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                  <text>VAl.LB, Manuel M. Biological Bas,s of Rau, Cult"" ond Histo,y, Univenid.ad de
San Marco, Lima, 1960.
VARALLANos, J~. El cholo y ,l PerM, Imprenta López, Buenos Aires, 1962.
WAGLKY, Charles and HAu.Is, Marvin. Minoriti,s in th, N,w World, Columbia Uoivenity Presa, New York-London, 1964.
WvaWA, Tadeuaz. ús Rlpubliques Andines, Pichon et Durand-Auziaa, Parí• 1972.
Aoutau. BELTRÁN, G. "Indigeni1mo y mestizaje: una polaridad bio--culturaP'. Cahi,rs
d'histoir, mondial,. Vol. VI, No. 1, Neuchatel, 1962.
BAR.óN CASTRO, R. "Le prohleme de l'Indien en Amfrique espagnol.e"', Cahi,rs
d'histoire mondial,, Vol. VIII, No. 1, Neuchatel, 1964.
MORNKR, Magnw. "Race and Social Clau in Twentieth Ccntury Latín America",
Cahilrs d'histoir, mondiaú, Vol. VIII, No. 2, Neuchatel, 1964.
DJPPIE, Brian W. ''De l'épopée a la paradie: le géneral Custer et les lndiens", C.Z.
tur,s, Vol. 11, No. 1, Paris, 1975-.

Sección Quinta

NOTICIAS RESEÑAS
Y COMENTARIOS

764

�UNA INTERPRETACIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS

-Visi6n de los Estados Unidos; Vocaci6n )' estilo del norteamericano. Por Agustín
Basave Fernández del Valle. Prólogo de Patrik Romanell; Epílogo de John
L. Brown. México, Editorial Diana, 1974, 318 pp.-

liAROLD

E.

DA.VIS

The American U niversity
Washington, D. C. U.S.A.

,

UNA DE LAS CARACTERÍSTICAS de los Estados Unidos, correctamente advertida por el
autor de este libro, es aquélla de la auto-crítica, manifestada I en conspicuos autores
de la naci6n para criticar cualquier aspecto de la vida nacional. Pero la moderna
literatura abunda, también, en trabajos sobre Estados Unidos de autores foráneos.
Muchos de estos escritores foráneos, probablemente la mayoría de ellos, han sido
europeos. Se incluyen tan notables figuras como la de Immanuel Kant en el siglo
XVIII, Alexis de Tocqueville en la mitad del siglo XIX y Lord Bryce en el siglo XX.
Un buen número de críticos de los Estados Unidos han sido latinoamericanos1 y no
pocos de ellos mexicanos. Cabe recordar la extensa variedad de opiniones expresadas
por Domingo F. Sarmiento, José Martí, Manuel Gómez Ugarte, Francisco Bilbao,
José V asconcelos, José Enrique Rodó, Juan José Arévalo, Juan Bosch y Rubén Darío
para tener un sentido del rango y de la variedad. Algunos de los trabajos han terminado en laudanzas, como en el caso de Sarmiento, y otros han sido altamente
críticos, como los escritos de Arévalo. En el siglo XX, la tendencia hipercrítica ha
predominado frecuentemente, destacando por la violencia de sus ataques al "Coloso
del Norte" y al "Imperialismo Yanqui", frase gráfica con la cual Tomás Carlyle descubri6 el escrito contemporáneo del Presidente Francia de Paraguay: un grito ascendente.

Esta labor del fil6sofo mexicano Agustín Basave no entra dentro de las categorías
antes expresadas, posiblemente porque él es, precisamente, un fil6sofo. El equilibrio
de la publicaci6n puede acaso deberse a la familiaridad que el Profesor Basave tiene
con la filosofía y los filósofos en los Estados U nidos. O puede ser un efecto indirecto de la orientación ecuménico-cristiana claramente revelada en su estudio. Lo
más importante, en este juicio revisorio, parece provenir de la clara determinación
del autor de basar sus conclusiones en una cuidadosa investigación y de criticar justa-

767

�mente. Visitas a los Estados Unidos para estudiar y para dar conferencias, le han
dado una base de primera mano a su estudio. Y también se ha documentado en los
escritos de eminentes investigadores de los Estados Unidos y de Europa, sujetándolos.
no obstante, a su propio análisis crítico.
¿ Qué son los Estados U nidos como naci6n? ¿Cuál es su lugar en la historia en

d mundo moderno? ¿ Cuál es el significado de su sentido peculiar y de su destino
último? ¿ Cómo explicar mediante la adhesión al pragmatismo la "American Way
of Life.,? ¿ Cómo se insertan en la realidad de la estructura socio-política de la
nación el "pluralismo y la tolerancia"? ¿ Qué pasa con los valores hu.manos en la tecnocracia norteamericana? ¿ Cuál es el significado y el valor de la tendencia norteamericana a la auto-crítica? Éstas y muchas otras son las cuestiones que el Profesor
Basave prueba, con su inteligencia, llevar a la disecci6n mental. Se puede s6lo pensar
en comparar sus resultados con aquellos de De Tocqueville, más aún que con aquellos
de los más pragmáticos y positivistas de Lord Bryce, cuyo trabajo sobre "El Gobierno
Americano" tiene un efecto reverberante en los Estados Unidos.
Hay una importante diferencia, sin embargo, al considerar el trabajo del Profesor
Basave. Mientras De Tocqueville y Bryce se dirigen ellos mismos, en parte al menos.
al público europeo (con el propósito, claro está, de vender libros en Estados Unidos) .
Basave se dirige primañamente a los latinos -y especialmente a los lectores Hispanoamericanos-. Su libro sería de buena lectura para norteamericanos y europeos, no
obstante es de esperarse que, por lo menos, se publique una traducción al inglés.
Basave tiene una significativa ventaja sobre De Tocqueville, por el hecho de que
está contemplando a una nación que ha cumplido dos siglos de existencia independiente -no meramente un experimento joven y promisorio, como lo vio el francés
sino como un poder mundial, respondiendo a las presiones en cada parte del mundo
y siendo objeto de crítica en todas las latitudes-. Que el autor está agudamente advertido de esta diferencia ocasionada por la historia, aparece en un notable comentario
(pp. 128-129) en el cual él critica la pretensión de De Tocqueville cuando habla contra
un "exceso de democracia en la constitución de los Estados Unidos". Lo que De
Tocqueville ha fracasado en ver, escribe Basave, fue c6mo esta Constitución necesitaría
ser democratizada en tantos medios, a fin de producir una sociedad abierta en
nuestros días.
Agustín Basave es Profesor de Filosofía en la Universidad de Nuevo León
(Monterrey), en México, donde también es Director del Centro de Estudios Humanísticos. Una de sus cualificaciones para escribir este libro es que él ha estudiado,
viajado y leído en y sobre Estados Unidos. Pero él es también autor de numerosos
libros, en los cuales ha desarrollado una impresionante filosofía del idealismo, con
muchos vínculos con el pensamiento cnstiano moderno. Uno de sus libros, Teoría de
la Democracia, tiene especial relevancia por lo que respecta a un capítulo (5), capítulo que trata de la democracia en Estados Unidos. Y ha sabido asimilar e influir
en las apreciaciones de sus amigos filósofos norteamericanos acerca de la cultura de
los Estados Unidos. Esto aparece de muchos modos, notoriamente en el Pr6logo
del Profesor Patrick Romanell de la Universidad de Texas, en El Paso, y en el
Epílogo del Profesor John L. Brown, de la Universidad Católica de América. Algunos científicos de la política podrán cuestionar a1gunas afirmaciones en el libro
( otros especialistas pueden cuestionar otras aseveraciones), tal como su comen taño
del sistema de dos partidos como un "prejuicio norteamericano" (p. 130) (presumi-

768

blemente como l~tes_ de la d_emocracia política) . Ellos pueden preguntar si comp~d~ el papel h1st6nco del sistema bipartidista en cuanto realiza la unidad en la
d1vers1dad,
..
pY con ello el del
. sistema federal, del cual habla 1 en alguna parte, en ténru· nos
positivos. ~ pocos, s1 es que hay algunos, di.screpari.n de su punto de vista de
la democracia como un modo de vida, y de la necesidad de una sociedad abierta
(~ue_ él ve en los E~~~ Unidos). como la base de la democracia, 0 de su des1
cnpc16n de la 'vocaci6n norteamencana para la democracia. En esta conexión él
~Ubla con la a~toridad de un filósofo. El autor que está de acuerdo con De Toc~ueVl ~
e1 sentido de que la democracia en los Estados U nidos ha sido algo más que
naci?
--que esa democracia ha visto siempre la universalidad-. Más aún, como
previament~ se_ ~a notado, destaca el fracaso de De Tocqueville por comprender propia~e~~ el 11gnif1ca.do del hecho de que la Constituci6n de los Estados Unidos fue
dingida contra un exceso de democracia.

:i

Como fil~sofo, Basave mira hacia la expresión filosófica de la democracia en los
Estados Urud~ Y encuentra en John Dewey, quién habla de la democracia por
los Estados Urudos (p. 133). "Hay ocasiones en que por la voz de un filósofo habla
su pu~blo .. • John Dewey y su pueblo norteameñcano saben que la fe democrática
en ~a igualdad es. la. fe en que ca~a individuo debe tener la posibilidad y la oporturud~d ~e contnbutr . en la medida de su capacidad, y en que el valor de la
c~ntn~uc16n. ~ detenrunará según su lugar y función en el total orgánico de contribuciones smulares y no sobre la base de un estado precedente cualquiera." (p. 133.)
Basave est~ valorando a John Dewey. Aunque no toca el punto específicamente,
el pragmatismo que él encuentra como siendo la esencia de la democracia norteamericana es la filosofía de John Dewey, derivada básicamente de William James
con una deuda hacia Charles Peirce.
'
• El capítulo de "Estados Unidos en la escena internacional11 (7) tiene un especial
mterés a cawa del carácter controvertido de los temas tratados y por el calor ue
ha acompan-ado a las d"1Scus1ones,
·
·
q
espeaalmente
entre latinoamericanos. Al escribir
este capítulo ha calado en un amplio rango de comentadores de los Estados U nidos
Inglaterra, Francia Y España, incluyendo a Arnold Toynbee, Henry Kissinger Willi~
Fulbright, Wil~ E~nstein, Jacques Maritain, Herbert Marcwe, Jean Rog:r Riviere
Y Fern~do _D1az-PlaJa. Muchos de sus trabajos, incidentalmente, aunque no todos,
estAn disporubles en traducción española. El aliento y el carácter de estas fuentes
indican la objetividad y el cuidadoso análisis con los que el Profesor Basave se ha
aproximado a la materia tan trecuentemente tratada en forma polémica. Esta forma
no la utiliza el autor; no obstante, critica la política exterior de los Estados U nidos
en cuanto política. Su referencia, y esto es una profunda prueba de la política, es
respecto a la fuente Y naturaleza del poder de la nación en las relaciones externas
Y más específicamente en relaci6n al efecto de la riqueza nacional como una limitació~
de ~u liderato efectivo en el mundo. Estados Unidos, piensa el autor, está comprometido en una estrecha política defensiva, preteriendo su papel hist6rico revolucionario.
"~ política exteri~ ~ericana carece de una filosofía, escribe el Dr. Basave" (p. 170),
Y cita a Henry Kissmger para apoyar el punto de vista de que los Estados Unidos
carecen, en su política, de un sentido de orden en un mundo que es bi-polar en
sentido militar, pero multi-polar políticamente (p. 172). Como Kissinger, atribuye
la carencia de una filosofia ( claros objetivos que parece significar aquí, en parte,
al pragmatismo del liderato nacional.

