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                  <text>El darnos la oportunidad de ser víctimas de historias contadas a
medias o demasiado exageradas. poder sentir la sensación del narrador, por
ejemplo cuando el capítulo termina en que se cae en un pozo y la página de
enfrente nos recrea ese lugar utilizando la ausencia de luz con el color
·negro; o cuando nos remite a un mundo al revés con la hoja en donde la
tiografia está invertida o bien es el reflejo de la otra.
La presencia en parodia de frases de la Biblia, poesía literatura,
sabiduría popular, dibujos, sintaxis ambigua ponen a jugar al lector y en
repetidas ocasiones lo llevan, jugando, a reflexiones serias en las que se
identifican algunos conceptos e ideas del pensamiento existencialista. La
más latente es la importancia que se le da al espejo. Influencia de Lewis
Carroll o no, Cabrera trabaja esta hipótesis, jugando también, con sus
personajes, su ideolecto, sus herramientas fónicas y extralingüísticas,
jugando.

Notas

* Al referimos al reflejo fonnal queremos significar la imagen tangible que vemos en
el espejo y que se da gracias a la exposición de un cuerpo frente a éste. Mundo funciona como
la visión convencional que conocemos, y cuando ésta cambia, la denominamos como Mundo
al revés o volteado.

CIENCIAS SOCIALES

** (¿Y si son dos?).
Bibliografía

-

Sección Tercera

Becker, Udo, Diccionario de símbolos, Océano, México, 1996.
Biedermann, Hans, Diccionario de símbolos, Paidós, España. 1996.
Carroll, Lewis. Al otro lado del espejo. Porrúa, México, 1996.
Cirlot, Juan Eduardo, Diccionario de símbolos, Labor, Colombia, 19?4.
Cabrera Infante, Guillermo, Tres tristes tigres, Seix Barral, México, 1998.
Eco, Umberto, la estructura ausente, Editorial Lumen, Barcelona, 1989.
Femández, Pelayo H., Estilística, José Porrúa Turanzas. Madrid, 1979.
Giraud. Pierre, la semántica, Fondo de Cultura Económica, México, 1995.

280

�LAS CIENCIAS SOCIALES Y EL PROBLEMA DE VALOREs*

Lic. Ricardo C. Villarreal Arrambide
Jefe del Area de Ciencias Sociales
Centro de Estudios Humanísticos
Universidad Autónoma de Nuevo León
I Planteamiento

El problema se refiere a la posibilidad y deseabilidad de una
sociología "libre de valores", pero detrás del sencillo enunciado aparecen en
las discusiones sobre el tema una serie de preguntas, respuestas y
argumentaciones cuya diversidad de niveles y perspectivas hacen
indispensable su ordenación para obtener, por lo menos, una formulación
más clara del problema principal. ¿Es un auténtico problema· el de los
valores o más bien es un pseudo problema? ¿La incidencia de los valores es
perjudicial para el conocimiento social o más bien éste requiere de las
valoraciones como modo propio de conocimiento? ¿Los valores inciden en
el proceso científico mismo o sólo fuera de él; inciden en todo el proceso o
sólo en algunas de sus fases? Si es necesario excluir los valores, ¿cuáles son
los modos más eficaces de hacerlo? ¿Hay una separación necesaria entre la
sociología profesional y las responsabiiidad política del científico? ¿Cuál ha
sido la posición. más favorecida por la práctica científica? ¿Qué
consecuencias ha tenido esta elección para la historia de la sociología?
Éstas y otras preguntas son planteadas por quienes abordan el
problema de los valores, pero, ¿importan las respuestas?
Más que reproducir aquí las respuestas y las justificaciones dadas por
los distintos autores, la intención es manejar el problema a través de una
pregunta clave, tratando de entender las posiciones divergentes de los
contemporáneos mediante el examen de las respuestas dadas por los que
podemos llamar clásicos en el tratamiento del problema -en este caso: Max
Weber y Karl Mannheim- en vista de que las actuales posiciones están
expresamente referidas a ellos, bien sea por vía de reiteración o de
refutación.

• El presente artículo es una versión corregida de un trabajo presentado conjuntamente con
Jorge Amador A. y Gloria leff Z. en el Seminario Teórico-Metodológico del Centro de
Estudios Sociológicos de El Colegio de México en diciembre de 1973. Se publica aquí por
primera vez.

283

�La cuestión fundamental no es la de reconocer o negar la incidencia de
los valores en el quehacer científico, pues ésta es un hecho que nadie ~ega,
hasta los más acérrimos defensores de la sociología libre de valores lo tienen
presente: los señalamientos de Bergmann ~obre la ideo_logía, que ~~s
adalente analiz.aremos, son un ejemplo de ello. La clave radica en la func1on
que a los valores se les atribuye en el proceso científico; son elementos
negativos desvirtuadores del quehacer científic~, . o más bien el~mentos
positivos, medios indispensables para el conoclfillento ~~ , lo social.. En
general, encontramos dos tipos de respuestas: la pos1c~on deno~ada
"positivista" -Nagel, Dahrendorf, Bergmann entre otros que considera
necesaria y posible la exclusión (o el control) de los valores en el ~roceso
científico. Una segunda posición, menos homogénea que3 la anteno~ -en
donde estarían Strauss, Rudner, Gouldner y quizá Erikson -:-, car~c~e_nz.ada
por su actitud "antipositivista" y el reconocimi~nto_ de la _imposib1~dad e
indeseabilidad de la "libertad valorativa" en las ciencias sociales. ¿Como se
relacionan estas posiciones con las de los clásicos? Curiosamente, ambas se
originaron en la obra de Max Weber y de aquí la necesidad de comprender
las tesis de éste perfectamente. La referencia a Mannheim, a través. de la
crítica que le hace Bergmann, tiene el. sen~do de comp~etar el ?onzon~e
filosófico que está en las raíces de la soc10lo~a contemp~ranea, _al mtro?ucrr
al debate una perspectiva originalmente marxista: la teona de la ideologia.

Il Las posiciones de Max Weber

...

No encontramos en Weber una sola posición, más bien un proceso de
transición entre las tesis de una ciencia social ese~cialmente. valorativa Y
diferente de las ciencias naturales, a la manera ~e Rickert ~ ?ilthey;, Y otr~
en donde se enfatizan una serie de ciencias sociales especializadas puras
radicalmente libres de valores, en términos más semejantes a los pr~y~ctos
positivistas y las modernas ciencias empíricas. Los dos ~OI~~entos ~~~tos
de este proceso están señalados en dos ensayos de Weber : . La ob1et1v1dad
del conocimiento en las ciencias y la política sociales", p~bhcado_ en, 1?04, Y
"El sentido de la libertad de valoración en las ciencias socwlogicas Y
económicas", publicado en 1917.

En el primer ensayo, Weber se manifiesta fie~ a_la ~?nsidera~ión de las
ciencias sociales como ciencias culturales y a la distmc10n entre. ~stas Y las
naturales. con las implicaciones que esto tiene para la cuestlon de los
valores.
Ciencias de cultura. dice Weber. son: "Aquellas disciplinas 5 que
aspiran a conocer los fenómenos de la vida según su signifi~ado cul~~l • El
concepto de cultura es un concepto de valor y la realidad empmca es
284

,.

'cultura' porque mientras la relacionamos con las ideas de valor ella abarca
aquellos elementos de la realidad que a través de sus relaciones cobran
.
.
unportanc_1a para ?osotros . De este modo, se descarta una objetividad
absoluta, mdependiente de las perspectivas específicas y parciales desde las
que se enfoca la realidad; consecuentemente, el fin de la investigación no es
reducir la realidad a leyes y factores hipotéticos, no lo cuantitativo de los
hechos, sino lo cualitativo, su "comprensión" reviviscente. El análisis causal
tiene aquí la función de un medio y no un fin en sí mismo; más aún, no se
trata de una causalidad general, abstracta, sino individual y concreta: la
imputación de un hecho singular como resultado de una constelación de
hechos también singulares.
La importancia de los valores en la investigación es subrayada por
Weber: "Sin las ideas de valor del investigador no existiría ningún principio
de se~ecci?n temát_ica ~ un c?nocimi~nto sensato de la reali~ individual."'.
En smtesis, la c1enc1a social es diferente radicalmente de las ciencias
naturales; su objetivo es la comprensión de los fenómenos sociales y para
esto son elementos sine qua non las ideas de valor del investigador.
Contrastando con ésta posición, en el segundo ensayo, -que por cierto
contiene la tesis discutida en la célebre reunión de 1914- encontramos que
'Yeb~ defie~~e la abs~lu_ta independencia entre las valoraciones y las
c1enc1as empmcas especializadas, como la economía política. En éstas, la
''refe~encia ~e.valor'' sólo domina la selección y la formulación del objeto de
estudio empmco, pero una vez construido éste, es decir, propuesto un fin
dado de forma absolutamente unívoca y preguntando sobre los medios
apropiados para conseguirlo, la ciencia empírica sólo nos muestra los
inevitables medios, los inevitables resultados secundarios, determinados por
l?s factores anteriores. De aquí que Weber sostenga enfáticamente que la
libertad de valores, "es el presupuesto de todo estudio científico sobre la
política y, ante todo, de la política social y económica" 8•
. . ¿Luego, el famoso condicionamiento valorativo de toda comprensión
rev1v1scente de una individualidad histórico social ha sido abandonada por
Weber? Parece que sigue creyendo en su necesidad, pero la segrega del
campo específico de la ciencia, por lo menos eso se vislumbra cuando afirma
que las disciplinas filosóficas son encargadas de las valoraciones, son las
"capaces de asignarles el 'lugar' dentro del conjunto de todos los valores
últimos posibles y delimitar su esfera de validez significativa". 9
. Weber contempla el panorama de la economía empírica en su pasado
rec1~n~e y señala la confusión de las dos esferas: las valoraciones y el trabajo
empmco. En una teoría que es política y moralmente "neutral" los
economistas clásicos no distinguieron la pureza metodológica de su enfoque
285

�individualista y la realidad social misma, lo que hizo que imputaran a ésta
aquel carácter como "natural". Weber reconoce los resultados positivos de
esta ciencia a pesar de la impureza, pero señala la necesidad de que en
adelante se haga una separación más estricta, de lo contrario produce ''una
constante degradación del trabajo teórico y estrictamente científico, como
consecuencia normal de la confusión de los problemas" 1º
El tránsito del primer al segundo Weber, implica pues, una continua
restricción de la intervención de las valoraciones en el conocimiento
científico. Desde el principio encontramos una distinción entre valoraciones
legítimas o ilegítimas. Aquéllas son las que corresponden a un universo y se
dan en el conocimiento del mismo universo; son necesarias, por ejemplo, en
el conocimiento histórico, porque "dentro de un universo que posee sus
propios criterios de apreciación, el historiador no puede dejar de apreciar sin
11
falsear la comprensión de lo real" -"apreciar", vale aquí como "valorar"-.
Las valoraciones ilegítimas o juicios de valor en estricto sentido se hacen al
comparar valorativamente elementos culturales de universos distiptos con
los patrones valorat~vos de uno de ellos o de un terc.ero. Después, Weber
limita la función de las valoraciones a la elección del fin unívoco planteado
como problema a la ciencia empírica, es decir, a la selección temática; fuera
de eso toda valoración se convierte en ilegítima. No es extraña entonces, la
consecuencia práctica, curiosamente también valorativa, a la que llega
12
Weber: la separación absoluta del científico social profesional y el político.
¿En qué medida este proceso de Weber se ha reflejado en el desarrollo
posterior de la sociología occidental y en el debate sobre los valores?

m Los positivistas
La ciencia positivista en su forma final perfilada en la última década
del siglo pasado, desarrollada y consolidada durante la primera mitad del
13
siglo veinte, según Strauss , tiene como supuesto básico la diferencia
fundamental entre hechos y valores y el principio básico de que sólo los
juicios sobre hechos competen a la ciencia. Si aceptamos esta característica
bien podríamos denominar positivista al Weber de la última etapa, así como
a Dahrendorf, a Nagel y a Bergmann, puesto que esencialmente coinciden
con el programa de una ciencia libre de valores, proponiendo una serie de
medidas para implementarlo.
Dahrendorf, como los otros, parte de las definiciones weberianas de
valor14 y analiza las fases del proceso científico en las que la incidencia de
los valores puede ser problemática. Concede poca importancia a la
incidencia en la selección temática y en la construcción teórica, así como al
286

problema de los valores mismos considerados como objeto de estudio. Las
ru.ones. son_ sencillas: la selección temática queda fuera del proceso mismo
de la c1enc1a; la construcción teórica implica una selección arbitraria de
hipótesis y teorías, pero la validez de ellas no es el resultado de una
preferencia, .sino de su prueba empírica. Por último, el conocimiento de un
valor no requiere ser necesariamente valorativo. Estos tres son para
Dahrendorf pseudoproblemas. Los verdaderos problemas son la distorsión
ideológica, la cuestión de la aplicación de los resultados y el papel social del
sociólogo. La ~.storsió? id~ológic~ se da cuando se introducen juicios de
valor como pos1c10nes científicas, bien sea de generalizaciones indebidas de
proposiciones específicas -como es el caso de las ''teorías de un solo factor"
o bien ~ediant~ ,la afirmació~ d~ proposiciones inverificables (especulativas)
c?mo _s! ~bi~n. fueran científicas. Para solucionar los problemas de
distors1on 1deologica, Dahrendorf propone tres métodos: la revelación de
nuestras "racionalizaciones" mediante el psicoanálisis o la sociología del
conocimiento, la explicitación de los juicios de valor profesados por el
ci~~tífico ~ "el más eficaz",. el trabajo intelectual en equipo que propicie la
cntica reciproca entre los mtelectuales; solución que comparte con Karl
Popper: "La objetividad científica radica única y exclusivamente en la
tradición crítica, la objetividad de la ciencia no es un asunto individual de los
científicos, sino un asunto social de su crítica recíproca 15". Por lo que ve a
los_ resultados de la investigación científica, convencido de la validez de la
tesis de Weber, Dahrendorf considera que la ciencia debe mantenerse al
margen de los problemas práctico sociales. En lo que no sigue a Weber es
en el último problema, pues considera que el sociólogo debe asumir su
responsabilidad política ante el uso social que se haga de los resultados de su
investigación. Como se advierte, el verdadero problema es el de la distorsión
ideológica y los modos propuestos para eliminarla están todavía hoy en
discusión.
'
'
Con un planteamiento similar, Nagel considera la incidencia de los
valores en la selección de los problemas, la determinación del contenido de
las conclusiones, la identificación de los hechos y la evaluación de los
elementos de juicio. Acentúa también la importancia de lo que Dahrendorf
denomina "distorsión ideológica" y afirma que: "los científicos sociales a
menudo trasladan sus propios valores a sus análisis de los fenómenos
sociales"; hacen radicar la solución en la distinción ''relativamente clara"
e?tre, juicios fácticos y juicios de valor, y reitera la necesidad de que ei
científico abandone la pretensión de estar libre de toda parcialidad,
formulando explícitamente sus valoraciones y sometiéndose a los
~ecanismos autocorrectivos de la ciencia como empresa social: la
mvención, el intercambio y la crítica recíproca de ideas. 16

287

�• ·
de principio sobre la
Bergmann también coincilde enaleste .ºJ=~~:guunos con exactitud
. . . · del problema de os v ores.
. .. d
solucion 1ogica
. . .
11 la a arición de una propos1cion e
juicios fácticos de jWcios de valor •
pl ve de un discurso científico
1
valor como si fuera fáctica en un ugar et ªmente deia de ser científico.
.
é
· d olooia y consecuen e
, ;i
•
convierte a ste en i e o- ~
cuestión de la sociologia de1
1
Pero este problema nos remite .ª a
. . to que más adelante consideraremos.
conoc1m1en

IV Los antipositivistas
.
ás directo de positivismo y de las tesis del
Leo Strauss es el eríneo m
.
arte de su
último Weberts. Lo que el primlero n~ paretsced:~vpnme~e:s ::::~mo lo ha
· ··
· i·de con los p anteamien
fi ,
posicion come 19
.
ºbilidad de estudiar enomenos
demostrado Aron : ~~uss so:ene ~ : : ; : esta afirmación está la tesis
sociales sin hacer jWCios de v dolr. . e
Weber- la caracterización de los
. . da
una de las raíces e mismo
.
l ,
ongina en
.almente valorativos que la fenomeno ogia
fenómenos cultural~s co~o eCsenc~
r "entre paréntesis" esta tesis para
de Husserl ha precisado . onviene ve
comprender mejor el postulado de Strauss.

°

.

d l fenomenología tres grandes esferas
Se reconocen dentro e da
tres campos de conocimiento
. .
. nales que han da o 1ugar a
.
(
ontologicas regio
.
tural
terizados porque existen son
científico: 1) los objetos
~ c~a experiencia y son neutros al
espacio-temporales), son re es, ~ .
e la rosa sea bella o no); 2) los
. l
t para el botámco que
stán
valor ( es rrre evan e
.
. m lo) que no existen, no e
en
1e pal : por wtun· 3) los objetos
obietos ideales ( como los numeros, por eal
0
;i
•
•
b' •
neutros
v or,
.
la expenencia y tam ien son
e resión sensible), que sí existen,
culturales (los productos h::i~: ~:: : valen positiva o negativamente,
son reales ~ no son neutr~s .d ~ial" (la belleza de una obra de arte, la
según realicen o no s~ ~!1º º1a funcionalidad de una institución, etc.). De
eficacia de ~ norm~ jundica o dio son diferentes, diversos deben ser los
este modo, si los objetos d~ estu l
ctitud cognoscitiva y la estructura
métodos de acceso al objeto, a ade los fenómenos sociales, que son
gnoseológica resultante. En el e~ . . o-dialéctico" ("dialéctico en un
objetos culturales, el método es empine ·ti·
es "comprensión"21 y la
· sta) la actitud cognosci va
sentido no marxi . . ,
b' rta ( unca se agota lo cognoscible de un
estructura gnoseologica es a ie
n
objeto cultural).

:1

.
. te ubicar la raíz de la posición de
La disgresión antenor nos permi
b', fue origen de los primeros
Strauss en una de las concepciones ~ue tam ienl nti·do de las afirmaciones
be nos permite captar e se
planteamientos de W e r Y .
d
d finida sin referencia a su
del primero: "ninguna sociedad pue e ser e
288

22

propósito (intención, sentido)" y la determinación de éste es, evidentemente,
una cuestión valorativa. La corrección de una preferencia está determinada
en todo caso históricamente y no vale aquí el "ahistoricismo" positivista que
pretende dar, por ejemplo, una definición general de Estado, cuando lo que
hace es señalar el sentido del Estado occidental contemporáneo y extenderlo
a toda la historia. Pasamos por alto el razonamiento de Strauss y destacamos
su conclusión: "las proposiciones son respuestas a preguntas, la validez de
las respuestas es -puede ser- determinada por los principios de la lógica.
Pero las preguntas dependen de la dirección de los intereses de cada quien y
de valores sobre principios subjetivos. Como consecuencia, la ciencia
moderna viene a ser un punto de vista, un modo de conocimiento de las
cosas históricamente relativo ~ue, en principio, no es superior a otros modos
alternativos de conocimiento". 3
4

Las apreciaciones de Rudner2 y de Gouldner25 son menos directas,
pero también tienen el propósito de limitar los excesos positivistas. Rudner
parte del reconocimiento de que, en efecto, se hacen juicios de valor en el
curso de la elaboración científica, pero propone una solución opuesta a la
positivista. De acuerdo con ésta, el problema se resuelve en términos
lógicos y normativos, diciendo que no debe haber juicios de valor en los
discursos científicos y que si los hay, entonces no son propiamente
científicos; de acuerdo con Rudner, reconocer la existencia de tales juicios
en la ciencia implica aceptarlos y, puesto que son inevitables, elaborar cierta
26
jerarquía axiológica que permita discriminar de entre las distintas
valoraciones cuáles deben preferirse dentro de las ciencias; para llevar a
cabo la tarea propone la creación de una "ciencia de la ética" con la cual
espera "se asegure que el progreso hacia la objetividad sea continuo".
Gouldner hace una evaluación de los efectos positivos y negativos del
principio de la neutralidad axiológica en el desarrollo de la sociología.
Reconoce los innegables progresos de la investigación empírica realizados
con ese supuesto, pero advierte el defecto que ha traído consigo: la "actitud"
"conformista" y "acrítica" frente a la sociedad. D~sde ese punto de vista, la
"neutralidad" juega un papel de preferencia '·valorativa" y, por lo mismo, es
imposible hablar de una sociología propiamente libre de valores. El mito
contribuyó a la adquisición de la actual actitud mental de los sociólogos
acorde con las necesidades de objetividad, pero sólo desde esa perspectiva
fue positivo. Ahora el imperativo es la corrección del defecto.
Hemos examinado las actuales posiciones positivistas y sus antítesis,
ambas originadas en filosofías más antiguas. ¿El cuadro de alternativas está
completo? No es así. El propio positivismo se ha preocupado de desacreditar
una posición que no es, como las anteriores, weberiana, sino originalmente

289

�marxista: la sociología del conocllD.lento. Debemos considerar, pues,
brevemente las relaciones entre Mannheim y el positivismo.

V Sociología del conocimiento

La teoría de Mannheim vino a ofrecer una nueva perspectiva para el
problema de las valoraciones y la objetividad en las ciencias sociales,
consistente en destacar el carácter histórico y socialmente condicionado de
los valores y formas de pensamiento que intervienen en la actividad
científica y en las acciones humanas en general. La nueva problemática
originó una nueva disciplina, la sociología del conocimiento, y una nueva
propuesta de "solución" al problema de los valores: "propone un nuevo tipo
de objetividad en las ciencias sociales, alcanz.able no mediante la exclusión
de las valoraciones, sino a través de su conocimiento critico y de su
control',27 ; lo cual, sin embargo, no constituye un sustituto del criterio de
verdad propio de la investigación, sólo su crítica.
La estrategia de Mannheim, más que en la crítica de afirmaciones
concretas sobre la realidad social, se centra en el estudio de las estructuras de
pensamiento que propician afirmaciones falseadas; por eso dice, que si frente
a un contrincante, desacreditamos la estructura total de su concienticidad, no
lo consideraremos más con capacidad para pensar correctamente.28 En este
caso, habremos demostrado el carácter ideológico -deformador- de ese
modo de pensamiento.
La sociología del conocimiento es el producto de un desarrollo
histórico que se inicia con la "concepción particular'' de la ideología. En este
sentido, la ideología se refiere a nuestro propio escepticismo frente a las
ideologías y representaciones sostenidas por nuestros adversarios. Por el
contrario, en su "concepción total", la ideología destaca estas mismas ideas y
representaciones, pero referidas a una etapa histórica o a un grupo histórico
social concreto. La extensión metodológica de esta noción tiene como
consecuencia la proposición de que los hechos y acontecimientos humanos
no pueden ser comprendidos mediante el aislamiento de sus elementos, sino
como sistemas de significados interdependientes que varían, a la vez, en sus
partes y en la totalidad. Hasta aquí, dice Mannheim, nos mantenemos en el
nivel del análisis marxista del concepto de ideología; no obstante, mediante
una formulación más general del mismo nos conduce a la sociólogía del
conocimiento. Lo anterior, en el sentido de que ahora, no sólo se acepta la
crítica ideológica de las otras posiciones, sino que también se incluye la
crítica de la nuestra. Esto lleva a plantear como epistemología de las ciencias
sociales un "relacionismo"(no relativismo) que concibe que la realidad social
290

surge en el flujo histórico y es imposible imaginar una verdad absoluta al
margen de la historia.
.
En este sentido, la crítica positivista sustentada por Bergmann e
mcluso por Popper a la sociología del conocimiento 29 es inconsistente en
.
'
vanos aspectos. Principalmente porque pasa por alto el sustrato
met?dol?~ico ~ue la_ soporta; ignora, por ejemplo, el tipo de lógica de esta
teona (logica dialéctica) y la somete a una crítica lógico formal; formula una
def~~i?n d~ i~eol?,gía: "discurso con proposiciones valorativas que pasan
por Jwcios factico_s , que_ no co~sponde a la noción dialéctica sobre la que
se apoya Mannheun: la ideologia en cuanto "que es falsa conciencia y no
obstante no sólo falsa; el velo que se interpone necesariamente entre la
sociedad Y la comprensión social de su naturaleza, expresa al mismo tiempo
esta naturaleza, en virtud de su carácter de velo necesario".3º
Señalado lo anterior, puede advertirse la debilidad de las refutaciones
de Bergmann a Mannheim: 1) que se contradice lógicamente, porque afirmar
q~e. t~o es ideología implica que tal aseveración es ideológica; 2) que la
distinción entre juicios fácticos y juicios de valor es lógica, no sociológica;
3) que la alternativa de la "libre intelligentsia" de Mannheim no es eficaz
co~~ In:edio de control de las ideologías; 4) que su perspectiva es sesgada al
pnvdegiar los elementos materiales frente a los mentales o espirituales (las
''necesidades" frente al "conocimiento", en términos conductistas). En
síntesi_s, _las proposiciones de Bergmann más que refutar la sociología del
conoc1ID.1ento expresan, desde nuestro punto de vista, un especie de resumen
de l?s supuestos y los límites del enfoque positivista, a los que nos
refenremos brevemente a manera de conclusión de este ensayo.

VI Consideraciones finales

La solución positivista al problema de los valores en la ciencia es
planteado en el nivel de la distinción precisa entre juicios de hecho y juicios
de valor; es_ un problema de lógica. En este sentido, sus prescripciones y
recomendac10nes son provechosas y pueden ser aceptadas sin reparo. Sin
embargo, este enfoque remite -salvo algunas excepciones- a esa
"neutralidad" de la ciencia que tiende a desvincular al científico de los
p~o?lemas humanos concretos, llevándolo incluso a plantear cuestiones
triviales. En este sentido, como dice Giddens: "Cualquier aproximación a
las ciencias ~dales que procure expresar su epistemología y ambiciones en
similitud directa con las de las ciencias de la naturaleza, está condenada al
fracaso en sus propios términos, y sólo puede concluir en un entendimiento
limitado de la condición del hombre en sociedad".31 Las posiciones
contrarias, con sus variantes, tienen la desventaja de no poder ofrecer un
291

�cuerpo teórico metodológico del grado de sistematiz.ación de las
investigaciones empíricas de las ciencias naturales; pero tienen el mérito,
nada desdeñable, de plantear una exigencia de compromiso que, sin violar
los cánones científicos, pretende hacemos reflexionar sobre un proceso cada
vez más prenicioso: la mercantilización y deshumanización de la ciencia.
John Ziman 32 , físico y pedagogo inglés, en un artículo reciente
señalaba, criticando los excesos del cientificismo positivista, que el Ethos de
la ciencia con su "norma del desinterés" y su obsesión por la completa
objetividad, ha difundido una imagen distorsionada del trabajo científico,
donde pareciera que es factible realizarlo, como si los científicos estuvieran
realmente separados del mundo de la vida, como si fueran androides o

10

!bid., pp. 156

11

Raymond
Aron,47Introducción, en Max Weber, El polzllco
.. y el Científico· Ed. Ali
Madrid
1%7
, p. .
'
anza,

12

Max Weber, op cit.

13

L Srauss, op. cit. P 736.
Dahrendorf, op cit. p.6, Juicios de valor "afirma .
suceder, de lo que es o no deseable en el.
d ;1o~es ac_e,rca de lo que debe o no debe
rechazo o la aprobación desde un punto dem~ tao e. ª. acc1on humana." Valoración: "el
.
vis practico de un fen ,
omeno capaz de ser
influenc1ado por nuestras acciones".

14 R.

15

popper K. y Adorno T., La ló&gt;g1ca
· de las ciencias sociales, Editorial Grijalbo. México
1978.

16

E. Nagel, op. cit. pp.440-441.

17

C. Bergmarm, op. cit.
· P.125.. "Ju1c10
. . facheo
. . es aquel
dº
1
objetos a los que hace referencia y de endie~do d
que .ice a go acerca del objeto u
falso o verdadero". Juicio de valor no p dº di
e las ?rop1edade~ de estos objetos será
que se refiere. no puede ser falso ni 'verd:J~ro.ca una propiedad al obJeto, acto o situación al

ángeles.

Notas Bibliográficas

1

G. Bergmann, Ideology, en Brodbeck (ed) pp.123-138

l8L

2

E. Nagel, The Structure of Science, New york, Harcourt, Brace and World, 1961 pp. 447502. H. Darhendorf, Ensaye in the Theory of Society, (mimeografiado), G. Bergmann, op.

19

Raymond Aron, op. cit.

mE. Husserl, Investigaciones Lógicas Revista de Occident.

Ma .
"~a teoría egológica del derecho y el concepto jurídico de\ber1:"dd,A1b9616d, y PCarlos Cossío,

cit.

Aires, 1964.

Srauss, The Social Science can no/ be val~,e Free, en Krimerman, pp.736-741.

3 L.

srauss, op. cit..

R. Rudner, No Science can be Value Free, en Krimennan, pp.754-758.
A Gouldner, El Antiminotauro, el mito de una sociología libre de Valores, en Horewitz I,
La Nueva Sociología, Ed. Amorrortu, Madrid,1971.
E. Erikson, " Verstehen and the method of discip/ined subjectivity", en Krimerman (ed)
pp.736-741. El caso de este autor quizá convendría ponerlo aparte; la especificidad del
trabajo clínico determina que la subjetividad sea puesta en el centro de la problemática, ya
que la comunicación exige un acercamiento empático por parte del analista; esto no quiere
decir que la objetividad no sea posible; la interpretación exige a la vez un "alejamiento'',
pero aún aquí, el analista tiene que reconocer que debido a que sus actividades se dan en
función de procesos históricos, en cierto sentido, él está haciendo historia tal como la
interpreta".
4 Max Weber, Sobre la Teoría de las Ciencias Sociales, Barcelona, Ed. Península, 1971.

•

e e o- errot, Buenos

e·itado por Abbagnano Diccionario de 1 F"1 fi M , .
183-184. "El comprender-diceDilthe - e: 1oso a, eX1co y Buenos ~es, FCE 1966 pp.
es aquí idéntico a su objeto y éste e;el :
reencuendtroldel yo en el tú El objeto del saber
smo en to os os grados de su obieti · • ,, p
su parte, Weber dice que en el análisis de la actitud h
. . ~ vac1on or
descubrir un motivo concreto que pueda ser
.w:nandª. como h1stona, comprender es
comp b
dºfi
rev1vi o mtemamente y que nosotr
ro amos con I erente grado de precisión, según el material de las fuentes".
os

21

22L

. Strauss, op. cit. p. 738.

23

!bid. p. 741.

24

R. Rudner op. cit.

25

A. Gouldner op. cit.

5 !bid., pp.

41.

6

!bid., pp. 42.

7

!bid., pp. 43.

8

!bid., pp. 157.

9

!bid., pp. 118.

26

R. Rudner,por
op. Rudn
cit p. 758. Podríamos pensar en una cierta
.
, entre esta solución
propuesta
analog1a
er Y 1a propuesta por Hartm
¡
•
~~i~ilidad de desterrar los valores de la ciencia y:: e~st:e~:;:oo de que, ¡dada la

:i

=~:~::•

U: :: ::~~:

::¡::.lución estaría en que los axiólogos se pusieran de ac~e:o

293
292

�27

Karl Mannheim, Ideología y Utopía, Ed. Aguilar, Madrid, l 958 p. 58.

28

Jbid, p. 116.

29 Popper
30 T.

FIN DE LA IDSTORIA*
Dr. Gabriel Vargas Lo:zano

Karl, La lógica de las ciencias sociales, Ed. Grijalbo, México, 1978.

Adorno y Max Horkheimer, La sociedad, Ed. Proteo, Buenos Aires, 1969, p. 200.

31

A. Giddens, Las Nuevas Reglas del Método Sociológico, Ed. Amorrortu, Buenos Aires,
1993, p. 16.

32

John Ziman, ¿Por qué los científicos deben ser más sensibles éticamente de lo que suelen
ser, Rev. Este País, No. 95, México, febrero 1999.

Profesor Investigador
Universidad Autónoma Metropolitana
Director de la revista Dialéctica
de la Universidad Autónoma de Puebla
La frase "fin de la historia" nos remite en forma inmediata al
esclarecimiento de los dos conceptos: "fin" e "historia". El concepto "fin
nos conduce a los conceptos te/os (gr.) y finis (lat.), que tienen una alarga
estirpe filosófica que va desde Aristóteles a Hegel y de éste a los filósofos
actuales. Te/os y finis significan "cumplir" o también "frontera", "limite",
"término". "Fin" es la consecución de un proceso, su cumplimiento, aunque
también su frontera, horizonte o limite. Pero habría asimismo otro sentido
del concepto "fin" que significaría "intención de". En esta dirección
Aristóteles distingue, en su teoría de las causas, la eficiente y la final, en su
Metafisica y el •'fin': como la "intención de" en la Éticp a Nicomacó.
El concepto historia ha adquirido, a lo largo del tiempo, numerosos
significados: historia natural, historia humana, historia de las ciencias, de la
cultura, de la filosofia y de la política, entre otras. Ya Hegel distinguía, en
sus Lecciones de jilosofia de la historia, la historia pragmática que se
refería a los acontecimientos empíricamente determinados y la filosofia de la
historia que descubre, de acuerdo a su concepción, su racionalidad. "Quien
mira racionalmente al mundo, lo ve racional. Ambas cosas se determinan
mutuamente" (Hegel, Lecciones sobre filosofia de la historia
universal,p.45).
Por su lado, Marx establece la diferencia entre la historia real que los
hombres hacen objetivamente ( con conciencia o sin conciencia de ello) y la
explicación científica de la historia a partir de La ideología alemana. Aquí
no es innecesario aclarar que el concepto "científico" tiene en su obra una
significación particular ya que implica una superación crítica de lo que se
consideraba en el siglo XIX y en la tradición anglosajona, la science; la
concepción de los jóvenes hegelianos "Kritik" y la "wissenschaft" de Hegel,
como lo demuestra Manuel Sacristán en su ensayo El trabajo científico de
Marx y su noción de ciencia (M. Sacristán, 1980). Y finalmente, habría que

294

• Este ensayo fue escrito para la: Historisch-Kritisches Worterbuch des Marxismus.
Herausgegeben von Wolfgang Fritz HAUG, Band 3.Argument-Verlag 1997. Hamburg,
Dutschland. Se publica en Humanitas por primera vez en español.

295

�agregar la interpretación que realiza el filósofo, bien sea en su sentido
clásico, como filosofia de la historia o en su dimensión epistemológica.
Cuando se habla entonces del "fin de la historia" se puede entender de
las siguientes formas: la de un sentido que ha adoptado la historia explicada
a posteriori (consideraba H~gel~; la de una pr~vi~ión del futuro ~c~mo en las
clásicas filosofias de la histona o en su s1gruficado escatologico, como
ocurre en la tradición judea-cristiana) y la de un término o agotamiento de
una etapa o periodo de la historia. Habría, sin embrago, un senti~o ~e la
filosofia de la historia expresado en forma deslumbrante por W. BenJamm en
sus Tesis de .filosofia de la historia. Se trata de la imagen del Angelus
Novus plasmada en un cuadro de K.lee y en la que el angel vuelve su rostro
hacia atrás y observa, asombrado, las ruinas del pasado que crecen hasta el
cielo mientras desde el paraíso sopla un viento. "Este huracán -dice
Benj~- la empuja irreteniblemente hacia el futuro, al _cual da la espa~,
mientras los montones de ruinas crecen ante el hasta el cielo. Este huracan
es lo que nosotros llamamos progreso" (W. Benjamin, Tesis de .filosofia de
la historia, p. 183). Aquí se trata de buscar un nuevo sentido de la historia a
partir de una recuperación d~ la_~emoria hi~tó_rica desde el presente, pero
con la misión de que se haga Justicia a los opnmidos.
A partir de la segunda mitad del siglo XX, el término "fin" e~pezó a
aparecer en diversos contextos: como "fin de las ideologías" (Da~el_Bell,
End of Ideology, 1960) para significar el inicio de una etapa tecnolo~ca en
la que supuestamente desaparecerían las ideologías_':'~do en r~~h~ad ~e
estaba formulando otra nueva: "la ideología tecnocratJca o tamb1en razo~
instrumental" (vid: Adorno, Horkheimer, Dialektik of aufkliirung). Se hablo
también de otros fines de la historia, del " fin del marxismo", del "f~ de la
filosofia", de los "fines del hombre" y del "último hombre" .. J. Demda nos
dice que estos temas escatológicos "eran en los años cmcuenta, hace
cuarenta años, el pan nuestro de cada día" (Espectros de M~x , P: 28) Y
menciona que Hegel, Marx, Nitzsche, I:Ieided~ger, e~~ mclus_1ve los
clásicos del fin. Sin embargo, en un sentido mas dramanco, a rruz de la
"guerra fría" y la carrera armamentista, que se inicia entre los bloques
capitalista y socialista, aparece también el espectro del " fin de_l mundo",
aludiendo a la "posibilidad real" de autodestrucción de la especie humana
por una conflagración nuclear, como lo denunciaron en su momento J.P
Sartre, B. Russell, H.M. Enzensberger (H.M. Enzensberger, Two notes_on
the end of the world NLR, n.110, 1978; o E.P. Thompson, vease
Exterminismo) entre muchos otros.
En las décadas de los setenta y ochenta, resurge la problemát~ca ~~l
"fin" pero ahora entendido como "fin de la modernidad" y ~a caractenzac1on
de la época actuai como "postmodernidad". Con las teonas del "fm de la
296

modernidad" se ha pretendido dar por terminada una forma de civilización
que sur~ó en el siglo XVI; adquírió una nueva fuerza en el periodo de la
Ilustrac1on Y llega en la agonía del siglo XX para mostrar la crisis de su
forma capitalista.
En la década de los noventa se vuelve a hablar del "fin" pero ahora
como_ "fin de las utopías" y "fin de la historia". Estas interpretaciones
constituyen, como veremos, una ampliación ideológica de un hecho real: el
fin de una experiencia histórica representada por el modelo soviético ( 19171989-1991 ).
, ~as reflexiones s?bre el fin de la modernidad, el fin de la historia y las
polemtcas que han susc1~do, han tenido consecuencias para la historiografia
actual en la que se ha acuñado el término "posthistoria".
Todos estos debates han tenido como centro permanente de critica 0
~terlocuc~ón a~ pensamiento marxista, al que se le ha pretendido enterrar por
diversas v1as, sm embargo, como examinaremos más adelante, muchas de las
mue~es an~ciadas ( ~e la modernidad, de la historia, del marxismo)
constituyen mterpretac10nes unilaterales, en algunos casos, o francamente
errón~as, e~ .otros, ~e diversas crisis que, explicadas desde un enfoque
marxista cnttco, abierto y renovador, arrojarán las nuevas reflexiones
téorico-prácticas que van a iluminar el siglo XXI.

l. El "fin de la historia" en Hegel y el "fm de la pre-historia" en Marx

Como se sabe, la concepción de la historia hegeliana fue la
culmin~ción de las diversas reflexiones acerca del sentido de la historia, que
se veman planteando desde Agustín de Hipóna ( La cuidad de Dios); G.
Vico (La ciencia nueva); l. Kant, (Idea de la historia universal desde un
punto de vista cosmopolita); J.G. Herder (Ideas hacia una filosofia de la
historia del hombre); o Voltaire (Ensayo sobre las costumbres y el espíritu
d~ las_ naciones). Hegel fue también el primer pensador en plantear a la
histona como un proceso racional desde el punto de vista de la economía
política (G. Lukács, El joven Hegel y los problemas de la sociedad
capitalista). En casi todas sus obras pero en especial en sus Lecciones sobre
.filosofia de la historia universal, consideraba que la historia debería ser
entendida como el proceso de autoconocimiento del espíritu en el cual éste
cancelaba su enajenación. Es por ello que decía: "Debemos buscar en la
historia un fin universal, el último del mundo, no un fin particular del
espíritu subjetivo o del ánimo. Y debemos aprehenderlo por la razón, que no
puede poner interés en ningún fin particular y finito y sí sólo en el fin
absoluto" (Hegel, Lecciones, p. 44). No se trata de la razón de un sujeto
297

�particular sino la razón divina y absoluta. A partir de esta idea central,
Hegel recurre a las categorías de variación, rejuvenecimiento, razón, idea
(en relación con ésta, la libertad), espíritu del pueblo, eticidad, Estado Y
otras. El fin del espíritu es su propio autoconocimiento en sí y para sí. En
palabras de Hegel "el fin es que produzca un mundo espiritual conforme al
concepto de sí mismo, ·que cumpla y realice su verdad, que produzca la
religión y el Estado de tal modo, que sean conformes a su concepto. Tal es
el fin universal del espíritu y de la historia" (Hegel, Lecciones, p. 67). Este
proceso se realiza a través de fases cuya lógica determinada devela la
filosofia. El proceso de realización del espíritu culmina en el Estado
racional. El Estado no es sólo su aspecto político sino también el espíritu de
un pueblo, de una nación.
Como se ha demostrado ·en la amplísima bibliografia que hay sobre
este tópico, existen en esta concepción de la ~sto~~ señalados. apo~es pero
también problemas. Aportes como la e~phcacio? d~, la hi~tona co~o
proceso; la forma dialéctica empleada en dicha exphcacion; la .mterrelacion
entre espíritu y mundo; la reflexión sobre el Estado. ~orno un_ todo ~u~
implica la estructura tricotómica conformada por la familia, la sociedad.civil
y el Estado y que impugna la dicotómica propuesta por el Iusnaturalzs":?·
Sin embargo, también la critica ha señalado, ~esde Marx,_ ~a con:epcion
idealista· la identidad entre racionalidad y actualidad del espmtu (Meszaros,
1995, p'.9) y que se traduce en una legi~ación del propio_ momento
histórico en que vive Hegel, su logocentnsmo, su eurocentnsmo y su
ambigüedad cuando dice, por un lado, que "Europa es absolutamente el
término de la historia universal" (Hegel, Lecciones, p. 201) Y por otro, q~e
"América (léase Estados Unidos de Norteamérica) es el país del porverur"
(Hegel Lecciones, p. 177).
Marx, a través de toda su obra, rechaza el "fin de la historia"
teleológico hegeliano aunque conserva otros signi~cados. Para él, la ~storia
no tiene un fin determinado previamente; no considera que sea m~vida_ por
un sujeto trascendente o inmanente y tamp~co considera que, la racionalidad
de la historia esté determinada por su finalidad. Pero a traves de la obra de
Marx podemos descubrir diversos sentidos del concepto ~storia. En ~?s
Manuscritos económico-filosóficos de 1844 desarrolla la tesis de_ la relac1on
dialéctica entre el hombre y la naturaleza cuando dice: " La histona es de por
sí una parte real de la historia natural, de la ~8:11sformaci~n de la na~ale~
del hombre. Las ciencias naturales se convertrran con el tiempo en la ci~ncia
del hombre del mismo modo que la ciencia del hombre englobara las
ciencias n~turales y sólo habrá entonces, una ciencia" (K. Marx,
Manuscritos ec-fil de 44, pp 88-89).

298

En los manuscritos económico-filosóficos de 44, Marx considera a la
~storia como la r~c~ón d_e una esencia ~umana generada por el trabajo.
Toda la llamada hzstorza unzversal no es mas que la generación del hombre
por el ~abajo h~~o, ~n cuanto la génesis de la naturaleza para el hombre
ha naczdo de si mismo (K. Marx, Manuscritos ec-fil de 44, p.90). Este
concepto de esencia humana fue interpretado por algunos autores en forma
tel~oló~ca i,ei:o en realidad implica una critica, si bien especulativa, de la
e~stenc~a enajenada. A pesar de ello, Marx ya distingue en esta obra, a
diferencia de Hegel, entre enajenación y objetivación (véase Sánchez
Vázquez, 1978). _Este carácter especulativo desaparecerá un año después,
cuando en sus teszs sobre Feuerbach define a la esencia como "el conjunto
de relaciones sociales".
~n 1845 encontramos ya un concepto de historia abierto y producto de
la praxis, aunque esta praxis esté condicionada por las relaciones sociales
precedentes. «Esta concepción revela que la historia no termina
disolviéndose en la "autoconciencia, como el espíritu del espíritu" sino que
en cada una de sus fases se encuentra un resultado material, una suma de
fuerzas de producción, un comportamiento históricamente creado hacia la
naturaleza y entre unos y otros individuos, que cada generación transfiere a
la que le sigue, una masa de fuerzas productivas, capitales y circunstancias,
~ue, aunque de una parte sean modificados por la nueva generación, dicta a
esta, d~ otra parte, sus propias condiciones de vida y le imprimen un
determinado desarrollo, un carácter especial; de que, por lo tanto, las
circunstancias hacen al hombre en la medida en que éste hace a las
circunstancias» (K. Marx, F. Engels, La ideología Alemana, p. 39). No hay
por lo tanto una dirección previa de la historia sino que los hombres tendrán
que ir construyendo dicho sentido. Esta concepción abierta de la historia se
mantendrá en toda su obra posterior.
A partir del célebre prólogo a la Contribución a la crítica de la
eco~omía política de 1859 se generaron interpretaciones equivocadas que
tuvieron una enorme difusión a través de las versiones esquemáticas y
dogmáticas que difundieron el stalinismo y el postestalinismo. Por un lado,
la idea errónea de que en Marx existía una concepción lineal de la historia y
por otros, la tesis del reduccionismo economicista. Sobre la primera, esta
interpretación se desmiente plenamente en un manuscrito anterior: «Las
formaciones económicas-pre-capitalistas» (que forman parte de los
Grundrisse der kritik der politischen okonomie) y en donde se demuestra que
Marx considera que la historia es un proceso complejo, desigual y
combinado (véanse K. Marx, Eric J. Hobsbawn, Formaciones económicas
precapitalistas, México, 1971).

299

�De igual forma, en esta idea no sólo se reafirma sino que inclusive se
confirma la tesis de la oposición de Marx a formular, de manera apriorista,
una historia universal. Este es el sentido de la carta dirigida a
Otiéchestviennie Zapiski (Anales de la Patria), a fines de 1877: «A mi
crítico le parece, sin embargo, poco. A todo trance quiere convertir mi
esbozo histórico sobre los orígenes del capitalismo en la Europa occidental
en una teoría filosófico-histórica sobre la trayectoria general a que se hallan
sometidos fatalmente todos los pueblos, cualesquiera que sean las
circunstancias históricas que en ellos concurran, para pasmarse por fin en
aquella formación económica que, a la par que el mayor impulso de las
fuenas productivas, del trabajo social, asegura el desarrollo del hombre en
todos y cada uno de s1:15 aspectos._ (Esto es hacerme ~e~asiado honor y, ~l
mismo tiempo, demasiado escarmo.)» Y agrega que el no desea constrwr
una filosofia de la historia".
·
Sobre la segunda interpretación equivocada se puede leer la conocida
carta de Engels a J. Bloch del 21-22 de septiembre de 18~0, _en donde d_ic~···
"Si alguien lo tergiversa diciendo que el factor economico es el UillCO
d~nninante convertirá aquella tesis en una frase vacuna, abstracta,
absurda"
Engels, carta a J. Bloch). Y a continuación expone la
complejidad e incidencia de todos lo~ demás .elementos políticos,
ideológicos y culturales que conforman el s1st~ma so~1al. Un~ gran parte d~
los esfuerzos realizados por los autores marxistas mas creativos (Gramsc1,
Bloch, Lukács, Mariátegui y tantos otros) del siglo XX estuvieron dedicados
al análisis y profundización de todos estos elementos.

