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                  <text>Sección Cuarta

HISTORIA

�353

SABINAS HIDALGO, NUEVO LEÓN
Comentarios sobre su origen
Israel Cavazos Garza
Universidad Autónoma de Nuevo León

Al ser fundada Monterrey, en 1596, la expansión colonizadora
hada todos los rumbos, fue lenta. Por el poniente, surgieron las haciendas
de San Pedro de los Nogales, inmediata a la ciudad; la de Santa Catalina,
de Lucas García; la de la Pesquería Grande (actual villa de García), de los
Femández de Castro y la de la Rinconada, de Alonso Diez de Camuño. El
lfmite lo constituía la cuesta de los Muertos y el contacto con Saltillo fue
muy frecuente. Hacia el oriente, el Nuevo Reino de León llegaba hasta la
costa. Durante la primera mitad del siglo xvn, se hicieron jornadas a fin de
establecer contacto con el puerto de Tampico. Hubo el frustrado propósito
de establecer una población intermedia. En las cercanías de Monterrey, fue
posible fundar dos villas: la de Cerralvo (1629) al noreste, y la de San Juan
Bautista de Cadereyta (1637) al oriente.
Por el sur, durante largos años impidió penetración alguna el
temible cacique Huajuco. Fue mas fácil emprender la entrada por
Matehuala; apareciendo las misiones de San José de Río Blanco (General
Zaragoza) en 1626; y la de Santa María de los Angeles del Río Blanco
(Aramberri) en 1648. Hasta la muerte de Huajuco en este último año, fue
dable entrar de norte a sur.
Hacia el norte de Monterrey, la colonización fue mas lenta. Los
temibles indios cuanaales, cuyo nombre llevó por mucho tiempo el río de
Salinas, se encargaron de impedirlo. Hay constancias, sin embargo, de
entradas tempranas muy al norte. Una "en tiempos del justicia mayor
Diego Rodríguez", -dice el cronista Alonso de León- (en 1612 o 1613,
indudablemente). Seis hombres llegaron hasta la Boca de los Leones.
Cuatro fueron muertos entre éstos, Mateo Tenorio, deudo cercano del

�354
355

gobernador Diego de Montemayor; dos lograron escapar y dieron aviso.
En 1614 fue organizada una compañía de sesenta hombres para ir al
castigo de los indios, pero su campaña fue infructuosa.1

_.¡gnaremos sólo una: la que perteneció al capitán José de Ayala La

-.,ed le fue concedida el 31 de agosto de 1664, por el Ayuntamien~ de
~ . gobernando el Nuevo Reino por muerte de don Martfn de
T,n)a. La concesión _consistió en un área de doce sitios de ganado mayor,
'delde_la cuesta de Picachos, por la orilla de la sierra del Potrero del Oro".
81111 tierras se ~ ~ poniente de la sierra y habrían de formar parte,
~ tarde, del latifundio de don Antonio López de Villegas, dueño de la
11:ienda del Alamo o de Mamulique.3 La merced al capitán Ayala
amiprendió otros doce sitios de ganado mayor:

Es importante observar que ya para entonces el río de Sabinas era
conocido con ese nombre; o por lo menos para 1649 que fue cuando el
cronista describió este episodio.2

---..

Un descubrimiento minero importante, el de San Nicolás Tolentino
(Hidalgo) en 1626, propició el avance al norte. Uno de sus propietarios,
Bemabé de las Casas, fue adquiriendo enormes posesiones de tierras. En
éstas, andando el tiempo, fueron surgiendo las haciendas de Nuestra
Señora de Guía (o Egufa) de Viudas (Abasolo); la del Chipinque (villa del
Carmen); San Nicolás Tolentino (llamada después Hacienda de Enmedio, 0
el Pueblito) (Hidalgo, N. L.); la de San Francisco de Cañas (villa de Mina);
la de la Magdalena, (Salinas Victoria). Estas haciendas formaron el exten.,
valle de las Salinas separado de Monterrey para crear una alcaldía mayor
en 1646.
Muchos afios mas tarde, un grupo de tlaxcaltecas de San Esteban
del Saltillo, obtuvo licencia del gobernador de Nuevo Reino de León para
asentarse en pueblo. Al fundarlo en 1686, le dieron el nombre de San
Miguel de Aguayo, titulo nobiliario del gobernador. Fueron los
tlaxcaltecas, fundadores de este lugar (que es ahora Bustamante) los que
hicieron posible el avance colonizador hacia esa zona. Ellos mismos, al
realizar hallazgos notables de yacimientos mineros, contribuyeron al
origen del real de San Pedro de Boca de Leones (Villaldama) entre los años
de 1688 y 1690.

]o5' de Ayala en Sabinas
El inmenso espacio entre Salinas y Boca de Leones, había sido
ocupado por enormes mercedes de tierra a diversos pobladores. En la
época del auge de la trashumancia ganadera, los dueños de pastorías del
interior de la Nueva España, requirieron de grandes extensiones de tierra.
para pastar sus rebaños. En la imposibilidad de referimos aquí a las
posesiones mas cercanas a lo que habría de ser Santiago de las Sabinas.

desde el río de las Sabinas, camino de los indios alazapas, que cae
a la parte del norte, hasta unos ojos de agua que están en unos
llanos enfrente de unas lo~ que están dellos dos leguas,
poco mas o menos, cuyos OJOS de agua he pedido con cuatro
caballerías de tierra de labor...•

En ~tas tierras tuvo José de Ayala un agostadero que todavía en
1'89 repetid~ veces le era solicitado por ganaderos que entraban con sus
lldos; particularmente en tiempos de sequfa.5
Los documentos de la época registran el hecho de que Ayala usó este
lflllld~- Por lo tanto-~ nuestro juicier el capitán José de Ayala debe de
m: COIISl~erado como pnmer poblador, porque si bien es cierto que no
~ • SI tuv~ allí pastores y gañanes. Un hijo suyo, Nicolás de Ayala,
~ estas ti~rras al licenciado Francisco de la Calancha y Valenzuela, a
fll!II nos refenmos más adelante. 6 Pero don Nicolás no quedó sin bienes
111 esta zona. Por ese mismo tiempo (15 de noviembre de 1689) el
flbemador Pedro Fernández de la Vento.za le hizo merced de treinta sitios
aganado mayor, cinco de menor y cuatro caballerías de tierra también en
~rfo de Salinas, "a lindes de las de su padre" .7
'

•Clli lodos los documentos del siglo XVD aparece esta palabra ll!rminada en¡ y no en e

1

•ahora ae usa.
Alonso de LEON, Historia de Nuevo Ltón..., ed. 1980, p. 67-70 (capitulo xm. De las mam:s
que hubo en este reino, de españoles, y sus castigos).

1

lfbúl., p.68.

'Adiwo Municipal de Monll!nPV
r ..•.:t
'liif.fol.14.
---; (ae citart: AMM),.._.
.., vol 19, exp. 6, fol.25.
:-. AMM, Protocolos, vol. 6, fol. 164, no. 113. 20 de marzo de 1699.
lflrm.l. AMM, Civil, vol 18, exp. 15, fol. 18.

�356

357

Sabinas en los libros

que quienes las recibieron, (el licenciado Calancha y el general Maya)

En la historiografía local, hay divergencia en cuanto al año preciso
del origen de Sabinas. Examinemos, aunque no en forma exhaustiva, estas
fuentes. el primero en hacer referencia es el doctor José Eleuterio González.
En sus Lecciones orales... escribe...

edificar

D. Juan Pérez Merino, nombrado también por el Rey con término
de cinco años. Tomó este Gobernador posesión el 10 de junio de
1693... En tiempo de Pérez Merino en 1693 se fundó Sabinas.8
El mismo autor en otro de sus libros expresa: "En 1693 el general
don Ignacio de Maya pobló y fundó el mineral de Santiago de las Sabinas,
cerca de Boca de Leones" .9
Hermenegildo Dávila, en su Catecismo geográfico, político e histórico
de Nuevo León, publicado en 1881, asienta

,...1

Mineral de Santiago de las Sabinas, fundado en 1693 por el general
D. Ignacio de Maya...10
David Alberto Cossío, en el tomo Il de su Historia de Nuevo León,
basado en el doctor González expresa: "don Juan Pérez Merino tomó
posesión el 10 de junio de 1693" y luego añade:
correspondió a este gobernante el autorizar la fundación del
mineral de Santiago de las Sabinas y ... esta fundación tuvo una
importancia igual a la de San Pedro de Boca de Leones hecha tres
años antes; se realizó en el mismo citado año siendo comisionado
para hacerla don Ignacio de Maya...11
Observamos aquí que el gobernador Pérez Merino autorizó una
fundación que nunca hubo, puesto que sólo fueron otorgadas mercedes y
s Lecciones orales de

mucamente tomaron posesión de lo que ya era suyo y empezaron a
y a instalar sus ingenios de fundición. Considerando, por lo
mismo, que no tuvo el general Maya para qué ser comisionado, si no hubo
ceremonia alguna. Porque, por otra parte, no cita el historiador Cossío
algún documento en el que el gobernador autorice; ni otro alguno por el

cual comisione.
Por lo que hace el libro de Santiago Roel, Nuevo León. Apuntes
Históricos, al referirse al gobernador Pérez Merino, sin citar el año, dice:
Durante su administración fue fundado y poblado el mineral de
Santiago de las Salinas, cerca de Boca de Leones, por el general
Ignacio de Maya.12
Añade Roel una referencia que no traen los demás: "veinte familias
de Candela, Coahuila, fueron las fundadoras". Es posible que Roel haya
conocido la información sobre el general Maya, a que aludiremos más
adelante y en la que se afirma que el misionero de Candela le envió
veinte peones indios; pero éstos no fueron familias "fundadoras" sino
trabajadores alquilados.13 San Bernardino de la Candela acababa de ser
fundada, en 1690, y si hubiera enviado veinte familias quedaría la misión
punto menos que despoblada.
En su Relación histórica sobre las cabeceras municipales de Nuevo León,
publicada en 1942, Timoteo L. Hemández da también como año el de 1693
y a Ignacio Maya como fundador. 14 Pero en la segunda edición, de 1970,15
sintetiza una información levantada en 1712 por Pedro de Echeverz (de la
que me ocuparé en breve con mas amplitud), los testigos declaran haber
sucedido o "hace veinte o veintiún años", lo que nos da: 1692; y expresan
que fue Maya el fundador. El mismo historiador Hernández en su Breve
historia de Nuevo León, editada en 1968, al parecer indudablemente por
error, sitúa en 1695 el origen de Santiago de las Sabinas; y "junto al mismo agrega- San José de Sabinas... ''16

Historia de Nuevo León, Ed. de la Inclia, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1881,

p. 76.
9

Apuntes para la historia eclesiástica... Ed. de La India, Monterrey, Imp. del Gobierno, 1882, p. 50.
Tip. del Comercio, A. Lagrange y Hno., Monterrey, 1881, Libro segundo, Catecismo político,

12 l!dici6n 1948,

p. 42.

10

13 Véase el apartado IV

p . 64 (en el catecismo histórico, dice: además de estas misiones había haciendas como la del
mineral de Santiago de Sabinas, fundada en 1693 (p. 130).
u J. Cantú Leal, editor, Monterrey, 1925, t. Il, p . 243.

Hp.52.

de este trabajo, declaración de Tomás Pérez.

p. 100
"Bdit. Trillas, México, 1968, p. 67

15 11,{d,

�358

359

En la Monografía de Sabinas, de Miguel Guadiana !barra, impresa en
1944, se lee:
Sabinas Hidalgo fue fundado en el año de 1693 por el General
Ignacio de Amaya (sic) siendo Gobernador del Nuevo Reino de
León don Juan Pérez Merino, y aunque no existe fecha exacta de
fundación (día y mes) puede asegurarse que fue del mes de julio
a diciembre del año antes citado, pues dicho gobernante empezó
a fungir con este puesto en julio de 1693.
Coincide el autor de la monografía de Sabinas con el historiador
Santiago Roel, al añadir que "acompañado de veinte_familias de ?mdela,
Coahuila, hizo la fundación. Cita para ello "el expediente 10, lega)O 12, de
1712", del Archivo Municipal de Monterrey. Es indudable que Guadiana
!barra obtuvo de don Timoteo L. Hemández esta referencia y
probablemente copia de ese documento. He~d~z lo menciona tamb~ ·
como ya lo hemos visto- y, por otra parte, el onginal, en la boleta antigua
de su título, tiene una nota suya a lápiz: "T. L. H. 5-7-44" año de la ed~n
del libro de Guadiana. Ya para entonces asistía yo diariamente al Archivo,
donde nunca ví al maestro Guadiana; entretanto que fue allí y en ese año
donde y cuando conocí al profesor He~dez. Al _consultar este
expediente, se confunde don Miguel Guadtana al decll" que declaró
Jerónimo de Salas Quintana que conoció a Ignacio de Amaya y que ~
consta fue el fundador porque le acompañó en este acto y que lo despacho
a Candela a traer veinte fanúlias para que le ayudasen a levantar las casas
(p. 36).

Salas Quintana no figuró como testigo, puesto que sólo fue .el
redactor de la solicitud para levantar la información. En ésta nada ~-dke
acerca de que el general despachó a alguien a ?'11dela a ~aer _ f ~ Y
únicamente se asienta que el religioso de esa nus1ón le envió veinte indios
como peones y no como vecinos.

las tierras de ~binas a Calancha, a Maya y a Echeverz; y agrega, entre
otros, a Antoruo López de Villegas que, en opinión nuestra, sólo fueron
colindantes. Expresa también Garza Guajardo que Bias de la Garza Falcón
•tenfa [alli1 pequeñas propiedades", 18 cuando, en realidad eran enormes. En
1705 le fueron mercedados cincuenta sitios, que llegaron hasta mas al norte
del río Salado; alegando don Bias tener ocho años de vecindad en Sabinas·
ésto es, desde ~697; y _seis de alcalde mayor. 19 Lo mismo pudiera dec~
de José Eugenio y de Clemente de la Garza Falcón, quienes tuvieron por
estos rumbos extensas propiedades.20 Fueron personajes importantes. El
general Bias fue dos veces gobernador de Coahuila, 1723-1730 y 1733-1735
y Clemente su hermano, en 1736-1740.21

~ cu~~ al inicio de Sabinas, Garza Guajardo establece dos tipos
de poblaoón onginal: la de Calancha en lo que fue San Francisco Javier (La

;"1~Yª

Lmaldeña) la de
(des~ués de Echeverz) al norte del río. Expresa que
fueron estos dos últimos qruenes la llamaron Santiago porque era el Santo
suyo, entretanto que el del Lic. Calancha era San Francisco Javier; hacienda
esta _última que "estaba retirada del real". Concluye Garza Guajardo
considerando a Maya como "fundador oficial"; a Calancha como "primer
poblador" y a Echeverz como "ejecutor del proceso de fundación", al morir
Maya.22
Lamento no coincidir con estas apreciaciones. La de San Francisco
del Lic. ~~ era_ hacie~da de labor y era distinta a la de minas, que no
eslaba retirada smo mmediata.23 En cuanto a las devociones distintas la
hacienda de minas del Lic. Calancha, era la de Santiago y la de May~ y
J!cheverz era la de San José; devoción que había de prevalecer en la
población al asentarse allí el caserío primitivo. Por lo que hace a haber tres
tipos de fundador no deja de parecemos confuso:
Aunque anterior en su aparición, he dejado al final la obra clásica

sobre el tema: Sabinas Hidalgo. Leyenda, tradidón, historia, por Francisco J.
Montemayor, editada en 1949. Con sentido crítico analiza este autor

Veamos ahora al historiador Cel;so Garza Guajardo, ~uien dedica;
la fundación todo el capítulo _I (páginas 5 a la 15) de su libro El Real ue
Santiago de Sabinas ..., editado en 1974.17 Basado en los documentos q
reproduce Francisco J. Montemayor, establece como primeros dueños de
11

.

.

Edición de la Sociedad Nuevoleonesa de Historia y del Ayuntamiento de Sabmas,

Alfonso Reyes, Monterrey, 1974.

edi1Drll

•lbúl, p. 7.
: Mtr~d, AMM, civil, vol. 3, 4, p. 23, f. 16. Un testimonio en Ibíd. vol. 32, 4 p. 1, f. 192
Mtrced de 60 sitios de ganado mayor, 10 de menor y 8 caballerias de tierra abajo de los Palos
~ YPuerto de San Antonio, AMM, Ovil, vol. 31, exp. 7. También véase nota en 1933.
: Vito Alessio Robles, Coahuila y Texas en la época colonial, edit. Cultura, México, 1938, p. 473.
Gma Guajardo, op. cit., p . 23.
1
V&amp;ae el apartado VID, "Muerte del Lic. Calancha', párrafo cuarto.

�360

361

algunos documentos fundamentales, (cuya procedencia no señala) para
llegar a la conclusión de que fue el Lic. Calancha el fundador y de que fue
en 1692.24 Aunque entra, en contradicción, en las mismas páginas cuando,
no queriendo desconocer la autoridad de los historiadores que le
precedieron, acepta que fue en 1693. Por deducción bellamente romántica
como todo lo suyo, pero desprovista de fundamento histórico,
Montemayor establece el 25 de julio (fiesta del apóstol Santiago) como
fecha precisa del origen de Sabinas.

procedió a construir ~l molino de metales, y que entretanto, ordenó al
declarante que con qumce hombres abriera camino al cerro de las nuna·s.26
. . En parecidos términos se produjo don Felipe Gómez, indio
pnnc1pal del pueblo de San Miguel de Aguayo [Bustamante]. - d · d
el
al
ó"
, ana 1en o
que gener entr atraído por la noticia del descubrimiento de las ·
de Boca de Leones";. y que se hospedó en casa del declarante, quien
~ls
e
ofreció llevar1e a Sabmas, que "era mejor paraje". Declaró además, que trajo
el g~eral algunos esclavos, abundante ganado y mulas cargadas de
bastimento, para el sustento de la numerosa gente que metió· y
ed"ó b ·
'
que
proc 1. a ªJ~ ~e.tales y a fundir. 27 Otro declarante, Pedro de Lara,
mulato libre, c?mcidió con lo que dijeron los otros, de que "fue el primero
~ue ~ pobló sm_ que en él hubiese persona alguna". Dijo ser sirviente del
licenciado Franc~o de la Calancha y que "entró su amo en compañía del
general a poblar dicho real, y fue primer poblador dicho general".28

Hasta aquí lo asentado por las principales fuentes historiográficas,
en ninguna de las cuales, lamentablemente, se cita la procedencia
bibliográfica ni documental.
Examinemos ahora las fuentes documentales.

Ignacio de Maya ¡fundador?

No disfrutó mucho de su obra el general Maya, porque murió al
parecer, en 1693.
'

Ya dije que Timoteo L. Hernández, cita la información levantada
en 1712, sin precisar dónde la vio. Yo le recuerdo con profundo afecto. Le
conocí en el Archivo Municipal de Monterrey y fue uno de los pocos
investigadores que abrevaron directamente en los archivos.

El general Pedro de Echeverz
La misma información fue adicionada con preguntas "sobre

He encontrado, por fortuna, este documento que tiene por título:
"Información levantada a solicitud del general Pedro de Echeverz, por medio de
Jerónimo de Salas Quintana, ante el capitán Pedro de los Santos Coy" .25 Uno de
los testigos, el capitán Tomás Pérez, declara que "habrá tiempo de veinte o
veintiún años" [1692] entró el general Ignacio de Maya al Real de
Sabinas y que "fue el primero que pobló sin que en él hubiese persona
alguna; que era tierra eriaza y muy montuosa". Expresa el testigo que para
edificar, el misionero de Candela le envió veinte peones indios; que Maya
había entrado con cuatro carretas cargadas de fuelles, alcribises Y otras
herramientas para poner haciendas de beneficio de sacar plata. Dijo que,
además, metió maíz, harina. bestias de~carga y de silla y vacas, y "mucha
cría de caballada". Que trajo también a un maestro de carpintería que

~~ hecho a la hacienda" por el general Pedro Femún de Echeverz,
mterviniendo los mismos testigos. Tomás Pérez dijo que Echeverz yerno
del ~~eral Maya, "lo ha fomentado [al real] metiendo muchísima g~nte de
~ o , casad~s, y mucho número de esclavos y esclavas, a costa de
creados gast~s . Declaró también que "cuando la guerra grande" de los
cuaraamas salió con gente pagada por él hasta apaciguarlos; y que le
mataron Y ~evaron mucha caballada que tenía en su estancia de El Salitre;
pero que, ~ente, se vio precisado a cambiar su estancia al paraje de
Santa Ana. 1?i!º' ~demás, que el general "tiene hacienda de labor de pan
~~ costosISima para el avío de sus cuadrillas de gente de minas y
a&amp;músmo se mantienen muchos vecinos, carboneros, arrieros, etx:.29 En

1

/bíd.,f.3.
lbíd., f. 6.
1
/bíd., f. 4 vto.
ª /bíd.,
11

2tp. 29.
:zs Ms. AMM, Civil, vol 39, exp. 10, 10 fojas.

�362

cuanto a la hacienda de beneficio de sacar plata dijo el testigo que el
general &amp;heverz:
T ene dos molinos corrientes y ordinarios fundiendo metales y
~ vaso de afinar, separado, y que no paran en todo el año por
ser único dueño de una mina que siempre la tiene poblada con
bastante gente.
Otro testigo, don Felipe Gómez, declaró q~e &amp;heverz, desde la
muerte de su suegro, "ha mantenido la población con ~ucho_ mas
aumento". Que, en cuanto a las bestias, considera que habrá mil trescientas
yeguas de vientre y "gran cría de mulada", además de~ ganad~ ~yor y
menor; agregando que son tantas las familías que ha me~do de srrv1en~_Y
esclavos, así para el pueblo de minas como para las haciendas de be~efic10
de metales, carboneros, pastores, vaqueros y sirvientes de labor, amer~s y
demás ministerios, que pasan de número de trescientas personas en dicha
poblazón, a mucha costa de su caudal...30

.,
t

t

~-

~o

c.,

1

¡
1

1'j!::
. co

Otro testigo Esteban González, indio_ principal, nos da ~tra
· llllpo
·
rtante al decir que "ti.ene en dicha poblazón un creo.do
ref erencia
pueblo de casas de vivienda, a su costa".
Los testigos aportan otro dato valioso al agregar que el general Echeverz
era dueño de la mesa de Catujanes, en la cual tenía gran cantidad de ganado, no
bstante que era constantemente asaltada por los indios. Nombrado gobernador de
provincia de Coahuila, ejerció Echeverz este importante cargo desde el ~ de
enero hasta agosto de 1714.31 El 21 de ese mes, el alcalde mayor de S~b~
itán Antonio Santiago de Medina, recibió aviso de que el general babia sido
:erto en Coahuila (Monclova) "de una estocada_ que le dio uno de los s~I~
de su compañía" _32 El alcalde procedió, por lo ID1smo, a hacer el reconoc1m1ent~
de sus bienes. El inventario que se levantó registra: "~a casa con sa!a Yapo;~:~~•
una 'cocina de jacal; el molino con su rueda de lanterrulla ~ el annazon de _fu ~
Se enlistan asimismo las herramientas y ollas; las bestias de carga y tiro _Y
lienzo de Nuestra Sefiora de Guadalupe. No faltan ~n~e estas co_~ :::
grillos"; piezas indispensables en las haciendas para apns1onar y castig
sirvientes rebeldes.

fa

JO

363

Un dato que desorienta es el de que los bienes del general Pedro
Bcheverz fueron entregados al general Pedro de Echeverz (¿su hijo?).

El littnciado Francisco de la Calancha, fundador
En los primeros años de la década de 1680, llegó a Monterrey un
destacado personaje: el licenciado don Francisco de la Calancha y
Valenzuela. Al parecer entró a la Nueva España en compañía del
gobernador don Domingo de Vidagaray y Saraza, en 1681. Ostentaba el
bndado Calancha el título de "comisario del Santo Oficio de la
Inquisición y el de vicario y juez eclesiástico del reino [de León] y villa del
Seltillo". Este último cargo le constituía en representante del obispo de
Gaadalajara, a cuya diócesis pertenecía entonces el Nuevo Reino de León.

A la muerte del gobernador Vidagaray, en ese mismo año, el
i.'enciado Calancha le sustituyó temporalmente quedando a cargo del
gobierno del reino. Alternando el ministerio del sacerdocio con actividades
de minero y criador de ganados, el gobernador Pedro Fernández de la
Ventosa le hizo merced de ti.erras en el río de Sabinas.3-&gt; Estas posesiones
is amplió notablemente al comprar al capitán Nicolás de Ayala,
veinticuatro sitios de ganado mayor, que habían sido mercedados al
capit4n José de Ayala, padre de éste, en 1664.34 Le fue hecha también una
eimmienda de indios alazapas.35 El licenciado Calancha fundó en Sabinas
mendas de sacar plata, cuya producción llegó a ser muy considerable y
iedituó importantes ingresos a las cajas reales.
Por real cédula de 15 de agosto de 1707, el rey ordenó recaudar

blo lo que se poseyera "sin título, con vicio o defecto de nulidad 11, a fin de
qDe restituído al rey, éste perdonara al poseedor a cambio de cierta

cantidad proporcionada, aplicada para gastos de guerra. Este trámite llevó

~nombre de "composición". Para cumplir en la Nueva España esta orden,
Íle designado el licenciado Francisco de Valenzuela Venegas como juez
privativo para ventas y composiciones, y éste designó para el Nuevo Reino
del.eón a Manuel de Campuzano Cos y Ceballos.

Ilnd., f. 6 vto.

31 Vito Alessio Robles,
cit., P· 416-4l7,
32 Ms Diligencias formadas por el justicia

op.

•
bre reconocimiento
mayor del Real de las Sa~mas so AMM Cvil, vol.
de b~es de don Pedro Fermín de Echeverz, que murió intempestivamente,
' I
41, exp. 4, 3 fojas.

'Aflradts de rancherías y tierras... AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 70.

•w.1a nota 6.
'lromienda.

AMM, Civil, vol. 23, exp. 1, fol. 40.

m gobernador

Pérez Merino le hace

lalmienda de los indios ipimpales (poatono), vacantes por muerte de Juan Ramirez,

lbdtrrey, 20 de marzo de 1695.

�365

364
El licenciado Calancha presentó sus mercedes, ofreciendo
"componerse" con cien pesos por todas. Reconocidas sus posesiones, le
fueron anuladas las mercedes de 1692 y 1698 que le habían otorgado los
gobernadores Femández de la Ventoza y Pérez Merino. El Juzgado
Privativo, haciendo honor a su nombre, cometió graves abusos privando de
sus tierras a numerosos pobladores. Se alegó para ello, que sólo el
gobernador Martín de Zavala había tenido facultad real para repartir
tierras e indios. Al licenciado Calancha sólo se le dejaron, ratificándole su
propiedad, catorce sitios de ganado mayor, tres de menor y orho
caballerías de tierra desde el cerro de Picachos y Piedras Coloradas,
corriendo hacia el cerro de la Melera, y de allí, por la falda de la sierra
hasta el ojo de agua, y de aquí por la orilla del río, hasta la casa de Bias de
la Garza Falcón.

e

r,.
I

t.1

1

En el largo papeleo burocrático, el licenciado Calancha alegó
servicios, de los cuales presentó constancias del gobernador Pérez Merino,
certificadas por el escribano Diego de Miranda Llanos, de 20 de diciembre
de 1693 y 15 de febrero de 1694 (que lamentablemente no aparecen
agregadas al expediente de composición). Lo ~po~tante para ~u.estro
propósito, es que el Juzgado Privativo, en resolución ~ada en ~ex1~0 el
9 de abril de 1710 certificó, "por ser público y notono", que el licenciado
Calancha gastó su caudal y lo mejor de su vida... y fue el primer_ poblador dt
las Sabinas y a su invitación entró en esta parte el general Ignacio de Maya
y luego los demás.

El documento lo trae en su obra el maestro Francisco J.
Montemayor, en las páginas 22 a la 29, pero para la gen:ralidad ~e los
lectores resulta de difícil comprensión así por el lenguaJe de la epoca
cuanto por la pesada presentación tipográfica en el libro.

nueva sementera de caña. La casa, con toda sus trojes, despensas, oficinas y
cuartos- Mil reses, veinticinco manadas de veinticinco yeguas cada una;

sesenta bueyes mansos y

quince yuntas aperadas; diez caballos mansos,
quince mulas; mil doscientas cabras y una carreta.
La donación incluye (como si se tratara de muebles u objetos): la
gente de servicio de dicha hacienda, así los de servicio de dicha hacienda,
como todos los de salario.

Esta cuantiosa cesión tuvo una finalidad muy noble. Los jesuítas

tenían un colegio en Monterrey, al parecer en vía de prueba, y el licenciado
Calancha en un generoso y filantrópico gesto de desprendimiento, donaba
estos bienes para que dicha Compañía y sus superiores funden en la
áudad de Monterrey... un colegio o casa para que tengan la espiritual
doctrina y enseñanza... y también para que la juventud de este reino tenga
la enseñanza en doctrina y buenas letras... y que en ella se mantengan los
sujetos que le permitieren los réditos de dichas haciendas... que haya de
haber un maestro que enseñe las letras humanas o gramática... y si es
posible... haya también maestro de leer y escribir y que éste sea jesuíta o
secular... y si lo permiten las rentas... haya un maestro que enseñe filosofía

oartes.36
La cesión estuvo condicionada a que, de no realizarse, pasara a la
Compañía de Jesús en Andalucía, para fundar la casa o colegio "en la villa
de Palma, mi patria". Al año siguiente, el 18 de diciembre de 1715, hizo el
licenciado Calancha otra donación importante; ahora a los padres
apostólicos del Colegio de Guadalupe, de Zacatecas. A estos religiosos
&amp;anciscanos les donó un solar con una casa en San Pedro de Boca de
Leones, "para fundar un hospicio para descanso de los padres que pasabari
a misionar a Texas" .37

La donación a los jesuítas
El licenciado Calancha y Valenz~ela, andando los años, tomó una
determinación trascendental: d9nar sus bienes a· la Compañía de Jesús de
la Nueva España. La escritura correspondiente, fue otorgada en Monterrey
ante el escribano Francisco de Mier Noriega el primero de febrero de 1714.
En el documento se enlistan los bienes cedidos: catorce sitios de ganado
mayor, tres de menor mas ocho caballerías de tierra en el nacimiento del
ojo de agua de las Sabinas. Un trapiche o molino con tres calderas, con la

» Donación a la Compañía de Jesús... AMM, Protocolos, vol. 10, fol. 96, no. 50 (1914). Un
testimonio de esta escritura en: Protocolos, vol. 14, fol. 311, no. 116 (1746).
• Donación a los franciscanos, en: Protocolos del escribano Manuel de la Torre, Archivo
General de Notarlas del Distrito Federal. (1715).

..

�366

La muerte del licenciado Calancha

Refiriéndose al general Pedro de F.cheverz y al licenciado
Calancha, el historiador Celso Garza Guajardo asienta que "los dos
pobladores principales se ausentaban del real". En lo que atañe a Echeverz,
la referencia es correcta, ya hemos dicho que fue nombrado gobernador de
la provincia de Coahuila; que tomó posesión de su cargo en enero de 1714
y que no volvió más a Sabinas porque murió en agosto de ese año, de una
estocada que le dio uno de sus soldados.
Pero el padre Calancha no se ausentó. Donó sus bienes a la
Compañía de Jesús pero, si observamos con atención la escritura, se
advierte que cedió todas las tierras, pero de los demás bienes solamente los
de su hacienda de labor (la de San Francisco Javier). Claramente se ve que
nada se incluyó de sus bienes de minería. En la escritura se lee y por
cuanto me queda algún ganado mayor y alguna caballada con algunas
cabras para el avío de mi hacienda de minas, pido ... que por el tiempo de
cuatro años no me impidan el que dicho ganado paste en dichas tierras, por
estar inmediata a dicha hacienda de minas.
Es decir, que él continuó residiendo en el real y que éste prosiguió
en actividad. Desde Sabinas, el padre Calancha hacía frecuentes viajes a
Monterrey o a Saltillo; bien a algún negocio, bien en su calidad de
comisario del Santo Oficio. (En 1714 ya no ostentaba, al parecer, el título de
vicario y juez eclesiástico).
Hallándose en Monterrey, en la casa de don Pedro de la Barreda y
Ebra, alcalde ordinario de primer voto, donde solía hospedarse, le
sobrevino la enfermedad que le causó la muerte, ocurrida el 29 de
noviembre de 1722. Enterado el teniente de gobernador, general Luis
García de Pruneda, "ahora que serán las nueve de la mañana", dio orden
para que se practicaran las diligencias correspondientes por haber muerto
ab intestato.38 La primera fue "para q\le se de fe de si está dufunto".
Declararon: José Lorenzo de Hoyos y Solar, de 24 años, "que vive y asiste
en la casa en que murió el liéenciado"; Ignacio Guerra, de 46 y Domingo
Diligencias que por haber fallecido intestado el licenciado Fran~o de la ~ Y
Valenzuela, cuyos testimonios de inventarios se h.alla.n en este expediente, AMM, Civil, vol.
50, exp. 4 (1723) 54 fojas.

367

Monzón, de 25. Dijo el primero que "llegó de la calle cuando estaba
agonizando y oyó decir que estaban haciendo un poder a don Alonso
García Cuello; el cual no vido ni aún escrebir, ni si lo firmase 11 • El segundo,
declaró que ignoraba si había hecho testamento y que no sabía si firmó el
poder; y el tercero, "que estaba otorgando el poder y al preguntarle a quién
deja[ba] por heredero ya no pudo responder11 • El gobernador, quien llegó
con el escribano Diego Calderón expresó que habiendo entrado en un
aposento bajo, "hallé y vide al susodicho en una cama donde se dice que
estuvo enfermo, cadáver yerto, sin espíritu vital, sin ningún género de
mortaja, con una candela encendida junto al cuerpo..."
Dada fe de que era cadáver, el gobernador ordenó al alcalde de
segundo voto, procediera a iniciar el inventario de los bienes. Pero las dos
veces que, el primero de diciembre, fue a la casa de Barreda, éste le impidió
la entrada, alegando corresponder a él realizarlo. Insepulto aún el
licenciado Calancha y en presencia del cura de la ciudad y de numerosos
caballeros, sucedió en la casa mortuoria una escena violenta, que dio lugar
a la apertura de otro expediente, distinto al de los inventarios.39
La versión del gobernador asegura que Barreda, al ser requerido a
fin de que autorizara la entrada a su casa para iniciar los inventarios de lo
que allí tuviera el licenciado, "con desmedido orgullo y osadía11 golpeó
sobre una mesa. Que García de Pruneda le dijo que atendiera que hablaba
con el gobernador, pero que don Pedro exclamó: ¡Voto a Cristo, que yo soy
el alcalde! y dándole un empellón, desnudó su espada, amenazando hasta
con impedir la elección que habría de hacerse el primero de enero.

El gobernador no procedió a la aprehensión del alcalde pero,
levantando información de todo, la remitió a México. La llegada de estos
papeles a la capital del virreinato, coincidió con la llegada a Monterrey del
nuevo gobernador, don Juan de Aniaga y Brambila. El virrey, marqués de
Casafuerte, con parecer del fiscal, le dio orden para que, apenas tomara
posesión, aprehendiese al alcalde. Así lo hizo Aniaga, dándole su casa por
cárcel y, levantada nueva información, Barreda (quien a su vez había
enviado a México su queja) dió su versión del incidente. Dijo que fue el
teniente de gobernador quien, habiendo entrado en ausencia suya a su
casa, el día de la muerte del licenciado Calancha, exigió a su esposa las

31

"Instancia entre el teniente de gobernador Luis Garda de Pruneda contra el alcalde ordinario
don Pedro de la Barreda... AMM, Civil, vol. 50, exp. 3, (1723), 36 fojas.

�368
369

llaves de los baúles de éste. Dijo, además, que cuando el declarante llegó,
fue García de Pruneda quien le amagó asiéndole de la corbata y que, a no
intervenir los presentes, le hubiese ahorcado.

bestias mulares de tiro y cuatro de carga, además de las mulas, caballos y
yeguas.

Algunos de los testigos, que habían declarado también en la
información enviada por García de Pruneda, dijeron haberlo hecho
atemorizados y señalaron, además, otras graves arbitrariedades de éste. Un
letrado notable falló a favor del alcalde, quien continuó en su cargo. Este
ruidoso altercado, que dio a los pacíficos vecinos mucho qué comentar,
llevó varios meses. Enmedio del escándalo, el licenciado Calancha fue
sepultado, en la iglesia de San Francisco Javier, de los jesuítas.

Revisados los libros de cuentas aparecen lo que se debe y lo que
deben los mayordomos, fletero, carboneros y mozos de servicio, todo lo
cual indica que la hacienda estaba activa. Entre las deudas, figuran: a doña
Beatriz de la Garza, "dueña de recua"; a Antonio, "el cantor, tlaxcalteca"; a
diversos mercaderes; ·a Jerónima "la cocinera de las minas"; al cura, por
entierros; al mayordomo Miguel Pardo; a dieciséis indios "que están
trabajando en la carbonera"; etc.

La hacienda de sacar plata
No hay constancia de haber hecho el inventario de las
pertenencias del licenciado Calancha en Monterrey. Sí las hay, en cambio,
de las del real de las Sabinas. El mismo gobernador García de Pruneda dio
comisión a Juan de Sierra Bustamante, alcalde mayor de Boca de Leones
para realizarlo. Cumpliendo con lo ordenado, al día siguiente se trasladó a
Sabinas. El alcalde mayor del real, capitán Félix de la Serna, le entregó las
llaves de todo. 40 Guiado por Andrés de Luna y Calancha, sobrino del
licenciado y administrador de la hacienda de minas, se procedió a
inventariar los bienes. De éstos se desprende que Calancha residía allí. Lo
primero que se consigna es una casa de su vivienda, nueva, con sala, un
cuarto contiguo a ella y otro cuarto para adentro. Asimismo otro cuarto
con su cocina y corral, dos cuartos altos buenos [y] otro cuarto en que
encierran el maíz...
Se enlistaron también "una cama de vaqueta" y algunos
ornamentos religiosos, así como diversos efectos como: paños de
rebozo,cazos, sebo, etc. al parecer de tienda, y alguna plata labrada. Del
molino de fundición fueron anotados "dos hornos, un vaso de sacar plata,
dos galeras; otra en que se encierra la ~ga; dos ruedas de lanternilla", etc.
Se hallaron entre los bienes ciento cincuenta quintales de greta, dos cargas
de plomo y cinco de metaf, "todo de fundición", además de veinte
revolturas "de plomo rico". Se describe la carbonera y se enlistan cuarenta

'° Véase la nota 38.