769
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770

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�geometría su limitación y superación por el espíritu de fintst, y a E1paña su rtlU•
rrccción en el seno del Nuevo Mundo Hispinico. Siguiendo sobre 101 escritores
que han analizado la obra de Cervantes, el Catedd.tico de _la Universidad ~~ Nuevo
Le6n menciona en ru obra a David García Bacca, que dec1a que en el Qu11ote hay
refutaciones literarias teológicas, filosóficas y teoriaa jurídicas. Un campo muy am,.
plio de acción y de, eatudio, diremos nosotros. Pero continuando ~n David García
B., él añadía: ºEl Quijote es la refutación hecha por un loco que dio en buen tema,
en el de la defensa de los valores por el individualismo, y que por tal defensa dio
su salud, su vida, fue mútir, virgen, pobre y mereció el calificativo de Alonso el
Bueno".
En Filosofía del Q,uijote, el Dr. Agustín Basave hace presente el criterio de algunos autores que han escrito sobre el Quijote, entre ellos, la relevante figura de
Thomaa Mann, que señalaba: El poeta no hizo que amásemos la sinrazón de Don
Quijote sino aus ideales, y ésto, no murieron.
De igual manera la generación del 98 se hace presente en la palabra autorizada
de don Miguel Unamuno, que en una de sw obras se expresaba en una forma muy
elocuente de Alonso Quijano.
Llena de elocuencia encontramos algunas líneas que Dostoyevsky traza: 11 no tardó
en ine de este mundo pl&amp;cidamente y con triste sonrisa en los labios, consolado
todavía al lloroso Sancho, y amando al mundo con la gran fuerza de aquella ternura
que en su santo corazón se encerrara, y viendo, sin embargo, que no hacia ya falta
alguna en la tierra".
Otra de las facetas, que el doctor Baaave examina, es "Cervantes Y España Y, la
Gé,nesis del Quijote". En este capítulo hace concurrir a Juan Valera, que dccia:
"Cervantes no ha concurrido, no ha descubierto ninguna verdad. Cervantes era
poeta, y ha criado la hermosura que siempre, no menos que la verdad, levanta el
espíritu humano y ejerce un influjo benéfico en la vida de los pueblos y en los adelantos

morales".
Muchas de las veces se ha dicho que el hombre es producto de su medio o de

ru tiempo. A esa sentencia, no escapa Don Quijote. Ya Manuel Azaña, acertad~cnte
escribta en C,rvantes y la invención del Quijote. Don Quijote emerge de un mtema.
Proviene del encuentro de fuerzas que apretadamente convergen Y rompen hacia lo
alto, y encumbran sobre las materiales que permanecen sirviendo de escalón Y asiento
una cima señera, dominante.
Las Meditaciones d,l Quijot,, de Ortega y Gasset, es abordada por el maestro
Agustín Basavc, de quien transcribo lo siguiente: "par_a un~ y ~ara otros, J&gt;?r lo
visto Cervantes no ha existido. Pues al poner nuestro immo mas alla de ese dualismo.
vino, sobre )a tierra Cervantes. Mas a esto hay que agregar que lo que busca el
poeta español, es más que todo, buscar no el quijotismo del personaje, sino el qu.ijotimio del libro".

La extravagancia del Quipote no lo pone en un plano irreal, como ~di~ de Ga~,
sino antes bien es un penonajc, dentro de lo que se pueda concebll'. As1 se refiere
al profesor Pedro Reyes V.
Otro de los pensamientos que forman parte de este capítulo es el que nos deja

772

el gran escritor Ramiro de Maeztu, que dice: "La amarga experiencia que suele dar
cuando un pueblo o un hombre sienten al desengañarse de au ideal". Esta frase tan
profunda, proporciona al lector un deseo vehemente de reflexionar ante tal afirma.
ci6n, que n01 incita.
"Estructura y Composición del Quijote". En este capítulo se encierra una gran importancia, tanta que te convierte en la columna vertebral de La Filosofía del Q,uijote.
Esa solidez se pone de relieve a lo largo del capitulo. Aquel Valbuena Prat advierte:
"El soldado de Lepanto ha visto con amargura el principio de los vencimient01.
Cervantes, que cant6 a la Armada Invencible, antes y después de la derrota, supo
sentir en su alma el dolor del momento de un gran fracaso, la nueva era del tratado
de la tribulaci6n".

ti tiene que ir creando su propio c6digo de caballero andante. Entonce. es
cuando descubrimos au ingenio, su reflexión y su elocuencia. Cualquiera de nosotros,
puesto en el camino de Don Quijote, hubiera hecho muchas mú locuras que él,
son lal palabras escritas por Antonio Castro Leal. El maestro don Agustín Basave,
en una forma donde aflora una retórica de buen gusto, añade: "el medio hist6rico en
que ,e mueven loa penonajes está pintado, en la primera parte, con magnífica sobriedad
Y equilibrado realismo. Alguien ha recordado a V elizqucz. En prosa aural -sencilla y
compleja, trampa.rente y grande- Cervantes hace aparecer a sw personajes chorreando vida. Ya nadie los podri destruir. Ni siquiera él mismo.
Muy bonita interpretaci6n hace el Maestro de la Juventud Neoleonesa, don Agus•
tln Baaave, del paisaje de la bajada de Don Quijote a la cueva de Montesinos y
la caída de Sancho. En la sima están en pogición casi simétrica. Don Quijote sueña
en la vida pastoril al encontrarse con los muchachos que representan églogas y 1
después de 1Ct vencido por el Caballero de la Blanca Luna, camino de su aldea,
es atropellado por toros y cerdos. Parece comp si Cervantes deseara trasladarnos,
súbitamente, de la jwticia y la belleza ideales a las duras realidades terrenales.
En el capítulo que habla sobre ' 1La Realidad Aparente y Sub--realidad en el Mundo
Quijotesco", nuestro autor anota que a la realidad primordial de la vida diaria, Cervantes sobrepone una esfera o estrato de fantasía que, aunque choque con la realidad
tangible se articula con cJla. En consecuencia, tanto Don Quijote como Sancho
Panza conceden al mundo imaginario de la caballcria una dimensión de realidad.
Argumentos no faltan. El hidalgo manchego aduce en su favor el univenal reconocimiento y autorizaci6n de la caballería andante y lm testimonios de cientos de libros
impresos con licencia real. Continuando con el análisis de este capítulo, se entra a
la sub--realidad quijotesca, que está caracterizada por peculiares modificaciones al
espacio, al tiempo y a la causalidad.

Otro de los puntos de esta faceta es ' 1El orbe de Don Quijote". En él nos dice
que en la primera parte del libro Don Quijote emprende correrías por el gusto
de emprenderlas, ain importale adónde se encamina. Ea un horno agtns que viaja de
aquí para al]&amp;, aguijoneado por su melodía vital. Lo que importa es ejercitar
la voluntad, buscar aventuras. Pero es también, en muchas ocasiones, un horno sapi,ns
y homo loqu1ns1 muy diestro en la discusión y la disputa.
Todos los obstáculos y las fuerzas hostiles del mundo fenoménico y externo no
bastaron para arredrar al esforzado y tenaz Caballero de la Mancha, que no se dio

773

�tregua en su ruta hacia el ideal. Ideales que no son, por cierto, simples ideas, sino
ideas valiosas. Lo anteriormente expresado por el señor licenciado don Agustín Basave Fernández del Valle nos da la idea de la tenacidad y del espíritu indomable
del Caballero de la Triste Figura y de su inquebrantable fe en sus nobles ideales.
Ideas que se tornan Ideales es un intere5ante aspecto qu~ está .encerrando -~te
capítulo que estamos tratando. El ideal es el arma d~l político, rmsma que u_tJ.hza
para satisfacer sus intereses personales. No son ya los ideales de la época medieval,
como lo describe nuestro autor. Los idealeS de la caballería la ganan poco a poco.
Cómo no admirar el programa vital de su amo, si "la protección al desvalido es su
obsesión· la gratitud que espera, su recompensa; la gloria alcanzada en la ruta del
deber s~ única ambición; la fe en el ideal, su verdadera fuerza; la hidalguía, en fin,
la su~rema razón que 00 mide el peligro". Cuando hay verdadera sinceridad en la
concepción de grandes ideales 1 y no mero esteticismo irresponsable, se trata de
vivirlos de convertirlos en acción. Una gran verdad, en donde no es menos la nobleza,
es lo q~e encierran las palabras vertidas por el ameritado maestro mexicano.
En la ¡,Cosmovisión del Caballero Andante", nos encontramos una radical abertura
hacia las cosas y hacia los otros hombres. El hombre se afana por saber, por hacer
ciencia. Y aunque gran parte de su saber sea dudoso y problemático, .ª~que su
ciencia no sea integral e inconmovible, lo cierto es que no puede v1vlI' si~ mqumr.
Son palabras textuales, que menciona el doctor Basave, con respecto a la ' estructura
de la cosmovisión".
En una forma muy particular, en esta obra se observa "La cosmovisió~. de Don
Quijote", que se describe en estos términos: "La cosmovisión de Don Qw~~te lleva
en sí mucho más de lo que Cervantes deliberadamente pone. A la cosmovmón cer•
vantina se incorpora la cosmovisión de un pueblo. La sensibilidad, la conciencia Y la
cultura de una nación desbordan la creación literaria de Cervantes". Y es que Don
Quijote, lejos de ser un personaje de ficción, representa al homb:e en sí. Con sus
defectos y sus virtudes. Don Quijote, dicho en otras palabras, viene a representar
más que todo la esencia del pueblo español.
Un hombre sin fe está perdido, es la frase que sin lugar a duda encierra una
gran verdad. Don Quijote no podía dejar d~ escapar a es~ sentencia, porque el
hombre tiene fe en sw ideales, mismos que son alimentados por eJemplo de un San Jorge
a
0 un San Pablo, ya que de ellos toma el espíritu a la justicia, el am~; a Dios .
la verdad. El maestro don Agustín Basa.ve acertadamente come.n~:
Don &lt;?w1ote
tiene una gran esperanza. Y es precisamente la esperanza de v1VU' y ~e realizar el
bien y la justicia sobre la tierra -aventura en curso la que funda su vida-. Nunca
llega a la desesperación : anticipación anti-natural del fracaso. Cu.~ndo Do~ Quijote
se desvanece, porque no llega a morir1 el cerebro de Alonso Qw1ano asc1en~e. con
su permanente ideal a los senos eternos del arte. Quien se muere,. y m_uy ~stiana•
mente por cierto, es la realización primaria de Don Quijote (su matena prima, u se me

!

vale la expresión): Alonso Quijano.
En otro de los puntos de este capitulo se refiere a Don Quijote en pos de la honra
y de la inmortalidad. "Este punto tiene una gran importancia por su contenido ~ue
encierra el honor, palabra semejante a la pureza y a la integridad, y el otro térm.mo,
inmortalidad, que puede ser bien el premio a una entrega, en donde hubo un amor

774

sin límites, hacia un objeto u objetivo." El doctor Basave es más agudo en su observación: "La honra, resplandor de la dignidad penona1, y el bien común, conjunto organizado de las condiciones sociales, gracias al cual la persona humana puede
cumplir su destino temporal y eterno, son valores que incitan la actuación de Don
Quijote. Cumple al pie de la letra, y hasta con escrúpulo, el ritual de la caballería.
Su proceder de hidalgo, su valor profesional, su cortesía, su galantería y gallardía
integran el código implícito de su vivir. Vive por encima del grosero instinto, celoso
siempre de la dignidad propia y de la dignidad ajena. La vida para Don Quijote
es quehacer alturista, faena redentora. Quiere ser bueno activamente. El ansia de
gloria y renombre y el culto a la sobrevivencia".
"Vocación y trayectoria de Sancho". El personaje, contrapuntual a la forma de ser
de Don Quijote, es su compañero de andanzas. Sancho, el hombre bonachón y aparentemente despreocupado, a él, nuestro autor dedica estas líneas: uAnte el lecho de
muerte de Don Quijote, Sancho quijotizado saltando por encima de sus dudas, de sw
burlas, de sus socarronerías, exclama vivamente conmovido: 'No se muera, señor mío,
que quizás tras alguna mata hallemos a la señora Dulcinea desencantada que no hay
más que ver. Si es que se muere de pesar de verse vencido, écheme a mí la culpa,
diciendo que por haber yo cinchado mal a Rocinante le derribaron; cuanto más que
vuestra merced habrá visto en sus libros de caballerías ser cosa ordinaria derribarse
unos caballeros a otros, y el que es vencido por ser vencedor mañana'". Desde el
punto de vista receptivo y mediador, el doctor Basave se expresa así: ••sancho reacciona de muy diversas maneras, según el tenor de las circunstancias. Lo que no hace
es crear e inventarse el curso de su vida. Cuando la ocasión es propicia encarnará
la función de buen juez. Y si cree que le llevan por los aires, sabrá reflexionar hondamente sobre la pequeñez de los afanes que mueven a los habitantes de la tierra.
Todo depende del momento".
Otro aspecto de este capítulo, visto por el maestro de la U .A.N .L., es la Proyección
de Don Quijote en Sancho, aquí con plena seguridad afirma nuestro guía: "La fe de
Sancho en Don Quijote, alimentada de dudas, era fe viva, triunfante".
Adentrados en el tema del libro, se hace imprescindible que nos ocupemos de la
dama de nuestro personaje principal de este libro, Don Quijote. "Dulcinea es, para
Don Quijote, la objetivación de todos aquellos valores que estaban encamados en la
dama medieval, a los que un caballero debe rendir pleitesía. Para el aumento de su
honra y para mejor setvir como caballero andante, poetiza a una aldeana de nombre
Aldonza Lorenzo. 1Básteme a mí, afirma esa activa conciencia a caballo que es Don
Quijote, pensar y creer que la buena de Aldonza Lorenzo es hermosa y honesta .••
y yo me hago cuenta que es la más alta princesa del mundo'."
Muy buena pregunta nos hace concebir el maestro Basave cuando se hace la interrogante. ¿ Cómo concibe Don Quijote a Dulcinea? La pregunta no queda en el
aire. Antes bien, la respuesta, nos la da nuestro célebre autor: "La dama ideal de
Don Quijote es impersonificable e insustituible. La imaginación amorosa del alucinado
caballero iba siempre más alli de toda mujer real, por bella que fuese. Llevaba doce
años de quererla más que a la lumbre de sus ojos que había de comer la tierra",
"La Filosofía de los Valores y el Quijote.'' En este capítulo menciona los puntos
de vista de diferentes pensadores. Uno de los puntos que toma en cuenta es el que