(F:

Pero en dicho prólogo también se hace la afirmación de que «Las
relaciones burguesas son la ~tima !orma antagónica ~ ~ue c~n esta
formación social concluye (comillas mias GVL), por cons1gwente, la prehistoria' (comillas mías) de la sociedad humana». Esta ~ase _recuerda la
concepción de Hegel en sus Lecciones de .filosofia de la h1s~o~1a en la que
habla del comienzo de la historia. En efecto, para Hegel, el UillCO momento
digno de reflexión filosófica es el inicio del
que ~s también el de la
rad.onalidad. No en donde todavía es una posibilidad smo en donde ya es
conciencia, voluntad y acción. En este sentido, Hegel dice: "Los pueblos
pueden llevar una larga vida sin el Estado, antes de alcanzar esta
determinación. Y pueden lograr sin el Estado un importante desarrollo, ~n
ciertas direcciones. Esta prehistoria cae empero fuera de nuestro fin, segun
lo ya indicado; aunque lo haya se~do una hist~ria real, o los pueblos no
hayan conseguido formar un Estado (Hegel, Lecciones. P. 136). P~ Marx,
en cambio, la prehistoria concluye con el término de las rel~c1~~es de
explotación, en una primera fase (el socialismo), y con la extmc1on del
Estado en una segunda (es decir, el comunismo), como lo expone en su
Críticd al programa de Gotha. Hoy, a la luz de lo ocurrido en el siglo XX,

la propuesta de esa sociedad autorregulada, la desaparición de la
enajenación, la extinción del Estado y por tanto la superación de la prehistoria de la h~anidad _se ~ vuelto, contra lo que deseaban Marx y
Engels, una utop1a. Pero s1 consideramos que no sólo siguen existiendo las
contradicciones sociales que generaron su idea del fin de la pre-historia sino
que éstas se han agravado; que no debemos entender a la utopía como el
advenimiento de "reino de Diós" sino como una critica contrafáctica. un
pre-s~r-se en el sentido de ~- Bloch (Das prinzip hoffnung) y un proceso que
debena desarrollarse a partir de un nuevo sentido de la historia; tendríamos
que, contra Marx pero también con Marx, su utopía sigue siendo valida
aunque la posibilidad de su realización no se encuentre hoy a la orden del día
y aunque se requiera que el marxismo desarrolle nuevas teorías sobre la
transición entre la vieja sociedad y la nueva.
Como quiera que sea, en Marx no se trata de una superación de la prehistoria humana que necesariamente tendría que sobrevenir sino de la
necesidad de que se inicie una vía más justa y racional para la
autorrealización de la especie humana.
A pesar de lo anterior, la concepción de la h{storia en Marx fue
interpretada, tanto en el llamado "socialismo realmente existente" (Suslov)
"socialismo fordista" (Haug) o "colectivismo burocrático", como ~
teleología, y dicha interpretación proporcionó la base para que sus
detractores más connotados impugnaran dicho planteamiento hasta encontrar
inclusive la formulación de "un nuevo historicismo", como lo hizo Karl
Popper en su libro La miseria del historicismo. Popper realizó allí una
interpretación de la obra de Marx muy poco seria y poco rigurosa al no
considerar los diversos significados que adquiere la historia en su obra y su
concepción abierta de ella. Su crítica equivoca el objetivo porque parece
dirigirse más a los manuales soviéticos de los cincuenta que a las obras de
los autores citados por él.

Es~?~

300

2. ¿El fin de la modernidad?
A partir de la segunda mitad del siglo XX, como hemos mencionado,
aparecieron las teorías del "fin de la modernidad" y el inicio de la
"postmodernidad". Estas reflexiones se ofrecieron como explicación de las
transformaciones operadas en la sociedad contemporánea a partir del uso de
las nuevas tecnologías en la producción y la comunicación (las
computadoras, la robótica, el fax, el modem, las fibras ópticas, entre otras) y
cuyos efectos se empezaron a presentar como un síntoma del cambio en el
arte Y la cultura en la tendencia a la desaparición de los museos, en el uso
collage, en la confusión entre una cultura de masas y una superior, en la
301

�impugnación de las vanguardias, la nueva arquitectura y la realidad virtual,
entre otras manifestaciones.
Dos de las interpretaciones más importantes han sido desarrolladas
por J.F. Lyotard y G. Vattimo.
J. F. Lyortard, en otro tiempo miembro del grupo socialismo .º
barbarie, da cuenta de estos cambios desde la óptica de que "el saber cambia
de estatuto al mismo tiempo que las sociedades entran en la llamada era
postindustrial y las culturas en la edad llamada postmoderna" (J.F.Lyotard,
La condición postmodema, p.13).
La modernidad estaba caracterizada, según él, por los "grandes
relatos" como la dialéctica del espíritu, la emancipación progresiva, la
emancipación del sujeto o del trabajador. Ahora, a partir de los cambi~s
operados en la ciencia y la técnica, cambia el estatuto del saber, cambia
también la forma de Estado que empieza a aparecer como un factor de
opacidad y ruido para una ideología de "transparencia" comuni~~cional,
cambian también las formas de legítimación. Las clases tradicionales
desaparecen y los individuos se convierten en "nudos de circuitos de
comunicación" En lugar del "gran relato" -nos dice- es mfs ad~~uado el
"pequeño relato". La gran política se transf~1:°1ª _en pequena política. La
toma del poder se sustituye por la pequeña accion ciudadana.
Algo ha cambiado, dice J. Baudrillard, ''y el período de ~r~du,cción Y
consumo fáustico (quizás edípico) cede el paso a la era 'prote1IDca . ~~ las
redes a la era narcisista y proteica de las conexiones, contactos, contlgmdad
Jeed back y la zona interfacial generalizada que acompaña al universo de la
comunicación" (J. Baudrillard, P. 188).

...

Por su lado Guianni Vattimo (El fin de la modernidad) considera,
apoyándose en l;s concepciones del eterno retomo de Nietzsche Y el
rebasamiento de la metafísica de Heidegger, que estamo~ al final ~e la
historia. Nietzsche y Heidegger, cada uno desde sus ~ropias perspectivas,
habrían puesto en cuestión la tesis de que el pensamiento ~s un proceso
continuo y progresivo de apropiación de los fundamentos u ongenes., Y a no
hay aujhebung -nos dice- sino evento. . ~o p~s~ode:?o no es solo ~a
novedad respecto a lo moderno sino tambien l~ di_solucion de las categonas
de lo nuevo, como experiencias del fin de la hzstorza, en lugar ~e presentarse
como un estadio diferente (más avanzado o más retrasado, no nnporta) de la
historia misma" (Vattimo, El.fin de la modernidad, p.12).
«Lo que caracteriza el fin de la, historia&gt;~, -se~ V ~tt~o- «es la
circunstancia de que mientras en la teona la nocion de histoncidad se hace
302

cada vez más problemática en la práctica historiográfica y en su
autoconciencia metodológíca, la idea de una historia como proceso unitario
se disuelve, y en la existencia concreta se instauran condiciones efectivas
-no sólo la amenaza de la catástrofe atómica sino también y sobre todo por
la técnica y el sistema de información- que le dan una especie de
inmovilidad realmente no histórica» (G. Vattimo, El.fin ...p.13).
Ya no hay historia como progresiva emancipación ni como entidad
unitaria. ¿En qué consiste, para Vattimo, la emancipación? En el desarraigo,
la liberación de las diferencias, en la multitud de racionalidades locales
(véase «.Postmodernidad ¿una sociedad transparente?» en En torno a la
postmodernidad).
Aunque existen diferencias importantes de enfoque que no queremos
obviar, los dos autores, comparten el diagnóstico del fin de la modernidad y
el inicio de una nueva etapa y distinta que llaman "postmodernidad".
Los planteamientos anteriores suscitan una serie de objeciones:
1) La primera es que a la luz de las ciencias sociales la explicación de los
nuevos fenómenos, que objetivamente han aparecido en la sociedad,
como efecto de las nuevas tecnologías es una explicación muy pobre. A
mi juicio, no es posible explicar estos cambios sin ponerlos en relación
con las transformaciones económicas y políticas del sistema capitalista.
Cuando se utiliza el concepto "postmodernidad" como concepto
alternativo, se requiere, dice F. Jameson: "Correlacionar la emergencia
de nuevos rasgos formales en la cultura con la emergencia de un nuevo
tipo de vida social y un nuevo orden económico, lo que a menudo
eufemísticamente se llama modernización, sociedad postindustrial o de
consumo, sociedad de los medios de comunicación o el espectáculo, o
capitalismo multinacional", (F. Jameson Postmodernidad y sociedad de
consumo» en Hal Foster, «Postmodernidad, p.67). En las concepciones
filosóficas de la postmodernidad queda oculto su verdadero carácter, es
decir, el de ser la lógíca cultural del capitalismo en su actual etapa, con
sus rasgos característicos: la transmutación de la realidad en imágenes y
la fragmentación del tiempo en presentes perpetuos, fenómenos muy
acordes con la orientación del capitalismo consumista.

•

2) La segunda objeción es que los autores mencionados tendrían que haber
analizado en forma más precisa las relaciones entre modernidad y
capitalismo. Si se considera a la modernidad, como lo hace B.
Echeverría, "como una forma histórica de totalización de la vida
humana" que arranca desde el Renacimiento y si consideramos su
relación específica con el capitalismo como "forma o modo de
303

�reproducción económica del ser humano", podemos establecer, por un
lado, diversas relaciones entre la modernidad y el capitalismo y, por
otro lado, podemos determinar las diversas modalidades o formas que
asume la modernidad. (3 . Echeverria, «Modernidad y capitalismo» en

cultura inter~•·ie~e en la creación de todos estos problemas de una
manera muy mdirecta y mediata. La modernidad fue formulada por los
fil?s~fos ilustrados, dice Habermas, como un proyecto de ciencias
obJetivas, una .1?oralidad y unas leyes universales, un arte autónomo y
una ~c~~ac10~ de la cul~a p~~ lograr el enriquecimiento y la
?rgamzac1on racional_ de la .vida cotidiana. Por ello considera que estos
ideales de la ~oderrudad siguen siendo válidos; lo que ha ocurrido es
que en las sociedades actuales no han logrado su consecución.

Las ilusiones de la modernidad, 1991, p. 138).
3) La tercera es que su critica al marxismo implica la omisión de que Marx
es justamente el primer critico de la modernidad capitalista, al
considerar que este sistema implica no sólo formas de alienación,
cosificación, desigualdad e injusticia social sino también un atentado en
contra de las relaciones entre el hombre y la naturaleza.
4)

La cuarta objeción es que con el concepto de "grandes relatos" se
pretende, en un solo movimiento, impugnar una filosofia de la historia
que, como hemos analizado anteriormente, es inexistente en la obra ~e
Marx para descalificar los contenidos gnoseológicos de la teoría social
marxista. Es lógico pensar que las transformaciones económicas,
políticas y sociales que se han operado en el sistema en la última;;
décadas tienen que implicar cambios importantes con respecto a la
concepción que tenía Marx en el siglo XIX, y de ello ha dado cuanta
puntual la teoría marxista contemporánea.

S) La quinta objeción es que la determinación de una nueva etapa, '_'la
postmodernidad", que no tendría nada que ver con la antenor
"modernidad", no se funda al exaltar unilateralmente lo nuevo frente a
lo viejo. Lo nuevo co-existe y está interrrelacionado c?n lo a~terior Y
--si, como afirman, la modernidad ha concluido, ¿ello qwere decir que la
estructura capitalista ya no responde a las nuevas necesidades que se
han producido en la sociedad? Los postmodernistas mencionados
guardan silencio al respecto o, como dice Adolfo Sánchez Vázque~ en
su ensayo Hacia la nueva modernidad, hablan del fin de la moderrudad
pero "se cuidan mucho de asociar a ello, la necesidad del fin de la
estructura profunda, social que ha engendrado la forma de la
modernidad cuyo fin se proclama" (Sánchez V ázquez, 1996).
6)

. , A ~e~ar d~ las anteriores afirmaciones de Habermas, se requiere
~bien .distinguir, como hace Hall Foster, un postmodernismo de
resistencia y otro de reacción. Es decir, uno que acepta que nos
encontramos (y cuando se dice "nos encontramos", H. Foster se refiere
sólo a una tercera parte de la humanidad ya que las otras dos terceras se
encuentran en estad? de pobreza o inclusive de extrema pobreza) en una
nueva et~pa denommada postmodernidad que no rompe abruptamente
sus _rel~ciones con la modernidad y que no soslaya sus relaciones con el
capitalismo y otro que, al convertir a la posmodernidad en una "forma
~utónoma y fmal", pretende legitimar este nuevo paso del sistema al
tiempo que elimina la posibilidad de uná alternativa emancipatoria
sistémica (como en el caso de Lyotard).

Tiene razón J. Habermas cuando dice que en muchas de las
interpretaciones que se hacen de los fenómenos actuales hay un as~ecto
neo-conservador (J. Habermas, «Modernidad versus postmodernzdad»
en J. Pico, Modernidad y postmodernidad). Estos neoconservadores no
"revelan las causas económicas y sociales de las actitudes alternadas
hacia el trabajo, consumo, el éxito y el ocio. En consecuencia,
atribuyen al hedonismo la falta de identificación ~~~ial; la. falta de
obediencia, al narcisimo; la retirada de la pos1c1on social Y la
competencia por el éxito, al dominio de la "cultura". Sin embargo, la
304

7)

Finalmente, con respecto a lo que Vattimo dice acerca de la
emancipación, sería necesario considerar que la acentuación unilateral
de las diferencias y la fragmentación descuida la dialéctica entre el
proceso_de homogenización ideológica producido por el capitalismo
consumista_~ue pretende imponer un nuevo relato de la historia y la
fragmentacio~ real y excluyente que está produciendo en una gran parte
d~ la humarudad. Podemos y debemos pensar las diferencias, . las
diversas formas de racionalidad e inclusive, el desarrarigo pero sin dejar
de ponerlas en relación con el proceso económico, social y cultural que
se encuentra en la base.

Al impugnar la modernidad como un todo y no, como sería deseable,
algunos aspectos de ella: al no considerar con precisión las relaciones entre
modernidad y capitalismo; al hacer una crítica ciega frente a la teoría
marxista: al impugnar una racionalidad práctica y una racionalidad
comunicativa y al desembocar en un relativismo. el postmodernismo

conservador no ofrece ninguna alternativa a las injusticias sociales que hoy
angustian a una gran mayoría de la humanidad.

305

�3. El fin de la historia según Fukuyama
En el verano de 1989 Francis Fukuyama publicó un artículo titulado
The End of History? Luego, este artículo fue convertido en un libro (F.
Fukuyama, The end of history and the last man, 1992) en donde expone una
inti;pretación ideológica (en el sentido falaz de que habla L. Althusser como
reconocimiento/desconocimiento, claro/oscuro, mistificación) del complejo
de fenómenos arriba anotados y en especial acerca de las consecuencias del
derrumbe del llamado "socialismo realmente existente".
Fukuyama
considera en su interpretación que la democracia liberal puede constituir "el
punto final de la evolución ideológica de la humanidad", la "forma final de
gobierno" y que como tal marcaría "el fin d~ la historia" (Fuku~am~, 1992,
p. 11). Sobre esta idea podemos decir que si tomamos la expenencia_de la
humanidad es imposible pensar que no existirán nuevas propuestas teóncas o
nuevas realidades que vengan a modificar, a superar (aufhebung) o a
substituir a la democracia liberal.
Tras la anterior idea, el autor agrega que "mientras las anteriores
formas de gobierno se caracterizaron por graves defectos e irracionalidades
que condujeron a su posible colapso, la democracia liberal estaba libre de
estas contradicciones internas fundamentales" (Fukuyama, 1992, p.11 ).
Esta también es una petición de principio ya que la contradicción
principal de la democracia liberal es justamente ~u ~educción_ d~ la
democracia al ámbito político dejando fuera de ella los ambitos economtco Y
cultural. Los estudios contemporáneos de la democracia (C. Macperson, N.
Bobbio, K. Offe, D. Held, F. Cunnigham) han expuesto, d~ diversas form~s
y bajo diversos enfoques, los grandes problem_as que ha temdo la_democracia
liberal para realizarse, así como las deformaciones y las perversiones q~e la
han llevado a atentar, justamente en contra de lo que Fukuyama considera
que se ha resuelto: la igualdad y la justicia.
Fukuyama sigue diciendo que sí ha ha~ido injusti~ias o ~roblemas en
democracias estables, como las de Estados Umdos, Francia o Smza, pero que
éstos se debían "a una aplicación incompleta de los principios gemelos de
libertad e igualdad, en los que se funda la democracia moderna, más que una
falla de los principios mismos" (Fukuyama, 1992, p.11 ).

J. Derrida en su brillante crítica al libro de Fukuyama, Espectros de
Marx, dice que Fukuyama pretende emitir un men,~~e evangélic~, (la buen~
nueva sería la unión entre la democracia liberal y libre mercado ) que está
basado en severas contradicciones lógicas: se atreve a considerar que t~da
una serie de horrores, opresiones, represiones y genocidios que han ocurndo
306

a nombre de la democracia son sólo fenómenos empíricos que no
de_smen~?an el ~deal. "Como tal, como te/os de un progreso, dicha
onentac10_n tendría la ~orma de una finalidad ideal. Todo lo que parece
contradecirla procedena de la empiricidad histórica, por masiva y
catastrófica y mundial y múltiple y recurrente que ésta sea" (J. Derrida,
Espectros ... p.71).
Ante los supuestos malentendidos que habían suscitado sus tesis
Fukuyama dice que no sugiere el fin de los acontecimientos sino de "la
historia entendida -tomando en consideración la experiencia de todos los
pueblos en todos los tiempos- como un proceso único, evolutivo, coherente"
(Fukuyama, 1992, p.12). Según él, esta concepción era atribuible a Hegel y

a Marx.
Desde hace bastante tiempo los análisis sobre la historia mundial han
puesto de manifiesto la quiebra de dicha concepción pero, como he
mencionado más arriba, la misma concepción histórica de Marx sobre la
evolución de las sociedades es bastante más compleja, como la analizó Eric
Hobsbawn en su estudio introductorio a los Formen.
Fukuyama re-propone un fin de la historia hacia la democracia liberal
teniendo como base el desarrollo económico fundamentado en la economía
de mercado; la ciencia natural "que confiere una ventaja militar decisiva a
los países que la poseen" (Fukuyama p. 15) y "un horizonte de posibilidades
de producción económica. Ello conduce a un estado de creciente
homogeneización. Pero esto no basta, se requiere también considerar la
lucha por el reconocimiento que plantea Hegel y que es el eslabón perdido
entre la economía liberal y la política liberal."
_
En su comentario, J. Derriba dice que el autor reivindica no sólo al
Hegel de la lucha por el reconocimiento sino al de la visión cristiana. El
Estado universal y homogéneo, fin de la historia y basado en la economía y
el reconocimiento, representa "la venida de Dios al mundo".
Para apuntalar la buena nueva requiere, por un lado, señalar la
presunta muerte del marxismo y por otro, la presunta realización del Estado
de la democracia liberal. "Por no reelaborar un pensamiento del
acontecimiento, Fukuyama oscila confusamente entre dos discursos
irreconciliables" (p.77). A pesar de las guerras económicas, el
proteccionismo, las contradicciones entre los países ricos y pobres, la
pauperización, la deuda externa, todos estos fenómenos parecen no importar
a Fukuyama, quien sólo se limita a señalar, por un lado el ideal y por otro, la
llegada del ideal, "el fin de la historia".
307

�La ideología del "fin de la historia" no tiene consistencia alguna.
Funcionará por algún tiempo para ser subtituida por una nueva, por esa
necesidad incesante que tiene el sistema de mantener deseperadamente la
. cohesión social frente a las tendencias de desintegración.

4. El fin de la historia y la posthistoria
Como era previsible, también en la teoría de la historia han tenido
consecuencias las concepciones del fin de la modernidad y del fin de la
historia. Este hecho se puso de manifiesto en las recientes reflexiones que
han hecho los propios historiadores pero en ellas también entra en
consideración la crisis de la ciencia histórica a raíz de las objeciones hechas
tanto a la tradición del positivismo lógico planteadas por Kuhn como a las
diversas bases epistemológicas que han sustentado al materialismo histórico.
Miguel Angel Cabrera Acosta, en su intervención en una importante
reunión internacional de historiadores celebrada en Santiago de Compostela
en 1993 con el propósito de hacer un balance de la disciplina, ~oncentra en
lo siguiente, el actual problema de la historiografía en rela~i~n al tema
planteado: «Por lo que a la teoría de la ~?cieda~ se refiere, asistimo~ a una
revaloración de lo subjetivo, a una atencion creciente a la fragmentanedad Y
a la discontinuidad en detrimento de la totalidad y a una primacía de la
variación ) la contingencia frente a la determinación estructural. En cuanto
a la teoría del conocimiento, se ha emprendido la revisión del concepto de
verdad y del referente real como criterio de cientificidad y se h~ dado pa~o al
protagonismo epistemológico del lenguaJe y de la teoría narranva, al mis~o
tiempo, la explicación analítica ha perdido terreno frente ª. la compre~sion
descriptiva. En esto consiste, me parece. en apretada síntesis, lo esen~ial ~e
la concepción postmodema de la historia». (Miguel Angel Cabrera, Hzstona
a debate, p. 209).
En efecto, en el caso de las teorías del fin de la historia, hemos citado
las concepciones de Lyotard, de Vattimo y d~ F~yama. La se~d~, salvo
un aspecto ideológico, no tendría un mayor s1gruficado para la histonografia
actual.
El principal aporte del debate sobre el postmodernismo es el rechaz~.
que por otro lado ya había sido planteado por autores ~orno Cla~d~ Lev1Strauss. a las concepciones lineales. coherentes. homogeneas, optlilllstas de
la historia y el paso a una complejidad de lo social. El problema es que_en
las concepciones postmodernas como las señaladas la pr_opuesta ~lt~rnativa
se queda en el otro extremo: la prioridad de lo fragmentano, lo subJehvo Y la
negación de lo estructural y lo objetivo.
308

Al renunciarse a la objetividad, la realidad empírica se reduce al mero
discurso hermenéutico, el análisis se limita a la pura intraducibilidad de los
lenguajes; de esta manera se pierde todo lo desarrollado por las teorías de la
historia. El principal defecto de las concepciones postmodernas es pretender
extraer conclusiones en dos niveles diferentes: el de una filosofía de la
historia y el de una teoría de la historia substituyendo un "metarrelato" por
otro "metarrelato". No es fácil eliminar la teoría de la historia.
Por mi lado, considero que las relaciones entre la filosofía y la historia
se van transformando a medida en que las dos disciplinas encuentran nuevas
formulaciones, sin agotarse mutuamente. Se puede aceptar la critica a las
filosofías de la historia tipo Hegel, basadas en el concepto acrítico de
progreso, pero la filosofía de la historia sigue teniendo funciones más acá y
más allá de las teorías de la historia. En efecto, considero que se mantienen
en pie: 1) las reflexiones científico-sociales globales procedentes de los
resultados de la historia (véase, l. Wallerstein) de las cuales se pueden
extraer reflexiones filosóficas; 2) el análisis ontológico y epistemológico de
la historia y; 3) reflexiones filosóficas como la que expone Walter Benjamín
en sus deslumbrantes Tesis de filosofia de la historia: "Articular
históricamente lo pasado no significa conocerlo "tal y como verdaderamente
ha sido". Significa adueñarse de un recuerdo "tal y como relumbra en el
instante de un peligro" (W. Benjamín, Tesis VI ... p. 180).

S. El verdadero fin de la historia
La frase "fin de la historia" permite, como hemos mostrado, múltiples
significados. Su debate surge en un momento particular, el momento en que
se agotan ciertos rasgos de un proceso o de un periodo. Muchos de sus
discursos interpretativos pretenden dar cuenta de lo nuevo y cerrar el proceso
anterior. Al hablar de "fin" se crea una nueva ideología. Es una tentativa,
inútil, a mi juicio, de congelar la historia en una nueva metafísica. Sin
embargo, habría un fin de la historia que apenas hemos mencionado; el
verdadero fin de la historia como autodestrucción de todas las especies. Este
seria uno de los fines de la historia; y constituye una novedad en la historia.
Se trata, como consideró E. P. Thompson en sus «Notas sobre el
exterminismo, la última etapa de la civilización», de un nuevo rasgo de la
historia: se trata no sólo de una intención o previsión criminal que
Thompson percibiría en la carrera armamentista entre los bloques, sino de un
tipo de sociedad que se expresa en la economía, gobierno e ideología y cuya
dirección conduce al exterminio a consecuencia de una dinámica especifica,
es decir, de "una acumulación y perfeccionamiento de los medios de
exterminio y de la estructuración del conjunto de las sociedades de manera
que tienda hacia ese final" (E. P. Thompson, Opción cero p, 103). Hoy, el
309

�principal adversario del bloque occidental capitalista, la URSS ha
desaparecido pero ¿ello ha significado la desaparición del peligro latente de
una conflagración nuclear o desaparecido la lógica misma_ del e~termini?~ A
mi juicio no, y por lo tanto, el llamado de Tho_mpson sigue ~1endo v~1do
como también es vigente el llamado de J. Demda en el sentido asumu la
herencia marxista para iniciar de nuevo, como un angelus novus, un nuevo
sentido de la historia.

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312

La globalización es un punto de inflexión histórica que anuncia un
orden que nace frente a otro que muere y se resiste a morir. Hace poco el
gran historiador social de las revoluciones industriales, Eric Hobsbawm 1,
apuntaba la semejanza del clima social de este fin del siglo y la era de las
revoluciones del siglo XVill, como dos épocas en las que el mundo humano
y la civilización material están en un punto, en que las sociedades se
mueven, en una dinámica de cambio permanente con una dirección
impredecible. La magnitud y densidad histórica de las transformaciones
actuales rompe cualquier parangón, porque, como lo señalara él mismo, se
han dado en un lapso menor a una vida humana y la escala de los cambios es
planetaria.
Frente al vértigo de estos acontecimientos, no obstante, lo primero que
debemos apuntar es que la proclamación del triunfo del ideal de Occidente;
del consenso universal sobre la legitimidad y viabilidad del capitalismo y de
la democracia liberal, que planteara Fukuyama2 como el punto final de la
evolución ideológica de la humanidad ha sido aventurada y, sobre todo,
prematura, porque, de cara a la profundidad e incertidumbre sobre el
resultado final de estas transformaciones, cierra las posibilidades de que
surja una nueva propuesta filosófica e ideológica adecuada a las nuevas
realidades. Fukuyama cancela con demasiada celeridad, en el modelo de la
racionalidad política del Estado y la sociedad civil napoleónica, las
posibilidades de surgimiento de nuevas formas de participación y control
democrático del ejercicio del poder legítimo y de la soberanía popular que,
de cara a la integración de bloques regionales y a la sociedad informática de
las nuevas tecnologías, apenas se están configurando.
Desde nuestra perspectiva, la caída del socialismo real no significó el
ocaso de los ídolos que Nietzsche anunciara. Nuevos mitos e ídolos se erigen
en su lugar. Uno de ellos es que la caída del socialismo extiende un
certificado de salud y perfección para el capitalismo, que lo exime de culpas
y errores. Y hay que decirlo con claridad, la muerte del socialismo no
significó la beatificación del capitalismo. Sobre todo, no anula la crítica, las
diferencias y los resultados económicos, sociales y ecológicos distintos de
los capitalismos realmente existentes. Porque ahora, que se eliminó la
división binaria del mundo, que la línea divisoria entre "el amigo y el
313

�enemigo" fue derribada, tenemos que distinguir entre capitalismos._ Y aquí
de nuevo encontramos a las ideologías animando proyectos y moviendo al
mundo.
Pero, · cuáles son los grandes trazos, las tendencias emergentes de este
mundo que ~e mueve hacia la globalización? Entre éstas, cabe destacar las
siguientes:
¡) Presencia de una gran transforma~ión impulsa~ por la llamada _T ~rcera
Revolución Tecnológica e Industnal, que se asienta en la electromca, la
informática, la robótica, los nuevos materiales y la biotecnología.

2) Nuevos esquemas de producción global a través de la fábric~ m~dial,
que integra a través de la subcontratación y la desce~!1'altzacion de
procesos en un gran número de país~s; la produccion de }artes,
componentes y diseño de productos y servicios, en un pr~ceso de Justo a
tiempo". Paso de la economía del volum~n .ª la economia del valor, con
productos y servicios intensivos en conoc1m1ento.
3) La creciente integración de las economías nacionales a la nueva_ dinámica
de los mercados globales, donde la estabilidad económica Y ~l
crecimiento de los países dependen de su participación en la economia
global. Paso de las economías nacionales ~ los m?d~los de de~arrollo
integral O autosuficiente a la interdependencia economica Y la busqueda
de ventajas comparativas dinámicas.

los siglos XIX y XX. En cuanto al desarrollo económico se refiere, ni el
arsenal de la experiencia de recuperación de la posguerra, ni el bagaje
teórico del auge de los años cincuenta en adelante, o las teorías redivivas
del pasado liberal, pueden hacer frente a la explicación y, sobre todo, a la
solución de los nuevos problemas que surgen en el contexto de la
globalización.

El triunfo del capitalismo

Más de cuatro siglos después de su surgimiento, en la última década
del siglo XX, y tal vez por mucho tiempo, el capitalismo se presentá hoy, a
escala internacional, como la única alternativa de sistema de organización
económica y social.
En efecto, situados en los albores del siglo XXI, dos elementos
históricos recientes sirven para definir a este sistema como el paradigma
base del actual comienzo epocal. En primer lugar, el surgimiento más que de
una ideología, de una nueva racionalidad de los gobiernos, que significa una
revisión de sus prácticas a la luz de los resultados de nueve lustros de la
llamada "pax americana". Esta revisión produce un nuevo consenso, en el
sentido de que el papel del gobierno debe mantenerse dentro de márgenes
acotados, pero fundamentales para el funcionamiento del mercado, con un
máximo de eficiencia.

4) Fin de la bipolaridad y surgimiento de una tripolaridad ~c~nómica entre
tres grandes lideres y sus respec~vo~ bloques economicos: Estados
Unidos, Japón y Alemania. Esto no sigmfica otra cosa que la batalla e~~e
diversos tipos de capitalismo, donde el papel del Estado, la co~ormacion
de las reglas e instituciones del mercado, el rol del empresanado, d~ las
organizaciones de trabajadores y consumidores, s?n clave _P~ª _defimr_la
capacidad de competencia de cada bloque y el tipo de dinam1ca social
que se genera.

En segundo lugar, el hecho de que toda una enorme zona del planeta
que se encontraba empeñada en alcanzar la satisfacción de los anhelos
naturales de los pueblos, como son el progreso económico y el bienestar
social, mediante la puesta en práctica del sistema comunista, declara
abiertamente su equivocación, rompe filas y comienza rápidamente a
moverse en la dirección del capitalismo. A estos dos eventos se les ha
llamado La Nueva Revolución Conservadora y El fin de la Guerra Fria.

5) Formación de alianzas estratégicas entre países y entre empresas.
Integración de países en grandes zonas económicas (blo~ues), que se
abren entre sí y establecen condiciones de libre comerc~o, apertur~ Y
reciprocidad; que además de aprovechar ventajas c?mparativas, permiten
la complementación económica y elevan su capacidad exportadora para
competir con otros bloques.

Más allá de sus excesos retóricos y de sus resultados reales, estos
cambios dieron un nuevo aire a la filosofia de la Mano Invisible del Mercado
y tuvieron muy amplia repercusión en el resto del mundo, llegando incluso a
penetrar a las zonas aisladas de Europa del Este y China comunista. Entre
otras causas, este impacto propició los drásticos cambios políticos que se
iniciaron en esa zona del planeta en 1989 y que aún estamos atestiguando.

6) Crisis de las ideologías, de los modelos social~s Y de l_os yaradi_gmas
científicos que dominaron el horizonte noseológ1co y el diseno social de

Sin embargo, la ola de cuestionamientos al estatismo no sólo provino
de sectores de la derecha. El societalismo de los nuevos movimientos
sociales (ecologistas, feminismo, derechos humanos. democratización local,

314

315

�etc.), y la creciente autonomía de innumerables organizaciones sociales
surgidas desde los años sesentas, llegaron, desde posiciones de centro y de la
izquierda, a cuestionar la centralización y el burocratismo estatal, dando un
nuevo impulso a las demandas por la descentralización política y la
participación social. Lo que también impactó en el tamaño y la eficiencia del
Estado.

prop~?s países musulm~es, contando con el apoyo de la ONU En esta
ocaston, la URSS por pnmera vez deja de ejercer su poder de amenazar
am~drentar al "~undo li?re" para mantener el "equilibrio de poder " en un~
antigua zona d~ _influencia, en consonancia con el cambio político mundial.
La_ reco~_ac1on de esto se ha manifestado hace apenas algunos meses con
la mtervenc1on de la OTAN en el conflicto Servio-kosovar.

El fin de la guerra fría y la bipolaridad

La integración de los nuevos bloques económicos

Además de recibir el impulso de la reestructuración de las relaciones
entre el Estado y la economía que se inicia a fines de los años setenta, la
globalización se acelera con el fin de la Guerra Fria.

.
~a agudización ~e la competencia entre las grandes potencias
~dus~ales que se .suscita en los años ochenta y la propia reconversión
mdustnal a que obhga la crisis de esta década, llevan a nuevas formas de
cooperación económica.

Poco tiempo después de concluida la Segunda Guerra Mundial,
cuando la paz casi parecía asegurada, la guerra civil en un pequeño país
asiático, Corea, marca, en la década de los años cincuenta, el inicio de un
enfrentamiento que duraría casi medio siglo y que habría de dominar las
relaciones políticas y económicas del planeta: la guerra fría.
En esas circunstancias, los antiguos aliados, Estados Unidos y la
Unión Soviética, expusieron por primera vez, abiertamente, sus diferencias
insalvables en cuanto a su concepción del mundo y de su propio papel dentro
de éste. Obligando al resto de los países a expresar sus preferencias, tomar
posiciones y pasar a funcionar dentro del perímetro de alguna de estas dos
potencias.
Siguió, como sabemos, una carrera armamentista que alimentó la
innovación tecnológica y significó un impulso económico en los Estados
Unidos, debido al constante aumento del gasto militar.
En la Unión Soviética, por el contrario, el agotamiento de los
impulsos iniciales del desarrollo industrial, la inercia del burocratismo Y el
debilitamiento progresivo de los consumidores frente al _Estado, llevaron a
que la misma carrera armamentista significara el agobio de _las finanzas
estatales. Cuestión que pone en evidencia Mihail Gorvachov, qmen encabeza
los esfuerzos por reformar al sistema pero que habrían de sobrepasarlo Y de
ocasionar su desmembramiento. En noviembre de 1989, la caída del muro de
Berlín, elemento material y símbolo de la división de los dos sistemas,
señala el fin de la guerra fría y de la división binaria del mundo.
La constatación de este parteaguas histórico se produjo en 1990 con el
enfrentamiento de un solo país, lrak, contra los Estados Unidos, como país
líder y contra una coalición de veintiocho países, incluyendo a ocho de los
316

C?mo resultado de estas dinámicas se abre una profunda revisión de
conc~pc_10nes del desarrollo nacional y de la propia idea de soberanía
eco~on11ca, basada en nociones como la autosuficiencia e integralidad.
~e~vado de ~as nuevas f?rmas de pr~ducción compartida, que implica la
fabnca mundial y las alianzas estrategicas entre empresas y países, se
transformaron los modelos económicos de crecimiento.
.
Actualmente y~ no hay economías ni empresas nacionales propiamente
dichas y las. concepc10nes de desarrollo y crecimiento, se ven replanteadas
por el funcionamiento de los mercados globales. En tanto la creciente
interd~pendencia y la ~reación de zonas económicas (con sus respectivos
me~a_msmos de regulación, órganos de decisión, etc.) está conduciendo a una
rev1s1ón teórica e histórico-critica en tomo al Estado y, por ende, al propio
concepto de soberanía.
Sobre este conjunto de factores, cabe establecer distinciones en la
configuración de los diferentes bloques económicos. Por ejemplo, entre lo
que ocurre en la Europa de los Doce, con su concepto de Casa Común como
guía de la unificación de la zona, de lo que acontece en la Cuen~a del
Pacífico a partir del paradigma del Vuelo del Ganso y el Mercado de
América del Norte.
.En _el caso e~o~eo, la noción de casa común, a partir de una previa
exp~ne~c1a com~tana y de lazos culturales que parten de la matriz
ong~~a de Occidente, implica la creación de entidades supranacionales, la
ab?lic10?, de fronteras, la creación de una moneda única (ECU), la eventual
uruficac1on de ejércitos y la creación de políticas unificadas. De donde
re~~ta la experiencia más provocadora en términos de las concepciones
clas1cas de Estado y Soberanía.
317

�La Unión europea supone la cesión de atribuciones de los Estados
soberanos, no a favor de un Estado asociado alguno, sino de una entidad por
encima de todos, a la cual todos contribuirían a fortalecer.
La modalidad de la integración del Pacífico es muy diferente, en este
sentido, de la experiencia europea, por la gran diversidad cultural,
económica y política de los países de la cuenca. Aquí la integración se
orienta a la creación de asociaciones productivas, entre Estados y empresas,
que implica más una coordinación de políticas industriales y aún de agentes
económicos, que una cesión de espacios de decisión soberana o integración
territorial. El propio ideograma del vuelo de ganso ilustra esta disparidad en
la capacidad de arrastre y liderazgo económico, financiero y tecnológico de
estos países, donde un país líder, en este caso Japón, es el vértice de un
pirámide que vincula, en redes jerarquizadas, sectores y segmentos de la
industria, la agricultura y los servicios de los otros países de la zona.
En el caso del mercado de América del Norte, la integración tiende a
la complementación industrial, más que al libre juego de los factores
productivos, no hay intención de moneda común, ni de unificación de
políticas o de abolición de fronteras.

La competencia entre los capitalismos realmente existentes y el
surgimiento de la tripolaridad
Como otras de las tendencias emergentes de la globalización, la
tripolaridad económica está reemplazando la extinta bipolaridad militar en
el centro del escenario mundial. El orden internacional de la Guerra Fria, que
generó alineamientos bilaterales y multilaterales que se centraban alrededor
de Estados Unidos y la Unión Soviética, extendiéndose hasta lugares como
Vietnam del Sur y Cuba, está dando paso a otro muy diferente, en algunos
casos más natural, de agrupamientos regionales. Los países del este de
Europa, miembros del antiguo Pacto de Varsovia, están ya firmando
acuerdos de asociación con la CEE y presumiblemente se convertirán en
miembros de ésta, aproximadamente en una década. Los estados del Báltico
y otras repúblicas que han surgido de la desintegración de la URSS, buscan
acuerdos similares. Rusia misma puede asociarse con Europa Occidental en
un futuro cercano.
Actualmente, la CEE ya tiene una economía más grande que Estados
Unidos y funcionará como actor individual en asuntos económicos globales
en un grado creciente.

318

En Asia, la OTAN está buscando igualmente nuevas formas de
cooperación con sus antiguos adversarios.
L~ ~reación del EAST Asia Economic Caucus (Grupo Económico del
Este A.s,1~hco) propuesto
Malasia, representaría el primer grupo moderno
pan-as1ahco, que pondría fin a las ancestrales rivalidades asiáticas entre
China, Vietnam Y ~o:ea del No~e, creando un nuevo marco de cooperación
de enonnes potencialidades economicas, que eventualmente pudieran deriv
incluso en acuerdos militares.
ar

por

Japón, por su parte, es ya el mayor acreedor a nivel mundial y un líder
en muchas tecnologías, y su economía probablemente se convertirá en valo
.
'
r
abso1uto, en una casi tan grande como la de Estados Unidos a finales de l
próxima década
ª
~-atrones similares están ocurriendo en América Latina con la reciente
explos1on de pactos subregionales como el Mercado Común del Cono Sur
(~ercosur~ y la revitalización del Pacto Andino. Esos esfuerzos
la~oamencanos están siendo parcialmente motivados por el deseo de
calificar par~, Y fortalecer sus posiciones en, subsecuentes negociaciones con
Estados Urudos, que expandirán el Tratado Trilateral de Libre Comercio
entre EU-Canadá-México.
,
En el nuevo orde~ internac!onal que se perfila, las tres potencias
lidere~ depend~n en la 1?1sma medida del comercio exterior y de los flujos
financieros, as1 que a mnguno le convendría una guerra comercial porque
los .tres perderían casi lo ~smo. Estas tres grandes economías' son ya
eqwv~entes, o en un corto tiempo lo serán, en base a los parámetros que
detennman el status global.
Sin embar~o, la tendencia a la competencia entre bloques y líderes de
lo~ bloques, sera reforzada a corto plazo, por el bajo crecimiento que los
paises des~ollados observarán en el futuro cercano, al tener que lidiar
Es?1dos Urudos con sus profundos problemas estructurales. En tanto los
patse~ de Europa Occidental tuvieron que reducir sus tasas de inflación ; sus
défi~tt presupuestales para calificar para la unión económica y monetaria.
Japon: por su l~do, se ajusta a la escasez de mano de obra y al colapso de la
burbuJa fin~nc1e~. El resultado será una competencia aún más fiera por
mercados e mvers1ones alrededor del mundo.
La P?s~bilidad de una escasez de ahorro global si se alcanzara un
ma~or crecimJento, sostendría y aún intensificaría la competencia por atraer
c~p~tales. Además si la Ronda Uruguay del GAIT fracasara, a causa
basicamente de la negación europea para modificar sus prácticas comerciales
319

�agrícolas, la tensión que se desataría entre la CEE y EU se sumaría a la ya
existente entre Japón y EU, lo que conduciría a una mayor preponderancia

sido considerada tradicionalmente como la
. .
económico; e incluso por algunos como :ns~cu~nc~~ Justa del progreso
desarrollo económico· ya que por d' b . d ª m~ntuci~n que favorece el
·
'
e ªJº e un cierto mv l d
b
exclwdo se vuelve irrecuperable E ta 1
,
e e po reza, el
desarrollados (Alemania Franci~ ; . es ~:zon por la que los países más
garantizan un salario , '.
, emo m o, Países Bajos y Dinamarca)

J

de la agenda económica.
Así la competencia ideológica entre capitalismo y comunismo fue ya
reemplazada por la competencia entre versiones alternativas de la economía
de mercado.
A pesar de que la victoria del capitalismo tranquiliza a gran parte del
mundo y que significa en apariencia establecer el monopolio de un sistema,
como comenta Michel Albert3 en sú libro Capitalismo contra Capitalismo,
ello puede ser contrario a la propia naturaleza competitiva del capitalismo.
No obstante, lo que se revela en el fondo es una acre competencia
entre los tres líderes, que no es otra cosa que una batalla entre capitalismos,
que sustituye la lucha entre capitalismo versus socialismo.
Las modalidades actuales del capitalismo parecen reunirse en dos
grandes grupos, cuyos fundamentos e impulsos son diferentes. Así, han
surgido diversas maneras de enfrentar y solucionar los principales
cuestionamientos prácticos del orden capitalista, como serian, por ejemplo,
la política fiscal y la seguridad social, el papel de Estado, la relación entre

llllllltnO.

Los sistemas de bienestar social de la E
.
otra alternativa al modelo de Estados Uni
uropa ~ontin~ntal presentan
considerablemente mayor en guiar .
dos. El gobierno Juega un papel
1
Los bancos desarrollan un rol consiJe:~1~:e supl~tar 1~ actividad privada.
las corporaciones, especialmente en Alemania~te mas activo en el manejo de
El capitalismo europeo, lejano a la doc . d
.
.
. .
consenso social del trabajador, promueve s u ~ .el l~_ssez farre, solicita el
le extiende una amplia protección social As. p~cipacton e~ las ~mpresas y
economía de mercado se sustenta en un~ sól1[;;:tno,_ el ~c•?namiento de la
regulaciones que auspician su efi . .
insntucionalidad de reglas y
ciencia en términos del u d
naturales y responsabilidades públicas.
so e recursos
Por su parte, en la concepción ·
1
.
asunto del Estado sino de
Japonesa ª segundad social no es
1a empresa teniendo e
'
t
poderosa y rica que sirve de apoyo y prot~cción de susna:i~:d= empresa

empresarios y trabajadores, etc.

••

En el aspecto fiscal, hay diferencias en la forma como la política fiscal
de estos países propician el ahorro, la racionalidad en la producción y el
consumo. Esta diferencia hace, por ejemplo, que Japón y Alemania sean
países que privilegian el ahorro y racionalizan el consumo individual. En
cambio, en Estados Unidos se propicia el consumo dispendioso como
símbolo de estatus y poder. Además de que plantea concepciones opuestas
en cuanto a la función del gobierno en el estímulo del ahorro nacional, que
pudieran catalogarse como modelos opuestos: el modelo germano-nipón y el
modelo americano-británico.
La seguridad social, es otro aspecto que diferencia a los capitalismos
actuales. Los puntos de vista surgidos de La Revolución Conservadora
postulan que la seguridad social crea un espíritu de "dependencia" que
favorece la irresponsabilidad y la pereza. Sin embargo, la ética de la
seguridad social está tan enraizada en los países europeos que, aún en
Inglaterra, los gobiernos conservadores no han conseguido reformas
importantes para restringir la seguridad social.
Los países que llevan esta filosofía a mayores extremos son
generalmente los países escandinavos, para quienes la seguridad social ha
320

Pero es el capitalismo japoné d 1
.
el falso dilema entre mercado vers~ ~ :dos iigres de A_sia el que cuestiona
un mayor papel intervencionista
s 1o. n estos paises, el Estado tiene
gran diferencia es ue en a , que _en os modelos latinoamericanos. La
más complementJo que ~':s~:tai~e~ es más promotor que regulador y
capitalista de mercado" .a o
o 1 e . mercado. En la economía "no
proveedores y las comuJciad::sa, o~ mtereses de los empleados, los
dentro de las empresas y por e preva ecen_ sob_re los de los accionistas
t
Japón valora más la producción q~~ : 1\::!an eS as d~ m~era diferente.
mucho más activo en este modelo qu
l o ~l gob1em?_Juega un papel
que han alcanzado en poco tiem : e~ e mo_ e o an_~l?saJon. Por el éxito
occidentales están estudiando .d
os paises as1at1cos, los analistas
modelos asiáticos para ver q~: s: os~ente al modelo japonés y a otros
mejorar el desempeño econóIDI'co d Opue_de retomar de ellos, en cuanto a
e cci ente.

