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                  <text>Sección Tercera
HISTORIA

�LA DIPUTACIÓN DE MINEROS
EN LAS MINAS RICAS DE LOS ZACATECAS,
DEMOCRACIA CORPORATIVA
EUGENIO DEL Hovo
ITESM

PRIMERA PARTE

I. EL PROBLEMA
AL HACER la paleografía del Primer Libro de Cabildo de las Minas de los
Zacatecas. (1557-1586), perdido por tantos años y aún no utilizado por
los historiadores, me llamó poderosamente la atención la forma que el gobierno municipal tuvo en esas Minas en sus primeros años de vida institucional; concretamente, desde 1553 en que se estableció la Diputación, hasta
1587 en que se nombraron los primeros alcaldes ordinarios. Su ayuntamiento
o cabildo no estaba integrado por alcaldes ordinarios y regidores, como ocurría en todas las ciudades, villas y lugares de los Reinos de Castilla y, en
particular, de las Indias, según tradición y según lo mandaban leyes y ordenanzas. En las Minas Ricas de los Zacatecas el gobierno municipal estaba
a cargo de cuatro diputados, elegidos el día primero de cada año, entre los
"señores de haciendas de minas", por el ayuntamiento saliente. La primera
acta de cabildo que se conserva, ya que al Libro le faltan las cinco primeras
fojas, dice así:
"En las Minas de los Zacatecas, a primero día del mes de enero de mil
y quinientos y cincuenta y siete años, estando en la iglesia mayor de estas
dichas Minas, cerca del altar mayor de ella, conviene a saber: el muy magnífico señor Gaspar de Tapia, alcalde mayor, y Bernardo Pérez, y Diego

299

�de Argüello, diputados, y el tesorero Pedro Gómez de Contreras, y Alonso
Ruiz; en presencia de mí el escribano yuso escrito, se juntaron a nombrar
diputados en este presente año de mil y quinientos y cincuenta y siete años;
y, nombraron por diputados a Cristóbal de Oñate, y a Diego de !barra, y
a Diego Hernández de Proaño, y al tesorero Pedro Gómez de Contreras; a
los cuales mandó (sic) el dicho señor alcalde mayor y diputado, lo acepten;
y les dieron poder cumplido para usar del dicho cargo; y lo firmaron de
sus nombres. Va enmendado do dice siete, no empece.- Gaspar de Tapia.Diego de Argüello.- Bernardo Pérez.- Pasó ante mí, Pedro Martínez de
Palenzuela.- (rúbricas) .
Habiendo hurgado tanto entre papeles del siglo XVI, desde luego sospeché que había dado con un apasionante problema: aquella forma aberrante de municipalidad debía de ser mucho muy rara o, tal vez privativa de
aquellas Minas y que, de todas maneras, valía la pena estudiarla.

Il.

ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Es cierto que de tiempo atrás se sabía que en el año de 1553 _se había
establecido una "diputación de minería" en las Minas de los Zacatecas;
pero siempre se habla de ella anacrónicamente, pensando en las "diputaciones" que se establecieron en 1783 al crearse el "Cuerpo de la Minería de
Nueva España", institución ILUSTRADA que nada tiene que ver con una
institución de gobierno municipal.
Ya el Conde de la Laguna, don José de Rivera Bemárdez, en su Compendio de las cosas más notables contenidas en los libros del cabildo de esta
ciudad de Nuestra Señora de los Zacatecas. (1723), en el párrafo sexto, menciona una real provisión de la real audiencia de la Nueva Galicia, fechada
en la ciudad de Compostela, en aquel entonces capital del Reino, el cinco de
septiembre de 1553: "para que (en) estas Minas se pudiese elegir diputados".
El Conde tomó el dato del Primer Libro de Cabildo, folio 19 vuelta, que
contiene el inventario de las provisiones "que entregó Baltazar de Bañuelos
para que se guardasen en el cofre donde está el Libro de Cabildo". La
partida concerniente del inventario reza así: "Primeramente una provisión
dada por la real audiencia de este Nuevo Reino, que habla en razón de que
en estas Minas se puedan elegir diputados, la fecha de ella en la ciudad
de Compostela, a veinte y cinco días del mes de septiembre de mil quinientos
y, cincuenta y tres años, firmado del licenciado de la Marcha, y del licenciado Contreras, y del licenciado Alonso de Oseguera, refrendada de Sebas-

300

tián de Sanclemente, escribano de Su Majestad". Desafortunadamente no
conocemos dicha provisión que, tal vez, en su texto, aclare el porqué de esta
anomalía en el gobierno municipal de las M"inas de los Zacatecas, su origen
o sus antecedentes.
Al Conde lo citan: Fray Francisco Frejes en su Historia Breve de la Conquista de los Estados Independientes del Imperio Mexicano. ( 1873), quien
fiel a su mala costumbre de no citar fuentes, sin mencionar al Conde, escribe:
"El año de 1553 recibió la minería de Zacatecas un ser considerable con la
instalación de la primera diputación de minería. Esta promovió con empeño
tan interesante ramo". La última frase es típica del liberal ilustrado que era
fray Francisco. Elías Amador, siguiendo a Frejes, que no al Conde, en su
Bosquejo Histórico de Zacatecas. ( 1892), dice: " .. .la audiencia de Compostela libró cédula en 1553, concediendo el establecimiento de una Diputación de Minería". Hay que notar que ni Frejes ni Amador hablan de "elegir
diputados", sino de "establecer" o "instalar" una diputación de minería. Y,
siguiendo a fray Francisco o a Don Elías, otros muchos historiadores, nacionales y extranjeros, que por no cansar ya no menciono, hablan de la "Diputación de Minería", pero ninguno aclara que funcionaba como gobierno
municipal.

III.

FUENTES PRIMARIAS

Buscando los orígenes o antecedentes de la singular institución municipal
zacatecana, acudí a las fuentes que consideré básicas ¡ no fuera a resultar
que lo que a mí me parecía original y desusado, fuese algo frecuente y previsto en la legislación indiana! En primer lugar, como fuente la más idónea,
consultamos las "Ordenanzas de la Audiencia de la Nueva Galicia", que
son dos, de fechas muy próximas, firmadas por el Rey don Felipe II en
Alcalá de Henares, las primeras el 13 de enero de 1548; y el 19 de marzo
del mismo año, las segundas; dichas Ordenanzas eran, sin duda ninguna, los
documentos más importantes en nuestra investigación, ya que fue precisamente esa real audiencia la que firmó la provisión concediendo la elección
de diputados el año de 1553; pero, la única referencia al gobierno municipal
de vil!as y lugares, que se encuentra en la ordenanza número VI de las
segundas, sólo dice: "Otrosí porque nuestra voluntad es que se tome residencia a los alcaldes ordinarios y a todas las personas que han tenido cargo
y administración de justicia en el dicho Nuevo Reino...".
Consultamos también las "Ordenanzas sobre descubrimiento nuevo y po-

301

�blación" de 1573 y, en la número XLIII se dice que "Elegida la tierra...
en que se ha de hacer la nueva población. . . declare (el fundador) si ha
de ser ciudad, villa o lugar; y conforme a lo que declarare, se forme el
Consejo, República y oficiales y miembros de ella... para las villas y lugares
-que sería nuestro caso-, alcalde ordinario, cuatro regidores, un alguacil,
un escribano de Consejo y público, y un mayordomo". Si bien es cierto que
estas "Ordenanzas" son de fecha muy posterior a la población de las Minas
de los Zacatecas, ya que están firmadas por Felipe II en el Bosque de Segovia
el 13 de julio de 1573, son fuente importantísima en nuestro caso, ya que,
en lo referente a las municipalidades en el Nuevo Mundo, no hay ninguna
innovación a lo que había venido siendo el gobierno municipal en Castilla desde la Alta Edad Media; forma de municipalidad que pasó a tierras
americanas: ya en 1501, en las Instrucciones a Nicolás de Ovando, se le
daba poder para nombrar y remover a sus subordinados, incluyendo alcaldes
ordinarios, regidores y alguaciles; y desde 1507 en que las catorce poblaciones que se habían fundado en la Isla Española, solicitaron y obtuvieron
el privilegio de su incorporación al régimen municipal castellano, se establecieron en ellas cabildos o ayuntamientos, con derecho de elegir anualmente, alcaldes ordinarios y regidores, tal como se había venido haciendo
en España; en 1511 don Diego Colón pedía que en las Indias no hubiese
alcaldes ordinarios; y en 1520 el Rey se reservaba el derecho de nombrar
a los miembros del gobierno municipal, derecho que delegaba en los vecinos
en cabildo abierto: " . ..Nps podemos nombrar alcaldes ordinarios, y en
nuestro nombre los elijan y nombren los pueblos, como hasta aquí se ha

nfi lugarteniente: Es Nuestra Voluntad que sean elegidos cad
1
orma que hasta ahora se ha hecho f
'
a ano, en a
narios los cuales mandam
y uere costumbre, dos alcaldes ordi'
os que conozcan en primera . ta . d
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los negocios, etc.". Por últim I L
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"Que la ca itulación
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f
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:~gun::n:l;a e~ta Ley:_ Si la disposició~ de la tierra diere lugar pa~a poblar
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ex:7:i: ad ºr a cald~s ordinarios y. regidores, sin mencionar diputados ni
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nicipalidad de las Minas de los Zacatecas.
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· 1n d.:anos que están publicados, como
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de Cue:o as: uga, el de ~1ego de Encinas, o el de Juan de Montemayor
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idcomo el Catalogo del Cedulario de la Nueva Galicia. (1624', pu ica o por Fernando B. Sandoval en 1967 por si había al
reaI cedula no recopil d
'
guna
parecía ~ ori ·n 1 a ª•, en que se mencionase lo que a nosotros nos

bl'

menor alusión.

gi

a y anomalo; pero, tampoco en ellos encontramos la

IV. Los

TRATADISTAS

cLÁsmos

hecho ...".

s' :asamos a los tratadistas clásicos, empezando por el autorizado y famo

No podíamos dejar de acudir a la fuente obligada: La Recopilación
de las Leyes de las Indias. (1680), obra insoslayable en cualquier estudio
de instituciones indianas. La Recopilación en su Ley IV, Titulo V, del Libro IV, recoge a la letra, la Ordenanza XLIII, ya mencionada, de las "Or- ·
denanzas sobre descubrimiento nuevo y población" de 1573. Y, en otra
parte, Ley III, Título X, del Libro IV, dice: "Que en los lugares que
de nuevo se fundaron, se elijan los regidores conforme a esta Ley. Si no
se hubiese capitulado con los adelantos de nuevos descubrimientos y poblaciones -que es nuestro caso-, que puedan nombrar justicia y regimiento,
haga (sic) elección de regidores los vecinos, en el número que al gobernador pareciere, como no exceda del contenido en las leyes antecedentes".
Y el Título III, del Libro V, trata "De los alcaldes ordinarios", y su Ley
I recoge un mandamiento del Emperador don Carlos, del año de 1537,
que dice: " ...para el buen regimiento, y administración de justicia de las
ciudades y pueblos de españoles de las Indias, donde no asistiere gobernador,

et;á~f:\Juda~ de 'tulSolórz~o Pereyra. en su Política Indiana, quien, e~
, e capi o primero, del libro V di . "
.

302

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0 . . . se creasen cabildos regidores
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necesarios en tales repúbli
bl .
'
Y os emas oficiales
sen y eligiesen, de entre lose:¡:: a~10nes; l?s cuales, todo~ los años, sacaordinarios, que dentro de sus t' v~cmos y cmdadanos, sus Jueces o alcaldes
ermmos y territori
tu ·
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la jurisdicci6n civil y crimin
d' .
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R h b'
.
a or mana; no de otra que si por el mism
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Reinos de Esp'
t o y form~ que ~e solía hacer y practicar en los
ana, an es que se mtroduJese el uso d
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"
Dos siglos más tarde Ots Capd ,
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e corregidores. . . .
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equ1 comentana: "Pero así como en C s
el la, al . ~eX:OPº de producirse los descubrimientos colombinos, había llega~~
do mso'uloruuc1p10 a bun dmolmento de postraci6n y decadencia grandes sienna soro ra e O que fue e1 vigoroso
·
, .
'
regunen
municipal castellano

!

303

�de los siglos XII y XIII; en las nuevas ciudades de las Indias, estas mismas
instituciones municipales, caducas en la metrópoli, cobraron savia joven
en un mundo de características sociales y económicas tan distintas, y jugaron un papel importantísimo en la vida pública de los nuevos territorios
descubiertos". Este renacer de formas medievales en América, en el período
que podríamos llamar de descubrimientos y conquistas, es común a todos
los aspectos de la cultura, ya don Manuel Toussaint, en su Arte Colonial
en México, lo señala, y llama el período 1519-1550: "La Edad Media en
México", y dice: "Así, el primer período es, naturalmente, el de La Conquista, que no tenninó en 1521 con la sujeción de la capital azteca, sino
que continuó durante toda la primera mitad del siglo en las diversas expediciones para someter aquellas partes del país que se encontraban en rebeldía.
Esta época de sobresalto militar y de vida guerrera, se traduce, en arte, en una
supervivencia de la Edad Media y sus estilos artísticos, como por ejemplo el gótico que se desarrolló en una forma intensa en la arquitectura de esta
época". Estas supervivencias y retoños medievales en las Indias, son un tema que necesitaría todo un libro para presentarlas; dichas supervivencias
aparecen en todos los campos, no sólo en el arte y las instituciones políticas, como arriba señalamos, sino en toda la actitud vital, que es típicamente
mudéjar. Sólo quiero señalar aquí dos factores que a mi ver lo explican:
aquellos españoles que iban fundando nuestras ciudades villas y lugares,
venían, en su mayoría, de la zona de frontera: Extremadura y las Castillas, que había sido "tierra de guerra viva" por ochocientos años y, además,
casi todos ellos vinieron al Nuevo Mundo siendo muy jóvenes, en fechas muy
cercanas al despertar renacentista que, como ocurre con todos los cambios
culturales, fue de arriba a abajo y tardó varios años en llegar a las aldeas y
a la clase social de hidalgos campesinos que era de donde salían los conquistadores. El segundo factor es que el estado de "guerra viva" que señala
Toussaint, era como un retoñar en América de la guerra de Reconquista, ya liquidada en España, es decir, era un volver a la ya muerta Edad
Media. Pero volvamos al camino que traíamos: Antonio de León Pinelo, en
su Tratado de las Confirmaciones Reales, no toca para nada el punto. Manuel
José de Ayala, en sus Notas a la Recopilaci6n de Indias, sólo llegó, por
desgracia, a anotar los libros I y II, y lo que se refiere al gobierno municipal está en el libro IV de dicha Recopilación.

v.

Los

TRATADISTAS HISPANOS MODERNOS

Ya sólo nos quedaba por revisar los tratadistas modernos, empezando por
Rafael Altamira y Crevea, maestro de todos los que vienen después, quien,
304

ni en su Diccionario castellano de palabras jurídicas y técnicas tomadas de
la legislación indiana, ni en su "Plan y documentación de la historia de las
municipalidades en las Indias Españolas. Siglos XVI a XVIII", menciona
el tipo de la primitiva municipalidad zacatecana. Al hablar de las "Formas
distintas de municipios", en el último trabajo mencionado, dice: "Colectividades de emigrantes que no solicitan poblar ni crear oficialmente municipalidad, sino que llegan a un lugar americano, viniendo de otro español europeo,
( o americano también, que era lo más común) y se limitan a organizar su
poblado, sin pedir permiso, conforme a su tradición regional en la metrópoli.
De estas poblaciones no hablan las leyes, salvo para exigir la aprobación
posterior del Rey o de los virreyes, esa aprobación no contiene la forma
regional o local de origen. Por haber sido numerosas. . . exigen un estudio
especial. . .". Pero, Altamira se concreta a señalar el problema, sin dar un
solo ejemplo; y no sabemos que ese estudio se haya hecho.
Su ilustre y fecundo discípulo, José María Ots Capdequí, quien desde el
año de 1924, con sus "Apuntes para la Historia Municipal Hispanoamericana
del período colonial", se ocupó tanto y con tanto fruto del estudio de las
instituciones políticas indianas, no menciona nada que pudiera aplicarse al
peculiar caso de Zacatecas; ni en el trabajo mencionado, ni en trabajos posteriores, como "El régimen municipal hispanoamericano del período colonial";
ni en su tratado sobre El Estado Español en las Indias; ni en su Manual de
Historia del Derecho Español en las Indias y del Derecho propiamente Indiano; ni en sus Instituciones; en todos estos trabajos Ots Capdequí habla
de la municipalidad formada por alcaldes ordinarios y regidores y repite
la misma concreta y enfática afirmación: "El régimen municipal de las
ciudades de Indias fue, en sus líneas generales, un fiel transplante del viejo
municipio castellano de la Edad Media".
Tampoco encontramos ninguna referencia en Ricardo Levene: Trasplante
en Indias de las Instituciones políticas castellanas; o en J. Avellá. Vives, "Los
cabildos coloniales"; ni en Los cabildos seculares en la América Española de
Constantino Bayle; y, aunque no es hispano, cerraré este apartado citando
el trabajo de Franc;ois Chevalier, "Les municipalités indienes en Nouvelle
Espagne. 1520-1620", que, como ya era de esperarse por el título, tampoco
arroja ninguna luz en nuestro problema.

VI. Los

TRATADISTAS ANGLOAMERICANOS

Y, pasando a los angloamericanos, consultamos los trabajos de C. H.
Haring, tales como "The Genesis of Royal Govemment in the Spanish Indies",
305
HUMANITAS-20

�o su libro The Hispanic Empire in America; y, desde luego, los dos fundamentales trabajos de J. H. Parry, su magnífica introducción a "The Ordinances of the Audiencia of New Galicia" y su excelente libro The Audiencia
of the New Galicia in the Sixteenth Century. A Study in Spanish Colonial
Government. No nos fue posible consultar un trabajo que consideramos de
especialísima importancia, tal vez el de mayor importancia de todos los mencionados en este apartado: "The Real de Minas as a political Institution", de
J. Lloyd Mecham, quien posiblemente, en este ensayo, tenga estudiada la institución que nos ocupa. Para terminar citaremos el ensayo de Cunningham:
The Audiencia in the Spanish Colonies, quien en la página 10, nota 3,
dice: "Alcaldes ordinarios and regidores were members of the town ayuntamiento or cabildo. Regidores not exercise juditial functions"; el de H. l.
Priestley : "Spanish Colonial Municipalities"; o el de John Thomas Vanee:
The Background of Hispanic America Law. Y hacemos gracia al lector
de una abundante bibliografía secundaria, como diccionarios, crónicas, tratados históricos, monografías, etc., etc. que fueron consultados.

Ya escrito lo anterior pudimos conocer el magnífico libro de nuestro buen
amigo, el joven y talentoso historiador inglés, Dr. Peter J. Bakewell: Silver
Mining and Society in Colonial Mexico. Zacatecas, 1546-1700, cuyo capítulo
5: "Corregidor and Cabildo", está dedicado al estudio de las instituciones
de gobierno y, en lo conducente, dice: "Like any other incorporated twon
in Spanish America at the time, Zacatecas had a cabildo consisting basically
of two types of official: aldermen (regidores) and magistrates (alcaldes
ordinarios) . These were the voting members. As first a twon (villa) and
then a city, Zacatecas was legally enabled to maintain a cabildo of
two alcaldes ordinarios and up to six regidores. It is impossible to know
when the cabildo was established because the first book of minutes (primer
libro de actas) has gone; but long before the start of the second libro de
cabildo in 1587 the council evidently existed with two alcaldes ordinarios
and a nurnber of regidores." Como se ve, el Dr. Bakewell no pudo sospechar
la existencia de la "diputación de mineros" ya que el Primer Libro de Cabildo
andaba perdido.

VII.

FUENTES HISTÓRICAS

Además de la consulta bibliográfica de las fuentes y de los tratadistas,
pasamos revista a los datos disponibles sobre las municipalidades novohispánicas a todo lo largo del siglo XVI, especialmente de las poblaciones mineras.
y, muy particularmente, para el Norte de la Nueva España.
306

En esta parte de nuestra investigación encontramos algunas interesantes
sorpresas que analizaremos más adelante: pero, en la mayor parte de los casos estudiados, que fueron muchos, no encontramos "diputados", sino
"regidores" y "alcaldes ordinarios" formando el ayuntamiento; en todas ellas
el gobierno municipal se integró, desde sus orígenes, como lo manda la
Ordenanza de 1573, la cual tiene como antecedente la "Ordenanza de nuevas
poblaciones" de 1525 del Emperador don Carlos y una ley del mismo soberano, de 1537 y, en ambas se recogía la antigua tradición castellana.
Moisés Ochoa Campos en su Historia Municipal de México, dice que
"Para fundar una villa se seguía el siguiente procedimiento:
19 Elección de regidores y alcaldes (ordinarios) . U na vez que se reunieran
los cincuenta o más vecinos, después de haber oído misa, pasarían a elegir
cuatro regidores, los cuales, a su vez, designarían dos alcaldes de los más
viejos y honrados."
Así ocurrió en 1522 en la fundación de Colima: "Aquella villa de Colima
se fundó habrá 32 años (escribe en 1554 el licenciado Lebrón de Quiñones)
...no había facultad para elegir regidores, ni alcaldes, ni alguaciles, más de
tenerlos por costumbre. . . eligiéndose unos a otros de un año a otro...". Y
en 1531 Nuño Beltrán de Guzmán "fundó la villa (de San Miguel de Culiacán) . . . nombró alcaldes y regidores y los demás oficiales convenientes a
tma república..."; en el año de 1532 en la Guadalajara de Nochistlán
" .. .por el mes de enero de 1532 la justicia y regimiento ( de la villa) se
juntaron en cabildo. ..", dice el padre Tello.
En la Descripción del Arzobispado de México, se dice para el año de 1569:
" . . .en la villa de los Valles de Oxitipa... hay once españoles y un mestizo
y un mulato casados: hay dos alcaldes ordinarios y tres regidores ..."; y, en
otro lugar del mismo documento: " ... la villa de San Luis de Tampico es
villa de españoles; hay en ella diez y seis vecinos casados, sin otro muchos viandantes y tratantes. . . hay en la dicha villa dos alcaldes y cuatro regidores ..."; y en las "Informaciones sobre la villa de Tampico" de Martínez
de Loayza, se dice: "(hay en la dicha villa) ... dos alcaldes ordinarios y
cuatro regidores, que eligen cada año nuevo los que lo dejan de ser a otros
para el año que entra...". En la Relación de la villa de la Purificación,
hecha por Gómez de Alvarado en 1585, se dice: "Al segundo capítulo respondió que Juan Fernández de Ijar... la descubrió y ganó con los conquistadores que son y fueron: Martín de Rifareche, Juan Gallegos y Martín de
Salaya, que fueron alcaldes y regidores. ..". En 1531 Nuño Beltrán de Guzmán ordenaba: " . ..poblareis (en el pueblo de Tepic) una villa de españo307

�les
a la cual llamareis... la villa del Espíritu Santo de la Mayor España,
'Y ~~·ella señalareis y elegireis alcaldes y regidore~ Y. ,alguaciles; •:". El obisp~
don Alonso de la Mota y Escobar, en su Descripcion Geografica, etc., refiriéndose a las minas de Santa Bárbara (Chih.) dice: " .. .la justicia (es) un
alcalde mayor, allende de dos ordinarios que el Consejo de la villa :lige...".
y de la villa de Llerena (Sombrerete, Zac.): "La justicia que la nge es un
alcalde mayor, allende de d05 ordinarios que el Consejo de l~ villa elige...".
y más O menos, con las mismas palabras, se refiere a las VIilas de No~b;e
de Dios (Dgo.), Jerez (Zac.), Aguascalientes (Ags.), Lagos_ (Jal.), Cuhacan
(Sin.) En la Relación de los descubri7:1ientos, etc. ~e Fr~~c1sco de !barra~
hablar de la Villa de Nombre de Dios ( 1562) , dice: . .. nomb~ ~ ehgio
y puso alcaldes, regidores y los demás oficiales de cabildo_ y regimiento Y
república de la dicha villa..."; y refiriéndose a la fundación de, D~ngo
(1563): " .. . eligió y nombró en ella alcaldes y regidores, y los demas oficiales
de cabildo, justicia y regimiento de la dicha villa...".

~!

Las excepciones que encontramos a esta forma tradicional y legal de ayuntamiento, las dejamos para estudiarlas en otro apartado.

VIII.

EL PROBLEMA SEMÁNTICO

Quedaba otra posibilidad: que el problema fuese tan sólo un problema de
semántica que sólo se tratase de la perfecta sinonimia, en el lenguaje jurídico
'
,
,
de la época entre las voces "regidor" y "diputado". Ya deciamos atras que
el maestro Altamira, en su Diccionario, no incluye la voz "diput._ado", y que en
las demás fuentes consultadas, con dos importantísimas excepciones que estudiaremos más adelante, tampoco la utilizan como sinónimo de "regidor''.
Desafortunadamente no hemos podido consultar el Diccionario razonado de
legislación y jurisprudencia de Escriche. El Diccionario _de Ai:to~idad~s no
registra tal sinonimia; ni la registra Terreros en su neo Diccionario de
Ciencias y Artes; ni aparece registrada en la Segunda Edición ( 1783) del
Diccionario de la Real Academia Española; ni tampoco la encontramos
en la edición de 1875; ni en el Diccionario de Alemany, en su edición de 1917.
Las sinonimias que encontramos al consultar estos diccionarios fueron:
Ayuntamiento = Cabildo= Regimiento =Consejo= Consistorio; y también: Regidor= Veinticuatro= Cabildante= Consejal. Sólo en el Tes~ro
de la Lengua Castellana o Española ( 1611) de Sebastián de Covarrub1~s
Orozco en la voz "diputar'', se dice: " ...y de aquí tomaron nombres los diputado;, que son los escogidos para algún ministerio, o particular, o uni308

versal, como los diputados en la ciudad de Valencia y en otras partes".
Aquí podría sospecharse que se trata de "regidores", pero habría que comprobarlo y nosotros no lo hemos hecho. Otra referencia sospechosa la encontramos en el Diccionario de Alemany; una de las acepciones que da
a la palabra "diputación" es: "En México, casa consistoral"; en el Diccionario de Autoridades viene esta acepción de 1'consistorio": "En algunas
ciudades y villas principales de España, se llama así el Ayuntamiento o Cabildo Secular y Regimiento, compuesto de Corregidor, Alcalde y Regidores".
Aquí la explicación puede ser que algunos "regidores" eran "diputados" a
desempeñar ciertos menesteres: diputados de las carnicerías, diputados de
propios, diputados de alcabalas, diputados de mesta, etc. Esta sospecha
nuestra queda confirmada por lo que se lee en el Acta del Cabildd celebrado
en la ciudad de México el día 13 de febrero de 1531: "El cabildo respondió a Diego Hernández de Proaño diciéndole que ha cumplido la provisión real
dándole voz y voto como regidor. Respecto a la petición que hizo de la
diputación, se le respondió que, por no haberlo pedido antes, ha perdido su
derecho". Se ve aquí, con toda claridad, que regidor y diputado eran cargos
diferentes que podían concurrir en la misma persona. En la Segunda Edición
del Diccionario de la Real Academia Española ( 1783), se dice: "Diputado.Comisario o persona nombrada y destinada por un cuerpo o comunidad,
para que en su nombre y con su autoridad, ejecute alguna cosa". Creemos
que esta definición es concluyente: el Ayuntamiento es el cuerpo formado
por regidores, que pueden nombrar diputados, que pueden ser regidores
o no. En las "Ordenanzas de Minas" dictadas por don Antonio de Mendoza
en 1539, leemos: " .. .las cuales dichas marcas (para señalar la plata de los
diferentes señores de minas) no pueden ser sacadas de la dicha arca por
los dichos diputados ..." Aquí parecía que habíamos encontrado por fin
el antecedente inmediato de la diputación de mineros en las minas de los
Zacatecas; pero no fue así, se trataba de diputados muy de acuerdo con la definición del Diccionario de la Academia, ya que los dichos diputados, en
número de tres, eran el alcalde mayor o justicia, el escribano de minas y
"una buena persona estante y habitante en las dichas minas, señalada por
Vos, los oficiales de Su Majestad". Para mayor abundamiento citaremos el
acta de cabildo de la ciudad de México del día 12 de mayo de 1597: " . ..de
las apelaciones que van de la diputación al cabildo". Aquí se mencionan
diputación y cabildo como dos instituciones diferente. Además, no siempre
los diputados del Ayuntamiento eran regidores, como se puede ver en el
acta del cabildo de la ciudad de Guadalajara del día 2 de enero de 1608:
"Lo segundo, que se haga tabla de los jueces diputados para cada mes
del año. . . El mes de enero, el señor alcalde más antiguo... Febrero... el
309

�señor Francisco Rodríguez Santos, alguacil mayor". En el acta de primero
de enero de 1611 del cabildo de dicha ciudad de Guadalajara, se dice:
"Nombróse por diputados de las alcabalas a Diego Hurtado (que era contador de las reales cajas)". Ya sólo citaremos lo que dice el Diccionario de
la Real Academia, en su edición de 1875, en la voz "diputados": "Diputados
a Cortes.- El regidor o persona de alguna ciudad de voto en Cortes, que
servía en la. diputación general de los Reinos". Ésta es una acepción mucho
muy tardía. Debemos pues concluir que no existió tal sinonimia entre las
palabras "regidor" y "diputado", o "cabildo" y "diputación".

IX.

CAMINO A LA SOLUCIÓN

Sin embargo, en el curso de nuestra investigación fuimos encontrando
algunas referencias que nos acercaban a la solución de nuestro problema,
pero que, por razones de método, quisimos estudiarlas juntas en este apartado:
En 1571, a 30 de julio, en la ciudad de México, el virrey Don Martín
Enríquez, daba un mandamiento para que "el alcalde mayor de las minas
de Tasco, de aquí adelante y hasta que otra cosa se provea y mande,
los diputados que se eligieran para las dichas minas, sea el uno minero y el
otro vecino que no las tenga (las minas), y estos no repartan ninguna cosa
sino fuere en presencia del dicho alcalde mayor y con su licencia". Y en
otra provisión de 29 de julio de 1573, se dice: " . . .que a la elección de los
diputados que se eligen en las minas de Tasco, solamente se hallen a ella
los señores de haciendas de minas y no otras personas". Y en 8 de junio
de 1575, decía el virrey: " ...por informaciones que me han hecho Bartolomé
del Águila y Nuño Ruiz, diputados, por sí y en nombre de los vecinos y
mineros de Tasco". Estos Mandamientos y provisiones se encuentran en
fuentes para la Historia del trabajo en la Nueva España, de Silvio Zavala.
Lo que no hemos podido aclarar -y ojalá algún investigador que
pueda trabajar en el Archivo General de la Nación lo aclare- es si en la~
minas de T asco había alcaldes ordinarios y regidores, o si estos diputados con
el alcalde mayor, formaban su Ayuntamiento. Por citas de atrás nos
inclinamos a pensar en diputados más acordes con las "Ordenanzas de Minas" de Don Antonio de Mendoza, que en miembros de un cabildo. Donde
sí ya no hay duda de la perfecta sinonimia entre las palabras regidor y
diputados, es en esta cita de la Historia de San Luis Potosí de don Primo
Feliciano Velázquez: "Además del alguacil mayor que ejecutaba sus mandatos, contaba el alcalde con dos regidores o diputados de república, que

le auxiliaban en el gobierno, representando los intereses de la comunidad.
Su car?o er~, anual Y_ de elección de los vecinos, pero sujeta a la aprobación
Y conf1rmac1on del virrey: los diputados para 1593 fueron Cristóbal Gómez
de Rojas y Juan de Valle". En San Luis Potosí, fundado por Zacatecanos retoñó la diputación de mineros; desafortunadamente don Primo no da r:ferencia bibliográ~ica ninguna que apoye su afirmación; pero creernos que se apoya
en un '_'concierto c~le?rado entre Cristóbal Sánchez con don Juan de Oñate
Y lo~ diputados Cnstobal Gómez de Rojas y Juan de Valle, para abrir un
camino del pueblo de San Luis al Cerro del Potosí", que él mismo publica
en las pp. 258 a 260 del tomo I de su Colección de Documentos para la historia ge San Luis Potosí.
Todavía más clara es esta cita tomada de la "Descripción de las minas de
Pachuca" de 1608 : "Cada día de año nuevo, se eligen cuatro diputados,
de cada real suyo, y confírmalos el alcalde mayor: estos hacen oficios de
regidores, y acuden a las cosas de la comunidad corno cabezas de ella". En
Pachuca existía la misma forma de municipalidad que en las Minas de los
Zacatecas; la de San Luis Potosí se le asemejaba y tal vez también la de
Tasco; n? pudimos ~~co~trar datos para Guanajuato. Sabíamos, por fin,
que es: tipo de mumc1palidad sin alcaldes ordinarios y diputados en lugar
de regidores, no había sido privativa de las Minas de los Zacatecas sino
,
'
que aparec1a en algunas de las poblaciones mineras, que no en todas.
Dejo para quien me siga el estudio de este apasionante problema: "Las diferentes modalidades de la municipalidad en las poblaciones mineras de la
Nueva España".
. Y llegamos al final de esta parte de nuestro trabajo, estudiando otro
eJemplo de clara sinonimia entre las voces "regidor" y "diputados", que creemos resuelve nuestro problema.

D~gamos cómo ocurrió nuestro importante hallazgo: Ya que el problema
se vinculaba con el descubrimiento y población de unas minas, era elemental
y forzoso consultar, no sólo las diferentes "Ordenanzas de Minas"' sino
también la Recopilación de 1680 en el Libro y títulos concernientes a Ía minería. Así el Título XIX del Libro IV: ''Del descubrimiento y labor de
las minas"; el Título XX: "De los mineros y azogueros y sus privilegios";
y el XXI : "De los alcaldes mayores y escribanos de minas"; pero nada encontramos que pudiera arrojar alguna luz sobre nuestro problema. Por simple inercia, seguimos adelante en la consulta; y en el Título XXV de dicho
Libro IV, que trata "De la pesquería y envío de perlas y piedras de estima
. ' " , en su Ley III : "Que sean e1egi"dos un alcalde ordinario y cuatro
. c1on
diputados de la ranchería". Y trae como antecedente un mandamiento del

�Rey Don Felipe II, su fecha en Aranjuez el 24 de mayo de 1579. El texto
completo de la Ley III es el siguiente: "Para el buen gobierno de la ranchería
-pequeño poblado formado por los buscadores de perlas, "señores de canoa" y
sus esclavos y trabajadores, sin mujeres, sin niños, sin orden de calles ni
concierto de ciudad: jacales desparramados al azar, por la costa-, ordenamos
que el gobernador y dueños de canoa se junten y elijan un alcalde ordinario
y cuatro diputados que acudan a las cosas de su obligación, como se dispone
por las leyes de este Título, y el ejercicio de sus ocupaciones ha de durar
un año continuo; y pasado, se hará nueva elección de oficios". La Ley VII
también resulta interesante: "Que el elector sea dueño de canoa, con doce
negros"; y su texto completo es el siguiente: " Para que el dueño de canoa
pueda tener voz activa en las elecciones, ha de tener canoa o piragua, armada y aviada con doce negros, y no menos". En este Título la R ecopilación recoge algunas antiguas "Ordenanzas para la pesquería de perlas",
cuya fecha no registra; pero que fueron hechas en el reinado del Emperador Don Carlos.
Teníamos por fin el tan acusiosamente buscado antecedente de la pnnutiva municipalidad zacatecana; y en verdad que era singular e insospechado.
Creemos que los señores de la real audiencia que residía en la ciudad de
Compostela, aquel año de 1553, al recibir la petición de los mineros,
de que se les diese derecho al gobierno municipal, ya que hasta entonces sólo
tenían un alcalde mayor y un alguacil mayor, nombrados por la real audiencia; sin encontrar nada aprovechable en las "Ordenanzas de Minas", recurrieron a las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas" que, años atrás,
había dado el Emperador Don Carlos. Nuestra conjetura está bien fundada:
el parecido de las "rancherías" con aquel lugarejo desparramado por cerros
y cañadas, formado de pequeñas casas de adobe y con terrado, primitivas instalaciones mineras: toscos molinos de almadanas, hornillos y fuelles, y míseros jacales o "cuadrillas" para los negros esclavos e indios barreteros; y
para que la semejanza fuese mayor, todo aquel conjunto de humildes construcciones, dominado por la "casa fuerte", de calicanto, de Diego !barra.
La Ley II del Título XXV, que venimos estudiando, dice: "Que en la ranchería se fabrique una casa fuerte"; y ya en el texto de la Ley: "Ordenamos
que el gobernador y oficiales reales hagan que los dueños de canoas, indios, personas 'Y' esclavos, que andan en ellas, hagan en la ranchería una buena
casa fuerte y segura, donde se puedan recoger y defender de los corsarios
-en la Mina de los Zacatecas eran los chichimecas salteadores-, que con
frecuencia procuran inquietar y robar en la costa...". Y así como en la
"ranchería" sólo vivían "señores de canoa", y buzos y esclavos, en las Minas
Ricas de los Zacatecas, por aquellas fechas, sólo se encontraban "señores de
312

minas", buscones, gambusinos y barreteros esclavos. Y así como en la "ranchería" había que salvaguardar los quintos de Su Majestad, lo mismo era
necesario salvaguardarlos en las minas; si en la mar había "corsarios", en la
"tierra de guerra viva", había "chichimecas bravos". Perlas y plata eran
cosa de estimación. Y apoyándose en estas semejanzas, los oidores alcaldes
mayores de la Nueva Galicia, aplicaron a las Minas de los Zacatecas, las "Ordenanzas para las pesquerías de perlas".
Dejamos para otro artículo d estudio de la evolución de la municipalidad
zacatecana a través de las actas de su Primer Libro de Cabildo.
Ya terminado este trabajo y listo para enviarlo a la imprenta, nos llegó
el tan deseado artículo de J. Lloyd Mecham: "The Real de Minas as a
Political Institution", que leímos con gran interés. Como lo esperábamos,
Mecham sí señala la singularidad institucional que hemos estudiado en este
trabajo. Lo citaremos en extenso:
"According to the Laws of the lndies (4:7:2 ) , Zacatecas as a villa was
entitled to an alcalde ordinario, four regidores, an alguacil, an escribano de
consejo, an escribano público, and a mayordomo. But so great was the rush
of miners and settlers to the new bonanza that it was constituted an alcaldía
mayor under the new Audiencia of Nueva Galicia. The first alcalde mayor
of Zacatecas was Juan de Tolosa (falso) . He was also comrnissioned lieutenantgeneral to enable him to assume the military headship of the district (falso) .
In 1553 Tolosa was succeeded as a alcalde mayor by Gaspar de Tapia
(falso) ." / / Nota 44: Elías Amador: Bosquejo Histórico de Zacatecas. (Zacatecas, 1892), p. 212; Francisco Frejes: Memoria de la Conquista de
Zacatecas. (Zacatecas, 1834), p. 8 / / . (Esta última cita está equivocada).
"According to Frejes, the Audiencia of Nueva Galicia established in Zacatecas, in 1553, a diputación de minería. The first delegates or diputados
wcre Gil (por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos, and
Pedro Melgarejo (falso). They were assisted by a notario público. The diputación was given supervisión of ali mining affairs and, in these matters,
was independent of other official appointed by the audiencia falso: Mecham
está también pensando en la diputación de minería del siglo XVIII) . / /Nota
45: Frejes: Historia Breve, etc., p. 194//. The registers in which were
entered the mining claims were kept by the diputación (falso: en las Ordenanzas de Minas para las Minas de los Zacatecas de 1550 de Hernán Martínez
de la Marcha, en la ordenanza IV se dice: 'lten ordeno y mando que los registros de minas que así se presentaren por los mineros y dueños de cuadrillas,
se pongan en un libro encuadernado y en el arca de la tres llaves .. .').
Is body was nothing more or less than a cabildo made up of Regidores who
313

�were also to act as miners' deputies ( ????). The same procedure is to be
noted in ranchería government".

"In the fishing and pearl fishery country little communities of a
temporary character ( rancherías,) sprang up, especially in the Cumaná region, and although sorne sort of local government was needed, the character of the population and surroundings made the dignified cabildo of the
ordinary Spanish pueblo out of place. It was provided, therefore, that
the governor, together with the boat owners, should elect an alcalde ordinario and four regidores or diputados ( deputies, for a term of one year
or till their successors should be duly elected." / /Nota 46: Jones: "Local
Government in the Spanish Colonies", p. 84/ /.
"In the diputación de minería of Zacatecas we have an entirely _differe~t
organization from that created in 1783 for the later body ~as entirely ~tinct in composition and in functions from the secular cabildo. The wnter
has found no record of other diputaciones prior to 1783 ( nosotros encontramos la de Pachuca, la de San Luis Potosí, la de Trueco y la de las Ordenanzas
de Minas de don Antonio de Mendoza de 1539), although it is probable that
these existed in sorne of the most important reales. It is reasonably certain, however that the mining branch was not put under a separate and independent
autho~ity in the reales until the Tribunal General de la Minería de Nueva
España was established."
Haremos unos breves comentarios al magnífico trabajo de Mecham, quien
por otro camino, llegó a conclusiones muy parecidas a las nuestras.
En general, Mecham, como los demás escritores angloamericanos que se
ocupan de nuestra historia, por ser ajenos al ámbito de nuestr~, cultura Y
de nuestro idioma, cometen curiosos o serios errores de traduccion, de paleografía o de interpretación. En el trabajo que comentamos hay ~º. ci:-,riosísimo: en un glosario que lo enriquece, leemos: "Partero
Obstetnc1an ,
en lugar de portero; según Mecham, debía haber un partero en las casas
de cabildo. Lo segundo, que Mecham concede gran autoridad a historiadores que no la tienen, en este caso concreto a fray Francisco Frejes y a Elías
Amador. y así, afirma enfáticamente que el primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue Juan de Tolosa, quien además fue comisionado como teniente general
en cuestiones militares, apoyándose en Elías Amador: Bosquejo Histórico,
p. 212, quien, sin ningún apoyo documental, dice que: "El primer alcalde
de Zacatecas fue Juan de Tolosa, quien duró 5 años en ese encargo, en el
cual le sustituyó Gaspar de Tapia". Tolosa nunca fue alcalde mayor de Zacatecas ni de ningún otro lugar; Juan de Tolosa fue un hombre inquieto, de

=

314

espíritu aventurero, soldado y "descubridor de minas" que, a diferencia
de Baltasar de Bañuelos, no llegó a desempeñar ningún cargo público en
las minas por él descubiertas. El primer alcalde mayor de Zacatecas lo fue
Pedro Mejía, como lo demuestra el primer registro de minas hecho por
Baltasar el día 30 de abril de 1549, ante Pedro Mejía; se dice en tal registro:
" ...y digo que por cuanto en estas minas no ha habido justicia ante quién
registrar las minas...". La cita está tomada de un Pleito de mineros de
fines del siglo XVI, que se conserva en el archivo de Notarías de la ciudad
de Zacatecas y que incluye copias autorizadas de documentos más antiguos,
como los primeros registros y ventas de minas de principios de 1549. Pedro
Mejía ~vo como tenientes a Luis Lusardo en ese mismo año de 1549, y
a Antoruo de Soto en 1551; a Pedro Mejía lo sucedió Sancho de Caniego
en 1551; y, a éste, Gaspar de Tapia en 1554. Además, Juan de Tolosa,
como "señor de hacienda de minas", no podía ser alcalde mayor por prohibición expresa de las "Ordenanzas de Minas".
Dice Mecham que los primeros diputados de la minería fueron un tal Gil
( sic por Diego) Hernández de Proaño, Baltasar de Bañuelos y Pedro Melgarejo y erróneamente se apoya en Frejes, cuando en realidad tomó el dato
de Elías Amador: Bosquejo, p. 208: Ese mismo año (1557 y no 1553
como quiere Mecham), siendo todavía alcalde mayor de Zacatecas Gaspar
de Tapia, fueron nombrados diputados de minas, Gil Hernández de Proaño,
Baltasar Bañuelos de Temiño y Pedro M. Melgarejo, y primer notario público Juan Soto de Palos. En realidad no se sabe quiénes fueron los primeros
diputados, ya que, como decíamos atrás, al Primer Libro de Cabildo le faltan las 5 primeras fojas; y el acta más antigua que se conserva es la del día
primero de enero de 1557, que copiamos atrás; en esa fecha eran diputados
~lientes: Bernardo Pérez, Diego de Argüello, Pedro Gómez de Contreras y
Alonso Ruiz; y, ese mismo día, fueron elegidos: Cristóbal de Oñate, Diego
de !barra, Diego Hernández de Proaño y Pedro Gómez de Contreras, y el
escribano lo era Pedro Sánchez de Palenzuela; ya antes había habido varios
escribanos en las Minas, como: Diego de Salta, Baltasar de Montoya, culpable de la muerte de Alvarado, Francisco Vázquez de Eslava, Cristóbal de
Cea, Esteban Marbán, Bernardo de Balbuena, padre del famoso poeta, Alonso
Sánchez, etc. ¿De dónde sacaría Amador a ese Juan Soto de Palos? Al
año siguiente ( 1558), siendo alcalde mayor Juan de Villagómez, fueron
nombrados diputados: Baltasar de Bañuelos, Pedro Mejía Melgarejo y Alonso
Gutiérrez del Campo. Como se ve, don Elías formó una enredada maraña
en la que cayó Mecham. Salvo estos errores de detalle, "The Real Minas
as a Political Institution" es un magnífico trabajo, como todos !os de su
autor, y el único en que se estudia la primitiva municipalidad zacatecana.
315

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318

319

�VIDA Y OBRA DEL PERIODISTA LUIS B. HERRERA JUAREZ*
Lic. ANA MA. HERRERA A.
Soc. Nuevoleonesa de Historia

I.