Sabinas era sólo hacienda de beneficio. La única mina que figura
como propiedad del padre Calancha, la de Nuestra Señora de San Juan,
estaba en Boca de Leones y la administraba el minero Vital Rodríguez. El
inventario registra la boca de la mina "con su puerta y llave de loba"; las
herramientas, dos cuartos, un jacal y algunas cargas de fundición. El
expediente ofrece mayor información descriptiva, como la de que 11toda la
hacienda [estaba] rodeada de paredes". El avalúo, sin embargo, da clara
idea de que no tenía ya el esplendor de otros tiempos, puesto que apenas sí
se apreció todo en 3,576 pesos; entretanto que las deudas ascendieron a
3,975. No se habla del valor de las ti.erras de la hacienda de minas, por estar
incluídas en la donación a los jesuítas.

Don Pedro, hermano del licenciado, probablemente ya no vivía ;
Andrés de Luna y Calancha, su sobrino, al parecer se volvió a España.
Había probado su parentesco con una interesantísima información
testimonial de nobleza o de limpieza de sangre, levantada en Palma de
Mallorca y que figura íntegra en el expediente (folios38 al 45, vuelto);
aparece también alguna correspondencia del padre Calancha con sus
parientes en España.

Fimdaci6n del real
En las mercedes de tierra, visitas de gobernadores y demás
documentos de la transición del siglo XVIl al XVIII, el lugar aparece, al
principio, como las Sabinas o como hacienda de las Sabinas.
Frecuentemente figura como real, designación aplicada en forma genérica a
todo asiento minero. Algunas veces figura como valle, categoría política

�371
370

parte". El 23 de marzo de 1731, el gobernador conde de Penalva dictó auto
que indicaba la existencia de un alcalde mayor. En las primeras décadas
del XVIII se llama Real de Santiago de las Sabinas, a la hacienda del
licenciado Francisco de la Calancha y San José de las Sabinas a la del
general Pedro de Echeverz; o real de las Sabinas a todas juntas.

decJarando al lugar como Real de Minas.
Para que como tal puedan fabricar casas y todo lo demás que les
11!1 favorable... arreglándose a las cláusulas siguientes y observando lo

nusmo que los demás vecinos de los reales de minas de la Nueva España.

En el apartado "Testimonio de inapreciable valor histórico", el
maestro Francisco J. Montemayor reproduce en su libro (páginas 15 a la 21)
un interesantísimo documento titulado: Testimonio de la fundación y límites
del mineral de Santiago de las Sabinas, hecho por el señor conde de Peniúva,
gobernador del Nuevo Reino de León, el año de 1731; sin indicar su
procedencia.

(J

El texto, incluye un escrito de los vecinos dirigido en 1730 al
mismo gobernador, de cuyo contenido se desprende que "en las tres
haciendas de beneficio de sacar plata" se fueron agregando algunos
vecinos y fabricaron algunas casas, con el consentimiento de don Pedro de
Echeverz; quedando como dueños y pudiendo vender. Se expresa, además,
que ya se había formado una vecindad de sesenta milla. Que desde tiempo
atrás el lugar se había constituído en alcaldía mayor; y que habían
fabricado un templo, como ayuda de parroquia, con obligación de que
hubiese un teniente de cura. Añaden los firmantes que cuando al general
Echeverz le fueron medidas sus tierras, al "componerse" con Su Majestad,
fue separado un pedazo que comprende en su centro esta población, desde
el paraje llamado el Saltillo hasta el puerto que entra para el cañón a Boca
de Leones ....quedando por realengo para que se poblase.

Los sucesores de don Pedro de Echeverz se eximirán de introducir

sus cuadrillas en el real y los miembros de éstas podrán vivir como
vecinos.

2 Los vecinos no harán sus casas fuera del perímetro cedido y sólo
usarán la acequia para su gasto o para hacer adobes o fabricar casas.
3

Si los herederos del general Echeverz cambiaran de lugar la acequia

y el río no tuviese agua, los vecinos podrán usar la acequia donde
estuviese.
4
Los donantes recuperarán su derecho a las tierras, si el real
desapareciere.
Para el infractor de esta reglas, el gobernador acordó una pena de
cincuenta pesos y, además, destierro del reino.
Fue así como quedó fundado el Real de Minas de Santiago de las
Sabinas.

Los herederos de Echeverz, representados por don Juan Ruiz del
Valle, cedieron esta porción de terreno, para erigir el real; pero al decir de
los solicitantes, les impedían fabricar sin su licencia y les exigían pagar dos
reales anuales. Consultado el caso al licenciado Juan José de Ledesma,
abogado de la Real Audiencia residente en San Luis Potosí, el 21 de
septiembre de 1730 emitió su parecer. Dijo el asesor letrado:

Del examen de las fuentes bibliográficas y documentales sobre
Sabinas Hidalgo, se desprenden las siguientes observaciones:

Los vecinos tienen privilegios por ley~ reales y que no pueden estar
sujetos a un particular... may&lt;;&gt;rmente estar ya la población en gobierno
político y constituída justicia eclesiástica y secular.

Que en la historiografía de Nuevo León se establece la duda sobre
si el origen de Sabinas fue en 1692 o 1693.

Turnado el parecer a los herederos de Echeverz, dijo don Juan Ruiz
del Valle que no se hubiera requerido acudir a opinión de letrado; que Y~
ellos habían cedido las tierras y "me allano de nuevo en nombre de nu

Que el primer dueño de tierras en Sabinas fue el capitán José de
Ayala, por merced del Ayuntamiento de Monterrey, de 1664, ratificada por
el gobernador don León de Alza en 1675.

Que la información levantada en 1712 para probar que el general
Ignacio de Maya fue "el primero, sin que hubiese persona alguna" pudiera
ser parcial, por haber sido levantada ante el alcalde de Boca de Leones

�372

373

sobre quien el general Pedro de &amp;heverz, que la promovió, tenía poderoso
influjo.
Que, en cambio, a nuestro juicio, tienen mayor valor las
certificaciones dadas en 1710 por el Juzgado Privativo de México, basadas
en las del gobernador Pérez Merino, de 1693, (más cercanas al origen)
sobre que el licenciado Calancha fue el primero y que a invitación suya
entró el general Maya.
Que la donación del licenciado Calancha hecha a los jesuitas en
1714 comprendió todas sus tierras, las de labor y las de minas, pero que él
continuó residiendo en estas últimas y trabajándolas hasta su muerte; y
que los herederos del general &amp;heverz donaron las tierras en las cuales fue
asentada la población y en las que el gobernador conde de Penalva fundó
el Real de Minas el 23 de marzo de 1731.
Estas consideraciones pueden ser resumidas en dos: que las
haciendas fueron asentamientos, el primero de los cuales se debió al
licenciado Calancha en 1692, y que el Real de Minas fue formalmente
fundado por el gobernador conde de Penalva, el 23 de marzo de 1731.

EL MOVIMIENTO EMANCil'AOOR. LOS IDEALES DE LA
ILUSI'RAOÓN Y MÓVILES REALES
Dr. Ernesto de la Torre Villar
Universidad Nacional Autónoma de
México

La Ilustración, ese gran proceso ideológico que conmovió y
removió al mundo occidental, presentó aspectos políticos-sociales que
influyeron en el movimiento emancipador de los países
hispanoamericanos. Si bien la Ilustración provocó notables
transformaciones en el ambiente puro de la cultura: en la filosofía,
lileratura, artes y educación, también lo tuvo en el ambiente de la política,
pues fue la fuerza que produjo la Revolución Francesa, la caída de la
monarquía y que mezclada con hondos problemas socio-económicos
transformó la sociedad europea y americana.

Si como asienta Adorno provocó la liberación de la razón, el uso de
la libertad de pensar y actuar de acuerdo con la pura razón, también
demolió los sistemas absolutistas, las añejas formas e instituciones políticas
que restaban libertad a los hombres, que desconocían los derechos
naturales que todo hombre, por el sólo hecho de serlo posee desde que
nace. Ese gran fenómeno político que fue la Revolución Francesa, recogió y
enarboló como postulados fundamentales el cambio de formas de gobierno
consideradas como opresoras y erigió un decálogo de mandamientos que
devolvían a los hombres su dignidad, sus derechos y sobre todo la
consideración que el Estado, creado por la sociedad para su mejor
organización y cumplimiento de sus altas finalidades, debía asegurar la
libertad y felicidad de todos y que el pueblo debía participar activamente
en la organización y cumplimiento de la misión estatal.
La libertad total del hombre para vivir en sociedad, para darse la
forma de gobierno idónea, para lograr amplia y segura convivencia,

�374

gobierno en el que podía y debía participar y que además le aseguraba sus
libertades de pensar, de trabajar, de gozar de sus bienes, de cultivarse, fue
tal vez el impulso mayor que las ideas ilustradas dieron al mundo. La
libertad total del hombre y de todos los hombres, viejo ideal que la
humanidad ha sostenido en todos los tiempos, renovó la mente de los
hombres y junto con la libertad, la afirmación torunda de que los hombres
todos son iguales en toda sociedad, en todo pueblo, en el universo entero.
Esta igualdad que vuelve hermano a todos los seres fue enarbolado por los
caudillos ideológicos de la ilustración, impregnándolo con un matiz
político que le dio mayor fuerza.

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Si bien esos ideales movieron a pueblos enteros a sostenerlos,
luchar por ellos y proclamarlos como princi~io~ fundamentales de .su
existencia, también actuaron en ese gran movmuento de transformación
que la ilustración provocó, otros más que tien~n un matiz más jur~dicopolítico que filosófico social. Estos son la adopción de formas de gobierno,
no inéditas ni desconocidas, pues algunas existieron desde los albores de la
organización política de las sociedades occide~tal~s, pero olvidadas, c~das
en desuso, por haberse corrompido, extinguido su fuerza y fines
escenciales, por intereses contrarios e incuria de los mismos hombres. ?&gt;n
transformaciones, una puramente formales, otras de fondo y sentido,
fueron propuestas nuevas instituciones, nuevos organismos, p~ro .e~ los
cuales estuvo siempre presente el principio de que era necesario vivir en
un pleno estado de derecho, en el que la ley, ?ensa~a, establecida Y
aceptada por la sociedad entera, fuera la norma. El rmpeno de la ley, de las
normas fundamentales se impuso en la mente de todos los ho~bres. Podia
aceptarse la forma monárquica de gobierno, pero sometida a una
Constitución no al arbitrio absoluto de un solo hombre o de un solo grupo.
Si el vuelco en las formas de gobierno fue hacia la república, también ésta
debería descansar en una norma fundamental que la definira, rigiera Y
justificara. La participación del pueblo en la elaboración y adopción de s~
ley esencial, de su constitución, fue un postulado rousoniano que adoptó
casi todo el mundo occidental. Jefferson Rea Spell, en su no superado
estudio, ya clásico en nuestra literatura histórica, h~ demostrado como. la
influencia de las ideas del ginebrino en~hispanoamenca, fue absoluta Ybien
próceres de seguir las ideas de R~usseau: comba~an ese signo de
modernidad, de clara influencia de la ilustración que vibraba en la ~~te
de nuestros ideólogos. Un consenso total del puebl? en la ley q~e lo rigiera
fue el ideal de nuestros insurgentes, de nuestros primeros estadistas.

375

Otro .gran principio de la ilustración consistió en sostener y
defen~er_ la idea de que el gobierno del pueblo actúa para el pleno
~p~ento de sus funciones, a través de diversos órganos. La teorías de
la divtSión de poderes que tiende a ser un obstáculo a la concentración del
mando en unas solas manos, y una garantía de que el pueblo interviene en
la toma de decisiones, mas aún de que el propio estado debe ser el
guardián de todos los_ derechos humanos, fue igualmente una idea
ilustrada.
Estas ideas fundamentales jurídico-políticas penetraron en forma
abierta en las sociedades hispanoametjcanas, las permearon y dieron lugar
a nuevas formas estatales alejadas de la tradicional forma monárquica. Los
modelos que los modernos estados, americanos y europeos ofrecieron a
nuestros países en formación, sirvieron para seguir lineamientos, bien
formales, bien esenciales para su futura organización. Sin embargo, no cabe
duda que desde los prodomos primeros de nuestra independencia, las
ideas ilustradas que aspiraban al goce de la libertad, al establecimiento de
un estado de derecho, a la necesidad de definir y precisar sus funciones, ya
fueron bien definidas.
En las Juntas de 1808, la idea de construir el Estado mediante el
vo~ de l~s pueblos ya ~ patentizó, como también lo hizo el principio que
hacia radicar la soberania de la nación en el pueblo. En el año de 1810, el
señor Hidalgo pensó en la creación de un gobierno con órganos bien
establecidos: un congreso, un ejecutivo y un poder judicial. El proceso
organizativo del Estado Mexicano que va desde la Junta Nacional
Gubernativa hasta la Labor de los Constituyentes que nominados en
Chilpancingo y reunidos en prodigiosas sesiones, concluyeron en
Apatzingán el año de 1814, el Decreto Constitucional para la libertad de la
América Mexicana que constituiría nuestra primera constitución, estuvo
impregnada de las ideas que la ilustración nos había aportado.

Pero si aceptamos que esa prodigiosa corriente de ideas influyó en
nuestro desarrollo político, también debemos aceptar que otra corriente,
impetuosa y permanente de ideas, de móviles surgidos de nuestra propia
realidad fue la que actuó con mayor violencia y efectividad en el desarrollo
de nuestro movimiento emancipador.
Los próceres de nuestros movimientos de emancipación desde los
precursores, que encontramos en los diversos siglos de nuestro desarrollo

�376
histórico, hasta los que tomaron el pendón y la dirección de la lucha, tanto
algunos hombres ilustres como Eguiara y Eguren; Francisco Javier Gamboa
como Talamantes y el licenciado Verdad, como Miguel Hidalgo, Ignacio
López Rayón, José María Morelos fueron hombres influídos por la
Ilustración, pero también influídos por las ideas universales que habían
sostenido Francisco de Vitoria, Melchor Cano, el P. Las Casas y
Montesinos; Vasco de Quiroga y fray Alonso de la Veracruz. Inspirados en
las ideas y el pensamiento de Aristóteles y Santo tomás, defendieron la
libertad y grandeza del hombre, los vínculos fraternales que unían a toda
comunidad. Apoyaron la necesidad de que existieran principios de
derecho positivo que reconocieran los del derecho natural y abogaron por
la creación de regímenes políticos hechos por el hombre y para el hombre.
Nuestros pensadores, filósofos, teólogos, juristas, manejaron desde muy
temprano las normas esenciales que tendían a asegurar la libertad del
hombre, su dignidad, la posibilidad de regirse social y políticamente por
principios jurídicos. Larga fue la evolución de estas ideas en las sociedades
coloniales hispanoamericanas, pero también fue efectiva, y al cabo de los
siglos al hallar en las ideas ilustradas esos principios formulados de otra
manera, las aceptaron e hicieron suyas.
Por otra parte, nuestros próceres fueron seres hincados en la
realidad socio-económica de nuestros países. Sabían de la carencia de la
libertad en amplios grupos, de la injusticia que sufría la gran masa del
pueblo, del alejamiento en que vivían respecto a su participación en los
negocios del pueblo.
Conocían su miseria y su sujeción, el mal trato que recibían, su
indigencia cultural, las pesadas cargas económicas que sufrían. Curas de
pueblos alejados, metidos en las serranías y en las tierras mas flacas,
abogados que trataban a diario a multitud de menesterosos ahitos de
jl.1$ticia y amparo, funcionarios honestos, que siempre han existido al lado y
pisoteados por los corruptos, todos estos hombres que portaban en su
sensibilidad y en su diario vivir, sentimientos libertarios y fraternales, al
recibir el incentivo agudo y poderoso que las ideas ilustradas les
brindaban, sintieron la necesidad de prbtestar y rebelarse por el angustioso
sistema en que vivían y reclamar airadamente, el respeto a los derechos
que como hombres tenían y la necesidad de derechos que como hombres
tenían y la necesidad de constituir un sistema de gobierno que les
asegurara, como escribirían los diputados de Apatzingán, la felicidad que
consiste en gozar de la libertad, de su seguridad y propiedades. Es en el

377

proceso emancipador en el que se fusionan y conjugan las ideas ilustradas
y los principios esenciales que la sociedad mexicana reclamaba para ser
libre y feliz.
Vemos ahora con mas detenimiento algunos de estos móviles
socio-económicos que dan razón y sustento a nuestra lucha insurgente.
La sociedad mexicana estaba unificada en tomo de la conveniencia
de lograr la autonomía política, de darse un gobierno· propio con
representantes surgidos de los grupos rectores. Independencia política
primero y luego creación de un gobierno propio, pero dentro de un
ambiente de respreto, de tolerancia, de igualdad sin contrastes económicos
tan marcados. Ese trasfondo que envolvía a toda la sociedad no podía
tolerar la existencia de ciertos males sociales, económicos y culturales que
afectaban a la mayor parte de la población. Entre esos males tenemos en
primer lugar el de una falta total de libertad, como era el caso de los
esclavos negros y el de una libertad restringida como ocurría con los
peones acasillados, los mineros, los trabajadores del campo sujetos pÓr
deudas que la ley o la costumbre autorizaba. Había que acabar con las
diferencias sociales como las castas, privadas de su libertad de
contratación, de posibilidades en el trabajo y de la posibilidad de ascender
a estratos sociales más altos. La abolición de la esclavitud, la desaparición
del régimen de castas que tendía a provocar divisiones discriminatorias
e~~ un sen~do ~acial y la desaparición de un régimen que disminuía por
VICiada aplicación de la ley, la libertad individual de moverse, de
expresarse, de contratarse y tener acceso a situaciones mejores, eran en
suma los males que se trataba de eliminar con un cambio de régimen a
través de la guerra que se estimó necesaria para cambiar el estado de cosas.
La libertad, suprema aspiración que anida en todo hombre fue uno de los
móviles mas poderosos que motivó a todas las clases que participaron en la
guerra insurgente.
Entre las causas económicas hay que mencionar las siguientes:
Desaparición del sistema tributario que gravaba a la sociedad,
principalmente a las clases mas desheredadas. En segundo término la
distribución inequitativa de la propiedad; la existencia de latifundios, de
grandes haciendas, formadas mediante el despojo de las tierras y aguas de
las comunidades indígenas. Este móvil que Alamán advierte
inteligentemente fue el que provocó la adhesión de grandes masas del
pueblo, representó una de las mas fuertes razones del descontento popular.

�378

Si Alamán lo advirtió, fue porque Hidalgo en verdad lanzó
promesas de una repartición agraria benéfica. Los hermanos González,
Emeterio y Epigmenio inodados desde el principio en la lucha habian
propuesto el reparto de las haciendas entre los auténticos labradores. El
plan que se halló entre sus pertenencias, aparte de armas muy
rudimentarias proponía justa e inmediata repartición de tierras. Este móvil
agrario que emparienta y continúa dos revoluciones, la de 1810 y la de 1910
fue sin género de dudas, uno de los más fuertes argumentos de atracción.
Ligado a él estaba el de la libertad de contratación para trabajar sin
apremio de ninguna naturaleza. Ese trabajo podía ser el de jornalero, pero
también el de modesto artesano de aquel que supiera efectuar alguna labor
artesanal, un oficio mecánico. Sabemos muy bien que Hidalgo instaló en
sus sucesivos curatos, centros de aprendizaje artesanal: alfarería,
carpintería, cultivo del gusano de seda, de las moreras, de las vides. De ahí
saldrían varias generaciones que dominando su arte u oficio, pudieron
trabajar libremente ganándose la vida. Este sistema contrariaba el régimen
gremial que regía, a veces pésimamente, en Nueva España. El gremio
significaba una mengua de libertad y una posibilidad discriminatoria; por
otra parte contrariaba la libertad económica por la que tanto bregaba el
liberalismo. Abriendo el trabajo a todos se afianzaba la libertad de
empresa, la de libre contratación. Morelos después de Hidalgo vería ese
mal que solapaba el trabajo gremial y por ello prohibió persistiera.
Otro móvil social muy importante era el derecho a participar en las
decisiones de gobierno, tener acceso a la representación democrática, a
participar de las funciones de gobierno. El principio de igualdad ante la ley
había hecho mella en el ánimo de los insurgentes. Requeríase tan solo de
cierta preparación más no debía existir impedimento legal para ocupar un
puesto representativo. La promesa de Hidalgo, de convocar a un congreso
de ,representantes del pueblo, obedece a esta idea, así como los esfuerz.os
de Morelos para convocar a un congreso en Oúlpancingo. Otros ideales
políticos como la existencia de un convenio social entre los ciudadanos Y
también de derechos como el de libre expresión del pensamiento, derecho
de propiedad, garantías para ser juzgai:lo por ~bunal ~ompetenh: y por
pena expresa en la ley eran aspiraciones justas de la sociedad mexicana Y
estaban intimamente unidas a sus reclamaciones sociales.
Estos ideales que latían en los grupos dirigentes, fueron los que
arrastraron a la rebelión, con el lema de la independencia política en

379

prmier término, pues se pensó que su falta era la que originaba todos los
Jlll)es que sufría la sociedad. Los insurgentes se apoyaron en los grupos
11ep1uperados, pues éstos expresaban mejor que nadie los males que
safrlan. Se llegó a autorizar la violencia, pues se pensó era un desahogo
JlllW'8} ante muchos años de sometimiento. La rebelión que se inició
proclamando la independencia y condenando el mal gobierno pronto se
tranSformó en enorme movimiento social que en ocasiones desbordó a sus
dirigentes. Esto ha llevado a sostener que el movimiento insurgente surgió
sin plan político ni social ninguno. Las declaraciones de Hidalgo y sus
aeguidores nos confirman la idea de que anhelaban un país libre, con un
gobierno representativo, los poderes debidamente separados y en el que
kJdo el mundo siendo igual a los demás ante la ley, gozara de
determinados derechos inviolables e imprescriptibles. Hidalgo mencionó
un congreso legislador; en Guadalajara creó un ejecutivo con el licenciado
)osé Ma. Oúco e Ignacio López Rayón. El poder judicial quedaba en la
audiencia que había que renovar. Morelos convocó al Congreso y lo reunió
en Chilpancingo. Le hizo elaborar una constitución que mencionaba la
presencia de los tres poderes y las garantías individuales. Formó un
legislativo y un tribunal supremo y él se avocó a llevar la ejecutividad del
gobierno muy disminuida por el poder del Congreso.

Si el programa político está debidamente establecido y se confirma

oon la lectura cuidadosa de documentos muy significativos, el programa
9DCial de la emancipación surge de la lectura igualmente cuidadosa de sus
escritos: decretos, proclamas y manifiestos, de la observación detenida de
sus actos. Por ello conviene socioeconómicos y su expresión de parte de los
emancipadores.
La libertad tanto política como social fue una constante en todos

ellos. La desearon para todos por igual, sin hacer diferencias por razones
de origen, raza o condición. Los más afectados por su carencia eran los
ñvos y decretar y hacer realidad la abolición de la esclavitud fue idea
generalizada que revela como los próceres tanto por sus juntas,
conversaciones y trato estaban animados por el mismo espíritu.
La primera proclama abolicionista fue la dada el 19 de Octubre de

1810 por el intendente José María de Anz.orena, "quien en cumplimiento de
las sabias y piadosas disposiciones de... don Miguel Hidalgo" ordenó a
k&gt;dos los dueños de esclavos "los pongan en libertad" y prohibió que en lo
sucesivo se les pudiera vender o comprar. Esta noble disposición indica

�380

381

como un funcionario importante de la administración virreinal se hacía eco
de las intensiones del cura Hidalgo, del jefe de la insurrección. Cuatro días
mas tarde, ésto es el 23 de Octubre ... el licenciado Ignacio López Rayón,
procedente de una familia de mineros acomodados, daba en Tlalpujahua
una disposición en la que ordenaba en virtud de la comisión recibida de
Hidalgo y "en vista de que todos los americanos debían ser iguales y no
debía existir distinción de castas", que "quedaba abolida la mí5trr1
condición de esclavo, y libre el que lo haya sido como cualquier individuo
de la nación". Aquí Rayón calificaba de mísera la condición de esclavo y
proclamaba la igualdad de todos los mexicanos ante la ley.
Un mes más tarde, el 17 de noviembre, desde al Aguacatillo el cura
de Carácuaro, discípulo de Hidalgo a quien se unió en Charo, antes de
pasar a insurreccionar el Sur, como se le ordenó, emitió célebre decreto en
el que mandaba la supresión de la esclavitud y la desaparición del régimen
de castas, imponiendo severas penas a quienes los tuvieran. Al declarar
abolida la esclavitud, Morelos prosigue ese plan general de manumisión y
aun va mas lejos al incorporar en su disposición a las castas para quien
existía una sujeción autorizada por ley y mantenida por la costumbre. Es
dentro de esta misma línea que debemos mencionar el famoso decreto de
Hidalgo dado el 6 de diciembre en Guadalajara y que ratificó como
secretario de gobierno don Ignacio López Rayón. Así fue como por
expresiones directas de las principales próceres, quedaba México libre de la
esclavitud. Siendo ese mal tan grave no desapareció ni con disposiciones
posteriores la esclavitud, como una de 1825, por lo que ya tardíamente
Vicente Guerrero tuvo que decretar su extinción total, con lo cual ese
flagelo social desaparecería como lacra de la sociedad mexicana.
Las castas en las que algunos veían reales diferencias sociales y el

sentimiento discriminatorio que muchos conservaban como pretexto de
sujeción, fueron vistas con interés, principalmente por Morelos que detectó
en s1;1 persistencia un posible peligro. En varios documentos se refiere a las
castas y a la igualdad que debe prevalecer ante ellas. Proclama que todos
los miembros de la sociedad debían considerarse con el amplio título de
americanos y que nadie debía ostentar otro título más digno. Menciona que
el enemigo común es el gachupín, el peninsular, pero que los demás
grupos están incorporados en una sola denominación que debe llenarles de
orgullo. Más aún, cuando unos subordinados de Morelos, David y Tabares.
insurreccionan en las costas del sur a grupos negros para enfrentarlos en
peligrosa guerra racial se les detenga y ejecute para evitar una cruenta,

imtil y peligrosa guerra de castas. Hay que recordar que Nueva España se
a,mnovió en 1805 ante la rebelión de los negros de Santo Domingo cuyos
iesultados fueron funestos. Esa experiencia vibrará en el ánimo de los
mexicanos y les llevará a no provocar rebelión semejante ni a enfrentar un
grupo contra otro por razones raciales.
Una sola denominación, la de mexicanos americanos, sería la de
Edo el pueblo de México que así proclamaba a todos los vientos la
existencia de una auténtica y real democracia social, la cual aún persiste.
l!sla democracia social será alabada y justipreciada décadas mas tarde, por
tmnbres de mente amplia como Lorenzo de Zavala y Justo Sierra O'Reilly,
al recorrer los Estados Unidos y percatarse con dolor que allá no existía
democracia social, que solo actuaba la democracia política. Cosa curiosa, a
más de ciento cincuenta años de distancia, México vive plena democracia
roa!, pero aún no alcanza la auténtica democracia política.
Entre los males económicos debemos contar la existencia del
si.1lenla de tributos que gravaba a las clases bajas, indios, y mestizos.
!iendo el jornal corto y las condiciones de trabajo tan pesadas, la exigencia
fgai de pagar el tributo, significaba una medida a todas luces injusta. El
señor Hidalgo advirtió muy bien ese mal y por ello en reiterados decretos
declar6 suprimido el tributo. Sus colegas Rayón y Morelos, insitirían en su
desaparición total, de alú el sentido de varias disposiciones entre otras las
del Aguacatillo.
Ya señalamos como la pésima distribución de la tierra era la razón

de un grave descontento, generalizado en todo el país, pero mas en las
wnas de latifundio dominado por los españoles.

Hidalgo enseñó a varias generaciones de labradores a cultivar sus
propios campos, a experimentar en ellos nuevos cultivos. Sus seguidores
k&gt;s González que recorrían el centro del país en su función como
comercíantes y granjeros, topáronse con enormes latifundios, con
labradores cautivos en sus casillas, con la penible tienda de raya. Sin gran
preparación captaron que el mal principal era el de la mala repartición de
la tierra, la existencia de haciendas que impedían la propagación de la
pequeña propiedad, que obligaba a los pueblos a vivir cercados por
latifundios cuyas tierras antes les pertenecían, y a éstas despojadas de sus
aguas. Por ello en medio de su rusticidad elaboraron notable plan de
repartición agraria, adelantándose en cien años a los revolucionarios del
Sur, a Emiliano Zapata y sus seguidores. Diversos decretos de Morelos

�382

383

enfatizaban esos males y proponían soluciones, principalmente para
restituir a los labradores sus tierras y aguas.
Estos puntos representan en el ideario insurgente los móviles de
tipo social y económico que motivaron a los jefes a tomar medidas para
contrarrestarlos. La realidad social que ellos conocían muy bien, pues la
vivían, les llevó a tomar medidas durante la guerra insurgente para
hacerlas desaparecer en todo lo ancho del territorio. Al calor de la lucha
fueron resueltos diversos problemas que afligían a las comunidades En
tanto se combatía y tomaban medidas concretas, la capacidad de legislador
y de estadista que tenía Morelos le llevó a reunir al Congreso y
encomendarle la elaboración de la Constitución que debería regir al país
una vez consumada la Independencia. Las disposiciones de tipo político
gubernamental dadas de 1811 a 1815 el año de su muerte, revelan al varón
iluminado por la idea de una patria nueva, sin desigualdades ni injusticias,
al estadista de amplia visión político-social; al militar pundonoroso y
esforzado; al patriota honesto y reflexivo interesado en el bienestar y la
cultura del pueblo. Tan altas cualidades, hacen de Morelos el líder más
sobresaliente de nuestro movimiento emancipador.

LOS DOS LAREDOS EN BÚSQUEDA DE SU IDENTIDAD:
UNA HISTORIA SESQUICENTENARIA
ManuelCeballosRamírez
El Colegio de la Frontera Norte
Universidad Autónoma de Tamaulipas
Soy mexicana sin serlo.
Soy americana sin sentirlo [...]
Soy de la frontera.
De Laredo [...]
Donde festejamos en grande
el nacimiento de Jorge Washington [...]
Soy como el Río Grande,
una vez parte de México,
desplazada.
Soy como un títere
jalado por los hilos de dos culturas[...]
Soy la mestiza[...]
Laque sufre
por no tener identidad propia
y lucha por encontrarla.
Raquel Valle Sentíes1
Uno de los principales problemas que el historiador de la frontera ha

de resolver es el modo de conceptualizar en el tiempo y en el espacio a las
poblaciones fronterizas que durante alguna etapa de su historia estuvieron
unidas y fueron separadas luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848.
Otro problema derivado del anterior, es el de dilucidar la constante
interdependencia entre las llamadas poblaciones gemelas, las inevitables
contradicciones y las frecuentes formas de convivencia y acuerdo mutuo.
Influidos como estamos por las categorías de la historia positivista es fácil
1

Raquel Valle Senties, Soy Como Soy y Qué, M6A Editions, San Antonio Tejas, 1996

�384
caer en aberraciones y confusiones al no distinguir la extremada confusión
que se puede dar a los eventos de la historia fronterizos. En efecto, no
podemos agrupar en un solo haz cuestiones políticas, jurídicas, económicas,
sociales y culturales de la historia porque cada una de ellas lleva su propio
ribno, responde a sus propios estímulos y adquiere diferentes perspectivas;
solamente situándolas en la compleja contextualidad espacial y temporal
podrán recibir una adecuada interpretación.

En este sentido los textos y eventos que presentamos pertenecen a los
poco más de dos siglos de existencia de este espacio geopolítico en el que hoy
se encuentran los dos Laredos. Esto nos sitúa de lleno en la primera cuestión
que es la del origen común de ambos asentamientos, es decir en su inicio
como comunidad geopolítica de origen novohispano a mediados del siglo
xvm. De esta población informaba, poco después de su fundación, el capitán
de dragones José Tienda de Cuervo al Virrey de Nueva España en los
siguientes términos:
Esta pequeña población se formó en 15 de mayo de 1755, situóse a
las orillas del norte del Río Grande de este nombre, en terreno llano y seco, su
temperamento es caliente en verano y frío en invierno y sus vecinos informan
que es saludable.2
Quien inició las diligencias para hacer la fundación de la villa de
Laredo fue Tomás Sánchez quien a su costa trasladó algunas familias. El
encargo primero de José de Escandón a Sánchez fue establ~erse en_ la
margen del Río de las Nueces, pero fue disuadido por las circunstancias
adversas al establecimiento. Así lo había comunicado a José Vázquez Borrego
quien ya estaba establecido en la Hacienda de Dolo~es a d~ez leguas de lo que
hoy es Laredo. Tienda de Cuervo informaba as1 al Virrey acerca de los
primeros laredenses

De la revista que pasé, en que se ven también los bienes con que se
ha principiado este establecimiento y como de las declaraciones constan las
demás circunstancias de él menudamente, excuso molestar a V.E. con la
relación de ellas, y exponer otras de las que, por el juicio que ~e formado,
entiendo que las ventajas y awp.ento que puede tener esta población, las debe

Estado General de las Fundaciones Hechas por D. José de Escandón en la Colonia del
Nuevo Santander Costa del Seno Mexicano, Archivo General de la Nación, Talleres Gráficos
de la Nación, México, 1930, p. 123.

385

fundar en la cría de ganado, respecto a ser el terreno tan a propósito aquí al
efecto como en toda la colonia; pero por lo tocante a siembras, concibo que
prometen poco beneficio y el que resulta al común de este establecimiento es
de ser también tránsito ordinario para la Provincia de Texas y sus presidios
desde [el] Nuevo Reyno de León y la Provincia de Coahuila, cuyos linderos
distan siete leguas en el paraje llamado Carrizo Prieto, siendo esta población
)a última de la colonia por la parte del norte (situada según puede
comprenderse) en veintiséis grados y medio de latitud. Lo reciente de ella no
da bastante conocimiento para solidar más el concepto de la conveniencia
que puede proporcionar; pero no habiendo ocasionado hoy gasto a la Real
Hacienda, ni ocasionándolo hoy, me parece que será conveniente que
subsista hasta reconocerse mejor los efectos que produce y los aumentos que
logra.3
Si para entonces, no podía aún el capitán Tienda de Cuervo "solidar"
su opinión sobre la villa de Laredo debido a lo reciente de su fundación, sí lo
hizo poco después de consumada la Indpendencia, la Comisión de Límites.
&amp;ta Comisión fue dirigida por el general Manuel Mier y Terán quien llegó a
la villa de San Agustín de Laredo el día 1 de febrero de 1828. Durante veinte
días los integrantes de la Comisión estudiaron Laredo y sus alrededores:

la villa de San Agustín de Laredo (...) fue fundada sobre la margen
iz.quierda del Río Bravo del norte el 25 de agosto de 1755 [sic] y pertenece al
estado de Tamaulipas. Sus calles son bastante anchas, y tienen toda la
simetría que observaron escrupulosamente los conquistadores en el Nuevo
Mundo. En diciembre de 1827 la población ascendía a 2041 habitantes.
Laredo que es un pueblo con nombre de villa, estuvo en otro tiempo muy
expuesto a los ataques de los indios( ...) Este pueblo estará floreciente cuando
el Río Bravo del norte sea frecuentado, para lo que se necesita que estos
estados adelanten mucho en población(...) Los vecinos de este presidio son
de sangre mezclada; muchas familias son muy blancas, otras muchas están
mezcladas con la sangre indígena. Aunque no son muy laboriosos ni
industriosos, son aficionados al servicio militar, algunos son arrieros, otros
labradores y la mayor parte son pastores que viven contentos con carne, maíz
y frijoles, sin desear otra cosa. las casas no tienen nada de notable; la mayor
parte son jacales y están colocadas en manzanas de cien varas cuadradas:

2

3 Estado Genral de las Fundaciones hechas pr D. JO!lé de Eacandón en la Colonia del N uevo
Santander Costa del Seno Mexicano, ... , p. 124.

�386
hay dos plaz.as muy tristes, tanto por las malas casas que las rodean como
porque carecen de verdura.4
Como se ve, estos primeros escritos que exponemos son
eminentemente descriptivos. Aún así ya ofrecen algunos elementos más
analíticos que responden a cuestionamientos actuales acerca de la identidad
de la población y de sus habitantes.