J

d

Las paradojas de la globalización
A pesar de que las tendencias u · ul
desarrollo tecnológico son más .
. q e unp san la globalización y el
tmpres1onantes que cualquier sueño futurista,
321

�el proceso de cambios de este fin de siglo no está exento de riesgos y
paradojas cuyo desenlace es todavía incierto. Entre éstas se pueden anotar
los siguientes:
1) Apertura económica al interior de los bloques que coexiste con un fuerte

proteccionismo hacia otros bloques.
2) La integración de una economía global coexiste con la extrema
balcanización política en lo que fue la antigua URSS y la Europa Central.
La globalización coexiste con el resurgimiento de todas las variantes del
nacionalismo (étnico, religioso, cultural).
3) Medios de comunicación y globalización cultural que coexisten con el
resurgimiento de lo local, de lo tradicional y con la superposición de
tiempos y culturas.
4) Muerte del socialismo real, triunfo universal del capitalismo, que
coexisten con el conflicto entre la lógica del mercado y la preservación de
la naturaleza y la implementación de soluciones tecnoeconómicas
adecuadas a la realidad ecológica global.
5) Victoria de la democracia frente a los autoritarismos y totalitarismos
(Europa del Este, América Latina, Asia y Africa) que coexiste con el
conflicto entre el capitalismo posmodemo y la justicia, la equidad y la
supresión de todas las prácticas discriminatorias.

....

En las naciones que salen de yugo autoritario, concretamente en la
antigua URSS y Europa central, las nuevas libertades de las mayorías y las
minorías no han sido aseguradas por la cultura política de fuerz.as y actores
sociales, y la satisfacción de las aspiraciones sociales no ha sido garantizada
por las reformas económicas en marcha.
6) Elevada capacidad económica que coexiste con una extrema
concentración de la riqueza entre países y entre personas (el 20% de la
humanidad, acapara el 80% de la riqueza). El nomadismo de lujo como
señala Jacques Attali4. coexiste con el nomadismo de supervivencia de
los pobres y en las grandes ciudades, las nuevas fortalez.as de la
opulencia, que apuntara Umberto Eco, coexisten con las periferias
hacinadas de la miseria. Según Hobsbawm. los horrores de la primera
revolución industrial, pueden palidecer ante los horrores de la tercera
revolución. Así, la bipolaridad económica en todos los puntos de la
esfera, tiene el riesgo de ser el sustituto de la bipolaridad geopolítica.

322

7) Fin del tercermundismo económico, localizado en las coordenadas del
norte _y_el sur Y del tercermundismo político con el fin de la Guerra Fría.
La cns1s de los estados nacionales subdesarrollados, la reestructuración
de los centros y la descomposición de los bloques de la posguerra han
provocado
·' tos
El la ola
• .de migraciones más intensa de los últimos doscien
anos.
cre,c1ID1ento y los movimientos de población establecen
c~ar,~ente como . los estados individuales han sido rebasados por la
dmamica de camb10.
_El trabajo de los inmigrantes ha reinstalado al tercer mundo en el
corazon de l~s metróp~lis industrializadas y las elites de las periferias
reproducen mveles de vida y de cultura del primer mundo, en ocasiones
francamente ostentosas.
'
8) El surgimiento de una enorme diversidad de organizaciones sociales de
orden local ~u~, poco a poco, van tejiendo redes para la consecución de
fmes filantropicos (derechos humanos, ecología), que coexisten con el
poder global. de ~as grandes empresas, que se reparten los recursos
naturales patrtmomo de la humanidad.
Así, algunos d_e ~~s m~~ apremiantes retos de la globaliz.ación, para dar
paso
a
·
. . unal' nueva c1v1hzac10n y evitar que los cambios y las trans·ic10nes
mciertas a imenten los racismos, los fascimos y de nuevo se levante el
caballo de la guerra serían:
• Extender el desarrollo a todo el planeta, ya que resulta imposible desde l
punto de vista político, e irracional, desde el punto de vista e~onómic~
pretender separar el mundo en pobres y ricos.
'
• dUnir democracia,
, y
11 ·
•crecimiento y justicia; garantizar sem1ridad
o-·
comun
esarro ~ mstanci_as para encarar los desafios globales, como la polución
Y el deterioro ambiental, el hambre, las pandemias, la guerra, el respeto a
los derechos humanos de los individuos y de los pueblos.
• lnsti~ espaci~s Y medios efectivos de cooperación internacional, en
materia de trabajadores migratorios, derechos humanos, seguridad.
• Ge~erar las condicio~es p~a que los cambios políticos, económicos,
s~ciales: culturales Y aun temtoriales que se están procesando, encuentren
v1as pacificas y cauces de solución.
• Construivcr 1~ estructura institucional que sustente a una economía de
merc_a~o eficiente y a~tosu~tentable desde el punto de vista social y
ecologico. Hoy, la racionalidad económica que pude hacer posible el
323

�desarrollo, implica formas y políticas renovadas de relación entre trabajo
y capital, entre productores y consumidores, entre empresarios, sociedad
y gobierno.

La crisis de los paradigmas científicos y los modelos sociales
El mundo actual no sólo se caracteriza por la crisis de los modelos
socioeconómicos, como el del socialismo real, también por la crisis de los
paradigmas teóricos sobre la economia y el Estado. Los paradigmas, los
modelos de pensamiento y análisis de soluciones universalmente
reconocidas, que se construyeron durante casi un siglo, son hoy objeto de
una profunda crítica y revisión.
En efecto, la rapidez de los cambios en las economías y las sociedades
contemporáneas, se encuentra ante la insuficiencia de los esquemas
preexistentes, exigiendo la búsqueda de nuevas claves para la interpretación
de esos fenómenos y para definir los modelos de política que puedan
enfrentarlos. Requerimos de una nueva revolución científica, de una nueva
Gestalt, como diría Kuhn5, de fórmulas políticas que constituyan otras
alternativas, insertas dinámicamente en la realidad, para transitar por el ciclo
de los cambios económicos, tecnológicos, políticos y sociales que
caracterizan este fin de siglo.
La cuestión del Estado y su relación con la sociedad y el mercado, es
una de las temáticas centrales de este debate.

- ...

En el siglo XIX, para el modelo clásico y el liberalismo económico en
boga, el lugar del Estado se definió a partir de la filosofía individualista de
Adam Smith. Según este enfoque, cada individuo, al buscar su propio
beneficio en un escenario de economía de libre mercado, automáticamente
aseguraba el bienestar de la comunidad, el equilibrio del pleno empleo Y la
optimización en la asignación de los recursos. Por lo tanto, no había lugar
para el Estado como agente económico y se consignaba al Estado como
gendarme del orden social.
La crisis de la Gran Depresión de 1929, al mostrar que el libre juego
del mecanismo de precios del mercado no llevaba, de manera automática, a
una situación de equilibrio, de pleno empleo y de uso óptimo de los recursos,
puso en crisis el modelo clásico, que se derrumbó. Surge entonces la Teoría
General como un nuevo enfoque teórico y de política económica que explica
esta crisis, que da origen a otro modelo: el paradigma keynesiano.

324

Este establece una nueva fórmula y un nuevo papel del Estado en el
mercado, que asienta la necesidad de su intervención para regular la
actividad de la economía y recuperar el pleno empleo. Keynes proporcionó
la racionalidad económica para el surgimiento de un Estado Benefactor que
enfrentara los problemas sociales derivados de los ciclos económicos,
creando una amplia institucionalidad, ligada a los aspectos sociales.
Sin embargo, la crisis de los años setentas abrió un nuevo escenario
sin parangón en la historia económica precedente: la combinación inédita d;
estancamiento e inflación, puso en crisis al paradigma keynesiano
planteándose -en la práctica- a los excesos e ineficiencias del Estado
Benefactor como una de las causas principales de la misma.
Ante esta realidad, no ha surgido todavía otra revolución científica o
paradigma que replantee el papel del Estado y su relación con la sociedad y
el mercado en un mundo de economías interdependientes. Un mundo
marcado por la presencia de gigantes corporaciones multinacionales, que
actúan en un plano global, apoyadas en sistemas de telecomunicaciones y
tecnologías flexibles, que les permitan seleccionar las ventajas comparativas
de cada país, en un proceso de globalización de la producción a través de la
fábrica mundial.
Por ello, la pregunta central de hoy en muchas instituciones y países
es: ¿cuál es el paradigma que puede llevar a una nueva estabilidad y
crecimiento mundial, que responda, al mismo tiempo, a los imperativos de
democracia. soberania e independencia de los Estados nacionales?.
Las cuestiones básicas para caracterizar un sistema económico. siguen
siendo: cómo se determina el qué, el cómo y el para quién producir.
La economía neoliberal resuelve estas preguntas con la intervención
del mercado, pero éste, si bien es capaz de responder en general al qué y al
cómo producir, con racionalidad y eficiencia económica, no responde
plenamente al para quién, porque en el libre mercado vota quien tiene
demanda efectiva. Esto es. en el mercado \'Ota el que tiene demanda efectiva
y tiene demanda efectiva quien tiene ingresos y tiene ingresos, quien tiene
empleo. Y en un país donde hay desempleo estructural, el empleo no
depende sólo del nivel de la actividad económica, presenta además
subempleo, por lo que no hay un voto democrático en el mercado, sino un
proceso económico que produce desigualdades no sólo economicas.
El triunfo, tan proclamado, de la economía de mercado no significa
que podamos pasar --como por arte de magia- de sociedades estatistas a
sociedades liberales, sino únicamente que la economía se aparta de las

325

�Notas bibliográficas
lógicas no económicas que se le habían impuesto. La economía global, por
su racionalidad, es en sí misma dominante, porque constituye el polo
dominante en la relación social asimétrica, desigual entre ella, los Estados
nacionales y las culturas fragmentadas, que define la sociedad mundial en
6
que hemos ingresado •

1
Eric Hobsbawn,
Adiós a Todo AqueII
Planeta,
México, 1992.

- Decisivos (1985-1992) Editorial
º· en Los Anos

l

Francis Fukuyama, El Fin de la Historia y el Ultimo Hombre, Ed· PIaneta, MeXIco,
. . 1992.

3 Michel

CONCLUSIONES
En síntesis, la globalización de la economía en la producción y en los
mercados se da con características propias y con las implicaciones de un
mundo tripolar de guerra económica cuyos resultados se verán en el futuro.
La globalización económica y la apertura no se dan entre todos los
países sino entre bloques regionales encabezados por un líder: el de Europa
encabezado por Alemania, el de Asia por Japón y el de América por Estados
Unidos.

Albert, Capitalismo contra Capitalismo, Ed· p~;dó
.
.... s, Buenos Aires,
1992.

4

Jaques Attali, Milenio, Seix Barral, México, 1992 _

l

Thomas Khun, La Estructura de las Revoluciones Científicas, Ed. F.C.E., México, 1990.

6 Alaine Turaine,

¿Podremos Vivir Juntos?' Ed· F·C·E·• MeXICO,
, . 1997.

7

Ulrich _B~~• ¿Qué es la Globalización?" Falacias del Gl0 b ¡Global1::ac10n, Ed. Paidós, Barcelona, 1998 _
,smo. Respuestas a la

1

Francis
Fukuyama, El F.º,n d e la Historia, die:: años después, El Norte, Monterrey, 20 de
. .
JllnlO, 1999.

ª

En este contexto, la perspectiva de éxito de los países y bloques
dependerá de la eficacia y la estrategia que sigan respecto a los papeles del
Estado y del mercado en la economía; de la inversión e incorporación
tecnológica y su priorización con respecto al consumo. Así como del propio
esquema de apertura al interior de los bloques y las negociaciones entre los
diferentes bloques.
La evolución y perspectivas de esta tripolaridad económica es dificil
de predecir, porque se da en un contexto de crisis de los modelos históricos
reales y de los paradigmas económicos. Estamos por presenciar todavía los
resultados de la revolución científica que marque, desde un punto de vista
teórico y económico, el mejor camino para alcanzar un crecimiento
económico autosustentable, con estabilidad de precios y equidad social, en
un mundo globat7.
No es éste el fin de la historia -&lt;:orno lo reitera, con los mismos
8
argumentos y a diez años de distancia, Francis Fukuyama- , sino una nueva
etapa de la civilización, donde la caída del socialismo real de la Unión
Soviética y Europa Oriental le dieron un triunfo indiscutible al capitalismo.
Sin embargo, la batalla sigue ahora entre los modelos históricos e
ideológicos del propio capitalismo, lo cual es impredecible entre los
capitalismos realmente existentes.

327
326

�EL CASO DEL ESTADO DISTRIBUIDOR VENEZOLANO: O
COMO EL PETROLEO NO FUE SEMBRADO*

Dr. Freddy Mariñez Navarro
Ph. D en Sociología. Profesor
Instituto Tecnológico y de Estudios
Superiores de Monterrey {ITESM)
campus Monterrey

Articular la democracia y el desarrollo social con la renta petrolera es
genuino de un país, cuya historia contemporánea ha estado marcada por un
Estado en el que su proceso de regulación ha permitido a los actores
estatales centrales concentrar el poder y los recursos, en torno a los partidos
políticos, quienes han gerenciado todo el proceso de distribución de la
riqueza, así como las políticas públicas sociales emprendidas. Este trabajo
tiende a explicar la relación de estas tres variables a todo lo largo de la
historia democrática venezolana, desde 1958 hasta nuestros días. El objetivo
es precisar el por qué la democracia venezolana no ha favorecido al
conjunto de la población del país a pesar de haber contado con inmensos
recursos económicos.

La génesis del sistema democrático venezolano
El primer gobierno democrático instalado en Venezuela a partir de
1958, elaboró una política económica basada en la industrialización
sustitutiva de importaciones, orientada hacia el mercado interno, la
industrialización de los recursos estratégicos y la reforma agraria. El propio
presidente de la época afirmaba que «el desarrollo armónico de la
producción agrícola, ganadera e industrial permitirá diversificar su actual
fisonomía típicamente monoproductora y afrontar sin zozobras la hora, que
inevitablemente llegará, en que se agoten los reservorios del aceite mineral»
(Rómulo Betancourt, 1963: 18).
Para reforzar esta política, consolidar la nueva democracia y formar
un gobierno de unidad nacional, la administración gubernamental de la
época institucionalizó:

• Este trabajo forma parte de una investigación que el autor está realizando sobre políticas

sociales y la globalización (México, Canadá y Venezuela).

329

�A) La Oficina Central de Coordinación y Planificación (CORDIPLAN),
creada el 30 de diciembre de 1958, por Decreto - ley No. 492 de la
Presidencia de la República. Esta entidad ha permitido poner en obra el
principio de racionalidad en la gestión del sector público_ echando_ las bases
de esta manera de la orientación de las acciones públicas y pnvadas en
función de los objetivos del desarrollo. Esta decisión se ~iculó co? las
políticas de desarrollo regional, que a p ~ de 1962 el p~er go?iemo
democrático impulsó. El objetivo era reducir la dependencia del pais con
respecto al petróleo, gerenciado por las empresas ex~anjeras. De e_s~
manera se creó en los primeros años de la democracia, la Corporacion
Venezolana de Guayana (CVG), que desarrollaría los recursos mineros e
hidráulicos para implantar el bienestar social y económico en el sur del país.
B.- Una alianza con la Iglesia Católica, los empresarios, el Ejército, los
sindicatos fonnados y los partidos políticos democráticos a fin de asegurar
la unidad nacional. Rómulo Betancourt a este respecto afirmaba:
«Debo decir que tengo absoluta confianza en el pleno Y
total respaldo de las Fuerzas Armadas
al
Gobierno
legítimamente constituido(...). En nombre del Gobierno de la
República aprecio la significación que tiene el que los hombres
de empresa de Venezuela -industriales, comerci~tes,
agricultores- hayan dado un tan decidido respaldo al Gobierno
Constitucional ( ... ). Cordiales serán las relaciones con la
Iglesia Católica, cuyo máximo prelado, monseñor Raf~el Arias
Blanco ha contribuido en mucho a las buenas relacione hoy
existen~es entre
el
arzobispado y
las
distintas
colectividades políticas» (Rómulo Betancourt; 1963 :22, 27, 29).

caracterizan el Pacto de Punto Fijo se reflejan en la ley fundamental de la
nación (Constitución Nacional). La idea de la representatividad es pues la
de la representatividad política-partidista, tanto en el establecimiento del
sistema electoral como en la participación política2. En relación con este
procedimiento, la Constitución Nacional del país expresa:
"Todos los venezolanos aptos para el voto tienen el derecho de
asociarse en partidos políticos para participar, por métodos democráticos en
la orientación de la política nacional. El legislador reglamentará' la
constitución Y actividad de los partidos políticos con el fin de asegurar su
carácter democrático y garantizar su igualdad ante la ley" (Constitución
Nacional de la República de Venezuela, 1961, artículo 114).
, . Numerosos ~utores han reconocido el monopolio de la participación
pohtica de los partidos en el sistema político venezolano, reconociendo que
ellos han precedido la democracia y por consecuencia, han obtenido la
primacía sobre otras organizaciones intermediarias (sindicatos
organiz.aciones profesionales, organizaciones campesinas, etc.), las cuales s~
han desarrollado bajo la dominación de las propias instancias partidistas.
En resumen: para mantener el sistema democrático, nacido en 1958,
se ha establecido un Estado de partidos y una forma de organización estatal
centralizada. Es decir, "un Estado en el cual hay una completa interacción y
articulación entre el sistema jurídico-político estatal y el sistema sociopolítico (de partidos)"(Allan R. Brewer-Carías, 1989: 426). Es la razón por
la cual la función de legitimación, como proceso integrador del Estado
venezolano, es imposible sin la participación y la intromisión decisiva de los
partidos políticos para con los intereses nacionales, lo que conduce a diseñar
un sistema de representación democrática donde ellos son los conductores
reales de la vida nacional.

c.-

En este marco, a nivel político, un acuerdo ha sido gestado el 31. de
octubre de 1959 entre los partido Acción Democrática (AD), el partido
Social Cristiano COPE! y la Unión Republicana Democrática (URD), que
apuntaba a fonnar un gobierno de coalición tripartita d~_nde el Partido
Comunista había sido excluido. Llamado Pacto de Punto Fl)o, este acuerdo
fue una tentativa por construir la regla de juego de un nuevo.siste°;1a político
así como una nueva manera de regulación estatal tutelar (Lws Jose Oropeza,
1983), donde los partidos políticos fueron definido~ co~o los canale~
principales de agregación, de articulación y de interes socio-c~tural, as1
como agentes privilegiados intermediarios entre el Estado y la sociedad.
La configuración de un sistema político de partidos ha sido de es!a
manera el principal instrumento concebido en el inicio de la democracia
1
para implantar mejor y mantener el régimen • Es así como las reglas que
330

Los rasgos particulares del sistema político de Venezuela: El Estado
distribuidor

Nosotro_s podemos estimar que el sistema político de este país,
!larnado tambi~n «sistema democrático de partidos», presenta tres rasgos
importantes. Pnmeramente, se puede considerar que el sistema político basó
su estructuración sobre la Coalición política de partidos. Rómulo
Betancourt, sobre este particular, puntalizó al inicio de la democracia lo
siguiente:

331

�«Los partidos políticos venezolanos, obligados por el despotismo a
laborar en la clandestinidad, convinieron en la acción concertada y unida
para abrirle a Venezuela caminos hacia el orden democrático ( .. ). Y al
recuperar el país su fisonomía democrática, el pacto, para erradicar el
despotismo, se transformó en otro, de tregua en pugnas antipartidistas
y de esfuerzo coordinador para ofrecer a la nación soluciones a sus
problemas básicos, políticos, económicos y sociales» (Rómulo
Betancourt; 1963: 13).
Los partidos políticos, como lo hemos mencionado antes, se han
fortalecido en el medio de este acuerdo puesto que el monopolio de la
gestión pública es impuesto a ellos, subordinando a la sociedad civil. Es así
que estas organizaciones son convertidas en el mecanismo de mediación
entre la alianza de los actores sociales (la Iglesia, los empresarios, el
ejercito) y la estructura populista. Bajo este ángulo Luis Gómez Calcaño ha
considerado en su análisis sobre la democracia en Venezuela que,
" ... desde los profesionales, como los médicos, ingenieros, abogados,
periodistas, educadores y otros, hasta los campesinos y habitantes de los
sectores más pobres, el control partidista (generalmente AD y COPE! con
predominio del primero), orienta las actividades de las organizaciones de
la sociedad civil(...). Ello hace que cualquier reivindicación de un gremio
específico deba ser cotejada con los intereses del partido que la «controla»,
permitiendo una mediatización desde el germen de las demandas" (Luis
Gómez Calcaño, 1988:182).

.. .

El segundo rasgo del sistema democrático de Venezuela está centrado
en la alianza de las élites3. Este sistema ha permitido garantizar, a todo lo
largo de su estructuración, a los sectores minoritarios pero poderosos, que
sus intereses no sean amenazados por la aplicación de la regla de la mayoría.
Por consecuencia, la toma de decisión se basó sobre la creación de un
sistema de participación y representación semi-corporativo (Juan Carlos
Rey, 1988), que ha permitido a estos grupos establecer controles
democráticos regulares. Del otro lado, el sistema ha asegurado la confianza
de la población a través de los mecanismos de la representatividad
reguladora, garantizando así la regularidad y el respeto fuera de la elección.
En esta perspectiva, el estudio hecho por Moisés Naím y Ramón Piñango
(1986) sobre las paradojas del sistema político venezolano afirma que las
elecciones constituyen el principal proceso de participación popular en el
país. Estos autores dan tres motivos que impulsan a la población a votar
cada cinco años. Primeramente, hay una razón formal expresada en la
Constitución Nacional. Así «el voto es un derecho y una función pública. Su
ejercicio será obligatorio, dentro de los límites y condiciones que establezca
332

la ley» (Constitución Nacional, 1961, articulo 110). En segundo lugar, existe
un motivo utilitario o «materialista» favorecido por la ayuda de los partidos
políticos gubernamentales, y en tercer lugar, hay una razón individual que
expresa la adhesión fundada sobre la ideología personal.

El último rasgo del sistema político de Venezuela es el relacionado
con el clientelismo político. Después de 1958 se había obtenido un consenso
sobre el rol central del Estado y sobre el proceso de desarrollo concerniente
al crecimiento y la distribución de la renta. En cuanto al crecimiento, la
«siembra del petróleo» era una tarea del Estado4 • Eso significa que la
organización estatal tenía que promover, financiar y guiar las actividades
económicas, descuidando la actividad privada productiva. Esta visión ha
sido expuesta por Rómulo Betancourt durante los años 50 en su obra
Venezuela, Política y Petróleo.
Sobre la base de esta política, el Estado venezolano adquirió un
carácter muy particular puesto que él se ha fundado sobre la noción del
Estado distribuidor, con una vocación intervencionista donde el empleo
público ha constituido el elemento principal. El proceso histórico a través
del cual se va a conformar la base económica del país tendrá en el empleo
público uno de sus más importantes pivotes.
Baste decir que entre 1936 y 1983, por ejemplo, la ocupación de
trabajadores por el Estado creció en algo más de la mitad del crecimiento de
la población económicamente activa, y en algo más de un cuarto respecto
del crecimiento del empleo en las actividades manufactureras. Desde luego,
tras ese factor dinámico, en lo fundamental habrá de hallarse la inmensa
capacidad de gasto del Estado provista por la renta del petróleo (Asdrubal
Baptista, 1995: 247, 248).
En lo que concierne la actividad distributiva, se puede estimar que en
el Estado venezolano la participación política estuvo ligada a la distribución
populista de la renta estatal a través de la alianza de las élites que dirigen la
toma de decisión, así como la regulación de la organización del Estado con
el objeto de mantener el equilibrio socio-político, utilizando el mecanismo
del clientelismo. Sobre esta afirmación, Luis Gómez Calcaño estima que si
"la primera faz del clientelismo depende estrechamente de las
disponibilidades de recursos a distribuir, la segunda se apoya más bien en ..
los poderes coercitivos del Estado, en su carácter de regulador de las
relaciones sociales más que en el de distribuidor" (Luis Gómez Calcaño,
1988: 183).

333

�De esta manera, podemos ver que el rol jugado por el Estado en el
proceso de desarrollo, así como en la cantidad y naturale~ de los recursos
del cual dispone en el marco de un régimen democrático.' hace d~ la
organización estatal un amortiguador y atenuante de_ conflicto~. sociales
frente a las luchas redistributivas o demandas frente al sistema polí~ico. Esto
ha permitido que el Estado también haya a~entad~ el gasto social con el
objeto de mejorar la calidad de vida de los mas neces1~~d~s. Al menos e_n las
décadas so y 60, la agonizante dictadura y el rec1en instalado gobierno
democrático dedicaron porciones crecientes del presupuesto a los
ministerios de salud y educación. "En consecuencia, las tasas de
alfabetismo aumentaron rápidamente, y la inscripción ~~ .~scuelas Y
secundarias creció mucho más de prisa que la poblacion (~ustavo
Marquez; 1995:440). En consecuencia, los servicios de esta na~al_eza
constituyeron uno de los principales proveedores del empleo publico,
generando que el sistema de distribución de los empleos. ~e h~~a
caracterizado por una clientela amplia para puestos en la administrac10n
pública.
Los ejes de funcionamiento del Estado distribuidor

Dado que el sistema político de Venezuela presenta los tres r~sgos
que nosotros acabamos de analizar, queda poner el acento sobre_ el eJe de
base que ha puesto en función los diversos componentes de este sistema. Se
trata de la renta petrolera.
Es necesario recordar que la economía del país presenta la
singularidad de un proceso de modernización muy rápida, q~e se ha apoyado
no sobre la ganancia productiva de los recursos excedentanos engendrados
al interior de su propia actividad productiva, sino sobre el uso de una renta
internacional (Asdrubal Baptista, 1989). Por consecu_encia, e_s s~l~~nte por
el carácter estatal de la renta en su origen que se realiza su distnbucion en el
seno del país con el objeto del crecimiento nacional. Dicho de otra m~era:
la distribución del producto no es más que el proceso de transferencia en
manos privadas de la renta petrolera del Estado. En relación a ésto, Arturo
Sosa. A, estima:
"La decisión sobre la distribución de la renta pública petrolera
es, por consiguiente, un asunto de participación políti~a. Desde e°:tonces,
quien obtiene el poder sobre el ~stado ve~e~lano, obtiene la capac1~ad de
·dir sobre la distribución del mgreso mas importante de la economia. Por
deci
1
l'u·
tróleo
eso en la historia contemporánea de Venezue a, po 1 ca Y pe
(re~epción y distribución de la renta) van de la mano" (Arturo Sosa, 1991: 9).
334

De esta manera, nosotros compartimos la op1D1on de Asdrubal
Baptista (1989) en el momento que precisa tres mecanismos a través de los
cuales pasa el proceso de transferencia de la distribución de la renta al
conjunto de la sociedad, con el objeto de mantener el equilibrio sociopolítico. En primer lugar, se puede mencionar el Gasto público. Durante
toda la historia petrolera del país, el Estado ha aprovechado el negocio
petrolero para llevar a cabo la modernización. Este proceso ha permitido
establecer una infraestructura administrativa que ha engendrado un gasto
corriente muy fuerte, una infraestructura fisica e inversiones productivas
(inversiones públicas), así como la transferencia de recursos fiscales a
diversos sectores y a través de los préstamos, de los subsidios y de las
exoneraciones.
El segundo mecanismo fue el de la sobrevaluación de la moneda
(bolivar) y de la libertad de cambio. Este mecanismo permitió subsidiar la
compra de moneda extranjera, fundamentalmente la divisa americana ($
US), así como la adquisición de bienes y servicios del extranjero para
reforzar la industrialización del país. Por ejemplo, el proceso de
acumulación en el sector agrícola venezolano estuvo ligado a la existencia
de una moneda sobrevaluada, la cual ha permitido obtener maquinas y
equipos a costos relativamente bajos.
Finalmente, la baja contribución de los impuestos exigidos por el
~stado a las personas fisicas y morales. Es decir, que el Estado recoge
impuestos cuyo componente fundamental es la renta petrolera, engendrada
fuera del proceso productivo. En este sentido, Asdrubal Baptista dice que
"cuando el Estado realiza sus gastos, de los cuales los particulares derivan
naturales provechos, hay una transferencia neta de recursos en favor de estos
últimos, toda vez que de su parte no hay contraprestación hacia el Estado"
(Asdrubal Baptista, 1989: 123, 124).

Las transformaciones del Estado distribuidor

Desde el fin de los años 70, el modelo económico construido a partir
de la asignación de recursos de la renta petrolera viene estando en crisis. El
reconocimiento explícito de esta crisis es la base de la puesta en obra de una
estrategia económica con nuevas orientaciones que buscan poner en marcha
una economía sujeta a las leyes de la competencia, más abierta y más
competitiva. Esta política económica evidenciaría el gran viaje de la
economía y de la política sociai5.

335

�Fue en 1989 cuando el gobierno venezolano, presidido por segunda
vez por Carlos Andrés Pérez, decidió presentar un programa de ajuste para
hacer frente a un Estado paternalista, a una dosis masiva de
reglamentaciones, a controles y a proteccionismos, así como a un sector
industrial público muy desarrollado. Este programa tenía tres elementos
fundamentales:
A.- El ajuste económico que comprendía la reforma de precio, el fin del
sistema de tasas de cambio múltiples y la devaluación, y el equilibrio del
presupuesto del Estado.

B.- El ajuste estructural: privatizaciones y apertura económica.
C.- Las medidas económicas.
Con estos tres componentes se trató conseguir, a la luz de un nuevo
modelo de distribución de la renta, un mecanismo distinto de funcionamiento
del Estado. Por primera vez el gobierno anunciaba no una situación temporal
sino un cambio en la estrategia y en la filosofia del gobierno. Se abandonaba
de súbito el Estado rentista de bienestar y se ingresaba por la vía de
propuestas programáticas impuestas a la economía de mercado. Esta
estrategia llega en un contexto de transición de la actividad económica,
engendrando así fuertes tensiones sociales y políticas. Estas situaciones
conflictivas permicieron poner en crisis las instituciones democráticas y la
6
capacidad de los partidos políticos en la gestión de la renta pública •
A pesar de esto. el gobierno de Carlos Andrés Pérez siguió adelante
con su programa. en el que se establecían algunas medidas para contrarrestar
el efecto del proceso de estabilización. Estas medidas estaban constituidas
por un conjunto de acciones como las transferencias directas de efectivo
hacia familias con hijos en el sistema escolar, la atención médica y la
entrega de alimentos a mujeres embarazadas y lactantes, y un nuevo sistema
de seguro contra el desempleo. No obstante estas iniciativas, en 1992 dos
intentonas militares sucesivas fueron vencidas, obligando a renunciar al
presidente de la República a seis meses de culminar su mandato.
Simultáneamente. actores estatales habían venido haciendo
proposiciones que apuntaban a introducir importantes reformas al Estado
distribuidor. La Comisión Presidencial de Reforma del Estado (COPRE),
creada en 1984, propuso por primera vez la modernización de las relaciones
entre el Estado y la sociedad civil en el orden económico, político, judicial y
social. Sobre la base de amplitud del funcionamiento del Estado, estas
proposiciones han apuntado a las siguientes acciones:
• Profundizar la democracia en el seno de los partidos políticos.
336

• Reformar la ley orgánica del sufragio.
• Poner en obra la elección popular, directa y secreta de los gobernadores
de las entidades federales.
• Reformar la ley orgánica del régimen municipal.
• Vigilar el financiamiento de los partidos políticos.
• Abrir la economía, respetando el principio de las ventajas comparativas.
• Redefinir el rol del Estado en la economía.
• Articular la política económica y la política social.
El ~pacto de ~~tas propo~~ciones así como el rol jugado por los
actores sociales y pohttcos permitieron al Congreso Nacional, en 1988 y
1989, promulgar la ley sobre la elección y la remoción de los gobernadores
la rf~rma de I~ _ley orgánica del sufragio, y la reforma parcial de la le;
orgamca del regzmen municipal. Esta última establece por primera vez el
estatus de la alcaldía como gobierno local.
El noveno Plan de la Nación, llamado Un Proyecto de País.
Venez~~la en consenso (1995-1999), propuso cinco grandes lineas
estrategicas para promover y establecer las bases de un desarrollo sostenido
políticamente, socialmente y económicamente. Estas cinco lineas están
ligadas a la inserción del país en el contexto internacional, la transformación
del . aparato pr~ductivo, la puesta en obra de un proyecto de solidaridad
soc~al, con~e_b1do para generar transformaciones en la participación de la
sociedad c1V1l, la transformación de la educación y del conocimiento
cambiando los sistemas de enseñanzas y, finalmente la reforma del Estado7~
~a política social en este plan es presentado en el capítulo
d_en~mmado _L~ calidad de vida y solidaridad social en el que establece los
s1gwentes obJettvos:
• Facili~ a toda l~ población el disfrute de los bienes y servicios
matenales de la calidad de vida, y
• ~r.omover una transformación cultural que sirva de soporte valorativo y
etico al proyecto de país, a la vez que garantice el acceso de la población
al consumo de los bienes no materiales (IX Plan de la Nación, 1995).
Estos objetivos se enmarcan en cinco dimensiones que el Estado
venezolano los define de la siguiente mariera:

1.- Garantía de las necesidades básicas para el desarrollo personal y
familiar
·
_En esta_ dimensión, el Estado instrumentaría un conjunto de políticas
sectonales onentadas a la satisfacción de las necesidades básicas de los
337

�ciudadanos y familias, así como a la garantía de sus dere~~os a la ~tegri~~d
personal, la justicia, la alimentación, la salud y la educac1on. Esta dimens1on
se fundamenta en siete estrategias:

• Impulso prioritario de la organización comunitaria y la acción pública en
las zonas populares.

4.- La promoción de la cultura y los valores

• El fortalecimiento de las familias y de los valores familiares que
sustentan el desarrollo humano.
• El mejoramiento de la situación de la salud.
• La política nacional de alimentación y nutrici~n.
.
• La construcción de un sistema eficaz de segundad social.
• La política de educación como parte del co~b~t: a la pobreza.
• La garantía de la seguridad ciudadana y la ~~sticia.
• Las políticas de atención integral a las famihas pobres.

Esta dimensión está orientada a promover y apoyar la construcción
del nuevo proyecto de sociedad, orientado a enaltecer valores y principios
de una sociedad productiva, pluralista, democrática y solidaria que se abra al
mundo, se desarrolle y se modernice en un proyecto común. Son varias las
políticas a desarrollar en esta dimensión:

2.- La integración estable al empleo y a las actividades productivas

• El rescate, la protección y la valoración del patrimonio cultural de la
nación.
• El estimulo de las manifestaciones artísticas y de todas las producciones
culturales venezolanas.
• Intercambio y proyección internacional.
• Fortalecimiento de las bases de la producción y la difusión cultural.
• La política de comunicación social.

Esta dimensión se desarrolla en base al fomento de la economía
.d
· e-~ocada
en forma prioritaria hacia los sectores pobres de la
so l1 ana,
1u
población. Este, constituido como un instrumento orgaruzatlvo para
aumentar la capacidad de negociación social frente ~ ~tros sectores., ~a
estrategia principal dirigida es vincular la política econom1ca c~~ la poh!1ca
social, orientada a la equidad, a la estabilidad ~ocia!, a la ~reac1on ~e ma~, Y
mejores empleos, y a la redistribución _de la r~queza med~~nte la. mvers1on
pública tendiente a la formación de capital social. Las pohtlcas orientadas a
satisfacer esta dimensión son:

El Estado impulsará una política para la juventud en el marco de la
estrategia para la integración social. Esta política se impulsará a través de
dos líneas:

• El desarrollo y articulación de un sistema de empresas asociativas.
,
• La incorporación de la microempresa a las redes de la economia

• El servicio juvenil.
• La política diferenciada e integradora del Estado hacia la juventud.

1

•

•

5.- La política para el protagonismo de la juventud

solidaria.

3.- Políticas dirigidas a la integración en la convivencia colectiva

!ª

Según el IX Plan de la Nación, la convivencia. ~electiva Y
cooperación comunitaria requieren de un proceso de edu~ac10~ qu~ ~otenc1e
las capacidades y actitudes de los individuos para asunur el _eJerc1c10 pleno
de sus deberes y derechos como ciudadanos. Es con este mst~en~o de
responsab1·1·d
1 ad compartida Comunidad-Estado con que las . orgaruzac1ones
. •,
· l
comunales de las zonas pobres servirían de vías para l~ p~rt1c1pac1~~ so~1a
y la relación con el Estado. Esta dimensión esboza las s1gu1entes pohticas.
• Mejora de los servicios públicos y del ambiente urbano.
• Asistencia habitacional.

338

Con estas políticas se puede observar muy claramente que el Estado
venezolano apunta de una manera prioritaria a darle respuesta, por un lado,
al problema de la pobreza, y por otro, a la pérdida de solidaridades entre
esta organización estatal y la sociedad, y entre ésta misma.

¿La política social del Estado distribuidor?

En el contexto de toda la experiencia rentista venezolana se podría
señalar que el Estado distribuidor ha impulsado algunas líneas de acción de
política social, orientadas al asistencialismo. Estas estuvieron adscritas unas,
y están otras, a diferentes burocracias ministeriales. Por ejemplo, la
Asistencia y la Seguridad Social 8 fue dirigida por el Ministerio de Sanidad y
Asistencia Social (MSAS) y organismos de la administración
descentralizados, tales como el Instituto Venezolano de los Seguros Sociales
339

�(IVSS) y el Instituto Nacional de Nutrición (INN); la política d~ emple~ _P~r
el Ministerio del Trabajo y la Oficina Central de Personal, el pnmero dirigia
el empleo correspondiente a la empresa privada, y la otra, el empleo público;
la educación es administrada por el Ministerio de Educación, y en un
tiempo la educación técnica por el Instituto de Cooperación Educat~va
(INCE); y recientemente la política familiar y el desarrollo social,
9
coordinada por el Ministerio de la Familia •

,..

.

En base a las características de los gobiernos democráticos del país,
podemos precisar, a la luz de algunos compo~entes de, evaluación de
políticas sociales, que el Estado venezolano a p~ir de la decada de ~~s 80,
más que sistematizar una política orientada al bienes~ de la pobl~cion, lo
que ha hecho es enunciar objetivos para el abordaje de los diferentes
problemas sociales. Vemos así cómo en el VI ~lan de_Nación (1,981-~985) el
aparte relacionado con el Desarrollo Sectonal Social pone enfasi~ ~n la
familia, la infancia y la juventud, así como en el desarrollo y fortaleclilllento
de la Seguridad Social. El siguiente, el VII Plan de Nación (1984-1988),
orientó su política social en dos vertientes; la una, la estrategia social, cuyo
objetivo fue alcanzar una sociedad más justa, tuvo como proyectos el
combate a la pobreza; el acceso a una educación más creativa, el
mejoramiento de la calidad de la atención a la salud; la racionalización ?el
proceso de desarrollo urbano y el impulso ~ la genera~i~n de e~pl~os y bien
remunerado. La otra, la estrategia polztica, definio su objetivo en la
profundización de la democracia y la descentralización. Fue durante este
periodo que el Ministerio de la Familia logra institucionalizarse. De esta
manera, entre el carácter distribuidor clientelar de la renta petrolera a causa
del monopolio de los partidos políticos en el seno del poder de los actores
estatales y los objetivos anteriormente expuestos, se evidencia una ~gidez
en su aplicación, que lejos de solucionar la pobreza, la reprod~Jo. No
obstante que la Constitución Nacional del país ( 196 ~ )_, en el Capi~o ~
(Derechos Sociales), establece la protección de la familia Y del matrimomo,
del niño y la salud, así como el derecho a la educación y_la cultura de ~odos
los ciudadanos; las políticas emanadas de los diferentes penodos
gubernamentales han sido parte más de un me~~smo de re~~ción de los
grupos sociales de poder estatal, que ha permitido a la poblacio~ l~grar el
acceso de una fonna residual a recursos escasos de orden economico, que
del cumplimiento real de los tres objetivos básicos de toda ~~lítica ~o~ial:
satisfacción de las necesidades básicas de toda la poblacion, objetivos
económicos y no económicos, orientados a mantener ingresos mínimos
regitlares y medidas de redistribución progresiva de recursos a objeto de
minimizar la brecha entre pobres y ricos.

340

Basándonos en el esquema de John Crane (1982) sobre los
paradigmas de inves~gación y aproximaciones de evaluación de políticas, se
p~e~e constatar a mvel de la valoración de la política social del país, lo
sigwente:
-

En cuant~ a la inclusión de los sectores concernidos, las políticas han
est~do onentadas a satisfacer objetivos políticos grupales y no de la
sociedad en el largo plazo. Aunque los sectores sociales más
beneficiados han sido los pobres urbanos de las grandes ciudades
(Caracas, Maracaibo, Valencia, Maracay, Barquisimeto), los actores
estatales han orientado sus preferencias con criterio utilitarista dado a
que ello ha permitido poner en práctica la regitlación del Estado'a través
del clientelismo y del manejo de una estructura de poder importante
para la reproducción social, tal es, la manipulación de la nación
el~ctoral, Y algunos grupos de interés como los sindicatos, las empresas
pnvadas y las asociaciones profesionales.

-

Al hablar de adecuación nos referimos a que el Estado distribuidor
v~nezolano no ha cumplido objetivos cualitativos en cuanto a política de
bienestar. Por el contrario, su intencionalidad ha sido guiada por el
~xces~ de recursos generados de la renta petrolera, razón que nos hace
mducir que el costo económico de la política social del sistema
democrático ha sido demasiado alto.

-

E_l sistema político venezolano se ha caracterizado por no ser equitativo
m desde el punto de vista económico, ni social, ni político. Esto se
expresa justamente en el momento que se evalúa la distribución de
beneficios y riesgos entre los diferentes grupos o personas involucrados
en _la~ ~olíticas sociales. Se ha podido constatar, según estudios
soc10logicos elaborados, que muchos recursos dirigidos a sectores
sociales son desviados a otros sectores en vista del clientelismo
electoral. Esta situación plantea el problema de la eficacia de la política,
puesto que los grupos favorecidos no están en concordancia con los
objetivos de la política.

-

Otra valoración importante a considerar es la implicación democrática
de los grupos sociales objetivos. Dicho de otra manera: considerar si
éstos están involucrados en la planificación, ejecución, mejoramiento,
fin~lización ~ evaluación de los programas generados por la política
social. En vista de que el Estado distribuidor venezolano se ha
caracterizado por el exceso de centralización y ejecutivismo ha
permitido que los actores sociales de la sociedad civil no encue~tren
espacio para impulsar sus propuestas democráticamente. Ello ha
341

�generado que el Estado se ha constituido en actor protagónico de todo el
proceso de la política social y económica.

A manera de síntesis

Esta reflexión, basada en el análisis del funcionamiento del Estado
venezolano, nos conduce a reafirmar que éste, a causa de su especificidad,
ha distribuido recursos proveniente de la renta petrolera sin darle un sentido
social de justicia. Cuestión que permite inferir que todos los gobiernos de la
democracia del país, a pesar del reciente intento de transformación del
sistema político, han producido políticas sociales que lejos de satisfacer las
grandes lineas maestras de la Constitución Nacional, lo que han hecho es
reproducir el esquema bipolar de la injusticia en la sociedad: la cada vez
más distanciadas pobreza y riqueza, reguladas por actores estatales que
dictan las directrices de acción así como sus objetivos grupales. De esta
manera, compartimos la reflexión de Alain Touraine cuando afirma que el
«Estado «movilizador» en América Latina ha unido en él objetivos políticos,
económicos y sociales. Lejos de separarlos, la organización estatal ha
querido integrar política económica y política social, modernización y
reforzamiento de la sociedad nacional, en un modelo único, elaborado por el
Estado ante que negociado por los propios participantes sociales a nivel del
parlamento» (1994:50). Por eso debe surgir, en la reforma del Estado
distribuidor venezolano, una dimensión de la política social que esté ligado
al replanteamiento del desarrollo, es decir al sentido integrador del
fenómeno. Esto implica que la «política social bosqueje una idea de política
desde la sociedad, entendida como un pacto entre las organizaciones
sociales, los gobiernos de los estados y los municipios» (Gabriel Torres,
1996:71). También que se parta de una definición amplia, donde se retomen
las nociones de actividades, de actores (no solamente acciones emprendidas
por actores gubernamentales), de problemas y de soluciones, articulándose
en una dimensión cualitativa de la evaluación que complemente la
dimensión cuantitativa. En otras palabras, es hacer menos público a las
políticas sociales. Se trata entonces de un Proyecto Nacional de Desarrollo
Social que no signifique una política asistencial destinada a ayudar a los
pobres a soportar su pobreza, sin rebelarse ante el obsceno enriquecimiento
de quienes ya lo son por nacimiento y otras ventajas (Manuel Caballero,
1997). Si repensar el Estado quiere decir reducir su acción en la sociedad,
repensar el Estado «distribuidor» en Venezuela significaría entonces que el
exceso de regulación de los actores gubernamentales sea minimizado con
objeto de democratizar con justicia la vida social, política y económica de
los actores sociales civiles de la sociedad. Así, al decir como Bernardo
Kliksberg ( 1998), se estaría planteando la necesidad de reconstruir el
342

Estado, avanzando hacia un "Estado inteligente", un Estado eficiente
centrado en papeles estratégicos para la sociedad en el que uno de ellos se
hallaría en el campo del desarrollo social. Sólo así se garantizaría la siembra
del petróleo con rostro social. Es el gran reto del nuevo gobierno electo el 6
de diciem~re de 1998 al plantearse como uno de los objetivos la
convocat_o,na a una Asamblea Nacional Constituyente que tenga como fin la
refundac10n de Venezuela sobre la base de la democratización del sistema
político, así como la combinación de la iniciativa privada y el libre mercado
con el compromiso social que alega debe tener el Estado.

