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                  <text>RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

��•

.:&gt;

FONoo

UNIVERSITARIO

HUMANITA&gt;l

�~RSIDAD AUTONOMA DE NUEVO LEON
1997

r---

�Derechos Reservados e
. H
nísticos de la U.A.N.L.
por el Centro de Estudios urna
.
los estudios contenidos en este
La responsabilidad derivada de
nornvos autores.
.
de
exclusivamente
a
sus
resr-Anuano, correspon

HUMANITAS

ANUARIO DEL CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS
DE LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

CENTRO DE FSTUDIOS HUMANíSTICOS DE LA
UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN

Director

Dr. Agustín Basave Femández Del Valle
PRIMERA EDICIÓN
Diciembre de 1997.-500 ejemplares.

Jefe de la Sección de Filosofía:

Dr. Ricardo Miguel Flores Cantú
Jefe de la Sección de Letras:

Dra. Alma Silvia Rodríguez
Jefe de la Sección de Historia:

Profr. Israel Cavazos Garza
Jefe de la Sección de Ciencias Sociales:

Lic. Ricardo Villarreal Arrambide
HUMANITAS
Correspondencia: Centro de Es~dios
.
Humanísticos.
- DirecciónBiblioteca
Magna Universitaria. -Ave. Alfonso
Reyes N o. 4000 Nte· Col. del Norte,
C. Postal 64440, Monterrey, N. L.

�ÍNDICE

SECCIÓN PRIMERA
FILOSOFÍA

DR.
DR.

DR.

AGUSTIN BASAVE FERNANDEZ DEL VALLE:

La Dimensión Comunicativa del Hombre

17

HENRICH BECK: Técnica entre sentido y contrasentido
-Análisis Filosófico de nuestra cultrua tecnificada en su
dinamismo óntico. .. . .. .. .. .. .. . .. . ... .. .. .. .

31

RICARDO MIGUEL FLORES CANTU: La Gnosis Moderna .

47

MTRO. LUIS RIONDA ARREGUIN: Temas relevantes del

irraccionalismo religioso
DRA.

.....

MATILDE ISABEL GARCIA LOSADA: Filosofía de la

Cultura y la Filosofía existencial
DR.

59

. . . . . . . . . . . . . . . . . 77

ERWIN SCHADEL: Music as a Holistic Model of Being

85

SECCIÓN SEGUNDA
LETRAS

DRA.

ALMA SILVIA RODRIGUEZ: El habla del noreste

a tráves de la lírica popular . .
MTRO. JOSE JAVIER VILLARREAL: Los Heraldos Negros, Trilce. . .

113

135

�8

BLANCA WPEZ DE MARISCAL: Conquista y Dominación,
la visión de Carlos Fuentes • · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

157

MTRO. ALEJANDRO VALDEZ DEL ~UE: Lenguaje e
inmortalidad en la poesía de Rosano Castellanos . . . . . . . . .

169

ARACELy JIMENEZ: Los corridos, voz del pueblo · · · · · · ·

195

LIC.

LIC.

MTRA. LIBERTAD GONZALEZ: Una hechicera sin magia pero con
suerte ... . .. • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

241

SECCIÓN CUARTA
HISTORIA

PROFR.ISRAEL CAVAZOS GARZA: Sabinas Hidalgo, Nuevo León (Comentarios
sobre su origen)
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 353

DR.
SECCIÓN TERCERA
LIC.

CIENCIAS SOCIALES

259

MTRO. JOSE MARIA INFANTE: Somero Panorama de la Sociología
acutal
.... • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

267

DRA. VERONIKA SIEGLIN: Cuerpo, Percepción corporal y poder

patriarcal . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

281

DR.

GIAMPIER0 BUCO: El leviatan a medias -fascismo y
totalitarismo en la Italia de Mussolini- · · · · · · · · · · ·

301

DR.

MANUEL C0NTRERAS RAMOS: Un siglo de psicoanálisis · ·

313

373

MANUEL CEBALLOS RAMfREZ: Los dos Laredos en búsqueda
de su identidad . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 383

ARQ. OSCAR EDUAROO MARTINEZ: Testimonios históricos de la
Arquitectura de Vivienda en Monterrey . . . . . . . . . . . . .

RICAROO VILLARREAL ARRAMBIDE: La conexión de los
conceptos en la sociología de la dominación de Max Weber · · · · ·

LIC.

ERNFSTO DE LA TORRE: El movimiento emancipador, los
ideales de la ilustración, móviles reales . . . . . . . . . . . . . .

397

PROFRA. MA. LUISA RODRIGUEZ SALA y Colaoración de

Profra. Rosalba Tena, Profra. Patricia AHaro y Profr. Jesús
Loz.ada: Francisco Báez Treviño y Gregario Salinas Barona
o Varona, Primeros gobernadores del XVIII en el Nuevo Reyno
de León, su estudio histórico-social en fuentes primarias . . . . .

MTRA. LIDIA FSPINOZA: El Convento Franciscano de San Andrés
en la Ciudad de Monterrey . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

417
449

MTRA. ANGELICA REYNA: Las políticas de población en el méxico

. . • • · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 321
RAMIRO RAMIREZ PEREZ: Propuesta Jurídico-Política para
el estado de Nuevo León · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · 339
de fin de siglo

DR.

SECCIÓN QUINTA
COMENTARIOS Y RESEÑAS

Metafísica Medieval y mundo moderno -Una nueva y sobresaliente obra de Ramón
I&lt;uri Camacho-, Dr. Agustín Basave Femández del Valle, 485.-Luckas y
Ortega como precursores de Heidegger en el Zeitgeist de la modernida, Dr. Ricardo
Miguel Flores, 493.-&lt;Filosofía e integración: el filosofar como vía&gt; de Matilde
García Losada, Dr. Ricardo Miguel Flores, 503.-La música, símbolo de la

�11

10
· ·d d Dr Alfonso López Quintas, 507.-Cuadreno de Sarajevo, Cristina
tnm a ,
.
.
ti11 519
Gómez, 513.-Hay dos clases de mujeres, Lic. ~ Gu~errez Cas . o,
.•Análisis de Recursos Educativos desde la perspechva no sexista, Oaudta Gabnela
Loera, 521.-La reunión de Profesores, Lidia Guadalupe Casanova Bravo,
525. _ Dios el fundamento de la vida, Jesús Caos Huerta, 529. -Creer que se cree,
Jorge Luis Bazaldúa, 531. -Códices de México, Joel Baca Pérez, ~--La lengua
y los que hablamos, Angélica Hemández Viera, 537. - En los labios del agua: La
búsqueda de la realización del deseo amoroso, Ramiro Alberto Ríos Torres, 541.

PREFACTO
-NUEVA ETAPA DEL ANUARIO HUMANITAS-

Hace 37 años -precisamente en 1 ~ nació el Anuario Humanitas.

Realidad auroral, entonces, plenitud de realización, años después, que
se vió lamentablemente interrumpida -siete años- por una recesión que no
estuvo en nuestras manos evitar. En 1997 resurge, más que renace, este
órgano de expresión de nuestro Centro de Estudios Humanísticos. El lema
de nuestra Universidad Autónoma de Nuevo León: "Alere F1ammam
Veritatis" nos instó, una y otra vez, a reemprender la noble y necesaria
tarea de la investigación en cuatro secciones: l.Filosofía, 2.Letras,
3.Historia, 4.Ciencias Sociales. Hay una quinta sección -siempre la ha
habido- intitulada "Noticias y Reseñas Bibliográficas" . Albergamos, en ella:
reseñas, comentarios y noticias del mundo cultural humanístico. En
Humanitas hay sitio no tan solo para nuestros investigadores locales, sino
también para colaboradores foráneos: Nacionales y extranjeros.
Humanitas nació a la vida de relación, limpio de prejuicios, con
anhelos de verdad y con voluntad de servicio. Lo dije en la presentación de
nuestro primer Anuario, y lo repito ahora. No basta una copiosa
información adquirible por Internet o por cualquier otro medio. Aunque
tengamos más información que en otras épocas, hay una creciente
indiferencia critica, reflexiva. Se ha perdido el sentido del hombre, el
sentido de universo y el sentido de verdad total, -en vastos ámbitos
culturales-, para caer en la atomización de un puñado de verdades
parciales -cuando no de falacias- que no se sabe como conciliar.
Humanismo es un vocablo ambiguo. Bajo ese término se amparan
múltiples concepciones filosóficas. Todas ellas tienen en el hombre la razón
fundamental de ser de la filosofía. En este sentido, el humanismo
acompaña la historia del pensamiento humano y de la conducta social de

-

�13
12
.
bre se busca a si mismo con el imperativo
los hombres. En Greoa, el hom
. e;"' personal del hombre está
• m" La conc1en ...
socrático: "Gnoscete ipsu .
1 imperativo de Píndaro: "llega a
presente en el imperativo de Sócr~~ Y ~ -según observación de Hegelser lo que eres"• En el mundo ~iáti~o h ~ personal. Los romanos
una radical ausencia de conc1enoa G ia el modelo insuperable de
encontraron -6 creyeron enco~trard- la~'H~tas" tal como se manifiesta
.
Humanismo es cultivo e
~===,, 1 . y el
literatura.
lad d 1 "horno humanus -e gnego
en la "Paideia" griega. Al
?, / alcanzar la perfección y eminencia
romano- está al "horno barbarus . ~ to educación cultivo de la
del ser humano se requiere pu . en , la senda 'del humanismo
,, Lo
enacentistas siguen
.
"Humanitas •
s r
lásti se sirven de la cultura griega,
greco-latino. La patrística y la esco
c~ tiano que envuelve una elevada
rándola en el humanismo cns
d
al
aunque supe
. ' 'd d h
El orden sobrenatural no estruye
valoración de la digru ª
umana. ,, Hay un soplo espiritual del
.
tu al: "Gratia non tollit naturam .
na r
cristianismo
que transfigura y recrea la filosofía gnega .
. . li ba la existencia de esclavos para que
La cultura del ocio rmp ca
.
lativo El trabajo se

di n realizar el ocio contemp
.
.
unos cuantos pu ese
,,
ti ,, ó "nec-otium", es decir,
entiende negativ~ente, co:a ~::~te~da porque el hombre se
negación del ocio. Es cul.
inmediatas El humanismo clásico fue
desinteresa de las preocupaciones
ilustres ("viri illustres"). La
. . .
d 1 h Ombre sino de los varones
,
pnvilegio no e
la se aración abismal entre theoria Y
Filosofía contemporánea no aclepta d ~ ser-en el-mundo es ocuparse y
la
.
Se h mbre es ser-en-e mun o.
praxis. r o
h b
La acción supone
previa
on cosas y om res.
. .ó
preocuparse e
nfu diríamos la acción con la agitac1 n
contemplación. De otro modo co n latín ha cedido su puesto al
·
El humanismo greco- d 0humanismo greco-latino
•
1os
del neurótico.
1
"humanismo planetario" . Recogemos , e
1 caudal inmenso de arte,
geniales imperativos de Sócrates y de Pmdaro, e humanismo rechaza la
.
fil
fía y derecho. Pero nuestro
literatura,
oso
.
. Nuestro humanismo no está en e1
esclavitud y no puede igno;ar la ~ru~~ queremos adoptar la actitud de la
pasado, pero tampoco en e porverifi~· las generaciones presentes a una
. d Lot, · queremos sac car
ta
mu,er e . d m
d in clases Cada cual, a través de su existencia concre la,
utópica soc1e a . s
· "H
'tas". Personalmente no acepto
a1iza la esencia humana, la
umaru
al h
o que
re
. .
brecimiento consciente del v or uman
,
desidealizaoón ~ . empo
El humanismo que se cierra en s1
realiza el existencialimso sartreano.
é trico termina en depresión Y
ha erse inmanente y antropoc n
,
tar
mismo, para c
. ..
d' de lo inhumano, no cabe acep
fracaso. Si humanismo Significa repu 10

ni la violencia institucionaliz.ada ni la violencia revolucionaria. Cabe luchar
contra todas las violencias establecidas y las violencias que se quieren
establecer sin apelar a la violencia. Mahabna Gandhi y Martín Luther I&lt;ing,
para citar tan sólo dos ilustres y recientes ejemplos, hart mostrado al
mundo lo que se puede hacer por la dignidad sin acudir a la violencia.
Puede haber muchos modos de ser humanista, pero todos los
"humanismos concretos" presentan &lt;omún denominador- una coincidente
intencionalidad de llevar a cabal cumplimiento todas las posibilidades de
desarrollar al máximo facultades y capacidades humanas, de respetar
efectivamente la libertad, la responsabilidad y la dignidad de todo hombre.
La integral y universal formación humana a la que todos aspiramos, solo
puede realiz.arse en libertad, en democracia pluralista. I&lt;arl Rahner observa
que "existe un humanismo absoluto" cuya esencia consiste, precisamente,
en la relativiz.ación, en la no absolutización de ninguno de los concretos
humanismos y en la consiguiente apertura a todos ellos, sin agotarse ni
identificarse con ninguno ("Comunicación sobre Humanismo Cristiano"
en el Simposio organizado por la Paulus Gesellschaft en Salzburgo, 1966).
En el auténtico humanismo descubrimos siempre, de una manera 6
de otra, componentes sobrehumanos. Heidegger nos habla del ser, Jaspers
de la Trascendencia, nosotros hablamos del Ser fundamental y
fundamentante al cual nos sabemos y nos sentimos religados. Divinizado
el hombre y cerrado todo acceso al Ser trascendente, la inmanencia vacía
de toda realidad, aún la propia, terminó por devorarse a si misma. En vez
de acudir a la única fuente capaz de saciar sus ansias infinitas de verdad y
de bien y de otorgarle su auténtica plenitud, el hombre se encarceló en su
pobreza total y en la finitud oscura de una inmanencia sin ser.
El
hombre no es un mero ser esencial, sino un ser teleológico; su ser no se
reduce a un mero "consistir en ", sino que adquiere cabal sentido con su
significación funcional de "ser para". El ser humano ama su ser y siente
como un "hambre de inmortalidad", hambre que pone de manifiesto una
etapa inferior del amor que consiste en el amarse a sí mismo. La naturaleza
del espíritu humano consiste en el tender hacia el ser plenario. El espíritu
del hombre es en cuanto desea al Ser Absoluto, a la Suprema Realidad
irrespectiva. Cabe decir que el hombre es un ser axiotrópico y, para ser más
Precisos, teotrópico.

�14
Nuestra tarea es eminentemente universitaria. Si la cultura y las
profesiones no estuviesen en un estrecho contacto con el incesante
fermento de la investigación, la Universidad se anquilosarla muy pronto
en sarmentosa rutina. Nada serla la enseí\aN8 superior si no tuviese
hincadas sus ávidas raíces en el suelo nutricio de la ciencia. La
investigación dignifica a la Universidad y la salva de caer en las redes de
una mecánica ciega. Todo puede ser penetrado, aclarado y objetivado en el
viviente espiritu de la Universidad investigadora. Si la administración de
la verdad esta confiada a la libertad humana, es preciso alentar la flama de

Sección Primera

la verdad.
A más de un decidido y apasionado amor por la verdad, las
disciplinas humanísticas -La Filosofía, La Lingüística, La Historia, Las
Ciencias Sociales- exigen un dominio del instrumental metodologico,
incompatible con la facilidad del saber vulgar. No ha habido ni habrá un
sistema ideológico, por respetable que sea, que pueda erigirse en común
denominador entre investigadores de muy diversa formación y
procedencia. Algo hay, no obstante, que permitirá estampar en los trabajos
de nuestros colaboradores, su sello peculiar e inconfundible: el rigor
metódico, el estilo cientffico. El ensayismo y los trabajos de divulgación dignos de respeto y hasta convenientes en otras circunstancias- quedarán

fuera de nuestros objetivos.

FILOSOFIA

�17

LA DIMENSION COMUNICATIVA DEL HOMBRE
- "Filosofía de la comunicación de masas"-

Prof. Dr. Jur. Dr. Phi!. Agustin Basave Femández del Valle
Director del Centro de Estudios Humanísticos
de la Universidad Autónoma de Nuevo León y
Presidente de la Sociedad Mexicana de Filosofía.

Sumario: l. Lenguaje, pensamiento y realidad.
2. Dimensión comunicativa y función comunicante.

l. Lenguaje. Pensamiento y Realidad.
"Zoon Lógon Éjon" llamaron los griegos al hombre cuando quisieron
definirlo. Mucho antes de que se le llamara "animal racional" se le llamó
"animal provisto de la palabra". Y es que la palabra es una exclusiva del
hombre que no comparte con ninguna otra creatura. Vivimos en un espacio
d~ palabras. Sólo hay verdad a la altura de la palabra. La palabra es mensajera
de la verdad. El mundo humano, nuestro mundo, llega hasta donde alcanzan
las palabras. Pero el lenguaje no agota la comunicación concreta. Se da, entre
los espíritus encamados, una experiencia originaria de contacto que es previa
a cualquier clase de comunicación indirecta. Trátase de un contacto y de una
apertura pre-reflexivos. Dentro de una misma lengua, cada hombre que la
habla ha de constituirse un universo articulado en función de valores. El
lenguaje esencializa la vida espiritual. No se trata, tan sólo, de un medio de
cominicar sucesos, si no de una vida espiritualizada que se realiza en el hablar.
Yo diría que hay hablar -mera consecuencia- porque antes hay una vida
espiritualizada que nos insta a comunicarnos. por eso hablo de una dimensión

�19
18
comunicativa del hombre. La comunicación no es sólo un sistema de signos de
entendimiento por medio del cual se comprenden los hombres, sino que es un
ámbito de sentido en que vivimos.
La operación de hablar incluye tres elementos: 1) un yo parlante; 2)
una comunicación, indicación o notificación; y 3) un tú que recoge el mensaje.
En los monólogos un tú ideal o uno mismo hace las veces del tú. Cabe también
expresar situaciones puramente afectivas como en el caso de las exclamaciones.
La persona extrae la unidad de sentido en una comunicación. En el lenguaje
hay significación y sonido. Y no podrían darse conversaciones entre personas
si la unión de sonido y significado no fuese unívoca. El medio espiritual y
cultural en que hemos nacido nos brinda una lengua. Y con el
lenguaje-expresión, apelación y significación- se nos da una peculiar manera
de contemplar y valorar las cosas. Gestos y sonidos pretenden decir lo que las
cosas son. Pero, en rigor, nunca llegan a expresar en plenitud el ser de las cosas.
Todo lenguaje es importante para reflejar con exactitud las vivencias psíquicas.
Lo único a que se puede aspirar es a una mayor o menor aproximación. Hay
que tener presente que todo sistema lingüístico -conjunto organizado de
signos supositivos- es una realidad comunal, abstracta, mostrenca. Y mi decir
pugna por ser individual, concreto, propio. En este desajuste estriba lo que en
el lenguaje existe de frustado.
El lenguaje no expresa tan sólo el pensamiento; es función de la vida
integra: razón, sentimiento, emoción, acción. Ponemos orden en los vocablos
para poner orden en las relaciones humanas. La palabra es -debe ser-,
mensajera de la verdad. Corresponde a cada hombre buscar y encontrar su
vocablo propio y asumir su lenguaje. Sólo hay verdad a la altura de la palabra.
Las frases no son sino un testimonio-auténtico o inauténtico- de nuestro ser.
No . Son las palabras quienes mienten; es el hombre quien se traiciona y
traiciona a la realidad. Mientras haya vida habrá siempre la posibilidad de
pronunciar la última palabra que afirme nuestra persona y que manifieste el
orden. El lenguaje es un puente temporal de comunicación del hombre; es un
entre-dos que nos permite la comunicación, pero que no es la comunicación
misma. Además, menester es decirlo, nos expresamos y nos comunicamos no
sólo con el lenguaje, sino también con el gesto, con el ademán, con la mirada,
con el silencio significativo. Traducimos en una estructura de signos una
estructura de objetos, al modo como la notación musical- La comparación es
de Wittgenstein- sustituye una sinfonía y las irregularidades de las rayas del
disco gramofónico sustituyen una y otras (Ludwing Wittgenstein, "Tractatus
Logicus Philosophicus, 4.01 y 4.011, Editorial Revista de Occidente, Madrid).

La palabra -afirmación de la
mundo del hombre. Supone un com pe~o~a- ~~ la puerta que da acceso al
anatómicos y fisiológicos que se prolo~leJo eJeracio ~e ~onjunto: dispositivos
nos encontramos ya con un voc bulg~enmontaJesmtelectuales. Alnacer
sed'unentano,quetieneelvalordeinstitu
·
ª ano
., Y .una g ramática. Este depósito
personalmente por cada uno de nosotro cion, tiene que ser asumido, encamado
hablada, con toda la carga individual d ~' para_ que se actualice en la expresión
de perfección y de salvación h
emtenciones. Lalenguaesinstrumento
comunicamos. Hablamos a los o;:ana. Con ella nos expresamos y nos
un nombre a las cosas definiénd 1y nos hablan a nosotros mismos. Damos
mundo, la palabra h~ana aclara
Fre~e a la pesadez y espesura del
la lengua penetramos las reconditeces deles ace que fulguren esencias. Por
Instrumento de unión y de diálo
l l proJuno y nos hacemos transparentes
go, engua en su l · , ·
·
en,
recrea
el
universo
e
il
.
l
'
re acion inmanente con el
Ord
H ed
umma as huellas y l · á
ac or. Hay una serie de posibilidad
as un ~enes del Supremo
":'1an:ian su realización. Estamos com ro es ~ el lenguaJe establecido que
hist61:1co que se renueva constantem
~tidos a ser veraces en un mundo
veracidad es un imperativo ético ~ e.
rmamospermanentementeenla
palabra,cuandoesverdaderament~hu:: debemo_s hablar por hablar. La
el o~den, proclama nuestra condición de cr a, comuruca_la armonía, manifiesta
la tris_teza de las cosas -"Lacrimae Rerum" .~~turas de Di~~- Lo mismo expresa
creación. El eco de las cosas -su resonan '. e tschmerz -, que la alegría de la
~ la palabra que revela, que alumbra cia y su consonancia- lo escuchamos
srrve de la lengua para encubrir la reali, que compone, que recrea... El que se
que se ha~a profesión de saber y de co:ª~ no es decente ni digno. No importa
ser_una figura "interesante" y de a da~ca~este~ab~ralosdemás. Se puede
so~~ª· El sofista no es un contempfativo:~.elig_enc~a s~ dejar, por ello, de ser
re~ neo que habla para que se le a lauda amigo e rrurar la verdad", sino un
éxito y a la clientela. Utiliza la akbra y para que se le pague, con visitas al
poder, de la fortuna, y con frecu~ncia defara h_acer de ella un instrumento del
absoluta, concluye que todo es verdad engan~. Al dar la espalda a la verdad
nada e~ verdad para el que no sabe para quien sabe argumentar, o de que
comunicación de masas, el sofis.ta a .¡a En mora~, en reli?ión, en política, en
~ta ~~nfundirlo en sus nociones d~l b:u ~tOJO las pasiones del populacho
e o util y lo nocivo. y no se piense qu 1y efmal, de lo falso y lo verdadero
que pertenece a un país -Gr .
~ e so ista es tan sólo un tipo human '
Crist
,
ecia- y a una ép
His , .
o
trafi o-. Aun en nuestros días nos han . d.¿ª
tonca-Siglo V antes de
est can con cosas tan respetables com:~a i esalturba de impostores que
os malabaristas de la palabra ue la
!azon y a verdad. No advierten
la falsedad absoluta, pues que ha~poca !~ona ~e la verdad relativa conduce a
que verdad aparente y el d .
istanciaentreafirmarquenohaym'
sofistas 1
ecrr que no hay verd d al
as
, a palabra humana pierde todo sentido. a
guna. En labios de los

;::fil

t.

ª

i

?

�20

21

. d ll
implícita una promesa humana.
Toda palabra, al ser pronunoa a, eva
t La cifra de nuestra
. .d d personal nos comprome e.
La palabra vive la a~tenticr a
' nuestra palabra en acto. La palabra
vida personal es leida, por los otros, en
arantía del ser íntimo y una
humana, para que sea plena, ha _de ser una ~bi a realidad. Ante las
afirmación del ho~bre en el nucle~ dde laun po;°enir que es riesgo y es
. . d"""'""" y en presencia e
,
,
circunstancias in =
al b f rmula una profec1a -va1game
incertidumbre, el ho~bre de ~
;ticipación elegida.
el término-, traza un camino Yva

~/:u

2, Dimensión comunicativa Y función comunicante.
. el arte d e h ªblar en público. ,y señala
..
, · " Aristóteles analiza
En su Reton~a ,
.o· l) uién habla; 2) qué dice; 3) a qwen hab1a.
como elementos obJeto de estudi . q . . , soo·al contemporánea no ha
.
1 ·encia de la comurucac1on
Para ser sinceros, a ci
. t télico Se han cambiado vocab1os,
rebasado, enlo medular, este esque~a anst:blecid~ supuestos implícitos. Eso
se han desarrollado conceptos y se an es 1 tudio de la comunicación, los
es todo. En 1930 Lasswell propuso, p~a e ~~bras añadiódosimportantes
mismoselementosque~tótles,Jono
tres ele~entos apuntados por el
elementos que e~taban, ~~o u~ra
uiénhabla),análisisdelmensaje (qué
filósofo de Estagua: análisis de e°:'15 h ~l El estudio del "canal" por el que
dice}, y análisis d~l recept?J (aqwen_ a h:l1a de acuerdo con lo que dice) y el
se envía el mensaJe (escog1 o pdor qu:en
1·e (resultados de la comunicación
estudio de los efectos que pro uce e mensa
'anelestudioespecial,
ante quien se habla) son los nuevos elementos que~erec1 d B Nixon amplía el
puestos de relieve por ~as~well. ~~ter:~:!:nd~t:sq~ema al estudiar
estudio de la comunicación ~oci '_e q .
,
, MM1 aq,uién.con
, .
. .,
nn11Pmtenqones.d1ce~enque~
.
explíotamente.~c_o _...d_ .
s Las áreas aristotélicas empiezan a
. d
gul
f to baJ· 0 que con ic10ne •
qué e ec Y .
fund
t lidad su carácter de pie ras an ares.
multiplicarse sin perder su
~en ª
'. e ( ué dice) tiene que codificarlo
Quien habla (la fuente}, para e~~: )en:~ odginador de la información o
(cómo lo dice). El e~sor (q~i;n ª ª c~a por él ofrece una codificación de
recopilador de una inf~rmacion, n~ crea
1 '1a codificación informativa
esa información (qué dice) para qwen contemp ~
se habla o se dirige la
(a quién habla). La p~~sonalo las p~rsoifrnadsoa ;::~co quehallegadohasta
. . , n descodifican e mensaJe c a ,
'
d 1
comunicac10
,
l E tamO s ante una subdivisión del proceso e a
él (o ellos) a traves del c'.'°a · s
Ha un interés creciente por el
comunicac~ón pa_ra meJor corpr:terl~. nci/de la comunicación social

:r
.º~:(

:~~:;:pi::::~;:t:r:a:~~álisis le~:clo inte~ral c~m~ca~::s!~~~
back" o comunicación de retomo adq~er~, gran impo ~:1;ª~ Ya se habra
receptor en nuevo emisor de la com~cacdio~ en s~ se~ase se ~onvierte en
.d l' .camente que el ermsor e ia pnmera
.
a d vertí o, ogi
'
La .
. de la comunicación sooal se
receptor dentro de la segunda etapa. s c1enc1as .
ech os de
han desarrollado extraordinariamente en nuestro tiempo. Pero
am

menos una metafísica de la comunicación y una antropología filosófica que les
sirvan de base. Porque es el hombre desde la totalidad de cuanto hay en el
ámbito finito, desde la urdimbre omnienglobante unitariamente trabada y
dinámicamente interrelacionada de la totalidad de entes reales, de entes
ideales, de posibilidades, de sucesos históricos, de normas, y de limitaciones
o no-ser relativo, con todas sus implicaciones y complicaciones -lo que
nosotros hemos denominado en nuestra Metafísica, la "habiencia"-quien habla.
porque es un ser dialógico, provisto de la comunicación. Antes de hablar de
la libertad y ética de la expresión, hay que partir del hombre como ser
diálogico, provisto de la comunicación, esto es, de la dimensión comunicativa
del hombre. Porque la ciencia de la comunicación social descansa,
sabiéndolo o sin saberlo, sobre esta dimensión comunicativa del hombre. Y
todo científico y todo técnico de la comunicación humana, de la
comunicación de masas, manejan implícita o explícitamente un cierto
concepto del hombre. Sobre un concepto verdadero del hombre se puede
edificar una ciencia de la comunicación verdadera, pero sobre un concepto
falso del hombre no cabe edificar una ciencia verdadera, ni una verdadera
ciencia de la comunicación humana y social.
Como espíritu encamado soy un todo individual dentro del todo
habencial. Mi vida -que es autoconciencia, ocupación, situación, circunstancia,
libertad, responsabilidad, ocasión, destino-, transcurre en el "hic et nunc"
habiencial, llevada por su afán de plenitud subsistencia! en tensión dialéctica,
sineidética, con su desamparo ontológico o insuficiencia radical. El deber-cosa
importante pero secundaria- es sustituto del amor. Vivir es comunicarse
sintiendo la contingencia y la miseria de nuestro espíritu en su condición
camal y pre-sintiendo la plenitud de la subsistencia. Si todo ser humano en
cuanto es, tiende a ser en plenitud -axioma que he asentado en la Antropología
Filosófica- no se puede llegar a la plenitud sin realizar nuestra dimensión
comunicativa que se cumple en el amor. La metafísica del hombre sirve de base
a los conceptos de libertad y de responsabilidad, de vinculación jurídica con la
sociedad y de atribuciones de la autoridad en aras del bien público temporal,
de legitimidad y justificación de los medios de comunicación en relación al fin
de la misma. Comunicación -pemútasenos definir- es el proceso personal de
actos intencionalmeoij! dirigidos por medio de signos, a una o varias personas,
para que asimilen el concepto o el conjunto de conceptos idóneos para
modificar o reforzar comportamientos. No se trata de una mera transferencia
ideológica. Las ideas personales son privativas.de cada quien. Lo único que
cabe es suscitar ideas similares. Mientras que en las transfusiones de sangre
se recibe realmente la sangre del otro, en la comunicación de ideas sólo se
reciben signos o símbolos convencionales, pero no las ideas vivenciadas por
el otro. El símbolo sólo es vehículo de una realidad que se quiere transmitir en
el mensaje. Yel mensaje está referido al receptor que tendrá que descodificarlo.
Trátase de inducirle a una vivencia suya aunque similar a la del emisor.

