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                  <text>HUM A NI T··A S
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANÍSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
1978

���HUMANITAS
ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMANfSTICOS

19

UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEóN , . o0utt1-v
1978

tíl,l,l~Q

�HUMAN ITAS
Derechos reservados ©
por el Centro de Estudios Humanísticos de la U.N.L.

La
nsabilidad derivada de los estudios conten!doa en este
Anu'::f: corresponde exclusivamente a sus respectivos autores.

ANUARIO DEL CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
CENTRO DE ESTUDIOS HUMAN1STICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
Presi,dente y Jefe de la Sección de Filosofía:
DR. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE

Jefe de la Sección de Letras:
Lic. EDUARDO GUERRA CASTELLANOS

PRIMERA EDICIÓN

Jefe de la Sección de Historia:

Diciembre de 1978.- 1,000 ejemplares.

PRoFR. ISRAEL CAvAzos GARZA

Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ

HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Estudios
Humanísticos. - Dirección: Facultad
de Filosofía y Letras de la Universidad
de Nuevo León, Ciudad Universitaria. - Monterrey, N. L. - M~xico.

r

19

1978

'

.

�fNDICE
SECCIÓN

PRIMERA

FILOSOFlA

(A)

INVESTIGADORES LOCALES

Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: Análisis

Crítico del Positiuismo Lógico . . . . .

13

. . . . . .

(B) COLABORADORES FORÁNEOS

FRITZ•JOACHIM V0N RrNTELEN: Der tod und die Fragenach dem sinn

27
47

E. MouTSOPOULOS: Psycho-and Bio-cybernetics in Plato's Acoustics and Theory of Education . . . . . . . . . . . . . . . .

55

Mons.

Dr. ÜCTAVIO N. DERisI: Nueuos Aportes a la Metafísica Tomista

Profr.

Dr. TosmMrrsu HAsuMI: Étude Comparatiue de la Philosophie de

l'Existence chez Heidegger et de la Pensée Philosophie du Zen

59

BERNARD P. DAUENHAUER: Rationality and its Finitude . . .

77

HAROLD EuoENE DAvrs: El Pensamiento Social en las Américas

85

SYLVIE KouRÍM: Dr. ZDENEK KouRÍM: Segunda Entreuista con Fer-

99

dinand Gonseth . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. Dr. JEAN-MARc GABAUDE: Hétérodoxie et Hispanité

. . . .

ÜELINA ANA LERTORA MENDOZA:

Acerca de las Fuentes Escolásticas

de Spinoza . . . . . . . .

. . . . . . . . . . ......

117
139

7

�SECCIÓN

ToMÁs MENDIRICHAGA CuEvA: El Municipio de San Nicolás de los

SEGUNDA

Garzas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 295
ARTEMIO BENAVIDES H.: De la Historia Social a la Historia de la Sociedad: El Sermón en la Colegiata de Guadalupe de Fray Servando
Teresa de Mier en 1794
317
JosÉ P. SALDAÑA: Próceres de la. Ref~r~~; d; l~ Ín;er~e~ció~ Fr~nc~s~ 331

LETRAS

(A) INVESTIGADORES LocALES
Lic. EDUARDO GUERRA C.: La Problemática de Azorín en Torno al

"Tomá.s Ruedtl' . . . . . . . . . . . . . . . • • • • • • • 165
Dr. Jur. Dr. Phil. AGUSTÍN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Poesía
173
de Margarita López Portillo . . . . . . . . • . • • • •
Dra. MA. GuADALUPE MTZ. DE RomÚGUEZ: Federico García Lorca
189
-1898-1936-: Su Dualidad Poética: Clásica y Surrealista

(B)

COLABORADORES FoRÁNEOS

(B)

COLABORADORES FORÁNEOS

341
Un Golpe de Estado Contra Hernán Cortés 361

OCTAVIANO CABRERA !PIÑA: El Hombre en lS'an Luis Potosí . . . .
GUILLERMO PORRAS MuÑoz:

P.

J.

BAKEWELL: Notes on the Mexican Silver Mining Jndustry in
the 1590's . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383
Dr. J. DE JEsÚs DÁVILA AGUIRRE: El Capitán Alberto del Canto
(su Vida y su Obra) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 411
GERARDO DE LEÓN: Conflicto Socio Histórico en el Cerralvo Colonial 427

¿Es Mejor el Inglés
Británico que el de los Estados Unidos? . . . . . . . • • • • • 205
Dr. EDl'dUND STEPHEN URBANSKI: Dr. José Leonard y sus Actividades
en América Central . . . . . . . . . . . . . • • • . • • • 217
Anónimo: En 1908 Rubén Darío se Inició en la Masonería . . . . . 237
Lic. PEDRO TREVIÑo MoRENO: Marshall Macluhan and the Appearance
of a New Reality . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 239

Lic. EusABETH KLEEN DE HINOJOSA, M.L.I.:

SECCIÓN

SECCIÓN

CUARTA

CIENCIAS SOCIALES

(A)

INVESTIGADORES 1oCALES

Lic. ALBER'ro GARCÍA GóMEZ: Celebración del XI Congreso Hispano-

TERCERA

Luso-Americano-Filipino de Derecho Internacional . . . . . . . .

443

HISTORIA
(B)

(A)

INVESTIGADORES LocALES

de

las Personas Nombradas por Luis de Carvajal y de la Cueva para
Llevar al Descubrimiento, Pacificación y Población del Nuevo Reino
de León. 1580 . . . . . . . . . . . . • . • • • • • • • • • 251
CARLOS R. CANTÚ CANTÚ: Retirada de Hernán Cortés a la Muerte
283
-de M octezuma . . . .

R.

DELGADO MARTÍNEZ: La Generatividad de las Palabras . .

465

ANTONIO POMPA Y POMPA: Historia y Sociología de una Gran Ciudad .

481
497

Dr. F.
Profr. EUGENIO DEL Hovo: Notas y Comentarios a la "Relación"

8

COLABORADORES FORÁNEOS

ÁNGELES MENDIETA ALATORRE: ¿Decadencia o Nuevo Orden? . . .
Dr. HÉcTOR GROS EsPIELL: El Caso de las Islas Canarias y el Derecho

a la Libre Determinación de los Pueblos
507
Dr. DAVID G. DAvms: Propiedad Pública Ve~s~s ·P;opiedad P;iv~d~
de las Empresas Económicas y su Efecto en el Comportamiento de

9

�•

los Líderes Financieros . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

519

Dr. ALDO ARMANDO CoccA: La Orden de Malta como Sujeto de De-

recho Internacional . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
527
Juuo E. LINARES: Juicio Crítico sobre la Independencia de Panamá . 537
ROBERTO LARA VELADO: Las Primeras Altas Culturas Derivadas . . 555
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Dr. C. A. CANNEGIETER: Aspectos Humanos de la Inflación . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 579

SECCIÓN

QUINTA

NOTICIAS, RESE:RAS Y COMENTARIOS
Dr. Jur. Dr. Phil. AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE: La Gran

Enciclopedia Riallp .

. . . . . . . . . . . . . . . . .
Dr. ZDENEK KouRÍM : ANDRÉ BARoN: Más sobre el Krausismo y Menéndez Pelayo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Mtro. Lms RIONDA ARREGUÍN: Comentario al Estudio: Tres Filósofos
Alemanes de Nuestro Tiempo . . . . . . . . . . . . . . . . .
Profr. EuGENio DEL Hovo: CARLOS GoNZÁLEZ PEÑA: Tampico: Crónicas de una Ciudad . . . . . . . . . . . . .
Profr. EUGENIO DEL Hovo: CARLOS GoNzÁLEZ PEÑA: Miguel Ramos
Arizpe. Cumbre y Camino . . . . . . . . . .
. . . . . . .
Profr. EuGENIO DEL Hovo: PHILIP WAYNE PowELL: Mexico's Miguel
Caldera. The Taming of America's First Frontier (1548-1597) . .
GERAROO DE LEÓN: Comentario al Trabajo de Presentación del Doctor
J. de ·Jesús Dávila Aguirre, como Miembro Correspondiente de,.Ja
Sociedad Nuevoleonesa de Historia, Geografía y Estadística . . .·
Lic. ALBERTO GARCÍA Gó1,rnz: En Torno al Presidente de la República
Lic. ALBERTO GARCÍA GóMEZ: Congreso de Sociología . . . . . . .
ALAIN GuY: AGusriN BASAVE FERNÁNDEZ DEL VALLE : La Cosmovisión de Franz Kafka . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: AGUS1ÍN BASAVE FER_
NÁNDEZ DEL VALLE: Tres Filosófos
Alemanes de Nuestro Tiempo: Max · Scheler, Martín Heidegger,
Peter Wust . . . .· . . . . . . . . . . . . . . . . .
ALAIN GuY: Homenaje a Agustín Basave Fernández del Valle

10

.

603

Sección Primera

607

FILOSOFIA

611

615
617
619

621
627
629
633

635
637

'

�ANALISIS CRITICO DEL POSITIVISMO LóGICO

Da.

JuR.

Da.

PHn.. AousTÍN B&gt;.sAVE

FERNÁNoEZ DEL VALLE

Presidente del Centro de Estudios Hwnanisticos de la Universidad
Autónoma de Nuevo León y Director de la División de Humanidades
y Ciencias Sociales de la Universidad Regiomontana.

Su1tA1Uo: 1.-La Frustrada eliminación de la Metafísica. 2.-La ceguera de los Neopositivistas hacia la Metafísica. 3.-Diecisiete objeciones al Positivismo Lógico.

4.-Falacias de los Analistas Lógicos.

l. La frustrada eliminación de la Metafísica

No ES NUEVO el intent.o de eliminar a la metafísica como disciplina filosófica.
Lo nuevo es el estilo dogmático, virulento, obtuso del positivismo lógico. Se
ha dicho -y lo vamos a constatar- que en esta nueva filosofía positivista
"todo lo nuevo no es bueno, y todo lo bueno no es nuevo". El positivismo
lógico -nombre más generalizado- recibe también otras denominaciones:
"Filosofía Científica", "Empirismo terapéutico", "Atomismo lógico", "Humanismo científico", "Filosofía analítica". Se pretende llevar la mentalidad
físico-matemática al ámbito de la Filosofía. Antes de observar sin prejuicios,
de ir a las cosas mismas -Zu den Sachen selbst, como reza el lema de
la escuela fenomenológica-, se postula un método empirista cerrado, se reduce la filosofía a análisis lógico de lenguaje, se refuta -con falsas premisas-la metafísica.
Para los analistas hay juicios con sentido - proposiciones auténticas-y juicios sin sentido - pseudoproposiciones- que habría que relegar al cam-

po de las emociones: las pseudoproposiciones metafísicas. El significado de
la proposición depende de que pueda ser verificada. Si no se puede verificar,
carece de sentido lógico aunque gramaticalmente se trate de una proposición

13

�correcta. Las proposiciones que manejan los metafísicos -al decir de los
positivistas lógicos-- no son ni verdaderas ni falsas, porque carecen en absoluto

ma~ nicht sprechen kann, daruber muss man schwei en")
.
Philosophicus edición bT ..
á
g
(Tractatus LógicoMadrid).
,
I mgue, p g. 190, Editorial Revista de Occidente,

de sentido.
Examinemos el método del empirismo radical, considerado por sus autores
como terapéutica filosófica. El filósofo analítico utiliza la experiencia personal de él mismo. Formula entonces una proposición protocolaria o de base
que confirma algún pensamiento. Las significaciones han de ser verificadas
por medio de las proposiciones protocolarias (de experiencia inmediata) .
El filosofar de los analistas no sale del lenguaje. Empieza con las palabras
y termina con las palabras. ¡ Cuidado con rozar el ser de los entes reales!
La semiótica -semántica, sintaxis y pragmática- es el método ideal. Se
estudian los signos en relación con los objetos designados y se prueba la
realidad de las proposiciones protocolarias (semántica); se combinan los signos entre sí a base de reglas convencionales, haciendo caso omiso de lo que
designan y significan los signos en la realidad (sintaxis) ; se determina la
relación de los signos con los intérpretes que los usan (pragmática).
Dentro del positivismo lógico -sin mengua de las peculiaridades de cada
cual- agrupamos a Bertrand Russell con su atomismo lógico, a Ludwig
Wittgenstein con su análisis filosófico del lenguaje, al "Círculo de Viena"
-Philip Frank, Hans Hahn, Otto Neurath, Moritz Schlick, Rudolf Carnap--,
a la Escuela Lógica de Berlín con Hans Reichenbach a la cabeza, la Escuela
Lógica de Varsovia representada por Tadeo Kotarbinski; Alfred J. Ayer,
John Wisdom, Gilbert Ryle y J. L. Austin en Inglaterra. Todos ellos se
oponen a la reflexión metafísica y a la Filosofía especulativa; postulan la
unidad metódica de las ciencias; entronizan un lenguaje científico -para
evitar todo pseudo-problema- y una nueva lógica; acentúan fuertemente
el viejo empirismo de Hume. Russell identifica la matemática con la lógica
y postula una concepción determinista del mundo y de la vida. "Las percepciones individuales -dice B. Russell- son la base de todo nuestro conocimiento, y no existe ningún método por el que podamos comenzar con datos
que sean propiedad pública de muchos observadores" (El conocimiento humano, pág. 25, Editorial Revista de Occidente, Madrid). Ludwig Wittgenstein
ve toda la filosofía a la luz de la correcta o de la falsa interpretación del
lenguaje. El mundo acaece. Los acaecimientos son hechos atómicos. Los
hechos atómicos se piensan en figuras lógicas. Las figuras lógicas son proposiciones con significado. Las proposiciones con significado son funciones
en verdad de las proposiciones elementales (proposiciones de verdad de sí
mismas) . La forma de expresión de verdad se expresa simbólicamente:
(P, f, N, [El). ''De lo que no se puede hablar, mejor es callarse (Wouon

14

f':°tes ;e. plantearse la cuestión de la verdad de los enunciados la Filo::: ·pean·, it1caf t~ata lde averiguar su significado. Para ello realiza; 1) una
n ion unc1ona (compara la palab
sentido del término) . 2) un retr t . . ra cfon otras pa~abras y aclara el
d 11
.
'
o rauruento ormal-operativo (cada pal b
e engua3e es retrotraída a otras palabras y finalment e a las palabras aque
ra
aparecen en las proposiciones protocolarias) ; 3) una verificaci, d"
-fundada en una
•, .
.
on rrecta
.
percepc1on mmed1ata- o indirecta -se echa mano d
otros enunciados ya verificados-- H d el
e
tido: las r
. .
, . . ay os ases de proposiciones con senp opos1C1ones tautologicas (proposiciones analiti
J
el predicado está implícitamente con .
.
cas en as cuales
rificables ern , .
terudo en el suJeto) y proposiciones vepmcamente
(
observables
y experimentablcs) M' t
toloo{as ti
,
•
1en ras 1as tau-o·
enen caracter de necesidad ló .
1 1
basan en probabilidades estadís .
. g1c_a, as eyes de la naturaleza se
bach, es Jo verosímil L l' . ticas .º inductivas. Lo probable, para Reichen,
. a ogica polivalente opera con proposiciones probables
mas
o
menos
verdaderas-p ara aprovechar un cálculo
,
a 1 . .
..
proposicional útil
vie:e ~:n~1a ,u_nif1cada. El lenguaje unificado de la ciencia unificada proradical. a fJSJca. Por lo menos así Jo cree Otto Neurath con su fisicalismo
Rudolf Carnap los conceptos metaf1S1cos
,•
, Para
.
no pueden verificarse em
pmcamente; en consecuencia, carecen de una recta significación L
d tncep~os metafísicos quedan al descubierto mediante la analo~ía ~:J:u d:i
enguaJ~- Las pseudoproposiciones metafísicas las rechaza la . taxisº 16 .
la ambivalente palab
sm
gica.
tencia. Sólo u
ra . ser ~ usa como cópula o como predicado de exis. .
q e la existencia no es una propiedad L
taf' .
c1enc1a sino una expresión emotiva de la vida o· . a me lSlCa no es
metafísica surge de la necesidad de d
., .
igamos . a Carnap : "La
la vida
1
.
ar expres1on a una actitud emotiva ante
d
' a a postura emocional y volitiva del hombre ante el m d' .
ante, ante el prójimo, ante las tareas a las u
.
e io crrcunque Je a ue.a "
.,
q e se dedica, ante los infortunios
. d lq J n . (La superacion de la metafísica por medio del an 'l. . l'
gico e leng ·
á
a isis o.
ua7e, P gs. 31 -32, Centro de Estudios Filosóficos U ·
"d d
, n1vers1 a
Nac1onal Autónoma de M, . ) y 1,
a lo into
. eXI;~·
meas adelante, el autor austríaco lle a
s·ca1 p
~ c~ando dice: los metafísicos son músicos sin capacidad g
1 ' en sustitución de la cual tienen un
. . .
muen el cam de 1
, .
a marcada mclmac16n a trabajar
pág. 33) . 1;s
o t~oretico, a conectar conceptos y pensamientos" ( op. cit.,
son mecánicosco;o s1 a nos~tro~ se ?ºs ocurriese decir: los positivistas lógicos
iegos, con mclmación a construir un sistema verbal mcon-

15

�taminado, en sustitución de lo cual tienen una marcada inclinación a trabajar
en la eliminación de la metafísica haciendo una mala metafísica. Las ilimitadas proposiciones universales no son verificables. Ningún positivista lógico
ha verificado universalmente la proposición: "Todo cobre conduce la electricidad". La verificación de los positivistas lógicos es una ridícula panacea
que pretende servir lo mismo para negar la existencia de Dios que para probar
que la puerta de la casa del "filósofo" Camap es de madera. Las inferencias
de Carnap son las mismas que harían los técnicos o los científicos especializados con mayor derecho que él. Porque primero hablan los hombres de
ciencia y luego vienen los analistas con su sintaxis lógica. "La lógica -como
advierte Francisco Larroyo- tiene que ver con las ciencias particulares, es
cierto, pero no para repetir el trabajo del investigador, ni menos para suministrar a éste reglas prácticas" (El positivismo lógico "-pro y contra-",
pág. 138, Editorial Porrúa, S. A., México, 1968). La L6gica no está para
confirmar ni para crear las ciencias particulares. Está muy bien que se depure el lenguaje, pero está muy mal que se reduzca la filosofía a análisis
del lenguaje. Resulta loable desenmascarar algunas ilusiones especulativas,
pero resulta vituperable confundir la metafísica con las ilusiones especulativas. El simplismo grosero, en materia de método, desconoce la riqueza
de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos. El
filósofo analista se inmiscuye en todo sin construir nada. Si la filosofía es
amor a la sabiduría, el analista resulta un entusiasta aficionado a la ciencia
y un malogrado filósofo. Nada nos dice de los últimos y más significativos
problemas de la vida humana. Ninguna teoría del universo, de lo universal
en cuanto universalisable. Ninguna explicación fundamental de todo cuanto
hay, del horizonte de la habencia. Sólo un atomismo lógico y un empirismo
radical. Si el concepto de verificabilidad empírica no es apto para explicar
la ciencia natural, como atinadamente ha observado Karl Popper, menos lo
puede ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico. La Filosofía
es una totalidad y la Metafísica es el gran núcleo que no se puede ignorar
so-pretexto de "rigor" matemático. La Filosofía no es Matemática. La Matemática nada nos dice sobre la naturaleza del número, del espacio y del
tiempo. Los conceptos originarios de la Matemática (cantidad indistinta,
división, unidad, número) son irreductibles a la Lógica. Los axiomas no son
proposiciones lógicas ni los conceptos básicos de la matemática son conceptos

lógicos.
2. La Ceguera de los Ncopositivistas para la M etafísica

El círculo de Viena se orientó decididamente hacia las cuestión gnoseoló16

gicas -especialmente en sus aspectos lógico-simból'
.
de evitar) todo problema metafísico, todo matiz o n ~ evi~~o (o tratando
a las estructuras relacionales . ból'
. lógico. Dmge su atención
los ojos -en actitud de volu~= icas y expresivas del lenguaje, y cierra
del mundo, de la totalidad de cu:n:~:ra-d:l la real estructur~. d_e los entes,
se cierra en sus estructuras lin .. , ti
yy
pensar. El pos1t1V1Smo lógico
.
gu1s cas y se bloquea el horizonte
ul
nores avances. Permanece ciego a las totalid d
_para tedel universo y del hombre.
a es estructurales y Jerárquicas
Por elementales principios de honestidad . l
.
en el positivismo lóo-ico un alt . l d
mte ectuaJ, es preciso reconocer,
o· ,
o ruve e pureza y rigor l' .
N
a deshacer anfibolooías
libe
.
ogicos. os ayuda
•
o·
y a
ramos de los peliaros de
b' .. d d
grac1adamente los positivistas l'ogicos
.
decretan como
o
.
laro igue
. I a . Des.
u-rea e rrre evante tod os los aspectos irracionales
que les resultan in/ormaliz~b;~;r~c1onales, misteriosos de la realidad pormáticos lo suprimen p
l . ~ que no pueden reducir a signos mate. ero o supnmido sigue ta d
todo cuanto hay en la habe .
es n o en el conjunto de
•
'
ncia, aunque lo pretend d
·
Clones puramente lin .. , ti
.
an estrwr por afirmafuese tan transparen:; ;as s~I sostén en~tativo, óntico. Si la habencia
Ysaldría sobrando la Filosof::qu~s:i~:ei ~~ional, b~tar~a la lógica formal
ciencias particulares
d 'd
e p ma quedana disuelta en múltiples
o re uc1 a a un alto epíloao d . .
entra en los moldes de la ló ·ca del
. . .º
e c1enc1a. Lo que no
la mente de los positivistas ló ~
L neopositivismo está descalificado (en
ni Wittgenstein ni C
~coAs) . o que no pueden ordenar ni Russell
'
arnap, ru yer ni ning
el
'
calle ante el problema del se d ¡'
una escu a es que el hombre
entre sí y de éstas con el pe r ~ os ent~s, de las relaciones de los entes
nsanuento. Nmguna escuel
d
que no alcanza a comprender L
,
a pue e suprimir lo
sus límites. y el último ac~ d: ~:zon ~lculadora, lógica-matemática, tiene
límites.
razon ~s reconocer que la razón tiene
Carnap subordina la Filosofía a l C' ·
naturalizando a la Filosofía -cu a~u i~~c1~, a la legalidad científica, desque las ciencias no pueden ab
y
nc1on siempre ha sido ocuparse de lo
tivos- e incapacitándose
are;, por no ser accesible a sus métodos privacondicionado" " I'd d . para _egar a conceptos-límite: "absoluto" "in..
' rea I a rrrespectiva", ''Dios" " ,, "
"
'
verificar empíricamente Un d I
' ser , nada ' por quererlos
de los positivistas l' . .
o e os mayores errores de Rudolf Carnap - y
con lo falso. Si to~~~:~a~~=~ ~ confundir_ lo inverificable empíricamente
experiencia actual -de
d
alde reducirse a los datos sensibles de la
ha ,
acuer o con a postura de M h S hli
_bna que negarle objetividad a la r . , .
ac ~ e ck y Carnapnuembros del "Wiene Kre' " p p op1a F1S1ca que sirve de modelo a los
15 •
r
or algo Karl Poppe
M
p
acusado de psicolocismo
al
.
lócnco
.
r y ax
lanck han
o
pos1't'lVISmo
. no
o· . s·1 e¡ mun do f'meo
se halla

17
humanitas-2

�constituido por nuestras experiencias sensibles, el momento metafísico es inevitable. Un científico de la talla de Max Planck afirma que ningún progreso
es factible para la ciencia sin un criterio de valor. ¿ C6mo discriminar, sin
un criterio axiol6gico, hip6tesis y teorías? Ahora bien, el concepto de valor
rebasa el ámbito de todas y cada una de las ciencias experimentales. He aquí
unas aleccionadoras palabras de Max Planck: "En todo caso deberíamos
nosotros, creo yo, aferramos a la hip6tesis fundamental de toda investigación científica de que todo lo que ocurre en el universo transcurre con independencia del hombre y de sus aparatos de medición" (¿Determinismo o
indeterminismo?, en el libro en colaboración: 1, Max Plank (Premio Nóbel) :
¿Determinismo o indeterminismo? 11, Erwin Schrodinger (Premio Nóbel): La idea fundamental de la mecánica ondulatoria. 111, Wemer Heisenberg (Premio Nóbel) : La unidad de la imagen científico-natural del mundo,
pág. 33, I, Cuatro Pliegos, Madrid, MCMXLVII) . Los grandes científicos
son mucho más prudentes que los neopositivistas. Vaya ahora este texto
de Erwin Schrodinger: "No se puede decir nunca lo que es real o lo que
ocurre realmente, sino sólo lo que se observará en el caso real concreto ...
La ciencia exacta, en fin de cuentas, no debe tender más que a la descripción de lo efectivamente observante" (La idea fundamental de la mecánica
ondulatoria, en la obra citada, pág. 69, 11). Ir más allá, identificando lo
inverificable o lo inobservable con lo falso, es una falsedad y es una extrapolación científica. Contra el fisicalismo cerrado del "Círculo de Viena",
contra el simplismo metódico de los neopositivistas, escuchemos una valiosa
advertencia que nos formula Wemer Heisenberg: ... "una imagen del mundo, por lo menos en principio, debe abarcar todos los dominios del Universo.
En ella debe corresponderle a cada distrito de la realidad un lugar determinado. Precisamente por esta condición se hicieron patentes de manera
tan clara los fallos de la imagen del mundo orientada hacia la física clásica;
porque los dominios espirituales aparecían en aquella imagen del mundo,
en cierto modo, sólo como el polo opuesto de la realidad material no contenido en ella. El andamiaje conceptual de la física clásica era demasiado
rígido para poder recibir en sí, sin violencias, nuevas y distintas experiencias"
(La Unidad de la imagen científiconatural del mundo, op. cit., pág. 103,

111) .
La crítica a la metafísica, emprendida por los neopositivistas de nuestro
siglo, tiene valor en cuanto se apoya en la odiada metafísica. Sin base
metafísica no cabe articular una metodología científica. Cuando el físico,
el químico o el biólogo buscan una ley suponen que existe algo por buscar
y que aún no ha sido hallado. Suponen que existe, cuando menos, un mundo
físico, un mundo químico, un mundo biológico independientemente del ex18

perimentador y de sus proposiciones protocolarias. Algo ha sido hallado por
las diversas ciencias y medido independientemente de una experiencia subjetiva. Crear objeto de búsqueda para la ciencia, sin presupuestos reales, onto16gicos, es una pura quimera. Si algo se impone, se impone la metafísica.
El método científico -que no es una construcción filosófica- se remite con
inmediatez a las bases metafísicas comunes y naturales. De otra suerte,
la física, la biología, la química y las restantes ciencias se volatizan en su
significado. En el mismo principio de verificabilidad subyacen conceptos metafísicos: entes concretos, realidad. Lo malo del caso es que la experiencia
estrictamente personal y subjetiva incapacita para llegar al ser objetivo de
los entes, a las relaciones reales entre los entes, al horizonte de la habencia
y a la comunicaci6n con los otros hombres. El color violeta es, para mí,
la impresión que experimento al ver aquella parte del arco iris a la que
precisamente denominamos violeta. Pero la impresión del color violeta es
mía, incomunicable y podría diferir del violeta de otras impresiones. Si sólo
se trata de impresiones y creaciones mías, caemos en un solipsismo. Una
vez encerrado en mis impresiones, no puedo salir de ellas, aunque se intenten acrobacias carnapianas. El fisicalismo de Neurath, si no quiere reducirse
a vacuo logicismo, tiene que recurrir a la instancia metafísica. Al identificar
lo significante con lo verificable, los positivistas lógicos eliminan al sujeto,
lo diluyen en experiencias impersonales. De ahí la afirmación de Wittgenstein:
Das denkende, vorstellende Subjekt gibt es nicht (Tractatus logico-philosophicus, 5,631), "El sujeto pensante, representante, no existe". Objeto y sujeto
se diluyen en la experiencia o en las experiencias. Cabe preguntar a los
neopositivistas: ¿Existe una experiencia sin un sujeto experimentante? ¿Puede concebirse un sujeto experimentante sin circunstancia, sin mundo, sin
universo? Si a la verificación fenoménica se le da concreción y subsistencia
aut6nomas, ya se volvió, en alguna manera, al objeto realístico de la antañona metafísica. Otro de los graves errores en que incurren los positivistas
16gicos, estriba en sostener que las palabras no indican por sí mismas objetos
o conceptos, sino que "el concepto no es sino el conjunto de las reglas que
fijan el uso de la palabra correspondiente al mismo". El pensamiento se
reduce a palabra. El lenguaje es el complejo de reglas admitidas arbitraria
o convencionalmente. El concepto universal de hombre, según el positivismo
lógico, pasa a ser un complejo de reglas lingüísticas arbitrarias, indicadas
a muchas experiencias distintas, sin estructura permanente alguna, sin ninguna base metafísica que fundamente la aplicación de la palabra hombre
a muchos hombres concretos. Estamos ante un nuevo nominalismo empirista, relativista, y a la postre, escéptico. La metafísica no resucita, porque
no ha muerto. Se le expulsó por la puerta del edificio neopositivista y se

19

�coló por la ventana. De ahí la afirmación de un filósofo contemporáneo de
habla española: "la filosofía o es metafísica o no existe". V ale la pena
realizar el análisis crítico del positivismo lógico para corroborar la verdad
de ese aserto.

3. Diecisiete Objeciones al Positivismo Lógico

Los cultivadores de la metafísica no podemos ignorar la pretendida eliminación de nuestra disciplina, por parte de los positivistas lógicos, en el campo
de la filosofía. Una vez expuesta la teoría neopositivista, es preciso tomar
posición frente a ella. Nuestras observaciones críticas al positivismo lógico
las podemos condensar en 17 objeciones:
lo. La crítica del positivismo lógico a la metafísica, en apariencia de logicidad férrea, abunda en puntos débiles. El valor que pudiese tener esta
crítica depende de la abominada metafísica, a la cual se expulsa por la
puerta de la construcción neopositivista y regresa por la ventana. Cuando
el físico, el químico y el biólogo buscan una ley, suponen que existe algo
que buscar y que aún no ha sido hallado; suponen que existe, por lo menos,
un mundo físico, un mundo químico, un mundo biológico -según el casoindependientemente del experimentador y de su experimentar. La exigencia
metafísica de algo se impone. Sin entes, sin realidad, sin la totalidad de
cuanto hay, la física, la sintaxis lógica y las restantes disciplinas pierden el
significado propio.
2o. La lógica no está para crear o confirmar los asertos de las ciencias
particulares. Depurar el lenguaje de anfibologías y pseudoproposiciones no
es la única ni la más importante tarea de la filosofía. Del hecho de haber
desenmascarado algunas ilusiones especulativas no puede concluirse que toda
la metafísica y cualquier metafísica es una ilusión especulativa.
3o. El grosero simplismo metódico de los neopositivistas desconoce la riqueza de los objetos de conocimiento que exige una pluralidad de métodos.
Si la filosofía es una explicación fundamental de la realidad entera y una
sabiduría vital de los últimos problemas humanos, el analista del lenguaje
lógico resulta un entusiasta aficionado a la ciencia y un malogrado filósofo.

4o. Si el concepto de verificabilidad no es apto para explicar la ciencia
natural, como certeramente ha observado Karl R. Popper, menos lo puede
ser para eliminar la metafísica del panorama filosófico.
So. El principio de verificabilidad no es verificable ni ha sido demostrado.
Debería demostrarse que la única fuente de conocimiento es la experiencia

20

~nsible. El principio priva de sentido a las ro s· .
c1a, a las leyes naturales De t d 1 . . ~ po ic10nes genera les de la cien.
n ro e pnnc1p10 de e if b"l"d d
tos conceptos metafísicos.
v r ica i i a quedan ocul-

6o. R eductio ad absurdum· Se d"
nificante: la realidad queda ~ontenid;ee que s61o _lo :J\.-perimentable es sigde ella. Pero la experiencia es
ln la ~~enencia y nada existe fuera
t
. .
persona subJebva e in
· bl
anto, m1 impresión del color amarillo ' od ,
. .
comuruca e. Por lo
De este modo se eFm:M la ob· tt' "d d p na d1fenr del amarillo de otros
uuma.
Je Vl a y la
"bilid
.
tersubjetiva, que son esenciales l . .
posi
ad de comunicación ina a ciencia El neo ·ti ·
~n fundamento lógico para la ciencia e~in
po~1 -~smo, al querer crear
sismo. Una vez encerrado en .
' .
a la obJet1V1dad y cae en solip.
lll.ls sensaciones no pued
1. d
e1 mtento del fisicalismo de N
th l h
o sa ir e ellas. Inútil
·
b'
eura a abiar de un l
· ·
mtersu Jetivo, prescindiendo del su ºeto
.
enguaJe mtersensual e
no hay contenido caemos en vac~ l y _d~l obJeto correspondientes. Cuando
o ogic1smo, en huera sintaxis

7o. s·i sigru
· ·ricante equivale a verificable
. ·
. .
hecho no es ni subJºetivo . b" .
' queda elunmado el sujeto. El
.
m o Jebvo No ha
· b·
.
expenencia. El solipsismo de W ºtt . .
y m o Jeto m sujeto, sólo hay
I genstem cae en el b
d
surdo pensar una experi
. .
a sur o. Porque es abb.
encia sm pensar algún .
,
o
y si la experiencia es identificada
SUJeto q_ue experimente algún
memco, la metafísica realista d 1
"d con, la realidad en sentido fenoe sentI o comun resurge de nuevo
· al'ismo extremo del positivismo l' .
·
.80. El nonun
.
nuento en palabra y lenguaJ·e N h
. ogico convierte nuestro pensa0 ay conceptos
.
·
,
·
·
1
Jer, tigre, arbol)' sino reglas lin .. , f
. umversa es (hombre, mupor su nombre y aplicadas a
guch1s icas c~nve~cionales, arbitrarias, indicadas
E
mu as expenenc
d" ·
ste nominalismo presupone el I t· .
ias istintas aunque semejantes
ést
re a 1vismo -en el se
·
1
e, a su vez, el escepticismo Al
r y en e conocer- y
base para toda verdad en cual~u. ~o aceptar la metafísica, se suprime la
sistema.
'
ier sistema y, por ende, también en el propio

!e~o.

9o. Reducir toda posible experiencia a la
. .
es empobrecer, innecesariamente el
experiencia de la ciencia natural
10
. .
'
campo del conocimiento.
'
o.
Ehmmar
los
p
bl
ti
I
ro emas metafísicos para adhe .
f
ca a a guna de las soluciones trad" . ' 1
nrse en orma dogmála meta f'lS!ca,
.
ic10na
es
del
pens
.
aunque de
d
.
.
amiento, es volver a
mo O torpe e mconsc1ente
llo. Escamotear el verdadero r bl
d
.
ideas con los obJºetos-p o ema el conocimiento -relación de las
no es resolverlo.
120. Del hecho de que las condi .
de la ciencia empírica n
d
c1o~es para el sentido de las proposiciones
.
o pue an aplicarse a en
. d d
no se denva que estos 'lf
uncia os e otra naturaleza
u irnos rarez~n, en absoluto, de todo sentido.
'

21

�. . , n no es· ven•r·icable. De aplicar
.
, d la verificacio
l . tada
130. La propia teona e .
h b , que concluir diciendo que a C1
.. t lógicos a na
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teoría de la ve icacio '
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disfrazada de impera. . . d alor es una orma
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una verdad abso1uta y u_
l fundamentos de esa _ogica.
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. . .
0. La Filosofía no es materna _ica. d l t' ropo Los conceptos onginanos
17
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.
.
la naturaleza del núme~, e ~sd' . t división unidad, número) son irrede la matemática ( cantidad ~ istm a, son pro~osiciones lógicas ni los con.
l 16 •ca Los aXJ.omas no
ductibles a a gi ·
, t'
son conceptos lógicos.
ceptos básicos de la materna ica
4. Falacias de los Analistas Lógicos

. •r·icado, Rudolf Carnap
,.
rentes de s1gn1
Para mostrar palabras metaf1S1cas ca
. rt
característicos del método
•
l -&lt;lesafortunados, por cie o· · · de exisescoae dos eJemp os
. ' . •p'o' (en sentido de pnncip10
~ t . "el término metafísico pnnc1 i .
) D' ersos metafísicos han
anal is a.
.
l ' . o o axioma .
iv
tencia, no de principio epistemo -~gicd cuál sea el (supremo) 'principio del
ofrecido una solución a la cuestion . e . ' o de 'el ser') y han presentado
'
d la 'eXJ.Stenc1a '
al
, .t
mundo' (o de 'las cosas ' o e
l movimiento, a la vida, espm u,
a al número, a la forma, a .
imil'ares A efecto de descomo tal al agu '
.
· , al bien y s
·
. . ·o' tiene en este problema metaa la idea' al inconsciente,1a la1accio~,
bra prmcipi
cubrir el significado que a pa a
taf' .
baJ·o que condiciones una prolos me is1cos
.
, n
físico debemos preguntar a
. . . de Y' es verdadera y baJo que co es el ~~cipio responderá aproximadamente como
posición de la forma 'X
El metafis1co nos
X' ' l ser de
1
diciones es fa sa . . .
.
dec·ir que 'Y surge de
' e
·
·
·
de
Y'
qmere
·
.
. 'X es el pnncipio
. d d X' así sucesivamente. Pero
sigue .
' 'Y . t por VU'tu e ' y
'bl "
y reside en el ser de X '
e~is e
.
muchas interpretaciones posi es .
.
ambiguas y tienen
. f' . ,
eta
estas interpretaciones son
·t . para esta especi icacion m . . d ue faltan en enos
Carnap concluye dicien o q
22

física, que "la palabra ha sido desprovista de su significado original, sin que
se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello es una especie de
cáscara vacía" (La superación de la Metafísica por medio del análisis lógico,
págs. 13-14, Centro de Estudios Filosóficos, U.N.A.M.).
Veamos ahora cómo pretende eliminar Rudolf Carnap la palabra Dios
y la existencia misma de Dios de la "filosofía científica". "La palabra 'Dios'
-nos dice- es otro ejemplo. Haciendo caso omiso de la variedad de usos
que ha tenido en tantos órdenes, podemos distinguir sus usos lingüísticos a
través de tres contextos distintos, de tres situaciones históricas que incluso
llegan parcialmente a coexistir en un orden temporal. En su uso mitológico,
la palabra tiene un significado claro. Ella misma -o términos equivalentes
de otros lenguajes-- es usada en ocasiones para designar a seres corpóreos
que están entronizados en el Olimpo, en el Cielo o en los Infiernos, los cuales
se hallan dotados en mayor o menor grado de poder, sabiduría, bondad y
felicidad. En ocasiones también se utiliza para designar a seres espirituales
que, a pesar de no tener cuerpos semejantes a los humanos, en alguna forma
se manifiestan en cosas o procesos del mundo visible y resultan, por consiguiente, empíricamente comprobables. Por el contrario, en su uso lingüístico
metafísico, la palabra 'Dios' designa algo que está más allá de la experiencia.
El vocablo es deliberadamente despojado de cualquier significado relativo a
un ser corpóreo o a un ser espiritual que se halle inmanentemente en lo
corpóreo, y como no se le otorga un nuevo significado deviene a significativo. . . En el caso de este vocablo ni siquiera se ha satisfecho la primera
exigencia de la lógica, o sea la exigencia de la especificación de ·su sintaxis,
es decir, de la forma como aparece en su proposición elemental. En este
caso la proposición debería tener la forma 'X es un Dios' ; sin embargo, el
metafísico rechaza completamente esta forma sin sustituirla por otra, o caso
de aceptarla, no indica la categoría sintáctica de la variable X. Son categmías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números, etc. El uso teológico de la palabra 'Dios' se sitúa entre el uso
mitológico y el metafísico. No hay aquí un empleo propio, sino una oscilación del uno al otro de los usos mencionados." (Op. cit., págs. 14 y 15.)
Al utilizar el término falacia quiero precisar que entiendo por esa palabra
la base falsa en que se funda el sofisma. En el caso de los positivistas lógicos
estamos ante el caso típico de sofismos relativos a las premisas. En el caso
de la palabra principio se ofrecen algunas de las diversas connotaciones
que el vocablo ha tenido en la historia, sin precisar autores y escuelas, concluyendo por asegurar que "la palabra ha sido desprovista de su significado
original, sin que se haya otorgado alguno nuevo; lo que resta de todo ello
es una especie de cáscara vacía". Ahora bien, es falso que la palabra haya

23

�sido desprovista de su significado original sin que se haya otorgado uno nuevo..
La solución que dieron los presocráticos -solución cosmológica- s~ ha pe~dido ciertamente en la metafísica contemporánea, pero eso no quiere decir
que por ese simple hecho la palabra haya quedado desprovista de significa~o.
Precisemos nuevamente: la palabra principio significa: A) En un sentido
cronológico O topográfico es lo primero de una serie espacial o temporal ?eterminada o de todo el tiempo (principio del mundo); B) En un sentido
causal, aq~ello de que depende algo con algún género de dependencia dentro de un orden; C) En un sentido lógico: a) los elementos de que se constituyen los preceptos o conceptos complejos; b) los juicios _primarios; a')
materiales de que se derivan como de premisas por razonamiento los subsiguientes; b') formales que van implicados en toda afirmación y todo ra~~namiento ("primeros principios"). D) En el orden ético: las normas bas1cas
de conducta moral y jurídica. E) En el orden metafísico, el Ser fundamental
y fundamentante de todo lo anterior, al cual ~e puede ll~gar -entre otras
vías-- por la implicación insoslayable que se da de lo contingente a lo necesario.
La variedad de usos de la palabra Dios -uso mitológico con designación
de ser corpóreo, uso metafísico más allá de la experiencia, uso teológico situado en los dos anteriores- lleva a Rudolf Carnap a desechar la palabra
-y el concepto-- por asignificativa. Como el metafísic~ no le. ot_o~ga. un
nuevo significado al vocablo Dios -según Carnap- ~eviene asignifi~tlvo.
El error de Camap no puede ser más grosero. Parece ignorar que Dios, en
el orden lógico, se presenta como aseidad o "ser-por-sí". Entidad in~ausada
imposible de limitarse. Razón de sí mismo. Ser Subsistente y necesario. Por
ser actualidad pura, omniperfección -"falto de toda falta"- le llamamos
infinito. y el infinito no puede cambiar, excluye toda composición, no se
opone a nada (es único), no es un cuerpo ( porque implicarí~ finit~d )_ '. está
totalmente libre de las condiciones temporales. Como realidad mfm1ta es
ser sin restricciones. Inmutable, simple. Como causalidad infinita u omnipotencia es causa, de manera total, de _lo fini:º· :odo en El ~s in_finito:
Conciencia, gozo, vida perfecta, personalidad, ciencia, benevolencia, libertad
creadora, sabiduría ... Estos atributos del Ser fundamental y fundamentante,
que la razón humana descubre, son incapaces de encerrar la ?,lcnitud d~l Ser
Supremo, del Deus Absconditus. El estudio y la contemplacion del univ~rso
creado, con todas sus maravillas, pone de manifiesto, a su modo, la ommpotencia la omnisciencia y la infinita bondad de Dios, ensanchando nuestros
horizo~tes, pero induciéndonos a cultivar la humildad intelectual.
En el orden existencial, Dios es amor. Ni yo, ni los otros, hacíamos falta:
Estamos enviados -"arrojados", dicen los existencialistas- a la existencia,

24

por la amorosa voluntad de Alguien. En este sentido nuestra existencia es
una dádiva de amor de ese Ser que nos hace ser amorosos y que es el supremo
Amor. Y con su amor nos comprometió a "estar en el mundo" amorosamente. Por eso en la más profunda subjetividad encontramos una intersubjetividad, una comunidad amorosa. Si existe nuestro amoroso afán de pleni_tud subsi_stencial -y esto es un hecho evidente-, .existió siempre una plenitud submtente, porque si no hubiera existido, el afán de plenitud subsistencia! -y la misma idea de plenitud- sería un efecto sin causa. Pero un
efecto sin causa resulta absurdo. La causa final es la causa de las causas.
Lo que exige el argumento no es sólo una plenitud, sino una Plenitud subsistente.
Carnap pide una categoría sintáctica de la variable X, para llegar a una
proposición elemental que debería tener esta forma "X es un Dios". Añade
que son categorías, por ejemplo: cuerpos, propiedades de cuerpos, relaciones entre cuerpos, números. Lo que Rudolf Carnap está haciendo es "pedir
peras al olmo". ¿ Quién ha dicho que las categorías tengan que ser materiales o numéricas? ¿ Por qué tendríamos que mutilar bárbaramente la reflexión metafísica - la más alta prerrogativa intelectual del hombre- sólo
porque no entra dentro del empirismo carnapiano? Carnap combate la palabra "principio" y echa mano del principio de verificación. Camap exige
que todo sea verificable empíricamente y el principio de verificación no es
verificable. Camap se vale de un desafortunado texto de Heidegger sobre
la nada --tomado de su obra Was it Metaphysic?-, sin tocar jamás un texto
de Santo Tomás de Aquino, de Francisco Suárez, de Xavier Zubiri o Nicolai
Hartmann -para no citar sino unos cuantos ejemplos-, y decreta que todas
l~s proposicio~es metafísicas son pseudoproposiciones, sonidos verbales desprovistos de sentido. Lo que verdaderamente carece de sentido es el insosten~ble reduccionismo -a proposiciones empíricas, protocolarias- del positivismo "lógico" que atenta a la plural riqueza de la realidad y de la habencia.
Alfred J. Ayer cae en la ingenuidad de querer eliminar a la metafísica
0
P_ rq~e trasciende los límites de la experiencia sensorial. Tengamos la paciencia de ~sc~charle: "Una manera de atacar al metafísico que pretendiese
te~e~ conoc~1~mto ~e una realidad trascendente con respecto al mundo fenomeruco, seria mvestigar de qué primisas fueron deducidas sus proposiciones.
¿Ac_aso ~o debe empezar, como los demás hombres, por la evidencia de sus
sentidos? . (L enguaje, verdad y lógica, pág. 40, Editorial Universitaria de
Buenos Aires) • Una cosa es empezar por los sentidos -también Aristóteles
Santo Tornas
' Y H artmann empiezan por los sentidos- y otra cosa muy di-'
f~rente_ es que ,todo . termine con los sentidos. El mismo A. J. Ayer en el
libro citado esta haciendo uso de la intuición intelectual, de la razón racio-

25

�cinante que no se palpa, ni se huele, ni se ve, ni se saborea. Habla de "verificabilidad práctica" y de "verificabilidad en princi~io''., de senti?o "fu~rte"
y de sentido "débil" del término "verificable'.': claro ~~ce de su ~gundad
criteriol6gica. Desecha por espuria la cuestJon _metafisica _concerniente a la
"sustancia", sin detenerse a pensar en las coneXIones esenaales, en la ley estructural de una cosa que existe en sí y no en otra. Oigámosle una vez más:
"Podemos por lo tanto definir un enunciado metafísico diciendo que es una
sentencia que quiere expresar una proposición genuina, pero que de hecho
no expresa ni una tautología ni una hipótesis empírica. Pero como las tautologías y las hipótesis empíricas componen la totalidad de la clase de las p~oposiciones significativas, estamos justificados al concluir que todas las
maciones metafísicas carecen de sentido" (op. cit., pág. 50). La reflex1on
sobre la mismidad personal o sobre la totalidad de cuanto hay no es ni tautología ni hipótesis empírica. Aquí estriba, precisamente, el gran error de Ayer,
en reducir la totalidad de la clase de las proposiciones significativas a puras
tautologías o a meras hipótesis empíricas. Parafraseando a Shakespeare, podríamos decir: hay en la habencia -en la totalidad de todo cuanto haymuchísimo más de lo que contiene la pobre "filosofía" del positivismo lógico.

NUEVOS APORTES A LA METAFfSICA TOMISTA

ª!~-

MoNs. Da.

0CTAVIo

N. DER1s1

Obispo Rector y Profesor de la Pontificia Universidad Cat6lica Argentina

I
Motivos de la renovación de la M etafísica tomista

Los GRAVES PROBLEMAS planteados por la Filosofía contemporánea, especialmente por la Fenomenología y la Filosofía de la Existencia, han obligado a
los cultores actuales del Tomismo a un estudio más profundo y detenido
de sus propios principios, a revisar y precisar mejor algunas de las nociones de la Metafísica y Gnoseología, en busca de una solución adecuada a los
mismos.
Estos nuevos análisis y retoques hechos a la doctrina de Santo Tomás
lejos de encerrar una modificación o cambio de la misma significan m~
bien una reconquista de la auténtica mentalidad de Santo T~más, un retorno
al pensamiento original y vivo del Aquinate.
Obscurecidos u olvidados por los comentaristas y expositores del Doctor
Angélico, estos puntos fundamentales vuelven a recobrar toda su primitiva
1~ Y significación, para una más honda y armónica comprehensión del
m1SD10 y para derramar la luz de su verdad sobre los temas planteados por
la Filosofía actual.
S~ negar la importancia que tienen para una mejor comprehensión de
la mtSma, la verdad es que la ocasión y motivos del redescubrimiento de estos

as~tos. doctrinales del Aquinate significan menos que el análisis penetrante
Y nunuooso de los mismos, para la valoración del pensamiento del Aquinate
en su preciso alcance.

26

27

�Vamos a señalar a continuación algunas de estas nociones, reconquistadas
al menos precisadas en su estricto alcance y significación y que juzgamos
f.:ndamentaies para alcanzar una comprehensión más profunda del rico Pensamiento de Santo Tomás.
0

11
El esclarecimiento de la noción de ser y de la
participación en Santo Tomás
l. El esclarecimiento de la noción de ser: la esencia
El ser es la noción primera y la más evidente de todas, ya que en su
luz se esclarecen todos los demás conceptos. De ahí que sea imposible definir al ser: no hay una noción genérica más evidente y superior a ~ ~n
que poder definirlo. Sólo podemos esclarecer esta noción, tomando conc1enc1a
precisa de la misma.
El ser es algo que es, un modo de ser o existir. Implica algo, aquello q~e
define O constituye una cosa y que la diferencia de toda otra: la esenc~a;
y la existencia o acto o perfección que le confiere reali~ad_ en sí,_ a esa es~nc1a,
que hace que ésta realmente sea, que esté presente en s1 misma, mdepcnd1entemente del pensamiento que la formula.
Ahora bien, esos principios constitutivos del ser logran toda su significación y su preciso alcance a la luz de la doctrina de la participación.

Veamos la doble participación de Santo Tomás, en lo que hace a la
esencia y a la existencia.
A. La participación de la esencia. Las esencias son necesariamente -sin
existir en sí mismas- desde toda la eternidad. De un modo necesario se
fundan en la E.tistcncia infinita de Dios; ya que tsta, por su misma Perfección infinita, es Modelo para las infinitas maneras o modos finitos capaces
de participar de la misma, fuera de ella.
La Inteligencia divina, también infinita, al contemplar exhaustiva y necesariamente su Existencia, no puede dejar de ver los infinitos modos finitos
capaces de existir fuera de la misma: las esencias; esencias que, acabamos
de decir, aquella Existencia funda con su infinita Perfección. Al contemplar
necesariamente su Existencia infinita -de otra suerte, no sería infinitala intelección divina ve también de un medo necesario las infinitas esencias
o modos finitos capaces de existir fuera de ella.
Estas esencias solamente son como objetos de la Mente divina, capacidades
de existir, pero sin existencia actual propia.