Notas bibliográficas
1
_

Según Mirian_i Kor?Iith y Daniel H. Levine (1995:37,38), el término sistema de partidos

tien~ _cua~o ~~s1ones: 1.- los partidos son la herramienta básica de Ja acción y

movihzac1on ?~htica; 2.- esto asegura que el consentimiento y los votos sean Ja política

central ~ legitima; 3.- la dominación de los partidos figura en la metodología política
prevalec1~te alrede~~r de la p~opaganda, en las elecciones y ahora en Ja mass media; y 4.como. P~'.dos pohticos dommantes, ellos se convierten en la principal agencia para la
orgamzac1on y desafio de los conflictos políticos.
2

Desde su origen, la democracia venezolana recurrió a un sistema electoral clásico: el voto

por planchas cerradas de partidos, con asignación proporcional de los puestos parlamentarios.
'. Los actores c~aves varían_ en función de su práctica. Sin embargo, el esquema característico
~cluy~, ademas ~el gobierno, los principales partidos políticos (representados por sus
direcciones nacionales); el sector de los empresaríos privados capitalistas
(FEDECAMARAS), . el sector de los trabajadores (CTV), el Ejercito y la Iglesia
(representados por la Jerarquía) (Juan Carlos Rey; 1988:203).
4

La _«~iembra del petróleo», s~g~ Asdrubal Baptista y Bernard Mommer (1987), presenta
d?s ~1S1ones peif~ctamente delurutadas. La primera perspectiva, expuesta por Arturo Uslar
P~~ en 1936, estima que el destino deseado de la renta es el de la inversión productiva. Esta
vis1on e~ _expresada por la élite venezolana partiendo de la tesis del desarrollo capitalista de Ja
producc,1~n y de la productividad. La otra visión, salida de los movimientos populares
democraticos en Ven~zuela a partir también de 1936, expresa que es necesarío que la renta
~etrole~a . se . _con".r~~ce en una política de distribución popular así como en una
mdustnal1~~1on dirigida por el Estado, la cual cumpliría entonces la función de disolver al
sector tradicional de 1~ econo~a y de crear un mercado nacional con una alta capacidad de
co?1"ra. Esta perspectiva populista es la que ha reinado durante la historia contemporánea del
pais.
1

La políti~a basada_ en el _)ran viraje" representó el octavo Plan de la Nación (1989-1994), el
cual ~~to a la sat1sfacc1on de las necesidades alimentarias de la población de una manera
eco~o~ca Y segura sobre la base de una agricultura eficiente y competitiva mediante un
crecuruento acelerado y sostenible.
6

A un mes de iniciado el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez (febrero-1989), así como
de haber puesto en marcha el Programa shock de ajuste estn,ctural, se produjo una reacción

343

�violenta en la sociedad, con un estallido anárquico, "el caracazo". Por otro lado, las tentativas
de golpe de Estado, una en febrero y otra en noviembre de 1992, la primera liderizada por el
Coronel Hugo Chavez Frías, hoy presidente constitucional de Venezuela, así como las
reacciones de conformidad de los ciudadanos, hacen constancia del agotamiento de la élite
política del país, expresada por la falta de legitimidad tanto a nivel de las instituciones como
de los dirigentes políticos.
A través del programa denominado Agenda Venezuela, el gobierno de este país inició a
partir de 1996 un conjunto de medidas socio-económicas con el objeto de alcanzar la
estabilidad macroeconómica y la recuperación social. Este programa se ha basado en las
redes de servicios sociales fundamentales tales como educación, salud y vivienda, llevándose
a cabo con la meta de cubrir las necesidades de tres millones de familias. Los programas
sociales son los siguientes: programa de subsidio a la familia, el programa de nutrición en las
escuelas, el programa de donación de uniformes escolares, el programa de cuidado diario de
los hogares. el programa de subsidio para el transporte escolar, el programa de desayuno y
comida en las escuelas, el programa de ayuda a la madre para la alimentación de los niños, el
programa de protección del ciudadano viejo, el programa para las personas retiradas, el
programa estratégico de nutrición, el programa de empleo para los jóvenes, el programa de
ayuda social, el programa de ayuda de materiales médicos, los programas de provisión de
medicina.

7

En diciembre de 1997 se promulgó la «Ley Orgánica del Sistema de Seguridad Social
Integral», donde se establece que el órgano de dirección del Sistema de Seguridad Social
Integral es el Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social.
8

"'

9 Durante la presidencia de Luis Herrera Campins (1979-1984) se designó a una ministra de
estado para la participación de la mujer en el desarrollo. En los dos períodos siguientes este
ministerio de Estado fue creciendo e institucionalizándose hasta convertirse en lo que hoy es
el Ministerio de la Familia, cuyo objetivo principal es el de realizar y promover acciones
destinadas a la protección de la familia. así como el de la integración al desarrollo socioeconómico del país (Art. 38, Ley Orgánica de la Administración Central, 1995).

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345

�MONISMO, RELATIVISMO, PLURALISMO

s

a Arturo A los 30 años de la Constitución democrática. La participacón política en la
::v~
Vene~ela, Revista SIC, Centro Gumilla, año LN, No. 531, enero-febrero, 1991.
0

Isaiah Berlín y la filosofia de la cultura
Dr. Mario Teodoro Ramírez
Universidad Michoacana
de San Nicolás de Hidalgo
Nuestra cultura es nuestra; las culturas
son incomensurables; cada una es
como es, infinita en valor, como lo son
las almas a la vista de Dios.

I. Berlin1

Introducción

Las posiciones relativistas y pluralistas ganan cada vez más terreno en
el campo de las discusiones culturales. Diversas razones dan cuenta de este
triunfo: crisis de ideologías y proyectos sociales de corte universalista,
generalización de la idea democrática, ampliación de los procesos de
comunicación intercultural, movimientos migratorios y consolidación del
multiculturalismo, etc. Sin embargo, persiste en ciertos ámbitos y desde
ciertas perspectivas teóricas una desazón respecto a la validez del pluralismo
y respecto a las posibles o reales consecuencias negativas del relativismo
cultural -caos "ideológico", relativismo moral, nihilismo, regresiones
nacionalistas, conflictos bélicos.2 Estas preocupaciones no están
necesariamente ausentes en quienes sostienen concepciones relativistas y
3
pluralistas. Inclusive, no está ausente una preocupación por el
replanteamiento de los aspectos comunes a las diversas culturas y por la
necesidad de hacer posible (teóricamente, pero también prácticamente) la
comunicación y comprensión interculturales. Que lo anterior podría
llevarnos -después del escabroso pasaje por el relativismo y el pluralismo- a
la conformación de una nueva perspectiva universal, es algo que todavía no
podemos anticipar; lo que sí podemos hacer es afinar nuestros conceptos y
precisar nuestras expectativas.
Para ese objetivo nos parece útil retomar algunas ideas de Isaiah
Berlin, uno de los pensadores más reconocidos de los últimos años, y que
posee la rara virtud de combinar en sus escritos originalidad y profundidad
con pertinencia y claridad. En principio, nos parecen muy atinados los
argumentos que presenta Berlin en contra de la tradición "monista'' de la
filosofía occidental y, específicamente, en contra del "monismo
epistemológico". Damos cuenta de estos argumentos en el primero y
346
347

�segundo apartados de este trabajo para en seguida -tercer apartadoocuparnos de la defensa que Berlin hace de la especificidad e irreductibilidad
del conocimiento histórico-cultural. En el cuarto apartado abordamos el
asunto central de nuestra reflexión: la distinción que propone Berlin entre
"relativismo" y "pluralismo" y los argumentos que presenta a favor de una
posición pluralista (tanto en los planos epistemológico como histórico y
moral). Sobre esta base analizamos en el quinto apartado su planteamiento
respecto a la tensión entre libertad y reconocimiento, marco donde ubicamos
aspectos de su teoría política relativos a la discusión sobre el "nacionalismo"
y la relación entre culturas. Finalmente, en el sexto apartado hacemos una
serie de observaciones sobre el valor y las consecuencias del "pluralismo"
berlineano para afrontar y permitir aclarar diversos problemas relacionados
con la diversidad cultural, el conocimiento intercultural, y los aspectos
políticos y morales de la interculturalidad.

1. Crítica del racionalismo monista
Aunque la crítica epistemológica al racionalismo y, en general, al
pensamiento moderno-ilustrado se ha convertido en un truísmo de nuestra
época y se la ha llegado a identificar a veces con ciertas corrientes de
pensamiento concluyentemente antirracionalistas, existen pensadores, como
Isaiah Berlin, que por su filiación filosófica o por su estilo y talante intelectual
están libres de la sospecha de radicalismo o irracionalismo. Berlin llama la
atención por su capacidad para plantear o replantear de manera precisa algunos
de los problemas filosóficos básicos de nuestro tiempo y por su aptitud para
hacer ver el significado vital, el alcance humano, de ciertas discusiones teóricoconceptuales aparentemente abstractas. En todo ruomento Berlin ha hecho de la
"actitud crítica" la condición tanto como el efecto del pensamiento filosófico.
Esto significa que para él la tarea de la filosofia es comprender los problemas y
clarificar nuestra situación (teórica o práctica) antes que tratar de dar
4
"soluciones" o explicaciones últimas. Esta suposición -la de que es posible
encontrar respuestas últimas y únicas- subyace a la teoría positivista del
conocimiento, al pensamiento ilustrado moderno y, en general, a toda
"ilustración", esto es, a toda concepción racionalista monológica, ya en la
epistemología, en la vida práctica moral o en otras formas de pensamiento no
filosóficas como la religión.
Con la expresión "racionalismo monológico" designamos lo que Berlin
llama la "tradición central" del pensamiento occidental, "que se remonta por lo
menos hasta Platón", y que, según nuestro filósofo, puede caracteru:arse en
tomo a tres suposiciones básicas:

348

(a) que para todas las preguntas genuinas hay una y sólo una respuesta
verdadera, y que t ~ las demás son desviaciones de la verdad, y por lo tanto
falsas; esto se aplica tanto a las preguntas que tienen que ver con el
comportamiento Y el sentimiento, es decir, con la práctica, como a las que
tienen que ver con la teoría y la observación -preguntas de valor tanto como de
hecho-; _(b) que las respuestas verdaderas a tales preguntas son por principio
cognoscibles; (c) que estas respuestas verdaderas no pueden oponerse entre sí
pues una proposición verdadera no puede ser incompatible con otra; que'.
Juntas, estas respuestas deben formar un sistema armonioso. 5
. En suma, podemos decir que la tradición occidental dominante es: a)
morusta en cuanto a la verdad; b) racionalista en cuanto al procedimiento
cognoscitivo, y c) uniformista o universalista en cuanto a los resultados del
conocimiento. Cabe destacar que Berlin comprende de este modo no solamente
un programa epistemológico sino también una concepción ética o una filosofia
práctica, misma que se remonta igualmente a los orígenes de la tradición
occidental. En términos prácticos -morales o políticos- el racionalismo
monológico funciona con la idea de que existe una forma de la ''vida perfecta"
~ de la '_'sociedad perfecta", que es única, universal y necesaria, verdade~
mdependientemente de que se haya realizado o no, de que pueda ser realizada 0
no, válida "para todos los hombres, en todas partes, en cualquier tiempo".6
. Los, ?ºs aspectos o momentos del racionalismo monológico -el
ep1stemologico y el moral- se encuentran íntimamente vinculados e incluso se
refuerzan mutuamente, por lo que la critica de uno involucra necesariamente la
crítica del otro. Particularmente Berlin está interesado en observar las
implicaciones p~áctico-morales de esa crítica. Pues las consecuencias negativas,
nefastas en algun momento, del monismo son más preocupantes en el plano
moral que en el epistemológico. El "monismo ético" ha sido, según Berlin, la
fuente de las diversas visiones "escatológicas" o "utópicas" de la vida
histórica Y social, y es responsable en gran medida de la mayor parte de los
procesos sociales autoritarios, sectarios, violentos y hasta criminales que se
~ dado en la historia de la humanidad. Cuestionar esta persistente y casi
msuperable visión de las cosas es uno de los aportes imprescindibles del
pensamiento crítico-filosófico a la sobrevivencia del ser humano. Ahora
bien, no obstante la precisión y contundencia de la critica de Berlin al
racionalismo, él no va a defender en un ningún sentido una conclusión
irracionalista; por el contrario, va a tratar de mantener y defender -y en primer
lugar de comprender- la diferencia entre una actitud irracionalista meramente
'.'romántica", igualmente ahistórica y monológica, y una críti~a racional,
informada históricamente, de los límites e insuficiencias del ''racionalismo
mon~lógic~"- Precisamente, el uso por nuestra parte de esta expresión nos
permite dejar abierta la posibilidad de definir otra forma de racionalidad
(obviamente no "monológica", no monista).
349

�2. Critica del monismo epistemológico
La versión contemporánea más famosa del racionalismo monológico es
el "positivismo lógico" o "neopositivismo". A ella dedica Berlin, en sus
primeros escritos, una critica acuciosa. Según él, el positivismo lógico se
caracteriza porque realiza una doble reducción: en primer lugar, reduce toda
forma de conocimiento a una que se considera básica o paradigmática (el
conocimiento científico-natural); en segundo lugar, dentro de esta última busca
reducir los diversos componentes del proceso cognoscitivo a unas unidades
elementales, fundamentales -las proposiciones atómicas o de "contenido
empírico"-, de las que supuestamente todo provendría, y que proporcionarían
la justificación última de la validez del conocimiento. Con gran perspicacia
refuta Berlin la teoría empirista del conocimiento, mostrando cómo, a pesar de
las declaraciones explícitas tal teoría se encuentra profundamente comprometida
con la gran tradición de racionalismo monológico del pensamiento metafisico.
En el artículo «Traducción lógica», y en otros materiales incluidos en
Conceptos y categorías, Berlin muestra una rara capacidad para moverse
críticamente y con originalidad en el ámbito de la filosofia analítica. Profesor
también en Oxford, Berlin tuvo oportunidad de conocer y tratar a dos de los
más importantes representantes de esa tradición: A.J. Ayer y J. Austin. Esto le
permitió tener una comprensión aguda de los aportes y el valor de la filosofia
analítica tanto como de sus límites y eqtúvocos. Así, su perspectiva rebasa los
lugares comunes de la crítica al positivismo lógico -el formalismo logicista, la
exacerbada negación de la metafisica, o la fascinación por la claridad y el
rigor- para concentrarse en el carácter problemático y hasta absurdo de algunos
de sus supuestos y consecuencias.

.. .

Particularmente Berlin se dirige a la llamada teoría empirista del
significado, fundamento de la epistemología neopositivista. La idea de que
las únicas proposiciones de nuestro lenguaje que tienen significado son las
"proposiciones empíricas" (empirismo "deflacionario"), o bien de que todas
las proposiciones se pueden traducir, con reglas y referentes ad hoc, a
proposiciones empíricas (empirismo ''inflacionario"), no es una tesis
simplemente errónea: es un programa filosófico cuyas intenciones de fondo
-monistas y reduccionistas- resultan cuestionables, esencialmente inviables
y, al fin, carentes de sentido. Las "intenciones de fondo" -los supuestos- de
la teoría empirista del significado son, según Berlin, las siguientes: l) la
teoría del lenguaje como correspondencia, es decir, la suposición de que
existe algo así como un función básica -y tendencialmente única- del
lenguaje que sería la de "reflejar" o "describir'' la realidad, a partir de lo cual
otros usos del lenguaje (no descriptivos, sin '·correspondencia") resultarian
incomprensibles o puramente accesorios; 2) "la falacia jónica'', esto es, el
350

supuesto propiamente "metafisico" del positivismo, que consiste en asumir
la vieja creen:ia de _que la r~-~d está compuesta por "entidades" básicas y
elementales, constituyentes últimos que nuestro lenguaje y conocimiento
~bieran poder re~ejar al fin; _Y 3)_ "la búsqueda de la certeza", supuesto que
sigue de los antenores y los smtetiza en términos de teoría del conocimiento
científico consiste en creer que la tarea de la ciencia estriba en alcanzar unas
"proposiciones incorregibles", esto es, unívocas, exactas y plenamente
"garantizadas". Según Berlin, este supuesto, como los dos anteriores no
tiene sentido, pues "para decir algo significativamente acerca del m~do
tenemos que traer a colación algo que ya no es la experiencia inmediata (se~
lo _que fuere lo que signifique 'inmediata'); a saber: el pasado y el futuro, y
obJetos ause~tes '!. otras pe~sonas,_ y posibilidades no realizadas, y juicios
gen~es e hipotet1cos, y as1 sucesivamente". 7 Como no podemos evitar esto,
es decrr,_ ~orno en t~o _proceder cognoscitivo tenemos que dar por supuestas y
hasta Utilizar propoSiciones que no son incorregibles, resulta que "la única
manera de estar absolutamente seguros consiste en no decir absolutamente
nada".ª Es a esta pureza silenciosa a donde nos conduce tendencialmente la
teoría empirista del conocimiento.
Cabe insistir en que la clave de la crítica de Berlin debe buscarse por el
lado de los "supuestos" del positivismo lógico que él se propone esclarecer, y
no solamente por el lado de los limites de los procedimientos empíricos o
formales de la verificación o corrección de las proposiciones. La limitación de
estos procedimientos no tendría que ver con que hubiera una "resistencia" de lo
rea_} a nue~ dis~sicione~ cognoscitivas o una condena de nuestro lenguaje a
la mexacntud, a la incapacidad de "describir''. Tiene que ver con el hecho de
que cualquiera de los elementos de nuestro lenguaje sólo tiene sentido en
relación con otros -no hay lo "cierto" o "incorregible" sino porque hay también
lo• ""ft'ft-"
1cm,u , 1o. "dudoso" , 1o " corregi'ble", lo meramente ''probable", etc. Y,
c_iertamente, nmguno de estos elementos puede ser absolutizado y "separado" a
nes~o de perder su capacidad para significar algo coherente. En otras palabras,
Berlín ~mparte -quizá sin proponérselo- la tesis hermenéutica (gadameriana)
que sostiene la preeminencia de la "comprensión" sobre el "conocimiento'' y
los elementos "empírico-positivos" que él nos aporta.9 Ciertamente, su
perspectiva no deja de ser propia y se distingue claramente de ciertas
radicalizaciones hermenéuticas en que para él la preeminencia de la
"~~prensión ~el sentido", es decir. la preeminencia de nuestro lenguaje en sus
múlnples funciones sobre alguna de éstas no elimina la posibilidad de que
~o~ hablar de verdad, objetividad o confiabilidad respecto a los
conoclilllentos que las diversas ciencias nos proporcionan. Lo que dice Berlin
su tesis hermenéutica, es solamente que para que una "proposición empírica':
tenga "sentido", es decir, comprensible para un ser humano, es necesario que
haya en nuestro lenguaje otras proposiciones distintas de las empíricas y que
reconozcamos que ellas también tienen "sigrúficado". Así pues, sostener-como
351

�-=-Mln función del lenguaje es la
·· ·
que una deteTI.lllilllU4
hace el neo~siti~~o- . te" seria como sostener, por eje°:'plo, ~ un
"fundamental o e t e ~ .
ue en consecuencia, el sistema
organismo no se mantiene smd ~e~tarst~ yq
éstos deben "reducirse" o
digestl·vo "determina" a los emas'lsi e
''traducirse" en los términos de aque ·

q:ie

d .sta metafisico cualquier búsqueda de
Igualme~te? desde el p~~.~ :sulta también un afán absurdo. Pues, si
"componentes últimos de la reali
,
d finir x? Tendríamos que hacerlo
,
x'
·cómo podríamos e
.
e•
ul
''todo no es mas que ,. ~
''n s x" pero entonces la 1orm a
necesariamente en relac1on ~ algo ~e tiºod e Debemos aceptar que la única
.
ul r::...1
imposible o smse111 o.
.
d
morusta res ta éllsa,
.
estro conocimiento del mun o
manera de hacer que _nuestro len~ ;;,;~pción de la realidad una postura
tengan sentido es asunuendo en nue l
este pluralismo básico no está
''pluralista". Sin em~argo, cabetalac ~o=da de ciertos componentes en tal
afirmando que la realidad como
es
.ón de ue hay una pluralidad
o cual número; solamente establece ~~ l~ asunc1. dibl2 para la posibilidad de
de seres o modos de ser es una condicio~ im¿re:~eza de la argumentación
nuestro conocimi~nto y _n~estro len~~- a las condiciones del pensamiento-,
pluralista de Berlin es l~g,ca -se reafi.rmaciones a priori sobre lo que existe o
no ontológica o metafisica-no hace
no existe en el mundo-.
.
,
sitivista es insuficiente como teoría del
Así pues~ la ~p1stemologia ~:po teoría del conocimiento en gen~.
conocimiento c1&lt;:°tifico ~ ~s r,arci :mo a de la "ciencia unificada"- Berlin
Al ''monismo ep1stemolo~co -el .P , ~ta ara asumir y comprender la
opone una "epi~mologta pl~~~oc~e!to científico, de corte empirista
complejidad del ID1smo proce~ e cdar d
ta de otras formas y modos del
y natmalista, y para hacer posible, y
e cuen
,
conocimiento humano.

3. Pluralismo epistemológico y conocimiento histórico
.
.
de la crítica al "monismo
Una consecuencia impo~te
y replantear la diferencia
, . ,,
que nos permite retomar
. .
l
epistemo ogico es
.d d 1 todo entre el conoc1ID1ento
fundamental, nunca ace~ta_da y ahis~t' ·ªco e entre '"las ciencias" y las
. ,
l conoc1ID1ento
s on '
.
,
científico Y e
.
ensadores de nuestro tiempo que mas
"humanidades". Berlm es un~ de
dad especificidad cognoscitiva de
han contribuido a de~ender la rrre,, uclti ihi~st ·a antropología, la psicología,
" .
as humanas - a
on ,
ºfi .
las llamadas c1enc1
.
.
. . s do , ticas del cientl cismo
etc.- frente a las prete°:5iones imp~n~1stade~de s~inicios en la Ilustración
moderno. Básicamente este ha ~onsis o, e osible y necesario aplicar los
del siglo XVlli, en la cre~ci~ d~;~:l :o~ocimiento científico al campo
métodos, supuestos y proce 1ID1en

¿ºs tr y

352

de lo social-humano, a fin de alcanzar en algún momento un saber en este
campo tan preciso y exacto, y con capacidad de explicación y predicción tan
firme, como el que nos ofrecen las ciencias naturales. Esta pretensión no es
solamente parte de un programa epistemológico, expresa más profundamente
una cierta forma de entender al ser humano, cuyos supuestos principales, y
no puestos en duda por el cientificismo ilustrado, serían: a) que la
humanidad es una sola y la misma en cualquier circunstancia y en cualquier
época (que hay algo así como una ''naturaleza humana", una "entelequia"
que subyace a las diversas, casi infinitas, modalidades en las que el ser
humano se realiza en el espacio y en el tiempo); b) que a lo largo de la
historia esa humanidad única ha ido avanzando paulatinamente, en un
sentido teleológico-progresista, hacia estadios de mayor conocimiento y
perfección, superando definitiva y felizmente estadios de oscuridad,
ignorancia y fanatismo; y c) que, por ende, los rasgos esenciales y superiores
de esa "naturaleza humana" son aquellos que tienen que ver con el desarrollo
de las capacidades intelectivas y cognoscitivas y con las posibilidades
transfonnadoras y liberadoras de la acción práctico-técnica. Desde este
punto de vista, para un historiador ilustrado (Voltaire) hay bien poco que
indagar: ''la historia es un desierto árido con unos cuantos oasis''. 1º La
mayor parte de ella puede ser tranquilamente desechada: "¿quién quiere
saber acerca de Salmanasar o Mardockempad?", ¿y de tantos e inacabables
datos relativos a acontecimientos fútiles, pasiones terribles, hábitos
incomprensibles, mitologías exóticas, visiones infructuosas? En fin, la
Ilustración -y todas sus variantes posteriores- sólo hace posible la aplicación
de los métodos científicos al campo de lo humano a condición de
desvirtuarlo, de suplantarlo por algo en que ya no se reconoce en lo que
verdaderamente es.
Otros pensadores contemporáneos de la Ilustración denunciaron desde
entonces esa suplantación, esa visión fundamentalmente errónea de lo que es
el ser humano y de nuestros medios para "comprenderlo". Berlin ha
dedicado diversos trabajos a recordar y revalorar las concepciones, a veces
oscuras y en aspectos equívocas pero siempre agudas y profundas, de Vico y
Herder. Autor de una verdadera revolución intelectual, Vico introduce la
idea -mantenida y desarrollada por posteriores pensadores historicistas y
humanistas- de que la tarea del historiador no es relatar una serie de hechos
Y ordenar una serie de datos sino tratar de aprehender las intenciones
humanas que se ocultan detrás de esos hechos, los valores, las ideas, y las
fonnas de vivir y sentir de los actores de aquellos acontecimientos, mundos
o épocas. Y sólo este conocimiento nos enseña lo que realmente son los
seres humanos, lo que son sus obras, sus actuaciones, sus culturas. Para
Vico, "comprender la historia es comprender lo que los hombres hicieron en
el mundo en que se encontraron, lo que exigieron de él, cuáles fueron las
necesidades sentidas, las metas, los ideales". 11 Pero, ¿cómo podemos obtener
353

�..

este conocimiento?, ¿cómo podemos acercamos a otras mentes? Vico no
creía que fuera imposible, ni siquiera que planteara mayores problemas. El
caso es que podemos hacerlo; que contamos con el lenguaje y con diversas
formas de expresión de la vida espiritual. Basta que "imaginemos" cómo es
la experiencia del otro. Es la perspicacia imaginativa -en las antípodas del
entendimiento analítico- el modo de conocimiento propio de la historia y del
conocimiento humanístico en general. Sólo ella nos permite y asegura que
estamos en el punto de la cuestión: acceder al mundo de otros hombres y
otras mujeres y comprenderlos como tales. Esto lleva naturalmente a una
visión de la pluralidad, irreductibilidad e inconmensurabilidad de las épocas
y las culturas. Dado que cada época o cada cultura debe comprenderse a
partir de ella misma, es falaz suponer que existe una sola cultura, la misma
para todos los seres humanos, y es también inaceptable, como desarrollará
posteriormente Herder, ya en la época del romanticismo, que podemos
comprender aspectos de una cultura separados de la "totalidad" que
conforman. "Cada cultura tiene su propio y único Schwerpunkt ('centro de
gravedad'), y al menos que lo tengamos a nuestro alcance, no podemos
entender su carácter o valor". 12 No hay, por ende, una sola sino muchas
culturas; y ellas deben ser comprendidas a partir de ellas mismas y no de
criterios extrínsecos y ajenos. "El juzgar una cultura con el patrón de otra,
demuestra un fracaso de la imaginación y el entendimiento. Cada cultura
tiene sus atributos propios que deben ser captados por ella misma en su
interior". 13 La tarea del historiador y del humanista en general es
comprender lo propio y singular de cada modalidad de la praxis humana,
tarea ésta que no puede tener otro objetivo más que el de ampliar la propia
comprensión de nosotros mismos en tanto que humanos.
Berlin ha desarrollado por su cuenta las inspiradas tesis de los
filósofos historicistas clásicos. En el artículo «El concepto de la historia
científica» se ocupa precisamente de demostrar que la historia no se ajusta a
los moldes y procedimientos del conocimiento científico. Su forma de
conocimiento no es la deducción. ni la inducción. ni la generalización, ni la
verificación empírica precisa. ni tampoco. ob,iamente, la cuantificación o la
predicción exacta de los acontecimientos. En fin, está fuera de lugar la
expectativa de que el objetivo del historiador sea llegar a ciertas ''leyes
generales'' o '·constantes uni,ersales·· de los fenómenos históricos. Y esto,
nuevamente la vena lógica de Berlín, no por una cierta imposibilidad de
principio. por una falla o defecto de los métodos de que hace uso el
historiador, sino por la simple razón de que tales generalizaciones o
regularidades no tienen sentido ni utilidad y son esencialmente inexactas
respecto a aquello que se trata de conocer: precisamente, la singularidad de
un acontecimiento, lo que él tiene de nuevo y distinto a los demás. La única
manera de acercarse cognoscitivamente a esa singularidad es poseyendo la
rara habilidad para concatenar diversos datos, quizás aleatorios y hasta
354

distantes entre sí, para hacer con ellos una "textura" que permite comprender
y entender lo que se nos da. Este proceder no se parece en nada a ·
d
los del pensamie~to científico. '.'Lo que pasa en el pensamiento
par~ce mucho mas a la operación del sentido común en que entret ·
vanos co
t
. .
,
eJemos
, .
ncep os Y propos1c10nes generales, a primera vista independientes
lo~camente, y hacemos que vengan al caso de una situación dada de l
meJor manera posible". 14 En general, no se trata en el pen.,.,. ....; t hi t, • ª
" 1· ,, -d
•.
= e n o s onco
de exp 1car
e utilizar un esquema "causal" en el se ti.d
,·
b. ·
·
"
n o empmco? ~eti~o- smo de comprender", de adentramos a las razones, motivos
mtenciones ~ pr?yectos de los seres humanos que estudiamos. El uso dei
porque •en• histona, la respuesta a la pregunta "&lt;.,· por que·?"
· , a un
• e n re1ac1on
acontecumento o una acción, funciona más de acuerdo con la manera como
~bran:ios en nu~stra vida cotidiana y comprendemos expresiones tales como
María perdono a Juan porque lo quería". Lo que nos permite entender y
ace~~ esta resp~esta es el modo de ser de nuestra propia experiencia la
posib1hdad
tr
odded vivirhalgo parecido a la relación referida, y , en gener'al,
nues o m o e ser umanos, que nos capacita para entender, o poder llegar
a hacerlo, a otros co~o nosotros. Porque "no soy aquí primordialmente un
observador extern~, smo que yo mismo soy un actor; comprendo a otros
seres human?~• Y se lo que es tener motivos, sentimiento y obedecer a reglas·
porque tambien soy humano". 15
'

i::~~ ;

En fin, lo qu~ ~l . historiador tiene que poner en juego para
~omprender un hecho histonco es lo mismo que siempre está poniendo en
Jueg~ para actuar Y moverse en su mundo, para vivir y convivir con los
demas, darse a entender y entenderse con ellos. Berlm· llama a ta
"capaci.dad" - 1a capacidad
.
es 16
de ser humano- tener sentido de la realidad
~sto es, ~ener "sentid~" para aprehender y comprender una serie c~si
~perc~p~ble Y ª!eato~a de datos, matices ínfimos, gestos evanescentes,
giros mmusc~os,_mtenciones que son apenas un temblor, y a través de todos
ellos J&gt;?der identificar un esti_lo, un idea, un modo de ser O una cultura.
~emasiado numerosos, demasiado complejos, sutiles e indiscernibles entre
si ~sultan esos datos como para ser identificados, mencionados, ordenados
registrados_ Y expuest~s '·en un lenguaje científico neutral". 17 Desde est~
punto de vista, resul~- ~~lmente absurda la pretensión de que el historiador
deba procurar una v1s10n neutral" de los hechos, esto es, que deba tratar de
poner en suspenso sus propios "valores" y ''valoraciones". ¿Cómo podría
enton~es . comprender los valores que constituyen esencialmente la
e~J&gt;C:~enc1a de_ los otros y son un componente fundamental de los fenómenos
~ston~os:, sociales y cul~al~s estudiados? No se trata de que el historiador
..m~r~ic~, , ~~l~a B~~llll, smo de que esté consciente de que por más
ob~etivo Y dis~~e q~e q~era ser respecto a lo que estudia no puede
~bviar su comprension axiológica y su juicio valorativo, ínsitos en su manera
e ser Y comprender el mundo y en sus procedimientos cognoscitivos. Aun
355

�intentándolo, resultará al último que la pretendida objetividad o neutralidad
terminará siendo ella también una "toma de posición" y un tipo de
compromiso valorativo.
Por otra parte, cabe observar, aunque brevemente, que el
conocimiento histórico y la misma acción histórico-social se parecen, tienen
rasgos y supuestos semejantes. El "sentido de la realidad" no es solamente
privilegio y requisito del buen historiador, del humanista. Todavía más, es la
condición y el rasgo del sujeto que actúa socialmente, del político; es aquello
que distingue -y no sólo desde el punto de vista de la eficacia- al buen
político del mal político. Igualmente, el saber del político no es ~ saber
teórico-científico, o un saber de principios y doctrinas abstractas. Existe en
su actuar "un elemento de improvisación, de tocar de oído, de ser capaz de
valorar la situación, de saber cuándo saltar y cuando quedarse quieto, que
ninguna fórmula, ninguna panacea, ninguna receta general, ningún talento
para identificar situaciones específicas como ejemplos de leyes generales,
podría sustituir". 18 Esto significa, y tal es la preocupación ~d~ental de
Berlin, que la historia real (efectiva) no es un proceso detemurusta, que la
humanidad no es una entelequia, y que la verdadera acción político-social es
una aventura creadora, un ejercicio de libertad. Es decir, que la libertad
sigue siendo, a pesar de todos los determinismos cientificistas, ideológicos o
mediatizadores, un rasgo, un valor, un desafio de la acción humana, de la
19
vida social y de la historia.

4. Del relativismo al pluralismo

Cuestionar el monismo epistemológico y la pretensión de cientificidad
en los estudios histórico-sociales, abogar por el uso de la imaginación, la
comprensión y el compromiso axiológico del investigador, ¿no nos lleva a
postular un subjetivismo total, un "relativismo cognosciti~o" y a fin de
cuentas a un "relativismo general" respecto a las cuestiones humanas
básicas? Berlín se cuida de esta implicación. Según él, el reconocimiento de
las peculiaridades y problematicidades del conocimiento histórico-social no
debe atentar contra el sentido de verdad, objetividad y validez que este
conocimiento, como cualquier otro, debe cumplir. Volviendo a sus
reflexiones sobre el pensamiento ilustrado y contrailustrado del siglo XVIII,
Berlin muestra que los creadores del historicismo no avalaban una posición
"relativista". Ni Vico ni Herder veían mayor dificultad en el conocimiento
histórico y en la comprensión de la "diversidad" histórica y cultural de la
vida humana. Es decir, no eran en ningún sentido relativistas
epistemológicos; le resultaría bastante extraña la idea de que '.'no podemos"
tener un conocimiento de la historia y la sociedad, pues, más bien, en el caso
de Vico por ejemplo, creían que se trataba del conocimiento más cercano,
356

profundo y útil que podemos alcanzar (puesto que es verdadero, ante todo, lo
que hacemos). Pero ¿eran relativistas en un sentido axiológico y moral? Es
decir, ¿consideraban que los valores eran históricos, que eran relativos a una
époc~ Y cultura, Y só~~ válidos en sus límites? Berlín responde
negativamente.ª. esta cuestion. Tampoco en un sentido axiológico eran Vico
y Herder relativistas. En verdad, el relativismo tiene que ver con otra cosa:
n? ~on la idea de q~e las épocas y las culturas poseen concepciones y valores
distintos. y hasta mconmensurables, sino con la suposición "de que las
perspectivas de los seres humanos están inevitablemente determinadas por
fuerzas de las que comúnmente no tienen conciencia",2º esto es con la
suposición de que los valores, las ideas, las intenciones y proyectod que los
seres humanos nos formamos para vivir y actuar son, en realidad máscaras
que oc~tan intenciones oscuras, intereses aviesos, conveniencias ~ersonales
o necesida~e~ pedestr_es'. esto es,. que en realidad no son valores. Es por esto
que el relativismo esta siempre signado por el "nihilismo".
Lo que Vico y Herder nos enseñan es otra cosa, según Berlin: que hay
muchos valores. Ellos "nos exigen mirar la vida como abarcadora de una
pluralidad de valores. igualmente genuinos, igualmente esenciales y, sobre
todo, igualmente objetivos; que, por lo mismo, no pueden ser ordenados en
una jerarquía atemporal, o juzgados en términos de una norma absoluta". 21
~sí. p.u~s, :l "~!urali~?1o", a diferencia del relativismo, no niega la
obJettvidad -el valor - de los valores, pero, en oposición al universalismo
monista, no cree que existe una jerarquía axiológica única, objetiva y
absoluta. Lo que es relativo, diverso e irreductible es la ''jerarquía", la
"escala de valores" que caracterizan y definen a una época o a una cultura
··cuestión que, desde luego, conlleva la permanente posibilidad del conflict~
inelu~i~l~ en~e valor~s, así como la incompatibilidad entre las perspectivas
de civihzac10nes diferentes o de etapas diversas de una misma
civilización". 22 Pero éste ya es otro problema.
El relativismo no es entonces la única alternativa al universalismo al
•'unifonnitarismo", remarca Berlín: hay además el pluralismo. Ciertame~te
el relativismo es como una vía de acceso al pluralismo: una sana y razonabl;
conciencia relativista es un requisito casi indispensable para ampliar nuestra
percepción y comprensión de la realidad y especificidad de los fenómenos
culturales. Más que ciego a la diversidad cultural, el "universalista" no tiene
tacto pai:a la cu~tura como tal: todo fenómeno y realidad cultural le parecen
una_,~eahd.~d epifenoménica, secundaria, artificial, si acaso anecdótica, y al
fin irreal . Poner cotos a esta actitud y volvernos más sensibles a la cultura
es el gran aport~ del relativismo. Pero el relativista quiere tirar al niño junto
con ~l agua sucia. De negar que ·•sólo hay una cultura que vale" concluye, a
traves del condescendiente "todo vale igual", que ninguna vale, y que, en
general, "nada vale", esto es, que las realidades culturales no tienen ningún
357

�sentido de objetividad y validez y que únicamente remiten al vaporoso
campo de los intereses, gustos y deseos. Paradójicamente, el relativista
extremo se reencuentra con el universalista abstracto en su común
denegación de la "objetividad", ciertamente propia y específica, de los
fenómenos culturales. Ellos son algo meramente "subjetivo": simplemente
uno cualifica tal rasgo en forma "negativa" (el universalista) y el otro en
forma "positiva" (el relativista). Ninguno está en posibilidades de reconocer
y aceptar un grado de objetividad y validez en las realidades culturales como
tales o bien en cada una de las diversas culturas particulares.
Así pues, el pluralismo consiste en asumir que hay muchas culturas,
muchos y distintos (aunque no ilimitados) sistemas de valores, que ellos no
nos son en principio inaccesibles e incomprensibles y que podemos incluso,
hasta un cierto punto, sopesarlos y juzgarlos; o, al menos, que no podemos
suponer que nos sean totalmente ajenos y distantes. "Hay muchas clases de
felicidad (o de belleza o de bondad o de concepciones de la vida), y a veces
son inconmensurables; pero todas ellas responden a las necesidades reales y
23
las aspiraciones de seres humanos normales". Podemos, naturalmente,
compartir unas visiones y rechazar otras, indignarnos incluso ante algunas.
Pero no podemos decir que no las entendemos. En realidad, lo que se está
sosteniendo cuando se dice que "no podemos entender" otras culturas es que
no podemos aceptar su "sistema de valores", o que no lo consideramos tal. Y
cuando una posición universalista y monista niega la diferencia y diversidad
de los mundos culturales y nuestra posibilidad de comprenderlos, lo que dice
en verdad es que considera inaceptable que haya diversos sistemas de
valores. Y este es el punto medular del monismo: la creencia en que existe,
ahora en algún momento pasado o futuro, un único, definitivo, absoluto y
plenamente "armonioso" sistema de valores. Un sistema donde quedan
superados los conflictos y las contradicciones, donde todos los valores
convienen entre sí, son felizmente compatibles, y no nos plantea otro
problema que el de cómo aplicarlo y dejarnos conducir por él. Este
"idealismo", tan viejo como el pensamiento humano mismo, es fuente de
toda clase de dogmatismos, intolerancia, incomprensión, frustración e
incapacidad de vivir. Es lo que, por fin, debemos cuestionar y sustituir por
una nueva, más humana y realista, concepción de las cosas.
El punto clave para Berlín es que, en el plano de nuestra experiencia
real, los valores no son necesariamente compatibles, que pueden entrar y de
hecho entran en conflicto. Esta situación es, simplemente, inherente a la
"condición humana"; así es y así será siempre, mientras el ser humano sea
humano (y ni siquiera es incuestionable que para un "entendimiento infinito"
no haya conflicto de valores). Identificar un estadio de perfección humana
con la situación en que los conflictos de valores (y quizás, todo tipo de
conflictos) estén resueltos no es un ideal falso o inalcanzable para el ser

humano, es, llanamente, un ideal absurdo. Pues si hay valores es porque
somos seres que actuamos libremente, que podemos eleair d 'dir tal
1
d
· , y d 'd
o~ Y eci
o
cua curso e accion.
eci ir significa que a veces tenemos que optar
un_ valor en contra de otro -sin que éste implique que este otro sea fals~º;
deJe de valer, pues en otra circunstancia podemos actuar al
tr · y
I
t
b, b
con ano.
~o amen e un ~ aro, como calificaba con lucidez Schiller, cree que hay un
'valor absol~to , que va antes que todos, subordina O niega a los demás, }
debe ser realizado cueste lo que cueste. Justicia libertad igualdad
dad
· d d
'
,
, ver ,
1ealtad • pie
a .. etc., son todos valores, a veces, qw·za·s raras, son ·mas
· o
menos. compatibles
entre
sí
a
veces
no·
y
tenemos
d
·d·
,
. . , .
,
que eci rr cuál
prefe~mos, cuales son pnontaríos y cuáles pueden posponerse. "Algunos de
los bienes supremos no pu~den coexistir. Ésta es una verdad conceptual.
Estamos condenados a elegir, y cada elección puede conllevar
· d'da
·
bl ,, 24 ,
. .
•
una per i
irrep~a e · . _Ese es nuestro pnvileg10 y ésa nuestra responsabilidad.
Ele?'mos, deci~os algo, incluso de forma drástica. Pero nunca podemos
olvidar que ha sido una decisión, por ende, "que podemos estar equivocados
~ue . nuestra certeza acerca del efecto de tales medidas conduc~
mvanablemente al sufrimiento, en otro caso evitable, de inocentes". 25 No
hay_ 1_13da peor, m?ral y humanamente hablando, que decir que ciertas
d~~,szones no h?n sido tales, que en realidad son aplicaciones de un mandato
~1vmo, etapas meludibles para alcanzar un ideal impoluto consecuencias
inmutables de la lógica implacable de los "hechos·• 0 de la .:histo · ., N d
de st ti
d d
na . a a
. ~ o ene en ver a ~ntido y razón de ser. Ningún valor hay que pueda
Jushfic~, ~ue pueda legzhm~; de fonna a priori e incontrovertible, el exceso
de sufrinuento. Y la ~oluc1on, la regla básica que nos propone Berlín es
bastante modesta y simple: .
mejor que puede hacerse, como regla
g~ner~I, es mantener un eqwlibno precario que evite el advenimiento de
situa_c1_ones desesperada~, de alternativas intolerables -ése es el primer
reqwsito para una sociedad decente; un requisito por el que siempre
podremos luch~, a la luz del limitado espectro de nuestro conocimiento, y
ª~ de nue~tra imperfecta comprensión de los individuos y las sociedades.
; 1erta hu~ruldad ,,en estos asuntos es muy necesaria". 26 La renuncia a los
grandes _ideales no es una renuncia: es un reencuentro con la vida, un
co~~rom1so con el presente, con los demás que siempre están ahí una
opc1on por nuestro deseo y nuestra libertad.
'

' .L~

5. Libertad y reconocimiento, crítica del nacionalismo

¿Es posible combinar una defensa de la libertad individual y los
d~rec~os humanos. básicos con una posición que reconoce y acepta la
: 1verSidad Y plurahdad de las culturas? Berlin responde que sí, siempre y
uando seamos capaces de pensar con prudencia y creatividad, es decir en
tanto superemos las formas esquemáticas, "cuadradas", unívocas y definit¡'vas

358
359

�del pensamiento. Básicamente se concibe a Berlin, y él así se asume, como
un liberal, en lo mejor de la tradición clásica, en la línea d~ ~ocke, Cons~t
y Stuart Mill. Berlin se identifica particul~ente con el últuno, co~ ~~en
's allá de principios e ideas, actitudes y una aguda sensibilidad
comparte, ma
.
l'b al · 'fi
hacia el problema social.27 Al igual que Mill, para Berlin ser 1 er . si~ ca
primordialmente cuestionar y denunciar todas las forma~ de domm~cion Y
opresión, todas las formas de imposic~ón_ ~ control social, es dec_rr,. todo
aquello que atente contra la libertad del mdividuo -aun aquellas restrl~ciones
que benévolamente plantearían asegurar o encauzar racionalmente esa libertad
en un sentido "positivo"-.
8

y éste es el punto de la teoría de la libertad ~e Berlin.~ Su insistencia
en que no se deben confundir dos conceptos de libertad diametra~ente Y
esencialmente distintos: el concepto negativo y el concepto po~ztzvo. El
rimero -propio de una postura liberal e individualista- es el ~entido ~n el
~ue hablamos de que alguien es libre "de", es decir,_ q~e no esta sometido a
algo, es independiente y no acepta obstáculos y restr1cc10nes al desarr~llo de
sus actividades y al cumplimiento de sus deseos. El se~do es el senndo en
el que hablamos de que alguien es libre "para", es ~ecrr, del uso que v~, a
hacer de su libertad y del sentido que le va a dar. ~qw se pr~gun~ por qwen
es el "sujeto" de la acción libre; el concepto de ~1~rtad ~e idennfica con el
de "autodirección", "autocontrol" o "autonomia :_es libre el ser que ~s
"dueño" de sí mismo y actúa conforme a sus propios mandatos, para m~s
precisión conforme a los mandatos que su razón le indica, pues toda teona
de la "libertad positiva" conlleva una concepción del ser humano como ser
"racional".

..