�23

22
La buena comunicación produce activos ~t~~s concordes ~tre emiso~ y
receptores. En la medida en que na exista similitud entre las ideas del e ~ r

y las ideas del receptor cabe hablar de _"descomunicación".. No es ~o mtSmo
una mala comunicación donde existe al fin y al cabo una rudimentaria aunq~e
deficiente comunicación, que una descomunicación en donde se da una ausenaa
total de comunicación. Cuando las ideas son totalmente disímbolas en la mente
del receptor, respecto al emisor, es que ha habido una falta de com~~ación.
y la descomunicación es un fracaso causado por una mala tecmca de
comunicación. El emisor quería que se le ei:itendiese en ?ete~da f?rma
y se le entendió en una forma totalmente diversa. ~ ahí la tmpo~cra de
preguntarse ¿cómo me va a interpretar el que me va a tntef}?~tar~, ¿cuál«:5 son
sus parámetros?, ¿qué se va a suscitar en su proceso cognosativo ~1 yo emito tal
0 cual mensaje?. Todas estas interrogantes corresponden a un seno y profundo
estudio del receptor o de los receptores.
Los comunicólogos contemporáneos no sólo quieren que se les
interprete bien en sus ideas sino que además les importa -y acaso más- influir
decisivamente en la conducta de los receptores. Por eso Lasswell se pregunta por
los efectos que produce el mensaje. Los medios masivos
com~~ación
social-prensa, radio, cine, televisión-pueden provocar, con técnicas s u b ~ ,
lavados cerebrales, relativas imaginaciones, incitaciones a la v10lenc1a,
predisposición a las drogas .. . La causalidad en la comunicación está en vías de
desarrollo. El hombre es un animal comunicante-conbuenos o malos resultadosporque tiene una dimensión comunicativa. La existencia de un lenguaje oral,
gráfico y mímico testim~&gt;nian esa dimensión comunicativa: I:Jos c~m~':'1111~
con los otros por imperativos de nuestro desamparo onto~o~co o ~~~en~a
radical. Pero, aunque no existiese ese desamparo ontologtco o msufioencra
radical-hipótesis de trabajo-nuestro afán de plenitud subsistencial, de comunión
con los otros, nos evidenciaría esa dimensión comunicativa tan íntimamente
humana. Razón, volición y emoción -elementos del acto espiritual sintético y
acentuadoenalgunadesusvertientes-sonelementosentrañadosalacomunicación
virtual o actual. Porque no existe un animal racional o animal espiritual o espíritu
encamado que carezca de función comunicante como fruto de su dimensión
comunicativa.

?e

Contra lo que piensa el sofista Georgias, quien planteó el problema de la
comunicación en términos negativos, la comunicación ha existido siempre bajo
diversasformas.Nadie,enlahistoriadel pensamiento,hanegadotanrotundamente
toda posibilidad de participación comunicativa. Escuetamente afirma Georgias:
1) Nadie existe; 2) si algo existiera no podría ser conocido y 3) si fuera conocido no
podría ser comunicado (ninguna posibilidad deconocimientoempíricooracional,
ningún orden moral y ningún sentido posible de la existencia humana). He ahí el
saldo negativo que pretende ofrecemos el radical sofista. ¿Será verdad que es
imposible comunicar lo presuntamente conocido?. Ante todo hay que decir que
sólopuedeserconocidoloqueexiste. Comunicamos intencional y conscientemente

lo real, :n cuanto conocido. Por supuesto que cabe comunicar, con intención
de enganar, lo que se sabe falso. También puede comunicarse lo ficticio en el
arte, Y. lo 9~e se cree real_ y. no lo es. ~unque no esté en el plano 'de ia
comurucac10~ h~ana autentica, la mentira está, por desgracia, en el ámbito
de la_com~ca~15m humana. No hay que confundir la comunicación de la
mentira -~1Stors1on_ d~ la realidad- con la comunicación poética que es obra
de_ fantas1a Y, prodigio ~e la imaginación. Además de la fantasía poética
eXtSte, tamb_1~n, la fantas1a regulada de los investigadores, de los inventore~
y de los pohttcos.
, N_o me _int~resa el plano de la comunicación inconciente porque en
ese a~btto ni s1quier_a_ sa?emo~ que nos comunicamos y lo ue
com~camos_. La específica mtenc1onalidad de comunicar un especJico
mensaje es objeto de una ciencia y materia para la reflexión filosófica.
La dime~sión comunicativa del hombre es radical apertura a los otros.
No se trata, tan solo, de una apertura pasiva, sino de una vocación comunicante
9ue, en algunas person~s, p~_ede p~ofesionalizarse. La comunicación humana
mte1:Personal, la comun1cac1on social y la comunicación a través de los medios
mas~vos-l?_menos humana de las comunicaciones-son tres formas que adopta
la dtm~s1on co~~c~tiva ~el hombre. Puede abordarse la comunicación
desde ~tvti~rsas d1~c1plinas científicas pero, sin olvidar, que el fenómeno
comuruca
.. , ti.ca, la filosofía,
la
· l voprov1enedeladimensióncomunicativa
,
.
,
· LalingutS
1
1
.socio 0~1a Y a ps1co og1a. ac~~eten, desde diversos objetos formales, el
mismo feno~en??e la comurucac1on. Cabe, también, un estudio interdisciplinar
de la co~w:i~cac1on h~ana que aborda múltiples relaciones y estructuras de
~omumcacion: El fen?~eno comunicativo no sólo incluye contenidos
intelectuales, s~o tamb1en operativos, actitudinales, valorativos ... En la vida
personal~ en la vida grupal, en la vida institucional, en la vida social y en la vida
~ter~ac10nal, la c~municación ejerce una enorme influencia. Pocos
~vestigadores examinan_ l~ _comunicación en toda su riqueza metodológica.
odemos ha?l~ de un def1c1t metodológico. La comunicación humana se da
d~sde la soc1al1dad y en la socialidad, porque el hombre no es una mónada
a~lada'. po~que se r~al~~ ex~stiendo individualidad y comunitariamente. La
c?m~1c?b~dad es m_escmdtble de la sociabilidad. Pero la comunicabilidad es
~tda dtn~ca y relacional de persona a persona y de persona al todo social e
u:i,temac1onal. A_~que co~o individuos estemos vinculados a los demás, es lo
aerto que tamb1ei:1 somos mdependien~s de el los. Los símbolos y los mitos
- parte del lenguaje - .tienden _el puente en el vacío entre los próximos que a
veces parecen muy lejanos. Sé trata de conseguir un nuevo enlace mutuo.
b
.Desde la mis~dad d~l ser ~-umano, la libertad de una persona que se
~a e SUJeto. se comuruc~ e1: s1tuac1on y en circunstancia, sin sentir ningún
esg~rro 1:11 suponer ~gun fracaso; se comunica por afán de plenitud
subs1Stenc1al, por apremios de su ser dialógico que anhela no una simple

�25

24
apropiación esencial de los objetos sino una destinación existencial de los
conocimientos y de los efectos. Aunque transida de temporalidad,lacomunicación
existencial busca otra existencia en diálogo. En esta búsqueda aparentemente hay
una fuga de la mismidad íntima, una anulación de la intimidad recóndita pero en
el fondo es todo lo contrario, se trata de una afirmación rotunda de la mismidad
personal que sólo surge frente al otro y los otros. No es lo mismo, dirigirse a un
individuo, a un sujeto libre concreto, que dirigirse a la sociedad, a la colectividad.
No estamos inmersos en la conciencia común, sino aclimatados en un mundo
social en donde encontramos cosas con las que coexistimos y personas con las que
convivimos. No hay comunicación sin mundo. La inteligencia se comunica con
la inteligencia en un mundo que no carece de situaciones y de circunstancias. Un
mundo espacio-temporal y objetivoquenospermitecomunicamosyrelacionamos.
Mundo de cosas, de bienes, de valores, de comportamientos prácticos. Mundo en
que la razón de cada hombre se comunica cognositivamente tratando a los otros
comocosasoreconociéndoloscomopersonas. Enelprimersupuestoseestablecen
relaciones de dominación. El emisor se esfuerza por convertir al receptor en
instrumento. Le anula el interés propio. En la comunicación existencial, que es
siempre interpersonal, no se busca una racionalidad universal sino a hombres
concretos con mundos concretos. Si somos esencial libertad y radical trasendencia
podemos dirigirnos por comunicaciones sociales o por comunicaciones
inter.personales o intersubjetivas. Los ámbitos-del-tú se convierten, por la
comunicación, en ámbito-del-nosotros. El hombre que se va haciendo
incesantemente dentro de su estructura vocacional, se convierte en " gestor sui",
en un mundo lleno de posibilidades: "el regnum hominis "en donde los hombres
se comunican social e interpersonalmente. Porque vivir es comunicarse, porque
no se puede vivir sin hacerse, superándose, comunicándose. Si el hombre es
"mit sein", un ser-con-otro, está cominicándose desde que tiene uso de razón hasta
que muere. La aventura de ser es, a la vez, la aventura de comunicarse con otros,
de existir en común por la comunicación. Las formas de preocupación y atención
al próximo, en la solicitud, no podrían darse sin la comunicación. Ser-enla-habencia. Y si somos" seres relativamente a otros", la comunicación está en la
base de la relación, del vínculo. El otro es un "alter ego" que puede ser mi
compañero, mi amigo o mi enemigo, pero jamás una cosa. Uso las cosas y me
comunico con los hombres.
El abismo entre un yo y un tú se supera con el amor. El otro me llama
solicitado por mi existencia. Esta vinculación por el amor no tiene por qué ser
llamada-comolohaceJaspers- "combate amoroso". Yodiriaquenohaycombate
amoroso sino colaboración, vinculación, unión amorosa. La trasendencia en la
inmanencia - indiscutible en el amor - se da en la comunicación intersubjetiva.
Viviendoenlainstanciadelasubjetividadcreadora,tanalejadadela"masa"surge
la transformaci6n valoral por obra del amor en toda la extensa gama de sus clases:
amor pasional de hombre a mujer, amor de amistad, amor paternal, amor
maternal, amor fraternal, amor al próximo. Hay entre estos amores, uno que viene
de lo alto hacia nosotros y que nos ha amado primero, porque fuimos escogidos

por El desde la eternidad. Nuestra vida en este senti'do
dád' d
'
,sepresentacomouna
obli iva.,e ~ordque nos co~promete a vivir amorosamente. No se trata de
gacion sino e compromiso. Compromiso con ese Su remo Amor
el absoluto, y en e~ cual reside la plenitud de toda perfeccÍón posible que;s
el ho:br~ n_o qwere aceptar ese aboluto, único capaz de ser el patr~~ d~
~:sceªsai:utadas perf~cion~~, es que_s~s propios y mezquinos intereses le
. . _g o para su dimension teotropica. Convivencia más im u1s·
:;-5:'~va, q~e ~eflexiva. El diálo~o intersubjetivo entre el yo y el tú sida::~

