Facsimile Series, Number ·9,
14 NÚÑEZ CABEZA DE VACA, Alvar, Cabeza de Vaca's Adventures in the Unknown
Interior of America. A new translation, with annotation, by Cyclone Covey, New
York, Collier Books, a Division of The Crowell-Collier Publishing Company, 1961.
It was reissued in 1972 by The Macmillan Company, 866 Third Avenue, New York,
N. Y. 10022, and placed on sale, with a new cover design, for $1.25. It contains
152 page,.
21

574

With the Catholics carne the first examples of printed music. Mrs. Lota
M. Spell published a book on that subject, in 1936, during the celebration
of the Texas Centennial, under the title o! Music in Texas, a Survey of One
Aspect of Cultural Progress. 11 For the frontispiece she used a sheet of music
printed in Salamanca in 1586, describing it as "the oldest printed music used
in Texas." Mrs. Spell tells the story of Texas music, from the time of the
lndians up to 1936.
The Catholics also gave us the most beautiful legend in Texas folklore.
It is a story about a nun named María de Jesús de Agreda who was bom in
Agreda, Spain, in 1602. At the age of 18 she began to have spells during
which her body apparently became lifeless, and she felt herself carried as
if in a dream to and unknown land where she taught the gospel to a strange,
wild people.11

ª UPTON TERRELL, John, Estevanico the Black, Los Angeles, Westernlore Press,
1968. Westernlore Great West and Indian Series, XXXVI.
" CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, Our Catholic Heritage in Texas, 1519-1936, 7,
vols., Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1936-1958. Volumes I-V were edited
by the Rev. Paul J. Foik. Volume VI was edited by the Rev. James P. Gibbons, and
Volume VII was edited jointly by the Rev. James P. Gibbons and the Rev. William
H. Oberste. The periods covered by the various volumes are as follows:
I. The Mission Era. The Finding of Texas, 1519-1693.
II. The Mission Era. The Winning of Texas, 1693-1731.
III. The Mission Era. The Missions at Work, 1731-1761.
IV. The Mission Era. The Passing of the Missions, 1762-1782.
V. The Mission Era. The End of the Spanish Regime, 1780 [sic]-1810.
VI. Transition Period. The Fight far Freedom, 1810-1836.
VII. Supplement, 1936-1950. The Church in Texas since lndependence, 1836-1950.
1
' HARRIGAN SPELL, Mrs. Lota May, Music in Texas, a Survey of Otte Aspect
of Cultural Progress, Austin, No publisher, 1936.
11
Handbook of Texas, I, II.

575

�In 1621 (which would have coincided with the time when she began to
have these spells), Father Alonso de Benavides was made Father Custodian
of the Indians of southwestem New Mexico and the adjoining regions of
Texas. Between 1621 and 1629, the Jumano Indians of West Texas carne
to him repeatedly and told of a woman dressed in blue who had appeared to
them and taught them the Chirstian faith, until one day she told them
she would have to return to her peop.Ie. That evening, just at sunset, ali
the Indians gathered to tell her goodbye and watched her walk away into the distance. Just as she disappeared over the brow of a hill, she Jet her
blue mantle fall upan the grass, and one of the Indians rushed forward to
pick it up, but by the time he got there it had turned into a little patch
of bluebonnets. This, accoording to legend, is how we got the Texas bluebonnet, which was adopted as the state flower on March 7, 1901."
Severa! years ago a very good friend of mine, Dr. Fred Growcock, of
Concordia College in Austin, wrote me that he was going to apply for a
sabbatical Jeave, and he wanted me to dream up a research project that
would take him to Spain. I suggested that he do an ' English biography of
Mother Agreda, and in arder to do that properly, of course, he would have
to go to the town of Agreda in Spain where she had lived.
Toe next news I had from him was in the form of a postcard showing
a picture of the Convent in Agreda, with a white statue of Mother Agreda
herself in front of the building. On the other side of the card was a note
from Dr. Growcock, saying that he was in Agreda, and that the Mother
Superior and ali the sisters were turning the place upside clown to find
materials for him.
Severa! months later I had a discouraged note from him saying that he
had discovered that there was already a work in English on Mother Agreda,
and that consequently he did not plan to follow through with the project.
Consequently there was nothing left for him to do but enjoy the remainder
of bis year in Spain.

If we had known then what we know now, Dr. Growcock might not have
been able to set foot outside of Austin on that project, for in 1974, when
The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints finally published volume
11

Also see Alonso de Benavides, The Memorial of Fray Alonso de Benavider, 1630.
Translated by Mrs. Edward E. Ayer. Annotated by Frederick Weeb Hodge and
Charles Fletcher Lummis, Albuquerque, New Mexico, Hom and Wallace, Publishers,
1965, pp. 189-190.

576

361, which contains the entry for "Maria de Jesús de Agreda," it listed a
total of 68 works by or about Mother Agreda, in English, French, German,
Italian, Latin, Portuguese, and Spanish, including her extensivo correspondence with Felipe IV, King of Spain. 20
That is rather complete coverage of what a skeptical Texas researcher
might regard as "the little lady who wasn't there."
Now, in order to give equal time (or space) to the men who have been
active in the religious walks of life in Texas, I want to tell you about Father
Antorúo Margil de Jesús, who had already served as a missionary in Mexico,
Guatemala, El Salvador, Hondusas, Nicaragua, and Costa Rica befare he
walked to Texas, in 1716. He founded three missions in East Texas, but,
alter the French incursion there in 1719, he withdrew to San Antonio,
where he founded the Mission of San José y San Miguel de Aguayo, now
more generally known simply as San José, which is the best example of
a restored Spanish mission in Texas today. 21
Sbortly after Father Margil died, a movement was started to have him
beatified and cannonized so that he could be elevated to sainthood. The
first step was successful, but the second one failed. His portrait and fous
manuscript volumes of the proceedings are on display in the San Jacinto
Museum of History near Houston, Texas.
Let us return now for a moment to our story about Mother Agreda. When
the Jumano Indians visited Father Benavides in New Mexico, in the early
part of the seventeenth century, they had begged him repeatedly to found
• The National Union Catalog, Pre-1956 lmprints a cumulatiue author list representing Library of Congress printed cards and titles reported by other Amnican
libraries. Compiled and edited with the cooperation of the Library of Congress and
the National Union Catalog Subcommittee of the Resources and Technical Services
Division, American Library Association, London, Mansell, 1968, Volume 361, pp.
527-532.
However, we notice that none of the foregoing entries includes the following 458page biography of Mother Agreda that I have in my prívate collection: Relacion de
la vida de la Venerable Madre Sor Maria de Jesús, Abadesa, que fue, de El Convento
de la Purissima Concepción de la Villa de Agreda. Escrita por el Rmo. P. Fr. ]oseph
Ximenez Samaniego, Ministro General, que fue, de la Orden de N. Padre S. Fran•
cisco. Con las Aprobaciones, y Licencias necessarias, Madrid, en la Imprenta de la
Causa de la Venerable Madre, 1750. Parchment binding.
11
Handbook of Texas, II, 142. Also see ÜBERSTE, William H., The Restless Friar,
Venerable Fray Antonio Margil de Jesús, Missionary to the Americas-Apostle of Texas,
Austin, Von Boeckmann-Jones Company, 1970.
3•

577
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can send it to Spain to be printed."

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The book was published by the Spanish Ministry of Foreign Affairs in
1969, in English, and they sent 100 copies to the TCU Press for sale in the
United States. In addition, they allowed us to keep the money to use in

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publishing more books.

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22

The next date of interest in the cultural development of Texas under
Spain was the year 1760, which marked the publication of the first book
written in Texas for use as a text. lt was a manual for teaching the Catholic
21

STARNES,

Gary B.i The San Gabriel Missions, 1746•1756, Madrid 1 Ministry of

Foreign Affairs, Government of Spain, 1969. Unfortunately, this book is already out

"

' !t:1

1:

i .•

In 1967 Gary B. Starnes completed an M. A. thesis on "The San Gabriel
Missions, 1746-1756," here at TCU under the direction of Dr. Donald E.
Worcester. Shortly thereafter we received word that the Vizconde de Priego,
Cultural Counselor of the Spanish Embassy in Washington, D. C., was
coming to Texas on a tour of inspection, so we met him at the airport in
Waco, put him and Gary in the back seat of our car, and set out for the
site of the San Gabriel Missions.

Miss Ruth L. Temple, a graduate student at TCU, clid a translation of
for her M . A. thesis in 1967. lt was entitled: Manual for the Administrathis volume under the direction of Dr. Edward A. Bell, and presented it
tion of the Holy Sacraments of Penance, the Eucharist, Extreme Unction
and Matrimony by Fray Bartholomé García. The English translation has
never been published.

The Cultural Counselor replied, pointing to the thesis in bis lap: "1 have
the whole story right here. l'm taking it to Washington with me so that I

!

1 i

religion to the lnclians around San Antonio, Texas, so it was done in parallel
columns, with the Spanish on the left and Paja/ate ( the most prevalen Indian
language) on the right. Since it included questions to be used in hearing
confession, it gives a very vivid insight into Indian social customs, even down
to their sex life and the use of hallucinatory drugs."

"I hear you were looking at the place where !hose rmss10ns used to be.
I shore am interested in that subject. Where can I read more about it?"

:1: 11
1

sorne ID1SS1ons among their tribes in Texas so they coul leam more about
the doctrine that their "Beautiful Lady in Blue" had started to teach them.
It was not until more than a century later, however, in 1748, hat the King
of Spain finally issued a Royal Cedula approving the establishment of a
presidio and three missions on the San Gabriel River in Central Texas.

On the way, Gary presented the Vizconde with a copy of bis thesis. After
we had inspected the sites, we started on our return trip and stopped at a
country store in the village of San Gabriel, to get sorne frothy refreshments.
The Spanish Cultural Counselor was sitting in the back seat of the car,
leafing through Gary's thesis, when a local rancher carne out of the store,
wearing cowboy boots, khaki pants and shirt, and a ten-gallon hat. As he
was walking to bis red pick-up, he saw us sitting there, and he carne over
to the car, stuck his head in the back window, and introduced himself to
the cliplomat from Spain, saying:

\1, 1

'I

r

1

of print.

578

This concludes our cliscussion of the Catholic phase of our Spanish heritage, except for the inf.luence which the religion exercised upon the architecture_ of our state. Since the padres had a their clisposal a large supply
of Ind,an labor, they built most of their missions out of stone, and consequently these massive buildings constitute the principal visible remains of
our Spanish past. Severa! artists have been inspired to make sketches or
paintings of these structures.
One of the first was Theodore Gentilz, a Parisian who carne to live in
Castroville and San Antonio in the 184-0's. Four of bis paintings were later
issued in a portfolio by the Tejano Graphic Galleries, of San Antonio."
The four missions depicted were:

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1

"Mission Nuestra Señora de la Purísima Concepción."
"Mission San Antonio de Valero (The Alamo) ."

1
1

u GARCÍA, Bartholomé, Manual para administrar los santos sacramentos de penittncia, euch_aristia, ~xtremaunción, y matrimonio: dar gracias después de comulgar,
)' ayudar a bien monr a los Indios de las Nacionts: Pajalates, Orejones, Pacaos Pacóas, Tilijayas, Alasapas, Pausanes, y otras muchas diferentes, que st hallan e~ las
Miss~o~es del Rio dt San Antonio, y Rio Grande, pertentcientes 8 ,l Colegio de la
Santimma Cruz de la Ciudad de Queretaro, como son: Los Pacudches, Mesc8.les
Pamp0pas, Tácames, Chayopines, Venados, Pamáques, y toda la Juvtntud de Pihui~
ques, Borrados, Sanipoas, y Manos de Perro. Comput:sto por el P . Fr. BartholomJ
García, Predicador Apostolico, y actual Misisonero de la Mission dt N. S. P. S. Fran~co de dicho Colegio, y Rio de San Antonio, tn la Provincia de Texas [Mexico
City]. Impresso con las Licencias necessarias en la Imprenta de los Herederos de
Doña Maria de Rivera, en la Calle de San Bernardo y esquina de la Plazuela de el
Volador, Año de 1760.
~ GENTILZ, Theodor [sic], Spani.sh Missions of San Antonio, Tejano Graphic Gallenes, P. O. Box 12204, Laurel Heights Station, San Antonio, Texas, 78212.

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�"Mission San José y San Miguel de Aguayo."
"Mission San Juan de Capistrano."

These paintings, and many other works by Gentilz, were published in
book forro recently by the University of Texas Press."
A much more elaborate portfolio -in physical size, range of color, and
number of subjects-- was painted in 1967 by E. M. Schiwetz and published
the following year by the University of Texas Press. 2• These handsome scenes
-worthy enough even to adorn a Chancellor's wall- are as follow:
"Nuestra Señora de la Purísima Concepción de Acuña."

