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Sección Tercera

HISTORIA

�URBANISMO HISTORICO DEL NORESTE
DE MtXICO

GERARDo DE LEÓN
Centro de Estudios Humanísticos de la
Universidad Autónoma de Nuevo León.

TRADICIONALMENTE, la historia ha sido biográfica y anecdótica. Al historiógrafo le preocupaba más el "acontecimiento" que la trascendencia del fenómeno. La historia así, se había ocupado del conocimiento del pasado por el
pasado mismo, sin vincularlo en ninguna forma con las vicisitudes del presente;
que sería, en todo caso, una actitud que nos resulte provechosa.
El culto desorbitado del héroe y la historia literaria -o la literatura histórica-, la importancia conferida tanto en anécdotas como a frases consagradas, el sabor de discurso liderezco y la demagógica patriotería, han terminado
por alejar el interés de las nuevas generaciones hacia la historia, a medida
que van advirtiendo intolerable aquel viejo barniz de romanticismo, aún en
muchos actos de la vida misma. A éstos -los actos de la vida- y no a otra
cosa, se dirige el enfoque intelectual que llamamos la Historia.
En el campo del Urbanismo, por ejemplo, sería absurdo que pretendiésemos
considerar como de inminente actualidad las ideas "urbanísticas" de aquellos
planeadores de ciudades del siglo pasado; como los proyectos de migraciones
industriales de Moffat, de 1845; y las preocupaciones higienistas de James
Silk Buckingham, exteriorizadas por éste en 1849; o las más adelantadas de
Sir Titus Salt, o el pueblo industrial de Port Sunlight de las jabonerías Lever,
de 1887; o las teorías To Morrow City y Garden City of To Morrow, de
Ebenezer Howard, la primera de 1898 y ésta de 1902; ejemplos todos citados
por Gaston Bardet en la edición que de El Urbanismo, publicaron los Cuadernos Eudeba de Buenos Aires.

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�Este autor ha querido diferenciar la "urbanización", como el fenómeno
por el cual las poblaciones de los grupos locales diseminados en regiones, en
lugar de organizarse a sí mismas o de construir nuevos grupos aislados, hechos
a la escala humana, se concentran en aglomeraciones monstruosas al servicio
de la gran industria, o fenómeno de los "lleno"; mientras que por "urbanificación" nos explica que es la explicación de los principios del urbanismo, y
comepta textualmente: "Una es el mal, la otra el remedio". (Aquí va implícita la historia) .
Conocer y entender las actividades de los precursores de esta técnica, no
significa que debamos utilizar sus principios originales, válidos quizá para el
momento en que fueron planteados; sino que nos permitirán conocer la trayectoria de las experiencias hasta los días en que estamos viviendo, y a través
de su conocimiento, elaborar nuestras propias conclusiones.
En el campo de la historia propiamente dicha, desde la década de los
treintas fue surgiendo una nueva corriente en la teoría de su investigación,
la que cristalizó años más tarde, en 1947, al fundarse la Sexta Sección de la
Escuela de Altos Estudios de París. Y a partir de entonces, las ideas renovadoras se han ido extendiendo a otros muchos países civilizados del orbe.
Después de la Segunda Guerra Mundial, y mucho más marcadamente después de 1960, aparece en muchos países una gran efervescencia en el mundo
de los historiadores; tanto por los avances metodológicos como por la apertura constante de nuevos campos de investigación. Las innovaciones trajeron
consigo algunos celebrados debates, como la polémica sostenida entre el judío
Levy Strauss y el portugués Magaháes Godinho, por la que se opusieron la
antropología estructural y la historia; la sincronía y la diacronía; la estructura y el acontecimiento, forzando así a muchos historiadores a tomar conciencia
de sus limitaciones epistemológicas y teóricas, y ayudándolos a abandonar la
ingenuidad que los caracterizaba, en cuanto a los conceptos y a los métodos.
Todo ello condujo a los investigadores modernos a estudiar el "caso", el
"ejemplo concreto", ubicándolos en un contexto más amplio, para que le den
sentido y que se permita una explicación. Esta tarea de ubicación consiste
en moverse por lo menos en dos planos distintos y simultáneos: el espacio,
en primer lugar, que debe llevamos de la región a la historia nacional, y de
ésta a la continental y a la mundial; pero por el otro lado, el tiempo, con
sus diferentes ritmos que afectan el cambio de las estructuras y las coyunturas.
Las resultantes de este planteamiento son, lo que se llama en la actualidad
la "historia total".
416

Ya aquí podemos ir percibiendo una cierta similitud entre los factores que
maneja la historia de nuestros días y los de la técnica del urbanismo.
Con estas características metodológicas, se acercan incontrolablemente la
historia y la geografía. Pero la geografía moderna, no la aburrida constante
con sus conceptos tradicionales; la verdadera geografía humana. La que estudia
la interacción entre el grupo social y el medio natural. He aquí otro estrecho
punto de contacto entre los intereses de la historia, de la geografía y del
urbanismo, con profusión de momentos de coincidencia.
Le Roy Ladurie (en la Historia lnm6uil, 1974), plantea la necesi~ad de
que, para la investigación histórica se recurra a la biología, a la etnografía,
a la lingüística y al psicoanálisis, como instrumental para encontrar parámetros principales de un problema por aclarar. Estos serían los parámetros
demográficos, los ecológicos, los sociológicos, etc.
Pierre Chaunu, por su parte, en La Historia como Ciencia Social (1974),
propone tres dimensiones sucesivas y complementarias de la investigación
histórica: la duración, pasando de las aportaciones de la historia serial a la
búsqueda de las discontinuidades que permitan encontrar una periodización
racional; el espacio, pensando en los términos de la geohistoria; y el hombre,
cuyo estudio se planteará a partir de la demografía histórica, pasando después
a los grupos y a los sistemas de civilización.
Consecuentemente, cualquiera de las disciplinas del intelecto requiere,
como estamos tratando de demostrarlo en el caso del urbanismo, un conocimiento circunstanciado de sus características a través de los tiempos; de sus
trayectorias; de su devenir para, con esa toma de conciencia de las experiencias pretéritas, obtengamos una más clara visión de los hechos y los fenómenos que acaecen en el presente, y nos predisponemos mejor para planear el
futuro.
Al intentar una maduración de ideas en torno a las ciudades, en el contexto del urbanismo regional del Noreste de México, nos conviene plantearnos algunas posiciones al respecto.
Los estudios de determinados fenómenos, circunscritos a una área geográfica determinada -y peor si esa área la fijaron arbitrariamente los hombres-,
nos evita comprender las verdaderas dimensiones del fenómeno mismo. Porque
éste reitera sus características esenciales fuera de aquellos límites que estábamos tratando de imponerle; y sus alcances permanecen, consecuentcmen te,
en nuestra ignorancia.
417
humanitas-27

�Llegó un momento en que los geógrafos, primeramente, se pusieron a meditar en las recíprocas influencias del hombre y su sociedad sobre el medio
en que vivían; situándose en casos extremos la escuela alemana de Ratzel,
que postula un determinismo geográfico y la francesa de Vidal Lablanche,
para la cual es más importante la acción del hombre transformando la naturaleza. De éstas y algunas otras inquietudes, va surgiendo la necesidad de
definir "regiones geográficas" para clarificación y ordenamiento de las investigaciones.
Angel Bassols Batalla, uno de los adalides de estos modernos métodos de
investigaciones, nos comenta en su Geografía Económica de México que,
" . .. hasta el siglo XIX, los estudios de regiones tuvieron ante todo un car:ícter
de conocimiento, de lento progreso en el difícil camino de entender qué cosa
era y cómo estaba hecho el mundo".
Y agrega: "Pero, a mediados del siglo pasado, cuando la sociedad europea
había evolucionado internamente hasta desarrollar el sistema capitalista, y
cuando éste dominaba al mundo merced a sus conquistas coloniales, creó las
bases para un fuerte crecimiento de su población. Más tarde sucedió lo mismo
en los Estados Unidos y el Japón, aunque posteriormente se ha extendido el
• proceso a otras naciones que forman el sector desarrollado. En consecuencia,
a últimas fechas se hizo indispensable conocer las regiones naturales y económicas con un fin netamente utilitario: poder explotarlas mejor para satisfacer las necesidades cada vez mayores y más complejas de las sociedades
capitalistas y socialistas".
•
Con respecto a las regiones económicas, el mismo autor nos dice que "se
forman mediante una interacción, incluyendo la influencia de los elementos
naturales en el conjunto físico, la importancia de la naturaleza en la vida del
hombre y sus actividades productivas, y, además, la acción de los factores
económicos que son producto del trabajo humano y su influencia transformadora sobre la naturaleza ... ", concluyendo que "las regiones económicas son
el resultado de la historia material de la sociedad, son un hecho socio-económico sobre una base de carácter natural ... "; y aconseja además, para
lograr un mejor análisis, una observación del cambio gradual del uso de los
recursos y sus influencias, dentro de las diferentes etapas del desarrollo
histórico.
En Poblamiento y Población en la Regionalización de México, para la definición de regiones desde el punto de vista sociológico, Claude Bataillón
sugiere "estudiar los grupos humanos de distinta dimensión que utilicen algunas ventajas de la región en que viven y que luchen concretamente contra
ciertos obstáculos."

418

También desde el punto de vista cultural, son factibles ya los estudios
regionales, atendiendo, por supuesto, a diversos común denominadores en
las expresiones culturales; pero siempre; con el ineludible auxilio de la investigación histórica, como lo ha expresado Guillerm~ Bonfil Batalla en su
trabajo "La regionalización Cultural de México".
(Las citas de estos dos últimos autores aparecen en una publicación del
Instituto de Investigaciones Sociales de la U.N.A.M. mencionado en la
bibliografía.)
Como corolario al respecto, estas transcripciones y lo comentado sobre las
regionalizaciones, quedan bien resumidos en otra cita de Bassols Batalla
tomada de la misma obra consultada; al asegurar que las regiones de un país
pueden ser de muy diverso tipo, según se las clasifique para determinados fines.
En el número de la colección Sep-Setentas titulado Regiones y Ciudades
en América Latina, aparece recopilada una serie de trabajos llevados a cabo
bajo el auspicio del Instituto de Altos Estudios de la América Latina, de
París. Por ella nos damos cuenta de la preocupación de los intelectuales
europeos por los problemas de nuestra América que, desde luego, a nosotros
nos atañen directamente. Tan sólo con la lectura de los títulos y del contenido
de cada uno de los artículos que componen el volumen, advertiremos el
interés de sus autores por los enfoques relacionados con la historia para,
posteriormente, llegar a conclusiones conducentes y válidas para los días en
que vivimos.
Y ya entrando específicamente en el campo del Urbanismo, no queremos
decir, desde luego, que pretendemos agotar exhaustivamente la historia urbanística de esta Región que nos ha interesado por el momento. Muy lejos
estamos de presumirlo. Tan sólo trataremos de seguir, con criterios útiles
para el presente, la historia a grandes rasgos del desenvolvimiento de algunos
de los más destacados asentamientos humanos del Noreste de México -sus
cabeceras Municipales, y no todas-, las que, naturalmente, no nacieron del
tamaño o capacidad que ahora ostentan.
Hemos considerado a priori, para esta Región, los estados de Coahuila,
Nuevo León y Tamaulipas para, al quedar definitivamente investigada la
misma desde el punto de vista del Urbanismo, con sus diversas peculiaridades
y alcances, delimitar su regionalización.
En este ámbito geográfico -salvo el caso de Nueva Rosita, en Coahuila-,
hemos analizado de sus cabeceras municipales a nueve ciudades medianas
y catorce pequeñas; siguiendo el criterio de catalogarlas de acuerdo a su

419

�capacidad poblacional. Pero además, se han considerado otras dos, que si
bien políticamente no ostentan la categoría de "ciudad", su demografía nos
ha obligado a consiq,erarlas dentro de aquellas.
En nuestro medio, en los países hispanoamericanos, donde recibimos el
impacto de la influencia española a la hora de la conquista o de la colonización, vamos a heredar necesariamente muchos de sus , hábitos, de sus
tendencias y, en alguna forma también, de su legislación, o, en todo caso, del
sentido jurídico que imperaba en el ánimo de nuestros antepasados hispanos.
Claude Bataillón hace hincapié, en su trabajo "Papel y Carácter de las
Ciudades Pequeñas" -que pertenece a la obra que recopiló trabajos del Instituto de Altos Estudios de París, que recién habíamos citado-, sobre las
designaciones que se aplican a los asentamientos humanos en el Nuevo Mundo,
y los comenta textualmente:
"La América española y Brasil disponen ambas de un vocabulario que
permite designar a las pequeñas aglomeraciones urbanas. En el Brasil, el
título de vila implica~un prestigio y un estatus administrativo inferiores al
de cidáde, título que posee automáticamente toda cabecera de municipio.
Los paisajes de colonización española tienen una denominación más complicada, pues el nombre de pueblo se aplica a una aglomeración ya dotada
de privilegios políticos y administrativos ( no es el caso de su homólogo
francés village), mientras que la villa (en francés bourg) tiene un prestigio
más elevado, inferior sin embargo al de la ciudad, vil/e."
Y al mencionar este autor lo complicado en la denominación de los
poblamientos, para los españoles en plan de colonización, acude a nuestra
mente -y la preocupación se justifica, si es parte del tema que pretendemos
manejar-, las particularidades tan especiales en algunos de los momentos
germinales de los asentamientos humanos que hoy por hoy tratamos de
analizar.
Pongamos como ejemplo, la fundación de la ciudad de Monterrey, la
que, por su crecimiento desorbitado en los últimos tiempos, sobrepasa al
tipo general de ciudades que estamos incluyendo ahora.
Haciendo un poco de historia, la reconsideraremos en las aristas que nos
atañen: Monterrey fue fundada por tercera vez -ya con tal nombre--, en el
valle que se conoció por Extremadura, y hoy nos es familiar como valle de
Monterrey. No existen, o no se han encontrado, testimonios documentales
de los dos primeros establecimientos. El primero de ellos era totalmente
desconocido hasta el año de 1951, cuando Wigberto Jiménez Moreno descu-

brió, en el archivo de Parral, Chihuahua, algunos papeles de un expediente
o litigio que, por la posesión de la actual Monclova de Coahuila, se dirimía
entre los gobiernos de la Nueva Vizcaya y del Nuevo Reino de León. . . Y
en aquellos papeles se menciona que el capitán Alberto del Canto había realizado la más primitiva de las fundaciones en el valle de Extremadura, la
que se llamó villa de Santa Lucía, en el año de 1577. Este lo hizo, según reza
en aquella documentación, en su carácter de alcalde mayor de las minas de
San Gregorio (hoy la cabecera del municipio de Cerralvo, en Nuevo León) ;
y asimismo, que había sido el poblador de las minas de la Trinidad. (El
historiador coahuilense Dr. J. de Jesús Dávila Aguirre ha demostrado a últimas fechas que, muy probablemente, estas minas estuvieron situadas en el sur
del actual Nuevo León.)
Además, ya se sabía con cierta certeza que por los años de 1582 u 83,
Luis de Carvajal y de la Cueva, el primer Gobernador de este Nuevo Reino
de León, había creado la villa de San Luis Rey de Francia en el mismo
valle en que había estado la de Santa Lucía; cuando -ahora lo comprendemos- lo suyo fue un repoblamiento sobre lo que había establecido cinco
o seis años antes el capitán Del Canto.
Es muy conocido el destino del primer Gobernador del Nuevo Reino de
León. Muy probablemente, este personaje tan controvertido está huérfano
aún de estudios críticos más serios; con los que la historia del Noreste de
México nos puede proporcionar aún algunos datos sorpresivos.
Don Luis, portugués de origen, dedicó parte de sus años juveniles ayudando a algunos de sus familiares en el tráfico de esclavos negros hacia
el mundo recién descubierto. Ya siendo adulto, decide establecerse en tierra
firme, y lo hace en la región de las Huastecas, en las inmediaciones de
Pánuco, y por allá llega a ser alcalde ordinario de Tampico (el viejo).
Habiendo amasado una fortuna de consideración, va a España, donde celebra un contrato con el Rey Felipe II (se dice -pero no se sabe que exista
comprobación histórica-, que exigió privilegios al monarca a cambio de un
préstamo de dos millones de pesos que le hizo) . La realidad es que por medio
de aquel contrato o "capitulaciones" -según la terminología de la época-,
se creó, hace justamente cuatro siglos, una nueva jurisdicción territorial en
tierras americanas, al parecer independiente de la de la Nueva España;
se le llamaría a partir de entonces Nuevo Reino de León, y Carvajal recibió
el privilegio de su gobierno, con una serie de atribuciones medio absurdas.
A partir del momento del arribo a tierras americanas del Gobernador
Carvajal y sus acompañantes, que procedían de la península Ibérica, comen-

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421

�zaron a tejerse los hilos que ha tramado la leyenda -en parte seguramente
leyenda-, de que aquel contingente de inmigrantes estaba constituido por
judíos falsamente convertidos al cristianismo, y que Carvajal se aprovechó
de las necesidades económicas del rey de España par~ una vez concertado
el "contrato de pacificación y colonización", introducir subrepticiamente a
sus sectarios que, por. lo rígido de la vigilancia y la intolerancia, no les era
posible realizar en sus lugares de origen, los rituales de sus arraigadas creencias religiosas.
Haya sido cierto o no aquello (este es un punto oscuro de la historia,
también surgido de claridad meridiana) , la familia Carvajal fue cruelmente
perseguida por el Tribunal de la Inquisición, hasta que, salvo dos o tres
excepciones, acabaron con ella en la hoguera, durante varios actos de fe que
se llevaron a cabo en la ciudad de México a fines del siglo XVI y primeros
años del XVII. El Gobernador no alcanzó a ser ejecutado, pues murió en
la prisión, hacia el año de 1590.
Es importante hacer énfasis en esta fecha, porque a partir de entonces
se puede observar, en la historia del Noreste, un franco afán colonizador; y
nos justifica además, el recurso de lo que vamos citando, en el desarrollo
urbanístico de la Región.
Con la caída de Carvajal y de la Cueva, la mayoría de sus acompañantes
se hicieron perdedizos en territorios que ya estaban poblados, por temor a
la garra del Santo Oficio. Otros, probablemente mudaron sus nombres, y
se sostuvieron, viviendo desapercibidamente, en algunos puntos de otras
latitudes.
Los colaboradores más del exgobernador, se asentaron en la villa de
Santiago del Saltillo (hoy la capital de Coahuila), haciéndose vivir por
medio de una precaria agricultura.
Uno de éstos, Diego de Montemayor, advirtiendo la despoblación que
habían sufrido todas las fundaciones carvajalinas, decidió organizar a un
grupo de españoles y movilizarlos desde Saltillo al abandonado valle de
Extremadura, fundando, el 20 de septiembre de 1596, la Ciudad Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey. En la aventura lo siguieron doce
familias y algunos indígenas.
Aquí y ahora es cuando retomaremos el hilo que dejamos suspendido con
respecto a las características españolas en los nuevos establecimientos poblacionales.
Lo trascendental del acontecimiento, muy de acuerdo a lo usual en ese
entonces, lo hizo constar Diego de Montemayor en un testimonio escrito,
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por el que se daba la respectiva fe. Sobre esta formalidad, Eugenio del
Hoyo, en su Historia del Nuevo Reino de Le6n comenta, leyendo con interés
especial el documento:
"El Acta de fundación de Monterrey es notable desde el punto de vista
jurídico, ya que revela que quienes lo redactaron conocían a fondo la legislación de la época y, sobre todo, las ordenanzas de Descubrimiento Nuevo y
Población, de 1573, a las que se ajustaron correctamente."
(Aquí podemos encontrar las razones de los orígenes de muchos de los
asentamientos humanos establecidos por los españoles.)
Del acta aludida, sobresalen algunos párrafos, como:
"En el nombre de Dios todopoderoso y de la gloriosa y bienaveturada
Santa María siempre Virgen y Madre de Dios y señora nuestra; sepan cuántos este público instrumento, carta de fundación vieren, cómo yo, Diego de
Montemayor, tesorero de la real hacienda de este Nuevo Reino de León,
teniente de gobernador y capitán general para la erredificación de él por
el rey nuestro señor; atento a las causas y razones expresadas sobre la venida
a este valle de Extremadura y reino para su población y pacificación de los
naturales de él, con intento que el Santo Evangelio se propague, y los reinos
y señoríos de su majestad y su real patrimonio sea acrecentado, el cual
motivo y celo es el mío, y me mueve para este efecto y prosecución, de lo
cual, en las comodidades de Extremadura, comarca y puesto donde estoy
con los vecinos y pobladores que conmigo han venido con todo el avío necesario para la dicha población, y teniendo más aprovechamiento que en él
y en su contorno hay y puede haber, y ser puesto y lugar apacible, sano y
de buen temple y buenos aires y aguas muchos árboles frutales de nogales
y otras frutas, y haber, como hay, muchos montes y pastos, ríos y ojos de
agua manantiales y muchas tierras para labores de pan coger y muchas
minas de plata que en su comarca hay de tres, diez y quince leguas a la
redonda, y sitios para ganados mayores y menores y otros aprovechamientos,
demás de los muchos naturales que voy trayendo de paz y a obediencia de
su majestad, para su congregación y asiento y enseñanza de la santa fe católica; y así por todo ésto, como por estar este lugar en buen medio para el
viaje y trato del puerto de Tampico, que hay setenta leguas, camino de
carretas, y lo mismo a la ciudad de Zacatecas y otras partes; y salida para
las poblaciones que se hubieren de hacer en este reino, a tierra adentro, de
donde forzado se ha de salir y surgir y pasar por los dichos tratos y lo más
que dicho es ... "
Y más adelante: "siendo así, como lo es, cabecera de todo este reino, por
lo que dicho es, es apropiado puesto, y como tal, ha de estar la real caJa,
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�con los reales oficiales para cobrar los haberes y quintos que a su majestad
le pertenecieren, y siendo así, como lo es, por la presente, en nombre de la
majestad real del rey don Felipe nuestro señor, hago fundación de ciudad
metropolitana junto a un monte grande y ojos de agua que llaman de Santa
Lucía . .. que se ha de intitular y se intitule la ciudad de Nuestra Señora
de Monterrey y le nombro con todo el derecho y la estabilidad y firmeza
que en las demás ciudades metrópolis que en los reinos de su majestad están
fechas y pobladas, con todas honras y privilegios, y excensiones que se conceden por sus reales ordenanzas a estas nuevas poblaciones y especial a las
de este reino, que aquí por expresadas y puestas para que, según dicho es,
goce de ellas; la cual ciudad le doy por jurisdicción entera, civil y criminal,
mero misto imperio, para que las justicias de ella, puedan conocer y conozcan de todas las cosas civiles y criminales que en ella, y en el dicho su
término, sucedieren y acaecieren, y lo juzgar y determinar definitivamente,
y llevar las sentencias a debida ejecución, guardando las leyes y ordenanzas
de su majestad que sobre ello hablan; y le doy de jurisdicción y término
quince leguas hacia el oriente, y otras quince hacia poniente, y de norte a
sur lo mismo en cuadro, por la misma suerte y todo lo que en el dicho
término y jurisdicción se poblase . . . ".
Antes de hacer algunas observaciones a la redacción de este interesantísimo
documento, interesante sobre todo, para dejar bien claros algunos conceptos
que nos sean de utilidad en lo que concierne a tamaños y categorías políticas de nuestras ciudades como fundaciones españolas; vale la pena reflexionar en lo que significan aquellas "ordenanzas" de Felipe II, que menciona
en particular Del Hoyo en su comentario que transcribimos y de cuyo
apoyo se deja traslucir en la redacción del Acta.
Estas disposiciones podrían ser, quizá en forma rudimentaria, lo que en
la actualidad podríamos llamar leyes sobre los asentamientos humanos; y
para el caso que es ahora nuestro interés, recurriremos a la cita del número
XLIII de aquellas Ordenanzas, que a la letra dice : "De manera que si
hubiese de ser ciudad metropolitana, tenga un juez con título o nombre de
adelantado o gobernador, o alcalde mayor, o corregidor, o alcalde ordinario
que tenga la función in solidum y juntamente con el regimiento. Tenga la
administración de la república tres oficiales de la hacienda real, doce regidores, dos jueces ejecutores, dos jurados de cada parroquia, un procurador
general, un mayordomo, un escribano de concejo, dos escribanos públicos,
uno de minas y registros, un pregonero mayor, un corredor de lonja, dos
porteros, etc ... ". (La cita pertenece a la obra de Del Hoyo que hemos
venido consultando, y nos informa haberla tomado a su vez de la Colección
de Documentos de Pacheco y Cárdenas.)

424

Haciendo un esfuerzo de recapacitación, pensando como estudiosos de los
quehaceres urbanísticos de nuestros tiempos, podremos advertir la vieja
actualidad y la visión futurista que, entre líneas, contiene ese documento
que hemos escogido como ejemplo : Montemayor y sus compañeros de aventura tenían sentido de urbanistas, puesto que ~entro de los considerandos
asentados en el Acta, se toma muy en cuenta la "ubicación" ("estará situada
en el punto medio del camino que hay que recorrer entre el puerto de
Tarnpico y la ciudad de Zacatecas").
Entre las posibilidades ofrecidas a las vías de comunicac1on de la época,
no estaba la de cruzar la sierra Madre Oriental, y así trasladar los productos
mineros de la comarca zacatecana hasta un puerto del Atlántico; es decir,
hasta un punto del camino marítimo con España. El de Veracruz les era
muy costoso por los derechos e impuestos que había que cubrir utilizando
el trayecto vía la capital del Virreinato; y los indios muy hostiles de la
sierra, no les dejaban mejor oportunidad que seguir, aproximadamente, los
trazos actuales de las carreteras Zacatecas-Saltillo-Monterrey, y de ésta, vía
Linares y Victoria, hasta los puertos de la Huasteca. Además, se ha dejado
asentado también, que habrían de crearse nuevos asentamientos humanos
por diversos rumbos, partiendo de Monterrey, y que se obligarían sus contactos entre aquéllos y ésta. ¡ El tiempo se ha encargado de comprobar el
acierto de los visionarios!

Ah, pero hay otra cosa de vital importancia: ¡ Quisieron que fuera la de
Monterrey, Ciudad Metropolitana! Hoy nos parece ridículo, tan sólo al
imaginárnoslo, que aquel nuevo poblamiento, con tan pomposo título, lo
integraran un poco más de una docena de jacales de ramas y lodo, al tiempo
ele su fundación, y por varios años ...
Sólo que ya nos aclararon en aquella "Ley de Asentamientos ... " primisiva, los privilegios, las concesiones y las obligaciones de una ciudad metropolitana; y además, a ésta, su fundador le concedió quince leguas de jurisdicción
para cada rumbo: sesenta kilómetros; 3,600 kilómetros cuadrados en aquel
paralelogramo ideal con doce casuchas en el centro: ¡ He ahí a la ciudad
Metropolitana de Nuestra Señora de Monterrey! No en vano fueron gentes
que pertenecieron al Renacimiento aquellos remotos antepasados nuestros,
hechos al rigor del razonamiento, pero a la vez inflamados con lo fantasioso y
con las proporciones que rebasan a la normalidad.
¿Por qué quince leguas para cada rumbo?, nos preguntaremos nosotros. También el Acta nos dio la respuesta: ¡ Porque hay minas hasta en quince leguas
a la redonda! ... En fin, lo que nos puede servir, tratando de sacar algo en

425

�limpio, es que los fundadores españoles vieron más, mucho más que el número
de pobladores, para darle determinada categoría y jurisdicción al nuevo asentamiento. Su sentido de la jerarquización urbana estaba concebido con ideas
mucho más complejas de las que -según nos informaba Bataillón- se requieren en el Brasil.
Este relativo desprecio por las consideraciones estadísticas, lo hemos heredado
en cierta medida, y su influjo se siente aún en nuestros días.
Aquí tenemos las pruebas: existe en la región Noreste de México (o más
bien, en los tres Estados que hemos tomado originalmente), treinta y ocho
pÓblamientos que, para el censo de 1970, ostentaban la categoría de "ciudad".
De ellas, a diez las hemos considerado dentro del rango de ciudades medianas
(entre 50,000 y 200,000 habitantes) ; quince dentro del de pequeñas (de
15.000 a .50,000 habitantes) y las trece restantes, si nos atenemos a esta
clasificación, apenas aparecerían como rur-urbanas, pues en ningún caso se
acercan siquiera a los 15,000 habitantes. Pero, por otro lado, hay dos más,
con categoría política de "villa" que, por su población, son factibles entre
las ciudades pequeñas.
Obviamente, esta clasificación obedece a datos de una casi actualidad ;
pero lo más significativo es que no solamente nos debe llamar la atención que
estas "ciudades" actuales no hayan pasado de ser poblaciones rur-urbanas;
sino que algunas otras de las que hemos aceptado dentro de los límites preestablecidos, hace muy poco tiempo quizá, aún estaban dentro de las capacidades de la categoría anterior. Y muchas de ellas, además, cumplieron ya sus
sesquicentenarios de haber sido elevadas al rango de ciudad.
En consecuencia, son factores muy lejanos a los criterios técnicos los que
han influido ( y esto es históricamente preciso) para esos cambios súbitos ele
las categorías polítícas y jurisdiccionales.
Mostrando un par de casos se observará a raíz de estas aberraciones: apenas
iniciada la vida institucional de Nuevo León como Estado libre y soberano
dentro de la Federación Mexicana, en el año de 1825, fue electo como su
primer gobernador constitucional un hombre bueno y progresista; un campesino, pero de la clase acomodada; originario de un pueblo que a la sazón
se denominaba Valle del Pilón. Pero ese mismo año, por gestiones del hijo
amoroso y agradecido de su tierra natal, el modesto valle fue elevado a la
categoría de ciudad. (En el año de 1800 tenía 6,500 habitantes y, cincuenta
años más tarde, los había incrementado a 9,000. En el censo del 70 aparece
con 20,000 apenas). Se llama desde entonces la ciudad de Montemorelos.
426

Otro ejemplo: Galeana, en Nuevo León también; la que en el último censo
se cita con 3,500 habitantes. ¿ Qué sería hace un poco más de un siglo, en
1877, cuando le fue concedido el título de ciudad? Pero eran los días de gloria
del vencedor del Imperio en Querétaro, el general Mariano Escobedo, quien
había visto allí la luz primera, cuando el pobladito aún ostentaba el nombre
de valle de San Pablo de los Labradores; pues su erección en villa, ya con el
nombre de Galeana, data de 1829, cuando el niño Escobedo apenas contaba
con tres años de edad.
Asimismo tenemos en Tamaulipas, a Ciudad Guerrero, con 3,500 habitantes y además en Nuevo León, como Lampazos de Naranjo con 3,000 y
Villaldama con 2,500, entre otras.
Jean-Pierre Berthe, del Instituto de Altos Estudios de París, nos ilustra,
en un estudio urbanístico de la realidad mexicana: Introducción a la Historia
de Guadalajara y su Región ( de la Colección de trabajos ya citada), sobre
las características germinales de una de las ciudades que han llegado a ser
más importantes en nuestro país, rival en algunos aspectos del polo atractivo
por excelencia de nuestra Región, Monterrey. En el estudio en cuestión
quedan bien claros los razonamientos sobre las fundaciones de algunas de
las principales ciudades novohispanas, y sus comentarios sobre éstas valen la
pena de ser transcritos. Cuando se refiere a Colima, a la antigua Antequera
-hoy Oaxaca-, Puebla de los Ángeles y Valladolid -Morelia en la actualidad- , opina:
"Cada una de estas fundaciones responde a motivos particulares; las
de Colima y Antequera corresponden a la búsqueda de minas de oro
y el tránsito hacia el océano Pacífico; Antequera se conformó más tarde
como un centro comercial ligado a la producción indígena de cobijas y
de la cochinilla, y como etapa indispensable del camino a Guatemala.
Puebla es una tentativa de crear una república de jornaleros españoles
fuera del sistema de la encomienda. Pronto se convierte en la segunda
ciudad de importancia de la Nueva España después de México y cubre
las comunicaciones de la capital con V eracruz y el Atlántico constituyendo
un centro económico relativamente autónomo, con actividades muy diversificadas, como la producción del comercio y el trigo, harinas, maíz;
panaderías y salazones, con enlaces comerciales directos con Veracruz,
Acapulco y el tráfico con el Pacífico; actividades industriales como tejidos de paño, quincallerías, vidrierías, jabonerías, etc."

Y al tratar en particular los problemas de Guadalajara, objetivo de su
trabajo, asienta:
427

�"La colonización de la Nueva Galicia presenta desde sus orígenes, caracteres particulares. La hegemonía política de los aztecas no pudo ejercerse
nunca en estos territorios del extremo occidente como tampoco Michoacán. La ocupación de esta zona por los españoles comienza bastante
tarde, hacia 1529-1530, mientras que el México central y meridional
estaba sujeto ya desde hacía varios años. La conquista fue realizada
por Nuño de Guzmán, con una brutalidad excepcional. Es interesante
observar que su acción se ejerció fuera del cuadro jurídico normal de
la Nueva España, sin el consentimiento de las autoridades legales de México y aún contra ellas. Desde su nacimiento, la Nueva Galicia tiende
a constituir una entidad dotada de cierta autonomía con relación al
poder central mexicano."

Haremos nosotros un par de consideraciones respecto a estos datos informativos proporcionados por Berthe, con relación a las características germinales
de los asentamientos humanos en otras regiones mexicanas, y la nuestra.
Primeramente, todas las ciudades coloniales mencionadas se sitúan en la
zona geográfica que los antropólogos han denominado M esoamérica. Ésta
queda limitada, en su parte septentrional, por una línea virtual que correría,
de oriente a poniente, aproximadamente desde el sur de Tamaulipas y el
norte de Veracruz, a través de San Luis Potosí, Zacatecas y Durango, quizás
el sur de Sinaloa; mientras qu,e la porción situada al norte de ésta, se le
denomina Aridamérica, como es ya bien sabido.
En base a estas premisas, deberemos suponer que aquellos ejemplos mencionados por el urbanista-historiador francés, corresponden todos, a fundaciones superpuestas en zonas culturales ya establecidas. Por otra parte, a él le
parece muy tardía la fundación de Guadalajara con respecto a las anteriores,
por haberse realizado en 1532. Pero el Noreste de México comenzó a sentir
la acción conquistadora hispana después de iniciada la segunda mitad del
siglo, y Monterrey, su capital, ya lo vimos, no se fundó sino hasta 1596.
¿ Qué había entonces en estas remotas tierras del septentrión?

¿ Quiénes las habitaban? ¿ Cómo eran? ¿ Qué hacían?