775

�ae refiere a Bases para una filosofía de los valores, en ella dice: "Cada ser particular
tiene comprimida una abundante riqueza de contenido potencial .valioso. En la realidad caben divenos grados de acrecentimiento de las normas ideales. El supremo
valor es Dios: acto puro y actualidad suma. A mayor actualidad mayor valor; o
mayor potencialidad menor valor".
"Don Quijote y el valor de lo caballeresco." Aquí agrega: "Don Quijote al intentar
realizar el valor de lo caballeresco, se hace por esta misma situación portador de valor.
El caballero es la encarnación del honor, valioso por valeroso, por realizador del. deber,
por honrado en su actuar, por defensor de la justicia, por amparador del débil contra el fuerte. Convierte a la mujer en el ideal más puro de sus amores Y le profesa
un culto idolátrico, desviá.ndose del auténtico valor que perseguía Y enturbiando su
actuar. Del castillo feudal sale el caballero andante; se arma de todas sus armas,
embraza su adarga, toma su lanza y, en camino de glorioso alucinado, b~sca las
aventuras por lo más intrincado de las selvas, en las más lóbregas enc":1ci1~das Y
expuesto a las inclemencias del cielo. Combate malhechores, socorre a los md1gentes,
impone la paz y la justicia sobre la tierra".
En cada obra que escribe, por lo general nos deja una moraleja, y no ~odía ser
menos la obra cumbre de la literatura de habla española, pues en ella el personaJe central
nos deja un mensaje, mismo que es anotado por nuestro autor, en la que se nos
dirige de esta manera: crun día cayó vencido Don Quijote al ímpetu del Caballero
de la Blanca Luna. Y la tenue luz de su ocaso le dispuso a recibir la plena luz del
sol. Yo me siento, sobrina, a punto de muerte; querría hacerla de tal modo que
diese a entender que no había sido mi vida tan mala que dejase renombre de loco;
que puesto que lo he sido, no querría confirmar esta verdad en mi muerte".
"El Eticismo de Don Quijote." Aquí en este capítulo se manejan con destreza los
conceptos del bien. De él nos dice que no es el solo objeto de des~, cosa ext~or
y por lo mismo inasimilada y no poseída, sino que es también ya cierta perfección
en el ser individual. Pero por eso se atribuye a todos los entes.
Otro punto de importancia es "La vida de Don Quijo~e al servici~ del bie~".
Aquí se contempla que Don Quijote está en constan~e relac16n ~on el bie~. Su vtda
entera la pone al servicio del bien. Quiere ser un Siervo de Dios en la berra, unos
brazos por los que se ejecute en ella su justicia. Como caballero an~ante, sabe ~ue
su bien consiste en ser, en permanecer y en obrar como ta1. Obra siempre en vuta
de la justicia y de la caridad. El filósofo regiomontano remat~. el aspecto de este
capítulo con estas palabras: "La generosidad, ese darse a los pr611mos y a las bu~nas
obras olvidándose del yo egoísta, salva y dignifica a Don Quijote. Y esa generosidad
tiene como ingredientes el entusiasmo y el espíritu de sacrificio. Cuando nuestro aut~r
aborda el tema que habla sobre "El espíritu de sacrificio y entusiasmo de Don Qw•
jote", después de hacer una brillante exposición, concluye con estas palabras de
gran sentido: "Todo pasa, dijo el apóstol, sólo el amor queda". Por ese poderoso
amor que sintió Don Quijote -verdadero entusiasmo- ha permanecido en la memoria de los hombres.
"Derecho y Política en el Quijote." En este capítulo se habla sobre Ontologi~ del
Derecho de la que dice el doctor Basave que "El ser jurídico se nos muestra ubicado
en el f~o y sutil mundo del espíritu, bien se trate de Derecho como sinónimo de

776

lo que a cada uno corresponde como suyo, bien se hable del conjunto de norma,
r~laa o disposiciones vigentes en un grupo social o una parte orgánica del mismo:
bien se evoque la facultad moral de hacer o no hacer, siempre subyace la idea de algo
que atañe a la humana conducta y va teñida de las notas de racionalidad y de li•
bertad.
En Derecho Y la Coacci6n, establece que la dignidad de la ley reside en el hecho
de que es una norma del obrar humano ajustada a la razón; o si se prefiere emplear
la definición clásica: "una ordenaci6n de la raz6n para el bien común". Por eso
la coacción no es nota esencial del Derecho, aunque la ley jurídica exija un poder
coercitivo de parte del Estado, en contraste con la moral que no la requiere.
En cuanto se refiere a "La seguridad jurídica", nos dice que ésta reclama no sola•
mente que laa normas estén bien determinadas, sino que su cumplimiento quede ca•
balmente garantizado.
Ideas cervantinas sobre el Derecho. En este punto queda, antes que nada, la idea
que tenía Cervantes sobre el derecho. Entendía por derecho, primordialmente, lo que
a cada uno le corresponde como suyo. De las ramas del derecho existentes en aquel
entonces, tenía un concepto de Derecho Internacional, en ella postula los principios
humanitarios del Derecho de la Guerra.
En Teoría del Estado y Derecho Administrativo, Cervantes consideró que la dirección de una multitud por un solo representante de la autoridad es ventajosa, ante
todo porque de esta manera es como está más asegurado el bien de la paz. Esta
forma de gobierno es también la mejor, porque es la más natural y la Naturaleza hace
siempre Jo que es mejor. Creía en un Estado-provincia y en una monarquía con
carácter paternal.
En Derecho Penal, Cervantes reconoció el carácter social y público de la pena
y advirtió la necesidad de corrección del culpable.
En lo que respecta al Derecho Procesal, el Manco de Lepanto orienta su criterio
hacia el arbitrio judicial y el predominio del sistema inquisitivo.
El Derecho Privado proclama la indisolubilidad del vínculo matrimonial. En la
sociedad paterno-filial, el padre provee con un poder ilimitado el bien de los hijos:
los educa, encauza o restringe su vocación y hasta decide si convienen sus matrimonios.
Los Derech06 naturales del hombre, dice nuestro autor: "Supo muy bien que los
derechos naturales del hombre eran anteriores y superiores a toda concesión estatal,
pero no alcanzó a percatarse de que esos derechos naturales son, por su misma esencia,
derechos subjetivos públicos oponibles al mismo monarca. Sin un medio procesal
adecuado -pienso con especial satisfacción en nuestro magnífico juicio de ampar~
los derechos naturales del hombre quedan reducidos a meras declaraciones románticas
o a poética legislativa.
En el punto que trata sobre uEl sentido justiciero de Don Quijoteº, la coacción
y la seguridad jurídica, observa nuestro autor lo siguiente: Si Don Quijote hubiera
comprendido la dignidad y la necesidad de la Jey positiva, habría aceptado, como
consecuencia, la coacción; pero él sólo entendía la ley como un ordenamiento de la
razón al bien común, privado de fuerza coercitiva. Pone de manifiesto --cosa digna

777

�de atenci6n- que el legislador o el juez que establece la consecuencia jurídica de
una acción culposa ha de tener en cuenta necesariamente la estructura objetiva•
mente lógica, inserta en la materia jurídica y anterior a todo Derecho positivo.
En "La política en el Quijote", en una forma profunda se hace mención de la
actitud razonada del caballero de la triste figura. Explicando su profesión de caballero a Vivaldo, el pastor, Don Quijote afirma: "Así, que somos ministros de Dios
en la tierra y brazos por quién se ejecuta en ella su justicia para su persona un fuero.
"¿Dónde has visto tú, o leído, jamás, que caballero andante haya sido puesto ante
la jwticia-pregunta a Sancho- por más homicidios que hubiese cometido?" "¿Quién
fue el ignorante que firm6 mandamiento de prisión contra un tal caballero como yo
soy?"
Antes de que fuese a gobernar la lnsula, Don Quijote instruye a Sancho en materia política. Son, pues, tres las categorías de consejos que le da: morales, jurídicos
y de urbanidad. Todos ellos son precisos en el gobernar. Porque quisiera ver convertido a Sancho en un político probo, técnico e independiente, se aplica a dictarle
algunas normas de prudencia. Más que su carácter de sabio, estas normas reflejan
su virtud de hombre sensato, cuando discurre. La sociedad subyace al Estado. Lo
que éste agrega a aquélla es un nuevo principio: Lo político. Este nuevo principio
organiza lo social -antes apolítico---, y de este modo lo completa. Pero este com•
plemento no significa, en manera alguna, absorción. Antes, por lo contrario el Estado
queda siempre al servicio de la sociedad., de los grupos y, en última instancia, de
la persona. El gobernador está para contribuir al bien común que dé satisfacción a
todas las necesidades del hombre.
11
La prudencia política de Sancho Panza." Aquí nos manifiesta el Maestro Emérito de la Universidad de Nuevo León que Sancho, en medio de su sencillez, fue
el ho~bre más feliz; era el hombre pueblo, el labriego; fue más feliz con los cuidados
de su rucio que con el cuidado de ese gobierno que le hizo subir sobre las torres de
la ambición y de la soberbia, y que le trajo al alma, según su propia confesión, mil
mi.serias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos. El Duque se equivocó en el caso
de Sancho. No s6lo no se comió las manos tras el gobierno {por ser dulcísima cosa
el mandato y ser obedecido), sino que renunció voluntariamente al cargo de gobernador y salió desnudo, dando a entender que había gobernado como un ángel

En lo que se refiere a la "Apreciación Estética del Quijote", una interrogante se
hace nuestro guia. "¿ Qué es lo bello?" Antes que nada, nos dice que lo bello para
ser apreciado, requiere previamente ser sentido. Se denomina Estética a la ciencia
de lo bello. Dos problemas fundamentales abarca la estética: el problema de lo
bello y el problema del arte. Mientras la teoría del arte se aplica a considerar la rea•
liza.ción de lo bello producida por la actividad humana, la teoria de lo bello estudia
lo bello en sí mismo, según sus efectos en el espíritu del que lo percibe. En este
sentido cabe contemplar lo bello bajo dos puntos de vista: subjetivo -en el hombre-y objetivo --en las cosas bellas--.
En "Lo bello real y lo bello ideal", el pensamiento del maestro Basa.ve queda plaa-mado en esta manera: "para sentir y discernir la belleza requiérese la facultad estética del gusto. Para comprender lo bello en las cosas naturales o en las producidas
por el arte, necesitamos el gusto estético, cuyos elementos son la razón, la imaginaci6n

778

Y la _finura de la_ sensibilidad. El talento estético supone,
antenores la técruca y la
á ti
, .
.
a más de los elementos
.
,
.
pr c ca artIStica. El geruo se eleva sobre el talento. El
gemo edes ante ~odo mventor y creador. "El hombre de genio -dice Víctor Cousinno pu t e dom.mar
anf
.
. 'bla fuerza q ue en e'l res1·d e: es h ombre de genio por Ja necesidad
ien e e llTes1Sb. le de expresar lo que experimenta/'

be~:

~~ la Estética del C?,uijote, suscita en el lector una resonancia emotiva -em.oc·ó
:eti~a~ Y ~n ;fecto intelectual -juicio estético--, propios de la visión de lo
ª mirar ~ igur~ ~el caballero manchego experimentamos, ineludiblemente, u~
puro Y peculiar sentmuento de agradabilidad y emitimos además
· · ·
b
objetividad.
un JU1C10 so re su
Cuando se refiere nuestro autor a "El Estil d
te reta a C
.
o e

c ervantes

··

en el QmJote", nos

•

ln·

o rp
ervantes -potencia, creadora y renovadora-, obra de su estilo como
pera la natura!eza, corno energ1a creadora que adapta felizmente los medios a1 fin

propuesto. Suscita una nueva forma en el conjunto del universo un universal sin
~°?~pto -como lo podría haber dicho Kant, un universal poétic~: el Quijote. Nos
nn a
c6mo ~aluar ese don?- su individualidad incomunicable, en conjunción
con la vida espanola y las esencias de la humanidad entera.