"Nuestra Señora del Espiritu Santo de Zúñiga."
"San Antonio de Valero (The Alama)."
"San Francisco de la Espada."
"San José y San Miguel de Aguayo."
"San Juan Capistrano."

Another art which the Spaniards introduced into Texas was the casting
of metal bells to adorn the belfries of their churches. A unique study of
these bells was published by Bessie Lee Fitzhugh in 1955, with the title of
Bells Over Texas. The drawings were done by José Cisneros, an El Paso
artist who learned how to do documentary painting at night while making
a living painting buses during the daytime. 27
Cisneros was a native of Durango, Mexico, who had come to the El Paso
area at the age of 15 and lived in Juárez from 1925 until 1934, when he
move dacross the river to El Paso. Although he had published sorne of his
early drawings in Mexico City and Juárez, his art career really began in
1937 whcn he took sorne of his drawings to the Federal Court House in El
Paso, where Tom Lea was working on a mural. Lea recognized his talen!
inmmediately and introduced him to Car! Hertzog, a printer who was beginning to publish books.
11 GENTILZ, Theodore, Gentilz, Artist of the Old Southwtst, Drawings and Painting.s by Theodore Gentilz. T ext by Dorothy Steinbomer Kendall. Archiva! Research
by Carmen Perry, Austin, University of Texas Press, 1974.
"' ScHCWETZ, E. M., Si:c Spanish Missions in Texas. A Portfolio of Paintings by
E. M. S,hiwetz. Historical Notes by Robert S. Weddle, Austin, University of Texas
Press, 1960.
21 LEE Frrzauoa, Bessie, Bells Over Texas. By Bessie Lee Fitzhugh. Drawings by
José Cisneros, Carl Hertzog, El Paso, Texas, Texas Western Press, 1955.

580

Subsequently Cisneros has illustrated (in total or in part) over forty books
rnost of which deal with the Southwest, with emphasis on our Spanish
herit:'!e. 1~ 1969 he spent six months on a residence fellowship at J. Frank
Dob1e s Prusano Ranch, and shortly thereafter thirty of his drawings were
published by the Texas Western Press under the title of Riders of the Border.
The tilles are self-explanatory:
"Spanish Conquistador. Early 16th Century."
"Spanish Soldier. Middle 16th Century."
"Spanish Captain General. 1590."
"The Viceroy. Late 16th Century."
"Spanish Pioneer Woman. c. 1650."
"Cattle Coming into Texas. 1690."
"Frontiersman. 1700."
"Texas Franciscan Missionary. 1750."

"Lancer of the Gulf Coast. 1770."
"Dragoon 2nd Co., San Luis Milicia. 1779."
"California Cuera Dragoon. 1790."
"Spanish Officer of the Frontier. 1790."
"Spanish Mexican Hacendado.1750."
"lndian Mission Vaquero. 1800."
"Spanish Texas Field Judge. c. 1805."
And fifteen other drawings of horsernen during the Mexican period and
later, ali the way up to the "Charro" in 1970. 28
Of ali Texas artists, though, Tom Lea is without doubt the one who has
been the most prolific in depicting Spain's influence upan Texas. Take, for
example, his splendid painting of Cabeza de Vaca performing the first recorded surgical operation in North America. lt is reproduced in the pamphlet
by John O. West entitled Tom Lea, Artist in Two Mediums,•• but, if you
want to see the complete panorama of Lea's talen!, you should feast your
eyes on A Picture Gallery; Paintings and Drawings by Tom Lea, with Text
by the Artist. so
• CtsNEROs, José, Riders of the Border. A selection of thfrty drawings by ]os,
Cimeros with text by the artist, Texas Western Press, The University of Texas at
El Paso , 1971, Southwestem Studies, Monograph No. 30.
11
WEsT, John O., Tom Lea, Artist in Two Mediums, Austin, Steck-Vaughn Comp3:y, 1967, p. 42. S~uthwest Writers Series, No. 5, General Editor, James W. Lee.
LEA, Tom, A Ptcture Gallery; Pafotings and Drawings by Tom Lea, with te:d

581

�While we are at it we might as well mention two other painters who
exerted a very strong Hispanic influence on Texas art. The first one is José
Arpa y Perea, who is included in the art encyclopedias of Spain and Germany
but is virtually unknown in Texas. Bom in 1860 in Carmona in the Province
of Sevilla, Spain, of an humble family, he showed early signs of artistic
talen! and moved to the city of Sevilla at the age of 10, for the purpose
of studying art. There he found employment with a house painter, enrolled
in night classes in the School of Fine Arts at the Museum, and almost
immediately began to win cash prizes which enabled him to take advanced
studies.

Arpa reported that the Spanish critics had been especially interested in his
paintings of Texas cacti.
In a book just off the press conceming Porfirio Salinas, the famous painter
of Texas bluebonnets, it is revealed that Arpa was Director of the San
Antonio Art School while Salinas was growing up in that city, and that
Arpa delighted everyone with his early San Antonio street scenes, "which
are now [1975] on display in the Witte Museum of that city."
Salinas describes the situation very vividly in his own words:
Painting began when I was very young. At fifteen years of age [which
would have been about 1925, since Salinas was born in 1910] J was
painting lanscapes. And it was at this time in life that J had an opportunity to watch a great artist paint. This was José Arpa, from Sevilla.
He had his studio in the center of San Antonio, where his prodigies
eame to take lessons. He had a great number of students but as J had
no possibility of paying for my classes, I contented myself that he /et me
see him paint someti~es. 32

Later he gave up his job as a house painter and began to specialize in
doing battle scenes, from which he earned enough to support himself and
even bring his family to Sevilla to live with him. Then in 1883 he won a
scholarship to study art for a year in Rome and made such marked progress
that he was reappointed for a second year, and he continued in Rome until
1886, at which time he returned to Sevilla.
Seeking new subjects for his paintings, he made excursions to the most
picturesque places in Andalucía, followed by severa! trips to the towns of
Morocco, where he did a number of portraits of different African types.

In the early years of the twentieth century he moved to Argentina, where
he remained until 1928, at which time he retumed to Sevilla -at least that
is what the Spanish and German encyclopedias say."
On the other hand, we get quite a different story from The Art Digest,
which ran a brief but very informative article about Arpa in its issue for
November of 1930. From it we leam that three of Arpa's paintings had
bcen sent from Sevilla by the Spanish Govemment to the World's Columbian
Exposition in Chicago in 1893, and that he had a home in San Antonio,
Texas, to which he had just retumed after a year's painting in Madrid
and Sevilla. He was then holding an exhibition of oils, water colors, etchings,
an drawings at the Milam Galleries, San Antonio. On his retum to Texas,
by the Artist, Boston, Llttle1 Brown and Compnay1 1968. One volume of text and one
portfolio of plates. Issued in a case.
11

Enciclopedia vnive,sal ilvstrada evropea-americana . . . , Apéndice, Tomo I, Bil-

bao, Espasa-Calpe, S. A., 1930, pp. 864-865.
Also sea Ulrich Thieme and Felix Becker, Allgcmeines lexikon der bildenden künstler ... , Vol. II, Leipzig, Verlag von E. A. Seeman, 1908, p 151, citing Ossorio Y
Bernard, Galería biogr. de artistas españoles del siglo XIX, Madrid, 1883-1884.

582

At one point during that period, Arpa went out to Uvalde, Texas, with
the intention QÍ opening a school of painting in the Leakey or Con-Can area,
but he was mistaken for a wetback Mexican, and the restaurants refused
to serve him any food. When this act of discrimination carne to the attention
of Harry Hornby, Sr., publisher of The Uva/de Leader-News, he carne to
Arpa's rescue, explained the situation to the townspeople, and thereafter the
artist had no problem.

In appreciation of Mr. Homby's kind treatrnent, Arpa gave him a painting
of the Cathedral in Seville, a selfportrait, and severa] of his other paintings."
Arpa retumed to Spain befare his death in 1952.
As for his pupil, Salinas, the Goddard biography very conveniently has
a chapter entitled "The Spanish Heritage," irt wich we learn that Salinas
became deeply interested in bullfights and made frequent visits to Mexico
to study the sport. He even had the good fortune to meet Carlos Ruano
12

_GoooARD, Ruth, Porfirio Salinas . .. .With An Introduction by Dewey Brdford,
Austm, Rock House Press, 1975, pp. 19, 25, 57, 77-78.
11
Mrs. McLean and I had the pleasure of hearing this story from Harry Homby,
Jr., a few yean ago when he was giving us a penonally conducted tour of The
Leader-News Art Gallery.

583

�. h ainters oí the fiesta brava, and
Llópis, the most íamo~s oí all . Sp~ms hi p studio. They became very clase
LJ6pis even allowed him to pamt m s
, . .d
.
d
Sal'
as
by
his
bedside
when
Llopis
die .
ínends an
mas w
'
.
.
í
when President Johnson installed
Salinas went on to gam natl~nal ame H'
nown became intemational
hi S linas callection in the White House. is re
.d
L,
w~ena fonner President D\az Ordaz oí Mexico and then Pres, ent opez
Mateas both acquired Salinas paintings.
.
ater moment for Salinas, though, was when, alter
Poss1bly an even gre
.
b
bull-fi hting a double-page amele,
completing more than 300 p1cturthes a
d
w'ork was published in
'
comp1ete W ',th photographs oí e artls. an
El Ruedo, the Madrid bullfight magazme.
. . .
ork oí Salinas was published during his lifetlllle.
Only one book about the w
lbum of southwestern paintings
It was called Bluebonnets and Cactus, _an ~
.
'th the Goddard
. " It h Ould be stud1ed m connectlon w1
l
by Porfirio Sa mas.
s
.d
í th type oí painting for which
volume in arder to get a complete l ea o
e
known
the
Texas
bluebonnet.
,
.
he was bes\
.
d has already gone on to that spec1al
Salinas died on April 18, 19d7~
so eloquently described in his poem
heaven for artists that Rudyar
P mg
"L'Envoi":

º~\

L

7-

When Earth's last picture is painted and the tubes
are twisted and dried,
When the oldest colours have faded, and the youngest
critic has died,

We shall rest, and, faith, we shall need it-lie down

for an aeon or two,
Till the Master of All Good Workmen shall put us to
work anew.

And those that were good shall be happy: they shall
sit in a golden chair;
They shall splash at a ten-league canvas with brushes
of comets' hair.
They shall find real saints to draw from-Magdalene,
Peter, and Paul;
.
d . r Bluebonnets and Cactus, an album of
Jobo H., editor. ~nd S tsigne stin Prepared for Fine Arts Corparasouthwestern paintings by Porfirio a tnas, _u '
.
b Y The Pemberton Press, 196 7. lssued m case.
tion
" JENKJNS,

584

A

They shall work far an age at a sitting and never be
tired at all!
And on/,, The Master shall praise us, and only The Master
shall blame;
And no one shall work for money, and no one shall work
for /ame,
But each for the joy of the working, and each, in his
separate star,
Shall draw the Thing as he sees lt for the God of things
as They are!

315

We can imagine Salinas there in heaven now, painting on that ten-league
Texas-size canvas -the sky which he studied so intently here on earth. His
model is none other than Mother Agreda herself, who has finally bccome
available so that he can paint his masterpiece. In the foreground stands an
Indian youth who had no name in recorded history here on earth, but I
íeel sure that he is registered in St. Peter's guest book as "El Jumano Tejano." Behind Salinas, and looking on over his shoulder, is his old Spanish
maestro, José Arpa, who is beaming with pride because his ·pupil has just
succeeded in capturing that ineffable expression oí wonder on the Indian's
lace when he beheld the first Texas bluebonnet.
Now let us get back to the dull, dry bones oí history. We mentioned above
that the best source in English concerning our Spanish background in Texas
was Dr. Castañeda's seven volurne study on Our Catholic Heritage. His
opposite number on the other side oí the Río Grande -the Mexican historian
who used the most manuscript sources- was Don Vito Alessio Robles, oí
$altillo. His definitive history of Coahuila y Texas en la época colonial was
published in 1938.'•
Now, for the benefit oí those historians of the old school who have been
sitting on the edge oí their seats, squirming impatiently to hear me mention
the narne oí their patron saint, I want to say a few words about Dr. Herbert
Eugene Bolton. He was in the process oí completing a guide to Mexican
u KIPLING, Rudyard, "L'Envoi to 'The Seven Seas'/' in Rudyard Kipling's Verse .
De/initive Edition, New York, Doubleday, Doran and Co., Inc., 1940, p. 226.
• ALESSIO ROBLES, Vito, Coahuila y Texas en la época Colonial, México, D. F.,
Editorial Cvltvra, 1938. A copy of this rare book carne to me through the generosity
of Dean Jerome A. Moore, of Texas Christian University. Also see Vito Alessio Robles, Bibliografía de Coahuila, Histórica y Geográfica, México, D. F., Secretaría de
Relaciones Exteriores, Departamento de Información para el Extranjero, 1949.