Trataremos de concretar las interrogantes en una sola respuesta: el Noreste
de la Nueva España estaba habitado por tribus nómadas, que aún no habían
superado la etapa en que la Antropología las sitúa como "recolectoras". Vivían
prácticamente en rebaños -como los búfalos de las inmensas praderas norteñas-, movilizándose a donde pudieran encontrar qué comer o qué cazar.
No conocían ni siquiera la más rudimentaria de las culturas: la agricultura.
428

¿ Qué condujo entonces a las huestes españolas a penetrar en estas "tierras

incógnitas"? ¿Qué les motivó a propiciar establecimientos definitivos?
En una de las publicaciones del Centro de .Investigaciones Urbanísticas de
la Universidad Autónoma de Nuevo León (en el fascículo 3o. del estudio
Análisis y Expectativas de la Estructura Urbanística del Noreste de México,
en el cual hubimos de participar), se hizo una enumeración de las penetraciones a este territorio, previas al avance conquistador -aunque algunos episodios sean considerados meramente conjeturales-. De cualquier manera,
de ellos, o de las crónicas y narraciones que circularon por aquellas épocas,
casi siempre abultadas con fuertes dósis de fantasía, tan típica del Renacimiento, fueron divulgándose mitos tan fantásticos como el de la Fuente de
Eterna Juventud, la Gran Quivira y las Siete Ciudades Fabulosas (aquellas
de las que -rezaba la leyenda- tenían casas con techumbres hechas con
placas de oro y plata), y el inalcanzable cerro de la Plata, que finalmente,
al encontrársele, resultó de hierro, y que desde entonces tomó el nombre de
su descubridor, Francisco Vázquez de Mercado, y que custodia para siempre
la ciudad criolla de Durango.
Descubiertas algunas minas de importancia en la comarca zacatecana, y
establecidos en sus alrededores algunos rudimentarios centros urbanos, empieza
a derramarse la acción conquistadora primero -la colonizadora tardará aún
algunas décadas-, para penetrar en el noreste actual a través de la laguna o,
casi siguiendo la carretera Saltillo-Zacatecas de nuestros días, a lo que se
llamó entonces, el Nudo Saltillense.
Dos de estas líneas penetradoras han sido perfectamente identificadas: una
de gentes jurisdiccionadas a la Nueva Galicia, y los otros a la Nueva Vizcaya.
Aunque la ciudad de Zacatecas fue poblada en 1548, según los historiadores
más autorizados, fueron Cuencamé y Mazapil (aquél hoy en el estado de Durango y éste en Zacatecas), los puestos desde los cuales se inició la penetración hispana hacia la comarca lagunera. Pablo Martínez del Río (en La
Comarca Lagunera a Fines del Siglo XVI) piensa que fue el padre Pedro
de Espinareda quien, procedente de las minas de San Martín, caminando por
aquellas latitudes, recibió informes de unos indios, sobre una gran laguna
que existía más al norte de la ruta que él iba siguiendo; y no debe haber
sido otra que la de Mayrán, en Coahuila.
Allí suspende el fraile sus correrías, para regresar a notificar a las auto-

ridades de Guadalajara, y recomendarles, como algo de vital importancia,
la ocupación y pacificación de aquellos inmensos despoblados. Su razonamiento: "Para ayudar haciendo más expedito el camino entre Pánuco y la
429

�zona mineral de Zacatecas"; o sea, establecer una comunicación directa entre
los reinos de Nueva Galicia y Nueva Vizcaya con España, a través del puerto
de Tampico. ¡Vaya que tenía intuiciones de urbanista el frailecito!
En el año de 1568 -seguramente entusiasmado por las descripciones del
Padre Espinareda- salió de Mazapil Francisco Cano, en busca de la laguna
de Marras. En su recorrido llegó hasta la de Patos (hoy en el municipio
de General Cepeda, Coahuila), y siguiendo hacia el este, arribó al valle en
el que pocos años más tarde se fundaría la Villa de Santiago del Saltillo,
tomando posesión de aquellas tierras en nombre de su Majestad y del reino
de la Nueva Galicia.
Con cuatro meses de diferencia, y también desde San Martín, salió Martín
López de !barra en busca de la famosa laguna, llegando, como Cano, hasta
la de Patos y el Nudo Saltillense, donde concedió mercedes de tierras y aguas,
en su carácter de teniente de Gobernador del reino de la Nueva Vizcaya, que
por entonces tenía como centro a Durango. Aquí nos será fácil columbrar
los litigios que, por cuestiones jurisdiccionales, se suscitarían entre ambos
reinos del México colonial, pretendiendo la supremacía colonizadora de estos
rnmbos.
Sin embargo, pronto surgió una nueva penetración, con el mismo interés
de establecer la ruta de salida al mar, para la zona minera del altiplano;
solamente que ahora su trazo tendrá el sentido contrario: desde Pánuco hasta
Mazapil. Corría el año de 1573. Luego, seis más tarde (en este se cumple el
cuarto centenario), un vecino y poblador de la Huasteca, el mismo Carvajal
y de la Cueva que hemos mencionado, concertó con el Rey sus famosas
capitulaciones, dándole así la primera vaga fisonomía al Noreste de México.
Detrás de las intenciones primarias que motivaron las tentativas de penetración que hemos bosquejado, y tomando en cuenta además la ardiente
fantasía con que se nutrían los cerebros de aquellas gentes, es lógico suponer
que sus osadías no eran del todo gratuitas. Por razón de que, la mayoría de
los integrantes de aquellos grupos aventureros no contaban con una moral
bien consolidada, ni mucho menos ... bien podemos suponer que muchos
fueron tramposos y calaveras.
Eugenio del Hoyo, en su obra sobre la Historia del Nuevo Reino de León,
hace una acertada apreciación sobre nuestros primeros incursionistas-conquistadores:
"Los jefes de dichas expediciones (se refiere a las novovizcaínas) no
eran, ni podían ser muy exigentes al r.e clutar soldados, y se llevaban con

430

ellos a los hombres distionibles, que eran los aún no arraigados ni po,
la familia, ni por las propiedades o el trabajo seguro y lucrativo, y éstos
eran los "vagabundos", los aventureros atormentados de inquietud nomádica, los deudores desahuciados, los hombres "llovidos" ( que eran lo.s
que habían entrado ilegalmente a las Indias; después se les llamó
"gachupines''), los extranjeros no compuestos con su majestad para
vivir en estos países, los solteros recalcitrantes ( conquistadores de indias
y después negras) y los casados que habían dejado a sus mujeres en
España, todos ellos condenados a deportación inmediata; los que temían
al brazo inquisitorial: blasfemos, sacrílegos, bígamos, herejes, luteranos,
judaizantes, brujos y hechiceros, como también criminales fugitivos de
las cárceles o prófugos de procesos pendientes."

No queremos significar con la mención, que éste sea el arquetipo de nuestros más remotos antepasados. Entiéndase bien que fueron los recursos de
que hecharon mano los incursionistas iniciales; quienes tuvieron menos miedo
a lo desconocido que al cruento rigor de la justicia inquisitorial.
Más tarde -ya lo habíamos advertider-, se inicia el avance por el camino
inverso; nada más que ahora encabezados por un caudillo que traía las
provisiones reales en la mano; y a pesar de que para entonces ya se estaban
poblando puntos específicos, como son el actual Saltillo, Monclova, Cerralvo
y Monterrey (antes de su fundación como tal, recordémoslo), Luis de Carvajal
y de la Cueva arribó al sitio que para entonces se conocía como Minas de
San Gregorio, donde aparentemente lo esperaba Diego de Montemayor, y
allí realizó la primera de sus fundaciones: se llamó ciudad de León (en el
lugar aproximado donde hoy se encuentra la villa de Cerralvo) ; posteriormente fundó Nueva Almadén -Monclova- y la citada villa de San Luis,
en lo que sería un poco más tarde la ciudad de Monterrey. Y no obstante
que respetó la villa de Saltillo, y allá tan sólo se concretó "a mudar autoridades" -como lo dice el cronista del siglo XVII, don Alonso de León-;
bien podemos suponer y admitir que aquel señor no hizo más que rebautizar
asentamientos ya establecidos.
En realidad, el objetivo de fondo de los aventureros, queda expresado en
el documento de fundación que citamos: la búsqueda de vetas mineras, que
para la mayoría de ellos podría representar el· abandono, así, de súbito, de la
pobreza en que solían vivir.
Sólo que la realidad les fue muy adversa en ese sentido, pues de las minas
encontradas, muchas fueron de muy baja ley y otras se agotaban bien pronto.
Entonces fue cuando iniciaron un nuevo tipo de explotación que les resultó
431

�no menos beneficioso que los negocios mineros: se dedicaron a la captura de
indios, entre los habitantes de la región, para venderlos como esclavos en las
minas del centro del país, y aun en las Antillas. Ya la "industria" aquella
estaba en plena producción cuando llegaron Carvajal y sus gentes, y sabemos
de él que, en su juventud, se dedicó, con algunos de sus familiares, a tratar
con la carne de ébano, e indudablemente conocía bien los pormenores del
negocio; por lo que se asociaron aquéllos y éste, y continuaron progresando.
La resultante principal de esta aberración fue, que los indígenas perseguidos
se defendieran como les era posible, y a partir de entonces se inició una lucha
sin cuartel entre blancos y "bárbaros" -la históricamente denominada "guerra
viva"-, que no vio su fin sino hasta hace aproximadamente un siglo, cuando
mataron al último de los apaches.
En el juicio iniciado al gobernador Carvajal, figura, en forma predominante,
el cargo de tratante de esclavos, además de aquellos otros que, junto con
todos los miembros de su familia, le fueron imputados por judaizante: ¡ Este,
delito imperdonable para la cerrazón de criterios que imperaba en el tiempo
de Felipe II !
De todas suertes, el movimiento colonizador estaba iniciado, se revivieron
y se renovaron los intereses, y ya para los primeros años de la centuria siguiente
se puede advertir un franco sentido de colonización.
Con Saltillo como centro, empiezan a alargarse por diversos rumbos, los
tentáculos de la acción europea. La franja de fértiles tierras que van de
Saltillo a la Laguna empieza a ser explotada, y allí entonces se inicia la
acción evangelizadora de la Compañía de Jesús, que fue la que tuvo a su
cargo ese apostolado inicial en la Comarca; en donde, años más tarde, se
convirtieron en latifundistas. Pero además, surge Parras, con sus ubérrimas
cepas dispuestas al cultivo de la vid; Patos -hoy General Cepeda- y Cuatrociénegas por esos rumbos; por otro Monclova. El abanico se sigue extendiendo hasta las tierras nuevoleonesas y, entre Monterrey y Cerralvo van
surgiendo otras, embrionariamente.
El caso del área que corresponde a Tamaulipas es algo diferencial y no
excento de significación. Cronológicamente se adelanta a estos procesos que
hemos estado revisando; pues con tan sólo tomar en cuenta que Pánuco
(aunque en Veracruz, pero formando parte de la Huasteca Tamaulipeca)
fue fundada por el propio Hernán Cortés en 1523, con el nombre de Santisteban del Puerto; la zona de Valles, bajo la égida de Nuño de Guzm:ín,
el fundador de Guadalajara, surge con pretensiones de sumarse a la jurisdicción de Nueva Galicia; pero, todas ellas con tierras ya mercedadas que se

sitúan en lo que hoy es el Estado de Tamaulipas. Además, la extraordinaria
labor misionera de fray Andrés de Olmos, quien, en 1544, fundó un poblado
que se conocía como la Tamaholipa (del que derivó posteriormente el nombre
del Estado), con indios olives que trajo él personalmente de "las Floridas".
(Aún en la actualidad hay una serie de conceptos sobre esta materia, por
dilucidar históricamente, porque quienes los han investigado no se han puesto
de acuerdo sobre de qué lugar exacto trajo el padre Olmos a los olives. En
aquellos años, todo el territorio que quedaba al norte del río de las Palmas o
Soto la Marina ya se le denominaba Las Floridas. Y por otro lado, quiénes
eran aquellos indígenas, de lo que comentan algunos testigos presenciales
que eran hombres altos, blancos y de pelo bermejo ... y qué se hicieron,
además.)
Así, salvando esta labor colonizadora en la zona más austral de la Región
que estamos considerando, el resto del actual estado de Tamaulipas va a
aceptar, con una programación muy peculiar e interesante, su colonización
hasta mediados del siglo XVIII.
Pero, para un estudio de carácter urbanístico, como el que nos hemos
propuesto, los antecedentes mencionados nos dieron pauta para planear un
cuadro con ocho características o causas que deben haber obrado, en la gestación de los poblamientos del noreste de México; concediéndoles a cuatro de
ellas una mayor importancia, por ser influencias de tipo económico, como son
los recursos mineros cercanos, los recursos agrícolas o ganaderos, o bien, por
considerarlos como punto estratégico en las comunicaciones; las otras cuatro
no dejan de ser de ningún modo interesantes, porque hubieran surgido al
incentivo de una misión evangelizadora, o por contar con auxilios laborales
indígenas, o por formarse al abrigo de un puesto militar o, finalmente, por
razones político-administrativas. Todas ellas de vital importancia para la
clarificación urbanística actual.
La localización general de los más importantes de estos establecimientos está
más o menos definida. Pero, como de todas ellas habremos de concretarnos
por ahora a aquellas que en la actualidad consideramos dentro de los rangos
de ciudades medianas y pequeñas, a ellas haremos referencia principalmente.
Sin contar con Monterrey y su área metropolitana, de las demás hav un
caso de características especiales, por muchos conceptos: el núcleo urbarn
de la comarca lagunera que encabeza Torreón, de Coahuila, más Gómez
Palacio y Lerdo del estado de Durango, que en conjunto, para 1970, sumaban
276,000 habitantes; y en ese caso también se sobrepasarían.

432
433
humanitas-28

�Aún así, por representar Torreón el caso de una ciudad singularísima por
su desarrollo exagerado en un mínimo de tiempo, en comparación a la edad
de los otros asentamientos de su categoría, haremos algunas referencias
específicas.
Baste mencionar que fue fundada en el año de 1893, es decir a finales del
siglo XIX, y que para 1913 y 14, en plena Revolución, ya se consideraba la
toma de aquella ciudad como un factor decisivo para inclinar la balanza de
la lucha a favor de los revolucionarios. Esto revela, indiscutiblemente, la
importancia que cobró en veinte años de existencia. Por supuesto, esto es
indicativo de que la historia de la Laguna tiene una trayectoria de gran consideración. Ya mencionábamos que allá fue la única zona del noreste, cuya
evangelización corrió a cargo de los jesuitas, y que ellos mismos llegaron a
constituirse en latifundistas, o casi sus únicos dueños.
En los primeros años del siglo XVII fue visitada esa zona por el Obispo
de Guadalajara, y en el informe que rindió a ese respecto, da cuenta de datos
muy interesantes, entre el de que, para entonces ya estaba poblado San Pedro
de las Colonias.
Al valle de Parras Jo describe como un sitio muy apropiado para el
cultivo de la vid, las que "vienen a madurar con tanta sazón -dice- Y
tan dulce mosto que se hace vino, tan bueno, que se echa de ver que s1 se
hiciese con la curiosidad y el cuidado debidos, sería el vino tan bueno como
el de España".

:ºª

De San Pedro menciona que estaba situado a orillas del río Nazas, y que
habría más de mil personas, "de nación Mexcués y Ocales, que viven de la
pesca". Pero que además, sembraban maíz en los arenales, "sin más trabajo
que hacer un hoyo y se da esta semilla con gran fertilidad, y son las mazorcas
extraordinariamente grandes ... ".
El historiador Carlos Pereyra opina, refiriéndose a esta zona del sur coahuilense que "el concurso de los horticultores tlaxcaltecas y la sabia tutela
de los jesuitas ... " fundaron las bases agro-económicas de la misma.
Por otra parte, el conjunto metropolitano de Tampico y Ciudad Madero,
en Tamaulipas, Je siguen en importancia. Hemos hablado ya del puerto de
Tampico, cuando las primicias de la época colonial; pero no hay que co~fundirlo con el actual. Aquel estaba situado en la ribera opuesta del no
Pánuco, y éste fue fundado hasta el año de 1823, cuando ya nuestra nación
gozaba de su independencia; y no ha sido sino hast~ f~cha rel~tivam~~te
cercana, que tomó incremento la antigua estación ferroviaria de Dona Cec1ha,

434

con el nombre de Ciudad Madero. Desde luego, sus características portuarias le confieren preponderancia, pero su gran desenvolvimiento se impuso a
raíz de la explotación petrolera en aquella comarca. El primer pozo productivo
lo localizó el geólogo mexicano Ezequiel Ordóñez, en el año 1898, pero no
fue sino hasta 1904 cuando se dio impulso a la explotación, al localizar un
segundo pozo que producía 1,500 barriles diarios en su rendimiento. Ya para
entonces se había despertacjQ el interés de compañías extranjeras que se dedicaron sistemáticamente a ia explotación, y puede darse por un hecho que
al comenzar la década de los veintes, el disparo poblacional y económico de
Tampico era una realidad muy evidente.
Después, a raíz de la expropiación de las compañías extranjeras y la cons•
titución de Petróleos Mexicanos, la industrialización de sus productos ha
facilitado en gran medida su crecimiento.
Saltillo, que ocupa el tercer lugar en la ordenación, conforme el número de
sus habitantes, tiene muchos aspectos comunes al desenvolvimiento del resto
del sur coahuilense; pero aquí con una característica de gran interés histórico : después de casi dos décadas de haberse iniciado la población española
de Santiago del Saltillo, en los últimos años del siglo XVI, se fundó, gemelo
a aquella villa, un pueblo de indios tlaxcaltecas que se llamó San Esteban
de Nueva Tlaxcala. Hoy, ambos forman una sola entidad urbana. Para el
año 1591 ya vivían en San Esteban sesenta y un indios casados y dieciséis
solteros, por cuyas aportaciones se transformó notablemente la vida de la
villa primitiva, pues de zona eminentemente ganadera en que se había constituido en sus primeros años, se transformó en, principalmente agrícola; a
tal grado que bien pronto fue la proveedora de semillas y ganado para el
consumo de los minerales de Mazapil, Bonanza, Sombrerete, Fresnillo y
Zacatecas.
El caso de Nuevo Laredo es muy singular: su ciudad vecina, Laredo,
Texas, había sido establecida desde mediados del siglo XVIII, pero en 1848,
al quedar aquella en territorio Norteamericano, a causa del tratado de Guadalupe Hidalgo, que nos obligó la pérdida de más de la mitad del territorio
de la República, muchos de los antiguos pobladores repasaron el Bravo y
fundaron, en el lado mexicano, este importante puerto fronterizo.
Matamoros y Reynosa, que en la actualidad rivalizan en cuanto al número
de sus habitantes, llevan tradiciones históricas muy distintas; pues mientras
Reynosa formó parte de las fundaciones tamaulipecas del siglo XVIII, la de
Matamoros data ya de la época independiente. Solamente que este puerto
tuvo una etapa de singulares características, la que se llama en la historia,

435

,

�''época de los algodones", y que coincide aproximadamente con el tiempo que
duró la Guerra de Secesión en los Estados Unidos; cuando, a causa del bloqueo impuesto a los puertos del Atlántico por parte de las fuerzas del norte,
la producción exportable de los estados sureños, principalmente el algodón
de Texas y la Luisiana, se hizo a través de la frontera mexicana. Esta razón
trajo como consecuencia un desenvolvimiento rápido de Matamoros, no solamente desde el punto de vista poblacional, sino que lo convirtió en un
emporio económico de gran significación. Esta ltima característica vino a
repercutir, además, en algunas otras poblaciones ribereñas, pues la carga de
las embarcaciones se remontaba río arriba hasta Camargo. También Monterrey se vio grandemente beneficiado, porque, por factores de carácter político,
esta ciudad era el centro de toda la zona implicada por el fenómeno; ya que
su gobernante en tumo, el cacique Santiago Vidaurri, que ya había logrado
del Congreso General de la Nación que se anexionara al estado de Nuevo
León el de Coahuila, fue además el árbitro de las políticas económicas de
toda la Región, y desde esta capital se controlaban los aranceles y demás
disposiciones hacendarías que, lógicamente, centralizaba la urbe regiomontana,
y cuya acción directa extendía hasta Piedras Negras.

'

Ciudad Victoria, la capital tamaulipeca, también ha ido resintiendo un
desarrollo favorable, aunque paulatino, a través del tiempo, y a pesar de que
su significación es más que todo de carácter político, queda incluida dentro
de las ciudades medianas consideradas.
Monclova, que nació desde los inicios de la época colonial de la reg1on,
ha tenido una serie de altas y bajas, a pesar de su cierta importancia minera.
Pero, en las últimas décadas, principalmente a partir de 1945, su desarrollo
se ha significado por la industrialización siderúrgica, principalmente.
Y Ciudad Mante, en Tamaulipas, con la que se cierra el paquete de las
ciudades medianas del Noreste, con una trayectoria bastante joven, pues su
establecimiento definitivo data de 1927. Se vio grandemente favorecida con
la explotación agrícola de su zona, donde principalmente se cultiva la caña
de azúcar, y su beneficio se ha industrializado. Tiene para ahora ya, una
zona de influencia comarcana.
Las quince ciudades pequeñas y las dos villas, que nos hemos visto precisados a incluir por sus capacidades poblacionales, son: Piedras Negras, cuya
existencia se arraiga hasta el siglo XVIII, pero que su carácter de puerto
fronterizo le ha permitido un incremento de consideración; Río Bravo, fundada
en 1961, que es uno de los asentamientos humanos que se han visto favorecidos con el sistema de riego del Bajo Río Bravo; Nueva Rosita, la única

436

de estas poblaciones que no cuenta con categoría de cabecera municipal-,
por ser el centro de la zona carbonífera de Coahuila; Ciudad Acuña, a la
que se le pueden atribuir las mismas características de Piedras Negras, aunque más joven, pues su establecimiento tuvo lugar en el siglo pasado; San
Pedro de las Colonias, al que ya nos hemos hecho referencia en las consideraciones históricas, beneficiado agrícolamente al formar parte de la comarca
lagunera; Linares, la segunda ciudad de Nuevo León -fuera del área metropolitana de Monterrey-, fundada a principios del siglo XVIII en una zona
propicia para la explotación agrícola-ganadera; Frontera, ciudad muy nueva
( 1927) que se ha integrado a los beneficios de Monclova; Montemorelos, el
centro de la ya famosa zona citrícola formada con partes de Nuevo León y
Tamaulipas, cuya fundación, propiciada por sus facilidades para la explotación agrícola, es, como Linares, de principios del siglo XVIII: Sabinas,
Coahuila, que nació como colonia agrícola después del Segundo Imperio,
ahora enclavada también en la zona carbonífera; Ciudad Melchor Múzquiz,
gestada por la labor de los misioneros en el siglo XVIII, aunque su fundación
se sucedió hasta el siglo siguiente; Parras, tradicional centro de explotación
vinícola, como es de sobra conocido, y cuyos pormenores históricos ya han
quedado referidos; Valle Hermoso, establecido en 1951 y Miguel Alemán en
1950 -aunque en este lugar ya existía un poblado denominado San Pedro
de Roma-, gozan de los beneficios de los sistemas de riego de aquella zona
tamaulipeca; Matamoros, Coahuila, nacida como Torreón en 1893, también
forma parte de los asentamientos de la comarca lagunera, por lo que sería
ocioso insistir en las influencias para su desarrollo; y Cadereita Jiméncz, en
Nuevó León, una tradicional zona de explotación agrícola que últimamente
se ha visto impelida a un desarrollo desorbitado a causa de la instalación de
una gran planta de Pemex en sus aledaños, por lo que, a pesar de que en el
censo de 1970 aparece con una población de 14,000 habitantes, se opera ya
un incremento producido por el asentamiento de ocho mil petroleros con sus
familias.
La villa de Sabinas Hidalgo, que inició su desenvolvimiento por la explotación minera, venida a menos desde hace ya muchos años, se vio beneficiada
sin embargo, por la carretera Monterrey-Laredo, y esto ha sido factor r¡uc
propició su incipiente desarrollo industrial y comercial; y Francisco I.
Madero, de la comarca Lagunera, que desde el año de 1937 dejó de ser la
estación de ferrocarril Chávez, y pasó a la categoría de cabecera municipal.
Hemos querido plantear, en forma muy general, este caso particular del
desenvolvimiento de las ciudades pequeñas y medianas del Noreste de México, como un ejemplo más de la importancia que reviste un estudio de

437

�carácter histórico, para determinar las características del presente; aplicándolo
en esta ocasión a una investigación de carácter urbanístico, como las que
está llevando a cabo la Universidad Autónoma de Nuevo León que, esperamos, para los intereses que nos congregan, rindan frutos promisorios en un
futuro cercano. Muchas gracias.
Monterrey, N. L.
lo. de mayo de 1979.
APÉNDICE

TASAS ANUALES DE CRECIMIENTO POBLACIONAL
EN LAS CIUDADES DEL NORESTE DE MÉXICO:
de 1850 a 1900; a 1950; a
Monterrey
Mpios. Metropolitanos

3.3%
1.0%

3.1%
1.8%

1970.
4.7%
13.0%

Censo 1970:

850,000 Habs.
492,000
1'342,000

Torreón y su área
Metropolitana

I

438

Tampico-Cd. Madero
Saltillo
Nuevo Laredo
Matamoros, Tamps.
Reynosa
Ciudad Victoria
Monclova
Mante
Piedras Negras
Río Bravo ( de reciente
creación)
Nueva Rosita
Ciudad Acuña
S. Pedro de las Colonias
Linares
Frontera
Montemorelos
Sabinas Coahuila

2.2%
2.2%
0.3%
3.7%
0.6%
1.3%
1.2%
0.7%

1.4%
0.8%

4.1%
0.8%
4.3%
3.8%
4.2%
2,6%
2.1%
6.9%
6.9%

0.1%
0.6%
0.5%
5.2%

3.9%
2.4%
4,2%
0.8%
4.7%
2.4%
6.7·%
1.3%
1.3%

0.8%
4.1%
2.6%
0.4%
1.6%
0,3%
1.3%

225,000 y
100,000
276,000
160,000
150,000
140,000
137,000
83,000
78,000
41,000
41,000
40,000
35,000
30,000
27,000
26,000
26,000
20,000
20,000
439

�Melchor Múzquiz
1.1%
Parras de la Fuente
0,2%
Valle Hermoso ( de reciente
creación)
Miguel Alemán (de reciente
creación)
Matamoros, Coah.
Cadereita Jiménez
0.4%
Sabinas Hidalgo (villa)
2.7%
Feo. I. Madero (villa)

2.3%
0.5%

1.9%
0.5%

19,000
19,000
19,000

1.6%
0.7%
1.2%

0.7%
1.6%
1.7%
5.3%
2.5%

15,000
15,000
14,000
17,000
13,000

FUENTES DE INFORMACION:
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-

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441

�INDUSTRIALIZACióN Y SALARIOS OBREROS EN MONTERREY
(1890-1910)

MARIO CERUITI

Instituto de Investigaciones
Facultad de Filosofía y Letras
Universidad Autónoma de Nuevo León
Monterrey, agosto de 1979.

en dos partes este trabajo. Cada una de ellas procura
mostrar facetas distintas pero estructuralmente integradas del proceso de
desárrollo capitalista que Monterrey comenzó a recorrer una década antes
de finalizar el siglo XIX.
HEMOS DIVIDIDO

En el capítulo inicial se alude a lo que hemos evaluado como el eje de lo
sucedido en el período en estudio: la industria. Su descripción representa una
síntesis de un tramo obligado de las investigaciones que efectuamos para
intentar explicar las características del surgimiento y consolidación de las
formas capitalistas de producción en Monterrey. Y, simultáneamente, del
nacimiento y articulación de una burguesía cuya historia se prolonga firmemente hasta el México actual.
Esa industria n,o sólo dio pie a un proceso significativo en el marco nacional. Ciertas peculiaridades, por el contrario, obligan a observarlo con mucha
atención a nivel latinoamericano.
Y en este periodo surge la clase obrera regiomontana. La segunda parte de
esta ponencia afina algunas conclusiones extraídas anteriormente con respecto
a cuál habría sido la situación de "la otra clase" que produjo el desarrollo
capitalista. Si bien el núcleo de nuestra labor de investigación no es la
historia obrera, hemos considerado que los datos encontrados guardan una
riqueza suficiente como para ser ofrecidos en este Encuentro. Especialmente

443

�para que otros estudiosos puedan utilizarlos de manera comparativa, en el
caso que estén interesados en una etapa cronológica parecida.
Por ello es que a esa segunda fracción del trabajo se la ha provisto de
una mayor densidad estadística. Se emplearon diversas fuentes, pero la principal fueron los informes de fábricas y de funcionarios de cabeceras municipales que se incluyeron en la Correspondencia del gobierno de Nuevo León
con la Secretaría de Fomento, entre 1894 y 1912. Muchos de esos datos se
han sistematizado en cuadros que mencionan precios de artículos de consumo,
salarios rurales y urbanos, obreros ocupados en distintos tipos de industrias,
jornales femeninos, entre otros.
Con este material se han configurado algunas conclusiones sobre cuál habría
sido la situación vital de la familia obrera en el momento que surgía, impetuosa, la burguesía industrial de Monterrey.

I. INDUSTRIA Y CAPITALISMO.
Entre 1890 y 1910 Monterrey protagonizó un salto realmente cualitativo
en su estructura productiva. Su economía -y la de la densa región que poco
a poco fue incorporando a su dinamismo- fueron transformándose con el
vigor que suele caracterizar aquellos procesos que se desenvuelven hegemonizados por la industria.
Sin entrar a considerar aún las peculiaridades y límites que tuvo esta industrialización, puede afirmarse que ello implicó el ingreso claro de Monterrey
en las formas capitalistas de producción y -a la vez- el surgimiento de
condiciones que permitieron la configuración de una burguesía regional que
desde entonces no ha dejado de tener significación en el ámbito nacional.
Si nos atenemos exclusivamente a las cifras, las estadísticas señalan el
predominio abierto que la industria de Monterrey asume en el estado de
Nuevo León desde principios de la década de los 90. El agro y la ganadería,
antiguas bases productivas, son largamente desalojadas por el sector febril.
La minería, mientras, se acerca en valores a aquellas dos actividades.
Ya en 1896 la industria de Monterrey produce valores que desbordan los
12,900,000 pesos, en tanto que la agricultura sólo genera 4,300.000. Las distancias aumentan al avanzar el período: en 1906 la industria regiomontana
suma casi 36 millones de pesos, en tanto que la agricultura ofrece 6,700.000.
Dos años después, la industria en el estado de Nuevo León (que se concentra
444

en la ciudad capital en cerca de un 90 por ciento) supera casi diez veces
a la agricultura: 41,429.000 pesos frente a 4,339.000 1•
O sea: la cantidad de industrias asentadas en Monterrey, y su producción,
crecen abruptamente desde 1890. Bien puede añadirse a ese dinamismo las
plantas textiles que desde tiempo atrás se mueven en Villa de Santiago
El Porvenir, Santa Catarina La Fama de Nuevo Le6n y Garza García La
Leona, que son resultado de la actividad de inversionistas que residen en
Monterrey.
La capital neoleonesa no sólo se destaca en el ámbito regional sino, también,
en el nacional para comienzos del siglo actual. Estadísticas de 1902 apuntan
que Nuevo León era el estado que mayores valores industriales producía en
México: generaba el 13.9 por ciento del total, mientras que el Distrito Federal
y el Estado de México computaban el 11. 7 y el 11.2 por ciento respectivamente; Veracruz alcanzaba el 10.6 y Puebla el 7.7 por ciento.2
Si aludimos a la metalurgia básica exclusivamente, tendremos una idea
bastante certera de la importancia que Monterrey asumía por aquellos años.
Según el Cuadro Sin6ptico y Estadístico del de la República Mexicana/
publicado bajo la dirección de Antonio Peñafiel en 1901, la explotación de
fundiciones arrojaba el siguiente cuadro en los años 1897, 1898 y 1899:
Estado

NUEVO LEON
SONORA
S. L. POTOSI

1897

1898

1899

$ 17,412.322

$ 16,928.252

$ 16,506.604

7,502.294

8,591.082

3,773.730

5,760.220

5,870.756

7,074.456

DURANGO
AGUASCALIENTES

3,371.170

7,188.997

5,610.247

5,044.157

4.816

10,616.036

CHIHUAHUA

1,169.409

2,974.288

11,284.353

1

Las cifras fueron recopiladas en Corre,pondencia del gobierno del Estado con Secretaría de Fomento, años 1894 a 1912, y en Memorias de los gobernadores de Nuevo
León (Archivo General del Estado de Nuevo León, AGENL).
1
Citado por Fernando Rosenzweig en El Porfiriato. Vida Económica, I, en su trabajo "La industria", Hermes, México, 1974, pp. 391-2. Integra la Historia Moderna
de México, dirigida por Daniel Cosío Villegas.
1
PEÑAFIEL, Antonio, Cuadro sinóptico y estadístico de la República Mexicana,
Oficina tipográfica de la Secretaria de Fomento, México, 1901, pp. 56 y 57.

445

�Si se suman los tres años, Nuevo León registra un total de 50,847.178
pesos. Lejos de Sonora, que le seguía con 19,867.106 pesos. La producción
metalúrgica del Estado, prácticamente realizada en Monterrey, alcanzaba
al 23.5 por ciento de la producción nacional sumada de esos tres años
(216,007.952 pesos).
Las causas generales de este crecimiento se han procurado explicar en otros
trabajos! No repetiremos, por razones de brevedad, cada una de las circunstancias. Diremos sí, para enmarcar nuestra exposición, que lo ocurrido a partir
de los años 90 debe ligarse a los siguientes factores:
1) U na etapa de acumulación previa de capitales, que se acentúa desde
mediados de siglo, y que es lograda por vía del comercio legal y el contrabando, la especulación financiera, la adquisición y explotación de extensas
propiedades rurales y por una tímida inversión en algún rubro manufacturero.
En la favorable coyuntura de los años 90, una parte considerable de estas
fortunas se volcará a la producción industrial capitalista.5 • •
• Para una información más amplia puede consultarse CERUTTI, Mario, "Monterrey
y el desarrollo del capitalismo en el noreste de México (aspectos del período 1860-1910)",
en revista Cathedra, 7, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma
de Nuevo León, Monterrey, enero-marzo de 1978; CERUTTI, M., "Monterrey, el desarrollo del capitalismo en el noreste de México y el estudio del movimiento obrero
regiomontano (1860-1919)" en Memoria del primer coloquio regional de Historia
Obrera, CEHSMO, México, 1977; CERUTTI, M., "Los Madero en la economía de
Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 8, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL,
abril-junio de 1978; CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey (1890-1910)", en Cathedra, 9, Facultad de Filosofía y Letras de la UAI~L,
Monterrey, julio-septiembre de 1978; RESÉN01z, José-CERUTTI, M., "Amos y sirvientes
de Nuevo León en el siglo XIX. Documentos de la década 1870-1880'', en Cathedra,
10, Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, octubre-diciembre de 1978;
CERUTTI, M., "Frontera, burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso de Monterrey. Referencias sobre el periodo 1860-191 O", revista Cathedra, 11, Facultad de
Filosofía y Letras de la UANL, Monterrey, enero-marzo de 1979; CERUTTI, M., "La
formación del empresariado en Monterrey (1860-1910)", ponencia presentada en el
27th Annual Meeting del Rocky Mountain Council on Latin American Studies, organizado por la Universidad de Texas en El Paso, Estados Unidos, en mayo de 1979;
CERUTTI, M., "Concesiones estatales, industrias y modalidades del capitalismo en Monterrey (1890-1910)", Cathedra, 12, en prensa. Otros dos trabajos están incluidos en
Formaci6n y desarrollo de la burguesía en México. Siglo XIX, Siglo veintiuno Editores,
México, 1978: de HERNÁNDEZ EuzoNoo, Roberto, "Comercio e industria textil en
Nuevo León, 1852-1890. Un empresario: "Valentín Rivero", y CERUTTI, M., "Patricio
Milmo", empresario regiomontano del siglo XIX. En torno a la acumulación de capitales en Monterrey''.
• Sobre esta etapa de acumulación primaria de capitales puede verse "Frontera,
burguesía regional y desarrollo capitalista: el caso Monterrey ... ", cit.

446

:!) Esta fértil coyuntura está estrechamente viriculada con las necesidades
que crea la economía mundial, derivadas del alto grado de desarrollo del
capitalismo en los países más avanzados. En el caso de Monterrey, los requerimientos del noreste de Estados Unidos, por ejemplo, juegan un papel central
para el establecimiento de la metalurgia básica, uno de los pilares de su
industrialización.
3) Capitales acumulados por distintos mecanismos y relaciones económicas
internacionales estimulantes confluyen sobre un escenario al parecer imprescindible para que los antiguos burgueses (antes dedicados al comercio, la
especulación, el préstamo y la compra-venta y explotación de tierras) arriesguen cuantiosas inversiones en el sector fabril: la estabilidad social y política
que impone el porfiriato. Régimen que en Nuevo León tendrá un eficaz y
lúcido delegado: el general Bernardo Reyes.
4) Junto con lo indicado, una significativa trascendencia guarda en el
proceso que se opera en Monterrey el tendido de los ferrocarriles. Por tres
razones vertebrales: a) porque comunicarán de una manera óptima a Monterrey y su área de irifluencia con el noreste de Estados Unidos, el gran
mercado para su producción minero-metalúrgica; b) porque los ferrocarriles
unificarán un mercado iriterno nacional (o, cuando menos, ampliamente regional) que podrá ser atendido con eficiencia por la industria regiomontana
en pleno surgimiento, mercado que tiende a expandirse simultáneamente por
el mismo desarrollo capitalista; c) porque las vías de comunicación facilitarán el arribo de fuerza de trabajo a esta ciudad y a las zonas mineras
aledañas, ya que Nuevo León carece de los brazos libres que solicitan sus
nuevos sectores productivos.6
Además, los ferrocarriles convertirán a Monterrey en un sobresaliente nudo
de comunicaciones y dinamizarán sus intercambios con Estados Unidos, de
donde llegarán crecientemente --desde 1890- maquinaria, insumos y materias primas para la industria local.
5) Esa industrialización fue claramente estimulada por una política gubernamental estatal que pareció tener conciencia de la situación global que
rodeaba a Monterrey. El caso regiomontano es mostrativo de cómo la acción
del Estado ha sido históricamente importante para el surgimiento de la industria en países que debían soportar la agresiva competencia de naciones más
avanzadas. La política de Nuevo León en este sentido, básicamente la de
• Una descripción de la situación que crea la necesidad de fuerza de trabajo en
Monterrey se hace en Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo en Monterrey . .. ", cit.

447

�Bernardo Reyes, se caracterizó por ofrecer una legislación que favorecía la
instalación y/o expansión de establecimientos manufactureros de todo tipo.
Favores que, por supuesto, no excluían al capital extranjero, que gozó de las
mismas condiciones que el local. La legislación de Reyes se tradujo en la
práctica en el otorgamiento de concesiones a los inversionistas, cuyas propuestas de radicación -luego de ser examinadas- podían ser consideradas
"de utilidad pública", según el amplio margen de interpretación que brindaba
la ley sancionada el 22 de noviembre de 1889.7 La concesión implicaba,
centralmente, exenciones de impuestos municipales y estatales por períodos
cuya extensión dependía del monto y carácter de la inversión.

1899), líneas telefónicas, balnearios, hipódromos, teatros y hasta un panteón
son impulsados por la burguesía regiomontana.
Sin embargo, fue el plano netamente industrial el que más nos interesó
analizar. La subdivisión practicada, de acuerdo con un criterio que pretende
ser elástico, ofrece el siguiente espectro:
I. Fundiciones, industrias de transformación de metales y producción de
maquinaria, 18 concesiones.
II. Indumentaria ( textiles, calzado, sombreros y afines), 8.
III. Industrias alimenticias, de bebidas y del tabaco, 31.