--:-¿

~ouanudo e~ habla so~1; el est~o literario del Quijote, apunta nuestro filósofo mexiLa depurac1on, de_l tlpo quijotesco sobrepasa, con mucho, los descuidos de
Q .. os porm~nores . . Una moma Y prolongada convivencia de Cervantes con su Don
EtJote le_ hizo avisorar la honda y compleja grandeza de su ente de ficción
persona.Je se desenvuelve, sin cansarnos, en una larga novela de aventura.5. Espon~
tánean_iente, con fuerza avasalladora, van surgiendo en diversos momentos de l
·d
~uténtica _rasgos de alto voltaje espiritual, facetas de imprevista hermosura. L: vi
lidad escnta por la pluma de Cervantes.
rea•
algun q e

ª

En el penúltimo capítulo de esta aportación literaria filosófica se escribe sobre
Cervantes Y la Poesía':· Aquí se hace la pregunta de rigor. ¿Qué es la poesía? La
respuesta la da a travcs de Vasconcelos quien decia· "La poes'"a
11
del arte
d. d
'
·
i es aque a parte
10
• •
que
por
m~
e
W
palab~
Y
el
ritmo
ensaya
transmutar
lo
real
en lo
11
dtvmo • Y luego anade el maestro universitario: uLa poesía no es producto d 1
voluntad del poeta ni valor 'nacido por sí mismo' " .
e a
u

Otro de los aspecto~ de este capítulo es sobre el tema: "Cervantes, poeta". Cer•
;-tntes, creador de mitos y compañero eviterno del género humano es poeta De
igual manera añade: "la vocaci6n . poética de Cervantes es un he~ho indubitable.
P~~, p~oz Y duradero, nunca deJÓ de versificar. Empezó su vida literaria a los
vein~~ anos, con la poesía lírica, 'Elegía a la muerte de la reina doña Isabel de
Val01s, celebrada por su maestro López de Hoyos, quien se refiere a Miguel de
Cervantes como su 'caro y amado discípulo' ".
Puando a otro aspecto de la obra del doctor Basave, detenemos nuestra vista en

el punto que trata sobre ºDon Quijote y la poesía". En él se expresa · "Un
¡
~.
~o
gioso
nos
sacude
al
leer
esa
magna
epopeya
en
prosa
El
amo
¡
¡
¡
h
,
.
.
r, a e y e e•
roumo m~an de las profundidades del espíritu cervantino, pero vienen de lo eterno.
En el Qw1ote, Cervantes nos ofrece la epopeya del hombre y su biograf'a e · ·tu ¡
Termina d' . d
"D
Q ..
,
l
spm a .
Jeten o:
on
uiJote, s1m.bolo del pensamiento en acción ama co
Cervantes, Ia poes1a.
'
Ah'1 est á, como espléndido testimonioJ ese paréntesis de ' poético
mo

779

�IOliego en 1u vida de inquieta centella. No a6lo aabe aalir a lo, caminos de andanza
caballeresca para defender los valores espirituales de la civilización, sino que tambi&amp;I
entiende que el discuno del pensar quedaría acallado en su esencia, como hoy lo
ha dicho Heidegger, si se volviera impotente para decir aquello que debe quedar indecible".

sin tegunda, .

.

mtenciones. La lucha contra la ad
.
vantes con su Quijote- no es una .
~Cl'IJ~ -parece enseñarnos Cer.
1
cata locura esplendente, incurable e~!
smo un priv~egio del hombre.
infecunda porgue ellos o sus continuad
.
ros héroes, no es infecunda No es
ideal."
•
ores, msertan sobre la vida material eJ orden

"'!

\!;~!ta,

En el último de esta obra se trata el interesante tema: 11Vocaci6n y Destino Final
de Don Quijote". El primer aspecto que se analiza es la "vocaci6n e invocación de
Don Quijote". Aquí se opina que Don Quijote no se hace caballero andante por
creaci6n de la nada, en la forma primaria y concreta de ser un caballero ºdesfacedor
de entuertos" y protector de los desvalidos. Si 1uprimimos lo que de anacr6nico pueda
haber en la andantesca caballerla del hidalgo manchego -imputable a su locuraqueda, no obstante, un minimo esquema radical en el que es posible descubrir a la
penona de Alonso Quijano como irrenunciable autor. Siguiendo con el tema, po.
demos añadir todavía el pensamiento del doctor Basave. Si la vocaci6n es el yo,
¿cuál ea el yo de Don Quijote? ti, por lo menos, parece conocerlo bien al exclamar aquél: "yo sé quién soy y ~ qué puedo ser''.
Abordando, al igual que nuestro guia, el tema de cierta esencia: El uyo sé quién 1oy"
de Don Quijote, vemos que la figura de los caballeros andantes provocaba, en el
entendimiento de Alonso Quijano, la imperiosa necesidad de realizane. Anhelaba
vivir esa realidad -vida fingida en los libros-, haciéndola privativamente suya, dene
tro de la circunstancia española de su siglo. Esa nueva vida, aun inexistente, la descubrió en su ser como trazada sobreconscientemente. Podemos imaginar que ese d1a
Alonso Quijano tomó posesión de 1u yo propio, inalienable y único. De allí arranca
1u sentido existencial, su estilo misional.
11

.Aspiraciones y decepciones de Don Quijote." Después de haberlo analizado en
todos sus puntos, nuestro maestro, detiene su observación sobre este tema que sin
lugar a duda tiene una suprema importancia, por tratarse de factores que impregnan
la vida del hombre, en un extremo, sus ilusiones y del otro lado, las frustraciones,
mismas que sirven para templar el carácter del hombre. Pero dejemos a nuestro men•
tor que nos oriente a tra~s de sus razonamientos llenos de intuici6n. Don Quijote
aspira inevitablemente e ilimitadamente a la grandeza y a la perfecci6n, a la felicidad
y a la vida. No trata simplemente de ser siempre, sino ser siempre en plenitud.
Las felicidades temporales --en casa de Don Diego Miranda y en ca.sa de los Duques-las vive como limitadas e insuficientes. Cuando se siente relativamente feliz, exige
eternidad. Ama el arte porque admira el amplio radio de la vida del artista excepcional. Declara que desde muchacho fue aficionado a la carátula y en 1u mocedad
,e le iban los ojos tras la farándula. Compara la poesía con "una doncella tierna "!
de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer,
pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha
de servir de todas, y todu se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no
quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las
plaza., ni por los rincones de los palacios".

º Al final de la obra, de una manera brillante, nuea:tro expositor expresa: Don
Quijote am6 sin transigir. Am.6 desinteresadamente la justicia, sin motivos espuriol,

780
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�siguiente en la filosofía antigua. La noción de valor en cristiandad primigenia
y en la Edad Media es objeto de minucioso y profundo análisis. Después de
trazar las características generales de la
filosofía medieval en torno al valor, el
autor pasa revista a las principales figuras de la patrística y la escolástica j
desde Gregorio de Nyssa hasta el maestro
Eckhart. El último punto del capítulo
está. destinado a examinar las transformaciones del pensamiento medieval postrero que conducen al pensamiento axio16gico de la modernidad.
El cuadro cristiano del mundo hasta
el último período del escolasticismo estuvo
caracterizado -según el autor- por
una interrelación supra-subjetiva, con
todo lo que es y con todas las formas
sociales y, primariamente, con las comunidades religiosas, visto como una unidad ética. El individuo tiene su señalado
puesto primariamente en las diversas esferas naturales que apuntan alto y más
alto en la escala axiol6gica y han sido
vinculadas entre sí, orgánicamente, después en las esferas de la cultura secular
y en un camino más profundo en las
esferas del orden cristiano de la vida.
Finalmente, el cuadro cristiano tiene, dentro del mundo, su señalado lugar en la
esfera de la comunión religiosa con Dios.
Todo puede ser interpretado en t!nninos
de relación con el Supremo valor divino,
como una nada absoluta en ella misma:
la muerte y la creación vi~ente, el mundo exterior y el interior, inseparables
uno del otro, natural y sobre-naturalmente. De acuerdo con la concepción
del hombre medieval, el status en la
jerarquía axiológica de todo ser dependía
del grado en que la divina esencia estuviese presente en las diferentes esferas.
Al final de la Edad Media esta cosmovisión con acento de valor, representando
una totalidad, fue dividida en tres esfe-ras: la corpórea y externa, la interior

784

--ética-espiritual- y la religiosa que se
soporta a sí misma.
uAt the beginning of the modero
period we do nevertheless fmd on ever
increasing emphasis on the intentions and
innermost position of the individual
subject. This was a permanent gain for
the development of axiological thought.
The intrinsic conviction oí the subject,
as the deepest centre of the personality,
can however be extensively incorporated
as on axiological image into the total
world picture. Therefore it is important
that on individual should be able to
grow as a personality from within the
spirit of a whole without neglecting any
single one of the most important axiological spheres. This is of curse a requirement which imposes an endless task on
us." (p. 549.)
Pensado en alemán, traducido al inglés y publicado en España, el libro de
Fritz J. von Rintelen, Profesor Emérito
de la Universidad de Mainz, adquiere
una proyecci6n universal y enriquece
substancialmente la axiología contempcr
ránea, que no puede explicarse sin su
historia.

STANISLAUS LADUSANS APUNTA
LAS NUEVAS RUTAS DE LA FJLOSOF!A EN BRASIL R:UMOS DA
FILOSOFU ATUAL NO BRASIL,
EDIQOES LOYOLA

DR.

AousTÍN

BAsAvE FERNÁNDEZ DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la U ni venid ad
Aut6noma de Nuevo Le6n.

filosófica de auto-retratos. Con el vol~en publicado por Edi~óes Loyola, en
Sao Paulo 1976, inicia el Profr. Ladusáns
una serie de autorretratos escritos por
connotad.os filósofos de nuestro tiempo,
qu~ arroJa mucha luz en torno a la filos?fta actual. Sobre la realidad multifacét~c~ Y con~ast~nte de personas Y de poSI~ones filosóficas, priva la profunda
urudad de la filosofía como explicación
fuo d amental de la realidad entera y como sabiduría vital de los últimos problemas humanos. Quienes emprendan en lo
s~bs~cuente, la historia del pensa~iento
filosofico
en Brasil , ya n oprnpresod á
..
cmdir de la obra dirigida po ¡
d
Ldrepare
a u_sans.. Acaso este libro contribuya
a universalizar más la filosofía brasil tant
ena,
. . ~ veces recluida en aislacionismos
md1v1dualistas y estériles.
~nte todo, hay que señalar la actitud
abierta, constructiva, generosa de Ja obra
del Profr. Dr. Stanislaus Ladusáns. En
s~ extenso volumen de más de 500 págmas encuentran acomodo 27 filósofos
~e las ?'1ás diversas escuelas y posiciones
i~e?lógicas. El libro va precedido de un
lucido y apropiado Prólogo y concluye
con un Epílogo. Prólogo y Epílogo pens~dos y escritos, con su característico esblo, por Stanislaus Ladusáns.
He aquí el Sumario de autores y autoretratos que nos presenta el filósofo jesuita:

SUMARIO

5. "Co?hece-te a ti mismo" - Autobiografta ldeo-Filos6/ica - Beda Kruse.
6. Me~ Depoimento Simples e Panoramico - Carlos Beraldo.
7. Meu Auto-Retrato Filos6fico em Sintese - Carlos Lopes de Mattos.

8. E:quema do meu Depoimento de
Filoso/ante - Cruz Costa.
9. Auto-Retrato Filos6/ico
Emilio
Silva.
10. Carta Informativa sobre mim mesmo
- Evado Pauli.

11. Meu Neotomismo - Fernando Arruda
Campos.

12. Filosofia e Vida _ Meu D epoimento
.
Filos6fico - Geraldo Pinh .
M
chado.
e1ro
a13. Sou um Filósofo Aprendiz - Gilberto

de Mello Kujawski.
14. M eu Depoimento _ Henrique Clau-

dia de Lima Vaz.
15. Minha Posifáo: Filosofia Universica
- Humberto Rohden.
16. Meu Positivismo - ¡ van M onteiro
de Barros Lins.

I 7. O meu Filosofar sobre a Historia Joáo Camilla de Oliveira Torres.
18. Di~amismo da Minha Reflexóa Filosófica - José Parsifal Barroso.
19. Meu Tomismo Aberto - Leonardo
Van Acker.

20. Minha visiio do Mundo e da Filosofia - Le0ncio Basbaum.

VALLE,

El Profr. Dr. P. StanislaU! Ladusáns,
S. J., Presidente de la Asociación Latinoamericana de Filósofos Católicos y catedrático de Filosofía, ha tenido la feliz
idea de proyectar y dirigir la colección

minho Para Trascendencia - Alvino
Moser.
4. Pensando ern Rumos da Filosofia
Brasileira
Antonio Joaquim Severino.