585

�manuscripts when the University of Texas !et him slip through their fingers
and go out to California, where he became world-farnous.

order to mention severa! works by other authors that also deal with the
topic of the Spanish borderlands.

In 1913, when he published his Cuide to Materials for the History of
the United States in the Principal Archives of Mexico," he opened up a
whole new field of research in American history, for the Cuide contained
a list of what every serious student of Mexico would have liked to have,
but was afraid to steal. Later, though, sorne collectors overcame this fear,
and the Bolton list, for a few benighted individuals, becarne a veritable
thieves' guide. We were very happy to learn recently, therefore, that the
University of California has practically everything listed in Bolton's Cuide
on microfilm. That revelation should produce a decided drop in the thieves'
market, since now it will be a fairly simple matter to identify the stolen

For instance, in 1943 Francis Borgia Steck published A Tentative Cuide
to Historical Materials on the Spanish Borderlands, a work which may have
been missed by sorne researchers because it carne out in the middle of World

property.
The next year he published iwo volumes of English translations conceming
(Athanase de Mézieres and the Louisiana Texas Frontier, 1768-1780," •and
in 1915 he used these as the nucleus around which to build a book on Texas
in the Middle Eighteenth Century."
Five years of research followed, and then, in 1920, he and Thomas MaitJand Marshall brought out a book of a more general nature on the Colonization of North America, but it was in 1921 that his book on The Spanish
Borderlands defined the geographic region and the period of time with
which he is most closely identified in the minds of historians today."
At this point we should like to shift our attention from Dr. Bolton in
n BoLTON
1

Herbert Eugene, Guide to Materials fo, the United States in the Prin-

cipal Archiv es of Mexico, Washington, D. C., Carnegie Institution of Washington,
1913. Carnegie Institution of Washington, Publication No. 163.
11 BoLTON, Herbert E., ed., Athanase de Mézi6res and the Louisi~~a-Texas ~rontier,
1768-1780. Documents published for the first time, from the Ongmal Spam.sh and
French manuscripts1 chiefl,y in the archives of Mexico and Spain; translated into
English; edited and annotated by Herbert Eugene Bolton, Ph. D .• Professor of American History, University of California, 2 vols., Cleveland, The Arthur H. Clark
Company, !914.
. .
• BoLTON, Herbert Eugene, Texas in the Middle Eighteenth Century. Studtes in
Spanish Colonial History and Administration .. . , New York, Russell &amp; Russell loe.,
1962.
40 BoLTON, Herbert E., The Spanish Borderlands, A Chronicle of Old Florida and
the Southwttst ... , New York, United States Publishers Association, lnc., 1921, Textbook Edition. The Yate Chronicles of America Series Allen Johnson, Editor Gerhard
R. Lomer, Charles W. Jefferys, Assistant Editors.

586

War Two. 41

Another very good source that is hard to pick up in the usual finding
media is a study by Charles C. Cumberland that carne out as a supplement
to the periodical entitled Rural Sociology. It was dated June, 1960, and it
was called: "The United States-Mexican Border: A Selective Guide to the
Literature of the Region." 42
The most recent general coverage of the area that we have seen is the
book by John Francis Bannon entitled: The Spanish Borderlands Frontier,
1513-1821 . It was published in 1970."
Even TCU has felt the effects of this ever-increasing surge of interest in
the Spanish borderlands. When Dr. Donald F. Worcester carne here in 1963
as Chairman of our History Department, he had done his graduate work at
the University of California under Dr. Bolton, so naturally he added a
course to cover the subject. lt is called "History 5803 The Spanish Borderlands." lt rain in the catalog for severa! years, but nobody signed up fo~
it, chiefly because the History Department was overloaded and could not
spare anybody to teach it. Finally, in the Fall of 1968, Dr. Worcester asked
me to teach it, so I had the honor of teaching the course on the Spanish
Borderlands for the first time at TCU.
It was a first time for everybody: for the students, for the school, and
for the teacher. Four students enrolled, so I assigned each of them a tenn
paper on the history of the Spanish Borderlands and one of the adjoining

ª BORGIA STECK, Francis, A Tentative Cuide to Historical Materials on the Spanish
Borderlands, Originally Published, 1943; New York, Published by Lenox Hill Pub.
&amp; Dist. Co. [Burt Franklin], reprinted, 1971.
ª CuMBERLAND, Charles C., "The United States-Mexican Border: A Selective
?uide to the Literature of the Region,U Supplement to Rural Sociology, official
Journal of the Rural Sociological Society, Comell University, lthaca, New York,
First reprinting 1965, Johnson Reprint Corporation 111 Fifth Avenue New York
N. Y. 10003, x, 236 p.
,
'
'
41

BANNON, John Francis, The Spanish Bordnlands Frontier, 1S13-1821 ... Maps
rttsearched and drawn by Ronald L. ]ves, Northern Atizona University, New York,
Holt, Rinehart and Winston, 1970.

587

�Mexican states. All four of these papers were later accepted for
in Texana, a historical quarterly published in Waco, Texas, but
papers got lost, so that reduced our score to seventy-five percent.
of the students, the tilles of their papers, and the dates of their
were as follows:

publication
one of the
The names
publication

l. William Robert Davis, "The Spanish Borderlands of Texas and Chi-

huahua," Texana, Vol. IX, No. 2 {1971), pp. 142-155.
2. Vincent Paul Kramer, "The Spanish Borderlands of Texas and Tamaulipas," Texana, Vol. X, No. 3 (1972), pp. [260]-272.
3. Linda Lee Maxwell, "The Spanish Borderlands of Texas and Nuevo
León." Editor Dayton Kelley accepted this paper for publication, but
Miss Maxwell had lent it to a frienda, and the "friend" lost it.
4. Gary Bert Stames, "The Spanish Borderlands of Texas and Coahuila,''
Texana, Vol. X, No. 1 (1972), pp. [20]-29.
Gary Stames went on to do his doctoral clissertation on the Spanish Borderlands, under the direction of Dr. Worcester. Whert Gary asked me to recommend a topic, I suggested that he write about Juan de U galde, the man
for whom the city of Uvalde, Texas, was named, so his dissertation was
entitled: "Juan de Ugalde (1729-1816) and the Provincias Internas of Coahuila and Texas,'' 1971. Then we sent it to Lic. Carlos J. Sierra in Mexico
City, who had it translated into Spanish and published by the Mexican
Government.

At this point I should mention that a complete list of ali the theses and
dissertations accepted at TCU concerning Mexico and its relations with
Spain and Texas will be found in No. 2 of the Mexican Monograph Series,
published by the TCU Press."
Before passing on to the next major topic, we should like to refer back
for a moment to Dr. Choate's desire to leam more about articles and
literature that were contemporary with the frontier process in the Southwest.
The official printed sources for material concerning Texas during the Spanish
period are the Gazeta de México, 1784-1821, and the Diario de México,
1805-1807, both of which were published in Mexico City. There are núcrofilm copies of these in the TCU Library.
"

SILVA DE RooRÍoUEZ,

Cecilia, Vida y obras de ETmilo Abreu G6mez, Forth Worth,

Texas Christian University Press, 1975, pp. [viii]-[xvi], Mexican Monograph Series,

No. 2.

588

However, the researcher should bear in mind that a decree published
in Spain or reprinted in Mexico City did not actually go into effect in Texas
until it was read aloud by the town crier as he rode through the streets on
horseback. To find out when it was actually proclaimed in each community,
we have to look at the manuscript note added at the end of the printed
document. We shall explain later where to find these sources.
There were sorne unofficial attempts to set up presses in Texas toward
the end of the Spanish period, but they clid not bear much fruit. José Alvarez
de Toledo brought a press to Nacogdoches in 1813 and set up the first
issue of a newspaper to announce his invasion, but he got chased back across
the $abine to Natchitoches before he could print it.
A young Spanish general, Francisco Xavier Mina, brought Samuel Bangs
and his press to Galveston Island in 1817, and Bangs printed a manifesto
for him there before they continued on clown the coast and entered Mexico.
Then General James Long brought a press to Nacogdoches in 1819 and
published at least three issues of a newspaper there, but he was driven out
again that same year.
The next report of printing in Texas &lt;loes not come until 1823, when a
printer named Asbridge operated a press for a short time a San Fernando
de Béxar, but that was after the Spanish period had formally ended."
Consequently we see that there was no printing press in continuous operation in Texas to publish accounts of events as they happened under the
Spanish regime.
Nevertheless there were a number of official tours of inspection which
produced extensive manuscript reports that were printed later, and we are
going to mention a few of those now, listing them in chronological order
accorcling to the period covered rather than by date of publication:
The accounts of the explorations and settlement of Texas during the
period between 1688 and 1694 were published by Lino Gómez Canedo in
1968."
"' SPELI,, Lota M., Pioneer Printer: Samuel Bangs in Mexico and Texas, AustinJ
University of Texas PressJ 1963, pp. 3-19, 69.
" GóMEz CANEDO, Lino, ed., Primeras exploraciones y poblamiento de Texas,
1686-1694, por Lino G6mez Canedo, Academy of American Franciscan History,
Washington, D. C., U. S. A ., Monterrey, Instituto Tecnológico y de Estudios Supe•
rieres de Monterrey, 1968, Serie Historia, N. 6.

589

�The acl!v1b.es of the Alarcón Expedition, 1718-1719, are covered in the
diary kept by Fray Francisco Céliz, published by The Quivira Society in
1935. That diary tells about the founding of the Mission of San Antonio
de Valero, on May 1, 1718, and the Villa de Béjar, now known as San
Antonio, on May 5 of that same year."
These chronicles of the conquest of Texas do not always turn out to be
as dry reading as their titles seem to indicate. Take, for instance, the Céliz
description of the dangers and difficulties encountered in crossing the Guadalupe River while it was on a rise. Here is his eyewitness description:
... Jt so happened that after we had seen the swollen river and had
investigated to see if it could be crossed or gone around, and had found
no recourse what-soever, the melancholy and sadness that fell upon
the governor was so great that in his heart he felt no less than that the
last days of his life had arrived; and thus, observing the obligations
of a Catholic in such danger, he wanted to prepare himself, calling
his secretary and dictating to him sorne things that had to be done if
God should take him upon crossing this river. lt so happened that,
twénty-four buzzards having come to tarry e/ose to where we were
stopping, the governor asked the father chaplain, "Father, what are
those birds looking for?" To which the father replied, "They may have
come to make happy over the funeral rites of somebody present," at
which the anguish was even greater, even before entering the water.
He began, therefore, to cross with great difficulty, and th e greatest
fatality would have befa/len. us that can be imagined had not God
and the most holy Virgin extended the arms of their omnipotence and
merey to protect and favor the governor against the extreme/y dangerous situation in which he found himself. He, having started to cross
on the strongest horse that could be found, carried on the haunches
the sergeant of the company. U pon arriving at the opposite bank, after
having crossed most of the river, he reined the horse back, and, the
current catching its haunches, it was swept downstream with both
riders submerged and grasping the horse for about half the distance
of a musket-shot. At this place they carne up still holding on to the
horse, and, going down again, they lost their grasp on the horse, and
the water carried them submerged for more than another half the
41
illuz, Fray Francisco, Diary of the A.larc6n expedition into Tuas, 1718-1719,
... Translated by Fritz Leo Hoffman, Los Angeles, The Quivira Society, 1935; photooffset reprint, Amo Press, New York, 1967, p. 23.