Concesiones y tipo de industrias
El estudio de la documentación relativa a las concesiones que autorizó el
gobierno de Nuevo León entre 1889 y 1910 enriquece la visión de las formas
que asumió el desarrollo del capitalismo en Monterrey y su región: a diferencia de lo que acaece en esos momentos en otras áreas de América Latina,
cuyo crecimiento capitalista se basa en la P,roducción de materias primas,
Monterrey muestra como eje del proceso el desenvolvimiento industrial.
Del total de concesiones revisadas seleccionamos unas 150. Su división por
rubros que entendemos relevantes facilita detectar hacia dónde apuntaban
las inversiones de los empresarios regiomontanos y extranjeros, y qué relación
existía con los mercados ubicados dentro o fuera del país.
Hay un núcleo de cuarenta y seis casos que aluden al área servicios. Aquí
sobresalen las exenciones para ferrocarriles urbanos y mineros, especialmente
entre 1889 y 1895. Asimismo, se destacan las concesiones para la instalación
y/o ampliación de plantas de luz eléctrica, bancos, teléfonos y otros. La expansión del rubro servicios parece indicar la importancia económica y demográfica que para estos años asume Monterrey. En este segmento de la inversión
era muy frecuente la proveniente del extranjero, particularmente de Estados
Unidos. Pero también se percibe una gruesa participación de capitales locales:
compañías de tranvías, los dos bancos con asiento en Monterrey que se
fundan en la década de los 90 (el de Nuevo León, en 1892 y el Mercantil, en
• Esa ley permitía al Ejecutivo del Estado conceder exención de contribuciones a
"obras de utilidad pública" por "un término que no pase de veinte años". Reyes
evaluaba como de utilidad pública la radicación de capitales en la industria. Incluso
en algunos casos llegó a brindar treinta años de exenciones impositivas, como ocurrió
con la Compañía Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey, S. A., en abril de 1900.

IV. Productoras de velas, cerillos, jabones, betún, tintas, perfumes, alcoholes y aguarrás, 13.
V. Muebles de madera y metálicos y afines, 9.

VI. Materiales para la construcción, 19.
VII. Varios, 15
Se observa pues el predominio cuantitativo de establecimientos dedicados a
la generación de bienes de consumo inmediato, destinados a necesidades elementales de la población: alimentación, vestimenta, vivienda. En líneas generales, son rubros en los que se puede disputar con la manufactura extranjera,
debido a que las características de ciertos productos o el sobreprecio que
tendrían los importados (por razones de fletes y seguros) hacen competitiva
la fabricación regional.
Este panorama no tiene nada de excepcional si se revisa la lista de bienes
que por estos años elaboraban otros países de América Latina que habían
podido iniciar un incipiento proceso de industrialización (básicamente Argentina, Brasil y Chile), sustentado en la ampliación del mercado interior
derivado del desarrollo capitalista.
Textiles, cerveza, aguas gaseosas, moledoras de trigo y otros cereales, armadoras de cigarros, vinagre y aceites, cerillos, velas, perfumes y algunos ccsmétiros,
dulces, empacadoras de carne, mantequilla, harina, fideos y otras pastas, materiales escolares, muebles para el hogar y para oficinas, ladrillos, mosaicos,
cal y afines, aserraderos de leña, calzado, sombreros y otros artículos de cuero,
entre los destacados, configuran la lista de producciones que la expansión del
mercado interno regional-nacional acrecienta con su demanda.
También es factible verificar el paso siguiente. Manufacturas de mayor
complejidad o cuyo consumo puede darse en una instancia diferente a la de

448

449
humanítas-29

�las anteriores (aunque no resulte raro que se toquen ambos tipos de demanda):
cemento, clavos, artículos de hojalata, tuberías de plomo, cortinas y persianas,
tapices, aguarrás y alcoholes, marmolería, válvulas de bronce y otros artículos
de esta aleación, talleres para niquelado y dorado de metales, cartuchos y
armas, botellas y derivados del vidrio, carruajes y accesorios, cartón, distintos
instrumentos para el trabajo (especialmente de hierro), hormas y artefactos
de madera, gas, elaboración del guayule.
Pero Monterrey -y aquí emergería su diferencia con otras urbes latinoamericanas que presentan cierta industrialización para estos años- cuenta
con otro tipo de plantas. En nuestra subdivisión, es el importantísimo núcleo
I lo que sobresale y torna relativamente distinto el proceso regiomontano.
Las concesiones, aquí, apuntan a la instalación de la metalurgia básica, la
siderurgia, la producción y/o reparación de maquinaria, el surgimiento de
establecimientos que generan metales y los transforman no sólo para las necesidades que hacen al consumo no productivo, sino para que sean empleados
en otras industrias.
La envergadura de estas empresas se infiere as1m1smo del capital, la tecnología y la cantidad de fuerza de trabajo que requerían para la producción.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora Monterrey S.A. ( concesión
solicitada el 24 de mayo de 1890) insumió 600.000 pesos para iniciar sus
operaciones, y en 1906 aseguraba tener un capital de ocho millones. 8 Ocupaba,
por lo general, más de 400 asalariados
La Gran Fundición Nacional Mexicana (norteamericana, solicitud del 18
de octubre de 1890) comprometió 300.000 pesos para el comienzo de su funcionamiento, pero según un informe de mediados de la década siguiente, su
capital de arranque alcanzó a un millón de pesos oro. Nuevas inversiones lo
elevaron para 1906 (cuando se denominaba American Smelting and R efining
Co.) a dos millones de la misma moneda.º En esta planta laboraban, hacia
1902, unos mil trescientos trabajadores.
• Según un resumen de 1906, la planta se integraba con maquinaria eléctrica y a
vapor; contaba con diez hornos de fundición con capacidad de noventa toneladas cada
uno que funcionaban las 24 horas del día, además de instalaciones completas para la
refinación del plomo y el apartado de plata y oro. "Durante los 15 años de trabajo de
la negociación, no se han suspendido las faenas de sus talleres ni un sólo día" , se
apuntaba. Memoria del gobernador del estado de Nuevo Le6n, periodo 1903-07, I,
pp. 66-7. Sobre la constitución de esta empresa puede verse protocolo de Tomás
C. Pacheco, junio de 1890, fs. 165 v-168v (AGENL).
• En 1906 la American Smelting indicaba que "la negociación ha beneficiado toda
clase de minerales auríferos, argentiferos, cobrizos y plomosos, procedentes de todos

450

Sin duda el caso más relevante fue el de la Compañía Fundidora de Fierro
Y Acero de Monterrey, S. A. (solicitud del 15 de marzo de 1900), cuya puesta
en march~ requ~ó la enorme inversión de diez millones de pesos, es decir
cerca de cmco millones de dólares. A menos de cuatro años de comenzada la
producción empleaba 1700 personas, sin contar sus múltiples ramificaciones
en el sector minero.10
Son estas empresas las que se convertirán en el eje del crecimiento fabril
regiomontano, y dinamizarán sensiblemente el desarrollo del capitalismo en
un_a. v_asta área del norte mexicano. Metalurgia y siderurgia, por ejemplo,
eXIgiran un salto abrupto de la producción minera no sólo en Nuevo León
sino también en estados limítrofes y cercanos. Ello a su vez contribuirá a l;
ampliación del consumo y a multiplicar una demanda que otras manufacture~ ~bastecerán, además de suponer una mayor complejidad en la red
ferroviana. Reclamarán servicios eficientes y una gran cantidad de fuerza
de trabajo. En casos como el de la Fundidora de Fierro y Acero serán proveedoras de otras industrias, en un mecanismo de compra entre capitalistas
que debe tenerse en cuenta cuando se alude el tema de un mercado interior
en expansión.
Compra entre capitalistas y mercado interno

Es que el mercado interior no se amplía únicamente por la suma de individuos con capacidad adquisitiva y por la masa en incremento de trabajadores
asalariados. Se expande y contribuye a la reproducción ampliada del sistema
capitalista, asimismo, por los intercambios que los propietarios de los medios
los estados de la República Mexicana, con excepción de los de Yucatán y Chiapas y
y los territorios de Tepic y Baja California". Memoria cit., pp. 65-6.
'º Al comenzar el segundo lustro del siglo XX, la firma detallaba que el área de
asentamiento de la empresa cubria una superficie de 226 hectáreas (sumando talleres
estaciones, vias férreas, oficinas y habitaciones). Su planta industrial incluia un alt~
horno con capacidad para 500 toneladas diarias, de 24 metros de altura; tres hornos
de aceleración tipo Siemens Martín, con 300 toneladas de manejo por unidad• grúas
eléctricas y locomotoras; un taller de laminación que fabricaba rieles de acero ' de dimensiones varias, con capacidad de producir mil toneladas diarias; un taller de fabricación de hierro comercial; productores de gas, diez juegos de caldera ; un departamento
para la construcción y reparación de maquinarias; dos baterías de sesenta hornos cada
una para la elaboración de coke. Anualmente la planta podia generar 100.000 toneladas de rieles de acero y vigas; 10.000 toneladas de hierro comercial; 12.000 de hierro
en lingotes; 8.000 de hierro vaciado. Memoria, cit., pp. 67-9. La constitución de esta
sociedad se encuentra en Protocolo de Tomás C. Pacheco, mayo de 1900, fs. 392-415
(AGENL).

451

�de producción practican entre sí. Esta arista tal vez resulte tan o más signifi.
cativa que la anterior, y de paso nos permite dejar atrás esquemas subconsumistas que parecen haber tenido considerable influencia en estudiosos
latinoamericanos.
El relevamiento de las citadas concesiones, en el caso de Monterrey, torna
verificable este fenómeno, aunque es difícil asegurar que en otras regiones
del continente se haya repetido con idénticas características a fines del siglo

XIX.
Hay industrias en Monterrey que surgen exclusivamente para abastecer a
otras industrias, para cubrir la demanda del consumo productivo. Fábricas
que producen para que otros capitalistas instalen nuevas plantas, para que
mantengan las ya habilitadas en pleno funcionamiento o para que se lancen
a etapas de expansión.
El ejemplo más notable es, nuevamente, la Fundidora de Fierro y Acero, 11
pero no era el único caso. Otro, de relieve singular, fue el de la Compañía
de Fundición de Fierro y Manufacturera de Monterrey, cuya solicitud de
exenciones impositivas se practicó en noviembre de 1899. Para 1900, aseguraba que podía ofrecer "maquinaria de toda descripción, para minas, molinos,
haciendas, etc. Reparaciones de toda clase de maquinaria. Incluyente locomotoras, bombas, molinos, etc. Trabajos de fierro arquitectónico de todas
clases. Válvulas de bronce. Molinos de caña de los más sencillos, más fuertes
y de los últimos modelos", además de escritorios para escuelas y bancas para
¡.;asees públicos y plazas.12
Aludiendo a la Fundidora de Fierro y Acero, el presidente de la Fábrica de
Clavos de Alambre de M onterre,•, S.A. indica en su solicitud al gobierno
de julio de 1906: "La feliz circunstancia de contar ahora entre las industrias
nacionales, y en esta misma Capital, una Gran Fundición de Fierro y Acero,
ha decidido a la Compañía a establecer, anexa a la que yo poseo, una nueva
fábrica en la que, aprovechando en bruto el material producido por la citada
Fundición, se propone elaborar el alambre que necesita para la fabricación
de sus clavos, así como cualesquiera otras variedades del mismo artículo, y
especialmente el que, provisto de púas, se emplea en la construcción de cer11

En una de sus primeras circulares, la Fundidora d, Fierro y Acero anunciaba
la producción de vigas forma I, de canales y ángulos, así como "rieles, planchuelas,
tornillos materia]e$ para puentes, viaductos, edificios, postes para telégrafo y telffono,
cte., et; ". También ofrecía maquinaria de "diferentes clases, vaciados de fierro y
fierro en lingote". Expediente del 7 de abril de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).
"Expediente del 28 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

452

cados. Dada la gran demanda que estos artículos alcanzan en la República,
no hay para qué decir que el establecimiento de la fábrica a que me refiero,
acarreará muchos beneficios tanto para la Compañía misma como para el
público consumidor; pues no existiendo, que yo sepa, ninguna otra industria
semejante en el país, hemos tenido hasta ahora que recurrir al extranjero
para obtener tales productos". 18
El estudio del caso regiomontano es útil, así, para avanzar en el problema
de la fonnación de los mercados internos en América Latina, que dieron pie
a una incipiente industrialización hacia fines de siglo en México, Brasil y
Argentina, sobre todo.
Hay que recordar, como ya se analizó hace mucho tiempo, que el capitalismo crea su propio mercado interior, aún cuando la riqueza que genera
este sistema productivo no se distribuya equitativamente debido a la propiedad privada de los medios de producción. Exigirle esto último al capitalismo
sería negarlo en esencia. Si la expansión del mercado interno dependiera
exclusivamente de la capacidad de consumo de la población que conforma
un país, el sistema podría ampliarse de manera muy relativa ( algo que podrá
inferirse de lo que se describe en la segunda parte de esta ponencia) .
Es el consumo productivo, el intercambio entre los mismos capitalistas, el
que incentiva y multiplica el proceso de compras y ventas, haciendo que la
cantidad y calidad de mercancías a generar crezca dentro de las posibilidades
que brindan el sistema y sus mecanismos de reproducción ampliada.
La industrializaci6n parcial y sus límites
Lo expresado no debe llevarnos a concluir que Monterrey y su región funcionaban, en última instancia, de manera radicalmente distinta a otras áreas
latinoamericanas que a fines de siglo mostraban brotes de industrialización.
Si bien la capital neoleonesa es asiento de industrias que incluyen la producción pesada ( como metalurgia básica y siderurgia), eso no significó -ni
mucho menos-- que el proceso · derivase en la autosuficiencia ( se entiende
que no restringimos, en este punto, nuestro análisis a la región que rodea a
Monterrey, sino que se prolonga a todo el ámbito nacional).
Los empresarios locales adquirían Ja mayoría de los bienes de producción
en el exterior, especialmente en Estados Unidos. La razón debió ser simple
"Memoria del gobernador del estado de Nuevo León, 1903-07, II, pp. 549-50.
(AGENL).

453

�y contundente: porque allí los conseguían con mejor calidad y más baratos,

en el caso de que existiera algún producto competidor en Monterrey o en
México.
Desde su perspectiva individual -que no tenía por qué coincidir con la
más global de un desarrollo capitalista autónomo--- el empresario evaluaba
preferible y más eficaz comprar en el exterior casi todas las máquinas, buena
parte de los llamados insumos intermedios y hasta numerosas materias primas.
Lo que le preocupaba centralmente era lanzarse a una producción competitiva con respecto a otras industrias ya en marcha (tanto nacionales como
extranjeras), y su interés residía en lograr medios de producción técnicamente
superiores a los ya existentes en la región o en el país.
He aquí otro matiz visible en los expedientes de las concesiones. José A.
Muguerza -miembro de una de las familias más destacadas de la burguesía
regiomontana a principios de siglo- decía lo siguiente en su solicitud del
17 de julio de 1900, cuando se comprometía a montar una compañía ladrillera: "la maquinaria que se tiene ya contratada con una de las mejores
fábricas de los Estados Unidos, es del sistema más moderno y perfeccionado,
por lo que considero que la planta que vamos a establecer, será superior en
todo a las que hay establecidas en nuestro país. Entre otras especialidades,
tendrá nuestra planta un nuevo y completo sistema de secadores, que consiste
en departamentos cerrados, con tubería de vapor para graduar la temperatura a fin de secar el ladrillo de una manera uniforme, perfecta y en determinado número de horas. Con este método, la producción de la fábrica será
constante, pues el ladrillo podrá secarse aun en tiempos de lluvia o humedad,
lo cual no sucede en las otras fábricas establecidas en la localidad''.H
El párrafo es muy expresivo, y no necesita comentarios. Sólo agregar que
en su manifestación de las inversiones efectuadas en la implementación de
su fábrica, Muguerza señalaba en septiembre de 1901 que el monto total
había alcanzado a 139,114.50 pesos. De ellos, 74,295.55 se emplearon en la
compra de maquinaria, aparatos y hornos: equivalía al 53.4 por ciento de
la inversión. Casos de este tipo se reiteran.
Monterrey, parece notorio, entró de manera tan clara en la producción
de bienes de consumo no directamente productivo, lo que Marx llamó el
sector 11 de la economía. Y aunque también dedicó parte de sus capitales
(y muy elevados, por tierto) a la producción de bienes del sector I, de consumo productivo, esto resultó restringido. Aquí, el fenómeno regiomontano
14

Expediente del 18 de julio de 1900, Concesiones, caja 4 (AGENL).

454

tiende a aproximarse al acaecido en otras urbes de América Latina. La mayor
porción de los bienes de capital, e inclusive materias primas de determinadas
características, se adquirían fuera de las fronteras nacionales.
El desarrollo fabril regiomontano tuvo que ligarse en lo fundamental, pues,
a la industria norteamericana. Es de suponer que buena parte del plusvalor
social debió salir hacia el exterior en compras realizadas a capitalistas que
se desenvolvían fuera de aquellas fronteras. Aunque esto beneficiaba al empresario desde el punto de vista individual (ya que conseguía lo que pretendía
a menor precio y de mejor calidad en Estados Unidos), debió afectar obviamente la posibilidad de una ampliación más acelerada del mercado interior.
Creó una situación de relativa subordinación con respecto a fuentes externas
de aprovisionamiento y seguramente dificultó una reproducción ampliada
vigorosa del capitalismo regional (y nacional) con tendencia a la autosuficiencia en productos de importancia indiscutible.

II. SALARIOS Y NIVELES DE VIDA OBREROS.
El desarrollo del capitalismo en Monterrey y en su zona de influencia, y
el proceso de industrialización mencionado, alteraron el panorama humano
de la capital de Nuevo León. Ya hemos detallado en otro trabajo 15 que la
población del Estado se incrementó en un 54.7 por ciento entre 1883 y 1910,
pero que este aumento se concentró en el municipio de Monterrey: en esos
27 años el número de sus habitantes se elevó en un 112 por ciento (pasó
de 41.848 a 88. 748). Mientras que en 1883 agrupaba el 17.7 por ciento de
la gente del Estado, en 1910 nucleaba el 24.3 por ciento.
Además, en el municipio de Monterrey la población residía mayoritariamente en el ámbito citadino: hacia 1910 alrededor del diez por ciento de
sus residentes, únicamente, vivía en la periferia rural que circundaba la
capital, detalle que no se observaba en los restantes municipios importantes
de Nuevo León. Y en ese año Monterrey era la cuarta ciudad del país, además de ocupar idéntico puesto en lo que atañe a la tasa de crecimiento anual
de población (3.7) en urbes con más de 25.000 habitantes en el periodo
1895-1910.16
"CERUTTI, M., "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.
11
La estimación la hace F. Rosenzweig en "El desarrollo económico de México de
1877 a 1911", en 'El Trimestre Económico, 127, vol. XXXII, FCE, México, julioseptiembre de 1965, cuadro de p. 419.

455

�Cuadro 1
JORNAL MEDIO DE HOMBRES OCUPADOS EN LA AGRICULTURA,
~os 1896, 1904, 1906 v 1910
Veinticinco municipios de Nuevo León (a)
Municipio

1896

Agualeguas
37 CV
Allende
$ 8 al mes
Apodaca
37 CV
Aramberri
$7almes
Cadereyta
37 a 50 CV
Cerralvo
50 CV
China
18 a 20 CV
Doctor Arroyo
18 CV
Galeana
i 8 al mes
García
$ 12 al mes
Garza García
37 CV
General Terán
$ 10-12 al mes
Guadalupe
37 CV
Lampazos
$ 12 al mes
Linares
25 CV
Mier y Noriega
25 CV
Mina
37 CV
Montemorelos
18 CV
Monterrey
40 CV
Sabinas Hidalgo
$ 11 al mes
S. Nicolás de los Garza 37 a 50 CV
Santa Catarina
37 CV
Santiago
$ 8 al mes
Vallecillo
23 CV
Villaldama
37 a 40 CV

1904

1906

50 CV
38 CV
50 CV
37 CV
43 CV
50 CV
37 CV
25 CV
31 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
88 CV
37 cv
25 CV
50 CV
38 CV
50 CV
45 CV
50 CV
75 CV
30 CV
37 CV
50 CV

50 CV
40 CV
50 CV
37 CV
75 CV
50 CV
37 CV
37 CV
37 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
70 CV
37.5 CV
25 CV
50 a 75
40 CV
50 CV
60 CV
50 CV
75 CV
40 CV
50 CV
50 CV

1910

CV

50 CV
50 CV
50 CV
37• CV
60 CV
75 CV
25 cv
30 CV
50 CV
50 CV
75 CV
50 CV
50 CV
50 CV
50 CV
31 CV
50 a 75
50 CV
75 CV
75 CV
75 CV
75 CV
50 CV
50 CV
62 CV

El crecimiento humano de Nuevo León y de su principal centro no se protagonizó exclusivamente por vía vegetativa. Muy ostensibles fueron las migraciones desde estados vecinos y cercanos. La mayoría de los llegados
provenía de San Luis Potosí, Coahuila, Durango, Tamaulipas, Zacatecas,
Jalisco, Guanajuato y Aguascalientes, y convergía principalmente hacia Monterrey. En 1900, de 42.405 mexicanos no neoleoneses que residían en el Estado,
24.059 (el 56.6 por ciento) estaban en Monterrey. A su vez estos inmigrados
representaban el 33 por ciento de los habitantes de la capital.
Esta afluencia tendió a solucionar la crónica escasez de fuerza de trabajo
que soportaba Nuevo León, y que se agudizó en Monterrey y en los distritos
mineros a partir de 1890. Aunque debió existir un flujo interno relativamente
significativo, documentos de la época denotan que en parte de las áreas
rurales del Estado se dificultaba la circulación de la fuerza de trabajo: el
sistema de peonaje retenido por deudas se mantenía firme, seguramente como
mecanismo para detener una mano de obra que, de otra manera, hubiera
marchado hacia fuentes laborales más prometedoras.
La influencia del ferrocarril debió sentirse en este aspecto. Monterrey quedó densamente conectada en pocos años con varios estados del centro y norte
del país y con Estados Unidos, y pudo competir para lograr atraer brazos
para sus industrias. Ello probablemente repercutió en el nivel de salarios que
se pagaban en la ciudad. La mayor productividad de la industria que comenzaba a instalarse seguramente toleró esta elevación en el precio de la fuerza
de trabajo.

CV

Salarios rurales e industriales

En el ámbito rural de Nuevo León los jornales que se ofrecían eran sensiblemente inferiores a los de las fábricas regiomontanas. Suponemos que esa
distinción es prolongable a los estados desde los que arribaban los migrantes.

Fuentes: correspondencia del gobierno del Estado de Nuevo León con Secretaría de

En el cuadro I se incluyen jornales medios de veinticinco municipios de
Nuevo León seleccionados según su extensión geográfica, relevancia económica, importancia demográfica, ubicación limítrofe con otros estados y, en algunos casos, por su cercanía con Monterrey. Corresponden a los años 1896,
1904, 1906 y 1910, según la información provista entonces por funcionarios
de cada lugar.

Fomento, expedientes del 23 de marzo de 1897, del 2 de febrero de 1905,
del 15 de febrero de 1907 y del 1 de febrero de 1911.
Cajas 1897/2, 1905/4, 1907/1 y 1911/2 (Archivo General del Estado de
Nuevo León, AGENL).

En 1896, por término medio, parecen oscilar entre los 25 y 37 centavos
diarios. Se perciben casos extremos de 18 centavos, pero también hay puntos
donde se supera la media: Monterrey es uno de esos casos, y ello se prolonga

(a) Seleccionados de un total de 49 municipios, de acuerdo con su importancia relativa.

456

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a municipios proximos -San Nicolás de los Garza, García- y a distritos
mineros como Villaldama, Cerralvo y Lampazos.
En ese mismo año, en las fábricas con más de 100 dependientes de Monterrey se pagaba un mínimo de 75 centavos. Es muy posible que una gruesa
masa de estos trabajadores haya percibido salarios que estuviesen entre los
80 y 90 centavos, lo que podríamos denominar una media baja; y tal vez una
muy selecta capa pudo recibir lo que llamaremos una media alta, estimable
en alrededor de 1.30 pesos. 17 Ver cuadro 2.
En las empresas de 25 a 49 dependientes (cuadro 4) , el mínimo también
era de 75 centavos, pero hacia aúiba parecen mermar los estipendios.
Hay que puntualizar que los jornaleros rurales solían contar asimismo con
raciones de maíz, lo que por otro lado indica formas más atrasadas en las
relaciones de producción. De los veinticinco municipios seleccionados, en
1902 había seis en los que se agregaban raciones de maíz al jornal del peón
agrícola. Y en diez de ellos se practicaba algo similar con vaqueros y/ o
pastores. 18
Los salarios en el campo presentan cierto crecumento en años posteriores
a 1896, pero es difícil suponer que se hayan modificado sensiblemente las
condiciones de vida del peón. En Monterrey se pasa de 40 centavos en ese
año a 75 en 1910, y esto se reproduce aproximadamente en otros seis municipios. En otros trece se pagaban 50 centavos diarios. El sur de Nuevo León
prosigue destacándose por sus bajos jornales. Es factible inferir que en el año
que comienza la Revolución el promedio del jornal rural en el Estado superaba escasamente los 55 centavos.
17

Esta evaluación se practica suponiendo la calificación de las diversas tareas con
diferente remuneración. La media baja estaría por encima del salario mfnimo de cada
fábrica, y por debajo del salario promedio; la media alta a su vez estaría por encima
del salario promedio y por debajo del más alto que se pagara a un trabajador muy
calüicado pero que no cumple funciones directivas ( encargado, supervisor). Un análisis elemental de la situación obrera en diversas épocas, y la experiencia directa que
el autor de esta ponencia recogió en muchos años de asalariado fabril, lleva a inferir
que la media baja tiende a acercarse al mínimo ( conformando una franja donde suele
concentrarse la gran mayoría de los obreros industriales), y que la media alta apunta
a aproximarse al salario promedio de una empresa. Lo cual no niega la posibilidad
de que existan casos individuales o grupos muy reducidos que marginen esta especie
de regla que imponen las relaciones capitalistas de producción.

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,. Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, 1896,
expediente 83, caja 1902/ 4 (AGENL) .
,l.

459

�Cuadro 3
SALARIOS INDUSTRIALES EN EMPRESAS CON 50 A 100 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906(a).

EMPRESA

1896

1) Fábrica de sombreros La Mexicana.

$ 1.00 a 2.00

2) Fábrica El Barco

$ 0.75 a 1.50

1902

1906

$ 1.50

3) Compañía Industrial de Artefactos de Metal Laminado, S. A.

$ 1.20

4) Fábrica de cerillos El Fénix

$ 1.00

5) Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.

$ 1.25

6) Compañía Ladrillera Unión, S. A.

$ 0.88

$ 1.53

7) Fábrica de Cemento

$ 1.00

8) Fábrica de aguas minerales San Bernabé

$ 1.00

9) Black Horse Tobacco, S. A.

$ 1.82

10) Fábrica de clavos de Alambre, S. A.

$ 1.25

11) Fundición El Carmen

$ 2.00

12) Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León ( b)

$ 0.25 a 1.25

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
(b) Instalada en Santa Catarina, en área cercana a Monterrey.
Fuentes: Ver cuadro 2.

Cuadro 4
SALARIOS EN INDUSTRIAS DE MONTERREY CON 25 A 49 DEPENDIENTES. AAOS 1896, 1902 Y 1906 (a).

EMPRESA
1)
2)
3)
4)

5)
6)

7)
8)

9)
10)
11)
12)

13)
14)
15)
16)

Molino El Hércules
Tenería Concordia
Compañía de Luz Eléctrica y Fuerza Motriz de Monterrey, S. A.
Zapatería Española
Compañía de Aguas Minerales de Topo Chico, S. A.
Fábrica de mosaicos La Industrial
Fábrica de Clavos de Alambre de Monterrey, S. A.
Fábrica de ropa La Patria
Fábrica de sombreros La Mexicana
Droguería El León
Monterrey Candy, S. A.
Fábrica de Pastas
Compañía Litográfica y Tipográfica Monterrey, S. A.
Fábrica de Coches
Fábrica de Antiselenita
Molinos de Cilindro de Monterrey, S. A.

(a) Alude sólo a salarios de hombres.
Fuentes: Ver cuadro 2.

1896

1902

.1906.

$ 0.75
$ 0.75
$ 0.75 a 2.00
$ 0.75 a 2.00
$ 0.65
$ 0.37 a 2.00
$ 1.25

$ 1.00
$ 1.50

$ 0.50

$ 1.87
$ 0.75
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.50
$ 1.00

$ 2.00

�En tanto, en 1902, la industria regiomontana mostraba un panorama que
sería más o menos así :

1. Comparando con 1896, puede deducirse que de los nueve esta~l~cimientos con más de 100 dependientes la mayoría pudo pagar un mm,mo
que oscilaba los 80 centavos.
2. La media baja general en estas fábricas pudo girar entre esa cifra y los
90 centavos.

3 . La media alta, selectiva, quizás alcanzó niveles entre 1.25 y 1.50 pesos.
4. Se encuentra un caso en el que se pagan 50 centavos, pero un establecimiento -la Compañía de Fundici6n de Fierro y Manufacturera, productora
de maquinarias- asegura que su jornal promedio es de 3 pesos.
5. Empresas grandes, como la American Smelting and Refining, informan
que su promedio es de 1.25 pesos; de un peso en el caso de la Compañía
Minera, Fundidora y Afinadora de Monterrey, S. A.; de 81 centavos en la
Cervecería Cuauhtémoc.
6. En las empresas con 50 a 100 dependientes (cuadro 3) se observa que
el mínimo de los promedios dados está en los 88 centavos, y el máximo llega
a 1.50 pesos. En las de 25 a 49, los salarios tienden a declinar.
Para 1906 tal vez por el auge que vivía la ciudad en ese momento,19 los
salarios pare~en subir con respecto a cuatro años ant~s. En las .fábricas co~
mayor concentración de obreros el mínimo de promedio que se informa e~ta
en un peso, mientras que hacia arriba las cifras difieren en forma no.tona.
La Compañía Minera, Fundidora y Afinadora menciona co~o promed1~ en
sus salarios 1.92 pesos; la American Smelting 1.61; la Fundidora de Fierro
y Manufacturera insiste en que abona tres pesos (quizás porque dem~d~ba
obreros muy especializados) ; la Cervecería Cuauhtémoc, un ~eso te~mo
medio. En las fábricas de 50 a 100 dependientes se encuentra el mismo mmimo
de promedio y cifras no muy distintas en los máximos.
1
•

N1.EUEYER JR., Víctor, El general Bernardo Reyes, Gobierno del estado de Nuevo
Leó Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo Le6n, Monte•
- muy pr6s~ero
rrey,n, 1966, p. 133. Indica que "se infonn6 que el año 1906 f ue un ano
para Monterrey y para toda el área circundante. Fundidoras, ~!antas. de acero, m~linos
y fábricas produjeron más que antes. Las antiguas plantas mdustr1~le~ .se :3111pharon
y numerosas fábricas pequeñas se fundaron. Hubo un aumento s1~1cat1vo. en la
demanda de mano de obra acompañada por un aumento de los salanos de casi todos
los trabajadores. La ciudad 'nunca fue más prospera' ".

Se ha insistido en las empresas con más de cien dependientes porque ellas
concentraban la mayoría de los obreros residentes en Monterrey. En 1902, los
nueve establecimientos que figuran en el cuadro 2 ocupaban el 80 por ciento
de las personas que laboraban en las industrias con cinco o más asalariados
(reunían un total de 4.206 personas, que para 1906 subieron a 5.030). Es fac.
tibie entonces que estas grandes compañías condicionaran en alguna medida
el nivel de los salarios en la ciudad.
Tomando como referencia las firmas industriales de mayor personal y
capital, hacia 1902, y los datos de las áreas rurales en 1904, podría concluirse
que los mínimos en las plantas fabriles duplicaban en muchos casos a los
jornales medios rurales. Lo que hemos llamado media baja en algunas oportunidades casi triplicaba a los medios del campo, y reiteradas ocasiones los
duplicaba largamente.
Si la referencia se practica sobre 1906, obviamente que las distanC'ias
aumentan. El promedio mínimo que apuntan las empresas industriales duplica
a los salarios rurales en veinte de los veinticinco municipios indicados. En
casos determinados, casi los triplica.
No se han realizado comparaciones con salarios industriales altos, o con
la llamada media alta, porque se estima que debieron corresponder a una
minoría de obreros en Monterrey. Por ello tampoco se adoptó como base a
municipios con jornales excepcionalmente elevados en el plano rural.
Alimentaci6n y precios.

En el marco descrito, se procurará establecer ahora si los trabajadores
industriales de Monterrey, al comenzar el siglo XX, realmente habían logrado
condiciones relativamente satisfactorias de vida.
Pese a la escasa información existente --consecuencia básicamente de la
ausencia de investigaciones- puede suponerse que durante el mandato de
Reyes no resultó sencillo a la naciente clase obrera implementar luchas amplias
y con cierta organización. La paz porfiriana tenía su versión regional en este
gobernador, cuya experiencia en cuidar el orden había sido demostrada en
su combate contra los rivales políticos del presidente y -sobre todo- en su
pertinaz batalla contra bandoleros y vagos!º Es probable que los mecanismos
de persuasión y represión heredados de la fase anterior a la industrialización
20

Sobre los mecanismos que implement6 Reyes y en cuanto a la eficacia con que
cumpli6 su cometido se habla en "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... ", cit.

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Uno de nuestros puntos de partida para efectuar ese análisis será - como
ya se mencionó muy rápidamente en un trabajo anterior- el informe que
el 20 de octubre de 1890 remitió al gobernador Reyes el director del Hospital
González de la ciudad de Monterrey. El funcionario incluía un cuadro con
la "cantidad de alimento indispensable para el sostenimiento de la nutrición
según Moleschott y otros higienistas" y de acuerdo con "la Tabla de valores
nutritivos de Dujardín Beaumentz".

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Esta hipótesis se intenta verificar observando no sólo lo que ganaba un
obrero, sino también si ello era suficiente para desbordar el estricto límite de
su reproducción física y acceder a mejoras sensibles en aspectos tales como
vivienda, educación, salud, esparcimiento y alguna actividad de carácter
intelectual.

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Es de inferir entonces que si bien los jornales locales estaban muy por
encima de los que se pagaban en los sectores rurales de Nuevo León y, seguramente, en los estados limítrofes y cercanos, su nivel estaba centralmente
determinado por las necesidades de atraer fuerza de trabajo libre, escasa en
la zona. Cubierta esta urgencia, es probable que el orden reyista impidiera
el avance de los obreros por arriba del techo apuntado.

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~iguiesen operando desde los años 90, pero en esta coyuntura adecuados y
destinados a guardar la quietud de los asalariados.

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Adoptando como base esta tabla, se detallaba en el informe una lista de
elementos nutritivos que correspondería a una correcta alimentación: en distinta proporción figuraban carne, leche, pan, maíz, arroz, frijoles secos, grasa
y café. Finalmente se agregaba el importe que cada uno de estos componentes
de la dieta recomendada suponía en el Monterrey de 1890. Su suma indicaba
que para nutrirse adecuadamente se requerían casi 16.25 centavos por día. 21
Al comparar los precios de 1890 con los de años siguientes, tanto en Monterrey como en zonas cercanas y ligadas comercialmente a la capital, se percibe
una marcad~ diferencia en algunos producto~ básicos de la lista citada: la
tendencia a aumentar parece evidente.
El maíz, que en 1890 está computado a razón de 3.75 centavos el kilogramo, lo encontramos en 1894 en Monterrey a 3.98; a 4.34 centavos en 1895 ;
a 6.61 en 1899; y a 6.42 en 1901 (cuadro 5). El incremento entre 1890 y
1901 fue del 71.2 por ciento. Si la referencia se hace con respecto a 1899, el
aumento es superior al 76.5 por ciento.
21

Memoria del gobernador del estado de Nueuo Le6n, 1889-91, pp. 112-19 (AGENL) .
El cuadro citado, en p. 115.

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465
humanitas-30

�El cálculo puede operarse también con relación a precios vigentes en poblaciones que abastecían de maíz a la capital.22 En el cuadro 5 se señalan
nueve de esos lugares, y se percibe que hacia conúenzos del presente siglo el
grano había incrementado su precio visiblemente con respecto a lo que se
especificaba en 1890. En Cadereyta, por ejemplo, aparece más barato en el
período 1894-1898, pero hacia 1901 ha subido a 6.01 centavos el kilogramo.
Es probable que en estos cambios tengan que ver las crecientes cantidades
del producto que se comercializaban con Monterrey, y que seguramente pusieron el precio de venta local en términos parejos con el del principal mercado de la región. El precio del maíz en Cadereyta en 1901 es superior en
un 108 por ciento con relación a 1894, y en un 60.2 por ciento con el seííalado en el cuadro de 1890.
Cuadro 6
PRECIOS DEL MAlZ Y DEL FRIJOL EN MONTERREY
Y CADEREYTA. AAOS 1903-1910.
Pesos por Hectolitro

AAO

MONTERREY

Mz. Fj.

1903

2.50-5.00

3.00-5.00

1904

2.50-5.00

3.50-4.00

1906

3.50-6.50

3.00-5.00

1907

5.00-6.00

4.00-6.00

5.00-6.00

Retornando a Monterrey y cambiando de producto, se puede detectar que
en el caso del pan los incrementos son más fuertes que en el maíz. De acuerdo
con la información del Hospital González, en 1890 el kilogramo de pan se
compraba a 12 centavos. Desde 1895 en adelante (cuadro 7) se expende en
la ciudad a 25 centavos. El aumento ha sido de más del cien por ciento.
En nuestras indagaciones encontramos datos sobre carnes de vacuno y de
cerdo. Aunque el director del Hospital no especifica cuál es la carne que
contabilizó en su dieta, hemos tomado como base la de res. En 1890 costaba
en Monterrey 12 centavos el kilogramo. Ya en 1897 (cuadro 7) estaba a 20
centavos; pasa a un pico bastante estable de 32 centavos en 1898 y hay
mermas en 1900 y 1902. Si asumimos como posible promedio la cifra de 30
centavos (año 1900) tenemos que este producto de la dieta recomendada
CUADRO 7

CADEREYTA

Mz. Fj.