BIOGRAFÍA DEL PERIODISTA

Lurs

B.

HERRERA JuÁREz

EN MONTERREY EN la última década del siglo pasado, 1890, un once de
octubre nació por el barrio de Santa Lucía, en una casa ubicada cerca de la
Parroquia de San José, hoy 15 de Mayo "f' Pino Suárez, un niño al que pusieron por nombre Luis.
Recibiéronle con gran júbilo por ser el primer varón en la familia, sus
padres Don Antonio Herrera Pulido y Doña Germana Juárez Castañeda.
El cuadro de familia donde creció Luis lo comporúan sus hermanas mayores: Teresa, Josefa y Antonia, y sus hermanos más pequeños que él: Antonio,
Mateo y Marcelina a quienes les dedicó un especial cariño.
A los seis años ingresó Luis al Colegio "Seminario Conciliar".

Ahí combinó sus actividades escolares con las de monaguillo.
Pasó luego al Colegio "Porfirio Díaz'' siendo Director de esta Institución
Don Jesús A. Rojas, aquí Luis terminó su primaria !.uperior.
Su madre de espíritu religioso y de una inteligencia poco común, su padre
de carácter fuerte y estricto en sus normas morales, le trasmitieron el numen
de la nobleza, y la luz del conocimiento.
Siendo su padre Don Antonio, Maestro Contratista Urbanizador del Mon-

* Trabajo de ingreso a la Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística,
leído el 7 de Dic. de 1976,

321
HUMANITAS-21

�terrey de aquella época ( 1900-1913), Luis no sintió afición por esta especialidad.

En este mismo año fundó con otros colaboradores un periódico de la tarde
con el nombre de El Regional.,

En el año de 1908 ingresó al Colegio Civil para prepararse en la Carrera
de Abogado.

Reingresó luego en el año de 1923 al periódico El Porvenir donde trabajó
hasta 1937.

Los primeros estruendos de la Revolución se dejaron sentir interrumpiendo
sus estudios.

Durante su estancia aquí, en el año de 1928 fue enviado por el propio Director del periódico, como Corresponsal de Guerra a Chihuahua atendiendo
a una invitación que le hizo el Gral. Juan Andrew Almazán.

Fue hasta el año de 1912 cuando reingresó a continuar su Carrera. Precisamente en este año y el siguiente siendo estudiante de Leyes, fue a prestar
sus servicios a la Secretaría de Ayuntamiento como Oficial Segundo. Estaba
en ese entonces de Alcalde Don Alfredo Pérez.

En noviembre del año de 1932, contrajo nupcias con la Srita. Profesora
Ana Isabel Arredondo. Su hogar fue bendecido a través del tiempo por tres
hijos.

Por estas fechas ingresó al periódico La Prensa, que dirigía Manuel Múzquiz Blanco, y aquí comenzó a escribir artículos alusivos a los problemas de
la época (1913-1914).

En el año de 1938 fundó el periódico El Noticiero, diario de la mañana.

En el año de 1915 publicó algunos de sus escritos en la Revista El Comercio de Don José López Hickman, y más tarde en el año de 1916, en la
Revista A zul de Manuel Guzmán así como en el periódico La Época de San
Antonio, Texas.

Del año 1941 al año de 1944 dirigió la RevMa Salubridad.
Del año de 1944 a 1963 fue Director Gerente de la Kevista llamada Monterrey.

En esta fecha cursaba el tercer año de Leyes cuando tuvo que interrumpir
sus estudios por causas de fuerza mayor.

Durante los años de 1964, 1965 y 1966 escribió en el periódico El Porvenir,
diurno, así como en el Suplemento del Domingo su columna titulada "El Joyel
de la Anécdota".

En el año de 1917 trabajó en el periódico Nueva Patria.
A los dos años siguientes, en el año de 1919, prestó sus servicios al periódico
El Progreso.
En ese mismo año se fundó el periódico El Porvenir, y nuestro biografiado
pasó a colaborar como redactor del servicio informativo de ese importante
órgano.
Animoso en el cultivo del difícil arte de ser un buen reportero, decidió

ir a la Capital de la República con el fin de estudiar para mejorar sus
conocimientos en esta rama de las Ciencias de la Investigación.
Pasó en la Capital un tiempo, haciendo estudios y colaborando en el periódico El Universal.
En el año de 1920, regresó a ésta para contribuir con sus reportajes en la
formación del periódico El Diario.
Al año siguiente ingresó a la redacción de El Noticiero, diario de la tarde.
En el año de 1922 entró a trabajar a la redacción de El Sol.
322

Durante los años 1939 y 1940 se hizo cargo de la Revista Viajante.

.

Alternó sus actividades periodísticas con diligencias dentro del campo de la
Abogacía.
Trabajó en sus horas extras en la Presidencia Municipal como Inspector
de Rótulos desde el año de 1949 hasta! el año de 1953.
De los años de 1946 a 1950 asistió a los Cursos de Verano de la Universidad de Nuevo León.
Colaboró en el periódico El Tiempo del año 1950 a 1956, escribiendo
artículos y reportajes.
En agosto del año de 1965 hizo la petición de la conservación de los "Arcos
de la Alameda Mariano Escobedo" a la Sociedad de Historia, Geografía y
Estadística y fue escuchada por esta Sociedad, procediendo de inmediato
a apoyarlo.
Colaboró en las Actividades Cívicas dentro de la Dirección del Registro Nacional de Electores.
Perteneció al Centro Literario de Monterrey fundado por el Lic. Héctor
323

�González desempeñando el cargo de Secretario de Prensa. Perteneció al C~culo
Mercantil Mutualista como socio activo desde el año de 1922 hasta el ano de
1967.
En el año de 1944 recibió de esta Asociación un Diploma de Honor al
haber obtenido el Primer Lugar en un Concurso Literario del Pensamiento
a la Madre.
Al siguiente año volvió a recibir Diploma por el mismo conce?to. A ~os
veinticinco años de pertenecer al Círculo le fue entregado el Diploma ele
Constancia. A los cuarenta año recibió el Pliego de Perseverancia junto con
la Medalla Cruz de Malta. A los cuarenta y cinco años le fueron entregadas
una Medalla de Oro y el Pliego de Perseverancia.
Su carrera periodística lo llenó de satisfacciones dado su empeño Y
dedicación por servir a la Comunidad, y en especial a su Ciudad natal a
la que tanto quiso.
El once de julio de 1967 recibiendo el auxilio cristiano, a las 8.55 a. m.
dejó de existir nuestro biografiado en su domicilio de 15 de Mayo, donde
pasó todos los años de su vida.

JI.

CONCEPTOS SOBRE LA REVOLUCIÓN

MEXICANA DEL SR.

Lurs B.

HERRERA

JuÁREZ

El periodista Luis B. Herrera Juárez se declaró creyente y a favor del
sentimiento revolucionario.
Sus conceptos y actitudes las dejó escritas en las Revistas Salubridad Y
Monterrey. y en los artículos de su columna "El Joyel de la Anécdota".
Aquí narro los reportajes que realizó estando como redactor.
En las apreciaciones que él hizo acerca de los cambios _p~lític~s en el
Estado de Nuevo León analizó los distintos programas adm1mstrahvos que
existieron desde 1880 hasta 1928, abarcando un período de casi cincuenta
años.
Es muy evidente que el periodista-historiador manifestó una actitud positiva ante el gobierno del Gral. Don Bernardo Reyes. He aquí uno de sus
conceptos:
El Gral. Reyes gobernó el Estado de Nuevo León por 25 años, Y durante su actuación dejó sentadas las bases para su prosperidad activando

todos los ramos, pero de preferencia los de Salubridad al otorgar una
concesión para el Servicio de Agua y Drenaje en Monterrey, la instalación de varias fundiciones de metales, la educación pública, la agricultura, la industria, la ganadería, la urbanización y planificación de
Monterrey moderno con sus trazos de calzadas, la edificación del Palacio
de Gobierno. , .
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos en Nuevo Le6n", Núm.
10, El Porvenir, marzo 16 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez reconoció definitivamente la etapa de desarrollo
que realizó el Gral. Reyes en el Área Metropolitana.
En forma conciliatoria mencionó que este Gobernador "dejó sentádas las
bases de la prosperidad". Sin embargo esto no disminuyó en el periodista su
convencimiento de que el porvenir histórico del país, y por consiguiente de
Nuevo León, tendría un cambio social y político.
Remitiéndose al año de 1880 examinó los comportamientos de la política
al establecer la historia de los partidos de reacción que nacieron desde ese
entonces. Así lo señaló:
En el año de 1880 era Gobernador Constitucional del Estado, Viviano
L. Villarreal, había dos partidos: el Liberal y el Conservador. El primero manejado por los juaristas y dirigidos por los señores Marín y Lorenzo
Roel; el otro manejado por don Genaro García, Lic. Mauro A. Sepúlveda, Casimiro Casso, Ignacio Guajardo y José S. Treviño.
(Ob. cit.)
Más adelante mencionó los partidos políticos que fueron apareciendo: el
"Garzayalista", "Reyista", "Cientüico-Corralista", "Católico", "Liberal Independiente", "Antirreeleccionista", "Democrático", y otros.
El Sr. Herrera Juárez mostró un gran interés por la función que los partidos
ejercían, y el importante papel que representaban. Tal es así, que escribió
con todo detalle sobre las primeras experiencias que tuvieron los grupos políticos de reacción:
El primer ensayo político que se originó en Monterrey contra la reelección del General Reyes fue visto con agrado por. . los partidos Científico
y Católico... Fue en el año de 1903, en que ocurrieron los sucesos san325

324

�grientos del 2 de abril. .. Los manifestantes llegaron frente al Palacio
Municipal, en cuyos balcones y azoteas estaban parapetados los policías.
Hablaron varios oradores atacando al régimen y principalmente al Gobernador Reyes. Un grupo.. . de los partidos Católico y Corralista trataron de penetrar al interior del Palacio y fueron recibidos a balazos
por los gendarmes.
(Ob. cit.)

Los antecedentes históricos examinados con todo cuidado por nuestro historiador revelan la situación de aquella época. Refiriéndose al hecho de que
el Gral. Reyes tenía un resguardo de defensa, apuntó que en esos momentos
los representantes, tanto el del pueblo, como los de los partidos, estaban desorientados en el escenario donde les tocaba actuar.
Los vicios y las consecuencias de organizar la vida política alrededor de un
solo hombre, había anulado hasta entonces, la personalidad política del mexicano.
Los acontecimientos que provocaron la inquietud de aquel ambiente de la
primera década del siglo presente, preocuparon al periodista Herrera Juárez
hondamente. De esta forma lo expresó a continuación:
Después del Gobierno del Gral. Reyes vino un período de transiciones
políticas que originaron una verdadera anarquía deteniéndose el avance
progresivo de la Ciudad. Vino la Revolución y el Municipio de Monterrey quedó a merced de los grupos armados en pugna, que salían y
entraban siendo mayor el abandono y desastre de los servicios, al grado
de no haber alumbrado público, ni policía, llegándose hasta el saqueo de
los bienes de la ciudad y la imposición de préstamos forzosos a los
vecinos atemorizados por tanto abuso.
(Editorial "El Municipio de Monterrey". Revista Monterrey, Año 111, Núm. 15, junio
1945, p. 3.)

de

El Periodista estudió esta atmósfera de cambio inesperado que acabó
con toda una época de la vida nacional.
Analizó el inconformismo general que reinaba, la inquietud de la opinión
pública que preparó los ánimos para acontecimientos futuros.

326

El haber vivido en aquel ambiente revolucionario lleno de problemas políticos y sociales despertó en su ánimo el deseo de escribir las ideas revolucionarias, los episodios alusivos, y los hech?s históricos donde hizo hincapié
en una democracia bien dirigida.
Comulgó en su credo político con el manifiesto que expuso el Licenciado
Luis Cabrera en contra del Partido Científico, y al ponerlo en comparación
con la situación que ha predominado en México en cuestión de política
hizo la apreciación siguiente:
Al leer el manifiesto del gran político y escritor Luis Cabrera, no hay
más remedio que pensar que en nada ha cambiado hasta la fecha el procedimiento de los partidos políticos actuales que son manejados por la
burocracia reinante.
(El Joyel de la Anécdota. "Los Políticos, la
Política y los Partidos en Nuevo León". El
Porvenir, Núm. 11, abril 6 de 1965.)

El Sr. Herrera Juárez aseveró que la estructura oficial de los partidos
políticos era como para comentarse en voz alta. Le contrarió siempre la
ausencia del espíritu de lucha en los partidos de oposición. Esta actitud
determinante fue adquirida por él al estudiar los principios de la Revolución Mexicana. Más adelante el periodista refirió el período en que llegó
Don Francisco I. Madero a la Presidencia, ry, describió la situación que ocurría en su Provincia con el cambio de gobierno.
Al narrar las elecciones municipales de los Partidos Constitucional-Progresista, ( Partido de oposición) , y el Partido Liberal ( Partido maderista)
en las que triunfó el Partido Constitucional, escribió su opinión al respecto:
Se considera ésta la única elección democrática habida en Monterrey
por el interés con que el pueblo participó en ella, mas no por su legalidad ya que se violaban frecuentemente las normas de la política como
en el caso en que se asegura que los partidarios del Liberal emitían
sus votos aún al día siguiente de las elecciones.
Sin embargo, el entusiasmo de la ciudadanía es el mejor síntoma de
que Nuevo León, no estaba al margen de la vida nacional, sino lo contrario, vivía los momentos que la patria vivía.
(Algo de Historia. "La Política en Nuevo
León de 1908 a 1913". El Porvenir, 24 de
marzo de 1964. Núm. 2.)

327

�El Sr. Herrera Juárez expresó de manera enfática el l°?ro obteni?~ de
esta elección, ya que al participar el pueblo en ella se poma de manifiesto
el espíritu cívico del ciudadano.

Relató luego los destrozos que ocurrieron; de la guarnición y los refuerzos
que los huertistas obtuvieron; de los muertos y heridos de los leales; y de
la suerte que corrió el General Treviño.

A continuación comentó el trágico desenlace del Presidente Franc!~co l.
Madero. Los sucesos trascendentales para la historia de nuestra Naoon los
determinó en la forma siguiente:

En el episodio del segundo ataque a Monterrey, escribió acerca de las
peripecias que 1a población sufrió al ser asaltada la ciudad por los rebeldes en
1914. Así lo explicó:

La caída y el asesinato del Presidente Madero fue reci.bi~a Y comentada en el Estado y sobre todo en la cd. de Monterrey de distintos modos:
Huerta tenía amistades en la Cd.. .. Aunque el Congreso estaba formado
por antirreyistas y treviñistas, enviaron un mensaje reconociendo al
Gobierno del Usurpador, no obstante la contrariedad del Gobernador

Tres días duró la resistencia de los defensores de la plaza, y los rebeldes
no pudieron llevar a cabo sus maniobras de tomar el Bordo de Grasa
por el certero y tenaz fuego de la artillería del Obispado.

General Treviño.
(El Joyel de la Anécdota. "La Política, los
Políticos y los Partidos Políticos en Nuevo
León." El Porvenir, abril 12 de 1965. Núm.
12.)

El Sr. Herrera Juárez captó cómo el movimiento político se fue complicando cada vez más, y en la ciudad comenzó a haber ataques contra el gobierno naciente.

I¡

El periodista después de haber apuntado des~e su si~o. donde se re~guardaba para observar los acontecimientos, los paso a escnbir para P~~l:~arlos
en un "Extra" del periódico La Prensa en 1913. Esto es lo que refino.
La tarde del día 22 principió el ataque a la ciudad avanzando los
carrancistas por el camino del Topo Chico. . . Las, fuerza~ que ~arnecían la plaza fueron distribuidas hábilmente .~gun las .mstrucc1ones
del señor General Adolfo Iberri. Y ya en las pos1c1one~ d~b_1~as las :uerzas esperaron el ataque formal sobre la ciudad que prmc1p10 la manana
del día 23 a las ocho y media...
(Extra de La Prensa, octubre 24 de 1913,
Monterrey, •N. L. Recopilado en El Joyel de
la Anécdota. "Primer ataque de los rebeldes
que sufrió Monterrey". El Porvenir, oct. de
1965. Núm. 30.)

El periodista consideró la importancia del hecho histórico en donde su
Ciudad se sacudió ante la rebelión manifestante.

328

A las primeras horas de la mañana del día 23 empezaron a correr
rumores de una posible evacuación de la plaza por parte de los Federales. A las once de la noche salió la columna tomando la calle 15
de Mayo al poniente, protegida por los grandes reflectores instalados
en el Cerro del Obispado, y la artillería que durante toda la noche estuvo
vomitando metralla sobre el "Carrizal" cuartel de los carrancistas.
(El Joyel de la Anécdota. "Las Batallas y
Caídas de Monterrey". El Porvenir, mayo 4de 1964, Núm. 4.)

El periodista analizó la inestabilidad política, y por consiguiente las constantes luchas revolucionarias entre los partidos que imperaban en el país. La
violencia y el azar eran los factores que decidían el destino de la Ciudad.
Son muchos e interesantes los detalles que el Sr. Herrera Juárez expuso
acerca de estos movimientos negativos al desarrollo evolutivo de la Ciudad.
El periodista en cuanto trató acerca de los acontecimientos que vinieron
por añadidura, al ser tomado Monterrey por los rebeldes de la División del
Norte al mando del Gral. Francisco Villa y del General Felipe Ángeles,
refirió lo siguiente:
El General Ángeles, a su llegada, desde uno de los balcones centrales
del Hotel I turbide, dirigió la palabra a numerosas personas reunidas frente
al edificio invitándolas a simpatizar con la causa villista y llamando a los
carrancistas "ovejas descarrriadas".
(El Joyel de la Anécdota. "Francisco Villa en
Monterrey". El Porvenir, Núm. 6, octubre 19
de 1964.)

329

�Es evidente que el Sr. Herrera Juárez encontró bien definido el propósito
de aquel discurso-campaña a favor del Gral. Francisco Villa.

decidió entregar el Gobierno a don Alfredo Pérez cuya Legislatura ocupaba ya el recinto oficial y había hecho la declaratoria.

Más adelante, en su artículo mencionó acerca del nuevo programa político por el cambio de gobernadores y alcaldes.
Explicó el periodista la forma en que el Gral. Raúl Madero quedó de
Gobernador y el Sr. Don José Videgaray de Alcalde.
El haber sido designado éste por el Sr. Madero, dio lugar a varios comentarios entre algunos jefes villistas. Entonces el Gobernador ordenó que
se eligiera al nuevo Alcalde por medio de un Plebiscito. El periodista explicó
lo siguiente al respecto:
El Plebiscito tuvo efecto frente al Arco de la Independencia invitándose
al pueblo a votar. .. A este acto concurrieron unos cinco mil ciudadanos
que votaron por Videgaray siendo hasta la fecha (1944) un caso insólito en la historia política del Estado.
(Oh. cit.)

Como puede apreciarse este caso "insólito", como el periodista lo llama,
es una reafirmación más de su idea revolucionaria. El Sr. Herrera Juárez
insinuó aquí el factor positivo del Plebiscito porque se podían observar
abiertamente los resultados de las elecciones. Esto iba a remediar en algo
el problema político ocasionado por las circunstancias reinantes en el Municipio de Monterrey.
El Sr. Herrera Juárez creyó de fe cierta que debía hacerse respetar la
opinión e intereses del pueblo aunque fuera la minoría. Sólo así se podía contar con una sociedad civilizada.
El periodista hizo luego una síntesis del período político que siguió a 1917.
Uno de los conflictos dentro del campo de la política que se originó en
Monterrey a raíz de los nuevos partidos creados por la Revolución, lo describió de la siguiente manera:
Surgió otro conflicto político como resultado de las elecciones que para
la renovación de poderes, decretó el Gobernador Tarnez. Hubo dos
candidatos que se disputaban el triunfo, don Alfredo Pérez y el General
Porfirio C. González. El Gobernador Tamez, encerrado en Palacio
con gente armada, víveres, municiones, etc. para sostener un largo sitio, se

330

(Haciendo Historia. "El Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey. Año I, Núm. 6, septiembre de 1944, p. 31.)

Puede decirse que aquí el Sr. Herrera Juárez quiso mostrar el desorden
interno que existía dentro del recinto gubernamental cuyo origen se debía
principalmente a las organizaciones administrativas "en ciernes".
Lo malo, advertía el periodista, no estaba en la ideología revolucionaria,
sino en aquéllos que pretendían administrarla.
Así lo dijo:
En mi calidad de periodista y con la autoridad que se me concede al
haber actuado durante más de veinte años entre políticos. .. los actos
( de entusiasmo y apoyo cuando entra un nuevo gobernador al poder)
son falaces porque hoy abrazan al nuevo Gobernador y desprecian al
que dejó el poder. Luego están urdiendo un nuevo candidato para
"tumbar" aquél porque no obtuvieron "ventajas".
(Haciendo Historia. "Palacio de Gobierno".
Revista Monterrey, Año I, Núm. 7, octubre
de 1944, p. 35.)

El periodista plasmó en sus conceptos sobre la Revolución la idea del
sistema democrático en el amplio sentido de la palabra.
El punto de vista sintomático fue el de fortalecer con sus apreciaciones
el principio revolucionario del poder del pueblo, para el pueblo, y por el
pueblo. En más de una ocasión afirmó su fe de que la Ciudad de Monterrey
ya estaba preparada para elegir democráticamente a sus gobernantes.

La honradez en los asuntos de Gobierno fue otra constante de su misión
periodística, por eso cuando él analizó la situación del México de 1918, puso
de manifiesto su posición de apoyo y respeto por la política que adoptó el
Presidente Plutarco Eüas Calles.
De esta manera lo escribió:
Un caso insólito en la historia política de México ocurrió el día veinte
de julio del año de 1928, al ser asesinado el Presidente de la Repú-

331

�blica, General Alvaro Obregón, cuatro meses antes de hacerse cargo
del poder público. . . A la muerte de Obregón, la primera providencia
tomada por el Presidente General Plutarco Elías Calles fue la de lanzar
tres manifiestos; uno a la Nación, el otro a las Cámaras de Senadores
y Diputados y el último al Ejército... En estos mensajes hizo formal
promesa de no continuar en el Poder, recomendando que se tomara en
cuenta que ya era tiempo de terminar con el caudillaje, y que deberían de ser civiles los directores de los destinos de la Nación.
(El Joyel de la Anécdota. "La última Revoluci6n de México fue, la del Coronel José
González Escobar". El Suplemento de El Porvenir, septiembre de 1965. Núm. 27.)

El periodista siguió narrando los hechos que se sucedieron y la creciente
onda de disgusto que surgió en las filas militares del Coronel José Gonzalo,
Escobar. Después de informar sobre las disposiciones tomadas por el Primer
Mandatario para contratacar al Coronel Escobar que se encontraba ya en
Monterrey ese 4 de marzo de 1928, expuso cómo se registraron los acontecimientos de la "última Revolución de México".
Al hacer alusión a la llegada a Monterrey de tropas militares al mando del
Comandante Gral. Juan Andrew Almazán, escribió sobre las investigaciones
que éste realizó para imponer justicia a los actos cometidos por el infidente
Escobar.
La tarea del periodista de colaborar siempre dando cuenta de los desenlaces
de estos actos revolucionarios continuó sin descanso. Lo comprobó a continuación:
El día doce de marzo a las diez de la noche, en varios trenes militares
y uno exclusivo para los corresponsales de los periódicos extranjeros y
nacionales, se movilizó la columna del Gral. Almazán hacia TorreÓn7
por la vía del antiguo Internacional. Entre los corresponsales de guerra iba el que esto escribe, como representante de "El Porvenir".
(Ob. cit.)
Esta empresa tan importante que el periodista realizó, dio una tónica
más a su vida revolucionaria de espectador y protagonista al mismo tiempo.
El narrador de hechos históricos del momento cumplió con el deber de
ciudadano y de individuo apegado a su profesión.
332

Sus conceptos y actitudes revolucionarias se quedaron grabadas en las
páginas de sus libros.
Ahí leemos también sobre los estudios biográficos que el Sr. Herrera Juárez
hizo de los hombres civiles y militares que intervinieron para bien, en la
Revolución Mexicana.

Cabe citar: Gral. Pablo González, Teniente Trinidad Flores, Don Marcelino Hinojosa, Cap. lo. Alberto Olivares, Don Ramón de la Garza, Gral.
Pablo de la Garza, Don Porfirio Elizondo y muchos otros más.

III.- ACTUACIÓN DEL SR. LUIS B. HERRERA JUAREZ
EN LA VIDA DEL PERIODISMO

La obra periodística que el Sr. Luis B. Herrera Juárez elaboró, se puede
dividir en tres épocas: de 1913 a 1922; de 1923 a 1940; "f' de 1941 a 1956.
La primera época fue el comienzo de su vocación. El joven Herrera frecuentaba con asiduidad el ambiente literario, y así conoció de cerca el grupo
de escritor~ y periodistas.
Compartiendo con ellos sus momentos de creación literaria, poco a poco
se despertó en él un deseo de escribir artículos informativos sobre los sucesos
del momento. De esta forma comenzó su producción reporteril.
Desafortunadamente poco se encuentra de ella, pues se quedó cliseminada
en publicaciones que las más de éstas ya desaparecieron, como son: las Revistas Azul y El Comercio, y los periódicos El Diario, El Noticiero, vespertino, El Regional, El Nueva Patria, El Progreso, La Prensa. Sin embargo,
el periodista recopiló algunos artículos y los agrupó poniéndoles como título "Indiscreciones Reporteriles" que volvió a sacar a luz pública en 1938,
en el periódico que él mismo dirigió llamado El Noticiero ( diario de la
mañana). A la vez conservó un artículo, el más antiguo que existe de su
cosecha. Se imprimió en el periódico La Prensa el 25 de octubre de 1913
cuando era gerente de él, Manuel Múzquiz Blanco.
Aquí el joven principiante señaló entre otras cosas una nota de interés
donde destacó su personalidad de escritor:
A grandes plumadas, damos enseguida una reseña de los sucesos registrados la noche del día 22, no detallando como desearíamos, en

313

�virtud de que la fuerza motriz en nuestros talleres nos dificulta grandemente esta labor.
(Extra de La Prensa, octubre 25 de 1913,
Monterrey, N. L. Recopilaci6n en El Joyel
de la Anécdota, "Primer ataque a los rebeldes
que sufri6 Monterrey". El Porvenir, octubre
31 de 1965. Núm. 30.)

Como se observa, el reportero "en ciernes", no esquiv6 desde un principio
las barreras con que se enfrentó en la dura profesión del periodismo. El
decir siempre la verdad, el dar a conocer la noticia a su tiempo justo, el
determinar con cautela o con insinuación causas y motivos del suceso, fueron
las características que marcaron su estilo.
Siendo sus fuentes las noticias policíaca, militar y política se fue especializando en éstas cada vez más. Su arriesgo y valor lo distinguieron, pues las
noticias al obtenerlas siempre "de primera mano", como solía decir él, puso
en peligro su propia vida más de una vez, por lo que los compañeros de labores lo bautizaron con el nombre de "El Reportero Audaz".
En la primera publicación diurna de El Noticiero, donde como se dijo
al principio, recopiló sus primeros reportajes, escribió al respecto:
El Reportero Audaz, de larga ejecutoria en el periodismo local, dará
a conocer en esta Sección sus indiscreciones, haciendo recordación de
hechos notables de los que tuvo conocimiento o en los que tomó parte, no
habiéndose publicado muchos de ellos por haber intervenido funcionarios de aquellas épocas (hace 20 años) y que no dejan de ser interesantes.
( "Indiscreciones Reporteriles"1• El Noticiero,
diario de la mañana. Tomo I, Núm. 1 Monterrey, Nuevo Le6n, febrero 19 de 1938, p. 2.)

En la escuela de la práctica fue, madurando el periodista tanto física como
intelectualmente. Sus compañeros de armas más avezados que él en la tarea
del periodismo fueron sus maestros.
Cabe citar entre otros, a Don Miguel Martínez Rendón, Don Eduardo
Martínez Celis, Don José G. Morales, Don Celedonio Junco de la Vega,
Don Jesús H. Ríos, Don Jesús Cantú Leal.
334

También anotamos a Eusebio Villanueva (Maciste),
tonio Treviño Torrea, José' Navarro, Alfonso Navarro,
Luis Benedicto, Oswaldo Sánchez, Dámaso G. García
'
gusto Audirac, Luis Rojas, Lic. Vargas Morán, Juan
Plowells.

Federico Gómez, AnTomás A. de Hoyos,
Carlos Medellín Au'
Chapa, José Manuel

En compañía de estas tres últimas personas, nuestro periodista en su afán
de superarse en su profesión, y con la inquietud de independizarse, fundó
un periódico con el nombre de El Regional, diario de la tarde, en 1922.
La segunda época del periodista abarca del año 1923 al año de 1940. Es
precisamente durante este tiempo cuando el escritor da un avance en su carrera de periodista, logrando cumplir varios objetivos por él propuestos.
Solicitado por el periódico El Porvenir en 1923 para que reingresara a
formar parte del equipo de redactores dio a conocer aquí, más de sus reportajes.
Es en este órgano Informativo donde se encuentra la producción del periodista, así como también en la Recopilación de Artículos que realizó en
su periódico El Noticiero.
El periodista fue desenvolviéndose con gran facilidad en el campo de la
noticia política, y muchas veces fue el portavoz de asuntos oficiales de gobierno.
En el Artículo titulado "Un Incidente" escribió lo que está a continuación:
La administración andaba por los suelos, pues los "embutes" que daban a la Tesorería los protegidos del Gobierno habían ocasionado
una bancarrota tal en las Arcas Municipales que no había para pagar
los Servicios.
No obstante la amenaza de la Primera Autoridad que me consideraba
su enemigo porque decía verdades me di a la tarea de seguir trabajando
mis fuentes.
Se trataba que la Empresa de Luz había emplazado al Jefe de la
Comuna por término de 24 horas para que entregara la tercera parte
del adeudo por concepto de alumbrado público...
Ese mismo día daba la noticia al periódico que representaba, de que
la Ciudad iba a quedar sin luz esa noche y las siguientes, hasta en
335

�tanto que el Municipio diera en prenda mayor la cantidad de treinta

mil pesos...

Al siguiente año, 1939, dirigió la Revista El Viajante, donde se encuentran
editoriales y reportajes hechos por nuestro periodista. Aquí duró en actividad
constante hasta el año de 1940.

(Indiscreciones Reporteriles, "Un Incidente"
El Noticiero, Tomo I, Núm. 9. Monterrey, feb.
1938, p. 2.)

La tercera época de su obra, tuvo una duración de 25 años, ya que abarca
desde el año de 1941, hasta! el año de 1966.

El enfoque que dio el periodista a sus reportajes, en cierta forma lo llevó
a sortear dificultades para salir airosamente del paso.

Su producción está repartida en dos grandes obras: la Revista Salubridad
y la Revista Monterrey. Así como también en el periódico El Tiempo, en el
periódico Solidaridad del Círculo Mercantil Mutualista, y en el periódico
El Porvenir.

Sin embargo, esta postura adoptada por él, le brin?ó seguridad ~?lítica
; ·
la actividad periodística de El Porvenir donde trabaJO hasy econom1ca en
• d ta t e
t 1937 Al mismo tiempo le permitió tener muy buenas armsta es, . no n
. 1 de gobierno como en el ambiente social de particulares,
,eª1 amb.'1ent e of.1cia
quienes le llamaron por cariño "Herrerita".
. .
Deseoso de crear un periódico nuevo, informativo y práctico, e~~ noticia
-veraz 'Y d e mueh o impacto, fundó en 1938 su periódico El Noticiero que
editaba en la Imprenta de Don Jesús H. Ríos.
El primero de febrero del año ya mencionado sacó a luz el primer ejemplar

De esta tercera época se hizo un estudio y un índice de su producción
del que se va a tratar en el siguiente número de este trabajo.
Su primera obra, la Revista Salubridad, la sacó a luz en agosto de 1941. Los
Servicios Sanitarios Coordinados pensaron en la creación de un órgano Informativo donde se publicaran las enfermedades causadas por la falta de
higiene. Para llevarla acabo, el Sr. Dr. Julián Garza Tijerina, Jefe del Departamento solicitó al periodista Luis B. Herrera Juárez que se hiciera cargo.
Esta Revista llevó objetivos bien definidos:

-con la siguiente Salutación:
El Noticiero sale el día de hoy a la luz pública sin pretensiones ni os. , de ron'guna especie' con el deseo de servir a todos los sectores
tentac1on
d
sociales, para quienes hace la debida salutación. N~es1:o gran eseo
es ir mejorando esta publicación con el favor del publico, correspon-

a) dar una información general de enfermedades contagiosas y no ccntagiosas;
b) educar al lector para que aprenda sobre la conservación de la salud;
c) enterar de las actividades científicas y sociales del Departamento mencionado, así como notas políticas y culturales.

diendo amplia y sinceramente a tal gracia.
Nos obligó a lanzamos a la lucha per~~d~stica el hecho de que ya
era una necesidad de que hubiera un penod1co barato, con abundan:e
infonnación, ya que no llevamos dentro, los qu: hacemos este hurrulde periódico, el gusano de la envidia y la voracidad.

Después de fijar una disciplina en su Revista, el quehacer del periodista
fue seguir una estructura que delineó en todas sus publicaciones:

Así pues, que S·1 El Noticiero lleva los deseos de nuestros lectores,
les hacemos presente nuestro profundo agradecimiento.

órgano Oficial de los Servicios Sanitarios Coordinados en el Estado de
Nuevo León.
Año I, Octubre de 1941, Número l.

l.

Portada de la Revista Salubridad;

La Dirección.

2.
("Salutación". El Noticiero, tomo I, Núm. l.
Monterrey, Nuevo León, febrero de 1938, P·
l.)

Las frecuencias de estas publicaciones fueron doce en total.

Página del Escritor o Editorial; aquí se pueden apreciar:
a) observaciones críticas sobre el "mutatis mutandi" de la ciudad y sus
problemas;
b) semblanzas biográficas de personajes históricos;
e) teorías sobre el carácter del individuo y su medio ambiente.

337
HUMANITAS-22

�El Director de la Revista sacó la última publicación en marzo de 1944.

3. Artículos; en éstos encontramos temas:
históricos, científicos, literarios, sociales, políticos y educativos.

Habiendo cimentado ya las bases para elaborar por si solo una Revista,
el Sr. Herrera Juárez después de una breve deliberación se decidió a edi-

4. Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

tarla, consiguiendo que se la imprimieran en el Taller de Don Eusebio Villanueva.

5. Ilustraciones-clisés: viñeta del escudo de arm~ de Mo,n~errey; fotografías de personas participantes en la vid~ social_ y. pohtica; fotografías de personajes históricos y revolucionarios; paisa1es del Monterrey
Antiguo y Moderno.
6.

De esta forma al mes siguiente ( abril del mismo año, 1944) apareció la
primera edición con el nombre de Monterrey.

El Programa que la Revista Monterrey se comprometió llevar a cabo siguió determinados objetivos que se examinarán a continuación:

Indicador Salubridad, Revista Mendsual l
la Oficina de Correos
Registrado como artículo de segun a c ase en
de esta Cd. el 26 de Septiembre de 1941.
Sr. Luis B. Herrera Juárcz
15 de Mayo 473 Poniente
Tel.: 23-24 Negro

La Revista fue muy bien aceptada en los ambien~es soci;l:s y c~lt~;¡;s_Evidencia de ello fue la carta que apareció en la Revista de e rero e
.
Sr Luis B. Herrera ( · · · ) :
•,
' honorífico
.
Deseamos
so1·ici'tar a Usted, con la debida atencion, el envio d · · ,
rmanente de la Revista Salubridad que Ud. acertadamente mge y
es Ór ano de las eficientes actividades que desarrolla ~~ el Est~do_ el
q
g
d S 1 b 'd d Pública a través de los Servicios Sanitarios
Departamento e a u n a
'
'bl'
C d' dos Dicha publicación se utilizará en la Biblioteca Pu. ica que
e:~:.e:: díi:s se abrirá en esta Escuela para trabajadores, dependientes de

y:

la Secretaría de Educación Pública. ( • • • )

LA

COMISIÓN DE BIBLIOTECAS

FRANCISCO MATA
JESÚS ALAMRAZ

c.

a) dar a conocer todo aquelJo que se refiere a Monterrey en su tradición
histórica;
b) referir hechos que trascendieron en la Historia del País;
c) informar sobre actividades políticas, comerciales, educativas y culturales de la Ciudad de Monterrey;
d) escribir estudios biográficos de políticos, profesionistas, hombres de empresa y trabajo, estimando su valor de aportación en bien de nuestro
progreso cultural, económico y de bienestar social.
:Éste fue el objetivo principal que se convirtió en el "Leit-Motiv" de sus
artículos.
El periodista historiador político-social buscó la unidad de su tema en la
vida de la Ciudad y en su conjunto.
Así lo expresó en uno de sus artículos:
El Estado de Nuevo León cuenta, con hombres nuevos, quienes sabrán
por su inteligencia y voluntad hacer mantener el prestigio legítimo que
guarda su tradición de pueblo honrado y laborioso.
Y más adelante el periodista manifestó en otro párrafo que también:

A.

("Nuestra Revista en los Centros Obreros".
Revista Salubridad, Año 11, Núm. 18, febrero
de 1943, p. 28.)

!ª

obstante esta nota aprobatoria y otras más que se r:cibieron,_
Re. ~o Salubridad llegó a su fin. Esto se debió a que el coor~mador oficial Dr.
vis . ,
. f e llamado de la Ciudad de México para desempeJuhan Garza T"i1erma
u
ñar ahí un puesto en el Gobierno.

Hay que recordar como un acto de justicia a los que ya han aportado
su iniciativa y esfuerzo en bien de la prosperidad y cultura de nuestra
Ciudad.
Luego continuó el Sr. Herrera Juárez diciendo:
Es tiempo de avalorar las cualidades de nuestros hombres encargados

339
338

�de dirigir la administración de los negocios que constituyen fuentes de
trabajo y de progreso redundando en beneficio de la economía nacional.

Celis,
Luis .Tijerina Almaguer' Don José G • Garc1a,
, D on Mº1guel
Án
ge1 Osono, Don Alfonso Reyes, Lic. Héctor González Prof T"1
moteo L. Hernández.
,
r.
b) escri.tos por el periodista.
El Histórico se divide en:
a) aportaciones de otros historiadores como. Don Jo , p S Id Lº s ·
·
se . a ana
ic. _antiago Roe!, Dámaso G. García, Francisco Naranjo Gral'
FRran;1sco L., Urq~izo, Juan M. Torrea, Ricardo Delgado, CoroneÍ
ubén Gama, Lic. Héctor González.

Después de que el periodista estableció el futuro, pasado y presente dentro de la unidad de su tema, aseveró :

La labor del periodista que investiga es dejar asentados datos para la
Historia Política y Social de nuestro Estado de Nuevo León donde podrán abrevar las nuevas generaciones que nos precederán.
El Sr. Herrera Juárez consciente de su reputación como periodista msistió numerosas veces en la formación de un Catálogo de la Historia Política
y Social de Nuestro Estado.

4. Semblanzas
biográficas. Se elaboraron mediante e1 procedimiento si.
guiente:
a) selección de personas,
b) entrevista,
c) reportaje,
d) secuencia histórica.
El periodista una vez obtenida la inforrnaa·o·n, 1a dispoma
, en secciones
.
mayores o menores según lo requería el biografiado.

La situación en las dos épocas que le tocó v1v1r, y consecuentemente las
dos generaciones con las que se relacionó ampliamente ( ya que hizo entrevistas con personas nacidas entre 1868 y 1928) lo motivaron para que analizara la oscilación del ritmo político-social en el medio ambiente neoleonés,
En este proceso histórico el periodista aplicó un esquema de valores, distinguiéndose su obra -Revista M onterr.ey- como la más madura que realizara.
El desarrollo de la serie de artículos, presenta una estructura continua:
l.

MONTERREY
Portada:
Director
-Luis B. HerreraRevista Mensual
Cultura, Educación, Información
Año I. Monterrey, abril. Núm. 1

2. Editorial: aquí se pueden apreciar:
a) opiniones críticas del periodista sobre el planteamiento de las administraciones de los gobiernos y los sistemas del país;
b) aportaciones de otros colaboradores.
3. Artículos: en éstos encontramos temas:
científico, social, político, educativo, literario e histórico.
El literario se divide en:
a) escritos de otros colaboradores, entre otros el Sr. Apolinar Núñez
de León, el Sr. Don Manuel Neyra Barragán, Eduardo Martínez
340

5.

Anuncios comerciales de: suscriptores y anunciantes.

6. Ilu~traciones-clisés : viñeta del escudo de armas de Monterrey y del
Ob,1sp_ado; fotografías de personas participantes en 1a vida social
'
y
po_1itica; fotografías de personaJ·es histónºcos Y revo1ucionarios; paisaJCS del Monterrey Antiguo y Moderno.
7. Indicador: Monterrey, Revista Meruual.
Registrado como Artículo de Segunda Clase en la Administración de
Correos de Monterrey, N. L., el 9 de agosto de 1944.
Cultura,

Información,

Educación.

Luis B. Herrera, Director-Gerente
15 de Mayo 473 Poniente
Teléfono 23-24 Negro
por 1 año
$6.00
por 6 meses
$3.50
La
Monterrey tuvo una copiosa labor de difusiº6n gozando de
1 Revista
"d
popu an ad entre los intelectuales de la época.
Suscripciones:

341

�Con razón justa le escribieron cartas exhortativas para que prosiguiera ejecutando su interesante programa de acción.
He aquí una del antiguo coordinador de la Revista Salubridad:
Monterrey, marzo 11 de 1947.
Sr. Luis B. Herrera
Director-Gerente de la Revista Monterrey,
Monterrey, Nuevo León.
Estimado amigo:
( ... ) Como ya conozco a Usted, personalmente, y en su vida de periodista, luchador por las buenas causas, de honrada y honesta conducta,
que ha venido cooperando desde hace varios años, con los Servicios
Coordinados de Salubridad y Asistencia en el Estado, le expido la presente carta que le servirá como testimonio, esperando encuentre Usted
la cooperación y ayuda que necesita para sostener su Revista de parte
del Comercio y de la Industria Regiomontana. ( ... )
Atentamente de Ud. Seguro Servidor
Dr. Julián Garza Tijerina,
Jefe de los Servicios Sanitarios.
(Firma)
("Nuestra Labor'', Revista Monterrey, Año 111,
Núm., 28 marzo de 1947, p. 4).

Fue en el año de 1948 cuando el Sr. Herrera Juárez adquirió con su propio
esfuerzo una Prensa y todo lo necesario para instalar su Taller de Imprenta
ubicándolo en su domicilio.
Aquí elaboró su Revista mensualmente, participando en la formación de
ella su esposa, quien fue el apoyo moral del sostenimiento de la Revista, y
sus hijos de quienes recibió en numerosas ocasiones la ayuda física.
A los 19 años de vida la Revista Monterrey. interrumpió su ritmo debido a

Una invitación que me hizo mi buen amigo y compañero Francisco Cerda, Sub-director de El Porvenir, y que mucho le agradezco, me ha movido en servir en esta sección, así como el interés público por conocer
lo que estuvo relacionado con los sucesos de hace medio siglo.
("Joyel de la Anécdota" El Porvenir, Núm.
3, abril 20 de 1964).

Aquí colaboró el Sr. Herrera Juárez hasta 1966. El número de artículos
preparados y escritos por él fueron cuarenta y seis.
U na recaída de su mal le impidió seguir en su actividad de producir escritos históricos y reportajes, concluyendo en ese año, 1966, su trayectoria
de más de cincuenta años.

Su vida fue noble: su obra perenne.

IV.