590

distance of a musket-shot where they again arose. The anxiety they
experienced may well be imagined, especially since the governor, who
was dressed, did not know how to swim. And, although the said sergeant knew how to swim well, this would not have enabled him to
rescue himself, because of the great force of the water, if here God
had not performed a miracle through the intercession of His most
pure Mother who provided them with two savin branches to which
they held on, and from there, because of the great depth, they were
rescued by ropes. After this miraculous ocurrence, I have asked the
gouernor several times about the case, and he has always assured me
that he does not know how he went [down the stream], whether under
the water or over the water. The truth is that those who saw him
say that he went downstream motion/ess, ali of which proves that it
was entirely a miracle, because the rescue could not have been attributed
to natural causes, especially when the horse with the saddle nevermore
turned up and the governor lost the buttons off his pants, thus forming
a sort of hall and chain on his feet. [For ali of this] we thank unceasingly on/y God and His most holy Mother, and, moreover, we invoke their
favor in the furtherance of this expedition and [place the] conques/
under their charge. Furthermore, although [the governor] carried in
his pocket a small silver box with the rosary and the prayer book
in which the most holy Virgin is praised, they not only did not fall
into the water when his pants carne down, but the prayer book did
not euen get wet . ..."8

Next comes the account of the Rivera Expedition, which extended from
1724 to 1728. His engineer, Francisco Álvarez Barreyto, made a map of
the Texas frontier in 1727. Rivera's report resulted in the moving of three
East Texas mi.ssions to San Antonio in 173 l."
Between 1735 and 1740 the Governor and Captain General of the Nuevo
Reino de León, Don Josseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, wrote
e series of descriptions of Nuevo León, in an attempt to get the Viceroy, or
the King of Spain, to strengthen the defenses aJong the northern frontier.
I found a copy of these reports in the Béxar Archives at the University of
• Ibid., pp. 53-55.
• RIVERA, Pedro de, Diario y derrotero de lo caminado, visto y observado en la
visita que hizo a los presidios de la Nueva España Septentrional .... Con una introducción 'Y notas por Vito Alessio Robles, México, D. F., Secretaría de la Defensa
Nacional, Dirección de Archivo Militar, Taller Autográfico, 1946.

591

�Texas in Austin, and, when I called it to the attention of Professor Eugenio
del Hoyo, Custodian of the Rare Book Room at Monterrey Tech, he suggested that we collaborate in editing the volume, he being responsible for
the Spanish version, and I for the English translation. The Spanish edition
carne out in 1963, as the first volume in the History Series of Monterrey
Tech, and the English translation was published the next year. These volumes
are particularly importan! because they contain the earliest known map of
Nuevo· León, plus the southem part of Texas.'°
A similar description of Nuevo León, Coahuila, Nueva Extremadura, and
Texas, was published in 1739 by Don Antonio Ladrón de Guevara. lt was
edited by Andrés Montemayor Hemández and reissued by Monterrey Tech
in 1969."
The next major account was written by Nicolás de Lafora, engineer and
map maker for the Marqués de Rubí, who inspected the Interior Provinces
between 1766 and 1768." This account was translated into English by Lawrence Kinnaird and published by The Quivira Society in 1958."

As a result of this tour of inspection by Rubí, the King of Spain issued
Joseph Antonio, Descripci6n del Nuevo Reino
de Le6n /1735-1740) ... Edici6n de Malcolm D. McLean .. y Eugenio del Hoyo
... , Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores
•

FERNÁNDEZ DE JÁuREOUI URRUTIA,

de Monterrey, 1963, Serie Historia, No. 1, Description of Nuevo Le6n, México
(1735•1740) by Don Joseph Antonio Fernández de Jáuregui Urrutia, Governor and
Captain General. Edited by Malcolm D. McLean, Texas Christian University, Forth
Worth, Texas, U. S. A., and The Summer School o/ the Instituto Tecnol6gico y de
Estudios Superiores de Monterrey, Nuevo Le&amp;n, Mixico, and Eugenio del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores, Monterrey, Nuevo León, México. Translated by Malcolm D. McLean, Monterrey, The Sumroer School of the Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1964.
11 Noticias de los poblados de que se compone el Nuevo Reino de León, Provincia
de Coahuila, Nueva-Extremadura, y la de Texas (1739), por Don Antonio Ladrón de
Gueuara. Con un apéndice documental. Edición de Andrés Montemayor Hernández.
In memoriam José Miranda, 1903-1967, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, 1969, Serie, Historia, No. 10.
ª LAFORA, Nicolás de, Relación del viaje que hizo a los Presidios Internos situados
en la frontera de la América Septentrional Perteneciente al Rey de España. Con un
liminar bibliográfico y acotaciones por Vito Alessio Robles, México, D. F., Editorial
Pedro Robredo, 1939.
63 The Frontiers of New Spain. Nicolás de Lafora's Description, 1766-1768. Lawrence Kinnaird, Berkeley, The Quivira Society, 1958; photo-offset reprint, Amo Press,
1967. Quivira Society Publications, Managing Editor, George P. Hammond, volume XIII.

592

a set of regulation~ for the fifteen presidios which were to
the _no':1em frontie~ of New Spain, extending from Altar
Balua m Texas. Ongmally puhlished in Madrid in 1772,
went through many ed11.ions, and the line of presidios was
a few exceptions, until about 1850."

be formed along
in Sonora to La
this Reglamento
maintained with
'

An English 1:'"anslation,_ based on an edition cprinted in Mexico City in
1834, was published by Sidney B. Brinckerhoff and Odie B. Faulk in 1965
as part of their volume entitled Lancers for the King."
'

When Teodoro de Croí,, carne to New Spain in December 1776 a th
1
• dC
d
,se
n~w y appomte
omman ant General of the Provincias Internas, he deaded to ':"ake a tour of, inspection and requested a friar to accompany him
":' chaplam. Juan Agustín Morfi was recommended and accepted the posi~on. The group set out frorn Mexico City on August 4, 1777, and arrived
m San Antonio, Texas, on New Year's Day, ¡ 778, then turned westward
and inspected the entire northern frontier along what is now the MexicoUnited States border, passing through the Big Bend and continuing on to
Arizpe, Sonora. Morfi retumed along the west coast to Mexico City where
he arrived on June 1, 1781.
'
Therefore the best official, eyewitness account of what was going on ali
along_ the '.outhem. border of the United States two hundred years ago is
contamed m the d1ary Father Morfi kept on that trip. Professor Eugenio
del Hoyo and I also collaborated in editing that volume, which was published
by Monterrey Tech in 1967, under the title of Diario y Derrotero (17771781 ), por Fran Juan Agustln de Morfi."
Another importan! step carne in 1786, when Bernardo de Gálvez, the
Viceroy of Mexico, published his instructions for governing the Interior
Provmces of New Spain. He had become conspicuous earlier for his aid to
WAGNER, The S~anish Soutliwest, 1542-1794, Part II, pp. [466]-470.
BRINCKE~HOF~,. S1dney B. and FAULK, Odie B., Lancers for the King; .A. Study
of the Fronhe~ Military System of Northern New Spain, With A Translation of the
Ro!·al Reg~lat10ns of 1772 . . .. Foreword by Kieran McCarty, O. F. M .., Phoenix
:

Anzona Historical Foundation, 1965, pp. 11-67.
'
r.t D_iario y Derrotero (1777-1781)
por Fray Juan Agustín de Morfi Edici6n de
Eugemo del Hoyo, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores Monterre" N
Leó M'
M ¡
,
,, uevo

. ti,
c.-:., Y a colm D. McLean, Tex~s Christian U-niversity, Forth Worth, Texas,
L. S. A., )1 Escuela de Verano del Instituto Tecnológico y de fütudios Superiores
Mo1:terrey, Nuevo León, Méx ., Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnol6gic~
Y de Estudios Superiores de Monterrey, 1967, Serie Historia, No. 5.

593
humanitas.-38

�the Americans during the American Revolution, and he had also ordered
a survey of the Texas coast, during which Galveston Bay was named in his
honor. This book, translated and edited by Dr. Donald E. Worcester, was
published in 1951 by the Quivira Society."
Now that we have mentioned the principal eyewitness accounts, !et us
take a look at sorne of the early histories. We . shall begin with Father Morfi's
history of Texas, which Dr. Carlos E. Castañeda discovered in manuscript
forro in 1931. He translated it into English and got The Quivira Society
to publish it in 1935 with this title: History of Texas, 1693-1779, by Fray
Juan Agustín Morfi.••

A highly readable regional history of the borderlands from a different
point of view is Paul Horgan's two volume work entitled: Great River, The
Rio Grande in North American History, which carne out in 1954. lt won
both the Bancroft and the Pulitzer prizes in History. The first volume is subtitled: Indians and Spain, while the second is devoted to Me.deo and the
United States.••

Another treatment, from the Nuevo León point of view, is the volume
published in 1961 under the title of Historia de Nuevo Le6n, containing
information concerning Coahuila, Tamaulipas, Texas, and New Mexico,
written in the seventeenth century by Captain Alonso de León, Juan Bautista Chapa, and General Fernando Sánchez de Zamora.'°
" Instructions for Governing the Interior Provinces of New Spain, 1786. By Bernardo de Gdlvez. Translated and Edited by Donald E. Worctster, Ph. D., Berkeley,

The Quivira Society, 1951.
• MoRFI, Juan Agustín, History of Texas, 1673-1779, by Fray Juan Agustín Morfi,
Missionary, Teacher, Historian Translated, with Biographical lntroduction and Annotations, by Carlos Eduardo Castañeda, Latin American Librarian, University of
Texas, Albuquerque, The Quivira Society, Society, 1935. In two parts with continuous pagination. Quivira Society Publications, Volume VI. Facsimile reprint by
Amo Press, 330 Madison Avenue, New York, N. Y., 10017.
• HoaoAN Paul, Great River, The Rio Grande in North American History, by
1
Paul Horgan. Volume One. Jndians and Spain, New York, Rinehart &amp; Company,
lnc., 1954. Volume Two. Mexico-, and the United States, 1954. First paperback edition published in 1968 by Funk &amp; Wagnalls, A Division of Reader's Digest Books,
lnc., 2 vols.

Israel, ed., Historia de Nuevo Le6n con noticias sobre Coahuila,
Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por el Cap. Alonso de León, Juan
Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de Zamora. Estudio preliminar y notas
de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno del Estado de Nuevo Le6n, Centro de
Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, 1961, Biblioteca de Nuevo
• CAvAzos GARZA,

A ~ey of The Last Years of Spanish Texas, 1778-1821, was ublish d
by Odie B. Faulk m 1964.61 From the dates g¡·
p . e
intended to take
th
.
ven, one can see that it was
. .
up e story approxunately where Father Morfi left off and
bnng ,t up through the consummation of Mexican independence from Spain.
A very thorough study _of the early history of Nuevo León, and its relationship to Texas. was published by Professor Eugenio del Hoyo in 1972 It
covers the penod from 1577 through 1723 _.,
·
The Spanish_ conqu~st of the Southwest, particularly as it affected the
Ind1~ns, and w1th special emphasis on the relations between Texas and New
MeXJco,¡ " ·descnbed
H
th m a book published in 1975 bY El"12abeth A. H. John
. er vo urnmo~s, oroughly documented study is entitled: Storms Brewed
'.n Other Mens Worlds: The Confrontation of Indians, Spanish and F
h
in the Southwest, 154().1795."
'
rene
Finally, to bring this survey right down to the minute we wish to mentio
the
~n "The Significance of the Spanish Borde;lands to the Unite:
States,_ wh1ch was read by Dr. Donald E. Worcester, President of the Western
· ·
. History Assoc1ation,
at their Annual Conference in Tulsa Oklaho
m October of 1975.••
'
ma,

P~r"

Now. !et us consider a few examples of things left to us by the Spaniards
whose mfluence has continued clown to the present day.
First of ali _we should mention those Spanish land grants that still appear
on the maps m the General Land Office. According to Jerry Sadler, Comrmss10ner of the General Land Office: "In three h un d red and twenty•five
·
years, Spain and Mexico awarded 26,280,000 acres of Texas Jand t
t · · s11·
o promo e c1tJ.zen 1p and encourage immigration,,, as
Mn tFAULK,
&amp; C Odie B., The Last Years o/ Spanish Te""as
• , 1778-1821 ... , London,
~u on
o., 1964, Studies in American History, No. 4.
Hovo, Eugenio del' . . . Hºts t ona
· d e¡ N uevo Reino
·
de Le6n (1577-1723)
2 tomos, Monterrey, Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Est ¿·
S
: · ·•
deª Monterrey, 1972, Serie Historia, No. 13.
u 10! upenores
. JOHN, Elizabeth A. H., Storms Brewed in Other Men's Worlds· Th·
llon of J dº
h
·
..,

s

·

eon¡ron 1a-

n ians, panas , and French in the Southwest J540-1795 Coll
,
,
ege
T exas A &amp; M, University Press 1975

.. w

J

s ·

tat10n:

•

United ORCEST:~, Donald E., "T~e ~ignifícance of the Spanish Borderlands to the
Sta.tes, The Western Historical Quarterly Vol VII N0 (J
!976
PP· [5]-18.
'
·
'
·
anuary,
,
A:!AD~:~e!:1"r:a~rn07r~sionTerhof thSe Genferal Land Office, History of Texas Land,
ice,
ee tate o Texas, no date.

León, No. l.