íl

Los siguientes textos que transcribimos resuelven una cuestión
geopolítica que ha sido debatida entre los historiadores neolaredenses. Se
trata de la ubicación de la antigua población de Laredo a ambas márgenes
del rio. Acostumbrados como estamos a que el rio sea actualmente el símbolo
y el estigma de la división entre ambas poblaciones, se piensa que siempre
fue así. Es más, se piensa que el antiguo San Agustín de La.redo estaba sólo
situado a la margen izquierda del Río Bravo, como está hoy el Laredo
Texano. Esto se debe, en parte, a que la tradición histórica de la fundación de
Nuevo Laredo, luego del Tratado de Guadalupe Hidalgo, afirma que muchos
de los moradores del perdido La.redo cruzaron el río y se establacieron en su
margen derecha fundando una nueva población. El texto en que se
fundamenta esta tradición histórica fue escrito apenas treinta y siete años
después del suceso por Juan E. Richer. Sin embargo, Richer no afirmó que
estuviese despoblado, aunque solo aportaba que los que se trasladaron del
antiguo Laredo al lado mexicano se establecieron entre dos ranchos,
Monterrey el uno y Saltillo el otro. La duda queda resuelta por los escritos de
los norteamericanos que llegaron a Laredo durante la guerra entre México y
los Estados Unidos de 1 ~1848. En 1846, Bryant Parrot Tilden visitó La.redo
y lo describió así en una publicación aparecida al año siguiente en Filadelfia:

Este pueblo se asienta en ambos lados del río( ...) El Laredo Texano
tiene alrededor de 1500 habitantes y sus construcciones son en su mayor
parte de piedra. En el Laredo mexicano sus construcciones son en su mayoría
de caña, de madera y adobe y el número de sus habitantes no es mayor de
500. Este pueblo es importante desde el punto de vista comercial pues está en

• Luis Berlandier y Rafael Chovell, La Comisión de Limites Diario de Viaje, Archivo General
del Estado de Nuevo León, 1989, pp. 92-93

387

la ruta ~ t a de ~ Antonio de Béjar en Texas a Monterrey a una distancia
de 150 millas del pnmero y cerca de 250 millas del segundo [sic].s
.
Llama ~ a ~ n cómo Tilden no necesitó el Tratado de Guadalu
Hidalgo para adJUdicar la parte texana y la parte
·
pe
del antiguo Laredo. y más que eso manifiesta la pemrp~: dunol y otro lado
contradecirse
d
.
-r
e momento al
cuan o asienta que se trata de una sola población, pero lue o
afirma ~ue un lado es texano y otro mexicano. Esta cuestión también es g
de la discusión del momento pues según los texanos la República de
llegaba ~ta el Río Grande; pero según los mexicanos Texas tenía sus límites
en
el Río de las Nueces. Cuestión ésta admitida
la mayoría de la
...............
u.,.
.
en
... ""b' ....... anterior al conflicto incluid
del ..:t..,..to n ..._____ .
al ,
os algunos mapas angloamericanos y
--~•._.
Ouccuuencano,
menos hasta 1846.6

C

.
En noviembre de ese año llegaron a Laredo las fuerz.as de ocu ión
m~da por poco más ~e ~tenta soldados al mando de Mirabeau B.
~dente de la Republica de Texas quien era subordinado del general
l.acarías Taylor destacamentado en Monterrey Lamar d
"bía ,
población:
·
escn
ast a la

f.:nar,

.El pueblo .se encuentra dividido en dos distintos poblados por el Río
Grande, ambas sm embargo, llevan el mismo nombre de Laredo y son
gobernadas por las . mismas autoridades locales. El poblado original se
encuen~ ~- lado onente y su población conjunta suma alrededor de 1900
almas, ~didas más o menos equitativamente entre los dos lados. Es un
pueblo aJSlado, muy expuesto a las incursiones de los indios y ha sufridi
~ por ese ~otivo, setecientos de sus habitantes han muerto por ~
motivo en los últimos veinte años.7

~ant Parrot Tilden,_Jr. Notes 0n The Upper Rio Grande, Philadelphia, 1847, en Stan
Lazos Econóaucos entre los Dos Laredos 187~1880, Texas A6M Intemational
Universtty, 1994, pp. 2-3
• Vfue "New map of Texas with the contiguous American and Mexic&amp;n states" d
H.
Yoang. publicado por S. Augustus Michell, en Filadelfia en 1835 u _ _.,_ Rey V ' e dJ.
11., ~afta his ·
, ivuuun
es ayssa e et
tónca de Tamaulipu, Gobierno del Estado de Tamaulipas Instituto
~ a l i ~ de C~~ra, 1990, p . 160. Véue también el mapa elaborado por David J. Weber,
Spanish Frontier m North America, Yale University Presa 100.. 293
7BmJ
D Th
' 774,p.
•
erry • ompson, Warm Wealther &amp; Bad Whiskey, Texas Western .,____ 1991 2
Vfue también las lis._d
hab'
' e""""' del, PRí·
...,. e
1tantes de Laredo que comprendía ambos mArgenes
~~o en Charles Adams Gulick Jr. ~ The Papers of Mirabeau Buonaparte Lamar, Austin~
•- York, The Pemberton Press, 1968, v. 6, pp. 44-64.

�389
388

\

'1

A mediados de 1847, admitiendo de facto que Laredo era ya una
población texana Lamar ordenó la elección de autoridades locales. Poco
después dispuso que el lado sur fuera gobernado por Andrés Martínez,
quien había sido alcalde en 1846. Esto lo hacía al mismo tiempo que imponía
la ley marcial a ambos lados del río. Esta circunstancia empez.ó a
desmembrar paulatinamente a ambos asentamientos y a alterar la idea que
los laredenses tenían de su espacio geopolitico. La cuestión se complicó
cuando corrieron rumores de una supuesta devastadora derrota del general
Windfield Scott comandante de las fuerz.as de ocupación en la ciudad de
México. Para entonces los laredenses que habían permanecido a la
expectativa, empezaron a mostrar creciente oposición a los angloamericaoos,
y más cuando a fines de enero de 1848 la Legislatura de Texas creó el
condado de Webb que comprendía a Laredo como centro. Ante estas
circunstancias y más enterados de las consecuencias de la guerra, en abril de
1848, un mes antes de que el Tratado de Guadalupe Hidalgo fuera ratificado,
los laredenses no soportaron más la presión de ver atacados sus propios
espacios y tres de sus más destacados representantes escribieron al general
John E. Woll, comandante a la sazón en Monterrey protestanto por la
presencia de Lamar en Laredo y arguyendo que su pob~ción había sido
siempre mexicana y no tenía por qué ser ahora norteamencana. La protesta
de los laredenses fue respondida por Lamar, en un texto por demás
dramático:
El gobierno de México no se ha ocupado de sostener sus der~ oo
ha aportado nada para su asistencia y la defensa de su causa no beneficia al
pueblo de Laredo. Por más de 12 meses los habitantes han estad~. conten~ Y
felices. Sus derechos personales han sido protegidos y sus familias han sido
defendidas de los indios, y sus excelencias no pueden negar que han
disfrutado de mayor libertad, prosperidad y paz, bajo las ley~ Y las
instituciones de los Estados Unidos. Me disculpo, pero es mi deber
asegurarles que ustedes no podrán v_er realizados sus d~s para el
restablecimiento de la autoridad de MéXIco en este lado del Río Grande. Les
he dicho a menudo esta verdad. La cuestión es imposible, aunque ustedes
puedan creer lo contrario. México ha per~do Laredo para siempre.ª

Esta respuesta de Lamar y las circuns~cias propias de la división
de su población hizo nacer en ambos Laredos un proceso q~e ha ~do que
ver desde entonces con la recuperación de los espaaos sociales, con

a Jerry D. Thompson, Warm Weather ... , PP· 4-5.

iecurrentes demandas de identidad y con un prolongado y constante
{'OOfficto de pertenencia. Dos textos son muy significativos. Uno fue escrito
por un grupo de habitantes de Laredo y de la vecina población de Guerrero
en la que pedían al gobierno de Nuevo León establecer una villa en las
niárgenes del Río Salado:
Los habitantes del Laredo y Guerrero en el Estado de las Tamaulipas
y en virtud del tratado de paz hecho con la República Americana, han
perdido su nacionalidad, deseando recuperarla, hacen a costa del suceso,
sacrificio de abandonar el pueblo de su nacimiento y donde descansan las
cenizas de sus mayores(...) Se han determinado en número de noventa y
cuatro familias cuyos jefes van suscritos en la presenta acta a abandonar
Laredo y Guerrero y trasladarse al estado de Nuevo León( ...) Los pobladores
mismos que solicitan esta sección para trasladarse y conservar su
nacionalidad, religión, idioma, y relaciones con su patria Méxio.9
Pocos días después eran más los que intentaban emigrar, y eran aún

más insistentes:
Salvador Cuéllar, vecino de Laredo, por sí y a nombre de los
firmados en la presente acta, ante V.E. [exponen atentamente] que según se
lee en el mismo documento estamos muy distantes de pasar por el inmenso
sacrificio de renunciar a nuestra calidad de mexicnaos como sucedería si
continuareremos viviendo en Laredo, cuyo punto pertenece a los Estados
Unidos. No nos queda otro recurso para salvamos de tan grande sacrificio, o
de ser extranjeros en nuestro propio país, o de tener que dispensamos a
mendigar la subsistencia y comer el pan amargo de la [derrota]. Queremos
pues ser nuevoleoneses para conservar el nombre de mexicanos ya que la
desgracia de la guerra ha querido que perdamos el de laredeños y que
abandonemos el suelo tal donde existen los restos de nuestros mayores.to
El otro texto, complementario de los anteriores fue escrito por el ya
citado Juan E. Richer en 1885. En él se refería al mismo asunto de la
migración:

1

Aldtivo del Congreso del Estado de Nuevo León (ACBNL9, exp. 129. "Expediente sobre el
ealablecimiento de una colonia civil en el salado por los vecinos de Laredo que lo solicitan".
l.aiedo, 15 de marzo de 1849.
• ACBNL, exp. 129. "Expedientes sobre el establecimiento... ". Salvador Cuéllar a José Marla
Puú Montemayor, 29 de marzo de 1849.

�391

390
Celebrada la paz [de 1848] muchos de los moradores del perdido
Laredo, no queriendo hacerlo igualmente de su nacionalidad, fonnaooo
parte de una nación, cuya raza, idioma, costumbres y religión eran
totalmente diferentes a los suyos, cruz.aron el río y se establecieron entre dos
pequeños ranchos que existían en el mismo punto donde hoy se halla
ubicada esta villa, denominados el uno Monterrey y el otro Saltillo.11
Sin embargo, tanto este texto de Richer, como el afán de migrar hacia
México y establecer una villa en Nuevo León por el grupo que encabez.aba
Salvador Cuéllar no tuvieron resultados inmediatos. En realidad, los
habitantes de ambos lados del río siguieron más o menos sus mismas
actividades. Aún así hubieron de iniciar un proceso de mutua separación
particularmente en lo que se refería a su vi_da política jurídica. ~ cuanto a
cuestiones culturales y sociales, no fue sino hasta finales del siglo XIX y
principios del siguiente que se manifestaron con mayor insistencia las
preguntas por la propia identidad y por la búsqueda de los elementos
simbólicos que explicaban a ambas comunidades. Aún así la economía y el
comercio les siguió ligando en un proceso paradójico. La llegada del
ferrocarril de los Estados Unidos en 1881 y el enlace con la ciudad de Méxi:o
a lo largo de esa década, fue uno de los factores decisiv_os en las de~d'.35 de
diferenciación de ambas poblaciones. Por un lado uruó y por otro IDIOÓ un
proceso de separación.

!

Al menos cuatro respuestas a los cuestionamientos sobre la identidad
se dieron en los dos Laredos entre 1880 y 1920, es decir entre la introducción
del ferrocarril y el fin de la Primera Guerra Mundial y de la Revolución
Mexicana: la de los americaniz.adores, la de los mexico-texanos, la de los
positivistas mexicanos y la de los integradores de los dos Laredos.
La primera demanda en aparecer públicamente fue la de una
agrupación autotitulada Yaqui Tribe No. 59 de los Red Men. Integrada por
angloamericanos llegados a Laredo, desJ:'ués de 1848'. estos laredenses
propugnaron por americaniz.ar a su poblaoón. Para ello 1de~n entre otl'M
determinaciones la celebración de las fiestas de George Washington P~ q~
los habitantes de Laredo " se dieran cuen~ que vivían en temtono

rorteamericano", tal como lo decía el Laredo Daily Times de aquel febrero de
1898 cuando se iniciaron las fiestas. Uno de los momentos claves de las
primeras celebraciones era la representación llena de nuevos simbolismos en
la cual la población de Lared.o era víctima de un ataque indígena. Si bien esto
no era nada nuevo para los habitantes de Lared.o, lo que sí era realmente
novedoso era que la defensa de su población era realiz.ada por el grupo de
angloamericanos pertenecientes a los Red Men. Si esto había sido
parcialmente cierto y reciente pues el ejército norteamericano había
participado en algunas escaramuzas contra los ataques indígenas después de
1846, lo que sí no tenia nada que ver con la población, y era probablemente el
elemento más americaniz.ador de la representación era que en medio de lo
duro de la batalla, y cuando los Red Men parecían desfallecer, era la princesa
Pocahontas la que salvaba a la ciudad. Sin embargo, el intento de
americaniz.ar a la población no tuvo el éxito esperado pues hacia 1908 los Red
Men que, hasta entonces eran los encargados de las fiestas, desistieron de su
propósito, si bien siguieron participando como un grupo más.
En realidad, ganó la partida otro grupo de laredenses y
neolaredenses para quienes la población, a pesar de la separación jurídica y
política, seguía siendo una para efectos culturales, sociales y comerciales. Así,
las fiestas de febrero tuvieron que ceder a la realidad de los que eran ambos
Laredos y sirvieron de un nuevo motivo de enlace entre las poblaciones. Muy
pronto, en 1900 apenas dos años después de instaurada, la fiesta era
celebrada simultáneamente en ambos lados. Al año siguiente, el cabildo de
Nuevo Laredo acordó que la noche del 22 de febrero la plaza principal fuese
iluminada como en las fiestas nacionales. Y ese mismo año de 1901 se sentó
un precedente importarite pues el alcalde de Nuevo Laredo fue recibido
como húesped de honor por el mayor de Laredo en el puente internacional.
Para 1902, la prensa destacaba que el encuentro había sido a mitad del
puente y que tanto la banda del ejército norteamericano del Fort Mclntosh,
como la del llo. Regimiento del Ejército mexicano habían asistido este
evento. Para los años siguientes los integradores de los dos Laredos le habían
ganado la partida a los Red Men pues habían implantado la idea de la
unidad de ambas poblaciones. Así para 1912, el programa ya sin ambages
estaba titulado" Official Program Washington's Birthay Celebration, Laredo
Texas and Nuevo Laredo Mexico". El programa de fiestas establecía que los
eventos serían celebrados indistintamente en ambas poblaciones.

Sin embargo, ya para entonces los neolaredenses tenían en ciernes
una propia y diferenciada respuesta a sus demandas de identidad. :&amp;ta la
11 Juan E.

Richer, Reseña Histórica de Nuevo Laredo. Impresores del Norte, 1958, p.12

�392

había expresado recientemente el referido protohistoriador de Nuevo Laredo
Juan E. Richer en un texto cuya primera parte había terminado en 1885, pero
que no fue publicado sino hasta 1901, habiendo completado en él los 15 años
restantes del siglo XIX. Como buen positivista porfiriano, Richer avizoraba
que eran el progreso y el orden, el sentido primero y la razón última de la
existencia de la población. No diferente había sido una de las varias
justificaciones que el gobierno del Estado de Tamaulipas había tenido para
ascender a la población de la categoría de villa a ciudad en 1891. Tanto la
iniciativa enviada por el gobernador Alejandro Prieto, como el dictamen de
la Legislatura del Estado hicieron hincapié en los progresos de Nuevo
Laredo: tenía alumbrado público, agua potable por cañería, edificios públicos
y bien atendida la instrucción de su juventud; y más que eso había llegado a
ponerse a una altura muy superior al puerto de Matamoros en cuanto a
movimiento mercantil, y "al extremo de ser hoy su aduana la tercera de las
productoras de rentas para el fisco federal" .12 Si bien Richer reconocía que en
Nuevo Laredo no existían solamente elementos comerciales para explicar
toda su historia, no ocultaba su entusiasmo porque fueran éstos los
detonadores y los indicadores de su existencia:

En la parte noroeste del extenso estado de Tamaulipas (...) se
encuentra situada esta villa que goza de gran nombre y reputación comercial,
no solo en el resto de la República sino en los principales centros mercantiles
del nuevo y viejo continente. Esta reputación sólo tiene por base sus
relaciones mercantiles como puerto fronterizo de importación y exportación
(...) Aquí fue donde los primeros pobladores establecieron sus lares, y que en
el plazo de 38 años, bien insignificante en la vida de un pueblo, ha pasado
desde simple rancho, formado en virtud de circunstancias bien azarosas, a
ser una villa ya bastante considerable por su población, y de reconocida
importancia por su comercio y posición topográfica ( ...) ¿Cuál de l~
primitivos habitantes pudo soñar para el Nuevo Laredo, que en el porverur
hal?ía de ser cruzado por ferrocarriles y hilos telegráficos? Grandes
obstáculos se opusieron al progreso de la naciente villa y al desarrollo de su
fuente de riqueza(...) La honradez y laboriosidad de sus habitantes fueron su
única salvaguardia.13

"El control geopolítico en el noreste porfiriano: Nuevo Laredo Y
la fundación de Colombia en 1892''; Frontera Norte, v. 3 núm. 5, enero-junio 1991, p.13
13 Juan E. Richer, Reseña Histórica... , pp. 11-13

393

Por otra parte, en el Laredo Texano había otra corriente de
mexicanos que buscaban también su propia identidad y que no se
asimiliaban a la de los integradores de los dos Laredos y mucho menos a los
americanizadores representados por los Red Men. Esta corriente estaba
integrada por los que se empezaban a identificar como méxico-texanos y que
al no pertenecer a las élites sociales o políticas de origen mexicano eran
víctimas de diversos . grados de discriminación. En esta corriente se
agruparon algunos periodistas, comerciantes, obreros, y algunos integrantes
de logias masónicas o de sociedades mutualistas. La ocasión que llevó a este
grupo a organizar un evento que los uniera fue el linchamiento de dos
mexicanos en Texas, uno en Rocksprings y otro en Thomdale en noviembre
de 1910 y en junio de 1911 respectivamente. Para agosto de ese año se
convocó al Primer Congreso Mexicanista en Laredo que se celebró en las
simbólicas fechas mexicanas que conmemoraban la independencia nacional,
es decir entre el 14 y el 22 de septiembre. En este congreso se institucionalizó
la formación de la Gran Liga Mexicanista de Beneficiencia y Protección, cuyo
lema era el mismo que había servido al Congreso Mexicanista: "Por la Raza y
para la Raza". Al congreso asistieron delegados de 24 poblaciones texanas y
de algunas mexicanas. En él hubo discursos, conferencias, declamación de
poemas, e incluso se leyó el acta de independencia mexicana. La introducción
al escrito en que se conservaron las diversos textos emanados del congreso da
cuenta de los motivos, los nombres y la razón que tuvieron quienes los
organizaron:

La idea luminosa y redentora de proteger a todos los méxicotexanos, nació en el cerebro viril del entusiasta joven Oemente N. Idar.
Viendo como buen mexicano, la diferencia de posiciones sociales y la
desnivelación intelectual del mexicano en Texas e indignado por el acto
inquisistorial perpretado en Roc.ksprings y el linchamiento comentido en la
persona de un niño en Thomdale, pensó en la unificación de todos los
mexicanos de aquende el Bravo, para que aliados fueran más respetables y
para que su voz unánime en demanda de justicia retumbara ensordecedora
en el cerebro empedernido de jueces parciales o predispuestos ( ...)Aún
resuenan en nuestros oídos los atronadores aplausos de todo un pueblo
entusiasmado, aún nos sentimos henchidos de gozo al contemplar a todos los
mexicanos de la localidad unidos en un solo pensamiento y ligados por un
solo vínculo: POR LA RAZA Y PARA LA RAZA.t4

12 Manuel Ceballos Ramires,

1
'

Primer Congreso Mexicanista, Verificado en Laredo, Texas, EEUU de A. Los Días 14 al 22
de Septiembre de 1911. Discursos y Conferencias Por la Raza y Para la Raza. Laredo,
Tipografía de N. Idar (1912), pl.

�394
395

CONCLUSIÓN

Después de 1920 el proceso de autoidentificación de los dos Laredos
pareció no variar significativamente. Una vez pasada la Segun~a Guerra
Mundial fue cuando se registró la diferenciación más sustancial. En un
proceso paradójico de unión-separación se dieron factores muy fuertes de
alianzas comerciales al instaurarse la sustitución de importaciones COJOO
criterio básico de las relaciones económicas entre México y los Estados
Unidos. Pero por otra parte, culturalmente ambos Laredos fueron
encontrando identidades más diferenciadas entre si Esto que parecería que
los separaba en realidad fue un proceso que, en muchos aspectos, contribuyó
a unirlos de modo más maduro. En otros aspectos sí contribuyó a que las dos
ciudades empredieran caminos diferentes.
Para entonces ya no fue para los neolaredenses la idea de pro~eso la
que los explicó a sí mismos, sino que, con ~ón de la celeb~ación del
primer centenario de fundación de su población e,n 1948,_ le dier?n más
importancia al texto de Juan E. Richer que se refena a qmenes deyuon el
antiguo Laredo y se trasladaron al lado mexicano, encontrando en esos
"fundadores" la raíz de su propia identidad.

En Laredo Texas fue un poco más variada la reflexión sobre si
mismos, y no pareció ser unitaria la explicación por la ~ropia identi~ad,
como tampoco lo había sido a finales del siglo XIX. Cuesti~n c~mpreilSlble
ésta por el propio modo de la cultura norteameri~ cuya ~ve1:5idad es_ una
de sus características principales y cuya lealtad poütica no tmplica la urudad
cultural. Antes y después de la Segunda Guerra los lared~ se
· ti'tua·onalizaron en asociaciones que daban cuenta de los . diversos
~
elementos de identidad que los explicaban. Así nacieron las asociaciones que
heredaron, cada una a su modo ciertos elementos de la iden~dad lar~ense:
Lulacs (1929), Sociedad de Martha Washington (1932), ConsE!JO de la Princesa
Pocahontas (c. 1950), Caballeros de la República del Río Grande (1961). Cada
uno a su manera refleja una diversa identidad cultural de Laredo Texas. Los
Lulacs hacen hincapié en el origen mexicano, latino e hispan~ de su ~ul~
los Caballeros de la República dd Río Grande hacén referenaa a_la tejarudad
y todo lo que ésta representa dentro de la cultura _norteamencana, como
· rta apreciación de la autonomía e incluso de una idea de grandeza ~uy
oe
. . . al d ecll'
. "Texas SIZe
. ", "NatiVe
sui géneris (recúerdese lo que se Stgnifica
•
Texan", "Texan and proud"). La Sociedad de Martha Washington y el Conse,,

de la Princesa Pocahontas rescatan a su modo los elementos anglos de la
cultura laredense. La primera a través del recuerdo de los padres fundadores
de los Estados Unidos; la segunda a través de la relación con los indígenas
IK)l'leamericanos y su autoctonismo. No sin hacer referencias por demás
ilel(aCtas a los indígeneas de Mesoamérica en un proceso difícil de explicar
desde el punto de vista histórico por sus connotaciones de mestizaje; pero
qae son explicables para una cultura en busca de sentido y que se ve urgida a
encontrar sus tradiciones, no siempre muy idóneas en sus referencias al
pasado; pero sí integradas al presente.
Por su parte, en el lado mexicano donde, por raz.ones históricas, la
anidad es un requisito derivado de la propia concepción de la cultura es hoy
por hoy la tradición histórica de los fundadores la que parece responder con
mayor intensidad a las demandas de identidad de sus habitantes. Año con
afio los nuevolaredenses celebran con litúrgica recurrencia las fiestas de sus
fundadores, y ya han iniciado el proceso de celebración del sesquicentenario
que será en 1998.
Incluso en momentos como el actual en que la modificación de los
elementos que definen la estructura de la frontera norte parece amenaz.ar su
proyecto de ciudad, la referencia a los fundadores es un recurso presente.
Una de las formas en que se ha materializado esta amenaz.a es en el modo
romo se ha planeado y construido el puente de Colombia en el estado de
Nuevo León pero que tiene frontera con Laredo Texas, y que ha aparecido a
muchos habitantes de los dos Laredos como un nuevo competidor. En un
editorial El Mañana, periódico neolaredense, haciéndose eco de esta
preocupación escribía:
Los dos Laredos están virtualmente a punto de convertirse en
pueblos fantasmas por la intensa promoción(...) de desviar la carga por el
puente Solidaridad-Colombia(...) Nuevo Laredo tiene historia y cultura. En
1847 [sic] nuestros ancestros regresaron por el río con sus muertos a cuestas
para enterrarlos en suelo mexicano, fundar este pueblo y seguir siendo
mexicanos. rrenemos extraordinarios medios y personas]. También en
Laredo Texas, pues la historia ha demostrado que seguimos siendo los
mismos( ...) Ahora más que nunca urge impulsar una promoción turística
agresiva para retener y acrecentar el movimiento vehicular por los dos
puentes internacionales. Que no distraigan los grupos enemigos de Nuevo
Laredo o Laredo Texas, con anuncios sensacionalistas o demandas

�397

396

infundadas ( ...) Que salga la casta heredada de nuestros fundadores, en
defensa de dos pueblos hermanos.15
Independientemente de la forma en que El Mañana 'plantea el
problema, hay toda una historia que da cuenta de una antigua relación entre
los dos Laredos. La agresión que sienten tiene que ver con un conjunto de
problemas que afectan su subsistencia misma. Pues aunque el Laredo
norteamericano parez.ca menos implicado, ya que el puente de Colombia
también le corresponde, la amenaza. de San Antonio parece cernirse sobre él.
Aún así, todo ello no solo muestra la intensa relación entre los dos Laredos,
sino también la particular interacción con poblaciones más lejanas pero que
pertenecen a la estructura de un proceso histórico de regionalización mayor,
como son San Antonio y Monterrey.
La historia y la geografía han hecho que todas estas poblaciones del
noreste histórico mexicano -que incluyen desde luego el sur de Texas- sean
interdependientes y no será fácil desintegrarlas sin tener un grave costo
regional. La solución a estos problemas implica sin duda, la existen~ de una
inteligencia regional que integre a todos los elementos que definen este
antiguo espacio internacional e interestatal.

TE5TIMONIOS HISfÓRICOS DE LA ARQUITECTURA
DE VIVIENDA DE MONTERREY
(PERIODO ANI'ERIOR AL ESfABLECIMIENTO DEL OBISPADO DE LINARES)
{1664-1717)

Arq. Osear Martinez

La llegada de los primeros obispos de Linares a Monterrey y su
decisión por permanecer en la ciudad, segun la noción de muchos
investigadores, trajo consigo el apoyo social y económico que se constituyó
en el lanzamiento del Monterrey independiente en el siglo XIX. El doctor
José Eleuterio González (Gonzalitos) apunta este hecho -junto a la
formación de las Provincias Internas en 1776, cuya comandancia oriente
recayó en la ciudad hacia 1814- entre los principales motivadores que, a su
juicio, contribuyeron al despertar del Monterrey decimonónico. "La Era del
Resurgimiento", fue un término romántico propuesto por Joaquín A Mora
para sugerir el impacto global que se dio con el asentamiento de la sede del
nuevo cabildo eclesiástico en la ciudad. Sin embargo, justamente en el
periodo comprendido entre la muerte de Martín de Zavala y la prolongada
espera por los gobernantes religiosos -aun antes de la creación del
obispado- la arquitectura de Monterrey consiguió evolucionar y
robustecerse. Durante esos años parecen haberse afianzado las bases
arquitectónicas para el desarrollo de la futura ciudad, las mismas que
modelaron las obras y trazos monumentales de fines del siglo XVIII.

Aquella evolución de la arquitectura de Monterrey se originó,
principalmente, en las edificaciones de vivienda. De manera especifica, su
desarrollo se fue configurando a través de una busqueda por superar
problemas técnicos y de uso cotidiano en las habitaciones. Esa busqueda
tuvo lugar hasta que los edificios de Monterrey exhibieron una ansiada
1s u Adelante Laredos", El Mañana, 3 de febrero de 1997.

�398

399

eficiencia y comodidad; ciertamente, una persistencia apoyada en los
términos núsmos de la conquista del territorio que, aparentemente
después de ganarle la batalla a las calamidades, tomó un rumbo inalterab~
hacia la erección de estructuras de piedra como símbolo de permanencia .
orgullosa imposición sobre el suelo de arraigo. De esta manera, la
incipiente población compartió la añeja visión europea de asentar el sitio
con edificaciones perdurables, que se conseguirían con la piedra de sillar.
Esas construcciones, ya en el siglo XIX, formarían parte de la ambientación
de Monterrey y le darían una personalidad propia a su arquitectura.

conjunto parroquial, gozaban de la preponderancia que les daba su
proximidad al ojo de agua; sus casas, cada vez más sólidas, se vieron
provistas de los lujos que proporcionaba la Nueva España". Aun cuando
esta acuciosa visión parece señalar la existencia de una arquitectura mas
perdurable, quizá de estructuras de piedra, no podriamos compartir
totalmente lo que concluye el arquitecto Mora. El intercambio comercial
de aquella época muestra, en efecto, una decidida tendencia de la
población por incorporarse plenamente a la vida colonial del resto de la
Nueva España. No obstante, los testimonios de fines del siglo XVII son
categóricos en lo referente a las construcciones de esos años: revelan, en su
mayoría, casas habitación de adobe debatiéndose contra un sinnúmero de
calamidades y luchando por permanecer en pié.2

El Adobe del Siglo XVII

Israel Cavazos -en su interesante estudio sobre las características
de los pobladores del Nuevo Reino de León en el siglo XVII- comenta que
esta fue siempre "tierra de guerra viva; esto es, de lucha continua contra el
salvaje..." Añade el cronista: "Apenas puede un niño empuñar el arcabuz,
y ya participa en combates" .1 No obstante esta vida de frontera, la
presencia de Martín de Zavala a principios del siglo XVII propició una
intensa migración que, buscando las mercedes de caballerías y estancias y
otras oportunidades, llegó con la intención de permanecer en la región. Esa
núsma situación se prolongó hasta la segunda mitad del mismo siglo. Las
estancias otorgadas en las mercedes, generalmente, comprendían
territorios de entre mil setecientas y ochocientas hectáreas destinados al
manejo de haciendas y ganado. Precisamente en el siglo XVII arribaron los
cronistas Alonso de León, Juan Bautista Chapa y Fernando Sánchez de
Zamora así como los valientes frailes del convento franciscano de San
Andrés y el clérigo don Martín Abad de Uría todos, según sabemos,
llegaron cargados con sus valiosas bibliotecas y con la ilusión de
domesticar el inmenso territorio.
Alonso de León asentó en sus relatos que para el año de 1648 todo
era oro en esta tierra. En efecto, sabemos que para entonces habia llegado
mucha gente; incluso, se estableció correspondencia y comercio con la
ciudad de México. La ciudad metropolitana de Monterrey, por primera vez
en su historia, podía beneficiarse con artículos que venían desde China Y
Europa. Joaquín A. Mora ensaya así una recreación del Monterrey de la
segunda mitad del siglo XVII: "los vecinos, agrupados alrededor del
1 Eugenio

del Hoyo; HISTORIA DEL NUEVO REINO DE LEON... ;1979; Pág.421.

Los documentos de los archivos municipales hacen evidente la
disposición de los pobladores por permanecer en el sitio, la cual se refleja
en el cuidado y atención que recibían algunas viviendas de adobe, material
base de las edificaciones de esa época. Ningun habitante lo fué más que el
servicial y filantropo gobernador don Martín de Zavala. Precisamente, una
cita que detalla la compraventa de una casa donada por el propio Zavala a
sus sirvientes, fechada en 1666, nos permite advertir el excelente estado en
que se conservaban algunas habitaciones en la ciudad: "... una casa de
adobes, en esta ciudad, frente a las casas que fueron del gobernador Martín
de Zavala, por la parte sur..." La casa estaba formada por "dos aposentos
contiguos, techados de morillos y terrado, con su caxal(sic), todo muy bien
tratado", es decir, que su construcción habia sido muy buena y así se
encontraba al momento del registro del protocolo.3 Sin embargo, la vida
útil de los edificios a fines del siglo XVII era muy incierta, tal el caso de la
vivienda que Mateo de Villafranca vendió al capitán y justicia mayor Blas
de la Garza en el año de 1650. La casa "muy vieja, caída y destechada ..." se
encontraba "como se va a la iglesia parroquial, a mano izquierda, por la
parte de abajo (al oriente); y que hace esquina con casa de Juan Cavazos,
quedando calle enmedio."4 Su propietario argumentaba que el edificio se
hallaba " ...sin puertas ni ventanas, mas de las que tiene en un aposento en
que está (en que vive), y las maderas della casi podrida, y que solo hay de
provecho los árboles". En otro documento anterior, Villafranca habia
2

Joaquín A. Mora; ORIGEN Y CUNA DE LA CIUDAD DE MONTERREY; 1983; Pág. 18.
Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS ...1599-1700; 1966;
Protocolo núm. 280; Pág.78.

3

4

ldem; Protocolo núm. 188; Pág. 53.

�400

,•• 1

\

l

advertido al cabildo la pérdida de los titulos originales de la propiedad "el
año de la inundación", esto sin especificar a cual de las tantas avenidas de
agua de aquellos años se referia. Esa misma catástrofe pudo haber causado
la destrucción del edificio, una frecuente calamidad para la ciudad y, mas
aun, para las construcciones de adobe. La vivienda se ubicaba,
precisamente, por la calle que corre todavia a un costado de la Catedral de
Monterrey y que, desde entonces, hacía su arribo a la plaza de armas desde
el oriente, es decir, la que hoy lleva el nombre de Abasolo. El conjunto que
formaba la finca, " ...en el que hoy vive Diego Rendón, mercader y vecino
de esta ciudad", tenia derechos de agua, arboleda, una huerta y corrales, y
es descrito nuevamente en 1672 cuando fuéra vendido por los hijos y
herederos de Bias de la Garza: la " ...casa de vivienda... que está en la plaza
de esta ciudad, por la parte del oriente; que es (se compone de) una sala
con un aposento, solar y huerta, con algunos árboles de naranjos" se
encontraba funcionando plenamente como casa habitación, lo cual indica
que el edificio se había reconstruido; una transformación sorprendente
considerando la época.5 Finalmente, más de veinte años después, se
registra de nueva cuenta la misma propiedad en otro testimonio que,
entonces, señaló que la casa situada " ...al oriente de la plaza de esta ciudad
y compuesta de una sala y un aposento..." se encontraba totalmente en
ruinas hacia 1695.6 El nuevo dueño de la propiedad y vecino de la ciudad
de Saltillo, don Juan de Zigarroa, expresaba en el manuscrito que " ...está
inhabitable y no poder vivir (en la casa) sin de nuevo fabricarse
(construirse)" .7 La mayoría de las edificaciones coloniales en la población
experimentaron una especie de vida cíclica, tal y como aconteció con la
casa de Bias de la Garza. Construir y volver a construir, era un ejercicio
escencial en la lucha que se libraba por mantener en pie edificaciones en el
poblado. Un periodo de treinta años en la vida de aquella casa testifican
que el edificio se rehabilitó sólo para volver a deteriorarse, confirmando asi
la t&gt;OCª longevidad y la fragilidad de la arquitectura de esa época. De la
misma forma, se hace evidente la inestable economía que operaba en la
ciudad y, sin afirmarlo totalmente, se podría conjeturar la ~s~bilidad _de
ensayos en las distintas técnicas, materiales y maneras de edificar. Quizá
esto mismo pudo propiciar las mejoras en las edificaciones de adobe que se
advirtieron algunos años después. La pequefia popblación, irradiando
desde su plaza de armas, era en aquella época un espacio de constante
Idem; Protocolo núm. 262; Pág. 73.
Idem¡ Protocolo núm. 449; Pág. 139 y 140.
1 Idem; Protocolo núm. 450; Pág. 140.

401
modifica~ión arquitectónica; allí mismo se levantaban edificios públicos y
de uso pnvado en perenne reconstrucción.
A fines del siglo XVII, Monterrey contaba con enormes casonas de
más de diez habitaciones que fueron construidas con el noble y accesible
adobe. El ejemplo más conocido es el de la casa de María González
Hidalgo, hacendada muy prominente, descrita por primera ocasión en el
registro de una capellania fechada en 1690. Esa vivienda representó una
solución habitacional muy particular en su época. Tal vez, configuraba el
ide~o arquitectónico de los hacendados de la región que decidían
avecmdarse en Monterrey y confiaban igualmente sus edificios a este
~terial.,, La impresionante casa de María González Hidalgo, que se
ubicaba en la calle que sale de la plaza pública para el ojo de agua (calle
Zaragoza) ... , aparece anotada por segunda ocasión en otro documento
fechado en 1716. En este último se detallan, minuciosamente, los usos
diversos de cada una de las habitaciones de la construcción, así como los
mate~es_con que fue edificada. Por tal motivo transcribimos una parte
del histónco relato: La construcción estaba compuesta por " ...una sala
principal, un dormitorio que sigue en la misma sala (en el mismo cuerpo
del edificio), un zaguán techado, con dos cuartos a los lados, su cocina,
corral y una torre, y debajo otro aposento; y en la vuelta de dichas casas
otra sala, una tienda con trastienda y dos bodegas... que por todas (las
habitaciones) son trece"; " ... su fábrica (es) de adobe y cal, techadas de
tablazón y viguería, con torta de hormigón en sus azoteas, puertas y
ventanas, con sus llaves en corriente..." Esa y otras casonas que formaban
parte del paisaje urbano de Monterrey a fines del siglo XVII dibujaban,
generalmente, una planta muy sencilla y lineal La construcción, ubicada
en la acera norte de la plaza de armas, delimitaba una parte del perímetro
de la propiedad con los mismos edificios, describiendo un perfil urbano
que, escasamente, se percibía en aquel Monterrey de principios del siglo
11

XVIII.8

5

6

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SíNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNIGPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey , México; 1973; Protocolo Núm. 1423; Pág. 164.