ÍNDICE DE ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LAS REVISTAS

SALUBRIDAD Y MONTERREY DEL PERÍODO

1941

A

1954

A. Artículos Históricos de Hombres Ilustres y de acontecimientos de la
Ciudad.
B. Servidores de la Ciudad: Alcaldes.
C. Profesores en la rama de Educación y de otras especialidades.
D. Profesionistas.
E. Industriales y Comerciantes.
F. Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota", periódico
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

A

que su Director sufrió una intervención quirúrgica.
Al siguiente año, 1964, después de una larga convalecencia, nuestro periodista continuó su producción en el Periódico El Porvenir publicando su
columna el "Joyel de la Anécdota".
Así nos lo comunicó en uno de sus artículos:

342

Artículos Históricos
l. "Galería de Gobernantes, Gral. Porfirio González". Año I-Núm. 6Septiembre de 1944, pp. 16-17.
343

�2. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno". Año 1-Núm. 6-Septiembre de 1944, pp. 27-28.
3. Haciendo Historia, "El Palacio de Gobierno" (cont.) Año 1-Núm. 7Octubre de 1944, pp. 33-34-35.
4. Haciendo Historia, "La Vida Revolucionaria de Antonio l. Villarreal".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, pp. 26-27.
·
5. Haciendo Historia, "Ataque a Monterrey". Año 1-Núm. 11-Febrero de
1945, p. 37-38.
6. Haciendo Historia, "La Avenida Bernardo Reyes". Año 1-Núm. 13Abril de 1945, p. 29.
7. "El Asesinato de Carranza". Año 11-Núm. 15-Junio de 1945, p. 32.
8. "Muri6 el Gran Estadista Plutarco Elías Calles, su vida revolucionaria y política". Año 11-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 4 a 9.
9. "Los Ojitos de Santa Lucía". Año 111-Núms. 24-25-Junio y Julio
de 1946, p. 17.
10. "La Herencia de Gonzalitos". Año 111-Núm. 27-Febrero de 1947,
11.
12.
13.
14.
15.
16.
17.
18.
19.

p. 6.
Indiscreciones Reporteriles "Un Atraco Literario". Año 111-Núm. 32Julio de 1947, p. 22.
"Efemérides de enero de 1921". Año 111-Núm. 32-Julio de 1947,
pp. 26-27-28.
"Efemérides de Monterrey, febrero de 1921". Año 111-Núm. 33Agosto y Septiembre de 1947, pp. 32-33.
El Reportero Audaz "Influenza Española". Año 111-Núm. 33-Agosto
y Septiembre de 1947, p. 34.
"Efemérides de Monterrey, marzo de 1921". Año 111-Núm. 34-Octubre de 1947, pp. 26-27-28.
"Aniversario de la Revoluci6n". Año 111-Núm. 35-Noviembre de
1947, pp. 12-13.
"Efemérides de Monterrey, abril de 1921". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, pp. 28 a 31.
"Efemérides de Monterrey, mayo de 1921". Año IV-Núm. 36-Diciembre de 1947, pp. 25-26-27.
Haciendo Historia, "Primer Alcalde Constitucional de Monterrey, Don
Antonio Garza Elizondo". Año IV-Núm. 37-Enero de 1948, PP·

16-17.
20. "Efemérides de Monterrey, junio de 1921". Año IV-Núm. 37-Enero
de 1948, pp. 21-22.
344

21.
22.
23.
24.
25.
26.
27
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.
35.
36.
37.
38.
39.
40.
41.

"Efemérides de Monterrey, julio de 1921". Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 26 a 30.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921". Año IV-Núm. 40-Abril
de 1948, p. 28.
"Efemérides de Monterrey, agosto de 1921" (cont.) Año IV-Núm.
41-Mayo de 1948, p. 25.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921". Año IV-Núm. 42Junio de 1948, pp. 29-30.
"Historia del Leonismo", Año IV-Núm. 43-Julio de 1948, pp. 7-8.
"Efemérides de Monterrey, septiembre de 1921" (cont.) Año IVNúm. 43-Julio de 1948, pp. 25-26.
"Efemérides de Monterrey, octubre de 1921". Año V-Núm. 44-Agosto
de 1948, pp. 19-20.
"Se recuerda la obra eficiente del Ex-Presidente Calles". Año V-Núm.
46-Octubre de 1948, p. 8.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921". Año V-Núm. 46Octubre de 1948, p. 46.
"Efemérides de Monterrey, noviembre de 1921" (cont.) Año VNúm. 47-Noviembre de 1948, pp. 23-24-25.
De Antaño, "Los Tranvías". Año V-Núm. 50-Febrero de 1949, pp.
23-24.
"El derrumbe del antiguo Hospital González". Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 24-25-26.
"lnauguraci6n de los Transportes en Monterrey". Año V-Núm. 52Abril de 1949, pp. 16-17.
De Antaño "De la Alameda Nueva a la Alameda Mariano Escobedo".
Año V-Núm. 52-Abril de 1949, pp. 24-25.
De Antaño "Alberca Monterrey; El Hip6dromo; Los Carnavales".
Año V-Núm. 54-Junio de 1949, pp. 9-10.
"Monterrey hace un Siglo". Año V-Núm. 55-Julio de 1949 pp. 24-25.
De Antaño, "Las Iglesias Regiomontanas". Año V-Núm. 56-Agosto
de 1949, pp. 18 a 21.
"Homenaje a la Ciudad de Monterrey". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 7-8.
"Van desapareciendo los Edificios Hist6ricos". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 18 a 21.
"Monterrey Antiguo". Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, pp. 24a 26.
"Natalicio de Fray Servando Teresa de Mier". Año VI-Núm. 58Octubrc de 1949, pp. 6-7.
34.'&gt;

�42. De Antaño, "Los Mercados, Oficialías del Registro Civil". Año VINúm. 58-Octubre de 1949, pp. 23-24.
43. "Bodas de Oro de la Fundición de fierro y acero". Año VI-Núm. 65Mayo de 1950, p. 19.
44. "La Madre y el Seguro Social". Año VIII-Núm. 88-Mayo de 1952,
pp. 3 a 7.
45. "Los obreros cooperan con el Seguro Social". Año IX-Núm. 93-Octubre de 1952, pp. 2 a 5.
46. "Aniversario de la muerte del periodista Ricardo Arenales". Año IXNúm. 101-Junio de 1953, pp. 24-25.
47. "XX años de la Escuela de Ingeniería". Año X-Núm. 105-Octubre
de 1953, pp. 11 a 14.
48. "La Revolución Felicista y el Presidente Madero". Año X-Núm. 106Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
49. "Aniversario de la muerte del periodista Eduardo Martínez Celis".
Año X-Núm. 106-Noviembre de 1953, pp. 3-4-5.
50. "Recordando al Benemérito Dr. Gonzálitos". Año XI-Núm. IIIAbril de 1954, pp. 11-12-13.
51. "Un rasgo de valor civil del Héroe del 2 de Abril". Año XI-Núm. 111
Abril de 1954, pp. 19-20.
52. "La muerte del Héroe Gral. de División Mariano Escobedo". Año
XI-Núm. 113-Junio de 1954, pp. 21-22.
.53. "Santana y el Himno Nacional". Año XI-Núm. 115-Agosto de 1954,
p. 20.
54. "Los autores de nuestro Himno Nacional" Año XII-Núm. 116-Septiembre de 1954, pp. 21-22-23.
55. "Un episodio de la decena trágica que se refiere al valor civil de
Francisco I. Madero". Año XII-Núm. 118-Noviembre de 1954, pp.
19-20-21.

LUIS

B.

HERRERA -

REVISTA MONTERREY

B
Alcaldes

l. Hombres que triunfan, "La Personalidad Social y Política de Don
Heriberto Montemayor". Año 1-Núm. 7-Octubre de 1944, pp. 16-17.

346

2. "Manuel Chapa González; sirvió al Estado y a la Cd. de Monterrey".
Año 1-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 19.
3. "La obra realizada por Don Hilario Martínez en beneficio de la
Ciudad de Monterrey". Año I-Núm. 10-Enero de 1945, pp. 17 a 20.
4. "Don Jerónimo Siller, Alcalde de la Ciudad". Año 1-Núm. 12-Febrero de 1945, pp. 20 a 24.
5. "Félix González Salinas, ocupa firme lugar en la Política Militante ... ". Año II-Núm. 14-Mayo de 1945, p. 15.
6. "Sr. Constancio Villarreal, Presidente Municipal de Monterrey". Año
11-Núm. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 4-5.
7. ''Don Felizardo Villarreal siendo Alcalde de Monterrey defendió la
soberanía municipal". Año II-Núms. 16-17-Julio y Agosto de 1945,
pp. 12-13.
8. "El Lic. Generoso Chapa Garza rigió los destinos de Monterrey en el
período 1932-1933". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre de
1945, pp. 20-21.
9. "El Prof. Elíseo B. Sánchez dejó perdurables obras durante su paso
por el Municipio de Monterrey". Año 11-Núm. 20-Enero de 1946,
pp. 21-23.
10. "Valeriano Montemayor Escamilla. Alcalde Suplente". Año III-Núm.
26 Oct., Nov. y Dic. de 1946, p. 26.
11. "Ayudó a la Instrucción Pública Don Jesús M. Salinas, Presidente
Municipal de Monterrey". Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 25 .
12. "Don Leocadio M. González. Presidente Municipal de Monterrey".
Año IV-Núm. 39-Marzo de 1948, pp. 11-12.
13. "Lic. Ignacio Sepúlveda. Presidente Municipal Suplente". Año IVNúm. 39-Marzo de 1948, p. 13.
14. "Don Teófilo Garza y la Escuela Lizardi. Alcalde Suplente". Año
IV-Núm. 41-Mayo de 1948, p. 10.
15. "La fatalidad truncó una vida ejemplar; la de Salvador Chapa González". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1958, p. 17-18.
16. "El Dr. Gregorio D. Martínez fue Presidente Municipal Suplente en
1913". Año VI-Núm. 69-Septiembre de 1950, p. 12.
17. "José Martínez Campos fue Presidente Municipal Suplente". Año VINúm. 69-Septiembre de 1950, pp. 15-16.
18. "La Personalidad del Lic. Felipe Salinas Tijerina". Año VII-Núm.
77-Mayo de 1951, pp. 19-20-21.
19. "Lic. Santos Cantú Salinas". Año VII-Núm. 80-Agosto de 1951,
pp. 4 a 7.
347

�"Don Jesús M. Salinas fue un buen Alcalde". Año VIII-Núm. 82Noviembre de 1951, p. 18.
21. "La Administración Municipal del Prof. Manuel Flores". ?urante su
, d 1939-1940 fue fecundo en acontecimientos artísticos Y_ culpeno o
. . .
_
N'
101 J
de
turales organizados por el Mumc1p10. Ano IX- um.
- umo
1953, pp. 10-11.
,
en su Segundo Informe". Año X-Núm.
22. "Don Alfredo Garza Rios
108-Enero de 1954, pp. 5-6.

Maestro Pablo Livas". Año II-Núms. 20-21-Noviembre y Diciembre
de 1945, pp. 32-33-34-35.

20.

Lms B.

HERRERA -

17. "Nuevo gobernador de los Leones, Prof. Luis Tijerina Almaguer".
Año III-Núm. 30-Mayo de 1947, pp. 10-1 1.
18. "Prof. Don Francisco Herrera González. Oficialía Mayor de Ayuntamiento". Año III-Núm. 31-Junio de 1947, p. 22.

REVISTA MONTERREY

c
Profesores

19.

Valores intelectuales, "La obra educativa de la Profesora Hortensia
l. Valdés Zambrano". Año I-Núm. 3-Junio de 1944, p. 13.
2. "Don Antonio Decanini ha formado una Eseuela de Pintores". Año
1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 19.
.
"Prof. Juan F. de la Peña. Fundador de la Academia Bernardo Re3· yes". Año 1-Núrn. 3-Junio de 1944, p. 21.
·
p rof . Rodolfo z. González".
4. "La muerte del maestro y del armgo.

Año I-Núrn. 4-Julio de 1944, p. 13.
"Una vida consagrada a la enseñanza. Prof.
S. I Num' 5-Agosto de 1944, pp. 19-20-21.
•
·
6 "Prof. Filiberto Chaveznava entrevistado por
' 1-Num' 7-Octubre de 1944, PP· 12- 13- 14·
· ,, .
7. "Prof. ·Oziel Hinojosa, Pedagogo y Ensayista

E
Juan

·11 ,, A~ o
scam1 a .

n

L ms
· B. Herrera" . Año
,
t b
A-no I -Num. 7-0 cu re

de 1944 p. 20.
l al
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LUIS

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taller y en el campo social". Año I-Núm. 9-Diciembre de 1944, p. 15.
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9. Luctuosa. "En memoria de Don Jesús González". Primera Planta
Pasteurizadora de Leche. Año 1-Núm. 13-Abril de 1945, p. 17.
10. "Don Fortunato Esquivel, por su propio esfuerzo, llegó a triunfar en
la vida, siendo ejemplo de Honradez y Trabajo". Banquero. Año IINúms. 16-17-Julio y Agosto de 1945, pp. 16-17-18.
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11. "Juan Calvillo" (padre) Industria Embotelladora de Agua Mmeral.
Año II-Núm. 20-Febrero de 1946, p. 14.
12. In memoriam, "Luis Saldaña", fabricante de overoles "La Fama".
Año III-Núms. 20-21-Octubre, Noviembre y Diciembre de 1946,
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13. "Impulsor del Turismo". Sr. Jesús Maldonado. Año III-Núm. 29Abril de 1947, pp. 23-24.
14. "Lauro Cavazos", Cía. de Luz y Fuerza Motriz de Monterrey. Fundó
tres partidos: el Democrático de N. L.; el Partido Nacional Revolucionario y Revolucionario Institucional. Año III-Núm. 29-Abril de
1947, p. 26.
15. In memoriam, "José Calderón". Hijo de uno de los dueños de la
Cervecería Cuauhtémoc. Año III-Núm. 32-Julio de 1947, p. 12.
16. "Comerciante Pablo Lozano Villarreal". El Almirante. Año 111-Núm.
32-Julio de 1947, p. 14.
17. "Fomentador de Nuestra Industria". Alberto Escamilla. Fábrica de
Ropa íntima marca "Ales". Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre
de 1947, p. 24.
18. "José Calvillo Lozano". Gerente de la Embotelladora Monterrey.
Año 111-Núm. 33-Agosto y Septiembre de 1947, p. 30.
19. "Impulsor de la Radio Difusión en Monterrey". Don Roberto Reyes
fundó la primera estación R R.
20. "Candidato a Alcalde". Sr. Salomé Leal. Dueño de la Mueblería
"El Golfo". Año 111-Núm. 35-Noviembre de 1947, p. 17.
21. "Factor de Cultura y Economía". Don Manuel L. Barragán fundó
el Banco Popular de Monterrey. Año IV-Núm. 37-Enero de 1948,
pp. 6-7.
22. "Iniciador de la Celebración del día de la Esposa del Viajante". Don
Moisés García Fernández. Comerciante. Año IV-Núm. 38-Febrero
de 1948, p. 15.
23. "Impulsor del Radio de Monterrey y Saltillo". Manuel Rodríguez
fue el primero que creó el Servicio de Control Remoto en Monterrey.
Año IV-Núm. 38-Febrero de 1948, pp. 18-19.
356

24. "Iniciador de los Transportes de Pasajeros en Monterrey''. Don Leobardo Tamez. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948, pp. 6-7.
25. "La personalidad de Don Nicolás Rodríguez Guzmán". Manejó la
administración de la Casa Holck y Cía. Año IV-Núm. 40-Abril de
1948, p. 11.
26. "El primer Sitio de Autos en la Plaza de Zaragoza". Sr. José E.
Cantú, 1917, legalizado en 1948. Año IV-Núm. 40-Abril de 1948
'
p. 12.
27. "Impulsor de la Industria Embotelladora". Don Pedro Alvarez. Año
IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 7.
28. "El Decano de los Panaderos de Monterrey". Don Juan García Sánchez. Panadería "El Gallo". Año IV-Núm. 42-Junio de 1948, p. 15.
29. "Don Primitivo Taboada". Mejoró y urbanizó la Colonia Industrial
por su cuenta. Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, pp. 11-12.
30. Luctuosa. Sr. Manuel Reyes fundó las primeras fábricas de Muebles
"La Malinche". Año IV-Núm. 44-Agosto de 1948, p. 12.
31. "Fue impulsor de la Educación y de los Transportes, Don Lucio
Lazcano. Año V-Núm. 45-Septiembre de 1948, pp. 19-20.
32. "Gustavo Sada Paz". Gerente de Vidrio Plano. Año V-Núm. 47-Noviembre de 1948, p. 15.
33. "Don José D. Lozano", Industrial, Dueño de Panadería, fundador
de una fábrica de tinta y grasa. Comerciante. Año V-Núm. 49-Enero
de 1949, p. 14.
34. "Don José María Domínguez". Industrial, Agencia de llantas Popo.
Año V-Núm. 51-Marzo de 1949, pp. 14-15.
35. "Recordando a Don Ramón Elizondo". Fundó el Banco Comercial
de Monterrey. Año V-Núrn. 52-Abril de 1949, pp. 12-13.
36. "Don Gregorio Garza Guzmán y su interés por Monterrey". Año VNúm. 53-Mayo de 1949, pp. 4-5-6-7.
37. "Datos biográficos, Don José A. Muguerza". Año V-Núm. 55-Julio
de 1949, pp. 7-8.
38. "La personalidad de Don Juan S. Farías". Gerencia del Banco Capitalizador de Monterrey, S. A. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, p. 12.
39. "Se le impuso la Medalla de la Constancia". Sr. Porfirio González
Gerente de la Cervecería. Año V-Núm. 55-Julio de 1949, pp. 16-17.
40. "Fundador y Primer Presidente de la Cámara Chica". Don Teófilo
Garza. Año V-Núrn. 55-Julio de 1949, pp. 14-15.
41. "Don Miguel Albuerne". U no de los impulsores de la Industria Automovilística. Año V-Núm. 57-Septiembre de 1949, p. 14.
42. "Bodas de Plata", Don Bernardo Jiménez, Presidente de Cristales In357

�dustriales, S. A. "Casa Jiménez". Año V-Núm. 57-Septiembre de
1949, p. 10.
43. "La Obra de Don Pedro Wood". Cía. Gral. de Seguros S. A. Año
VI-Núm. 59-Noviembre de 1949, pp. 15-16-17-18.
44. "Benefactor de la Enseñanza en Nuevo León. Don Jesús María Montemayor. Año VI-Núm. 60-Diciembre de 1949, pp. 5-6.
45. "Factor de Progreso en Monterrey". Don Emilio Marcos. Año VINúm. 60-Diciembre de 1949, p. 8.
46. "Vida Consagrada al trabajo". Don Genaro Treviño. Año VI-Núm.
60-Diciembre de 1949, p. 11.
47. "Acumuladores Monterrey festejó sus Bodas de Plata". Don Teófilo
Garza. Año VI-Núm. 63-Marzo de 1950, pp. 4-5-6.
48. "Don Moisés Tijerina". Administrador del Instituto del Seguro Social. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 13-14.
49. "Quién fue Don Zenón Guzmán". Gerente Gral. de la Casa Holck
y Cía. Año VI-Núm. 64-Abril de 1950, pp. 17-18.
50. "El Cafetero más antiguo de Monterrey''. Don Margarito Villarreal.
Año VI-Núm. 66-Junio 30 de 1950, pp. 14-15.
51. "Difusor de la Música Folklore", Don Fidel Ayala Jiménez. Relojería Modelo y otras. Año VII-Núm. 74-Febrero de 1951, pp. 18-19.
52. "Don Ricardo Cantú Leal Director de LTH". Año VII-Núm. 79-JuIio de 1951, p. 17.
53. "Hijo del Patriota Simón Montemayor". Don Herminio Montemayor.
Año VIII-Núm. 84-Enero de 1952, p. 14-15.
,
54. "Jubileo de Oro de Don Anacleto Guzmán Cantú". Colaborador de
la Casa Holck y Cía. Año VIII-Núm. 86-Marzo de 1952, pp. 4-5-6-7.
55. "Creador de nuestra Industria de Oxígeno". Ing. Esteban Rock,
fundador y Director de la Cía. Productora de Oxígeno, S. A. Año
VIII-Núm. 88-Mayo de 1952, pp. 8-9.
56. "Sentida Defunción". Don Jesús Cantú Gracia fundador de la primera Refaccionaria llamada "Madero". Año VIII-Núm. 89-Junio
de 1952, pp. 10-11-12.
57. "Actuación Social y Política de Don Timoteo R. Martínez. Fundó
la primera Panadería bajo el sistema de cooperativismo con el nombre de "Comunidad de Panaderos". Año IX-Núm. 92-Septiembre
de 1952, pp. 13-14.
58. "Datos Biográficos de Don Antonio Rodríguez". Precursor de la
Industria del Turismo, fomentó para la creación de la Asociación
Mexicana Automovilística. Año X-Núm. 107-Diciembre de 1953,
pp. 7-8.
358

59. Luctuosa, Don Santiago Garza Lozano. Dueño de la Casa Lozano,
S. A. Año XI-Núm. 112-Mayo de 1954, p. 11.
60. "Dejó sentado honorable precedente como empleado público". Don
Atanasio Cantú Garza. Estableció la Agencia de Productos Eléctricos. Año XI-Núm. 113-Junio de 1954, p. 12.
61. "Recordando la vida inquieta y de superaciones de Don Juan Antonio Batarse". Dueño de la Fábrica de Camisas "Correcto". Año XIINúm. 116-Septiembre de 1954, p. 17.
62. "Don Jesús Salas". Fue Jefe del Depto. de Comercio e Industria
dependiente de la Tesorería General. Año XII-Núm. 119-Diciembre
de 1954, p. 10.

Luis B.

HERRERA -- REVISTA MONTERREY

F

Artículos publicados en la columna "El Joyel de la Anécdota".
El Porvenir, Suplemento del Domingo.

1965

l.
2.
3.
4.
5.
6.
7.
8.

"Luis Tijerina Almaguer, Poeta de la Charrería".
7 de marzo-Núm. 13.
"Simón Guajardo Cantor de la Provincia".
14 de marzo-Núm. 14.
"Miguel D. Martínez Rendón".
21 de marzo-Núm. 15.
"Lic. Héctor González y sus Cuadros Urbanos".
28 de marzo-Núm. 16.
"La obra musical del Maestro y Compositor Gustavo Quiroga",
18 de abril-Núm. 17.
"Apolinar Nuñez de León y su libro Fuegos Fatuos".
11 de abril-Núm. 18.
"Desaparición de nuestros edificios históricos".
9 de mayo-Núm. 19.
"Edificación del Centro Venustiano Carranza."
23 de mayo-Núm. 20.
359

�9. "Transformación de la Alameda Mariano E.scobedo".
6 de junio-Núm. 21.
10. "El Padre Jardón".
20 de junio-Núm. 22.
11. "Felipe Guerra Castro".
4 de julio-Núm. 23.
12. "Las audiencias con los gobernantes".
18 de julio-Núm. 24.
13. "La pasteurización de la leche en Monterrey".
8 de agosto-Núm. 25.
14. "El Periodismo en Monterrey".
29 de agosto-Núm. 26.
15. "La última Revolución en México fue la del Coronel José Gonzalo
Escobar".
12 de septiembre-Núm. 27.
16. "El valor civil del Gral. Reyes. Su última ceremonia oficial".
3 de octubre-Núm. 28.
17. "Recordando al escritor y poeta Eusebio de la Cueva".
17 de octubre-Núm. 29.
18. "Primer ataque de los Rebeldes que sufrió Monterrey''.
31 de octubre-Núm. 30.

26.
27.
28.
29.
30.
31.
32.
33.
34.

"Episodios de la Revolución".
15 de mayo-Núm. 38.
"El Lic. Salvador González y su labor en la Industria del Vidrio".
29 de mayo-Núm. 39.
"El Cuadragésimo aniversario de la Peluquería de Don Félix Granados".
19 de junio-Núm. 40.
"De Falluquero a Millonario".
3 de julio-Núm. 41.
"La Placita de Bolívar y una Aventura del General Treviño".
24 de julio-Núm. 42.
"Los Judíos, y luego los codos en la Historia de Monterrey".
7 de agosto-Núm. 43.
"El Lic. Enrique B. Garza lleva 37 años en la Judicatura del Estado".
21 de agosto-Núm. 44.
"Un juez que se impone. Lic. Teófilo Martínez Pérez".
11 de septiembre-Núm. 45.
"Prof. Manuel Flores, Líder Político y Socio del Club de Leones".
2 de octubre-Núm. 46.

(Continuación)
1966
19. "Recordando al General Juan Andrew Almazán".
30 de enero-Núm. 31.
20. "Las calaveras".
16 de enero-Núm. 32.
21. "El Dr. Gonzalitos y las Hermanas Rufina y Mariana Pulido".
20 de febrero-Núm. 33.
22. "Madero y Pino Suárez; Tres versiones sobre los asesinatos".
6 de marzo-Núm. 34.
23. "Don Jesús Alarcón Dávila, Caballero del Bien Decir y de la Estética".
13 de marzo-Núm. 35.
24. "Algo de historia sobre los transportes urbanos en Monterrey".
3 de abril-Núm. 36.
25. "Distintas épocas del teatro en Monterrey".
24 de abril-Núm. 37.
360

361

�EXIGENCIAS DE UNA METODOLOGtA CIENTÍFICA PARA LA
HISTORIA REGIONAL*
MARÍA DEL CARMEN VELÁZQUEZ
El Colegio de México

DESDE QUE RECIBÍ la atenta comunicación de los dirigentes de la Asociación
Mexicana de Historia Regional, invitándome a participar en este III En-cuentro me he estado preguntando, casi con la persistencia de un comercial si
será cierto que la historia regional requiera o exija una metodología científica
,especial y propia, distinta de la que exige, digamos una historia nacional o
-continental. Estas líneas son el resultado de las reflexiones que me he hecho a
este respecto, dependiente de la experiencia que haya podido adquirir en
una larga práctica docente, evocando ejemplos del periodo colonial de la historia mexicana. No obstante que alguna luz se ha hecho en mi pensamiento,
tengo muchos escrúpulos para exponerla a ustedes y quizá sólo sirvan
como motivación para el examen que los especialistas tendrán oportunidad
&lt;le hacer, ejercitando su ilustrada crítica.
Empecé por preguntarme si habría que establecer diferencia en la prepación teórica de un historiador profesional que quiere escribir sobre la historia
de México como país y de otro que intenta la del Nuevo Reino de León o
la del Valle del Mezquital. Mi preocupación se deriva del exacto título de
mi participación: "Exigencias de una metodología científica para la historia
regional". Esto es, que parece que tiene que haber una preparación específica para el historiador que se interese por la historia regional y otra para
el de la historia de más amplio territorio. Se trata pues, de meditar sobre
la preparación formal, en la enseñanza superior, de un individuo que quiera
-ser historiador regional.
• Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept.,
J.976.

363

�En verdad, que no había caído en la cuenta, hasta el momento presente,
que pudiera haber, digamos una sección especial, dentro de la formación
profesional del historiador para los que quisieran ser historiadores regionales.
Pensaba que, quizá, así como los estudios particulares que se ofrecen a un
joven para convertirse en médico eran generales en su formación académica,
no obstante que en la práctica, el joven profesional encontrara mayor facilidad
y satisfacción y éxito en ejercer la clínica o la cirugía y de allí la designación posterior de especialista, así mismo el historiador buscaría, una vez en
posesión de los instrumentos y destreza intelectuales adquiridos en el campo
de su disciplina, la historia que más le agradara practicar. Tenía la impresión
de que la preparación formal, básica y teórica en escuelas e institutos superiores daba oportunidad al historiador para decidirse por los aspectos económicos, sociales, políticos o culturales de la historia para lo cual, desde
luego necesitaba mayor entrenamiento en el conocimiento de la economía, las
ciencias sociales, la literatura, la religión, etc., pero no necesariamente cuando
se tratara de la mayor o menor dimensión especial, esto es regional o nacional,
de su estudio. Pero es muy posible que yo ande atrasada en mis conocimientos
o equivocada en mis creencias y: así como el psicólogo de nuestros días ya no
tiene que ser médico, el historiadon regional no tenga que ser, por decirlo así,
general.
Como por alguna parte había que empezar, fui a buscar al diccionario esa
palabra regional que tanta inquietud me estaba causando. Encontré la siguiente
definición: una región es una porción de territorio determinada por características étnicas o circunstancias especiales de clima, producción, topografía,
gobierno, etc." y regional lo que pertenece a la región.
Parece que una parte de la definición apunta a la historia, otra a la
geografía. La segunda parte del concepto me fue fácil de ejemplificar, quizá
por la mayor permanencia en el tiempo de sus componentes naturales. Los
mexicanos sabemos más o menos, que el territorio de nuestra república tiene
sus características particulares. Hablamos de las tierrras bajas y de las altas
o de arriba, de las frías y las calientes, de las tropicales y las desérticas. También reconocemos con facilidad la producción local: mangos de Córdoba,
cocos de Colima, uvas e higos de Aguascalientes, fresas de Irapuato, trigo
de Sonora, fierro y acero de Monterrey, camarones de Campeche. Y quizá
haciéndonos preguntas un tanto cuanto pedantes y patrioteras llegáramos
a descubrir que también las modalidades del gobierno no son las mismas en
las distintas porciones del territorio nacional.
En cuanto a la primera parte de la definición, ésa que alude a las características raciales, lo que parece ponernos ya en dirección del panorama his-

tórico pues se refiere a grupos humanos, encontramos también allí, en el
acervo cultural, elementos con los cuales podemos aventuramos en nuestra
indagación Es común y corriente entre los mexicanos advertir diferencias
entre ellos mismos: bajitos y finos de Yucatán, pintorescos y locuaces veracruzanos, tapatíos cantarines, pausados y cortantes norteños. No estarnos entonces inventando el estudio de esas regiones mexicanas, que con sóÍo un poco
de reflexión aparecen distintas unas de otras en nuestra cultura general. Es por
tanto, un hecho de valor aceptado por los mexicanos que en la República
hay regiones que se diferencian unas de otras. De aquí podríamos pasar
a decir que, en consecuencia, cada una de ellas podrían tener una historia
propia, distinta de las demás, para la cual el historiador se tendría que preparar especialmente.
Pero, ¿ es este primer paso resultado de una reflexión de tipo histórico?
Pues no precisamente, si queremos depender solamente de la región, porque
generalidades de este tipo las podríamos haber leído en la obra de un geógrafo. Por ejemplo, Osear Schmieder menciona las características regionales
con el _nombre de "bases naturales" (clima, producción, topografía, gobierno)
y partiendo de ellas describe el paisaje cultural, esto es, que en una región
geográfica caracterizada señala la presencia del hombre acomodado o adaptado
al medio ambiente. Las consideraciones que a este respecto hace son, por
supuesto geográficas y cuando adelanta en su estudio, atendiendo a las
bases naturales y al paisaje cultural, llega hasta la geografía humana O la
geografía histórica. Desde luego él maneja datos históricos, pero sólo
para completar la descripción geográfica y no la de los hombres como
objeto de su estudio y, lo que al historiador interesa son los hombres la
vida pasada, la sociedad que ellos conformaron y a la que perteneci:ron
Y no, como objeto primero y preferente del estudio, el rastro que haya quedado de su presencia en determinada región.
~fasta aquí cr;o podría servirnos la definición del diccionario de la lengua.
Evidentemente esta apunta a cosas concretas, que vemos no son el objeto del
estudio de la historia, podríamos descartarla sin más.
Pero, no _obstante esta primera precisión en la indagación, como que no
~uedamos libres ~e preconceptos que son del dominio general y que constituyen una especie de carga intelectual que nos inclina a dar por supuesto
que si hay regiones geográficas caracterizadas, la historia de los hombres
que las habitaron podrían quedar, en alguna manera determinada por la
región. ¿ Convendría aprovechar esta noción para perseguir su historia? Veamos.
Partiendo de la región, luego Vienen a la memoria algunos nombres: la

�Mixteca, la Huasteca, la Galicia, la Tarahumara, el Bajío, el Septentrión.
Fijándose un poco, luego advertimos que. unos son de origen indígena, otros
español y esto ya apunta al paso del tiempo. En un catálogo de regiones que
nos propusiéramos hacer, la abundancia de nombres indígenas, sobre los
españoles, nos llevaría a concluir que, en alguna época, el territorio nacional
debía haber estado compuesto de mayor número de regiones reconocidas por los
tipos étnicos que las habitaron, de las que señala para la república la geografía moderna. Esto podría ser porque el interés de nuestra búsqueda estaría encaminado al encuentro del grupo humano y no al de la región natural.
¿ Quiere esto decir que hemos estirado la definición del diccionario, aplicable
sin duda a la geografía para ponerla al servicio de la historia? Sigamos por
este camino y veamos hasta dónde nos lleva.
Si el interés está ya en el grupo humano, en el grupo étnico, podríamos
preguntamos de cuántos pueblos indígenas, de los que caracterizaron una
región se tiene noticia. Para estudiarlos entonces se prepararía un correspondiente número de historiadores. No seamos ambiciosos y queramos extendemos por todo el territorio nacional, por de pronto. Fijémonos sólo en la
porción más densamente poblada, en esa franja del continente que va de los
ríos Lerma-Santiago-Tololotlán y Pánuco hasta la península de Yucatán.
Quizá encontraríamos un centenar en esa porción, cada uno de ellos acomodado en su región particular. ¿ Serían éstos los sujetos de nuestra historia
regional? Pues es dudoso, porque para identificarlos hemos tomado la información de las noticias que proporciona la antropología, la etnografía, la
arqueología y posiblemente la pre-historia, pero no precisamente de la historia, que se sirve, como indica la más sencilla clasificación de las ciencias
de constancia escrita para reconstruir la vida pasada. ¿ Otra pista falsa?
Sin más recurso que la evocación, las nociones generales que hemos manejado para encontrar el camino de la historia regional aún piden consideración. Volvamos al asunto del centenar de regiones.
Para descubrirlas nos ayudamos de otras disciplinas, las llamadas ciencias
afines en relación con la historia y éstas en alguna manera se refieren a los
hombres. Una vez topándose con individuos, al que le interesa la vida pasada
le cuesta trabajo hacer un corte tajante y mucho más en un tiempo histórico
remoto, por más que éste le ayude a precisar el objeto de su estudio. Al que
le interesa Jo que aconteció antes de su tiempo, le resulta generalmente penoso
romper la continuidad de la vida pasada. Muchas veces, en su interés y
ambición por conocer el suceder de sus personajes en el tiempo, quiere ocuparse, tanto de lo que ha dado en llamarse el tiempo histórico largo, como
pueden ser la permanencia de las características de raza, como del corto, que

366

puede referirse a acomodos sociales y culturales de menor duración. No
se siente a gusto sin conocer el origen de los hombres que estudia y le preocupa
su paradero. Por eso toma a los hombres de una región y comienza su estudio
cuando éstos vivían dentro de horizontes muy limitados. Sigue adelante y
se va percatando que, con el correr del tiempo, el grupo que habitó la región
va perdiendo sus características gentilicias. El contacto, en el espacio, de uno
y otro grupo y quizá el crecimiento demográfico van erosionando lo singular
y particular de cada tribu, ensanchando, en buena medida, los límites naturales de su especial región, hasta incorporarla quizá a otra mayor o, como
también puede suceder, dejándola de lado, pues los rasgos específicos se debilitan muchas veces hasta hacerse ineconocibles. El trato con los vecinos y
el comercio, en su acepción más amplia, como apuntaron los españoles de
la época colonial, produce, con el tiempo, un desarrollo histórico de difusión
cultural, de superposición de grupos que podemos observar, desde el más
remoto pasado hasta nuestros días. Muchos elementos homogeneizadores contribuyen a este proceso, uno de primera importancia es la lengua. En nuestro
mundo, el náhuatl fue lengua franca conocida que saltó las barreras regionales. Siglos después, en su intento de borrar las diferencias autóctonas y
superar, por medio de un habla común el regionalismo étnico y natural,
el español impuso su lengua. Por las razones apuntadas, en estos tiempos,
con siglos de vida histórica mexicana, que llegan casi ya al milenio es difícil
contemplar nuestra historia atendiendo a los particulares regionales. Es
mucho lo que se ha perdido de la historia y poco lo que queda específicamente
regional. El que va _por este camino, perdida la veta de la primitiva historia
regional, termina por señalar la herencia cultural que es común a todos los
pueblos y regiones de la república. Porque, en verdad al punto a que ha llegado
nuestro conocimiento histórico es más fácil y frecuente hacer historia de la
civilización, que perderse, con lo que parece una serie de minucias de escasa permanencia.
Este camino, que no tiene nada de nuevo y sí mucho de trillado, tiende
a considerar la criba de las historias regionales como el único conocimiento
histórico de valor universal. Por este procedimiento, eliminando las características regionales y atendiendo sólo a las coincidencias, se puede llegar
a deformaciones inaceptables, como, para poner un ejemplo, llamar "anomalía" a los indios del Septentrión. La palabra no es gratuita, hubo historiador angloamericano que llamó a los indios de allá "anomalía del paisaje"
y, aunque sin usar la palabra, ha habido quien considere a Benito Juárez
una anomalía entre los gobernantes de México. Por este camino de la enciclopedia, que puede confundirse con el de la historia de la cultura, podemos deslizarnos sin sentir hasta la historia totalizadora, diríamos de corte

367

�imperial, como se manifestó en la ilustración dieciochesca y por tanto a la
conclusión de que, el que estudia la historia de una región ya ha estudiado
la de todas y afirmar, sin escrúpulos, en nuestro mundo, que el que ha visto un
indio ya los ha visto a todos. En relación con los grupos étnicos y en
un acontecimiento particular, Miguel León Portilla, con la fina presentación
de la Visión de los vencidos, nos ha hecho caer en la cuenta, de cuán facilrnente nos podemos acostumbrar a despachar los sufrimientos de los rnexicas
conquistados con las frases tradicionales del lecho de rosas. Llegar a extremos como los mencionados demuestra que no es éste el camino que nos
puede llevar a la historia regional, no obstante que partimos de regiones y
grupos étnicos particulares, puesto que evidentemente hemos menospreciado
lo que es único y propio de cada una de ellas.
Con el propósito de ver funcionando la región en relación con la historia
y por medio de un lenguaje técnico, que por el uso caprichoso y errático
que le he dado ha perdido su valor científico, me he dejado llevar a divagaciones, que quizá, después de todo, puedan resultar útiles, pues vienen a
ser ejemplo de pensamientos que no tienen asidero seguro, que apuntan en
una dirección y siguen otra. El tema de esta charla empieza con estas palabras: "Exigencias de una metodología científica ... " y es precisamente sin
método como hasta aquí he llegado. Para evitar justamente esas divagaciones, confusiones y titubeos, para ir en derechura al objeto de su estudio es
para lo que el interesado en los seres del pasado, el historiador, recibe una
preparación formal.
No podría, ni sería oportuno aludir aquí a todo lo que exige w1a metodología científica, que generalmente se conoce con el impresionante nombre
de hermenéutica. Sabemos que se ha llegado a ella para facilitar y precisar
el conocimiento histórico. Se tiene confianza de que por medio de las operaciones que ella considera imprescindibles, el historiador estará en posibilidad
de reconocer los testimonios históricos y saberlos interpretar.
Hay infinidad de escritores que narran acontecimientos, que reúnen efemérides, que con sus escritos no han dejado perder los nombres y acciones
de personas de todas condiciones y clases, que son, en una palabra, los que
sin pretensiones académicas escriben por gusto y curiosidad, interesados en
las vidas de sus semejantes y en los acontecimientos del momento y cuya
lectura satisface a un gran número de lectores por muy yariadas razones.
Son éstos historiadores a los que podríamos llamar de producción espontánea, cuyas letras serán siempre bien acogidas y aprovechables. Pero he mencionado una preparación formal en relación con aquéllos que quieren hacer

Hace ya algunos años, aquí en esta ciudad de Monterrey don Alfonso
Reyes decía que, el mayor pecado del historiador era decir m~ntiras, dejarse
poseer por el monstruo que "miente a sabiendas". Y lo decía porque como
.
l
,
'
prof ~s10~a de una disciplina y a la altura a que ha llegado el conocimiento,
el .historiador no puede ignorar que hay reglas y leyes a las que tiene que
sujetarse para practicarla como ciencia de valor universal. Los historiadores
d: . escuela, ~quéllos que quieren hacer de su quehacer algo permanente,
vahdo y confiable no pueden ignorar los preceptos de un arte o ciencia que
practican "a sabiendas".
Sería largo y tedioso repetir ahora lo que tantos teóricos de la historia han
expuest? bri~lante~ente como necesario para identificar la disciplina, conocer
los testimon_1os ~stóricos y saberlos interpretar. Bástenos mencionar que el
fuerte del historiador deben ser las lecturas, de preferencia en varios idiomas,
puesto _que en lo escrito descansa la historia. Deberá ser un lector avisado y
entendido que sepa distinguir toda clase de textos, analizar y resumir información, descubrir la importancia de cada escrito, que no es lo mismo una
capitulación que un recibo mensual, aunque ambos sean esenciales para completar la narración de un acontecimiento. Tener habilidad asimismo en el
manejo de números, saber hacer cuadros sinópticos, gráficas estadísticas
guía~ bibliográficas e índices. En fin, ser un fino analista y un ~ompendiado;
confiable, razonablemente escéptico y cautelosamente creyente y además un
i~vestigado~ infatigable para localizar, reunir y aprovechar tantos datos perdidos u olvidados como son necesarios para reconstruir el pasado.
Por otra parte, difícilmente podríamos asentar que el historiador haya sido
en México un pensador pasivo, encerrado en su torre de marfil. Desde Berna! Díaz y Alonso de Zorita, sin olvidar a Hemán Cortés, pasando por Alaman, Zavala, Bustamente, Mora, el padre Mier, Justo Sierra y Riva Palacio
hasta llegar a Daniel Cosío Villegas, nuestros historiadores han sido hombres d;
acci6n, casi podríamos decir que de intensa y apasionada acci6n. Vivieron en
continua comunicación con sus semejantes, aprendieron a interpretar a los
~uertos por su ~nocimiento de los vivos, así que es de desear que el historiador sea un nuembro activo de la sociedad a la que pertenece.
¿ Quiere esto decir que la preparación del historiador es penosa y lleva
- ;, e·1ertamente. Marc Bloch ya nos previene que la vida es demu.chos anos.
masiado breve y que los conocimientos se adquieren lentamente. Muchos
ejemplos corroboran lo apropiado de esta observación.

Fijémonos sólo en uno, en una de las historias que por el título parece
ofrecer historia de una gran región, la de Matías de la Mota Padilla, Historia

de la historia una profesión.

369
363

HUMANITAS-2♦

�del reino de la Nueva Galicia. A pesar de parecer referirse a todo un reino,
su obra de toda la vida trata primordialmente de la ciudad de Guadalajara
y de sus habitantes, adicionada con noticias de aquí y de allá que don Matías
reunió, pero de las que no se hace responsable. Generalmente éste es el procedimiento, implícito o explícito que sigue el historiador: reúne noticias, que
le resultan mucho más aceptables y satisfactorias si son el resultado de estudios pequeños, por lo concreto del tema, pero amplios mientras más aspectos de la vida pasada presenten y los integra a lo que él mismo reconstruyó.
Por mucho que se quiera y aun suponiendo una larga y laboriosa vida de
esfuerzo y dedicación, es difícil que haya individuo que sea capaz de acumular el enorme volumen de noticias que requeriría poder hacer la historia
de un amplio territorio, concediendo a cada región y a sus habitantes la misma atención. Es muy frecuente, que en los casos en que el historiador ha
llegado a reunir suficiente y adecuada información y a interpretarla correctamente, si se sale del tema o la región, la aplique, por extensión a otro
paralelo. Si estudió las haciendas de los jesuitas, generaliza la caracterización para las demás del virreinato, si conoce la historia de la lucha agraria
de Zapata, la supone también en Francisco Villa. Y no por ligereza o desenfado, sino porque incapaz de acumular más y más información, ordenarla e
interpretarla, presupone desarrollos históricos semejantes, justificado, hasta
cierto punto, como ya apunté, porque en el pasado de nuestros pueblos siempre se pueden encontrar coincidencias. Su contribución personal, en esta manera de hacer historia le vendrá muy posiblemente del dominio que tenga
del arte de la composición literaria, de encontrar la frase jamás escrita, de
contar la vida pasada como antes no se había contado, pero no de la específica investigación histórica.

El mucho tiempo y esfuerzo que requiere elaborar un texto histórico puede reducirse y facilitarse cuando se sigue el método y la técnica de investigación que ahora propone la enseñanza académica para los que quieren ser
historiadores, tanto si su intención es dedicarse a la historia universal, la de
la nación mexicana o a la de un modesto villorrio. Recuerdo a Antonio Alatorre, quien en su cátedra de Teoría literaria decía que, tan buen poeta
podía ser el que escribe un gran poema épico como el que describe amorosamente los cuernitos de un caracol de jardín, lo único que se requería de
ambos era que supieran su oficio. Creo que lo mismo se puede decir del
historiador.