Lo que esta tesis Tomista pone en claro en la actualidad, es que las esencias no son en sí, como algo ya constituido, sino que son siempre actuales,
siempre y constantemente constituidas por el Acto de Intelección divina.
únicamente son en acto con este Acto divino, que las está siempre mirando
y necesariamente dándoles su ser propio. En una palabra, sólo son esencias
en cuanto están bajo y sostenidas por la mirada del Acto de la Intelección
divina, en cuanto Dios las está pensando, o sea, en cuanto son objeto del
Pensamiento siempre actual de Dios.

B. La participación de la existencia. La existencia, en cambio, es el efecto

2. La participación en el esclarecimiento del ser
Esta noción de origen platónico-agustiniano estaba en el fundamento mismo de la Metafísica tomista, pero había sido obscurecida y absorbida por ~
noción aristotélica de potencia y acto, en cierto sentido por el mismo Aqmnate y, sobre todo, por sus comentaristas y expositores.
Sin embargo, en Santo Tomás estaban ambas nociones: de participación
y de potencia y acto, íntimamente unidas y exigidas, la una por la otra, en

la fundamentación del ser.
Precisamente el re-descubrimiento de esta noción de participación, ha venido a esclarecer la noción del ser, en su esencia y existencia, en Santo
Tomás.

28

de la Voluntad libre divina -dirigida por el Acto de su Inteligencia, identificados ambos en el único Acto puro de Dios-. Infinitamente perfecto,
Dios no necesita de nada, fuera de tl, para su Perfección y su Felicidad en
la posesión de ésta. Dios es la Perfección perfecta y gozosamente poseída.
Sólo puede hacer partícipes de su Existencia a las esencias que tl libre y
amorosamente elige. La existencia es el acto que confiere realidad en sí
a la esencia, el acto o perfección que hace que la esencia llegue a ser realmente en sí misma. Porque esta comunicación de la existencia proviene de
una Causa eficiente y libre, esta existencia así participada puede existir o no,
es contingente. La Libertad de la Causa se manifiesta o traduce en la contingencia del efecto.
Dios no puede comunicar a las esencias su propia Existencia pues es Acto
puro y simple, el cual no puede comunicarse con otro ni dividirse. De ahí

29

�que la participaci6n de la existencia del ser finito sea desde la Causa eficie~te
libre y se realice por creación -la primera existencia-, por conservación
--continuaci6n del acto de existencia en la esencia- y por concurso Y premoción -el acrecentamiento de la existencia, que no puede proceder de sola
la actividad de las creaturas, las cuales no son sino que s6lo tienen recibida
contingentemente su existencia, y que para causar necesita~ ser. movidas al
acto y realizar éste bajo la acci6n de la Causa que es la Existencia.

hechas: están siendo constituidas como esencias, y están siendo hechas como
existencias bajo la acci6n causal inmediata y actual de Dios. Si, por absurdo,
Dios dejase de contemplar las esencias, éstas dejarían de ser; y, si por absurdo Dios dejase de causar eficiente y libremente las existencias -dejase
de crear, conservar y actuar en la creatura con la promoción y concurso-éstas se aniquilarían.

Toda existencia es, pues, efecto inmediato de la Causa eficiente y libre
divina: en la creaci6n, en la conservaci6n y en la premoci6n de sola la Causa
divina, y en la acci6n de la CI-eatura, de la Causa divina actuando inmediatamente con ésta.

Las esencias son y las existencias existen bajo una acci6n inmediata y continua de Dios y, en cuanto están bajo esta acción. Como la luz depende
inmediata y actualmente del sol que la irradia; así también la esencia y la
existencia dependen inmediata y a~tualmente de la Existencia divina que las
causa.

El aporte del Tomismo actual es haber re-descubierto la realidad de la
existencia como acto. En efecto, la existencia nunca está en potencia, siempre
es acto: o el Acto puro divino de existir, o el acto que es por la acci6n
inmediata de este Acto. No hay una existencia hecha. La existencia está
siempre siendo hecha por vez primera, o está siendo mantenida en su acto.
El acto de existir depende de la Acci6n causal inmediata del Acto divino
de existir. Una esencia existe bajo la actuación actual de la Existencia en sí,
Su acto de existir depende del Acto puro de existir, que lo está actuando
o dando razón de su existencia ahora. El acto de existir del ser participado
es continuamente causado por el Acto puro de existir. En otros términos,
la existencia no es comunicada y queda ya recibida en la esencia. La existencia
es por una dependencia causal actual e ininterrumpida de la Existencia en sí.
Así como si el sol dejase de irradiar su luz, cesaría la iluminación del mundo;
así también, si, por absurdo, la Existencia divina pudiera dejar de causar
la existencia - por creación, conservación, premoción y concurso-, ésta se
apagaría, dejaría de ser.
Tanto, pues, la esencia como la existencia, respectivamente, es o existe,
bajo una acción causalmente inmediata de Dios: de una Causalidad ejemplar
necesaria de la Existencia y del Pensamiento divino, las esencias, a las que
contempla en su Existencia infinita y, contemplándolas, las constituye; o de
una Causalidad eficiente y libre de la Voluntad divina, las existencias, las
cuales son conferidas continuamente por esta Voluntad a aquellas esencias,
que libremente ha elegido para ser actuadas por ellas.
Esencia y existencia finitas son siempre participadas en acto, están dependiendo ahora, en acto, de la Causalidad divina, que le confiere su propio
ser, respectivamente, de esencia o existencia.

Las esencias ~unca están ya constituidas, y las existencias nunca están ya

30

En síntesis, la esencia es y la existencia existe siempre ahora, en acto, como
Acto puro -sin antes ni después, eterno- es la Causa inmediata de las
que ambas dependen.

3. Acto y potencia
Santo Tomás adoptó como propia, la doctrina del Estagirita; volcó su
propia Filosofía en los principios de Arist6teles, interpretado eso sí sf!cundum
veritatem.
Así la diversidad y multiplicidad del ser las explicó con la doctrina del
acto y la potencia; que Aristóteles la había explicado a las esencias: a la
materia primera y a la forma sustancial, y a la materia segunda o sustancia
Y a la forma accidental, es decir, no el s~r como ser, sino al ser como tal ser
o esencia. Santo Tomás lleva la doctrina del acto y la potencia hasta la
constituci6n misma del ser en cuanto ser: hasta la composición de esencia y existencia, composici6n que Arist6teles no alcanzó a ver con claridad. Más aún, con
esta doctrina, enteramente suya, el Aquinate llega a develar la esencia metafísica del Ser de Dios y la del ser participado de la creatura. Dios es el
Esse per se subsistens, la Existencia pura y subsistente. La creatura, en cambio es la esencia que no es sino que tiene existencia. Brevemente, Dios es la
Existencia y la creatura no es la existencia.
Desde esta profunda perspectiva del ser - para colocarse en la cual lo
ha ayudado el conocimiento de la noción de creación y la existencia de los
puros espíritus creados--, Santo Tomás incorpora a su sistema la doctrina
platónica agustiniana de la participación. Y lo hace, ubicándola con gran
precisión en su cabal objeto: el ser en cuanto ser, y no en tal ser o esencia,
como lo había hecho Platón y sus seguidores.

31

�Esta doctrina fundamental de la participación de Santo Tomás -oculta
en él muchas veces bajo los conceptos de ·potencia y acto y concretamente
de la esencia y existencia- ha sido redescubierta y pu~ta en plena luz con
los trabajos del ·P. Geiger 1 y sobre todo del P. Corneho Fabro.2
La participación como acabamos de exponerla brevemente, en lo que
hace a la esencia y e,cistencia ( n. 2), se refiere al fieri modo có7:10 pr_ocede
de la Causa divina -ejemplar y eficiente- la esencia y la existencia del
~er participado o creado.

?

E ambio la doctrina del acto y la potencia se refiere al ser participado
in f:c~o ess/ explica los diversos grados y la multiplicidad del ser, por la
mayor O menor intervención del acto y, viceversa, por la menor o mayor
intervención de la potencia.
De todos modos, la reincorporación al sistema tomista de l.a ~octrina de
la participación logra dar una visión integral del ser y, co~~1gmentemente,
de la misma Metafísica: hace asistir al proceso del ser participado ~n su
esencia y existencia- desde el Ser imparticipado; y en su .luz _1: doctnna del
· alcanza toda su significación como realizacion o efecto de
acto y 1a pot enc1a
la Causalidad del Ser imparticipado.
Esta reconquista de un importante aspecto metafísico del sistema d~ Santo
Tomás como es el de la participación, traía aparejada una reconqmsta del
amplio' y rico pensamiento del Aquinate, sobre la analogía; al cual nos vamos
a referir en el capítulo siguiente.

III
La reincorporación de la analogía de atribución intrín,seca a la de
proporcionalidad intrínseca de Santo Tomas

4. La restitución del auténtico pensamiento de
Santo Tomás sobre la analogía

L a remcorpora
·
c'o'n
1
de la doctn·na de la participación en la concepción
metafísica Tomista, ha traído aparejada consigo una reconquista, amplia y
L. P. GEIGER, Participation, 2a. ed., Vrin, París, 1953.
· ·
C. FABRO, La Nozione di Partecipazione
seco~,d o S • Tommaso , Societá , Editrice
.
· le, T onno,
·
1950., y Partecipazione e Causalzta secondo S.
D Aquino,
Naz1ona
., Tommaso
•
,
t en
Societá Editrice Nazionale, Torino, 1960. Est~ obra. aparec10. s1mu1taneamen e
francés, publicada por Institut Superieur de Philosoph1e, Louvama, 1960.

rica de su pensamiento en lo que hace a la expresión conceptual del ser,
vale decir, a la analogía.
En efecto, esta doctrina de la analogía se ha visto enriquecida con la reincorporación a la ya tradicional analogf.a de proporcionalidad intrínseca
-afirmada por Cayetano y los grandes comentaristas tomistas, como única
en Santo Tomás-, de la hasta ahora rechazada por todos estos tomistas, y
que, sin embargo, estaba en los escritos y en la mente del Aquinate: me refiero a la analogía de atribución intrínseca.
Por caminos diferentes: el de la Metafísica y el de la Lógica, se ha llegado
a una reconquista del pensamiento integral de Santo Tomás, con la participación en Metafísica y con el de la analogía en Lógica. Aspecto metafísico y
lógico, que, por otra parte, se reclaman y complementan y se articulan admirablemente como si el uno necesitase del otro, como es en verdad.
Mientras el P. Cornelio Fabro trabajaba en el redescubrimiento y formulación de la participación en Santo Tomás; el P. Santiago Ramírez se aplicaba al redescubrimiento de todo el rico pensamiento de Santo Tomás sobre
la analogía. Y los resultados de ambos insignes intérpretes del Aquinate,
sin habérselo ellos propuesto, se ensamblan y articulan armoniosamente, precisamente por que se trata de dos aspectos correlativos de la doctrina de
Santo Tomás -metafísico, el de la participación, y lógico, el de la analogíaque se corresponden y que, por diversos caminos, habían sido olvidados y
dejados de lado por los comentaristas del Angélico Doctor.

5. Correspondencia de participación y
analogía de atribución

La participación incorpora un punto clave, hasta entonces olvidado, en la
concepción tomista: el origen del ser creado en su esencia y existencia, a
partir del Esse subsistente o en sí. De este modo, quedaban bien claros los
dos aspectos de la comunicación del ser desde el Ser en sí: la participación
o comunicación del ·ser desde su Causalidad -el fieri del ser creado o participado- y la comunicación de este ser, ya constituida en diversos grados,
por el acto y la potencia -el f actum esse de la participación-. De este modo
Participación y acto y J;otencia corresponden, respectivamente, al fieri y al
factum esse del ser participado.

1

2

32

Cayetano y la Escuela tomista posterior se había atenido al segundo aspecto de la comunicación del ser. H abía buscado la explicación de los grados
Y multiplicidad del ser -el factum esse- en la doctrina del acto y la potencia;

33
humanitas-3

�pero había olvidado la participación prop~~ente dicha, .e~ proceso causal
mismo del ser desde el Ser incausado: el fzerz del ser part1c1pado.
En cambio, el P. Francisco Suárez, S. J. se había atenido a este prim:r
aspecto de la' comunicación del ser, al fieri del mismo o ~ su dep~ndencia
causal respecto al Ser incausado; y, por otra parte, hab1a descuidado el
tema de la realización de la diversidad y multiplicidad de los entes por el
acto y la potencia, había descuidado el factum esse del ser.
Esta posición obedece a su tesis que· identifica la esencia con la existencia
en el ser creado. Por lo cual, no puede explicar la graduación de los seres
participados por la potencia que limita al acto y, concretamente, por la esencia que limita a la existencia. Para explicar la limitación de la existencia
identificada con la esencia, Suárez se ve obligado a recurrir a la Causa_eficiente divina. Por eso, Suárez es conducido, por una lógica interna del sistema,
a atribuir a la intervención de la Causa eficiente divina, a su libre Voluntad,
la comunicación gradual del ser.
Ahora bien, la graduación del ser ya realizada -in facto esse- es decir,
las diversas y múltiples cosas dadas en el mundo, son formuladas por la inteligencia, por conceptos de una analogía de proporcionalidad, o sea, por
conceptos que expresan el mismo ser dado en todos los entes, pero no enteramente el mismo, sino sólo relativa o proporcionalmente el mismo, sin referencia ninguna a un analogado principal.
Cayetano, que se atenía a esta comunicación realizada del ser en diversos
grados, defendía, por eso, la analogía de proporcionalidad intrínseca, como
expresión lógica de la misma.
En cambio, Suárez, como debía atenerse necesariamente a la Causalidad
eficiente divina para justificar la multiplicidad y diversidad del ser, se ve
obligado a expresarla con una analogía que haga referencia a esta Causalidad de Dios, como Analogado principal de donde procede el ser, y por
referencia de dependencia causal a fü, a los demás seres, es decir, con una
analogía de atribución intrínseca: sólo Dios es el Ser por sí, y los demás
seres sólo son por dependencia de su Causalidad.
Pero la verdad es que ambas analogías: la de proporcionalidad intrínseca
y la de atribución intrínseca pertenecen a la Doctrina de Santo Tomás, am-

participación: el de la Causalidad divina, de donde procede la esencia y
la existencia (n. 2) -el fieri o la participación estrictamente tal-; y el
de la realización de la misma, de la diversidad y multiplicidad de los seres
-el efecto o f actum esse de la misma participación-.

Ahora bien, Santo Tomás necesitaba echar mano de ambas analogías para
abar~ en su ex~resión conceptual uno y otro aspecto de la participación
metafmca : el primero o de la Causalidad divina, que comunica la esencia
y la existencia a los seres participados -el fieri del ser o participación estrictamente tal-, necesitaba expresarlo con la analogía de atribución intrínseca:
Dios, Causa del Ser o Analogado principal, con relación al cual son solamente los otros seres como efecto. Y el segundo o de la realización de la
gradación ~&lt;:l se~, y de su diversidad y multiplicidad -el factum esse O efecto
d~ la fartz:ipaczon- tenía que ser expresado como una analogía de proporcionalidad intrínseca, es decir, como una noción de ser que se aplica la misma
pero de diverso modo o ~elativamente la misma, a cada uno de los seres:
Mientras Fabro reconquistaba para el pensamiento de Santo Tomás la
realidad de la participación y ponía en claro los dos mencionados aspectos
de la misma: el fieri y el factum esse del ser participado; Ramírez reincorporaba al Sistema tomista las dos analogías, incluidas ambas en el pensamiento
de Santo Tomás.
Los redescubrimientos de ambos intérpretes de Santo Tomás -en Metaf~ica: el ~e la participación, y en Lógica: las dos analogías- se correspondian Y ~rt1culaban armoniosa y perfectamente, ya que el mismo pensamiento
del Aqumate abrazaba facetas: ontológica y lógica de un mismo problema.
Las tesis de Cayetano y de Suárez eran unilateralmente verdaderas, pero
no opuestas como se presentaban hasta hace pocos años, sino complementarias,
porque ambas se referían a aspectos diversos del Pensamiento de Santo Tomás.3
,E~te acuerdo o articulación de ambas posiciones, que en el plano de la
Logica ensanchaba y enriquecía la concepción del Aquinate con las dos
analogías - Ramzrez'
f ue pos1'ble gracias
· a la reconquista y articulación
de la doctrina de la participación -en fieri del ser participado desde la Causa

bas están sostenidas por él.
Esta posición del Aquinate en Lógica -la analogía es un problema eminentemente lógico- correspondía a una posición suya en Metafísica. En su
concepción integral estaban claramente afirmados los dos aspectos de la

34

l • SANTIAGO RAMÍREz, O. P., En Torno a un Famoso Texto de Santo Tomás sobre
~ Analogía, en Revista Sapientia, No. 29, págs. 156-192, La Plata-Buenos Aires
1 53
d
! lder:z, Obras Completas de Analogía, t. II, 4 volúmenes, Instituto "Luis Vives':
e Filosofia, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid, 1970.

35

�. . t di ina- con la doctrina del acto y la potencia - O del / actum esse o
eficien e v
M f' ·
Fabro-•
realización de la participación- en el plano de 1a
eta isica .

y objeto, como un sujeto con un objeto trascendente e irreductible a él,
es decir, el carácter intencional de la conciencia y de la exsistencia.

Con la reincorporación de la participación al Sistema tomista, se ha _loado una comprehensión más honda y precisa del alca~ce. de la acción
fnroediata causal de Dios sobre el ser participado y, consigwentemente, en
la del alcance de la esencia y existencia (cfr. n. 2) •

Tales afirmaciones han confundido a ciertos pensadores, que han creído
ver en estas concepciones de la Filosofía contemporánea de la intencionaltlad
y transcendencia, un retorno al realismo.

IV
La auténtica intencionalidad y trascendencia del conocimiento
de Santo Tomás

6. El alcance de la intencionalidad y de la trascendencia
en la Filosofía Contemporánea

Esta reconquista del verdadero concepto del ser par~cipado en su_ esencia
y existencia en la Concepción tomista, ha traído aparejada una noción muy
precisa del 'alcance del ser trascendente o trascendencia del ser.
' y 1a Fil0 La Filosofía contemporánea, y concretamente la Feno~enolog1a
f' a de la existencia han reconquistado el carácter intencional y trascendente
~:: ·objeto para la ~nciencia intelectiva y la intencionalidad del ser de los
entes para el Dasein O "Ser aquí" de la Ex-sistencia del hombre.

Husserl pone en evidencia que no pu_e~e haber_ acto de_ inteligencia -y
tampoco de voluntad y vida afectiva espmtual- sm un ob7eto trascendente,
irreductible al acto mismo de intelección.
Scheler sostiene otro tanto en el orden emotivo espiritual: que en tales
actos de amor y de emoción espirituales se de-velan los_ v~lores trascendentes,
irreductibles a los actos de la voluntad o de los sentimientos que los perciben.
En el plano existencial Heidegger quiere demostrar que el ser o pr~se~cia
de-velación
de los entes en el Dasein es trascendente al ser de este ultuno.
0
E tros términos estos autores están de acuerdo en afirmar la intencion o
d l
.
.
b
nalidad de la conciencia intelectiva y también e a ex-s1stencia, a sa. er,
que los actos de la conciencia y la misma ex-sistencia se de-velan como SuJeto
• OcTAVIO N. DERISI, Participaci6n, Acto y Potencia y An~lo~!a en S~nto Tomás,
del Número Extraordinario de la Rivista di Filosofía Neoescolastica, Fasciculos 11-IV,
Milano, 1974.

36

La verdad es que tales posiciones implican una reconquista de tales caracteres de la conciencia y de la ex-sistencia, pero sólo parcial y que no
alcanzan la auténtica intencionalidad y la real trascendencia de la inteligencia y del espíritu, según Santo Tomás, y que, por eso, y en definitiva,
reace en la inmanencia subjetiva. 5

7. El alcance de la intencionalidad y de la
trascendencia en Santo Tomás

Estas tendencias actuales de la Filosofía han obligado a un análisis más
minucioso y a una comprehensión más profunda y precisa del verdadero
carácter de la intencionalidad y de la trascendencia, tal cual se encuentran
en el Aquinate.
La intencionalidad y trascendencia, redescubiertas por la Fenomenología
(Husserl), la Fenomenología axiológica (Scheler) y la Fenomenología existencial de (Heidegger), afirma la dualidad irreductible intencional de sujeto
Y objetivo, de sentimiento y valor, y de ser del Dasein y de ser de los entes,
con la trascendencia del objeto, valor y ser de los entes; pero ambos caracteres de intencionalidad y trascendencia sólo son tales en cuanto dados en la
conciencia y nada más que en ella. Tales caracteres pertenecen y son un
modo o carácter propio de la conciencia y de la ex-sistencia. Pero el término
intencional y trascendente -el objeto, en el caso de la inteligencia- no implica
un ser o valor real en sí mismo, más allá e independientemente de la conciencia -o del sentimiento en el caso del valor, o de la ex-sistencia subjetiva
en el caso del ser de los entes-. Esta intencionalidad y trascendencia real,
más allá del sujeto, es inasequible - retorno al agnosticismo-.

En cambio, en Santo Tomás esta intencionalidad está dada en la conciencia del sujeto, como una unidad intencional de sujeto y objeto dada en
el acto espiritual, pero que implica una dualidad real -de un ser del sujeto
realmente distinto del ser del objeto-. En la inmanencia del acto intelec' ÜCTAVJo N. DER1s1, El Ámbito de la Fenomenología en E. Husserl y Critica T omista
al Método Fenomenol6gico, c. XX del libro Santo Tomás y la Filoso/fa Actual,
EDUCA, Buenos Aires, 1975.

37

�tivo -y análogamente en la del acto volitivo y demás act~s _espirituales_ intencionales-- está presente el objeto, pero como realmente distinto del su1eto.
Vale decir, que en el acto intelectivo, el mismo ser real ~n sí, trasc~nde~te
al sujeto, está presente el mismo -bien que no con su realidad material,_ s1_no
de un modo inmaterial y bajo alguno de sus aspectos. El concepto ob7etwo
es la realidad misma en sí, trans-subjetiva, que existe o puede existir en sí
misma, y que está presente en él inmateriamente y bajo algunos de sus
aspectos.
Porque esta intencionalidad real del concepto, no se logra por int~i~ión:
no es una aprehensión del ser en sí trascendente, en su s~r r~~ Í!SICO Y
presente por sí mismo en la conciencia, como sucede en la mtmc1on de l~s
sentidos. es sólo su presencia en él hajo alguno de sus aspectos y a travcs
de las ~ágenes O "species". El concepto objetivo es trascend,en~e sól~ en
una faceta del ser, ni tampoco la realidad está presente en el mmed1atamente por sí misma O sin intermediarios intelectivos. La prese~c~a inmediata
del ser trascendente en el concepto se refiere al orden gnoseologico o del conocimiento pero no al proceso psicológico con que ha llegado el ser a la
conciencia. Cuando la inteligencia formula, por ejemplo, el concepto de
hombre, éste está presente en aquél, el mismo que es en sí mismo - inme~iatamente en el plano del conocimiento-, pero sólo en sus notas de animal
racional, y no de un individuo concreto, y tampoco de un hombre existente;
y además ha penetrado en la inteligencia mediante imágenes sensitivas Y luego del propio concepto subjetivo como imagen espiritual del mismo.
Lo que importa aquí es que no debe mutilarse la inten~ionalidad y. la
trascendencia, tal cual es dada en la conciencia, de su realidad ontológ1ca
en sí, que da consistencia y sentido a la primera; no _hloq~earla e~ ~na
intencionalidad válida sólo dentro de la conciencia -o ex1stenc1a- sub7etwa.
Porque esta intencionalidad y trascendencia, que no alcanza y ~o _están .fundadas en un ser realmente distinto del acto aprehendente sub7etwo, pierde
el sentido de intencionalidad y de trascendencia: se reduce a un mero modo
subjetivo de ser de la conciencia y de la ex-sistencia; y no se percibe siq~i~ra
qué pueda significar esa intencionalidad y ~rascen~encia ~e ese pl_us ob7etwo
--o valor O ser- dado en el sujeto, pero irreductible a el, que sm embargo
no es realmente distinto del sujeto. En definitiva, tal trascendencia no puede
ser sino un modo de manifestarse la conciencia subjetiva, y que pierde todo
sentido de una auténtica intencionalidad y trascendencia, de un objeto verdaderamente irreductible al sujeto.
La trascendencia implicada en la intencionalidad del acto intelectivo es la
de un ser realmente irreductible al mjeto y que existe o puede existir fue-

38

ra de éste. Y así se manifiesta en la conciencia; y los intentos de reducirla
al ámbito clauso de la conciencia subjetiva, implican una verdadera mutilación,
que, a más de ser arbitraria, la deforma y desnaturaliza.
Con gran rigor Santo Tomás ha precisado el alcance exacto de la intencionalidad del concepto, que comprende sólo un aspecto del ser trascendente, inmaterial e intencionalmente presente en el acto conceptual -en el
concepto subjetivo-. En éste hay dos aspectos: el del acto o concepto subjetivo, y el del objeto o concepto objetivo, intencionalmente dado en aquél
y como trascendente a él. Este concepto objetivo no es una imagen del ser
trascendente alcanzada en sí misma y desarticulada del objeto trans-subjetivo
-tal como acaece en Descartes y en la Filosofía moderna y contemporánea-,
sino el mismo ser o, mejor, una faceta del ser trascendente, inmediatamente
presente en el acto, en cuanto ser objetivo. Por eso, con el concepto objetivo,
la inteligencia no expresa o dice su acto -en el cual y por el cual se hace
presente el ser trascendente-, sino el objeto mismo, hecho presente por él.
Con el concepto la mente no piensa en sí misma ni en su imagen -concepto
subjetivo o species expressa- del objeto, con que lo hace presente en sí,
sino directa e inmediatamente en el objeto mismo. Mediante el concepto
subjetivo o imagen, la mente aprehende y piensa en el ser trascendente, siquiera bajo algunos de sus aspectos: dice y expresa el ser real.
Este carácter abstracto del concepto objetivo o de la realidad trascendente
alcanzada bajo algunos de sus aspectos, exige otro acto de la inteligencia,
el juicio, que integre a aquél en la realidad existente, de donde fue abstraído.
Por ejemplo, en el juicio: "Juan es hombre" el concepto objetivo de hombre
es reimplantado y reidentificado en el ser real existente, del cual fue abstraído.
Por eso, si bien el concepto es el paso primero indispensable para conocer,
o sea, para aprehender el ser en sí o trascendente; recién en el juicio la mente
realmente entiende, aprehende el ser o verdad trascendente como tal. El
acto de concepto "hombre", por sí solo no haría conocer la realidad, coloca o
hace presente en este acto la realidad de "hombre", pero nada más. Para
conocer algo de este "hombre" es menester integrar el concepto objetivo
- la cosa presente en el acto conceptual- en la identidad o afirmación o
en la no identidad o negación del juicio. Éste nos hace conocer ya formalmente el ser o verdad trascendente, tomar conciencia de él. En el juicio
"Juan es hombre", la inteligencia afirma la identidad del concepto objetivo
-en el ejemplo: hombre o animal racional- con el ser real concreto "Juan".
"S~ ~ aprehendo por mi inteligencia que Juan es hombre", que el concepto
0
bJehvo de hombre está identificado con el ser real de Juan.

39

�En posesión del ser trascendente por la intencionalidad real _del ~onocimiento conceptual y del juicio, la inteligencia, apoyada y nutrida siempre
por su verdad e inteligencia objetiva, sigue avanzando y penetrando ~n el
ser trascendente, primero, con nuevos conceptos o aspectos de la realidad,
reintegrados en nuevos juicios; y, luego, mediante el raciocinio, con el que
llega a conocer las causas extrínsecas e intrínsecas del ser inmediatamente
dado, hasta la Causa primera, Dios, que da razón de ser a todos los seres
finitos. 6

V

8. La inmaterialidad constitutiva del conocimiento y
de la cognoscibilidad o verdad
Otra de las tesis, redescubiertas y puestas en evidencia del Siste~ tomista,
como fundamento y razón de ser de la intencionalidad y trascendencia del conocimiento integral -y en general, de toda la actividad espiritual- Y como
constitutivo del mismo conocimiento, es la de la inmaterialidad. A la reconquista de esta inmaterialidad, fundamento constitutivo de todo el orden del
conocimiento para Santo Tomás, han contribuido especialmente el P. J. Gredt
y J. Maritain.7
conocimiento, nos hace ver
y hasta _opuesta ª. toda r~ao esencialmente inmaterial;
del conocimiento están cons-

En efecto, en el orden material toda realidad que sobreviene y se une con
• ÜCTAVIO

N.

DERISI,

xm~1~
• J. GREDT, Elementa

Santo Tomás " la Filoso/la Actual, cs. VII, IX, X, XI, XII,

.

.

Philosophiae, t. 1, ns. 463-467, 7a. ed.,_ Fnburgo de Bnsgau
(Alemania), 1937; y De Unione Omnium Maxima lnter SubJec!um Cognoscens e'.
Objectum Cognitum, Xenia Thomistica, t. I, págs. 303-318, Angehcum, Roma, 1925 ,
ÜCTAVIO N. DERISI, Doctrina de la Inteligencia de Arist6teles a Santo T~más, c. ~11,
Cursos de Cultura Católica, Buenos Aires, 1945; La Persona, su Esencia, su. Vida,
su Mundo, c. II, Universidad Nacional, la Plata, 1950; y Santo Tomás " la Filosofía
Actual, c. XXVIII.

4-0

En cambio, en el conocimiento la realidad recibida en el sujeto o acto
de conocimiento o acto de conocer, no se junta y mezcla con él, es decir,
no forma un compuesto, sino que, por el contrario, está presente en él come&gt;
distinta de él.
Ahora bien, un sujeto capaz de tener en su acto un ser distinto del propio,
sin mezclarse con él, sin recibirlo o padecerlo pasiva o materialmente para
formar un compuesto, no es ni puede ser material en dicha actividad. Se
trata de una posesión de otro ser, de up. modo no-material, no-pasivo o material~
es decir, de una posesión inmaterial del mismo.

La inmaterialidad, constitutiva del conocimiento y fundamento de la
intencionalidad y trascendencia real del ser

Un análisis directo y cuidadoso del ser del
que esta realidad es única y, como tal, diversa
lidad material y, por eso mismo, no material,
y que, por esta razón, los grados de perfección
tituidos por los grados de inmaterialidad.

otra, forma siempre un compuesto, ya substancial ya accidental. Así de la
unión del alma y el cuerpo se constituye el compuesto del hombre, de la
unión de un color con la materia, surge un cuerpo coloreado; y también de
la unión de un acto psíquico con el hombre que lo produce, surge un compuesto, porque se realiza a la manera de recepción material o de potencia
que recibe su acto.

Además, el acto de conocimiento implica y se constituye como un enriquecimiento del ser. En este acto no sólo hay ser para el acto mismo constitutivo, que forma un compuesto con la substancia -v. gr. el hombre- que lo
produce, sino para otro ser distinto del propio, y que, por eso, está presente
en él como ob-jectum o ser puesto delante del sujeto. Ahora bien, la materia es un elemento pasivo que limita y coarta al ser. Si, el conocimiento,
tiene esse o existencia para su propio acto y para otro ser distinto del suyo,
que existe sin embargo en el mismo acto y con la misma existencia de éste,
es evidente que se constituye por un principio distinto y opuesto a la materia
o potencia pasiva, es decir, con un principio inmaterial o, de un modo
positivo, por una supremacía del acto sobre la materia.
Conviene advertir que la inmaterialidad no es algo puramente negativo.
Al contrario, siendo la materia un principio de limitación del ser, la forma
adviene a ella como acto y forma con ella un compuesto, la materia se presenta como un principio negativo, como un no-ser del acto o perfección.
Por consiguiente, la inmaterialidad, negativa en su expresión: no-materia,
significa algo realmente positivo: la negación de la negación de la materia,
el alejamiento de la limitación de un ser, lo ·cual es una perfección positiva.
Por eso, la inmaterialidad es la perfección o concentración del ser, gracias
a la liberación de la coartación o limitación de la materia, es, como dice
Maritain, "una super existencia"; 8 y por eso, se explica que en el acto de

• J. MARITAIN, Reflexions sur l'lntelligence, c. II, especialmente págs. 53 y sgs.,
Nouvelle Librairie Nationale, Paris, 1926.
41

�conocimiento la existencia no se agote en el propio acto subjetivo -que
en cuanto tal forma un compuesto con la sustancia inteligente- sino que
lo desborde y ofrezca existencia para otro ser distinto del propio, es decir
para un objetum o "ser puesto delante de" del sujeto.

objeto, capaz de ser conocido. Por. eso, por la espiritualidad del acto, es
posible la de-velación o aprehensión del sujeto como objeto, por el mismo
sujeto, es decir, es posible la conciencia formal o expresa: la presencia del
ser del sujeto a su propia mirada intelectiva como objeto.

Cuanto más inmaterial es el conocimiento, mayor es la amplitud de la
existencia para albergar en el seno de su acto un ser distinto del propio como
distinto u objeto, es decir, sin unirse o mezclarse materialmente con él.

En cambio, en el conocimiento de los sentidos, donde la inmaterialidad
constitutiva del conocimiento no logra la liberación total de la materia o la
espiritualidad -y por eso es un conocimiento orgánico, que depende también de los órganos materiales--, su ámbito objetivo son sólo los fenómenos
objetivos concretos, sin llegar a la aprehensión fonnal del ser y sin poder
llegar tampoco, por eso mismo, a la conciencia de sí, del sujeto, como ser
formalmente distinto del ser del objeto. La dualidad intencional de sujeto
y objeto es vivida, pero no explícita, no llega a aprehender el ser del sujeto
y el ser del objeto, de una manera expresa, es decir, no llega a de-velar
explícitamente la distinción real de ambos.

Si, pues, el conocimiento es una aprehensión inmaterial de un ser distinto
&lt;lel sujeto -ob-jectum-, en el acto de éste, los grados del conocimiento
y su jerarquía ascendente en el ámbito objetivo y en el de la perfección de
la captación del objeto, estará determinada por los grados ascendentes de
inmaterialidad o, lo que es lo mismo por el acrecentamiento del acto de ser.
Cuanto más inmaterial, cuanto más se aleja de la materia, de su modo de
recibir otro ser -pasivamente y formando un compuesto con él- es decir,
&lt;:uanto más acto, más perfecto será el conocimiento.
Por eso, cuando el ser alcanza la inmaterialidad perfecta o total, la cspi:ritualidad -la forma o acto esencial puro, como el alma humana-, logra
liberarse de toda coartación material, y el ser alcanza una amplitud total,
,capaz de albergar en el seno de su acto todos los seres y el mismo Ser divino,
es decir, una capacidad infinita objetiva que abarca todo el ámbito del ser.
A la vez, en esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad no sólo se extiende el ámbito del conocimiento para abrazar todo ser, sino que se perfecciona el conocimiento como tal: la aprehensión del objeto en el sujeto
se hace más nítida y más consciente: el sujeto toma conciencia expresa de
estar frente a un ser trascendente o realmente distinto del ser inmanente.
Por la inmaterialidad total o espiritualidad, es aprehendido el ser formalmente
tal: el ser trascendente del objeto y el ser inmanente del sujeto y, por eso,
-el conocimiento es perfecto, una aprehensión del ser objetivo trascendente
como tal y distinto del ser subjetivo, desde un acto en que el ser del sujeto
se de-vela a sí mismo simultáneamente con el ser del objeto. En la unidad
.intencional, la dualidad real está formalmente aprehendida, o sea, expresamente como dualidad de sujeto y objeto.

Por otra parte, también la verdad o inteligibilidad del objeto está constituida por la inmaterialidad o acto de ser, por la forma, y no por la materia.
La materia, como pura potencia o no-ser del ser, no es directamente agnos&lt;:ible.
Por esta inmaterialidad perfecta o espiritualidad, pues, el ser del sujeto
-está develado tanto como sujeto, capaz de conocer, corno también como

42

En cambio, en la conciencia del conocimiento enteramente inmaterial o
espiritual de la inteligencia, en la unidad intencional del acto, el sujeto . y el
objeto están presentes como ser, como ser realmente distinto el uno del otro,
a saber, con la conciencia formal o expresa de un sujeto que aprehende y
tiene presente en su acto un ser distinto o trascendente al propio -el objeto.

9. En la cima de la liberación de toda materia y de toda potencia:
el conocimiento del Acto puro de Dios

Hay todavía un grado infinitamente más perfecto de conocimiento, en que
la inmaterialidad no sólo es perfecta -espiritualidad- , sino que alcanza la
liberación de toda potencia limitante del acto cognoscitivo, es decir donde
desaparece el último vestigio de potencia pasiva, la de la esencia que limita
el acto de existencia -composición de esencia y existencia, que constituye al
ser participado o creado- para dejar sólo el Acto, y por eso, el Acto puro
o infinito de Existir, el Esse per se subsistens.
Este Acto infinito de existir, sin materia ni potencia li..mitantc alguna, está,
por esta razón, en el Acto mismo de Entender, y a la vez en el Acto de
cognoscibilidad o verdad conocida. El ser totalmente inmaterial espiritual
creado, limitado por la esencia, está sólo en acto primero -en capacidadpara entender, y también en acto primero -en capacidad- de ser entendido, pero para entender en acto segundo, para estar en el acto mismo de
entender, necesita pasar de la potencia al acto, realizar su acto de entender
y llevar también al acto la inteligibilidad del objeto, realización que se verifica

43

�en la unidad intencional del acto de intelección. En el ser creado el acto
de entender no se identifica con su acto de ser -&lt;:on la forma o el alma
espiritual del hombre- sino que es un nuevo acto accidental, que complementa el acto de ser e identifica intencionalmente sujeto y objeto. Precisamente porque la creatura, aun la espiritual, no es su acto de existir -sino
una esencia que tiene ese acto-, por eso ha de conocer con un nuevo acto
distinto de su acto de ser.9 Porque si conociese con su acto de ser -&lt;:on su
forma o alma espiritual, que es un acto esencial permanente- sería a fortiori
su acto de entender, y, si tal fuese a fortiori su acto de existir -implicado en
el acto de entender- y sería Dios. Únicamente Dios es el Acto puro de
Existir.
Sólo en Dios, el Acto puro de Existir -sin potencia alguna, ni de materia
ni de esencia distinta de la existencia- está, por eso mismo, en el Acto
de Entender, es el Acto de Entender, y a la vez está en el Acto de inteligibilidad o verdad, es el Acto de Ser o Verdad entendida. Y, por eso, sólo
en :el no hay Acto de Entender distinto del Acto de Ser o Verdad. El Entender y el Ser divinos, realmente identificados, son Entender y Ser o Verdad
entendida en Acto Puro, sin dualidad real de ambos. Tanto por el Sujeto
como por el Objeto, Dios está en Acto Puro. La identidad intencional de
sujeto y objeto del conocimiento creado, en el Acto puro de Dios es identidad
real. Dios es el Acto puro de Entender de su propio Ser o Entender, como
alcanzó a verlo el propio Aristóteles: "Dios es la Intelección de la propia
Intelección".10 En una palabra, hay una identidad real de Ser y Entender,
lo cual implica que el Acto de Entender de Dios de su propio Ser, sea un
Acto de Entender Dios su propio Entender. Todo el Ser infinito de Dios
está infinitamente entendido en su Único Acto puro.

10. Conclusión
Desde esta cima divina del Ser, desde el Acto o Esse puro, se esclarece y
aprehende en toda significación el principio del conocimiento y de la cognoscibilidad o verdad. Helo aquí: todo ser, en la medida de su ser o acto, es
conocimiento y es cognoscibilidad o verdad a la vez. Por eso en el Acto
Puro de Dios, Ser y Entender -o Conocer- son infinitos y realmente identificados en el Acto puro.
La limitación del conocimiento y de la cognoscibilidad del ser, proviene

' s.

s. Th.,

I, 79, l.
Met., c. XIJ, 1074. Cfr. S.
ns. 2601 y 2608 y sigs., S. Th., I, 14, 4.
THOll,l:AS,

,. ARISTÓTELES,

44

THOMAs,

Com. in Met., c. XII, lec. 11,

de la intervención de la potencia que limita su acto: la primera, común a
toda creatura, de la esencia que limita a la existencia, y que hace que el
acto de conocer y el objeto conocido no esté en Acto puro, sino en un acto
de la esencia, de la f arma, que necesita un nuevo acto segundo accidental
para alcanzar el acto mismo de entender y de ser entendido -sujeto y objeto-, es decir, la identidad puramente intencional de la dualidad real de
sujeto y objeto. La identidad real del conocimiento y del objeto conocido,
únicamente es posible en' el Acto de Dios, libre de toda potencia -esencia
y materia- limitante. En la creatura esa identidad es sólo intencional y
realizada en un acto nuevo, porque al no ser el Esse o Acto puro de existir,
el ser creado es limitado y, por eso mismo, no se identifica con los otros
seres; y para alcanzar la identidad intencional en el conocimiento de esa
dualidad real de sujeto y objeto, necesita también llegar al acto de conocer,
por un nuevo acto, distinto del acto de su ser -o forma- por un acto accidental, que sobreviene al acto de ser.
El acto de ser se hunde aún más en la obscuridad del no-ser o potencia,
en los seres materiales, en los cuales no sólo la potencia de la esencia limita
al acto de la existencia, sino que ya dentro de la esencia misma, la potencia
de la materia limita al acto de la forma o acto de la esencia.
En este descenso del acto del ser por el no-ser de la potencia de la materia,
se va extinguiendo la luz de su conocimiento y de su cognoscibilidad, hasta
llegar, primero, a los seres de vida puramente vegetativa, y, luego, finalmente, a los seres puramente materiales. En ambos tipos de ser material,
con vida vegetativa o sin ella, el acto de ser queda enteramente y apresado
en el no-ser de la materia y, por eso, desaparece todo conocimiento. También
su acto esencial o forma, en sí misma inteligible, desaparece en su inteligibilidad o verdad, hundida en la potencia de la materia; y sólo puede reconquistar su inteligibilidad en acto, gracias a la intervención de otro ser, en
que el acto de ser aún conserva su vigor, frente a la potencia de la materia,
por su espiritualidad o liberación total de ésta, y que, en su acto es capaz
de acoger el acto de cognoscibilidad o verdad del ser material, previa desmaterialización o abstracción de la materia concreta, que con su potencia
impedía su cognoscibilidad en acto.
Queda en pie, pues, que todo ser en la medida de su acto de ser, es, cognoscente y cognoscible, que los grados del ser o del acto son los grados d~l conocer y los grados de la cognoscibilidad o verdad de este mismo ser; y que
si hay seres que conocen imperfectamente y que no conocen del todo -y
otro tanto dígase de su cognoscibilidad o verdad objetiva- es por el no ser
de la potencia que los limita y los obscurece en su acto de ser.

45

�DER TOD UND DIE FRAGENACH DEM SINN

fRITZ-JOACHIM VON RINTELEN

Universitat Mainz

l. Wm WISSEN, dass wir sterben müssen. Wir Menschen sind nun einma
auch vitale Wesen, welche in der Natur immer wieder zugrunde gehen. Der
Tod wird die Grenze unseres endlichen Lebens, zurnal wir einer raum-zeitlichen
Welt angehoren. Würde uns in ihr ein unendliches Leben eigen sein, sostehen wir in einem uferlosen Meer. Das Leben als solches aber kann sich
in anderen als Nachfolger immer wieder emeuem. Das alte Leben muss
dem neuenimSinae der Arterhaltung Platz machen. Aber sind wir Menschen
nicht mehr als blosse Witalwésen, zurnal wir uns des kommendenSterbens
immer bewusst sind?

So spricht Heidegger von dem "Sein zum Tode" als Sorge und Bevorstand_
"Das Dasein stirbt faktisch, sofern es existiert." Uns ist das "Hingerichtetsein
zumTode" nach Heidegger tets gegenwlirtig. Das _Schiksal des Todes ist
uns heute urnso mehr bewusst geworden, als in den letzten beidenWeltkriegen
so viele ihr Leben geopfert haben, vor allem die blühende Jugend, was sich
auch vielfach als sinnlos erwiesen hat. Und eben das jung erloschene Leben
konnen wir mit Recht beklagen. Darurn wird gerade heute die Beantwortung
der Frage des Sterbens zu einem innersten Anliegen, zu einem bedrohenden
tiefen Geheimnis. Verbleiben wir in einer abgründigen, antworflosen Hoffnungslosigkeit? Stellt uns das unerbittliche Sterben nur vor eine Gebrochenheit
unseres Daseins und Ausscheiden aus der Gemeinschaft? Freilich ist das.
Sterben immer nach Heidegger "wesensgemliss das mein" und nur den eigenen-Tod konnen wir "existentiell" auf uns nehmen. Wir stehen hier nach KarlJaspers in der "Grenzsituation des Todes." Müssen wir nicht überwindend
das Sterben lernen angesichts einer letztenSinn-bestimmung? Von dem
bekannten Dichter Rainer Maria Rilke stammen sogar die Worte:

47

�"Der Tod ist gross-Wir sind die Seinen -LachendenMundes.Wenn wir uns mitten im Leben meinen, -Wagt er zu weinen- Mitten
ins Uns."
2. Gewiss kann das Sterben für uns sehr unterschiedlich sein, oh etwa eine
-durch die Familie beglückte Mutter plotzlich aus ihr scheiden muss, oh ein
.alterer Mensch nach einem reichhaltigen Leben ermüdet sein Leben mit
Dank und Frieden werliert oder oh ich durch das Sterben von einer mich
-erschütternden, unertraglichen Krankheit, womoglich mit demWunsch zu
sterben, befreit werde. So ist lias Verhalten vor demTode sehr unterschiedlich.
Dennoch will ich versuchen, einen wesentlich bedeutsamen Gedanken, den
-des sinnerfüllten Lebens, angesichts des Sterbens darzulegen. Sehe ichin ihm
.nur die Seinsvernichtung, nur einen vollstandigen Verlust des eigenen Selbnt
und seinesvorausgehenden Tuns, dann ist für uns der Tod allein eine Vernichtung. Worin besteht dann in unserer Endlichkeit die Rechtfertigung unseres
personalen Lebens?
Dürfen wir danach heute überhaupt noch fragen angesichts einer rein
physikalischen-mechanistischen Interpretation der Natur und unserer Wirklichkeit, mag auch jene Interpretation von führenden Physikem wie H eisenberg,
Heitler, Túuich, Pascral, fardan oder Weizsacker gegenwartig überwunden
-sein? Sie hatte aber eine eindeutige Entselbstung, Entpersonalisierung, so auch
weitgehend im offentlichen Leben zur Folge. Unser Tod wird dann nur
als ein Verenden wie das anderer Lebewesen, gemass dem nur biologischen
Le bensablauf gesehen. Aber tiefere Fragen zu stellen beunruhigt uns. Somit
:sei auch die nach demTode verdranggt und meistens ausgeklammert. Wird
alles zu einer "machina mundi" nach demAstronom M eurers-Wien, dann
ist das Sterben nur ein notendig sich ergebender Maschinende fekt, ein
sinnfreier materieller Ablauf. Aber angesichts solcher Haltung spricht gerade
-die junge Generation in einemGedicht (Wünburg 1968, Jugendzeitschrift)
von dem "Verlorensein in die Leere, demAngstlachen vor dem Unaussprech1ichenVor allemdie Jugend sthet hier vor einer Ratlosigkiet, Einsamkeit, wenn
nicht Le bens verdrossenheit, einem geistigen Vakuum, mitunter mit einer
Neurose verbunden. Das bedeutet aber nach demVerhaltensforscher Konrad
.Lorenz nicht eine "menschliche Evolution, sondem Involution", eine
Rückentwicklung unseres Dasein.
Darum wird weitgehend von der heutigen entwunelten Daseinsangst, nicht
Daseinsfreude, und nach Jaspers von der noch tiefer liegenden "Existenzangts"
mit der Flucht nach vorn gesprochen, ja der Angst vor dem Nichts angesichts
des Sterbens. Ebendadurch ist die Todesangst gewachsen und nur die erschüt-

-48

ternde Tragik des Todes wird empfunden. Müsste man dann nicht das
Nichts anbeten, fragt bereits Nietzsche und sieht einen aufkommenden
Nihilismus voraus, der rnituntcr eine Neigung zur Selostentfremdung, zumNichtigkeitsge fühl, zur Lebens feindschaft, wenn nicht Todessehnsucht, ja
zumSelbstmord hervorruft und uns vor eine Sinnlosigkeit des eigenenSeins
stellt. So kam es mach Max Scheler "zur Revolte der Natur im Menschen
und alles dessen, was dunkel, dranohaft und triebhaft ist, alles Unbewussten
gegen das Bewusstsein. Es musste einmal kommen" und ist nun da. Aber
dannist es doch nur sinnvoll, allein nach eigenem, wenn auch vorübergehendem
Wohlstand, Befriedigung und Nutzen, oft jenseits aller Bindung, zu streben;
mag das auch alles letztlich fragwürdig und nur relativ sein. Wir leben
nur in den Tag hinein, bis schliesslich das unser Leben auflosende Sterben
eintritt und wir fragen nicht mehr much den tieferen Hintergrümden unseres
Dasei in der Gemeinschaft, nach dem, was unverganglichenWert hat. Wir
wissen aber aus der Kulturgeschichtz zur Genüge, dass sie nur schopferisch sein
kann, wenn letztlich positive, sinnvoll personale geistige Aspekte den Menschen
bestimmen, welche jenseits des Sterbens eine zeitüberlegene Bedeutung haben.
3. Welche Antworten konnen wir nun auf die Frage nach demSterben
geben? Betrachten wir es zunachst geschichtlich nach unterschiedlichen
Aspekten. Das Schweigen vor demSterben, die Gelassenheit seiner Hinnahme
( auch als Folge der dargelegten gegenwartigenEmpfindungsweise) ist sogar
bereits in der Antike bei Aischylos (gest. 456 ante), natürlich auch rnit anderemAspekte, zu beobachten. Der Aias des Sophokles sagt: "Grab, süsse Todesgruft,
winkst du mir?" Ist damit eine Infragestellung des eigenen Selbst angenommen,
wenn auch eine Reinigung (katharsis) von demübermass, der Hybris, für
denHelden erwartet wird? Gegenteilig ist das Pathos einer reinen
W eltfreudigkeit, wie sie etwa in der R enaissance aufftritt. Jene wendet sich
in dem spateren Rationalismus der Aufklarung den Gütern des Daseins und
der Sweckhaftigkeit und Nützlichkeit zu, dem utile, auch in ethischer Hinsicht
(Hedonismus). Aber deren Unzulanglichkeit wird heute angesichts der
gegenartigen Weltkrise deutlich empfunden. Die Frage nach dem Sterben
tritt aber bei jener Haltung dennoch zurück.
Nicht gleichartig ist der geschichtlich immer wieder auftretende Naturalismus eingestellt, bereits in der Antike bei den jonischen Naturphilosophen
order im mittelalterlichen Averroismus. Alles ist nur ein natürlicher Rhythmus
von Leben und Tod und rnit demSterben gehen wir jedoch in die allgemeineKraft des Alis ein, Z. B. im sog. Panpsychismus. Diese Auffassung beobachten
wir auch bei Ludwig Feuerbach "Tod und Unsterblichkeit" ( 1830), aber
der Tod imSinne eines Aufgehens in die überindividuelle Gesellschaft
49
hwnanitas-4