�402

403

ilustrado perfectamente en una nota que refiere la vivienda de José d
Ayala en 1695. Sus habitaciones se componian de "
sala d d bee
techad d
rill
.
una
e a o ,
e mo os, Y encuna (de ésta, había otra ) de jacal y sucesivo de
dicha sala, un aposento, también de adobe, techado de vigas" La
·
·· d
b 11
•
cunosa
VMen a se encontra a ...en la calle que va al convento de San Francisco
(ho~ Jardón) frente a la casa del capitán Francisco Báez de Treviño, y linda
(colinda) por la parte del norte con la casa y solar del alférez real Pedro de
~dos Y por la d~ levante (_el oriente) con la casa y solar que hoy es de
Antoruo ~~~z Hid~go, de_iando calle enmedio por la parte del sur".10
&amp;ta magnifica ilustraci?n nos remite a los primeros vecindarios que se
~eron forrnand o en la ~mdad. Precisamente, la agrupación de esos predios
pmto al convento francISCano, es indicativo de lo que acontecía entonces en
el casco urbano: al subdividirse las propiedades, por diversos motivos los
grandes. terrenos distribuidos en las mercedes de los años anteriore~ se
fu~n ªJ~stando a un orden urbano defu:ritivo. Esto mismo, concetraria el
pnmer ~istema de c~ll~ y manzanas de la ciudad permitiendo que las
agrupaciones de contigmdades se hicieran más frecuentes.

El orden social y el orden urbano

. ª

La arquitectura de Monterrey a pnnc1p1os del siglo xvm
continuaba su busqueda por conseguir edificaciones menos perecederas.
La piedra o sillería" era sumamente costosa y demandaba de una mayor
mano de obra para su corte, traslado y colocación. Mientras tanto, el adobe
era bien elaborado y resultaba muy confiable si se lograba conservar la
integridad de sus muros a base de recubrimientos de cal. La población, no
obstante aislada de la cultura colonial de la Nueva España, había
demostrado su trascendencia estratégica para los proyectos de
colonización de otras regiones más al norte del continente. Esto coincidió,
asimismo, con los primeros brotes de reforma en Europa y el reinado de
Felipe V, primer gobernante de la casa de los Barbones, quien promovió la
instalación de un obispado para esta zona de frontera desde el año de 1739.
La ciudad de Monterrey experimentaría mas tarde, a través de la
educación y la iglesia, la aplicación de algunos objetivos de la reforma .
como lo fueron la erección del Obispado de Linares en 1777 y la fundación
del colegio seminario en 1793.
II

Al comenzar el_ siglo XVIII, Monterrey poseía ya un eficiente
Y cammos que hicieron más factible la evolución de su
arqwtectura. La siguiente anotación, tomada del testamento de Ignacio
Gu~a y fechada en el ~o de 1700, señala la ubicación de su propia casa
por ~ calle que va al OJO de agua ..."; como todos sabemos, así se le llamó
en esa _epoca a la actual calle Zaragoza. Esa calle, una de las más antiguas
d~ la cmdad, se extendía entonces desde el convento franciscano hasta 1
d
11 Otr
os
ops . ~ agua.
a interesante cita, fechada en 1703, demuestra una total
preos1ón e in~e~o al se~lar el sitio exacto de la propiedad que, según
nuestra apreciación, se ubicó en la esquina sur poniente de las calles de
Jardón Y 1?r. Coss. La casa colindaba "por el norte con la calle que va de
San Fr~cISCo, para el río (refiriéndose a la calle de Jardón en su tramo
desd~ la plaza hacia el oriente debido a que, en aquella época, el río Santa
Catarina daba una vuelta de casi noventa grados con dirección norte y, por
~ tanto: era trru:15versal a Jardón) por el sur, con tierra eriaza que hay entre
. dich~ no y la dicha casa (es dec~, sin colindancia hasta el mismo río), por
el onente con la calle que va al no (que debe interpretarse como el nombre
.

Al iniciarse el siglo XVIIl, se observó un mayor esmero y detalle en
la inscripción de propiedades por parte del Ayuntamiento. Por primera
ocasión se documentan las medidas de las habitaciones en algunos
registros de construcciones, lo cual nos permite comprobar las dimensiones
de aquellos edificios. La casa que compró Pedro Guajardo en el año de
1703, por ejemplo, se componía "de una sala de 10 varas (8.30 metros); 2
aposentos de 4 1-2 varas (3.73 metros), con sus árboles y corral cercado de
adobes". Justamente, el acomodo de las habitaciones de esa vivienda,
representaba una solución bastante común para las edificaciones de
economía media en la población. Es decir, aquellas que contaban
re&amp;,tlarmente con una sala de diez a veinte varas de largo, uno o dos
aposentos y una cocina techada.9

Por otra parte, las contigüidades en las viviendas de la ciudad se
gestaban ya desde fines del siglo XVII; Esto mismo muestra una faceta
muy significativa del Monterrey antiguo, raras· veces considerada por los
especialistas. El comportamiento urbano de propiedades como conjunto es
Israel Cavazos Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1700 - 1725; Primera Edición; Universidad Autónoma de
Nuevo León; Monterrey, México; 1973; Protocolo núm. 983; Pág. 41

9

siste~ de calles

'Israel Cavaz.os Garza; CATALOGO Y S[NTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MllNICTPAL DE
· y de
litudios
. MONTERREY 1599-1700·' Primera edición·, Insti"tuto ..,ecnoló
,,
gJCo
0

Supenores de Monterrey; Monterrey México; 1966; Protocolo núm 474; Pág. 149.
ldem; Protocolo Núm. 83.3; Pág.11.

�405

404
más antiguo utilizado para la calle Dr. Coss ) y por el poniente con casa y
solar de Juana de Verastegui..." 12
Un testimonio más, fechado en el año de 1703, sitúa una propiedad
"en la calle que va por detrás de las casas donde viven los señores
gobernadores de este reino, hacia el camino ... a la villa del Saltillo",
refiriendose a la actual calle de Escobedo, que corre con dirección nortesur, y a la vieja calle Real, que se convertiría en la calle Hidalgo. 13 El
mismo año de 1703 se describe lo siguiente al ubicar otra propiedad: "por
el norte linda (colinda con) la Iglesia Parroquial", "por el sur con la calleen
que está la casa que era del alférez mayor Andrés González, por el oriente
con casa y solar del capitán José Ochoa Elejalde y por el poniente con la
plaza"; coincidimos en señalar que la ubicación del predio era la esquina
que forman actualmente las calles de Zuazua y Jardón.14 Las
delimitaciones de esas propiedades hacen evidentes la existencia y
operatividad de un tejido urbano en la población el cual se extendía hacia
el poniente y oriente de la plaza. Todas esas fincas urbanas estaban en tola!
funcionamiento desde fines del siglo XVII.

....

desplante se ubicara en un sitio preferencial dentro del predio. Esa sección
de la finca, por supuesto, estaba destinada a guardar las habitaciones de
los propietarios. La "menos principal", sin embargo, acogía las areas de
,ervicio y apoyo de la típica vivienda colonial como eran los corrales, las
o(rinas y las areas de alojamiento para los sirvientes. La calidad de las
areas construidas del conjunto fue determinada por estos mismos
conceptos.is

Barribo de la piedra

En las primeras décadas del siglo XVIlI fueron propuestos y
desarrollados en Monterrey nuevos incentivos de edificación. El esperado
aso de la piedra despertó, finalmente, con la inquietud religiosa por
establecer un centro de educación en la ciudad y, por consecuencia, en la
región. Esto mismo nos remite a la antecedentes de los templos religiosos
primitivos de Monterrey y las escasas referencias anteriores que se han
localizado sobre el uso de la piedra. La construcción de un nuevo templo,
el de San Francisco Javier, se dio, según lo anota Israel Cavazos, con el
regreso del padre oblato Jerónimo López Prieto de la orden de
En aquella época, también parece fortalecerse el orden social y Guadalajara. El padre López Prieto, originario del Huajuco, pidió al
económico de la ciudad, el cual sabemos se convulsionaba por los gobernador don Juan Francisco de Vergara y Mendoza, en el año de 1702,
acontecimientos que ocurrían en el noreste de México, como la inminente •un solar para erigir una capilla a San Francisco Javier y un colegio anexo",
fundación del Nuevo Santander y otros territorios. Este orden fué refiriéndose a un colegio seminario, imprescindible para los propósitos
plasmado fielmente en la distribución de espacios que formaban t:a5 coloniales en la región. De acuerdo con los estudios del cronista se "logra
grandes casas coloniales de Monterrey. Hemos rescatado una cíta levantar el edificio, ya para 1712". Aun cuando existen referencias aisladas
protocolizada en el ayuntamiento de la ciudad en el añ~ ~e 1732 la ~ de edificaciones de piedra en años anteriores, la construcción de las
permite inferir tal concepto. La casa habitación que adqumer,~ el ~c~ habitaciones del colegio seminario fue uno de los logros más ambiciosos de
Matías de Aguirre fue descrita de la siguiente manera: la p~pal la arquitectura que antecedió al obispado y el primer edificio que, sin duda
vivienda alta y baja su fábrica es de adobe, con todos los techos de viga Y alguna, certificó el uso de este material en la ciudad.16
ta:t,las, y la menos principal con corral, corredor y ta?las, dos esc,~leras Y
La magrtifica construcción estuvo compuesta por la capilla de San
algunas oficinas cortas, de piedra, y los ~hos de mo~os y tablas : Como
Francisco
Javier, la cual funcionó como parroquia mientras ésta ultima
se puede advertir, de manera obvia y sencilla se p_r~tsa un ~rden diferenle
en la selección de espacios del conjunto edificado. Ciertamente, .se vivía su tercera etapa de reconstrucción, y las viviendas del colegio cuya
puntualiza en el documento ~ tlara d~parida_d entre la ~ n influencia en las edificaciones domésticas debió ser determinante. Un
"principal" y la "menos principal de la casa. La. pnmera, co~~1da en
dos plantas, recibió mejores terminados y matenales y se dec1d1ó que su 1 lsrael Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO

u Idem; Protocolo Núm. .969; Pág. 37.
13 Idem; Protocolo Núm. 983; Pág. 41.
•• Idem; Protocolo Núm. 966; Pág. 36.

MUNICIPAL DE MONTERREY 1726 - 1756; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey; México; 1986; Protocolo Núm. 1710; Pág. 25 y 26.
1
Israel Cavaz.os Garza; ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE MONTERREY;
Universidad de Nuevo León; Centro de Estudios Humanlsticos; S/ F; Pág.2.

�406

407

documento revelador que detalla una "vista de ojos" realizada al edificio
en 1711, nos permite recoger las impresiones del gobernador, don
Francisco de Mier y Torre, al describir la soberbia construcción. El
documento describe "la casa" (refiriéndose al conjunto formado por la
capilla y el colegio), " ...la cual consta de iglesia con sacristía muy capaz
(amplia), del señor San Francisco Xavier, y la vivienda (los dormitorios) en
clausura (en claustro) con cuartos bajos, que constan ser los fabricados de
siete, capaces y fuertes, para clases, refectorio y vivienda, una sala capaz y
un cuarto sobre la sacristía, con su corredor y el solar es bastante patio,
empezada la una cabecera del portal, (el testero o ábside), cuya fábrica se
ha de cerrar en circuito de cuatro paredes (sic), como están levantadas
(desplantadas) por la cabecera de la iglesia en todo su altor (su altura), y la
otra cuadra por donde están los cuartos y dormitorios fabricados, y la otra
cuadra levantada con los otros cuartos bajos, y por lo que mira a la fachada
de la portada con una puerta grande y hasta la mitad levantada la pared
con que cierra la clausura, cuya fábrica consta de piedra toda, fuerte y
decente ..."17
Sabemos que el tipo de piedra utilizada para construir las
habitaciones del colegio fue de la que hoy llamamos sillar, material
calcáreo muy apreciado en la ciudad y vinculado a su arquitectura hasta
principios del presente siglo. El sillar fue una alternativa interesan_te para
los constructores -considerando la facilidad con la que se podía d1Sponer
de él, esto es, costeando su corte y traslado de alguna de las canteras de la
Loma Larga o del subsuelo de la ciudad. Seguramente, para llevar a cabo la
obra, los constructores se basaron en algún plano proporcionado por los
mismos religiosos. En conclusión encontramos, por primera vez en la
ciudad, habitaciones de traza colonial, de vastas dimensiones y, aunque
inconclusas en el momento en que fue registrado el documento, de una
definitiva estructura de piedra. Desde el punto de vista arquitectónico, esto
constituyó un avance definitivo para la historia de la ciudad.
El conjunto edificado ocupaba una manzana comple~, por lo que
su aspecto debió haber sido muy imp1:esionante para los habitante_s de la
población, tanto, que el in).p~:mente edificio ,~egó a -~,r refen~o _en
documentos de principios del siglo XVIII como El Palacio . La ubicación
exacta del colegio se circunscribía por las actuales calles de Morelos,
11

Israel Cavazos GaTZA; Cortesia tomada de: ESBOZO HISTÓRICO DEL SEMINARIO DE

MONTERREY.

F,cobedo, Padre Mier y Parás. En esa manzana, la capilla se erguía sobre la
esquina de Morelos y Escobedo mientras el colegio se levantaba sobre
Morelos y Parás. El generoso espacio había sido cedido a los jesuitas, por
mediación del padre López Prieto en 1713. Más tarde, hacia 1714, don
Francisco de la Calancha y Valenzuela hizo una petición a la ciudad para
hacerse de más tierras contiguas al edificio que fueron destinadas al
Colegio de Jesús. En· esas tierras se formó una hermosa huerta muy
pondrada en crónicas del siglo XIX. Desafortunadamente, fue abandonado
por los jesuitas en el año de 1746 y, a partir de entonces, su derrotero fue
muy inestable. Hacia el año de 1768, en cumplimiento de una capellanía de
doña Leonor Gómez de Castro, se estableció en el colegio la cátedra de
"gramática"; luego seria cuartel militar y finalmente Palacio de Gobierno
hasta la terminación del actual. El gran edificio, después de recibir
diversas intervenciones, desapareció en el olvidadizo siglo XX.
Aun cuando no podríamos precisar la influencia del colegio sobre
otras construcciones de piedra en la ciudad, a partir del primer cuarto del
siglo XVIII, se multiplicaron los testimonios de casas habitación
construidas con ese material. Esas referencias se hicieron cada vez más
frecuentes hasta la llegada del auge comercial en el siglo XIX, justo cuando
se logró la mayor producción arquitectónica de piedra de sillar. Uno de los
primeros ejemplos de edificaciones domésticas de piedra lo encontramos
en el año de 1725. La referencia se detalla como parte del testamento del
sargento mayor Antonio López de Villegas, quien estuvo casado con Maria
González Hidalgo. La nota describe dos casas, "una cercana de la otra,
calle de por medio, haciendo esquina con la plaza". La primera de éstas, se
componía de once habitaciones "y en ella (había) el adorno de santos y
demás ajuar". La cita anterior merece en sí un estudio por separado debido
a que encontramos, por primera vez, referencias de un decorado en una
edificación privada. La otra vivienda, que se encontraba a un lado de la
casa de María González Hidalgo, se componía de doce piezas "con un
corredor todo de cal y canto ..." .18 Debemos aclarar que existen diversas
acepciones del término "cal y canto" y hemos decidido utilizar la mas
acreditada en la época que estamos analizando. Esto es, muros construidos
a base de cortes de canto de piedra y mortero de cal. Recordemos que la cal
era la base de los morteros que permitían hacer una gran variedad de
mezclas para la construcción. Estas se utilizaban frecuentemente para
11

lsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SfNTESIS DE LOS PROTOCOLOS .. .1700-1725; 1973;

Protocolo Núm. 1637; PAg. 225 y 226.

�408
409

impermeabilizar los techos, para preparar los aplanados de muros, o
sencillamente para formar una mezcla cementante. El término "cal y
canto" se distinguía de otra forma igualmente aplicada en aquella época la
cual combinaba "piedra y lodo", referida claramente en la construcción del
convento franciscano de San Andrés. De esta manera el "cal y canto", como
sinónimo de piedra de sillar, es mencionado en algunas de las edificaciones
más importantes de la ciudad, como la construcción de la antigua
parroquia hoy Catedral de Monterrey.
La arquitectura doméstica seguía su propia evolución.
Precisamente, hacia el segundo tercio del siglo la plaza de armas estaba
prácticamente flanqueada por hileras de casas en sus frentes norte y sur.
También había edificaciones privadas a los costados de la parroquia y a un
lado de las casas reales. Los documentos de la época detallan que la piedra
se trabajaba con más frecuencia y comenzaba a sustituir al adobe de los
primeros años del siglo. Analicemos, por ejemplo, la nota que describe la
casona de quince habitaciones de María Báez de Treviño en 1728: "lo más
principal de toda ella (la casa)(está) fabricado de cal y piedra" -este último
término se usaba indistintamente por el de "cal y canto".19 La siguiente
cita, en la que se hace referencia a la casa del capitán Andrés Fernández de
Tijerina fechada en 1747, nos muestra parte del ambiente que~ formó en
las calles alderredor de la plaza y el definitivo interés de los habitantes por
contar con mejores habitaciones. Según el documento la casa se encontraba
junto a las casas reales en la acera poniente de la plaza y ha~ia ,~I sur
colindaba "con la acequia real que corre por la calle de San Francisco (hoy
calle Jrdón). Su construcción fue "labrada de piedra ... la cual fabricó el
referido capitán..." 20

La vivienda de oficios y quehaceres.
Las viviendas que se construían en la ciudad guardaban en sus
espacios, de hecho, las actividades productivas que se llevaban a cabo. Los
distintos oficios que se practicaban requerían de instalaciones adecuadas
para cumplir con sus funcio_nes y, éstas, usualmente, se realizaban en las

mismas fincas habitacionales. Por ejemplo, la nota que hace re&amp;!rencia al
testamento del h~rrero Marcos Peña en el año de 1726 muestra, justamente,
algunas adaptaciones que fueron necesarias en ese caso particular y que,
d~ ~era general, debían sufrir los edificios domésticos de esa época. La
vivienda se componía de varias habitaciones: "una sala, un aposento alto y
dos .bajos y una cocina dentro (de la casa), techado todo de morillos y
carnzo
·
, ... y la fragua con sus hornillas y demás menesteres". La finca
1
me ~ia c,~atro solares _urb~~s. Marcos Peña heredó la fragua a su hijo
Matias P'.11"ª que s~ disipar nada de ella trabaje y pague mis
dependencias, manteruendo a su madre y asistiendo a sus hermanos" . La
sociedad económicamente productiva transformó así sus habitaciones
privadas_para cumplir con el determinado oficio o giro de trabajo que cada
uno desempeñaba. De esta forma se acondicionaron las instalaciones de
n:iuchas viviendas para hacer posibles las tareas que se practicaban en la
ciudad: zapateros, herreros, carpinteros, alarifes, tejedoras, sastres, etc.
Esto mismo debió transformar la arquitectura básica de la ciudad.21
El perfil urbano de Monterrey seguía contando también con
edificaciones defensivas y preparaciones militares debido al alarmante
estado de guerra con los indios que aún se vivía. Algunas fincas urbanas,
como estrategia de defensa, habían levantado torres dentro de sus predios.
Recordemos, por ejemplo, la anotación al respecto citada en la casa de la
señora González Hidalgo en el documento de 1716: " ... su cocina, corral y
una torre, y debajo otro aposento" . De la misma forma, según se hace
constar en testimonios de la época, se habían construido otras estructuras
similares en la población. Un testimonio, fechado en el año de 1738,
registra la descripción de la casa del capitán Blas de la Garza (descendiente
del anterior) compuesta de "una sala, un aposento y una torrecilla que
sobre este se edificó..." La torre se había levantado por la calle real a
espaldas del colegio que, durante algún tiempo en ese tramo, se le conoció
como "calle del calvario".22 En otro documento fechado algunos años
después (1747), se describe nuevamente la misma torrecilla " ... techada de
tres piezas...", es decir, con suficiente espacio habitable en su interior. La
seguridad de los habitantes era guardada entre los muros de las mismas
construcciones. Aun cuando el estado de alerta constante que la ciudad
mantenía fue disminuyendo con la fundación del Nuevo Santander, esta
situación no desaparecería del todo sino hasta principios del siglo XX. En

1, Idem· Protocolo Núm. 1638; Pág. 226 - 228.
IsraeÍ Cavaz.os Garza; CATALOGO Y SINTESIS DE LOS PROTOCOLOS...1726 - 1756; 1986;

20

Protocolo Núm. 2100; Pág. 185 y 186.

21 Idem;

22 Idem;

•

Protocolo Núm. 1642; Pág. 1 y 2.
Protocolo N úm. 1888; Pág. 100 y 101.

�410

411

·
arruynad"24p
os •
ostenormente,
en el año de 1740, Fernández de Jáuregui
vuelve a referirse a la ciudad en una consulta enviada al virrey donde
señala el número de familias que habitaban en el casco urbano de
Monterr~y en esa é~a: "sinquenta y ocho vesinos españoles, treinta y
quatro dichos de mestisos, y de mulatos veinte y uno". El total de familias
establecidas en la ciudad con sus sirvientes y esclavos sumaban ciento
trece. Esta cifra puede. aproximamos al número de edificaciones existentes
entonces en Monterrey.25

un momento dado, existieron planes en el siglo XVIll para establecer
"presidios" en el norte de México, lo que hubiera propiciado la edificación
de otros sistemas de defensa, sin embargo esos planes no se llegarían a
concluir.Z3

La ciudad a mediados del siglo XVIII

-'

,.,

Hacia el segundo tercio del siglo XVIII, la región sufría grandes
daños por los constantes ataques indígenas. A pesar de los visibles
esfuerzos de los habitantes y su gobierno, la realidad era un tanto
desalentadora. Esa y otras contrariedades hicieron que la consecución de
obras mayores de arquitectura en la ciudad fuera muy irregular. Durante
el segundo tercio del siglo se hicieron peticiones al gobierno colonial para
conseguir el apoyo militar que asegurara la paz en la región. El gobernador
Joseph Antonio Fernández de Jáuregui y el coronel Antonio Ladrón de
Guevara, ambos interesados en la colonización de otras zonas del norte de
México, presentaron informes al Virrey en los cuales se detallaba el estado
de conflictos que vivía la zona y que afectaba dolorosamente el desarrollo
de la población. La debilidad geográfica del Reino de Leon hacía
imprescindible la colonización de la sierra de Tamaulipas, refugio de las
escapadas indígenas y desde donde, periódicamente, se atacaban las
poblaciones de la región. El virrey De Güemes y Horcasitas recibió
múltiples solicitudes para llevar a efecto tal colonización, incluso las
enviadas por Fernández de Jáuregui y Ladrón de Guevara, y en el año de
1746, decidió otorgar esa autorización en favor del coronel José de
Escandón.
En el año de 1735, al enviar uno de aquellos informes al gobierno
colonial, Femández de Jáuregui describió así la ciudad: " ... muy buena su
p~ta, con su Plaza en quadro muy capaz (amplia) tiene su Yglesia
Parrochial.. (igualmente) ay en dicha Ciudad Convento de Nuestro Padre
San Francisco ...ay tamvien otro templo con titulo de Colegio de los Padres
de la Compañia de Jesús, el qual esta ,destechado ..." Más ade~te en el
documento menciona lo siguiente: "su vesitldario (sus habitantes) es
cortísimo (escaso)... Los edificios son pocos y algunos de ellos

La vis~ ruinosa y desordenada de la ciudad parece haber sido un
común denonunador en esa época. Algunos años después de los informes
de Jáuregui,. otro ~obernador, don Pedro de Barrio Junco y Espirella
encontró la c1ud~d mu~ demolida, a causa de un temporal que por el año
pasado de setescientos cmcuenta y uno derribó sus casas, comprendiendo
entre ellas la de gobierno y la cárcel" (es decir, las casas reales). Esta nueva
catástrofe obligó al cabildo de la ciudad a reunirse improvisadamente en
las c~s del prop_io gobernador en tumo. En esa misma época, se
formalizó la ocupación del llamado "barrio de arriba" ubicado al poniente
de la plaza "entre las dos calles Reales" de Hidalgo y Morelos.26

~ _c olo~ción de Tamaulipas, a mediados del siglo, fue señalada
por el distinguido cosmógrafo del siglo xvm, José Antonio Villaseñor y
Sánchez, como un "freno de los bárbaros, que hasta ahora han habitado
estos_ países (~e~ones), hostilizando el Reino de León", según apunta
Rod?g~ Mendmchaga. 27 En efecto, la colonización de Tamaulipas alejó a
los mdigenas más allá del río Bravo haciendo más difícil y menos
frecuentes sus ataques a estos territorios. Sin embargo, el gran entusiasmo
que despertó la nueva tierra hizo también que mucha gente siguiera a
&amp;candón en su marcha colonizadora originando, como se sabe, una
impactante despoblación de la ciudad de Monterrey. Desde el año de 1753
hasta el de 1756 la ciudad disminuyo sus habitantes de tres mil a un poco
menos de mil.
11

Josseph Antonio Femández de Jáuregui Urrutia; DESCRIPCIÓN DEL NUEVO REINO DE
ILON_ (1735 - 1740); Primera Edición; Publicaciones del Instituto Tecnológico y de Estudios
Sapenores de Monterrey; Monterrey, México; 196.3; Pág. 19.
11 ldem; Pág. 92.
11

23

Rodrigo Mendirichaga; LOS CUATRO TIEMPOS DE UN PUEBLO NUEVO LEON EN LA
HISTORIA;Prim~ra Edición; Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey;
Monterrey, México; 1985; Pág. 155.
11
ldem; Pág. 151.

Idem; Protocolo Núm. 2102; Págs.186 y 187.

•

�413
412
No obstante, dos descubrimientos mineros atrajeron nueva gente a
estas regiones y se repoblaron algunas zonas del Reino. En el año de 1757,
un año después de otra gran inundación de la ciudad por el río Santa
Catarina, se comenzaron a trabajar las minas de San Antonio de la Iguana
en el municipio que actualmente es Lampazos y, con esto, se estableció
también un correo periódico entre la ciudad de México y Monterrey.
Algunos años más tarde se descubrieron las minas ~e ~ ~los ~e
Vallecillo, en el año de 1766, con lo que se incrementó la uurugrac1ón hacia
el Reino y la ciudad. Aun cuando aquellas minas tuvieron sus momentos
de buena producción, considerando que su existencia fue efímera y difícil,
fue la ganadería la industria que alcanzó los niveles de economía más altos
en aquella época. Se sabe de potentados ganaderos del siglo XVIll quienes
llegaron a tener más de cien mil cabezas de ganado pastando en las
llanuras del reino.
Arquitectura Propia
El inventario de materiales y técnicas en la construcción
habitacional se fue incrementando gradualmente hacia el final del tercer
cuarto del siglo. A pesar de la brusca interrupción causada por la
despoblación del reino, la ciudad de Monterr~y fu~ recuperando su
crecimiento con lo cual se restituyó el avance arqu1tectóruco.
Las grandes casas coloniales contaban ya, en algunos casos, con los
implementos arquitectónicos mas útiles y confortab~es de ~ época. Sus
estructuras eran seguras, sus espacios amplios y bien ventilados y sus
terminados se mantenían en buen estado. Atendiendo a la manera en que,
generalmente, era descrito un edificio en aquella época, se p~dria ,~ecir_qu.e
este se acreditaba de acuerdo con la calidad de su construcción o fabnca ,
así como la de sus "maderas" y "herrajes", elementos indispensables que
se señalaban desde entonces al evaluar una edificación. La "fabrica" o
co~trucción del edificio, la formaban sus muros y cimientos,
fu~r~ de
adobe o de piedra de sillar. También eran parte de la fa~nca , el
"hormigón" para impermeabilizar los techos, el mortero para aJUS~ los
cortes de piedra y las mezclas o "pastas" para "enjarrar" o '.' zarpear' _los
paredones coloniales. Las "maderas" se utilizaban para fabncar todo tipo
de ventanas y puertas así como para elaborar las vigas y tablones de ~
cubiertas y entrepisos. Algunas piezas de mad~ra -~r'.1° ~bradas, es dear,
de talla" 0 también del llamado comúnmente COJinillO o entabla~o. Los
portones, usaban postigos "de abrir y cerrar" y algunas ventanas tentan

:,ª

11

vidrieras -seguramente importadas a la ciudad desde Zacatecas o San Luis
Potosí- Por su parte, los "herrajes" de las piezas de madera, como los
•goznes" o las cerraduras de puertas y ventanas con sus respectivas llaves,
permitían el funcionamiento adecuado de muchos utensilios cotidianos de
]as viviendas. Algunos de estos, sencillos o decorados, fueron fabricados
seguramente en la ciudad.
No podriamos decir que la totalidad de las casas coloniales de
Monterrey contaban con los beneficios de esas y otras mejoras importantes
ala llegada de los prelados. El paisaje urbano de la poblacion debió ofrecer
a los obispos una vision híbrida de construcciones de adobe y sillar asi
romo de palizadas y cubiertas de paja o "jacal". Las grandes casonas
señoriales estaban ditribuidas en los alderredores de la Plaza de Armas asi
romo en los primeros barrios que se formaron al poniente de lo que hoy es
la Plaza Hidalgo. De la misma forma, se habian poblado las calles Reales
de Hidalgo y Morelos y otros caminos de acceso a la poblacion. Hacia los
extremos, estaban ubicadas las casas mas sencillas y, fuera del casco
urbano, se hallaban las estancias y haciendas.
El sillar extraido de las entrañas de Monterrey tomo finalmente el
sitio que le correspondía. Su consistencia lo hacia un material reutilizable
muchas veces, como lo prueban documentos históricos del ayuntamiento
y, por lo mismo, altamente apreciado y económicamente valioso desde
aquellos años. El adobe aún se consideraba, por su comprobada eficiencia
y rapidez de colocación, el material idóneo para levantar habitaciones de
economía media o, quiza, las de uso temporal. Igualmente, con el tiempo,
llego a combinarse en una misma edificación con el sillar. Es decir, el adobe
nunca perdió su lugar intermedio entre la vivienda primitiva de palizadas
yjacal y la confortable y segura habitación de sillar. El uso del barro, como
matrial comun en la construcción, habia tambien evolucionado al punto de
que su aplicacion en bajantes de agua, tejas, almenas, ladrillones y pisos
era cada vez mas frecuente. Todos estos materiales y las tecnicas que se
requerian para su correcta aplicación existían ya en Monterrey antes de la
llegada de los obispos.
El edificio mas importante de aquellos años lo fue , sin duda

alguna, la casa que compró don Pedro de Barrio al general Antonio Garcia
Coello en 1746. Esta casa, que hoy se le conoce como Casa del Campesino,
la adquirió y habitó el tambien gobernador don Ignacio Ussel y
Guimbarda. Según apunta Israel Cavazos, Ussel y Guimbarda debió

�414
completar la construcción de la gran casa entre 1764, fecha en que inicia su
gestión gubernamental, y 1769, año en que conb'ae nupcias con doña Maria
Josefa de Larralde. La magnitud e importancia de la vivienda sobresale a
simple vista en el plano de la ciudad desarrollado por Joseph de Urrutia en
el año de 1765. En tal documento, al oriente de la Plaza de Armas, el
edificio es señalado como "casa del gobernador".

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El testimonio que hemos tomado para ilustrar la casa de Ussel y
Guimbarda está fechado en el año de 1773 y dice lo siguiente: "la casa que
fue de la morada de dicho señor don Ignacio (Ussel y Guimbarda)
comprensiva (comprende) de veinte y cuatro piezas de todos tamaños, yen
ellas veinte ventanas grandes de talla, con sus puertas, seis medianas, con
vidrieras y cinco dichas sin ellas; diez y nueve puertas engoznadas con sus
marcos; dos dichas grandes, la que sirven de zaguán, con clavazón, grande,
herraje de fierro y postigos y la de la cochera , regular, todo con piso de
ladrillo, construida de cal y canto y dichas puertas con veinte llaves; dicha
casa circundada de almenas de barro de colores y en el centro del patio una
noria, con su arte para sacar agua" .28 Como puede advertirse, el avance
constructivo que presenta esta histórica descripción acumula,
seguramente, las experiencias que se habían gestado tanto en la ciudad
como en las edificaciónes de las grandes haciendas ganaderas de la región.
Israel Cavazos complementa asi los datos sobre la vivienda tomados de los
inventarios y avaluos de la propiedad al morir el gobernador en 1772: "En
el techo habia 85 vigas de madera y 897 tablas. De las 37 puertas, 7 eran 'de
talla' . "La casa tenia 25 ventanas; 7 de éstas ' voladoras de bolillo de
madera de mezquite nuevas; 12 chicas de pino". "Hacia la calle, al norte,un
frontispicio de dos varas de alto'. El edificio tenia mas de 160 almenas de
varios colores, una cocina y trascocina, caballerizas, cochera y carpintería,
toda· la construcción rodeada de una barda de mas de 250 varas (2
kilometros) de largo.29 A través de la magnifica descripción de esta casa,
hemos recorrido 150 años de la historia arquitectónica de la ciudad. El
edificio en sí, representa la anticipación del porvenir inmediato que se
29Jsrael Cavazos Garza; CATALOGO Y SÍNTESI~ DE LOS PROTOCOLOS DEL ARCHIVO
MUNICIPAL DE MONTERREY 1756·- 1785; Primera Edición; Ayuntamiento de Monterrey;
Monterrey, México; 1987; Protocolo Núm. 2435; Pág. 75 y 76.
29 Israel Cavazos Garza; Casa del Camptsino alberga historia local. Articulo. Periodico El Norte:
10 de diciembre de 1992. Citado por Juan Roberto Zavala; LA VIVIENDA EN LA HISTORIA
DE NUEVO LEÓN (SIGLOS XVII, XV111 Y XIX) Edicion conmemorativa IV centenario de la
Ciudad de Monterrey; Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores
Delegación Nuevo León.

415

daría con el establecimiento de la sede episcopal en el reino. La enorme
vivienda fue convertida en hospital por el obispo Llanos y Valdés a fines
del siglo XVIII y, mas tarde, funcionó como convento y escuela de niñas. El
edificio es un testimonio activo de la ciudad que merece su conservación y
cuidado.
Desde el punto de vista histórico, la vivienda de aquellos años no
fue únicamente un resguardo contra las vicisitudes climáticas, el enclave
geográfico y los enfrentamientos bélicos con los indígenas. Igualmente, a
través de su evolución arquitectónica, sirvió de asiento para desarrollar
una comunidad entera. En esa vivienda se impulsó algún oficio artesanal y
se realizaron otras actividades productivas de la población. A travez de su
evolución como arquitectura se encontraron mejores usos y técnicas para
los materiales utilizados en la región, se consiguió tambien una mayor
durabilidad de los edificios, asi como el principio de una apreciación
estética de su expresión arquitectónica. El color, el decorado, las mezclas
de aplanados de muros, la herrería y la carpintería ya formaban parte del
ritual constructivo de las viviendas de Monterrey al llegar los primeros
obispos a la ciudad. En síntesis, podemos asegurar que, en el periodo que
hemos analizado, se elaboró una arquitectura franca con carácter y
modismos propios de la ciudad y la región la cual, en el siglo XIX, llegaría
a su plena madurez.

�417

FRANCISCO BAÉZ TREVIÑO y GREGORIO SALINAS BARONA o
BARAONA, PRIMEROS GOBERNADORES DEL xvm EN EL
NUEVO REYNO DE LEÓN.
SU E.5TUDIO HISTÓRICO-SOCIAL EN FUENTES PRIMARIAS.
Ma. Luisa Rodríguez-Sala
Colaboración de:
Rosalba Tena V., Patricia Alfaro y
Jesús Lozada G.

En estancia de investigación durante el otoño de 1996 en dos
archivos españoles, el General de Indias en Sevilla (AGI) y el Histórico
Nacional en Madrid (AHN), quien coordina el proyecto del cual este
trabajo es parte de uno de sus subproyectos1, consultó y analizó la
información disponible acerca de quienes gobernaron el Nuevo Reino de
León. Durante esta fase de trabajo se abarcó el periodo del XVIII que cubre
las décadas previas a la implantación de las reformas borbónicas 2• La
subsecuente búsqueda en el Archivo General de la Nación de la ciudad de
México (AGN) ha permitido ampliar aún más esta información
historiográfica. Ha sido en esta fase de investigación en la cual han
colaborado eficazmente los becarios del proyecto, quienes aparecen como
colaboradores de este trabajo.
Por razones metodológicas limitamos el periodo del siglo XVIII
hasta los años previos a la constitución de las Provincias Internas, ya que la

1

.- Fuentes Historiográficas para el Estudio de los Gobernadores del Nuevo Reyno de León del Siglo
XVIII: 1700-1775.
1
.- En etapa anterior concluimos el mismo tipo de análisis para el XVIl, aparece en: La
Expansión del Septentrión Novohispano, Siglo XVII, Apéndice Documental, Instituto de
Investigaciones Sociales, UNAM e Instituto de Documentación de Coahuila, Saltillo, Coah.
1997.

�418
investigación de la cual este trabajo constituye una de sus partes 3, cierra su
fase actual, precisamente, al término del periodo previo al que puso en
marcha las reformas borbónicas y que, justificadamente, constituye una
nueva etapa en la historia del septentrión novohispano.
En el presente trabajo incluimos, por razones de espacio, solamente
los dos primeros gobernadores del siglo en estudio. Los hemos
seleccionado del subproyecto ya concluido, en el afán de una ordenación
cronológica, la cual pueda ser el inicio de una serie de artículos; que,
sistemática y paulatinamente, cubran el análisis histórico-social del
ejercicio del poder de subsecuentes gobernadores.
Para cada uno de ellos, proporcionamos, como preámbulo, un
resumen de las actividades de los personajes, basado en obras secundarias,
principalmente, la de don Israel Cavazos Garza 4 y, secundariamente, la de
Ricardo Covarrubias 5 •
De inmediato pasamos a la exposición, análisis y resumen de las
fuentes primarias localizadas expresamente para esta investigación, las
cuales, en la mayoría de los casos, confirman y amplían la información
secundaria.

1.- FRANCISCO BÁEZ TREVIÑO, (1703-1705 y 1714-1718).