é

~~~

0

Tos

comoeheC:~re:
1: :~:1rJ~JJ~: n~estr? amor. Nuestra relación total
trascendenteen l
emas no se comprende sin el tú
0
~el yo-ello, ras:e::~~-s~~:b~f: :::;d:~~ ~C:!sm~, en el sentido
imagen en el propio yo. Tales de Mileto observ b
universo y en la
a sí mismo es lo más difícil
. t Sócr
. ª. ª. 9ue conocerse el hombre
.
.
.
que eXIS e.
ates ms1Stio, una y otra vez en
1
imtí~ra_tivo ~ignpo de est~parse en el pórtico del templo de Delfos: •éon~~~
ª mismo · ero, l· como . conocemos a nosotros mismos
•
individualid d .
en nuestra
. . a si no es examinando nuestra personalidad en su dimensió
comunicativa? Porque hombre que no se comunica no es h b
n
9ue no ve en los otros el vestigio e imagen del tú trascendenºtem red. y ho?1b~e
intelectual cu d
, pa ece nuopia
sin el ser funr~e~~:tre~~- :orqbue no cabe pensar un ser fundamentado
.
, .
·
om re no puede ser reducido a un h d
1
~;F;~~setC::,:~ºq~;~nceb~dos tan extrañamente q1;1e producen alg~á=
us mismos componentes. La intercomunicación d
~:°oi::!~~:~:~:i::n~:spíritus encam~~o~ y es in_concebible dentro d:
se da dentro de un o d . , p~rtura del yo dirigida hacia todas las crea turas
r en cosmico con sus múltiples grados de rfec . , ,
fund~en~ada en_la apertura-religación del yo al tú trascendentiCu~~n{
co~unicación social, egoísta, hace de los otros ob'etos de u
.
., o a
soaedad se convierte en una lucha del hombre co~tra l h soby explotac1on, la
de odios de in·ustici
d
,
e om re, en un campo
se forja ~a siiedada:~t;~c:O~;:~ ~uando la ~omunicación es interpersonal

~i~:!~~~:;!~

~;eJ;!ºr:~:i::~~;rd~ t~~f:::::~Eid~~~t~:~1~=,~
Ainando haremos lo
normaran a convivencia social.
,
que queramos Amando
· , d
la responsabilidad corriuru'taria.
.
y comunican onos sentiremos

Si yo sólo sé q~e no soy lo !1'solutp. tengo que ponerme en camino ara
az:meexytsa~r
que quiero. Pero este camino es comunica~ión
de nu is encia qY1en
con e suprem T, tr
d
encuentro en el
o u . aseen ente y con los otros tús que
comunicación , mundo y me trasc1end~?· Pensamos partiendo de la
hum
. aun cuand_o ~e trate de relacion consigo mismo. La existencia
ana es incapaz de vivu encerrada en sí misma E . .
.
comunicarse con otro existir co
.
. . xis~ como SUJeto es
auténticas sólo se d
tr
mo Sujeto. La comunicación de existencias
a en e yoes profundos. Tenemos que vivir en sociedad
hall

fºY Y

I

�27

26
. . ar de los bienes necesarios a la vida, actuar con los otros seres humanos.
partiap
. .
intercambio comunicativo, hablando, escuchando,
Tenem~s que vivir en. d
roduciendo algo nuevo. Sin la comunidad
aprendiendo, co~prendienlacio. P , imposible La angustia existencial y la
comunicable, la vida de re on sena
.
1 rumbo en morbosa
soledad son siempre provisorias, cuando no se tuerce e
. .ento
d
. 'ón. Lasoledadprolongadaesinsoportable. Lasol~d~morecogimiDesd
esviao
d
ta pobladayadecompaniasideales.
eesa
paraelamoresunasoleda augus '
,
medescribirelencuentroque
soledad surge, alguna vez, un encuentro.. Pemutase_ "
ella visita ( se refiere
tuvo I&lt;arl Jaspers con la que fuese su novia Yesposa. en aqu
.
al primer día que la vió) cayó algo así como un rayo. Y~' ya desd~-elh P~~
dándose la vuelta se puso de pié y se vo1vio aaa mi.
momento, cuand o Gertrud,
hallab unidas
Ocurrió como sien un instante se encontraran dos personas que se
an
·
M
· osible saber cómo sucedió realmente aquello y por lo
desde siempre. e es imp
,
ó
,
mismo no puedo contarlo... Desde quedla c~~oo,:fa~x~ seyd~~
transfonnación Hasta entonces a pesar e mi msa
. d
1
frío deseoso de saber, preocupado de la verdad. A partir e aque
mb
h
era un o re
,
. diariam te se le recuerda que es
momento me convertí en un hombre a qwen
en
d
cia des ierta en mí el impulso a no perderme en un mun o
ho~relectualism
... Su _presend purapreflov,Óf\. Mucho más aún: estoy convencido de que
demte
oy e
...,..
.
,
d · Gertrud"
si mi filosofía tiene una profundidad, yo Jamás la habna ale~ o sin
( "Entre el destino y la voluntad", pp 47-48, Guadarrama, Madrid,1969 ).

Y

=~

Para ser yo mismo, por obra de la libertad, necesito d_e los otr~ en la
. .,
"La comuru'cación existencial a nPC.ar de sus imperfecoones y
comurucaaon.
r--·
'ó h
"
limitaciones sigue siendo el bien más preciado de la comuni~o n . ~ a ,
a unta y ~ Lepp (Ignace Lepp: " La comuni~ció~ de la~ exis~oas , P· 97,
p · gnaCarlos Lohlé) Y al hablar de comunicaaón existenoal, pensam~
Edi
eones
·
d
"
e et aman
espontáneamente en la necesidad de amar y de ser ama otal- .amar.
d los
cu iebam" en sentido agustiniano-, como el más fundamen e im~oso e
aftes h~os. En toda comunicación amorosa hay un~ .~naguez, un
desencadenamiento de fuerzas impulsivas que rompen el equilibno de nuestras
0
rutinas y de nuestras ideas-querencias en las que estamos. El eros terrestre.
camal conduce al eros celeste. o amor espiritual. El carácter humanamente
del ~or se toma dinámicamente espiritual en el ~ - Por~ue el agape
co lementa al eros, pero no se le opone forzosamente como piensa Ny~.
Ct~do se confunde el verdadero amor propio - caso de Sartre - que se posesiona
del otro con fines egoístas y de dominación es que ya no estamoshablando d~ a:I'ºr
sino de concupiscencias. Mala comunicación, porq,ue d~~ye la ver_ a era
comunicación queescomunicacióndeamor. Lacomuniónreligiosaquere~os
conDios,quedafueradelanálisisdelacomunicaciónsocialyd~~-ElTudivmo
se convierte en Tú eternal y pródiga su presencia_ muda e_ ~visible en nuestra
soledad. Esla únicacomuniónquenuncanosdecepaona y la unicaqueco~ tod~
nuestros estratos cordiales. Esa sed de absoluto, que a veces nos tortura, solo~
Absoluto encuentra su bien saciante. Cuando se ha estado en amorosa comuruón
con Dios, cuando nos hemos sentido amados por El, se comprende que

=

todas las otras comuniones y todos los demás amores carecen de sentido si no
nos preparan a vivir esta plenitud de plenitudes. Pero esa infinita
condescendencia de Dios no impide, sino al contrario, refuerza nuestros
verdaderos amores humanos.
Hay comunicación cuando se entiende el mensaje en el sentido en que
el emisor pretende que se entienda. Hay descomunicación cuando el receptor
entiende el mensaje en un sentido totalmente diverso al que pretendió
imprimirle el emisor. No hay que confundir la descomunicación con la mala
comunicación. En la mala comunicación se entiende el mensaje y se contesta
dentro del mismo canal, pero se contesta mal. La objetividad existente en la
ciencia de la comunicación no estriba en la identidad de las ideas -cosa
imposible- entre el emisor y el receptor, sino en la analogía de las mismas. No
es la manera de concebir una noción del emisor, sino la manera de utilizarla,
en forma igual por los receptores, lo que confiere objetividad a la ciencia de la
comunicación social. Las operaciones de comunicación son estandarizadas.
La verificación, la controlabilidad son corolario de la intersubjetividad acerca
de las operaciones comunicativas. Cada vez que podamos establecer control
empírico en una disciplina, con sus propios predicados referentes a algo ( sus
objetos ),estamos ante una ciencia. De la verificación se sigue una previsibilidad.

¿ De donde proviene el impulso de comunicación? Sólo el amor puede
darnos la respuesta. No es la comunicación la que funda el amor. Es el amor
que funda la comunicación. Y no hay amor que se conserve sin comunicación.
En la comunicación social nos dirigimos a los televidentes, a los radioescuchas,
a los ciudadanos, al público consumidor, a los lectores de periódico ... Se trata
de todos y de nadie en particular. El anhelo más profundo del hombres la
comunicación personal, que no se da entre individuos revestidos de un rol o
papel social.
En el modelo de Channon-Weaver -que no anda lejos de la teoría
aristotélica- se presentan cinco componentes de la comunicación: 1) la fuente;
2) un transmisor; 3) una señal; 4) un receptor; 5) un destino. Aritóteles había
advertido tres elementos: la fuente ( el orador); la señal (el discurso) y el
destino ( el que escucha). El propósito de la fuente se expresaba en el mensaje:
traducción de ideas, intenciones debidamente codificadas. Al proceso de
codificar se le denomina encodificador (.p1ecanismos vocales, que producen la
palabra; sistemas musculares de la mano que -producen escritos y dibujos;
sistemas musculares corporales que originan gestos, ademanes y posturas ).
Pero ese componente encodificador supone alguna fuente, esto es, alguna
persona o grupo de personas con un fin y una razón para comunicarse. El
~ e s el medio de comunicación, el portador o conducto de los mensajes. Los
mensajes sólo pueden existir en algunos canales. La efectividad de la
comunicación depende, en buena parte, de la elección de canales .

�29

28
La persona o las personas situadas en el otro extremo del canal pueden ser
llamadas los receptores de la comunicación. Sin otros receptores- blanco a donde
apunta la flecha de la comunicación - no se daría el proceso comunicativo. El
receptor precisa de un decodificador para retraducir o decodificar el mensaje que
se le presenta.
Es la sociedad, en su conjunto, la que configura a los medios masivos de
comunicación. La nueva tecnologíaha servido de base paralaaparicióndenuevos
sistemas de medios masivos de comunicación: las computadoras, la televisión por
cable y los satélites de comunicación. Al lado de una teoría de comunicación de
masas hace falta una deontología de la comunicación de masas. El apremio no
puede ser más urgente. Los efectos sobre la niñez, sobre las amas de casa y sobre
los adolecentes han sido devastadores. Espero que el futuro se abra paso la
exigencia moral que la sociedad no puede descuidar so pena de extinción o de
carencia. Los medios masivos de comunicación social podrán ser un bien, un
inmenso bien para los hombres, a condición de que los dueños de los medios y los
comunicadores fuesen, naturalmente, hombres capacitados y hombres de bien.
En manos de comunicadores irresponsables, los medios masivos pueden hacer
creer en un hecho, tal vez falso, a miles de personas; pueden destruir, para
siempre, una reputación; pueden causar males irreparables en el hogar y en el
patrimonio de las familias y de los pueblos. Afirmar sin información suficiente y
opinar sobre todos los asuntos -incluyendo los más intrincados problemas
técnicos y científicos- es uno de los más graves peligros de los emisores en los
medios de comunicación masiva. Desgraciadamente las rectificaciones, reales y
sinceras, que podrían atenuar los males de una falsa o deficiente información, no
abundan en nuestro medio. El comunicador es profesional de la comunicación y
el profesional de comunicación cuando vende su mensaje es un ruin como el
traidor de la patria. El comunicador auténtico nunca debe doblegar la dignidad
de su persona ante el poderío del dios-número, que representa a la cantidad
sojuzgando a la calidad. Nada significa que los programas televisivos tengan un
enorme "raiting" y que las grandes rotativas lancen a la circulación, millares de
periódicos y que sus ediciones sean agotadas unas tras otras, si sólo dejan en los
televidentes y los lectores la confusión y el desaliento.

En la Instrucción Pastoral "communio et progressio" se convoca a los
profesionales de lacomunicación social y se exhorta" a todos los hombres para que
hagan que estos medios sean realmente útiles a la humanidad y ala gloria de Dios"
(Instrucción Pastoral "Communio et progressio" , pág. 60, actas y documentos
pontificios, segunda edición, Ediciones Paulinas, México, D,F., 1978). Los
instrumentos de comunicación pueden ayudar a la unidad de los hombres o
pueden producir los mayores discenciones que engendran innumerables males.
Apartado de Dios, por su propia culpa, el hombre cae en la discordia después en
el enfrentamiento con sus hermanos y, por último, en el rompimiento de todo
ágape. El hombre mismo, en su cabal dimensión ética, es la norma en el uso de los
medios de comunicación social.

Un
· ·
. impulso casi· constitucronal
ha llevado siempre a todo b
comurucador, a servir a intentar ha
, til Re
'
uen
el auténtico comunic;dor tiene el p~~~o de f :.i ;e;::~dor Y ~eformador,
portador del progreso en sentido axiológico La IJ be 1 os meJores, de ser
cielo, pero los pies bien afianzados sobre Ía ti ca zal ev~tada, cerc~a al
mirando en tom
t
·
.,
erra, Y os OJOS muy abiertos
valores-verdad, ~in~=~~~t:J~:ci1:5i:grualJ?:a~iones de los tiempos". Los
se profundizan en la hist • '
'
ª ' paz Y amory - se descubren
ona aunque sean suprahist , ·
Y
que encaman los hombres están d tin d
?neos. estos valores,
,
es a os a comurucarse humanamente.

�31

TÉCNICA ENTRE SENTIDO Y CONTRASENTIDO
Análisis filosófico de nuestra cultura
tecnificada en su dinamismo óntico
Heinrich Beck
Universidad Otto Friederich
Bamberg (Alemania Federal)

Vivimos en la era de la técnica. Nuestra cultura contemporánea y
la situación histórica de la humanidad están determinadas por la técnica.
Este hecho presenta un carácter ambivalente, pues, por una parte, brinda la
oportunidad para el desarrollo y la realización de posibilidades de sentido;
pero, por la otra, entraña el peligro de una destrucción de todas las
estructuras teleológicas del ser vivo e intelectual, de dimensión cósmica.
Nos encontramos inmersos en una crisis existencial de sentido. La técnica
lleva nuestra existencia física e intelectual a un estar-pendiente entre una
perfección altísima y una destrucción total, entre el sentido y el contra
sentido. Significa, así, un desafío radical de la historia.

Se impone, en consecuencia, que nos formulemos la pregunta
acerca de la esencia de la técnica, en cuanto fuerza determinante de la
historia y de la cultura. Por lo cual, nuestra exposición se desarrollará
necesariamente en cuatro apartados.

l. -¿Cuál es la esencia de la técnica?
.
2. - A partir de su esencia, ¿Qué sentido positivo presenta la técnica en la
historia mundial?
3. - ¿ Se realiza verdaderamente en la historia este sentido?
4. - ¿En qué han de consistir la tarea y la posibilidad de una realización del
sentido de la técnica para que sea posible superar el contrasentido de ésta?

�32

33

d se observa una estructura ciertamente
En este modofundedprocentaecr1'6n realizada en el primer tiempo, los
dialéctica, pues, tras
ame
, .
.
siguientes aparecen como tesis -antítesis- sintesis.
1 ESENOA DE LA TÉCNICA
COMO ACONTECIMIENTO HISTÓRICO-MUNDIAL

.

. duda a los fenómenos básicos de la
,
ría es íficamente hmr.ana.
cultura humana. Constituye, pues, una catego las pee
la técnica del
La técruca pertenece, sm

Ya en la Edad de _Pie~ra conocía el -~ ~::r: ,~:tefa~:~,7or eso, no debe
fuego y de la fabncac16n de herrami
la fi . te d 'gru'dad como
su cien
i
extrañamos que la técnica tuviese
. ya entonces
.
para preguntarse sobre su propia esencia.
· · te definición·
Aristóteles, por ejemplo, ofrece la s1gwen
. . . "Técnica es
.
un comportamiento y poder reflexivos que tiene como_ ~~a~d~
es un comportamiento productivo dirigi po
0 , en otras p alab raS,
planificación adecuada." 1

pro:u:::

los
Así en la construcción de una casa, la fo rma es transmitida
1 almaa del
'
·
d
·
tente
en
e
materiales de construcción por la i ea preexis
e
tá
.
p
dio
de
la
técnica
se
realiza
aquello
cuya
iorma
es
arqwtecto.
or me
d
'6 y
presente en el alma, d e mod o d.istinto a lo que ocurre en la repro
la ucc1. nd
1 '6 natural dentro de la naturaleza.2 Por lo tanto, esencia e
en la evo uo n
terial que debe ser informado,
la técnica se constituye por un elemento ma
'
.
i
al ue debe ser trasmitido a la materia, pero que,
y por un elemento orm . , q
alma del técnico. Ahora bien,
1 , '6
en su raíz, deriva de la idea presente ~n ela
la planificación
.d
d termina asimismo el fin,
e1ecc1 n y
esta 1 ea e
. ,
~ medios y la decisión efectiva. Es por
adecuadas de las diferentes
Y
'
artir de y con
tanto esencial la relación con el hombre, pues sólo a p
ti'd
,
.
1
te
..,.,___;co
Un
árbol
puede
tener
sen
o
relación a él adquiere sentido e en ~ u .
shl tal relación, pero no una casa.
validez tanto en la Antigüedad
Esta concepc1'6n de la técnica tiene
.
y en el Medioevo como en la ~ad Moderna.

Ética a Nicómaco, VI, 4
2 Confer, Met. VIl, 1032 a 33.
1 Confer,

Sin embargo, en la época moderna y contemporánea resulta cada
vez más problemático determinar hasta qué punto la técnica, en relación
con el hombre, está verdaderamente al servicio de un "sentido". Tal es la
razón por la que Eduard Spranger, pongamos por caso, ya no incluye en la
definición de la técnica la relación al sentido y reduce el concepto de
técnica a una simple relación entre un medio y un fin más o menos
arbitrario. Spranger define la técnica solamente como: " ... el conocimiento
de los medios exigidos por un fin, y la elección de los medios prácticos
basados en tal conocinúento. La característica principal de la técnica es, sin
embargo, el no fundamentar por sí misma ningún valor independiente." 3
Pero si se considerara la técnica de un modo tan abstracto, es decir,
como la elaboración de un simple sistema de medios para la obtención de
cualquier fin, necesariamente hay que poner de relieve el medio
fundamental intelectual, a saber, la matemática, que actualmente está
ampliándose a una teoría general de todas las estructuras, campos y
factores. Ésta permite interpretar todas las estructuras posibles de un
modo cuantitativo, esto es, como unidades divisibles a las que descompone
en sus elementos y funciones primarios con el fin de formar, a partir de
éstos, nuevas estructuras. La matemática funciona, así, como una teoría
(universal y formal) de la posibilidad de la combinación de los elementos.
Como un instrumento de la destrucdón y reconstrucdón en todos los planos
del ser.

De este modo, la matemática facilita, en la técnica física, la
transformación de energía cósnúca en nuevas formas en que es
almacenable en todas las direcciones y nuevamente convertible en otras
formas. En la técnica química la matemática facilita la obtención de
productos artificiales a partir de materias naturales. En la biotécnica facilita
la transformación de las estructuras y funciones naturales de la vida,
intentando, por ejemplo, alterar la programación del comportanúento
hereditario a través de un bombardeo continuo de los cromosomas con
partículas subatónúcas, e intentando también dirigir el proceso evolutivo y
obtener nuevas formas de vida para determinados fines. De modo
semejante, la sicotécnica descompone psicoanalíticamente los complejos
3 Ltbensformen, Halle 7 ed. 1930, p. 362: " ... die Brkenntnis des durch ein Ziel geforderten
Mitti!I überhaupt und die darauf beruhende praktische Mittelwabhl... das entscheidende

Kennzeichen der Technik aber ist, dass sie von sich aus keinen selbstindigen Wert
begnindet''

�35

34

psíquicos en funciones elementales y motivos, para obtener a partir de
éstos, psicosintéticamente, nuevas estructuras.
La intención
psicoterapéutica no está ausente, por lo general, en este modo de proceder.
Finalmente, por medio de la sicotécnica se forman nuevas estructuras de la
conciencia individual y del comportamiento social que supone la
eliminación de las anteriores, como ocurre en política con el afiliado
"convencido" de un partido o, en economía, con el consumidor
"decidido". 4
Así, pues, la técnica actual se presenta como un acontecimiento
histórico e incluso cósmico en el que se destruye totalmente la realidad
dada en sus dimensiones inorgánica, orgánica, psíquica y social,
poniéndose a disposición de todo tipo de fines constructivos. Dicho de otro
modo, la técnica se ofrece como proceso de transformación universal y
radical de lo existente, bajo el dominio del hombre.
Mientras que en la Antigüedad y en el Medioevo la técnica estaba
basada en observaciones más o menos causales de la naturaleza, en los
tiempos modernos se ha convertido en un proceso metódico-sistemático
por la aplicación de la matemática. Este proceso fue iniciado por Galileo,
después del redescubrimiento del libro Mecánica, de Aristóteles, que
reducía todo movimiento en el espacio a un movimiento circular, es decir,
a condicionamientos geométricos. De este modo, era posible calcular, de
antemano, el comportamiento de determinados agregados y construir las
máquinas correspondientes, por ejemplo, con fines bélicos. Los esfuerzos
espirituales del hombre se orientaron entonces a reducir lo cualitativo a lo
cuantitativo en todos los campos de la vida.
Mencionaremos solamente algunos aspectos ideológicos. Se trató
de explicar, dentro de un realismo crítico (como suele denominarse), las
cualidades de la percepción sensorial como apariencias sólo subjetivas de una
realidad objetiva sólo determinada cuantitativamente; o bien de
interpretar, en el marco de una teoría positivista del conocimiento, todos los
• Las palabras destrucción y construcci_ón, como se ve, significan sustancialmente algo distín~
en los diferentes planos del ser. El concepto de técnica, visto de esta manera, no es ru
totalmente UIÚVOCO ni totalmente equívoco, sino análogo, es decir: tal concepto está sometido

a un cambio de significado relativo.
Esta forma de analogía interna caracteriza a la técnica, incluso en sus diferentes fases de
desarrollo histórico. La técnica implantada en los tiempos modernos es relativamente algo
distinta a la técnica de la Antigüedad y de la Edad Media.

valores estéticos como decisiones subjetivas facultativas fr te
la
realid~d objetiva de relaciones sociales de las mayorías y d:l po:r.
la
actualidad, con la logística, es decir, con el matematismo de la 16 ·
la tecnifi ·6 •
gica, y con
caci n incluso del pensamiento, parece que nos estamos abriendo
paso a un cálculo y a una disposición total de la realidad.

¿

De este modo, se plantea la cuestión acerca del sentido y de la
razón de tal proceso.

2. EL SENTIDO HISTÓRICO DE LA TÉCNICA
.
La respuesta ya insinuada de que la razón y el sentido de la técnica
estriban en la transformación de lo existente bajo el dominio del hombre,
es en modo alguno unívoca, sino que ha sido pensada bajo aspectos
diferente~. Expondremos en nuestro trabajo las tesis elaboradas al respecto
por tres filósofos: Emst Kapp, Amold Gehlen y Friedrich Dessauer.

n?

. El primer filósofo moderno de la técnica en sentido estricto Emst
Kapp, ~terpreta la intención de la técnica como una proyección de ó;ganos
Y funciones humanas. ~sí, po~ ejemplo, un martillo es la reproducción y
aume~to complemen~o de ciertas acciones funcionales de un brazo con
el puno cerrado. El fin de la técnica consiste en la autoexpresión
~utore~resentaci~n y coRcienciación del hombre y, a través de éstas, en s~
liberación, salvación y vuelta a sí mismo, en la superación de sus límites
en el acercamiento a lo ilimitado y divino.
y
Con otras palabras, el fin de la técnica es la divinización del
hombre.
.
El_ origen y la necesidad de la misma están basados en la
tmperfección natural humana y en la capacidad espiritual de superarla.s
.
. Amold ?ehlen tr~forma este concepto en algo puramente
biol~gico, ~ considerar la técruca como un equilibrio y comprensión de las
manife~~ciones carenciales biológicas por medio del espíritu, con el fin de
sobrevivu.6

5

G'.""ndlinien einer Philosaphie der Technik. Zur Entstehungsgeschichte der Cultur aus neuen
Gtsichtspunkten. Braumschweig, 1877.

�37
36

los sentidos. La esencia del conocimiento no es considerada aquí como la

Friedrich Dessauer representa otro tipo de interpretaci~n, justo la
que destaca la independencia del espíritu creador y se onenta a la
·
· , Dessauer ve la esencia de la técnica en el fenómeno de las
mgeruena.
. • 'd
invenciones. Consisten éstas en el conocimiento de nuevas posibili a~es
de combinación de elementos -como, por ejemplo, la estructura de ~ntido
de un reloj- y en la realización efectiva de tales pe~ento~,
considerando y aplicando las leyes naturales. Técni~a es'. pues, extStencia
real de ideas por medio de la formación y elaboración finales de las cosas

recepción de lo existente por la razón, sino como dominación intelectual de
la experiencia, como técnica ideal.

de la naturaleza" .7
Las condiciones de la realización externa y tal vez incluso del acto
interno de la investigación se encuentran muchas veces en_ las rela:i?nes
socioculturales, como, por ejemplo, en la necesidad econóouca o política o
en el estado e interés del saber en una época determinada.
Pero la estructura de sentido descubierta bajo tales condiciones no
viene determinada por el hombre, sino sólo descubierta. És~ tiene que
haber existido desde siempre como posibilidad plena de sentido, de un
modo semejante a como ocurre en los arquetipos platónicos o divinos. Por
esta razón, el sentido positivo de la técnica consiste, según ~e~sauer, en
continuar la creación de Dios llevándola a su perfección y participando de
las ideas divinas como fundamento de la creación según el mandato
divino: "¡Dominad la tierra!".8 A través de la semejanza del hombre con
Dios se manifestará cada vez más la verdad originaria divina en la obra
creadora de la técnica.
Finalmente1 se ha desarrollado, también en relación con Platón,
otra interpretación no biológica del sentido de la técnica que ~esta
claramente ciertos rasgos de su dimensión sociocultural. Me refiero a
Emmanuel Kant, quien traslada, en cierto modo, las ideas ete~, desde su
trascendencia divina al sujeto humano. Según Kant, las ideas eternas
funcionan como formas de entendimiento por medio de las cu~es
configura el hombre el mundo de las sensaci~n~ do~dolo de un sentido
inteligible. Sólo así se impone el sentid~ a pnon del suJeto en el mundo de
Der Mensch, seine Natur und Stellung ·in dtr Welt, Bonn 4º. Ed. 1959; de un modo especial:
Anthropologische Forschung, Reinbeck, 1961.
1 Streit um die Technik, Frankfurt 'r. Ed. 1958, p.234: "reales Sein aus Ideen durch fin.ale

6

Gestaltung und Bearbeitung aus naturgegebenen Bestiinden" • . .
.
0
a Esta visión de [)essauer tiene antecesores en la Edad Media cristiana, por eiemplo en Hug

de St. Victor.

En el neopositivismo, en Wittgenstein, por ejemplo, la sociedad
humana_concreta aparece en lugar del sujeto ahistórico, kantiano y de sus
formas inmutables del pensamiento. Esta sociedad humana elabora la
experiencia por medio del lenguaje vivo en una conexión de sentido bajo el
dominio racional de la sociedad. Para ello resulta adecuada la precisión del
lenguaje matemático, precisión que, en este sentido, se remonta a la idea de
una mathesis universalis, tal como se encuentra ya en Leibniz.
Sin embargo, con la dialéctica hegeliana, el sentido ideal va a
desembocar en el mundo material en el proceso de su realización, y llega,
pasando por la oposición a sí mismo, a su libertad y dominio.
En el polo opuesto, en el materialismo marxista, aparece el
proletariado, que trabaja material y técnicamente, como el sujeto de la
realización del sentido de la Historia.
Contemplados estos principios en forma crítica y con reflexión
atenta, se manifiesta claramente cómo se comprende indistintamente el
sentido positivo del proceso histórico de la técnica. Como afirman Kapp y
Dessauer, es éste entendido como la realización de una verdad que se
encuentra en el hombre y que tiene raíces profundas en Dios, ese Ser-Señor
del hombre libre y creador, grande. El hombre se manifiesta como señor,
presentándose como tal ante sí mismo, al conseguir por medio de la técnica
la transformación y el dominio de la naturaleza.
Sin embargo, este aspecto, antropológicamente considerado, no
debe malentenderse. El sentido de la historia técnica no puede ser
antropocéntrico. Pues el hombre sólo puede servirse de la realidad en la
medida en que él mismo está dispuesto a ponerse en servicio de ella.
Dominio y libertad no son posibles, a la larga, sin el sentido de
obligación y complementación mutuas. La no-aceptación y la explotación
son el resultado del miedo opresor y constituyen siempre la nueva causa
de éste, resultado y causa que destruyen todo tipo de libertad.

�39

38

Así, pues, el aprovechamiento técnico y el d~~o de _la energía
cósmica, biológica y psíquica imponen como cond1c1ón previa. que el
hombre no la explote inconsciente e irrespo~bleme~te, smo ~ue
reconozca sus leyes de sentido desde el punto de vISta teónco y práctico,
adaptándose y sometiéndose a ellas. De no ser así, el ~ombre po~e e~
peligro los fundamentos de su propia naturaleza ~?r medio de_la ~ruca ~1
acepta la realidad con conocimiento y respon~bilidad, _es decrr, s1 se deia
desafiar por ella en lo que se refiere a sus capacidades éticas. Con lo cual, el
hombre desarrolla su ser-hombre. De este modo, el cosmos puede asumir el
señorío técnico del hombre y no precipitarse en el caos; puede dejarse
desafiar por tal señorío, aparecer bajo ciertas formas :nergéticas f seguir_ su
desarrollo. Como se ve, la condición que hace posible la propia creación
del hombre para conquistar, así, mayor dominio y libertad, el sentido
profundo del proceso cultural de la técnica, están ba~dos en un encu~ntro
universal y en una realización de todo lo exIStente, en desafío y
complementos mu~os.

en_que el_factor determinante de la puesta en marcha de tal sociotécnica y
psico~mca no es necesariamente el respeto al hombre -que tiene que
reflexionar sob~e el sentido de sus acciones y mostrarse como sujeto
responsable-, smo que la cultura tecnificada cae cada vez más en la
ten~ción de_ manipular ilimitadamente al hombre como un simple objeto
de fines posibles. Este problema, a saber, la ausencia de sensibilidad para
la estructura del sentic!,o inmanente al ser, provoca en nosotros un efecto de
neurosis profunda, que no sólo afecta a la relación humana, sino a la vida
en general. Aquí nos referimos, en primer lugar, a la amenaza del medio
ambiente provocada por la polución y la contaminación radioactiva; nos
referimos también al experimento que persigue manipular técnicamente la
evolució~ por medio de modificaciones de la estructura hereditaria y de la
producción de nuevas formas de vida. ¿Cómo tener la seguridad suficiente
de que tal biotécnica no camina hacia la destrucción de la vida en la
naturaleza, sino que avanza por el camino que nos llevará a la consecución
de una vivencia de más alta cultura?

Esto queda confirmado y se concretiza más aún en la ~o~cepción
global de la técnica, que, en gran medida, está en contrap~s~c1ón a las
mencionadas bases de sentido. De este modo, entra en crIS1s tanto la
cultura como la naturaleza, al quedar ésta totalmente subyugada por la
cultura y la técnica.

Dirigiendo la mirada al mundo en su totalidad, aparece ante
nuestros ojos el fantasma del desencadenamiento de la energía atómica,
que escapa al control del hombre, como un efecto secundario e
involuntario de la técnica física, efecto que ya no se puede excluir en
absoluto. Es el fantasma de la alteración desastrosa del equilibrio cósmico.

3. CRÍTICA TEXTUAL DE LA TÉCNICA

. Esta perspectiva tan tétrica del futuro de la técnica y del mundo
~~ fue tra~da ~bién por una filosofía de la cultura de tipo
pesmusta, con drrecc1ones diferentes. Elegimos como representantes de
~ ori~ntació~ a Spengler, Jünger, Jaspers y Heidegger. Oswald Spengler,
baJO la influencia de la doctrina de Friedrich Nietzsche sobre la voluntad de
poder (Willen Zur Macht), considera la técnica como expresión del deseo
humano de destrucción y de poder, como expresión del deseo animal de
rapiña. "Una voluntad de poder, que tiene como su meta última lo
ilimitado, abarca el globo terrestre y lo transforma con el poder de su
energía práctica y con la monstruosidad de sus procedimientos técnicos." 10

Analizaremos, en primer lugar, las manifestaciones características
en el campo de lo psíquico y de lo social. La política trabaja co~ ~éto~os
científicos eficaces e influencia, que tienen como meta la conc1entizac1ón
del elector, es decir, su disposición y actividad para un partido
determinado o para servir a los intereses del Estado. Del ~mo modo, ~
economía trata de estimular el deseo adquisitivo del consumidor con el fin
9
de · programar nuevas necesidades para acrecer las ventas. Ba~ tal
perspectiva encontramos hoy conceptos dignos de ~r tomados_ en ~no: la
regulación y la evolución de las ciencia~ por la política; la motivación ~ la
transformación de la ciencia por medio de ll;l venta en el mercado, la
posibilidad de planificar y mecanizar la enseñanza; f ~ente,_en lo que
se refiere a la esfera de la vida privada, el perfecc1orusmo técnico de los
medios de expresión en el amor o en el placer. El momento crítico estriba
9

Véase el libro de Vanee Packard: "Die Geheimen Veführer", Düsseldorflº. Ed. 1958.

10
Der Mensch und die Technik, München, 1931, p. 64: " Bin Willw zur Macht, der... das
Grenz.enlose... zum eigentlichen Ziel hat , humfasst den Erdbail... und verwandelt ihn durch
die Gewalt seiner praktischen Energie und die Ungeheuerlichkeit seiner technischen
Verfahren."

�40

De modo bastante semejante ha expuesto, posteriormente,
Friedrich G. Jünger la explotación exhaustiva de la naturaleza y de las
fuerzas espirituales del hombre, señalando los peligros apocalípticos del
desarrollo técnico.11
Karl Jaspers ve particularmente en la técnica la tendencia a
regularlo todo y a esquematizarlo todo, a reducir todo a normas. Con lo
cual, el individuo queda reducido en definitiva a simple función de un
mecanismo de vida anónimo, siendo destruido como existencia personal.12
Martín Heidegger relaciona la técnica con el nihilismo y el olvido
de la existencia que caracteriza nuestro tiempo. El hombre ya no reconoce
ni respeta lo existente en su ser, sino, que lo aborda, lo manipula y lo
acondiciona a sus propios fines. La técnica es el "Ge-stell", es decir, en
cierto modo el a priori histórico del hombre moderno desde el que éste mira
lo existente convirtiéndolo en experimento interrogativo para revelarlo
totalmente y, con derecho absoluto a disponer de él, lo construye de nuevo
de forma distinta. Así, por ejemplo, no es la central eléctrica la que está
construida en el paisaje, sino el paisaje el que está integrado en la central
eléctrica. Sin embargo, según Heidegger, la esperanza de poder superar el
peligro que supone tal técnica surge al examinar la esencia de la misma,
manifestándose de nuevo aquel ser inaccesible, sólo que esta esperanza no
resulta, naturalmente, muy clara. 13
Pero tal esperanza, ¿no podría, más bien, estar basada en un
modelo cibernético de interpretación histórica según el cual se adapta, con
el tiempo, la naturaleza a cada uno de los cambios de las condiciones de su
existencia para allanar automáticamente defectos y peligros? Esta
adaptación se atiene a una obligatoriedad siguiendo las leyes naturales
¿No podría estar también basada en una dialéctica idealista o materialista
según la cual se realiza el sentido precisamente después de pasar por el
contrasentido?
Pero un optimismo total de es!e tipo fracasa por la misma razón
que el pesimismo fatalista, si se tiene én cuenta la libertad humana. Una
coacción de tipo cibernético o 'dialéctico encaminada al bien o al mal pasa
u Die Perfoktiun du Ttchnik, Frankfurt 1949.
Situation du Zeit, Berlin-l.eipzig 1931, pp.44 y ss.
13 Die F111ge du Ttchnik, en: Die Ttchnik und die kthrt, Pfllingen 1962.

41
por alto la_ responsabilidad personal a la que el hombre siempre se siente
~~º· S1 comparamos ahora el fundamento positivo de la técnica con la
S1tuacrón bastante negativa de la misma, cada día más evidente, tenemos
que hablar c~~ Amol~ To}:'bee de una situación histórica de "challenge
and response , es decrr, de provocación y respuesta". Digámoslo de otro
modo: se trata de una tarea histórica con la que el hombre podrá perder
to~ente ~l m~do y a sí mismo, o ganar ambas cosas. ¿Cuáles son, pues,
las exigencias éticas de época histórica técnica, exigencias cada vez más
patentes, y cuáles son las fuentes dinámicas de su realización?

4. SUPERAOÓN ÉTICA DEL PROBLEMA QUE PLANTEA LA TÉCNICA
.
Es evidente que tal técnica afecta a la totalidad del ser individual y
social del hom~re. En ~bos sentidos, la cultura técnica ha precipitado
desarro~os ~~es radicales que constituyen más un peligro de
~es~cc1ó~ nihilista que la posibilidad de su superación total: un
mdiv1dualismo pl':""alista y lil~~al que destruye la coherencia y unidad del
todo o un comurusmo colectivISta y monista, igualmente unilateral, que
reduce las diferencias individuales a una unidad anodina. En el primero concretémoslo con ejemplos de estructuras económicas- el hombre
co~idera al prój~o com? simple medio para obtener la mayor ganancia
posible, su ser-en-si esencial, como valor independiente, queda reducido,
como valor efectivo, a un simple ser-para-el-otro, de tipo funcional. En el
segundo, el individuo es sustituido por la colectividad, dentro de la cual el
valor del individuo es medido solamente según la función y el rendimiento
~~n. respecto al todo social, que exige siempre un poder de disposición
ilimitado. En ambos casos, amenaza la planificación total del ser humano
apareciendo con ésta su alineación y destrucción. Se impone, pues, la tare~
de superar los principios antitéticos, con una estructura social que integre
~~ aspectos del hombre: el derecho a disponer de sí mismo
md1v1dualmente y la obligación de ponerse a disposición socialmente. Lo
cual_ ~pone el desarrollo de estructuras en las que cada individuo pueda
~c1~~ en los prc_x:esos sociales decisivos según su capacidad y
~s1c1ón de asumrr responsabilidades, siendo afectado, al mismo
tiempo, por las consecuencias positivas o negativas de participación:
pongamos como ejemplo las pérdidas o las ganancias de una empresa
comercial determinada. t4

12 Die gestig,

:• ~ los ~embros

~~ una_ f~brica

dilerencia de clases

fue_ran al mismo tiempo los propietarios, quedaría anulada la
tradioonal, segun la cual se persiguen intereses parciales, hecha abstracción

�43

42
Así, pues, la exigencia ética del momento histórico actual consiste
en una complementación mutua de todos los individuos bajo el régimen de
compañerismo ("Pamerschaftliche Erganzung") no en sentido abstracto
global, sino formando estructuras concretas oblig~torias_ que impongan
exigencias al individuo y en las que éste aporte, al nusm_o tiempo, en orden
a su configuración, sus propios impulsos personales. _D1:h? de ?tro ~odo,
la tarea consiste en la creación de una sociedad no md1v1dualista liberal,
que destruiría la unidad social, pero tampoco colectivista-socialista, que
destruiría la unidad individual, sino solidaria-social y, por tanto, capaz de
superar todos los extremos. El simple modo de pensar técnico, la reducción
del mundo concreto a categorías de cantidad y divisibilidad, se supera a sí
mismo al ganar en importancia lo cualitativo y lo no arbitrariamente
permutable.15
La realización de esta tarea presenta un aspecto cognoscitivo y otro
afectivo-volitivo. En.lo que se refiere al primero, el círculo de la Escuela de
Frankfurt ha aportado algunas sugerencias. Así, Max Horkheimer, en su
libro "Crítica de la razón instrumental" ("Kritik der instrumentellen
Vemunft''),16 impugna el concepto, tecnológicamente reducido, de
racionalidad y ciencia que sólo admite la adecuación de los medios a ~es
dados como objetivamente cognoscibles, pero que excluye la cuestión
acerca de la legitimidad de los fines y la sitúa en el ámbito de lo subjetivofacultativo. Si los fines no se presentan en su sentido ante el "todo de la
razón dialéctica de la historia", se abren las compuertas a lo inhumano y a
la arbitrariedad. Este criterio, al menos parcialmente equívoco, lo sustituye
Jürgen Habermas por el criterio del "interés emancipador", al que hay que
subordinar el interés técnico-analítico de las ciencias naturales para, de este

modo, respetar a la humanidad.17
de la totalidad. Pero, de la misma manera, quedaría por superar el ti!Bnismo técnico de una
economía forzada en la cual el individuo está totalmente sometido a una colectividad anónima o a
sus funcionarios.

Véase: &lt;figura... est qui qualitas circa quantitatem&gt;, lHOMAS DE AQUINO, Phys. , 5d;
también S. TII. , I q.35, a l. Aquí ya se ve, en un contexto filosófic~n~tur~ q~~ ~da
estructura concreta presenta una parte cuantitativa(divisible) y otra cualitativa (mdiV1S1ble).
Esta forma parte necesaria de la primera y es la que hay que tomar como~..
16 Bd. Por A. Schmidt, Frankfurt 1974. Véase además: Kurt HUBNBR, Kntik dtr
Wissenschaftlichen Vernunft. Freiburg-M~chen, 1978; y Amulf Rieber, ~ Krise der techmschtn
Rationalitiit, en L.ZIMMERMANN,K. KUHNB (ed.) Technische Berufa ZW1schen Leistungs zwang
und Sinnftndung, Kl&gt;ln, 1973, pp. 4-24.
.
11 Technik und Wissenschaft als Ideologit, Frankfurt, 2". Ed., 1970. Se atiene, más o menos'. a la
diferenciación de las formas científicas realiz.adas por Max Scheler, del saber como med10 de
poder («Henschaftwissen») y de la sabiduría de la salvación espiritual («Heilswissen»).

15

La estructura de poder de la sociedad, determinada por la técnica,
es, para Herbert Marcuse, sospechosa, porque oprime la realización
estética y sensual del hombre.18 Sin embargo, una pregunta se impone: si el
así ~ d o "contacto de sentido" no queda agotado, se agota en una
sensualidad demasiado física o si la totalidad del ser no exige otras
dimensiones.

Toda la tarea ética -que comporta una provocación histórica del
tiempo técnico- se puede llevar a cabo por medio del conocimiento
práctico, pues no hay otra alternativa que una paz creadora en la que las
distintas partes de la humanidad y del mundo se complementen
recíprocamente, aceptándose en una actitud de respeto mutuo. Téngase
presente que por el enorme crecimiento de poder técnico, está aumentando
también el peligro de una destrucción del individuo y del orden cósmico,
hasta el punto de amenazar una catástrofe global. Esta experiencia de una
necesidad ineludible, la presión causada por el sufrimiento de la
decadencia y de la destrucción pueden ayudar al conocimiento de las
tareas y de las exigencias éticas, así como también a realizarlas
prácticamente en nuestra vida individual, social y política. La única
posibilidad de sobrevivir biológicamente en conjunto estriba en una vida
ética, llevada a cabo mediante la aceptación y el amor mutuos. De esta
evidencia de marcado orden práctico fluyen simultáneamente, las fuentes
de la energía de la vida tendentes a realizar las exigencias éticas. Hasta el
presente se dio la alternativa entre existir desde el bien o existir desde el
mal. A partir de la hora, se da sólo la alternativa entre existir desde el bien
o no existir en absoluto. El existir desde el mal o, lo que es lo mismo, el
existir sin ninguna responsabilidad, significaría la destrucción del ser total
por el poder técnico. Y, de este modo, por el desarrollo técnico en la
historia del mundo, se revela la esencia del ser como el bien: "Ens et
Bonum convertuntur. "
Esta hermenéutica filosófica del ser por la historia se podría
continuar y profundizar por medio de una interpretación teológica:
vivimos, por la técnica, el advenimiento de Dios; Él quiere entrar en su
dominio, en la totalidad del ser. El mensaje del Evangelio se concreta en la
historia, que es, su significación más profunda, el habla de Dios.
11

Dtr eindimensionale Mensch, Neuwied, 1967.

�45
44

Por eso, la actitud adecuada con respecto al futuro no consiste ni
en un pesimismo conducente a la desesperación ni en un optimismo sin
militancia. En ambos casos se olvidan el ansia de ser, la libertad y la
autoresponsabilidad del hombre. La actitud honesta consiste, más bien, en
una esperanza racionalmente fundada. No tenemos ninguna seguridad
absoluta de sobrevivir, pero los sufrimientos y peligros existenciales que
derivan del contrasentido ayudan a conocer y realizar el sentido.
La pregunta acerca de la técnica y de su integración humana nos

lleva al centro de la existencia humana como unidad indispensable de lo
cognoscitivo y de lo afectivo-volitivo. Cabría que nos preguntáramos si, en
el fondo, no será una suerte de magia moderna el que el hombre, por
medio de la fórmula mágica de las matemáticas, intente apoderarse
técnicamente de la realidad para protegerse totalmente de ella. La
intención totalizadora de la técnica podría ser la expresión de un temor
metafísico que ya n,o vive o que aún no vive del sentido. La apertura al
sentido, reconociendo y aceptando la propia limitación y necesidad, es una
decisión existencial de entrega que puede surgir del fracaso ante la
tentación del poder y del tener que soportar la propia impotencia.19
Este sería, pues, el camino para una experiencia real de la técnica
como expresión del señorío del hombre.
5. CONCLUSIÓN
Nuestra cultura está cada día más determinada por la técnica. Un
análisis filosófico puede llevarse a cabo a tenor de las tesis siguientes:
l. Contemplada en su esencia, la técnica es un proceso histórico
universal, en el cual el hombre, mediante la matemática, descompone la
realidad en su totalidad -materia muerta, vida orgánica y conciencia
humana- en sus elementos y funciones elementales, formando a partir de
éstos nuevas estructuras más aptas para sus fines específicos.

2. El fin positivo de este hechó es el &lt;;iominio del hombre para,
supuesto este dominio, vivir experiencialmente su propia libertad. Sin

Véase mi libro: Kulturphilosophie der Technik. Perspektiver zu Technik-MenschheitZukunft. Trier, 1979.

19

em~g?, el sentido más profundo estriba en el encuentro universal y en la
realización de todo lo existente en desafío y complementación mutuos.
3. El fin en cuestión no llega a realizarse, en gran parte a causa de
la falta de respeto mutu? entre los y a causa de la falta de respeto a la
naturaleza, a causa, en fin, de la opresión, de la explotación y de la
destrucción mutuas.
. 4. ~or esta razón, se impone la tarea de hacerse aptos para la
configuración del poder técnico. Y este aprendizaje se logrará por medio
de una estructura social solidaria y en régimen de compañerismo.
Sin la correspondiente aceptación de la experiencia dolorosa de la
técnica, difícilmente se tendrá éxito.

�47

LA GNOSIS MODERNA
-Racionalismo e inmanentizaciónDr. Ricardo Miguel Flores
Centro de Estudios Humanísticos - U.A.N.L.

"La historia de las
intenciones conscientes
que abrigan los autores
no es la de la filosofía".
FERDINAND ALQUIÉ

Si la Gnosis antigua operaba bajo un dispositivo dual: bien-mal,
Dios-mundo, alma-cuerpo, etc., incorporando elementos conceptuales
orientales y helénicos, en una amalgama sincrética judeo-cristiananeopitagórica-neoplatónica y estoica, la moderna gnosis, inaugurada con
Descartes va a reproponer un esquema estructuralmente semejante, donde
la piedra angular va a estar determinada por la dualidad res cogitans-res
extensa.
El pensar cartesiano, con todo y su pretensión -que deviene

paradigma- de erigirse en un planteamiento refundacional de la filosofía, a
partir de un supuesto grado cero de la misma, en realidad tiene
antecedentes cuyo hilo conductor de inteligibilidad es posible rastrear
hasta -por lo menos- Guillermo de Occam; en este pensador, el proceso de
intelección abstractiva, en el que se coimplican ser y conocer, queda
alterado al identificarse toda realidad con sus accidentes, y quedar
transformado el ser en una noción va9a (flatus vocis) que requiere de ser
saturada por la raz.ón, que de ~ógica ha devenido en univocante.
Al quedar reducidos los accidentes a sólo lo mostrado a través de la
experiencia sensible, quedan sentadas las bases para lo que ulteriormentese
erigirá en empirismo fenomenista, lo cual, por lo pronto muestra cómo, la
fuente generatriz de empirismo y racionalismo es la misma, y también que,

�48
ese a su aparente oposición (siglo XVII), comparten premisas,
fundamentos, y semejante talante antimetafisico.
·
En rigor, es con Occam (siglo XIV) que se da el primer paso en el
progresivo proceso de reducción de la filosofía a una estructura formal
vacía de todo contenido, al postular al conocimiento intuitivo sensible
como el único válido, y como condición del conocimiento abstractivo. Los
universales quedan convertidos en meras intenciones anímicas, sin
posibilidad de realidad extramental.
Cuando Occam define la suppositio o la significatio, cuando
distingue entre ciencia racional y ciencia real, o cuando afirma que esta
última no se refiere a las cosas, sino a las proposiciones que se siguen de
aquéllas, está estableciendo una escisión entre lo real, -entendido como
mundo exterior de realidades irreductibles- y la ciencia. La doctrina de las
relaciones aparece ya con perfiles inequívocos. Se trataba, en la lógica de las
intenciones explícitas, de alcanzar la experiencia de la cosa misma, allende
el concepto relacional y secuencial, a través de la defensa de los &lt;derechos
de lo individual&gt; o de la noticia intuitiva sensible.
Todo ello resultará a la postre en una delimitación y recorte de
identidades, claramente circunscritas y diferenciadas. Sí, pero no sólo en el
espacio noológico, mas también en el de las realidades histórico-sociales.
Inmanentización modernizante y secularización devienen lo que son por
estos y otros inderogables antecedentes teóricos. En lo sucesivo la navaja
occamiana será implacable: dejarán de ser indiscernibles Iglesia y Estado,
razón y fe, ciencia y realidad, teología y filosofía, filosofía y ciencia, Estadonación y Estado-nación, lógica y metafísica, arte y ciencia, etc., etc. La
modernidad no acepta entreveramientos, ni es proclive a admitir espacios
intersectados. Cada ámbito cultural tiende a erigirse en una esfera
autónoma claramente delimitada que opera acorde a su propia
constitución con identidad y legalidad propias.
Quedan así establecidas las precondiciones, para que
posteriormente, en el Renacimiento, emergiera un clima de temporalidad,
de nacionalismo político y de autonomía jurídica y moral. Eclosiona el
cosmos antropocéntrico configurador de la nueva ciencia (Novum
Organum) y el nuevo arte de la burguesía (la nueva clase). Se trata de una
ciencia de la cantidad y de un arte del espacio, donde el espíritu está
presente sólo a través de la representación intuitiva. Ahora el protagonista
central será el pneuma gnóstico. ¡Un mundo justo a la medida de Guillermo
deOccam!

49

Al univocarse el ser con Occam, ha reaparecido el &lt;ser
parmeni~eo&gt;, desde el momento que sólo queda margen para deducir
especulativamente los entes singulares de la "experiencia de un ser vacuo e
in~e~rminado_ del nominalismo empirista" (Jolivet), y para difractar lo
múltiple y lo diverso, a partir de lo unívoco y lo mismo. Este neo-eleatismo
que tiene ~untos de inflexión destacados en Nicolás de Cusa, Jacob Bohme:
y hasta cierto punto, Joaquín de Fiore, ha establecido a la razón como
&lt;medida del ser&gt;, e inaugura propiamente el inmanentismo filosófico
condición sine qua non del pensar de la modernidad. Sin estos mínimo;
~~~de~tes, no cabe a~rdar con visos de suficiencia, los contenidos y la
~i~cación de . la gnos~s moderna. Gnosis, cuya elaboración posterior
lDlplica el asumrr el vaczo de poder teórico que habían legado a Occidente
Occam y Lutero.
En Descartes el uno (inmanente ya), se bifurca en dos· esto es en
realidad el dualismo cartesiano está afincado en un monis~o de
como decíamos líneas arriba, y vemos asimismo que, en el pensador inicial
de una larga progenie, Baruch de Spinoza, el "príncipe de los filósofos",

base,

como le han llamado Giles Deleuze y Félix Guattaril, la sustancia se
convertirá en un concepto que no requerirá de otra cosa que ella misma
~ara formarse, identificando consecuentemente, el orden lógico o de las
ideas co~ el orde~ r_eal o de la conexión efectiva de los seres, preludiando
con claridad mendiana a Hegel, cuyo planteamiento nodal lo sabemos
bien, ~ la "libre convertibilidad" de lo real y lo racional. P;nsamiento y
extensión quedan, en Spinoza, asumidos como atributos de la Sustancia
patentizando aún más si cabe, que el supuesto dualismo que le antecedfu
5?lo tenía un carácter ab intra respecto del monismo que realmente
cimentaba toda la construcción.
. Como en la Gnos~ arcaica, en Spinoza todo habría de suceder por
inalterable necesidad y por un infranqueable destino,
TelDlplantándose, de esta suerte, el determinismo inmanente universal
inheren~ al se_r (Infinito) pleno y eterno de la antigüedad pre.filosófica y de
la _GnosIS antigua. Se puede decir de la necesidad geometrizante de
Spmoza que es una sublimación filosófica del método galileano y de toda
su obr~ que es un &lt;sistema de lo finito?. Para el propio Hegel, con Spinoza
por pnmera vez, la intuición oriental de la identidad absoluta se establece
en el pensar europeo, si bien le critica el ignorar la individualidad concreta,
que en Hegel constituye una mediación necesaria para posibilitar el
~