1910

Los ejemplos se reiteran en otros puntos abastecedores de Monterrey. En
Allende el maíz se expendía a 5.55 centavos el kilogramo en 1901 (el año anterior figuraba a 6.42). En lugares como Ciénega de Flores, Mina y Salinas
Victoria el grano superó abiertamente la barrera de los siete centavos. Sólo
en San Nicolás de los Garza se evidencia un alza menos abrupta.

4.50-6.95

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1903-1911 (AGENL).

" La selección practicada en el cuadro 5 se efectuó sobre la base de informes
brindados por cada municipio y figuran en el expediente del 5 de enero de 1899,
relativo a "las muestras de productos agrícolas del Estado". Correspondencia del
gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento, 1899, caja 2 (AGENL).

PRECIOS DEL PAN Y DE CARNES DE RES Y CERDO
EN CINCO MUNICIPIOS. AAOS 1897 A 1902
Centavos por kilogramo.

Año

Monterrey

Cadereyta Garza García Guadalupe San Nicolás

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

PnRsCd

1897

25 20 30

28 18 18

25 22 20

28 20 24

25 32 40

25 22 22

1898

29 20 21

28 24 24

25 32 40

25 25 25

1899

34 22 25

25 20 22
40 28 32

28 28 24

20 28 28

1900

25 30 40

36 22 25

40 28 32

28 22 24

1901

25 32 35

43 26 28

36 30 35

28 28 24

20 28 28

1902

25 26 50

53 26 32

25 30 35

25 28 24

25 30 30

Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo Le6n con Secretaría de Fomento,
años 1897-1903 (AGENL).

466
467

�elevó su precio en un 150 por ciento comparando con 1890. La carne de
cerdo, a su vez, aparece siempre más cara que la de res.
Sería perceptible pues un proceso de suba en los precios de artículos centrales del menú recomendado. La tendencia habría continuado después de 1903.
En el cuadro 5 se elaboraron los datos sobre la relación centavos por kilogramo, debido a que las fuentes consultadas lo permitían. Desde 1903, empero,
tuvimo que elaborar precios que vinculan pesos con hectolitros (cuadro 6).
De todos modos, la tendencia alcista sigue siendo verificable.
En ese año, el maíz valía en Monterrey 2.50 pesos el hectolitro. Para 1906
aparecía a 3.50 y en 1910 se lo adquiría a 5.00. El frijol, por su lado, pasó
de 5.00 a 6.00 pesos.
En Cadereyta, área tradicionalmente proveedora de la capital, el maíz sube
de 3.00 a 4.50 pesos, y el frijol pasa de 5.00 a casi 7\00 pesos. Este producto,
como puede verse en el cuadro 5, también mostró alza desde 1894: en Monterrey valía ese año 4.91 centavos el kilogramo, y en 1901 había superado
los 12 centavos.
Un salario escaso

A partir de lo dicho, trataremos de verificar la eficacia de los salarios obreros frente a los precios vigentes en Monterrey.
Si se pone como año de referencia a 1902 -ya que estaría en un punto
intermedio entre los comienzos de la industrialización y 1910- tenemos que
los artículos sobre los que se han encontrado datos con cierta abundancia
han elevado firmemente sus precios respecto a 1890. Pero si bien la carne
muestra un aumento del 150 por ciento, si bien el pan está por arriba del
100 por ciento, si el maíz señala más de un 70 por ciento, vamos a unificar ese
incremento con extrema cautela: calcularemos que, en general, el grupo total
de elementos que componían la dieta aconsejada subió s61o un 50 por ciento
entre 1890 y 1902.
De resultar ello aproximado a lo real, la alimentación sugerida por el
Hospital habría costado en este último año 8.12 centavos más: o sea que
implicaría, en 1902, 24.37 centavos al día por persona. Si suponemos que la
familia obrera constaba de cinco personas (matrimonio con tres hijos) , el
gasto diario de alimentación debía alcanzar a casi 1.22 pesos.
Revisando los salarios en 1902, en empresas con más de cien dependientes,
tenemos que no encontraríamos en la masa general de trabajadores indus-

triales ingresos por arriba de ese "costo de alimentación adecuada". Hay que
recordar que hemos estimado como media baja un jornal que oscilaría entre
los 80 y 90 centavos. Sólo la media alta, para un núcleo selecto de operarios,
podía estar entre 1.25 y 1.50 pesos.
Pero haremos los cálculos con el máximo de elasticidad. Y supondremos
que el salario del obrero regiomontano hubiera sido igual al promedio entre
el mínimo de la media baja (80 centavos) y el máximo de la media alta
( 1.50 pesos). Ello daría un jornal de 1.15 pesos. El resultado, con este amplísimo margen, lleva a una conclusión obvia: aún con el excelente salario
de 1.15 (muy por arriba de lo que consideramos debió ser el salario de la
mayoría de los obreros) no podía un trabajador fabril proveer de una alunentación considerada entonces adecuada a su familia. Le faltaban para ello cerca
de 7 centavos.23
Además debe pensarse que esta familia debió vestirse, tener algún alojamiento, utilizar medios de transporte, recibir un mínimo de educación.
Las soluciones, pues debieron apuntar --en primer téimino- a alimentarse
con una dieta mucho menos completa y mucho menos compleja que la sugerida por el minucioso funcionario Bernardo Reyes. 2• Maíz y frijoles probablemente reemplazaron con generosidad al pan y la carne. El café habrá sido
algo extravagante en la familia obrera. El asalariado debió habitar en viviendas de menguadas comodidades; su vestimenta habrá mostrado la clásica
sobriedad proletaria. Es muy factible, por otro lado, que mantener la salud

= En nuestro anterior artículo "Desarrollo capitalista y fuerza de trabajo ... " ya
citado, una estimación menos rigurosa nos llevó a la conclusión de que la dieta adecuada costaba 22.75 centavos diarios. Para la familia el gasto representaba casi 1.15
pesos. De manera que las inferencias de fondo no se alteran con respecto a lo dicho
en ese trabajo: por el contrario, una exploración más crítica de la documentación
ratificó lo expuesto entonces.
"Que los obreros regiomontanos hayan tenido que recurrir a una alimentación
muy inferior a la considerada adecuada en la época no resulta extraño si se tiene
en cuenta que en 1890, cuando el director del Hospital González brinda el informe
mencionado al gobernador Reyes, le señala dos cosas: 1) la dicta adecuada requiere
16.25 centavos diarios; 2) pero de acuerdo con el presupuesto que en ese momento
tiene el hospital los enfermos sólo reciben alimentos por valor de poco más de 7.8
centavos ( o sea: el 48 por ciento de lo que necesitan). La respuesta del gobernador
es que, además de practicarse ciertas economías en las compras, se disponga de diez
centavos por persona para su alimentación (el 61.5 por ciento del recomendado) .
y eso que se tenía en cuenta entonces que "la alimentación del enfermo ha de ser
no sólo igual sino mejor que la del individuo en estado de salud". Véase Memoria
del gobernador del estado de Nuevo León, 1889-91, pp. 113 y 117 (AGENL) .

468

469

�Cuadro 8
SALARIOS DE NINOS Y MUJERES EN LA INDUSTRIA. Alil'OS 1894-96.
Mujeres
Niños
Ocupadas Ocupados

EMPRESA

1) Compañía Manufacturera de Ladrillos

48

2) Compañía de Fundición de Fierro

22

3) Fábrica de Clavos de Alambre, S. A.

Jornal
Femenino

Jornal
Niños

$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 2.00
$ 0.37 a 0.75 $ 0.75 a 2.00
$ 0.25 a 0.50 $ 1.00 a 3.00

8

4) Fábrica de sombreros La Mexicana

10

Jornal
Masculino

5

$ 0.50 a 8.00

105

117

8) Fábrica textil La Leona (b)

46

24

$ O.SO a 0.80 $ 1.00 a 2.00
$ 0.30 a 0.60 $ 0.75 a 1.50
$ 0.25
$ 0.75 a 1.00
$ 0.12 a 0.20 $ 0.06 a 0.12 $ 0.12 a 0.48
$ 0.75
$ 0.37
$ 0.66

9) Fábrica textil La Fama de N. León (c)

40

14

$ 0.37 a 0.45

5) Fábrica El Barco

8

6) Fábrica de jabón El Brillante

6

7) Fábrica textil El Porvenir (a)

$ 0.25 a 0.45 $ 0.25 a 1.25

(a) Instalada en Villa de Santiago, municipio próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuentes: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, expedientes del 8 de enero de 1895 (1895/1)
y número 83 de 1896 (1896/1)-AGENL.

Cuadro 9
SALARIOS DE MUJERES OCUPADAS EN LA INDUSTRIA. 1902.
EMPRESA
1)
2)
3)
4)
5)
'7)
•, J

8)
9)
10)
11)
12)
13)

Fábricas Apolo
Compañía Industrial de Monterrey, S. A.
Fábrica de Sombreros La Mexicana
Fábrica de cerillos El Fénix
Fábrica de ropa La Patria
Zapatería Española
Fábrica de cigarros La Sirena
Fábrica de cigarros El Vigía
Fábrica de piloncillo Molino del Amón
Fábrica de chocolate La Malinche
Fábrica textil El Porvenir (a)
Fábrica de hilados y tejidos La Leona (b)
Fábrica de hilados y tejidos La Fama de Nuevo León (c)

Mujeres Ocupadas

100
70
18
46
26
4
15
10
9

2
190
55
40

Jornal Femenino

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$
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0.60
0.75
0.75
0.50

$
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Jornal Masculino

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0.75
1.50
1.50
1.00
1.00
1.00

0.30
0.40
1.25
0.37
0.50 a 1.00
0.60
0.66

$
$
$
$
$
$

0.60
0.37
0.75
0.50 a 2.00
1.00
0.62 a 0.75

(a) Instalada en Villa de Santiago, mumc1p10 próximo a Monterrey.
(b) Ubicada en Garza García, en área cercana a Monterrey.
( c) En Santa Catarina, área cercana a Monterrey.
Fuente: Correspondencia del gobierno de Nuevo León con Secretaría de Fomento, exped. del 4 de diciembre de 1902, cajas 6 y 7
(AGENL).

�en condiciones regulares, educarse y divertirse hayan quedado como proyectos
marginales.
Finalmente, mujeres y nmos (en parte) tuvieron que marchar a trabajar
en las fábricas para completar el salario familiar, aumentar el caudal de la
escasa fuerza de trabajo disponible y -eomplementariamente- contribuir a
abaratar el precio de esa fuerza de trabajo. Situaci6n ésta que es observable
al estudiar la composici6n del personal de algunas industrias regiomontanas
( cuadros 8 y 9). En la casi totalidad de los casos, los salarios femeninos y
los de los niríos estaban por debajo del que se pagaba a los hombres.

III. EN RESUMEN.
A) Desde 1890, Monterrey y su área de influencia ingresan nítidamente
en un movimiento de desarrollo capitalista. La coyuntura nacional-internacional es propicia, las posibilidades de los antiguos burgueses para aprovecharla
existen, la conducci6n gubernamental del Estado coadyuva. A diferencia de
lo que acaece en esos años en otras regiones de América Latina, Monterrey
entra en el capitalismo sustentándose en la producci6n industrial, lo que le
permite convertirse en el núcleo hegem6nico de una vasta área del norte
de México.
Entre los matices prominentes de esta industria estaría el hecho de que su
sector troncal no era el dedicado a la generación de bienes de consumo inmediato para la poblaci6n, sino que se destacaba ampliamente el que producía
para el consumo productivo. En gran medida, orientando sus mercancías
hacia el mercado externo (el caso de las metalúrgicas); en proporci6n menor,
hacia el mercado interno.
El dinamismo que mostraba este sector de la industria influía sobre la
expansi6n de este mercado interior, y ello se traducía en la emergencia de
necesidades que a su \'ez satisfacían las manufactureras productoras de bienes
de consumo no productivo.
Sin embargo, los límites para una expans1on más vigorosa del mercado
interno habrían estado marcados -entre otras variables- por la relación que
la industria regiomontana debi6 mantener con los países más avanzados: de
ellos -especialmente de Estados Unidos- recibía bienes de capital, insumos
intermedios y hasta materias primas. Y esto, como ya se mencion6, tuvo que
afectar la posibilidad de una reproducción más acelerada del capitalismo en
la regi6n y en el mismo marco nacional.

Pese a sus limitaciones, este proceso no parece haberse repetido -eon los
matices indicados y en el periodo estudiad~ en otras zonas de Latinoamérica, subcontinente que en líneas generales tendrá que aguardar hasta la primera guerra mundial y hasta la crisis de 1929 para implementar cierto
desenvolvimiento manufacturero.
El caso regiomontano ofrece dos aspectos relevantes e infrecuentes para la
América Latina de esos años: 1) la importancia que en el proceso tuvo un
sector de la llamada industria pesada, sobre todo la metalurgia; 2) en Monterrey se articula en ese proceso una burguesía con base industrial (aunque
también prolonga sus actividades al comercio, la minería, los transportes, el
agro y las finanzas) que obviamente parece no existir por la época en el resto
de los países latinoamericanos. Burguesía que se lanz6 a proyectos insospechados entonces en otras regiones del subcontinente, y que fue el tronco del que
surgió el hoy muy poderoso empresariado regiomontano.
B) Una revisión más minuciosa de los datos disponibles permiti6 reafirmar
conclusiones obtenidas en etapas anteriores de nuestras investigaciones.
El desarrollo capitalista en Monterrey y en la regi6n que subordin6 a su
dinamismo, para los veinte años previos a la Revoluci6n exigi6 un traslado
masivo de fuerza de trabajo. Este desplazamiento, en buena medida, debi6
ser motivado por los más altos salarios que prometían las industrias radicadas
en la capital de Nuevo Le6n. Sus jornales estaban por encima de lo que se
ofrecía en las zonas rurales del Estado y en las de otras áreas del norte y del
centro de México.
La necesidad de atraer brazos libres es lo que habría obligado a la naciente
burguesía a elevar la compensación del esfuerzo obrero. La más alta productividad de la industria seguramente toleró este mayor precio de la fuerza de
trabajo.
Pero ello no significó que los niveles de vida de la clase desposeída de los
medios de producción hayan sido envidiables. Los jornales no parecen haber
superado los límites que el propio empresariado imponía, y que una vez alcanzados eran difíciles de desbordar por el orden sociopolítico consolidado
durante el pórfiriato.
El control de esa fuerza laboral fue un eslab6n más en la tarea que desde
tiempo atrás cumplía el aparato estatal en Nuevo Le6n. Sus instrumentos de
persuasión y de represión se habían manifestado eficaces en la lucha contra
el bandolerismo y el sometimiento de los llamados vagos.

472
473

�La incipiente clase obrera no estaba en condiciones de pugnar por una
alteración de esas condiciones. Ello explicaría la escasez de conflictos sociales
en esos años (lo que hay que verificar con investigaciones concretas), pese a
que la situación vital de la familia proletaria no emergía como muy favorable.
Situación que era la contrapartida de la pujante acumulación de capital que
parece haber logrado en ese marco la burguesía de Monterrey.

Rl!MINISCENCIAS SEFARDITAS EN EL
FOLKLORE DE NUEVO LEóN

RICARDO ELIZONDO ELIZONDO

Instituto Tecnólogico y de Estudios
Superiores de Monterrey.

PRÓLOGO
el concepto de "pseudomorfosis", crea también la pauta a
seguir para el estudio de dos o más culturas que en alguna forma -por choque
violento o por asimilación lenta- se han unido.
SPENGLER AL CREAR

Básicamente :pseudomorfosis ~ignificil formación cultural engañosa. La
idea es bastante simple, al estar en contacto dos culturas se influyen recíprocamente, dándose esta influencia en diferentes planos. Puede ser que al encontrarse dos culturas, una de ellas sea más poderosa y la otra más creativa,
aparentemente la creativa se sujetará a los moldes impuestos por la poderosa,
vivrá e inclusive se desarrollará con la apariencia de las nuevas formas culturales, pero nos engañaríamos si se tomaran las cosas de esta forma. La
vieja realidad, ahora subyacente, se manifestará en múltiples y variadas formas en la nueva superficie.
Es por esto que hay que escudriñar, levantar el velo de la apariencia actual
y casi oler los elementos subyacentes para encontrar, si es posible, las viejas
fuentes nutrientes.
Para ejemplificar la idea de pseudomorfosis, basta recordar las culturas
americanas precolombinas. Nominalmente estas culturas tienen más de 400
años de ser occidentales y cristianas; sin embargo en las regiones altas de
Oaxaca, en los villorios de la sierra de Puebla y en otros lugares, el campesinado
usa los templos cristianos para celebrar ritos con el espíritu de su religión

474

475

�pre-cortesiana. Nuestro medio artístico-plástico está integrado por gente formada en la escuela occidental y con tecnología occidental, sin embargo los
motivos, los símbolos y la ideología pre-colombinas se filtran desde la profundidad del tiempo y llegan a nosotros cargados del mensaje, que por ser
mexicanos e imbuidos de esa pseudomorfosis, entendemos claramente.
Claro es que en esta búsqueda los niveles de error son muy altos, las
equivocaciones de juicio o de conclusión aparecen a cada paso. En ocasiones
las afirmaciones hechas por nosotros nos parecen demasiado arriesgadas, en
otras la idea es tan simple, tan de todos los días, que casi es futil mencionarla.
En todo momento estamos pisando terreno antropológico; la posibilidad
de verificación de nuestras endebles teorías sólo puede darse por medio de
la experiencia directa. Sabedores de este riesgo, lo corremos y nos unimos al
pensamiento de Theillard de Chardin "sólo lo que se ha dicho puede srr
refutado".

los propios inmigrados, sino que la elección les es impuesta por la necesidad.
Los elementos transportables de su cultura pueden ser fragmentos fortuitos,
pero por casuales que sean, son preciosos porque representan un resto salvado
del pasado cultural de los que marchan al destierro. En consecuencia, se
los trata con mayor veneración y solicitud que antes de que la catástrofe de
la deportación deshiciera la unidad integral de la cultura a que pertenecían
originalmente estos elementos sobrevivientes".
Por lo que posteriormente explicaremos, pensamos que algo de esto sucedió
en el noreste de México.
Por claridad en la exposición es necesario aclarar primero el término
sefardita, localizar después de esto el término en América y por último, hablar
del folklore que nos interesa.

CAPfTULO I

GENERALIDADES.
La vida diaria de los pueblos del noreste de México tiene costumbres que
son extrañas al visitante nacido en otras latitudes del mismo país. Para nosotros, crecidos entre ellas, la mayoría pasan desapercibidas, no obstante es
allí donde podemos encontrar conexiones insospechadas, o verificaciones a
teorías sobre el origen y población de estas regiones. Esto último es precisamente lo que nosotros pretendemos.
Desde que Vicente Riva Palacio publicó en 1870 su "Libro Rojo", incluyendo en él "La Familia Carvajal", las teorías sobre el origen judaizante de
los primeros pobladores del Nuevo Reino de León se han repetido. Este
trabajo no pretende discutir la veracidad de esta teoría, pretende encontrar
parentesco o similitud entre nuestro folklore y el sefardita. Entenderemos por
folklore la definición de la escuela finlandesa que dice que "son supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población".
Arnold J. Toynbee maneja una teoría que en este caso define perfectamente el asunto, él dice: "una deportación súbita y forzada tiene el mismo
efecto que un paso a través del mar. Sólo los elementos más fácilmente
portátiles de la cultura de los inmigrados pueden transportarse. Es menester
dejar atrás la impedimenta, por importante que sea y por penosa que resulte
su pérdida. Los elementos que los inmigrados logran llevar consigo son sólo
unos pocos elegidos del total anterior; y esos elementos no son elegidos por

476

QUÉ ES SEFARDITA.
a) Cuándo surge el judío sefardita.
En el año 586 A.C. Nabucodonosor toma Jerusalén, capital de Judá, país
de los judíos, destruye el templo de Salomón y se lleva a muchos de sus
habitantes cautivos a Babilonia, dejando a Judá desolada. Algunos judíos
logran escapar de las tropas babilónicas y se refugian en Egipto, en Asiria y
en las colonias fenicias del Mediterráneo. Entre estas colonias fenicias figuraba la costa mediterránea de la Península Ibérica.
De esta forma en el siglo VI A. C. los judíos llegan a lo que después se
llamaría España y que ellos conocían por el término fenicio "Sefarad", que
literalmente significa país de los conejos.
b) El porqué del término.
Al sefardita se le conoce también como spagnioli, spaniol, franconian, ladino,
portugués, criptojudío, judaizante. De todos estos términos, el que mejor lo
define -quizá por ser el primero es el de sefardita, inclusive ellos mismos
se llaman de esta forma.

477

�Como quedó claro en el punto anterior, los judíos llegan a las tierras llamadas Sefarad después del 586 A. C., forman comunidad y ya para el año
516 A. C. eran bastante prósperos, ya que la Biblia, en Isaías, hace alusión a
Sefarad al mencionar que de las minas de Tharsis, cercanas a Huelva, se
extrajo el metal con que se hizo el mar de bronce que apoyado sobre doce
bueyes estaba en el centro del patio del segundo templo de Salomón. Esto
corresponde en el tiempo a 510-516 A. C. Es de suponer, que así como las
comunidades judías en Asiria y Egipto contribuyeron con productos de sus
tierras para esta construcción, también la comunidad judía de Sefarad lo
hiciese.

d) Cuándo salieron de España y por qué.
La expulsión de los judíos de España es decretada por los Reyes Católicos
el mismo año en que se toma Granada -acabando con el imperio árabey en que se descubre América, 1492. También en este año comienza con cierto
rigor la vigilancia del Tribunal de la Santa Inquisición.
En el decreto de expulsión figuran judíos y moros en igualdad de circunstancias, ambos podían permanecer en España, siempre y cuando se convirtieran bautizándose cristianos. Muchos judíos y moros lo hicieron dándoseles
un plazo de 100 años, al término del cual sus descendientes deberían tener
un perfecto dominio del cristianismo y el castellano, olvidándose de la antigua lengua y los viejos ritos religiosos. Muchos otros abandonaron la península
en el plazo de tres meses, que se les dio sin pago de multa. De los primeros
surge el cripto-judío perseguido siempre por la inquisición. Los segundos
forman las colonias sefarditas que viven aún en nuestros días.

De esta forma de la palabra fenicia Sefarad se forma el gentilicio hebreo
Sefardí y por adaptaciones fonéticas el romance Sefardí o sefardita.
c) Qué los distingue de los demás judíos.
El hecho de estar en España desde 600 años antes del nacimiento de Cristo
(la diáspora o dispersión de los judíos fue el año 70 D. C.) y de formar una
comunidad próspera y rica, con tradición y escuela rabina propia, crea en los
Sefarditas un sentimiento de constituir un cuerpo selecto entre los hebreos
esparcidos por el mundo. Este sentimiento de superioridad se reflejó durante
todo el medievo en el porte y en la forma de vestir, en los usos y en la
política de separación que practicaban con respecto a sus propios correligionarios.

La respuesta al porqué son expulsados de España es bastante compleja.
La expulsión de los árabes se entiende, moros y cristianos tenían un pleito
de 800 años. En el caso de los judíos es diferente, es cierto que las Cruzadas
trajeron a Europa un sentimiento de intolerancia religiosa, pero las cruzadas
en el momento de la expulsión hacía 200 años que habían terminado. También
es cierto que Inglaterra y Francia habían expulsado a los judíos, pero esto
fue en el año 1300 y 192 años es mucho tiempo como para pensar en influencia. Lo más seguro y en lo que coinciden los estudiosos de historia económica,
es que los Reyes Católicos estrenaban reino y necesitaban dinero. Los judíos
eran ricos -un banquero judío financió el viaje de Colón- y religiosos.
Si querían conservar su religión deberían cambiar de patria, confiscando la
corona sus bienes. Si se convertían tenían que pagar derechos. Así en cualquiera de los dos casos el oro entró a las arcas reales.

Los sefarditas tenían su propio ritual y procuraban no distinguirse de los
demás europeos por signos exteriores, como lo hacían los demás judíos. Es
decir, nada de barbas ni balandranes ni todo ese aspecto repulsivo y cochambroso que Voltaire atribuía a todos ellos.
Algunos autores (Isaac Pinto 1715-1787) describen al Sefardita como vanidoso, mujeriego, holgazán, lleno de gravedad y arrogancia, pródigos y
dados al lujo más que a la usura y al atesoramiento. Después de leer versos,
cancioncillas y cantares sefarditas se nota que mucho de cierto hay en esto.

e) A dónde fueron.

Otro atributo -fundamental para su supervivencia durante el medievofue el hecho que ellos estaban en España desde antes de la muerte de Cristo
y según el razonamiento netamente Sefardí, no son responsables de su muerte.
Si nos situamos en el medievo y pensamos en la culpa que el cristiano hallaba
en el judío, esta diferencia resulta extraordinariamente importante.

Durante los tres meses que siguieron al decreto de expulsión, grandes cantidades de judíos abandonaron la península pasando al norte de África,
Mallorca, Menorca, Las Canarias, Sicilia, Córcega, Cerdeña, Salónica, Constantinopla, a los Balcanes y sobre todo Ámsterdam donde se hacen inmensamente ricos, fundando las compañías de las Indias Orientales y Occidentales.

Una cuestión que también los distingue es la práctica de la endogamia y
los núcleos familiares sumamente cerrados.

Todos estos judíos que salen de España por conservar su religión, eso es
lo que han hecho. Aparte de dinero, desde la expulsión hasta ahora han

478

í

479

�conservado su religión con los ritos, cantos y palabras de uso en España
durante el Siglo XV. Siendo pues estas colonias, en la actualidad, las fuentes
de estudio de las costwnbres sefarditas.
Los judíos que se convirtieron, crean una situación especial, por un lado
son respetuosos del dogma cristiano, pero continúan con costumbres y tradiciones netamente judías. De esta manera se pueden tener costumbres
sefarditas sin ser judío por religión. Algo así sucedía con los pobladores del
noreste de México.

CAPlTULO II

SEFARDITAS EN EL NORESTE DE MÉXICO.
A Don Eugenio del Hoyo -autoridad en esta materia- se le debe la
mayor parte si no toda la información contenida en este capítulo.
El Profesor del Hoyo, en artículo publicado en Humánitas 1971, dice
que de 259 personas que logra registrar como pobladores o estantes en el
Nuevo Reino de León, en la época de Luis Carvajal y de la Cueva, 177
eran de ascendencia judío portuguesa, es decir el 68.3% de los primeros
pobladores. Después de esto hace una aclaración importante, logra documentar el origen sefardí pero no necesariamente judaizante de los primeros
pobladores.
En nuestro trabajo esta idea es esencial, porque lo que nos importa son las
costumbres sefarditas que aún pueden detectarse, no si los primeros pobladores
fueron judaizantes o no.
Pensamos en este aspecto que las suposiciones que se han hecho respecto
a una posible judería en Monterrey, no pasan de ser suposiciones. No así
el origen Sefardita de muchas costumbres del noreste, comprobables en los
ejemplos que más adelante citaremos.
Sabemos que la población sefardita no fue privativa del Nuevo Reino de
León. México, Zacatecas, Saltillo, Puebla, Pachuca, Taxcb, Veracruz, etc.,
también la tuvieron; en una palabra el judío sefardita llegó a América acomodándose donde mejor le placía. Por lo tanto muchas de nuestras observaciones sobre el folklore norteño, quizá no sean privativas de esta región,

480

lo cierto es que la incidencia de estas costumbres es mayor que en cualquier
ótra parte.
Para mayor información sobre el particular recomendamos el libro de
Eugenio del Hoyo, Historia del Nuevo Reino de León 1574-1723.

CAPlTULO I I I

SUPERVIVENCIAS FOLKLóRICAS SEFARDITAS EN EL NORESTE
DE MÉXICO.
Al principio de este trabajo mencionamos que folklore son las supervivencias no funcionales para la parte urbana de la población. Esta definición
encierra para nosotros dos aspectos que es necesario precisar.
1 . Supervivencias. Lo que sobrevive es parte de un total existente en el pasado
y que de hecho sabemos que dejó de existir, una parte -antes de la muerte
completa- se desprendió, conservando en ella cualidades del todo.
2. No funcionales. Desde el momento en que se ignora -por falta de interés- el porqué de la vida o de la muerte de una situación dada, la
supervivencia de parte de esa situación poco importante puede ser. Más
claro aún, su muerte acaeció por haber dejado de funcionar, de vivir.
Por tanto la supervivencia folklórica desde que surge aparece sin funcionalidad -al menos aparente- a los ojos del mundo.
Al investigar el folklore del noreste, lo que pretendimos encontrar en las
supervivencias, es el porqué de su vida en el pasado. Al revisar el porqué,
los caminos nos llevaron a pensar en sefardismo.
Conectamos nuestro folklore con el de comunidades sefarditas -Mármara,
Salónica, Marruecos, Tanger, Mallorca, Tetuán, Alcazarquivir, Orán, Rodas- y encontramos mucho parecido. A continuación aparecen nuestras
pesquisas que para efectos de claridad hemos dividido en:
a) Usos y costumbres.
b) Vocabulario.

481
humanitas-31

�USOS Y COSTUMBRES.
l ) Prohibición de comer carne acompañada de leche. Enmascarado por un
posible daño físico -enfermedad del estómago- esta costumbre está muy
extendida, el daño no existe. La verdadera causa es la prohibición del
Talmud "no cocinarás la carne del hijo en la leche de la madre". Esta
práctica es obligatoria entre los judíos.
En nuestra región es muy común que las ancianas aconsejen lo anterior.
2) La gente de nuestros pueblos rechaza de manera instintiva el utilizar
como alimento las víboras, ranas, zorrillos, tortugas, etc., pensando que
el hacerlo es una barbaridad poco digna.
Los judíos no pueden comer, por prohibición expresa, animales que se
arrastren sin escama o con olor pestilente.
3) En la cocina del norte de México se utiliza muy poco las vísceras y la
sangre de los animales sacrificados --excepción hecha del cabrito-.
No tenemos longanizas, ni chorizo de panza ni de riñón, ni pasta de
hígado, tampoco sopa de sesos, a pesar de que en el sur del país todo
esto es muy socorrido.
Los judíos tampoco comen vísceras, en la Tora aparece "no comerás
vísceras ni sangre, es inmundo".
4) Entre los sacrificios para Yahveh que se mencionan en el Pentateuco,
es muy común que el cabrito se utilice como holocausto. Por permiso
expreso de la misma ley, del cabrito se puede comer todo inclusive vísceras y sangre, ya que por no haber comido hierba todavía no es inmundo.
Es famoso en la cocina mexicana el cabrito norteño, siendo éste prácticamente una referencia al del estado de Nuevo León, más concretamente del norte de este estado. La ciudad de Saltillo, a 90 Kms cruzando
la montaña, utiliza el cabrito como platillo exótico.
5) El bocado de carne se saca entero, no taraceado. La gente de nuestros
pueblos no entiende los nuevos cortes de la carne y no sabe para qué
se hacen. Ellos piensan que lo mejor es que el carnicero saque el bocado
limpio -el músculo tal cual- sin cortes que lo estropeen.
Entre los judíos, el rabino es el que autoriza al carnicero, ya que el
músculo del animal no debe ser roto ni cortado, debe sacarse limpio y
después cocinarse.

482

6) La carne de puerco es muy mala. Consejo que se repite de generación
en generación. Aun cuando nunca se cumple, por más que preguntamos,
no encontramos una explicación verdaderamente sólida a esta aseveración. Resulta ocioso agregar que la frase es una famosa prohibición
bíblica.
7) En las fiestas principales de nuestros pueblos como son bautizo, matrimonio y muerte, la costumbre es que se ofrezca pan a los congregantes.
El pan que se da en estos casos es pan sin levadura, se le llama pan
fino. El pan diario para los familiares es con levadura. Esta costumbre
se remonta a los tiempos del éxodo judío.
8) Un dulce sefardita es el mazapán -amasijo de almendras y miel de
caña o de abeja-; en estas latitudes no hay almendras porque las condiciones climáticas no son apropiadas. ¿ Cabría suponer que la almendra
fue substituida por pinole? Hemos buscado en otras partes de México
bolas de pinole -pinole con piloncillo o con miel- y no las hemos
encontrado.
El mazapán entre los sefarditas es un fino obsequio y un regalo al
visitantes; la bola de pinole en el noreste se ofrecía a la visita y se daba
en las fiestas.
9) Una creencia sefardita habla de djines, pequeños duendes que salen
horas después del amanecer y sienten debilidad por la cocina y las mujeres. Es tan fuerte esta creencia, que las mujeres judías sefarditas,
procuraban desocuparse de las labores culinarias poco después de la
caída del sol, esto las obliga como es lógico a servir la cena al pardear
la tarde.
La mujer norteña acostumbra servir la cena antes de que caiga el
sol, recoger la cocina poco después y salir de elb antes de que cierre
la noche.
10) La ley tahnúdica dice que es una obligación para la viuda aceptar ser
esposa del hermano de su difunto marido. El hombre puede negarse a
contraer matrimonio con la viuda de su hermano, pero ella no puede
rehusarse.
Consultando al Profr. Israel Cavazos Garza sobre la incidencia del
matrimonio de una viuda con su cuñado en la época de la colonia en
esta región, nos aclara que los casos son numerosos. Nos consta por
experiencia directa y por pesquisas hechas en el registro civil que hasta
hace cincuenta años esta costumbre era todavía común.

483

�11) La ley judía establece que se es judío si se ha nacido de vientre judío
y desde luego padre judío también.
Esto da por consecuencia un sentimiento familiar muy fuerte por
el lado materno.
Es común en el norte que el origen se establezca en comunidad con
el de la madre, que la abuela materna tenga gran autoridad en la familia y que el trato con la familia materna sea más constante que con
la paterna.
12) Otra ley de la Tora es la que obliga al hombre a cuidar y proteger a
sus hermanas si éstas no fueron tomadas por var6n.
Es muy común que las solteras, aún ancianas, de nuestros pueblos,
tengan un hermano que "ve" por ellas.
13) En el matrimonio religioso judío los contrayentes se sitúan debajo de
un baldaquín llamado kuppa, que se decora con flores y vegetación.
En algunos pueblos del noreste, particularmente en Los Ramones y Los
Herreras, era costumbre hasta hace poco que los contrayentes se situasen
debajo de un arco decorado con flores y vegetación en la ceremonia
religiosa.
14) Entre los sefarditas la barba sólo pueden utilizarla los ancianos, por ser
símbolo de respeto.
Los jóvenes norteños usan bigote, pero la barba sólo hasta que peinan
canas, usarla antes sería "fantochería", exceso de soberbia.
15) El sefardita y en general el judío, no acostumbra usar las piedras preciosas por viejas supersticiones.
Creen que atraen los malos espíritus o que son fuente de magnetismo
negativo.
La joyería norteña se caracteriza por la ausencia de pedrería. El oro
se trabaja, se decora con flores, con puntos y rayas, con placas brillantes,
se mezclan dos, tres y hasta cuatro tonos de oro, inclusive se decora con
trenzas de cabello natural, con pedacitos de hueso simulando marfil,
pero nunca o casi nunca se montan piedras preciosas.
16) Entre las costumbres sefarditas de Marruecos es común que se siembre
junto a la puerta de la casa una mata de reseda y en otro sitio una
planta de sábila o áloe. La primera para la buena suerte, la segunda
para ahuyentar los males.
484

En casi todas las casas norteñas hay sábila sembrada y las flores de
reseda perfuman las noches de nuestras gentes. Aquí también se hace
por la misma razón que en Marruecos.
17) Otra costumbre sefardita es que cada casa tenga una higuera, un limón
y un granado. La primera significa sabiduría, el segundo resignación y
el tercero unidad familiar.
Recorriendo nuestros pueblos casi todas las casas tenían una higuera,
un limón y un granado.
18) El judío es muy respetuoso del dictamen bíblico "ganarás el pan con el
sudor de tu frente", esto trae como consecuencia el considerar al descanso como algo impío -fuera, claro está, del día obligatorio de descanso-y como consecuencia de esto, no utilizar comúnmente muebles que procuren descanso, por ejemplo la cama, la cual no la utiliza el hombre
mas que en contadas ocasiones. Para nacer, morir o pasar alguna enfermedad. En el norte de México, las camas son como el aparador donde se
luce la habilidad femenina en el uso de la aguja y el hilo. Colchas bordadas y almidonadas cubren la cama, cojines recamados de colores y
tejidos la hacen más mullida. Pero nunca o casi nunca duerme alguien
en ella, por la noche se hacen tendidos en suelos y corredores que por la
mañana se levantan. Tan especial es la cama, que casi es un sacrilegio
sentarse en ella.
19) Las abuelas de nuestros pueblos sienten como una obligación regalar a
cada nieto antes que cobijas o ropa, una pequeña almohadilla de lana
cardada; esto lo hacen al segundo o tercer día de nacido. Nuestra pregunta al porqué, no tuvo una respuesta lógica o coherente.
Las abuelas sefarditas hacen lo mismo, salvo que ellas sí saben el
significado. La almohada es para vigilar el sueño del recién nacido; por
conexión mágica evita las influencias negativas y el mal de ojo.
20) Entre los sefarditas de la colonia, se daba un fenómeno conocido por
descristianización. Según Bénichou ("Romances Judeo-españoles de Marruecos". Revista de Filología Hispánica, VI, 1944), consiste en eliminar
lo que parece implicar una profunda adhesión a las creencias o devociones
cristianas, en especial al santoral.