595
594

�was carried over into the Constitution of 1869 and our presenl Constitution
of 1876. This constitutional provision had retrospective effect, and hence,
for ali lands which passed from the sovereign prior to the effective date of
the Constitution of 1876, the landowner was given complete ownership
of the minerals they contained. 70 For an interesting artistic, and enlightening
treatment of this subject, see Walace Hawkins, El Sal del Rey, Fixing title
to, a volume published by the Texas State Historical Association in 1947. 71

Each of these grants is listed and described in Virginia H. Taylor's book
on The Spanish Archives of the General Land Office of Texas." It is also
possible to huy from our General Land Office a base map for each of the
254 counties in Texas showing exactly where these land grants were located.
Most states do not have maps of this nature because they did not retain
their public lands when they entered the Union.
One 0 ¡ the richest parts of our Spanish heritage is the vast collect!on of
stories about buried treasure. J. Frank Dobie first became famous nationally
when he published his book called Coronado's Children, Tales of Lost
67
Mines and Buried Treasures of the Southwest.

Whenever Spain1s influence on Texas is mentioned, sorne one almost in•
variably mentions the Spanish mustangs. It is true that the Spaniards brought
the horse to America. For the stories about those horses in Texas, see The
Mustangs, by J. Frank Dobie. 72

There were Spanish legends about other things besides buried treasure,
too, many of which appeared in the Publications of the Texas Folklore
Society. The first thirty-six volumes have been thoroughly mdexed by James
T. Bratcher, a TCU graduate, so a researcher interested in that sub¡ect
should begin with his Analytical Index to Publications of the Texas Folklore

For an artistic novel concerning the breeding of fine horses along the
northern frontier of New Spain, you can spend a very en joyable time reading
and admiring the illustrations in Tom Lea's The Hans of Cantú."
Almost sirnultaneously with the horses carne cattle, or, as they were more
specifically known in Texas, the longhorns.

Society."

More visual evidence of the gold lelt here by the Spaniards is contained
in Jerry Sadler's pamphlet entitled: Treasure Tempest in Tex":. It shows
actual photographs of gold objects found in severa! sunken Sparush galleons
09
that were discovered off Padre Island.
Another thing that we inherited from Spain had to. &lt;!o with min~ral
rights, a subject of increasing importance, since approxunately tw~-thtrds
¡ the 254 counties in Texas produce oil. U nder the laws of Spam and
0
Mexico mines and their metals or minerals did not pass by the ordinary
grant ;f the Iand without express words of designati?n. In ?ther wo_rds, a
grantee 0 ¡ Iand from the sovereign of the soil had no mterest m thc mmerals
in the Jand unless that interest was expressly granted.

In the State Constitution of 1866, however, the state released to the
owner of the soil ali mines and mineral substances thereon. This change
•

TAYLOR,

Virginia H. 1 The Spanish Archives of the General Land Office

0

f

Texas Austin The Lone Star Press, 1955.
~ D, IE J' Frank Coronado's Children Tales of Lost Mines and Buried Treasures
OB,.
hC
1J
of the Southwest, by J. Frank Dobie, Author of "A Vaquero of the Brus
ountry.
Jllwtrated by Ben Carlton Mead, New York, Grosset &amp; Dunlap, 1930.
• BRATCHER James T., Analytical Index to Publications of the Texas Folklort
Society, Volu~es J-36, Dallas, Southem Methodist Universi~ Press, 1973.
e
11
• SADLER, Jerry, Commissioner of the General Land Office of Texas, Treos r
Tempest in Texas, no place, no publisber, no date.
J

596

,

Mr. Dobie did a book on that subject also, and, as you might expect, it
was called The Longhorns. That book, in turn, had an impact on Texas
art, since it was beautifully illustrated by Tom Lea, and the frontispiece
reproduces, in ful! color, the mural entitled "The Stampede" which Lea
painted in the U. S. Post Office at Odessa, Texas."
Usually we think of the longhorns as steers that were driven up the trail
to market, but there were also Spanish bulls that had an irnpact upan our
Texas culture. For instance, when the citizens of Texas learned that their
Spanish king, Philip V, had died in 1746, and that Ferdinand VI had becn
proclaimed as the new king, part of the festivities in San Fernando de Béxar
(present San Antonio, Texas) included bullfights on five successive days."
~

Handbook of Texas, II 1 212-213.

n liAwKtNs, Walace, El Sal del Rey, Fixing title to, Austin, Texas State Historical

Association, 1947.
11
DoBtE, J. Frank, The Mustangs, by ]. Fran Dobie. Jllustrated by Charlts Banks
Wilson, Boston, Little, Brown and Company, 1934.
n LEA, Tom, The Hands o/ Cantú [by] Tom Lea, illustrated by the author ... ,
Boston, Little, Brown and Company, 1964.
tt DoBm, J. Frank, Tht Longhorns, by J. Frank Dobie. Illustrated by Tom Lea,
Boston, Little, Brown and Compnay, 1941.
:i McLEAN, Malcolm D., "Moros y cristianos en Texas," Anuario Humánitas 1968,
Monterrey, Centro de Estudios Humanísticos, Universidad de Nuevo León, 1968,
pp. 477-480.

597

�Also Mr. R. B. Blake, a historian of the Nacogdoches area, told me that
the remains of a bullring in Nacogdoches were clearly visible until well
up into the present century.
In Texas literature it was Tom Lea who paid the noblest tribute to The
Brave Bulls in a novel published in 1949."

Of course, once the Spaniards had introduced hoi,es and cattle into Texas,
the next development was ranching. For an extensive treatment of this
subject see Toro Lea's two-volume work on The King Ranch, which coveIS
77
every possible aspect of ranching as a way of life in Texas.
Another cultural asset that we inherited from Spain in Texas is the Spanish
language. In the U. S. Department of Commerce 1970 Census o/ Population
there is a table showing the "Mother Tangue of the Population by Nativity,
Parentage, and Race," based on the state standard metropolitan areas of
250,000 or more, and it shows 1,793,462 persons whose mother tangue is
Spanish, compared to 8,316,021 whose mother tangue is English, out of a
total population of 11,195,416.76 In other words, about 16 percent of the
total population in the metropolitan areas of Texas today speak Spanish
as their mother tangue. If we bear in mind that many thousands more must
be in the rural areas, employed on farms or ranches, the total number of
Spanish-speaking pei,ons becomes even more impressive.
Dr. E. Bagby Atwood published a book on The Regional Vocabulary o/
Texas in 1962, and it contains a map showing the geographic distribution
of the Latín population by counties. With a single exception, all of the
counties containing 12 percent or more of Latins in their total population
19
are located south of a line drawn from El Paso due east to Nacogdoches.
A study of the Spanish-speaking people of the entire United States, orig" LEA, Tom, The Brave Bulls, a Novel, Boston, Little1 Brown, 1949. A serial version
appeared in the Atlantic Monthly.
n LEA, Tom, The King Ranch. Research [by] Holland McCombs. Annotation [b11
Francis L. Fugate. Maps and Drawings by th, Author, 2 vals., Boston, Little, Brown1
195 7. lssued in a case.
n 1970 Census of Population. Volume 1. Characteristicr of the Population. Part
45. Texas. Section 2. Issued May, 1973, [Washington, D. C.1, U. S. Department of

Commerce 1973, Table 142, Texas 45-1291.
1
" ATWOOD, E. Bagby, The Regional Vocabulary of Texas ... , Austin, Univenity

inally published in 1949 and reprinted in 1968, 1969, and 1970, is the book
called North from Mexico, by Carey McWilliams'º
Our Spanis~ background is also reflected in our literature. For a good
coverage of this sub¡ect, see the volume entitled: The Southwest in Literature, An Anthology /or High Schools, edited by Mabel Major and Rebecca
W. Srruth, both membei, of the Department of English at Texas Christian
Unive~sity. This book includes a section on "The Inheritoi, of Old Spain.""
A revtsed ed1t10n appeared in 1948, with the title changed to read: Southwest Heritage, A Literary History with Bibliography, and the name of T.
M. Pearce, of Toe Univei,ity of New Mexico, was added as the third
editor." A third edition carne out in 1972. Both the second and third editions have been expanded to include sections on "Narratives of the Spanish
Explorers and Colonizers," and "Spanish Folk Dramas, Songs, and Tales." "

h

was about 1930 that J. Frank Dobie had a brief guide to books concerrung the Southwest mimeographed to use in his course of "Life and
Literatu'." in the Southwest," and in 1931 it was included by John William
Rogers m a booklet entitled: Finding Literature on the Texas Pfains. Subs~qu~ntl'. Mr. Dobie revised and extended the guide three or four times,
d1str1butmg two or three thousand copies of the mimeographed forms, but
fmally the gu1de grew to be so long that he decided to print it.
. The lii,t printed edition appeared in 1943, in paperback form, under the
title of a Guide to Life and Literature of the Southwest, with a Few Observations. It was adorned with illustrations by Peter Hurd Howard C k
G
.
,
oo'
eorge Catlm, Tom Lea, John W. Thomason, Edward Borein, Charles M.
~ McWILLIAMS, Carey, North from Mexico: the Spanish Speaking People of the
Un_u_ed States, by Care1 McWilliams, with an Introduction to the Greenwood Reprint
Edih~n. by the Author, New York, Greenwood Press, Publishers, Third Greenwood
Reprmtmg, 1970
11
MAJOR, Mabel and SMITR, Rebecca W., eds., The Southwest in Literature An
Ánthology for High. Schools. Edited by Mabtl Major and Rebecca W. Smith, oÍ the
Department of English, Texas Christian University New York The Macmilla C _
pany, 1929.
,
'
n om
12

MAJ~R, Mabel; SMITH, Rebecca W. and PEARCE, T. M., eds., Southwest Heritage~ A ~Uerary History with Bibliography. [Edited by] Mabel Major, Texas Christian
Univernty; Reb~cca _W. Smith, Formerly of Texas Christian Uniuersity, and T. M.
Pearce, The Un~vers,ty of New Mexico, Revised Edition, Albuquerque, The University of New MeXIco Press, 1948.
." M.~J~R, Ma~el and Pu.RcE, T. M., eds. , Southwest Heritage, A Literary History
ant.h Btbliographies ... , Third Edition, Revised and Enlarged; Albuquerque, Univers1ty of New Mexico Press, 1972.

of Texas Press, 1962, p. 13.

599
598

�Russell, William R. Leigh, Ross Santee, Herbert Roese, Blanding Sloan,
Harold Bugbee, W. Herbert Dunton, Will James, Toro Smith, and Alexan•
dre Hogue. This Guide contained a bibliographical section on the "MexicanSpanish Strains.' 1 H

Far an example of the impact of Hispanic culture upan our literature
during the past few years, see Literatura chicana, texto y contexto; Chicano
Literature, texto and context, by Antonia Castañeda Shular, Tomás YbarraFrausto, and Joseph Sommers. 90

Another edition was brought out in 1952, "revised and enlarged in both
knowledge and wisdom,'' with the main text expanded from 111 to 195
pages, and using different illustrations. Mr. Dobie's course, and this Gflide,
have exercised a greater influence on the reading habits of young people
in the Southwest than any other work that we have seen. The popularity of
the Guide is attested to by the fact that the copy we have before us is the
Sixth Printing ( 1969) of the second · edition."

A good companion volume is Jane Mitchell and Gilbert R. Cruz, A
Comprehensiue Chicano Bibliography, 1960-1972.91
On the lighter side, we should point out that the Spaniards also exercised
an influence on Texas cooking. See, for example, the handsomely printed
and illustrated volume by Mrs. Sarah Margan entitled: The Saga of Texas
Cookery . .. , which has a chapter devoted to "The Spaniards in Texas.",.

Meanwhile, in 1937, another bibliography on Books of the Southwest had
appeared. It was by Mary Tucker, and, although it was published in New
York City, it was actually printed in Germany. It contained a section on
Spain in the Southwest," with subdivisions on "Exploration and Development," "Spanish Missions and Missionaries," and "Spanish Arts." 86

Now we want to mention a few books about the principal settlements
that were established by Spain in Texas, taking them up in the chronological
order in which the various communities were settled, since that is the way
they should be read in order to see how each development contributed to
the advancement of civilization in Texas.

The next book of a similar nature was The Booklouer's Southwest (1955),
by Walter S. Campbell, more populady known under his pen name of
"Stanley Vestal," but it devotes only two pages to the Spanish-Americans. 87

First comes El Paso, Texas, which, although the official date for its founding is given as 1827, actually grew out of the settlement on the other side
of the Rio Grande, known first as Paso del Norte, and later as Ciudad
Juárez. That is why C. L. Sonnichsen called his book Pass of the North,
Four Centuries on the Rio Grande. It is a handsome publication, lavishly
illustrated with photographs, and each of the chapter initials, done by José
Cisneros, is a work of art in itself. His chronicle of El Paso begins in 1571
and ends in 1917, when the old days and ways were about over."