~ Deleuz.e y Félix Guattari, &lt;l-Vhat is philosophy?&gt;, Tr. by Hugh Tomlinson and Graham
Burchill; Ed. Verso, London-New York, 1994. p. 48.

�51

50

retomo al verdadero universal, y el no haber valorado el papel de la negación
absoluta, esto es, la libertad.

more geometrico. Subyace, en última instancia, un mecarucISmo
geometrizante que en su especulación, alcanza incluso al sujeto.

Y es que el problema central de la filosofía no es -como Heidegger
pretende- el del ser, sino el de lo uno y lo múltiple. Todo pende de la
articulación que se le dé a la pluralidad de contrarios en un Uno, y de si
este Uno se realiza en lo diverso o trascendentemente al mismo.
Asimismo, el asunto central de la Historia de la Filosofía no es deslindar
intenciones, sino en todo caso, mostrar estructuras y relaciones muchas
veces ocultas o sólo translúcidas.

En la filosofía de Spinoza, encontramos nucleadas, y listas para
desenvolverse a lo largo de los próximos siglos (la discusión aún sigue),
tres de las grandes cuestiones-insignia de la modernidad: el verdadero
estatuto de la libertad, la relatividad de los sistemas de valores, asi como
las condiciones de posibilidad de la ciencia concebida al modo matemático
(nwr_e g~ometrico). Asimismo, muy modernamente, considerará que leer en los
sentimientos algo que no sea el mecanismo propio de las variaciones de la
imaginación, equivale a dejarse arrastrar por el prejuicio antropomórfico.

Siguiendo la misma linea de inteligibilidad de la gnosis moderna,
visualizando ahora su vertiente empirista, es posible encontrar un punto
de inflexión decisivo en el inmanentismo del obispo Berkeley, para quien,
ciertamente, la materia, como tal, era una &lt;pura esencia del pensamiento&gt;,
una abstracción, pues. Con todo, recorta mucho más la realidad, ya que, si
para el nominalismo anterior, sólo van a existir los individuos concretos,
para George Berkeley, tal prerrogativa sólo habrá de concederse a las
percepciones [esse=percipt]; las ideas abstractas devendrán un reflejo
mental sin fundamento alguno en la realidad. Esto último abarca las
ficciones matemáticas y aún las suposiciones o hipótesis abstractas como las
nociones de &lt;espacio absoluto&gt;, &lt;tiempo absoluto&gt; o &lt;movimiento
absoluto&gt;. La asociación de percepciones, vía la noción de causalidad (que
será eliminada por Hume en la siguiente escala del trayecto) remite, sin
embargo, a Dios. Para Berkeley las 11 locas quimeras de Hobbes y Spinoza"
son craso materialismo. Ello no obsta a lo aquí propuesto: [toda la
filosofía moderna constituye una sola y misma gnosis].
Entretanto, en Amsterdam, Baruch de Spinoza proseguía con su
gran tesis teórica: una sola sustancia que posee una infinidad de atributos,
donde todos los entes no son sino modos de esos atributos o
modificaciones de esa substancia (Deus sive natura). Mas es una substancia
que trasciende pensamiento y extensión de forma tal que el cogito queda
reducido a una idea inadecuada del cuerpo. No olvidemos que en el
sistema spinozista el alma sólo se autoconoce en la medida de su
percepción de las ideas de las afecciones del cuerpo. El autor del Tratado
teológico- político hace de la necesidad libertad, a través de la claridad y la
distinción de las ideas adecuadas2; éstas, en su transparencia absoluta
propician una sutileza penetrativa, mas no ya sub specie ;;eternitatis, sino
2 En Spinoza, idea adecuada es aquella en que la génesis de lo conocido -a partir de Dioe
mismo- está presente.

Spinoza inicia su pensar justamente con la definición de sustancia,
como ~ axioma que inicia una teoría que, a través de demostraciones y
corolarios perfectamente implicados en el principio de aquella definición,
hará parecer ilusoria una libertad definida como elección incondicionada.
A la base se ubica una aplicación consecuente del método cartesiano al
~ o mismo. El triángulo hermenéutico que proporciona la clave que
pemute leer con alguna probabilidad de aproximación adecuada viene
. constituído por tres elementos: homogeneidad del ser, universalidad de
las leyes y determinismo causal. Necesariamente ello conlleva una negación
de la trascendencia, de la gratuidad y de la libertad.
Antes, Nicolás Malebranche elabora un cartesianismo ligeramente
modificado, donde la verdad como certeza, se ha de basar en la certeza de la
percepción como claridad y distinción, el conocimiento es conceptuado como
conoci~iento de las ideas , y la extensión como el verdadero ser de lo corpóreo;
en realidad, Descartes, colocado en línea con el averroísmo, al considerar al
pensamiento como materia metafísica, esto es, como sólo posible, había
~do un cogito (para Malebranche un 11sentimiento oscuro") que, bien
Visto, era además de finito, precario y dubitativo; no principio espontáneo
de produ~c~n de las ideas, sino mero sujeto material de las mismas y
iu-bia posibilitado que Malebranche, más consecuente, refiriera las ideas a lo
Absoluto, esto es, a Dios.
Mas se, ~ata de un Dios cons~derado como ámbito de las ideas, y
lugar de los esptntus. Y es que en Malébranche las verdades necesarias se
refieren a la extensión, y ésta ·es algo inteligible, inmutable, infinito; es un

modus de Dios mismo. Es justamente en el Absoluto donde conocemos las
leyes de la extensión, las verdades matemáticas. (Aquí se reintroduce
Agustín de Hipona, quien había citado las verdades matemáticas como
prueba de la presencia de Dios en el alma). Lo que no podemos hacer es
construir por un proceder necesario los hechos psíquicos; el pretendido
proceder absoluto de la mente aquí no es en realidad de la mente en cuanto

�53

52
tal, que es contingente y cambiante, sino que es presencia de lo Absoluto
como ya vimos, ya que la mente "está en o·tos".

Para Malebranche,
las ideas no son &lt;modalidades
representativas&gt;, sino que, al ser reales, inmutables, necesarias f eternas,
no pueden ser consideradas como modos de nuestra mente, sino como
arquetipos de las cosas que ellas representan, y son conocidas con
antelación a las cosas mismas. Platón reaparece de alguna manera con
ropaje moderno al tener que separar las ideas ~tidam~te respecto de la
percepción que de ellas se tiene. Esta percepoón remite a~ ~o que de
suyo no se autoconoce, ya que no es el cogito una idea clara y distinta, al no
habemos sido dado a conocer el arquetipo que constituyó el modelo de
nuestro espíritu. El cogito es sólo una pseudoidea; de no ser asi, del mismo
podríamos deducir cognitivamente, lo cual no ocurre. A lo sumo ~ puede
hablar de una mera constatación que en manera alguna constituye un
conocimiento.

la idea de &lt;extensión inteligible&gt; por su parte, contiene la razón
de todas las propiedades de los cuerpos, de todas las figur~ ~ de ~as las
relaciones que el movimiento en ellos determina; es la cond~oón ~ de
la percepción. Esta teoría genera la consecuencia de reductr el ámbito del
conocimiento positivo al de la matemática y al de la física. _su carácter a
priori y sus contenidos mismos preanuncian a Kant, para qUten sólo ~r~
posibles las ciencias del espacio y de la materia, a la vez que ~ metafísica
habría de devenir en mera ilusión trascendental.
la filosofía de
Malebranche en realidad se desarrolló en el siglo XVIII, por filósofos
dentistas, naturalistas y deístas, y por senderos que, a todas luces, no eran
los que Malebranche hubiera deseado y ni siqui~ra ~~~º· Y es que en
filosofía, como ya líneas arriba se esbozara, un '!'~c~p10 a veces está
destinado a un futuro misterioso. Quien crea un pnnc1p10 ya no es dueño
de él. Casi antes de que sea formulado, se transforma en una fuerza que
pugna por expandirse, por dar vida a tod~ a~uello que tien~ ~l poder de
mover a los hombres, incluso a las contrad1cc1ones. Aún la V1S1ón del más
agudo filósofo es demasiado restringida para q~e ~ueda seguir ~~y a lo
lejos las olas de choque que emanan de él. Ni s1qwera puede adivmar en
3
qué dirección seguirán sus ideas, cuanto menos calcular sus efectos" - No
puede incluso prever si contribuirá a destruir aquello que le resulta caro a

3 Maurice Barres· cit. en &lt;la Derecha Fracesa&gt; -de Maistre a Maurras-; Selecci6n e
introducción de J. McClelland. Editorial Extemporáneos. Serie "Rakes de la Derecha"· Tr.
De Manuel Arboli Gascón. México, 1975.

S.

sus ojos. "Se han visto ideas que se han vuelto contra aquellos que las
concibieron".4
De las tesis fundamentales de Malebranche se deriva que el mundo
objetivo es científicamente cognoscible; es posible descubrir relaciones
constantes entre los fenómenos, leyes universales y precisas. Aquí se
encuentra ya potencialmente, toda la concepción que de la ciencia tendrán
Hume y Kant, pero también de aquí derivan los lineamientos generales de
lo que será el estado positivo en el esquema de Augusto Comte. En los tres
casos la renuncia a las causas es explícita, y se postula una ciencia que se
atiene al descubrimiento de leyes y al establecimiento de relaciones.
El último Malebranche parece renovarse a través de inesperados
deslizamientos conceptuales de sentido que resultarán capitales. El
concepto de infinitud se dibuja abiertamente (Pascal y Leibniz no serán
ajenos al mismo, como bien se sabe); por tanto lo incomprehensible se abre
paso y se instala en el centro de un sistema renovado que recibe la
influencia del análisis infinitesimal de L'Hopital, Bemoulli y el propio
Leibniz. Del mismo, Nicolás Malebranche y su grupo derivarán toda una
serie de consecuencias tanto en física, como en metafísica y teología.
Ahora, -a contrario sensu de la vertiente cartesiano-spinozista- la extensión
(la cantidad) no será un elemento irreductible, sino que se construirá a
partir de elementos conceptuales más simples y no cuantitativos. Lo
cuantitativo de la nueva mathesis universa/is se afinca sobre nociones de
carácter cualitativo, no extensional.
La magnitud deja de ser
yuxtaposición, y el número, cantidad, esto es, suma de unidades, para
derivar en relación entre magnitudes, prescindiendo de que haya o no una
presencia espacial. La extensión viene conceptuada como lo infinitamente
divisible en partes. Todo estaba listo para el &lt;golpe de estado teórico&gt; que
Leibniz, de Jacto, preparaba contra Spinoza y el propio Malebranche,
complicando, si cabe, la legítima sucesión dinástica cartesiana.
Ya en Leibniz encontramos una combinatoria semiótica, indagatoria
del signo y de su ser, una inagotable investigación de las equivalencias.
Deviene la filosofía una enciclopedia de lo infinito. Con excepción de la de
Spinoza, todas las doctrinas filosóficas.hallan conciliación y presencia en la
monadología lebniziana. Como su mónada, Leibniz de algún modo refleja la
diversidad de puntos de vista, y construye un texto modélico para toda
expresión múltiple futura. Quiere construir una mathesis algorítmica que
contenga y explique la unidad y la diversidad del mundo (de nuevo, el

•Ibídem.

�55

54

problema de lo uno y lo múltiple). Fue también el precursor de todo
proyecto futuro de un lenguaje simbólico total.

que ~quí se presentará con el peculiar toque leibniziano (tan satirizado
ultenormente por Voltaire, muy inferior a Leibniz, ciertamente) de la
armonía preestablecida.

Leibniz convierte el concepto matemático en sintaxis del discurso
filosófico; lo mismo analiza lo uno, el punto y el límite que las
correspondencias y equivalencias entre las diversas regiones del ser. Su
reflexión ya no esbiba en la clásica regresión infinita en procura del
fundamento último; se trata más bien del análisis del proceder del
entendimiento en sí mismo, en búsqueda de una ley, de una fórmula
matemática que contenga todo de antemano. Comprende tanto lo oscuro y
confuso sensible (verités de fait) como lo claro y distinto (verités de raison), ya
que finalmente se trataría del mismo contenido, sujeto al proceso de la
apercepción (transformación de representaciones inconscientes en
representaciones conscientes-captación de percepciones con la claridad y
distinción de la autoconciencia); Leibniz modifica el clásico aserto
escolástico asumido por John Locke, nihil est in intellectu quod non fuerit in
sensu, agregando: nisi intellectus ipSa!. Leibniz 11neoplatoniza11 al postular la
existencia virtual de las ideas en el entendimiento.

Leibniz lleva el concepto de magnitud más allá de la inmediatez
sensible y lo somete al poder del pensamiento. Su construcción matemática
se efectúa por momentos conceptuales, no por segmentos extensionales.
Logra fijar la ley de la generación de las magnitudes individuale~
dete~das, ya ~ trate de números (aritmética) o de magnitudes
espaciales (geometría); afanes que dieron origen, como se sabe, al cálculo
infinitesimal. El concepto racionalista del devenir esencial, esto es, la
génesis racional-matemática, en Leibniz consistirá en el desenvolvimiento
de una ley que, como se estableció líneas arriba, habría de contener todo de
an~o. Por lo tanto, no. se agrega nada; leyes inherentes regulan por
anticipado toda prolongación del sistema. Ello es concorde con su
postulado ontológico que señala que cuanto deba "añadirse" a un concepto,
está ya en él incluído.

En el sistema leibniziano, lo sensible queda reducido a razón, a
través de los conceptos matemáticos de número y figura, al ser estos
últimos susceptibles de definición y demostración exacta, mas la ciencia
general de signos que busca Leibniz o Característica, no designa cantidades,
sino cualidades, leyes o regularidades del propio pensamiento. Espacio,
figura y movimiento son ideas del entendimiento puro. Tiempo y espacio no
son más conceptuados como sustancias, sino como principios de
ordenación, con arreglo a los cuales, el pensamiento construye la realidad
(el a priori kantiano nació en Hannover, no en Konigsberg). En el orden de
lo que existe simultáneamente viene a consistir el espacio, mientras que el
tiempo consistiría en el orden de lo que existe en distintos momentos; es el
orden de la mutación. Extensión y duración son sus respectivas
magnitudes.
Entonces en Leibniz no hay ya espacio, tiempo o movimiento
absolutos. Estos son concebidos como relaciones. Se busca un saber que
contenga las relaciones y los métodos del propio pensamiento, por cuya
sola intervención se habrían de engendrar y enlazar las cantidades, siendo
asi entonces que la teoría de las cantidades o de las magnitudes finitas sólo
sería un caso particular de la mathesis universalis, la cual versaría sobre las
formas o cualidades de las cosas. Esta mathesis universalis, que busca
conciliar necesidad y contingencia, dogmatismo y escepticismO,
racionalismo y empirismo, en última instancia es un rasgo profundo de la
modernidad, es una nueva versión de la problemática estructural nuclear
de la historia del pensamiento: lo uno y lo múltiple, el ser y el devenir; sólo

Y es que el concepto no es para Leibniz un todo dado, o la mera
suma d~ sus predicados; no es un inventario de sus propios subconceptos.
An~ bie_n, el concepto es el fundamento de éstos, y conlleva en sí propio,
una infinitud de realidad, constituyéndose entre todos los conceptos, una
comunidad originaria. No hay, pues, sucesos aislados, sino que se postula
~~ente, la tesis de la continuidad del ser (basada en el concepto de
~to). Todos los co~ceptos están en último análisis, entrelazados, y las
•gual~ades en lo sucesivo serán conceptuadas como diferencias infinitamente
pequenas.
~

infinito es entendido como una creación ideal, una ley de
generación que está a la base del aludido principio de continuidad,
devenido en este sistema principio general de ordenación. Dicho principio
o.ley de continuidad no es otra cosa que la moderna noción de función,
ciertamente. El hecho es que todo finito ha de ser entendido por la ley de
su generación, no pudiendo ser dado nada al pensamiento desde fuera
como una magnitud incomprendida, ajena u opaca. Aquí hay una ruptura
c~ la noción cartesiana de extensfón; la magnitud determinada,
finitamente extensa habrá de ser entendida como resultado de una ley que
es continuación de un eleménto ideal. Entra en escena justamente el
cálculo infinitesimal proporcionando el método para entender la extensión,
asi_como toda magnitud en general, por la misma ley de su origen. Lo
finito nace entonces de lo infinito, e incluso la realidad física del mundo no
habrá de permanecer ajena a esta conceptuación.

�56

57
A este respecto, encontramos que Leibniz coloca las puras
verdades geométricas y aribnéticas frente al ser físico. Se trata de formar,
con base en materiales del mismo pensamiento, un concepto nuevo que
posibilite precisar, delimitándolo, el ser físico frente al puramente
geométrico. Aparece así el concepto de fuerza, que en el ilustre pensador
alemán carece de todo sesgo antropomórfico. Se trata puntualmente de
una Jundón, un concepto propio del pensamiento puro. Por tanto, está
exento de cualquier nexo con sensación alguna.
Leibniz postula asimismo en el ámbito de la realidad física, el
principio de la identidad de los indiferenciables, que nuevamente, y
contrariamente a diversas interpretaciones desacertadas,
no es un
principio de índole sensualista. Rectamente entendido, hace referencia a
que el distinguir es en realidad asunto del pensamiento conceptual. Para
aquello que ante la percepción puramente sensible no es ya diferenciable,
es que se ha elaborado el inapreciable instrumento analítico del cálculo
diferencial. A través de él, y desde entonces, tenemos los medios para una
individuación del ser más precisa y rigurosa.
En Leibniz, todo pensamiento consiste en relaciones. La noción de
fuerza es un buen ejemplo de ello, ya que sólo tiene sentido en relación con
el resto del conjunto de las sustancias. Los puntos particulares de espacio
y tiempo quedan individualizados por la fuerza precisamente, de forma tal
que, si se concibiese dos sustancias idénticas según su concepto físico, en
rigor no estaríamos hablando de dos, sino de una única sustancia. La
diferencia de lugar o de momento, vendría a marcar propiamente 1a
diferencia de fuerza en el ámbito del ser físico. Sólo a nivel de una
consideración puramente geométrica cabe la conceptuación de dos
sustancias que no se diferencien en nada; mas ello consistiría en una
coincidencia en la ubicación en un mismo punto del espacio (puramente
geométrico) o en una simultaneidad teórica. En realidad, consecuente con
sus premisas, encontramos en Leibniz un desarrollo del concepto de
realidad en un sentido puramente idealista. Todas sus explicaciones del
cuadro físico del mundo subordinan la totalidad de las nociones físicas a
determinaciones puramente matemáticas, a través de la mediación del
cálculo diferencial, instrumento primordial de su sofisticado análisis
infinitesimal.
Así, en esta etapa, quizá la de mayor nivel filosófico en el proceso
de desenvolvimiento de la gnosis moderna, la noción de sustancia, ha
incorporado en sus notas, los conceptos de tiempo y de variación,
deviniendo ley de conservación en el movimiento. Se conserva 1a energía
en sus transformaciones, y por ella, la ley de la variación.

Todo lo antedicho no obsta para señalar que, pese a todo, Leibniz

pensaba que el fenómeno físico individual (adscrito a las verdades de
hecho), no pu_e~e nunca ser completamente conocido; de suyo conlleva un
problema infinito, cuyo progresivo esclarecimiento es justamente objet0
del progreso de la ciencia.
.
Leibniz _extiende el concepto ya señalado de continuidad al ámbito
~ o de la b10logía. En todo caso, la continuidad del ser habrá de
lDlplicar la continui~ad del concepto. Ya hemos indicado líneas arriba
cómo~ ~ través d~ sutiles diferencias inapreciables, los conceptos habrán de
pemutir el tránsito de uno a otro, debido a su 'comunidad' y 'contin ·d d'
Pero . n~s fa~ta aún introducir la noción fundamental que ha;::á d~
consti~ el ligamen que engarza y unifica todas las piezas, piedra angular
de su SIStema: la noción de mónada.

ª

Si bie~ en un princi~io el propio Leibniz ubicaba a las mónadas en
pun~s ~pac~es, con el tiempo se fue abriendo paso una noción no
cuan tativa, ~mo conc~ptual: la unidad de las diversas representaciones
del alma. .Si toda eXIStencia ha de consistir en sujetos percipientes 0
representaciones suyas, y la esencia de la mónada consiste en representar
entonces, la materia y todos los fenómenos y fuerzas físicas del universo n~
habr~ ~e ser sino representaciones de las mónadas. Los fenómenos
apanencial~ son entonces estados de las sustancias individuales, que son
~onsecuencia de su ley conceptual monadológica. La mónada expresa
JU5tamente la unidad de dicha ley.

. .

Las mónadas so~ unidades espirituales que expresan el universo,

~ b1~ sus representaoones alcanzan diversos grados de distinción e

mtensidad. Más que partículas materiales progresivamente divisibles de
lo que se trata aquí es de una serie infinita de unidades espirituales, ;ada
vez de menor rango,_ Y que en el ámbito del ser físico, les pertenece un
cuerpo como conterudo de representación. Sólo que las percepciones
pueden ser ~tintas e indistintas (oscuras), claras y confusas. Sólo es clara
una perc~poón cuando_ ~ posible señalar la característica específica que
!14ce_pos1ble su reconocim1ento al encontrar su objeto nuevamente, lo cual
1Dlp~~ de suyo un grado apreciable ~e distinción. Cuando no se dan estas
~ond1C1ones, estamo~ en definitiva ante representaciones confusas, como en
~ de las ~oones, las cuales para acceder propiamente al nivel de
claridad, precISan de la mediación de los conceptos matemáticos a cuyo
través es posible fijarlas.
'

6

En el caso del hombre, la unidad de pensamiento que es la

D_1 nada, somete a una ley la multiplicidad de percepciones, dotando

sunultáneamente al cuerpo de la unidad conveniente, de un modo tal que

�59

58
sin ella, el cuerpo no sería sustancia, sino un colectivo informe de
componentes inconexos. Esta unidad, vehiculizada por el pensamiento y
la autoconciencia (que Leibniz denomina apercepción), a la vez constituye
la base del concepto del yo.

En el sistema leibniziano, se da claramente la posibilidad de que
las distintas sustancias sean concordes unas con otras, esto es, que se
"entiendan". Ello viene determinado por una relación constante que se
daría entre las leyes de la evolución de las distintas sustancias
individuales. Cuenta asi el ser humano con la garantía de que es capaz de
aprehender realmente el ser mediante sus representaciones conceptuales.
Mas esta adecuación o concordancia, este corresponderse de unas con otras
mónadas ha sido dispuesto por Dios en la creación, estableciendo para ello
leyes internas que regulan la evolución de las sustancias. En esto consiste
justamente la célebre armonía preestablecida del pensar leibniziano.
En última instancia, dicha armonía consiste en la idea de la
posibilidad del conocimiento. Si añadimos a lo anterior que, el ser de la
mónada, en el sucederse de las percepciones consiste en percibir y
ambicionar (aspirar, anhelar, desear), y que aquí se está haciendo alusión a
fines propuestos por la conciencia, a fin de ser ejecutados por la acción,
encontramos el concepto de armonía ahora enriquecido por una
significación más honda y relevante, que habrá de consistir en asegurar la
concordancia y eslabonamiento fluído entre el ámbito suprasensible o
metaobjetivo de los fines y el sector de los procesos mecánicos aprontados
por el percibir teórico, ya explicitado en párrafos anteriores.
A través de la unión armónica de alma y cuerpo, del individuo y el
mundo, quedan postuladas las bases para deducir cuanto haga falta sobre
la representación y la percepción, las cuales se definen por las relaciones de
(nuevamente) lo uno y lo múltiple. Son los llamados corolarios de la
armonía. La mónada deviene clave de desciframiento del universo todo, a
la vez que es su interior cerrado, ya que está pletórica de afecciones
suficientes a fin de representar una naturaleza tan plena y compacta como
ella. Todas las cifras inhieren unas en otras, y la mónada, al incluir además
la cifra de la inmensidad, vuelve inaccesible su nacer o morir.
Con Leibniz, la gnosis moderna vive momentos privilegiados. El
pensador de Leipzig logra trasladar la capital de la filosofía a Alemania,
inaugurando un periplo, que a través de Kant y el idealismo hasta Jaspers,
Cassirer, Scheler y Hartmann, volvió a la lengua teutona la lengua
filosófica por excelencia en los tiempos modernos.

TEMAS RELEVANTES DEL IRRACIONALISMO RELIGIOSO
Luis Rionda Arreguin

La religión personal queda incuestionablemente restringida a la
esfe~a de la interioridad. P~a que el sentimiento religioso subjetivo se deje
sentir sobre el mundo extenor es necesario que se objetive, esto es que se
traduzca en una forma de comportamiento a través del cual se confirme
dicho sentimiento.
Una rama del conocimiento denominada psicología de la religión
se propone estudiar las causas religiosas del comportamiento humano,
~~ en lo in~ividual como en lo social. Por su parte, la sociología de la
~li~ón_ considera que el fenómeno religioso influye en los grupos e
instituaones de una comunidad, del mismo modo que las motivaciones
sociales son determinantes en la religiosidad de los pueblos.
El valor del fenómeno religioso es tanto personal como social. El
primero tiene que ver con la subjetividad de la persona, con su naturaleza
psíquica, con la esfera individual del ser humano; en relación con el
segundo, el fenómeno religioso, lejos de quedar reducido a la privacidad
del· individuo, se vincula a las relaciones entre los hombres que forman
parte de una determinada estructura social.