Lo que más impresiona de algunos pueblos del noreste de México,
es la poca imaginería religiosa. ¿ No será -guardadas las proporcionesun reflejo de la tesis anterior?
485

�21) A diferencia de la conducta asumida por la mujer en otras latitudes,
las primeras mujeres norteñas fueron verdaderas compañeras del hombre,
valientes y trabajadoras, recuerdan con su actitud los ejemplos bíblicos
de Ruth, Esther, Sara, etc.
22) Nuestro pueblo como el sefardita, rinde culto a la noche, sentándose
bajo las estrellas en silencio o platicando, en compañía o en soledad.
23) En esta región se cura con huevos v
. con alumbre enfermedades máaicas
~
'
pasando estos repetidamente por el cuerpo, siguiendo fórmulas estrictas.
Igualmente lo hacen los judíos de Tetuam.

l. Montcrrey-Reynosa.

2. Monterrey-Cd. Mier.

3. Monterrey-Laredo.
4. Monterrey-Cd. Anáhuac.
5. Monterrey-Monclova.
Dividimos las palabras conforme al lugar en que las encontramos, formamos
así, cinco listados cuya cabeza son cada una de las carreteras anteriores.

1 . Carretera M onterrey-Reynosa.
VOCABULARIO.
Lo que mayormente unía al sefardita frente al mundo e&gt;..1:erior era una
lengua común, ya estuvieran en los Balcanes, en Salónica o al norte de
África, el mayor acercamiento entre ellos mismos y el recuerdo de España
se daba gracias a su lengua, que algunos designan como judeo-español y
otros como ladino (de latinus, latín) .
Esta lengua -el ladino sefardí- no es mas que el castellano del Siglo XV.
al que en una remota época se le incorporaron palabras del hebreo bíblico
y del Talmud, sin traducción precisa a otra lengua, así como palabras hebreas
españolizadas.
El ladino se escribe con caracteres hebreos en la escritura denominada cursiva española, pero en su impresión se emplean en ocasiones caracteres latinos.
El ladino a partir del Siglo XV y hasta el XIX desarrolló una rica literatura.
Durante varios años hemos recogido del habla popular de nuestros pueblos,
una serie de palabras que forman el cuerpo de este apartado. No nos atrevemos a decir que son de origen sefardita, pese a que muchas de ellas figuran
entre el vocabulario empleado en las coplas, cantares y roscas del folklore de
la diáspora sefardita. Algunas se nos antojan arcaísmos del español ¿pero,
no es acaso el ladino un arcaísmo también?
Ante los muchos dilemas que estas palabras plantean y nuestro pobre
conocimiento de lingüística y filosofía, simplemente las recogemos esper:.mdo
que sirvan para un estudio más completo sobre este apasionante tema.
Monterrey tiene una serie de carreteras que cubren a manera de abanico
la parte norte del Estado, de los pueblos por donde estas carreteras pasan,
es de donde hemos tomado este vocabulario. Las carreteras son:

486

Villa de Juárez, Cadereyta, San Juan, Los Ramones, China, Gral.
Bravo, Los Herreras.
acordar-dormir
ajay-hijo
aldabías-aldabillas
almolsar-almorzar
allegará-llegará
ansina-así
apresta-sirve
asegún-según
membrío-mcmbrillo
ca-pues
cade-casa de
cintellaS-&lt;:entellas, chispas
cuedra-cuerda
durmir-dormir
en dicha-endecha
escura-oscura
faldiquera-bolsillo
gaína-gallina
hacino-enfermo
huena-buena
huerza-fuerza
matióle- le puso
mueve-nueve
naide-nadie

487

�perlaflor-adj. calificativo
pieses-pies
querencia-cariño
reñegue-reniegue
sentiría-despertaría
trayen-traen
valgami-válgame
vencida-dormida
vidro-vidrio

2. Carretera Monterrey-Cd. Mier.
Apodaca, Pesquería, Marín, Higueras, Dr. González, Cerralvo, Treviíio.
Agualeguas, Parás, Ocampo.
aboracaba-agujereaba
a jar-lastirnar
alaría-alarido
ansí-así
arsado-oculto
arrelumbre-brille
asemejar-parecido
asoñaba-soñaba
cá-acá
caporal-principal
claveyinas-claveles
cuerta-puerta
deredor-rededor
enmayorarse-fingirse mayor
espensa-despensa
fierreros-herreros
gargantía-gargantilla
guden-duelen
hueras-fueras
imá-mamá
ma-pero
muncho-mucho
muevo-nuevo
pacencia-paciencia
preto-negro

488

guiería-cariño
rodías-rodillas
serne-cierne
sillada-sellada
tristuras-tristezas
vaigas-vayas
veigo-veo
vía-veía
jerica-molestia

3. Carretera Monterrey-Laredo.
Zuazua, Ciénega de Flores, Sabinas, Vallecillo.
acuestarse-acostarse
agora-ahora
airalo-airado
albó-albor, blancura
aljaibe-aljibe
Anés-Inés
aposada-se encontraba
arrodeó-dio la vuelta
asigún-conforme
asubió-subió
biétes-billetes
castío-castillo
cochiíto-cuchillito
cumadre-partera
derredor-rededor
ea-usted
espurgarte-espulgar
frenío-frenillo
gastí-gasté
guerco-muchacho
haiga-haya
incontrí-encontré
maique-aunque
maravía-maravilla
mientres-mientras
muncho-mucho

489

�onde-donde
pedrición-perdición
piedre-pierde
probes-pobres
ramada-enramada, cubierta
sentí-oí
seya-sea
sillos-sellos
troenos-truenos
vaite-vete
vía-villa
yevame-llevadme
4. Carretera Monterrey-Colombia.

Escobedo, Salinas Victoria, Villaldama, Bustamante, Lampazos,
Anáhuac.
abujitas, aguijitas-agujitas
adientro-adentro
ahua-agua
albures-árboles, ramos
alcaidaba-ejercía la autoridad de alcalde
alimpia-limpia
aljabaca-albahaca
aparentar-iluminar, embellecer
aspera-espero
banda-linaje, familia
bolsío-bolsillo
cristalín--cristalino
chequito-pequeño
dijiera-dijera
emborujo-envolvió
enreinada-rellena
guadrar-guardar
guisandera- cocinera
huarda-guarda
ladríos-ladrillos
malogrado-muerto
mecatrej- acusador, calumniador

490

murir-morir
membrío-membrillo
oría- orilla
peje-pez
piedregosas-pedregosas
recordéis-despertad
sentía-oía
sía-silla
sonreíba-sonreía
traimela-tráernela
trubias-turbias
vedre-verde
vías-vieras
yorás-llorais
5. Carretera A1onterrey-Moncloua.

Villa del Carmen, Abasolo, Hidalgo, Mina.
alcabo-al final
alcí-así
anío-anillo
apartearme-asistir en el parto
asperando-esperando
bañi- bañé
briantes-brillantes
cabdal-caudal
cayí-caí
chinela-zapato
donseas-doncellas
enantes-antes
és-eres, estás
fajadura-pañales
guay-¡ ay!
ha-he
hueltas-vueltas
lehuas-leguas
mañanada- por la mañana temprano
melecina-medicina
meriodía-mediodía

(

491

�BIBLIOGRAFIA

mole-muele
oyistis-oísteis
pelisquito--pellisquito
piedro-pierdo
quen-quien
sentío--oído
sibdad-ciudad
tadre-tarde
trasa-afrenta
vedror-verdor
vide-vi

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TURBERVILLE, A. S., La lnquisici6n Española, Quinta Reimpresión, Fondo de Cultura Económica, 1971.

CAPITULO IV

CONCLUSIONES.
Trabajar sobre terreno antropológico obliga a pensar y dudar constantemente sobre la veracidad de las conclusiones.
El más pequeño detalle, una palabra, alguna anécdota, un escrito que por
casualidad cae en nuestras manos, puede cambiar la estructura racional del
juicio hecho ante el folklore. Ni más ni menos que si se tratase de las imágenes de un caleidoscopio en constante cambio y sin repetirse jamás.
Pero así como en la imagen caleidoscópica las formas y colores que se
combinan son siempre las mismas, cambiando sólo la mezcla, sucede lo mismo
en el folklore, aunque aparentemente la diversidad sea mucha, en el fondo
son las mismas formas que se repiten.
La dificultad estriba en encontrar las formas primarias. Esa fue la intención
de este trabajo.
Haciendo eco a Don Eugenio del Hoyo, terminamos repitiendo las preguntas hechas por él en su trabajo ¿Sefarditas en el Nuevo Reino de León?

ALEss10 RoBLEs, Vito, La Judería de Monterrey, Bosquejos Históricos, México, 1938.
ALvAR, Manuel, Poesía tradicional de los judíos españoles, México, 1966.
AsENSIO, Eugenio, "La peculiaridad literaria de los conversos," en Anuario de estudios
medievales, núm. 4, Barcelona, 1967.
CARo BAROJA, Julio, Los judíos en la España moderna y contemporánea, Madrid, 1961.
J1111ÉNEZ RUEDA, Julio, "Herejías y supersticiones en la Nueva España", Los heterodoxos en México, México, 1946.
MoLHo, Michael, Usos y costumbres de los sefardíes de Sal6nica, trad. del francés,
F. Pérez Castro, Madrid, 1950.
MoNIN, José, Los judíos en la América Española, (1492-1810), Buenos Aires, 1939.
FoxÁ, Agustín D., Los judíos en España, ABC, Madrid, 1948.
ARMISTEAD-SILVERMAN, "Dos romances fronterizos en la tradición sefardí oriental",
Nueva Revista de Filología Hispánica XIII, 1959.
--Diez Romances hispánicos, en un manuscrito sefardí de la Isla de Rodas, Pisa, 1962.
CANTERA, F., "Hebraísmos en la poesía sefardí, Estudios dedicados a Menéndez Pida!".
BÉNICHou, Paul, "Romances judeo-españoles de Marruecos", Revista de Filología Hispánica, VI, 1944.
ORTEGA, Manuel L., Los hebreos en Marruecos, Cuarta Edición, Madrid, 1934.
DEL Hovo, Eugenio, Historia del Nuevo Reino de Le6n 1574-1723, Colección Serie
de Historia, Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de M,mterrey, 1972.

"¿Hay verdadera relación entre estos fenómenos folklóricos o se trata simplemente de una curiosa y fortuita semejanza? ¿ Qué tan antiguo es el fenómeno folklórico registrado en el Noreste de México? ¿Es exclusivo de la región
en estudio en nuestro país y, por otra parte, pertenece realmente a una
tradición típicamente sefardí o es general a la zona mediterránea?"
Ojalá en el futuro estas preguntas puedan ser contestadas objetivamente.

492

493

�LA INICIAClóN MASÓNICA DEL PADRE MIER

ToM,,s MENDIRICHAGA CuEVA ..
Sociedad Nuevoleonesa de Historia,
Geografía y Estadística

I
DESPUÉS DE VEINTIDÓS años de exilio en Europa, el dominico exclaustrado
Fray Servando Teresa de Mier volvió a México en abril de 1817. Fray Servando acompañaba al guerrillero español Francisco Javier Mina, quien venía
al mando de una expedición patrocinada por el Gobierno inglés. Mina sostenía
en sus proclamas de Galveston y Río Bravo que su propósito era "luchar por
la emancipación de los americanos" y "el establecimiento de gobiernos
liberales".
Al desembarcar en Soto la Marina (Tamaulipas), los expedicionarios construyeron un fuerte, en el que quedaron el Padre Mier y una pequeña guarnición de cien hombres al mando del catalán José Sardá. Mina se internó con
sus tropas en nuestro país, dirigiéndose al Bajío; cruzó San Luis Potosí y
Zacateéas, consiguiendo algunas victorias.
La corta campaña militar concluyó con la aprehensión del audaz guerrillero
a fines de octubre de ese año, siendo fusilado el 11 de noviembre frente al
Fuerte de los Remedios, cerca de Pénjamo (Guanajuato) .
A mediados de junio, la fortificación levantada en Soto la Marina, había
-caído en poder de los soldados realistas, que comandaba el Brigadier Joaquín
de Arredondo. El Padre Mier fue tomado prisionero y, con una escolta, enviado a la capital del Virreinato, a donde llegó a mediados de agosto. Internado
en las cárceles de la Inquisición, poco después se inició su proceso.

495

�En el proceso del Santo Oficio, Fray Servando revela noticias muy interesantes sobre el funcionamiento de las sociedades secretas en su época. 1
A fines del año 1810, el Padre Mier había llegado a Cádiz, para entrevistarse con los diputados americanos que asistían a las Cortes. En su declaración
emitida ante el Tribunal de la Inquisición de México, el 16 de noviembre
de 1817, se refiere, primeramente, "a una sociedad de americanos, establecida
allí (en Cádiz) en febrero de ochocientos once (1811) ... " Afirma que el
argentino Alvear, "americano de Buenos Aires, casado con una señorita andaluza, Teniente de Carabineros Reales, que se había portado muy bien en la
guerra (contra Napoleón), fundó en su casa una sociedad de americanos,
diciendo que para ello había recibido papeles de Santa Fe ( de Bogotá) a fin
de averiguar qué americano se había portado bien en favor de España, para
recibirlos (¿iniciarlos?) en América, si no, no".

El Padre Mier añade enseguida "cómo él fue enganchado para la Sociedad,
a mediados de septiembre de ochocientos once, por un español, natural de
Vizcaya, comerciante en la Nueva Granada -porque la Sociedad era también
de europeos-, de cuyo nombre no se acuerda. El cual le dijo: -Las cosas
de América y España están muy malas,· es necesario irnos de aquí, porque
esto se va a entregar a Napoleón. Hay una Sociedad donde está la flor &lt;le los
americanos y tenemos un barco para irnos, pero para ser recibidos en América,
se exige aquí una purificación y ésta se hace en la Sociedad. Allí se socorrerá
a usted, que sabemos está pobre y sin sueldo".
Es decir, la Sociedad agrupaba a hispanoamericanos que vivían en España
y a europeos; los relacionaba entre sí y los auxiliaba económicamente.
Pero hagamos una breve digresión. El monumental Diccionario Enciclopédico de la Masonería de Frau Abrines y Arús Arderiu, que citamos en la
Bibliografía de este trabajo, asienta en el tomo primero, página 62, que Carlos
María de Alvear, el caudillo de la independencia argentina, fue Venerable
Maestro de la logia "Caballeros Racionales" número 7 de Cádiz. Como veremos después, parece evidente que esa logia era la misma asociación a la que
se refiere el Padre Mier y que, para no levantar sospechas, "trabajaba" en
1

La "Causa formada al Dr. Fr. Servando Teresa de Mier y Noriega, ... por hereje
y francmasón", se puede ver en: HERNÁNDEZ Y DÁVALos, J. E., Colecci6n de Documentos para la Historia de la Guerra de Independencia de México, de 1808 a 1821.
México, 1877-1882. Tomo sexto. pp. 638-950. (Las declaraciones de Fray Servando, en las páginas 789-837. Lo relativo a la "iniciación" del Padre Mier se encuentra
en las páginas 817-819.)

496

la casa particular de Alvear, encubierta con la denominación de "sociedad
de americanos".
El Padre Mier relata su iniciación masónica de la siguiente manera:
"Dicho esto lo condujo (el comerciante vizcaíno de la Nueva Granada, hoy
Colombia) a casa de Alvear, barrio de San Carlos, cerca de la muralla, a
boca de noche. Entrado en la sala, se metió para adentro (así dice) el dicho
español y, de ahí a un rato, volvió y le dijo: -Por el deseo de recibir a usted
no se han juntado no más que ocho o nueve socios -la verdad es que no
había más en la tal Sociedad-. Usted no haga caso si le dicen que se deje
sangrar; es fórmula. Y ha de dispensar usted si al entrar le vendan los ojos7
porque los socios no quieren ser conocidos hasta que usted sea recibido.
Dicho esto lo llevó a una puerta y dio cuatro golpes. Oyó de adentro una voz
que decía:
-"A la puerta llamado con un golpe racional.
"Otro dijo:
-"Vea quién es.
"Entreabierta la puerta y preguntando a la guía (así dice), respondió el de
la puerta:
-"Es D. N. de T., que trae un pretendiente.
-"¿Quién es el pretendiente?
-"Don Servando de Mier.
-"¿Qué estado?
- "Presbítero.
- "¿De qué tierra es?
-"De Monterrey, en América.
-"Cúbranle los ojos y que entre.
"Entonces le preguntó uno:
- " ¿Qué pretende usted, señor?
-"Entrar en esta Sociedad.
-"¿Qué objeto le han dicho que tiene esta Sociedad?
-"El de mirar por el bien de la América y de los americanos.
-"Puntualmente, pero para esto es necesario que usted prometa, bajo de
su palabra de honor, someterse a las leyes de esta Sociedad.
-"Sí lo haré, como no sean contrarias a la Religión y la Moral.
"Y advierte que esta misma respuesta oyó dar a tres eclesiásticos de la otra
América (Sudamérica), que entraron después, en los quince días siguientes.
Y que sólo se acuerda de los nombres de dos: un Anchoris (seguramente Ramón Eduardo, argentino) y otro Monroy y también a varios de los Seculares.

497
humanitas-32

�"Sigui6 el Presidente (¿Venerable Maestro?) :
-"Para mayor confirmaci6n es necesario que usted se deje sangrar, a fin
de afirmar con su sangre la firmeza.
"Como el confesante sabía que era f6rmula, respondi6 que estaba pronto.
Y entonces el que lo conducía, que luego vio era el Maestro de Ceremonias,
dijo:
-"General, una vez que el señor se ha ofrecido de voluntad a esta prueba,
se puede omitir toda otra.
-"Descúbranlo.
"Entonces vio a don Carlos Alvear sentado y delante una mesa, teniendo
a sus lados sentados otros dos y, por los lados, otros en número de tres de
cada lado.
"Poniéndose entonces Alvear en pie y, teniendo en la mano una espada,
le dijo:
-"Señor, esta Sociedad se llama de Caballeros Racionales, porque nada
es más racional que mirar por su Patria y sus paisanos. Esta espada se la debía
dar a usted por insignia para defender la Patria, pero como usted es sacerdote la defenderá en la manera que le es permitido. La segunda obligación es
socorrer a sus paisanos, especialmente a los socios con sus bienes, como éstos
con los suyos lo harán con usted. La tercera obligaci6n, por las circunstancias
en que nos hallamos y en que se nos podría levantar que ésta era una conspiración, es guardar secreto sobre lo que pase en la Sociedad.
"Dicho esto mandó al Maestro de Ceremonias que me hiciera dar los tres
pasos. Que dio tres de cada lado. Y volviéndome a la mesa, me dijo Alvear:
-"Estos pasos significan que cuantos dé usted a favor de la América del
Norte, dará a favor de la América del Sur y al revés. Las señales para conocerse son éstas: pondrá usted la mano en la frente y luego la bajará a la
barba. Si alguno correspondiere, se pondrá junto a él y, entre ambos, deletrearán la palabra 'unión'. Acabada se abrazarán diciendo: unión y beneficencia. Si usted necesitare socorro en lance de guerra, etc., levantará los tres
dedos de la mano, diciendo: A mí los de Lautaro. (Lautaro fue un caudillo
araucano que murió en 1557, luchando contra los conquistadores españoles
de Chile).
"Dicho esto me abrazó diciendo: unión y beneficencia. Y lo mismo hicieron
los demás.
"Con esto me senté y, un abogado tuerto que estaba a la derecha de Alvear,
llamado Gracida, natural de Santa Fe, ech6 una arenga diciendo que de estas
Sociedades había en las capitales de la América del Sur, instituidas por lo

498

crítico de las circunstancias. Y que ésta de Cádiz estaba subalternada a la de
Santa Fe (de Bogotá), como una purificación que exigía, según arriba dicho.
Concluida la arenga se levantaron todos y se tomó un refresco, sin ceremonia
alguna de Sociedad."

Son muy interesantes las afirmaciones de que existían "sociedades" similares
en las capitales sudamericanas y que, la de Cádiz, era filial de la establecida
en Bogotá; es decir, que la gaditana estaba subordinada a la de Santa Fe. Por
otra parte, de la confesión del Padre Mier se podría deducir que la Sociedad
de los Caballeros Racionales de Cádiz y la logia "Lautaro" de dicha ciudad
eran la misma cosa. Algunos autores aseguran que a ella estuvieron afiliados
Bolívar, San Martín, Zapiola y otros jóvenes americanos. Lo cierto es que la
mencionada "sociedad" gaditana tuvo una influencia decisiva en los acontecimientos políticos que, poco después, habrían de desarrollarse en América.
Mucho se ha discutido si la asociación nombrada de los Caballeros Racionales, que presidió el argentino Alvear en Cádiz, era masónica. Algunos autores
lo niegan. En efecto, el ritual iniciático de esta "sociedad" era muy sencillo.
Al neófito no se le sometía a las pruebas truculentas y ridículas de las logias,
que están llenas de simbolismo secreto. Sin embargo, las ceremonias de "iniciación" que tan vivamente describió el Padre Mier, eran semejantes a las
que aún hoy en día se acostumbran en las logias para admitir a un "profano".
Lo mismo podríamos decir de las fórmulas descritas por Mier y las usadas en
las "tenidas" o reuniones masónicas, así como los "signos de destreza" por
medio de los cuales se reconocen entre sí los "iniciados". Podría decirse que
aquella "sociedad de americanos" o "caballeros racionales" no era logia masónica en sentido estricto (logia regular, o sea la que está constituida conforme
a las leyes masónicas), pero seguramente sí fue una sociedad secreta organizada
por la Francmasonería, como organismo complementario o paramasónico, que
encubría sus verdaderos fines. Luego diremos cómo ésa y otras sociedades,
patrocinadas por Inglaterra, trabajaban activamente por la independencia
hispanoamericana.

I I

Lo que viene a aclarar este controvertido asunto, en nuestra opinión, son
unos importantes documentos publicados recientemente por el historiador
español Marqués de Valdelomar, en su interesante obra Liberalismo y Masonería. Fraudes Intelectuales. (Madrid, 1973), páginas 17·3-185. Esta docu499

�mentación se encuentra en el Archivo del Museo Naval, del Ministerio de
Marina en Madrid. (Colección Guillén CLXXXIX, Manuscritos 1408.)
El hecho es el siguiente: el 3 de enero de 1812, el barco mercante inglés
"La Rosa", que se dirigía de Londres a Caracas, fue apresado por un buque
corsario de Puerto Rico, nombrado "San Narciso". En la bodega del bergantín
inglés se encontraron cinco paquetes de cartas, dirigidas por afiliados a la
Gran Reunión Americana de Londres -de la que luego trataremos- a una
de las agrupaciones filiales, la Sociedad Patriótica de Caracas.
Mencionaremos solamente lo que concierne a nuestro tema, que abarca las
páginas 180-183 de dicha obra. En una carta fechada en Londres el 28 de
octubre de 1811, Carlos María de Alvear le comunica a Rafael de Mérida,
residente en Caracas, que ha establecido en la capital británica una logia
(así la nombra) para que sirviera "de comunicación con Cádiz, Filadelfia
y ésa". (Evidentemente es la misma "sociedad" a la que se refiere el Pa&lt;lre
Mier en su declaración del 21 de noviembre de 1817, que luego citaremos.)
Después le informa que, "probablemente", cuando saliera a Buenos Aires,
quedaría de Presidente de dicha Sociedad londinense, el "hermano" Luis
López Méndez, delegado de la Sociedad Patriótica de Caracas.
A dicha carta iba agregado un oficio masónico dirigido al Venerable Presidente de la logia número 4, que seguramente funcionaba en Caracas. El
documento, expedido en Londres, lleva la misma fecha de la carta y está
firmado por Alvear. En él informa que la logia número 3, establecida en
Cádiz, estuvo a punto de suspender sus trabajos. Añade que, con el fin de
decidir lo que se debería hacer, "junté a los Hermanos del 5° grado" y resolvieron continuar sus actividades.
Adjuntas a la carta de Alvear iban varias listas: en la primera se mencionan los nombres de diez nuevos afiliados a la logia gaditana, cuatro de ellos
mexicanos, que iban a salir a diferentes lugares de América para propagar
la subversión; los mexicanos eran Miguel Santa María, Vicente Acuña,
Joaquín La Carrera Ortiz y José Herrera. La segunda lista contenía los
nombres de cinco hispanoamericanos, que habiéndose negado a entrar en la
"sociedad" por temor al Gobierno español, "quedan excluidos para siempre"
de cualquier Sociedad de Caballeros Racionales: dos eran mexicanos, Andrés
Sabariego, Diputado suplente por la Nueva España en las Cortes de Cádiz,
y Joaquín Obregón, Director de la Lotería de la Ciudad de México. La
tercera lista no fue incluida "por falta de tiempo", dice Alvear; era la relación de varios incidentes ocurridos "por faltas de algunos Hermanos". La
cuarta lista enumera a los cuatro individuos admitidos en la Sociedad de

Caballeros Racionales número 7, instalada en Londres: el bonaerense Manuel
Moreno, los caraqueños Luis López Méndez y Andrés Bello y el mexicano
Marqués del Apartado (José María Fagoaga).
Por último, Alvear dice: "Habiendo llegado a esta ciudad (Londres) con
los Hermanos Zapiola, San Martín, Mier, Villaurrutia y Chilavert, hemos
fundado por orden de la logia No. 3 (de Cádiz) una con el No. 7. Y hemos
recibido a los Hermanos que acompaño a la lista que va con el número 4".
Concluye afirmando que había quedado como Presidente de la logia gaditana
número 3 el "hermano" Ramón Eduardo Anchoris. (Por lo tanto, el Diccionario Enciclópedico de la Masonería que hemos citado, cayó en un error: la
logia número 7 era la de Londres y no la de Cádiz; ambas las presidió Alvear).
Esta correspondencia secreta parece no dejar la menor duda sobre la inter\ C'nción de Frav Servando Teresa de Mier en actividades masónicas.

I I I
La Masonería en España

Debemos recordar que la Francmasonería fue organizada en España en el
primer tercio del siglo XVIII. Sus fundadores fueron emisarios británicos.
En 1726, la Gran Logia de Londres estableció una logia masónica en Gibraltar. Poco después, el Duque de Wharton, ex Gran Maestro de la Masonería inglesa, instaló, el 15 de febrero de 1728, en su piso particular de
la Calle Ancha de San Bernardo, la primera logia en Madrid, siendo registrada con el número 50 en la nómina de las sometidas a la Gran Logia de
Inglaterra.
En unos cuantos años la secta francmasónica, bajo la "obediencia" inglesa,
debió extenderse bastante. En 1739 fue nombrado Jacobo Crommenford con
el cargo de Gran Maestro Provincial de Andalucía, región donde existió, a
partir de entonces, el primer poder central de la "Fraternidad" en España.
En 1760, la Masonería "española", bajo la dirección del Conde de Aranda,
se sacudió la tutela inglesa y fundó, probablemente en 1767, la Gran Logia
de España. Este "alto poder" se reorganizó en 1780, adoptando el título de
Grande Oriente Nacional de España, pero quedó subordinado al Gran Oriente
de Francia.
En esa época, el célebre aventurero José Bálsamo, que se hacía llamar
Conde de Cagliostro, estableció en España numerosas logias del Rito de Mem-

500
501

�phis y de Mizraím, que fueron focos de intensa agitación social. En su seno
se gestaron varias conspiraciones de ideología republicana, que fueron oportunamente sofocadas. Esas logias, también nombradas del Rito Egipciaco,
combatieron tenazmente a las del Conde de Aranda, logrando penetrarlas y
dividirlas.
Al ocurrir la muerte del Conde de Aranda, a principios de 1798, le sucedió en el cargo de Gran Maestro el Conde de Montijo, pintoresco personaje
a quien Menéndez Pelayo calificó de "revolvedor perenne de las turbas, tránsfuga de todos los partidos y conspirador incansable, no más que _por amor al
arte".' Bajo la gestión del Conde de Montijo, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, la Francmasonería entró en franca decadencia en España.

Al ocurrir la invasión napoleónica, en 1808, los ejércitos invasores instalaron numerosas logias. En 1809, el General Joaquín Murat, Gran Duque de
Berg, fundó en Madrid un Gran Oriente, al que fueron supeditadas aquéllas.
(Gran Oriente se llama a la reunión de todos los organismos que integran el
gobierno masónico en un país.)
A mediados de septiembre de 1808, el Conde de Tilly, General francés que
servía en el ejército español, instaló un Consejo Supremo de España en Aranjuez, que dependía de la Masonería inglesa y se trasladó posteriormente a
Cádiz.
El 4 de julio de 1811, el Conde de Grasse-Tilly, según parece hermano del
anterior, estableció en Madrid un Supremo Consejo del Grado 33 del Rito
Escocés Antiguo y Aceptado, bajo los auspicios del Supremo Consejo de
Charleston (Estados Unidos de América). Este "alto poder" masónico organizó una Gran Logia Nacional con el nombre de Gran Oriente de España y
de las Indias, cuya influencia aún no ha sido estudiada; tuvo entre sus más
destacados dirigentes a Miguel José de Azanza, ex Virrey de México.
Resumiendo, existían cuatro "altos poderes": el Grande Oriental Nacional
de España, encabezado por Montijo; el Gran Oriente fundado por el General
Murat; el Consejo Supremo establecido por el Conde de Tilly y el Supremo
Consejo del Grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, que instaló
el Conde de Grasse-Tilly.
En esa etapa turbulenta de la historia española, Fray Servando Teresa de
Mier, indudablemente, frecuentó las sociedades secretas y su espíritu inquieto
se sintió como pez en el agua. Esto parece corroborarlo José María Torne!
• Historia de los Heterodoxos Españoles, Madrid, 1880-1882. Torno III, p. 496.

y Mendívil, quien cuenta en su Reseña Histórica ( México, 1852) , página 191,

que Fray Servando, al recibir los últimos sacramentos en su habitación del
Palacio Nacional, poco antes de morir, exhortó a los mexicanos "a que abandonaran las sectas masónicas, que conocía perfectamente por haber pertenecido en España a ellas . .. ".

IV
En su declaración del 21 de noviembre de 1817 ante el Santo Oficio, Fray
Servando pretendió restarle importancia a la "sociedad" en la que había
sido admitido. Además afirmó que esa asociación la había fundado Carlos
María de Alvear, en compañía de cuatro españoles y tres americanos. A
ella se afiliaron después otros individuos, siendo casi todos militares americanos y españoles. Alvear le aseguró que: "Esta Sociedad no era ni contra
la Religión ni contra el Rey''. Siguió afirmando Mier que la "sociedad" quedó
extinguida a principios de septiembre de 181l, cuando la mayor parte de
ellos se alistó en los ejércitos reales, pero también debido a que Alvear se fue
a Londres con el propósito de dirigirse a Buenos Aires.
En efecto, poco después varios de sus afiliados saldrían hacia América
a fundar otras sociedades secretas. San Martín, Alvear y Zapiola llegaron
el 9 de marzo de 1812 al puerto de Buenos Aires, a bordo de la fragata
inglesa "George Canning" que los transportó desde Londres. En agosto de
ese año, ellos mismos fundaron en Buenos Aires la nueva logia "Lautaro",
que fomentó la revolución en Sudamérica y llegó a tener una gran influencia
política.
En su citada declaración, el Padre Mier niega que fuera "de masones la
Sociedad", aunque admite que Alvear sí era francmasón y quizá, por tal
motivo, "imitase algunas fórmulas y tal vez pensase en amalgamarse con ellos.
Pero encontró resistencia, pues una noche propuso (Alvear) que si algún
socio quisiese entrar masón para saber lo que trataban en ellas contra América, se le podía permitir. La Sociedad le respondió que cada uno lo viese
en su conciencia". Añade que arengó él, Fray Servando, tres veces a los
nuevos afiliados, por ausencia del Orador, y "les advirtió, expresamente, que
no será una Sociedad de Masones, sino de Patriotismo y Beneficencid'. Entonces Alvear le reconvino al oído, diciéndole que "por qué insistía tanto en que
no eran masones, pues debía advertir que éstos perseguían a los que no eran
de su Sociedad". A lo que Mier respondió: "que insistía porque en realidad
no lo era y porque él no quería serlo, pues además de tenerlo prohibido Su

503

�Santidad, su razón le convencía: o la cosa (la Francmasonería) era mala )
debía prohibirse o, si era buena, para qué era el secreto bajo tan execrables
juramentos".

Fray Servando seguramente no ignoraba las condenaciones que, hasta entonces, habían sido decretadas por los Papas Clemente XII, en 1738 y
Benedicto XIV, en 1751, contra la secta masónica. Quizá tampoco desconociera el hecho de que Fernando VI, en un real decreto expedido en Aranjuez
el 2 de julio de 1751, había prohibido la Francmasonería en España y sus
dominios. Y que también otros países, incluso protestantes (Suecia, Holanda), la habían puesto fuera de la ley.
En seguida, el Padre Mier añade un curioso comentario: "Si Alvear tuvo
esa intención (incorporar la asociación a la Francmasonería), mudó después
enteramente de plan, porque el declarante vio carta suya (de Alvear) a la
Sociedad que creía existente en Londres, hecha en Buenos Aires en ochocientos doce, para que recibiesen a un tal don José Pinto, natural de Chile,
porque (Pinto) a,mque era masón no era Caballero Racional".
Fray Servando, evidentemente, estaba enterado de que la "sociedad de
americanos" o Caballeros Racionales de Cádiz era, en realidad, una de las
asociaciones que trabajaban desde España por la independencia de Hispanoamérica, organizadas y dirigidas secretamente por la Masonería inglesa. Por
otra parte, la Sociedad que él "creía existente en Londres", debió ser la logia
número 7 de Caballeros Racionales -que fingía no conocer- o bien la
Gran Reunión Americana, fundada en la capital británica en 1798 por el
\'enezolano Francisco de Miranda, de la que luego trataremos.
En la citada declaración del 21 de noviembre de 1817, siguió diciendo que
el argentino Alvear salió de Cádiz hacia Londres el día primero de octubre
de 1811. En su casa de la capital británica instaló otra "sociedad", con
seis americanos, siendo uno de ellos el también argentino José de San Martín,
''edecán del General Copining'', dice el declarante. (Lo que el Padre Mier
no dijo es que él era otro de los organizadores con Zapiola, Villaurrutia y
Chilavert.) Concluye afirmando que abandonó la asociación gaditana en
septiembre de 1811, habiendo asistido sólo a cuatro o cinco sesiones.
Ciertamente, apenas "iniciado" en aquella sociedad secreta de Cádiz, Fray
Servando se embarcó para Inglaterra, llegando a Londres en octubre de 1811,
justamente a tiempo para ser uno de los fundadores de la logia número 7. En
la capital inglesa residió hasta mayo de 1816. Ahí publicó, en 1811 y 1812,
sus dos Cartas de un Americano y, en 1813, su Historia de la Revolución de
la Nueva España, esta obra con el seudónimo de José Guerra. A mediados
504

de mayo de 1816, salió de Liverpool hacia América, en la fracasada expedición de Francisco Javier Mina
El 4 de diciembre de 1817 el Padre Mier siguió declarando que, además
de la Sociedad de los Caballeros Racionales, era "público y notorio" que en
Cádiz existían logias masónicas, "así de angloamericanos como de ingleses y
de españoles, a donde concurrían, según se decía, embajadores, extranjeros,
algunos miembros de las Cortes Generales y covachuelos (empleados de Secretarías de Estado), de que en particular no sabe de nadie . .. ".
El puerto de Cádiz, como lo describe Fray Servando, era un hervidero de
actividades sectarias. Ciertamente, desde 1809 hasta 1812, durante la invasión napoleónica, la Gran Logia de Cádiz adquirió relevancia y llegó a ser
el centro masónico más importante de España. En esa época, la Francmasonería española estaba dividida en dos facciones: las logias de Madrid y
otras ciudades, bajo la dirección del Gran Oriente de Francia, eran partidarias de Napoleón Bonaparte, y las logias de Cádiz, sometidas a la "obediencia·• inglesa, eran enemigas de la dominación napoleónica.
En su proceso, agregó Fray Servando que no sabía que en Cádiz o en alguna
población de los Estados Unidos "haya determinado tal o cual logia que el
con/esante haya visto, o conozca algunos de los individuos . .. ".
Por otra parte, hoy se sabe que la expedición militar de Francisco Javier
Mina había sido apoyada económicamente por importantes casas comerciales
inglesas y norteamericanas, a cambio seguramente de futuras concesiones. Los
empresarios capitalistas de aquella expedición, tenían el filantrópico proyecto
de independizar a México e imponerle un gobierno "liberal".ª Refiriéndose
a esa aventura, en la que seguramente jugaron un papel muy importante
las sociedades secretas, Fray Servando afirmó que no podía asegurar de ninguno de sus componentes que fuera masón y, además, que "sabe ciertamente
que Mina no lo era".4 También afirmó no haber visto ninguna patente o
diploma de francmasón, "ni sabe c6mo son ni en qué papel están escritos, ni
ha leído ningún libro que trate de Francmasonería, si no es los que la
impugnan . .. ".

• BANEGAS GALVÁN, Historia ... , tomo I, pp. 421 y 422.
• El historiador Lucas Alamán (1792-1853), generalmente bien informado, afirma
que casi todos los oficiales de los cuerpos expedicionarios españoles de México estaban
afiliados a la Masonería, "como el mismo Mina... (Historia de Méjico. México,
1849-1852. Tomo IV, p. 561).