�I

verstanden. Ist damit eine entscheidende befreiende Antwort gegeben? Feuer•
bach spricht sogar von "der reinstenWüste des Todes."
Ein Ringehen in das unendliche Universum nach demSterben kennt auch
die Romantik, aber mit einer durchaus anderenSicht. Hier wird die nach
Nietzsche dem deutschen Wesen so eigene Schwermut, das Tragische, die
Schiksalsüberlassenheit entscheidend empfunden. Es tritt eine Todesmustik
des Sterbens uns entgegen, verbunden mit einer Allsehnsucht als Befreiung
von der zeitlichenVerfallenheit mit der N atur und ihren düsterenMlichten,
von den Fesseln begrenzender Enge. "Durch denTod wird das Leben
verstlirkt", sagt sogar Nóvalis H ardenberg. Aber ist es nicht ein unpersonliches
Sich- Verlieren im Universum? Verwandtes konnen wir auch bei clero
modernen Vitalisten Ludwig Klages und bei Rilke feststellen. Dieser spricht
von demSterben, sofern wir ins "Offene", "Stille" wieder zurückgenommen
werden, so dass wir eine Einheit von Leben und Tod annehmen konnen.
Immerhin nimmt er auch, sagen wir, eine Zwischenform von endlichem, zeitrliumlichem Dasein und einer eigenenTron-zendenz an, sofern wir aus demTotenreich durch unsinnliche Stimmen, sagt er, "ununterbrochen Nachrichten"
erhalten. (Vgl. moderne Parapsychologie). Beide Sphliren stellen eine "grosse
Einheet dar (Brief aus Muzot Nr. 106) . Verwandt spricht Hans Driesch von
einem "Uber-ich".
Von geschichtlich produktiver Bedeutung ist aber der Gedanke, dass unser
Sterben sugleich ein Eingehen in eine überzeitliche, transdimensionale, ewige
Welt im-Sinne der Unsterblichkeit des eigenen Selbst ist Er tritt uns schon
im indischen Geistesleben entgegen, so in der Bhagavadgita, in der Karmalehre als Seelenwamderung, mag auch das Selbst, nicht das ego, immer bereits
eine Einheit mit dem gottlichen brahman darstellen. ZumTeil liegt es auch
im Buddhismus vor.
Das klassisch-griechische Denken stellt vor allem auch eine Eigenstlindigkiet
der je einen menschlichen Geistseele heraus, die nicht nur aus Teilen besteht.
Gerade weil sie von Natur aus zur Dimension des Überzeitlichen jenseits
von Raum und Zeit strebt, hat sie Teil amUnverglinolichen. Verwandtes uns
auch Friedrich Schillerin "Worte des Glaubens":
Hoch über der Zeit und imRaume schwebt
Lebendig der hoc hste Gedanke;
Und, ob alles in ewigen Wechsel kreist,
Es beharrt imWechsel ein ruhiger Geist.

ein;_ denn sie ist fü~ ihn kein Konglomerat physischer Krlifte. Warum, fragt
er s1ch, kommt es m der Natur zu dieser hochstenGestalt im menschlichenGeiste, zur veredelnden Vollendung und darurch zumRezug zumEwigen,
denldeen, wenn er durch das Sterben wieder vollends zugrunde gehen sollte?
(Phaedros 2445/6. Nomoi XII, 959 a 4 f.) Dann aber wlire der Tod der
absolute Herr des Menschnn und dieser nicht nach Platon ein erhabener ·
Geist aus demUrgrund.
Die personliche Unsterblichkeit, verbunden mit demStreben zum Vorbild
Gottes wird dann zum zentralen Gedanken des Christentums, spliter des Islam.
Das Sterben ist dann eine Erhebung in das ewige Reich Gottes, wenn das
Gesc~opf ~ich ihm ~ seinemLeben zugewandt hat. Blaise Pascal (gest 1662)
sagt m semen Pensees (Fragment 194): "Die Unsterblichkeit der Seele ist
etwas, das uns so tief berührt, dass man jedes Gefühl verloren haben kann
.
'
wenn es emen gleichgültig ist, zu wissen, was es damit auf sich hat".
ImAugenblick des Sterbens wird es mir erst voll bewusst.
Unter den verschiedenen Antworten auf die Frage nach demTode sind
vor allem zwei, die eindeutig Stellung neemen. Entweder wird mit dem
eintretenden Sterben eine volle Vernichtung unserer Existenz als Abschied
von allem angenommen, teilweise als eine Befreiung von der Not ohne einen
Blick darüber hinaus, ein Gewahrwerden unserer vollen Endlichkeit oder
es liegt einEingehen in eine hohere Sphlire erhabener Tran-zendnez v~n der
Zeitlichkeit zur Oberzeitlichkeit, meine personale Selbsterhaltungg als letzte
Si~erfüll_ung vor und der erschütternde Tod ist überwliltigt. Welche Haltung
schhesst eme Verengung des Wirklichkeitshorizontes ein oder Wirklichkeitsferne
und nicht Wirklichketsnlihe?
4. Eine Antwort auf die Frage nach demSterben konnen wir meines
Erachtens nur geben, wenn wir auch die Frage nach der womoglich
überzeitlichen Sinngehalt unseres Lebens stellen. Oder leben wir nur in
einem sinnlosenTrugbild? Es steht dem angenommenenüberstieg unseres
endlischen Daseis eine moderne metaphysische Skepsis gegenüber. Nach
Jaspers konnen wir hier hochstens von einer Chiffreschrift der Transzendenz
sprechen. Selbstverstlindlich ist dafür ein physikalisch-mathematischer Aufwees
5?hon der Methode nach nicht moglich, wenn auch Begründungen aus
emer umfassenderenGesamtbe trachtung in überzeugender geistiger Einsicht
darge legt werden konnen. Aber letztlich stehen wir hier nach Jaspers vor
einer "Entscheidung", beiKant dem"Postulat". Gerade das wird uns
angesichts des Sterbens gegenwartig. Jedoch ist es vor allem der Fall
'
wenn wir uns nahendenTodes bewusst werden und er nicht unerwartet

Nach Platon geht gerade darum die Geistseele wieder in ein ewiges Dasein
51
50

�eintritt oder wir nicht durch schwere Leiden bedrangt, womoglich durch Mord
beziehungsweise durch politischen Massenmord vernichtet werden.
Die nicht zu umgehende Sinnfrage und damit W ertfrage, eben das, was
sich selbst rechtfertigt, ist heute in der Welt, wic ich inJapan, Nord-und
Südamerika feststellte, wieder sehr hervorgetreten, gerade wegen einer als
leer empfundenen alleinigen Betriebsankeit und des ausseren, fragwürdigen
Erfolges bezüglich des Genusses der Güter. In der Sinnfrage handelt es sich
um das konkrete Lebensgeschehen, sofern es die blosse Alltaglichkeit und die
Funktion der immer wieder überholten vordergründigenErscheinungswelt
übersteigt. Angesichts des zu erwartenden Todes kann ich imSinne eincr
Sapientia mortis eine Bilanz meines Lebens, das Facit meines Lebensverhaltens
vollziehen und dann kann der Tod nachSchiller "eine reinigende Kraft"
haben. Ich kann einen Dankfür das Geschenk des Lebens empfinden und
eine innere Freude erfüllt uns gerade angesichts desSterbens, wenn wir imLeben
werthaft Positives, auch inllingabe für den anderen oder die Gemeinschaft
in Verantwortung vollzogen haben, mag es mitunter, wie das Selbst-Opfer
für einen Ertrinkenden, erfolglo vergeblich oder nutzlos gewesen sein, als zum
Beispiel ein Student J ahren ein in don Rhein gefallenes Kind erretten wollte.
So konnen wir uns imSterben ohne Selbsttauschung unseres gelebten,
ureigenen, innerenDaseinswillens bewusst werden und darin cine Genugtuung
gewinnen, beziehungsweise unsere Mangel oder egozentrischen Fehler überwindend verurteilen. :Oie grenze des Todes lehrt uns, das eigene Leben, wie ich
gelebt habe, zu verstehen, seinen inneren Wert bewusst zu schatzen und meine
eigeneVerschuldung innerlich zu überwinden. Freilich ein jeder musstein
seinem.Dasein auch vieleLeiden überstehen, derenUberwindung aber einAnspom zu werthafter Selbstbeherrschung war. Oh er dazu fahig war, wird
ihm angesichts des Todes in unerbittlicher Wahrheit bewusst. Nehmen
wirjedocheine Sinnlosigkeit unseres Daseins an, so führt es zu Flucht vor der
sich bewahrendenFreiheit und, wie gesagt, zur sinnlosenFlucht nach vom
mit der Bedrohung der Selbstbejahung. 1st aber alles in unseremLeben bereits
total vollendet, kann nicht mehr als tiefere Sinngebung von einer Bewahrung
gesprochen werden, welche letztlich eine teilweise werthafte, freie Entscheidung
voraussetzt, wie Leibniz bereits sagt.
Es muss aber auch gesehen werden, dass unser Ausscheiden aus dem Lebcn
zugleich einc schmerzliche 1'rennung von den mit uns inLiebe verbundenen
Verwandten und auch Mitmenschen in sich einschliesst. Danum haben wir
einenAuftrag, mit dem Sterbenden mitzufühlen und seine Sorgen, soweit
moglich, auf uns zu nehmen. Umso mehr kann er dann zur Bewaltigung des
Todes, zu seiner Annahme in stiller Bereitschaft gelangen, zu einer

Sterbensfreiheit.
Er wird sich zugleich, wie bereiºts hervorgeh oben, semes
·
.
smnvollen, -:ven? au~. nu~ teilweise erfüllbaren Tunsund Schaffens imLeben,
mag au_~h. einD1~nst fur die Zukunft vollzogen sein, im augenblick des Todes
geg~nw~!:°g. M1~ Goethe konnte man hier AAgen: "Der Augenblick ist
Ew1gke1t , das he1sst, erübersteigt die reine Endlichkeit.
. Esmag _auch gesehen werden, dass der Drang zur Transundenz geschichtlich
unmer. w1eder aufge~eten ist. Ja, es i.~t als einUrgedanke bereits, wie
neuerdmgs nach gew1esen, gemass denRestattungs formen in Früzeit der
Neandertal_er_ (c. 100 000 ante) und der Eiszeit (c. 10000 ante) eineWendung
zumTransfm1ten festzustcllen. In dem spateren hoherenKulturen ist d "t
verbunden die Anerkennung überzeitlicher Normen, wie in der Natur : ~
vonG~n~wert:n. Eein woller Pluralismus ist einfach unrichtig, zumal 'dieses
gesch1chtlich emdewtig aufweisbar ist. Wenn auch unterschiedliche Aspekt
auftreten, so liegt doch imLetzten ein überzeitlicher Sinnkern vor wie ¡~
inVeroffentlichungen nachzuweisen versucht habe. Plato sagt uns im' Phaedon
(67e?, d~s d~r Eros zum Agathon, die Liebe zumGuten, welches sich in der
Endlichke1t me voll werwirklichen lasst, uns darum in eine hohere abe
allgemeingültige transzendente Sphare erhebt, gleichwie in anderen KuÍturenr
Sogar. Nie~zsche sagt, ':enn auch ohne Annahme einer Transzendenz, "all~
L~s~1r _wurden sagen he~ende Freude- will Ewigkeit, will tiefe, tiefe Ewigkeit • Nunmt man aber eme überzeitliche Dimension an, dann ist der Vollzug
des _Gute~ und _Werthaften nich nur ein verübergehendes Ereignis, sondern
gewmnt eme~ e1genen Bestand, in den wir mit demSterben, der Endlichkeit
enthoben, mit Hoffnung und Vertrauen eintreten. Wir gehen dann nicht
vollends zu~nd:. ~as ~deutet zweifleohne eine besondere Schatzung der
Menschenwur~e imSmne emer tief empfundenenHumanitas, wie auch Nicolai
Hartmann mir gesagt hat. Die menschliche Geistpersons selbst-dieser so
schopferische europaische Gedanke - wird dadurch unaufhalts
rth ft
·
"ch
am we a .
1st m
t letztlich nichtig und tritt mit demSterben in eine überzeitlich Stuf 1
. H.
.
e
e
as ew1ge eimat em. Was sie im irdischenDasein vollzogen hat erhalt eine
unaufhebb~re Bedeutung. Gerade diese hat, geschichtlich gesehen, das aktive
Vcrhalten mEuropa so gefürdert, das dann zum führendenKontinent wurde.
_Jedoch ist he~r kein em~ifischer-rationaler Beweis moglich, mit Jaspers,
w1~ gesagt, nur eme Entsche1dung. Sonst ware eine teilweise freie menschliche
Bewahrung zu Gunsten des Positiven und Guten inHingabe nicht m h
··rh
mog
1c und unser V erhalten würde sich alsdann als notwendig ergeben. e r
5. Wie ~an nun dazu stehen mag, die Regegnung mit demSterben stellt
uns, abschhessend zusammen gefasst, vor die letztenFragen. Es besteht whol

53

52

�kaum ein Zweifel, dass in der Tedesstunde, wenn sie uns bewusst wird und
das Sterben nicht vollig unerwartet eintritt, das Gewissen hezüglich unseres
Verhaltens im Leben zu uns spricht oder sprechen kann. Das Wissen, dass
wir sterben müssen, verbindet uns auch mit der Antwort darauf, worin denn
der Sinn unseres Daseins überhaupt bestand. Ist es moglich, in unserem
nunmehr beendetenLeben eine teilweise Erfüllung zu sehen, auch wenn vieles,
das wir erstrebten, nicht voll ereichabr war und wieder als unbestandig zugrunde
gegangen ist? Liegt nicht eine befreiende Grosse des Menschen in dem,
was er auch transzendierend Gutes, Positives an sich, Werthaftes getan hat,
dessen Abschluss zwar mit demSterben gegeben ist und deseen wir uns
angesichts des Todes gegenwartig werden konnen?
Ob wir nun einen Fortbestand des eigenenSelbst nach demSterben bejahen
oder nicht, die Vergegenwartigung unserer positiven Sinnerfüllung oder auch
des negativen Tuns in unseremLeben traten angesichts des Sterbens in gleicher
weise hervor. Der bekannte franzosische Dichter und Philosoph Albert Camus,
der sogar von der Absurditat unseres Daseins spricht, gab mir imGesprach
inSáo Paulo 1960 zu, dass es ihm in seinemRoman "Die Pest" um die sehr
werthaften Unterschiede des Verhaltens der einzelnen Menschen, sei es rnit
hilfsbereiter Hingabe oder sei es nur egoistisch, gegenüber den schwer
Erkrankten gegangen sei, zumal eine Hilfe der Kranken die Gefahr der
Ansteckung einschliesst. Diese Frage nach dem positivenWerthaften Sinn
unseres Tuns und Lebens werde ihn, sagte er, noch naher beschaftigen.
Zwei Monate spater kam er leider bei einemAutounfall uros Leben.
Darum sei zuro Abschluss nochmals zumAusdruck gebracht, dass wir gerade
angesichts des Todes in einer Situationstehen, in der unser sinnvolles oder
sinnwidriges Verhalten irnLeben als Ergebnis uns wieder voll bewusst werden
kann. InDistanz zumVergangenen konnen wir dann eine befreinde innere
Rechfertigung vor uns selbst sowie auch eine überwindende Distanz zu unseren
Fehlem und ungutenTaten als Vorbereitung des Todes gewinnen. Mit der
Annahme einer Unsterblichkeit gewinnt dieser Gedanke eine entscheidendere
wesentlichere Bedeutung. Dennoch wird mit ihrer Ablehnung die
Vergegenwartigung des von uns vollzogenen Sinnes in unserem Dasein durchaus
nicht aufgehoben, wenn wir imTode das Ende unserer endlichen Existenz
entgegen nehmen und rückblickend unser vergangenes Leben durchschreiten
Unter diesemGesichtspunkt unseres Verhaltens werden wir wenn gestorben
auch von den überlebenden, so desgleichen die Figuren der Geschichte, stets
beurteilt oder bewertet.

PSYCHO-AND BIO-CYBERNETICS IN PLATO'S ACOUSTICS
AND THEORY OF EDUCATION

PRoF. E. MouTSOPOULos
Rector de la Universidad
de Atenas

IN Th
PLATO's woRK' Physio
· 1ogy and Physics
. are closely connected both in
his
eory. of Ps'.~ology and in his Theory of Education.1 According to
. fl uences, and respond·Plato,
to man
th is a unif1ed whole being subject to extemal m
mg
em accordingly. Under those circumstances the human ps ch
t'
factor of
•
.
Y osoma 1c
ext
1 . ;nnections IS understood to be autoregulated reacting against
ema ~ ue~ces. On the other hand, the above mentioned structure of
man yerm1ts his extemel educative regulation. Knowing thus the rh thmi
reac~1ons of the hurn3:11 constitution as well as those of his ~sychisi: it
poss1ble
' . 2
. tof react
th .educatively on the latter. In which case the roAle of Cybemetics
con:ts ~
e nght formation of shapes through which the externa! influence
~n de ~ element ~ill be achieved according to the best possible way
ut erodiog on the crrcumstances. To make this clear we shall mentio~
a coup e of examples, taken from the regions of Acoustics and Ph . 1
as Plato understands them.
ysio ogy,

~

~he principie hiding under those considerations is that of motion a th
h
which both the conn~ct'ion between the physiological and the physical roug
level,
and that of those prev1ously mentionem to the educacional is achieved R f .
to th
b·
· hi
.
, e emng
e su Ject m s T1maeus Plato starts off from his definition of sound

Vt';~x;REYMOND,

~:d. ~ Platon ou la géométrisation de l'Uniuers, Paris Seghers
• E. Mou T SOPOU LO S, La musique dans l'oeuure de p¡ t'
p ·'
19 , P· 3, •
P.U.F., 1959, pp. 39, f. 203 f.
a on, ans,

: The term appears for the first time in PLATO, Gorg., 51 ld.
. Vd. E. . MouTSOPO ULOs, Musical M ouement and Psychology in Plato's Later
Dialogues (m Greek ), Athena, vol. 64, 1960, pp. 194-208.

55
54

�which he understands to be a stroke transmitted by a sound source, moving
through the air, ear, brain and blood to those parts of the body, in which
the soul resides par excellence.4 Hearing too is defined the same way, viz:
as motion continuing or accompanying the motion of sound in the body,
and which, starting from the ear, reache the liver trough the brain and
heart in such a way as te&gt; invade the whole psyche, having had invaded
grosso modo the seats of its three essential parts, viz: intellect, emotivity and
desire. The transmission of sound, however, is not achieved through vibrations, which is something Plato ignores, just as he ignores the way of transmission of the acoustic irritation through the body. A. E. Taylor, having studied
that description asserts that Plato means a reaction relevant to that caused
by creaking. 5 In this case, however, it is not noises that are understood but
6
pure sounds, which are called by Plato in the Philebus smooth and bright,
which means that they are musical sounds.
The height of the sound is in proportion to its speed. But, as soon as
the sound goes through the ear ( the role of the tympanum is not known
by Plato) , a regula tive mechanism is set into motion, to the effect that the
movement of sound shall decrease in reverse proportion to its initial speed:
the quicker the sound was 'moving in the air, the longer it would need for
it to reach from the ear to the liver during its course in the body. The
1
coefficient of decrease in speed is in its turn in proportion to the initial speed.
It is to be remarked that the decrease of the speed of the sound during its
course in the body, does not in the least any longer affect its pitch. This
of course is a simple postulate, necessary as it is, otherwise that Platonic
theory falls to the ground. If then, the above mentioned things are to be
taken into consideration, we shall have to suppose that two different sounds
transmitted simultaneously from the same sound source (e.g. a musical
instrument) will cross the distance between it and the ear in different times,
according to their pitch. If V and v are respectively the speeds of two sounds
having harmonic relation ( 1: 2, 1 : 3, 1 : 4 etc.), P and p their relative pitches,
than we have the following relation:

(a)

V
p

=

v

The speed 0f the sound higher in pitch S is greater than the spped of the
other, as a result of which the higher pitched sound will reach the ear before
the lower, and in time equalling the difference
(b)

tp -

tP.8

In the simplest of all cases, that of the octave, there 1s proportionality
between the pitches (1;2) and speeds, expressed thus:
(c)

p

V

p

V

2.

In that case, and considering that, during its course in the air the specd
of sound is not altered, the sound pitched P will reach eár. in time tP
'
corresponding to half of the time tp which the sound pitched p needs in order
to cross that distance.
The graphic accompanying the present text, &lt;loes not unfortunately allow
us to determine with exactitude the point to which the speed of the higher
in pitch sound has been decreased, during the moment in which the lower
sound strikes the ear.
We may follow the course of the sounds in the body. Right from the
start of the instrusion of the sound through the body, the speed (but not
its pitch) is altered according to a rigorous law, as we have already mentioned, viz: in reverse proportion to its original value. Thus, at a given
time tj, the speeds of those two sounds will have equalled each other; the
one that moved slower through the air joining the first. Both of them, then
united, continue their course till they reach the liver, when at a given time ti,
their speed is annihilated. Although they die that way, 9 they just have the
time to impose their harmony on the psyche, reflecting an inmortal harmony.1 º
The results of the harmony on the body as much as on the soul become

p

• Vd. Tim., 67 a.
• Vd. A. E. TAYLOR, A Comm.entary of Plato's "Timaeus", Oxford, 1928, PP· 476-

477.
• Vd. Phil., 51 c.
' Vd. Musical Movement .. . , ibid., p. 119.

' Vd. La musique . . . , p. 40.
• Vd. Tim., 80 b.
10
The old conception of Th.-H. MARITAIN, Notices sur le "Timée", París, 1841,
ad loe., on the Pythagorean provenance of this idea has been accepted by A. E.
TAYLOR, op. cit., ad loe.

57
56

�beneficient. Not only does it offer pleasure,11 but, which is more important,
12
it imposes prudence and justice.
The above mentioned data extend according to Plato to the level of bodily
movements, so as to impose on it a hermonious way of living, owing to
13
dance, which is a disciplined manifestation of human vitality. The rhythmic
as well as the harmonic exercise requires in order to be effective, a method
of habit through which either anticipated immunity from disease or cure of
states of psychic abnormality is obtained. The role of Cybemetics in its
original meaning consists of the right specifications and the right selection
of sounds or movements of the body, which are able (considering the
psychosomatic mechanism of physiological reactions subjected to the reactions
caused by it) to give exemplary forros of beauty and goodness to the soul,
according to the need of each individual. To a lesser extend analytically
Damon ª has supported this theory. Plato's contribution consists of the
systematization of the subject, and of his recognition in it of a certain educa15
tional technique, technically taking resource even in Art. Cybemetics and
Education are closely related in that domain.

ETUDE COMPARATIVE DE LA PHILOSOPHIE DE L'EXISTENCE
CHEZ HEIDEGGER ET DE LA PENSEE
PHILOSOPHIQUE DU ZEN

DR. TosHIMITsu HASUMI
l. Introduction.-11. Les Caracteristiques fondamentales des
deux _P_h1~osoph1es:-!II. Les similitudes entre deus philosophies.-IV. Les
Caractenstiques
pnnc1pales de la comparaison.-V. C ompara1son
·
d es notions de
"
. ,,
Venté et de "Néant".-VI. Conclusion.-Appels de note.

TABLE DES ~ATIEE~Es:

e:

:.;
CI&gt;

Pitch P

e
"«i

.e

t:

ro
O&gt;
.e

~

&lt;.&gt;

e

:::,

·~

a,

.::::

1
1
1
•• •-y-•y--.--- ...

ti

t

Time

I
I

•

1

1

1

1
1

1
1

1

1

t

I

•

----,--T'--,---' '

tj

1
1
1

tp
tP

o

O

Distance covered
in the air)(in the body)

&lt;

Vd. Phil., 51 d.
u Vd. Tim., 46 d; Republic, IV, 340 d; cf. E. Mou TS0POULOS, O/ t he Fourfold
Root of Practica! R eason according to Plato (in Greek), Athena, vol. 68, 1965,
11

pp 12-16.
" Vd. La musique . .. , pp. 96-156. Musical M ovement. .. , p. 203 f.
,. La musique .. . , pp. 73-77.
" Vd. ibid., p. 309 f.

58

I

t

\

!NTRODUCTION METHODOLOGIQUE *
IL EST NÉCESSAmE de déterminer la méthode que nous allons suivre toute
recherche s~ la _compa:aison de la philosophie de l'existence chez Heidegger
et _la pe~see philosophique du Zen exigeant les méthodes pratiques de la
~h1~osophie comparée: d'ou la defficulté de trouver la méthode qui menera
a bien cet ouvrage. En général, la méthode est déterminée par l'objet de la
recherch~; or, notre theme est la comparaison entre la philosophie de l'existence
chez Heidegger et la pensée philosophique du Zen.
~~

premiere méth~e est philosophique: la transformation d'une pensée
~hg~euse, le Bouddl_u~me, du Zen en philosophie contemporaine, ce qui
rmphq~e la trans~s1t1on ~e la terminologie du Bouddhisme mahayanique.
La" methode
de philosophie
comparée exige que l'on ait, des le d'b
t
h
..
eu,un
meme e amp de vis1on du theme philosophique. Cette méthode est sans

• "J~ tiens a re~ercier _I'article de Prof M. Saégusa, 'Hikaku-Tetsugaku no mitchi'
(Chemm de la philosoph1e comparée) 'Riso' No. 255 Aout 1954 t I' t" ¡ d
p f K T ·•
, •
.
,
, e ar 1c e e
ro . . su1rmura Do1tsu-sh1So to Zen' (La pensée allemande et Zen ) 'R" ' N
311, Avril 1959."
·
iso
o.

59

�doute, en général, la premiere base de la philosophie comparée. Mais il y
a la encore quelques difficultés. La premiere est la suivante: comment peuton donner une expression philosophique de la terminologie de la pensée du
Zen, alors que l'origine du Zen est une méthode méditative de l'expérience
de l'illumination dans le llouddhisme mahayanique? Or il faut représenter
le Zen comme une philosophie contemporaine. La deuxieme est le probleme de
la traduction des terminologies spéciales aux langues chinoise et japonaise des
textes classiques du Z en en langage philosophique, sans en perdre le sens
originel, particulierement par rapport au langage philosophique contemporain.
La raison d'etre de cette méthode est non seulement la transformation en
termes philosophiques de 1a pensée du Zen, mais aussi l'étude de la base
générale de l'horizon philosophique de pensée commune de ces deux philosophies que nous voulons maintenant comparer. Cette méthode a toujours
un caractere relatif.
La deuxieme méthode est la comparaison des deux philosophies, la
philosophie de l'existence chez Heidegger et celle du Zen. Mais ici il y a
encore deux possibilités de comparaison, et il faut distinguer entre les deux
modes de la philosophie comparée. I1 y a la philosophie comparée en tant
que science de la comparaison de plusieurs philosophies et il y a, d'autre
part, la philosophie comparée en tant que philosophie par l'étude de
comparaison de diverses philosophies. Nous reviendrons sur ce probleme du
criterium de la comparaiso·n. En général, celui-ci se dissimule dans l'intention
personnelle, idéologique, religieuse ou politique, ou dans le caractere individuel
du philosophe, ce qui nous montre les difficultés de la comparaison objective
des philosophies. En tout cas, on ne peut pas écarter absolument les conditions
relatives et subjectives de la comparison, et il faut trouver la base commune
entre deux ou trois ou meme plusieurs philosophies. Il faut done, par
conséquent, chercher d'abord la structure isomorphique des philosophies a
comparer, la comparaison n'étant possible que sur la base de structures
isomorphiques. Nous voulons done chercher dans cet ouvrage l'isomorphisme
éventuel entre la philosophie de Heidegger et la pensée philosophique du

Zen.
Le but de la philosophie comparée est, en premier lieu, de préciser
l'orientation objective de chaque philosophie a la pensée philosophique
universelle a travers sa longue histoire de traditions spirituelles et intellectuelles. Mais du point de vue de la comparaison, il faut rejoindre la base
commune de toutes les philosophies que nous voulons comparer. Cette base
commune est la structure isomorphique de cés philosophies. En deuxieme
lieu, le but de la philosophie comparée est le "philosopher" par la comparaison

obfective. En troisieme lieu, il faut trouver la
.
de notre pensée philosophiqu .
. ·¡ ' . structure ultime et universelle
.
e, ma1s i n est pas da
t .
.
traiter ici ces derniers deux problemes. N
,
ns no re mtentlon de
future.
ous reservons cela pour une étude

II
LE&amp; CARACTERISTIQUES FONDAMENTALES
DES DEUX PHILOSOPHIES

0n peut remarquer les difficultés u'il
'
.
de l'existence chez Heideager et la ph·l q h. y/ a co~pa_rer la philosophie
déja exposé. Chacun vit "aans l' tm iho~p hi1~ u Zen, ams1 que nous l'avons
ª osp ere storiqu ' ·¡
,
.
de penser selon la longue tradition d
'
. _e ou i est ne, et contmue
la philosophie comparée n'est p 1 ue a _ses ongmes. La raison d'etre de
.
.
as a coexistence de pl ·
hil
.
ma1s l'onentation ultime et universell d
.
us1eurs p osoph1es,
toutes les périodes historiques t d e es conna1ssa~?~s p_hilosophiques dans
d
.
e ans toutes les c1vihsations D
•
e vue, la compara1son entre ces deux h]
h'
.
e ce pomt
comprendre et d'assimiler 1
h'l p h1 ~sop ies nous montre la possibilité de
.
.
es p 1 osop ies de l'Occident t d l'
stricto sensu, J·usqu'a' nos Jours
.
1a pensée d e z e ,Extreme,
,,
O,nent. Ma1s,
eveloppee
en
tant
qu'une
h'l
hi
'
.
u
en
na
pas
ete
dcélebre spécialiste du Bouddh~ I osop e. Depms un demi-siecle, Suzuki, le
·,
15me et expert du z
ses nombreux ouvrages en la
1.
en, a traite du Zen, dans
du Bouddhisme ínahayanique nmgu~ ang aise, comm~ d'une pensée religieuse
' a1s non pas du pomt d
h'l
.
A cause de la simplicité paradoxale fra
.
,e. vue p I osophique.
l'expression du Zen on , •
'
gmentaire, poetique et absurde de
la philosophie. On ,porttlea~e pas reco~naitre au Zen le droit de cité dans
Jugement smvant· le z
,
¡
mystique naturelle du Bouddh'isme,i le zen est
. uneen n'th
est dseu dement, qu'une
.
O
bouddhique, et le Zen n'est pas une ph.l
me ,. 1e , e med1tation
1 osophie parce
sur le logos en tant que fondement de l'Etre.
qu I n est pas fondé
A

II est certain que' dans 1e zen, 1a ref
, 1ex1on
. sur !'Et
1
,
•
manquent parce que le Zen n'est
'
re et a pensee ra~10nnelle
de l'Etre et que, par conséque t ~as ,ª proprement ~arler une ph1losophie
n ' I n est pas une ph1losophie du logos au
t DuMOLIN, H., Zen, Geschichte und Gest l
(B
Begriff des natürlichen Mystik biet t . h a t,
ern, _195~), pp. 279-280: " ... Der
.k.h .
e sic an er memt
1· .
ir lic ke1tserfahrung oder seelische Beruhu~ d
eme re _1g:¡ose unl{Úttelbare
W
Zen sowohl von der übernatürlichen G d
~k es absoluten Sem und grenzt das
Ph"
na enmystJ als auch von
. f h
.
anomenen der Religionsgeschichte ab ,, 11
)'
manmg ac en mag1schen
mystique naturelle • il ne pense pas
z·
exp ique que le Zen est enfin une
'
que 1e en en tant que h.l
I
h'
. .
du Bouddhisme mahayanique.
'
P osop ie, so1t mdépendant

61

60

�Done le Zen n'est pas l'Ontologie. En réalité, on ne trouve
sens européen.
· d }'
dans les textes sur le Zen que son expression illogique, et, a p ~ e a,
on juge que le Zen est illogique et done qu'il est un no~ns. ~1- l'on ne
comprend la philosophie que dans l'expression de la pcnsee quotidiennc ou
conceptuelle et formelle, cette attitude négative contre le Zen n'est ?as sa~s
justification. En effet, le Zen n'est pas, au sens strict du terme; une_ p~osophie
de la pensée analytique et fonnelle, ni, non plus, de la pensee ob1et1ve. C~tte
critique négative du Zen ne peut done, au départ, que méconnaitre sa ra1son
d'etre.
Maintenant, nous envisagerons un grand probleme de la philosophie
contemporaine, lequel nous montre un nouveau dévelop_pement de la
philosophie: pourquoi la philosophie de l'existence chez Heidegger montret-elle le "Néant" dans la profondeur de l'Etre? D'apres ~- Jean W~hl,
"il faut bien dire que ce Néant est l'Etre lui-meme, en tant qu il est supéne~
a toute détermination".2 Mais, chez Heidegger, le Néant révele l'Etre lwem par l'angoisse et le Néant est la possibilité de révélation (Offenbarung)
:e r:tant (das Sei;nde) en tant que tel (als eine Solche) de l'etre-la (d~
Dasein).ª Chez Heidegger, le concept du Néant n'est pas le concep:, oppose
a l'étant, mais l'essence de l'Etre lui-meme, et daos l'Etre de 1etant le
Néant se néantise.'
D' res la philosophie du Zen, le dernier fondement de l'Etre est le vide
ap
d l
' ti d l'"tre
et le Néant. 5 Ce Néant est non seulement le sujet e a nega on e ,e
quotidien, mais aussi le sujet de la négation de soi. Nous sommes ce Neant,
6

le Néant absolu, ou seulement le Néant.
Une des différences entre Heidegger et le Zen ne tient pas seulement au
concept du Néant, mais réside également dans le probleme de la transcendence
• W1t.HL, Jean, Les Philosophies de l'Existence, (Paris, A. Colin, 1954), P· 106.
• HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, ?eme éd., 1953), PP· 187-l88,_ et Was
ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), pp. 19-20. "In der hellen Nacht des N1chts der
Angst entsteht erst die ursprüngliche Offenbarkeit des Seíenden als eines so\chen;
dass es Seiendes ist - und nicht Nichts."
.
.
• lb ·d
20 · "
Das Níchts gibt nicht erst den Gegenbegriff zum Se1enden ~er,
sonde~ ;e~~rt ~~glich zuro wesen des Seins se\bst. Im Sein des Seienden geschieht
das Nichten des Nichts."
.
. );
.
(Tokyo 1943) pp. 46-72, (en langue Japonaise
• SuzUKI, D ., Z en no shiso,
,
,
il identifie le vide et le Néant.
. .
.
• SuzUKl D. Essais sur le Bouddhisme Zen, traduit du texte ongmal ang~aisAsolb~s
'
'
2e
, · (3cme éd aug d'un Index, Paris,
m
la direction de Jean HERBERT,
me sene,
. , . .
H
N
( 638 713)
Michel, 1940-1943), PP· 904-911. Cf. également la poes1e de ou1- ENG
·

de l'Etre. Dans la pensée du Zen, la propre Nature humaine qu'illumine et
en meme temps qu'est le Vide Absolu, le Néant trascendental, ne connait
plus l'angoisse de vivre, ni la peur de mourir: c'est la la transcendance du
Zen. Done le Néant est la transcendance absolue de l'etre-la en tant que l'etrequotidien vers l'existence transcendantale, qui illumine de soi-meme. Mais
la transcendance chez Heidegger est, en premier lieu, l'Etre lui-mcme et,
en deuxieme lieu, l'extase ( aus sich Sein) de temporalité de l'etre-la. Alors
la transcendance chez Heidegger est la transcendance de l'etre-quotidien dans
le monde. 7
Réfléchissons maintenant a l'histoire de la philosophie européenne. Depuis
le période de la philosophie grecque, on constate que l'on a pensé ce
probleme du Néant et de l'Etre sous forme de paradoxe. Par exemple, le
paradoxe de Zénon, l' aporía chez Aristote, la theologia negativa chez le PseudoDenys, la coincidencia oppositorum de Nicholas de Cuse, l'Antinomie de
Kant et la dialectique de Hegel. Cette expérience philosophique de la
pensée dans l'histoire de la philosophie européenne nous révele aussi la limite
de possibilité d'expression de notre pensée formelle et analytique.

Au point de vue de la philosophie comparée, cette orientation nous montre
quelques similitudes entre la philosophie du Zen et celle de Heidegger. D'autre
part, elle indique quelques grandes différences fondamentales entre ces deux
philosophies, bien que la philosophie de H eidegger soit bien accueillie dans
le monde philosophique au Japon. La grande différence se trouve dans la
conception du Néant du Zen et celle du Néant de Heidegger. Considérons
une phrase de la philosophie de Heidegger: "Le Néant est dans la profondeur
de l'Etre ... Le Néant est la possibilité de révélation de l'étant comme l'Etre
propre pour l'etre humain, le Néant n'est pas l'anti-concept de l'Etre, mais
originellement, c'est l'essence de l'Etre lui-meme. Dans le Néant, le Néant
dans les "Discours et Sermons de Houi-Neng", traduit par Lucien HouLNA, aux éd.
Albín Michel, (París, 1963), p. 45:
"Il n'y a pas d'arbre d'illumination
"Ni cadre de miroir brillant;
"Puisque, intrinsequement, tout est vide
"Ou la p&lt;&gt;Ussiere peut-elle s'attacher?"

Cf. également HAsUMI, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, (Paris, 1973),
pp. 120-122.
' HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübíngen, 1953 ), pp. 364-372. Cf. également, Von
Wesen des Grundes, zum 70, Geburtstag HussERLS, Gewidmet, (Halle, Niemayer;
Verlag, 1929), pp. 101-107.

63

62

�·
· e comme suit ··
, · l m-me
· Ame"•s Heidegger a done ra1son
s•·1
1 s' expnm
neantise
,
'bl " 9
"Le Néant est l'origine de la négation, mais non pas revers1 e .
la substance
Dans la ph1'losoph'e
1 du Zen , le Néant est non seulement ,A
'd' de dla
néantisation, mais- aussi le sujet ultime de réalisation de l etre-quotI. ien, . e
tout l'Etre. Le Néant est 1'absolu, la propre Nature de l'Etre, lequel illumme
comme un miroir.
Il y a encore une différence entre ces deux: c'est que chez Heidegg~r, _la
. est la pensée par la réflexion intellectuelle de l'Etre en tant qu obJet
p hilosoph1e
l'
, ·
de
métaphysique de l'existence humaine, alors que le Zen est_ expenence
l'illumination de la propre Nature de l'homme et la connaiss~nce transce~dantale dans l'objet sans sujet de connaissance, parce que le su1et de connaissance est le Vide Absolu, c'est-a-dire le Néant.
Cette étude préparatoire est une tentativa de comparaison des deux
philosophies.

LES SIMILITUDES ENTRE DEUX PHlLOSOPHIES

. .
nous l'avons déJ·a exposé dans les chapitres 1&gt;récédants, le Zen
Ams1
que
. A
· l ,
t
t
philosophie puisque cette connaissance do1t etre srmu ~eme~
;:x :~ence profonde de la vie humaine. La raison d'etre de la_ p~1losoph1e
n'es~ pas seulement la recherche critique, la connaissance ~u constitut1?n onto1 .
de l'Etre mais l'étude de la base de la connaISsance de l Etre. en
og1que
'
,
h'l
h'
. la connaissance ultime
tant qu'objet de notre pensee. La p I osop ie exige
la plus profonde et la plus universelle de l'Etre.
Le príncipe du Zen est justement celui-ci, comme nous l' avons d'''
eJa q-~elques
'
I

ny a

V
(B
l930) p 20· "Da-sein heisst
• HEIDEGGER, Was ist di~ M~taphys1 . , . o~n, hon über .das Seicnde im Ganzen
Hineingehaltenheit in das N1chts 1st das _Dasem Je se
. d'e Transcendenz. Würde
binaus. Dieses Hinaussein über das Se'.ende nenne~. w1r ~ h jetzt würde es sich
• • G nde seines Wesens mcht transzen 1eren, • ·
, .
. d.
das D asem im ru
. h h' . h lt
dann konnte es sich me zu Se1en en
. h • V h · in das N1c ts mem a en,
k .
me t rm or euem
.
.h
lb t"
"Ohne Ursprüngliche Offenbar e1t
.
d
1 auch mch t zu sic t se s • · · ·
1
h
ver a ten, a so
k .
F ih 't Das Nichts ist die Ermoglichung er
., N' hts · Selbstsein und eme re el ·
N' h
..,es ic
rem
.
.
1h
für das menschliche Dasein, Das ic ts
Offenbarkeit des Seienden b al\;mes sosc•::den her sondern gehort ursprünglich zum
_gibt nicht erst den Gegen er1. z;m S :1 den geschieht das Nichten des Nichts."
Wesen des Seins selbst. I_m e_m es Uem
d Verneinung und nicht umgekehrt."
, ]bid.: p. 22: ''Das Nichts 1st des rsprung er
'

64

Toutefois, cette attitude de la philosophie du Zen comporte quelques
similitudes thématiques avec les philosophies de l'existence et particulierement
avec celle de Heidegger, et cela malgré les grandes différences intimes que
présentent l'une et l'autre de ces deux philosophies. Dans le Zen, l'expérience
et la connaissance intérieure sont inséparables,11 l'expérience du Zen étant
aussi existentielle en tant que réflexion absolue. Selon le Zen, la connaissance
ultime serait atteinte par la disparition de "moi-meme", de l'etre-quotidien.
Le Zen montre strictement le Néant de l'etre-quotidien de notre vie.12 Cette
attitude philosophique, nous voulons l'appeler "transcendance verticale", le
dépassement de l'Etre vers le Néant. 13 De l'autre coté, Heidegger considere
l'Etre comme l'abime sur lequel repose le fondement de l'etre-la.14
Nous sommes arrivés maintenant a la premiere comparaison entre la
philosophie de l'existence selon Heidegger et la philosophie du Zen:

III

fois exposé: contempler sa propre nature humaine. Dans le Zen,

pas de différence entre la pensée objective et la pensée subjective, car "moimeme", comme sujet de ma pensée, quand "je" pense "moi-meme" comme
sujet, et "je" ne suis jamais l'objet en tant qu'etre de ma pensée immédiate
et intentionnelle a l'instant de la connaissance de "moi-meme". En tant que
sujet de ma pensée, je suis le Néant comme objet de ma pensée.

lo. Similitude des principaux points de vue problemátiques: l'objet de la
pensée philosophique est l'etre-quotidien de l'homme. Les deux philosophies
exigent l'expérience existentielle de l'Etre et de l'etre-quotidien, l'etre-la, qui
est précipité dans l'angoisse de la mort de sa propre vie quotidienne qui est,
pour lui, le fait inconditionnel de l'etre humain;
2o. Similitude des attitudes philosophiques: le mode de pensée philosophique

'º Les caractéristiques philosophiques du N éant étaient précisément traitées dans
I'ouvrage de HASUMI (Heme partie), Elaboration philosophique de la pensée du Zen;
DuMOULIN !'explique aussi dans son ouvrage, The Development of Chines e Zen A/ter
the Six Patriarchs, Translated from the German with additional notes and appendices
by Ruth Fuller SASAKI, (New York, 1953), pp. 25 sqq.
u Dans le Zen, la connaissance est toujours la connaissance par l'expérience de
l'illumination, laquelle signifie la connaissance par la lumiere de sa propre nature:
c'est l'expérience transcendantale et existentielle.
" Nous pouvons dire: le Zen montre le vide de l'etre-quotidien; ce vide est, au
sens substantiel-conceptuel, le N éant. Le vide ( sunya) signifie "la non-existence de
l'etre constant", mais en soi il est le N éant.
1
• Ce chemin de dépassement de l'Etre vers le Néant est le chemin d'aller, le chemin
négatif de destruction du monde de l'Etre. Dans l'ouvrage de fusuM1 il s'explique
précisément de ce procédé avec les interprétations des "Dix Etages de l'Image de
la Vache". Cf. HASUMI: Elaboration philosophique de la pensée du Zen, París,
1973, pp. 55-84.
" HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20.

65
humanitas-5

�de Heidegger de l'Etre de l'étant n'est pas la pensée objective, ma!s la _pe~sée
réflexive, car l'Etre de l'etre-la lui-meme n'est pas l'objet de la pensee obJecti~e.
Le mode de pensée du Néant du Zen est la réflexion par miroir et ~e suJet
de pensée est le Néant. Les deux philosophies concentrent leurs pensees vers
le sujet qui est la pensée réflexive elle-meme. Nous appelons ce mode de
pensée "existentiel; 15
3o. Similitude des transcendances de pensées: on touche au but par la
percée du quotidien et par le dépassement de l'expérience co~une dans
la situation ultime. Dans la philosophie de Heidegger, cette expenence de la
16
percée et du dépassement est appelée la "transcendance", et d~s le Zen,
la "délivrance" y Mais le probleme réside dans la différence existan~ entre
la transcendance de l'Etre et de l'etre-la et la délivrance de la concup1scence
-le désir et la passion- de l'etre-quotidien au sujet de l'illumination.

IV
CARACTÉRISTIQUE PRINCIPALE DE LA COMPARAISON

La caractéristique la plus importante de la comparaison entre le Zen et
la philosophie de Heidegger est l'attitude de la pensée existentielle réflexive
des deux philosophies. L'essence principale du Z en est l'art de v¿ir dans
sa propre nature. Mais, selon le Zen, la propre nature de l'etre humain est,
sur le plan psychologique, le vide; il n'y a aucun etre constant dans le monde.
Et sur le plan métaphysique, la propre nature est le Néant, qui est le concept
de la substantialisation métaphysique du vide. Done, le Zen n'est pas la
philosophie de l'Etre, ainsi que nous l'avons déja expliqué, mais bien la
pensée sur le Néant. Selon Heidegger, la philosophie est la pensée de l'Etre,18
en soi-meme, en général et en totalité. 19

Che~
Heidegger, cependant, le Néant est l'essence de l'Etre, et auss1 sem~lable a
l'abime de l'etre-la ( das Dasein); tandis que, dans le Zen, le N eant est
comparable a la propre Nature de l'Etre, et _est auss~ l~ nature. elle-m~me
de l'Absolu. D'une maniére générale, on peut d1re que 1att1tude philosoph1que
a l'égard du concept du Néant est symptomatique dans ces deux philosophies.

Nous réfléchissons maintenant la fonction du concept du Néant. Apres
l'introduction du concept de "zéro'' dans les mathématiques, l'objet de réflexion
mathématique s'est beaucoup élargi, mais en Europe le concept du Néant
était au début introduit comme un des concepts principaux philosophiques
dans la philosophie de Heidegger. Comme nous avons déja exposé, le concept
du Néant est non seulement le concept central, mais la clef unique de la
pensée du Zen.

Nous pouvons montrer encore quelques points de similitude entre ces deux
philosophies, cette similitude n'étant toutefois qu'apparence.

Apres la philosophie grecque, la philosophie européenne est la pensée de
1'Etre par le logos. Or, a cause de la tradition historique, cette attitude philosophique de l'Europe ne tient pas compte de la philosophie du Zen dont
l'essence, au contraire, est la pensée par l'absence de pensée. 20 Ainsi la philosophie du Zen n'est-elle pas la philosophie de l'Etre.

4o. Similitude des príncipes thématiques: le Néant et le ~éant.

" WAHL, Jean, Les philosophies de l'existence, (Paris, A. C~lin, _19~4), P· ;4:
"L
nnºe're chose a dire c'est peut-etre que l'existant se conna1t lm-meme, et e est
a pre
,
·
,
t d
en ce scns que le premier des existants, c'est Socrate, et que le prem1er precep e e
·
· to1-meme
· • , .. •" , p • 45 ·• "Et
sous
l'existence, ce sera: 'Conna1s-to1
.
.nous retrouverons
, .
,
•
"d'e
chez
HEIDEGGER
quand
il
dira
que
I
ex1stant,
e est
une autre forme 1a meme 1 e
,
"
·eu lui·-meme." Dans le Zen la premiere devise est Regarde ta
celui qui se met en J
propre Nature."
. ,,
.. .
.
,. D'apres H. FEICK, (lndex zu Heideggers "Sein und Zei~ , Tubmgen,_ N1_em~'.er,
, p. 79), les sens de transcendance chez HEIDEGGER var1ent selo~ tro1s s1~1hca1961
tions. ¡o¡ La transcendance en tant qu'Etre. La transcendance de I Etre et 1etr~-1~
·
·
d
1 2•; La transcendance comme extase de temporahte.
est la conna1ssance trascen anta e.
.
30 / La vérité phénoménologique est veritas t-ranscendantalis.
.
.
' du Zen , ma1s auss1 dans le
17 Cette délivrance est non seulement d ans la pensee

concept fondamental du Bouddhisme en général. Ici nous constatons que le but
· ·
d u zen, ma1gre, ¡e "Zen", "Dhyana" , signifie originellement seulement
une
rehgieux
,,
.
méditation par concentration de l'énergie spirituelle simultanément avec I evacuation
de conscience quotidienne.