En cuanto que el hombre e~ una persona integrada a una
comunidad "su religión no pu~de ser una abstracción vaga y sutil o algo
extraño y alejado, sino que debe encajar en la estructura sociológica en la
que vive" .1

1

Paniker, Raimundo. Religión y religi~s, Bdit Gredos, 1965, pp. 105-106

�60

Por otra parte, la dimensión histórica del ser humano implica que
la religión constituye una realidad histórica, ligada a las diversas etapas de
la evolución temporal del hombre. En tal sentido, el conocimiento de las
expresiones religiosas del hombre en su devenir histórico es quehacer
exclusivo de la llamada ciencia de las religiones.
De acuerdo con el punto de vista de Cicerón el término religión
deriva del verbo RELEGERE que significa leer una y otra vez; empero la
acepción comúnmente aceptada lo hace provenir del verbo RELIGARE en
el sentido de atar apretadamente. En suma, religión es un concepto que
supone un vínculo o relación con Dios. Rudolf Otto define la religión
como la "experiencia de lo sagrado". En esta concepción de la religión la
experiencia religiosa tiene una naturaleza objetiva, a diferencia de las
teorías psicológicas que insisten en su carácter puramente subjetivo.
En cuanto que la filosofía de la religión se dirige a investigar el
sustrato último de la esencia de la religión, un estudio fenomenológico se
orientará a describir la esencia tanto del ACTO como del OBJETO religioso.
La fenomenología es fundamentalmente ciencia de esencias, es decir
ciencia EIDETICA. En consecuencia, una investigación filosófica de la
religión será fundamentalmente una fenomenología esencial de los dos
elementos que la constituyen. Asi, la nota que define a lo religioso lo
constituye su relación con lo sagrado, con el objeto numinoso o
MYSTERIUM TREMENDUM. El objeto de la religión se distingue de
todos los demás objetos, no sólo por su absoluta realidad, frente a la cual
toda otra realidad es relativa, sino también por su valor superlativo. 2 En
virtud de nuestra experiencia religiosa "lo divino" se presenta al hombre dice Max Scheler en su obra DE LO ETERNO EN EL HOMBRE- como "un
ente que posee al menos dos determinaciones esenciales: es un ente
absoluto y es santo. . . Siempre se le da como ente absoluto, esto es, como
un ente que está absolutamente por encima de todo otro ente (incluso el
mismo yo que lo piensa) en capacidad de ser, y del cual es, por ello,
absolutamente dependiente el hombre en su existencia total, como todo lo
demás". El mundo religioso se caracteriza por estar dirigido a lo sagrado.
Es su relación con lo sagrado, con lo santo, lo que determina que un
fenómeno sea religioso. Lo sagrado es como un "trascendente" en el
universo religioso, es la atmósfera común de todos los fenómenos
Citado en Otto Gründler, Elementos para una filosofía de la religión sobre base fenomenológica,
Revista de Occidente, 1926, p.34

2

61
religiosos, el punto de referencia al que convergen todas las coordenadas
del espacio y del tiempo del universo religioso.3
Para el monismo axiológico de Max Sxheler el valor supremo lo
constituye el valor "religioso". Ahora bien, el atributo esencial del objeto
religioso es la SANTIDAD. Esta es una cualidad estrechamente unida a
Dios. La atmósfera de santidad que rodea al ente divino induce al ser
humano a confiar en él y sentirse atraido por su misterio y fascinación. El
mundo de lo religioso es un mundo autonómo y peculiar. La religión, por
su propio carácter, constituye una realidad amplísima que puede ser
enfocada desde la perpectiva de distintas disciplinas científicas pero el
origen del conocimiento filosófico de la religión reside en la experiencia
religiosa. La experiencia religiosa individual es condición de posibilidad
para un estudio psicológico de la religión.
A partir de Franz Brentano la psicología es una psicología de la
C0NCIENOA INTENOONAL en cuanto que descansa en la aseveración
de que todo acto psíquico está referido intencionalmente hacia algo. La
conciencia es CONCIENOA DE ..., esto es de un objeto. El carácter
intencional de los actos psíquicos significa que "todo acto psíquico se
acompaña de una conciencia referida al mismo". Se ha dicho que los
axiomas de Brentano se transforman en "conexiones formales de esencia"
en la filosofía de Scheler. La obra de este último sobre filosofía de la
religión, es en realidad una fenomenología de la esencia de la religión.
Siendo Dios el valor supremo, la vida está absolutamente orientada por la
aspiración a él. Los actos religiosos, que forman parte de la conciencia
finita del hombre, apuntan intencional.mente a DIOS, único objeto que
puede colmar y satisfacer a plenitud la intencionalidad de dichos actos. El
acto intencional de la conciencia religiosa trasciende a este mundo, cuyos
objetos finitos son incapaces de llenar y dar cumplimiento a la
intencionalidad del acto religioso.
Sólo la contemplación mística de Dios, en tanto que contemplación
separada del mundo, puede captar en ~da su pureza el valor religioso. La
experiencia de Dios, cuando se aparta del mundo, dice Otto Gründler, no
nos da más que una vista -bien que poderosa y magnífica- del valor santo

3

Herrera Aceves, Jesús. Valores religiosos, (en) Logos, revista de filosofía, Universidad La
Salle, 1980. Pp.22

�63

62
como tal. Sólo el valor es intuido, sin que exista en manera alguna la
representación de un "portador" del valor.4 Algo que no se puede soslayar
es la necesidad que tiene todo valor de apoyarse en un depositario, como
sucede con el que descubre y experimenta a Dios en la naturaleza. En el
caso del pensamineto de los UPANISHADAS, se niegan las distinciones en
el mundo, puesto que cada cosa individual es una manifestación del Uno,
es el Uno mismo. Si las diferencias en el mundo son puramente ilusiones,
cada alma no es disfulta sino idéntica a las otras. Cada alma es una chispa
del "fuego divino". Cada vida personal es, según las enseñanzas del
budismo, en esencia una con la vida del universo, "con lo divino, que es
impersonal". La repetición eterna de la vida se manifiesta en el ciclo de
nacer y morir, que se realiza conforme a la ley de causalidad. La sabiduría
reside en armonizar la vida individual con la vida del universo. "La
salvación no se logra por el desarrollo de la personalidad, sino por el
conocimiento y por una técnica para hundirse, a través del trance o el
éxtasis, en la prístina unidad de lo indiferenciado" .5 Entre los místicos del
mundo oriental se concibe a Dios de un modo impersonal, como una
realidad una e inmovil. No adminten la idea de un Dios personal que obra
en todo desde siempre. Resulta muy conocida la interpretación según la
cual lo peculiar de la religión es la vinculación del hombre a la divinidad.
El hombre religioso es aquel que está atado a Dios. En este aspecto se
destaca la dependencia del hombre con relación a lo divino.
Frente al racionalismo que transforma a la religión en metafísica,
intentando su racionalización, el teólogo y filósofo protestante alemán
Friendrich Schleirmacher (1768-1834) destaca la importancia del
sentimiento en la vida religiosa. Opuesto al racionalismo, piensa que no se
puede decir que la religión sea "por esencia, de carácter reflexivo ... nacida
de la reflexión y creada por la reflexión" .6 Estudioso de la filosofía de
Platón, Jacobi y Spinoza, pero sobre todo de la de Kant, de quien critica su
formalismo ético, Schleirmacher se declara partidario de una ética que
unifique la ley natural con la moral personal, haciendo que la naturalez.a
universal de la ley esté en concordancia con el carácter individual de la
moral.

• Opus dt; p .125
5
6

Micklem, Nathaniel. lJl Religión, Breviario No. 23, FCE. 1950. P .47
Citado en Joachim Wach, Sociología de la Religión, FCE. 1946, p.42

Aunque entró en conflictos con el pensador de Konígsberg en
tomo a cuestiones de índole filosófica, conservó hasta las últimas etapas de
su vida intelectual una postura crítica en filosofía. La descripción física de
su persona lo presenta de estatura pequeña, de "cabello y barba blancos,
que flotaban en tomo al rostro gravemente inclinado, le dan el aspecto de
un viejo marino homérico o de un profeta de la brumosa antigüedad".
Lo religioso es una realidad independiente e irreductible. Lo
religioso constituye, a su juicio, el sentimineto propio y recondito de
sujeción a un ente supremo e infinito. Mientras que la religión racional le
concede prioridad al conocimiento sobre la emoción, en la religión pura lo
verdaderamente importante es el SENTIMIENTO. Unícamente en el
ámbito religioso es posible encontrar la emoción religiosa con toda su
peculiaridad. Siguiendo este derrotero, Shleiermacher al discurrir sobre la
religión declara que se trata de un sentimiento de DEPENDENOA, de "lo
finito a lo infinito" . El sentimiento religioso lo define de un modo más
concreto como un "sentimiento de incondicional dependencia". El factor
sentimental de la religión es tan importante que ha sido el origen de una
teoría que la considera como una proyección del mundo sentimental del
hombre. Sería mejor decir que la religión tiene una parte tan importante en
su esfera sentimental precisamente porque el hombre es tan
fundamentalmente sentimental.7

El hombre al percatarse de su propia finitud e imperfección, frente
a lo infinito y perfecto, experimenta un sentimiento de absoluta
dependencia que lo lleva a sentirse atado a una realidad que está por
encima de él. Resulta criticable que la religión pueda agotarse en una mera
frase, ya que hay otros elementos que también forman parte del
sentimiento religioso, el cual se expresa en el amor a lo divino o en la
entrega al ente revestido del valor de lo santo. En el libro del Levítico (19,
1-2. 17-18) se dice: En aquellos días, dijo el Señor a Moisés: "Habla a la
asamblea de los hijos de Israel y diles: Sean santos, porque yo, el Señor,
soy santo".
El más elevado en la jerarquía de los va:lores es el valor de lo santo.
La mística inefable, expresión superior del sentimineto religioso, es vista
por Schleiermacher como el único camino para tener acceso a Dios. Este
siendo indecible los conceptos humanos resultan insuficientes para
7

Paniker, opus dt; p.99

�64

expresarlo y comprenderlo. Su tesis de que la religión es reductible a un
sentimiento de dependiencia es objeto de una rotunda crítica por el
irracionalismo de Otto, quien expresa que este sentimiento "no consiste
solamente, como haría creer el nombre, en ese componente de anegación y
de propia nulidad frente a cualquier prepotencia, sino exclusivamente
frente a "esa" prepotencia determinada... El segundo defecto de la
definición de Schleiermacher es que con ella solo se hace patente la
categoría religiosa de la valoración del sujeto por sí mismo (mejor dicho,
desvaloración, desestima), y sin embargo se pretende definir con ella el
contenido propio del sentimiento religioso" .8
El que la actividad especulativa del predicador Scheleirmacher
vaya dirigida fundamentalmente no tanto a Dios como a la religión,
determina que su quehacer se orienta a la filosofía de la religión y no a la
teología. El sustrato en que se apoya la religión es un SENTIMIENTO DE
DEPENDENOA. En el hombre la conciencia de "criatura" insuficiente y
menesterosa da origen a un sentimiento de sujeción, de sentirse unido a un
ser infinito. Es evidente la importancia que le concede al sentimiento en la
religión. Así como el pensamiento y la voluntad fueron considerados en su
momento como los elementos esenciales de la experiencia religiosa, en el
suyo Scheleirmacher reduce la religión a una cuesitón de SENTIMIENTO.
"A su juicio,9 el sentimiento religioso sería, inmediatamente y desde luego,
un sentimiento de MI MISMO, el sentimiento de una peculiar condición
MIA, a saber, de mi dependencia ... Pero esto es totalmente contrario a la
realidad psicológica. El sentimiento de criatura es más bien un momento
CONCOMITANI'E, un efecto subjetivo" causado por un onjeto que me
trasciende, al que ha denominado OITO el objeto NUMINOSO.
Dios no es susceptible de ser aprendido conceptualmente. No hay
conceptos humanos que convengan para definir la naturaleza inefable de
lo divino. Por claras y vivas que sean las luces que la inteligencia humana
es capaz de proyectar sobre lo divino, dice Gründler, son siempre luces
interrumpidas, que iluminan lados sueltos de este, mientras que su mayor
parte se queda para nosotros en la oscuridad; asir su entero ser, es cosa que
no podemos nunca lograr.10

Otto, Rudolf. Lo santo, Alianu Editorial, 1980, pp. 19-20
lbid; p.29
10 Opus cit, p. 60

65

Pensamos en la fuerza que los sentimientos suelen tener en el
hombre para dudar del atractivo de una religión demasiado recionalista.
Muchas son las ocasiones en que sin un conocimineto del asunto y
siguiendo un criterio eminentemente empírico se rechaza la idea de una
INTUIOON religiosa como una forma de experiencia. Para esta postura es
imposible hablar de experiencia religiosa. La posición racionalista, por su
parte, restringe la religión a una cuestión de conocimineto fundada en la
razón, que dio lugar al Diesmo o religión natural que se sustenta en el
supuesto de que el hombre debe actuar de acuerdo a la razón.
Dos excesos se han manifestado con respecto a la religión: uno es
considerarla como algo puramente sentimental y otro quitarle todo
vestigio de carácter emocional. El sentimiento de dependencia, a que
alude Scheleirmacher, significa que el ser humano experimenta un
sentimiento de nulidad, de impotencia en relación al ser que todo lo puede.
Lo que se sigue del sentimiento de dependiencia es la disminución que el
hombre sufre respecto de sí mismo. Aquello que se deriva de este
sentimiento es el sentirse completamente anulado. De esta manera, Rudolf
Otto refiriéndose a lo "irracional" en la idea de Dios, expresa:
Esta desvaloración se transforma entonces en exigencia; esto es,
exige ser realizada en la práctica, frente a la falsa ilusión de la
realidad del sujeto, y, por tanto exije el aniquilamiento del yo. Del
otro lado lleva a valorar el objeto trascendente de referencia, como
lo absolutamente eminente, por su plenitud de realidad; frente al
cual el yo percibe su propia nada. "Yo nada, tú todo" .11

El sentimiento de dependencia, al mismo tiempo que reduce al
sujeto a la nada aumenta la estimación por el Ser que trasciende los limites
de nuestro conocimineto. En consecuencia, el conocimiento racional de
Dios es imposible; el objeto NUMINOSO es absolutamente inaccesible y no
es susceptible de ser definido conceptualmente. En opinión de
Scheliermacher, la religión está dirigida a una realidad trascendente al ser
humano, es decir a algo que la razón es.incapaz de comprender y expresar.
La religión, en cuanto que. constituye una· esfera independiente, no
pretende como la metafísica explicar la esencia de todas las cosas, pero
tampoco como la moral intenta ser una actividad como la que se opera en

8
9

11

Opus cit; p. 33

�66

67

los ámbitos de la voluntad y de la razón. De esto resulta que la religión se
presenta como un campo no dependiente de la filosofía y de la moral. _La
naturaleza que le es propia radica en el sentimiento, mas no en la refleXIón
ni en la manera en que las personas ordenan sus actos. De esta suerte, la
religión queda reducida a una simple cuestión de sentimiento. Su filosofía,
pues podemos estimarla como una filosofía del sentimiento religioso.
Muy clara está en su mente la idea de la religión. Esta consiste en
hacer depender los hechos que acontecen en la totalidad de lo creado del
obrar divino. Por lo demás tratar de probar la existencia de Dios
constituye un asunto que no es de su competencia, que trasciende su esfera
de acción. La religión es pura y simplemente el sentimiento de lo infinito.
"por eso la religión no debe tener nada de dogmático; el dogma no es para
Schleiermacher más que la periferia de la viviencia fundamental de
dependiencia, la pura exterioridad a que conduce la pretensión de alcanzar
el conocimiento de la esencia y propiedades de Dios" .12 Desde su punto de
vista hasta con la viviencia religiosa que es lo esencial; lo demás, el aspecto
dogmático de la religión entendido éste como la revelación de la verdad
divina en conceptos humanos, esto es su estructura intelectual, resulta
innecesario.
El modo particular que tiene Schleiermacher de entender el
sentimiento religioso como unidad de lo finito y de lo infinito, hace que su
dialéctica, a diferencia de la de Hegel, no conduzca "a la disolución de lo
finito, sino más bien a la determinación de una representación finita, pero
religiosa, de lo infinito. De aquí la definición del sentimiento re_ligioso
como sentimiento de DEPENDENOA".13 Por consigueinte, entre Dios y el
mundo debe existir siempre un contacto permamente. Ninguno subsiste
separado del otro. Pero a diferencia de la idea_ de creación el m~do no
está respecto de Dios es "unidad con exclusión de dependencia. La
consecuencia natural es que Dios es "unidad con exclusión de toda
oposición", en tanto que el Mundo es "unidad con inclusión de toda
oposición".
Otra de las formas en que se expresa con suficiente claridad la tesis
irracionalista en la religión es en el sentimentalismo de Rudolf Otto (18691937), quien sustenta que la emoción religiosa es por naturalez.a
12

Diccionario de Filosojia.- José Ferrater Mora, Alianza Editorial, 1980, Tomo 4, p. 2956
Nicolás. Historia de la Filosojia, Tomo m, Montaner y Simon editores, 1956, p. 21

13 Abbagnano,

irreductible. El valor religioso fundamental constituye una realidad
independiente cuyo atributo peculiar es ser SANTO. La experiencia
religiosa no es otra cosa que la experiencia de lo sagrado. LO SANTO es,
dice Otto, en primer lugar, una categoría explicativa y valorativa que como
tal se presenta y nace exlusivamente en la esfera religiosa... que se sustrae
a la razón. . . y que es ARRETON, inefable; es decir, completamente
inaccesible a la comprensión por conceptos (como en terreno distinto
ocurre con lo BELLO).14
Lo sagrado, esto es lo NUMINOSO, es en Otto el MISTERIUM
TREMENDUM, FASCINANS ET AUGUSTUM, que provoca en el creyente
una emoción de temor reverente. La visión de lo sagrado nos sublima y
aterra, siendo a su vez causa de una temerosa veneración. Es el Misterio, y
consiguientemente algo irracional (o mejor suprarracional), que el hombre
religioso experimenta como inaccesible, inefable, incomprensible ante el
que sólo se experimenta la nulidad del propio ser, ante el que el hombre se
sobrecoge lleno de espanto, de temor reverencial, de temor religioso. ES el
misterio tremendo que al mismo tiempo es fascinante, que atrae al hombre
religioso, lo seduce, lo cautiva.. .15

El evolucionismo naturalista tiene como argumento fundamental
la idea de que la religión es resultado de un proceso evolutivo. Otto, por el
contrario, basándose en el conocimiento del aspecto místico de las
religiones, concluye que la religión descana en un elemento irracional, es
decir en un impulso original, místico, contemplativo de naturaleza
espontánea. La razón, luego, no tiene capacidad para comprender este
elemento que está por encima de ella, y que sólo se manifiesta al
sentimiento religioso, pero que trasciende las potencias y facultades
intelectuales del hombre.
La experiencia religiosa, en tanto que relación con el objeto numinoso,
unicamente es posible tener una imagen de él por "el peculiar reflejo
sentimental que provoca en el ánimo". Dentro de las formas en que lo divino,
el misterio tremendo, se hace notar son múltiples y diversas. Puede penetrar
con suave flujo el ánimo, en la forma del ~timit;nto sosegado de la devoción
absorta. Puede pasar como una corriente fluida que dura algún tiempo y
después se ahíla y tiembla, y al fin se apaga. . . Puede estallar de súbito en el
H Opus cit;
15

p. 14

Citado en la obra ya apuntada de Jesús Herrera Aceves, p.25

�69

68
espíritu, entre embates y convulsiones. Puede llevar a la embriaguez, al
arrobo, al éxtasis. . . Puede hundir al alma en horrores y espantos casi
brujescos... En fin, puede convertirse en el suspenso y humilde temblor,
en la mudez de la criatura ante ... -si ante quien?-, ante aquello que en el
inclecible misterio se cierne sobre todas las criaturas.16 Lo que importa
realmente es la investigación de las respuestas que suscita lo NUMINOSO,
no lo que éste encierr~ el cual excede a la razón.
El sentimiento religioso es un sentimiento peculiar denominado
por Otto SENTIMIENTO DE CRIATURA, que no es sino el "reflejo de lo
numinoso en el sentimiento de sí propio". Es el sentir una carencia
absoluta de ser ante lo totalmente otro", que va más allá de los límites de
la capacidad de comprensión de la razón. El ente sobrenatural o NUMEN
no solamente es indeterminable y sin representación alguna, posee
también ciertos elementos que le son propios. Por principio de cuentas es
un MISTERIO TREMENDO que infunde pavor y terror y que se
experimenta como temblor del alma", o como "silencio frente a lo
desconocido". Por otra parte, constituye un PODER FASCINANTE, "algo
que atrae, capta, embarga, fascina". Este elemento irracional se presenta
además como algo que fascina hasta la turbación y el enajenamiento del
ánimo, que transporta a la quietud del espíritu o a la salida del alma fuera
de sí misma hasta alcanzar su unión con Dios.
II

II

No es extraño, según Otto, que para Eckehart, el concepto
MISTICO de Dios resulte de la MAJESTAD divina y de la humildad del ser
humano. La dimensión que se padece frente a la MAJE.STAD del poder
omnimodo engendra en nosotros un sentimiento místico de ser algo
creado, de que somos nada en relación a "la realidad única y total del
numen o Ser trascendente". Resume asimismo los caracteres de lo
Numinoso en el término DAS UNHEIMLICHE, lo inquietante, lo enorme:
algo que trasciende nuestra razón, escondido, inexpresable, no
esquematizable, que fascina y desconcierta.17 La mística, como una forma
de experiencia religiosa es la más elevada expresión del elemento
irracional de la religión. Constituye una experiencia personal que nos
permite, en cuanto que somos una parte pequeñísim a de lo divino, una

vinculación con nuestro PROPIO ser. La experiencia mística es una
peculiar conciencia por la que "tocamos a Dios como el E.5 en nosotros . ..
nos damos cuenta de nosotros mismos como una PARTE, CHISPA,
RELAOON . . . del Ser absoluto, sufrimos el Dios, la parte de Dios, el
aspecto de Dios, el amor de Dios, la creación de Dios . . . que nosotros
somos".18
Del estudio de los elementos psicológicos e históricos de lo
numinoso Otto saca como consecuencia todo lo que hay de racional y de
irracional en la idea de Dios. Por principio de cuentas piensa que un error
consiste en creer que los predicados racionales "apuran y agotan la esencia
de la divinidad". En la mística, opina Jaspers, queda eliminada la división
SUJETO-OBJETO. Ambos convergen en una mutua correspondencia
carente de contenido. En la mística, el hombre no habla, solo desea "callar
ante lo innombrado". Dios y el yo no se distinguen de un modo claro y
distinto. El propio yo al vaciarse se llena con el otro vacío. Es el encuentro
de dos vacíos. Entonces, el hombre y la divinidad se aniquilan, se
convierten en una nada sin nombre. Otto estima que debe existir alguna
forma, aun cuando no sea racional, de entender lo numinoso. Si esto no
fuera posible sería algo INDECIBLE. La propia mística no cree que sea
totalmente incomprensible, aun cuando lo llama ARRETON (lo inefable,
indefinible); pues entonces la mistica debería consistir en el silencio. 19

La experiencia mística es inefable. Su naturaleza es el silencio, el
imperio del total silencio. Lo paradójico es que el silencio requiere del
lenguaje para manifestarse. El místico que tiene que abstenerse de hablar,
tiene que hacerlo, pues la gracia de Dios produce en él un regocijo tan
grande que no es posible callarlo. Esto es a lo que Jaspers denomina
PARADOJA DE LA EXPRE.5ION. La turbación que el mistico sufre en la
unión total con la divinidad lo hunden en la anulación de sí mismo. "Sólo
hay estas dos verdades, el todo y la nada. Todo lo demás es mentira. Solo
podemos reverenciar el todo de Dios mediante la aniquilación de nosotros
mismos y apenas estamos aniquilados cuando Dios, que no puede tolerar
ningún vado sin llenarlo, nos llena collS!-go mismo" .20

11
19

Otto, Rudolf; opus cit, p.23
v Sciacca, Michele Federico. Dios y la religión en la filosofía actual, Luis Miracle, Editor.1952,

16

p.p. 168-169

311

Paniker; opus cit, p. 66
Otto, Rudolf; opus cit, p. 11
Citado en G. Van der Leeuw, Fenomenología de la religi6n, Fondo de Cultura Económica,

1964,p.481

�70
Si bien es cierto que en la religión de los primitivos el Numen al
manifestarse como TREMENDO provoca una respuesta de temor, también
es sabido que Dios mitiga el daño del miedo produciendo un estado de
tranquilidad. Lo NUMINOSO como una categoría peculiar no es posible
definirlo, lo único a que podemos aspirar es a esclarecerlo haciendo fácil su
compreosión. Sin embargo podemos describir las experiencias de temor,
de fascinación y de aniquilación que infunde en el hombre. Todos estos
sentimientos constituyen momentos irracionales. Los predicados o
conceptos con que se define a la divinidad son accesibles a la razón.
Con Otto el análisis filosófico de la religión sirvió para sacar a la
luz muchos elementos hasta entonces desapercibidos, sobre todo el que se
refiere a la posibilidad de aproximarse racionalmente al enigma de Dios.
De acuerdo con sus postulados es en lo irracional donde reside el elemento
primordial de la experiencia religiosa. El objeto de la religión es de
carácter eminentemente irracional. En su libro sobre LO SANTO expresa
su inconformidad respecto al racionalismo, que destaca únicamente
aquellas ideas e imágenes que de ningún modo son peculiares del ámbito
religioso, pero también pone de relieve el aspecto irracional que se
manifiesta en la emoción religiosa. El racionalismo, al rechaz.ar los
elementos que trascienden la razón como constitutivos de la religión,
reduce ésta a la pura comprensión racional.
Max Scheler, que está en contra del apriorismo racionalista y a
favor de la importancia del sentimiento, considera que los valores, además
de objetivos y universales, son de naturaleza irracional. No se aprenden ni
por vía sensible ni por vía racional sino por un acto intencional del
sentimiento. Pertenecen, por lo tanto, a la esfera afectiva y de ningtma
manera a la intelectual. Dentro de los valores religiosos, que para este
autor son los supremos, el conocimiento de Dios, de lo sagrado, se realiz.a
por intuición emocional. Aun cuando se elimine el aspecto emocional de la
fe, no podemos decir que el conocimiento racional llegue a consumir su
aspecto teórico. Lo que distingue, según Otto, el racionalismo del
irracionalismo radica en que para el primero el principio racional tiene
primacía respecto al irracional en el concepto de Dios, mientras que en el
segundo el elemento determinante es el irracional.
Empero, está
convencido de que "si en alguna esfera de la vida humana existe algo que
le sea específico y peculiar, y que, por tanto, solo en ella acontezca y se
presente, es en la esfera religiosa . . . En el partido de los adversarios se
sabe muy bien que e l ALBOROTO MISTICO nada tiene que ver con la

71

raz.ón. ¡Ojalá sirva de saludable acicate el observar que la religión no se
reduce a enunciados racionales!" 2t
El HOMO RELIGIOSUS, que se propone elevar su vida dándole un
significado más profundo, se lanza a la busqueda de aquello que para él
constituye el sentido último de la vida, el cual es incomprensible porque es
"un misterio que se revela siempre de nuevo y, sin embargo, permanece
siempre oculto". Otto dio en el clavo cuando a LO NUMINOSO lo
denomina "lo totalmente distinto", aquello que al mantenerse escondido es
imposible hablar de él porque "escapa a nuestros "conceptos", porque
TRASCIENDE DE TODAS LAS CATEGORIAS de nuestro pensamiento" .22
La mística es concebida como la facultad que pretende vincular el
alma personal con la divinidad. A partir de esta unión el alma se ilumina
interiormente, haciendo posible con ello el conocimiento intuitivo de la
substancia divina. En la significación aportada por Otto LO MISTICO es la
"identificación con lo trascendente", con lo que se sustrae a toda
posibilidad de expresión.
Hay una preocupación semejante en
Wittgenstein que gira en tomo a lo que puede expresarse mediante el
lenguaje, por oposición a "aquello de que no se puede hablar", lo
INDECIBLE y, por consiguiente, hay que silenciarlo. Para este pensador,
autor del TRACTATUS LOGICO-PHILOSOPHICUS, todo aquello que
"puede ser dicho, puede decirse con claridad: y de lo que no se puede
hablar, mejor es callarse" .23
•
Lo único que puede decirse con sentido son las proposiciones de la
ciencia natural; en cambio los enunciados de la metafísica carecen de
significado. Los hechos que constituyen el mundo es el ámbito de lo que es
posible decir algo. Lo que puede ser dicho es el límite lógico del lenguaje,
más allá del cual se situa todo lo que no puede ser expresado, es decir, "lo
indecible". Con esto quiere decir que el lenguaje significativo se refiere
solamente a lo que es "lógica o facticamente posible". Lo indescriptible es
lo que trasciende el ámbito de lo posible. Así dice Wittgenstein: "LOS
LIMITES DE MI LENGUAJE significan. los límites de mi mundo". En otra
parte escribe este mismo filósofo: "El mundo es todo lo que acaece". Por lo
tanto, la sustancia del mundo, esto es los objetos, no son de ninguna
21 Otto, Rudolf;

upus cit, pp. 12-13

2111,jd; p. 45
21

Trac:tatus lógico-philosophicus, Alianz.a Editorial, 1973, p.31

�72
73

manera, hechos. "La sustancia es lo que existe independientemente de lo
que acontece". Los objetos en cuanto que no acaecen, no son hechos, son,
pues, algo INDECIBLE, en cuanto que constituyen el límite del lenguaje y
del mundo.
Sin embargo, a Wittgenstein le interesa mucho el mundo de lo que
puede ser MOSTRADO, pero no puede ser EXPRESADO, el mundo de "lo
inefable". Lo inexpresable afirma, es lo que SE MUESTRA, es lo que es
MISmCO. De ello se infiere, que en el silencio tiene lugar la manifestación
de lo indecible. El lenguaje es la herramienta que usamos para figurar o
representar el mundo como un todo limitado. Por este motivo, el límite
lógico del mundo lo constituye el lenguaje. Si para Wittgenstein es mejor
callar acerca de lo que no se puede hablar, aquello sobre lo cual no es
posible otra cosa que guardar silencio es, precisamente, "lo místico". Este
es inefable en cuanto que no puede ser expresado, sino solamente sentido.
Para él, lo que se muestra (lo místico) tiene primacía sobre lo que sólo
puede ser expresado (la ciencia). Su posición religiosa la expresa en los
siguientes términos: "El sentido de la vida, es decir, el sentido del mundo,
podemos llamarlo Dios". Lo único que sabe sobre el sentido de la vida, es
decir, del mundo, es que Dios constituye tal sentido. En las últimas
páginas del TRACTATUS, aceptó la existencia de lo indecible, esto es, de lo
místico, concebido como lo que unicamente puede ser MOSTRADO pero
no demostrado. Dios como una realidad metafísica es inexpresable. La
esencia indecible de lo místico sólo admite el silencio. "La mística, en
general, busca el silencio. La fuerza del poder con la que tiene que ver es
tan grande que sólo el silencio puede darle una "ocasión" . Esta es la
"paradoja" de la expresión, de la que habla Karl Jaspers: se quería decir
todo lo que hay que decir y algo más; la mayor elocuencia alterna con el
silencio total" .24
Mientras que algunos se oponen a admitir una intuición religiosa
peculiar, distinta de otras formas de intuición, que pueda considerarse
como una fuente singular de conocimiento religioso, Otto estima que el
MISTERIO TREMENDO Y FASCINANTE está en la base de toda
experiencia religiosa. Esta lleva a cabo la captación de lo numinoso en el
puro extasis, en la emoción religiosa, sin necesidad de expresarla
conceptualmente. Movido por el afán de buscar los elementos que entran

a formar parte de la idea de lo divino, llama "RACIONAL en la idea de lo
divino aquella parte de él que entra en la clara comprensión de nuestra
facultad conceptual, en la esfera de los conceptos corrientes y definibles.
Afirmamos después que bajo de esa esfera de desnuda claridad yace una
oscura profundidad, a la que no hallan paso nuestros conceptos y que es lo
que denominamos IRRACIONAL" .25
Lo sagrado como algo indeterminado es causa de una emoción
irracional que en reiterados ocasiones se concibe como indecible. Por
último, NUMEN, como lo absolutamente valioso, se hace patente a la
experiencia religiosa, según Otto, como SANCTUM O AUGUSTUM. El
numen tiene un carácter esencialmente AUGUSTUM, en cuanto merece
respecto y veneración por su excelencia y majestad frente a muestra finitud
e impotencia. El "TU SOLUS SANCTUS" en que se manifiesta la
conciencia religiosa es el reconocimiento de lo santo como lo merecedor de
un total respeto, "algo que debe ser reconocido como el valor más valioso
posible". Lo santo es un valor objetivo e infinito que debe ser ensalzado y
alabado en comparación con la finitud de la conciencia religiosa y de
cualquier otra realidad finita. "Al valor absoluto del Numen corresponde
nuestro no valor; a su difinidad, omnipotencia e infinitud, nuestra
profanidad, impotencia y finitud" .26
El objeto de la experiencia religiosa es Dios, el cual es, respecto del
hombre, lo OTRO, algo distinto y extraño con el que tiene que encararse.
La ciencia moderna que ha fijado su residencia en el estudio de los
fenómenos del mundo físico, no muestra interés ni preocuación por el
mundo de los valores. Los entes axiológicos, contemplados por Max
Scheler como fenómenos emocionales, forman parte no de la esfera
teorética sino de esfera sentimental. Los valores religiosos se aprenden
entonces por vía afectiva: en el "preferir sentimental de algo" . Pero aún
cuando se hiciera abstracción del aspecto sentimental, "la fe es, también
desde el punto de vista puramente teórico, superior al saber simplemente
racional . . . pues amplía nuestro conocimiento más allá de éste,
descubriéndonos un saber supnu:racional de objetos que son
sustancialmente inaccesibles a_la razón humana:'' .27