Prólogo - Stanislaus Ladusáns.

l. M.inha Experiencia Filos6/ica em
Ritmo de Roda-Gigante - Agostinho
José Ferreira.

2. M eu Pensamento Filos6fico - Alcántara Nogueira,

3. Minha Busca da V erdade, um Ca-

21. Esbor,ando meu Auto-Retrato Filosófico - Luis Washington Vita.
22. Meu Filosofar Educacional - Maria
Isabel Moraes Pitombo.

23. Meu Filosofar Positivo e Concreto Mario Fereira dos Santos.
24. Algo do meu Pensamento Filosófico
- Miguel Reale.

785
humanitu.-50

�25. O meu Filosofar Centrado na Pessoa
- Pedro Dalle Nogare.
26. Meu Itinerario para a Conquista da
Liberdade do Espirito - Ubiratan de
Macedo.
27. Em Busca de Significado • Vilém
Flusser.
Epílogo - Stanislaus Ladusans.

Por razones de orden científico, el
autor extenderá la serie de auto-retratos
a Portugal, a los paises hispanoamericanos de lengua española y, generalmente
a España. En esta pesquisa científica,
Ladusim ha estado trabajando desde
1947. Al concluir sus estudios doctorales, en Roma, en el campo filos6fico,
no pudo regresar a su tierra de origen,
Letonia, para ocupar una cátedra de
filosofía en la Universidad de Riga. Perdió, como tantos otros, el contacto con
su tierra natal, hollada por la bota rusa;
pero transterrado a Brasil adquiri6 una
nueva patria sin perder del todo el estilo de su nativa Letonia. Ingresó a la
Facultad de Filosofía de los padres jesuitas en Nueva Friburgo, Estado de Río
de Janeiro. Repens6, desde Brasil, las
ideas filosóficas europeas. Y pens6 creativamente, dentro de la perspectiva exigencia! del nuevo mundo. A los autores
interrogados, Ladusáns les formula un
puñado de preguntas acuciantes, impostergables. Vayan aquí algunas de ellas:
1) ¿ cuál es la génesis y el desenvolvimiento de su pensamiento filosófico en
la etapa actual?; 2) ¿cuál es la estrnctura de su pensamiento filosófico?; 3)
¿ cuál es la misión de la filosofía en
relación a la vida cultural brasileña
en nuestros días?; 4) ¿ qué método debe
seguir hoy la enseñanza filosófica universitaria?; 5) ¿qué hacer para que la filosofía atienda a las grandes masas populares y a la juventud en gran escala?;
6) ¿ cuáles son las corrientes filosóficas
que la reflexión filos6fica de nuestros

786

tiempos debe tener en cuenta? ¡ 7) ¿ cómo debe colaborar la filosofía para hu•
manizar a nuestra civilización?; 8) ¿debe
abrirse la reflexión filosófica a una visión trascendental de la realidad en la
perspectiva de las razones metafísicas?;
9) ¿cuál es la conexión entre la posición
gnoseológica, metafísica y ética, entre la
teoría y la práctica?; 1O) ¿ la filosofía
es la ciencia objetiva o una producción
personal puramente subjetiva del pen•
sador?; 11 ) ¿ qué pensar sobre el ateísmo contemporáneo?; 12) ¿ en qué sentido la reflexión filosófica puede tener
tonalidad cristiana? O dicho de otro
modo, ¿ puede el cristianismo prestar beneficios al filósofo?
Científicos, filósofos y teólogos podrán
encontrar, en este volumen, valiosas contribuciones y nuevos incentivos para su
meditación. El libro - ¡ qué duda cabe!- ofrece un servicio inequívoco al
ecumenismo y a la integración cultural.
En palabras del Profr. P. Stanislaus Ladusins, S. J.: "El volumen encierra un
mensaje especial para la juventud. Invita
a comparar, relacionar, reflexionar con
seriedad, realizarse en el propio idealismo, puesto que el contenido de la publicación es variado, denso ... ". (p. XVI.)
Tiene este volumen -dicho sea en honor del Director de la colección y de
los colaboradores- un especial signifi•
cado axiológico.
En el Epilogo, Stanislaus Ladusáns
concluye afirmando la originalidad innegable del pensamiento filosófico brasileiro. La originalidad del pensador
brasileño consiste, primordialmente, en
la novedad de su acto filosófico verificador; en el acto creativo y también correctivo j en el pensamiento críticamente
repensado; en los desarrollos efectuados
con objetividad conforme a las exigencias
actuales.
El libro Rumos da Filosofia Actual no
Brasil em auto-retratos (edi~ Loyola),

proyectado y dirigido por el Profr. Dr. P.
Stanialaus Ladusins, S. J., constituye una
valiosa e insustituible aportación a la filosofia de habla portuguesa. Hagamos
votos porque en este nuevo humanismo
integral y planetario que se está gestando:
los pensadores brasileños autorretratados
en la obra reseñada dejen oír su voz
-singular, incanjeable, intransferibleen el concierto de la filosofía universal.

"PANORAMA SOCIOECONóMICO
DEL MUNDO EN QUE VIVIMOS"
VISTO POR EL INGENIERO Ró'.
MULO GARZA
DR. AGUSTÍN

BASAVE

fERNÁNDEZ

DEL

Presidente del Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León.
VALLE,

Siempre he sido de los que creen en
la bondad de ciertos hombres y en la
bondad de ciertos libros. Valgan hoy,
como ejemplo: el ingeniero Rómulo Garza y su Panorama Socioecon6mico del
Mundo en que vivimos (Editorial Diana
México, D. F., 1975). El arte literari~
no puede vivir recreándose en su castillo
de marfil. Preciso es que se hermane
con las otras actividades humanas; lo
que no quiere decir -por supuesto-- que
se haga esclavo de ellas. Tomar la
pluma como un instrumento de la verdad
que Dios puso en nuestras manos para
ennoblecer la vida, será siempre un
motivo loable. Sursum corda! Porque
es tarea de escritores iluminar y enaltecer la visión existencial.
En el horizonte cultural mexicano y
específicamente regiomontano, ha surgido
una nueva realidad trans-física, expre~
siva, cultural. Porque eso, y no otra cosa,
es el libro. Cosa medial que sirve de
vínculo a contenidos culturales más profundos. En el libro no hay que ver

solamente lo que se dice sino quien se
manifiesta. El libro de R6mulo Garza
es libro-presencia. Aunque es útil, está
más allá de la utilidad. Difunde los
principales problemas socioeconómicos de
nuestro tiempo y el buen juicio del autor.
En medio de tantas publicaciones indignas, venenosas, destructivas, que derraman rencor, se yergue este libro limpio, digno, constructivo, que busca Ja
verdad y que mueve a realizar la justicia, la paz y la convivencia ordenada.
Estructurada en siete capítulos, con un
Prólogo y un Epílogo, la obra de R6mulo Garza cubre, en apretada síntesis,
los temas y los problemas primordiales
del mundo socioecon6mico en que vivimos. Acaso la temática -rica y variano llegue siempre a su cabal desarroilo.
Pero ahí queda la problemática acuciante, lúcida, incitativa. Es un verdadero
panorama que no quisiera sacrificar nada
esencial en el mundo que contempla.
El autor presenta las preocupaciones de
actualidad ( cambio, ambiente físico, explosión demográfica, explosión de consumo, desarrollo económico) ; analiza, con
ejemplar concisión, el orden social (libertad, solidaridad, subsidiaridad, bien
común, Estado, evolución del orden social) ; apunta las características del mundo desarrollado ( mediaci6n y metas del
desarrollo, alimentación y atención a la
salud, condición sanitaria, vestido, vivienda) ; enfoca --con el auxilio de su vasta
experiencia- la empresa (intervención
del gobierno, gerencia, sindicalismo, mano de obra, simplificación de trabajo,
ambiente del trabajo, eficiencia); reflexiona sobre el uso y abuso del poder
económico (propiedad, poder de los ejecutivos y los funcionarios de empresa,
poder económico del Estado y poder de
los funcionarios públicos); apunta los
rasgos del ambiente (inflación, leyes fiscales, fallas exponenciales, leyes penales,
violencia, rebelión juvenil, educación, religión); concluye con esperanzadoras y

787

�a veces inquietantes proyecciones hacia
el futuro (concentraci6n del poderJ efectos del cambio mental y recomendaciones
postreras).
Aunque el autor no trata de hacer
"literatura", en sentido estrictoJ su obra
no puede escapar al juicio literario. Las
cualidades de pureza y propiedad no
siempre están realizadas. Cabe decir, no
obstante, que el estilo de R6mulo Garza,
en Panorama Socioecon6mico del Mundo tn que vivimos, C5 por lo general, sobrio, apropiado y erica.z. Suele expr~
con exactitud las ideas. No peca de purismo pero introduce construcciones inadecuadas. En todo caso, hay coordinaci6n Y
unidad, aunque falte ritmo y eufonía.
Sin ser una obra filos6fica, Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que z:ivimos no carece de preocupaciones filos6ficas. "¿ Qué pasa con nuestro mundo?
¿ Qué ha pasado con el mundo que nos
legaron nuestros padres? ¿ Qué mundo
tendrán nuestros hijos?" He aquí tres
interrogantes que ocupan y preocupan a
R6mulo Garza. No quiere, como tantos,
quedarse recluido en su pequeño mund~,
resguardado de seguridad y de comodidad burguesa. No se resigna a convertirse en simple elemento de la producci6n o de los costos. Sabe que el hombre
debe ganarse la vida pero que la vida
es ofrenda meta-vital. Hay, en su libro,
un prop6sito generoso: mejorar el ambiente físico, social y religioso de nuestra
época. La contaminaci6n de la atm6sfera
y la contaminación del agua no son fatalidades naturales. La explosión demográfica no es una ley histórica irremediable. Podemos y debemos tomar
medidas para corregir erróneas actitudes
humanas. Es posible multiplicar varias
veces "la producci6n de alimentos Y la
producción de otros bienes materiales".
Sin embargo, hemos llegado a un límite
que no se ha podido superar: 11 la capacidad de absorber los desechos que

788

la humanidad genera con su actual littema de vida" (p. 20). Si es verdad
que la tierra tiene aún capacidad para
soportar una mayor población, no es
menos cierto que cada aumento que
se logre en el futuro complicará la vida
y se realizará a muy alto esfuerzo. Estamos muy cerca del punto de saturaci6n.
"En las condiciones artuales --dice el
autor- si se corrigiera el adveninúento
de hijos fuera del matrimonio, se produciría un decrecimiento del índice de
natalidad, y sería suficiente para que
terminara la exposición demográfica
que la humanidad ha tenido desde fmes
del siglo pasado hasta la fecha" (p. 21).
¿ Por qué no pensamos en reordena_r la
vida sexual y condenar un hedonumo
destructor de los más altos valore\ humanos?
Hace algunos años el Club de Roma
nos estremeció con los peligros de "Los
Límites del Crecimiento". Sin negar el
mérito de habemos incitado a una toma
de conciencia, los estudiosos del Club de
Roma no analizaron las causas de que
los consumos y la contaminaci6n ºresultaron de crecimiento exponencial con
respecto al aumento ya de por sí expo.
nencial de la poblaci6n", apunta el in•
geniero R6mulo Garza.
Equidistante del pensamiento liberal
individualista y del pensamiento totali•
tario, Rómulo Garza postula un régimen
de libertad auténtica, hermanada cnn el
orden social y con la solidaridad huma•
na. Defiende vigorosamente el carácter
moral del principio de subsidiaridad.
"La actuación de las sociedades debe
ser subsidiaria, o sea, que éstas deben
ir en auxilio del hombre para actuar en
esferas que el hombre no puede atender
por sí mismo. El Estado, a su vez, debe
respetar las esferas de actuación de los
individuos y de las sociedades menores"
(p. 47).
Con frecuencia nos olvidamos --sobre

todo en esta laboriosa ciudad de chi·
meneaa- que 11el desarrollo económico
es s6lo una parte del progreso". Medir
el gasto como índice de verdadero prer
greso es olvidar que se puede derrochar
o destrozar bienes materiales para aumentar las cifras de ingreso, de gasto
o de consumo. El progreso genuino im•
plica la satisfacci6n de las aspiraciones
materiales y espirituales del hombre. Si
nos olvidamos de las metas del desarrollo
podemos caer en un funcionalismo sin
bníjula. Resulta significativo que en el
Panorama Socioeconómico del Mundo en
qui vivimos no se descuiden cuestiones
al parecer mode,tas, pero vitales, para
la prosecuci6n de la existencia humana
sobre el planeta: vivienda, vestido, condiciones sanitarias, atención a la salud.