419

El gobernador Pedro Fernández de la Ventosa lo comisionó en

1689 para que, con el grado de capitán de arcabuceros de a caballo
solocara el levantamiento de los indios de la sierra de Tamaulipas. El 25 d~
enero de 16~8 el gobernador Juan Pérez Marino le ascendió a sargento
mayor del remo y sus fronteras. Un año más tarde, el 28 de noviembre de
1699, el siguiente gobernante, Juan Francisco de Vergara y Mendoza le
oombró su teniente de gobernador por ser persona de toda satisfacción
suficiencia, calidad, méritos y experiencia. Ya para ese año era sargen~
mayor reformado, esto es, que debería salir a campaña exclusivamente con
el gobernador. En 1703 al fallecer Vergara y Mendoza lo sustituyó con el
carácter de interino y recibió el nombramiento del Virrey Duque de
Alburquerque con fecha del 3 de febrero del siguiente año. Poco después,
en el verano, practicó la visita general de los territorios a su cargo, el cual
desempeñó hasta mayo de 1705, fecha en que entregó el mando a Gregario
de Salinas Varana o Varaona.
. En 1714 volvió al gobierno con carácter de propietario,
sustituyendo a Francisco de Mier y Torre. Durante este periodo de su
mandato tuvo serias dificultades con el juez de comisión, el licenciado
Francisco de Barbadillo, quien lo encontró involucrado con los
encomenderos en la esclavitud y maltrato de los indios de las misiones.
Fue llamado a la capital en donde sostuvo un duelo con uno de los oidores,
ocasión en que fue severamente reprendido por el virrrey; volvió a
Monterrey sumamente enfermo de "perlesía" o parálisis acompañada de
temblor. En julio de 1718 entregó el gobierno a Juan Ignacio Flores
Mogollón.

Según los dos autores consultados se trata del primer gobernador
nacido en Nuevo León. Cavazos anota: Nació en Monterrey hacia 1648,
hijo del capitán Francisco de Treviño y de Lucía de Benavides. Intervino en
numerosas campañas de pacificación, particularmente en la de los
janambres en el Valle de San Antonio de los Llanos, acudiendo con 30
hombres, armados por su cuenta. Ocupó diversos cargos en Monterrey,
procurador en 1688, regidor en 1692, 93, 96 y 97 y alcalde ordinario en
1694. Fue también síndico de los Conventos del Nuevo Reino de León por
la Provincia Franciscana de Zacatecas y tesorero de la Santa Cruzada.

Siguiendo a Cavazos sabemos que fue casado con doña Catalina de
Maya y que otorgó testamento el lo. de julio de 1726. En ese documento
dispuso se le dijesen mil misas en el altar del Perdón de la Catedral de
México. Además, dejó importantes legados, entre éstos algunas cantidades
para el colegio de los jesuitas y para el culto de la Virgen del Nogal (o del
Roble). El 6 de julio de 1726 fue sepultado en la capilla de San Francisco
Javier de la iglesia de la Compañía de Jesús 6•

Mecanisnws de conocimiento, dominio, integrad6n y expansión territorial en el septentri6n
novohispano, investigación auspiciada por CONACYf, PAPIIT de la UNAM y Gobierno del

amplia la que cita Cavazos, este autor menciona sólo a dos de sus hijos:

J ••

Estado de Coahuila.
' ·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo I.e6n, Universidad Autónoma de
Nuevo León, Capilla Alfonsina, Biblioteca Universitaria, Monterrey, México, 1984, 2vols. y
' ·· Ricardo COVARRUBIAS, Gobernantes de Nuevo Le6n (1582-1961), Monterrey, N .L. s/J.

En cuanto a sus descendientes la información que hemos analizado
}osé Lorenzo Báez Treviño y Juan Bautista. El primero nació en Monterrey,
'·· Israel CAVAZai GARZA, Diccionario Biográfico de N11roo Le6n..., tomo I, p.39.

�420

421

fue bachiller y en 1722 era capellán del Real Presidio de San Agustín de
Ahumada en la Rinconada. En 1778 fue acusado de irrespetuoso con el
gobernador Melchor Ocampo Vida! de Lorca y Villena. El segundo
~bi~ originario de la capital ~el Reyno, fue ~lesiástico, presbítero y
licenciado, se ordenó en GuadalaJara y tuvo la licenciatura en Sagrados
Cánones. El 31 de enero de 1734 el doctor Nicolás Carlos Gómez de
Cervantes, obispo de aquella ciudad, le nombró cura de encomienda,
vicario y juez eclesiástico de Monterrey. Fue, además, notario apostólico
del Santo Oficio y comisario de la Santa Cruzada. Murió en Monterrey el
11 de abril de 1764, fue sepultado en el presbiterio de la parroquia, la
catedral. En su testamento, otorgado tres días antes de su muerte, dispuso
fabricar un frontal de plata, dos atriles y el palabrero de plata para el altar
de Ntra. Sra. de los Dolores. Dejó también algunos ornamentos 7 •
En otra fuente secundaria 8 se amplia la información familiar, en
ella se asienta que uno de los hijos del gobernador, el bachiller Pedro
Regalado, solicitó su limpieza de sangre para poder optar por las sagradas
órdenes, En la información que al respecto rindieron los testigos se aclara
que los padres de la esposa de Báez Treviño fueron el alférez real, don Juan
de Treviño Navarro y doña Ana de Maya y que, por ambas líneas, los
ascendientes fueron muy conocidos y de importantes linajes de españoles y
cristianos viejos. El matrimonio de Báez Treviño y doña Catalina tuvo
otros hijos, de cuyas actividades, daremos cuenta más adelante.
Parte de las informaciones anteriores están confirmadas por los
documentos que hemos localizado y analizado en AGI y AGN. Su
contenido lo agrupamos en rubros que cubren desde el aspeto familiar
hasta el social, con especial énfasis en el desarrollo de los procesos que
contribuyeron a la integración territorial y al poblamiento en el septentrión
novohispano.

1.- Aspectos Familiares.-

sin embargo, proporciona valiosos datos familiares, personales y de la
carrera político-militar del gobernador que amplian los hasta ah
·d Se
ora
ronoc1 os. encuentran bajo la signatura:
INDIFERENTE, 234 de 1759. Relaciones de Méritos de personas
eclesiásticas.
. . Fue ~resentada en Madrid el 9 de marzo de 1750 y su consulta y
análisIS p~nruten c~~tatar que los padres del gobernador fueron el capitán
don Francisco Trevmo y doña Lucía Báez de Benavides.
.
E~ cuanto al pad:e tenemos documentado que ejerció cargo de
DJ1portanc1a en el septen~ón, consideramos que se trató del padre y no del
gobernador, ya que en runguna de las fuentes, primarias o secundarias se
da noticia de que ~áez Treviño hubiera desempeñado tal cargo. El nombre
que aparece repetidamente en la fuente 9 es el del capitán don Francisco
Treviño y su contenido habla de petición de residencia por posibles cargos,
en su contra y en la de sus ministros, oficiales, e incluso, abarca al Cabildo
de la Villa de Santa Fe.
Según la referencia del General de Indias, confirmamos que estuvo
casado con doña Cathalina de Maya y Treviño cuyos progenitores fueron
el capitán y alférez real don Juan Treviño y doña Anna de Maya, los cuales
y demás sus ascendientes han sido tenidos y reputados por cristianos
~s, limpios _de toda mala raza de moros, judíos, penitenciados y de los
recién convertidos a nuestra Santa Fe y fueron españoles ascendientes
inmediatos de los primeros conquistadores de la Nueva España y como
tales obtuvieron varios empleos honoríficos en aquel Reyno.
.,

De acuerdo al mismo legajo, el matrimonio formado por quien

sena gobernador y doña Catalina tuvo varios hijos, se mencionan los
siguientes: Juan Bautista, Francisco, Joseph Xavier, Miguel, Ignacio y Pedro
Regalado. De cada uno de ellos se proporcionan datos referidos a sus
actividades, los que, expuestos en, forma resumida, completan la

La única fuente de AGI relacionada con el gobernador está

ubicada en información correspondiente a uno de sus hijos, Juan Bautista;

'·· Ibidem., p.39.
.
•.· Lilia E. Villanueva de CAVAZOO, Familias de Nuevo León, Su limpieza de sangre, Archivo
Municipal de Monterrye, Monterrey, N.L, 1993., pp.41-44.

'·· AGN, REALFS CÉDULAS. DUPLICA~, Vol 31, Exp. 278, F.260v.-264, del 11 de febrero
de 1677:
Residencias: Ordenando que se tome residencia a Francisco Treviño, ex-gobernador del
Nuevo México, así como los demás funcionarios que colaboraron con él en su gobierno.
Nuevo México.

�422

423

información acerca de la familia del gobernador, muchos de ellos hasta
ahora desconocidos. En documento localizado en AGN a¡&gt;arece
mencionada, probablemente, la única hija mujer del matrimonio, doña
Josefa Báez Treviño.
La información sobre los hijos del matrimonio señala que:

Juan Bautista estudió toda la Philosophia en el Colegio de los
Jesuitas de la ciudad de Durango, de ahí pasó a la de México en donde
ingresó a la Real y Pontificia Universidad para cursar Sagrados Cánones,
en esa institución recibió el grado de bachiller en esa facultad el 'Zl de abril
de 1725. Se ordenó de presbítero y, en 1728, obtuvo licencia para predicar
en la diócesis de Guadalajara y en 1735 la obtuvo para continuar la
predicación en otros sitios. Fue propuesto en segundo lugar para los
beneficios curados de la Diócesis de Guadalajara y para la provisión de la
Villa de la Purificación y, en tercero, para la del Real de San Pedro de Boca
de Leones en el Nuevo Reyno de León. En 1732 fue teniente de vicario y
juez eclesiástico en la ciudad de Monterrey y sus partidos y cura de la Villa
de Santiago del Saltillo, así como comisario y notario de la Santa
Inquisición.
Francisco, sirvió de capitán de campaña y ejerció el empleo de
Alcalde ordinario de Monterrey. Joseph Xavier fue alférez de milicia en la
capital neolonesa en donde también desempeñó el cargo de a1calde
ordinario y tesorero de la Santa Cruzada. Miguel fue procurador general
de la ciudad de Monterrey. El reverendo padre Ignacio fue religioso de la
Compañía de Jesús, maestro de filosofía en la ciudad d~ Méxic~, de
teología en la de Durango y Rector del Colegio de San Francisco Xavter en
Monterrey. El bachiller don Pedro, quien llevó como se~do nombre~ de
Regalado, fue vicario y juez eclesiástico de la Villa de Santiago del Saltilloy
comisario de la Santa Inquisición.
En cuanto a la única hija mujer del gobernador la información

Interesante documento 10 en el cual, a partir de la sucesión al
disfrute de una capellanía con capital de 4 mil pesos y obligación de treinta
misas anuales por el alma de su fundadora, sabemos que ésta lo fue la
hermana de los clérigos bachilleres don Pedro Regalado y don Juan, y,
consecuentemente, hija del gobernador. Designó al primero de sus
hermanos como su albacea junto con don Pedro de Cuéllar y se la adjudicó
a su sobrino, el bachiller don José Lorenzo Báez Treviño a fin de que, con la
pensión proveniente del capital, pudiera ordenarse sacerdote, lo que hizo y
continuó el goce del dinero de la capellanía por el resto de su vida, que
debió no haber sido larga. No se aclara en el texto de quién fue hijo este
bachiller. Del texto se sabe que a la muerte de su primer beneficiario la
capellanía pasó a los hermanos clérigos de la fundadora, primero a don
Pedro Regalado y al fallecimiento de éste, a don Juan.
A partir de este momento se produce ya el pleito por la sucesión
del disfrute económico, el cual, pasó a línea de no parentesco, en los
descendientes del otro albacea testamentario de la fundadora.

2.- Carrera Militar y Política del Gobernador.La relación de servicios y méritos de su hijo señala que:

Don Francisco Báez Treviño fue Brigadier de la ciudad de
Monterrey, alcalde ordinario en ella, capitán y sargento mayor de campaña
dos veces, tesorero de la Santa Cruzada, otras dos, Gobernador y Capitán
General del mismo Nuevo Reyno de León, y una, teniente del propio
empleo. Acudió con su caudal, asistencia personal y solicitud para la
fábrica material de la Iglesia parroquial de esa ciudad. Ejerció varias
comisiones de las que dió buena cuenta para reprimir el orgullo de indios
sublevados del Real de las Salinas, e inquietudes de los indios cenizos y
agazapaes. Contribuyó con otros a que se labrara una vajilla que se remitió
para el rey en 1717.

sobre ella procede de:

• .• AGN, BIENES NAOONALBS, Vol. 892, Exp. 16, Fs. 15-29, año de 1788: Autos fo_chos por ti

Br. Don José Ftmando Florn, domicílilll'io dtl Nuevo Reino dt León con ti Br. Don José Monz6n, sobrt
tl dtrtcho a la capellanía qiu fundó Doila Josefa Batz Trtuiño. Nuevo 1.Lón

�424

Si bien esta última frase no se relaciona con su carrera, si es
representativa de la estrecha relación que los gobernadores mantenían con
el monarca, de quien, finalmente habían recibido la merced del cargo.
En referencia de AGN u se complementa el desarrollo de su
carrera, ese importante documento acredita la primera designación como
gobernador de Báez Treviño y proporciona información adicional sobre
sus antecedentes ocupacionales. En primer lugar se deja establecido que
sucedió en el gobierno a don Juan de Vergara, por haber cumplido el
quinquenio por el cual se le había concedido el cargo. Que se le confirió el
empleo al nuevo gobernador en atención a su calidad, méritos y servicios
en el desempeño de los cargos como: Capitán de los soldados de a caballo
arcabuceros que se formó para combatir el levantamiento de los indios
chichimecas del Cerro de Tamaulipa, cargo que le fue expedido por el
gobernador del mismo Reino de León, don Pedro Femández de la Ventosa,
el 14 de junio de 1698. Poco después y en reconocimiento a su actuación en
ese levantamiento, fue designado por don Juan Pérez Merino con patente
del 25 de enero de 1698, como Sargento mayor del mismo Reyno y sus
fronteras. El siguiente gobernador, don Juan de Vergara, le encargó
diferentes acciones de guerra, ahora ya con el título de Teniente de
Gobernador de Capitán General del Nuevo Reyno de León, concedido el
28 de noviembre del mismo año.

Báez Treviño enfrentó las sublevaciones de los cenizos y gazapas y,
de acuerdo al documento, lo realizó con mucho éxito. A partir del
desarrollo de todas estas actividades, como se puede apreciar, de carácter
eminentemente militar, el rey le consideró con los méritos suficientes para
otorgarle la gobematura.
Resulta interesante rescatar de este nombramiento, las frases de
recomendación que en el mismo se incluyen, ya que son representativas de
los mecanismos implícitos en la política general del gobierno de _las
Provincias, no sólo de las septentrionales, sino en general de las. de Indias.
El rey le escribe:

REALES CÉDULAS. OUPUCAD05, Vol. 38, Exp.114, F.149v.-151, del 23 de ~brero 1703:
Nuevo Reino de León, Gobernadorts: Título de Gobmuutor y Capitán Gtneral de tstt Rtino qut St di6

11••

a Frandsco Bátz Treviño.

425

...esperando que tendréis siempre delante el servicio de Dios y núo
y bien de aquel Reino, procurando su perpetuidad, aumento y poblazón y
que los indios y Naturales de él sean convertidos a nuestra Santa Fe
Cathólica, sean bien tratados e instruidos y doctrinados en las cosas
tocantes a ella, mantenidos y amparado en justicia y que en todo lo demás
procederéis como de vuestra prudencia y buen celo se confía...que en la
gobematura que sucederéis se hagan fundación de Iglesias y
monasterios...evitéis los sacrificios de idolatrías y embriagueses y otro
pecados públicos cometidos en ofensa de Dios Nuestro Señor ...y no
tomaréis por vos o interpósitas personas dinero ni otros bienes de
comunidad prestados ni en otra manera, ni trataréis ni contrataríes con los
indios ni españoles en género alguno y procuraréis que los soldados y
personas que se ocuparen en las guardas, defensa de dicho Reyno y sus
Presidios sean bien disciplinados en las materias militares y los trataréis a
ellos y los demás mis vasallos que pobalren ese Nuevo Reyno con toda
benignidad, conservándolos en paz y manteniéndolos de justicia...
Se le concedió un sueldo, en cada un año por todo el tiempo que lo
sirviera, de dos mil pesos de oro de minas, pagados por mis jueces,
oficiales de mi Real Hacienda y Caja de la ciudad de Zacatecas desde el día
que tomáredes posesión del dicho Gobierno de los efectos de donde se han
pagado a los demás Vuestros antecesores y en la misma forrna ...Se le exigió
pagar la fianza que le fijara el Cabildo de Monterrey, someterse a la
residencia que le correspondiera y no ausentarse de su jurisdicción durante
el tiempo que durare su gobematura con ningún pretexto ni motivo y en
caso de necesidad inescusable debería solicitar la licencia al virrey, quien se
encargaría de hacerlo en la forma acostumbrada, en caso contrario, se le
multaría con 500 pesos.
Como era bastante frecuente durante esta etapa novohispana, el
pago de los salarios a los oficiales reales, especialmente, cuando ejercían su
puesto en regiones tan alejadas como las septentrionales, se retrasaba
considerablemente. No fue la excepción Báez Treviño, quien, además, solía
retardar los pagos a sus subalternos, es así que uno de ellos se vió obligado
a un reclamo oficial12• En líi solicitud conocemos que se trató de un
u .• REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 126, F.163v.-164, del 19 de diciembre de
1705: Nuevo Reino de León: Ordenando al gobernador de este Reino administre justicia a
Francisco Pérez Albornoz, pagador de los Presidios del Reino a quien el ex-gobernador
Francisco Báez Treviño no le liquidó sus salarios.

�426
427

anti~o colaborador del ex-gobernador, quien reclamó el pago de los
salarios que le adeudaba su antiguo patrón. Pérez Albornoz, el
demandante, se había desempeñado, a solicitud de Báez Treviño, como su
pagador en los Presidios del Reino, trabajo por el cual le había ofrecido un
sueldo de 1,500 pesos anuales, adeudándole, a la fecha de la solicitud, un
total 3,700 pesos. El interesado pidió al gobernador en funciones, Salinas
de Varaona, su intervención para hacerle justicia y lograr el pago del
adeudo.
Como la falta de pago de salarios era una costumbre que no
respetaba categorías oficiales, el propio gobernador, también la padeció.
Después de haber concluido su primer periodo en el :t-quevo Reino, a don
Fr~~isco no ~ le habían pagado S}IS sala-ríos y tuvo que interponer
solicitud a traves de su apoderado 13• Esta se resolvió, con poco más de dos
años de retraso, que se explica debido a que el virrey solicitó la confirmación de los oficiales reales de Zacatecas de que, efectivamente, no se
le había pagado su salario de dos años con los intereses correspondientes.

Francisco Báez Treviño, quien recibió la aprobación real y se le envió su
~espacho el lo. de &lt;&gt;&lt;:tubre de 1714. Le fue confirmado y aceptado el
¡uramento ~eglamentario en la Real Audiencia de la capital novohispana, el
dfa 8 del nusmo mes y año.
Dos referencias adicionales sobre el gobernador indican que fue
prop~etario d~ tierras en lugar cercano a Monterrey. El primero es un
amplio expediente que consta de seis partes, todas ellas vinculadas con
pleito entre Báez :reviño. y el alférez José Lucas González Hidalg0 por
concepto de posesión de tierras en jurisdicción del Nuevo Reino de León.
Comprende desde el inicio del pleito, el 15 de abril de 1711, hasta la
emisión de la última sentencia, el 8 de agosto de 1714. En ninguno de los
dos expedientes 15 se aporta nueva información, exclusivamente se
confirma que, el entonces ya ex-gobenador, era propietario de tierras.

II.- GREGORIO SALINAS VARONA, (mayo de 1705 a julio de 1707).

Su segundo periodo en la gobematura del Nuevo Reyno de León.-

1.- Resumen General.-

Siete años más tarde Báez Treviño volvió a ocupar el más alto
cargo político-militar, ahora por cesión a su nombre te_ Es así que el
nombramiento de gobernador de ese Reino le fue otorgado originalmente a
don Joseph de la Puente, Caballero de Santiago, Marqués de Villa Puente,
por título real firmado en Madrid el 22 de abril de 1710. Este noble
personaje debería suceder a don Francisco de Mier y Torres, quien dejó el
cargo debido a su quebrantada salud. Pero, también en su contenido
quedaba claramente ex-presado el que, en caso de no poder ejercerlo,
podía cederlo en otra persona, siempre y cuando esa persona obtuviera la
aprobación real. No se asienta el motivo por el cual el titular de la
gobernatura no la pudo ejercer, sólo que propuso en su lugar a don

. De acuerdo a Cavazos, entregó a finales de 1689 la gobernatura de
Coahmla a su sucesor, Francisco de Cuerbo y Valdés y volvió a México a
ocupar su plaza de reformado hasta el 16 de febrero de 1705 en que fue
nombrado_ go~rnador _del Nuevo Reino de León. Entró en Monterrey el 5
de mayo siguiente sustituyendo a Francisco Báez Treviño.

13.-

AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.150, F.188, del 26 de mayo de 1707:

Nuevo Reino de León: Para que los oficiales reales de Zacatecas paguen al general Francisco 8'tz
Treviño, ex-gobernador de este Reino, siete mil veinte y cuatro pesos y siete tomines que se .le deben dt
sus sueldos.
11.- AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp. 215, F. 316-317, del 6 de octum
de 1714: Nuevo Reino de León: Ordenando se cumpla y ejecute el real título en que el Rey hizo merad
a José de la Puente del orden de Santiago, quien nombró en su lugar al general Francisco Biíez Tm,i/lo,
del puesto de Gobernador y Capitán General de este Reino.

. . Durante ~u . gobierno puso tres compañías en campaña para
pacificar a los md1os del norte del reino. Vigiló personalmente la
pi:ooucción minera de San Pedro de Boca de Leones, entonces en auge.
Hizo un registro de minas, dispuso el trabajo conforme a ordenanzas y
, controló los extravíos de la plata. Hizo que los vecinos construyeran sus

15
,•

AGN, TIERRAS, Vol.255, Exp.l, Fs. 153,313 r: y v.,321~324, 315-316v.,335-338, 569 y 598-

598v.: con _fechas del 15 de abril de -1711 al 8 de agosto de 1714: Hacienda del Topo, Lucas
Gonzalez Hidalgo contra Francisco Báez Treviño, sobre propiedades de TIERRAS ubicadas en términos
dt dicha hacienda. Y:
AGN, TIERRAS, Vol.2958, Exp.226, fs. 2, año 1712: Real Provisión citatoria para que se
notifique a un interesado y se cite a otro con señalamiento de estrados en forma de pedimento
del alférez Don José Lucas Gonz.ález Hidalgo contra Francisco Báez Treviño por la hacienda
del Topo, una legua de Monterrey.

�429

428
casas, mandó edificar las de cabildo y cárcel, disminuyendo los
vagabundos.
Realizó una visita general a los pueblos en 1706, concentró a los
indios en la Misión del Alamillo en la de Agualeguas y señaló los límites
de la de Hualahuises. Durante su gobierno se hizo reconocimiento de
mercedes de tierras, efectuándose la compo-sición por el juez privativo
Manuel de Campuzano. La ganadería alcanzó proporciones mayores,
superando el millón y medio de ovejas y más de 150,000 cameros que
entraban a pastar en el régimen de trashumancia.
En algunos documentos aparece como "gobernador electo de la
provincia de Hondu-ras", cargo que al parecer no llegó a ocupar, en tanto
que sí ejerció el de comandante en el Presidio de Santa María de Galve,
después conocido como San Miguel de Panzacola. De acuerdo al mismo
autor, don Gregorio murió en la Ciudad de México en 1726 16, como se verá
más adelante, esto sucedió en realidad, tres años antes.
Parte de la información anterior ha sido confirmada en la
documentación existente en AGI y AGN, de su análisis deriva el estudio
histórico-social de Salina Varaona.

2.- Su Familia.Hasta el momento no hemos encontrado referencia sobre quiénes
fueron sus padres, pero sí sabemos que fue casado con doña Francisca
Antonia Benavides de Castro con quien tuvo, que esté documentado, un
hijo varón, don Alonso. Ya como capitán don Gregorio pasó a la Nueva
España sin su mujer en algún año de los ochenta del XVII. En 1691 su
mujer solicitó licencia para reunirse con su marido en el tenor siguiente.
Doña Francisca de Castro, mujer legítima del Capitán Don
Gregorio de Salinas y Varaona, dice que en consideración de haber más de
veinte y dos años que el dicho su marido sirve a V.M. en los Estados de
Flandes de donde vino para pasar a las Indias como lo hizo con una
compañía de Infantería que levantó a su costa, se sirvió V.M. de hacerle
merced del puesto de Capitán y Gobernador del Presidio de Coaguila por
cinco años, y por que desea pasar en la próxima flota donde está el dicho
16 .-

ISRAEL CAVAZOO GARZA, Diccionario Biográfico de Nuevo León..., tomo Il, p.435.

su marido; suplica a V.M. se sirva de concederle licencia para ello,
~~ando se le de un duplicado del título que en treinta de Mayo de mil
seJSC1entos y noventa y uno se despachó al dicho su marido del referido
gobierno y la cédula que está resuelta para que el Virrey de la Nueva
~aña le ponga en posesión del cargo, sin réplica ni dificultad alguna en
que recurra particular merced.
(Signado por doña Francisca Antonia de Castro) 11.
No hay duda que pasó a reunirse con su marido en la Nueva
~aña, ya que Cavazos asienta que murió en Monterrey el lo. de julio de
17íYl 18• En documentos de AGN consta que su nombre completo fue el de
Francisca Antonia Benavides de Castro 19
En cuanto a la descendencia del matrimonio hemos confirmado 20
que tuvieron un hijo, Alonso, quien nació en España y sirvió, como su
padre, en la milicia real. Permaneció en este cuerpo destacado en las
Provincias de Flandes durante seis años, desde 1680; de ahí pasó a la
Nueva España acompañando a su padre y también con él, más tarde, sirvió
en el Presidio de Santa María de Galve en la Provincia de los Tejas.

3.- Salinas Varona, Militar y Político:
Sus inicios en España.

Sirve de fundamento principal para la formulación de este inciso la
Relación de servi-cios del Capitán de Caballos Corazas Don Gregorio de
Salinas Varona, residente en la Nueva-España 21. La información necesaria
para redactar esta Relación fue presentada en la Secretaría del Consejo de
Indias de la Negociación de las Provincias de la Nueva España, de donde
se sacó. Madrid, con fecha del 20 de junio de 1701.

17,• AGI,

INDIFERENTE, 2íJ77, N .388, 1691: Expediente de con¡esión de licencia para pasar a Nueva
España a favor de Francisca de Castro, mujer legítima del capitán Gregorio de Salinas y Baralrona
•.• Ibídem., tomo II, p.435.
11-· AGN, Bienes Nacionales, Vol. 241, Exp.29, Cotejo de Testamento de Don Gregorio Salinas
Beraona.
•.-AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.
n.• AGI, INDIFERENTE, 135, N.168:

�430
De acuerdo a ella y arreglada por nosotros en orden cronológico,
don Gregorio inició sus servicios militares en los dominios europeos de la
España imperial:

Sirvió en los Estados de Flandes diez y nueve años, cuatro meses y
veinte y seis días con plazas de Soldado, Sargento, Furriel Mayor, y Alférez
vivo; y que los seis años y nueve meses, fueron en Guerra viva, y los
restantes en tiempos de paz, habiéndolo hecho con toda aprobación, valor
y crédito de todos los Cabos de aquel Ejército, hallándose en las más
ocasiones, que en su tiempo se ofrecieron, obrando en ellas con toda
particularidad, siendo de los nombrados en las más de ellas para guardar,
y defender los puestos y pasos más arriesgados que en diferentes
Campañas se ofrecieron, defendiéndolas (siendo atacado de los Enemigos)
con mucho valor y crédito.
Fue nombrado con 200 hombres para entrar de socorro en la Piai.a
de Terramunda, que el Rey Christianísimo de Francia tenía sitiada en
persona, lo cual ejecutó con gran riesgo de la vida y también en las Piaw
de Lila, y Audinarda y Mons, para cuyos socorros fue también nombrado
por estar, asimismo, sitiadas por franceses, portándose en todas las
ocasiones con valor, logrando las facciones que se le encomendaron.
Cuando el Mariscal de Umiens bombeó y acañonó la dicha Villa de
Audinarda, arruinando lo más de ella, trabajó mucho por tener a su cargo
el proveer lo necesario de víveres y municiones a los que la defendían, a
que también asistió con toda puntualidad y buena disposición, dando muy
entera satisfacción, y cuenta a todo lo demás que se puso a su cuidado, y le
aprobaron sus Cabos por digno de las mercedes que su Magestad fuese
servido honrarle.
En veinte y ocho de Marzo de seiscientos y ochenta y siete, se le
despachó patente de Capitán de Infantería Española, de que Su M. le hizo
merced de una Compañia, que levantó a su costa, para el Presidio de la
Florida, que entregó en Cádiz al Conde de la Calzada, siendo Presidente de
la Casa de Contratación de Sevilla, en diez y ocho de julio de él, habiendo
servido con dicha Compañia en el Castillo de Santa Catalina de Cádiz siete
días, hasta que fue reformado.
El tiempo que sirvió en los Estados de Flandes, fue más de 24 años
con las Plazas referidas, y de Capitán de Infantería vivo y reformado.

431

En la Nueva España.Inicialmente analizamos sus actividades no septentrionales en
razón de que su primera campaña la realizó fuera de esa región y,
adicionalmente, a que en esos varios desempeños no septentrionales, don
Gregorio ocupó la menor parte de su vida militar.
Después de su brillante carrera en España recibió orden real de
llevar una Compañía de Infantería a México y fue así como obtuvo su
despacho con fecha del 2 de junio de 1687 para ponerse a las órdenes del
virrey, Conde de la Monclova.
Así que llegó a México, le ordenó el virrey, en 9 de octubre de él,
pasase con dos Alférez Reformados, que llevó a su orden, a la Provincia de
Teguantepeque, donde estaba un pirata apoderado de la Costa del Mar del
Sur, donde recibió tres heridas peligrosas por desalojarle, gastando mucha
parte de su patrimonio en el Real servicio, y en carta de 2 de diciembre de
aquel año, le dió las gracias en nombre de Su Magestad., y suyo, por lo que
obró en esta ocasión 22•
Años más adelante, después de su último viaje a Texas, regresó a la
Ciudad de México para permanecer en ella y sus inmediaciones durante
un tiempo, y tuvo a su cargo diferentes campañas militares. Fue así que se
halló en el tumulto de indios, que en ella sucedió el día 8 de junio de 1692,
donde fue elegido por Capitán de Caballos, para aquella función; de que el
mismo dia le dió Patente, el Virrey, Conde de Galve.
El mismo virrey le ordenó a la semana siguiente que:
...saliese con las dos Compañías de Caballos Corazas de su cargo, y
del' Capitán Francisco Martínez, a apaciguar los INDIOS de las Provincias
de Tlaxcala, Guajocingo y Cholula, que se habían tumultado, y retirado
después de ejecutadas algunas muertes en Tiaxcala y quemado las casas de
Ayuntamiento, que uno y otro lo apaciguó. Y en 22 de junio de el mismo
año de 92, le ordenó el Virrey volviese a la Ciudad de Tlaxcala, con las dos
Compañías a dejarlos a la obediencia de Su M., como lo están.

zz .• AGI, INDIFERBNTB, 135, N. 168. Hasta nuevo señalamiento las siguientes citas de este
iniciso corresponden a la misma fuente.

�432
433

Después de dejar el gobierno de Nuevo León en julio de 1707 en
manos de su sucesor, don Cipriano García de Pruneda, recibió el título de
Sargento Mayor de la Ciudad de Puebla de los Angeles en atención a los
especiales servicios que tenía ejecutados.

En el Septentrión.Don Gregorio inició su desempeño militar en el septentrión en el
año de 1690, después de haber desalojado a los piratas de la región de
Tehuantepec. El futuro gobernador tomó parte en tres empresas que se
dirigieron a la región de los Texas, la primera por tierra y las otras dos por
mar, todas ellas, además de su carácter eminentemente militar, también
presentaron ciertos aportes al conocimiento científico de parte de la región,
en especial de la porción sur-oriental de la Provincia de los Tejas.
El primero de los viajes tuvo lugar a finales de 1689 y lo realizó
obedeciendo la orden del virrey Conde de Galve, emitida con fecha del 7
de diciembre. En ella le ordenó dirigirse a Texas a donde se trasladó con
cuatro religiosos misioneros del Orden de San Francisco, del Colegio de
Santa Cruz de Querétaro, que fueron a convertir los infieles de aquel
Reyno, en que por ser más de 450 leguas la tierra adentro, y ~ner_ este
sujeto pocos medios para hacer el viaje por haber gastado su patrimonio en
el Real servicio, pasó grandes descomodidades en nueve meses que duró el
viaje.
Durante esta primera entrada prestó apoyo a los preparativos y,
probablemente, también haya formado parte del grupo que capitaneó_ d~n
Alonso de León, en su Jornada a la Bahía del Espíritu Santo y la Provmcia
de los Tejas que tuvo lugar de marzo a julio de 1690. Está documentado
que: en carta de 9 de febrero de 690 le dió las gracias el Virrey, Conde de
Galve, por la solicitud y cuidado que puso en ayudar al General Alonso de
León en el apresto de la jornada de la Provincia de las Tejas.
A su regreso a la capital novohispana recibió, el ~1 de septi~m~re
de 1690, nueva orden virreinal para retomar al septentrión, se le indicó
que:
.. .fuese a la Veracruz a embarcarse con D. Francisco de ~os,
Capitán de Mar y Guerra de la Armada de Barlovento, a dicha Bahía del

Espíritu Santo a reconocer el paraje en que estuvo fortificado Monsiur de
Salas, Cabo de los Franceses, para llevar la artillería que enterró.
Durante el tiempo que estuvo en esa campaña procedió, durante
tres meses, a internarse tierra adentro para reconocerla
...y sondear todos los Ríos que desembocan en la Balúa, Costa del
Mar del Norte ...y en dicha jornada tuvo un reencuentro con los indios
Bárbaros de la Costa de la Bahía del Espíritu Santo, por rescatar cuatro
franceses y una francesa, que entendían la lengua, donde estuvo a pique de
perder la vida por no querer entregar los indios al niño francés, hasta que
lo consiguió.
El tercer viaje marítimo en dirección a la Balúa también quedó a su
cargo, ya que el 3 de abril de 1691 le nombró el mismo virrey por Cabo de
la gente de Mar y Tierra, que fue a su cargo y del Capitán Juan Enríquez
Barroto al segundo viaje de Mar para dicha Balúa, con orden de saltar en
tierra con 50 hombres para pasar a la Provincia de las Tejas y de los
Cadodachos y tantear y demarcar la profundidad de sus Ríos, rumbos,
alturas, latitudes y longitudes, sus corrientes y desembocaderos, en virtud
de la instrucción que le dió en 13 del mismo mes y año.
Salió de Veracruz hasta el mes de junio, ya que por otra carta del
mismo virrey, fechada el 5 de junio de 1691, le ordenó:
...saliese luego de la Veracruz, con dos embarcaciones, que estaban
aprestadas por haber avisado al Teniente de Santiago de la Mondo~~ por
unos Pichilingues, habían despojado de las ropas a los Rehg1osos
Misioneros de los Tejas: y en otra carta de 8 de noviembre dél, le dió las
gracias por haber cumplido enteramente con su obligación, en todo lo que
en dicho viaje fue de su encargo.
Un año más tarde, aún durante su tercera entrada en Texas, recibió
don Gregorio, en reconocimiento a su campaña en contra ~e los pir~tas en
Tehuantepec, su primer nom-bramiento político de rmportancia: Su
Magestad le hizo merced por título de 30 de ma-yo_ de 1691 del pu~sto de
Capitán y Gobernador del Presidio de San FrancISCo de Coa-guila. No
tomó posesión de inmediato, lo hizo hasta el 25 de enero de 1693.
Durante el tiempo que transcurrió, entre su designación y el
ejercicio del cargo, desarrolló varias actividades, la mayor parte de ellas de

�434

435

carácter militar. En el mismo legajo que analizamos se encuentra
constancia de las mismas:

.

.
~ primera fue la continuación del reconocimiento geográfico de la
región circundante a la Bahía del Espíritu Santo y la Provincia de los
Cadodachos, El Conde de Galve, le ordenó e instruyó el 8 de noviembre de
1691:
·.
...para que si reconociese que los Ríos de dicha Provincia de los
Cadodachos eran navegables, pasase a otro que estaba a distancia de 20
leguas; y no siéndolo tampoco, a otros que distaban 40 leguas de aquella
Provincia, y de no serlo ninguno, se volviese con su gente a incorporarse
con la que dejó en las embarcaciones en la Bahía del Espíritu Santo a cargo
del dicho Capitán Juan Enríquez Barroto, y por la Mar pasase a penetrar el
Río de la Palizada, que desemboca en el Mar del Norte y Seno Mexicano,
por tener noticia de que 30 leguas la tierra adentro, hay un Islote, en que
Monsiur de Salas hizo un fuerte el año de 1684 y quedaron 34 franceses, y
que después pasase a la Bahía de la Movila y Panzacola, a reconocer si en
ella desembocaba algún Río navegable, que penetrase la tierra en cuyo
descubrimiento gastó trece meses.

;

c..