Vemos la sutil pero fundamental diferencia entre ~bos conceptos.
No hacerlo ha llevado, según Berlin, a discusiones inn:~esarias,_y, lo que es
peor a confusiones y errores garrafales. ¿Ser libre es que na_die mande en
o ser libre es que "yo mande en mí mismo"? ~~ual de l~s dos
definiciones es prioritaria? La teoría de la libertad p~~1tiva -teon~s,, del
contrato social y del estado racional- argument~ que ~dependencia no
significa libertad, porque un individuo que se mdependiza de alg? p~ede
volverse dependiente de otra cosa -por ejemplo, de sus, des~os o mstmtos
personales (e irracionales}--. Por lo tanto, dice esta teona, sm un c~ncepto
positivo de libertad no hay "verdadera" libertad. Por ~u parte, ,la t~ona de la
libertad negativa contesta, argumento básico del sentido comun. liberal, que
del hecho de que nosotros no sepamos "qué queremos" no se sigue qu~ no
odamos saber, y con certeza, "qué no queremos", ~ que toda ref~rencia a
~a "verdadera libertad" es un artilugio metafísico y te~dencialme~te
autoritario (puesto que deja abierta la posibilidad de que al,gu1en -el sabi&lt;&gt;;defina para los demás cuál es la libertad verda~era y cual no). La_ teona
positiva considera, en contra, que sin sus acotaciones el uso de la hbertad

mí",'

360

puede conducirnos al caos y el desorden. ¿Cuál es la solución al dilema?
Consideramos_ que el err_or de ambas posiciones estriba en que se plantean de
fo~a ~bsolutista y punsta,_ ~ue no matizan y relativizan sus perspectivas.
Rad1cal1zada, la concepc1on "negativa" lleva a un individualismo
recalcitrante, ciego a los problemas que surgen de la realización de la
libertad y que pueden llegar a cancelarla. La concepción "positiva", previa
identificación del "sujeto" de la libertad con una instancia supraindividual
-la voluntad general, la razón, la sociedad o el Estado- puede conducirnos a
una concepción dogmática y autoritaria de la vida social. La primera no ve
que el concepto de libertad no puede ser absolutizado al grado de desatender
totalmente otros valores como la justicia, la igualdad, la solidaridad, etc.; a
su vez, la segunda no se da cuenta de que el concepto de libertad no se debe
inflar_al ~ado d~ confundírsele con otros valores y perder su especificidad, y
que si bien la libertad requiere ciertas condiciones, el que se den éstas no
s_ignifica ~ue se dé la libertad. En fin, es ingenuo y simplista creer que ser
hbre consiste meramente en eliminar los obstáculos de la acción individual.
Tal concepción supone equivocadamente, como enseñaba Sartre, que los
"obstáculos" tienen existencia y sentido independientemente de las
intenciones y los proyectos del sujeto. La teoría negativa de la libertad
conlleva una concepción "objetivista" de lo real, incompatible al fm con una
filosofia de la libertad. Sin embargo, también sería una mera "ficción"
suponer que es suficiente con "sentirse" libre para serlo; esto es, llegar a la
conclusión de que "si no puedo lo que quiero, basta querer lo que sí puedo"
y entonces soy libre, o que un esclavo que "se cree libre" ya por eso lo es;
aquí "la impotencia política significa libertad espiritual: la derrota material
29
significa victoria moral".
La teoría positiva de la libertad conlleva un
"subjetivismo" que, radicaliz.ado, conduce a una pasividad que justifica y
acepta cualquíer situación y cualquier conducta.
Lo que Berlin propone es en primer lugar distinguir con claridad los
dos conceptos de libertad y no absolutizar ninguno de ellos. Esto significa
que debemos ser capaces de reconocer que existen dos rasgos o necesidades
diferentes e irreductibles y a veces contradictorias, que parecen ser, ambas'.
inherentes a la condición humana. Por una parte la necesidad de "libertad"
-la necesidad de no ser un "objeto" para otros- y por otra parte la necesidad
de "reconocimiento" -la necesidad de ser un "sujeto" para otros-. Esto
último es lo que el liberalismo radical no toma en consideración, y es lo que
las teorías de la libertad positiva -el racionalismo ilustrado, exceptuando a
Hegel- piensan que se puede resolver mediante la mera autoconciencia o el
diseño de una sociedad racional. El no calcular la importancia de la
necesidad de "reconocimiento", de "pertenencia" (o de status, como también
la designa Berlín) en cuanto rasgo dificilmente eliminable de la condición
humana, hizo incapaz a todo el pensamiento Ilustrado y a los teóricos
sociales del siglo XIX y principios del XX de percibir algo que estaba
361

�surgiendo desde entonces y que iba a convertirse en uno los ~robl~mas
sociales más agudos y terribles_ del si~lo XX: el nacionalismo,
particularmente en su vertiente sectana Y agresiva.
La ideología nacionalista consiste, según Berlin, en el siguiente
conjunto de suposiciones o creencias: a) _que los sere~ hum~os,perte:;cen
·
di
··
un "grupo" especifico que determina to
Y
sm
scusion a
"
l tr, de una sociedad
definitivamente su ser, quehacer y valer; b) que e pa on" . , "
es similar a un organismo biológico" ,30 es d_ecir que una n~~ion ,;s una
entidad que tiene vida, intereses y fmes propios; c) que_ estos fines ~ ,Y los
valores y todo aquello que se identifica como lo propio de una ~~cion_
ace tan otra justificación sino la que les da el hecho stmple de ser propi_a '
p "nuestra"· "mi cultura" vale no por lo que propone y apo~ smo
de ser
. que la " nacion
· · " está legitunada
"mía"·· y d) por todo lo antenor,
porque es
d,
'd n'dad e integn'dad o incluso para ampliarla,
para salvaguar ar su i en
'
. . d
haciendo uso. frente a los "otros" que la amenazan o no, de cualqwer upo e

~?

acción por violenta que ésta sea.
La postura de Berlín respecto al nacionalismo es clara. De?emos
condenarlo sin cortapisas, pero no podemos negarnos, y es esa la
responsabilidad del teórico social, a comprenderlo. a ~alar en sus r~s~rtes
rofundos en los motivos a que responde, en las necesidades que sa~s ace,
pues sólo'esta actitud nos permitirá superarlo verdaderamente. Berhn cree
p ue "rechazar sin comprender'' sólo lleva a hacer crecer la fuerza ~ , la
q_
. d 1 " 1...-~~do" Esto es lo que la soberbia de la Ilustracion,
virulencia e o reculUA
·
.
tanto en su versión liberal como en la comunista, fue mcapaz de ~rever, Y,
.
.
all'
l manos Para un libera1 es
literalmente el nacionalismo 1e est o en as
.
.
d fi d
im ensable , que ciertos seres humanos prefieran soportar ~ e en er
diJtaduras autóctonas y tradicionalistas que aceptar las libertades y

'"

.

rr;:~:a:~=~

beneficios que les promet~ un sistema "occiden:1;• Y mod:e~;¡
ara un comunista era impensable que 1a. e ~nsa
. .,
:acionales se sobrepusiera a la lucha interna~10nahsta por la e~~cipacion
de los trabajadores de la explotación capitahsta y la ~onstruccion de una
. d d . sta e igualitaria El liberal y el comumsta son las dos caras
nueva socie a ,Ju
·
, ·
· a az de
de la misma arrogancia ilustrada. moderna y eurocentnca, me ~ "
comprender las raíces y las razones del nacio~~lis:~· .P:t y
nacionalismo brota, no pocas veces, de un senti o
aJa
nte
di .d d humana del deseo de reconocimiento. Este deseo es, segurame .. ,
:deªlas mayor~s fuerzas que impuls~n l~ historia hum_an~. ~ue:it:r:i~
formas espantosas, pero no es en si mismo un senturuen o
. ,, 31
repu1sivo .

B~:~~

:!

. .
"
t d
mo un humano y un igual- es lo
Pues "reconoctmiento -ser tra a o co
.
.
•
t do antes que hbertad o
que un individuo reqwere y exige antes que o '

362

justicia, antes que leyes justas, educación, repartición de la riqueza o
procedimientos democráticos. Y ese reconocimiento es algo que el individuo
sólo encuentra en principio, con todo lo limitado que se quiera ver, entre "los
suyos" que son como él, en la "comunidad" a la que pertenece, con sus
tradiciones reconocibles, su idioma propio o sus giros idiomáticos
particulares, sus formas idiosincráticas, sus "recuerdos históricos reales o
32
imaginarios", los objetos y las obras que le son familiares hasta la saciedad,
los rostros y los gestos que identifica -amenaz.antes o amigables, no
importa- de un vistazo y en toda su complejidad y sutileza. Todo lo cual
ampara al individuo, y da sentido y realidad a su ser y quehacer. El
nacionalismo abreva insidiosamente de esta profunda e indestructible
condición humana -la necesidad de pertenencia y reconocimiento-, que la
modernidad creyó superada o fácil de negar, pero que, en verdad, sólo hizo
que retornara en sus modalidades más violentas e irracionales (no sólo bajo
la forma nacionalista; caben aqui todo tipo de protestas grupales, aun las más
singulares o destructivas). En fin, lo que seguido se olvida es que el
nacionalismo, y otros movimientos retardatarios semejantes, no son otra cosa
que la contraparte oscura y negativa de la modernidad, algo cuya posibilidad
ella mismo hizo surgir cuando destruyó, también violentamente, "los órdenes
de la vida social y de las jerarquías tradicionales en las que las lealtades de
los hombres estaban profundamente envueltas",33 es decir, cuando barrió con
las cosmovisiones y concepciones del mundo que daban sentido y razón de
ser a la vida humana, y sobre todo, cuando fue incapaz de poner en su lugar
34
otra cosa que no fuera un vacío, un desierto existencial generalizado.
El nacionalismo responde pues -de modos más o menos adecuados,
más o menos aberrantes- a una necesidad profunda y parece que insuperable
de la condición humana. La modernidad debe rectificar. Particularmente el
liberalismo, una vez que ha triunfado sobre su contraparte comunista, debe
enfrentar la agenda pendiente e irresuelta de las nacionalidades y las
identidades culturales y comunitarias. Berlín considera razonable la
necesidad de independencia y autonomíá de las comunidades humanas, pero
le parece incorrecto abogar por el "purismo" y el aislamiento culturales, pues
estas actitudes hacen morir a las culturas tanto como las formas de
dominación, el colonialismo o la reproducción pasiva de lo ajeno. Su
propuesta es clara: "Lo nuevo debe injertarse en lo antiguo; ésa es la única
alternativa a la petrificación, o a la desdichada imitación de algún original
extranjero mal comprendido. Una nación, si quiere crecer, no puede ser
tratada como una planta exótica durante mucho tiemfo: sólo puede crecer a
3
cielo abierto, en el mundo público común a todos". Para nuestro autor, la
lucha por el reconocimiento pasa necesariamente por la autoafirmación y el
respeto a sí mismo, pues como predicaba R. Tagore, "sólo los que se
respetan a sí mismos serán respetados por otros. Por tanto, debemos
36
emanciparnos, pues nadie más nos ayudará". Esta lucha debe ser rigurosa,
363

�implacable incluso, pero siem~re pacífic~. .Pue~ sólo ~lla P~~tirá la
auténtica unidad y coexistencia mtercomumtana o mtemacional. ,E~te es el
elemento externamente válido del nacionalismo, el verdadero Y umco c~so
de autodeterminación -la forja de eslabones nacionales, sin la que no existe
la gran cadena de la humam.dad- ,, .31
Por otra parte, como fácilmente se puede colegir de la perspec~va de
Berlin, el nacionalismo no es necesariamente la única respuesta. posible Y
válida a la necesidad humana de reconocimiento, que sólo le d~ o~g~n o que
él utiliza ideológicamente. Consideramos que caben, en pnncipio, otras
posibilidades para la resolución de esa ne.ce.sidad (~ue Berlin apenas b?r~ea):
serian comunidades identificadas por d1stmtos, diversos y hasta múltiples
rasgos (más allá de la nación, real o imaginaria), interactuantes con ?,tras e
interesadas en ellas, efimeras a veces, abiertas siempre a la c_~mpre~s1on _del
pasado y a la creación del porvenir. Atenuando la exacerbac1on nacio~ahsta
y reconociendo la diversidad de necesidades y de val~res q~e.caractenzan la
situación humana, una postura pluralista no es mco~ciliable con una
perspectiva liberal sensata. Por el contrario, debiera considerarse c~mo uno
de los derechos humanos básicos el "derecho a la cultura", Y asumir que la
libertad es un valor tan necesario e indiscutible como otros.

6. Conclusiones: del pluralismo a la interculturalidad

Hemos seguido, eri forma breve y quizás esquemática, el rico
pensamiento de Isaiah Berlin, desde sus planteamientos más abstractamente
filosóficos hasta sus preocupaciones más políticament~ te~enales, ~~sando
por sus reflexiones epistemológicas, su teoría de la histona, su cnnc~ del
monismo y el relativismo y su defensa d~l .pluralis~o, sus concepciones
éticas y su teoría de la libertad y.el recono~~ento. Finalment~, Y a m~era
de conclusión, conviene puntualizar las prmc1pales ~o~~cuencias que. tiene
su pensamiento para la definición de las bases y ~nn~ip1os, en el honzonte
de la :filosofia de la cultura, de una ética y una política mterculturales:
a) El conocimiento cultural como ejercicio de comprensión. Una
práctica de la interculturalidad, un proyecto que se propone respetar Y
afirmar la pluralidad cultural y que busca la realización ~ás adecuada Y
razonable de las relaciones interculturales, debe Partu: de qu~ . _el
conocimiento del otro y de lo otro no puede operar baJo una . v1~10n
pretendidamente científica, abstracta y en una relación de extenondad
respecto a aquello que se quiere conocer. Aquí se trata de comprender, pero,
precisa Berlin, "comprender no es perdonar". Suponer esto ha ~evado a dos
posiciones aparentemente opuestas pero igualmente cuestionables. La
posición que "todo perdona" y la posición que "nada comprende". La
364

primera conduce a un actitud de tolerancia acrítica, condescendiente y
finalmente indiferente a la pluralidad cultural que dice aceptar. La segunda
lleva a negar la posibilidad de comprender, finge que no entiende otros
modos de ser, y concluye reafirmando una visión monocultural y
etnocéntrica de la realidad humana. Para Berlin comprender significa asumir
a la vez que hay diversas culturas y modos de ser humano, que debemos y
podemos entenderlos y hasta criticarlos y juzgarlos, y asumir que nuestros
criterios y parámetros no son definitivos (y no podrían serlo).
Se trata claramente de encontrar un punto de equilibrio, donde
ninguno de los dos requerimientos se convierta en pretexto para negar al
otro. Juzgar sin comprender es imponer; comprender sin juzgar es abdicar.
En verdad, no podemos comprender sin comprometer un juicio sobre lo que
comprendemos. De la misma manera que no podemos describir
comportamientos humanos sin poner en juego un acto de comprensión, no
podemos comprender -es decir, aprehender intenciones, proyectos y
valores- sin poner en juego un acto de valoración, esto es, una actitud de
aprobación o desaprobación de esos valores, o de la prioridad o no prioridad
que tengan en tal o cual conducta o mundo cultural.38 Ahora bien, nuestra
''valoración" depende siempre de una perspectiva -personal, ideológica,
histórica, cultural, etc.-, y su carácter necesariamente parcial no lo eliminamos
con sólo negarlo, o tratando de convencemos que no es tal, que nuestra
perspectiva es universal u objetiva. Precisamente, sólo conseguimos ir un
poco más allá de esa parcialidad -sin nunca superarla del todo- cuando la
reconocemos y asumimos como tal. Pues entonces podemos abrimos a otras
perspectivas, confrontar la nuestra con ellas, aprender y enseñar, y así,
corregir si estamos equivocados, reafirmar si estamos en lo correcto, o, si no
hay flagrantes contradicciones entre esas perspectivas, enriquecerlas.
Ciertamente, ninguna de estas posibilidades es definitiva, incorregible;
siempre podemos ir ajustando y cambiando, y siempre hay algo que
podemos mantener. La asunción de la relatividad de nuestro punto de vista
no niega que haya valores ni nos inhabilita para poder actuar y juzgar. Ésa es
nuestra condición y ésa es la condición del ser humano en cuanto tal, pues
"darse cuenta de la validez relativa de las convicciones de uno y, sin
embargo, defenderlas sin titubeo, es lo que distingue a un hombre civilizado
de un bárbaro". 39
b) La frónesis como principio ético-político de la interculturalidad.
Además de la convergencia con la hermenéutica en torno al status de las
ciencias humanas, Berlín coincide con ella también en la necesidad de
revalorar, en el ámbito de la vida ética-política, la especificidad de la razón
práctica, del juicio o de la frónesis 40 . Cuando nuestro filósofo llega a la
c~nclusión de que el supuesto monista, esto es, la idea de que existe un
sistema de valores único y armónico, es falso o sinsentido, la consecuencia
365

�que se sigue de esto no es que la acción sea imposible (puesto que carecería
de parámetros precisos); todo lo contrario: ella adquiere ahora toda su
dignidad y relevancia. Pues es en la acción, en la práctica, donde hemos de
definir compatibilidades relativas, provisionales, entre los valores; es ahí
donde, atendiendo cuidadosamente a las situaciones y las circunstancias
concretas, podemos lograr que ciertos valores vengan al caso y muestren su
valer -aunque ciertamente, también podemos hacer, tenemos que hacer, que
otros valores no vengan al caso, que haya que posponerlos o colocarlos en
segundo plano-. Y para todas estas posibilidades no hay una "teoría" que
nos apoye, un saber que nos oriente, una ciencia que nos ilumine el camino.
La acción es aquí aventura y riesgo, y todo depende de ella, y de nuestra
agudez.a, sagacidad, prudencia, ¿y no también de la fortuna?
Ahora bien, que no hay valores absolutos y únicos no significa que no
haya ciertos valores; y que debemos conformar nuestros esquemas de valores
de acuerdo a las condiciones y situaciones existentes, no quiere decir que
debemos subordinar los valores a lo que hay, disminuir nuestras convicciones
axiológicas, o eliminarlas y actuar de forma meramente empírica e
instrumental. El moralista cree que así sucede porque lo que en realidad se
esconde tras su fascinación por los valores puros y absolutos es un desprecio a
la acción, al mundo y, al fin, a la realización de esos valores. El moralista
comete un error categorial (muy común por lo demás, sobre todo en los
sectores medios): creer que los valores son "cosas" o "conceptos", es decir,
algo que "es" por sí mismo. No se percata de que los valores sólo son en cuanto
valen, esto es, en cuanto logramos hacerlos ''valer" en nuestra acción y en
nuestras vidas.
Nuestra derivación es que el principio de la frónesis apuntado por
Berlín vale no sólo para las relaciones interpersonales y para la situación de
diversidad o conflicto de valores en el nivel de la experiencia individual sino
también para el nivel de la relación intercultural y de una situación de
conflicto ético entre culturas. Igualmente se trata aquí de no suponer que
debe haber un único esquema de valores, una única jerarquía, y de que hay
ciertos valores incontrovertiblemente primarios o más valiosos que otros.
c) Liberalismo y reconocimiento. Asumir que hay una pluralidad de
valores y de esquemas de valores implica reconocer que ningún valor va sin
otros, con los que se complementa o incluso a los que se contrapone. La
libertad absoluta, pura, nos puede hacer independientes y autónomos, pero
también egoístas, aislados, desarraigados. Por su parte, la necesidad de
reconocimiento y pertenencia nos puede conducir, sin ningún punto de
referencia que la limite, a la dependencia, el servilismo o la pasividad.
Libertad y reconocimiento son necesidades humanas insuperables, y no
siempre convergentes; a veces pueden ser opuestas, a veces pueden
366

coincidir.
• • , El, asunto es que no tenemos la fórm ula que nos defina con
precision
· · ·
·gua1d d cuanto
fi · debemos conceder de cada una --O de otros v alores· Justicia
i
a ' dehdad,
etc.y
cuál
es
el
orden
prioritan'o
L
,
.
.
•
.
.
• o uruco a 1o que'
. .
podemos aspirar 'bes a mducrr sensatez' ecuanimidad, en 1as posic10nes
d
U
l
encontra
· · ·
t da as. n i eral debe estar consciente de que mantener sus pnncipios
a o . costa 1o puede ~levar a la incomprensión y a la intolerancia lo
contran~ de lo que q~en~ alcanzar. Un defensor de las regularidades y' los
requermientos
comunitanos
-un "comunitarista"- no d eb e o1v1'dar que las
·d b
• .
certi
, l um
1 res
1 y solidaridades que los seres h umanos buscamos son a veces
so o e .sue o en el ~ue_ quer~mos apoyarnos para dar el salto a la libertad,
que es rnmoral, o bien imposible, querer evitar que se dé ese salto.
y

Notas bibliográficas
1

l. Berlin, La decadencia de las ideas utó ica
;
O 'd
Capítulos de historia de las ideas, Vuelta, ~é~~n 19;~ ent5e7, en Arbol que crece torcido,

'

,p.

.

z g:~es~adada críti~a del "anti-relativismo" y sus excesos es presentada por Clifford
, gura prommente de la llamada "antropolo ía h
. . "
.
antirelativismo, en C. Geertz, Los usos de la diversidad, Pai~ós, B:r:::~,t1;;9~. cf. Anh-

;:t~;o:~~!i,

3

~:st~~!:'.

~ru:~~e;:1cie;/;;~o;~~;::;:.~~~~~~:~;;~na, 1994;

4

'}1· l. Berlin, Una introducción a la jilosofia, en Bryan Magee; Los hombres detrás de las
Er;,.;lgunos creadores de lajilosofia contemporánea, FCE, México, 1982, pp. 17-46·
198/ o de la filosofia, en Conceptos y categorías. Un ensayo filosófico, FCE, Méxi~

s

I/d!;;':

~a:~oteosis de la vo~untad romántica: la revuelta en contra del mito de un mundo
otros' artíc~o:· qp:~ ;ece ;orc;od, _op. ~it., pp. 256-257; Berlín menciona estos supuestos en
,
~emp o,
1vorc10 entre las ciencias y las humanidad
c ¡
corriente. Ensayos sobre historia de las ideas, FCE, México, 1983, pp. 144-14t' en ontra a

6 I.

7

Berlin, Vico y el ideal de la ilustración, en Contra la corriente, op. cit., p. 189.

I. Berlín, Traducción lógica en Conceptos y categorías. op. cit., p. 142.

ªOp. el/.,
. p. 218.
9

Op. cit., loe. cit.

IOC

tI

f. Hans-Georg Gadamer, Verdad y método /-JI, Sígueme, Salamanca, 1988 y 1992.

l. Berlin,
.
.
p.
154. El divorcio entre las ciencias y las humanidades, en Contra la cornente,
op. cit.,

367

�12

Op. cit., p. 171.

13

l. Berlin, La contra-ilustración, en Contra la corriente, op. cit., p. 70.

14

La decadencia de las ideas utópicas en Occidente, op. cit., p. 57.

15

El concepto de la historia científica, en Conceptos y categorías, op. cit., p. 198.

16

Cf. I. Berlin, el artículo que da título al libro: El sentido de la realidad, Taurus, Madrid,
1998.

3-4

El tema del ·'reconocimiento" -con su raigambre hegeliana- ha sido desarrollado por el
filósofo canadiense Charles Taylor; cf. El multiculturalismo y la política del
reconocimiento, FCE, México, 1991; La ética de la autenticidad, Paidós, Barcelona, 1994.

35

l. Berlin, R. Tagore y la conciencia de nacionalidad, op. cit., p. 371.

36

Op. cit., p. 375.

37

Ibidem. , p. 376.

31

17

Op. cit., p. 56.

18

Ibídem, p. 69.

39

Sobre la crítica al determinismo histórico. cf. I. Berlin, La inevitabilidad histórica, en
Cuatro ensayos de la libertad, Alianza, Madrid, 1988, pp. 121-214.

40

19

20

El supuesto relativismo en el pensamiento europeo del siglo XVIII, en Árbol que crece
torcido, op. cit., p. 104.

21

Op. cit., p. 105.

22

Ibidem, p. 106.

23

I. Berlin, op. cit., p. 110.

24

I. Berlin, La búsqueda del ideal, en op. cit., p. 28.

25

Op. cit., p. 33.

26

/bid., p. 33.

27

Cf. John Stuart Mili y los fines de la vida, en l. Berlin. Cuatro ensayos sobre la libertad,
op. cit., pp. 281-322.

28

I. Berlin, Dos conceptos de libertad, en Cuatro ensayos sobre la libertad, en op. cit. pp.
215-280.

29

I Berlin, Kant como un origen desconocido del nacionalismo, en El sentido de la realidad,
op. cit., p. 345.

30

I. Berlin, Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente, en Contra la corriente, op_. cit.
p. 424. Ver también: La rama doblada. Sobre el surgimiento del nacionalismo, en Arbol
que crece torcido, op. cit., pp. 291-318.

31

I. Berlin, Rabindranath Tagore y la conciencia de nacionalidad, en El sentido de la
realidad, op. cit., p. 360.

32

I. Berlín, Nacionalismo: pasado olvidado y poder presente, op. cit., p. 435.

33

Op. cit.,, p. 435.

368

Una idea semejante sostiene Apel aunque en la perspectiva de fundamentar un posición
universalista; cf. Karl-Otto Apel, La transformación de la filosofia, v. I, Tauros, Madrid,
1985 (ver "Introducción").

I. Berlin, Dos conceptos de libertad, op. cit., p. 280.
Cf. l. Berlin, El juicio político, en El sentido de la realidad, op. cit. de Hans-Georg
Gadamer, Del ideal de la filosojia práctica, en Elogio de la teoría. Discursos y artículos,
Península, Barcelona, 1993.

369

�ALGUNAS CLAVES INTERPRETATIVAS
SOBRE LA NUEVA SITUACIÓN SOCIAL
COMO MARCO DE REFERENCIA
PARA LA INTERPRETACIÓN DE LOS CAMBIOS
EN EDUCACIÓN SUPERIOR•
(Las reinvenciones frente al riesgo: el riesgo de las reinvenciones)
Mtro. Miguel de la Torre Gamboa
División de posgrado
Filosofia y Letras

UANL
l. La importancia del tema

Entre las diversas problemáticas que pueden abordarse respecto de las
dimensiones sociales de los procesos de formación de profesionales en
México, en el momento que vivimos, hay una que no por ser menos tangible
deba ser considerada menos importante: la problemática de los contenidos
axiológicos de los proyectos de cambio educativo que las dependencias
gubernamentales y las principales instituciones de educación superior del
país vienen formulando de unos años a esta fecha.
Establecer cuáles son las concepciones ético-antropológicas de las
propuestas de cambio educativo, es decir, tener una idea clara de ¿cuál es su
idea de hombre y de sociedad? ¿cuál es su idea del lugar social del
conocimiento?, su idea del ¿para qué? de la educación superior y del deber
ser de sujetos sociales tales como los profesionistas, los académicos y las
burocracias universitarias, reviste la mayor importancia toda vez que dichos
proyectos aspiran a ser uno de los medios para construir un nuevo modo de
articulación entre el conocimiento (particularmente el conocimiento
científico y científico-técnico) y la vida social, pues en ellos se promueven
unos específicos usos sociales de ese conocimiento, su significación
económica y política, al mismo tiempo que una valoración de estos nuevos
modos de la relación como éticamente superiores a los que habían
prevalecido en el pasado.
Una reflexión de este tipo es particularmente necesaria si se quiero
profundizar en el contenido de expresiones (tan comunes como poco
reflexionadas) como la de "hacer a la educación superior responder a las
necesidades de su tiempo", que en el uso ordinario de funcionarios, de
• Este trabajo fue presenado durante el Congreso Nacional de Ciencias Sociales, celebrado
entre el 19 y el 23 de abril de 1999, en México, D.F.

371

�.
arte de una visión de las cosas que se
maestros o estudiantes (us? que p l tan .ble) remite tan sólo al problema
queda en el nivel de lo maru~esto ~ ºdel ~bi~ económico y sociocultural,

de ~ u_na re~puesta a l~~:!e~:t:jercicio profesional, nuevos objetos de
en termmos e nuevas . .
rofesionales de nuevas formas de
conoc~~~to y d ~us_ ap~:~~~:;:ti~a y de nuevo's recursos en los procesos
orgaruzacion aca emico-a . d l do recisamente la explicación de esos
académicos, pero qu~, deJa e ª t p de constitución de nuevos sujetos Y
cambios como expres10n de proyec os
nuevas estructuras sociales.

n. El origen de la problemática
e ha determinado la aparición de los proyectos de
Es claro que lo qu
cesidad de reflexionar sobre sus
cambio educativo (y consecu~~tem)ente l~= nueva situación social cuyos
fundamentos ético-antropologicos e~
deza en los últimos
•
h · · dose sentir con mayor agu
componentes vienen acien
fi ar al mundo prácticamente
.
ue comenzaron a trans orm
.
vemte arios, pero q
rra mundial. En estos últimos vemte anos,
desde el fmal de la_ ~egunda gueido testigos del desmoronamiento de los
con grari expectacion he11:1os s
e si .ficaron al mundo moderno,
modelos ec~nómicos_ y socio~ullturXa~s qquue p~uraron, extendiéndose a las
d d los pnmeros anos del sig o
Y
d~:t;tas latitudes de la tierra, hasta la primera mitad del presente.
.
las estructuras económicas y sociales, y
Junto a estos camb10s en
l . t dor''' hemos visto aparecer
" arco conceptua onen a
'
precisamente como_su m
realidad social Y humana, provenientes
nuevas interpretac10nes de la
,
o'mi·ca y la sociología, pero luego
.
d ¡ ampo de la teona econ
, . .
pnmerarnente ~ c
d la filosofía y la teoría pedagogica,
también producidas en el t_erreno e l't·cas públicas se convierten en el
.
·
que traducidas en po i i
.
E
mterpretaciones
.
.,
. l de los procesos educativos. sas
nuevo "deber ser" de la mteracc~on socia y a cn'tica contundente de las
.
ofrecidas como un
.
interpretaciones nos son . .
anti
situación y de sus sistemas
fallas, limitaciones ~ deficiencias de la
"~vención''2 de los diversos
de interacción social, tanto como una
aspectos de la totalidad social.
.
las reinvenciones aparecen como
En el terreno d:l d1scur~? como demostración teórica y práctica
disquisiciones acerca ~~l deb~r tre; decir las políticas públicas que
de que la conduccion_ socia .
;rror conceptual y político, pero
prevalecieron hasta ~os anos sete~taderaln un gumentos y los datos empíricos
.
t mpo a partir e os ar
.
.,
intentan al ousmo ie
•
d . s .. necesarias" e ''ineludib1es
que ofrecen, ser expresión de las ten encia
372

del desarrollo de la economía y la vida social. Por supuesto, se proponen
marcar el "nuevo rumbo" de la vida social, desde la economía hasta la
educación, el arte, la moral o la práctica de las religiones. Surgidas en los
nuevos centros de poder económico como una estrategia para defender un
modo de funcionamiento del sistema capitalista que les favorezca en la
coyuntura actual de "onda larga recesiva de la crisis" (Pedro Montes)3, se
han difundido a lo largo y ancho del planeta, al modo como, en su momento,
ocurrió con la visión del mundo a la cual éstas desplazan. Progresivamente
los países han ido asumiendo la "nueva verdad". los "nuevos valores" y las
han ido traduciendo en políticas públicas, en proyectos de sociedad.
Lo que caducó, dicen los teóricos productores de la "reinvención
social", fue un modelo de socialidad; un modo del funcionamiento
económico, político y social, que no satisfizo las expectativas puestas en él
(la razón de su fracaso y de la necesidad de su abandono). Frente a ese
fracaso, es necesario reconceptualizar, reconvertir, reinventar las reglas del
juego en todos los sentidos; por ello proponen y promueven no sólo nuevas
formas de organización de la actividad económica y "nuevas" orientaciones
de los procesos productivos, sino también un proceso de cambio que afecta
al conjunto de las instancias de la estructura social, tanto como a la
comprensión de las relaciones entre el hombre y la naturaleza y del hombre
con los otros hombres.
4

Lo directamente criticado es esa estructura de funcionamiento
económico y sociocultural representada, hasta los años setentas, por el
llamado Estado benefactor (Estado planificador del desarrollo, interventor y
rector en lo económico y "protector" de los intereses de los sectores sociales
desfavorecidos por el desarrollo).
La nueva visión del mundo y las nuevas políticas públicas se
proponen combatir aquellas otras políticas (y su visión del mundo) que
serian las "culpables" de haber producido la crisis en la que el sistema
capitalista se encuentra desde los años setentas: las de la preservación de la
soberanía y el desarrollo nacional a través de medidas de control de la
inversión extranjera, el mantenimiento de un sector público de la economía
aún en ramas rentables para el capital, el proteccionismo del mercado
interno y la asunción del endeudamiento externo como medio de fmanciar el
desarrollo nacional, el fmanciamiento de programas de bienestar social
(salud, vivienda, educación, transporte) a cargo de entidades estatales
apoyadas en los recursos fiscales y la asunción de los sindicatos y las
diversas organizaciones sociales como entidades de interés público.

373

�Sobre la base de una interpretación equivocada del origen de la crisis,
puesto que no son las políticas del Estado de bienestar social las ~ue la
produjeron, sino la recurrencia de problemas estruc~~les d~l sistema
capitalista, tales como la tendencia al paro~ la co~centrac~o~ del ~greso (P.
Montes), se han diseñado y puesto en func10n~e~to ~ohttcas onentad~s a
responder eficientemente a la situación de mundiahzacion de las ~cº?º~~s,
a la movilidad sin límite de los capitales y a los procesos de pnvatizacion,
sujetando todos los aspectos de la vida social a la~ ley~s de la_ oferta Y la
demanda. "Derechos sociales que parecían conqwstas rrreversibles Y que
formaban parte ya de la cultura occidental están en retr~ceso. Un
funcionamiento del sistema capitalista regido por las leyes de la Jungla que
había sido corregido parcialmente por la intervención estatal, se está
imponiendo de nuevo" (Montes).

m. Interpretaciones de la nueva situación que apuntalan la perspectiva
de análisis

.. .

En la interpretación de la nueva situación social encon~~os much?,s
enfoques (por supuesto, no provenientes del terreno de los remventores )
que resultan provechosos para el análisis que nos pr~po~emos, tod_a ve_z que
aportan una comprensión del contexto (y de las motivaciones, que ~sprran a
los proyectos de cambio educativo) como resultado d~ especificos 1:°tereses
de los grupos sociales (vale decir clases) y de especificas correlaciones de
fuerzas entre ellos. Este enfoque es fundamental si se quiere comprender los
proyectos educativos (y sociales en general~ como ~~rtad~res de un!
interpretación de la realidad y no como ~l refleJo de una nece~idad causal
de la dinámica propia de lo real, como si en ellos no se contuviera otra ~osa
ue la "pura realidad". como si el "deber ser" que formulan no estuviese
~contaminado" 0 "empañado" por ninguna clase de subj~tividad, ~e busca
más bien, todo lo contrario: concebir los proyectos educativos precisamente
como "proyecciones de la subjetividad" (aunque ~poco sean pura
subjetividad), como resultado de la especial inte:yreta~i~n q~e surg~ del
modo como un grupo social (o sus representantes ideologicos _) se articula
a los otros en el sistema de las interacciones sociales y en particular de las
relaciones de poder. Quisiéramos revisar aquí algunos ~~ ellos con la
intención de incorporar después sus aportes a la refle~on sobre _l?s
fundamentos ético-antropológicos de los proyectos de cambio en educacion
superior en México.
Con una óptica que parte del supuesto de la centralidad de lo
5
económico en la vida social, René Villarreal sostiene que el contexto

social, intelectual e histórico de la contemporaneidad resulta de cuatro
grandes procesos de cambio: 1) El surgimiento de una nueva estructura,
organización y funcionamiento de la economía mundial, cuyo rasgo
distintivo es la globalización y la interdependencia en las finanzas, los
aparatos industriales y los servicios; 2) La crisis y derrumbe del modelo
socialista; 3) La búsqueda de una nueva economía, nuevos enfoques y
procedimientos de articulación entre el Estado y el mercado; y 4) La crisis
de los modelos histórico-reales y los modelos teórico-ideológicos que
interpretan esos cambios.
Para René Villarreal, la evolución de la sociedad moderna en los
últimos doscientos años, sin considerar los Estados socialistas ( a los que
considera una especie de variante del Estado benefactor), ha transitado a lo
largo de tres modelos de articulación de las relaciones individuo-sociedadEstado: 1. El Liberalismo económico clásico (época del laissez faire); 2. El
liberalismo keynesiano y neokeynesiano (welfare state o Estado benefactor),
y 3.- El liberalismo moderno o neoliberalismo (Estado mínimo)
El liberalismo clásico, conceptualizado por Adarn Smith y D. Ricardo,
en el que se apoyaron las políticas que rigieron a las modernas sociedades
desde el siglo XIX y hasta la primera mitad del XX, pensaba que cada
individuo al buscar su propio beneficio en el marco de una economía de
libre mercado automáticamente generaba el beneficio de la comunidad6, el
equilibrio de pleno empleo y la optimización en la asignación de los
recursos. Con una vigencia de casi cien años, a lo largo de los cuales
rigieron a los sistemas capitalistas del mundo, sus límites quedaron claros en
"la gran depresión" de 1929: una realidad de recesión, deflación y profundo
desempleo, con efectos devastadores a escala mundial.
Ante esa situación no parecía haber otra salida que la de la
intervención del Estado para regular la actividades económicas y controlar
los efectos sociales de la libre competencia. La interpretación de la realidad
que J. M. Keynes elaboró en su «Teoría general&gt;/ (1936) parecía ofrecer
precisamente esa salida. Él desarrolló una nueva conceptualización del
Estado y de la política social que "suavizaría y acortaría" los efectos de los
ciclos económicos. Esta interpretación daría luego lugar a la idea de Welfare
State (neokeynesianismo). Era una propuesta que reformaba al
funcionamiento del capitalismo, preconizando un papel regulador de la
actividad económica y de búsqueda del bienestar social para el Estado.
Su éxito fue muy amplio en los treinta años que corrieron de la década
de los cuarentas a la de los setentas. El excepcional ciclo de expansión y
crecimiento económico de la posguerra en el ámbito internacional, con la
375

374

�. , de un sistema internacional, financiero y
consiguiente conformacion
licia 'ó del Estado benefactor. Pero la
.
bl e
eció la conso
ci n
comercial esta e iavor
l
- setenta desencadenó un nuevo
. .
·
del
petróleo
en
os
anos
,
cnsis de 1os precios
.
. nto e inflación y que marco
.
l
e combmaron estancamie
.
escenano en e . que s
.
d lo neokeynesiano ( que no explicaba
1
los límites te~nco~,Y pr~cticos debi:\:tructurales en el sistema económico
ni la nueva situacion, ru los cam
fin d la bipolaridad capitalismo1
intemacional), agrav~do~ , con lae rofund~ción de las diferencias entre
socialismo, la globah~cion Y
de la planificación económica.
países ricos y pobres, asi como e1 acaso

f/

. . .
. . del Estado benefactor en los ochenta fue
Aunque el llllC~O ~e la ~n~:ación (reinvención) del liberalismo en las
el punto de arranque e a ~ee a
.
an F von Hayek), sin embargo,
tesis de los ''teóricos" ne~h~rales (Flnedm yta io que más claramente ha
. l
,da del socialismo en os noven
.
. al .
ha sido a cai
.,
. , ,, del individualismo radie , sm
favorecido la "re~uperacio~-exac:ba~o:n la preeminencia de las leyes del
controles ni cohesiones ~ocial~s y sasa o
mercado, típico del neohberahsmo .
En otros enfoques (un tanto más s~ciol~g~:o~~ ~~ :;::~:;i~::
también interpretada como el fin de una c~~::s' sobre lo social y lo humano
modelo y la aparición ~e nueva:~~i:::p úblicas. Lo primero que destacan
que consiguen convertuse en p
, p l modernidad es un fenómeno
1 h ho de que asi como a
estos enfoques es e ec
d' ,
el mundo hemos de aceptar que,
de cuna europea, que luego se exten
P?~d como , el signo o la clave
si se puede hablar de _la posmo enu d uevo hablando de fenómenos
interpretativa de nuestro tiempo, estamosE, e n
q~e desde ahí se difunden
nte ocurren en uropa Y
b, ·
y p~ocesos qu~ asicame_ ularmente a los Estados Unidos y al Japón.
hacia otras lautudes, parhc

t

,
, .
tr stos intelectuales, para hablar de
El argumento mas catego~c~.;n d: ~a eficacia de aquella visión del
una nueva époc_a, es e~ de la per i :re ue cobró cuerpo en lo que ellos
mundo, de la vida social y del hom
q
haciendo las funciones de
llaman " narraciones" modernas que ope~aronb
la idea de un devenir
hist · . que proporciona an
filosofías de la
ona )
. d des y una visión del derrotero
.
.
h b es y de 1as socie a
1
emancipatono de os oro r .
. bl hacia la libertad, la absoluta
rogreso mdec1ma e
b
humano como un P
.
di trib ción de la riqueza con ase en
soberanía de los pu~blo,s y/o la Justad sLos~'Grandes Relatos" encontraron
una visión laica y c1ent1fica del mun o.. historia -que según los mismos
, ·
l
to en que la propia
, l
d 1
su lumte en e pun
.
1·zac1'ón cada vez mas pena e
,, d b' conseomr una rea i
"Grandes Relatos e ia
ol ar al hombre una vez
.,
l
b sus pasos para co oc
hombre-, parecio vo ver so re
.
.
el caos. El lenguaje de la
. m'dumbre , en la contmgencia Y
más en la mee

376

posmodernidad, dice Nicolás Casullo9, es "un idioma de desconsuelo frente
a la historia"
10

Desde este enfoque J. F. Lyotard realiza una crítica de los modos de
producción y de utilización del conocimiento en la sociedad contemporánea
y de la razón y el saber científico-técnico como mercancías. En la condición
posmodema es previsible una disociación creciente entre el saber y el
sabiente. La relación entre el saber y su poseedor será, cada vez más, la de
un consumidor y las mercancías que adquiere en el mercado. El
conocimiento es y será producido para ser vendido, no por su "valor de
uso", sino como simple mercancía.
11

Octavio Ianni , por su parte, recurre al análisis de las metáforas en
que se ha expresado la nueva situación, en busca de elementos que lleven a
una heurística del fenómeno de la globalización en el marco de la
posmodernidad. Algunas de esas metáforas son, según él: el "shopping
center global", la "economía-mundo", el "sistema-mundo" y la "aldea
global".
Algunas de ellas, advierte Ianni, son tanto metáfora como realidad (al
menos tendencialmente). En las que se reflejan los elementos centrales de la
visión del mundo y de la vida social que se ha venido conformando en los
últimos tiempos, instalando, lo que Ianni llama: "Un pathos sorprendente y
fascinante: la decadencia del individuo ilustrado y un pesimismo del nuevo
sujeto (quizá hasta inexistente), abrumado por las promesas incumplidas de
la razón ilustrada; por el fracaso de la utopía que ofreció la emancipación
individual y colectiva nacional y mundial y la imposición, en cambio, de la
globalización tecnocrática , instrumental, mercantil, consumista".
Bajo la idea de "shopping center global", Ianni da cuenta del
fenómeno económico que ha estado teniendo lugar desde el fin de la
segunda guerra: la internacionalización del capital, caracterizada por la
creciente pérdida de nacionalidad de los grandes capitales, generando
nuevas condiciones y nuevas posibilidades en sus procesos de inversión y de
reproducción, dando paso a una especie de virtualidad del capitalismo.
La globalización e internacionalización del capital ocurren en el
marco de la internacionalización y globalización de los procesos productivos
en todos sus aspectos: tecnológicos, fmancieros, distributivos y de consumo.
Así la internacionalización del capital, como relación social, conlleva la
internacionalización de la fuerza de trabajo y de las clases sociales en sus
relaciones y antagonismos.

377

�La metáfora-realidad del "sistema mundial" presenta a las naciones,
regiones o zonas geográficas articuladas entre sí con base en un imaginario
mundial institucionalizado en agencias como la ONU, el Banco Mundial, el
FMI o el BID, constituyendo la realidad y la ilusión de la "aldea global". Al
sistema mundial se articulan otros más o menos amplios o autónomos, tales
como el sistema económico mundial, los sistemas políticos y los sistemas
religiosos o educativos.

Ianni sostiene la idea de que el predominio de Occidente frente a los

..

otros sistemas socioculturales tiene por base la identificación de la idea de
modernización con las de desarrollo, crecimiento, evolución y progreso;
desde que los procesos de modernización iniciaron, las otras formas de
sociedad pasaron a ser desafiadas por los valores de Occidente
(urbanización, industrialización, mercantilización, secularización e
individualización) y a percibirse a sí mismas como fuera de lugar.
Occidentalismo y capitalismo son los patrones, los ideales, los referentes
que ordenan la organización y la dinámica de la mundialización.
Por otro lado y matizando un poco el alcance de los cambios, algunos
de estos autores prefieren considerar que la posmodernidad es simplemente
una fase en el desarrollo de la sociedad moderna, (aunque una fase que
representa cambios sustanciales). En esta postura se ubica Ronald
Inglehart12, para quien la causa fundamental del cambio posmoderno (el
síndrome cultural posmodemo, lo llama él) seria el agotamiento gradual de
los sistemas de valores surgidos bajo condiciones de escasez y la
diseminación de valores de seguridad entre un segmento cada vez más
amplio de población en Europa occidental (sobre todo en países nórdicos y
no católicos: Estados Unidos, Japón y China). Aquellos valores que fueron
claves en el surgimiento de la sociedad industrial: el éxito, el crecimiento y
la racionalidad económicos, han perdido importancia para ellos; obtener
ganancias ha dejado de ser una preocupación del individuo para orientarse a
la realización personal y la obtención de un trabajo creativo, dando mayor
importancia a la calidad de la experiencia laboral.
En esos países la autoridad jerárquica, la centralización y la grandeza
han caído bajo sospecha en tanto que: a) han alcanzado un punto en que su
eficiencia se vuelve menor y b) han tocado el punto en que resultan menos
aceptables. El posmodernismo refleja una disminución creciente de la
importancia que se acredita a toda autoridad y una pérdida de la confianza
en las instituciones jerárquicas.

y de . alcance
mundial · Por el contrano,
· piensa
·
érealidad incuestionable
,
.
que
ste ,es un fenomeno que se hmita a la acción de las grandes transnacionales
(y ª1:111 esto en el _marco de grandes contradicciones) y que lo que refleja es
precisamente los mtereses de esas grandes empresas.
Para él, la expresión "_sociedad global" no tiene mucho sentido, toda
vez que las grandes transnacionales (cuya actividad y poder en el mundo es
lo q~e hace hablar de globalización) siguen siendo muy dependientes de sus
~rop10s ~stados, e~ tanto que se benefician continuamente de sus
mterven~iones especi~cas. La expansión de los negocios de las grandes
corporacione_s se ha hgado y se ha visto beneficiada por decisiones de los
Estados nacion~les que son distintas en cada caso y que responden a
coyunturas particulares. También cree que aun cuando las operaciones de
estas
grandes
corporaciones
se dan en el marco de transacc10nes
·
.
.
.
mteT?acionales, :,~encialme~te se trata de comercio intrafirma (divisiones de
la mis~a compama co~ asiento en diferentes países), lo que no representa
necesanamente comercio internacional.
A la pregunta sobre si puede hablarse de progreso en la historia
~homsky co~testa que quizá pueda hablarse de cambio positivo O desarroll¿
si n~s refe_n~os a los niveles de libertad individual; pero que en otros
~ntldos asistunos hoy a 1:111ª gran expansión del totalitarismo y pone como
~~em?lo _el caso de ~as _mismas grandes corporaciones económicas que son
ms~tucion~s t~tahtanas de mando centralizado, que combinan las
funciones eJecutivas, legislativas y judiciales en una unidad de control
superior".
Interrogado sobre la vigencia de los ideales de la Ilustración
Cho~sky cree que existe una vigencia de esos ideales y valores, pero qu~
debenan ser ~daptados a las circunstancias contemporáneas; y que ahora,
como_ en el siglo ~~ es posible levantar una critica de las consecuencias
neg~tiv~s. del crecim~ento del capitalismo, como un ataque a las libertades
del mdivid~o conqwstadas en las revoluciones que fundaron el moderno
EStado-naci~n. Cho~sky cree que las políticas neoliberales representan esas
consecuencias_ negativas y que son sólo programas para los explotados y no
par~ los °:1ampuladores. Pone de ejemplo la pretensión de los Estados
Urudos ~e imponer esas políticas a América Latina mientras que las evita en
los propios Estados Unidos.

Por su parte, Noam Chomsky 13 , también relativizando la idea del
cambio posmoderno, combate la idea de que la globalización sea una
379
378

�IV. Los proyectos de cambio educativo en el marco de la nueva
situación
Ahora bien, ¿cómo se refleja esta nueva situación socia~ y estas
.
sobre la vida .social
nuevas concepciones
.
' en. los
? procesos educan.vos y en
particular en los sistemas de educac1on supenor.
En el si lo asado y en el marco de la consolidación del s~ste~a ~abril
.
g p rático liberal se constituyeron tanto las mst1tuc1o~es
y del ~1stema tmoc nfi an los 'namados sistemas de educación supenor.

:::~;:!;'°º!~: ~;~:.:-:i~-:c::::~::-::,~::==:~ra.:~

democratiza oras.
d
finalidades educativas en la
México quedó consagra o como
.
en
. .
•da
l artículo tercero constitucional Y en 1os
normat1v1dad contem
en e
.
. • on la vida académico.
t
d política educativa que ngier
de ~os distintos niveles del sistema educativo nacional hasta los
afios ochenta.

:=~~t

d · una visión del mundo, de la
Era ese un discurs~ ~odemo, es e~:• en el ideario filosófico y las
sociedad Y, ~el hombre ba~1cam::te 1:poÍt:tración (liberalismo social Y
posturas ehco-antropol~gicas
odemos ubicar como correlato a
filosófico); mov~ent~ mt~le;~o~aq~e Derecho, de las teorías de la
nivel de la teona soc1~. a . I ofr .
horizonte de felicidad para el
• 1· · a Ese 1deano o ec1a un
'd
Economia c as1c . .
.
l dor toda vez que estaba convenc1 o
retendió un discurso sa va ,
b
hom re y se P
.
.
histórica representaba el avance, e1
de que la moderruda~,' como a::s~ del aut~ritarismo y la superstición
progreso, la superac1on ~ e l l ,
fundamentales son: pensamiento
. .
di 1 ( fr Berman) Sus va ores
me eva es e. · . .
. · 1.dad confianza en la ciencia y en la tecruca
laico y seculanzac1on, rac1?~ª I b y l naturaleza eficiencia y éxito tanto
como instrumentos de doIDlillO so_ ::ci:nal o cole~tivo, libertad individual.
en lo per~onal_ como ~~ lo
en tomo al Estado-nación en el cual se
democracia e mtegrac1on so I
encarna la racionalidad.