25

2,

Citado en G. Van der Leeww; Fenomenología de la religi6n, pp. 417-418

26
'D

Otto, Rudolf; opus cit, p.88
Sciaa:a; opus cit, p. 169
Gründler, Otto; opus cit, p. 45

�74
En tanto que lo santo es objeto de una detenida consideración
que permite la determinación de su naturaleza, por este motivo lejos de ser
irracional es susceptible de ser expresado y a su vez transportado a
nuestros conceptos. Pero la beatitud producida por el poder fascinante de
lo numinoso es de especie muy distinta. Por muy intensa que sea la
atención, no llegamos a sacarla a la luz de la inteligencia comprensiva, sino
que permanece en la irremisible oscuridad de la experiencia inconcebible,
puramente sentimental.28

Rudolf Otto, como representante de la escuela neofriesiana,
considera que lo santo constituye un elemento irracional, mientras que
para la escolástica es un sentir que la razón puede y debe iluminar. No
han faltado tampoco posturas que sostienen que en lo religioso se observa
un claro predomino de la intuición emocional sobre la reflexión y la razón.
En los tiempos antiguos algo era considerado como milagro aun cuando
ese algo aconteciera de modo natural. Incluso el llover era visto como una
cosa extraordinaria, como un prodigio de Dios. El milagro es precisamente
un signo de la divinidad que está por encima del orden natural y de las
potencialidades del hombre. Entre el hombre primitivo y el moderno hay
una palpable diferencia: para aquel todo acontecimiento es milagro,
mientras que éste último estima que el milagro ocurre muy rara vez. De
manera persistente se expresa que el irracionalismo estriba en la aceptación
de lo milagroso, mientras que el racionalismo dice que admitirlo es algo
carente de verdad. Semejante diferencia es notoriamente falsa o, al menos,
muy superficial. La doctrina corriente de que el milagro significa una
ruptura momentanea de la cadena de las causas naturales por el mismo Ser
que las ha establecido, dueño y señor de ella, es tan groseramente
RAOONAL como la que más. Con bastante frecuencia han admitido los
racionalistas la "posibilidad del milagro" en este sentido, y hasta la han
construido A PRIORI. En cambio, algunos no racionalistas decididos se
han mostrado indiferentes al problema del milagro.29
Hay, pues, investigaciones sobre la religión que descansan en una
total dependencia del hombre individual resptecto al objeto numinoso, el
cual lo rebasa pero al mismo tiempo le provoca temor y sobresalto. Por
otro lado, es muy discutible si lo "numinoso", término utilizado por Otto
para referise a un poder sobrenatural, misterioso tremendo y sublime,
21

Otto, Rudolf; opus dt, pp. 88-39
p. 11

29 lbid;

75

constituye realmente algo que trajo consigo un cambio radical. Su
oposición al naturalismo evolucionista no es totalmente digna de crédito
ya que el sentimiento religioso es básicamente un sustrato natural
inherente al ser humano. Además, no obstante que el sentimiento aludido
sea irracional por cuanto sobrepasa a la razón, su carácter racional consiste
en ser un principio explicativo de las más diversas experiencias y
expresiones religiosas.

�77

FILOSOFíA DE LA CULTURA Y FILOSOFíA EXISfENCIAL

Matilde Isabel García Losada
Investigadora-miembro de la Carrera de
Investigador Científico-del Consejo Ncional
de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conrcet)
Buenos Aires, Argentina

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
Existencia, entonces me propongo mostrar cómo esta corriente del
Pensamiento Filosófico al desarrollarse en Argentina hasta hacerse
autóctona, al desenvolverse, a través de sus distintos representantes, y
desenvolverse en y desde el despliegue de la cuestión axiológica - la cual
conlleva el tema metafísico - desde la consideración de su sujeto: el
hombre, la persona, se ha proyectado como Filosofía de la Cultura.
Con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica, cada uno de los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina, desde sus sesgos
propios, ha proyectado su filosofar existencial en el plano de la Filosofía y
ha contribuido a iluminarla y a esclarecerla - a esta Filosofía concebida
existencialmente -como Filosofía de la Cultura.
¿Cómo?
Si la Cultura es tarea humana, si la Cultura es recreación y/ o
creación de valores; entonces desde la existencialidad de sus respectivos
filosofares los representantes de la Filosofía Existencial Argentina -con el
desarrollo de la cuestión axiológica- que conlleva el desenvolvimiento del
lema metafísico- han contribuído a fundamentar una Filosofía de la
Cultura como proyección práctica de su filosofar existencial.

�79

78
A continuación ofrezco los lineamientos de la cuestión axiológica
en su desarrollo, en y desde los representantes de la "Filosofía Existencial
Argentina"1 .
Habré de referirme a aquellos autores2 que han recibido en
Argentina a dicha Corriente del pensamiento filosófico europeo, y han
desarrollado hasta hacerse autóctona, es decir, apropiada por un
"nosotros" espaciotemporalmente situado. Lo que ha tenido lugar, en
Argentina, entre 1925 y fines de la década del '40.
Representantes de la "Filosofía Existencial Argentina" en el sentido
antedicho, son Carlos Astrada, Miguel Angel Virasoro, Vicente Fatone,
Carlos Alberto Erro y Homero Mario Cuglielmini.
La cuestión axiológica -preocupación que comparten con sus
compañeros de generación -ha asumido en ellos una presencia teórica y/ o
vivida. Presencia teórica y/ o vivida, que ha quedado expresada - en
algunos de ellos - en cuanto teórica - a través del desenvolvimiento de una
filosofía existencial estructurada sistemáticamente - también en punto a la
cuestión axiológica - y/ o -como vivida- mediante el despliegue de una
actitud existencial.

En el marco de la filosofía existencial Astrada ha desarrollado con

insistencia la cuestión de los valores, a los que concibe como "meras
estructuras desprendidas de la inmanencia temporal de la existencia
humana"3/4.
Advierte la directa referencia de los valores - en cuanto su origen a dicha existencia, es decir, la génesis existencial de los valores; y hacer

notar que olvidar la extracción de ellos, "sus propios productos", y
asignarles objetividad, "objetividad .ontológica", constituye para la
existencia humana una de sus más entrañadas posibilidades5• Atento a la
posibilidad de ser mal entendido. Astrada se esclarece: "Esta directa
referencia del valor, en cuanto a su origen, a la existencia humana... no
significa, de ningún modo- dice- que el valor sea 'subjetivo' y 'relativo' a la
vida6'',
En cuanto, dirección, impulso, o contenido inmanente de la
existencia del hombre, independizado de ella, el valor adquiere y conserva
"cierta" objetividad relativa a dicha existencia, una "objetividad funcional"
en la expresión de Astrada7 •

No acepta este autor la objetividad ontológica, absoluta, en si,
propuesta por Scheler y Hartamnn, en la medida en que ve en esta
acepción una acentuada ascendencia platónica, "un miraje intemporal",
que desconoce el carácter histórico, temporal y finito de la

Carlos Astrada figura de suma relevancia de la Filosofía de la
Existencia en la Argentina ha desarrollado su pensamiento según las
grandes lineas esbozadas por Heidegger en Ser y Tiempo; y ha asumido
finalmente una posición crítica respecto de esa filosofía.

(189&amp;-1970). De entre su vasta producción seleccionamos: m juego exiatencw Buenos Aires,
Babel, 1933, 139 págs.; la ética formal y los valoree - Ensayo de una revaloriución
exiltendal de la moral k.anmna orientado en el problema de la libertad - Facultad de
Hamanidades y Ciencias de la Educación, Universidad Nacional de la Plata, Plata, Bs. AJJ. ,
Argentina, 1938, 142, págs.; m juego metafíaico - para una filosofía de la finitud - Buenos
Aires, mAteneo, 194.2 págs, 165 págs.; Temporalidad. Buenos aires, Cultura Viva, 1943, 205
P'ga. La revolución exiatencialiata -Hacia un nuevo humanismo de la libertad. La Plata,
Buenos Aires, Argentina, Nuevo Destino, 1952, 204 págs.
'Bn: "Para la génesis existencial de los valores"; d . volumen. Temporalidad, data 'éit. p. 129.
5
O. "La hipóstasis del valor y los modelos personales" - articulo en el volumen Ensayos
Fib6fkoe - pp. 313-318 - Universidad Nacional del Sur, Departamento de Humanidades,
Blhia Blanca, Argentina, 1963,318 págs. m mismo articulo ha sido publicado bajo el nombre
"Los modelos personales y la hipótesis del valor: sugestiones para un petsonalismo ético", en
Caademos de la Ftloeoffa, lnst de Filosofia, Fac. de Filoso&amp; y letras, Univ. Nac. de Bs. AJJ. ,
a. lI, fue. IV, n. 5, nov. 1949 - feb. 1950, pp. 31 -43.
'La étka formal y los valorea - -, data cit. p. 110
7
Cf. Op. Cit pp. 110 y SS.
3

Los intentos por definir la "Filosofía Existencial" no han arribado a una definici6n
satisfactoria, entre otras razones, porque el Exisrencialismo, como "actitud existencial •,
rehuye cualquier definición. De ahí que desista dedefinir, en nuestro caso, a lo que denomino
"Filosofía Existencial Argentina", y que considere - como ha acaecido con el Existencialismo
en general - que a lo más que se puede llegar, es 11. subrayar ciertos temas como característicos
de ella.
2 Ellos pertenecen a la "Generación del 25" - promoción de_hombres a través de la cual han
llegado a la Argentina las "Corrientes de Postguerra", es decir, las corrientes filosóficas
vigentes por entonces en Europa, en especial, las germanas. De ahí que la Filosofía de la
Existencia, en su versión alemana, y principalmente, desde Heidegger, sea la primera
difundida en la Argentina. (Sigo el criterio de periodización propuesto por Diego F. Pró en sa
Historia del Pensamiento Filosófico Argentino; Mendoza, Universidad Nacional de Cuyo,
Facultad de Filosofía y Letras, Instituto de Filosoña, Mendoza, Argentina, 1973, 229 págs, P·
185 y ss.).

1

�81

existencia humana. Unica fuente de la dimana cierta objetividad,
"objetividad funcional", la única que Astrada reconoce8.

inmanentes", existencia extrasubjetiva
trascendencia objetiva y absoluta.

Miguel Angel Viasoro9, ha arribado a la filosofía de la existencia
desde la dialéctica hegeliana. El mismo ha caracterizado a su filosofía como
"existencialismo dialéctico".

Los ideales o arquetipos emergen de la existencia humana,
emergen del hombre, tensión inmanente, como de una de sus
polarizaciones. Polarización que señala, manifiesta, a la trascendencia
cenital, ideal, o arquetípica. Habiendo adoptado la intuición metafísica
como método de acceso al ser Virasoro ha reconocido la trascendencia
- en sus diversas modalizaciones - como inmanente no pudiendo
pronunciarse - en conformidad con dicho método - acerca de una
trascendencia objetiva, en sí, o "transexistencial". Todo lo que acerca de
ella se revela en la intuición metafísica, lo expresa en la obra homónima,
donde manifiesta que la conciencia humana, el hombre, "en el acto en que
cree haber descubierto las distintas apariciones de la trascendencia,
descubriéndolas como autocreaciones y proyecciones inmanentes, ve
surgir el sentimiento obscuro incallable, la intuición de un más allá, de un
algo más, indescifrable e inefable, que simplemente está allí, rebasándola, y
conmoviéndola con su enigmática presencia de ausente" 11•

El saber fundante, como explicación de la conexión de los
"aspectos irreductibles del ser", de lo universal y lo singular, de la
trascendencia y la inmanencia, es en Virasoro, Antropología Filosófica, en
cuanto se ha desarrollado como explicación de dichos aspectos del ser en
"la coordenada existencial" que es el hombre. La intuición metafísica concebida como variedad del método fenomenológico - es la vía de acceso
al ser -. A su luz, Virasoro, ha reconocido al ser - y al hombre - como
síntesis de lo singular y lo universal, de la inmanencia y la trascendencia.
En otros términos, como estructura "extática" y "abierta", como
inmanencia distendida, hacia una triple dimensión: a saber, las
trascendencias inmanentes; l. "abisal"1º ; 2. "cenital", "ideal" o
"arquetípica"; y 3. "horizontal". Hacia éstas, sus trascendencias, el hombre
- inmanencia distendida - lo es, como hacia las distintas polarizaciones de
una tensión o impulso. Es en el concepto de trascendencia cenital, ideal o
arquetípica, donde está presente lo axiológico.
En la intuición metafísica, la existencia, el hombre, que es en su
raíz última libertad, tiene la vivencia inmanente de los arquetipos, ideales
o proyectos existenciales, conforme a los cuales - la existencia, el hombre se realiza. Virasoro hace notar que dichos arquetipos son "un producto de
la actividad del yo", son autocreación y proyección inmanente de la
subjetividad; y llama la atención sobre el no conferirles a dichas "formas
a Sú concepción del valor - y del ser - ha conducido a Astrada a asumir una visión critica de
la filosofía existencial. Su critica es al " Heidegger posterior". No ha transigido Astrada con un
ser concebuio como absoluto, transcendente, supratemporal.
9 (1900-1966) Su pensamiento ha quedado explicitado principalmente en artículos, los que
constituyen la mayor parte de su producción. De
sus libros destacamos: Para una nueva
idea del hombre y de la Antropologia Filosófica, Tucumán Argentina, Facultad de Filosofta
y Letras, Univ. Nac. de Tucumán, 1693, 100 págs. La intuición metafísica. Ensayo de
fundamentación de la Metafísica como ciencia eatricta- Bs. A., Argentina, Lohle, 1965, 158

entre

págs.

Virasoro se refiere a ella en términos de"abismo origirlario". Es la trascendencia interior al
yo. Este, la subjetividad, la existencia, el hombre, encuentra en esta trascendencia, el empuje
que sustenta su estructura onlDlógica Cf. La intuición metafísica. - - data Cit. p . 72.

10

extrapolándolas

hacia

una

Corresponde decir que ese "algo más ", ese "más allá", designa,
señala, en Visaroso, " la presencia-ausente de esa trascendencia
"transexistencial. En virtud de su método, este autor no ha podido
pronunciarse respecto -de si ese "algo más" - sentido, intuído - denota
dicha trascendencia, es decir, si él corresponde a algo que exista, en si,
objetivamente.
En Vicente Fatone12 no hay un desenvolvimiento explícito del tema
del valor, éste late a través, de sus desarrollos de la idea de libertad, central
en su pensamiento.
La libertad es raíz última de la existencia humana; el hombre es
libertad, potencia creadora. Así se expresa: "El hombre - ser que se crea a
u Op. Cil p. 151.
(1903-1962) Ha llegado a la Filosofía de la Existencia en sus ai\os de madurez.
Selectivamente mencionamos de su producción: m exiatencialiamo y la libertad cn!adora.Una aftica al Exiatendaliamo de Jean Paul Suttt Bs. As. Argentina, 1948, 179 págs.;
lnlroclacci6n al Exiatencialiamo Bs. As. , Argentina, Columbia, 1953, 6.3 págs. (Hay
ft!ediciones posteriores). ; La existencia. humana y au, filósofos.- Heidegger, Jupen, Barth,
&lt;lleetov, Beardiaeff, Zubiri, Marcel, Lavelle, Sartre, Abbagnano. Bs. As. Argentina, Raiga!,
1~, 193 págs.
12

�82

83

sí mismo - se crea eligiéndose y eligiendo a sus posibles; si no los eligiese
no se crearía a si mismo, y sería creado por los posibles que actuarían sobre

él desde fuera" 13• Según Fatone, elegimos todo lo que somos y somos eso
que elegimos dentro de un juego ya dado de posibles.
La concepción axiológica de Fatone- dado que no hay en él una
expresa referencia al tema del valor - se revela implícita - y latente - a
través del desarrollo de su pensamiento. Los valores tienen, en cuanto a su
génesis, una directa referencia a la existencia humana.

presencia, que - como vívida - se manifiesta en el desenvolvimiento de
una actitud existencial.
He ofrecido los lineamientos de la cuestión axiológica - que
conlleva el desenvolvimiento del tema metafísico - en y desde los
representantes de la Filosofía Existencial Argentina a fin de mostrar su
contribución a fundamentar - en y desde el desarrollo del tema axiológico
_ una Filosofía de la Cultura como proyección práctica de su filosofar
existencial.

La cuestión axiológica - ampliamente desarrollada en Astrada,
menos tratada en Virasoro, latente e implícita en Fantone - tiene en estos
autores a los que me he referido, un desenvolvimiento acorde con el
horizonte existencial de sus respectivos pensamientos. Algo distinto
acontece en Carlos Alberto Erro14 y Homero Mario Guglielmini15•

Implícitamente el primero16y explícitamente el segundo17 adhieren
a una concepción objetivista del valor.

m carácter existencial de su pensar no se ha traducido, en estos
autores, en un desenvolvimiento teórico concordante. En dicho pensar
conviven - según lo muestra su concepción axiológica objetivista elementos no existenciales.
En general puede afirmarse que la cuestión axiológica ha asumido
en los representantes de la Filosofía Existencial Argentina una presencia
teórica y/ o vívida - que ha quedado expresadda -en algnos de ellos -en
cuanto teórica - a través del desarrollo de" una filosofía existencial
estructurada sistemáticamente - también en punto al tema axiológico -; y,

Introducci6n al existmialiamo, data cil p. 21.
(1903-1968) Seleccionamos de entre su producción: Diálogo existencial, Bs. As., Argentina,
1937, Sur. 202 págs.; tiempo lacerado, Bs. As. Argentina, Sur, 1936, 229 págs. Sobre este autor
Matilde Isabel Garda Losada, "Estudio preliminar" , sel~ión y notas a Qui aom.oe IOI
ugentinoe - compilación de estudios dedicados al tema de la identidad nacional - Bs.As. ,
Argentina, unae, 198.3, 10'7 págs.: 'Z'. Ed. lbidem. 1986.
15 (1903-1968) De su polifacética obra selecciono: Tema.e existendales, Bs. As. , Argentina,
Losada, 1939, 219 págs.: Alma y estilo, Bs. As. Argentina, Gleizet, 1930, 309 J&gt;'gs.
1, Cf. Diálogo existendal; data cit p. 21 donde a propósito del valor religioso - la categorfa de
santidad - aparece su concepción axiológica.
17 Cf. Alma y estilo; cil p. 181
JJ

1•

.,,

�85

84
CONCLUSION

Si una Filosofía de la Cultura supone una completa Filosofía de la
existencia, entonces con el desenvolvimiento de la cuestión axiológica que conlleva el despliegue también metafísico - los representantes de la
Filosofía Existencial Argentina - desde sus sesgos propios - han
proyectado su filosofar existencial en el plano práctico de la Filosofía y han
contribuído a iluminar y a esclarecer a esa Filosofía, concebida
existencialmente, como Filosofía de la Cultura, esto es, como iluminación y
vivificación de la Cultura en su desenvolvimiento.

MUSIC AS A HOLISTIC MODEL OF BEING
An Onto-Harmonical Contribution to a
"Polyplwnic" Understanding ofPeace
by

Erwin Schadel (Univ. of Bamberg / Germany)
La Filosofía de la Existencia - asumida la existencialidad de la
Filosofía por cada uno de sus filósofos - propone sintetizar, integrar, el
filosofar y el existir, el vivir; de ahí que al iluminar el quehacer del filósofo
como un quehacer de integración con su existir, contribuya - desde una
filosofía proba, honrada - a iluminar y vivificar al hombre íntegro, simple,
sin composición.

Al mismo tiempo, si la Filosofía supone una completa Filosofía de
la Cultura supone una completa Filosofía de la Existencia, ésta en y desde
su desarrollo metafísico y axiológico ha de contribuir en su proyección
práctica - como Filosofía de la Cultura - a iluminar y vivificar una Cultura
de integración, de síntesis creativa - creadora.
Una Filosofía de la Cultura que se desenvuelva como proyección
práctica de un filosofar existencial, como lo muestra el desenvolvimiento
de la Filosofía Existencial Argentina hasta hacerse autóctona, ha de
desenvolverse poniendo el desenvolvimiento de un pensar acerca de la
comunidad en que el mismo filósofo se ha pensado y se piensa -y se
siente- incluido. Y desde su visión existencial del filosofar- es decir desde
la existencialidad de la filosofía - ha de posibilitar el despliegue de un
filosofar inserto en lo cronotópico y abierto - al mismo tiempo a la
dimensión planetaria.

1. Preparatory ontological rejlections
1.1 Imuardness of timing soul as holistic instance

The following comments can be conceived, so to speak, as an
onto~ ~grammar" of musical basic structures. For, without any doubt,
mUSlC IS a kind of language. I should even like to say: Music is the language
of mankind in an exceptional and proper sense. Its "specialty" as a non-verbal
form of c~mmunic~tion can be found in the advantage of not being
performed m a special set of "phonemes", which - more or less arbitrarily
produced - are characteristic for the singular languages spoken in this world.
In contrast to these, music is immediately understandable: European tourists
can be charmed and carried away by the dance rhythms of an equitorial
~ tribe as well as_ the aborigines of Sumatra - without any preparatory
training - are able to en,JOy a Bach prelude, and so on. In consideration of such
experiences I can formulate the hypothesis: From its deepest meaning music
does not signify any obstacle for intercultural encounter; it is much more an
excellent possibility for world-wide communication. For the different musical
perfo~es, presented by different cultures, grant a direct interchange
between smgular members of these cultures. Or said in other words: With
~ard ~ that direct interrelationship music can be conceived not only as an
mter-nationa.L but even as an ínter-continental medium of communication, as an universally valid holistic model of being, by virtue of which the ontical
conditions of a creative peace can be observed as being realiz.ed and also as
being realizable.
The question is, of course: What is music? Wherein consists the
authenticity of music? According to Eduard Hanslick music consists in

7

�87

86
" sonorouszy ..,,.,,,,d
fiorms"t • This pregnant formula implies that neither• an
mvv&lt;"abstract'' music _ the mere form - nor the formless sound or the bare ~01se •
·
ea1 m".,.·C
an mner15 a r
=~ • Toe true reality of music represents
. much more
hich
·ca1
shaped (and an inner-shaping) process, in ~e m~um of w
an onti
content is expressed into a logical form, which, ~ 1tself, reflects the co~tent
from which it comes forth. Toe acting core of mUS1c, therefore, can be_ de~
as the vividly con-sistent unity, resulting from the con-sonance of ~ ~n-Ststent
content and the (hence proceeding) ec-sistent form. Through ~ m-ec-~onsistence I try to outline the principal structure of every genume musical
wholeness.

This wholeness is neither an aggregate one (as cars in a parking lot)
nor a mechanical one (as the interchangeable spare parts ~f a car). ~
authentic wholeness (especially of music) is rather an orgamc ~n~. By this
kind of wholeness the mineral realm is transcended. The cosmic life opens,
herein, itself in order to win - through the region of firmly rooted plan~ ~
freely mobile animals - an ever and ever incre~ing freedom and sovere1gruty
over the world dimensions, i.e. over space and time.
It's most interesting in this context to observe that every concrete
musical act essentially consists in an insoluble combination. of spatial and
temporal components. For instance: Toe ~ g of the ~~tial) length ~fa
·odically vibrating medium (a stretched string oran arr-filled organ pipe)
~nlies immediately the doubling of the (temporal) frequencies. 0n account of
imp
.
. fun .,;,
such experiences we can affirm that every authentic muSlC
cu.ons as a
genuinely different world symbol of different cultures. The (above
mentioned) direct communication of musical events ~om~ und~tandable
now. It is founded in the spatial-temporal interrelations~p, w~ch as such
signifies the inextinguishable general condition of authentic muS1c as well as
of every human being. Therefore we have the difficult problem n~w to
elucidate more distinctly the ontical meaning of the mentioned
interrelationship.
Time is undoubtedly more comprehensive than sp~ce. For the
material things as well as human self-consciousnes:5 are _subjected to ~
condition of time. Human consciousness, however, m which the e x ~
world is represented in an intensive manner, is not subjected (is not limited}
by the spatial condition. It realizes itself in a spaceless manner. (I can not say,

1 Cf. E. Hanslíck,

Vom Musikalisch-&amp;:honen, I.eipzig 1854 [Repr. ~dt1981), p. 32: "Tontnd
bewegre Furrrren sind einzig und allein Inhalt und Gegenstand der Musik

For this distinction of three kinds of wholeness d . Archie f. Bahm. Metaphysics, Albuquerque
1986, pp. 37-S9.

2

for instance, that my thought has the length of 3 inches.) Thus we have to say
that time is the depth dimension of ali wordly beings, space, however, the

breadth dimension of them3•

•

That implies: The organic wholes, observable in material nature, are
not to be explained mechanically, ie. by a mere juxtaposition of material
elements. As being already expressed, these elements can not be identified
with the act of expression "in itself11• The depth dimension of the moving
principie of natural wholes lies, so to speak, "under the surface" of moulded
tlúngs. It's the spacelessly timed motion of soul.
Hence we can understand why in antique philosophy 'time' (cr_noV)

and 'soul' (yuc_) were conceived as in intimate union4 • Soul1 (the cosmic soul,
the soul of plants and animals and especially the rational soul of man) does
not mean here a shadowily fleeting thing; it's rather the "source and the origin
of motion"5• This concept results from the deliberation that a mere description
of spacio-temporally moved movements leads into a 'regressus in infinitum'
and avoids the deeper insight into the constitution of being in itself. In order
to avoid such a method of avoidance we have to gather that ali observed
nwved movements ultimately originate from a moving movement This "first
movement, it's true, is in motion, but it is not moved by another [motion]; it's
necessarily moving itself by itself116• And since this self-sufficient motion does
not consist of (extemally) composed "parts", it can be understood as the
wholistic motion as such7 •
Concerning the intimate connection between the spontaneous 'soul'

and the herein proportioning 1time1 we can accept Aristotle's opinion that
"time is the [measuring] number of movement''8 • lt's meant here the (above
mentioned) depth dimension within which we dispose our actions,
afterwards performed in the breath dimension of spacio-temporal world.
That inwardness of timing soul is likewise the region within which the
composer (and everybody who wants to "make" music) discovers - more or
less ingeniously - the configurations which he expresses outwards into the

3
Por this distinction and further explication see Heinrich Bedc, Der Akt-Owakter des Seins. Bine
spekulative Weiterführung der Seinslehre Thonmas v. Aquins aus einer Anregung durch das
düktis:he Prinzip Hegels, München 1965, pp. 302s. 3'0 ss.
• Cf. ÍDr instance Aristotle, Physics IV, 14 (223 a.26]: _d_naton e_nai cr_non yuc_VII\... o_shV.
5
Cf. Plllto, Phaidros 245 c-d: Yuc_ ... phg_ ka_ _re_ kiru1ewV.
6

Cf. Aristotle, Physics VID. 5 (256 a. ~21]: L d_ p~ton kino_n kine_tai 11\.A o_c _p__llou &lt;l.,
Jt.¡kh a_t__ a_to_ kine_s'ai.
7

Cf.ibid. [257b.28-29]: Lg_r Jon ... kine_taia_t__ a_to_.

'Cf. id., ibid. IV, 11 (219 b.1-2]: to_to g_r _stin _ cr_noV,_ri'm,_V kiru1ewV.