Como Gobernador de la Provincia de Coahuila en la Nueva
Extremadura.Como vimos antes, entre el otorgamiento del título de gobernador
y el ejercicio del mismo, pasó un tiempo, fue así que don Gregorio entró
formalmente al cargo de gobernador de la Provincia de Coahuila y Nueva
Extremadura el 25 de enero de 1693 y permaneció en él durante cinco años
hasta el de 1697. A lo largo de este periodo desarrolló varias e importantes
actividades, de las cuales tenemos amplia información, toda ella
procedente de su Relación.
De acuerdo a ella agrupamos su quehacer político-militar en tomo

a dos principales mecanismos de integración de la Provincia de Coahuila y
la Nueva Extremadura: 1.- El de asentamiento y permanencia de los
españoles y 2.- El sometimiento, pacificación y establecimiento de los
grupos indígenas. Analizamos cada uno:
1.- El primero lo logró a través de las siguientes actividades, todas
ellas referidas en su Relación y confirmadas por otros documentos:

~l gobernador_ se preocupó por dar facilidades para su
asentamiento a los espanoles, tanto a través de ayudas individuales, como
através del acrecentamiento de la Villa de Santiago de la Monclova. Desde
que tomó posesión de su gobierno, el 25 de enero de 1693, la misma Villa
de Santiago de la Monclova certificó:
...que luego puso mucho cuidado y solicitud en el reparo de la
Iglesia Parroquial de dicha Villa de Santiago, por haberse endido la testera,
donde puso un pilar muy grande y cercó el Cementerio, poniéndole
decente: y por su solicitud y cuidado se colocó en dicha Iglesia un Retablo
nuevo de Santiago, Patrón de aquella Provincia, que coge toda la testera de
alto a bajo, y otras alhajas de valor que dió, gastándolo de su patrimonio,
fomentando a todos los vecinos de la Villa, para la fábrica de sus casas, que
los más estaban sin ella, y con su ayuda y fomento se hicieron diez y ocho
casas, y cuidó de que se sembrase la tierra. Fue así que procuró el aumento
de todos los Españoles de aquella Provincia: ayudándoles a que hiciesen
sus casas en la Villa de Santiago de la Monclova; haciendo la Cárcel
pública y 25 casas nuevas, llevando a dicha Villa 24 vecinos con sus
familias, con cuyo fomento hicieron muchas casas. Dando a la Iglesia
Parroquial de la Villa alhajas de mucha consecuencia, como Retablo,
Imágenes de bulto, vinagreras de plata y otras cosas para los altares y culto
divino, fundando dos Cofradías del Santísimo Sacramento y las Ánimas
dando cuantiosas mandas para su fundación.
En relación al proceso de poblamiento y mantenimiento de los
asentamientos coahuilenses parte de la política que ejerció Salinas de
Varona estuvo basada en el cumplimiento de las normas existentes. Es así
que en 1695 los vecinos de la Villa de Santiago de la Monclova no habían
atendido a los términos de la capitulación que se efectuó con ellos para la
población de la misma. Consistieron éstos en la obligación de los
pobladores de construir sus casas, corrales y huertas. Esta situación fue
reportada en una carta de consulta 23 enviada por el alcalde ordinario de la
Villa, el capitán Nicolás Flores de Valdés, y en la respuesta del fiscal se le
pidió, al entonces gobernador de la Prbvincia de Coahuila, don Gregorio
de Salinas, procediera a dar cumplimiento a ·l as órdenes que se habían
dado para el poblamiento de la Villa de Santiago de la Monclova.

11

.-AGN, GENERAL DE PARTF., Vol.17, Exp.107, del 15 de junio de 1695

�437

436

Un caso de carácter más específico está consignado en la
demanda2' que le hicieron dos soldados del Presidio de Santiago de la
Monclova al gobernador Salinas de Varaona por no haberles pagado SUs
sueldos. El gobernante alegó que los soldados no tenían derecho a ellos, ya
que de acuerdo a lo establecido en las capitulaciones de poblamiento de la
Villa de 1682, ratificadas en 1685, ningún vecino o hijo de vecino de la Villa
podía recibir plaza de soldado.
Parte del mecanismo para asegurar la permanencia española en la
región se manifestó a través de acciones político-militares que tendían a
ofrecer protección a los reales de minas. En este sentido Salinas de Varona
también procedió a acrecentar la minería, tanto protegiendo a los
trabajadores, a quienes ayudó con lo necesario a siete vecinos de la Villa,
hasta que pusieron sus labores al corriente, con que se le ha dado y da
comercio ...; también ayudó a que se pusiesen ...ocho labores de corriente,
fomentándolas de todo lo necesario, de que se sustenta el Real y Minas de
San Pedro de Boca de Leones y minas del Massapil 25•
Durante su periodo se descubrieron y establecieron nuevos reales:
...y descubrióse en su tiempo la Mina de San Francisco Xavier, la de San
Antonio y Santiago de los Morteros, en cuyos descubrimientos gastó más
de siete mil pesos de su patrimonio, que hasta dicho día 26 de diciembre de
697, se le debían. Todas estas actividades las realizó con su propio peculio:
gastó más de siete mil pesos en dar corriente a las Minas del Cerro de
Castaño, que han cesado, por no haber soldados para el resguardo de los
trabajadores, por ser el paraje muy arriesgado de indios Enemigos, por
cuya causa perdió dicha cantidad.
2.- En la búsqueda de lograr el mecanismo de asentamiento de los
indígenas, Salinas de Varona, como la mayoría de los gobernantes del
septentrión, dedicó parte de su tiempo como gobernante a buscar la paz Y
la obediencia de esos grupos. En su caso lo logró por medios pacíficos_y oo
guerreros, principalmente, a partir del convencimiento y e~ ~torgamienlD
de regalos a su costa. Esta actividad, constatada por lo~ religtosos Y ~~
autoridades, está referida en su Relación, en ella se asienta que: TraJO de
paz a la obediencia de su Magestad ocho Naciones de indios Bárbaros con
AGN, GENERAL DEPARTE. Vol.17, Bxp. 110, del 21 de junio de 1695
Ésta y las siguientes tres citas proceden de la misma signatura: AGI, INDIFBREN11!. ~
N. 168,. Relación de Grtgorio Salinas tk Varona.

21••

29••

quienes gastó en agasajarlos mucha parte de su patrimonio, y a su
ja,itación, iban bajando cada día otras muchas, y se estaban esperando tres
Naciones que bajaban a ponerse a la Real obediencia, de que redundaría
a,.ucha quietud y paz a la Provincia, como se iba experimentando en las
que habían bajado. En otra parte del documento se dice que, en su labor de
apoyo a la evangelización indígena, el gobernador se distinguió en haber
bajado más de seis mil indios de paz a sus expensas, reduciéndose algunos
anuestra Santa Fe.
En relación a este quehacer, la Villa de Santiago de la Monclova
certificó:

Que asimismo puso particular aplicación y cuidado en el fomento
de las Misiones de la dicha Provincia; pues en la nombrada de San
Bernardino de la Candela, se fabricó una Iglesia muy suntuosa, con mucho
aseo, agasajando con diferentes géneros a los indios que trabajaban en la
obra hasta que lo consiguió; y que pusiesen su labor en corriente, de forma,
que los años de noventa y cuatro y noventa y cinco, hicieron muy
considerables cosechas de maíz.
Que en la Misión de San Buenaventura de Consolación hizo hacer

Iglesia con la misma solicitud y gastos, y lo continuaba en la de Santa Rosa
de los Nadadores, donde se empezó la Iglesia, que ya se concluía aquel
ai'lo; y en la de San Francisco de Coaguila, que es Cabecera de todas las
referidas, puso especial asistencia en la fábrica del Templo que se fabricaba
muy suntuoso, con su solicitud y cuidado, y quedaría concluido el mismo
año, dando maíz a los indios para su fomento; y redujo a política y
gobierno a los indios de dichas cuatro Misiones, haciendo hacer a la mayor
parte de ellos sus casas, y muchas sementeras de maíz.
Los religiosos produjeron otro documento en el cual certificaron lo

que el gobernador había realizado, en él se dice:
En dos de mayo de seiscientos y noventa y seis, certificaron los
Religiosos Misioneros de San Francisco de la Provincia de Coaguila y
Nueva-Extremadrua, que desde que este sujeto tomó posesión del
gobierno de ella, hasta aquel día, había procurado y procuraba con mucho
celo y solicitud el aumento de las Misiones, ayudándolos en todo a la
fábrica de los Templos, que en ellas se habían acabado, y estaban
acabando, gastando muchos géneros en agasajar a los indios, para que

�438

trabajasen, asistiendo personalmente a las fábricas, dando corriente a las
sementeras de los indios, bajando de paz algunas Naciones de Bárbaros,
con voluntad de Bautizarse, mediante el agasajo que dicho Gobernador y
Misioneros les hacen, en que el Gobernador había gastado y gastaba
mucha parte de su patrimonio.
Sin embargo, y al igual que sus contemporáneos y los gobernantes
del XVII y XVIlI, Salinas de Varona, también tuvo que recurrir a medios
militares para el sometimiento de los grupos indígenas rebeldes, según la
información de la Relación...hizo dos Compañías a su costa contra los
INDIOS rebeldes, sin otras muchas salidas que de su orden se ejecutaron,
proveyendo a los voluntarios de todo lo necesario para la Campaña, por no
tener más que veinte y cinco soldados y no poderse quedar la Provincia sin
ellos para defenderse de los INDIOS Enemigos; y que en dichas salidas
fueron más de doscientos INDIOS amigos, a quienes socorrió de su
patrimonio.
En relación con la protección a los indígenas, ésta no sólo se
produjo a través de la atención que el gobernador prestó a las misiones,
también cuidando y castigando los excesos de sus subordinados. Fue asf
que para 1695 recibió despacho del virrey, Conde de Galve. En él le ordenó
dar cumplimiento a la destitución del teniente Diego Flores de Abrego, a
quien había nombrado en el Presidio de San Bemardino de la Candela. La
orden fue la respuesta del virrey a la queja que le presentaron, en la capital
novohispana, los representantes de los pobladores indígenas de ese
presidio y pueblo, según la cual el teniente cometía con ellos numerosos
agravios 26•
Comprueba este documento la preocupación oficial por mantener
la paz, tranquilidad y poblamiento en los recientes asentamientos
indigenas, a través del mecanismo de procuración de justicia a los
naturales. Con ello se les confería, simultáneamente, seguridad en el
mantenimiento de las tierras y aguas a ellos señaladas o bien su restitución
cuando les hubieran sido injustamente retiradas, como fue el caso de las
acciones de este teniente.

439
Opiniones sobre Salinas de Varona de sus contemporáneos.-

Las informaciones que se proporcionan en su Relación se
encuentran confirmadas por testimonio favorables que se producen hacia
finales de su periodo como gobernador e Coahuila y que resumen sus
diferentes actividades en ese cargo. Fueron proporcionados por miembros
de la propia sociedad y por autoridades eclesiásticas y civiles. Es así que:
La dicha Villa de Santiago de la Monclova, certificó, en 26 de
diciembre de 1697, que el dicho Capitán Don Gregorio de Salinas Varona,
cumplió enteramente con las obligaciones de su cargo en los cinco años
que gobernó aquella Provincia, atendiento a la mayor honra de Dios y de
los Vasallos y ejecutado muchas cosas, que en diez y ocho años que había
que se publicó, no se había conseguido, en que gastó gran suma de su
patrimonio 'rl.
El obispo de Guadalajara, don Fray Phelipe Galindo escribió, como
resultado de su visita a la región, un elogioso testimonio de la labor de
Salinas Varona. Su carta está fechada el 6 de febrero de 1697. En ella se
asienta:
... que habiendo salido a la visita llegó a la Provincia de Coaguila,
donde están fundadas cuatro Misiones que visitó, y reconoció el logro
grande en la conversión de los indios Chichimecos y deberse gran parte de
ello al dicho capitán de Caballos Corazas, Don Gregorio de Salinas Varona,
que era gobernador de aquella Provincia, pues con su trabajo y los pocos
medios que tenia, por no gozar más que setescientos pesos de salarios,
fomentó las dichas misiones, suplica a S. M. le diese las gracias y tuviese
presentes sus servicios.
Siguiendo la carta confirmamos algunos de los datos ya
mencionado, el obispo escribió que Salinas Varona realizó: nueve jornadas
a tierras de infieles, las cinco de ellas de orden del Virrey y Conde de
Galve, y las iruatro de las obligacio~s de su cargo, sustentó muchos
Bárbaros que hacían hostilidades a aquellas Provincias y Fronteras,
sacándolos de la gentilidad, reduciéndoles a las Misiones en donde estaban
quietos y bautizados; y en cuatro años que había la gobematura, dispuso
Ésta y las siguientes citas proceden de:AGI, INDIFERENTE, 132, N. 168, Relación de
Gregario Sali1111S de Varona ..

'D••

» .• AGN, GENERAL DB PARTE, Vol. 17, Exp. 114, del 23 de julio de 1695.

�440
441
se fabricasen más de veinte casas, haciendo cuatro iglesias decentes
capaces, debiéndose todo al buen celo, trabajo y solicitud de este sujeto. y
Finalmente, el virrey Joseph Sarmiento de Valladares, en carta a
S.M. de 1700 refiere ser este sujeto de los Reformados que el año de 1687
pasaron de España a ella, de orden de su Mag. y que por las certificaiones
que había manifestado constaba que el tiempo de sirvió en Flandes
cumplió con su obligación enteramente, pasando al reconocimiento de las
Bahí_as de el Seno Mexicano y en otro empleos de el Real servicio a que le
des~on los anteriores virreyes, Condes de la Monclova y Galves, y en el
gobierno de Coahuila de su M. le hizo merced, en cuya Provincia atendió a
s~ aument~ co~ tal vig~cia, Christiandad y aplicación, que redujo gran
numero de mdios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y que siendo estos particulares servicios dignos de la Real
atención de su Magestad, tuvo por de su obligación hacer esta
representación, para que le tenga presente, y honre con alguno de los
gobiernos Militares de aquel Reyno, en que no duda, cumplirá
exactísimamente con las obligaciones de su sangre, y en las que
nuevamente le constituyese su Magestad.
Después de haber concluido su periodo en Coahuila, en el año de
1700 el apoderado de don Gregoio presentó solicitud a fin de que se
procediera al cobro de los adeudos que con el ex-gobernador tenían varios
vecinos de las provincias colindantes. En el documento se acepta su
reclamo y se turna despacho a los gobernadores de las dos provincias a fin
de que procedan a darle cumplimiento y procedierean al seguimiento de
los adeudos que los particulares tenían con el ex-gobernador 2&amp;_

Otros cargos desempeñados.Hasta aquí la parte de su vida que está vertida en su Relación, la
cual cubre hasta el año de 1700., A partir de esa fecha la información
obtenida en AGI procede de la Relación de Alonso Salinas Barona 29, su
hijo, misma que corre hasta el año de 1729. Fue otorgada en Madrid el 19
de julio de 1726 y en ella se hace una referencia general a los subsecuentes
3

no~bramien1?s y cargos que desempeñó don Gregorio después de haber
dejéldo el gobierno de la ~rovincia de Coahuila. Del documento separamos
los cargos en el septentrión y los de fuera de la región y enriquecemos
estos datos con ~tros provenientes de AGN. Así encontramos que Salinas
de Varona también desarrolló las siguientes actividades:

Actividades como Gobernador del Nuevo Reyno de León.A) Su Nombramiento:
Después de que don Gregorio dejara el gobierno de la Provincia de
Coahuila, recibió la gobernatura del Nuevo Reyno de León en recompensa
a sus actividades de evangelización y asentamiento en la Provincia de
Coahuila:
...le confirió su Magestad el empleo de Gobernador de el Presidio
de San Francisco de Coaguila, en cuya Provincia atendió a el aumento de
las Misiones con tal vigilancia, christiandad y aplicación, que redujo gran
número de indios, extendiendo el Santo Evangelio en cuatro Doctrinas, que
a sus expensas quedaron pobladas, en que gastó gran parte de su
patrimonio; y en atención a lo referido, le confirió, el Virrey Duque de
Alburquerque1 el Gobierno y Capitanía General del Nuevo Reyno de
León30.
Permaneció en ese cargo año y medio, de mayo de 1705 hasta julio
de 1707, sus actividades fueron notables dado el corto tiempo de
permanencia en el puesto. Así, y de acuerdo a expedientes de AGN,
sabemos que:
Recibió su título de gobernador del Nuevo Reyno de manos del
virrey. El interesante documento es una copia del original, transcrita en la
ciudad de México y firmada en ella por el virrey, Duque de Alburquerque.
En él se le otorga el nombramiento re~l para el cargo en el Nuevo Reyno de
León y contiene informació~ personal muy similar a la localizada en AGI
en su Relación de servicios. También incluye las instrucciones y
señalamientos para el ejercicio del cargo, los cuales revisten la peculiaridad
de la insistencia real en el buen y justo trato a los naturales, en llevar a cabo

.-AGN, GENERAL DE PARTE, Vol.18, Exp. 146, del 4 de mayo de 1700.
AGI, INDIFERENTE, 139, N.166: Relación de Alonso Salinas Barona.

it .-

31.-

AGI, INDIFERENTE, 139, N. 166, Relación de Alonso Salinas Varaona.

�442
443

y fomentar su instrucción religiosa y su asentamiento para lo cual se les
debe ordenar y facilitar el cultivo de sus sementeras a fin de que puedan
sustentarse adecuadamente 31.
Don Gregorio informó al virrey, Duque de Alburquerque, haber
tomado posesión del cargo en la ciudad de Monterrey el 5 de mayo de
1705.

Su Política de asentamiento poblacional en el Nuevo Reyno de León.-

Al igual que sus antecesores y sucesores a lo largo de los siglos
XVII y gran parte del XVIII, Salinas de Varona enfrentó en su nueva
gobematura, como lo había también realizado en la Provincia de Coahuila,
las rebeliones indígenas.
En información enviada al virrey y citada en el parráfo anterior,
don Gregorio señaló que a su llegada al Reyno había encontrado un estado
de gran inquietud entre los indios, especialmente en los alrededores del
Real de San Pedro de Boca de Leones. En la búsqueda de solución tomó las
providencias necesarias y procedió a formar tres compañías de campaña
que envió a diferentes parajes y él mismo acudió al Real para vigilar la
extracción y el envío de la plata y la recaudación que correspondía a la
Real Hacienda, así como el remedio para la inseguridad y dificultades
sociales que se producían en ese asentamiento minero.

El virrey le respondió que había pasado su informe al fiscal de la
Real Audiencia y que este órgano oficial y él mismo, por la presente doy
gracias a dicho Gobernador Don Gregorio de Salinas Varona por las
providencias que dió en sacar a campaña tres Compañías...para refrenar
los insultos de los Indios. Asimismo le encargó continuar poniendo freno a
las sublevaciones para poder mantener la quietud del Reino y procurar la
correcta recaudación en el Real de Minas de Boca de Leones, extirpar los
delitos, enmendar a los vagamundos, procurar la moderación de juegos, la

prohib~ció~ de rescates, fabricar casas de vecinos del Real y la cárcel. Esta
carta vrrremal lleva fecha del 20 de agosto de 1705 n.

~~ embargo, ~bía necesidad de contar con recursos para el
establ~~ento de vanas dependencias, entre otras, la cárcel y el
sosterunuento de los miembros de las tres compañías. Éstas se formaron,
no con ~ldados de los Presidios, sino con voluntarios de la región cercana
a la capital neolonesa y al Real de Boca de Leones 33.
Otro interesante ejemplo de la actividad pacificadora se localiza en
nuevo doc~ento de :'GN 34, de su lectura queda claro que Salinas de
Varo~ segu_ia ~n funciones, cuando menos hasta julio de 1707, ya que la
re~lió~ de md1genas de la nación bozal se inició en febrero de 1707 en
territono de Coahuila y abarcó también el de la jurisdicción del Nuevo
~º· La campaña de don Gregorio para controlarla tuvo lugar en los
mgwentes meses. Fue así que, para junio, el virrey le comunicó la
aceptación de lo realizado y le encomendó, tanto en esa carta como en una
sub~uen~, de julio, continuará la persecución de los siete cabecillas que
habian huido. ~orno dato curioso mencionamos que el virrey le
encomendó continuara las averiguaciones acerca de la presencia de
hombres blancos y negros hacia el Norteste que se dice habitan en una isla
de ~onde vienen a pescar a las lagunas y esteros hacia la dicha parte.
Debieron haber sido pobladores de las cercanías de la costa oriental actual
Tamaulipas.
'
El contenido de estas dos cartas permite precisar la duración exacta
de su periodo en Nuevo León, el cual cubrió hasta el mes agosto de 1707,
fecha en que lo asumió su inmediato sucesor, Cipriano García de Pruneda
o sea poco más de año y medio.
'

Otros problemas durante su gobernación.-

Una de las situaciones más recurrentes que a lo largo de los siglos

XVII Y XVIII se presentó en_la administración pública de las posesiones

n .• En AGN, REALES CÉDULAS DUPLICADAS, Vol. 38, Exp.123, fs. 53 y 54, del 16 de
febrero de 1705: Título de Gobernador y Capitán General de este Reino al Capitán Gregario SaliffllS

Baraona.

•.•lbidem.

:·· A~N, ~ALES CÉDULAS. DUPLICADOS, Vol. 38, Exp.128, del 20 de agosto de 1705: Se
tllVIII feliataaón a don Gregario Salina Baraona.
• .• REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.139, fol. 177, del 3 de junio de 1707.

�445
444

Los Últimos Años.-

.

--,
: \
!

1\
l

. 1

españolas fue la dilación en el pago de los sueldos a los funcionarios,
aspecto que no sólo se daba en el lejano septentrión, también era frecuente
entre quienes radicaban en el centro del virreinato y ocupaban puestos de
primera línea en todo tipo de instituciones. Salinas de Varana también
tuvo dificultades para que se le cubrieran sus salarios y, como casi todos
sus colegas en el mismo cargo, se vió precisado a demandar la cobertura de
sus salarios. En la primera carta que al respecto dirigió al virrey en agosto
de 1705 J.S le suplicó interviniera para solucionar su problema, ya que había
sufragado todos los gastos de las campañas a cargo de las tres Compañías
que levantó para protección de su jurisdicción territorial. El gobernador
había proporcionado a los soldados, bastimentos, armas, pólvora y pago
de salarios. Apoyó su petición con la relación de las actividades que los
miembros de las Compañías realizaron para asegurar una cierta
tranquilidad en los parajes cercanos al Real, y que consistieron,
principalmente, en fomentar el asentamiento de los indígenas en las
misiones. Adicionalmente, avaló la solicitud con muy buenos argumentos
para el interés de la Real Hacienda, los aportes económicos que procedían
de las actividades ganaderas y mineras del gobierno a su cargo.
Es importante señalar la especial mención a la enorme riquez.a
ganadera que aún existía en la región, Salinas de Varona mencionó la
crecida porción de lanas que rinden cada año más de millón y medio de
ovejas y ciento cincuenta mil cameros que que esquilman en dichas
haciendas y que pastan y se crian en aquel Reino.
Referencias de años subsecuentes reiteran el mismo problema de la
falta de pago de salarios, pero, no sólo los devengados por el entonces ya
ex-gobernador del Nuevo Reino de León, también los de los Capitanes de
los Presidios de Cerralbo y Cadereyta y los que correspondían a sus
soldados. En todos los casos, el retraso en el pago se extendió por dos
años36•

O~ acuerdo a - ~ Relación que presentó su hljo, el siguiente
nombrarmento que rec1b1ó Salinas Varona padre le puso nuevamente en
relación con el septentrión, ahora en su porción más oriental. Por titulo real
fue desi~d? Gobernador y Cabo Superior de las Armas de Mar y Tierra
en el Pres1d10 de Santa María de Galve, renombrado años más tard
Presidio de San Miguel de Panzacola, debió haber sucedido esto hac~
1717.
Después de haber dejado su cargo en aquel presidio con el cual
~~ protegía sus posesiones extremas en la región costera oriental de la
L ~ fre~~ a los continuados avances de franceses e ingleses, don
Gregono rec1b1ó nueva comisión para proteger aquellos territorios. En 1718
el ~ey envió comunicación al rey en la cual le informó haber tomado
1 medidas para que Don Gregario Salinas, gobernador que había sido de
Panzacola pasara a ocupar la Bahía de San Bernardo con dos embarcaci?nes. A la fecha de la carta se estaban armando y aprovisionando los
navios,_ seguramente en Veracruz, no se precisa el lugar. La medida
obedeció al temor y en previsión de que los soldados franceses ubicados en
~ Luisiana p~dieran pasar a ocupar ese importante bastión español,
Sl~do al poniente de Panzacola, en territorio de los Tejas. Se le pidió a
Salinas Varaona no permitiera que los franceses desembarcaran en el Seno
Mejican? y si así fue~a, los ex_pulsara del mismo-». En el expediente no se
proporciona mayor información sobre este delicado asunto, que como se
sabe, preocupó a la corona española y a las autoridades virreinales
novohispanas durante gran parte del XVIII.
De ese puesto pasó, en 1719, al de San Joseph como su primer
Gobernador y Cabo Superior en virtud del titulo que le concedió el Virrey
Marqués de Valero.
Don Gregario permaneció en el servicio real hasta 1722, año en el
cual se retiró a la capital novohispana_para atender su mala salud. Murió
en la ciudad de México el 30_de enero de 1723; ya viudo de doña Francisca

35,-AGN, REALES CÉDULAS. DUPLICADa&gt;, Vol. 38, Exp.129, fol. 165v., del Zl de agosto de
1705.
» .- REALES CÉDULAS. DUPLICADC6, Vol. 38, Exp.145, fol. 182., del 4 de mayo de 171Xly
Vol. 38, Exp. 146, Fols. 182v., de la misma fecha.

11
·-

RE:ALES ~ÉDULAS DUPLICADAS, Vol.39, Exp. 73, del 13 de junio de 1718: El señor

Clrgono de Salmas salga con una embarcadón para alejar a los fran ceses.

�446

447

Antonia Bermúdez de Castro, vivía en la Alcaeceria y fue sepultado en la
iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas 38•

primer tercio del XVII se promovió la beatificación de Gregorio López y
c~ntribuyeron a ella variados benefactores a lo largo de los siguientes
siglos.

Don Gregorio dictó testamento en la capital novohispana el 20 de
enero de 1723 ante el escribano real Gabriel Fernando Navarro. Su cotejo
del mismo lo localizamos en AGN 39• Se trata de un documento de díficil
lectura del que extrac~os aquí los datos generales. No se localizó en el
Archivo de Notarías de la Ciudad de México su testamento, ya que los
libros pertenecientes al escribano están parcialmente quemados y las
autoriadades del archivo no autorizan su consulta.

ll
1

1'

. En otras ,cláusulas del testamento estbleció mercedes para sus
servidores, fue asi que a su esclavo negro le dió su libertad y a otro de sus
sirvientes, rica vestimenta.

Finalizamos este estudio sobre Salinas Varona, citando las últimas
frases contenidas en la Relación de su hijo, que concluye con el
reconocimiento que se le otorgó a su padre y que se plasma en el texto:

De acuerdo al contenido del Cotejo de Testamento, nombró por sus
albaceas testamentarios a don Alonso Romay Sotomayor, vecino de la
ciudad y apoderado del Sargento Mayor don Alonso de Salinas Baraona,
su hijo, y a don Antonio Bentura de Mendoza, su sobi:u'º· lnsti~yó por su
heredero único y universal a su hijo, don Alonso. Dejó establecido que su
entierro se hiciera en la Iglesia de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús
y de acuerdo a su voluntad, así se procedí~, celebrándose misa ~e ~erpo
presente. Mandó se dijesen doscientas m15aS rezadas en las. iglesias y
conven-tos que considerasen sus albaceas. Como dato interesante
entresacamos que una de las cláusulas consistió en que en las mandas
forzosas acostumbradas se incluyese la del Venerable Siervo de Dios
Gregorio López, a cada una cuatro reales por una ve~. Recorde~os que
Gregorio López fue un conocido ermitaño y autor de importante ~bro de
medicina 4D, quien vivió en la Nueva España durante la segunda mitad del
XVI. Su libro circuló en copias manuscritas desde que lo escribió, 1586
hasta la impresión de su primera edición en 1672 que se agotó rá~i~en~
y tuvo una segunda, dos años más tarde, después de estos anos siguió
vigente hasta bien entrado el XVIII. Por su_ ~portan~ c?ntenido, en el cual
se hacía uso de medidas terapéuticas tradicionales, sirvió de consulta para
médicos y cirujanos de las principales poblaciones novo-hispanas, .pero
aún más importante, fue texto médico que emplearon durante tres_ siglos,
quienes asentados en las poblaciones más alejadas del centro novohispano,
no tenían fácil acceso a la consulta de médicos o cirujanos. Durante el

:11•• Octavo

Libro de Defunciones de Españoles del Sagrario Meh'opolitano, 1719-1724, Fol.

1~~

.

,,__ BIENES N AOONALES, Vol. 241, Exp. 29, año 1723, Cotejo del testamento de D. Grtgono

Salinas Baraona:
• .- Tesoro de Medicinas para todas enfermedades.

. ...y en todos los empleos que han estado a su cargo y órdenes que
se le dieron, consta desempeñó enteramente su obligación a satisfacción de
sus Superiores hasta el año de 1729, que en virtud de licencia del Virrey de
aquel Reyno ~ retiró a México a curarse de las enfermedades que padecía,
donde falleció, según consta de certificación de Don Juan de Ureña,
Contador Ordenador del Tribunal de Cuentas de México.

�449

EL CONVENTO FRANCISCANO DE SAN ANDRÉS
EN LA CilJDAD DE MONTERREY
Lydia Espinosa Morales
Centro INAH Nuevo León
Muy poco estudiada ha sido la presencia franciscana en el Nuevo
Reino de León; el desinterés es llamativo sobre todo si considerarnos que
durante el periodo colonial fueron los únicos misioneros en la región.1
En las líneas que siguen presentaré los primeros resultados de una
investigación mayor en la que pretendo evaluar la importancia que alcanzó
el convento franciscano de San Andrés y estudiar los cambios ocurridos en
su construcción a la luz de las transformaciones ocurridas en la historia de
la ciudad desde la época colonial hasta el siglo XX cuando el convento
desapareció tras una larga agonía.

Mi trabajo comenzó cuando encontré en el Archivo General de
&amp;tado de Nuevo León (AGENL) un plano del convento franciscano de San
Andrés fechado en 1871. Para su análisis utilicé dos importantes

1

Bn este asunto, como en tantos otros de la historiografía regional, Israel Cavazos Garza es
pionero, véase: "La obra franciscana en Nuevo León", Humánitas, Anuario del Centro de
Estudios Humanísticos, Monterrey, N .L., Universidad Autónoma de Nuevo León, núm.1,
1960. Entre la escasa bibliografía merecen citarse Eugenio del Hoyo: "La evangelización en el
Nuevo Reino de León", Humánitas, núm.6, 1965 y del mismo autor: Indios, frailes y
mcommderos en el Nuevo Reino de Le6n, siglos XV1I y XV1Il, Monterrey, Archivo General del
listado de Nuevo León, 1985. Recientemente, Hedor Javier Barbosa Alanís publicó: "La
evangelización en el noreste de México", Roe!, Órgano de la Sociedad Nuevoleonesa de
Historia, Geografía y Estadistica, Quinta Época, núm.2, 1996. Sobre el convento franciscano
de Monterrey contamos con el estudio clásico de Xavier Mendirichaga: El templo franciscano
dt Monterrey, Monterrey, Dirección Cívica y Editorial del Gobierno del Estado de Nuevo
león, 1983.

�451

450
expedientes documentales localizados en el mismo archivo que son su
complemento obligado. 2
Encontré información muy valiosa en el Archivo Municipal de
Monterrey en las Actas del Ayuntamiento, en el Ramo Civil y en el Catálogo
y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey elaborado por
Israel Cavazos.
El primer convento franciscano de San Andrés fue fundado por
fray Lorenzo González y fray Martín de Alta.mira entre 1602 y 1603 en un
sitio que no conocemos. En 1612 se trasladó a su emplazamiento_ definitivo
después de que la gran inundación obligó al traslado de la cmdad a la
banda sur del río de Santa Lucía. 3
El convento se encontraba en el centro de la ciudad, en un costado
de la plaza mayor en la contaesquina poniente de la iglesia parroquial, hoy
catedral. De norte a sur, se extendía de la calle de Melchor Ocampo (antes
San Francisco), hasta las márgenes del Río Santa Cata.tina y de oriente a
poniente, de una pequeña calle que partiend? del río topaba con la p~
mayor (la calle Guillermo Prieto que ya no eXISte), hasta la actual Mariano
Escobedo que durante la época colonial no estab~ trazada. Para 1~71, fecha
del plano que cito arriba, el convento comprendia. un total aproxunado de
14,000 m2 de los cuales 3,200 m2 estaban construidos.
El convento se fundó para propagar entre los infieles la luz del
evangelio. Israel Cavazos informa que los franciscanos sólo tenían a su

20:

2m plano se encuentra en el Nivel Arquitectónico de la Mapoteca del AGE_NL, n~el titulo: Plano del convento de San Francisco y Tercera Orden y es una copia parcial d~
__,_ · más detallado fechado en 1859 que no he podido localizar. B1 Plano del terreno tt·
......,nor
.
.
d la .
Ma-•· es
tnnplo de San Francisco que está en el Nivel Urbanistico, núm. ~ , e misma
r:-~
muy interesante pues corresponde al año 1917. Los expedientes de los tr6mítes _que
raron los planos se encuentran en el AGENL en Asuntos Eclesiásticos (8/272): Erpttlitnlt
:':1 inVffltariO la distribución del terreno que pertenecía al conVfflto franciscano de ~n Andrif.
, fs. y en ~onumentos y Edificios Públicos (bateria 7.5): Templo de San Francisco.
1871 21
3,-iménez Moreno, citado por Israel Cavazos en ºLa obra franciscana...•, op.cit., p.73

cargo a los indios de nueva conversión y que el clero secular se ocupaba
delresto.4

Aunque el documento original se encuentra perdido hay
evidencias de que Diego de Montemayor concedió a los franc~anos
ciertas r~~herías de indios. Los franciscanos perdieron dicha merced pues
el 4 de d1c1embre de 1622, fray Damián de Acevedo, guardián del convento
de San Andrés, solicitaba a Diego Rodríguez, capitán y justicia mayor de la
ciudad, un testimonio "... de la gente que está en la ranchería de la
administració~ del convento y demás rancherías que por merced, el
gobernador Diego de Montemayor hizo en nombre de Su Majestad a este
convento, p~a pueblo _Y_ administración de ello, y de los demás que están
en las estancias en serv1c10 de los españoles, en número y copia de ellos, [y]
qué cantidad serán por todos ... 11 .5
?radas al· historiador Raúl García Flores tengo la respuesta en la
que se informa que: "... los indios que al presente están asentados y
poblados _en el dicho pueblo de San Andrés ... son ocho, por haber muerto
gran cantidad de ellos. Y así mismo de los indios del señalamiento ... son
seis rancherías ... las cuales ... señaladas para pueble, tendrán doscientos
~os, los cuales el dicho capitán y justicia mayor los ha traído por
diversas vece~, los ha asentado en el dicho pueblo de San Andrés y se han
vuelto a sus tierr~ por no haber en él indios en pie y por el poco sustento,
que no lo ha habido para sustentar, ni los padres lo han tenido para se lo
dar. Y que en lo de~~s que pide el dicho padre guardián de la copia de los
que ~tán en servic10 de los españoles y en sus labores, están muy
repartidas las dichas estancias a diez ocho leguas algunas de ellas y que no
se puede saber con facilidad si por esto, como porque al tiempo por cuanto

'r.r.e1 Cav~, Contr~sias sobre jurisdicción espiritual entre Saltillo y Monterrey, 1580-1652,
Saltillo, Colegio Coahuilense de Investigacionesl{istóricas, 1978, pp.6-8.

~~o

del Hoyo, op.cil, pp.55-:56. Para nuestra desgracia, Del Hoyo nos remite al
Archivo ~ral de La Nación, caja del Nuevo Reino de León (????), Exp. 1•. Las
~gaoones son del autor. Tampoco contamos mayor referencia documental, fuera de lo
dicho por Alonso de León, para confirmar la que sería la primera referencia documental del
~~to cuan~o supues~ente el _día 8 de febrero de 1622, sirvió de refugio en el ataque de
b mdios HuaJUco y Colmillo a la ciudad. Citado por Mendirichaga, op.cit., p.12.

�453

452
se les hizo la merced había más cantidad de indios de los que al presente
hay por haberse muerto con pestes y granos que entre ellos ha habido ..."6
Como pretendo mostrar, la importancia del convento no debe
medirse sólo por su éxito o fracaso en la evangelización de los indios que
seguramente siempre fueron pocos. Aún así en 1712, por ejemplo, se le
seguía llamando: "...la parroquial de indios borrados ...de esta ciudad". 7

El convento se ocupó y es lo que ahora me interesa destacar aquí,
de la salud espiritual del conjunto de la población de la ciudad ya fueran
blancos, mestizos o de "color quebrado" y desempeñó un papel variado y
muy relevante dentro de su vida social y económica de Monterrey. De
hecho, hay que recordar que durante largos periodos de tiempo el templo
franciscano funcionó como el único templo de la ciudad pues la iglesia
mayor o iglesia parroquial se construyó tarde, hasta 1626, y que como
resultado de los dañosque le provocaban las fuertes lluvias y temporales
continuamente se estaba reparando.
Por este motivo y por hallarse situado en el centro de la ciudad,
con mucha frecuencia en sus puertas se publicaban los autos,
mandamientos, edictos y Reales Cédulas que atañían al conjunto de la
población y a sus puertas se realizaban toda clase de pregones y almonedas

La centralidad del convento se pone de manifi to
momentos graves de la vida de la ciudad· el día 15 d d . . ~ den los
por ejemplo, el Cabildo dictó una medida d
e tctem re e 1661,
contagio y pestes de viruela" que afectaban a ~sepos~:~~ por el "gener~
ahí un novenario d
·
Ct n Y mandó decrr
concluir con
e ~ s cantadas con sus rogativas, que habrían de
una procesión solemne para implorar la misericordia de
Dios".9

Igualmente, en algunos mom to d
. .
. d' 'd al d 1
en s ramáticos en la vida
m tvt u
e os habitantes de la ciudad, el convento se manifestab
:1ª:Urteys~ de la insti~ción eclesiástica. En él se practicaba el
·to 10 y constancia de que varias veces se utilizó con este
prop6S1 •

de:~~:

Por otro lado los fraile
·
dentro de la vida ·soc~ d 1 M s mISmos ~uparon un lugar relevante
.
e onterrey colonial. Los protocolos notariales
muestran su presencia como testigos d e numerosos actos públicos· en
cartas poder, cartas de obligación de pago, reconocimientos de deuda
desde luego en testamentos y codicilios.11
y
Los franciscanos fueron también testi os fr
.
de compra venta de minas labores hac' d g
ecu~ntes en_operac10nes
'
'
ten as y estancias. Lógicamente, su

públicas con gran concurso de gente. 8
9
AMM, Acta del 15 de diciembre de 1665
61:ondo Franciscano, Biblioteca Nacional de México, Vol. 46, Exp. 104.