11

Then carne The Southwest in Life &amp; Literature . .. (1962), compiled and
edited by C. L. Sonnichsen. lt has a section on the "Conquistadores"
and another one on "The Spanish Legacy." 88
A still more recen! treatment is the Soulhwest Writers A11thology ( 1967),
edited by Martin Shockley. 89
M DOBIE, J. Frank, Guide to Life and Literature o/ the Southwest, with a Few
Observations ... Jllustrated, Austin, The University of Texas Press, 1943.
91 DoBIE, J. Frank, Cuide to Life and Literature of the Southwest, Revised and
enlarged in both knowledge and wisdom, 1952, ed., Sixth Printing j Dallas, Southern
Methodist University Press, 1969.
• TucKER, Mary, Books of the Southwest, A General Bibliography, New York
City, J. J. Augustin, Publisher [1937]; printed in Germany by J. J. Augustin-HamburgNew York.
17 CAMPBELL, Walter S. (Stanley Vestal), The Book Lover's Southwest, A G1tide
to Good Reading, Nonnan, University of Oklahom:1 Press, 1955, pp. 120-121.
as SoNNtCHSEN, C. L., The Southwest in Lije &amp; Literature, A Pageant in Seven
Parts. Compiled and Edited by C. L. Sonnich.ien, New York, The Devin-Adair Company, 1962.
• SHoCKLEY, Martin, Southwe.it Writers Anthology, by Martin Shockley, North
Texas State University, Austin, Steck-Vaughn Company, 1967.

600

Next was the Mission San Juan Bautista, founded in 1699. It wasn't on
• CA.STAÑEDA S~uLAR., Antonia; YBARRA-FRAUSTo, Tomás and SoMMER, Joseph,

eds., Literatura chicana, texto y contexto; .. .text and context, Chicano Literature,
Englewood Clüfs, New Jersey, Prentice~Hall, Inc., 1972.
n MtTCHELL TALBOT, Jane and CRUZ, Gilbert R., A Comprehensive Chicano

Bibliography, 1960-1972. Compiled by . .. , with a Foreword by Edward Simmen,
Austin, Jenkins Publishing Co., The Pemberton Press, 1973.
n MoROAN, Sarah, The Saga of Texas Cookery, An Historical guide of more than
one hundred twenty recipes illustrating the French influence on Texas cuisine the
Spanish influence, &amp; th.e Mexican, including also contributions from the Eu,;pean
.iettlers in the Republic o/ Texas &amp; from the resourceful Southerner.1 during the Confederacy, as well'as from Texans of every sort right down to the present . .. , Austin,
The Encino Press, 1973.
11

SoNNIOHSEN, C. L., Pass of the North, Four Centurie.1 on the Rio Grande El
1
Paso, T~ Western Press, The University of Texas at El Paso, 1968. Map and

cbapter m1bals by José Cisne1os.

601

�resulting in what one participan/ remembers ruefully as a "fete worse
than death." es

the Texas side of the Rio Grande either, but it served as the base from
which the Catholic missionary activities radiated into Texas. The definitive
work on this subject is San Juan Bautista, Gateway to ISpanish Texas, by
Robert S. Weddle."
Then carne Nacogdoches, where the first European settlement was made
in 1716. Miss Winnie Allen completed her M. A. thesis on "The History of
Nacogdoches, 1961-1830," at the University of Texas in 1925, and R. B.
Blake published a study, entitled Nacogdoches, in 1939," but the most recent
book concerning that area is called Nacogdoches-Gateway to Texas, a Bio96
graphical Directory, 1773-1849, bay Carolyn Reeves Ericson. This source
provides a veritable gold mine far genealogists.
Two years alter Nacogdoches, comes San Antonio, in 1718. lt was called
the first civil settlement in Texas because the establishment in Nacogdoches
had started out as a religious enterprise. For excellent coverage of the first
families there, see the elegantly illustrated volume by Frederick C. Chabot
entitled: With the Makers o/ San Antonio.91 Chabot succeeded in winning
the confidence of the mosl exclusive families and was permitted to publish
their family portraits.
The best general coverage of San Antonio was written by the late Charles
Ramsdell, who had the delightful gift of combining a light, whimsical style
with historical documentation. Take, for example, the following quotation
from his description of the Fiesta San Jacinto:
Children o/ the city's dancing classes participate. On one occasion
the illuminated tails attached to a group o/ little fire/lies short-circuited,

"' WEDDLE, Robert S., San Juan Bautista, Gateway to Spanish Texas, Austin,

University of Texas, 1968.
N Handbook of Texas, II 1 256.
N REEVES Ea1csoN, Carolyn, Nacogdoches-Gateway to Texas, A Biographical Directory, 1773-1849, Forth Worth, Arrow/Curtis Printing Company, Publishing Diviaion, 1974.

ll'f CHABOT, Frederick C., Wiih the Makus of San Antonio: Genealogies of tht
Earl,y Latin, Anglo-American, and German Families with Occasional Biographils,
Each Group Being Prefaced with a Brief Historical Sketch and Jllustrations, by Frederick C. Chabot, Author of varios publications Regarding The Early History of
Texas and San Antonio such as San Antonio and Jts Beginnings; Alama, Mission,
Fortress and Shrine; and Indian Exc,rpts from Morfi's Memorias, San Antonio,
Privately Pubfuhed, Printing by the Artes Gráficas, 1937.

602

For the .details concerning the missions founded by the S aniards

San Antomo area, see Father Habig's volume on The Al
p
in the
i ns,. H ¡ d"d
amo Chain of Mis'° é . S e a so 1 a separate volume entitled San Antonio's Mission San

Jos'

tate and National Historie Site 1720-1968_100

The full flavor of the contribution made by Spa . h . .
. .
rus m1ss10nanes m Texas
C
.ttre .m an
97 unusual volume published by the T exas H"is ton·ca1 Survey
omm1 ee m 1 3, under the general title of Th z
.. .
in Texas, 1716-1834 Th f
.
e acatecan Musionanes
.
e ,rst part contams excerpts from the Libros de ¡
ecretos
of
th
Mº
·
D
F B
.
e issrnnary C ollege of Zacatecas, 1707-1828, translated bos
.r. ened1ct _Leutenegger, and the second part contains a biographical di:
uonary compiled by Fr. Marion A. Habig. The 8 5" x 11"
ltºl"th f
h
II
d h ·
•
·
mu 11 ormat
..; a .ºhweEst belmhclus1on _of beautiful illustrations, plus a folding map of the
is captu d ·

pams

ta 1s ments m Texas." 101

. Chronologically speaking, the next topic that we should discuss is th M"
Sion
Señora del Espíritu Santo de z--·
_e. ISN tof Nuestra
S umga an d the Pres1d10
of
. 1722, commonly referred to as
thues ra
. . enora de Loreto' established m
e. rruss,on and presidio of La Bahía, but we are going to save that sub. ect
una! last, far reasons that will become apparent further along in this pape:.1ot

gr:p~A~;o~~~d c;,~~;dt:ª:.:.;.~~ioÁ ~ ~is~orical and

Pictorial ~uide . : , . Photo-

Texas Press 1959 p 239 San A t . C . . , _and Others, Ausbn, Umversity of
'
• ·
·
nomo onservatlon Society Edºti
• .

:u~e v;rsion, with a simplified representation of the famous ;

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:.°"w~;

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ron_t cover, but there Is also a paperback edition with the Al
go
cover that u sold at newsstands ,·n h
.
amo on the
•
e Clty.
H.uJG, Marion A., The Alama Chain f Mº .
A .
Five Old Missions, Chicago, Franciscan Her:d imons, . History of San Antonio's
ature, 1968.
Press, Pubhshers of Franciscan Liter1• H
.
ABIG, Marion A., San Antonio's Missio
S J é
Site 1720-1968 By Fr M · A H b.
n an os• State and National Historie
•
. anon . a ,g O F M San A t . Th N
pany, Book Publishers of the Southwest •196.8 .
.,
n orno,
e aylor Com101 Th
. 1834
e Zacatecan Missionaries in Tex'
1716
los Decretos" of the Missiona C ll as,
. Excupts from th6 uLibros de
Benedict Leutenegger and A
loD/ .z,~catecas, 1707-1828. Translated by Fr.
T
Hº
.
,
ica ic ionary by Fr Marion A H bº A .

Zogr=p~~e

exas l~toncal Survey Committee, Office of the State
.
.
. a ,g, ustm,
23. Curtis Tunnell, Series Editor Kathy F d nI Id Archeol~st Reports, Number
1973.
·
rey e e t, Techmcal Editor, Augwt,

,. H an d book of Texas, II, 1-2.

603

�That brings us to the founding of Laredo in 1755, a tapie that has been
thoroughly researched in the volume by the late J. B. Wilkinson, published
in 1975 by the Pemberton Press, under the title of Laredo and the Rio
Grande Frontier. It contains 20 pages of photographs, plus jacket and title
page illustrations by E. M. ( "Buck") Schiwetz.10 '
Two years after Laredo carne the founding of the San Sabá Mission, in
1757. Robert S. Weddle covered that under taking in his book on The San
Sabá Mission, Spanish PÍJ)ot in Texas. 10•
However, if a teacher is just beginning to struggle with the problem of
telling the story of our Spanish cultural heritage in Texas to students who
know absolutely nothing abcut the subject, he would do well to begin with
the pamphlet published in 1972 by The University of Texas Institute of
Texan Cultures, entitled The Spanish Texans. 105
The next step might be Texas and Our Spanish Southwest, by Lynn l.
Perrigo,1 08 followed by Bolton and the S panish Borderlands, with special
emphasis on the bibliography.1°'
This brings to a close our brief survey of the materials that are readily
available for studying our Spanish cultural heritage, but, for the serious
student who wants to sorne original research of his own, we can assure him
that the primary source material has scarcely been touched. In fact, it will
readily be seen, from the material to be submitted below, that less than one
iea Review in the Fort Worth Star-Ttlegram, February 8, 1976.
* WEDDLE, Robert S., The San Sabá Mission, Spanish Pivot in Texas ... Drawings by Mary Nabers Prewit, Austin, University oí Texas Press, 1964.
1111 ••• The Spanish Texans, San Antonio, The University of Texas Institute oí
Texan Cultures, 1972. "This pamphlet is one of a series prepared by the staff of the
Univenity of Texas Institute of Texan Cultures in San Antonio, This series, when
completed, will tell of the contributions made by the many ethnic groups to the
history and culture of this sate.-R. Henderson Shuffler, Executive Director."
This strikingly illustrated, clearly written study does not contain a bibliogr.1phy,
but tbe teacher needing additional information would do well to write to the late Mr.
Shuffler's successor: Mr. Jack R. Maguire, Executive Director, The University of
Texas Institute of Texan Cultures at San Antonio, P. O. Box 1226, San Antonio, Texas
78294, since tbey also sometimes follow up by doing bibliographies, or even traveling
exhibits, film strips, or movies that can be lent to schools, if there is sufficient demand.
U1 PERRIGo, Lynn l., Texas and Our Spanish Southwest, B,y Ly,m l. Perrigo, New
Mexico Highlands Uniuersity, Dallas, Banks Upshaw and Company, 1960.
317
BOLTON, Herbert Eugene, Bolton and the Spanish Borderlands. Edited and with
an introduction by John Francis Bannon, Norman, University o( Oklahoma Press, 1964.

604

percent of the available manuscript sources have been used by historians
in the past.
One very valuable listing of manuscript sources throughout the world
that are of interest for the study of Mexico (and Texas) is the Repertorio
bibliográfico published by Agustín Millares Cario in 1959. He covered manuscript collections available in Mexico, the United States, and Europe, with
particular emphasis on Spain. 10 s

Here at home the institution that has done the most to acquire material
concerning our Spanish heritage, and to rnake it available to researchers
through a number oí publications, has been the University of Texas at Austin.
These will be taken up in chronological order below, according to date of
publication.
The first volume was a Cuide to the Latin American Manuscripts in the
University of Texas Library, by Carlos E. Castañeda and Jack Autrey Dabbs,
which carne out in 1939.'º'
The next publication of a similar nature was Research Materials for the
Study of Latín America at the University of Texas (1954), by Lota M.
Spell.1"
Then in 1967 carne Dr. Chester V. Kielman's voluminous Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library.111
108
MILLARES CARLO, Agustín, ... Repertorio bibliográfico de los archivos mexicanos Y de los europeos y norteamericanos de interés para la historia de México ... ,
México, Biblioteca Nacional de México, Instituto Bibliográfico Mexicano, 1959, No. l.
• CASTAÑEDA, Carlos E. and AvTREY DABBS, Jack (eds.), Cuide to the Latin
American Manuscripts in the University of Texas Library. Edited /or the University
of Texas and the Committee on Latin American Studies of the American Council of
Learned Societies ... , Cambridge, Mass., Harvard University Press, 1939. Miscel1.aneous Publication No. l.
"A complete list ... [wíth the exception of the Manuel Gondra papers . . acquired
alter the present Cuide was prepared] o( the manuscript sources in the University
o( Texas for the study o( tbe history and culture of Latin America and the former
provinces of Spain within tbe present limits of the United States. It represents the
accumulation of over a million pages oí original manuscripts, transcripts, typed copies,
and photostats gathered during tbe past forty years." Page vii.
ru SPELL, Lota M., ... Research M aterials for the Study of Latin America at the
University of Texas, Austin, Univenity of Texas Press 1954. Latin American Studies

XIV.