La vieja norma de la sensatez impera
a lo largo del libro del ingeniero Rómulo
Garza: "la única base que garantiza el
bienestar humano es una base moral sólida en la cual se finque la actuación
de cualquier persona que detente un poder sea económico o político. No hay
estatuto político o jurídico que pueda
garantizar por sí mismo la paz basada
en la justicia. La ley positiva es sólo
un instrumento, muy valioso por cierto,
pero no puede reemplazar a la moral"
(p. 91).
En pocas ocasiones se ha hablado, con
mayor lucidez, en tomo al poder de los
ejecutivos, de los funcionarios de empresa
y de los burócratas. Vayan, como ejemplo, estas agudas observaciones: "Los
ejecutivos son más sensibles para reaccionar ante las cosas urgentes que ante
las cosas importantes ... Tienen limitada
su actuación por el tiempo disponible
y se concentran en los asuntos básicos
de las tarea.~, oportunidades y problcm:is de las empresas o funcion'-"S a su
cargo; ponen énfasis en las que mejor
conocen y en las que mayores re5ultados pueden presentar, por Jo mismo, son
unos excelentes cazadores de oportunida•

des pues )aben aprovechar la energía
de fuerzas exteriores y la capitalizan siempre que es pos.ible, pues saben que su
actuación puede rendir mayores resulta·
dos en estos casos que cuando se em•
peñan en marcar nuevas direcciones y
cuando su equipo no está mentalmente
preparado para seguirla," (p. 91). Cabe
hablar de la oligarqufa formada por los
ejecutivos de las grandes compañías in~
temacionales, de los ejecutivos de las
grandes empresas nacionales y de los
principales ejecutivos del poder público.
Asistimos a u.na conccntraci6n del poder,
soberbia y despótica.
Dentro de 101 rasgos del ambiente en
que vivimos, nuestro amigo Rómulo Gana
pone de relive el fenómeno de Ja inflación. El exceso del dinero circulante y
la falta de suficiente oferta en materia
de bienes materiales son las causas principales de este inquietante y pernicioso
fenómeno econ6mico.
Por otra parte, el sistema fiscal que
grava repetidas veces la misma fuente
del trabajo, aunque se usen distintas denominaciones, es notoriamente injusto. No
es ésta la única carga que tenemos que
soportar algunos mexicanos en particu•
lar. La escasez de capital, el desempleo
y el subempleo crónico, y el aumento
desmesurado de población van estrangulando paulatinamente a nuestra nación.
"En otras condiciones -advierte el autor- una estructura fiscal adecuada necesitaría estar diseñada para promover
el empleo de mayor cantidad de mano
de obra y desarrollar menos automatiza.
ción para que asi las inversiones nuevas
sirvieran para crear mayor número de
empleos hasta que se pudiera establecer
finalmente un equilibrio entre el crecimiento de Ja población y el crecimiento
de las fuentes de trabajo" (p. 118). Es
perfectamente legítimo bUJcar la protecc1on de Ju clases econ6micamente débiles con buenas leyes laborales. Pero

789

�es preciso advertir que la sobreprotecci6n merma las posibilidades de desarrollo individual, upropicia el egoísmo Y
la falta de honradez cuando alienta la
esperanza de ventajas no merecidas"
(p. 126).
Podría seguir apuntando agudas observaciones y valiososa remedios en torno
a \•iolencia juvenil, concentración del
poder, educación y muchísimos temas
más que aborda R6mulo Garza. Pero
quiero destacar la luz -maravillosa luz
caritativa- que le anima. Diríase que
le duele el espectáculo de un mundo
cada vez más alejado de Dios. Su solución es en definitiva la de quien encuentra en Cristo el camino, la verdad
y la vida. Siempre que el hombre deja
insatisfecha su dimensi6n religiosa, se
trunca y se pierde. Bajo la bandera
laica de aparente neutnlidad, se ha tratado deliberadamente de impedir que se
hable de Dios. Y el no hablar de Dios
es ya contrario a Dios. Porque el hombre es un ser teotrópico y deiforme. Viene de Dios -Ser fundamental y fundamentante- y va hacia Dios --causa
final, perfección de las perfecciones y
supremo bien común.
Habrá siempre lucha de poderes Y de
intereses, actos de violencia y tiranías.
Pero las ideas que tienen fuerza Y contenido positivo se impondrán a la larga.
Porque la verdad no necesita de imposiciones, se impone sola. Rómulo Garza
recomienda que cuando se tenga alguna
duda, aunque parezca pequeña, en materia de cambio social, se haga todo lo
posible para que no se inicie la acción.
El "despegue" debe realizane con las
máximas seguridades posibles. No hay
que olvidarnos que los riesgos imprevistos
no pueden ser predeterminados. Dejar
que las élites afloren desde la base, jerarquizar debidamente los valores Y actuar axiol6gicamente, es contribuir a la
edificación de una sociedad sana Y justa.

No- cabe mejoramiento colectivo sin mejorar antes la conducta penonal. R6mulo Garza pide congruencia entre pensamiento y acción. El valor, la mesun
y la bonhouúa son rasgos característicos
de su persona. Y aquí estamos con él
sus amigos para congratularnos por la
aparici6n de su primer libro. Panorama
Socioecon6mico del Mundo en que vi•
vimos se yergue, ante el horizonte bibliográfico contemporáneo, como una
prometedora realidad auroral. Hagamos
votos porque el autor novel lleve a su
cabal desarrollo su estructura vocacional. Ha puesto a trabajar sus talentos.
Llegará -asi lo quiero como amigo y así
lo espero como mexicano-- a ser el que
puede y debe ser.

LA TEORIA Y LA PRACTICA DEL
RECONOCIMIENTO DE
GOBIERNOS
LtcENCIADO CÉSAR SEPÚLVEDA, Universidad Nacional Aut6noma de México.
Facultad de Derecho. México, 1974.
Dirección General de Publicaciones,
139 pp.
Notables aportaciones en el campo del
Derecho Internacional Público han sido
hechas por el internacionalista mexicano,
licenciado César Sepúlveda. En esta ocasión, hemos recibido un ejemplar de la
segunda edición de su libro: La T eorÍ4
y la Práctica del Reconocimimito de
Gobiernos, aparecida en 1974, ensayo
que indudablemente constituye la rea•
finnaci6n de su importancia.
En una actitud que mucho honra al
autor, dedica su interesante estudio a
la memoria del insigne maestro Manuel
M . Pedroso, de quien el propio licen•
ciado César Sepúlveda fuera distinguido

En el Prefacio a la segunda edición,
el autor señala: "La Primera edición de
esta monografía, agotada hace tiempo,
apareció en 1954, y recogía la práctica
de los países hasta entonces, así como
los documentos internacionales relativos.
En el lapso transcurrido pudo notarse
el desarrollo de dos tendencias opuestas
en el reconocimiento de gobiernos en
América : una, de continuidad de relaciones con el nuevo régimen, no obstante
los cambios súbitos o violentos de gobierno; la otra, de regresión, que establece condiciones o modalidades en el
acto del reconocimiento, subordinándolo
a la obtención de algún provecho político y económico.
El ensayo del licenciado César Sepúlveda está dividido de la siguiente manera: Indice; capítulo primero: Generalidades; capítulo segundo: Reconocimiento
de Jure y Reconocimiento de Facto; capítulo tercero: Los Efectos del Reco·
nocimiento de Gobiernos; capítulo cuarto: Las Doctrinas del Reconocimiento
de Gobiernos y su Aplicaci6n a la Práctica; capítulo quinto: La Acci6n Colectiva en el Reconocimiento de Gobiernos
y, por último, el capítulo sexto, referido
a El Reconocimiento de Gobiernos y la
Organizaci6n de Estados Americanos.
Asimismo, el libro comprende trece Apéndices de Proyectos de Resoluciones, así
como de Resoluciones, Declaraciones y
Proposiciones en relaci6n con el Reconocimiento de Gobiernos.
También el libro en cuestión con•
tiene una interesante Tabla de Casos
Judiciales y una bien nutrida bibliogra•
fía relacionada con el tema que estudia.

Lic.

ALBERTO GARCÍA GÓMEZ

A 150 A!ólOS DEL MENSAJE DE
MONROE

J. REv CARO, Apar~
tado del Boletín de la Facultad de
Derecho y Ciencias Sociales. Año
XXXIX. Enero-julio, 1975. Nos. 1-3.
Universidad Nacional de Córdoba.
Dirección General de Publicaciones.
Córdoba-Argentina, 1975, 58 pp.

DoCTOR ERNESTO

Debido a la gentileza del profesor y
doctor Ernesto J. Rey Caro, joven y
brillante internacionalista argentino, hemos recibido su interesante y bien documentado estudio A 150 años dttl mensaje
de M onroe, publicado por la Direcci6n
General de Publicaciones de la Universidad Nacional de C6rdoba-Argentina, en
1975.
Los aniversarios -nos dice el autorsuelen ser oportunidades propicias para
reconsiderar acontec1m1entos que, en
grande o limitada medida, concitaron la
atención de la opinión pública. En
la historia de las relaciones internacionales, hubo actitudes de gobernantes que
por la materia que afectaban o por el
reducido ámbito temporal o espacial de
aplicación, escasa repercusi6n tuvieron,
no quedando de ellas más que el recuerdo que pudieron evocar las escasas
líneas de una cr6nica periodística o libresca.
Sin embargo -agrega el autor cita~
d~, a la par de estas intrascendentes
actitudes hubo otras, también, que habrían de alcanzar una amplia repercusión en el campo jurídico-político internacional, constituyendo una fuente
inagotable de polémicas doctrinarias y
diplomáticas. Tal es el caso de la llamada Doctrina Monroe originada en
ciertas normas de política internacional
enunciadas por el quinto presidente de
los Estados Unidos, James Monroe, en

discípulo.

791
790

�un mensaje dirigido al Congreso de la
Unión, el 2 de diciembre de 1823.
Hay pocos temas en la historia diplomática de los Estados Unidos que hayan
tenido y aún tengan tanta importancia
como éste. "Quizá no exista un solo
principio de política americana -sostiene un publicista norteamericano-- que
haya ejercido una influencia más poderosa o que se haya impreso más fuertemente en la imaginación americana que
la política de Monroe. En toda nuestra
historia diplomática ella ha sentado la
norma que ha regido toda nuestra política exterior. En su defensa hemos
corrido el riesgo de ir a la guerra con
las más poderosas naciones de Europa.
Esa política ha venido a considerarse
con cierta veneración religiosa, y en la
imaginación popular se compara en importancia con la Declaración de la Independencia."
En su obra A 150 años dtl mtnsaje
de Monroe, principia el doctor Rey Caro
por estudiar el Texto y contenido del
mensaje. En un II apartado, los Antecedentes y precursores; en el III, la Recepción del mensaje en AmJrica y Europa; en el IV, Evolución y aplicación
de la Doctrina Monroe. En el apartado
A, el Principio de la no Colonización;
en el B, Principio de la no Intervención; en el C, Principios del aislamiento.
Por último, en el apartado V, la Naturaleza y actualidad de la "Doctrina
J.fonroe".
Finaliza su interesante. estudio el doctor Rey Caro con estas palabras: "A
pesar de la divergencia de opiniones existen hechos que difícilmente admiten ser
controvertidos. La Doctrina Monroe no
es ni ha sido nunca una síntesis de principios jurídicos internacionales, sino que
ha constituido uno de los más importantes pilares que sirvieron de sustentación
a la política internacional de los Estados
Unidos. Como tal, interpretada y apli-

792

cada por este país, ha contribuido a
crear un profundo abismo entre dos par•
tes de un mismo continente: por un lado
el poderoso país del Norte, por el otro,
los demás países americanos, recelosos
de las actitudes encubiertas bajo el manto de Monroe.
La doctrina Monroe ha obrado como
una "gran saca.. , de la que se extra•
jeron y exhibieron los fundamentos que
sirvieron para tratar de cohonestar los
propósitos expansionistas y hegemónicos
que en detrimento de los derechos de
sus hermanas americanas asumieron muchos hombres públicos estadounidenses.
Sin embargo, sería injusto englobar a
todos los gobernantes y estadistas en
estas actitudes mezquinas e inamistosas,
pues siempre hubo destacados parlamentarios, juristas y publicistas que criticaron acerbadamente y se opusieron a
estos faJsos designios que difícilmente po-,
&lt;lían encontrar lugar en el marco de
los genuinos principios que deben regir
las relaciones de los pueblos en la comu•
nidad continental.
L1c.

ALBERTO GARCÍA GóMEz

DECIMOCTAVO CONGRESO DE
SOCIOLOGIA
fütudios sociológicos sobre Sociología
Política. Decimoctavo Congreso Nacional de Sociología. 1972. Asociaci6n
Mexicana de Sociología correspondiente de la Asociación Internacional
de Sociología de la UNESCO. Universidad Autónoma del Estado de
M orelos, 675 pp.