7Archivo de la Catedral, Libro de Bautizos, vol.ID, citado por Tomás Mendirichaga Cueva:
' Breve reseña del Archivo Parroquial de la Catedral de Monterrey•, Humánitas, Anuario del
Centro de Estudios Humanísticos de la Universidad de Nuevo León, Núm.4, 1963, p.432.
Sobre la existencia de una supuesta misión de San Andrés la Corona levantó en 1776 una
información al respecto al recibir una representación anónima tras la que por Real Cédula
dada en San Ildefonso el 6 de octubre de 1783, se mandó suprimir la ayuda que se enviaba•
la supuesta misión que: "...jamás lo fue ni tuvo misioneros". AMM, Reales Cédulas, Vol.3, 4
fs. Véase también el "Oficio notificando que nunca ha habido en esta ciudad misión de Sin
Andrés, con otros datos relativos a los pueblos circunvecinos' fechado el 17 de noviembre de
1785, en Carlos Pérez Maldonado: Documentos históricos de Nuevo Le6n, Monterrey, s.e, 19'7,
pp.99-101.
8véase por ejemplo: AMM, Auto del gobernador Zavala prohibiendo que los indio5
chichimecos anden a caballo. Acta del 7 de junio de 1643.

lOy

.

éase, por ejemplo, AMM Protocolos V I X F 345 N ,
Civil, según Catálooo de lsratl 'Cava
, o . , . ' um. 210, que corresponde al Ramo
l1
o
zos.
Todas las referencias documental d
.
del Catálogo y síntesis de los protoc:os e¿;r~toc:1osMque .c'.taré en adelante fueron extraídas
-.A
'd d
re vo umcrpal de Monterr~ que en 6 vols
r-•r--v CUl a osamente Israel Cavazos Garza El
.
-:,
.,
599
fue pudblicado por el Instituto Tecnológico de Estul:'::;:::nd:t::~;r!
Y
1
eegun o cubre de 1700 a 1725 y lo publicó la U . 'd d A
y en
' el

ª

~:i::;~: ~:1:::t res~tes fuero~ e1;;~~;~a

en

!:.

~:~~~;;!e;~~-~~ :~

1785, 1786 a 1795 y 1796 a l~~~engr
· : ~vamen~los periodos ~e 1726 a 1756, 1756lllleStra Lilia Villanueva d
a me ~ taron los indices preparados por la
qae comento Algun
. e c;vazos, a los que renuto al lector para documentar los casos
Ramo
.
os e:,emp os en los manuscritos originales se encuentran en el AMM
f.3. Protocolos, Vol.1, fol.19, núm. 13 y Ramo Civil, Vol.X, Exp.37, f.lOv y Vol.XIII, Exp.17:

�454
investidura religiosa les otorgó una calidad moral indiscutible que los
convirtió en testigos irreprochables y muy solicitados.12
La importancia que la población blanca otorgó al convento en su
vida diaria y aún después de muertos se expresa muy claramente en los
testamentos. Siempre se ha señalado que en el cementerio del convento
franciscano se enterraban los indios de la ciudad; por ello, resulta
sorprendente la gran cantidad de vecinos, muchos pertenecientes a la élite,

que dispusieron ser enterrados en su templo.13
Agustina de Otarles, viuda del capitán Juan Pérez de los Rios,
dispuso el 11 de octubre de 1626, se le sepultara junto a su marido:"...en la
sepultura que tengo en la dicha iglesia...". Igual disponen Pedro de
Suástegui y Juan López (en 1634); el capitán Martín de Aldape (en 1646); el
capitán José de Ayala (en 1666):"...en el lugar donde están enterrados mis
padres y antecesores... "; Diego Rendón (en1678):" ...en el convento junto al
sepulcro de Ma. Valverde", su mujer; Mónica Rodríguez, viuda del capitán
Miguel de Montemayor, hijo de Alberto del Canto, pide lo mismo (en
1680); así como muchos otros. En el siglo XVIII, la costumbre continúa y los
ejemplos podrían multiplicarse.
Otra muestra de la influencia que los hijos del santo de Asís
ejercieron sobre el conjunto de la población "blanca" y la élite, se encuentra
en las numerosas disposiciones testamentarias en las que se asentaba la
voluntad de ser enterrado: "en la parroquial desta ciudad", pero con hábito
de San Francisco. Limitaciones de espacio me impiden citar los numerosos
ejemplos que se cuentan por decenas.
En los testamentos se incluían mandas forzosas que los herederos,
el albacea y los frailes franciscanos deberían de cumplir. A la disposición
del entierro con hábito o mortaja del santo, seguían las peticiones de un
novenario que podía o no ser cantado, de un determinado número de

455

misas, rezadas o cantadas, y d e o tras d evoc1ones
.
A veces tamb.é
encargaban algunas obras piadosas o d
ºd d .
l n se
construcción de un altar hasta la d ta .óe cdan
que podian ser desde la
0 et n e una huérfana.
'

ª'

A nuestro ojos actuales las mand t
pueden parecer excesivas aunqu; d be
as _orzosas y · las obras pías
Iglesia les concedió para alcanzar e te mos ;ns1derar el gran valor que la
Pedro de Suástegui dispuso nove~omo . ese~ del alma. En 1634,
además, cien misas d ·chas
. Y cien misas rezadas por su alma;
t
en el mismo convento por el ánima d
padres y otras cien por An la d So ,
.
e sus

=

,~:,i::

~ab~Sánchez fue :uy g;ner!v;::d~p:::t~e;
e
personas con qwenes he tenido trato"·
general Diego de Ayala, sólo p1'dI.6 una misa.
.
su parte, el
"por , 1poralma
naturales muertos a mi servicio" y otr d
.
as
s de los
.
as os por sus padres y sus do
primeras mujeres".15 Hacia finales de la é
.
s
testamento del Lic. Matías
p . poca_colo~, ~ la atención el
16
penitenciario de la catedral d;~o :eto qwen aun siendo el canónigo
n rrey, encargó una misa diaconada
mensual, rezada, en el templo franciscano. 16
Muchos que fueron enterrados en la iglesia parroquial .d.
.
embargo, misas en el convento En 1643 1
.
.
pt ieron, sm
pidió por su alma· veintic·
· .
'e capitán Miguel de Montemayor
.
.
meo misas con su novenario, más otras diez por
su abuelo y diez para su suegro, el capitán Diego Rodríguez.17
En mi· oprm
· ºón, 1os eJemplos
·
señalados muestran la fu
.
de los franciscanos entre los habitantes de la . d d derte presencia
Des
·d
ciu a
e Monterrey

r:i~~ ;;e;::~~=::::::~~~:~:=~:

de
sobre el númer~
~resuponer que siempre fueron pocos, quizás entre.6 y sº:s17te, p~edo
tiempos Tampoco sé ha ta
, n os me1ores
ro . .
s que grado su manutención fue por cuenta de su
p pia orden y que tanta ayuda les representó el estipendio anual de entre

12Por ejemplo: A.MM, Protocolos, Vol.IV, Fol.28, núm. 3 y Vol.11, Fol.21, núm. 13.

14AMM, Civil, Vol.IV, Exp.29, f.4.

13Para evidencias de entierros de los indios: A.MM, Protocolos, Vol.IV, F.125, Núm.54 Y
especialmente: A.MM, Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2. Para testamentos de la élite, véase Po'
ejemplo el de Mónica Rodriguez: AMM, Civil, Vol.XVID, Bxp.8, f.33. Por motivos de espacio,
no puedo mencionar todos los ejemplos que pude extraer del citado Oitálogo.

lSAMM, e·ivil, Vol.XV, Exp.29, F.1.
16
AMM, Protocolos, Vol.XXIII F.174 Nu'm 98
17
'
'
. .
AMM, Civil, Vol.V, Bxp.16, F.13.

�456

457

350 y 450 pesos con que la Corona los apoyó, por lo menos hasta mediados
del siglo :xvm.18

Consta que también había destinado mil ovejas para el sustento del
doctrinero del Alamillo.22

Sabemos que ocasionalmente el Cabildo de _la ciudad les
·
ba algunos fondos· En la sesión del Ayuntamiento
14
proporoona
.
rod del dfa
d las
de agosto de 1660, por ejemplo, se decretó que la nutad e1 p
ucto . e
multas de 12 pesos que habrían de pagar los enco~enderos de la ciudad
por no limpiar
· sus acequias, debían aplicarse por nutad entre el convento
de San Francisco y la Iglesia Mayor.19
De cualquier manera, la mayor parte de los bienes que permitían la
manutención de los frailes y el funcionamiento del templo y el convento,
provenían de limosnas, mandas forzosas, legados piadosos y de ca~llanfas
dejados por los fieles. El gobernador don Martín de Zavala, por e,emplo,
dispuso en su testamento·"
. .... Declaro tener en esta ciudad de Monterrey
. ...
dos aposentos que ... pertenecen a los padres de mi Padre San Franasco,
· d os para nusas
·
de difuntos naturales cuya
dedica
. cobranza
. d d ha de estar
d loa
cargo del síndico que fuere del convento desta dicha ciu a , para que e
.
dºichas nusas
· ...1120
procedido dello se digan
•
Las obligaciones de :zavala con los franciscanos estaban
ti. ladas en su Capitulación fechada el 3 de abril de 1625; en ella, la
es
pu le obligaba a fundar dos villas de españoles: II •·· bºien provistas. de
Corona
religiosos de la orden de San Francisco y otros sacerdo~, los que p~ere
al dicho mi virrey y sean necesarios para la doctrina, conservaaón Y
enseñanza de los indios y administración de los santos sacramentos, porqut
esto ha de ser a vuestro cargo y por vuestra cuen ta...• " •21 El subrayado es mio.

Como fuera, los gastos de la Orden debieron haber sido modestos:
el voto de pobreza y de humildad, el desprendimiento de los bienes
terrenos y la limosna como única fuente de sustento, eran característicos de
la Regla franciscana.23
Para administrar los fondos que ingresaban al convento y para dar
seguimiento a la gestión de los albaceas testamentarios, el convento
nombraba a un administrador general llamado Síndico o Mayordomo; este
tesorero, representante jurídico del convento, era siempre laico y por lo
general miembro importante de la élite y del Cabildo.
El síndico se encargaba del mantenimiento y las reparaciones del
templo y convento; también cuidaba de los caudales necesarios para la
manutención de los frailes. Como resultado de las limosnas recibidas en
especie, el convento poseía rebaños de cabras que generalmente se
arrendaban por un término de cinco o más años. Así se sufragaban algunas
necesidades que no alcanzaban a cubrirse de otra manera.24

xvm,

Ya para el siglo
algunos de los capitales de particulares
cedidos a favor del convento -ya fuera mediante legados piadosos o por la
fundación de capellanías-- fueron prestados al 5% de interés anual,
abriendo líneas de crédito que seguramente contribuyeron al desarrollo de
la economía local y regional. Pedro de la Rosa Salinas dejó un legado de
1000 pesos para la fiesta de San José, ochenta años después, este capital
todavía se prestaba a rédito, según consta en escritura pública a favor del
capitán Juan Gómez de Castro, alcalde mayor y capitán a guerra de la Villa

· Internas, Vo¡.1.,
i f •230 Y AMM, Reales adulas, Vol.3.
18AGN, Provinc1AS
19eonsúltese el acta de ese di&amp;. AMM, Actas del Cabildo.

22

. d 1 '--tamento· AMM, Acta de Ayuntamiento del 5 de diciembre de 1666.
20utilicé una_.,,.,
coplA e ~
·
· i6
'biendo 1al
1731 a Ma B6ez de Trevü\o aunque el convento sigu rec1
fu
La casa e &lt;-=ª en
·
•
d •cuartoe a.,,,....101• 90ll
O r--·
rentas AMM, VoLXIl, F.142, Núm.60. Ejemplo de donaaones e
lu d .Al nso García Coello en 1735 y la de doña Juana de la Garza (1773).
e o
.
.56-58 ublica un traslado í-echado en 1654 bajo el discutible
21Eugenio del Hoyo, op.ot pp
.' p . • AMM, Ci il, 1 a · 4 Bxp.16.
tftulo de 'Real adula sobre Evangelización ,
v eg )O ,

AMM, Protocolos, Vol.ID, F.175, Núm.109. Corresponde el dato al 7 de diciembre de 1666,
cuando hay Antonio Valdés, ministro provincial de Nuestra Señora de los Zacatecas, con
poder del albacea de Zavala, aprueba las cuentas del administrador de las haciendas de
Zavala y de la venta de sus bienes.

..

~1 voto de pobreza hanciscano es su caracteristica distintiva.
24
Véase por ejemplo el arriendo de 300 cabras de vientre por 30 pesos anuales en AMM,
Protocolos, Vol.V, F.5, Núm.2.

�458

459

de Cerralvo, quien en garantía hipotecó, por tres años, los "agostaderos del
Zacate•.25

La primera noticia más temprana de una cofradia, tiene la fecha de
16.34 y aparece en el testamento de Juan López, estanciero y encomendero
de matah~s, natural de la ciudad de México y vecino de Monterrey,

No podría citar aquí los múltiples ejemplos que muestran el papel
crediticio que desempeñó el convento ( y también sus.cofradías y la Terc~
Orden como se verá adelante); primero seria necesan~ efectuar ~ análisis
detallado de las transacciones realiz.adas, tarea que. aun no realizo. ~ e
luego, puedo adelantár que todas las formas coloniales p~a la obtención
de rentas y créditos a corto y a largo plazo, tales como hipotecas, censos
(consignativos y enfitéuticos), depósitos irregulares, cape~ Y otros, se
utilizaron aqui. Como fuente de crédito, el papel econ~~co del c?nvento
franciscano de San Andrés y de las sus asociaciones religiosas, debió haber

cuando dISpone ser enterrado en el convento franciscano de cuya Cofradia
del Santísimo Sacramento era hermano.28 Las cofradías del Santísimo
Sacramento existieron en muchas de las iglesias novohispanas. Estaban
dedicadas a la adoración del Cuerpo y la Sangre de Cristo, es decir a la
Eucaristía y tenían a su cargo la organización de una de las festividades
m6s solemnes e importantes del calendario cristiano colonial: la fiesta del

sido importante.
Las Cofradías eran asociaciones de fieles fundadas con aprobación
arzobispal con el fin de garantizar el culto a un santo patrono ~ la
realiz.ación de su "función" o fiesta, el dia consagrado a su c~lebración.
También fomentaban la hermandad y solidaridad entre sus miembros, a
través de diversos mecanismos de ayuda mutua; por ejemplo, el pago del

entierro y de otros servicios religiosos para los cofrades pobres.26
Las Hermandades eran muy parecidas a las cofradías aunq~e
carecian de permiso oficial. Eran toleradas porque además de su_ ~eficio
· •tuat se tenía la esperanza de que con el tiempo se convirtieran en
espm
,
d
.. l! • tes Las llamadas
,.,.., una vez que contaran con fon os sw1eten •
.
cofra d~,
d
· '6 i rma1; SU\
Devociones carecian de permiso y también e _orgaruzaci n . o
"''""
emb argo, una vez al año, un pequeño grupo de fieles voluntarios recoc,-•
limosna para la función del santo venerado.27

En el convento franciscano de san Andrés, existier~n tres cofrad~
la Tercera Orden de Penitencia y varias devociones particulares que, SU\
embargo, no llegaron a conformar hermandades.

25AMM, Protocolos, Vol.XVIll, F.271, Núm.t 36.
.
clel
fr clJas rales y urbanas en MéXJCO • fines
26Asunción Lavrin: "Mundos en contraste_: ro a
ru . dt ,A,néria, lAti,ui, siglo, XVI 111 XIX,
igl XVIll" en AJ Bauer (comp.): lA 1glnúi m la tconOIIIUI
~~ico,
Nacional de Antropologia e Historia, 1986, pp.235-276.

Instituto

27Lavrin, Ibid., p.237-238.

Corpus Christi.
Junto con ésta, existieron la Cofradia de Nuestra Señora del
Rosario, documentada desde , 1653 con un patrimonio principalmente
ganadero y la Cofradia de las Animas, única cofradia de indios que existió
en el convento, aunque quizá sólo sirviera para recolectar las limosnas para
pagar sus entierros.29
Entre las devociones practicadas podemos destacar la de Nuestra
Señora de Aranzazú, la del Señor San José, la de San Francisco Javier y San
Antonio de Padua, así como la de Santa Ana y Nuestra Señora de Los
30
Dolores.
Muy importante fue la devoción a Jesús Nazareno, imagen
devota que se sacaba en la procesión del viernes santo.31

La llamada Orden Tercera tuvo la mayor importancia. Esta
asociación religiosa no · puede considerarse propiamente como una
cofradia; tampoco como una hermandad aunque a sus miembros se les
conozca como Hermanos Terciarios. De hecho, se trata de una orden
religiosa en toda forma pues mantiene votos y estatutos canórucos, en la
que sus miembros no renuncian a sus obligaciones familiares y a su vida en

211
AMM, Civil, Vol.IV, Bxp.14, F.1.
29
AMM, Protocolos, Vol.ID, F.35v., Núm.23; Vol.VI, F.182, Núm.118; Vol.VII, F.106, Núm.43;
Vol.VID, F.55, Núm.26 y AMM, Civil, VolVIll, Exp.37, F.1.
~AMM, Civil, Vol.IV, Exp.14, F.1; Protocolos, Vol.ID, F:49, Núm.31; Vol.IV, F.5, Núm.3.

Pioloc:olos, Vol.ID, F.35v., Núm. 23; Vol.VI, F.182, Num.118; Vol.VII, F.106, Núm.13; Vol. Vlll,

F.55, Núm.26 y Civil Vol.Vlll, Exp.37, F.1 y Vol.XV, Exp.29, F.1.
31
AMM, Protocolos, Vol.VI, F.143, Núm.79; Vol.V, F.158, Núm.87; Vol.XIll, F.316, Núm.151,
Vol.XV, F.266, Núm.125 y Vol.XX, F.138, Núm.87.

�461

460
el siglo. En 1221 quedó constituida sobre la Regla que el propio Francisco
32
elaboró junto con Ugolino de Segni, obis~ de Ostia.
•Qué tanta importancia adquirió la Tercera Orden en Monterrey
. 7 nror
frente a '-las otras cofradías existentes? ¿Cuáles fueron sus diferenaas.
el momento, es difícil decirlo pero si atendemos al plano del convento de
1871 la llamada "capilla" de la Tercera Orden destaca por sus grandes
dim;nsiones. Sabemos que los terciarios hacían también el voto de pobreu
de humildad, y que la orden tenía la prohibición expresa de poseer

y

.

.

.

bienes inmuebles.33 Pese a todo, contaba con un_ patrtm~ruo prop10
ultado de las contribuciones y donaciones de los fieles. Al igual que el
;::to de las cofradías su principal patrimonio era ganadero aunque
también prestaba dinero.34 Hacia finales del periodo_ . colonial,
especialmente durante la última década, la fo~ que más u~on los
benefactores de la Tercera Orden fue la fundación de ca~llanías Y obras
pías, cuyos capitales se prestaron bajo garantía hipotecana cobrándose el
tradicional 5% de interés anual.35

1.

l~l\

Desde finales del siglo XVII la Tercera Orden intentó construir su
·
propia capilla. El n·co comerciante y minero vasco, don Blas dde1
Arrechederra y Gallarreta hizo donación de ocho reses en su testamento e
15 de junio de 1697:" ...para ayuda de fundar la capilla de la Tercera Orden

32oino Fienga; Francisco, el pobrecillo de Asís, Prólogo de José Vasco~los, M~~ic~, ~
Coli, 1944, pp. 208-230. Pedro Peano, Historia de la Tercera Orden FranCJScana,
xico, ·
Junípero Serra, 1974, pp.11-12.
33Sobre este punto se tiene que profundiz.ar. En un protocolo fechado_el 3 : :
~~1
debido a la prohibición del papa Benedicto XIII, el convento cede a dona M paldez d l R.eaÍ
viuda del Sargento Mayor Pedro Guajardo, el cuarto q~e se en~:i:a~onad~ ~ qae
Palacio y al costado derecho de su casa y que don Martin de Zavd 1 Santisº
Vid AMM,
con sus réditos se destinasen cinco pesas al año para la cera e
uno.
·
Protocolos, VolXII, F.142, Núm.60.
Vol.xJ.
34AMM Protocolos, Vol.VII, F.146, Núm.70; Vol.X, F.66, Núm.28 Y 258v., Núm.:9; P.322.
F.306, Núm.l19; VolJ&lt;I, F.303, Núm. 117; Vol.XII, F.73, Núm.32, F.243, Núm. Y

I;:º

Núm.132.
35AMM, Protocolos, VolJO&lt;I, F.316, Núm.182.

11
en el convento... •36 En 1723 sin embargo, quizás tras el incendio ocurrido,
hubo necesidad de recomenzar el proyecto. Así, el sargento mayor Antonio
López de Villegas dejó en su testamento 8 pesos para la capilla de la Orden
Tercera "...si se reconstruye como fue la intención de don Blas de
Arrechederra... ".37

Aún no sé cómo fue en sus inicios la fábrica material del convento.
Tampoco puedo precisar el lugar exacto en dónde se encontraba. Consta
que para 1646 la iglesia necesitaba algunos reparos y que algunos vecinos
se organizaron para entregarle a fray Juan de Barrera, padre guardián del
convento, 300 pesos por vía de limosna. Entre los benefactores se
encuentran los capitanes Alonso de Treviño y Diego de Villarreal con
setenta pesos cada uno; con cincuenta pesos, los herederos del capitán
C,onzalo Femández de Castro y de doña María de las Casas y con treinta
pesos el alférez Bernabé de las Casas y la propia María de las Casas.38
Durante el siglo XVII tenemos muy poca información sobre la
fábrica del convento o sobre su ornato. En 1678 Diego Rendón, dueño de
un ingenio de fundición en el camino a Mederos, dispuso en su testamento
que se mandaran hacer cuatro candelabros de plata para la iglesia.39r.a
primera noticia sobre los altares la encontramos en el protocolo del 14 de
abril de 1691, cuando Diego Sáenz y su mujer, hipotecaron su casa para
garantizar una limosna de 10 pesos anuales a fin de que perpetuamente se
les rezaran dos misas en el altar que mandaron erigir a San Juan
Evangelista, en el que puisieron un cuadro del santo en señal de posesión y
que quedó señalado "...al lado de la epístola, más abajo del altar de Nuestra
Señora de Guadalupe...11 .40

36

AMM, Protocolos, Vol.VI, F.82, Num.51.
37
AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Núm.96.
38

AMM, Protocolos, Vol.U, F.48, Núm.27.

:,¡AMM, Civil, Vol.Xlll, F.17, Núm.l .
11
~
, Protocolos, Vol.V, F.6, Núm.3. Al igual que las ~ tras imagt;nes veneradas, la Virgen de Guadalupe
también recibió donaciones. En 1792 tenemos noticia de que una casa y un solar en •Ja calle de los
pecheros', propiedad de Pedro José Rodríguez estaba gravada con 150 pesos al 5%, censo que fue
~ido por José Ignacio Garda, su comprador. Véase AMM, Protocolos, Vol.XXI, F.242. Núm.127.En
• mismo año otra casa y solar en la Calle Real fue ron gravadas con 200 pesos por Isabel Maria de la
Guu. para pagar de sus réditos s misas del legado hecho a Nuestra Señora de Guadalupe. AMM,
l'rolocolos, Vol.XXI, 309 v., Núm.176.

�462

463

. lo XVIll, el convento franciscano se quemó.
Al comenzar e1 Stg
·
LóTras
6
d
ti bre de 1710 el bachiller don Jer rumo pez
el incendio, el 23 e ~p em . .
. ' eclesiástico del Nuevo Reino de
Pri to "cura en encomienda, v1cano y JUez
.
J
d
e '
te el Cabildo y solicitó se relevara al capitán uan e
1.6
León" comparec an
1b
las fi tas d la
.,
Alonso de Coello del compromiso de ce e rar
es
e
Nonega Y a
on trescientos pesos cada uno, para techar
ciudad para que cooperaran c
d la 'glesia fr...,,.;.,..,...,.
.
----,
1·g1 . • ·ta· • por haberse quema o 1
con teja a la
igl
... esia de San Francisco Javier y no haber o~
quedando tan solam
.
.
ruina en ésta que [la que] padeció
en todo este lugar y temiendo la nusma
rizó la d' dicación
• El
a JU
la otra, por tener el techo d e zacate_....
41 Cabildo auto
de los 600 pesos para la obra requenda.

esta=~

As' comenzó la reedificación del templo franciscano y algunos
t
rial En 1723 el minero y sargento mayor
devo~s coopera;;:: u::u~ en su te'stamento se le diera al padre
Antoruo López e
g '
.
a el techo de plomada que intentaba
guardián todo el plomo necesano par

~

construir.42
el Libro de Cuentas del Convento de San Francisco, 1726-1759, que
Archivo de la Catedral de Monterrey, se
bo durante cuarenta y cuatro
ba' que se llevaron a ca
registraron los tra truJOS '6 de la iglesia Siguiendo a Mendirichaga, que es
años para la recons cc1 n
·
y tercia
, .
ha podido consultarlo: "La iglesia era de nueve varas
el unico que
d lar [una vara equivale a 838 mm], las
de ancho por treinta y dos varas ede' d
go grueso
el templo fue cubierto
más d
a y m ta e
...,
pared~gatesruand
'e sabino ep::ra 'tosca' molida y cal. El techo y pretil43es se
con v1
'
drilla "
hicieron con una torta o mezcla de arena, cal y piedra almen
....

~
. te
el
presumiblemente eXJS en

.
· decenal se continuaban las Obras.· "En diciembre
Con un nbno casi
illa ma or con sillar, vigas de
de 1726 ya se estaba construyendo la cap,.,.
y ...de 1733 se colocó el
ri1l
• Casi diez años despu=, en mayo
'
.
sabino y mo ~s...ta. el Libro· u queda encajonado ya, traído de MéXJCO,
altar pues se as1en en
· ...

U AMM, Acta del 23 de septiembre de 1710.
42AMM, Protocolos, Vol.XI, F.251, Níun.96.
~endirichaga, op.cit., p .12. Vid. nota l .

un colateral [retablo] dorado con sus basas y sagrario enmedio, de siete
varas de alto y el ancho correspondiente con obra salomónica ... •.44
Para este altar mayor, en 1735, don Mateo de Lafita y Berri, recibió
como albacea testamentario, 2000 pesos de oro común procedentes de la
hacienda de beneficio del Real de la Sabinas y herencia del rico
comerciante y vecino de la ciudad, don Alonso García Coello, para
terminar de cumplir con tres importantes cláusulas de su testamento que
había sido dado el 25 de septiembre de 1728. Las cito textualmente:
'Mando a mis albaceas que del cúmulo de mis bienes saque la cantidad de
pesos que pudiera importar un colateral dorado y todo de la hechura y
forma de uno que está en la parroquia de esta ciudad de Monterrey, de la
adoración del Arcángel San Miguel y ha de tener un cuadro en que esté
pintada la Virgen Maria mi Señora y un Ángel echándole la casulla a San
Ildefonso, santo de mi nombre, quien esté revestido para recibirla y ese
colateral y cuadro se traiga de México para que venga con toda perfección
y el cuadro de buena pintura, La segunda es mi voluntad dejar, como
desde ahora dejo, para el nicho que ha de tener el dicho colateral enmedio,
dos imágenes que tengo en mi casa, la una de Nuestra Señora de la
Concepción con su corona de plata y sus dos medias lunas a sus plantas de
plata, y la otra imagen del Sr. San José, su esposo, que tiene al niño Jesús en
sus brazos. Y tienen las dos imágenes sus peanas doradas y es mi voluntad
poner en el convento de mi padre San Francisco de esta ciudad de Nuestra
Señora de Monterrey acabada que sea la iglesia o parte de ella y que se
intitule La Adoración de Jesús, María y José, que así lo pido por el amor de
Dios."45

En mayo de 1733, se había ya encajonado, traído de México, un
retablo dorado, con obra salomónica y con sagrario enmedio, formado por
tres cuerpos: en el primero Jesús, María y José; en el segundo San Fancisco

"1-uedo presuponer que esll! altar mayor e!!tuvo dedicado a San Francisco y a San
Andrés.Cabe destacar que en la iglesia parroquial existi~ un ºcolall!ral• a San Francisco,
legado de doña Juana de León, madre del general Juan Garcia de Pruneda, que ya para 1753
eltaba perfectamenll! acabado. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.266, Núm.125. Juana de León fue
entierrada en el convento de San Francisco y en el mismo sepulcro también su hija doña
~ r García de Pruneda. AMM, Protocolos, Vol.XV, F.332, Núm.149.
45
AMM, Protocolos, Vol.XII, F.348, Níun.141.

�464
465

y en el tercero un Señor San Andrés "que se ha de poner", rematado por un
lienzo de San Ildefonso.46
Todavia en 1746, Lafita y Berri, no podia terminar de cumplir c~n
las mandas testamentarias del general García Coello._ Por "eso se VJO
recisado a vender a don Pedro de Barrio Junco y Espnella, ~ casa que
~on Alonso fabricó en esta ciudad...." Don Pedro se comprometió a pagar
al convento 100 pesos anuales, que correspondían al 5% del valor de la
propiedad, para:"dotar el altar de Jesús ~ " _47 Más tarde48en 1756,
estipuló que al vender la propiedad, se reconociera el gravamen.
Entre 1742 y 1743, la portada del templo f r ~ o ,~ hallaba
terminada: "toda labrada, ... con sus columnas, basas y repJ.SaS... ,. ':demás
se había fabricado: "... una pila bautismal, ~ue no_ la _habia... y se
comenzaba a trabajar en la construcción del propio bautiSteno sobre el cual
se levantaría la torre.49
Por estas fechas los altares laterales tal vez a~ no ~taban
ll J sé Femández Fajardo escribano público de la ciudad
completos. Por e O O
'
d
tub d 1744 la
de origen gallego, legó en su testamento dado el 26 e oc re~
1
cantidad de dos mil pesos para colocar un altar a Nuestra
ora e

d

50 En 1748 sin embargo, su albacea declara que quedó ~diente
II
en ·
el cumplimiento
del colateral, que no se ha hecho: ···hasta saber S1 alcaIWl
el caudal...".51

Carm

Otro altar estaría dedicado a la veneración del Santo Cristo de
Burgos, pero no me consta si llegó a existir. El 7 de octubre de 1755, el

.
In tario Avaluo del convento realiudo en 1860, sólo
46 Mendirichaga, op.cit., p.13 .En e1 ven
Y
.
San Antonio de Padua.AGENL.
se registran en el altar mayor a San Andrés, San FranclSCO y
Asuntos Eclesiásticos, 8/'1:72.
47 AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.230, Núm.82.
.
...,_ de
, 4 Asi
rrió en los sut"eS1vos cam.......
48AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.7, Num. .
ocu Vol XVII, F '1:11, Núm.22.
propietario: AMM, Protocolos, Vol.XVI, F.233, Núm.96 y
.
.

general José Lorenzo de Hoyos Solar y Piedra, natural de la Villa de
Loredo en Burgos, dispuso en su testamento pedir licencia para un altar a
la "milagrosísima imagen", dejando para ello 1000 pesos. En 1760, el
general dictó codicilo testamentario e insistió en el altar, ahora señaló que
de no lograrse la licencia de la provincia de Zacatecas, en lugar de
Monterrey, se levantara en la iglesia parroquial del Valle de las Salinas. 52
El coro y la fachada se terminaron para finales de 1752 y comienzos
de 1753. José Eleuterio González publicó una Descripción de la portada o
fachada de la Iglesia de San Francisco que elaboró fray Francisco Cabrera el 4
de enero de 1753 y que Mendirichaga publica como Apéndice de su
53
trabajo.
Cabrera agradece al gobernador don Vicente Bueno de la
Borbolla el haber tomado a su cargo la fábrica de la iglesia, a punto de
11
concluirse: pues sólo le falta para su perfecta conclusión, la última capa u
hormigón del techo, los pretiles, el coro y campanario". Escribe Cabrera
que el gobernador: "diole a dicha iglesia más capacidad de la que tenia
antes de la ruina y así tiene de longitud cuarenta, de latitud más de nueve

y de altitud diez varas...11 54 En la portada se puso 11especiaüsimo esmero".
Conviene seguir la Descripción de fray Francisco Cabrera:
11

Sobre el arco primero de la principal puerta de la iglesia, sale otro
arco volado rodeando el medio círculo del arco primero y, sobre dicho arco
volado, sale derecha una comisa sobre la que descansa en su medio la
ventana del coro curiosamente labrada, y a sus lados tiene la dicha ventana
de su igual tamaño fabricados dos nichos bien pulidos y hermosos; en el
uno de ellos, que es el del lado derecho, está una devotísima y bien hecha
imagen de Nuestro Padre Santo Domingo, de bulto, de piedra de cantería,
de cuerpo entero, todo de una pieza, y del mismo modo está en el nicho del
lado izquierdo Nuestro Padre San Francisco ..., ambas imagenes en sus
repisas, lucidamente labradas de la misma materia. Sobre la dicha ventana
y nichos sale otra comisa derecha más mediana que la primera, sobre la
que estriba y descansa... un nicho grande muy vistoso dentro del que está

52
.
AMM, Protocolos, Vol.XV, F.328, Núm.153 y Vol.XVI, F.156, Núm.61.

49Mendirichaga, op.cit., pp.13-14.
50AMM, Protocolos, Vol.XIV, F.88v, Núm.37.

"José Eleub!rio González, •Apunll5 para la historia eclesiástica ... del obispado de Linares•

51AMM, Protocolos, Vol.XV, F.26, Núm.15.

en Obr11S Completas, T.m, Monb!rrey, 1887, publicado por Mendirichaga, op.cil, pp.19-20.
56

Hay que recordar que el b!mplo medía originalmenb! 32 varas de largo. Vid. Supra.nota 43.

�467

466
una hermosa y devota imagen de San Andrés, titular de este convento,
fabricada de la misma materia, de piedra de cantería, aún más pulida y
curiosa que las otras dos. Dicho nicho de San Andrés sale todo sobre el
techo de la iglesia ... sobre el que remata y corona su portada una cruz de )a
misma materia de piedra cantería, de estatura de dos varas, toda de una
pieza, con su peana elevada a proporción y primorosamente labrada ...
[Sobre el cierre de la portada] están dos almenas grandes de la misma
materia y más abajo ... en las dos esquinas del frente de la iglesia... otras dos
almenas mayores y son más grandes que la estatura de un hombre
perfecto, de la materia misma, como asimismo toda la obra de la portada es
de la misma materia de piedra cantería... Dichos tod_o s tres santos...tienen...
de estatura vara y media..."_55
La presencia de Santo Domingo en la portada del convento
escomprensible. Él y Francisco de Asís se conocieron en Roma en el Cuarto
Concilio Lateranense en dónde el Papa anunció la aprobación de la Regla
de la orden franciscana. Y si bien Francisco no quiso prestar oídos a Ja
fusión de las órdenes sugeridas por el santo hispano, se dice que como
recuerdo le dio a Domingo la cuerda con que se ceñía.56 Más tarde, Santo
Domingo asistió al importante Capítulo franciscano de 1219 dónde
prometió observar la evangélica pobreza.57
La imagen de San Andrés se debe desde luego, a su carácter de
titular del convento. El porqué se le dedicó es menos obvio, aunque
existieron otros conventos franciscanos dedicados al Santo.58 Andrés fue
uno de los doce apóstoles y como su hermano Pedro, pescador en el lago
Tiberíades. Allí los encontró Jesús quien les dijo: "Síganme y haré de

~endirichaga, op.cit., p.19 y 20.
56pienga, op.cit., p.166.
571bid. p.191-192.

58&amp; la Provincia del Santo Evangelio:

Calpan, Cholula, Hueytlalpan y VeracTUZ. En la
Nueva Galicia, Ajijic y en la Provincia de los Zacatecas, Monterrey. Los agustinos le
dedicaron los conventos de Epazoyucan y Mixquic y los dominicos el de MiahuatlánConsúltese el Apéndice de George Kubler: Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo
de Cultura Económica, 1983.

vosotros pescadores de hombres" 59 Se d .
And
ue allí fue
ti.riza.d
d ·
ice que
rés misionó en Grecia
q
mar
o,
ata
o
de
pies
y
brazo
b
Y
de X mayúscula de la f
h
s so re una cruz en forma
,
,
arma que oy llamamos precisamente: Cruz de San
~1 se comprfrende_ mejor por qué en una tierra de misión y posible
o, e convento anc1SCano de Monterrey le está dedicado.