66

Dans la tradition en Europe, particulierement chez Aristote, la philosophie de l'étant, c'est la voie qui conduit l'étant vers le point de vue de
l'Etre. Ainsi pouvons-nous dire que la différence essentielle qui réside entre
la philosophie de l'existence de Heidegger et celle du Zen est celle-ci: le
Zen est la philosophie de la connaissance transcendantale et en meme temps
18

HEIDEGGER, Über den Humanismus, (Frankfurt am-Main, 1949), p. 7.
HEIDEGGER, Sein tmd Zeit, p. 306: "Das Woraufhin dieses Entworfenen, des
erschlossenen, so kostituierten Seins, ist das, was diese Konstitution des Seins als
Sorge selbst ermoglicht. Mit der Frage nach dem Sinn der Sorgc ist gefragt: was
ermoglicht sie Ganzheit des gegliederten Str.u kturganzen der Sorge in der Einheit
ihrer ausgefalteten Gliederung?"
"' (Trad.) GERNET, Jacques, Entretiens du Ma1trr: Dhyana Chen-Houei du Ho-Tso
(668-760 ), (Publication de l'Escole Franc;aise d'Extreme-Orient, Vol. XXXI, Hanoi,
1949), pp. 12-15.
1
•

67

�de l'expérience de l'illumination dans le fond du N éant Absolu, et cette
connaissance et cette expérience sont le "voir" de la propre Nature de l'etre
hwnain, tandis que la philosophie de H eidegger est essentiellement l'OntoThéo-Logique,21 la métaphysique de l'Etre.
Notre étude, qui consiste dans la comparaison de la philosophie du Zen
et celle de Heidegger, est déja lirnitée par ce point de vue qui, toutefois,
n'exclut pas une comparaison prise sous un autre angle. Considérons tout
d'abord, de ces deux cotés, les trois points suivants:
lo. Des le début, le Zen a opté pour ce theme principal de la propre nature
de l'etre humain qui illurnine et de notre etre quotidien qui est fortement
chargé de souffrance et de douleur. Et nous envisagerons sans cesse toujours
en face de la mort, ce qui revient a dire qu'en réalité tout n'est pas autre
que souffrance inévitable dans la vie humaine, et cette souffrance nait dans
l'erreur inévitable et fondamentale de l'etre humain. Ainsi, la propre nature
de l'homme se noie effectivement dans cette erreur de la vie de l'etre quotidien.
La réalité de l'etre quotidien de l'homme est done la souffrance dans la vie
et la mort.
La philosophie de Heidegger vise a saisir cet abime qui, en fin de compte,
signifie la mort. Mais la mort est la fin de la vie de l'etre-la; c'est une
situation potentielle qui, a chaque seconde, est liée a la vie. 22 Alors la mort
est la condition ultime de l'etre-la de notre vie. La philosophie du Zen
montre cependant la possibilité de transcender l'angoisse de la mort dans
le chemin d' "aller" 23 -le chemin négatif de l'etre-quotidien- pour arriver
HEIDEGGER, Identitat und Differenz, (Pfüllingen, 1957), pp. 51-68: Die OntoTheo-Logische Verfassung der Metaphysik: "Wir verstehen jetzt den Namen 'Logik'
in dem wesentlichen Sinne, der auch den von HEGEL gebrauchten Titel einschliesst
und ihn so erst erlautert, namlich als den Namen für das jenige Denken, das
überall das Seiende als solches im Ganzen vom Sein als dem Grund (LOCOS) her
ergrundet und begründet. Der Grundzug der Metaphysik heisst Onto-Theo-Logik, Somit
waren wir in den Stand gesetzt zu erklaren, wie der Gott in die Philosophie kommt
(p. 56) ... " "Die Erklarung streift vermutlich etwas Richtiges, aber sic bleibt für
die Erorterung des Wesens der Metaphysik durchaus unzureichend. Denn diese ist
nicht nur Theo-Logik, sondern auch Onto-Logik." ...
22
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 258-259: "Der Tod als Ende
des Daseins ist eigenste, unbezügliche, gewisse und als solche unbestinunte, unüberholbare
Moglichkeit des Daseins. Der Tod ist als Ende des Daseins im Seins dieses Seienden
zu seinem Ende." !bid., p. 263: "Der Tod ist eigenste Moglichkeit des Daseins. Das
Sein zu ihr erschliesst dem Dasein sein eigenstes Seinskonncn, darin es uro das Sein
des Dasein schleichthin geht."
,. DooEN, Shéibogenzéi, Vol. III, (Tokyo, 1943), pp. 239-241.
21

68

a l'illumination. Nous voulons nommer cette transcendance "la transcendance
verticale".
2o. Considérons maintenant l'attitude philosophique des deux directions
qui veut sonder l'existence humaine jusqu'au fond. Dans le Zen, on n~
cherche pas dans le monde de l'Etre,2• mais la propre Nature humaine·
on ne cherche ni la vie, ni la mort, mais la propre Nature qui est le vid~
et substantiellement le Néant absolu, et cette propre Nature est la base 011
la vérité est révélée.25 La prévision dont fait preuve la compréhension humaine
a l'égard des faits quotidiens, a son origine dans la dualité qui existe entre
le sujet et l'objet de la connaissance. L'on doit done surmonter cette prévision
de la pensée quotidienne pour transcender le monde de l'etre-quotidien de
l'er~ur et, c~ntempler imm~diatement la Nature propre.26 Dans la philosophie de l eXIStence chez Heidegger, la pensée n'est également plus objective:
la mort doit maintenant etre vécue sur le plan existentiel. Philosopher, c'est
con:iprendre la vérité du fondement individue!; malgré la philosophie de
Heidegger, la mort est la fin de l'angoisse en face de la limite de l'etre-la.21
Done la transcendance chez H eidegger n'est pas la transcendance verticale
mais la transcendance horizontale.28
'
3o. Considérons le fondement de l'Etre, soit la transcendance, ou se situe
en réalité la différence principale entre le Zen et la philosophie de l'existence
de Heidegger. Ce dernier pense que la transcendance de l'etre-la vers l'Etre
se manifeste en tant qu'existence. Mais l'etre-la va vers la mort fondée sur
l'abime, c'est-a-dire que l'etre-quotidien envisage le Néant, ce qui revient
a ceci que l'etre-quotidien est attiré par le Néant. 29 Dans le Zen, on cherche
par contre a faire dépendre la délivrance de l'etre-quotidien de son chemin
d'aller vers le Néant; chez Heidegger, l'etre-la est jeté dans le monde, et
le monde transcende l'etre-la.
Et cependant, l'etre-la forme le monde pour une large part et transcende
le monde. Une troisieme transcendance en découle: la transcendance du
Néant. Alors, le Néant est le fondement de soi-meme. Done le fondement
du Néant est la néantisation du propre· Néant. L'etre-la provient done de
" Hsrn-Hsrn-Mrno, (écrit par CHENo-TsAN, traduit par L. WANG etc. dans
Hermes, (París, 1963), pp. 59-63.
,. Ce processus est rnontré dans le chapitre "Dix étages de l'image de la vache"
de HAsu111, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 55-84.
,. DooEN, Vol. III, pp. 239-240.
.., HEIDEGGER, Sein und Z eit, (Türbigen ), 1953, pp. 237-241.
,. HAsuM1, Elaboration philosophique de la pensée du Zen, pp. 178-182.
., HEIDEGGER, Kant und das Problem des Metaphysik, (2 Aufl. Bonn, 1929), pp.
131-135.

69

�l'abime du Néant. Selon Heidegger, l'etre-la est formé par l'abime, et cette
formation est la transcendance.8° C'est ici que réside la plus grande différence
entre la pensée de Heidegger et celle du Zen. Toute la philosophie se concentre
dans le probleme du Néant. Dans la pensée du Zen, le Néant n'est pas
l'abtme de l'etre-la.
Chez Heidegger, le . Néant se révele dans l'abtme de l'etre-la.31 Dans le
Zen, on vit l'état de Néant dans l'illumination. Le N éant, comme Nature
propre primordiale et sans fond, se manifeste l'existence transcendantale
dans l'illumination. Pourquoi une différence aussi grande entre la philosophie de l'existence de H eidegger et le Zen? Nous ne pouvons juger
unilatéralment la valeur propre de la philosophiei du Zen et aussi celle de la
philosophie de Heidegger. Car le Z en selon la conception européenne ne semble
pas etre une philosophie. Aussi tonjours que l' "existence" de la philosophie
de l'existence demeure la philosophie de l'Etre, on ne peut éviter le destin
tragique qui veut que l'essence de l'Etre justifie la raison d'etre de l'etrequotidien dans un sens négatif et nie l'existence transcendantale dans sa
rupture meme. Dans le Zen, l'etre-quotidien devrait etre déterminé de maniere
profonde et le propre Etre devrait etre vécu jusqu'a sa rupture totale dans
le chemin d'aller. 82
Au sens européen, un tel procédé n'appartient cependant plus a la philosophie. La philosophie du Z en veut peut-etre démontrer que l'Etre se
manifeste en lui-meme comme nature de l'Absolu dans le chemin de retour.
Le "devenir" sans fin de toute chose est semblable a la réalité du Néant
Absolu. II n'y a point de différence entre l'apparence et le Néant Absolu
dans la pensée du Zen. Tout l'étant repose dans le Néant; done l'etrequotidien est toujours en face de la mort. Chez H eidegger, l'etre-la (das
Dasein) est l'Etre vers la mort ( das Sein zum Tode). 88
Dans le pensée du Z en, il est tres remarquable que le temps et l'Etre
soient identiques. Nous voulons exposer ici l'enseignement de "temporalité"
chez Dogen. Selon Dogen, le temps est l'Etre et l'Etre est le temps; le temps
est le temps de l'Etre, et l'Etre est l'Etre du temps; l'etre-quotidien est
dépendant du temps, car l'etre-quotidien ne peut etre séparé du temps,
30
HEIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, p. 20: "Da-sein heisst Hineingehenhaltenheit
in das Nichts ... Dieses Hinaussein über das Seiende nennen wir die Transcendenz."

31

!bid., pp. 28-29.

Dans la pensée du Zm, il faut distinguer les trois étages du chemin: le chernin
d'aller, le Néant, le chemin de retour. Cf. HAsUMI, Elaboration philosophique de
la pensée du Zen, pp. 101-103.
13
HEIDEGGER, Sein und Zeit, (Tübingen, 1953), pp. 235-265.
32

70

alors il l'exprime par un mot, "l'Etre-Temps" 34 en langue japonaise. Done
le temps est déja l'Etre présent, et l'etre passant et l'Etre devenant. tout
Etre est le temps. Le temps est le mouvement de l'Etre. 35 Dans cet '.i.spect
d~ ~en, le temps
ni substantialité ni continuité. 36 L'Etre et le temps sont
reums dans le Neant Absolu en une individualité insécable. 87 Les instants
(temporels) sont pres les uns des autres comme les choses du Monde-Tout.ªª
La promiscuité du "moi" est celle du temps et la promiscuité des instants
(t~mporels) correspond a la promiscuité du Monde-Tout.ª9 Le présent seul
c,aste réellement.40 Maintenant est Absolu; chaque instant est renferm'
1 . L'E
,
e en
u1.
tre n est pas uniforme "hors de soi" 41 ( extase), maís "dans le Soi"
et nous le disons "l'instase".4 2 En tout cas, le temps est alors la détem~inatio~
intérieure de notre conscience, ce qui conceme la durée de la conscience
~ne,-~eme comme l'immanence de l'Etre.43 "Puisque le temps est partie
mterieure de mon Etre, mon Etre est le sujet du temps." H

?'ª

Le caractere le plus intéressant du concept du temps exposé por Dogen
c'est la subjectivité du temps,45 et c'est "le mode de l'aller et du retour''
qui est lié a moi-meme. Le temps n'cst pas dissociable de I'Etre et de moi.
Le monde _est tout entier dans l'expéríence que "j' " en ai, et le temps du
monde entier est dans la conscience que "j ' " en ai. Dans le chemin de
retour, le temps est afirmé comme réalité du monde quotidien qui manifeste
le Néant Absolu.46

V
ÜOMPARAlSON DES NOTIONS DE "vÉRITÉ" ET DE "NÉANT"

Nous voulons exposer maintenant la comparaison de la notion de vérité
dans les deux philosophies. Selon la définition classique de Saint Thomas
a.

DoGEN, Vol. I, pp. 159-165.

,. /bid., p. 160.
,. DOGEN, Vol. I, p. 160; HASUMI, pp. 99-101: op. cit.
17
HAsur,u, p. 180: op. cit.
38
DoGEN, p. 161: op. cit.
.. /bid., pp. 159-165.
'° HASUMI, p. 211: op. cit.
u HEIDEGGER, Sein und Zeit, ( Tübingen, 1953), pp. 328-329.
42
HASUMI, p. 192: op. cit.
42
HAsu1,u, ibid., pp. 100-103 ; DoGEN, p. 159: op. cit.
.. DOGEN, ibid., pp. 159-161 ; IiASUMI, ibid., p. 102.
.. HAsUMI, ibid., pp. 102-104; DoG1rn, ibid., p. 159.
" HASUMI, ibid., pp. 214-215.

�d'Aquin, la vérité est l'adéquation entre l'objet et l'intellect.47 Mais 1~ question
n'est pas posée: pourquoi cette adéquation est-elle possible? ,H_e~degger a
exposé sa réflexion de la vérité existentielle, et il donne la déf1mtJon de la
vérité: la vérité est la lumiere de l'Etre.48 La vérité, selon Saint Thomas
d' Aquin, est que le sujet (l'intellect) a besoin de l'objectivation de tout E.tre
en tant qu'objet. Par cette objectivation, la vérité réside dans l'adéquation
entre l'objet et l'intellect. Mais, du point de vue de la philosophie du Zen,
le "moi-meme", le sujet est I'objet de connaissance, et ce sujet est vide et
substantiellement le Néant. Alors, dans la pensée du Zen, le sujet et l'objet
sont identiques, et l'objetivation du sujet signifie la réflexion totale. Nous
l'appelons l' "intentio intensitiua''."

Done le sujet ~n tant qu'objet est le Néant. Les caractéristiques principales
du Zen sont:
lo. la philosophie du Zen traduit la pensée issue de la réflexion intérieure
de la conscience;
2o. la philosophie du Zen est l'épistémologie existentielle, et le leitmotiv
du Zen est "regarder sa propre Nature" et "arriver a l'état de l'illumination";
3o. la vacuité du moi-meme est l'état nécessaire et principal de dépassement
de la situation quotidienne de notre Etre et de la réalisation de l'état de
l'illurnination, la Nature propre de l'etre humain.
Par rapport au concept de la philosophie du Zen, le ~n~ princi~al .du
concept de vérité de la philosophie de Heidegger est, a vrai dire, le devoilement, (cll,j8ua, Entdeckendsein, Un Verbo~genheit, G_ffenheit},~0 ce ,Jue
donne le fondement de l'adéquation entre l'obJet et le SUJet. La ra1son d etre
est le dévoilement de l'Etre, et l'Etre se dévoile lui-meme comme lurnier~.
Selon Heidegger, cette lumiere de l'Etre est la vérité; mais la vérité est cachee
au fond de l'etre-la ( das Dasein); elle doit alors se dévoiler dans le monde. 51
Cette lurniere est le pays natal de l'homme, et nous sommes jetés dans le
monde de l'etre-la. Mais qu'est-ce que dévoiler cette vérité? C'est le Néant
de Heidegger. "Le Néant est la possibilité de dévoilement de l'étant comme
quelque chose pour l'etre-la de l'humain." 52 Le Néant n'est pas la contre" D'AQUIN, Thomas, Quaestiones disputatae de veritate, quaes.t. 1, art. l.
41
HEIDEGGER Von Wesen d,r Wahrheit, (Frankfurt am-Mam, 1949), p. 26 :
''Wahrheit bed;utet Jichtendes Bergen als Grundsatz des Seins" et:. "Das li~htend::S
· t d . h. Iiisst wesen die Ubereinstimmung zwischen Erkenntms und Se1enden •
Bergen 1s,
.. HAsuMr, pp. 149-157: op. cit.
• HEIDEGGER, Von Wesen der Wahrheit, (Frankfurt, a.M. 1949), p. 26.
11
H EIDEGGER, Was ist die Metaphysik?, (Bonn, 1930), p. 20.
" /bid., p. 20.

72

conception de l'étant; mais il est originairement l'essence de l'Etre lui-meme.
Dans l'Etre de l'étant, le Néant néantise lui-meme. 58 Alors, chez Heidegger,
au fond du Néant, l'Etre illumine en tant que vérité.
Dans la pensée du Zen, le Néant est non seulement le fond de l'etrequotidien, mais la derniere et la plus profonde base de l'Etre. Le Néant,
toutefois, ne signifie pas la non-existence de l'Etre. Le Néant n'est ríen d'autre
que l'état illuminé du Vide al;&gt;solu.54 Le Néant est la base sans fond et
illirnitée de tout, et le concept du Néant dépasse de tout le concept réel et
relatif. Le Néant est considéré du point de vue de l'afirmation absolue a
partir de laquelle nous pouvons développer la pensée existentielle dans la
philosophie du Zen. 55 Ce Néant est en soi la contradiction, et cette contradiction, en tant que telle, laisse identifier le Néant. 56
Lorsque l'on peut supprimer la contradiction, celle-ci n'est plus qu'une
contradiction apparente. En fait, le N éant est une notion pleine de contradictions qui ne peuvent etre résolues.
Nous considérons encore ce qu'est en fait le Néant par rapport a la relation
logique entre sujet et objet.57 Dans l'épistémologie hors de l'objet, i1 n'y
a pas de sujet; le sujet réside dans l'objet, tandis que l'objet représente la
négation du sujet, et les deux sont des correlatifs conceptuels de notre pensée
logique. Mais selon l'enseignement du Zen le sujet lui-meme est vide, et,
substantiellement, le sujet est le Néant. Car si le sujet n'était que Néant,.
seul alors existerait l'objet, et le sujet ne pourrait etre dans l'objet. Le fait
que le sujet réside dans l'objet confirme aussi que le sujet est aboli par l'objet
et que, comme Néant, l'objet se rapporte a lui-meme alors que, conjointement,
l'objet est néanti dans le Néant par le sujet. Le rapport entre le sujet et
l'objet est d'une part contradictoire, et d'autre part identique. Pour se
contredire, il faut qu'ils aient tous les deux une base identique entre eux.
"Je" suis le Néant en tant qu'objet, el le Néant en tant que sujet est l'irnmanence dans l'objet. Le Néant en tant qu'objet est la transcendance du
sujet. Le mon propre soi" est, en d'autres termes, non le "soi" -parce que
le soi est vide- mais, épistémologiquement, le sujet de connaissance. Le
"moi-meme" est le vide et en meme temps le non-moi. Nous trouvons ici
la pensée du paradoxe comme expression de la vérité tautologique sujetobjet dans la logique formelle et la pensée quotidienne.
11

Von Wesen der Wahrheit, p. 26.
pp. 175-178: op. cit.
• /bid., pp. 178-180.
• /bid., pp. 120-122.
"'/bid., pp. 112-116.
HEIDEGGER,

"HASUMI,

�Le Zen n'interroge pas l'Etre, mais le "soi-meme" en tant que Néant;
non comme etre humain en général, mais comme "mon propre soi". 11 est
évident que "l'etre en soi" contient notre étant et ne peut etre réduit entierement a l'objet, mais que la totalité qui englobe notre étant comprend
l'Etre et signifie déja l'objectivité de l'Etre. Dans la pensée du Zen, le monde
quotidien n'est plus notre objet de connaissance, et la réflexion sujet-objet
.rigoureuse conceptuelle de l'Etre manque. Mais nous vivons dans le monde
et nous avons notre objet dans le monde de l'Etre, bien que le monde toutefois
ne soit pas notre objet, c'est-a-dire que le monde est la circonstance du
-sujet. Nous saisissons cependant la totalité du monde qui comprend en lui
notre etre humain, mais non pas l'etre objectif. Dans l'etre objectif, il n'existe
plus de subjectivité; celle-ci ne peut se trouver que dans le N éant absolu.
Le sujet ne peut conserver sa propre subjectivité que par le Néant Absolu
envers l'Etre, alors que le Zen est par essence "philosophia negativa".
Selon Heidegger, "la philosophie est l'expression de la métaph)•sique, et
la philosophie est seulement possible si le penseur s'engage avec toutes les
possibilités et capacités de son existence". 58 Ainsi, chez Heidegger la philosophie est seulement possible dans la sphere de la subjectivité qui, seule,
-serait la lumiere de l'Etre.59 Au contraire de cette définition de philosophie,
peut-on dire, la philosophie du Zen est seulement possible dans la sphere de
la subjectivité que, seule, serait la lumiere du Néant. Nous ne trouvons pas
chez H eidegger la distinction claire entre "philosophia affirmativa" et philosophia negativa". Mais on peut dire, peut-etre, que la philosophie de Heidegger
est celle de l'Ambigui:té, comme dit W ahlens.
Dans la pensée du Zen, la transcendance de la scission sujet-objet ne signific
pas que la jonction du sujet et l'objet soit rendue possible pour la négation
de cette scission, mais bien que l'affirmation absolue est possible par la négation
mutuelle. Le sujet qui est nié par l'objet et qui réside dans l'objet n'est
Was ist die Metaphysik?, pp. 28-30.
Von Wesen der Wahrheit, p. 26: "Wahrheit bedeutet lichtendes
Bergen als Grundzug des Seins. Die Frage nach dem Wesen der Wahrheit findet
ihre Antwort in dem Satz, 'Das Wesen der Wahrheit ist die Wahrheit des Wesens'.
Man sieht nach der Erlauferung lcicht, dass der Satz nicht bloss eine Wéirterzusammenstellung umkehrt und den Anschein des Paradoxen erwecken will. . . Das lichtendes
Bergen ist, d. h. llisst wesen die Ubereinstimmung zuischcn Erkenntnis und Seiendem ...
Die Antwort auf die Frage nach dem Wesen dcr Wahrheit ist die Sage einer
Kehrte innerhalb hes Geschichte des Seins. Weil zu ihm Iichtendes Bergen gehéirt,
erscheint Sein anfiinglich im Licht des verbergcnden Entzugs. Der Name diesen
Lichtung ist al,¡Ocia." D'accord avec cette expression de HEIDEGGER, on peut dire
que sa philosophie est la philosophie de la lumiere de l'Etrc, par repport au Zen,
qui cst vraiment la philosophie de la lumiere du Néant.
"' HEIDEGGER,

.. HEIDEGGER,

74

plus le meme s~jet ~e la pol~is~tion. Le sujet ne s'oppose pas a l'objet
comrne Etre, mrus existe dans I obJet comme Néant et contient tout a la fois
l'~~j:t en soi. Ce Néant est maintenant le sujet réel. Ici, il n'y a que la
vente sous forme de paradoxe. 00 Et nous appelons "dialectique" Ja logique
du _para?oxe_- ?e. ~•est que par cette dialectique que nous pouvons expliquer
la liberte qw s1gn1fie le monde du N éant absolument libre. s1
La fhilosophi~ de Heidegger, laquelle est fidele a la tradition de la pensée
europeenne depuis les grandes philosophies grecques, est devenue la philosophie
la pl~s cél?bre de la pensée existentielle par la méthode de la phénoménologie
herrneneutique, et elle se trouve etre la pensée la plus proche de la philosophie
du Zen.

VI
CoNCLUSION

~n résurné, la plus grande différence entre le Zen et la philosophie de
~eidegger est que la pensée du Zen n'est pas la pensée par la réflexion
mtellect~elle sur l'Etre, le Zen étant la pensée réflective de l'expérience de
la connrussance transcendantale du Néant par I'illumination.
La raison d'etre du Z en est toujours l'expérience de l'illurnination la
transcend~nc_e ultime de notre existence, alors que la philosophie de Heide~ger
reste subJective et conceptuelle a la limite de l'expérience de l'existence de
l'Etre de l'étant quotidien, particulierement l'etre humain. Le Z en est la
"philosophie negativa"; mais, dans la pensée de Heidegger, on ne trouve pas
de p~ns~,e parad~xale; malgré cela, il y a des exemples de "philosophia
negativa , ce qu1 montre encore la grande différence entre la pensée
philosophique de l'Occident et celle de l'Extreme-Orient.
Le devoir de philosophie du Zen est l'illumination, et celle de Heidegger
est la connaissance existentielle de l'etre humain.

"' HAsuMr, pp. 126-128: op.
"' lbid., pp. 210-211.

l"Ít.

75

�RATIONALITY AND ITS FINITUDE

BERNARD P. DAUENHAUER
University of Georgia

RATIONALITY AND ITS exercise is intrinsically finite. This general thesis,
though debatable, is hardly new. Nor do all those who advance it understand
it in the same way. In this brief paper I wish to specify one sense of this
thesis and, without claiming to have definitively proven that this sense of
the general thesis is true, to provide something of a justification for holding it.
I will conclude by pointing out one of the important implications of the
case I make here. I do not claim that the sense of the intrinsic finitude
of rationality with which I deal here is either the only or even the most
fundamental of the senses in which this general thesis can be legitimately

held.
Briefly stated, the particular thesis that I wish to explore is: Rationality
and its exercise is intrinsically finite because the exercise of rationality involves
at least two mutually dependent, but distinct and irreducible, functions,
namely the dogmatic function and the critica! function. These functions
cannot be taken to be either facets or dependent moments of one more
fundamental operation. Nor is one of these functions definitively subordinable
to the other. The justification for holding this particular thesis in considerable
measure arises from the explication of precisely what the thesis involves
and the assumptions that are implicit in it.

I
Explication of this Thesis
A. For present purposes, I adopt a maximally broad definition of rationality.
Rationality is the capacity both to bring and to refrain from bringing one's

77

�sensible experience -perceptual, imaginative, and pictorial- to expression
and to preserve, perpetuate, and extend this expression by further expression.
Though this expression can be a&lt;;-eomplished in &lt;leed and in production as
well as in word, I will here confine my discussion to verbal expression. My
strategy in adopting this maximally broad definition is to have my rcmarks
apply to any and every verbal utterance which can with any plausibility be
taken to be a manifestation of rationality. Thus my definition encompasses
what has traditionally been called wrong reason as well as right reason. It
embraces both· no~al verbal expressions and abnormal ones, for example
the expressions of mentally i1l persons.
B. In advancing this thesis I assume that the exercise of rationality both
is aimed at and is capable of achieving truthful expression. A minimal condition which must be satisfied for an expression to be truthful is that it must
be meaningful. Hare again, my strategy dictates that I define the term
"meaningful expression" in a maximally broad way. Thus an expression is
meaningful insofar as it is, in principie, recognizable to anyone as both in
sorne fashion based upon the sorts of sensible experiences that are in principie
accessible to more than one person and as experiences which the expressor
could have refrained from bringing to expression. The only "test" to determine
which experiences are of the sort that can be accessible to more than one
person is sensible intuition. It follows from this definition that there is no
meaningful expression which is accessible only to its author.
These maximally broad, intertwined definitions of rationality and meaningful
expression stake out a field that is both closed and maximally extensive. This
field includes expressions which take place in any historical or cultural
context, whether familiar or unfamiliar to us. But the mere identification
of this maximally extensive field still leaves open the issue of distinguishing
within the field between truthful and untruthful expression. It is in conjunction with this latter issue, rather than in conjunction with the question of
the extensiveness of the field of expression as a whole, that my thesis concerning
the intrinsic finitude of the exercise of rationality is philosophically important.
C. In my thesis I make use of the standard distinction between the dogmatic
and the critical functions of rationality. That is, the dogmatic function of
rationality consists in straightforwardly making assertions both concerning
the things, events, and states of affairs which are encountered in sensibly
experiencing the worl~ _and concerning the principles, causes, and implications which are taken to be involved in what is encountered. In short, the
dogmatic function consists in bringing to expression, by way of afíirmation,
denial, etc., the content of what is encountered in sensible experience, either

78

immediately or mediately. The critical funotion of rationality, on the other
hand, consists in examining expressions concerning their worth or importance,
from the standpoint either of their content, their origin, or their goal. The
expressions subject to this examination may be either dogmatic expressions
or previous critica} expressions. Examples of types of critica! activity arehistorical critiques, logical critiques, linguistic critiques, etc.
With these clarifications in hand I can now proceed to offer reasons for
accepting my particular version of the general thesis concerning rationality's
intrinsic finitude.

II
It must be borne in mind that every expression 1s 1) a particular expression, 2) uttered by someone, 3) addressed to someone (who can be
anonymous) , 4) such that it need not have been uttered, and 5) such that it
purports to arise from sorne sensible experience that is in principie available
to anyone. These characteristics of particular expressions lead to severaf
consequences, three of which it will be useful to mention here.
First, the expression of what we sensibly experience is not a mere reflex
reaction to what we encounter. Otherwise we could not refrain from a
particular expression. Thus the world we sensibly experience shows itself
as one which allows for initiative on our part.
Second, the sensible experience which I have and bring or refrain from
bringing to expression is not in all details identical with that which everyone·
else has, even though in principie it is available to anyone. Otherwise, it
would be pointless for the expression to be addressed to someone. He would"
be already in a position to express or refrain fr.om expressing that experience.
Third, nonetheless our particular expressions are all aimed toward being·
truthful. That is, we are all interested, in ali our expressions, in participating
harmoniously in the world which we primordially experience. And this world
is experienced as populated by other people, ancestors and descendents as
well as contemporaries. Thus each of our expressions is oriented toward
fitting harmoniously with the expressions of others as well as with both our·
sensible experience and theirs.
The upshot of these considerations, and this is directly pertinent to the
particular thesis I am defending in this paper, is that each and every expression,
each and every episode in the exercise of rationality, is in need of suplementa-cion.

79·

�Particular expressions are open to supplementation in a number of ways.
Though not all of these ways are relevant to the thesis I am here defending,
the thrust of my thesis will be elucidated by noting two sorts of supplementation with which I am not concemed. For example, an expression p can be
formally supplemented by not not-p. Likewise p can be materially supplemented
by q in p. q. One might hold, that these sorts of supplementation revea!
the finitude of rationality. That is, one might hold that the very discursiveness
of the exercise of rationality establishes its finitude. Pascal, for example,
apparently holds this. My thesis, however, &lt;loes not hinge on the discursive
character of rationality's exercise.
Again, one might hold that since every expression can be supplemented
by other expressions which analyze it into its multiple c~nstitutive ~om~nts,
e.g. its syntax and its semantics, every expression, every ep1sode ~f ratlonali1?7's
exercise is derivative from something more fundamental. And if the exerc1se
of rationality depends upon something other than itself, then, one might
conclude, rationality is intrinsically finite. This rather romantic line of thought
is not germane to my thesis. My thesis does not hinge on rationality's need
for something to express.
The sort of supplementation of an expression which is relevant to my
thesis is not that which requires the introduction of sorne second expression.
Rather it is the supplernentation of one rational function which issues in
an expression by another rational function which may or may not lead to
sorne further expression. Specifically, the dogmatic function must be
:Supplernented by the critica! function and vice versa.
All expressions are, in the broad Husserlian . sense, predicative. And ali
of them which occur in natural languages can be the outcome of either the
,&lt;logmatic or the critica! function of rationality. None of them can, in all
respects, be the outcome of both functions.

In other words, one cannot tell just from a particular expression itse!f
which function its issues from. There are no fixed catalogues of dogmatic
expressions, on the one hand, and critica! expressions, on the other: But
.every expression, from whichever function it issues, calls for an exercISe of
the other function. The force of these considerations can be elucidated by
returning to the characteristics which belong of necessity to every particular
expression.
As I mentioned above, each of our expressions is oriented toward being
,acknowledged as truthful. That is, each is oriented to~ard fitting harm_oníously with the expressions of other persons as well as with both our sensible

-80

experience and theirs. Thus, if I say ];&gt;, I intend to bring to expression what
I have encountered, immediately or mediately, in my sensible experience. I
want to inform you both 1) that sornething determínate is available, in
principie, for anyone to experience it, and 2) that in fact I myself have
experienced it. M y expresion involves both a claim and an appleal to you
to accept the claim as truthful, not merely as meaningful.
If we push the analysis of what is involved in uttering a particular expression,
we find the following. If I say p, I intend p 1) to express what has, in
this episode of experience, been encountered by me, 2) to be comonant both
with what I have encountered and with what I have expressed in previous
episodes, 3) to be capable of being harmonized with my subsequent experience,
4) to fit in with what you have encountered in sensible experience, and 5)
to be compatible with what you say about what you have experienced.

But, according to my thesis, this complex intention cannot be definitively
fulfilled. lt can, at any specified mornent, be only partially fulfilled. Eeach of
the components of this complex intention can be fulfilled at least to sorne
extent. But the fulfilling of the components of this intention depend upon
distinct rational functions. For the most part, the first component of this
intention which I named, namely the intention to express what I have
encountered in experience, is fulfilled by the dogmatic function. The other
components • are fulfilled by the critica! function in sorne one or more of
its severa! modes.
Now in the very fulfilling of any of these components, there a corresponding loss of fulfillment in at least one of the other components. What
Merleau-Ponty says concerning perception, namely that "perception
entails a process of making explicit which could be persued to infinity
and which, ... could not gain in one direction without losing in another,
and without being exposed to the risks of time",1 holds good for all attempts
to fulfill any of the complex components of the intention involved in uttering_
any particular expression. More specifically, the exercise of the dogmatic
function of rationality requires a suspension of the exercise of the critica!
function and vice versa. But the suspended function must be subsequently
reinstituted if every one of the components of the complex intention involved
in expression is to achieve even partial fulfillment.
Thus, there is a dialectical tension between the dogmatic and the critica!
1
M. MERLEAu-PoNTY, Phenomenology of Perception, tr. by Colin Smith, (London:
Routledge and Kegan Paul, 1962), p. 343.

81
hwnanitas-6

�functions of rationality. Neither function enjoya unequivocal primacy over
the other. Neither is reducible to the other.
Further, this dialectical tension is not something required only by reason
of the peculiarities of expression itself. Rather it arises from the endeavor
of expression to articulate that which is encountered in sensible experience
itself. That is, sensible experience itself is such that it can only be brought
to expression by virtue of the dialectical tension between the dogmatic and
tbe critica! functions of rationality. As Alquié has pointed out, in other
language than that which I am using here, sensible experience itself reveals
the opposition between the given and the exigencies of reason. There can
2
be no concrete comprehensive unity of experience or of its expression. Thus
the very texture of sensible e&gt;..1&gt;erience requires that, if it be brought to
expression in any fashion which claims to be both meaningful and truthful,
both the dogmatic and the critical functions of rationality be both employed
and kept in tension.
Put in other terms, the very texture of sensible experience lies at the basis
of the distinction Ricoeur has drawn between a situation and a world.
Expression of sensible experience in a situation is primarily an exercise
of the dogmatic function of rationality. Expression of sensible experience
belonging to a world is primarily an exercise of the critica! function. Though
I do not think that Ricoeur has adequately grasped the dialectic between
situation and world, his distinction can be helpful in clarifying the irreducibility
and equiprimordiality of these two functions in their orientation toward
truthful expression.
But further, it must also be recognized that in the concrete exercise of
these dialectically related functions, each function can, and often does, pose
a threat or obstacle to the other function. This point has oftcn been noticed,
by Amiel for example, in connection with literature. Lavelle has made much
the same point with reference to human creativity in general. lt is precisely
this inability to bring these two functions into comprehensive and definitive
synthesis which constitutes the intrinsic finitude of rationality. And if
rationality is, in this sense, intrinsically finite, then it is irrational to give
priority to either of these functions and the expressions which issue primarily
from it.
• FERDINAND ALQUIÉ, L'Experien ce, (Paris : Prcsses Universitaires de France, 1970),

111
To illustrate something of the importance of this conclusion, I would
like now to sketch briefly its impact on a specific region of expressive activity
namely politics.
'
. ~o~tics, as Aristotle ~as shown, belongs to the realm of speech. And speech,
IÍ It IS t~ be authentic, must draw upon an already sedimented language
and yet nse to a new saying, which is itself destined to rejoin the sedimented
bas_e_ for futu7:_ sa~ngs.8 lf ~e authenticity in speech which is requisite for
legitimate polines IS to be achieved, then one must employ and keep in tension
both the dogmatic and the critica} functions of rationality.
The use of the dogmatic function enables one to give expression to the
new phenomena he encounters. Without this expression of what is new in
one's sensible experience, political discourse and conduct tends to be a mere
ritualistic repetition of what has already been sedimented in expression on
the basis of previous sensible experience. This way Iies the dogmatism either
of the merely habitual or of ideology. The dogmatic function of rationality
thus tends to destabilize political dogmatism.'
. But the_ dogmatic function above cannot fully insure against political dogmatism and Ideology. There can develop, if only the dogmatic function is taken
seriously, the tyranny of the here and now, the tyranny of an unhistorical
realpolitik. The critical function of rationality is needed to fit the exp~ion
of one's own experience into the context of his audience, whether
contemporaries or ancestors and descendents. lt is likewise needed to fit his
present expression into the context of his own previous experience. Without
the critical function, the política! community tends to dissolve into Babel.
But what I want to stress here is that neither of these functions enjoys
primacy over the other. lt is only through its members' exercise of the
dogmatic function that a political community can respond to the exigencies
of new situations. But it is only through their exercise of the critica} function that the political community can sustain its identity over any ~onsiderable
period of time. Neither function without the other can establish and maintain
a genuine political community.
• For a development of this point, see my "Renovating the Problem of Politics"
The R eview o/ Metaphysics, Vol. XXIX, No. 4, June 1976, pp. 626-641, and "Politic:
and Cocrcion", Philosophy T oday, Vol. 21, No. 2, Summer, 1977, pp. 103-114.
• Hannah Arendt has seen this. See her " Truth and Politics" in Between Past
and Future, (New York: The Viking Press, 1968 ), p p. 227-264. '

p. 105.

83

82

�The irreducibility of these two functions in the political realm manifests
the intrinsic finitude of rationality. What holds here could be shown to hold
in every domain of human expression. But far from this finitude being
unequivocally regrettable, this finitude is, as Alquié has said, a necessary
condition for freedom. 5 The finitude of rationality, then, is not an unfortunate
condition. lt is simply our condition.
EL PENSAMIENTO SOCIAL EN LAS AMtRICAS

HARoLo

EuoENE DAVIS

UN TÍTULO MÁS exacto para este ensayo podría ser "Algunos rasgos de
la historia del pensamiento social de las Américas", porque es obvio que en
el tiempo limitado a mi disposición, no puedo más que hacer un bosquejo
de la materia, indicando unas pocas líneas de investigación y planteando
algunos problemas.
Una dificultad inicial se encuentra en la frase misma pensamiento social.
El significado de esta expresión, como se usa en Norteamérica, en el
idioma inglés, es distinto de su significado en castellano. La diferencia semántica es importante desde el punto de vista de la comunicación de ideas
exactas, pero es algo difícil de definir. Tengo la impresión de que en inglés
usamos la frase en una acepción más amplia y al mismo tiempo menos
exacta que la que tiene en castellano. En castellano el pensamiento social
se define en general como la configuración de los conceptos básicos de una
sociología. Por otro lado, en inglés usamos la frase con un sentido que
abarca todos los conceptos del hombre y de la sociedad, incluyendo los principios de la economía, de la política, de la antropología filosófica, de la
filosofía de la historia, así como las vinculaciones de estos conceptos e ideas
con los principios de la ontología, la epistemología, la axiología, la ética, la
estética, y agregando también los sentimientos y las creencias irracionales.
Quizás es también un concepto sociológico, pero dentro del pensamiento anglosajona pragmática, el que da a la sociología un sentido más extricta. En todo
caso, yo empleo la frase en este sentido.
Comienzo suponiendo la existencia de una historia más o menos inteligible de estas ideas sociales, pero no afirmo que su forma y su proceso
sean siempre lógicamente inteligibles. Al hablar de las ideas del hombre
tratamos de un segmento de la vida humana en su totalidad, racional e
• ALQUIÉ,

84

op. cit., p. 106.

85

�irracional, de la vida núsrna. Por eso, en cada hecho histórico lo que encontramos es un Gestalt, una idea compleja, un conjunto de principios, sentimientos, y valores el que, para comprenderlo, hay que analizarlo y penetrarlo en su totalidad. Sobre la base de estas consideraciones, llego a la
conclusión de que el problema intelectual más profundo en la historia del
pensamiento social en América relata al problema de la filosofía de la historia, porque solamente sobre una base histórica, solamente entendiendo algo
de las afirmaciones que se derivan del pasado, se puede penetrar el pensamiento del presente. Por eso, antes de hablar de las vivencias intelectuales
de América, querría indicar muy brevemente mi concepto para con la historia
y la cultura humana.
Creo que la historia es el pasado. Pero la totalidad de la experiencia
humana en esta tierra es más que algo pasado, es también la actualidad.
En todo caso la realidad social más importante es la realidad histórica. Esta
realidad histórica es un proceso, es un proceso con rumbo, cuyo desarrollo
se asemeja en algunos aspectos al proceso biológico. Pero se diferencia del
proceso biológico en el sentido de que la civilización no nace ni muere. Quizás no continúa progresivamente, pero continúa. Pero la historia es más;
además de ser un proceso, la historia es algo que se siente. Es la conciencia
humana y la vida del espíritu.
Las vivencias históricas son momentos en el tiempo y en el espacio. Por
lo tanto su significado es relativo. Cada vivencia es compleja, está compuesta
por la experiencia del espíritu humano a través de los siglos. Pero lo importante es que del contenido de cada momento histórico se puede elaborar
una serie de ideas, ideas de valorización histórica y social.
No se puede separar o extraer completamente estas ideas abstractas, estos
verbalismos, de los hechos concretos ni de los sentimientos que constituyen
la Gestalt de cada experiencia humana. La expresión de estas ideas no
puede ser completamente racional, como tampoco tiene autoridad en el
sentido de inmanencia que les da la dialéctica hegeliana. Además, los verbalismos nunca dan expresión exacta ni completa al significado del momento
histórico. Siempre queda algo de misterio no expresado por las palabras.
Por otro lado, se encuentra unidad en la cultura y en la historia; pero
esta unidad no tiene ni implica conformidad lógica. La historia tiene que
abordar todos los aspectos de la cultura humana, luego la unidad consiste
en una integración que sube de la multiplicidad -de una balanza de fuerzasideas-- y que se expresa en la configuración de creencias de la época.
Este concepto en general acuerda con la idea de Ortega que la esencia
de la historia consiste en una serie de configuraciones de creencias. Tam-

86

bién está de acuerdo con Alfred North Whitehead sobre el punto. En la
mentalidad nacional esta unidad asume la forma de una predestinación nacional, que es en general el sentido nacionalista del pasado. Además, esta
unidad histórica es el fin que busca la historia, que como conclusión nos
lleva a conceptos universales de cultura y de valoración.
En este momento histórico por el que pasamos en el Nuevo Mundo buscamos una integración basada en la experiencia americana. Durante el siglo
que terminó con la primera guerra mundial, los historiadores de América,
hemos pasado por una época muy importante, buscando generalmente la
forma y el sentido de la historia nacional, creyendo que la nación ha sido
la forma política más adecuada a las necesidades humanas. Pero siempre,
como americanos y como participantes en la experiencia del Nuevo Mundo,
hemos creído que nuestra experiencia en la creación de sociedades nuevas
en América debe conducirnos a la expresión de valores más universales.
Ahora enfrentamos un desafío intelectual y moral, producto y expresión de
otras experiencias y de otros momentos en el tiempo y en el espacio, que
rechaza en gran parte nuestro sentido de la historia americana y nuestro
sistema de valores. Tenemos que construir la nueva estructura de valores
y creencias adecuadas para con este momento histórico. Por eso, en mi
juicio, las tareas básicas para los historiadores americanos son las tres siguientes:
1) Estudiar y valorizar la experiencia social, económica y sobre todo
política de las naciones americanas, descubriendo, iluminando y criticando
sus tendencias, sus problemas y sus creencias.
2) Estudiar la política internacional de los países americanos -la historia
de las relaciones interamericanas y de las relaciones entre las naciones americanas y las europeas, para descubrir y alumbrar el concepto americano de
un orden mundial relativo a la persona humana, la sociedad y la historia
humana.
3) Estudiar la historia del pensamiento social de América, descubriendo
la configuración de ideas y creencias, porque en el pensamiento americano
se encuentra la llave del entendimiento de su historia y su actualidad.
El concepto de bienestar general

Desde los primeros años de la conquista y la colonización, América era
el centro de una búsqueda intensiva para la forma de una sociedad más justa,
más perfecta, más cristiana, en fin, utópica. Basándose de principio en esta
87

�búsqueda, la América adquirió su significado histórico, no sólo entre sus
habitantes de América, sino también en la mentalidad europea. Pero la
historia del pensamiento en América no encuentra una expresión adecuada
en el proceso del socialismo materialista, como mantiene el comunista, William
Foster, en su Outline Political History of The Americas.1 En general nosotros
los americanos hemos rechazado tales interpretaciones como exóticas, como
derivadas de experiencias históricas extranjeras. En efecto, el sentido americano se encuentra en un socialismo americano, sea el socialismo utópico del
Brook Farm, el de Progress and Poverty de Henry George, el de Manuel
González Prada, el de José Ingenieros, el del aprismo de Haya de la Torre,
o el de Lázaro Cárdenas. Pero sabemos que al fin ninguno de éstos exl)resa
completamente el concepto del hombre y sociedad en América. Lo que hemos buscado en América es más que el bienestar social en el sentido materialista. Para nosotros el bienestar material es un medio, un instrumento
para el movimiento del espíritu humano a través del. tiempo hacia el bie~estar más completo y lo espiritual. El bienestar material no puede ser el fm
del proceso histórico humano.
Conceptos históricos de América

En la historia del continente se puede percibir una serie de configuraciones
conceptuales sobre su naturaleza y su destino soci~l, económico y ~o~tico.
Una de estas configuraciones se encuentra en la epoca del descubrmuento
y de la conquista en el debate sobre la inferioridad o no-inferioridad de los
indígenas. Luego, en la carrera del Bartolomé de las Casas se puede_v_~r
la formulación del concepto del Nuevo Mundo como centro de una c1vihzación cristiana. Más tarde, en el siglo de la ilustración, aparece el concepto secular del bienestar general (general welfare) . Fue basado en una
teoría racional de derecho natural, pero se deriva de la idea judaico-cristiana
del Reino de Dios, y que incluye los fines ecuménicos cristianos. · Expresados
en términos del derecho natural, este concepto está enraizado tanto en las
vivencias espirituales americanas como en la evolución del pensamiento europeo. Este concepto utópico del Nuevo Mundo encue~t~ oposi~ón _en la
idea creciendo en la Europa del siglo XVIII que Amenca fue mtenor al
mundo viejo. Pero americanos, como Jefferson en su Ensayo sobre Virginia,
rechazaron esta inferioridad.
Llegamos a la tercera etapa de la historia americana, a la etapa de la
independencia. Este es el gran momento, el momento trascendental en
1

88

New York: I nternational Publishers (1951).

la historia americana, en el cual se encuentra un concepto global del destino
histórico, es decir la ideología que proporcionó la base de la historiografía
americana del siglo pasado. Hay dos conceptos a notar en este aspecto de
la historia: ( 1) la idea de la nación autónoma, fundada sobre los derechos
del hombre, y organizada de acuerdo con la balanza libre de los "intereses"
-la nación como el instrumento preferible para alcanzar el "bienestar general"-; (2) la idea de uri orden natural de paz en el mundo, un orden
basado en el derecho internacional, que es también una balanza natural
entre los pueblos autogobernados. Este segundo concepto implica como base
filosófica el libre movimiento del comercio, de las personas y de las ideas.
Las relaciones de las naciones en este concepto, deben ser gobernadas por
la razón y por el derecho internacional. Se explica, así, que las guerras resultan de las conspiraciones políticas o de dinastías y de la aplicación de
falsos principios de la economía política. Por ser este doble concepto el más
característico, quizás el más básico en la historia de las naciones americanas
independientes, ha sido el fundamento de la historiografía americana durante
la mayor parte de su existencia. Pero, apenas formulado este concepto doble,
aparecieron influencias tendiendo a cambiarlo o modificarlo. La misma Declaración de la Independencia de los Estados Unidos dijo: "governments long
established should not be changed for light and transient causes;" El· Federalista de Hamilton, Jay y Madison describió el mejor gobierno como "una
balanza" de fuerzas e intereses. En fin, nosotros los americanos, tuvimos que
modificar el concepto en un sentido más práctico, quizás más Hobbesiano.

En verdad, la filosofía revolucionaria se excedió en el sentido de sostener
que un pueblo podía ser completamente "Master of its destiny" (señor de
su destino) . Solamente los "exaltados" así opinaron. Los más cautelosos
siempre recordaban que al hombre no es dado este arbitrio total. Seamos
calvinistas, católicos u otros, reconocemos que Dios impone límites al libre
arbitrio humano. En el caso norteamericano, vemos claramente que en la
época de la independencia olvidamos nuestra herencia calvinista, según la
cual el hombre siempre debe obedecer a la voluntad de Dios y actuar según
ella. Olvidábamos las palabras de John Milton: "Who best bears His mild
yoke, he serves Him best". Reinbold Niebulher ha descrito la manera en
la que nosotros, los norteamericanos en la época de la independencia, rechazarnos el concepto calvinista de la subordinación del hombre a la voluntad de Dios en favor del concepto de un dominio completo de nuestro destino.2 En la América católica, el concepto del dominio del destino es distinto
• The lrony of American History (New York: Scribners, 1952) , pp. 23 ff., 49 ff., 70.

89

�y sus raíces teológicas son también distintas, pero el resultado en la época
de independencia era similar.

más bien estudiaban la historia "para mostrar las raíces que impiden la
realización de su propio destino".

Muchos norteamericanos de la época fueron influenciados por Edmundo
Burke y sus Reflections on the French Revolution en el que dice:

Esta configuración de idea y sentimiento además de proporcionar una interpretación característica de la época, nos da el temple de la era de formación de las naciones americanas. Fue un período de grandes desilusiones
relativas a los ideales de la Revolución Norte Americana-Francesa. Fue la
era de Metternich. Pero fue también una época de socialismo utópico, de
rebelión romántica, del pensamiento utilitario, de trascendentalismo kantiano:
la época del culto a la historia romántica. Por un lado fue una tendencia
revolucionaria, socialista y reformista; por otro lado, fue el triunfo de los
partidos conservadores en la mayoría de las naciones.

I should therefore suspend my congratulations on the new liberty of
France until I am informed how it has been combined with government,
with public force, with the discipline and obedience of armies; with
the collection of effective and' well distributed revenue; with morality
and religion; with the solidity of property, with peace and order. ..
Liberty, when roen act in bodies, is power. Considerate people, befare
they declare themselves, will observe the use which is made of power.
( Antes de felicitar la nueva Libertad de Francia, quería saber cómo
ha sido combinada con el gobierno, con la fuerza pública, la disciplina
y la obediencia de los ejércitos, con la recolección de las rentas públicas bien distribuidas, con la moralidad y la religión, con la solidez de
la propiedad, con la paz y el orden . .. La libertad, cuando los hombres
actúan en conjunto es el poder. La gente de juicio, antes de declararse,
observará el uso que se hace del poder.) 3

Así vemos que los pensadores de esta época de romanticismo y protoutilitarismo confrontaban dos tradiciones, los que involucran dos dilemas.
Defendían la teoría de una revolución basada sobre los derechos del hombre y creían que estos derechos podrían ser demostrados en la historia. También, ellos creyeron que habían iniciado una nueva época en la historia.
Pensaron en términos del gran sello de los Estados Unidos, la que dice:
Annuit coeptis novus ordo seclorum. Pero también tuvieron que rechazar
lo malo del pasado colonial para hacer su revolución. Aquí ellos chocaron
con la historia científica como concebida por Vico, Herder y Hegel. En segundo lugar, encontraron el dilema de establecer las naciones, y prevenir
los trastornos revolucionarios que pudieran destruir la estabilidad política,
mientras que tuvieron que hacerlo sobre la base de una teoría revolucionaria.
En general, los historiadores de las naciones americanas de la primera
mitad del siglo XIX rechazaron la nueva historia científica de la época y
sus presuposiciones deterministas. Así, Leopoldo Zea dice que Domingo F.
Sarmiento, José María Luis Mora, José Victorino Lastarria y José A. Saco,
no buscaron en la historia las raíces del destino nacional, pero que ellos

Luego tenemos la llegada del florecimiento a Nueva Inglaterra de los
Transcendentalistas (Emerson, Margaret Fuller, Thoreau), de la influencia
filosófica de Kant, Fichte y Hegel. Surgió una gran literatura netamente
americana en los EE.UU. Hubo allá también una época de reformas. Fue
la época del socialismo utópico, con centenares de comunidades organizadas,
tales como Brook Farm, ZOAR y las falanges fuerieristas. También hubieron
reformistas y socialistas utópicos en América Latina. Fue la época de Esteban Echeverría y la famosa Asociación de Mayo, con Sarmiento, Alberdi,
Avellaneda y Gutiérrez en Argentina; de Lastarria y Bilbao en Chile; de la
colonia de Padre Jesuino do Monte Carmelo y Padre Feijóo en Itú, Brasil;
de José Varela en Cuba; de José Mora e Ignacio Ramírez en México.4'
Son excepciones de esta tendencia, como Lucas Alamán en México, Diego
Portales en Chile, Thomas R. Dew y John C. Calhoun en los EE.UU. Pero
en general y por toda la historia nacional, un pensamiento formulado dentro
de este concepto romántico y anti-europeo proporciona una característica de
la época hasta mediados del siglo XIX.
La década con la que termina la época romántico-utilitariana ( 1860-1870)
es un período de crisis política general en América. Hubo grandes guerras
tales como la de la Triple Alianza, la guerra de Diez Años en Cuba., la
guerra Civil en EE.UU., la guerra de las Reformas y la intervención francesa en México, y las intervenciones imperialistas de España en la República Dominicana y en Perú. Canadá obtuvo su independencia en 1867.
Unos pocos años más tarde la Guerra del Pacífico ( 1879-1882) trastornó a
Sud América. Brasil se transformó en una república ( 1889). A través de
este proceso de violencia llegamos a la abolición de la esclavitud negra, y
• Dos etapas del pensamiento en H ispanoamérica (México). El Colegio de México

• Cap. l.

90

(1949), p. 34.