)

l

w KlELMAN, Chester V., The University o/ Texas Archives. A Cuide to the
Historical Manuscripts Collections in the University of Texas Library. Compiled and

605

�Manuscripts acquired since 1960 will be described in a second volume of
the Guide now ( 1976) being compiled and edited. 112
Retuming now to the books at the University of Texas in Austin, it is
a source of infinite satisfaction to know that the actual catalog cards of the
books in their Latin American Collection are being published in a continuing series of hefty volumes (a total of 47 up through 1973), under the tille
of a Catalog of the Latin American Collection.m
As for Spanish manuscript sources, by far the largest and most authentic
collection is the one known as the Béxar Archives, which consists of the
official Spanish documents accumulated in San Antonio de Béxar when that
city was under Spanish or Mexican rule. Although the Anglo-American
capital was established in Austin, these Spanish documents were left in San
Antonio in the custody of the Béxar County Commissioners' Court until
September 30, 1899, when the court passed a resolution transferring by
contract to the University of Texas all the collection except such documents
as would be needed in Béxar County for legal purposes.
Under the terms of the agreement, the University promised to house these
documents in fireproof vaults, to make a complete calendar of them, and
to translate the entire collection within a reasonable time. Thus the U niversity of Texas Archives received this tremendously important collection of
records, pertaining to the military, civil, and political life of the Spanish
province of Texas and the Mexican state of Coahuila and Texas from 1717
through 1836.
Severa! hundred pages of the manuscripts had already been translated
prior to 1933, but in that year the Board of Regents of the University appointed a translator and a typist on a full-time basis.'" As each volume of
Edited by Chelter V. Kielman. Preface by Dora Dieterich Bonham, Austin, University
of Texas Press, 1967.
ua Southwestern Historical Quarterly, Austin, Texas, Vol. LXXIX, No. 3 (January, 1976), p. 335.
111
Texas. University at Austin. Library. Latin American Collection, Catalog of
the Latin American Collution, Boston, G. K. Hall, 1969.
31 v.
First Supplement, 5 v.
Second Supplement, 3 v.
Third Supplement, 8 v.

(up through 1973).
u, Handbook of Texas, I, 154.

606

uanslations was completed, it was typed with severa! carbon copies, and
one copy was sent to the Béxar County Cornmissioners' Court in San Antonio.

I served as a part-time Spanish translator in the Archives from 1934 to
1937, working with a group of ten or fifteen other students under the
direction of J. Villásana Haggard, the principal translator. So many problems carne up conceming the different ways of translating certain expressions
that Mr. Haggard began to refer them to me so that we could establish a
standard procedure. I would write out a suggested solution for each point
on a separate sheet of paper and give it to Mr. Haggard. Finally he asked
me to take hame ali the separate slips of paper during the Christrnas holidays and write them up into a unified system. The result was a typed
"SPANISH ARCHIVES HANDBOOK," by Malcolm Dallas McLean.
After I Jeft the University, this "HANDBOOK' underwent severa! revisions, with Mr. Haggard adding other chapters. Finally he wrote me that
he had found an opportunity to have it published, and asked if it would be
agreeable to show our names on the tille page as joint authors, to which
I readily agreed. The book was published in 1941 by the Institute of LatinAmerican Studies of the University of Texas, under the title of Handbook
for Translators of Spanish Historical Document, by J. Villasana Haggard,
assisted by Malcolm Dallas McLean. 110
Since this was the only that had ever been published for this specific
purpose, it soon went out of print. Toe Texas Christian University Press has
obtained permission from the University of Texas Press to bring out a second
edition, but pressure of other duties so far has prevented me from preparing
the manuscript. Meanwhile, whenever researchers write in for a copy, I suggest that they borrow a copy of the first edition through inter-library loan
and xeorx it.
At the end of the Second World War I retumed to the University of
Texas as the principal Spanish translator for the Béxar Archives, and during
the four months that I was there (September through December of 1946)
I translated four volumes. Also I introduced the practice of sending the
table of contents for each volume to the Texas State Historical Association
so that it could be published in the Southwestern Historical Quarterly, thus
U1 IúooARD, J. Villasana and DALLAS McLEAN, Malcolm, Handbook for Tran~
slators of Spanish Historical Documents, By J. Villasana Haggard, Translator of the
S;anish Archives of Texas, The University of Texas, Assisted by Malcolm D. McLtan,
Archivist, Tht San Jacinto Musem of History, Austin, Archives Collection, The Univenity of Texas, 1941. Photoprinted by Semco Color Press, Oklaboma City.

607

�notifying researchers when the material became available in English translations.
The greatest break-through for researchers, however, carne when the
National Historical Publications Commission agreed to sponsor a microfilm
edition of the Béxar Archives. Dr. Chester V. Kielman became the project
director, and Miss Carmela Leal became thc principal manuscript preparator
and project supervisor. They discovered that there were more than 250,000
pages of manuscripts and more than 4,000 pages of printed material covering the period from 1717 through 1836.
The original documents were microfil.med on 172 rolls, an the contents
of each roll were summarized and published in pamphlet form.m These
pamphlets and a positive copy of the microfilm can be purchased for use
in other libraries. Texas Christian University has a complete set. Once the
researcher has selected a roll and placed it on the microfilm reader, he will
find, at the front of the roll, a calendar describing the contents of each
document, with the number of the frarne where it appears on the film.
The part of the Béxar Archives that was left in San Antonio was described
by Carlos Eduardo Castañeda in A Reporl on the Spanish Archives in San
Antonio, Texas. 117 lt describes the Spanish records in the Béxar County
Clerk's Office, under the following headings:

l. Land Grants, Deeds of Sale, Etc.
2. Wills and Estates.
3. Protocols.
4. Lands Outside of the Present Limits of Béxar County.
5. Mission Records.
6. Miscellaneous.

From August through December of 1938 I was the Field Editor in Charge
of Spanish Translators for the Texas Historical Record, Survey, and we
had a group of workers transcribing or translating sorne of these records in
the Béxar County Courthouse, but the work was not completed.
11• KlELMAN, Chester V. (ed.), Guid• to the Microfilm Edition of the Béja, A.rthives, 1717-1803 . .A University of Texas Archives Microfilm Publication. Sponsortd
by the National Historical Publications Commission. 1967, The second pamphlet, covering 1804-1821, was published in 1969, and the third, for 1822-1836, appeared in

1971.
m CASTAÑEDA, Carlos Eduardo, A R,port 011 the S;anish Archiv,s in San .Antonio,
Texas, San Antonio, Yanaguana Society, 1937.

608

In August of_ ~963, James."!· ~ight, County Clerk of Béxar County,
ueated the pos1!!on of Arch,vist m bis office and appointed Richard G.
Santos to the post Mr. Santos rnade an inventory of the collection and
recornm~nded that the documents be microfilmed. 116 The present status of
that pro¡ect can be learned by writing to the County Clerk of Béxar County
San Antonio, Texas 78204.
'
In an "Addendum" to bis report Mr. Santos mentions that the Béxar
County Clerk's Office has also acquired a microfilm copy of the "Spanish
Archives ~~ Laredo," as well as a xerox copy of the "Spanish Records at
C1ty Hall, and that plans were under way to microfilm the San Fema do
Archives, located at San Fernando Cathedral in San Antonio
n

Next to the Béxar Archives, the most importan! collection of Spanish
documents. for the history of Texas is the Nacogdoches Archives, a collecbon of offacal documents preserved at Nacogdoches during the Spanish
d
Mº
an
exican pen-~. This collection, which covers from 1737 through 1836,
was transferred to the Texas State Archives in 1878. The documents have
been typ~ and bound in eighty-nine volumes of approximately 250 pages
each. Co_p,es of these volumes may be consulted in the Eugene C. Barker
Texas History_ Ce~ter_ at the University of Texas in Austin, and at Stephen
F. Austm Uruvemty m Nacogdoches. 119 The collection has not been microfilmed. The Texas State Library is badly in need of a grant which will enable
them to bring out a microfilm edition of the Nacogdoches Archives jwt as
has already been done with the Béxar Archives.
'
The Laredo Archives, mentioned above, consist of about eight thousand
documents covering the period from 1755 through 1846. While I was working ~ Fiel~ Editor for the Texas Historical Records Survey, I was sent to
examine this collection, which had been discovered by Seb S. Wilcox. I
recommended that the collection should be transcribed, so a project was set
up under the direction of Ricardo de la Garza. Sorne 15,000 typed pages
were compl_eted, and copies were placed at Laredo and Washington, D. c.,
:'5 well _as m the Texas S~t~ Library :'""d the University of Texas Library
m. Ausu?,. The best descnp!!on of this collection is contained in Seb S.
W1lcox, The Spanish Archives of Laredo," Southwestern Historical Quarterly, XLIX (1945-1946), pp. [341]-360. 12 º
tu SANTOS ' Richard G ., "A P-limina·
n,
ry Report on the Archiva! Project in the
Office of the County Clerk ol Bexar County. By Richard G. Santos, Archivut ol
Bexar County," 1966
iu Handbook of Toas, 11, 257.
,. !bid., 11, 28-29.

609
humanitu.-39

�This collection was microfilmed by Dr. and Mrs. David M. Vigness, who
took a portable microfilm camera to the Wilcox home an~ copied ~e documents at a time when the science of microfilming was still m 1ts infancy.
Conseq~ently the lighting varied considerably, but Dr. Vigness has informed
us that sorne of the documents that he microfilmed in Laredo are not among
the originals in the collection now in the custody of the Library of St. Mary's
University in San Antonio.
Copies of thls microfilm can be purchased from the Southwest Collection
of the Texas Tech University Library in Lubbock. The TCU Library has
a copy.
Outside of Texas there is one collection of Spanish documents that deserves special mention. The Spanish Archives of New Mexico, which cover
from 1621 through 1821, have been microfilmed, and copies can be purchased
from the State of New Mexico Records Center, Santa Fe, New Mexico
87501. 111 The collection fills 22 reels. TCU . has a copy.
Now we come to ¡..a Bahía, which we mentioned earlier, but we have
purposely saved it until last because it has come to symbolize the most seriOUI
and most sustained effort to preserve our Spanish heritage, to make it known,
and to encourage further research in the field.
"La Bahía," which literally means "the bay" in Spanish, has been generally used in Texas as an abbreviation of La Bahía del Espíritu Santo, the
Spanish name for Matagorda Bay, and the term was used to apply either
to the bay or to something associated with it. The Mission of Nuestra Señora del Espíritu Santo de Zúñiga and the Presidio of Nuestra Señora de
Loreto, which were established in 1722 near the site of La Salle's Fort St
Louis were commonly referred to as the Mission and Presidio of La Bahía,
and they retained that name, even though they were moved twice:

cbanged its name to Goliad, which they considered an anagram of the name
of Father Hidalgo, "the giant (Goliath) of the Mexican Revolution." Of
course, they had to omit the silent "h,, and convert the voiced "d" sound
into a voiceless "th" in order to produce the desired result, but Texas was
young in those days, and such miracles of phonetics were not difficult to
achieve.
La Bahía was one of the three Spanish settlemcnts remaining in Texas
when the Anglo-Americans began to arrive, the other two being San Antonio
(or Béxar) and Nacogdoches, both of which we have already discussed
above.122

On April 24, 1963, Mrs. Kathf)n Stoner O'Connor (Mrs. Thomas O'Connor, Sr.) began the restoration of the Presidio La Bahía, through the
Ka~ O'Conn,or Foundatio?, and in 1966 she published a history of The
Presidio La Bah,a del Esp[íJntu Santo de Zúñiga, 1721 to 1846."'
Dedication of the completed restoration took place on October 8, 196 7.
Secretary of the Interior Stuart U dall announced that Presidio La Bahía
had been designated a Registcred Historie National Landmark and described
it as "the finest example in the United States of a Spanish Presidio." In
addition, the structure has been designated a Texas State Historical Land-

mark
At the annual meeting of The Sons of the Republic of Texas on April
22, 1968, it was announced that Mrs. Kathryn O'Connor through the
Kathryn O'Connor Foundation, had offered to sponsor an a~nual "Presidio
La Bahía Award" described as follows:
. The purpose of the award is to promote research, suitable preseruation and appropriate dissemination of historical data rclatiue to our
Texcs heritage. Awards will be based on written material submitted
that indicates the i_mpact and influence on Texas culture of the Spanish
Colonial hentage m laws, customs, language, religion, architecture, art
and other related fields.