!

~:=

rocesos de formación de profesionale~ aparecen en
Por lo tanto, los p
ti
d la práctica social moderna,
.
.
una de las ormas e
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la histona como
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. dad que comporta la moderru a •
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n el proyecto e soc1e
.
. .
compromeh osco
.
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las instituciones uruvers1tanas
La ciencia (objeto de trabaJO Y/::nació~o~;nprofesionales tienen lugar) se
en las que los procesos de . o
t rac1·onalización de los procesos
.
fu
roducnva en cuan o
b
constituye en erza P
..1 'ado (bajo la forma de sa er
económicos Y es un ~ec~so p~: ;!damental de la modernidad: la
tecnológico) de otra_ pr~~tica _soc1 'taria aparece como una institución al
industria. Así la inst1tuc1on uruvers1
380

servicio de la sociedad; sirve a los intereses de la colectividad a través de las
fimciones de docencia, investigación y difusión de la cultura. El Estado
asumirá el compromiso de fomentar y difundir la ciencia y la formación
universitaria en la misma medida en que se convierte en regulador de los
procesos económico y como responsable del bienestar social.
En América Latina, particularmente a través de la idea de universidad
nacional, la institución universitaria moderna constituye una estrategia de
política cultural del Estado moderno, que a partir de los atios cincuenta
asume la función de formar profesionales orientados a atender tanto las
necesidades del aparato productivo industrializado, como las expectativas de
ascenso social de las clases medias urbanas. Junto a esta tarea de formación
de cuadros profesionales para el desarrollo nacional es innegable la
orientación de las instituciones de educación superior (al menos de las
públicas, pero también de muchas privadas) para el cumplimiento de otras
"fimciones estatales" tales como la defensa de la soberanía y la identidad
nacionales (en tanto que difusora y defensora de la cultura nacional) y la
democratización en el acceso al conocimiento.
Pero, según hemos visto en las páginas precedentes, en los ochenta las
cosas empezaron a cambiar: la actividad académica. la inserción social y la
nonnatividad de las instituciones de educación superior comenzaron a
reflejar (en distintas formas y en distintos grados) el surgimiento de esa
nueva estructura de organización y de funcionamiento de la economía
mundial caracterizada por la globalización, la reinserción de las economías
nacionales en las corrientes internacionales de comercio, inversión y
tecnología, la transformación de las ocupaciones, el control extremo de las
tecnologías y su correspondiente visión del mundo y sistema de valores.
Desde ese entonces empezó a ser claro que las instituciones de
educación superior y en particular la universidad pública, no volverían a ser
los actores sociales de otros tiempos. A partir de entonces un egresado con
Wl fuerte perfil de compromiso social. tanto en lo que se refiere a sus
valores y actitudes como a sus objetos de conocimiento, no pudo ser ya una
finalidad institucional y consecuentemente, la actividad de transmisión, de
creación y aplicación de nuevo conocimiento habría de ajustarse a las reglas
del mercado (cfr. Gerstner) 15•
En México, también desde esa época, el Estado ha asumido como
16
propio ese nuevo discurso • Con la refonna del artículo tercero inicia una
gradual reconceptualización de los procesos educativos. marcando un rumbo
completamente disociado de la experiencia educativa mexicana y comienza
a promover una reordenación del sistema de educación superior en el país,
381

�argumentado la necesidad de adaptarse a las nuevas exigencias del aparato
económico mundial y a un propósito de racionalización y eficientización del
gasto en los servicios que él ofrece.
En el nuevo marco normativo, el Estado mexicano abandona las ideas
de difusión de la cultura, de formación de cuadros para el desarrollo
nacional, de uso de la educación para la democratización y satisfacción de
las expectativas de ascenso social de los sectores medios urbanos como
finalidades del sistema educativo nacional, para asumir un conjunto de
nuevas orientaciones entre las que se pueden anotar las siguientes:
definición de la actividad como prestación de un servicio; autonomía de las
instituciones, conceptualizándolas como comunidades académicas y
profesionales distintas de él; orientación de los procesos dedicados a la
obtención individualizada de niveles de excelencia en el dominio de los
objetos de conocimiento y en el desarrollo de valores, habilidades y
actitudes competitivas para los mercados de trabajo constituidos.

La mundiarizac10n
·· de los procesos económicos
argumenta,
constituyen
la nueva realidad soc1oecononnca
.
, . Y de
"
d
La la cultura
•
. , se
a
empresa
e
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.
·
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exigencias
de
1
las plantas y equipos multipropósito d l p amip~1.s1mas redes abiertas), de
.
, e a revo uc1on en las c
• .
y la constante innovación tecnolo'o.ca,
o-i
de1 sistema
.
de pr0 d omurucac1ones
·, b
. .
ucc10n asado en
1a reconversión constante de los
transformación de los empleos perm conoc1D11entos utiliz.ables, de la
circulación constante de los trabajad:e;te; Y establ_es p~r _una dinámica de
tasados por hora de trabaJ· o o t
y on horanos l1D11tados y flexibles
area, etc producen c b' dr, •
mercados de trabajo y en las condic10nes
. ' del desem am- ios ti asttcos
en los
.
que, de nuevo, si no queremos caer en 1 b 1
peno pro es1onal; por lo
nuestros procesos de formación d
\ o _so esce~cia, hemos de reformar
nueva realidad.
e pro esionales mtentando reflejar esta

V. El debate necesario

No es desconocido que el origen de este nuevo discurso se encuentra
en el proceso de definición de criterios para las políticas de financiamiento
(en el marco de la nueva situación mundial) elaborados por parte de
organismos internacionales tales como el Banco Mundial (BM) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI)17 que rigen los programas de apoyo para
proyectos educativos en los distintos países, traduciéndose en exigencias y
recomendaciones a los gobiernos financiados. Desde allí ha sido retomado
por parte de los funcionarios gubernamentales y educativos e incorporado
18
que en las propuestas de cambio educativo presentes en proyectos tales
como las reformas al artículo tercero constitucional, la Ley General de
Educación, el Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000 y los proyectos
de cambio en las instituciones de educación superior (públicas y privadas,
en particular UNAM, UANL, UdeG. ITESM), al menos en su parte más
importante y sin desconocer los aspectos en que se mantienen elementos de
la anterior orientación (principalmente para los procesos de educación
básica).
Desentendiéndose, entonces, de las funciones sociales y "estatales'"
cumplidas hasta los setenta por el sistema de educación superior (como fiel
reflejo de la condena neoliberal al Estado benefactor y sus excesos
populistas), nuestros ··visionarios.. refonnadores argumentan que debemos
damos cuenta de que la concepción de la educación superior vigente hasta
los ochenta era de producto de la rigidez propia del sistema fabril
decimonónico y de la cerrazón económica del modelo de Estado
proteccionista y tercermundista en que estabamos atrapados.

382

Si bien es cierto que hasta ahora en M, .
educativo no se han expresado tr ',
exi~o, los proyectos de cambio
embargo, con un lenguaje i a a~::~ede I_a ~dea de "reinvención", sin
compromiso de orientar la vida~cadémica ~sttfic~dor_ h~ asumido el
transformación inspirada
l
.
e las mstttuc10nes hacia una
" .
en os nnsmos plant
.
remventores" neoliberales'9. Al . l
eanuentos de los
esgrimen quienes formulan esos igua que ellos, el argumento principal que
proyectos es el del " ·
"d
escomposición
y
la
parálisis
total
.
'
nesgo
e caer en la
d
nueva situación y si se mantiene el ~~~o se _responde a las exigencias de la
los servicios educativos y de la b
opo_ho del Estado en la prestación de
quehacer educativo2º.
s urocracias estatales en la definición del
.
Por supuesto, que estos planteamiento b
,.
discusión, sobre todo si cuestion
a ren un amphsuno campo de
la realidad de la globalización y : : \co~o lo hacen Inglehart y Chomsky,
esta argumentación.
s enomenos que se dan por sentados en
Por ello es necesario elaborar la crítica re
.
Y la visión antropoló ·
,
specto del sistema de valores
educativo que imponegniclaosqoueg e~tan pr~sentes en el discurso de cambio
r arusmos mternacio l d d
elabora esa "política educativa"
. na es es e los cuales se
sin que sea necesariamente perorc;:e ;e re~eJa, por
razones que sea (y
cambio educativo en nuestro aís ; ' en a ~~yona de los proyectos de
puede correr, sea precisamen~e ~l ~;q~: q~z.a el, ?1ayor riesgo que se
concepciones y fmalidades sob e t d . ~ acntt~amente las nuevas
'
r o o si estas han sido elaboradas para

!ªs

383

�otros contextos y situaciones o si sólo han sido planteadas en abstracto, sin
hacer el esfuerzo de llegar a un planteamiento respecto al modo concreto en
que las profesiones y la formación de profesionales habrán de articularse
con los cambios en un país como México y en la situación en que éste se
integra a la "mundialización"21 ; esto es, sin intentar resolver el problema de
la construcción de un marco conceptual de referencia axiológico, social, y
educativo con base en una comprensión profunda de la articulación social
históricamente moldeada, que los procesos de formación de profesionales
han observado en México.
Porque aunque no puede desconocerse la razón que asiste a la crítica
neoliberal de las ineficiencias de la burocracia educativa (Gerstner), toda
vez que sí es un factor determinante en muchos de los problemas señalados,
sin embargo, no puede asumirse que esas ineficiencias sean el origen de la
crisis de la educación pública, si es que realmente puede hablarse de una
crisis (Berliner y Biddle22); así como tampoco puede aceptarse sin más la
identificación que se hace de la burocratización y la ineficiencia con la
estructura social de la modernidad (Osborne y Gaebler).

7

J. M. Keynes, Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, FCE, 1974.

~ No se_ sabe si para. b_i~n o p~a mal, pero ya para "cerrar el siglo" se empieza a revelar Ja
m~ac1dad de la v1s1on neohberal para dar lugar a la elaboración de políticas sociales
exitosas Y va qu~ando claro que los problemas que lo vieron nacer y a los que pretendía
hacer .frente, persisten (en la "onda larga recesiva" de que habla Montes), por Jo que en Ja
a~uahdad los respo~sables de elaborar políticas empiezan a dirigir su mirada a otra parte.
V1llarreal recoge baJo el nombre de "liberalismo poskeynesiano del consenso" la llamada
tercera via ( "clintonmanía"), que impulsada por los Estados Unidos e Inglaterra asume un
nuevo enfoque en la intervención del Estado en la vida social, caracterizado por elementos
co~ _los sigui~te~: intervención económica del Estado en tomo a los objetivos del
crec~~to econonuc~, el empleo y el desarrollo tecnológico, la regulación del impacto de lo
econonuco en el medio ambiente, la redistribución de la carga fiscal en beneficio de los
pobres ~ una activa p~lí~ica social que brinde servicios de educación, salud, capacitación para
el tr~baJo, empl~ Y_ Vlv'.en~: No obstante, esta tercera vía sigue pensando que el mercado y
la libertad econorruca mdiVIdual deben ser los motores del funcionamiento del sistema
económico y social.
Ante la imposibilidad de la vuelta al laissez faire, ante la quiebra del Estado
controlador, centralizador, rector y benefactor del keynesianismo y neokeynesianismo, ante el
fracaso del neoconservadurismo preconizado por MiJton Friedman con políticas regresivas
como las de Reagan, Tatcher y Mulroney, que en los ochenta suponían la no-intervención del
Estad_~ en la economía, asignando a éste la obligación del control de la inflación antes que la
atenc1on a los ~robl~mas del desempleo, privatización y control del gasto social, etc. y el
fracaso del neohberahsmo en los noventa se ha puesto la vista hacia otras posibilidades.
9

Casullo, Nicolás (Comp.), El debate modernidad posmodernidad, Ed. Punto Sur. Buenos
Aires, 1989.

Notas bibliográficas

10
11

Jean-Francois Lyotard, La condición posmoderna, Reí-México, México, D.F., 1990.
Octavio Ianni, Teorías de la globalización, (Siglo XXI, 1996).

12

1

Octavio Fullat. Filosofias de la educación. (CEAC 1985).

Ronald lnglehart publicó en mayo de 1994 un magnífico artículo en "Este País"
analizando los resultados de la ICPSR-World values survey, 1981-1984 and 1990-1993
(Michigan University).

2

Dos ejemplares preciosos de estas reinvenciones son los textos La reinvenci~~ del gob~erno
de David Osbome y Ted Gaebler (Paidós 1997) y Reinventando la Educac1on de Lou1s V.
Gerstner (Paidós 1996).

En la entrevista aparecida con el título La sociedad global en el libro Globalización,
Exclusión y Democracia en.América Latina. (Joaquín Mortiz 1997).

3

14M

Pedro Montes, El desorden neo/ibera/, (Trotta. 1996, p. 24).

4

Esto es así, porque en muchos sentid~s la "rei~v~nción" ~e presenta, como una
reivindicación de los principios de funcionamiento econom1co y social y de los 'ver_dade~os
valores" del liberalismo clásico con los que se dio origen al capitalismo Y que habnan sido
abandonados en este siglo por el Estado benefactor (Montes 1996).
s René Villarreal, Liberalismo social y reforma del Estado - México en la era del capitalismo
posmoderno-, NF-FCE, México, 1993.

13

arshall Berman. Todo lo sólido se deS1·anece en el aire, Siglo XXI, México, 1992.

ll

Louis Gerstner. Reim·entando la educación. Paidos. Buenos Aires, 1996.

16

Programa de modemi:ación educatirn (SEP 1984); Reformas al Articulo Tercero
constitucional (1985. 1993); Programa de desarrollo educativo 1995-2000 (SEP 1995), etc.
17

En ellos se desarrolla y se lleva a la práctica una concepción de los procesos educativos sus
sujetos Y las relaciones de estos procesos con otras esferas de la actividad social, propia de la
visión del mundo del neoliberalismo.

Por obra de una mano invisible, expresión de las tendencias naturales de los sujeto so~iales,
preconizada por Adam Smith en el siglo pasado como primer intelectual del nuevo sistema
económico.

6

385
384

�11 Elena Zogaib Achar, en el artículo La influencia del Banco Mundial en la reforma
educativa, contenido en el libro Los actores sociales y la educación, coordinado por Aurora

Loyo.
Al menos en las principales instituciones de educación superior en la ciudad de Monteney,
(UANL, ITESM. UDEM y UR) los proyectos de cambio educativo curiosamente están
formulados en el mismo lenguaje: se habla de los fines institucionales en ténninos de una
"visión", una imagen ideal del "deber ser" de la institución, de la que se desprende una
"misión" como anticipación de futuro para la comunidad y como obligación moral de realizar
la ''visión''; esta "misión" se concreta en "proyectos estratégicos" que acercarán a las
comunidades académicas a ese "deber ser" prefigurado en la ·'misión"; a su vez los proyectos
estratégicos se traducen en "metas" que, de lograrse, serán la encarnación del "deber ser'" en

F~AMENTOSTEÓRICO-CONCEPTUALES
o t : ~ A PROPUESTA DE EVALUACIÓN
TEGIAS pARA EL APRENDIZAJE

19

Lics. Elena Cisneros
Irma María Flores Alanís
Oralia Flores de la Cruz
Araceli Frías López
María Guadalupe Madrigal
Miriam D. Ramírez
Oiga de Santiago y ázquez
.
.
Colegio de Pedagogía
Uruvers'.dad Autónoma de Nuevo León

el mundo.

Así lo afirman, para el caso de los Estados Unidos, los documentos "A Nation at Risk: Toe
Imperative for Educational Reform'' y ''The Nation Responds", publicados en 1983 y 1984
respectivamente por la National Commission on Excellence in Education (U.S. Department of
Education, Washington, D.C.). Aunque elaborados en relación con la escuela pública
norteamericana, esos documentos coinciden con los planteamientos de los "visionarios"
reformadores mexicanos y curiosamente también con los del Banco Mundial y El Fondo
Monetario Internacional en sus políticas a nivel mundial.

20

Leonardo Boff, citado por P. Montes, dice: "Cada vez se habla menos de desanollo. más
de mercado y de integración en el mercado mundial. En ese proceso de mundialización dentro
del sistema neoliberal, nosotros ni siquiera tenemos el privilegio de ser subdesanollados,
nosotros somos excluidos. No contamos para nada porque no tenemos competencia en el
mercado mundial. Los que no tienen competencia no existen en el mercado mundial. Y los
excluidos del mercado están abocados a la muerte ..."

21

David C. Berliner y Bruce J. Biddle, The manufactures crisis (Myths, Jraud and attack on
america 's public schools (Addison Wesley 1995). En este trabajo ellos demuestran que, para

22

el caso de los Estados Unidos, la "crisis" de la escuela pública ha sido realmente •'fabricada''.

Introducción
. Un pro~lema grave que enfrenta la edu . ,
.
.
supenor en uruversidades tanto 'bl"
. cac1on media supenor y
, d" d
pu icas como pnvadas e l ,
m ice e reprobación y el baio
rend'1n11ento
.
, .
n e pais, es el alto
~
academ1co.
Este es un hecho que h
d .
es de gran importancia co a protca o investigaciones de todo tipo pues
formas de solución.
nocer as causas del problema para pro~oner
Los estudios han girado en torno
d
habilidades de los estudiantes
ª
os grandes aspectos: las
•
para enfrentarse a las t
d
a
influencia
del
aspecto
a•ectivo
m
t
·
.
areas e aprendi=aje y
l
'J'
o zvaczona1.
Como maestras y estudiantes nos enfren
. .
consecuencias de la falta de hab11
T dad
tam?s c?t1d1anamente con las
básicas como la lectura
. para la realización de actividades tan
comprensiva Ja elabora · , d
esquemas, la redacción de trab .
,
. . c10n e resúmenes o
e
a.JOS, etc. Esto dmge nue tr ·
,
onocer con mayor profundidad 1
.
s o mteres por
ven involucrados en la realizació o; asrctos mtelec~a!es y afectivos que se
n e a gunas tareas bas1cas de aprendizaje.
Por tal razón se conform ¡ s • .
para el Aprendizaje plante;de emmano d~ Desarrollo de Habilidades
investigaciones y m~terial b"bliose 'ficomo obJetivos generales analizar
1 ogra 1co que propo ·
•
fun
rc1one
damentos
te6nco-conceptual-metodol , .
(habilidades para el apren:~-º; c~n respecto al objeto de estudio
orienten la práctica dirioida
~~ , asl1 como para formular principios que
o·
a meJorar as.

386
387

�Ahora bien, a raíz de la revisión bibliográfica y con fines de facilitar el
aprendizaje de nuestros alumnos, al equipo se le propuso elaborar un método
de evaluación de las estrategias de aprendizaje, técnicas, habilidades y
procesos que utilizan los alumnos de educación media superior y superior.
Tal tarea nos exigía precisar las variables a medir (que evaluar) y la
relación que guardan entre sí, esto es, esclarecer las interrelaciones entre
procesos de pensamiento, procesos de aprendizaje, habilidades, técnicas y
estrategias, pues se detectó a raíz de la revisión, poca claridad en el
establecimiento de dichas interrelaciones. Además, nos impulsa a construir
una serie de instrumentos diagnósticos que permitan valorar el uso que hace
el alumno de estrategias, lo cual requiere de mucha precisión en cuanto a las
estrategias a medir y las variables implicadas en su uso.
En este trabajo se presenta un modelo conceptual para fundamentar un
método de evaluación de estrategias para el aprendizaje, que se sustentaría
en las premisas siguientes:
•
•

El rendimiento académico depende de que se realice el aprendizaje.
El aprendizaje se logra mediante el constante trabajo del estudiante con el

contenido.
• El trabajo del estudiante consiste en la realización de diferentes
actividades y tareas.
• Para que el estudiante elabore una tarea puede hacer uso de estrategias de
aprendizaje (procedimientos o pasos a seguir para lograr una meta).
• Una estrategia de aprendizaje requiere para su ejecución el empleo de
técnicas de estudio. tales como tomar apuntes. hacer resúmenes, etc.
• Una técnica de estudio requiere que el estudiante utilice sus habilidades
de tal forma que pueda avanzar paso a paso.
• Al hacer uso de sus habilidades (intelectuales y socio - afectivas) los
estudiantes ponen en marcha ciertos procesos de aprendizaje como la
asimilación, la retención, etc. Procesos de pensamiento como la síntesis.
el análisis. la deducción, la inducción, que son herramientas básicas de
•

aprendizaje.
Los alumnos requieren estar conscientes de los procesos, habilidades,
técnicas y estrategias que utilizan, es decir, deben tener cierto grado de
metacognición (conocimiento sobre su propio aprendizaje).

Etapas de investigación

y superior. Para ello, contempló la necesidad
siguientes:
de delimitar las etapas

l. Diseño.
2. Aplicación.
3. Análisis de datos.
4. Retroinfonnación.
5. Propositiva e instruccional.

A continuación se desen'ben 1os ob;etzvos
. . correspondientes por etapa:

Diseño
Construir el modelo conceptual ue fundam
.
de evaluación de las estrateiñas dq
d. .ente el diseño metodológico
Defi •
o·
e apren tzaJe
. mu la metodología de evaluación.
.
Diseñar 1os instrumentos
·
de evaluación diagnóstica.

Aplicación
V alorar las estrategias de aprend.tzaJe
. que ponen en práctica los alumn

os.

Análisis de datos
Detectar niveles en la ad · · • , d
Establecer la magru·tud yqwdir~1c10~, edestrategias de aprendizaje.
ecc1on e los cambio "
..
sea necesario realizar.
s cognosc1tivos" que

Retroinformación
Dar a conocer a los alumnos los
.
desarrolladas), fallas ventajas y limitc1ertos (procesos y habilidades
aprendizaje.
'
antes en el uso de estrategias de

Propositiva e instruccional
Contribuir al diseño instruccional sobre 1 , .
.
de las integrantes del eq .
a practica educativa de cada una
D"
wpo.
iseñar un programa para la enseñ
d
.
Aplicar el programa.
anza e eSttategias de aprendizaje.
Evaluar el proceso y resultados obtenidos.

Como se señaló anteriormente. el equipo se propuso elaborar una
metodología de la evaluación de las estrategias de aprendizaje, técnicas.
habilidades y procesos que utilizan los alumnos de educación media superior
388

Hasta el momento sólo
ha
etapa de diseño, por lo que en s:ste

b •
trtr:
~Jado dla c~nceptualización de la
a ªJº se escnbe la clasificación de

389

�estrategias de aprendizaje (objeto a evaluar), en donde se especifican las
técnicas, habilidades, procesos de pensamiento y procesos de aprendizaje,
variables que se ven implicadas en el uso de estrategias.

Delimitación del objeto a evaluar

De acuerdo con la bibliografía revisada en tomo al problema de
aprender a aprender se puede señalar que éste se ha constituido como un
área de la Psicología Instruccional que explica los principios del aprendizaje
activo y participativo, y los procedimientos necesarios para el estudio
eficiente. Hay diversas influencias sobre este campo, una de estas es la
Psicología Cognitiva. Si bien existen dentro de ella diferentes orientaciones,
todas coinciden en concebir al aprendizaje como una "interiorización de
pautas de conducta mediante la transfonnación de la estructura cognoscitiva
que resulta de la interacción del individuo con el medio ambiente"(Quesada,
1988); esto es, lo señalan como un proceso de cambio cualitativo y no
meramente cuantitativo. Asumen que el sujeto construye significados que
interpretan la realidad. Así, aprender a aprender plantea un tipo aprendizaje
a alcanzar: el aprendi=aje signifiativo.
Algunos investigadores señalan que para el logro de este tipo de
proceso es necesaria la adquisición de estrategias de aprendi:aje. Parten de
la idea de que el alumno las desarrolla mientras aprende, pues además de
aprender el qué, aprende también el cómo, es decir, la fonna en que la
materia es enseñada y aprendida como respuesta al tipo de trabajos, tareas y
procedimientos de evaluación.
Estos estudios han demostrado los roles que los alumnos juegan en la
facilitación de su propio aprendizaje. Al hacer uso de estrategias, lo que hace
el estudiante es, ante todo, obtener un mayor aprovechamiento de sus
procesos de aprendizaje y, por consiguiente, contribuye a incrementar su
nivel académico.
De tal forma que el surgimiento de las estrategias de aprendizaje como
una sub-área de estudio y de interYención de los fenómenos de aprendiendo
a aprender se ha dado en función de mejorar los procesos que subyacen al
aprendizaje, que van más allá de la relación causal entre estímulo y
respuesta. Desde la perspectiYa del procesamiento de la información. el
aprendizaje se convierte en un proceso que implica prestar atención a lo que
ha de aprenderse. adquirir conceptos. controlar el ritmo y calidad del
aprendizaje y ser consciente de que el aprendizaje se ha dado. En este
enfoque se le define como el modo de adquirir. organizar. almacenar.
recuperar y utilizar información; por lo que las etapas se conforman en una
390

serie de procesos activos y constructi
d
. .
principios de este enfoque de estudi
vos e aprendiza~~- Siguiendo los
1
orientación selectiva de un es~:it proces? de atenczon "se refiere a la
0
(Mahoney, 1974,417).
especifico Y a su asimilación"
La codificación, señala Ellen Gai é
mediante el cual la información nue gn_' es un pr~eso de transformación
información conocida. Este proce:: s~:t~~fide d~;ersas maneras con la
subprocesos tales como la activac. , d
1cac10n pone en marcha
interpretación. Como resultado d
ion e un esquema, selección e
generó el proceso de elaboración
est~ subp~oceso ,de ~terpretación se
añadir "algo a la información qu~ secuat, permit~~ segun Ga1gné (1991: 137)
inferencia lógica, una prolongación es ~ apr~n iendo. Esto puede ser una
cosa que sirva para conectar la info~una _eó~e,?1p o, un detalle o cualquier otra
CI n .

:1

El proceso de codificación hace que l
. .
.
memoria a largo plazo donde
a1m e nuevo conoc1ID1ento entre en la
.• d
.
•
es
acenada. El almacenami t " 1
retenc1on e la información codificada" (Mahoney, 1988,417). en o es a
La organización "es el proceso de d' 'd'
.
.
en subconjuntos indicando la
. , iv1 rr un conJunto de información
1991: 145) de tal fi
rclac10n. entre los subconjuntos" (Gaginé.
. .
'
orma que para los SUJetos que
·
•
imphca que la clasifiquen la
orgaruzan 1a información
I
rd
relaciones L
. ,'
agrupen, ª º enen Y establezcan sus
. a recuperac,on conlleva según Mah
utiliz.ación de la información alma
d E
oney (1974,417) a la
d~ .las investigaciones en mem~e;;: a. ste autor.señala que_ "gran parte
distmguen entre recuerdo y reconocimie~1/rocesam1ento de información
les pasa al sujeto un cuestionario d
. En las pruebas de recuerdo, se
respuesta correcta entre varias alte e ~espuesta abierta y se le pide que dé la
son generalmente bastante su .ma va~. Los resultados en reconocimiento
sugiere que puedan interver:"diº~;s a os obtenidos en recuerdo, lo cual
1erentes procesos En
b
recuerdo rara vez se le dan al . d' 'd
.
·
una prue a de
"mirar" en sus almacenes me m 1:11. uo pistas que indiquen adónde debe
.
monstJcos así que pre
'bl
acudrr a procedimientos de bús ueda En c'
.
s~ .emente debe
solamente que el individuo co q
·1
1ambi~, el reconocuruento requiere
hay en sus almacenes mem::~~o:~ :;~rnahvas. pre~ntadas con las que
0
(Mahoney, 1974.428).
·
necesita casar el estímulo"
en el ;!c:~o~~~~:i~oc;;o de recurración plantea problemas básicos tanto
alrededor de los
mo _en e recuerdo. En este último se centran
La transferenci~ro;ees~:i:r:us¡ueda, selección ) ~roducción de respuestas.
aprendidos inicialmente a c a _proceso. de . apltcar los conocimientos
situación original.
ontextos o s1tuac1ones nuevas, lejanas a la
391

�Al incluir el componente socio-afectivo en la adquisición de
estrategias, el proceso de motivación se contempla como un proceso de
aprendizaje, desde la perspectiva del aprendizaje social, pues de acuerdo a
Bandura "trata la adquisición en términos de los subprocesos del
componente cognitivo (atención, retención) y de reproducción conductual
(respuestas motoras y motivación) (Bandura, 1971ª, 1977b,195). "La
motivación es considerada como un subproceso que explica y destaca el
hecho de lo que la gente es capaz de realizar imitativamente, a menudo se
deriva de lo que la gente elige realizar. Las condiciones de incentivo dictan
frecuentemente el punto en el que una adquisición correcta será expresada en
la conducta manifiesta" (Bandura, 1965,197).
Mckeachie ( 1985) señala que cada proceso de aprendizaje requiere
para su desarrollo de estrategias de aprendizaje, por esto son identificadas de
acuerdo al proceso de aprendizaje que favorecen. Por lo cual este autor las
clasifica de la forma siguiente: las estrategias de adquisición ayudan al
estudiante a seleccionar y elaborar estructuras de conocimiento que sirvan
como puentes mediadores entre las condiciones de estímulo y las respuestas
apropiadas. La estrategias organizativas habilitan al estudiante para resumir
un texto, inferir las relaciones de subordinación entre las ideas y relaciones
de índole temporal y causal. Las estrategias de retención tratarían de evitar
el olvido y de apoyar la integración de lo adquirido. Las estrategias de
recuperación penniten al estudiante seleccionar o generar claves ( espaciales
y conceptuales) para recuperar información necesaria en el momento
oportuno. Las estrategias de autorregulación permiten al estudiante ser
independiente y autosuficiente.
Por otra parte, el empleo de estrategias de aprendizaje implica el uso
de técnicas de estudio, entendiendo a éstas como un conjunto de acciones
ordenadas para la realización de actividades específicas. Las técnicas
requieren del uso de habilidades y las desarrollan.
Cabe aclarar que generalmente se hace referencia a las técnicas de
estudio como si fueran una serie de acciones mecánicas que con el simple
hecho de aplicarlas garantizaran el aprendizaje. Sin embargo, es la estrategia
la que permite el uso flexible de las diversas técnicas, adaptándolas de
acuerdo a la finalidad de la tarea de aprendizaje; es por esto que una
estrategia no se reduce al empleo de técnicas de estudio.
Ahora bien, el uso de cada estrategia de aprendizaje requiere del
desarrollo de ciertas habilidades o destrezas específicas. Sin embargo, cabe
señalar, citando a Pozo, que "no puede decirse que la simple ejecución
mecánica de ciertas habilidades o destrezas sea una manifestación de la
aplicación de una estrategia de aprendizaje. Para que ésta se produzca se
392

requiere de una cierta planificación de
..
a un fin, lo cual sólo es posible medí hab1bdad~s en una secuencia dirigida
hace que esas habilidades se usen d ante un cierto metaconocimiento que
Es esta una distinción important e un modo estratégico" (Pozo, 1992 202)
. .
e a contemplar es dec' 1
'
·
aprendizaje no son reducibles a Sllll.ples hab'l'da'
rr, as estrategias de
1 1 des.
Otra distinción importante se refi
. .,
(Mckeac~e, 1985:184) de las estrate ~: ~:~ definic!o~ que hace Tobías
como ~ macroproceso que contero 1f10
. aprendiza.Je, a_l concebirlas
las hab1hdades generales de pensamie~to" s m1croprocesos de mteligencia y
el pensamiento está formado
. De acuerdo con Shardakov( 1968)
., .
por procesos tales como· 1 •¡· . ,
'

comparac10n,
inducción' deducc1on,
. , analogza
' , abstr . e. , ana rszs, smtesis'
.,
concrec10n, determinación d
.'
acc10n, generalización
l ifi
,
e nexos y relac10nes fi
.,
'
c as, cacion y sistemati=ación.
, ormac10n de conceptos,
El análisis es un proceso orientad h .
selección de elementos que i t
I
º. ac1a un determinado fin
re~idad en sus rasgos y propi:d::a;
Objetos y los fenómenos de 1~
existen entre ellos. Con respecto a l~ , co':110 los nexos y relaciones que
cognoscitiva que se manifiesta en ~mteszs se. d~fine como la actividad
propiedades de carácter único entr I e ~stablecuruento de cualidades y
cual da como resultado la obt -~ ods e ementos del posible conjunto lo
,. .
encion e un nu
b'
•
ana11s1s y la síntesis son formas esenc. 1
evo ~ ~eto o fenómeno. El
elementos que sirven para constru· 1 ia es de la actividad mental, son los
.,
rr as restantes fo
d
.
comparac10n
es el establecimie
t de Ia seme· nnas e pensamiento
,
mu no
. · La
enomenos
de
la
realidad.
Janza
entre
los
objetos
y
fi

a;t

La inducción es un proceso mental ue v d 1
,
a los conceptos las leyes las
p q
a e os fenomenos parciales
I
'
·
reg as or el co t · 1
proceso mental que va de lo general ;
.
n rano, ~ deducción es el
1
se analizan desde un punto d .·
º. s1~~ular. Los objetos y fenómenos
..
e \ 1sta smtetlco La d d
·•
clas1 6 cac1on e inclusión de b'
.
.
e uccion asegura la
.
o ~etos smgulares al ·
.
re fl eja en la capacidad de a ¡·
. . genero correspondiente. Se
· · .,
P icar 1os conoc1m1ento
as1mtlac1on de otros nuevos La
,
s que ya se poseen a la
.
·
ana1ogta
es un pro
.
.
ceso menta1 que procede
de 1o smgular a lo singu1ar. La \erac1dad
del
·
razonamiento analógico
depende del volumen y la profund'd d
rasgos esenciales de los fieno· 1 a que tengan los conocimientos de los
,
menos que compara •
numero de conocimientos esenciales sob d' h fin., cuanto mayor sea el
será la analogía.
re ic os enomenos, más auténtica

La abstracción es la capacidad d
.
fenómenos singulares. los ras
. e separ~r ~ aislar de los objetos y
Distinguir rasl!os \ nexo/os. ~edxos ~¡ relaciones comunes } esenciales.
~

.

.

acci enta es
393

~

prescindir de ellos. La

�generalización se refiere a los objetos y fenómenos del mismo género que
poseen rasgos o nexos esenciales que son siempre comunes.
La concreción de lo conceptual se expresa en la forma de su
ilustración con objetos o con fenómenos concretos, el conocimiento a través
de lo general, de nuevos objetos, fenómenos, casos y la aplicación prácticoeficaz de los conocimientos generalizados a la resolución de problemas de
tareas prácticas.
En la interdependencia entre los objetos y fenómenos del mundo,
ocupa un lugar muy importante la relación causal. El pensamiento causal es
la habilidad para distinguir relaciones causa-efecto. Relación en donde un
fenómeno explica al otro.
Al mismo tiempo que se desarrolla el pensamiento causal se desarrolla
el pensamiento crítico, pues para llevar a cabo cualquier tarea de carácter
creador, es necesario comprobar críticamente si el proceso o resultado de la
actividad son correctos.
Entre los requerimientos para el desarrollo del pensamiento crítico se

decir, "de. abajo hacia arriba''· 0 urante e1estudio
. Jo l
. .
, .
' s a umnos asurulan con
free uencia algunos conceptos genencos
antes que los específicos.
La clasificación se refiere a la distrib . ,
individuales en la distribución o . l . , uc1on de los objetos o fenómenos
clase.
me us1on en el correspondiente género o
. La _acti v1'dad mental de sistematizac. ,
,
estudio, distribuyendo los con'untos
. wn _se efectúa en el proceso del
clases y ordenando las materi;s s , y dobJetos_ aislado~ diferentes en grupos o
eguo etermmados sistemas.
Flavell (Pozo 1992 208) señal
períodos en la adq,uisición d
a que se _pueden identificar tres fases o
.
e una estrate01a de
d' .
estrategias no disponibles defi . .
o·
apren lzaJe, estas son·
.
,
ciencias de produ · ,
·
em:ategia. Presenta los siguientes criterios de .c~1.on y uso maduro de la
registro: habilidad básica para ejecutar]
análisis P~ su observación y
su uso (beneficios de la instrucc· ,
ª•1 uso espontáneo, mtentos de inducir
ion en e uso de la estr t · )
uso sobre el recuerdo Se puede
ª egia , efectos de su
mis~a definición de ~strategias de\ª::tar ~tros criterios, derivados de la
preciso de la estrategia uso
p. d zaJe, tales como: uso selectivo y
efectos de su uso sobre ~tros pr:cuencd1a o de ~bilidades, uso consciente
esos e aprendizaje.
'

tienen los siguientes:
Poseer los conocimientos necesarios.
Acostumbrarse a comprobar cualquier resolución.
Relacionar con la realidad las leyes, reglas, etc.
Un nivel de desarrollo suficiente para la construcción de razonamientos
lógicos.
Desarrollo de la personalidad.

Los obstáculos para el pensamiento crítico-son:
Insuficiente espíritu de observación.
Falta de capacidad para crear hipótesis.
Tendencia al dogmatismo y a rutina.
Propensión a dejarse influir e imitar.
Falta de independencia.
El concepto es el conocimiento de los rasgos y propiedades esenciales
y generales de los diferentes objetos y fenómenos de la realidad objetiva, así
como de los nexos y relaciones, con la ayuda de los cuales los objetos y
fenómenos de un género se distinguen de los de otro. Los conceptos se
forman no sólo durante la actividad mental de abstracción y generalización,
sino también durante el proceso de diferenciación intelectual. Este es el
procedimiento de formar los conceptos desde lo singular hasta lo general, es
394

Las características de las etapas se describen en el cuadro s1gwente·
. .
Aspectos

Estrategia no dispomble Deficiencia de producción

{hasta los 5 o 6 aílos)

(de 6-10 aílos)

Uso maduro de la estrategia
(de 11 aílos en adelante)

Habilidad básica
para eJecutarla

Nula o pobre

Regular o buena

Excelente

Uso espontáneo
Efectos de su uso
sobre el recuerdo

Ineficaces

Eficaces
Positivos

Innecesarios
Positivos

.
•••

Pozo advierte que las edades fi 1
estrategias del aprendizaie son
se a atlas en la adquisición de las
.
~
meramente indicativas
d
entrenamiento en el uso de la estrategia.
.
, ya que ependen del
Un aporte significativo de Vi
ky
.. .
del aprendizaje es con
gots ' en la adqws1c1ón de la estrategia
formación" segun', la cualrelspe~to a la manifestación de la "ley de doble
'
os 1nstrumentos de
di · ·
estrategias de aprendizaje so
l
~e ac1on, en este caso las
que debe realizar se d' ~ un e e~ento ~ediador entre el niño y la tarea
.
. .
'
a qweren pnmero mterpe na1m
mtenonzarse y convertirs
.
rso
ente para luego
intermedia, la deficienc~a endemtraperso~es. De. hecho, en la fase
ambigüedades los dos niveles de de prod~ccd1on permite identificar sin
sarro o e que habla Vigostky, el nivel
395

�de desarrollo real (los niños no repasan por sí mismos) y el nivel de
desarrollo potencial (y sin embargo se benefician de instrumentos
mediadores externa o culturalmente proporcionados)" (Pozo, 1992:210).
Además de considerar los criterios de análisis para la definición del
uso de una estrategia, es importante tener en cuenta que la elección adecuada
de una determinada estrategia de aprendizaje el alumno debe basarla en los
siguientes criterios (Pozo, 1992,204):
a) Naturaleza cuantitativa y cualitativa de los materiales presentados.
b) Sus propios conocimientos previos sobre el material de aprendizaje.
c) Condiciones del aprendizaje (la finalidad o uso que se persigue en la
adquisición del material de aprendizaje).
A partir de estos planteamientos surgen interrogantes que guían los
orígenes del presente proyecto: ¿los alumnos de escuelas de nivel medio
superior y superior utilizan estrategias de aprendizaje en su actividad como
estudiante? ¿están planeadas y organizadas? ¿qué procesos del pensamiento
ponen en acción? ¿a qué procesos de aprendizaje contribuye su uso?
¿desarrollan un uso espontáneo? ¿tienen conciencia del empleo de tales
estrategias?
Es por ello que planteamos la necesidad de diseñar e implementar
formas de evaluación que permitan conocer cómo se adquieren las
estrategias de aprendizaje, cómo se organizan y cómo se hace uso de ellas;
en suma, procedimientos que puedan ser capaces de dar y explicar cuáles son
los procesos cognoscitivos específicos (procesos, estrategias y habilidades)
que intervienen en la solución de una pregunta o tarea dada.
Descripción general de las estrategias de aprendizaje

El estudio de las estrategias de aprendizaje es un campo complejo,
pues requiere del análisis de los procesos cognoscitivos y de establecer sus
relaciones.
Una relación a considerar es a partir de la manera en que las
estrategias de aprendizaje son definidas. Si bien es un concepto con diversos
significados, algunos investigadores coinciden en considerarlas como
"cualquier comportamiento o pensamiento que facilite de tal manera la
codificación, que mejore la integración y la recuperación del conocimiento.
Más específicamente, estos pensamientos y conductas constituyen planes
organizados de acción diseñados para alcanzar una meta'' (Weinstein,
s.f.,249). Otra relación a establecer es desde la forma en que éstas son
clasificadas.
No existe un esquema organizacional que se acepte
396

generalmente, pero Weinstein y M
categorías que refleian los d1'
a~er ( I 985,250) crearon un conjunto de
:.,
versos tipos de estrat . d
es, cada categoría se compone de procedimi
egias ~ aprendizaje; esto
que p~ed~n ser usados para influir en entos (es~ategias de aprendizaje)
aprendizaje.
uno O mas de los procesos de
Se tienen así las ocho categon'as s1gwentes:
. .
1. Estrate~as de ensayo para tareas básicas.
2. Estrateg~as de ensayo para tareas complejas
3. Estrategias de elaboración para tareas b, . .
4. Estrategias de elaboración para tareas c:ms1cals:
5. Estrateoias
· •
P ejas.
º: orgaruzac1onales
para tareas básicas
6. Estrategias organizacio 1
·
7. Estrate~as de monitore~ªd:\~::~;:e:s~i:plejas.
8. Estrategias afectivas.
·
.
.Tomando como base el listado
.
mvestigadores (EMCA Danse r ) 1
antenor y el aporte de otros
·
'
eau as estrategias d
d. .
organizar en cuatro grande
e apren Izaje se pueden
procesos cognoscitivos y no c~gngrup?~• conformándose de acuerdo a los
osc1ttvos que desarrollan:
A. ESTRATEGIAS COGNOSCITIVAS:
l. Ensayo (simples y complejas).
Elabo~aci~n (simples y complejas).
. Orgaruzac1onales (simples y complejas).

i.

B. ESTRATEGIAS .METACOGNOSCITIVAS·
1. Planeación.
·
2. Control.
3. Evaluac.ión

C. ESTRATEGIAS A!'.'ECTIVAS O DE APOYO
I. Metas de onentación intrínseca.
2. Meta~ de orientación extrínseca.
3· Manejo de la ansiedad.
D. ESTRATEGIAS PARA EL
I B,
d d
MANEJO DE OTROS RECURSOS
· usque a e ayuda.

A. ESTRATEGIAS COGNOSCITIVAS

. S?n usadas para actividades de
•
.
cons1gu1ente, influyen en el desarrollo :rocesarm~nto de información Y, por
e uno o mas procesos de aprendizaje.
397

�Dentro de este grupo se incluyen las estrategias de ensayo o repaso
simple, que contribuyen a la memorización o repetición literal de la
información. Requieren un recuerdo simple, que sirve de base a formas de
procesamiento más complejas. Son útiles cuando los materiales carecen de
significado y cuando la tarea es meramente reproductiva.
Las estrategias de ensayo o repaso complejas tienden a involucrar
conocimientos de materiales más complejos y requieren de seleccionar
previamente las partes que deben repasarse.
Este tipo de estrategias favorecen el aprendizaje por asociación (Pozo,
1992, p. 206), de carácter mecanicista, en el que el sujeto adquiere una copia
o reproducción más o menos elaborada de la realidad. Sus técnicas,
habilidades y procesos cognitivos se presentan en los cuadros siguientes:

Dentro del grupo de estrategias d
. .
estrategia de elaboración misma qu
d' _ed apre~dtzaJe se encuentra la
,
e se 1v1 e en szmple y compleja.
De acuerdo con Pozo la elaboración . l
..
s1mp e fac1hta el aprendiz.aje de
estructura de significado externo e em~ntos no organii.ados) mediante una
darle significado sólo ~umentandquelsirve de apoyo al aprendiz.aje, pero sin
o a construcc100
· · stm
· b , li
estructura externa presta su significado al
. 1
o ca, ya que la
dichas elaboraciones requieren que el alU::.tena ,q~e debe aprenderse, pero
en el procesamiento de la inform . ,
o este mvolucrado activamente
ac1on a ser aprendida.
un material poco significativo ( 1

Estrategia de elaboración simple:
Técnica

Palabra clave

Estrategia de ensayo o repaso simple:
Técnica

Procesos de pensamiento

Habilidades

Procesos de
aprendlzaJe
Retención

Análisis externo
Repettción Leer los apuntes y libros una y otra vez.
Recuperación
Decir el matenal para uno mismo, una Abstracción.
(reconocmuento).
Generahzación.
y otra vez.
Formación de conceptos
Hacer hsta de términos relevantes
(identificación
de atributos
Memonzar listas de palabras
físicos
o
externos).
Nombrar conceptos de una hsta.

Marcado de texto Seleccionar mformac1ón relevante
Destacar 1nformac1ón
(subrayar)

Retención
AnáltSIS
Comparación (discrimmac1ón). Recuperación
(reconocimiento).
Síntesis.

Retención.
Seleccionar mformactón relevante. AnáJtSIS.
Comparación (discriminac16n). Recuperación
Repasar de manera escrita el
(reconocim1ento).
Síntesis.
material de aprendiz.a.Je.
Abstracción.
Generalizactón
Formación de conceptos
(identificación de atnbutos).