91

�\

a la llegada a América de la Revolución Industrial. Comienza con ella la
época de las empresas en gran escala en el comercio, industrias, minería y
la agricultura. Forman también parte de este proceso el desarrollo de la
ciencia, las teorías de la evolución biológica y geológica, el evolucionalismo
social de Comte y Herbert Spencer, como el materialismo dialéctico-histórico
del movimiento marxista. Los historiadores americanos no pueden rechazar
la historia científica y la aceptan, casi como la que enseñó Leopoldo von
Ranke, pero manteniendo todavía que las raíces del destino americano deben ser buscadas no en la historia europea sino en la historia americana
o nacional. Frederick Jackson Tumer y Diego Barros Arana enfatizaron esta
idea en sus trabajos. Una reciente investigación sobre Barros Arana destaca
el positivismo romántico liberal en su pensamiento y su predilección por la
historia objetiva y científica de Humboldt, Robertson, Buckle y muchos otros.
A pesar de los críticos científicos, debemos notar, Barros Arana permanece
antiespañol:
.. .el período. de los descubrimientos, el de la conquista y el de la independencia son las etapas preferidas, mediando entre las dos primeras
y la última, todo un lapso de oscurantismo social.. . La independencia
fue el brote necesario, un esfuerzo inmenso, una extraversión de la ener•
gía de la conquista que, unida ahora a la de los pueblos antiguamente
sometidos, llegó a rebasar el propio marco que se proponía discutir. 5

En su rol de historiador Barros Arana tuvo que reconocer la importancia
de la cultura y las instituciones europeas. Pero rehusó aceptar la interpretación que la historia de América fuese meramente una extensión de la
historia europea. Para esta posición encontró abundante inspiración en los
trabajos de William Robertson, Alexander Humboldt y Henry T. Buckle,
que consultaba. En los Estados Unidos, Frederick Jackson Tumer, de las
Universidades de Wisconsin y Harvard, formuló después de 1890 su interpretación de la historia nacional y continental que produjo más tarde la exposición de Herbert E. Bolton de una historia de las Américas. Cuando
él estudiaba en la Universidad de Wisconsin en el año 1880 Tumer absorbió
de su maestro, Thomas Chamberlin, geólogo, el concepto de la necesidad de
las hipótesis múltiples para explicar el desarrollo de la tierra. Asimiló gradualmente las doctrinas de la evolución biológica y social de William F.
Allen y de la historia científica. Más tarde, como postgraduado en la universidad de Johns Hopkins rechazó la teoría "germ", que enseñaba el profesor
• RoLANDo M ELLAFE, Barros Arana Americanista (Santiago: Anales de la Universidad de Chile, 1958), p. 34.

92

de historia, Herbert Baxter Adams, la cual influenció a tantos historiadores
jóvenes de su época. La teoría de Adams buscó siempre los antecedentes
de las instituciones americanas entre los teutones. Tumer, en su tesis para
el doctorado de filosofía, rechazó la hipótesis de Adams, explicando la historia
del comercio de pieles en Wisconsin por los efectos de la selva del oeste
( the wilderness) sobre los inmigrantes.
Pero ya antes que Turner presentara su famoso discurso en una reun10n
de la American Historical Association ( 1893) sobre el tema de la influencia
de la frontera en la historia americana, hubieron en el pensamiento de Turner algunas anticipaciones de la inquietud que se desarrollaría en el siglo XX.
En un ensayo del año 1891 él escribió: "each age writes the history of the
past anew with reference to the conditions uppermost in its own time." 6
Así, como la ha señalado Curtí, Tumer se anticipó a los conceptos relativistas de la historia, tales como "the frame of reference" de Charles A. Beard,
y el concepto de Carl Becker que la idea del proceso humano puede servir
como hipótesis útil, aunque su verdad sea limitada. Más importante que
esta anticipación a las dudas e incertidumbres del porvenir fue la expresión
que Turner dio al espíritu del "New West" y más importante aún, añade
Curtí, fue su reconocimiento "que las cuestiones contemporáneas más importantes fluyeron de la época de maquinaria, del sistema de fábricas y del socialismo". Defendió la realidad de la historia para explicar la actualidad.
Nuestra época de incertidumbre

Llegamos por fin a nuestra época, siglo XX, siglo de lucha, de miedo, de
agonía, y de incertidumbre. A pesar que existen otras tendencias, parece
ser la época del existencialismo, ya que los mismos tomistas se ocupan de
discutir sobre la existencia y el ser. También es el siglo de los historiadores
americanos con temple existencialista (aunque muchos norteamericanos no lo
admitan), historiadores que se ocuparon de conciliar la historia objetiva con
la subjetiva, la naturaleza con el espíritu humano, sin escapar al viejo dilema
entre la libertad y la necesidad. Si son comunistas, dan un salto desde el
sueño de la necesidad hasta la libertad, basado en el supuesto libre arbitrio
del proletariado emancipado. Si son demócratas, tratan de reconciliar la
necesidad y la libertad, en los EE.UU. sobre una base pragmática, o sobre
la base de la ontología en América Latina. Se libran de conceptos básicos,
tales como el espacio, el tiempo, la causa, la categoría y el fin, a lo menos
• MERLE ÜURTI, Frederick Jackson Turner (México: PAIGH, 1949), p. 18.

93

�para expresar una especie de relativismo o funcionalismo. Intelectualmente
se libran del concepto del progreso, aunque éste persista en la conciencia.
Se elimina quizás en la forma dialéctica de la historia, o lo hacen una dialéctica del espíritu, pero en todo caso la lucha de ideas continúa. Además
el espíritu americano conserva todavía el antiguo sentimiento y sueño ecuménico, que constituyó en sumo grado el origen del concepto mismo de
América.
Encontramos varias reacciones en EE.UU., Reinhold Niebuhr, filósofo y
teólogo, convencido que un cataclismo mundial es evidente, rechaza el liberalismo socialista de una época anterior y busca en su Faith and History,1
una filosofía de la historia Cristiana, parecida a la de San Agustín. En otro
de sus libros: Ironía de la historia americana; 8 destaca como una falacia
el concepto revolucionario americano (master of destiny) y quiere restituir
un concepto democrático más próximo a las raíces calvinistas del concepto
de América. Carl Becker y Charles A. Beard rechazaron el pesimismo de las
nuevas tendencias realistas e insistieron sobre la retención del concepto revolucionario sobre una base pragmática -su utilidad como un "frame of
reference."
Muchos norteamericanos han aceptado los conceptos de la historia de
Amold Toynbee, rechazando la tesis disolvente de Oswald Spengler, que más
que cualquier otro había destruido la confianza en una historia científica
y un destino que abarca la good society (buena sociedad) como una finalidad histórica alcanzable. Usando el método científico derivado de un
psicoanálisis de las culturas, Toynbee habla con una voz basada en la experiencia de los setenta años pasados en los que las dos grandes naciones
de habla inglesa han experimentado un nuevo sentimiento de atracción mutua y de un destino común. Este hecho histórico junto con el experimentado entre los pueblos españoles después de su Revolución, es el fenómeno
más importante del siglo. En el trabajo de John Herman Randall, Jr., que
participó junto con Charles A. Beard y otros en el comité de la Social Science
Research Foundation, formulando la teoría de historia en "Theory and Practice
in Historical Study". 9 Recientemente ha publicado su teoría de la historia
en una forma más extensa: Nature and Historical Experience; Essays in
Naturalism and in the Theory of History. 10 Un punto muy interesante en
' NIEBUHR, Reinbold, Faith and H istory (New York: Scribner, 1949).
8
N1EBUHR, Reinbold, Ironía de la historia americana (New York: Scribner, 1952).
• Theory and Practice in Historical Study: A Report of the Committee on
Historiography (New York: Social Science Research Council, 1946).
10
Nature and Historical Experience; Essays in Naturalism and in the Theory of
l-Iistory (New York: Columbia University, 1958).

94

esta exposición es el énfasis dado a la función de la historia de limitar el
área en el proceso histórico en que se puede tomar una decisión, o el área
de libertad. Esto es algo como una teoría del poder.

Me parece que en EE.UU. son los filósofos más que los hostoriadores
los que han discutido con profundidad sobre el significado de la historia,
y con especial interés en la historia americana. Es una gran tentación, para
mí, entrar en una amplia discusión sobre esto, pero me abstengo, pues creo
que todo esto es ya bien conocido. En mi opinión este debate se encuentra
más desarrollado en Argentina, Chile, Brasil, Bolivia, Perú y México y con
menos fuerza en todos los países del continente. Quizás refleja algo de la
preocupación de los filósofos españoles Unamuno y Ortega, de los historiadores José Gaos y Rafael Altamira, aunque sus influencias no han sido debidamente estudiadas. Pero el argumento tiene mucho de americano. México
tiene una importancia muy especial en este asunto, porque es centro del
Instituto Panamericano de Geografía e Historia, y una comisión del Instituto
patrocina el proyecto de una historia de América en la que Silvio Zavala
organizó la colaboración de muchos historiadores. Se encuentra entre ellos
Eugenio Pereira Salas, participante activo en debate sobre el sentido de esta
historia, comentando la obra de Pitirim Sorokin de Harvard University,
The Crisis of our Age, en la cual sostiene la identidad de las culturas de
América y de Europa diciendo: "Queda todavía inexpresada, por falta
de monografías -tarea de urgente e ineludible necesidad en ambos hemisferios- la respuesta adecuada" .11
Pereira Salas tiene mucha razón, pero no cabe duda que la gran inquietud
de América Latina, expresada en esta conversación filosófica e histórica sobre el sentido de América y su historia, tiene gran importancia en el mundo
intelectual contemporáneo. En realidad en cierto sentido expresa en sí la
configuración de ideas y sentimientos que penetra la historia de nuestro
tiempo. Es mucho menos ingenuo que los conceptos de las etapas anteriores,
más crítico, menos provincial, ocupado mucho más con relaciones internacionales.
En los EE.UU. se pueden distinguir varias corrientes en el pensamiento
social del siglo XX, todas penetradas más o menos por los conceptos existencialistas. No puedo más que mencionarlas: ( 1) el instrumentalismo de John
Dewey, es quizás la tendencia más distintiva y la que se encuentra su expresión más importante de la filosofía de la educación. Él sostiene que no
11

El viejo y el nuevo mundo; reuniones intelectuales en Sáo Paulo y recontres internacionales de Geneve - 1945 (UNESCO, 1956), p. 114.

95

�tienen valor o verdad en sí, sino en la acción. James Harvey Robinson, en
su New History, está de acuerdo con este principio de Dewey, sosteniendo
que la historia es un instrumento para controlar el futuro. (2) El institucionalismo de Thorstein Veblen y de John R. Commons, que representa la
aplicación de la psicología y la sociología modernas a la economía. (3) El
funcionalismo de los sociólogos Lester E. Ward y Graham Summer. (4)
El relativismo cultural de Franz Boas, en repercusión continental, como en
el caso de Gilberto Freire y (5) la jurisprudencia sociológica de Oliver
Wendel Holmes y Roscoe Pound. Hay que mencionar, también, el pensamiento religioso-teológico, con implicaciones sociales, de los neo-ortodoxos,
tal como Reinhold Niebuhr, y su evolución, la que representa mucho de
los cambios en los EE.UU. También se puede añadir Tillich, existencialista,
cristiano, revolucionario o socialista, Edgar S. Brightman, personalista, los
neo-tomistas (católicos y protestantes), Alfred North Whitehead, angloamericano, quien sostuvo una filosofía de la vida esencialmente cie~tífi~a e idealista, buscando las bases, la valoración y las direcciones en la historia.
Me permito presentar mi impresión general: el fenómeno más importante
en la mentalidad norteamericana (EE.UU.) durante los últimos años es el
interés creciente en la teoría y filosofía de la historia, aunque ha tardado
varios años. La prueba de esto se puede ver en las referencias y alusiones
de los presidentes Truman, Eisenhower, y Kennedy. Se pue~en co~pro~ar
también el hecho de que casi todos los presidentes de la American HIStoncal
Association, en recientes años, han querido dedicar su discurso a algún aspecto de este tema.12 Sobre este punto, en mi opinión, Angélica Mendoza
se ha equivocado en su libro Panorama de las ideas en los EE.UU.,13 en_ ,el
que da demasiada importancia al llamado "credo nacional" de la R~voluc~~n
Permanente en la forma expresada en la revista, Fortune. La eqmvocac10_n
no consiste 'en dar demasiada importancia a este concepto en sí, sino en
aceptar como representativa la estructura de conceptos sociales, ortodoxos,
conservadores que constituyen la base filosófica de este credo. Ella hace
notar la importancia del debate sobre la filosofía de la historia así como
pasa por alto las corrientes creadoras del pe?s'!!11iento social que ~ata ext~nsamente al discutir "las corrientes y tendencias . Sobre este particular, V1ctor
Alba hace un análisis mucho más agudo de la mentalidad mexicana en el
12
Vea, por ejemplo, in The American Historical Review, CARL BECKER, "Everyman
His Own Historian", XXXVII (January 1932, 221-236; SAMUEL EuoT MoRRI~oN,
"Faith of a Historian", LVI (January 1951), 261-275; and DEXTER PERKINS, We
Shall Gladly Teach", LXII (January, 1957 ), 291-309.
,. MENDOZA, Angélica, Panorama de las ideas en los EE.UU. (México: Fondo de
Cultura Económica, 1958).

96

último capítulo de su libro Las ideas sociales contemporáneas en México,1'
contrastando las dos corrientes nacionales que aceptan la Revolución Mexicana en sí.
En mis recientes libros sobre el pensamiento en América Latina, he distinguido seis tendencias generales en el pensamiento Latinoamericano de este
siglo: ( 1) el positivismo científico, modificado por la psicología moderna
y la antropología cultural el que falta un verdadero, consistente, pensamiento
social; (2) el marxismo, en varias formas; (3) corrientes existencialistas; (4)
corrientes personalistas; (5) el neo-tomismo; y (6) el indigenismo. Quizás
los existencialistas deben ser divididos en idealistas (cristianos) y materialistas (comunistas) y (fenomenalistas) . Los indigenistas tienen que incluir
el fenómeno de la mística de la tierra, pensamiento telúrico, de los bolivianos.
Este esquema de categorías no hace justicia a los numerosos e importantes
partidarios de la escuela neo-kantiana, a pesar de que revela algo de existencialismo de la herencia kantiana.15
Pero al final la impresión más notable y fuerte que yo llevo de los libros
latinoamericanos que he leído es que dentro de todas estas corrientes, encuentro muy poco derrotismo. Veo sin embargo un espíritu optimista que se
podría llamar revolucionario en el sentido general que admite la posibilidad
de cambios verdaderos en la sociedad y que es basado sobre un concepto
optimista de lo humano. Encuentro mucha vitalidad en el pensamiento
social en América y en ello una importante garantía del futuro de este
continente.

i&lt; VÍCTOR ALBA, Las ideas sociales contemporáneas en México
(México: Fondo
de Cultura Económica, 1961 ) .
" Latin American Social Th ought (Washington, D.C.: University Press of Washington, D.C., 1961, 1963, 1966) and Latin American Tho-ught: A Historical Introduction (Baton Rouge: Lousiana State University Press, 1972 and New York: Free Press
[paper], 1973).

97
humanitas-7

�SEGUNDA ENTREVISTA CON FERDINAND GONSETH 1

FG: Estoy trabajando actualmente sobre lo que representa la clave de
mi pensamiento. Se trata de un conjunto de ideas que gravitan alrededor
de la idea del referencial. No recuerdo si había ya escrito algo sobre este tema
la última vez que le vi.

ZK: Era después de la publicación de la primera parte de su Itinerario,
de su artículo sobre El momento ético, fomento de la moral, después de su
LXXX aniversario, y después del número de la Revista Internacional de Filosofía que apareció al principio del siguiente año.

FG: Entonces, le conté cómo la idea de referencial reaparec10 en mí,
cargada de sus caracteres principales, de una manera absolutamente repentina. Le conté cómo, en la Chaux-De-Fonds, estaba pronunciando un discurso cuando, de treinta años atrás, se me impuso un recuerdo, el recuerdo
que llamo el "acontecimiento de los abetos oblicuos".
ZK: Ya me habló de ello y también recibí su artículo en el que trata
de este tema.

FG: Pues, esa idea es la que se ha desarrollado, afirmado, circunstanciado y que ha representado lo esencial de mis reflexiones desde hace cuatro
años.2
Ahora que lo sabe, puede hacer todas las preguntas que quiera.
ZK: En nuestro primer encuentro, ya abordé con usted -sin ahondarlala cuestión de la situación de su filosofía abierta en relación con las co-

rrientes del pensamiento filosófico que ejercen o incluso imponen su in1

Esta entrevista tuvo lugar en Lausana el 26 de marzo de 1975. Para la primera
entrevista, ver mi libro La dialéctica en cuesti6n, Paidos, Buenos Aires, 1974, pp.
219-254.
• Como testimonio de ello, el último libro de F. GoNSETH, Le référentiel, univers
obligé de médiatisation, l'Age d'Homme, Lausanne, 1975, Colee. "Dialéctica", 201 pp.

99

�fluencia en el mundo actual. Hoy, si no le molesta, quisiera que continuáramos
en esta dirección.
FG: Bien. No suelo hacerlo pero acepto intentarlo con usted.

ZK: Creo que asistimos cada vez más a una especie de ideologización
totalizadora de las mentalidades (siendo su meta final e inconfesada el alistamiento) que se traduce por la vuelta a un nuevo aislamiento espiritual o
cuando menos al encerramiento espiritual: se proclama la necesidad del
diálogo y el derecho a la diferencia, pero se rechaza toda argumentación
preconizando un acercamiento pluralista verdaderamente consecuente que
pondría en tela de juicio los dogmas de nuestro tiempo. Este estado de
cosas, ya perceptible al nivel del lenguaje común, me parece sintomático:
lo mismo que el concepto de la dialéctica designa así la dialéctica marxista,
el de la filosofía analítica implica siempre un modelo dado, variable, pero
esencialmente no evolutivo (sin que los autores de tales modelos sean la
causa directa de ello) . U no de estos modelos que lleva ya mucho tiempo
ocupando la escena internacional de la filosofía, aparentemente sin pasar
de moda, tiene por autor Karl R. Popper. Su pensamiento, muy apreciado
en los países anglo-sajones, está progresando en Europa (Alemania, España,
y últimamente también Francia) . Puedo imaginar con bastante facilidad
una confrontación de su posición con la del marxismo "ortodoxo" ( y me he
art:iesgado algo a hacerlo), pero me faltan unos puntos de referencia para
concluir a un proceso paralelo y/o discordante por ejemplo entre usted y Karl
R. Popper.
FG: Tengo que decirle antes que Henri Lauener, filósofo de las ciencias

en Berna, ha escrito recientemente un artículo sobre Popper en el que vuelve
sobre la idea fundamental de éste: la de la falsificación, y muestra que esta
idea de la falsificación no resiste en un clima de conocimiento abierto, que
la idea de la falsificación tal como la presenta Popper presupone una especie
de realismo ingenuo. 3

ZK: Precisamente, quisiera preguntarle cuál es su opm1on sobre los problemas planteados por esta doctrina, particularmente sobre la "sistemática
• Se trata de las dos intervenciones de H. Lauener en el Simposium de la Sociedad
Suiza de Filosofía consagrado a "La idea de 'Crítica' en _filosofía contemporánea"
y que ha tenido lugar en Basilea el 7 de marzo de 1971. El texto fue publicado en
Studia Philosophica, vol. XXX/XXXI, Basilea, 1972, bajo el título "Die
erkenntnistheoretisclien Grundlagen des kritischen Rationalismus" (pp. 34-59) Y
"Argumente des "kritischen Rationalismus" gegen die "kritische Theorie" (pp. 86-97).
Cf. también, del mismo autor, "Den Realismus auf die Spitze Getrieben", en Information Philosophie, Zürich, enero 1975, núm. 1, pp. 10-13.

100

del conocimiento preliminar" o la doctrina preestablecida que rige su "lógica del descubrimiento científico". No pienso que se pueda asimilar con la
del "Círculo de Viena", dado que Popper se opone a sus miembros hasta
combatir abiertamente a Reichenbach o Neurath. No está de acuerdo en
absoluto con sus doctrinas.
FG: No, en absoluto.

Recuerdo haber trabado conocimiento con Popper con ocasión de uno
de los tres congresos de la Sociedad para la Unidad de la Ciencia. U no
de aquellos congresos se había reunido en París en 1935; el otro en Copenhague
en 1936 y el tercero de nuevo en París con motivo del Congreso Descartes,
como preliminar al Congreso Descartes ; en Copenhague es donde tuve una
conversación bastante larga con Popper. Todo el Círculo de Viena estaba
allí, pero Popper no se presentaba como su miembro a parte entera. No
estaba muy opuesto a él, pero pretendía distinguirse de él por su lógica de
la ciencia cuyo principio fundamental era la falsificación. De forma que la
adhesión de Popper al Círculo de Viena fue más aparente que real. Sin
embargo, si se mira de un poco más ·cerca, perten!!CÍa mucho más al Círculo
de Viena de lo que él mismo dice.

ZK: Es lo que me parecía al leer su obra. Pero ¿ cree usted que se puede
hablar, hechas estas restricciones, a propósito de su posición filosófica, de
"realismo somerísimo" según califica usted a la doctrina preestablecida del
Círculo de Viena?
FG: No lo creo, porque oí todavía a Popper en Viena cuando presentó
su punto de vista e insistió mucho en el triple universo en el que hay que
situar el conocimiento. Y la idea misma de este triple universo no está
de pleno acuerdo con el realismo ingenuo: este triple universo significa que
hay tres universos en los cuales hay que pensar el conocimiento al mismo
tiempo -un universo teórico, un universo experimental y un universo del
pensamiento, digamos intuitivo; pero él no escogería la palabra ''intuitiva";
Y muy explícitamente menciona lo que llamo los tres aspectos que conocemos
ya desde mi Geometría y el problema del espacio. Pero el reproche que
hago a Popper y que aparece como una grave laguna de su doctrina previa
es que no indica en absoluto cuál es la naturaleza de los tres universos y
sobre qué experiencia nos podemos fundar para captar la realidad de estas
relaciones. ¿ Es también la opinión de usted?

ZK: Sí. Pienso que su problema de demarcación, basado únicamente en
la idea de falsificabilidad, se dirige a uno solo de estos universos y no engloba
a todos los demás.
101

�FG: Eso es.

, '

ZK: Así que su punto de vista resulta forzosamente parcial.
FG: Muy parcial, y no queda muy claro en este sentido que las partes
no están ligadas las unas a las otras por ciertos principios que ellos sí serían
preliminares. Mientras que en la filosofía abierta lo teórico siempre es una
enunciación de lo que ha sido percibido y más o menos verificado en el
plano experimental y de lo que ha sido concebido por el espíritu.

ZK: Sí, pero hay que decir para el descargo de Popper que él, aparentemente, no pretende llegar a una filosofía total, aunque en su crítica del
historicismo va un poco más lejos; ahí asesta también la sociedad .abierta,
los aspectos sociales.
FG: Pero la idea de abertura no la ha ensanchado a la totalidad de los
aspectos que pone en obra. Muchas veces ya con Lauener y los alumnos de
Lauener hemos hablado de lo siguiente: todo conocimiento puede ser falsificado; todo enunciado puede ser falsificado, si se tiene en cuenta el que
todo enunciado no ha sido no falsificable hasta ahora sino en cierto medio
técnico, a cierto nivel técnico, toda la enunciación aparece justificable porque no falsificable, habida cuenta del hecho que la precisión no supera el
nivel de tecnicidad con el que está ligado el conocimiento. Todo conocimiento experimental, sobre todo experimental, está ligado con cierto estado
de progreso de las técnicas, de la medida y de la observación. Bastará -y
en general basta- dar un paso más en la precisión de estas técnicas para,
sea encontrar que lo que se había enunciado es un acercamiento y no es
directamente verificable, no es más que un acercamiento que puede ser
falsificado por una nueva precisión de la medida, sea que la idea misma de
la medida llega a ser también no-precisa, llega a ser más vaga porque se ha
pasado a un horizonte de conocimientos en el que lo mensurable ya no es
continuo.

FG: Sí, hay un aspecto dialéctico hasta en la medida ya que toda medida
modifica lo que se mide.

ZK: ¿Está usted de acuerdo con el procedimiento de corroboración, o
sea la prueba de los tests?
FG: Sí, desde luego.

ZK: Se relativiza en él todo el sistema de enunciados de base. Popper
dice que ha aceptado hasta el momento determinado de tiempo, es decir
que aquí incluye el aspecto de temporalidad.
FG: Con esto también estoy de acuerdo..

ZK: Usted ·acepta también, supongo, de la misma manera, su idea del
progreso de la ciencia en el que se exige como condición esencial la de la
libertad y una constante y nueva puesta en cuestión, lo que corresponde al
principio de usted de la revisabilidad.
FG: Quisiera saber hasta qué punto lo que escribí sobre este tema antes
que él no influyó en él. No se puede ver.

ZK: Es una cosa que no deja de extrañarme. He leído no pocos libros
en los que se tratan estas cuestiones que fueron planteadas por usted, a
veces de una manera del todo decisiva, y cuando tomo uno de ellos y miro
el índice onomático, siempre en vano busco una referencia al señor Gonseth.
FG: Sí, es un fenómeno general.

ZK: Y pienso que explicable. Tengo la impresión que su filosofía molesta.
No es clasificable ni en una corriente de la dialéctica que se arroga el derecho
de escribirse con D mayúscula, ni en una corriente del pensamiento analítico. Dado que esos autores no saben muy bien a qué atenerse, prefieren
ignorarle.
FG: Sí. En el mismo orden de ideas, había mandado mi Geometría y el
problema del espacio a una editorial americana preguntádoles si aceptaban

ZK: Así no sería erróneo afirmar que Popper aborda este problema· de
una manera casi metafísica.

traducirlo. Me contestaron todos: "muy bien, pero vuelva dentro de cien
años".

FG: Eso es. En cierto sentido, se puede decir que tras el princ1p10 de
falsificación, hay la idea que se halla uno enfrente de una realidad dada para
sí y que no es mensurable sino para sí. Y en este sentido nos hallamos con
una especie de realismo fundamental.

ZK: Efectivamente, sobra todo comentario.' Recientemente he leído el
libro de Thomas S. Kuhn sobre la estructura de las revoluciones científicas. 5
Supongo que lo conoce.

ZK: En el cual la realidad misma se queda inmutable.
FG: Eso es, y la realidad no está modificada por la medida.

ZK: Falta este aspecto dialéctico.

102

• Hasta aquí el único libro de F. Gonseth traducido al inglés es El problema del
tiempo. Ensayo sobre la metodología de la investigaci6n: Time and Method. An Enssay
011 the methodology of Research, Ch. C. Thomas Publisher, Springfield (Illinois, 1972.
• The Structure of Scientifics Revolutions, The University of Chicago Press, 1962,
traducción francesa: L a structure des révolutions scientifiques, Flammarion, Paris, 1972.

103

�r

FG: No, no lo conozco.
ZK: Es también un filósofo de moda actualmente. Critica a Popper por

su teoría de la falsificabilidad y emite un criterio más flojo. Ha forjado una
teoría de paradigmas y de ciencia normal. Dice: "Para ser aceptada como
paradigma, una teoría debe parecer más valedera que sus rivales; pero no
es necesario que explique (de hecho nunca explica) todos los hechos con los
cuales puede enfrentarse". Y define este paradigma, categoría esencial para
él,- como sigue: "Un paradigma es lo que los miembros de un grupo científico poseen en común, y, recíprocamente, un grupo científico se compone
de hombres que se refieren al mismo paradigma". Es decir que relativiza un
poco más la concepción de Popper.

FG: No me agrada mucho esta definición del paradigma. Pienso que el
paradigma es ante todo un ejemplo que se revela capaz de generalización, o
sea que se ha revelado ya y del que se tiene el sentimiento bastante preciso
que es . capaz de nuevas generalizaciones.

ZK: Kuhn emplea además este término con dos sentidos: a veces como
una especie de matriz disciplinaria, a veces en el sentido de un ejemplo
común.

FG: Pero en el fondo, para ser ya un paradigma, no hace falta que sea
reconocido comúnmente por un grupo. Puede ser ya comunicable pero reconocido por uno solo. Porque el estado de pensamiento de uno solo es ya más
o menos el resultado de una especie de intercambio, de comunicación que
ha tenido lugar antes de él y con él, etc. Un ser, en la- sociedad de los
sabios no es nunca totalmente aislado. De forma que incluso lo que piensa
aisladamente no le pertenece aisladamente. Es porque hay que estar en
posesión de un paradigma y creer que es el único -sin saberlo y sin que
los otros lo sepan.

el número a mí consagrado,° hay estas palabras: "el espíritu no es, en todo
momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su investigación". Es maravilloso ¿no?
ZK: Sí, es una magnífica formulación.
FG: Es una magnífica formulación del espíritu mismo de la abertura. Le
he oído pronunciar una frase similar en un coloquio del Instituto del Método
que tiene su sede en Viena. ¿ Sabe usted dónde está Viena?

ZK: La sitúo sólo aproximadamente a pesar de ser miembro de la Asociación Ferdinand Gonseth.
FG: Pues ha dicho algo así y yo en seguida he reaccionado: "Es una
frase ésta que jamás dejará de despertar en mí su eco". "El espritu no es, en
todo momento, sino lo que ha llegado a ser por el esfuerzo mismo de su
investigación." Es una frase tan densa y de tal contenido. Es maravilloso.
Y al mismo tiempo es una posición frente a todas esas filosofías y en particular la filosofía analítica que pretenden siempre comenzar con enunciados
verdaderos. Empiezan presuponiendo que tienen a su disposición enunciados verdaderos y su problema esencial es saber cómo a partir de enunciados
verdaderos puede ganar otros enunciados verdaderos. Pero eso es plantear
el problema de manera totalmente artificial. Sería necesario saber hasta
qué punto los primeros enunci!ldos que se tienen por verdaderos son fiables.
ZK: Semejante concepción no permite vuelta atrás; tiene una dirección

única.
FG: Eso es, tiene abertura hacia atrás.
ZK: A propósito de su idea referencial, ¿ en qué sentido la estima usted
próxima o alejada de la de Jean Piaget?

FG: Es muy difícil de decir.

ZK: Sí, porque actualmente la comunicación en el medio científico se

hace muy rápida y casi automáticamente.

FG: Esta idea del paradigma se parece bastante a la idea que tengo actualmente del referencial. Considero dos especies de referencial: de manera
muy simplificada: un referencial que sería previo a toda enunciación si~temática y luego otro que es, de cierto modo, biológico o social en un sentido
muy elemental y que prácticamente no está puesto en cuestión, salvo grandes
trastornos biológicos o sociales. Hay también el referencial, creado por el
esfuerzo mismo del conocimiento. Hay en Ladriere, en el artículo que ha
escrito en la Revista Internacional de Filosofía de Bruselas, precisamente en

104

He seguido con atención y desde siempre las investigaciones de Jean Piaget.
He sido uno de los primeros amigos de Jean Piaget y he seguido con interés verdaderamente apasionado los resultados de sus investigaciones sobre
la génesis de la inteligencia en los niños y estaba tan interesado y verdaderamente convencido por sus investigaciones que decía esto: basta con situarse en cierta perspectiva a la vez de abertura y de inesperado para creer
en lo justo de los resultados de Piaget; porque muestra que la génesis del
• JEAN LADRIERE, "La philosophie ouverte et les mathématiques,
Internationale de Philosophie, Bruselas, 1970, núms. 3-4, pp. 450-476.

in Revue

105

�niño se hace de manera muy distinta de una génesis lógica. Es una génesis
que pasa por estados de semi-coherencia o de semi-incoherencia que sorprenden cada vez.7 Piensa uno: el paso siguiente será éste y siempre es algo
que no es todavía lo que uno se imaginaba. Así que estuve totalmente de
acuerdo con las investigaciones de Piaget, las cuales mostraban a las claras
que su autor comenzaba en un estado que no estaba cerrado hacia lo anterior
y que no estaba, en principio, cerrado hacia lo posterior. Pero Piaget imagina que una vez alcanzado el término de esta génesis, nos paramos más o
menos. Siendo tan bien reconocido, según él, el desarrollo, y por una parte
no sólo reconocido sino de cierto modo señalado -ha colocado señales más
o menos enunciadas a lo largo de esos desarrollos-- no imagina que la
continuación de este desarrollo es sencillamente la metodología abierta.
ZK: Lo que incumbe a la parte del estricto realismo en su concepción
del constructivismo. ¿Cree usted que se puede decir que la detención de
esta evolución se hace precisamente porque Piaget se adhiere también al
mismo tiempo al estructuralismo?
FG: No adhería al estructuralismo antes.

ZK: No del todo pero tal vez en parte. Acepta algunas ideas básicas.
FG: Sí, pero hay ciertas ideas básicas en ciertos estructuralismos que no
serían metafísicas. Hay ciertas ideas básicas de este estructuralismo, puedo
decir en todas las filosofías científicas, que buscan su acuerdo con los hechos.

Para e,._-plicar lo que es el referencial, le diré, por ejemplo, que si una
teoría intenta destacar su doctrina previa, en su desenvolvimiento esta teoría
tomará su doctrina previa como referencial. Se trata pues de un sistema de referencias que se plantea como admisible y como siendo el mejor posible en un
estado de información dado.
Quizás un referencial de este tipo se muestre falso porque puede ocurrir
que una parte de los presupuestos, que se han planteado como previos creyéndoles totalmente dignos de confianza, por el avance de los conocimientos,
se revelen como insuficientemente precisos, insuficientemente justos o incluso
falsos. Así que un referencial puede ser falso incluso si ha sido planteado
c_omo doctrina previa. En este sentido, todas las filosofías que se han establecido de manera coherente se han establecido a partir de un referencial.
Y tal referencial encuentra en la filosofía, no digo su culminación, pero sí
su desarrollo, su expansión.
• Véase al propósito Le référentiel, univers obligé de médiation, part. pp. . 37-38,
181 y sig., 199.

106

ZK: Al mismo tiempo que su justificación.
FG: Al mismo tiempo que su justificación si lo que de él se desprende
se halla ~o~oborado por, en los demás, por la transposición a otros universos
de ~onocmuentos. Ahora, hay en este referencial todo lo que Piaget ha descubierto.

ZK: Sí, del punto de vista biológico y psicológico.
. FG: De forro~ que no se debe poner en duda, del punto de vista de la
idea de. referenc1~, los resultados de Piaget. No quiero decir las ideas porque la idea
.gnif. de P1aget sobre la reversibilidad nunca la he entendido, n O s'e
1o que s1
1ca.

ZK: Sí, es a veces un poco abstruso.
FG: No entiendo nada en la definición que da Piaget de la ·estructura
en tres puntos. ¿ Ha leído usted el libro de Piaget sobre el estructuralismo? s

ZK: Recientemente lo he vuelto a hojear para notar unos puntos
compatibilidad o de discordancia con las ideas de usted.

O

de

~G: Pues ~as estructuras matemáticas por ejemplo -y Piaget cita despues_ como eJemplo las estructuras matemáticas- no responden a las tres
pr?~1edades cru:acterísticas que Piaget cita para toda estructura. En las matematicas, no eXISte la _ley de auto-corrección. Así, un grupo es una estructura P:ro un grupo nene leyes de composición y no tiene ley de su propia
c?rrecc1ón. No cabe imaginar que una estructura de grupo necesita corregirse porque se desarrolla.

ZK: Precisamente, me daba la impresión al leer este libro que Piaget
ha querido ofrecer a toda costa un panorama completo, incluso si debía poner,
e~ lugar de los hechos y argumentos, una ilustración más O menos aproximauva; presentar_ el estructuralismo pero como una especie de método totalm~~te e~~stivo. L~ . que me ha sorprendido, por otra parte, es que su
enoca prmc1pal la dmge contra Foucault, mientras que admite casi por
completo algunas conclusiones de Althusser.
FG: Pienso también que Michel Foucault va demasiado lejos. Hace de
las e~tructuras algo independiente y no muestra cómo estas estructuras se
constituyen como tales y que hay estructuras que pasan por todos los estados
' Le structuralisme, P.U.F., 1968, Paris. Según Piaget "una estructura comprende
los tres carae teres d e tota lidad , de transformaciones
· · y de autorregulación" ( /bid.,
.. ·
4 a, ed., 1970, p. 7). - El concepto de "la reversibilidad" está mencionado en ]a
p. 15.

107

�del conocimiento. Por ejemplo, su manera de hacer de la lengua una estructura en el sentido estricto me parece falso.

ZK: Demasiado fijo, casi como para la eternidad.
FG: Sí, falta la libertad dialéctica.

ZK: Es natural, porque Michel Foucault rechaza del todo la idea misma
de dialéctica.
FG: Note que no he dicho la necesidad dialéctica. He dicho la libertad
dialéctica. Y en eso la dialéctica más o menos necesitaría, me parecerá,
siempre tener que llegar a ser abierta.

ZK: Tal vez sea esta expresión la que mejor caracteriza la diferencia fundamental entre la dialéctica en sentido ortodoxo marxista y la de usted.
FG: Sí.

ZK: Quisiera abordar, si le parece bien, otro problema. Recuerdo haber
leído en uno de sus artículos la siguiente frase: "una ciencia es una lengua
bien hecha".
FG: ¿ Sabe de quién es esta frase?

ZK: Creo que es casi, palabra por palabra, la frase de Condillac.
FG: Es la frase de Condillac, repetida por Poincaré.

ZK: No sabía que Poincaré la había adoptado por suya, pero yo la encontré en Condillac: he traducido al checo el Ensayo sobre el origen de los
conocimientos humanos; he estudiado este autor y entonces fue cuando me
di cuenta de que existe una especie de filiación entre Condillac y usted.
FG: Tal vez. No lo sé porque no conozco bastante a Condillac. Pero si
miro la idea de ciencia en tiempos de Condillac, no podía ser la de una
pálida idea de sentidos; la idea de la lengua, en tiempos de Condillac, no
podía ser la de una estructura en sentido metafísico: La idea de estructura
no se había aclarado bastante para que se pudiera aplicar la idea de una
estructura completa a la idea de la lengua. La práctica de la lengua era
entonces como lo sigue siendo ahora todavía, tan flexible, tan dúctil, y se
ejercía en un horizonte de conocimientos tan poco riguroso, tan poco determinado, que no cabe imaginar que Condillac haya pensado en una estructura
en el sentido de Foucault.

ZK: Eso sí que no.
FG: De forma pues que la identificación de la ciencia con una lengua
bien hecha comprende además la idea que la lengua es más o menos bien
hecha y también que la ciencia puede ser más o menos bien hecha según

108

su enunciación. Para mí, esta frase dice lo siguiente: una ciencia que no
halla una enunciación bien hecha no ha alcanzado el estado de "perfección"
-entre comillas.

ZK: De madurez.
FG: Sí, de madurez deseable. Pero no imagino que se podría trasladar

a la idea de la lengua la idea de ciencia lógicamente expresada según los
deseos de la Escuela de Vien~ por ejemplo: o bien la idea de una matemática completamente formalizada como Hilbert pareció creerlo un momento. Así que en la idea de Condillac presiento una idea de abertura tal
como la entiendo. Es porque no digo que usted no tiene razón al su~ner
que puede haber en Condillac algo que prepararía una filosofía abierta.
Pero por otra parte hay una palabra que me choca aquí, y en Poincaré también. "La ciencia es una lengua bien hecha". ¿ Cuál es la palabra que me
choca?

ZK: Sin duda la cópula.
FG: Pr~cis~ente "e_s". Es esa identidad que no tiene en cuenta que si
una ciencia, digamos digna de este apelativo para emplear las palabras habituales, debe ser enunciada por una lengua bien hecha, no es sino una
enunciación, y no la ciencia toda. Tal vez ha leído usted esta frase mía:
"toda disciplina tiene su lenguaje pero la disciplina no está toda en s
lenguaje".
u

ZK: Sí, la conozco.
FG: Este es el reproche que le hago tanto a la frase de Condillac como
a la de Poincaré, pero aún más a Poincaré.

ZK: Porque Condillac, desde luego, se hallaba mucho más limitado por
su época y su circunstancia.
Pero lo que me hace pensar en una especie de "parentesco" -pongo parentesco entre comillas- entre Condillac y usted, es también la actitud filosóf~ca global. Creo que fue el primero en tratar de combinar, juntar O incluso
fusionar el estudio, es decir el método de estudio y el método de investigación.
Y la unidad del aspecto pedagógico con el aspecto científico se inscriben d~
llano en la perspectiva de usted.
FG: Sí.

ZK: Creo que podría irse aún un poco más lejos. Hay una categoría
que desempeña un gran papel en la filosofía de Condillac, la de analogía.
109

�También para usted, esta categoría, y de ningún modo casualmente, ocupa
un papel de particular relevancia.
FG: Sí.

ZK: Ha escrito usted un artículo sobre el tema: "Analogía y modelos
matemáticos".9 Condillac, por su parte, estudió esta categoría, y ha llegado,
de una analoofa en sentido común, a una especie de concepto que, con restricciones his«&gt;ricas, no es exagerado llamar científico de analogía idéntica,
hasta hacer de ella un instrumento metodológico.
FG: A partir de lo cual -y tal vez lo hizo- probablement~ se p~ría
llegar a la idea que la analogía presupone una estructura comun al mvel

de la lengua.
ZK: Creo precisamente que es porque su interés por la investigación lingüística tiene importancia. Claro, en su épo~a, sus contemporáneos de;atendieron un poco esta óptica porque no se dieron cuenta de que pod1a ser
fructuosa.
FG: ¿Tiene usted la intención de escribir un artículo "Condillac pr_ecursor
de la metodología abierta"?
ZK: Lo he hecho ya, y creo haberle mandado una separata. Se llamaba
10
"El nuevo discurso del método de Condillac".
FG: Por desgracia, no me acuerdo de ello.

ZK: No es de extrañar pues usted está tan solicitado; recibe probablemente una multitud de publicaciones, de todo género.
FG: No es eso. Pero el hecho que ya no veo absolutamente nada hace

que soy muy lento en el trabajo.

y la vejez. Tengo la impresión que cuando se habla de.;ª vejez,~ de
la facultad de trabajo, se dicen cosas verdaderas pero tamb1en muchmmas
cosas falsas. La verdad es que la vejez entorpece cierta facultad de concentración que no se puede ejercer tanto tiempo como ante~. Y también. en la
cantidad de trabajo que uno es capaz de hacer en un tiempo determmado.
Lo que es falso es la comprensión profunda. T~~go la ~~resión,. por el
contrario que con los años, la facultad de penetrac1on no d1smmuye smo que
• "Analogie et modeles mathématiques, in Dialectica, Neuchatel, 1963, núms. 2-3,
pp. 119-150.
.
,. "Le nouveau "Discours de la méthode" de Condillac", in Revue de Metaphys1que
et de Morale, París, 1974, núm. 2, pp. 177-195.

al contrario se le añade otra dimensión. Una facultad casi de. . . sería exagerado decir "adivinación", pues raya en lo místico, pero sí una facultad
de anticipación que me parece -no siempre, pe~o en ciertos casos- crecer
más bien con los años; siempre, naturalmente, que las facultades queden.
más o menos intactas.
ZK: Quisiera plantear otra pregunta, si me permite.

No hace mucho, usted pronunció una ponencia sobre "Enseñanza según
el modelo de la investigación",11 y una frase me ha llamado la atención:
Dice: "lo que tiene que transformarse ante todo es la búsqueda de la verdad,
no sólo de la verdad científica y objetiva, sino la búsqueda de una verdad
moral". Pienso que semejante verdad debe necesariamente ir más allá del
individuo. ¿ Podría darme algunas indicaciones sobre lo que se colocaría aquí
bajo el concepto de dialéctica de la superación? -Del momento ético esencial, porque creo que ello precisamente remite a su conferencia, a la que ya
aludimos, sobre el momento ético.
FG: Pues ya tiene la clave de lo que puedo decirle en éste y en otro
artículo publicado en la misma revista.12 Pero he desarrollado eso bajo la
idea siguiente: al mismo tiempo que hay que considerar al ser individual, en
particular al hombre, en su integridad, hay que completar esta idea y aI
mismo tiempo debilitarla por la concepción de un ser colectivo que parece
primero un simple ser de pensamiento pero que se revela ser también de cierto
modo, de un modo que no es imaginario.

Lo que le digo aquí sobre el ser individual y el ser colectivo me ha
parecido de repente absolutamente necesario, del punto de vista subjetivo,
al oír cierta conferencia en un coloquio de la Sociedad Vaudesa de las
Ciencias Naturales sobre "Las sociedades y sus leyes". Era un coloquio
acerca de la organización, las leyes de las sociedades animales. Escribí ahí
un artículo titulado "La estructuración de las Sociedades".
ZK: Desgraciadamente, no lo conozco aún. 13
FG: Me ha apasionado el descubrimiento de lo que se llama las feromo11
"Enseignement selon le modele de la recherche", in Revue Universitaire de ScienceMorale, Ginebra, 1972, núms. 16-17, pp. 11-26.
" "Le moment éthique, levain de la mora!e", in Revue Universitaire de Science·
Morale, Ginebra, 1971, núms. 14-15, pp. 55-76; "Morale et méthode", in ibid., 1970,,
núms. 12-13, pp. 39-62.
11
Primera publicación en M emoires de la Societé Vaudoise des Sciences Naturel/es,.
1970, vol. 18, fase. 1, pp. 68-88, después recogido en Le réferentiel, univers obligé
de médiatisation, pp. 83-108.

�nas. Las feromonas son hormonas, de un género muy especial, que los insectos se comunican, se llevan unos a otros. Y son substancias químicas que
tienen la propiedad de provocar ciertas conductas de conjunto. En ciertas
conductas de conjunto que no son simplemente transmitidas por algo parecido a un lenguaje, un lenguaje formulado por signos, estos signos son substancias químicas. Es extraordinario. Y en seguida di un paso más en la
abstracción y pensé: esas substancias químicas ¿cuál es su papel? Su papel
es transportar información, ser ante todo portadoras figuradoras en su misma
estructura, figuradoras de informaci6n y vector de información. Luego, el
carácter de la sociedad animal está asegurado por un lazo que es del orden
informacional. Hice inmediatamente la transposición a la sociedad de los
sabios. La sociedad de los sabios no es verdaderamente una sociedad sino
porque el conocimiento y la información tienen posibilidad de transmitirse
del uno al otro como lo acaba de decir, casi automáticamente. De hecho,
se trata de una colectividad que es, al nivel de las figuraciones infonnacionales, lo que llamo formas informacionales. Pasa lo mismo con la sociedad
&lt;le los hombres: hay pues participación de todo referencial individual al
referencial colectivo de las comunidades a las que este ser individual pertenece. ¿ Le extraña?
ZK: Pienso que se podría añadir que lo esencial consiste aquí en una
especie de ascensión de moralidad, tomar conciencia de este proceso.
FG: Hay primero algo casi anterior a ello. Es que, entre las cosas comunes, este referencial colectivo, la participación de cada uno al referencial colectivo no es total. Además el referencial colectivo no es la reproduc-ción del referencial reducido de cada uno. Hay una participación que hace
que cada uno esté más o menos conforme con una parte del referencial
colectivo pero conforme en un sentido más o menos estrecho. Por ejemplo,
un diccionario -es un ejemplo que me gusta mucho- es el bien de todos
a la vez, pero nadie lo posee entero y lo que de él posee no es exactamente
bajo la forma que está en el diccionario. Hay pues participación a un bien
común, participación que es parcial y más o menos aproximada. Diré que
es un género de participación abierta. Ello plantea la cuestión: ¿cómo los
individuos con su referencial individual pueden formar una comunidad? Pues
uno de los caracteres es la participación en el sentido que acabo de decir.
Es la participación de cada referencial individual al referencial colectivo. Y
en este referencial colectivo hay cierta moral aplicada que es una de las
condiciones mismas para que la participación al bien común sea eficaz. Si
cada uno quisiera actuar a su antojo, no habría participación común. Así
que la participación común sólo es posible porque ciertas reglas comunes son

112

observadas. Las reglas comunes son
las
.
la coherencia del ind' 'd
. ~ de moral social. Pero hay además
.
1v1 uo consigo rmsmo 1 .
. .
y a mtegración al todo del in
d ividuo en tanto que conc1enc1a.
Entonces las
las
.
•
carácter moral. Lo que e
la
. . .
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sociales cobran un
· d
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soc1e ad no puede vivir si
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morales -y que una
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a raz6n a la existe . Obli
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d
· •
e m VI uo consigo ·
ma e conciencia, coherencia en una es .
.
con su propia
comunes y luego abertura De t be
pec1e de unif1cac16n de las reglas
ético.
.
es a a rtura trato sobre todo en el Momento

r

ª .

'?1~º'

ZK: Me parece que lo entiendo mu b'
bordo no dejaría de hacerle esta b. -~ ien, pero un pensador del otro
individuo frente a cierta
ralid do JeCion: ¿ la situacidn conflictiva del
d I
mo
a de la SOCiedad, p·
e os rebeldes espontáneos b tal h
. tenso en el ejemplo
1 .
.
' ru es, asta los anarq . tas
revo ucionanos, o sencillamente un h b
U1S
' pasando por los
pués, a posteriori, razonando. '
om re que contesta el orden dado des-

!

.FG: Sí, claro que esta objeción me la presenté
, .
pnmero con el hecho de que si ha
-· . a mi IDISIDO, y contestaré
usted cuán .
y constremm1ento social -y b'
be
.
.
importante puede ser éste- cons -· .
ien sa
eXISte Sin embargo libertad d
d
'
trerumtento de lo colectivo
, .
e ca a uno para acepta O
h
'
mt1ma. Ahora bien tamb''
r
rec azar. Libertad
l
,
'
ien se puede menoscabar ta libe
,
os metodos conocidos del lavado d e cerebro etc Pe es
rtad mtima con
no es un mundo orgaruza'do arm .
'
·
ro pese a todo el mundo
. l .md'ividual
.
c1a
puede en 1 • , oruosamente con neces1"da d . C ada referen'
re ac1on con el referenc'al l .
estar en estado
d e• acuerdo o de rechazo., pero sob re todo porq1 co echvo,
1m
llllSma se divide en sociedades h til
.
ue actua ente la sociedad
contestan una moral com, f
os es y rivales. y cada uno de los que
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·
re erencial moral y social q
la parte
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que tiene otro
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prunera. Si se
.
emos dicho sobre el referencial m
. d'1v1'dua1 y colecti
Imagina, uno
d que• cuanto
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.
' pues se eqwvoca uno Estam
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.
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.
ver a que actualment 1
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'
sociedades más o menos rivales a v
.
e a SOCle ad se divide en
la multiplicidad de las morales ia
~~:t:les del todo, nos decimos que
no es sino el reflejo de la estru~t pdos1 l a . de contestaciones tan diversas
ura e a sociedad.

ZK: ¿No será que de este modo desembo
nos planteamos el dilema q
tal'
camos en un círculo vicioso y
final debemos buscarla úcicamue t vez es falso: es decir que la solución
en e en un campo soci'al Y hay que elegir

113
humanitas-8

�ZK: Estoy completamente de acuerdo con usted.

un combate, o en un campo del todo moral y hay pues que ir predicando la
buena palabra?
FG: Ambas soluciones son falsas porque no tienen en cuenta este dato
de nuestra naturaleza, a la vez biológico y psicológico que es que la libertad
que hemos pensado debe pagarse con la ausencia de certeza absoluta.ª Uno
puede equivocarse, puede divergir con pedecta buena fe, pero no arregla nada.
La buena fe no arregla nada. Lo que podría arreglar algo es un análisis
tal como lo hacemos ahora si este análisis quiere decir un elemento común.
Entonces cada uno podría reconocer una especie de relatividad y de elección.
De elección, no quiero decir indispensable, pero inevitable en la multiplicidad,
y -finalmente- ¿qué podría servir de hilo conductor? Sería la visión histórica de una sociedad admisible por y para la mayoría.
ZK: Pienso efectivamente que la filosofía abierta podría desempeñar aquí
un gran papel. En este sentido, su fundamento, la metodología abierta, es
al mismo tiempo un método científico y también pedagógico de la libertad
o del punto de vista didáctico de la libertad.
FG: De la vida en común, de la libertad y de la necesidad.