No es por la mayor o menor, específica o general preparación académica
por lo que es conveniente fijarse en el historiador regional. Una situación de

370

hecho, las limitaciones vitales del investigador, obliga a los profesores a considerar la importancia del historiador regional con especial atención.
Partimos de la imposibilidad que tiene un solo individuo de abarcar toda
la historia de un país como el nuestro, de un pasado fragmentado por la
geografía y el asentamiento, en distintas épocas y regiones de hombres de
diversa estirpe. Esta realidad impone a los historiadores profesionales la
solución de tener cada pueblo, cada villa, cada región su historia particular
y específica, que presente la vida que allí sólo se desarrolló, que satisfaga a
sus habitantes, en la que puedan confiar, con la que se regocijen y acaso, a la
que acudan para disponer el futuro. Pero, sin comprometerse ya con la historia nacional, la dedicación a la historia regional, no quiere decir, y permítaseme la insistencia, que al historiador local se le exima de las imposiciones metodológicas que se exigirían a cualquier otro historiador. Sería como
decir y valga la comparación, que el miniaturista no necesita ni saber dibujar, ni distinguir los colores. Al historiador regional se le pide, como al nacional o continental, el conocimiento de los planteamientos teóricos de su
disciplina, los procedimientos adecuados para el acopio de materiales, el
examen y crítica de éstos y por lo menos una discreta capacidad de exposición oral y escrita. El mejor ejemplo moderno que puedo señalar de historiador regional, que ha cumplido con todos los requisitos de su disciplina, es
el de Luis González y su famoso libro Pueblo en vilo, escrito después de muchos ejercicios de composición histórica, ensayos, síntesis, bibliografías, ya
en posesión de una vasta erudición y de muchos años de cátedra de Teoría
y método de la historia.
A cambio de tanta exigencia, el historiador regional tiene, por fortuna algunas ventajas sobre el de más amplio territorio. Como es notorio en nuestros tiempos, en el mundo de la ciencia, la tarea repartida y compartida
es más llevadera y eficaz y el que mide sus fuerzas con discreción y sabe
hasta dónde puede llegar tiene sus recompensas. El historiador regional, con
su dedicación a un solo lugar, podrá convertir, con sus escritos, a la historia
de la región, en verdadera historia universal. Hasta ahora, en México han
escrito historia los que han tenido un gran interés por explicar o explicarse
lo que ha acontecido a otros mexicanos. A esta actitud se le llama vocación
en el mundo académico. A veces es amor, otras interés, otras necesidad de
comprensión o todas estas apetencias reunidas. Es más frecuente encontrar
esta actitud emotiva entre los miembros de una pequeña comunidad que en
las grandes concentraciones humanas, despersonalizadas y regimentadas y
tener vocación es un buen principio para el trabajo histórico, que, en reali-

371

�dad, difícilmente se puede emprender por otros motivos, pues si da alguna
honra, apenas se puede hablar de provecho.
El historiador regional trabaja en ámbito reducido, podríamos decir que
tiene sus materiales a la mano: apuntes, cartas, periódicos, folletos, libros
que conservan los vecinos; archivos parroquial y municipal; facilidad de movimiento para visitar casas, ranchos, templos, ruinas de culturas pasadas,
posibilidad de verificar descripciones geográficas y conocimiento o maña para
entrar en diálogo con los vecinos. Es posible pensar, que en él se produzca
de manera más auténtica la destreza para recrear, en sus numerosos detalles
las vidas que le son afines. En buena medida el historiador regional tiene
mayor posibilidad de distinguir a los hombres del pasado, de conocer sus
trabajos y afanes, sus aspiraciones, sus dolores y esperanzas, sus aventuras Y
permanencias, sus creencias, porque, generalmente el historiador nacional se
tiene que fijar en las grandes figuras, en los hombres que sobresalieron, en
los acontecimientos de ruidosa o larga repercusión, en las determinaciones
que identifican un momento crítico, en la riqueza o pobreza general y, por
tanto, sus textos, por manejar en mayor medida generalizaciones y abstracciones se acercan a los de filosofía de la historia o de sociología. El historiador regional se puede defender mejor de caer en esa tentación. Llamo a este
desenvolvimiento, tentación, no porque no sean necesarísimas obras de esa
naturaleza. La historiografía mexicana se empobrecería notablemente si no
tuviéramos las historias de Lucas Alamán, fruto de la pasión política o la de
Justo Sierra, de objetividad razonada, sino porque volverían a quedar huérfanos de historia particular tantos grupos de mexicanos, convertidos, por
abandonados en puntitos de un censo, que son útiles s6lo para sumar y restar.

en su profesión, que otros de ajenas inclinaciones u ocupaciones hagan su
tarea y mucho menos que con cualquier pretexto los "extranjeros", y los hay
de muy diversas condiciones y regiones, lo liberen de llevarla a cabo.
Es imposible predecir a dónde irán a parar los historiadores que se preparan en las aulas, tanto de la provincia como de las grandes metrópolis. Se
ha visto que unos se integran al mundo cosmopolita, otros de hecho o con el
pensamiento y la obra vuelven a su lugar de origen, pero tanto si son historiadores continentales o regionales, creo firmemente que las posibilidades de
éxito son mejores si están amparados en su profesión por un método y una
técnica rigurosos, adquiridos en la práctica fiel de su disciplina.

Una última observación quisiera hacer. Hace muchos años, refiriéndose a
la historia de Yucatán, el maestro Dr. Silvio Zavala decía, que, era necesario
emprenderla, porque asentaba, ,con ironía desusada en él, que si no la hacían
los yucatecos vendrían "los mexicanos o los norteamericanos" a hacérsela. Y
pienso que no s6lo le parecía inconveniente porque faltaría en ella el sabor
que tiene el fruto de la tierra, sino porque, digámoslo de esta manera, para
facilitar su tarea, los no oriundos, suelen llevarse lejos los materiales, pensemos que para estudiarlos con más comodidad, en grandes centros y ricas
bibliotecas. Por falta de quien se ocupe de los testimonios del pasado se
pierden muchos valiosos documentos que van haciendo cada día más difícil
conocer el pasado de muchas regiones mexicanas. En este sentido, el historiador regional tiene una especial responsabilidad profesional y social, pues
es muy cierto que s6lo él y no otros de diferentes intereses, puede valorar
lo que es testimonio del pasado. Por tanto no debería confiar, si está de veras

372

373

�SUGERENCIAS PARA DOTAR DE NUEVAS PERSPECTIVAS
A LA HISTORIOGRAFIA REGIONAL 1
JosÉ MA. MuiuÁ
Centro Regional de Occidente
I.N.A.H.
S.E.P.

EN LA CONCIENCIA de todos está ya -y si no, debería estarle&gt;-, la patética
situación en que se encuentra la historiografía en la provincia mexicana y el
nivel tan desproporcionadamente inferior que guarda respecto de la capital.
Ello no es imputable únicamente a los provincianos, entre los cuales se encuentran frecuentemente verdaderos apóstoles del estudio del pasado, que,
con gran paciencia y a costa de innumerables sacrificios, han podido mantener una llamita viva en sus solares.
A manera de ejemplo, me gustaría referir el caso de Enrique Trujillo, a
quien pude seguir parcialmente y hasta ayudar microscópicamente en la preparación de su Historia de San Gabriel, población del sur de Jalisco de aproximadamente 13 mil habitantes que actualmente padece el ~ombre oficial
de ciudad Venustiano Carranza. En ella nació Enrique hace casi 40 años, y
en ella sobrevive gracias a sus habilidades para la fotografía.

La inversión que este autor hizo, en cuanto a tiempo y en cuanto a dinero
-tomando en cuenta su poca disponibilidad en ambas cosas-, para allegarse el enorme caudal de información de primera mano necesario para escribir su libro, con una minuciosidad que causa envidia, nos muestra una
admirable vocación por el quehacer historiográfico y un amor por su pueblo
dignos de mayor apoyo oficial y privado del que ha tenido.
Además, al finalizar su tarea intelectual, Trujillo tuvo que pasar a una
' Leído en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976.

375

�colecta, que en ocasiones rayó en limosna, para que su obra pudiera ponerse
en letras de molde; y ahora, con el libro bajo el brazo, anda tratando de
vender algunos ejemplares a fin de recuperar algo de lo que se gastó en su
edición y poder reembolsar a quienes le prestaron para ello.
El caso de Enrique Trujillo no es único en la provincia mexicana. Afortunadamente muchos como él siguen trabajando con paciencia para reconstruir la histo;ia de sus pueblos o averiguando sobre temas de particular interés.
Dado su poco entrenamiento y la marginalidad en que viven y trabajan
estos autores, su empeño y sus frustraciones son desproporcionadamen~e mayores a los buenos resultados y a las satisfacciones, lo cual va en detrunento
de la abundancia de su producción y de la divulgación de ésta.
Frente a tales personajes, no deja de causar cierta vergüenza el despilfarro
de recursos que encontramos en donde sí los hay: ediciones lujosas que ofenden por su costo o, simplemente, por inutilidad, supuestos investigadores profesionales totalmente improductivos, suntuosidad sibarítica en recintos académicos, investigaciones de profundidad y preciosismos tales que se abstraen
totalmente del contexto de nuestras necesidades y posibilidades, etc.
Es evidente que no todo se puede lograr con s6lo entusiasmo y amor. Aunque estas características sean indispensables, hacen falta muchas cosas más.
Ya en 1974, cuando la segunda versión de este mismo Congreso se llevó
a cabo en San Luis Potosí, Luis González y González hizo un preciso Y ágil
señalamiento de los principales defectos que padecemos los historiadores provincianos, por lo que no tiene caso repetirlos aquí en fonna que resultaría,
sin duda, mucho menos afortunada.
Tampoco es el caso de insistir en el centralismo feroz que ha imperado en
nuestra República Federal, el cual, además de canalizar la mayor parte de
los recursos al centro --0, por accidente, a alguna de las ciudades grandes
del país-, ha privado a la provincia de la convivencia cotidiana con sus
mejores hombres, debido a la emigración de éstos en busca de mejores condiciones para su desarrollo.

El caso del propio Luis González es muy claro. Nacido en San José de
Gracia, Mich., tuvo finalmente que ir a parar a la ciudad de México para
hacerse historiador. Lo que de él es excepcional y digno de la mayor admiración es que, aun viviendo en las entrañas del monstruo no haya perdido
su condición de provinciano ni roto el cordón umbilical con San José.
Pero, por contra, la inmensa mayoría de los emigrados, se transterran de

376

tal manera que acaban reconociendo su lugar de origen tan s6lo como un
folclórico accidente de su pasado, sin que éste se vislumbre siquiera en su
quehacer cotidiano y, a veces, ni siquiera en sus propias obras.
En Jalisco, por lo menos, no son escasos los personajes que s6lo se preocupan de sus paisanos cuando se trata de recibir algún beneficio por parte
de ellos.
Sin gentes y sin recursos no es inexplicable la aridez historiográfica provinciana de los últimos sesenta años, pero hay algo que se respira en el ambiente, que despierta la ilusión -esperemos que no sea tan s6lo una ilusión- de que las circunstancias empiezan a ser favorables para que las cosas
cambien.
El hecho de que exista la Asociación Mexicana de Historia Regional, A.
C., -desde su nacimiento con muy buenos timoneros-- y el hecho de que se
esté celebrando el III Encuentro de Historiadores de Provincia, son ya indicios halagadores de una toma de conciencia y del ansia colectiva de hacer
las cosas mejor.
A través de estas reuniones, hemos tenido el grato conocuruento de la
feliz existencia y empeño en provincia de algunos centros de investigación
histórica de reciente creación, que, aun con modestia, han roto ya las hostilidades en contra del letargo padecido hasta hoy. Pero además hemos empezado a ver instituciones del centro, tradicionalmente centristas y centralizadoras, que han empezado a proyectar algunos de sus recursos hacia la
provincia.

Tal es el caso de los seis Centros Regionales que el Instituto Nacional de
Antropología e Historia ha creado en diferentes ciudades de México durante
l~s últimos cuatro años, gracias a los cuales se han reintegrado a su provincia gentes que estaban destacando en su especialidad fuera de ella, se ha
logrado que algunos capitalinos a ultranza se enteren de que el país no limita
con los Estados Unidos en Cuautitlán y que la carretera México-Acapulco
no es la única que tenemos, y por último, se nos ha dado la oportunidad a
otros, que estábamos tratando de aferrarnos a la provincia, de consolidamos
en ella trabajando cómodamente en lo que realmente nos gusta.
Por otro lado, estos centros de trabajo, han servido para violentar muchas
cosas y lograr un mayor reconocimiento de la importancia y la necesidad de
llevar a cabo una verdadera investigación.
La Universidad de Guadalajara, por ejemplo, ha respondido .ya al acicate que ha sido el Centro Regional de Occidente.

377

�Hasta hace pocos años, esta casa de estudios disponía tan sólo de algunos
nombramientos de investigadores "de tiempo completo" detentados por gentes que los entendían como una digna jubilación o recompensa que no los
obligaba a nada.
Pero en menos de tres años, han creado dos centros de investigación afines
a nuestra disciplina, los cuales, desafortunadamente, se_ han enfrentad~ con
, culo de que no tienen investigadores debidamente capacitados
el grave Obstá
d" So · l
h
c1a es, la
como t ales. Uno de ellos, denominado Instituto de Estu. 1os
echado mano de jóvenes de vocación y talento y se ha sabido apoyar en a •
•
capitalinos, con lo que augura buenos resultados; el
0s
gunos orgamsm
. , otro,
adscrito a la Facultad de Filosofía y Letras, también, apoyado ~n Jovenes,
pero sin las cualidades mencionadas, se ha pasado no se cuanto tiemp~ est~diando a Egipto -sí, al Egipto con que nos empie~ ~ enseñar la Hist?na
Universal en la secundaria- con los resultados prevmbles para cualqwera
que tenga un palmo de sentido común.
Estas circunstancias son las que nos deben de hacer meditar, puesto que
· d"ica que ya es tiempo de abandonar las lamentaciones
to do m
. . . ,para empezar
a actuar y, para ello, no vendría mal una adecuada planif1cacion.
Aparte de lo importante que es velar para que l~s _pocos, e_lementos disponibles no se desperdicien en manos de gentes cu:o u~co mento es
de, haberse sabido ganar la gracia de algún alto funo~nar~o, l? _cual atane mas a
.
't' cas O políticas que propiamente histonograficas, creemos que
cuestiones e 1
d d b di · ·
1
es importante que se medite cuidadosamente hacia dón e e en ngirse os
esfuerzos y cómo deben canalizarse los recursos.

:1

Obvio es que aun el trabajo de un aislado hist~riador provinciano ~o debería de imaginarse abstraído ni de su contexto ro del marco de necesidades
tanto del medio ambiente que lo rodea; como de los colegas que, a su vez,
también andan en estos menesteres. Por ello, aunque sabemos bien que el trabajo en equipo es prácticamente imposible fuera de l?s ce~tros ~ormales de
investigación, no es tan difícil que, aun quien trabaJa mas aleJa~o de l~s
demás, piense un poco en éstos cuando está desarrollando su trabaJO de historiador.
En última instancia, creemos que la historiografía regional mexicana debería de trabajar en su conjunto, con la finalidad última de aportar m~terial dirigido a
conformación de una buena y amplia visión de la región

1:

correspondiente.
Precisamente el poderle explicar a nuestros paisanos lo que hemos sido,

378

es en lo que podemos sexvir a la sociedad regional a la que pertenece cada
uno de nosotros, en vez de permitir que la falta de autoconocimiento debilite
aún más nuestra personalidad y nos haga presa fácil de la implementación
de formas de vida excesivamente ajenas.
Vale aclarar que no se pretende sostener una posición individualista y
reaccionaria que nos aferre únicamente al pasado y al interior de nuestras
cuatro paredes, puesto que nuestra aspiración máxima es la de que cada uno
de nuestros pueblos pueda participar y aportar en un contexto más general,
en una forma armónica, habiendo entendido y asimilado perfectamente lo
que es y ha sido.
Válgase un ejemplo: si hubiera un cabal conocimiento histórico de nuestra arquitectura habitacional, de las razones que la motivaron, de su funcionalidad y de sus éxitos y fracasos, tal vez se podrían descubrir modelos más
auténticos que nos llevaran al diseño de casas habitación adecuadas a lo que
realmente necesitamos, en vez de encarcelarnos en muros cuya ubicación se
diseñó para otras latitudes, longitudes o altitudes y que nos fuerzan artificialmente a cambiar nuestra forma de vida hogareña.
Insisto en que no se trata de copiar o sostener a capa y espada modelos
del pasado, sino de dar a éstos la evolución lógica que deberían de haber
tenido a fin de derivar en algo acorde con lo que hemos sido y, por consecuencia, con lo que somos.
Aceptando la necesidad de que, tanto el especialista como el profano necesitan del conocimiento histórico, los historiadores estamos obligados a proporcionárselo precisamente al nivel y en la forma en que éste lo pueda alcanzar: lo mismo al analfabeto y al especialista de la disciplina más ajena
a la historia, que a aquél que se mueve en areas del conocimiento muy cercanas o iguales a las nuestras.
No se trata, en el fondo, de la obligación de hacer varias historias, sino
de obtener, entre todos, un conocimiento lo suficientemente amplio y bien
estructurado corno para poderse presentar y divulgar después de diferentes
maneras, a diferentes niveles y con diferentes grados de profundidad, por
quienes tengan las cualidades específicas para ello.
Se trata, en fin, de que el esfuerzo individual pueda derivar en algo de
verdadera utilidad colectiva, con lo cual se ganaría un mayor reconocimiento social de la importancia de lo que estamos haciendo, el cual, a su vez,
se revertiría en mejores condiciones de trabajo para todos.
Es evidente que no es ésta una empresa fácil y breve, pero también lo

379

�es que no se trata de algo inalcanzable, sobre todo si, repito, se piensa un
poco en los demás cuando se está realizando el trabajo propio.
Para ello hay ya una serie de cosas de gran utilidad que se están haciendo
y que nos marcan pautas a seguir; reedición de documentos y textos antiguos, las monografías de pueblos ( como en el caso del citado Trujillo o del
conocido y alabado por propios y extraños de Luis González) índices y catálogos de archivos o colecciones documentales que atenúan la deficiencia de
nuestros repositorios (en lo cual tan brillante papel han realizado Israel Cabazos y el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas y en lo que los Centros Regionales del I.N.A.H. están
dedicando nutridos esfuerzos con resultados concretos ya en Hermosillo, Puebla, Oaxaca y Guadalajara) . Bibliografías más o menos seleccionadas ( como
la que Mario Colín auspició en el Estado de México, tan digna de ser imitada) biografías, en lo que somos tan prolíficos, sobre todo cuando se trata
de héroes, etc.
Todos estos son caminos que redundan en trabajos de gran utilidad para
todos; sin embargo, no todo lo que se hace se hace realmente bien:
lo. Si las ediciones de textos antiguos o de documentos no están dotados
de las anotaciones, aclaraciones, y, sobre todo, de los índices necesarios, la
utilidad de estos empeños se reduce sensiblemente.
2o. Si las monografías locales no están bien apoyadas documentalmente y
el autor, en forma egoísta, no exhibe sus fuentes de conocimiento o el origen
de su información, su valor se reduce casi al cero.
3o. Si los catálogos e índices no se hacen con rigor y mucho cuidado, no
sirven absolutamente para nada.
4o. Si las biografías no prescinden un poco de tanta pasión y se preocupan

un poco más por la ubicación del personaje en su medio ambiente, podrán
tener gran valor novelesco pero no histórico.
5o. Precisamente el hecho de que un centro de investigaciones, integrante
de una universidad de una de las provincias más mal estudiadas, haya invertido el sueldo de supuestos investigadores en rastrear ires y venires de los
faraones, nos lleva a precisar que la planificación debe llevarse seriamente
también a la temática de la investigación misma.
Sobre ello es en lo que me gustaría insistir, a partir de la experiencia vivida durante los tres primeros años de existencia del Departamento de Historia del Centro Regional de Occidente.
380

Esta dependencia, al nacer, se encontró también con el inconveniente de
no disponer de personal debidamente capacitado para la investigación, quedando bajo la jefatura y dirección de quien estaba más en condiciones de ser
jefaturado y dirigido.
Ello nos sirve ahora de disculpa -no sé si válida o no-- para los graves
errores cometidos durante los primeros meses. Pero echando a perder también se aprende y más aún cuando se busca el asesoramiento de instituciones
y colegas de mayor experiencia. De tal manera, pronto decidirnos rectificar
totalmente el rumbo y ponernos a trabajar en cuatro direcciones diferentes.
La primera, ya citada, fue la de poner al abasto de cualquier interesado
el inventario de algunas colecciones importantes de documentos, como lo son
las 234 Misceláneas que constituyen una primera serie de esta índole que se
encuentra en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, la cual ya se publicó en forma provisional y pronto se hará en forma más completa y definitiva. Por otra parte, ya está a punto de entrar a prensa un catálogo del
Archivo o colección de Bienes de Difuntos, del Archivo de Instrumentos
Públicos de Guadalajara, sobre el cual no hacen nada quienes está a cargo
de él, y apareció publicada ya, hace años, una colección de documentos en
torno al Federalismo en Jaliseo (1823) .
Otra actividad, a menudo olvidada por los centros de investigación muy
sesudos, es la de divulgación, a la cual nos obligan los preceptos básicos
del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pero que nosotros abordamos con especial entusiasmo.
Aparte de la tradicional exposición de temas mediante artículos periodísticos y conferencias, hemos hecho algo sobre lo que me gustaría insistir.
En Jalisco, como en muchas otras partes de la República, la buena información sobre su historia es difícil de conseguir y, lo que es peor, lo que
a veces está más al abasto son textos de pésima calidad y totalmente deformadores. Lo bueno, proveniente de plumas tanto locales como foráneas, se halla
diseminado y escondido en publicaciones modestísimas, muchas veces totalmente agotadas, o en revistas especializadas, en castellano o en cualquier
otro idioma, muy difíciles de localizar y de costear debido a nuestras modestias y carencias.
Por otro lado, la última obra de historia general de mi Estado es la de
Luis Pérez Verdía, que data de 1910, la cual a pesar de haberse reeditado
en 1952, está prácticamente agotada o a precios exorbitantes en las librerías
que conservan algún ejemplar.
381

�Como puede imaginarse, aparte de lo difícil que es ~onseguirl~, este libro
se encuent ra en el caso de la poca utilidad que implica su ve1ez, a·b·pesar
de que, a la fecha, los jaliscienses no hayamos sido capa.ces de escn ir un
libro mejor y más adecuado a las necesidades de nuestro tiempo.
Esta situación ha ocasionado un alarmante desconocimiento de su propio pasado entre los jaliscienses.
Una somera investigación, llevada a cabo por el Departamento de. Ed~cación Pública de Jalisco, en 1971, sobre el des_conocimiento de la histona
local en las secundarias oficiales y privadas, se vio que:
lo. no estaba mencionada en los programas.

2o. que los alumnos acusaban a los maestros de no saber nada al respecto.
3o. que los maestros reconocían el hecho y responsabilizaban, a s~ vez,
a los centros donde ellos se habían capacitado y a la ausencia de
material asequible donde se pudieran informar sobre el asunto.
Reconociendo lo prematuro que era lanzarse a llenar el hueco que en 1910
había llenado Pérez Verdía, pensamos en violentar las cosas de tal manera
que haciendo trampa, pudiéramos eliminar la excusa de la falta d~ ?uen
' . 1
1 mismo tiempo apoyar a cualquier estudioso serio -princ1p1ante
materia Y, a
. d b
rdad que or.
t do- poniendo a su alcance materia1 e uena ca I
'
o expenmen a
• · r ·
h t donde
denado sistemáticamente, resiguieran todo el devenir Jª isc1ense as a
el propio material lo permitiera.
os lanzamos a la tarea de localizar textos que debían tener,
h,
D ea1n
..
·
dr'
además de las limitaciones de extensión que cualquier editor nos impon ia,
las características siguientes:
1)

haber sido escrito después de 1910, esto es, poste~ores a l~ pu?licación de la Historia Particular del Estado de Jalisco de LuIS Perez
Verdía.

2)

buen nivel de investigación y lenguaje asequi~le. _D~a ve,z hecha la
primera selección ( de la que e~ó u~a _amplia b1bhograha cuya publicación podría ser útil) , se hizo lo s1gu1ente:

a)

· que versaban sobre el mismo
se eliminaron algunos de los trabaJOS
asunto que otros de mayor calidad.

b)

382

· desech ados en la primera selección
se incorporaron otros trab aJOS
por abordar temas que, de otro modo, hubieran quedado vacantes.

Finalmente, todo se organizó lo más sistemáticamente que se pudo y se
dio a la imprenta. De ello ha aparecido ya el primer volumen: Lecturas
Históricas de Jalisco -antes de la Independencia-, del cual nos sentimos más orgullosos por la utilidad que va a tener que por el mérito intrínseco de
nuestro trabajo. El segundo volumen -Después de la Independencia- entrará en prensa próximamente, si es que no lo ha hecho ya.
Afortunadamente, nuestra creencia de que estos trabajos deben repartirse
en otras partes de México, es ya compartida por varios colegas. A la fecha
tenemos noticia de que se están empezando trabajos similares en Guanajuato,
Sonora, Veracruz y el Estado de México.
En este mismo sentido de divulgación, a más de la preservación del patrimonio actual, el Centro Regional de Occidente ha hecho algo más, seguramente ya del conocimiento de los asistentes, como lo es el hecho de que el 3
de julio pasado se reinauguró -después de una reanimación total- el Museo
Regional de Guadalajara en uno de los edificios más bellos de la ciudad.
Estamos seguros de que, una vez precisados los detalles que se dejaron
en el tintero a causa de una inauguración precipitada por motivos no académicos y totalmente ajenos a nuestra voluntad, el Museo podrá divulgar dignamente el conocimiento del pasado de Jalisco.
Como es de esperarse, aun a riesgo de abrumarnos con un trabajo excesivo y
diverso, ninguno de los cuatro miembros del Departamento de Historia
estaba dispuesto a prescindir de la investigación misma y de la elaboración
de trabajos emanados de ella.
Aun cuando nos dimos cierta liberación en cuanto a la elección de los temas,
se procuró que cada quien tomara caminos diferentes que implicaran, incluso,
el manejo de fuentes diversas, pero sin que se dispersaran tanto como para
no podernos auxiliar entre nosotros mismos en la obtención de datos y los
trabajos finales no pudieran conectarse entre sí.
Uno de ellos fue la Vida Política de Jalisco 1821-1833, que acaba de salir
de las prensas por cuenta del Gobierno del Estado. Los otros son: Las festividades públicas de Guadalajara (de 1808 a 1828) y La Intolerancia religiosa en Jalisco, entre 1823 y 1857, que están a punto de salir de las prensas
del I.N.AH., y el último, Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
que ya apareció publicado recientemente.
De todos creo que podemos estar más o menos satisfechos, puesto que han
abierto campos prácticamente vírgenes hasta la fecha, aunque todos son susceptibles de ser mejorados por propios o por extraños; pero sobre el último
383

�título me gustaría insistir un poco, y no propiamente porque sea el que me
tocó a mí firmar.

prender un estudio similar, hasta la fecha el número de interesados no ha
pasado de 30 y no esperamos que sean muchos más, ahora que se ha editado...

Este tipo de estudios, en los cuales se resigue un problema desde sus orígenes, aunque sea difícil alcanzar una profundidad envidiable, son de los
que mayor utilidad pueden tener para los colegas y para trabajos posteriores que
uno mismo quiera emprender, dada la perspectiva general que abren y, al
mismo tiempo, la sugerencia de infinidad de asuntos particulares que acarrean.

Una última dirección que hemos dado a nuestro trabajo no merece mayor
mención: se trata de la asesoría solapada a ciertas gentes que han recurrido
a nosotros para hacer su tesis universitaria, ante la imposibilidad de encontrar
el catedrático que les preste la atención debida por falta de tiempo, de interés o de capacidad. En este caso, hay que hacer las cosas con discreción para
no herir susceptibilidades, pero no creemos que deba desaprovecharse el entusiasmo de quien ve en su tesis algo más que un simple trámite.

Cualquier trabajo de esta naturaleza, sea de las divisiones territoriales, de
la deuda o la inversión pública, de la escolaridad, de las comunicaciones,
de la industria, de las actividades artísticas y literarias, de la historiografía
misma o de cualquier otro asunto que esté presente en todas las épocas,
aporta información muy útil para el estudio de cualquier otro tema más acotado en el tiempo y en el espacio, sugiere infinidad de investigaciones nuevas
y, sobre todo, va dotando al conocimiento del pasado de columnas vertebrales que le sirven para ir adquiriendo mayor cuerpo y sentido.

En suma, lo que hemos querido plantear aquí es el hecho de que es necesario olvidar un poco las lamentaciones en beneficio de la acción; y que, aun
dentro de nuestra pobreza de recursos, es posible mejorar la satisfacción de
nuestras necesidades historiográficas si esta acción puede coordinarse, organizarse y sistematizarse en formas de trabajo verdaderamente útiles.

Me imagino que la forma de ir construyendo cualquier cosa, aunque sea
algo tan vago como el conocimiento, es la de consolidar primero una estructura sólida -esquelética si se quiere- a la que después se le podrá ir dando la
forma deseada.
En el caso concreto de la Historia de las Divisiones Territoriales de Jalisco,
alcanzamos a tener grandes satisfacciones, aun antes de que se editara
viendo cómo varias personas que estaban escribiendo sobre sus diferentes pueblos, se entusiasmaban al encontrar en el manuscrito la información necesaria
sobre el lugar geopolítico ocupado por su localidad a través del tiempo; viendo cómo varios forasteros, nacionales o del extranjero, mostraban su agradecimiento por el ahorro de energías que les representaba localizar, en
forma clara, la división política de regiones de su interés; viendo cómo algunos
se interesaban por estudiar algunos problemas planteados y cómo, nosotros mismos, obteníamos de ahí la idea y la estructura de nuevos proyectos
de investigación.
He de confesar que jamás pensamos, al iniciar el trabajo o durante la
elaboración del mismo, la gran ayuda que representaría para otras investigaciones la simple presentación organizada. de los ires y venires de las demarcaciones que el hombre, artificialmente, ha impuesto sobre el mapa de Jalisco
a través del tiempo.
Sin embargo, conviene aclarar una cosa, por si alguien se animara a em384

385
HUMANITAS-25

�CRÓNICA DEL P. FRAY LUIS DE GUZMÁN DE LA REBELIÓN DE
LOS JONACES EN 1703*
MARÍA ELENA GALAVIZ DE CAPDEVIELLE
Instituto de Investigaciones Históricas

UNAM

Disposiciones del virrey para pacificar a los rebeldes jonaces.

FRAY Luis DE Guz:MÁN, religioso de la Orden de Predicadores, fue enviado
por el virrey Duque de Alburquerque a la Sierra Gorda, con el título de
Capitán General, para sujetar a los rebeldes jonaces, el año de 1704.
Por los informes que envió el padre Guzmán al virrey durante ese año,
conocemos las causas que motivaron la gran rebelión de 1703, las medidas
adoptadas por el Oidor Zaraza y Arce, la situación de las cuadrillas de los rebeldes, con la delimitación de la propiedad de sus tierras, por las que lucharon
desesperadamente hasta perder algunos de ellos la vida.

',

En primer lugar vamos a ver cómo estaba repartida. la tierra entre las cuadrillas de los jonaces que habitaban esta región.
Forma en que tienen repartida la Sierra Gorda
los indios que andan alzados en ella.

Estaban organizados en cuadrillas que comprendía extensiones de tierras,
administrada o gobernada por una familia indígena, de la siguiente manera
Alonso de Tovar Tariz a quien llamaban "el Cabrero" y sus hijos eran

* Trabajo presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey,
Sept., 1976.
387

�dueños del paraje de Maconí, desde el río del Desagüe hasta cerca del sitio
y paraje de Las Ranas.
El puerto de Las Lajas, cerro del Dottor, Cerro Gordo y El Espolón,
pertenecían a Andrés Panguz al que llamaban El Obispo, a Pedrote y a su
cuadrilla.
Correspondía a Sebastián de Lomo Verde y su cuadrilla, desde dicho río
del Desagüe al otro lado hacia el Real de Zimapán, con el cerro de Santa
Elena, el de los Lirios, y el de la Zarabanda, desde el Infiernillo hasta Las
Adjuntas.

"Los indios alzados de la Sierra Gorda se consideran tan absolutos dueños
de ella que la tienen dividida entre sí, con separación de jurisdicciones. . ." 2
El padre Guzmán con el propósito de pacificar a los rebeldes y saber por
qué motivo no se habían sujetado al señor Zaraza y Arce, hiw comparecer a
los caudillos de cada cuadrilla y así, se enteró de las causas que motivaron
la rebelión y de las medidas adoptadas por las autoridades españolas para
pacificarlos.

Informado de todo el padre Guzmán, escribe al virrey el 30 de abril de
1704 informando lo siguiente: que, los indios nunca fueron juzgados por tri-

Las Adjuntas, río abajo todo el Cerro Prieto, Las Trincheras, Cerro de
los Camarones, el de Santo Tomás y lo que toca hacia Pacula y sitio de San
Juan Tetla, pertenecía a la cuadrilla de Alonso Cerrato.

bunales, ni escuchadas sus quejas por las autoridades, por lo que le parecía
injusto pretender atacarlos con las armas sin antes oírlos.ª

Sebastián Tariz y su cuadrilla poseían desde dicho paraje de San Juan
Tetla, río del Estoras, Media Luna, Masaquiapa, Asiento de Gatos y Cerro
del Portugués.

Después, en su informe del 17 de junio del mismo año, expone la causa de
la rebelión, y dice que la causa principal del alboroto de los indios era el
pleito que sostenían con algunos hacendados por sus tierras y pone como ejemplo el de la Hda. de La Cieneguílla contra Dn. Juan Arias, explicando:

Desde el río de Estoras, el Frontón, la Muñeca, cerro del Angel y los demás
cerros hasta la misión de San José, eran propiedad de Gerónimo de Chirimía
y su cuadrilla.

" ... No se hartan los dueños de haciendas, quedándose aquellos indios
en el mismo paraje, hasta hoy perdidos por un pedazo de tierra que
nunca se justificó. Y no contento con esto el dicho don Juan de Arias,
agora con Dn. Juan Vélez de Guevara, tienen con bastante inquietud,
amedrentado al religioso de la Misión de San Miguel, sobre las tierras
que le pertenecen, aunque aparentan arrendarlas a dicho religioso para
sus ganados.. ."

" ...En cuya división tenían observado no entrar unos en las jurisdicciones
de otros a sacar agua miel de sus magueyes, ni a otra cosa cuando estaban
de paz..."
Cuando estaban de guerra se juntaban todos y se robaban sin respetar las
propiedades. No permitían la entrada de españoles a sus tierras y si lo hacían
les exigían que contribuyeran por entrar en dichas tierras, como sucedía con los
pastores y los que iban a cortar vigas o entraban a beneficiar las minas, obligándoles a que les dieran maíz, sal, carne ry otras cosas, y los que no lo
hacían, los mataban o les robaban sus ganados y desafiaban.
Al ver los jonaces que los españoles no respetaban su propiedad, decidieron
alzarse contra ellos para ahuyentarlos, despoblando y quemando las haciendas,
como sucedió con la de Gerónimo de Labra ( el Viejo) y otras que quemaron
posteriormente.1
Para los españoles esta. repartición de la tierra entre los indios y su actitud,
era arbitraria y absurda pues opinaban:
1

388

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 112.

También acusaba a los hacendados de inquietar a los indios de esa Misión
y de la de Santa Rosa, predisponiéndolos contra los misioneros.•

En Aguacatlán les quitaron las pocas tierras que podían sembrar.5 Lo
mismo sucedió en la Misión de la Nopalera a la que le quitaron un Ojo de
agua.6
Otra de las causas de su alboroto que mencionó el padre Guzmán fue el
maltrato de su Protector Dn. Francisco de Cárdenas con un indio prin•
•
•
'
•

lbidem.
lbidem,
lbidem,
lbidem,
lbidem,

f. 126.
f. 133-133v.
f. 134.
f. 134v.

389

�cipal apodado "El Monarca", a quien Cárdenas sacó de la iglesia de la Misión de San José y lo apeloteó, sin más causa que andar fugitivo y desde
entonces esta Misión se fue despoblando y acabando.

3o. El lo. de agosto envió despacho al capitán Francisco de Cárdenas
para que requiriese de paz a los indios alzados del Cerro Prieto y
de la Media Luna.

Francisco de Cárdenas cometió muchos abusos no sólo en la Sierra, sino
también en sus haciendas y el padre Guzmán aseguraba:

4o. Recabó el informe del padre fray Nicolás Moctezuma, de la Orden
de San Agustín, ministro de las misiones de Pacula y Xiliapa.

" ...me consta que tiene esa sierra llena de sangre, los fatales alientos
de tantos niños, hombres y mujeres muertos a manos de dicho Francisco
de Cárdenas y de Antonio de Olvera, por cuya causa hoy se padece
la inquietud de la alteración. . ." 7

Después de exponer las causas que provocaron la rebelión de los jonaces,
el padre Guzmán informó las disposiciones adoptadas por Zaraza y los Protectores de indios para su pacificación.

Disposiciones del Oidor don Francisco de Zaraza y Arce
para pacificar a los rebeldes jonaces.
(Cadereita 25 de agosto de 1703.)

Una la de Sebastián de Lomo Verde, compuesta de 15 indios de arco y
flecha poco más o menos, y pertenecían a la Misión de Santa María, además
de mujeres y muchachos que andaban con ellos. Se les habían hecho requerimientos para que se pacificaran y no lo habían hecho.

Por esta razón, el padre Guzmán solicitó al virrey su autorización para
que desaparecieran los Protectores y capitanes en la pacificación de la Sierra Gorda, por ser éstos los causantes del descontento de los indios, como
lo demostró en su informe. Además explicó que el atraso de dicha pacificación no sólo se debió a la deficiencia de los misioneros, como lo informó
Dn. Francisco de Zaraza, sino más bien a los abusos cometidos por los capitanes.

1

Remoción y traslación.
El capitán Zaraza, auxiliado por fray Antonio de Torres, trasladó la Misión de Santa María con su padre ministro, los bienes que le pertenecían y
los indios que había en ella, al otro lado del río del Desagüe, en el paraje
nombrado Maconí. Se eligió el paraje más conveniente para la fundación
de dicha Misión, y el sitio anterior con los bienes que no pudieron ser transportados se depositaron con el Br. don José de Arévalo, cura beneficiado de
ese lugar. La Junta se efectuó en el Real y minas de Zimapán el 31 del mes
de julio de 1703, en las Casas Reales con los capitanes Dn. José Cuéllar,
Alcalde Mayor de dicho Real; Lic. Dn. Alonso de la Cruz Durango, abogado de los Reales Consejos; Cap. Dn. José Ocon; Juan de la Neira; Jorge
del Barrio y Lorenzo de Labra, diputados; y, Francisco de Cárdenas Protector
de dicha Sierra Gorda. Zaraza les hizo saber el fin principal de su comisión;
reducir de paz a los indios que andaban alzados en la sierra y de no reducirse por medios convincentes, hacerles la guerra. Señaló que eran tres las
cuadrillas de rebeldes.

Antonio de Olvera, arbitrariamente, en la misión de Soriano, sin tener
autoridad sobre de ella, sacó de la iglesia a los indios y a unas 6 ó 7 leguas
los mandó apelotear.8

'lu

5o. Envió su informe fechado el 5 de agosto, referente a su salida de
Zimapán para el reconocimiento y descripción de la Sierra Gorda.

•

Hizo la remoción y traslación de la Misión de Santa María de los
Dolores que estaba fundada en la salida de dicho Real.
2o. Convocó a una Junta que se realizó en el Real de Zimapán con el
Alcalde Mayor, capitanes y personas prácticas, y diputados el 31
de julio.
' Ibídem, f. 135.
• Ibídem, f. 135v.

390

La segunda cuadrilla se componía de setenta u ochenta indios flecheros.
Su caudillo era Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de San José y prometió dar la obediencia a su Majestad y recoger los indios que andaban alzados en el paraje de Las Ranas, cuya diligencia quedó a cargo del padre
fray Luis de Guzmán.
La tercera cuadrilla de rebeldes era la de Cerro Prieto, que según las noticias nunca habían estado sujetos a Misión, ni a los justicias, ni dado obediencia al Rey. Defendidos por las asperezas de dicho Cerro Prieto el de Las

'

391

�,
banda del río y campeando por una y otra
Trincheras que está de la otrda ~
f on los que despoblaron la Misión
hab'
h h muchos anos y uer
parte
ian ec o
de los adres agustinos, expusieron al despuede Jiliapa, que estaba a cargo . di p hab' an refugiado atrás de un cerro
ble la Misión de Pacula, cuyos m os ;e ~. lás de Moctezuma, ministro
dejando solo en el pueblo al padre ray ico
de esta Misión.
. f
,
demás de estas tres cuadrillas rebeldes existían otras
Zaraza m ormo que a
l d 1 Media Luna y el cerro
d ·n
en el cerro del Estoras, e e a
dos cua n as; una
.,
dill
a Sebastián Taris que capitaneaba
del Portugués cuyo capitan y cau o er
18 6 20 indios flecheros.
' de la que era
La otra en el sitio del frontón, cerca ~el pueblo de T oliman
capitán Gerónimo de Chirimía con 12 mdios.9

.
z
el capitán Juan de Neira
Gorda
Sobre lo expuesto anteriormente por araza,d 1 s·
·'
e a ierra
·
opinó lo siguiente, para lograr la pacificacion
"

merced (Zaraza) vaya al pueblo de los Lirios, a reco?ocer
... Que su
, d de habitan los indios alzados y que, reduciendo
la tierra s::iain~:s se tiene por conveniente se lleven a obraj~~ o
algunos e c os
'
.
h tenido y tienen en las m1S10ingenios por la poca permanencia que an
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en
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distantes
y que las muJeres y n
de b
~es,
uedan volver a ella; porque uno que que e asta
sierra, de donde no p
,
les hiciere guerra es de senpara infeccionar a los demas. En caso qu~ ,se de armas y municiones por
tir que se mande gente con toda prevencion
cuatro partes:

J

La la. por Ocotitlán, río arriba a reconocer la Ajuntas, Trincheras y Cerro
Prieto que están inmediatos a ella.
0 0
1
La 2a. saliendo gente de estLe R~~l co~ ::!::n P:v;j~!:: c:: 1:d:e~:~
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man el Monte y llega a La om a y JU
del trozo mencionado río arriba.
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La 3a gente que salga de Macom, a p
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La 4a. que de este Real salga más gente a os . i
ueden determinar
.
tas y estando toda la gente 3unta, p
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al pueblo e as JUD
lo que les pareciere ... "

°

.

• Jbidem, f. 27-30.

392

El diputado Lorenzo Labra, estuvo de acuerdo con todo lo que opinó D.
Juan de Neira. En cambio el Cap. Jorge del Barrio se opuso a que los indígenas grandes se les llevara a ingenios y a obrajes, donde se supone se les
cuidaría y enseñaría la doctrina, además se les daría lo necesario para su
alimento y vestuario. Propuso que a los menores y mujeres se les llevara a
lugares distantes de donde no pudieran volver a su tierra o se repartieran
entre españoles y a los grandes " ... se les declarara la guerra por los cuatro
vientos ... "
Por su parte el capitán Francisco de Cárdenas opinó, que siempre se había
tratado de reducir a los indios por medio de la religión y no se había logrado
nada, que su experiencia de 20 años de residir en el Real de Escanela le permitía asegurar que no con hostilidad, ni con dádivas, ni con religión se sujetarían los rebeldes, por lo que recomendaba sacarlos de la sierra y llevarlos
a obrajes e ingenios lejos de ella.
Para las mujeres y menores, proponía se repartieran en villas y ciudades
del reino, a las muchachas en conventos de monjas y a los muchachos con
religiosos para que se educaran en policía y cristiandad.
Resuelto así el problema de los sublevados, Cárdenas proponía se inviertiera el quinto Real en explotar las minas de la Sierra Gorda que había descubiertas y eran ricas en plata, plomo, mercurio y otros metales. ( Causa
económica.)
Que se hiciera lo mismo con los aguajes y salitres para el ganado, con lo
que aumentarían las Reales Alcabalas y los Diezmos.
Si se decidía el Sr. Zaraza por declarar la guerra a los rebeldes, Cárdenas
propuso cerrarles todas las salidas de la sierra para obligarlos a rendirse y
dispuso el ataque de la siguiente forma: un grupo atacaría desde la Misión
de San José y Villa de Cadereita, que está en la parte poniente de la falda de
dicha Sierra Gorda hasta el pueblo de Pacula al oriente. Otro desde el
cerro de Estoras, Media Luna y Escanelas que están hacia el norte del Real
de Zimapán y que era precisamente en donde habitaban los sublevados.
Por su parte el Lic. Alonso de la Cruz Durango, opinaba que los indios
eran indolentes y flojos, que en los 13 años que había vivido en la sierra había experimentado varios ataques y asaltos de ellos; pero se oponía a que
fueran sacados de sus tierras. Proponía que los menores de 8 años se quedaran en las misiones y los mayores que no hubieran justificado sus causas
de rebelión fueran enviados a la ciudad de México, y los que tuvieran causa

393

�justificada asistieran en las mmones. El castigo a los prisioneros de guerra
fuera de acuerdo con la gravedad de sus delitos.

Disposiicones para la fundación de M aconí.

El Cap. Dn. José de Cuéllar propuso que para mantener la paz en la
sierra era necesario fundar un Presidio cerca de la Misión establecida y proponía la conveniencia de poner un obraje para dar trabajo a los indios, y
éste debía estar a cargo de un Protector que los alimentara y tratara bien,
además, las mujeres debían vivir en dicho obraje con sus maridos.10

Para esta empresa nombró a Lorenzo de Labra,12 vecino y diputado del
Real de Zimapán; Gabriel Martínez, alguacil de la Comisión y José Femández, ministro de la Real Sala. Labra fue nombrado cabo y caudillo de los
hombres que irían a dicha fundación. 13 Después de esto Zaraza personalmente
efectuó varias diligencias.

Por Jo antes expuesto, podemos observar que las opiniones sobre la forma
de reducir a los rebeldes, variaban, según los intereses o ambiciones de cada
conquistador.

Diligencias de Zaraza para la pacificación de la Sierra Gorda.

Don Francisco de Zaraza y Arce, después ae escuchar las opm1ones de
todos los miembros de la Junta, ordenó a Dn. Francisco de Cárdenas (Protector de indios de la Sierra Gorda) que,
"por los medios más suaves y seguridad convenientes para los dichos parajes, por una, dos y tres veces les requiriera a los capitanes de cuadrilla
de indios jonaces que encontrase, y les diera un plazo de cuatro días
para que con sus familias concurrieran al paraje y Real de Maconí,
dándose de paz ... "
también debía exhortarlos que si así lo hacían, quedarían libres y se les
perdonarían sus anteriores delitos, pero que si no se presentaban en el término indicado se les declararía la guerra. Para dicha guerra dispuso el ejército para combatirlos, que estaría compuesto por indios flecheros amigos de
las misiones de Pacula y Jalpan, con los del Real de Escanela y los españoles
que fuesen necesarios.
Estas disposiciones fueron dadas a todas las misiones circunvecinas al lugar
de los hechos, para que los misioneros encargados de ellas, facilitaran las
acciones de armas.U
Una vez dadas las órdenes al Protector Francisco de Cárdenas, Zaraza
dispuso la fundación de Maconí, que sería el centro de operaciones para la
pacificación de los sublevados.