La Sección de Ciencias Sociales ha
recibido el interesante volumen relativo
a la Mtmoria del Decimoctavo Con•
gres.o Nacional de Sociología que, bajo
el título arriba mencionado, versa sobre

la temática que tuvo el Congreso, o sea
el de Sociología Política, evento que tu•
vo lugar en la Ciudad de Oaxtepec, Mo16 al 20 de octubre de 1972
.relos, .del
.
'
mterv101endo en tal evento personalidades como la del doctor Lucio Mendieta y Núñez, eminente sociólogo y
maestro mexicano, a cuyo incansable
esfuerzo se han venido realizando a través del tiempo múltiples congresos Jo
que indudablemente constituye una ~ran
aportación a la cultura de México.
En
men,
Breve
cional

el Indice del bien nutrido voluaparece: Convocatoria, Temario,
Crónica del XVIII Congreso Na•
de Sociología y Participantes.

Primera parte. Definición de la Sociología Política. Introducción al Estudio
de la Sociología Política, por el doctor
Lucio Mendieta y Núñez. Política-Sociología, por Alfredo Poviña. La Política
.
'
su Ongeni Definición, diversas clases de
Política, por Carlos Manuel Vargas. Los
Sociólogos y la Política, por Beatriz Hilda
Grand Ruiz.
Segunda parte. Temas Fundamentales
de Sociología Política. Las Clases Sociales y la Política, por Alfonso Alva.
Opinión Pública, sus fonnas de expresión. Medios Socio16gicos para Captarla.
Su Influencia sobre el Poder, por Ro•
lando Rueda de León. El Tema del
Conflicto en la Sociología Política, por
Andrés López de Nava. La Juventud,
la Patria y la Política, por Genaro Quiroga. La Cultura y su Influencia en
la Política, por Beatriz Aiziczón. Indicadores Sociales y Política) por Salustiano
del Campo Urbano. Las Organizaciones
Complejas de Hoy, por Roberto D.
Agramonte. La Dicotomía TrabajoTiempo Libre, su Aspecto Político, por
Fr. Govaerts. Poder y Burocracia en la
Sociedad Industrial Avanzada (Sociología
Y razón política), por Carlos Moya Valgañ6n. El Futuro de la Organización

Estatal, por Juan Francisco Prieto. Análisis Político de una Sociedad Global
por Manuel Lizcano. La Juventud y
Políticai por Elssie Núñez Carpizo. El
Estructuralismo y la Sociedad Política,.
por Antonio Luna Arroyo.

1:

Tercera parte. El Presidente Benito
Juárez y la Política. Juárez. Su Ideología y su Trascendencia Histórica, por
Leandro Azuara. La Historicidad y Jo
Histórico en Juárez, por Alegría R. Galvis. Juárez, un Líder Carismático, por
Jorge Sánchez Azcona. La Prensa y la
Revolución de Ayutla. Caudillos y Caciques, por Gerald L. McGowan. De
Valentín Gómez Farías a Benito Juárez.
Bases para la Sociología de la Reforma,
por Antonia Jiménez Trava.
Cuarta parte. Sociología Política de
la América Latina. Las Invasiones Agra•
rias en México. O la crisis del modelo
de incorporación participación marginal,
por Jorge Martínez Ríos. La Dialéctica
de la Reforma Agraria. Un Estudio de
Casos en el Valle de Puebla, México, por
Pedro F. Hernández. Sobre el "Coronelismo", por Zahidé Machado Neto.
El Movimiento Estudiantil de 1966, por
Luis Molina Piñeiro. Algunos Procesos
Sociales Y Económicos en el Inicio del
Desarrollo Político de Costa Rica, por
José Luis Vega Carballo. El "Mandonismo" Político en la Civilización del
Rec6ncavo, por José Luis Vega Carballo.
La Política de Participación en las Em•
presas del Area Social en Chile, por
Lícer Viveros Cerda. El Modelo de
"Modernízaci6n11 vs. "Colonialismo" en
los Estudios sobre la Política en Puerto
Rico desde 1960, por Carmen Gautier
Mayoral. Los Partidos Políticos en el
Perú, por Allredo Hernández Urbina.
El Proceso Revolucionario Peruano (Antecedentes y etiología), por Hernando
Aguirre Gamio. La Discriminación de
los Indígenas, por Alejandro D. Marroquín. Tres Esquemas de Teoría Socio-

793

�16gica sobre la Burocracia y un Planea•
miento de Hip6tesi.s sobre la Estructura
Burocrática en México, por Luis Molina
Piñeiro. Politica Legislativa actual del
Aborto en México y en el Mundo, por
Leopoldo Aguilar García. La Política
Criminal en México, por Luis Garrido.
La Comunicaci6n Colectiva, La Manipulaci6n como forma de Poder y la Formación de Opini6n Pública: Un Caso
Concreto en Costa Rica, por Eugenio
Fonseca-Tort6s. La Desigualdad SocioEcon6mica en México y los Partidos Politicos como Instrumento de Cambio
Social, por José Díaz Olvera.
Ltc.

ALBERTO

GARCÍA Gów:Ez

F.l Inca Garcilaso de la Vega y otros
trtudios garcilasistas. AuRELIO Mia6
QUESADA S. Ediciones Cultura Hispánica. Madrid, 1971.

El nombre de Aurelio Miró Quesada
Sosa, continentalmente conocido, designa
a uno de los mis fervorosos investigadores de la personalidad y la obra del
Inca Garcilaso. Preclaro escritor -¿ quién
no recuerda su Costa, Sierra y Montaña,
!l:oberbio peregrinaje a través del territorio peruano?- y acucioso ahondador
en temas literarios e históricos -basta
citar su Lope de Vega en ,l Perú, entre
otros múltiples ensayos-, el actual Director de la Academia Peruana de 1a
Lengua es ante todo garcilasista insigne.
En este libro agrupa los frutos insuperables de largos años de indagación en
tomo al egregio mestizo, símbolo cabal
de la cultura hispanoamericana.
En la primera parte del volumen, al
estudiar al personaje humano, el autor,
que ha descubierto no pocos documentos
sobre el Inca, desentraña su doble linaje
-español e incaico- y traza su trayectoria vital en el Perú, inicialmente, y

794

luego en la Península. Señala ademú
la génesis de sw libros: Los Diálogos
de Amor, perfecta traducción castellana
del original italiano de León Abarbanel;
Le6n Hebreo, primera obra publicada
en Europa por autor hispanoamericano;
La Florida del Inca y Los Comentarios
Reales, que se complementarían más tarde con la impresión -póstuma- de su
Hisioria General del P,rú.
El segundo ad.pite, "Dos Prólogos",
analiza los que preceden a La Florida
y a Los Comentarios, entrelazándolos con
los pertinentes datos biográficos y la
exacta cronología. Señala asimismo la,
fuentes escritas de Los Comentarios R,ales, lo que vio y oy6 por sí propio Garcilaso y su punto de vista penonal 10bre
el Imperio del Tahuantinsuyo y la Conquista Española. Se detiene luego Miró
Quesada en el examen de la. composición
y la técnica, para remarcar, a modo de
conclusión, Ja integridad y la singula•
ridad de esta obra capital en nuestro
acervo hispanoamericano.
La parte tercera, por último, bajo el
rubro de 11 0tros Estudios", consigna los
que Aurelio Mir6 Quesada Sosa ha escrito sobre El Inca Garcilaso en 1563,
Italia 'Y ,l Inca Garcilaso, El lne•
Garcilaso 'Y los Caballos. Se añade al
fin del volumen un copioso indice de
nombres de pe.nonas y lugares, cuya amplitud -treinta y tres piginu- es elocuente testimonio de la intensidad de
estas investigaciones. El estilo de Miró
Quesada, como siempre, con su calificada
elegancia y su rica pu1critud, convierte
en genuino deleite la lectura de este
libro fundamental, indispensable en toda
biblioteca de estudios hispanoamericanOI.
ESTHER

M.

ALLISON

Obra poitica de Luis Vall, Goieocla,a.
Instituto Nacional de Cultura. Lima,
Perú, 1974.

Al Instituto Nacional de Cultura se
debe la publicación de la obra poética
completa de Luis Valle Coicochea una
de las \'OCes líricas más delicad~ del
Perú. Agotados sus libros, que circularon en ediciones linútadas, eran inhallabl~, sako en la preciada posesión de
amigos, que precisamente los proporcionaron para esta impresión. Un bello prólogo de Aurelio Miró Quesada Sosa
Director de la Academia Peruana d~
la Lengua, destaca justamente los perdurables valores de Ja poesía de Luis
Valle, esencialmente dotada de sensitiva
ternura, de mel&lt;Xliosa transparencia y
~e entrañable amor por el paisaje nativo Y sus minúsculos seres: florecillas
animalillos, garúas, arroyuelos... tod~
lo fino Y lo grá.cil de la naturaleza así
como fina Y grácil tuvo el alma
ciscana.

dalia Y El .A.rbol que no Retoña, así como su precioso cuento biogri.fico El Naran jito de Quito, pues, aunque escritos
en prosa, ,on ciertamente poesía auténtica.

.Cierran la edición "Comentarios" suscntos por Ciro Alegría, Sebastián Salazar Bondy y Esther M. Allison. Cuidó
la impresión el no\'elista Francisco Jz.
quierdo Ríos. La aparición de la obra
poética de Luis Valle Goicochea recibida con singular entusiasmo en
pab
ha renovado el interés y la devoción ha:
cia uno de los má, altos valores líricos
del Perú.

Sl:

ESTHER

M. ALLtSOS

fran-

Nada más opuesto a la vida de Valle,
tumultosa y atormentada hasta su trágico
deceso (1911-1953), que este lirismo diii.fano, remansado, sin turbiedades, siempre teno y mu~ical. Pese a las apretadas
congojas de su existir, ninguna nota
amarga acibara el cántico puro1 aunque
sí se lo envuelvan neblinas de nostalgia
o de suave melancolía y se lo traspase
como aire rrspirado la soledad. El volumen incluye desde )35 Canciones de
Rinono )' Papagil, su libro primigenio,
hast~ Jacobina Sittesolios, el último que
pubh~ó. Entre uno y otro, surgieron
'Sucesivamente El Sábado )' la Casa, La
Elegía Trem~nda -, otros Po,mas, Parva,
Pa:; en la Tierra, Miss Lucy King 1 su
Poema. Se ordenan en seguida las composiciones de otros libros inéditos: ..A.mor
Actcha, Sal, Marianita Coron,l, Ttma
1-:refable, y varios "Poemas Sueltos" 1 en•
tre los que figura "La Noticia", tan hermoso como difundido. Lástima que el
Instituto Kacional de Cultura, por cuestiones formales, decidiera excluir del volumen libros de Valle tan tr:1.r;cendentes
como Los Zapato.r de Cordobán, La San-

El Ángel y el Prostlbulo. JOAQUÍN AN-

PE.ÑALOSA. Editorial Jus. Mé•
xico, D. F. 1 1975.

TONIO

Joaquín Antonio Peñalosa nos tiene
ha~ituados a una relampagueante originalidad, que resplandece por igual en
su poesía como en su prosa. Desde la
llamativa antítesis del título, este reciente
libro suyo, escrito a la manera periodística, reúne veinte singulares entrevistas,
cuyo ágil estiJo transparenta la profunda concepción que cautiva y conmueve
al deleitado lector en cada sugestiva página.
¿ A quiénes "entrevista" Joaquín Antonio Peñalosa? A la puerta de un prostíbulo, a una mariposa di,ecada, a un
ángel, a una sardina a la plancha, a
una rosa, a Judas, al traje de luces de
un torero. . . y a Dios mismo. Disimiles
sujetos que nos demuestran una vez más
no solamente la acrobacia estilística
del autor, sino la certera inventiva con
que logra conquistar la atención de quien
se adentra en sus páginas. No obstante
la prosa formal, el libro destila esencialmente poesía, en vuelo y humanidad, en

795

�impetu y hondura, por lo que es jwto
alinearlo al lado de sus inolvidables
Ejercicios para las Bestezuelas de Dios
o de sus magníficos Sonetos a la Esperanza. En cada entrevista se conjuga
lo sorprendente, lo inffllito, lo inaudito,
sin nunca campos trillad~ ni agostamientos.
En una hora como la presente, donde
tantas veces la actual literatura incide
únicamente en las sordideces humanas,
convienen más que nunca libros como
éste: optimistas, luminQ&lt;\os, colmados de
fe en el destino superior del hombre.
Respondiendo a su última pregunta,
"¿ no crees que este mundo empreñado
de crisis y problemas, agoniza y se hunde?", pone Joaquín Antonio Peñalosa en
boca de Dios, boca sonreída, la réplica
sublime: "He visto otros vientos y otras
tempestades. . . En verdad te digo que
la noche desemboca siempre en el amanecer".
ESTHER

M.