ZK: Tal vez sea precisamente este aspecto el que menos se comprende
y más molesta a los que silencian su filosofía.
FG: Probablemente tenga razón.

ZK: Porque siempre hay prevenciones, prejuicios, incluso para los mayores
científicos, los pensadores modernos; se trata de residuos conservatorios, es
decir fronteras de espíritu que, sin que quieran confesárselo, son incapeces de
salvar. Su abertura, cuando la hay, es siempre más o menos parcial. Usted,
finalmente, preconiza una abertura completa, sin restricciones.
FG: Sin restricciones de principio. La única restricción es un pnnc1p10
digamos de acción; es que hace falta buscar por la acción misma y la vi-

gilancia de la acción las condiciones de un orden viable, que no comprometa
lo que es absolutamente esencial para el individuo humano, siendo éste una
libertad que sólo debe reconocer como límites los que ha reconocido por
necesarios.
ZK: Lo que se podría nombrar: la honradez intelectual, tal vez incluso
más, autorreflexión crítica constante.
FG: Eso es, autorreflexión constante y al mismo tiempo resituación constante
en una situación que nunca está asegurada de su supervivencia.
" Véase al propósito: E. BERTBOLET, "La roorale et le probleroe de la ccrtitude",
in Revue Univ1mitaire de Science Morale, núros. 10-11, pp. 43-78.

Espero que nus
· preguntas no le han cansado demasiado.
FG: No. He sentido gran placer a volver
mente dos artículos tod , .
.
a contestarle. He escrito últ"
1
avia sm publicar El
imae otro es la prefación a un lib
.
uno es "Referencial y método".
ro que ha de reun·
,
,
y un 1argo artículo sobre l
.
ir este articulo y otros m , is
na 1e V:
a epistemología para 1
as
.
~y a ver si puedo fotocopiarlo
~ nueva enciclopedia italiael trabaJo mío sobre la lengua "Obe dº ~ mandarselo. ¿Le he enviado ya
z
r ie prache sprechen ?"

K: No, me habló sólo de él en una de sus cartas.
.
FG: Será publicado en el
, .
,
pletamente anti-analít"
NproXImo numero de Dialéctica; 11 ahí so
ico.
o lo noto explí .
y comtomo no es reductible a la posición d
T ~1tamente, pero la posición que
de len~a. En fin, siempre ha sido :íana JSJS ;_ no lo ~s ni en las cuestiones
a la filosofía analítica, aunque según ~eC0~~1dero nu posición irreductible
bastante el asunto, la f.l
1 osof'1a analítica se d1Jo
b Lauener
. , que ha estud·1ado
frases de las cuales pretende partir
d
a re ~bien a la idea que las
' pue en ser reV1Sables 1s

ZK_:

Creo de hecho que se observa al
. . . .
esta filosofía. Pero en tod
go el pnnc1p10 de revisabilidad
1 h
o caso, no se forro 1
1' .
en
o ace usted. Es decir que
u a exp ic1tamente por tal
h bl
no se trata de
d
, como
a ar más bien de una de las reglas d
' ; ver adero principio; se puede
. p
a opta as por esta filosofía.
FG . ocoapocose va a b"
nendo a 1 ·d
tarde, o ya era hora.
a I ea de revisión. N0 es d emasiado
ZK·. Sí' despues
, de unos cuarenta años.
FG: y hace aproximadarn
vez a la Escuela de V
ente cuarenta años que me opuse por pr:mera
años.
iena. Era en París' en 1935. Hace exactamente cuarenta
""

ZK· e:·Confmua
, escribiendo su Itinerano.
. '
A

•

FG: Sí. Lo he abandonado estos .
t~rc:r capítulo. Vuelvo a las se
d tiechmpos. He escrito el segundo y el
lectJca. El
, ¡
gun as
arlas de Zurich
1 .
cap1tu o IV será titulado "E tr
.
' a a idea de dia11
•
s ategia de fundamento y estrategia
,. HLe référentiel, univers obligé de médiat. t.
asta ahora inédito
isa ion.

" Berna, 1973, Fases. .3-4 num'
u V'
al
'
. 27.
Ali case
propósito por ej J FERRATER M
anza Editorial, Madrid, 197.4. .
ORA, Cambio de marcha en filosofla,

115

114

�,
de referencial y
. ,, y habrá un quinto capitulo
sob re la idea
,
de compro~lSO .
flexiones que ya no superare.
espero terminar con unas re
bl" ' en Dialéctica.
ZK: Sin duda se pu icara
f. , a Dialéctica.
Si no lo con iarc
pecial
FG. Creo que haré un volumen es
. 'con un rendimiento que,
.
crus·
desde hace cuatro anos y
He trabajado mu
imo
b ue a mi edad, se pudiera ~v~nzar
veces me asombraba. Me asombra a q '
, ismo Es un sentumento
a
'
. algo que me pareciera nuevo a mi m
.
aún y conseguir

1
ucho· si es posible,
lente forma Y me egra m
'
ZK: Le encuentro en exce continuar esta charla.
..
volver dentro de unos anos para
qwsiera
.
al
año
que
viene.
1
V
FG: Vuelva antes. ue va

verdaderamente asombroso.

ª

PRoFR. Da. JEAN-MAac GABAuoE

Catedrático de la Universidad de
Tolouse-Le Mirail

ZK: Si lo permite, volveré.
FG: Con mucho gusto.

.
,
nea más posible.
Por desdicha, no fue y no sera nu
.,
Lausana el día 17 de diciembre de 1975,
Ferdinand Gonseth se muno en
a sus 85 años.
DR. ZoENEK KouRÍM

(traducción: Sylvie Kourím)

116

ALAIN Guv, Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique, ouvrage collectif
de recherche associée au C.N.R.S. No. 80 ( sur la philosophie de langues
espagnole et portugaise), Tolouse, Association des Publicatione de l'Université
de Tolouse-Le Marail (56, rue du Taur, 31000 Tolouse), 1974, serie A,
tome 22, un vol. de 398 pp., 2 ilustrations sur la couverture, 16 x 22 cms.
Prix: 45 F.
Aussi représentatif de la solide pensee ibérique, aussi varié et polymorphe
dans l'unité, aussi dense et aussi bien écrit que les précedents, voici le quatriéme
volume de la prestigieuse équipe de recherche associée au Centre National
de la Recherche Sientifique pour l'étude de la philosophie de langues
espagnole et portugaise. Cette équipe de recherche fut fondée en 1966 (grace
au regretté Doyen Georges Bastide) et, depuis lors, elle est animée et dirigée
avec autant de compétence que de dévouement par le professeur Alain Guy,
son directeur, qui est l'aucien directeur de l'Unité d'Enseignement et de
Recherche (ou F-aculté) d'Etudes philosophiques et politiques de l'Université
de Tolouse-Le Mirail. A. Guy est le grand spécialiste fran~ de la
philosophie ibérique et ibero-americaine. A cette équipe dynamique et bien
fournie pluri-disciplinairement, il est agréable de rendre un vif hommage fort
mérité. Sous l'impulsion de son énergique et infatigable directeur, cette
équipe se réunit mensuellement á l'Université et le rythme de ses remarquables
productions nous fournit une belle preuve de sa vitalité et de son renouvellement
incessant et une attestation de sa présence tant en Europe que dans les
Amériques. 11 convient de souligner l'intéret et la valeur d'exemple d'une
telle recherche de groupe et de telles productions "collectives" et d'insister
sur la mission de l'équipe qui est l'ambassadrice de la pensée ibérique daos

117

�la culture fran"aise. Ce role de l'équipe s'avere vraiment irremplacable et
il faut féliciter M. Alain Guy et tous ses coéquipiers. Avant de recenser le
présent livre, rapelons les titres des volumes précedents, cela afin de mieux
situer celui-ci dans la recherche de l'équipe: "Le temps et la mort dans la
philosophie espagnole contemporaine", préface de Georges Bestide, Paris et
Tolouse, Presses Universitaires de France et Privat, 1968: Le temps et la
mort dans la philosophie contemporaine d'Amerique Latine, Association des
Publications de l'Université de Tolouse-Le Mirail, 1971; Pensée ibérique et
finitude (Essais sur le temps et la mort chez quelques penseurs espagnols
et portugais contemporains), Association des Publications de l'Université de

Tolouse-Le Mirail, 1972. Puis nous invitons le lecteur a réfléchir sur notre
recension du cinquieme volum de l'équipe, Philosophes ibériques et ibéroaméricains en exil, 1977. Ce cinquieme ouvrage collectif de l'équipe du
professeur Alain Guy, fortement dirigé par luí comme les précédents, est
aussipublié par l'Association des Publications de l'Université de Tolouse-Le
Mirail. Profitions de l'occasion pour signaler l'importance de cette Association qui a notamment édité une traduction por Alain Guy du précis et
précieux ouvrage de Julián Marías, Jdée de la métaphysique, préface d'Henri
Gouhier, 1969. Outre Georges Bastide et Henri Gouhier précités, d'autres
philosophes bien connus ont préfacé et cautionné les productions ibériques
et ibéro-americaines de l'équipe de A. Guy: Geroges Hahn, Pierre-Maxime
Schuhl et André Robinet. Rappelons efin qu'un emembre de l'équipe, Reine
Guy, épouse du directeur, a publié chez la meme Association sa these brillamment soutenue a l'Université de Tolouse-Le Mirail, Axiologie et métaphysique
selon Joaquim Xirau. Le personnalisme contemporaine de l'Ecole de Barcelona,

1976. J'ai préfacé ce dernier ouvrage.
Les treize hispanistes auteurs des Penseurs hétérodoxes du Monde Hispanique
font _preuve d'un pluralisme d'inspiration manifeste, ce qui s'imposait
d'ailleurs pour traiter un pareil sujet. Mais ce pluralisme est également
enrichissant pour tous les volumes de l'équipe. Le directeur sait laisser a
chaque co-auteur sa liberté et sa responsabilité. 11 a aussi l'art d'en tirer
partí et de réussir chaque fois l'unité symphonique. Ces treize auteurs
reprennent, d'une certein maniere, la célebre entreprise de Menéndez y Pelayo,
mais dans une tout autre perspective, nettement progressiste: ils tendent a
montrer comment la pensé ibérique et ibéro-américaine est loin d'etre
monolithique et comment les dissidences y sont légion. Selon l'éminent
préfacier, P.-M. Schuhl, "l'hétérodoxie se développe spontanément au sein
meme de l'orthodoxie, qui a cru pouvoir répondre a de nouveaux dangers
par les anciens remedes" (p. 8) ; oui, certes, mais une telle spontanéité n'cst
qu'apparente et toute hétérodoxie a des causes dans un contexte historique.

Ajoutons que l'orthodoxie gagnerait tou ·ours a
. .
par les lignées des ma,'tres d
J
se laisser hbrement interpeller
u soupfon · c'est ce
'
•
tres nombreux th' ¡ ·
.
'
quadmettent au1ourd'hui
de
eo ogiens et ph1losophes hr, ·
.
cas dans les longs temps inqu;,.;t .
n c etlens. Ma1s tel ne fut point le
..,, onaux. rourtant p M Schuhl
.
e remarquer que l'Inq · ·t·
, .
' .- ·
a bien raison
WSl 10n ne reUSSlt point a 'limº
d
conformiste: "Jamais un L'
l'H'b
e mer toute pensée non
, •
eon
e reu ne s'est l · '
·
.
emigrer deux
fois,
et
chez
ceux
qui
ont
été'
.
qwtte a
.
convertis aisse
par laconvertir,
f
souvent, s01t une pensée hét' d
.
orce, on retrouve
.
ero oxe, so1t dans des ad
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en
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p1'r
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1
'
c
res
o
, . .
,
a 10n ont a tonalité ff •
.odoxes au
hes1tatlon sur son origm'
f d
a ective ne laISSe aucune
1 ch
,
e pro on e comme p
ou l'on retrouve l'accent des prophct~s et aus . a~ e~~p e
ez Las Casas,
Le présent ouvrage atteste l'incoercibilit' d s~ c ez .º~z de Vega" (p. 7).
la lutte idéologique en pays tels
el' u cote domine et progressiste dans
découvre les graves inconvénients d' que ~spagne. Avec le préfacier, "l'on
une att1tude obstin' d'
•
.
re use toute adaptation a une , al' ,
.
ee autosatisfaction qui
1
f
lignes de P.-M. Schuhl sont b : i : ; \ f e:e r":ansfo.~tion" (p. 8). Ces
Ecoutons la suite de la le"o d
'f ~c ª ité polinques et idéologique.
espagnol s'est accroché aux ve~us ~~1:r: "C'est en vain que l'orgueil
dans le conformisme les struct
d . ruques des héros castillans. Raidies
, .
'
ures urc1es ont été plu
·
. .
e reagir convenablement a d
•
.
s que pmais mcapables
es circonstances médit
D' ,
d.
tions parfois vraiment imprévues" ( 8) O .
es.
ou des constellades surprises -et le suivant auss·
·z . ui, ~n ~el ouvrage apporte bien
en exil- et a le mérite
t i,
' osophes ibénques et ibéro-américains
,
.
' en re autres vertus d'Atre
.
.
de reflexion, voire d'autocritique.
' e
un pmssant stimulant

~h

De la terminal.
pertinente "En
préface de
.
l'alinéa
. p .-M. Schuh1, il. est Juste
de rapporter encore
.
susc1tant un tel ensemble d
ch
de Toulouse accomplit une d
. .
e re erches, l'Université
e ses rruss1ons essentiell
. l' .
naturellement vers l'étude d
,
.
es, qm oriente tout
e 1a pensee h1sp ·
·
•
ma part, d'avoir pu y introduire ' l'' aruqu~: _Je sws heureux, pour
philosophiques !'explica~
d
' a epoque ou j'y dirigeais les études
'
uon e textes espagn ¡
,
certificat d'histoire générale d 1 hil
. o s aux epreuves orales du
e a p osophie que co
ta' al
gramme de licence· et 1·e f'li ·t
'
.
mpor it ors le pro.
'
e ci e tres v1vement I
f
.
prés1dent de I'U E R d' .
.
e pro esseur Alam Guy
· · ·, avoir su constltu
¡
'
de chercheurs, une équipe capable de m:~ av:c _e concours d'une pléiade
aussi importants. Cette concep•: d
er a bien des travaux collectifs
uon es groupes d''t d
d
, . .
Recherche, qui associe tre's u~l
l'
ff
... ement e ort du eCu et etN es. Semmaires de
cherche Scientifique a celui d U .
. ,
en re ational de la Re,
es ruversites est sans
d
adaptee aux exigences de notre tem D
' .
aucun oute la mieux
la fécondité" (p. 9) . oui s t tps.l es recueils comme celui-ci en prouvent
.,
'
' ur ou orsque ces
·¡
lierement dans le temps malgré toutes les difficult;:.cue1 s se succedent régu-

119
118

�Les penseurs a contre-courant étudiés dans ce volume s'échelonnent du
XVIe siccle au xxe siccle. Dans l'ordre chronologique, le premier penseur
presenté est l'illustre médecin Léon Abravenel, exilé en Italie, que scrute
longuement et brillamment Jean Cobos: "Léon l'Hébreu et ses Dialogues
d' Amour''. Membre de l'académie florentine et kabbaliste, l'Hébreu développe
un platonisme personnel et vivant. Sa vision du monde, apparentée a
l'émanatisme ou productionnisme des néo-platoniciens, frise le panthéisme.
Elle nourrira des générations de philosophes et les mystiques espagnols du
Siecle d'Or. Jean Cobos a su replacer le grand spécialiste en érotologie
daos son contexte historique et idéologique. Léon l'Hébreu est un Renaissant
soucieux de rationalité, d'une rationalité qui, notamment, interprete la Révélation. Apres avoir présenté son auteur, l'époque "a la charni~re de deux
époques" (sous-titre, p. 18) et l'oeuvre, J. Cobos décrit l'architecture interne
des Dialogues avec ses trois niveaux: psychologique, cosmologique et religieux.
Ensuite il ceme l'hétérodoxie et l'originalité de son auteur et il fait comprendre
l'intéret des Dialogues. Aprcs quoi, nous pouvons lire, grace a J . Cobos,
une excellente traduction-résumé. C'est pour l'Hébreu une bonne formule,
d'autant plus que J. Cobos a eu l'adresse d'insérer dans son résumé fidele
la traduction in extenso de pages essentielles de son auteur. Nous avons
ainsi des morceaux choisis reliés par le résumé intégral de l'oeuvre. D'autre
part, J. Cobos a conservé pour le résumé la forme dialoguée et il a essayé
avec succes de rendre la naiveté des échanges entre les interlocuteurs. Nous
avons done la une formule qui pourra etre imitée. J. Cobos estime que
l'on peut caractériser ainsi l'entreprise de l'Hébreu: rationalisation rassurante,
"conviction unitaire et obligation morale de collaborer a toute unification
envisageable" (p. 30), sens de la relativité totale et onto-logisation du pur
fait relationnel. J. Cobos offre un tableau symbolique avec explication de la
signification des figures.
En cette année du tricentenaire de la mort de Spinoza, il est juste de signaler
quelque lointaine parenté entre l'H.ébreu et Baruch Spinoza, ce que fait J.
Cobos qui écrit en parlant de l'auteur des Dialoghi di amore: "les mystiques
lui ont emprunté a pleines mains, tout en les enrichissant de leurs propres
expériences, les idées, les images et meme les mots. Il est vrai qu' ils ont
visé encore plus haut puisqu'ils ont tout de suite mis l'accent sur l'amourconnaissance plutot que sur la connaissance-amour. Mais la branche délaissée
ne mourra pas avant de permettre a un autre juif, également d'ascendance
ibérique, de la faire fleurir'' (p. 17) . En note, J. Cobos indique qu'il s'agit
de Spinoza et il donne des indications complétant une note antérieure a
propos de Spinoza. 11 est extremement probable que Spinoza a lu Léon
l'Hébreu. Aussi, pour commémorer l'auteur de L'Ethique, les philosophes

120

dofvent-ils lire les pages dues a J. Cobos La
themes des deux dialogues de S .
. .
forme, le vocabulaire et les
·
pmoza msé ' d
pirent, a notre avis des D1·alogh· d.
'
res ans son Court Traité s'ins1 J amore L
"D. ¡
'
·
,
ia ogue entre l'Entendement l'Am
Í e premier
de ces deux dialogues
le texte le plus ancien que no~
our a Raison et la Concupiscence" es;
l'influence culturelle de l'H'b
ayons : la philosophie spinoziste. Certes
e reu sur Spmoza s'
e'p·ist,emologique et théorique
J C0 bo .
accompagne d'une coupure'
est encore, en effet pré-co · . ·.
s S1gnale
a vec raison
·
.
que l'Hébre
sel
• '
perrucien. Tand1s que S ·
u
on nous, rahonaliste et pre'maté' . 1·
pmoza, post-galiléen est
'
na 1ste (n
'
,
a cette question). Au fond Leibn·tz
beous consacrons plusieurs articles
u'il ª lu. Il apprécie que' l'H 'b1 sera. aucoup Plus Proche de l'Hébreu
q
et le plaisir de l'homme O tre reu vo1t dans l'amour pour Dieu le b1'en
·
n ouve a · d
l
analogisme commun Leibnitz
.
uss1 ans es deux philosophies un
.
se s1tue dans la
reprenant la vieille idée pré-cope . .
mouvance de l'Hébreu en
m·
m1c1enne des correspo d
'icrosco~e. Le scmi-rationalisme de Léon I' ,
n ~ces macrocosme/
1un et l autre souoles ass;,.,... ·¡ t
H ebreu et celu1 de Leibnitz sont
•
'
uul a eurs et syncr, ti t
il
une W eltanschauung esthét'
. e s es; s donnent tous les den:
ique et grand1ose.
x

d

Christian Clanet estime avec raison ue l'
.
parmi les Penseurs hétérodoxes de dq .
peut Juger paradoxal d'inscrire
Casas et v·itoria ont fait figu ux
omm1cains
bien en cour. De fait Las
d ch
.
dossier nourri auquel Ch Cl re e
amp1ons de l'orthodoxie. D'o~
"Las C
r.
anet a donné le titre
un
,
asas et Vitoria, suspects d'orthodoxi ?"
pro~ocateur et juste:
etude, remarquable de précision et
, e; . Le preIDier point de cette
deu x d omm1cams
· · · furent effecti·
presentee avec clart'e, montre que les
d
vement suspectés ,
et e leurs opinions. Chr CI t
a cause de leurs ouvrages
il conclut ce point en hist~rie:e«~,:~r~lle la.~ . certain nombre de faits et
les écrits des deux dornini . .
.
onc I eth1que coloniale, suggérée par
• la licéité dcams,
qu,e11 e examme
l qui
1 est
. .suspectée, pour autant, au moins
Dans un deuxieme tem
e, a co omsation d u Nouveau-Monde" (p 90) '
.b.
ps, 1auteur examine l
.
.
acn ie et cela l'amene a concl . N
e concept d'orthodoxie avec
.d,
ure. ous sommes d
r· al
cons1 erer comme des orth d .
onc, m ement conviés a
o oxies toutes les doctr·
. . '
au,trement que par la ver
, ü'1cation"
.
mes .et opmions autor;,
'
( 94)
...ees
theologiens se penchent actuell
p.
. Il serait intéressant que les
'
ement sur cette cat' . d'
ue
s
accentue
le
courant
des
hét,
d
.
egone orthodoxie alors
q
d'avant-garde, si bien que l'on peu/~~ oxzes_ et que fleurissent des thé~logies
au sein de I'Eglise catholique . e_sorm:11s pa:ler d'un pluralisme doctrinal
.
qw craint d exammer l
.
ce SUJet, cet ouvrage apporterait d' til T
a quesbon au fond. A
qu'au début du troisieme pom·t d ul' es :_ ements de réflexion. C'est ainsi
· •
e enquete q · , al
op1D1ons suspectes des deux celebres d . . . ' w ev ue maintenant si les
écrit: "S'il faut admettre une plurali;;:;:::~n~so~t orthodoxes, Chr. Clanet
o o,ues, autant que d'autorités

?º

121

�. .
. en res
, ulte qu'une meme
. tif r une op1mon
il
distinctes en mesure de JUS ie
t h' 't'rodoxe Effectivement une
• l ,
t orthodoxe e e e
·
opinion peut etre s1mu tanemen,
A temps a des normes différentes;
. .
t Atre mesuree en meme
'
fº . 11 "
meme op1ruon peu e
. : 1
dif n religieuse la doctrine of ic1e e
l l' gument d'autonte, a tra 10
'
d
par exemp e, ar
.
ra orte l'auteur montrent que 1es e\L"&lt;
(p. 94). Les textes et les fa1ts, q~~ PP f
istes en ce qui conceme, tout
. . .
trerent en realite non con orm
.
domimcams se mon
II . porte de bien situer cette novation
.
l · ation et novateurs.
im
au mo1DS, 1a co oms
'
1 il f t lire le passionnant ouvrage
. ºte l'auteur Pour ce a,
au
comme nous y in~•
. e de la spéculation philosophique et théologique
d'Alain Guy, Esquisse des progr s
.
p . V. 1943 On comprendra

a Salamanque
. •

du XVI• suele

ans,

nn,

·

.

.
d v·, . initiateur du mouvement philoFray Francisco e 1tona,
mieux, ams1, que .
XVIe siccle fut un grand rénovateur,
sophique et théolog1que a Salamanque aud. .
'dºe'~ale en lui restant fidele
t
veler la tra ition me i
mais parce qu•·¡
1 su renou
· alisme et contre le
di
C' st ainsi que contre 1e nomm
et en l'approfon ssa~t.
e
l ' tion de droit naturel et put ainsi
luthéranisme, il remit en honn~ur a no . t tant international que colonial
b
un droit pubhc progressis e,
hi
édifier sur sa _ase
_30 ). Chr. Clanet rapporte avec sympat e
22
(A Guv, op. cit., chap. III, pp.
. l missionnaire Las Casas et le
. l . liste des deux amis, e
l
le message ant1co onia
'
.
coloniale condamnent e
. . . ·¡ "dénoncent l oppress1on
'
professeur V1tona. is
.
lim te cette mystification ethno.
'
t que l'obscurantJ.sme a en
. . ,
rac1sme, suggeren
. . et émancipatrice des md1genes
.
t une tutelle trans1toire
98)
centriste et proposen .
.
l''bauche de la décolonisation" (p.
.
du Nouveau-Monde qui const1tue e
. '
b 'ectifs pour établir l'égalité
. . .
ourent a des enteres o J
•
Les deux domimcams rec
. , d Indiens en confirmant leur ratiodes races. "Vitoria établit l'humarute es l
lture définie objectivement
nalité. Cette rationalité est indiquéde p~ die~r es~ (p' 100) Ethnologue et
• · ti
es m gene
•
·
ons
dº ,
la rauºonalité des Indiens
Par les oeuvres et . les mstitu
d · al
iff erence juriste, Vitoria affirme le ro1t . a ·¡¡, t
et il démasque "les mobiles
l notre mais di eren en'est pas autre _que_ a . . ' . ºustifier la spoliation des Indiens" (p. 100).
de l'argumentation impénaliste. J
.
•
t la doctrine chrétienne
· · ins a pliquent vraunen
En tout cela, les deux dorruruca
p
. ils "se démarquent nettement
• hé 'fques ni hétérodoxes, mais
é.J' (
et ils ne sont m . re i
. .
11 des croisades et des autodaf ~ p.
de la pratique dite consta~tinienne,dce de' rgences idéologiques puissent etre
. . ' d et pomt que es ive
d
103). V1tona na m
.
t "Las Casas revendique la ouceur
,
e cause de guerre ¡uste e
104) L
invoquees comm
, 'f'1c1't'e de l'évangélisation" (p.
., e
. 1
comme la spec1
et la non vio ence
.
h Cl t permet done de conc1ure a un
troisieme point du dossier de C rl.' anel deux dominicains, et l'Autorité,
, th do .e renouve ee par es
.
divorce entre 1or o XI '
1·1gie
. ux, "traduit un non-conformisme
t
c'entifique
et
re
.
1
car ce renouve11emen, s
d l''tude de Chr. Clanet consutue
l0G) Le quatrieme temps e e
.
.
résolu" (p.
·
.
" mment est-il possible que l'autonté a1t suspecune réponse a la question: Co

122

au cours

•

té ce qu'elle affecte de consacrer?" (p. 106). Autrement dit, quelles sont les
conditions du divorce entre Orthodoxie et Autorité a propos des deux dominicains? C'est que sont en causes des intérets économiques et la légitirnité du
pouvoir impérial. L'étude de Chr. Clanet est suivie d'un tableau chronologique
comparatif. Nous avons déja signalé l'intéret actuel de cette étude. Ajoutons
qu'elle montre que la lutte idéologique entre progressisme et conservatisme
traverse le droit, la théologie, la religion, l'Eglise. Cet exemple du XVJc
siecle peut etre rapproché de cas contemporains. Depuis ses origines, deux
courants s'affrontent dans la religion chrétienne, par exemple, et meme
antérieurement jusque dans les textes bibliques. C'est le courant progressiste,
porteur de !'avenir, qui nous parrut authentiquement évangélique et chrétien.
Comme le pense Chr. Clanet, l' histoire a donné raison a Las Casas et a
Vitoria contre Sepúlveda, tout comme, a notre avis, !'avenir donnera raison
aux thélogiens de la révolution, aux chrétiens marxistes et aux chrétiens qui
• s'engagent dans le partí communiste pour lutter contre l'injustice et contre
la misere.
"Fadrique Furió Cerio! et Antonio López de Vega, deux hétérodoxes
méconnus", tel est le titre de la contribution si éclairante due a Henry
Méchoulan qui vient de soutenir brillamment sa these de doctorat d'Etat
a la Sorbonne. Voici comment l'auteur présente ces deux méconnus: "Lorsqu'
une pensée gene, irrite ou contrarie les sectateurs d'une idéologie, il est
plusieurs manieres de l'attaquer: soit en la condarnnant explicitement, et en
la qualifiant d'hétérodoxe; soit, de fa~on plus subtile, en l'ignorant pour
l'ensevelir dans l'oubli; soit en l'installant dans le rayon des accessoires de
curiosités que l'on salua d'un lointain coup de chapeau. Il reste une derniere
attitude, plus perverse, qui consiste a délester la méditation originale de sa
charge explosive pour la ranger dans la rassurante collection des auteurs bienpensants" (p. 115). Cette demiere fa~on, ou plutot contre-fa~on, concerne
Furió Cerio) et López de Vega, viétimes d'ingratitude et de trahison. C'est
ainsi qu'ils n'ont point l'honneur de figurer dans l'Histoire des Hétérodoxes
de M. Menéndez Pelayo. Et pourtant, a juste titre, H. Méchoulan signale
la parenté de ses auteurs avec le grand maítre dtL soupfon, Spinoza. Apres
avoir cité les premieres lignes de la contribution de H. Méchoulan, signalons
maintenant que, dans les dernieres lignes, il revient sur la comparaison avec
Spinoza: "ces deux hommes se rejoignent dans la condamnation sans appel
de tout ce qui sépare et oppose les hommes. Ils rompent avec l'idéologie de
leur temps et de leur pays, retrouvant ainsi un autre frere en hétérodoxie ... "
(p. 132); et l'auteur cite Spinoza qui écrivait en accord avec les deux Espagnols:
"il est avant tout utile aux hommes de nouer des relations entre eux, de se
forger ces liens qui les rendent plus aptes a constituer tous ensemble un seul

123

�tout, et de faire, sans restriction, ce qui contribue a affennir les amitiés"
(Ethique, IV, chap. XII). Lire l'étude de H. Méchoulan est ainsi une autre
maniere de commémorer Spinoza. Furi6 Ceriol au xvie siecle et L6pez
de Vega au XVlle siecle sont, en effet, deux rationalistes. Le premier écrit:
Homo sum, id est dialecticus (cité, p. 117). La raison est son unique critere.
11 rejette done l'attitude "autistique, providentialiste et messianique" (p. 117)
que le contexte historique et l'idéologie dominante imposaient alors en Espagne.
0n sait que Spinoza reprendra la meme critique et défendra aussi l'humanisme.
Dans son Consejo y Consejeros del Príncipe, Furió Ceriol apparait souvent
en précurseur des Traités politique et théologico-politique de Spinoza, notamment par sa volonté "d'expulser la religion de la politique pour confier cette
derniere a la seule raison" (p. 118). De meme, Furi6 Ceriol évacue toute
immixtion divine de l'histoire, qui est pour luí seulement humaine. 11 décentre
la notion de péché: "Ce sont les erreurs et les fautes des Princes et celles
de leurs mauvais conseillers qui sont les péchés. Ceux-ci ne sont que les ,
produits de l'incompétence politique" (p. 119). Spinoza dira que, s'il y a
trop de méchanceté dans une cité, cela provient des défauts des structures
sociales et de la législation (Traité politique, V, § 2) .
Environ quatre-vingt ans plus tard, L6pez de Vega reprend le flambeau
de la lutte contre l'idéologie dominante. Sa métaphysique, qui procede,
écrit justement H. Méchoulan, d'une lecture originale du stoicisme, est proche
de Spinoza et a pu l'influencer. En effet, L6pez de Vega s'oppose a la
méditation de la mort et il estime qu'il s'agit d'etre philosophe de la vie.
Son apologie de la persévération dans l'etre et du conatus, traduirions-nous
spinozistement, se retrouve dans l'Ethique. "Notre auteur constate d'abord
que la vie, rnanifestée par le désir, est présente dans chaque etre sous la
forme d'une tendance fondamentale a persévérer dans l'etre, meme si
la conscience du désir est absente" (p. 123). Spinoza écrit notamment:
"Chaque chose, selon sa puissance d'etre, s'eforce de persévérer dans son
etre" (Ethique, 111, prop. 6) . López de Vega, comme Spinoza, démystifie
la douleur. Héritier de Furió Ceriol, il est rationaliste et hurnaniste. Son
rationalisme l'amene, comme Spinoza, a se toumer vers les mathématiques,
expression de la raison. C'est a la raison que s'adresse López de Vega comme
Spinoza, et cela pour vivre, "tant la vie, lorsqu'elle est philosophiquement
appréhendée, est exigence de rationalité" (p. 124). "Seule autorité, la raison
est d'abord, dans son exercice premier, avant meme sa démarche critique,
une exigence d'existence heureuse et vertueuse. Nous sommes éminemment
rationnels, écrit López de Vega, qui rejoint ici, une fois de plus, Spinoza, et
plus nous entrons dans la connaissance vraie, plus nous jouissons des démarches

124

de la
. raison" (P· 125) • La suite du texte de H
contmuer la comparaison entre L6
de
. M:échoulan permet de
souvent a la ressemblance C' t ~ .
Vega et Spmoza et de conclure
"l
.
.
es amsi que, pour le hil
h
a prem1ere des vertus est la lucidité" (p. 125) .
p osop e espagnol,
Sylvie Kourím est l'auteur de la
.
. .
tions d'une idéologie de l'Esp
i:tneme contnbution, "Des contradicen regardant le miro"
agne ~
oxe en XVIle siecle". Elle explique
'
ir que constituent les ceuvres n
. , . '
comment la Peninsule a e't'e Ie ¡ouet
.
'
otamment
littéram-.s
du le
d'
.
'
réalité. L'idéolouie dominant
al .
urre une orthodoxie rebelle a la
o·
e ex tait la vertu d'a tref .
en reprenant les termes d'H M' h l
u ois. On pourrait dire,
se complaisait dans une tt. 'tudec ou :111. (p. 117) que l'idéologie dominante
ª i e autistique, p rovi"dentia· z·iste et messianique
en ce qui concerne la p t .
a ne espagnole S Kou ,
,
passéisme, par exemple reliui
11
. ·.
nm presente fort bien ce
.
'
o-eux.
Y a aussi le myth d p ¡
bien des témoignages on sera d'acc d
l'
e e e ayo; et, devant
•
or avec analyse d l'
"
dont l'Espagne du Siecle d'Or s,est vue dans s h · e •auteur: . La
. fa«;on
Son passé, dans la mesure ou il
.
on istoire est s1gnificative.
prenait pour elle le se d'
1
ns t une
quete
(ou plus exactement reconquete) dont cependant to
d ongue
.
,
absent, qui s'inscrivait dans une sort d
u
ynamisme etait
offrait pour le présent un exemple e e permanence éternelle des valeurs,
La pensée du Siecle d'Or est de:n meme tero~ qu'une garantie" ( p. 134) .
pour la suite de l'his"to;,.,,.
I enue un poids pour le XVIIe siecle et
.... espagno e Un 01"d d'
d'Or était Iui-meme le résumé e
·
P _ s, autant plus que le Siecle
1
riche et revalorisé M.,.;. s'il t el 'º::"pendium de tout un passé déja fort
·
....,
Y a e cote "cour" "'I
.
de mendiants tres 1 •
.
. • i Y a aussi les tableaux
'
wruneux et ar1Stocratiques
rt
•
.
cependant une réalité moins brillant "
ce es, malS qui révelent
du Siecle d'Or et du XVIIe • }. I e S (p. 1~2) . _Pour le roman picaresque
.
sicc e, . Koumn Juge
.
vam de parler déja d'un 'alis
.
.
avec ra1SOn qu'il est
., ,
re me . qui aurait eu pour f onction
·
de dénoncer
1a SOC1eté espagnole· Le roman picaresque
· fl .
combat point l'idéolno-ie d .
' qw eunt au XVIle siecle ne
.
-o·
ommante pour laquell "} f ·
"
'
relais, toujours tres catholique. "Ain . 1
e i_ ait plutot office de
si, e roman picaresq
rf .
o rthodoxe contribue a mainterur·
..
ue, pa aitement
. ,
une po1itique et non ' l'aff 'bl' "
ittérature espagnole du xvne ., 1
,
ª ai rr (p. 150).
La
l'E
siec e est restee confonnist "E ,
. .
spagne
a
manqué
son
envol
capitaliste
V
e:
t
e
est
amsi
que
l
décade~ce dans laquelle entrait leur .a s~ement conscients de la phase de
aux pnncipes qui evaient fait sa grand p y ' es ~pagnols se sont accrochés
,.
eur, en esperant que 1
ayant 1es memes effects, et l'hist oi.re
. se répétant ·1
· ' es .memes causes
et d'étonner l'univers M .
. .
, i contmuerait de grandir
152). Plutot que l'Es~agnt: : : ::~:pes so~t d~:e?us ~nachroniques" (p.
a-dire la classe dominante 0 .
que c est l ideologie doininante, c'est' qw refuse de s'adapter et de changer. L a
A

A

125

�f "t Mme Kourím de cette situation avec l'Espagne

.

compara1so~ qude annaiées 70 est suggestive (p. 153, note).
Contemporaine es
•
·
. "Un hérétique:
, 'l ensuite une cuneuse
figure.
Lucienne Domergue no,us ,re:~~ Ce retre fut incarcéré en 1800 et mourut
Juan Miguel Solano, cure d_!, ."ansénistes protestantisantes et anti-romaines.
dans l'impénitence pour ses i ees J
'L Domergue a placés en exergue
Le lecteur pourra réfléchir sur le~ilvers ~:e~nt a Spinoza (extraits de "La
de son étude, d'autant pl~s qu sMse
1 P'
del Camino). La contribu. ' p ,.
Satiras de anue erez
, '
'
intolerancia' ' oetica y
'.
b"
h" intellectuelle du cure d Esco
de deux parees, iograp ie
tion se compose
,
l T "b al du Saint-Office. Sur de nombreux
• · d proces devant e n un
.
,
et descnpuon u
.
,
. é hérétique. Ce s1mp1e cure
points de théorie et de prat1que, l~ cure est Julug_ plutot qu'un "théologien
t n hérés1arque pop aire
de campagne, certes, es u
1' entiel 1·anséniste d'aspirations, fervent
, " ( 17 5) "Solano reste pour ess
.
patente p.
.
.
l
t' de l'Eglise primitive, de sa ngueur,
du 'Dieu caché'' nostalgique de a pure e
Mme Domergue a raison
,,, ( 175) Nous pensons que
de sa pauvrete P·
·
. meme au contraire, il ne
hercher le martyre pour 1ui'
d'estimer que, sans rec
. .
.
t "toute idée de persécution
.
. t plus ou m01ns mconsciemmen '
. . l "
repoussait pom '
h
t de perse'cutions inquisitoria es
bli "t'
le true emen
ou du moins de pu . c1 e par e e donne le témoignage de Jean Antoine
(p. 187). En ~pp~n~1ce? L- J?~m
l'lnquisition d'Espagne, depuis l'époque
Llorente, extrait d Histoire critiq_ue
V .
'au regne de Ferdinand VII,
de son établissement par Ferdinand_
¡usqules yeux de l'auteur par Alexis

!

traduit de l'espagnol, sur le manuscrit et sous

Pellier.

l ·t
.
d u kraus1·sme espagnol" , tel est e ti re
, h .
t poe'tique
"Valeur metap ysique e
,
.b
Az
Cette contribution est
"b ti
due a Gil ert
am.
de la sixieme contn u on,
d k s:M'Yle courant hétérodoxe
l
d ette valeur u rau .., ... '
constituée par une ana yse e c
d
, t Juan Ramón Jiménez. L'analyse
implanté en Espagne, chez le gran. p~e e 1 oete de Moguer le krausisme
.
religieux qui onente e p
'
,
souligne le modernisme
.
J" ,
"par les préoccupations metap ' modemisme
imenez,
.
étant lwmeme un re·
démarche intellectuelle qui
1
.
.
t dent son oeuvre et par a
.
·¡
phys1ques qw sous- en
di
"t l'héritage du kraus1sme, dont 1
. , 1
, tion de son eu, re"01
.
b"
le conduit a a crea
, tr ers le courant modermste, ien
.
1 e toute la résonance a av
1. d 1
per"01t et pro ong
"b"lit'
litt'raire et esthétique que sur ce m e a
1
moins sur le plan de ~ se~i .~ (
G. Azam rappelle que Sanz del
.... p. h" .
lle" car l'oeuvre de Krause
spiritualité et de la htheologie
. . 1 "ph1losop ie nouve '
Río avait bien su e_ ~1srr , a . G Azaro présente les grandes theses du
arrivait dans un milieu receptif.l . , de Jiménez. 1l insiste notamment
•
f" d
. ux cerner a pensee
L
kraus1sme a m e mie
.
.
anence et transcendance.
e
.
d conciliation entre imm
.
'
sur la tentative e
. .
,
t 1 Martial Gueroult, attnbuent a
,.
que
certains
mterpretes,
e
panent h eisme,
•

A

\oo)

Spinoza, est une these de Krause que l'on retrouve transposée chez Jiménez.
Ce que des commentateurs pensent aussi de la religion spinoziste, G. Azam

le dit de Krause pour expliquer comment un esprit religieux, tel celui du
jeune Jiménez, pouvait etre séduit par la "philosophie nouvelle": "le panenthéisme de Krause est bien plus une religion qu'une philosophie, car il a
l'ambition d'apporter aux hommes un ensemble de vérités, d'ordre religieux
et moral. .. " (p. 210). Certes, les krausistes ont critiqué l'Eglise et ils ont lutté
contre l'idéologie dominante, du moins partiellement car i1s en récupéraient
une partie sous la forme d'un substitut libéral. On comprendra a quel point
l'Espagne avait besoin d'une "philosophie nouvelle" vers la moitié du XIX•
siecle en lisant La filosofía "oficial" en la España del siglo XIX. 18()(}-1833,
d' Antonio Heredia-Soriano (Real Monasterio de El Escorial, 1959).
Anne Amalric scrute "Vie et immortalité chez Miguel de Unamuno aux
chapitres 111, IV, V, VI du Sentiment tragique de la vie". Nouvelle maniere
de commémorer Spinoza, "philosophe total" comme l'appelait le regretté
Doyen Georges Bastide, car le chapitre 111 s'ouvre sur Spinoza: "Souvenonsnous avant tout et une fois de plus de ce mot de Spinoza selon lequel chaque
etre s'efforce de persévérer dans son etre, que cet effort est son essence
actuelle meme et implique un temps indéfini; que l'ame enfin, soit dans ses
idées claires et distinctes, soit dans ses idées confuses, tend a persévérer
dans son etre selon une durée indéfinie, et est consciente de cet effort" (cité,
p. 214) . Signalons la qualité de la traduction d' A. Amalric, alors que Marcel
Faure-Beaulieu a commis deux fois une erreur dans ce passage en traduisant
"temps infini" et "durée infinie". Or, Miguel de Unamuno a correctement
traduit Spinoza qui avait employé le concept d'indéfini (indefinitum) et
non pas celui d'infini. (La traduction de M. Faure-Beaulieu, Le sentiment
tragique de la vie, a paru chez Gallimard depuis 193 7; actuellement elle se
trouve dans la collection "Idées"). 11 n'empeche que le texte spinoziste des
propositions 6-9 de la troisieme partie de l'Ethique est interprété par Unamuno
dans le sens de son désir d'immortalité, substitut non rationnel d'un ií:npossible
immortalisme. La lecture d'un grand philosophe par !'un de ses pairs est
toujours suggestive et révélatrice, comme ici avec la lecture de Spinoza par
Unamuno. Par opposition a une durée intrinsequement limitée, l'auteur de
l'Ethique tient que la persévération daos l'etre n'enveloppe qu'un temps
non défini dont la fermeture viendra de l'extériorité; et cela est vrai, non
seulement de !'esprit humain, non seulement de l'homme d'Unamuno, mais
encore de tout etre (res). 11 n'empeche qu'il y ait chez Spinoza une grande
idée-force qui affecte Unamuno, a savoir qu'aucun etre n'est intrinsequement
etre-pour-la-mort, c'est-a-dire ne porte la mort inscrite en luimeme, mais
que toute mort s'explique par le jeu des causes extérieures qui ne peuvent point
127

126

�ne point nous submerger un jour, vu la disproportion entre un individu et
la Nature entiere a laquelle l'individu ne peut point d'ailleurs ne point
participer. Pour mieux comprendre que Spinoza parle ici de temps non défini
et non point de temps infini et pour constater que, comme le dit Anne
Amalric, la rupture est consommée (p. 215) entre Unamuno et Spinoza, nous
engageons le lecteur a retire la démonstration de la proposition 8 que nous
ne pouvons rapporter faute de place. Rupture, car Spinoza disions-nous a
propos de L6pez de Vega, estime qu'est philosophe celui qui médite sur la
vie sans regarder la mort. 11 est vrai que, sur ce point comme sur les autres,
Unamuno tientrait a avoir le dernier mot. Nous pensons que, foncierement, Unamuno a besoin du rationalisme spinoziste comme d'un complément.
Sa conscience philosophique et son inconscient ne peuvent se priver "de
s'appuyer sur le systeme par excellence intellectuel et tragique: celui
de Spinoza, systeme résumé en trois mots (Deus sive Natura)" (p. 214),
sur ce systeme, fait remarquer Anne Amalric, qui se démontre géométriquement.
Mais ce systeme, Unamuno le réduit a n'itre qu'un vctement qui cache
le désespoir devant la mort. Nous invitons le lecteur a relire les textes
d'Unamuno, dans les chapitres II et 111, traduits par Alain Guy dans son
bel ouvrage si bien titré Unamuno et la soif d'éternité, Seghers, 1964, pp.
116-118. (Nous essayons de montrer dans nos articles que Spinoza vide le
concept d'éternité, comme bien d'autres, de son sens traditionnel, de la
signification inculquée par l'idéologie dominante, pour le naturaliser/

croit et que ne le croient la plupart des
pour un philosophe matérialiste
rémaco~en.tateurs. Nous tenons Spinoza
l'.d,ali
ou p
térialiste ene
"
i e sme, et pour un philoso he de l'" . .
; , ore empetré dans de
la f oís individualiste et collectivl:, ,,
mdiVIdualite avec une "ontologie a
11 de Liberté et raison Assoc' ti' ed (no": ou_vrage consacré a Spinoza tome
,
ta on es Publicatt
d l'U .
'
Le Mirail, 1972 p. 29 l ) C
. f .
. ons e
ruversité de Toulouset d
'
. e qw ait plemement éch a l' l
pro on e d'Anne Amalric: "S'il f
f .
o
ana yse fme et
attitude philosophique ne pe t " aut :11re appel au matérialisme, cette
l" d' .
u etre reelle que . ll .
m iv1dualité. Le theme de 1•· d' 'd
.
s1 e e ttent compte de
d ¡
m ivi u devient en
l
e a l~on spinoziste" (p. 2l 6 ) U
. que que sorte le 'réquisit'
.
. namuno, au ruveau d
d
sanee rattonnelle, nie -ou dénie-- l'id,
,.
. ~ genre e connaismortalisme; mais au niveau d I
ee_ de l 1Il1Inortahte de l'ame et l'imd''
'
e
connaissance sensibl il
·
unmortalité. D'ou méthode des co t d' .
e, accue1lle le désir
n ra 1ctzons, doute ag ·
f .
.
(pour reprendre trois sous-titres d ¡·
d''' . ,
onzque et o, agomque
1
h ·
u vre eJa cite d'Al · G )
e apitre VI du Sentiment tragique d l
. "
am uy . L'émouvant
déses . fe
e a v1e confronte
. 1
porr a 1ectif et le scepticisme rati alis ,,
magistra ement le
d'éternité, op. cit p 6
'té
on te (A Guy, Unamuno et la soif
., . 9' ci
par Ann Am 1 .
complementarité inconciliable S .
/ e
a ne, p. 219). D'ou la
. . .
pmoza Hume "De 1
•
apparait ICl comme prolégomene a la criti
d.
_s ors, la philosophie
de Dieu" (p. 221 ) . D'ou
l A
que _e la vie future et du royaume
'h , ,
' se on nne Amaine qui
b'
.
eterodoxe
la
pensee'
un
.
a ten raison ce qu'a
d
amuruenne "La 'd' •
'
s'inscrivant dans la mate' 'al't' d 1• . me itatton de l'etre et de la mort
n 1 e e a Vle l
}' •
le rationnel" (p. 221).
' a re ig1on ne peut se tisser dans

ª

rationaliser).