In 1726 they were moved to a point on the Guadalupe River seven miles
southeast of present Victoria.

In 1749 they were moved to their present site on the San Antonio River,

A. t~tal of _$2,000.00 is auailable as an award, or awards, to winning
partic,pants m the competition, with a mínimum first place prize of
$1,200.00. U pon recommendation of the Judging Committee, the Sons

one mile south of the town of Goliad.
The settlement which grew up around the presidio was originally called
La Bahía until February 4, 1829, when the Congress of Coahuila and Texas

m Guide to the Microfilm o/ the Spanish .Archives of New Mexieo, 1621-1821,
Santa Fe, New Mexico, State of New Mexico Records Center, 1967. The microfilm
is accompanied by pamphlets of the Guide and the Calendar.

ª
111

I-landbook o/ Te.tas, II, 1-2.
STONER

O'CoNNOR,

Kathcyn, Tht Presidio La Bahfa del Esp[l]ritu Santo de

Záñiga, 1721 to 184ó, Auuin, Van Boeckmann-Jones Co., 1966.

611
610

�of the Republic of Texas may, in its discretion, award a second platt
prize of $800.00, or set an award of $500.00 far second place and
$300.00 far third place, ar determine that in any particular year there
may be a single award in the ful! amount of $2,000.00. This annual
decision will be predicated upon the number and quality of entries.
It is the opinion of the sponsor that research writings will prove to
be the most appropriate type of entry, although careful consideration

will be given other literary forms, art in its various media, architecture
and archealogical discovery.
Campetition is open to any person interested in Spanish Colonial
influence an Texas culture.
Entries will be accepted each year during the five months following
]une l, and must be received by the S . R. T . State Office no later
than October 31.
Details concerning the contest can be obtained by writing to: The
Sons of the Republic of Texas 2426 Watts Road, Houston, Texas
77025.

The Presidio La Balúa Awasd is presented to the winners in person at
Presidio La Balúa, near Goliad, Texas, on or about December 20 of each
year, in keeping with the annual observance of the signing of the Goliad
Declaration of Independence there in the Loreto Chapel in 1835.

WINNERS OF THE PRESIDIO LA BAHtA AWARD
1968 Toe Texas Old Missions Restoration Association. $2,000.
1969 1st Place. W. W. Newcomb and Curtís Tunnell, $1,200 far A LIPAN
APACHE MISSION, SAN LORENZO DE LA SANTA CRUZ,
1762-1771.
2nd Place. Dr. Félix Almaráz, Jr., $500 far A TRAGIC CAVALIER:
GOVERNOR MANUEL SALCEDO OF TEXAS, 1808-1813.
3rd Place. Miss Ruth Temple, $300 far MANUAL FOR THE AD·
MINISTRATION OF THE HOLY SACRAMENTS OF PENANCE, THE EUCHARIST, EXTREME UNCTION AND MATRIMONY (Translation of Spanish text compiled in 1760 by Fray Barth·
olomé García ta aid the Franciscan missionaries of the San Antonio
River region in their work among various lndian tribes; it was origin-

ally compiled in Spanish and Coahuiltecan.)

612

1970 1st Place. Robert H. Thonhoff, $1,200 far EL FUERTE DE SANTA
CRUZ DEL CIBOLO.
2nd Place. Spanish Missions Committee of the Archdiocese of San
Antonio, $500 in recognition of its work in the restoration of Mission
San Juan Capistrano.
3rd Place. Gilbert R. Cruz, $300 far A CABILDO IN TEXAS UNDER THE SPANISH BOURBONS.
1971 1st Place. Dr. Gary Bert Starnes, $1,200 far JUAN DE UGALDE
(1729-1816) AND THE PROVINCIAS INTERNAS OF COAHUILA AND TEXAS.
2nd Place. Miss Ruth Temple, $800 far her English translation of a rare
Spanish book by Antonio Ladrón de Guevara entitled NEWS OF THE
SETTLEMENTS WHICH MAKE UP THE NEW KINGDOM OF
LEÓN, THE PROVINCE OF COAHUILA, NEW EXTREMADURA, AND TEXAS (1739) .
1972 1st Prize. Robert S. Weddle, $2,000 far WILDERNESS MANHUNT.
1973 1st Prize. Fr. Benedict Leutenegger and Fr. Marion A. Habig, $2,000
far THE ZACATECAN MISSIONARIES IN TEXAS, 1716-1834.
1974 1st Prize. Mrs. Janice Bailey Harris, $1,200 far DIEGO ORTIZ PARRILLA : TEXAS TRAVEL, TRAVAIL AND TRIUMPH.
2nd Prize. Robert Carter, $800 far FATHER FRANCISCO HIDALGO.
1975 1st. Prize. Dr. Elizabeth A. H. John, $1,200 far STORMS BREWED
IN OTHER MEN'S WORLDS: THE CONFRONTATION OF
INDIANS, SPANISH, AND FRENCH IN THE SOUTHWEST
'
1540-1795.
2nd Prize. Jerry Thompson, $500 far SABRES ON THE RIO
GRANDE.
3rd Prize. Dr. Gilbert Cruz, $200 far SPANISH TOWN PATTERNS
IN THE BORDERLAND: MUNICIPAL ORIGINS IN TEXAS
AND THE SOUTHWEST, 1610-1810.
The restoration of Presidio La Bahía was carried out by Mrs. O'Connor
at a cost in excess of one rnil!ion dollars, and the Presidio is now operated as
a museum by the Catholic Diocese of Corpus Christi. The Chapel of Nuestra
Señora de Loréto is in daily use far religious services. The Presidio La Balúa
Awards are presented in this chapel each December.
613

�Not content with having restored the Presidio and sel up the Presidio La
Bahía Awards, Mr. O'Connor also agreed to establish, through the Sons of
the Republic of Texas, a Spanish Texas Microfilm Center, so that researchen1
would have easier acccss to the basic documents conceming Spain's cultural

tion is almost infinite, insofar as the histo of T
.
15
be únpossible to Jist them ali here b t ry h
':"as concemed. It would
of special interest as we tumed th ' \ ;e ave JOtted clown a few subjects

contribution to Texas.

ifications), the War between th U . d'
'
e,ocan anllquities, fortbse
.
e mte States and M •
.
o rvallons, the Mexican Revolutio f 181
e,oco astronollllcal
ican history, statistics Manuel d Mn. o TO,, the Interna! Provinces, Mex.
.
'
e iery eranandtheM ·
.
SI0D appomted to survey the bound
be
.
CXJcan COIIlDllS•
Indians in Texas American settl ary Getween Me,oco and the United States,
'
ers
neral J
W"lk
1 ·
rcspondence of various Texas
'. . li
ames
mson, official corfrom Goliad to Matamoros via Bé::ru~pa tie~, Rafae~ Chovel, route study
and chemical research concerning w:ter~ll~n. º\~1meral samples, physical
livestock, smuggling, the Panama Con ~ ves m enezuela, ~exas exports,
1813 and 1835-1836 T
la d
g ess, tbe Texas Revolullons of 1812the U S Flo "d b' edxas n grants (especially the eleven-league variety)
..
naounarythe
d
'
and Coahuila, the Commar:dant Gcorresplon ence _of the govemors of Texas
.d.
.
enera the V,ceroy d
• •
f
S1 10s, m1ssions and missiona .
1
'
' escriptions o pre.
. .
'
nes, s avery, Yucatán, and Philip Nolan.

The Sons voted on April 14, 1973, to proceed immediately with the esta!,.
lishment of this Microfilm Center, to be located in the old Calabozo rooms
of the Presidio, and they named Dr. Malcolm D. McLean as Honorary
Director. He agreed to serve without pay in setting up the organization. The
original idea for founding a microfilm center had been suggested by the late
Ben Blanton, during the presidency of Brownson Malsch, so Mr. Malsch was
made Chairman of the Operational Committec for the Center.
The immcdiate thrust of the Center was defined as follows: ( 1) to compile a Spanish Texas Microfilm Guide; (2) to selecl and purchase microfilm for the Center. and (3) to make a suitable description of each roll for
inclusion in the Guide, so that it could be made available to researchers
through inter-library loan.
Mrs. Margaret S. McLean (my wife) was cmployed as Research Specialist on October 1, 1973, and she served in that capacity until December 31,
1974. She sent out the basic questionnaires to libraries in Texas and the
adjoining states, as well as to ali libraries in the United States that were
reported to be engaged in operating programs for Hispanic studies, in order
to leam what microfilm they had and whether it was available on interlibrary loan.
Then we purchased and intalled the most modero type of reader-printer
and storage equipment for microfilm, in the Spanish Texas Microfilm Center
at Presidio La Bahía. For the nucleus of the collection, we obtained positive
copies of the Béxar Archives and the Laredo Archives, describcd above.

vi.! Je~ans,Lo .

Spanish concemin
route studies
'

UJS

' p

roug
e cards: documents in French and
Berl~n~ier (gazetteers, scientific observatiom

maps, d1anes botany M .

.

,

H,stonans
desiring to borrow the micro
. f'I'm of the Wag e C 11 •
thro
h .
ug mter-library loan should dd
h . .
..
n r o ection
Republic of Texas 2426 Watt :. dresHs t e1r mqumes to: The Sons of the
s 0 • , ouston, Texas 77025.
Having laid the groundwork for th S
.
supervised the purchase and installatio: pamsh Te~as M_icrofilm Center,
purchase of the be . ·n
.
. of the bas1c eqmpment and the
and havin
d gmru gs ~f. t~e m1crof1lm collection at Presidio La Bahía
.
g ~n ucted the m111al survey to determine wher
.
.
'
Span,sh matenals conceming the histo of Te
_e rrucrof1lms of
they were available through intcr-l'b ry I
xas were on file, and whether
Honorary Director on December 3;, r;i74 º:;d I tendered my resignation as
ali of our files over to the Sons of the
'
. Mrs. McLean and I tumed
Spanish Texas Microfilm Ce t . thRepubhc of Texas, for deposit in the
n er m e Calabozo R
f
• •
Bahía near Goliad.
ooms o Pres1d10 La

A very significan! break-through in the field of Texas research carne when
Dr. Archibald Hanna, of the Yale University Library, agreed to microfilm
ali the Texas manuscripts in the Henry Raup Wagner Collection, and to
allow us to purchase a positive copy. Thus lor the first time it became possible for researchers to consult this entire collection without having to go
to the trouble and expense of making a trip to Connecticut.

At the program held at Presidio La Bahía on
announced that Carmen Perry h d bee
December 14, 1975, it was
a
n named to se
D'
panish
Texas
Microfilm
Center."'
rve as irector of the
S

Dr. Hanna even went further and provided us with xerox copies of the
3" x 5" catalog cards describing the contents of these manuscripts. There
are 316 of these cards. The range of topics covered by the Wagner Collec-

V lJ4I PATTON' Bru ce, "Awa rd s Presented At La Bah'
,,
tctoria, Texas, Deccmber 15 1975 Al
u
. ta Event,
Victoria .Advocat•
rt " Th
,
•
so see Spamsh T
M'
.
•
e Tuian published · H
exas
tcrofrlm Center Re
J)O ,
'
m ouston by the S
¡ th
.
·
. ons o
e Repubhc of Texas, Vol.
XXI 11, No. 1 {November 1975) th' d
'
, tr page, f1nt column.

614

615

�In concluding this brief survey of the materials available for the study
of Spain's contribution to our Texas heritage, I hope that I have been able
to awaken the interest of at least a few more researchers and point the way to
where they can find more information on the subject, as well as to indicate
sorne of the rewards that may await them if they do the job well.
After ali, the Presidio La Bahia Award is the richest prize that a researcher

can win in the field of Texas history today.

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

616

�</text>
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        <description>The Dublin Core metadata element set is common to all Omeka records, including items, files, and collections. For more information see, http://dublincore.org/documents/dces/.</description>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Cronista de Nuevo León</name>
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      <name>Próceres de la Reforma</name>
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