,. I bidem, f. 30-34v.
u lbidem, f. 35v-37.

394

En la primera diligencia se hizo acompañar por el Cap. Valeriano Antonio de Arévalo, protector de indios, de 3 españoles y 3 indios amigos. Uno
de ellos sirvió de intérprete y habló con Melchor de Lomo Verde, hermano de
Sebastián de Lomo Verde, capitán y caudillo de una cuadrilla. Le hicieron saber los propósitos que llevaban si se pacificaban; pero no aceptó las
condiciones.
Enterado Zaraza de la decisión del cabecilla rebelde, volvió a hacer una
segunda diligencia en la que envió sólo a los 3 indios con obsequios: mantas,
cotones, maíz y tabaco, invitándolos a pacificarse.
El resultado fue que regresaron dos de los emisarios y al tercero, Pascual
Chacón lo mataron, se quedaron con los obsequios y con el salvoconducto
que Zaraza les había enviado.
Más tarde declararon que al entrevistarse con Melchor de Lomo Verde,
éste había decidido que Pascual Chacón se quedara entre ellos por ser su
pariente.
Zaraza realiza una tercera diligencia, en la que fue informado que eran
cinco y no tres, las cuadrillas de rebeldes.
La primera de Andrés de la Cruz Panguz de la Misión de Sn. José, con
80 indios flecheros y comprendía los ranchos que eran propiedad de Pedrote, El Obispo y Petaquilla.
La segunda de Gerónimo de Chirimía, también de la Misión de San José
con sólo 12 indios de arco y flecha.
.u Éste era hermano de Gerónimo de Labra, el famoso Protector de indios y pacificador de Sierra Gorda.
"A. G. N. Op. cit., f. 41-49.

395

�e¿.

La tercera de Sebastián Tariz, de la congregación de l?s otormM' j°{aces
y chichimecas, compuesta de 18 a 20 indios flecheros, hacia la e ia una.
La cuarta de Sebastián de Lomo Verde de la misión de Zimapán compuesta de 16 indios.
La quinta cuadrilla y la peor de todas, por no haber e_stado sujetos nunca
a doctrina ni obediencia, era, la del Cerro Prieto, inmediata al monte y. ce.
de zi·mapán de la que eran caudillos Alonso Cerrato y Diego
rro de las mmas
b
Baquero, que andaban unidos y siempre en plan de guerra, y am as se componían de 70 indios poco más o menos.
En total, las cinco cuadrillas tenían 196 indios flecheros ~on U:~cho más
número de mujeres y niños, que andaban esparcidos por la sierra.
por otros lugares de la sierr_
Continuó Zaraza sus i·nves•:gaciones
w
Xiliª. y se
,
1 . d'10 estaban pacíficos como en las misiones de
apa y
entero que os m s
'
f
N' l' d
Pacula a cargo de los agustinos, quienes por conducto de ray ico as e
Moctezuma solicitaban clemencia para los alzados de Cerro Prieto.
.
Zaraza decide entrevistarse
con los cabecillas para conocer el motivo por
el que estaban descontentos.
Entrevista d e Z araza con los rebeldes.

.
tr Zaraza y los caudillos jonaces se efectuaría en Maconí,
La entrevista en e
.
~
d •d· , limpiar y aprot l gar el capitán espano1 eci 10
y para llegar h asta es e u ,
,
.
d d l R I de Zi.
ue Gerónimo de Labra habia abierto es e e ea
::~: ~a=::h~ paraje, en el que, con 25 soldados comb,ati~ a los rebet
bl . ,
hacienda de fundir m etales ( causa economica) que m
des, esta ec10 una
.
. d' . también construyó algunos jacales y estarde quemaron los mismos m ios'
l
.,
~ guarnición que serviría de defensa contra os ataques
tablec10 una pequena
,
l .
de los indios, por su magnüica situación en el corazon de a sierra.
' 11 gó ante él el
Ya establecido el destacamento de Zaraza en M acom, e
.
f , "ó
.,
dillo de los indios Andrés de la Cruz Panguz, quien o reci
~:~1:no~e:;ncia y poblarse en ~l paraje de Las Ranas donde juntaría a su
gente para convencerla de pacificarse.
.
Zaraza no confió mucho en el ofrecimiento de Panguz, p_or los info~es
que había recibido de él del padre Guzmán, que, en ocasiones anteriores
" Jbidem, f. 50-52v.
u

396

.
Carta de Zaraza del 31 de agosto de 1703, Jb1dem, f. 55-58.

había tratado con este caudillo, cuando se encontraba instalado en el paraje
de La Laja y el cerro del Dottor, con algunos indios de su cuadrilla. En una de
estas ocasiones le había enviado regalos tratando de atraerlo de buen modo y le hizo varios requerimientos para que se sometiera y aparentemente
Panguz y su gente se pacificaron; pero como estaban acostumbrados a su
libertad, con el primer pretexto que tuvieron volvieron a rebelarse. Con este
antecedente, Zaraza solicitó armas y hombres para combatirlos.1 6
Causa que impedía la reducción de los rebeldes.

La rebelión de los indios, según Zaraza se debía al abandono en que se
encontraban las misiones, principalmente la Misión de San José y la del
Rosario de la Nopalera, que habían sido abandonadas por el padre Vicario
Provincial fray Antonio de la Torre, con el pretexto de encontrarse enfermo.
Cuando llegó Zaraza a la Misión de San José, la encontró despoblada y
todos los indios que pertenecían a ella andaban alzados, con el pretexto de
no tener ministro y al llegar Zaraza se acercaron a él manifestándole su deseo de congregarse.
La Misión de Ntra. Sra. del Rosario de la Nopalera, aunque estaba poblada y con bastantes indios, necesitaba de muchas reformas, ya que muchos
de los indios allí congregados se dedicaban a asaltar y a robar a los vecinos de
Huichapan y el pueblo de Tecozautla, inmediatamente a dicha misión.16
Después de recibir varios escritos, justificando el abandono de las misiones, Zaraza recibió del padre Provincial José González, el nombramiento del
sustituto del padre Antonio de la Torre.
El elegido para esta empresa fue el padre fray Luis de Guzmán por ser
la persona más indicada, por su experiencia y celo con que había trabajado
en las misiones desde sus inicios.
A.demás, el padre José González informó los gastos y sueldos invertidos en
las Misiones de Maconí, Nopalera, San José, Zimapán, Soriano, San Miguel,
Sta. Rosa, Aguacatlán o Pugilia. Y, que al despoblarse Maconí se fundó en
su lugar Sta. Ma. Magdalena a tres leguas de las minas.
Según el P. González la causa real del alzamiento de los indios fue la presencia de soldados en la sierra, quienes cometieron toda serie de atropellos,
11

Ibídem, f. 61.

397

�" ... quitándoles sus pobres alhajas, milpas, ovejillas, gallinas y caballejos..."
a los 513 indios que el padre Guzmán ya había logrado sujetar y adoctrinar.
Además señalaba como estorbo de su labor, el comportamiento de los Protectores, quienes inquietaban a los indios, y aunque éstos deseaban sosegarse
no lo hacían por el mal ejemplo que recibían. Ya que, los Protectores en
nombre del Rey y de la Iglesia les ofrecían su protección, enseñanza de la
doctrina a cambio de su obediencia, y lo que hacían era despojarlos de sus
bienes, maltratarlos y abusar de su condición, con lo que provocaban su
descontento.
Otra causa de la rebelión surgió en la investigación, la influencia del mulato Antonio Valdelamar, sirviente del alguacil mayor de Huichapan, don
Eugenio Sánchez de Espinosa, quien tenía relaciones con el caudillo Panguz,
al que incitaba con sus consejos a la rebelión, po~ lo que Zaraza, o~d_enó_ ,se
pusiera preso a Valdelamar, por considerarlo peligroso para la pacif1cac10n
de la Sierra Gorda.17
Ya habían pasado casi tres meses desde que inició sus pesquisas Zaraza,
para lograr la pacificación de la sierra, cuando se entrevistó con Sánchez
de Espinosa en su Hda. de Las Aguas. Decidió regresar a Maconí para solucionar el asunto que le había sido encomendado por el virrey, y acompañado
por los misioneros Guzmán y Coronel se dirigió a su centro de ºfera~iones
y en el camino se enteró que el 3 de noviembre los rebeldes hab1an meendiado y destruido la Misión de San José.
Al conocer esta noticia el padre Provincial, para evitar males mayores le
escribió a Zaraza el 18 de noviembre, recomendándole se trasladaran los indios de la Misión de La Nopalera a la de Sto. Domingo Soriano, que se encontraba más retirada de la sierra, asistida por buenos ministros, los indios
eran de mejor condición y su ministro era fray Miguel José de Orendain,
de reconocido celo del bien de los indios.
Así mismo, sugirió que las 29 familias de Sta. Rosa de Xichú se trasladaran a la Misión de San Miguel de la Cruz del Milagro, que era la más
inmediata y podía administrarse con éstos y con los indios que en ella
había.18
Con respecto a la Misión de Ntra. Sra. de Guadalupe Aguacatlán, situada
en lo alto de la Sierra, cerca del Real de Escanela, recomendó se mantuviera en ese lugar y sólo se le pusieran religiosos de habla chichimeca.
11

A.G.N. Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 16-20 Y f. 78.

18

Ibídem, f. 79-83.

398

El 19 de diciembre de 1703, el padre González solicitó al virrey el repueble
de San José del Llano, con vecinos de la villa de Cadereita, labradores y
ganaderos para defensa y protección contra los rebeldes de la sierra.

Proposici6n de Zaraza de fundar seis Casas Fuertes
en las faldas de la sierra.
Para reforzar a las misiones, Zaraza solicitó al virrey, la fundación de un
Presidio en Maconí y de seis Casas Fuertes en las faldas de la sierra, que
servirían de freno a los indios rebeldes.1 9
Para la primera Casa Fuerte, propuso el repueble de San José, con los
vecinos de Cadereita, entre los cuales nombró a José Olvera, Julián Nieto,
Juan Yáñez, Manuel de Vega y Antonio de Ledesma con sus familias, que
tenían fama de ser buenos pobladores, dueños de ganado.
Para la segunda Casa Fuerte, solicitó la autorización del Alcalde mayor
de Huichapan, don Andrés de la Mora, para que 20 familias de indios
"otomites" de ese pueblo y de Tecozautla poblaran el paraje de San José,
haciéndoles barrios aparte y se les repartieran las tierras que hubiere menester, concediéndoles como a los pobladores españoles los privilegios y exenciones pertinentes.
La tercera Casa Fuerte pedía, se fundara entre la Misión de la Nopalera
y la de San José, en el lugar donde Dn. Eugenio Sánchez tenía una casa
bien fabricada con patio grande y paredes altas que servirían de defensa contra los rebeldes.
La cuarta Casa Fuerte, se podía instalar inmediata a la Misión de la Nopalera, colindando con las tierras de la Hda. de don Agustín y don Diego
de Trejo y servirían de habitación para los mayordomos y pastores de los
Trejo, y, al mismo tiempo de fortaleza para detener las invasiones de los bárbaros.

La quinta Casa Fuerte, podía levantarse a un cuarto de legua del Real
de Zimapán, aprovechando una construcción existente a la que se le podría
hacer sus almenas y troneras donde podían vigilar 6 ó 7 hombres del propio
Real de Zimapán, y así, se protegerían los contornos hasta el arroyo de Tolimán, que era una de las entradas de los indios rebeldes.
El lugar escogido para la sexta Casa Fuerte, fue la abandonada Misión
18

Ibídem, f . 84-91.

399

�de Jiliapa, que pocos años atrás había sido incendiada por los indi~s del
Cerro Prieto; pero aún conservaba en buen estado sus muros y podía reconstruirse. Podla poblarse con los mismos indios de esa Misión, que estaban
refugiados en la Misión de Pacula.
Los indios refugiados en Pacula fueron aprovechados por Zaraza para combatir a los rebeldes, pues eran enemigos. Eran indios grandes, buenos flecheros y odiaban a los del Cerro Prieto por los daños que les habían ca~do.
Los rebeldes no les permitían pasar a Zimapán a comerciar y los ataJaban
en la barranca de Apesco, donde los robaban y los mataban. Por tal motivo
pidieron permiso a Zaraza para combatirlos, quien se los concedió y además
" ...ordenó, en viendo un indio chichimeca de la sierra, los prenden o
matan..."

20

actuación del joven capitán, lo nombró capitán de caballería, cabo y caudillo de las fronteras de la Sierra Gorda.
Al iniciarse el año de 1704 en el Presidio de Maconí, muno repentinamente Zaraza y las compañías que había formado se deshicieron de inmediato.22
Cuando el padre Guzmán se hizo cargo de la pacificación de la sierra, a
la muerte de Zaraza, logró, durante más de un año con dádivas y alimentos,
reducir a la mayoría de los rebeldes, en la Misión de St. Domingo Soriano,
sustentándolos a costa de la Real Hacienda.
Cuando ya se pensaba que estaba pacificada la Sierra Gorda, muno en
la Misión el Padre Guzmán y nuevamente quedaron los indios sin sustento
y sin amparo, por lo que volvieron a sus antiguas costumbres.23

Informe de Gerónimo de Labra de sus campañas contra los alzados
de la Sierra Gorda. 20 de diciembre de 1703.
Por su parte don Gerónimo de Labra el Mozo, logró someter a la cuadrilla de Sebastián de Lomo Verde y aprehendió a 6 de los principales de
dicha cuadrilla y una mujer con un niño de pecho, a la que depositó con
una familia en Huichapan.
Entre los indios que capturó, había tres chiquillos; Lorenzo, Cristóbal y
Lázaro de los que decía:
" ... ya sacados de su barbarie suelen ser muy bueno_s y codiciados en
todo el reino, por ser chichimecos, pues sirven muy b1e~, todos, los tres
son preciosos y especialmente Cristóbal, que no ha hab:do persona que
lo haya visto y la familiaridad que trata con los espanoles, que no lo
codicie ... "
Los indios sometidos por Labra fueron 76, había de todas edades Y_. sexo,
a lgunas muchachas' segun' Labra, eran preciosas, especialmented la hiJa· de
21
uno de los capitanes, llamada Tomasa, que fue enviada a la casa e mon1as.

BIBLIOGRAFIA

Manuscrito

A.G.N. Tierras, Vol. 204 y Manifiesto en lo precedido en la conquista, pacificación
y reducción de los indios chichimecas-jonaces de la Sierra Gorda, Colecci6n Latino
Americana de la Universidad de Texas, Austin, Texas 1740. Ms. 1711. A.G.N.
Tierras, Vol. 204 Exp. 1 f. 62-69 y Ma. Elena Galaviz de Capdevielle "Descripción y Pacüicación de la Sierra Gorda" Estudios de Historia Novohispana, México,
IIH, UNAM. 1971 Vol. IV, p. 128.

IMPRESOS

GALAVIZ DE CAPDEVIELLE, Ma. Elena, "Descripción y Pacificación de la Sierra Gorda"
Estudios de Historia Novohispana, UNAM, IIH, México, 1971. Vol. IV, pp. 113149, lis. mapas.
GusTIN, Monique, El Barroco en la Sierra Gorda, Misiones franciscanas en el Estado
de Querétaro, siglo XVIII. México, INAH, 1969, 287 pp.

Después de rendir su informe Labra al Oidor Zaraza, satisfecho éste de la
,. GUSTIN, Op . c·t
p • 66 con le título de "Templos y Casas Fuertes de la Sierra
1 .,
Gorda" y Capdevielle, Op. cit., p. 128.
21 Solicitud de Zaraza al virrey con fecha 19 de diciembre de 1703, A.G.N. Tierras,

,. Manifiesto, Op. cit., CAPDEVIELLE, Op. Cit., p. 128.
,. Ibidem, p. 129 y GusTio, Op. Cit., pp. 66-67.

f. 100-101.

401

4-00

HUMANITAS.26

�LA IMPORTANCIA DE LA HISTORIA ORAL
PARA LA HISTORIA REGIONAL*
Lm.

JULIA TuÑÓN

Centro Regional de Occidente
INAH
SEP

A PRIMERA VISTA, venir aquí a hablar de Historia Oral puede parecer novedoso -o tal vez excéntrico-, sin embargo, la mercancía que vengo a propagandear es tan vieja como la historia misma, ya que fue el primero, y más
espontáneo, método que tuvo el historiador para aprehender una realidad
específica, materia prima para la labor de historiador. Tal hicieron Herodoto, Bernardino de Sahagún y tantos más.

La novedad de la Historia Oral estriba, pues, no en su esencia, sino en
su accidente. El rescate de los testimonios de primera mano que pueden proporcionar los testigos presenciales de determinada situación no es nada nueva,
puesto que lo han hecho los historiadores infinidad de veces, aunque la información la conozcamos a través de un material más o menos bien impreso.
Pero lo que sí resulta innovador es el uso de maquinaria para la conservación intacta de dichos testimonios, con lo cual se posibilita su empleo en
cualquier momento posterior. A partir de los años 4-0's, con las grabadoras,
se abrió la posibilidad de conservar en cintas magnetofónicas la frescura
de una voz, una conversación, un chiste o un recuerdo, que pueden ser
material inapreciable para el historiador futuro o presente.
La Historia Oral tiene, pues, como finalidad primigenia, la conservación
en cintas magnetofónicas de testimonios sobre acontecimientos vividos que,
de otra forma, se perdería irremisiblemente al morir los dueños de la información.

* Presentado en el III Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.,
1976.
403

�Creo que todo historiador ha soñado alguna noche que, montaba una fantástica máquina del tiempo para transportarse a un~ epoca ya muerta Y
padecerle, respirarla, sudarla y disfrutarla. Ya que la vida, p_r~nte y pasada
está llena de minúsculos detalles, 'Y que solamente en func1on de ellos_~demos aprehender nuestra realidad, presente y pasada, todos hemos en~d1ado la posibilidad de vivir siquiera un día, aunque fuera como co~vidado
de piedra, al lado de las huestes insurgente de Hidalgo o Morelos, los gnegos de
Pericles o los bizantinos de bizantinas discusiones.

'.

Todo historiador ha gozado las lecturas de hemeroteca que nos llevan a
sentir frío cuando leemos los anuncios de abrigos, aunque estero°:' en pleno
mes de mayo, a participar de valores esté~co~ o moral:s a partir del sentimiento de una época, más que del conoclffilento erudito que de ella podamos tener.
Muchos hemos querido, alguna vez, haber tenido un abuelo que nos ~laticara sus andanzas con Benito Juárez o con Pancho Villa, pero desgrac:adamente la vida no les alcam.ó para explicarnos sus recuerdos y nos deJaron
ayunos de ellos. La Historia Oral pretende no dejar huérfanos a los futuros
historiadores, y, por qué, no tampoco a los presentes.
La espontánea narrativa de un anciano no~ empapa, m~chas. ;1eces de una
manera más eficaz que cualquier texto erudito, de una situacion pasada. Y,
además, puede aportar datos, pistas o perspectivas que nos lleven a una interpretación más justa.
La Historia Oral es, pues, un método por medio del cual, a través de la
entrevista y teniendo como arma una grabadora, se extraen los recuerdos
de un individuo para darles validez independiente de él mismo y puedan
así cobrar utilidad. Los tan platicados cuentos del abuelito chocho que Y~
nadie quiere, ni por caridad, oír, pueden ser una fuente inc~l~~lable de riqueza para el historiador, a quien le estaremos dando la pos1bili~ad de e~plear la tan anhelada máquina del tiempo y de o~t~ner ~na mformacion
más espontánea y vívida que la que pueden transmitir los impresos.
Hasta aquí pareciera que la Historia Oral ha declarado la ~erra a todo
material bibliográfico, hemerográfico o de archivo. Nada más le1ano a 1~ r~alidad. El rescate sonoro no pretende una absurda exclusividad que ehmme
otro tipo de testimonios. La Historia Oral es un método auxiliar p~~a la
investigación histórica que adquiere valor como c~mplemento del_tr~dic1onal
acervo documental. El material virgen que recopila puede contnbwr a que
el historiador recree con mayor aproximación, el objeto de su estudio, desde el
momento mismo e~ que tiene una posibilidad más para posesionarse de la
situación.

De tal manera, el objetivo fundamental de la Historia Oral debe ser el
rescate de aquellos testimonios que, por angas o por mangas, se acabarán,
perdiendo irremisiblemente, ya sea por ignorancia del poseedor ( analfabetismo o inconsciencia del valor de la información), desidia (por lo que nunca
se tomarán el trabajo de escribir) , miedo a posibles enemistades, etc. En
síntesis, la Historia Oral debe buscar, básicamente, aquello que no se ha
escrito, antes de que la muerte ajena nos prive de la posibilidad de ese conocimiento al que tenemos derecho.
Naturalmente que el historiador oral no está exento de dificultades para
obtener su información. En algunos casos son comunes con la técnica tradicional, pero en algunos otros le son particulares.
Los problemas más usuales son la distorsión de los hechos debidos a la
subjetividad del entrevistado, la mentira voluntaria, la falla de memoria, etc.
Sin embargo, estos mismos problemas los observamos en las fuentes escritas,
aunque por un cierto carácter mágico de la letra impresa las afirmaciones así
expresadas nos parecen más ciertas que las recogibles en forma sonora.
La presunta solución es aplicar a la Historia Oral la crítica que siempre
debe acompañar al investigador al manejar información tanto oída como
leída. Naturalmente cabe el error, y corremos el riesgo de irnos detrás de
una pista falsa. La ventaja de la información oral sobre la impresa es
que, en general, ésta está dotada de una frescura y espontaneidad que difícilmente alcanza la letra escrita, por su carácter más culto e intelectualizado.
El empleo de información oral se ha repetido mucho desde Herodoto hasta
la fecha aunque muchos autores se resisten a confesarlo por un cierto pudor
absurdo que obliga al historiador formal a empequeñecer el valor de la voz,
aunque a veces dé total credulidad a la palabra escrita, misma que en ocasiones se manifiesta de manera tan o más subjetiva, como es en el caso de
las cartas personales, las memorias, etc.
Existe una menor reserva a concederle veracidad a un diario personal, que
perseguimos anhelantes por los archivos, que a hacerlo ante un recuerdo sabrosamente platicado. Sin embargo, en los últimos años, la Historia Oral
ha ido paulatinamente recuperando su lugar como vehículo de aprehensión histórica, gracias a las máquinas grabadoras y a su empleo en la recopilación sistemática de información.
Los primeros intentos que se hicieron en este sentido se deben a Allan
Nevins, de la Universidad de Columbia, quien sintió la necesidad de rescatar
vivencias personales cuando realizaba una investigación sobre Groover Cleveland. Como resultado de sus experiencias fundó, en 1948, en el mismo

404
405

�centro escolar, la Oral History Research Office, cuyo éxito hizo que se empezaran a propagar en la enorme nación vecina los intentos de esta naturaleza.
Actualmente, veintiocho años después, hay en Estados Unidos de América
más de 900 programas de historiru oral, en todos y cada uno de los estados de
la Unión y existe una Asociación de Historia Oral que en los últimos tiempos
ha promovido coloquios anuales para lograr una mayor difusión del método
y para intercambio de material. En nuestro país, siempre pobre en este tipo de proyectos y a la zaga respecto de las grandes potencias, el Programa
de Historia Oral es una institución relativamente nueva que lucha aún por
lograr una aceptación, la cual muchas veces le es negada tan sólo por su
carácter de novedoso.
El abuelo de los actuales programas de Historia Oral fue un Departamento
de Grabaciones adscrito al Museo Nacional de Antropología del Instituto Nacional de Antropología e Historia, formado básicamente por recopilaciones
de música folklórica.
1

1

~

'

En 1959, el entonces Director del Departamento de Investigaciones Históricas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Wigberto Jiménez
Moreno, dio comienzo a los primeros pasos para rescatar la información de
revolucionarios que aún vivían.1 Este proyecto fue el padre de los actuales
programas de Historia Oral.
Un poderoso impulso para el nacimiento de ellos lo fueron las labores de
investigación que, en 1964 y 1965, realizaron James y Edna Wilkie en nuestro
2
país, y que fructificaron en un trabajo escrito y publicado en 1969.
Finalmente, en 1971 nació un niño: el Instituto Nacional de Antropología
e Historia decidió crear el Programa de Historia Oral adscrito a su Departamento de Etnología y Antropología Social. Desde entonces se ha realizado
una intensa labor metódica y sistemática de rescate, ordenación y publicación
de información de primera mano, enriquecida mediante el intercambio con
otras instituciones similares.
Un fuerte apoyo al Programa de Historia Oral lo dio la división de Estudios Superiores de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad
1 Al respecto puede verse la recopilación de Daniel Cazes: Los Revolucionarios
México, Ed. Grijalbo, 1973, (Colección Nuestras Cosas No. 9.) Asimismo la serie del
archivo sonoro del I.N.A.H. que constó de cuatro números publicados entre 1970 y 1971.
• WILKIE, James y Edna. Mé1'ico Visto en el Siglo XX, México, Instituto de Investigaciones Económicas, 1969.

Nacional Autónoma de México, con la creación, en el año de 1973 de un
Seminario de Historiografía Contemporánea que trabaja básicament: con el
método de la Historia Oral. Actualmente, en base a la información recogida,
se elabora un trabajo sobre la educación entre los años de 1920 y 1940.
La política del Instituto Nacional de Antropología e Historia desde hace
cuatro años, ha sido la de pretender salvar del olvido a la pr~vincia mexicana, en. este sentido es que se han creado los llamados Centros Regionales,
que funcionan ya en puntos claves de la República. El Programa de Historia
Oral, acorde con este sentir, ha hecho el intento de extender su acción
fue~a d~ la capital del país. Actualmente existen centros de investigación en la
Uru~ers1dad Autónoma de Baja California, con sede en Mexicali, en el Centro
Regional del Noroeste, con base en Hermosillo y, en el Centro de Estudios
de la Universidad Veracruzana en Jalapa. Precisamente de los inicios de la
Historia Oral en Guadalajara, Jal., tengo yo la intención de informar a ustedes.
Creo ~ue _lo que nos ~a reunido aquí es la conciencia de la importancia
~e _la h1ston~ de las regiones que con características peculiares y bien defirudas constituyen el substrato nacional. Es indudable que el país no está
fo~ado por un todo homogéneo, sino por infinidad de zonas que dotan a sus
habitantes, y a su historia, de una idiosincrasia particular, sin que ello signifique
que dejen de participar de muchos elementos que les son comunes con otros
ámbitos más amplios.
Sin embargo, n pesar de las diferentes regiones existentes, el estudio de
la historia se ha llevado a cabo casi exclusivamente de acuerdo a una perspectiva centralista. Debido quizá, al poder económico que detenta el centro
es él quien cuenta con los elementos indispensables para historiar, mien~
que casi toda la provincia carece de los fundamentales. tsta es la causa por
la que la mayoría de las grandes obras sobre historia se hayan gestado en
el D. F. Ahora bien, como el país no está formado exclusivamente por el
acontecer de una ciudad, ni siquiera de muchas, sino por un proceso más
amplio que incluye las diferentes zonas geográficas y la interrelación entre
ellas, no puede aspirarse a lograr un conocimiento coherente de nuestro pasado en función exclusiva del centro.
Es importante, entonces, recalcar la importancia que tiene el desarrollo de
la historia regional para, como ha dicho Luis González, a partir de la microhistoria llegar a la macrohistoria de México.8
1 GoNzÁLEZ Y GoNZÁLEZ, Luis. Microhistoria para Multiméxico. En Historia Mexicana, vol. XXXI, núm. 2, pp. 225-241. México, El Colegio de México, 1971.

407
406

�Tal vez valga la pena insistir en que, mientras la historia que se hag_a
sea exclusiva ante la de los acontecimientos políticos y militares, se segwrá haciendo un tipo de historia excesivamente parcial y carente de significación profunda y de raíces. Lograr hacer una historia que intente aprehender
en su totalidad a la realidad nacional, implica, en primer lugar, buscar las
formas esenciales y regionales de la vida económica, política y social, para
poder así desentrañar muchas actitudes que doten de sentido a nuestro devenir.

..

Ello implica abandonar el criterio de que la ciudad de México es el foco
exclusivo de interés, para extenderlo a la nación toda e intentar así comprenderla en su integridad.
Ahora bien, creo que todos los presentes sabemos y padecemos cada _día
de las múltiples dificultades con que se encuentra todo aquel que qwere
historiar en provincia, especialmente por el estado de nuestra bibliotecas Y
archivos y por la escasez de recursos económicos, que convierten en un caso
raro a aquel que puede vivir de la historia como profesión. ~odo~ es~os ~~­
táculos han hecho a más de uno, desertar de las huestes de la ciencia histónca,
y han afectado seriamente a aquellos que, tercamente, nos mantenemos en
ella. Esta situación, por otra parte, nos convierte en eternos lamentadores
de nuestra condición al compararla con la de la ciudad capital.
Definitivamente las posibilidades de desarrollo historiográfico en provincia
son pocas, pero es nuestra obligación intentar abrir I:15 perspec~vas para ~
futuro, ojalá muy cercano: una de ellas es la de la mcorporac1on de _la historia oral en nuestra rutina historiográfica, y no solamente por las ventaJas que
pueda ofrecer, sino además, porque puede llenar muchas ausencias que_ ,n~s
dejan los acervos de documentación impresa. Allí donde_ nos faltan pen~dicos, libros y viejos papeles, podemos contar con narraciones orales de importancia y representatividad, que nos ayuden a salir adelante.
Vale aclarar que la Historia Oral no consiste únicamente en andar haciendo
entrevistas a tontas y a locas. Aparte de que hay reglas específicas para su
realización ésta debe antecederse de una cuidadosa investigación sobre la
temática ~!rededor de la cual girará la entrevista misma, con el objeto de que
'
.
el investigador la pueda dirigir hacia los puntos que son realmente unportantes. Además es necesario tener presentes algunos cuestionarios específicos,
que sin seguirse en forma muy estricta, puedan servir de guía al entrevistador.
Posteriormente, una vez llevada a cabo la entrevista con el informante, la
cinta grabada debe transcribirse, corregirse y catalogarse, con el obj~to . ~e
facilitar su consulta al estudioso. Todo ello, aunado a la labor de localizac1on

408

y selección de informantes, hace que el procesamiento de cada hora de entrevista implique varias más de trabajo de preparación.
En Guadalajara, la implementación del Programa de Historia Oral data
de los principios de este año, dependiendo directamente del Instituto
Nacional de Antropología e Historia.

Al estado de Jalisco debemos considerarlo junto con sus ahijados Colima
y Nayarit, ya que hay que tomar en cuenta que las divisiones políticas del
país se han determinado muchas veces en una forma más o menos arbitraria
y en respuesta a intereses muy particulares, lo que obliga al investigador, en
algunas ocasiones, a restarles importancia en beneficio de afinidades socioeconómicas y culturales que frecuentemente, hacen caso omiso de las fronteras
políticas. El estado de Jalisco, gracias a su capital Guadalajara, desempeña
un papel preponderante en esta región a causa del gran tamaño de ella y de
su importancia económica.
La región que mencionamos empezó a tener su importancia para el resto
del país hasta muy a finales de la época colonial, cuando su estratégica situación geográfica la convirtió en puente entre la ciudad de México y los
entonces recién explorados territorios del noroeste. Precisamente por su ubicación, la región se convirtió en pieza codiciada en los múltiples casos de
luchas armadas que padeció el país, por lo cual, sus habitantes, ~in ser muchas
veces actores de primer orden en las grandes convulsiones nacionales, sí tuvieron la posibilidad de ser espectadores de primera fila.
Tal sucedió durante el movimiento revolucionario iniciado en 1910, a
pesar de que hubo algunos grupos inquietos que se aunaron a las primeras
manifestaciones de descontento, la zona empezó a vivir plenamente la ráfaga
de la guerra cuando el noroeste se incorporó plenamente a la lucha. Los momentos más difíciles para los jaliscienses los fueron precisamente aquellos
en los cuales los grupos carrancistas con Manuel Macario Diéguez a la cabeza, se disputaron con los villistas de Julián Medina el control de la locación.
La situación se mantuvo indefinida hasta abril de 1915, cuando se inició el
ocaso de Francisco Villa, después de la derrota de Celaya.
Un movimiento muy importante por su fuena, duración, número de adeptos y de balas lo fue indudablemente el denominado cristero, el cual afectó
profundamente la vida del país entre los años de 1926 y 1929. En Jalisco, este
movimiento tuvo su sede más importante en la región de Los Altos con cuya
idiosincrasia parece haberse identificado plenamente. También entre los colimenses y nayaritas el grito de ¡ Viva Cristo Rey,! tuvo su importancia.
En la historiografía sobre la cristiada se ve un claro ejemplo de los per-

409

�juicios que puede crear la existencia de una historia oficial al conocimiento y
a la comprensión del pasado. Por tratarse de un movimiento cuyos postulados
han sido claramente adversos a los de todos los gobiernos habidos desde entonces hasta la fecha, su estudio ha sido marginado intencionalmente por
la historiografía predominante, y el interés por su estudio ha sido excesivamente pobre.

..

De esta manera se ha perdido, irremisiblemente, una importante documentación. La Historia Oral podría rescatar todavía muchos testimonios que
permitieran eliminar muchas de las limitaciones de una investigación tradicional. Algo de esto trató de hacerse en los tres tomos que sobre la cristiada
escribió recientemente Jean Meyer.4
Otro aspecto que ofrece amplias posibilidades para el interesado en el quehacer histórico, lo constituye la historia de la educación, escasamente estudiada en la zona, la cual posee vetas de gran importancia. Asimismo, la
música folklórica regional, especialmente en lo que se refiere a los sones y
corridos es riquísima, y cabe perfectamente dentro de las posibilidades sonoras de historiar. El desarrollo de las diferentes universidades y diferentes
profesiones son también posibles temas de investigación.
En lo particular, me aconteció algo digno de mención, en lo que al conocimiento de la historia del cine se refiere. A partir de una mención intrascedente en la Historia Documental del Cine Mexicano, de Emilio García
Riera,5 en la que se aludía muy vagamente al cine tapatío, pude desempolvar una serie interesantísima de testimonios sobre unos intentos cinematográficos habidos en Guadalajara, totalmente ignorados aun para los mejores

, .......

dríamos decir' en pana
- les. Considero
.
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establecer un proyecto de t -.:
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ra necesidad para poder
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erar esta experiencia. Ello
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entre la más reservada y conservadora de
~ovmcia Y, muy especialmente,
con recelo la llegada de l .
.
Jalisco, que frecuentemente mira
os mvestigadores de la capital.
Hasta ahora se han realizado en Jalisco
.
aproximado de 46 horas de gr b . , L 13 entrevistas, logrando un total
. .
a acion os temas , t b . d
del cine y de l d
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mas ra ªJª os han sido
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ª
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.
el estudio de la historia de la
1 .,
ro, se proyecta incrementar
revo uc1on.
Como consecuencia de mi trabajo he d d .
a valorar y a respetar más 1
:
e ecrr que con él he aprendido
a os ancianos a da
enorme de enseñanzas que pod
ºbº'
rme mayor cuenta del caudal
yor conciencia del gran papelemos recidir de ellos. También he cobrado maque pue en desemp - la cual, desgraciadamente ra
1
enar en nuestra sociedad
' ras veces os valora en f
.
recuerdo que sustente al pres t
1
orma JUSta- como un
,
en e y o dote de senfd
L His .
1
como veh1culo que rescata inf
.,
º· a tona Oral'
ormacron puede lograr
mente su intención digruºficar l h b '
, aunque no sea estricta'
a omreoal
· d
dole un papel útil en la sociedad h ., d ; mu1er e edad avanzada, dáncabal en este mundo nuestr t _Y. acien o e cobrar conciencia de su valor
0 an m1usto con ellos.

conocedores del tema.
Considero esto sumamente representativo, primero, porque muestra las
amplias posibilidades de la Historia Oral para rescatar un aspecto histórico
que ya ahora, y a pesar de que la mayoría de los testimoniantes aún viven,
se encontraban en pleno olvido. Segundo porque demuestra la riqueza de
temas que, para el investigador, tiene la historia de provincia. Esta experiencia,
en lo personal, me motivó mucho respecto a mi labor y me convenció de
las enormes bondades que la historia oral ofrece en función de la historia
regional.
Hasta el presente, la Historia Oral en Guadalajara se encuentra aún, po• MEYER, Jean. La Cristiada. México. Siglo Veintiuno editores, 1974. 3 vol.
• GARCÍA RIERA, Emilio. Historia Documental del Cine Mexicano. México, Editorial

Era, 6 vol.

410

411

�LAS MONOGRAF1AS EN LA HISTORIA REGIONAL*
Da.

JosÉ

DE JESÚS DÁVILA AGUIRRF,

Univenidad de Coahuila

PARA

QUE UN tema sea comprendido con claridad, en ocasiones se hace
necesario determinar el significado y alcance de los principales términos empleados en él.

A pesar de que la Historia Regional es tan antigua o más que la historia
misma pues en la Historia Antigua, ante el pequeño marco del mundo conocido, la Historia sólo podía ser Regional, muy poco se ha escrito sobre ella.
Se le conoce también como Historia Provinciana, Historia Local e Historia Particular. Los historiógrafos modernos en su afán de tecnificar le llaman
ahora Micro-historia, es decir Historia pequeñísima. No me agrada el nombre
a más de que por parecerme inadecuado y despectivo, porque me recuerda
mi profesión y me huele a yodoformo e infección. Me agrada más el que el
maestro don Luis González ha propuesto: el de Historia Matria; suena un
poco raro, pero si hemos aceptado sin objeciones el de Historia Patria para la
Historia Nacional, nada tenemos que objetar el de Historia Matria para la Historia Regional, pues como él dice: "éste designaría el débil y amoroso mundo
femenino, el terruño, la patria chica" la tierruca de donde procedemos, la
que nos nutre y nos ve crecer, la que amorosamente cobijará nuestros restos
mortales, sin embargo, por su mayor uso, seguiremos mencionándola como
Historia Regional o Micro-historia.
La Historia de México tiene sus más hondas raíces en la Prehistoria. Los
pueblos primitivos del abigarrado mosaico del México Precortesiano, nos dejaron la historia de sus más importantes acontecimientos en Estelas, Códices
e Inscripciones y era Historia Regional escrita, porque cualquiera que fuera

*

Presentado al III Encuentro de Historiadores de Provincia. Monterrey, Sept. 1976

413

�el tipo de escritura, ideográfica, figurativa o en glifos aún no completamente
descifrables, era Historia escrita y ella es el punto de partida de nuestra Historia.
En el transcurrir del tiempo, desde su origen, la Historia Regional ha tenido períodos de florecimiento y períodos de decadencia, pero siempre vuelve a
resurgir porque la humanidad no se puede pasar sin ella; pues siempre encontrará quien la practique y quien la lea. Se achacan los períodos de decadencia a la diletancia de los Historiadores que la practican, pero el entusiasmo con que ha surgido Nuestra Asociación, señala la iniciación de un
período de florecimiento.
La difinición más aceptada de Historia Regional, es que, es la Historia
que cubre un determinado espacio geográfico, que puede ser: la zona habitada por grupos humanos que tienen la mismai raza, religión, lengua y cultura
o puede ser el territorio ocupado por un Estado, o un Municipio de nuestra división política territorial o una Ciudad, un Pueblo, una Parroquia, un
Barrio, una Hacienda, etc. algo de unidad tangible o como dice Unamuno
"lo que se puede abarcar con una mirada, como Bilbao desde distintas

!~~va a la investigac~?n debe ajustarse a lo métodos científicos, ajustarse tamb1e~ a la estructurac1on arquitectónica y la periodificación; no está en cambio
obligada a hacer crítica ni interpretación, aunque a menudo lo hace.

LA

CRÓNICA

La Crónica, es en cierto modo una Monografía Histórica narra el devenir
d~ los aco~tecimientos en un lugar determinado, periodJicándolos, eslabonandolos, mvestigando su causalidad, su desarrollo y sus resultados aventurándose a veces hasta en la crítica y la interpretación. No debe conf:indirse
la Crónica con las Efemérides que sólo son una compilación ordenada cronológicamente de fechas, nombres, lugares y hechos. ni con un fichero cronológico producto de la investigación ordenada. La 'Crónica es el escalón
que precede a la Historia Regional.

LA GENEALOGÍA

alturas".
El espacio geográfico cubierto por la Historia Regional, no tiene límites
precisos ni absolutos pues permite intrusiones y las hace en territorios vecinos sobre los que influyo y de los que recibe influencias. En cuanto el tiempo
que cubre, no tiene límites, es el Historiador quien los señala.

La Genealogía, investiga la procedencia y ancestralía de una familia 0
de un individuo, remontándose a través de muchas generaciones hasta el
más remoto origen posible de investigar. De paso señala los hechos más importantes en que interviene la familia o el individuo.

La técnica Historiográfica y la Metodología, son en todo semejantes a las
usadas en la Historia General en todos sus pasos.

LAS

MONOGRAFÍAS

Las Monografías son a la Historia Regional, lo que ésta es a la Historia
General, pueden o no tener límites en el espacio y en el tiempo cubiertos,
pero en cambio sí tiene límites en la temática pues sólo se ocupa de un
tema único. Como el número de temas entre los que se pude elegir es
infinito, la división por temas que de ellas se hace, es infinita también, señalaremos como muestra algunas de las más importantes: la Crónica, la Biografía, la Historia Eclesiástica, la Economía, el Derecho, la Política, la
Educación, el Folklore, las Artes, etc.
La técnica historiográfica para la Monografía, es menos estricta que la
usada para la Historia y permite algunas licencias. Si bien en la parte re-

414

LA

BIOGRAFÍA

La biografía narra la vida de una persona, sus actividades, sus actitudes,
su ca~áct;~ y la ~~ervención que tiene en los fenómenos sociales, políticos,. c1e~?f1cos, artisticos, etc. Mas por las dificultades que presentan la investigac1~n ~ ,la comprobación, po~ e_I ocultamiento de algunos hechos y la
falsa _atr1buc1on de otros; pero prmc1palrnente por la participación que en
ella tienen la imaginación y la fantasía, se acerca más a la novela Sólo la
Biografía tiene importancia para la Historia.
·

LA

HISTORIOGRAFÍA

Podemos considerar la Historiografía como el estudio científico del pasado
humano. En él se investiga, comprueba, acumula, y se interpreta el devenir

415

�de los sucesos de la humanidad. Un gran número de Monografías Históricas
están dentro de este concepto que abarca desde la simple Historiografía Narrativa que se concreta a exponer lo real del suceder histórico; o la Pragmática que estudia la relación entre causas y efectos en busca de la enseñanza
para la vida y la sociedad; o la Genética que se interesa más por la evolución de lo histórico; o la Sociología que estudia las leyes que rigen el
curso de la Historia.
Son éstas en realidad, sólo cuatro etapas del mismo concepto que van en
relación con la preparación cultural y las corrientes ideológicas del mon6-

grafó.
En los distintos grupos podemos incluir, desde la simple narración precortesiana de los pueblos primitivos, en códices, estelas o inscripciones que también son Historiografías, pues son Historia escrita, hasta obras contemporáneas
como la de nuestro compañero el profesor Don José de la Luz Valdés, "El
Mito de Zapata", pasando por todas las épocas de la historia de México
como "La Historia de la Revolución de la Nueva España, Antiguamente Anáhuac" ... de Fray Servando Teresa de Mier, primera obra sobre la Independencia de México.

LA

HISTORIA ECLESIÁSTICA

Debemos no confundir la Historia de la Iglesia con la Historia Eclesiástica;
la primera se refiere a la historia de una religión, su origen y evolución en
las costumbres humanas y la relación del hombre con el ser supremo, es
decir Dios y la segunda a las actividades religiosas de una Parroquia, un
Obispado, un Colegio, una Orden o una asociación religiosa y con frecuencia
hasta a un solo individuo. Entre éstas están la Crónica de Arlegui, "Crónica de N. P. S. Francisco de Zacatecas", "Las Misiones en la Tarahumara",
"Las Misiones del Padre Kino en las Californias y sonora", "Fray Juan Larios
"Defensor de los Indios de Coahuila", y tantos ejemplos más.

EL

ARTE

T an variados como son las formas de el Arte y sus modalidades, tan innumerables los h ombres se han dedicado a él, sus métodos y sus escuelas, son
las Monografías que de ellos se han ocupado; las hay sobre Pintura, Música,
Literatura, Danza, Folklore, Arquitectura, Etc.

-416

LAs cmNcIAs

Desde épocas muy antiguas, todos los avances y descubrimientos de las
ciencias están expuestos en elaboradas Monografías que describen detalladamente los fundamentos, origen, descubrimiento; técnicas y aplicación de )os
más importantes descubrimientos de la ciencia en todos sus aspectos.
No se considera Monografía, aunque no veo la razón, a aquellas que tienen
coro~ tema a alguna de las ciencias naturales, ni los manuales cualquiera que sea
su tipo o textos dedicados a la enseñanza. Por lo hasta ahora expuesto tanto
por el número, volumen e importancia, puede ceducirse lo que las Mon:grafías
representan para la Historia Regional a la que contribuyen y de la que realmente forman parte.