Anne Amalric comprend et expose fort justement le rapport d'Unamuno
a Spinoza: "L'individualité propre a partir de laquelle Unamuno édifiait sa
réflexion parvient ici a s'assurer du passé philosophique, a faire de l'histoire
de la philosophie l'illustration de sa pensée" (p. 214). L'auteur montre,
textes a l'appui, comment Unamuno et Spinoza sont éloignés l'un de l'autre au
coeur de leur proximité meme: "La rupture est consommée. Au tournant d'un
meme horizon de pensée, fondée sur la conception individuelle et sur l'effort
de persévérance dans l'etre, la rupture s'opere de la 'nature' a la vie ou a
l'existence. {... ] De la Nature a la vie, la différence est bien profonde, la
premiere déterminant une dépendance réelle, logique et psychologique de
l'individu, la seconde se percevant sans ordre" (p. 215) . Anne Amalric
juge a juste titre que l'auteur du Sentiment tragique de la vie ne s'approprie
du spinozisme que l'idée-force des propositions 6 et 9 de la troisieme partie
de l'Ethique et qu'il n'adopte ni le sens de l'affection spinoziste ni la conception de l'esprit qui sous-tend ce sens (p. 215). Mais quand Unamuno s'écrie:
Matérialisme? Pourquoi pas? (dans la suite du chapitre 111, texte cité p.
216), il se trouve, en réalité, beaucoup plus proche de Spinoza qu'il ne le
128

Antonio
Machado, ¡m· aussi,. a su regarder la
.
mais luí était étrangere la t .
.
mort en face et la penser.
ens1on agoruque dont
uff
'
remarque Marie Laffran
d
.
a so ert et vécu Unamuno
.
que ans sa contnbution "U h'J
'
n P 1 osophe en marge .
Antomo Machado" En d
·
es pages denses sugg ti
alli
.
·
sympathie pour l'auteur a l'ob. ti . ,
'
es ves,
ant fmesse et
Machado fut un grand poet " Jec vite, Marie Laffranque prouve que si
philosophe, "philosophe disc:t ~~~~t et plu~ qu'un poete" (p. 223) il fu/ un
sophe hétérodoxe. Daos l'histoire d: l e pre:ruere grandeur'' (id.); et un philo,.
a pensee espagnole il ce
,
•
courant d idées que toute une fa
d'"
.
'
represente moms un
·
i;on etre -sentir se
auner-, done de philosopher S'il t
' comporter, parler, penser
·
res e assez largement ·
,
'
es
pays
de
langue
hispan.
'
.
ignore ou méconnu hors
d.
.
ique, e est au moms autant
.
cette raison que du
fait des crrconstances' d u contexte personnel et pour
.
1· .
socio-po itJ.que de sa vie"
(PP· 223-224). Dans le premi
1
G
er vo ume collectif de l' ' ·
d
uy, volume que nous avons menti
,
1
equipe e M. Alain
Laffranque, qui est lllaltre de rec:=;e;u e début de no~e a~cle, Marie
Machado. Elle avait en effet
,
,
C.N.R.S., avait deJa écrit sur
texte de Pablo de A. Cobos "P -~· presente,, tradu!t et richement annoté un
, oe ique et metaphys1que du temps chez Antonio
129
humanitas-9

�t pensée de Antonio Machado
Machado", extrait de l'ouvrage Humour De
otes Mlle Laffranque
.
't"
( 1963)
ans ses n
,
dans la métaphysique poe ,que .
h:
notamment leibniziennes, de
.
. li ti
philosop iques,
comrnentait les unp ca ons
d hilosophe comme Unarnuno
Machado. 11 est vrai que Machado esdt un ~an copmprendre' de l'intérieur, un
' "l nnet e nueu.x
'
et Ortega y Gasset, et qui pe
lgré sa grande culture et sa
"b ·
Et pourtant ma
philosophe comrne Le1 rutz.
"
:alité' en raison d'elles- Machado
.
.1
hi
--ou plutot en re
,
fonnation phi osop ques,
de: hilosophies de l'Antiquité a son temps.
gr~ _P
"
'e J·usqu'a. de si extremes
Prend discretement conge des
·
moz1ste est pousse
C'est ainsi que la constru~tion sp
1 f nne en creux d'un 'tragique
conséquences qu'elle devient c:::~af;ran:ue, Machado aime ~eux se
érotisme'" (p. 236) . Selon M.
t dans la méditation des onentaux,
retrouver dans la pensée des premie;~ ~~se boudhique (p. 238). L'auteur a
dans la sagesse ongme ' M chado dit s'intéresser avant
Plus précisément
,
•
citant un texte ou
a
,.
commence son essa1 en
223 . Pour Machado, toute o uvre ~tl~ue
tout au contenu du lang~e (P_-. ) d' tre
rt "toute vraie med1tat1on
, h ·
unphcite et, au
pa ,
recele une metap ysique
,.
,, ( 231 ) . et plus que tout autre,
d mot poetique P·
' '
·
est, au sens P_r&lt;&gt;P~, ~
, ' 1 fois poete et métaphysicien. Or, ici, Ma~1e
Machado a reuss1 ,ª. etre a a résenter la noble et belle pensée du poete
Laffranque a le mente de nous p
"fis'te et laique. La richesse de
.
d d,
son message pac1
, .
républicam et e egager
t terons de glaner quelques epis.
cette contribution est telle que nous con en
.
he. "Tout systeme
·1
h"
t sceptique et quas1-apocryp
L'éloge de la phi osop ie es
. .
t' fabriqué caduc, susceptible,
, dif humam mven e,
'
.
philosophique est un e ice
,,, ( ' 263) Aussi le philosophe ne peut-il
Par suite, d'erreur et de faussete •·¡P· t ;.... t.e'gre au sérieux, d'autant plus
. t, lement s 1 es ...
'
. 1
point se prend re. in ~gra . :
uable dans la durée. C'est pourquo1 e
qu'il ne reste pomt unmob1le!~
b
a sa place, ses deux doubles
. .
,
bdelegue et su roge,
.
poe'te-métaphys1c1en cree, su
.
C l m"me qui invite a réviser
. t Juan de Mairena. e a e
.
successifs, Abel M artm e
ssi a corriger le notion de D1eu.
la conception de la philosophie endgage au bergsoniennement: "Machado
.
n· coulent e source,
La philosoph1e et ieu .
d t
.rrationalistes en un seos, de 1a
.
. f
t parrru les a ep es, 1
..
,
s'mscnt ennemen
f . d'
;,...tuition initiale: v1S1on, poeme
.
mme le ru1t une ...
.
l' ' d"f"ce de la plus savante log1que
Philosophie con~ue co
,
source et tout e 1 1
sont le plus souvent a sa
'
" (
263) Quant au Dieu de 1a
' I
développer
P·
·
conspire seulement a , ~.
. ,
263) . c'est un Dieu présent en l'ho~e
"Methaphysique de poet~ (cite P·"S''l ' un seos c'est celui, positif, d'unc
1 a
·
' 1nventer
'
O)
et qui reste touJours ª
. ·
dans chaque conscience" (p. 28 ·
.
d
d active et per~ue
harmonie vitale u mon e,
.
. , 1 " (cité p 280) pour employer
l' · d
conscience mtegra e
' ·
'
.
Cette "grande p emtu e ou
. 1 . "me relie les consciences. Ce D1eu
• d' Abel Martm u1-me ,
.
les images abstraites
,.
d k
. tes dont nous avons parlé -mais
,.
"t
dans
le
penentheisme
es
raus1s
smscn

130

s'y inscrit originalement et discretement, dans les dernieres années de A.
Machado (p. 255) . Si Dieu était Raison, le Christ serait "Ange rebelle
révolté au nom de cette autre raison que la Raison ne conruut pas" (p. 278),
car l'homme a besoin de dialogue et d'amour. "Autrement dit, le Christ
fut un homme qui se fit Dieu pour ell.'J)ier sur la Croix le grand péché de
la Divinité" (cité, p. 279) . Mais Machado n'a point "d'inclination pour
l'amour platonicien, dont l'homophilie est la forme la plus parfaite" (p. 283),
amour qui se projette dans le Bien platonicien et dans l'Un plotinien.
Machado préfere l'amour daos la différence des sexes, car cet amour révele
L'essentielle hétérogénéité de l'étre, pour reprendre un titre d'ouvrage. L'unité non homogene de l'etre, l'unité dans la différence, cela évoque Leibnitz.
Nous renvoyons aussi le lecteur aux belles pages contre la guerre.
II est heureux que le directeur du volume, M. Alain Guy, ait placé l'un
a la suite de l'autre les articles consacrés aux deux poetes philosophes ou
métaphysiciens poetes, tous les deux suscitateurs et créatcurs, pour reprendre
des termes de M. Laffranque. II est également bien venu de placer l'un a
la suite de l'autres les articles sur Antonio Machado et sur Joaquím Xirau,
deux fervents républicains. C'est Reine Guy, spécialiste de J. Xirau, qui est
l'auteur de la contribution "La théorie non-conformiste du temps chez
Joaquím Xirau". Daos son ouvrage déja cité, Axiologie et métaphysique
selon Joaquím Xirau, l'auteur a exposé magistralement le hilan des philosophies
révolues selon Xirau, la richesse symphonique de sa philosophie, son personnalisme axiologique, sa métaphysique de l'amour, sa psychologie du concret,
sa doctrine et son action pédagogiques. Dans sa vie comme dans sa philosophie,
Xirau fut un non-conforrniste et Mme Guy est le premier auteur a avoir
remarqué que la théorie du temps se situe au coeur de ce non-conformisme.
Intransigeante, la théorie du temps de Xirau "s'inscrit en rupture de ban,
tout a fait délibérée, avec toutes celles qui ont été proposées au cours de
l'histoire de la psychologie et de la philosophie" (p. 292). Cette théorie
novatrice présente le double mérite de récapituler significativement l'histoire de la philosophie et d'offrir un retentissement psychologisue et métaphysiquc.
Cette conception est exposée dans un article, "Le Temps et ses dimensions",
qui a paru en 1946, année de la mort accidentelle de Xirau, exilé a Mexico.
Alain Guy caractérisait ainsi le philosophe de Barcelone: "Cet homme de
gauche, constamment dévoué a la cause du peuple, se rattachait a un
spiritualisme original, daos le droit fil de Platon, de saint Augustin, de Descartes, de Husserl et de Scheler, qui visait a dépasser, a la fois, un intellectualisme desséchant, un naturalisme grossier et aussi l'équivoque vitalisme"
("La philosophie de l'amour selon Joaquím Xirau", M élanges a la mémoire
de ] ean Sarrailh, París, Centre de Recherches de l'Institut d'Etudes Hispa-

131

�, . a dé asser de meme que les théories
m·ques 1966, p. 426}. Ces theones
p
'f d d'une "outrecuidante
'
· ·
résultent, au on ,
.
1
fausses telles que les re ativisrnes,
. .té des philosophes, promotlon
.
,, (p 205} par la meJon
,, ,
t
Promouon du temps
.
"E f :•., ... t du temps pur 1 e1emen
.
annihile l'Etre:
n a._..
·
qui appauvnt le ~l e~
'
et en le réduisan a un écoulement gratwt,
essentiel de la vertebration de 1 Etred
l divers relativisrnés ont fini par
,
i
une transcen anee, es
,
l'Et
sans reférence .,. auc .
,
,, (
) . Détruire le reel et
re,
205
dissoudre aussi bien l'existence que ~ E~ pXir..
time que l'existentialisme,
l temps lw-meme.
au es
. .
c'est, d'ailleurs, annihiler e
'
d
lus graves formes de relauVISIDe
notamment allemand, représente 1une 'esl p
d nom de Heidegger, estime
.:
"Sans qu'il se trouve prononce, e gran .
i
1
'ditation de
scepuque.
t ici sousJacent .,. a me
avec raison Reine Guy, est cons~en
excellence· c'est, en effet, le
Xirau, comme celui de son advelrsatre pal~tement saos' doute, dissous l'Etre
. h . a le p us comp e
. ,
d
Philosophe de Messkirc qw '
. .
' n s'en aperroit aisement ans
1 d 'tants ams1 qu O
~
• ,
au sein du flux temPore es e Xi ' d"agnostique une différence de gravite
Sein und Zeit" (pp. 205-2?6}.
rau é1
comme l'empirisrne classique,
. .
téneurs a notre poque,
, .
"
entre les relat1V1Smes an
, . .
. les relativisrnes anteneurs se
ain du negativ1sme,
d
et le triomphe contemPor
ur déboucher humblement ans
bomaient a refuser la transce_n?an~~• Po 206) Dans le nihilisme contero. •
d s le scepticisme (p.
·
11
l'agnost1c1sme ou an
, t qu'évanescence temPore e.
1
fond car tout n es
.
'
d ·t urprenant des deux tentatives
Porain le mal est p us pro
'
•1
bl "tre le pro Ul s
•
"Ce nihilisme saos fail e sem e e
.
ntreprises Pour reconstrmre
· · t 'té de nos 1ours, e
les plus remarquables qui aien e ' .
d' ne part et le husserlisme, de
. ,
·r· le bergsomsme, u
'
.
,
la philosoph1e, a savo1 .
.
1 d' ne maniere étonnante, unprevue,
.
xphque
ce
a
u
.
l'autre" (p. 207 ) . X irau e
'té amenés a réintroduire la notlon
B
et Husserl ont e
en montrant que ergson ,
ºti
t active" ( cité, p. 207}.
d
, nt "comme une presence pos1 ve e
.
e nea
sé les fausses soluuons,
.
, t' 1 probleme du temps et rePous
. . , .,
Apres avorr presen e e
.
de l'Occident a pnv1leg1e une
. thi
hacun des tro1s cyc1es
.
i
Xirau pose l'hipo ese q~e e
these qui s'avere tres suggestive et tres
dimension du temps et il démontre sa
' rter a l'exPosé lumineux de Mme
éclairante. Nous engageons le le~teur a ~ retPo ar l'Antiquité et le Moyen Age;
• 1 t
ramene au presen P
Guy Pour voir e emps
1 Modemes· ramené au futur par
,
1 R naissance et es
'
1
ramené au passe par a e
bº des analyses justes. 11 est exact que es
les XIXe et
siecles. 11 y a la ien. 'I' ., le présent et que le concept
, . °t' ont pnvi egie
. d
diverses écoles de 1 antiqw e
chr'ti.
est "corrélatif de celu1 e
.
Moyen Age
e en,
. .
d'éternité, dommant au
1 lace de nous étendre, car il unporte
d de ces trois f~ons, daos l'hisPrésent'' (p. 209). Nous n'avo~s pas, ª1•
..
de Xirau a egar
. ..
1
d'insister sur a critique
. dim . ns temporelles. Ces tr01s v1S1ons
l'
des trois
ens10
, .
toire de se centrer sur une .
. t tres' net pour la science mecamste
'
.
' 1 détruire ce qw es
. .
.
l
du temps en arrivent a e
'
. . . s du temps umdimensionne
et la mathématique au xvne siecle. Les trolS VlSlOD

xxe

f

132

"commettent l'erreur majeure de courir aprcs un phantasme; celui d'un
temps pur, dépouillé de toutes ses dimensions non-temporelles, réduit a une
seche abstraction. II faut, au contraire, restituer au temps toutes ses connexions extra-temporelles" (p. 213). Critiquant les autres conceptions du
temps, Xirau présente, en effet, la sienne: le temps comme totalité concrete,
comme déploiement multidimensionne/ de nombreux rythmes. "Ce qui est
directement peri;u ou saisi, c'est une expérience de volume, celle d'un volume
gonflé de profondeurs et de distances" (pp. 213-214). Les rythmes sont tres
divers, sans plan d'ensemble et sans unité de direction. "Xirau insiste longuement et brillamment sur cette perpétuelle interférence, sur ce constant
entrecroisement des expériences temporelles, des situations et des visées, des
projets et des vivences (pour employer un terme ortéguien) " (p. 215).
"L'expérience de la durée est celle d'un entremelement intime des diverses
dimensions et situations, au sein de la concrétude'' (p. 216). Tout en reconnaissant la puissance et la pénétration des conceptions de Xirau, nous
esquisserons une réserve sans avoir la place de la développer. Les critiques
de Xirau sont pertinentes contre les métaphysiques, mais, a notre avis, elles
ne portent nullement contre le matérialisme historique et dialectique. Quant
a la théorie de Xirau, elle est valable a un niveau subjectif, mais il faudrait
la resituer et la compléter, notamment a l'aide de l'histoire. La fa~on dont
Lucien Seve utilise la notion d'emploi du temps, dans Marxisme et théorie
de la personnalité (Paris, Ed. Sociales, ge éd. avec deux postfaces, 1974)
permettrait aussi de corriger scientifiquement le subjectivisme de Xirau.
Apres Xirau, militant socialiste qui, souscrivant a la fusion avec les communistes, rejoignit le Partí Socialiste Unifié de Catalogne, vient Gustavo
Bueno, remarquable et original penseur socialiste. Professeur a l'Université
d'Oviedo, G. Bueno se détache et s'impose dans la production philosophique
espagnole contemporaine par la vigueur et la rigueur de sa puissante pensée.
Récupérer l'ontologie de Wolff au profit du matérialisme dans une perspective
marxiste, c'est la une grande entreprise. Et l'on salue avec intéret que ce
soit le directeur de l'équipe et de ce volume, comme des volumes précédents,
qui ait tenu a présenter lui-meme "Le matérialisme critique et socialiste de
Gustavo Bueno". Le philosophe d'Oviedo se déclare matérialiste a part
entiere: "En una filosofía materialista, fuera de la Materia, no hay nada"
(cité, p. 328); ainsi lit-on dans Ensayos materialistas (p. 62) , ouvrage de
1972 et le plus copieux des ouvrages de G. Bueno. Celui-ci, en second lieu,
se déclare socialiste; autrement dit, il lutte pour substituer le socialisme au
capitalisme. En troisieme lieu, il se réclame du matérialisme historique et
dialectique, mais pour reconstituer une nouvelle métaphysique. Disons, pour
schématiser les grands príncipes et les orientation directrices, que, en
133

�quatricme lieu, le grand progressiste marxisant entend rechercher l'unité de
la théorie et de la pratique: "je veux défendre la these de l'unité interne
entre la conscience philosophique et la pratique du socialisme" ( cité, p. 325).
En cinquieme lieu, c'est rationnellement que la philosophie doit comprendre
la praxis; Bueno est un rationaliste. La praxis étant tenue par lui comme
le crueuset fondamental, Bueno ne veut point, certes, d'un rationalisme
formaliste. Lui-meme logicien consommé, i1 refuse l'impérialisme logiciste au
nom de son rationalisme matérialiste: "La rigueur formelle n'est, pour la
philosophie, qu'un cas particulier de la rigueur matérielle, et c'est pourquoi
il est aussi inopportun de la diviniser que de l'ignorer" ( cité, p. 316) . Etant
rationaliste, Bueno est done éloigné de toutes les modes spontanéistes, gauchistes, irrationalistes, nihilistes. C'est ainsi qu'il réfute le livre de Manuel
Sacristán qui demande la suppression de l'enseignement de la philosophie.
G. Bueno a bien raison d'estimer que le gauchisme et le nihilisme sont
objectivement réactionnaires. Les thcses d'Illitch sont récupérées par l'idéologie
dominante. De meme, le Socrate fonctionnaire de Thuillier est-il réactionnaire. Ce qui nous conduit a remarquer, en sixieme lieu, que le socialisme
de Bueno, tourné vers l'avenir s'intéresse aux superstructures. C'est ainsi que
l'enseignement philosophique aidera la société socialiste
devenir de plus
en plus consciente d'elle-meme et
pratiquer son autocritique. Alors les
professeurs de philosophie se transformeront en fonctionnaires, au sens plein
du terme. "Mais, s'il est ridicule que Socrate soit un fonctionnaire d'un
Etat exploiteur, il est nécessaire qu'une société socialiste possede comme
fonctionnaire, non plus un Socrate unique, non susceptible d'etre répété,
purement individue!, mais des cantaines de Socrates, qui constitueront le
noyau du véritable pouvoir spirituel de la société socialiste" ( cité, p. 327).
Les pages de Bueno sur l'enseignement de la philosophie sont justement
mentionnées
deux reprises par Alain Guy, car les lecturs franc;ais sont
tres sensibilisés cette question, étant donné que, depuis des années, le pouvoir
au service du capitalisme essaye, en France, de réduire l'enseignement de la

a

a

a

a

philosophie.
Toujours avec M . Guy comme guide sür, abordons maintenant le coeur
de la philosophie de Bueno. En septicme lieu, celui-ci entend constituer une
philosophie académique matérialiste. En huitieme lieu, il utilise, a cette fin,
la méthode géométrique, méthode de construction d'idées, "de certaines idées
qui ne proviennent pas seulement d'autres idées, mais que l'on obtient a
partir de l'analyse régressive de la conscience scientifique, politique, mondaine
du présent ... " ( cité, p. 315) . Ces idées forment systeme et nous font remonter
le cours de la tradition. D'ou, en neuvieme lieu, moment capital, l'ontologie:
"Ces Essais constituent une revendication de l'ontologie traditionnelle comme

134

contenu principal de la philosophit matérialiste" ( .
pouvons pas résumer l'excellent et . t lli
,
cité, p. 315). Nous ne
,
, .
m e gent resumé qu' d
, Al .
d e la recuperalion matérialiste de l'ontolo ·e
.
~ onne am Guy
peut-etre de l'eau au moulin du hiloso gi ternaire~ mais nous apporterons
propos de Spinoza "Le hil ph
phe des trois genres de matérialité
·
P osop e espa l
'
dissoudre un blocage: celui d l'"d' d gn~ se trouve alors contraint de
e i ee e matiere avec e ll d
. ,
d',onc, avec celle de mesure· 11 s'él.&gt;.cve contre le p é · é e e .e quantite et'
Jug cartés1en qui définit
l etend .par le nombrable et par 1e mesurable" (pr 323)
,. ,
0
e
sa
v1e,
Spinoza
s'était
e'levé
.
r,. deJa, a la fin
d
.
contre ce préJºu ,
, •.
la v01e d'une ontologie que B
.
. ge c~rtesien et ti avait indiqué
si la diversité d ch
u:no Ju~ra1t ternaire: "Vous me demandez
es oses peut etre demont , a · ·
concept d'étendus. J·e cro15·
.
. ree
priori en partant du seul
,
'
avoir assez cla1rement
t ,
,
.
c est pourquoi la définition cartes'i·e
d l
.mon re que c est unpossible;
.
nne e a matiere
l' , d
mauvaise; il faut, au contraire l'
¡·
,
_par eten us me semble
.
.
' exp iquer necessairement
.
qui expnme une essence éternelle et inf . " 1
par un attnbut
Tschirnhaus 15 Jºui!let 1676) S .
lllle ( ettre de Spinoza E. W. de
'
• pmoza se propo "t d
•
du troisieme attribut ma15" l
t l'
sai e reverur sur ce probleme
,
,
a mor en a empech, T
~ .
la, en ce début de la lettre 83 l'
td · i e. oute o1S, ce qu'il confiait
, l .
' avan errucre que n
d
.
ec airant: la matiere ne peut point
d 'f .
ous ayons e lui, est
seule géométrie et le seul méc .
. sed' ,e mir par la seule étendue, par la
.
.
anISme' ou la recours un
tre
"b
.
expnmerait la matiere dans sa spé "f ºt' la
., •
au
attn ut qui
irréductible au géométrisme et ci ici ée, _mauere en tant qu'elle se montre
.
au m carusme y 0 • • d
avec tro1s attributs et trois ord
d
.
ici onc une ontologie
res mo aux· Pensée Et d
.,
Cependant, nous n'en resterions point 1~. s'il ' en ue, ~atier spécifique.
n?us du coté de la matiere, ¡¡ doit
.
_Y a ~eux attnbuts connus de
coté de !'esprit, a savoir la pe , h y _en. av?i~ logiquement deux aussi du
,
, .
nsee umain mdividuelle et la
,
¡¡ .
c est-a-dire la pensée de l'h
ºt' l
. .
pensee co ecttve,
umaru e, e patnmome social et historique accumulé
A

a

a

a

Bueno a bien raison de relever a l'occas"
"
. .. .
.
christianisme" ( cité p.
) C'
,. ion la significabon matérialiste du
323
,
'
·
est qu ti Y a en to t
1· ·
metaphysique lutte "d , l .
.
'
u e re igion et en toute
, . .
'
' eo ogique interne entre
.
matenaliste, et un courant conservat
"déal" un courant progress1ste,
,
.
eur, 1
iste l'un d d
etant dommant. Ainsi l'idéalisme t-"l d .
'
es eux courants
chez Spinoza. . . et chez B
Ues 1 o~ant chez Platon et le matérialisme
ueno.
ne quesbon de M G
de quelque idéalisme chez B
· uy montre la présence
ueno, et ce n'est ]a
•
genre de matérialité requiert des , 1 • •
qu un exemple. Le troisieme
.
ec airCISSements La d, 1 .
isme
philosophique
exclut-elle
caté
ori
u
.
ec arabo~ de material
Guy "l'au-dela la . d'
g q ement, se demande JUStement A
'
,
vie
outre-tombe cett
·
.
·
Unamuno?" (p. 32 ) p
, '. . e exigence imprescriptible selon
8 · our 1e maténahsme dialectiq
•
hº
•
pal"Vlent a évacuer tout idé r
.
ue et istonque, qui
a isme, une telle mterrogati
. . .
se trouve etre doublement hét, d
hé
on sera1t mutile. Bueno
ero oxe, terodoxe a l'égard des hétérodoxies.

135

�Avec la onzieme contribution, nous passons des hétérodoxcs espagnol aux
hétérodoxes hispano-américains. M. Zdenék Kourím, docteur en philosophie
de l'Université de Prague, présente une étude critique pénétrante et fouillée
intitulée ''Deux émancipateurs de la philosophie au Mexique: Caso et Vasconcelos". Entre Bueno, philosophe rigoureux, rationaliste et marxisant et
les deux philosophes mexicains insoucieux de rigueur, plutot irrationalistes
et hostiles au marxisme par préjugé et sans le conmutre, il y a un océan.
Pourtant les deux philosophies sous-développées de Caso et de Vasconcelos
ne manquent point d'intéret surtout lorsqu'elles sont examinées par un penseur
ayant la culture et la profondeur de Z. Kourím. Les deux mexicains ont
fait oeuvre de pionniers en implantant dans leur pays une philosophie non
importée. Une production nationale pouvait paraitre, a certains, hétérodoxe.
Mais surtout les deux philosophes mexicains se montrerent hétérodoxes a
l'égard de l'idéologie positiviste mise en place dominante sous le Porfiriat,
par Porfirio Díaz et son équipe de technocrates. Enfin les deux philosophes
voulurent devenir hétérodoxes vis-a-vis de la philosophie occidentale. D'ou
leur mépris de la logique et de la scientificité, leur défaut de cohérence, leur
mysticisme. Ils ne retiennent que des pensées, comme celle de Bergson, qui
vont dans le sens de leur esthétique de l'émotion. Mais ils conservent le
christianisme en l'oblitér~t d'intuitionisme et de mysticisme. Leur idéalisme
fait office de philosophie conservatrice: on preche la conversion des coeurse
afin de ne point toucher aux iniquités de l'ordre établi, alors que Spinoza
avait déja dit qu'il faut, en priorité, transformer les structures économiques,
sociales et politiques. La-contre, Caso preche: "Le probleme social du
Mexique, comme celui de partout, est une question morale" (cité, p. 335) .
A propos de V asconcelos, Z. Kourím donne des exemples d"'inconséquences
difficilement adrnissibles lorsqu'il s'agit de philosophie" (p. 338) et il propose
ce raccourci "l'arbitraire du volontarisme incamé en l'occurrence dans une
mystique et dans un messianisme -expressions d'un irrationalisme extreme"
(id.). La connaissance est émotionnelle avec, comme moyens, le rythme, la
méloclie, l'harmonie et le contrepoint. La pensée se mo que de l'ordre du
dissours et de l'analyse; les critiques extérieures ne l'atteignent point; elle
suit le rythme suggéré par une imag issue d'une émotion. On le devine,
Caso et Vasconcelos estiment que se moquer de la philosophie, c'est vraiment
philosopher. Qu'importe la philosophie, l'essentiel est l'Evangile. L'hétérodoxie
se nie comme te11e et devient done extreme orthodoxie. Z. Kourím explique
fort justement cette position en prenant notamment en considération la période
de troubles extremes qui suivit la· chute de Porfirio Díaz, a partir de 191O:
"La ré-action apparait ensuite logique: le mystique contre le superficiel,
doté de prétentions scientifiques, l'absolu contre le précaire, a la frontiere du

136

cataclysme" (p. 350). z. Kourím note é ale
.
l'aveuglement des deux phil
b
g. 1:°ent comb1en est symptomatique
osop es mexicams a 1' , d d
egar
u marxisrne (p.
35O, note) auquel Caso re roch
ne se manipule socialeme!t qu~a: ptar exemlaple, d'avoir oublié que "la matiere
ravers
culture q • · ·
l
se convertit en richesse" (cit'
336).
, , u ams1 seu ement elle
, · ·
e, p.
, Caso meconnait q
•
I'
caractenstique du matérialisme histonque.
.
ue c est a une
philosophe mexicain fa1't 1,ob'Jet de la contrib t'
"UUn troisieme
h'
.
ne 1stoire spéculaire. S
R
u ion suivante
· amue1 amos· culture t
thro
'
Alonso Tordesillas. Samuel Ramos f t l''j'
d
e an
pologie" par
Comme eux, il est héte'rodoxe
u e ev~ e Caso et de Vasconcelos.
en ce sens qu'd s' t d,
,
culturelles et qu'il se situe tout ' f .
d
es egage des contraintes
.
a ait en ehors de la seo! ti
auss1 que, grace précisément a C
t , V
as que; en ce sens
philosophie" (Z K ,
aso e a asconcelos, "découvreurs de la
· ourun, P· 350) -el de ce fait " 'il
écbec n'a pas été vain" (id.)- une
,
~ _s s ~nt échoué, leur
une culture me . .
'
.,
pensee mexicame s est constituée et
xuaine s est unposée dont R
.
psychanalyse. N'ya-t-il point hétérod . d
amos trace une pwssante
,
oxie ans l'entreprise de R
.
scrut e eI d ecrypte une imposition f
,
, . .
amos qui
A le clifférence de C
d V ace a I Europeanisation et aux Yankees?
aso et e asconcelos R
.
.
que la pensée m"-:c .
' .
, amos est rat1onaliste et il sait
""' ame n a nen a gagne ' .
1' .
émotionnel. L'étude de la r l t'
, r .ª Jouer autisme et le folklore
"
e a ion speculeire de l'E
d
.
repose sur des données précises pouvant ,.
. d
urope et u Mexique
historique, sociale, psychologique" ( 3;6n;sc~re ~s une_analyse scientifique:
précise et remarquable de profonJ:ur f ·. ~ presentati?n d'A._Tordesillas,
Ramos. Celui-ci étudie lepas
d 1' ~t ,b.1en ressortir la demarche de
sage e a mimesis a la d ·¡¡ '
que 1e nationalisme culture! de C
d
, erence et comprend
,
•
aso et e Vasconcelos ' ' , ,
necessarre, certes, mais insuffisant et a dé
_n a ete qu un moment,
ou sauvage civilisé est un obst l , . passer: Le chvage Mexique/Europc
gisme de l'humainism
I . ac e epistémologique et il reflete l'anthropolo', . .
e c ass1que, alors que la
11
th
.
s edif1er sur "l'idée d'une
b'
.
nouve e an ropologie doit
com mato1re des cultures" (p. 365)
La tre' .,
.,
.
lZleme et dem1ere contribution "La hil
.
..
vador Allende et son contexte h' t . ',,
p osophie poliuque de Sal, .
IS onque
est due a Ala. H
L
et 1action
courageuse
de
l'hom
d'E
'ch.
.
m uc. a pensée
, ..
.
me
tat ilien y sont . te , ,
un rev1S1onrusme et comme
.
m rpretees comme
pensée politique d Sal d une express1on de la bourgeoisie nationale: "La
e
va or Allende est I' p ·
· , .
voire 'hétérodoxe' -un certain 'humanis
ex . res:ion ,'deologique originale,
l b
..
me marxiste - d une classe d 'te . ,
a ourgeome nationale" (p 369) R
e rmmee,
'h
.
·
·
emarquons au passag
1
'
e, que e terme
d umanisme, comme de tres no b
li
1
m ~ m ~ ~ e s pbil
hi
sme, iberté, démocratie etc
t t
,
osop e, matériaa un humanisme bourge~is
eas ra~erse phar la _lutte idéologique; s'il
h
,
auss1 un umarusm
'ali
,.
un umanisme métaphysique reflet du
.
·¡
e s~1 ste; s d y a
'
prem1er, I y a auss1 un humanisme

¡-y

y

137

�scientifique. La critique que fait Huc de la pensée et de l'action du président
Allende et de la politique de l'Union populaire est violente et partiale,
unilatéralisée. Wous ne nions point qu'il y ait au des erreurs dans la stratégie
et la tactique de l'Union populaire, mais l'échec est surtout du a la conjonction objective de l'intervention américaine (C.I.A. notamment) et de
l'opposition gauchiste, comme le reconnatt incidemment A. Huc (p. 386,
note 67). Huc refuse dogmatiquement toute voie pacifique, c'est-a-dire sans
guerre civile, vers le socialisme, alors que Cuba, par exemple, montre la
possibilité d'un tel passage. 11 recuse la notion de lutte pacifique pour le
pouvoil (p. 389), alors que la lutte des classes peut s'intensifier aux niveaux
économique, politique et idéologique sans qu'il y ait toujours nécessairement
guerre civile. De meme, l'histoire contemporaine nous montre qu'il peut y
avoir coexistence pacifique entre socialieme et capitalisme et lutte idéologique
achamée, cela avec un avancement progressif du socialisme. Huc fait partie
des imprécateurs gauchistes qui veulent empecher, dans les démocraties occidentales, l'arrivée au pouvoir d'une gauche dotée d'un programme commun
au partí de la classe ouvriere, c'est-a-dire au partí révolutionneire, et aux
réformistes. Pourtant, le mouvement historique avance grace a l'unité des
contraires. A. Huc n'est point dialecticien. Par rapport au marxisme, il
est autrement hétérodoxe que le président Allende; et si ce dernier est
hétérodoxe a l'égard du marxisme, il l'a été davantage a l'égard du capitalisme
monopoliste et de son idéologie.
Comme la place nous manque pour condure, disons surtout que ce volume,
comme tous les autres volumes de l'équipe de M. Alain Guy, est d'une grande
richesse humaine et philosophique, ce qui amene le lecteur a réfléchir, a
discuter, a compléter sa lecture et son information. 11 est précieux pour le
lecteur fran~ais d'avoir ainsi acces a de nombreuses sources ibériques et ibéroaméricaines. Nous souhaiterions qu'en Espagne, au Portugal, en Amérique
latine, il y ait, de meme, des équipes pluridisciplinaires de chercheurs qui
produisent des volumes collectifs pour mieux faire connattre la philosophie
fran&lt;taise. Que l'équipe d' A. Guy constitue un modele a imiter originalement!
Pour terminer, que l'on nous permette de citer la fin de la préface de notre
regretté mattre Georges Bastide au premier ouvrage de l'équipe: "la volonté
qui nous conduit dans notre tache nous paratt doublement fondée: dans la
conjoncture culturelle d'un monde en quete d'un humanisme dont il serait
regrettable qu'il laisse échapper l'apport de l'irrempla&lt;table esprit hispanique;
plus profondément encore, dans la nécessité métaphysique et morale du dialogue
de l'homme avec l'homme dans la commune édification de sa destinée et,
peut-etre, de son salut" (Le temps et la mort dans la philosophie espagnole
contemporaine, op. cit., pp. 10-11).

138

ACERCA DE LAS FUENTES ESCOLÁSTICAS DE SPINOZA

CEUNA ANA LERTORA MENDOZA
Centro de Investigaciones filosófico~atu~es (Consejo Nacional de InvestJgac1ones
.
U
. . Científicas y Técrucas
y
ruvemdad Católica Argentina), Buenos Aires

l. lntroducci6n
EL ESTUDIO DE las fuentes filosóficas de B . S .
dificultades en gran parte debidas a la ~ruJ . pmo~ (1632-1677) presenta
enfatice uno u otro aspect
d ,
disp~ndad mterpretativa. Según se
.m fluencias que a otra A
o, se ara mayor. rmportancia
. a una corriente de
·
unque 1a cuestión n
,
mucho se ha progresado superan'dose 1 .. , . o esta totalmente resuelta,
.
'
a VISlOn srmpr ta d
.
contmuador de Descartes
bó
is
e un Spmoza mero
·
Y esIa n entre éste
L "b ·
mterpretaciones cartesianizantes com 1
y e1 rutz o Wolf. Junto a
kill,' Callot/ Broetto,5 Feibleman e o as de Bausola,1_ Ben-Scholmo,2 Bur' etc., podemos citar las de Caill01s,
. 1
. ' Criticando a Semerari insiste en la dependencia
, .
s1ano. Cf. ADRIANO BAUSOLA "I probl . d 11
. gnoseologica del dualismo cartc'
enu e o spmozis " R"
.
·
v.•47 , pp. 2 60-264.
mo , iu. Filos. Neoscol., 1945
J. BEN ScnoLMo, "Human kno I d
'
philosophy'', Iyym, Yisra'el, 1959 vw ;O ge an~Othe attribute of thought in Spinoza's
15
sumen en inglés).
' ·
' pp.
· 8 Y 1-29 (original en heb reo, re1
Encuentra un paralelismo entre S .
et , l'absolutisme" ( "Theism
.
p1~oza y Ph
Hegel,
.
and absolutlsm")
•¡ cf. T. A. BuRKILL, "Le the1sme
Problemes du cartesianisme D
i osophy, 1944, v. 73
pp 117 129
195
• escartes Maleb
h
.
'
·
.
6, pp. 280 ss.; dedica tres ensayos a Í .
ranc e: Spinoza, ANNENCY GARDET
• "Lógica e metafisica ne! metodo d" S '.'5 m,~erpretac1ones de Spinoza.
'
1 pmoza
"d
R" p·¡
cons1 era que Spinoza sigue las lín
d d
' ,u. 'os, 1950, v. 41 pp. 260-279
• Rechaza la tesis de Haserot y
~olio del "cogito" cartesi~no.
'
su, i~ea~smo; cf. "Was Spinoza a Nomin~:~~~ ~!¡¡ºº;"1alismo spinozista, afirmando
Spmoza et la métaphysique" C ·,·
195'
. eu., 1951, v. 16, pp. 386-396.
' n ,que,
3, v. 70, pp. 221-230.

7: ::

139

�Clark,8 De Rosa• y especialmente Di Vona,10 todos ellos reconociendo fuentes
diversas. Pío Gaja 11 al resumir los aportes de Joel, Freudenthal, Sigwart y
Richter, concluye la necesidad de considerar las siguientes influencias: cábala
y tradición judía, escolástica católica y refonnada, filosofía hebrea, el panteísmo renacentista, y por supuesto un trasfondo general de cartesianismo.
Los resultados de la crítica histórica justifican ocuparnos de las fuentes
escolásticas, aspecto poco tenido en cuenta, a juzgar por el escaso número
12
de trabajos específicos. La Bibliografía filosófica de Van der Linde
las
omite; la de Wetlessen 13 menciona algunos títulos sin dedicarles acápite especial; la de Préposiet,14 más completa y ordenada, distingue entre fuentes
escolásticas ( con citas de obras anteriores a 1910) y fuentes medievales. En
total podemos contar apenas una docena de escritos, en su mayoría antiguos.
Junto a ellos, por su vastedad e importancia, la obra de Di Vona se impone
como referencia principal.
El pluralismo de fuentes nos parece la posición exegética más acertada y
concordante con el cuadro histórico y los datos biográficos de Spinoza. Pero
para evitar una interpretación atomista y tipo mosaico es necesario adecuar
la estimación de las fuentes a una correcta metodología. Esto nos lleva a
formular algunas precisiones liminares.
El concepto de "fuente filosófica" es ambiguo. Para deslindarlo mejor distinguimos entre:
1 Exposici6n en un estudio sobre los elementos neoplat6nicos de la obra de Spinoza:
"How plotinian is Spinoza's doctrine of freedom?", New Scholst., 1959, v. 33, pp.

273-290.
• La concepci6n de Dios spinozista no puede llamarse propiamente religiosa. Cf. "La
religione nella vita e nel pensiero di Spinoza", Divus Thomas, 1961, v. 64, pp. 241·
265.
" En "L'analogia del concetto di 'res' in Spinoza", Riv. crit. Stor. Filos, 1961,
v. 16, No. 1, pp. 48-78; también "Vernierc : 'Spinoza et la pensée fran~ise' ", Riv.
Crit. Stor. Filos, 1954, v. 9, No. 6, pp. 622-628; y sobre todo S tudi sull'ontologia
di Spinoza, Publicazioni dell Instituto di Storia della Filosofía dell'Universitá dcgli
Studi di Milano. La nueva Italia Editrice-Firenza, I parte, 1960, 11 parte, 1969.
11 "Lo stato attuale deglo studi sulle fonti dello spinozismo", Riv. Filos. N eoscol.,
1951, v. 43, pp. 377-398.
11 Cf. Benedictus S pinoza, Bibliografía, Niruwdoop, B. de Gra::ú 1961, reim. de
1870.
11 A Spinoza Bibliography, Universitests Forlaget, 1968.
" Bibliographie Spinoziste, Les Belles Lettres, Paris, 1973. Recoge los datos con•
tenidos en las dos antes citadas y en AooLPH S. OKo, The Spinoza Bibliography,
publised under the Auspices of the Columbia University Librarles, Boston, Mass., G. K .

Hall &amp; Co., 1964.

140

~u~ntes en sentido amplio, que com rende t
.
.
o mdirectas--, motivaciones y co . P_
odas las influencias -directas
su desarrollo y elaboración sisternánti~~enltos que ·el filósofo experimentó en
.
ca, me uyendo aún las "nfl
. .
cientes y las motivaciones (po "ti"
.
1
uenc1as mconssi vas o negativas) · · d
y obras y por el medio cultural en
b msprra as por otros autores
que actua a.
Fuentes en sentido estricto que inclu
sóficos, doctrinas o teorías q~e
fiil' yfe solam~mte aquellos sistemas filo.
d
un oso o consciente y 1
•
mcorpora o a su sistema sin modificarlas
.
vo untariamente ha
cuales se ha inspirado directam t
sustancialmente, y aquellas en las
en e.
La diferencia entre las dos es .
el primer sentido puede serlo e ~portantde, no to~o lo que es fuente en
tare
n e segun o Segun esta d' tin . ,
mos mostrar a lo largo de este t b .
·
1S
aon intendema, católica y reformada h "d ra ªJº que la escolástica medieval y moa s1 o una fuente s · •
los sentidos, no en el segundo E d .
pmozista en el primero de
.,
· s ear que hay en s ·
zacion acorde con ciertos modos e lás . '
. .
pmoza una temati.,
seo ticos recibidos y co
u tilizacion de terminolouía ya I bo d
nsecuentemente una
•
o·
e ª ra a, pero no ha ·
·,
ciente, voluntaria e inmodificada de nin ,
. y mcorporaaon conscolástica relevante en su sist
gun conterudo doctrinal de la esema.
Los aspectos más salientes de su vinculación
, .
a la metafísica, y por ello dar
.
con la escolast1ca se refieren
, ·
emos especial preferencia e ·
umca obra en que trata siste 'f
a og1tata Metaph,•sica,
. . .
ma icamente los temas d
1 ,
Jwc10 de comparar nuestros res lt d
e onto ogia, sin peru a os con el
á]" • d
lo demás queda entendido que al h bl d f an is1s e otras obras. Por
sentido, salvo que expresamente a . ard" e luentes nos referimos al segundo
se m ique o contrario.

II. Las fuentes escolásticas
La ubicación de las fuentes escolásticas su n
.
.
aspectos y elementos tomados po S .
d po e deslindar previamente los
un cierto consenso a que a tu lmr pmoza. e sus fuentes principales y según
e a ente arnba la crítica hist,anca.
.
H asta no hace mucho la influencia d D
macía absoluta. Hoy se ti d
. e e~carte~ era considerada con pri, .
en e a rnatIZar afirmaciones A , 1 ,
metnco, supuestamente exclusivo del f
,
. si, e metodo geoen la filosofía del 1600 15 e m· 1 . rSa~ces, era en realidad un lugar común
,
,
e usive pmoza ut"lizó
f
.
metodo sintético del cual Descartes d
f' i
~n pre erencia el subescon iaba obstinadamente• T am b",
ien
" Cf. ENRICo DE ANOELis, ll metodo geometric
.
.
Le Monnier, Firenze 1964 cap II S .
nella f1losof1a del seicento Felice
·
'
'
·
• pmoza admit
d
'
bco problemas que Descartes resolvía con el analit:ore emostrar con método sinté( P· 65), sobre todo en Et.

º.

141

�ha ,
de elementos geométricos eu•
la escolástica (católica y refo~adadel) c1a usoTampoco coinciden Descartes y
li
la analogia
ente.
.
clídeos para exp car
dis . . es entre sustancia y modo, pensanuento
,
tivas
bnCIOn
.
,
Spmoza en sus res~
.
la vía a la escolástica: lo que G1lson demostro
y extensión. Esto deJa abierta .
ale
b''n para Spinoza, en la medida
en Descartes sobre su influencia vch taml iteeos de los "escolásticos nuevos".
, . fil s6fico y mu os p an
. . d
que tomó un 1exico o
1 rtesianismo spinozista es hnuta o y
Todo ello muestra ciertame~te que el ca 1, tica, pero no quiere decir nada
que existe una vinculación cierta con a esco as
sobre su contenido.
.
.
ble tanto en su
.. , . d' en Spmoza es mnega '
La importancia de la tradtcion JU. ta
su orientación filos6fica de
, ..:
teológica como en
1
b
vertiente mística, ca a is.-ca y
"gnif"1cación son diversamente
•
.
, . u unque su alcance Y si
R
inspiración anstote11ca, a
, 'tu relioioso • De osa
.
. 1 filósofo fue un espm
o·
'
interpretados. Se discute s1 e
d
"fluctuación" entre tesis cató.
E sodi habla e una
•
'd
y Di Vona lo ruegan !, c
de su admiración por Ibn Ezra, conoc1 o
licas y judías; u tamb1en _se ~bde
lb Daud pero estas influencias, como
Maim6ru es e n
,
• ·
'd amplio más bien como msp1raY aceptado antes que
t
nderse
en
sena
o
,
.
la de la cábala, d eben en e
t mitológicos y fantásticos del mis•
ción y elementos aislados, pues los as~ec os
acordes con la mentalidad
.
los cabalistas no son
ticismo, el neoplatorusmo Y_
b d 1 siglo XVII. En cambio los
. al d Spmoza un hom re e
..
ordenada y rac1on
e
' d M . 6nides fueron duramente cntl·
aristotélicos judíos, como lbn Dau y
aimen encontrar influencias subtecados, a pesar de lo cual algunos autores ere
,
· Roth 18
rráneas, as1 por eh
.
·e to renacentista es difícil de precisar;
La relación de Spinoza con el pensamt n .
en dos siglos no totalmente
. 1
· ·entos antenores
'
seguramente conoció os movlffil
. . o pero en sus obras no hay
•
· , del cartes1amsm ,
eliminados por la irrupc10~ .
d
t
En cuanto a la ciencia moocmuento e tex os.
citas que demuestren _con
al
t aunque su aporte al respecto es
Spmoza estaba
tan
dema, parece que
d B 1 sobre las combinaciones qu1ID1cas
insignificante. Frente a las teorías_ e oy el' ticos al afirmar el valor ciense muestra más ':r~ de lo,s antlgu~:l e,~;rimento bien hecho" _1a A pesar
tífico de la expenenc1a comun y no

°,

.

,·

.
vida - Su época - Su influencia, Bs. As., Fac.
,. Cf LEoN DuJOVNE, Spmoza - Su
. 1m nte en t II señala: lbn Ezra, Ibn
e lb~ Daud y Maim6nides entre
d e Fil~sofía y Letras, 4 vol., 1943. Es~ecia 'eu·co
, .
1 neoplatonismo m15
Gabirol, Gersomdes,. etc. en e
. . .
"
elos filósofos aristotelizantes (p.. 94) ~ de S inoza entre judaísmo e cmttamsmo ' R
" Cf. JoAo Ecsoot, "As _osc1la&lt;_;oes aul~ 1952, No. 2, v. 1, pp. 67-82.
. t da Universidade Catolica de SIi.o p
' .
'des Russel &amp; Russell, New York,
vis a
S .
Descartes &amp; Ma1moni ,
,. Cf. LEON RoTH, pmoza,
"

1963.
.
érimentale: sa discussion de l'expérience de Boyle ,
11 Cf "Spinoza et la science exp
·
949
11
pp
Rev. Hist. Scien., 1 , v.
'
· 179-190.

142

de no haberse ocupado de estos temas, es posible una reconstrucción hipo20
tética que lo muestra acorde con el modo de pensar científico del siglo
XVII; inclusive su "natura naturata" sería el mundo físico de la ciencia
natural y la matemática aplicada a ella.
Frente a la escolástica Spinoza se encuentra en posición de recepc1on de
un léxico y ciertas fórmulas de significado preciso, pero estos elementos fueron tomados con la finalidad de combatir y criticar esta corriente. De los
escolásticos medievales conocía a Santo Tomás, Alberto Magno y Duns Scoto,
quizá algunos más. Parece que conoci6 también, aunque indirectamente, los
más importantes escolásticos católicos modernos. Más profundo, por ser directo, fue su conocimiento de la escolástica reformada.
Spinoza escribía en el momento culminante de la escolástica moderna,
antes que comenzara su curva decadente, acaecida después de la muerte del
filósofo. Era natural que en los temas claves no pudiera prescindir del contorno coetáneo, que era cartesiano o escolástico sin mayores variantes. Una
profundizaci6n en la temática específica nos mostrará que en casi todos los
puntos Spinoza se opuso tanto a la escolástica católica cuanto a la reformada,
afirmando una doctrina diferente que partía de algunos presupuestos comunes, de cierta identidad de lenguaje y de un núcleo problemático al que dio
su solución personal. Estos aspectos se concentran en CM y las relaciones
detectables en otras obras resultan derivación lógica de ésta, habida cuenta
de la estrecha dependencia que la escolástica establece entre filosofía primera
y segunda.

a) T emas metafísicos
Algunos intérpretes de Spinoza descuidan la metafísica, considerándolo sobre todo moralista (Brunschvig, Freudenthal), un espíritu religioso (Delbos)
o un continuador de la gnoseología cartesiana (Meyer), y por ello centralizan
su atención en la Ética. El hecho de ser ésta la obra máxima del fil6sofo,
no autoriza sin más a prescindir de las otras o a juzgarlas en un todo a
la luz de ella. Si Spinoza trató sistemáticamente temas metafísicos en CM
y en las sucesivas no varió explícitamente esta concepción, es legítimo considerarla una expresión de su doctrina y no solamente continuación de los
problemas cartesianos (Meyer) o mera introducción a la Ética (Wolfson).
Las dos partes en que se divide CM, acorde con la sistematización escolástica
hace aconsejable analizar separadamente los temas ontológicos. Dejamos pa-

'° Cf. MICHELE G100ANTON10, "Intorno ad un tentativo di riconstruzionc della
mecanica e della física di Spinoza", Sophia, 1954, v. 22, Nos. 3-4, pp. 326-330.
143

�ra el parágrafo correspondiente la parte de CM que se refiere al alma humana.
b) Temas ontol6gicos

.
l única fuente textual, pues Spinoza no se
Aquí es CM prácticamente a
.
tra obra. La división de esta
·
'ticamente en mnguna O
tiene
ocupo' de ellos sistema
l' 1·
Su concepto de ente man
uema esco as 1co.
•,
primera parte sigue un esq
lo define como una percepc1on
•
culaci6n
con
Descartes,
ya
que
estrecha VlD
clara y distinta:
d intelligo Id omne quod, cum
"lncipimus igitur ab Ente, pero q~o . t
vel ad mínimum posse
. .
ecessario IJXIS ere,
l
et distincte percipitur, n
4
187)
e are
.
,, CM 1 1 (Opera, 11, ' p.
.
existere, reperimus.
' '

.
Di Vona considera que el sentido real
A pesar de este sabor cartesiano l d trina de las afecciones del ente.
del mismo se ve claro 21 sobre todo en l a toc real aunque entend.d
i o en sen.
CM
es
e
en
e
'
afí
El obJ·eto de la met lSlCa en
.d
t 16o-ico guarda relac1.6n con la
al en senti o on o o· ,
,
tido cartesiano. El ente re '
La identidad entre estos términos e~ ,com~
tradición del concepto res y ens.,
l
·dera sinónimos y tamb1en op1
a la filosofía de su tiempo: Su~r~zo ::t:r:~n el que polemiza Spinoza ,,e~
b así Fonseca; Heereboord, umc
scriben "res seu ens .
na a
,
como Keckermann, e
CM Y otros contemporaneos,
.
t mista segun' la cual ente y
,
•
n la doctnna O
d.
Inclusive hay una ~meJan,~a ~; " el ente que se divide por los diez pre 1cosa se convierten, 51endo enti a~
inoza traza sus propias líneas, como
camentos.2s Pese a estas referenciai S:ile er: 2, la sustancia de que ~llí se
se demuestra en la carta XII, ~ .
i~le del capítulo IV de esta primera
habla no difiere del ente necesario
n no contradice el determinismo
parte Por lo demás, toda esta e adoraeto rse a Heereboord en el concepto
metafísico por él aceptado. El modo e oponleo nota Di Vona. El sentido de
d
casual como ya
.
l
de ente real no pue e ser
' .
eXIS·te de modo necesar10 o que o
esencia que
•
·
su definición es, ~ues: ~a afirma ue el esse essentiae y el esse existentiae
menos puede existir. Aqw se
q . l metafísica de la V Parte de la
se distinguen rea1mente en la creatura,
Heereboord y el zuansmo. El
D
scartes
como
a
Ética se opone tanto a e

t i;°5 .,
ª

·

"' Ob. cit., t. I, P·. 66.
176-7.
,. D1 VoNA, ob. cit., t. I, pp.
2
1
• Cf SANTO ToMÁs, ST, I, q. 48 a. .
ta del 20 de abril de 1663, trata de
.
car ' Modo, Eterru.da d , Duración' Can·
Opera,
t. II, v. 3' pp. 38-43. End esta
S sta-ncia,
. r·.. ·to
incluye además los conceptos e u
mJru,
•
Tmo
tidad, Número, Medida y ie p .

144

progreso ideológico de Spinoza consiste en haber restringido el concepto de
ente al concepto de ente necesario por el perfeccionamiento de la teoría de la
contemplación de la cosa "sub specie aeternitatis". Así la definición de ente,
a pesar de su tono cartesiano, queda dotada de sentido propio.
Spinoza rechaza la división escolástica de ente real y de razón con palabras
fuertes:
"Hincque facile videre est, quam inepta sit illa divisio, que dividitur
Ens in ens R eale et ens Rationis; dividunt enim Ens in Ens et Non-Ens,
aut in Ens et modum cogitandi. Attamen non miror, Philosophos verbales
sive grammaticales in símiles errores incidere: res enim ex nominibus
judicant, non autem nomina ex rebus." CM, 1, l. (Opera, 11, 4, p.