~amero, a Ciro Alegría, a Ventura Garc,a Calderón, hasta Mario Vargas Llosa
Junto .ª ~!los, Ramón Sénder, Artur~
Islar Pietn, Stéfano Varese
Quien lea Pu~blo y Bosque disfrutará

realmente
del hálito de 1a scva,
1
.
a un
~empo potente y virginal, hervoso y dehcado.

ESTHER

M.

ALLISON

Todo en la selva es mayúsculo, super•
lativo, y lo es, por tanto, su enormidad
folclórica. En Pueblo y Bosque, Izquierdo
Ríos recoge especialmente dato:, y re,,
ferencias sobre el folclore literario de
los Departamentos Amaz6nicos de San
Martín y de Loreto, que ha venido acopiando en exhaustiva labor durante mis
de treinta aiios. Así lo declara al prologar esta obra: ulngente material de
motivos telúricos y populares", según lo
califica, saturado de una fantasía tan
ubérrima como las desmesuras del am•
biente real que la suscitan.

ALLISON

Pueblo y Bosque. FRANCrsco lzQUIERDO
Rfos. Ed. "Talleres Gráfico, P. L.
Vitlanueva, S. A." Lima, Perú, 1975.

"Escribir de modo natural y senci•
llo, como crece la hierba, y que por
entre lo escrito se vea la luz de la vida",
es el credo literario de Francisco Izquierdo Ríos, de proficua obra exaltadora de
bellezas y valores de la amazonía peruana.1 Excelente narrador, de estilo gráfico, directo, Izquierdo Ríos transforma
la realidad en vigorosa materia literaria.
Nacido en la selva, dominador de sus
1 Gregorillo, El Colibrí d, Cola Verde,
En mi Aldea, El Árbol Blanco (Premio
Nacional de Literatura. 1962), Los cuentos de Adán Torres; Sinti, el Viborero,
Mateo Pauia, Belén, La Literatura Infantil en ,l Perú . ..

796

ámbitos, sabe como nadie captar las
esencias características de aquella inmensa región peruana, perfilando a través
de su vastísimo folclore el recio temple de
sus moradores. Más aún que escribir,
Francisco Izquierdo Ríos, enamorado de
los parajes increíbles de la hoya amazó.
nica, pinta con pasión escenarios y ca&amp;tumbres de ese imponente panorama que
enmarca profusa vegetación, exuherantc
entre ríos gigante§Cos.

Remarca Francisco Izquierdo Ríos la
índole vivencial de su obra, sin ningún
"polvillo de erudición". No lo necesita,
por cierto, la prístina frescura de sus
páginas. Un mundo fascinante desborda
de ella: un mundo policromo de mariposas y tucanes, de titilantes fosforesce,ncias, de alúas y cocuyos, de moteadu
amenazas de jaguares y otorongos, y de
mirífica floridez de orquídeas abrazadas
a la descomunal corpulencia de árboles
frondosísimos. Desfilan asimismo los habitantes de este orbe maravill~o con
sus peculiares usos vernáculos y su caudaloso acervo de leyendas y canciones.
Completan el volumen un detallado
glosario de expresiones regionales y un
registro minucioso acerca de los escrita+
res que también han abordado tema tan
subyugador. Cabe citar, entre otros mu~
chos del Perú, a Artw-o Hernández, el
célebre creador de Sangama, a Fernando

797

�CANJE

ALEMANIA:
Mundus. A quarterly review of Gennan Research contributions on Asia, Africa and
Latin America. Arts and Science, Vol. XI, No. 2, 1975.
Romanistisches Jahrbuch, Romanisches Seminar, Komissionsver1ag: Cram, De Gruytor
&amp; Co., No. XVI, 1965.
Universitas. Panorama. actual de las Investigaciones, Vol. XIII, Septiembre, 1975,
Número I, Vol XIII, Diciembre, 19751 Número 2.

ARGENTINA:
Cuadernos de Historia. de España. Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Historia de España, Tomos LI-LII, 1970, Tomos LIILIV, 1971, Tomos LV-LVI, 1972, Tomos LVII-LVIII, 1973.
Sapientia. órgano de la Facultad de Filosofía, Universidad Católica de Argentina,
Santa María de los Buenos Aires, Año XXX, No. 116, 1975, Año XXX, No.
117, 1975.
Univ11rsidad. Universidad Nacional del Litoral, No. 83, Septiembre-Diciembre, 1975.

COLOMBIA:
Boletín de la Academia Colombiana. Tomo XXV, Número 110, 1975.
Colombia y el Grupo Andino en el Proceso de Jntegraci6n de América Latina, Universidad del Valle, 1975.
Franciscanum. Universidad de San Buena Ventura, Bogotá, Colombia, Año XVII.
Nos. 50-51, Mayo-Diciembre, 1975.
Thtsavrvs, Boletín del Instituto Caro y Cuervo, Tomo XXX, No. 1, Enero-Abril,
1975.

CHILE:
Auxiliares audiovisuales en la enseñanza de lenguas extranjeras, Universidad del Norte.
Agosto de 1975.

799

�El .Abate Malina -Humanístico clásico y sabio cristiano-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Vol. XXIV, 1973, Cuaderno No. 2.
La penitencia -Sacramento constitutivamente jurisdiccional-, Anales de la Facultad
de Teología, Universidad Católica de Chile, Cuaderno 2, Vol. ~V, 1974.
Relaciones de la Santa Sede enviadas por los Obispos de Chile colonial, Anales de
la Facultad de Teología, Universidad Cat6lica de Chile, Vol. XXV, 1974, Cuaderno No. l.

COSTA RICA :
Revista Histórico-Crítica de Literatura Centroamericana, Vol. 1, No. 2, EneroJunio, 1975.

Science Bulletin. The University of Kansas, Vol. 50 1 No. 11, pp. 483-648, August
15, 1975; Vol. 50, No. 12, pp. 649-730, August 18, 1975.
The Hispanic American Historical Review. Published in Cooperation with the Conference
on Latin American History of the American Historical Asociation, Vol. 55, Number
3, August 1975.
The Psychological Record. A Quarterly Joumal in Theoretical and Experimental
Psichology, published at Kenyon College, Gambier, Ohio, Volume 26, Number 1,
Winter, 1976.
The Soutern Review, Published the Louisiana State University, Volume XII, January
1976, Number 1, Number 3, Volume XI, July 1975, Number 4, Volume XI,
October 1975.
World Student Chess Team Championship by /aroslau Sajtar International Chess
Master, Teessi de England, July 15-Augwt 21 1974.
JEGP Journal of English and Germanic Philology, Vol. LXXIV, No. 1 January
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1975; Vol. LXXIV, No. 3, July 1975, Vol. LXXIII, No. 4, October 1974.

CUBA:
ITALIA :
Casa de las Américas, La Habana, Año XVI, Julio-Agosto, No. 91.
Cuentos de Guane, por Nersys Felipe, Premio Casa de las Américas, La Habana,
1975.
La Línea, por Beatriz Doumerc Ayaz Bames, Premio Casa de las Américas, La Habana, 1975.
Islas. Universidad Central de las Villas, No. 49, Septiembre-Diciembre, 1974, No.
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Anales. De ta Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Año XXVI, Núm. 51,
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C-risis, Revista Española de Filosofía, Año XXII, Número 85, Enero-Marzo, 1975.

ESTADOS UNIDOS:
Germmar of Southeastern Pomo, University o( California Publications, by Julius
Moshinsky, Vol. 72, March 3, 1972.
.A Germmar o/ Eastern Pomo, University of California Publications, by Sally McLendon,
Vol. 74, November 10, 1975.
.
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A Semantic Study of Transitivity Relations in Chinese, University o( Califom1ai
Publications by Southsin teng, Vol. 80, August 1, 1975.
.
Historical Abstracts, American Bibliographical Center, Part A, Mod~rns H1story
Abstracts (1450-1914), Vol. 20, No. 4, Winter, 1974, Part B, Twentieth Century
Abstrae! (1914-1974), Vol. 20, No. 4, Winter, 1974.
JEGP. Journal ol Engfüh and Germanic Philology, Vol. LXXIV, No. 1, January
1975; Vol. LXXIV, No. 3, July 1975; Vol. LXXIII, No. 4, October_ 1974.
0
Non-Distinct Arguments in Uto -Aztecan. University of Califorrua Pubhcat1ons, Vol. 8_,
January 1976.
Á

-800

Giornale di Metafisica, Revista Bimestrale di Filosofia, Año XXX, No. 1, GennaioFebrario, 1975.
Patron Editare per le Biblioteche, Catalog. No. 47, II Semestre, 1975.
JAPóN

Bigaku. Is published quarterly, in Collaboration with Bijutsu Shuppan-Sha by Jappanse
Society for Aesthics, Vol. 26, No. 101, June 1975, 102, September 1975, Vol.
26, 103, December 1975.
MEXICO:

.Anales. Instituto Nacional de Antropología e Historia, Secretaría de Educación Pública, tpoca 7a., Tomo IV, 1972-1973, 52 de la Colección, publicada en 1975.
Bibliografía Mexicana. Universidad Nacional Autónoma de México, Biblioteca Nacional de México, No. 4, Julio-Agosto, 1973; No. 5, Septiembre-Octubre, 1973;
No. 6, Noviembre-Diciembre, 1973.
Boledn del Archivo General de la Nación. Secretaría de Gobernación, Palacio Nacional, Tomo I, Núm. 3, 1960; Tomo I 1 Núm. 4, 1960; Tomo II, Núm. 3, 1961;
Tomo III, Núm. 1, 1962; Tomo III, Núm. 2, 1962; Tomo III, Núm. 3,.
1962; Tomo III, Núm. 4, 1962; Tomo IV, Núm. 2, 1963; Torno IV, Núm.
4, 1963.
Boletln del INAH. Epoca 11, No. 9, Abril-Junio, 1974; No. 10, tpoca 11, JulioSeptiembre, 1974, No. 11, Epoca II, Octubre-Diciembre, 1974; No. 13, Spoca II,
Abril-Junio, 1975; No. 14, Época II, Julio-Septiembre, 1975.
Características y Motivaciones de los Estudiantes de las Pf'eparatorias de la U.N.A.L.,
Dirección de Planeación Universitaria, Agosto de 1975.
Dianoia. Anuario de Filosofía 1975, Universidad Nacional Autónoma de México, Año
XXI, No. 21, 1975.

801
humanitas-51

�Incluso. Universidad de Guadalajara, Facultad de Filosofía y Letra.!, revista bimestral,
No. 2, Marzo de 1976.
La Palabra y el Hombu, Revista de la Univenidad Veracruzana, Nueva tpoca, Nú•
mero 3, Julio-Septiembre de 1972. Número 4, Octubre-Diciembre de 1972; Número
5, Enero-Marzo de 1973.
Memoria del Colegio Nacional. Tomo VII, Editorial del Colegio Nacional, 1973,
Número 4.
Revista Hoy. Fundada en 1937, publicada por Editorial Hoy, No. 1830, 21 de Junio

de 1975.
Revista Inclwo. De la Universidad de Guadalajara, revista bimestral, No. 2, Marzo
de 1976.
Universidad de Cifras. De la Univenidad Autónoma de Nuevo León, Dirección de
Plancación Universitaria, Junio de 1975.

VENEZUELA:

Escuela de Letras. De la Universidad de los Andes, No. l, Enero de 1975.
Cultura Universitaria. Publicada por Edita, Dirección de Cultura, 1975.
Estudios Filosóficos. Publicada por la Sociedad Venezolana de Filosofía, No. 1, de
1974.
Revista Venezolana de Filosofía. De la Universidad Simón Bolívar, No. 2, 1975.

URUGUAY:

Revista Histórica. Casa de Rivera, Universidad de Montevideo, Año LXVIII, tpoca 2,
Tomo XLV, Julio de 1974; Nos. 133-135; Año LXIX, tpoca 2, Febrero de 1975,
Nos. 136-138.

802

Acabós,
de imprimir el dia 30 de
.
noviembre d, 1976, en los taJl,.
res d, la Editorial Jw, s. A.,
Plaza de Abasolo 14 (entr, las
call~s de Luna 'Y Estrella), co•
lonia Gunrero, Mí:cico 3, D. F.
El tiro
de 1,000 ejemplares.

f••

�</text>
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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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            <text>https://www.codice.uanl.mx/RegistroBibliografico/InformacionBibliografica?from=BusquedaAvanzada&amp;bibId=1784592&amp;biblioteca=0&amp;fb=20000&amp;fm=6&amp;isbn=</text>
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              <text>Humanitas, Sección Noticias, Reseñas y Comentarios, 1976, No 17, Enero</text>
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              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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              <text>Filosofía</text>
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              <text>Historia</text>
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              <text>Publicaciones periódicas</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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