EL

HISTORIADOR

. Cuando ~a _pe_rsona se dedica con tiempo total o parcialmente a la práctica de las disciplinas de la Historia, se le da el nombre de historiador. Esta
definición me parece bastante confusa y no precisa el concepto ni los distintos
aspectos que en sí encierran el término.
~umerosas clasificaciones se han hecho tratando de conceptuar los términos.
A nesgo de c~usarles aburrimiento, tenemos que exponer algunas de ellas para
que cada qmen se catalogue en la que le parezca más adecuada a sus actividades históricas.
La tecnología moderna los divide en dos grandes grupos: el Macrohistoriador y el Micro-historiador. El primero se dedica a la Gran Historia, ya
sea la Universal o la Nacional. El segundo, es el cultivador de la Pequeña Historia, no pequeña por su extensión ni por su importancia sino por
el :spacio ge_ográfico que cubre. En este segundo grupo se cataloga el Histonador Regional, local o pueblerino. A mí me parece más adecuado aunque
meno_s técnico el de Historiador Provinciano, e incluye en este grupo al
Cronista.
El historiador, investiga, narra e interpreta científicamente el pasado humano, explicando los hechos.
El Cronista, relata y relaciona el acontecer de los hechos históricos.

417
HUMANITAS-27

�El Historiador, es por lo general oriundo de la Provincia; es un hombre
de una cultura más que mediana, que un día se inició casualmente escribiendo accidentalmente un artículo para el periódico local, o le hizo al locutor
y de ahí cogió la honda; una compulsión inesperada lo impulsó a escribir sobre una leyenda o una tradición local; tiene algún éxito y un buen día se
arriesga a escribir un folletín o un ensayo sobre algún hecho más o menos
importante, generalmente épico o de crítica sobre actividades políticas. Reconociendo sus errores empieza a cultivarse leyendo mucho e investigando
de una manera torpe nada científica pero que va puliendo poco a poco su
técnica; cada vez, a pesar de ser autodidacta, va mejorando y su estilo llega
a tener algún prestigio local; esto lo anima a seguir adelante, asiste a conferencias y congresos, a veces toma un curso intensivo sobre Historia e Historiografía y un buen día llega a ocupar una cátedra de Historia en la
Secundaria o el Bachillerato de las instituciones locales; sus obras mejoran
pero él sigue cultivándose, pudiendo llegar hasta la Cátedra Universitaria
y recibir con toda dignidad el nombre de Historiador.
El Historiador, procede de todas las esferas sociales, pero tiene simpre
una cultura más que mediana; es un maestro, un periodista, un abogado,
un médico, un sacerdote o un simple empleado pero que tiene cierta preparación. Puede provenir de las clases más humildes o puede ser gente acomodada o jubilado que intenta distraer sus ocior. con una actividad creativa.
Aun cuando llega el éxito, el Historiador Provinciano sigue siendo una persona sencilla, tratable, humana. Su modestia natural, le hace más grande y
sigue amando al Terruño, la Patria, la Historia y la Humanidad.
Alguna vez, cuando el Historiador adquiera cierta categoría, equivoca
el camino, a cambio de un puesto burocrático o de la protección oficial,
pone su pluma al servicio de los jerarcas o de las gentes políticamente importantes; se dedica a escribir loas y panegíricos de los mandatarios en
tumo, sigue escribiendo temas históricos pero falseando la realidad, creando
héroes ficticios, de personajes anodinos y a veces despreciables o escarnece
y vitupera a los verdaderos héroes y aun los trata como locos o visionarios,
todo por seguir la corriente de moda, que se le marca y poder así conservar
su privilegiada posición. Esta actividad me hace recordar una frase de
Telleyrand: "La Historia es la mentira convenida" y la de Paul Valéry,
"La Historia es el más peligroso producto elaborado por la química del
intelecto"

418

EL MICRO-HISTORIADOR

El Micro-historiador, Histona
· dor Provinciano o Pueble .
que en nada difiere por su aspecto de cual .
r~o, es una persona
es una persona de edad mad
d
quier pueblenno, generalmente
cepto de Nietzsche "la lab durahi
,. cu~n o no un viejo. Nos recuerda el con'
or e stonador pro · ·
•
Es que el viejo mira hacia atrás
vmciano .conviene a los viejos".
'd
' en su mente pasa revista a los h ch
e os Is
suce-1
di os, los "vive y evalúa. Somos como d'ice nuestro querido amigo
C
avazos: gentes que vivimos en el pasado" 1
. .
rae
son viejos de espíritu.
' os que no son vie1os de edad,

e::.::~ :ºr

El historiador pueblerino es generalmente oriundo del t
~
menos ha pasado gran parte de su vida en él y con él se ha
o
lo
lo. , conocen y a todos conoce., se habla de t,u con sus veC1nos
.
mado'
y lo
hace todos
tam
bien con sus persona1·
es' todo mundo le cuenta y le confía e
.
b narrador pues tiene materia para la ch 1 .
,
.' s un uen
y todo lo que le interesa lo anota en ~ a~g~=~: : aun meJor. escuc~ador
Cuándo y Cómo son los "nortes" que lo
iarán e su me~ona: D?nde,
Conoce todas las veredas los
.
. gu
en sus mvestigacmnes.
zas, los viejos edificios ~ su
s~:sv:::os y~~~ escondrijos. Las pla-

e::::

St rersonajes son: el alcalde, el jef~ de las arma:º el d: 1: ;:t:ndetales.
e. parroco, el doctor, el boticario y hasta el sacris~, .
icia, e Jue~,
m?gu~o,_ todos _tiene cabidad en sus relatos. Conoceai:~ ~=:~t:~o~e:::e~::
mas llillliOS accidentes geográficos, su hidrografía
fl
f
hasta su potencial económico.
' su ora y su auna, conoce
Con hábiles '. discretos interrogatorios sabe sacar de sus informadores
~:~:::;snq~: l~i:~te.r;sanf para su investigación. No maltrata sus fuentes como
onogra os, pues sabe que más se consigue de un otro ce
rrero
con
terrones
de azúcar
que con el la't'igo. v·lSita
. los archivos
.
pestatalesmuni . al
.
c1p es .Y parroqmales en busca de documentación importante aun u;
clon frecuelnc1a se le ponen obstáculos a su visita. Saca copias cuando puede
e asusta a paleografía' p ues no puede pagar un paleógrafo . l h ,
:~1:.ueblo; a fuerza de practicarla ha llegado a tener algún' d:rn:o a~b::

\o

Recorre el campo y el des1er
· to en busca de rumas
.
y restos
,1 .
toma bosquejos de los restos de viejos edificios e instalaciones. :4~:;oºfcos,
notas que pueden ser necesarias.
'
orna
pu,Ordena
d h luego los datos consegw.dos por med'10 de la investigación y deses e acer un esquema que utilizará para su obra, empieza a darle forma a
419

�ésta. Quizá el método seguido para la investigación no sea muy ortodoxo, pero
no por ello es menos científico y adecuado.
Por fin inicia la obra. Como el historiador pueblerino desconoce o finge
desconocer las técnicas historiográficas, pues para él la Heurística, la Hermenéutica la Crítica y la Estructuración Arquitectónica sólo son términos
esdrújulos' difíciles de comprender a aun más de aplicar, quizá aplique
esos conceptos, pero lo hará de una manera empírica ateniéndose más a su
juicio lógico.
Principia por un prólogo que más bien es una presentación que una apertura; es un prólogo sencillo, corto y franco con el que trata de gana_rse al
lector. En algunas ocasiones dudoso de su éxito, recurre a un persona1e _notable escritor o historiador para que se lo prologue. :Éste, sólo con ho1ear
la obra, hace un prólogo lleno de ditirambos para el aut~r, pero él tiende
a ensalzarse más asimismo y al mérito que le fue concedido.
Es frecuente que el autor inicie la obra partiendo de los tiempos más remotos
de la cronología para seguir luego con los períodos posteriores, llegando
hasta la época actual.
Su estilo 'Y' lenguaje son llanos y sencillos, usa el lenguaje común, sin términos pomposos y de difícil comprensión. No trata de a~rumar al lec~or con
su erudición sólo trata de hacerse comprender y ser sentido; pues escribe con
el sentimien~o no con la mente, por ello evita las citas marginales o al pi~
de la página y no envía al lector a las páginas finales ~ buscar en l'a nó~ina de notas las que pudiera señalar con números progresivos. Es que el qw~re
ser creído, porque él mismo cree en lo que escribe y las notas pueden o desviar
la atención del lector o sugerir dudas y no quiere como Pilatos lavarse las
manos, apoyándose en lo que otros escribieron.
También hace transcripciones importantes o que le gustan de otros autores,
pero tiene buen cuidado de incluirlas en el texto, señalar su procedencia Y
entrecomillarlas, no quiere pasar por plagiario.
Rehúye al incluir en su obra largas nóminas de personajes que ~ueron
gobernantes, obispos O párrocos, las considera tedi~sas y carentes de ~portancia histórica, ya que las únicas huellas que de1aron, fueron los digitales
en las arcas públicas o en los cepos de las iglesias.
Omite también listas de nombres, fechas, lugares y hechos que no considera
de importancia histórica, deja eso para el compilador o para el que se dedica a las Efemérides.

420

Llega por fin el término de la obra y escribe un Epílogo; en él no hace
una evaluación crítica y profunda ni una sentenciosa interpretación sociológica
de los acontecimientos, sólo se arriesga a hacer una somera interpretación
como en las fábulas de Esopo o los cuentos de Calleja, una simple moraleja
que es un juicio crítico que el lector comprende. Agrega una simple bibliografía más que por mostrar erudición, para remitir al lector a libros
o documentos accesibles que a él le fueron útiles y cuya lectura cree pueda
ser provechosa al lector.
Viene luego la peor parte, la otra caída en el Vía-crucis, encontrar la forma
de publicar su libro. Ningún editor lo quiere hacer pues no se le ven posibilidades de utilidades económicas, no cuenta con dinero para hacerlo por
su cuenta, no hay Mecenas que sufraguen la edición ni tiene el apoyo oficial.
Al fin encuentra una imprenta de tercera categoría que accede imprimírselo,
hace una edición barata llena de errores y de mala calidad; para ello se
endeuda y echa mano de sus escasos ahorros; pero al fin la obra ve la luz
pública, los libreros le compran dos ejemplares, y a consignación, sólo los
muy amigos y uno que otro curioso se arriesgan a comprarlo pues no arriesgan
mucho, ya que se vende a menos de lo que cuesta; después de algún tiempo
empieza a circular lentamente; pero sólo dentro de los límites del territorio historiado, uno que otro ejemplar llega a manos de los entendidos que saben
aprovechar los frutos de la investigación del autor. Vienen luego las críticas,
que si fue así, que si no fue así, que por qué no citaste a mi tío abuelo
que lleva un nombre de calle, que por qué no te refieres a mi abuelo que
luchó durante la intervención Francesa y fue disignado para darle el tiro
de gracia a Maximiliano, si éste hubiera recibido tantos tiros de gracia
como me han contado los descendientes de quienes se los dieron, lo hubieran
enterrado sin cabeza.

DE LA CLASIFICACIÓN DE LOS HISTORIADORES

Hay muchos modos de clasificar a los historiadores, depende de qué base
partamos para hacer la clasificación. Una de ellas ya es clásica, con frecuencia la oímos y la repetimos, la del Historiador hormiga, el historiador araña
y el historiador abeja. El Hormiga, incansable, acarreador de materiales que
compila hasta completar un libro, no se preocupa por la estructuración de su
obra ni de escribirla bien, él, con unas tijeras y un bote de engrudo, puede
llenar un libro de muchas páginas. El Araña, lleno de soberbia y de prejuicios
que lo hacen sentirse el centro del universo, teje alrededor de sí y de su

421

�familia una enorme tela de araña frágil e intrascedente, llena de prejuicios
y desahogos. El Historiador Abeja, constante y trabajador que investiga en
todas las fuentes, pero que como la abeja que visita todas las flores, toma
el néctar y los juegos de ellas, los transforma en miel y la almacena para elaborar su obra conforme a sus posibilidades técnicas; a la hora de investigar,
es científico e igual lo es a la hora de estructurar, pero a la hora de describir los hechos, es artista.
Por la vocaci6n, se pueden clasificar en aficionados y profesionales. El
Aficionado es un diletante cuyas compulsiones lo llevan al mundo de la Historia: desconoce las técnicas cientüicas que le permitan hacer una buena
obra, pero suple sus deficiencias con un estilo llano, sincero y amable; no
escribe con el intelecto, escribe con el sentimiento. Su vicio, es la diletancia;
su virtud, la falta de profesionalismo, dentro de ese grupo se encuentra la mayoría de los pueblerinos.
El Profesional, casi siempre se inici6 como aficionado, pero el estudio tenaz
de las disciplinas de la Historia r¡ sus técnicas, le permitieron superarse hasta
llegar a ser reconocido como Historiador.
Por su residencia y forma de trabajo, se pueden clasificar también en dos
especies: el Capitalino y el Provinciano. El Capitalino se subdivide en dos variedades, el que afinando sus técnicas ha llegado a ser con justicia considerado
como Historiador, llegando a ocupar las Cátedras Universitarias o de Instituciones especializadas. Prestigia su profesi6n practicándola con honestidad
y seriedad y merece el nombre de Historiador. El otro cuando ha llegado
a tener cierto prestigio, desvía su ruta y pone sus aptitudes al servicio de los
jerarcas o influyentes personajes políticos, para la educaci6n o para hacerles ambiente, lo hace a cambio de un puesto burocrático o de protecci6n
econ6mica. No encuentro un término adecuado para esta variedad, los que
su actitud me sugiere son demasiado crudos. Pero ahora, que él mismo ha
puesto de moda el término de "Azteca" para todo lo mexicano, desde futbolistas hasta diplomáticos, sin importar su procedencia ni que el 98o/o de los
mexicanos no tenemos nada de "Azteca" retornándole la pelota con perd6n
del pueblo azteca, al que no deseo ofender, pueblo que en la época prehispánica
logr6 fincar una temporal grandeza, subyugando o otros pueblos por medio
de la astucia, la fuerza, el comercio y el tributo e integrando su propia cultura
con los restos que quedaban de los pueblos dominados y la herencia ancestral
de las viejas culturas de los Olmecas, Toltecas, Teotihuacanos y Tarascos;
absorbida por ellos.
Quiero llamarle así en vez de con el despectivo nombre usual de "Chilan-

guenses". Inventor a la medida de héroes p6crif d
Es realmente el mixtifº d d
. .
os eturpado de verdaderos.
1ca or e 1a Histona.

ª

de "Azteca" naci6 de un t orpe intento
.
lizaEl. ,nombrecito
.
de revivir la centra
c1on que imperaba en todos los aspectos durante la C 1 .
.
l
al que se intenta darle .
.
o oma, tnste egado
sino hasta en la raza. vigencia, no s6lo en lo político, lo econ6mico y cultural,
Federalismo
por· el que luchara Migue1R amos Anzpe,
.
. defraudado,
es El
s6lo
una mala co
ha sido
y no de h ch
p1~ al. carb6n de otros federalismos, es ficticio, es de letras
"
, : os y per3ud1ca a México. Con cuánta raz6n alguien ha dºch .
son mas unportantes por s1, mismas
.
las espigas que el lazo que las ata".1 o.

Er

MICROHISTORIADOR

Es. un .importante personaJe
· en e1 mundo de la Historia es

.

p:J::::

~: : : :0 ~i~li!::!aj:rechin_uvnerolusjoy~'ky bdien ,~co~dicionado estudio,
e!~
'
ar ex · tiene un
·
d
1
y secretarias bien entrenados pale6
gran ~wpo e ayudantes
todos los archivos y bºbli t ,
gr os expertos. Tiene acceso fácil a
t b . d
i
o ecas y cuenta con el auxilio de los peritos. El
ªJº el e~uipo, consiste en escoger, recoger y colocar las pequeñas piezas que
orman un gigantesco rompecabezas. informaciones
fuentes y en particular de la Hist . , R .
. que proceden de todas las
ona eg1onal Nm ' Hi
· d
que sea puede prescindir de l
.
.
gun _stona or, ¡x&gt;r erudito
investiga sobre el terreno mis::;c1~ y clardas aportaciones que hace quien
el d ali
. n os gran es mapas no se puede incluir
et e por falta de espacio; pero cuando el detalle es d .
.
hace en un re d
.
e importancia, se
.
cua ro marginal. Esa es la aportaci6n del Historiador Provi·n
c1ano.
-

:.r

.

/ª

solo
queda completarla dándole
Terminada la estructurac1on
·' narrabva,
·
,
~uerpo
y volumen,
recurriendo a la técnica historiográf'ica, la cnuca
, . y la
mt
ta
·,
erpre c1on y hacer conclusiones abstractas y profundas q
1 d
l
a la obra.
ue e en c ase
E~ Macr~~storiador, mira con desdén la obra del provinciano del ueblenno;
enoca en ella
la patente falta de t'ecmca,
.
p
afi
.
pero recurre ay ella para
nar el detalle valioso, aunque rara vez lo confiesa.
. No pasa esto entre el Regional, el Pueblerino y el Mon6grafo ,· éstos militan en el mismo bando.

423
422

�LA

HISTORIA ORAL

He dejado intencionalmente casi para colof6n, un capítulo sobre el que
deseo hacer hincapié. En los últimos años, en Europa, más concretamente en
Inglaterra y también en los Estados Unidos; la Historia y la Tradici6n Orales,
han tenido notable relevancia, en las Universidades se han creado cátedras para esa materia y se le da singular importancia, pues se considera
Historia Viva.
Provincianos y pueblerinos tenemos ahí un rico fi16n que ell.-plotar como
fuente de nuevos tipos de Monografía que poco se practica pues aun se ve
con desdén y no se le da beligerancia. Me refiero a la Tradici6n Local, la
Leyenda, la Anécdota, el Corrido y la Tragedia popular versificada. Con
mucha frecuencia al hacer una investigaci6n las encontramos y sin darles
importancia las tiramos al bote de la basura sin pensar que todas tienen un
fondo hist6rico de mayor o menor importancia. En vez de tirarlas, deberíamos
por lo menos guardarlas en el caj6n de los tiliches que un día pueden ser
de utilidad para más tarde analizarlas, investigarlas y comprobar las verdades
que encierran; luego compilarlas y tomarlas como tema para una maravillosa
Monografía. No debemos permitir que se pierdan, debemos conservarlas
para beneplácito de los viejos, delectaci6n de los j6venes y encanto de
los niños. Ellas pasan de boca en boca, se transmiten así de generaci6n en
generaci6n, son siempre nuevas y casi inmarcesibles porque en ellas se encierra
el alma y el sentir de los pueblos y los villorios. Podremos pasamos sin la Historia del Plan de la Noria o la Batalla de Salamina, pero nadie dejará de
leer o recordar al Señor de Chalma, el corrido de Rosita Alvírez, las anécdotas de Pancho Villa o la Leyenda de la Llorona. Las fuentes son inagotables
y accesibles y el éxito de la publicación está asegurado.

He afirmado que me siento revolucionario, a los hombres de nuestra tierra
les gus~ las re:oluciones'. nunca hemos sido conformistas, pero para hacer
revoluc1on, necesitamos UillmOS y luchar por nuestro ideal, no puedo salir yo
solo a la palestra armado sólo de una resortera o una honda ante el Goliat
de las Instituciones jerarcas de la Historia.
Soy un visionario; mas nos convendría a los que escribimos historia local
en vez de Regionales ser más bien llamados Románticos y hasta Buc6licos po;
lo de pastor y por lo de soñador, y porque practicamos el deporte de la
pedrada.

Saltillo, Coah., agosto 29 de 1976.

RECOMENDACIÓN

Compañeros de andanzas y aventuras en el apasionante mundo de la Historia. Yo los exhorto a que aunque sea por una vez intenten escribir una
Monografía sobre uno de estos temas, no les pesará pues por lo menos afinarán
su práctica en la investigaci6n y la estructuración.
De Xicoténcatl y no de Moctezuma es la poca cultura de mi pueblo; viene
de la mezcla de las culturas hispánicas y tlaxcaltecas como la de casi todo
el noroeste de México, cultura que tuviera su foco de distribuci6n al igual
que de raza, en la vieja Colonia de San Esteban de la Nueva Tlaxcala.

425-

�DOS CRONISTAS FRANCISCANOS DEL NUEVO SANTANDER:
SIMÓN DEL HIERRO Y VICENTE DE SANTA MARlA *

Lic. CARLos GoNzÁLEz SALAS
Universidad de Tamaulipas

I
EL DIARIO DE FRAY SIMÓN DEL HIERRO (1749)

LA

de las tierras que posteriormente durante la Colonia recibirían el nombre hispano de Nuevo Santander y que en realidad equivalió
a la cimentación del actual Estado de Tamaulipas, dieron materia al fraile
franciscano Simón del Hierro para escribir su crónica de las fundaciones
a la que puso por nombre: Diario que hizo fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, año de 1749. El coronel don José de Escandón emprendió su
caravana expedicionaria en Querétaro. Simón del Hierro puntualiza el mes de
diciembre, contra lo que dicen algunos historiadores: Con la ocasión de entrar a poblar el Seno Mexicano de la nueva Colonia del Nuevo Santander
salió el mes de diciembre del año cuarenta y ocho de Querétaro". El padre
Hierro salió con otros tres compañeros del Colegio de Zacatecas el día 9 y
llegó a la villa de Güemes -"que pocos días antes había fundado el coronel"- y lo alcanzó "en la población de San Antonio Padilla" al día siguiente.
Desde entonces fue acompañante de la caravana y por tanto testigo de muy
primera mano.
COLONIZACIÓN

Con seguridad las notas fueron escritas en el terreno de los hechos y por

* Presentado en el 111 Encuentro de Historiadores de Provincia, Monterrey, Sept.
1976.
427

�ellas nos enteramos de no pocos pormenores de las fundaciones. No aparece
clara la intención haber sido redactado este diario como una de las pruebas.
acusatorias para el juicio de residencia a que fue sometido don José de Escandón. Aquí y allí aparecen algunas divergencias de criterios entre el colonizador y los frailes, mas no creemos que éstas constituyan un alegato jurídico como tan abiertamente lo afirman varios historiadores. Proporciona abundantes datos sobre las muertes de soldados, encuentros con indios y todos los.
pormenores que fueron surgiendo durante las fundaciones. Interesa sobremanera el nombre de cada tribu que fueron encontrando y el número de ellas
en los diferentes lugares. Desfilan así los janambres "que entre sí son enemigos y ahora se han visto juntos" gobernados por un indio capitán Mezquite "que nunca se llegaba a los españoles y tiene fama de corsario" (Padilla) : Los borrados y cadimas ( en la Tamaolipa) ; los pintos (San Fernando) ; los pamoranes (a la orilla del río Conchos) . Un indio de los Boca
Prieta -"un indio algo ladino y capitán"- los guiaba por el arroyo de San
Lorenzo. El diario más bien parece escrito sobre la marcha ya que se fija en
todos los acontecimientos y carece de consideración o reflexión alguna.
Por la abundancia de datos de primera mano por incluir el itinerario de
las fundaciones de la mayor parte de las cabeceras de los municipios que
forman hoy día el Estado y sobre todo por ser testimonio de un testigo presencial este diario acrece su importancia. El cuidadoso historiador tamaulipeco Gabriel Saldívar lo ha dado a conocer en uno de los boletines de la
Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística ( 1941), prestando un gran
servicio a los estudios históricos ya que no conocemos otra edición y aun ésta
es de difícil adquisición. Don Alejandro Prieto -también historiador del
Estado- no lo desconocía. Lo que sí nos extraña es que le haya parecido
oscuro y de poco provecho como documento esclarecedor. Salvo las opiniones.
en que no estamos de acuerdo, reconocemos el sentir justo de Gabriel Saldívar cuando escribe: "Su importancia (del Diario) salta a primera vista ya
considerado como documento que trata de costumbres indígenas, ora como
itinerario de la colonización, bien como testimonio de cómo se organizaba la
naciente provincia, y en conjunto, el dicho de un testigo ocular, el cual constituye una de las primeras fuentes de información del Nuevo Santander como
entidad independiente".
Cierto que el mismo padre Hierro hizo extrañamiento y observaciones al
colonizador, mas son tan justas y razonables que no aparecen como acusaciones. Voy a permitirme citar el párrafo escrito, villa de los Cinco Señores (hoy
Santander Jiménez), el 17 de de febrero de 1749 para que esto se ponga

de manifiesto y al mismo tiempo nos acerque al estilo sencillo, fluido y espontáneo de la narración.
"El diez y siete de febrero, estando ya los pobladores en un lugar que habían por mejor elegido y todos muy contentos, pareciéndoles que no tenían
que desear por tener bastimientos, buen paraje y buena agua, se determinó
para este día la fundación de la Villa, con la advo::ación de los Cinco Señores, y fue de esta manera: juntos todos los soldados y pobladores, con sus
armas, al son de caja, en la plaza que es grande y espaciosa, tiene docientas
varas en cuadro, trajeron a la remada, que estaba prevenida, al capitán de la
villa, y estando a la puerta se bendijo la iglesia o ramada, el coronel le hizo
su razonamiento al capitán tomándole juramento de defender la villa, y alentado y animado a los pobladores finalizó, diciendo que su administración
en lo eclesiástico encargaba a los padres del Colegio de Zacatecas, se cantó
la misa, a la que asistieron los padres Villar y García y después se cantó el
Alabado. Después se llevaron los soldados y pobladores a su tienda, habiendo dado antes carga cerrada, se sacó una limetilla de mistela, la que se
repartió a los capitanes y jefes principales, en pequeños vasos de plata, echáronle el brindis y la dieron gracias. Aquí le reconvino el P. Simón diciendo
que le faltaba lo mejor, que le señalase lugar para el pueblo de la misión, que
a esto era su venida y a esto se le ordenaba en la patenta que traía, que no
se hacía mención de villas sino de misiones, y que si no tenía ( n) lugar para
vivir y sembrar los indios, era esto bastante motivo para que no se juntasen
etc. Mostró el coronel alguna displicencia, oyendo esta pregunta dijo que por
entonces no había indios, que cuando los hubiese se les haría lugar en la
villa con los pobladores y que con ellos sembrarían y que de esto dispondría
después de su vuelta. -A esto le instó el P. Fray Simón diciendo que no rn
acomodaba con su disposición, ni su respuesta, que le había de señalar misión distinta con lugar para pueblo y tierras para criar sus bienes y para
sembrar los indios, que a esto le enviaban de parte del Colegio, a lo que dijo
que sería así, que por la presente señalaría lugar para el pueblo, como señaló
a la parte norte de la población, sitio con el título de N. S. de la Consolación ...
En este estado quedó la villa de Santander (hoy Jiménez) y el pueblo de nuestra señora de la Consolación."
Si a esto se le ve cara de acusación, no lo parece mucho en verdad. Fray
Simón narra solamente hechos, no insinúa acusaciones. Si poco más tarde sus
palabras se esgrimen como argumentos en contra de Escandón en las peticiones del fiscal y del auditor de la junta general de guerra, así como en el informe privado de fray Joaquín García y en un memorial del Colegio de
San Fernando dirigido al rey, eso es harina de otro costal.
429

428

�¿ Quién era Simón del Hierro?

Muchos tenían su carácter y su contextura física de su apellido, pues lo
vemos emprender grandes caminatas a pie, con su bastón y libro de horas,
su rosario y sus sandalias desde Guadalupe, Zacatecas, hasta todos los confines del llamado Nuevo Santander, una y otra vez, y recorrer palmo a palmo el extenso territorio y caminar hasta en el Nuevo Reino de León en 1742.
Sabemos que nació en la ciudad de Zacatecas por el año de 1700; sus padres fueron don Antonio del Hierro, genovés, y doña Ignacia Salas, oriunda
de Zacatecas. Ingresó al Colegio Apostólico de Guadalupe, Zacatecas, del
que iba a ser su primer cronista y tomó el hábito en 2 de mayo de 1719;
profesa el 3 de mayo de 1720 y recibe el sacerdocio en 28 de octubre de 1724.
Gran caminante y fervoroso admirador del V. fray Margil de Jesús lo acompaña en su caminata de Guadalajara, Morelia, Querétaro y México y a él
débesele la conservación del hábito usado por Margil. El año de 1749 emprende el viaje hacia la costa del Seno Mexicano de la que deja escrito el
diario citado· débesele también el Informe o Descripción de las Misiones del
' documentos que tan de cerca atañen a Tamaulipas. Escribió
Seno Mexicano,
además dos tomitos que se conservan admirablemente manuscritos en la biblioteca y archivo del convento del Colegio Apostólico de Guadalupe Zacatecas donde hemos tenido la fortuna de hojearlos; contienen éstos: Relaciones, 'Diarios y otras Noticias muy importantes sobre las misiones de fieles e
infieles; Tomo Primero: l. Breve relación de la última salida y misiones del
V. P. fray Antonio Margil de Jesús. 2. Breve relación del camino y misiones
que se hicieron por los lugares que en ella se expresan. (1726-1737) 3. Breve
relación de la entrada y estancia de fray Simón del Hierro en la Costa del
Seno Mexicano. 4. Caminata por el Reino de León que hizo fray Simón
del Hierro, Año 1742. 5. Datos estadísticos de la Tarahumara y sus misiones. Tomo 11. l. Síntesis Histórica y Cronológica del Colegio Apostólico de
N. S. de Guadalupe, Zacatecas. (Fol. 2-20); 2. Hojas en limpio (21-31) y
(38-57); 3. Catálogo de Religiosos de Coro (Fol. 58-60); 4. Copia de cláusulas de cartas del V. P. fray Margil de Jesús (Fol. 60-61); 5. Número de
misiones del Colegio de Guadalupe (Fol. 63-65-bis); 7. Copia de la carta del
padre Margil de Jesús al padre Comisario General (Fol. 65-75). También
desempeñó el cargo de comisario septena} de misiones y fue guardián desde
el 28 de julio de 1759 hasta el 31 de julio de 1762. Celebró su jubileo de
oro sacerdotal el 28 de octubre de 1744, y murió el 27 de enero de 1775.
Fue gran compañero de andanzas apostólicas del venerable padre Margil Y
seguramente por su gran prudencia y discreción, además de su gran pureza
de costumbres, fue elegido por él como su confesor.
430

La Universidad Autónoma de Tamaulipas mediante el Instituto de Investigaciones Históricas desea sacar del polvo de la biblioteca, donde yacen,
algunos de esos documentos para darlos a conocer, porque considera que
Simón del Hierro forma parte de la literatura histórica de Tamaulipas.
Creemos que la lista entera de sus obras se publica por primera vez. Nosotros
por nuestra parte escogeríamos para su publicación la última salida y misiones del V. P. Fr. Margil de Jesús y Caminatas por el Reino de León por estar sembradas sin duda de gratas y valiosas noticias que, por lo demás, nos
atañen de cerca.

11

FRAY VICENTE DE SANTA MAR1A
Y SU RELACIÓN HISTÓRICA
Pocos documentos deberían andar en manos y estudio de todos los tamaulipecos como los escritos por Fray Vicente de Santa María. Los redactó a
petición de los descendientes de Don José Escandón y Helguera, los prestigiados criollos don Manuel de Escandón y Llera, Segundo Conde de Sierra
Gorda y sus hermanos, licenciado Mariano, don Francisco y doña María Josefa para reivindicar la memoria de su padre y exaltar su gran obra colonizadora. Santa María dióles el nombre de Relación Histórica de la Colonia.
del Nuevo Santander y constituyen una magnífica descripción del extenso y
rico territorio de lo que hoy es Tamaulipas, que aún conserva su valor además de que nos da a conocer las tribus y naciones que lo habitaban, sus costumbres y lenguas ya que conoció y trató a algunas de ellas como la de los
mariguanes y los que él llamó "maratines" (quizá sean los Martínez) ; conoció de cerca sus usos sociales y su religión. Leerlo, en una palabra, significa
adentrarse en nuestro pasado histórico y en la evolución de nuestro Estado
tan poco conocido de los tamaulipecos. La Relación fue escrita hacia 1790.
Hubiera tenido cinco volúmenes; sólo éste escribió el padre por razones
que ignoramos y probablemente porque dedicó su actividad a menesteres que
le robaron todo su tiempo. El plan era extenso y comprendía propiamente
la actuación del Coronel Escandón en estas tierras del Seno Mexicano; la
conquista, pacificación y población de la nueva colonia y aun más allá. Lo
más probable es que el proyecto haya sido abandonado. Sólo se conoce de
hecho el primer tomo del cual se conserva el original manuscrito en la Bi431

�"blioteca Nacional sección de manuscritos, inscrito bajo el número 1665. Re.sulta de interés sumo conocer el plan original de la obra tal como él mismo,
Santa María, lo dejó planeado en las primeras páginas de la Relación. Toda
,ella sería fruto, como nos consta por esta primera parte, de una inspección
personal a lo largo y lo ancho de la Colonia aprovechándose, como él mismo
afirma, "de las relaciones y noticias que procuraba adquirir de los prácticos y
.moradores del país, especialmente en orden a la historia natural, distancias
y actual estado de sus poblaciones. Del cúmulo de esos conocimientos, tanto
adquiridos por papeles, como habidos por la observación personal, resultó
el método que me ha parecido más adaptable y oportuno en los cuatro libros que se ven." Después habla de un quinto libro, como dijimos. Por todo
lo cual se comprueba que empleó Un Método y que en él tuvo especialísima
relevancia, la observación personal que se manifiesta en la confesión propia:
"Añadí el viajar personalmente por todo lo que pude de la costa" y desmiente lo que no pocos han puesto en duda: su conocimiento directo del territorio y de sus tribus.
Creo conveniente transcribir el plan completo que el autor se proponía
para conocer mejor lo que nos legó. Se componía de cinco libros. "El primero, sobre el estado natural y antiguo de la costa desde el tiempo de la gentilidad a lo que se puede conjeturar, hasta la primera entrada de los españoles en ella. El segundo, sobre los sucesos acaecidos desde la primera empresa de su descubridor y progresos de su conquista hasta su muerte. El ter-cero, en que se ve el estado de la colonia y lo acontecido en ella desde la
muerte de su fundador hasta el día. Un cuarto libro sobre la prodigalidad y
riquezas con que la naturaleza se explica, tanto en el reino mineral como
,en el animal y vegetal del suelo fertilísimo y por todas partes hermoso y
xico de la Colonia del Nuevo Santander y costa del Seno Mexicano." Y añade:
"Para consumación de la obra y para ver como en resumen, que de este trabajo puede resultar algún bien a la patria y al Estado, me pareció congruente extender Un Quinto Libro sobre las ventajas que se han seguido
y en lo futuro deberán seguirse a la nación, de la pacificación y dominio de
la costa del Seno Mexicano, de sus proporciones para el comercio, del número de sus poblaciones de que todavía es susceptible y de las riquezas abundantísimas que encierra y uso que de ellas podrán hacer". (Ver "Advertencia
previa al que leyere".) Santa María no quería cumplir sólo como historiador y geógrafo; era sacerdote y deseaba contribuir a la evangelización de estas tierras y a la felicidad temporal y eterna de sus moradores aborígenes;
para ello nos esboza otros propósitos que deberían redondear y complementar su gran proyecto. "Se discurrirá, asimismo, un algo sobre las máximas que,
432

según experiencias, parecen oportunas para la total reducción de los indios
Y la conducta qu~ a consecuencia deberán tener los misioneros y ministros
para_ cooperar al fm de esta obra y poner a la vista de los indios neófitos y
g~ntiles Un Catecismo Práctico de la Religión, del Orden Civil y de la Sociedad que hasta ahora han aborrecido y que es natural no aborrezcan, siempre que se les conduzca por medios eficaces e insinuantes." (lbid.)
Nosotros creem?s que las ocupaciones y sobre todo los menesteres y afanes en que postenormente a la reacción del primer libro se vio involucrado
sobre todo su participación en la conspiración de Valladolid y posteriorment~
e~ el proyecto constitucional que debía presentar a Morelos para ser sancionado en Apatzin~án, le impidieron dar cima al propósito inicial. ¡ Lástima
habemos quedado sm esta verdadera Historia de Tamaulipas hasta ese tiempo! Por lo visto algunas partes del plan logró insertarlas ampliamente como
puede comprobarse por el título de los puntos diversos del índice sobre todo
e~- lo t~nte a descripción de las riquezas naturales del país: valles y campmas, nos, mar Y playas, puertos y barras, salinas minerales además de lo
q~e arriba _i~dicamos respecto a costumbres, idio~a, bailes ~ mitotes, relig1on y trad1c1ones guerreras de los indígenas. Todo eso narrado en un hermoso estilo fluido y elegante; engarzado de citas y conocimientos que hablan claro de la cultura y erudición del franciscano.
_Ernesto de la Torre Villar puntualiza con toda precisión las fuentes esc:1tas de otros autores que Santa María utiliza a discreción, como informac10~es de las ei:pediciones anteriores, el Derrotero del bachiller don Juan Anto~10 de la Pena, que en calidad de capellán acompañó al marqués de San
Miguel del Aguayo en su expedición, la Relación sobre el descubrimiento
po~lació~ y pacifica~ión _del Nuevo Reino de León, del Capitán Alonso d;
Leon as1 como la H1stona de Juan Bautista Chapa sobre el mismo Re· o·
1
f
·
m ,
as re er~n:1as a l~s obras del padre Torquemada y su Monarquía Indiana,
a la Pol1t1ca Indiana de Solórzano Pereyra, al Diccionario de Antonio de
Alcedo, a 1~ obra de Fray_ Isidro Félix de Espinoza, a las Disertaciones del
padre Gum1lla y de Francisco Javier Clavijero; las referencias a éste último
son numerosas y su utilización frecuente, más las Disertaciones sobre la Tierra, los Animales y los Habitantes de México que la 'Storia Antica del Messico
Y las menciones de otros autores, e, incluso, el rechazo abierto de sus opini;
nes como las de Buffón, Robertson y de Pau.
El mismo de la Torre Villar asegura que la Relación de Santa
es "un cen~ó~ de noticias deslavazadas, ni una narración fatigosa y
de ~contec1~11entos, nombres y fechas, sino una descripción bien
sencilla, flmda y gustosa. El estilo del religioso es directo, conciso,

María no
recargada
planeada,
sin retor-

433
HUMANITAS-28

�cimientos barrocos ni disgreciones eruditas innecesarias y superfluas. Expresa
con claridad su pensamiento en periodos bien construidos y cortos". En fin,
que Santa María, Vicente José María de Santa María y Martínez, además
de todo, sobresale como excelente escritor. Nos queda pendiente hablar de
su persona.

III
¿QU!tN ERA VICENTE DE SANTA MAR1A?
Incorporado a nuestra literatura histórica por haber sido autor de la
Relación Histórica de la Colonia del Nuevo Santander, Vicente de Santa
María nos pertenece de algún modo. Hemos hablado de la obra, escribamos
ahora de su persona.
Vicente José María Santa María y Martínez fue oriundo de Valladolid
(Morelia) donde nació el 7 de septiembre de 1755. Hijo de don Felipe de
Santa María y de doña Rosalía Martínez, registrados como españoles, esto
es, criollos avecindados en esa ciudad. Don Antonio Guitubay fungió como
padrino del bautismo celebrado en la Parroquia del Sagrario Metropolitano
de Valladolid. Ahí creció y se robusteció y aprendió las primeras letras el
niño Vicente pidiendo ser admitido a los catorce años en la Orden de San
Francisco. Un año más tarde hace su profesión solemne emprendiendo una
carrera brillante en distinguidos puestos y encomiendas, "religioso de espíritu abierto, inquieto, amante del estudio y de la vida activa" como nos lo
pinta Ernesto de la Torre Villar, quien es uno de los que más se han empeñado en averiguar su biografía completa. Entregóse con pasión a los estudios
de filosofía y teología y pronto el éxito le sonríe quedando como maestro
en Valladolid. Pasa con el cargo de maestro de artes al convento de Querétaro, puesto ganado a través de magníficas oposiciones entre el mes de abril
de 1780 y el 20 de octubre de 1781.
Se distingue también en la oratoria sagrada como predicador del convento de Querétaro, al paso que dirige a los jóvenes levitas y los orienta en su
vocación. De trato agradable, finca numerosa red de amistades y se relaciona con numerosos prohombres en varias poblaciones. Quizá sea en ese
tiempo cuando cultiva amistad acendrada con miembros de la familia Escandón que más tarde lo llevarían a defender la persona del Conde de Sierra
Gorda y a escribir su famosa Relación. Ocupó diferentes puestos en la Orden y podría decirse que se apasionó en las rivalidades entre criollos y penin434

sulares dentro de ella tomando partido a favor de los primeros en un ambiente de encendida virulencia. El L ibro Becerro de Provincia lo registra
como perteneciente A la Parcialidad de los Criollos.
Profundo conocimiento y benévola inclinación hacia las clases oprimidas
le reportó el trato con los hermanos de la venerable orden tercera que le
abrió nuevas perspectivas y le fue alimentando aquella ansia de libertad y
de independencia para sus hermanos que más tarde lo conducirían a la militancia abierta desde su puesto de ideólogo de la Revolución de Independencia. Santa María fue siempre un intelectual y como intelectual se conserva
dentro de la "inteligentzia" mexicana que desea y trabaja por la emancipación ya sea conspirando (lo que ocurre en Valladolid) o elaborando un anteproyecto de Constitución para que Morelos lo presentara en Apatzingán.
Cultiva con esmero su inteligencia con variadísimas y sapientes lecturas que
asimila con facilidad, prueba de ello es el derroche impresionante que hace
de ellas en la Relación. Vivió las vicisitudes sociales y políticas de su tiempo
con pasión cada vez mayor, pero no desdeñó servir a su Orden aun en menesteres al parecer incompatibles con su arrebatado espíritu de vanguardia
como Vicario de religiosas en Querétaro. Pronto vuelve a sus tareas de docencia a Valladolid, a las cuales renuncia.
Realiza con permiso de sus superiores un víaje de inspección por la costa
del seno mexicano recogiendo datos e informándose oralmente, leyendo cuanto de interés se le podía ofrecer sobre la recién establecida Colonia del Nuevo Santander, para luego redactar la Relación; ya hemos visto que no tuvo
tiempo de dar cima al plan inicial y solamente desarrolló algunas partes.
No sabemos cuánto tiempo empleó en esa inspección llevada a cabo antes de
1790. En 1801 lo encontramos acompañando a Juan Antonio del Castillo
y Llata en un minucioso recorrido por haciendas, ranchos, pueblos y demás
para delimitar un posible Obispado de Valles que proveyera eficazmente la
labor apostólica de La Huasteca. En los trámites anteriores al proyecto. Del
Castillo y Llata dirigiéndose al Virrey en una carta fechada en diciembre 20
de 1799 al h.ablar de quiénes podrían acompañarlo para la misión de demarcación de límites, escribe: "Y por cuanto entre los sujetos que pueden darla,
contemplo sea uno el Reverendo Padre jubilado Fr. Vicente de Santa María residente en el Convento de Valladolid por Haber Recorrido en Persona
Toda la Colonia del Nuevo Santander. Y lo más del Territorio que ha de
Inspeccionar y Formado de el una Completa Descripción, por encargo y súplica de mis hermanos políticos, Conde de Sierra Gorda, Gobernador de dicha Colonia y Don Mariano de Escandón, Maestre de la Escuela de la Santa
Iglesia de Valladolid; cuyo trabajo lo redujo a varios tomos, y a causa de
435

�la guerra no se han remitido a España para su impresión". Pese al pormenorizado y valioso informe redactado por Juan Antonio del Castillo y Llata,
asesorado por Fray Vicente de Santa María, el proyecto no se llevó a efecto
y corrió igual suerte que el proyectado Estado de Iturbi~e o Estado Huasteco del Diputado Manuel Fernando Soto; la semilla no cayó en tierra infecunda y hasta hace poco se convirtió en realidad.

.,

Después de estas honrosas comisiones, retorna a servir a su Orden ahora
como rector del convento de Zamora, circunstancia que le ayudó a compenetrarse de las necesidades de esos pueblos conociendo su situación social y
política, no sólo religiosa, que le facilitó a venir en auxilio del Obispo Abad
y Queipo para los problemas de límites entre los Obispados de Michoacán y
Guadalajara. De ahí va a Salvatierra como Guardián del Convento y de
ahí a Valladolid como comisario de la venerable Orden Tercera, puesto que
ocupaba todavía para 1809. Fue en este año donde formó parte activa de
la conspiración a favor de la Independencia de México como uno de los
componentes más comprometidos. Va a prisión allí mismo en Valladolid y
luego a otros sitios. Desde el encierro se enteró de los sucesos: el desastre de
Puente de Calderón y la muerte de los cabecillas del movimiento. Y enterado del movimiento de Don José Ma. Morelos que levantaba un ejército y
se hacía rodear de distinguidos intelectuales como el Lic. Ignacio López Rayón, José María Coss, José Ma. Liceaga y otros, logra escapar y unírseles
en su intento más que de combatir a los realistas, de dar al país una forma
de gobierno que respondiera a las necesidades. Destacó su personalidad en la
Suprema Junta Nacional al grado de que terminó con las desavenencias entre Rayón y Liceaga y de que Rayón pensara en él proponiéndolo como Delegado de México para asuntos espirituales al Arzobispo de Baltimore y Delegado Pontificio. Como buen conocedor del derecho, colabora en la elaboración del proyecto de Constitución y, sabedor de que Don Carlos Ma. Bustamante hacía otro tanto, lo invita a unir esfuerzos; no llegó a unírseles pero
probablemente envió su proyecto. Hacia julio de 1813 terminó Santa María el suyo y envió copias a Rayón por quien fue recibido, a Morelos y a los
abogados del grupo de los "Guadalupes".

honramos de contarlo entre nuestros más insignes hombres de letras en Tamaulipas.