�88

89
sound matter, so that the finished composition appears as a complt?C of
'sonorously moved forms'.
To round off these considerations, shall be employed the 'in-ec-consistence'-formula; and we distinguish
1. an in-sistent phase: the immanent dynamics of timing soul as real
potency for figuring spatial elements;
2. an ec-sistent phase: the proceeding movement of timing soul,
opening the dynamic space of ideality and producing into it the moved forms
(afterwards moving the sound material)9;
3. a con-sistent phase: the reverting movement of timing soul, fulfilling
the ideal space by combining the in-sistent power and the ec-sistent clearness.

1.2. God, the pre-established hannony, as 'soul of the soul'
By means of the foregoing comments is illustrated the relative
sovereignity of the temporally conditioned human soul over material world.
Time gets here a somewhat positive meaning "on the shoulders", so to speak,
of the holistic self-ascertainment of 'inner man'. We come upon troubles,
however, methodically isolating the time and inquiring what time is in itself.
For the present 'now', the continuously shifted "border line" between past and
future, refuses to be identified by our thinking: Every assumed extension of
that present 'now' (one year, one month, one day, one hour, one minute etc.)
can be diminished. And in so far as every finite being, because it is finite, can
be infinitely divided, finally it seems, that present time does not have any
extension at a111°. It seems that it is nothing as well as the past, that is no
longer, and the future, that is not yet
Within the 'inner man' the experienced nothingness of time causes
anxiety and sorrow (as abundantly described in the nihilistic existentialism,
,esp. in Heidegger's 'Sein und 2.eit'11). Toe 'principie of time' is conceived now

as a 'monster that devours all things'112• And by every-day experience is
testified that nothing in the world and nothing in human consciousness has
such a stability that it could - since ever and for ever - exist by itself. Por all
spatial-temporal phenomena exist, it's true, in themselves, but they do not
~ in a pro~ sense, . through themselves. The succesiveness of one part
~ the ?ther ~m ~te~ spac~) and of one imagination after the other (in
spmtual time) IS an infallible sign of incompleteness. A mere 'beside' (or
'after~ namely does not produce any form or organic wholeness we are
searching for. This lack of authenticity can't be overcome by any kind of
indifferentism (in which is presupposed that nothing is presupposed): neither
~ the monisti~ notion in.
~ty is hypostased by levelling all
nor m the pluralistic ~ew m which differences are hypostased by
extinguishing every mode of uruty. Toe holistic concept that bestows the
inner ~ e o_f the (monistic and pluralistic) constituents of being can nor be
found m a philosophy that declares that the destructive aggressiveness of
time means an internal and eternal moment of being in itselfl3 • This dialectical
immanentism, typical of German Idealism, lets unanswered the question for
~ ~ent cause of being. Because it does not attain any insight into the
onginal act of pure seH-communication, it lacks the transcendental criterion
by ~ of_which ~ ~ebound phenomena could be analised concerning
their essential constitution, which as such is not subjected to the allencompassing monstrosity of the hypostased temporal nothingness.

-.es:

~hi':11

We have to observe in this context a paradoxical change in human
seli-understanding: As soon as man, propelled by the desire to obtain
absolute freedom, decomposes all pre-determination of essential form, he
necessarily becomes a slave of the monstrous deformity which as such results
from the isolated condition of spatial-temporal nothingness14.

a. Nicolai Hartmann, Zeitlichkeit und Substantialitii.t In: Hartmann, Der philosophische
Gedanke und seine Geschichre, Stuttgart 1CJ77, p. 79 - 132,. esp. p. 82: "Das alles verschlingende
Ungeheuer, der Fluch der Realitii.t, ... ist nichts anderes als das Prinzip der Zeit"; see also Ovidius,

12

Melamorphoses XV, 234-236:
"Tempus eda:c rerum, tuque, invidiosa vetustas
omnia destruitis, vitiataque dentibus aevi

.
.
9 This aspect is especially stressed by Alfonso López Quinúís; he says: "La múscia tiene un poder
especial para dinamizar los espacios y tomarlos leves.... La música no es un mero conjunto of
sonidos acordados que halagan el oído. :&amp; un principio de ordenación y de energía espiritual que
crea ámbitos de dinamismo" (Cuatro filósofos en busca de Dios, Madrid 1981, p. 180).

Cf. St. Augustine, Conf. XL 15, 20: "Praesens nullum habet spatium'.
Cf. Mzrgot Fleischer, Die Zeitanalysen in Heideggers 'Sein und 2.eit', Würzburg 1991, p. 73: 'Da
Nichts, vor das die Angst bringt, ist gerade auch das Nichts der Zeit ..., und dieses Nichts ist ÍIII
besonderenMaBe bedriingend".
·

10
11

paulatim lenta consumitis omnia morte'
13

a. Cor example, Ludwig Feuerbach, Vorlesungen über I..ogík und Metaphysik, Darmstadt 19'76,

P: 16: 'Es ist nicht die Zeit, es ist die Natur des Seins selbst, die die Dinge zersffirt; die Zeit ist

hiervan mu die Et9Cheinung ...; die Binheit des Seins und des Nichts ist die wahre wesentliche
~ .2eit, deren ÁuBerung und Darstellung mu die sinnliche Zeit ist Die[se] Z,eft thut ~
~ web. sie ist ganz unschuldig; sie vollbringt bloB, was lingst, von Ewigkeit her geschehen ist"
[ilalica by ES.].

M a. E. Schade1, ~ Dialek~ ~ Sein_und Freíheit Bxistentialistische Absurditiitseríahrung als
l&lt;omequenz positivistischen Wirklichkeitsverstindnisses. In: Theologie und Philosophle 62 (1987)
196-215; á. also Theodor W Adorno, Minima moralia. Frankf. 1986, p. 334: "Je leidenscha.ftlicher der
Gedanke gegen seine Bedingtheit sich abdichtet um des Unbedingten willen, um so bewuBtioser,

�91

90
That implies, however, to utiliz.e one of Origen's allegories: In a
similar manner as the children of Israel had to come out from Egypt, the
house of bondage, for reaching the land flowing with milk and honey, so
each human being has to come out from the enslaving arbitrariness, caused
by isolated temporality, for reaching - beyond space and time - the original
pure actuality flowing withcreativity and inspiration15•
After these deliberations on the necessity of the inner selftranscendence of human inwardness, the foregoing centralization of timing
soul can't be accepted without reservations. We have to state more precisely
now that human soul is a relative center with regard to the spatial phenomena
of the material world; but it is not at all an absolute center, because it is
subjected to temporal mutability. (Por exemple: It remembers something and
forgets it again; it gets inspiring experiences of the origin and it loses sight of
them during the every-day life, etc.)

When timing soul essays to overcome its temporal dispersion, concentrating itself on the essential structures of the problem taken into
consideration, it transcends itself in direction of the absolute center, or better
said: to the timelessly present primordial reality which without any
restriction (without any 'before' and 'after') pre-establishes both the
constitution of being in itself and the interrelatedness of beings. About this
archetypal reality, which as 'causa quae facit nec fit'16 or as 'lux mentium
supra mentium117 means an inwardness that is more inward than human
inwardness, can be also said that it is God. God is, so to speak, the 'soul of the
soul'. For "the life of the body is the soul; the life of the soul, however, is God.
Andina similar manner as the life of the body, the soul, is present in order
that the body does not die, so the life of the soul, God, must be present in
order that the soul does not die"18•

In this perspective the self-transcendence of timebound soul into the
"supernatural" region of the timeless infinitude of the divine origin is by ali
'means a "natural" actof thatsou119. 'Ibis act is, so to speak, "vitally" necessary
und damit verhingnisvoller, flillt er der Welt zu'.
15 Cf. Origen, Homil. in Bxod. 3 [GCS 29, p. i65): •~ u m igitur nobis est de Aegypk&gt;i
relinquendus est mundus"; see also Ludwig ';1/ittgens~ Tractatus logiro-philosophicus 6.41: 'Der
Sinn der Welt muB auBerhalb ihrer liegen".
16 Cf. Augustine, De civ. Dei V, 6,4.
id., Tract. in ev. Joh. 3,4.
Cf. id., Sermo 65, 5: 'Vita corporis anima est; vita animae Deus est. Sicut adest vita corporis, id
est anima, ne moriatur corpus. sic debet adesse vita animae, hoc est Deus, ne moriatur anima'.

11 Cf.
11

1, Cf.

E. Schade~ Anthropologischer Zugang zum Glauben. Implikationen der Beckschen
Religionsphil05l:'phie als konstruktive Kritik neuz.eitlichen Wissenschaftsverstiindnisses in

for the soul. And in this context we can remember here the selfund_erstanding_of famo~ musicians and composers: Bach, Hadyn or Mozart,
for instance, did not believe that their works were direct expressions of the
~boun~ subjecm¿ty or of their social circumstances. They felt themselves
m unmediate relation to the eternal actuality of godlike harmony. Toe
inwardly felt presence of this everlasting harmony inspired and incited them
to ~bo~te their wor~. These works are initiated by the "Einfall" (by a
godlike idea that orgaruz.es the sound material around an internally moving
center) and not by the "Zufal~" (by a casual juxtaposition of different sounds).
We can even say: Toe mentioned composers are outwardly "masters" of the
'sonorously moved forms' because they are inwardly - by transcending their
timebound subjectivity - sensitive disciples of the eternally pre-established
harmony20•
Therewith we can summariz.e the ontological elucidations of the
different dimensions of musical authenticity by the following scheme:

Music

Being

Ontical

Status

pre-established

pure actuality

immutable; beyond

harmony
time and space

[GODJ

timingsoul

inwardness of

mutable,

onlyin time
[MAN]

humanmind

tmilitmnetaphysischer PeISpektive. In: Freiburger Zeitschr. für Philosophie und Theologie 36
(ltJ89) 129 - 158.

ª

A similar e~l.ogical conception we find in Augustine, De magistro xm, 41: 'Quisquis
~ ~ intus est discipulus veritatis, foris iudex loquentis vel potius ipsius locutionis' .- For
lb! identiñc.ation of Gxl and pre-establisched harmony ci G.W: Leibniz, Théod., Preface: ' Dieu est
loatOldre, il garde tousjours la justesse des proportions, il fait l'harmonie universelle: toute beauté
eat ane épenchement de ses rayons•.

�93
92

sonorously moved

material world

mutable in

timeand
forms
space
[WORLD]

1.3. Triadic structure ofbeingness as toticipative actuality
Toe totality of being is here to be conceived by a 1three-world-theory',
already outlined in Bonaventure1s distinction between the regions 'extra nos',
'intra nos' and 'supra nos 121 • Toe two upwards directed arrows of the left column mark the ordo cognoscendi (the order of cognition) which starts in the
sensually given world (the world of sounds) and proceeds from there to the
inner man, where - by attending the visible forms (or by listening to the
waving sounds) - the logical structures of sensual world (or, at least, traces of
it) are disclosed. Human inwardness thus gains the ontic significance of an
mediating instance: It recollects the spatially dispersed phenomena (or
acoumena22) into the direction of their origin. Because of its temporality
human mind (as well as its tendencies) never can be identical with that
absolute origin of finite entities. Human mind always is longing for the origin
by its act of self-realiz.ation, which, for its part, is performed through the
diagnosis of the essential features, presented in sensual word.
Toe 1inner man1 approximates his godlike origin not by a corporal, but
by a cordial ascent23. This ascent does never mean any lo~ of auto-nomy; on
the contrary it implies an increase of inner potencies by onto-nomy. It signifies
an intensifying of man1s sensitive, cognitive and volitional abilities. By
ontologically analysing, therefore, a gradual diminishing of the dependence
on spatial-temporal conditions is observable: Toe 1inner man1 e.g. who
realizes the essential forms of worldly beings, is less 11d~ipated11 than those
beings. 0n account of his objective distinctness he has a greater autonomy
than the given phenomena or acoumena. He can recognize himself, in a
tertain sense, as the inner-shaping dimension of those phenomena or
acoumena.
For all that, can1t be affirmed that h ~ inwardness represents a
complete autonomy. As above already shown, it1s mutable and attenuated by
temporal conditions. Therefore - acording to the mentioned tendency of
21 Cf.

Bonauentura, Itinerarium mentis in Deum, C. V, l.

lt may be allowed here this neologism, íormed in analogy to 'phenomenon': 'phenomenoo'
means thatwhat beromes 'visible', 'arownenon' that what becomes audible.

22

23 Cf. Bonaventura, Ilinerarium mentís in Deum, c. L 1: "Nullus postest effici beatus, nisi supra
semetipsum ascendat, non ucensu corporrú~ sed cordiali".

diminishing the de~~ence ~n space and time - a pure original actuality
beyond space and time ts reqwred which a1so could be named as 1God124 As
an actuality, essentially beyond time and space, God does not have a limited
~~~areness, a limited. self-control or a limited self-maintaining. Such
limitations are observable m human inwardness, but they can be transcended
by ~ in~tion of the .positive features, which only limitedly appear in
the mner man. Thus we find a revealing approach to the 1inwardness of
1
inwardnesses , i.e. to the actual immanence of the transcendent principie of
being. Thus we can -explain now (including an further developing of the
above presented analysis of the dynamics of timing soul) that beingness as
such means a threefold complexity,

. l. an unlimited in-sistence: the primordial resting-in-itself of basic
reality as self-related unmoved motion and as almigthy creative power (causa
efficiens, the evoking 11beginning11 of all being),
2 an .unlimited . ec-sis~ce: the immanently proceeding ideality, by
means of which the basic reality - remaining within itself - differentiates itself
from itself without any reservation (causa farmalis, the forming 11middle11 of all

being);
• ~· ru:_1 ~ t e d con-sistence: the unconditioned goodness, which,
~~g m 1tself both in-sistent reality and ec-sistent ideality, results as
=~~t, overflowing with creativity (causa ftnalis, the fulfilling 11end 11 of all

With regard to this in-ec-con-sistental tricausality of beingness, as
indica~ already by Thomas Aquinas25, it1s possible to explain in the
íoregomg scheme the downwards verted arrows: Related to the ordo fiendi
(the order of development) they demonstrate the all-penetrating effectiveness
1
of the "first1 principie of being (which according to the cognitve order is
reached as the 11last'' one): lt's understandable now that the unlimited
~~~ce of a:ie divine principie of being (the actus essendi as such)
~tes. as the immanent actuality by means of which all temporally and
spa~ limited beings (the timing soul as well as the sensual world) are
constituted. Or, in other words: All temporal and spatial beings 11participaten
(more or less intensively) in the tricausal actuality of the principie of being.
. .

21

Vgl. St Augustine, Epist 18,2: •Accipe hoc quidem grande et breve. &amp;t: natura per locos et
~ra mutabilis, ut corpus. Et est natura per locos millo modo, sed tantum per tempora el:iam
q-. mutabilis, ut anima. Et est natura quae nec per loros nec per tempora mutari potest; hoc Deus
es!".
15

0 . Tlromas Aquinas, De potentia, qu. 7, a. 1, ad 3: "Per unum et idem Deus in ratione diversarum
~ se habet quia per hoc quod est actus primus, est agens, et est exemplar omnium
-•"IRllllil, et est bonitas pura, et per consequens omniumftnis •.

'"""'1

�94

95

In order to overcome the "principal" unconsciousness of relativism
and lústoricism, it seems to be useful here to point out the essential difference
between the absolute and the relative act of being. We can say: Absolute
actuality is the execution of identity as such. I_ts "differen~e". ~ spatialtemporal beings consists in not having any real difference_s ~1thin 1tself. It's
pure self-realization in so far as its constitutive moments (1ts in-, ec- and consistence) are not situated one ''beside" the other or one "after" the o~e~.
divine actuality beyond space and time means ra~er a . to_tia_Pative2'
interpenetration of its constitutive elements: It totally 1r ~ I w~thin 1tself as
basic reality; it totally 'proceeds' out of itself m the pure relationship

!he

of ideal forro, and it totally 'reverts' to itself as "attractive" goodness.
All spatial-temporal beings participate in that toticipative
interpenetration of absolute actuality27• That means, formula~ more exa~tly:
Spatial-temporal beings try to approximate to that a~lute ~terpenetratio~.
They "imitate" it as far as possible; but they are essentially different from 1t
because of an insurmountable 'boundary' consisting in the spatial and
temporal successiveness of their self-realiz.ation.
For example: When I formulate the simple sentence: "Women are
intelligent", so is that, it's bue, a "complete" ~~ce w~ch ~ accodance
with the grammarians comprises at least an (m-sIStent) . subject', an _(ecsistent) 'predicate' and a (con-sistent) 'copula'. The_meanmg o~ the given
sentence consists, in a certain manner, in the mterpenetration of ~
mentioned three elements. But I can not say that it is a toticipattue
interpenetration, since the predicate ("intelligent'') represents only a limited
expression of the subject-content ("women"). Thus l'm forced to formulate
other predicates ("beautiful", "caring" etc.). Finally I become aware of th~ fact
that it is impossible to exhaust the specia1 subject-content by enumerating a
Iot of predicates: I become aware of the "boundary" of the capacity of human
Ianguage. This boundary does not imply a total incapacity for exp~g any
content (When I say: "Women are intelligent'', I do not say nothing at ali;
·
I express, at least, in a limited way what the 'suject'_ is.)_ That_boundary
rather hinders the capacity of a toticipative expression which IS realiz.able

(and realized) in the triunitarian godlike actuality. Thomas Aquinas points to
it, saying: "Deus ... uno verbo omnia dicit''28.

2. Preliminaries far ethno-musicological research
After these considerations we get sorne problems with David
Epstein's conception that music is a mere 'time-art' ("Zeitkunst'')29• It seems to
be necessary here to s~te more precisely the onto-anthroplogical connections.
For within and by ourselves we are, it's bue, the very (timebound) instance
which - by beating a certain rhythm or intonating certain intervals - forms the
eJementary units of musical sbuctures. In this specia1 sense our timing soul is
the active measure of the formed. sound material. But, as explicated above,
soul can't be understood. as an absolute activity: It does not realize the
toticipative process of archetypal harmonic formations; it participates in these
on1y in a limited manner. Thus we can say: In a similar manner, as according
to a strong tradition of classic philosophy time was interpreted as an image of
etemity3°, so timing soul (together with its 'sonorously moved forms') is a
measured measure oran image ofpre-established hannony.

By these deliberations, as principie of integration, the principie of
'Analogia Entis resp. Trinitatis' is introduced now. The "nerve" of this
principie is without doubt the concept of 'similarity', by which it becomes
pc&gt;SQble to establish the peaceful community of different beings by respecting
their specific properties. 'Similarity' signifies here a "middle between absolute
sameness (or identity) and absolute difference (non-identity) of the mode of
being1131 • And since the consitutive "inwardness" of being in itself means, as
already shown, an in-ec-consistential motion, the apostrophized 'similarity',
holistically conceived, is to be interpreted as a respective triadic process. (It's
noteworthy in this context that neo-platonists have a strong predilection for
biadic arrangements. They recognize that "the triad is the smallest and
simplest grouping the members of which are restfully balanced in relation to
one another'132 • Their motto is: "In the whole world shines the triad" [pant__n
11

a. Thomas Aquinas, De natura intellectus, c. 2 [Opuscula philosophica. Ed. R M. Spiazzi,
Taurini-Romae 1954, p. 9'7].

l6The term 'toticipitio', analogously\,uiltlX&gt; 'participatio', is"notusual i n ~ l.atin; italsod~
not become "naturalized' in modem terminology. Nevertheless 1t would be helpful _.,.,
characterizing the ccmstitutive (not: temporal!) prectdence of absulote actuality over all ~
temporal acts. As a rare reference of the term can be cited: Thamas Campanella, Meta~hyso
(Parisiis 16.38), Pars n, l. X, c. Il, a. 2: "Primalitates [se. potentia, sapienta, amor] commurucantur
invicem per toticipationem' .
"Z1 For this see the more detailed elucidations in E. Schadel, Zur onto-triadi.schen Begrün~iq
ganzheitlichen Denkens. In: Schadel (ed.), Ganzhei~ ~ - Festschrift für Amulf Rieber
zum 60. Geburtslag, Franldurt-Berlin-Bem-New York-Pans-Wien 1996, p. 13-48.

a. D. Epstein, Das Etlebnis der .2eit in der Musik. Struktur und ProzeB. In: Die .2eit, Dauer und
Aagenbliclc. (Ve~ff. der C. F. von Siemens Stiftung. Vol. 2), München-Zürich 21990, p. 345-364,
esp.346.
:i,

30

a. Plllto, Timaios 37 d : Plotinus, En. Il, 7, 11.20; [more detaíls in the conunentary of Werner

Btitrwaltes in: P1otin, Über Zeit und Ewigkei.t (Enneade m 7), Frankurt/ M 31981, pp. 252-256
31

a. Heinrich

Beck, Natürliche Theologie. GrundriB philosophischer Gottesleh.re, München-

Salzburg 21988, p. 170: "'Ahnlichkeit' ist ein Mittleres zwischen abolute Gleichhei.t (bzw. Identitiit)
and ab&amp;oluter Verschiedenheit (bzw. Nichtidentitiit) der Seinsweise".
11

Cf. Úlumice /ay ROSlin, The philosophy of Prcx:lus. The final phase of ancient thought, New York

�96

en

k_sm_ l_mpei tri_V]33. And Proclus explains more precisely: ':he triad_ is
found everywhere in each region of being, but always together wtth a specific
property"34•

l

1

We can try now to apply these onto-hermeneutic deliberatio~ ~ the
field of ethno-musicology or, at least, to formulate sorne p r e ~
viewpoints which can help us to find a path through the huge vane_ty of
seemingly incompatible music styles p~ted ~~~ ~e world. For if the
various music styles were investigated, m a poS1_tiv1Stic m~thod, as ~ere
"facts" then, indeed, the resultwould be an irreduoble plurality of descnbed
diffe~t customs to produce clifferent sounds. It couldn't ~ said at ~ in
which the at least, minimal connection consists, that pemuts to explain the
described ~usical styles as musical ones (and notas any kind of noise)._To ~
(pluralistic) inclifferentism, typical of contemporary postmodenusm, IS
opposed the (monistic) idolizing of only one local or historical music style
(the Vienna classic, for instance, the flamenco of Sevilla, certain Indian ragas,
Mexican folklore, certain pattems of African drum rhythms, and so on). In
this case the possible inner richness of the principie of music would be
clismissed. For every singular music style of this spatial-temporal world can't
be anything else than a (more or less) succeeded expressio~ of the preestablished harmony; therefore it can't be hypostased to the dISatvantage of
numerous other possible forms of expression.

resigned pluralism and ideological monism are to be overcome and mediated
in a positive manner. It's the dimension within and through which the
intercultural exchange (according to Yehudi Menu.hin, the 'special task of our
time~ acutally happens; it's the real humane "power to give and to receive, to
teach and to leam1135•

In relation to timing soul the extemally abundant plurality of
different music styles finds an intemal orientation. That means: By operative
(or co-operative) performance of those styles we can identify them as (more
or less} authentical ones, being aware simultaneously of the enormous
multiplicity of expressive forms with regard of their rank, quality, value etc.
The sca1e comprises a rhythmical hand-clapping or foot-stamping as well as
the skilled performance of Beethoven's fifth symphony. As a common
criterion functions hereby that the mere juxtaposition of indifferent sound
eJements is transformed into an articulated and inner-shaped whole, or, said
in other words, that the transition is executed from bare noise to a musical
unit Under ontological aspect this unit means a self-related motion. The
simplest manifestation of such a motion is the duple beat (audible by a slight
stress on the first beat). This duple beat can be, it's true, carried on to groups
of a triple, quadruple, compound triple beat etc. It is, however, not possible to
find. a simpler group than the duple beat, since from a mere oneness (from the
abstract number one) can not be derived any form of self-relation.

In order to overcome this dilemma, caused by merely pluralistic or
monistic conceptions of music, it seems to be n~essary_ to_find an appr~ to
timing soul, the (relatively) inexhaustible movmg p~ple o~ all m~~al
events to be found in the different world cultures. For m the region of timlng
soul the dynamic "inwardness" of various ~usical o~tivations is to be
found. And from here the operative perfomung of muS1c as well _as_ the cooperative listening to it become pos&amp;ble. The lively inwardness of ~ g soul
is, so to speak, the interculturally efficacious instance, by me'.1115 of whi~ the
different examples of different music styles can be directly rec~1ved,
,authentically realiz.ed and - with regard to the conditions of pre-established
harmony - critically evaluated.
Thus it's possible to affirm that timing soul represents the ontical
dimension, accessible to everybody, in which the mentioned extremes of

To sa.y that self-motion is essential to musical unit signifies in general
that every authentic music is to be characteriz.ed as a dynamic tension, - as a
tension in which at least two poles function as presuppositions for the
realization of a balanced coherence between them. That means: The
authenticity of music is rooted in the onticity, so to speak, of a triadically
structured holistic process. For every con-sistent mediation of a given polarity
implies the ec-sistentence of the mediated content; this ec-sistence, however,
can't be conceived at all without the presupposed moment of in-sistence.
The duplicity, interpreted in this way as a tri-unitarian wholeness,
signifies the utmost elemental all-penetrating "actuality" of music, of its
311

O. Ydauli Menuhin, Austausch und Syntfee. In: Peter Gradenwitz, Musilt zwischen Orient und Okzident

En ICallmgelchicht der WechRlbeziehunge Hamburg-Loca.mo-Amstetdam 1971, p. 390 - 392; esp. p. 391:
'BI ilt die ... beeondere Pflicht unaeres Zeitallers .., die groBe Flhigl&lt;eit zu nutun, die wir und alle VOlker und
Kalluren besilzen: die Krút zu geben und zu nehmen, zu lehren und zu Jemen•. - In IJ\ other pusage, in •
1949, p. 98.
33 a . Damaskios, Dubitationes et solutiones, P. I [Ed. C. A. Ruelle, Paris 1889, Repr. Bruxelles 1964.

p. 8'7].
J&amp;

a . Produs, Théologie Platonicienne. L

p.15.

IV. Ed. par HD. Safñey and L G. Westerink. París 1981.

prayer b the eruightoenment of manlánd, Menuhin (after enumerating a lot of triad&amp;) formulates the entreaty:
'Hif mir, in aDen Konfrontationen den 'Trialog' zu eehen im Untenchled zum 'Dialog"' (Y. Menuhin, Mein Gebet
la: Hans Ktlng [ed.1 Ja zum Wellethos. Penpektiven für die Suche nach Orientierung. Mflnchen..Zürich 1995, p.
1112 • tas, áloe p. llM). 11us entreaty nwúfests an integrative fee1ing; but it aeems a little bit •artificial•. For a
pnuae dialogue ful.fils ilself by transforming the posilive elements of the disputecl extreme positions into a
. . . . __Thil wholene8s, however, is nota trialogue. but rather a deeper conceptim of the dÍICU88ed probliem.
~ the extreme positiolw inlo an inlrgrative original prooell8, which • IUCh is triadicaD:y structun!d.

�99

98
simplest manifestations as well as its highly developed ones. Toe statement
that the ultimate musical unit is a duplicity is as "natural" for authentic music,
as it is "natural" for man to stand on two feet and to walk with two feet ('Ibis
comparision claims a special attention, because it indicates the coincidence of
statics and dynamics, indissoluble both in every holistic process and in every
authentic music.)
As shall be seen later on, the 1:2-relation represents (within the
interpretation of the senaric structure) the "paternal" element of the octave.
We, therefore, are tempted to affirm - in accordance to the biblical dictum "In
my Father's house are many mansions "36 - that the duplicity introduced above is
the widest and most comprehensive horizon within which each one of the
widespread music styles can have its own "mansion".

2.1. Various singular examples as challenge to mutual completion

In a similar manner as the duplicity of male und female is the
creative condition for the propagation of mankind, so the 1:2-relation is the
common source of the different music styles and the basicly irreplaceable
precondition of their historical developmenl This development itself is notan
absolute one; it depends upon the texture of worldly contingencies and
human mentalities which often seems to be inextricable37 • Toe difficulty of
diagnosing the patterns of traditional music styles sometimes is still increased
by the variety of materials out of which the singular music instruments are ·
more or less skillfully - made (the drums as "skin-sounders", the "stringsounders" which are plucked, struck or bowed, the "wind-sonders": the flutes,
horns, trumpets etc.). To the material differences corresponds the so-called
"timbre". 'Timbre' (or sound color) is a characteristic quality of sound
determined by the material peculiarity of the used instrument or voice. A
trumpet, e.g., sounds "sharply" because a great number of dissonant
overtones is excited simultaneously with the played melody. A flute, on the
contrary, produces "slender" tones, because these tones are accompanied by
's ome consonant overtones.
An important factor that mus~ be taken into account ethno-

a.

St. John 14,2; a1so Johann Amos Comenius, Via lucis XIV,5: Coelestia {homines] docendi sunt: quia
caelum nobis pabia est Patrisque nostri domus illa, in qua nobis habi.tacula parantur• [Open
omnia. Vol. 14, Pragae W74, p. 3.31).
YJ Sometimes even trivial circwnstana!s are ID be taken inlD account In Asia, for example, tbe
European music prevails over the native and traditional music, beca.use the teachers of Eu~pellll
music come ID the CONervalDrium by car, whereas the teachers of traditional styles use the bicyde
(d. Alain Danielou, Die Musik Asiens zwischen MiBachtung und Wertschatzung, Wilhelmshaven
1973, p. 96).

36

musicologically is without doubt the "mentality" of the music-producing
'sut,;ect' (a clan, a tribe, a nation or an individual composer). In that
mentality' are joined together various constituents (the respective status of
self- and world-cognition, of religious revelations, but also effects of climatic
oonditions, historie situations etc.). &amp;pecially relevant seems to be in this
context the self-understanding of human being in respect to cosmic order.
Whereas, generally spoken, in Europe man finds himself as an individuated
person, opposite to nature, the Asiatic and African people remain embeded in
surrounding cosmic and communitarian structures. That's the reason why in
Asiatic (and African) music does not exist an individual composer as on the
European continent88. And in a certain accordance to this the Korean
"composer" Isang Yun (who lived and worked at Berlin) explains: "Ea.ch of
my pieces must contain the whole of my musical world. That means: Ea.ch
smaIIer sound figure must contain the basic conception of the whole piece•o:w.
A "real polyphony in the European sense" does not exist here40. This feature
corresponds with the Asiatic behavior to time: '"The Asían has a concept of
time, totally different from ours. His relationship to time is much more
¡&gt;l)EV'e. Europeans want to have a grasp of time; they want to limit, influenee
and fonn it People from the Far F.ast in contrast, let time simply to 'work on
them'. This reaffirms their feeling of constant connectedness to the cosmos, a
íeeling which is of vital interest to them''41.