398

Análisis

Cod1fícac1ón

conceptos

Comparación

Elaborac1on

Establecer relaciones entre conceptos

Abstracción

Retenc1on

med,ance una palabra

Generalización

Recuperac1on
(reconoc1m1en1o)

Asociar superfic,almente lermonos (por

Formación de conceptos
(1denhficac1on de atnbutos)

Imagen (impuesta

lden11ficar rasgos comunes

Anahs1s

Codificación

o 1nduc1da)

Establecer relaciones entre conceptos

Comparac1on

Elaborac,on

med1an1e imágenes

Abslracc1ón

Retenc1on

Utilizar imágenes proporcionadas

Proceso de aprendizJ)e

Abstracción
Generahzac1ón
Formación de conceptos
(ident1ficac1ón de atnbutos).
Copiado

Proceso de aprend,zaJe

ldenhfícar rasgos comunes entre

- Generalización

(imagen propuesta)

Formación de conceptos

Crear imágenes (imagen ,ncb:ida)

(1den11fícac1on de atributos)

Recuperación
(reconoc1m1ento)

Asociar superfic1almen1e 1erm,nos

Proceso de pensamiento

Habilidades

Proceso de pensamiento

su ortografía o pronunc1ac1ón)

Estrategia de ensayo o repaso compleja:
Técnicas

Habilidades

(imagen por su ortografia o pronunc1ac1on)
Formar imágenes a partir de palabras
clave
Rimas, abrc-,at uras

lden11fícar rasgos comunes entre

&gt;frases

conceptos

Comparac1on

Elaborac1on

Establecer relaciones entre conceptos

Abs1racc1ón

Re1enc1on

Anahs1s

Cod1fícac1on

med ,ante una palabra

Gcncrahzac1on

Recuperacoon

Asociar superfic1almen1e lermonos (por

l'ormacoón de concep1os

(reconoc1m1en1o)

su ortografía o pronunciac,on)

(1dent1fícac1on de ambuios)

Formar siglas, nma,. y frases cla,es
Códigos (numéricos, ldcnuficar rasgos comunes entre
verbales o espaciales) conceptos

Anahs1s

Cod1ficac1on

Comparación

Elaboración

Establecer relaciones entre conceptos

Abstracción

Retención

medianle una palabra

Generahzac,ón

Recuperación

Asociar superfic1almen1C termino, (por

Formac,on de conceptos

(rcconoc1m1ento)

su ortografía o pronunciación)

(1den11ficac1on de ainbuios)

399

�u111izar y oommar un código conocido

al que asociar uno a uno los elementos
de la lista

La elaboración compleja difiere de la simple en el sentido de que la
estructura externa pasa a ser asumida (parcial o total) por el material de

interpretar palabras Yoraciones

Abstracción

Descubrir y seleccionar e interpretar

Generalización

palabras, oraciones y pán-afos

Concreción.

1mportantes

Formación de conceptos

Eliminar información no relevante.

(atr1bwr sigmficados).

Reconocer Ydisllngwr los diversos

Sistematización

1vrgamzac1ón

recursos que el autor empica para
acentuar los conceptos importantes
Preguntarse, reflexionar Yexplicar lo qué

aprendizaje.

el autor quiere decir y por qué lo dice

Estrategia de elaboración compleja:

Dchm1tar los problemas que el autor logró
Procesos de pensamiento

Técnicas
Análogía

Habilidades
Análisis

Conocer y dominar características

Síntesis

Esenctales de los conceptos a comparar.

Comparación

Establecer comparK1ones entre

Analogía

Conceptos

Abstracción.

Crear metáforas

Procesos de aprend1zaie

resolver y los que no pudo solucionar
ldcnuficar obJehvos y propósitos del

Análisis sistemático

Elaboración

escnto.

Síntesis sistemática.

Elaboración

Retención

Evaluar si cumple con dichos objetivos

Abstracción

Organización

Recuperación

Ypropósitos.

Comparación.

Recuperación (recuerdo)

(recuerdo)

Analizar unidad, coherencia y

Concreción.

Transferencia

Concordancia de las ideas, los pán-afos,

Gcncralizac,ón

Codificación

Lectura critica

Generalización.

Establecer una correspondencia

formación de conceptos

Profunda y no sólo superficial entre la

(atr1bu1r s1gmfícado)

Metáfora y el propio matenal de
AprendizaJe
Transfenr el s1gn1ficado de la metáfora

Inducción.

Adoptar una postura critica (acordar

Deducción.

d1scnllr, suspender juicio, etc.)

Establecimiento de nexos.

Tomar una posición con responsabilidad

Pensamiento criuco

ante los argumentos del autor

Al contenido por aprender.

Argumentar la propia postura (por qué

Lectura comprensiva !)Lectura analítica estructural
D1s11nguir caracterisucas de un texto

Análisis complcJO y profundo
Deducción.

Identificar la estructura del texto

Codifícacion

se toma dicha postura).

Elaboración

Identificar dónde el autor carece de
Información, está mal informado, es Ilógico
.

Abstracción.

(descnpc1ón, 1lustrac1ón, secuencia,

Generalización

argumentación, persuac1ón y

Formación de conceptos

operac1onalidad)

o no completa su análisis.
'

Resumen

(atnbuir s1gn1ficado)

ldenuficar y reconocer palabras claves

..

los temas y subtemas.

Codificación

Ut1hzar palabras claves para reconocer e

Clasificación
S1stema11zac1ón

mfenr propósitos del autor
Explicitar las relaciones entre las ideas

Eliminar matcnal sccundano,

Análisis.

Codificación

Redundante.

Síntesis.

Elaboración

Sustituir por un término más general

Deducción.

Idcn11ficar oración tópico.

GcncralJZaC1ón.

Traducir a palabras propias (paráfrasis).

Abstracción.

Elaborar idea tópico.

Formación de conceptos

Identificar el obJet1vo central del libro

(construir s1gmficado).

ldeÍIUficar y enumerar temas y subtcmas

Identificación de nexos

ldenuficar y definir los problemas que el

Tomar apuntes

autor trata de solucionar
Descubrir y seleccionar oraciones y
párrafos importantes
Buscar significados de términos no
conocidos
Valorar la organización del texto.
2)Lectura inte,pretati,-a o sintética
Proceder del análisis de las panes al todo
Uulizar el conte"&lt;to de la lectura para

400

Smtes1s compleJa y s1stemát1ca Cod1ficac1ón
Elaboración
lnduac1ón

Escuchar con atención

Análms

Atención

Relacionar lo que se escucha con

Síntesis

codifícación

conocimiento prev,o

Abstracción

Elaboración

Concentración

Generalización

Organización

Selecc1onar ideas

Concreción

Registrar la oración de manera rápida.

CIasifícación.

lde nuficar aspectos confusos

Sistematización

Usar claves y abreviaturas.

401

�Organizar información.
Representar información.
Gula de estudio

Determinar las ideas clave.

Análisis.

Codificación

Elaborar preguntas para cada idea

Síntesis.

Elaboración.

clave

Deducción.
Abstracción
Identificación de nexos y

Estos . ,ti~os de , estrategias contribuyen al "aprendizaje por
reestruc~ac10n , de caracter estructural y organicista, en el que se aprende
reorgamzando los propios conocimientos a partir de su confrontación con la
reali~d, o lo _q~e es lo mismo, estructurando la realidad a partir de los
propios conoctm1entos y reestructurando a éstos a partir de la realidad"
(Pozo, 1992, p. 206).

relaciones
Solución de
problemas

Mantener la atención

Análisis sistemático.

Codificación

Estrategias cognoscitivas de organización simple:

Usar conocimientos preV10S

Sintes1s sistemática.

Elaboración

Técnicas

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaje

Relacionar nueva información con lo

Comparación

Orgamzac1ón

que se sabe.

Abstracción.

Recuperación (recuerdo).

Cuadro sinóptico

Identificar y seleccionar palabras clave.

Análisis.

Codificación.

Clasificar ideas de manera ordenada,

Síntesis.

Elaboración.

según su función.

Comparación.

Organización.

Relacionar elementos esenciales.

Abstracción.

Recuperación (recuerdo).

Representar gráficamente la

Generalización.

Concreción.

Establecer juicios.
Argumentar

Generalización.

Plantear problemas.

Inducción

Proponer soluciones.

Deducción

Demostrar soluciones.

Establec1m1ento de nexos.

Transferencia

Pensamiento critico
Ensayo

Establecer propósitos y objetivos

Análisis sistemático

Codificación.

Elaborar las hipótesis, afirmaciones y/o

Comparación

Elaboración

posturas que se argumentarán

Síntesis s1stemattca

Organización

Identificar las variables que se

Abstracción

Recuperación (recuerdo).

maneJaron.

Generalización

Transferencia

Argumentar (mediante exphcac1ones.

Concreción

1lustrac1ones, ejemplos, etc.)

Inducción

Redactar, cuidando coherencia,

Deducción.

concordancia, unidad o integración
entre las ideas, párrafos y temas

ldent.ificación de nexos y

Mediante llaves.

relaciones.

Mediante cuadros de doble entrada.

Formación de conceptos
(construir significado).

'

Clasificación.

Estrategias cognoscitivas de organización compleja:
Técnicas

Red semántica

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaje

Identificar conceptos e ideas clave.

Análisis sistemático.

Codificación.

Establec1m1ento de nexos

Reconocer relaciones entre

Síntesis sistemática

Elaboración.

Pensamiento cnt1co

conceptos e ideas.

Comparación.

Organización.

Denominar nexos y relaciones

Inducción.

Recuperación
(recuerdo).
Transferencia.

Establecer relaciones causa-efecto

Pertenecen a este grupo también las estrategias de organi:ación que
consisten en establecer las relaciones internas entre los elementos que
componen los materiales de aprendizaje; implican una clasificación
jerárquica u organización semántica de los elementos. La elaboración de las
conexiones dependerá de los conocimientos previos que el sujeto pueda
activar y de un mayor esfuerzo de aprendizaje. Particularmente, las
estrategias de organización simple requieren de clasificar los elementos de
acuerdo a las categorías relacionadas en función del significado del objeto de
estudio.
Las estrategias de organi:ación compleja llevan al alumno a construir
jerárquicamente el material. Requieren de alta dosis de metaconocimiento.

402

información:

Denominar nexos y relaciones

Deducciórt

1mplic1tas en el texto.

Generalización.

Establecer niveles jerárquicos de los

Concreción.

conceptos clave (nodo superior e

Determinación de nexos.

inferior)

Formación de conceptos

Representar las interrelaciones

(construir significado)

(conexiones de las ideas clave) en

Clasificación

forma de un mapa de redes, mediante

Sistemauzac1ón.

Jerarqu1as, cadenas o racimos.
Reconocer patrones de información
Mapa conceptual

ldenttficar conceptos e ideas clave.

Analis1s

Organizar los conceptos clave.

Smtes,s

Elaboración.

D1ferenc1ar los conceptos

Comparación.

Organización.

supraordmados y subordinados.

Inducción.

Transferencia.

Especificar las relaciones entre los

Deducción.

conceptos.

Abstracción.

403

Codificación.

�Repme,ur la información

Generahzac1ón

Visuahzar las relaciones entre los

Concreción

conceptos

Ducnnunación de nexos y relaciones

Tomar conciencia de ideas propias

Formación de concep«&gt;s

objetos diferentes
Establecer correspondencia entre
ideas {metáforas) y objetos

Valorar la consistencia (orpnización) (constrwr SJ¡ruficado)
de las ideas propias

3) Secuencia:

Clasificación

a)Pensarn1ento causal

Sistematización.
Técnica heurística Buscar.ante cada tarea, los elementos Análisis sistemático
o mapa en ·v·

conceptuales y metodolóaicos en que Síntesis s1Stemát1ca.

(basados en la •v• se apoya

lden11ficar sucesos conectados
Codificación
Elaboración

Establecer y descnb1r nexos y
relaciones

Comparación

Organización

Establecer pasos senados

Inducción

Rec:upcracióo (recuerdo)

lden11ficar relaciones causa-efecto.

Transferencia

epistemol611ca de

Formularse presumas que centren la

Gowin)

conc1enc1a sobre la relación entre

Deducción.

realidad y conceptualizac1ón.

Generalización

ldcnl1ficar relaciones causa-efecto.

Vincular el conoc1m1ento teórico y/o

Concreción.

ldcnl1ficar cadena causal.

ICbVldad prícbca

Oetemunación de nexos

Representar gráficamente la

Formación de conceptos

información

(constrwr 51¡ruficado).

Tomar conciencia de los elementos

Clasificación

implicados en la construcción de

S1stemat1Z&amp;Ción.

4) Argumento y pcrsuac1ón
a)lnducción
ldenhficar detalles
Establecer datos
b)Deducc1ón

nuevos conocim1en10S
ldenttficar juicios de valor
Informes esenios

Identificar conceptos generales

Establecer objetivos.

Anál1S1s s1Stemit1co

Cod1ficac1ón

Diseñar esquemas,

Síntesis s1stemá11ca

Elaboración

Determinar tipo de estructura:

Comparación

Orgaruzac1ón

1) Descripción:

Inducción

a)Defimc1ón

Deducción.

Recuperación
(recuerdo)
Transferencia

Descnbir los rasgos de un objeto.

Generalización

Elaborar defimc1ones

Concreción

b)Clas1ficación

Determinación de nexos

Caracterizar aspectos de obJetos de Formación de conceptos
una clase
Establecer relación enlre los
obJetos de acuerdo a rasaos SJmilares.
c)Comparación
Identificar rasgos semejantes
De:scnbir s1mihtudes
d)Contraste •
Identificar rasgos diferentes
Descnbir diferencias

b)Proceso

Establecer generalidades
Diferenciar entre información
suborthnada y supraord1nada
c)Pensamiento crítico
Establecer h1pótes1s, afirmaciones,
opiniones.
Convencer al lector de dichas
op1mones
Comunicar opiniones

Clas1ficac16n.
Sistematización.

S) Operac1onahdad
a)lntroducc10n
Establecer propósitos del texto a
comunicar
Elaborar 1n1roducción clara,
interesante y breve
Organizar 1nformac1ón o contenido
b)Trans1c1ón
Establecer relaciones entre la nueva

2) llustneión
a)Ejemplos
Seleccionar ejemplos típicos
b)Analogla:
Establecer comparaciones entre

1nformac1ón y la conocida
c)Conclus1oncs:
Sintetizar.
Destacar ideas esenciales
Establecer conclusiones

�!
.______..__,__-----L-_
Ordenar •deas
Redactar.

r

nivel de éxito.

1SistematW1C1ón

Identificar conocimientos previos

____.__----.J

Pensamiento cótico.

relevantes

B. ESTRATEGIAS METACOGNITIVAS

ReíleXJonar sobre la motivación por
la act1vi&lt;bd

Lo que caracteriza a esta categoría de estrategias es su enfoque hacia
el conocimiento y control del proceso de aprendizaje en general, a diferencia
de las estrategias cognoscitivas que están orientadas hacia un proceso
específico de aprendizaje.

Identificar estdo de aprendizaje.
Conciencia de las

Establecer objetivos, metas y

Anáhs1s

Cod1ficac16n

wriables de la tarea

propósitos de la tarea

Síntesis

Elaboración

Establecer grado de dificultad de la

Inducción

Organización

tarea

Deducción

Recuperación

Enhstar caracteristicas de la tarea

Abstracción

Transferencia

Podemos hablar de tres estrategias metacognitivas básicas: la
planeación, el control y la evaluación del aprendizaje.
La estrategia de planeación se centra en el desarrollo de un plan o
programa a seguir, considerando para ello las necesidades de la tarea, las
habilidades personales, las estrategias disponibles y la influencia del
contexto (el lugar de estudio, el maestro y la materia). Para esta estrategia es
fundamental el grado de autoconocimiento, conciencia y reflexión que tenga
el sujeto.
La estrategia de control tiene por objetivo supervisar cada una de las
variables que influyen en el aprendizaje, medir o valorar el grado en que se
están alcanzando las metas de aprendizaje y ajustar o modificar el grado de
esfuerzo y las técnicas que se están empleando. Esta estrategia además de
autoconocimiento requiere autosupervisión de la propia actividad para
controlar el proceso de aprendizaje.

ReíleXJonar sobre la 1mportanc1a de la Generalización,
tarea y su utih&lt;bd
Concreción
Asignar y d1stríbwr tiempos para su
realización

Mot1vac1ón

Determmac1ón de ne,cos
Clas1ficac1ón
S1stematizac1ón
Pensamiento cntico

Conciencia de las

Selección de la o las estrategias para

Análisis

Codificación

variables de la

la act1vi&lt;bd o tarea.

Síntesis

Elaboración

Eslraregia

Establecer pasos a seguir de la

Inducción.

Organización

estrategia

Deducción.

Recuperación

Establecer cómo y por qué es útil la

Abstracción

Transferencia

estrategia seleccionada

Generalización

Motivación

Reconocer lim1tac1ones y ventaJas

Concreción.

de la estrategia

Determinación de nexos

La estrategia de evaluación tiene el objeto de establecer el grado de
aprendizaje alcanz.ado y la utilidad que tuvieron para éste las estrategias
empleadas.

Clas1ficac1ón
S1stematizac1ón
Pensamiento cn11co.

Estrategia de planeación:
Técnicas

Hab1hdades

Proceso de pensamiento

Conciencia de las

a) Del lugar del estudio

Análisis

Codificación

wnables del contexto

organizar el ambiente füico

Síntesis

Elaboración

Inducc1ón

Organización

Proceso de aprendizaje

Conc1enc1a de las

Identificar hab1hdades con que

Anáhs1s

Cod1ficac1ón

vanables personales

cuenta para dicha ac11vidad

Smtes1s

Elaboración

Reílu1onar sobre sus expcctau,as

lnducc1on

Organ1zac1ón

b) Del maestro·

Deducción

Recuperación

Identificar estilo de enseilanza

Abstracción

Transferencia

Identificar las expectauvas del

Generalización

Mot1vac1ón

maestro respecto a la actividad

Concreción

de ex.110

Deduccion

Recuperación

Concient1zar autoconcepto respecto

Abstracción

Transferencia

Identificar cnterios de cah&lt;bd del

Dcterm1nac1ón de riexos

Mouvac1ón

maestro respecto a la actividad

Clas1ficac1ón

Pensamiento critico

a su capac1&lt;bd.

Gcncralizac1ón

Sistematización

Reílexionar sobre sus creencias

Concreción

de aprend1zaJe

Determinación de nexos.

c) De la matena:

Relacionar grado de esfuerzo con

Clas1ficac1ón.

Establecer grado de dificultad de la

l

406

407

�matcna

Pensamiento critico.

Establecer u1thdad e importancia de

Evaluacoón de

la malcna.

atntqJas

usadas

Rcfle&gt;oonar sobre si la selección de

Análosos

Codificac16n

CSlralc¡,as fue adecuada.

Síntesis

Recupcrac16n

Identificar deficiencias en el uso de

Deducción

Transferencia.

estrategias

Abstracción

Mouvac1ón

Estrategia de control:

Pensamiento enoco
Proceso de pcnsam1en1O

Habilidades

Técnicas

Proceso de aprendizaJe

Anahs,s

Cod1ficac16n

Control de vanables

Adccuac,on de los recursos de atención
y esfuerzo de la wca•

Sin1cs1s

Recuperación

Del SUJelO

Man1encr el interés, mo11vac1ón y

Deducción

Transferencia

Acutudcs posiuvas hacia la tarea

Abstracción

Mo11vac16n

Esforzarse por alcanzar melJIS

Pensamiento critico.

Suponer el grado en que se van

Anáhs1s

Cod1ficac1ón

Control de variables

Cumpliendo los objell\OS de la tarea

Síntesis

Recuperación

de la tarea

y erificar la cahdad de la tarea

Deducción

Transferencia

Abs1racc1on

Mouvación

Pensamiento cri1,co.
A¡ustar o modificar estrategias. de ser

Anahs1s

Cod1ficac1ón

Control de las

necesario segun las necesidades de la

Sintes1s

Recuperación

Estrategias

Deducción

Transferencia

Abstracción

Mo11vac1on

tarea

Pensamiento cnuco
Control del contexto

Cod1ficac16n

V1gílanc1a constante del lugar de

Anáhs1s

trabaJo para que cumplan con las

Sin1es1s

Recuperación

Deducción

Transferencia

Abs1racc1ón

Mo11vac16n

cualidades necesarias

Pensamiento cnllco

Evaluación del

Identificar el grado de 1nfluenc1a del

An.áhs,s

Codificación

conlcxto

macsuo, el lugar de estudio y la

Sin1esos

Recuperación

matena que se estudia en el propio

Deducción

Transferencia

rend1m1ento de la tarea

Abstracción

Mo11vac1on

Pensamiento cru1co

C. ESTRATEGIAS AFECTIVAS O DE APOYO
Las estrategias afectivas o de apoyo hacen referencia a todas aquellas
actitudes, percepciones y toma de decisiones que permiten al estudiante
incrementar y/o transformar sus motivaciones (tanto intrínsecas como
extrínsecas) así como su autoconcepto, de tal forma que posibilite el
aprendiz.aje significativo. En el documento Estrategias Motivadoras para
Cuestionarios de Aprendizaje (EMCA) las escalas de motivación a las que se
presta interés son: las metas de orientación intrínseca, las metas de
orientación extrínseca y las de ansiedad.
La estrategia de metas de orientación intrínseca se refiere a la
percepción que los estudiantes tienen de las razones por las cuales se
comprometieron a la tarea de aprender.
Estrategia de metas de orientación intrínseca:

E strategia de evaluación:

Tccn,cas
Proceso de pcnsam1en1O

Hab1hdades

Reto

Hab1hdades

Procesos de pcnsam1en1O

Pcrc1b1r las necesidades de aprend1zaJe

Anáhs1s

Mo11vac1ón

Codificación

Determinar razones por las cuales se

Comparación

Atención

Medir el grado de esfuerzo y s1 este

Sontes1s

Recuperación

compromc116 a la tarea de aprender.

(d1scnmmac1ón)

Codificación

fue el adecuado para la tarea

Dcduccí6n

Transferencia

Concebir como un fin su propia

Síntesis

Elaboración

ldenltficar hab1hdades deficientes que

Abstracción

Mo11vac1ón

patt1c1pac1ón en la tarea

Abs1racc1ón

Orgaruzación

Partoc,par de manera acu,a en la tarea.

Clas1ficac1ón

Transferencia

Proponerse retos cumpliendo sus

Sostemauzación

Evaluación de la propia Cn11car su propia actuación

Pensamiento críuco

debe desarrollar.
Au1oexan11nar el grado de aprend1za¡e

propias expec1a1vas

1
Evaluación de la tarea

Procesos de aprendizaJc

Anáhs1s

Técnicas

actuación

Proceso de aprend1za¡c

alcanzado

Cod1ficac1ón.

Cuestionar sobre el grado de cahdad

Anáhs1s

alcanzado en la wea

SinleSIS.

Recupcrac1on

Cnt,car la presentación de la tarea

Deducción

Transferencia

ldenufícar dcfic1enc1as de la tarea

Abstracción

Mo11vac1on

408

a) En cuanto a la cahdad de la tarea y

su loempo de en1rega
b) En cuanto a los compromisos con
sus metas

409

�Cunosidad

Análisis

Mo11vac1ón

Comparación

Identificar problemas.
Planteme preguntas

Fomentar la cunos1dad por el
conoc1m1ento

Buscar soluciones a sus dudas

Dchm1tar el ongen de sus

Dctmrunación de nexos

Atención

prcocupac,oncs, es dectr, si

Pensamiento critico

(discnminac1ón)

Codúicac1ón

corresponden a aspectos

S1ntcs1s

Elaboración

cogruuvos (falta de estudio o

Abstracc1on.

Orgamzac1on

desconocimiento y no empico

Clas1ficac1ón

Transferencia

de técnicas de aprendizaje) o

auto, m.agcn negativa, inseguridad,

Pensamiento critico
Análisis

Mot.-ac1on

Comparac1on

Atención

Onentarse hacia el aprcnd1za¡e

(discnm1nac1ón)

Cod1ficac1on

S1nteS1S

Elaborac,on

cualitativo
Orientarse al desarrollo de habilidades

Abstracc1on

Organización

Clas1ficac1ón

Transferencia

Comprender el contenido lo mis
completo posible

.

cte.)
Establecer correspondencia entre
sus preocupaciones y su desempeño
académico.
Mantener un estado de ánimo
adecuado

Pensamiento criuco.

. ' extrznseca,
se refiere al grado
'
. de metas de ,orientac1on
La estrategia
.
en que el estudiante se percibe a s1 mismo.

Estrategia de metas de onentaCl·ón extrínseca·
Técnicas

Recompensas Y Percibir su participación como un
medio para un fin (la obtención de
Competencia
cahficac1ones, recompensas,
reconoc1m1entos)

l'rq,arac1ón para

Organ,zar el material y tiempo de

Anahs,s

el examen

estudio

S1ntes1s

Atención

Utilizar eStrategias y técnicas de

Comparación

Codificación

aprendíza¡e de acuerdo a la finahdad

Gcnerahzación

Elaboración

de la tarea de 1prcnd1za¡c

Abstracción

Orgamzac,ón

Rcahzar una autocvah1ac1ón de

D1scnmmac1ón de nexos y

Transferencia

conoc1m1cntos

relaciones

Sistemauzación

Procesos de pensamiento

Habilidades

.

aspectos afectivos (miedo,

Sistematización

Destreza

Transi crmcia

Procesos de aprend1za¡e

En la realización del examen

Mouvac1ón

1)Comprender la tarea

Comparación (discnminac1ón)

Atención

2)Dctcnmnar la complc¡1dad de las

S1ntes1s

Codificación

Abstracción

Elaboración

Análisis

preguntas
3)1dent,ficar las tareas que requieren

Organización

Valorar el ¡u1c10 que otros uenen de

MOllvac,ón

mayor tiempo.

Transferencia

4)Ascginr tiempo para una rev,sion

su desempeño

final

Comparar su descmpei\o en función
de otros
Obtener buenas cahficac,oncs

E. ESTRATEGIAS PARA EL MANEJO DE OTROS RECURSOS

Busqucda de reconoc1m1cnto )

buenas cahficac1oncs

. de la ansiedad tiene dos componentes, el
La estrategia de mane10
influyen en esta categoría son: en
cognitivo y el emocional. Los factore~ q::iocional: el temor a reprobar, el
lo cognitivo el querer aprobar y en 1~e menor calificación.
temor a equivocarse y el temor a ser e

. dad·
Estrategia de manejo de la ans1e
Procesos de pcnsanucnto

Procesos de aprend,za¡e

Técnicas

Habilidades

Reducc,on de la

ldenuficar las preocupaciones

AnállSIS

Atención
Cod1hcac1on

(pcNiillm1entos ne¡at"·os) que

Síntesis

ansiedad

Comparac,on

Recupcrac,on (recuerdo)

generan la ansiedad
·-

410

-

-

En el docwnento de Estrategias Motivadoras para Cuestionarios de
Aprendiz.aje (EMCA) se plantea que las estrategias para el manejo de otros
recursos son un complemento de las estrategias metacogrútivas de
planeación y de control, aseverando que la planeación de actividades ayudan
a "activar o preparar aspectos relevantes de los conocimientos previos que
hacen la organiz.ación y comprensión del material" (EMCA, 1988, 17); y las
de control a la supervisión de las actividades para el aprendiz.aje.
Por esto, se establece la estrategia de búsqueda de apoyo, que es la
capacidad de acercarse a otras alternativas para mejorar el estudio; puede
mencionarse el uso de recursos impresos, el uso de recursos audiovisuales, el
uso de la biblioteca, el uso de equipo de cómputo, la asistencia a eventos, el
comentar con los compañeros todas éstas como formas de aprender.
411

�Estrategias de búsqueda de apoyo:
Técnicas

Habilidades

Procesos de pensamiento

Procesos de aprendizaJe

Uso de eqwpo

Identificar para que ut1hzar el

de cómputo

equipo de cómputo.

Slntes1s.

Atención

Identificar el paquete adecuado

Comparación

Codificación

Anáhs1s

Motivación

Uso de recursos

Seleccionar adecuadamente el

Análisis

Moti vac1ón.

bpo de recurso

Slntesis

Atención

para la reahzac1ón de la tarea

Inducción.

Impresos

Elaboración

Usar cooecta y apropiadamente

Comparación.

Cod1ficac1ón

Deducción

Orgaruzac1ón

el recurso.

Inducción

Elaboración

Ullhzar el paquete
adecuadamente
en la reahzac1ón de la tarea

Analogía

Organ,zacaón.

Retención

Deducción.
Analogla

Retención

Abstracción.

Recuperación.

Generahzac1ón

Transferencia

Formación de conceptos

D,scnm1nac1ón de nexos y relaciones

Clas1ficac1ón

Formación de conceptos

S1stemat1zac1ón
Pensamiento cnuco

S1stemauzac1ón

Asaslenc1a a

Anáhs1s

Motlvac1ón

Pensamiento crítico

eventos

Slntesis

Atención

Comparación

Codificación.

Seleccionar adecuadamente el

Análisis

Mot1vac1ón

tipo de recurso.

Síntesis

Atención

Inducción

Elaboración.

Usar correcta y apropiadamente

Comparación

Codificación

Deducción

Organización

el recurso

Inducción

Elaboración

Analogía

Retención

Deducción

Organización.

Abstracción

Recuperación

Analogía.

Retención

Generahzac1ón

Transferencia

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Clas1ficac1on

Formación de conceptos
Clas1ficac1ón

.

Sistemauzación.
Pensamiento crítico

S1s1ema11zac1ón
Pensamiento cnuco

412

413

�Hasta aquí se presenta una amplia clasificación de estrategias de
aprendizaje, sus respectivas técnicas, habilidades y procesos cognitivos,
mismos que posibilitarán la elaboración de instrumentos diagnósticos
eficaces para evaluar el uso de estrategias de aprendizaje que emplean los

. EL MUNDO AL REVÉS
El pensamiento antidemocrático en la Grecia clásica

alumnos.
Profr. Giampiero Bucci
Pro~esor de los Colegios de
Soc10logía y Filosofia de la
Facultad de Filosofia y Letras
de la Universidad Autónoma
de Nuevo León

Bibliografia
Antinori. D.M., La Lectura y comprensión lectora, Artículos de la Universidad Regiomontana
de Monterrey, N.L.

Go tell the Spartans, passer-by,
that here, obedient to their
word, we /ie.
Simonides

Cassidy, M y Baumann, Cómo incorporar las estrategias de control de la comprensión
lectora a la enseñanza con textos de lectura, Comunicación, Lenguaje y Educación.
Castañeda, S., Lecturas de apoyo al curso de evaluación de habilidades de estudio, ITESM.
Folletos de "Ser estudiante", CISE, UNAM (1991).
Garrido Flores, M.R., Antología curso de psicología cognitiva, Postgrado de FFyL, Secretaria
Académica, U.A.N.L., 1998.
Ladrón de Guevara, M., La Lectura, SEP, Ed. Caballito, México 1985.
Mahoney, M. J., El procesamiento de la información, en Pérez Gómez y Almaráz (editores),
Lecturas de Aprendizaje y Enseñanza, Fondo de Cultura Económica, México, 1988.
Pihtrich, P.R., David A.S. Smith, Teresa García y Wilbert J. McKeachie, A mannual for use
of the motivates strategies for learning questionnaire (MSLQ), Suite 2400 School of
Education Building. University of Michigan, 1991.

I - Los antecedentes
En pocos asuntos como en la olíti
.
afirma que "en principio era la acci&lt;~n". ca es cierta 1~ frase de Goethe que
tras las duras luchas del si lo La democrac1~ que nace en Grecia
autorepresentación y los
g . VI . es practicamente falta de
~
,
pocos testimoruos q
t
,avorables. Son las voces de 1 1·
ue enemos no le son
os o 1garcas derrotad
por entender sino por dar voz a s di C
os que no se preocupan
Teógnides de Megara vencido u o
orno se ve en estos versos que
discípulo Cirno:
'
y ext 1ª 0 por los demócratas, dedica al

-td

Pozo, J. I. &lt;&lt;Estrategias de aprendizaje» en Coll (editor). Desarrollo psicológico y educación
JI Psicología de la Educación. Alianza Editorial Madrid, 1992.
Rosenthal, T.L. y B. J. Zimmerman, «Cognición, cambio de conducta y aprendizaje social».
en Pérez Gómez y Almaráz (editores), Lecturas de Aprendizaje y Enseñanza, Fondo de
Cultura Económica México, 1988.
Shardakov, M.N. (1968), Desarrollo del pensamiento en el escolar, Editorial Grijalva,
México, 1968.

La ciudad sigue siendo la misma Cirno
pero los habitantes han cambiacÍo:
'
los que antes no sabían de ley ni de justicia
los que llevaban puestas pieles de cabra ,
y como ciervos pastaban fuera de los muros,
ahora son los nobles, hijo de Polípas
~ los_ ~obles de ayer ahora son los m~los.
t. Quzen soportarlo podría?
Estos que se engañan los unos con los otros
y que no distinguen lo bueno de lo malo. ,
No sea para ellos tu amistad sincera
no ~ntregues tu corazón en ningún c:iso:
muestrate amigo, pero sólo con palabras
y nada que sea serio compartas con ellos
'

414

415

�porque sus almas miserables no conocen lealtad,
sólo engaños y fraudes aman,
estos hombres perdidos para siempre(])
No hay argumentación, aquí, ni puede haber, porque argumentar,
discutir, sería plebeyo, puesto que la superioridad de los virtuosos,
01. aya0ot, es axiomática. Sólo hay asombro por un mundo que se ha roto
con los muros se la ciudad: lo que estaba afuera confundido con las fieras.
ahora está adentro y manda. Por esto los nobles ya no están vinculados al
orgulloso deber de la veracidad, que antes los distinguía, y pueden actuar
según una doble moral: verdad entre pares, mentira con ot KClKOt, los
malvados.
Esta nativa identificación de lo social con lo natural, típica del
pensamiento arcaico, se nota todavía en Heráclito, entre el VI y el V siglo:
"(...) todas las leyes humanas se alimentan de la misma ley divina" (fr.
Bll4). Sin embargo, con Heráclito el pensamiento ya se encuentra en su
dimensión crítica. En realidad Heráclito lo hubiera tenido todo para pensar
con frialdad el sentido de las luchas de su tiempo, porque su filosofía es
meditación del cambio y de su necesidad providencial. Para Heráclito el
mundo es una serie de eventos en constante movimiento: "En los mismos
ríos entramos y no entramos, estamos y no estamos" (2). Esta dinámica no
acontece acaso sino por obra de una ley, un logos, cuya regla es la guerra
(pólemos) y cuyo efecto no es solamente el estado de las cosas sino su
estado óptimo: " Hay que saber que la guerra es común, y la justicia es
discordia, y todo se engendra por discordia y necesidad" (3). Con estas
premisas las luchas caben en la dinámica de la totalidad y escapan al juicio
que discrimina para inscribirse en un orden necesario, ajeno al entendimiento
humano, pero no al divino: "Para el dios todo es bueno, bello y justo, para el
hombre, en cambio, unas cosas son justas, otras injustas" (4). Lo que
diferencia al filósofo de los demás es esta capacidad de ver cuasi divina:
"Esta doctrina mía, aun siendo real, los hombres no la entienden(...)" (5). Y
sin embargo, Heráclito no aplica, en su interpretación, la regla que él mismo
ha descubierto. He aquí unos fragmentos "políticos" en los cuales la
polémica toma el lugar de la observación:

Bueno fuera que los efesios se ahorcaran todos, y
dejaran la ciudad a los niños, ellos que expulsaron
a Hermodoro, el mejor de todos, diciendo: "que
nadie sea el mejor, entre nosotros: y si lo es, que
vaya a serlo en otro lado y con otra gente" (6).
¿Cuál es su intelecto, cuál es su mente? Creen a
416

los cantores p opulares y aprenden d l
muchedumbre, sin saber que "los m h e a
malo ¡ b
uc os son
s, os uenos son pocos" (7).
"Que nunca les falte la riqueza oh e'e's.
que sepu d
;r.
'
:1• zos, para
e an mam.1estar en toda su maldad" (8).

Aquí no es el filósofo el ue h b
.
originariamente destinado a los c q
,ª la smo el hombre: un noble
encuentra despojado de todo pode:UXºs mas el~v~dos de su ciudad, que se
el orgullo de clase en afinnación d~ est~ ~eracl!to responde transfonnando
el logos común, los más viven co~~s7º~~~d mtelec~I: "(... ) aun siendo
(fragm.9). Que se toma en abierto J'f
eran un mtelecto particular"
también obedecer a la voluntad de e 1,:smo en el fragmentos 33: "Es le;
para mí como diez mil, si es el meio ~o , dy pdor el fragmento 49: "Uno vale
;i r . ver a eras apologías de la tiranía.
.
Esta transformación de la su erioridad
intelectual revela uno de
p
de sangre en superioridad
Ios rasgos del
.
•
capacidad de adaptarse a las
. . pensamiento conservador su
nuevas condiciones
. d
,
, .
d
, oporuen o a los avances de
1os ,adversarios los temas elasicos
e una difi
• .
cara~ter dialéctico del pensamiento olític erenc1a u:inata.Esto revela el
medir valores: los pensador
. P . o, Y proporciona una regla para
es reaccionanos im rt
escuchar las razones de los ad
.
po antes son los que logran
.
versanos y respo d
d
n era optando elementos del
discurso ajeno. No cabe duda que H , 1·
erac ito sabe hacer este cambio.
D - La democracia realizada

Como ya diJe,
.. las democracias d 1
•
pertenecen al orden de los h h
e a pnmera parte del siglo V
proporcionan, de sí mismas teori::1 os. n; al de las ideas, porque no
a reflexionar sobre sus ~dam
guna. ara que una democracia empiece
. .
entos. hay que espe
fi
.
crectmiento de la democracia
. ateruense
.
rard Ia a . mnación -' el
en la
tomando en cuenta que no se trata tan , 1 d
seg~ a mitad del siglo.
aquel extraordinario florecimiento cu] so ~ e un f~no~eno político. sino de
Edad de Péricles.
tura que se smtetiza con el nombre de
Todo empieza con las g
.
ciudades griegas de Asi·a
uerras ~ers1anas. En el 5-l6 a de C. las
menor caen baJo el co
1d 1 ·
.
1as reduce a la condición de satélites. im oni t ro _e impeno persa. que
una dura explotación. En el -l99 las ciuda~ en o gobiernos de confianza y
que Esparta } Atenas inten ienen ct·
es se rebelan~ nace una guerra en
pangriega que. en el 4 79 derrot
ILrectamente. encabezando una alianza
.
a a os persas. Ambas ciudades salen de la
-H 7

�. . de los dos bandos políticos de Grecia: el
guerra como los polos de atra~10:ado or Esparta, y el progresista'. de
conservador, encabezado e ms~. 1 p bºo
1 definitivo de Atenas hacia la
·
Tamb1en
orientación filo-ateruense.
l e cam porque las tripulaciones de los
democracia plena es efecto de a ~:a:Oos de las clases más humildes,
barcos atenienses, integradas por c1u
ºal
luchan por traducirlo en
. · de su peso soc1 , Y
• d ¡
adquieren plena conciencia . d d , se percata de la importancia e
· T0 da la cmda ' a emas,
· Pr to
capacidad po1ítica.
1 d las rutas, por su economia. on
tráfico marítimo, y por ende del contro e nir un retomo de los persas, se
la alianza Delio-ática: pensada Par¡1
controla las ciudades del Egeo
transfonna en el medio c_on el cua ~ democracia que financia sus logros
.
Nace as1 una extrana
.
que la mtegran.
,.
t . agresiva de tipo impenal.
internos con una poht1ca ex enor

x:::s

,.
Péricles perteneciente a la élite de la
El inspirador de esta pohnca e~ l d de elecciones, pero a la vez
ciudad, extr~ordi~ario orado~ y ~:°11~u ~m;~rtancia de la cultura en la
político vis1onano ~o~venc1do dero ue se identifique con las costumbres
construcción de un regimen dura l ·~ereses económicos de unos cuantos.
de una ciudad, y no tan sólo con_ os el sentido de su nuevo rol, construye
Así, para proporcionar a l?s ~teme~::cia fiestas populares, se rod~a _de
monumentos y obras ~ubhcas,
termina por transfonnar una pracnca
intelectuales, figuras sociale~ nudevlas. y do y todo lo logra sin transformarse
· ··
lecnva e mun ·
e
política en una vis1on co
o militar de estratega, un puest~ qu •
en un tirano, ocup~do el l~bargrtad de maniobra totalmente proporcionada
.
t le permite una 1 e
•
d1scretamen e,
. .
d I áquina política ateruense.
a su perfecto conoctm1ento e a m
,
b. n este fenomeno
es prec1·so que
. no lo
Si queremos comprender ie d
porque las diferencias son
interpretemos con categorías mo
1 1emas
o de la participación como a1 d.e 1os
I gn·ego clásico la cmdad
fundamentales y se refieren tanto_ a p an
·
E pnmer lugar, para e
derechos políticos activos. ~ .
. o ético y religioso a la vez: nosotros
no es sólo un fenómeno pohtico sm d interrelaciones de tipo contractual,
VI.vimos en una sociedad, una suma e . da por relaciones inmediatas y
"dad caractenza
d. t
ellos vivían en una comum
la democracia ateniense es ~rec a.
espontáneas ( l ). En segundo ~g:\ctas y esto cambia la perspectiva en
mientras que las modernas son m ir ie ~ se ejerce, y en el nuestro .se
relación al poder, que en e~ cas~ ~d; voto finalmente, a nuestros OJOS
controla. En cuanto a los erec o or ue ios ciudadanos que realmente
Atenas sería una oligarquía de masa¡, p qte los varones adultos indígenas,
..
ti a son so amen
.
pueden hacer pohtica ac v .
esclavos y los µE'tEKOt, extranJeros
quedando excluidas las muJeres~los an puerto. Tucídides calcula que el
residentes, muy numerosos en
:ente se reunían en la &amp;KKA.T)tCl • la
número de los ciudadanos que re~fr d dos mil. sobre un total de x
asamblea, raramente pasaba la ~~ \as~ desconoce uno de los más graves
derechohabientes. Atenas, en cam io,

i

418

problemas de las democracias modernas, el del profesionalismo político,
porque cada habitante, además de poder votar, puede ser llamado, por
elección o sorteo, a cubrir un cargo público cuando menos una vez en la
vida. Esta elegibilidad de todos los ciudadanos a todos los cargos hace que la
cualidad principal ya no sea el nacimiento noble, sino la fuerza de las
opiniones sustentadas por la oratoria. Con esta capacidad de convencer se
relaciona la faceta cultural que acompaña a la democracia y que llega a
identificarse con ella, la sofistica.
Así como en la Francia del siglo XVIll philosophe no se decia de un
intelectual cualquiera, sino de uno progresista, en la Grecia del siglo V
sophistés no designa genéricamente al "sabio", sino a un tipo especial de
intelectual, un maestro de oratoria que pasa de ciudad en ciudad dando
cursos y cobrando por ellos. Su figura es novedosa, su manera de ser choca
con la mentalidad común: es un vagabundo autoexiliado, y el griego
desconfía de los metecos; gana dinero con su saber, y para la mayoría el
saber debe de ser desinteresado; sustituye al padre en la educación de los
hijos, y esto es peligroso. En fin, el sofista enseña con el ejemplo el valor del
individuo, del hombre que se construye a sí mismo pasando por alto el
tradicional familismo tribalista. Son los mismos valores de la democracia a
los que los sofistas proporcionan una ideología y las habilidades
imprescindibles para los que quieren prevalecer en los debates: la retórica,
que es el arte de presentar una tesis, y la dialéctica, la confutación de las tesis
ajenas. Las clases acomodadas y cultas no vacilan en proporcionar a sus
hijos los medios indispensables para la elección a cargos útiles para defender
y confirmar el poder familiar; seguir los cursos se convierte en status
symbol, algo como lo es ir con el psicoanalísta. A un político advertido como
Pericles no puede escapar la importancia de los sofistas para su proyecto.
A su alrededor se forma un círculo intelectual de altísimo nivel: el
naturalista Anaxágoras, el historiador Heródoto, el filósofo Protágoras. Su
apoyo no es circustancial ni cortesano, como lo demuestra la coincidecia de
sus ideas con la acción de Pericles. Es a hombres como estos a quienes la
democracia con.tia su primera autorepresentación.
De Protágoras de Abdera quedan pocos fragmentos, y muchas de las
noticias sobre sus obras son indirectas. He aquí cómo Platón, que de
Protágoras fue un respetuoso adversario, reconstruye y relata su defensa de
la democracia: "Al principio los hombres vivían desparramados, pues no
existía la ciudad. Y por esto las fieras los podían matar, porque eran más
débiles que aquellas, y sus técnicas, aunque fueran útiles para la
sobrevivencia, no lo eran para su defensa: es que no poseían todavía el arte
bélico. Así intentaban reunirse y fundar ciudades, pero cada vez que lo
hacían acababan por ofenderse entre sí, porque les hacía falta el arte político,
419

�y tenían que separarse otra vez y morían. Entonces Zeus, temiendo que
nuestra especie desapareciera, envió a Hérmespara a que llevara a los
hombres el respeto para la autoridad (aidos) y la justicia (dike), útiles para
los lazos de amistad y la creación de ciudades". Y cuando Hermes pregunta a
Zeus si debe de repartir aidos y dike en forma selectiva, como lo hizo con las
técnicas, o a todos, "a todos, contesta Zeus, pues las ciudades no pueden
existir si tan sólo pocos tienen respeto hacia la autoridad y justicia" (2).

Para Protágoras, pues, las virtudes políticas son indispensables para la
sobrevivencia de la humanidad y, lejos de ser naturales son adquiridas tras la
constatación de la imposibilidad, en su ausencia, de una vida colectiva. Con
esto Protágoras puede justificar al mismo tiempo tanto la democracia como
su obra de sofista: la primera porque la actitud para la política es igualmente
repartida entre todos los hombres, la segunda porque, siendo esta virtud
adquirida, es preciso educarla, y ésta es precisamente la tarea del sofista.
Abandonando la recolección de noticias sobre usos y costumbres y de
mitos. propia de los logógrafos, con Heródoto la observación histórica por
primera vez responde a un proyecto, el del esclarecimiento del sentido de los
eventos cuyos efectos no dejan de actuar. En su narración de las guerras
persas Heródoto enfatiza el papel de Atenas y disminuye el de Esparta,
justificando, de esta manera, al imperialismo ateniense y convirtiéndose en
un verdadero intelectual orgánico al servicio del proyecto de Pericles. A
pesar de cierta ingenuidad en la recolección de las noticias, su enfoque es lo
suficientemente realista como para dar a sus páginas el sabor de la
actualidad. Por esto es importante para la reconstrucción del debate político
de sus tiempos la conversación que relata en el tercer libro de sus Historias.
Los interlocutores son tres persas que discuten sobre la mejor fonna de
régimen para su país: Megabize defiende la oligarquia. Darío la monarquía y
Otánes la democracia. que llama "isonomía". igualdad legal. Queda así fijada
esa teoría de los regímenes que involucrará a todos los autores clásicos: "La
isonomía, en su ideal de igualdad legal generalizada, no tiene ninguno de los
defectos de una monarquía, porque permite la elección a los cargos, controla
a los magistrados, abre a todos los ciudadanos la puerta de la cosa pública"

(3).
Si recordamos que Heródoto leía en público sus páginas y que éstas se
discutían animadamente, nos damos cuenta de que lo que se debate aquí no
es un problema persa, sino la cuestión. actual y cercana. de la superioridad
de la legalidad democrática sobre el arbitrio tiránico.
Otro texto fundamental para una definición de la imagen que los
1tenienses teman de su régimen lo encontramos en el segundo libro de la

420

P"ª
del Peloponeso, obra con la ue
, .
total madurez, por medio d
q . Tuc1d1des lleva la historiogr

fi

ª ªª

razón de los h h
e una actitud racionalista
su
de la pol'f dec os e~ los caprichos de la fortun . que ya no busca las
1 tea e potencia. A pesar de ser at .
a, smo en las necesidades
l~ ~~rra, Tucídides es partidario de Es eruense, y de haber participado en
histonco de la derrota de los
parta, a la que reconoce el , .
atrib
persas y del d
mento
d u:e la responsabilidad del conflicto ti:rumb~ ~e las tiranías. Por eso
~rec os no nacen de una su uesta
~ 1;111penaltsmo ateníense cu o
sunples relaciones de fuerza ps·
supenondad política Y moral s'. yds
"di
• m embarg
, mo e
di, scurs_os co?trapuestos" de la sofistica o, su 1enf?que, inspirado en los
a~os1s racional, le impone una fría _Y en e_ ~etodo hipocrático de la
;llicar las r~nes d~ los beligerantes.k7cthdad en_ ~l momento de
anz.a, Y al nusmo tiempo la t • . ,
' ª que qwzas es la ma
-.;' su relato del discurso de
amplia, de la democra~:r
e o e guerra: «Nuestro régimen no e;e onor_ de los muertos del prime;
xtranJeras.
Nosotros no
ºtamos más bº msprra
.
, .
• . en las constt·tuc1ones
e~~ ~meo es democracia, gobiedio no d ien msp1ramos. y el nombre de
~1u, ~ os. y es más: de un lado vi e pocos, sino de la mayoría de los
Ju_nd_ica. de otro (... ) cualquiera de
ge para todos la absoluta i !dad
pubhco en virtud de sus ca acida noso~os (... ) puede conseguir ~ar
¡uel b~do político. Al mis!o tie!es, ~as que de su milicia en este o
e ser uttl al estado, su pobreza ntº· s! un_ cmdadano es pobre, pero ca az
Entre n~sotros (... ) la amable toleranci: i:~1de _obrar para el público bien
convierte, en los asuntos públicos enq llliipira el trato entre particulare;
o ver~~&gt;nzoso no es ser pobre, sino ~o estncto apego a las leyes. ( ... ) Aquí
cada cmdadano no se distingu I
vencer la pobreza con el trabajo E
los_ asuntos privados. y en tod~s ªe;~~ de :osf:~uehaceres públicos de l~ d:
:e:a:anera posible.( ... ). Somos los1:; a an de cubrir los cargos de la
tu
o que se aleja de 1
,.
os. en el mundo. en pensar
decisiones las tomamos en fon:.a
no es tranquilo, sino inútil:u~=~
afelcbtada p~r la discusión, sino por la fal.ta(.d
.. ) y no creemos que la acción sea
a
ras
diré
q
A
· (....
) En pocas
d
ue tenas es la escuel de examen previo.
pa
emuestra su potencia, logro de esta maneª de toda Grecia, ( ... ) como lo
ra e ser» (4).