=·

·
edifi . Cuantas reparaciones' reconstrucc1ones
y modificaciones sufrió el
tendc~o, y que ~ profundos fueron los cambios operados, son asuntos que
r ~ue prec~ en el futuro. En cuanto al templo y a juz ar
r las
fotografías conocidas, la portada permaneció idéntica a la d g ·tapo
1753.
escn para

De¿ª

levanta
~o=cción ~el Templo de la Tercera Orden que intentó
rse ~ e . es del siglo XVII (Véase nota 37), apenas se sabe al o
Tenemos evidenetas de cómo fueron acrecentándose, anexos al conven~.
los terrenos pertenecientes a los hermanos terc·ianos.
. 60
'
El siglo XIX.
No pu~o pretender emitir una valoración estética del edificio ue
com~tamos. C~ertamente, constituye parte importante del atrimo'!uo
pe:ido dde ~iud~d de ~onterrey y es lamentable su desatarición. El
go rna or
tomo l. V~eal siempre ha sido señalado como el
responsable de su destrucción en un supuesto acto de e
tis
'al
,ana ~
ticl
an ene y revolucionario ocurrido en 1914_61
al
Durante las primeros décadas de la vida independiente de México
gunas de los espacios del convento comenzaron a ser utiliza·d
fin ,
ajen
al ul
as con es
os_
c to. En un proceso aún por estudiarse, los franciscanos
Pªd
ec1eron un periodo d e d ecad encia
· en la revión
. que culminó
.
o·
con la

59véase Mateo: 4,20. San Andrés es citado
.
multiplicación de l
J
pocas veces en el Evangelio: se menciona en la
os panes: uan, 6,8-9· cuándó le
ta J ,
que querían hablarle: Juan, 12, 20-zÍ· y cuánd/~ : esus ª, los peregrinos griegos
destrucción de Jerusalem: Me 13 3 · '
gun ª 1esus cuando ocurrirá la
60
, , .
AMM, Protocolos, Vol.XX, F.189, Núm.118 y Vol.XXII, F.82, Núm.51.
6
1cartos
Pérezp.122.
Maldonado·. N arracrones
·
hi 6ri
Regidor, 1961,
st cas regiomontanas, Monterrey, Imprenta El

�468

469

adjudicación del edificio por parte del gobernador ~tia?o Vidau~ en
obedecimiento a la Ley del 12 de julio de 1859, que nacionalizaba los bienes
del clero. A partir de entonces, el edificio y el terreno del convento fueron
utilizados, casi exclusivamente, con fines profanos.
Primero pueden señalarse las ocupaciones militares del edificio. En
1821, fray Francisco Félix, padre guardián, se dirigió al coronel Gaspar
Antonio López para -solicitarle el desalojo de las tropas que se hallaban en
el convento. 62 Aunque no conocemos su respuesta, sabemos _que el
problema se habría de repetir. El ~8 de j~~ de 1839, fray FrancI.SCo de
Paula Pérez, nuevo guardián, envió un oficio al gobe~dor de Nuevo
León, para avisarle que los frailes habían tenido que cambiarse a casas de
particulares por la presencia de la tropa.63 Con todo, las actividades del
convento no llegaron a suspenderse.

1,
1)

f

1

t.

1

Más tarde, la invasión norteamericana significó un grave trastorno
en la vida de la ciudad y en el funcionamiento no~ de conve~to. m26
· b de 1848 llegó al Ayuntamiento un oficio del gobierno del
d e diciem
re
xh
" la
estado en el que dispone que la corporación municipal e orte a
Comisión de alojamientos" a fin de que solicite una casa para la fuerza de
infantería que está en el convento, en razón de los justos motivos que para
ello ha expuesto el R.P. guardián....". Unos cuantos dias desp~~ el
Ayuntamiento quiso conocer cuáles eran esos "justos motivos" y reob~ el
oficio del padre guardián con el que se acompañaba una representación:
"suplicando se le desocupe el convento trasladando a otro lugar la tropa
allí alojada...1164

Las molestias que las tropas provocaban no sólo afectaron a los
frailes. En 1835 con motivo de la celebración de la feria de _Monterrey, los
frailes se quejaron de que las tropas no dejaban espacio para que los

serenos" se alojen en el convento "como es costumbre".65 El problema se
volvió a presentar pues el 29 de febrero de 1842 el padre guardián reiteró
al gobernador su solicitud para que se retiraran las tropas acuarteladas en
el convento y se pudiera instalar la feria. Finalmente sabemos que por lo
meno~ en este c~5?, los_ soldados abandonaron el edificio después de que el
guardián lo solicitó, cinco meses más tarde, pero aún a tiempo para la
realización de la feria. 66
Durante la invasión francesa el convento fue nuevamente ocupado.
Los hombres de Douay y de Jeannigros se instalaron en los más
impor~tes edificios públicos de la ciudad y en sus mejores puntos
estratégtcos. Manuel B. de Llano, miembro de la Comisión de Instrucción
Pública del Ayuntamiento de la ciudad, fue quien ahora solicitó al
Presidente Municipal: "que estando ocupado con tropa una parte del
establecimiento de primeras letras situado junto al convento de San
Francisco y debiendo abrirse el lunes próximo, suplica se disponga por este
Cuerpo, recabe el señor Presidente, la orden respectiva para que se deje

libre..."67
Durante la primera mitad del siglo XIX, otro factor que contribuyó
a la pérdida de las funciones originales del convento fue el interés creciente
que el Ayuntamiento manifestó por utilizar los terrenos e instalaciones del
convento.
Cada año, el Cabildo pregonaba el arrendamiento temporal de una
porción de los terrenos de la Tercera Orden en donde se instalaba una
plaza de toros durante las fiestas patronales de la ciudad. Por la concesión,
el Ayuntamiento cobraba alrededor de 15 pesos por corrida, aunque la
renta se contrataba directamente con el síndico de la Tercera Orden. La
primera operación de este tipo que se registra en las actas del Cabildo tiene
fecha de 17 de octubre de 1842 y a partir de entonces, las referencias a los
remates son continuas.

;,,linde

62AGBNL Asuntos 'Eclesiásticos, 3/104. m coronel, había llegado a Monterrey en i - de
1821 al ~do del Ejército Trigarante y recibió de Joaquín de Arredond~ el ~~
Comandante General de las Provincia Internas, gobernó hasta marzo de 1823. rae1
Diccionario biográfico de Nuevo León, T.I, Monterrey, UANL, 1984, p.269.
63AGENL Asuntos 'Eclesiásticos, 6/171.
la
64AMM, ~eta del 26 de diciembre de 1848 y del 2 de enero de 1849. No ~ ~uye
representación y en una primera revisión tampoco pude localizarla en el Ramo Civil.

65
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, sÍt61.
66
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, 5/191.
67
AMM, Acta del 29 de septiembre de 1865. masunto de la existencia de un Establecimiento
de Instrucción Primaria se tratará adelante.

�470
A comienzos de la década de los cincuenta, la Tercera Orden
mostró interés por vender este terreno pues el 13 de diciembre de 1853
pedía al cabildo: " ...se desocupe el terreno en que está la plaza _de toros por
tener que cumplir un contrato de venta de dicho terreno que está
pendiente". ~ venta nunca llegó a realizarse y cuatro años después con el
propósito de construir una plaza de toros permanente, el Ayuntamiento·
pretendió comprarlo, aunque sin éxito, como consta en la respuesta que el
22 de junio de 1857 les envió el padre guardián en la que informa: " ...no
poderse vender... el terreno que ... se le solicitó para formar la plaz.a de
toros, por necesitarlo ahora que van a fabricar, pero que lo facilitarán gratis
con dicho objeto por un año. 68
Durante los dos años siguientes, la Tercera Orden estuvo dispuesta
a vender el terreno y el Ayuntamiento que era su posesionarlo deseaba
comprarlo pero no podía. Asi por ejemplo, en 1858, el guardián solicitó de
nuevo al municipio la desocupación del terreno para proceder a su
venta.69 La competencia por el terreno era fuerte; el 3 de enero· de 1859 el
Cabildo decidió mandar una Comisión con el gobernador para plantearle:
" ...la necesidad de conservar la plaza de toros en el punto en que está
actualmente por ser el más a propósito" y para solicitarle su ayuda
pecuniaria ya que el erario municipal no disponia de fondos para
comprarlo o por lo menos: " ...que la tesorería general del mismo [gobierno]
, reconozca su valor mientras [el municipio] puede cubrirlo en términos de
que su excelencia lo arregle con el gobierno" _70
Aunque no dispongo del documento, Vidaurri respondió
afirmativamente a esta petición del Cabildo pues el 21 de marzo de 1859,
en una sesión del Cabildo, se votó por que una comisión pasara a tratar con
el padre guardián " ...respecto a la venta del terreno de la plaza de toros, en
los términos que ha dispuesto el señor gobernador." Tal vez los términos
no le parecieron convenientes al guardián pues intentó como pudo, retrasar
el asunto. Primero, el día 28 de marzo informó que el terreno en cuestión
pertenecía en parte al convento y en parte a la Tercera Orden y que por lo

68No estoy segura de qui era lo que ,e estaba construyendo por esas fechas; quiál •
bóvedas o cerramiento del templo de la Tercera Orden.
69AMM, actas del 11 de enero y del 1 de febrero de 1858.
70AMM, Ver acta del Cabildo de esa fecha.

471
mismo, tendría que darle cuenta tanto és
días después el 4 de abril ante las
~ ta como al smdico del convento;
.
presiones respondió· ,,
ecir
en
cuanto
a
la
venta
del
te
.
· ...que nada puede
d
del negocio al Provincial lo cu~eno ; .. porque tiene ~ecesidad de dar acta
pronto."71
po las actuales circunstancias no será
Después de la ley del 12 de enero d 185
adjudicación del convento dado por 1 be
e
9 . Y del decreto de
rnad
de octubre de 1860, la situación cam~J~e
or San~go Vidaurri el 17
quinta el Decreto estipulaba: "Que la ~era radical.~~ sección
designado /véase el plano/ queda libre secaó~ O con el limite norte
del 13 de julio de 1859. Asf, el Cabild par~ ~na_Jenarse c?n arreglo a la ley
en caso de venderse o darse a otr
o solicfii_tó al supenor gobierno ,, que
o ... se pre era a esta corporación
cuenta de lo que le debe el Estado (Sesión del 8 de abril de 1861)?2 ... por
Cómo cedió el gobierno su uso al Cabildo

.
es una cu~tión que no
propio obispo . te tar
.
tarde algunos particulares y el
Cabildo
, m . n on sm éxito comprar el terreno?3Ciertamente el
cederlo :~1;::;:r::~~mo ~ropi~ pues el 21 de abril de 1874, aco;dó
templo franciscano (véase ad=~)~n que se había convertido el antiguo

he podido documentar, pero diez años más

Esta decisión no procedió
de h hO
discusiones en el Cabildo p • . alm Y
ec
provocó acaloradas
mismo año, en la que el' C ~ Tr:::oen la sesión del 26 de mayo del
contra, logrando ue se rev
argumentó fuertemente en su
de juli'
'6
q
ocara el decreto en la sesión siguiente el día 20
o, sesi n en la que además se acordó
l
. : .
'
vendiera en pública subasta d tinand
que e terreno se d1v1diera y se
O
muni .
.
es
sus productos al pago de la deuda
cipal, previa aprobación del superior gobierno del Estado.74

71 AMM. acta de cabildo.

72
AGENL, Asuntos Eclesiásticos, Caja 8, Exp. V2, f.2v.
73ttubo
incluso algunos particu'. . : comprar tod
An
illTes que qu1Sieron

1
tonio Lozano, el 9 de marzo de 1870. Vid. AMM, eta d
o e convento, por ejemplo,
de compra del obispo las actas del 4 el 18 y 26 d
a
lae esa f'echa.Véase para la solicitud
74Esta
.
.
'
e mayo Y del 20 de julio de 1874.
sesión es muy interesante. Todos los miembros del A
.
detalladamente sus posiciones y es
'ble
yunbuniento argumentaron
..,_,_
posi
acercarse a las
· ·
llluuericales de cada miembro de la corporación AMM, A
~~nes clericales y
·
eta del 20 de JUlio de 1874.

�472

473

mfactor determinante que marcó el fin del convento fue, sin _dud~
. nalizaci'ón de los bienes del clero; aunque tilizó
la iglesia
el proceso d e nacio
. . fun .
do Después de su adjudicación el convento se u
para
S1gutó
cionan ·
.
. •
más de tarde de
albergar instituciones. ~ducativas, perutenctanas y
servicios públicos municipales.
Como a señalé, en este apartado me apoyar~ e~ un_~onjunto de
to ti~dos· Expediente con el inventario y la d1stribucion del terreno
d
ocumen s
·
d , l871 que se encuentra en
que pertenecía al convento Jrand~ca~o de San An
ral del Estado de
la Sección de Asuntos Eclesiásticos del Are vo
ne
Nuevo León.75

:s,

\
1

\

1

C:

El expediente consta de 21 fojas manuscritas q~~ tradtanl div=
ilad
r el municipio a petición e secre o
asuntos del convento comp
os po d
la ionados "con el reparto del
de gobierno, por acuerdo del gobema or, re e .
,,
terreno y fincas que formaban el convento de francISCano... .
ti .ó está fechada en Monterrey el 21 de enero de 1872 y se
ta pe ci n
.
.
al ámite a se había resuelto y sólo
hizo cuando el asunto que dio ongen tr tr
de introducir algunas
Es

~

t?ba

se deseabala ar:v~
~=e~~~::tu/se encontraba en el. antiguo
O
reformas P
e
( é
l
lanos) y de realizar una
primer patio o claustro del convento . \ ~ º:Jo y el Ayuntamiento por
permuta de terre~os entr~ ~ P:a:~u.:: a;lica!n del decreto adjudicatorio
supuestas confusiones angina
del 17 de octubre de 1860, ya señalado.
El expediente s.e encuentra eneabezad o en un hoja suelta
l ldonde
o de se
la
de . tr d . algunas reformas a p an
lee: "Expediente instruido a fin
in ~ u~r bién la permuta de terreno de la
cárcel que se está construyendo, cons,tan o am
de que nadie lo haya
. dad" e n ese título no sorpren
parroquia y la ciu
· º.
to franciscano. Así lo cita, sin
consultado para el estudio d~l- ~o~v: Colegio Civil, el único historiador
embargo, Israel Cavazos en su is ona
76
que hasta dónde sabemos lo ha consultado.

La parroquia del Sagrario estaba por entonces en el templo
franciscano, en respuesta a la petición que hizo el presbítero José Joaquín
de Orozco, cura párroco interino del Sagrario de la Catedral de Monterrey
a Santiago Vidaurri, quien así lo estipuló en el artículo primero del ya
citado Decreto (f.2): " ... quedan definitivamente designados para los oficios
divinos como parroquia del Sagrario de la Iglesia Catedral de esta diócesis
los templos de San Francisco y de la Tercera Orden, reconociéndose como
acceso a ellos para el mismo objeto, la pieza de la portería del ex-convento
y los claustros del segundo patio, con las piezas que están en él de la parte
del sur y las que corren hacia el norte en el claustro del poniente hasta el
número 7 inclusive; quedando por ahora y mientras viva o permanezca en
el estado el ex-religioso fray José Ma. Bringas para su habitación, la pieza,
corredor y cocina que actualmente ocupa."77
La petición del presbítero es muy interesante, en ella reconstruye la
historia del edificio y argumenta la defensa del convento como patrimonio
histórico de Nuevo León: " ... si una prenda de familia -nos dice-, si un
monumento histórico cualquiera se conserva intacto con religioso respeto
¿Cómo no deberíamos conservar uno que viene a ser la historia de cerca de
tres siglos, la historia civil y eclesiástica de estos estados? Ni hay mejor
modo de conservarlo que destinarlo a parroquia"_78
Vidaurri quizás más que atender a este reclamo respondió a otro
argumento del presbítero: "Monterrey ciudad de cerca de cuarenta mil
habitantes todos católicos, sólo cuenta con cinco templos, incluso el de San
Francisco; los de la Purísima y Jesús Maria son demasiado pequeños y
todos no son suficientes al culto, es pues hasta necesaria mi solicitud ...". 79
Vidaurri reconoció " ...la utilidad y necesidad notorias no sólo del templo
de San Francisco y el de la Tercera Orden que existe en esta ciudad, sino
también de los cuatro claustros del ex-convento deben quedar expeditos
pára los oficios divinos".80

77Vid. nota 73.

75AGENL Asuntos EdesiAsticos, Caja 8, Expediente '02.
.
w .....i.
,
.
. .
León Contribución para su ,.,_,.,
.

76 Israel Cavazos Garza: El Colegio Civil de Nuevo
Monterrey, Universidad de Nuevo León, 1957, p.71.

78n,id. Petición del 15 de octubre de 't860, fs.1 y 2.
79rbid. f.2.
IIOzbidem. Llama la atención que se mencionen cuatro claustros, ¿se referirá a los cuatro
corredores del patio?

�474

Un importante motivo de utilidad pública llevó a Santiago
Vidaurri a disponer la repartición del templo y del convento: la falta de
escuelas públicas de instrucción primaria que había en la ciudad. Asf lo
hace saber:" ... que en esta ciudad no hay un edificio para el establecimiento
de escuelas gratuitas, que la educación primaria debe protegerse y
desarrollarse en cuanto sea dable, por ser la base del progreso de los
pueblos y demandando la importancia de esta capital la existencia de un
edificio público para el objeto indicado .." y en el articulo segundo decreta:
"Que las piez.as del referido ex-convento que miran a la calle de San
Francisco, las que están en el claustro del poniente con exclusión de las
designadas para el uso de la parroquia y todo lo que comprende el primer
patio quede separado para el establecimiento de escuelas gratuitas de la
municipalidad de esta capital, quedando ese edificio a cargo del Ilustre
Ayuntamiento para su conservación y mejora, a fin de que llene el objeto a
que se destina".
Con el propósito de ejecutar el Decreto del 17 de octubre de 1860,
se practicó un inventario y avalúo del convento, los templos y los terrenos
anexos. El documento es muy útil para conocer detalles de la construcción,
las imágenes de los altares y su advocación, asi como los vasos sagrados,
los ornamentos, muebles y otros adornos que existían en el convento. Asi
sabemos, por ejemplo, que el "pavimento" de la iglesia tenía entarimado,
que babia cinco colaterales o altares, tres de piedra sillar estucados y
dorados, y dos de talla. También que el templo de la Tercera Orden era de
una sola nave con cuatro bóvedas. El altar mayor estaba dedicado como en
la época colonial a San Andrés y San Francisco y se registran cuatro altares
laterales: El altar de Dolores, el de Nuestra Señora de Aranz.azú, el de la
Soledad y el de San Francisco de PauJa.81
El inventario muy detallado fue realizado por fray José Ma.
Bringas y el avalúo por Domingo B. de Llano, de la Jefatura de Hacienda
del gobierno del estado. La diligencia y entrega se hizo el 20 de octubre al
cura don José Joaquín de Orozco, en presencia de José Maria MoreJos,
alcalde primero de la ciudad de Monterrey.

475

El Cabildo por su parte no re aró
,
Decreto de adjudicación dado ~r V'1d p . du~ el artículo segundo del
patio del convento para el establ . _aum d eJ!ba ª su cargo el primer
. . alid
ecmuento e escuelas gratuitas d la
muruc1p
ad de esta capital" El 11 d f b
e
cabildo la Comisión de Instrucción lo ó\:tor~ro ~e 1861 en su sesión de
con el presidente municipal se solici::ra d nza~ión para que de acuerdo
1
del convento para que recom
'é d ~ gobierno en renta el claustro
F.stablecimiento de instrucción _poru_ n;;: . se trasladara allí el 2o.
aer muy crecido el número de jópnmana,
gido por el Sr. Valdés: " ...por
venes que concurren a él y no caber en la
casa que hoy ocupan".82
. . . El asunto seguramente se aclaró pues desde . ·o del mism IIIJCUU'on las obras de recomposición del claustro ;;;ente que i:b:o~
ocupar la escuela.83. No puedo precisar en
f
que mayo de 1863 un incendio hizo necque . echa se terminó la obra; sé
escuela y que obra duró apro . d esana la reconstrucción de la
bene.
.
xuna amente un año finan · d
ficenaa privada y por el propio Ayuntami to
l
cia a por
feria de la ciudad 84
en con os productos de la
Durante la invasión francesa las
episcopal (hoy esquina de Morelos
tropas ocuparon la antigua casa
provisionalmente instalado el Cole ·o [ivz:uagoz.a) .d~nde se encontraba
ese motivo el 17 d
tub d gi
il y la convrrtieron en cuartel. Por
Prefiecto 's
. e oc re e 1864, el Cabildo recibió un oficio del
del
De artam
.
determinad ·"upenor
P
ento
comurucándole
haber
edific'
º· ...~ue ~ ocupen con el Colegio Civil algunas piez.as del
10 construido Junto al convento de San F
.
establecimiento de instrucción .
.
.
ranasco y para el
el Sr. canónigo o. José Joaquinp=•~piez.as que ha ofrecido facilitar
Colegio Civil hiciera las reformas
acordó además, que el propio
O
ambos establecimientos resultar
Y ~as que para mayor servicio de
.
an converuentes y que las d ·
e
municipio cuando se trasladara
1
. ..
eJara a iavor del
el Cabild
d
a s~ ocal definitivo. En la siguiente sesión
o acor ó que el presidente municipal determinara:" ...la

b

12

f!,AMM,

Acta del 11 de febrero de l~l.
.
AMM. Acta del 25 de junio de 186l y RamO civil,
. .
Clentas de la obra.
Vol.

k
81AGENL, Asuntes llclesiásticos, Caja 8, Bxp. '172, fs.3-6v.

Exp., en el que aparecen las

AMM, Actas del 11 de mayo de 1863 d 1 25 d
llllriembre y del 30 de mayo de 1864.
' e
e mayo, del lero. de octubre, del 23 de

�476

477

indemnización que el Colegio Civil debe hacer a la ciudad ..." por el uso de
esa propiedad municipal y, finalmente, el 31 de octubre el gobierno del
estado comunicó: "...la aprobación del arreglo celebrado entre los señores
prefecto municipal, director y catedráticos del Colegio Civil, para ocupar
provisionalmente una parte de la casa contigua al convento perteneciente a
la ciudad."85

de abril de 1871 el Cabildo a robó
p
un plano presentado por el Sr. Garza
propósito. En esa sesión :npr!ubóe antamtesb.~tulav? el Colegio Civil con este
b::u
1orma de financiam¡
la obra y se decidió abrir un call .
ento de
Todavía en el plano de la . d ejódnd para separar la cárcel del convento.89
c1u a
e Monterrey de 1894 l lar
convento presenta las leyendas . .
, e so
del exs1gwentes: Parroquia de San Fr .

i:

para modificar el edific'

Cuartel de Infantería y Comandancia de Policía y Cárcel 90.

Al año siguiente, la situación nacional obligó a suspender todas las
obras públicas de la ciudad: " ...con exepción del establecimiento de
instrucción primaria contigua al convento porque el ingeniero manifestó
que si no se continúan, se sufrirán pérdidas de alguna consideración". Con
todo, el ex,onvento fue ocupado por las tropas y las obras suspendidas.86

El Colegio Civil se trasladó a su local definitivo el 15 de octubre de
187o87 Desde antes de esa fecha, sin embargo, las autoridades municipales
planeaban la utilización habrían de dar a los terrenos e instalaciones del exconvento y trabajaban en la remodelación urbana del centro de la ciudad y
el trazado de calles en tomo al edificio.
Los antecedentes de la creación de una comandancia de polida y
cárcel municipales son muy remotos. Las limitaciones de la cárcel que
siempre existió anexa al Palacio Municipal comenzaron a ser evidentes
desde finales de la época colonial cuando se intentó construir una cárcel
nueva que sin embargo no llegó a construirse. En 1851 aunque no sé por
cuanto tiempo, funcionó en el convento una "casa de corrigendas" .88 Para
1867 la necesidad hizo que el Cabildo presentara a la Jefatura de Distrito de
la Secretaria de Gobierno, un plano para construir una cárcel en la cuadra
del convento. En ese entonces, la propuesta no prosperó pero ya para el 29

ancisco,

El convento, el terreno que éste
comenzaron a ser materia de p
.6 ocupaba y sus alrededores,
twvv1 .
reocupao n urbana desde final d la
"r---ª co onial cuando las nuevas id
il tr d
es e
fuerza en el Nuevo Reino de Leó eas us a a de los borbones cobraron
el empedrado y nivelación de
co;:enzó a re~odelar la ciudad con
trazado de calles nuevas. En una fec:, u construcción de banquetas y el
que es anterior 1800
.
. q e todavía no logro precisar, pero
' se menciona al onente de la calle de San F
.
'callejó b ·
rancisco un
n a ierto nuevamente que pasa para el río" 91 Esta " all
todavía se llama así en el plano d 1
·
c e para el río"
ciudad fechado en 1894 aparee e con~eallnto de 1871 aunque en otro de la
e como c e sur" y en otro de 1917
"callejón de San Francisco" .92
como

ia:{;

La que se llamó calle de Lecea
1
comenzó a trazarse al
al
Y uego de Melchor Ocampo
sur convento fran ·
.
'
marw de 1842 cuando el
.
ciscano ª partir de que el 10 de
solares por la ~da del sur~oyunndtamidelasnto acordó ?isponer: "del terreno y
O e
casas al no de las hab'ta ·
calle del convento al ,
la
1 c1ones de
la
G
" 93
no y
que sube de la esquina de don Isidro
uerra... .
La necesidad ineludible de m · rar la tr
decisivo que determinó la destru '6 eJOdl
a.za urbana fue un factor
cc1 n e ex,onvento franciscano. El que
/

85AMM, Actas del 17, 20 y 31 de octubre de 1864.
86AMM, Actas del 7 y 17 de noviembre y del 26 de diciembre de 1864. También del 9 de
enero, 24 de abril, 5 de junio y 29 de septiembre de 1865.
811srael Cavazos informa que el Colegio Civil fue fundado el 30 de octubre de 1859 Yqae
quedó provisionalmente establecido en la Casa Episcopal (esquina N .E. de las actualetc:allet
de Morelos y Zaragoza, después edificio de Salinas y Rocha); que el 26 de agosto de 186' 111
tropas hancesas de ocupación ocuparon con violencia el edificio del Colegio en la calle de
San Francisco núm.58 y lo convirtieron en cuartel. Op.Cit. pp. 30, .S y 69.
88AMM, acta del 9 de diciembre de 1851.

19
AMM, actas del 8 y 16 de mayo, y del 31 de julio
' d 1871
'IIA
.
: e
.
'1 GENL, Mapoleca, Nivel Urbanfstico, planos 77 y/0 44__
AMM, Protocolos, Vol.XXV, F.79, Ñum.M.
Sta. Plano de 189' esta en AGBNL' Mapoteca, Urbanfstico, 11 y el de 1917 en Urbanist:ico
~
I
AMM, Acta, 10 de mano de 1842.

nm

�478
la construcción estuviera emplazada en el núcleo central de la ciudad,
fatalmente fue determinante.
La apertura de la calle de Lecea, afectó de manera importante el
predio original que ocuparon el convento, la iglesia y el templo de la

Tercera Orden.94 Sin embargo, fue la apertura de la calle ~agoz.a, q~e
atravesó a lo largo la nave de la iglesia, la que asentó el tiro de_ graaa
se dice y se
d efini'ti'v0 · Segun' la vérsión más aceptada, que no demostrada,
·
I Villarreal II la
repite que en 1914, por órdenes del gobernador Antonio •.
: en
medida que los muros eran destruidos, se sacaron las imágenes de los
11 95
santos y fueron pasad os por las armas .
Por mi parte, no he podido documentar este asunto. Lo que sí me
consta, es que fue mucho antes cuando se plan~ y aprobó por vez
primera, la necesidad de demoler el ex-convento franciscano.

t

El 15 de abril de 1867, se presentó en la sesión del Ayun~~nto,
un dictamen de la Comisión de Policía, el que se propone d":gir. al
gobernador del estado, una exposición: 11 ...solicitando la au~nz.ación
correspondiente para mandar destruir el convento de San Francisco a _fin
de que la calle Zaragoza tenga su salida hasta el río, supuesto qu~ ~ lo
exige el ornato de esta capital y por estar ya acordado que continue la
apertura de dicha calle hacia el norte y haberse h~o !ª al ef~to ~gunos
trabajos de consideración en el ojo de agua pnnc1pal. Discutido fue
aprobado."%
Dos semanas después, se recibió la respuesta en que se comunica
oficialmente que: 11 ...se abstiene el gobierno ~e ª?robar por ahoi:a el
acuerdo municipal en que se pide la autonzación para destruír. el
mencionado convento, reservando la resolución par_a cuando ~ determine
el inicio de la obra de la cárcel penitenciaria ... por si fuese posible que ésta
vez que se recomience a trabajar en ella, se decrete la apertura de_~ calle
Zaragoza por e1 sur hasta el río" La respuesta se mandó a la comtS1ón de

479
policía y síndicos para que "...emitan su opinión proponiendo, si así lo
creyeren conveniente, se insista en la demolición del ex-convento, teniendo
presente que para realiz.ar la idea se necesitan fondos de mucha
consideración, por lo cual podrá llevarse a efecto, pero después de muchos
años. 1197
Ante el peligro latente, el gobierno eclesiástico de la diócesis de
Linares solicitó al gobernador Jerónimo Treviño la devolución del convento

98

Los argumentos que planteó el obispo Francisco de Paula el 15 de
agos~ de 1868 fueron básicamente los mismos que había esgrimido el
presbitero J~~ Joa_q~ Orozco diez años antes: " ...la escasez de templos
para l~s oficios divinos y para la comodidad de los fieles." El obispo
defendió al ex-convento como patrimonio histórico de la ciudad con mucha
elocuenc~ y p~teó, _incl~so, la conveniencia de su salvamento y
restauracrón arqwtectóruca: ...una vez que ese templo este sirviendo a su
objeto será cada día más aseado y poniendo una elegante y sencilla fachada
o frontispicio, conforme a su antigua construcción, será un ornamento a la
ciudad. Hay sobre todo esto la circunstancia de ser este templo el primero
que se levantó en Monterrey y en todo lo que antes se llamaba el Nuevo
Reino de ~n; es hoy un monumento histórico venerable y el más digno
de la a~nción ~e un gob~erno y de la civilización de un pueblo. Si por
desgracia estuviera en rumas, éstas deberían conservarse a toda costa y
perpetuar en ellas las veneradas tradiciones de la fundación de esta ciudad.
Si el Superior Gobierno del Estado accede a mi petición, mi pensamiento es
decorar su frente colocando una lápida del más puro de nuestros
~oles, que rec~erde al pueblo y enseñe a los viajeros, el origen del
pnmer templo dedicado al Señor en el año de 1602 y restaurado en 1868.
Los ilustrados patricios de esta ciudad y el ciudadano gobernador,
coµiprenden muy bien la necesidad de esta iglesia y tienen sobrado
p~triotismo para acceder a esta solicitud y no han olvidado lo que deben a
Dios Nuestro Señor y a la Santa Religión que profesan, cuyo culto han
practicado sus abuelos en este ~ o templo... !Ah Señor! que al

94AMM, Civil, Vol.280, Exp.40: Expediente instruído sobre apertura de la calle de Ltcea al SU1del,

de San Francisco, 1863-1873, 'Z7 fs.

95~1ontemayor, op.cit. p.317.
96AMM, Acta: 15 de abril de 1867.

9'7AMM, Acta: 29 de abril de 1867.
98
AMM, Acta del 15 de agosto de 1868.

�481

480

.
libertades siga el de la justicia en la
renacimiento de nuestras antiguas
,, 99

devolución de este temp1o... ·

·
días tardó Jerónimo
emotivas razones apenas cinco
Ante tan
. d la arte del ex-convento que ya habla
Treviño en ordenar la devo~~o~ c:itopen el decreto de Vidaurri del 17 de
1
sido designada para el serv1ct?ó e haber cesado las circunstancias por las
860·
"
en
atencí
na
d 1
octubre e
. ...
.
bi
el o·tado ex-convento, librese orden
pó por el nusmo go erno
cuales
se ocu
. d d fin de que desde luego, mande entregar
al alcalde
primero de esta ou
a a

.. .
.
do" 100 La toma de posesión tuvo lugar el
al solicitante el edificio mencionad
resbitero José Joaquín de Orozco a
26 de agosto de 1 ~ ~r _P~ tte!plo de manos del c. Serapio Cirios,
nombre de la Iglesia, recibien_ o; frente a Francisco Garza Quintanilla,
oficial primero del Ayunta.míen Y

1

ingeniero de la ciudad.lOl
.
hasta que ocurrió la demolición del
Cuatro décad~ transcume~':o Villarreal finalmente autoriz.ó Ja
I
edificio cuando el gobierno _de And 115
abril de 1867. Se desconoce )a
. •
t: ·tud de Ayuntamiento
e
e
Dos
vie,a souci
. la d
li ·ón y todos sus pormenores.
fecha exacta en que ocumó
em? ci" de Garda Fol y "Confesionarios
,_.fioic• "Los santos de San FranclSCO
.
foto6...._....
.
fotó afo han servido S1empre para
antes de qu~", del ~1?al fe1 G~. José E. Santos y del prof.
tar las acciones antic ene es
tanciaS.
d
ocumen
") N dia'V'lngo aún de las cons
Jesús
Garza ("Chucho Melenas • 0 - r documentales del acontecimiento.

d

. tru ó un Expediente relativo a la destrucd6n
En agosto de 1917, se ms Y.,
calle de Zaragoza por parte de
del templo de San Frandsco y prolongacion de la
102 p ó denes del
.
d Estad de Nuevo León.
or r
la Secretaria de Gobierno : Peña.o ingeniero de la ciudad, debia pasar:
gobernador, el Ing. Edmun
to"
"levantar un plano -por
• ...al lugar que ocupó el antiguo con~:n exp~esando la forma en que ha
duplicado- del terreno que compren '

°

.

99AGBNL, Oamo dtl Gobitrno

'

Eelesiástico solicitando st le dnluelva ti convtnto, Asuntllll

Bclesiástiros, Caja 8, Bxp.272.

l ~ d. f.7v.
101Ibid. f.8.
.
edificios úblicoe, batieria 7.5. (1 caja).
102AGBNL, Acervo Histónco, Monumentos y
p

quedado con la apertura de la calle de Zaragoza que lo atraviesa". El dia
lo. de octubre (dos meses después), se cumplió con lo mandado y se envió
el plano, quizá éste mismo que se conserva en el Archivo General del
Estado.
El plano fue entregado en nombre del gobernador de Nuevo León
al Subsecretario del Despacho de Hacienda y Crédito Público, del que
dependia el Departamento de Bienes Nacionales, con el propósito de que le
fuera cedido en propiedad el terreno donde estaban los restos que
quedaban del el ex-convento franciscano, a "...efectos de que pueda ser
utilizado a beneficio de la instrucción pública o en cualquier otro ramo ...".
Para dar una respuesta esta petición, el 7 de enero del año
siguiente, el Departamento de Bienes Nacionales se dirigió a la Tesorería
General del Estado de Nuevo León y le solicitó "el avalúo del terreno que
quedó a uno y otro lado de la prolongación de la calle de Zaragoza y que
perteneció al templo de San Francisco, incluyendo el avalúo del material
del referido templo". Después de varios recordatorios, el 20 de abril se
mandó por fin el avalúo que realizó Benjamín Pérez, visitador de hacienda
del estado, quién tras describir las medidas de cada lote concluye: "El
primer lote, o sea el de lado oriente, le avalúo en ... 4,488.oo pesos a razón
de tres pesos el metro cuadrado; y el otro por estar unido a la cárcel y
comandancia municipal, a razón de 2.00 el metro cuadrado le resulta un
valor de 3,622.68 pesos. En cuanto al material del referido templo
representan un valor insignificante, porque no hay más de 200 sillares
aprovechables estando inservibles los demás y las vigas en número de 16
están inútiles. Esta es mi opinión en el avalúo de que se trata, tomando en
consideración que el lote del lado oriente de Zaragoza siempre estará
inmediato a la comandancia y cárcel municipal y del lado poniente ...
estará unido a dichas dependencias municipales y nunca representará un
valor mayor que el que los dejo avaluados... lo que tengo la honra de
informar acompañando por triplicado un croquis del terreno que fue del
templo de San Francisco."
Al gobernador le salió el tiro: por la culata. El oficial mayor de
Hacienda le comunicó al gobernador: "...siento manifestar a usted que no
es posible por ahora hacer la enajenación de estos terrenos -[pertenecientes
al clero y por tanto a la Nación] mientras no se reglamente el artículo
constitucional relativo:" ...pero ya que su gobierno destinó parte de ese

�482

terreno para la prolongación de la calle de Zaragoza, si está conforme con
el avalúo que de este terreno hizo la propia jefatura de hacienda, su valor
asciende a 7,200.00 a razón de 12 pesos el metro cuadrado"
Lógicamente el gobernador se negó a aceptar esa venta forzosa del
terreno donde se abrió la calle de Zaragoza: "en virtud de que esa calle fue
abierta por el C. Gral Antonio l. Villarreal..." Las presiones y los tonos
duros se dejaron oir por ambos lados. El oficial de Hacienda argumentó
que: "el aprovechamiento de dicho terreno no fue personal del Gral
Villarreal... sino en beneficio del Estado" y que el gobernador como su
sucesor "no debe desconocer aquella deuda". Después logró acuerdo
presidencial para •que se cargue a la cuenta de ese gobierno... con abono a
la federación la cantidad de 7,200 pesos...".
El gobernador no estaba dispuesto a ceder y quiso devolver a la
federación el terreno de la calle Zaragoza: "pudiendo disponer desde luego
la federación, si para ello fuere necesario del terreno referido que ocupa
actualmente la calle que fue parte del templo de San Francisco"; para ello
argumentó largamente por que no reconocía: "el cargo que se le hace• y
añadiendo que el Gral. Villarreal:" ... sin mira de ninguna utilidad pública
sino por mero apasionamiento de ideas liberales, llevó a cabo la
destrucción del templo de referencia, sirviéndole como pretexto para el
logro de su capricho la prolongación de la calle ... tales actos carentes de
toda justificación... no pueden ser reconocidos por el gobierno a mi
cargo...".
Ante tanta de firmeza mostrada por el gobernador, el presidente
prefirió ceder el terreno ocupado por la calle de Zaragoza al Ayuntamiento
de Monterrey el 11 de septiembre de 1918 y luego dispuso que esta cesión
de 600 metros cuadrados con un valor de 7, 200 pesos era gratuita. Claro
que la historia termina con un agradecimiento del Ayuntamiento al señor
gobernador de Nuevo León •...por el resultado de sus gestiones hechas en
beneficio de esta ciudad ..." dado en Monterrey el 26 de septiembre de
1918.

Sección Quinta

RESEÑAS
y
COMENTARIOS

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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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      <name>Arquitectura de vivienda</name>
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