NOTAS Y REFERENCIAS

' DEL HIERRO, fray Simón, Diario que hizo Fray Simón del Hierro en el Seno
Mexicano, Año de 1749, boletín de la Sociedad de Geografía y Estadística, septiembre-octubre de 1941; t. LV, número 3, México, D. F., precidido de breve prólogo de
Gabriel Saldívar, pp. 263-296. Advertimos que en esta primera publicación del diario
de padre Simón del Hierro se omiten las notas a manera de diccionario escritas por
su autor al final del diario; esas notas fueron publicadas por el padre Fidel Lejarza,
O.F.M., por primera vez en su obra Conquista Espiritual del Nuevo Santander, Consejo Superior de Investigaciones Científicas; Instituto Santo Toribio de Mogrovejo,
Madrid, MCMXLVII, como uno de los XX documentos que ahí inserta; cotejándolas con las que de puño y letra escribió el padre Simón del Hierro en el manuscrito
de esta obra que se encuentra en el archivo del convento del que fuera Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe de Guadalupe, Zacatecas, descubrimos que
faltan algunas de las notas y, refiriéndose a pormenores geográficos y étnicos concernientes a nuestro Estado, nos pareció interesante recogerlas de modo que completen
las ofrecidas por el padre Lejarza. Pronto las publicaremos en la segunda parte de
nuestro estudio e investigación sobre Las Misiones franciscanas de la Colonia del Nuevo Santander que en tres etapas: (1530-1627); (1627-1827) y Las Misione.s del Colegio Apostólico de San Francisco de Pachuca y la Secularización de las Misiones,
que emprendimos y tratamos de llevar a feliz término bajo los auspicios del Instituto
de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Tamaulipas.
• Ver "Advertencia previa al que leyere".
3
Ibídem.
' Provincia de S. Pedro y S. Pablo de Celaya, No. 3, año 1798.
• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, Erección de Obispados en el Siglo XVIII, El
Obispado de Valles, sobretiro de Estudios de Historia Novohispana, Vol. 111, México, 1970, Apéndice 4, pp. 194-195.

Convocado por Morelos a Chilpancingo para concluir con las diferencias,
va a Acapulco, donde se encontraba Morelos, para preparar el Congreso.
Una terrible peste se enseñoreaba del puerto. Vicente de Santa María contrae el mal y muere ahí en el año de 1813. Por todos esos acontecimientos y
otros actos que se van descubriendo está siendo considerado como uno de los
más definidos inspiradores del movimiento de Independencia. Nosotros nos

436

437

�LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA Y SU
INFLUENCIA IDEOLóGICA EN MÉXICO
(Notas para su estudio.)

ERNESTO DE LA

ToRRE

VILLAR,

Universidad Autónoma de México.

EL NORTE novohispano, llamado en la época virreinal tierras septentrionales,
produjo en la mente de los mexicanos amplias y abundantes preocupaciones.
No podía ser de otra manera, pues México, desde los tiempos precolombinos sufrió un intercambio recíproco, un flujo y reflujo de corrientes de
toda especie entre Norte y Sur, entre las costas y el altiplano.

Las tierras norteñas, descubiertas por los conquistadores españoles, despertaron en ellos gran admiración, y su interés por los inmensos recursos
naturales que encerraban, la importancia estratégica y política que se les
concedió fue siempre señalada. Tanto el Oriente como el Occidente fueron
explorados y descritos con entusiasmo por los grandes descubridores: Juan
Ponce de León, Lucas Vázquez de Ayllón, Pánfilo de Narváez, Remando
de Soto, Tristán de Luna y Arellano, al Oriente; y en el Oeste por Vázquez de
Coronado y el fantasioso e inquieto Fray Marcos de Niza. Sus opiniones,
que encontraron eco tanto en los gobernantes españoles como novohispanos
y entre la población novohispana que crecía y prolongaba con su esfuerzo la
acción descubridora de la metrópoli, motivaron diversos movimientos de expansión hacia el Norte hasta llegar más allá de Vancouver por el Pacífico y
muy arriba del Mississippi y Missouri hacia el Oriente. El continente que se
mostró cada vez más vasto fue recorrido y reconocido en todas sus latitudes
y sólo tuvo fin esta exploración cuando barreras políticas, esto es, la presencia de colonizaciones extranjeras, la detuvo. Su reconocimiento, si bien provocaba la admiración y era un estímulo para su colonización y poblamiento,
representó a los ojos de las autoridades una preocupación ya que su control

439

�político, cultural y económico se les dificultaba por la falta de medios político-administrativos idóneos y la necesidad de arraigar en el centro una
sociedad compleja difícil de manejar que no se quiso dispensar. Los esfuerzos
colonizadores en los que se aprovechó tanto a elementos criollos como indígenas, procedentes éstos de los grupos aborígenes más adictos a los europeos,
como tlaxcaltecas y tarascos, uncieron al septentrión político novohispano,
más estos esfuerzos no llegaron sino a unos límites detrás de los cuales quedaba un territorio más amplio que el dominado, y en él una población heterogénea que por sus condiciones culturales escapaba a la sujeción estatal y
religiosa. El régimen misional que como puntas de flechas se instaló en el
Norte, puso las bases de una incorporación que fue muy difícil y lenta y que
sólo de haber proseguido su acción pacífica, unida a formas de colonización
coherente con las necesidades de su ulterior desarrollo, pudo haber detenido
varios siglos más tarde la pérdida de ese territorio.1
El entusiasmo que el septentrión despertó entre los mexicanos, la admiración de sus vastos recursos naturales que le señalaba como un territorio que
aseguraba a la Nueva España un futurQ positivo, un crecimiento sólido y una
grandeza político-económica admirable, quedó plasmada en numerosos testimonios que datan desde el siglo XVI. No es necesario, ni podemos hacerlo,
recoger los que existen, baste citar algunos que son como hitos que muestran
ese interés.
Testigo de calidad, es en el siglo XVII Carlos de Sigüenza y Góngora,
quien redactó en 1689 para el Virrey Conde de Galve a base de la descripción del capitán Juan Enríquez Barroto un Memorial acerca de la Bahía de
Panzacola, en el cual señala que es: "puerto tan en estremo capaz y cómodo
para que las armadas de Su Majestad como los navíos particulares, tengan
en él su total alivio en todos los contratiempos que suelen experimentar en
todo el Seno Mexicano". En el mismo Memorial menciona "la abundancia
de agua dulce, la inexistencia de arrecifes y la presencia de bosques abundosos de encinas, laureles, robles y pinos, de tierras en que prospera el cultivo del maíz, frijol, calabazas, tomates, chiles y otras vituallas propias de
VELÁZQUEZ, María del Carmen, Establecimiento y pérdida del Septentrión de
Nueua España, México, El Colegio de México, 1974 [8] - 262 pp., mapas (Centro
de Estudios Históricos, Nueva Serie 17.)
Para la colonización de las zonas vid.: ALESSio ROBLES, Vito, Coahuila y Texas
en la época colonial, México, D. F., Cultura, 1938, 753 pp. En esa obra se ocupa
principalmente de la colonización tlaxcalteca.
1

440

Indias y excesiva cantidad de peces de tan diversas especies cuantas apenas
podrán hallarse en otra parte de las costas de aquesta América." 2
Tal comodidad, tales ventajas para una colonización, y principalmente la
importancia estratégica que esa bahía y los territorios aledaños tenían tanto
para la defensa del Reino de la Nueva España como para su futuro engrandecimiento, hizo a Sigüenza recomendar el poblamiento de esas regiones, la
construcción de bases militares y de misiones que civilizaran y atendieran
las necesidades espirituales de la población, y la preservaran de cualquier ataque de los enemigos; franceses, ingleses, holandeses que tendían un cinturón
bélico en torno del Imperio y se aprestaban a destruirlo.ª
Muchas otras voces levantáronse en esos años que motivaron la atención
de las autoridades, atención que cristalizó en la construcción de un cordón
defensivo que fue desde la Florida hasta Cartagena de Indias, pasando por
la Habana y Puerto Rico, cordón que se trató cada vez de hacer más efectivo y poderoso.
La riqueza septentrional y su importancia política continuó preocupando
a la Nueva España en años posteriores. Fuera de memoriales y relaciones
muy amplias, de una correspondencia que abruma por su cantidad y principalmente por la inteligencia y el cuidado que encierra y que también revela
cómo la administración estatal fallaba ante numerosos imponderables y ante
la deshonestidad e indiferencia de muchos de sus miembros, mencionemos
cómo en los órganos de comunicación pública, en los medios destinados a
satisfacer la necesidad de información del pueblo aparecían amplias noticias
destacando las exploraciones arriba de la costa de California y las riquezas
de esas tierras. En la Gaceta de México hallamos información a este respecto
que muestra cómo la sociedad estaba interesada en conocer no sólo la descripción geográfico-ecológica de la Nueva España, sino su importancia estratégico-política. Las noticias acerca del viaje de Malaspina con sus corvetas
Descubierta y Atrevida así como de otros viajeros, las menciones acerca de
la riqueza pesquera de las costas californianas vecinas a las misiones como la
de Monterrey, aparecidas en mayo de 1795 y en otros meses más, revelan
un interés creciente a esos territorios de los cuales mucho se esperaba, pero
• Documentos Inéditos de Don Carlos de Sigüenza y G6ngora. La Real Uniuersidad
de México y Don Carlos de Sigüenza y Góngora. El reconocimiento de la Bahía de
Santa María de Calve. Recopilación, prólogo y notas de lrving A. Leonard, México,
Centro Bibliográfico Juan José de Eguiara y Eguren, 1963, VI-118 pp. (Bibliotheca
Mexicana 1 ) , p. 50 y ss.
• lbidem.

441

�a los cuales se sentía tan desprovistos de cuidado, de atención, de arraigo al
centro de poder novohispano.4
Si la creación de Comandancias de Provincias Internas, y la implantación
del sistema de Intendencias que signüicaron un más amplio control militar,
y económico político revela la preocupación estatal por afianzar el septentrión novohispano, esas soluciones fueron tardías, débiles e inseguras ante
un desarrollo político económico que las colonias angloamericanas manüestaban con seguridad y firmeza. Aún la institución de un nuevo virreinato
como el de Nueva Granada o el del Río de la Plata, integrado por los territorios nórdicos de la Nueva España, pudo haber sido medida eficaz, pero
su creación fue detenida por los acontecimientos políticos de la época.

La colonización angloamericana no fue en Nueva España sentida ni motivo de preocupación sino tardíamente, en el siglo XVIII. Anteriormente y
en esa misma época más nos preocuparon los franceses establecidos como
vecinos en la Luisiana y merodeantes en los bordes del Mississippi.5 Los anglos fueron mirados con curiosidad, aun cuando algunas veces con recelo. Lo
que en ellos extrañaba fundamentalmente era su diversa religión, la cual
les separaba de los novohispanos, pero éstos veían con simpatía cómo algunos ingleses y norteamericanos se convertían al catolicismo como es el caso
de Newark Jackson Walker, joven bostoniano quien en 1795 a los 22 años
• Gazetas de México, compendio de noticias de Nueva España por Don Manuel
Antonio V ALDEZ, México, en la Imprenta de Don Mariano de Zúñiga y Ontiveros,
1784-1809.
En tomo de esta publicación véase el artículo de Ru1z CASTAÑEDA, María del
Carmen, "La tercera gaceta de la Nueva España", Gazeta de México (1784-1809)
en Boletín del Instituto de Investigaciones Bibliográficas, vol. 6, julio-diciembre 1971,
pp. 137-150.
• La aparición de franceses en esa zona se documenta entre otras fuentes en DE LA
PEÑA, Juan Antonio. Derrotero seguido por el Marqués de San Miguel de A.guayo,
en su viaje y expedición a la Provincia de Texas (1720-1722), para recuperarla de los
invasores franceses de la M ovila, reintegrar sus misiones y establecer barrera -con
la construcción de presidios en las Adays, Texas y Bahía del Esp!ritu Santo. Escripta
de orden del mismo Marqués en la Villa de Santiago de la Monclova, Capital de la
Provincia de Coagüila, Nueva Estremadura, por el Br. D . ... Capellán Mayor del
Batallón de San Miguel de A.razón, el 2 I de junio de 1722. Esta obra ha sido impresa en Documentos para la Historia Eclesiástica y Civil de la Provincia de Tex~,
Nuevas Philipinas, 1720-1779, Madrid, José Porrúa Turanzas, 1961, XI · 463 pp., 1l.s.
mapas ( Colección Cbimalistac de libros y documentos acerca de la N ucva España 12).
Muy importantes son las obras de DE LEÓN, Alonso, la de BAUTISTA CHAPA, Juan
y SÁNCHEZ DE ZAMORA, Fernando editadas en Historia de Nuevo León con noticias
sobre Coahuila, Tamaulipas, Texas y Nuevo México, escrita en el siglo XVII por

442

fue solemnemente bautizado en la parroquia de la Santa Veracruz con asistencia de todas las personas de distinción de la ciudad y un gran conjunto
de plebe que aguardaba en las afueras del templo contemplar al neófito que
recibiría las aguas lustrales.6
No podemos conocer cuál fue el estado de la opinión pública novohispana
ante la rebelión de las colonias inglesas, pues durante los años de la independencia norteamericana no se publicaron gacetas, pero una vez que éstas
se inician algunos informes se pueden recoger de ellas, demostrativos del interés que se tenía en el desarrollo político del nuevo Estado. En las Gacetas
que van del mes de abril de 1794 en adelante aparecen numerosas noticias
en tomo de la política internacional de Jorge Washington quien no dejó
arrastrar a su país a nueva guerra con Inglaterra, a pesar de los intentos del
Ministro francés Genet y de varios políticos para apoyar a Francia en sus
disputas con la Gran Bretaña. La actitud de Washington es vista con profunda simpatía por los redactores de la Gaceta, no sólo por revelar una
libertad de acción que beneficiaba a su país, sino por no aceptar las presiones que el gobierno revolucionario francés le hacía para tomar parte en una
lucha que no le incumbía. La firmeza de Washington, su conducta política
aun enfrentándose a Jefferson a quien también se adiniraba, es puesta de relieve en nuestros periódicos como ejemplo de rectitud, de patriotismo, de
libertad, de criterio, de respeto a los intereses nacionales.7
Sabemos muy bien que los años posteriores, esa simpatía hacia los Estados
Unidos y sus dirigentes va creciendo en la medida en que disminuye, por los
excesos revolucionarios y el expansionismo napoleónico, la simpatía por
Francia. El enfrentamiento de Napoleón contra la iglesia que se amplificó
en la propaganda político-religiosa con los sucesos de 1808 en Bayona, nos
hizo temer más al francés que al norteamericano. Sin embargo, fuera de esta
antipatía y peligro inmediato, el crecimiento de los Estados Unidos, su fortalecimiento, su dirección política empezó a ser objeto de atención de observadores más profundos, de estadistas auténticos como el Conde de Aranda,
el Cap. Alonso de León, Juan Bautista Chapa y el Gral. Fernando Sánchez de
Zamora. Estudios preliminares y notas de Israel Cavazos Garza, Monterrey, Gobierno
del Estado de Nuevo León, Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de
Nuevo León, 1961, LVI-283 pp. ils. (Biblioteca de Nuevo León 1.)
VELÁZQUEZ, María del Carmen, op. cit., p. 191, documenta en su obra la entrada
al territorio Novohispano ya en el siglo XIX de Philipo Nolan, Tbomas Freeman y
Zabulon Montgomery Pike.
• Gazeta de México, año de 1795.
'Ibidem.

443

�quien bien informado de la situación del Imperio y sus diversas dependencias
y de la política europea en general, pudo vislumbrar el peligro que significaba la aparición de un fuerte poder económico-político en América, que venía a romper el equilibrio de la política europea. Después de él Godoy,
apoyado en los Planes de Aranda vuelve a advertir el peligro y a proponer
un remedio que aunque resultaba tardío hubiera tal vez detenido la fragmentación del Imperio.8
Estas observaciones últimas, circularon en América Hispana y fueron conocidas y meditadas por diversos estadistas hispanoamericanos. Los primeros
observadores de nuestra realidad político-internacional como Alamán y el
Dr. Mora, tuvieron muy en cuenta el pensamiento de Aranda, observaron
cómo iba siendo realidad su profecía y no sólo se asombraron y atemorizaron
ante el peligro que significaba, sino que trataron de evitarlo.9
Efectivamente, el crecimiento rápido de los Estados Unidos, su capacidad
expansiva provocó en las autoridades metropolitanas y en las mexicanas honda
preocupación, semejante al interés creciente que los territorios al Sur de las
primitivas trece colonias despertaba en los dirigentes de la política norteamericana. España ante la Independencia de los .Estados Unidos -lo señala
Rydjord- se tuvo que enfrentar a un dilema: el temer que Inglaterra quien
conservaba en América numerosas fuerzas, con las cuales podía ampl~ar sus
dominios, si llegaba a un acuerdo con sus antiguas. colonias podría formar
con ellas una alianza con la cual se enfrentaría a las posesiones borbónicas,
Luisiana y Nueva España, y si no llegaba a ese acuerdo, de toda suerte la
autonomía de las colonias significaba un foco de contagio para sus posesio• DE LA TORRE VILLAR, Ernesto, La Constitución de Apatzingán y los crea1ores
del Estado Mexicano, México, Universidad Nacional Autónoma de México, Instituto
de Investigaciones Históricas, 1964, 425 pp., ils., pp. 2~-26.
.
• Fue MoRA, Dr. José María Luis en su obra México y sus revoluciones, 3 ~s.
París Librería de Rasa 1936 el primer publicista americano que comentó Y publicó
' de Aranda. En ' torno ' de la política borbónica en general y en particu
. lar de
el Plan
Aranda y de su Plan vid.: ZAvALA Y LERA, Pío, España bajo los B~rbones, 4a. ed.,
Barcelona, Labor, 1945, 417 pp., ils.; DÁvILA Y COLLADO, M., Reinado de Carlos
IJI, 6 vs., Madrid, 1891; ALcÁzAR MoLINA, Cayetano, Los hombres del ~espotismo
ilustrado en España. El Conde de Floridablanca, su vida Y su obra, Murcia, 1934 Y
más concretamente MoRET Y PRENDUGAST, S., El Conde de Aranda, Madrid, 1879;
KoNETZKE Richard Die Politik des Gra/en A randa, Berlín, 1929; RooRÍoUEZ CAsADO,
Vicente "Política :xterior de Carlos III en torno al problema Indiano" en Revista
de Indias 19441 pp. 227-266 y WHITAKER, Arthur P., El Pseudo-memorial de
Aranda d; 1783 en JI Congreso Internacional de Historia de América, Buenos Aires,
1938, II, pp. 549-558.

444

nes, la primera de ellas México.10 Ante ese peligro, España trató de detener
el avance angloamericano, promoviendo la separación de los territorios al
Sur del Mississippi y constituyendo con ellos una entidad separada. Este
proyecto que se denominó la Conspiración Española, estuvo apoyado por algunos funcionarios franceses. Resultaba evidente que los fuertes intereses
comerciales que se beneficiaban con la navegación del Mississippi y la colonización que se establecía en sus riberas, despertaba grandes ambiciones entre
las tres potencias que deseaban su control, grandes luchas entre ellas, de las
cuales a la larga saldrían victoriosos los Estados Unidos al obtener la cesión
de la Luisiana que estaba considerada como la llave para penetrar en México.11
Mucho antes de ese año, los políticos americanos cultivaron diversos
proyectos que fueron también motivo de preocupación para los dirigentes
novohispanos. En 1785 el Ministro John Adams, conocía y comentaba al
año siguiente el panfleto conocido como La Crisis de Europa en el que se
habla de la emancipación de las colonias europeas en América y se proponía
una coalición de Gran Bretaña, Estados Unidos, Holanda, Rusia, Dinamarca,
Suecia, Prusia y Austria para lograrla. Adams comentaba ante esa proposición, qué debía tenerse en cuenta para su política futura, y mencionaba
cómo agentes de la Gran Bretaña y otros países europeos deseaban independizar a las colonias españolas y portuguesas para aprovecharse con su
comercio.12 Diversas noticias llegadas a los Estados Unidos reveladoras del
descontento general existente en México, fueron aprovechadas por diversos
agentes y funcionarios que no creyeron inconveniente aprovechar cuanto
resquicio de inquietud surgiera para apoyar sus intentos expansionistas. Por
su parte los descontentos con la política española no tardaron en solicitar
el apoyo de diversas potencias, principalmente Inglaterra para obtener la
emancipación política que tanto deseaban.
Si los mexicanos deseosos de romper un vínculo político veían que era
necesario adoptar una nueva forma de gobierno y esa forma se los proporcionaba el nuevo estado surgido de una guerra emancipadora, los norteamericanos a su vez pensaban que sólo era posible ayudar a México a ser libre
si éste consentía en cambiar su mentalidad, en transformarla, como lo afir'" RYDJORD, John, Foreign interest in the lndependence of New Spain, an introduction to the war for Jndependence . .. , by Durham, North Carolina, Duke University
Press, 1935, XII-347 pp., lis., p. 77 y ss.
" lbidem, p. 191 y ss.
11
lbidem, p. 97. Cfr.: Diplomatic Correspondence of the United States of .A.merica,
/rom the signing of the Definitive Treaty of Peace. . . to the Adoption of the Constitution, March 4/ 1789, 7 vs. Washington, D. C. 1833-34.

445

�13

maba Jefferson en 1787 al solicitarle un agente de nuestro país su ayuda.
México debería seguir los lineamientos de la Unión Americana, darse una
organización semejante, una constitución como la americana, pero antes que
nada debería liberarse mentalmente de los vínculos que la ataban al sistema
español. Esto explica cómo José Antonio Rojas, perseguido por la inquisición
hace un elogio de las ventajas de la independencia americana y copia para
sus paisanos la constitución americana.14 Los Estados Unidos ofrecían a través
de las prédicas de Thomas Paine y de los escritos de los censores del régimen
español como Santiago Puglia, un modelo a seguir.15 La reprobación y condena de un sistema que los censores hispanoamericanos hacían y la apología
de un modelo que se tomaba por su eficacia como excepcional provocó en la
mente de los mexicanos marcada simpatía por el país vecino, por sus instituciones y sus hombres. Esa simpatía que fue creciendo día tras día, sólo
se detendría ya hacia 1807-1808 debido a las noticias de la conducta de
Wilkinson y Burr en el norte novohispano.16 Pero ni siquiera eso le restó
atractivo al sistema norteamericano. Los mexicanos pudieron distinguir también cómo la política norteamericana era diferente de la Inglesa que como
17
en el caso de Buenos Aires, ofendía a las posesiones hispanoamericanas.
11 JEFFERSON, Thomas, The Works of Thomas Jefferson, la. ed. Paul Leicester
Ford, 12 vs. New York, 1904-1905 y The Writings of Thomas Jefferson, ed. Andrew
A. Lipscomb, 20 vs. Washington, Library Edition, 1903.
" ALAMÁN, Lucas, Historia de México desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente, 5 vs. México,
J. M . Lara, 1849-1852, 111 apéndices. En la actualidad preparo un trabajo más amplio en torno de Rojas. El Ministro Luis de Onis, señala María del Carmen Velázquez
en su documentado y s6lido estudio, veía más tarde con admiraci6n, aun cuando con
desconfianza el crecimiento de los Estados Unidos.
PAINE, Thomas, The Writings of
11 Acerca del primero de estos autores véase:
Thomas Paine, ed. M. D. Conway. 4 vs. New York, 1894-1896. Parte de las obras
de Paine corri6 traducida por Manuel García de Sena en Hispanoamérica bajo
el título La Independencia de la Costa firme justificada por Thomas Paine treinta
años ha. Extracto de sus obras traducido del inglés al español. Filadelfia, Imprenta
de T. y S. Palmer, 1811. Esta obra contiene fragmentos de De Common Sense, the
Disertation on the first - Principies of Government. Moderna edición de esta obra es
la siguiente: La Independencia de la Costa Firme, justificada por Thomas Paine,
trenta años ha. Traducida del inglés al español por Don Manuel García de Sena.
Con prólogo del profesor Pedro Grases, Caracas, Instituto Panamericano de Geografía
e Historia, 1949, 255 pp., 11s. (Comité de Orígenes de la Emancipación Núm. 5.)
1• DE LA TORRE V1LLAR, Ernesto, "Dos proyectos para la Independencia de Hispanoamérica: James Workman, Aaron Burr", en Revista de Historia de América,
México, No. 49, junio de 1960, 83 pp., en donde se proporciona amplia información
sobre esos dos personajes y su acci6n en las fronteras novohispanas.
" El bombardeo y toma de Buenos Aires por los ingleses produjo fuerte conmoción

446

Los Estados Unidos en la mente novohis
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447

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·
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. '.:cuatro, veinticuatro' cuarto, veinticuatro y cuarenta y uno,
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y cuarenta.21
. . , sexta, se puede desprender
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Del mismo documento, en su a d lClon
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.
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.
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. do aprovech adas por las Constituciones posriantes circunstanciales, van Sten
teriores: francesas, española y la mexicana de 1814.
. . , de p ennsy1vam·a de 1790 hay notable parecido entre sus
De la Constitucion
,
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•
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22
de la de Apatzmgan.

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, para estructurar sobre ellos la sociedad que anhelaban.
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.. Ibídem, p. 198.
21
Ibídem, p. 199.
20
lbidem.

¿ Cómo conocieron nuestros constituyentes esos códigos? La respuesta no
es difícil de dar. Posible es que en ediciones inglesas que circularon en toda
América a fines del siglo XVIII y principios del XIX; pero también es muy
probable que haya sido en versiones españolas u otras, contenidas en la obra
de algún tratadista, como Thomas Paine, cuyos estudios fueron bien conocidos por la élite Hispanoamericana y traducidos y publicados numerosas veces en Venezuela, Perú y en Filadelfia, de donde se distribuyeron copiosamente, por los restantes países. Una de las obras de Paine más importante es
la que tradujo el inquieto político venezolano Manuel García de Sena, titulada: La Independencia de la Costa Firme justificada por Thomas Paine
treinta años ha. Extracto de sus obras, traducido del inglés al español por
D. Manuel García de Sena, el cual fue publicado en 1811 en la imprenta
que T. y J. Palmer tenían en Filadelfia. Este libro de 288 páginas contiene
fragmentos de las obras de Paine: De common Sense, De Disertation on the
first-principles of Gouernment y otras, a más de los siguientes textos legales
norteamericanos: Declaración de Independencia de 4 de julio de 1776; Artículos de Confederación y Perpetua Unión de 8 de julio de 1778; Constitución de Massachusetts; Relación de la Constitución de Connecticut; Constitución de New Jersey; Constitución de la República de Pennsylvania y la
Constitución de Virginia. Esta obra traducido en 1810 lleva una dedicatoria
del propio García de Sena, la cual tiene el propósito de "ilustrar principalmente a sus conciudadanos sobre la legitimidad de la independencia, y sobre
el beneficio que de ella debe desprenderse, tomando como base la situación
social, política y económica de los Estados Unidos".23

El aprovechamiento de estos textos así como de las obras de Burke que los
constituyentes mexicanos hicieron, muestra que nuestros próceres estuvieron
influidos tanto por los textos legales norteamericanos, como por las ideas de
numerosos publicistas anglo americanos; cómo supieron aprovechar las ideas
generosas de renovación que bullían en el mundo de aquellos años y adaptarlas a sus necesidades. Hombres atentos a los cambios que se operaban en
su mundo circundante, acogieron lo que en ese mundo les pareció correcto.
El notable desarrollo que los Estados Unidos habían adquirido, su crecimiento, la tranquilidad y respeto de que gozaban, inducía a los mexicanos a
adoptarlos, a imitar por de pronto sus formas institucionales que se consideraban fórmulas mágicas en la transformación que todos anhelaban.
La guerra insurgente amplificó la admiración hacia los Estados Unidos.
Sus directores creyeron que del país vecino debía proceder el auxilio nece21

lbidem, pp. 199-200.

449
448

HUMANITAS-29

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a más de ser de mala fe, desconoce los anrepite por la mercia Y a pereza,
· . de Tadeo Ortiz, México, Se,. D
ToRRE VrLLAR, Ernesto, Labor Diplomática
E LA
.
4
206
(Archivo
Histórico Diplomitico 3a.
cretaría de Relaciones Extenores, 197 ,
pp.

época No. 4.)
. ó .
d las Revoluciones de Mlxico (1808u
z
Lorenzo Ensayo Hist neo e
J
DE AVALA,
'
1832 Cf
a este personaje vid.: BURLE SON, esse
, N
York 1831·
r.,
d l L
P
1830), ans, ew
'
al Mé .
1953 284 h. PARCERO, Ma. e a uz,
Isaac, La vida de Lorenzo de Za~ a, d 7coReforn:a liberal en México, México, IruLor,nzo de Zavala, Fuente y ,onge~ist:ri: 1969 XII-292 pp. (Serie Historia XX)'
tituto Nacional de Antropologia. e
'
án'
• SmRRA O'REILLY, Justo,
f' de un coterr eo suy0 ,
1 b'
Y fundamentalme~te a i~gra ia 1 v· . a los Estados Unidos, Mérida de Yucatin,
Noticia sobr, su vida 'Y escr1tos, en e
ia.Je
1846, 57-383 pp., ils.

450

tecedentes ya mencionados de la Constirución de Apatzingán, la cual de seguro no conoció Zavala, pero también y lo que es peor, Lorenzo de Zavala
no conoció el Semanario Político y Literario aparecido en las imprentas de
Mariano de Zúñiga y Ontiveros, en la de Alejandro Valdez y en la de Celestino de la Torre de 1820 a 1822. En el \'Olumen cuarto del Semanario -lo
señala Jesús Ihmoff Cabrera- aparecen "los documentos interesantes relativos a la primera revolución emprendida en el continente americano" tal es
el título con que se presentan al público, y entre esos documentos aparecen:
la Declaraci6n de Independencia, los artículos de unión perpetua de 1776
entre las provincias de New Hamsphire, Massachusetts-Bay, Rodeisland,
Conecticut, New York, New Jersey, Pcnnsylvania, los estados de Kent y
Sussex sobre el río Delaware, Mariland, Virginia, North Carolina, South Carolina y Georgia; la Constirución de los Estados U nidos de 1787, artículos
adicionales a la Constitución y diversas arengas de Washington y de Jefferson.29 La publicación en el Semanario Político y Literario de éstos documentos debi6 asegurarles amplia difusión, no sólo en la capital sino en diversas
provincias. Por otra parte, a más del Semanario apareció en México otro
periódico, El Federalista, editado del 24 de junio de 1823 al 14 de octubre
del mismo y el cual insertó amplios trabajos en tomo a la adopción del sistema federal. Este periódico que se vendía acompañado de los discursos de
Jorge Washington, fue ampliamente difundido entre los politólogos de la
época.
Zavala ignoró también los contactos establecidos entre Esteban Austin, de
quien fue bastante amigo y don Miguel Ramos Arizpe. Se sabe que aquél
quien había propuesto varios proyectos de ley a los legisladores mexicanos,
elaboró un Plan de Gobierno Federal que someti6 a la consideraci6n de Ramos Arizpe, el cual contenía condensados los principios de la Constitución
Americana. Este Plan, como ha sido señalado ya (Gaxiola, Ihmoff) presenta
grandes semejanzas con el Proyecto de Acta Constitutiva elaborado por el
célebre padre del federalismo mexicano, Ramos Arizpe. 27
Si Zavala en su Ensayo Histórico critica la copia de esa constitución, en
su Viaje a los Estados Unidos se preocupa por dar a conocer a los mexicanos
las formas de gobierno establecidas en la Unión Americana y a ese respecto
,. YnuOFF CABRERA,
tudiosos del federalismo
bliográficas, México.
n GAXIOLA, F. Jorge,
Porrúa, 1956, p. 177 y

Jesús, "Dos publicaciones periódicas de interés para los esen México", en Boletín del Instituto de Investigaciones BiLa crisis del pensamiento político y otros ensayos, México,

ss.

451

�proporciona una información detallada que comenta inteligentemente, de las
diversas constituciones estatales y de la Constitución General norteamericana.28 De toda suerte su crítica no disminuye en nada el hecho de que
haya sido el modelo norteamericano el adoptado para organizar a la República Mexicana en sus inicios y que de esa primera adopción institucional
hayan derivado otras más, que se creyeron necesarias y útiles para encauzar
al país.
A continuación veremos, en otros cuantos testimonios, cómo continuó la
influencia ideológica de los Estados Unidos, ejerciéndose positiva o negativamente en el desarrollo de México.

El notable y creciente progreso material de los Estados Unidos, la firmeza
de sus instituciones, su poderío, el impulso educativo y cultural que elevaba
el nivel espiritual del pueblo, el orden establecido dentro de un pleno ambiente de libertad, el libre y efectivo ejercicio democrático, el ascendente nivel
económico que el pueblo en general iba adquiriendo, llevó a los inteligentes
observadores de aquella realidad a cotejar, a comparar a la sociedad mexicana, a nuestras instituciones con las norteamericanas y a mostrar a éstas
como reales modelos a seguir, como paradigmas que sólo a base de una profunda transformación se podrían alcanzar. La pintura que nuestros primeros
sociólogos como Zavala hacen de nuestro pueblo y las comparaciones que
establecen, pueden molestar nuestro nacionalismo, mas esos cuadros corresponden a una realidad. Es posible que haya exageraciones, pero éstas resultaban necesarias ante el cambio que se deseaba. El propio Zavala se da cuenta
que sus descripciones podrían molestar la quisquillosa sensibilidad mexicana, mas cree necesario mostrar los males para proponer los remedios. Por
otra parte, Zavala no es un crítico que vea en lo mexicano aspectos puramente negativos. Advierte en el modelo imperfecciones, encuentra en el vecino país elementos negativos que le parecen constituyen un mal grave dentro de la sociedad norteamericana, defectos o concepciones sociales inadmisibles que chocan por completo con la concepción mexicana del prójimo,
del hombre en general.
Algunas de las comparaciones generales que Zavala hace entre los dos
países, entre dos formas de ser, entre dos culturas son las siguientes:
Los Estados Unidos, afirma, son "un pueblo laborioso, activo, reflexivo,
21

DE ZAVALA, Lorenzo, Viaje a los Estados Unidos del Norte de América, París,
Imp. de Decorrchant, 1834, VII-374 pp. y passim. Ésta es la edici6n que hemos
utilizado.

circunspecto, religioso en medio de la multiplicidad de sectas tolerante avaro, libre, orgulloso y perseverante. El mexicano es ligero, ~erezoso intolera~te, generoso y casi pródigo, vano, guerrero, supersticioso, ignorant~ y enenu.go de todo yugo. El norteamericano trabaja, el mexicano se divierte; el
pnmero gasta lo menos que puede, el segundo hasta lo que no tiene: aquél
lleva a efecto. las empresas más arduas hasta su conclusión, éste las abandona a los pnmer~s pasos: ~l uno vive en su casa, la adorna, la amuebla,
la ~res::"ª de las inclemencias; el otro pasa su tiempo en la calle, huye la
hab1tac10n, y en un suelo en donde no hay estaciones poco cuida s:lel lugar
de su descanso. En los Estados del Norte todos son propietarios y tienden a
aumentar su fortuna; en México los pocos que hay la descuidan y algunos
la dilapidan.
. Al hablar así debe entenderse que hay honorables excepciones, y que espec1~l~ente entre la gente de educación se encuentran virtudes sociales y dom~s~cas muy recomendables. También hay en los Estados Unidos personas
prodigas, perezosas y despreciables. Pero no es ésta la regla general.
Parece qu: oigo a algunos de mis paisanos gritar: "¡ Qué horror! ved cómo
nos desacredita este indigno mexicano, y nos presenta a la vista de ¡
_
bl
• ili
os pue
~s c1v zados. Tranquilizaos, señores, que ya otros han dicho eso y mucho
mas de nosotros _Y de nuestros padres los Españoles. ¿ Queréis que no se diga?
Enmendaos. Qwtad esos ochenta y siete días de fiesta del año que dedicáis
al juego, a la embriaguez y a los placeres. Acumulad capitales para vuestra
decente manutención y la de vuestras familias, para dar garantías de vuestro
interés en la conservación del orden social: tolerad las opiniones de Jos demás: sed indulgentes con los que no creen lo que vosotros creéis: dejad a los
huéspedes de vuestro país ejercer libremente su industria, cualquiera que sea,
Y adorar al supremo Autor del Universo, conforme a su conciencia. Dedicaos al t~abajo útil: componed vuestros caminos: levantad casas para vivir
como racionales: vestid a vuestros hijos y a vuestras esposas con decencia·
no exitéis tumultos para apoderaros de lo ajeno: por último vivid el frut~
de vuestro trabajo, y entonces s~réis dignos de la libertad y de los elogios de
los hombres sensatos e imparciales".29
Más adelante tendrá ocasión de insistir en esas diferencias que no las hace
c?n la mira de den!grar, sino de corregir, de ofrecer un modelo a seguir, un
eJemplo que es posible emular en la medida en que nos esforcemos a abandonar vicios ancestrales y adoptar una conducta positiva. Considera Zavala
• Ibídem, pp. III-VI.

452

453

�que no todo lo que se veía en el vecino país era bueno, que allá también
había grupos que vivían en condiciones infrahumanas de las que difícilmente
podían escapar y que en México, pese a la existencia de varios grupos en
situación paupérrima, éstos tenían sobre aquéllos una esperanza de mejoiía.
Esto lo pone de relieve al comparar la situación de los Squatters del Mississippi con los indios de Chalco y del Valle de Toluca.30
Las diferencias sociales existentes en los Estados U nidos son subrayadas
por Zavala. Si fue un admirador entusiasta de sus instituciones jurídicas, económicas, educativas, también fue un censor rígido, de la persistencia en el
país que admiraba, de una realidad social angustiosa, de sentimientos que no

"

• Jbidem, p. 47. La comparación que hace es la siguiente: "En los bancos menos
cenagosos de las orillas hay rancherías o pequeñas casas de madera, montadas sobre
estacas que las sostienen y preservan de la humedad y de los lagartos, y en estas
miserables chozas habitan los proveedores de leña para los trescientos barcos que viajan
en aquel caudaloso río. Los Americanos los llaman Squatters, que creo quiere decir
agachados: será sin duda porque no pueden estar en pie en sus habitaciones por ser
muy pequeñas. Mrs. Trollope hace una pintura muy melancólica de estas pobres
gentes. 'De tiempo en tiempo, dice esta viajera, aparecen unas cabañas de cortadores
de leña, que proveen a los buques de vapor de la necesaria, y que viven en este
tráfico a riesgo, o mejor diré, con la certidumbre de una muerte prematura, a cambio
de pesos y de whiskey (aguardiente de maíz). Estas tristes habitaciones están en la
mayor parte inundadas durante el invierno, y las mejores están sobre estacas que
preservan a los habitantes de ahogarse cuando suben las aguas del río. Estos desgraciados seres son víctimas de calenturas agudas, que ellos desafían sin miedo alentados
por el estímulo de licores espirituosos de que hacen uso. El aspecto macilento de sus
miserables hijos y mujeres causa horror, y aunque se repetía este espectáculo con
frecuencia jamás dejó de causarme la misma impresión. Su color es pálido azulado
y todos parecen hidrópicos. U na vaca y dos o tres puercos, con el agua hasta las
rodillas, distinguen a los más acomodados entre estos desventurados, y lo que puedo
asegurar es que nunca vi la naturaleza humana reducida a tanta degradación como
aparece en los leñeros de los malsanos bancos del Misisipi.'
En efecto es exacta la descripción de Mrs. Trollope. Pero yo he visto varias de
estas pequeñas rancherías aumentarse en los lugares en donde lo permitía la altura de las tierras litorales, y formar ya aldeas en que se comienzan a establecer casas
de alguna comodidad. Nuestros Indios de la laguna de Chalco y de los pantanos del
valle de Toluca se hallan en la misma situación de estos Squatters. Pero hay esta
diferencia, que nuestros Indios pueden mejorar mucho las tierras, establecer sus casas
sobre un suelo sólido, criar animales y coger cosechas; mientras que éstos no pueden
salir del pequeño círculo en que han establecido sus cortes de madera y leña, porque
los aluviones del río no se lo permiten. En un pueblo a tres leguas de Toluca, llamado
San Pedro de los petates, los Indios viven dentro de las aguas que se derraman del
río de Lerma en tiempo de lluvias. Mueren muy jóvenes, y la última peste del cólera,
que hizo tan pocos estragos en la capital del Estado, acabó casi con aquella pequeña
población" .

454

se conciliaban con el espíritu humanitario, amplio, de esencia cristiana fraternal que la civilización cristiana, española y mediterránea le había dotado.
Por ello Zavala no puede menos de condenar la desigualdad racial, la discriminación de la población negra que se hacía en los Estados Unidos. Estima que los norteamericanos pese a sus adelantos en la democracia política,
no habían alcanzado una democracia social efectiva. De esta consideración
penetrante, de este sentimiento producto de una larga, sana y positiva tradición, va a derivar el párrafo siguiente en el cual Zavala, a base de una gran
sinceridad conviene en conceder a la civilización cristiano-hispánica una mayor superioridad que la que encuentra en las formas imperantes en los Estados Unidos:
"Aunque los católicos y los protestantes convienen -escribe- en que todos los hombres son hijos de Dios, hermanos entre sí y herederos de la gloria
con iguales títulos, sólo los primeros dan ejemplos prácticos de esta profesión
de fe. En un templo católico el negro y el blanco, el esclavo y su señor, el
noble y el plebeyo se arrodillan delante de un mismo altar, y allí hay un olvido temporal de todas las distinciones humanas: todos vienen con el carácter de pecadores y no hay otro rango que el de la jerarquía eclesiástica.
En este sagrado recinto no recibe inciensos el rico, no se lisonja el orgullo de
nadie ni el pobre se siente abatido; desaparece el sello de la degradación
de la frente del esclavo al verse admitido con los libres y ricos en común para
elevar sus cánticos y ruego al autor de la naturaleza. En los templos protestantes no es así. Todas las gentes de color son excluidos o separadas en un
rincón por enrejados o barandales; de manera que aun en aquel momento
tienen que sentir su condición degradada.
El más miserable esclavo recibe de manos del sacerdote católico todos los
consuelos de la religión. Es visitado en su enfermedad, consolado en sus
aflicciones; sus labios moribundos reciben la hostia consagrada, y en el último momento de su agonía, la voz postrera que escucha es el sublime apóstrofe que dirige el católico al moribundo: "Proficiscere anima christiana.
Parte en paz, alma cristiana". ¿ Cómo no han de ser así católicos todos los esclayos y negros de la Luisiana.81
Y más adelante hace presente la superioridad de la cultura cristiano latina
sobre la anglosajona y protestante en ese aspecto al comparar la superioridad
jurídica y legislativa que México tiene sobre el vecino país.
"Al pasar de la República Mexicana a los Estados Unidos que permiten
" lbidem, pp. 58-59.

455

�la esclavitud en nuestra hermana y vecina, no puede dejar el filósofo de
sentir el contraste que se advierte entre ambos países, ni dejar de e&gt;..-perimentar una agradable memoria por los que han abolido este degradante tráfico y hecho desaparecer entre nosotros los vestigios de tan humillante condición de una especie humana. El general Guerrero dio un decreto el 16 de
septiembre de 1829, en virtud de facultades extraordinarias, por las generosas inspiraciones de D. José María Tornel. A mi pasada por Nueva Orleans
había en venta más de un mil esclavos. Esta gente es tratada con mucha severidad en la Luisiana. Ellos hacen el servicio de las casas y posadas, y generalmente duermen en el suelo. Cuando un amo quiere castigar a su esclavo o esclava, los manda a la cárcel con un billete que contiene la orden del
número de azotes que debe darles el carcelero. El pobre hombre o mujer
vueh-e a su casa con la nota que participa habérsele aplicado el castigo prevenido. Cuando el amo lo estima conveniente ordena que se aten las manos
del esclavo por otras, se le eche a tierra boca abajo, y se le azote de esta
manera. Muchas veces se oyen los gritos y lamentos de estos infelices, al
pasar por las cárceles por la mañana." 32
Fuera de estas diferencias que estima son un lastre de la cultura norteamericana, defectos muy sensibles en su desarrollo social, todo lo demás parece
a los ojos de Zavala superior, y digno de imitar.
Estima que la organización político-jurídica de Norteamérica debe ser seguida ajustándola a la realidad y luego que se conozca a fondo; que ciertas
formas judiciales como el jurado deben establecerse en México, por lo que
él abogó tanto en el Estado de México al igual que el Dr. José María Luis
Mora; que debe esforzarse el país por establecer, al igual que allá, una limpia democracia política, la cual deba ser respetada como ei...-presión libre y
espontánea de la voluntad popular. Que su ejercicio salvaguardado tanto
por el Estado, como por una alta conciencia ciudadana evitará los continuos
golpes de Estado, los motines y las rebeliones caudillistas.
Afirmaba don Lorenzo que la conciencia ciudadano sólo era posible establecerla a base de una transformación cultural de la población, lo cual sólo
se lograría, favoreciendo las instituciones de enseñanza, la instrucción pública que debería llegar a todas las capas del pueblo. Zavala es un fervoroso
partidario de los sistemas educativos establecidos en los Estados Unidos y al
igual que el Dr. Mora, aboga por un cambio radical en nuestros planteles,
12

456

Ibidem, p. 52.

que modificará a la lar"a la mentalidad d 1
33
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457

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habitantes de los Estados de Massachussetts y
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y que a cxcepc1 n e
escribir a lo menos. Compárese esta situac16n mor
estos Estados, todos saben leer_ y
d de nuestros Estados, y se conocerá
del pueblo de los Estados Unidos con _uno ~bl os r ahora nivelar nuestras institucio-cuál es la verdadera raz6n porque es unpos1 e po
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458

y Texas. Abierta la puerta a la colonización, como debía ser, bajo un sistema
de gobierno libre, era necesario que una generación nueva apareciese dentro de pocos años poblando parte de la República Mexicana, y de consiguiente
que esta nueva población fuese enteramente heterogénea, respecto de las
otras provincias o Estados del país. Quince o veinte mil extranjeros distribuidos en las vastas comarcas de México, Oaxaca, Veracruz, etc., diseminados
entre los antiguos habitantes, no pueden causar ningún cambio súbito en
sus usos, costumbres y hábitos. Más bien ellos adoptan las inclinaciones, maneras, idioma, religi6n, política y aun los vicios de la multitud que les rodea.
Un inglés será mexicano en México, y un mexicano inglés en Londres. No
sucederá lo mismo con las colonias. Lugares enteramente desiertos, bosques
y florestas, inhabitadas hace doce años, convertidos en villas y pueblos repentinamente por alemanes, irlandeses, y norteamericanos, deben por necesidad formar una naci6n enteramente diversa, y sería absurdo pretender que
renunciasen a su religión, a sus costumbres y a sus más profundas convicciones. ¿Cuáles serán los resultados?