505

�'
V
Indudablemente, el Padre Mier no decía la verdad. En la declaración emitida por Pedro Simón del Campo, Secretario Interino de la Comandancia
General de las Provincias Internas de Oriente, con sede en la ciudad de Monterrey, se asentó que el testigo dijo haber encontrado, entre los papeles recogidos a Fray Servando en el fuerte de Soto la Marina, "varios títulos (diplomas
o patentes) de francmasones, aunque quitados los nombres, de los que también
hay muchos extendidos entre los soldados de (del Regimiento de) Fernando
VII y su: oficialidad, que los tomaron por la curiosidad de las vitelas (pieles
de que estaban hechos los diplomas) . V arias cartillas (¿rituales?) que cree
el exponente que tratarán de la misma secta ... " 5 • Más adelante se explica
que los soldados y oficiales del citado Regimiento, que tomaron parte en el
asedio al fuerte, se habían quedado con los "títulos", "aunque parece que no
por malicia".6
Otras alusiones a la secta masónica aparecen en las declaraciones de varios
testigos. Domingo Andreas, italiano originario de Trento, de veinticinco años
de edad y soltero, quien vino en la expedición de Francisco Javier Mina,
declaró: "que su oficio es Militar y su graduación de la Milicia es de Capitán
en el Servicio Británico. Y que con la misma ( ¿graduación?) vino en la
expedición a Soto la Marina". Además dijo: "que sí sabe que en la expedición vinieron (libros y papeles masónicos), y que vio en Soto la Marina varios
libros relativos a la Francmasonería y algunos despachos que vio tirados y
rotos de esta misma clase, ignorando a quiénes pertenecían". 1
El testigo Juan Bautista Metternich, a quien nombran erróneamente Martinich, originario de Trieste, soltero de treinta y tres años, con el grado de
Capitán en el Servicio Británico, declaró que vio los citados "despachos'', creyendo que pertenecían a los franceses y norteamericanos que traía Mina.
Añadió haber visto varios libros en francés, relativos a la Francmasonería,
pues conociendo él dicho idioma "leyó sus carátulas'', pero "no entendía el
sentido de sus palabras tan extrañas y quizá tan metafóricas . .. " 8 •
Antonio María Sala, natural de Milán, soltero de veintiséis años, Capitán
de Artillería en el Ejército Italiano, dijo que vio "varios impresos, unos pin-

tados, que cree serían de francmasones, porque estaban unidos a unos libros
de Francmasoner-ía ... " '·
El licenciado Rafael de Llano fue comisionado por el Brigadier Joaquín
de Arredondo, Comandante General de las Provincias Internas de Oriente,
para recoger la documentación guardada en Soto la Marina, que pertenecía
a Fray Servando y sus compañeros de infortunio. El licenciado De Llano,
Auditor de Guerra de dicha Comandancia, declaró haber leído un interesante
manuscrito sobre las vidas del catalán José Sarda, Comandante del fuerte
levantado en Soto la Marina, y otros dos individuos que venían en la expedición, "en que consta la asistencia de ellos a varias logias de francmasones . .. ".
Añade que los compañeros del Padre Mier eran "casi todos francmasones,
como lo acreditan los diversos títulos que se encontraron . .. " 'º
El Presbítero Francisco de Paula Treviño, Capellán del Primer Batallón
del Regimiento Fijo de Veracruz, que también estuvo en el asedio al fuerte,
declaró haber visto "algunos títulos de francmasones", aclarando "que estaban
con cintas, unos con encarnadas y otros con celestes; que eran de pergamino,
impresos, y que parece que solamente los nombres de los, sujetos eran manuscritos. Que sólo uno de los que vio tenía sacado el nombre, que los otros estaban íntegros. Que ignora los nombres puestos en ellos, pues lo que le llevó
más la atención fueron las cintas con sello, que le pareció de lacre".11 Añade
el Padre Treviño que el Teniente de Caballería Juan Larumbe, Ayudante
del Gobernador de la Nueva Santander (hoy Estado de Tamaulipas), Juan de
Echeandía, recogió por orden de éste los documentos masónicos. Posteriormente fueron enviados, "en tres cajones grandes, clavados y arpillados", al
Santo Tribunal de la Inquisición.

Las andanzas de Vicente Acuña
En la citada declaración del 4 de diciembre de 1817 ante el Santo Oficio,
el Padre Mier alude a "un joven llamado Acuña, por sobrenombre Tacones",
quien se presentó a fines de septiembre de 1811 a los americanos de Cádiz,
"por si le mandaban algo para Nueva España, a donde se venía". A un tal
Prada se le ocurrió que Acuña "podría servir para propagar la Sociedad (de
los Caballeros Racionales) en el Reino de México". Debido a que Alvear no
se encontraba en esos días en Cádiz, el citado Prada llevó a Acuña al Castillo

• IhRNÁNDEZ Y DÁVALos, Colecci6n de Documentos •.. , tomo sexto, p. 658 ....
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 683.
• HERNÁNDEZ Y DÁVALos, Obra citada, tomo sexto, p. 698.

• Ibídem., p. 70 l.

506

• Ibídem., p. 703.
'º Ibídem., p. 706.
11
Ibídem., p. 732 y 733.

507

�de Santa Catalina, en donde se hallaba preso el Orador de la "sociedad",
que era el habanero Urriola, quien afilió a Acuña sin ninguna ceremonia o
"como llaman 'por comunicación', encargándole de palabra procurase propagar
la Sociedad en México, pues las había en todas las ciudades grandes de la
América del Sur y aun en otras de España, fuera de Cádiz . .. ". Si bien el
declarante añadió que "uno y otro era mentira''.
Aclara el Padre Mier que "admitir 'por comunicación' se llama, tanto en
esta Secta como en la Masónica, ser recibido sin formalidad ni ceremonia por
el Jefe de la Sociedad, debiendo cuando pueda presentarse en donde puedan
ser recibidos solemnemente". El declarante dijo que se enteró de todo lo ante-

terreño dirigida al Virrey Venegas, que se suponía era copia de otra escrita
en Jalapa y enviada al General José Dávila, Comandante Militar de Veracruz.
En ella se informaba que, el día 8 de junio de 1812, se descubrió en el fuerte
de Perote una conspiración, tramada por un Sargento del Regimiento Fijo
de Veracruz, para tomar la fortaleza, entregarla a los insurgentes y "asesinarnos antes a todos", dice la misiva. Los conjurados fueron descubiertos y,
ocho días después, un Consejo de Guerra condenó a muerte a trece individuos, siendo pasados por las armas en los fosos del castillo. Bustamante
añade: "Hay pocos que sepan el pormenor de la indicada conspiración, en la
que sabemos que pereció un D. Vicente Acuña''.13

rior porque se lo dijo el propio "Tacones'' y después se lo comunicaron también Urriola, Prada y Alvear, pues se dio aviso de la iniciación de Acuña en
la "sociedad" y "se le puso en la listd'.

Alamán, basándose en el documento publicado por Bustamante, relata con
palabras parecidas el triste fin de Vicente Acuña, encargado por la logia
gaditana de propagar la Sociedad de Caballeros Racionales en México.14

Por otra parte, es interesante la afirmación de Fray Servando en el sentido
de que "recuerda habérsele dicho ser de la Sociedad el célebre insuroente
"'
(José) Alvarez de Toledo .. .". Sólo añadiremos que el antillano José Álvarez
de Toledo fue representante suplente de Santo Domingo en las Cortes de
Cádiz; luego se trasladó a los Estados Unidos, con el fin de obtener apoyo
para independizar a México. En septiembre de 1811 llegó a Filadelfia -seguramente con la recomendación de esta sociedad secreta- y escribió a Monroe,
Secretario de Estado norteamericano, quien lo recibió en Washington, facilitándole la ayuda necesaria para la insurrección del norte de Nueva España.
Alvarez de Toledo proclamó la independencia de Texas. Pero en el combate
del río de Medina, en esa provincia mexicana, efectuado el 18 de agosto de
1813, fue derrotado por las tropas realistas y, herido, huyo a los Estados Unidos. Años después regresó a España y Fernando VII le dio el nombramiento
de Embajador en Nápoles.

Lo cierto es que Vicente Acuña estableció una logia en Jalapa (Veracruz).
Ahí fue "iniciado" el Canónigo Cardeña, de quien luego trataremos, al que
nombraron Presidente de la misma, o sea Venerable.

En 1809, Acuña había sido detenido en México y deportado a España, por
el delito de sedición. Amparado en la amnistía concedida por las Cortes a
los presos americanos que estaban en Cádiz, Acuña volvió a Nueva España
a conspirar. El expatriado se detuvo en la población de Perote, por falta de
convoy en que dirigirse a la ciudad de México. Ahí se comprometió en una
conspiración, en la que se decidió tomar la fortaleza de ese lugar y entregarla a los insurgentes.12
El historiador Carlos María de Bustamante ( 1774-1848) da a conocer "una
peque1ía cartita" que encontró entre la correspondencia del Conde de Castro12

508

ALAMÁN,

Historia de Méjico, tomo 111, p. 233.

Después del Consejo de Guerra celebrado en el Fuerte de San Carlos, en
Perote (Veracruz), el 15 de junio de 1812, en el que fue sentenciado a la
pena capital Vicente Acuña, dijo éste que debía hacer una declaración "reservadamente".16 En ella relató algunos pormenores de su "iniciación" en
la logia de Cádiz, que coinciden sólo en parte con las declaraciones que haría
cinco años después el Padre Mier.
Acuña, alias "Tacones", mencionó a un sacerdote americano apellidado
Torquemada, quien le exigió algunos juramentos, aconsejándole sobre la
misión que debía desempeñar en México. Las ceremonias iniciáticas eran las
mismas, pero Acuña afirmó que la noche de su "iniciación" se reunieron en
la logia gaditana "unos sesenta sujetos, de carácter," presididos por un individuo que se distinguía por llevar una banda azul. Entonces le dijeron que
ahí figuraban Alvear y Villaurrutia. Las señales para identificarse eran las
-siguientes: "Hará con disimulo con la mano y dedo del corazón (llamado
cordial o de en medio) una raya en la parte in/erior del medio de la boca . .. ".
Si le contestaban en la misma fonna, haciendo la señal con el mismo dedo
pero en la frente, quería decir que era "hermano de la misma logia". Cuyas
-señales se ratificaban si, al darse la mano, "le apretase o agarrase el dedo del
13

Cu.adro Hist6rico, México, 1843-1846, tomo 11, pp. 144 y 145.
,. Historia de Méjico, tomo 111, pp. 232 y 233.
1
• Declaración "reservada" de Vicente Acuña, en el Boletln del Archivo General de
la Naci6n, año 1932, número 31 pp. 393-395.

509

�..
coraz6n". Las palabras de reconocmuento eran: Unión, Fortaleza y Valor,
"deletreadas por los que les contesten".

A los Reyes de España los califica con un insulto muy común hasta nuestros
días en el pueblo bajo, añadiendo que "todos los españoles'' eran lo mismo.

Acuña, por último, aseguró que en La Habana había conocido a varios
afiliados de dicha "sociedad" de Caballeros Racionales, así como en Veracruz
y Jalapa.

Es notorio, por ejemplo, el desprecio que siente por la jerarquía eclesiástica, a la que juzga injustamente y sin el menor respeto. De lo anterior son
buenos ejemplos sus crudos comentarios sobre los Obispos de Puebla y Michoacán. Acerca del Santo Rosario afirma temerariamente que "no era más
que una sarta de cuentas, que ni el Papa ni los Cardenales lo traían", pues no
era más que una devoción difundida por los dominicos. Triste afirmación de
un religioso que había profesado en la benemérita Orden de Predicadores.

Las conversaciones de Fray Servando

Como decimos en la nota 1 de este trabajo, la causa que se formó al Padre
Mier en 1817 fue publicada en el tomo sexto de la Colecci6n de Documentos
de Hernández y Dávalos. Sin embargo, otras importantes noticias relacionadas
con ese proceso, se dieron a conocer medio siglo después.16
Se trata, en primer lugar, de los diálogos que sostuvo en la prisión el
Padre Mier con otro reo, el franciscano insurgente Fray José de Lugo y Luna,
preso por proposiciones heréticas y revolucionario. Esas conversaciones, que
ambos sostuvieron del 18 al 21 de septiembre de 1817, fueron oídas y copiadas
por los carceleros, siendo enviadas al Santo Oficio con fecha 26 de septiembre
del mismo año.17
Las opiniones del Padre Mier tratan de muy diversos temas. Habla extensamente sobre los últimos acontecimientos políticos de Europa y, en particular,
de España. Parece no estar muy enterado de la realidad novohispánica, después de dos décadas de ausencia. El religioso franciscano Lugo, por su parte,
es muy parco, aunque le informa de numerosos pormenores de la guerra
insurgente.
Los personajes que comenta Fray Servando, en general, son despreciables.
Fernando VII "era feo más que un demonio", pero la Reina Isabel de Braganza era "una portuguesita muy bonita"; Agustín de Iturbide "un pícaro
que merecía ser quemado"; el Virrey Venegas también "era un pícaro y lo
mismo" el Virrey Calleja; el Virrey Apodaca "muy papelista"; los Inquisidores que lo juzgaban "unos bárbaros, unos brutos; .. . todos son unos majaderos" y las preguntas que le habían hecho "habían sido desatinos''• el
Inquisidor doctor Tirado un "pícaro brib6n" y el General José de la Cruz,
Comandante de la Nueva Galicia (hoy estado de Jalisco), "un pícaro cobarde . . . que merecía estar quemado".
'ª Bolet!n del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 321-480.
"Las "conversaciones" entre el Padre Mier y Fray José de Lugo y Luna en el
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 334-345. L~ causa
instruida contra el franciscano Lugo, en las pp. 346-380.

510

Se burla del afamado Catecismo del Padre Ripalda, comentando que "estaba
lleno de disparates". Su sabiduría teológica iba más lejos, pues habiéndole
preguntado sus jueces sobre los artículos de fe o dogmas, es decir las verdades enseñadas por la Iglesia, respondió que eran más de mil y "los había
confundido".
Sobre la expedición de Mina exagera más de lo normal. Afirma que en
ella venían personajes (el Marqués de Villafañe, el General Guaternoy, el
General Renovales) ; cuarenta y cinco oficiales suecos, polacos y dinamarqueses decididos "a proteger la insurrección"; en los Estados Unidos habían dejado
cuarenta barcos corsarios, cargados, y otros en alta mar, pertrechados para
apoyar la independencia mexicana; a Mina le ofrecían de treinta a cuarenta
mil hombres, etc. Luego da una noticia interesante, si es que fue cierta:
"el Gobierno inglés le había dicho (a Mina) que luego que organizase el
Congreso Americano, mandase un enviado y reconocerían a este Gobierno".
Su persona era el centro de numerosos acontecimientos. Por otra parte,
Mina " lo idolatraba". Creía que le hacían mucha falta sus consejos al guerrillero navarro, por la influencia que él, Fray Servando, tenía en la Nueva
España y en Europa, ya que con sólo su opinión podría juntar treinta o
cuarenta mil hombres en México. A lo que respondió con mucha lógica el
franciscano Lugo que "gente no faltaba, lo que hacía falta eran armas".
Su obra Historia de la Revolución de la Nueva España -afirmaba- se
había "impreso en todas lenguas", aunque hoy no se conocen más que unos
cuantos ejemplares de la edición en castellano publicada en Londres. Fernando VII " la había leído" y, "por esa causa", destituyó al Virrey Calleja.
Añadiendo que, para premiar su libro, "lo habían hecho miembro de la
Academia de París". Fernando VII lo tuvo que desterrar de España, así como
a otros personajes. Su familia era una de las más notables de Nueva España,
por eso no lo habían tratado peor sus perseguidores, decía. Terminaba afirmando que el doctor José Antonio Tirado y Priego, Inquisidor en su causa,

511

�•
"se ha quedado espantado al relatar mi generaci6n (¿genealogía?), citándole
los genfrales y grandeza" de su familia, añadi~do que el Inquisid¿r General
era "mi pariente".

Fray Servando no dice que se le haya tratado mal en las cárceles secretas
de la Inquisición. Reconoce, sin embargo, que "había estado un poco indispuesto de s6/o cavilar . .. ".
En la última de sus conversaciones, el Padre Mier le asegura al franciscano
Lugo que la insurrección en la Nueva España iba viento en popa, advirtiéndole que algunos militares (¿ extranjeros?) vendrían a auxiliar a Francisco
Xavier Mina. Luego insiste en la falta que él le hacía a Mina, "porque éste
carece de muchos conocimientos''. Fray Servando ignoraba que Mina estaba
perdido; un mes después sería tomado prisionero y luego pasado por las armas.
El Canónigo Cardúía_, í't:1:rmb!r

En la misma cárcel de la Inquisición donde estaba Fray Servando Trresa
de Mier, se encontraba detenido desde unos años antes Ramón Cardeña y
Gallardo, Canónigo más antiguo de la Catedral de Guadalajara (México) y
Capellán de Honor de Su Majestad.
Las declaraciones del Canónigo Cardeña, hechas a fines de septiembre de
1812, aportan alguna luz sobre las actividades de la logia de los Caballeros
Racionales establecida en Jalapa (Veracruz) .18
Habiendo sido llamados a declarar varios afiliados a esa "sociedad", coincidieron en que el Canónigo Cardeña era el Presidente o Venerable de la
logia jalapeña.
El reo negó todos los cargos. Aseguró que a dicha asoc1ac1on "entró por
sorpresa", pues ignoraba sus verdaderos fines. Se afilió porque le parecieron
buenos sus principios, sin suponer, "ni remotamente", que en ella hubiera
algo relacionado con la Francmasonería.
Dijo que creía que Vicente Acuña, el habanero Evaristo Fiayo o Fiallo y
Juan Bautista Ortiz -los dos últimos eran oficiales desertores del ejército
español-, habían sido los fundadores de la "sociedad", siendo ellos los que
lo invitaron a pertenecer a dicha asociación. El 21 de marzo de 1812 les
11

Fragmentos del proceso al Canónigo Cardeña y continuación de su declaración.
Boletín del Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 390-392 y
395-407.

512

,1filiados lo eligieron Presidente. Añadió que se reconocían entre sí "tocándose
la barba y la frente, con correspondencia del sujeto a quien se dirigían las
se1ías". Pero había "otra señal en la mano, que jamás lleg6 a saber"; además
la palabra Unión se deletreaba, respondiendo con otras dos: Fortaleza y Valor.
El reo dijo no saber si en las ciudades de Cádiz, La Habana y México
hubiese "sociedades" como la de Jalapa, y "s6/o sí que en Veracruz había
socios". Sin embargo, un afiliado llamado Andrés Boselo, declarando como
trsti~o, dijo que el Canónigo Cardeña había afirmado en cierta ocasión que
en Cádiz, México y Veracruz estaban establecidas asociaciones semejantes.
El declarante negó que esta "sociedad" estuviera relacionada con la logia
gaditana, que envió a Acuña. Afirmó que la logia jalapeña se instaló "en casa
de Telles (así aparece escrito), que está hacia la calle de San José", en
donde él fue "iniciado". También "hacia el Calvario, en casa de Velasco", se
reunían ocho o diez de los socios y ahí afiliaron a otro incauto.
El Canónigo Cardeña negó que él fuera el dirigente intelectual de la asociación. Aseguró que, al afiliarse, no vio maldad alguna en ella, excepto lo
"del puñal y del veneno", con que se amenazaba "al infractor del secreto".
A ello se opuso verbalmente, pero Acuña le respondió que "entonces no se
salvarían los fines" de la asociación. Añadió que el temor de ser asesinado
fue lo que le impidió apartarse de aquella reunión.
Los Inquisidores le hicieron ver el escándalo que causaba en el pueblo
cristiano, al saberse que un sacerdote de su jerarquía, con su presencia, daba
aliento a una sociedad secreta.
Cardeña, como el Padre Mier, negaba el hecho de que aquella "sociedad"
fuera, en realidad, una logia masónica. Decía que la asociación jalapeña
tenía pocos socios, quizá ocho o diez. Sin embargo, el testigo Andrés Boselo,
ya citado, afirmó que a la logia de Jalapa asistían numerosos individuos,
como sucedió en la "iniciación" del sacerdote Tecdoro Couzo, Cura de Tlacolula. Negó que los asociados favorecieran la causa insurgente o que en su
"sociedad" se hubiese planeado la conjuración para tomar el Fuerte de San
Carlos en Perote. Al contrario -afirmaba-, ahí se apoyaba al Gobierno y a
todas las autoridades constituidas.
Los Inquisidores consideraron que el Canónigo Cardeña, "por más que disimule", sabía lo que se tramaba. De las declaraciones de testigos, resultaba
evidente la relación que existía entre las logias de Cádiz y Jalapa. Eso mismo
había confesado "reservadamente" Acuña antes de morir. El Canónigo Car-

513
humanitas-33

�&lt;leña, a pesar de haber desempeñado el cargo de Venerable de la logia de
Caballeros Racionales en Jalapa, insistió en que había sido engañado.
Por otra parte, las autoridades, tanto civiles como eclesiásticas, estaban
enteradas de que el Canónigo d~ Guadalajara había llevado una vida disipada
ca España, donde vivió algún tiempo.
Cuatro años después, Cardeña seguía detenido. El Virrey Calleja envió al
Tribunal de la Fe, el 24 de enero de 1816, la causa instruida contra el citado
Canónigo, cuyo delito pertenecía a la jurisdicción de dicho Tribunal. Calleja
anexó para su conocimiento del Santo Oficio, copia de la real orden en que
Fernando VII "enterado de la mala conducta de este eclesiástico", ordenaba
su arr:sto. (E~ el proceso a Fray Servando, dice éste que conoció en Madrid
al Canónigo Cardeña y "oyó decir a todos que era un calavera".)

Las retractaciones

La logia jalapeña estuvo relacionada con una junta revolucionaria establecida en el pueblo de Naolinco, cinco leguas al norte de Jalapa. Esta junta,
dirigida por Mariano Rincón, decía guardar fidelidad a_Fernando VII, pero
más bien parecía un ensayo de Gobierno independiente. Colaboraba secretamente con los insurgentes, suministrándoles pólvora, armas, municiones,
dinero, etc. La Junta de Naolinco expedía despachos que eran refrendados
por José María Morelos, en su Cuartel General de Tehuacán. A mediados
de 1812, la Junta de Naolinco se dispersó, al ser atacada por las fuerzas
realistas.
Varios afiliados a la logia de Jalapa se presentaron a las autoridades y
denunciaron a sus jefes.19 La declaración de José Eugenio Jiménez fue comprometedora para los conjurados. Afirmó que Acuña y otros individuos lo
obligaron, bajo amenazas, a afiliarse a la "sociedad", en un sesión efectuada
en la casa de Mariano Rincón. Que el Presidente de la asociación era el
Canónigo Ramón Cardeña. Acuña le advirtió que, si revelaba lo que sabía,
sería asesinado por cualquiera de sus "hermanos". Que no se le podría probar
nada a Jiménez, pues no existían pruebas de su afiliación. El declarante
proporcionó una lista de cincuenta y dos afiliados, con informes sobre cada
uno de ellos.
1•

"Retractaciones de algunos de los miembros de la logia de Jalapa". Boletín del

Archivo General de la Naci6n, año 1932, número 3, pp. 408-440.

514

VI
Los "racionales caballeros"

Dos años antes del proceso a Fray Servando Teresa de Mier, un prelado
novohisp:inico daba la voz de alerta. Manuel Abad y Queipo, Obispo electo
de Michoacán, envió a Fernando VII un extenso Informe, fechado en la
ciudad de México el 20 de julio de 1815, en el que trata de los orígenes de
la revolución de independencia en la América Española. El documento contiene importantes noticias acerca de las sociedades secretas y su influjo decisivo en la subversión del Imperio Español:
"Ya probé en otro escrito que existe una poderosa coalición de enemigos del Estado, que promueve la independencia de las Américas con
mano oculta, con astucia la más profunda y con el maquiavelismo más
refinado. No se había podido descubrir en sus principios, porque se
equivocaban sus operaciones con los efectos de aquella predisposición a
la independencia, que causaba en los hijos del país las novedades de
Europa, y fue necesaria mucha atención y experiencia para conocer la
unidad de la causa por la consonancia y el suceso de sus intrigas.
"Felizmente se interceptaron algunos papeles que no dejan duda de
la materia. Por ellos se manifiesta que esta coalición se agregó a la secta
de los francmasones o que adoptó sus fórmulas y misterios. Se ve también
que data por lo menos de ocho o diez años, pues en 1810 había ya establecido logias, tituladas 'de racionales caballeros', en Cádiz, Londres,
Filadelfia y Caracas. Son prodigiosos y en sumo grado temibles los efectos de sus maquinaciones y cábalas, dentro y fuera de la M anarquía:
en Nueva España manejó desde el principio la gran masa del pueblo,
indios, negros y mulatos, con suma destreza, pues en menos de quince
días puso en rebelión más de un millón de habitantes y los convirtió
momentáneamente de hombres sumisos y pacíficos en monstruos feroces,
que todo lo metieron a sangre y fuego.
"Ella (la sociedad secreta) atacó al Gobierno con igual astucia y el
más feliz suceso y, lisonjeando las pasiones de un virrey ignorante, violento, avaro y ambicioso (Iturrigaray) lo hizo titubear en la fidelidad
de tal modo, que su conducta ambigua hizo creer a los sediciosos que
estaba decidido en su favor y con esto arrojaron la máscara y atacaron
a cara descubierta los derechos de la Monarquía, tratando de establecer
una Junta Nacional, lo que dio lugar a la prisión de Iturrigaray".

515

�En dicho Informe, hay una interesante nota del mismo Obispo Abad y
Queipo, en la que afirma haber enviado a la Real Audiencia otro escrito
sobre el mismo asunto. Dice que en él "probé, entre otras cosas, la existencia
de la coalición secreta y de sus poderosos efectos, calificando su modo de
proceder como semejante al de los francmasones, sin embargo de que no tenía
entonces noticia alguna de que esta coalición fuese parte o hubiese adoptado
la fórmula de secta francmasónica. Pero en esta capital (México) me hice
de los documentos que componen la segunda parte de este número, los cuales
acreditan la existencia de una sociedad titulada de los 'racionales caballeros',
que abrazando las fórmulas y métodos de los francmasones y estableciendo
logias en diferentes provincias de Europa y de la América, trabajan sin cesar
en la independencia de las Américas; es muy numerosa.
"En la logia del barrio de San Carlos, de Cádiz, en que iniciaron a Vicente
Acuña, concurrieron más de sesenta individuos. Este sujeto se había remitido
de aquí, bajo partida de registro como insurgente, pero en Cádiz se declaró
libre por influjo de una facción y ella lo autorizó después para que hiciera de
apóstol de la insurrección de esta Nueva España, hiciese prodigios y propagase la secta, como lo ejecutó estableciendo logias en Veracruz, Jalapa y
M éjico".t0

La documentación que tuvo en su poder el Obispo Abad y Queipo, era
una prueba irrefutable de la existencia de una influyente sociedad secreta,
que promovía desde el extranjero la emancipación americana. El prelado
michoacano afirmaba que de esos "papeles" se deducía que dicha "coalición"
se había incorporado a la secta masónica, o bie!\ "adoptó sus fórmulas y
misterios". También quedaba en claro que esta asociación trabajaba por la
emancipación de América Española desde 1805 o 1807, pues en 1810 ya había
establecido logias nombradas de "racionales caballeros" en varias ciudades
importantes de Europa y América. El Obispo Abad y Queipo hace una referencia al movimiento insurgente encabezado por Hidalgo en septiembre de
1810, asegurando que fue obra de esta poderosa sociedad secreta. Luego
afirma que, antes de enviar su Informe a Femando VII, cuando aún no conocía tan importantes documentos, dirigió otro Informe a la Real Audiencia,
en el que denunciaba a aquella "coalición secreta", calificando su modo de
proceder como "semejante al de los francmasones". Como hemos visto, esta
"' El Informe del Obispo de Michoacán, Manuel Abad y Queipo, se encuentra en la
Historia de Méjico de Lucas Alamán, tomo IV, número 1()1. Además en la Historia de
Méjico de Niceto de Zamacois (Barcelona, 1877-1882), tomo IX, apéndice número 17,
pp. 857-893, y en la obra Comentario a las Revoluciones de México de Antonio Gibaja
y Patrón (México, 1926), tomo II, pp. 259-261.

asociac10n no sólo tenía signos y juramentos muy parecidos a los usados en
bs logias masónicas, sino que de hecho era una rama de la Francmasonería.

VII
La Gran Reunión Americana de Londres

En efecto, la emancipación hispanoamericana se promovía activamente
desde el extranjero. Respecto a la intervención inglesa o norteamericana en
la subversión del Imperio Español, mucho se ha escrito. Las obras de historiadores sudamericanos como Becerra, Cuervo Márquez, Lazcano, Lecuna,
Levene, Mitre, Parra-Pérez, Vicuña Mackenna y otros, han aclarado el tema.
Sólo diremos que durante los años 1790 y 1791, el venezolano Francisco de
Miranda ya había comenzado una serie de negociaciones con el Primer
Ministro de Gran Bretaña, Guillermo Pitt Jr., a fin de conseguir el apoyo
moral y material de Inglaterra para hacer la independencia de Hispanoamérica.
Unos años después, en la misma Metrópoli del Imperio se conspiraba. El 8
de octubre de 1797, un comité revolucionario nombrado "Junta de las Ciudades y Provincias de la América Meridional", que trabajaba por la emancipación, tuvo un importante conciliábulo en Madrid. En él se acordó nombrar
a los sudamericanos José del Pozo y Sucre y Manuel José de Salas para que,
como delegados de dicha Junta, se trasladaran a París a entrevistarse con
Francisco de Miranda. 21 A las reuniones de este conventículo asistían, entre
otros, los argentinos José y Francisco Gurruchaga, el mexicano Fray Servando
Teresa de Mier, los Canónigos chilenos José Cortés de Madariaga y Juan
Pablo Freites, etc.
Miranda y los dos emisarios de la junta revolucionaria madrileña redactaron un Memorial, fechado en París el 22 de diciembre de 1797. En ese
documento de dieciocho artículos, se autorizaba a Miranda a buscar el apoyo
21 Miranda "había sido iniciado en los secretos de las logias mas6nicas por el gran
Lafayette .. . ", (Diccionario Enciclopédico de la Masonerla de Frau Abrines y Arús

Arderiu, tomo I, p. 719) . oPr su parte, el Marqués de Lafayette era masón de "altos
grados": en 1782 se le admitió en la logia parisiense del "Contrato Social"; fue miembro honorario de la Gran Logia de Pensilvania, en los Estados U nidos, y perteneció
a la Rosicrucian Fraternity in America, de la que eran miembros Benjamín Franklin
y Tomás Payne.

517
516

�de Gran Bretaña y Estados Unidos. 22 Los conjurados solicitaban de ambas
potencias el auxilio en dinero, soldados, armas y municiones. A cambio de
su ayuda, ofrecían tratados de comercio favorables a los intereses angloamericanos; alianzas económicas del Banco de Inglaterra con los de México y
Lima; la posibilidad de abrir canales en Panamá y Nicaragua; cesión de
algunas islas del Caribe y, por último, la indemnización a ambas potencias
de gastos de la empresa. El caraqueño Miranda tenía amplios poderes para
negociar, contratar empréstitos, nombrar agentes y comprar en Londres el
material bélico.
Miranda asumió, de esta manera, la representación diplomática de las
Provincias Españolas de Ultramar. A principios de enero de 1798, pasó a
Inglaterra y renovó sus antiguas relaciones políticas con el Ministro Pitt, a
quien entregó el día 16 del mismo mes y año el plan redactado en París.
Es, seguramente en ese año de 1798, cuando Francisco de Miranda estableció en su residencia de Grafton-Square, en la capital británica, la Gran
Reunión Americana, como órgano directivo de la conspiración y con una
finalidad política bien definida. Además, esta organización secreta y revolucionaria constituyó, en sí misma, una Gran Logia de la Francmasonería
Hispanoamericana, bajo la dirección oculta de la política inglesa. Tenía, principalmente, la misión de supervisar todos los trabajos encaminados a la emancipación. Los miembros de esta junta subversiva se denominaron Caballeros
Racionales y, como su nombre lo sugiere, seguramente recibían una orientación filosófica basada en los principios masónicos.
Miranda, desde Londres, unificó el movimiento separatista al servicio de
Inglaterra. La Gran Reunión Americana agrupó en su seno al joven Coronel
Simón Bolívar, el Comisario Luis López Méndez y el literato Andrés Bello,
venezolanos; a Bernardo O'Higgins y José Miguel Carrera, futuros próceres
de la independencia chilena; a los argentinos José de San Martín, Carlos
María de Alvear y José Matías Zapiola; al mexicano Fray Servando Teresa
de Mier; a Francisco de Montúfar, quien posteriormente fue Ayuda de Campo del Mariscal Sucre; al granadino Antonio Nariño, precursor de la independencia colombiana; al ecuatoriano Vicente Rocafuerte, que intrigó en
México para derribar al Emperador Iturbide, etc.
Dentro de la Gran Reunión Americana existía una Comisión de lo Reservado, en cuyo seno eran admitidos solamente los más importantes miembros
22

PARRA-PÉREZ, C., en su Historia de la Primera República de Venezuela (Caracas,
1939 ) , tomo I , p. 61. afirma que la llamada Acta de Parls se cncuentr.: entre los
papeles de Lord Chatham (leg. 345) del Public Record Office, en Londres.

518

Lle aquélla, a quienes se les "iniciaba" en "los secretos de los Gabinetes de
l~uropa y América", dice el propio O'Higgins.23
La Gran Reunión Americana de Londres estableció filiales en París, Madrid, Cádiz y algunos puertos sudamericanos. Tendió una vasta red de espionaje a todo el Continente Americano y envió agentes a La Habana, México,
Lima, Caracas, Santa Fe de Bogotá y Buenos Aires.
La junta revolucionaria londinense instaló, por lo menos, dos filiales en
España: la asociación llamada "Conjuración de Patriotas", que dirigió el
argentino José Moldes en Madrid, y la "Sociedad de Lautaro" en Cádiz, que
presidió el también argentino Carlos María de Alvear. Estas asociaciones secretas de filiación americanista eran,· en realidad, logias masónicas encubiertas
y dirigidas por "iniciados".

el

A partir de 1798 y
el transcurso de varios meses, Miranda envió a A1rn'.rica a sus agentes para transmitir las consignas revolucionarias. El cubano
Pedro José Caro se embarcó en noviembre de ese año y llegó en enero
siguiente a Nueva Granada (Colombia); O'Higgins y el Canónigo Freites se
dirigieron a Chile; Bejarano a Guayaquil y Quito; Baquijano al Perú, su
patria.
Hemos visto que una de las ramas de la Gran Reunión Americana londinense fue la logia "Lautaro" de Cádiz, "en la cual se iniciaron muchos americanos", afirma la importante obra que ya hemos citado. 24 En efecto, los
jóvenes criollos, hijos de prominentes familias americanas, que eran enviados
a España a estudiar en universidades y academias militares, caían muy pronto
bajo la influencia de las sociedades secretas, pues éstas funcionaban solapadamente con el nombre de "clubs" o "sociedades patrióticas". Ahí scgurnmente se les inculcaban las ideas revolucionarias.
Es revelador el hecho de que un buen número de los futuros caudillos de la
emancipación americana, como Alvear, Belgrano, Bolívar, Miranda, San Martín, el peruano Riva-Agüero, el argentino Pueyrredón, los ecuatorianos Montúfar y Rocafuerte, etc., pertenecieran a esas asociaciones. Por otra parte, hoy
parece evidente que, en las logias masónicas instaladas en España por Inglaterra,
"'HERRERA CARRILLO, Pablo, "Nuevos aspectos hist6ricos del Movimiento de Independencia, (I)". Onda, órgano mensual del Instituto Tecnológico de Monterrey,
número 15, diciembre lo. de 1945, pp. 52-56, y "Los orígenes remotos y secretos
de b Independencia de Hispanoamérica". Periódico Excélsior, México, D. F., abril 26
de 1953, sección Diorama de la Cultura, pp. 7 y 11.
"FRAU ABRINES y ARÚs ARDERIU, Diccionario Enciclopédico de la Masonería, tomo
I, p. 720.

519

�hayan sido "iniciados" en las ideas revolucionarias numerosos militares, civiles
y aun sacerdotes o religiosos como -Fray Servando Teresa de Mier-, que
luego pasaron a América a difundir las consignas "libertarias''.

OBRAS CONSULTADAS
BALLESTEROS Y BERETTA, Antonio, Historia de España y su influencia en la Historia
Universal. Nueve volúmenes. Barcelona, 1919-1941. (Veáse: tomo VII capítulo III
sobre "La independencia de los dominios americanos") .
'
'

LOS SIETE SABIOS DE MtXICO

BAKEGAS GALVÁN, Francisco, Historia de México. Tres volúmenes. Morelia 1923 y
México, 1938 y 1940.
'
'
Lic. GENARo SAUNAS

DÍAz Y PÉREZ, Nicolás, La Francma;onería Española, Madrid, 1894. (Esta edición de
250 ejemplares es muy rara actualmente. El autor usaba el nombre simbólk&lt;&gt;
de VIRIATO, G., 33 y dedicó la obra al General Alberto "'ike, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo de Charleston, en los Estados Unidos de América. )

Q.

Decano de los Maestros de la
Universidad Autónoma de Nuevo
León.

FRAu ABRINEs, Lorenzo Y ARús ARDERiu, Rosendo, Diccionario Enciclopédico de la
Masonería. Tres volúmenes. Buenos Aires, 1962.

Fray Servando Teresa de Mier, Selección, notas y prólogo de Edmundo O'Gorman
México, 1945.
'
FUENTE_: Vicente de la, Historia de las sociedades secretas antiguas y modemas en
Espana. Tres volúmenes. Nueva edición, Barcelona, 1933. (La primera edición apareció en 1870-1871.)
GoNzÁLEZ, José Eluterio, Biografía del benemérito mexicano D. Servando Teresa de
Mier Noriega y Guerra, Monterrey, dos ediciones: 1876 y 1897.
GuzMÁN, Martín Luis, Mina el Mozo, héroe de Navarra, Madrid, 1932.
MATEos, José María, Historia de la Masonerla en México desde 1806 hasta J884 México, 1884.
'
MrQUEL I VEROÉs, José María, Diccionario de Insurgentes, México, 1969.
TIRADO Y ROJAS, Mariano, La Masonerla en España. Ensayo hist6rico. Dos volúmenes.
Madrid, 1892-1893.