In a11 archaic cultures, as Marius Schneider elaborates, "music is, as a
pure sonorous phenomenon, the primordial form of movement in so far as
the rhythmical sound presents the basic structure of the world'142• Toe West
Afrnn Hu-Yehweh religion, for example, teaches "that the entire existence,
the whole cosmos and a11 life consist of rhythm, vibration, sound, music and

ll

a.id., ibid., p. trl: •Jn der asiatischen Musik gfüt es keine Absichten des Komponisten, weil es

keinen I&lt;om~ gibt".
• CJ. Luise Rinser / Isang Yun, Der Verwundete Draclte. Dialog über l.eben und Werk des
Komponisten, Frankfurt/M. 1'177, p. 100 [l. Y.): "Jedes meiner Stücke muB das Genz.e meiner
lllllSiblischen Welt enthalten. Das hei8t jede kleinere Klangfigur muB die Grundkonz.epion des
ganas Stückes enthalten•.

•a

ibid., p. 101: "Die Musik des Femen Osterd kennt keine reale Mehrstimmigkeit im europiiischen
Sme. Sie ist im Prinzip einstimm.ing".

11

?-

~ Vogt, Neue Musik seit 1945, Stuttart 21982. p. 427: "Der Asiale hat einen ginzlich anderen
~ als wir. Er steht zur 2.eit in eirem viel starker i:-iven VemA!tnis. Europiier mochlen die 2.eit
an Griff haben, abgrenzer\ beeinflussen, formen. Menschen aus Femost lassen dagegen die 2.eit einfach
'111 lich

geichehen'. Dies bestiitigt ihr Gefühl stiindiger Verbundenheit mit dem Kosmos, ein Gefühl,
Wekha fllr sie lebensnotwendig ist".

~Cf: M Sdrneider, Klangsymbolik der fremden Kulturen, Wien 1979, p. 30: •AJs reines Klangphanomen
llt ctie Musik die Urform der Bewegtmg, insoíem der rhythmische K1ang die Grundstruktur der Welt

hildet-.

�101.

100
effective forms of hitherto existing structures"48• That means, however, the
various musical styles, within which the original plenty of pre-established
harmOny is communicated in a differently limited manner, imply by
lhemselves an impulse to mutual completion and appreciation49• A splendid
example for the fertility of such a behaviour can be perceived in Negro
spirituals, in which are combined into a new integral structure both African
rhythmical elements und European tonality pattems.

light"43. This cosmic significance in African music is directlf expressed by
drum-beating. By means of periodical units (which, as mention~ above, at
Ieast, consists of a duplicity) timing soul represents here a creative flow of
motion. By vrrtue of this motion ali entities (nature, man and godhead) are
combined. Nobody is able to evade the embracing forc~ of elementary.~Is.
Singular individuals are not destroyed, but included mto a commurutarian
movemenl

In a wider sense, the holistic interrelatedness of African drumThis immediate participation in African music is practised, too, by
responding antiphonies. And we have to mark in this context that ~ "concer:,
typical of European civilization, is ~ot ':1~ _(or even: no~, ~ b ~ ) m
African percussion rhythms44. A strict distinction between listeners and
"players" (or "singers") is not usual. Musi~ bf, i~lf ~ d~~ mu~ic, andas
such one it is primarily not concemed Wtth vertical objective p1tches and
melodic movements. Its stress líes in the "horizontal" (or successive)
organization of time45. In this specific field African drummers show a
masterly ability and precision46• Their 'talking drums' reveal a highly
developed kind of communication47•

It would be rather foolish, however, to over-stress the rhythmical
element of music by pushing away every form of melodic tonality. As it, on
the contrary, would be silly to over-stress the melodic element of music by
contempting the rhythmical dimension. According to ro:' insight ~f Jean
Gebser ''we have to win the new integral structure w1thout losing the

rhythms (and the stressed communitarian aspect within them) can be
understood as a motive for the correction of subjecto&lt;entric isolation that, for
instance, is expressed in Schoenberg's 'method of composing with twelf tones
which are related only to one another'50• As, on the contrary, the melodic and
poyphonic "valencies'1, developed in European music, especially from the 161h
to the 19th centuries, could stimulate to unfold the "horizontal" drum music
also into the "vertical" dimension of tonality structures. Such mutual
stimulations must not lead into a confusion of styles or even into a "stylebreak"; the aim should rather consist in the intention of the timing soul to
produce an exciting sample of its everlasting efforts to encounter the divine
origin of itself and of worldly things by more and more distinguished
representations of harmonical wholeness.

2.2. Elementary senaric praportions and their world-wide dispersion
Some hints introducing into the cognition of the principie of music

are to be disclosed, without any doubt, in the SO&lt;alled "overtone series". By
this series is concemed a special regularity, described in physical acoustics:
As soon as a certain substance (a stretched string oran air-column) is set into
o Cf. Samutl Dtuy, Rhythmus aJs wnfassendes Gestaltun¡pprinzp im Kosmos. Afrikani~ E r f ~ und Einllchlla
In: "im Ges¡ñcb" 2,2 (1989) 22-24, esp. p. 22: "Seine (meines Gro8vaiers) Hu-Yehweh-Rehg,o_n lelvte ihn,
die g,e.Exlstenz, der ganze Kosmos und alles Leben aus Rhythmus, aus Vibraticn, Klan&amp; Musilc und Licht bestehen

':38

periodic vibration, simultaneously higher tones, more or less perceptible, are
produced. The first of these tones vibrates in the double fequency of the

.. Cf. &amp;j¡ard Pfltz, AfrilC3nische Musilc. In: E. Ptxz / H.W Schmidt (cdd.). musilc inlemational. lnformationen ~ 1111.
Pop, au8emroplische Musilc, KOln 1975, pp. 291-334, esp. p. 292.
"Cf. ibid., p. 295. "Die afrilcanische Penwssionshythmik .. ist i,undsllzlich nichl an melodische Vorpige gebunden 1111
hal i1n votltg eÍF'ltfl l.cil¡jesclze". - In this scnsc repor1s .John F. Carrington: "I ~ often ~ ~ ~ conccp11111
of 'high' and '1ow "'1len making inquines into drum timbre or into other musical questionS w1th Africans mi DIJ

queries have meta lack of comprehenlion' (Talking drwns of Africa. London 1949, p. 24).

.

Cf. op. cil [footn. 441 p. 302: "Bine.erstallJlliche Fertigkeit und ~ z.ei_gen Afrikaner beill
gleichz.eitigen Spielen von ungleich UJllerteilten 2.eiteinheiten' [z.B. beun Spielen von 2 gegen 3
oder 3 gegen 4 Anschligen].
.
"Cf. John F. Carrington, Talking drums of Africa, London 1949.- The above _introduC-:d hypothesi5
of the elemanta.ry duplicity of every authentic music is corroborated here m a certain inanner_ by

t6

Canington's infonnation that African all-wooden drums are hollowed in such a kind that ~ 'higb
anda 'low' lip (symbolizing the male and the female sex) can be difflngh.ished he~ (cf. ibid.'. PP.
21-23). Additional to this see also ibid., p. 77: "Yet another instrument on whlch the sip
lang¡tllge can be played out is the twcrtoned hom" [italics by ES.].

• Cl. JttlPI Gebser, Ursprung UJld Gegenwart. P . 2, München 1988, p. 400: "Wir müssen die neue
inlegrale Struktur gewinnen. ohne der ef:fizienten Formen bisheriger Strukturen verlustig zu

gehm'.
9

This is indefatigably pointed out in a D\Ore general sense by Heinrich Beclc; d. for example in his
e111y: World peace as dynainic unity of cultural contrarieties. The onto-hermeneutic besis for an
andffllanding of the structure of the culture of mankind as a perspective for a "d.ialectic-triadic'
conctption of reality'. In: H. Beclc / Gisela Schmirber (edd.), Creative peace through enco\lJ\ler of
lheworldcultures, Delhi 1966, pp.19-65.
Cl. E. Schadel, Neuz.eitüche europiüsche Rationalitiit und ihr Ausdruck in der Zw~lftontechník.
ht H Beck / l. Quiles (edd.), Bntwicklung zur Menschlicltkeit durch Begegn\lJ\g westlicher und
~ Kultur. Akten des IV. Interkontinentalen Kolloquiums zur phílosophischen In-.iwt1ruopologie, 1. - 6. Sepl 1986 an der Univ. Bamberg, Frankfurt/M-Bem-New York-París

lll

19118, pp. 221-240.

�102
principal tone, the second in the threefold, and so on51 • Because the overtone
series is not limited by itself in the direction of the increasing frequencies, it is
not possible to derive from that series all harmoniously available intervals.
Such a "naturalistic" music theory would necessarily perish in a 'regres.5US in
infinitum'. 'That implies, however: For the development of a commonly valid
system of tonality is indispensably required a diagnosing mind, - a mind that
not out of itself (as it is tried in a rationalistic worldview), but in a
continuously "listening" relation to the overtone series, discloses the specific
qualities of the naturally given quantities (1:2; 2:3; 3:4 etc.)52• This integrative
way of thinking is ubnost demanding. It presupposes a dinstinct-compositive
insight into every singular moment as well as into the holistic structure of the
reality-process as such. This (in the literal sense) meta-physical insight is
attainable for human mind only by an ontologically conclusive analysis of
absolute beingness, to be found in all physical beings as well as in the
mentally effective "inwardness".
As it can be shown by a passage through the history of ideas this
most important "fathoming" of the beingness of being is realized only in a
different and deficient manner. Thus I should like to formulate the thesis: The
enormous number of musical systems and scales, difficult to survey, results
from a widespread lack of genuinely metaphysical diagnosis (by an
insufficient development of this diagnosis or even, as in positivistic and
analytical philosophy, by a "repression" of it).
The mentioned lack can be overcome, as I think, by employing the
holistically conceived in-ec-con-sistence of primordial movement. It can be
shown there that through the senaric ratios (the principal tone and its first
five overtones) is presented, in an astonishing exactitude, the tri-unitarian
"nuclear" reality of music: an in-sistently resting element (1 : 2; "octave"), an ecsistently proceeding one (2 : 3; "first fifth"), and a con-sistently accomplishing
one (4 : 5 : 6; "second fifth" [4 : 6), symmetrically fulfilled by the double
"natural third" [4 : 5 and 5 : 6)). Famous European theoris~ have dealt with
fuese senaric intervals which were commonly applied in occidental musk
51 For better understanding: Because the jirst overtone realizes the ratio 1 : 2. it is signed by lle
ordinal number 2. the second overtone on account of a respective reason by the ordinal number 3,
and so on. Cf. the conesponding schemes in Ludwig Bergmann / Oemens Schaefer, Lehrbuch der
Experimentalphysik. Vol. 1, Berlin-New York 1974, pp. 505, 508 and 511; furthermore Donald E.
Hall, Musical acoustics. An introduction, Belmont (California) 1980.
52 A suggestion to this holistic method is to be found in Thomas Aquinas, Sum. theoL L qu. 78, a. 3,
ad 2: "Figura ... est qualitas circa quanti.tatem' .
53 For example Gioseffo .zarlino [1517-15901 Jean Philippe Rameau [168.3-17641 Giuseppe Tartili
[1692-17701 Moritz Hauptmann [179'2-18681 Peter Singer (1810-1882), Hermann von HelmhollZ
[1821-1894] Hugo Riemann [1848-19191 Paul Hindemith [1895-196.3], Friedrich Neumann [19151989].

103

sn:e the l&amp;h century.

As these theorists did not dispose, however, of a

distiiw:t knowledge of onto-trinitarian wholeness (explicated primarily in neopla~ and medieval phil~sophy), they were not able to give ontologically
sufficient reasons for the mner arrangement of senaric proportions. They
held, so to speak, the "gold" of principal insight in their hands but the
ultimately didn't know with what they dealt
'
Toe result was that the universal significance of the senaric intervals
t be pointed ?ul Likewise couldn1t be shown the way how the
diatorúc and chromatic scales are constituted in direct connection with the
senario. All these harmonic elements were registered as dominant in Western
music, they were estimated only as a more or less arbitrary musical
"convention".
1

~

By ~ ontological argumentation can be demonstrated, however,
that the m~tioned harmonic elements are not a mere convention, but rather
~ ~ o n of commonly approachable primordial movements. 'That
signifies: It's true that the senaric, diatonic and chromatic divisions of tonal
sbuctures are gained and presented in "European" music. But it would be
wron~ ~ affirm tl_tat those elements are only European ones. As it is, namely,
~ posltive ~pac1ty of European thinking to conceive by virtue of an
mtellectual distance the things as they are in themselves, that thinking is aiso
able !'&gt; elucidate the "archetypal" field of interculturally valid harmonical
constituents.
. _By means of the archetypal tonality structure, especially by the
senanc mtervals, it bec:omes possible now, to understand the different music
cultures of the world in a different manner according to the status of their
~eve1opment It can be observed now an over-determination of the employed
intervals as well as an under-determination. (This misbalance must not
produc~ ~e opinion of a total incompatibility of various music styles. In this
~text 1t IS to be conceiv~ asan exp~on of the contingency of timing soul
which, as shown above, 1S only a relative center of muscial forms and not an
absolute instance. Of course, that timing soul is at work, too, in the individual
com~ of Western music. And although it can be understood that the
~ t y structures that appeared in Western music theory are unconditional
wilh regard to their ontical content, nevertheless it is - simultaneously to that
- understandable, too, that every singular music style of Western traditon
must be a c_onditio~ i.e. a more or less exhaustive, a more or less adequate
representa~on of onginal proportions. 'That implies, in other words, that it is
never pos&amp;bl~ to hypos~ ~e predilection of one of the highly cultivated
Western mUS1c styles (the mutative counterpoint of the late Renaissance, the

�104

105
skillful art of the voice leading in the Baroque era, the elaborated
compositions of the so-called Vienna Oassics, or the dramatic-symphonic
music of late Romanticism). We have to affirm much more that every singular
Western music style is - as well as each other music culture out of fürrope - a
specia1 "participant" of the world-wide 11competition11 for presenting - under
spatial-temporal conditions - the best possible expression of pre-established
harmony.

suggested by Vogel. And as it seems, his aim to win a renewed esteem of
conso~es is rather a~ble by a critical examination of the elementary
therr mterrelatedness than by the introduction of the
natural seventh which by itself involves a lot of useless intricacies conceming
a commonly valid concept of harmony.

senanc mtervals and

Empirically searching for the basis of the various music cultures of
the world we can trace out more common elements than expected in the first
encounter with the manifold musical appearences. First of all is to be noticed
the octave (1 : 2), whose duplicity above was characterized as creative tension
and ~~ starting&lt;ondition for further musical developments. It's nót
asto~g, therefore, that the octave is called the "principal interval of all

An example for the under-determination of musical elements mentioned above we can observe in the pentatonic scale which is to be found in
East Asia (especially in Japan and Tibet) as well as in South America,
Scotland or in the region of the Bantus (in Central or Southem Africa). The
structure-building element is here the fifth, which is employed in tuning of
modem volines, which was utilized in the parallel organum of Gregorian
Chants and which probably was already applied in the Sumarian harps of the
3rd millenium b. Chr.54 : The pentatonic scale e - d - e - g- a, for example is to be
explained by the fifth-progression e - g - d' - a' - e" (whereby the last three
tones are reduced to the octave-space in which the progression has started).
We can say, therefore: When a special music cultures refers itself to the fifth, it
participates directly in the nuclear reality of music. But by employing only the
fifth as a structure-building element (as it is done in the consitution of the
pentatonic scale) the respective music culture manifests its specific mode of
participation. It dismisses the morpho-poietic valencies of the natural third.
The mentioned aver-determination can be illustrated by Martin Vogel's
lifelong effort to introduce the "natural" seventh (4: 7 instead of 8: 15). Vogel
suffers from the strong dissonances of contemporary atonal music. His
praiseworthy aim consists in restricting these dissonances for common
welfare. But it remains doubtful, if Vogels method for reaching more
consonances has any ontical meaning. For Vogel does not try to clear up the
basic complex of consonant intervals neglected by atonal composers. He
rather tries to enlarge the tonal space by the mentioned seventh (which as
·such presents a somewhat pleasing sound)55• Methodologically is to be
objected to Vogel's undertaking that it can not stop the fatal 'regressus in
infinitum' which as such requires the reception of other "ec-melic'
proportions, the eleventh, thirteenth, .and so on. It may be commented here,
furthermore, that the seventh step of t:he diatonic scale, the so-&lt;:alled leading
tone, is declared in an ontólogically sufficient manner as the third of the
dominant triad (and Vogel's natural seventh as a lowering of this third by a
semitone). There is not the leastneed of an enlargement of the tonal space as
Cf. Erich Morilz Hornhoste/, Musikalische Tonsysteme. In: li Geiger / K. Scbeed (edd.), Handbuch ds
Physik. Vol. VIII, Berlín 1'127, pp. 425-449, esp. p. 447.
55CT. M Vogel, Schonberg andieFolgen. Partl, Bonn 1984, esp. pp. 42s.; 134-140; 146-148.
54

cultures of the earth"56• In ancient Greece the octave was already
perceived as the consonance as such oras the 'harmony' by all means57.

mUSlC

.
Into the upper octave (2 : 4) proceeds the first fifth (2 : 3) producing
smutltaneously the supplementary fourth (3 : 4). These two intervals can be
found in nearly every music culture: The scales of the Korean music "are
derived from the fifth and the fourth"58 • In ancient Indian music "a frame of
fifths anda frame of fourths are mutually related"59• In accordance with the
~ythical Yin-Yang-symbol in ancient Orinese music even a twelf-tone-scale
IS engendered: The rule is here that a descending fourth must be
compensated by an ascending fifth. Thus emerges as a series for example:

Fe CoGe D 6A e E 6 Be f# oC'•e G•o D '• e A#60.
Arabic music originales "from the three classical consonants of the
Greek: from octave, fifth and fourth' 161 • The ratios of these intervals are
~ressed in the numeral group 1 : 2 : 3 : 4. The Pythagorean school venerated
this group, the so-called 'tetraktys' (
), as the "source and root of eternal
nature"62. And_ i_t can ~ ':11'derstood as a sign of the transcultural (or:
archetypal) validity of basic mtervals that in the Orina of the 61h century b.
"CI. Heirich Husmann, Grundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berlin 1961, p. 'ZJ.
97

?·

Bonaventura Meyer, APMONIA. Bedeutungsgeschichte des Wortes von Homer bis

Aristoteies, Zürich 1932, esp. p. 34.

"q. Martín Deuchler /

Lee Hye-Ku, Korea. In: AuBereuropiische Musík in Einz.eldarstellungen,
Milnc:hen-I&lt;assei 1980, pp. 'Z77-m, esp. p. 282.

"CI. Htnnann Pfrogner, Lebendige Tonwelt, München-Wien 21981, p. 21.
60
CI. id., ibid., p. 62; see a1so Horst-Peter Hesse, Hannonikales Denken in der altchinesischen

Musik. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmonie und Glasperlenspiel. Beitriige 1993 München 1994
~™~

'

1

'

CI· m,nn
u,.; 'chH
usmann, G rundlagen der antiken und orientalen Musikkultur, Berl.in 1961, p. 88.

ca. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Miinchen-Wien 21981, p. 240.

'

�1CY7

106
63

Chr. itis already taughtthat"l: 2: 3: 4contains the deepestwisdom"

1

••

•

Problems are arising, however, when the third (or, formulated with
regard to the senario: the second fifth [4 : 6] and its fulfilling by the double
third [4 : 5 and 5 : 6]) is taken into consideration. Arabic music theorist, for
instance, were disturbed by the fact that the 'natural' third exists in the double
form of a major third (4: 5) anda minor third (5 : 6). They tried to find a
'neutral' third by mere mathematical operations. Since, here~, a c~mmo~y
accepted solution couldn't be reached, 19'3~ a pan~arab1c m~sicolo~
I
congress was convoked to Cairo in order to fin~ the ne~tral. third. In this
congress "vehement controversies" arose64, but 1t couldn t gam any results;
finally they had to break up "registering insuperable d~erg~es'165• Andas
it seems, up to our times the problem of the neutral third r e ~ ~lv~.
(Remarkable may be in this context, too, that by number five animabng
tendemess is symbolized: "love, sexual difference, copulation etc."~· One can
wonder here, whether there is a connexion between the avo1dance of
archetypal number five in arabic music theory and. the "dis~bed" malefemale-relation in fundamentalistically govemed Arab1c countries.)

Toe outstanding significance of the natural third for scale-building
can be seen when we observe the ratios of the so-ailled Pythagorean scale:
Toe characteristic of this scale is that affectionate feeling, caused by
natural third, is rejected in favour of the bright irradiating power of the fifth.
Under presupposition of the given 'tetraktys'-intervals (the second 8 : 9, the
fourth 3 : 4, the fifth 2 : 3) and the third 64 : 81 as a double whole-tone ([8 : 9] x
[8 : 9]), the remaining ratios are won now by addition of the fifth. Thus the
sixth 16: 24 (= [8: 9] x [2: 3]) and the seventh 128 : 243 (= [64: 81] x [2: 3])
emerge. Toe last ratio is practically unrealizable ~d points to the ~aradox
that the intention of an exclusively "pure" tuning turns over into an
unintentional impurity and mistunig. Toe presented scale-ratios ~ome
clearer and easier to survey and to realize, as soon as the natural third that
completes the senaric proportions is employed.• According ~ respective
calculations the third 64 : 81 changes now to 4: 5 (= 64: 80), the sixth 16 : 'Zl to
3 : 5, the seventh 124 : 243 to 8 : 15!

Natural third and senaric order show, certainly, a noteworthy age.
They can be traced back to Sumerian-Babylonian culture67 • A distinct
indication is to be found also in the Old Testament, where the "divine"
mst,uction is transmited, according to which Noah's ark should have "the
length of 300 cubits, the breadth of 50 cubits and the height of 30 cubits'168•
These measures, applied to a monchord, mean the length-proportions 1 : [1 :
6) : (1 : 10] or the (reciprocal) frequency-ratio 1 : 6 : 10, ie. an extended major
triad, e.g. e - g' - e".
That the natural third belongs to the archetypally harmonical field is

indicated, too, by its frequent occurence in folk-songs and in the music of so-

called primitive races. A Pygmy wife in equatorial Africa, for example, yodels
in lhe same major triad as a Tyrolean Alpine dairy-maid69.

Greatest difficulties, however, are to be observed in the historical

development which aimes at the installation of the natural third as a regular
element of scale. Under systematic aspect the hindrance consists in the
problem to find out the accomplishing element of musical system. And in an
analogy between the history of ideas and the development of musical
elements one can say (in certain relation to Nicholas of Cusa)70: In a similar
manner as in philosophy an intemal necessity arose to combine the distinct
elements of 'paternal' _re_ and 'filial' l.goV by 'spiritual' pne_ma, so, in a
certain state of music theory, it was necessary to formulate the 'principium
amnexionis': - the con-sistent phase of the third, in which both the in-sistent
octave and the ec-sistent fifth are mutually mediated.

This process of the theoretical completion of the musical nuclear
reality was realized in Europe and required here (as detailedly explained by
the French musicologist Serge Gut) for more than five centuries: From the 9d'
ID the late 12.th century the natural (or: harmonic) third had no value of its
own; it originales only from passing notes. In the second haH of the 13111
century in England the 'gymel' appears which consists of a succession of
thirds. An increasing place is granted to thirds and sixths, also on the
continent, during the 14th century. For the second haH of this century two
examples of final triad (one major, the other minor) are traceable. In the poly

•. a.

\-Whtlm Staudtr, Sumerisch-be.bylonische Musi.k. In: AuBereuropmche Musik in

l!neldanleuungen, München-I&lt;as,el 1980, p. 98-112, esp. 111.

Cf. Fritdrich Glorian, Indische Ragas - Inhalt und Struktur. In: Peter Neubiicker (ed.), Harmoni
und Gaspedenspiel. Beitrilge 1 ~ München 1995, pp. 41-97, esp. p. 49.

63

Arabische Musik. In: AuBereuropiüsche Musik in Ein7.eldarstellungell,
München-I&lt;assel 1980, pp. 131-152. esp. p. 137.
65 Cf. H. Pfrogner, Lebendige Tonwelt, Wien-München 21981, p.140.
66 Cf. RudDlfHllll5l, Die hannonikalen Wuraeln in der Musik, Wien 1969, p. '19.

w Cf. A1ais Oiottin,

•ct.Genesis6, 15.
• Cf. Ywrilff' ~ Noc:hmals: Die Natur der Musik und die Naturvolker. In: Wiora (ed.), Die
Nabar der Musik als Problem der Wis9enschaft, I&lt;assel-Basel 1992, pp. 112-122, esp. p. 112.
" Cf. ~ UlSllnus, De beiyllo 26, 42: 'Omnes phíloeophi ad Spiritum. qui est principium
~ et est tertia persona in divinis secundum nostram períectam theologiam, non
llliprunt, licet de Patre etFilio plerique eleganter dixerunt, maxime Platonici".

�109

100
phony of the 15th century a more frequent use of the third is observable, the
triad or the third, major or minor, are to be found now on prominent
positions. During the 16th and 17th centuries the third gained the status of a
standard consonance and from the beginning of the 18th century onwards the
final major and minor triads are common everywhere71.

3. Polyphony as 'synergistic alliance offreely mcruing shapes'
We have to mark here that this laborious introduction of the natural
third renders possible the real polyphony72. This polyphony can be
characteriz.ed as a "synergistic alliance of freely moving shapes'173• It seems,
therefore, to be obvious to conceive polyphonic pieces as "symbols" for a
succeeding social interchange, - an interchange by which all "dissonances" are
worked through and ultimately solved in the consonance of the final triad. lt's
in my opinion even evident that through the articulated abundance of
polyphonic music a splendid and most adequate possible likeness of the
'perichoretic' interpenetration of intra-trinitarian life and creativity is
perceivable.
lt's typical to polyphony that it combines in a most skillful and
ingenious manner the horizontal flow of melodic motifs74 and the vertical
melting power of harmonic chords. The whole volume of musical
possibilities seems to be actualiz.ed here (or at least actualizable). The plenty
of harmonic experiences bestowed by polyphony as well as the fuD
enjoyment of it can be understood, so to speak, as the "reward" which
European mind receives as "recompense" for its persistent theoretical efforts
to elucidate completely the in-ec-con-sistent totality of tonal structures.

e]abora~ as ~e Euro~ one, does not occur in any other culture of the
word (netther m the Arab1c 1;11usic nor in the Asiatic or African). By Karl
;°pper _E uro~. polyphony ts therefore said, with sorne justification, to be
the uruque, onginal and really marvellous achievement of our occidental
civili7.ation"76, This dictum shouldn't be interpreted in a Euro-centric sense.
For the complete development of tonality-elements, it's true, was obtained in
Europe, but !11e tonali~ is essentially not something European. Jt's much
more exp1:551on of onhcal connections and, therefore, approachable to every
humanbemg.

In a monumental study Wemer Danckert has impressively shown

that traces of tonal elements are to be found all over the world both in high
~tures an~ in primitive ones77._ To ~ only one example: The broken major
~d by which Navaho-Red Indians mtroduce to their 'Song of the daylight'78
exactly the same as that by which Joseph Haydn begins the 'Andante' of his
well-known Symphony 94 ("with the beat of the kettledrum")

IS

Thus we can affirm: Every member of every culture of the word is able
·
poten~ty which, ~ulated in different fields of tonal structures, p~~
the_ontical P~~ppoSition for really polyphonic music. Polyphonic music in
which the distinctly proceeding melodies and the elasticly uniting rules of
~ony are joined together advances hereby as an excellent "model" for
creative peace. For .~ ~ peace both individualization (of a person or of a
peor~) and the socializahon (or solidarity) play an irreplaceable role. And in
a s ~ _a s such a reconciliation is already done in well-arranged polyphonic
mUSJC, so 1t shauld be done in world-poltics.
lo discover within himself and to actual:ize a1so by himself the harm

Polyponic tonality, indeed, represents a highly developed "language'
of the commonly approachable harmonic elements (demonstrable, for
example, by a specific characterstic of intervals75) . A polyphony, similarly

71 Cf. Serge Gut, La tierre harmonique dan, la musique occidentale. Origines et évolution, París 1969 [pp.
195-19'7: an English summary]; furthermore Don M Randel, Emerging triadic tonality in the fifteenlli
century. In: The musical Quartl!rly '57 (19'71) 73-86; William Hutchinsqn / Lean Klwpoff, The significance
the acoustic componentof consonance in Western triads. In: Joumal of musicological research 3 (1979}&gt;
22; lan A. Morlon, Numerical orders in tíiadic harmony. In: Joumal of music theory 4 (1960, nr. 2) l!P-168.

«

72 Cf. M

Vogel, Beitrage zur Musiktheorie des 19. Jahrhunders, Regensburg 1966, p. 9.

Cf. FJrrenfritd Muthesius, Logik der Polyphonie. Beitrage zu einer philosophischen MusiktheorY.
Meisenheim 19'71, p. lZl.

73

An impression of the overwhelming plenty of melodic 'idees" can be gained in Diether de la Mallt.
Melodie. Ein Lese- und Arbeitsbuch, Kassel 1993.

7'

Cf. for ttm Deryk Cooke, The Jangua.ge of music, London-New York-Toronto 1964; Olrt lv',ey, Dr
tiínende Weltidee. Versuch einer Metaphysik der Musik. 111 Part Die metaphysischen Urgesetze ~

15

~ Leipzig 1901; Albert ~

!5·

Bach, l.eipzig 1947 [pp 450-4(,6: Die musikalische Sprache
PP· ~
: Die mus.ikalische Sprache der Kanmten]; Vladimir Karbusicky, GrundriB
111
~ I n : ~tik, Dermstadt 1986; furthermore Werner Wolf Glaser, Intervalle - therapeuti,ch
~

,

_.,... · Heilkimst5 (1950) 170-180.

: a.

K. Popper, -~rlegungen zum Ursprung der poyphonen Musik. In: Popper,
lllglngspunkte. Meme mtellektuelle Entwicldung, Hamburg 1979, pp. 74-80, esp. 75.

71

;;:,: W. Danckert. Tonreich und Symbolwu in Hochkulturen und in der Primitivenwelt,. Bonn
1

"ª·íbid., p. 51.

."""'
\

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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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