Ya lo he anunciado muchas veces. Ellos no podrán sujetarse al régimen
militar y gobierno eclesiástico, que por desgracia ha continuado en el terrines a las de nuestros vecinos, particularmente en algunos Estados. Los de México,
por ejemplo, y Yucatán, de que tengo mayor conocimiento, se puede afirmar que,
entre un mil16n doscientos mil habitantes que tiene el primero, y setecientos mil
que tiene el segundo, habrá, cuando mucho, la proporci6n de uno entre veinte. Algo
más: entre los cinco milésimos que saben leer y escribir dos quintos no conocen la
aritmética, tres quintos ignoran hasta el significado de la voz geografla, historia,
astronomía, etc. Cuatro quintos no saben lo que es la Biblia, y los nombres de
Génesis, Paralipomenon, Evangelio, Apocalipsis son enteramente desconocidos. Añádase a esto que en Yucatán hay a lo menos un tercio de los habitantes que no hablan
el castellano, y en el Estado de México un quinto. Los que cuentan por nada el
grado de civilizaci6n de las masas para dar instituciones a los pueblos, o son sumamente ignorantes, o son extremadamente pervenos."
De una de tantas instituciones educativas existentes en la Uni6n, la Academia
Militar de West Point que se dese6 tomar como modelo para crear nuestro colegio
militar, y de sus sistemas, escribe: "West Point es el punto en que está la escuela
militar, colocada sobre una vasta plataforma que pertenece a una rama de los AJ.
leghanis, y a sus pies corre el majestuoso Hudson. La meseta está elevada más de
trescientos pies sobre el nivel del río, y de consiguiente el aire es sano, los estudiantes
gozan de buena salud. El estado mismo de aislamiento de este instituto, les pone al
abrigo de la corrupci6n de las ciudades, al mismo tiempo que les obliga a entregarse
a sus estudios sin distracciones. La instrucción y las costumbres ganan al mismo
tiempo. El número de estudiantes es de doscientos veinte: son recibidos gratuitamente,
luego que el secretario de la guerra de los Estados Unidos comunica la orden del
presidente. Las condiciones que deben tener los jóvenes, son de quince a diez y ocho

459

�torio mexicano, a pesar de las constituciones repúblico democráticas. Alegarán las instituciones que deben gobernar el país; y querrán que no sean un
engaño, una ilusión, sino una realidad. Cuando un jefe militar intente intervenir en sus transacciones civiles, resistirán y triunfarán. Formarán asambleas
populares para tratar los asuntos públicos, como se practica en los Estados
Unidos y en Inglaterra. Levantarán capillas de diferentes cultos para adorar
al Creador conforme a sus creencias. Las prácticas religiosas son una necesidad social, uno de los grandes consuelos a los males de la humanidad. ¿ El
gobierno de México enviará a Texas una legión de soldados para l~ace~ _cumplir el artículo 3o. de la Constitución Mexicana, que pr~híbe el :Jerc1c10. d_e
otro culto que el católico? Dentro de pocos años esta feliz conqwsta de c1v1l~ación continuará su curso por los otros Estados hacia el sudoeste, y los
de Tamaulipas, Nuevo León, San Luis, Chihuahua, Durango, Jalisco y Zacatecas serán los más libres en la confederación mexicana; mientras que los
de México, Puebla, Veracruz, Oaxaca, Michoacán y Chiapas tendrán que
34
experimentar, durante algún tiempo, la influencia militar y eclesiástica.
Zavala como Mora pensaban que la existencia de dos cuerpos el clero Y
el ejército que para él representaban la mayor resistencia a vencer, pues desvirtuando su esencia se habían convertido en grupos que trataban de manaños de edad; buena letra, conocimiento perfecto de la lengua inglesa _Y poseer los
primeros elementos de aritmética. El curso de estudios es . de cuatr~ a~os, e~. cuyo
período aprenden las matemáticas, astronomía, física experimental, c1enc1as =litares,
historia natural, geografía, lengua francesa, historia, dibu!o, filosofía moral : l~s. leyes
de la Unión. Se les enseña al mismo tiempo el mane¡o de armas, el e¡erc1c10 de
campaña y la práctica del arte militar en general. Con este objeto se destina~ dos
meses del año a hacer en las comarcas cercanas excursiones, en donde los estudiantes
levantan planos, toman posiciones y se acostumbran a las fatig_as de la carnpa~a.
Las ciencias matemáticas son las en que se ocupan más activamente. Se eX1gen delos colegiales conocimientos de mucha extensión y superiores a los que en Europa
se requieren generalmente para hacer un buen oficial de infantería o caballería. Se
da mucha importancia a las matemáticas en los Estados Unidos, seguramente porque
hay todavía y habrá por mucho tiempo una grande cantid~d de territorios que e,~lorar y fecundar, a cuyo efecto los conocimientos mate~áticos ~on sun_i;unente utiles.
En todo el establecimiento reina el orden y la decencia, y la mstrucc1on es bastante
avanzada. Hace pocos años que un joven indio de la tribu de los Crecks: llamado
Moniac, ocupaba un lugar distinguido entre los estudiante~. Yo he oído e~og1os acerca
de sus conocimientos matemáticos, de personas que le vieron resolver diversas cue~tiones de geometría y análisis con grande facilidad. Este rasgo : muchos que . ~odna
citar de Indios mexicanos que hacen honor a su patria, desID1enten la asercion deBuffon y Raynal de que los indígenas de las Américas no pueden llegar al gradode inteligencia que los habitantes del antiguo mundo."
" Ibidem, pp. 140-142.

460

tener a toda costa el antiguo régimen, se opondrían a ese cambio. Por ello
es que desea la existencia de una iglesia desligada de toda intervención política, de un poder netamente espiritual que ejerza sobre la sociedad una
sana influencia, que mediante sus prácticas conduzca al pueblo no a la realización de actos supersticiosos, sino a acrecentar profundamente sus sentimientos religiosos que le harán ser cada día mejor, alejándole de prácticas
viciosas, y que aumenten la moral y purifiquen en general al ambiente.
Considera perjudicial la alianza de Estado e Iglesia y más aun el absolutismo religioso que ahoga la libertad de creer sin cortapizas y sin presiones.
Menciona que la alianza de Estado e Iglesia es nociva, pues el Estado se ha
apoyado muchas veces en la iglesia para ahogar las libertades esenciales. Propone por ello una absoluta separación, y una amplia tolerancia religiosa. La
religión es para Zavala elemento importante en toda sociedad, pero indica
que debe ejercerse sin coacciones. Esta reflexión y la observación de la libertad de cultos existente en norteamérica, ninguno de los cuales contaba con el
apoyo político, es la que le lleva a escribir:
"El pueblo americano es sumamente religioso, hasta el grado de fanático
en aJgunos pueblos y congregaciones; pero el culto está enteramente en manos del pueblo. Ni el gobierno general, ni el de los Estados tienen género alguno de intervención en las materias religiosa. La necesidad de tener un
templo o capilla para juntarse los sábados, como ellos dicen, conforme al
precepto del Génesis, forma esas asambleas de gentes de un mismo culto
.
'
quienes convienen en los términos en que se ha de arreglar el culto: nombran sus ministros, los mantienen, y ejercen sobre ellos la jurisdicción que
debe tener una compañía que paga sus pendientes. Para facilitar el ejercicio
de su gobierno litúrgico y económico, se eligen cierto número de personas qui!
tienen las facultades de administración delegadas por la congregación. Entre
los protestantes, luteranos, presbiterianos, episcopales, etc., el pueblo elige
sus ministros, y los despide cuando tienen mala conducta. Entre los católicos
sucede lo mismo; pero usan la forma de pedirlo al obispo, que jamás se lo
niega. Los obispos católicos son enviados por el papa; y ellos los reciben O no
según les parece conveniente. Los episcopales, cuando tienen vacante, se reúnen a nombrar sus prelados. Todo esto es conforme a la disciplina de los primeros siglos del cristianismo, y compatible con el sistema de igualdad popular. Otro cualquier método, en que el gobierno tenga parte en los negocios
del culto, es destructivo de la libertad." 85
• Ibidem, pp. 130-131.

461

�. . t o de la realidad mexicana, de los defectos
y desviaEl pleno conoc1rmen
.,
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.
él mismo Zavala había causado, y su comparacion con un
c10nes que
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. t' lizacio'~ perfecta de amplios ideales de la humanidad,
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de los ideales de la ilustración y del liberalismo, llevan a este s~io ogo y
.
lítt. O perspicaz
a a dmi..u:~i como posible una gran transformac10n para • d ec transformación basada en el ejemplo que ofrecían los Estados Um os.
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Admirado enceguecido por la deslumbrante luz que emanaba de ~ _p~s
' . .
de ue ahí se hacían realidad los prmc1p1os
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ar a México haciéndolo semejante a los
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ello radicó su error que bajo todo
Estados Unidos. No pudo a verttr, y ,en
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oderí~ firmeza instit positivo que ese país ofrecia: creclmlento, p
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. 1 libertad democracia, cultura, to1eranc1a, ya
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o ~bao toda esa estructura, trataban de aprovecharla ~n . un
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~t::eslam::sorción ; sujeción de todos aquellos grupos, de todos aquellos/ai:es, de los que ansiaban sus riquezas. Creyó Zavala que l~s co~onos :f~c;::
, t d , alma de pastores bondadosos que con su eJemp o mo
recia en nan
.
, o por abaJ·o de las exigencias de los colonos se
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bl ·ón y no vio com
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amovía
a pouna
aafuerza expansiva
' . empuJ·ada por poderosos, pero inclementes mtereses.
.
De toda suerte en Zavala se pueden advertir en plenitud una serie de influencias ideológi~as, muchas de ellas positivas que actuaron en nuestra realidad.
..,., par'rafa final muestra a qué conclusiones podía arribar este ideóU n 1a,50
'
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lago mexicano en su admiración hacia los Estados m os.
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, 'da sobre esa n ación gigantesca' que
"Al echar una ojeada rapi
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e ho extiende sus brazos desde el Atlántico hasta el Pacífico y mar_, e
y qCuhin '. l Observador queda absorto y naturalmente se hace la cuestton,
la
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de cuál será el término de su grandeza y prospen a . . .o .
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. l fuerza de las armas . tampoco el prestigio m las i usiones e
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las reglas de la moral los m1Stenos e ogma,
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ha excluido
orden social nuevo, brillante, positivo; un sistema po itlco que .
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. ·1egios todas las distinciones consagradas por los siglos ante
t~ os ~ p~:v~a he~ho esa prodigiosa creación. A la vista de este fenómeno
no~:, e lqs hombres de estado de todos los países, los filósofos, los econop~ taco, ºhan detenido a contemplar la marcha rápida de este portentos~
IDlS s se
. . do unánimes en la nunca vista prosperidad de sus habipueblo, y conVlillen
•

462

tantes al lado de la sobriedad, del amor al trabajo, de la libertad más indefinida, de las virtudes domésticas, de una actividad creadora y de una religiosidad casi fanática, se han esforzado a explicar las causas de estos grandes
resultados.
En efecto, la escuela política de los Estados Unidos es un sistema completo; obra clásica, única: un descubrimiento semejante al de la imprenta, al
de la brújula, al del vapor; pero un descubrimiento que aplica la fuerza moral de las inteligencias individuales a mover la gran máquina social hasta hoy
arrastrada, más bien que dirigida, tirada por resortes facticios, compuesta de
combinaciones heterogéneas, mosaico monstruoso de trozos unidos de feudalismo, superstición, privilegios de castas, legitimidad, santidades y otros
elementos contranaturales; y escombros de ese diluvio de tinieblas que inun-dó al género humano durante doce centurias.
Muy bien pueden los publicistas europeos librarse a intepretaciones, vaticinios, conjeturas y comentarios siniestros sobre las constituciones, porvenir,
estabilidad y leyes de los Estados Unidos. Lo que no pueden negar, es, que
no hay ni hubo jamás un pueblo en que los derechos del ciudadano fuesen
más respetados, en que los individuos tuviesen más participación en el gobierno, en que las masas estuviesen más perfectamente niveladas en todos los.
goces sociales. ¿Qué género de argumento es contra sus instituciones el anunciar a una nación un porvenir desgraciado, catástrofes melancólicas, cuandoal presente está llena de vida, de felicidad y de ventura? Los que no pueden
resistir a la convicción de los hechos palpables, de una experiencia diaria,
recurren a vaticinios funestos y predicen ya la disolución de la gran república. Nosotros les contestaremos que vale más el bien presente, que esperanzas.
nunca realizadas: que no habrá un hombre ni pueblo que prefiera vivir
en la opresión o en la miseria, a la existencia feliz e independiente de aquella
república; sólo porque algunos malhumorados políticos le dicen que aquella situación próspera no durará doscientos años. No, jamás se debilitará la fuerza de ese ejemplo vivo y perseverante de utopía social, con semejantes argumentos. Espiad enhorabuena sus pequeñas y efímeras asonadas; exagerar el
calor de sus debates públicos; los tumultos de sus elecciones; sus rarísimas
aberraciones de fanatismo presbiteriano; su aversión a la casta negra, sus.
dificultades por su sistema de esclavitud, sus cuestiones de aranceles, embarazos momentáneos de sus bancos; comentad de la manera más desfavorable
estas crisis políticas y económicas; una solución positiva, una peripecia feliz
y pronta viene a contestar todos vuestros argumentos. Aquel pueblo, lleno de
vida y movimiento, continúa su curso a un fin, y desde las fronteras de la
Nueva Escocia, hasta las de Nuevo México, el Norteamericano sólo obra

463

�'1

-sobre estos principios: trabajo y derechos del ciudadano. Su código es conciso, pero claro, neto, perceptible. En las cuestiones combinadas, en que no
pueden decidir por no estar al alcance de las clases menos ilustradas, se refieren enteramente a aquella parte que les ha parecido haber merecido mejor
su confianza, por una serie de acciones y decisiones rectas y de resultados

linas de otros países, y que fecundará todo el territorio mexicano? Inútiles
esfuerzos opondrá una generación envilecida, heredera de las tradiciones y
creencias castellanas, y defensora sin grandes resultados de sus antisociales
doctrinas. El sistema americano obtendrá una victoria completa aunque ensangrentada. 36

benéficos.

La influencia ideológica de los Estados Unidos no se detiene en las primeras décadas de nuestra vida independiente. Ni la guerra de Texas en 1835
ni la invasión de 1847 impiden que siga ejerciéndose. No me refiero a la
política intervencionista de ese país en nuestro desarrollo político y económico, sino a una influencia cultural, a un paso espontáneo y tranquilo de
ideas, de instituciones, de formas de ser.

Pero es necesario distinguir a la nación mexicana aquella parte poblada,
,disciplinada, fundada por decirlo así, en los moldes de su antigua metrópoli,
,de la parte desnuda de habitantes, y de consiguiente susceptible de una nueva
población, diversa enteramente de la otra. En la primera existirá por muchos
años todavía la lucha de principios opuestos que se han plantado en sus instituciones y será inevitable la guerra civil, mientras que en la segunda los
colonos americanos, alemanes, irlandeses e ingleses forman pueblos enteramente libres, que prosperarán pacíficamente bajo la influencia de sus instituciones democráticas, y más que todo de sus hábitos al trabajo, de sus ideas
y convicciones acerca de la dignidad del hombre y del respeto que se debe
·a las leyes. Así pues, mientras que los Estados de Puebla, Chiapas, Oaxaca,
México, Querétaro, Michoacán, Guanajuato continúan entregados al brazo
militar y eclesiástico en pena de sus preocupaciones, de su ignorancia y de
su superstición; mientras que en el seno de estos Estados algunos patriotas
generosos e ilustrados harán esfuerzos para elevar a sus conciudadanos al
nivel de las instituciones adoptadas, y procurarán darles lecciones de libertad
y de tolerancia; mientras estos elementos opuestos enciendan el combate entre una juventud ardiente, amante del progreso y de la civilización, y un
clero ignorante, apegado fuertemente a sus privilegios y rentas; sostenido por
algunos generales y oficiales reliquias del antiguo ejército español, sin fe, sin
honor, sin patriotismo, poseídos de una sórdida avaricia y entregados a vicios
degradantes, mientras esto pasa en estos Estados, los otros se poblarán, se
enriquecerán, procurando evitar ser contaminados por los desastrosos acontecimientos de sus hermanos del mediodía.
El término sin embargo será el triunfo de la libertad en estos Estados; y
sobre los escombros góticos y de privilegios insostenibles, se levantará una
generación gloriosa e ilustrada, que poniendo en movimiento todos los elementos de riqueza de que abundan, asociará al fin esa clase indígena degradada y envilecida hasta hoy, a la familia civilizada, enseñándola a pensar
y a estimar su dignidad elevando sus pensamientos. ¿ Qué barrera podrá
oponerse a este torrente que ha nacido hace veinticuatro años en un pequeño
pueblo del Bajío, oscuro en su origen, sin dirección ni cause, devastando
cuanto encontraba, hoy un río majestuoso que recibe aguas puras y crista-

464

Esa influencia se observa tanto en lo material como en lo espiritual. Es
evidente que no todo cuanto ocurría en los Estados Unidos influía en México
pero s1, muehos de los hechos trascendentales de aquel país repercutieron en'
nuestro desarrollo. El ascenso de Lincoln a la Presidencia de la República,
la guerra de secesión, importaron muchísimo en nuestra política internacional
y la consolidación de la República, lograda con el esfuerzo del pueblo mexicano que cobró en ese momento conciencia plena de la nacionalidad,
debe reconocer que el triunfo de las ideas de Abraham Lincoln apoyó ese
esfuerzo.
La República, una vez que puso en juego un vasto plan de transformaciones
princ~palmente en lo cultural, transformaciones que aun nos benefician, siguió
con mterés el desarrollo institucional de los Estados Unidos y no sólo el
institucional sino el general.
El triunfo de la Reforma y de los ideales republicanos hizo posible en
México iniciar una transformación ideológica. El amplio plan reformista que
había sido enunciado en 1833 con la administración Mora-G6mez Farías
'
se hizo posible a partir de 1867, en que empezaron a hacerse realidad una
serie de instituciones y disposiciones encaminadas a modificar positivamente
la mentalidad mexicana. La legislación dada con este fin, así como las instituciones creadas, revelan como en este renglón se siguieron de preferencia
las normas europeas, la experiencia de las naciones más adelantadas del Viejo
Mundo. Francia que había sido la agresora, fue el país que a partir de ese
momento y aun antes de la intervención, ejercería una influencia mayor
sobre nuestro desarrollo cultural. De ese momento parte el afrancesamiento
de nuestra cultura, de nuestras costumbres. Más tarde, cuando las instituciones
" Ibidem, pp. 354-368.

465
HUMANITAS-30

�superiores están creadas y funcionan y cuando se hace necesario atender al
crecimiento escolar se adaptarán normas educacionales procedentes de los
Estados Unidos. La expansión demográfica y escolar de los Estados Unidos y
la solución atinada que se le dio a través de sus notables pedagogos y de la
creación de una cadena de establecimientos educativos que satisfacían la necesidad de instrucción de capas amplias de población, fue vista con interés
por los mexicanos, y por otros dirigentes hispanoamericanos quienes tratarían
de aclimatarlas a toda costa en nuestras latitudes. Un ejemplo de ello, ya
en nuestro siglo consistió en la creación de la escuela secundaria que hizo
Moisés Sáenz y la cual rompió con el tradicional sistema de bachillerato tomado de los países europeos. Otros ejemplos más pueden darse de esa influencia, mas no hemos de fatigar con todas esas citas a quienes nos siguen.
A cincuenta o más años que Lorenzo de Zavala visitara los Estados Unidos,
otro mexicano, un gran mexicano lúcido, penetrante, patriota, incursionará,
en "Tierra Yankee".M Justo Sierra en el año de 1895 emprende un viaje
que durará varios meses por el vecino país y de su visita nos deja expléndido
testimonio en el que se destaca la lucidez con que el visitante penetró en
las formas de ser, en el trasfondo del poderío de los Estados Unidos, en su
grandeza que advirtió había llegado a un explendor considerable, pero que
a la vez estaba amenazada por extremos peligros, por males irreversibles.
Justo Sierra no es un censor de los Estados Unidos, pero tampoco un hombre
como Zavala que considere a este país como modelo. Percibe las grandes virtudes de la nación, sus elementos positivos, su grandeza material que le admira;
sus esfuerzos por crear una cultura sólida, su consciente preocupación por
consolidar en una nación armónica, fuerte, responsable, distintos grupos nacionales, por absorver sus virtudes y desarrollarlas en beneficio de la colectividad; pero también advierte ciertos males sociales que le preocupan.
Como educador, la admiración y entusiasmo que siente por las instituciones
educativas y culturales del vecino país, es inmensa y en eso coincide con Zavala. Numerosos trozos escribe en su relato acerca del colosal esfuerzo educativo
que se hace en el vecino país. Podemos pensar que ese asombro y ese entusiasmo sólo fueron iguales a los que experimentó Domingo Faustino Sarmiento al observar el desarrollo educativo estadounidense, al cerciorarse como
pedagogos como Horacio Mann y otros transformaban con un sentido místico de la educación a su país, transformación que tanto Sarmiento como
Sierra deseaban.
" SrERRA, Justo, Viajes en Tierra Yankee, en la Europa Latina. Edición, notM
e indices de José Luis Martlnez, México, Universidad Nacional Autónoma de México,
1948; 372 pp., ils. (Obras Completas del Maestro Justo Sierra, .T. VI.)

466

Unos trozos a este respecto son los siguientes:
"Lo que es para mí tentación suprema, es ver las escuelas. Un día que
iba solo rumbo al Central Park, muy temprano me colé en una. ¡ Cuánto
bueno entreví en cinco minutos! El edilicio me pareció muy pintoresco, pero
muy alto; en estas elevadísimas y graciosas ton-ecillas espía a los niños del duende feroz del incendio; es verdad que todo está previsto, escaleras de fierro bien
aisladas que sirven unas para que los alumnos suban, y para que bajen, otras;
por dondequiera, en los pasillos, bocas de agua listas, con sus servicios de
mangas, etc.; sin embargo, el pánico echa por tierra todas las precauciones.
Aquí en la escuela primaria superior o high school, lo mismo que en el
kinder-garden ( esa deliciosa institución froebeliana por la que tienen pasión
aquí y que entre nosotros apenas ha podido prosperar, por la viejísima preocupación del alfabeto y los palotes) y en toda enseñanza, como en la sociedad
entera, predomina, reina, triunfar la mujer. Esta es una escuela mixta, y
aunque la coeducación no sea tan absoluta como creemos, pues muchachos
y muchachas juegan y salen aparte, el hecho es que existe sin inconvenientes. ¡ Ay del rapaz que faltara el respeto a una girl!, sus compañeros se encargarían del castigo. Dirección y profesorado aquí son femeninos; las mujeres
obtienen diez veces más que los hombres, en cuanto a aplicación y disciplina.
La sala de asamblea, como aquí llaman al aula, es capaz de contener mucha
gente; es un gran espacio dividido por tabiques de madera, que se doblan
y desaparecen; sirven, pues, para clases y para reuniones; en el fondo el estrado y el magnífico órgano. Lo que encanta es el aseo, la elegancia, el confort;
aquí no hay pupitres para dos personas siquiera; cada alumno tiene su silla,
con un brazo movible a la derecha, que es también mesa y atril. Todo esto
me daba envidia. ¡ Figúrense mis lectores que en la gran escuela ( ?) en que
yo sirvo como profesor y donde se han gastado considerable número de millares
de pesos en los últimos años, son contadas las clases en que los alumnos pueden
estar bien sentados, y no hay una en que puedan tomar notas, como no sea
sobre sus rodillas! Parece mentira".38
Y en torno a la educación superior, al apoyo a la cultura en sus manüestaciones más elevadas nos dirá palabras exaltadas llenas de elogio. A la par
de esa admiración, Sierra estima como logro inigualable la libertad de que
se goza en los Estados Unidos. Sentado frente a la estatua de la libertad,
medita sobre el alcance de la libertad, sobre ese anhelo que en México parecía inalcanzable y que en cambio ve convertido en algo tangible en el país
vecino:
• I bidem, pp. 83-84.

467

�"¡ Oh! libertad, reina aquí sobre inconmovible asiento; allá ideal muy
puro, sí, puro ideal. ¿ Qué eres, por qué no nos conformamos con vivir sin
ti, con ser dichosos sin ti? ¿ Por qué, para apellidarte, apuramos los vocablos
de admiración y amor de nuestro idioma? ¿ Por qué te llamamos augusta, y
santa y tres veces santa y más aún, te llamamos madre? ¿Madre de qué
eres tú? ¡ Madre de violencias, de tumultos, de manos armadas, de multitudes ebrias, de sociedades histéricas, de pueblos que se bambolean y se
desmoronan, eso eres en la historia! ¡ Oh manía incurable de nuestro corazón!
Pero si no esperásemos en ti, no creeríamos en la vida moral; nos sabría a
ceniza el placer más noble; se apagaría, como una llama en el fanal reumático,
nuestra fe en el porvenir. ¿ Te veremos los hombres de mi generación aunque
sea sentada al borde de nuestra tumba? ¡ Te hemos llamado, te hemos amado
tanto! . . . ¡ Mi generación creyó entrever un día tu aurora política! ¿Fue
una visión juvenil? No importa; moriremos gritando como el Berlichingen

de Goethe: ¡ Aire celeste... libertad, libertad!"

39

Si en los años en que Zavala visitó la Unión, su desarrollo material ya
era considerable, cincuenta años más tarde ese desarrollo tuvo que ser mayor.
La tecnología se había acrecentado, las obras de infraestructura, como hoy
las llamamos daban a aquel país un aspecto totalmente diferente a cualquier
otro, el crecimiento de las ciudades era inmenso y el pueblo comenzaba a
gozar de muchas comodidades, de bienes materiales que en México eran
desconocidos. Este aspecto lo vio muy bien don Justo, amante del sibaritismo
como lo era y de todo ello resultó muy bien impresionado. Algunas líneas
de él nos ilustran muy bien al respecto.'º

1 ,,

Pero si estos aspectos tan positivos advirtió, Sierra no pudo menos de
sorprenderse de al~as fallas que la sociedad norteamericana presentaba.
Estas fallas son las IlllSmas que percibió Zavala, sólo que Zavala vio al problema de la discriminación racial como algo que repugnaba el sentimiento de
fraternidad universal, a la idea de una igualdad esencial de todos los hombres
en cambio Sierra no vio con simpatía a los grupos negros aunque sí adivin6
q~e en ellos latía un espíritu de odio hacia los blancos, una animadversión
violenta.
Algunos renglones que Sierra escribe al efecto nos muestran este sentimiento
De
sociedad y _de la población negra que se ha multiplicado en el paí;
e~~be, con un aire dolorido. "Esa sociedad está enferma, a pesar de su
h~giene, enferma de viruela negra. Hay en la Unión, según el censo de este
ano, 6.388,000 n~g~o~ puros~y 1.132,000 mestizos (mulatos, cuarterones, etc.),
Y aunque en vemticmco anos la proporción de la gente de color respecto
de los blancos haya bajado de quince a trece mil cada cien mil blancos
esto_ no. quie~? decir que los negros sean cada vez menos prolíficos, sino qu~
la mm1grac1on blanca ha superado a esa fuerza reproductiva. Sea lo
que fuere, Washington es una de las capitales de la nación negra y eso la
c~g~ ~e sombra. El mulato de los hoteles de New York, es limpio, elegante y
sunpatico, con frecuencia; el negro de los hoteles de Washington es sucio
Y feo _como un diablo de baja estofa. Pobre raza, apenas desprendida de la
esclavitud, apenas en estado de oruge hace un tercio de siglo, la libertad
ha hecho en ella un efecto singular parecido al del alcohol; en realidad no
lo ha hecho libre, sino insolente." 41

!ª

En otros trozos, don Justo vuelve a incidir en este tema y aun cuando
comprende que el sentimiento de las masas negras se origina en viejos agravios,

• Ibidem, p. 71.
• Ibidem, p. 70 en donde dice: Así, al visitar Manhattan escribe: "En este triángulo, el mundo entero está presente en vertiginosas transacciones comerciales, y todos
los representantes del comercio del mundo han querido tener ahí un despacho, un
mostrador, un libro de cuentas; por eso el terreno tuvo una demanda enorme y todo
quedó distribuido en proporciones de siete y medio metros de frente; entonces, para
dar cabida a esta enorme población diurna de la transacción y del lucro, sobre un
piso vino otro y veinte más, y los arquitectos americanos, preocupados bien poco del
arte, y gobernados por la necesidad de conquistar en el aire lo que no era licito
tener en el suelo, y de buscar en sus construcciones mucha resistencia contra el viento
y contra lo deleznable del piso, han hecho maravillas de solidez frágil; empeñados
en tener en sus fantásticas torres todo el confort, toda la comodidad característica de
la cultura yankee, inventaron los 'elevadores' y otra porción de cosas que es preciso
que nuestros arquitectos vayan a estudiar alli, sur le terrain, porque cada una de
ellas significa una dificultad vencida a fuerza de cálculo, un problema resuelto a
fuerza de ingenio. Y así es como se han puesto de moda en New York y en toda
la Unión, estas casas que los americanos llaman con cierto orgullo 'rasca nubes', sky-

468

scrapers. Pronto ~stas tor~s ~e:in de_ acero, o de vidrio, o de aluminio, subirán (hay
una en construcción de vemticmco p1Sos y otra de treinta y dos en proyecto para el
Sur, popular periódico de aquí), a 140 metros. Supongo que habrá que tener entonces
encendida la luz eléctrica todo el dla en las calles de esta Babilonia".
Y del Puente de Brooklin por entonces el mejor del mundo dice: "Y es indecible
la elegan~a de esta c~~ enorme (que me perdone el lector los epitetazos, no hay
otros en rm carnet de viaJe). i Hay tal gracia del encaje metálico en la onda espléndida
que traza es~ hamaca de cuatro cables de acero kilométricos, que partiendo de otras
curvas_ amplmmas sobre la tierra firme, atraviesan las cornisas superiores de las pilas
Y sosb.enen el puente a cuarenta metros de altura sobre el agua. La mesa tramada
de metal tiene cu~trocientos cincuenta metros de largo, cuyos bordes están unidos a
los ~bles por varillas de acero que se cruzan con las que parten en abanico de las
comisas al pue~te, formando una red que da fuerza, aumentando la gracilidad aérea
de la construcc16n".
u Ibídem, p. 112.

469

�no cree como Zavala que esas diferencias puedan resolverse por la educación
o una amplia liberación sino que teme, tal vez por el recuerdo de la lejana
guerra de castas que se dio en su patria natal, en una explosión de odio de
la gente de color, e:,,.1&gt;losión que afectaría hondamente a la población blanca.
Algunas otras lacras sociales hirieron la sensibilidad de Sierra, mas en el
fondo, una vez que pudo penetrar en el mundo material de los Estados
Unidos, de las cosas, como él le llama, se creó en él amplia admiración por
la potente república del Norte. Si sus primeras páginas son sobrias y discretas
en su expresión emocional, al final del libro se advierte asombro por lo que
ve, por la civilización material de que los Estados Unidos se ufanaban y
también por hondas expresiones espirituales que se daban en aquel país. Como
Zavala, piensa que las formas religiosas de los mexicanos son imperlectas,
pues se detienen en lo superficial y no crean un auténtico espíritu cristiano.
En cambio admira la labor religiosa profundamente espiritual desarrollada
por personajes como el arzobispo Gibbon, "hombre grande de alma y de
cuerpo grande, por su candor de lirio evangélico, por su fe en Cristo y en
la democracia. Gibbon e Ireland, las dos columnas magnas del catolicismo
angloamericano, son personalidades apasionantes. Sus contornos hieráticos,
pero luminosos destacándose en la inmensa mancha de sombra de irreligiosidad
de nuestro tiempo, parecen prefigurar al misionero del porvenir, al hombre de
concordia de caridad y de pueblo, destinado a resucitar la religión, limpiándola del parasitismo gigantesco de la superstición y de la nimia y rnicróbica
devoción que no es más que una forma de la irreligiosidad, y encendiendo
en las al~
muertas un calor de amor hacia el supremo ideal de justicia
simbolizado en la cruz y que será lo único que podrá convertir en unánime
sursum el terrible choque de los grupos humanos en el siglo que llega" .42
Junto a estas observaciones y otras más, todas ellas inteligentes y, oportunas,
Don Justo llega a una que le preocupa a lo largo de su recorrido y de la
narración que de él hace. Al observar de cerca al coloso que eran los Estados
Unidos en aquellos años, al percibir y sentir su grandeza, poderío, recursos, fuerza material e influencia política, no puede menos de afirmar que
los Estados Unidos significan una extraña mezcla de elementos óptimos con
otros malos. La reflexión que hace al observar la inmensa cúpula del capitolio resulta esencial:
"La teoría científica (apoyada en la observación y la experiencia) del
gobierno libre, democrático y federal, formulada en preceptos en la Constitución, ha sido, en este laboratorio político y judicial, reducida a la práctica.
., lbidem, p. 129.

470

Y a pesar de que el admirable domo blanco, asentado sobre un tambor artístico de puro estilo francés neoclásico, ha disminuido a la vista sus majestuosas proporciones de antaño, gracias al crecimiento constante de los pabellones
laterales, puede decirse que, idealmente, descuella sobre todo el continente
nuestro; es la mayor altura americana. Admiro al pueblo cuyo centro de gravedad política es el Capitolio; su grandeza me abruma y me impacienta, y
me errita a veces. Pero no soy de los que se pasan la vida arrodillados ante
él, ni de los que siguen alborozados, con pasitos de pigmeo, los pasos
de este gigante, que, en otro tiempo, fue el ogro de nuestra historia,
corno los niños a los hércules de circo. Pertenezco a un pueblo débil, que
puede perdonar, pero que no debe olvidar la espantosa injusticia cometida
con él hace medio siglo; y quiero, como mi patria, tener ante los Estados
Unidos, obra pasmosa de la naturaleza y de la suerte, la resignación orgullosa
y muda que nos ha permitido hacemos dignamente dueños de nuestros destinos. Yo no niego mi admiración, pero procuro explicármela; mi cabeza
se inclina, pero no permanece inclinada; luego se yergue más para ver mejor.
Desde la noche misma que llegamos a Washington, después del teatro,
sin poder dominar nuestra curiosidad, subimos como sombras por la amplísima
escalinata que hace accesible la colina del Capitolio; nos sentamos al pie de
la gran balaustrada, y durante una hora larga vimos de hito en hito aquel
edificio: ¿ por qué con indefinible emoción? Es muy grande, muy regular
en cada una de sus partes, aunque desproporcionado ya, como he dicho; la
cúpula no totaliza el edificio, como antes; necesitaría ser cinco veces mayor
de lo que es; no era ni podía ser la mía, como se ve, una emoción estética;
era otra, del orden moral, sin duda; muy confusa y muy tumultuosa brotaba
de mi memoria y de mi conciencia; pensaba yo en todo lo que allí se había discutido, en las enseñanzas insólitas que esa discusiones entrañaban, en
los actos que de ellas se iban desprendiendo; pensaba yo en las iniquidades
allí sancionadas por la facción que perpetró la guerra con México y la anexión
de territorios que no eran Texas; pensaba en lo que por tanto tiempo había
logrado hacer el partido esclavista protegido por la ley; en la áspera e implacable política de egoísmo nacional que con el título de 'protección a la
industria', no sólo ha creado la industria americana, lo que podía justificarla, sino que después de nacida y crecida, la ha. mantenido en su situación
previlegiada, lo que ha dado por resultado la formación de formidables divisiones sociales en el seno de la democracia, provocando el amontonamiento
de gigantecas riqueza en manos de unos cuantos oligarcas y de apetitos
insaciables en las densísimas masas obreras: electricidades contrarias de donde
se originarán conflagraciones más pavorosas que los cataclismos de la na-

471

�turaleza que cambian la forma de los continentes. Se ve bien, por contraste,
esa base obscura de la flama que esplende en este gran faro en que se combinan el elemento de la ley y de la justicia para producir la luz. El desenvolvimiento de la Constitución, su apropiación a las ingentes necesidades de
este organismo que es un milagro de crecimiento, la liberación de millones
de esclavos, provocando la guerra civil para hacerla definitiva, y exponiendo
a la Unión a disolverse, para hacer triunfar la libertad humana; y el comentario perpetuo de la ley fundamental hecho por su Suprema Corte, que
con él ha embebido de derecho constitucional hasta la última celdilla
de este cuerpo vivo, esa es la labor sin par del Capitolio. ¿Cómo no inclinamos
ante ella, nosotros, pobres átomos sin nombre, si la historia se inclina?" 43
En esta mezcla de elementos, Sierra tiene que reconocer, cargado de
una conciencia portadora de dura experiencia, que los Estados Unidos se encuentran encaminados a una fuerte expansión, que en ellos ha surgido ambición imperial incontrastable que arrollará cuantos obstáculos se le opongan.
Las páginas que dedica a descifrar la política norteamericana en las Antillas
resultan magistrales máxime que en ellas, avisorando el porvenir, prevee que
1898 será el año decisivo que marcará el fin de un Imperio, el de España
en América, para dar lugar a otro, el norteamericano. 44
0

Ibidem, pp. 119-20.
.. Ibidem, pp. 106 y 149-150. "Y luego, Cuba. ¿ Qué actitud tomará el Ejecutivo
americano, cuál los poderes legislativos? ¿ Cómo permitir que esta guerra, cada vez
más sangrienta, siga indefinidamente? Que impidan, no aparentemente, sino de veras
los americanos las expediciones filibusteras, y la insurrección morirá falta de parque
y de dinero, decían los españoles y los españolizantes. La opinión predominante allí y
en todos los circulos sociales era ésta: ha llegado la ocasión de resolver el problema
cubano; a todo trance será resuelto esta vez; o lo resuelve España o lo resuelven los
Estados Unidos; en América no puede haber más que pueblos libres, y Cuba lo será.
Si, pero sólo una politica 'sensiblera' puede querer que esta libertad sea obra de
los Estados Unidos, replican otros; esto equivaldría en realidad a la anexión de la
isla, y los que nos llamamos latinos no podemos ver tranquilamente la absorción del
mundo antillano por la raza sajona, que tiene fines y medios esencialmente distintos
de los nuestros: éstas, poco más o poco menos, eran las opiniones que alli oímos y de
que pudimos tomar nota. Lo repetimos, la idea dominante en los círculos sociales
y políticos de la Unión, es que Cuba debe ser independiente, y debe ser, no de los
Estados Unidos, ¡ oh, no!, sino formar parte de los Estados Unidos; no una colonia,
sino un Estado de la federación americana. Y eso es indeclinable. Este sentimiento
que es general, casi unánime, según pudimos observar, va en un crescendo de exaltación a compás de la exaltación española; al menos en el pueblo. Los móviles humanitarios sobre que se frasea tanto en discursos y artículos, son una soberana añagaza;
esto sólo es cierto en el corazón de algunas señoras y estudiantes; lo que aqui hay
es una formidable codicia; lo que aquí existe es el mismo cínico apetito que determinó

472

Y metido ya en esa vía _de interpretación de una realidad política, Sierra
prevee que los Estados Umdos van encaminados a convertirse en un Estado
en el que impere el_~esarismo: "U~ gran periodo militar y guerrero en que
sobren_adan las cod1C1as y, los apetitos de dominación y explotación de las
con~mstas, en es~e pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá
consigo un cesansmo más o menos disimulado, pero seguro, y este es quizás
el secreto desideratum de un gran grupo de políticos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión de la isla de Santo Domino-o
&lt;:, '
ahora los que quieran anexar el archipiélago de Hawai son los que tienen
al ~ongreso americano a aceptar la anexión de Texas, que, al segregarse de nosotros,
hab1a hecho lazar por sus cowboys un jirón del territorio de Tamaulipas. La verdad
es que Cuba es una gran business: hace cincuenta años que el entonces ministro
Buchanan autorizaba al plenipotenciario Saunders a ofrecer cien millones de duros
a España por la siempre infiel isla; cinco años después la oferta subió a doscientos
millones, Y ahora mismo, si pudiese haber de parte de España una intención manifiesta
de discutir semejante proposición, el gobierno americano ofrecería lo mismo O más
con el reconocimiento de la deuda cubana por añadidura. ¡ Si será negocio!
'
Por eso el gobierno de la Casa Blanca tiene la firme decisión de facilitar con la
libertad, la americanización de la isla; éste es el pensamiento, apenas disimulado
es el de derriere la téte, como los franceses dicen. Si su actitud ha sido hasta ho;
reservada y en apariencia correcta, depende de que aquí una preparación para la
guerra es muy lenta y muy pública; pero, según informes que creo buenos esta
preparación quedará completa en el curso de 98; entonces la amonestación acistosa
a España, se convertirá en aspérrima intimación, y el coloso levantará su voz formidable para formular un insolente ultimátum. Y los españoles no pueden forjarse
ilusiones; una guerra por Cuba, que empezaría por hacer de Cuba misma la prenda
pretoria que asegurase los gastos de la guerra, sería aqui enormemente popular: un
puerto bombardeado, una ciudad saqueada, dos o tres centenares de buques mercantes
pillados en la mar por los corsarios, son alfilerazos en el cuerpo del coloso; sólo servi_rian para irritarlo, ni lo desangrarán, ni lo rendirán. Verdad es que España, perdiendo a Cuba con honor, es decir, luchando, perderá casi nada, si se atiende a la
incurable situación de la isla mientras sea española. Pero la guerra con los Estados.
Unidos, sí enriquecerá con nuevos episodios heroicos los heroicos anales españoles;
cavará tal abismo financiero a los pies de la monarquia, que no bastarán a colmarlo
las ruinas seculares del trono."
Y agrega en pp. 149-50. "Un gran período militar y guerrero, en que sobrenadan
las codicias y los apetitos de dominación y explotación de las conquistas, en este
pueblo repleto de energías de incalculable potencia, traerá consigo un cesarismo más
o menos disimulado, pero seguro, y éste es quizá el secreto desiderátum de un gran
grupo de politicos de aquí; ya no preponderan los hombres que rechazaron la anexión
de la isla de Santo Domingo; ahora los que quieren anexar el archipiélago de Hawai
son los 'que tiene el oído' de esta gran República. Cleveland será uno de los pocos
hombres capaces de hacer escuchar los consejos de un honrado y noble amor a la
libertad en un pueblo ebrio de fuerza y de gloria, y poseído de la conciencia de su.

473

�el oído de esta gran República". Y agrega "si no puede la nación americana
con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse
temer de Europa y tener inmóvil a la América Latina entre la boca de sus
cañones monstruosos, pero esa será la víspera del desmembramiento".•~
Ya Sierra, como Darío percibían que en medio de grandes recursos espirituales, de logros de la cultura, de un espíritu libertario y tolerante, de un
ejercicio democrático casi perfecto, en la estructura norteamericana se perfilaba la figura de Mammon con sus fatales consecuencias. De ese gran pueblo
Sierra aporta a México cálida admiración, sincera estima, pero no puede
evitar manifestar la herida que lleva, como representante de un pueblo débil,
ante la grandeza del ofensor. Un sentimiento de temor y de resentimiento, de
preocupación ante el engrandecimiento cada día mayor del coloso, es el
que deriva en esos años, de la mente de los mexicanos, quienes tendrán que
adecuar su forma de ser, fortalecerla para defenderse de la absorción que todo
país fuerte hace del menos poderoso.
En resumen, podemos decir que la influencia ideológica y en general que
los Estados Unidos ejercieron en México, fue: de una simpatía hacia el
hermano mayor, hacia el país maduro de quien se solicitó amistad, ayuda y
protección, para pasar después a una admiración sin límites en unos sectores,
admiración que llegó al extremo de desear la identificación plena con ese
país; y, finalmente, deriva, como consecuencia de nuestra experiencia histórica,
a admirar al coloso, pero temerlo, desconfiar de él.

misión de constituir en la tierra un 'pueblo standard', un pueblo tipo, conciencia
heredada de sus fundadores puritanos.
Si no puede la nación americana con su peso romper el equilibrio del mundo político, puede llegar a hacerse tener de Europa y tener inmóvil a la América Latina
ante la boca de sus cañones monstruos; pero esa será la víspera del desmembramiento.
Mas dejémonos de la manía de profetizar; lo cierto es que Mr. Cleveland es todo
un ciudadano; nadie desprecia como él la popularidad o la 'populacheridad'; nadie
como él ha sabido ponerse frente a su propio partido y ha arriesgado su jefatura
democrática, no por orgullo ni por capricho, sino por no faltar a lo que él cree su
deber; esto se llama ser un hombre; los demás, son los títeres cómicos o trágicos de la
historia".
41
lbidem, p. 150 y ss.

474

Sección Cuarta

CIENCIAS

SOCIALES

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