Artículos
GARCÍA GuTIÉRREZ, Jesús, "Eclesiásticos mexicanos masones". Revista Lectura. M'ex1co,
·
D. F., Marzo lo. de 1954.
PÉREZ_ GoYENA, A., "La masonería en España durante la Guerra de la Independencia" .
Revista Raz6n y Fe. Madrid, Diciembre de 1908.
RANOEL, Nicolás, "Cuatro diálogos insurgentes". Boletln del Archivo General de la
Naci6n. México, D. F. Tomo III, número 3, julio, agosto, septiembre de 1932.

520

1-IA HABIDO EN LA Historia ilustres generaciones de intelectuales o de artistas.
Son una minoría selecta y privilegiada que ha dejado huella inmarcesible a
la posteridad. Recordamos desde luego la famosa generación española del 98,
cuya proyección llega hasta nuestros días.
Surge la misma, en la madre Patria, bajo signos evidentes de inquietud
política, de desasosiego y de graves problemas nacionales: pérdida en sus
colonias, malestar social, decaimiento de la cultura y escepticismo o desorientación en la voluntad cívica.
Con profundas diferencias de estilo y de contenido, pertenecen a ella, estos
insignes escritores: Azorín (seudónimo Literario de José Martínez Ruiz), Pío
Baroja, Ramiro de Maeztu, Ram6n del Valle lnclán, Antonio y Manuel Machado, Jacinto Benavente, Benito Pérez Galdós.
Recordemos otra ilustre generación española: la del Siglo de Oro de la
que formaron parte, Quevedo, Cervantes, Lope de Vega, e Isabel la Católica.
Miguel de Cervantes Saavedra, es el más grande genio de la literatura castellana. Habría que citar también a Gracia y a Góngora, que encarnan perfectamente el fenómeno de culturización de la literatura. En el Teatro habría
que citar además de Lope de Vega, a Tirso de Molina y a Ruiz de Alarc6n.
En México, la generación de intelectuales de
rista, tiene una significativa importancia. A ella
po, Francisco Zarco, Ponciano Arriaga, Ignacio
Valentín Gómez Farías, León Guzmán y Juan

la Reforma, en la época juapertenecieron Melchor OcamRamírez, Ignacio Altamirano,
Antonio de la Fuente.

521
,

�Las urgencias de la lucha libertaria contra el enemigo, les impidió dar de
sí todo lo que tenían. Más que intelectuales, fueron gigantes en sus combates
por la defensa de nuestra Nación. Hombres honestos, ejemplos de decencia
y de patriotismo.
Nuestro distinguido historiador, don José P. Saldaña, en artículo que publicó en el número 19 de la Revista Humánitas, con el nombre de "Próceres
de b Rf'forma y de la Intervención Francesa", habla de ellos diciendo:
"Es mi propósito formar una especie de galería de los personajes que con
su esfuerzo, talento y patriotismo contribuyeron al triunfo de la República en
tiempos aciagos. Considero de elemental justicia divulgar los actos de quienes,
sin cuidar sus intereses personales, dedicaron su vida en pro de una causa
que significaba la libertad y la restauración del Gobierno Constitucional seri:imente amenazado."
Invocamos también a la célebre generación del Ateneo, también en México, que son los precursores intelectuales de la Revolución Mexicana. Podríamos citar los nombres esclarecidos de Antonio Caso, José V asconcelos, Alfonso
Reyes, Pedro Enríquez Ureifo, Julio Torri, Jesús A cevedo, Eduardo Colín y
Enrique González M artínez.
Este grupo empezó a destacarse desde 1906. Fue el más brillante de nuestra
Patria desde el punto de vista intelectual, por la preparación y talento de sus
miembros, por la conciencia que tuvieron de los problemas nacionales y por
la alta calidad artística y literaria de las obras que formularon.
Trataron de elevar la calidad espiritual del mexicano, enseñando que la
auténtica educación tiene que tener una base filosófica. Combatieron el
positivismo de la época del Gral. Díaz, que había enseñado que la experiencia
es la fuente de conocimientos y abrieron puertas anchurosas al espíritu. Ya
estaba en su mente una finalidad política trascendente, el justo encauzamiento
de la Revolución Mexicana, de la cual fueron antecesores.
Ya hemos dicho que las historias modernas más que relatar sucesos políticos, son historia de la cultura. Habluemos ahora de la generación de 1915,
que corresponde a la época armada de la Revolución Mexicana y que produjo
los siete sabios de México: Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo Toledano, Alfonso Caso, Antonio Castro Leal, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea
y Leyva y Alberto V ázquez del Mercado.
Todos ellos eran estudiantes de Derecho, en la antigua Facultad Nacional
de Jurisprudencia, ubicada en las Calles de San Ildefonso y Guatemala, en
la ciudad de México. Cuando se graduaron fueron eminentes profesionales

del Derecho. Todos con diversas trayectorias, pero distinguidos en las especialidades que cultivaron. Su obra fue individual, no de conjunto y en lo
personal dejaron una huella perdurable y trascendente.
En eso se distinguen de los miembros de la generación de intelectuales de
la Reforma y del Ateneo, que sí trabajaron en equipo y en forma conjunta.
Es poca la literatura sobre el particular. Sólo hemos encontrado el libro de
Luis Calderón Vega Los Siete Sabios de México y de Enrique Krauze Caudillos Culturales de la Revolución Mexicana.
De los siete sabios se sigue hablando, como una leyenda y tradición romántica o sentimental, en la Facultad Nacional de Jurisprudencia, sobre todo
entre universitarios. Tuvo sus maestros, que lo fueron José Vasconrclos y
Antonio Caso, los dos Rectores de la Universidad Nacional de México.
Luis Calderón Vega ha escrito, en su obra citada: "Tal vez cuando el
tiempo avance un poco más y se despejen de bruma los caminos por los que
han peregrinado el pensamiento y las corrientes universales de la Historia,
pueda advertirse no sólo semejanza de ésta con aquélla todavía casi desconocida entre nosotros, de los Fournier, de Masis, de los Maritain, de Psicharu.
de Peguy, de Valery, que tan cerca estuvo del gran Maurice Barrés, como
la nuestra del 15 lo estuvo de Henríquez Ureña y que tuvo su Renán y su
Bergson, como la mexicana de 1915 tuvo su Vasconcelos y su Caso".
Hablaremos ahora del marco revolucionario de la época en 1915, nada
favorable al nacimiento y desarrollo de la cultura, lo que aumenta los méritos
de ellos. El ejército convencionalista, con una columna de 50,000 hombres
acababa de hacer su entrada a la ciudad de México el 6 de diciembre de 1914.
Al frente de ella, los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata que la
encabezaron en briosos corceles, Villa, con su uniforme azul de Gral. de División y Zapata con un elegante traje de charro. El Gral. Felipe Ángeles al
frente de la artillería.
El poder de este ejército estaba en Guadalajara, Toluca, Puebla y Tlaxcala y buena parte del país. Era Presidente de la República el General
coahuilense Eulalia Gutiérrez, surgido de la convención de Aguascalientes.
En el ámbito educativo, Antonio Caso es elegido Director de la Escuela
Nacional Preparatoria, siendo Ministro de Instrucción Pública el Lic. José
Vasconcelos. El Presidente Provisional Eulalio Gutiérrez, asiste al acto de
toma de posesión que tuvo lugar en el anfiteatro de la Preparatoria junto
con el Ministro, acto que tuvo lugar en los primeros días de enero de 1915.
Es significativo el hecho de que dichos ilustres valores de la cultura mexicana,

522
523

�fueron honrados por la Revolución y fueron maestros de los siete espigados
jóvenes que constituyeron la generación de los siete sabios.
El 16 de enero de 1915, deja el poder el Gral. Eulalio Gutiérrez, y por
acuerdo del Gobierno de la Convención lo sustituye el Gral. Roque González
Garza. El 26 de enero se traslada el ejército convencionalista de la ciudad de
México a la de Cuernavaca.
Las fuerzas de Carranza al mando de Alvaro Obregón, ocupan la ciudad de
México el 28 de enero de ese año. Se consolida el ejército constitucionalista
Y recuperan Guadalajara, Puebla y Tlaxcala. El 6 de abril de 1915, tiene
lugar la célebre batalla de Celaya que decide la suerte de la Revolución, en
favor del insigne caudillo de Cuatro Ciénegas.
Este es el marco histórico y revolucionario en que empezaron a actuar los
siete sabios de México. Debo aclarar que este mote al principio fue expresado
con un sentido peyorativo, pero luego con todo respeto, cuando se empezaron
a destacar los miembros de este grupo.

ORIGEN DE ESTE NOMBRE
Este nombre provino, de que sus siete integrantes, acordaron fundar el 5
de septiembre de 1916 una sociedad llamada "Sociedad de Conferencias y
Conciertos", con el fin de propagar la cultura entre los estudiantes de la
Universidad Nacional de México.
He aquí transcrito el documento original:
"En la ciudad de México, a los cinco días del mes de septiembre de
mil novecientos diez y seis y siendo las once de la mañana, se reunieron
en la biblioteca de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, los señores
Alfonso Caso, Antonio Castro, Manuel Gómez Morín, Vicente Lombardo
Toledano, Jesús Moreno Baca, Teófilo Olea y Alberto V ázquez del
Mercado y acordaron:
I. Fundar una sociedad con el fin de pro.bagar la cultura entre los
estudiantes de la Universidad Nacional de México.
II. La sociedad se llamará "Sociedad de Conferencias y Conciertos".

524

III. Constituirse en socios fundadores reservándose el derecho de
invitar a las personas que den conferencias.
Y para constancia firmaron la presente los que en el acto intervinieron.
Manuel Gómez Morín

Teófilo Olea y Leyva

Vicente Lombardo Toledano

A. V ázquez del Mercado

Antonio Castro Leal

Jesús Moreno Baca
Alfonso Caso."

PETICIÓN DE AUTONOMfA DE LA UNIVERSIDAD DE MÉXICO
Con fecha 4 de octubre de 1917, suscribieron un documento por el cual
solicitaron de la H. Cámara de Diputados la Autonomía de la Universidad,
con recursos que le proporcionara el Gobierno de la Federación, pero libre en
su régimen interior y sin más obligación de esta Casa de Estudios, que la de
rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al Congreso de
la Unión.
He aquí transcrito el documento original que comprueba lo anterior:
"Los que suscribimos, firmantes del Memorial presentado por los
profesores y alumnos universitarios a esa H. Cámara de Diputados, para
que fuera rechazado el acuerdo de la H. Cámara de Senadores, que
incorporaba el Departamento Universitario al Ministerio de Gobernación, a Uds. respetuosamente decimos:
Que teniendo el referido Memorial por fin inmediato mostrar las
importantes razones que existían contra el acuerdo del Senado, no dejaba reconocer que, como decía en la página once 'La existencia de la
Universidad con recursos que le proporcione el Gobierno de la Federación, pero libre en su régimen interior, no sólo es constitucional sino que
además en el ideal al cual debe tender la instrucción pública superior
en todo país civilizado.
Que estando enterados de que la opinión y el buen juicio de los
miembros de esa H. Cámara conoce el valor de las razones que militan
en pro de la autonomía universitaria, teniendo, además, en cuenta que

525

�algunos ciudadanos diputados consideran factible que tal instituci6n
viva independiente con los fondos que le suministre el Estado.
A Uds., respetuosamente pedimos, que al considerar el artículo relativo de la Ley Orgánica de las Secretarías de Estado, acuerden, si lo
juzgan viable, la autonomía de la Universidad, sin más obligación que
la de rendir anualmente un informe de su marcha administrativa al
Congreso de la Unión.
México, a cuatro de octubre de mil novecientos diez y siete.
Vicente Lombardo Toledano

Teófilo Olea y Leyva

Antonio Castro Leal

Alfonso Caso

M anu, l Gómez Morín

Alberto Vázquez del Mercado

9

A la H. Cámara de Diputados del Congreso de la Unión."

CARACTERÍSTICAS COMUNES DE SUS COMPONENTES

,.

tado Federal y Gobernador de Puebla; Vázquez del Mercado, Secretario General del Departamento del D. F. y Ministro de la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, habiendo renunciado valientemente a este puesto cuando se
violó por el Gobierno de Ortiz Rubio, la suspensión concedida en un amparo
al Lic. Luis Cabrera, quien fue arbitrariamente desterrado del país.
Gómez M orín, fue Oficial Mayor y Secretario de Hacienda y Crédito Público, donde organizó y modernizó el sistema fiscal mexicano; Olea y Leyva,
Ministro de la Suprema Corte de 1940 a 1955, año de su muerte y Castro
Leal, 2demás de Rector fue Diputado Federal.

Dos de ellos, fundaron y encabezaron partidos políticos nacionales: Lombardo, el Partido Popular con ideario de izquierda y Gómez M orín, el Partido
Acción Nacional, con un pensamiento moderado, pero abierto al progreso y
a la transformación social.
Se distinguieron singularmente todos ellos en la vida de nuestro país, a la
que enriquecieron con su trabajo y su esfuerzo: Cano, como arqueólogo,·
donde alcanzó fama internacional por sus descubrimientos en Monte Albán,
Oaxaca; Lombardo, como dirigente obrero, fue el primer Secretario General
de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) y Presidente de la
Confederación de Trabajadores de la América Latina ( CTAL) .

Todos ellos eran estudiantes de Derecho en la Facultad Nacional de Jurisprudencia en el año de 1915, en que ingresaron a ella, por lo que contarían
con 16 o 17 años. El menos conocido de todos, por haber muerto trágicamente,
en plena juventud, fue Jesús Moreno Baca. Por eso, Lombardo Toledano en
forma irónica y simpática decía: "Los siete sabios eramos seis".

Vázquez del Mercado, ha sido uno de los más insignes catedráticos de
Derecho Mercantil en México, con un acendrado prestigio nacional e internacional, autor de leyes de la materia y consejero de altos funcionarios públicos. Gómez M orín, fue reconocido como uno de nuestros más brillantes
economistas y autor de leyes fiscales y hacendarias que todavía están vigentes.

Principiaron como juristas, pero luego se extendieron a otras disciplinas
tales como la Filosofía, la Ética, la Economía, la Arqueología y a diversas
ramas del Derecho, según su vocación. Podemos considerar que todos fueron
revolucionarios, porque combatieron ideológicamente a los intelectuales de
mentalidad porfiriana y reaccionaria.

Olea y Leyva, fue uno de los mejores Ministros de la Suprema Corte, cuyas
tesis doctrinales fueron la base de tesis jurisprudenciales que actualmente
siguen aplicándose y Castro Leal, Diplomático, literato y crítico literario, que
llegó a ser Presidente de la Academia Mexicana de la Lengua y uno de nuestros más preclaros hombres de letras, pensador talentoso y profundo promotor
de empresas de alta cultura.

Tres de ellos fueron Rectores: Caso, Gómez Morín y Castro Leal. Fueron
distinguidos catedráticos universitarios: Caso, de "Teoría General de Derecho";
Lombardo, de "Derecho de Trabajo"; Gómez Morín, de "Derecho Público";
Vázquez del Mercado, de "Derecho Mercantil"; Olea y Leyva, de "Derecho
Penal" y Castro Leal, de "Literatura".
Llegaron a ser altos funcionarios públicos: Caso, además de Rector y Director del Instituto Nacional Indigenista, fue el primer Secretario de Bienes
Nacionales en tiempos del Presidente Miguel Alemán; Lombardo, fue Dipu-

526

No cabe duda que esta generación de intelectuales de 1915, conocida popularmente como "los siete sabios de México", ha sido una de las más valiosas, constituyó una reunión de varones ilustres que lucharon por las mejores
causas de la patria, teniendo las mejores cualidades para ello.
Al lado de los grandes próceres del movimiento armado de 1910, que
encabezó el apóstol Francisco l. Madero y que continuaron Carranza, Obregón, Calles y Cárdenas, se les puede clasificar con toda justicia, entre los
caudillos culturales de la Revolución Mexicana.

527

'

�EL PLAN DE LA LOBA

Juan FIDEL ZoRRILLA
Universidad Autónoma de Tamaulipas

DuRANTE LA DOMINACIÓN española en México, particularmente en los últimos
años del siglo XVIII y en lo correspondiente al XIX empezó a enfrentarse
el gobierno colonial a incipientes problemas de contrabandos provenientes de
los Estados Unidos y América del Sur, generalmente por la vía marítima. No
obstante el monopolio comercial de los puertos de Veracruz y Acapulco, estructurado vigorosamente y calcado del sistema español peninsular, las autoridades de Nueva España se esforzaron para abatir con fuertes castigos y
diversas medidas la ilegal introducción de mercancías y hasta de materias
primas que aparecían en los mercados de diversas poblaciones de la Nueva
España. Esto es sabido y algunos documentos con que contamos en Tamaulipas así lo testifican; señalándose como dato curioso la preocupación de las
autoridades coloniales expuestas al gobierno de Nuevo Santander, ya en 1810,
sobre la entrada a Nueva España de un contrabando de libros encomíasticos
de la insurgencia continental provenientes de Venezuela.
Ramos Arizpe llamó escandaloso el monopolio del puerto de Veracruz y su
célebre memoria lo calificó como expresión de un sistema mercantil que fue
"el azote más terrible y cruel que han sufrido las Américas"; clamando por el
libre comercio y la apertura "de los puertos de Brazo de Santiago, Soto la
Marina, Altamira y Tampico" en el litoral de Nuevo Santander. El proteccionismo al decadente comercio español no fue negociable durante la época
colonial. El contrabando, en muy reducida expresión, y las licencias de los
virreyes a determinados comerciantes para introducir mercancías prohibidas,
fueron las grietas de la rígida regla monopolística en materia de puertos,
señalada por algunos autores como una de las causales de las guerras de
independencia en América.

529
humaniw-34

�Al consumarse la independencia el territorio nacional ubicó su frontera del
noreste, de acuerdo con el tratado Adams-Onís, en el límite entre Texas y
Louisiana, provincia é~ta que fue adquirida por los Estados Unidos desde
principios del siglo XIX por compra al gobiemo de Napoleón Bonaparte;
pero cambió la situación radicalmente al determinarse la anexión de Texas
a la Unión Americana y quedar establecido en 1848, por virtud del Tratado
de Guadalupe, Hidalgo, el límite noreste de México en el Bravo, corriéndose
arbitraria e injustamente a esta corriente el lindero entre Texas y Tamaulipas
que siempre había sido el río de las Nueces desde su embocadura hasta la
confluencia del Arroyo Atascosito. Fue así como al iniciarse la segunda mitad
del siglo XIX el estado de Tamaulipas se encuentra con una superficie reducida y su límite septentrional estirado hacia el sur hasta el Bravo, siendo el
menoscabo precisamente la llamada franja del Nueces o Área Mesteña, caracterizada económicamente, entonces, por su riqueza ganadera. La pérdida
territorial de Tamaulipas se estimó por Apolinar Márquez en 3,743 leguas
cuadradas.
Un cúmulo de consecuencias econom1cas y sociales gravitaron sobre la
línea fronteriza mexicana de Tamaulipas con los pujantes Estados Unidos,
destacando como puntos neurálgicos al desarrollo de diversas poblaciones texanas en la margen izquierda del Bravo, un creciente contrabando, robos
de ganado y ataques frecuentes de bandas de apaches, comanches y forajidos.
Las villas y rancherías del norte de México y particularmente las de Tamaulipas fueron asaltadas con encono desde el año 1836, coincidentemente con
la guerra de Texas, diezmando estas depredaciones la ganadería en ambos
lados del río Bravo, padeciendo los rancheros mexicanos y sus familias el
impacto brutal de las violentas incursiones de la barbarie. El área municipal
de Guerrero, por ejemplo, sufrió sesenta asaltos de indios enemigos y en
la jurisdicción de Mier los daños resultantes de los ataques fueron enormes,
como se aprecia en el informe de la comisión pesquisidora de la frontera
del norte que consagró una importante sección de su investigación a la guerra
con los indios en Tamaulipas, desde 1848. Relata el historiador regional
Lorenzo de la Garza, por ejemplo, el asalto de 600 indios al rancho de "Los
Moros" del municipio de Guerrero, en el que fue allanada y quemada la
casa principal, sufriéndose sesenta y dos bajas entre muertos y heridos de
ambos sexos, muriendo en el combate el dueño del rancho Miguel Benavides
y su familia, en la que había niños y su hermano Nepomuceno. Miguel Benavides era subprefecto de Guerrero y persona altamente estimada en el municipio, lo que inspiró a la musa popular en célebre corrido que en uno de sus
versos dice: "Cinco leguas del lugar, año de mil ochocientos cuarenta y cuatro
contados llegan aquellos malvados como enemigos violentos, con renegridos
530

intentos a la casa y la quemaron, y con la gente acabaron, en el rancho de
'Los Moros' ".
En referencia a estos ataques de la llamada "comanchería", Francisco
Gómez Palacio, procurador general y secretario de gobernación en el gobierno
de Juárez, en su dictamen sobre reclamaciones de indemnización por depredaciones de los indios, señaló como una realidad "las invasiones de los indios
a México, que los Estados Unidos nunca reprimieron, con todo su colosal
poder, casi- han cesado por los esfuerzos del pobre, débil y desvalido pueblo
de la frontera de México; viniendo así a resultar probado de que la bendición
de que hablaba el presidente Polk nunca lo recibió México de una mano
extranjera, sino que después se la ha procurado él solo . .. ".
Por virtud de la fijación de la nueva línea fronteriza del norte de México,
el gobierno federal decretó en 1848 la división en tres secciones de la frontera,
correspondiendo las de Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas a la sección
oriente, con el propósito de crear nuevas aduanas en dichas áreas. En cumplimiento de una ley de la materia decretada el 24 de noviembre de 1849
se expidió en julio de 1850, siendo secretario de hacienda Manuel Payno, el
Reglamento para el Contra-Resguardo de Nuevo León y Tamaulipas. Fue
pues evidente el interés gubernamental por organizar el sistema aduanal y
evitar el creciente contrabando y sus graves consecuencias en el norte de la
república. Para el contra-resguardo de Nuevo León y Tamaulipas se dispuso
integrarlo con un comandante, diez tenientes y cincuenta guardias siendo
sus funciones fundamentales impedir el contrabando y la evasión de los derechos arancelarios de importación, así como evitar la exportación ilícita de oro,
plata y moneda circulante, lo que derivaba en gran parte del auge de nuestra
minería y del prestigio de la casa de moneda o ceca de México.
Tres factores, dice el autor César Sepúlveda, "conspiraban para que perdurase una grave intranquilidad en la región: 'la Zona Libre, las incursiones
de los bandidos y las depredaciones de los indios' ". Esta desafortunada situación se relacionó con importantes acontecimientos políticos sucedidos en
el norte de Tamaulipas que generaron una rebelión local exteriorizada el
12 de septiembre de 1851, con la expedición del llamado "Plan de La Loba"
y las acciones de guerra a que después hacemos mención.
Antes de referirme a la rebelión citada, recordaré en breve repaso, lo que
fue la Zona Libre y las consecuencias económicas de su creación. Por Zona
Libre fronteriza se entendió una franja del territorio nacional de cuarenta
kilómetros de anchura en la margen derecha del río Bravo desde Nuevo
Laredo hasta su desembocadura en el mar, o sea que inicialmente se concedió

531

�únicamente a la frontera de Tamaulipas, habiendo sido decretada por el
gobierno local el 17 de marzo de 1858 y confirmada por decreto del congreso de la unión el 3 de julio de 1861. Es de aclararse que la determinación
de la zona libre fue posterior a los acontecimientos que relatamos en este
trabajo, pero las disposiciones relativas al tratamiento a dicha área recóñoceñ
como antecedentes las franquicias aduanales que concedió el presidente
José Joaquín Herrera en 1849 y las tarifas del arancel Ávalos que expidió
en Matamoros el general Francisco Avalos, a raíz de los combates derivados
del Plan de la Loba. De paso diremos que en 1870 se extendió el beneficio de la zona franca a Nuevo León, Coahuila y Chihuahua y que no fue
sino hasta 1905 cuando el ministro porfirista Limantour dio por extinguida
la franquicia territorial.
Evidentemente, las franquicias primero y después la zona libre, permitieron
un amplio desarrollo para la frontera tamaulipeca, no siempre visto con
buenos ojos por los vecinos del norte. Baste para ello mencionar el dato que
proporciona Francisco R. Calderón en su obra sobre la vida económica en
el siglo XIX de la historia de México dirigida por Cossío Villegas, en la
que se señala el incremento demográfico de Matamoros, Camargo, Mier y
Laredo que tenían 18,000 habitantes en 1858 y para 1862 contaban con
50,000 almas. Otro dato que nos permita comprender el incremento económico de la zona fronteriza se refiere al monto de las importaciones por
la Aduana de Matamoros, cuya cifra global anual fue de $ 1,075.000.00 en
1848 y ascendió a $ 4,595.000.00 para 1859, correspondiendo un 80% al
algodón, explicable el dato porque e~ ese tiempo México no producía el algodón que consumía. El beneficio económico de la frontera, determinado en
esos tiempos por el régimen fiscal aduana!, es el "quid" de la cuestión que
nos permita desentrañar la situación de inestabilidad reinante en el norte
Je Tamaulipas después de la guerra de intervención americana, situación que
mot!vó la rebelión de La Loba y otros acontecimientos que a la misma se
constelan.
Es de señalarse también como antecedente de los problemas aduanales de
Tamaulipas que el 10 de marzo de 1845 la Asamblea Departamental de la
entidad protestó ante las autoridades de la nación contra la permanencia
del decreto del 11 de abril de 1837 que concedía a Veracruz el privilegio de
ser el único puerto de depósito en la república, beneficio que consistía en
conceder plazos y facilidades para el pago de derechos a contar de la salida
de los almacenes. Este privilegio colocaba en desventaja comercial a las
poblaciones fronterizas de Tamaulipas.
532

Era alcalde de Matamoros el año de 1851 el coronel graduado de caballería Rafael M. Quintero, de la opulenta familia Quintero del sur de Tamaulipas, quien fue participante activo en la defensa de la ciudad; fungía
como gobernador de Tamaulipas Jesús Cárdenas, gobernador del estado en
dos ocasiones: del 18 de septiembre de 1848 al 17 de agosto de 1851 y
nuevamente, del 30 de septiembre de 1851 al 19 de noviembre de 1852, mediando un breve interinato del general Antonio Canales Rosillo. Cárdenas
pertenecía al grupo político Canales-Molano a quien se atribuyó el asesinato
del cacique y gobernador inmediato anterior Francisco Vital Femández. A
su vez el grupo Canales-Molano estaba vinculado políticamente con el general
Mariano Arista, a la sazón presidente de la república. La política de Tamaulipas se encontraba ese año firmemente relacionada con la nacional; siendo
de agregarse que con el asesinato de Francisco Vital Femández en 1850,
habían salido del mapa direccional de Tamaulipas los Fernández, cuya poderosa familia influyó en la entidad y gobernó gran parte del periodo comprendido entre 1821 y 1848. También de paso diremos que el citado alcalde y
coronel Rafael M. Quintero murió en defensa de los principios de la Reforma
frente a Tampico en 1858.
La Loba es una localidad del municipio de ciudad Guerrero, Tamaulipas,
habiéndose redactado allí el día referido, por un grupo de civiles, vecinos
de la municipalidad, un plan de doce puntos en el que se planteó la reforma
de la constitución federal, la expulsión de las tropas permanentes, la lucha
contra los indios bárbaros, la participación de los estados fronterizos y la
futura fQrmación de un gobierno provisional, sin idea de "anexación", así
lo dice el plan, para los estados que lo adoptasen. La palabra "anexación"
da idea de haber sido traducida del inglés "annexation". Por otra parte, y
este es un interesante aspecto del manifiesto de La Loba, se dedicaron cuatro
puntos a la situación aduanal. Los puntos son como sigue:
"5o. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación
sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan de un cuarenta
por ciento sobre aforo.

60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando, que
lo hacen delito criminal e imponen multas proporcionadas: baste la pérdida
de los efectos sin más responsabilidades y del producto de éstos que se forme
un fondo con el objeto exclusivo y sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera del Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.
533

�80. Se establecerá una aduana fronteriza para el comercio extranjero en
la Villa de Reynosa".
El propósito de la rebelión, confesado en el plan, principalmente tendía
a modificar el régimen aduana! y favorecer económicamente la región fronteriza, lo que al decir del historiador matamorense Elíseo Paredes Manzano,
le confirió al movimiento una gran popularidad en sus inicios. Otro historiador
de la misma ciudad fronteriza, Florentino Cuéllar, abunda en la misma opinión diciendo: "Todavía en nuestra lejana niñez oímos los corridos que
ensalzaban a Mariano Reséndez y otros valientes fronterizos, que se batían
con el contraresguardo aduana! y jamás escuchamos", agrega, "un rápsoda
popular ensalzando al gobierno". La popularidad de la rebelión se perdió
al ser atacado Matamoros, tanto porque las fuerzas de Carbajal contaban
en sus filas con buen número de filibusteros, como por la violencia de los
combates y los graves deterioros a la ciudad en la lucha por las calles.
Volviendo al texto del plan encontramos que el punto tercero es de carácter
federalista en tanto que propone reformas a la constitución a efecto de
reservar "a los estados todos los poderes y goces no concedidos expresamente
al gobierno federal", expresando, uno de los principios básicos del sistema
federalista. Se impone comentar que al publicarse el Plan de La Loba estaban
en vigor la Constitución y el Acta Constitutiva de 1824 por virtud del Acta
de Refo1ma de 1847,, de suerte que la petición del punto tercero resultaba
inútil y demuestra el desconocimiento, por parte de los líderes de la rebelión,
de la situación jurídica constitucional del país en la época.
Encabezó la lista de lugareños comprometidos en el Plan de La Loba el
teniente coronel José María Canales, sin aparecer en la misma el general
Carvajal, pero fue éste el alma de la rebelión y quien dirigió el movimiento
militar.
Quién era Carvajal. Nació don José María en San Antonio de Béjar en
1810, cuando Texas formaba parte de la Nueva España, yéndose a radicar,
aún niño, en 1813, al estado de Kentucky donde trabajó como aprendiz algún
tiempo en un taller de curtiduría, para después trasladarse a Bethany, Virginia, y estudiar allí en el colegio dirigido por el educador Alejandro Campbell. De regreso a Texas se le relaciona con la lucha aparentemente federalista
de los texanos, pero al desenvolverse los acontecimientos, tal como sucedió,
Carvajal viajó a territorio mexicano y lo encontramos en 1840 en Laredo y
en Guerrero formando parte del comité directivo de la república del Bravo,
de lo que después hablaremos. Luchó contra la invasión norteamericana en
1846 y en 1851 dirigió las operaciones de la rebelión de La Loba. Inquieto

534

personaje, durante la intervención francesa se distinguió; fue gobernador de
San Luis Potosí y gobernó Tamaulipas en dos ocasiones: de 1864 a 1865 y
en 1866, habiendo entrado a la plaza de Matamoros cuando capituló Mejía
como consecuencia de la Batalla de Santa Gertrudis. Su esposa Refugio de
León, fue hija de Martín de León fundador de Victoria, Texas. Murió
Carvajal en Soto la Marina en 1873.
Los proyectos de la llamada República del Bravo y de una supuesta República de la Sierra Madre constituyen antecedentes de la sublevación de
La Loba, por lo que me referiré brevemente a dichas amenazas a la integridad territorial de México. Al finalizar la década de los treintas un grupo de
líderes del noreste, encabezados por Canales Rosillo, Francisco Vidaurri
Villaseñor, Juan N. Molano, Manuel María de Llano, Jesús Cárdenas y
Carbajal orientó sus actividades a la defensa del federalismo, suprimido después de la expedición de las Siete Leyes Constitucionales de 1836 y la declaración de independencia de Texas. Este grupo federalista que extendía su
radio de acción hasta Lipantitlán, cuartel de Canales Rosillo localizado dentro
de lo que hoy es territorio de Texas, proclamó la república del Bravo en
enero de 1840, fijando como sede del consejo directivo de la naciente organización política, primeramente a Laredo y después a ciudad Guerrero. La
república del Bravo fue efímera, después de breves luchas se extinguió al
rendirse las fuerzas de Antonio Canales Rosillo al general Arista en las
inmediaciones de Saltillo, reconociéndosele al militar rebelde el grado de
teniente coronel. La escisión pudo ser de graves consecuencias y aún cuando
temporalmente amenazó la unidad nacional, es de tenerse en cuenta que uno
de los propósitos en la creación de esta entidad, fue establecer el límite de
Texas en el Río Nueces y no en el Bravo, como arbitrariamente lo fijaron los
texanos y después, mediante anexión lo reconocieron los Estados Unidos.
Es conveniente señalar que Canales Rosillo, en 1842, actuó patrióticamcnte
al derrotar a la fuerza armada expedicionaria texana autorizada por Samuel
Houston para invadir Tamaulipas, cuyos contingentes fueron batidos y derrotados por completo en el caserío de Mier, el día de Navidad de ese año.
En cuanto al otro proyecto, el de la República de la Sierra Madre, en 1849
se acusó al gobernador tamaulipeco Jesús Cárdenas de pretender independizar
el estado. Se dijo que trataban de expulsar ciudadanos sin mayores trámites
y obstaculizar las labores del congreso local en complicidad con José María
Carvajal, concatenando todas estas acusaciones a una fantástica conexión
con un comisionado texano de cazadores de búfalos y con los señores Francisco
Merkes y John West, quienes, se decía, preparaban en Tampico una sublevación y se interesaban, en representación de ciertos sectores de la política

535

�norteamericana, en el proyecto de una supuesta república de la Sierra Madre.
Esta imputación fue negada oficial y enfáticamente por el gobernador Jesús
Cárdenas, atribuyendo la versión a su enconado enemigo político Francisco
Vital Femández. En el pretendido proyecto escisionista fue envuelto también
el propio general Arista, interesado, según los acusadores, en anexar parte
del territorio mexicano a los Estados Unidos, como sucedió antes con Texas
y especular en grande con terrenos localizados en la zona norte de Tamau!ipas, adjudicándose también complicidad a Antonio Canales Rosillo. Después
se atribuía a Santiago Vidaurri participación en estas conspiraciones con el
mismo propósito.
Considero que no hay pruebas suficientes para respaldar históricamente
estos cargos que reposan fundamentalmente en un ejemplar del periódico
Picayunne de Nueva Orleáns y en una referencia de Paulo Arrangoiz sobre
la opinión de Arista. Otros papeles relacionados con este proyecto, invocados
para insistir históricamente en su ilación, consisten tanto en la publicación,
de un periódico en Brownsville llamado El Río Bravo, en julio de 1848, en
la que habló de la declaración de independencia de siete estados septentrionales a partir de la Sierra Madre; como un asiento en El Diario del Presidente Polk, donde refiere haber tenido conocimiento, por el secretario de
estado, de un proyecto de ciudadanos de los Estados Unidos, hostil a nuestro
país, para sublevar las provincias del norte de México y establecer la nueva
república. Lo cierto es que el supuesto proyecto de la república de la Sierra
Madre sólo sirvió de plataforma para severos ataques políticos en un período
comprendido de 1848 a 1855 y que las noticias sobre el mismo, cuando mucho,
podrían conducimos a considerar que se trató de intenciones no plasmadas
y ambiciones que no encontraron eco.
Las acciones militares importantes de la rebelión fueron tres: la ocupación
de Camargo el 20 de septiembre de 1851, el asalto a Matamoros en octubre
del mismo año y la batalla del río San Juan del 21 de febrero de 1852.
El asalto a la ciudad de Matamoros se inició el 20 de octubre del referido
año de 1851 retirándose los atacantes el día 30 del mismo mes, estando la
defensa a cargo de la famosa brigada Avalos, al mando del general Francisco
Avalos, cuerpo militar que estuvo fuertemente apoyado por los elementos de
la Guardia Nacional de Matamoros a la que se incorporaron vecinos de es:i
comunidad.
El ataque a Matamoros lo dirigió el general José María Carvajal con
novecientos hombres, de los cuales trescientos eran filibusteros provenientes
de los Estados Unidos. El combate fue realmente enconado pues los rebeldes