189.)

Di Vona no se explica, tras esta declaración, la dependencia que halla
en esta obra spinozista de la escolástica, y lo considera un caso raro. 25 En
realidad lo que se rechaza en el texto es un medio entre el arte y la nada,
admitido por Burjersdijck y Heereboord. Esto se ve por lo expresado al
comienzo del capítulo III, al cual sigue la reducción del ente de razón a
la nada. Hay que admitir que el rechazo de esa distinción implica un retorno a la equivocidad del ente respecto de ambas formas, oponiéndose así
a los escolásticos calvinistas y también a Suárez y la escolástica católica, es
decir, todos los que admitían el posible como ente. Para Spinoza s6lo lo real
es existente, y s6lo lo existente es necesario; éste es el concepto de ente sostenido en la V parte de Et. Di Vona encuentra una cierta analogía entre
esto y el "ente infinito" de Scoto y la tradición scotista, concluyendo que,
sin mengua de la originalidad de Spinoza, sus resultados estaban latentes y
surgen de la cultura metafísica de su tiempo. 26 Sin embargo el mismo autor
ha de reconocer que esta analogía no es satisfactoria y frente a esa insuficiencia resulta más claro el rechazo explícito de CM. Tampoco suscribimos
la idea de Di Vona en cuanto a que estos desarrollos nada tenían de aberrantes para el pensamiento de su tiempo.27 No sólo fue rechazado en vida
sino que posteriormente las críticas y aun los intentos píos por "salvarlo del
panteísmo" ( como si él se hubiese preocupado por esa salvación) muestran
que el determinismo metafísico no teísta que profesó es difícilmente digerible
para la mentalidad escolástica.
.. Ob. cit., t. II, p. 28.
• Ob. cit., t. II, pp. 113-114.
" Ob. cit., t. II, p. 176.

145
humanitas-10

�La división del ente propuesta al comienzo y sin subordinación a la segunda parte deja al lector considerar su dicho como descripción simplemente.
El contenido del "aquello" de su definición no incluye el ente de razón,
éste no es una idea de las cosas sino un modo de pensar. Aquello a lo cual
compete una existencia actual o posible es lo ideado de una idea clara y
distinta, y esto es idéntico a la esencia del ente. De allí su división en:

de existencia necesaria por su esencia o no.
La división más general de ente en real y de razón la da en el BT, cap. 16
de la I parte, limitando los entes reales a los individuos naturales y sin mencionar las acciones, pero esta división fue superada en CM con su rechazo
del ente de razón. Esta corrección explícita nos impide aceptar, con Di Vona,
que la triple ordenación de los amores (cap. 5 de la II parte del BT) pruebe
la trascendencia divina y con ella la analogía del ser. No obsta a esta reticencia el hecho de no ser común a todas las obras esta doctrina, ya que la
división del ente en real y de razón se expone también en el TIE. Pero
nos parece que lo explícito y sistemático de este texto de CM debe prevalecer
sobre los otros, fragmentarios y circunstanciales.
Ahora bien, puesto que la única afección del ente es la necesidad, no hay
distinción entre necesario y posible. En la Epístola XII funda la división
del ente en las relaciones de esencia y existencia de un modo más sistemático
que en CM, pero admitiendo allí la distinción de ente real y de razón. Esto
demostraría que el concepto de ente real fue de elaboración fatigosa. Algunos
autores, como Wolfson 28 consideran posible reducir la división del ente de
Et. a la división de sustancia y modo, o ente in se et in alio pues todas sus
teorías concluyen a partir de la noción de sustancia. Esto lleva a Di Vona
a interpretar que el· modo es la causalidad eficiente de la sustancia y de
Dios, que sería entonces causa eficiente equívoca a sus efectos, y por tanto,
trascendente.29 Estimamos que esto es llevar demasiado lejos el sentido de
los textos. Que la inmanencia de los modos tenga un sentido metafísico, lo
que es innegable, no significa que deba entenderse en los términos aristotélicos de causalidad eficiente, y menos aún que ello fundamente la trascendencia divina. Si Spinoza hubiese querido decir esto, tenía a su alcance
un léxico muy claro para decirlo; y el _mismo Di Vona reconoce que cuando
Spinoza usa términos de la Esc~ela, no deben interpretarse sin más en sentido tradicional.
Por lo demás, analogías y comparaciones son posibles. Suárez admite que
,. Cf. The Philosophy of Spinoza, Cambridge-Massachusetts-Harvard University Press,

1934, t. I, pp. 63 SS.
.. Oh. cit., t. II, p. 286.

146

la primer a d'iv1S1
· '6n del ente es f .
. . .
para quienes lo es en unidad
ul~toli ~ inf1mto, difiriendo de los toID1S
·t
Se ' M
Y m tip adad
as
~ liax Wundt ao la metafísica reforma/ ente por sí y por accidente.
ª. orne o Martini y se aleja de Su,
~ . _emana del siglo XVII si e
~1den~ y tratar a Dios como una esarez_ al d1v1dir el ente en sustancia ~~d=: Bmgend;jck la resuelve a 1;.°e d~ 't"'.'cia, pero deja la cu~tión
~s uruf1~. Es indudable que la soluc;z; de a _filosofía alemana y Spinoza
e aborac16n de la doctrina de su tiempo
e ~P~?za supone una profunda
L
, muy d1v1dida.
retaa otra división fundamental, de sustancia y od
.
rse en sus límites n· V
.
m o también debe . t
dP l
.
i ona entiende
I
ID ere os modos respecto de 1
.
que a dependencia ontol ' .
l
a sustancia prueba I
al
ogica
se e restaría importancia a I d
.
a an ogía del ente a1 y as'
que su .
.
a octnna de la equi 'dad
i
. 1?'1.p ortanaa persiste habida cuen
voc1
. Pero creemos
c?n. s1gruf1caci6n real y su conce to sobta del rechazo de los trascendentales
dIStmgue con distinción modal d:la rea~}os ente~ de razón. El modo se
lo, cual
. con
. su concepto se acerca al prime dd y I entidad de la sustanc1a,
ténruno pone Fonseca. Los modos
ro e os tres sentidos que para el
tancia, pero no con distinción real
ve_rdaderos entes, distintos de la sussalvo los to .
. sto tiene anteced t
mitían la s:::c!u~:i:r:redisdt~fe~?ierdon la distinció:n :al~~:~ás:::sa;spaudes
s t ·
mc1on e
,
us anc1a y accidente. Por eso esta f
-~azoo con fundamento real entre
para considerarlo panteísta E . a mnac1on spinozista por sí sola no b
puede pensarse sin los mod. s cierto que para el filósofo la sustan . asta
ti
os· pero tamb''
cia no
ene que ni sustancia ni a .d '
ien en esferas escolásticas
No es a ,
CCI ente pueden conceb·
. .
se sosS
_q_~ pues, donde hay que buscar - . 1
irse sm el concepto de ente.
fu. !'°s1aon se entiende bien en el
s1 o h~y- el panteísmo de Spinoza
us1on entre doctrinas de l
l , . contexto filosófico de su tiem
.
D'
a esco astica cató]'
( 1
po, como
ios como sustancia) y reformad
I
ica e concepto ockhamista d
y en tro
a, con a adapta "ó d .
e
tualesr ~on susta-ncia y accidente (lo cual so:~ n e identificar ente en sí
tan . ' m s tarde expresó esta distinción d f .. enen muchos tomistas acc1a .y modo, pero su espíritu ind
e lDltivamente en forma de susmentalidad escolástica del 1600.
udablemente estaba ya alejado de la

:i;

;n

Esse
essentiae
· y esse existentiae
.
,
dis . .
capitulo, proviene también d 1 ,
tinc16n enunciada al fin del p .
T ,
e a escolásf
L
runer
ornas, especialmente Cayetano
el F i~. o~ comentadores de Santo
y
erranense mdagando b
'° E ta ·
so re esta dis.

s

1
; :;~

., O

Com:.:ny, E~:;i:, e~;er:::;sophie
néerlandaise au
' London, New York

interpretación fue aceptada
pp~l~~vt:s Publishing
.

t;~-

b. cit., t. II, p. 115.

D

'

147

�.
· del ente casi en los mislos constitutivos
propios
tinci6n, se pregun~n p0r
las soluciones no coinciden. La imp0rtanmos términos que Spmoza, aunque
.
le dedica La cuesti6n
.
distinci6n está clara en la extens16n que
.
c1a de esta
queda planteada en estos términos:
. distinguatur ab
.
h
nt sequentes: an essent ta
"Quaestiones autem aec su
.
'd
et, si
. .
aliquid diversum ab 1 ea;
.
..: . et, si disttnguatur, an s1t
. 11 t
,,
existenwa,
.
.
h be t aliquod esse extra mte ec um.
aliquid diversum ab idea s1t, an a a
CM, I, 2. (Opera, II, 4, p. 192.)

1 as y admiten un paralelo con la escolástica:
Sus respuestas son e ar
.
d
quod essentia in
.
t
sub distinctione respon emus,
"Ad pnmam au em
.
.
d
'dem sine hae illa non
. .
b exístentta, quan oqui
Deo non distinguatur a
. d'ffert ab existentia: potest
·p·. in caeteris autem essentia ,
potest conct ,,
..
nimirum sine hec concipi.
. .
uod res quae extra intellectum e/are
Ad secund~m vero dic~~us,
uid d¡versum ab idea sit. Deo denuo
et distincte, sive vere concipit~r, q
't a se ipso, an vero a Deo craill d esse extra mtellectum s1
.
quaeritur, an u
.
f rmalem non esse a se, nec etiam
tum, Ad quod respondemus, essenttam o t xistere: sed a sola essen.
pponeret rem ac u e
,
creatam; haec duo enim su
. ,
. t r,, CM I 2. (Opera, II,
.
mnia conttnen u •
, '
tia divina pendere, in qua ~

:li

4, p. 192.)
, n con las corrientes escolásticas
rimera parte es comu
.
Esta respuesta en su P
. . .
" dmitidas entre esencia y exislas "disunciones a
. ,
y se bifurca en punto ª .
.,
pregunta gnoseológica que qU1Za
1
1
turas Spmoza vo vio a a
. 1 di
tencia en 1as crea
.
.,
.
los escolásticos discutían s1 a •
haya sido origen de la cuest1on,, rruentras
ferencia es real, modal o de razon.
. . .,
, . entre necesario, posible, imposible y contingente
La d1st1ncion ontologica
.
. d d 1 lóaica aristotélica. Pero para
olástico deriva o e a o·
.
conserva el esquema ese
.
lo que existe es necesano y
.
al
rango.
en
rigor
Spinoza no tienen todos igu
' .
'ble Contingente Y' posible no
d
. tir y es impos1 .
lo que no existe no pue e exts
d
. u· sino productos de un defecto
.
. modos e exis r,
.
son predicados de suJetos m
los predicados de las cosas y no
. t que no conoce
de nuestro entendimien o,

puede decidir si son necesarios o imp0sibles. Sofía Vanni Rovighi 82 ha sostenido justamente que las afecciones del ente en cuanto ente se reducen a
lo necesario y lo imp0sible, pues la concepción sobre necesario, p0sible e
imposible, todavía inmadura en TIE, queda limitada a una función auxiliar
clarificadora, con respecto a los caracteres de la idea ficta y la idea falsa.
En este aspecto CM marca un progreso definitivo en relación a BT y TIE,
asemejándose a sus puntos esenciales a la Et.
Posible es la cosa cuya causa eficiente conocemos, pero ignoramos si está
o no determinada a producirla. Algo es contingente no en relación a la
causa eficiente sino p0r su esencia, cuando no conocemos si sus notas la
toman imposible o necesaria. Di Vona argumenta que si la contingencia
de parte de la esencia no fuera real, esta doctrina estaría en contradicción
con la división del ente y con la distinción de esencia y existencia en la
creatura, 83 y Spinoza no habría rechazado la contingencia como constitutivo
del ente no divino, sino negado que se dieran entes contingentes en la naturaleza: siendo contingente en su interioridad, la realidad creada es necesaria o imposible en virtud de la causa de la cual depende. Pero si contingente y posible son defectos de conocimiento -y en ello es muy da~
y lo imposible es lo que no existe, sólo lo necesario es verdadera afección del
ente, lo cual no s6lo es ajeno al marco escolástico en que quiere situarlo Di
Vona, sino también al cartesianismo. Por eso los CM representan la . definición por el determinismo metafísico. En la Et. el concepto de necesidad
conserva el mismo valor ontológico que en CM, aunque con ~xpresiones
propias de su filosofía y no en términos de la ontología del 1600. Este
concepto puede completarse con los de la Epístola XLIII a Ostens en 1671,8•
donde identifica la libertad de Dios con la necesidad, la Epístola LIII a
Bozel en 1674,35 sobre la libre necesidad y también las Epístolas LIV y LVI.86
Sus últimos intercambios epistolares ratifican esta línea de pensamiento. Por
.. "La ontologia spinoziana nei 'Cogitata Metaphysica' ", Riv. di Fil. neosc., 1960,
v. LII, p. 407.

ª Oh. cit., t. II, p. 131.
" Opera, t. II, v. 3, pp. 159-163. ,
" Opera, t. 11, v. 3, pp. 178-180. ·Esta carta del 21 de septiembre de 1674 contesta a una pregunta sobre la existencia de espectros, considerándolos sólo producto
de fábulas y de ignorancia; la libre necesidad implica que no pueden existir espectros-,
ni obrar atormentando al hombre.
11
Opera, t. II, v. 3, pp. 181-184 y 189-192 respectivamente. La epístola LIV
continúá el tema de los espíritus, y abunda en razones sobre la anterior. La LVI, también dirigida a Boxel, el 8 de octubre de 1674, responde a la pregunta si acerca de
Dios se tiene una idea tan clara como acerca del triángulo, y responde afirmativamente. En cambio la imagen de Dios no es tan clara como la de triángulo.
149

148

�ej. las Epístolas LXXIV, LXXV y LXVIII 11 y el comienzo del TT~.ss
La teoría de las a/ecerones del ente se vincula estrechamente a lo antenor.
La fuente hist6rica principal es b. teoría de las perfecciones objetivas de
Descartes. Haserot considera que la interpretaci6n "objetiva" que ve en el
atributo un carácter distinto, pero inherente a la sustancia, y no un simple
99
modo de conocimiento, es más acorde con el racionalismo de Spinoza. Se
puede conjeturar que el filósofo no cambió la doctrina contenida en el
al escribir el TIE, porque en CM toma una posición semejante. D~pues
de discutir los términos unum, verum, bonum, concluye que las perfecciones,
como el bien y el mal, son relativas, con excepción de la perfección q_ue
signifique la esencia real. Por eso puede atribuir a Dios una perfección infinita en sentido real. En cuanto a la Et. Eckstein ha insistido en que la
interpretación de los textos debe preservar el sentido derivado de la forma
geométrica ( deductivo sintético) . Por ello la interpretación correcta será ver
la elaboración spinozista como un todo coherente.
La teoría de las perfecciones contiene un rechazo del finalismo; perfecciones O imperfecciones son modos de pensar. La identidad de la realidad
con la esencia, a pesar de su semejanza con la escolástica, no pued~ tomarse
en igual sentido. La doctrina tomista de los trascendentales, _por eJ., s~pone
el concepto de esse como acto último del ente y de la esencia; tal pnma;o
es extraño al pensamiento de Spinoza. Por eso estas aparentes analogias
derivadas de un mismo léxico, quedan bastante diluidas a la luz de la interpretación auténtica de la intención spinozista.
La distinci6n entre eternidad y duración es congruente con su distinción
del ente. La duración es el modo de existir de las cosas cuya existencia no
es infinita, mientras que Dios es el ente absolutamente infinito al que le
compete la eternidad.

B!

., Opera, t. II, v. 3, pp. 226-228; 228-230 y 208-218 respectivame~te. La ~pístola LXXIV del 16 de diciembre de 1675 a Oldenburg sobre los nulagros,_ ª:1rma
que la creencia en ellos se debe a la ignorancia de las. leyes nat~es. En la s1gu1ente,
con el mismo destinatario, continúa el tema y se rerrute a lo dicho en el TTP. C?n·
cluye que nadie puede atribuirse arrogantemente el conocimiento de todas las leyes
de la realidad; por eso frente a los casos que no podemos expli~, lo m~ prudente
es suspender el juicio. En la Epístola LV:11 a Burg sobr~ _la . mterpretac16n de _las
Sagradas Escrituras, entre los motivos para rechazar el cr1Sbamsmo ~e aduce la 1m·
posibilidad de explicar la figura de Cristo como lo pretende la I~l~1a.
• En el Pre{acio indica que la superstici6n proviene del. desconocl!lllento. de la causa
dieran efectos
1- por lo cual, si la causa necesaria se conociera, o no se
d e 1osma....,,
d'fl'
aparentemente malos, no existiría la superstición. El hombre no pue e m u1r, ~roo
cree el supenticioso, en las leyes ~atura!~ neces~ias; por eso es una postura irracional que debe eliminar el que quiera regir su vida por la razón.
• Cf. "Spinoza's definition of atribute", Phil. Rev., 1953, v. 63, pp. 499-513.

150

"Hic tantum dicimus eam esse attributum, sub quo infinitam Dei
existentiam concipimus. Duratio, vero est attributus, sub quo rerwn

creatorum existentuam, prout in sua actualitate perseverant, concipimus."
CM, I, 4. (Opera, 11, 4, p. 197.)
. Mientras que lo infinito es absoluto o relativo a un género, lo finito es
siempre relativo a un género, por lo tanto lo finito es siempre determinación
de una cosa limitable con respecto a otra de la mis-ma naturaleza. La concepci~n. spinozista ?e la eternidad es diversa a la mayoría del pensamiento
escolastJco de su tiempo, reformado y cat6lico. Aunque Di Vona cree encontrar fuen~. en la esco1ástic_a del seiscientos, debe reconocer que Spinoza
al sacar las ultunas consecuencias de la escolástica, se pone abiertamente en
controversia con ella: entre existencia y dura-ción hay s6lo distinci6n de
razón, afirma en el capítulo IV de CM y también en el V de la II parte.
¿ No debemos ver en esto más que una simple oposición, el intento de fundar
una nueva vía filosófica? No parece legítimo reducir el alcance de CM a
una mera tesis negativa.
Los trascendentales o afeccione~ generalísimas del ente son sometidos a
una extensa crítica.. Se niega que la verdad sea predicado de todo ente en
cuai:ito ente, reduciendo su alcance a la verdad de las ideas, conforme a la
teona sustentada en el BT. Por lo mismo el bien no es un trascendental en
sentido real, no puede ser absoluto, pues lo sería también su contrario. Hay
que distinguir la doctrina de los trascendentales en CM y en Et. La omisión
en esta última del tratamiento del unum, verum, bonum es explicable. Los
paralelos de CM y la escolástica indican un tr.ansfondo común más que verdade_ras identidades; por otra parte entre los escolásticos había serias divergencias. La_ univocaci6n escotista es entendida por la Dialéctica Complutense
como n~gaci6n de la trascendentalidad del ente. La teoría de la analogía se
conse~o ~ólo en las grandes obras del tomismo del siglo XVII y también
hubo Jesuitas que la sostuvieron, como Suárez, los Conimbricenses y Hurtado
de Mendoza. Resulta que en el contexto doctrinario escolástico católico del
16?0 la analogía del ente es compatible con la negación de su transcendentahdad. Estas discusiones pasaron a la escolástica calvinista de donde Jas
conoció Spinoza.
'
Los universales, según algunos autores, no fueron comprendidos por Spinoza
en sentido escolástico, encontrando su fuente en Bacon, Descartes, etc. Di
V?na, en _cambio, considera importantes las doctrinas nominalistas de los jeswtas Arriaga Y Hurtado y su eficacia hist6rica. Haserot ofrece otra interpretación al negar una consideración nominalista de la filosofía de Spinoza,
cuya característica sería más bien un realismo platónico de los universales.
Otros autores aportan lo suyo: alejamiento de la teoría realista tradicional

151

�para Borkowski, trazas nominalistas sin reservas para Darbon y limitadas para Bunschvicg, origen hobbesiano de la teoría del signo para Wolfson.
La disparidad de interpretaciones no permite conciliación alguna en este
punto. Notemos sí, que las tesis metafísicas y gnoseológicas se implican y
por ello siempre resultan limitados los esquemas interpretativos en función
de teorías anteriores cuando el autor analizado tiene algo de original; limitaciones que, por supuesto, aumentan en proporción directa a la misma originalidad.
Spinoza no trató especialmente de la analogía; aunque usa el término,
lo hace muy escasamente: en CM aparece a propósito de la natura. Según
Di Vona. esto no significa imposibilidad de interpretar sus conceptos en relación a la teoría escolástica. El Libro IV de la Metafísica aristotélica dice,
es demasiado importante como para que no lo tuviese en cuenta y efectivamente sabemos que Spinoza poseía un ejemplar de esa obra. Este nos parece
un argumento muy débil. Que Spinoza leyera a Aristóteles y que lo considerara incluso un gran filósofo (pues lo fue) no significa que tuviera que
aceptar sus teorías o sus puntos de vista filosóficos, sobre todo cuando se
trataba de componer su propia teoría. Esta interpretación olvida que cuando un filósofo busca su propia línea de pensamiento no sólo tiende a soluciones diversas sino también a diferentes planteos acerca de los temas básicos
de la filosofía. Por otra parte, la cuestión de la analogía presenta tantos
matices en la escolástica que siempre es posible encontrar un hilo conductor
hacia Spinoza. Cayetano, una de las figuras importantes admitió sólo la
analogía de proporcionalidad como analogía en sentido propio. El Ferrariense
admite entre Dios y creaturas una analogía de proporcionalidad pero no de
proporción. Fonseca descarta la analogía de "duobus ad tertium" para Dios
y las creaturas. Suárez polemiza con Cayetano rechazando la analogía de
proporcionalidad. En nuestros días Ramírez ha intentado conciliar las dos
posiciones admitiendo ambas analogías. Interesa en todo esto un común esfuerzo por elaborar la teoría de la analogía de forma rigurosa, evitando la
univocidad. Según Di Vona hay que tener en cuenta a Heereboord, quien
contribuyó a que Spinoza entendiera la atribución a Dios en el sentido de
una atribución extrínseca, y a Clauberg y Lamberto vol Velthuysen, conocidos con anterioridad a la redacción de CM. Spinoza difiere de Suárez
en que acepta la analogía de proporcionalidad y la de atribución extrínseca
para el ser. Sin embargo en 1600 algunos jesuitas revalorizaron radicalmente
la teoría de la univocidad como Rodrigo de Amaga, retomando a Scoto,
y también encontramos en esta línea a Capreolo, Javelli, Soto, Suárez, Hurtado de Mendoza, Oviedo, sosteniendo todos que el concepto de ente es
unívoco para Dios y las creaturas. Se les oponen Cayetano, el Ferrariense,

152

Fonseca, Vázquez y los tomistas en
.
la analogía con argumentos de ti
gene~ ~wenes sostuvieron la teoría de
.,
po matematico y geométri .
tamb1en paralelos en la escolásti"
. .
co, se encuentran
ca ca1vm1sta.
Poco antes de q ue spmoza
·
comenzara a escrib. 1
l' .
holandesa retomó el estudio de l d
.
. . ir, a esco astica calvinista
a octrma Jeswta De tod
,
una so1.a .parece contraria a la tradic1on
. , calvmista
. .
.la d S ár
as estas
T teonas
.,
, con' argumento
e u ez.
amb1en
1os ca1.vmIStas y luteranos defienden la analogia
, .
por eJ., Burgersdujck y Heereboord As'
f' il
s geometncos,
de Di Vona sobre el origen d l
. . i, es ac. aceptar las conclusiones
.,
e as nociones que Spmoza
., 1 .
tac10~ matemática de la proporcionalidad del
maneJo: a mterprecat6hca y la calvinista holandesa.
ente dada por la escolástica
c) Temas teol6gicos
• ..: . 1os temas central d 1 fil
. Estos podrían llamarse con JUSuc1a
,
z1sta. Les dedica la II part d CM l
es e a osof1a spinoLas referencias son numeroes's· e
, a I de Et., algunos párrafos del TTP.
I rmas, como se ve e
1L .
Boscherini. Aquí nos refenre·
'l
l
n e
exicon de Giacontemos so o a os punt
dmi
,
ralelo
. os que
. .con la escolástica' que es el t ema a considerar
El a , tan algun
•
, paspmOZista se encuentra en la I parte de E t con sus 6. d f numero
sIStematico
· ·
y 37 proposiciones. La II parte de CM
.
d
e InICiones, 7 axiomas
física Especial: el estudio d 1
c~~pren e lo que se denomina Metae os entes espmtuales. Dios 1
ya que los ángeles quedan fuera de la consider : , . ' : . a mente humana,
siguientes atributos divinos: eternidad
"d :i~n filos_ofica.. Considera los
simplicidad, vida, inteligencia
1
um a ' ~ens1dad, mmutabilidad,
hallamos una enumeración m'e vo un 1y potencia. En la Epístola XXXV
orden, se encuentran en todos~: ::deta. Pe~o _estos atributos, en diverso
dievales. En CM no da una d f . . , ; escolasti_cos desde las Sumas meDios, comenzando directamente ec101c1londi e_ ~~stancia que pueda aplicarse a
on a vlSlon:

ta.d

"Jam autem docuimus, in R erum Natur p
.
modos nihil d . [ J S b
.
a raeter substantias earumque
~n . . . u stantias deinde divissimus in duo s
genera. Extensionem scilicet et Co ·t .
. .
umma
tam, sive Mentem h
ationem, ac cog1tat1onem, in creaumanam, et mcreatam, sive Deum,, CM II 1
·
, , .
(º pera, II, 4, p. 203.)

?1

En cambio, la tercera definición d e Et· nos m
. dica qué es la sustancia:
intelligo id, quod in se est, et per se concipiatur
. .
h "Pert substantiam
"d
·
•
oc es. ' , cu;us conceptus non indiget conceptus alter,·us
,
orm
d b
,, E
rei, a quo
t an e eat. t. I, def. III. ( Opera, I, 1, p. 37.)

153

�De esta definición se desprende que s6lo Dios será verdadera y propiamente sustancia, lo cual no es el sentido de la división de CM. Aquí hubo
una evolución en su pensamiento, continuando y profundizando líneas no
explícitas en CM.
Freudenthal ha mostrado que el desarrollo spinozista de los atributos guarda paralelo con los manuales escolásticos, católicos y reformados, pero él
los aborda con criterio propio. Entendió en diversas formas las propiedades
metafísicas de Dios: 1) como denominaciones extrínsecas referidas a acciones divinas; 2) como modos de todos sus atributos considerados en conjunto; 3) como propiedades que sólo pertenecen a Dios, pero que no explican su esencia ni sus atributos; 4) como explicación de la esencia activa
de Dios; 5) como simples consecuencias y modos de la esencia divina. Por
tanto hay que distinguir entre atributos esenciales y atributos propios de Dios.
Analizando los argumentos principales de la I parte del BT se ve que el
objeto de la metafísica para Spinoza no son los atributos esenciales de Dios,
sino los propios.
El rechazo de la distinción entre sustancia y accidente al comienzo de la
II parte de CM es una referencia directa a la escolástica. Pero vuelve a
ella al utilizar sus esquemas en la prueba de los artibutos divinos, los que
sólo se distinguen con distinción de razón, tal como lo sostiene la Escuela,
pareciendo considerar "atributo" lo que es " nota esencial" en terminología
escolástica, pues en Et. define al atributo como aquello que el intelecto percibe acerca de la sustancia como constituyendo su esencia (def. IV de la

I parte).
Además no debe confundirse atributo con afección objetiva, aunque hay
afecciones objetivas que son atributos. Atributo o nota esencial en sentido
escolástico es lo mismo que Spinoza define en Et.:
"Ad essentiam alicujus rei id pertinere dico, quo dato res necessario
ponitur, et quo sublato res necessario tollitur; vel id, sine quo res, et
vice versa quod sine re, nec esse nec concipi potest." Et., II, def. II.
(Opera, I, 1, p. 73.)

Indudablemente sigue a Descartes en una parte de su elaboración sobre
la esencia, pero va más allá al poner en relación esencia y existencia, como
ya vimos; es decir, hay esencias cuyas notas no incluyen la existencia, en
cambio otra sí, y tal es Dios. Este argumento tiene una variante respecto
al ontológico cartesiano; éste llega a Dios por inferencia, mientras que el
concepto de Dios spinozista es anterior al sexto axioma, es el caso único de

su inaplicabilidad. Tras estas fórmulas l
.,
tica sobre los posibles pero
d ª~ tambien la elaboración escolás.
'
en manos e Spmoza esta t á .
•
mente de sentido' como es p at ente a part1r
. de su definic.
em tica
cambia
total, d e sustancia.
.
.,
ion
Ta-mbien es posible encontrar al ,
.
a la noción y distinciones d 1 gun p~ral~hsmo con la escolástica en punto
e a potencia divina En CM l di .
soluta y ordinada; la primera es lo ue Dios
.
a. vide en ahla segunda, lo que hace consideranl
d puede
omnipotentemente,
e . . d
sus ecretos (lDlcio del
IX) La
onc1enc1a e Dios es su . teli 'b'lid d
cap.
.
la inteligibilidad de Dios se me fgi d1 a ' para nosotros; según Dufrenne
.
on un e con su prese •
conciencia que tomamos al te
'd
ncia en nosotros, es la
•
.
ner 1 eas verdaderas
·
lare
,
tesis
Spmoza
estaría
mucho
,
d
y
smgu
s.
Segun
esta
.
mas cerca e Malebranch
d l
m
necesidad
de
suscribir
totalm
l
.
e
que
e
a
escolástica.
ente a tesis de Dufre
. d
S
ay necesidad de distinguir e t
. .
nne, es m udable que
h,
, .
n re conOCim1ento de ,
. .
esta sena Justamente conc1·enc·ia d e nuestra co
y conC1enc1a de sí'
t
·s1alid
~ara llegar a este punto debemos a ardar nsus anc1
ad con Dios. Pero
ligado a las nociones tr d' . l gu
a la Et., pues en CM está más
a 1c10na es.

?~~r

ª

La potencia divina por relación al mund0 d 1ugar

ª una segunda división:

" Porro datur potentia ordinaria et extraordin .
.
. .
qua mundum certo ordine conservat. extr
.ana_ Dei. Ord~a~1a est,
praeter Naturae ordinem et
' . ao~mana, cum aliquid agit
·
, , ex. gr. omma miracula
r
z
.
asinae, apparitio angelorum et . ·r "
, qua sunt ocut10
p. 219.)
,
simi ta. CM, 11, 9. (Opera, 11, 4,

'ª

Aunque como miembro divisorio admite la
.
lidad se muestra bastante e , t'
b
potencia extraordinaria, en rea,
scep ico so re estos hech
f' · d
os, pre men o dejar a
los teologos estas cuestiones.
Las relaciones de Dios y las creaturas si e
traciones more geometrico q . á
l d gu n en muchos puntos demosreconoce Se . lin
1' UIZ ~r a ependencia con pp que él mismo
.
me e por a no etermdad del mu d
,
algunos escolásticos Adrnit
n o, pero solo de facto, como
.
e e1 concurso absoluto lo
1
h
su posición absolutamente d t
. .
,
cua es co erente con
sad
e ermimsta. Claro que una d t .
a sobre el concurso pone en cuestión la causalid d
oc rma muy acupues rechazada la causalidad f 1
d ,
ª. _real de los entes finitos,
Sin embargo hay otras interpmata, ~ue ~ sFolo la efic1e~te y muy disminuida.
d D'
re oones, orsyth sostlene q
, .
e IOS hay un retorno a la causac·,
ion f'ma1 a f uerza de af ue l a propos1to
fº . 1.
or otra parte Faucci tamb', h
irrnar a e 1c1enc a.
ien a mostrado que el
·
P
se escinde en un cierto dualismo' uno d e cuyos casos es
monismo
de Spinoza
est
K.
por su parte no encuentra que estos elementos penmtan
.
e
punto.
mré,
concluir que Spinoza

155
154

�sostuviera la heterogeneidad absoluta entre Dios y la creatura. Este resultado nos parece el más acorde con la totalidad de los textos spinozistas y
su implicación reciproca.
En cuanto a la orientación definitiva de la teología spinozista, estamos
lejos del acuerdo. De Rosa, Di Vona, y otros intérpretes, sobre todo de
orientación marxista, como Hubbling y Garulli, sostienen que Spinoza es un
espíritu laico, mientras que Dujovne, Seligman, Brunschvicg, etc., ven en
él elementos místicos. En realidad la teología de CM carece de ellos, y en
todo caso hay que buscarlos en obras más avanzadas, como Et. o TTP, lo
que explicaría también las violentas polémicas que esta obra suscitó en 1670
en el continente, reproducidas más de medio siglo después en Inglaterra,
según la prolija historia de Colie. Para Zac, Spinoza considera el cristianismo como una religión profética que no niega al judaísmo y que a la vez
puede considerarse una religión natural. Pero Giorgantonio piensa que sus
reticencias sobre ella demuestran lo dudoso de una concepción personalista
de Dios en Spinoza. Por nuestra parte señalamos que admitir en Spinoza
ciertos elementos "místicos" no significa reconocerle una religiosidad ligada
a la concepción personalista de Dios. Por eso no concordamos con Seligman
cuando, contra Wolfon y su interpretación del Dios spinozista como una
máquina eterna, señala los elementos místicos de Et. Sucede que ambos
hablan de diferentes cosas, no incompatibles. Preferimos mantener una interpretación media: la-s ideas de Spinoza no se adecúan a ninguna religión
positiva, pero en su obra aparecen elementos místicos provenientes de una
especie diluida de panteísmo, en el sentido de conciencia humana de unificación en la Totalidad o Absoluto.
En cuanto a la relación con los escolásticos en estos temas, debemos reconocer que se aleja de ellos considerablemente más que en la ontología.
Utiliza su terminología, pero con alcance muy distinto. No resulta esto del
todo claro si sólo nos atenemos a CM, pero justamente el more geometrico
imitativo y la omisión del concepto de sustancia nos pone en la pista de
que esta parte e-s menos original que la primera y por tanto menos confiable.
Estamos de acuerdo con Di Vona en que muchos de estos casos de transposición no derivan de un punto de partida diferente, sino de ahondamiento
de su significado primitivo. Pero no está claro dónde hay que detenerse para
que el sentido primitivo no se pierda en la profundización de su contenido.
La escolástica debió hacer muchas precisiones y rodearse de circunloquios
para evitar la caída en fórmula~ heterodoxas. Spinoza no tenía esta preocupación, incluso gustaba cortar sin temor el nudo gordiano. Dando vuelta
la tesis de Di Vona resulta no tanto que la escolástica sea el punto de partida

del Spinoza ( de CM) sino ro, b"
de llegada de la Escolásti
:; ien que el. Spinoza (de Et.) es el punto
ca. n punto de vISta digno de considerar.
d) Temas gnoseol6gicos

?°s son los puntos de inserción oseoló .
.
metodo y el tratado de I
hgn
gtca en el sistema spinozista. el
a mente umana e
·
creadora o forjadora de concept
.
n. cuanto cognoscente, es decir
os, nociones e rmágenes.
'
El meto
' do propuesto se encuentra en el TIE 0 b
de 1661 e incompleta Allí
' ra temprana, posiblemente
•
·
expresa que su intención
d" · ·
.,
es ingtr las ciencias
al fm . y . objeto de lograr la suprema perfeccion
humana L ·
.
conocrmiento y la filosofía
· a mtención del
no es puramente especul f
·
secuentemente con su búsqued d l
.
a iva smo práctica. Con.
a e os caminos a la
d d
tipos de percepción:
ver ª , expone los cuatro

"I. Id est perceptio, quam ex auditu
.
.
ad placitum, habemus.
, aut ex aliquo signo quod vocant

II. _Est_ perceptio, quam habemus ad ex erien(
experientia, quae non determinatu b . t llp
ia va-ga, hoc est, ab
·
•
r ª in e ectu sed tant
·t d" ·
quia casu sic occurrit, et nullum aliaud habe ,
_um I a icztur,
hoc appugnat et ideo ta
.
mus expenmentum, quod
'
mquam mconcussum apud nos manet.
III. Est perceptio, ubi essentia rei ex al"
.
adaequate . quod fit e
l b .
la re concluditur, sed non
,
, um ve a aliquo ff t
cum comcluditur ab ar
.
. e ec u causam colligimus, vel
iquo universali quod se ,.
¡·
concomitatur.
'
myer iqua propietas

ª

IV. Denique perceptio est ubi res pe . .
vel per cognitione suae p , .
rcipitur per solam suam essentiam,
,
roximae causae." TIE (Opera, I ' 1, p. 17) .

De estas cuatro clases la tradición
.
tratado tres sin mayores desacuerd
,Ey espec~almente la escolástica, había
os. n cambio muy d' tid
. que en genISCu
d e 1a .percepción intelectual de las esencias
al o era el .asunto
os
aristotélicos.
A
pesar
de
.
.
.
er
negaron siempre
1
. .
su antianstotelismo sp·
f
conoclDllentos obtenidos de este od
'
moza a urna que los
tante es el de la unión alm
m o son muy pocos. El caso más impora-cuerpo a partir del co . .
que tiene cierta semejanza con el "
. .
noclDllento del alma, lo
lástico. Desde el TIE ha
S . conocmuento por connaturalidad" esco•
d
1
y para pmoza dos clases de
. .
,er~, a ratio y la scientia. Aparentemente hab'
. conocmuento verdalastico, pues en BT propone la clásica d" .. ,
~a p~tido de un centro escoivision tripartita, de origen aristotélico.

'

157
156

�pero las incongruencias de esta obra de inmadurez no permiten tenerla por
segura y por ello, ya que no hay corrección posterior, debe tenerse por definitiva la del TJE. Ya vimos que aquí se otorga límites muy modestos a
la intuición esencial; sin embargo, implícitamente se admite que el conocimiento humano tiende a perfeccionarse como conocimiento intuitivo, pero
como una especie de movimiento inacabable. Desanti ha tratado de mostrar
cómo se pasa, en Spinoza, del mundo exterior al mundo de la reflexión filosófica como conciencia de sí..
Por lo tanto, Spinoza y escolásticos coinciden en que la mayor parte de
nuestro conocimiento, incluyendo el metafísico, es obra de la razón deductiva.
Pero en CM falta una determinación más precisa del conocimiento natural
racional. En cambio en TTP están los elementos de la solución: las nociones
comunes sobre las que se funda el conocimiento de Dios son entendidas de
modo diferente que Descartes. Su ideal es, como en el francés, alcanzar
una idea clara y distinta, por eso se rechaza el trascendental análogo. El
ideal será pues, el concepto unívoco; también su desarrollo de la noción de
idea falsa se separa de la escolástica y se acerca al desarrollo cartesiano.
Pero luego de esta aproximación se aleja metodológicamente por su preferencia del método sintético.
A pesar de cierta similitud terminológica, tampoco guarda relación con
la escolástica la teoría del conocimiento del singular. La infinitud es el
fundamento de la inteligibilidad, lo finito es negación de lo infinito. Esto
que la escolástica admite en el orden ontológico es para Spinoza válido también en el gnoseológico, y por ello se ha querido ver algunas aproximaciones

alma. No parece que Spinoza adh' .
l
.
.
doctrina ockhamista de l
. mera a arb1transmo cartesiano y a la
a potencia absoluta ·
d •.
entre "sobre natura" " t
' ru que ª mitiese una distinción
y con ra natura" aunque c. ta
di .. ,
También el enfoque varía en las d
b' .
I
esta v1S1on teológica.
.
os o ras en CM se p e
ta . D'
el alma inmortal "de t . b '
r gun s1 10s puede
d.estnur
,
po enc1a a soluta". e Et b
tion para centrarse en cua'I aspectO o parte del' alma
n . a ·andona esta cuesaquella que corresponde a las .d
. ~s mroortal, a saber,
I eas eternas o conc1enoa de sí.

En punto a las potencias del alma ha
,
.
con la escolástica aunque S .
y mas semeJanzas con Descartes que
en el entendimie;to lo que : ~ : centra .fuertemente la perfección humana
'b . .
'
ne an considera un acercamie t I
. .
n o a optimismo
le1 mtz1ano, pero Spinoza no admit l libe
Esta teoría de la libertad humana eti. a
rtaf~ de_la voluntad (Et., prop. 32).
ene una mahdad m l
a
V
parte
de
Et
Dice
Al
.
,
ora ' como se ve por
l
·
qme que es legítim
,
hablar de libertad y de moral
f'l
, o preguntarse como se puede
.
en una I osof1a de la
'd d
Spmoza no planteó así la cuestión este
~eces1 a . En realidad
escolástica, que no ve reconciliac·, '
'brunto de V!Sta sería propio de la
absoluto y la antropología D 110n pos1 e entre el determinismo metafísico
, .
. e a otra parte no falt
l .
.
escepticas sobre la antropolo ,
'. . an as mterpretac1ones
1
Gagnebin y Henry quien gi:~ a :ora;l si~~z1sta, como las de Semerari,
pendiente de los acontecimientos so re. a elic1d~d, que resu!ta algo indeque el hombre no quede esclavo
que tie~e un objeto eterno e infinito para
por los escolásticos más b'
el' sus pas10nes. Estos puntos fueron tratados
ien en mea pastoral q fl , f
les da un sentido racional qu l
ue i oso ica, pero Spinoza
e os acerca a la t
·
.
mente el trasfondo de la natur l
h
ª.
araxia estoica. Indudable.
a eza umana es rmperfe t
.
.
,c o, ~ero s1 Spmoza
h ub1era sido un escéptico total no hubiera r
posibilidad universal de realiz' . , h
p opuesto la via racional como una
ac10n uroana.

J

a Malebranche.
f) Temas cosmológicos
e) Temas antropológicos

El dualismo cartesiano que se continúa en Spinoza escinde el tema del
hombre en dos aspectos: la mente humana como cognoscente y el individuo
en su contexto social y político. Las restricciones que la Antropología impone a la Ética tienen su explicación en el concepto de mente, porque la
ciencia del hombre es la ciencia de la mente humana. Según Di Vona
el fin de la beatitud no subordinada a sí a la metafísica sino a la inversa.
Otros autores opinan lo contrario. El punto es difícil, pues si bien la ontología de CM es independiente de Et., el carácter práctico de ésta es tan fuerte
que parece debiéramos inclinamos por ella. En realidad la antropología de
Spinoza está en la Et. y tiene muy pocos contactos escolásticos. CM sólo
se ocupa de la mente en cuanto a la demostración de la inm(?rtalidad del
158

E~ta es la parte del sistema spinozista que menos relaci,
tradición. Ni siquiera le ha dedicado acápite es ecial
on guarda con la
pueden considerarse Se ha dicho q S .
p
' pero algunos puntos
aunqu_e algunos aut~res matizan esta o;~nió::n~:on;:ó !ocau;lidtd :inal,
pretaoones extremas está De Angelis al analizar el rechaz: de~
;terpor su antropomorfismo S , S .
m ismo
cesariamente, ni siquiera. Di;~r/;~:ne~i~aal
todo s~ce?e ne-

n::~::leza

t

pasaj~, pa~alel? de la Guía de los Perplejos de Maim6n~:s An(f~s )cita un
negac10n rmphca el rechazo de los mil
d
' 9 . Esta
a utilizar la distinción entre potencia abs;r:,_:r;:adX:oclo qdi~e n~nca llega
ordina ·
, Y or nana- extrana, que expone en Cilf. En este paso reconoce que los teólogos no

�hablan de la obra divina como "contra natura" sino "sobre natura". Pero
si Dios no destruye las leyes naturales con los milagros, los efectos "milagrosos" serán tan naturales como los otros. Por eso las relaciones Diosmundo no sólo son diversas entre escolásticos y Spinoza sino también entre
éste y Descartes. No se acepta la demostración de la existencia de Dios por
la causalidad final porque la finalidad es extrínseca, dice en CM, repitiendo
una objeción que ya bahía sido formulada por Aristóteles en el cap. 10 del
libro XII de la Metafísica.
El concepto de tiempo recoge elementos escolásticos dotándolos de un nuevo sentido. Hay una analog'ia. con Suárez, que en Disputaciones Metafísicas
XL, Sec. "Si el tiempo es por sí cantidad", habla de la formación imaginativa del tiempo. Para Spinoza el tiempo es producto de la imaginación,
proviene de una inadecuada captación de la duración. Coincide con los
escolásticos al identificar perfección y realidad (por ej., Santo Tomás, S. T.,
I, 5, a. 1; CG, 1, 37 y 38; Suárez, Disp. Met., X) pero disiente en punto a
si nuestra captación de la duración es imperfecta por carencia de entidad ;
quizá quiso decir que no tenemos intuición intelectual del tiempo como
totalidad, ni tampoco de la duración ( aspecto ontológico del cual el tiempo
o medida es aspecto gnoseológico) . Si se interpreta así quedaría más cerca
de las posiciones escolásticas.
En cuanto a la teoría de los cuerpos presenta tres lemas: no hay distinción
substancial entre ellos, sino de movimiento y reposo, velocidad y lentitud,
como corolario propone una formulación del principio de inercia. Puesto
que Spinoza no distingue substancialmente los cuerpos, sus diferencias serán
"accidentales" en sentido escolástico. Ahora bien, obviamente sólo conocemos
estas diferencias experiencialmente. Parece pues, que de acuerdo a los
postulados spinozistas, no podemos tener ciencia deductiva de la realidad
natural. Además su idea de que los cuerpos se diferencian por el movimiento
y el reposo parece indicar una diferencia dinámica y no estática (esencial
o "formal") en el mundo físico, lo cual resulta una idea muy interesante,
aunque totalmente ajena a la escolástica. Incluso su dinámica pareciera seguir o admitir un esquema evolucionista, o sea una transformación gradual
y no por saltos esenciales. Pero nosotros, inmersos en su corriente, no conoceríamos su verdadero alcance. Por ello es preciso hacer el esfuerzo de comprendemos como totalidad. Esta es la idea que encierra la metáfora del
gusano en la sangre, de su carta a Oldemburg. Esta idea, hipotéticamente
reconstruida sobre los escasos textos spinozistas, nada tiene que ver con la
escolástica, pero en cambio es sorprendentemente moderna, y salvando las
distancias admitiría un paralelo con Bergson o con Theilard de Chardin.

Lo cual expli
. cana,
' como se dice, que Bergson se encontrab "chez lwº" leyendo
Spmoza, Y que Hauteville 1
ve
rentemente tan disímiles a
.
. ogre r entre estos dos filósofos apaproxunaoones en los sigw· t
nos) : creación del mundo la f lid d
en es temas ( nada me-

ª

ª

'

ma

ª , Y su paralelismo.

El despliegue t~mporal paralelo al espacial ·en la cosmol ,
.
los conceptos de tiempo y durac·,
,
.
ogia,
ion. p ero estos
no tie
s • hace Jugar
migenio sentido cosmológico, como en el s·
. ne~~ pmoza un prieste punto se aleja de toda la
l ' . _iste~a anstotehco, con lo cual en
C
esco astica msprrada en el tagm·. C
en M define estos conceptos un
1 ·1
es
ta. uando
la ontología no el cosmos f' '.
Epoco ba estI o cartesiano, tiene en vista
'
1S1co.
n o ras p t ·
aparece ligado a la noción de ete . d d p
os ,enores, como Et. y TTP
tiempo guarda diferencias con O:a~e~ cero aun en CM su concepto de
es cartesiano concebir la duración co
' om~bha observado Wolfson; no
·
mo un atn uto de un
1m
existente;
en
esto
coincide
más
bº
la
. suarista de 1a cosa
rea
ente
. .
ien con tesis
d
.,
. de las cosas.a uracion como
d etermmación de la existencia y no de 1a esencia

III. Conclusiones
El análisis realizado sobre 1as connotaciones
.
l' ·
permite arribar a las sigw'entes co 1 •
esco asticas de Spinoza nos
ne us10nes:
lo.) La importancia q ue se 1e d'e a las fuentes
l' .
d
gran parte de la orientación de la .
.,
esco asticas epende en
de Brunschvicg tenemos la
mterpr~tac1on. Frente a la tradicional
expuesta por Di Vona
,
.
materialistas de Hubberl'
G
.
, Y mas recientemente las
mg Y arulli. En un trabaj d Hall
interpretativa en la q
'l
h
o e
et se aprecia
1a 2complejidad
)
. .
'
ue so o se an logrado acuerdos parciales.
o. tamb''
ObJebvamente• pueden rastrearse e1ementos escolásticos en S •
como
ien cartesianos, hebreos cabalísticos , .
pmoza,
la importancia a dárseles
1 '
' misticos, etc. La cuestión es
.
en e contexto total Para D' V
.
e mcluso sugieren (o exigen)
.
·.,
i ona son importantes
. , .
una mterpretac1on no pante' ta •
.
ru mistica. En contraposición F . dm
IS ' ru raoonalista,
' ne ann recuerda el
' d 1
•
por sus teorías, especialmente las del TTP p
.
esc_an a o suscitado
pretado a Spinoza en función de CM . . arec1era que Di Vona ha intertes sostienen que no es una obra origi=tras que la mayoría de los intérpre~o.) Por nuestra parte pensamos que no ued
. .
Spmoza no rechazó nunca sus doctrin
p _e eliminarse CM, pues
de su pensamiento exige interpretar es: :::: e: ;vid~~te
quelaslaposteriores
evolución
uncion de

4o.) Pasando revista a las principales nociones en contacto con la esco-.
161

160

humanitas-11

�lástica, creemos haber mostrado que en ninguna se conserva puro su sentido
originario, aunque haya identidad léxica y un contexto problemático semejante, como no podía ser menos. Esto no es mengua de la originalidad
del fil6sofo, sino al contrario. Quizá el gran mérito de Spinoza haya sido
su capacidad para dotar a las viejas discusiones de nuevos contenidos, posibilitando llegar a su significado extremo. Aunque fuera un escándalo para
sus contemporáneos, y no sólo para ellos.

Se ha acusado a Spinoza de haber exagerado el significado de f6rmulas
"verdaderas" hasta convertirlas en falsas. ¿ Puede realmente una fórmula
"verdadera" volverse "falsa" por profundización de su significado? ¿ Dónde
termina la profundización y empieza la tergiversación? No es fácil responder
a esa pregul}ta· Spinoza presenta fórmulas tajantes, a veces parecidas a las
de Descartes, sin ser cartesianas, con sabor escolástico, sin tener que ver con
ella. Porque la escolástica, si nos atenemos al sentido de su filosofía, no fue
una fuente positiva de inspiraci6n, sino más bien un desafío que aceptó, un
trampoün que le permiti6 lanzarse más allá. Y sobre esto podemos seguir
discutiendo, asintiendo a una invitación formulada hace tres siglos.

NOTAS

Textos: BENEDICTI DE SPINOZA, Opera quotquot reperta sunt. Recognoverunt J. Van
Floten et J.P.N. Land. Editio Tertia, 4 t. (2 v.) Apud Martinus Nijhoff, 1914.
Se cita por esta edición según las siglas:
TIE Tractatus de Jntellectus Emendatione
Et. Ethica ordine geometrico demonstrata
TP Tractatus polilicus
TTP Tractatus theologicus-politicus
BT Korte Verhandeling van God, de Mensch en duzelfs
PP

Renati Des Cartes Principiorum Philosophiae

CM Cogitata Metaphysica

162

Sección Segunda

LETRAS

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas, Sección Filosofía, 1978, No 19, Enero</text>
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              <text>Basave Fernández del Valle, Agustín, 1923-2006</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Metafísica Tomista</name>
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