~

P:~~:,"º"tás

uru·

!~

~

~~!~~:

~ay puntos de esta oración ue
roporc1o?an. con admirable economí~ de me:_cen ser comentados. porque
emocrac1a tuvo que ser a los oios de los atme_ ios. un fiel retrato de lo que la
no.
J
eruenses, que Je fueran favorables

O

J,

La democracia es. en rimer 1
.
toma de decisiones confiada
uga:· p~áctica colectiva de gobiem
do~le fundamento legal: la~:s amp_ho numero de ciudadanos. De a
"?gor,a,_ oportunidad generalizad;n~m,a, que es la igualdad legal, / la
mismo tiempo que un honor. facilita~oacpc;:~ a l~s cargos: un deber al
a ,mstoforia, el pago de la

~

421

~

�jornada perdida por los ciudadanos de condición econom1ca humilde
llamados a cubrir cargos públicos. No falta, en la alusión al apego a las leyes
más que a las personas, la tradicional desconfianza de los atenienses hacia la
tiranía, en contra de la cual existía una medida preventiva, el ostracismo, la
expulsión de personalidades sobresalientes. Sin embargo, Pericles parece
decir que el verdadero fundamento del régimen no se encuentra en la esfera
político-jurídica, sino en el carácter ateniense, alabado por activo y tolerante,
abierto tanto a las personas como a las ideas: aquí la critica se apunta a la
cerrazón de la mentalidad espartana ( 5). El conflicto, en suma, es algo más
que un choque de potencias, es la revelación de la incompatibilidad entre dos
maneras de ver la vida, lo que hace del enemigo un otro en sentido
existencial. En efecto, la guerra fue el intento de decidir el rumbo de la
entera civilización griega, al cruce entre tribalismo e individualismo. entre
sociedad abierta y sociedad cerrada (6). Capaz de alta retórica, el Pericles de
Tucídides sabe también hablar el lenguaje directo y hasta cínico de los
hechos, como cuarido recuerda a sus conciudadanos cansados de guerra:
"Nuestro imperio es, de hecho, una tiranía, algo que se conquista
ilegalmente, y no se abandona sin riesgo" (7).
La orgullosa justificación del derecho ateniense de ser la guía cultural
y política de Grecia, en suma, no se alimenta tan sólo de retórica, sino
también de libertad de palabra, una libertad criticada y, como veremos,
ampliamente utilizada por los adversarios del régimen.

ID-Tiempos de sombras
Pericles pronuncia este discurso en el 430, a un año del principio del
conflicto. El año siguente muere, sin dejar detrás de sí una clase dirigente a
la altura del momento. La democracia, sin embargo, le sobrevive y cuando
en el 411 cae. la resistencia popular la restaura. En el 404 los espartanos
ocupan Atenas y la dejan en manos de sus partidarios, los Treinta Tiranos,
quienes instauran un régimen que, a pesar de su brevedad, deja un sangriento
recuerdo. Los democráticos no tardan en volver al poder, pero se manchan
las manos con el homicidio legal de Sócrates y pierden definitivamente la
guerra; la ciudad cae nuevamente en manos de los espartanos y a duras penas
se salva de la destrucción. Los años de la posguerra no representan
solamente el ocaso de una ciudad, sino de una política. Cuando en el 338
toda Grecia se rinde a los macedonios, las libertades ciudadanas sólo son un

en efecto, surgen posturas inconfionnes radicales
.
q
••
'. ue no cnttcan la manera
de go,bernar una democracia' s·mo 1a democrac1a
, y
ademas, eran populares co
d
en s1.
estas criticas
comediógrafo .
'
mo 1O emueStra el éxito de Aristófanes, eÍ

. ~~ comedia ática representaba a erso .
convlrtlendose así en espejo d 1
p
naJes reales en fonna satírica
era gente que gustaba reír de se' o~ gustos y las idiosincrasias de la gente y'
1 misma un puebl
b
.
teatros para verse representado e '1
o so erano que llenaba los
en - d
n e papel de una
da
gana os por demagogos holgaza
.C ,
mana
de idiotas
¿Como una prueba de madurez nes. &lt;., orno hay que interpretar esto?
democra't'1cos.? ¿Se limitaban a re' , do como un desapego de 1os valores
1
el tosco conservadurismo
•
, también
de Ari irtO, f:e as ocurrencias
,
, 0 compart1an
·
s anes? Este no h , ·
wia receta sunplista para los
·.
acia smo proporcionar
1
tiempos" Y las "buenas costumbi;::.~s socia!es: añoranza por los "buenos
en esos tiempos que veían la dad p;7ert1das por los sofistas. Nada raro
Hesíodo (1) y lo hará Platón
e
e_ ~ro en el pasado, como lo hizo
1st
ser especialmente fuerte: c~II~º/:~ ofanes esta idealización tenía que
exponer el mito del andro' .
pi
~ ~n e! Banquete de Platón es para
·md'iv1'duo que el amor intentagmo, a ongmana constituc1on
· · , bisexual del
poner esta edad del oro al alcarestaurdarl (2). Frente a su público no vacila en
. . .
nce e a memo . d 1
vmr s~n cuestionamentos, sin las incertidum na e os que habían podido
hace sm darse cuenta que a
1
bres del examen cotidiano. y lo
.
veces a representar 1
.
Juega con el fuego: en el 423 e
N b
as pasiones colectivas se
I
co
t d
' n as u es muestra a S ·
rrup_or e jóvenes, y veinticuatro .
ocrates como un ateo
acusaciones, un tribunal
l
anos mas tarde, con las mismas
expiatorio del desastre cond~~~ularfil pre"ocupado de encontrar un chivo
,
e 1 oso,o a muerte.
. ~n realidad los ataques de Ari , f.
senbm1entos más que en argum
sto anes a la democracia se basan en
examen del pensamiento pol't' entoys, ~- por esto no tendrían cabida en un
1 ico.
po
sm embargo h
·
rque son tan clásicos que representan un r
. ay que mcluirlos aquí
~rque nos recuerdan que la política a
p ot~t~po del conservadurismo y
pruner lugar de sentimientos· el p , dun ~a pohtica pensada, está hecha en
el hombre común solamente ias pa~;i;asor us~a ~as ideas que los justifican,
todo en el caso del conservadur'
par~ ec1rlos. y esto es cierto sobre
que lo aleja instintivamente d i~mo. que _tien~ un matiz antintelectualista
~namiento compartido. Por :soas :1::phcac1one~ de la dialéctica y del
sido repetidas. con pocos cambios p dras como estas de Aristófanes han
para de,en
" derse del peso de 1 1·. .en to os lados
.
. . .\ en todos tiempos.
como
a po it1ca con la hnandad de lo ob\ 10.
.

recuerdo.
Desastrosa para las instituciones, la guerra fue, sin embargo, fértil
para las ideas, como si la crisis hubiera desarrollado aún más el talento
griego para el pensamiento abstracto y las disputas. En los años de la guerra,

422

.
La comedia es Los caballeros.
mstruyen a un salchichonero
. los personajes son dos sier\'OS que
prevalecer en una asamblea: , aspirante demagogo. sobre la manera de
423

�El salchichonero - (.. .) es que no sé cómo podría gobernar.
, fácil No dejes de hacer ¡o q ue siempre
. haces.
. nes
Primer siervo - Nada mas
.. uieres ser amado por el pueblo solo. tz~
Nada más sigue transando, y si q
I d • tienes todo lo necesar10. voz
que cocinarle bien 1~ palabras. ~~esº d::~bundo. Eres perfecto para la
de canalla, origen miserable, mo
política. (.. .) (3).

El salchicbonero aprende bien la lección:
ados por sus mentiras, (. .. ). y
Los miembros del consejo, estab~n env:e;us engaños están por triunfar:
cuando veo que lo toman eln serzol,lay dqe la triquiñuela, de la idiote¡=z· d~ /al
· · de a cana ública
,
· · • ego. e"
"Vamos, digo, espmtus.
pla::a en que me cr~e.
malicia y la impudencia, y
I plocuacidad y la chispa de la ms_ole;¡iamomento de inspirarme el va
a ha un maricón me da valor, tira o ~
y mientras pienso en esto, a mi derec on o a gritar: "Señores del conseJ~,
edo. Me inclino. y de repente me.~e gue se declaró la guerra, el precio
~engo grandes noticias_P°',~ ustedes. to q~e lo digo, la calma regres~ s_obre
d las anchoas ha subido. Tan pron
Entonces les doy un conseJO. que
s~ rostros, y me premian con una co~~';:¡~ cuantas anchoas puedan. J.:e
compren todos los toneles, para_ gido boquiabiertos. Pero Paphl~~omo,
lauden y me se me quedan vzen ,
e se festeje la buena notma con
°fuen con~cedor de la asamblea,).rop:neE~seguida aprueban la propuest~.
un sacrificio de cien buey~ a '::;o~go otro sacrificio: cien cabe~as ~

tº:··

!:::-::::. ;~~::¡,~ ~:j{;Jn •~~;:e;::~:i~;~a:.k;'1:;,~~
que

, -rodos me miran. El otro ya no h blar de pa::" "¿De pa::? , e
mas. , ,
,,
-1 "para a
ada'
embajador de Esparta ,
a,
mos a comprar anchoas por n
.
,, .d.
.no entiendes que va
contestan, 1 101 l
.
erra (4).
No queremos paz, que siga la gu
.
· blancos para 1ª angusna . de, sus
Muy habilidoso en construi;, . a sin contradicciones, Aristofanes
es ctadores, muy bueno para la po emic hubiera dado cuenta de que 1~
pet1·ene talla de filósofo. De tenerla seh más peligrosas para el pequeno
no
. a odían ser mue o
novedades de la sofisncfi p d de lo que se podía ver.
mundo tranquilo que de ien e,

ª·

P''

IV - Nomos y pbysis

. eros
. ..
artista la que capta los prun
A menudo es la sens1b1hdad de un d la guerra Sófocles, en su
1 442 antes e
'
· · el
signos de un pr~blema. En etre religioso y político que se convertira en
Antígona, bosqueJa un tema en
424

máximo argumento en los tiempos de la crisis.
Como todas la tragedias, Antígona es una sombría historia de sangre y
destino: Etéocles y Polinice, hijos de la unión incestuosa de Edipo y
Yocasta, se matan recíprocamente en la contienda por Tebes. El tirano
Creón, tío de ambos, ordena la sepultura de Etéocles y el abandono del
cadáver de Polinice a las fieras. La joven Antígona, hermana de los caídos,
no obedece la orden, y sepulta a Polinice. Ésta es su respuesta a Creón, que
la condena a muerte: "No es orden de Jupiter, esta, porque la Justicia (...)
nunca ha dado a los hombres parecidas leyes; no creo que tus decretos te
permitan, siendo hombre, pisotear leyes divinas que no se han escrito,
inquebrantables, vivas desde siempre ( ...)" (1). Antígona, en suma, es la
heroína de las luchas libradas en contra del derecho positivo y en nombre de
la ley divina o natural. En efecto, muy pronto el tema se laici:za sin cambiar
sus rasgos. En este planteamiento no hay nada del estéril amor griego a las
discusiones: la realidad es que se empie:za a percibir la pólis como cada vez
más incapaz de garanti:zar, con la justicia, las condiciones básicas de la vida
asociada.
Toda la discusión se reali:za en un ámbito semántico muy bien
definido, porque el idioma griego distingue la ley natural, physis, de la
convencional, nómos. Ahora, si la physis se fundamenta en sí misma, y no
tiene que justificarse, ¿en qué se fundamenta el nómos? Como ya lo vimos
en Heráclito, la filosofia arcaica percibe la ley humana como parte de la
divina. Sin embargo, entre el quinto y el cuarto siglo la ley convencional se
desprende de la religión, y es la misma práctica democrática la que acelera
este fenómeno, porque en las asambleas se nota cómo la ley surge de
discusiones y de arreglos que nada tienen de sagrado. Además, el contacto
con pueblos extranjeros y la difusión de las obras de Hecatéo y Heródoto
insinuan la idea de la relatividad de leyes y costumbres. Cuando en el 444
Pericles encarga a Protágoras el texto de la constitución de la colonia de
Turis, está claro para todos que el nómos es asunto humano.
La difusión de esta convicción es obra de los sofistas, de sus vidas
errabundas, de ese espíritu laico que hace de ellos agudos observadores de
las diferencias culturales. Coherentemente con estas bases, la sofistica de
Protágoras y Gorgias plantea un radical relativismo, llega a negar la
universalidad, supeditando la verdad de un aserto o la bondad de una norma
a su utilidad y a la capacidad persuasiva del discurso que la afirma o la
fundamenta. Para Protágoras ley y justicia conciden, y "lo que a la ciudad
parece justo y bello, eso es justo y bello" (2). La imposibilidad de establecer
una norma común no constituye un problema, porque el "discurso mejor", el
más efectivo, fijará la regla en base a su practicatilidad y al interés común,
puesto que Protágoras no duda que los gobernantes actúen en pro de todos
425

�(3). El positivismo jurídico de Protágoras depende sin duda del momento
asertivo y optimista de la democracia de su tiempo. Las cosas se complican,
sin embargo, con Gorgias, el otro "gran viejo" de la sofistica. Gorgias va más
allá del relativismo, en su Tratado del no-ser, o de la naturaleza llega al
nihilismo, a la afirmación de la imposibilidad de conocer y de comunicar las
experiencias. Disuelto así el ser en la nada, todo lo que del ser depende
busca fundamento en sí mismo: el lenguaje se libera de la relación con las
cosas. la dialéctica se convierte en técnica de confutación pura, indiferente a
la verdad de los asertos, la ética y la política se refugian en el
individualismo. En este clima de negación radical se forman muchos de los
sofistas activos en tiempos de la guerra, gente que plantea el problema
physis-nómos en términos extremos. A estos sofistas la ley humana aparece
como una violencia en contra de la ley natural. Nace así un sentimiento
critico hacia los fundamentos mismos de la ciudad, objeto de ataques
concéntricos tanto de la parte democratico-radical como de sus tradicionales
adversarios conservadores. Los sofistas se parten en dos: una izquierda y una
derecha, y si no ponemos comillas es porque el parecido con los homólogos
modernos es un hecho. no una analogía. La izquierda es representada por
Antifón. Hipias, y los gorgianos Licofrón y Alcidamas; la derecha
seguramente por Critias y por los "realistas" Glaucón y Trasímaco. Al lector
se presentan, resumidos en pocos renglones, fundamentos del pensamiento
político que todavía constituyen problemas de primera magnitud, y que se
pueden reasumir en una pregunta fundamental: ¿ hay reglas dictadas por la
naturaleza, o todo depende de las convenciones? Así, por ejemplo, leemos en
un fragmento de Antifón: "(...) las leyes civiles son accesorias, las de
naturaleza son esenciales; las reglas legales nacen del acuerdo, las naturales
(...)no.Por esto, si alguien transgrede la ley y logra escapar a sus autores, se
salva de la reprobación y de la pena; si no, no. En cambio, si llega a
transgredir la ley natural( ... ) no ofende la opinión, sino la verdad" (4). Aquí
la oposición no podría ser más radical, puesto que la justicia se identifica con
la naturaleza y la verdad y la ley positiva tan sólo con la legalidad y la
opinión. Está claro que desde el momento en que el nómos contrasta con la
physis produce injusticia, y cualquiera tiene el derecho de transgredirlo, a
condición de no ser descubierto. Las leyes, en suma, no tienen que ver con lo
justo, sino con el crimen y la sanción. De esta manera la pólis deja de ser la
comunidad ética de referencia y lo humano hay que buscarlo en la
naturaleza, que une y no divide. De esta premisa Antifón ataca a uno de los
cimientos de la cultura griega, el racismo: "(... ) por naturaleza somos todos
iguales, tanto los griegos como los bárbaros. Observando las necesidades
naturales de de todos ( ... ) averiguamos que nada distingue a los griegos de
los bárbaros" (5). En la misma línea se mueve Hipias: "Todos los hombres
somos parientes por naturaleza, (...) la ley, en cambio, es el tirano del
hombre" (6). La extrema consecuencia de este enfoque cosmopolita y
humanitario se da en Alcidamas, que llega a negar el fundamento legal de la

426

esclavitud, afirmando que "( ) 1
(7)
··· alanaturaleza
. . El, cuadro se completa con
teoría
no ha
. ~echo esclavo a nadie"
Licofron proporciona del estad 'd .
protecciorusta y protoliberal
a la defi
d
o, i entificado con "
.
que
. ensa e los derechos indi .dual
una asociación destinada
moralidad y la justicia de los ciuda~os'~~sj. que no tiene control sobre la
. También los sofistas de derecha
obviamente las consecuencias son difer!%1:n de premisas naturalistas, pero
V - Los soflstas de derecha

Entre los interlocutores de S ,
fu~r~n personas reales, de los cualesocrates se encuentran tres sofistas que
plást!ca representación que de ellos ~~-queda _nada o casi nada, fuera de la
Trasunaco, aparecen en la Politéia otro~~ ~!a:on. Dos de ellos, Glaucón y
r~nes para afirmar que Calicles' no ' ~ tc es, en el Gorgias. Hay buenas
p~mo de Platón (1 ). No cabe dudaes smo ~ máscara de Critias, tío o

:i=~:~nd_~~:{~":: : f;':~~:.~i::tfe;;:~:: o:tq':c!";::::~;

p~~ipac1on en el turbio affaire de la e am tente que frecuenta y su
pol~tico reaccionario, llegando a di . s _hermas. Fue brillante escritor
Tren:1!ª Tiranos. Fue justamente la ~~~gwrs_e: por su ferocidad, entre lo~
perdio en combate en el 401 P_ on pohttc_a la que le costó la vida q
dem ' ·
, mtentando
dº
, ue
ocraticos en Atenas El
.
, .
unpe ir el retomo de 1
panfl t L
·
escnto mas important d C
os
e o a democracia de los Ateniense
e e ritias parece ser el
plena gu~rra, publicado anónimo
~ (AOtvmrov TToA.t,tta), escrito en
d~, un Viejo Oligarca sobre cu:a 1~:n:/egad? a nosotros como la obra
D10genes Laercio cataloga el librito entr ad existe una vexata quaestio:
m~dema~ prefiere hablar de Critias el , e las obr,as de _Jenofonte, la crítica
tmte anos antes(2) de convertirs~
lde :laton, qwen lo habría escrito
rranos. Sobre la personalidad de C 't' e mas sanguinario de los Treinta
tenru:emos que volver después. Ah n ias y el pape! que jugó en la política
considera "el primer tratado políticoº;: ~~~s a analizar el texto que Popper
c1 ente" (3) en sentido cronológico:

e:º

I

«En. cuanto al récrimen
aten·1ense ( ) d' , ¡
l'
o·
og1co (4) que allí prevalezcan los 'oh.
zre o siguiente: es
nobles y ricos porque es el
bl p res y el pueblo sobre los
nav~os s~n la fuerza de la pc~~:/ue arma los navíos, y los
e~nqueczeron Atenas son los r · Los que fortalecieron y
llmoneles, no los on/ítas 1
. emadores, los pilotos y los
ló ·
r
• os neos Y los nobl
p
gzco q~e toda esta gente sea ele .
es. or eso es
las magistraturas y
gzble, por sorteo o elección a
asambleas De 1:is fique. tengan el permiso de hablar en las
.
unciones ( ) com l
zparquía, el pueblo sabe q
, l .. .
o a estrategia o la
ue no e rmden dinero, y entonces no

427

�le importa que estén accesibles a todos por sorteo, y las deja a
los poderosos. En cambio busca ocupar los cargos que
proporcionan dinero» (5).
El enfoque está claro desde el principio: dado por asentado que la
democracia es condenable hay que explicarla, encontrar la razón de su
manera de ser y de su íntima coherencia. Atenas es una democracia porque
es una talaxocracia, y lógicamente las clases ligadas a la economía marina
son las que prevalecen. Los calificativos genéricos del lenguaje político
relativo a las clases, que no dejan de tener matices éticos, se precisan: dentro
de los pobres (1tEVl1'tEcr) y del pueblo (&amp;eµocr) se distinguen con claridad las
categorías profesionales que han llegado a tener esa importancia económica
preponderante que se expresa en preponderancia política. Los derrotados son
los ricos (krestoi) y nobles (gennaioi), pero también la clase media que
integraba, en la guerra, a los oplitas. La actitud pública de las clases
humildes está bien lejos del desinterés y del "apego a las leyes" del discurso
de Pericles: si los plebeyos ocupan los cargos es para cobrar la mistoforía
que aquí se ve sin ilusiones, como una manera de repartir el gasto público
con finalidades políticas.
Por todas estas razones no hay que asombrarse del régimen ateniense:

«Los que se admiran porque el sistema favorece a los plebeyos,
a los pobres y a la gentuza a expensas de los mejores (krestois),
deberían de reflexionar y entender que esta es la manera de
favorecer la democracia. (. ..) En todos lados a la democracia
se oponen los mejores, por ser disciplinados y virtuosos,
mientras que en el pueblo cunden la ignorancia, el desorden y
la maldad, y esto porque la pobreza y la ignorancia inducen
con facilidad al vicio. Se podría decir que no conviene
conceder el derecho de deliberar a todos, sino a los mejores,
pero (.. .) si deliberara tan sólo la gente noble, lo haría en
provecho suyo, y no de todos, y así el plebeyo, al decidir, lo
hace en ventaja suya y de los suyos. (. ..) Es que el pueblo no
quiere
ser
esclavo
en
una
ciudad
justa
(evvoµovµ&amp;v&amp;u r17u 1w).swa), prefiere vivir libre y mandar, y
de la injusticia (Ka1&lt;ovoµzau) le importa poco» (6).
El autor no se hace ilusiones sobre la naturaleza del orden social, la
cual concibe como una opresión normalmente ejercida por el que se\
encuentra en el poder, que sea aristócrata o plebeyo. Y esto porque el poder
se ejerce siempre en ventaja del que lo tiene: teoría típica de los sofistas
"realistas" que identificaban justicia y poder, dominio legal y dominio justo,
con lo que conviene al más fuerte, aun en situaciones en que el conflicto
428

y,:~

todav.ía está reglamentado por la le
descnbe a~uí. Esta observación nos
suc~e en la situación que se
la ~rsonalidad del autor, que tenía pe
arr?Jar. una luz más clara sobre
racionalistas de la sofistica
d que estar bien imbuido de las premisas
.
ma ura que prod •
progresistas como reaccionarias D 1
. UJO consecuencias tanto
explicación de la condición mor~l d el a mtsma raíz brota también la
causa de tipo social (pobreza e i
e ~s pobres, de la cual se busca una
de entender. sin embargo, no sug~:r:::i~~~ ~bserv~ble y objetiva. El deseo
la pobreza, con las previsibles co
. e un mtento de eliminación de
nsecuenc1as "h
·
autor: que probablemente escribe desde el . ~arustas", y no impide al
emotiva que se traduce en . . .
. exiho (7), expresar una c
N
,
JWc1os evaluativo
arga
o pod1a f~ltar, en ambas perspectivas
s y n~ _solamente descriptivos.
las categonas tradicionalmente falta
evaluac1on de las condiciones de
1.0~ metecos. En la Atenas democráicael erechos, la de los esclavos y la de
uruca en el mundo antiguo. De esta li os esclavo~ gozaron de una libertad
otra vez, en las condiciones econo'mtcas:
. bertad el oligarca busca explicación ,

dU::ª

«_Tanto esclavos como metecos
l,cencia, en Atenas· allí
d gozan de una extraordinaria
'
no pue es atrever!
¡
e a go pearlos, y no
hay esclavo que te ceda el
necesidades de la flota I pas~ en la calle (. ..) porque, por las
si los esclavos pued , os ese avos trabajan por dinero ( ) y
en poseer d '
' .. ·
nadie. ( ..) Por la misma razó t' mero, entonces no temen a
los metecos también por,qu n ,enen derecho de palabra( ..) y
l
. .
•
e son necesarios p
I b
as actzvidades económicas» (B).
ara os arcos y
La apertura económica de Aten d
as esplaza el centro de la política
uno de los puntos más exam.in dor. por esto la condición de las alianzas es
ª os por el autor:

desde lo interior hacia lo exteri

«Los atenienses, (.. ·), conscientes
.
qu
·
a1iadas llegaran al d
e s, en 1as ciudades
I
contados, favorece:°a /:Sfios r.icos su poderío tendría los días
. ,
acczones populares
. d
ar,stocratas sus derech
b.
, quztan o a los
'd
os, sus ,enes su patr.
l
v1 a. (..) Aparentemente es una
'.
za y a misma
aliados a discutir sus asunt l maia idea la de obligar a los
detrás de esta medida h os ega es en Atenas, en realidad
beneficios de parte d l
bayl un ~smerado cálculo de los
e pue o atemense q
.
gana los intereses de las fianzas de
. ue, en primer lugar,
gobernar las ciudades .
posztadas, y luego puede
limitándose a ª"º"ªr a lsmdten~r que salir de la casa
r :r
os emocratas y r · • d
'
, epr1m1en o a sus
adversarios en los tribunales ( A
Atenas se enriquece
./ ... ) demas, de esta manera,
con os aranceles 1
·
uaneros
del
Pireo
y
1
' os impuestos
ad
con a renta de casas, caballos y
429

�caso. Es cierto: con dinero todo es posible,

esclavos a los extranjeros» (9).

(1 J).

Cabe aquí alumbrar el fondo de todo el discurso: la razón de la
democracia ateniense reside en el cálculo de las ventajas económicas y
políticas, siendo las segundas dependientes de las primeras. Es la respuesta a
una retórica que tenía que ser común y corriente entre los oradores políticos,
pero es también una tesis de alcance general sobre la naturaleza de la
política, que aparece como la consecuencia de un principio de orden
económico, un disfraz de intereses. Aquí Critias se parece a Marx, y es tan
habilidoso como él en la busqueda de las causas ocultas de las instituciones.
Una vez que las causas están identificadas, todo sigue como en un teorema.
Desde esta perspectiva Atenas ya no es una sola sociedad, es también la
arena de lucha permanente de grupos unidos solamente por el deseo de
prevalecer los unos sobre los otros. No solamente, como ya vimos, la plebe
se reserva los cargos políticos menores lucrativos, dejando a la nobleza las
magistraturas caras con la esperanza de arruinarla, sino que la devastación de
los campos de los terratenientes por obra de los Lacedemonios no provoca
en el pueblo la menor conmoción: "( ..) el pueblo, sabiendo que ningún

enemigo puede devastar ni incendiar sus propiedades, vive sin miedo,
mientras que los ricos buscan la complacencia de sus enemigos ( . .)" (] 0).
Tanto la justicia como la administración no están a salvo de este
principio escondido que es el verdadero e impersonal gobernador del
régimen. Y la política no es una excepción: monstruo de mil cabezas, la
democracia es fisiológicamente incapaz de asumir las responsabilidades de
una conducta política. Toda su acción consiste en el enredo de intereses
particulares que apuntan a satisfacciones inmediatas. De aquí la
irresponsabilidad, la ineficiencia y finalmente la corrupción, que es el triunfo
de lo particular sobre lo colectivo. De estas críticas deben de haberse
acordado Donoso Cortes y Carl Schmitt, en su planteamiento del
"decisionismo":

«Las alianzas y los convenios suscritos por los gobiernos
oligárquicos son necesariamente firmes, porque, si hay alguna
falta, es posible acusar a los que tomaron la decisión. En
cambio, si el que decide es el pueblo, este puede echar la culpa
al que dio el consejo o escribió el texto. ( ..) Si en Atenas apelas
a la asamblea popular o a la restringida, puedes quedarte
esperando la respuesta durante un año entero. &amp;to porque en
la ciudad hay una enorme cantidad de asuntos que solucionar.
¿ Y cómo podría ser de otra manera, si hay un número de
fiestas mayor que en cualquier otra ciudad?( ..) En Atenas hay
más juicios, acusaciones, amparos que en todo el resto del
mundo ( ..). Claro que si vas con dinero en la mano te hacen
430

en Atenas» ( ..)

Es muy probable que el texto tuviera
.
.,
fuera la parte teórica de un proyecto s b
. una mt~nc1on práctica y que
en la medicina, lo dice· la búsqued ; ;rs!vo. Su misma forma, inspirada
enfermedad permite c~nocer su ~ . r? as1s) de las causas naturales de la
(prónoia). La ruda terapia s ~~ctp: (Jogos) y describir su desarrollo
evidentemente duedora de las t"dunuerudstra _po_r los Treinta en el 404 es
as e este libnto.
. Decía1:11os de la probable atribución del
..
estudiar me3or la interesante
rsonali
panfleto a Cntias. Para
intelectual en el que se forma pe d
dad de este escritor y el clima
Gorgias.
y se esenvuelve, vamos a ver su retrato en el

VI - Hombres y superhombres
. Hay más que afinidades entre las
,
Cabcles-Critias. Los tres profiesan s b plosturas de Trasunaco, Glaucón y
·
, o re e estado y la · sti' •
tienen mucho en común. la . ti .
.
JU eta, doctrinas que
obe
·
JUS eta es el mterés del
, fu
g .. rnantes obran en provecho propio· "E
mas erte, y los
uttl1dad (... ) del más fuerte" dº
. : . n cada estado la justicia es la
Gl
,
ice smtettcamente Tr ,
(
aucon añade una idea contractual, ti
b
asimaco 1) Y a esto
hombres( ... ) pensaron que el intere's is c~ so re_ el o~gen del estado: "los
d •
comun era impedir q al .
. .
.
ue gu1en hiciese
0 pa ec1ese daño alguno. De a uí
llamó_justo lo legitimo, lo que 1a 1
leyes ~ las conven~iones. y se
esta lmea, pero no son concebidas tant
( ). ~s ideas de Calicles siguen
toda dominación sino como arma ttºd o como. cntica de todo gobierno y de
an emocráttca.

:;~:J~::a~;

. En primer lugar, Critias merece
ate1smo, un ateísmo cuya raíz es pol'ti un puesto de honor_en la historia del
de los dioses con el orden
"al tEca ~ que pretende vmcular el invento
.
soc1 . stnctamente babi d C ..
mventor del uso de la reliºaio'n
.
o·
como mstrumentum
·anElº• ntlas es el
1~o que queda de su producción de tr di , r:gn1.
fr~gmento más
tiempo en que la vida human tr
. a~e ogra o rez.a as1: "Hubo un
fuena; un tiempo en que no .:bía~1scurn_a sm orden, bestial y esclava de la
los malvados. Luego los ho b premios para los buenos, ni castigos para
em .
m res crearon leyes para e ti
(
. pezo a sancionar a los que erraban
b
as gar, ... ) Y se
unpedían cometer delitos abiertam ; m em argo, puesto que las leyes les
actuando en forma malvada. Hasta e::• pero no a escondidas,_ éstos seguían
el terror de los dios
q un hombre astuto Y sabio inventó ( )
eS, para que los malvado t ·
···
pensaban o actuaban en secreto
"
s e~eran aun para lo que
aparecido con Pródico y De , . \·-) (3). En el V siglo el ateísmo ya había
mocn o, pero en el contexto de una problematica

s·

431

�cosmológica, el ateísmo de Critias, en cambio, es político y social, ético y
jurídico a la vez. Lo que realmente le interesa es la sociedad, el único
transfondo del hombre. O más correctamente del superhombre, su tema no
solamente literario sino existencial, del cual el Gorgias de Platón
proporciona una representación escultural:

«No es digno de hombres, sino de siervos, soportar la injusticia
sin devolver/a, (. ..). Para mí, el problema se reduce a esto: los
que hacen las leyes son los débiles, la mayoría, y claramente
las hacen por su utilidad e interés, distribuyendo alabanzas y
castigos según esta lógica. Atemorizan a los más fuertes, los
que sí tendrían la capacidad para prevalecer, y para que esto
no pase, inventan que es feo e injusto querer tener más
(pleonektein) y que en esto consiste la injusticia. (. ..). Claro que
los que integran la muchedumbre se conforman con la
igualdad: ! son inferiores ! (. ..) Yo, en cambio, creo que la
naturaleza revela con claridad que lo justo es que el mejor
prevale=ca sobre el peor, el más capa:; sobre el menos capaz.
(. ....) que este es el criterio de la justicia (. .. ) la naturaleza lo
muestra tanto entre los animales como entre los hombres, tanto
en las familias como en las ciudades. ¿Con qué derecho crees
que Jerjes hizo guerra a Grecia, y su padre a los Escítas? Y se
podrían dar muchísimos ejemplos más. Toda esta gente actúa
según justicia, !por dios!, y de acuerdo con la ley natural (. ..).
Nosotros, en cambio, tomamos a los mejores. a los más fuertes,
y desde niños deformamos su mente con la educación,
domesticándolos como se hace con los leones, y con hechizos y
encantamientos los hacemos cual esclavos, afirmando que la
igualdad es bella, justa y moral. Pero llegará un hombre fuerte
de mente y brazo que romperá las cadenas, y pisoteando
nuestras leyes y nuestras brujerías antinaturales. se elavará por
encima de todos, y, de esclavo que era, será dueño. Será la
aurora del derecho natural» (4).
Al introducir la igualdad entre individuos diferentes, la ley positiva
distorsiona la naturaleza, y crea injusticia: ésta podríamos considerarla la
lectura básica. Pero es posible una inmediata objeción (5): una ley positiva
que garantiza intereses particulares no hace sino respetar la natural tendencia
a la pleonexía. De esta impasse Calicles no puede salir sin admitir una
diferencia existencial entre los hombres. entre los que puede prevalecer y los
que se conforman con protegerse. En efecto, esta diferencia existe. como
vemos ya en las primeras palabras: precediendo a Maquiavelo, Critias divide
a los hombres entre los que soportan y los que no soportan, entre los que
quieren prevalecer y los que se confonnan con defenderse. Esto proporciona
432

WUl división aún más radical
.
individuos y masa. Está muy ~{ especi~lm.ente moderna, la división entre
en esa época Y en ese lugar es
q~e al1cles es un individualista, Y esto
que es un hecho natural es 1 ~UStiec.18:1mente raro (6). Este individualismo
d
,
aJ
c1a y es tamb · ·
'
emocracia pretende negar. De a uí ¡u . . . . ien un derecho que la
protectora, sino de su violencia ant~ las . 1IlJ~c1a: no de su naturaleza
sin embargo, no se deja am
.d
~erarqwas naturales. La naturaleza
parece prever el destino
de e~~~ el tono profético de Calicles, qu~
equilibradora de la naturaleza es
; ts¡ E~ . confianza en la virtud
al mismo tiempo un cánoO" no se'ptrarat da ic es-Cntias, una bníjula política y
d
·
aa e esperar I ' ·
e preparar la aurora del derecho de natural
l a proxuno ganador' sino
que el poder se muestre por 1
eza, e momento de la verdad en
sal
Cal'
o que es. Esta confianza
fun
va a
1cles-Critias del nihil·
,
en un
damento
un olvido que parece un lapsus. ismo. Que raro que Nietzsche nunca lo cite:

:o

=

. y si a este punto queremos un elem
,
.
.
Cahcles y Critias aquí lo tene
.
. _ento mas de identificación entre
1
ocuparse de cosa~ más adultamsoqs. enl efidilá1ogo, Calicles sugiere a Sócrates
ue a osofia· "A ·
~sas más importantes, y deja ya la filoso
· . si, pues, ( ... ) dedícate a
idea de que ocuparse con mod
. , d fía,( ... ) digna de adolescentas" La
erac1on e filosofia
d
. .
·
exce1ente para la juventud (q
.
ha
pue e ser actividad una
Atenas, y se encuentra tambu~. qweraT ~e_r política), es un lugar común en
.
.
1en en uc1dides y
J
fi
en eno onte (7) pero en
Cal1c1es tiene otro significad
deber cívico, sino el mediood:uae~ara_ ~l no constituye la form;ción del
honorum de la tiranide Es inte
ac10n de la personalidad, el cursus
prohibe expresamente. a S , resantte not~ que Critias, estando en el poder
J e
ocra es seguir filosofand
'
eno1onte en los Memorables (S).
o, como lo cuenta

VII - ... Y ¿Platón?
, No presentaré aquí un análisis de la filosofi
li .
ser esta demasiado conocida ni d'
. , .
ª po tica de Platon (1) por
The Open Society, me paree; una •~:u::e m _absentia con Karl Popper, cuya
jamás escritas. Sólo quiero subra
al s meJores obras de filosofia política
las circunstancias en que su at~:Ció!º qu~ ~~pper escapó, sin duda por
derecha. El asunto es el sigui t . 1 se
g10 ~ una polémica con la
afirmar que el debate entre Pla;::rt o que hemos. visto arriba nos permite
Glaucón del otro es una querelle to~: l:d? y Cahcles-Critias, Trasímaco y
entre sus dos almas la tr d' . 1· en e mtema a la derecha. Una ruptura
.
,
a 1c10na 1sta y la rad· 1
.
.
siglo conoció ambas ·U
. ica -revo1uc1onana. Nuestro
.
· &lt;, nos nombres? Ehad G ,
·
, . e, uenon, Evola, contra
Mishima, Jünger Céline En el t
Vichy y esos fas~istas
en:en~ pohtico el régimen petainista de
guerra civil, sabiendo que t~;oq~;tas~gwerod~da Mussolini en los años de la
a per I o, en contra de toda lógica y

últim

433

�racionalidad, solamente preocupados por la buena muerte, repitiendo con
Nietzsche que no son las buenas causas que hacen buenas las guerras, sino
que las buenas guerras hacen buenas las causas. Viendo la cuestión de cerca,
hay muy poco en común entre estas dos almas, probablemente menos de lo
que comparten, al extremo opuesto del espectro político, la socialdemocracia
y el leninismo. Son diferencias que se dejan describir en pocas palabras:
organicismo versus individualismo, jerarquía funcional versus anarquismo
elitista, fe en el origen versus culto del Caos. Platón contra Nietzsche, en
suma. ¿Seguiremos hablando de una pelea en familia? Creo que toda la
cuestión de una definición de la derecha habrá que replantearla. Espero que
estas imágenes de Grecia sirvan a esto, Grecia no está ni nunca ha estado
lejos de nosotros.

6)

Utilizo los conceptos que Karl Popper maneja en The
.
porque creo que son categorías sociológicas inme·orabl Open Soc,ety
Its Enemies,
que la guerra reveló y que al mismo t·e
.
~
~
para la descnpc1on de la crisis
1 mpo mtento solucionar.

7)

Tucídides, Guerra del Peloponeso, II, 63.

Parte III
1) "Bajo •el imperio
de Cronos los hombres vivían sosegados como dioses
.
.
no co
,
1
traba.JO, m el dolor ni la vejez. se deliciaban
ti
.
'
noc1an e
con iestas Y, aleJados de los mal
•
~::=~~:o~~~:=í~et~:o::~::~;: ~:: tierra fértil produ~ía ( ...)". Es~

2) Véase Platón. Banquete. J89c- l 93e.

1)

Teógnides, vv.

3) Aristófanes, Los Caballeros.

2)

fragm. B49a Diels-Kranz.

4)

3)

fragm. 80.

4)

fragm. 102.

5)

=~:i~::

cristianismo afiade otra perspectiva y desde lao~~ ~os. traba1os Y los d,as. Pero el
ver en el porvenir. Véase
, :
.
ed1a la Edad del oro se empieza a
Wien 1960· edició
'.ª proi:s.1to, E. Vogelm, Ersatz Re/igion, en Wort und Wahreit
,
.
n amencana ,,.,c,ence. Politics and Gnosticism, Chicago, 1968.
•

Notas bibliográficas
Parte I

.ª"':,

ibidem.

Parte IV
1)

Antígona, vv. 450-457.

2)

Platón, Teeteto, 167 c.

3)

ibídem.

1)

de Papiros de Oxirinco, XI, n. 1364.

2)

ibidem.

3)

Platón, Protágoras, 337c.

4)

Cit. en Aristóteles, Retórica, 1406ª.

fragm. l.

6)

fragm. 121.

7)

fragm. 104.

8)

fragm. 125ª.

Parte II
1)

Estoy utilizando la clásica distinción de F. Tonnies entre Gemeinschaft y Gesellschaft.

2)

Platón , Protágoras, 322d.

3)

Heródoto, Historias, III, 81.

4)

Tucídides, Guerra del Peloponeso II. 37- 40.

5)

En el texto las criticas son muchas y abiertas: véanse, por ejemplo, los parrafos 37 Y 39.

12 ) Cit. en Aristóteles Política VII y Ari , ¡
.
id d L'
, '
'
. .
stote es dedica mucho espacio a la crítica de las
eas e icofron. como para rendirle un polémico homenaje.

Parte V
1)

Lo

t

·

·

· .

s est1momos sobre Cntias son consistentes: de él escriben Jenofonte. en Historias II,

434
435

�3, 13 y ss. y Memorables, I, 2, 29, y 37; Aristóteles, en Retórica XVI, 1416b, y De
Anima I, 2, 405b. Platón lo cita a menudo, hablando de él como de un gran orador y un
hombre culto.
2)

La cuestión del "modelo" de Calicles ha sido debatida por filólogos e historiadores
ilustres: Wilamowitz, Gomperz, Meier, Menzel. Acepto, de éste último, argumentos que
me parecen irrefutables, basados principalmente en la lectura de Jenofonte, de la cual
resulta una total congruencia entre las ideas exhibidas por Calicles y los discursos y las
acciones de Critias. A propósito véase: Adolf Manzel, Kalikles. Eine Studie zur
Geschichte der Lehre vom Rechte des Stiirlceren, Franz Deuticke, Wien und Liepzig,
1922; edición mexicana, Calicles, UNAM 1964, especialmente la apendice l.

3)

Que Critias sea también el autor de La constitución de los atenienses lo afirma, aunque
de pasada, Popper en The Open Society I, cap. X n. 36, apoyándose en estudios de J. E.
Sandys; mientras que Menzel subraya el parecido de ciertas frases de la obra con los
fragmentos de Critias que Diels ha catalogado: (véase Menzel, op. cit. en Apéndice l.)
También sobre la fecha de composición hay incertidumbre. De ciertas frases del libro
resulta que no hubiera podido escribirse después del 431 ni antes del 426. Por un
resumen de toda la cuestión, véase la edición española, Madrid 1957. Aquí el curador y
traductor niega que el opúsculo sea obra de Critias; Karl Popper, en cambio, lo afinna en
The Open Society, I. cap. X n. 36, apoyándose en estudios de J.E. Sandys.

3)

Sisifo, fragro. 25.

4)

Platón, Gorgias, 483.

5) Objeción que en efecto Sócrates hace: véase ibidem 488 d-e.
6)

El. individualista AJcibiades fue constantemente rodeado
,
vida que pisoteaba las tradiciones· un
dd
por sospechas 'por su estilo de
L
. a ver a era ofensa a la d
. " ,
a guerra del Peloponeso, VI, _
emocrac1a , as1 leemos en
28

7) Tanto en el discurso fún ebre relatado por T ,did
con Alcibiades (Jenofonte Mem bl I uc1 es~• 40, 1), como en la conversación
,
ora es , ' 2, 46), Pencles afinn
1
exce1ente ocupación para la .
a que a filosofia es una
"afi .
Juventud, y que en At
eromamiento": es la misma expresión ut1·1· d
. enas se cultiva, pero sin
JZa a por Cahcles.
8)

Véase Memorables, I, 11, que contiene' adem,as, vanas
. y venenosas noticias sobre Critias.

Parte VIl
1) No se analiza aquí la política de Aristo'te1es, en parte por la mi
,
a pesar de su desprecio por la democracia, identificada co
,s'.11ª razon, _Y en ~arte porque,
los pobres con daño de los ricos difi ·1m
n un regimen de s1stematico robo de
,
c1 ente se le podría identificar con un "derechista".

Así traduzco el original füKmcocr, literalmente "justamente", por razones inherentes a la

4)

lógica del texto

...

•

5)

Régimen de los Atenienses, I, 1-4.

6)

Ibidem, I, 5-8.

7)

Se habla de Atenas como "allí". "en ese lugar": cfr. I,2 .

8)

Ibidem, I, 10-12.

9)

Ibidem, I, 14-18.

10) Ibidem, 11, 14
11) Ibidem, ID, 1-3.

Parte VI

1)

Resp. I, 338c.

2)

lbidem, II, 359".

436

437

�</text>
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          <description>Information about who can access the resource or an indication of its security status. Access Rights may include information regarding access or restrictions based on privacy, security, or other policies.</description>
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              <text>Universidad Autónoma de Nuevo León</text>
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              <text>El diseño y los contenidos de La hemeroteca Digital UANL están protegidos por la Ley de derechos de autor, Cap. III. De dominio público. Art. 152. Las obras del dominio público pueden ser libremente utilizadas por cualquier persona, con la sola restricción de respetar los derechos morales de los respectivos autores</text>
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