536

llegaron a ocupar parte de la ciudad, un fortín y el edificio de la aduana,
siendo el clímax de la batalla el 22, día en que Carvajal intimó la rendición
de la plaza. Se rechazó la rendición y se luchó vivamente hasta el día 30,
logrando los defensores sostener y dispersar al enemigo, cuyos efectivos en
parte se retiraron a la orilla izquierda del río Bravo. El general Ávalos resultó
herido de una pierna y entregó el mando provisionalmente al coronel Nicolás
de la Portilla, habiendo sido herido también de una pierna y un brazo el
alcalde Quintero. El coronel Macedonio Capistrán, quien figuró en importantes hechos de la vida histórica de Tamaulipas, se distinguió en las acciones defensivas. Matamoros se salvó del asedio de Carvajal pero quedó muy
destruida pues, como dijimos, la lucha tomó cuerpo dentro de la ciudad y
el combate se caracterizó por su duración y violencia.
La segunda acción importante de esta rebelión, cuyo resultado fue definitivo, se desarrolló en la circunscripción de Camargo, cerca del Paso del
Azúcar, "en un terreno lleno de barrancas y bosques a la margen derecha
del río San Juan", lugar en que se posesionaron los rebeldes de Carvajal y
donde fueron abatidos por la célebre brigada Canales al mando del ·general
Antonio Canales Rosillo el 21 de febrero de 1852. Los insurrectos, según
el parte de Canales, componían una fuerza de cuatrocientos treinta y ocho
filibusteros, ochenta y cuatro mexicanos y una pieza de artillería de a doce;
es decir, según esta fuente, los rebeldes tenían una amplia mayoría de extranjeros, lo que durante mucho tiempo puso en predicamento la conducta de
Carvajal y sus propósitos. La brigada Canales y tropas del llamado ejército
permanente dominaron la situación desde el primer momento con las brillantes cargas del Batallón de Guardia Nacional de Ciudad Victoria, al mando
del comandante Juan Patiño; resolviéndose la acción con la retirada de los
rebeldes, quienes ya no se empeñaron en otra acción. Según el mismo parte
que se comenta, el batallón de Carvajal sufriendo la pérdida de 48 muertos
además de los que se ahogaron al tratar de cruzar el río San Juan, la brigada
Canales perdió cuatro soldados y siete jefes y oficiales muertos, resultando
heridos sólo nueve soldados. La acción del río San Juan puso fin a la rebelión de La Loba.
La defensa de Matamoros frente a los rebeldes de Carvajal fue exaltada
por el congreso del estado otorgándosele a la ciudad el título de "invicta
y heroica" y a su vez el congreso nacional le confirió el calificativo de "leal",
nombres que se han adherido a la tradición de esta urbe tamaulipeca.
La primera consecuencia visible del Plan de La Loba fue de carácter estrictamente arancelario, pues el general Francisco Avalos, encargado de la defensa de Matamoros, el 30 de septiembre del propio año citado expidió un

537

�uuevo arancel reformado, tratando de desvirtuar los motivos de la rebelión.
El proyecto de modificaciones al arancel se consultó con los comerciantes y
el ayuntamiento de la ciudad, aprobándose antes de empezar el asedio de la
plaza por Carvajal; se publicó su texto en español e inglés con el fin de darlo
a conocer ampliamente. La nueva tarifa alteró la establecida en 1845 y
permitió la introducción de materias primas y mercancías cuya importación
estaba prohibida. Desde luego resulta innecesario comentar la ilegalidad de
las reformas arancelarias, por no disponer el comandante de facultades para
dictarlas, pero ante la presión de los hechos, la peligrosa popularidad de la
rebelión en sus primeros pasos y la circunstancia económica de que en
Brownsville y lugares aledaños se encontraban en almacén mercancías para
enviar a México, valuadas entonces en tres millones de pesos, Ávalos no titubeó
y expidió las nuevas cuotas. El arancel Ávalos originó serias protestas de
comerciantes y autoridades municipales de los puertos de Veracruz y Taropico y el 14 de abril de 1852, el propio vencedor de Matamoros reimplantó
el arancel anterior legal, dejando sin efectos las reformas, enfrentándose nuevamente las autoridades aduanales a un contrabando irrefrenable.
Es así como podemos afirmar que la rebelión de La Loba y sus causales,
constituyeron antecedentes preciosos de la creación de la Zona Libre Fronteriza, cuya armazón legal justificó su supervivencia desde 1858 hasta 1905,
situación que permitió el desarrollo de las ciudades tamaulipecas que a lo
largo del río Bravo fueron guardianes celosos de nuestra nacionalidad frente
a los ataques de apaches, lipanes, comanches, forajidos y bandas armadas, en
un período que se prolongó por más de un cuarto de siglo a partir de
1835. Fue así también como el desarrollo de la frontera repercutió favorablemente en la ciudad de Monterrey, urbe que se asomaba al gran comercio
y a la industria con el respaldo vigoroso de una población dinámica y esforzada.
Para concluir, recordaré brevemente la época llamada de los algodones,
durante los años de la guerra de secesión en los Estados Unidos, comprendidos esos años dentro del periodo de la concesión de la Zona Libre. En
ese tiempo de auge del algodón y de utilización obligada de los puertos de
Matamoros y Bagdad por parte de los confederados en sus importaciones
y exportaciones, se aceleró el progreso de la frontera tamaulipeca, no obstante
los graves problemas internos que agobiaban al país. En la época de los
algodones se unieron a lo largo del límite con Texas la fantasía y la realidad,
convirtiéndose el curso inferior del Bravo en una ruta de bonanza comercial
por la que navegaron veleros y barcos de vapor desde su desembocadura
hasta Camargo, río arriba; como si el destino compensara en esa forma a los
pueblos fronterizos, los días amargos del desamparo y del acoso de enemigos
implacables.
538

APÉNDICE

TEXTO DE LA CARTA ENVIADA POR EL GENERAL
ANTONIO CANALES ROSILLO AL CORONEL D. H. W. HARNES

Señor coronel D.I-l.W. Harnes.-Lipantitlán, agosto 4 de 1840. -Muy
señor mío y amigo- He leído la carta de V. con el detenimiento que
merece, y mi contestación no debía ser otra que la demandada por el
honor ofendido, si no hubiera advertido que tal V'1Z una equivocación
de principios, o el poco conocimiento que V. tiene de mí y de mis paisanos, lo pudo haber obligado a ponerme tal comunicación. Toca a V.
por tanto aclarar sus ideas sobre estos puntos. Nosotros, señor coronel,
no hemos tomado las armas para vender, ceder, ni entregar nuestro
territorio a personas extrañas; nuestro objeto no ha sido otro que proporcionarnos un gobierno franco, ilustrado y filantrópico que haga la
felicidad de nuestra patria. Objeto tan noble nos ha arrastrado a abandonar nuestras familias e intereses, exponiendo nuestra existencia por
establecer aquellos principios. ¿Y después de tantos sacrificios, de tan
costo:,os trabajos y de las miserias de todo género a que la suerte nos
redujo, quiere V. señor coronel proponernos por premio de ellos que
hagamos una traición a nuestra patria? ¿Puede V. creernos capaces de
cometer tal vileza? Sin duda V. se ha equivocado midiendo a todos los
mexicanos con un mismo recelo. Mil veces a V. mismo y al presidente
manifesté mi opinión tanto en Austin como Galveston sobre el objeto
de su carta. ¿Qué mira pues ha llevado V. en reptírmelo? ¿Quiere V.
que yo lo haga respecto de mis principios? Pues óigalos V. Jamás he de
permitir bajo ningún pretexto que la bandera de Texas se enarbole
fuera de la antigua provincia de Texas. Para hacerlo tendrán que pasar
sobre nuestros cadáveres, y sobre todos los demás mexicanos; pues acerca
de este particular no existe entre otros división alguna. Si V. avanza

539

�sobre el Laredo tendrán que batirse con sección que mandé a ocuparlo
con expresa orden de no permitirle a V. la entrada. Sepa, V. pues,
señor coronel, que si no retrocede del objeto que me dice lo lleva al
Laredo, tendré que auxiliarme de las tropas centrales. Este es el único
caso en que puede dejar de ser federalista, porque el territorio y el honor
nacional, es sobre todo. No reses ni caballos puedo dar a V. si son con
el objeto que me las pide; si a mis órdenes y por su paga cuando la
haya, quieren venir algunos de los que componen esa fuerza, serán
bien recibidos, y asistidos con caballos y provisiones, de lo contrario
repito a V. que serán los primeros enemigos con que me veré obligado
a combatit. Espero su contestación y entre tanto aún puedo titularme
su amigo y S. Q. B. S. M .-Lic. Canales.
(DE LA TORRE, Toribio y Coautores, Historia General de Tamaulipas, edición del
Instituto de Investigaciones Históricas de la U.A.T., Ciudad Victoria, Tamaulipas,
diciembre de 1975, p. 181).

4o. La representación nacional, a lo menos en el Senado, será igual
por Estados y elegido populosamente, aboliéndose la facultad del
Ejecutivo para nombrar Senadores.
So. Se exige la alza de prohibiciones y la baja de derechos de importación sobre efectos extranjeros, no pasando los que se impongan
de un cuarenta por ciento sobre aforo.
60. Serán abolidas las excesivas penas aplicadas sobre el contrabando,
que lo hacen delito criminal e imponen multas desproporcionadas;
basta la pérdida de los efectos sin más responsabilidades y del
producto de éstos que se forme un fondo con el objeto exclusivo y
sagrado de hacer la guerra a los salvajes.
7o. Se permitirá la introducción de víveres en la frontera de Río Bravo,
libre de derechos de entrada por 5 años.

TEXTO DEL PLAN DE LA LOBA

Bo. Se establecerá una Aduana Fronteriza para el comercio extranjero
en la Villa de Reynosa.

Convencidos los que suscriben, todos vecinos de Ciudad GW!rrero del
Estado de Tamaulipas, de no ser atendidos por la representación nacional sobre las repetidas peticiones que han hecho a aquella Soberanía
por los conductos respectivos acerca de la alza de prohibiciones, baja
de arancel y protección, para que se reparen las continuas depredaciones de los bárbaros, ya insoportables, lo mismo que la opresión en
que '.}'acen, en virtud de restricciones, que unidas con la hostilidad de los
indios, completan la destrucción no sólo del pueblo de los que hablan
sino aun de toda la frontera, han acordado y decididos a sostener las
armas al contenido de los artículos siguientes:

9o. Los pueblos coligados bajo este Plan, se cometen a las autoridades
de sus respectivos Estados que lo secunden.

Jo. Las tropas permanentes serán expedidas del territorio del Estado
por ser perniciosas, opresoras e inútiles.
2o. El Ciudadano es inviolable en el goce de sus derechos y propiedades
y en el uso de sus opiniones; el poder judicial será sostenido en el
libre ejercicio de sus funciones, y ningún auxilio se tomará para
las fuerzas libertadoras sin ser pagadas.
3o. Para garantía de los derechos y soberanía de los Estados se requiere
la reforma de la Constitución Federal, reservándose a los Estados

540

todos los poderes y goces no concedidos expresamente al Gobierno
Federal.

JOo. Este movimiento es eminentemente nacional y liberal, de consiguiente los Estados y Pueblos que lo adoptan serán sostenidos por
las tropas libertadoras.
11 o. Parte de dichas fuerzas se destinarán permanentemente a hostilizar a los indios bárbaros hasta la pacificación completa de los
Estados fronterizos.
120. Estos pueblos no depondrán sus armas mientras no se conceda, y
valide todo lo contenido en los once artículos que proceden: Si el
Gobierno General se obstinare en negar la petición armada de esta
frontera que contiene todas las necesidades de toda la nación, los
Estados que adopten este Plan podrá1z organizar un Gobierno Provisional desechándose toda idea de escisión, o ane.tación y a efecto
de que este Plan tenga la publicidad necesaria, ha acordado esta
reunión dirigirse al Ilustre Ayuntamiento de esta Ciudad dejando
a su consideración y deliberación el modo de que se valga para
promulgarlo -Campo en la Loba, septiembre 3 de 1851. José
María Canales-, José María González Cuéllar, Rafael Uribe,

541

�Julián Villarreal, Juan Benavides Garza, Félix Flores, Juan Flores
Buentello, Antonio Ochoa, Manuel Flores, José María Leal, Gabriel Sáenz, Vicente Gutiérrez, Jesús García, Tomás Benavides,
Dionisia Guerra, Félix Lindo, Francisco Sáenz, Antonio Telek,
Pedro Díaz, Antonio Barrera, José Ma. Uribe, Apolinar Amézquita, siguen firmas. Ilustre Ayuntamiento de Ciudad Guerrero,
Septiembre 12 de 1851.

BIBLIOGRAFÍA

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GoNzÁLEZ, Arturo, Historia de Tamaulipas, sin fecha ni lugar de impresión.

542

Lic.

CARLOS

GoNzÁLEz

SALAS

Instituto de Investigaciones Históricas
de la Universidad de Tamaulipas.

I
TARDE o TEMPRANO había que emprender el esbozo del episcopado o estudio biográfico de los obispos que han desfilado por la mitra de Tamaulipas
y luego por la de las tres Diócesis a que ha dado lugar su desmembración.
Pero para comenzar por orden no podemos omitir a los dos personajes, el
primero obispo, el segundo simple fraile y sacerdote, que se encargaron del
gobierno eclesiástico de esta porción de la patria cuando, desmembrada a su
vez del Obispado de Linares (Monterrey), fue elevado al rango de Vicariato
Apostólico por Breve de S. S. Pío IX, expedido el 13 de agosto de 1861.
Sea en primer término el pergeño biográfico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas Fray Francisco Ramírez y González, primer obispo mexicano
consagrado en Roma y titular de Caradro.
Nació el 19 de diciembre de 1825 en la ciudad de León, Guanajuato. Fue
hijo de don Telésforo Ramírez y de doña Ambrosia González. Estudió latinidades con los padres del Oratorio de San Felipe Neri en la misma ciudad.
Sintiéndose llamado a la vida monástica entró al Convento del Colegio Apostólico de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, vistiendo
el hábito de San Francisco el 28 de septiembre de 1844. Hizo profesión religiosa el 8 de octubre de 1845. Enseguida cursó estudios de Filosofía, Teología
y Hermenéutica Sagrada con dedicación extraordinaria ya que empleó solamente la mitad del tiempo prescrito en las constituciones del colegio, y debido
al lucimiento del examen que presentó, el 71 de octubre de 1848, se le otorgó
543

�el título de Predicador que, como es sabido, se expedía únicamente a los religiosos que por su ciencia y virtud lo merecían El 21 del mismo mes (octubre, 1848)
fue presentado para recibir las sagradas órdenes, pero sus biógrafos no consignan las fechas en que le fueron conferidas. Del 22 de noviembre de 1851
a igual mes de 1855 desempeñó los cargos de Discreto y de Maestro de novicios; en el trienio inmediato dio un curso de artes; en 1858 se le nombró
Comisario Prefecto de Misiones, en las que desplegó un celo verdaderamente
apostólico. El ilustrísimo señor Obispo de Linares, don Francisco de Paula
y Verea, lo llegó a estimar muchísimo y lo llamó para que lo acompañara
por largas temporadas y misionara en aquella Diócesis, lo cual llevó a feliz
término el distinguido religioso franciscano.
Por órdenes del gobernador de Zacatecas, don Jesús González Ortega, los
franciscanos fueron exclaustrados del Colegio de Nuestra Señora de Guadalupe, de Guadalupe, Zacatecas, y entre ellos figuró nuestro biografiado. Eso
ocurría el lo. de agosto de 1859, cuando las leyes de reforma estaban en plena
ejecución. Nuestro religioso se refugió en el convento de San Fernando de la
capital. En 1860 volvió al lado de su generoso amigo el señor obispo de Linares, Ilustrísimo Francisco de P. Verea, quien no obstante que había dado
disposiciones de adaptar las leyes eclesiásticas a las Leyes de Reforma, hubo
de salir al destierro acompañándolo fray Francisco Ramírez. El decreto del
Presidente Benito Juárez expedido el 27 de enero de 1861 era terminante y
ambos abandonaron la Patria y se dirigieron a Europa viviendo en Roma de
donde emprendieron algunos viajes. Sólo es probable que fray Francisco haya
acompañado al señor obispo Verea a Tierra Santa y a Bohemia.
Antes de ver lo del nombramiento de Vicario Apostólico del Vicariato ele
Tamaulipas, sólo por mera curiosidad, casi como un menudo requilorio, nos
detendremos en nombre de nuestro ilustre pe~naje. El bautizo tuvo lugar
en la Iglesia Parroquial de San Sebastián de la ciudad de León, el 22 de
diciembre de 1825, siendo sus padrinos úrsulo Neri y Juliana Ramírez, al
paso que el ministro de óleos lo fue el Bachiller don Ignacio Guerrero. José
Julio fue su nombre de pila, mismo que cambió en su profesión religiosa por
el de Francisco de la Concepción, con lo que el nombre completo, para regocijo y regodeo de los que gustan de los nombres completos e interminables,
sería el de Fray Francisco de la Concepción Ramírez y González.
Seguramente llevado por la amistad y persuadido de la honda piedad y
gran espíritu del Fray Francisco, Monseñor Verea se fijó en su persona para
llevar adelante el objetivo que pretendía.
Y éste no era otro que lograr el Vicariato Apostólico para Tamaulipas,
segregando su vasto territorio del Obispado de Linares. Así lo instó ante su
544

5antidad el Papa Pío IX, logrando que por breve se erigiera el Vicariato y
se otorgara a fray Francisco Ramírez el nombramiento de Vicario Apostólico
de Tamaulipas y Obispo in partibus de Caradro. El Cardenal Constantino
Patrizi, sin esperar consistorio, luego de extenderle el nombramiento, lo consagró en su oratorio particular, habiendo duda en la fecha exacta del acontecimiento, pues mientras el Ilustrísimo señor Montes de Oca señala el 21 de
julio de 1861, el historiador jalisciense don José Ignacio Dávila Garibi y el
padre Tiscareño designan respectivamente el día 4 y el 5 ne agosto del mismo
año, respectivamente.

I I

Tras larguísima serie de arzobispos y obispos españoles que habían regido
los destinos de las arquidiócesis y diócesis mexicanas, tocó a fray Francisco
Ramírez ser el primer obispo mexicano electo y consagrado aunque, como
veremos, no llegó a gobernar su vicariato.
Se ignora la fecha de regreso a la Patria, pero ciertamente ya en abril de
1862 habíase radicado en Orizaba, porque el jueves santo consagró óleos para
la catedral de México y el 19 de mayo ordenó de presbítero al que iba a ser
después gran poeta y obispo de Veracruz, don Joaquín Arcadio Pagaza; allí
también, el 24 de octubre siguiente, recibió al Mariscal Elías Federico Forey,
uno de los altos jefes del ejército francés.
Como vemos, la política lo había desviado de venirse de inmediato a
Tamaulipas.
Un periódico de la época pintó las cosas de la manera siguiente: "México
estaba cerrado a los demás obispos, que acababan de ser desterrados; el país
se hallaba revuelto, Tamaulipas nada seguro, el ejército francés en Veracruz
y Orizaba. No obstante, se embarcó lleno de fe y entusiasmo y se manifestaba
resuelto a introducirse sin tardanza en su nuevo Vicariato, a despecho de lo~
obstáculos que pudieran ofrecerse, y a empezar desde luego su obra difícil
de evangelización. Su mala estrella lo llevó de Veracruz a Orizaba, donde
los franceses y los mexicanos que con ellos militaban lo persuadieron a quedarse en su compañía, creyendo que la presencia de un obispo entre ellos
ciaría no poca influencia a su causa. Eso cerró al Prelado las puertas de su
Vicariato, y lo arrastró por la pendiente resbaladiza de la política, en cuyas
aguas naufragó".1
1

Citado por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, en Obras Pastorales

y Oratorias, Tomo I, Notas y Documentos, I, Necrología del Ilmo. Sr. Ramírez, p. 187.

545
humanitas-35

�"Entró a la capital de México luego que fue desocupada en mayo 31 de 1863
por las fuenas republicanas y figuró en la Asamblea de Notables que proclamó
la Monarquía." En julio 12 del mismo año consagró obispo al ilustrísimo
señor José María de Jesús Diez de Sollano, primer obispo de León, Guanajuato, y gran impulsor de los estudios filosóficos y teológicos en aquella
entidad. El 16 de febrero de 1864 concurrió con otros nueve prelados al viático más solemne que haya habido en México, el del Padre don Francisco
Javier Miranda, célebre monarquista.
El 6 de julio de ese mismo año de 1864 el Emperador Maximiliano lo
nombró Limosnero Mayor de la Casa Imperial para oponerlo al Arzobispo
de México, don Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, a quien ya empezaba
a hostilizar. Notábase cierto desvío de los demás obispos hacia el de Caradro,
quizá por haber tomado partido tan cercano al recién entronizado Emperador.
El anterior periódico citado comenta: "De esta suerte, el que era infatigable
misionero quedó improv:;;acto en cortesano; se hizo aparecer al Episcopado
dividido entre sí, sin estarlo en realidad, y el recién erigido Vicariato quedó
en situación anómala, que la Santa Sede volvió a encargar su gobierno al
mismo señor Verea, que había pedido su desmembración".2
Los asuntos entre el Imperio de Maximiliano y la Santa Sede no marchaban muy venturosamente. El Nuncio Apostólico, Monseñor Pedro Francisco
Meglia, llegado a México a principios de diciembre de 1864, hubo de salir
poco después del país dada la actitud completamente liberal de Maximiliano
respecto a las leyes de desmortización de bienes, libertad de cultos, secularización de cementerios, etc. Deseando el emperador concertar un concordato con
la Santa Sede nombró una comisión integrada por el Ministro de Estado don
Joaquín Velázquez de León, don Joaquín Degollado, hijo de don Santos
Degollado y el Ilustrísimo señor Ramírez y González. Los comisionados se
embarcaron en Veracruz el 16 de febrero de 1865, pero Maximiliano por su
cuenta y contra protestas de los obispos expidió el 26 del mismo mes un
decreto en que aprobaba la libertad de cultos en el imperio y en cierto modo
ratificó y dio vigencia a la Ley Lerdo y a la Ley juarista de la nacionalización
de bienes del clero. Esta actitud empezó a desgajar al imperio y a restarle
firmeza demolido en parte, como hace notar Carlos Alvear Acevedo, por el
propio Emperador.ª Parece ser que los obispos disuadían a que se prestara
a estas andanzas del concordato al señor Ramírez y González, pero éste, engañado por su buena fe y cándida sencillez y embaucado por las palabras de
1

Cit. por el Excmo. Sr. Ignacio Montes de Oca y Obregón, lbidem, p. 188.
• ALVEAR AcEVEDO, Carlos, Elementos de Historia de México, (:Bpoca Independiente)
Cuarta Edición, Editorial Jus, México, 1959, p. 375.

los otros comisionados, emprendió la aventura romana que poco después le
costaría no poder regresar a la Patria.
Se presentaron primero a Napoleón a principios de abril del año indicado
( 1865) para recabar su aprobación; y el 25 del mismo mes los recibía en
Roma su Santidad Pío IX, quien nombró una comisión de diez cardenales
para el estudio del asunto. No resultó nada práctico de todas aquellas entrevistas, antes bien el Papa se negó a entrar en arreglos y más aún, cortó
relaciones con el Embajador del Imperio ante la Santa Sede, el licenciado
Ignacio Aguilar y Marocho. Parece que después fue el señor obispo Ramírez
junto con otros religiosos a Jerusalén para ver si era posible fundar un convento de misioneros franciscanos en México, pero ese proyecto del Emperador
tampoco pudo realizarse.
De retomo a México solamente alcanzó a llegar a Veracruz en el momento
en que se derrumbaba el Imperio de Maximiliano; entonces se dirigió a La
Habana, en donde permaneció unos meses, pasó después a Brownsville y
permaneció allí hasta su muerte sin poder entrar a Tamaulipas. Se cuenta
que hacía algunas expediciones por la orilla del Río Bravo con el fin de
entrevistarse con sus feligreses, predicarles e impartirles sacramentos. Se ha
dicho hasta el cansancio que no vino nunca a Tamaulipas, pero por una
amplia y minuciosa reseña del periódico tampiqueño El Iris sabemos que
estuvo en Ciudad Victoria y de una solemne visita a Tampico que ese
periódico refiere con todo lujo de detalles, el 4 de diciembre de 1864.
Muere en Brazos de Santiago, Texas, el 18 de julio de 1869. Según versiones, de cólera asiático, por lo que no permitieron las autoridades fuese
trasladado a Brownsville; según otra versión, de fuerte indigestión causada
por haber comido melón después de haber tomado chocolate. Sus restos fueron
llevados a Frontón de Santa Isabel en Brownsville, en 1875, por el señor
Montes de Oca; en 1879 fueron trasladados a la Parroquia de Matamoros
y actualmente se encuentran en el crucero derecho de la S. l. Catedral de
Tampico, junto con los del Excelentísimo señor Obispo don J. de Jesús
Guzmán.

I I I

Numerosos han sido los personajes que han visitado Tampico casi a raíz
de su fundación en 1823; numerosos también han sido los viajeros que han
dejado interesantes descripciones del Tampico que ellos vieron. Hemos dicho

�en distintas ocasiones que convendría agavillar esas impresiones en libro y
ahora parece que alguien se dispone a hacerlo.
Del Excelentísimo Señor Francisco Ramírez y González, primer Vicario
Apost~lico de Tamaulipas, se había dicho que nunca había puesto pie en
estas tierras; nosotros estamos en posibilidad de desmentirlo y probarlo, primero por el testimonio del periódico El Observador de Matamoros con datos
suministrados a su vez por El Ranchero (nos suponemos que se trataba de
otro periódico) de Brownsville y que también aparecieron en El Siglo XIX,
de la capital en su edición de agosto 11 de 1869 en donde se informa de la
visita que el señor Ramírez hizo a Tampico el 4 de diciembre de 1864.
. De esta visita a Tampico existe una amplia y pintoresca narración aparecida en el periódico tampiqueño El Iris y reproducida por el Cronista de
México, periódico de la capital en su edición del 27 de diciembre de 1864.
A pesar de ser prolijos, nos disponemos a trasladar la mencionada crónica
por tratarse de un hecho histórico de importancia no sólo para la historia'
eclesiástica de nuestra Diócesis sino también para la historia de nuestra ciudad
ya que, como veremos, en esta memorable visita intervienen personajes de la
política y de la sociedad de aquella época y, además, se trata de un suceso
que conmovió a la ciudad, en que participó el pueblo y en que el entusiasmo
popular rayó a gran altura.
Por elemental acto de justicia, hacemos constar que debemos a nuestro
buen amigo, distinguido leonés y apasionado amante de los personajes y sucesos de su ciudad, señor Jesús Rodríguez Frauste, haber rescatado todas las
noticias periodísticas.
Nos situamos en el año de 1864.
_El Iris de Tampico dice que el día cuatro del corriente (diciembre)
hIZo su entrada a aquella ciudad el Ilustrísimo Señor D. Francisco Ramírez,
Limosnero Mayor de S. M. y dignísimo obispo de esa diócesis. La llegada de
su Señoría con las respectivas comisiones que salieron a encontrarle a tres
leguas de distancia, tuvo lugar a las ocho de la noche, a cuya hora arribó de
Tancasnequi por el río. La recepción que preparó el Señor don Miguel González Villalobos, prefecto municipal del distrito, no pudo ser ni más solemne
ni más brillante, cooperando eficazmente el señor comandante superior, que
concurrió con su oficialidad al Te-Deum que se cantó en la iglesia parroquial
en acción de gracias al Todopoderoso por tener en su seno a tan distinguido
y respetable prelado. El señor comandante superior tuvo la complacencia y la
cortesía de formar vallas a su Señoría Ilustrísima, designando sus guardias

548

de honor que permanecen en la puerta principal de la casa del señor don
Ramón Obregón, destinada para el alojamiento de su señoría. Tanto el señor
González como el señor cura párroco don Guadalupe Sánchez, se han esmerado
en la cordial recepción del digno obispo, quien no sólo ha quedado altamente
satisfecho y agradecido de las demostraciones espontáneas y espléndidas, sino
que ha visto con la mayor complacencia y gratitud, que los habitantes de
aquella ciudad le han dado en testimonio indudable de la atención, respeto y
simpatía que les ha merecido tan recomendable prelado. Tenemos, sin embargo, el sentimiento de anunciar --dice el mismo Iris- que su Señoría permanecerá muy pocos días entre nosotros, por tener que estar en la Capital del Imperio el 24 del presente, con motivo de la llegada del Nuncio de su Santidad y los
deberes que tiene que cumplir cerca de nuestro Soberano--. No debemos
terminar este pequeño artículo sin dar un voto de gracias al señor Obregón
por la generosidad y finas atenciones, con que ha obsequiado a su ilustre
huésped, que ha venido a tomar posesión de su diócesis encomendada a su
paternal cuidado y solicitud. Hablando de otras impresiones del mismo señor
obispo en este puerto, dice el expresado periódico en fecha 15, lo que sigue:
"El día 10 del corriente emprendió su viaje para la capital del Imperio, el Excelentísimo e Ilustrísimo señor Doctor don Francisco Ramírez, dignísimo Obispo de esta Diócesis. Si grande fue el entusiasmo y la
alegría con que se recibía a tan venerable prelado, por las autoridades
y pueblo tampiqueño, las demostraciones que todas las clases hicieron
en el tiempo que permaneció en esta ciudad, superando a todo elogio,
su permanencia y despedida efectuadas a la una de la tarde del expresado día, fue una serie no interrumpida de ovaciones, hasta dejarlo en
Pueblo Viejo, a donde descansó esa noche para continuar con su marcha
a la mañana siguiente para Tampico Alto. Su salida de ese puerto ha
dejado profundos recuerdos de admiración y gratitud, no sólo a este
vecindario que ha recibido tantas pruebas de bondad y benevolencia de
su Señoría Ilustrísima, prodigando a los enfermos y a los presos, cuyos
establecimientos visitó, todo género de consuelo y atenciones, recibiendo
igualmente a cuantos tuvieron el placer de conocerlo, sino que su Señoría
mismo quedó infinitamente satis/echo y reconocido por los repetidos
testimonios que se le dieran de amor, respeto y consideraciones que ha
merecido de los habitantes de esta ciudad, manifestándolo así en el improvisado y sentido discurso que pronunció en la iglesia parroquial el
día 8 del presente, con motivo de la festividad de la Patrona, en que
cantó su primera misa el nuevo sacerdote Don Luis Dueñas quien sirvieron de padrinos los señores don Domingo Isasi, cónsul de S.M.C.;

549

�don Ramón Obregón don Luis de la Lastra y don Eduardo de la
Torre".

Réstanos un poco más del relato de esta singular visita del Excelentísimo
señor Ramírez, primer Vicario Apostólico de Tamaulipas, a Tampico. Como
nos da a conocer a personajes tampiqueños de aquel tiempo, corno los que
acaban de ser citados, así corno otras circunstancias que merecen comentario,
concluiremos en otra entrega con la última parte de la crónica periodística y
con algunos comentarios de nuestra parte.

IV
Concluimos en esta nota la última parte de las noticias del periódico tarnpiqueño El Iris que a su vez fueron dadas a conocer por El Cronista de México,
diario capitalino, en su edición del 27 de diciembre de 1864.
Dejábamos el relato en la ordenación del presbítero Luis Dueñas en el
templo parroquial de esta ciudad, apadrinados por distinguidas personalidades
que fungieron corno padrinos de esta ordenación. Ellos fueron el Cónsul de
España don Domingo lsasi, don Luis de la Lastra, descendiente tal vez de
aquel don Juan de la Lastra, que en tiempos de la visita de la Marquesa
Calderón de la Barca era Vice-cónsul de España en esta misma ciudad, don
Ramón Obregón y don Eduardo de la Torre. Vimos también citado como
cura párroco a don Guadalupe Sánchez quien con ese nombre no aparece en
la lista de párrocos publicada por Joaquín Meade, dejando libre el año de
1864 en que el documento lo nombra como párroco de la ciudad, en cambio,
el año de 1865 don Joaquín cita como párroco al Pbro. Pedro Sánchez. Esto
nos invita junto con el compromiso de llenar el hueco entre 1839 en que
aparece el frente de la Parroquia de Tarnpico el Br. Juan José Calisti y el
año de 1851 y otros periodos (1851-1857), (1865-1877) a una investigación
que rectifique o ratifique todas estas fechas, ya que este dato se presenta
como absolutamente nuevo. Los libros parroquiales deben de poner todo en
claro; a ellos debernos de acudir para salir de dudas. Todo esto va probando
cómo datos de un documento sirven para redondear, complementar y aclarar
los de otros y así ir construyendo la historia. La investigación confirma una
vez más su eficacia.
Cedámosle la palabra al documento en cuestión.
"Terminada esta brillante y solemne cerem onia (la ordenación del
nuevo presbítero), el referido señor Obregón . .. obsequió con una abun-

550

dante y espléndida comida de 30 cubiertos a las personas más distinguidas
de la ciudad, quedando altamente complacidos los concurrentes de la
amabilidad y finura de su Señoría, cuya modestia, sencillez y franqueza,
conquistaron aquí innumerables amigos. El carácter de su. Señoría, a
quien hemos tenido el gusto de tratar muy de cerca, es eminentemente
conciliador, inteligente y caritativo, y cuando se le ha tratado una sola
vez, inspira confianza, que se atrae a las personas ~ás indiferentes o
incomunicativas. . . acaso recibirán noticias o detalles incompletos de la
despedida de su Señoría de la ciudad más rica, culta y lucida que tiene
su obispado. -El señor Comandante Superior Mr. Jaquin ... cooperó
en la esfera de sus facultades a dar más realce a los honores que eran
debidos al rango y distinguido carácter de su Señoría Ilustrísima, formando una columna de honor a la que acompañó hasta el muelle que
se despidió el Excelentísimo Señor Ramírez, haciéndolo enseguida su
Señoría de la multitud que estaba con anticipación en el desembarcadero
para dar el último adiós a su respetable prelado--;. No pasar~mos en
silencio la atención y complacencia que tuvo el senor don David Jolly,
mandando a adornar y empavesar el vapor "Mosquito" que está a su
cargo, con el fin de que su Señoría Ilustrísima diese un paseo por la
parte más pintoresca del río. Llevándolo hasta La Barra de d~nde puede
gozarse al regreso del hermoso panorama que presenta esta ciudad establecida al pie de unas colinas rodeadas de otras y coronadas todas de
una vegetación frondosa de eterna primavera. Durante el agradable paseo
llevaba a remolque el "Mosquito" seis lanchas con sus banderas, para
su Señoría el Señor Prefecto Municipal y demás personas distinguidas
que form:ban la comitiva ( para que) pudiera continuar su ~iaje a
Pueblo Viejo, por no haber cabida suficiente para el remolcador; st a esto
se agrega la hermosa vista. que presentaba la bahía con tod~s los buques
extranjeros y nacionales empavesados con gusto, se podra formar ~na
idea de los homenajes que en competencia se presentaron a rendir a
nuestro querido prelado, a quien tendremos la satisfacción de volver
a ver en el mes de abril próximo, para fijar definitivamente su residencia en Tamaulipas, cuya grey le está encomendada. No podremos
decir a nuestros lectores qué lugar escogerá su Señoría para establecer la capital de su Diócesis, pero conjeturamos que será el punto
más céntrico del Obispado . .. en circunstancias que han sido agregadas
a Tamaulipas, para el gobierno eclesiástico, y distrito de Tampico y
Veracruz, que comprende como es sabido las poblaciones de Puebl~
Viejo, Tampico Alto, Pánuco, Ozuluama, Tempoal, Tantoyuca, Tanttma y la parroquia de Santa Catarina de Chontla.

551

�Su Serioría Ilustrísima se regresó a la Capital del Imperio, con el
sentimiento de no haber hecho una visita a Ciudad Victoria como eran
sus deseos, pero la premura del tiempo y las dificultades insuperables del
momento, le privaron de verificarlo. En conclusión, tenemos la satisfacción de anunciar que su Señoría ha traído consigo cinco sacerdotes
que han ingresado al clero de Tamaulipas, y han salido ya a sus respectivas parroquias cuyos feligreses carecían hacía tiempo de pan espiritual".~

Vemos en esta crónica el respeto y cariño dispensado al Ilustrísimo Señor
Ramírez y González tanto de las autoridades, familias principales y pueblo
en general, así mismo de los redactores de la nota, la cual ha veces no deja
de ser defectuosa en su escritura. Nombra al comandante superior a quien
enseguida veremos actuar al frente de unas las contraguerrillas francesas
con el nombre de M. Jaquin muy aguerridamente. No se dice nada de Ja
nacionalidad del buque "El Mosquito" ni tampoco de la de D. David Jolly;
ambos concurren al mayor lucimiento de la despedida. Háblase de un agradable paseo por el río Pánuco, lo que explica que aquellas gentes tenían mucho sentido estético y práctico, cosa que nosotros hemos casi abandonado, pues
allí está el río Pánuco y su hijo el Tamesí esperando que Turismo o el organismo que sea, los aproveche como paseos con viaje río abajo o hacia la bocana
y en días buenos hasta altamar. ¿ Qué esperamos? La bahía de que se habla
era, sin duda, la del Humo, atestada de buques nacionales y extranjeros todos
empavesados. En fin, todo concurriendo a la gran fiesta. La nota anunciada
la próxima vuelta del señor Obispo y Vicario Apostólico a su Vicariato (lo
llamaba Diócesis) , cosa que ya no se verificó según el hilo de los acontecimientos y de la frustrada visita a Ciudad Victoria de que otros periódicos
informaron. La llegada del Ilustrísimo señor Ramírez por Tancasneque deja
suponer que venía de San Luis Potosí. Por último se nos informa que trajo
consigo cinco sacerdotes para engrosar las filas del clero de Tarnaulipas, pero
no se nos proporcionan sus nombres. Tal fue la reseña de la visita pastor:il
y de un recibimiento magnífico en Tarnpico del Primer Vicario Apostólico
de Tamaulipas.

• Cfr., El Cronista de México, peri6dico de la capital, edición del 27 de diciembre
de 1864.

552

/

Sección Cuarta

CIENCIAS SOCIALES

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                <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>Humanitas es la revista de investigación más antigua del noreste de México en el área de Ciencias Sociales y Humanidades, se publica desde 1960 y actualmente está indexada en Latindex. Es una revista arbitrada y de acceso abierto que considera para su publicación artículos originales escritos en español e inglés, que sean el resultado de una investigación científica y que representen una clara contribución al debate y conocimiento de las áreas de la revista: Filosofía, Letras, Ciencias Sociales e Historia.</text>
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              <text>León, Gerardo de, 1926-1987</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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